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Full text of "Glorias de Azara en el siglo XIX"

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Íí¿¿ 




6L0RIAS DE IZABi EN EL SIÍiLO XIX. 



ACTA de la solemne inauguración del Monumento erigido en Barbuñales de 
Aragón^ el 27 de noviembre de 1850, al célebre diplomático y distinguido 
literato español^ el 

EXCIO. SR. DON JOSÉ NICOLÁS DE AZARA Y PESERA , 

Primer Marqués de IVlbblifttto, 

por surobrino y succsc-r^el 

Tercer Marqué* del misino tUalo, ete.^ eie. 

COROM A 9 QUE LOS POETAS , ORIENTALISTAS , HOMBRES POLÍTICOS , T 
ARTISTAS ESPAÑOLES, COIf SAGRÁIS AL ESPRESADO SEÑOR. 

OBRA SSORITA EH PARTE T BIRIOIBA BH LO DEMÁS, 

por 

DON BASILIO SEBASTUN €ASTELLA]VOS DE LOSADA , 

Secretario bononrio de S. M.; Caballero de las Ordenes de Isabel la Católica, San Juan de JerosaloB, ele.; Direcior 
Kaadador de la Academia Espaúola de Arqueología, Bibliotecario Anticuario de la Biblioteca Nacional, y Conservador 
de so Mosco de medallas y gabinete de antigüedades*, Cronista y Anticuario de la Ca&a y Estados del Excmo. Sr. Duque 
4Íe Osana y del lafaatado, y Conservador de su Armería y Monetario; Historiador de la Casa de Asara, y antor ¿« \arias 

obras literarias, &c. , &c. 



PRIMERA PARTE. 



^-» ■ •«. 



illalírilr. 



IMPRENTA DE D. B. GOXZAIíKZ. 

C«//« de la Madera bej* , nóm ■• 

1862. 



— IV — 

de su causa,y para escribir en las doradas y eternas páginas de la his- 
toria 8u glorioso nombre y sus grandes hechos con caracteres indes- 
truclibles. 

Llegada ha sido la época que profetizó sabiamente el ¡lustrado 
camarista de Gaslílla />. Bernardo de Iriarte , grande amigo de Azara, 
cuando en carta de 16 de marzo de 1805, que hemos tenido el placer 
de copiar en la preciosa biblioteca de nuestro buen amigo D. Pedro 
Salva, en Valencia, disuadía al/?. P. Beyes ^ general de los Carmelitas, 
que fué apasionado de nuestro héroe, de imprimir el elogio que le 
habia escrito y del que ya hemos hablado en la Vida de Azara á la 
página 255 , del tomo II : <nEl mismo convencimiento (dice aquel en la 
citada carta) , que en diversos puntos bien delicados arroja el elogio^ 
dificultan y aún imposibilitan la publicación de él en la presente época : 
OTRA, yendrí en que PODRÁ SALIR A. LUZ sin que haga sombra d nadie^ 
ni esperimente la mala suerte que tendrá^ al modo que no la tuto cual 
merecía el héroe celebrado y defendido tan convincente y vigorosamente 
por tan verdadero amigo suyo en vida y en muerte, y* 

Por esta carta se vé que á la muerte de Azara sus émulos tcnian 
mal dispuestos los ánimos de la corte á recibir bien el elogio que 
hombre tan religioso y virtuoso como el P. Reyes habia escrito de 
nuestro héroe, lo que creemos fué una fortuna para la buena memoria 
de ambos, en atención á que la pasión del historiador y la mala in- 
tención de sos enemigos , hubiera podido perjudicar mucho al elo- 
f;iado, cuyo nombre debía quedar en su patria unido á su cadáver en 
a tumba del olvido , para salir de ella mas brillante después de que 
beneficiase la corrompida atmósfera política la gratitud nacional y la 
ilustración. 

Los enemigos políticos de Azara le presentaron unos como Jause* 
nista , y como demasiado amigo de los franceses y de sus ideas revo- 
lucionarias los otros. Pero esta gratuita imputación jamás pudo ser 
creída mas que por cierta clase de gentes que no piensan ni ven con 
mas ojos que con los de la pasión y de la maldad , pues que fueron 
tan ostensibles y remarcabas sus hechos en contrario, que nadie 
se puede citar haya hecho tanto en su época como él por el catolicis- 
mo , ni servido mejor y mas que él á su pais contra la ambición de 
Napoleón y hostiles ideas de los franceses con respecto á Espaí^a , pu- 
diéndose bien asegurar , como hemos dicho en su Historia , que á vivir 
él no pasáramos por la necesidad de aumentar nuestras glorias en el 
ano de 1808 y sucesivos á costa de sangre y desolaciones. Por fortuna 
si pudieron un dia hombres tan alevosos hacer callar la gratitud en una 
corte corrompida y sin virtudes , llegó , como no podia menos , el dia 
de la reparación, y despertando la España de su letargo, hace hoy 
justicia al héroe por medio de sus ilustrados hijos que se han unido 
para dar un ejemplo de gratitud , digno de imitar siempre que se ol- 
vide por algún tiempo á los que hayan hecho servicios á su patria. 

Felicilámonos , pues, de haber concebido y llevado á cabo un pen- 



^ 



Sarniento reparador que no podrá menos de tener , en adelante , imita- 
dores celosos del honor nacional, al ver que al medio siglo de la 
muerte de un hombre cuya gloria se pretendió eclipsar , se despejan 
tas tinieblas para que brille el astro con todo su esplendor ; así lo es- 
peramos del patriotismo de los que nos sucedan al dejar hecha la re- 
paración mas solemne que se ha visto en España , la que aún serla 
mas completa , si la delicadeza esquisita del actual Sr. Marqués de 
Ñibbiano nos hubiera permitido publicar ciertos documentos y cartas, 

3ue al presentar mas acrisolada la religiosidad , españolismo y lealtad 
e Azara , descubren la maldad de algunos de sus émulos (1). 
Para juzgar bien, ó al menos aproximadamente , al grande Azara, 
y verle en toda su magnitud , es preciso estudiar y considerar con de- 
tención la época turbulenta en que figuró y la anarquía de creencias 
políticas que se desarrolló en ella ; examinar con cuidado las diferentes 
crisis civiles y guerreras que caracterizaron al siglo del filosofismo Vol- 
teriano , sobre todo que lué el principio de una revolución civil , polí- 
tica y religiosa, estraordinaria y de nueva especie , revolución que aún 
no ha terminado por desgracia, en la que se empezó por derribar y 
destruir todo lo antiguo , sustituyéndolo por ideas nuevas que comen- 
zaron por desorganizar todo lo existente sin crear para el porvenir 
otra cosa que la duda y el desorden en todos los ramos y en todas las 
cosas. El hombre pensador y estudioso que con estos dalos juzgue del 
ascendiente que tuvo Azara en aquella época , que llegó á dominar, 
sobre los ánimos desorganizadores , innovadores y turbulentos , y so- 
bre los conservadores mas acérrimos , entre los que fué el fiel de una 
balanza difícil de equilibrar , podrá considerarle en todo su valor , y 
fallar, con conocimiento de causa , si nos hemos escedido engrandecién- 
dole , ó si nos hemos quedado aún cortos todos los que en esta obra 
nos hemos reunido , en nombre del pais , á tributar á su buena memo- 
ria un homenaje de gratitud y un culto civil de que le consideramos 
merecedor por sus hechos y por sus virtudes. 
Muy sensible nos es que el Sr. Príncipe de la Paz el Excmo. Sr. D. Ma- 

(1) Eo la f^ida del caballero Azara solo hemos publicado aquellas cartas y doca- 
nentos que , sin perjuicio de ninguna reputación , pueden servir para probar nuestros asertos, 
dejando de hacerlo de otros muy interesantes porque en ellos se perjudicaban algunas reputa- 
ciones. Solo hemos apelado á documentos de esta cluse, cuando hemos tenido que rebatir 
cargos de los sugetos á quien aluden para combatirles con sus propias armas, cuando pu— 
diendo padecer la reputación de Azara, acudimos al instinto de propia conservación sacri- 
flcando al culpable para salvar al inocente, cosa que tenemos por justa; y aún en este caso 
callárnosla paite que mas puede dafiarles, aun con riesgo de debilitar nuestra defensa. Los 
docamentos oficiales pasado cierto tiempo en que puede importar la reserva , entran ya en 
el dominio de la historia y por eso los hemos insertado íntegros, y confesamos que nos ha 
costado bastante el suprimir muchos escritos por el empefiodel delicado sucesor de Azara , de 
no perjudicar á la buena memoria de algunos hombres que no la merecen tan buena, gene- 
rosidad que tiene pocos ejemplos. 



^ 



— VI — 

nuel Godoy^ que en sus Memorias culpó á Azara de algunos de sus des- 
aciertos en política, sin dejar por eso de alabar su mérito y probidad siem- 
pre, haya fallecido (1) antes de contestar, como lo prometió, álos caraos 
3ue le hicimos en la PtUa civil y poUtica del CabalUro, en contraposición 
elo dicho en sus espresadas Memorias, porque de tal documento no hu- 
biera podido menos de resultar mas gloria , si aún es posible , á nuestro 
héroe. Tanto mas sentimos su muerte , cuanto que esta Corona le hu- 
biera demostrado cuan injusto fué en haber olvidado á aquel amigo que 
por tantos años le fué tan querido, como él nos ha dicho en sus cartas, y 
al que solo tenia que perdonar el no haber sido franco con él en los últi- 
mos dias de su vida (2). Hubiera visto que si por adulación á él faltó 
la corte de Garlos IV á la gratitud que aebia á Azara por los muchos 
beneficios que habia hecho al pais en mas de cuarenta años que le 
representó con la mayor grandeza y dignidad; la España del siglo XIX, 
ó al menos una gran parte de ella compuesta de sus mas ilustrados 
hijos , se habia levantado en el reinado de la excelsa Nieta de su au- 
gusto Protector, á vindicar al Hombre grande, al benemérito Patricio, 
al Procer ilustre y, como dice el sabio Gallegos (5), al español mas 
digno del siglo XFIll , para dar un mentís solemne á sus enemigos, 
espresar la gratitud de un pueblo hacia los que bien le hicieron , y 
dar un ejemplo de moralidad y de grandeza nacional á los que vengan 
después , para que , como ellos , se levanten á sincerar á sus hombres 
grandes cuando se trate de oscurecer su mérito por la vil envidia , la 
adulación ó la discordia, y á hacer que aparezca la justicia en todo su es- 
plendor , cuando manos atrevidas y mal intencionadas la hayan tenido 
velada. Mucho se nos ocurre sobre este particular, pero el Príncipe de 
la Paz ya no existe , y esto nos detiene por el respeto que tenemos á 
aquellos que no pueden defenderse : su nombre pertenece ya á la his- 
toria como el de Azara, y ella dará á cada uno su merecido^ porque 
la verdad viene al fin siempre á sentar su mano benéfica sobre el libro 
de la Historia, del que la fama postuma toma sus tonos para hacerse 
oír en el porvenir. 

■Deseando nosotros, después de haber escrito la Vida de Azara (4), 
no solo de honrar mas su memoria , sino de inquirir el grado de apre- 
cio en que por las personas ilustradas de nuestra época se le tenia en 
España , concebimos la idea de una Gorona Poética , y llevado adelante 
nuestro pensamiento , encendimos la Pira delante del glorioso nombre 

(1) Falleció á los 84 años eu París á primeros de octubre de 1851. 

(2) Carta de 1). Manuel Godoy á D. Juan Méndez en 16 de abril de 1849, contestán- 
dole sobre los cargos y preguntas que para la Vida de Azara le bicimos respecto de lo pu- 
blicado en sus Memorias sobre el tratado de neutralidad de Espaüa entre Francia é Inglaterra 
después de roto el tratado do paz de Amiens. 

(3) Véase pág. 446 de esta Corona. 

(4) Historia de la Vida civil y poUtica del CabaUero Azara y 2 tomos en 4.® 
francés. Madrid año de 1850. 



— vn — 

de Duestro héroe, persuadidos de que todo aqael para quien Tiiese 
grata su memoria, iiabia de acudir á rendir homenaje y depositar una 
flor de su ingenio al pié del ara, para que pudiéramos entregarla á las 
Musas españolas , deseosas de tej«rle una Corona en nombre de la 
España deIs¡f;lo XIX. 

En un principio pensamos invitar únicamente á los diez y ocho 
principales vates, contemporáneos, de nuestro Parnaso, y en este con- 
cepto se imprimieron las primeras circulares i pero habiendo recapa- 
citado lo imposible de que nuestro pobre talento bastase á medir, con 
justicia , el mérito de todos nuestros vates para sacar en una clasifica- 
ción los de mas mérito, preferimos el hacer una invitación general, 
acordando al propio tiempo dividirlos por el orden actual de provin- 
cias en que se halla Espa&a , cosa nueva hasta el dia eu esta ciase de 
obras, y de nías honor para Azara y aún para nuestras letras y sus 
prosélitos, pues que todos sin esccpcion m limitación alguoa, han 
podido contribuir á engrandecer este Álbum nacional : el que no lo 
naya hecho de los que boy tienen algún nombre en el país, no será 
ciertaoienle por descuido nuestro, sino porque su indirerencía ú otras 
causas les haya apartado de este concurso á que han sido llamados en 
particular y en general, privada y públicamente. 

A pesar de que se vean en esta Corona figurar mas de doscientos sesenta 
vates españoles , no se crea sea solo este el número de los que pulsan 
la lira de Apolo con mas ó menos ésito en la patria de Garcilaso y de 
Herrera, faltan aún en ella algunos nombres respetables como los de 
Zorrilla , Campoamor y otros que no nos han favorecido , bien por su 
ausencia en lejanos países, ó por causas que no son de este lugar y 
que en nada perjudican al buen nombre de Azara que veneran , ni á 
la buena amistad con que nos honran. Mas de quinientos escritores, de 
quienes conocemos composiciones poéticas publicadas , han sido invita- 
dos , y si bien , con rarísimas escepciones , todos nos han manifestado 
por escrito el respeto y amor que les debe la memoria de nuestro Ca- 
ballero, se hanescusado de mandarnos sus flores poéticas, creyendo 
nosotros que la indiferencia de los unos, la avanzada edad de otros, 
la ausencia y género de vida de no pocos y la pereza de los mas , ha 
sido la causa principal de que no podamos presentar en esta obra las 
flores de todos nuestros fecundos ingenios, en cuya mayor parte hay 
siempre mucha mas voluntad de hacer que ejecución (1). 

(i) No dfJQmoi dt conocer qat coniadoi los poeist iIcconiribuirgralDÍlaiiiciiteá lamallilnd 
ili Coronal j Albiiroi como diariamcnic te Ict preicoian. ib bailan remitoiGn componer para 
liíilo) objfiloí, qno lai niat «ecti son de capriclio j lamameole frÍYoloi, fo !oi que lieneD 
qnc leparane de >nt ÍDipiracian» propia) pora ejecular tobro las do otroi, qoe poi lo miimo 
¡¡ae >enan tobre aiunlo) dadoi. no leí son laa fácilet do deicnTolTer , puctlo que delJencD li 
imagioacLon caire hi limite» que recboia licmpre el génto amigo de la liberlad é hijo de la 
npoDlancidod y de la ÍDipiíaeioD, que no acude iiempre qae le la llama , eino cuando menoi 
le la npera como c»príchosa dama. Tnoipoco dotconocemoi qne do lodot loi poclai too li- 



— vm — 

A poco que se bojee esta obra se notará, por solo las composiciones 
insertadas en ella , que al paso que hay provincias como las de Anda- 
lucia y Castilla, en las que puede formarse una gran lista de vates, hay 
otras que solo uno hemos hallado ; pero no por esto creemos falte en 
estas poetas dignos del Parnaso Español , ó al menos literatos que se 
sientan inspirados, siendo asi que en todas hay personas ilustradas y 
que florecen en otras materias. Debemos , si , pensar , ó que no han 
creido sus poetas tan digna como nosotros la empresa de honrar á un 
ilustre español , ó que carecen de entusiasmo por las glorias de su pais 
cuando no han acudido al llamamiento que muy pocos han podido ig- 
norar. 

Es tan difícil el formar una colección, igual en mérito, de poesías de 
diversos autores contemporáneos, y en la cual presida siempre el buen 
gusto, feliz pensamiento, y una esmerada dicción y pureza de lenguaje, 
(|ue lo tenemos por cosa imposible de todo punto. El editor ó colector 
tiene que luchar con tantos inconvenientes que se rozan con el amor 
propio y siempre vidriosa susceptibilidad de los autores, que á cada paso 
se le presentan escollos invencibles las mas veces , y con los (¡ue tiene 
que transigir al fin, si no ha de abandonar su empezada obra. Si el colec- 
tor , llevado de su buen deseo y del amor al buen nombre de las letras 
de su pais, conociendo los defectos, quiere corregirlos y evitarlos ad- 
virtiendo á los autores las faltas de buen sentido y el descuido en que 
suelen incurrir, se cree desde luego que trata de constituirse en maes- 
tro, y por ilustración que se le reconozca, por categoría literaria que 
tenga , y por ascendiente que ejerza sobre sus corregidos , son pocos 
los autores que quieren someterse á su corrección , y muchos los que 
la rechazan , acabando algunos por retirar sus obras antes de entregar- 
las ni aun á su propia lima , porque creyéndolas obras perfectas como 
hijas de su inspiración , llegan á persuadirse de que un tilde menos de 
su primer pensamiento las destroza ó desfigura: así es la condición hu- 
mana en todo por lo general , y no habian de ser los poetas precisa- 
mente los que formasen escepcion de esta regla que está basada en 
nuestra débil naturaleza. 

Si nuestro ánimo al idear esta obra hubiera sido formar una colec- 
ción de poesías selectas que pudiese dar justa idea , ó al menos apro- 
ximada , de la altura á que nos hallamos en España en este género de 
literatura , ciertamente que no hubiéramos emprendido esta empresa 
que tenemos por temeraria , seguros de la imposibilidad de conseguir 
nuestro objeto. Empero como solo hayamos llevado el intento de obse- 
quiar debidamente y lo mejor posible á un insigne é ilustrado compa- 
triota , y de buscar el grado de aprecio en que se tiene su memoria en 
la patria al medio siglo de su fallecimiento, nemos admitido lo bueno y 

ricMf y que á veces los hijos de Melpómene y de Talia se aTÍeneo mal con las exigencias de 
Krato, por lo cual se hallan separados frecnentemenle de so templo por mas qae habiten con 
'•qoeUos en el Parnaso y recojan tus floree en el campo de Helicona. 



lo mediano que se nos ha mandado, agradeciendo á lodos sus esfuerzos 

fior lo bien que, al menos con ta voluntad, nos han servido, sin meternos 
ilerariamenle en el fondo de sus composiciones, porque solo la intención 
de ellas nos incumbía. En este concepto debíamos declinar , y declina- 
mos de hecho « toda la responsabilidad literaria de las composiciones 
que se insertan en esta obra, en cada uno de sus autores, si bien de- 
clarando , por deber, eu su obsequio , que la mayor parte nos han ma- 
nifestado por escrito , con una modestia que tes honra, la desconfianza 
que tenían en unas composiciones en que solo llevaron la idea de hon- 
rar al héroe á quien las dedicaban , y no la pretensión de hacerlas pa- 
sar por obras perfectas y acabada». 

No podemos menos de confesar que tal vez hay algunas poesías 
que no debiéramos haber insertado; pero ¿qué habíamos de hacer cuan- 
do habiendo sido invitados sus autores ó venido voluntariamente á de- 
positar su flor sobre el sepulcro de Azara las babiau trabajado con bue- 
na intención y deseo del acierto que no pudieron hallar? Nosotros no 
fiodiamos , ni debíamos , desairar á ninguno de los que han acudido al 
lamamiento, porque esto hubiera sido castigarles, á fuer de maestros 
que estamos muy lejos de querer aparecer, por su condescendencia y 
galantería, máxime cuando ni los autores ni nosotros tenemos la ridi- 
cula pretensión de que se tenga este Alhum, como llevamos dicho, por 
la espresion de la actual poesía española, sino por la del amor que con- 
serva el país al ilustre Azara. Si todas las poesías do son buenas , son 
apreciables por el objeto, habiéndose logrado por ellas nuestro deseo 
de que todas las provincias de España y sus colonias rindan á nuestro 
héroe un resnetuoso homenaje de amor y gratitud, cosa hasta ahora no 
usada , sienao el inmortal A£ara el primero que recibe , en su memo- 
ria , esta gloriosa ovación. 

La presente obra es la Corona poética mas copiosa que se ha escrito 
jamás en España, y acaso en el estranjero , á un hombre ilustre, pues 
que si bien la consagrada por los vates españoles del siglo XVII al fa- 
moso poeta lírico -drama tico Juan Pérez de Montalvan , con el titulo de 
Las LdgHmas de Montalvan , se compuso de doscientos vates que can- 
taron en su elogio, ésta ha esccdiilo eu el número en una tercera parte 
mas, siendo diferentes también los motivos y circunstancias mas favora- 
bles que al nuestro á aquel ingenio, que sufrió la ovación al poco tiempo 
de morir, atravesándose para ello cosas que disminuyen en cierto modo 
eu valer, como saben bien nuestros literatos eruditos. 

No solo los poetas y literatos españoles han tomado parte en esta 
Corona; algunos apreciables vates eslranjeros , sabedores del gran 
concurso nacional , han querido tomarla también, viniendo á deposi- 
tar sus flores sobre la urna cineraria de un hombre cuya memoria ve- 
neran y cuyo nombre llena el muado literario y político. Los artistas 
que reconocen en Azara uno de los Mecenas mas dignos y de los pro- 
lectores mas decididos y magníficos que tuvo el arte y sus hijos , lian 



!«■ 



— X — 

querido contribuir también á su obsequio ; y la música española , no 
queriendo perder esta ocasión de lucir sus encantos en obsequio de tan 
grande hombre, ha templado sus armoniosos instrumentos y acompa- 
ñado con ellos los alegres, melodiosos y sentidos cantares españoles en 
su loor. Los orientalistas españoles han ensalzado también el nombre 
de Azara en las lenguas sabias de Israel y de Homero, sin que dejen 
olvidadas las de los Catiras españoles y la de los Mandarines de la China. 
Y los estadistas y hombres políticos mas ilustres de nuestro pais , se 
han hecho un deber en contribuir á la gloria del héroe, tributándole 
recuerdos de gratitud por su ciencia y virtud. 

Como se vé con solo leer los nombres de los que han contribuido á 
formar este Álbum, todos los partidos políticos en que, por desgracia, 
se halla dividida la madre patria , se han reunido en esta Corona , de- 
poniendo sus rancios rencores y disidencias , para ensalzar juntos al 
inmortal Azara, creyéndolo un deber nacional que á todos comprende, 
en una época en que no pesando sobre su glorioso nombre la tiranía 
de sus émulos, la justicia habia vuelto por su causa, y su buena fama 
reclamaba un completo desagravio, una vindicación solemne y ostensible. 

Ovación tan magnífica y completa , solo nuestro Azara la ha con- 
seguido en muerte en España, y no conocemos ninguno, fuera del 
gran Napoleón , su amigo , que la haya alcanzado en el estranjero. Su 
nombre se elogia en esta Corona , no solo en todos los dialectos espa- 
ñoles, única obra en donde se han visto reunidos hasta el dia, si que 
también en la grave y sonora lengua del Lacio y de Cicerón, en la ma- 
gestuosa de David, en la maguí lica de Homero y de Aristóteles , en la 
de Aberrocs y Avicena , y en la del filósofo Confucio , siéndolo igual- 
mente en la del Dante, el Tasso y el Petrarca, que fué su favorita después 
de la de Cervantes, en la de Shackespeare y de Walter Scolt, en la de 
Racine y Corneille, en la del espirituoso Goethe, en la de Camoens, y en 
casi todas las de Europa. No solo las provincias de España han venido 
reunidas á poner coronas de flores sobre la gloriosa pira de Azara ; las 
cinco partes del mundo han acudido con el mismo fin á honrar su me- 
moria, y las flores de Europa, África , Asia, América y de la Oceanía, 
adornan con sus bellos colores el altar del héroe que eternizará la gra- 
titud de los hombres de todos los países que sean amantes de la huma- 
nidad y de la virtud , y que deseen verlas honradas. 

Con el fin de dar mas interés y novedad á esta obra, y de hacer co- 
nocer, en donde se ignoren sus nombres, los ilustrados españoles que 
han contribuido á formarla , creímos deberla ilustrar con notas biográ- 
fico-bibliográficas ; mas siéndonos imposible el estendernos en ellas 
por falta de datos en la mayor parte, á causa de la escesiva modeslia 
de algunos autores, y de noticias en los amigos que nos las han facili- 
tado, nos hemos concretado á consignar la fecha del natalicio, patria y 
destino ó facultad de los que la hemos podido averiguar, v la noticia de 
los escritos ú obras que hayan publicado, no sin peligro ¿e que se nos 
queden sin citar muchas, por ignorancia. 



Eli las mismas notas, qiie se ponen ñor provincias para seguir el or- 
den L>stribl(!ci(lo, damos también la tntauccion de las poesías escritas 
ya en dialectos españoles ya en lenguas estraiijeras , y bacemo» la re- 
seña del fí^nero do poesía de algunas de nuestras provincias, dando al 
git'opio tiempo otras noticias que creemos de iolerés, insertando por lo 
misioc) algtmas cartas curiosas de los mismos autores que han escrito 
en \n OiüunA. 

Nuestro deseo de caracterizar mas á las provincias obsequimtcs, 
nos ha impelido á terminar las poesías de sus vales con el escudo de 
armas q;ic las distingue y los trajes de bus naturales, y sentimos en el 
olmn que no lodos ios grabados correspondan ú objeto tan digno, re- 
sintiéndose di! la ligereza y nrecipitacion con que se hicieron , lo qne 
contrasta notablemente con lo bien ejecutado de los retratos grabados 
al buril de los ilustres Azaras que les ucompaüan, y con las dos bellas 
portadas lilograRadas. 

En h primera portada hemos representado la gloria del puebtn de 
Bar/mñaUs íle Araron como patria del grande Azara, cnyo sepulcro 
guardan el soberbio Eí/ro y e! Iiumilde Alcanadre, al pié de un arco 
derendído por la España y por la Fama , y surmontadü por el escudo 
de armas de la noble casa de Asara, viéndose en el mismo ocho escu- 
dos de las provincias, cuyos blasones oo se ven en su lugar por no tia- 
berse hecho á tiempo: en la segunda portada se representa la apoteosis 
del héroe ante cuya Harneante ara depositan sus coronas, no solo las 
provincias de España, si que también las cinco partes del mundo. 

En tan honroso obsequio, solo nos pertenece la humilde trama con 
que hemos formado la Corüma , y al noble sucesor de Azara, el señor 
Marqués de Nibbíano , la rica cinta que siijctu las bellísimas flores que 
la componen , como lazos de la mas loable gratitud; empero nos cabe 
la glorid de ser autor del pensamiento, y si hemos sabido conducirle por 
buen camino , esto y el haber conseguido el fin que nos propusimos, 
de vindicar al caballero Azara del punible olvido con que tan ingra- 
tamente le paga su generación los importantes servicios que la prestó, 
y de hacerle aparecer entre los hombres mas ilustres de nuestra Espa- 
ña, nos deja recompensados con usura de todo cuanto beincs trabajado 
por conseguirlo , con una constancia y paciencia á toda prueba en los 
seis años que nos hemos ocupado en la publicación de las obras postu- 
mas de los ilustres Azaras de Aragón y cu la composición y dirección 
cíe las que hemos dado iiluz , para hacerles conocer, como tiisloria- 
dor y cronista de su antigua é ilustre Casa. 



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1)1'" .-\i;i;)-;i> DE -\y-\n\ 



INTRODUCCIÓN. 



Smtm euique decus^ pos- 
terUai rependU. 
(tácito.) 



DkGLoi 



^S y siglos víiiieron ensalzando la noble familia de los Azaras de 
Aragón, haista llegar al grande luminar de tan esclarecido linaje, el 
IdcIíIo hijo de Barbuñales« Don José Nicolás de Azara y Perera, 
gloria de España, y cuyo ilustre nombre es aúo delicia de Aragón, 
satisfacción de Italia, respeto de Francia, y admiración de Europa. 
Medio siglo de turbulencias y revuelias en que se ha cambiado, por 
decirlo así , la faz del mundo, y en el que han aparecido y desapare- 
cido tantos astros en política, no lia bastado para eclipsar ni un solo 
rayo de la refulgente corona de gloria que supo conquistarse con su 
virtud, patriotismo y talento, el que, nacido en las humildes riberas 
del Alcanadre, respirando la brisa del Guara y del Sibil, y viendo la 
luz primera bajo los humildes techos del pintoresco Barbuñales, supo 
ostentar su ciencia y saber en las magestuosas márgenes del soberbio 
Tiher y del orgulloso Sena, imponer al flameante Vesubio y al altivo 
Quírinal, y defender al magestuoso Vaticano. 

El valor, la arrogancia, la energía y las virtudes cívicas que os- 
tenta el Aragón, se reconcentraron en el corazón de Azara para en- 
cender en él aquel fuego patrio que tantos héroes ha producido en 
este pais, y acudiendo á su privilegiada alma todas las virtudes nobles, 
la ciencia y el saber para engrandecerla, se formó un coloso que no 
pudo menos de avasallar cuanto le rodeó, sujetándolo á su imperio 

1 



— 2 — 

por medio de los fuertes lazos de la razón , de la elocuencia y del 
amor, lazos de mas poder y resistencia que los que impone la arbitra- 
riedad y la fuerza material, que al fin viene á destruirse bajo el mis- 
mo peso de sus crueles yerros, y por los mismos medios en que basa, 
fia y procura su conservación. 

La opinión, reina del mundo, que tarde ó temprano viene á ven- 
cerlo todo, llegó á señalar al ¡lustrado Azara como uno de los hom- 
bres mas dignos de su pais, y de los de mas valia de su siglo ; y como 
se basaba en hechos que la historia siempre conserva en el sagrado 
templo de la verdad « por mas que se la pretendan ocultar, como un 
depósito precioso que poder ensenar en sn dia á las generaciones para 
quienes no puede nada interesar el que se manifiesten en su verdadero 
ser, no ha podido menos de llegar un tiempo en que presentándose al 
héroe libre de asechanzas de amigos y enemigos personales, se le vea 
en su verdadero tamaño, sin el incienso con que le ofuscaban los nnos, 
y los negros nubarrones con que procuraron ocultarle los otros. 

Los hombres grandes tienen siempre dos figuras enteramente dis- 
tintas; una bella y colosal para sus amigos y apasionados, que aún 
hacen superior sus aduladores, y otra fea y grosera para sus émulos 
de mala ley que pintan horrible sus enemigos personales: el incienso 
de los unos, unido al negro humo de la envidia de los otros, les en- 
vuelve en nube tan obscura que su sombra no puede percibirse mien- 
tras viven, ni aun después de finados, en tanto qne no baja al sepulcro 
su generación; hé aquí por lo que las vidas de los hombres públicos 
escritas á su vista , no pueden ser mas que efímero incienso ó negro 
humo que se evapora al fin, no quedando después mas que baldón ó 
miseria, de que se ríe el sabio con razón. Si los escritores de las vidas 
ó biografías de los que viven se contentasen con apuntar aquellos 
hechos gloriosos, nobles ó punibles que nadie pudiera negar y sin 
comentarios de clase alguna, no solo aconsejaríamos esta clase de 
escritos por la utilidad que prestarían á la historia, sino que tendría- 
mos por un deber sagrado el que so hiciera así; pero en la dificultad 
deque nadie se presente áser tratado en relación de méritos ó de des- 
méritos, por decirlo así, ni como escritores haya muchos que no quie- 
ran ensalzar ó vituperar á aquel de quien escriben , ya por lo que les 
obliga la amistad , ya por lo que de él esperan , ó ya guiados de una 
venganza, jamás justificable, estamos porque es nocivo á la moral y 
á las buenas costumbres y sumamente perjudicial á la verdad de la 
historia, el que se escríba la vida de los hombres antes de que hayan 
bajado al sepulcro, y de que haya pasado siquiera medio siglo desde 
su defunción , apuntándose solo las fechas y lugares en notas biográ- 
ficas y sus obras si son literarias ó artísticas, porque al conservarse 



aquellas para que no haya dudas mañana , en eslas queda bien senta- 
do su elogio ó baldón , su mérilo ú ignorancia. 

A esla época nos parece no hay ya peligro en escribir la historia 
para que no carezca de verdad , porque si el historiador por pasión 
de familia, de sistema, ó de otra cosa cualquiera que sea, se para en 
los elogios y oculta los defectos, no faltará ciertamente quien le dé en 
cara con ellos sacándolos á plaza, y de este principio contradictorio 
no podrá menos de salir la verdad en toda su desnudez y sin ambajes 
que desfiguren sus bellas formas para que se cumpla aquel: incotrup^ 
ta fides^ nudaque veritas. 

Solo en dos casos admitimos las biografías en vida: cuando se ha- 
cen simplemente de hechos sin comento alguno como llevamos es- 
puesto, para denotar los ejecutados por tal ó cual hombre, á fin de 
aclarar algún punto que tenga relación con esto, según lo hacemos 
de nuestros vates, en las notas á la Corona poética en este tomo^ 
ó cuando se escriben fielmente por la misma persona para sincerarse 
de ataques dirigidos contra ella sean justos ó injustos, porque en este 
caso la polémica que necesariamente se suscita, si bien pocas veces 
acaba de romper el velo que oculta á la verdad, la deja al menos en* 
Irever y esta es siempre una gran ventaja para la historia contempe-p 
ranea. 

Somos tan de esta opinión , que sin la publicación de las Memo^ 
ríoj de D. Manuel Godoy^ Principe de la Pa%^ publicadas en Parí¿ 
por el mismo estos años pasados para sincerar su conducta durante 
su valimiento con el Rey D. Carlos IV, tal vez no hubiéramos escri- 
to la vida del caballero Azara , de que nos encargamos accediendo al 
deseo de su heredero, aunque lo deseábamos, por parecemos aún 
temprano. Empero como el espresado señor Príncipe haya declinado, 
injustamente en nuestra opinión, alguna de su responsabilidad moral 
sobre Azara, achacándole cosas que no fueron como las cuenta en su 
defensa propia, hemos querido volver por la buena memoria de quien 
tanto valió, no obstante de que tiene tan alta su reputación que no son 
ya posibles los tiros de sus contemporáneos para causarla menoscabo 
alguno. 

Vivo estaba por fortuna , como lo hemos dicho dos veces en el 
tomo segundo de la vida de Azara , vivo estaba todavía , pues que no 
ha muerto hasta hace pocos meses, el señor Godoy cuando se publicó 
nuestra obra, déla que le mandamos un ejemplar á París; y aún vi- 
ven algunos aunque pocos de sus contemporáneos y apasionados, y él 
pudo sincerarse en tiempo lo que no ha hecho, y ellos pueden venir 
aún al juicio contradictorio con que tenemos el honor de retarlos al 
pié del digno monumento elevado al ilustre aragonés Azara , á deponer 



_- i _ 

conlra los graudes liccliosy cscelencias que apuntamos con mas voluntad 
que acierlo ; vengan pues, y sino hemos aceri:irlo á descorrer el velo que 
cubría aquella época, lan decantada por los que represen laron un prin- 
cipal papel en ella, riisguenle con mano fuerle y señálennos h peque- 
nez de nueslro héroe, y los defectos que en su opinión eclipsan su 
gloria; pero no lo harán seguramente, nos hemos apoyado en docu- 
mentos verdaderos, y la firme hase sohre que cslriha la rcpuiacion de 
Azara es asaz sólida para que pueda temerse nada del aquilón, por 
muclio que arrecie el huracán. 

A pesar de que la doctrina que acahamos de esponer no ha sido 
desconocida por los sabios ni por los escritores, ha habido y hay hom- 
bres de tan colosal reputación ó de nombradla lal , por lo bueno ó por 
lómalo, que no es posible dejar dchablar de ellos en ciertas obraslia- 
madas á dar á conocer á los venideros la fisonomía del siglo , y esta no 
es por cierto invención moderna puesto que lo \emos ya en Plutarco en 
sus Varanes ilustres, y en otros varios escritores de la antigüedad. Asi 
es que, ó no ha de llenarse bien el deber de enciclopedista biogrúfico ó 
histórico, ó es preciso hacer mérito, siquiera sea de paso, de aquellos 
contemporáneos cuya reputación descuella en primer término, pero aquí 
es en donde era necesaria toda la circunspección del historiador para 
no desfi}í;urarel carácter verdadero de su héroe, arrastrado de pasio- 
nes que le sean favorables ó contrarias en su corazón, cosa por lo que, 
como sucede por lo común, perjudican mas que benelictan d la his- 
toria esta clase de obras, que debieran ser su apoyo mas robusto. 

Sin elevarnos á las sanas y buenas prácticas oi'Iodo<£asde nuestra 
religión , en la que no se preconizan los hombres grandes en virtud y 
santidad liasla que ha finado no solo su generación si que también la 
que la sucedió, cosa muy conveniente en nuestro sentir para quesean 
mas reverenciados aquellos seres privilegiados señalados con el dedo 
de Dios á su Vicario en la tierra, para que, venerados en los altares, 
sean reconocidos medianeros benéficos cutre su soberana Omnipoten- 
ciayel hombre; sin remontarnos á lauta altura, el pueblo chino, mas 
sabio tal vez que nosotros en muchas cosas, liace un estudio serio de 
la historia sobre la base de la verdad que procura hallar á todo trance; 
y así es que, durante la vida de un soberano, recibe, en depó- 
sitos herméticamente cerrados que no han do abrir los jueces que 
los admiten, escritos en que cada uno espone libremente sn opinión 
sobre las virtudes, vicios y defectos del monarca reinante ó que fué. 
El tribunal lleva un diario de sus hechos que también ha de entrar, 
después de su muerte, en la caj» misteriosa que al cabo de muchos 
años han ile abrir jueces imparcibles sin afecciunes ni odios personales 
contra aquel que van á juzgar, para pesar en nna fiel balanza lo bueno 




J 



— 5 — 
<i malo t:|iie del juzgado conste, y escribir su \ÍJa según el resiiliado 
<|ue arrojen de si los documeiilos que examinan, no sin dejar de le- 
ner en cuenln la buena ó mala impresión que de aquel de i|iilen ven 
las memorias haya quedado y manienga la tradición |)0|jiilar (1). Esle 
sabio iríbnnal. era semejanlc al famoso Congreso e^'ípcio en que se dis- 
culia, sdbre el cadáver de los que morían, sus buenas 6 malas obras 
para juzgarles por sus lieclios y senlenciar si era ó no digno de sepul- 
tura, tribunal que de Minos y liadamanlo nos trascribe lambien la 
poesía con alguna semejanza. Pariodado después entre nosotros este 
tribunal, pero siempre en sentido de elo;;io en las acostumbradas 
oraciones fÚDebres, cdsi jamás espresion completa de la verdad, re- 
presenta el poder y triunfo de la opinión pública soberana dct.mundo 
como llevamos diclio y la cual, proveyendo á la bistoria <le poderosas 
armas, viene al lin á bennanaise, pronto ó mas larde, á la verdad, 
emanación divina de Dios que pesíi en su balanza nuestros buenos li 
malos hecbos, para premiarlos ó penarlos se^un la diferencia á que 
se incline el fiel. 

Confesamos, no obstante lo dictio, que es mas diricil escribir la 
vida de un liombre que íiuó en lejana i^'poca, que la del que vivió] ó 
existe aún entre nosotros, porque tío puede menos de liaberse lleva- 
do tras sí su generación, sin dejar huella de muchos preciosos detalles 
que la embellecerían. Empero, aun cuando esto sea así , en el concep- 
to de que los referidos detalles perdidos por lo general, no son aque- 
llos que por su magnitud se graban en el corazón de los contemporá- 
neos con caracteres indestructibles, en cuyo solo caso es cuando los 
admite la tradición para llevarlos de generación en generación y de 
pueblo eu pueblo, ¿no vale mas perder uu lincamiento precioso, que 
tropezar á cada paso con la multitud de miserias que destruyen el buen 
efecto del cuadro de la vida del hombre que vemos ó liemos conocido? 
Si se pierden eu la historia de los muertos de larga fecha bellezas, son 
mas los defectos que con él se enlierran, y en este caso es mejor 
perder uu accesorio por bello que sea, que el original entero , ó que se 
presente éste en tal estado que apenas pueda columbrarse su mérito 
ofuscado por mil y mil abrojos, interesados, con justicia, en obscure- 
cerle. Es preciso que la apoteosis de un mortal cumpla con su objeto 
eo todas sus partes, pues que de fallarle el menor requisito es tanto 
como desnudarle de la ráfaga de divinidad de que se le supone rodea- 
do, jr el Ídolo falto de luz propia «jueda materializado por sj mismo. 



(I) Es lal el es crtíp atonde los cliínos ea c%lo. que hasta ilan á sus soliiTanos 
otro nombre del que tuvieron en vida, temiendo quo aquel H|jarezca mancbaitu 
por algún deructo. 



Kl piielilo, al paso qat se eotosbsmi á h ñsia del kéfoe qve id- 
iníri y victorea sobre el carro de tríaofo, pierde sa eatasiasmo eo 
cuanto 16 lú accixa, porque ai considerarle no solo de sa propia figu- 
ra y maleria, sino con sas visnos defectos j aan snperiiidole en 
alloa, onipíeía por analizarle, llef^ á conocerle y acaba por despre- 
ciarla, cambiando sn primer entnsiasmo en indifeitencia á la bon de 
halvarlo aplaudido y aborreciéndole al dia siguiente. Esto es lo que 
oomiinmeiUe sucede j no puede menos de acontecer si seeiamina la Ín- 
dole del coraion humano , miiime cuando no modera sus impulsos b 
educación como sucede en las masas, t cuando la ilustración de las 
demás clases no ha recibido toda su perfección. Per el contrario , ese 
pueblo de condición natural, tan Toluble re»|tectoá los títos, acata 
con respeto la memoria de los finados de quienes la tradición les bace 
concebir una figura gigantesca t sobrenatural : j cuando Té la imagen 
que recuertia sus facciones, no la considera va como U estampa de 
un ser de su especie ^ sino que pasando engrandecida b %sura de sus 
ojos á su imaginación . olvida las formas naturales por bs maravillosas 
que de ella concibiera, t regocijándose su corazón cambia en pasión 
lo que empezó curiosidad. 

Lo reísimos « cooTcncidos de la verdad del principio : cuanto mas 
lejano el hértüe de nosotros, tanta mavor veneración nos infunde, v bé 
aqui ese profundo respeto con que acatamos i Pelm/m , al CM, al Com- 
éf Ffrmmm Gomsaftz v á otros muchos insignes personajes que i ha- 
berlos conocido T tratado , acaso no recordáramos coa tal placer j 
entusiasmo. 

Estamos ea h pers^uasion de que si las vidas tiel inmonai Certmm- 
fes T del ins^ne Gmrr{la$o. princi|viles padres de nuestra lengua patria, 
kuliiesen sido escrius |>or sus coniemporaneos , ea cuyo caso ao 
babiera podido menos de teaer alguna parte b adulacioa d la dialfiva 
de b eavidia . si biea por sas obras siempre se aos presealaríaa ea 
sa gigantesca figura literaria, no dejaríamos de bailar algaaos luaa- 
res qae oscareciesen su aureola de gloria: pero afortuaadameaie para 
ellos, y pira nuestras ilusi«Hie$. que son las fieles gaanbdoras del 
eatasiasmo , ao se pretendió darnos los detalles de sas vidas hasta b 
época en que, olridadas sus debilidades humanas « solo se les podia 
consitlerar como héroes rtnleados de brillante luz producida por sas 
buenos hechos. En efecto, i poco qae se pare la ateacioa se vytI qae 
cuanto mas se van alejando los hooibres de nuestra edad « a^jores y 
mas grandes nos par^ven . y al contrario » disminuyen de tamaño al 
írsenos acercaudo ^ considerándolos pigmeos si les tocamos y exami- 
namos frente á frtinte. Ilombres han lígarado á aaesira v«i»a i bs 
qae, si biea ao podeaios ai^r aa gna mérito por el 4|aft ka 



ama 



tamos, DO podemos acatar, porque al lado de sus grandes hechos 
consideramos en sus pasiones su pequenez; vemos al héroe y al hom- 
bre en una misma pieza, y la continua lucha en que les consideramos 
DOS quita el buen efecto, y no nos deja formar la ilusión desapasio- 
nada que deseamos hallar y no encontramos. 

Hombres acaban de finar, y aun viven entre nosotros, que ensal- 
zadas y vituperados i la vez según las pasiones de los que les juzgan, 
tendrán un cuito general civil mañana, después que desaparezcan con 
ellos las pasiones de sus contemporáneos, que unidas á sus debilida- 
des oscurecen hoy su gloria. Hay seres que habiendo figurado en pri- 
mera línea son objetos de placer ó de odio cuando se les recuerda, y 
en ambos sentidos se devora con ansia cuanto les pertenece por la 
sociedad , deseosa de saber hasta las menores particularidades de su 
vida privada , al paso que pasan desapercibidos muchos de sus bue- 
nos hechos públicos y privados, por mas que se procure poner algu- 
nos en evidencia. 

Debe tener presente el historiador, según el P. Reyes, á cuya 
opinión nos atenemos, «que no basta que empeñe todo su celo por 
el triunfo completo de la verdad , de la que pretende ser órgano fiel, 
exacto y escrupuloso, sino que es menester que encargado de referir 
las acciones del hombre público no se contente con producir los he- 
chos aislados y con la reticencia de las causas que los determinaron. 
No basta presentar su héroe sobre el teatro de sus acciones, sino 
que es menester hacer sensibles los motivos que le decidieran á ellas, 
y hasta lasmismas intenciones que la dirigieron. Debe proteger con 
entereza, cuando el caso lo pida, su inocencia, y declamar también 
en favor de una virtud modesta y poco celosa de su gloria , ó mas 
presto empeñada en hurtarse de los aplausos á que por su conside- 
ración juzgó no tener derecho. > 

No se crea por cuanto llevamos dicho que pretendamos se deje 
de premiar el talento y la heroicidad en vida con justa ovación al que 
se haga digno de ella , al contrario , lo aconsejamos para estímulo de 
sos compatricios; pero deseamos que sea siempre concediendo mas 
á la justicia que á la adulación y al favor: tampoco queremos quede 
impune el malo ; pero sí pretendemos que el castigarle sea de modo 
que no pueda achacarse á ofensa premeditada, sino á corrección me-* 
recida. 

Como el mismo Azara lo dijo al empezar su Elogio al inmortal 
Garlos HI: cLa historia de los siglos pasados nos hace ver que por 
disposición de la Providencia y la naturaleza de las cosas ha habido 
y habrá siempre algunos hombres de quienes en gran parte depen- 
de la felicidad del género humano;» á lo que añadió el general de los 



— 8 — 

Carmelitas, P. Reyes, en su Elogio, (rqne los hombres destioados 
por la Providencia á beneficio de sus semejantes son los verdadera- 
mente sabios , de quienes está escrito que la multitud de ellos es la 
sabiduría del universo , entre los que fué singular y claro el mérito 
del caballero Azara, nacido para beneficio y honor de la humanidad, > 
Y habiendo esta clase de hombres, por Fortuna, aunque en corto nú- 
mero, por desgracia, ¿cómo podríamos pretender que no fuesen 
honrados debidamente y en todos tiempos por sus semejantes? 

Dejando á los filósofos y moralistas la penosa tarea de discurrir 
sobre las bases y principios en que estriban nuestras reflexiones para 
calificarlas, lo que fácilmente podrá hacer el que nos lea, si, metiendo 
la mano en el seno, pregunta 4 su conciencia sobre ello, añadiremos 
que el olvido en que de intento se dejó al caballero Azara en su pa- 
tria por espíritu de pandillaje y de fanatismo político, casi al propio 
tiempo que humeaba, embalsamando el ambiente, el incienso de los 
triunfos que constituyen su gloria, y después los grandes aconteci- 
mientos, de que fué sabio profeta, que embargaron toda la atención 
de los españoles ocupados en la independencia de su patria primero, 
y en alcanzar su libertad civil después: este olvido , repetimos, ha 
sido , eu cierto modo, una fortuna para su buena memoria, y mucho 
mas para nosotros, su historiador, puesto que llegándonos la clarí- 
sima luz de sus virtudes y de sus glorias, no columbramos siquiera 
un átomo de sus debilidades, sin duda porque abismados en su pro- 
pia pequenez se sumirian con él en el sepulcro para dejar su gloria 
mas pura y resplandeciente. Si no es así esto, abierto dejamos, como 
hemos ya dicho , el juicio contradictorio, y ante el supremo tribu- 
nal de la opinión pública , presidido por la justicia , podrán depo- 
ner sus razones en las aras de la verdad , los que pretendan probar 
que el inmortal Azara no fué tan grande como le presentamos, y 
como generalmente se le cree hoy por todos los hombres instruidos 
del mundo civilizado, como tal le hemos defendido con empeño , te- 
niendo presente que como en su Elogio dijo el P. Carmelita Reyes: 
«El Historiador debe proceder en este género de discursos sin respeto 
alguno humano , y tener el valor de combatirle siempre que lo exi- 
jan, ó las siniestras prevenciones, ó las mentiras acreditadas.» Nos 
hemos detenido mas de lo que creíamos, y tal vez debíamos, ea 
esta introducción á la gloria de nuestro ilustre aragonés, y vamos 
á entrar por fin en el objeto principal que nos hemos propuesto, 
que es relatar con sencillez y del modo que mejor podamos , los 
hechos que hemos presenciado en su honor, y en los que hemos 
tomado , en su obsequio , no poca parte. Acompáñanos el temor 
de que en la ejecución falte mucho de lo que desea nuestra vo- 



— 9 — 

Innladt porqne la figura de Azari es tan colosal á nuestra vista, 
qae al tratar de él no podemos menos de esclamar con nuestro 
qoerído amigo el ilustrado magistrado y Senador del reino el Es- 
celentísimo Sr. D. Pascual Femandes Baeza, cuando empieza elo- 
giándole en la Oda que insertamos en la Corona Poética, Musa 
Castellana-Leonesa : 

¿Fuera tal m¡ osadía que ¡htenlára 
Cual los Titanes escalar el cielo, 
O con rápido vuelo 
Subir á doode Azara 
Tiene sentado de su gloria el trono; 
Y en pindárico tono 
Himnos cantar á su virtud preclara? 




GLORIAS DE AZARA EN EL SIGLO XIX, 



Joiephui Nicolaus Azara celtiber 
natalibíu , ingenio ^ eruditione, 
vitoRque inlegritate clanu disd- 
pHnarum omnium , bonarumque 
aríium cultor ac promotor exi- 
miui carminum vindex^ justituB 
verüalisgue adseníor strenuus 
rerum gestarum magnUudine et 
copia celebratissimus principia 
bus üc bomis omnibui ob egre- 
gias dotes suas miraculum ca- 
rus. Qiii cum invidotum hotni- 
num , ac sichophantarum ctstus 
deluissetf eorumque maias artes 
dispenxisset. 

(P. Ret£s, Elogio db Ailbül.) 



E 



L precioso diamante de la casa de Borbon , el inmortal Carlos III 
de gloriosa memoria , que tuvo el privilegiado talento de saber esco- 
ger á los hombres de quienes rodearse para proporcionar prosperidad 
y ventura á Espafia , de la que disfrutó esla nación durante su feliz 
reinado, empezó á tejer, con preciosas flores de su grandeza, la 
corona de gloria de Azara, uno de sus mas fieles y sabios servidores. 
Continuó aumentándola con inmarcesibles laureles el buen Carlos IV, 
su augusto hijo y sucesor , y engrandeciéndola con floridas ramas los 
Pontífices Clemente XIV y Pío VI, y los Soberanos José II , Em- 
perador de Alemania, Gustavo III, Rey de Suecia, los Reyes nue- 
vos de Etruria, Infantes de España y D. Luis y doña Haru Luisa, 



el Gran Leopoldo, Duque i]e Tos cana , y Jespues emperador de 
Alemania, el DnQDE de í'arma , y otros; el coloso del siglo, el 
gran Napoleón Bonaparte, tuvo la satisfacción de acrecentar eus 
laureles, y el sentimiento de colocar la corona, rodeada de ciprés, 
sobre el sepulcro de su sdliio amigo. 

Estaba reservado sin duda al reinado de Isabel II el acabar la 
obra empezada por sus augustos abuelas , pues que babiendo alzado 
del sepulcro nuestra Heina aquella corona, tejida por tan augustas 
manos, empezó por cubrirla de una aureola brillante de gloria que la 
dispuso á ser lanzada á los cíelos al hacerse la apoteosis de aquel 
hombre ilustre que supo honrar á su pais y llenar el mundo de su 
nombre, por lo cual puede aplicársele aquel Non lauri mille 
tuentur. 

La íQclita nieta de Carlos ill ha vuelto por el decoro de su pue- 
blo ensalzando la memoria de Azara al medio siglo de su muerte , y 
premiando con su real aprecio, como lo hicieron un dia sus abuelos, 
sus privilegiados talentos y nunca desmentido patriotismo, en la ca- 
beza de su ilustrado sucesor, al que ha condecorado con distinciones 
dignas de su regia munificencia , y no menos merecidas por e) que 
heredó las virtudes del Libertador de Roma, y por el que, con 
tanta grandeza coniu geucroso dcsprendimiecto , sabe haorar á sus 
gloriosos antepasados. 

Hacer mención de las honras y distinciones recibidas de nuestra 
augusta Reina por los ilustres descendientes del célebre diplomático, y 
por las familias nobles allegadas á ellos con los vínculos de la sangre, 
razón por la que blasonan , al lado del suyo natural , el apellido es- 
clarecido de Azara, seria tanto como querer hacer la historia de una 
familia fecunda en seres privilegiados y acatados por su país; y como 
esto lo hayamos hecho , si bien con alguna brevedad, en el Pakteon 
BlofinAFiCfí-MODERSO rfe los ilustres Azaras de Aragón , obra pu- 
blicada en 1848, remitiendo á ella al curioso, bastará consignemos 
aquí que no hay carrera distinguida eu la nación en la que no figure 
dignamente un Azara , inclusa la que asiste , por el voto del pueblo, 
al santuario de las leyes en la Kcpresentacíon INacional, en el que 
muchos de ellos han coadyuvado, hasta el dia, y continúan hoy, á 
la formación de las leyes , siendo üeles guardadores de ellas en los 
altos destinos del Estado , en lo que imitan á su inmortal pariente. 

Cuando al glorioso nombre de Azara se hacian tales y tantas hon- 
ri9 por su patria y por su Keína, no podia menos de tenerse por san- 
tificado su patriotismo, y acrisolada su lealtad , lo que unido al culto 
civü que recibia ya , como ilustrado literato y sabio diplomático , del 
mundo civilizado, le ponia en la categoría de aquellos hombree prt- 



— 12 — 

TÜegpados á qoíenes la posteridad venera en aa memoria por ana glo* 

íh 



riosos hechos y escelentes virtudes. Así lo pensó justamente so 
tarado sobrino y heredero el Sr. D. Agustín de Azara , tercer mar- 
qués de JNibbiano , cuando accediendo al voto universal que procla- 
maba á su ilustre tio, uno de los españoles mas beneméritos del 
siglo XY m , y por lo tanto digno de la honrosa dístineion coocedída 
á los grandes hombres , determinó erigirle un monumento que espre- 
sase á las generaciones venideras, no solo su valer y grandeza, si que 
también la gratitud con que su familia y su país habia sabido corres- 
ponder á sus servicios patrióticos , honrando debidamente su me- 
moria. 

Los volantes de las fábricas de monedas y medallas de la capital 
del orbe cristiano , hábian ya eternizado en metales al que fué su sal- 
vador benéfico : testigo de ello esas medallas que tanto honran su 
memoria. Los duros mármoles presentaban , en repetidos y bien aca- 
bados bustos , el homenaje que supo rendirle á tiempo la escultura. 
El pincel , el tiralíneas y el buril de los maestros de las artes , habian 
también correspondido dignamente al ensalzamiento de su magnifico 
Mecenas , ya reproduciendo sus agraciadas y nobles facciones , ya 
proyectando arcos de triunfo, y monumentos que declaran una mere- 
cida ovación y el amor que le profesaron aquellos de sus contempo- 
ráneos que tuvieron la dicha de conocer su mérito y de participar de 
sus beneficios ; y en fin , la prensa europea habia sudado cien y cien 
veces para reproducir sus alabanzas y comentar sus virtudes. ¿Qué ha- 
cer, pues, para completar su apoteosis? Solo faltaba á su gloria que la 
humilde, pero ilustre casa que le vio nacer, se convirtiera en un tem- 

Elo de veneración civil en el que fuese Azara el ídolo , y que el pne- 
lecillo de Barbuñales de Aragón adquiriese , ademas de la celebri- 
dad que ya debiera al Héroe, un monumento glorioso que eternizase 
su grandeza. 

Así fué en efecto, pues prefiriendo el actual marqués«de IVibbiano 
la gloria del nombre de su familia al mezquino interés por el que todo 
se abandona en estos tiempos tan metalizados por desgracia , no solo 
hizo cuantiosos desembolsos para la impresión de las obras escritas 
por sus dos ilustres tios D. José y D. Félix , y para que se escribie- 
sen sus vidas á la vista de muchos documentos auténticos que posee 
en su archivo , sino que hermoseando la casa solar de los Azaras de 
Aragón, en que nacieron sus astros mas rebilgentes , encargó al dis- 
tinguido escultor catalán D. José Bober hiciese un sencillo, pero ele* 
gante monumento en mármol de Carrára , para eternizar á su Ínclito 
antecesor. 

Conatraido el referido monumento en Barcelona , ae condujo á 



— 13 — 

Barbufiíles el lüo pasado de 1850^ y colocándose en la Tachada prín- 
ápal de la casa solar de los Azaras , se dispuso todo para inaugurarle 
draidimeote, á cuyo efecto nos llamó el señor marqués de !NibbÍanOf 
para que, como historiadores de su familia, asistiésemos i tan solemne 
Mto , que M dispuso y «eeutó conforme vamos á decir, acto que han 
engrandecido los ilustraoos vates españoles después tejiendo , ea ho- 
nor de Azara, la corona poética mas copiosa que jamás se ha for- 
mado CD Espifia. 




día grande de barbuñales. 



Magna parens firugum 
Saturnia tellut, 

(Vugiuo.) 



c 



LARA y serena nació el alba la mañana del dia 23 de octubre 
de 1850 en el alto Aragón. La rosada aurora no tardó en bañar de 
oro las elevadas crestas del alto Pirineo, que se asoma respetuoso 
por entre el Guara y el Sibila y estendiendo sus dones del monte á 
¡as llanuras , y de estas á los valles , los risueños y floridos campos 
del pintoresco BarbuNalbs participaron del celeste don , dorando 
su yerdura con los rayos del díyíno Febo, que se presentó bello 
y radiante á reanimar con su faz de fuego á la naturaleza ente- 
ra. Las encantadoras brisas de la mañana desprendieron los aromas 
de las flores para llevarlas de beso en beso á embriagar de ambrosía 
á los felices mortales que las aspirasen. Las parleras aves voltijeando 
de árbol en árbol y de rama en rama, saludaron en alegre concierto 
al padre de la vida, al paso que triscando por el prado los corderillos^ 
y regocijados en el monte de Lízana los tiernos gazapillos , se veia 
por do quier un prodigio , un nuevo encanto que ponia de manifiesto 
la grandeza del Ser Supremo , Padre de la luz y de la creación ente- 
ra : todo parecia halíerse reunido por la naturaleza para engrandecer 
el acto que habia de tener lugar en Barbuñales en este dia , en que 
adquirirla nuevos títulos que acrecentasen su celebridad , como cuna 
de los ilustres Azaras y palacio de los señores de Lízana. 

Ocupa el pueblecillo de Barbuñales una situación tan bella y des- 
pejada sobre ua montecillo que , á manera de moto , se eleva en nna 



— 16 — 

esteosa llanura, que parece mas que pueblo un bonito castillo ó casa 
de campo rodeado de huertecillos siempre cubiertos de flores y de 
?erdura. Domínanle á lo lejos, hacia el Norte, las elevadas sierras del 
Guara y del Sibil , separadas en una cortadura , por la que asoma su 
blanca cabellera el soberbio Pirineo , como para saludar á las altas 
llanuras de Aragón, y cercándole en lontananza, por Oriente, el alto 
Turban, el CoUella y el Garrodilla , y por Mediodía la sierra de 
Alcubierre y de Jttonegros^ solo le queda abierta la puerta de la via 
de la antigua Osca^ por camino libre de las gigantescas sierras de 
Aragón y de Cataluña. Su bellísima situación le nace disfrutar de la 
vista de porción de pueblecillos á cortas y largas distancias , y unido 
esto á lo feraz de su suelo cubierto de olivos , carrascales , árboles 
frutales y viñedo, presenta el panorama mas seductor que puede ima- 
ginarse el lector. Corta es por cierto la población de Barbuñales, pues 
que no pasa de 400 habitantes á lo mas , que ocupan setenta y ocho 
casas agrupadas al lado del palacio de Azara y de la elegante, aunque 
humilde, parroquia de San Lorenzo , que con la gloriosa Santa Bar • 
bara , que ocupa una capilla á la salida meridional del pueblo , tienen 
dividido el amor religioso de sus patrocinados ; pero es tal el aseo y 
curiosidad de las casas , interior y esteriormente , y tal la honradez y 
amabilidad de sus habitantes , que puede considerársele un pequeño 
paraiso en donde pasar la vida agradablemente , disfrutando á la vez 
de los encantos que proporciona la soledad y las delicias del campo, 
y de los goces de una sociedad compuesta de seres sencillos , entre 
los que se desconocen las pretensiones de la elevada envidia , las in- 
trigas cortesanas , y los grandes crímenes ; y para los que son bases 
de la felicidad la religión, la honradez y la verdad. 

Envanecidos con haber sido de los primeros que han acudido 
siempre en defensa de la religión de su patria , de sus reyes y de sus 
venerandas leyes , no saben mas en política que el estar prontos, á 
cualquier hora , á defender tan caros objetos con el tesón y lealtad 
que les es proverbial , y con el valor y constancia que por nadie ni 
jamás se ha desmentido. Ufanos de que su humilde aldea haya pro- 
ducido un Laborda^ un Foncillasy un Lovera^ y sobre todo , tres 
Azaras, soles de muchos otros de su progenie que por su talento en- 
salzaron el nombre de Barbuñales , no envidian el oropel de las ciu- 
dades, en las que se aspira mas fácilmente el fétido miasma de los vi- 
cios, que el suave perfume de la virtud. 

Sobrios , como buenos aragoneses , prefieren la humildad de sus 
casas, qué les proporciona una libertad moral efectiva, á los dorados 
palacios que esclavizan con grillos, que, por lo mismo que son de oro, 
son doblemente pesados. Fiando la vida en la frugalidad y en sus 



— 16 — 

buenas costumbres ^ no apetecen los regalos que matan con hahgo 
cruel, hallándose mas satisfechos al disfrutar de los goces que les 
acuerda el trabajo de sus manos y el sudor de su rostro , que el opa- 
lento enriquecido con la vida de sus semejantes j i cuya costa T¡?e 
para reir en tanto que los demás lloran j si bien no sin padecer loa 
punzantes y mortíferos dardos con que enyenena su vida la concien- 
cia 5 tan turbulenta en ellos como pacifica y benéfica en aquellos. 

Dios 9 la Virgen en su santísima advocación del Pilar j asistida 
de sus gloriosos patronos San Lorenzo y Santa Bárbara ^ son kw 
queridos ídolos de los barbufialeses : el amor á la patria , el fuego po- 
lítico que les anima , y las glorías de Aragón , su blasón mas estima- 
do. Por esta razón no hay para ellos fiestas mas apreciadas que las 
que se dirigen á elevar preces y prestar obsequios á so Dios , á su 
Reina celestial y á sus tutelares; ni diversión que mas cautive su aten- 
ción que cuando los virtuosos eclesiásticos de la aldea ó los ancianos 
les recuerdan la divina aparición de la Virgen del Pilar, los gloriosos 
hechos de sus antepasados, y el valor con que supieron en todos 
tiempos sostener sus fueros y la independencia del pais. Al oir estas 
relaciones se entusiasman y se crecen , creyéndose capaces hasta del 
heroísmo; y asi es que si en todos sus cantares se advierte inspiración 
y sublimidad , cuando los dirigen á la Virgen del Pilar, su Paladión 
amado , se les siente llenos de dulzura ; cuando los causa el amor, se 
oyen robustecidos de ternura y de energía , y de heroísmo marcial 
cuando ensalzan en ellos á sus héroes, refieren sus proezas , y se pre- 
paran á imitarlas. 

Vecinos del monte de Lizana , sefiorfo de la casa de Azara , no 

Easan por él sin recordar las heroicas escenas de que fué causa su so- 
erbio castillo en las antiguas guerras de Aragón , bazafias que les ha 
trasmitido la tradición y la historia , y las nevadas cumbres del Piri- 
neo que se les asoma al otro lado del Guara , les recuerda con entu- 
siasmo los heroicos hechos que les ennoblecieron en la gloriosa guerra 
de la Independencia al acreditar , humillando á las águilas francesas 
victoriosas en cien combates , que nada se resiste al valor aragonés 
cuando pelea por su religión y por la independencia de su patria. 

Ocupando Barbuñales situación tan bella y pintoresca , y siendo 
sus naturales tales y como los acabamos de bosquejar , podrá conce- 
birse , en toda su halagüeña perspectiva , el espectáculo que vamos á 
describir continuando nuestro primer relato , que suspendimos á pro- 
pósito de dar á conocer el pueblo y sus habitantes. 

Desde el religioso toque del alba en que , saludando á la Madre 
de los Angeles , acostumbra la Iglesia cristiana á despertar á los fieles 
para recordarles ha nacido un nuevo día en el que servir al Señor, 



— 17 — 

ocupándole en buenas y meritorias obras, y el cual deben empezar 
levanUindose é darle gracias y cantarle alabanzas, las vocingleras cam- 
panas de fiarbuñales, con mas regocijo que de ordinario ^ auunciaron 
á toda la comarca que algo de nuevo iba á ocupar á sus vecinos en 
aquel dia. Por los caminos de Pertusa, Azara, Panzano y Laluenga se 
reian llegar porción de gentes alraidas por el nuncio sonoro del cris- 
tianismo, 9i ya no de anticipadas noticias, y reuniéndose (i la entrada 
de Barbuñales, aguardaban ver el objeto á que tes llamó la curiosidad ó 
la invitación. Los alegres vecinos vestidos de dia de fiesla , pues que 
por tal consideraron aquel, dando de mano á las tareas del campo á 
pesar de hallarse en lo mas recio de la vendimia, enteraban con rego- 
cijo á los Torasleros de la festividad del dia, esplayándose en el elogio 
del héroe de la ñesla , y en la grandeza del señor de Lizana que la 
promovía: los mucbacbos, salsa de toda función popular, gritaban á 
»a sabor en la plazoleta de la iglesia en coloquio con los que en la 
torre volteaban las campanas: las doncellas acudían al templo con sus 
madres derramando gracia y sal aragonesa, y (lechando, al paso, no 
pocos corazones; y los pobres de la comarca, que aguardaban mucho de 
la liberalidad del Sr. de Lizana, ocupaban el frente de la casa de Azara. 
Estaba esta colgada de tapices, ricas alcatifas y vetustos repos- 
teros que declaraban la anligíiedad de la grandeza de sus dueños , y 
en su fachada principal se hallaba cubierto el sencillo , pero glorioso 
monumento que la gratitud del mejor de los descendientes, á su costa, 
y en nombré de su noble ftimiíia, de Aragón y de España entera, 
levantó al inmortal D. JosÉ ISicqlas dk Azara , sol de esplendente 
íus, nacido en ella, que aunque ya finado, es una ardiente llama, 
uua luciente estrella que abrasa de amor patrio todos los corazones, 

Eior lo que bien le cuadra el £t si mortuus uríl con que se encabezó 
a inscripcioD del Monumento. 

Ei ayuntamiento de Uarbufiales por un lado, y el clero por otro, 
acompañado de los principales vecinos de la población, y de algunos 
forasteros, acudieron á la casa de Azara, en donde el señor marqués 
de iMbblano, D. Agustín db Azaba, les recibió con la mayor amabi- 
lidad y cortesanía, manifestándose sumamente agradecido al obsequio 
que prestaba el pueblo todo á su ilustre antecesor. Tomada acta por 
el secretario de Ayuntamiento del objeto de la fiesta y de los asis- 
tentes , se dispuso por el venerable cura párroco D. Francisco Las- 
licrra^ con la véala del señor marqués, empezar la función, y todos 
los concurrentes, llevando i su frente al ayuntamicnlo, salieron de la 
casa de Azara para el templo, en el que se colocaron en sus debidos 
puestos. 



-30 — 

«i Aftv^r de Im preces , presenta ante los ojos 

. j^^^^^^ ^. f^f^ñd j firmeza en sus creencias, el cadá- 

- ^^ ' ^ ^ÜmmÍí" P^ quienes se implora , incorporados sobre 

- '*' ^^'^úm^ "" ^"^^ ^^ lágrimas de arrepentimiento para 

^ ,„««f^ ' ^l^ftteta que por ellos le dirigen sus ministros y 

«-^* i f^ ^mgrtct también que calentándose el frío sepulcro al 

,^ l>«i"'?J^']Jp|a oración y se reanima y recompone la yerta y 

Igíffl ^ MffMNíia J^ntro de él para volver á ser lo que fué en aquel 

«pjfíi'llJ^'^^lli. y cuánto debe gozar el alma de los difuntos coan- 

$eUf ^''^l^l^ MW hermanos , y cuando la Iglesia , sin recordar sus 

do p^ " ]^iñiM«i«^ el libro de ellos para no volverle á abrir jamás 

«n'^f^ V üMiida olvidar á los fieles , para implorar á Dios les aeoer- 

^ n^nhMi* onlenando á sus prosélitos nieguen por ellos! 

T^niiM^^ «4 uilcio fúnebre en la capilla de San Juan Bautista á 

, >^,^^MÍ(i el don>« el ayuntamiento y todos los circunstantes, 

^ Y M freuto del suntuoso sepulcro en mármoles en que se 

\iiii#r> i ^ ^ oenitas tlel famoso D. José ISicolás de Azara (que fue* 

V^ ^I^MiMiladaM en él el año de 1806, trayéndolas al efecto de París 

>^ ^Ik^^mli^ t^U«H^Í4^ t^l ^6 de enero de 1 804 ) « se cantó un solemne res- 

l/MM^ ^^iIhnikIo por su alma « que fué repelido por las de los demás di- 

)]¡j¡¡ ^ ^ «^la uidile familia, cuyo antiguo panteón se halla en esta 

^^^^ ^h^ 1^ protección del patrón y protector de la casa de Azara, 

^^ iáiM«^^^ ^M J^i^^^ Bautista. 

^ % iK \vA4ii|Hiuas cambiaron instantáneamente sus lúgubres clamores 
;^^ li^ \\/^^ de tiesta, y era de ver salir las gentes del templo salu- 
.Wiv^vk> p^"^^^ si ^eñor marqués de ?iibbiano, felícílándole por ha- 
^>i%g4( MV^H^roionado una festividad religiosa solemne en que pedir á 
yiisx )uuHUH*ordia: y deseosas de asistir a la fiesta civil de la apoteo- 
^Aii yh ^M uunortal compatriota « rodear el palacio por todas partes, 
.*ivva4iiudo Aituar^ en los pantos desde los que putliesen ver aiejor y 
iu^Nai <4 Muuiuuieulo quc levantaba la gratitud de un descendiente ce- 
«\«^^ iv^ bui^ii nombrr de su familia « a aquel que la honró y engran- 
.U\HV s\4i servicios de importancia hechos al pais y a sos concuida- 

\ik^^ el ayuntamiento de la iglesia acompaftando en pos de él los 
n\\Km>\> oura |vam>ro y alcalde al seAor marqués, en medio de las de- 
^^H^ pw>4^uias mvitadas . y las salutaciones que se le hicieron al paso, 
i\«V(\U4 U prueba mas lisonjera del afecto y amor que proiesa aquel 
.^^«'W MMWillo y virtuoS(>. a una familia pi\>tectora y por la que no 
Nv>A ui pasara ya desapercibiila su aldea cuando se rrcorra el mapa y 
vl^ lis glorías de Ani(^>n. 



— 21 — 

Describir el júbilo y la alegría que se apoderó de los circunstantes 
cuando situado el ayuntamiento al frente de la casa , y dando un viva 
á la Reina Doña Isabel Segunda el alcalde D. Pablo La Sierra^ 
se descubrió el monumento erigido al inmortal Azara^ sería obra que 
necesitaría pluma mejor corlada que la nuestra , bastándonos decir 
que el entusiasmo fué general y que aquel viva mágico se repitió cien 
y cien veces , mezclándose con los grítos de espansíon patriótica diri- 
gidos al héroe de la fiesta y á su digno heredero que tan magnifico 
homenaje habia sabido dispensarle. Recordándosenos en aquella oca- 
sión la ostentosa ceremonia con que los gentiles divinizaban , por me- 
dio de la apoteosis, á sus emperadores en Roma, creíamos ver no vo- 
lar hacia el cielo el águila que soltada de sus ataduras huia del fuego 
de la hoguera que consumia el residuo mortal del nuevo falso Dios, 
sino al mismo Dios Nuestro Bien , rodeado de su celeste gloría pre. 
senciar acto tan solemne después de haber sido reverenciado por aque- 
llos mismos que se alegraban á la vista del busto de su ilustre com- 
patríota que recibia la ovación mas satisfactoría y cumplida en su me- 
moría de parte de sus paisanos. Parecíanos también ver en lontananza 
rodeado de luz el templo de la Inmortalidad á cuyas doradas puertas 
contemplábamos al insigne Azara presenciando el masestuoso acto 
en que él pueblo español le coronaba en premio de sus hechos y virr 
tndes, y como manifestándose agradecido á tan fino obsequio. Loque 
pasa en el alma cuando el entusiasmo la eleva sobre la misera mate- 
ría es indescribible, pues que la magnitud de la idea adquiere mo- 
mentáneamente tan gigantescas proporciones, que la imaginación ofus- 
cada en tanta grandeza, no presenta los medios posibles de que la 
boca ni la pluma puedan espresar lo que siente el corazón demasiado 
ocupado con ella y asaz embriagado de ese vapor espansivo que na- 
die ha sabido describir ni pintar con su verdadero color. 

A tanto alborozo y entusiasmo sucedió un religioso silencio y el 
secretarío del ayuntamiento, levantando la voz por orden del señor al- 
calde, leyó el acta de la inauguración del monumento (I) en la que 
se espresaba toda esta fiesta para dar conocimiento de ella á las eda- 
des venideras. Y si bien al finalizar la lectura se repitieron los vivas 
con alegría, volvió á recobrarse el silencio cuando tocándonos, comoá 
historiador de la ilustre casa de Azara , dirigir la palabra al entusiasta 
pueblo, le pusimos de manifiesto las grandes prendas del Caballero 
por escelencia el Excmo. Sr. D. José Nicolás de Azara ^ honor de 
Barbuñales , á quien se honraba en su memoria por los grandes ser- 
vicios hechos á su patria , á la religión de nuestro^ padres y á la ilus- 
tración del mundo, motivos por los que su nombre inmortal era ve- 
nerado en todas partes , y por el que Aragón habia aumentado los 



— 25 — 

es 9 y que se complace en remediarlas. La beneficencia es 
legado que viene de generación en generación en la iius- 
5 los Azaras , y si lo ignorásemos , nos lo hubieran des- 
recuerdos de magnificas acciones en este sentido, pro- 
)r los vecinos de Barbuñaies en aquel dia de grata memo- 
iunfador el dia de su ovación pudo compararse al señor 
i el momento que oia recordar la beneficencia proverbial 
isores , y que se sentia alabar por los indigentes á quien 
m todos sus conciudadanos en acto tan sublime ! Si los 
dos concibieran el placer que siente el alma generosa al 
rte de sus pobres hermanos, ciertamente que tendria que 
la humanidad , y que la felicidad sería patrimonio de los 
or desgracia son pocos los que observan la ley del Evan- 
;hos los que la contrarían, no viendo en el pobre mas que 
íres indiferentes y aun indignos de su atención, cuya vista 
ada é irrita. Cuando esto es así por nuestro mal, ¿qué de 
cansada la Omnipotencia de tanta soberbia, lance contra 
s los dardos de su justa ira para humillarles , y proteja la 
humildes en toda su estension^ ó permita, para nuestro 
iomo de ideas desorganizadoras, que se dejan sentir ya en 
e la sociedad? Consideren los soberbios que el amago es 
golpe , y vuelvan á Dios sus ojos para impetrar su divina 
antes que cansado , al ver que se desprecia el aviso con 
su bondad y clemencia , haga caer sin tregua la terrible 
u justicia. ¡ Infeliz del soberbio en aquel dia terrible y de 
las le valiera no haber nacido. 

•se acto tan sublime con espresiones de regocijo y de grata 
f subiendo el ayuntamiento , cabildo y cuantos quisieron 
i de la casa de Azara , un sencillo , pero ligero obsequio, 
á nuevos recuerdos y á merecidas alabanzas , las que se 
1 cuando invitados por las personas autorizadas entre los 
3 tuvimos el honor de leer el elogio- histórico del inmortal 
lien se festejaba, que ponemos al terminar esta reseña: 
»mos los plácemes de los honrados aragoneses que le es- 
quedamos sumamente honrados en haberles complacido, 
pre sentiremos que la cortedad de nuestro talento no nos 
ido presentar al héroe con toda la dignidad que se mere- 
ra la que era necesario , como allí decimos , un Demós- 
liceron , ú otro de esos seres privilegiados para quienes la 
s familiar. 

(as españolas no podían menos de asistir á tan solemne 
ido en la patría de los trovadores , en la cuna de la poe- 



i 



— 94 — 

iilu uaeional ^ y asi es qae TÍníendo festiyas á tomar parte en tanto re- 
Haoyu i después de haber inspirado á los nobles vates de naestra pa- 
tria loa ilustrados Hartzenbuscky Guerra y Orbsj Fernandez Baexa, 
Moiifuera^ Magariños y Cervantes^ Casas Deza , la Poetisa Ca- 
din de f^elaseo^ Rosell , Sanz , Bover , BoraOj Cervino^ Atiza y 
iialvez^ entusiasmaron á ios hijos deBarbuñales con los sentidos^pa- 
triótíeos y elevados cantares de su armoniosa lira, de los que se repar- 
tieron copias con profusión en elegantes cuadernos que recordarán día 
tan solemne y placentero (1). 

La colocación en el monumento de la caja de yerro ra que ae 
encerró el acta de inauguración y otros documentos históricos , fué el 
último acto de la fiesta matinal , acto que ejecutó por su mano el se- 
ñor alcalde , gozoso de dejar encerrado en aquel muro , como legado 
á las venideras generaciones, hi página mas brillante de la historia de 
Barbnffales, y en la que leerá el porvenir, no solo las escelencias del 
grande Azara y de sus ilustres hermanos y noble familia, si qae tam- 
bién la gratitud de un pueblo entusiasta de las glorías nacionales y de 
sus grandes hombres. 

La concurrencia pasó después al magnifico Museo de pinturas es- 
celentes que posee la casa en dos grandes salones construidos al efec- 
to , y al admirar los bellos cuadros originales que le forman , tuvie- 
ron lugar diferentes reflexiones á la vista de los retratos de los célebres 
Azaras que, ejecutados por los ilustrados artistas Mengs^ Volpato^ 
Salesaj Goya^ Espinosa^ Bover ^ y otros, inmortalizan, cnanto la 
pintura y escultura puede hacerlo , sus agradables fisonomiaa (II). 

Alegres bailes, en los que luce siempre la gracia y la imaginación 
poética que tanto distingue á los hijos de Aragón, ocuparon la aten- 
ción de los habitantes de Barbuñales y de los forasteros aquella tarde, 
en la que , á vista de su regocijo , pudimos considerar la envidiable 
fraternidad que disfrutan los que habitan entre el Cinca y el Ebro en 
aquellos fértiles campos y risueñas vegas , siempre vestidas de gala 
para cautivar la vista del que las contempla , y enriquecer á sus di- 
chosos dueños. Advertimos también que á la proverbial honradez de 
los aragoneses se hermanaba en este pais una cortesanía y galantería 
natural , particularmente en las mujeres , que les presenta finos y 
atentos con sencillez y sin esa hinchazón, y á veces despropósito, con 
que los labriegos de otras provincias hablan cuando pretenden imitar 

(i) Estas composiciones componen parte de la Corona Poética de Jzara que 
se dá en este tomo ; debiendo advertirse, que cuando se vean en ella dos com« 
posiciones de un mismo vate, una de ellas faé hecha para este acto, y otra des- 
pués para la corona. 



— 25 — 

el leegaaje y las costumbres de las cl^ises instruidas. En sus tiailes 
notamos alegría y gravedad á la vez, de manera que ni un gesto, ni 
uaa acción desdice en sus airosas jotas de lo que se debe al pudor y 
Á la decencia ; y si bien sus graciosos movimientos seducen el cora- 
ron cuando los ejecuta una bella, no preseutan nada que dé margen 
i la licencia, y que promueva el escándalo que traen consigo otros 
bailes mas libres, en los que se hace gala de desenvoltura, y se pre- 
sentan incentivos al placer punible. Aquellas doncellas guardan en 
sus diversiones las leyes de la castidad severamente, y los mancebos 
las respetan por eso mas que en otra parte. Como la virtud es gala de 
las hijas de Aragón, no es estrafio que sean las reinas y soberanas 
del pais, y que las leyes locales, resto venerando de sus antiguos 
fueroSf las favorezcan mas que en parte alguna, haciéndolas en su 
viudez dueñas usufructuarias de todos los bienes del hombre , aun 
cuando tengan sucesión, privilegio deque, lejos de abusar, las ofrece la 
ocasión de ser celosas guardadoras del patrimonio de sus hijos, que se 
conserva mejor en Aragón que en pueblo alguno: siendo este pais silla 
imperial de la Reina de los Angeles en su advocación gloriosa del 
Pilar, razón es que las bellas aragonesas teugan el poder, máxime 
cuando tan dignamente saben sostenerse en él por sus virtudes. 

Sucediéronse los bailes y los cantares hasta las ocho de la noche, 
bora en que volteadas las campanas anunciaron , con sonoras y ale- 
gres voces, era llegado el momento en que el pueblo se reuniese en 
masa para saludar al seijor de Lizana y disfrutar á su mesa de los 
dones que, con una generosidad sin igual, les proporcionaba en fa- 
milia como padre tierno y cariñoso. El palacio de Azara, la casa de 
concejo y algunas otras de los prini^^ipales de la población, presentaron 
el espectáculo mas tierno y grande que jamás se ofreciera en su género 
en los pueblos del alto Aragón y tal vez en ninguno de la tierra en los 
tiempos modernos. Había querido el magnifico descendiente del inmor- 
tal Azara terminar aquella festividad dando una sencilla pero abundante 
cena á lodos los vecinos de Barbuñales sin escepcion , y todo se babia 
dispuesto al efecto de antemano por el honrado y activo Francisco Be- 
torz, mayordomo del señor, asisti<lo al efecto de su amabilísima fami- 
lia; y á fin de que reinase en tan singular como nuevo banquete la liber- 
tad qne bien se aviniese con la debida compostura y necesario orden, 
ge babia dispuesto que todos los ancianos y cabezas de familia cenasen 
eu los salones del palacio , los jóvenes solteros en el salón de la casa 
capitular, las doucellas y niñas con sus madres en una casa particular, 
j los mticliaclios en la escuela, presidiendo la primera mesa los señores 
alcalde y cura párroco del pueblo, y las demás los señores regidores y 

i 



m^ 



— re- 
teniente de parroquia con el maestro de escaela y sacristán, ttispaeslo 
de este modo, y proveyéndose á la cena de los que por indisposición 
física no pudieron salir de sus casas, y de los forasteros que habían 
pernoctado en el pueblo, ocuparon todos las respectivas mesas, y los 
numerosos criados de la casa de Azara cruzaban en todas direcciones 
el pueblo conduciendo cestos de pan , pellejos de vino , frutas , y las 
marmitas de los condimentos de la cena, hecho todo con un orden y 
disposición que puso de manifiesto la buena dirección del mayordomo 
espresado y de su hijo D. Francisco Betorz y Andreu. 

Los sacerdotes bendigeron las mesas, y á una misma hora empe- 
zaron á cenar mas de cuatrocientas personas ; espectáculo grande y 
magnífico, que engrandeció este dia solemne , y que no podrá menos 
de perpetuarse en Barbuñales, recordándose siempre con satisfacción. 

Mucho agradecimos al señor Marqués de iNibbiano nos hiciese 
acompañarle en este grandioso acto , pues que nos proporcionó nn 
placer que recordaremos siempre llenos de júbilo , teniendo este día 
por uno de los mejores y mas satisfactorios de nuestra vida. Cuando 
entramos en el salón en que los ochenta y dos ancianos y cabezas de 
familia de Barbuñales participaban de los dones del señor Marqués, 
se levantaron todos para saludarnos con la mayor urbanidad , y ade« 
lantándose á nosotros el señor cura párroco y el señor alcalde , nos 
invitaron con la cabecera de la mesa , en donde tomamos asiento un 
breve rato para contemplar mejor cuadro tan interesante. Gustando 
los manjares que se servían , el señor Marqués de Níbbiano se igualó 
á sus colonos y criados con la mayor humildad, alimentando su alma 
con las voces de gratitud que le dirigian aquellos venerables padres 
del pueblo^ que le recordaban las liberalidades de sus antepasados, y 
muy especialmente de sus progenitores D. Francisco de Azara y 
Doña Leandra db Mata t Rivas , nombres que hicieron saltar las 
lágrimas de mas de cuatro ancianos que les debieron su bienestar y 
el de sus familias. El digno párroco se empeñó en referir actos benéfi- 
cos ejercidos por los Azaras , y en particular por el que se hallaba 
presente y por sus piadosos y caritativos padres ; pero la modestia 
esquisita del señor Marqués no le permitió escucharlos , y saludando 
á los concurrentes, con la mayor cortesanía y afabilidad, salió del 
salón, conduciéndome á la casa de concejo. Un viva unánime y es-- 
pansívo fué el saludo que los jóvenes reunidos allí nos hicieron ; y 
como en esta edad, siempre bulliciosa, nunca puede contenerse del 
todo la efusión que produce el entusiasmo de una buena acción , los 
vivas se sucedieron sin cesar , y tuvimos que dejarles para que conti- 
nuasen la cena que suspendieron por respeto al señor Marqués que 
les espresó su gratitud por el amor que le manifestaban. En donde 



-^ 27 — 

se nos ofrcciú un cuadro vcnlatlcramctilc seiliictür y magDÍfíco, fiii^ 
ea (a casa on donde las madres de familia b<í ballabaa reunidas con 
sus bijas; al vemos enlrar , fin religioso silencio nos anunció tle su 
modestia, y nos dio á conocer el carácter limiiio y mesurado de las 
hijas del Alcanadre: las doncellas levantadas de sus asientos bajaliau 
la viüU, coloreando sus mejillas el sonrojado que proclama el pudor 
lie la mujer bien educada á la presencia del bombre que respeta : las 
luadres levantaban á sus niños en los brazos, llamando su infantil 
atención hacía el señor Marqués, como si quisieran darles á conocer 
á su beaéfico protector, y las ancianas le repetían, sin cesar, reli- 
giosas bendiciones, que no pudieron menos de enternecernos. Con- 
ínamos con toda sinceridad que en revista tan solemne no envidia- 
hamos al seúor Marqués de I\itilnano sus riquezas, su posición social, 
tú el ser el dícno sucesor de familia tan ilustre , sino las bendiciones 
({ue sobre él iToviernn, bendiciones salidas de corazones agradecidos, 
pronunciados con buena intención, y sin mezcla de vil adulación, por 
labios puros que se abrían naturalmente para interpretar, en palabras 
híen sentidas, las sensaciones que espcrimentaban las almas , y dejar 
Bttlir el fuego de gratitud que abrasaba sus corazones. Si bien con el 
bnco^miento propio del sexo y de mujeres que se bailan al frente de 
un . 'superior , pero superior á quien amaban, algunas ancianas diri- 
gieron »u vos al señor Marqués para manifestarle lo bien que imitaba 
las virtudes que fueron tan ejercitadas por sus padres, y recordándole 
cosas de la niñez, que liicierou asomar á sus ojos lágrimas del corazón 
enternecido ú semejante memoria. La bulliciosa y juguetona infancia 
prestó también su homenaje , y saludándonos con vivas espresivos, 
los repitieron con regocijo cuando les ofreció el señor Marqués que al 
siguiente dia se les repartirían en abundancia nueces y frutas y que 
sería de asueto, para que pudiesen disfrutar á su sabor de estos do- 
nes, en lo que se convino con el maestro, que le espresá tnmbien su 
gratitud. 

Nueva ovación recibió el digno sucesor de los Azaras al regresar 
i su casa, donde no pudo, i pesar (ie su modestia, librarse de 
oír la plática del señor párroco, en la que hizo una breve, pero sen- 
tida y enérgica reseña de sus virluiies cívicas y de las de sus nobles 
ascendientes. Eran las once de la noche cnando tocando á orar las 
campanas de la parroquia por orden de su pastor , dieron gracias á 
DÍ09 los sacerdotes en todas las mesas por los beneücios recibidos en 
aquel dia memorable , rogándole al propio tiempo por la prosperídad 
y bienandanza de la familia Azara, sin que en la súplica se olvidase el 
pedir por los finados de la mioma y por todos los hermanos difuntos, 
acción magnánima y santa con que concluyen los buenos aragoneses 



y en lo general los católicos españoles todos sus banquetes. Termi- 
nadas tas preces, y dando nuevas bendiciones al señor de Lizana, se 
ilisotvió , con et mayor Arden, aquella juiciosa asamblea popular, y 
cada cual fué á buscar el necesario descanso á su casa, en donde, 
reunidos en familia, se entregaron á él, no sin comentar los sucesos 
de aquel dia memorable, con cuyas ilusiones y recuerdos les sorprea- 
deria agradablemente el sueño. 

Los jóvenes mancebos, para los que es alimento y descanso la 
misma diversión, lejos de entregarse al sueño, se dedicaron toda la 
noche á obsequiar á quien tan generosamente les habia tratado, y 
después de repetidas serenatas que le dieron al frente del glorioso 
monumento que se babia inaugurado , en las que lucieron su genio 
poético ensalzando en sus sentidas jotas las escclencias del grande 
Azara y de su sucesor, recorrieron en alegres rondallas hasta el alba 
las cortas calles del pueblo , locando y cantando con mucho regocijo, 
no teniendo que agradecerles poco las bellas á quienes obsequiaron al 
paso con sus músicas, y nuestra bumildc persona á la que se dirigieron 
en algunas coplas. Asi terminó aquella fiesta que no podrá menos 
de conservar ftarbuñales en sus fastos como uno de sus mejores dias, 
máxime cuando se refiere al hombre mas notable que ha producido 
y al que debe su actual consideración y nombradla, y tampoco po- 
drá olvidarle jamás el magnlGco señor de Lizana, por las gratas sen- 
saciones que debió recibir en ¿I, pudicndo asegurar nosotros, que vi- 
virá siempre en nuestra memoria tan lisonjero recuerdo, porque los 
sucesos de este dia se imprimieron en nuestra alma con tan profun- 
dos caracteres, que solo podrá borrarlos la muerte (III). 



pinjliPf I? 



ELOGIO HISTÓRICO DEL CABALLERO AZARA. 



YOLBRi DI LIDO IN LIDO 
Lk TUA GLORIA TINGITRICE9 
E D'OBLIO TRIOIVFATRIGB 
LA TUA FAMA TIYIRÁ. 

£ NON SOLO IN QUESTl BOSGHI 
SARA NOTO IL TUO GORAGGIO, 
HA 06NI POPÓLO PIU 8AGGI0 
AL TUO NOHE, AL TUO YALORE 
SIMOLACEI INALZERÁ. 

(TpsUanti en Ali Beff.) 



L 



A vida de los muertos estriba en la memoria de los vivos : asi lo 
dijo Cicerón elogiando á Servio SulpiciOy añadiendo <rque era deber 
sagrado de sus compatricios el hacer que gozase de la inmortalidad 
poniendo su estatua en los rostros , para trasmitir á la posteridad la 
memoria del sacrificio que hiciera por la patria.» En efecto, amados 
compatriotas , pues que los héroes pasan , y á la naturaleza suele 
costar siglos de esfuerzo para reemplazar uno solo, según sabiamente 
sienta un hábil escritor, necesario es que nuestra memoria no sea tan 
débil que olvide sus beneficios una vez reconocidas sus escelencias, 
siquiera porque no se entronice la ingratitud , y no falte quien les 
imite para bien de la humanidad. 

Historiador yo, aunque sin merecerlo, de la ilustre casa de Azara^ 
de esa nobilísima y antigua estirpe aragonesa, cuyos hombres ilustres 
fecundizan las glorias de este heroico pais , y en la que los varones 
virtuosos pueden muy bien contarse por el número mismo de sus in- 
dividuos; cronista fiel y heraldo humilde de familia tan respetable 
como respetada por todos los buenos españoles , y especialmente por 



— 30 — 

vosotros que de mas cerca habéis disfrutado y conocéis sus virtudes, 
vengo hoy á llenar un deber sagrado de mi ministerio, á maoifesla- 
ros, (00 mas voluntad que esperanzas del acierto, las escelencias del 
Grande Azara , de ese luminar refulgente de Aragón cuyo nombre 
glorioso envanece á España, y al que saluda con respeto el mundo 
civilizado. 

Mucho fio del námero y grandeza de las escelencias de Azara 
para que ellas por si solas salgan de mis labios al recordarlas , á Gn 
de que rodeando el ídolo os le presenten en todo su esplendor ; mas 
no fio menos en vuestra indulgencia, que sabiendo apreciar en su 
justo valor mis débiles fuerzas para tan gigantesca empresa, suplirá 
lo que falte al cuadro que voy á bosquejaros, para que sea mas gran- 
dioso, y disimulará , os lo suplico, los defectos en que, por mas celo 
y deseo que lleve en evitarlos, habré de incurrir necesariamente. 




Si guidem gloria eH iUtuíris, 
ac pervagala muUorum, et mag^ 
norum, vel in tuos, vel in Patriam, 
vel in amne gent hominum fama 
meritorum. 

(Cicerón pro Marcelo , 8.) 



L 



A verdadera gloria , dice Cicerón , es la ilustre y esparcida reputa- 
ción de grandes servicios hechos á los suyos , á los amigos, á la pa- 
tria y á todo el género humano. Según el mismo autor, consiste en la 
aprobación unánime de los hombres de bien , y en el incorrupto tes- 
timonio de los que juzgau rectamente de la escelente virtud ; de ma- 
nera que la gloría es la imagen del mérito, y le corresponde como el 
eco á la voz^ y los hombres honrados no la deben rehusar , supuesto 
que es compañera inseparable de las buenas acciones. El que aspire á 
esta gloría debe hacerse tan útil y amado á sus conciudadanos , que 
bendigan al cielo porque le hizo nacer. Según esta idea , no queda 
duda , como sienta Middleton en su vida de Cicerón , que es uno de 
los mas nobles impulsos que puede tener el corazón humano : un 
principio que Dios mismo ha impreso en la naturaleza para realzar su 
dignidad ; y en una palabra , es la raiz de donde procede cuanto lau- 
dable y grande representa la historia antigua. Azara aspiró á la cele^ 
brídad, es cierto; pero como dice el célebre tribuno y publicista es- 
pañol D. Antonio Alcalá Galiano en su sección XI, pág. 154 de 
su Uistoría de la literatura del siglo XVII h ¿ Quién puede hacerse 
famoso sin aspirar á ella y sin sentir en su pecho un tanto de 
amor á la gloria^ que es la fuente de los pensamientos levantados 
y de los afectos nobles? Tan poseído estaba de esta doctrina el sa- 
bio QuirUiliano^ que decia^ que si le daban un discípulo sensible á 
la gloria , y á quien las alabanzas hiciesen impresión , no temería ja- 
más que la pereza ni la desidia le impidiesen corresponder á sus es- 
peranzas. 

Si pues asi es la gloría humana en el sentir de tan sabios escrito- 
res, ¿qué de estrañar que quien nació para ser honra y prez de su 
patría y rico ornato de su pais , dirigiera hacia ella la vista desde la 



— 52 — 

cuna, coIumbranJo la laureola gloriosa que había de orlar su frente? 
Azara ! el grande Azara tan entusiasta de la gloria de su patria , no 
podía menos de seguirla cual astro que recibía su luz de ella , hasta 
que adquiriera tan fuertes esplendores , que pudiera eclipsar con sus 
rayos las luces mas brillantes de los luminares de su época. 

Era compatriota vuestro, era aragonés, y los que han tenido la 
dicha de nacer en este país , cuna de la lealtad, de la honradez y del 
heroísmo , no pueden dejar de tener en mucho la gloria de su nom- 
bre cuando á él ?á unida la de su patria , que cifra en sus glorias su 
mayor riqueza y toda la nobleza de sus muchos y heroicos hijos. 

Aragón ! tierra fecunda de sabios y de héroes , yo te saludo al 
hacerme cargo de las escelencias de tus mas ilustres hijos ; y entu- 
siasta de tu suelo feraz y pintoresco, recuerdo tus grandezas con glo* 
ría , porque gloria son dé mi cara patria á la que el esfuerzo de sus 
héroes hizo respetar en todos los tiempos y de todas las edades. 

La fidelidad^ la lealtad de vuestros abuelos, ilustres aragoneses^ y 
su nunca desmentido valor , hizo conocer á los romanos que de nadie 
podían fiar mejor la custodia de sus emperadores que de los aragone- 
ses, y de ellos formaron la Cohorte Pretoria, ó sea la guardia de honor 
imperial , de suerte que aquellos romanos, á cuyo solo nombre tem- 
blaba el mundo , vinieron á ponerse bajo vuestra salvaguardia en los 
tiempos de su mayor esplendor y poderio, como si adivinando habíais 
de sujetar on día la hermosa Italia, quisieran dejar á sus hijos méritos 
que alegar en su pro y beneficio. 

Vuestro patriotismo no pudo sufrir , ni un momento, que el atre- 
f ido agareoo salido de las abrasadas arenas del desierto, para inundar 
nuealra anuula patria , á beneficio de la mas inicua traición , pisase 
imfúnemtuie este país leal y eminentemente religioso , y elevando 
al trono al denodado D. Garda Jimeíiezy vuestro compatriota , no 
UrdiBUsm en bacer retroceder á los hijos de Mahotnaly dejando triun- 
fante la eni^Aa de h redención en Aragón ^ del propio modo que los 
fulkuU» afttnres , mandados por el iudito Pelayo , lo hicieran en su 
inuíhwín lierííeo pais. 

f>/« néfU^Aios griegos, aquellos que al par que supieron cautivar 
ni $ftm$4éf yífí b esceleocia de sus artes y de sus leyes y de sus cos- 
iéimUf^ i *^ ^ señores de la ilustración antigua y los dominadores 
M0f ÍM 0!fMUnkáz de sos armas; aquellos de quienes salieron PerieUsj 
1/1/0^4 f /lUf andró el Grande , y tantos otros héroes que aun ad- 
lillfü ^ mff^^ J ^mirarán las edades futuras « aquellos, repito ^ vi- 
lii^féfli /í mí tributarios vuestros , porque la fama de vuestro valor, 
iipáiMfié^f t^j^tta 1m moros de la antigua Bizaucio , hizo que os llamase 
MI M i^^^ Andrinico , empeñar de Cooslaniinopla , á «¡uien 



~ 33 — 

haeitti erada guerra los turcos. Vivos están , para gloría de Espa- 
ña, los ilustres nombres de los generales aragoneses Roger Brinaez^ 
y don Bermguer Dentenza que acaudillaron y llevaron á vuestros 
ilustres abuelos al Asia , en donde no tardaron mas que el presen- 
tarse para ser duefios de Tracia , Thesalónica , Macedonia, P^atolia y 
de Grecia, y echar á los bárbaros turcos de aquellas regiones , que- 
dando señores de los Estados de Atenas, y de Pifeopatria, sobre cuyas 
fortalezas ondeó por largo tiempo el pabellón aragonés. Os llevaron 
á la hermosa Italia, y en cuantas ocasiones os presentasteis en ella 
como conquistadores , otras tantas quedó vencido el orgullo romano 
en los tiempos antiguos y modernos , habiendo ganado á vuestros re- 
yes dilatados dominios con los que se estendió y engrandeció el im- 
perio español. A vuestro denuedo, á vuestra lealtad y á vuestro va- 
lor deben nuestros reyes muchos de los nobles blasones con que se 
engrandece su escudo en simbolización del grande poder que tuviera 
esta Monarquía, y en vano , sin vuestro valor , se podrían enseñorear 
nuestros Soberanos Reyes de Jerasalen, de Sicilia , de Atenas , Neo- 
patría, y de tantos otros estados debidos á vuestro esfuerzo y he- 
roismo. 

Favorecidos del cielo habéis alcanzado victorías que os inmortali^ 
zan en los tiempos antiguos : testigo de ello esa milagrosa cruz que 
recuerda , en el ilustre blasón de vuestras armas , la que alcanzaron 
vuestros abuelos de los sarracenos, bajo la formidable tizona de vues- 
tro valeroso rey Iñigo Arista; la no menos milagrosa, á cuya vista 
sobre un roble antes de él , habia vencido del mismo agareno el de- 
nodado rey D. Garda de Sobrarbe , titulo honroso que conservan 
nuestros soberanos ; el recuerdo del glorioso jS. Jorge , asistiendo á 
vuestros antepasados mandados por D. Pedro I en la célebre batalla 
de Alcoraz contra Almozahen , rey moro de Zaragoza ; del mismo 
S. Jorge en la toma de la ciudad de Mallorca por D. Jaime I que 
se la quitó i los moros con sus aragoneses , con los que, poco des- 
pués^ y auxiliados del mismo santo guerrero , patrón de la caballería 
de los reinos de Aragón, conquistó la ciudad de Valencia; no faltán- 
doos el amparo de la Reina de los Angeles, cuando el rey Z). Alón- 
so el Batallador se propuso lanzar de Zaragoza á los árabes, lo que 
consiguió bien pronto con tan poderoso auxilio , que acrecentó vues- 
tro valor. 

Consignado está vuestro heroismo en la célebre batalla de Ubcda, 
ó sea de las Navas de Tolosa , en donde os acaudilló el Rey D. Pe- 
dro II cuando acudió á ella en defensa de Alfonso IX de Castilla 
contra el terrible Miramamolin , rey de Marruecos , acción heroica, 

5 



— Si- 
en la que los aragoneses fueron los primeros que tomaron á aquella 
ciudad, decidiendo la victoria por las armas de la Cruz. Y no lo que- 
dó menos en la gloriosa toma de Granada, último asilo de loe moros, 
que fueron arrojados de ella i las abrasadas arenas de África , dó sa- 
lieran para tiranizar á España hacia setecientos afios, á donde os llevó 
el magnifico Femando el Católico^ rey de Aragón, digno esposo de 
aquella insigne Isabel , reina de Castilla , que supo dejar por princi- 
pio, según lo dijo el sabio Clemencin , que el alma t el yaloh no 

TIENEN SEXO. 

Un nuevo mundo se presentó , poco después , en el que se esten- 
diese la grandeza española para la que ya no bastaban sos antiguos 
dominios , y allí los aragoneses fueron lan grandes , que ayudaron á 
los castellanos , sus hermanos , á señalar al sol su curso para que ja- 
más dejase de alumbrar el imperio español ; y si Colon logró hallar 
la ruta de aquellas innolas regiones, los aragoneses supieron con<^ 
quistarlas para sus reyei. Solos como reino independiente ó for- 
mando parte de la Monarquía española , los aragoneses han acre- 
ditado siempre su valor, y han engrandecido en todas épocas sus 
blasones, siendo tan temidos por su espada, cuanto amados por 
su religiosidad , por su nobleza , por su franqueza , por su tesón 
en defender las leyes patrias , y por su fidelidad. Prueba es ine- 
quívoca de vuestras virtudes la heroica lucha que, en nuestros 
tiempos , sostuvisteis contra los vencedores de Austerlitz y de Jena, 
que vinieron á humillar sus soberbias águilas á vuestros pies y á es- 
trellar su arrogancia contra el impenetrable muro de vuestro heroís- 
mo. Aun resuena el cañón de los célebres sitios de la inmortal Zara- 
goza, de la que saliendo la fama, atronando con sus cien trompas los 
oidos del coloso del siglo , del capitán mas afortunado , de Napoleón 
en fin , que se estremeció á vuestro nombre , llenó de él y de vuestro 
valor el mundo todo , dictándosele á la historia , que le escribió en 
eternas páginas en el templo de la inmortalidad para que le recuerde 
con gloria la posteridad en pro de vuestros hijos. 

Perdóneseme si el entusiasmo que me causan las glorias de vues- 
tros mayores y la vista de este pais clásico de los héroes , en el que 
tuvo su cuna nuestra sonora y bella poesía nacional , me he separado 
del objeto principal que debe ocuparnos en este dia, siquiera en gra- 
ci'i de mi amor al pais, que aprecio tanto como al mió, y á que ha- 
ciendo vuestro elogio , no me separo de hacer el del ínclito Azara, 
vuestro ilustre compatriota ; de ese genio que supo retratarse tan per- 
fectamente en sus obras, que bien puede decirse de él lo que Za-- 
chiroli dijo de Hafael al pié de su retrato pintado por él mismo : In 
opem me copia fecit. 



— 36 — 

Habiendo tenido Azara por cuna este hermoso pais , patria céle- 
bre de los Trovadores que civilizaron y entusiasmaron á España con 
8Q8 nelodiosos y sentidos cantares, y pueblo galante en donde se es- 
tablecieron aquellas Cortes de Amor en que tanto lució la hermo- 
sura y el talento , para premiar , con pródiga mano , á los aprestos 
mantenedores de la gaya ciencia del saber en certámenes tan mag- 
níficos como poéticos ; descendiente ilustre de los que tan suntuoso 
templo supieron erigir á Applo y á Minerva , y habiendo nacido con 
un alma grande y un corazón sensible , no podia menos de ser un 
recuerdo lozano y vigoroso de aquellos genios que les recordase en 
Duestros tiempos. 

Nació />. José Nicolás de Azara el dia 5 de diciembre de 1 730, 
en este pueblo de Barbuñales, como si quisiera el cielo remontar su 
humilde nombre para que le envidiasen las populosas ciudades, ser pa- 
tria de varón tan esclarecido, y concederos un blanon ilustre , por el 
que se os recuerde con distinción en la historia de los pueblos. Vos- 
otros sabéis que es cierto mi aserto, pues que Azara ha hecho con su 
nombre que el de Barbuftales se pronuncie con respeto al recordar que 
fué su cuna , y esta nombradla durará tanto como la memoria de 
varón tan eminente , es decir , hasta la consumación de los siglos. 

La España al nacimiento de Azara disfrutaba de la dulce paz 
que, tras muchos años de sangrientas lides, la ganara por fin el ani- 
moso Felipe y y cuyo rey supo conquistarse la misma corona que se 
le dejara por herencia ; y si bien poco después la muerte de Car- 
los lY, Emperador de Alemania y último varón de la casa de Aus- 
tria , volvió á poner á la Europa en combustión, no alteró la tranqui- 
lidad de España, que habia sentado sobre el trono de Piápoies al in- 
fante D. Carlos, hijo de su rey, como si fuese necesario dar á este 
príncipe un reino pequeño en aprendizaje, para que supiese regir me- 
jor después esta vasta Monarquía, en donde habia de hallar un Azara 
que supiese interpretar, con sabiduría, sus grandes concepciones, 
secundar sus felices ideas, y ser digno representante de tal Soberano: 
Azara nació para Carlos III, y el cielo quiso que tan colosales inteH- 
gencias encontrasen en su curso astros refulgentes de clarísima luz 
con que poder despejar las tinieblas de la ignorancia, y abrir en ro- 
sada aurora una nueva era de ventura , de ilustración y de prosperi- 
dad á la trabajada España. 

Los virtuosos padres de Azara • hijos también de este afortunado 
pueblo , sembraron desde la infancia en su tierno corazón las benéfi- 
cas semillas de la religión y de la virtud , y dándole una educación 
esmerada y una instrucción adecuada á la gran capacidad que desde 
luego se hizo lugar en su mente, prepararon su alma para que pu- 



— 36 — 

diera producir opimos frutos , cuya madurez no se Ihzo esper» por 
largo tiempo. 

El gusto que naeió con Azara en lo relativo á las bellas letras y 
á las artes , le hizo el arbitro , desde la infancia y de sus condiseípií- 
los , que muy luego le consultaron para el buen éxito de sus prodoo* 
ciones ; y deseoso de conocer al hombre en todo cuanto á él concier- 
ne I se aficionó á la jurísnmdencia , que hizo sa profesión, persuadido 
de que con el auxilio poaeroso de tan sublime ciencia, de la que ema- 
nan las leyes , origen constante de la prosperidad ó decadencia de los 
pueblos y podria U^r , como Uegó ^ á conaegair sa deseo. 

Las célebres y nunca bien ponderadas unifersidades de Huesca y 
de Salamanca , planteles floridos de donde salieron tantos y tan emi- 
nentes sabios que honran hoy el patrio sudo, y que tan eficazmente 
han contribuido á formar nuestras glorias nacionales y á la civilixa- 
cion é ilustración del mundo; esos dos famosos tempíos de Minerta 
fueron el palenque en donde lució Azara sa destreza , en cuya arena 
robusteció su privilegiado talento , y en cuya^ palestra tvvo sos prime- 
ros triunfos, que dieron tanto que hacer i la fama deade un principio, 
que no pudieron menos de llamar la atención de la corte de Castilla, 
en donde apareció el nombre de Azara cual el nuncio de nn lominoao 
y esnlendente astro. 

Jóvenes que me ois , acercaos á Azara en ú principie de sn car- 
rera literaria , y le veréis, en los primeros pasos de sn instraccion, 
encaminar todos sus cuidados i hacerse digno del aprecio público, 
estudiando con constancia para llegar i formar nn jmcio eapaz de ser 
un día ütil i sus conciudadanos. Vedle sacudir la pereza enemiga ae- 
duclora y peligrosa que condoee á la oeioaidad , madre de los vicios 
y hermana de la ignorancia^ y bascar, á faena de eonstanda y de me- 
ditación , la espinosa senda que condoee al templo de la sabidoria, 
cuyo dificil accedo se logra solo eon la peia e f e ranci a tm ú estadio, 
|>ero que una vea vencidos todos loa obsiácalos, se obtiene por sa 
mmiio libre entradla en él, pan alcaoiar desposa oo fa^ar distinguido 
en el de la inmortalidad* 

l>ye que la fama de Azara Uegó i la cóite de Castilla: empnftaba 
en ella el cetro de dos mundos el inasorlal Cailos ID , qoe tras el 
virtut>so FRaNiNDO VI, sa aogoslo hermano^ cayo reinado habia sido 
de pax , de pn>speritlad y de ventara para los poeUos , hacia poco 
regia la moiiarquia ; y eooso tan grande soberano tnvien el precioso 
don do saber bascar el mérito, no tanto para premíarleí» en lo qoe 
«iemnre fuó pródigo , cuanto nara hacer, por so medio, felices á sos 
pueblos , llamó á si al joven Atara , á fin de conocer át cerca en fo 
que iHMlia beneficiar sn capacidad* Verse y enleodcise fué lo sufi- 



— 37 — 

cíente eo tqnellas dos almas privilegiadas , y Azara no tardó en hacer 
sonar su nombre por todos los ámbitos de la antigua Mantua , de 
Madrid , que empezó á ver en aquel joven un funcionario público 
•di^no de la estimación de su rey , y de la consideración pública (1). 
El célebre escritor de Economía Política D. Ricardo Wal dirigía 
entonces el Ministerio de Estado y ^ colocado en esta dependencia 
Azara , supo hacerse merecedor del distinguido destino de rigente 
general de España en Roma ^ con que no tardó en agraciarle su 
rey ^ encaigo honroso en el que supo elevarse al alto concepto que 
de él se tuvo desde que apareció en la escena política. 

Si la presencia de Azara en la corte de Castilla agradó tanto por 
su figura gallarda y agradable , cuanto por su talento privilegiado y 
fioas maneras, cautivó desde luego la atención del Vaticano, ante el 
que se presentó con la arrogante gravedad de un español ilustrado 
que sabia hermanar á este carácter propio la galantería y finura de 
un caballero español y las maneras delicadas de un hábil diplomático. 
Saludado Azara por la capital del mundo antiguo y moderno como el 
CabaUero par escelencia , dictado con que le bautizó á su vista y 
con el que se le conoce aun en su memoria , no tardó en hacerse por 
su talento , afabilidad y virtud , el arbitro de los destinos de Roma, 
y en ser su casa el emporio de las letras y de las artes , el palacio al 
que acudían los reyes á tomar consejo ó á prestar homenaje al saber 
y á la virtud , y el benéfico albergue donde los necesitados hallaban 
satisfacción y consuelo. 

Asi fué en efecto ; los sabios se reunian alrededor de Azara , en 
su propia casa , para dilucidar los puntos mas intrincados de las le* 
tras y de las ciencias , y los artistas para tomar lecciones en las aca- 
demias que presidia con acertada dirección y maestría. £1 grande 
José II , Emperador de Alemania , despreciando la opinión de su 
amigo el célebre VoUaire , se fué á Roma á pedir consejo al caba- 
llero Azara acerca de sus pretendidas reformas eclesiásticas, que supo 
detener en su torrente la fuerte razón de vuestro compatriota : Gus- 
tavo III de Suecía le fué también á pedir consejo á su propia casa, 



(I) £1 oGcial mayor de la Secretaría] de Estado 1^. Joié Agustín de Llano ^ 
después Marqués de Llano, fué el primero que hizo conocer á Carlos III el méri- 
to de Azara, protegiéndole para traerle de ofícial de aquel Ministerio, en donde 
inauguró aquella grande amistad, que conservó hasta la muerte, con el ilus- 
trado camarista de Castilla después 1). Bernardo Triarte, que sirvió 22 años de 
ofícial de la misma , según lo dice el general de los Carmelitas , P. Reyes, elogia- 
dor de Azara , en carta desde Valencia de 46 de marzo de 4805 , que conserva 
D. Pedro Salva en su preciosa biblioteca. 



-3» — 

y por él fe gmroo Im sobcnoos de Tesean, 4e Paran y ét Eira- 
ríjf y Mo Un mismo§ Pontífices Cleibüts IIV j Pío ¥1, y por 
últinM M eata se abrió eooo WeoiAtM hospederia á las i fc uüu ¿s- 
lerradas princesas de Frauda Adelaida y VicrauA, y sa bokiib' 
fué on ooero coeroo de Amallea qoe derranuó sns tesoros pan socor- 
rer é Lüis XVIII y á la aogosU Dwpesa de CMeans LiásA Haua 
Adelaida , madre de Luís Felipe último rey de los frmccaes, cnn- 
do la re?olocioD les lanzó de so pais. 

El cardenal de Beimb, embajador ¿t Frauda en Roma y ele- 
gíale poeta , redbió después de su muerte el bene fi ci o de que su 
amigo Azara ^ qoe le soconríó también en YÍda en b adtersidad , pu- 
blicase so precioso Poema de la Religión , escelenda que también 
disfrutó el critico poeta Cash, cuyas obras rieron la luz pública á 
costa de tan magnífico Mecenas ; y sobre todo partidpó de su pro- 
rerbíal grandeza y generosidad el inmortal pintor de Ustoria D. Aii • 
TOHio Rafael Mekgs, del que, y de su familia, fué el protector mas 
decidido y y el qoe sopo dar á conocer al mundo la denda de tan es- 
célente artista, comentando sos preciosas obras en las suntuosas edi^ 
ciones que publicó á su costa en España é Italia. Los eruditos li- 
teratos fVinkelmanny Geij Daiincourly Marínij Fütonii^ Dir- 
cuil 9 y los famosos artistas Pikíer , Canova , Volpalo y Angélica 
Kafmann, Cawil^ HamiUan^ Salesaj Carmona y otros muchos ya 
españoles ya estrangeros, obluTieron los beneficios de su generostdail 
y patriotismo en Roma , en cuya ciudad fué llamado Azara con jus- 
ticia el protector magnifico de los literatos y de las artistas y el 
cariñoso padre de los pobres j dictado, el primero, con que se honró 
también en España el augusto artista infante D. Sebastian Gabsicl 
BE BoBBOH, cuya ausencia de nuestro pais lloran las artes españolas, 
que tanto deben á su regia y liberal munificencia. 

Sopo granjearse de tal modo el aprecio de los romanos y llegó i 
ejercer en su ánimo on predominio tal , que llegaron á residir so- 
bre 14,000 almas en la plaza de España y su barrio , buscando en 
80 palacio una fortaleza y en él un esforzado campeón qoe les de- 
fendiese de todo riesgo y les amparase en la necesidad. ¡ Oh, y cuán- 
tas reces satisfacieron el hambre multitud de romanos en el palacio 
de nuestro Azara ! A él se dirigian demandando un socorro que sa- 
bían no habia de negarles su liberalidad ; y cuando los poderosos 
temian algo cié la liara ó del capelo , á él acudian para que les rol- 
viese á la decaida gracia del poder , ó para que les librase de su eno- 
jo 9 seguros de que nadie podia lo que Azara con el Soberano de 
Roma y su gobierno. Los sacerdotes y los religiosos le ponían por 
mediador coando dirigían al vicario de Cristo sus plegarías , y como 



— 59 — 

faerm justas , pocas veces dejaban de recibir satisfacción , porque el 
sucesor de San Pedro se complacía en manifestar su aprecio apostó- 
lico y soberano al caballero Azara ; y lo mismo sucedió al gran Car- 
los III que , mirándole como á un amigo querido y predilecto , jamás 
desairó sos peticiones, bastando que espusiese para conceder. Por 
esta consideración le debieron la grandeza de España algunos roma- 
nos j entre ellos el Duque de Nemi y el Príncipe de santa Croce^ 
y ios literatos , artistas y demás hombres de mérito nacionales y es* 
trangeros j las distindones con í|ue les honró el magnifico Carlos III, 
y después de él el buen Carlos IV, su sucesor, y las que les dispen- 
saron ios Pontífices de su época. 

Cuando á tal altura supo elevarse Azara en Roma, ¿qué de es- 
trenar tuviese tanto ascendiente con los Pontífices Clemente XIII, 
Clemente XIV y Pió VI , que llegó á decirse, con respecto á los dos 
últimos , que solo veian por sus ojos y que era necesario ganar el fa- 
vor del caballero para congraciarse con ellos ? Si esto decia el pueblo 
romano dando pábulo á los émulos de Azara á que criticasen de su 
ascendiente, no carecía de algún fundamento , puesto que se le con- 
sultaban los asuntos mas difíciles del Estado , se solicitaba su consejo 
en las cosas de mayor gravedad, y se le recibía en el Vaticano con la 
mayor predilección , tratándole los Pontífices , mas que como á un 
agente diplomático, como amigo predilecto, como á un pariente que- 
rido. Azara supo realzar el deslino de agente de España en Roma á un 
rango que jamás tuviera , acreditando en esto el principio de que los 
hombres clan elevación al deslino y no el empleo á los hombres^ 
cuando estos carecen de las dotes necesarias para ennoblecerle ó man- 
tenerle en el rango que se ideó en él, y así fué que aunque la España 
estaba representada en Roma por el arzobispo Azpuro^ y después por 
el ilustre MoSiNo, conde de Floridablanca , jamás se eclipsó con el 
esplendor de estos jefes natos del caballero su nombre venerando y 
querido. 

Cuando Azara se hallaba en el apogeo de su nombradia ; cuando 
disponía de la voluntad de la corte de los Césares , obtenía el mayor 
aprecio del vicario de Cristo , y mandaba , por decirlo asi , en el co- 
razón de los romanos, uu gran suceso que vino á complicar las dife- 
rencias de la curia romana con España y pudo romper las relaciones 
y amistad entre ambos gobiernos , hubiera podido esponer la influen- 
cia de Azara en Roma; pero como los talentos privilegiados saben 
vencer los obstáculos por grandes que sean , supo llenar sus deberes 
con el celo que cumplía á su lealtad, sin que por ello disminuyese en 
nada el aprecio en que le tenían los romanos : me refiero , señores , á 
la célebre estincion de los Jesuítas. 



— 40 — 

MotiTos que no sabriimos esponer por ignorados en su mayor 
parte y que aun sabidos no serian de este lugar, movieron á Car- 
los UI) siguiendo el ejemplo de otros Soberanos , á lanzar de Espaffa 
y de lodos sus dominios á la Compañía de Jesús , plantel de tantos 
santos , hombres ¡lustres y de muchos sabios, y comunidad que había 
conquistado á Espafta inmensos terrenos con su unción evangélica y 
sus grandes sacrificios , la cual habia llegado á poseer eslraordinarías 
riquezas y un gran predominio en la nación. Desde que fueron espul- 
sados de España los jesuitas y mandados en tropel sin consideración 
á clases ni edades al Papa , empezó entre la Silla de San Pedro y la 
corona de Castilla una lucha tenaz , cuyos mantenedores oficiales por 
parte de Espafia fueron el arzobispo Azpwro ^ FhridabUmca y 
nuestro caballero Azara. Larga y trabajosa fué la lucha , y si bien la 
resistió hasta su muerte Clemente XIU , su sucesor no pudo ha- 
cer frente á las testas coronadas de la casa de Borbon coligadas con- 
tra los jesuitas , aunque llamó al efecto mas asi la razón que la ezi- 
gencia si se ha de creer á su historiador, y después de tratar la causa 
canónicamente , la Compañía de Jesús vino al fin á ser estinguida de 
toda la cristiandad. 

Los amigos de los jesuitas culparon á los agentes de Espafia de 
haber influido demasiado en la decisión de esta contienda , y afilaron 
sus dardos contra ellos llegando á ensañarse con Azara teniéndole 
por enemigo de la Compañía. La imputación fué y será siempre gra- 
tuita en este concepto, puesto que no existiendo pruebas deque Aza- 
ra aborreciese á los jesuitas y antes por el contrario, como diré, ni 
habiéndonos él dejado declarado esplicitamente como pensó en su in- 
terior en este delicado asunto, el entrar á interpretar el silencio de un 
varón grande ya difunto y escudriñar en lo recóndilo de su alma^ es ter- 
reno vedado al hombre de buena fé y cuya valla no puede saltarse sin un 
fondo de refinada malicia. Azara, como agente de Espafia, tuvo quelle-^ 
nar los deberes que le impuso su soberano en una misión en la que su 
lealtad debia acreditarse con el celo que desplegase en la obediencia, 
sin que su empeño decidido en dejar airoso á su Rey y señor pudiese 
dar motivos justos para probar en él enemiga contra una asocia- 
ción que aunque amase , tenia que ahogar su amor á la vista de su 
deber , sacrificio que debe hacer el buen patricio , y el fiel subdito 
ante el interés de su pais y soberana que le manda. Empero al paso 
que no hay prueba alguna que poder esponer para presentar al caba- 
llero como enemigo de los jesuitas , las hay vivas é indestructibles en 
sentido contrario por mas que se pretendan ocultar, y estas son la 
protección y amparo que prestó , después de la estincion , á los sabios 
jesuitas Andrés y Requenoj Clavigeroj Ortízj Eximeno^ y al sa- 



— 45 — 

nopodia e?¡lar, y demandar de su gobierno salros-conductos para 
loa onoa , reprensión para los otros , fuerza y agua para etiiar el sa- 
qoeo y apagar ei incendio de las casas de Francia que el fanático 
pueblo puaieta en llamas, y evitar que prosiguiese en sus intentos de / 
de? aatacioD ! T en fin , oyéraisle predicar la paz á las turbas y obli- 
garles á deponer las armas y retirarse al mágico acento de su toz y á 
la eootnodente fuerza de sus razones ! Bien merecido tuvo Azara , en 
esta oeasion , el pláceme que le dio Pió VI , abrazándole después de 
la tormenla ; y las gracias que , en honorisimo documento para él , le 
enrid el gobierno retolucionario de Paris , porque á él y solo á él de- 
bió el primero la suspensión del desorden , y el segundo las vidas de 
sus compatricios en Roma. 

Los ejércitos terroristas de la revolución se acercaban de victoria 
en victoria á los Estados de la Iglesia, dirigidos por un joven sediento 
de gloría , que vencedor en todas partes , llevaba , cual Cesar , la es • 
trella de la fortuna delante de si , anunciándole el genio de la guerra 
en los tiempos modernos. El nombre de Napoleón Bonaparte reso* 
naba ya con espanto en las bóvedas del Vaticano, y el anciano Pon- 
tifice 9 sin saber si huir ó si esperar « estaba en la incerlidumbre mas 
terrible y lamentable. Desechadas como hemos dicho las proposicio- 
nes de mediación que en nombre de Espafla hiciera Azara al Sobe- 
rano de Roma , no podia ser mas que un espectador silencioso de 
aquel zozobroso estado , porque asi se lo aconsejaba la prudencia y 
la dignidad de su ministerio ; pero senlia en su alma que , por babor 
sido desatendidos sus consejos , se hallase Roma en tal confusión , y 
el Pontífice en situación tan triste como peligrosa. 

El temor de mayores males para la Iglesia decide por fin á Pió VI 
á demandar gracia de los vencedores, á pesar de los consejos en con- 
trario que le daban ; y buscando quien mejor pudiera alcanzar su de- 
seo, en vano recuerda otro mas apto, capaz , poderoso y á propósito 
que el caballero para tan espinosa como diílcil comisión. 

Llamado Azara para ella, la admite en nombre de su Rey des- 
pués de dejar bien puesta la dignidad de éste, y con el alma llena de 
esperanza y de placer por el bien que va á hacer á Roma , á la reli- 
gión del Crucificado y á su Vicario , parte hacia el campo del ene- 
migo ansioso de convidarle con la paz. El pueblo romano, apercibido 
de la misión de Azara , se agolpa en la plaza de España á las puer- 
tas de su palacio , y victoreándole con entusiasmo á su salida , pi- 
diéndole les libertase del furor de los franceses , llevó su coche en 
volandas y sobre sus hombros hasta las puertas de la ciudad eterna, 
prodigándole los nombres de Padre ^ de Camilo y de Libertador. 
Considerad , aragoneses ^ vosotros que sois tan sensibles á todo lo 



— 43 — 

fallar al respeto debido al yicarío de Jesueristo y al sucesor de San 
Pedro á quien veneraba como á tai y á quien quería como á amigo 
íntimo (IV). 

El cansancio en los negocios públicos del conde Grimaldi qoe 
sucedió al de Florídablanca en la embajada de'Espafia en Roma^ y 
su muerte después , pusieron al caballero Azara en el alto puesto qcfe 
merecia, y jamás se yió el Vaticano mas satisfecbode España, niéati 
mejor servida , pues que con aquella babilidad diplomática que 8Op0 
aprender en el profundo conocimiento que adquirió , con su constante 
estudio sobre el corazón humano, y con su larga esperiencia en el tfA- 
to de la curia y corte romana ,' pudo ponerse en la ventajosa posición 
de servir á su patria en aquel puesto mejor que otro alguno, y de no 
desmerecer del aprecio en que como funcionario y como partieolaf le 
tuvo la Italia entera. 

Si bien es cierto que jamás se vio en Roma embajador con mas 
ostentación y que mejor supiese hacer patente la grandeza de sd na- 
ción, también lo es que nunca Espafia tuvo tanto poder é influencia 
en la ciudad eterna , y que hasta entonces no hubo representante mas 
respetado , venerado y querido en un pueblo que mira siempre con 
prevención á los estranjeros , por mas buenos recuerdos que puedan 
alegar. 

Las tareas diplomáticas no consiguieron separarle de sus esta- 
dios ni de sus paseos favoritos al Tusculano de Cicerón, en el mo* 
nasterio de Basilios de Grotta Ferrata, á pesar de su gravedad y 
del mucho tiempo que consumen naturalmente , y mas en una lazon 
en que Azara removió multitud de espedientes atrasados de gtande 
interés y consecuencia para Espafia que se hallaban detenidos , como 
si aguardasen por su medio una feliz terminación. Deseoso de ||ioaeer 
tesoros artísticos y de contribuir al progreso de las bellas artes , que 
siempre miró con especial predilección , emprendió despnes de otras 
muchas cavas en el Viminal^ Traslivere^ Frascati j otros punttfs, el 
examen de la antigua quinta de los Pisones, y haciendo acertadas ea- 
cavaciones en Tivotij logró volver ala luz porción de preciosos restos 
del arte antiguo , que huyendo de la feroz y destructora mano del 
hombre de los siglos bárbaros y aun del fanatismo religioso y político 
despnes , se escondieran en las entrañas de la tierra para salir un dia 

niieron, sin su consentimiento, sns amigos, se bascó con tanta avidez que la 
edición primera se acabó en Roma en el mismo día en que se publicó, y de las 
hechas en Florencia por los libreros Pisoni y Lucano, se vendieron veinte y seis 
mil ejemplares cosa que, como decimos en su vida , prueba su gran popularidad 
en Italia. 



— 43 — 

i publicar 9 cual testigos vivos é irrecusables^ las glorías artísticas y 
la grandeza de los griegos y de los romanos (Y). Yiéraisle allí, no- 
bles aragoneses j manejar la azada y el pico con esruerzo, y dirigir las 
eavaa con destreza , entusiasmándose á la vista de las obras maestras 
que la fortuna, deseosa de coronar sus laudables esfuerzos y deseos^ 
le ofreeia á eada paso ! Yiéraisle admirado á la vista del precioso busto 
de Ak^andro el Grande , cuyas facciones , hasta entonces ignora- 
daa, él sopo conocer, busto que regaló al gran Napoleón (1), y que 
fué el bao que afianzó su amislad , como si quisiera darle á entender 
que ¿1 solo era capaz de imitarle y por lo tanto merecedor único de 
poseerle!... De aquellas bien dirígidas cavas salieron esos preciosos bus* 
tos de los mas famosos filósofos de la antigüedad, que hacen hoy la 
principal riqueza del Real Musco de Escultura de Madrid , para glo- 
ria del arte y enseñanza de nuestros artistas j puesto que , con una 
liberalidad que le honra, legó la colección que tantos sacrificios le cos- 
tó á su Rey , para que la dedicase al estudio y perfección de las artes 
en su patria. Allí están esos preciosos restos publicando la magnifi- 
cencia y liberalidad de Azara, cuyo patriotismo es un proverbio para 
todo espafiol^ y aun para el mundo entero. 

Veinte y un años llevaba el buen Pió YI rigiendo la nave del Pes- 
cador ^ y otros tantos que la santa amistad le tenia unido al caballero 
Azara , cuando una espantosa nube política , formada de los vapores 
exhalados por la filosofía del siglo XYIII, lanzó un trueno terrible que 
conmovió el mundo todo y que trastornó la sociedad. Rompiéronse 
los diques del antiguo orden , y desbordándose las ideas modernas de 
suyo desorganizadoras, llevaron tras de sí el espanto y la destrucción. 
La Francia, esa nación poderosa que tanto pesa, desde muy anti- 
guo^ en la balanza europea que cuando se mueve rompe el equilibrio 
social , y de la que hoy mismo pende tal vez la suerte del mundo ; ese 
pais, revolucionario por escelencia, empezó por derribar su monarquía 
con la cabeza de su Rey y terminó por abolir las creencias veneran- 
das del cristianismo , arrastrando sus torrentes de sangre todo lo an^ 
tiguo por santo y sublime que fuese. Tan espantosa catástrofe , que 
asustó al mundo entero, no pudo menos de conmover la Silla de San 
Pedro , cuyo virtuoso poseedor al llorar por el estravio de la porción 
mas querida de sus ovejas por sus piadosos antecedentes^ calculó la 
ruina de la religión , pronosticando el lamentable fin de su persona 
al anatematizar la revolución. 

En esta ocasión es donde quisiera yo poderos pintar con sus vi- 

(1) Este famoso busto recuerda al caballero Azara en el Museo de París en 
donde se halla. 



— 48 — 

bellas estampas, se arrebataba de las manos de los artistas que le c^e* 
cutaban, pues iodos queriau poseer la efigie de su salfador, del liber- 
tador de Koma. El proyecto de un bello monumeato erigido por d 
célebre escultor Canava en nombre de los artistas ^ fué grabado y 
repartido con profusión en honor de Azara (i); y como se bailase 
fuera de Koma , se le disponia una entrada triunfal , para la que d 
público entusiasmo imaginaba mil locuras, acordando hacerle uo sun- 
tuoso arco de cuyo proyecto , que se conserva en el museo de esta 
casa , se encargó el famoso arquitecto Jasé Baladier (VI), 

Grande y estraordinario fué el regocijo y el honor que se dispensó 
al caballero ; y esto mismo fué lo que encendió la ira de sus émulos 
para calumniarle y procurar que el inconstante pueblo volviese sus ti- 
ros contra el ídolo que acabara de incensar. 

Las condiciones del armisticio hablan sido ciertamente duras para 
Roma , pero siempre mucho mas beneficiosas que las impuestas por 
el Directorio y que las que creyó el mismo Pontífice, y solo de 
aquella manera pudo detenerse al vencedor á las puertas de una eiii* 
dad indefensa , y salvar á la religión de una inevitable catástrofe eo la 
corta de su imperio. Sabíanlo muy bien esto el Papa y su gobierno, 
pero repuesto éste de su espanto, y viendo ya lejano el peligro, quiso 
eludir las consecuencias del armisticio y , como medio mas á propó* 
sito, autorizó en cierto modo el descrédito de Azara buscado con ahin- 
co por sus émulos. 

Las exigencias del Directorio por un lado, y, mas que todo, la poca 
política de k>s cardenales consejeros del Papa , hizo que se rompiese 
el armisticio , y rotas las hostilidades en las que venció INapoleon sm 
pelear i pesar de las alharacas de los romanos , se hizo al fin la pm 
en Tolentino , en la que si no tuvo parte el caballero , se afirmó el 
armisticio que habia logrado en Bolonia , declarando Piapolcon en sus 
cartas , que si los romanos siguieran los consejos de Azara no e/e 
verían en tales aprietos , y pidiendo á éste que por bien de la pa;^ 
volviese á Roma á enseñar á los romanos lo que no sabian. 

Viendo d caballero próxima otra tormenta , corrió á Roma para 
impedirla con su poderosa mano, y haciendo seguirle á José Napo- 
UON , después rey intruso de España , que habia sido nombrado e«i^ 
bajador del Directorio en Roma , hizo conocer al gobierno romano 
que el león español, que por nada ni por nadie se arredra, sabe hacer 
cumplir los compromisos al que los pactó con su mediación , y el ar- 
misticio empezó á cumplirse en todas sus partes. Mas la tormenta no 
hizo sino retroceder para volver con mas fuerza , y á pesar del firme 

(i) Véase su dibujo á la pág. 311 dol tomo i.® de nuestra vida de Azara. 



49- 



arabilidad y tolerancia del em- 
i(io por los república- 



carácter del mediador español, 

bajaiior José , las costts se dispusieron ¿ 

nos romanos por un lado, y por los fandticos papistas de otro, que al 

fin eütallú la tempestad sobre la desgraciada Roma. 

Enconado el pueblo contra los franceses y los republicanos, á los 
que i pesar de las instancias de Azara no quiso ó no pudo reprimir el 
}¡obierno, se desbordó cual torrente mal comprimido, y tomando parte 
con «i algunas partidas de las tropas del Pontífice, les atacan hasta 
dentro del palacio del embajador de Francia, muriendo en la refriega 
Duflot, jefe francés, prósimo á casarse con la cuñada de José na- 
poleón. 

En este día y noche fatal , barbuñalenses , fué en la que , mejor 
que en tiempo alguno, manifestó el denodado Azara que babia nacido 
en Aragón, y que como tal era valiente y arrojado en el peligro , en 
el que le daba alas y acrecentaba su heroísmo el deseo que le ani- 
maba de librar i Roma otra vez , á pesar de su ingratitud, y de evi- 
tar víctimas aun cuando para conseguirlo tuviera que serlo él. Vie- 
rais su carroza, guiada por españoles tan bravos como él, recorrer los 
puntos en que mas vivo era el fuego , pues que las tropas pontificias 
tiraban arbitrariamente desde sus cuarteles y destacamentos á cuanto 
pasaba por las calles; viéraisle luego que, con grave riesgo de su per- 
sona , llegó al palacio de Francia , trepar 'por cima de los cadáveres 
hacinados en el zaguán y escaleras para ganar la habitación del em- 
bajador y de su inconsolable y asustada famíbal Allí entre las recon- 
vcncioues de José, que babia entrado en Roma bajo su salvaguardia, 
lus lloros de su cuñada, que demandaba su prometido asesinado por 
su loca temeridad , tas instancias de madama Bonaparte para obligar 
Á su marido á salir de Roma , y las instigaciones de todos los france- 
ses y jefes republicanos romanos que le pedían les salvase ; viéraisle, 
repito, hermanando la afabilidad cortesana á ta energía diplomática, 
la dulzura de la amistad á la réplica para combatir al error, conso- 
lar á unos, imponer silencio á otros, prometer á todos, defender al 
Papa, y lograr, en Gu, por la irresistible fuerza de su elocuencia , y 
por el juego certero de los recursos de su privilegiado talento , resta- 
blecer la conlianza y la calma en aquella Rabel , y entrar en razona- 
ble conferencia. 

L« ofensa hecha á la República francesa era sin duda grande , lo 
confiesa Azara ; pero asegura la inculpabilidad del Papa, y aun la de 
Ku gobierno, que prueba solo había pecado por imprevisión; y que- 
dando convenido con el embajador, á quien promete seguridad en 
nombre del gobierno y en que PÍo VI casligaria lus desmanes come- 

7 



— 50 — 

tiilos y tiaria á la Francia la mas ciimjilida satisfacción, parte como 
p\ rayo al Vaticano , atravesando con su carruaje nuevos peligros por 
entre miiltitiid de balas, y allí afea i los cardenales y magnates go~ 
beraantes su poca energía para salvar á Roma de su ruina; les obliga 
i tomar medidas políticas de represión, y, Mesías político, libra 
también á los judíos del Gueto de Boma del saqueo y de la muerte 
cierta que les deparaba la descnTrenada turba rumana. 

Las salvadoras medidas aconsejadas por Azara y ordenadas por el 
Papa vuelven la tranquilidad á la ciudad eterua ; pero el daño ya es- 
taba hecho, y la desgraciada suerte del Pontífice, consentida en los 
altos designios de Dios, quedó inaugurada en aquella noche fatal. 

Olvidando el embajador francés, que cpdio á los ruegos de su es- 
posa, la palabra que diera á Azara, salió precipitadamente de Roma 
en la misma noche con toda su familia, franceses y revoltosos que pu- 
dieron seguirle , sin que el caballero pudiera evitarlo , dejándole en- 
cargada, por medio de una carta, su casa y los intereses de la Francia. 

Contristado Azara con tan terrible suceso, acude primero i librar 
de la muerte á los franceses refugiados en su palacio dándoles salvos- 
conductos y carruajes; enlierra decorosamente el cadáver del jefe 
DuDot y pone á buen recaudo los intereses de la República y de su 
ministro , todo lo cual le valió bien otro honrosa documento de gra- 
cias que le mandó el Directorio , apellidándole el grande, el humano 
defensor de los franceses perseguidos en Roma. 

Concebir podréis fácilmente, nobles aragoneses, el profundo sen- 
timiento de vuestro compatriota al presentir la gran tormenta que 
amenazaba á su querida Roma ! Recordársele debía los lamentables 
tiempos de Atila y de los bárbaros , y temer podía semejanles de- 
sastres ! 

No se hicieron esperar mucho sus vaticinios ; la Francia revolu- 
cionaria, indignada por el liilimo suceso, juró en su loco frenesí echar 
i rodar la Silla de San Pedro, destruir el gobierno clerical de Roma 
y sacar todas sus bellezas para enriquecerse á su costa. 

Advertidos del peligro los romanos, guiados de mas patriotismo 
que conocimiento de su poder, y sugeridos por los agentes del Aus- 
tria y de ¡Ñapóles , que buscaban en ellos un antemural para detener 
en sus conquistas al enemigo, soñaron mil locuras para su defensa, 
locuras que se confirmaron de tales cuando ae aproximaron los ejérci- 
tos de la República, ante los que huyeron sin haber peleado. Los ro- 
manos de aquellos tiempos no oran los de Pompeyo ni de César; la 
molicie les habia afeminado, y no podían menos de portarse de di- 
verso modo que sus gloriosos antepasados: no eran españoles, no 
erau aragoneses, para los que el tiempo no hace otra cosa que au- 



— 51 — 

menlar noeva fuena^ imevo brío, eon el querencer ó morir en la 
demanda ruando alguo pueblo , por grande que sea , preteude ultra- 
jarlos : pocos años después disteis á los mismos franceses esta severa 
lección. 

Perdido todo en Roma, no quedaba mas que un áncora de salva- 
ción para que loa males disminuyesen algún tanto ; este era la ilustre 
persona de Aaaia... Pero ¿cómo volverla á llamar en su socorro cuan- 
do tan ingratamente se habian pagado sus anteriores beneficios? Asi 
lo comprende el gobierno del Papa y el mismo pueblo que se horro - 
riía á la proximidad del ejército invasor ; mas Pío VI , que conoce á 
fondo el alma grande y el corazón sensible de su amigo , le llama, 
implora su auxilio, y no se engañó en confiar en él por tercera ó cuar- 
ta vez la salvación de Roma. ]No es dado al caballero, por las circuns- 
tancias, esta vez el hacer retroceder á los ejércitos de la República, 
ni puede tampoco mediar en nombre del Rey de España que, ofen- 
dido por la rotura de los pactos anteriores , tenia dadas órdenes para 
evitar nuevos desaires; y saliendo al campo enemigo , solo como par- 
ticular, impetra el favor y la amistad del general Berthieb, que man- 
daba los ejércitos en nombre de la República, y con la persuasión lo- 
gra por fin que la entrada de los franceses en Roma no sea ruidosa ni 
con sangre, ni perjudique á la dignidad sacerdotal y soberana del 
Pontífice. 

Todo se verificó en un principio á satisfacción de Azara , por lo 
que recibió los plácemes y bendiciones del Papa , del gobierno y del 
pueblo entero; pero teniendo Dios decretado en sus altos juicios el mar- 
tirio de Pío VI y el castigar á Roma de sus estravios, pocos dias des- 
pues, por instancia de los romanos descontentos, el gobierno pontifi- 
cio fué sustituido por el republicano , y conducido el Papa prisionero 
fuera de Roma, varió el aspecto político enteramente en la ciudad de 
los Césares , cual si Bruto se hubiera apoderado de ella y tratase de 
vengarse de sus enemigos. 

Ko pudieodo Azara evitarla catástrofe , abandonó para siempre 
su querida Roma con el fin de seguir al Papa, desconociendo, como 
debía hacerlo , al gobierno republicano no sin haberle hecho anies 
respetar el pabellón español. 

Cómo podré pintaros , sensibles aragoneses , la tiemísima escena 

que tuvo lugar en Siena entre el decrépito Pío VI , que se hallaba 

oreso en el convento de los Agustinos y su amigo Azara , que era el 

irimero que corría á consolarle en su aflicción? Aquellas dos almas 

lie se entendían con solo verse, se llenaron de satisfacción y de con- 

lelo cuando , abrazados estrechamente , sintieron latir sus corazones 

un mismo tiempo. Allí fué donde el paciente Pontífice confesó al 



i i 

I 



I 



I 



— 52 — 

caballero sa error político en haberse separado de sos sabios consejos, 
causa muy principal de sus males , y allí donde unida la satisraccion 
mas decorosa á la amistad 9 y el dolor causado por los sucesos al pla- 
cer de verse , pudieron, dos tan célebres personages, elevar sus almas 
al Criador para implorar su misericordia en auxilio de la Iglesia y de 
los pueblos. La sagaz previsión del caballero Uegé basta asegurar la 
paz futura de la Iglesia , persuadiendo al caduco Papa la bula por la 

3ue fué mas fácil la elección de su sucesor en aquella desbordacioa 
e las ideas : bula de la cual se encargó Azara. ¡ Caántas diligencias 
no practicó este celoso católico para recoger las firmas de los carde- 
nales distribuidos y escondidos por toda la Italia! Al fin logró su de- 
signio , y mucho le debió la Iglesia en la canónica elevación al sóUo 
pontificio de Pió YU* 

Despidióse por fin Azara del virtuoso y desgraciado Pío YI basta 
la eternidad, y las lágrimas que salieron de sus ojos regaron ya loa 
cipreses que no tardaron en adornar la tumba , en Yaiencia del Del- 
finado donde le arrastraron sus enemigos á pesar de los ruegos del 
caballero y de un pastor escogido por Dios , por victima espiatoria y 
santa de los pecados de sus ovejas : la corona del martirio y de la 
gloria se ostenta sobre su urna cineraria, y la fama publicará sus vir- 
tudes á las venideras generaciones, así como la amistad de Azara, qoe 
traspasó el sepulcro logrando que su cadáver fuera al fin , á su mego 
y el del famoso Talley rand , á depositarse al panteón de sus prede - 
cesores. 

Los destinos de España dirigidos por el favoritismo de 2>. JBii- 
nu$l Godoy , Príncipe de la Paz , sufrieron una variación en so go- 
bierno , y necesitándose un hombre fuerte y enérgico , á la par qne 
profundo político , que representase al león de Castilla ante el sober- 
bio Directorio francés , no se halló otro mas capaz que el caballero, 
y Carlos lY le nombró su embajador en París. 

El glorioso nombre de Azara sonaba tan bien en la capital de 
Francia por los beneficios hechos en Roma á los franceses, que la 
noticia de su llegada fué una verdadera satisfacción y alegría pública. 
El ministro TaUeyrandy alma de aquel gobierno , sale á su encuen- 
tro , y las personas mas notables de París se hacen un deber en irle á 
saludar , buscándosele con ahinco por la multitud para tener el gusto 
de conocerle. El Directorio « altanero con todos los representantes ea- 
trangeros, se complace en obsequiar al caballero recibiéndole en una 
audiencia destinada únicamente á este acto , y en ella le manifestó el 
aprecio que hacia la Francia de su persona y de la nación que tanto 
acierto había tenido en su nombramiento. Si Azara perdió el teatro 
de Roma en el que tanto lució su privilegiado talento , en el de Pa- 



m^asa^ 



-53 - 

ri8 encontró una Tasta escena en donde estenderee y dar todo el vnelo 
necesario á su rica imaginación y profundo saber, para asegurar y aun 
aumentar loa merecidos laureles de su corona de gloría. 

rio es ya soto la tranquilidad y la salud de un pueblo la que salva 
allí ; es la de toda una gran nación , y la de su misma patria , pues 
que aconsejando sabiamente al Directorio , destruye los clubs revolu- 
cionarios que trastornaban el orden público y amenazaban incendiar, 
con el fuego de la revolución, á £spaña y á la Europa entera que no 
puede menos de bendecir al móvil de tan salvadora medida. Mirando 
por los intereses de su pais, que estribaban en las finanzas de Francia, 
salva el crédito de las dos naciones por uno de aquellos felices golpes 
de imaginación y de talento que solo se asoman á la mente de los hom- 
bres que saben aprovecharse de ellos. Yiéraisie ser el protector de los 
demás diplomáticos insultados por el Directorio y de los que gemían 
bajo su atroz despotismo, y constituirse el padre, no solo de los es- 
pañoles pensionados y demás que vivían en París , si que también de 
ios emigrados de todas las categorías á muchos de los cuales alcanza 
gracia. El gobierno fía tanto de su talento , desde que en un día de 
peligro le salvó Azara de un naufragio que hubiera sido terrible para 
la Francia , que poniendo entera confianza en su probidad y talento, 
manda sus mejores oficiales de marina, bajo sus órdenes, á su propia 
casa , para que dispusiese la combinación de la escuadra española y 
francesa unidas en Brest en la guerra contra Inglaterra. 

Los generales franceses que se coligan entre si para derribar al 
Directorio y dar á la Francia un gobierno pacifico y racional , le fian 
sus proyectos , le demandan consejo sin temor de que les falte al se- 
creto, y luego que les hace ver el éxito que pueden tener sus planes, 
se someten á sus prudentes reflexiones. Los hteratos y los artistas no 
solo le consultan sus obras como en Roma , si que también le pro- 
claman su Mecenas, creyendo su protección la mas poderosa que pu- 
dieran desear. La liberalidad de Azara se estiende á todas partes , y 
Paris entero , que pronuncia su nombre con entusiasmo , le apellida 
el liberal y magnífico. Y en fin^ el mismo Napoleón que, deseoso de 
remediar los males de su patria abandona las Pirámides de Egipto 
que supo conquistar con su espada, llegó de improviso á Paris cuan- 
do todos le creian muerto ó vencido , le descubre sus grandes desig- 
nios , y recibe de él los saludables consejos , á favor de los cuales tal 
vez , y de su arrojo y valor , salvó la Francia de sus verdugos, y le 
puso en estado de ser el arbitro de ella, y el ídolo de los franceses. 

Jamás español alguno en el puesto de Azara hizo representar á 
su nación mas grande papel en Francia ; pero esta escelencia que 
hubiera divinizado á otro en los tiempos en que se premiaba el 



~ 54 — 

talento y la virtud , fué lo mñmo qoe causó la primera desgfaeia po- 
lilica del caballero para con su Key y su gobierno^ 

Los émulos cortesanos no pudieron ver sin celos la estrella de 
Azara tan refulgente , y pusieron empeño en eclipsarla. No era fácil 
á la envidia apagar un fuego encendiao por el cielo y que faabia de 
ser mas duradero que el de las Vestales , pues que aun alumbra eu 
todo su esplendor y sus rayos no son estinguibles; pero si logró 
amortiguar el amor en el corazón de Carlos IV que, mas sensible 

3ue debiera á los arteros amafios de la intrigante adulación, decretó, 
espues de muchos embates , su destitución al finalizar el siglo pa- 
sado. 

r(oticia de tanto bulto alarmó á la Francia entera y al Directorio 
que puso empeño en sostener al hombre amado y virtuoso que tanto 
respetaba ; pero apesar de las reiteradas instandas del Directorio, que 
quiso mandar á uno de sus mismos miembros á Madrid para disuadir 
á Carlos IV hasta con la amenaza de la guerra , y no obstante las 
protestas y promesas del mismo Napoleón , que declaraba no haber 
en España quien fuese capaz de sustituirle, Azara, subdito fiel y es- 
pañol leal , cerró los oidos á todo menos á su deber, y luego que ob- 
tuvo con súplicas la admisión de su sucesor, salió precipitadamente 
de París temiendo ser detenido , viniendo á traer sus glorias á la cara 
patria para enriqueceros con ellas. 

Al llegar á este punto no puedo menos de esclamar con el grande 
y fecundo Virgilio : 

Salve magna parens frugum , 
Azara tellus magna virum. 

Salud, grande Azara, la patria agradecida á tus beneficios saluda 
hoy á tu ilustre memoria , como saludara aquel día á tu persona con 
la sien orlada de laurel radiante y precioso. Barcelona le recibió como 
á un héroe después del triunfo , pues que si bien faltó lo ostentoso de 
las esterioridades públicas , todos corrieron á admirar el encanto de 
su voz y á manifestarle su amor , que es la ovación verdadera y la 
mas hsonjera para un alma grande. El palacio del obispo D. Pabto 
Sichar^ su ilustrado sobrino , no bastaba á contener la multitud de 
personas que acudió á felicitarte por su regreso á la madre patria , no 
quedando ninguna notable , ya del gobierno , ya del pueblo , que no 
fuese á rendir homenaje á aquel esclarecido compatriota. 

La satisfacción de verse querido y obsequiado de sus compatrio- 
tas , no le tuvo un instante olvidado de la amistad ni del infortunio, 
y corrió presuroso al pueblecito de Sarria á ofrecer sus respetos á la 



— 55 — 

¥Írtiiosa princesa rli; Francia madajna Luisa María jádelaida, viuiia 
del desgraciado Duque de Orleans y madre del último Rey de los 
franceses Luis Felipe. /, (]ue le recibió como i un prolector hcnéficn 
y magnánimo: la historia nos dice los grandes servicios que prestó á 
aquella Princesa en Francia y en España, y la casa de Orleans, 
enlazada hoy con la de liorlion reinante en España, no podrá menos 
de conservar siempre á Azara un recuento de gratitud. 

JNobie pueblo de Barbuñales, ilustre cuna de los Lahorda, fon- 
filias. Lobera^ Conlilias , y íM mas cumplido cal)allero aragonés 
de los tiempos moderóos, tú viste lleno de magestad y grandeza á tu 
bijo volver á los patrios lares y le rodeaste para gloriarte y envane- 
certe de haberle producido. Vosotros , ancianos respetables , podéis 
ntcordar su claro ingenio , su sereno continente, y uquella interesante 
figura, cuyo aopecto noble revelaba á primera vista la magnitud de su 
alma y el privilegiado talento con que el Todopoderoso fecundara su 
mente. Pintársete á vuestros hijos tal y cual le visteis, grande y ma- 
gestuoso, aTable y enérgico, próvido y liberal, amante de sus com- 
patriotas, y ostentoso sin vanidad; vosotros podréis mejor que yo dar 
una idea de su agraciada persona, de sus linas maneras, y del en- 
canto y elocuencia irresistible de su mágica voz. Recordad á vuestros 
hijos, cuando rodeado de sus virtuosos hermanos y de sus nobles pa- 
rit-ntes, daba gracias al cielo en este templo que saludó su nacimiento, 
y que le aco;;ió después en su muerte para conservar sus cenizas cual 
neo tesoro, pidiendo a Dios por el bien y prosperidad de la patria, y 
por vuestra salud y ventura. No les ocultéis cuando con la podadera 
en la mano, á guisa de entendido labrador, os daba ejemplo de la- 
Imríosidad ea ese mismo antiguo y magnifico olivar que cerca su casa; 
asi como sus sabios consejos agrónomos, morales y religiosos, y los 
tieneScios que con pródiga mano, y poco común liberalidad, derramó 
suhre los pobres, y el consueto que dio á los allígidos: decidles todo 
esto á vuestros hijos , ancianos de Bartiuíiales , y cuando paséis con 
vuestros tiernos iiietecillos por esla iluNlrc casa de tantos gloriosos re- 
cuerdos por los virtuosos varones que ha producido, hacedles levantar 
la vista liácia ese monumento en que se ven delineadas sus facciones 
y recordados algunos de sus grandes hechos , y contarles la historia 
para (¡ue , estimulados por su ejemplo, se envanezcan de haber tenido 
tan ilustre compatriota, y enseñen á sus hijos á imitar sus virtudes, 
que fueron caus» principal de su elevación y celebridad. 

Si el imperio de la maldad es por desgracia duradero , siempre se 
halla combatido por la divina Justicia , y viene al Gn á estrellarse cu 
sus mismos maquiavélicos planes. Los triunfantes enemigos de Azara no 
pudieron sostenerse muchos meses en el puesto que escalaran con sus 



\i: 



— 56 — 

intrigas en el fa?or de sa Rey , y preeipitándose por si misinos , la 
verdad rompió las cadenas con que la sujetaran , y presentó al caba- 
llero Azara aun mas grande que antes. Carlos lY conoció á tiempo 
su error (1), y llamando al caballero para confiar las riendas del Es* 
tado á su sabia dirección , vosotros le visteis regresar á los honores, 
sin orgullo, y si con la firme voluntad de servir fielmente á su patria. 

£1 viaje del caballero á la corte fué en esta época una verdadera 
ovación pública ; Zaragoza se distinguió en obsequios , y su entrada 
en Madrid , fué mas bien la de un príncipe querido que la de un par- 
ticular. Los ilustres duques de Osuna y otra porción de grandes y 
personajes se le disputan con el privado Godoy que quiere alojarle 
en su propia casa ; pero el humilde tugurio del virtuoso Iríarle , su 
buen amigo, es preferido á los mas ricos palacios. El embajador de 
Francia Luciano Boiuiparle preside al cuerpo diplomático que se 
apresura á felicitarle , y no hubo corporación literaria y artística , ni 
persona notable , que no se hiciese un deber en seguir tal ejemplo. 

Presentado á los Reyes por Godoy, Carlos iP" le tendió la mano 
mas de amigo que de soberano , y la Reina María Luisa le saludó 
con los mas honrosos dictados. El alma grande de Azara, qne no eo- 
nocia el rencor ni la envidia , suplicó á sus Reyes por sus enemigos 
cuando so los recordaron para satisfacer su amor propio ofendido y , 
lejos de envanecerse con su desgracia , le merecieron indulgencia y 
perdón. 

Sabido es el empefio de los Reyes y de Godoy en que se hiciese 
cargo del ministerio de Estado; pero también lo es que lo rehusó pri- 
mero con escusas y después con enérgica decorosa resolución , cuya 
modestia respetaron los soberanos , rogándole admitiese otra vez la 
embajada de Francia lo que hizo por obedecer y en la persuasión 
de que solo él podia entenderse, en aquellas circunstancias , con Na- 

I^oleon , que dominaba ya á la Francia como primer cónsul de su 
Icpiiblica. 

JNo quiso Carlos lY separarse tan pronto de Azara que no le 
hiciese acompañarle á Aranjuez , en cuyo Real Sitio le alojó en su 
palacio el Principe de la Paz, y alli fué donde, deseando honrarle, le 
condecoró , en capítulo celebrado en su propio cuarto , con la gran 
banda de Carlos III^ mereciendo la honra de que el mismo Rey se 
la pusiese , de que la Reina María Luisa le cosiese por su mano la 
presilla , y de que el Principe de la Paz le ciñese la espada. 

(I) El mmarisla de Oístilla I). Bernardo Iriarie fué el que probó al Rey y á 
KU fávorílo la intriga de los enemigos de Azara , como se vé en sus cartas origi- 
nales en la biblioteca Salva en Valencia. 



9" 



— 67 — 

Cuantos asantos graves se presentaron en aquella sazón al Real 
desfMicho , otros tantos fueron consultados á vuestro compatriota por 
el prÍTido, por Garlos lY y aun por los Ministros antes de ponerlos 
en ejecución porque todos fiaban de su superior talento y práctica en 
la intrincada ciencia de gobierno. 

La Reina Mana Luisa le consultaba en sus asuntos de familia> y 
asi ea que se halló instruido en cuanto concemia á los Infantes, Reyes 
de Etruria, sus hijos y demás Principes de la sangre; y como acae- 
ciese una indisposición á aquella Soberana, por la que tuvo que gust* 
dar cama , rogó al caballero fuese los mas ratos posibles á baíceria 
compañía por el gusto ^ decia, que tenia en disfrutar de su elo- 
cueneia y amena conversación. 

La salida de Azara de Madrid fué un gran sentimiento para todos 
BUS numerosos amigos que , como si presintiesen no hablan de vol^- 
verle á ver, le abrazaron con trasporte y efusión de placer y de pena. 

Mo hubo pueblo notable desde Aladrid á París en donde no ha- 
llase Azara inequívocas pruebas del aprecio en que le tenían sus con- 
ciudadanos y después los franceses, siendo su entrada en Paris,acom- 
panado del famoso ministro Talleyrand que salió á recibirle á algu- 
nas millas, una entrada que, aunque ignorada, pudo llamarse triun- 
fal , paesto que en la primera hora se divulgó la noticia por toda la 
capital, la casa de Talleyrand, en donde hizo alto desde luego, y 
la embajada de España después , se llenaron de numerosos amigos y 
apasionados , y de ciudadanos que llegaron hasta victorearle. 

Obsequio tan general no pudo menos de satisfacer el amor pro- 
pio del caballero, máxime luego que hallándose en los brazos de 
Napoleón , le manifestó éste con el mayor carino cuánto le deseaba á 
su lado , y cuando presentándole á sus colegas de consolado , Cam- 
baceres y Lebrun^ les dijo con entusiasmo: hé aquí el hombre 
grande de España , recibidle como d un virtuoso y buen amigo 
de vuestro compañero. 

Mucho tendría que estender mi discurso si hubiera de contaros 
minuciosamente todos los hechos de Azara en esta segunda estancia 
en la capital de Francia , en la que fué su palacio un liceo protector 
de artistas y literatos , una hospedería benéfica y una verdadera corte 
á la que acudían , en respeto de homenaje , todas las personas nota- 
bles de Francia y del estranjero que residían ó pasaban por París (1). 



(I) Componíase la tertulia de la casa de Azara en París de las personas de sa- 
ber y posición mas eminente de Francia y del estrangero, viéndose también 
muchos ilustrados españoles, entre los que se contaron en distintas ocasiones los 

8 



— 58 — 

Empero como no pueila detenerme tanto en este ligero bosquejo, eoIo 
os dii^ por de pronto, remitiéndoos á la historia que ture el honor de 
escribir con mas Té que acierto , que su propia casa sirvió de regio y 
magnífico hospedaje á los Reyes de Etniría D. Luís y doña Maña 
Luisa, hijos de Carlos IV, en su estancia en París, cuando Tueron á 
tomar posesión de su nuevo reino, debido en mucha parte Á los es- 
fuerzos y cuidados de Azara , sin que la estancia de un mes en aque- 
lla capital costase nada á España, pues que él acudió á todo con su 
natural magnificencia á pesar de la numerosa comitiva que consigo 
llevaban los Príncipes. 

Los grandes beneficios que se siembran pocas veces dejan de pro- 
ducir rica cosecha en la tierra, teniéndola siempre pingüe en el cielo: 
el Duque de Parma D. Fernando, desposeído de su Estado por los 
tratados que favorecieron la nueva monarquía de su hijo el Rey de 
Etruría, le debía el que le siguiese disfrutando de por vida al celo y 
talento de Azara, que supo obligar en su favor á?Japoleon,á pesar del 
empeño que tuvo en lanzaríe de él , y este importantísimo servicio no 
podía quedar sin recompensa : en efecto á la gratitud de este Sobe- 
rano debió vuestro compatríola el Marquesado de Nibhiano que hoy 
se baila vinculado en su virtuosa famUía, feudo que recibió, mas que 
por voluntad propia, por mandato de su Rey con satisfacción de Es- 
paña, y que obligó mas á Bouapartc en favor del Duqrie Soberano. 

¿Qué hombre menos fuerte y sabio que Azara podría haber des- 
pachado á un tiempo seis embajadas de tres distintos Soberanos, en 
dos ciarles diferentes, y dar cumplida satisfacción á lodos y á las dos 
^^^^^ cortes ante quien les representaba? Pocos ciertamente hubieran po- 

^^^^L dido llenar este estremo, y asi es, que diplomático alguno sabe- 

^^^^H mos se baya hallado en este caso. Azara fué, pues, doble embajador 

^^^^^ de España cerca de Napoleón, ya como prímer Cónsul de la Repii- 

^f blica francesa , ya como presidente de la llábana , y lo filé de igual 

H modo y á las mismas cortes, del Rey de Etruría y del Duque de 

^k^^^ Parma, teniendo de los tres Soberanos poderes generales y casi ab- 

^^^^1 solutos para todo: fuélo también un tiempo de Portugal, única negó- 

r 



célebrcsD. &(3rianoGoDialezdeSepi]iIve<!3, grabador pcDsjoDstlo en París que 
lia muerto hace pocos aúoá de diicctor de nuestras casas de moneda. D. Isidoro 
Uaiqoez , bonor de la escena española ; el célebre escultor e^afiol D. José AWa - 
reí. padre del dislin^uido arquitecto D. Aníbal; el famoso D. Domingo Badía, 
conocido por el Principe turco Álí Bpj el Abasí; el erudito artista D. José Madrü- 
to, director actual do la Academia de San Fernando, f padre de cscelentes artis- 
tas y de dislingoidos Hiéralos que son hoy gloria del pais ; D. Pedro Nalacuera. 
director de máquinas para las casas de moDCtda, cuyo virtuoso y entcadidn hijo 
D. Santiago sigue hoy en ignal destiuo. 



— 59 — 
cúcion que do salió bien por no haber querido seguir los gobier- 
nos de Portugal y de España enteramenle sus buenos consejos. 
Y ¿cómo JejareiDos de recordar que por su destreja y privilegia- 
do tacto diplomático, libró á España de pagar muchos millones con- 
tratados coa intrigantes de mala ley por su antecesor , para soste- 
ner al duque de Parma en su estado, cosa que él logró &in que su ne- 
gociación costase d España un solo real? Viéraisle en este negocio, 
(le suyo espinosa, resbaladizo y delicado, por los altos personajes 
que habian mediaiío en él, sorprender el secreto de la conspiración 
tramada contra el Erario español, confundir á los agentes mas eleva- 
dos y falsear el plan llevándole á un Gn benelicioso á nuestro crédito. 
Oyéraisle tratar el asunto con Napoleón, que llegó á sospechar el 
amaño , descubrírsele y poner á cubierto , no obstante su empeño en 
saberlo, los autores y cómplices de la trama, temiendo mayores ma- 
les y ningún remedio por lo perdido sí los denunciaba!... La con- 
ducta de Azara en este negocio fué todo lo noble , todo lo político y 
todo lo patriótico que podía ser en tal negocio y en t^les circunstan- 
cias, pues que al paso que hizo un importante servicio á su patria y 
A su Key, supo evitar un escándalo público que hubiera redundado al 
ña en perjuicio de España, si se hubiese castigado por Napoleón á 
los culpables. 

£1 hombre que habia sido ei defensor mas decidido de la paz de 
los pueblos, la que siempre predicó á los Ueyes, el que espuso hasta 
su vida muchas veces por conseguirla, y el que, después de haber 
dirigida la enérgica protesta que bízo todo el cuerpo diplomático eu- 
ropeo por et horrible asesinato de los embajadores franceses al con- 
greso de ñasladty y escribió el célebre proyecto para la pacificación 
general de Europa; este grande hombre, repito, que llevaba siempre 
en BU mano ta pacífera oliva ante la que cedió la espada de la pode- 
rosa Palas victoriosa en cíen batallas, no podía dejar de ser conside- 
rado cuando se trató entre Francia é Inglaterra de ceder cd sus dife- 
rencias para dar la paz al muado, conmovido largos año^ bahía por 
sos armas. En efecto, abiertos los preliminares de la célebre Paz de 
Amiens, á pesar de lo que trabajó en contrario la envidia cortesana 
con Carlos lY , Azara fué el encargado por España para asistir al 
congreso en que se había de contratar la paz general, y lo fué con los 
poderes mas amplios que para negociación tan importante podían 
darse. 

Deciros su recibimiento en Amiens serta quereros pintar un cua- 
dro muy difícil de bosquejar á mi pobre talento, y así solo podré ma- 
nifestaros que fué tal el entusiasmo que causó su vista, que al pre- 
Bentarse la nocbe de au llegada en el teatro , tuvo que suspenderse la 



L 



— 60 — 

rpprísentacion graode ralo para dar lugar á los aplausos y »itores con 
que fué saludado por toda la onmerosa conciirreacín, aplausos que se 
rcpilieron á sw salida, y que se le prodigaron en todos los puntos en 
que 9C presentó durante su estancia en aquel pueblo : ¿qué emba- 
jador, desde los ostentosos romanos, tuvo una ovación mayor en 
nuestros tiempos? Ciertamente que cinguno; pero tampoco ha habi- 
do otro cuyo nombre fuese mas conocwlo, ni que tuviese mas dere- 
chos á la consideración pública que vuestro compatriota. Allí estaba 
el famoso inglés Cornwallis; aUi estaba /oi^ Joreíipnrie hermano 
de Napoleón , terror de Europa, y los no menos hábiles diplomáticos 
el inglés Merry, el holandés Sckimmeíptnnich^ pero Azara era el Sol 
entre estos planetas que lejos de separarse de su órbita para no ser 
eclipsados á fuerza de tanta luz, giraban con doble esfuerzo á su 
centro, descosos de acercársele, considerándole digno de los reflejos 
que le adornaban. 

La dulzura y la energía se hermanaron en el corazón de Azara para 
persuadir á sus compañeros en aquel congreso los que acatando su 
larga esperiencia diplomática ysaber, y respetando su talento, le ce- 
dieron el primer puesto mirándole todos los congregados como a un 
hábil y entendido presidente para dirigir con acierto sus graves discu- 
siones. 

Viéraisle, nobles aragoneses, componer con la mayor dulzura las 
diferencias que á cada paso se suscitaban entre los delegados; persua- 
dir á la concordia luego que se acaloraban los ánimos en la disputa; 
razonar sobre el derecho y la conveniencia de cadapais; y llamar con 
energía al orden cuando se salían de él, evitando qne recuerdos in- 
oportunos alterasen los ánimos de los contendientes. Síntiéraísle ele- 
var su voz con dignidad en defensa de los intereses de Kspaña logran- 
do, por la fuerza de sus razones y energía con que supo csponerlas, 
la restitución de la isla de Menorca que nos habían quitado tos in- 
gleses, y la adquisición de la plaza de Olivenza que conquistaron nues- 
tras tropas en Portugal cediendo, bajo su responsahiliilad y con ar- 
rogante generosidad española á los ingleses la isla americana de la 
Trinidad, luego que vio que convenido todo el tratado su resistencia 
sobre este punto podía romperle y volver á la Europa la desastrosa 
guerra, siendo asi que la España se hallal>a ya suficientemente com- 
pensada por las demás ventajas que la habia alcanzado; y por último, 
hubierais admirado su talento diplomático en aquel congreso y en- 
vanecídoos de tenerle por vuestro compatriota , al ver la sagacidad y 
argucia con que supo anular todos los ruinosos contratos de comercio 
que sujetaban ¡i España á la Inglaterra, dejándonos libres de tan pe- 
eado'yugo, yugo en que consintieran antes de él otros diplomáticos 




— 6i — 

HBa por el que los ingleses eran mas favorecidos eo naes- 
-nmerciantes que nuestros compatriotas. Si, aragoneses, po- 
iiar á la faz del orbe que Azara desató las cadenas eon que 
-ijvlavitestrainilustría y la de toda España, emancipando- 
'i^onzosa tutela, y poniéndola en el camitio del progreso 
n!|uexa. ¡Ojalá que le hubieran imitado los demaa que 
[I ncj^ociaciones semejantes! La madre patria, hoy seria 
•"rfiunadn... 

'-tble firma de Azara es la primera que aparece en aqael 
"rtlo, porque todos le cedieron la preferencia reconoci¿D- 
t ^r, y este acta publica declarará en lodo tiempo lo que va- 
V el respeto con que aún se miraba i España cuya consí- 
-^eeoierecido mucbo desde entonces en la balanza earo- 
faltado á sus hijos el valor y el heroísmo, sino por 
IOS de sus gobernantes y nulidad de algunos de los 




:coQ que le miraban bus soberanos , fué la causa de 
entendiese en los asontos de la Real familia con rcs- 
is matrimonios eotre el Principe de Asturias Don 
\» Princesa de Sajonia, y entre la Infanta Doña Isa- 
Dofia Marta Cristina de Borboo, que lo es hoydenues- 
la Btña Isabel lí, y un Príncipe alemán, y si después no 
m «Inrtn por el repentino enlace de estos Principes con los de 
..tndftHApoles, no fué porque Azara no los tuviese ya conveni- 
^ lülf- "^ ponto en que habia recibido instrucciones, sino porque 
..,«*l»>6ériOB IV á las noticias qne el mismo caballero le dio de 
' IHapoteon ponía los ojos para esposa en su hija la Infan- 
proveyó repentinamente el enunciado doble enlace, te- 
hecha la demanda por el afortunado capitán del siglo, lo- 
noneedérsela comprometiéndose con los soberanos enemigos 
Éf Cónsul ó negársela, y envolver en la repulsa la suerte de su 
ih: Carlos IV juzgó una lamentable desgracia lo que según 
tal vez hubiese sido una felicidad para España y acaso para 
■I !■ Pnrnpi, porque la uníon de las casas de Borbon y de fiona- 
'dbieran logrado asegurar la paz en aquella época y evitar lal 
'graves conllictos por que hemos pasado, pudíendo llegar i la 
' lad sin pasar por las aflicciones: estaban estas decretadas en 
juicios de Dios , y las cosas debieron pasar como han suce- 

ñ devolución de la isla de Malta á los caballeros de San Juan en 
ÉDto trabajó Azara en el congreso de Amiens , era una cosa 
ileaote á los ingleses que eonsiiiiieron en elli de mal grado, {wr- 




— 69 — 

que filé presa que teDÍen en mucho aprecio* líapoleon por otro ladO| 
si bien pugnó porque se devolviese á los caballeros ^ deseaba tener ui 

gran Maestre soberano, amigo suyo y enemigo de los ingleses , y k 
spaña quería mantener en aquel punto la prioridad ¿ influencia á que 
le daban lugar sus antiguos derechos. En tal cúmulo de exigencias, 
que por otro lado agravaba la Rusia, cuyo Emperador pretendía la 
soberanía de la Orden , pensó Napoleón buscar un gran Maestre ca- 
paz de conciliar todos los estremos y con la eneigM^ y talento necesa- 
rio para sostenerse y agradar á la mayoría sin ser repugnante á la Or- 
den ; y no viendo quien reuniese con mas ventaja todas estas cuali- 
dades que el caballero Azara que era BaiUo y Gran Cruz de la mis- 
ma, formó empeño en hacerle soberano de Malta, proponiéndole la 
Gran Maestría y encargándose él , con las fuerzas de que disponia, de 
hacerle nombrar , darle posesión y sostenerle en ella. La empresa, 
garantida por el poder mas fuerte efe Europa á la sazón no podía fa* 
liar de modo alguno , y el valor de una corona es demasiadío grande 
para que nadie trate de despreciarle , y asi es que pensareis ya , con 
alguna razón , tener un paisano vuestro soberano de un pueblo y jefe 
de una de las Ordenes mas respetables de la cristiandad ; natural cosa 
á la verdad seria creerlo asi, pero sucedió de diferente modo para ma- 
yor gloria de vuestro compatriota. Aquel alma grande y privilegiada 
que no se dejó jamás alucinar por la ambición , que conoció muy lue- 
go lo efímero y vano de las grandezas mundanas á las que calificó 
siempre de bambolla y hojarasc€^ y que fijó toda su atención en real- 
zarse por medio de su patriotismo y de los beneficios que pudiera 
hacer á sus semejantes , rehusó con modestas reflexiones primero , y 
después con enérgicas razones, la corona que se le proponía, prefi* 
riendo su humÜde tugurio al esplendor del trono y su corte de sa^ 
bíos artistas y literatos, á la de los caballeros de San Juan y de loa 
magnates en Malta , contento con su Baílía , el obedecer le fué mas 
grato que el mandar, razón por la que rehusó el ministerio en su país 
las muchas veces que se le ofreció , y si se convino á ir á gobernar la 
Toscaua durante la incapacidad de su soberano , lo que no llegó i 
efectuarse por muerte de éste , fué , como se prueba en su historia, 
por obedecer á sus Reyes que le manifestaron el deseo de que fuese á 
sostener el nuevo reino de sus hyos y por poner aquella monarquía 
en el orden que necesitaba. 

Quien de este modo supo despreciar los cebos de la ambición y 
de la avaricia humana, ¿qué podría hacerle apartar de la senda que 
conduce al templo de la Justicia? La pregunta se responde por si 
misma á poco que lo consideréis y que recordéis la inflezibilidad de 
sus justas resoluciones. 






— 65 — 

Tanta abnegación, tan estraorilinana grandeza de atma, no pudo 
menos de sorprender á Napoleón, el que, á pesar de que el rehuso 
de Azara destruía de un golpe todos sus planes sobre Malla y los in- 
gleses, no piído menos de admirar á aquel bonrado español que de- 
ponía so interés propio ante las aras de su patria y que sabia des- 
preciar las grandezas con tanto heroi^mo : acató su resolución, y abra- 
zándole croemos que no dejaría de punzar su alma el contraste de la 
modestia del caballero comparada con su ambición. ¡Oh ilustre Aiara! 
este hccbo que recordará siempre la liistoria del siglo presente, te en- 
grandece mas que si le hubieras vestido la púrpura y ceñido la coro- 
na, y la posteridad no podrá menos de hacer justicia á tu abnegación 
y desprecio de las cosas mundanas!... 

Una gran satisfacción vino á embargar el corazón del caballero en 
estas circunstancias y esta fué, el abrazará su querido hermano el sa- 
bio naturalista D. Fdix de Azara, que después de veinte años de 
ausencia de su patria, volvia rico de ciencia y de virtudes y recono- 
cido como uno de los mejores jefes de la marina española y como el 
naturalista mas sabio de cuantos habian escrito en este ramo sobre 
América: parece que el cielo le traia de su larga y lejana peregrina- 
ción para cerrar los ojos de su ilustre hermano. Empero esta satis- 
facción fué acibarada por el fatiecimiento del duque de Parma at que 
quería el caballero mas como á un amigo querido que como á un so- 
berano á quien representaba y defendia., y por la no menos sensible 
para él del famoso poeta Castíi quien protcgia y cuyos ojos cerró con 
lágrimas de la mas aÜigida amistad. E^tas defunciones causaron en el 
sensible corazón de vuestro compatriota una profunda huella que au- 
mentó estraordinariamente la rotura de la paz contratada en Amiens, 
por los graves males que su talento previsor le hizo ver traerla á su 
patria la renovación de hostilidades entre Francia é Inglaterra. 

Empero el sentimiento, á pesar de su intensidad, no le privó de 
pensar en los medios de librar á su patria, en lo posible, de los de 
sastres que necesariamente liabia de traer consigo la nueva guerra y 
lihPH pronto su fogosa imaginación le presentó la neutralidad como el 
''"•tarlo mas á propósito de que la España se pusiese á cubierto de nue- 
vas desgracias. Lleno ds fé en su idea, aconsejó á Carlos IV la neu- 
tralidad, y su consejo fué admitido y decretado á pesar de sus ému- 
las: pero ¿cuánto no tuvo que trabajar, nobles aragoneses, para lo- 
^ar consintiese en ella la Francia? ¿Qué de memorias y de notas no 
tovo que escribir para convencer al primer Cónsul de la necesidad en 
qae España se hallaba de obrar asi en ocasión en que su erario se re- 
wolia y la nación se resistía á empeñar una lucha que solo habia de 
ItaerU males sobre males? ¿Qué no tuvo que hacer para neutralizar, 



^64 — 

DO solo el espiritii del ramoso UaUdo ^ alianza úú affo 1796 , si que 
también los amaños del embajador de la República ea Madrid , y las 
lorpezas de su gobierno y del Príncipe de la Paz en esla n^oeiacion? 
¿Y qué de ruegos, con dignidad y razonamienlos, no luvo que hacer 
á fin de rebajar las ezhorbitanies exigencias que Napoleón pidió para 
que nos pudiésemos cooseryar neutrales en una época en que tanto 
necesitaba la Francia de nuestro apoyo? Considerad la gravedad de 
este asunto y comparándolo con la avanzada edad del caballero en fina 
▼ida tan laboriosa , y no podréis menos de convenir conmigo que esla 
negociación le acercó estraordinariamente al sepulcro , máiime cuan- 
do sepáis que la ingratitud fué el pago de tanto celo ; ingratitud que 
le obligó á dimitir su honroso encargo, y que hubiera dejado á todo 
trance sí las satisfacciones que se le dieron por Carlos IV para que 
siguiese en él 9 y el considerarse necesario en la crisis peligrosa que ae 
inauguraba, no le hubiesen obligado á hacer aún un sacrificio roas 
por su amada patria deponiendo en sus sacras aras sus justos resen- 
timientos. 

La muerte de D. Luis /, Rey de Etruria é infante de Espafta, y 
la venia de la Luisiana hecha por Napoleón á los an^o-americanos, 
faltando á su palabra y á los tratados pactados con España, complicó 
muy mucho la crisis , y dio bastante que hacer al caballero, sin cuyo 
tino y talento diplomitíco se hubieran roto las relaciones entre ambas 
naciones. Empero cuando la rotura hubiera sido inevitable y los ejér- 
citos franceses hubieran invadido la Península y adelantádose algu- 
nos anos la represen iacion del drama sangriento de nuestra guerra de 
la Independencia , líié cuando persuadido Kapoleon de que el Prin- 
cipe de la Paz influia en la corte de Madrid contra lodos los deseos 
de la Francia, se empeñó en exigir de Carlos IV le echase de su Jado 
y desterrase de su corte. Vierais entonces al caballeio,il«erde agra- 
decido, defender á Godoy de toda inculpación y aconsqar á su Corte 
el modo mas á propósito y conveniente de parar la tonaenU que ae 
preparaba , asi como disuadir á Napoleón de su empeño. Empero ai 
logró por fin poner en paz al favorito con el Cónsul y librarnos de 
aquel peligro , sus émulos sacaron de esto mismo servicio armas ve- 
dadas con que dirigirle tiros rateros que no pudieron menos de herir 
su alma. De tal modo sintió sus golpes, que se decidió por fin i 
abandonar la vida pública para cicatrizar en la privada las recibidas 
heridas y recobrar un sosi^o y tranquilidad de que jamás disfrútala, 
porque su patriotismo le empeñó en una vida trabajosa y de tan cons- 
tantes sacrificios que le arrastraron al sepulcro- 
Azara vino al fin á ser viclima del amor que tovo i su pak , por 
lo que bien podemos esclamar con Céoenm cuando, en k aitngia 






— 65 — 

contra Antonio en favor de Octavio^ recordando á los cónsules J9Vr- 
do y Pansa muertos en defensa de la patria esclamó: «Feliz 
muerte! Feliz sacrificio que se hace á la patria de una vida que tarde 
ó temprano es forzoso restituir á la naturaleza ! La muerte es una in- 
famia para aquellos que la hallan en la fuga , y gloriosa para los que 
la consiguen con la victoria. Vosotros los que exhalasteis el último 
aliento en servicio de la patria , seguramente reposáis en el destino 
que está preparado á las almas virtuosas. La vida es breve, pero ja- 
más perecerá la memoria de vuestras ilustres acciones.» Asi lo di¡o el 
padre de la elocuencia, y asi lo repito yo con respecto á nuestro Aza- 
ra, de ese ilustre caballero vuestro compatriota , que pudo muy bien 
decir lo que de si Plinio (1): «Yo no sé si la posteridad hará de mi 
alguna estimación ; pero estoy seguro de haberla procurado merecer, 
no por mi mérito , que seria demasiada vanidad , sino por mis cona- 
tos y aplicación, y por el respeto que tengo á los venideros.» 

¡ Si , grande Azara! la posteridad hace de ti la debida estimación 
por tu relevante mérito, por tus escelentes virtudes, y sobre todo por 
tu acendrado patriotismo , y por esa razón debistes estar seguro de 
que super Ubi erunl qui distre laudes lúas cupiani , siempre reso- 
narán tus alabanzas. 

Descansa en paz , noble Azara ; descansa en paz disfrutando de 
la gloriosa recompensa de tus virtudes y del premio de tus sacrificios, 
pues que atendiendo al aprecio con que hoy te se recuerda , no solo 
en nuestra madre patria si que también en todo el mundo civilizado 
y por todos los hombres que saben dar el justo valor al mérito , pue- 
do prometerte como Virgilio con toda seguridad , que en la tierra 
semper honos , nomenque tuuniy laudesque manebunt. 

La envidia y la ingratitud lograron al fin destruir al caballero 
Azara y causar á la España una pérdida irreparable , pues que reti- 
rado de los negocios , quedaron estos cual bagel sin piloto que ca- 
mina de escollo en escollo hasta que , ó se encalla en cenagoso ban- 
cal, ó se estrella en la dura roca: así marchó la España de allí ade- 
lante hasta que los malos pilotos la condujeron á las vergonzosas es- 
cenas palaciegas de Aranjuez y á sus terribles consecuencias del año 
de 1808 que, por mas gloriosas que fueran para eternizar el heroísmo 
y valor de los españoles, no por eso dejaron de ser tan sangrientas y 
desastrosas, que no nos alegráramos de no haberlas pasado, como hu- 
biera sucedido si Azara viviera entonces , puesto que sobradamente 
se hallaba consignado en indestructibles páginas el patriotismo y de- 

(1) Pro Mílon 3S. 



*i >. 



— 66 — 

miedo de los hijos de Pelnyo y del Cid. Si, inmortal Azara , lú hu- 
bieras sahido dpiener en los Pirineos el torrente de las Galias como 
oirás veces, y el coloso del siglo, respetando lus canas, hubiera de- 
tenido, como lo lograste en h^ puertas de Roma, su ambición ante la 
fuerza de lus razones, y en consideración al aprecio (¡ue hacia de tu 
persona que lenia en mas que la de muchos Soberanos. Tú con tu 
persuasiva elocuencia y acertado consejo , hubieras podido quizá des- 
truir las intrigas palaciegas que escandalizaron al mundo en el alcázar 
de nuestros Reyes, y que causaron las desgracias que aún lloramos. 
¡Y quién sabe si por tu mediación la Francia y la España unidas, 
hubieran llegado á dominar al mundo y logrado hacerse las señoras 
de la tierra! con tal poder y con tales genios no creemos imposible 
que asi hubiera sucedido ,* pero estaba sin duda decretado de otro 
modo y, Á fin de ijrie se cumpliese el destino, era preciso que fueses la 
primera victima para que se inaugurase la era del infortunio en Es- 
paña y para que tu nombre recibiese el último sello de grandeza y 
magestad. 

Acabó, nobles aragoneses, la vida pública de vuestro ihislre com- 
patriota el caballero Azara , y con él lo que habia de bueno en Es- 
pañay y aun en oirás partes , de poUlica , de liumanidades , del 
bjien gusto y filosofía de las bellas Artes y según lo dijo a D. lícr- 
nardo Iriarte el erudito B. Juan Agustín Cean Bermudez (I) al 
saber sii muerte; y como si el cielo quisiera que quien tan en publico 
habia vivido no finara sus dias en el retiro de ia vida privada eo 
donde quedando á la historia las glorias del nombre, viene á recoger 
la persona en la soledad de su descauso la ingratitud de todos aque- 
llos á quien hiciera beneficios, y á verse por fin olvidado cual her- 
moso menage que se arrincona pasado el furor y frenesí de la moda, 
cortó sus días sutes de salir del palacio de tas adoraciones nmndanas, 
á fin de trasportarle, sin pasar por aquellos disgustos que siempre 
acibaran ei placer de! descanso, á otra morada mas magcsluosa y rica 
6 infinitamente mas duradera, en la que omnia magna, es grandioso 
todo, segrm sabiamente dijo Virgilio. Pocos dias pasaron desde que, 
con sentimiento de la España y de la Francia , abandonó Azara la 
vida pública, hasta su muerte que supo recibir con la resignación del 
cristiano y con la tranquilidad del hombre grande que aprendió, en 
buena doctrina , lo efimero y perecedero de las cosas mundanas y lo 
verdadero y grande de las divinas (Vil). 

Al morir Azara (2) grabó la fama su nombre en el templo de la 

(1) Cartn original det mismo en UBíbliotecs de Salva en Valencia, su fecha á 
23 do febrero (le ISOi. 
(!) El diu 126 do enero da ISOi. 



— 67 — 

lomorlalidad , en iloiiile recibirá cl cultu que la poslfridad tnliutará 
siempre á los hombres gratules , y las artes y las letras , regando con 
lágrimas el cadáver de su protector, le consignaron su agradecimiento 
en brillantes y eternas páginas, pudiéndose muy bien decir de 
Azara lo que el erudito D. Adolfo de Castro dijo eu elogio de los 
ilustres y malogrados artistas gaditanos D. José Utrera, nuestro 
amigo y la señorita UrruUa. «Dichoso quien al decir su último adiós 
al mundo no deja inscrito su nombre en las páginas de su historia 
ton letras de sangre, sino con letras de oro, salpicadas por lágrimas 
de los que admiraron su ingenio y sus virtudes para orgullo de su pa- 
tria y para bien de sus hermanos.» 

Deciros cuan sentida fué la muerte del caballero, seria repetir á 
vuestra imaginación lo que habrá bien pronto concebido: París entero 
asistió á sus funerales alabando sus escelencias « y la Francia toda 
publicó sus glorias en merecidos elogios (1). 

La infortunada Kspaüa no pudo menos de cubrirse do luto, y si 
la ingratitud de sus gobernantes y la maldad de los émulos del caba- 
llero, nada dijeron en su muerte deseosos de que se oscureciese en la 
huesa su nombre , los buenos españoles , que jamás le han olvidado. 
Je han prestado y prestan el debido homenaje, acompaüando hoy á 
boorar su memoria á su magiiitico sobrino, que con una grandeza 
digua (le tal tronco, ha sabido honrar al mas claro luminar de su no- 
bilísima familia. Vosotros, hijos de Barbuñales, que poseéis las ceni- 
zas del héroe , jamás le habéis olvidado y vuestros hijos aprenden , á 
la vista de su magestuosu sepulcro , la historia de sus virtudes y es- 
celencias que recordará con gusto también su posteridad. Decidles á 
la vista de ese glorioso monumento que le Íia levantado la gratitud, 
lo que mi bueu amigo el erudito D. Antonio Martínez del Romero 



(I) En algunos periódicos de París <¡ do Inglaterra se dijo por entonces lo si- 
Kuieale, que hemos vislo en un papel impresuen Madrid. •Unce muchos años 
t|De en París no le lia vislo uu eiilierro Ion lucido como d qun so lia lieclio ul 
difuolo beiiar Azara. El ministro ile rolaiioiies eslenures, seguido del cuerpo di- 
plomático y el Prcr^clo do palacio cou las autoridades civiles y militares, fucmu 
acompañando al rórelro;el gciillo era iumcu:;0, y los que preseuciuroii el en- 
tierro de Jfíirabeait el Júvea, convienen en que las exequias del sehur Azara Imii 
sido tanto ó mus distinguidas. Aquí aumcnlaii (|ue su muerte, acaecida en 36 de 
enero, fué de resullas de un convite en casa del primer Cúnsnl, y que liay sos- 
pechas de que ha sido envenenado , y que Bonaparle ha hecho y hacía las ma- 
yores pesquisas para averiguar la verdad. ■ Esto dice el papel , y abí lo espresaii 
también los manuscritos que sobro Axara bcmos registrado en Valeucia en la 
biblioteca del Sr. Salva. 



- 68 — 

dijo á la vista de las espadas de Pelayo y del Cid (1). Ahi están para 
enseñamos lo que cumple hacer vor la patria, y para manifestar- 
nos que es deber de todo español enaltecer las heroicas virtudes de 
los varones esforzados que han sido gloria y honor de la nación. 

Siempre se ha discutido y jamás decidido, dice un autor, cuál sea 
mejor , ser grande por lo heredado , ó llegar al colmo de la fortuna 
por lo adquirido : en el caballero Azara cesa el utrum de la disputa, 
puesto que puede resolverse por la afirmativa en ambos estremos. En 
efecto , fué grande Azara por lo heredado , porque desciende de una 
de las mas ilustres y antiguas casas de Aragón , y lo fué por lo ad- 
quirido , porque desde muy niño le colocó su privilegiado talento en- 
tre los primeros hombres de su pais, y entre los mas célebres de Eu- 
ropa, confiándole, no solo sus Soberanos, sino los de otras nacio- 
nes , honrosas comisiones que le proporcionaron títulos y honores de 
gran valía. El inmortal Carlos III y el bueno de su hijo Carlos IV, 
asi como los Soberanos de Etruria y de Parnia, pudieron decir de 
Azara lo que el poderoso Faraón , rey de Egipto , dijo del castísimo 
José y su ministro : Numquid sapientiorem et amsimilem tui inve- 
ñire potero? (¿por ventura hallaré otro mas sabio?) Ciertamente que 
no les hubiera sido posible encontrarlo , y por eso le eligieron para 
embajador de Roma y de Francia en las circunstancias mas difíciles 
y espinosas que ocurrieran en aquellos tiempos. Azara supo corres- 
ponder á tan alia confianza de un modo satisfactorio , y como, según 
el sabio Séneca : Graliludo pro poslerilis futura consequitur be- 
neftcia (es el agradecer mérito para conseguir) consiguió por el agra- 
decimiento la estimación de los Soberanos que se sirvieron de él, y la 
de aquellos á quienes representó. 

Si las letras tuvieron en Azara un protector á quien rendir home* 
naje de gratitud , no se la debieron menos ios inmortales Horacio^ 
Firgilioy Prudencio ^ Garcilaso y Plinio^ y sus ilustres contem- 
poráneos Nengs , Cardenal de Bemis , Arleaga , Casli y otros 
muchos literatos cuyas obras publicó con magnificencia imperial, me- 
jorándolas y aclarándolas con sabias ilustraciones; y asi es que, aten- 
diendo al beneficio público que en esto hizo y al mérito de sus escri^ 
tos literarios originales, confio no falte quien diga de las obras de 
vuestro noble y sabio compatriota lo que asegura Plutarco dijo ^u- 
guslo cuando sorprendió á uno de sus nietos leyendo cierta obra de 
Cicerón: «Ten hijo, este era un grande hombre y muy celoso del 
honor de su patria.» Sí, esto es de tal modo , que no podrá menos 

(I) Advertencia preliminar del catálogo de la Real Armería que escribió y pu- 
blicó de real orden en 1849, 



— 69 — 

de eonfestrae asi en lo Tenidero á la vista de tus obras. Sí , tu notn^ 

bre será siempre venerado por la escelencia de tus hechos: ¿Quid 

\m memorare tuü , aispania^ terrís vox hwinana valet ? 

Callen, pues, los que envidiosos de tu gloría trataron de oscure- 
cer tu nombre glorioso; confúndanse los que con el fin de eclipsarle 
fie atreviesen á buscar lunares en tu refulgente estrella, que si bien nti/- 
íum magnum ing$nium sine mixtura dementice^ tú fuiste sol cla- 
rísimo que sapistes ocultar con la fuerza y esplendor de tus lucientes 
rif 08 tas miamos defectos si es que los tuvistes , en cuyo caso solo 
debieron ser los necesarios á pagar el tributo á la frágil natural(>za 
que nada quiere enteramente perfecto, porque esta escelencia es solo 
cualidad reservada á Dios. Sin embargo , mucho tenemos , ¡ oh sabio 
Azara ! que agradecer á tus émulos en sus mal seguros é inciertos ti- 
ros , puesto que estrellándose en el invulnerable acero de tu virtud, 
y cayendo impotentes cuando saltaron para llegar á tu altura , nos 
proporcionaron la ocasión de considerar tu astro con mas claridad 
después del nublado por aquel famoso y cierto principio de que da- 
rius fU lumen comparatione lenebram (VIU). 

En los elogios de los hombres ilustres , es para unos oi^ullo lo 
que para otros magnanimidad, calificándose todas las acciones en 
sentido contrario por unos y otros; pero hay hombres, no obstante, 
tan colosales, que arrastran tras si en su elogio hasta sus mas porfiados 
enemigos, porque la envidia no puede llegar jamás á obscurecerles; asi 
fué Azara, al que si bien lanzaron dardos sus émulos, ellos mismos 
ó procuraron recogerlos á tiempo, ó lloraron después el mal qrie in- 
tentaron hacer, siendo los mas decididos en confesar sus eseelencias y 
virtudes cívicas y morales (IX). 

Azara supo reunir en si la galantería del caballero , con la grave- 
dad del sabio diplomático y así fué que la literatura, las artes, la 
ciencia de gobierno y cuanto participó de su influjo, quedó ilustrado 
y lleno de esplendor, presentándonoslo la literatura como á un pu- 
rista y distinguido escritor, las artes como al conocedor mas sublime 
y al protector mas decidido y magnifico , y la diplomacia como uno 
de los mas sagaces y entendidos ministros y de sus hijos mas emi- 
nentes; las pruebas de estos asertos descansan en sus mismas obras 
y en la opinión de los mas sabios publicistas que me han precedido, 
y hé aquí porque procurando la brevedad y solo me he propuesto en 
este discurso poneros de manifiesto aquellos puntos mas luminosos 
del astro, con mas voluntad que talento para retratárosle. 

Séame permitido , señores , descorrer , por un momento , el velo 
á la virtuosa modestia del magnifico Señor D. Agustín dk Azara, 
Marqués de ^ibbiano, é ilustre compatriota vuestro, actual posee- 



— rs — 

^jgbXVni, y uniéndoos á los faijos de BarbuBales, arrojad coronas 
^gratitud sobre el sepulcro dd bombre graade i quien boy Tcsteja- 
oos. PúPtas que, para glona del Paroaso español, pulsáis la lira de 
Apolo iuspirados de las Musas y conducidos por las Graciaa, venid á 
derramar flores alrededor del monumenlo que boy lo ba erigido el bc- 
redero mas agradecido y magníbco; descended del Pindó y del Par- 
naso ^ venid á verter el agua de Helicona y áz Castalia para fecun- 
dizar tas bermosas rosas y el inmarcegible laurel que forma su glo~ 
ríosa corona. ¡Ninfas risueñas del Manzanares, drf Tajo, del Turia^ 
del Béiis, y del Genüi Nereidas del Miño, de) Sil y del Ebro^ venid 
é rtaniros con las del humilde Alcanadre para canlar loores y alá- 
banlas al diplomático insigue, al literato aragonés que tantas veces 
celebró vuestras glorías y defendió vuestras riberas; venid, españoles 
lodos, á incensar al idolo de nuestros obsequios, y bo os quedéis pe- 
masas vosotras las silfiílea del Tiber y del Sena, que también le te- 
néis que agradecer algunos de vuestros lauros y no poco de vuestra 
(nuquilidad y ventura. Venid , pues, todos á estos alegres campos 
cuque impera la sencillez á la par que el heroísmo; y no os desde- 
mos en posar en Alcázar tan bumilde, que el pequeño pueblo de Bar- 
bufiales tiene ya, y tendrá en la posteridad sido por ser ounadcAza- 
n, un nombre ilustre, á que si no estaba llamaao por sa corta po- 
blación, ha llegado por lau especial esceleaeia. 

Honrados labríegos, respetables ancianos, virtuosos sacerdotes, 
ütutie ayuntamiento de Barbuñales que os habéis asociado en este 
dia al magnifico marqués de INibbíano i pedir misericordia al Todo- 
poderoso y darle gricias por los benelicios inmensos que le debemos; 
que Je habéis acompañado á contemplar á su dustrc tio D. José Ni- 
colás de fizara en su suntuoso sepulcro , y desde allí veoido á ren- 
dir homenaje á vuestro mas ilustre compatriota ; vosotros que habéis 
tenido la dicha de couocor , mejor que yo, á los nobles Azaras , per- 
donad si mi débil pluma no ha acertado á retratarlos con sus verda- 
deros colores, y si ha faltado la elocuencia á mi voz para elogiar al 
luminar de esta familia con palabras dignas de su relevante mérito, y 
darle i conocer tan gigante como fué por la escelencia de sus obras 
y especialidail de su talento. Mi pincel es tosco , mi voz débil y mi 
talento demasiado limitado para tan grande empresa ; pero como mi 
voluntad sea grande y mi deseo de acertar haya sido mayor, espero 

Erdonareis indulgentes mis defectos , máxime cuando no habré ca- 
do nada que no sepáis mejor que yo. 
¡Salve, grande Azara! español sublime, yo le saludo en nomlirc 
de las letras, de las artes y de los hombres de bien de la Kspaña cn- 

10 



— 74 — 

tera. Recibe el homenaje del mas humilde de tus historiadores, que 
hubiera deseado tener la elocuencia de Cicerón y de Demóstenes , y 
la persuasiva tuya, para cantar en tu elogio y dar á conocer al mundo 
entero tus escelencias y esclarecidos hechos. 

¡ Salve otra vez , salvador de Roma y ornamento glorioso de mí 
patria ! si te es dado dirigir tu penetrante vista, aquella mirada pers- 
picaz y escudriñadora con que sabias leer en el corazón del hombre y 
sorprender sus ideas y concepciones , verás la efusión de amor y de 
veneración con que te dirijo estas palabras y la sana y firme volun- 
tad con que las pronuncian mis labios , si no fieles intérpretes de lo 
que mi alma siente en este instante que es mas de lo que me es dado 
esplicar por la cortedad de mi limitado talento , verdaderos heraldos 
de mis deseos. 

De hoy en adelante, ilustre Azara, la memoria de tu virtud 
y de tus esclarecidos hechos no corre ya peligro de borrarse en 
el olvido del siglo presente ni en el silencio de los venideros , pues 
que vuestro magnífico sucesor os ha erigido , por medio de las letras 
y de las artes, un monumento duradero por el que en vez de la vida 
perecedera que habéis perdido, habéis logrado afianzar otra para siem- 
pre inmortal. 

Aqui tenéis , nobles aragoneses , sus obras , y ahi su retrato ; y 
como por las unas podáis conocer lo sublime de su talento , y por el 
otro la nobilísima figura con que le dotó naturaleza , bien puedo des- 
pedirme diciendo de Azara lo que de Arecio el Teólogo dijo su sabio 
comentador: 

Azara si nósse velis , hic aspice totum : 
in scriptis animum , corpus in effigie. 



He dicho. 



Basiuo Sebastian Castellanos 

DE Losada. 



Bar tunales 23 de octubre de 1850, 



I 




QBI3PO EK BARCELONA 



NOTAS ¥ DOGdENTOS. 



I. 



Acta de la solemne inauguración del monumento engido en 
Barbuñates al Excmo. Sr. D. José Nicolás de Azara , por su 
sobrino el Sr. D. Agustín de Azara , tercer marqués de Nib- 
biano. 



«En el pueblo de Barbuftales, partido de Baibastro, provincia de Hues- 
ca y obispado de Lérida ; y en la casa solar del Sr. D. Jgusiín de Jzara, 
caballero de la real y distinguida orden de Carlos III, marqués de INibbíano, 
señor de Lizana y de Guadarespe , vecino privilegiado de la villa de Fra- 
ga, etc. , etc.» se reunieron boy veinte y tres de octubre de mil ochocien- 
tos cincuenta , á las siete do la mañana » el señor alcalde de este pueblo 
D. Pablo Lasíerra al frente del ayuntamiento, compuesto de los conceja- 
les D. Antonio Tnella, teniente alcalde; Joaquín Loriz, síndico, y los t^ 
^iáores Uariano EspuiSf Antonio Jabierre, Joaquín Antin, y el infras- 
crito secretario , como igaaimente el señor cura párroco l)f Francisco 
Lasíerra , con el señor regente de la tenencia 1). Seltastían Lorie , racio- 
nero de la santa iglesia de Pcrtusii ; el Sr. D. Basilio Seóastían CasteUa- 
nos de Losada, del Consejo de S. iM., su secretario honorario, caballero co- 
mendador de la real y distinguida orden de Isabel la Católica, caballero de 
la de S. Genaro, condecorado con el cordón de Anticuarios del Norte y con 
otras cruces por servicios patrióticos , y varias medallas de honor por los 
literarios, bioliotecario -anticuario y conservador de los muscos <le anti- 
güedades de la Biblioteca JNacional, diputado por I^ladrid en el congreso de 
Agricultura del reino , fundador director do la Academia española de Ar- 
queología, corresponsal del ministerio de Instrucción Pública de Francia, 
individuo de muchas academias científicas, literarias y artísticas do Es- 



— 76 — 

pana y del estrangero , historiador y anticuario de la casa y estados del 
Excmo. Sr. duque de Osuna y del Infantado , y de la casa aragonesa de 
Azara, etc. , etc.; asi como otras varias personas de la población.» 

«El señor marqués espresado manifestó á los circunstantes ante mi, que 
deseando honrar debidamente la memoria de su ilustre tio el Excmo. señor 
B. José Nicolás de Azara y Perera , b^o de este pueblo , agente y emba- 
jador de España en Roma durante 36 anos en los pontiflcados de Clemen- 
te XIIl , Clemente XIV y Pió VI , y después embajador, por dos veces, (*n 
París , cerca del cónsul Napoleón Bonaparte , como presidente de las Re- 
públicas francesa é Italiana, embajador al mismo tiempo , en las mismas 
cortes , de los Reyes de Etruria y del Gran Duque de Parma, el cual como 
caballero gran cruz de Carlos ifl, caballero gran cruz y bailío de la orden 
de San Juan de Jerusaiem , como consejero de Estado , como célebre di- 
plomático, distinguido literato y protector de las artes, y en fin como buen 
español, se habla ganado el aplauso público y grangeado el aprecio de toda 
la Europa que le coloca entre los grandes nombres que ha producido Es- 

Eaña , había hecho publicar sus obras inéditas, asi como las de su ilustre 
ermano el limo. Sr. D. FéUx de Azara ^ brigadier que fué de marina , y 
celebrado escritor naturalista , como también la historia documentada do 
aquel. Y que para mejor honrar la grata memoria de D. José, habia man- 
dado construir al distinguido escultor de Barcelona D. José Bover un sen- 
cillo monumento en mármol de Carrara que habia empezado á colocar 
en 1848 al frontis de la casa en que nació , que es en la que nos hallamos, 
y el cual tenia cabierto hasta el dia.» 

«Después de manifestado' esto , el espresado señor marqués, bizo pre- 
sente que deseaba celebrar con toda la solemnidad posible, en este dia, la 
inauguración del mencionado monumento si se lo permitía y ayudaba en 
ello el señor alcalde como autoridad del pueblo, ácuyo fin presentó el pro- 
grama de la función que, en tal caso, quería se verífícase.» 

(cLeido que fué por mí el espresado programa , el señor alcalde confe- 
renció lar¿;amente con el ayuntamiento en unión de los señores cura pár- 
roco j teniente, y después de deliberar, acordaron so hiciese tal y como 
el señor marqués lo proponía , tanto por ser razonable y beneficioso al 
pueblo , cuanto i)or ceder en honra de un ilustre hijo de Barbuftales y en 
gloria de sus vecinos y del buen nombre de esta población.» 

«Acordada la función, pasaron en seguida los circunstantes á la iglesia 
parroquial de San Lorenzo, que es la de este pueblo, y tocando las cam* 
panas á fiesta, según costumbre, se reunió el pueblo en el templo en su 
mayoría , apesar de hallarse en lo mas fuerte de la Tendímia. Ocupó el 
ayuntamiento su puesto presidido por el seflor alcalde y el señor marqués, 
y los demás circunstantes, adornados con sus condecoraciones los que las 
tenían, so colocaron en los que se les dispusieron. Encendidos los altares 
y reyestídos los sacerdotes con temo de gala , el señor cura párroco cantó 
una Misa solemne acompañado de diáconos y contestado por los sacrista- 
nes y cantores de esta iglesia , pidiendo á Dios en ella misericordia para 
España y para este pueblo, y dándole gracias por la prosperidad de la 
ilustre familia de los Azaras, de la que tan digno homenaje fe prestaba sn 
cabeza en este dia.» 

«Terminada la función de gracias, se vistieron los sacerdotes con el temo 
de luto , y dirigiéndose , con el señor marqués , ayuntamiento y circuns- 
tantes, á la canilla de San Juan Bautista, propia de la familia de Azara, 
on la misma iglesia , y en la cual se halla ei antiguo panteón de familia y 



— 11 — 

el snntnoso sepulcro en marinólos del Eicmo. Sr. D. José Nicolás de 
Azifii, que fiió trasladado á él en el año de tíJüfi desdu Paris, en donde 
falleció el día Ít6 de enero de 1804 , se caati) un solemne responso que se 
aplicó por el alma de éste y de los demás difuntos de la familia.» 

■ Acto continuo y , desnudadas que fuL-ron los señores sacerdotes, se di- 
x'i'fxa el seüor alcalde y ayuntamiento con estos y los demás asistentes k la 
función , i la casa del espresado señor marqués de Níbbiano , y colocrm- 
dose (odos al frente de la fachada principal que se baila en la calle llamada 
de Enmedio , que es la de la iglesia, el señor alcalde di6 un viva á la Reina 
1)0^1 Isabel II, nuestra augusta Soberana, que fue contestado con entu- 
siasmo por lodos lo» circunstantes, y en el momento se descubrió el mo- 
numento incfuslado en el medio de la fachada y sobre la puerta y escudo 
de armas do la casa solur de los Azaras. ■ 

«Descubierto el monumento, que se compone del busto en un metlallon 
circular, en relieve, de D. José ¡Nicolás de Azara , con la leyenda: D. José 

NiCOLÍS I>B AZ1.KA, CABALLERO AUiGOnÉS, LIHBHTAIIOH UB IlOMA , meda- 
llón rodeado de láureas en festones cogidas con cintas y surmunCado do la 
lisada corona de marqués , y de una grande lát'ida inscripcional cogida en 
un remarco de mármol como ludo el monumento; yo cl mfrascrito secre- 
tario de este ayuntamiento leí , por mandato espreso del señor alcalde , la 
inscripción de la lápida que en letras abiertas en la misma piedra y de co- 
lor negro dice asi : 



■Et El MonTDUs CRn. — -El Eicho. Sn. D. Jos£ Nicolab db Azara, 
pniMBn uiBgoÉs UB A'ibbía^o, cauau-bro obak ckdz dk Carlos III, bai- 

LIO T CABALLKHU OIIAN CRUZ DR LA ÓRDBN OH SaK JuAN OB JbRCSALBH , fiK- 

MADoii DS Roma, btc, ktc. Nació bn bsta casa solar de kd afitigua fa- 
milia EL DlA 5 UB UtCIKMHKB DE 173U. DIPLOMÁTICO ILtlSTUB UBSBMPklfó POR 
ESPACIO DE 3J AÑOS LOS CAKUÚS UB AGBrrTB BB?ihllAÍ. T EMBAJlbOR \tV. ES- 
PAÑA BN Boma CKHCA de los PUHTIFICKS CLBMEnTE Xlll, CLBlUBnTB \IV 

Y Pío vi. Em 26 mi ekeho uk 18ii4 murió eh Pabib siendo embajaijob dk 
España, ub Tiiscaha t de PAnnA En t'KAivciA t en Italia cerca del pri- 
mer CtinSlTL UB LA BBPDBLICA V PRBSIÜBnTE DK LA ITALIANA INaPOLEON ]to- 
nAPABTB. La DIPLOMACIA. LAS LETRAS Y LAS ARTF.S LLOBAN T PBBPETUAN LA 
MEMORIA DB QUIEN TAFITO LAS ILUSTRÓ CON SDS OBRAS \ PROTEGIÓ CON SO 
HUaiFlCBNCIA. La historia AÑADK su NOmRB AL DE LOS MAS ILUSTRES ARA- 
GONESES. España, Roma y Pabiha lb oísTiNGCEn con titdlos de grati- 
tud. Su SOBRINO Y IIBHEDERO i). AgüSTIN DR AzABA, UARQUftS DB MlHBrAISO, 
CABALLERO DB LA RIIAL ORDEN DB CARLOS 111 . ETC. , ERIGB KSTB SENCILLO 
MONUMENTO A SU BUENA UEMOBIA BN EaBBUÑALES . SD PATRIA , A 38 DB 
AGOSTO DB 1848.* 

■En sc(:uid8 de este acto el espresado Sr. D. Basilio Sebastian Castella- 
nos de [josada , del Consejo de s. M. , etc. , como historiador de la casa 
de Azara , pronunció en clara é inteligible voz , desde el balcón principal 
de la casa, un l.icóntco á la par que enérgico discurso, en el que manifestó 
al pueblo las escclencias def caballero Azara, y el porqué y objeto á que 
se dedicaba este monumento en su honor y buena memoria , exhortando á 
los padre» k dar buena educación á sus hijos y á estos á imitar las virl»- 
des y palriotiMno de Azara , linico medio de alcanzar el premio reservado 
al mérito y á la virtud , y de llegar á merecer, como su compatriota , el 



— 80 — 

GoMkVEt MiTR T Doif NiGOLis FBRifáifDRZ. Madrid 18S8. Y por último 
se metió en U referida caja una copia de este acta firmada por el referido 
señor alcalde, concejales . eclesiásticos y demás señores presentes, y qne 
también Arman esto original, que se acordó quede en el archivo de este 
ayuntamiento, y se copie en sus libros do acuerdos para perpetua memo- 
ria y recuerdo de este dia.» 

«Y cerrada y e^^tañada que fué la caja por el maestro herrero de este 

I)ueblo jifjustin Bareche , se colocó por el señor alcalde espresado en el 
ugar dispuesto al efecto , en cuyo acto el maestro albañil de esta pobla- 
ción Joaquín ñamiz la cubrió , edificando sobre ella y sij;uiendo la obra 
que faltana para asegurar el monumento hasta su conclusión , en cuyo 
caso so retiraron todos los circunstantes.» 

«be todo lo cual, y por mandato del señor al«»lde D. Pablo Lasierra, y 
acuerdo del ayuntamiento, certifico como secretario público del mismo, 
firmando este acta conmigo el espresado señor, los señores concejales, los 
seftores cura párroco y teniente do esta iglesia , el limo. Sr. Historiador 
de la casa de Azara y tres vecinos honrados de la población como testigos 
del neto. Harbuñales, fecha ut supra. — Pablo Lassierra, alculde.— Antonio 
Tuolla, teniente alcalde.— Francisco Lasierra, cura.— Sebastian Lorte, 
rogonte de la tenencia y racionero — Mariano Espuís , regidor.— Joaquín 
Autin, regidor._Joaquin Loriz , síndico, y firma por Antonio Jabíerre, 
que no sabe escribir. — Miguel López. — Antonio Laborda. — Bartolomé 
Castan. — Antonio Perera. — Francisco Betorz.— Pascual Paraíso.— Juan 
Antonio Fcrrer y Francisco Betorz y Andreu , testigos.- D. Basilio Se- 
Imstian Castellanos, historiador de la casa. — Pablo Pera, secretario públi- 
co del ayuntamiento.— Comprobación. — Yo el infrascrito público y real, 
vecino de la villa de Pertusa , provincia de Huesca , rríno de Aragón: 
Ortifico y doy fé: Que las firmas anteriores j^uestas en el documento que 
antecede son legitimas , á saber: D. Pablo Lasierra, alcalde; Antonio Tue- 
lia » teniente alcalde ; Mariano Espuis , Joaquín Antin , regidores; Joaquín 
IdOrii • regidor sindico, que firma también por su companero regidor An- 
tonio Jabierre por no saber escribir. — Componentes del ayuntamiento 
constitucional del lugar de Barbuñales con su secretario Pablo Pera. — 
1). Francisco Lasierra , presbítero , *cura párroco. --D. Sebastian Lorte, 
recente de la tenencia de cura , ambos de la iglesia parroquial de Barbn- 
fiaVes. y los testigos vecinos de él Miguel López, Antonio L:iborda , Bar- 
totoméCastan . Pascual Paraíso, Antonio Perera, Juan Antonio Ferrer, 
FnncJSGO Betorz y Andreu , á quienes conozco á todos y cada uno por 
legitimas sus firmas y nibricus puestas al pié ó final de dicho acto ó docu- 
mento « así como también la del que se nombra D. Basilio Sebastian Gas 
lellanos; en te^ímonío de lo cual lo sí^^no y firmo en la espresada villa de 
Pertusa á veinte y seis días del mes de octubre . ano del sello mil ociio- 
Ctoiloa cincuenta* *-»Bn testimonio signo de verdad.— Antonino ~~ 



IL 

Kulre las grandes mejoras con que ha ennqnecide D. Agustín de 

INH k\ IHllrímonio que hert^> de sus inayiures* debe coatarse el ensanche 
)í ^mueiUo de la casa s^^lartega de su ílosure liiu(ie cu Barlmfiales , la que 
¡^HmmA"^ de lají mudiaa obras €M qm la iMbia cafranlecado antes de alMm» 



i**i 



— 81 — 

filé doblad! últímamente pira regularizarla v proveerla de mayor número 
de cómodas habitaciones y de anchurosas cámaras y almacenes, asi como 

Cara dar mas capacidad á sus varias y estensas bodegas y cocederos , ba- 
leado quedado una de las fincas mas lindas y capaces para palacio de su 
numerosa fiunilia, y una de las casas de labor mas grandes y bien arre- 
aladas á las buenas reglas de agricultura del alto Aragón. Enriquecida su 
fachada principal con el elegante monumento en mármol erigido á la me- 
moria del sol esplendente de la familia , se han construido también en el 
piso a^mido de la parte occidental de la casa, con vistas al huerto y vasto 
oUvar de enormes plantas que rodea la casa por este lado , dos estensos 
salones paralelos con sus correspondientes ingresos de uno á otro » y de 
una elevación suficiente* con buen pavimento y rasgadas ventanas, en los 
cuales se hallan colocados» con su correspondiente numeración, unos dos- 
cientos cincuenta cuadros , poco mas ó menos, con buenos marcos dora- 
dos en su mayor parte. 

Se compone esta bellísima colección de los cuadros que la familia Azara 
fué reuniendo en lo antiguo , y de la parte que se pudo traer del rico mu- 
seo que formó en Roma D. José Nicolás de Azara en los años que vivió 
en ella representando á Espafia ya como agente general , ya como emba- 
jador, colección que sufirió muciías pérdidas en la revolución de aquella 
capital y durante su invasión por las tropas francesas en la ausencia de su 
duefio , y que se desmembró también en su traslación á la Península, y 
aun después de hallarse en ella, pues que se regalaron á los Reyes D. Car- 
los IV y Haría Luisa algunos cuadros originales del célebre Goya , entre 
ellos sus propios retratos que se les mandaron y les entregó en Roma el 
cardenal D. Dionisio Bardaji y Azara. 

Con motivo déla pasada guerra civil, estos cuadros se han llevado á 
las ciudades de Jaca y de Huesca á fin de que estuviesen á recaudo de lo 
que pudieran padecer por propios y estrenos , que fué lo que les sucedió 
también durante la gloriosa guerra de la Independencia: empero estable- 
cido el orden , y pareciendo lejanos nuevos peligros , el señor de Lizana 
los fijó definitivamente en Barbuñales, en el decoroso lugar que hoy ocu* 
pan para gloria del pueblo y magnificencia de la casa de Azara. Por esta 
razón se vé, que cuando populosas ciudades y academias respetables ca- 
recen de buenos gabinetes pictóricos , el pueblecito de'Barbuñales ostenta 
un rico museo que viene á ser boy un objeto digno de curiosidad que re- 
vela la protección que prestó generosamente á los artistas un Azara ilus- 
tre; y el aprecio en que otro tiene á las artes. 

La mayoría de los cuadros representan asuntos religiosos originales, y 
copias algunos de ellos , pero muy buenas , de las mejores obras de los 
padres de la escuela italiana y flamenca, y entre ellos descuellan algunos 
de las escuelas españolas , de bastante buen género. 

En la serie de retratos campean en primer término uno de medio 
cuerpo al natural del célebre Ticiano^ que se supone ejecutado por él mis- 
mo, dos de Azara y otro del cardenal de Bcrnis por el insigne D. Antonio 
Rafaei MengSj dos de la bellísima mujer de este artista ejecutados por el 
mismo, del que, y de cuyo diestro pincel está su propio retrato; el del 
poeta abate Casti, el del o{>ispo de Ibiza y de Barcelona D. Eustaquio de 
Azara, hermano del anterior; el del cardenal D. Dionisio Bardsiji y Aza- 
ra, de cuerpo entero , y pintado por Espinosa , primer discípulo español 
de Menas , y el del brigadier do marina D. Félix de Azara , hermano de 

- 11 



los dos espresadús, pintado de cuerpo entero al nnlnral y con sa f-ran unr- 
forme de laarÍDa , por el distinguido pintor espaiiol D. Francisco Gaya y 
Lucientes. Estumbicn de notar en vslí galeriaderetrutosel de Dona Jfo- 
ría Perera, abuela del actual señor do Lizana , de cuerpo entero y al ni- 
turnl. arrodillada y en oración ante el glorioso locero mercenario San 
Itiimon Nnnnato, escena que parece reprea^ntar una ofrenda hecha por 
aquella piadosa señora halli'mdose embarazada de Ü. José Nicolás de Aza- 
ra, que taiilo ennobleció dnspucs ú su fiimiUa. 

1^1 señor de Lizana ha aumentndo ia galería de cuadros con su retrato 
y el de su virtuosa esposa duna María de los Dolores Lope2 Fernandez áo. 
Ucredia Aülor y Villuvicencio , que ocupan el lugnr que les conviene en el 
museo, y ademas ha colocado en el la serte de retratos en lúmina de todos 
sus antecesores que se publicarun en nuestra Vida ilc Azura. 

Varios personajes de cclebriilRd en Italia y en España ya pur su posi- 
ción elevada, ya también por sus hechos, se hallan representados en 
esta gjiería , y también se ven, sobre pedestales, los bustos en mármol de 
Carrara de D. Josií Piicol&s y de D. Félix de Azara , hábilmente ejecutados 
por el escultor catalán />. José Bover, siendo el ánimo del señor marqués 
de INibbiano el enriquecer su museo con nuevas adquisiciones. 

Lo espacioso de los salones y su mucha luz, si bien no tomada artisti- 
camenle como debirra y pudo hacerse, permiten al observador psf ticipar 
de las bellezas de este museo en todos sus objetos sin fatiga alguna. 



III. 



La prensa de todos los matices políticos dio noticia en los úllimos dias 
de octubre y primeros de noviembre del año de 1ÍI5U de la inauguración 
del uiOQumento levantado en Uarbuñales al inmortal Azara ; pero la que 
naturalmente debía distinguirse mas y se distmguió , fué la de Zai'agoza, 
leyéndose en el número 2119 drl diario de avisos titulado Kl Zaragozano, 
correspondiente al 3tJ de octubre de 1850, un largo articulo en que se des- 
cribe el monumento y la espresada fiesta. 

Üespues de esto artículo publicó la Templanza , que era otro diario de 
esta capital, el siguiente, en su número S5S correspondiente al 1.» de no- 
viembre del mismo año. 

«Con un placer indecible hemos leído en el JHario de esta capital 
del 39 de este mes la relación de la función cívica y religiosa que se ce- 
lebro para inaugurar el monumento con que el marqués de Nibhiano 
ha lr:)tado de honrar la memoria de su CHclarecido pariente el Hicmo. se- 
ñor U. José Nicolás de Azara . conocido en toda la España como liíibil di- 
plomático y literato. Wo podi-mos menos de elogiar al marqués de IXibbia- 
no por un acto que acredita patriotismo y generosidad : patriotismo, por- 
que intenta llamar la atención general sobre las relevantes prendas de un 
español , de un ara;;onés eminente, consagrándole honores que recuerdan 
el mérito de este oscpIho varón : generosidad, parque ha sabido despren- 
derse de sumas cuantiosas para la publicación de la vida de este inteligente 
diplomático, sacando á luz ducumentoa curiosos é inEeresanies, como tam- 
bién las obras del marino D. Félix Azara. Los aragoneses debemos tributar 
un voto de gracias al marqués, porque ha sabido deslinar una parte de sus 



— 85 — 

riquezas k un objeto tan digno ; pues aunque es natural que en ello tenpa 
una complacencia y se proponga enaltecer la honra propia, el resultado es 
que al misino tiempo cede en gloria del pais. Si lodus los que becen alarde 
de su nobleza y de sus blasones hubiesen seguido el mismo rumbo, las 
cUises distin;;uidas de la sociedad Gonservarian mas aprecio en el público, 
mas prestigio , y una influencia mas permanente , porque el pueblo no 
puede dejar de tributar respeto ñ los nobles, que procurnn aumentar el 
esplendor de su nombre con la aureola del saber y con homenages pres-J 
tadüs á los que se interesaron en la gloria de la patria. Esperamos con an- 
sia [3 publicación de la vida del diplomático A/ara , que no dudamos quu 
el marqués recalará, como lo ha hecho con otras publicaciones, ¿ ios cuer- 
pos cJentíllcos de la provincia . á los establecimientos públicos y al ayun- 
tamiento de esta capital: presumimos que esta obra será divina del aprecio 
general hallfinilose escrita por el benemérito literato el Sr. D. Basilio Cus- 
tellanos, que entusiasmado con la gloria de su héroe, )ia escilado h los va- 
tes aragoneses á que entonasen las alabanzas del Sr. D. José de Azara. 
D. Basilio Castellanos de Losada con estos setos patrióticos parece que ba 
tomado en cierto modo carta de naturaleza en Aragón, donde tiene nume- 
rosos amigos y simpatías inestingnibles: trabajando por la gloria de su hé- 
roe ha labrado la suya propia; los amantes de este pais le agradecen que 
baya sabido aumentar en el ánimo del marqués el entusiasmo bacía su 
pariente , y que haya auxiliado sus rectas y puras intenciones para eter- 
nizar su memoria. 

La TuDcion celebrada para inaugurar el monumento ha tenido un ca- 
rácter popular : se ba bren» intervenir á la religión , porque nada puede 
hacerse sin e.\h en uu país eminentemente religioso como la Esp:iña. Las 
limosnas hechas con largueza por el marqués en aquel día han debido gra- 
bar profundamente su recuerdo en los miserables que no fueron simple- 
mente espectadores de un fausto y de una pompa estéril. Aquellas largas 
mesas , distribuidas en varías casas del pueblo , y presididas por los al- 
caldes y eclesiásticos nos recuerdan los tiempos patriarcales y aun las fc- 
bulosas bodas de Camacho que nos describió (Cervantes. Un pueblo en 
que no bubo un solo vecino que no gozase con la munificencia del mar- 
qués: ana fiesta en que todos los concurrentes eran obsequiados, seria nn 
espectáculo digno de la atención de un observador, y hubiéramos querido 
hallarnos presentes para recoger aquellos chistes naturales, aquellos do- 
naires y sales de las gentes rú-iticas , que los franceses apellidan naiveles, 
que iniprovisarian aquellos labriegos. Seguramente han debido decir, es 
un grande hombre el que hace que comamos y que se nos regale cuando 
há tantos años que ha muerto. 

Ya que por este incidente inesperado hemos hablado del señor mar- 
qués de Nibníano, no podremos menos de escilarle á que venciendo su 
modestia traiga á esta capital el precioso gabinete de fscogidas pinturas y 
esculturas que se nos ha dicho tiene en la ciudad de Huescii. ¿ No es /ara- 
goza su patria adoptiva 't ¿No es donde se halla avecindado y arraigado 
con los vínculos de familia? ¿Zaragoza no le ha tributado demostraciones 
de aprecio elii;iéndole concejal? ¿No es constiiario de la Academia de San 
Luis y vice-presídento de I» sociedad Aragonesa? Si pues esta capital siem- 
pre herdica le mira como uno de sus hijos mas queridos , á exta ciudad 
debe traer ese precioso tesoro para que sea un objeto de admiración para 
los inteligentes, de estudio para los amantes de las arles, y un testimonio 
elocuente de la grandeza y buen gusto del Excmo. Sr. I>. José de Azara. 



— 84 — 

Cada vez que se examine este museo, que segim hemos oído decir abunda 
en riquezas artísticas , se tributará un bomenage respetuoso al que el 
marque mira como el béroe de su Eamilia , y en cuyos bechos y recuer- 
dos cifra una de sus principales glorias. No creemos que el señor marqués 
desaire esta indicación , atendido su verdadero patriotismo.» 

Entre los periódicos políticos de Madrid el Heraldo y la Época fueron 
los primeros que dieron la noticia que ya babía anunciado el literario ti- 
tulado La Semana en su número l.^'del mes de octubre , con cuyo 
motivo publicó la biografía de Axara con su retrato pintado por el dn- 
tinguido Mengs » y grabado en madera ; pero el que mas se estendió b»- 
dendo una descripción de la fiesta fué el periódico berildico-üterario ti- 
tulado Eí Trono y La NoMeza en su número 30 correspondiente A diciem- 
bre , en que insertó un estonso articulo encabezado con el retrato espre- 
sado. 

La ffqja lüográfica de París bizo mención también de la inaoguradoB, 
y al espresarla el periódico literario universal que se publica en la capital 
de Francia con el título de El Correo de Ultramar, en su número S , eor» 
respondiente al 15 de febrero de 1851 , A la pAg. 44» inserta una biofmfia 
escrita de nuestra mano , que es la publicaaa en Madrid en el Foro Bsp^ 
ñol el ano anterior , la que ignoramos cómo llegarla A su redacción. 



IV. 



Se ba becbo tan raro el folleto que escribió Azara A que alude It dca 
que comentamos » que pasa ya como un impreso de difidl adquisición 
basta en Italia , en donde circularon roas de diez y seis mil ejemplares 7 
mudbas copias manuscritas. En vista de esta rareza actual, debemos creer 
que se pondría empeño en recetor los ejemplares por los enemicos del 
venerable Palafoz, ios que quemarían cuantos bailasen A la maso. ApeauT 
de esto bemos visto un ejemplar de cada una de las ediciones dtadaa , ▼ 
tenemos una copia exacta de la primera. También posee otra copia «I 
Excmo. Sr. duque de Osuna y del Infantado en la secdon de Ihnaacriloa 
de la copiosa y magnífica biblioteca de su palacio de Madrid » en el Códice 
núm. 1, en A.», pergamino, titulado: Varias poesías y cartas ée Mrd. A* 
cuya copia , dice allí, fué sacada para el señor marqués de Nasfakermomm 
La espresada copia , igual á las impresas , empieza asi : 

«La última congregación de ntos que se tuvo el martes 98 del Wkm 
pasado sobre las virtudes del venerable Sr. D. Juan jde Palafoz, ba sido 
muy estraordinaria y de las consecuencias mas estranas y peligroaas.»— 
Y concluye asi : «Por todo lo cual y demás que pudiera esponer, conOa 
quien esto escribe que Su Santidad, usando de la notoria rectitud y Justi- 
cia de que estA adornado, dará el decreto que desea el Bey católico» y todo 
lo grande , impardal y juidoso del mundo. Boma 18 de febrero do i777._ 
J. N. de A.» 

Este papel está escrito sin reticencias, con energía y basta en térmiii' 
algo duros, pero siempre con respeto bácia el Pontífice; y se defleml 
Carlos III en él con todo el vigor y talento que podía bacerlo un aragt* 
tan sAblo y enérgico como Azara: sentimos que su estenaioD , nos i» 
de insertar documento tan interesante como curioso. 



Cuatro son los cuadros en que se oslentan , en bellísimas láminas, 
grabadas por Ángel Cam[)anG]la, los dibujos antiguos encoDtmdos por 
Azara eu las escavacioncs que se hicieron de su orden y bajo su dirección 
en Boma, los cuales fueron pintados por su amigo y protegido ol célebre 
Mengs, que le dedicó tos cuadros que copió de ellos, y que sirvieron para 
grabar las láminas. 

Hepresenu el primero , eeíiatado con el número 136 en esto museo, 
una escena en la que se vé á Adonis moribundo acariciado por Venus . y i 
su lado el perro que se le tU de atributo al hi^roe cazador. Al pié de la 
obra se lee la siguiente inscripción: Antonio ¡\aphaeli Menas Caroli III 
Hispan. Reg. al quondam Alexandri JUagni Jpelles ptcíon, GrcEiorum 
summis artificibus comparando imaginum Aiionidis moríentis in senu 
Fmeris tuper txquiliis detecíam . in anea tabula expressam , amiciis 
duidssimo 1). D. D, 1778. Cum privileijio SS. D. iV. Pü sexti. 

Representa el segundo cuadro : en el centro del adorno de un salón 
por el estilo del anterior, á Venus de pié a¡:arrada á un árbol con la de- 
recba, j sosteniéndose el manto que le cubre solo por la parte inferior 
con la izquierda : la rodean tres amorcillos , de los que el uno se arroja á 
sus pies desde un pedestal. En el friso se vé, al rededor de la caja de los 
incieasos , tres palomas. La inauripcion es igual á la del siguiente. Ea el 
número 154 del museo. 

En igual adorno se vé en ol tercer cuadro á Venus sentada sobre una 
roca á orilbis del mar , en h que se sostiene con la derecba , teniendo la 
melena de sus cabellos con la izquierda. Desde la misma roca un amorci- 
llo se prepara á arrojarse al mar , y otro pufina por salir de él ayudado de 
una de tas Gracias que le dá la mauo. En el friso está la concha mislii^a 
rodeada de alegorías de Venus, y al pié tiene la siguiente leyenda: Equiti 
Josepho Nicolao de Azara Potentis. Caroli Iff, Hisp. fíeg. C'atbodci a/iud 
S. Sedem Pro-Legato procuratOTique generali cBguo Bonarum Arlitmt 
aslimatori, etc. Parielinas picluras inier Esgnilias et fiminalem col~ 
tem superiore anno deteclas in ruderiints ptivaiat domus divi Anlonini 
Pii OBVo depiclas, fañli , elegantigue arte , et omamentorttm simplicilate 
speclandas , sérvala proporttont in tabulis expressas CamUltis Buti Ar- 
ehiíeclm Romanm. D. D. D. 1778. Cum privilegio SS. D. N. Pii sexti. 
Está señalado con el número 134. 

En adorno de labor por el estilo del primero se vé en el centro del 
cuarto cuadro á Adonis con su perro delante y escudero con dardos y es- 
cudo detrás. Adonis enteramente desnudo con el manto á la espalda, se 
halla en la actitud de probar con sus dedos si el bierro de la lanza que lleva 
en la derecba está bien agudo. V.n el friso so ven dos venados corriendo, 
como símbolos del cazndor. Esta lámina está pintada por Antonio Barón, 
pues que debió hacerse después de la muerte de Mengs. Ld leyenda que 
tiene es la siguiente: Jfemorúe Antonii Rapttaelis JBengs pictoris pialo- 
sophinuper extincti , exguilinam Adonidis Fenatoris piciuram in anea 
tabula expressam amicus. D. D. J>, 1779. Cum privilegio SS. D. N. 
Pii sexti. 



— 86 



VI. 



Cuando la noticia del armisticio de Bolonia hecho por Azara, en nom* 
bre del Papa , con Napoleón , se ▼olvieron locos de alegría los romanos, 
por decirlo asi, y entre las muchas cosas que proyectó su entusiasmo para 
obsequiar á su libertador el caballero Izara , lo fué un arco de triunfo» 
de cuyo proyecto encargaron al arquitecto José Vatadier. Como variaron 
tan pronto las circunstancias |)or la veleidad de los romanos , ¿ pesar de 
que el referido artista presentó el proyecto del arco, no se verifico la e)e^ 
cucion; pero si se hizo presente del proyecto referido al caballero^ el cual 
debió conservarle, puesto que este original es hoy uno de los objetos que 
decoran el museo de Barbuñales. 

£1 arco pertenece al orden compuesto con toda su riqueza de decora^ 
cion, y se compone de cuatro columnas. £n los intercolumnios se ven dos 
estatuas de las que, la una representa la Sabiduria y la otra la Meditación, 
ambas con sus respectivos atributos. Sobre las dos estatuas se hallan dos 
bajos relieves, de los que el uno manifiesta al caballero Azara presentando 
¿ Pío VI la oliva de la paz, y el otro al mismo Azara firmando con Napo- 
león el armisticio de Bolonia, y el Genio de la Paz cerrando el templo de 
Jano. A los lados de la clave del arco se ven dos melladoncitos, y en uno 
de ellos se advierte la cruz de San Juan , y en el otro el escudo de armas 
de la casa de Azara. En el friso de la cornisa bay 17 figuras simbólicas 
que representan á las artes, á las Musas y ¿ las virtudes que adornaban á 
Azara. Sobre la cornisa se lee en una lápida la siguiente inscripción .* 

«JosBPHO. NicoLA^o. DE AzARA. Equiti. Oratori. Hispáhico. Ad. 
Pont. Max. Quod. Rbgb. Catholico. Auctore. Pacis. Sequesteb. Ur* 
bebí. Ingruentb. Bello. Trepidam. In. Tranquillitatem. Securita* 

TEMQUB. BbSTITUERIT.» 

Coronan el todo sobre cuatro gradas sentada en trono, adornado con 
los utensilios de labranza, la Paz con oliva á la derecha, y el caduceo de 
Mercurio á la izquierda. A sus lados, en tronos mas bajos de dos gradas, 
se ven sentadas dos figuras simbólicas , de las que la de la derecha repre-^ 
senta la ciudad de Roma con el lábaro papal á la izquierda, cabeza tor* 
reada, tiara en la derecha , y la loba con Rómulo y Remo al pié. La de 
izquierda es la España con lábaro en la derecha, escudo en la izquierte y 
sentada sobre una proa de nave y armas. Al pié del arco , á los lados de 
las armas de Azara, se loe : Pairono eximio Jos. Valaáier ^ archüectus. 
D. D. (E& el cuadro 132 del museo de Barbuñales.) 



VII. 



So manifiesta la resignación con que aguardaba Azara la muerte, en la 
siguiente carta que escribió á su intimo amigo 1). Bernardo Iriarte, cama- 
rista do Castilla , diez y siete dias antes de su muerte, la cual, con otras 
muchas conserva originales nuestro amigo el Sr. Salva. 



— 87 — 

aParís 7 de enero rfc í804. — Queriiio Bernardo : veo por tu última 
carta iiuc el malrímonio conlinuaba cod buena saluil, ¡t pesar de la vecin- 
dail de la peste; y gracias sean dadas á Dios, la mia va también nn poco 
mejor , y ne comenzailo á comer un poco de pescado, después de muchos 
meses que be estado condenado á caldos puros, lü sueño también es bue- 
no y tranquilo, pero las piernas permanecen siempre hinchadas y van ga- 
nando i los musW; esto amenaza bidropesia ; pero te aseguro que no me 
dá el menor cuidado . pDrque de una ó de otra manera se n^ de hacer el 
f ran paso, y lueí;o iodo «s igual : no ({nlsiera dejar mis huesos en el ce- 
menterio de Montmarlre, porque hay ulli muy mala compahia: eí>pero lle- 
varlos k Limina 

. .El señor cónsul anda por esos andurriales de costa dando sus disposi- 
ciones , y yo quemo li'ha pura librarme del frJo, que es cruel : mil abrazos 
i Antonia , y soy tuyo — Azar&.> 



VIII. 



Todos los periódicos de París y mucbos de Europa publicaron la ne- 
crología de Azara con mas ó menos estension , habiéndose becbo en los 
oficiales de Francia por orden de Napoleón y aun por la pluma del céle- 
bre ministro Talleyrand, como se deduce de la sií;uiente carta de ü. Fl^IÍi 
de Azara al erudito y célebre camarista de Castilla D. Bernardo Iriarle (!]. 

«París 2 de abril de 1804. — Querido Iríarte: Ya pensaba estar fuera de 
aqní cuando llegó la de Vd. del 7; pero los enredos me lian detenido , y 
cuento salir pasado mañana si no ocurre otra novedad. Desde Barcelona 
escribiré á Vd.—INicolás recibió antes de morir la noticia olicial de que lo 
dejaban el sueldo de Consejero de Estado; pero llegó después de su muerte 
la de concederle ol cobrarlo en G<Ínova. Talieyrand dispuso que Bourgoia 
hiciese una memoria histórica sobre Nicolás , y habiéndola hecho bastante 
larga la mostró al que se la mandó, y no habiéndole gustado él mismo or- 
denó la que incluyo, que la tradujo al italiano Maiescbalcbi , ministro de 
relaciones csteriores de la República italiana.— En todos los diarios se ha 



(I) Grande amigo de aquel diplomúlico, y aulor del anónimo que se djrigiú 
¿ Carlos IV, y de que damos ruzon d la página 3í9 del lomo 1" de la vida del 
caballero, así como de la poeaia que insertamos ;l la pig. Goa del referido lo- 
mo t." Al anOuiaio se (itulú : Papel de Uit Nadal. También i^ de líl una poesía 
que empieza : 

Pretento al hoiní>fe, 
Pi'o ¡iretenUt al traje, 

improvifiacioD que hizo Iriarle al presenlarle al Principe de la Paz, al acabar üc 
apear:>e de la silla de posta, cuando, en <)iOJ , vino á Madrid rcpiieslo segunda 
ves en su embajada de París. Asi consta de In carta de triarte al P. Heyes di> IC de 
marzo de ISOS, escrita en Valencia, que se conserva en osla ciudad , Biblioleca 
de SaUd. 



— 92 — 

cía qae mereceii , porqae gaeriéiblome males ban provocado mi Teliadad. 
y porque la fonuna que se imaginan baber üecbo a mi cosía , merece mi 
compasión y no esciía mi envidia. Lloro línicameDle los males de mi pa- 
tria, la que teniendo tanta proporcioD para ser leliz, estJi reducida al es- 
lado mas miserable, y á representar el último papel en la Europa, y á ser 
casi ignominia el nombre de espafiol. Todo por ignorancia , avaricia , in- 
triga y libertinaje de los que están á la cabeza del gobierno , y que perde- 
rian Ui España si pudieran. TNi creo que pueda suceder diferentemente, 
porque los buenos, ó buyen de los empleos , ó los apartan de ellos , no 
simpatizando con las máximas corrientes ; y los que se buscan para ocu- 
parlos son homogéneos á ellos , ó se tiaceo presto de sus mañas , no ba- 
biendo camino mas resbaladizo que el de la lortuna apoyada del premio y 
del ejemplo. Si yo hubiera conservado las minutas de todos mis despacbos 
y correspondencias, temo desde Italia como desile Francia, basieria pu- 
blicarlas para tener la historia completa de mis asuntos ; pero mis fugas y 
viajes, y la obligación de dejar en los archivos respectivos de oñcio los 
papeles que lea pertenecen, me privan de poder usar de estos documen- 
tos. Sia embargo creo baber salvado bastantes para comprobar nii rela- 
ción , y los que existen en los depósitos de Madrid , París y Boma servi- 
rán. II es menester , para demostrar las verdades que refiero. Mi inten- 
ción es de no publicar nuda en mis días . y después de mi muerte harán 
mis herederos lo que quieran (I). Con esto pon^o freno á mi venganza 
cuando ¿sta me dominara, pues no he de ver el efecto que harán mis ver- 
dades contra los que han pretendido ofender, y solo deseo que justicia sea 
hecha á todos. 

"Si el que leerá esle escrito se imagina que ha de hallar en él una his- 
toria en forma , según las reglas del arte, y que los sucesos que contiene 
est^n enlazados entre sí según el orden cronológico, se hallará muy en- 
gañado ; porque las diferentes negociaciones que refiero , no tienen por lo 
regular semejanza ni conexión entre sí ; por lo que si yo hubiera escogido 
el miJtodo cronológiCD. habría formado un diario informe, sallando de una 
á otra especie, sin que el lector pudiese juntar los materiales relativos á 
cada negociación, ni instruirse seguidamente de ninguno. Me ha parecido, 
pues, separar los asuntos y tratarlos cada nnode por si, á lin de que los 
que se aplican í la política y al conocimiento de los hombres , puedan sa- 
car del conjunto de ellos la instrucción que desean. En cuanto al estilo me 
be propuesto adoptar el mas simple y llano sin figuras, porque me pareco 
ser el que conviene al objeto que trato. No me habría costado mas tra- 
bajo cargarlo de sentencias y encajar disfrazados algunos lugares comunes 
relativos á las pasiones copiando 6 imitando á Tácito, Séneca y otros mo- 
ralistas nerviosos; pero dejándome de esto, he trabajado únicamente para 
que mi estilo fuese terso , inteligible , sin nudos , y en cuanto me ha sido 
posible /iitro simiUimus amici.» 

En este trozo se vé con toda su fucna uno de los rasgos mas atrevidos 
y oaracteristicos del retrato mornl de nuestro Azara , que supo retratarse 
con verdad en sus escritos , siendo este uno de los que mejor pueden dar 
á conocer su carácter. 



(t) Su sobrino D. Agustín do Azara ha llenedo su deber publicando á su de- 
bido tiempo las Memorias que escribió su ilustre tío , comprendiendo su deseo y 




i 



— 9a — 

cía qae merecen , porqne qneriéndome males lian ¡ 
y porqne la fortuna que se imaginan haber liecljn .' 
compasión y no escita mi envidia. Lloro únicanif i 
tria , la qne tenienilo tanta proporción para ser frl.. 
tado mas miserable , y k representar el último |i:i| - 
casi ignominia el nombre de español. Todo por i. 
triga y libertinaje de loa que esiin á la cabeza ili ' 
rían la España si pudieran. Wi creo qne fiucilL 
porque los buenos, ó buyen de los eni ¡I 
simpatizando con las m4ximas corricr,;. 

E arios son bomogéneos á ellos, ó se i. 
iendo camino mas resbaladizo qne t 
del ejemplo. Si yo hubiera conservad 
y correspondencias, tanto desdo Itali i 
blicarlas para tener la historia compl 
viajes, y la obligación de dejar en lo 
papeles que les pertenecen , me priv¡ 
tos. Sis embargo creo haber salvado 
cion , y los que existen en los drpn^i 
Fin, SI es menester , para demostrar 
cion es de no publicar nada en mis d 
mis berederos lo que quieran (I). i 
cuando dsta me dominara, pues no li 
dades contra los que han pretemllilo 
hecha k todos. 

mSí el que leerá este escrito se inti t 
toria en forma , se^un las reglas di! u 
estén enlazados entre s( scgnn el ('imI 
ganado ; porque las diforentes negor 
regular semejanza ni conexión enti >' 
el método cronológico, habria forin. 
á otra especie, sin que el lector pti' 
cada negociación, ni instruirse se 
puei, separar los asuntos y tntji 
que se aplican á la política y al c<i 
car del conjunto de ellos la insini' 
he propuesto adoptar el mas sini: 
ser el que conviene al objeto qii- 
bajo cargarlo de sentencias y rn<' 
relativos ¿ tas pasiones copíandi> 
ralistas nerviosos; pero dbjánd' 
que mi estilo fuese terso, inli'l 
posible puro simiUimus amiei. 

En este trozo se vé con loit 
y caracteristicos del retrato ii: 
con verdad en sus escritos, si 
á conocer su carácter. 



fl) Su sobrino D. Agustín 
bido tiempo las Uemoríasq 
su intención. 



XI. 



Ji. jilejandro de Azara y Loícerlaíes , señor de Lizana , nació en Bar- 
bnñales el ii de octubre de 1702, y casado en 3 de noviembre de i723 con 
doña María Perera . que había nacido en el mismo pueblo en 1705 ; tu- 
vieron los siguientes hijos : D. Eustaquio . que habiendo sido obispo de 
Ibiza, murió sitándolo de Barcelona; i). José Nico/ds; D. Félix dt Azara, 
que des[iues de haber estado 21 arios en América , particularmente en el 
Paraguav, estableciendo los limites entre las posesiones de España y Por- 
tu(,-al , y de haber escrito famosas obras sobre aquellos paises y sus pro- 
ducciones, falleció de brliia'lier de la real armada {!); D. lorenzo, que 
falleció & la edad de 37 aflos siendo presidente del cabildo [le la santa 
iglesia catedral de Huesca; D. Mateo, que murió de oidor de la Au- 
diencia de Barcelona, y doña Mañana, que habiéndose casado en S de 
julio de 175S con B. José Barrínji, murió en i«'M después de haber 
vUto á su bijo D. Eusebio BardaJE do ministro de Estado, destino que 
ha servido varias veces basla íHil. en que falleció ; cardenal de la Ijile- 
sia Católica á au otro h'\io B. Dionisio, que murió en tan elevada dig- 
nidad en 1826, y cacado perfeclameitte i sus hijas (2). Y en fin, D. Fran - 
cisco Antonio, último hijo de Ü. Alejandro, y padre del aclual mar- 
qués do Nibbiano , que casado con doña Leaiidra !tfata y fíivas en 1775, 



(1) Eo ISt7 hemos publicado sa Descripción é hiitoria del Paragutpj y del 
fíüi de la Plata en dos lomos en i." con su bJugraTía ; y en el mismo en olro 
lomo en i.° sus Jfíamoriai tobre el estada rural del rio de la Pinta en IflOI , y 
demarcación de timitei entre el Braül y el Paraguay áfin del liglo XI'III. 

[i] Duna Francisca y su esposo han rallecido , y en el día viven sus tres lu- 
jos siguientes; D. Agustín Cascajares, casado con doña Catalina de Azara; don 
Francisco, coronel de caballería y jeTü de estado mayor en Pamplona; y doña 
Gertrudis . que falleció en marzo deí año de 1BÍ7, casada eo Castelseras con don 
Joaquín Saolapan. Doña Martina vive aún , y BU,esposo falleció hace algunos 
años; en el día tienen tos hijos siguientes : D. Uanuel , heredero de la casa de su 
padre, el cual contrajo matrimonio con dona Antonia Castilloii ; don Lorenzo 
coronel de infantería , y doña Francisca . casada en Alcañix con D, Mariano Ar- 
did y Plano, Doña Joaquina murió hace algunos años, y su esposo D. Pedro Cle- 
mente Ligues vive aiin, habiendo sido Jefe político do Pamplona, de Talladolíd y 
de Cúrdoba desde lg!D á 1SÍ3, diputado ií Corles en las constituyentes de 1837, y 
Senador del reino. Ea el día tiene los hijos siguientes : D. Tomds. que ha seguido 
la carrera diplomática, siendo secretario de embajada en los Eslados-U oídos de 
Ami^riea y en Cerdeña . y boy oficial del ministerio de Estado ; dooa Justa, ca- 
sada en Dnjalance, provincia de Córdoba, coa D. Francisco Espinosa do los Uon- 
teros; dooa Juliana, casada en Aíagon con Ü. Carlos Olal , corregidor cesante, y 
doña Benigna , enlazada en niatrímonio con D. Rafael Navascués, jefe político de 
varias provincias, ex-díputado á Cortes por Tudela, y aclual jefe de sección del 
miaíslerio de la Gobernación, 



— 94 — 

falleció en IR^O, siendo segundo maniui^s de Nibbiano, siguiéndole al se- 
pulcro su esposa on I)ij3 á los 84 de edad, ilejando 6 hijos, SO nieloB y 39 
DÍznietos, que formaD un toiai de 86 descendientes \ivos, D. Alejandro 
murió en 13 de julio de 1778 k la edad de 75 años; y sn esposa tloña Ma- 
ría Perera le siguió al sepulcro el 7 de diciembre de 17«2 & la de 77 anos. 



xn. 



Los hijos de O. Francisco de Azara ^segundo marqués de Nibbiano, 
por sucesión de su hermano Ü. José ¡Vtcolús) y de doíia Leandia de Mata 
y Rivas , fueron los siguientes, que ponemos por su orden con sus des- 
cendencias. 

La primera fué b señora doña Nicolisa. qae vive en el dia, viuda del 
Sr. D. Francisco Javier de Sal.is. Este fué el heredero de su casa ; y en el 
ano de 1814, cuando se establecieron las primeras diputaciones provincia- 
les, se le nouibró diputado por el partido de Qarbastro. y pasó á Zaragoza 
á desempeñarlo. Hijos que viven de este matrimonio; D. Mariano, teniente 
coronel de artillería con grado de coronel de infantería , y director do la 
real fábrica de salitre de Zaragoza: se halla casado con doña Casilda Car- 
bajo- Üona María del Bosario, monja profesa en las Salesas en Calataynd, 
en donde llevó el nombre de sor María Jacoba hasta principio de JS5Í en 
oué falleció. Üon Jaime María , heredero de la casa , vocal propieiario di>l 
Cons(íjo Itenl de Ultramar, y ex-presidcnte de una de las salas como ma- 
filRlrado de la Audiencia de Madrid, ei cual fufí uno de los fundadores de 
las academias de la isla do Puerto-ltico y de la Habana , y disfruta hoy en 
la corte de una distinguida consideración por bu proverbial honradez, 
pnibldad y justiñcacion , pasando ciin justicia por uno de los jurísconsul - 
tos mas entendidos en nuestra legislación y practicas forenses. Doña Anto- 
Dina, casada en Estada con D. Pablo Sich.ir. Dona Teresa , en Ahañiz, 
con Ü. Joaquín Ardid. Doíia Lorenza , sultera. Doña Luisa , id. Doíia Jo- 
sefa , monja del real monasterio de Sigena, de la orden de san Juan de Je- 
rusatcn. Ú. José, licenciado en la universidad de Huesca. 

Dono Mónic V, vive . y su primer marido Mancho murió: era heredero 
de su casa, y no tuvo destinos. Su segundo marido Ladrón de Ceftama, 
también ha muerto , fué heredero do su casa , y obtuvo el destino de juez 
de la Cámara de Cumptos de Pamplona. Hijos que viven de los dos matri- 
monios: del primero, doña Margarita, casada en Castejon de Lapuente 
con U. José Sin : y del segundo , doDa Benita , heredera de la casa de La- 
drón . casada con D. Benito Holloqui , en Lunihier. 

Doña Micaela, murió en setiembre del año de 1«47, y sn marido 
D. Francisco Falces tnmbien murió antes que ella: fué heredero de la casa, y 
DO obluvo deslino. Hijos que viven de este matrimonio: don Francisco, he- 
redero de la casa, catedrático de ascenso de la universidad de Barcelona y 
diputado á Cortes por la provincia de Huesca , distrito de Bcnabnrre (IV 
D. José , siguió la carrera literaria , y se halla al frente de los negocios ae 
la casa. Dona Teresa, soltera. Don Salvador, juez de primera instancia de 



II) En 18i9 tin-ímos el honor de escribir y poLlic 
Irado diputado, en la Hiiiloria de las Cortes. 



' la biografía de este iins- 




I 

i 



— 95 — 

Pina , en )a proviocia de Zitrngozil. D. Fennin , es-consejero de províncJ!) 
en Huesca, y ei-alcalde corregidor de Lérida, cesante por supresión de 
eate destino. 1>ob Jorge, capitán de )a;ten¡eros, y comandante en la Isla de 
Cuba , on donde se baila . en la poblaciOD de Víllaclara. D. Vicente , te- 
niente de artillerÍD , graduado de capitán de ejercito. 

Dona CtRLOTA. vive en el dia , y su marido Escudero murió: fué here- 
dero de la casa, y no obtuvo destinos. H>J03 de esto mairimonlo : don 
Francisco, heredero de la casa, catedrático de término de una de las aslg- 
Daturas de estudios sufieriores para el doctorado que solo eiistun en la 
universidad central de Madrid, y diputado á Cortes por la provincia de 
Huesca, distrito de Barbastro , casado con duna Concepción bscudero (1). 
Doña María de la Concepción , casada en Lascell^s con don Joaquín Allue. 
D. Pedro María, magistrado de la Audiencia de Albacete , casado con doña 
Sixta Blanque. U. Benito , jefe civil cesante del distrito de Barbastro , por 
supresión de este destino. D. Mariano, abogada de ios Supremos Tribu- 
nales, jefe de las rubricas de sales de la provincia de Granada. Ü. Lorenzo, 
abosado como el anterior, y oficial inspector de las salinas de la provincia 
de Madrid. D. Manuel , abogado , y oficial primero de la jefatura poütica 
de Huesca. Dona Carlota , viudü de D. Nicolás Coll, en Estadilla. 

Doña MjIbu URL P[l.\ii, murió en diciembre de 1821, y su marido La- 
drón de Cegama ba muerto también hace algunos años : fué el heredero de 
aucasB. la que estaba establecida en Navarra en la ciudad de Sangüesa, 
y en la inundación que padeció esta población por el rio en el siglo 
pasado , se trasladaron A Huesca, en donde tenian h casa de la antigua é 
ilustre familia de Lastanosa , que hablan heredado. En Huesca fué algunos 
años catedrático de la universidnd, y después magistrado de las Au- 
diencias de Barcelona y de Pamplona, tenia por su casa asiento en las 
corles de Navarra , y asistió A las que se celi'braron en el año de iHI7 y 
i Us posterioru'S. Hijos de este matrimonio : D. Clemente, después de ha- 
ber seguido la carrera literaria , so halla en Sangüesa al frente de su casa, 
como heredero de ella. 1>. Juan , catedrático en Oñale. B. Francisco , ca- 
pitán de infantería. Ü. Javier , ingeniero civil. 

Doña Cataliha, vive en el dia, y también su esposo D. Agustín Casca- 
jares , barón de Barcabó: es el herpdero de su casa , y no ha obtenido des- 
tinos. Hijos de este matrimonio : O Manuel , heredero de la casa . doctor 
de la universidad de Zaragoza , casado con dona Encarnación Franco , ha 
sido diputado de provincia en la de Teruel. I). Ftiüx, doctor de la univer- 
sidad de Zaragoza, auditor honorario de marina , y actualmente catedrá- 
tico de Jurisprudencia en la universidad déla Habana. D. Fnmcisco , li- 
cenciado en la universidad de Huesca , y comandante graduado de teniente 
coronel del regimiento de caballería de Alcántara. D. Felipe , capitán de 
artillería. D. Joaquín, capitán de artillería. D. Antonio, teniente de arti- 
llería coa grado de capitán. Dona Pascuala, soltera. Üoña Leonarda, ídem, 
y dona Justa , que casó con U. Serapio de Pedro , hija del barón de Sali- 
ílas, coronel graduado de infantería y comandante efectivo de artillería, 
de cuya arma es profesor en el colegio de Segovia. Doña Justa, murió 

(I ) En 1849 tuvimos el honor de escribir y publicar la biograria de este ilus- 
trado español , la cual se inaertó también en la Historia de les Corles publicada 
en el mismo año por II. Manuel Ovilo y Otero, direclor del periódico hcr.il- 
dico titulado El Trono y La ¡Vohleza. 



— 98 — 

ciudad el 3 y 4 de agosto cuando los franceses . decididos á tomarla Id 
bombardoaroa tcDazmente, sería querer hacer un bosqupjo su)i<TJar k 
nuestras fuerzas, y asi es que itos con te ataremos con decir quejamos Se 
vio pueblo alguno, desde Sat;uiilu y IVumancia , mas heroico y que mejor 
supií'sc defender su liberud. La Bureta con su fusil en la mano y man- 
dando la batería que situó por sí misma al frente de su propia casa, apa- 
recía en la parte de mayor peligro estimulando á la pelea A sus bravos, y 
sembrando el espanto entre los franceses, asombrados de su valor: y ni 
la lluvia de bombas que caía sobre la ciudad, ni la multitud de ediñcios 
que se desplomaban ya á sa impulso , ya volados por minas hechas al 
tifecto ó por descuida , ni los centenares de cadáveres de agresores y de- 
fensores que obstruían las calles , fué capaz de detener k la condesa en su 
heroísmo , ní á sus conciudadanos en et empeño de morir ó vencer : Za- 
raí;oia quedó reducida a un montón de escombros en estas memorables 
jornadas, pero . defendida por sus naturales, dio la lección al mundo de 
que nada hay capaz de hacer sucumbir á un pueblo que pelea unido por 
su JRde|iendencia. 

Relirados los franceses bien disminuidos por el mortífero plomo de 
los zaraítozaoos , la heroica condesa y sus esforzadas compañeras reci- 
bieron el premio de sus gloriosos hechos en la estimación de sus conciu- 
dadanos; estimación que se acrecentó después en las jornadas que empe- 
zaron el segundo sitio en ^1 de diciembre, época en que, á pesar de 
haberse atacado la ciudad por veinte mil infantes y dos mil cabatlos, su- 
frirron los franceses igual suerte , pues que si entraron en Zaragoza 
el 51 da febrero , fuií después de que la guerra , la peste y el huiubre 
liabiiin dejado en cuadro a sus habitantes, hallándose moribundo el ge- 
neral l^alaCox , y viendo necesaria la capitulación por falta de combatien- 
tes, no sin sentimienio de la Bureta, que hizo todo cuanto pudo para que 
pereciesen todos antes de entregarse. 

En el tiempo que medró entre los dos sitios , se casó la condesa con el 
espresado barón de Valdeolivos, rúente de la audiencia, y presidente de 
la Junta de Gobierno que se nombró por enfermedad del ^-enerat Palafox, 
el que, en virtud de su encargo, fué el que capituló por la ciudad con el 
mariscal Lannes. 

No pudiendo sufrir la condesa la vista de los invasores de su jtatría, 
después de despedirse del héroe Palafoi, que fué conducido prisionero 
!i Francia , saUo para Cádiz con su esposo y familia, dando i luz á su 
paso en Valencia, á su hija doña María del Pilar, que heredó después 
l;i baronía de su padre , liallándose hoy simada en la villa de Pons , cerca 
de liarbastro , casada con D. Ramón Ota!. Cuando en l!tti, cebados de 
España los franceses , volvió Fernando Vil al trono de sus mayores , re- 
gresó á Zaragoza , en donde recibió las mas señaladas pruebas de aprecio 
de sus conciudadanos, y vio premiadas sus acciones en la gratitud que, 
tanto á ella como ¡í su esposo, les manifestó el soberano y el país entero. 

Después do vida tan virtuosa como heroica . murió la condesa de Bu- 
reta en Zaragoza el 23 de diciembre de 18U & los 39 anos de edad; pero 
su memoria vive y vivirá eternamente en el corazón de los españoles aman- 
tes de su país y de la independencia española. 

> Hoy vtven ios descendientes de la Bureu : dofia María Ignacia do Snel - 
ves.vmda de su hijo D, Mariano, y -sus siguientes hijos: D.Manuel 
María José López y Suelves , actual conde do Bureta ; ávSa Pilar , doña 
Ignacia, doña Dolores, JD. Francisco y doña Magdalena, que permatie- 




IjV ,vl\.ií r\ i'iK 1,1- 



— 99 — 

cen tAdns en Zaragoza con su virtuosa mitilre; y vivi> L-imbÍpn. mlcntns 
da ta referi'la acEiial baronesa du Vuldeolivos, la eniinciatla si^rinra 1)01*1:1 
Maris de loa Dolores, marqiieaa de ¡Nibbiano. cuya TÍftHd y sumidad r.s 
probervialen Zaragoza, ücredUando con sus ruconucidaíi virtudes leda cMa 
esclarecida familia de la Bureta el lüclado honroso de la Familia sania que 
la da el pueblo aragonés. 

XIV. 



Bon /igtutin fie Azara Perera Mala t¡ Rivas, tercer marqui's de Nib- 
biano . nació en Barbur'ialcft el dia 3K de iiiíoslo de 1H01, y bcredero de las 
virtudes y patrimniiio de su ilustre ramília, ha subido mantener sin lesión 
las glorias de las primer.is con sus nobles acciones y acrecentar al segundo 
con su loable conducía y buena dirección. 

Educado D. AgnstÍQ por sus virtuosos padres D. Francisco y doña 
Leandra, é instruido por su ilustre tÍo D. Félix de Azara , britiadíer es- 
perto de marina y sábto naturalista que, ii un talento y perspicacia singu- 
hr retiñió una vastísima erudición hija de su larga espcriencia, de sits 
grandes viajes y de su pasión al estudio, si bien no pueite presentar docu- 
mentos que acrediten una carrera literaria que no se le q<iísnd.ir para 
qne sadeiticase solo al engrandecimiento de su casa, adquirió aquellus 
conocimienios de sólida instrucción que necesita el hombre para conocer 
y sabor triMr A sus semejantes, para manejar con tino grandes intereses, 
vivir estimado y aun venerado en aociedarl , y drri;;ir bien la educación é 
instrucción de una numerosa prole. Las ciencias y las letras no tienen se- 
guramente en él un eminente profesor, pero si un conocedor aprcciable 
que sabe lo quo se las debe considerar , y habiendo cultivado en ellas su 
talento para sostener con dignidad su elevada categoría , la Una modestia 
que le caracteriza aumenta muchos quilates ¿1 su saber, y le da nuevos 
valores á la consideración en que se le tiene por todas estas recomenda- 
bles circunstancias , y por su reconocida rcli^^osidud, honradez , amabdi- 
dad y acendrado patriotismo. 

Por muerte de su señor padre heredó 0. Agustín á los 18 años el mar- 
quesado de Nibbiano, el senorio de Lizana , el honroso derecho de vecino 
privilegiado do Fraga , y todos sus bienes, que nn tardó en aumentar con 
los de su ilustrado tio y mentor U. Félix, que murió en 1821 «tejándole por 
su universal heredero. Si bien, scpun fuero de Aragón, la señora madre de 
D. Agustín quedó usufructuaria do todos los bienes . esta les hizo entera 
donación de todos ellos en ÍH^'1, época desde la que tuvo eiclusivamento ji 
su cargo la dirección de la casa, en cuyos asuntos graves, como buen hijo 
consultó siempre con la cariñosa y virtuosa autora do sus dias . que falle- 
ció en I1J43, llorada de los muchos que le debieron su bienestar, y de sus 
iumensos amibos y admiradores. 

Deilicado D- Agustín al engrandecimiento de su casa, no tardó en con- 
sí^ir su designio con aplicación y bien entendida economía, viniendo k 
ser patrimonio suyo , por compra , el sei'iorio de Guadarespc , posesión 
vasta de la provincia de Huesca , en donde se halló en tiempos antiguos la 
población y famoso castillo de su nnmlirn, do que tantas veces , como del 
de Lizana , nos hnhlna las crónicas de Aragón. 

Casado ¿ gusto de su familia desdo IH'1'2 con la virtuosísima señora y 



^ 100 ^ 

modelo de cariñosas madres doña María de tos Dolores López 
de Heredia y Marín, hija de D. Crisóstomo. conde de Bureta , y de doña 
María de la Consolación de Azlor u Fillaineeneio , ilastte heroína de Za- 
ragoza , cuyes gloriof^os hechos publicó la fama y están escritos con eter- 
nos caracteres en el templo de ia inmortalidad , como dejamos sentado en 
la nota anterior, formó con tan escolente señora una de aquellas dichosas 
familias que de vea en cuamto ¡ircsenta Dios en el mundo para que sir- 
van de santo modelo y para que sean bendecidas por su generación y ad-r 
miradas en la posteridad. El cielo que bendijo tan acertada unión, les col- 
mó de sus beneficios haciéndoles herederos no solo de las virtudes de sus 
predecesores, si que también de la fecundidad que tanto engrandece desde 
muy antiguo á la familia de los Azaras de Aragón , óomo sí quisiere per- 
petuar tan benéfica j rica rama en aquel pais protegido por la madre 
de los Angeles. 

En BarbuAales , en Jaca , en Huesca y en fragosa, puntos de Aragoii 
en que ha tenido el marqués de Nibbíano su residencia, según que las cir- 
cunstancias de nuestras últimas divisiones políticas lo han exigido, en to- 
dos estos puntos existen recuerdos gloriosos de esta familia ilustre, que 
jamás se borrarán, por los bienes que proporcionaron y por el fuego de 
virtud que encendieron. 

Los cargos patrióticos y benéficos mas honrosos ocuparon en todos 
estos puntos á D. Agustín, designado por sus conciudadanos como el mas 
digno de representarles do quier por su lionradez ; las sociedades crentííU 
cas y patrióticas de su pais le abrieron sus puertas honrándose en admithr 
en su seno á tan ilustre como ilustrado varón, y la Reina dona Isabel II no 
pudo menos de darle, en varias ocasiones, pruebas inequívocas del apre- 
cio y deferencia con que le miró desde que la dieron á conocer sus viitn- 
des, siendo una de ellas el haber honrado su cas9 en )as noches de )6y t7 
de julio de 1845 cuando, de regreso de Barcelona, estuvo en Zaragoza con 
su angelical hermana la infanta Doña Fernanda , hoy Duquesa de Mont- 
pensier , y con su augusta madre Doña María Cristina de BorAon , boy 
Duquesa de Riánsares. 

A ser menos modesto D, Agustín , ciertamente que figuraría boy en )a 
corte en primera línea; pero enemigo de aparecer ostentosamente de modo 
alguno , pues que ha sido obligado siempre á los cargos públicos que ha 
desempeñado, deseoso de dedicarse á su ramüia, al bien de la humanidad, y 
contento con su suerte, ha rechazado con la energía de buen aragonés» 
cuantas proposiciones de engrandecimiento personal se le han hecho, ha- 
biendo solo admitido la cruz de la reaj orden de Garlos III que orna su pe- 
cho por no desairar á su Reina y Señora : nosotros somos testigos de no 
haber querido admitir el nombramiento de^ron de Jzar^, título de Cas- 
tilla con que no hace mucho se le brindó ; y si ha puesto su firma alguna 
vez en cosas de engrandecimiento y en solicitudes que puedan inducir á 
ostentación, ciertamente que ha sitio obligado del empeño de sus amigos, 
que le han presentado al efecto las colosales figuras de ilustres ascendien- 
tes á quienes honrar de este modo, y [a larga descendencia á quien tiene el 
del)er de preparar un porvenir risueño y honroso. Todo el que haya tra- 
tado , por poco que sea, á D. Agustín de A^^ara, podrá conocer la verdad 
de cuanto acabamos de esponer. 

Amante apasionado de su familia, pocos habrá que hayan sabido hon-* 
rar á los suyos con mas cordial entusiasmo y con mas grandeza en igual- 
dad de circunstancias y fortuna , testigo de ello el objeto principal de este 



— 101 — 

volumen , U publicaciaa ite las obras inéditas de sus Ilustres tins , y Ir 
suntuosa edición de la Tída del mas esclarecido de ellos que hemoa tenido 
el bonor de escribir por encargo de señor (an magníüco como agradecido 
A a<|uellos que le legaron un nombre jurando y veoeranilo. El amor filial 
lo hizo no perdonar gasto alguno para reunir en liarbufiales, en el sun- 
tuoso panteón do faniilia, á aquellos dos aeres que fueron modelo de amor 
conyufial y de paz y de felicidad doméstica, á sus queridos padres . cuyos 
cadáveres hizo tr^^sladar desde Huesca- i.a gratitud que tiene eucundida en 
RU corazón la pira de su sagrado fuego , lo obligó á leTanlur ese [tlorioso 
monumento que honra tanto en la casa solanegu de los Azaras al ht^rott k 
qn« está dediaido , cuanto al sucesor que de tal modo supo recordarlo y 
perpetuar sus grandes hechos ; y el reconocimiento y amor que tiene á su 
patria y it su n^ina, son ios móTJIcs que le han impelido h tomar carpios 
patriólicos que le ocupan diariamente y á todas las huras , y á los que se 
dedica cotí asiduidad y can entera voluntad , sin otro interés que la ttalis- 
faccion de hacer el bien que pueda á sus somejanies , servir conni buen 
ciudadano k su piis , y como subdito liel i la beredera augusta del trono 
de San Fernando. 

Grandes desembolsos ha tenido que hacer y haco este magnifico suce- 
sor del inmortal Azara paní servir á su |<ais con la íó y amor que lo ha 
ejecutado siempre, y sobre todo pura honrar ú sus ascendientes con tanta 
magnificencia ; pero el cielo te favorece , y tan noble desprendimiento no 
puede menos de ser recompensado con creces eu su fortuna , pui's que lo 
que se hace para llenar H delior de gratitud jamús so pierde, y lejos de 
ilismiauir las fortumis, las acrece en grande/a y en buena fama, riqueza 
superior ¿ los bienes materiales pLi'eceileros por su esetir.iii, ¡Cuánta mas 
grandes y felices fueran lo^ pueblos, si los que han sido favorecidos del 
eleto en posición y riqueza imitaran al señor de Lizana ! pero por desgra- 
cia el lujo desuiiisuraiio de los unos y las pasiones de los mas, no golu les 
hace olvidar lo que deben á sus mayores, i quienes dejan en el olvido m-is 
punible por mas que les deban cuanto poseen, sí que concluyen por ar- 
rojarlos del pináculo de su poder y grandeza á la sima en que se pierde el 
nombre y la honra en el inmundo füQgo de las pasiones, ¡t^luiíra el ciclo 
preservar de este mal á la ilustro familia del marqués de ISibbiano en su 
desr^ndencia ! 

Si la escesiva modestia del sefior marqués ile Nihbiano le ha podido te- 
ner sep.iradi> de aquellos cargos on que la política da el poder á sus esco- 
gidos (i), y de lo^ que unen á una elevada poi<icion cortesana pingues ren- 
tas sacadas del erario para sostener una dignidad gubernativa, ella misma 
le ha elevado á aquelloB cargos patrióticos para los que se preliere á lodo 
la honradez , la ciencia y el desinterés, y asi es que de los de esta clase 
pocos han sido los que los ayuntamientos y corporaciones de los puntos 
en que se ha balt.ido no se han apresurado á pouer k sus órdenes , y seria 
larga la historia de los que podriamos citar con relación ¿ Huesca y i Za* 
ragoza. 



(1) En 18J3 en que fué propuesta en primer lu^-ar para Senador por la 
provincia de Huesca, Irabajii mucho para coaseguir do ser elegido, lo que lam> 
bien lii¿ü cuando en iSU fué igualmente propueMo en primer lugar para el luiV 
mo cargo por Zaragoza. En el uiismo año fué elegido vice-presidenicde la Junta 
de Gobierno de la provincia por aclsniacion, á pesar de do hallarse presente. 



A 



— 102 — 

En virtn<l Ac la justa consiilcracion en que se le lícne , de lo qac se fia 
tie üii celo y liQDrailez , ^ liel amor (jiio lu proFesan sus conciudadanos, 
Dilemas de otras carteos civiles y ri;li(!ias(is, es hoy director de la real So- 
ciedail aragnncsü d« Amigos del Pais, vlce-presiJentc de la real Academia 
de Nohli>s Artes de San l.nis, presidente de su >ecctun áe HsciiUurJ . pre- 
sidente de la dipntacion arqneolójíica ile la provincia, )>i'esitlonte de la co- 
niísion iirovincial de Escnelas y do Instrucción primaria, rc;;i(lur del ayun- 
tamiento , director He la sociedad de Seguros , tesorero de la Junta de Ca- 
ridad, y miembro de honor de porción de Saciedades liierurias y artísticas 
nacionales y eslran^eras. 

La gran generosidad con que lia repartido entre todas las academias, 
bibliotecas, institutos, universiilades y snciodsdes literarias, cientíñcas y 
artísticas de España y aun del estrangpro, las obras de sus í^ébios antece- 
sores que tía impreso á t^u cosía, solo con el fin de honrarles mas de este 
modo, le ban valido repetidas reales órdenes de gracias dudas por S. M. la 
Reina y su gobierno, y por los soberanos de otros países . y pláixmcs li- 
soRíterns de casi todos los cuerpos sabios de Europa , que no han podido 
dejar de elogiar tan generoso desprendimiento y acción tan magníinima. 

nada ha perdonado el señor de IJzana para servir h su pats y honrar 
fi los suyos . y por lo tanto sí sus descendientes le deben latitud y vene- 
ración . razón será que la patria le tribute honores y aplausos en vi'Ja . y 
que conserve su nombre con gloria al porvenir. 

No seremos nosotros por cierto los que menos contribuyamos á que 
el nombre del actual marqués de ISibbíano aparezca tan honrado como 
deba serlo, pues que si el honroso cometido que le debemos de Histo- 
riador de su ilustre familia nos ponia ya en este deber, las dístindones 
con qno nos ha favorecido y la fmura Con que ha sabido', siendo 
digno sucesor del grande Azara , recompensar nuestros débiles trabajos 
hechos en obsequio de su ilustre y antigua familia, llamarán siem- 
pre con prererencia hacia este objeto nuestra gratitud , y & pesar del veto 
que nos pono su fína modestia, no dejaremos ni un día de eiojiiar debida- 
mente sus buenos heclios , y de recomendarlos á la estimación publica , ni 
de cantar las glorias do sus esclarecidos ascendientes, insistiendo en cuanto 
podamos con el gobierno y con el país entero , para que se premien cual 
debe las virtudes y mérito de tos Azaras en el sucesor que tan dignamente 
IcSsabe representar. 

Siete hijos y una bija cuenta el actual marqués de JNihbiano en su des- 
cendencia, los cnales forman la delicia de su feliz y venturoso matrimonio: 
el mayor de ellos, b. Míriano , después de haberse recibido de licenciado 
en leyes, ba servido en el cuerpo diplomático en la legación de S. M. en 
Rruselas. 

O. Albbbto se halla concluyendo su carrera literaria para dedicarse al 
Foro, 

1). FüAncifico signe la misma carrera, y está declarado aspirante apro- 
bado para entrar en el coletiio de Marina. 

O. LoHKnzo y D. Innicio tienen gracia de aspirante de Marina el pri- 
mero, y de artillería el se;:undo, y ae bailan esludiiimlo en el colegio de 
Vergara, y D. Nicolás y D. Li;is son pequHlitos todavía: de la única hija 
de 1). AgHslin d.imos razón en la nota sii^uicnle. 

Miidiii pudiéramos añadir il cuanto llevamos dicho de las escelenciss del 
actual marqués de INibbiano y délo qucpu&le prometerse do su dichosa 
prole; poro pareciéndonos suficiente lo ya expresado para darle á conocer, 



- 103 — 

terminaremos esta nota renilicndo el flnal que pusimos en su biograria en 
nuestra obra Panteón de los Azaras. «La Historia, qae sigue paso á paso 
al tiempo, apuntando en sus eternas bnjas los hechos gloriosos de los hom- 
bres , la grandeza de las naciones y los nombres ilustres de las familiaa, 
deja en D. Agustín la narración de las virtudes de los Azaras, conservando 
levíintaila y mojnla en indeleble tinta su magníSca pluma para seguir es- 
cribiendo merecidos elogios de éste , y continuar en sus descendientes las 
glorias de su nobilísima familia. Permita el cielo, para honor y Telicidad 
do los Azaras, y para bien del pais , que siga la Historia su celosa 
tarea con esta ilustre familia sin tener que variar de volumen, para apun- 
tar, en el que consigna las desgracias y los resultados del vicio, nada que 
empañe «I ilustre apellido Azara; que si brillante y repetido en muchas 
hojas tersas y limpias del libro de oro de la inmortalidad y de la gloría, 
aun no se ha escrito en aquellas manchadas y miserables páginas. Asi lo 
deseamos y aun esperamos, porque el porvenir de esta familia ilustre y 
virtuosa se presenta muy UtOTtjero.» 

XV. 



Doña Luisa de jizara López Fernandez Heredia de Ürries, bija 
única del actual marqués de Hibbiano, contrajo matrimonio el 36 de junio 
de 185ü con D. Juan de ürriet y Bucareli, hijo de D. Fernando y de doña 
Josefa Arias y Girla. El D. Fernando, diputado ¿ Cortes por Molina de 
Aragón , es natural de Zaragoza ; pertenece ¿ la casa de los Eicmos. se- 
ñores marqueses de Ayerbe, de cuyo actual marqués el Ejcmo. Sr. D. Juan 
Jordán de Urries, es tío carnal. La dofta Josefa es natural di.' Molina de Ara* 
gOD, y heredera de las antiguas y nobles casas de sus padres establecidas en 
aquella ciudad y en la de Calatayud. La gracia, talento y despejo natural 
qne adornan á la joven doña Luisa de Azara , unido á la religiosa y fina 
educación que supo incrustar en su sensible y bello corazón su virtuosa 
madre, son prendas confesadas por cuantos la conocen , los que ven en 
esta amabilísima señora, como nosotros, una digna sucesora de los Azaras 
que sabrá conservar su glorioso nombre cq el alto puesto cd que le colo- 
caron sus mayores, é imitar en la virtud á su cariñosa madre. 




o. .rose NicoíA^s ves 



^g,jv.aj^» 







(¡ORONA POmCOMilGÁL 



^e una gran parte &e literatos p algunos ptoUwte» 

he »6»ira (spaftoles Hel siglo XiX » 



comssiii 



21 la butna imemoría 



& cíiiBRE mmm i nnmoiDO un mm 



^\ £xCfM. St. 



D. JOSÉ RIGOLAS DE AZARA T PERERA. 



Q OU>¿i9 



lo perpetúan Denorían magDanini. 



14 



A LOS LECTORES. 



Al publicar la Corona poético-musícal, tejida al ¡nmorlal Azaba por 
la mayor parte de los ilustrados vates españoles y por algunos ingenios 
músicos del siglo XIX, que, en homenaje ú su gloriosa memoria, han 
eepueslo las ricas flores de su fecundo ingenio ante la pira en que arde 
el fuego de su ilustre nombre, proclamando la escelencia, saber y 
virtud de uno de los hijos de Iberia mas esclarecidos y de los arago- 
neses mas dignos del siglo anterior, me parece que de modo alguno 
podré honrar mejor á nuestro héroe, ya que no rae sea dado aumen- 
tar m copiosa corona con las llores de mi pobre ingenio , que acom- 
pañándola con una reseña histórico-arqueolúgica acerca del origen, 
progreso y decadencia de nuestra poesía nacional. 

Ciertamente que si hubiera de hacer un examen histórico-crílico 
concienzudo de la poesía española en todas sus épocas, fijar estas con 
sus correspondientes divisiones, y escribir, en fin, su completa historia, 
pretendería un imposible que no podría menos de quedarse en deseo; 
pero como no sea éste mi intento , ni tampoco el de disertar á fuer 
de entendido y erudito vate, calidad de que no puedo blasonar, como 
lo hicieron tantos otros sabios españoles entre los que se cuentan los 
eruditos P. Sarmiento, Yelazquez, Sismondi, Duran, Alcalá Galiano, 
Pida! , Uartzenbusch , y muy especialmente el iliish'adisímo primer 
poeta español del siglo d Excmo. Sr. D. Maniiel José Quintana., 
encomendando sus obras á los estudiosos y á los que deseen conocer 
la historia de nuestra poesía nacional, solo discurriré arqueológicamente 
por el campo histórico de las Musas españolas para tomar de la parte 
que mas me convenga las noticias que mejor hagan á mi propósito de 



(lar á conocer, á los que no to sepan, la época ile las glorias y vicisitu- 
des mas marcadas de nuestra poesía nacional, y muy particularmente 
de la de Aragón, patria de Azara y de tos trovadores. Estos y su orí- 
gen provcozal , las galantes Cortes de Amor , los Consistorios de 
la gaya ciencia dei saber, y los poéticos Juegos florales, serán los 
puntos sobre que mas me detendré, como mas adaptables á miintento; 
y como ya tenga lral)ajos hechos sobre esta materia, que conocen mis 
compatriotas, Gado en lo bien que los recibieron en su publicación y 
cu su innagotable indulgencia , voy á reunirlos en esle discurso de 
introducción para que compongan un todo parles basta el dia espar- 
cidas y sin orden alguno, si bien en la reunión no podrán menos de 
arrastrar consigo porción de noticias nuevas que les den doble interés 
bistórico que el que Iwy tienen. 

Hecha esta franca manifestación, solo me queda que suplicar á 
mis conciudadanos que miren con indulgencia este mi escrito, como 
lo han hecho con los anteriores de igual especie; al señor marqués de 
IVibbiano que le reciba como una prueba del homenaje que rindo á la 
buena memoria de su ilustre predecesor el inmortal D. José IVicolás de 
Azara, y á los nobles aragoneses que perdonen si no be sido Sel nar- 
rador de sus glorias literarias , pues que en todo caso no habrá estado 
en mi el evitarlo, en mi que quiero al Aragón con entusiasmo, y le 
amo tanto como á mi pais natal, y que al admirar á sus héroes, tengo 
á tos aragoneses una inclinación natural , porque , por lo general , los 
he hallado siempre francos, leales, virtuosos y buenos amigos. 

El siguiente discurso es cuanto he podido hacer en mis limitadas 
facultades intelectuales en esta materia , después de liaber visto mu- 
cho de lo que se ha escrito sobre ella por los autores citados en él y 
por otros antiguos y modernos; le presento sin pretensión alguna,- y 
si sirve siquiera para que los que no hayan leido á los eruditos y sa- 
bios escritores que cito , acudan á estudiar sus obras, daré por bien 
empleado mi trabajo, en la convicción de haber hecho un hien d mis 
conciudadanos , que es ¡i cuanto aspiro. 



INTRODUCCIÓN. 



Discnaso bistóbico arqoeológico sobbb el obiger, pbogiiesos e decadeucia 

DB LA ÍOBSl V BSI>lSol.A , ÜN El. ULE &E DA NOTICIA DE LOS THOTAUOHES, CÓB- 
TfiS DE AHUR, COflSlSTÜHIU DE GATA CIEnCIA, f JUEGUS fLOBALES ESPAÍiOLBll. 



■ Asos á hablar ile ouestra poesía nacional , no como inspirados poclas y 
entcndiilos literatos, de que no pretendemos blasonar por eslar muy lejos 
nuestro pobre talento de aspirar á Un honorifícos dictados, sino como 
humildes bistoriadoren y un tanto añcionados á escudriñar y estudiar las 
costumbres de nuestro pais. Empero como á fuer de arqueólogos, nos gus- 
te remoQlarnos al origen de las cosas de que traíamos , séanoK permiiido 
recurrir á los bellos tiempos de Greciay de IRoma, para encontrar las 
preciosas fuentes üe que manaron las beoéHcas y saludables aguas que 
produjeron el sabroso y sazonado fruto de la ilustración, que pugnamos 
aun por perfeccionar . y A la que pertenecen tas lindas , ricas y variadas 
Qores que germinaron en el Consistorio de la gaya ciencia, Corles üe 
Amor y juegos florales . jardines deliciosos y amenos de la poesia españo- 
la, que plantados entre los eiiséacos campos Ce la Ddlica, y entre los lomi- 
llares de las agrestes montañas de Aragón , eslendieron sus anibrósicos 
aromas al resto de la patria do Cervantes , produciendo sus celestes cnia- 
oaciunes los ricos frutos de Santillana , Garcllaso , Mona , León, Góngora, 




— lio — 

Calderón , y otros m'¡\ genios que bacen glorioso y eterno d nombre 
del ilustre pueblo espnñol. Mucho pudiéramos esteudernos si hubiéramos 
de decir en este discurso cuanto hemos visto acerca del particular que nos 
ocupa; pero sobre no ser este campo por sus estrechos limites el mas 
& propósito para ello, tendríamos que molestar á nuestros apreciables lec- 
tores con episodios y citas larcas mucbas veces en lenguas poco conoci- 
das; y por tanto, en gracia déla brevedad, y siguiendo la moda de la épo- 
ca, que esige de uq autor ligereza aun en los puntos mas serios, nos li- 
mitaremos á recoger las flores mas selectas de nuestro jardín, dejando 
para el minucioso cienliGco y para el adusto filósofo las que no nos parez- 
can tan bellas, y creemos menos á propósito ú nuestro objeto. 

La poesía se vé ea la infancia de las sociedades como el agente mas 

Eoderoso y civilizador que ha ido formando las costumbres bajo que se 
an constituido, y lomando parte en la publicación de las primeras leyes, 
que se dieron en verso, fué preparando la conquista del hombre salvaje, 
que acabó por civilizar con sus bellas imágenes, seduciéndole con hala- 
güeños encantos para apartarle de una vida errante y feroz , y traerle á 
la sociedad con ideas mas humanas y dignas di'l hombre; y hó aquí por lo 
que la poesía , la primera entre las artes bellas de imitación, ha preparado 
la ilustración del mundo, contribuyendo, con la música su hermana, á 
dulcificar las costumbres de los pueblos en cuyo progreso y desarrollo 
de instrucción y moralidad tienen tanta parte, y en los que cnm^ervará 
siempre una influencia poderosa. Embelleciendo en sus cundros á la na- 
turaleza, cautiva con sus imágenes la atención del hombre que , seducido 
por las bellas formas en que presenta á la creación, oye con tnas gusto al 
poeta que le ilivierte que al austero filósofo que pretende instruirle. En 
todos los pueldus sucede la prosa al verso en la escritura , por lo cual se 
vé & la poesía siempre en la infancia de la insiruccron de los pueblos como 
Mentora benéfica que conduce á ella. Poética es la inspiración, y dirigién- 
dose el hombre á dar gracias y suplicarlas á su Criador, la religión le pre- 
sentó poi?ta desde un princípm , porque le prestó su apoyo para buscar 
bellas imágenes en su imaginación, con las que representar su amor y fer- 
vorosa oración (i), 

(1) El Excino. Sr. D. Pedro José Pidal, marqués de Pidal , en su con- 
icslacion al discurso que Kilo á su entrada en la Academia de la Lt-ngua el 
señor don José Caveda sobre la poesía considi^rada como elemento de la 
historia, dolinc, 6 mejor dicho, describo de este modo la poesía: oLa poesía, 
cuando no se la prosliluyo ó envilece, es sieaipre la cspresion de los sentímien- 
los elevados de calla época ; es In parte mas alia , noble y armoniosa del pensa- 
miento humuno; es como la quinta esencia y el perfume de ios demás conoci- 
mientos; la poesía es por lo mismo considerada como elemento hisli'irico, an 
monumento insigne del desarrollo intelectual do cada época , del progreso en la 
pprreocion do las formas , de la estension y alcance de las lenguas , y del esta- 
do del desenvolvimiento de las artes y las ciencias; datos importan tjslmos, sin 
los coales queda siempre manco é incompleta la historia de cualquier pueblo- 
Purqut; ¿cúmo nos lisonjearemos do comprender los hechos, que constituyen la 
vida hisldrica du un pais eu una época dada , sino sabemos ol grado á que habla 
llegaJo en ella el desarrollo intelectual ; si con esta guia en la mano no exami- 
namos sus opiniones , no jozgamos sus principios y no apreciamos los móviles 



— m — 

En todos !o8 tiempos y en todos los países han acostnmbrado los hom- 
bres á acatar el talento de sus semejantes con el mayor respeto , llegando 
en algunos á adorar al sabio en los altares , pretendiendo pasar á divini- 
dad inmortal á la hamana naturaleza. La Biblia nos presenta muchos 
ejemplos do esto . y lleaa está la Mitología de Dioses que pasaron de 
la clase de mortales á tan elevado puesto por su saber, pues idólatras 
los gentiles de los hombrea cuyo in^ienio admiraban, los divinizaban por 
medio de la Apoteosis: así lo hicieron con Homero, Minos, Solón y otros 
hombres ilustres. Los egipcios y los hebreos, que son los primeros pue- 
blos civilizados que se hallan, y los mas antiguos, en la historia del mun- 
do que conocemos, premiaron el saber con dignidad, divinizando los pri- 
meros á su soberano Osirh , y adorando los segundos al poeta David , su 
Señor, y al fumoso y virtuoso patriarca Jos(!. Empero donde se halla un 
entusiasmo que raya casi en locura por los sabios , es en ta culta Grecia, 
en ese pais privilegiado, cuna délas ciencias, de las artes y de la lite- 
ratura. 

Acostumbrados los griegos desde la mas tierna infancia á admirar y 
conocer lo bello en todas materias , y á aprender de memoria los dichos y 
sentencias de los poetas y de los sabios , se acostumbraban desde niños ft 
sentir la belleza y á conocer la escelencia de la sabiduría. Las obras del di- 
vino Homero, inmortales poemas producidos en la infancia del arte que 
nació ya gigante en esta prodi(;iosa nación, eran el catecismo que se aprun- 
dia en las escuelas , y pasaba por ignorante el que no autorizaba sus pro- 
nósticos, dichos ó sentencias con testos del poeta por escelencia. Un pue- 
blo tan civilizado necesitaba un culto tan grande á las letras, como 
estraordioario era su deseo de instrucción ; por lo tanto, imitando al pri- 
mer establecimiento literario que se conoció en el mundo, que fué el Mu- 
seo, que para reunión de los subios hizo en Alejandría el literato Ptolomeo 
Pbiladelfo. rey do Egipto, por consejo del sabio Demetrio Phalero , el 
cual dotó magníHcamente con rentas del tesoro público, establecieron el 
Museo de Atenas. El sepulcro del célebre poeta Museo, en el cual se ha- 
bían erigido altares á las Musas, fué el sitio elegido para ediñcar el primer 
establecimiento literario de los griegos. En este templo se reunieron los 
sibíos , los poetas y los fliósofos , y en agradables sesiones fijaron las le- 
yes del buen gusto, y produjeron los buenos modelos en todas materias. 
Asi como en el Museo de Alejandría, la tolerancia de opiniones fué un 
punto casi dogmático, y por lo tanto cada uno manifestaba la suya con la 
roas entera libertad , en lo cual no podían menos de giinar estraordinaria- 
meute las letras. Pero un solo Museo no era suficiente para aumentar U- 






£ 



de sos acciones y empresas ?b Asi es en efecto , y si aloademos i que en la poe- 
sía de un puebla puede estudiarse mejor que en su liisloria ¡su estado moral y 
social , se podrá comprender que se cooocc mas á la Grecia antigua por el cri- 
tico Homero que por los sabios historiadores Herodoto, Tueidides, Xeoofonlc y 
demás que les precedieron.- 

Dicen slguuos queja poesía es unlreflcjo de la sociedad contemporánea . un 
retrato al vivo do sqs efectos, creencias y pasiones; pero esto lo enlendomosasi 
nosotros en la edad media j con la poesía vuljjar , pero de modo alg^uno con la 
cortesana de aquella época: hoy creemos que es mas verdadero ol,a:(iom<'< en 
general. 



— U2 — 

terariameiite el crecido número de sabios que produjo solo el establecí - 
miento del primero , y asi es que fué preciso multiplicarlos por toda la 
Grecia. 

A los Museos siguieron en Grecia los Ateneoa, originados de las fiestas 
ateneas que instituyó Eritreo IV, rey de Atr-nas, en cuyos anfiteatros 
leían y declamaban los poetas sus producciones escénicas, como diceLam- 
pridio, SidoDÍo y Apolinar ; á estos siguió la Ecsbdra de los gimnasios, 
escuela tíleraria sostenida por el tesoro público ; y á estas las academias 
en que lucieron el divino l'iaton, Sócrafes, Arcesitao y Carneades, filóso- 
fos distinguidísimos que merecieron un lugar preferente en el panteón de 
los sabios que se edificó en la misma academia de Atenas. Los Liceos, es- 
tableci mié utos consagrados á Apolo, cuya fundación se concede á Pisis- 
iralo, y su engrandecí miento á Peñoles y á Licurgo bijo do Licofron, 
continuaron en la Grecia el espíritu de asociación, y en el de Atenasi el 
famoso Aristóteles hizo oir su divina voz en sus instructivos paseos por 
entre los frondosos plátanos que enibellecian su recinto. 

Como complemento de civilización y cultura , se estableció en Atenas 
el Odech, famoso teatro en el que se reunían los músicos y los poetas, 
según escribe Suidas , y en él, a la presencia de una gran concurrencia de 
espectadores . leian los unos y tocaban los otros , los poemas , cantos y 
coros que debian presentarse en el gran tatlro ; de suerte que venia á ser 
UB comité censor de las obras escénicas que se babian de poner al público, 
lín este OnEUn se bacia improvisar fi los músicos y á los poetas que pre- 
tendían ser admitidos en la corporación , y una votación pública decidla 
su admisión. Otros muchos establecimientos de segundo orden tuvieron 
ios magniücos griegos para engnindecer las letras y alentar y premiar 
como en estos á los poetas y literatos ; pero donde so hacia con mas os- 
teotacíoR era en los juegos olímpicos , jiiftlticos , ñemeos . é isthtnicos que 
eran los cuatro principales de los griegos. En los pylbicos . que se hacían 
en honor de Apolo, se cantaban bimnos por sns mismos autores y no por 
otros , al son de la lira y de la citara , recibiendo por premio , d que te 
ganaba, un vaso ó trípode sobre el que se grababa el nombre def poeta, y 
después se colgaba en el templo de la divinMad festejada. 

En casi todas las ciudades griegas se celebraban combates literarios, en 
los que se premiaba el talento de los mantenedores . particularmente en 
Samas , en los jue;;os en bonor de Juno , en ¡tluma y Jdion en I» fiesta 
de Júpiter, en Epidauro en las de Esculapio, y por último en Tkebas, 
Jrgos , Potras, Sicionea y Olimpia, en cuyas ciudades había escuelas 
donde se admitía á todos los que querían ejercitarse en algún combate li- 
terario. 

La primavera es de l.is cuatro estaciones la mas galana y poética , y 
por lo tanto , eo todos tiempos las flores que la embellecen bao promovi- 
do juegos donde brdle la inspiración del poeta. Las fiestas Dionisiacas ó 
de Baco en Atbenas se celebraban en abril , y en ellas habia combales li- 
terarios eo que se premiaba con una corona do pámpanos al poeta que 
había compuesto el mejor bimno. Tanto en esta fiesta lloreal , cuanto en 
las Anthestei-ias ó sea de los toneles , de las copas y de las ollas . y en las 
Panatheneas, que también estaban consagradas al dios déla vid , dispu- 
taban el premio , ct'tmícos, trágicos y poetas , ante los comisarios ó jueces 
nombrados por el estado para juzgar del mérito de sus obras, represen- 
tándose á costa de la república con toda pompa , la que á pluralidad de 
votos se declaraba digna del premio. En fin, puede asegurarse que, asi 



— 113 — 

coma de las demás artes y ciencias , la Grecia fué el país por escclt^ncia 
de la poesía , y por lo Unto la primera que supo saludar con sus llores 
iatelectuales á las de la bella naturaleza en sus días de placer y de ulegria. 

Seniles imitadores los romanos de los griej^os en sus artes y costum- 
bres, si bien nn las sublimaron porque al empezar á imitarlas hicieron 
perder su ¡nspifada originalidad, trataron de hacer ¿ los conquistados 
turiegos mas ligeia la cadena do esclavitud con ({uu amarraron su libeiiad 
al carro Ir iunrante de los tiranos, conservándoles sus halagüeñas costum- 
bres en las que tanto t<^nian que admirar y que aprender. Por esta razón 
el Museo de Atenas se sostuvo tal y como le tenían los grífgos por los 
empeí adonis , y en Alejandría no solo se aunienió cuando los rumanos se 
enseíioroaron de lü^íplo, sino que Claudio fundó in la misma ciudad otro 
al que dio su nombre, y en el que ordenó se leyí'sen lus antigüedades de 
Elruiia y de Cartago escritas pur <?1. Jdriano se lionró en cuestionar con 
los sabios de esln Museo que dotó ricamente y que produjo muchus salios 
hasta su desgraciada desliuccion, causada en tiempo del empiridnr Aurc- 
liano á causa de una sublevación contra el Impi'rio por los hubiíaotcs de 
Alejandiia. Itt'piltcron ios romanos el Ateneo en Roma, en el sitio que boy 
se hala la iglesia Ara Cwti, el cual mandó ediQcar Adriano en el ano 135 
de nuestra era, y en León por el feroz Calíanla, mereciendo el piimeto 
la asistencia continua de Alejandro Severo , y el haber tenido por discípu- 
lo i Gordiano Pió que apicndJó eu él á declamar. Las Academias y los 
Liceos no fueron en Ruma acogidos con tanlo entusiasmo como en Gre- 
cia, donde siguieron respetados durante la dominación romana; pero 
los Odeum, se multiplicaron por todo el Imperio, habiendo cuatro solo en 
liorna. El principal esialia en el monto Aventiuo del cual habla Cicerón á 
Attico ; los oíros dos el uno en el Palatino de que habla Séneca , y en el 
teatro de Pompeyo mencionado por Amino Marcelliuo, y el cuaito fué 
erigido en el Imperio de Domiciano según dice Suelanio. 

Tanibicn tuvieron los romanos veneración por las letras y entusiasmo 
por la poesía lomo los griegos sus maestros , y asi os . que en muchos de 
sos juegos públicos, el dube cauto del poeta se hacia sentir con apliiuso; 
siendo en las fiestas que se hacían en honor de Minerva , en donde |>rinci- 
palinente tenían un lugar preferente sus cantos. En 1." de junio y cu 19 de 
marzo se ceU-brahan las fieslas Mlnbkv&lls, que duraban cinco dias se- 
guidos : los priiiiiros los pasaban los romanos eu hacer votos y oraciones 
á la diosa de la sabiduría, y lus siguientes en sacriñcios y combates de 
gladiadores. En ellos se representaban tragedias y, después de Dnmiciano, 
los síihios disputaban lerendo en público sus obras ócumpiisicioties. Cuan- 
do se h'iciaa estas tiestas á la diosj de las ciencias y do las bellas artes , se 
cerraban , por el tiempo de su duración , las aulas y escuelas , y los discí- 
pulos daban á los maestros un honorario llamado Mioerval. Los poetas, 
en el quinto día , improvisaban sobre puntos que lis indicnha el rey de 
los sacríDcios ó la persona mas condecorada que se hallaba en los juegos, 
y I-I premio del vencedor era una corona de rusas frestas en lus ñestas de 
junio, y de grama en las de mai zo , razón por lo que se llamó á los cinco 
dias de estas fiestas dias doridos. 

Muchos juegos podríamos presentar en que la poesía campeaba entre 
los romanos, como los Itiptrcales. taturnales , bacanales y otros, piro 
reduciéndome solo á los ijue. como los anteriormente descritos, tienen 
alguna analoda coa los juegos llórales deToiosa, de cuyas ñcstas sequic- 

15 



— fl4 — 

re hacer salir el origen del Consistorio de la gaya ciencia de Aragón, 
haré mención de ios juegos florales romanos y de ios del Ainai de León de 
los que, por recuerdo^ se tomarían los florales de la edad media como quie- 
ren algunos. 

Flora era entre los griegos , que la llamaban Chlorís , la diosa que pre- 
sidia las flores y los jardines. Céfiro con quien casó la concedió este im-r 
perio , y conservándola en su primera juventud , la hizo gozar de una pri- 
mavera eterna. Los griegos transportaron su culto á la Etmria , y la re- 
presentaban bajo la figura de una joven coronada de flores, con el cuerno 
de la Abundancia en la mano: así se la adoraba en Roma en su templo cerca 
del Capitolio , desde que Tacto ^ rey de los sabinos , llevó su culto. En su 
honor se establecieron en 413 , en 513 ó según otros en 5^3 de Roma 
unos juegos por los cónsules L. y Marco Publicio que se celebraban en 
tiempos de esterilidad , ó cuando los libros de las Sibilas lo prevenían; 
pero habiendo habido una gran esterilidad en 580 , el senado , para apla- 
car k Fiora , dispuso que se celebrasen los juegos florales todos los afios 
el 28 de abril y después en 1.* de mayo. Estos juesos se efectuaban de no- 
che dentro de un círculo iluminado que se formaba en la plaza Patricia, 
cantando y bailando con mucha decencia; pero como nunca falta un mo- 
tivo que corrompa las costumbres mas puras é inocentes » no tardó e» 
presentarse uno que cambió el aspecto risuefto y candoroso de estos jue- 
gos. Fiora ó Acá Laurencia, cortesana pública, dejó sus bienes al pueblo 
romano y éste fundó con su patrimonio unos juegos en su obsequio que 
no tardaron en confundirse con los florales. En estos juesos llegó á reinar 
el desorden basta tan escandaloso punto , que ademas de los cantares obs- 
cenos que se entonaban , como en las fiestas de Priapo y en las orgías de 
Baco , las cortesanas se presentaban enteramente desnudas á ejecutar in- 
decorosos y lascivos bailes al son de las flautas que tocaban hombres tan 
impuros como ellas. A pesar de las declamaciones del censor Catón, estos 
escesos y deshonestidades presidieron por mucho tiempo en estas fiestas, 
á las que asistían , sin sonrojarse, las damas y caJ[)alleros romanos , y aun 
algunas veces los mismos gobernantes. Los poetas, en un principio, com- 
ponían y leían himnos en los que se cantaban las gracias de Flora , sos 
virtudes y beneficios que prodigaba á los mortales ; pero cuando la insti- 
tución se bastardeó , sus composiciones variaron y se dirigieron á objetos 
lúbricos é indecentes: las fiestas florales se denominaron por los desórde- 
nes referidos, fiestas de las Cortesanas (1). 

Mas severos los galos , por exigirlo asi su religión , cuando imitaron 

(O Se cuenta que hallándose un día el célebre Catón en estos juegos , no se 
atrevía el pueblo á pedir que saliesen las mujeres desuudas ; pero habiéndole 
advertido Favonio, su amigo, que su presencia retenía al público, se salió de[ 
teatro á fin d» dejar al pueblo en libertad de divertirse con estas danzas según 
costumbre. Conociendo el pueblo por lo que se salía , dio á Catón estrepitosos 
aplausos , é hizo que saliesen á bailar las cortesanas , manifestando que les cau- 
saba mas respeto este sabio y virtuoso hombre, que toda la reunión. Séneca, 
Epist. 47 : Marcial y Valerio Máximo traen este hecho. Los célebres escritores 
Juvenal , Ovidio , PHoio , Tácito . Lactancio , Arbonio » S. Agustín , Vossio y Ro- 
siniy de AnUquU, ñonumorum, hablan de los juegos florales romanos » como po- 
drán ver los que quieran apurar esta materia. 



— 116 — 

de los romanos SQS conquisladores sas costumbres festivas, las despoja- 
ron de su parte impura, y adoptaron con empeño la parte útil, y asi 
68» que cuando por el mes de mayo se celebraban en ei Ainai ó Meneo 
de León loa famosos juegos establecidos en honor de Augusto , que venian 
i ser les de Flora en Roma, en ellos reinaba la mayor compostura y de- 
licadeza. En estes juegos que eran atléticos generalmente , los habia ade- 
mas literarios , en los que los poetas llevaban la mayor parte ; pero si 
bien no nos han dejado dicho los autores contemporáneos cuál fuese ei 
premio de los vencedores , la tradición ha conservado el castigo de los 
vencidos , el cual consistía en que el poeta que habia hecho una maia com- 
posición y habia sido caliñcada en este sentido por el jurado nombrado al 
eCseto, estaba obligado á borrarla con la lengua, y otras veces á arrojarla 
al rio ó despedazarla con mansedumbre , todo á la vista de los espectado- 
res. De lo grave y vergonzoso de este castigo puede juzgarse en los versos 
de la sátira de Juvenal , en que compara el temor de un rector destinado 
¿ leer sus composiciones en estos célebres juegos, al de un viajero que ha 
pisado una serpiente (i). 

Conforme rae Roma cambiando la humilde cubierta de sus techos en 
ricos artesonados , y sus pobres cabanas en grandiosos palacios, la sober- 
bia , la molicie , y la indiferencia , fueron sucediendo por grados á la mo- 
destia , al valor heroico y al deseo do saber de los tiempos primitivos de la 
república. La ignorancia, guiada por el lujo y la vanidad , se fué entroni- 
zando , y las artes y las letras fueron cediendo el puesto á su poderosa 
rival. Empero se sostuvo algún tanto la poesia engalanada por las ricas 

{roseas de Virgilio, del festivo Marcial, del satírico Juvenal y de otros sá- 
íes varones, hasta que una calamidad para el mundo civilizado , la vino 
á sumir en la mas tenebrosa tumba con todas las bellas artes y produc- 
ciones del hombre. Los cantores de Grecia y Roma enmudecieron al hor- 
roroso graznido de los bárbaros del Norte , y al invadir estos la Europa, 
cayeron en pedazos de las manos de aquellos la dulce lira y el adiestrado 
plectro. 

Si bien la poesia en su renacimiento y en los tiempos modernos , ha 
sacado y saca una riqueza inagotable de la época tenebrosa en que las 
bárbaras naciones del Norte invadieron la Europa , nada tuvieron aquellos 
tiempos de poéticos para los que pasaron sus días en ellos , puesto que sus 
cánticos fueron cantos de sangre, y los instrumentos con que les acompa- 
ñaron, el agudo puñal y el terrible lanzon. Todo lo bueno sucumbió ante 
sus ferocidades, y las bellezas de la mano del hombre civilizado , fueron 



(4) Terrible á la verdad seria para los poetas desgraciados semejante sen- 
tencia, pero si atendemos á que en aquellos tiempos no se pasaba por la media- 
nía en la poesia y á que ésta era su {dolo, no habrá que cstrañar una rigidez 
que no debiera haberse perdido para honor de las letras de todas las épocas, y 
para que no quisiéramos todos , como hoy sucede por desgracia , adornarnos 
con el laurel reservado por Minerva al verdadero mérito. Pero el buen gusto lia 
sucumbido en nuestros tiempos bajo la maza de hierro de la ignorante audacia, 
y la luz divina de Ja inspiración y del talento se vé envuelta cutre las espesas 
tinieblas de la ignorancia y del mal gusto , si bien aquella poca luz no las deja 
jamás juntarse para ocultarla : un castigo como los referidos del Ainai de León 
no vendría mal en estos tiempos para limpiar nuestra bella y buena poesía. 



— í' 



re hacer salir el origen del 
haré mendoii de los juegos •'. 
los qae, por recuerdo, si' tum 
ren alguoos. 

Flora era entre los gri*' ^ 
sidia las flores y los janr*** 
perio , y coDser \ áiidoi:* 
uuTera eterna. Lns '^' 

SreseoUban bnjn Kt 
ela Abamlanrii 
dd Capit(»l¡n . ■: 



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eoD que inundaron al 



vn pequeño lugar entre 

-«Hio qme lodo lo Tence y á la paz 

s4^ttM«i$ ▼ Ostrogodos de la parte mas 

. ^mrtsrr^ fueron suaTizán<io!^i' algún 

^ ^«wttf lentamente para ganar paso ¿ 

.m:^«r-«. reTolucion que completaron 

'^^^>^vaúe» el Dante y el Peirarca que en 

\.^ « a ivstncion romana , inauguraron la 



bonor se i ^- * 

mos jii - 

tiemp. 

peló 

cnr 

cl 




■M ty e n dada en los tiempos mas remo- 
;»«tiTando con sus encantos el corazón 
nKftió la noble misión de embalsamar 
i!{ corrompiilo ambiente, dulcificar la fe- 
» .svnir el corazón de los mortales á un ter- 
»i^«ieAo, á la par que mas digno d(« él . santo 
"^1^ ^ ¿«tTÍzar las costumbres, nadie pneile negár- 
^'^'j ..tfrt» es preciso concederla que fué el móvil prin- 
^*^ J^ 4 idimra penlíúa, y para despejar las ili*nsas linie- 
-'**^ ^.M»r^ ¡¿inorancia á ta ciTüi/acion en la rd;id me- 
-" *~ ^^ » l«F (9 necesario buscar mucha parte t!e nuestra 
' ' ^''«•■•««^ íí** paebl«>s mas en los antiguos romances y can- 
• ' ^ j« 1^ Trtüstos cronicones. 
"^'^ *1¡^ *^tjkIos p>eLi$ de los Celus . C.«ntabros . Galos y 
jmtT- las acciones ife los héroes al son de sus agrestes 
« ji« c^mtMitientes con sus óardiros para prepararlos á 
^ e« ella para que fueran mas ferv^es. esos mismos, 
*^|^^||^ ^«e se les miraba pues que llegaba hasta snsf*en- 
^ ^ Mr sus razones si se presentaban en medio de los 
«: esos banios tan feroces en un principio como 
1^^ ^««^^^-^ ^"Mlt taños, fueron después los que, variando sus cantos 
»*<»«'^'*^^j^ie paz , empezaron a hacer ésta aprecíable , é insni- 
■ '***^ JÜJ * wf^**^ • b^granm que sus admiradores no fuesen tan fe- 
^"^^^ .jIiY"^ el canto de su voz abrió una nueva era de cultura 
*'*j^l>¿»lra pan la restauración del destruido templo del sa- 
^2 |iffl«ia «'^ renacer las estinguidas luces, 
^h Í.Í ^J*^ j^ 1^ balólos fué después en Francia , en Irlanda y en Es- 
Jfc '>**f^jju^*j:nient»» en que se cultivaba la poesía y en que se pre- 
v*!**^ •* '"^^¡¡¡¡¡jiís públicos á sus autores, que eran mirados como cró- 
«Mü.^ -•**"^'^li¡¡tíK»rias de la patria, de la ^ ida de los héroes cuyas proe- 
i»^<«^ ^' ^y^ /y^mbre de muchos siglos mas antiguas en Espáiia como 
nie^ ^f^^xaM^'^j^ulP. i^a ingratitud signe las mas veces al beneficio , y 



ain«K> roncedemos d los poetas y á la poes^ía el haber mejorado la 
(O ^*" ^|i%aflue su completa formación y su perfección se debe á la filo- 



íofia- 




— H7 — 

: (Ina privado , trató de quitarles de delante caanto pudiese recordarle^ 
. iíMi la 1. Para ello, según el sabio Uomr , mandó reunir en un solo si- 
1.0 á todos los bardos del país, y los hizo degollar desapiadadamente; 
ci iiclilad que se repitió después con los abenceriajes en la Tamosa fuente 
de los Leones de la Alhambra de Granada. La Galia quedó sin sus bardos, 
pero la poesía habia ya empezado su revolución civilizadora , y nuevos 
cantores sustituyeron álos primeros, recordando los cantos del divino 
Oslan (hijo de Fingal), y continuando la civilización ¿ que los cántabros y 
los bardos dieron principio, si bien tuvieron muy pronto que abandonar 
su puesto á los inspiraitos trovadores, hijos de los cantores arábigo-espa- 
ñoles, á auíenes estaba cometida la misión de perfeccionar la obra que 
aquellos nabian comenzado. 

Desde la aparición de los trovadores pasados de España á la Provenza 
en el siglo XI de nuestra era, los bardos se corrompieron hasta el punto 
fie ser unos histriones errantes tan llenos de vicios , que fué necesario 
que las leyes les anatematizasen ; y asi es oue la reina Isabel de Inglaterra 
dio un decreto en 1567 , por el que los pronibió, mandando : que el lunes 
después de la fiesta de la Trinidad de dicho ano , un consejo compuesto 
de los caballeros BecUy, Grifí%t, EUis-Prix^ y de su escudero GutUermo 
Mostin^ escogiesen los mejores bardos y músicos del principado de Gales 
y enviasen los demás á labrar la tierra ó á ejercer oncios mecánicos, á 
iín de que por este medio se remediasen los abusos, y honrase debida- 
mente á los buenos poetas y músicos. 

Hemos llegado á uno de los puntos mas principales de nuestro dis- 
curso, es decir, á la época en que ya mas suaves las costumbres* se ve á 
la poesia adornarse con las ricas galas de los tiempos modernos, y empe- 
zar una carrera de menos abrojos y malezas. La galantería sucede á la 
grosera ferocidad , y concediendo á la belleza su asiento en la mujer , en 
esa preciosa mitad de nuestro ser y perfecta obra del Criador, hace olvi- 
dar la sanguinosa musa de los combates , y presenta á la faz del mundo 
civilizado el encanto de la virtud coronada de frescas rosas mantenidas 

Cor la alegría y el placer. Nacen los tiempos de la galante caballería, y sí 
ien no son tan puros que no manchen su cuna algunos negros borrones 
arrojados por el vicio pertinaz perseguidor de la virtud, ni tan comple- 
tos que algunas espinas no dañen los tiernos pétalos de sus flores , afean- 
do el hermoso vergel que les rodea , al menos se respira en un ambiente 
roas saludable, y se engríe y se esparce el alma en un porvenir mas feliz 
y venturoso. Los trovadores provenzales , ciertamente que no dieron á la 
poesía su dignidad, porque sus composiciones se resentían de vulgarida- 
des^, monotonía , prolijidad y dureza en el verso y rimas penosas y es- 
trañas, como dice el abate Andrés; pero allanaron el camino para que los 
Petrarcas y Dantes colocasen á la poesía en el alto puesto que merecía. 
Ellos fueron, según los críticos, los inventores de la poesía rimada en las 
lenguas modernas, si bien nosotros concedemos este don á nuestros anda- 
luces y árabes españoles, como diremos, y sus canciones amorosas, sus 
serveniesios ó sátiras contra los vicios, usurpadores y tiranos, sus^ones 
ó sonetos^ sus madrugóles ^ madrigales^ ó martingales, sus farsas cómi- 
cas y sus /^nzone^ dieron origen á una poesía agradable y musical. 
Los trovadores (inventores; como tengo dicho (1) aparecieron en el si- 

(I) Los trovadores celebraron los buenos sucesos de los Cruzados que en el 
siglo XI se congregaron para reconquistar la Tierra Santa. Ellos hicieron con sus 



— M6 — 

alingailas j arrolladla por loa torrentes de ntigra cod qop 
momio culto. 

Miich) tiempo tardó la dTlItiiclon en baoms no per]' 
esta turba do salTaJea, pero gnciaa al tiempo qie loan 

SUQ tiidn loracilita, dueños ya loi Wialgodoa 7 Oitroí.- 
orilla dü Europa , la« costnmbreí gnemm (ueror 
tjnlo . y la cultura perdiila fui^ 3|iari;clenilo leoUní'' ' 
paso el terreno usurpailo por U barbarie, r«vril<' 
di^spties en ItüliH á los inmortoles poetas el fía"' 
meilio lie U barbarie que sucedió ¡1 la ilustrarii 
aurora de la bella poesín y del buen Euslo. 
Asi como á la poesía csluvo eacomonr'n 
tos la conquista do la Ilustración, oauli^'': 
dol lioiiibrc . asi en la edad media rccilii . • 

cnn sus aroméUcas emanaciones «I ci>' :: ^ 

rocíd;id de las costiimbri^s . y gui:)r ■■ ^m^ 

nmo mas ameno , dulce y halapii' 
7 virtuoso. El celeste don de %vr 
soln á la poesra, y por lo tanto r- 
cip:tl para roenlronizar laculii- 
Ma^ con que ocull¿ laoslú¡> 
dia (1), y li*' aquí por lo <)ii 
historia y de la dotoilo^ 1 '- 
cionet populares que m 1 
I.0S bardos, es'>s y^ 
Rrelanes. que cindifi i<< 
liras . encoritjalnn A li<. 
lu guerra, 6 alpQt!trt> - 
fcracJasal respi-in .ni 
derse unabatrilifi |- 
do3 oji^rcitos l'cli,: -_ 

fil rosto de SrM - " -> 

dopK'rra -" - 

nndo ilui 
roces; r,. 



mnlio 

■ ■ '.m de 
í n las 




«anajaráia del arra- 

t arntío da nn orU drcolar i 



par i»dB Vsmpn . y fiíeroD Un 
i jr ficfama i sus caries . y el 
' •>() M amistad y beDpn- 
.: . l-M lletii á esle santo 
. 1Í1W evíO sus canias- Los 
^. >|iM «iwKcieroD eii la 
'".•«MlilsMricasy minan- 
1 .-*fl>*;Mtoseran b«lios 
~ iiionacaotaban Ins pro- 
direreult^s Íns- 
ita Juan I de Ñapóles que 
desfalleciendo eo- 
los poet«s. Los 
Faydil, Bninel, 
lerse en Nos irada- 




— H9 — 

todos los trovadores dit las cercanías que (iiiisicson venir & c^la cindad el 
primero de mayo dd síítuicntf! año, iiromtftinndo dnr una violeta de oro de 
premio al (jue recitase los mepns versos. Escrita esta carta eu rimas pro- 
ven7.alcs . se¡^n se inserta en este registro , futí remitida á todas Ins ciu- 
daili-s qnfí hablan la lengu» d'Oc. Los sicie de iiuo se ha hecho niencion, se 
llaman Iternard de Panassnc, Damoisean , Guillaume de Li>bra, Veren^cr 
d« S. Phncal, l'itíire ile Mcjancssere , Guillanme deGiminut, Pierre Ba- 
raignoa 7 Bernaril Olh. Amantes los capitulares de esta vilhi de la>: bellas 
letras, acordaron en su consejo municipal (|ue so ejecutasft esli* certamen, 
DO solamento este año , sino todos los sucesivos en semejante día. Ha vir- 
tud de la invjtativa, vinieron para el día señalado un gran número de tro- 
vadores. El primer dia de mayo en que se juntaron en las casas Cnpítnla- 
res, se empleó en oir tos vera<)s que recitarla los trovadnres; al sijinicnte 
dia se examinaron las compusicinnes por los siete arriba dichos, y ademas 
por diis capitulares , y el tercer din que era la fiesta de la Santa Cruz, des- 
pués de hahiT oido misa , se adjudicó el premio del^>Qt« del pi'iliiico a] tío- 
vador Arnaud Vidal , oalural du la ciudad de Castelnauílarry , por un poe- 
ma que había recitado en honor de la Virgen Santísima.» En las actas del 
mismo dia del año siguiente consta : «(jue á Tin de dar una forma acadé- 
mica i esta reunión , se creó un canciller y un bedel ; el prtmei o debfa 
poner su spIIo á las poesías premiadas , y el bedel que hacia de secretario, 
estaba encardado de escribirlas en un registro particular. Desde entonces 
los siete fundadores lomaron el nombre de MAHTEniíDOKEs, con la obliga- 
ción de conservar en lo sucesivo este establecimiento. En las actas de es- 
tos juegos , que se couscrvaa también en Tolosa , consta que ¿ los 32 um>g 
de la fundación se establecieron sus leyes Ihmadas de Amor, y se añadie- 
ron otros dos premias, siendo el segundo premio una zarza rosa ríe oro. 
Y una caíéndula ó maravilla del mismo metal, ordenándose que al que 
pnase la vÍolet.i, podría decir se le nombras» bachiller; pero al que Iiu- 
bierajtaDado los tres premios, se le graduase de doctor en Gaya ctRnciA, 
si lo pedia. Al poeta mas iligno so le ponia una corona de luiirel y so le 
denominaba amante (¡el i/e la Curie ríe Amor, pues la rccibian de mano de 
las duma^: los títulos del uno y del utro grado se espedían en vetso y con 
el sello del canciller. A los premios se les llamaba joya, y el modo de dar- 
los, lat ceremonias de el doctorada y las leyes de los juegos, constan en 
el registro del ayuntamiento de Túlusa en %crsos provcnzales: el poeta 
Molinier , que fué canciller de los juegos, escribió uu formulario sobre las 
ceremonias de los premios en sus Tratados de retórica y poesía. 

Por lo que ácana de verse se nota que el establecimiento de estos jue- 
gos , que se atribuye á Clemencia Isaura ya en la misma época citada ya 
después en 1 540, diciendo haber legado sus bienes al pueblo para este efec- 
to , es una fábula cread» por M. Catel, que fué el primero que la puso en 
la historia fabulosa de Tolosa, pues de haber sido cieita la donación, cons- 
taría indudablemente en las actas municipales de dicha ciudad en las que 
no se halla nada de esto (1)- 



[i] Esi 1n nota T de la historia de la lileralurS por Boulerwek.fallnn los Ira- 
duclores á la verdad diciendo que Lariiitle en dichos nnales tiene á Clemencin 
Isaura por creadora de los Juegos norales, siendo asi que como heñios vl&lo lo 
desmiente con pruebas en contrario. 

Sin embargo, como muchos autores franceses digan que Isaura dejó en ISiO 



— H8 — 

glo X en la Prorenn, pass conatt qae caando Cnu- 
ea , bijB de Gifillbiiko I conde de ProTCDZii , i- 
Fnncii ec lOOi , llovó consigo Irovadorcs de su }■ ■. 
friDceses li poesía rimada de los caial^nes sus i 
mada y los trovii(1i)r«s nac¡i'r<<-i ■ n 
slgaiemlo por atinra la opiriKín ui-.r. '. u 
francesea, ImcíadiIo suyo hi qui> im: 
Los fánsoius fB«ron las comitoüiciaiir^ji (lodUa 
DÍo , Juncias 7 snltlusa de los trovailnm» |in " 
pede do diapnlaa en verso entre ilor — - 
de diülogOR , uno proptinli l;i irii>-< 
unos y otros. Kn vsUs cucsilinii'^ 
Cortes de Amor . «o rrnlnli» sen 'i >i 
, de lia i;alanterlafl ilii la cakilli-i 1 1 ^ 

Ícaasa de BDB cantos y lie mi' .i 
B lasCArhiS de Amnr . <-ii i]i 
las Cortes do jííx. jiinfinr v . 
nidainente ds aste famo'in v 
Mtibledmioito de los Jifi. >' ' 
del ma^lDoo Constáronlo .^ [ < ' 

Vanas h'iB sido Ijs n|<ii]i' 
blertmiento de los jtir;:oq >'' < 
/tfiHTo, en niy» error ij-' ■ 
vailitres bsiníioícíi >-ti •■iv ■ 
masdiitnaae ti Uv nt ■• ' 
ae describen, \m<i 
Ajttiis bien lr.ii¡'< ' 
"a 1394, Id qi]< 
"prurttalits ' 
RIdiadeT.: 
•su eludid, atiKi ' 
baldeSanEstiíi 




— 12i — 

irvrt alfjDje, sustituyéndolos por el sonoro laúd, tratán- 
<>«us tras cuyo Iriunrante carro caballeros y escuderas se- 
llos, liaciondo ga\a y mérito de su dichosa esclavitud. 
~ ftDGgar, que D. Juan i de Aragón mandó ú pedir al Con- 
~t Dorales de Tolusa Mantenedores para establecer estos 

1 lal y como se hallaban en aquella ciudad, tampoco 

r pasar la opinión vultjar , seguida por l.i mayor parte de loa 
■ handicbo algo sobre este particular, quepretcmlen, por este 
kFnncia dio á la España las primeras lecciones de poesía en 
1, y por consiguiente de estos certámenes poéticos, siendo 
I contrario. Poetas los cspafiolüs. tal vez los mas antiguos 
D y afenlados siempre por un cielo tipo de las bellezas, un sue- 
I, y un clima lleno de encantos é ilusiones, desde los mas remo- 
M basta el dia, no han dejado jiimás de pulsarla armoniosa lira 
. . hr, y sus cantos melodiosos y Festivos han adormecido comun- 
^. I la ferocidad de sus enemigos, que suavizando en esto país de deli- 
ísui costumbres salvajes, concluyeron por hacerse hijos de cslepa- 
~l terrenal cu el que tüdo retipiraba la protección de los dioses y los 
■ del cielo. La poesía pasó necesariamente de tos españoles í sus 
m , y aun i los (lemas pueblos , y el probarlo es el fln que nos pro- 
ponemos. 

Dice EstraboD : que ¡os españoles turdeíanos (1) eran tenidos , en su 
tiempo , por ios mas doctos , que hadan uso de (a ijramdtica , conserva- 
6an escritas sus memorias antiguas , de seis mií años antes del Imperio 
de Tiberio. Púeh^ta. kt hbtbis ioclusís liíobs, a sexhilubds (üt aju>t) 
AnnoBDX. Escribió este autor en tiempo de Cristo , y se colige por él , que 
el u»u de h poesía en España d<ita da mas de siete mil y ochocientos añits. 
No somos nosotros tan apegados á la aotigúedad, que nos ciegue la pasiun 
de la patria á creer en tan pruiligioso origen de nuestra poista , aunque, 
como algunos quieren, diésemos ¿ aquellos años solo cuatro meses en 
caJa nao , en cuyo caso reduciéndose á mil y seiseieutus , podríamos dar 
diB oiro modo fuerza á nuestra prueba ; pero sin creer este origen , ¿qué 
paeblo se presenta entre los de Europa del que, con respecto á la poesía, 
■e bable antes <}ue de España y al que se le coucedan mas antiguos cono- 
cioiientos poéticos? El poeta Silio ¡tdtico hablando de los gallegos primí- 
üvoi en 3u obra de J!e/M ftinico . dice que, tisaóan en sus diversiones, 
juegos y fiestas sagradas de himnos , cantos , m&sica y bailes , lo que 
prueba que se halkban aventajados en \\ poesía , y lo propio se colige de 
lu citas geográHuo- históricas de los famosos escritores Plinio y Ptolomeo. 
El crítico valenciano Luis Vives al coment.ir las obras de S. Agustín dice, 
GOB respecto á España : «En aquellos países, antes del descubrimiento de 
las venas de plata y oro , pocas veces el estruendo de la guerra llevaba la 
iaqaictudycl terror á las familias. Los sabios filosofaban, los pueblos 
vivian tranquilos y seguros conservando sus costumbres santas é incor- 
ruptas. Los eruditos en dias destinados hadan públicos discursos sobre la 
emiUacion d la virtud , la esencia de Dios, la constitución de la naíuia- 
íeza y buena moral; el pueblo concurría á oírlos sin escepcíon de sexo ni 




(I] Los tordetanos y lúrdalos cilidos por Estra 
gueses y audaluces mss al Mediodía. 



n, son los pueblos porlu- 



personas.» Estas noticias un Tavorables á la antigua cultura española, no 
ttinili'ian tanto valor, si , antes que un español nioilcroo, no hubiesen los 
auli^uo; csci'ilores puesto á esta naiiion á la cabeza de los pueblos civili- 
•/.¡iiius lie Europa, piti'ticulanneate en cuanto á los conocimienlos amenos 
y tloriiloá de la poesía , que tal ye/, fuese la primitiva, Uc la misma ínilole 
y artificio que la griega y licbrea , siendo asi que está casi probado que el 
lenguaje primitivo de los españoles dimana del de estas dos antiguas na- 
ciones, Habiendo tratad» con bastante erudición y tino el origen de la 
poesía de nuestra nación el benemérito P. Sarmienío en sus Memorias 
para la poesía española , basadas sobre los orígenes de la poesía castellana 
del erudito ^elaz'/uez, á una y á otra obra dÍri};imos al que quiera estu- 
diar con detención este punto , pues que basta á nuestro propósito lo que 
ilejamus dicho , y la convicción que tenemos de que ningún pueblo moder- 
no puede vanagloriarse de habernos precediilo en materias poéticas, ni 
menos habernos enseñado el arte divino del letiguaje de los dioses y de 
los héroes, que inspiró el Criador á los hijos de Iberia para engrandecer 
su fogosa y rica imaginación. 

Poetas los españoles en tiempo de los celtas , fenicios y cartagineses, no 
lo fueron menos bajo la dominación de los tiranos de Boma , á pesar del 
peso de las cadenas con que les pretendieron sojuzgar. Los célebres ffi'ji- 
nio , Hena , los Sénecas , Lucano , Marcinl y otros muchos poetas latinos 
españoles con que se engalana nuestra historia nacional, ponen ú la Es- 
pana , particularmente á la parte de Andalucía , entre los pueblos que mas 
adelantados se hallaban en goesia de aquellos que obedecían las vencedo- 
ras leyes de ios Césares, señores del mundo civilizado. La fama de su jo- 
viididad , habilidad y cultura hizo se esceptuase en l\oma A los músicos es- 
pañoles, como dice Quintiltano , cuando se echó de aquella ciudad á todos 
los estranjcros, pues respetaron en ellos á sus poetas , que unidos al cón- 
sul Cornelio Balbo , instalaron ol primer teatro que hubo en Roma cuyos 
primeros actores fueron también españoles. 

Invadida la Península por los godos padeció la poesía española los es- 
tragos de su barbarie , y ademas apoderándose de las Musas el partido sa- 
cerdotal , que aconsejaba i los fieles no imitasen los versos de los gentiles, 
se perdió su amenidad , sustituyendo & su caballerosidad y alegría la nio- 
nutonia y tristeza de los cantos místicos y sepulcrales. A pesar de todo, 
la poesía latina-española se sostuvo , si bien solo dedicada a la Iglesia , en 
la Espafia goda , y los respetables nombres de Merobaudes, Draconío, Ce- 
ponió, Orencio, S. Ildefonso , S, Eugenio , S. Faterio , Juliano , Tajón, 
TheoiliUfo y otros muclios . cuyos versos entusiasmaron ü sus contempo- 
rúueos, hacen ver que en medio de la barbarie y oscuridad de aquellos 
si;;los , se sostenía con mas ó menos elegancia la poesía en nuestra patria. 

Puesto que hemos probado . no solamente qiio la poesía española es la 
mas antigua de que hay memoria enlrc los pueblos moileraos , sino que 
se sostuvo constantemente en la primera línea hasta el siglo VIII de nues- 
tra era , donde tocamos . vamos á entrar en una de las épocas de su mayor 
lustre y esplendor . época do gloria para la civilización de España , puesto 
que esiinguidas en el resto de Europa las luces que encendieran un día la 
sabia Grecia y la culta Boma , solo España «mservaha alguna parte, sí no 
el todo, de su benéfica luz, y que sus luminosas antorchas fueron el sa- 
grado fuego que , conservado por manos piadosas , sirvió después para 
reproducir la claridad perdida y destruir las espesas tinieblas con que en- 
volvió la barbarie y la ignorancia á los siglos medios. 



— 123 — 

Dice g1 erudito Velazquez , que tos árabes que ínTadieron ta España 
en el siglo VIH , inirotlu{;eroii en la poesía , asi como eo las ditmas arles y 
ciencias , una alteración considcrtitile . pero que no por eso dejó de con- 
servarse lapoeítia laiina de los godos, citando como poetas latinos ú Jí- 
varo , Cipriano y S. Eulogio, cordoveses ; y á Prudencio , Camasücio y 
Saívo . añadiendo t]ua llegó la poesía h ser el empleo y diversión de los li- 
teratos. Cuando los árubcs sr apoderaron de España . tiabia poesía antigua 
y moderna; el laúd del trovador sonaba entre manos hábiles, los cantos 
ya solemnes ya populares , hacían la delicia del pueblo . y no se suspen- 
dieron para empuñar el escudo y el lanxon , sino que al contrario , a los 
cantos de ñcstas sucedieron los marciales, y los religiosos se enriquecie- 
ron con las inspiradas trovas do los defensores de la religión. Invasores y 
naturales cantanan . y si bien sus canciones tcnian un origen y objeto en- 
teramente diferente , la poesía española se engalanaba con las ricas inspi- 
raciones de los unos y de tus otros. La g. llantería, alma de la poesía du 
Ins siglos medios . se había entronizado ya en España en la ciarte de los 
últimos reyes godos, y la mujer era en España un objeto de adoraciotí 
mundana ante cuyas aras el español quemaba con profusión el suave y 
balsámico incienso. Los antiguos romances de la Cava y don Itodrigo son 
testigos de este hecho , y le conñrman las linas galanterías de los árabes 
primitivos que invadieron á España , y las de los c;ihalteros cristianos ci- 
tados en el romancero del Cid. Como siente el sabio Florian, los árabes 
antes de salir del Asia y de sos conquistados dominios del África , eran 
casi como en el día salvajes, intolerantes por precepto y poco ffnos con 
su« mujeres á quienes negaban gracias divinas en el paraíso, y en este 
carácter siguen hoy desde su cspulsion de la Península, siendo tiranos de 
suí mujeres, y no conociendo mas poesl^i que los versículos de ta ley de 
su profeta y alguna que otra canción tradicional . generalmente mística. 
Sicmlii esto cierto, como confiesan los antiguos libros y los viajeros mo- 
dernos, y constando hasta la evidencia que los árabes españoles fueron 
grandes poetas , caballerosos , galantes con las damas hasta el fanastismo, 
tolerantes y generosos hasta la demasía , no cabe duda de que aprendie- 
ron do los españoles estas bellas cualidades que ellos supieron engrande- 
cer y adornar con su ardiente imaginación y con el prestigio de vencedo- 
res. De no ser esta l.i razón , no alcanzamos la causa de la repentina mu- 
danza de carácter de los árabes al pisar los floridos campos de la Hética, 
7 do la pérdida también repentina de sus poéticas , caballerescas y galan- 
tes dotes, al volver á las abrasadas arenas del desierto después de siete 
siglos de glorias en Espima. 

Siendo los árabes españoles los amantes mas tiernos, sumisos y apa- 
sionados, no podían menos de ser poetas, pues que nada fecunda la ima- 
ginación tanto como el amor. Sus mujeres, si bien casi esclavas por 
exigirlo así su religión , cuando eran amadas eran soberanas absolutas y 
diosas de aquel cuyo corazón poesían. Como dice Florian, buscaban el 
honor y la gloria para agrailarlas ; despreciaban sus tesoros y su vida ; se 
esforzaban á oscurecerse los unos á los otros con hazañas y frestas mag- 
nílicas, solo por brillar á su vista ; testigos de esto muchos monumentos 
de Cói'doba , Granuda y demás pueblos de Andalucía , hechos para el |da- 
cerde las favoritas do los soberanos árabes, y los centenares de romances 
moriscos tradicionales que han llegado iiasta nosotros y que pueden verse 
en el precioso romancero ile nuestro compañero y amigo el erudito Don 
J-justín Duran , en los que se nota una setluctora mezcla de a mor y va- 



— 194 — 

lentía , de feroddad y de ternura. La poesia eapallola, enriquecida por los 
árabes desde los tiempos de Abderramen, fundador de su monarquía, hizo 
bien pronto oWidar la poesia latina , de lo que se queja amargamente ^/* 
varo Cordobense diciendo : que los cristianos escribian sus versos en len- 
gua arábiga con mas primor y gracia que los mismos árabes. Efectiva- 
mente i SI se recorren las bibliotecas hispanas de D. Nicolás Antonio y de 
Casiri , y la oriental de Hervelot , se verá en estas obras el gran número 
de poetas árabes que produjo la Península en los siete siglos de la domi- 
nación musulmana, y aun conocemos poesias de una infinidad de poetas 
no comprendidos en dichas obras , y de los que constan aún escritos iné- 
ditos en los manuscritos arábigos del Escorial y de otras bibliotecas. Dice 
el abate Andrés que la España, como tenia mas comercio con ios sarra- 
cenos que con las demás naciones , fué la primera que , rompiendo los 
grillos de la lengua latina , dejó correr libremente la imaginación aban- 
donándola al nativo idioma ; de suerte que en los espafioles es donde em- 
pezó la poesia moderna rimada, puesto que rimada fué la poesia de los 
árabes, y de aquí pasó á los poetas provenzales, que no fueron invento- 
res como se pretende , sino imitadores de los árabes españoles. 

Mucho podríamos decir acerca de este particular para apoyar nuestro 
propósito de que los espaíkoles ensenaron a ios demás pueblos modernos 
la poesía rimada , y de que á ellos se debe su origen ; pero remitiendo á 
la obra diel abate Andrés y á los divanes y escritos árabes del Escorial , á 
los que quieran estudiar su poesia y ver si nuestra opinión está fundada, 
y á las bibliotecas hispanas y orientales citadas á los que pretenden saber 
el número de poetas rimantes que hubo antes que rimasen los trovadores 
provenzales , vamos á dar noticia de los consistorios poéticos ó justas de 
poesías árabes que existieron en Córdoba mucho antes que se establecie- 
sen los juegos florales de Tolosa , de los que es muy probable se origina- 
ron los consistorios de la ciencia gaya del reino de Aragón^ 

Los sabios califas Harum Errassid que reino desde el ano de 170 de la 
Egira, y su hijo el famoso Jbul-Abas eíJUamun, fueron tan sabios éilus^ 
trados , que hicieron de Córdoba una segunda Atenas , á la que acudie- 
ron , va llamados por protección , ya por curiosidad , la mayor parte de 
los sabios del mundo civilizado que entonces á la verdad era bastante re- 
ducido. 

Apasionado el iíamun á las costumbres griegas y romanas que leía 
en los libros romanos que entendía perfectamente, según los cronistas 
árabes , trató de restaurar en su imperio las de aquellas cosas que, no 
oponiéndose á los preceptos del Coran , fuesen útiles para emular á los 
jóvenes estudiosos , entretener á los sabios y fomentar la ilustración. Por 
esta razón se colige, que leyendo en los libros griegos los juegos olímpicos 
en que reputaban al vencedor en cualquiera materia como á un hombre 
divino, y los ejercicios literarios y poéticos de los liceos, museos, ateneos, 
odeones y accidtmias , concibió la idea de los famosos certámenes poéticos 
y de retórica que estableció en su corte , en los cuales brilló el talento del 
sabio y la fogosa y fecunda imaginación del poeta. Dice el erudito Jsensio 
en su Ensayo sobre la lengua y gramática árabe , que estos certámenes se 
celebraban en la gran plaza de OAaz por espacio de un mes, y que en los 
dias de estas academias , se coronaba al rector ó al poeta que en dictamen 
de los inteligentes había recitado al concurso las mejores piezas de las dos 
facultades. 

En un códice árabe del Escorial, se lee con respecto á Córdoba, Toledo 



— 125 — 

y Granada , cuyos poetas y ^ndezas describe, el ceremonial del premio 
qne se daba á los literatos y poetas qne yencian en estos certámenes, me 
traducido libremente por nut^stro amigo D. José Abascat que nos facilitó 
una copia , ponemos a continuación. 

cDesignatio por los sabios Cadies el que merecia el premio , se publi- 
caba; y llamándole por su nombre, se le coronaba de flores y laureles por 
mano del Entír^ f^acir ó persona mas condecorada que hubiese en la reu- 
nión. En seguida el Mu$tifhíkci2i una plegaria á Alá dándole gracias por el 
talento de que habia dotado á aquel creyente , si lo era , y si era infiel 
(pues en estos certámenes se admitía á los crisUanos) suplicándole le hi- 
ciese conocer su error y le tragese á la verdadera ley. Hecho esto se hacia 
subir al Toncedor coronado sobre un carro triunfal , y paseándole por las 
principales calles de la ciudad , se le conduela al Alcázar del soberano , el 
que le premiaba con un rico turbante y una sortija ú anillo de plata que 
él mismo ponia en el dedo Índice del yencedor. Saliendo del Alcázar, se 
dirigia el triunfo á la mezquita , y quedando á la puerta el boato triunfal, 
entraba en ella el agraciado con los sabios jueces , y puesto de rodillas en 
tanto que el gran Mustíf entonaba una reverente azald (oración) ofrecía á 
Alá todos sus honores como recibidos por su gran poder, poniendo la 
corona en el suelo en señal de humildad. Terminada esta ceremonia salla 
de la mezquita, y poniéndose el turbante espresado volviaá subir al carro» 
que entonces estaba adornado de flores si era poeta , y era conducido en 
triunfo á su casa en la que le visitaban los sabios Huzlimes : desde el al- 
minar se publicaba su nombre.» 

Después de esto, ¿se podrá dudar de la grandeza de los árabes . de que 
supieron premiar el mérito con tanta suntuosidad como los pueblos mas 
civilizados, y de que hubo en España en la edad media consistorios poé- 
ticos antes que en Tolosa? : eremos que no (i). 

Dueños los árabes de casi toda la Península , pusieron su empeño en 
introducir en los pueblos conquistados sus usos y costumbres , y parti- 
cularmente su lenguaje, su literatura y su poesía. Fué tanto lo que se 
aficionaron los españoles á la poesía en lenj^ua árabe, que según el dicho 
Alvaro Gordobense en su Judíenlo luminoso publicado por el historiador 
P. Florez, los españoles olvidaron en los primeros tiempos de la domina- 
ción el latín por el árabe y el caldco, y apenas habia uno que no supiese 
escribir el árabe con perfección y componer versos graciosos y elegantes 
en la misma lengua. Esta queja de un escritor contemporáneo, nos afirma 
mas en nuestra opinión , de que, la principal poesía desde el siglo VIII 
hasta el XIV en que ios árabes fueron perdiendo su conquista, fué en Es- 
paña , y de que es preciso fomentar el estudio del Arabo entre nosotros 
para que llegue un dia en que hallemos en los antiguos códices musul- 
manes mucha parte , ignorada aún , de nuestra historia nacional en todos 
conceptos. 

Sometido el reino de Aragón y la Cataluña al dominio musulmán , esta 
parte de la Península tomó como las demás la poesía árabe, y aun cuando 
fué de las primeras que sacudieron el yugo , adquiriendo su indcpen- 

(1) También fueron fuertes los árabes en la roásica, pues que en Córdoba tu- 
vieron dos escuelas, una griega por el sistema de Pilágoras, y otra bastarda entre 
la griega y hebrea de la que resultó la popular, cuyo aire se conserva aún en 
las canciones andaluzas. 



— las- 
en el siglo XIII á su nuevo reino de Ñapóles , Uerando consigo mucbos 
Eoetas provenzales y catalanes , entre los que so distinguían el barcelonés 
luiltermo, vizconde de Berga, cuyas poesías, como otras muchas, se con- 
servan inéditas en la biblioteca vaticana de Roma ; pero que mucho antes 
habia pasado la poesía catalana á Sicilia llevada por el espresado empera- 
dor Federico , que habiéndola conocido en una academia que en liO!l le 
dieron en Turin el conde de Barcelona Berenguer IV ya citado y su sobri- 
no el conde de Provenza, la tomó tanta afición, que no solo compuso ver- 
sos, sino que se llevó consigo trovadores catalanes que leensefkaron k sus 
vasallos , entre los que fué de director Guillermo Mascardo , gran cantor 
que fué uno de los fundadores de la deliciosa música italiana, é inventor de 
las notas breves (1), y de los cuales salieron en Italia en los tiempos pos- 
teriores los divinos poetas Petrarca, Dante, Metastasio, Taso y otros que 
llevaron la poesía europea al mas alto grado de perfección , y á no desde- 
cir en sus canciones de los inspirados cantos de los poetas semidioses Uo- 
mero y Virgilio. 

Si á lo dicho por los referidos escritores, aumentamos lo que sobre 
este particular dejaron consignado el célebre abale Andrés y otra multitud 
de autores, la mayor parte estranjeros á nuestro país, y el testimonio in- 
destructible de las poesías que han llegado hasta nosotros de este tiempo, 
ya árabes, ya castellanas ó ya catalanas, ¿habrá alguno que todavía pueda 
dudar de la preeminencia de la poesía rimada española sobre la francesa, 
á pesar de los bardos y de sus decantados trovadores? Yo cre^ que no , ¿ 
no ser que el dudoso sea un negado, ó uno á quien ciegue del todo los ojos 
de la razón el amor de su pais. Confiesen de buena fé los franceses que 
somos sus maestros en poesía , que nosotros no nos desdeñaremos de 
confesar gue somos sus discípulos en otras cosas que efectivamente nos 
han ensenado (^). 

Em[iero se nos podrá decir, caso que nos concedan esto, que escri-* 
hiendo sobre los juegos florales nos hemos salido de la cuestión, puesto 

(\) El obispo Amat dice, que los primeros diez versos que hizo el emperador 
fueron los siguientes , que traduce del catalán al castellano: 

Me place el noble francés 
T la mujer catalana , 
El artista genovés , 

Y la Corte Castellana ; 
El canto provenzales 

Y la danza trevisana ; 
Amo por rostro al inglés , 
Por mozuelo al de Toscana , 
Por talle al aragonés , 

Y por amiga á Juliana. 

(2) Los franceses no pueden olvidar qoeen la edad media se dio la preferencia 
en toda la Europa, y aun en la misma Francia, á los trovadores y músicos es- 
pañoles sobre los franceses, que fueron siempre muy inferiores. No debe tampoco 
estranarse esta preferencia^ se atiende á que ademas de las dotes sobresalien- 
tes que dio Dios á los españoles, sus cantares y trovas eran espresivos, finos, de- 




— 129 — 

íbamos babieson nacido en España antes que en Francia ; pero 

rfintostamos con los referidos certámenes poéticos ile ios árabes 

■< Aadalacias , i\\k teniendo casi las mismas formas y siendo 

.intiguos que los de Tolosa , pudieron muy bien haberlos co- 

¡ii> quiere el P. Sannicato, no los tomaron de los romanos; 

> !»». aaatino así no sea. que nosotros así lo creemos, siem- 

ilncir que en los tiempos modernos, en Kspaña antes que 

< ninguna otra parle . se coronó y premió al poeta con so- 

r-s el objeto de lo» dichos j uegos florales. 

I luel atribuye ol arte déla rima á tos árabes españoles, y 

!i en su Historia de la poesía francesa , estraciada en 17íCl 

^ dvTKToas dice: «que los españoles fueron verosímil- 

rat qne tomaron la poesía rimada de sus nuevos hudxpc- 

r^elu por la comodidad ile sus puertos , nos la tragcron 

I ronercin.» Quadrio y Saint Pelaye son del mismo sen- 

'Kttiios echan por tierra la paradoja de Faucbel que , sin 

••■nde qoo el uso de la rima ba nacido en Francia y que 

'< las demás de Europa. 

■vamoB dicbo, el año de 11G2 los españoles señores do 
' I 'iit en Turin academias poéticas en versos catalanes, 
1 53i que se fundó el consistorio de Tolosa , median 
I poesía española , y es de creer que en las cortes 
iinn aolenores á éste, puesto que estatian tan esli- 
nes poúlicos en que el soberano premiase al tro- 
es españoles Jordi, Febrer, Berqiiedsn, Mata- 
el rey D. Pedro III de Aragón, que florecieron 
¡o los certámenes poéticos que en su tiempo Ce- 
ca . no pudieron menos de tenerlos, máxime en 
oia los Certámenes en su palacio, y si no ba lie- 
1 03 será bien porque no les dieron la importan- 
tulosaoos. ó porque teniendo por ofensivo á-la 
DIO costumbre musulmana, creyeran cosapia- 
' ■■ certámenes. 
's dicho para probar nuestra proposición, se 
la embajada que don Juanl dcAraí;on man- 
'idiondo mantenedores de la gaya ciencia 
';;ual en Barcelona ; y t.tiiibien con la noü- 
I & los marqueses de Víllena y de Santilla- 
ertámenei poéticos de los árabes , ni de 
i'.n cuanto á lo primero les contestamos 
que D. Juan quiso tener en Barcelona 
<^a lodo ul de Tolosa , y que para ba- 
nor aquellos mantenedores de la gaya 

los franceses, frías, sio modulación ni 
ir lo que dice uu uutor se tes proliiLiiú 
■o qne se les llama Juglares Charlatanes, 
ilñ , solicitabii de todas parles . y se les 
, < luoa y delicados cantores de los amores. 

17 



— 130 — 

ciencia , arte sobradamente conocido en España entonces , pero que csio 
no destruye lo que se ha diclio ni acerca de la preeminencia de nuestra 
poesía , ni de la existencia de acailemias políticas aateriores á la Tolosana. 
¥ en cuanto á lo secundo . que en la sabiduría del marqués de Villena y 
en la del de Santillana , no es de creer ignorasen las costumbres árabes 
en sus certámenes , sino que como la religión estaba invadida en su época 
por el ísnatismo religioso , no se atrevieron , tal vez , á alabar á sus ene- 
migos, por temor de hacerse sospechosos y atraerse el furor del valgo, ó 
porque quisieran dar á los trovadores cristianos preeminencia sobre los 
moros, desatendiendo por espíritu de partido el decoro y grandeza na- 
cional. 

Logrado nuestro objeto primordial en este particular , vamos á mani- 
festar el método con que se celebraron en España los j uegos llórales , des- 
pués de la espresaJa embajada á Tolosa del rey don Juan. 

Desde la mitad del siglo XIV fué decayendo la poesía de tal modo en 
la Provenza y en los estados de Francia, que á pesar de los juegos llóra- 
les de Toiosa , y do los premios y protección que se concedía á los trova- 
dores, estos empezaron á ser tenidos en poco aprecio, al paso que los 
juglares y titiriteros , corrompiendo el gusto y la buena poesía , eran ad- 
mitidas con predilección hasta en las casas de los principales magnates. 
Despreciada asi la poesía provcnzal, corrió á buscar un honroso asilo á su 
país natal , y la Cataluña se llenó de trovadores , pasando á ser Barcelo- 
na lo que en otros tiempos las ciudades de Aiiy de Avinon. Barcrlono, 
Tortosa y Tarragona en Catalufia, Zaragoza en Aragón, y f'ateneia en 
sn provincia, fueron otros tantos Liceos donde encontraba el trovador 
apasionados oyentes á sus armoniosos cantos , y no tardó mucho tiempo 
en que faUadolitl y las demás ciudades de Castilla sf¡;uiesen el ejemplo 
poético de las déla Corona de Aragón, retrocediendo de este modo la 
poesía y sus solemnes actos á los países donde nacieran y de donde salie- 
ran un día á publicar por todo el mundo conocido las glorias españolas y 
las fogosas y galantes mspiraciones de sus hijos. 

El erudito AbaU Andrés es de nuestra misma opinión , en cuanto á lo 
que acabamos de decir , pero aunque no hubiese este autor y otros cono- 
cidos que citar , bastábalo dicho y el saber que establecido el parlamento 
ó consistorio de Itarceloaa , se eclipsó á poco tiempo ct de Tolosa , único 
i^uc quedaba, porque los parlamentos de Aix, Romani y Avinon, no exis- 
tían ya desde 1382, en que terminaron en aquel país las galantes Cortes 
de Amor. 

Por el códice catalán que citamos mas adelante sobre las Corles de Amor, 
consta que en 1353 liabia en Barcelona parlamento ó academia de la ciencia 
gaya, de la que salieron para Avinon los poetas que allí nombramos á lle- 
var un mensaje de la junta de damas catalanas, y como esta fecha sea mu- 
chos años anterior á la embajada cnviaila ¿Tolosa por D. Juan 1, si bien en 
su misma época , hé aqui una prueba de que había academias poéticas en 
Barcelona , antes que viniesen los mantenedores de Tolosa , y habiéndo- 
las es imposible que asi en ellas como en el parlamento de Amor, que 
también esíslia , no se premiase el talento y las inspiraciones poéticas con 
joyas mas ó menos parecidas ¿ las de la gilieo-provenzal academia (f): 



(M Autcsdu quaso inlrodugese el Consistorio en Barcelona existieron enZa- 
rngonn ücriúmenes píxiticos, pues Uslaroz en su Aganipe dice: que O. Pedro de 



— 151 ~ 

■ia§ como sea un hecho 0I liamamiento de los mantenedores de Tolosa, 
pasaremos á dar noticia de este suceso. 

Saraamente aficionado á la poesía D. Juan I rey de Aragón , que tívíó 
desde diciembre de 1350 liasta mayo de 1395 en que falleció, y del que 
han llegado á estos tiempos algunas trovas de que nace mención el jesuita 
P. QuMTo en su historia D^ognie poesie tomo ü , pág. 131 , puso todo sn 
comito en hacer florecer las letras aragonesas , y queriendo honrar debi- 
damente á la poesía , sn ocupación favorita , reunió al rededor de su trono 
los principales trovadores españoles y franceses á los que colmaba de do- 
nes y tenia por sus mayores amigos. No contento con las academias teni- 
das en su palacio 9 ni con las celebradas en casa de sus cortesanos que, 
como siempre, imitaron en las costumbres al monarca si no por tirtttd al 
menos por adulación , ideó el crear una academia pública del 6ai Sabbe 
donde so premiase con magniñcenda el talento de ios poetas. Para llevar 
•delante su grandiosa obra, dio la comisión á su secretario Luis db Avbi- 
só y á Jaimb Maetí , ambos caballeros de Barcelona y escelentes trovado- 
res 9 los cuales presentaron al rey un luminoso dictamen que fué inme- 
diatamente aprooado, estendiéndose el diploma latino para el estableci- 
miento de la academia , que cita el obispo Torres Amat en su obra (1) 
copiado por D. José Vega del Códice de la Biblioteca de la catedral de Se- 
villa titulado «Super Scientia Goj/a Ordi p. b. servent.9 En este docu- 
mento se hculta á los dos caballeros dichos , para enterarse del cerraio- 

AragoD , conde de Ribagorza, infaute y hermaúo del Rey D. Alonso el IV, en las 
fiestas de su coronaciou celebrada en 13SS 

Eo rithmo suavísimo elegante, 
Que aquel siglo llamaba gaya ciencia , 
En métrica elocuencia , 
En la coronación magcstuosa , 
Has célebre , mas rara , y numerosa 
Del cuarto D. Alonso : : : : 
En el palacio de la Alja feria , 
Oyeron de su altísima Talia 
Sentenciosos primores. 

De esta coronación habla Zurita al año 1327 y 28, pero aunque dá noticia 
de trovadores que asistieron, no hace mención de las copias del infante D. Pe- 
dro, sin embargo consta el certamen en un tiempo en que apenas acababa de 
establecerse el consistorio de Tolosa. (Sarmiento pág. S55). D. Blas Nassarre en 
la disertación sobre la comedia española Impresa en Madrid en 4749, añade á 
todo esto , con relación á dichas fiestas: que el juglar Rnmaset cantó una villa- 
nesca de la composición del mismo infante, y que otro juglar llamado Novellet 
recitó y representó en voz y sin cantar mas de seiscientos versos que hizo el 
espresado infante en el metro que llamaban rima vulgar , y en fin que en la fa- 
milia real de este principe , se vinculó la gracia y estudio de la poesía hasta 
el marqués de Viilena su biznieto, que compuso el arte de la gaya ciencia y mu-, 
chas poesías que se representaron y celebraron. 
0) Pág. 59. 



— 132 ~ 

nial y demás cosas pertenecientes al consistorio de Tolosa,fEe nota el 
deseo de D. Juan de que la academia de Barcelona . fuese en todo igual i 
la de aquella cindad. Mandados Jversóy lilarli con embajada de su rey 
y señor al Rey de Francia , éste le concedió dos fíimosos manlenedares del 
consistorio de Tolosa , los que liien recibidos en la ccirte de D. Juan y por 
el pueblo catalán, establecieron lus realas de los juegos florales en la aca- 
demia de Barcelona tal y como releían en el consistorio de donde venían. 

El marqwis de ¡'Hiena , en el Arle de trovar intitulad» á D. Jñigo Lo- 
pr.z de Mendoza, Señor de Hita . dice con respecto !i los maniennlures de 
Tolosa (11: «E fundaron eiludio deUa en la ciídad de Barcelona, dos 
manlenedares i/iie vinieron de Tolosa para esto, ordenando/e des/a ma- 
nera : 9ue bnhiese en el estudio ó consistorio desta scicncin en fínrcetona 
cuatro mantenedores: ei uno cniía/íero. el otro maestro de TUeolotjia , ei 
otro en leyes , el otra honrado citdadano : e cuando alifimo deslos falles- 
ciese , fuese otro de su condición eleytdo fior el coleijio de los trovadores 
é confirmado por el Rey.» 

Muerto el rey D. Juan , so sucesor D. Martin , ultimo vastago de It 
rama varonil de los condes de Uarcelona rjuc duró eo Ar3í;on 373 años 

firoducrcndo once esforaados reyes, pn^stó su real apoyo á la academia de 
a gaya ciencia de Barcelona , aumentando sus rentas para que fuesen sus 
actos mas lucidos y solemnes , y é\ mismo bizo leer en ello sus composi- 
ciones poéticas para alentará los trovadores, y proniinciú un elocuente 
discurso, en Ií07 . á su vuelta de las Cortes de Pcrpiñan, en el que acre- 
ditó también su elocuencia. Con respecto á este tiempo dice el citado arte 
de trovar : « En tiempo del Itey D. Martin fueron mas privileífiadas 6 
acrecentadas ¡as rentas del consistorio para las despensas facederas , asi 
en la reparación de (os libros del arle, é verijas de plata de los wín/iieros 
que van adelante de los mantenedores , e sellos del consistorio ; como en 
las joyas que se dan cada mes; é para celebrar las fiestas ijenerales: é 
fidéronse en este tiempo muy señaladas obras, ifue fueron dignas de co- 
rona, a 

Como si la poesía siendo un cuerpo físico hubiese querido sepultarse 
con el último v&slago de aquella ilustre rama que la apadrinó en el prin- 
cipio de su poder y la elevó con ella al trono, así sucedió á la muerte del 
rey D. Martín, acaecida en Barcelona en 4 de mayo de 14f0. La pa)a 
ciencia que empezó á florecer con el primer soberano de la Provenza, 
conde de Barcelona , y por mejor decir con los primeros condes de esta 
ciudad, hizo tal sentimiento á la cstincion total do sus soberanos protec- 
tores, que poco falló para que se sepultase del todo con ellos en la tumba. 

Los grandes debates que se suscitaron entre los pretendientes it la co- 
rona de Aragón , fueron causa de que la mayor parte de los trovadores 
roarcIíascQ á Tortosa y abandonasen á Barcelona en la que cesó ei consis- 
torio por entonces. Mucho hicieron los mantenedores por establecerle en 
aquella ciudad; pero sus esfuerzos fueron inútiles , á pesar de haber allí 
elementos útiles para ello; y hubiese concluido para siempre el consisto- 
rio de la ciencia gaya á durar un poco mas las reyertas políticas, verdu- 
gos que destrozan siempre todos los elementos de civilización , de saber y 
de cultura. 

Declarado, por los jueces reunidos en Caapc ni efecto, el infante de 
Antequera U, Fernando , con mayor derecho ft la corona de Aragón que 




(1) Vidc 



!.s <le la Icngun castellaua por Mayaos , (. 3, p;íg. 3*21. 




— 133 — 

s preteii(]ieiites, pisó á Bnrcfliona i ser jnrido por conde de esta 
9<1 , y en las fisstas de esta jura puede decirse que resncitó el mo- 
tda CoDütslorín, pnes regresando á Burcelona los mantenedores j 
^dores deuln Tortosa , volvieron i empezarse ios poéticos certáme- 
.lapadñnados por el rey, el que en lil3 señaló una pensión de iO fl»- 
^V]i*s de oro sobre el real erario para comprar ias joyas con qne debia 
iTpminrKe k los truvidores, y puso el Coosislorío bajo la presidencia de 
tin principe sabio, tsniflocon razón por el talcDlo mas esiraordinario de 
11 «poca. Era este D. Enriútir dr Aragor , conocido Tulgarmentc con el 
\ I iilii del margues de füUna, tercer nieto del rey D. Jaime ii y el tiltinio 
■w \a% descendientes, por legitima varonía, de la casa real de los condes 
m: Itarcelona , se^un pmeba Zurita. Acompañando á su tio el nuevo rey 
iK FBRnxKDO, rué rombrado por el colegio de los trovadores, donde se 
jiA> présenle su fama de sabio y de poeta, presidente de la academia de 
'. ji'celona , la que S6 puso á restablecer con el mayor empeflo . y empezó 
-arcrorniahaciendoelrttualdela academia, del concurso y de la adjudica- 
uMü áa los premios . i lo que llamó la Gaya Ciencia ó arte de trovar (1). 

AmitM DX U9TAII0Z en su AgmUpe de los poetas aragoneses, de 
va DD Códice entre los manuscritos de la Biblioteca Nacional de 
mención de las academias poélicas de Barcelona , y del marqués 
■n rwtanndor en los siguientes versos ; 

T cuando D. Enrique de Yillcna 
Con D. Femando vino 
A la insigne Barcino, 
El Apolíneo gremio 
De su fecunda y elegante vena, 
Ilustró con aplausos y con premio : 
Donde el Rey presidía 
En trono para honor de la poesía : 
y de la Gaya Ciencia 
Escribió su elocuencia, 
llosirando la erudita 
Copia de sus dolencias y primores. 
Donde citró las flores 
En el sutil tratado 
Del arte de trovar inlilulado. 
Que á instancia lo escribió del Sr. de Hila . 
De D. lúigo López de Mendoza, 
De quien Castilla laureles muchos goza. 
En trd|!;icss y dulces cantinelas. 
Del príncipe D. Cdrlos las cadenas 
T BU temprano y triste acabamiento 
Cantaron sus dulcísimas carmenas. 

1 dar una completa idea de lo que era el consistorio de Barcelona en 
I da D. Enrique d« Villana , y de la ostentación con qae la adornaba la 



— 154 — 

Con la maerte del marquéi de Yilleiia, actecida en 1431, puede deeine 
que concluyó el consistorio de la Gaya Ciencia de Barcelona » pues que si 
algunos trovadores hicieron lo posible por sostenerle , no pudieron con- 
trarestar el carácter peculiar que tomó el siglo contra esta clase de aca- 
demias que iban teniendo por enemigos á los austeros religiosos, oposito- 
res de todo lo que no fuera enteramente mistico como peijudidaly en su 
concepto , á la buena moral cristiana. El Aragón perdió sus consistorioe , y 
desde 1436 hasta las célebres academias de los condes de Quimera f en Á 
siglo XVII, no se vuelven á ver academias poéticas en este pais» á no ser en 
alguna comunidad religiosa para alabar las escelencias de la Yirgtn 6 de 
algún santo patrón. 

academia en los días de concurso , y con que se daban los premios ^ pondremos 
las mismas palabras del marqués de Santillana en el citado arte de trovar, to- 
mándolo del tomo segundo de los Orígenes de le íeñgua etpañoUí, compuestos 
por varios autores y recogidos por D. Gregorio Mayaus y Sisear , bibliotecario 
de S. M., en el que se hallan algunas cosas notables del arte de trovar que 
Don Enrique de Yillena dedicó á D. Iñigo L^pez de Mendoza, 8eik>r de Hita, á 
la página 324 , en que se encuentra lo siguiente con relación al consistorío de 
Barcelona. 

«Las materias que se proponían en Barcelona estando allí D. Enrique. Al- 
gunas veces loores de Santa María : otras de armas : otras amores, e de buenas 
costumbres. E llegado el día prefijado, congregábanse los mantenedores é tro- 
vadores en el palacio donde yo estaba; y de allí partíamos ordenadamente con 
los vergueros delante , é los libros del arte, que traían, y el registro ante los 
mantenedores. E llegados al dicho capilul , que ya estaba aparejado, é empara- 
mentando de panos de pared al derredor, é fecho un asiento de frente con gra- 
das, en donde estaba D. Enrique en medio, é los mantenedores en cada parle 
é á nuestros pies los escríbanos del consistorío, é los vergueros mas abajo , é el 
suelo cubierto de tapicería é fechos dos circuitos de asientos donde estaban los 
trovadores, é enmedio un bastimento cuadrado tan alto como un altar, de pa- 
ños de oro, é encima puestos de libros del arte é la joya; é á la man derecha 
estaba la silla alta para el rey , que las mas veces era presente, é otra mucha 
gente se ende allegaba.» 

«B fecho silencio, levantábale el maestro en teología, que era uno de los man- 
tenedores, é facía una presuposición con su tema, y sus alegaciones, é loores 
de la Gaya Sciencia , é de aquella materia de que se había de tratar en aquel 
consistorío; é tornábase á asentar. E luego uno de los vergueros decía , que los 
trovadores allí congregados espandiesen , y publicasen las obras que tenían he- 
chas de la materia á ellos a6nada; é luego levantábase cada uno, é leia la obra 
que tenia fecha en voz inteligible, é traíanlas escritas en papeles damasquinos 
de diversos colores con letras de oro é de plata, iiluminaduras formosas lo me- 
jor que cada uno podía : é desque todas eran publicadas, cada uno la presen- 
taba al escribano del consistorio.» 

«Teníanse después dos consistorios : uno secreto y otro público. En el se- 
creto facían todos juramento de juzgar derechamente sin parcialidad alguna, 
según las reglas del arte, quál era mejor de las obras examinadas é leídas pun- 



— 155 — 

Et marqués de Saotillana , amigo y discípulo del do Villena, hizo todo 
lo posible por iniroductr en Castilla los juegos florales del mismo modo 
qne se celebraron ea Aragón . y lo consiguió en la uoiilica cime del rey 
l>. Juiín el II , |)oela y amij;o de los trovadores , el cual situó el consistorio 
en su mismo palacio . y presidiilo por ¿I se enroñaron , en los tres años 
que se celebraron estas justas poéticas, tos famosos Mnrnna, Saníillana, 
Lope 'le Estúñiija , Carvt^al, Siifro de ¡Uvera, Juan Duermas, JHoxica, 
Arias de Busto , FiUalpando , yüialoboí , Juan de Tavera , Tapia y otros 
poetas (1). Con la muerte de Santillana y de D. Juan II, terminaron en 
Castilla estas justas literarias, y aunque Pedro Gracia Orí, cronista do 
los Reyes Católicos y corto poeta, trató de restaurarlas en el tiempo de lu 
virtuosa Isabel la Católica , no lo consintió aquella corle guerrera y mis- 
tica, que atendía mas & contar las sangrientas cabezHs cortadas ú ios ínñe- 
lea de Granada y á ver encender después las bogueras del creado santo 
oBcio, que ¿ los melodiosos cantos del poeta, troidos entonces entre los 



tnalmente por et escribano. Cnda uno dcllos apuntaba los vicios en ella ronlc- 
nidos, é señalábanse en las margéneos de fuern. E todns así requeridas, i la que 
era hallada sin vicios, ó íÍ la que leüia menos, era juzgada la joya por los vo- 
tos del consistorio.! 

-En el publico congregábanse los mantenedores, 6 trovadores en el palacio-, 
é D. Enrique partía dendc con ellos, conjo está dicho, para el capitulo de los 
frailes predicadoresi é colocados, é fecho silencio, yo les facía una presuposi- 
ción loando las obras que ellos hablan fecho é declarando en especial quat do 
ellas oierecia la joya; é aquella la traía ya el escribano del consistorio: en per- 
gamino bien iluminada , é encima puesta lu corona do oro. <^ lirmábalo D. En- 
rique al pié, é luego los mantenedores: é sellnlia ei escribano con el sello pen- 
dicnle del consistorio : é traia la joya nnlc D. Eoriquo : é llamado el que fizo 
aquella obra, entregiibalc la joya, é la obra coronada por memoria, la cual 
era asentada en el registro del consislorio, dando autoridad é licencia para que 
■e pudiese cantar, é en público decir.* 

<E acabado esto, tornábamos de allí al palacio en ordenanza, é iba entro 
dos mantenedores el que ganó la joya, é llevábale un mo/o debmle la joya con 
ministriles, é trompetas: é llegados á palacio, haeiales dar conliles.y vina:i! 
luego partían dcnde los mantenedores, é trovadores con los ministriles, é joya, 
acompañando al que la gauú hasta su posada; é mostrábase aquel aveulaje que 
Dios ¿Natura ficicron entre los claros ingenios, i los obscuros. De donde pa~ 
rece que aventaje viene del vocablo italiano avanle.r 

\l] La poesía castellana contaba ya en esta época mucbos vales que la en- 
noblecieron , debii'iiduse tener por sus primeros cullívudorps de buena especie 
al inFante J). Juan lUamiet, a Ayala el Canciller, al duque I). Fadrique, á Don 
Juan de la Corda , á D. Pedro Gon:ealez de Neiidoza , Adelantado mayor, y á los 
Vdlenas, Sanlillanas, Guzmanes, Luna, Eiiríquei, Guevara, Manrique y otros 
ciilcbres miiguate-ique pulsaron la lira de la poesía cortesana de ios pnlacios, en 
contraposición de la de los juglares públicos, debiendo advertirse que cuando 
solo cantaban amores y lisonjas los primeros, los s^undos ensalzaban bis glo- 
rias del país, las hazaOas de sus héroes y describiiin las costumbres. 



— 156 — 

mas por impíos y perjudiciales cuando no sa dirigían á' alabar á Dios y 
¿ maldecir á ios enemigos de la Craz. 

El reinado de los Reyes Católicos, grande por tantos títulos, puedftcon- 
templarse como la época principal de la decadencia de la poe»a nacional pri- 
mitiva en £spana y la muerte de la provenzal ; pues al puso que aragoneses 
y catalanes fueron tomando el lenguaje castellano, fué decayendo su poesía 
basta el punto de versificarse en castellano, empezando esta trasmrma- 
clon Mijutl Pérez , Juan de rerdancha , y Mosen Grespi de FnUdaura , 
que usaron del verso de ocbo sílabas con la consonancia y disposición de 
las redondillas castellanas (1)» 

Aun cuando se estinguieron en la Provenza y en España ios consisto- 
rios poéticos donde se premiaba á los trovadores, no por eso desma- 
yaron los poetas espaftoles como los franceses ; pues contentos con los 
aplausos de un pequeño círculo de admiradores, siguieron aumentando 
páginas & la gloriosa bístoria de la poesía española y nombres muy ilus- 
tres al catálogo del Parnaso Español, que es en los tiempos antiguos y 
medios el mas numeroso y magnífico de Europa. Alternando la lira con 
los instrumentos dcTalía, se dio lugar á las inspiraciones fecundas y di- 
vinas del poeta dramático, y empezó en España una nueva era de noesia 
mas grande que ninguna, y que en vano pretenden presentar mas tiorida 
y amena las demás naciones, y los siglos X Vi y XVII se engalanaron con los 
ilustres nombres de Lope de P^ega, Calderón, Moreto , Tirso y otros maes- 
tros del teatro sensato de Europa . y con los cantares sublimes de Garci^ 
laso, León, Góngor a, Granada, los Argensolas, Ercilla, Herrera, Que^ 
vedo y el inmortal Cervantes , creador de la buena novela , y perfecciona- 
dor del lenguaje en nuestra patria. 

Volviendo á nuestro propósito de tener por mas antiguos los certáme- 
nes ()oéticos españoles , que los juegos florales de Tolosa , é hijos éstos de 
aquellos , recordamos cuanto en apoyo de nuestra oninion hemos sentado 
como pruebas incontestables , asi como la forma de premiar los árabes 
andaluces á sus poetas. Coronas de flores y demostraciones públicas y 
relii*¡osas, eran el premio del árabe vencedor en ios certámenes de la corte 
de El Mamun, y flores, y demostraciones públicas y religiosas, eran el 

Eremio dado á ios trovadores de Tolosa. Atendiendo ú la descripción que 
emos hecho de aquellos certámenes, á los que hemos insertado de Tolosa 
y del Consistorio de Uarceiona, se vé, que solo en las prácticas religiosas y 
en alguna que otra circunstancia insignificante, es en lo que se diferencian 
unos de otros, y no puede dudarse en su vista que así como los proven- 
zales copiaron la Índole y estructura de los versos árabes, les imitaron 
también en los medios de alentar y premiar el talento poético, sacándose 
por consecuencia final , que los españoles fueron los maestros en poesia 
de los franceses, y los inventores de los juegos florales modernos. En 
efecto, no tomarían los tolosanos sus juegos de los romanos y ai de los 



(1) Nos conformamos con la opinión de los escritores que han dicho que el 
clero y la nobleza al declinar la edad media, eran las clases depositarías del saber, 
raEon por lo que la poesía lució tanto en estas clases en España, en donde por 
todas partes se veía en esta época trovadores ilustres; pero no podemos meó- 
nos de confesar con los hechos, que los cantos de mas interés histórico fueron 
los de los poetas del pueblo. 



— 137 - 

eananoles, puesto quo teniendo semejanza sus jueps con los de éstos , se 
difereacian notablemente de los impuros de aquellos. 

De la similitud de la poesía pruvenzal y de la ai'ábiga española, y de 
los poetas de una y otra , trata largamente el erudito abate Andrés en su 
citada obra tomo II , páginas 74 y 9B. y nos escusamos de hacerlo , tanto 
por haber ya dicho lo suñcienie en apoyo de nuestro pnrcccr, cuanto por 
habernos dilatado demasiado sobre osta materia : á dicha obra y páginas 
remitimos á los curiosos, encomendando sus observaciones como au- 
menlo de las pruebas que hemos dado á favor de nuestra emitida opi- 
nión (I). 

Se han conocido principalmente con el nombre de trovadores en Eu- 
ropa, k los poetas provenzalos que florecieron del siglo XI al XIV ; los 
cuales, no obstante la barbarie y grosera estupidez en que esta rcgien 
estaba sumergida á escepcion de la parto de España ocupada porlosaraiies, 
y & pesar del indujo en contrario que en aquella época ejercía el partido 
fanálico, trataron en sus cantares de endulzar las costumbres de la 
época por medio de la galantería caballeresca. Los trovadores Tueron per- 
feccionando y suavizando el lenguaje ; crearon un nuevo género de poesía, 
dieron un gracioso y elegante ^iro al pensamiento, á la ficción y á la mo- 
ral; y como dice un auior: acesó la manía de esclavizarse á una enfadosa 
«rutina, siguióse el progreso de las ideas, y abrazando una variedad de 



(I) Bien quisiéramos haber seguido la historia de los ccrlámenes poéticos 
españoles, con los quo en varias épocas se han repelido en España, entre los 
que sobresalen los de tos aragoneses ennd^t de la Quimera, en el siglo XVII, los 
del famoso Alfanio de Batres, los de Coelln, en el Retiro, en 1638, los de la 
corle de Felipe IV, los de Lima en el siglo XVII, sostenidos por el virey Castel- 
dürríus, y de otros de que tenemos la historia y composiciones, asi como de 
los de las universidades do Alcalá. Salamanca, Genera y oirás, pero seria ta- 
rea demasiado larga, bastando decir por hoy, que el Liceo artístico y lilcrario, 
fundado ca tladrid en 1 837, y que se ha disuello en el próximo pasado de I S51 , 
tova cerlámcnes poólicos con que mantuvo el entusiasmo de la mejor sociedad 
deUadrid durante diez años, en los que se establecieron los juegos dorales por 
el ilustrado poeta elExcmo.Sr. I). Mariano ñoca de Togoreí, ministro que fué, 
hace poco, de Instrucción publica y de Marina , en los cuales dio la reinn Sofía 
Ttabel II, los premios por su propia mano a los mantenedores lodos los años. El 
¡lutituto etpaiiotjCa cuya fuodacion.en abril do 4839, tuvimos una parle prin- 
cipal, sociedad Blanlrúpico-lileraria y artística, que aún subsiste, celebra certá- 
menes poéticos desde su fundación , y i estas dos sociedades y d las que de ellas se 
formaron eu todo el roino se debe, en gran parta , la boga en que hoy se halla 
nuestra poeiiía, y el que sean los poetas tan considerados como lo fueron en los 
tiempos de las Cor(«ti/e..4rnor¡/Con*t«í«rM de laGayaCienda y aun mas, puesto 
que jamás salieron los Irovndoros anliguos de !a dependencia délos señores, lla- 
gando pocos á serlo si no lo debieron al naciroiento; y en loe tiempos que al- 
canzamos se han visto muchas veces las riendas del Estado y la sueilc de los 
pueblos y hasta del trono español en las manos do nuestros trovadores y lite- 
ratos modernos. 

18 



mas por im[iios y pi-rtn 
& mulilecir ¿ los cat'iiiit" 

líl i'dnadoili! lo<.ll>'\> 
tem[)lHr»ecomo taé))i»;< i 
nilliva BQ Bopann y U i»i < 
ycaialanes fueron (»iii .1 
Iiasta el puDto de v>>i 1 

cion iliíjwsi Ptrtt , J 

quo usaron del Ti-r->o 1 
lus rcMloiidillas ca^^tcll h 

Aun cuando m'-u 1 
ríos pvélicus duioln 
yarou los pueltis ««|< "i 
aplausos lia un itc^iui ñ' 
paginas i la fUuno» }>•■ < 
tres al catiílo;;» d-tl t>if 
tnRdios el mas niiiucK 
los iiistruruenlQ!) üi' í 
viuus del poeta Atw 
mas grande que uinr 
^Y aitiuna las dctinis n 1 
ilustren noinbi-es itc l.u¡. 
tros del teatro sentmio I 
laso, teon, (liinijura f 
vedo y el inmortal Cfrt; 
dor del lenguaje en ntiu 

Volvieudo i nu<>!ttt« 
Dca poéticos uspaüolflit 
nquellos, rccordaoioAa 
ciimu prueliuí {DüoitBr 
anlaluces A »ii3 |Tonr 
r<'lÍ;;¡os:i!), eran etiT 
de Á7 ifamun, y (1 

Gremio (ladi) á loH tn 
emos tiRCbo de aqun 
y d<>l Coiisistoriú aa 8. 
en al|;unu que otra (in 
unos ilu otros, y no pd 
?.ales copiaran la indow 
turnbícn en los me<Iias4 
pr>r consecnencii Anal, 1 
lie \(n rraocestis, y li» I 
efecto , DO lomarían los | 



(I) Nos conformiimo* nai^ 
clnroyln nobleza ni declinar |j 
TAXon por lo que la poeafa td 
(odas p.'irte» se vciii oa esta t 
una do coofc-Mir con los lioc~ 
los (Ui lux liúdas ditl pueblo. 




i 



— 139 — 

en la proximidad de un monasterio. InmediatameDte bobo quien 
trovas, quien las admirase, y en tia, quieo quisiera imi- 
i un progreso de civilización que en vano podriamos des- 
03, en nuestra opinión, el cimieulo de la que aún no hemos 



i ests nación Un vilipendiada , por envidia de sn bellísimo cielo, 
1 suelo é in;;Bnio de sus hijos, asi como tuvo en la época romana 
t HiGinio, SsxnLio UKni, loa SensckB, Marcial , Único. Cah- 
>-LiciKiir(o, Jdvkhco, Severo PanoEncio. los fumosos Aubioas 
. Pebres poetas latinos . fue de las primeras naciones que oyeran 
iIlvs acentos de lüstrovadores, cantores que nacieron en su suelo, 
I llevamos dicho , y que ciñeron no solo la corona de MinuvA y du 
- /Til KÍno la ilel mundo y del poder... Aragón fué el país cl&sicode los 
-1 tiTCi, BUS escarpada» pero alegres montanas y sus risueños valles 
'Ton. entre los aromas del cantueso y el tomillo, donceles biearros 
'- rfciterrando las dañinas serpientes y tas salvajes lleras, formaron 
"■"mita del amor, que despertó el fuego celestial hacienda brotar de 
'-'■ los incultos peña'icoi, los encantos de una vida mas feliz y la idea 
•-•ritn cobres mas humanas y deliciosas. 

"^t riuísiéramos analiiar este asunto con mas cuidado á favor de nnes- 
•■ira patria , podríanlos remontar el origen de los trovadores y román- 
'rt-í at Rifólo V de nucí^tra era, desde el que no debió perderse la costum- 
" (nJVtime si recordamos antes de él á Mbrobiddbs, DB&concioyel 
'"l^o Cnvoifio. i'oetus citados con elogio por S. Isidoro. Cuenta la Cró- 
' "• (I) que al eiilrar Ttirismundo, rey|de los Godos españoles, en Tolosa, 
"1 «1 cadáver de su padre Teodoredo el Grande, que fué mnerto en la 
• ripienta batalla de los campos cataláunicos en iSl contra el feroz jalifa, 
'')« mancebos y doncellas entonaron canciones lastimosas, en las que re- 
#MHn las hazañas del difunto rey, usanza de la nación goda asi en los 
^pites y bodas, como en los funerales, de dooiie, como ase;íurael eru- 
JPfc Saavrdra . resultaron en España las trovas y romances históricos. 
^iios SsntoslLDeEonso, EnCRUio, Vat-rhio, Juuano, arzobispo de To- 
Mo. y Tajón, obispo de Ziiragoza en el siglo Vil, Theodülfo en el VIII, 
los cordobeses Alvaro. Cipriano, S. Eclogio y Galikdon Prudencio en 
el IX y SAtvo en el X , acreditan con sus obras , que la lira poética se 
palsaba con mieslria en e-sto^ oscuros tiempos en Es|iaña, y esto sin en- 
trar en la E^paBa Árabe, donde, como dejamos probado, se hallaba en el 
apogeo de l:i ilastracion y poesía Europea, 

A pesar de esta verdad histórica, los estranjeros que tienen siempre 
l)non cuidado de rebajar nuestro mérito en lodo , señalan al conde de Poi- 
lon ('2). GiTiLi.KHMO IX, como el primer trovador en el siglo XII. sin ha- 
i:er mención du poetas du este género anteriores á él; y con respecto á los 
i^^panoles solo citan k Alfohso II , tey de Ara»on , que murió en 1190, 
ii catalán Hur.3 db AIataplana en 1^9, RAiiiunno BEHEnouER, quinto 
mde de Provenza en 13i3, Pedro 111 rey de Aru^^on en 1285, y Abnaü 

(fALAM. 

Por do guier resonaba con aplauso en el siglo \II el canto del trova- 
liir ; paro en ninguna parte , aunque nos cuesto et decirlo, con mas éxito 



I) Corona gótica de D. Diego Fajardo Saavedra , con respecto al año 4S(. 
) Hitlolra litterafre das Trouvadours, edition de Paris 17Ti. 



— 144 — 

DOS parece quctar bastante probailo que liicieron un gran servicio al gé- 
nero humano dtilcÍlii:an(lo sus bárbaras costumbres con la tneloitia de sus 
cantos, y que la España pueiie (¡toriarse de liaber producido de las prí- 
nieras tan i^pimos y Raxan:idas fiutos. Ojalá pueda decir lo mismo la pos- 
teridad de los mil trovadores , que, á iniJiaciou de aquL'llos , endulzan hoy 
con sus cantos nuestras penas. 

Al liablar ríe los orígenes y progresos de la poe^ia cspariola, no pode- 
mos dejar de hacer mención de las galantes antiguas Cortes He Amor, de 
Arwjon y de Calaiuiia, que tan Favorables la fueron, y qup tanto contribu- 
yeron á su desarrollo y engrandecimiento; y asi es que aun cuando con el 
temor de repetirnos volviendo á recorrer ¿pocas de que ya hemos hablaito, 
no queremos dejar de consignar en este discurso lo que fueron y los 
grandes servicios que prestaron á la civilización de Europa y en particu- 
lar á la de España. 

Hay en el amor propio , entre oíros sentimientos que produce, el de- 
seo de agradar, y éste causa la galantería. El encanto de slt ainados dr-1 
objeto & quien prefiere nuestro corazón , nos hace buscar cuanto pueda 
lisonjearle y a;;ra(iarle , á Un de merecer A su vista su aprecio y hacemos 
dignos de él ; los meilíos empleados al efecto dan por prorlucto la galante- 
ría que , como dice un autor , no es otra cosa que nit delicado, fino y per- 
petuo engaño de/ amor. 

Todos los pueblos han rendido homenaje mas ó menos vivo á la her- 
mosura, y por consiguiente, desde que ha habiJo bellas mujeres ha ais- 
tido la galantería entre los hombrea, porque han concedida á esa mitad en- 
canI:idora de su ser una instrucción y suflcicncia mas adelantada y pro- 
funda para juzgar de cuanto constituye el mérito personal. La dicha y el 
placer de los sentidos consisten en et hombre en ser amado de la mujer á 
quien adora , y como en todos los países de la tierra nazca esta aflcion 
entre estos seres orgánicos , los goce^ no se alcanzan sin galantes primi- 
cias , razón por la que el hombre halaga á la mujer procurando gauar su 
voluntad por moilio de la galantería. 

Entre los cultos griegos es donde encontramos la galantería en mas 
boga que en los otros pueblos antiguos, si esceptuamus ¡t los adustos y 
misteriosos lacedemonios que miraban como un vicio reprensible, y aun 
como un crimen, el obsequiar galantemente & las damas. Los demás grie- 
gos, en particular los atenienses, galanteaban á sus queridas adornando 
durante la noche sus puertas y ventanas con coronas y guirnaldas de mirto 
y llores , origen de las enramadas con que , tomadas de los árabes en al- 
gunos pueblos de Gspaiía, se visten las puertas de las doncellas las noches 
de san Juan y de san Pedro. Además de esta galantería, que ha sido imi- 
taila en los tiempos de 1k caballería, ó sea en la edad medía, ñjaban en las 
calles de sus damas carteles en verso, en los que manifestaban su her- 
mosura y el amor que las tenian. Al romper el alba, colocados deb^o de 
sus ventanas ó á la puerta de las casas de sus amalas , cantaban los grie- 
gos trovas amorosas acompañándose con la lira ó haciéndoles los amigos 
el son con dulces flautas. SI buscásemos el origen de nuestras serenatas 
amorosas ó rondallas , ciertamente que tendríamos que remontamos hasta 
los griegos, do quien tomarían la costumbre los ilrabes , que son los que 
Im introdujeron en España , donde hoy hacen todavía la il«lícía de los jó- 
venes amantes de todas las clases. A las galantcrias nocturnas sucedían 
entre los griegos las del dia , pues adornados con vestidos de púrpura, de 
los que exhalaban agradables miasmas merced á las esencias con que los 




— 145 — 

perfumaban, y orladas las sienes coa veriles coronas cuyas llores les caiau 
por detrás de las orejas, paseaban los amantes por las calles de sus damas 
llevando un torneada y rico bastón en la niiino, y los mas ricos faacién- 
dosc seguir de dos 6 mas esclavos que conducían una silla de tijera para 
cuando quisiesen descansar , y ramilletes de frescas flores para recalarlos 
al objeto de su amor, si acaso se dignaba asomarse á la ventana. Huchas 
galanterías podríamos citar correspondientes k esta culta nación, pero solo 
diromos que la bistoria nos recuerda la galantería del sabio Sóc&atrs que 
recibió leccioocs de política y de elocuencia de la famosa Aspasia; la de Alb- 
lANDBO el Grande por Frtnb que reedlQcú á su costa los muros de Tébas; 
las de los filósofos DtÓ6E^BS y Arcitipo por la astuta Lais y la do Eptcu- 
RRo por la célebre filósofa Leoncií. Siendo galantes los filósofos y sñbios 
mas ilustres de los iiri^os como lo descubre la veraz bistoria, no puede 
negarse & esu nación civilizadora de las demás, que fué el tipo de la ga- 
lantería en los tiempos antiguos, y que la mujer );ozó en aauel pais de las 
delicias que trae consigo la finura y cortesanía amorosa de los hombres. 

Ciertamente que los romanos no fueron tan galantes como los griegos, 
pues bailándose mas adelantada la licencia y las costumbres mas corrom- 
pidas que en aquella nación, los medios para conseguir los goces fueron 
menos delicados, y la galantería fué decayendo con la ilustración, al paso 
que se fué entronizando la desmoralización y aproximándose la barbarie. 
Sin embargo, también hubo en Roma enramadas, cantos amorosos y finos 
galanes que sostuvieron la galantería contra la licencia, y la cortesía con- 
tra la grosera moda de hacer á las mujeres todas de una misma condición, 
cosa nada favorable á su pudor , y que por desgracia se va iotroduciendo 
en nuestra actual sociedad. 

Empero si la galantería, como bemos visto , reinó en la culta Grecia, 
estaba reservado á los siglos medios el entronizarla mas debidamente y 
adornarla de ricas preseas; asi como á ella el suavizar las feroces costum- 
bres de estos mismos siglos y levantar, con ayuda de la poesía, su madre 
y amiga , la pesada losa sepulcral donde enterraran la civilización de Gre- 
cia y de Itoma los salvajes , bárbaros y supersticiosos bijos de la Gótia, 
cuando , á manera de un torrente asolador , inundaron el Mediodía de la 
Europa en los siglos IV y V de nuestra era. 

Yéndose civilizando los godos conquistadores, fueron mejorándose sus 
feroces costumbres, y la galantería y la poesía se fueron elevando k su 
trono, siendo el medio la belleza de la mujer, foco de galantes inspiracio- 
nes y objeto bermoso y poderoso de civilización. El deseo de agradar á las 
damas y de mostrarse digno de ellas, unido al entusiasmo reli|;ioso. creó la 
caballeria, orden galante y religiosa, asi como los torneos , justas y otros 
magníficos Juegos que inventaron los caballeros, todos para obsequiar al 
bello aeio, en los que lucia la mas fina cortesanía. Muy galanieí^ Tiieron los 
caballeros cristianos con las damas, pero no llegaron cun muclio al respeto 
y veneración en que las tuvieron los árabes españoles, como hemos dicho 
■I hablar de esta nación conquistadora, á la que se debe mucha parte de ta 
civilización europea. Pasaremos ahora á dar razón de la historia de las 
galantes Corles de amor. 

Los Tenzones ó disputas poéLicas de los trovadores, en las que se agi- 
taban cuestiones de amor en forma de diálogo, empezaron á concederá 
las damas, como llevamos dicho, el derecho de decidir en cuestiones amo- 
rosas , encomendándolas los trovadores este encargo. La sumisiuu cun que 

19 



— ue — 

recibían los poetas sos sentencias ingeniosas , lisonjeó de tal modo á las 
damas , que se esmeraban en estudiar el medio de buscar la razón y la 
justicia entre los contendientes , y estos contentos de sus amables jaeces» 
les conñaron todas sus querellas basta el punto de tener su voto como ley 
divina y obedecerla con el mayor respeto. Las damas se remontaron en- 
tonces a su mayor altura y , después de Dios y de la Virgen María « se 
puede decir , con relación á aquella época » que nada se respetaba tanto 
sobre la tierra como la mujer. Nada se bacía en materias de amor sin 
el parecer de las bermosas , y los amantes esperaban de sus sentencias 
la telicidad ó la muerte. En ios primeros anos del siglo XIII , Savari de 
ñíauíeon , noble de Poitou , Anselmo Faydü y Hugo de ia Bachdm^ 
ambos naturales de la villa de Userte , en la diócesis de Límoges , diputa- 
ban una proposición del primero, reducida , á qué favor era mayor, si el 
de un amante que babia recibido una mirada favorable de su dama , el de 
otro que le babia apretado la mano , ó el de otro á quien la dama había 
apretado el pié. Los tres trovadores espusieron sus razones en verso , y 
sometieron su decisión á las damas de Bon-Prix y Guillbmbttb de Bel- 
AvoiR y que sentenciaron á favor de la mirada favorable. De este modo se 
bicieron insensiblemente las damas de la Provenza tan hábiles en estas ma- 
terias» que de todas partes se las venia á consultar sobre estos asuntos. 

De estas consultas puede asegurarse que se originaron las galantes 
Cortes de Amor , tribunales mas respetables en materias de amor que los 
supremos de justicia, y ante el cual los amantes llevaban sus diferencias, 
sabiendo que sus sentencias no tenían apelación ninguna. £ri[BR0ardá, 
vizcondesa de Naróona , £lbo»oh de Jquilania, esposa de Lms vin de 
Francia , y después de Hrihrique ii de lní¿laterra, Sibila, de Aif jou conde- 
sa de Flandes , Machia su bija condesa de Campaña y las nobles damas de 
Gascuña. , son los primeros jueces que vemos formar este florido tribu- 
nal, cuyos reglamentos y ordenanzas formaron siendo legisladoras á la 
Ear que magistradas , cada una de por sí en su numerosa corte de damas. 
1 primer nombre que tuvo este tribunal fué el de Parlamento de Akob, 
y á sus decisiones se denominó Arrestos (Decretos). La ciudad de Aix fué 
el primer sitio que tuvo el tribunal de Amor (1), y sucesivamente se es- 
tablecieron otros en Pibrrefeu , en el castillo de Sigile, en Romanía, y en 
la corte pontifícia de AviÑon : pero si la galantería presidió en todos estos 
tribunales, debe darse la preferencia al primero, cuyas damas hemos ci* 
tado por haber sido no solamente el fundador, sino el que sancionó el có- 

(0 Si bien Sismondi, Guinguené, Rolland y otros autores, en sus obras de 
literatura, han hablado de las Corles de Amor, solo M. RAmouARD, sabio escritor 
francés que falleció en 4S26, ha sido el que las ha hecho conocer tal cual fueron, 
por haber hallado en la hiblioteca real de París el curioso manuscrito latino es- 
crito por Mabsb AnoRBS, titulado viLiber de arte amandi et de reprobathne amo^ 
m, ete., en el cual se prueba evidentemente )a existencia de las Cortes de Amar. 
El célebre Juan de NostradamuSt en su biografía de los trovadores, al dar razón 
de las Corles de Amor de Signe, Pícrrefeu , de Romanin y de Aviñon, cita todos 
los nombres de las damas que , en distintas épocas , compusieron estas cortes, 
desde el principio del siglo XII hasta el segundo tercio del XIV ; pero como no 
sea necesario el poner en este lugar todos los nombres, que por otro lado seria 
tarea bastante larga , lo haremos solo de algunas de las mas ilustres. La Corte de 



L 



- 147 — 

cHgo dé amor por el que se rigieron todas las rianiss , cuyo maravilloso 
origeo y discretas leyes hace años que tetinmos publicado (i). 

£ii tollas las drcisionos se consultaba csle código maravilloso, y cuando 
no estaba prevenido ea lil el asunto de que se trataba, decidían las damas 
coD arreglo á su juicio, de cuyos casos y sentencias se fué formando un 
suplemento al c(^digD. No solamente se discutian y fallaban en estos tri- 
bunales asuntos amorosos , sino que , como dice Nostradamus , biógrafo 
de los trovadorus, acudian et^tus á ellos para que decidiesen sus cucstio- 
oes políticas y galantes, nimibraiido para que les defendiesen, cuaudo 
no podían asistir, fi la dama ó damas ii cuya opinión querían sujetarse, las 
que formaban para este solo acto una (^írie de Amor. 

En las Corles de Amor babia también caballeros que componían una 
comisión especial, la cual tonia la obligación de instruir á las damas en 
loa asuntas quo les consultaren , y de hacer que no faltase nada ni decoro 
de las hermosas y á la dignidad del tribunal , de suerte que puede decirse 

Amor dL> Pitirrcrcu y de Sigiir, ko componía en el nño 4300 de iaa damas siguien- 
tes: EsreVAltiLLA, dama de Baulx, hija del conde de Proreiua , Presideeita; 
Alalizis, vixcanüesa de Aviñuii; Alm.btji , dama de Ollglo: Bbhuisenda , dainn 
de Po^uieres; REHTHAnDi, dama de Urgoii; Mabili^, dama do Yúres; lu condesa 
de Dib; Rostaeioa, dnma de Piorrcfeu; BBRTRAKDA.dama de Signn y Jauseran- 
DA, de Clnaslra). Algunns de estas damas perteoccinu también al parlamento de 
la ciudad de Alx, y así es (jiie se linllau en el cnldlogo de nqnel tribunal. 

(I) El citado llsese Andris al dar mron del faniüso ciidígo de Amor, diro que 
fué encontrado por un cabiiliero Bretón, ol que presentú á las damas y caballe- 
ros de la primera Ciirle de Amor . que fui^ la que le hizo publicar para qno sir- 
viera de ley i tos nniaiiles. Con relación al origen de! código dice Anárét : Que 
habiéndose internado en un bosque un cobollcro Bretón, con la espcrniiM do 
encontrar á j^rfuro, se Id presen t<i nna scJIorit a que le dijo; 'Silo qne biucaix, 
y en iwno KsperaU hnlíarln ñti mi atmilio: hohris reqtimifo rfí nrnir rf tina rfama 
brtfimn , /o ranl exige de vns giie la Itevñs el rí/rfirc hafrim ijw está jmittdo m 
*ina nkándnra en el patacin de JrUiTn. Para tonsfgvir Ptte hníain fí precito 
probar , par medio de un combate , qwe pm $eiiora m ma» hermota que tvdaí las 
dimuu nrniidas por hs caballeTOi ifue haij bh eia citrfe.» Después de varias aven- 
turas romancescas , cnconlrd el halcón en ima alc/mdara de oro en la entrada 
del palacio, y 6C apoderó de él. Colgaba de la alrdndara , alado al extremo de 
una cadenilla de oro , un escrito que era el Código de Armyr, que ol caballero 
debía tomar y dar á conocer do parto del rey de Amor , si aspiraba á llevarse 
ptciñeamenle el halcón ; y en ñn que el caballero 1c présenle á la Corto de 
Amor, la que le sancionó y mandó ^nardar. lista ingeniosa y romancesca fábula 
es la historia del código maravilloso, forjado acaso por algiin fino y entendido 
amante , que para darle mas prestigio, le cimentó sobre tan galante fundamento, 
en lo cual no hi/o olrn cosa que lo ejecutado por los mas sdbios y acreditados 
hiiitoriadores de su tiempo , y aun de los posteriores, los cuales queriendo dar .-i 
su nación , ciudad 6 pueblo , una prodigiosa antigüedad, han fundado su origen 
en rábulas in,is ú menos ingeniosas. 

El espresndo código consla de 34 artículos, que así como su origen, se hallan 
en buen latín on el folio t03 del manuscrito do maese Andrea; pero habiéndolos 



— 148 — 

eran la guardia de honor de tan galante corte. Los primeros caballeros de 
estas fueron los del tribunal de Aix, Berardo des Beaux , Bonifacio de 
Catelune , Hugo de Lascaris , fíaimundo Jordán , los vizcondes de San 
jántonio, Bertrand (de los vizcondes de Marsella) Guillen AdhenutTf seAor 
de Grigoan, Bertrán de Pages • GrimaUiy Savari de Mauleon. 

En un códice titulado: Traducción de la Tenzona ó controversia 
latioa que sostuvieron ante el parlamento d'Amor de las damas de Bomani, 
tnosen Borrell, catalán, Dedacus Casteíerva y Jaques UoAretf poetas pro^ 
vénzales, el cual está en letra del siglo XV, hallamos la siguiente descrip- 
ción del parlamento: 

«El tribunal se situaba en la casa de la presidenta , la coal procuraba 
adornar su local con todas las gatas posibles, aventajando siempre en lujo 
á las anteriores , de suerte que la riqueza brillaba en éste á la par que el 
gusto y el ingenio. Las damas se sentaban en ricas sillas alrededor de una 
gran mesa cubierta con tapetes de brocado de oro, en cuyo centro se ha* 



fíelmenlo traducido nuestro buen amigo el erudito literato catalán D.Joan Cor- 
tada en su linda novela histórica titulada Lorenzo^ los insertamos en castellano, 
copiándolos de la traducción de este autor. 

4 . ® El matrimonio no es escusa legítima contra el amor. 2. ® Quien no sabe 
celar no puede amar. 3. ® Nadie puede estar ligado por desamores, i.^ El amor 
siempre va en aumento ó en decadencia. 5. ® Los placeres que un amante horta 
á la persona amada , sin su consentimiento, no tienen sabor alguno. 6.® El va- 
ron no ama hasta llegar á la plena pubertad. 7. ® El amante que sobrevive al 
otro, debe guardar viudez durante dos años. 8. ® Nadie debe privarse de su amor 
sm un motivo muy poderoso. 9.® Nadie puede amar sino por efecto de la per- 
suasión del amor. iO. El amor siempre ha huido de la morada de la avaricia* 
4 i . No es decente amar á aquellas mujeres á quienes el pudor obliga á manifes* 
tar deseos de casarse. 42. £1 verdadero amador no desea mas abrazos que loa de 
su coamante. 13. El amor que se hace público dura poco, i 4. La fiaciUdad del 
deleite hace despreciable el amor; la dificultad lo aumenta. 15. En la preseneia 
del amante , el coamante palidece, i 6. El corazón del amante se estremece i la 
repentina aparición de su coamante. 47. Un amor nuevo ahuyenta al anterior 
18. La sola probidad hace á cualquiera digno del amor. 49. El amor que empíesa 
á disminuirse , acaba bien pronto , y rara vez vuelve á tomar incremento. 20. Si 
amante siempre teme. 2i. La verdadera celotipia aumenta el amor. 22. Conocidas 
las sospechas del amante se aumentan los celos y el amor. 23. El que está ocu- 
pado en pensamientos de amor , pierde el sueño y el apetito. 24. Todo lo que 
hace el amante se refiere á la idea de la persona amada. 25. El verdadero ama- 
dor solo reputa por feliz lo que cree gustar á su coamante. 28. Uua mediana 
presunción obliga al amante á sospechar siniestramente de su coamante. 29. Por 
lo general ama poco aquel á quien atormenta una escesiva voluptuosidad. 30. El 
que ama de veras se ocupa, sin intención, de la imagen de lo que ama. 31. Nada 
impide que una mujer sea amada por dos hombres, y un hombre por dos 
mujeres. Solo estos articulos constituyeron al primitivo código de las Cortes de 
Amor, si bien como hemos dicho, se aumentó sucesivamente con los acuerdos que 
^ban recayendo , en los casos que se presentaban y no estaban previstos en él. 



I 



I 



— 151 — 

do la corte pontincia AvÍCíod y favorecido por el pontiflce, vino á saf el 
mas ilustre, disputaron los ramosos trovadores genovese» Símoíi Doria 
y Lanfranc Cüjales sobre si era mas liberal el que daba con ^sto, i* el 
quedaba contra su voluntad , cuya tenzón vino en apelación al tiibunal 
de Aviñon del de .4tx donde ya so Iiabia decidido. Él papa Inocbkcio vi 
protegió este parlameaio desde 1353 al 13C2 que estuvo en Aviñon ; pero 
una cruel peste que sobrevino en este ano, en el que murieron muchas 
damas y trovadores, se puede decir que concluyó con las Cortes de Amor 
en la Provenza , pues aunque una dama de bí casa de Clia&ot y do Jfíar- 
dtebruse cnPoitou, contra la que so dice hizo el Petrarca sus sonetos 
sobre Roma , á fin de vengar á ^a tia de su querida , quiso establecer un 
nuevo tribunal en el mismo Avino» , no pndo conseguirlo íi pesar de ser 
hábil poetisa , y como dice Nustradamus , desde 1383 ya no se encuentran 
en la Provenza ni parlamentos de amor ni trovadores. 

Rbn8, llamado el bueno rey do Chapóles, siendo conde do Provenza 
desde 1454 á l/iXl), hizo cuanto pudo para restablecer laaCdrics de Amor, 
pero pasada la moda , no pudo conseguirlo. Sin embarj^o , estableció una 
junta poética anual llamada Phincifr do Amor (1), á cuyo tribunal conce- 
dió todos los derechos did antiguo, y ademíis el llamado vulgarmente 
Bota , contribución que se hacia pagar ¿ los qne pasaban á segundas nnp- 
cias para castigar su inconstancia y la infidelidad hecha á sus maridos ó 
mujeres difuntas , y á los que ó las que se casaban con estranjeros , ma- 
trimonios que las mas veces forja el interés mas que el amor. Esta con- 
tribución subsistió hasta 1G6B en que se quitó por ser onerosa í la no- 
bleza;pero en 1733 tudavía se celebraba en Ais, en latlesla del Corpus, 
el espresado Principe en memoria de la primera creación de las Cortes 
de Amor (3). 



vénzales y aragoneses que fiiora larga Inrea el citarlos. Los curiosos ([oc quicriin 
salier mas nulicias sobro este asunto, pueden cuiisullar Ins obras de los nulures 
que hemos eludo; el discurso sobro los arcos Iriunrales ile Ai\ en 1701 por Gnl- 
ídup Chusleuil; la Biblioteca de Duverdier Vanprívas, la bisloria del teiilro frnt> 
céá , y la de L.iingucdoc , por los beiiediclioos do San Mauro. 

[I] Este tribunal se componia de un prcsidculc, una presidenta, consejeros 
CGlesiáslicos y seglares, un abogndo general y su compañera, una y on procu- 
rador general, y escribanos, secretarios y ugJeresdel uno y del otro se&o. 

(3| £1 I'hiI4Cipe de Amor, creado por Reno, rey de Ñapóles, cuando era 
conde de Pruveuza, se componía mitad de cabnlleros y mitad de damas; pero 
jamás llegó este tribunal .i tener el prestigio que las anteriores cortes de Amor, 
porque la moda de líslss había pasado, y la civilización se habla salido do los 
estrechos limites de la Provenga y cortes de Aragón , estcniliendo sus dominios 
por toda la Europa. Los trovadores so aumentaron prodigiosa mente , y conten- 
tos coa los laureles que recogían en su pais natal de las manos de la bella que 
cautivaba sus almas , no aspiraron ya á los que pudieran obtener , en una corte 
lejana, de una mano desconocida que aunque hermosa , no hacia latir al corn- 
zoo al plantarlos eo la sonrojada frente del vencedor. En Gn , con las curtes de 
Amor sucedió lo que con todas las cosas, que pasada la moda cesa lo sublime 
eoella y entra el ridiculo á ejercer su poder; si bien en las cosas buenas, en- 



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Ricarilo, el roy D. Alfonso de Jragan , el Delfin de Auvernia y el conile 
de ProTeDza llenabüQ aUeraativameDle, y en su falta los principales se- 
ñores de la Provenza. 



kitoatta mejUla al tiempo de darla un beio. ~Poe anie el baile (Juez) de ale- 
gría «e ha inslaiirado on espediente enirc un jóvEn y una juren; ol primoro 
espuso , que nianir<!Slanda A su querida quererla decir un secreto , la abrazú rc- 
penlioamcnle y la díú un ardiente beso ; pero que al separarse, le liirio Icrri'- 
blemeiile en la cara cou un alHler que llevaba prendido en <:1 sombrerillo, cau- 
sáudole tan gran arañazo , que liacia ircs meses no se alrevia á presentarse en 
público, sí bien estaba convencido de que su amada no lo habla becho con in- 
tención ; y pedia al tribunal se sirviese condenar á la causadora de su mal , i 
que le curase y bendase cariñosamente durante su enreritiedad. Por parlo de la 
daran se dijo : que el amante hahia sido invasor, asaltándola para obtener cl es- 
prd^adobeso.y que en cl arañazo no liabia ella tenido culpa alguna, sino que 
habla sido castigo de Dios por su osadía. Oídas las partes por el espresado baile, 
y ea vista de que los médicos de los amores declararon que el arañazo estaba 
ensillo peligroso, condenó A la dicha dama á mojar con su saliva lodos los me- 
ses la llaga Ue su amante hasta que sanase, y ademas que le proveyese de pa- 
ños durante su curación. Apelando de esta sentencia la dama al parlamento de 
Amor, éste conflrmá la sentencia dada por el baile , y sabiéndose oñclalmenle 
que la dama bahía dicho, que si se la obligaba i mojar con su saliva la herida, 
qUe la mot-ileria de tal modo que el nmanle se acordase siempre de ella , la curte 
la mulld en 30 libras para los prisioneros por amores, obligándola á obedecer A 
costa de penas corporales si se resistiese. — jérresto fUl. Un ataante da á la 
fuerza un beto á su dama, y hta acuda en qaeja á la corte de ^mor.— Preson- 
láiidoseal tribunal dos amaiiles, lii dama espuso: Que un díase lleBí^ A ella muy 
sorocadosu preiendienle tratando de abrazarla, y que repenlinamente sin de- 
cir Dios os guarde ni cosa alguna, la beso d la fuerza, cogiéndola de modo que 
no pudo defenderse, en lo que había procedido muy mal. £1 amante defendién- 
dose dijo ; que bien sabia ella que lu amaba , y sufría mucho por ella por no 
quererle conceder ningún consuelo : que hacia tiempo le hahia prometido darle 
un beso , y que . para no cumplir su palabra , unas veces le decía que no podía 
ser, otras que no era aún tiempo y otras escusas, haciendo tres meses esperaba 
en balde, por loque cansado de esperar lomó el beso por si mismo, dándosele con 
el mayor cariño; y así que declarase el tribunal haber apelado á él injuslamenle 
su dama, y que en pena do ello se sirviese senlencíarla it dejarse voluntaria- 
menle dar otro buso. La dama replicó que no le había prometido beso aijíuno; 
pero dado que fuese como su acusado decía , que había sido con la condición 
de darle cuando á ella 1c agradase, puc& que so hahia reservado este derecho, 
y que por lo tanto estaha probado el delito do osadía. Oidiis ambas partes cl tri- 
bunal declaró no haber tenido la dama razón para acudir en queja al parla- 
mvnlude Amor, y mandó que la dama borrase el beso dado en su mejilla ha- 
ciendo que su amante le diese otro en el mismo sitio que el anterior, y devol- 
viéndole ella otros dos en desquite, en la mejilla dol ludo en que (uc la preten- 

20 



h 



— i54 — 

En ot cAdicn que, hemos cilBilo al liabUr de moscn ItoitnBt, Catalír, 
dice en una nota : «Que el año 1353 , ^poca en qua la tía de la bella L»it- 
ni, querida del Petrarca, (iresidia la corle áe AvJñoD, pasaron los trova- 
dores RAMon Castbll y MiiiTin Dbart de Tortosa i llevar un mcnsajo 
de la junta de Damas de Barcelona al parlamento de Aviñon , en el que las 
rlamait catalanas solicilaban se las mandase un traslado del Código de ias 
leyes de Amor , y se las tuviese como amigas y servidoras de aquel Par- 
lamenta;» y añade que la peticiua i6a en ¿luemt rima proveníala , com- 
puesta por el huen trovador Pedro Martínez f'tdal, hijo de Zaragoza. 
Si[,'uiendo la nota, haciendo relación del género de la lengua catalana, viene 
á pararse en la embajada que envii^ I). Juan I de Aragón , á fines del si- 
i;lo XiV á Tolosa, pidiendo mantenedores para establecer los juegos flo- 
rales ett Baroelona, de que ya hemos hablado, y dice: «que en aquel 
tiempo , con motivo de hallarse en Zaragoza ta dama y poetisa proTenzal 
AriTOÑBTADBS&LLON. Se juntaron las da mas aragonesas en corte de Amor, 
y ante ellas se cantaron lindas trovas por las que se llevó el premio la di* 
cha dama provenzal y ToNOit L&STAKOS. capitán de caballos j escelenle 
trovador. También dice, trovaron las damas de Tortosa en tiempos del 
rey Martin , en la casa de BerCanda Forcndels ; pero no hubo parlamento 
de Amor, y si otra vuelta en Barcelona bajo las leyes que hizo D. En- 
riqufz, gran servidor del rey D- Fernando, y sabia hambre de seiencia 
gaya y letras , y de nt^romanciVi y alquimia conocedor. Este D. Enri- 
que seria el raarqutSs (Jo Villenn. al que por su saber hicieron en esta 
época presidente de la junta poélica de. Barcelona. Nada mas dice el ci^- 
dicc, pero basta para saber que, como no podia menos, las Cortes de 
amor tuvieron acogida en BspaDa como los juegos florales, si no nacie- 
ruu en ella en las nli>t;res campiñas de Córdoba, Sevilla y Orinada bajo 
las inspiraciones del turbante y de la Media Luna. Sea de esto lo que 
quiera, lo cierto es que tanto estos actos, como todos los de la galante- 
ría, veneración y respeto hacia el bello seio, se han ejecutado en Espa- 
ña , siendo la nación que con mas gravedad los ha jiuesto en planta, y la 
que por mas tiempo los ha conservado; pues desde los guerreros tiempos 
de Peiayo, hasta los del galante caballero y poeta D. Juan II, y desde 
éste hasta el grave y severo Carlos 111, en todos tiempos y por todas par- 
tes el español ha rendido respetos á las damas y veneración á la hermo- 
sura ; pero las costumbres se han cambiado de tal modo en este siglo que 
se llama ilustrado, oue seria preciso confesar, sino hubiera arortuna- 
damente otras pruebas en contrario, que el decoro, la finura, el res- 
peto y hasta la educación para tratar at bello sexo, se queda á oscu- 
ras con las luces de la ilustración , puesto que lucían para tas damas me- 



dida ofensa, y (|ue en pena de haber npeUdo injustamonto , se la condenaba 
á besar y dejarse besar de su amante, cuantas veces éste se lo raand.ise, y ¿ 
pagar las costas del proceso.» 

Pur lo quo en el testo anterior se ha visto , puede juzgarse de la opinión que 
sobre estos arretlos bemos sentado en éste. Eclre estos aolds los hay soma- 
monte ingeniosos, y algunos bastante nlrcvidos; pent fieles á nuestro propósito 
de hablar solo de Espada, nos at)stenemos de insertnr utros, puesto que los dos 
anteriores los dan á conocer sulicientemente , y que con ellos completamos las 
ñolas del articulo sobre las curtes de Amor. 




— 155 — 

jor las maUs y moribundas teas de los siglos medios , que las decantadas 
antorchiis (¡ni; su dice lucen en el presente (1). 

Di^üpiies (lu cuanto acabamos lio GSponer, tenemos que cunvenir con 
el sabio Quintana en su introducción á las poesías selectas castellanas, so- 
bre la mui'cha que lia sefiullu nuestra poesía, y asi es que vamos á lermi- 
oar nuestro discurso en presencia de doctrÍDa tan acertada que veneramos, 
y lie Im que turnaremos lo que mejor baga ít nuestro propósito, recogiendo 
al (laso observaciones de otros estimables escritures españulfs, que unire- 
mos á nuestra opinión, no sin temor de repetirnos en este mismo discurso. 
Si beinos de}iiz;;ar por los monumentos que luto llefiado basta nosotros, 
cosa indispens;iblii ú un ari|ueólogu , bastu el sí^lo XII no bubo poesía cas- 
tellana ni verdadera mente lenguaje que afi pudiese llamarse después du 1ü 
anarquía introducida |<or la iiailii du l<if> í;odos y de lesúrabesen unión del 
latino ó romano, y asi es que el poema del Cid, esi:rito á la mitad de este 
sigilo, no solo ei el piiioer liiuDumontu escrito en nuestra lengua castellana, 
síBO también el primer libro de poesía de ella, confirmándose on esto la opi- 
nión de que en Espaíia preceili¿ cnmn en otros paises el verso á la prosa. 
Si bien ruda aun esta antigua primitiva poesía castellana, puede conside- 
rarse al libro U buso, la piedra primera sobre que estriba una lengua y una 
poesía que empezando ú mejorarse en el siglo siguiente por los poetas /iran 
Lorenzo, y Gonzalo Berceo, supo el rey ü. Alfonso el SáOio elevar en sus 
famiisas cantigas gallegas, baciéndose el protector mas decidido de Ift parla 
castellami , que hizo sustituir al latía en el lenguaje oRcial , dándonos ya 
en BU libro del Tesoro versos sonoros y castizos, y en el de ÍJuerelías una 



(I ) A la poética y lisongern (talanleria antigua para con las señoras , ha sU' 
ceilido en lu general en Eiirupn, y no pocu en nuestra patria una probAica 
iiidifercticia, y la moda, ó la Ci>lupide2 y el egoismo por mejor decir, vd in- 
troduciendo en nuestra sociedad la mas escandalosa deücortesia para coa ol 
bello sexo, al que lejos ijc respetarle se le trata , por algunos de nuestros jóve- 
nes , basta cun desprecio y vilipeudio, haciendo gala de su desatención y Taita 
de cortesanía, y olvjdaiidi* el decoro y compostura que se deben ii las da- 
mas en perjuicio de In proverbial galantería y gravedad española. En los tiem- 
pos antiguus, en que los eoslumbres eran, sino mas purtis, menos escan- 
dalosas, las señoras eran un ¡dolo al que so revercneiaba en las sociedades" 
y Una sola bella bastaba para que se guardase en su recinto el mayor de- 
coro y compostura; pero hoy, por desgracia, no una , sino mil, no son suli- 
cioules para contener ii algunos on sus licenciosas niiris y Teas acciones, lle- 
gando hasta ol caso de disputar los asientos A las damas cu las reuniones de 
etiqueta, y do consentir tenerlas A la espalda de pie por no cederbs un asíen- 
tu, que por urbanidad debieran poner á sus pies, si bien en esto nos aventa- 
j-tn los egoislns eslranjeros. ¿Qíí6 hutnbrc se sentaba en lo antiguo en prcsen- 
rin de una datna mientras ésta no se lo mandaba P Poro el siglo presento «e 
Huma positivo, y aquellos galantes, y al paso que en ellos reinaba la urba- 
nidad y la decencia, en éstos se buce gala de lu poca educación. (Concedamos 
& la dobil mujer esos dones eslerlores, ya que ellas nos conceden los positivos, 
y no queramos caml>iarsus cadenas de uro 'por las de Iiierro, puesto que ya 
les son bien pesadas las que al nacer les echó al cuello la naturaleza. 



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diem ha atreiido á eseribir todavia, en los imiebos proyectos 'para toUt- 
Baria qae se han pubUcado por nacionales y estranjeros, ^amos & reca- 
pitalar en nn corto espacio , cnanto sobre esta materia nos han dicho los 
cÉwlitos SaniUkma en su carta sobre los poetas de sn edad , Vtíñzqmz 
en ana MeuMMrias sobre la misma , LampiÜas y el abuiñ Jndrés en sus 
ohraa, Bouterwek. y Cortina encomendándole» en su diminuta historia de 
la Uteratura espafiola , Sismandi en sn obra de igual titulo , y Jicote Gor- 
Ikmo m sus lecciones que trataron de la materia con mas ó menos es- 
iaiiaion* 

Del «amen de las espresadas obras resulta lo siguiente, que ya puMi- 
caiMM en otra ocasión en un articulo: 

Loa po^as españolea del si^lo XV se asemejaban mucho ¿ los italianos 
da sn época; pero eran mas graves que estos y Tersaban sus asuntos sobre 
tdi^s y sentencias útiles. Sus canciones amorosas fueron monótotes, 
porque el deseo de alambicsr «na idea, se la hada repetir muchas Teces» lo 
qne en aquel siglo era muy loado. Lo» españoles ñieron mas drcunspMos 
y pomposos que los italianos » y sin embargo sus canciones amorosas no 
estaban desprovistas de agudeza y chiste, echándose únicamente de Ter qne 
no les ayudaban las ideas , pero que aunque mas escasos de ellas., sus 
composiciones podian ponerse á la par de las de los mejores troTadores, cosa 
qne no podía menos de ser asi en unos tiempos en que el gusto caballo^ 
resoo era el Ídolo del pais. La Tehemenda en las pasiones, sensadooes 
Ttolaotas» y una desesperación llevada basta el estremo, era asunto princi* 
iml de las composiciones amorosas de aquella época , y esto les bacw dis- 
tinguir de los italianos que se extasiaban en las suyas con apacible calma. 
En sus candónos no hermanaban la razón con la pasión como los italia^ 
nos, sino qne se complacian en su pugna, y estos contrarios efectos, bijos 
de su moralidad , son interesantes , y forman vistosas escenas y difíciles 
dtuadones ^ue engrandecen la acción poética ; pero es necesario confesar 
que no consiguieron completamente este objeto, pues que no supieron 
apravecharse de él. El ambicioso deseo de aparecer eruditos obligó ¿ los 
poetas del siglo XV á no dejar campear las inspiraciones bellísimas que se 
eonoce les prodigaba la naturaleza , y asi es que por seguir la moda de 
dedr agudezas, y de manifestar las ideas hinchadas y adornadas de senten- 
ctea, encubrieron las gracias de la sencillez que les dictaba sn corazón , y 
perdieron el fuego entusiasta que Tierte la pluma del poeta , si deja correr 
loa conceptos como los siente su alma , cuando se baila Terdaderamente 
inspirado. 

Los primeros ensayos dramáticos en España fueron como llevamos di- 



El Excmo. Sr. D. Juan Francisco Pacheco en su Juicio critico al Romancero 
del mismo Sr. Duran , se espresa asi acerca del romance: 

•El romance es la gennina poesía , la poesía nacional de los espadóles. Ella 
sola no nació entre nosotros de la imitación de las escuelas , sino de la espoa-* 
laneídad del pueblo: ella sola es primitiva, es universal , es germen de una li- 
teratura variada y completa. Únicamente con el romance, con nuestro roman- 
ea ha podido suceder en la moderna Europa lo que sucedió en la Grecia antigua 
con los originales cantos de los Rapsodas atribuidos al mítico Homero , de los 
coslis el estudio literario resumió después la Iliada y la Odisea , y mas ade- 
lante dedujeron Esquilo y Sófocles sus inmortales dramas.» 



i. 



— 158 — 

cha CD el siglo W, en cuyo tiemjio solo eran fursas ya religiosas, ya pro- 
füDas . semcjanles & las de lus siglos de la i^uoraDcia y ile la barbarie. El 
Marques de f'iUena hizo lo posible por crear en Caaltlla la diversión dra- 
mática quu empezaba á ser algo en Aragoo ; ppro murió sin conseguirlo. 
Un diálogo |ia<;toril puede decirse fue la primera ¡lieza teatral de España 
escrita por Mingo fíe&uigo con mil iniperfecciünes con respecto á lo guo 
ya entonces se ver&ilicaba. El músico español Jvan de la Encina vino de 
Roma , dooile sirvió de director de orquesta á Leoo X, y este célebre poe- 
ta , á fines del siglo XV , compuso églogas en diálogo , que se representa- 
ban en presencia de los Reyes Católicos, ñodríijo de Cola, creído por alí;U' 
nos el Minijo Reliulgu , dio principio á la comedia de la Celestina ó Caíis- 
ío y ÍHelillea, la cual concluyó Fernando de ¡tojas ¿ principios del si- 
glo \V1 ; pero aun cuando esta comedia , ó mejor tragedia moral, escrita 
con lenguaje puco decoroso en algunas escenas, fuese hecha para repre- 
sentarse, no se puede concebir cómo pudiera serlo, íi no ser dividiéndola 
en muchos días, pues que consta do veinte y un actos. Su género se se- 
para del lodo de las reglas aristotélicas . y se conoce que los autores deja- 
ron correr á su fantasía sin atenerse á nniguna medida , por consiguienle 
hé aquí la iirimcra comedia romántica. Ems cumulia , ¿ la que ptiedH lla- 
marse la piedr.i fundamental de nuestra literatura dramática, debe consul- 
tarse por el lenguaje y algunas costumbres de aquella época , y mas aún 
porque por ella se conoce el gusto dominante de los españoles del si- 
glo XV , que en lileraluta son los primeros que pueden calificarse con c\ 
dictado de Románticos, pero Románticos razonables. 

Los historiógrafos instituidos por Alonso X, en cuyo tiempo se empe/,0 
á escribir la Historia con algún método, eran los escritores que el gobier- 
no pagaba para este fin ; pero dedicándose muchos caballeros i esta clase 
de obras , qu» por ser tantas llama el Padre Sarmiento al siglo MV el si- 
glo de las Crónicas , en el siglo XV se unieron á estos aquellos , y unos y 
otros fueron mirados con gi'an consideración por sus conciudadanos. El 
estilo monótono de estas crónicas hace conocer la falta de buen criterio de 
sus autores , y el orden y encadenamiento necesario en estas obras; el 
modelo que se propusieron fué la Biblia . y hé aquí la manía de empezar 
los periodos siempre por la conjunción é. Pedro López de Jyaía . y Pérez 
de Giizman , fueron los que se distinguieron por el inas correcto pstilo, si 
bien no dejaron de caer en los díclios defectos; pero deben sacarse de enire 
estas insulsas crónicas la de D. Pedro Niño, conde de fiuelna , á fines del 
siglo XIV, escrita por Gutierre Diez de Gamez, su altérea, y la de D. Jí- 
varo de Luna, & mediadas del siglo \V por un autor anónimo, las cuales 
están cí^critas con mas lino y combinación mas unirorme que, todas las de 
su épocü (1). El cronista de, los Reyes Católicos Femando del Pulgar, fué 
el que escribió con mas pureza y elegancia la historia en aquel siglo, como 
puede notarse leyendo su obra titulada Los claros barones de Caslil/a, 
obra que es lástima que no concluyese ; y también en sus Cartas, que son 
tal vez los primeros trabajos epistolares, á imitación de los oradores roma- 
nos, que se han hecho en España (H). En fin en las obras literarias de este 

(I) La crúuica mas antigua de E-^panaesIn del Cid, llamada Uislorin Leonesa, 
que existe en ti. Isidoro de León, y pertenece á lo^ siglos XU y Xlll. 

(1) E)i el siglo XIII üiu embargo yn se conocía eale género , pues Fermín Gó- 
mez de Cibdadrcal había escrito su Centón Epiílolario. 




— i59 — 

siglo se deja Tcr la gravoilad española eo tollo su TÍgor, carácter que los 
distingue de las de los cstrantieros de su época. Juan de ta Enema rn su 
Arlt de ta poesía casteUana dio reglas íi los poetas que ya empezahan k 
remoDtarsc ¿ mayores empresas; pero la especie de unión, que tuvo la 
Bspafia al principio del siglo XVI con Italia , nos priva de saber qué giro 
huDiera lomado desde el siglo en cuestión la literatura, sin teoer otros re- 
cursos que los suyos propios. 

El lloraciaco />, i.ui> de León, fué el poeta que mas ennobleció el 
arte después de Garcilaso , y el qu<! pri-sentó la p»rl.i castellana con una 
propiedad y vigor desconocido liasia él, si bien tuvo m^nos fecundidad 
como poeta que aquel ; Figueroa , ilonfemaj/or y Gil Polo sií;uÍGron la es- 
cuela de Fr. Luis do León, pero el que contribuyó mas a la perleccion de 
la poesía fué , como ya hemos dicho antes , el fecundo y divino Herrera, 
rey de los Úricos andaluces de su edad . y aun de los que le han sucedido, 
siguiéndole de cerca Arquijo y el célebre AtV>;'a, desde el que decayó la 
poesía algUD tanto en las manos de Cueva, Espinel, Soto, Céspedes y Pa- 
dilla que tenaintron el siglo XVI (1). 

Si Fr. Luis de León fué el Horacio de su época , los ilustrados Argén- 
solas, banra de Araron, merecieron con justicia este titulo de la suya que 
les reputó como poetas eminentes, opinión que aún se tiene de ellos. El 
anacreóntico HUegas sucedió á sus maestros , pero su fiénio envidioso no 
le dejó medrar, y se atrajo por su vanídail la enemiga de sus contempo- 
ráneos. 

Recogiendo el siglo Wll todas lasbellczasque le legó el anterior, puede 
tenerse por el siíjdi de la poesia casieüana , en el que los vates <lc Madrid 
ajiarecen en |irimerlérmiDn en la dramático. Distinguiéronse en este siglo 
particularmente Balbiiena, Lope de Ffi-a, llamado el Fénix de los intienios, 
Góngora , el fecundísimo Quevedo , Calderón , Sforeto y Tirso , que fue- 
ron genios gigantes que produjeron obras líricas y dramáticas tan esce- 
lentes , que pusieron nuestra poesía moderna y en particular la dramática, 
sobre la de todas las naciones del mundo. Divididos los vüles españoles do 
este siglo en sentenciosos, cultos, conceptistas y equivoquislas, buba 
una espede de anarquía poética que en nuestra opinión engrandeció nues- 
tra poesía lejos de perjudicarla como suponen algunos autores respeta- 
bles, si bien es preciso confesar que trajo tras sí la decadencia del arte, 
pues que lieboUedo, Esquilache, C'Uoa , Sotis y Gradan , aparecen ya ra- 
quíticos y en particular el liltímo , que , como dice con mucha oportuni- 
dad el ilustrado Quintana, redujo á teoría el mal gusto ya sancionado en 
su estravagante obra : Agudezas y arte de ingenios. 

Dice D. Antonio Alcalá Galiano, nuestro actual embajador en Portu- 
gal , en sus lecciones sobre la literatura, que los mas perfectos modelos 
de composición literaria hay que buscarlos en Francia en el s¡slo XVli. 
reinando Luis XIV , y en Italia en parte del mismo siglo y sobre todo en 
«1 XVI ; en Inglaterra en los reinados de Isabel y Carlos II , y en España 
entre el Snat del siglo XVI y principios del XVll. 

(O Dice el -Sr. Duran en ol Discurso á su Itomaiiüero que uhaiita Hnes del si- 
glo XVt no sJquirió la poesia castellana aquella rica invectiva , aquella gala y 
soltura, aquellas formas libres y fáciles, .iqücl lujo de colorido y de estilo, y 
aquellna dotes que tanto la ensalzaron en Europ.i, y que ahora empiezun de 
nuevo á apreciarse y á admirarscu 



— 160 — 

Los poetas dramáticos del siglo XVIII fueron Zamora y Cnfíizares, el 
primero imitador de Galdcron y el segundo de in;;enio mas fecundo , pero 
de inferior talento , los c]ue liicieron coMiedías ilignns tudaviii de nuestra 
liicrutura dramática. O. Ewfenio Gerardo Lobo fur el poeta lírico mas Fc- 
cuodu y aplaudido al principio de este sigilo, si bien empezó ya á conta- 
minarse con el mal gusto que habían establecido los malos imitadores de 
la escuela francesa , y no debemos olvidar al poeta religioso D. Pedro Ni- 
toliis Ocejo , cuyo poema á San Antonio es obra apreciable por mas de un 
titulo. 

La reforma de la poesía en el siglo VIH. así como de toda la litera- 
tura . tuvo su origen en la francesa , s^un el Sr. Galiano , á quien se^ui- 
remos en lo relativo á este siglo, siendo el benedictino y erudito Keijno el 

Srímcr rcslaura^lor en este país. El poeta D. ¡¡¡nado de Ltizán imitó á los 
".tnceses en sus |ioesÍ3s, en lasque imprimieron su espíritu los célebres 
yoütiire y Rousseau, y la secta enciclopédica entronizada por D'Jlem- 
¿erl y fíideroC. que con la escuela del inglés Pope, Thompson. Grai/ y 
Goldsmith fueron las iileas del si^lo en poesía. Siguieron el poeta conde 
fie Torrepatma, ímítadory mas bien traductor del latino Ovidio , el trágico 
D.Agutlin jVon/ráno. el historiador poeLiy jesuita D. Francisco de Isla, y 
no debemos dejar de citar como poeta también al erudito discípulo do 
Feijóo el bencdictttio Fr. ISarlm Sarmiento , que nos dio un tomo de la 
historia de la poesía española. 

Dice el mismo Sr.GalianocoD razón que nuestra literatura del siglo X Vil 
es una mala imitación de la francesa del siglo deLuísXIV.y que la iitcratuia 
francesa inlluyó enteramente, é imperó en este siglo XVlll en todo el 
mundo cíviUzado por mas que los ia;;leses desdeñen confesarque también 
la siguieron. Al mediar el siglo XVIII la novela, poesía en prosa desconocida 
de los antiguos , que solo se entrevio en los tiempos de la decadetida de la 
literatui'a grieira . que inauguró el célebre Boccacío en ol siglo XIV en Ita- 
lia, y en España en el siguiente coa nuestiaCelestina, á la que siguieron 
las felices creJCÍones del inmortal Cervantes . cuyo Quijote es uita de las 
obras mas colosales en su género del ingenio humano, fué la poesía de 
moda El Lazarillo de Tomtes, Guzman de Alfaracbe, las novelas del 
Gran Tacailo y otras del inmortal Queveda,y en el siglo Wlt las de Doña 
María de Zayas aseguraron el gusto & esta clase de poesía. La noveb que 
empezó en l-raucía Scuderi y siguió con Lessage . y en Inglaterra la in- 
augucú Uaiiicl Uefoe, Hmollet, y la aseguró el triunfo el imorul Fielding 
en su fumoso jTom-Joues \ino á ser una poesía universal de la época 
que supo realzar el famoso inglés nicbardson. La novela en Francia tuvo 
su Prebost y su Mnrinonlel. y aun podemos buscarla en Voltairc, en 
Rousseau y en Fenelon ; pero si el Gil Blas de SantillaDa no es una crea- 
ción española, como lo hace pensar su estructura yotras muchas circuns- 
tancias y se ha creído por muchos escritores , Lessage es el padre mas 
iveot^udo de la novela en Francia, cuya nación tanto se ba remontado en 
este género en el siglo presente. 

Metaslasio inauguró en Italia en c^te siglo esa poesía canLible tan me- 
lodiosa y dulce que caracteriza sus obras , y aprovechándose de la nueva 
escuela algunos poetas españoles la ensayaron , si bien no con muy buen 
<UÍto, cosa común en los imitadores. A pesardc queelsígloXVllI fué el 
siglo do las academias , pues que en él tuvieron principio en Espaüa, nin- 
gún ingenio estraordínario, dice el Sr. Galiano. uubo en poesía en su pri- 
mera mitad , y lo propio sucedió en los demás ramos del saber. 



í 



— 161 — 

Al advenimiento al trono de Carlos ill ta litcratnra dio un paso hacía 
su adelantamiento con la publicación de oliras cstranjeras que liicicroo co- 
Docer una nueva senda y que alentaron á ios escritores para no detenerse 
tanto ante el temor que les inspiraba el Sanio Oficio no muy apoyado por 
aquel soberano : los lectores acrecieron , y las nuevas ideas fi;cundizaron 
la meóte de los escritores. Los Maedutios emprendieron su historia ile 
la literatura español.), y sí bien con ntal éxito y peor corrección , abrieron 
un campo nuevo, el que ensanchó el P. Flores con su España Sagrada, 
ayodAndoIe esa multitud de literatos que abraza la biblioteca de escritores 
de la época de Carlos lil , k pesar de ser todas cuando mas, respetables 
medianías , según el sentir del Sr. Galiano. 

El caricter español y su facilidad para vcrsiñcar, á pesnr de no ser 
tan dócil su lengua como la italiana, unirlo á una imaginación no poco 
fecunda, ha hecho que nuestros poetas brillen, si no siempre por lo pro- 
fundo de tas ideas , por la sonoridad de sus rotundos versos ; asi sucedió 
en el siglo Will k su mitad en la que un D. Cándido Triguero , autor de 
la niada , I). Ignacio López de Ayala . superior h i\ , que lo fué de la tra- 
gedia Numancia destruida , y D. Mcolds Fernandez de Moratin cuuliva- 
ron la atención públic» , siendo éste de estilo y locución robusta , mas 
lirict) que dramático . razón por la que son mejores sus poesías líricas que 
8U3 composiciones drama ticas; i7. y Ícenle García de ía Huerta, poeta lírico 
ydramilico, iniscibley enemigo de todos los escritoresde su tiempo, fué au- 
tor de grandes defectos y de notables perfecciones, comopuede verse en sus 
principales obras, laslragediasFlaqnelyla Jaiíay en su poco diestra defensa 
déla anticua literatura española contra los poetas Cadahalso é triarle y 
otros que abrazaron la literatura francesa que se entronizó con ellos en 
Espaiía y que cambió poco después su carácter por completo. 

Falto de imaginación, pero de suma instrucción, D. Tomás de Iriarte, 
se hizo en sus tiempos tener por el poeta modelo , y lo fué efectivamente 
en sus fáfoubs, que aún ponemos en manos de nuestros hijos, no obs* 
tante que Ii>s falla mucbo para ser perfectos apólogos; careciendo de 
no pocas dotes de poeta dramático en sus comedias originales, al pro- 
pia paso que mejoró mucho las producciones de este género que trabajó 
por mas que la elección no fuera siempre acertada : sín embargo , como 
siente Moralin, el^Jort^u mimado úe Iriaitc, empieza el buen teatro có- 
mico castellaao. El diestro fabulista Samaniego , competidor de Iriarte, le 
venció muchas veces en este género, en el que no careció de buenas pren- 
das poéticas. EL fabulista dramático y critico Farmer, enemigo de Iriarle, 
tuvo mas fama en su tiempo, segunGaliano, que el que merecen sus obras 
á pesar de lo que pudiera decirse encontrarlo del premio que le concedió la 
Academia por su sátira contra los malos poet.is, en cuyo número preten- 
den algunos que podia meterse. El P. Fr. Dieijo González , admirador do 
BU compañero de religión Fr. Imís de. León y amiiío de Cadahalso, poeta lí- 
rico y dramático atrevidísimo, aunque do contraria e.scuela que Ior ante- 
riores , dividía con ellos los aplausos del pi'iblico que gustaba do nu dulce, 
fácil á la par que floja versiñcacion y aulícuada dicción ; y no fuó menos 
aplaudido como poeta D. José bargas Ponce , cuyas obras no son aún bien 
conocidas. 

Descendía el siglo XVllI á su ocaso y la literatura francesa aún pre- 
dominaba en Europa, predominio que ejerce aún lioy en toda su fueiza, 
ya en prosa ya en verso , pues qne ¿ los Voliaire y i los Rooiscaa aí- 

31 



— 162 — 

p,u'ió nn C/iaieauiríantl , cuyas inspiracioaes llenan de pocsín el mutiiln. 
y lejos de apaj^ar la gran revolución que imsiornó la liuropa al ñn ilcl 
siglo, sirvió para aunieotarla . pues que levantada la olocuencia parla- 
mentaria ¡1 Sü aparco vn Francia y en lngblcrr¡«, Tué mas poético qun 
razonado, mas bríllaute que sólido en sus imú^unes , que se remontaron 
tiasta el Olimpo por los oradores. El poeta itramálico íthfridam, dice (la- 
liana , entusiasmó con sus obras la foglalerra al ¡laso que lograba arreba- 
tar á los franceses republicanos el célebre Miratiean con sus discursos , y 
después el inraoitat Nafioleon con sus arencas y su espada, en los quk se 
\é un alma fecunda de imágenes . un Tenladero taller de poesia , que po- 
dían competir con las del poeta Saint Lambert aplaudido por Voitairc^ 
con las del inglés Tompson. l>e1illo babia alcanzado el cetro de la poesía 
francesa sobrepujando á Lamben , y los dramáticos La Harpe , Chenier, 
el lírico Parnu , llamado c) Tibulo francés , y el descriplivo Ronc/ier , eran 
pastores del Parnaso que supieron enriquecerle con sus obras. 

El ciceroniano Joveilanos, honra de nuestra magii^tratura j uno de los 
hombres mas ilustrados de su siglo , fué también en España un poeta U- 
rico i quien no faltó talento poético; pero no podemos ponerle en primera 
línea, como i su ami};o B. Juan Menendez f'aldcs . ú quien se concedia la 
primicia entre los poetas de su edad con justicia: algunas de sus poesías se 
acercan á las antiguas castellanas, y él en España, Metastasto en Italia, 
Dtlille en Francia . Bums en Escocia, Cmvper en Inglaterra, y el suizo 
Gerner. puede decirse que reinaron junios en el Parnaso europeo de este 
siglo. Compartieron el aura popular en Espjña con el suave Melendrz . el 
auacreóntico y epigramático J). José Iglesias de la Casa, el conde de TVo- 
roila, y el fabulista I). Félix Samanirgo. pero siempre fué en menor esca- 
la , porque no pasaron de una recomendable medianía. 

TermÍDaba el siglo XVlll en Francia, añade Galiano, entre los cánticos 
de la Marsellesa del famoso Bouget de leíste, y de las ÍDS|iiraciones de Cba- 
leauériand, Madama Síael y Benjamin Constant, y eo Italia con las crea- 
ciones del fecundo, sensible y dramático Jlfieri, y primeros rasgos poéticos 
del sublime JUarli, cuando la España pasaba al siglo XIX bastante rico en 
poesia con los tres discípulos de Melendcz mas aventajados. I). Leandro 
Fernandez de Síoralin , D, Nicasio Alvareí de Cienfunjos , y D. JUamtel 
Jasé Quintana , al que toilavía tenemos la dicha de ver entre nosotros y 
de cousidcrar como al patriarca de nuestra actual poesía. Líricos y dra- 
máticas los tres , sus obras han sido y son admiradas con bastante justi- 
cia , pues que ali;unos defectos no son suficientes á hacerles descender de 
la altura cuque les tiene colocados la opinión universal que honra, con 
Í;;udl justicia, también al escelt-nte lírico />. Juan jVic(]t5íu GaUeijo, que feliz- 
mente vive c'imu Ouintana, sabios maestros ambos de nuestros buenos poe- 
tas. O. Juan líaitíisla Arriaza, lírico mas poeta del pueblo que de la dase 
instruida , y D. Tomás Iriarte . frió y trivial , compartieron con aquellos 
los aplausos, siendo, en la escuela sevillana, aplaudidos como poetas Rolilan, 
Blanco, Arjona, Beinosa, y D. Jlóerlo Lisia, que fué el mejor de todos 
los do esta escuela como poeta y como hombre do ciencia é instrucción. 
El señor Caliano dice que el siglo XVIU destruyó mucho (1^, fundó 



(r¡ Con respecto á esto siglo dice el orudito Durnn en uno de los Priilogos do 
su Romimoero ; lEn Ir segunda mitad del siglo XVIU fué moda en Europa y mas 
en Ejpnña despreciar la pntrin líieralurn sin haber esludiado y conocido la bue- 



— 1(Í3 — 

poco, y varió casi todo, reservándose el siglo XIX el carácter de reediñ- 
cador y clasiTicudor de las mudanzas hechas en squel; pero perdVinenos sn 
excelencia »\ dudamos que así suceda en visla del actual estado de la litern- 
tura en general en Eurn|ia , y pariicularmenie en España, en donde es 
poco lo que se hatla original en realidad , nuevo . ni (;rande. Nosotros par- 
ticipamos do la opinión de que estn siglo, cnyo carácter peculiar en letras y 
en arles es no tenerle y abrazar el de todos los que le han precedido ^ín 
imprimir el suyo delinitivamcnte en nada , es unn ^poca de transición que 
separa lo pasado do lo veniílern , ¡mes que la imitación servil es el prin- 
cipio imperante por mas qne se íiuscan las innovaciones y se pretenden 
nuevas creaciones caila día. 

SÉanos permitido . sin rmbitriio. repetir para conclnir, con respecto i 
nuestro sigt», lo quK acerca de nuestra literatura y poesía liíjimoK en 1B37 
en un articulo del periódico literario titulado el Olsenialorío Pintoresco. 

«Sumióse en la tumba el siglo XVJII , cuya infancia fu^ un manantial 
de males para la infortunada España , y que si al;:o mas fcliit , cuando la 
nieve blanqueaba sus cabellos, dormito en el sueño de la indolencia, hasta 
qne un genio literato le dispertó un momento antes de fenecer, con las 
trompas de Aristóteles, alejando de su exánime mente el estragado gusto 
que abrigara. El nuevo cantor le enterró para siempre . y apailrinando al 
siglo de las luces , dio el grito de alarma , llamando en su apoyo á los lite- 
ratos amanti's de su nación. En efecto , el siglo XIX nació con felices aus- 
picios ; Moratin tuvo prosélitos , y resucitada la doctrina del dramático de 
la Urocia, aparecieron para gloria de la poesía Ibérica, el suave Melendez, 
ct esmerado tJieafuegos , el inspirado (Quintana, el ent^ri;Íco Galleco « el 
cientiHco Lista , el dulce Martínez de h Rosa, el cabjlleresco duque de Di- 
va<t, el mage<ituo8o duque de I'rias y otros líricos cantores que nos honran. 

Empero si la lira de Erato siguió pulsándose con maestría , Tulfa fué 
casi lotilnienle abandonada desde la mnerte del genio arisiotélico del siglo, 
y el mal gusto volvió á invadir su imperio. 

nn de nuestros antopasado.x, Hflciase un vana^tloTÍoso atnrde de preferir lo es- 
traflo A lu propio , y se tenia por ignornnle ; bárbaro al que dudaba de la fnfiíli- 
bfüdad de los novadores. Cundirt el contagio porque era mns fácil ser eco de los 
pretendidos crilicoa , que ostudínr bien lo antiguo par» estudiar sobre ello; 
porque era nins cómodo traducir que inventar; porque costaba nienoü imitar 
to hecho que reformar lo pnsiido y conformarlo & las variaciones que deliia te- 
ner. En tal situación apenas lialiin quien saliese bI encuentro de tan cstraordi- 
narías ¡deas, síquieía para discutirlas. Perdido hsí el buen camino , nos queda- 
mos reducidos á ser debilitados ecos do lo que era bueno y acomodado i los 
países donde naeió, mas que entro nosotros no podía producir creaciones es- 
pontáneas, ni vivificador entusiasmo.» El seDor Duran, con una franquexn que 
lo honra, conliesa que participó tinnbien de aquel contagio; pero que conucido 
ol error y las necesidades del sijílo. fuá el primero en romper en España las va- 
lias que impüdian el de^rroUo del entendimiento y de la poesía nacional, y efec- 
tivamente qued su discurso preliminar al Homaneero y d sus oíros escritos, de- 
bemos la revolución que diú un nuevo giro d la crítica, ; que,. como dke, la ío- 
caruii dul cammo empírico y cslreclio que lomó .ti mediar el sigilo Wlll ; eu fin, 
en nuestra opinión D. jígtislin Duran lia sido en bella lilcrnlura el restaurador 
de nuestra escuda p:ilr¡a. 



■fe 



— 164 — 

La guerra llegó un tiempo , por dos veces , como boy , á embargar la 
atención general , y aterradas las tímidas musas, buyeron á regiones mas 

Saciflcas y (ellees; pero acabada una y otra tormenta , cuando la poesk 
ramática gemía en el mayor abatimiento , un joven se lanzó con valentía 
á la palestra dramática. Nadie vé en ella , considera el desierto campo , y 
pulsando la lira de Talia atrae en torno de si al pueblo todo» y el nombre 
de D. Manuel Bretón de los Herreros resuena por do quier con entusiasmo. 
Yo le vi solo por mucho tiempo poblando la desierta escena, y resucitando 
el amortiguado gusto nacional... loor á ti, amigo mió... loor á ti que em- 
pezaste esta nueva era dramática de tu patria , y que con la constancia de 
tu inspirado ingenio y la melodía de tus canciones supiste atraer bacía ti el 
amor de tus conciudadanos, y serviste de émulo á los mil trovadores que 
hoy consuelan á la afligida España con sus dulces cantares (1). 

Casi al propio tiempo una gran revolución empieza en las costumbres 
europeas , que, amenazando á las presentes cosas, trata de elevar á todo 
trance las de una época de entusiasmo y de gloria. Los partidarios forman 
el plan, y no tardan en vencer. En la parte literaria pierde lo clásico y 
triunfa lo romántico ; decae Aristóteles , y se eleva sobre él la eiagerada 
doctrina de Víctor Hugo , Alejandro Dumas y otros. Mezclada la litera- 
tura , basta cierto punto , con la política, al primer estilo por sus formas 
absolutas y precisas , se le clasifica entre los dictados del déspota, y al se* 
gundo se adhiere , por la franqueza de su marcha , á las ideas de libertad 
que triunfan. 

Mas mesurados los espaftoles , si bien pagan tributo á la época los mas 
exaltados por el nuevo régimen, la mayor parte, y la mas sana acaso, si- 
gue la revolución resucitando la memoria de nuestros antiguos poetas , y 
las obras selectas de Góngora , Lope de Vega , Calderón , Tirso , Moreto y 
otros patriarcas del romanticismo español del siglo XVI, son los planes de 
campana con los que se proponen vencer. 

Publica B, Agustín Duran la primera edición de su escogido Román* 
cero, y al hacer este servicio, que le agradecerá siempre la república de las 
letras, dio el impulso á la revolución literaria en nuestra patria (3). 

On Juvenal empezaba á florecer en España; pero tan precoz flor, cuyo 
lozano nacimiento daba esperanzas de mayor hermosura , la marchitó el 
fuegd de las pasiones apenas saliera del capullo...! Sin embargo aun se 
rien sus gracias , aun duele su azote... el nombre del célebre Figaro (Don 
Mariano José de Larra), pertenece ya á la posteridad... 

Progresando la revolución, el romanticismo español adelanta con uti- 
lidad : pónese á la cabeza de esta escuela el modesto lirico-dramático 



(1 ) Al principio de las notas á la Corona se pone el catálogo de los poetas con- 
temporáneos. 

(2) El Discurso preliminar, prólogos y notas del Komancero de D. Agustín üu* 
ran queso publicó hace 2 f años por primera vez, y después, en 1851, muy aumen- 
tado en la Biblioteca de Autores españoles, componen en estracto,una eruditísima 
y razonado-filosófica historia de nuestra poesía nacional, en la que secsplica tam- 
bién, con sazonada crítica, la historia y móvil de nuestros celebrados libros de ca- 
ballería, dándose curiosísimas noticias de toda nuestra literatura y de muchas de 
nuestras costumbres. Estos preciosos escritos que, como llevamos dicho, han hecho 
verdaderamente la revolución literaria en Espalla en este siglo, han servido para 
que se luzcan, después de publicados, muchas otras notabilidades que en esto n» 



— 165 — 

anadino el Excmo. Sr. D. Francisco Martinez de la Sosa (que tantas 
vece» ha regido tos destinos de España como ministro y presideDlo del 
Consejo de Ministros en las dos épocas constilucionales} con su drama 
de la Conjuración de Venecia, y al ver al poeta mimado de las mu- 
sas seguir esta marcha, ya nadie duda en la elección, y 0I partido de 
los estrechos límites acaba de perderse anie el nuevo régfmen viclorio- 
sa,cuya bandera ensülzRn García Gulierrez con su Trovador, llarlztn- 
ftiiscli con sus Amaines de Teruel, Roca da Toijores con su Doña ¡Haria 
de Molina y el Excmo. Señor Duque de Rivas con su iton Alvaro ó la 
fuerza del sino. Hüijistranse hs antiguas crónicas, escudritiansc los ro- 
mances del siglo XV y \V1, aquellos cantares que recuerdan las glorias 
nacionales : sácanse de entro el polvo de los archivos lúa olvidadas obras 
lie nuestros mayores; el deseo de súber se retrata en las almas de todos 
tos jóvenes, y haciendo circulabtes los cuantiosos caudales estancados en 
las bibliotecas, la revolución Tiiarcha. y ya no existe en nuestra his- 
toria dicbo feliz , hecho memorable y acción heroica que no se recuer- 
de en alegres cantares. A la lira de Homero se sustituye el alegre y so- 
noro laúd nacional cuyas sensibles cuerdas vibran en loor de Pelayo y útA 
Cid y acampanando los cantares religiosos de Berenguela , Doña Urraca é 
Isabela ; y este instrumento que sabe pulsar solo el bardo espariol , si);ue 
los compases tiernos de las quejas del apasionado Gazul , los ayes de Fa- 
tima ó los amores de los Muzas y Abindarracs y también los de los Cór- 
dobas , tiirones. Pelaez y Pimenteles... Á los flgíndos pastorea se sustitu- 
yen en las comedias y cantos líricos los guerreros de luciente armadura, 
¿ las Amarilis las heroínas de la historia Dacional , A las horrorosas vena- 
ción», las corridas de toros; alas carreras, los carroseles y Tollas; yA 
los ejercicios del anfiteatro y del circo , los torneos , las justas J las ca- 
ñas. La zampona y el pandero se mezclan con los atabales, analiles y 
trompas guerreras.., Al monótono y frió enamorar de OwrffO , sucede el 
fuego de Amadis y el furor de Orlando y áa Bell^nebros, y á la tortuga 
y pontones bélicos de! romano el escudo y el rastrillo de gótica fortaleza... 
En la parte mítica se sustituye ú las comparaciones de seres fanlis^ 
ticos que solo existieron en las aberraciones liumanas, existencias verda- 
deras , y por esta razón al falso y variable dios del Olimpo se antepone 
un Dios cierto é inmutable. Ya no es Vnius la diosa de las gracias , jVa- 
na, la madre del Eterno, las lleva en si todas y su curo celestial note 
componen genios que representan los vicios (^ue halagan , sino seres rea- 
les de la luz divina que enseñan, que acompaiian y que derraman las vir- 
tudes... y en ñn , ¿ Us ficciones de una Imaginación oprimida , se prefie- 
ren los encantos y verdades de la naturaleza. 



L 



ban tenido mas trabajo que el de copíarlosdesngurAndolosnnpocoen la forma y 
en el lenguaje, a Rn de no Innerso que lomar In pena du citar á su verdadero autor. 
como debieran hacerlo siquiera por eralitud. De este modo personas muy dislin- 
giiidas han adquirido su celebridad en literatura; pero como cuando do tal ma- 
nera se ganan los laureles son estos tan perecederas , que oo duran mus que et 
tiempo que larda en presentar el plagio la verdad, dejando al descubierto y en el 
mayor ridiculo al que se engalanó coo plumas agenas como el grnjo de la Tabula. 
Los inteligentes y el público sensato hace y hará siempre la debida justicia al 
MÚor Duran. 



— 166 — 

Esta revoincion influye esfraordinariameiite en las ArM , pnes hala- 
gadas por un lado al armonioso acento de cantares que las ensahan , y 
arrastradas dalcemente hacia el bien , despiertan de so esmintoso letargo, 
y tendiendo los artistas sn raano bienhecbora & la de los literatos qse se 
encuentran al ofrecérsela generosamente , dos cnerpos desonidos» por al- 
gún tiempo, por la presunción, la vanidad ó la ignorancia, forman un todo 
compacto en los Liceos, Ateneos é institutos, y reunidos caminan á la par 
al templo de la inmortalidad á recibir la corona de laurel (1). 

Felices vosotros trovadores de iberia, felices vosotros que entre el 
estruendo del bélico estampido de la presente guerra (3), os habéis levan- 
tado como el genio tutelar de esta nación para vindicarla y hacer ver al 
maligno estranjero que, si en medio de la borrasca de las pasiones , del 
huracán de destrucción y de los arroyos de sangre que han inundado la 
mísera patria , en su aurora de libertad , sabéis cantar con voz tan sonora 
y segura, si un dia el ramo de oliva se levanta entre nosotros y la ensena 
de paz se tremola por la mano de la concordia , en breve término los fo- 
gosos al paso que graves hijos de la madre Espafta aventajar&n al orbe 
entero en ciencia y en saber. 

Loor eterno á vosotros los Martinezdela Rosa 9 ñivas^ Duran, Bretón, 
GilfEoca deTogores^ Pastor Diaz, Vegas, Peñalveres^ Zorrillas y Calde- 
rones; y á vosotros también los Hartzenóures , Bravos, Ociioas^ Espron* 
cedas 9 Garda Gutiérrez, Eseosuras, Quirogasy Madrazos, y á todos 
vosotros jóvenes trovadores que identiflcados con la presente revolución 



(I) Las ciencias han contribuido principalmente á la revolución inlelectual 
de este siglo, pues que sus adelantos y descubrimientos lian sido tan estraordina- 
r¡08,ques¡ no fuera por ellas pasaría sin carácter propio; mas se le darán el gas» 
el vapor, el daguerreotipo y otros descubrimientos gigantescos y de tanta iropon> 
tancia que por su medio se vá logrando hacer del mundo un solo pueblo por la 
rapidez con que se comunican los puntos mas distantes, la celeridad con que 
se pasa de las tinieblas á la luz y se reproducen los monumentos, los paisesy 
las facciones de los vivientes con la exactitud de la misma naturaleza que se 
retrata por sí misma. Tantas ventajas do las ciencias hacen caminar al vapor 
al entendimiento humano en todas las cosas, y sin tiempo para estudiar y re- 
flexionar sobre las ¡deas fosfóricas que se encienden en la mente á cada paso, 
se profundiza poco ó nada, y una anarquía seductora á veces y penosa y laoieo- 
table otras es la reina de este siglo de movimiento y de sistemático desorden, 
en el que alterna lo bueno con-lo malo, lo mediano con lo mejor con tal lige- 
reza , que parece el mundo intelectual una linterna mágica cuyos cuadros se 
cambian por segundos: el linal es dudoso, pero presentimos, por lo que dicta la 
esperíencia é historia del pasado, que á tan prolongado movimiento, ha de su- 
ceder el reposo y á la agitación la calma en la que se podrá juzgar mijor del 
verdadero espíritu del siglo XIX y aprovecharse los venideros de sus descu* 
brimientos, ventajas de que nosotros disfrutamos apenas por el continuo movi- 
miento en que nos hallamos y por la veleidad á que esto mismo nos (ril>liga. 

(S) Se reGere esto á la guerra civil que se hallaba al escribir este articula 
en toda su fuerza. 



— 167 -^ 

literaria, dais honor ¡i la patria ele Cervantes : yo os saJuiIo con la since- 
ridail lie mi alma... 

A vosotros está encomenilaila la gloriosa revolución literaria del siglo 
de movimiento en iiUG vivimos ; pero al ejecutarla no puedo dejar de su- 
plicaros (¡ue huyáis de los horrores y de sus cuadros cárdenos , lúbricos, 
asquerosos y sangrientos con que hace la suya el e]:agerado bardo fran- 
cas: y que no olvidéis que no todo es malo en el sistema de AristfíCeles . ni 
todo bueno en la escuela moderna ; bellezas resallan en aquel estilo dignas 
do imitacton, y bellcsa^ que fueron engrandecidas por vuestros padres que 
os las ensenaron... la gratitud es el primer deber del hombre, y en litera- 
tura solo hay dos géneros entcramcute distintos, lo burno y lo malo. 

Tened presento que la eiallacion exajerada , arrastra en pos de si co- 
munmente una reacción peliftrosa. V vosotros jóvenes dramáticas que bri- 
Uais en la escena, no aticioneis at pueblo al crimen presentándole el vicio 
engalanado con los atavíos del heroísmo y bajo la mentida máscara de ac- 
ciones loables, porquele viciareis desgraciadamente, y una vez aficionado 
al delito es difícil volverle á la virtud , pues á la afición sucede el desen- 
freno como al relámpago el trueno... Presentad at vicio y á la maldad cas- 
tigada inmediatamente y no la dejéis impune, ni hagáis trio el castigo pro- 
longando el azote. La misión del poeta dramático , no es solo copiar exac- 
tamente á la sociedad con toitos sus errores , si la de dulcificar las cos- 
tumbres para mejorar esta misma sociedad, y al afear sus vicios y de 
fectos, presentarla en contraposición buenos modelos que imitar. 

Ilaccdlo asi como muchos liabeis empezado y desmentiréis la opinión 
de algunos filósofos coetáneas <}ue pretenden probar que nuestro sigilo en 
literatura es solo una época de imitación, una transición débil y enferma. » 

Sent-idas dejamos nuestras opinionps sobre los puntos de que acaba- 
mos de tratar ; espuestas quedan todas las que de autores respetables he- 
mos visto y á las que sometemos nosotros , como debemos , las nuestras; 
el lector podrá acudir á las fuentes que Ih indicamos para formar su juicio 
en la comparación de unas y otras, y poner la parte cuestionable en su 
verdadero lu^^ar , puesto que en los hechos no tendrá mas que acatar el 
pasado en la imposibilidad de variarle según su deseo, haciendo á la his- 
toria el honor qno se merece como hija del tiempo y de la verdad. 

Muchos mas autores pudiéramos haber citado en este desaliñado dis- 
curso sobre la marcha de nuestra poesía nacional , pero no hemos querido 
servirnos de la porción do escritos estranjcros que conocemos sobre esta 
materia, porque, ó no han hecho sus autores mas que repetir trastornando 
másamenos lodicho por nuestros literatos, ó han escrito á placer y sin da- 
tos ciertos que den á sus obras un interés verdaderamente histúrico, ha- 
biéndose ensañado algunos demasiado en sus criticas contra nosotros, re- 
bajándonos no poco de nuestra puesto otros, y tratándonos los mas sin co- 
nocernos bien. Dejanilo á nuestros sabios del presente y del porvenir la 
honrosa tarea de vengarnos de los que nos hayan y ]>uedan ofendernos, y 
en la esperanza deque no puedo menos de llegar undiaen que la pluma de 
un genio feliz consigne nuestras glorias literarias de un moilollrine}' eterno 
en una huena, completa y razonada historia de nuestra poesía nacional, al 
dejar nuestra tarea réstanos solo recordar la indulgencia que imploramos en 
la Advertencia que precede á este Discurso órelato de introducción, para 
que en atención á las razones que alli esponemos, se nos aplique por 
nuestros conciudadanos, siquiera en gracia de nuestro buen deseo de agra- 
darles, única pretensión de este escrito. — B. S. C. de L. 



L 




k>V t 



r 



IVSi MBÁLIZI. 



G«ii|rende lis lores poéticas fu eoisifni al iUMrtal Anta las 

vates h las j^mfneias h : 



JÜjMEKÍA. 


CBANABA. 


CÁDIZ. *" 


nDELYA. 


ganarías (fSIíAS). 


JAÉN. 


GOBDOBA. 


MALAfiA. 


SR?ni1 


íA. 



iaMtta9o V awoMA OMUuMasMSinraii man ¡pahb» 



22 



ADVERTENCIA. 



liot lia parcciilo eonteniente poner al priocipio de cada provincia lii pociiu que le Ijillen ce- 
crilai en el ilíalecio dd piis, cuja iradurcion , f i U neceiítat*, ; esplicicion de Is «Iruciara ; 
orlonnrm da éita , le poBC por nota reforeale ú lat pociiai de etle género al fio de la CoroDo: 
lo mismo hacemoi con lai Iraduccione) de lii composicionet en len^ai lábiai ú eilrinjerní. 
Lat poeiJBS de las seKorAS m interlan 1» primerat por deber de galonlerit , y lai de lot 
demai vates guardan el drden rígoroM del abecedario icgun lot pcimeroi apellidos. Los 
Dooilircí di: pueblo» eirrito) á la iiquierda al pié de lai coiujioiicioaei , ma loi de la nelura- 
leii de los nnlorcí , ] lot qoe en lelrai tertaleí ocupen el medio de la plana á Id cabHa de 
una lérie de poeiiai ú de una nía, el déla protindaá que perteieun lai quetignen. Cuando 
DO te Tea nombre do pueblo al fin de una compwicion , en el lugar y modo citado, et que >e 
ignora el del nactmieolo del aatsr. La* compoticíonei múticaí qae enpieiau cada una de lat 
llutai, eipreían en el dialeclo del pait Ja canelón y baile que mat le cerectcriran, habién- 
dote eicrito para ptnno lodat para mnyac uaifunnidad : en las nolat te boMa de la música 
etpahola en general y te dá nnlicia de loi maetlrot compotilorct que Ggnru en etla obra. Al 
Ande la Corono le dá la razón bibliográQcn , 6 una tucinla nolícia de cada uno de loi aulotet 
que loman pana en etie obtequisio moBiinenio. 




^^^B^^V^V 






1 


ALMERÍA. 




£V l(ü (¡]]SQ](DQ9a 


1 




nsi. ciii.E«»K kspiSql 


■ 




EXCMO. sit. no^ jóse nicolas de azara y perera, 


■ 




Primer Slarqiiéíi ilc IVIbbiaiio. 


1 




Vales ,1e U prniofii de ilmcria. 


^ 




»£] hombre (leücmaiú su rumiha que ó 
íimiíino, a tu pal ría masque ú eu raiDLliü,y 
bI linaje huPiSDO moi que » lu patria. • 
Fenkloh. 

Libe una vez la humanidad el vasu 
de sacra paz y caridad TervicDle , 
renere el alma ciencia; 
balsámico consuelo en su existencia 
alcance el inclemente, 
de la hermosa virtud y honor preclaro, 
agrupándose en toruo , 
mire el mortal el relumbrante faro ; 
del mundo, resonando eii el contorno. 




1 


la voz del sabio oiga , 

que al hombre llama lierviano, en su alegría, 

y el orbe humano se salvó aquel dia. 

¿Los Eaogrientos laureles del guerrero 
por qué marchitos ora desparecen? 
El llanto no los riega!!... 
ya no los brota la apacible vega : 
palmas y olivas crecen 
con que egregios varones se coronan. 
Donde Atila execrable, 






■. d 



ADVERTENGI 



líos ha parecido conteniente poner al principio de cada 
critas en el dialecto del pais, cuya tradaccioa , si la ne*' 
ortografía de ésta , se pone por iota referente á las p< 
lo mismo hacemos con las tradoceioici de lai eera' 
Las poesías de las SfiNoaAS le ¡isertai las prim 
demás vates guardan el ¿rdea rigoroso del o^ 
nombres de pueblos escritos á la izquierda al pi 
leza de los autores, y los que en letru Tersol 
una serie de poesías ó de una sola* el de la pr 
no se Tea nombre de pueblo al fin de nna 
ignora el del nacimiento del aaler. Las 
Musas, espresan en el dialecto del pa¡!: 
dosc escrito para piano todas para m: 
espaftola en general y se dá atUcía • 
fti de la Corona se dá la raita bibl 
qae toman parte en este dMOfíioso 



I 



i ruino un astro? 
i noble Azara, 

..IIIO. 

• , <|iic en sublime arrobo, 
mí piíiíó en el globo. 
stirpe, en do Sertorío un dia 
íA saber mostró á la España , 
. :vcera 

. ^ p»o j amor la Inz primera*, 
lecho bafia 



^^j^ juguetón , sonoro , 
'*^**^|i olíTa en pabellones 



^ ^tf^*'^ también cien corazones. 
lísfc j£¡Íuo emblema 
[^^tuA*** misterio, honor, cariño.. 

^ jhÉfc «ff^^*^^ ^^ inocente niño. 
^ escelsa ocupará su mente. 








\ 



— 175 — 

' < del Eterao iluminaba. 
K desvelo 

tite vio en el cíelo, -.i'MtDM 

' 'hundo contemplabul 'iU|i 

I pecho inunda, '< ni 

luanzBy I ii« Ido 
.icrania» ^- i>ll'il*'di 

iiaflte ir!*» ut 

. i:ol6gi04i' ' I ''''to n' 'ilt 

,iBio,: : ^-.; / li><..IÍ 

-spetada y j«toV' -í i;' mniü-' 

Dios, UD privilegio.' olir tu- 

M'bata le enajena, ' "i I'' ( 

:)»amiento, '*v>t'< 

lou de Azara le encadena, ' i: biÍC 

üc su heroico pensamiento. >' ntlitifi 

ijeio de paz irresistible, ■ ' -Ji t-' 

lU'íjiéria con Azara ei bien asoma , I fi 'mp 

¿11 elevado agente le hace en Roma. N-> tmli 

El mar Tirreno acarició la nave, ..---ilt «I 

con fresca y pura brisa agitó el lino , ; ^ 

do el noble Azara canta > " I')) 

porque se acerca á la ciudad que es Saota'í^ ■ 'I 

divisa el Quirinal..... Capitolino !-' 'til'- ' 

el Tibcr placentero le saluda .::(■» ( 

en religiosa calma ' . ..•i 

Azara sel^euconlrA : con lengua muda <■■ • '<' 

á Dios dirige fervorosa ei alma. >' ^-(i 

Al Vaticano empíreo • 

lleva la vista audaz y la memoria : l 

allí vio su misión, allí su gloria. ' 
Henchido de virtud y de entusiasmo, '■ '■>: 

raudal perenne de elocuencia suma, < •' 
incansable, ingenioso, 

por la paz dando su vílal reposo, >- 
la patria le admiró del grande IVuma. 
Junto al sol de la Iglesia iiiililantc 
de Azara está el lucero: 

le v¿ Clemente décimo tercero, ■■ > > 



^ 



— 172 — 

do César y Alejandro 6e pregonan , 
en columnas de bronce , al miserable 
se ofrecen mil asilos. 
Sonó la YQz de humanidad bendita ! 
el mundo entusiasmado la recita. 

¿Qué mensajeros divos en la tierra 
£eran la toz ceteste, con que el seno 
del pueblo sin ventura 
olvida 8u martirio y su tortura ^ 
y de plácido bien se encuentra lleno ? 
Kn los brazos alígeros del aura , 
el eca de armonía 
que dicha y paz al ánima restaura j 
¿ qué sublime cantor entregaria , 
la ambición acallando, 
el dolo , la crueldad y la avaricia , 
que del eco escucharon la delicia ? 

Un lugar inocente , solitario , 
en un monte de olivos y rosales ,] 
candido cual violeta , 
de su iglesia elevando la veleta , 
¿no distingue la vista? Es Barbuñales. 
¿Magnífico sepulcro^de alabastro, 
el mirar no repara, " 

?ue en toda Europa irradia como un astro? 
!una y sepulcro son del noble Azara , 
El marqués de Ptibbiano. 

Este es el genio , que en sublime arrobo , 
paz y fraternidad pidió en el globo. 

De ilustre estirpe , en do Sertorio un dia 
la antorcha del saber mostró á la España , 
Azara de Perera 

vio entre el gozo y amor la Inz primera.. 
Su ebúrneo lecho baila 
el Alcanadre juguetón , sonoro , 
y custodia la oliva en pabellones 
su aliento de ángel con el sueño de oro , 
que le guardan también cien corazones. 
De su destino emblema 

su cuna fué... misterio, honor, cariño 

la paz ornando al inocente niño. 

Misión escelsa ocupará su mente, 



ti 



mm 



f 



— 174 — 

férvido le consulta cada instante. 
Ganganelli, el Celeste, 
tiende siempre por do quier consigo , 
que halló en Azara el eminente amigo. 

Iris (ie paz en la hórrida lornienla 
que A Europa entera en su furor inmola, 
miradle sin mancilla 
paraudo de la guerra la cuchilla 
con su heroica virtud su ciencia sola : 
destello de la gloria del Supremo, 
su claro nombre alcanza 
de la ancha tierra al uno y otro estremo. 
Mira al Austria blandir la férrea lanza 
contra la .Santa Sede, 
8U alto saber detiene la pelea , 
y el pendón de la paz su mano ondea. 

Siembra el genio del mal la saña impía!... 
Mira á Leopoldo duque de Toscaua, 
contra Konia altanero, 
el de Parma ¡ambien blande su acero 

^ue á la ciudad , asesta , soberana, 
on esfuerzos Azara sobrehumanos, 
la discordia derriba , 
la pnz ofrece i Koma, y en las maoos 
colocó de los Duques una ohva. 
l'io Scsto en su ostracismo 
bebió el consuelo en la amistad de Azara, 
y el brillo le debió de la Tiara. 

Su alma se multiplica , enaltecido 
para salvar la humanidad que llora, 
diplomacia , ambiciones , 
concilios, tronos, pueblos, sediciones, 
registra con su vista abrasadora. 
Los grandes hombres de la ciencia espejos , 
artistas y letrados, 
Keyes , poetas , mil infortunados 
pidenle auxilio, eiigenle consejos. 
su morada es palacio 

do el pueblo se une, el clero , aristocracia... 
donde halla amparo la fatal desgracia. 

El volcan de la guerra , el hombre Marte , 
cuya misión grandiosa es un problema, 



— 175 — 

ese genio profundo 

que hizo temblar bajo su plañía al mundo , 

ni colocarse la imperial diadema, 

IVapoleoh , el hombre de la historia , 

el genio humanitario vio en Azara, 

y al contemplar su gloria 

el carro triunfador absorto para. 

Roma se salva entonces : 

el momento vé Azara mas propicio, 

y arranca á Bonaparte un armisticio. 

A Fernando Primero que de Parma 
gran duque fué, le mira destronado: 
veloz Azara corre, 

con 8u ingenio asombroso le socorre, 
y la ducal corona te ha salvado. 
La paz con Francia y Portugal consigue. 
Yé su patria adorada 
de una guerra cruel amenazada 
por la Rusia potente, y le persigue 
el temor de la lucha, 
y entre júbilo , aplauso y bendiciones , 
hizo la paz entre las dos naciones. 

Con himnos, que en el ciclo resonaron , 
Amiens le saludó. El fué el primero 
que el tratado firmaba , 
que la paz bendecida aseguraba 
i la Francia, la Europa , el mundo entero. 
Sol entre los planetas, muy mas brilla 
Azara entre los grandes del Congreso. 
En lagos abrasantes 

de humana sangre y miembros palpitantes 
que encubre del cañón el humo espeso, 
los pueblos y los Reyes 
miraron en su noche tenebrosa , 
de Azara, el inmortal, la luz hermosa. 

Por la etérea región su genio miran 
las suavísimas alas esparciendo , 
de que la muerte huia. 
Nace entonces la calma y la alegría, 
y bajo el genio tutelar se uniendo, 
sus ruegos le dirigen su defensa. 
Conquistador, tribuno, 



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1 


— 177 — 




para cantar tus glorías con poesía. 




■ 


cede i mi lira divinal concento. 


■ 


■ 


DlLtAS. 




■ 


Gabriel Febkakdbz. 


1 


■ 


IL CÉLECIIE SIPLOEtTICO DEL SISLO XVID. 


1 


■ 


Digna empresa elevar un monumento 


■ 




que eternice en los hombres la memoria 




P 


del hidalgo español, del gran talento 


^^1 




de alto renombre y fama meritoria. 


^^1 




Sí los bronces y mármoles, mentidos 


^^1 




emblemas son del genio y de su gloría ; 


^^1 




porque sin ellas siempre eterna vive 


^^^ 




del sabio y del artista en la memoria; 


1 




¿Qué resta hacer?.... ¿Del muado en el olvido 






dejarlos, en un siglo de ilusoria 


1 




mentida erudición, que el mas osado 


^^H 




el premio del saber dá, y la victoria? 


^^H 




iNo pardiez: elevemos á las nubes 


^^1 




nobles trofeos , inmortal corona , 


^^H 




del que supo su nombre hacer ilustre, 


^^H 




alto lugar tomando eu nuestra historia. 


^^1 




Y mientras en discordias divididos 


^^1 




los hijos de la patria la destrozan, 


^^H 






■ 




en vez de combatirla, hacerla heroica. 






Al que pupo allá en Koma largos días, 


^^1 




representando á España, aún poderosa, 


^^1 




del ambicioso Capitán del siglo 


^^H 




la espada contener devastadora : 


^^1 




Al que supo prestar franca acogida 


^^M 




i cuanto (le virtud se hallaba en Roma, 


^^H 




siendo su rica estancia siempre emporio 


^^H 




de sabios y de artistas de gran nota. 


^^H 


■ 


Por eso entre el revuelto torbellino 


^^H 




de la moderna socícdá orgullosa , 


^^1 




gigantes le han de alzar hasta las nubes 


^^1 




23 


1 






j 






^^^^H 



— 178 — 

de Azara las inéditas Memorias. 

Y en ellas han de ver un nuevo germen 
de honor y rectitud , de fama heroica 

y el marqués de ^'ibbiano y Castellanos 
participes serán de tanta gloria. 

Aún queda , si , en hidalgos corazones 
de la antigua nobleza castellana , 
quien no solo en sus timbres y blasones 
contempla su nobleza decantada. 

De su ilustre ascendiente los contempla 
en su genio y saber y su alta fama : 
en las grandes mejoras que constante 
supo proporcionar siempre á su patria. 

En difundir al mundo sus laureles, 
laureles que crecieron para España , 
que han de asombrar al orbe cuando estiendan 
por él sus altas y copudas ramas. 

Honor también á quien con alma ilustre 
á los vates convoca de su patria , 
por celebrar un héroe tan ilustre 
que entusiasta su voz también ensalza. 

Si alguna cosa de la triste vida 
queda al abandonarnos despiadada , 
no son los vanos títulos que guarda , 
tal vez la necia vanidá iniundada ; 

Reunir á la alta alcurnia, genio ilustre 
y saber y virtud acrisolada , 
haber á vuestra patria defendido 
con ánimo invencible ; cual Azara; 

Y veréis cómo entonce , eterna vive 
entre los hombres vuestra ilustre fama ; 
y allá del otro mundo en las regiones , 
hallareis nueva gloria reservada. 

AlhbeIa. Almería 9 ds eaero d« i85l . 

Francisco Lbdbsma. 



CÁDIZ; 

DIPLOMiTIGO Y UTEBÁTO ESPIÍÍOL AZAti. 



Loi ntei d« li pTotiacii da Cidii. 



Allif junto á una tumba sileocioBa 
con orla de ciprés bq sien ceñida , 
flojas las cuerdas de su lira hermosa ; 
bella ninfa distingüese afligida : 
y en página brillante 
asi escribe con pluma de diamaote. 

■¿Quién al poder gigante que del Sena 
el temido renombre dilatando , 
en su marcha triunrante le encadena 
á la Eterna ciudad así librando? 
Loa siglos el diploma 
é Azara dan, dt; salvador de Roma.» 

St , de Azara es la tumba , junto á ella 
noble matrona miro reclinada, 
con cien laureles en su frente hella , 
con muestras de dolor en su mirada : 
y ajadas cnn su llanto 
las gayas flores de su regio manto. 

Mo llores 4 patria, no, que la memoria 
del generoso Azara te ha dejado 
un ejemplo á tus hijos, en la historia,. 
un lugar á su nombre reservado; 
y el mas rico brillante 
á tu escelsa corona radiante^ 



— 178 — 

de Azara las inéditas Memorias. 

Y en ellas han de ver un nuevo germen 
de honor y rectitud , de fama heroica 
y el marqués de ^'ibbiano y Castellanos 
participes serán de tanta gloria. 

Aún queda , si , en hidalgos corazones 
de la antigua nobleza castellana , 
quien no solo en sus timbres y blasones 
contempla su nobleza decantada . 

De su ilustre ascendiente los contempla 
en su genio y saber y su alta fama : 
en las grandes mejoras que constante 
supo proporcionar siempre á su patria. 

En difundir al mundo sus laureles, 
laureles que crecieron para España , 
que han de asombrar al orbe cuando estiendan 
por él sus altas y copudas ramas. 

Honor también á quien con alma ilustre 
á los vates convoca de su patria , 
por celebrar un héroe tan ilustre 
que entusiasta su voz también ensalza. 

Si alguna cosa de la triste vida 
queda al abandonarnos despiadada, 
no son los vanos títulos que guarda , 
tal vez la necia vanidá infundada ; 

Reunir á la alta alcurnia, genio ilustre 
y saber y virtud acrisolada , 
haber á vuestra patria defendido 
con ánimo invencible ^ cual Azara ; 

y veréis cómo entonce , eterna vive 
entre los hombres vuestra ilustre fama ; 
y allá del otro mundo en las regiones , 
hallareis nueva gloria reservada. 

AlmbrIa. Almería 9 ds uero á% (I 

Francisco Lbdf 



■■^■^ 



- 187 — 

gala y pompa gentil ; estrago , calma , 
cercan do quíer la corpulenta palma 
y el rosal , que á su sombra florecía. 

Mas á adorar el sol después nacieron 
flores mil > que la palma rodearon , 
el tronco paternal luego escalaron , 
y la ondulante copa entretejieron. 

¡ Fantástica visión ! el raudo fuelo 
que osada levantó la meute mia j 
cruza la niebla , que te cerca umbría , 
y rasga y corre el misterioso velo. 

Y en el pensil de la asombrada Europa , 
que el guerrero francés fiero asolara j 
mis ojos miran levantar á Azara , 
palma gigante, la poblada copa. 

A Azara ilustre , que sujeta y doma 
del galo vencedor la safia ardiente ; 
y con su sombra salva floreciente , 
el místico rosal , la augusta Homa. 

A Azara , que, del orbe maravilla, 
corona ciñe de fragantes flores , 
que engendraron los vivos resplandores 
del sol de paz, que en nuestro oriente brilla. 

Genio de hazañas , manantial fecundo , 
símbolo rico de grandeza y gloría 
tu nombre en mármol esculpió la historia , 
y eterno y grande vivirá en el mundo. 

Cádiz. Vicoa 15 de tcliembrc de 1851. 

JoAQDiN Rubio y Bosichy. 



Ili4)8 IDto(DIB8<) 



Héroe nombra frenética la fama 
á quien con hierro insano 
tala , y destruye , y mata y estermina ; 
y á la rojiza llama 
de incendiadas ciudades, soberano 
alza su trono audaz y en él domina. 



— 180 — 

El toiile moDniMato qw m eonnda 
j oh Uiapanoa ! i rendir tributo homio, 
es el altar qae España agradecida 
alza de Azara al oombre rictorioio; 
7 aiu corona ofrece 
de laurel beUo que ea so anelo ence. 

jiObUoh. lUri<HdtMm4ilSH. 

Haua di los Dolous Gooz di Sauui. 



¿Por qaé, rúnella Timen de Helieona, 
á tus ojoe nnblando ata alegría 
tristes los bajas , cuando el tima ndal 
qne «1 Hanzanares Tueles ambicñoi? 

IHo temas , si esto solo te ocañona 
temor, qae se aouncille ta hidalgolai 

Jue para adorno de una turaba fnS) 
e la tamba de Azara , es la corona. 
Mas si i las dignas Husai, por el celo 
de on sucesor ilustre coi^regaaas , 
acercarte gentil quizás te inauieta ; 
blai 



Velado el rostro con tn blanco velo 
llega , entre las de gloria coronadas 
á ofrecer ona humilde violeta. 

PuBiTO BB Sarta Había. 

Funosco AflTonio ] 



Ya no es el sol radiante de Granada ; 
tampoco el astro de Lepanto In-illa; 
ni ante el pendón trínníante de Castilla, 
rinde la Francia su temible espada. 

Hurra, grita la Eoropa desolada, 
blandiendo á par la lanza y la cucliilla fi 
y se conmueve la Romana Silla , 
por el altivo Corso a 



\ 



— 181 _ 

Era el raudal que al siglo diez y nueve 
de embales y trastornos precedía; 
pero no al valor cívico se atreve, 

Del que en la senda que á la gloria guia , 
á la posteridad le dá preclara 
de 8u saber la fama, como Azara. 



Alejandbo Blo:vo. 



Torrentes brotan de fecunda ciencia , 
¡oh grande Azara, tus modestos labios! 
admiración de rudos y de sabios 
es el raudal feliz de tu elocuencia. 

Quiere JNapideon con iasolencia 
el suelo hollar de Brutos y de Fabios; 
mas lo salva de ultraies y de agravios 
un numen tutelar, tu inteligencia. 

Para subir al templo de la gloria 
Di incendias, ni destrozas , ni aniquilas: 
sigues el bien per senda mas preclara. 

Por tu virtud nos dice ya la historia, 
que , si tanza el averno al mundo Alilas, 
la paz espere el mundo de un Azara. 



Adolfo de Castio. 



Santo respeto infunde á tu memoria 
lu postrera mansión , con sus fulgores 
lo circunda la lumbre de la gloría, 
la humanidad de gratitud con flores. 

Con el laurel del sabio coronada (1) 
la sien, t^uropa te escuchó en un día 
mostrar patentes de la edad pasada 
los arcanos de ciencia y de poesía. 



[I) Aluiloo i las obrm Wie 



II del tenor At*ri. 



— 182 — 

Bien ante el trono de diversos Heyea f 
ó bien del pueblo ante el poder temido. 
sostenedor de las hispanas leyes 
te viste por lu patria bendecido. 

Misera, (3) sola, en estranjen tíeiT 
la que regia familia fuera un dia , 
bañada en sangre de nefanda guerra 
sin smparo ni asilo discurría ; 

Sus ligrimas de liicl coa noble 
tú supiste enjugar ¡oh grande A> 
y al que llevaba, perseguido anc' 
sobre su cana frente la tiara (3' 

Amparaste piadoso con resp 
de un guerrero procaz contra ' 
que su carro de triunfo tÍÓ sr 
ante el heroico pabellón de 1 

Ya sobre Roma (4) con I 
el déspota lanzaba sus legi< 
y de la vox de Dios eco ti 
el fragor sofocó de sus c: 

Revolvieron la rienda 
del vencedor del mundo 
y el genio de la guerra 
arrancó de sa sien poi 



Una orgullou lápi 
debe á tu nombre r 
para plegaria el cor 
gloria tu patria , a< 



ii olviib 
iiiañaoi. 

,i,3?¡|eytirMi 
,jrbiniiiwrt«! 

■-|.*a inpüi 1 



Otros tn gil 
Azara, orgiil 

Hic.rr»c«.. ' ■'ÍJ5od«iiiiudo, 

(f) A la faoipitilidad dírt. "*• ^^ H «• mUIMW, 
(3) A lot GDJdadM j »K' .. ^^Ji 
(i) Ejubidohiiseltrf' J'!^«tf?'^yBrtCÍldo; 
polnn qoi Dirclubia Mbi ' * 




— 192 — 

h del Trances terrifici TÍolencui 

con el conloo finísimo tejido 

por su blanda elocoeocia. 

¡ Oh fuerza irresistible , soberana 

de la sabia yirtod! ¿Qoién le prolana? 

El héroe de la paz al de la guerra 
iuibió ; y el Tencedor de cíen naciones , 
el que lleró soberbio sus pendones 
por el mar proceloso y la ancha tierra j 
el que escribió su nombre en las Pirámides ^ 
el que trocé sa voluntad en leyes 
el que impuso al son de sos broncíneos rayos 
y en su carro triunfante ^ de lacayos 
sirvieron los Pontífices y Reyes , 
no pudo resistir , quedó yencido , 
y el suelo de sus sueños abandona 
dejándose al salir una corona. 
Italia libre fué : cesó su espanto 
y de grata efusión prorumpe en Uanlo» 

Cese mi lira aqní , sublime Azara. 
Para tu gran renombre 
para que el orbe pásmese y se asombre ^ 
é Italia agradecida , en sus vergeles , 
agote en mil coronas sus laureles, 
basta tan solo pronunciar tu nombre. 

Cádiz. Cá4ii 15 de «futo de 1851 . 

Fbangisgo Sánchez del Abgo. 



AYES DE MI PATRU. 



«Ábrete á mi dolor, tumba sagrada; 
deviuUveme ese ser esclarecido 
(|ije injusto triunfo de la Parca ha sido , 
dondo ha cebado su segur airada !... 

«Oye el ¡ay ! de una madre desolada 
dcMiiundándoto un hijo tan querido.. • 
un hijo que orgullosa he poseído... 



F 


^^^^^^^^^^^^^^^^^^^" 


1 


1 


— 193 - 


1 


m 




■ 




«Ay! de mi amor, hijo adorado! 




^^M 


iluslre Azara!! Duerme!... Tu memoria , 


^^H 


^^V 


varón insigne, vivirá en la Historia, 


^^H 


^H 


y el blasón que me legas, envidiado!» 


^^H 


^B 


De Iberia ta matrona, asi su duelo 


^^H 


■ 


espresó... con acerbo desconsuelo. 


■ 


1 


CiDU. 




1 


Gabrikl Sánchez de Castilla. 


1 


W 


AL DIPLOMUICO kliU. 


^ 




Del hondo hueco de empinada breña 


^ 




el águila caudal soberbia sate 






á mirarse en el sol , donde se empeña 


^^1 


L 


en mostrarle en su espejo lo que vale. 

De la peña escondida 
y entre negras adelfas, c»n dulzura, 
la límpida fontana toma vida 


1 




y llega á ser torrente en la llanura. 

Un astro en Unrbuñalcs tuvo Oriente 
para darle á su patria lumbre clara , 
nacido como el águila, y torrente , 
y la iumortalidad le llama Azara. 

Feliz la peña que la linfa envia, 
y la breña que al águila dá nido, 
villa feliz la que en sus lares cria 
un genio bienhechor y esclarecido. 

Si Barbuñales tuvo pobre bistoria , 
las águilas del Tiber levantaron 
au raagesluoso vuelo , y para gloria 
de la olvidada villa, esta memoria 
con picos diamantinos le grabaron. 

Hubo un hijo de Breno •"'''■ 




■ 


que á la Eterna ciudad, y nuestra tierra ,,„,;, 






llamó con voz de trueno. 


'^^^1 


H 


y férrea mano preparada á guerra. 


^^1 


P 


25 


1 




_ 


1 


^^^H 




^^^^^ 



— 192 — 

h del francé» terrifica violencia 

con el cordón finísimo tejido 

por su blanda elocuencia. 

¡ Oh fuerza irresistible , soberana 

de la sabia virtud! ¿Quién te profana? 

El héroe de la paz al de la guerra 
habló ; y el vencedor de cien naciones , 
el que llevó soberbio sus pendones 
por el mar proceloso y la ancha tierra , 
el que escribió su nombre en las Pirámides^ 
d que trocó su voluntad en leyes 
el que impuso al son de sus broncíneos rayos 
y en su carro triunfante ^ de lacayos 
sirvieron los Pontífices y Reyes , 
no pudo resistir ^ quedó vencido , 
y el suelo de sus sueños abandona 
dejándose al salir una corona. 
Italia libre fué : cesó su espanto 
y de grata efusión prorumpe en llanto» 

Cese mi lira aquí , sublime Azara. 
Para tu gran renombre 
para que el orbe pásmese y se asombre , 
é Italia agradecida , en sus vergeles , 
agote en mil coronas sus laureles, 
basta tan solo pronunciar tu nombre. 

CÁDIZ. Cádiz 45 de agosto de 1651 . 

Fbangisco Sancdez del Aaco. 



AYES DE NI PATRU. 



«Ábrele á mi dolor, tumba sagrada; 
devuélveme ese ser esclarecido 
que injusto triunfo de la Parca ha sido , 
donde ha cebado su segur airada !... 

«Oye el ¡ay ! de una madre desolada 
demandándote un hijo tan querido... 
un hijo que orguUosa he poseído... 



^ 



— 194 — 

Los OunceboE temblando se miraron ; 

las virgenes lloraron en su asilo; 

y los aociaDos tristes recordaron 

la valerosa cfipada de Camilo. 

Todo era confusión , todo agonía , 

la vista el pueblo avara 

de hallar un defensor do quier tendía; 

nna voz lanzó al lin con alegría, 

hija de la esperanza, pues vio á Azara. 

Y entre el eslrnendo de ademan guerrero 
se adelantó tu hijo generoso 
frente á frente al coloso 
sin ocultar su pecho con acero, 
pues que siendo espailol fné valeroso. 

La palabra vertió con voz serena ; 
y la mano enemiga, 
que sustentaba de ambiciones llena 
la heroica espada de Anstertitz y Jena 
la estrechó Asara como mano amiga. 

Se oyó un grito de paz y el Vaticano 
devolvió el eco con presteza rara 
diciendo: «Salve, Senador Komanoü» 
y el pueblo de los pueblos soberano 
prohijó con vanidad al noble Azara. 

¥ la Reina del mundo agradecida 
estrechó á Azara con los miamos brazos 
que estrechó á César en su edad florida 
haciéndolo inmortal en sus abrazos. 

]\obte villa, recibe eatoa laureles 
que regó el Tihcr con su linfa clara ' 

y déjalos que enreden , pues son fíeles ,.. ' i 
en las barras que adornan tus cuarteles 
que noble sombra dá el laurel de Azara!! 

Esto las raudas águilas grabaron 
en el eterno libro de la historia ' . ..i 

y en rápido revuelo se elevaron,, :•> . 

y en los aires tres veces esclarntron :■ ■ 
«Paz á tu hijo é inmarcesible gloria.! -'■■. ' 




*r 



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Ai; BfMTiL imk¿ 

Detener al: eoloao'.tactt cácreía 
cuando con planta rosada • - 
salvar quiso la dtimiM;. barrera 
de una nación heróieary eaforadda; 

Oponerse-á las leye» Úel de^o 
que pretendió iracundo y • . 
libre el paso dejar leb su camino' :' ' 
al que ser dictador' quiso del nlmiido'! ■:.;■ 

Ser de virtud ejemplo 
conquistando una página en la historia 
y alzar un alto templo, 
al claro nombre y á la eterna gloria ; 

Vivir en paz sabrosa 
sin que del crimen turbe la conciencia 
la fantasma ominosa.: . 
y dejar la existeocta 
solo como un^ carga fatigosa; ; ; . 

¿Quién, ¡ perínclito ;^2ara/ 
pudiera como tú? ¿Quién á tu altura ; 
el vuelo remontara, 
y rival de tu ardor y tu bravura 
contigo y á tu lado se mostrara ? ' 

¿Y quí^Q, quién dignamente 
tus hechos cantaré?'r^Pobre mi lira 
ante tu luz se siente, 
y aunque el valor y el entusiasino inspira 
mi preocupada mente; 

El temor tanta dicha me acibara^ 
y el último en cantarte 
quiero ser ¡ noble Azara ! 
aunque soy el primero en admirarte ! 



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..i'.'i 1-. !f.) 



J. 



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Algeciras. 



Ramón Valladares y Saavedra 



Azara : tu laurel y tu memoria 
honra será de la española gente , 



- I 




- Jl ^- 



— 196 — 

y á honor el español tendrá en su mente 
en respeto tu nombre , ta alta ^oria. 

Si lanzas tu mirada por la historia , 
la verás derramada cual torrente , 
tan limpia , como el agua de la fuente, 
y no como tu vida transitoria. 

Que , si tu flor secó traidora muerte, 
al peso de cuchilla in^esistible, 
no se olvida la España de tu suerte: 

No se apaga la llama de quererte ; 
en el corazón ibero es increible : 
solamente se olvida un cuerpo inerte. 

i 

CÁDIZ. Gádií 4 d« octubre de 1851 

FBDEaiGO Mabía Utrera. 



Cádiz. 



Rápido tiende el genio de la guerra 
sus alas sobre el mundo : « El mundo es mió » 
esclama , y tiembla á su alto poderío 
y al trueno del cañón toda la tierra. 

Un ángel de la paz que Roma encierra 
y Aragón vio nacer , benigno y pío 
alza la voz con denodado brío 
y al vencedor de Egipto el paso cierra. 

Henchido en armas ruge el carro fiefo 
del genio destructor : talento y arte 
opone el ángel con virtud preclara. 

Y á la sublime voz cedió el guerrero 
y hoy si en su fuerza brilla Bonaparte 
mas grande en su elocuencia brilla Azora. 



FRíIX USÜRIAGA. 



ISLáS CANARIAS. 



DBL ILCSTBB LITERATO T DIFLÚKÍTIGO 

EXGMO. SR. DON JOSB RIGOLAS DE AZARA T PERGRA. 



Loi ntei de las blas Canariai. 



Bramó en las Galiaa tempestad ?iolenta ^ 
rompió su cauce el azotado río ; 
en el azul del cielo manto umbrío 
la luz del sol entrévelo sangrienta. 

Estremecióse Europa : la tormenta 
creciendo fué con desusado brío ; 
nada contuvo su furor impío , 
ni el áureo trono donde Dios se ostenta. 

En tanta confusión y horrores tantos , 
iris brillaste , esclarecido fizara , 
de España atleta y sus derechos santos. 

Gloría á tu nombre el porvenir prepara , 
gloria , del vate en los sonoros cantos , 
gloria y en la flor de tu virtud preclara ! 

Sarta Cbuz db Tenerife. 

José Plácido Sansón. 



AL ILUSTRE AZARA. 



En Roma y en Amiens y en la famosa 

Capital populosa 
Que ciñe el Sena y con sus ondas baña, 
Tus elocuentes voces resonaron 

Que ardientes te inspiraron 
Los poderosos genios de la España. 



— 198 — 

Y mieubaa rage ináóinUo y y pateóte 
Sacude su ancha freate 
El dueño de la Europa estremecida , 
Tu mano generosa preparando 

Vá la paz , y sembraDcb 
Fecunda gérmoQ de ealnd y vida. 
Procer , artista , embajador y sabio , 
Do <|u««:íe tí.lábi» 
Mana la paz , cual de una flor la aroma , 
A los monarcas sin d^er mostraste 

Y el destino cambiaste 
De la imperial y sacrosanta Roiha. 
Moderno Clncinato « la grandeza , 
El poder , la riqueza 
Trocaste al fib por solitario asilo,' 
Ansiando solo bajo Tresca sombra 

Hollar la rerde alfombra 
Del suelo hispano , pUcído y tranquilo. 
¡Descansa énpaz! Tu enaltecida prole 

en cincelada mole . ' . 
Hoy tu recuerdo ensalza soberano ; 
Y de tu* pueblo la modesta gente 

Se inclina referente 
A saludar el nombfv de Nibbiang. * 

Sahta Cruz dk Tbnui'E- Cnaiiii lOdi tuno itc 18^2. 

Ignaíio »9 rÍEcaiN. 




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a '!.iLSL';a3i¡a&.iiiá 



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DBL BXflllO. Sito» 

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DON JOSÉ NIGitLAS DÉ AZARA t WéUI 



■ I ; - . . . r . i • * 

j . ■ ■ > . . '. ' í 1 1 . 1 . L» • I / 



1 ■. 



Sonrióte, al Haíeet,' MldoTetitérÉ? ' ; ' 
te dio la paz su olhrá : ht elóctoeiieiif ' • \ •' '^'^■* 
su magia te prestó^ su fciK It denfein ' "' f.'' 



valladar invencible- ieé tu prudéDeii i' - '^ - ' '- 
y discordia rompió stf trama osctnré;' r' >; '- -' 

Cual padre te aclamó, salvada Roma ; 
hijo preclaro te saluda España , 
y en tí él noble patrido cgemplo toiÁa. 

Tu voz aplaca la temida saña 
del guerrero feroz , le vence y doma ; 
¡ ilustre galardón , ínclita hazaña !••.. 

Babka. 

' Jo$É Amador i)B LOS Ríos. 



^•i«iM*«M 



Cual tempestad borrisona y violenta 
que estragos amenaza al fértil llano , 
se lanza á Italia con furor insano 
el galo, y castigar á Roma intenta. 
* Ya én kittiste B^rfonih se presenta 



I 

i 



— 200 — 

y amaga sojuzgar ají Ya^eáno :. 
tiembla el pueblo la saña del tirano 
y su esterminío y perdición lamenta. 

No con las armas la agresión impía 
repeler puede Roma , y consternada 
solo de Azara en la prudencia fia : 

Marcha al encuentro del feroz soldado , 
hace que envaine la terrible espada , 
y salvador de Roma es aclamado. 



Espugna á Roma Breno despechado 
y cuantioso rescate le exigiera , 
cuando Camilo en su favor viniera 
y en fuga pone al galo escarmentado. 

Busca el gran San León, no intimidado, 
y logra detener en su carrera 
Al azote de Dios que su ira fiera 
marcha en Roma á cebar precipitado. 

Con hierro y fuego vindicar intenta 
mentida ofensa en la afligida Roma 
un nuevo Atila ^ Bonaparte insano ; 

Mas^,el ilustre Azara se presenta 
al caudillo feroz , su saña doma , 
y del golpe fatal libra al Romano. 

CÓRDOBA. 

Lüís Mahia Ramírez y las Casas-Deza. 



Envia el sol desde el zenit fulgente 
sus rayos bienhechores á la tierra , 
y cual monarca próvido y demente 
bienes dispensa y el temor destierra. 
Tal Azara inmortal , brilló eminente 
en alia diplomática carrera ; 
siendo de sus hermosos resplandores 
los sabios de la Europa admiradores. 

CÓRDOBA. Gatlellon de Ja Plaaa 25 de idiembre do 1851 

, JPOWROO POBsPFAIX T PaBZ. 



GRANADA. 

AL DISTINGIIIDO UTBRATO ESPAÑOL 



Los vates de la provincia de Graoad«. 



CÁIfCION Ain>AXUZA. 

Soy andalaza , sefiores , 
y en mi caló algarávia 
esprícaré los dolores 
con que locha el arma mia. 

Y así diré , 

que poique Azara ha mnesto , 
yo lloraré. 

Poique fué un señó Azara 
de tantísimo talento, 
que paró er sor cara á cara 
solo con su pensamiento. 

Y hoy paire fuera 

de los hijos der puebro 
si no muriera. 

¡ Ay ! nos vemos habatíos 
poique se laigó der mundo , 
er que tuvo sus sentios 
en toilico lo profundo. 
Como adivino , 
penetraba al instante 
del hombre er sino. 

No hubo un triste desgraciao 
adonde arcanzaba su mano j 
poique este masques honrao 
era de toos hermano. 

26 



— 202 — 

Por eso lloro 9 

ar ver que hemos perdió 

tanto tesoro. 

No podré enjuga er llanto , 
que es mi peniya mu fueste 
y en er pecho mi quebranto 
me está anunciando la mueste. 
Poique es mu triste 
que lo güeno se muere 
lo malo existe. 

Si en este instante cantando 
voi ar son de mi bigüela , 
es po que el arma está echando 
las alitas con que güela. 
¡ Ay pena mia ! 
yo he perdido la carma 
que tuve un dia. 

Der mundo ya he conoció 
los engaños y dobreses , 
y mi vida ha frorecio 
luchando con sus reveses. 

Y he penetrao , 

que solo allá en er cielo 
muere el pecao. 

¡ Ay ! Azara vive allí 
enmedío ese cielo hermoso ; 
como tan güeno fué aqui , 
allá gozará reposo. 
De aqui lo miro 
y le mando en la nubes 
triste suspiro. 

En su corona de frores 
prantaré una siempre-viva , 
que aunque triste y sin olores 
nunca la mueste reciba. 

Y con quebranto ^ 
con ella yo le envió 
mi amasgo llanto. 

Granada. Granada 10 de enero de 1852. 

RoGEUA León. 



203 



AL GRANDE AZARA (1). 



Genio sublime como el sol radiante ; 
divina emanación del suelo hispano ; 
faro divino , á cuya luz brillante 
se iluminó de ciencia el Vaticana, 
ante cuyo talento deslumbrante 
no hubo misterio en el saber ni arcano ; 
porque alcanzaba mas su fantasía 
que cuantas ciencias en el mundo habia. 

Ilustre genio de la España gloria , 
orgullo de Aragón y de Castilla : 
los siglos venideros tu memoria 
acatarán hincando la rodilla , 
y al contemplar los fastos de la historia j 
do lucirás cual regia maravilla , 
dirán que del alcázar del talento 
era el supremo rey tu pensamiento. 

¿ Quién logró como tú, genio profundo, 
encontrar un coloso frente á frente 
en la marcial carrera sin segundo 
de una ambición , como su genio ardiente , 
que anhelaba regir el ancho mundo, 
pequeño á los alcances de su mente : 
quién logró contener su altivo mando 
la ciudad de los Césares salvando? 

Tú, solo , Azara ; ingenio sobrehumuiio , 
pudieras conseguir victoria tanta , 
plantando en el ejército romano 
la palma de la oliva sacrosanta , 
tornando al opresor en dulce hermano, 
sin que ofendiese de la Silla Santa 
los fueros que supiste religioso 
sostener con tu influjo poderoso. 

Por siempre quedará, con letras de oro , 
de Azara el nombre en el hispano suelo , 
y del noble Aragón el triste lloro 

(i) Esta composición se dio para ser Icida el dia de la inauguración del Monuuienlo de 
Azara en Barbu&ales, eo noviembre de 1850. 



— 204 — 

se verterá en amargo desconsuelo , 
al ver perdido su mejor tesoro 
en el hijo que en sincero desvelo 
por su patria veló con ardimiento 
empuñando las armas del talento. 

Noble Aragón , añade á tus blasones 
los del genio admirable y aplaudido, 
ante cuya memoria las naciones 
un culto le tributan merecido. 
Escucha las continuas ovaciones 
que hoy eleva el poeta enaltecido 
y admite en su corona laureada 
los ecos de mi lira entusiasmada. 

Geaiiada. 

RoGELU León. 



A LA HENORU DE AZARA. 

La pura flor que bella y perfumada 
abre su cáliz al nacer el día , 
la encuentran sin olor y deshojada 
la auras ledas de la noche fria : 
de los años la mano descarnada 
mata la juventud y la alegría , 
y cuanta dicha la existencia ofrece 
como el humo fpgaz desaparece. 

Tan solo la virtud, llama divina 
que lega Dios al corazón del hombre , 
que á la verdad sus pasos encamina 
y hace que brille por do quier su nombre, 
que sus ilustres hechos ilumina 
y á los siglos trasmite su renombre , 
es un laurel del tiempo respetado 
que aún presta sombra á su sepulcro helado. 

Por eso tus acciones , noble Azara , 
no cubrirá jamás el negro olvido , 
que para el limpio honor, la virtud clara 
siempre en el corazón hay un latido : 
el justo nombre , la memoria cara 
que en Roma y en París has conseguido 



— 905 — 

dicen tus alabanzas á porfía 
mejor que mí canción sin armonía. 

Canten tus glorías , canten tus loores 
tu prudencia y valor en paz y en guerra 
de mi patria los dignos trovadores y 
que orgullo son de la española tierra : 
pero acoge también las pobres flores 
que arrojo en el sepulcro que te encierra ; 
que si del genio son mezquino fruto, 
del joven corazón son un tributo. 



Granada. 



Granada 18 de junio de I85i. 

Enriqueta Lozano, 



AL CÉLEBRR DON JOSÉ MOLAS DR AUBl. 



¿Por qué, Dios mió, cuando al alto roble 
que á la yedra defiende 
y que la abriga poderoso y noble 
del huracán que tiende 
sus alas vigorosas , 
destrozando las flores mas hermosas? 

¿Por qué le arrojas tu potente rayo , 
que arranca , en un instante , 
de la yedra al que fuera en su desmayo 
el protector constante? 
¡ Asi desaparece 
todo lo que en la tierra humilde crece ! 

¿Es que mirando tu poder inmenso 
envidias al coloso 

que pudiera rogarte algún incienso, 
¡ oh Señor poderoso ! 
y tu brazo anonada 
al que se quiso alzar sobre su nada ? 

¿ O es acaso. Señor , que á la ereatura 
elevas un momento 

para que , contemplándose tu hechura , 
su loco pensamiento 
olvide su impotencia 
y se juzgue tu igual , en su demencia? 



— 206 — 

¿Y que, luego, humillado por tu mauo 
ya se vea impotente , 
y te adore por Dios y Soberano , 
inclinada la frente , 
cantando los loores 
del que al sol ha prestado sus fulgores ?.... 

¡Azara! tú también el roble fuerte 
fuiste para la España , 
pero ¡ infelice ! la atrevida muerte 
estendió su guadaña 
que ni al fuerte respeta , 
ni al monarca , ni al sabio , ni al profeta» 

La fria muerte se llevó tu vida , 
mas te dejó tu gloria ; 
y tu España , tu patria tan querida 
conserva tu memoria , 
y entre sus hijos siente 
de Azara el nombre resonar potente 

Cantemos , sí , de Azara la prudencia , 
la virtud y el talento ; 
un altar elevemos á la ciencia 
que en él tuvo su asiento. 
¡Españoles! cantemos 
y su helado sepulcro veneremos ! ! ! . . 

OjiVAR. Madrid 6 de abril de 1851 . 

Angela Morejon be Masa. 



¡ Honor y gloria á la virtud ! la tumba 
Es su altar ; de cipreses la corona 
Se vá tornando en el laurel sagrado 
Que cabe el lecho de Virgilio crece. 
¡ Gloria al talento! su radiante llama 
Entre las brumas de la edad destella : 
Mas brilla y mas bajo la losa dura , 
Y, como el fénix, de cenizas nace. 
¡ Honor á la virtud ! ¡ gloria al talento ! 
¡ Honor á ti varón que sabio y fuerte , 
P^i al yugo infando de pasiones viles 
Doblaste la cerviz , ni la ignorancia 



— 207 — 

Ciñó á tus ojos su tupida venda ! 
¡ Gloria y honor ! corriste desde Ebro , 
Rico en caudal , al pobre Manzanares ; 
Del Manzanares al heroico Tíber , 

Y desde el Tíber al brumoso Sena. 
La cúpula inmortal del Vaticano 
Oyó tu voz ; consejos á dos Pios 

Y á dos Clementes dio; y el nuevo Marte 
Guardó en Bolonia la potente espada 
Que brilló rayo en Austerlitz y Jena. 
Como el águila al sol mira , miraste 

Al vencedor de Llody ; y el caudillo , 
Que señaló arrogante con su diestra 
Cuarenta siglos á la hueste franca , 
Te abrió sus brazos y estrechó en su seno* 
¡ Honor y gloria á tí ! la frente erguida 
Ante el que impera , los abiertos brazos 
Tendidos siempre al infeliz, ¿quién puede 
Como tú , asegurar que al fuerte doma 

Y al desvalido en su orfandad ampara? 
¡ Honor á la virtud ! ¡ gloría al talento ! 
¡ Honor y gloria á ti ! mi ronca lira 
En balde intenta remontar su canto 

A la región que habitas ; calla y deja 
Que de la Fama las sonoras trompas, 
De siglo en siglo, á las edades lleven 
El claro nombre del ilustre Azara. 

Motril. Madrid 29 de junio de 1850. 

Juan de Ahiza. 



Del hombre el inerte polvo 
guarda en su seno la tierra 
y de sus glorias caducas 
altas, magníficas prendas. 

Cual la madre que ha perdido 
hijuelo que amaba tierna , 
ávida guarda los rizos 
de su rubia cabellera. 

Por eso el arado corvo 
cuando en los campos se aferra , 
girón de púrpura arrastra , 



— 910 — 

Ta ciencia , que ann admiran las oacionea ; 

Pues brilló siempre el generoso oficio 
de encadenar las miseras pasiones , 
mostrar el bien y confundir el vicio. 

Granada. Madrid i3 de abril de 1851 . 

Luis Fernandez-Guerra y Orbe 



¿ Cuál es la voz que en el espacio suena 
y se pierde en el cóncavo horizonte , 
clara , sonora y de dulzura llena , 
que en su eterno vibrar cruza potente 
generaciones mil de ignota gente? 

Es de la Fama : cuando todo muere 
y al peso de los siglos se desploma , 
girando en el espacio , 
y entre nubes de gualda y de topacio 
ella su faz asoma , 
á contar á los hombres que vinieron 
de los héroes ilustres que murieron 
el saber, la virtud , la gentileza^ 
los hechos , la grandeza. 
Y esa voz inmortal hiere mi oido 
tan límpida y tan clara , 
y escucho reverente y conmovido 
el nombre pronunciar del grande Azara. 
Nombre que lleva el huracán violento 
de confin á confin , de zona á zona , 
y que llega hasta el alto firmamento 
y allí también triunfante se pr^ona. 

Y escrito se halla eA^mármoles y en bronces 
para la gloria y prez de nuestra Espa&a 
en las oríllaa del tranquilo Sena 
con letras eternaleSi 
y los ámbitos llena 
desde la antigua y opulenta Roma 
al desierto rincón de Barbuñales. 

¡ Cómo la muerte en su veloz carrera 
al estepder sus alas tenebrosa 



p 


^ A 


1 


1 


— 2H — 


1 


m 


por la poblada tierra, it,. /*. • .t-.f- 


■ 




Do respetú varón tan esforzado, 




^M 


y ruda y rencorosa 


^^H 


^^ 


descargó el golpe airado, 


^^H 




sin temer de los hombres e! encono 


^^H 




en su tristeza y mísero abandono ! 


^^H 




¡Mas quién detiene el mnr embravecido,. 


^^H 


^B 


ni el giro universal de las estrellas. 


^^1 


■ 


ni el torrente del monle desprendido. 


^^1 




ni en el aire las fúlgidas centellas ! 


^^H 


H 


La muerte avara con su firme paso 


^^H 


■ 


caminando segura 


^^H 


■ 


de uno en otro fracaso , 


^^H 


■ 


sigue torva y sañuda su camino; 


^^H 


■ 


en sus brazos la humana criatura 


^^1 


■ 


termina su destino. 


^^1 


■ 


También ¡ó Azara! te alcanzó la rauerlc 


^^H 


■ 


aunque caduco ya, siempre querido; 


^^1 




lú que supiste con aliento fuerte 


^^H 


H 


sacar tu claro nombre del olvido ; 


^^1 


■ 


tú que domaste la cerviz guerrera 


^^1 


f 


del coloso francés , rayo de Marte , 


^^1 




y en ti encontró la cristiandad entera 


^^1 




seguro baluarte; 


^H 




cual roca por las olas carcomida 


^^H 




que las rudas tormentas desplomaron , 


^^B 




así desde su altura desprendida 


' 




tu existencia, las Parcas se llevaron. 




^^ 


Mas la fama te guarda mejor vida, 


^J 


^L 


tu memoria los hombres respetaron , 


^^1 


■ 


y hoy que se vuelve á recordar tu historia 


^^1 


■ 


levantan monumentos A tu gloría. 


^^1 


■ 


Y yo también al recordarte siento 


^^1 


■ 


orgulloso entusiasmo , - 


^^1 


K 


y en mi loco ardimiento 


^^H 


K . 


siguiendo vanamente mi deseo, 


^^1 




aun imagino, Azara, que te veo. 


^^H 


w 


lleno de juventud y de nobleza ' * '"*" 


^^H 




levantar orgulloso tu cabeza. 


^M 




Y aquí en mi fantasía i 


^M 




pienso ver entreabrir la negra losa , ,u m . ^i 


^^M 


1 


que cubre lu sepulcro y magestuosa 


1 




L 


1 


^H 




^^^1 



— 912 — 

alzarse tu figura , 

ceñida de laurel la altiva frente , 

límpida la mirada , 

con resuelto ademan y voz segura 

á la turba espantada , 

dirigir tu palabra nuevamente, 

y á tu potente influjo pros^ternados 

á tus plantas caer anonadados. 

¡ Ob ! si fuese verdad y si tornases 
á la vida otra vez , la patria mía 
grande y feliz por siempre se vería ; 
y las otras naciones 
respetaran de España los pendones : 
pues no bastan guerreros esforzados 
que lleven á la lid los escuadrones, 
sino hombres de saber y de conciencia , 
ágenos de ambición torpe y mezquina , 
que en su fé descansando y su esperíencia 
los gobiernos y reyes , 
dicten al pueblo venerandas leyes. 

¿A dónde osado remontar mi vuelo 

pretendo en mi flaqueza 

si tú morando en la mansión del cielo 

con inmensa grandeza , 

verás al mundo cual mezquino grano 

que se oculta en el fondo del Océano? 

Mas si acaso llegase el canto mió 
á tu escelsa persona , 
perdóname benéfico si ansio 
tejer mi pobre flor en tu corona. 

Granada 5 de juiHO de 1851. 

FñANCisco Martínez Artzala 



Del E\ciDo. Sr. Presidente del Consejo BeaK 

Madríd 21 de mayo de 1851. 

Sr« D. Basilio Sebastian Castellanos : Muy señor mió y de mi 
mayor aprecio: desde el momento que recibí, bailándome. aun en Ita- 



— 215 — 

lia, la atenta comunicación de V. S. , invitándome, en nombre del 
señor marqués de INibbiano, á remitir una composición psra la Coro- 
na poética ([ue ha de tributarse á la memoria del insigne español don 
José Nicolás de Azara, no pude menos de aplaudir los nobles senti- 
mientos que hablan inüpirado tal designio, asi como esperimenté viví- 
simos deseos de contribuir á tan laudable empresa en cuanto estuviese 
á mi alcance. 

Cabalmente pocas personas han tenido tantos motivos como yo 
de admirar las dotes de aquel célebre diplomático y de congratular- 
me por el alto concepto que supo granjear, no menos para si que 
para su patria, en las embajadas de París y de Roma; habiendo que- 
rido la suerte, aunque con escaso merecimiento por mi parte, que le 
contase por uno de mis predecesores en ambos importantes deslinoí^. 

El tacto político con que el ilustre Azara los desempeñó en las 
circunstancias mas diiiciles que imaginarse pueden, el inllujo benéfico 
que ejerció, y los eminentes servicios que prestó bajo lodos concep- 
tos, liacc que su memoria sea respetada y grata en ks naciones donde 
tuvo la honra de representar al soberano de España; al paso que sus 
nobles prendas personales, et buen éxito con que cultivó las letras 
humanas, y su añcion a las bellas artes, de que ha dejado tan seña- 
lados testimonios, aumentaron su crédito y fama, asi dentro como 
fuera del reino. 

r4adie desearía, por lo mismo, con tantas veras como yo, dedi- 
car una composición poética á un sugetn tan merecedor de alabanza; 
pero me arredra el temor de no hacer una obra digna de su elevado 
objeto; empresa para mi difícil siempre, y aun mas al cabo de mu- 
chos años, en que cuidados y ocupaciones graves me han alejado de 
cultivar et ameno campo de la poesía, que en otras épocas de mi vida 
me había servido de solaz y recreo. 

Ruego á V. S. lo baga asi presente al ilustre deudo de varón tan 
esclarecido, quien con sus generosos conatos para perpetuar su fama, 
da claro testimonio de ser su legitimo descendiente. 

B. L. M. de V. S. su mas atento y seguro servidor — Francisco 
Marlinez de la Rosa. 



Rotas las cuerdas de mi humilde lira , 
de sacra inspiración falta la mente, 
¿por qué de nuevo el pensamiento gira 
y juvenil ardor el pecho siente? 
¿Qué grande gloria á mi pesar me inspira 
que así despierta mi entusiasmo ardiente, 



— 5Sf 4 ~ 

robando al corazón su dulce calma 
y á regiones de luz llevando el alma?..» 

Fuerza es cantar! que el corazón ya sientoi 
de patrio orgullo y de placer bañado 
y el soplo de los Grénios le da aliento. 
De entre las losas del sepulcro helado- 
la noble frente del saber asiento 
alza un varón potente y esforzado ; 
y el laurel que la gloría simboliza 
rodeado á su sien lo diviniza. 

Rápido cruza las etéreas salas 
su nombre ilustre que los mundos llena f 
el Genio lo conduce entre sus alas, 
y ¡ Azara ! por los ámbitos resuena. 
7)i del oi^llo las pomposas galas , 
ni la servil adulación agena 
al que de ciencia y de virtud blasona , 
entretejieron su inmortal corona. 

Por do quiera que fué, tras de su huella 
esclava de su genio fué la gloria : 
y en la virgen América la bella 
y en Roma la Imperial , para su historia 
páginas recogió con las que sella 
los labios á la envidia su memoria ; 
sin que el tiempo que borra cuanto ha sido 
pudiera relegarlas al olvido. 

La Silla del Pontífice en la augusta 
capital de los Césares , un dia 
amenazada fué por la robusta 
mano que el mundo á su placer regia. 
El soldado del siglo con adusta 
faz , sus bravas legiones conducia ; 
y al que gobierna las cristianas greyes 
quiso imponer en su soberbia leyes... 

Y hubiera hollado con su planta á Roma*, 
pero Azara está allí ! Sin mas defensa 
que sus virtudes , la palabra toma 
y la paz llevando entre su voz suspensa ; 
y la soberbia del Coloso doma 
émulo siendo de su gloria inmensa ; 
y dando á conocer al orbe atento 
que esclavo es el valor del pensamiento. 



— 215 — 

Salve, Azara inmortal! joya preciada 
siempre serás Je la española historia ! 
ni el torpe orgullo , ni la envidia airada 
podrán jamás oscurecer tu gloria. 
La fama por tus hechos conquistada 
á la edad venidera hará notoria , 
que entre las palmas que en Espafin crecen 
el genio y la virtud juntos florecen. 

Ante tu sombra , silenciosa , muda, 
de tu sepulcro traspasando e) linde, 
la juventud ibera te saluda 
y mil coronas de laurel te rinde. 
Perdona que á mi vez también acuda , 
y deja ; ó gran Azara ! que te brinde 
con este llanto de mi pena fruto... 
¡ humilde pero sincero tributo ! 



Ciodad-Rea] 22 de HÚenibre de 1 851 . 



Rafael Milán y ^'avakbetk. 



Del limo. Sr. Récenle de la Andícncia de Cáceres. 



Cáceres y octubre 30 de 1851. 

Sr. D. Basilio Sebastian Castellanos de Losada : MÍ antiguo y 
querido amigo : Honrado con la invitación que se sirve V. hacerme 
para que añada una hoja, á la bien merecida corona consagrada al ilus- 
tre caballero español 1>. José Nicolás de Azara , debo manifestarle 
que aunque mi imaginación tuviese loda la frescura de la juventud, 
mas que para otra cosa serviria mi pobre trabajo, para formar un triste 
contraste con los de tantos esclarecidos ingenios que han consagrado 
sus plumas á encomiar al distinguido patricio cuyo nombre no puede 
pronunciarse sin orgullo. Pero en mi concurre también otra circuns- 
tancia y es, que hace mucho tiempo que volví la espalda á las Mu- 
sas, entre otras razones por despique ó en venganza de que no me 
fueron nunca muy propicias, y ademas porque no me ha cabido en 
suerte uno de esos admirables talentos de la! Ilexibiiidad, que aunque 
dedicados á estudias severos, no por eso se amortigua en ellos el 
estro poético. 

¡Nunca hubiera sido mi pluma digna de emplearse en tan grande 



— 216 — 

asunto , y ahora macho menos, pues la rapidez con que se sucede la 
publicación de nqevos códigos , la necesidad de estudiarlos y hacer 
sobre ellos observaciones , y la multitud de negocios que me rodean 
propios de mi destino , de tal manera absorben todas mis facultades, 
que seria trabajo vano intentar remontarme al hemisferio de los poe- 
tas , sin que por eso ceda á ninguno de ellos en entusiasmo por el es- 
clarecido personaje cuya vida está Y. encargado de escribir ; y esto 
es tan cierto y que hallándome en Barcelona á la sazón que un distin- 
guido artista de aquella hermosa ciudad esculpía el busto , que des- 
pués ha sido colocado en Barbuñales , raro era el día que no fuese á 
contemplarlo y á dar mi voto, aunque profano, sobre esta importante 
obra del arte. El mismo artista fué encargado después de la estatua 
de Balmes, que habia de colocarse sobre su sepulcro, y con este mo- 
tivo tuve ocasión de considerar simbolizadosen estos dos monumentos 
las glorias españolas de los siglos XYIU y XIX; porque, en verdad: 
¿quién escedió al primero en sabiduría, en prudencia, en buen gusto, 
en magnificencia? ¿quién ha aventajado, qué digo, quién ha llegado 
al segundo en virtud y en fílosofia ? 

Mucho debe en verdad España á los nobles esfuerzos del señor 
marqués de Nibbiano y al celo de Y., porque no queden sepultadas 
en el olvido las preciosas memorias de Azara y sus esclarecidos 
hechos, y, si no versos, porque no me es dado hacerlos, reciban us- 
tedes ambos mi mas cordial parabién por estar próximos á dar cima 
á tan importante como honrosa empresa. 

Con este motivo se repite de Y. atento y seguro servidor y amigo 
que S. M. B. — Nicolás Peñalver y López. 



MI LUCHA. 



— ^Qué dices , corazón? — «Si la memoria 
de un hombre justo y grande cantar quieres , 
conoce tu valor, mira lo que eres; 
no te ciegue el afán de la victoria.» — 

Es verdad , corazón ; mas si la historia 
que aclama los sublimes y altos seres 
ha escrito con eternos caracteres 
un nombre que de España es prez y gloria ; 

Por qué no he de cantar ? Si oigo cuál suena 
de \ eien bardos la dulce melodía . 



— 217 — 

que de alabanzas mil el aura llena , 

No he de unir á sus voces la voz mia ? 
Azara ^ débil es, triste , insegura, 
pero admite mi ofrenda porque es pura. 

Granada. Granada Í5 de abril de 1851 . 

José Joaquín Soler de la Fobnte* 



AL ۃLEBRE AZARAt 



Todo perece ! el tiempo en su carrera 
lenta , cual del hambriento la agonía 
para el triste que espera 
termine con el dia 
la pena que le abruma desastrosa ; 
rápida como tromba impetuosa 
para quien cuenta los momentos idos 
cual placeres perdidos , 
en su trascurso igual mata y derrumba 
lo animado y lo inerte. Si ayer fiero 
un mortal dominaba un pueblo entero , 
hoy el pueblo es su tumba 
y mañana tal vez de pueblo y hombre 
ni habrá restos , ni polvo , ni aun el nombre. 

Todo sucumbe ! Mezquindad humana 
de este mundo engañoso ! 
y sin embargo cuánta pompa insana ! 
cuánto título vano y orgulloso ! 
qué afán por deslumhrarse, qué entusiasmo 
por hacer de quimeras necio alarde ! 
Insensatos ! no ven que es un sarcasmo 
el brillo apetecido , que mas tarde 
la muerte que con todos los iguala 
en su dominio lúgubre propala. 

Y un marmóreo sepulcro comparando 
á una tosca y sencilla cruz de caña 
con su negra guadaña 
dice irónicamente señalando : 
«En el mundo fué aquel ; éste no ha sido , 

28 

I 



— ai8 — 

pero á mi reino iguales han Tenido.» 

Todo perece en fin!.. • mas no 9 detente 
reflexión temeraria , es imposible 
ese todo absoluto é inclemente ; 
tu vuelo acorta, pensamiento mió 9 
que sin tocar el mas allá terrible 
desciendes á lo impío 
en tu delirio cáustico y sombrío ; 

Si bien de transitorios oropeles 
ni polvo llega á haber , queda la gloria 
y sus verdes laureles 
inmarcesibles pasan á la historia 
donde cien y otras cien generaciones 
fascinadas al ver tanta grandeza 
descubren la cabeza 
y ante el héroe tributan ovaciones. 

£1 genio nunca muere ; luce clara 
la antorcha que en su vida resplandece 
siglos de siglos mil | siempre parece 
de fulgores avara; 
el ejemplo repara 

que la historia entre muchos hoy te ofrece; 
un gran hombre^ no ves? no ves á Azara? 

¿No te ciega la luz esplendorosa 
que su nombre rodea 
cual de gloria aureola vagorosa ? 
responde , pensamiento , no te inspira 
el pobre vate y crea 
arrancando preludios de su lira 
al deslumhrarte el fulgido destello 
que hiere su mirada 
cual del arcángel bello 
la ráfaga de fuego de su espada? 

Sí , noble aragonés , perenne escudo 
que fuiste un tiempo de la patria mía, 
yo á mi vez me descubro y te saludo. 
Si mi lenguaje rudo 
carece de poesía , 
no de cspresion sincera ; 
os la espresion de un alma que te admira, 
que al paso que te admira te venera 
y tus hechos numera 



— 919 — 
y eoD toB hechos fncljios delin ; 

Saare brisa qne llegas á mi frente 
no hace mucho abrasada 
por pensamiento indómito y ardiente, 
hoy marchita y helada 
como la nivea sierra que en Granada 
su cresta de marfil al cielo eleva , 
croza el espacio y lleva 
al sepulcro de Azara el canto mió : 

MoDótono cfl y frío 
cual la fúnebre losa 
que cubre en blanco osario negra fosa ,- 
mas si triste lo envió 
y la brisa que arralla sus clamores 
perfumes no difunde , es porque Oores 
no brotan en mi torno : aolo abrojos 
cuando i la luz mis ojos se entreabrieron 
hallaron por do quier ; yertos despojos 
en hórrido erial mas tarde vieron 
y agora al porvenir... cieno mis ojos. 



José Joaqoin Soler de la. FuEnrE. 




HUELVA. 



ii la ^i4;i:D:aaa 



EXCIO. SR. D0> JOSC XK0LAS DE AZARA Y PERERA, 



MiMbi 



De cbn csivpe pan honor nacido 
h pilra «ahmsle^ t hoy blisona 
I I ftta al tettt espléodida coroQt 

' de habefte « sos «tnñas coneebidow 

El tkmpo deslniclor rey del ohido 
nobles recuerdos para ti eslabona , 
T á ser jiisla la enrídia se alecciona 
sí por ti mueie el libio enrilecido. 

Artista ilustre « la poesia te canta ; 
patricio leal^ la historia te grandece ; 
te llora la piedad modesto y bueno; 

La muerte en tu Mpulero desparece j 
que es tida la que en mármol te leranta 
sobre este mundo de tu nombre lleno. 

UvatYi. 

HbGüEL Tenobio. 




JAÉN 



i. u. uidDim 



DON JOSÉ MGOLAS DE AZARA T PERERA. 



Loi Tatei de la proTÍncia de Jaén. 



De la inmortalidad al templo augusto 
la ciencia y la virtud lleyan á Azara. 
— «¿Quién tu planta, espafiol, aquí guiara?» 
pregunta la Deidad con cefio adusto. 

— «To , responde la Ciencia , que su busto 
hice en metal brillante se grabara, 
ante el cual se inclinó solio y tiara : 
nombre eterno al saber es premio justo.» 

— ulSo á tanto galardón basta esa gloria; 
que aunque ella cueste afanes en la vida , 
como del mundo al fin , es transitoria. 

— «Yo, dice la Virtud, tengo ceñida 
la frente á ese varón de alta memoria.» 
— «Logre entonces la palma merecida.» 



Jaeh. Cádiz 7 abril de 1851. 

Rosa Butlheb. 



AL ínclito azara. 



Genio inmortal cuyo preclaro nombre 
radiante brilla por el ancho mundo : 



■kMBM*MM«Í 



I 



¿Qué importa , di , que el corazón del hombre 

te consagre un recueido harto profundo? 

Si todos con dolor *á tu renomore 

derraman triste llanto sin segundo, 

y conseryan araros tu memoria 

como timbre y blasón de nuestra historia. 

Que del gáiio el poder que le inspirara 
lo guarda ansioso el alma del poeta, 
y ante la inspiración del noble Azara 
admira con fervor, con fé respeta. 
Qa$ do quiera sus hechos admirara 
y eternos son en su memoria inquieta , 
formando con tan puro sentimiento 
una fé y un altar y un pensamiento. 

Coronas de laurel sobre la tumba 
del que nació con genio soberano, 
resonando en ia basta catacumba 
la bendición del inmortal Romano. 
Qué importa el tiempo; por los aires zumba 
el eco que repite el Vaticano , 
añadiendo por timbre á sus cuarteles 
guirnaldas de arrayán y de laureles* 

Perdona si hasta tí elevé mi canto 
con ronco acento y destemplada lira , 
no te ofenda si el alma en su quebranto 
canta las glorias que á la mente inspira , 
que es muy poco ofrecerte amargo llanto 
ni el pensamiento que en la mente gira : 
descansa en paz , que velará tu sueño 
Castilla y Aragón con noble empeño. 



Baeza. 



Josefa Moreno Nartos. 



Alza soberbia el águila su vuelo 
y hasta el trono del Sol llegar pretende; 
cruza el espacio y en su ardor se enciende 
y ya no duda en escalar el cielo. 

Nada la arredra: su incesante anhelo 
la engaña tanto cuanto mas la yendis; 



— 225 — 

las negras alas orgallosa tiende 

y sombras manda por do quier á el soelo. 

Asi el soldado de AuBterlitz y Jena 
alzó arrogante su potente mano 
atentando de Roma i el alio nombre ; 

Pero Azara rompió la vil cadena 
que el águila tendiera á el Vaticano 
y eternos conquistó gloria y renombre. 

Andujab. Aodujtr 20 de myo de 1 851. 

José Garzón t Aguado. 



Es un siglo feliz, era dichosa , 
merced á su saber y su cultura, 
en cuyo seno maternal reposa 
do quiera dulce paz , do quier yentura. 

Se oye la voz del Evangelio Santo , 
en vez de himnos al Dios de las batallas 
mientras ai son de su festivo canto j 
derriban las ciudades sus murallas. 

Solo á la dulce paz se alza un trofiéo ; 
y al nombrar á Alejandro ya se olvida 
que osó grande llamar á aquel pigmeo 
la antigua sociedad envilecida. 

Nombre cruel que á su ambiciosa 
le conquistó su inmenso poderío , 
á costa de los pueblos del Oriente , 
á costa de la ruina de Darío. 

De Troya y de Sagunto la ceniza 
no delatan al mundo el fiero estrago 
ni la orgullosa Roma rivaliza 
en las púnicas lides con Cartago. 

¡ Roma ! siglos atrás acostumbrada , 
el ancho mundo á dominar , señora , 
y otros tantos después que desolada 
sumisa ante el altar sus culpas llora. 

Y en medio del recuerdo que la aflige 
cierra las puertas del sangriento Jano j 
y compasiva y maternal se erige 



— 224 — 

en metrópoli augusta del cristiano» 
Por todas partes general y varia , 
una paz evangélica se ostenta, 
y de esa pazUranquila milenaria 
el trono en Roma con fulgor se asienta. 

Vestida de cendal ¡ santa amazona ! 
clava en tierra el acero de su lanza 
y con triple diadema se corona 
de Fé , de Caridad y de Esperanza. 

Y al mundo vela en su apacible suefio , 
y al través de su prisma sonrosado , 
se vé un presente mágico alhagfieño , 
un porvenir brillante y encantado» 

Mas ya en Europa su fulgor se apaga 
y á general combate nos condena 
esa irrupción terrible con que amaga 
tragar al mundo el irascible Sena. 

Ya altivo de su cauce se desborda ; 
ya su corriente hacia la Italia inclina j 
ya sus campiñas con sus haces borda 
y á la santa ciudad breve camina. 
Ya su cabeza de gigante asoma 
acechando el descuido de sus presas , 
y ya ciernen sus alas sobre Roma 
las carnívoras águilas francesas. 

Despierta, ¡oh Roma! que á tus puertas llama 
ese guerrero que al poder aduna, 
el mágico prestigio de su fama j 
y el dulce sonreir de la fortuna. 

Despierta , sí ; libertador ó azote , 
que Dios, al mundo consternado envía, 
no hay paladin que su cuchilla embote, 
nada hay que á su ambición no le sonría. 

Mira en la diestra del sagaz coloso 
la bandera cruel con que^domina : 
y escrito ¡Napoleón!... nombre glorioso, 
cuyo nombre no mcui ¡ay! te fascma. 

Conoce ^ ciudad santa , tu impotencia , 
y ante ese mar que tempestuoso ruje, 
mira que el oponerle resistencia , 
será doblarle su brutal empuje. 
Si bate el santo muro con su ariete , 



— 92B — 

burila entre quinas portugnesBB 

el nombre de ese Azara tan querido. 

Familia augusta á quien la suerte varía 
arrojó desde el trono de los Luises , 
bendice su mansión hospitalaria , 
y su nombre inmortal, graba en tus Lises. 

Pontífices , hablad , pueblos yalientes 
sus hechos referid , cantad su gloria ; 
su fama pregonad entre las gentes ; 
consagradle una página en la historia. 

Genios que de Alcanadre en la ribera j 
visteis nacer -al bienhechor amigo , 
dejad vuestra amenísima pradera 
y á mi lado venid , cantad conmigo. 

Dadme flores que enlace á su corona , 
mitológicas musas del Parnaso ; 
templad con vuestras aguas de Helieona 
la devorante sed en que me abraso. 

Fabulosas deidades de Atalante, 
dadle tonos sublimes á mi lira , 
para que alegre y armoniosa cante 
esa heroica virtud que el mundo admira. 

Pero no... ¡detened!... genio, perdona; 
tus hechos son tu célica poesía , 
tu nombre solamente es tu corona 
y está grabado en la memoria mia. 

LOPERA. 

Elbütbeio Goivzalez db la Mota. 



Bien haces en llorar , \ misera Espafia I 
tu fatal desventura. 
Lloras perdida la virtud estrafla 
del preclaro varón, y la amargura 
de tus fieros enojos 
brota á raudales de los turbios ojos. 

¡Bien haces en llorar! hijo querido 
te ha robado la muerte , 
y mal puedes dejar en el olvido 
á quien honró á su madre, y de tal suerte] 



mmmm 



■^ 



— 937 — 

que i los siglos: fataroB 

sa nombre y su TÍrtiid llegarán puros. 

¿ No escuchas los tristísimos gemidos 
que en los aires resuenan? 
¿No llegan, pobre España 9 á tus oidos 
los que del Tiber.en la margen suenan? 
¿No escuchas el lamento 
que eleva en la del Seña raudo el liento ? 

Es que lloran también; es que á la. Francia, 
llegó tu desconsuelo i . 
es que Roma olvidando su arrogancia 
lágrimas YÍerte ea prueba de su. duelo. 
¡Quién no las derramara 
si vio una vez al inmortal Azara I 

¡ Aragón , Aragón ! ilustre cuna 
de preclaros yarones ! 
Ya que tuYÍste la sin par fortuna, 
de unir este blasón á tus blasones (1), 
no huyan de tu memoria 
las páginas brillantes de su historia. 

Yo , pobre yate , que la ausencia lloro 
del que boy es polvo frío, 
yo, su memoria y sa virtud adoro , 
yo de nacer donde nació me engrio : 
que aquí do el Betis baña 
respiramos también auras de España. 



: 



AifDCJAa. 



UAHüBL MaBIA Mt)I¥TERO. 



Ya la rosada aurora 
rubicunda asomaba en el Oriente ; 
de púrpura la nube se colora ; 
y brilla refulgente , 
en el azul del cielo , 
el sol, que inunda el anchuroso suelo. 

¡ Roma ! la ciudad bella , 
en otro tiempo emperatriz del mundo ^ 



(1) Alude al McimieDlo de Azara ei Aragón. 



_ 228 — 

ufana, sin rival, siempre descuella! 
Mas ¡ ah ! terror profundo 

la subyuga Imponente 

la tempestad estalla de repente. 

¡ Roma desventurada ! 
¡Estremécete si ; liego tu hora ! 
Del que contempla, Europa anonadada ^ 
la voz atronadora, 
vá , contra tí , orgullosas , 
á lanzar sus falanges victoriosas* 

¡ BoNAPARTE 1 I Ese hombre , 
ese genio infernal de la victoria I 
Los tronos , hizo vacilar su nombre..*.. 
Mas empañó la gloria, 
de su triunfante rayo , 
el inmortal, terrible, DOS DE MAYO. 

¡ España I solo España , 
esa infeliz nación , noble, aguerrida, 
reprimir supo del león la saña. 
¡ Ah I la patria querida , 
al fiero Bonaparte 

opone en cada hijo un nuevo Marte. 
¡ Oh ! no desmayes, Roma ! 

Recobra, sí, recobra la esperanza 

Ya furibundo este español asoma , 

un héroe en lontananza 

Ya se acerca; ¿lo vés?.... 

Es Azara , el invicto aragonés. 

/ Azara ! que animoso 
con sin igual ardor y bizarría , 
del formidable vencedor coloso , 
abate la osadía ; 
y su numen propicio 
obtiene de Bolonia el armisticio. 

El te libra también 
de la opresión injusia del tirano. 
¡De inmarcesible lauro, orla su sién!...« 
Orgullo del hispano 
pueblo , será el de Azara 
el héroe invicto de la patria cara. 

La pobre lira mia , 
no es digna ^ empero , de cantar su nombre , 



— 229 — 

su entusiasta Talor y {{allardia. 
Mas I oh I sin que se asombre 
no estampará la histom 
su virtud , su lealtad y su metnoria. 



AiidúJDr3(tdealiild« I8SI. 

Lms uB SoLís T JVIanso. 



I 



Há tiempo el hombre con audaz intento 
al alto ciclo en espiral ufana 
el templo eleva de la ciencia humauaf 
del orgullo quizá sobre el cimiento. 

Cada genio Creador al monumento 
lleva una piedra, en cuya cifra vana, 
un nombre vé la vaDJdad mundana 
y la razón austera un pensamiento. 

Tu nombre, Azara, de la EspaSa gloría, 
la altiva mole con orgullo encierra ; 
no temas, no, que muera tu mcmoríi 
si cual otra Babel sobre la tierra , 
Dios no destruye con potente mano 
la obra gigante del orgullo humano. 

1,.,. Uudríd j DOTiembrc de 185). 
'' '•" JdaH AmOHIO BiEDMA. 




•MM 



^MlMkiri^^dl^flh 



MALAGA 



DEL GBLBBHB UTEHÁTO T DIPLOJHÁTIGO ESPAÑOL 

EXGMO. SEÑOR DON JOSÉ AGOLAS DE AZARA. 



Lo» Talet de la proTÍncia de Málaga. 

¡AY! QUE SEÑON JOSÉ! (1) 

Jesúh lo que giso ohté 
señan José^ ¡ vaya un sarto ! 
sino poia Até golvese 
en er lugariyo eAcaso, 
onde er que too lo guipa 
quiso que viera híé el aAtro , 
la primera veh , der só; 
y con brio saluando 
la venia á ehte mundiyo , 
ehmoresia , á gritasoh 
quiso ohté dar antendé 
que le ejaran ahté er paso. 

¿Qué liebre, que sigarron , 
que purga sarta mah arto 

ue sartó er sefton José 

e que ar mundo fue arrojao? 
De un blinco Au obté á BÍairí 
y de otro blinco á palasio 
á basé mota reonda 
y á cobral ayí er barato. 
Ohté copó al rey de oro 
que era un cuco ¡ de lo caro I 

(1) La etplicacion de las palabras de dadosa inteligencia, la índole de la parla andaluza 
y el por qoé del uso tan repetido de la A , se dará en U nota relati?a i esta composición. 



3 



J 



■AUGf; 



ABL CBUBBB LfTBKA.TO T MPIMUTIC' 



EXCHO. SESOR don JOSÍ IKO 

, V. !ii;ri' 



Km mn 4t !■ ftfriKu di 
¡ATiQOE SKÍ^O^ 



JesiUi lo gve pso 
señonJosé, xnyn 
«no p(Hi Alfi golv 
eo er liqiwir<i e/i' 
oode cr jy(ñ loo 
quiso q¡D; mn 
u prÍMiÜ Velí 
y coe lirio ni 






I! U>ti liuinbrell 
>{tte gusarspob. 

jn. Isea Uh nqib 
«■ prohijiofio porto 
hJl « cuar ebUlfO 




^■■Ma 



I 



— 534 — 

ehtando tan jacbtrao 
con la gran suida e Roma ? 
que si hté no ataja er pasa 
á su mersé, comen Papah 
en er rancho (oh sordaoh. 
¡Qué caliá, on José! 
tuvo hté mu guena mano 
pa toíto loh Aaaereh 
que ehtaban á su cudiao. 
¿Qué ange le Aurgaba ahté 
pa jasé taieh milagroh 
en diah e tan sin gana, 
en tiempoli esengafiaob ? 
Pero ehto no vale ná 
ni an er Aumo d' un sigarro ^ 
pa ia grasia y el aquer 
de yamá á su reclamo , 
con cante de ruiseñó, 
pajarilah á su lao. 
¡ Qué simbé trujieudo aliiab 
á la ré ! ¡qué garabato! 
¡Qué pajueiita esendia 
en un paja rebosando 
era bté, señon José ! 
y lab prínscsah, ¡qué sacob 
de pajiya linipia y seca 
prendiéndose ar contronaso ! 
£yah , carguiyah de ehtopa, 
ohté mihto rehtregao. 
¡ Qué barquiyah velacherab 
caminando á too trapo! 
¡qué ventolina esecha 
en lob mareh ilataoh 
der Camela! ¡Qué senteyak 
barriendo y -culebreando 
po lab cuevab ebcondíah 
der corasen! ¡Jui! ¡qnérajro! 
que ponde juego enrama , 
quema y ' mata , y úa ehpanto 
sa poera la negríya 
del ariQa^Aeeha peasofa! : 
f^á , no eh ná , no jiso hté 



— aSW- 
entre lah Aembrah ehtrago ; 
pero queriió hté mab iancbah 
que en lah.gnnfali é Lepanto. 

Me paese q w Je dico 
po entre lob vidrioh eraaob 
der pensé ! ¡ Qué capa e grfoa 
arregúerta entre lob brasob 
por onde asoma la cbapa 
con tanto eairel 9 que engafta 
moh paese e k vibta 
que puea uno solo ]^ablob ! 
Paesen comuniach 
de loh tiempob que pasaron 9 
ú ensarth e .pretendienteh 
trah lob menibtrob de ogafio* 
y Po y la montera erren^ . . 
Aasia una oreja? y er majo 
jugonsiyo e sier seab 
tan fino y con tanto apafio? 
¡Qué e?¡yab ! Aabta en lo ebeuro, 
dan unob relampagasob, 
que no iarta man que er trueno 
pá tormenta e verano. 
¡ Qué trensa e pelo , guarda 
entre loh puntob cuadraob 
e la resiya ! qué enieob 
con lab sintiyab e raso , 
como si fuera hté isíendo, 
si yo á mi mehmo me ato , 
¿que Aaré, smo me Auyen 
cuando yo lab voi bubcando? 
¡Yárgame la Soleá! 
que sereniá e paso 
tenia hté pa con lob bembrob I 
pero en goliendo Áarapob 
¡ qué piafa , qué yená er pecbo 
e resopliüh ! ¡qué sartob 
e carnero po si habia 
sobre er lomo arguien montao ! 
¡Qué reliocho aragonéb! 
¡ qué andareh tan cabteyanob I 
¡ qué velosiá andalosa 



I 



I 




— 236 — 

y qué resueyo africano ! 

Cuando una reina ¡ dertó ! 
cogió entre sub sinco caboh 
e sea (que taleh paesian 
sinco deoh , sinco clafoh 
de plata afiligrana) 
aquel aserito ebcaso 
y cosiéndole la insinia 
¡ durse imán ! dise , te traiga 
con la punta d' ehte asero 
que junto ar pecho te clafo. 

¿ Qué Aiso hté con la sangre 
na asujetahla en el auto , 
junta aquer vapó, de fuersa 
de mah de dien mir cabayob? 
¿Ya queyah manoh e china, 
pehpunteab en topasioh , 
alevantah , pa cose f 
pero pidiendo ahte amparo ? 
¿Ya quer pecho que parpita 
y guarda anque emohtrando 
don medioh mundoh e perlas y 
lo mehmob que relicaríoh , 
que tiene muchoh evotos 
y hecboh muchoh milagrob? 
¿Y ohté no quiso besa 
aquer Línun Crusis? Carda 
se la Aaria er corason 
de tanto Aervir pasao. 

D' entonseh se queo hté 
aunque Aermosu mu palio ^ 
pol que la sangre s' iría 
arregüerta á loh sancajob. 
Esta jué mala jugá ; 
pero ya pasó el chubabco , 
que tó en ehte mundo pasa : 
trah el inviebno er verano , 
y antes de isí Jesiib, 
pasa un año y otro año ; 
etrah se cuentan loh sigloh y 
y er que nasió por antaño , 
se quea mahcando tierra 






— 957 — 

entre ctmab e gosaBoh^ 
ejando otra simentera 
de hombreh mah guenoh ú aialoby 
pa que acaben la tarea 

Íae lob otrob comensaron. 
¡bto pasó por obté 
como por tó lob umanob ; 
Diob perdone er peeaiyo 
y le tenga en sn escanso. 

Málaga. Málaga i.^ de febrero ie 1852. 

DoiiOBBS GOHEZ DB CaDIZ DB YbLASGO. 



AL INMORTAL AZARA. 



Serpientes: se deslizan plateadas 
regando el campo de Aragón ameno : 
y en su bullir sereno 
y en su murmurio blando 9 
ya resbalan risueñas , 
ya caminan llorando. 
Que la antigua corriente 
como la anciana bistoria , 
renueva las consejas 
y presta á la memoria 
en sus páginas viejas , 
bondos recuerdos de perdidas glorias. 

Cristales pasajeros, que besáis 
de tristes sauces las flexibles cañas , 
céfiros de las sierras , que bajáis 
á besar amorosas espadañas : 
á la sombra del Guara, 
de sus troncos añosos, 
me contareis los hecbos gloriosos 
dd genio que levanta 
su cabeza inmortal desde su cuna , 
y afirma con su planta 
el incierto rodar de la fortuna» 



— 358 — 

Las seculares ramas 
esparcidas á ciento 
del Flúmen y el Isaela 
dejan sentir su canoroso acenlo ; 
y en su parlar cadente 
y suavísimos tonos , 
á mi musa olvidada 
le dan inspiración , le dan aliento. 

Los restos que los tiempos esparcíeroQ 
de la antigua cornisa, 
que el cuento de la historia sepultada 
enseña cual divisa ^ 
y de las cosas que otras veces fueron 
refieren las altezas 

mostrando á muchos ojos las señales , 
de perdidas riquezas, 
cuentos sombríos son porque pasaron 
las no vueltas grandezas ; 
pero el alma dilatan 
con amigas tristezas. 

Así también , monumentales piedras , 
que en vuestro mármol frío 
una historia escribís , dáisme tristeza y 
y temor y respeto. 
Y el alma que medita 
en sí misma se agita , 
y ya vé la verdad desnuda, helada j 
pálida , desgreñada , 
que amarra la cadena 
de la dura esperiencia , 
abriendo cauces á ilusión querida 
con fatídica ciencia , 
ya fantásticas sombras 

que el pensamiento abruma y que le asombra, 
y levantarse colosal figura 
que á pasos mesurados, silenciosa, 

por un estéril valle se adelanta 

i favor de la luna misteriosa. 
Ks el águila nueva de la Europa^ 

Quieta de los siglos , 

M miró desde el cielo 

•ristiB los tronos á su planta. 



dh 



— 259 — 

y en su incansable Toelo 

el ave proiiigiosa de Occidente^ 

solo un trono levanta 

del ocaso del sol basta sa Oriente. 

Al claror de la'*nocbe 

en un tranquilo mar de los bafiada ^ 

ved y linfas , su cabeza 

tristemente inclinada. 

So los brazos cruzados 

oculta un corazón envenenado. 

Los hondos surcos de su frente augusta 

del alma escriben la profunda pena : 

atado el cetro con tenaz cadena 9 

llora de ingrata patria , 

y de aleves estrafios , 

los pérfidos engaños , 

el Coloso inmortal de Sania Elena* 

Qué, Azara y dice, vengo desasido 
del férreo brazo de la muerte cruda. 
Deja que el polvo helado antes sacuda 
mi cabellera asida 
cual raíz vegetal bajo la tierra 
que mi sien inmortal bunde y encierra. 
La mano de Albión cavó el sepulcro. 
Si tu ojo está dormido 
con el sueño de muerte , 
y al^mundanal ruido , 
insensibles tus palmas y tu oido , 
y en la materia, muerta tu memoria, 
mira en las graves letras de tu historia 
la mano poderosa 

que en mi gran corazón letal comprime 
y^hasta de Dios el hálito reprime. 

¡El hálito de Dios ! mi alma á su imagen 
en las vastas regiones habitaba 
del porvenir, los mundos sujetaba 
y con gigantes pasos, 
el circulo del orbe, 
el poder de los reyes, 
la amarra de sus leyes , 
á mi vasto poder encontré escasos. 
Y en cálculo divino • 



i 



— 240 — 

elevando mi carro de victoria , 

á región impalpable , 

los átomos conté de mi camino. 

Y cual rayo de luz que el cielo envía 
que ios fuegos fosfóricos quebranta, 
asi la luz de la presencia mía, 
del encendido trópico apagaba 
la arena ebulicicnte, 
de la encendida atmósfera j 
del África candente, 
y en mi órbita giraba 
como del sol el astro omnipotente. 

Ronco rugiendo el huracán de fuego, 
el astro refulgente, 
con su rojiza frente, 
enciende la llanura 

rasgando en grietas en la tierra hírviente 
horrible sepultura , 
y en remolino horrendo 
en los mares de arena borrascosa 
que gira revoltosa 

y huye quemando y se revuelve hirviendo, 
yo cual otro Moisés rompí la roca ; 
y del seno profundo 
de sus entrañas secas , 
en la mar encendida 
de arenoso oleSje, 
á la sedienta boca , 
en trasparente copa 
de líquidos raudales di la vida . 

Yo , espíritu supremo , te saludo 
fénix de España. De mi traje regio 
sacudo la marmórea vestidura 
que mi querida Francia en su amargura 
guarneció para mí , y vengo á darle 
beso de gratitud al pié del ara 
de tu sencillo altar ; ¡ oh grande fizara! 

Por tí la Ciudad santa á fuego y saco 
devorada no fué. Tu Roma amada , 
la silla de los príncipes del cielo , 
tu artístico consuelo i 
tu Partenón , tu Atenas 



— 241 — 

y la marmóreo libro 

escrito en su ruina 

los salvó , tu palabra asaz divina. 

Por tí piadoso fui. ¡Salve, gran hombre ! 

que la historia entrelace 

tu nombre con mi nombre. 

Del Alcanadre las corrientes hondas 

sean el Leléo profundo , 

Iue guarden en sus aguas las palabras 
el Capitán del mundo. 

Los vientos en las ramas divertían 
la noche silenciosa : 
en la sierra fragosa 
nuevos fantasmas al trasluz se vian. 
Tiaras , capelos , coronadas frentes 
y estrafias vestiduras 
que solo en las antiguas esculturas 
los ojos vieron de las nuevas gentes , 
á la luz se divisan 
de interrumpida nube 9 
ó de neblina inquieta, suave y clara 
á las faldas del Guara , 
atravesando campos silenciosos 2 
y en andar afanosos , 
jóvenes inmortales , 
inmortales ancianos, 
señalan con las manos 
al monumento que á tu nombre elevan, 
do posar las palomas arrullantes 
que de todas naciones , 
de grandes corazones 
gracias y bendición sus alas llevan. 

Con túnica flexible 
grave se acerca al inmortal Horacio , 
que en tierna gratitud dulce y sensible 
atraviesa los siglos y el espacio. 
El orador de la ciudad de César, 
y el creador de la divina Eneida , 
llegan también ; mas Cicerón alzando 
la concertada voz , en dulces sones 
y al compás de suavísimo instrumento 



31 



J 



— 242 — 

con mágica palabra 

alza un potente solio y 

y al pié del solitario monumento , 

resuenan armoniosas oraciones , 

cual si hablara á la Roma sediciosa , 

á las gradas del ancho Capitolio. 

¡ Hasta cuándo , decid , reyes de Hesperia , 
abusareis del sueño de los muertos I 
Hasta cuándo 9 decid, olvidos yertos, 
serán de vuestro espíritu laceria , 
hereditaria , pegajosa llaga 
y mortífera plaga , 
que á las gradas del trono 
cual si fuese de Dios supremo encono , 
se estiende, se contrae, y se dilata, 
como el cuerpo de sierpe venenosa 
que su contacto aterra, oprime y mata? 
I Oh negra ingratitud I Goal escorpiones , 
cual reptiles inmundos , 
con su frío lamer la frente hiela 
que abriga la corona de dos mundos. 
¡Sus I deponed , ¡oh grandes de la tierra! 
los triunfos, las coronas, 
los cetros de diamantes , 
al que dá nueva vida al gran Virgilio 
y á Horacio , y al Demóstenes de Roma j 
en la armónica lengua de Cervantes. 

En tropel se adelantan misteriosas 
desordenadas turbas, 
que describiendo irregulares curvas, 
visiones hacen de óptica engañosas. 
Remedan los cristales de la mente , 
vestidos, disfrazados esqueletos, 
que en sentidos conceptos, 
exhalan luengas quejas amargosas. 

Con seria capa y cúbico sombrero , 
flotando al viento solitaria pluma , 
al gran Carlos Tercero 
con una frase se disculpa en suma. 

Yo el Trajano de España 

di el impulso primero 

Mas Cários Cuarto interrumpiendo al punto 






— 245 ^ 

dejaBdo" atrás al venerando padre . 
con paso vacilante , 
dudando si pasar mas adelante , 
al incierto mover de su persona 
tiembla , se inclina y cae su corona. 

¿Dónde está Azara , esclama en queja inútil, 
de la Europa sapiente el primer sabio? 
¿Dónde el consejo'del divino labio , 
que á mis escasas sienes 
la anchurosa diadema sujetaba ? 
¿Dónde el apoyo de seguro brazo? 
¿Quién me dará de mi corona rota 
que amo y adoro aunque mi frente embota y 
de sus hojas brillantes los pedazos ? 

Ninguna voz humana 
acierta á responder. El eco solo 
de aterradora guerra, 
que mide sus sepulcros por la tierra 
que media desde un polo al otro polo , 
con la voz del cañón le respondia , 
con la tea incendiaria le alumbraba , 
y en su crugir, volar y arder , decia : 
«Teja el saber del mundo 
nueva y brillante ropa 
y arda el harapo inmundo 
de la viciada, envejecida Europa.» 

Tras de las negras hondas 
del mar embravecido , 
vuelve la blanca espuma 
á arrullar cariñosa 
con su dulce sonido. 

El blando Garcilaso 
entre las voces de aterrado coro , 
en preciosas palabras como perlas 
engastadas en versos , 
de filigrana de oro , 
Azara , llama en amorosa queja , 
Azara , llama en su decir sonoro. 
¡j4y dulce prenda por mi bien hallada! 
dulce y sensible cuando Dios quería ! 
viviendo estás en la memoria mia , 
con muy dulce placer representada. 



— 944 — 

Tú que á la nuefa luz ] ay t me llevaste 
coge de los laureles que me distes j 
si no sospecharé que me pusistes 
en tantos bienes^ porque (leseaste 
verme partir entre memorias tristes. 

Cual bandada en desorden 
de inocentes palomas azoradas , 
que al rápido volar y al estampido 
del mortífero plomo derretido, 
se atropella , se agrupa , se dispersa , 
hasta que lejos del mortal mido , 
latiendo el corazón , temblosa el ala 
segura vése de traidora bala , 
así matronas regias se veían 
de albos cendales casi desgarrados, 
que en grupos agitados 
á la luna mostrando de alta noche 
del pecho herido pudoroso broche , 
y al silencio del valle , 
crugir la seda del flexible talle. 

Dulce una voz sonando lastimera y 
¡Azara! dice, ¡ay mi tierno amigo! 
¡ Cuánto cuidado te debí! La suerte 
Con su hálito de muerte 
tenaz y dura se ensañó conmigo. 
La sangre fraternal, la regia sangre 
mis vestidos mojaba 
y el corazón de horror me salpicaba» 
De Orleans la bandada de palomas 
ahuyentadas del nido , 
tú , de los sentimientos , héroe santa 
anidas en su espanto 
y piadoso embalsamas 
el albo pecho herido. 
La fortuna traidora 
incensó seductora 
mi altiva cuna, mi fugaz infancia; 
mas hoy víctima triste 
de sed devoradora 

de la inconstante y sanguinaria Francia ^ 
á tí la voz de mis dolores alzo , 
á ti el dolor de mi familia augusta , 



V 



•«^ 



— 246 — 

hiere la corazen desde el cadalso. 

¡Azara! ¡Azara! repiiieron voeet 
blandas y melodiosas , 
como las dulces cuerdas sonorosas 
de invisibles laúdes. 
Cantemos , dicen , la amistad sagrada j 
el profundo talento 9 
y las altas virtudes. 

Como el arco benéfico que sigue 
á la tormenta brava, 
que en prismáticas luces reverbera j 
las siete tintas de la limpia esfera ^ 
asi un cielo purísimo brillaba, 
remedando del dia 
el instante primero, 
de la primera hora 
en las rosas templadas de la 'aurora. 

De vírgenes y arcángeles 
de forma humana y perfección celeste, 
entre el iris y el coro se veia 
al nuevo Fidias , que en afaa?postrero y 
lleva , Azara , dccia , 
mi estudioso pincel y mi paleta , 
que un dia adorabas 
con el saber de Apeles 
y el entusiasmo ardiente de poeta. 
Tu magniCco nombre 
en mí sepulcro helado , 
por tu amistad purísima grabado, 
fué, sabio Azara j la mejor corona 
que mi artística ciencia 
premia , ensalza y pregona. 
Al cónclave nocturno 
de venerables sombras evocadas 
viene tu amigo Mengs , tu Meng» querido, 
mas q:ic lus reyes ¡ay! agradecido, 
á ofrecerte del arte 
de la mas pura flor la mejor parte. 

Un eco vibrador el aire llena 
de melodioso, músico sonido , 
que el valle encanta, el corazón suaviza 
y enamora el oido. 



— 246 — 

De Adelaida la voz suena amorosa 

cual concertada entonación de clave. 

Era del yerto corazón la llave , 

y al tocar del acero prodigioso , 

como quien vuelve de pesado ensueño , 

ó marasmo angustioso, 

si la pila galvánica le llama , 

asi de nuevo aquel vivir se inflama 

del genio de la paz. Con voz sonora 

deleitosa y canora, 

aunque grave y profunda , 

esta fué la palabra 

que deja al corazón niebla sombría , 

mas grave pensamiento dulce labra. 

Héroes y poderosos de la tierra , 
guardad vuestras coronas poderosas. 
Navegad ¡ oh I fantasmas engañosas 
por los avaros, procelosos mares. 
Que yo en la arena ¡ ay I de puerto amigo 
solo al eterno Ser quiero conmigo. 
¡Dejad, pues, mis desiertos patrios lares! 
voHoiras peregrinas artes bellas , 
magcstuosa escultura , 
soberana pintura , 
y celestial poesía, 

¡dulce embeleso de mi amor un dial 
I Y pradera olorosa , 
que regó cariñosa 
en artiHta entusiasmo el alma mia ! 
Id , volad y creced á la corriente 
do brota pura y cristalina fuente 
del saber enpahol. Que aquí en la tumba, 
otra» las artes son , otra la ciencia. 
Ante el Kterno Sabio , 
solo alumbra la luz de la conciencia, 
solo habla el polvo inerte 
de la vida y la muerte 
con verí<iico labio. 

(liinl si la tierra en su profunda entraña 
abrigarte del viento 
el íuipetu violento, 
y removiese en convulsión estrafia 



— 247 — 

su profundo cimiento , 

conmovida así fué. Locas visiones 

de los pasados hechos 

como magia dramática cambiaron 

de la verdad severa 

en nuevas y palpables creaciones. 

IVo es ya decoración de luna hermosa 

ni de dosel espléndido de cielo ; 

es de la noche reducido velo , 

amortiguada lámpara verdosa 

que escasa alumbra reducida estancia. 

Ño derraman los aires 

en purísima esencia la fragancia 

del campo dilatado. Las historias, 

que en confusión medrosa , 

revuelven mis memorias , 

escritas aquí están : sobre los libros 

de la presente edad , sobre el sendero 

de turbulentos años borrascosos. 

Y aquí leo: ¡oh Azara! que famoso, 

que fiel y caballero , 

en tu carrera rápida y segura , 

no subiste la escala de tu emporio, 

y que hollaste corona dadivosa 

de inquieto y sanguinario Directorio. 

Tu bajel de esperanzas 

apenas en vaivén con viento en popa 

surcaba por las ondas encrespadas 

de la tormenta horrísona, 

de los oscuros mares de la Europa. 

Salve ¡ oh Azara ! Que mi musa ingrata 
fugitiva y traidora, 
que desdeña mi alma que le adora, 
cante con entusiasmo tus virtudes, 
porque fuistes el genio que levanta , 
su cabeza inmortal desde su cuna , 
y afirma con su planta 
el incierto rodar de la fortuna. 

Málaga. Málaga SO de agosto de 1851. 

Dolores Gómez de Cádiz de Velasco. 



— 248 — 

Tú que las lentas horas 
sueles calmar de la tristeza mia, 
aliviauílo tus ráfagas sonoras 
del corazón doliente la agonía j 
lira adorada , ven , tu pobre acento 
que apenas vagoroso 

á hcndir se atreve la estension del viento ^ 
hoy el espacio con sus ecos llene ^ 
y grande y magestuoso 
como el canto de Pindaro resuene* 

£1 numen que en su vuelo 
á la región etérea nos levante 
con alta inspiración hija del cielo 9 
de un hombre ilustre la memoria sea j 
cual astro rutilante 
del glorioso esplendor que la rodea 
un rayo desprendido , 
sobre nosotros reflejarse veo. 

¡ Gloria ! ¡ mágica voz ! tu nombre solo 
la niebla del olvido no oscurece 
cual célica aureola 

que á través de los tiempos se engrandece ^ 
brillante tornasola 

los héroes de los siglos que pasaron. 
Ya de Sagunto al resplandor sangriento 
asombro grande de la edad futura , 
de Annibal se me ofrece al pensamiento 
la imagen evocada : 
ya mas lejos la mente se figura 
del Macedonio la gigante sombra , 
mientras el Asia postrada 
señor del mundo con terror le nombra j 
i su carro triunfal encadenada. 

Mas lejos id de la memoria mia 
pavorosos recuerdos de la historia , 
¿ qué fué siempre la gloria 
del que en su brazo vencedor confia , 
si en tanto que á sus plantas la victoria 
los lauros amontona de la guerra , 
ancho surco de lágrimas y sangre 
su insaciable ambición marca en la tierra? 
Así también como fugaz centella 






— 250 — 

Tornad la mente á la ciudad que baña 
del ancho Tíber la corriente undosa , 
cual vemos tormentosa 
agruparse la nube en la montaña , 
cubrir el sol con su siniestro velo, 
amagando su saña 
luto y desolación al triste suelo j 
vengativo coloso se levanta. 
Ya con soberbia planta 
la valla de los Alpes traspasando 
su hueste asoladora se descubre. 
¿Quién del audaz torrente 
que antiguos diques con fragor quebranta y 
defender osa á la Romúlea gente ? 
¿Dó las legiones fieras , 
base de su poder ? La densa noche 
de la callada eternidad las cubre. 
¿Qué se hicieron las águilas guerreras 
que el sacro Capitolio coronaban , 
y del mundo altaneras 
corto el imperio á su valor juzgaban? 
Cuando la Galia á su ominoso yugo 
tras heroico luchar se sometía , 
¿ quién de César dijera á las legiones 

3ue á su voz esa Roma las veia 
el galo vencedor en los pendones. 
¡ Oh mengua de los tiempos ! Humillada 
de tus cobardes hijos al espanto , 
raza degeuerada 

que en vez de sangre te dará su llanto , 
sobre el polvo glorioso de tus ruinas 
mientras la argolla del esclavo esperas , 
la noble frente con rubor inclinas. 

Llora, si, tu baldón ¿Mas quién sereno 

de entre el asombro universal se eleva , 

y de esperanza lleno 

la generosa planta al riesgo lleva ? 

Un estrafio no mas , al eco amigo 
pliega la tempestad sus negras alas , 
y la Eterna Ciudad bajo su abrigo 
en gozo cambia el azaroso duelo 
con entusiasmo ardiente 



I 



JH 



la sangre de sus bi}os se Tertia , 

cuando en tristes pedazos 

tu secular poder se dernunbaba , 

de infanda guerra los sangrientos brazos 

él con ramos de oliva encadenaba. 

¡ Gloria al que pudo con ferviente celo 

desde el dintel de su entreabierta tumba 

legar la paz á tu angustiado suelo ! 

¿Qué importa, Azara^ que de encono bencbida 

la envidia osase desdorar tu gloría ^ 

si es la muerte un crisol , y nueva vida 

las páginas te guardan de la historia? 

Mas ¿ dónde el raudo vuelo 
lleva la arrebatada fantasía ^ 
mariposa que al cielo 
con leves alas remontarse ansia ? 
Es vana tu ilusión , vano tu anbelo , 
porque al alzarte á la radiante cumbre 
en busca de ese sol que te enamora, 
deshecbo se ba de ver ante su lumbre 
el tenue polvo que tus alas dora. 

Ven , destemplada lira , 
ven á llorar las esperanzas mias , 
y ante la gloria que la España admira 
apagúense tus rudas armonías : 
que la ronca garganta 
no esfuerza entre canoros ruiseñores 
la tórtola que gime triste y sola , 
ni orgullosa despliegue sus colores 
la silvestre amapola^ 
del ameno pensil entre las flores. 

Árdales. 

María Mendoza dr Vives. 



Si grande te juzgó Carlos Tercera 
protectora tendiéndote su mano , 
y en tí mas de una vez el Vaticano 
supo bailar un ilustre consejero ; 

Si el héroe que humillara cien naciones 
á las armas tríonfanles de la Francia , 



u 



— 255 — 

en Bolonia depaso m arroguiciif 
á lu voz replegando sus legiones ; 

Si eo Boma bajo el aura de tu genio 
las flores de la ciencia se mecian , 
y sus ricos perfumes esparcían 
la virtud , á tu sombra , y el ingenio ; 

Si respetar hiciste al Directorio 
tu saber , y en Amiens por li á la España 
honroso puesto dio la Gran Bretaña, 
ese gran pueblo del orgullo emporio ; 

Si virtuoso , y publicista y sabio 
te llama , Azara , la imparcial historia; 
¿ Qué timbre á la diadema de lu gloría 
hoy añadir podrá mi torpe labio? 



A través de los siglos el talento 
cual colosal figura se levanta, 
que oprime al orbe con soberbia planta^ 
y toca con la frente al Firmamento. 

La humanidad absorta se prosterna 
por un secreto impulso conmovida , 
del mundo al ver ¡a deleznable vida: 
del genio, al contemplar la vida eterna! 

Puede tal vez la nube precursoraj 
(le horrible tempestad , en el Oriente 
abogar del regio sol la luz naciente, 
porque candida y tímida es la aurora: 

Mas del cénit al remontar la cumlwe, 
vivido el astro las tinieblas mata , 
y la nube siniestra se dilata 
al raudo impulso de la augusta lumbre. 

Así suelen menguadas las pasiones, 
nubes de la región del pensamiento, 
eclipsar los destellos del talento, 
sol también de esas mágicas regiones. 

Pero su luz al cabo triunfadora, 
ese vapor disipa que la envuelve, 
y el hombre al punto á contemplarla vuelve 
brillante como nunca y seductora... 

Luz misteriosa , manantial fecundo 
que al brotar de la euTÍdiaJentre la escoria , 



— 256 — 

ríndese á Azara ^ y en la paz consiente» 

Atento alli miraba 
á dos gigantes , con respeto el mundo 
y entre el sabio profundo 
y el nuevo Marte su opinión vagaba. 
¿Cuál mas grande? — los hombres preguntaron 
cuando en brazos del uno al otro vieron. 
¿Cuál es mas grande? — á preguntar tornaron; 
y, grandes son entrambos! respondieron. 



¡ Mártir de Santa Elena ! no pretendo 
tu reposo turbar , que si á tu lado 
si al lado de tu nombre tan glorioso 
el del ilustre Azara he colocado , 
tú su inmensa valia sancionaste 
su consejo acatando, y á tu altura 
su fama envidiadisima elevaste 
al tenderle tus brazos con ternura. 

Digno de tanta gloria 
proclama á Azara la imparcial historia , 
al sabio que del Ebro 
las frescas brisas con arrullo blando 
su cuna dichosísima mecieron; 
al que después , del regio Manzanares 
las seductoras Ninfas, entonando 
en su loor dulcísimos cantares « 
saludaron su nombre que aún resuena 
en la orilla del Tíber y del Sena. 

¡ Eterna gloria á su virtud ! Torrente 
de célica armonía 

broten de vuestras liras , trovadores. 
Cubrid su tumba de olorosas flores 
como su vida y su memoria bellas : 
y si mi pobre canto os acompaña 
no condenéis mi arrojo. Solamente 
es un tributo al que ennoblece á España , 
á Azara el diplomático eminente. 

Madrid y mayo de 1851. 
MjÚítíBt EscÜDERa T TOBRES. 



257 



AL EMINENTE AZARA. 



Si garza débil en lugar mezquino, 
rica en plumaje, poderosa en galas, 
á la lumbre del astro matutino 
no pudiste tender las limpias alas , 
luego viste á lo lejos tu camino 
y haciendo de tu genio mil escalas , 
gigante en ambición , águila en vuelo 
bien mereciste y galardón del cielo. 
¿Quién puso á tu valor traba importuna 
ni á tu pureza criminal escolio?... 
si fácil á tu imperio la fortuna 
dio á tus consejos el Ibero solio , 
y lo mismo en la torpe Media Luna 
que en la altivia ciudad del Capitolio 
derramaste la luz de tu elocuencia , 
grande fué tu misión , mucha tu ciencia. 

Rota en el mundo de la paz la valla , 
do quier sembrando la discordia el luto , 
hasta en los rudos campos de batalla 
diste á probar de tu prudencia el fruto : 
enmudeció tu acento la metralla 
y en prenda de su amor, bello tributo , 
te dieron de saber noble diploma 
Amiens y Parma, Portugal y Roma. 
Y asi también el vencedor de Jena 
proclamó tu virtud y poderío; 
y así ese pueblo que fecunda el Sena 
se dio de tu talento al albedrío ; 
y así de envidia y prevención agena 
en su áureo templo la sapiente Clío , 
con pluma de marfil grabó plecara 
el nombre ilustre del insigne Azara... 

Si entre sus hojas, con verdad nutrida , 
guarda tus hechos , eternal , la historia : 
si en cada acción de (u intachable vida 
revela un rasgo de virtud y gloria , 

33 



— 968 — 

eo los futuros siglos, merecidí , 
aún se alzaré en los hombres tu memoria 
como prenda de honor , de f¿ y de bazafii 
de la ralieote y poduvsa España. 



Rahon Fbahqublo. 



Setenta veces el radiante Febo, 
lumbre y vida del mundo planetario, 
ha ostentado su disco en Sagitario 
durante el existir que á Dios le debo ; 

Un amargo dolor en tanto pruebo j 
Tate, ya, por mí mal septuagenario, 
que soy de Apoto antiguo tributario 
y el néctar de Helicóna apenas bebo. 

Mas hoy fuerza invisible me arrebata 
á ofrecer, con audaz trémula mano, 
débil ofrenda i la memoria grata 

Del grande Azara , honor del pueblo hispano. 
Así mi humilde senectud acata 
á ese prodigo del saber humano. 



Saltador López. 




"H2n DSiyn iinS Dan ist 



« « 



TO THE SÁGRED MEMORY 

OF 

THE MOST ILLÜSTBIOÜS PATBIOT , 

EMmENT STATES BlAN 9 DISTINGUISHED SGOOLAR, 

ANO A FRlEm) OF GANGAIfELLI , JOSEPH II. ° AND NAPOLEÓN. 

«0 tl)e íibtvatov oí nme in 1796 : 

TO TUE MAN, RESPEGTED BOTH AT UOMB AND ABROAD; 
TO HiM WHO UY UiS TALENTS AND VIRTUES TV AS AN HONOUR 

TO SPAIN; 

TO THE Sb. d. jrosc: iyicoeiAS dk axamAj 

WIIO DIED ON THE 26" OF MARGH 1 804 , 

AND TO WHOSE WORTH, 

THIS SMALL BUT GRATEFUL TRIBUTE OF VENERATION AND REGARD^ 

IS INSGRIBED, 
BY HIS FELLOÜ-COUNTRYMAr> 



MáLAG.V. 



A5T0S10 KABTIHBZ DIL lOHBIO. 



— 260 — 

AL DIPLOIATIGO T LITERATO ESPAÑOL AZARA. 



*—— 



? Por qué la mente al recordar la nombre 
ve su luz apagada , 
y gira por do quier siiT ese guia 
que sus rayos dá á el hombre ? 
¿Por qué oscurece su esplendente dia 
tu célebre renombre, 
y al oirlo no gira entusiasmada , 
y aquí y alli posando 
vá las glorias de Azara repitiendo , 
su virtud alabando, 
y sus honrosos hechos ensalzando ? 

¿ Será acaso que envidia haya medrado 
sobre la mente! loca , 
y ciega en su delirio 
el nombre de Nibbiano haya olvidado ? 

^0 no puede olvidarse de ese Azara 

el nombre que es de España 

honra y prez ; ni la envidia en sus rigores 

pudo en mi mente introducir su saña. 

Oyó el nombre de Azara , y aturdida 

creyó ver en su sueño 

un gigante llegar; trémula y llena 

de respeto profundo , 

y venerando con loable empeño 

de sus hechos la gloria , 

quedó sin luz al referir su historia» 

¿Y quién pudiera con orgullo osado 
Escribir de Nibbiano la grandeza ? 
Quién no temblara al recordar al hombre 
que erguida la cabeza 
vivió entre sabios sin que á él ninguno 
se igualase en renombre , 
ni en ciencia , ni en saber ; ni á su talento 
otro talento igual halló su siglo , 
ni otro hombre su nación vio que elevase 
el buen nombre español hasta la altura , 
que el mundo al admirarlo te temblase! 

Grande y vivió entre grandes sin orgullo ; 



1 



— 261 — 

ni á mezquinas pasiones prestó oido , 
ni á débiles y bajas ambiciones : 
todo fué grande en él ; despreció un trono , 
y bien hizo el que un dia 
vivió al lado de Reyes, 
ue con su orgullo y sin igual porfía 
el grande Azara recibieron leyes. 

Insigne ^Jnoble y leal Nibbiano^ 
recibe de mi acento 
el parabién dulcísimo , 
que guarda á tu memoria el pueblo hispano. 
Tú le distes^honor , paz y contento 
y sin igual ventura , 
en época de glorías para España ; 
en tiempos donde aún no hubo amargura 
sembrando torpe saña 
en nuestro suelo que gimió tu muerte 
y llora y llorará tu aciaga suerte. 

Descansa en paz ; pero tu nombre viva 
para gloría y honor de nuestra patria , 
para ser de la España hermosa perla¡ ' 
que entre sus garras con amor cautiva : 
para ser de estranjeros el asombro 
quc^envidia cause á quien le mire osado 
y escrito en libros, mármoles ó acero 
ensalzada por todos tu memoria , 
sea el timbre mejor de nuestra historia. 



MÁLAGA. 



Florencio Luis PabreSo. 



al: grande azara. 



A los que amáis los triunfos de la gloría 
que la fortuna al hombre esquiva avara, 
en el ejemplo del ilustre Azara 
alia lección os brindará la historia. 

£1 nombre de su ingenio, su memoria 
contra la muerte del olvido ampara, 
que el mundo al sabio fama noble y clara 
le otorga por laurel de su victoria. 

Tu piedra , Azara , para alzar tragiste 



— 262 — 

de la gloría de España el monumento 
y en él al par el tuyo te erigiste. 

Tu ciencia de tu patria fué ornamento, 
y al mundo que en tu muerte vistió luto , 
consuelo dio de tu talento el frutot 

MÁLAGA. Madrid i .<" de abril de 1852. 

Francisco Javier Sdionet* 



Bebió la ciencia en la sagrada copa 
de los dioses del Pindó : en Gel cadena 
del galo y español cruzó la entena 
y de sus naves enlazó la popa. 

«¡Atrás!...» dijo, y atrás quedó la tropa 
del Corso vencedor. •• y con serena 
y grave magcstad allá en el Sena 
arbitro fué de la turbada Europa. 

Caballero sin par , en sus frescores 
ni una queja exhaló : con ardimiento 
amó la gloria de sus patrios lares... 

Y boy que yace en eterno apartamiento , 
bendiciones de pueblos á millares 
coronan su virtud y su talento. 

MALAGA. Bladrid, abril de 1852. 

Tomás Rodríguez Rubí. 



Kl ancho Sena, el Arno, el Tíbre, el Neva, 
el orbe entero aumenta con su lloro , 
el llanto de dolor que en granos de oro 
con sus aguas al mar el Ebro lleva. 

Y por luto mayor la deidad prueba 
secar sus linfas y raudal sonoro 

sus urnas quiebra y rompe con desdoro, 
las conchas y cristales de su cueva. 

Y no mas , dice , crezcan en mi orilla 
la juncia , el trébol, flores y espadaña 
solo triste ciprés, gualda amarilla; 

Que la muerte esgrimiendo su guadaña 

contra Azara , conduele y amancilla 

á Sobrarbe, Aragón y toda España. 

MAlaoa. 

El Solitario. 



A OR laiASZfO. 

den Slmprofle c Azara, 4>rajal c desqaerA bnj«rri 
or Ocray c ncmé on Corpinrbehí on or dañé c Ja- 
saré estcr-grrosia oHtordé panebo (l>* 



Eyasquer uchurgaffl t * ' 

ijor Otalpe de Sesé, 
lacrorró hut alagé , 
zujemia dor alpandi ; 
é chaneria berbi 
a coin sar rabclanara 
menda Iramistó sarplara 
achangao chorrigaüó, | | 

ar penique Truliianó ■■ 

e den Simprofie du Azara. 

Tuc , jelante der chañar , 
luc , jelante dcr clioror , 
júnela ar giiillabaor 
Bos ajela rabelar : 
¿plesas comblaste mucar 
ar dcsqueró hujerí, 
or ocray der Adali 
OD SDsquc ardica choró, 
er odisilo en baró 
per alar Corpinchcbi? 

Ote lúe chini aluné 
arcbabasle'sat luchó, 
■ qucsaste chino-barú 

de os lacros der Ostobé ; 

reblinen sornasibé 

der serseo er lombardo , 

(■} Li (i-adaccian da ula compoiicioD eo leogoaja poro gilioo j U de \i tiguicntc n 
uló, 6 gíliDO nui culelUniíido, te darán ea 1h naUt reUtiru i uli Huu y aultr. 



— 964 — 

diñaste ehimuclanó, 
terablaste lujofií 
de la peniehe cangri 
der sari corpinchebó. 

On Ghorriga , á eiler chÍTeleí der ochon de giiodaré der dale e mile oitor-gretu pan- 
chardi duií. 

Atronensb SmpROFiB Yelasgo. 



Al señó on Slmprofle de Asara, enUal de ». m. el 
oeray de Sesé Carlea III en Oerplneliebf , 1V9K« 

Ay chinorré! ¿no diquelas 
al perelao erasñó 
mas tibao que un fustoquc , 
taralao de mistó , 
cara de lancho-manú 
de aspeto pacbiballó 9 
ardiñao en Barbufiales, 
i por tanto Trubianó? 
]So has dicao su jaez 
desde el calco al castorró y 
tan querelao i sorabi* 
tan lindo i tan síntrabó 
que no aguara pintalo 
el mas diestro costanó? 
Paéceme que ha salió 
de jestarí é mulo ; 
ú ese hombre está mulajai , 
ó yo estoy matagamó. 

Oye con dambos júnelos , 
caro ó pió laranó^ 
la historia de este gaché 
que un zíngaro libanó j 
copiada al pie de lirestre 
por este chorrigafió f 
nacido en Pinacendá j 
salamito nosvaló , 
aquirindoy como él solo 



MMta 



— 266 — 

á la jerga de los ró , 
pues vesita las calli , 
los presos del cstardó , 
y está siempre chimullando 
en lenguaje calorró. 

Quiera un devel, on Simprofie, 
no me vea yo orgagó 
al jinar la via de ostré 
en lo que tendré osunchó ; 
pues que too el mundo la garla , 
tamien la garlaré yo , 
que donde grasé se cria y 
tamien nacerá un goró. 
Si se alumbran pá randar 
con mermellin, ¡cliachunó! 
i á mí solo me alumbrare 
la luz del dandesqueró , 
eso no quita , ¡ chipé ! 
que me vea emposuñó 
pa decir á tó el diquén 
con ayuda del Uscbó^ 
(i no se pancbibelare 
que yo invoco al Ancbisó) 
quien fué el que su charniqui , 
eseuto de la anguñó , 
modelo de toda sila 
por su chin sacrificó. 
Tuvo manros á millares 
desde el buen Pontesqueró, 
Pío Zobio (que Dios jaya) 
hasta el último lacró 
de Pió Esñá que nombraron 
después Balo Majaró. 
No conoció la arraqui , 
ó armitia aleúdelo, 
lo fremí que le diñaban 
porque vivió colcorró, 
pues no terció rumi , 
dugida, ni chavoró, 
que entre toos gastisardan 
canisabao jandorró. 



34 



Existe laa '.-hiiciifna 

I ni»? iifraniiw iiuiiii iju»? e¡ 

sfra lias :e*:aarv> 

J ?%»iiíia jor— i:u:::4r 

ii jerí: iei iia^riamo 

> su «4ut? [•; piucharian 
i ei »fí»f x'njiai.'hebv. 

YiOHxta aoano roüu 



V v^ \.* \ 



I 



striaúost aei ¿aro : 
itu naut.'iitvt it? liabia. 
.Vino ie liiDia orlan j:o« 
IMS ?.a:>m ^ue la ¡eív^í * 
•••ii .líi Jpjpo Dflanio « 

«va j£t '^«es^ui... ua! pa qué! 

rtiariifíio de Jti juuilo, 
jr*! :tt*taüiio 1 JicaJa¿ 
vTuai s :uori bruohanlo: 
ira ?cf á:i uu oo:v>fe 
Jo r*oJ :b¡riia-:IaQo. 

1.^.1 Nai,'.-\»¿í coa su garla 
¿c Iv^aJjMrtc o^uncho ^ 
iro vrnrjsíítt sos perdmelw 
».v;i >a jujja y scuajaoó 

¿\:Tjrx [o ^ue el chiro * 
i «wrtjjinvk» íííri 
jLVc ei 3^1!» Jache íar\K 
\ j^fut tfurWa ta hisloría 
^tte en nxnané Ubaoó 

\in^^MC«$S« ó PUNRDORIO SlMPBOFlB DB YbLASGÓ. 



R 



SEVILLA. 

BEL BICHO. SESOn 

DON JOSÉ NICOLÁS DE ÁZÁU T PERERl, 

Lq« valeí d« la prgiiucia do Sevilla. 

Ilustres vates , que pulsáis la lira 
¡loor dando á los hu'rocs inmortales! 
á los que el orbe , venerando admira 
como dones sublimes, celestiales 
del Eterno Hacedor; de aquc! que inspira 
magna virtud á débiles mortales : 
suspended vuestros cautos un momento 
y con vosotros uniré mi accsto. . l 

THas ¡ ay ! (• cómo seguir el raudo vuelo _ - • 

de vuestra voz, de vuestra fautasia? ' 

Inútil es mi fervoroso anbelo , 
que aunque osada, muy débil es la mia. 
En vano inspiíacion le pido al cielo 
y raudales de dulce melodía*, 
para cantar con voz solemne y clara : 
para ensalzar al generoso Azara. 

Al ínclito varón, que los destinos, 
supo regir de la potente Koma ; 
y cerrar valeroso sus caminos 
al que los tronos con su voz desploma; 
que honores mereció casi divinos. 
Cuya presencia las borrascas doma , 
que á la eterna ciudad comi)atcn Aeras 
y sumergirla ¡olcnlnn altaneras. 

A quien acatan orgullosos reyes, 
y entusiastas bendicen las naciones : 
al que impone á los príncipes sus leyes 
y á Eu arbitrio dirige sus acciones. 



— 268 — 

Al que á los pueblos, cual humildes greyes 
guia bajo pacíficos pendones; 
que á todos rige su potente mano ; 
á Emperadores, Reyes, Vaticano! (1) 

Cuyo nombre inmortal guarda la España 
como hermoso recuerdo de su historia. 
Por cuanto alumbra el sol y el agua baña 
será eterna y amada su memoria. 
JNingun celage su esplendor empaña. 
INinguna nube ofuscará su gloria. 
Que tanto alcanza la virtud, la ciencia 
y el don de una suprema inteligencia ! 

Cantad , cantad por mí tiernas poetisas , 
del Parnaso español hermosas flores : 
las que alegres sembráis do quier sonrisas : 
las que lloráis acerbos sinsabores. 
Eleven hasta el cielo dulces brisas 
vuestros ecos cual suben los vapores ; 
y de Sión los ámbitos resuenen 
con himnos al Señor, que la enagenen! 

A ti ; mi Dios ! la creación entera 
tributará alabanzas inmortales ; 
porque alumbras al mundo en su carrera 
con refulgentes faros celestiales. 
Tuya es la luz , que pura reverbera 
y guia en su camino á los mortales. 
Por tí viven los seres y fenecen ! 
Por tí solo, los héroes resplandecen I 

Sevilla. Bcrlanga de Duero 17 de enero de 1051 

La Marquesa del Surco. 



«¡Bien haya veces mil aqnel momento 
Kn que n las manos del saber se entregan 
Lus riendas del poder!» 

Quintara. 

España le dio el ser!... Del mundo Inego 
su áurea corona fué , que tal estiende 

(t) Porque los Papas le consultaban. 




— 269 - 

su gloria el genio, como el sol su Tncgo , 
cuando en la azul región su llama enciende. 

Blanca estrella Teliz, de eterna lumtire, 
las auras al mecer su ilustre cuna, *•. 

se alzó en la etérea trasparente cumbre, 
nuncio de su esplendor y su fortuna. 

Y del Eibro las márgenes frondosas, 
que alegres, en su honor, se engalanaron, 
para ornarla, al nacer, lirios y rosas, 

y las del Cinca , entre laurel, brotaron. 
Orgullo de Aragón los distinguidos , 
los'allos timbres de s» nombre fueron , 
y , en su profunda gratitud unidos , i 
Saint Cloud y et Quirinal lo repitieron. 

Y para mas de la inmortal corona , 
el, brillo enaltecer, mil en colores ' 
á ella unieron el Tíber, y el Carona, ' 
y el Danubio y el Vístula sus (lores. 

Eminente en virtud, grande en tálenlo' 
cuanto es débil mi voz, pobre mi lira, 
cantar en vano el entusiasmo intento 
que boy su memoria al corazón le'Jnspira. 

CiPB y cien mas habrá que ardientes alcen 
sus cánticos á Dios, y con sonoro 
dulce plectro inmortal su historia ensalcen 
en arpas de marfil , ébano y oro. 

Cien y cien mas , <;ue at que verdad no espera , 
cual yo , de su laúd , por mal templado , 
aunque mayor en fé su empeño fuera, 
solo admirarlo en'su ilusionóle es dado. 

Roma, Bolnni.'i, Amieiis!... Harto esplendente 
sobre las torres de sus muros brilla , 
al orbe dando,'_como luz de Oriente , 
rayos del claro sol , qne ardió en Caslilla.' 

;0h! Mudo el labio á su grandeza quede, 
y otro de mas valer su gloria alabe , 
que absorto el corazón ante ella cede, 
y admirarla , y no mas , rendido sabe. 






MAMtEL AZCCTIA. 



- 270 — 



AL DIPLOMÁTICO AZARA. 



Héroe de paz , que te fugaste al cielo : 
tu preclara virtud narra la historia. 
Tu benéBco afán , tu dulce anhelo , 
son los timbres que adornan tu memoria. 
]No tu fama cimenta 
del ambicioso el pertinaz deseo , 
ni de la lid sangrienta 
el bárbaro trofeo. 

Con intranquila compasión mirabas 
de agena patria el proceloso abismo ^ 
intrépido en su auxilio te lanzabas^ 
pues con pavor mirabas 
la siniestra mansión del egoismo. 

Y de tu vida en la fugaz carrera 
pura brilló tu fama , y esplendente ^ 
como en límpida^esfera 
brilla del sol la enrojecida frente. 

SEYlLLk. 

Ildefonso Antonio Beriuejo. 



¿ Quién del genio bañado en pura llama 
al gran Napoleón el carro enfrena , 
y el iris pinta en la región serena 
do antes la tempestad ardiendo brama? 

¿A quién alaba en su clamor la Fama j 
Amiens aplaude, gloriGca el Sena , 
y libre ya de la angustiosa pena 
Roma Libertador y Padre aclama? 

Es al insigne Azara ; su memoria , 
que ensalzan hoy los vates de Castilla ^ 
con eterno buril graba la historia ; 

Y en su sien venerable y sin mancilla j 
de escelsa gratitud signo y de gloria, 
ved, de Dibbiano la corona brilla. 

Sevilla. Sevilla 22 de enero de 4852. 

Juan José Bueno. 



— 272 — 

A otro laurel mas limpio y mas oculto 
con que Azara se adorna , fiel mi labio 
rinde de admiración ferviente culto. 

Laurel precioso que conquista el sabio 
en los vergeles del saber amenos , 
que si no cuesta mas , no vale menos. 

Sevilla. 

Manuel Juan Dlitía. 



Oh ! si los nuevos ayes de tu Roma 
oyeses, otra vez vuelto á la vida, 
si vieses espirar , cual cierva herida , 
tu Italia que vencida se desploma. 

Si de la guerra la sangrienta poma 
vieses rodar en llamas encendida, 
y á Kspaña yerta , á Francia estremecida , 
y suelto un huracán que nadie doma. 

Tú, Mentor de la paz, ¿de qué manera 
hoy renovaras tu felice historia 
en la discordia que en el mundo impera? 

¿Fuérate ya imposible aquella gloria? 
oh! no : que un nuevo Azara Europa espera 
que legue eterna al mundo otra memoria. 

Seyuxa. 

Gabreel Estrella. 



¡Salve, genio inmortal! La prez recibe 
que hoy á tu nombre el español tributa : 
digna es la fama que del orbe todo 
los dilatados horizontes cruza , 
del sacro lauro que ornará por siempre 
la triste losa de tu noble tumba. 

Dígalo el Sena que de tu alta gloria, 
inmarcesible, universal y justa, 
sus triunfos canta en la callada noche 
cuando sus ondas plácidas murmuran 
dulces recuerdos que á la edad presente 



— ais- 
las linieblas de an si^Io nos ocoltao. 

Yo de Italia también bajo su delo^ 
cuando la brisa celestial arrulla 
en torno á su sagrado monumento 
qne los arcanos de la F¿ sepulta , 
tu nombre oí qne lerantaba ufana 
hasta elevarlo i la gigante cúpula ; 
tu nombre, cuya fama repetían, 
desde el bello Posilípo en la altura , 
la celeste morada de VirgUio , 
j del Pantheon las bóvedas oscuras,' 
las auras del soberbio Palatino , 
del Capitolio la mansión angosta , 
hasta perderse allá en el Yatieaou 
donde por siempre Tivirá insepulta. 



lIidridiSdemiiodBiSSt. 

Josfi Gdtibbbsz bb la Ysga, 



Si el nombre augusto de la patria mia 
brilla eterno en el suelo italiano, 
y WD RUS glorias repite el garellano, 
y en los campos resuenan de Pavía; 

Con grata aclamación también un dia 
iris de p3E lo saludó el romano , 
cuando, á la voz de Azara , el Vaticano 
libre se viera de venganza impía. 

Dos veces Tíber su feraz ribera 
temió mirar de escombros oprimida, 
y en sangre tinta su corriente clara ; 

Y dos veces inmune, al par venera 
y repite con voz agra'decida 
los daros nombres de León y Azara. 



ScTÍlU, «DtTo d«l85S. 
Lms S. HUIDOBBO. 



274 — 



AL HEIORABLE AZARA. 



Brille , Azara , enlazado al de Jotído 
el blasón ostentoso de tu gloría ; 
que de la suya al par legó el destino j 
entre el común aplauso tu memoria 
á los patrios anales , 
dó se graban los hechos inmortales. 

Asi 9 mientras que vierte en su amargura 
tu ilustre sucesor acerbo llanto y 
y con laudable afán tejer procura 
guirnaldas de ciprés y de amaranto ^ 
cual nunca limpia y bella 
esplende ufana de Aragón la estrella. 

I Quién me diera ensalzar esos albores 
con rigoroso y desusado aliento , 
y, de la edad burlando los furores, 
erigir perdurable monumento 
al que la Hesperia aclama , 
y con cien trompas la sonante fama ! 

Mas , si hoy Apolo su favor me niega y 
en vez de tributar dignos cantares , 
ofreceré, de los que el Bétis riega, 
verdes mirtos y frescos azahares 
al varón eminente 
que mil lauros y mil ciñó á su frente. 

Otros dirán en mármoles gloriosos 
con fúlgido buril y diestra mano 
del gran patricio en tiempos venturosos 
la vasta ciencia , el genio sobrehumano , 
su imponderable celo , 
de preclaros repúblicos modeló. 

Dirán , contuvo en su fatal carrera 
al Corso , domador de cien naciones , 
cuando á Itah'a cruzó con saña fiera 
al frente de terríficas legiones , 
concibiendo inhumano 
hollar con férrea planta el Vaticano. 

Cuando el Coloso ambicionó potente 
en las bélicas artes sin segundo 



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mmirm^ 



— 275 — 

llenar desde la aurora hasta oceidente 
con su imperio los ámbitos del mundo , 
y si , mas allá hubiera 
mas allá erguir de Marte la bandera. 

Dirán , que á Azara entonces proclamando 
Roma su salvador , de gozo henchida , 
orló , á despecho del yencido bando ^ 
su imagen en los bronces esculpida j 
y alzó en torno trofeos , 
que aún admiran Gimnasios y Liceos. 

Y yo á.los ecos, que do quier propalan 
del insigne español tiernos loores 
recogeré los que en su tumba exhalan , 
ricos aromas, escogidas flores, 
y al son de blanda lira, 
el canto egregio que su nombre inspira. 

Himno, que en la alta cima del Moncayo 
mustia repite en noche silenciosa 
de tibia luna al moribundo rayo 
de Barbuñales hada misteriosa , 
que de consuelo agcna , 
asi mitiga su doliente pena : 

«Coronas al que fué perenne ejemplo 
de patrio amor y de moral civismo, 
al que de la lealtad se alzó en el templo 
sublimando al valor, y al heroísmo , 
y al solio de los reyes 
llevó consejos y benignas leyes. 

i>Del Tercer Carlos ante el tronó augusto, 
del sucesor de Pedro ante la Silla, 
muéstrase á un tiempo compasivo y justo , 
sin que empafie jamás con vil mancilla 
la adulación su labio, 
ni la infanda calumnia en torpe agravio. 

»De la virtud en las radiantes aras 
supo rendir magnificas ofrendas. 
La paz su escudo ; y cetros y tiaras , 
que desunieron hórridas contiendas , . 
con vínculos estrechos 
hermanó al par que á enemisU^dos pechos. 

i>El error , la ignorancia confundidos 
súbito huyeron su imperiosa vista , 



— 276 — 

ú su mágico influjo enaltecidoB 
el vate 9 el arqueólogo, el artista, 
en quienes impotente , 
la envidia no clavó su negro diente. 

i^Cántenlo España y el antiguo Lacio ^ 
al recordar las palmas que esparciera 
sobre las tumbas de Marón y Horacio , 
y á honor de Laso en la feraz ribera , 
do candidos pastores 
aún vibran el laúd de los amores. 

«La del divino T^lio am^a sombra, 
la de Mengs , la de Casti y de Prudencio 
á Azara , siempre que mi voz le nombra , 
honren , turbando el funeral silencio , 
y asaz gratas y fieles 
cédanle olivas , plumas y*pinceles ; 

«Mientras que al cielo con plegaria pia 
demando para Hesperia otros varones 
de tan bizarra , insólita hidalguía , 
que acrecienten sus timbres y blasones , 
cogiendo por tributo 
de eterna admiración el dulce fruto. » 

Aquí calló ; y el ancho firmamento 
respondió al melancólico gemido, 
que raudo puebla la región del viento 
y por sonoros ecos repetido , 
dt¡jízara con el nombre 
lleva do quier el español renombre. 

Sevillí. Seiilla 20 de enero de 1853. 

FRAmnsco Rodríguez Zapata. 



EL CIEGO ROMANCERO 



El preludio sonó de mi víhuSla ; 
vengan á colocarse en derredor 
para escuchar la dulce cantinela , 
las jácaras del ciego historiador. 

Os cantaré de júbilo , de amores , 



r 



— 277 — - 

de yentuní , de (^oria , de placer, 
y también de di^ichas y dolores j 
de torturas y lento padecer. 

Los que gustéis de gozo y de alegría 
y festivo trovar, venid aquí ; 
los que busquéis doliente melodía j 
funeraria canción , llegad á mi. 

Hijos , llegad al ciego peregrino 
harto rico y feliz con su laúd , 
y un perro que dirige su camino , 
amigo de leal solicitud. 

Llegad al viejo trovador viandante 
que el mundo corre sin temor ni afán ; 
seguro de obtener después que cante 
de francas manos abundante pan. 

JVo me inquieto en buscar para mafiana j 
ni de hoy recelo la miseria en pos; 
que es harto grande la piedad cristiana ; 
que es infinita la piedad de Dios. 

Si mi pupila vaga y oscurecida , 
en la creación no puédese fiiar , 
en éxtasis el alma embebecida 
mas bella sabe la creación sofiar. 

Un trovador tal vez os ha pintado 
de palacio el espléndido festin ; 
de boda regia el ritual sagrado ; 
las glorias del famoso paladin. 

En la Alhambra la fiesta soberana 
de Boabdil tras el último revés ; 
los desposorios de Felipe y Juana ; 
el regreso triunfal de Hernán-Cortés. 

Tal vez un romano os ha narrado 
alguna infausta crónica redi ; 
los trances de un caudillo denodado ; 
de escelsa dama el trágico final. 

De Rodrigo la horrenda desventura ; 
el suceso funesto de Montiel ; 
del heroico Guzman la suerte dura ; 
de Fadrique y de Blanca el fin cruel. . 

De Pizarro quizás cantó la gloria , 
su muerte por fatal conjuración; 
ó de Quevedo os refirió la historia j 



— 278 — 

8u incesante y tenaz persecución. 

Puedo contaros en sentido canto 
la vida de trabajos y escasez 
de aquel manco famoso de Lepanto, 
Miguel Cervantes, de su siglo prez. 

Con el Papa y el Rey la preeminencia 
en honores y digna estimación 
de Lope y autor de cómica escelencia, 
monstruo de inagotable concepción. 

De Juan de Mena á referiros paso 
el valimiento con el rey Don Juan ; 
los favores que obtuvo Garci-Lasso , 
soldado y rimador; bravo y galán. 

Las honras que Yelazquez alcanzara ; 
cuando al sabio pintor , genio andaluz , 
el monarca Filipo colocara 
del apóstol patrón la roja cruz. 

O la grata, reál^benevolencia 
que alentara á Don Pedro Calderón , 
honrando de Felipe la presencia 
cuantas obras produjo su invención. 

Trataré de los nobles Arjensolas , 
Lupercio , y el Mayor , Bartolomé ; 
y blasón de las letras^españolas , 
de los Azaras, Felii y José. 

Félix marino y gran naturalista ; 
y José Nicolás , alto varón , 
hábil ministro, célebre humanista, 
que á la Europa llenó de admiración. 

Os diré del postrero los anales ; 
que los obtuve por relato fiel 
en sn pueblo nativo, Barbufiales, 
que guarda con sus restos su laurel. 

Yo no la he visto ; mas posé mi mano 
en el mármol de augusta construcción , 
con que el Marqués ilustre de (JNibbiano 
de tal deudo decora la mansión. 

Yo he visitado los patricios lares 
del predilecto en Roma y en París , 
y recuerdo las trovas populares , 
que graban su memoria en el pais 

£1 asunto^que os plazca decid luego ; 



-s« — 

y de su histom cntri'teniíía en pos, 
diréis en paga de su canto al ciego 
«no limosna por amor de Dios. 



Seiilla 10 .Ig enero de tG53. 

Josfi Vbuzqdez y Saiichbz. 



AL CÉLEBae AZARA (4)< 



Oh musas ! dadme una Qorida rama 
de lauro , con qae oraar la alta memoria 
de él que celebra nuestra patria historia, 
de él que eterniza con su voz la fama. 

Gran politico aquella le proclama, 
cuando sagaz al numen de la gloría 
contuvo eu el ardor de la victoria, 
por lo que Roma salvador le aclama. 

Y esta su nombre con la trompa de qro 
de la inmortalidad fija fn el templo, 

de preclaros varones entre el coro. 

Y allí con noble orgullo lo .contemplo , 
de honra , de ciencia y de virtud tesoro, 
de boDor de ciencia y de virtud ejemplo. 



Uidridl.odeUiToISS 

El Ddoob de Rivas. 



Separó tu sepulcro de mi cuna 
de medio siglo la siguiente huella; 
y hoy, solo el mármol que tu tumba sella, 
triste contemplo al rayo de la luoa. 

S'i las grandezas que el mortal aduoa, 

la muerte las confunde y atropella ; 
pero la ¿loria fúlgida destella , 
inmóvil sobre el tiempo y la lortuna. 

{^) Eiu poeiíi del Excmo. Sr. D. Ángel Saavedra, debe conur» eilre i» de J« 
niH de CÚrdobi lo mumo qne la lignieote de id leoor bije D. Enrique. 



— 280 — 

En el supremo libro de la Historia , 
donde la envidia ó la pasión fenece ^ 
grabó la fama tu eternal memoria : 
Y allí tu nombre, que alto resplandece , 
luz de las ciencias , de la España gloria , 
ejemplos de virtud al orbe ofrece. 

CoRDOBi. Madrid I .• de Hayo de 1852. 

E. S. Marqués de AdiSon. 



*—* 



AL INHORTiL AZARA (I). 

Procer ilustre de los tuyos gloria 
y honor y ejemplo de la patria mia, 
el mármol guarda tu ceniza fria 
pero vive en el tiempo tu memoria. 

Fuiste quien de la vida transitoria 
al alcanzar el postrimero dia 
puede fijar su clara nombradla 
en el eterno libro de la historia. 

En él tu nombre la virtud escribe , 
en él también la esplendorosa llama 
de tu feliz ingenio se percibe. 

En él la ciencia tu saber proclama , 
y de tus hechos generosos vive 
inmaculada la brillante fama. 

Cbiglana db la FaoifTBRl. Madrid y abril de 1852. 

AinroNio GáRaA Gutiérrez* 

(1) Eita poftfa pertenece á la provincia de Cidii. 






V. . • 



p • 



a^m^mimm 



USA mmm. 



Ceaprende las Oores poéticas qoe dedican á so ilastre paisano los 

vates de las provincias de : 



miESGA. 



TERUL. 



ZARAGOZA. 



mMttaoa v amaat/t 9JiiaA<nmmB0va<tJi atan baob» 



36 



Surget gms auna mundo. 
(Ymetuo, Égloga 4/) 




HUESCA. 

• 

ÜEI. ILUSTRE LITERATO T DIPLOMÁTICO ESI'ASoL 

EXGHO. SR. DON JOSÉ AIGOLAS DE AZARA Y PERERA. 

Titts de li pnnióa It tmta. 



Seres hay que en él mondo ípsreeieroD 
sedientos del poder y la fortuní ■, 
que con su toz al orbe estremecieron , 
y que su faz cambiando, 
imperios y naciinies eoaquistando, 
dieron su nombre al siglo eo qoe TÍTÍeroD. 
Cual raudo torbellino 
eihalados corrieron tras la gloria 
despreciando los riesgos del camino : 
escribieron su historia 
sobre ruinas de pueblos humeantes; 
y si ceñir lograron 
de laureles brillantes 
su frente victoriosa, 
regados fueron antes 
cou la sangre del pueblo generosa. 

¡Ay! A ñn que la madre afortunada 
de un héroe , la que un día 
rogaba á Dios por él, junto á su cuna, 
ó en sus amantes brazos le mecia 
escuche sonriendo enagenada , 
la narración de sus gloriosos hechos, 
¡ cuántas madres no habrá , gimiendo tristes, 
al ver ya para siempre 
los santos lazos de su amor deshechos. 

IVo fué csta'gloría , no , la que en el mundo 
para ti, noble Azara, ambicionaste; 



— 284 — 

indigna de él tu genio la creería : 
y la gloría que existe 

en la virtud, fué tu ambición tu guia , 

porque la gloria eo la virtud consiste ; 
y cuando frente á frente 
con el héroe del siglo te encontraste , 
el que audaz y valiente 
seguido de sus bélicas legiones 
impuso leyes á la Europa entera , 
é hizo doblar bajo su férrea planta 
sus cervices , á reyes y naciones ; 
absorto oyó tus sabias advertencias, 
tus prudentes razones , 
dando paz á los pueblos temerosos , 
que en ti cifraban la esperanza suya , 
siendo entonces su gloria 
aventajada por la gloría tuya. 

¡ Qué vale la victoria ! 
qué los odiosos triunfos de la guerra , 
que cuestan sangre y lágrimas sin cuento , 
y hacen de horror estremecer la tierra , 
si se comparan con los nobles triunfos 
de la santa virtud y del talento ! 

Vimos á Bonaparte, que lidiando 
en su furor impio 
su camino de victimas sembrando , 
dominar quiso al mundo á su albedrio , 
para esclamar después con arrogancia 
¡Cuanto ilumina el solj es todo mió ! 
Y el fuego asolador de sus cañones 
destruyó templo^^ abrasó ciudades; 
y á su empuje los tronos vacilaron ; 
y las coronas á sus pies cayeron ; 
y execraron su nombre las naciones; 
y los buenos su orgullo despreciaron ; 
y las madres, su gloria maldijeron!! 

Tú , mas feliz en tanto , 
sembrando beneficios y favores , 
ya mitigando el llantoj 
del triste , que yacia 
sufriendo la miseria y sus horrores ; 
ya prodigando afee toa 7 consuelo 



— 285 — 

á los que viste un dia 

alzados sobre un trono 

del cual los arrojó la suerte impía ; 

ya tendiendo al artista en su abandono 

tu mano generosa , 

ó legando á los siglos venideros 

las preciosas memorias de tu vida , 

tan útil á la patria , tan gloriosa ; 

ya honores y riquezas despreciando 

porque mas que el poder , y mas que el oro 

comprendiste , ¡ oh Azara ! que valian 

tu noble dignidad y tu decoro ; 

tii conseguiste que tu vida2fuera 

dichosa , que tu nombre 

con justa admiración se repitiera ; 

que tu memoria viva eternamente 

y que todos los buenos corazones 

á tu virtud rindieran un tributo 

de respeto , y amor y bendiciones. 

Asi mi pátríai^amada , 
la que ostenta su frente 
de inmarcesibles lauros coronada , 
con orgullo tus hechos hoy recuerda , 
y en tu gloria se goza , 
que su seno fecundo 

hombres cual tú produce, ilustres, grandes, 
de alta virtud y ae saber profundo , 
y pueblos , cual la insigne Zaragoza 
que ejemplos son y admiración del mundo! 

Tamarite de Litera. Madrid 28 de marzo de 1851. 

Dolores Cabrera y Heredia. 



AL ínclito AZiRi. 



Pasan con raudo vuelo las edades 
dejando en pos de sí profunda huella ; 
en polvo se convierten las ciudades j 



[ 



— 286 — 

y el trono del poder* cnige y se estrella. 

Destrúyense también ricas naciones | . 
que eran orsullo de la edad pasada ^ 
y los hiios de mil generaciones 
se pierden en el caos de la nada. 

1 á los siglos j losjsiglos se suceden ^ 
y en los escombros álzanse ciudades , 
y tronos , que en poder ni en brillo ceden 
y ocuoan otras regias potestades. 

Todo es revolución , todo , el presente 
ocupando el lugar de lo que ha sido 
Tiene á formar del porvenir la fuente 
y el pasado sepulta en el olvido. 

Todo perece , si , la fama solo 
se alza en medio de escombros y ruina y 
é inalterable y fiel de polo á polo 
sobre los tiempos sin cesar domina. 

Inmutable^y eterna en su carrera 
el ámbito del mundo recorriendo^ 
de grandes genios , que el mortal venera 
vá los nombres al mundo repitiendo. 

También el tuyo , Azara , resonando 
revela tu poder sabio profundo, 
y tus hechos la fama proclamando , 
eres ¡oh genio I admiración del mundo. 

Alcen tus deudos bello monumento 
que muestre y eternice tu memoria , 
mas basta el que por premio á tu talento , 
te reserva en sus páginas la historia. 

Arbitro] del poder hombre admirable 
con tu genio los genios avasallas , 
y detienes la espada formidable 
del siempre vencedor en las batallas. 

Privado de monarcas , sus acciones 
diriges con certero y sabio tino , 
calmas la acitacion de las naciones , 
y cual iris de paz es tu destino. 

Sabio escritor, tu inteligencia avivas 
y obras sin cuento al porvenir presentas , 
amante de las ciencias , las cultivas ,^ 
protector de lu artes | las fomenta8.| 

Y tu nombre do quiera resonando 



— 287;— 

revela tu poder sabio profundo , 
y tus hechos la fama proclamando^ 
eres ¡ oh genio I admiración del mundo. 

Salve , inmortal Azara , tu memoria 
llena mi pecho de respeto mudo , 
y unida á los cantores de tu gloría , 
ilustre aragonés , yo te saludo. 

Hija de la ciudad , que fué el emporio 
cual Atenas y Roma de la ciencia 
la de la escuela, que fundó Sertorio, (1) 
do comenzó á brillar tu inteligencia. 

¿ Cómo negarme pues genio eminente 
cuando la fama tu saber pregona , 
si del numen un rayo arae enfmi mente 
á poner una flor en tu corona ? 

¡ Oh ! quién tuviera la sonora lira 
que Safo , y que Corína poseyeron , 
y un destello del fuego , que respira , 
con que siempre inmortal su nombre hicieron. 

Pero otros bardos de tu gloria amantes 
tus hechos cantarán con lira de oro , 
y las flores que viertan cual diamantes 
de tu corona harán rico tesoro. 

Mas la mia modesta siempreviva 
sin brillo , sin fragancia , ni colores , 
se ocultará bajo la rosa altiva 
y entre las galas de tan] ricas flores. 

Solo aparecerá como una prenda 
que al contemplar tu esclarecida historia 
una hija de Aragón , cual tierna ofrenda 
consagra en su entusiasmo á tu memoria. 



HüBSGA. 



Valencia 26 de jolio de 1851, 

NiGOLASA Causada. 



Generoso y leal , libre y valiente , 
el de Aragón , un dia 
el rayo de la guerra dirigia 



(t) Lt ciidad de Haesca. 






— 288 — 

del ocaso , al oriente. 

Y do su brava gente 

la infatigable planta reposaba , 
todo el país temblaba , 
so el peso de su férrea armadura , 
de su ardor sin igual y su bravura. 

Entonces los Giménez , los Aristas y 
los Pedros^ los Abarcas, los Ramiros, 
los Jaimes , los Alfonsos , los Martinez 
dilataron del reino las conquistas , 
cercados de sus fuertes paladines. 
Entonces se estendieron los confines 
mas allá de los mares. 

Y abandonaron los sus patrios lares, 
bajo^la enseña santa , 

terror y confusión del vil alarbe, 
porque á tanto valor, á gloria tanta 
ya no bastaba el reino de Sobrarbc. 

¡Nuestro Aragón^ entonces 
hasta reyes tenia tributarios!!!... 
Mas por contrastes varios 
de la inconstante y desleal fortuna , 
rota la Media Luna , 
deshechos en su tierra los contrarios 
en la vaina embotada la cuchilla , 
Fernando de Aragón caballeroso 
un reino con la mano dio de esposo 
á Isabel^Ia Primera de Castilla. 

Permitid, castellanos, 
de un pecho aragonés la espansion justa 
de sus padres en pro y sus soberanos. 
Todos somos hispanos ; 
y una madre común puesto tenemos, 
lo conveniente es ya , que los hermanos , 
como buenos hermanos nos amemos. 

Mas no por esta unión , de ingenios grandes 
quedó infecundo de Aragón el suelo. 
La tiara y el capelo , 
el palio y mitra y toga venerable, 
y el victorioso sable , 
y todo cuanto grande se ha alcanzado 
tras de afanes prolijos. 



lodo ., L . ~ 289 _ 



de/ 



f 



— ago- 
la madre de Orlcans , madre piadosa , 

i del postrimero rey de los franceses, 

¡ á Azara acude triste y pesarosa, 

contando de su suerte los reveses. 

Y el alma generosa 
del inmortal Azara á la Princesa 
consuela y seca el llanto ; 
y á aquellos que causaron su quebranto 
también protege con unción cristiana 
en la Puerta Otomana. 

Y todos , de distintas opiniones , 
de encontradas fracciones, 
y hasta los de diversas religiones, 
todos hallan cabida 
en aquel pecho humanitario y justo!... 
Nadie se llegó á Azara y 
en busca de consuelo , 
que en él no le encontrara , 
lleno de humano y religioso celo. 

Felice tú mil veces 
que sin odios mezquinos ni rencores , 
cruzaste de la vida los albores, 
y á la tumba bajaste!... Allí á las preces 
siguieron los acentos plañidores , 
premio el mayor á grandes bienhechores. 

Feliz tu descendiente 
el marqués de JNibbiano , 
que puede circular de gente en gente: 
«Ese noble ascendiente 
que yace en ese túmulo cristiano, 
al templo de la Fama llegó ufano 
y se ciñó con su esplendente aureola 
sin que por él vertiera el ser humano 
lágrimas de pesar una vez sola.» 

Pebtusa. Teroel 23 de joaio de 1 851 . 

Félix db Antonio. 



— 29) — 
i LA MEMORIA U AZARA. 

?Jo muriera cautivo en Sania Elena, 
ni (le pouas Be viera circundado 
arrastraudo uua bárbara cadena 
el hi'roc que la Francia habla adorado , 
y cuya fama el universo llena, 
8Í dócil tus consejos , practicado 
hubiera en su poder , y la victoria 
no huyera entonces de su diva gloria. 



Madrid IG da julio <1b lQ5t. 

Pedho Escüdebo y Esgüdebo. 



Sb. D. Basilio Sebastian Castellinos de Losada. 

Muy Sr. mío y de mi mayor aprecio : Abrumado con las muchas 
y perentorias ocupaciones anejas al cargo que desempeño, y olvidado 
totalmente del lenguaje de las Musas, que cultivé una corta tempo- 
rada por mero solaz y pasatiempo, no me es posible, con mucho 
sentimiento mió, corresponder á la honrosa invitación, que V. y mí 
querido tio el Marqués de INibbiano me hacen, de añadir al cató- 
logo de brillantes composiciones que ya cuenta la Corona poética de 
D. José Nicolás de Azara, una que sea producto de mi pobre 
ingenio. 

Aun cuando me considerase capaz de hacer alguna cosa que 
fuese digna del sngeto á quien se dirigiera, y que no desmereciese de 
aquellas á cuyo lado habia deOgurar, hay una consideración que 
todavía me retraerla de ello, y es, que siendo yo persona tan unida 
co parentesco al Sr. D. José Nicolás de Azara , lemeria que mis 
conceptos apareciesen inspirados, mas por el interés del parentesco, 
que por el entusiasmo de sus virtudes y preclaro talento, siguiendo en 
entaparte el ejemplo del actualMarqués de Piibbiano, que para histo- 
riador de su famüia eligió -i V. con preferencia á todos sus parientes, 
en lo que además del distinguido saber, y demás cualidades que le 
adornan, tuvo presente la máxima de que: 

«Laus in ore propriis vilescit. » 

Ocúpense en hora buena las Musas españolas en cantar las glo- 
rias de aquel varón dustre á quien tanto deben por haberlas devuelto 
el buen gusto, del que por tanto tiempo se hahian separado: enva- 



— 292 — 

názcanse de haber contado entre sus sacerdotes al eminente bomlire 
de Estado, que no se desdeñaba después de firmar un protocolo diplo- 
mático, de ocuparse en analizar las bellezas que conlienen las obras 
de nuestros mejores poetas; trasmitan á la posteridad en severa é im- 
parcial historia los ingenios que en algo aprecian el nombre español, 
como en nuestro país nació el grande hombre , que conociemlo á 
fondo la época en que vivía, y el carácter de la revolución gigantesca 
que conmovió el mundo, supo fijar el limite entre lo antiguo y lo 
moderno , demostrando con superior maestría basta qué punto eran 
justas las exigencias de tos innovadores, y cuánto tenían de absurdo 
y ciagerado otras de sus pretensiones; enaltézcanse por fin, cuanto 
de enaltecerse es digno, por todos los que saben apreciar el talento 
y las virtudes, al filósolo amigo de los reyes y de los ponliGces, al 
protector de estos mismos, cuando á impulso del embate revolucio- 
nario, ó de la injusta agresión del genio de la ¿poca , tan frecuente 
entonces, se veían echados de sus tronos, ó bamboleaban en ellos; 
a! que cual otro San León detuvo con soto una palabra al nuevo 
Alila, que vencedor marchaba al saqueo de Boma ; al libertador de 
esta Ciudad Eterna; al hombre en fin, que disponiendo de una in- 
fluencia inmensa en el mundo , la empleó tan solo en beneficio de la 
humanidad, y apoyo de la justicia ; y que desdeñando la soberanía 
de un Kslado que se le ofrecia, le sorprendió la muerte cuando se 
disponía para volver á su querida Uonia, y terminar sus días en me- 
dio de los artistas y de los sabios; publiquese por do quiera cuanto 
de escelso , de sublime, de sobrehumano se admira en D. José ríí- 
colás de Azara; que á mi, orgulloso con haber heredado su apellido, 
sin otra ambición que imitar sus virtudes y conservar ileso el nom- 
bre que me legara, no me es dado hacer otra cosa mas, que tributar 
miles de gracias á los que contribuyan con sus obras á inmortalizarlo, 
y á que no se olviden por la generación presente, ni las venideras 
hechos por todos conceptos tan dignos de trasmitirse á la posteridad. 
Ueciba V., pues, como el primero, y el que mas se ha esmerado 
en inmortalizar el nombre de Azara, mi profundo reconocimiento por 
tíiu señalado servicio á la familia ; recibanlo también los ilustres va- 
les españoles, que á su memoria han dedicado una flor de su brillante 
ingenio; aprovechando esta ocasión para manifestar mi gratitud al ac- 
tual Marqués de INibbiano por todo cuanto ha I>echQ por honrar la 
memoria de sus ilustres tios ; asegurando á V. los sentimientos de la 
consideración mas distinguida de su atento S. S. Q. B. S. M. 

Pedro Mabia Escudero de Azara. 

Azara. BarccIoDa 29 de julio 'Je 1S5I. 




í 




— 293 — 
AL ENINEISTE AUBl. 



¡Oh! genio ilustre, que en frondosas ramas 
te esliendes con orgullo y lozanía, 
y el aroma que. por do quier derramas 
en tus hojas imprime labiilalguia. 

Tu nomlire brilla con fulgente gloria, 
gloria que ennoblece cien blasones ; 
España lo escribió grata en su historia, 
y con ella también otras naciones. 

Radiante en Josii Nicolás de Azara 
de ciencia y de virtud el astro asoma ^ 
cuando orgullosa y de talento avara 
le abre sus puertas la opulenta Koma. 

For el sañudo Marte perseguida 
á sus murallas el combate llama , 
débil por demás en su escasa vida 
en grande riesgo vé su antigua fama. 

Ño es la Roma de Curcios ni Escípiones, 
la que estendíó sus venerandas leyes, 
la que subyugó imperios y naciones 
al mandato y capricho de sus reyes : 

?lo cuenta ya con tanto poderío 
ni de Alejandros ni Césares la espada , 
ni guerreros soldados cuyo brío 
hágala por do quier ser respetada. 

El grito de venganza que ha lanzado 
el vencedor en Austerlilz y Jena , 
y las huestes guerreras que ha mandado 
para imponer á Roma la cadena, 

Con pavor la separan ilcl combate 
sus glorias y recuerdos eclipsando, 
sin fuerzas que oponer á tanto embale , 
amparo y protección anda buscando. 

Truena el cañón...! El enemigo asoma... 
lánzase un grito de terror y espanto... 
dice Plapoleon: •^húndase Moma» 
y tiembla la ciudad envuelta en llanto. 

Azara que la vé la compadece, 
arrójase en sus brazos el romauo ; 



'r^ 






— 994 — 

la ciudad santa libertar ofrece , 
y con ella el poder del Vaticano. 

A cumplir esta oferta sin temores 
entre peligros mil Azara parte ; 
y en Bolonia disipa los rencores 
del coloso del siglo Bonaparte. 

Aleja Roma su pesar sombrío 
al acercarse aquel que la dio vida ; 
y al cruzar por en medio del gentio^ 
se agrupa la ciudad agradecida. 

¡Fiva el Libertador!! La mucbedumbre 
gritaba en plazas , calles , miradores. •• 
Kivaü! se contestó desde la cumbre 
por mil grupos y mil de espectadores. 

Con júbilo el romano en la algazara 
consigna en los anales de su historia 
los servicios del inmortal Azara , 
y medallas acufia en su memoria. 

Do quiera que le encuentra allí le ensalza ; 
y Azara de mil tíná)res adornado , 
aumenta su esplendor y lo realza , 
al sentarse de Boma en A\Senado. 

Si al recorrer también otras naciones 
se registran los libros de su historia, 
de Azara se hallarán nobles acciones 
que redoblan el brillo de su gloria: 

Porque todos los pueblos le admiraron y 
su ciencia y su virtud reconocieron , 
sus consejos por leyes adoptaron , 
sus obras por do quier enaltecieron. 

Por todos á porfía fué colmado 
de litulos , grandezas y de honores ; 
su nombre con elogio fué citado 
en las obras de sabios escritores. 

Cercado del halago y la fortuna 
Azara no olvidó su patriotismo 9 
y España que meció su^noble cunsí 
mil pruebas recibió de su civismo. 

En medio de la guerra y de su encono 
la causa de su patria defendía ; 
y al mirar cuál se hundia tanto trono 
con tesón el de Espafia sostenía. 



%i 



— 296 — 

Ta su vida tocaba en el ocaso 9 
esa Tída mortal , perecedera , 
sin que la ciencia detuviera el paso 
para cortar su rápida carrera. 

La Francia recogió el último aliento 
de aquel que á otras naciones diera vida ^ 
y se mostró en su amargo sentimiento 
del ilustre español agradecida* 

Bajo los arcos del cristiano templo 
el cortejo de su entierro se veia , 
y fué tan numeroso, que otro ejemplo 
hasta entonces Parts no conocia. 

Sus deudos , sus amigos le lloraron , 
y plegarias al cielo dirigieron ; 
el sepulcro con lágrimas regaron , 
cuando tristes sus labios imprimieron» 

¡Azara murió!!! ¡Destino es del hombre!!! 
se fué á la tumba con radiante gloria , 
y eternamente brillará su nombre 
indeleble en los fastos de la gloría. 



Huesca. 



Uoeical2dejaliodei851 

Babtolomé Martdn^ez 



Hasta la altara 
Se encambró de la gloria , 
Dejando al mundo grata ta memoria. 



Mblerdez. 



El grande Cicerón , sin par dechado 
de sobrehumana mágica elocuencia, 
respira y habla en la preciosa vida 
que vertió con dignísima pureza 
el sabio Azara al toledano idioma. 
Cuando , anegada en fútiles novelas 
y en un turbión de bárbaros abortos , 
la castellana pompa bastardea ; 
cuando delirios de interés mezquino 
y de ignorancia presumida y ciega 
la nacional literatura plagan, 
descuella ya lozana sementera 



^Wfc 






— 296 — 

sobre cuafia tíI; y d sumo Ingenio ^ 
con tan hidalga y memorable empresa ^ 
antidoto feliz á la ponzoña 
advenediza , para siempre sea. 

Allá en la augusta capital del orbe , 
en la gran Roma , con sus altas prendas ^ 
con su regio esplendor, cual fiel espejo 
del numen español, Azara reina. 

A su afán desalado y sabio tino 
tesoros mil la antígñedad franquea ; 
Tulio , César , Catón , Pompeyo y Bruto , 
y al par el dios de la oratoria griega , 
Demóstenes en fin j del mundo asombro , 
todos viviendo están á su presencia* * 

Azara , á fuer de su sin par talento 9 
la esclarecida Roma señorea , 
y allá tal vez desde región lejana 
sublime artista desvalido llega 9 
y revive al mirar enajenado 
en el rostro del Ínclito Mecenas 
con destellos de plácida sonrisa , 
grandioso halago y protección escelsa. 

En pos de su saber ansia cavila 
todo un emperador , y á Roma vuela , 
y absorto escucha la sin par cordura , 
el tierno afán y la sublime ciencia , 
que de los labios elocuentes mana ; 
su Estado todo reformar anhela 
y del odioso obstáculo prescinde... 
Sensato Azara sus impulsos templa; 
un cúmulo de ejemplos y razones , 
en cuadro inmenso y rápido , le muestra , 
y el recio ahinco , el ímpetu fogoso 
de aquel torrente arroUador enfrena. 
¡ Así José con advertencia cauta 
tan certeros dictámenes siguiera ! 
pues venturo entonces evitara 
un piélago sin fin de amargas penas. 

Mas brama el huracán , su estruendo amaga 
trastornos mil y bárbaras revueltas ; 
con horrendos frenéticos intentos 
la presumida Francia devanea 9 



— 297 — 

y mas y mas sas yerros estremando ^ 
á las naciones menosprecia y reta... 
El pavoroso carro se dispara , 
y todo es ya reyolucion sangrienta. 

La Europa se estremece j el orbe entero 
se desquicia y desploma ; el Tuelco llega 
al Nuevo Mundo que feliz sosiego 
logró tres siglos, y engreido trueca , 
en pos allá de imaginarias dichas , 
su paz celeste en conmoción violenta • 

Alzase al fin el alemán pausado , 
y mies colmada de trofeos sueña ; 
ya inmensas huestes al volcan asoma ; 
mas ¡ ay ! que ya la llamarada fiera 
le abrasa , acosa , huella. •• el triste llora 
y desampara á su ínclita Yiena , 
y mas y mas hasta la absorta Hungría 
con trémulo pavor huye á carrera. 

Italia muda y palpitante yace , 
mirando la oleada turbulenta ; 
y aquella Roma que en remotos tiempos 
su yugo impuso á la postrada tierra... 
¡ A y que apagó los vaticanos rayos ! 
y á sus solas allá solloza y tiembla. 

Del enviado francés el vil orgullo 
la nacional escarapela ostenta y 
y á la plebe romana provocando 
difunto cae en desigual pelea. 

Desde Milán el memorable Corzo 
su sable vengador alza... y decreta , 
con mil amagos de esterminio fiero , 
marcha veloz y asolación horrenda. 

El Pontífice pálido y atónito j 
por iris de la bárbara tormenta , 
á Azara invoca con mortal zozobra ; 
escudo fiel , paladio de Minerva , 
que á libertar del asestado rayo 
la capital despavorida vuela. 

Baldón amargo y sacrificio inmenso 
el ceño atroz del vencedor despejan... 

Mas ¿qué holocaustos á saciar alpanzan 



38 



TERUEL. 



a lia HiíSlüiíd^lBDa 



DEL CELEBRE LITERATO T BIPLOMÁTlGa ESPáfiOL 



EICHQ. SEÑOR DON JOSÉ NICOLÁS DE AZARA. 



Lm Tates de la proTíncia de Teroel. 



Ese pueblo que ves cercano al Guara 
cuyas alfombras Alcanadre baña , 
es Barbuñales , prez y honra de España, 
patria y sepulcro del ínclito Azara. 

Si en tu alma la virtud no es planta estraña , 
y al patriotismo y gratitud ampara , 

caminante ^ una flor lleva al intento , 

de engalanar de Azara el monumento. 



TSRUEL. 



Mercedes López de Somayia. 



Voz de alabanza entusiasmada suene 
la memoria de Azara celebrando ; 
voz que la España de su nombre llene-, 
su talento y virtudes recordando : 
y mientras del Moncayo allá al Pirene 
Azara vá en los ecos resonando , 
yo , fiel Aragonés , también al viento 
dar de Azara en loor quiero mi acento. 



T&RUEL» 



Téroel , enero de 1852. 

Antonio Carlos Bernis. 




,', 



ZARAGOZA. 

LiH TAlu dt la prftTÍnda d<I Zaragoza. 

cincion ÁHAeonESÁ. — la joti. 

Risueñas linfas del Ebro 
desplegad nueva esbeltez , 
celebrando la memoria 
de un preclaro aragonés: 
y pronunciad , viva Azara , 
de Aragón orgullo y prez. 

La fama del hombre ¡lustre 
por su saber y virtud , 
brilla siempre como el sol, 
con eterna y pura luz: 
y por eso en Barbuñales , 
luz destella un ataúd. 

Quisiera sobre su tumba 
colocar una corona, 
tan esplendorosa y d¡g;na 
como merece su gloria; 
y hacer su preclaro nombre 
sonar por la tierra toda, 

De Zaragoza , de Iluesca 
y de todo el Aragón , 
sale una voz armoniosa 
del grande Azara en loor : 
y el eco responde , Azara 
honra y gloria es de Aragón. 

RaMOH SaHS y RlVES. 



309 



AL BIPLOimCO 



De entre esta fértil fortunada tierra y 
Que dio codicia y estupor al mundo ; 
De aquesta madre , en cuyos pechos siempre 
La lealtad y el valor se amamantaron j 
Para gloria de Europa y gloria nuestra 
Naciste tú , que en Coco luminoso , 
El brillo extinto del He^rio nombre 
En tu alma sda condensar debías. 
Tu pobre patria enflaquecida y muda 
Cadáver era triste de sí propia ; 

Y alli donde las palmas le natieron , 
En son de triunfo , alborozados todos ^ 
Hoy el yerro candente de la afrenta 
Sobre su rostro Uvido estampaban. 
Mas ella , de la suerte que el aloe 
Que pasa en florecer un siglo entero 

Y de súbito rinde el tardo fruto , 
Laboriosa preñez y ütcil parto 
Para engendrarte tuvo'; y en un dia , 
Dichoso á todos , lisonjero á Espafia , 
Trocó su postración por esaf gloria 
La madre de Padilla y de Cervantes, 

Exiguo espacio á tus alientos era 
Tu ingrata patria, y remontaste osado 
El vuelo de tu esplrtu generoso y 
Hasta besar del Tíber en la orilla 
El regio manto que engalana y viste 
A la Santa Ciudad, las nobles aras 
Del magnifico templo que á las artes 
Alzó alli Dios , sobre el solar ilustre 
Que j hollado por Atila y Alarico , 
Trono fuérale un dia al grande César 9 
Jardin á Augusto , á Cicerón tribuna 9 
Al mundo emperatriz , y á todos gloria. 

Alli en el seno de la paz amiga 
Mecenas culto y generoso abrieras 
Tu pecho á la virtud j tu hidalga mano 



— 303 — 

Al sabio , al vnte , al ÍDSpirado artista ; 

Y en torno tuyo, á tu calor viviendo 

Y al vivífico sol de tu alia meale , ^ - 
Cuantos honraran á la humana estirpe 
Cuantas lumbreras el saber brotaba, 
Cuantos seres el mundo engrandecía, 
Canova, Menga, Andrés, Volpato, Casti, 
Todos por consejero ó por amigo. 

Todos por bienhechor le proclamaron. 

Y qué de lauros á tu frente pura 
IVo entretejia el Genio de las Artes , 
Cuando en fervor arlislico encendido, 
Hl seno hendiste de la avara tierra , 
Que at par de los tesoros del Eterno, 
Los de un pueblo iomortai nos cscondia? 
Cuánto no precia el mundo , sobre el oto 
De Tibar y de Ofir, los bellos restos 
Que á Tiboli arrancaste , para asombro 
De la atónita vista ! qué de incienso 

En el altar sublime do quemaste , 
Que alzaron al de Pádua y al Mantuano 
La ciudad inmortal y el orbe todo! 
Que de ello no ban debido á tu catino 
Casti, Mcngs, y el cantor afortunado (i) 
Que en el áspera via dó Virgilio 
Trepaba sin rival, hincó la planta , 
Con él basta la cúspide eminente 
Su prodigioso vuelo levantando ! 

Y cuando Europa, en el volcan ardiendo 
De su postrera victoriosa lucha , 

De poder á poder llamó á combate, 

Y derrocó á la torpe tiranía , 

Que envuelta en erímen á adorar nos daban 
Sus idólatras siervos ¡ qué de encantos 
]Vo te ostentó la púdica Matrona 
Que , nuevo redentor , por Dios guiado , 
Venia con el nombre generoso 
De virtud, á sembrarla en nuestros pechos, 
De libertad, á darla á las naciones! 
Allí la Europa , despertando libre 

(t} Garcíluo , de cnyu obru fué edilor. 



— 504 — 

Al estampido horrísono en que rompe 
La cárcel de Yoltaire , toma al repente 
La vengadora espada y que mil rayos 
De fuego y luz brotó ; y allí de tu alma 
Surgió la lumbre que ilustrar tenia 
A tu patria servil y amancillada. 
Reyes , pueblos , pontífices ^ pusieron 
Su amistad toda en tí : tu voz briosa 
Se oyó dó quier ; tu próvido consejo 
Ora en la corte de la nueva Roma (1) , 
Ora en el seno de la vieja España , 
Todo lo iluminó ; tu mano amiga 
La paz firmó en Amicns , la dio á Bolonia , 

Y á Portugal , y á España ; y de la suerte 
Que el incUto filósofo de Prusia (2) y 

La proclamó á las gentes , y en la recia 
Despoderada lid que mas ardía 
La aIba'*paloma que anidó en tu mente 
Soltó contra el incendio desastroso. 

Salud , Libertador ! nuevo Camilo , 
Como él salvaste á la Ciudad Eterna ; 

Y no como él de ejércitos seguido , 
Mas solo , inerme , el esforzado pecho 
Al guerrero de Córceea mostrando. 
«Detente (le dijiste), has de escucharme:» 

Y súbito aouel mar tempestuoso , 
Que de su Dios no mas la voz oia j 
Por tí calmó sus iracundas olas , 

Y el sol radiante iluminó las aguas 
Por donde mansamente navegase 
Del pescador la barca combatida. 

Ah ! si en tu labio , donde asiento tuvo 
La ciencia , bs repúblicos bebieran ! 
Ah ! si respeto á los instintos dando] 
De un pueblo que los ídolos hollaba 
De barro frágil , para alzar altares 
Al Dios de la verdad ¡ ah ! si rindiesen 
Homenaje de amor al bien que abría 
La gran revolución ; que no la hicieran 



(1) París. 

(2) KiBl. 




_ 305 — 

A torpe yugo doblegar la frente, 

De lauros inmortales coronada, 

Ah I si la cruda Parca detuviera 

La tijera fatal un lustro solo ; 

Que entonces la irrupción desventurada 

Que adivinaste tú, tú sometieras! 

Ah I si la Hesperia mármoles criara 

Para sus héroes ! Tu virtud entonces 

Tu alto ingenio , tu espléndida largueza, 

Tendrían en tu patria agradecida 

Regio panteón y regio monumento. 



Zangoia 23 de julio de 18S0. 

Gerókuio Bobao. 



¡ Vastago noble de la noble Espatla , 
que madre fué del heroísmo un día I 
¡Salud! tu patria el bálsamo te envia 
del llanto amargo que su losa baña. 

Pío ya eo tu torno rugirá la safia 
que al bueno oprime en desigual porfía ; 

3ue ya la inmarcesible nombradla 
e Colon y Cervantes te acompaña. 
Y á tí que ai león de Córcega amansaste 
y á ti , el libertador del pueblo eterno 
y á ti , joya española de alio engaste , 

Todos darán aplauso sempiterno ; 
y en trueque del honor con que la hourasle, 
tu patria te dará su amor materno. 

OZÁ.. ZaragoiB 3S Ae dicieiabre de 1850. 

Manuel Lasala. 
AL GRANDE AZARA. 



Amoragado mi estro : polvoroso 
yaciendo el plectro que pulsara un dia, 
me acerco á tu sepulcro , Azara ilustre , ■ 
39 



! 



^^^^^^^^^^^^^^^^^^^\ 


* 








— 306 — 












Cual águila caudal, que hcndieudo el aire 






sobre un punto su »uelo dftprmina 






asi ver me parece tu alma noble 

que en torno de la tumba vucl»e y gira 






y arroja desde allí páginas t)elhs 






que un fiel historiador acá publica. 
¿Qué alabanza mayor que tus accÍoiiL-s 

tú apareces cual fuiste» , y tu gloria 

en tu solo valer toda se cifra. 

En medio del silencio de la muerte 

parecióme que un ruido percibía 

cual el que se oye si voraz incendio 

prende veloz en la amarilla arista. 

Es Azara que ei mármol de su tumba 

rompe, y bañado en celestial sonrisa 

por breve espacio de la muerte triunfa 

para decir con voz agrailecíd» : 

¡lasta la alma región dond.e ora habito 

llegó de mis cantores la armonio ; 

de Ilartzenbusctt , de Boraoy Sanz y Cervino 

de Lasóla, Bovér^ Baeza, Ariza, 

los versos oue cantaron en mi elogio 

me alzan á nueva y verdadera vida. 

Mis hechos que el profundo Castellanos 

al crisol de su critica ilumina 

van á ser timbre perdurable , honroso 

de mi progenie y de la patria mia. 

De mi patria, aiiadiá, que deseara 

fuera feliz y virtuosa y rica. 

Cesó en esto el rumor, y ya mis versos 

que son eco del héroe que me inspira, 

cesar deben también : otros mas diestros 

en prez de Azara pulsarán la lira. 

Zaragoza. Zaragota 15 de enero de 11151. 

Maruno ÍJoncDÉs Secall. 




Cuando su ilustre celsitud contemplo 




y la pobreza de mi talla mido y 




^ J 


4 


1 



— 507 — 

bronco se escapa y lúgubre un gemido 
del arpa que en su honor humilde templo. 

No soy de vales ínclitos ejemplo 
para loar su nombre esclarecido , 
mas soy al fin en Aragón nacido, 
y esto me acerca de su gloria al templo. 

Ya cantar puedo á quien asi me ampara; 
ya me siento mayor, y en tal manera 
brios me dá mi cualidad preclara, 

Que si por dicha aragonés no fuera , 
solo por ser aragonés Azara , 
aragonés cual él nacer quisiera. 



Miguel Agustín Pbíncifb. 




I 



isi ismum Y cALLm. 



(¡•■preide las Iwes poéticas qie CMSigrai al lisipe Don Jasé 
Nicolás 4e Azara las utes de las proiriieias de : 



EN ASTUIUS :~OiriEDO. 



GOROÑL 0K8NSB. 

LÜGQ, PONTETEDRA 

SANTIiGO. 



mjumwo 9 mwonjk ^MtMmamaQfmA m» mb^aw 



DE Li POESU BABLE O ASTURIANA. 



En el Apéndice al Discano prelimÍDar del tomo I del Romancero de D. Agustín Dirán 
publicado en la Biblioteca de Autores españoles, so dice lo siguiente : 

iiPocas provincias de España cooserrarán mas reliquias y recuerdos de venerable anti- 
güedad, que conservan las Asturias. Su dialecto, conocido con el nunlirt de Babie^ ei so- 
noro, suave, y si no eslremad ámenle rico, no tan pobr£ como creen algunos. Hablase en el 
interior de Asturias la misma lengua que se habló en Espafla en los siglos medios , y muchas 
frases y giros que se conservan en el poema del Cid son familiarias á los labriegos asturianos. 
Las voces adquiridas de los árabes no traspasaron los aledaños de Asturias: será lástima que 
se deje perder un dialecto que, bien estudiado, podria dar á conocer la etimologia de muchas 
voces castellanas y del quo podríamos tomarlas que nos fallasen, sin tener que mendigarlas del es- 
tranjero. £1 Sr. Jovcllanos estimiló i varios literaioiá qae formasen un Diccionario Bable bajo 
las reglas que trabajó , mas no llegó á concluirse tan difícil empresa. Don José Cavcda ( boy 
director de Agricultura de Espafia y académico de la Lengua) tiene escrita una memoria aceren 
de la antigüedad y mérito del dialecto de Asturias, digna de la luz pública. 

>Una de las diversiones favoritas del paíi ei la danza prima. La mesura y sencilleí dt 
este baile circular son los mejores garantes de su antigüedad. Homero nos describe ya damas 
circulares. Canta el pueblo en estas danzas romances sagrados 6 herókos, amorosos ó festivos, 
intercalados de algún estribillo por lo común de asunto sagrado. (Es lo particular que siem- 
pre son en castellano y no en bable, en cuyo dialecto no se conoce ninguno anterior al si- 
glo XVIL) 

■Asturias tuvo poetas, el primero de que hay noticia clara y del que se conservan algunos 
escritos es D. Antonio González ñequena , conocido con el nombre de Antón de la 
Mariregtiera y y floreció desdo principios á mediados del 'siglo XVIL En iG59 escribió nn 
romance subre el pleito entre Mcrida y Oviedo por la posesión de las cenizas de Santa Eula- 
lia. Escribió en octavas ios poemitas jocosos titulados Dido y Eneas, Ero y Leandro, 
Piramo y Tisbe. Se descubre en ellos genio festivo , amena y fecunda imaginación , esce- 
lentes imitaciones de los antiguos y versiGcacion fácil al mismo tiempo que nomerosa. Hay no- 
ticias y existen obras de otros poetas coetáneos y posteriores , siendo los mas célebres Juan 
Fernandez Parley, llamado Juan de las Candongas y D. Bernardino Robledo, 
cura de Piedelora , 2>. N, Benavides, 2>. Bruno Fernandez y J). Antonio Balvi^ 
dares.Tn 

La danza prima se ejecuta en dos corros, el uno cerrado de hombres solos y otro abierto 
do mujeres, y todos cantan al propio tiempo romances castellanos siempre tradicionales, iné- 
ditos en su mayor parte. En nuestros artículos arqueológicos sobro las costumbres espaftolai 
tenemos escrito sobre este bailo como de todos los que se usan en nuestras provincias. 



ASTURIAS.— OVIEDO. 

DON XOSÉ MCOLIS U' AZARA T PEREBA, 

Loi Taiet del Principado da Atloriii*. 



JNació isti xcntil cspaflol n' ¡I día 5 de diciembre de 1750, ñun 
üugarzucu d' Aragón q' Ü llamen Barhuñales, d' una kenle muy can- 
dial. Encomenzó a'eliidiar Íuris¡>rudenc¡a en Huesca, d' illi fuiS se- 
guila á lÍTiedo y acabóla dempuea de diez ailos en Salamanca. Es- 
taba tan nítida la fama de so iientil caheza, que notando Carlos III 
q' era repóblicu grande , lo fexo oficial de la secretaria d' Eslau en 
1760. Cinco años dcmpues, fué d' axente &enera[ cabo Boma cuan 
d' era Papa Clemente XIII. 

Dempnes que Díos tevo en folgancia á Clemente, trabayó mun- 
chu r basta que se feío Papa al cardinal Ganganeli , y el mesmu es- 
forciu rijcio dempnes de fincadu isli pa fello tamien Á Pió YI con' el 
que deparlia munchu y se Gaba del; y rebalgadu el tiempu V hasta 
Pío Vil, fexo muocbos serricios d' importancia mientrcs los 32 años 
que levo en Roma , entre los que merecen cuntase los que fexo co- 
mo comunicador melgueru , cuando rínienon los franceses con' el 
mandón Bonaparte; y por ello tevo muncha amista con isti, y los de 
Roma i llamano el so Librador, y ficienon par' |1U un diniro con' el 
80 retrato. 

Desde Roma pasó é Francia de nuestro cmbaüador cabo la Re- 
pública y dienoi tamien el cargo de representante del rey de Portu- 
gal. El lo mcsnio trabayó en París qu' en Roma, pero por' eso la 
corle d' España andcbu arella, pa q' ii quilasen 1' embaxada, como 
lo consiguió en 1795. D' allí Azara s' empobinó á Barcelona , dem- 
pues de departir con Bonaparte q' acababa de carenar á lodo TEÜp- 
lo, y por empeño d'el, Carlos IV lu nombró embalador en Paiis, 
y antes dioi la cruzona de Carlos III ; y cunten tes Galcetes q' ü punió 
la placa la mesma María Luisa. 



— 312 — 

Golbió pa Francia en 1801 ; mientres tevo ilU^ Ti?¡ó con los reía 
d* Etruria , y ñon y yastó al duque de Parma con felá ministru suyo, 
si non q' i lu senquillotró á Marqués de Nibbiano y dioi tamien otres 
seis villes n' el ducado de Plasencia. Mientres te?o esta segunda em- 
balada , dienoi otros machus cargos ; (exo la paz con la Rusia , re- 
presentó á España metanes la república italiana en París, y en 18 
d' octubre firmó un tratan de muncba importancia pa España. 
Cuandu y' era viegu dexó toos los cargos : solo quixo ser consegem 
d'Estau que lo ficieran en 1795, y guardó la cruzona de San xuan 
de xerusalen que tamien i la dienu en 1784, cuandu estaba en Ro- 
ma. Quitan de todes les incumbencies , quería rebalgar á Italia; pero 
acutioí la de la guadañona el 26 de enero de 1804, á los 73 años 
d' edá. Todos dentro y lofie de la so tierra lagrimuqueaben pe' reí. 

Asturias.— Oviedo. 

Nicolás Castor db Gaükedo. 



' 



ROMANCE EN DIALECTO ASTURIANO. 



Asentadu cabo el fuegn 
co la cabeza enclinada , 
y enredando distraidn 
co los pliegues de so capa , 
sospíraoa el señor cura 
la noche de 1' esfoyaza ; 
metanos al mismu tiempo 
les rapaciques cantaban , 
y á los mozos de 1' aldea 
echaben tiernas miradas. 

Co nel estaba el tíu xuan , 
yecinu de la Quintana , 
home que en noches de fuelgu 
como sacara la gaita ^ 
y tocara un fandanguin 
ó siquier fora la danza , 
todes les moces del puebln 
iunta su casa bailaban. 

Tamien el ama del cora 
y una ?¡eyina axelada 
estaben aUí j y un nefia 



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.?."* 9"'cf8 ¿ ,„ í«« pasa , ' 
*«o que i' AS7«« ft/afcan 




j 

'i 



— 314 — 

»esi que non quiso ser 
»Rey i maestre de Malta ^ 
»modestu á la par que sabia 
»j orgullu de lo so patria... 
»¿T quieres q' esté contenta 
»y que non llore de gana?» 

Galló el cura, y el tiu jtuan 
co la so frente doblada 
Uevantóse de lescafiu j 
y sin gorffutar palabra, 
saliendo de la cocina 
foi derecbu á 1' esfoyaza , 
y dioyos la mala nueva 
á los que ndla cantaban. 



Y mas de cuatro muyeres 
rezaran pe la su alma , 
y sin cantar nin bailar 
se foren todos á casa 
les Uágrimes é nos gfieyos 
porque s' babia muerta Azara , 
q' fasta na probé aldea 
ye conocida so fama. 



Llares. 



ANTomo QuiinrANÁ Menendez. 



Nota. A la l panluada le ie dá en la lectara la miima proonoeiacion qae á la j fna- 
ceia. 



Sol de Aragón y de la Espafia gloria, 
cuyo nombre potente 
resuena esclarecido 
de la frondosa vega 

3ue baña la magnifica corriente 
el Ebro caudaloso 
á la dulce ribera 
del Tiber magestuoso , 
y en el sombrío y perezoso lecho 
donde se arrastra el Sena cenagoso. 

Sol de Aragón que el amoroso rayo 
de tu amorosa lumbre 



— 316 — 

de paz y de alegría 

brilló del QuirÍDal eobre la frente. 

¡Salud ángel del Itien. sombra del sabio! 
yo te saludo con humilde labio , 
yo la citara de oro 
pulsar quisiera con sentido acento. 
¿Mas que laúd sonoro 
basta á cantar lu bienbecbora ciencia? 
Tranquilo en tu conciencia 
contempla Azara el líl>ro de la historia 
donde tu nombre colosal oscila 
de aureola de paz siempre cercado, 
¡Sol de Aragón y de la España gloria!» 



ROUDSTIAHA ArMISo DE CüKSTA. 



Sh. D. Basilio Sebastian Castkllatíos. 

Muy señor miu y apreciablc arnigo: Una flor para la corona poé- 
tica que Vd. consagra ai Excmo. Sr. D. José INícolás de Azara, mas 
que el don espontáneo de la amistad seria el justo tributo de reco- 
nocimiento y respeto debidos al verdadero mérito. Fué muy grande 
el del señor Azara para que los amigos de las letras y de las artes le 
negasen hoy el recuerdo de sus caras afecciones. Se las deben no 
solo como una digna recompensa de sus altos merecimientos, sino 
como la esprcsion del patriolismo que reconoce en ellos un titulo de 
gloria para la nación entera. Porque si el seüor Azara supo como 
hombre de Estado representarla dignamente en las corles estranjeras, 
y sostener sus derechos cuando el vértigo de las revoluciones agitaba 
igualmente los tronos y los pueblos, también como literato distinguido 
ilustró la historia, manturo la pureza y magestad de la lengua cas- 
tellana, fué el protector de las bellas artes, contribuyendo con sus 
escritos á restaurarlas, y ofreció en ellos li la estudiosa juventud gran- 
des modelos para la imitacioo; modelos tanto mas dignos de sus me- 
ditaciones, cuanto mas hablan perdido las buenas letras de su anti- 
guo esplendor y lozanía. 

Vea Vd. , amigo niio, por qué quisiera yo asociarme d los que 
poseídos de un verdadero palriolismo, y dignos apreciadores del tá- 
lenlo y las virtudes del scíior Azara, consideran como un deber en- 



d 






I 



— 317 — 

tonar sus alabanzas, caando la edición completa desús obras va á 
justificar á los ojos del público la celebridad que le han coucedido 
sus contcmporáueos. 

Por desgracia al contarme entre sus apreciadores, solo puedo 
ofrecerle un sincero reconocimiento ; una justa admiración; aquellas 
nobles afecciones que despierta siempre el verdadero mérito en los 
que le buscan como objeto sagrado de veneración y respeto. Perdidas 
ya las ilusioncíi de la juventud , cuando la razón sucede al entusias- 
mo, y las ocupaciones graves sustituyen á los estudios amenos, el 
mérito de los grandes hombres se admira y se encarece; no se canta 
y abandona al entusiasmo poético que le eterniza en sus inspiraciones. 

Quede para los genios privilegiados tan noble y difícil tarea; 
mientras que yo con pretensiones mas humildes bendigo en silencio 
al escritor y al hombre público cuyas sabias larcas serán siempre un 
titulo de gloria para el Estado y una rica presea para la literatura cs- 
paúola. 

Soy de Vd. affmo. amigo y servidor Q. B. S. M. 

José Caveda. 

Undrid 40 do ma;o de ll!S3. 



IVo de servil adulación el grito 
pretendo levantar, tenga otro vate, 
por halagar con el clamor maldito 
de la iinsonja pérfida al magnate, 
gratitud especial, lucro infinito : 
que por mas noble sentimiento late 
mi corazón, cuando con firme acento 
cantar las glorias de mi patria intento. 

i\o de tal suerte profanar es justo , 
cantores de la fama, el arpa de oro 
que el cielo ha dado á vuestro genio augusto, 
guarde el avaro imbécil su tesoro 
y el despúta su amparo: que robusto 
vuestro acento fatídico y sonoro 
debe cantar basta el sepulcro mismo 
la virtud, el valor y el heroismo. 

Y boy, que en cnanto terreno se comprende, 
desde donde se eleva el fuerte muro 
de gigantes peñascos , que defiende 



— 518 — 

del cantábrico mar, rérvido, oscuro, 
todo el NoTtc'español , á do se estieade, 
cual manto de crisis), el i^oiro puro, 
donde lanzan su brisa perfumada 
los floridos vergeles de Granada , 

Un canto universal á la memoria 
levantáis de un escelso personaje, 
digno, por cierto, de una eterna gloria, 
yo rendirle pretendo el homenaje , 
que corresponde á su preclara historia, 
sin que , al haceros semejante ultraje, 
tenga otro impulso mas mi fantasía 
que el amor solo de la patria mia. 

Sacrosanta pasión, fuego divino, 
que hiciste al hombre en la sangrienta guerra 
romper entre borrascas un camino 
que le condujo á dominar la tierra , 
tú enardeces mi espíritu mezquino, 
por ti el aliento que mi pecho encierra 
con inmortales cantos celebrara 
la honrosa gloria del ilustre Azara. 

Aiara, Azara., nombre esclarecido, 
nombre de un genio poderoso, ardiente, 
que como un astro colosal perdido^ 
por el espacio inmenso de repente 
con un disco brillante guarnecido 
al mundo alzó su majestuosa frente 
sobre el cielo español puro y sereno, 
y el mundo le admiró de asombro lleno. 

Qué importa á su memoria que el deslino 
le arrojara a) ocaso macilento , 
si trazado con fuego su camino 
dejó sobre el oscuro firmamento , 
como un arco triunfal , que el torbellino 
no alcanzará á ocultar solo un momento, 
desplegando sus sombras en la altura 
Di el velo inmenso de la noche oscura? 

La muerte entre sus somI)ras no comprende 
la memoria del sabio y del guerrero 
bajo su propio templo la dcGeude 
para asombro del tiempo venidero 
la eternidad , y en tanto que desciende 



— 319 — 

al fondo del olvido el mundo entero , 
ella salvar la destrucción alcanza 
y al mas remoto porvenir se lanza. 

Recompensa tan justa corresponde 
á tu genio también, bombre eminente, 
gloria del suelo venturoso en donde 
se desliza la rápida corriente 
del Ebro raudo , que en su seno esconde 
los carcomidos restos de imponente 
multitud (le naciones aguerridas 
en sus Trondosas márgenes vencidas. 

Y el honroso laurel de la victoria , 
circundando tu Trente ensangrentada 
sobre el inmenso campo de la gloria , 
¿tal vez ha sido el que dejó grabada 
profundamente tu inmortal memoria? 
No ; que jamás tu ciencia sublimada 
protectora del ¿dio enardecido 
de la discordia detestable ha sido. 

Mas benéfico indujo, otras acciones 
ciertamente mas dignas de la fama, 
que ei arruinar imperios y naciones 
y el propagar la destructora llama 
de una guerra de férvidas pasiones, 
que el sosiego perturba y que derrama 
sangre pura con bárbara inclemencia, 
prestó á mi patria tu admirable ciencia. 

Esa ciencia sublime á cuya planta 
su cetro de oro , del poder emblema , 
rinde el tirano cuyo orgullo espanta, 
y coronada de imperial diadema 
bajo el dosel del trono se levanta 
por dirigir la potestad suprema, 
mostrando el rumbo que conduce á donde, 
lleno de gloria un porvenir se esconde. 

Esa ciencia sublime, omnipotente, 
que la insolencia popular abate, 
que hunde en el polvo la soberbia frente 
del déspota orgulloso y del magnate 
y á todo aquel que arrebatar intente 
la libertad de la nación combate , 
cuando en un alma , que el honor inflama 



— 530 — 

sa claridad benéfica derrama. 

Cuando plugo al Eterno por fortuna , 
que tan solo aquel hombre la posea , 
que á la nación que le arrulló en la cuna , 
gloria , esplendor y libertad desea ; 

Eero jamás cuando instrumento de una 
ajeza vil y abominable sea , 
para saciar con bárbaro egoísmo 
la execrable ambición y el despotismo. 

Si tamaño baldón en ti se hallara , 
nunca entregara mi clamor al viento 
para ensalzar tu gloria , oh gran Azara ! 
como buen español , solo mi acento 
maldigera tu nombre y levantara , 
si posible me fuera , un monumento 
de vergonzoso oprobio , que en la historia 
detestable dejara tu memoria. 

Mas no ; que el patriotismo con la ciencia 
siempre unidos reinaron en tu pecho , 
siempre de tu virtud y tu clemencia 
quedó el triste infortunio satisfecho : 
tú prestaste socorro á la indigencia 
y ocupándote solo en el provecho 
de tu propia nación ^ en todas partes 
del saber fuiste amparo y de las artes. 

Y por eso el tenerte por patrono 
disputó con ardor la Europa entera 
cuando el tirano su triunfante trono 
sobre el mundo plantó ^ y en la carrera 
que arrebatado de infernal encono 
atravesaba el monstruo, de barrera 
sirviéndole tu gloría y tu prudencia , 
fué calmada su bárbara inclemencia. 

Mas ¡ ay ! que en el momento sucumbiste , 
en que España tal vez necesitaba 
mas que nunca de tí , y acaso diste 
un suspiro al morir : porque alcanzaba 
tu genio al hondo porvenir , y oiste 
la tormenta infernal que amenazaba 
la gloriosa nación , en que el tirano 
trató de alzar su despotismo en vano. 

Era el tiempo fatal — recuerda apenas 



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— 321 — 

tanta maldad mi consternada mente ^ 
tanta desolación , sin que en mis ?enas 
corra la sangre de furor ardiente. — 
Era el tiempo en que obtuvo con cadenas 
enlazar ambos siglos juntamente 
la afrentosa traición, la astucia, el arle, 
y el colosal poder de Sonaparte. 

Y el águila imperial con raudo ?uelo 
se remontaba intrépida , arrogante , 
bajo el inmenso paiieHon del cielo : 
y roto á su préseiieia. en un instante 
todo el horrible' murallon ¿e liielo 
que encierra el Norte , se lanzó triunfante 
desde el Egipto abrasador á donde 
la nieve el fin del universo esconde ; 

Mas creyéndose ya en el apogeo 
de la gloría , en sus alas sostenida 
so la cumbre del alto Pirineo 
miró pasmada la estension florida 
de mi querida patria ; y con deseo 
de tenerla en sus garras comprimida , 
de tal suerte clamó con ronco acento 
por las cóncavas bóvedas del viento : 

¿Qué importe el ver bajo de mí la nieve, 
que los desiertos de la Rusia llena , 
y allá en el Asia el huracán , que mueve 
con torbellinos rápidos la arena 
sin que el pendón de la victoria lleve 
á la nación fructífera y amena , 
que el Tajo inmenso con sus ondas baña ? 
Nada es mi gloria sin vencer á España. 

Mas no lo consiguió : fueron en vano 
la fuerza horrible , la traición y el dolo 
de que vilmente se valió el tirano , 
solo el pueblo español , el pueblo solo , 
sin general , ni ley , ni soberano ^ 
al que osaba del uno al otro Polo 
dilatar su poder , tuvo la gloria 
de arrancar el laurel de la victoria. 

Verdadero español, si los sonidos 
del arpa del poeta por ventura 



/il 



— 332 — 

?an á la inmensa eternidad perdidos , 
escúchame y sabrás , que esa perjura 
caterva de infernales foragidos 
alcanzó solo con su sangre impura 
do quier vertida sin temor ni auelo 
fertilizar de tu nación el suelo. 

¡ Ab ! tú no oiste el formidable grito 
que el intrépido astúr lanzó el primero ^ 
tú no viste el valor ciego , inaudito y 
que asombro fué del universo entero j 
cuando al poder del agresor precito j 
mientras latió su corazón guerrero, 
Zaragoza y Gerona honrosamente 
presentaron magnánimas la frente. 

Que el Eterno dispuso j que-estuvieras 
antes ceñido de eternal beleño 
que los desastres de tu patria vieras 
con acerbo dolor y el dulce sueño 
de la insondable eternidad durmieras 
al susurro imponente y halagüeño 
con que se irán los siglos deslizando , 
con respeto tu nombre murmurando. 

Descansa , pues , bajo la augusta sombra 
del pabellón que alzaron tus honores j 
mientras corremos á tender la alfombra 
de honrosos lauros y de eternas flores 
en la mansión feliz, do no te asombra 
la infame vejación y los rigores 
de una vil servidumbre que en el dia 
degrada el nombre de la patria mia. 

OviBDO. Oviedo 12 de NoTiembre de i85i. 

Josi iNDALBao Caso. 



Pasado numen de grandiosos hechos , 
por quien la gran Ciudad , la Ciudad Santa 
tuvo un rey 9 un pontífice : y deshechos 
sus disturbios , por quien gloriosa canta : 

A cual potente voz , miles de pechos , 
cuyo aliento feroz moros quebranta , 



— 325 — 

contra su voluntad , á su despecho 
atrás volvieron la pesada planta. 

Perdooa que se atreva á recordarte 
un bombre que ardoroso mas sin ciencia 
quiere cantar tu mas pequeña hazaña: 

Glorioso amansador de Bonapartc 
de mi loca ilusión tendrás clemencia 
que somos hijos de la madre Espaúa. 



Desidebio üe la Esgosuba. 



LA FAMA POSTUMA. 



Guarda en su fondo el corazón del hombre 
un sentimiento innato y generoso 
que en pos de eterna fama y alto nombre 
le impele con instinto poderoso. 

Luz divina del genio, eterno guía, 
origen de valor y de nobleza, 
de heroismo , de fé y sabiduría , 
germen de perfección y de grandeza. 

Dentro del alma sin cesar le siente 
y al porvenir con ciega f¿ se lanza ; 
porque esta llama que encendió su mente, 
este mmenso poder es la esperanza. 

Débil el hombre, mísero, acosado 
de infortunios sin fin , morir no quiso 
poniendo , en su esperanza confiado 
mas allá de la muerte un paraíso. 

Y sintiendo sus pasos vacilantes, 
para guiar su tránsito en el suelo, 
trazó una ley que en páginas briltanles 
le dictaron los ángeles del cielo. 

Y su ambición después acrccentaniln 
sobre un leílo cruzó las ondas fieras, 

y al vacio los ojos levantando 
medir el vuelo quiso á las esferas. 
Las trabas todas arrolló su brio 



- 524 -r 

y creyéndose rey de los espacios ' 
por la tierra estendíó su poderío , 
tuvo esclavos y coronas y palacios. 

A cuanto existe declaró la guerra 
insaciable de gloria y de placeres , 
y arrancó las entrafias á la tierra 
para dar una joya á sus mujeres. 

De peñascos alzó masas disforme» 
y torres y obeliscos atrevidos 
y edificó pirámides enormes 
que encerrasen sus huesos carcomidos. 

Y quiso aún con su saber ufano 
lanzarse audaz al mas profundo abismo , 
y con su ciencia y su poder mundano 
revelar el misterio de si mismo. 

Yedle grande y feliz, pero avariento 
de gloria y de poder jamás reposa 
legando al porvenir un monumento 
donde brille su fama esplendorosa. 

¡ Hele allí, con la luz de su esperiencia 
moviendo á su placer los corazones ! 
¡hele allí, con un rasgo de elocuencia 
calmando las fanáticas pasiones ! 

El numen de la ciencia quo le inspira 
formó su genio poderoso y sabio , 
la humanidad estática le admira 
rodeándole , pendiente de su labio. 

¡ Oh cómo goza entonces de su gloria ! 
recoge á manos llenas los laureles, 
adivinando su inmortal memoria 
en el mármol , la lira y los pinceles. 

Y antes que el plazo del vivir se rompa 
tiende la Fama el magestuoso vuelo, 

su nombre anuncia con sonora trompa 
y el aura popular le sube al cielo... 

Mas ¡ay ! no siempre así, tal vez le oprime 
la envidia , la fatiga y el quebranto , 
tal vez con la miseria lucha y gime , 
tal vez surca su rostro amargo llanto. 

Lanzado de su hogar, á tierra estrafta 
la desesperación lleva consigo 
y en su pobre mansión no le acompaña 



— 525 — 

la voz consoladora de un amigo. 

La eiiátencia iafeliz asi arrastrando 
bajo los rudos golpes <lc la suerte 
cruza el mundo ignorado y aguardando 
su descanso en el seoo de la muerte. 

La fiebre del saber gasta^ su vida ^ 
la suerte inexorable le abandona, 
y á tanta afán tan solo es concedida 
al umbral de la tumba una corona. 

Guirnalda funeral , flor que tardía 
su sepulcro adornó ; pero no en vano ; 
entre las grietas de la losa Tria 
su tallo crecerá verde y lozano. 

;01i! no temáis que el tedio y los enojos 
rodeen al morir su cabecera ; 
tranquilo cierra los cansados ojos 
y muere resignado , porque espera. 

Su gloria es la esperanza indestructible 
que acrisolan del mundo los desdenes ; 
su corona sagrada, inmarcesible, 
las canas que brotaron en sus sienes. 

¡ Honor al hombre que por sus hermanos 
la vida consumió sobre el camino 
de la ciencia, y leyendo en sus arcanos 
en la tierra cumplió con su destino! 

¡Al hombre que con fuerzas de gigante ^ 
del sol pudo acercarse Á la luz pura, 
y entre la turba ciega é ignorante 
como un coloso alzó su gruu figura! 

¡ Cantad , poetas, estampad sus nombres 
con letras de oro en el augusto templo ; 
que alii el recuerdo de los graudos hombres 
el mundo guarde para eterno ejemplo! 

Que los vean allí sus descendientes, 
sobre los ¡aspes del sagrado muro 
brillando ante los ojos de tas gentes 
pasar de siglo en siglo á lo futuro. 

¡Honor Á ti , Aragón! que un fuego santo, 
de tu pueblo escogido arde en los pechos 
y alzaste en mármol y en robusto canto 
tus grandes nombres y tus nobles hechos. 

Álzalos, si, y en la gloriosa cumbre 



J^ b ¡BmarUlidad grande y preclatt 
Imxcí eutre todos eon eterna lumbre 
^ nombre ibistre de tu sabio Azara. 

{ Oh sombras que Tenero ! ilustres manes 
al cantaros también busqué la fama , 

J entre dudas y tétricos afanes 
rotó en mi pecho de ambición la llama. 

YicUma , ¡ oh sombras ! de mi ardor profundo 
vedme sin fuerzas , ignorante y ciego; 
si aún sentís las penas de este mundo j 
oid propicias mi doliente ruego. . 

Mostredme vuestra senda ¡ ínclitas almas ! 
y al seguiros dejadme que recoja 
del bosque eterno de gloriosas palmas 
no una corona ya y solo una hoja. 

OviKüO. Oviedo y setiembre de 185!. 

Timoteo García del Real. 



Del genio que se admira 
que llena todo el mundo con su nombre y 
¿qué cantaré? Las cuerdas de mi lira 
débiles son como la ?oz del hombre. 

No basta , no , el acento 
de humana voz para cantar la gloria 
de aquel que de su siglo fué el portento... 
que no acaba del mundo en la memoria ! 

Si la voz que encantaba 
del dulce Laso , ó de León tuviera , 
ó el acento impotente que mezclaba 
al fuego de su lira el sabio Herrera ! 

Cantara entusiasmado 
tus hechos y grandeza , noble Azara , 
cantárate , y al mundo que admirado 
te contempló , mi acento dominara. 

Los reinos te querían, 
los reyes y magnates te adoraban, 

es porque á su pesar reconocían 
o distantes de tí que se encontraban! 

Los héroes y los reyes 



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1 


^^^■^■^ 


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— 327 — 


M 


doblaron ante li cetros y mallas , 


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y tu voz (liú la paz y dictó leyes 


^^H 




en medio del rigor de las batallas. 


^^H 




Honraron tus blasones 


^^H 




y de gloria tu nombre circundaron ; 


^^H 




los pueblos, las ciudades, las naciones 


^^H 




que á tu nombre con fé se conyugaron . 


^^H 




París , y Roma y Parma 


^^H 




de anárquico terror se estremecieron; 


^^H 




pero los gritos al oír de alarma 


^^1 




te vieron á su lado, y sonrieron. 


^^^H 




En tu vivir resalta 


^^H 




un carácter modesto, arable y llano, 


j^^H 




pues no quisiste ser de España y Malla 


^^H 




minislro de una, en otra soberano! 


^^H 




Hermosa y limpia y pura 


^^H 




tu fama por el mundo se estendia 


^^1 




brillaudo como brilla en nocbc oscura 


^^H 




la estrella que precede al claro dia. 


^^1 




¡Tú! genio sin segundo, 


^^1 




tú, el congreso de Amiens iluminaste, 


^^H 




tú diste paz y porvenir al mundo 


^^1 




y el comercio español recuperaste. 


^^1 




Tú de algún rey el trono 


^^1 




supiste conservar, cuando en un dia 


^^1 




el Dictador de Europa con encono 


^^H 


^H 


reinados y monarcas destruía. 


^^H 


^H 


Tú las artes que inspiran 


^H 


^Ki 


amaste y protegiste... ¿pero á dónde 


^^H 


^H| 


me lleva el entusiasmo? j A tí le admiran 


1 


m 


de donde nace á donde el sol se esconde! 


^ 


Recibe , ¡ oh genio ! en la suprema gloría 


^Hl 


los débiles cantares de mi lira! 




^V 


Que siempre vivirás en la memoria 


^H 


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del pobre vate que tu nombre admira ! 


■ 


1 


Uares. Undrid 33 de eoero de 1852. 


■ 


f 


AhTOKIO QülNTAHA MeKBHDEZ. 


1 




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h. J 



1.. 



^t« 



* — 



^. fiULi. 



, ^ i-írmosiira 
., •^.''.ííTvui sombrío 
^ : iuaiiuar el mundo. 
. _ loche oscura, 
>.jn>n inmundo 
. >^-.'.:ji mariposa 
.... .-j \jció vuelve á la vida, 
^. -yac Je su inconstante vuelo 

;ilor halla en el suelo 
,^- ia mansión que pronto olvida. 
Vre, luz y calor, plantas y flores, 
ui impresión que su alma heria ; 
\ absorta contemplaba , 
cuando virgen salia 
., < .'>cura mansión que abandonaba. 
X:i< **cd va; mas su belleza ignora; 
, u wllar por el viento alguna hermana 
Con ella revoltea , 
en verla se recrea , 
« ie su misma imagen se enamora. 
p.U vive feliz , flor de los vientos 
Je Uioionte plumaje encantadora 
^1 pensar en su fin : de su atavío 

Y de tanta hermosura 
lj| voz mañana al despuntar la aurora 
una brillante gota de rocío 
será su sepultura. 
Fresca , lozana y del jardin la reina 

El cáliz de su seno 
á los rayos del sol abre la rosa 

en plií^gu^^ ^*^" y ^^ perfumes lleno. 

Vida le dio la noche ; en su enramada 
con dulce esplendidez brilló la luna ; 
Mas su frente rosada 
llega á azotar el sol , y hoja por hoja 
llora su muerte á un paso de su cuna. 




On-í. 



- 529 _ 
* su labio ,l,,i ' ■ """¡da vmh 

'^"""•.¡oi.rjrr '"""*' 

''«*í'«l'¿r:,\'* perece, 
p. . í^" mismo am '""mosura. 

"-"-«r^iM-er^o™"»^ 

"— su nombre. 






— 530 — 

Saog^ el uno y horror siembra irracundo; 

el otro espigas , alelíes , diamantes. 

Odia á aquel Koma , como Annibal antes ; 

por su Uoertador alza al segundo. 

¿Cuál de los genios, á la culta tierra 
merece honor y estimación preclara? 
La historia , faro que el error dcstierra , 

En sus páginas de oro lo declara : 
Bonaparte es el genio de la guerra ; 
el del bien y la paz Don José Azara. 

Antonio Mahu Obdo5ez. 




r 



GALICIA— CORUftA. 

EXCMO. SR. DON JOSÉ MCOLAS UE AZARA V PERERA. 



Lot T 



I de h fToñai 



Solo el genio <ipl polvo se levanta 
recordando d los siglos su existencia , 
y la cárcel quebranta 
donde el tiempo con Tria indiferencia 
borra la huella que imprimió su planta. 

Árbol fecundo que produce fruto 
mas allá de su helada sepultura , 
pagámosle el tributo 
de nuestra admiración ardiente y pura , 
llevando, en su loor, eterno luto. 

Porque esa tumba que mi pié tropieza 
abandonada, triste, solitaria, 
cubierta de maleza 

sin una cruz que atraiga una plef^aria, 
no inspira al corazón mas que tristeza. 

Y no le importa descifrar sii historia 
envuelta ¡ ay I en la impalpable nada; 
cual fantasma ilusoria 
cumplió en la tierra su mortal jornada 
sepultando consigo su memoria. 

La tierna madre, el afligido esposo 
acaso con sus lágrimas turbaron 
su fúnebre reposo ; 
pero al calor del tiempo las secaron 
entregándola á olvido vergonzoso. 

JNada resiste su mordiente lima , 
todo bajo su imperio se desploma; 
de su elevada cima 



— 332 — 

Té cómo el sol por el Oriente asoma 
y su ausencia jamás lo desanima. 

El yé hundirse en las sombras del olvido 
los espectros de mil generaciones ; 
nada le ha resistido , 
monumentos , ciudades y naciones 
á su peso terrible han sucumbido. 

Mas tú , Inmortalidad , hija del cielo , 
tú salvas de su garra poderosa 
para nuestro consuelo 
cuanto puede tu diestra generosa 
arrebatar á su voraz anhelo. 

Tú devorar te dejas tos despojos 
de cuanto el mundo en su recinto encierra , 
y que nazcan abrojos 
donde palacios sustentó la tierra 
ante tus bellos , inmortales ojos. 

Pero mientras su saña destructora 
de Troya , de Cartago y de Plamancia 
los despojos devora , 
tu solicito amor y tu constancia 
sus gloriosos recuerdos atesora. 

Y al lado de los pueblos y naciones 
cuyo nombre tu celo ha eternizado y 
Tortísimos varones, 

que muy justo renombre han alcanzado 
ostentan , á tu amparo , sus blasones. 

¡Con qué dulce placer yo te contemplo 
entre cenizas recoger avara 
para adornar lu templo 
los nobles hechos del ilustre cazara j 
de saber y virtud insigne ejemplo 1 

Quizá á tu vista por la vez primera 
sin odios, sin venganzas, sin enconos, 
sin ambición siquiera , 
se presenta este apoyo de los tronos 
como ilusión fugaz y pasajera. 

Pero no ; tú bien sabes que ha existido , 
conoces bien el varonil aliento 
del sabio esclarecido , 
que rehusaba un eminente asiento 
á su preclaro mérito ofrecido* 



— 555 — 

Malta lo llora vieodo en sus almenas, 
en voz de sus gallardos cabaüeros , 
empedernidas hieaaa 
hollando sio piedad los nobles fueros 
de sus hijos cargados de cadenas. 

¡ Ay ! si hiihiese previsto que el milano 
iba á cebarse en tí , sus fuertes hombros 
el manto soberano 

vistieran para hundirlo en tus escombros, 
antes que verte esclavo del britano. 

¡Tú bien sabes, j oh diosa! á cuánta altura 
su noble pensamiento se elevaba I 
En dias de amargura 
Boma , Libertador , lo proclamaba , 
prodigándole toda su ternura. 

Ella le ofrece un puesto en el Senado, 

y una medalla á su inmortal memoria 

¡Oh español esforzado ! 

El resplandor brillante de ta gloria 

sobre tu hermosa patria ha rcOejado. 

Sobre esta patria que fió á tu diestra 
la llave de su honor distintas veces 
para fortuna nuestra , 
y que nunca te diú, cual tú mereces, 
una sensible , agradecida muestra. 

A lo menos será prueba constante 
el titulo fi^udal de INibbiano , 
que el cetro vacilante 
tú sostuviste en la convulsa mano 
de un sin ventura, destronado Infante. 

Tú también fuiste protector y amigo 
de victimas ilustres que buscaron 
en tu seno un abrigo; 
y de que todas ellas lo encontraron 
la Europa , el mundo entero fué testigo. 

Las artes y las ciencias te debieron 
carino, poesia y ricas galas, 
y tus buéspcdes fueron 
hasta el instante que las negras alas 
sobre ti de la muerte se tendieron. 

Y lú. Inmortalidad á quien adoro, 
tú, que al olvido arrancas su memoria 



— 554 — 

grabando en letras de oro' 

su digna , aáliia y virtuosa historia , 

salva, te ruego, el español decoro. 

JSo digas, no, que el Tiber aún murmura 
lastimeros suspiros recordando 
á Azara su ternura , 
y que España en sus huellas tropezando 
no le ofreció siquiera sepultura. 

No digas, no, que solo á un descendiente 
dejó llevar esta matrona ingrata 
con ánimo indolente, 
á honrosa cima la tarea grata 
de pagarle un tributo reverente, 

¥ al mostrar el sencillo monumento 
que en su casa solar de Barbuñales 
consagra su talento, 
di que Aragón no tiene en sus anales 
gloria mayor, ni otro mayor portento. 



Ferrol y majo dft (851. 

Jdsto Gatoso. 



Yace olvidada del cantor la lira, 
ronco el .icctito del cansado vate, 
y ni el sagrado porvenir le inspira , 
ni ya eu pecho por la gloria late. 

Solo ¡infeliz ! bajo el poder suspira 

de un genio audaz que su entusiasmo abate, 
sin permitirle que en su afán legara 
recuerdo alguno al inmortal alzara. 

¡Dichoso aquel que eternizar pudiera 
con grato acento y melodioso canto, 
hechos que el mundo conocer quisiera , 
lauros que valen por sí solos tanto! 
¡Magnifica misión ! Tan lisonjera, 
que lleva en pos el delicioso encanto 
de un rico porvenir lleno de gloria , 
digno final de tan honrosa historia. 

¿Pero es corona que al mortal asombre 
el solo aplauso de un fugaz momento? 
¿Basta una trova á eternizar su nombre? 



— 335 — 

¿Trasmite al siglo su ejemplar tálenlo?.... 
¡ Ah ! DO , 1 por Dios ! Para tan grande hombn 
débil es , por demás , tal monumento ; 
y el tiempo, acaso, con impía mano, 
querrá iumolarlo á su poder tirano. 

Que solo uu pimío al entusiasmo ciega 
por mas que rápido y violento nace : 
pasa el furor, la indiferencia Mega, 
y en noche eterna su memoria yace. 
Si algún ingenio su saber desplega, 
y un noble alarde «le bus dotes hace, 
honre el mundo al artista venerando , 
de laureles su frente coronando. 

Si la bondad divina me alcanzara 
y mi tímida mano se atreviera, 
del talento los hechos consignara 
y á la futura edad los trasmitiera. 
Pero ^'y si el hombre aún los olvidara 
y mi honrosa ambición no se cumpliera?.... 
¿Qué me resta que hacer, mísero enano, 
sino la frente hundir cual vil gusano? 

¡Ah! Ya sé que mi voz ronca y sombría 
no sirve , no , para entonar loores ! 
Ya sé que es infeliz la estrella mia 
y que víctima sufro sus rigores : 
Mas aunque la fortuna me sonría 
y una mi voz á la de mil cantores, 
¿qué prez al genio mi canción legara?..,, 
¡ Soy laa pequeflo , y es tan grande Azara ! 

¿Qué es ante el sol el águila rapante? 
¿Qué es el reptil ante el león potente? 
¿iSi quién soy yo que asi tan arrogante 
osé del polvo levantar la frente 
para medir la altura del gigante? 
¿Quién inspiró mi acalorada mente? 
¡Horrible presunción ! — Con torpe labio 
creí cantar al eminente sabio. 

Creí ¡gran Dios! que al evocar su nombre 
un lauro mas para su sien tejia , 
mas no Juzgué que al héroe que me asombra 
no es nada nunCa una alabanza mia. 
¡Perdón, Azara, si mi voz te nombra! 



— 336 — 

¡Perdón si á tí quise elevarme un dia!.... 

Tan grande te aamiré que tuve miedo 

Adoro tu saber , — cantar no puedo. 

Duerme eterno tu sueño asaz profundo 
circundado de aplausos y de gloría. — 
Duérmelo, sí, — que el hombre muere al mundo, 
pero no muere nunca su memoria. 
Reposa en paz, patriota sin segundo, 
deja que el siglo al admirar tu historia, 
reseñándola en mármoles y bronces, 
lauros mas gratos te prepare entonces. 

¡ Gloria y posteridad ! — ¡ Mágico aroma ! 
¡Lauros y porvenir! — ¡ Sublime halago! 
Cual otros hijos de la antigua Roma , 
cual héroes mil de la inmortal Gartago , 
ó de INumancia en la sangrienta toma, 
victimas mil de su horroroso estrago, 
así tu nombre respetado viste 
asi tu gloria inmarcesible hiciste. 

¡ Napoleón y Azara ! — ¡Qué grandeza ! 
¡ Marengo y Roma ! — ¡ Interesante emblema I 
¡ París y Waterlóo ¡ — ¡ Cuánta belleza I 
¡ Qué de hazañas ! : oh Dios I — ¡ Cuánta diadema ! 

Venid, vales, venid. — Con fiel pureza 

glosad al mundo tan grandioso tema ; 
y cantad con espléndida arrogancia , 

¡ Gloria al héroe español ! ¡ Gloria al de Francia ! 
Napoleón á el mundo ha sometido 

de su espada á la mágica influencia, 

y ante tí las naciones se han rendido 

al poder de tu mágica influencia. 

¡ Genio por genio ! — Bonaparte ha sido 

del siglo el campeón por excelencia , 

y tú fuiste I oh fizara! en ruda saña 

padre de Roma, — Salvador de España. 
Tú has conseguido títulos y honores 

y diste un nombre á tu saber profundo : 

el aura popular dióte loores 

y tú una historia bosquejaste al mundo. 

Tú debiste á los reyes mil favores ; 

y en honor á tu ingenio harto fecundo 9 

diéronte su amistad grande y preciada , 





— 357 — 

ppro ¿qué es todo ante el arlisla? — ¡Nada! 

En mas tengo tii huesa solitaria 
CD torno de la cual constante gira , 
cual vaporosa nube , esa plegaria 
que al triste invoca y ante Dios espira. 
Vale mas tu corona literaria 
vale aún mas tu virtud que al alma inspira; 
y tanto vales que te admiro mudo , 
y ante Dios y los hombres te saludo. 

i Deja que le contemple I — ¡ Espacio quiero ! — 
¡Luz pido al sol y á sus destellos rojos! — 
¡Quiero tu rostro ver noble y severo I 
¡ Solazarse ante U , quieren mis ojos ! 
¡Quiero abrazarte, sí! — Ser el primero 
en rendirme á tu mérito de hinojos, 
y en legarle esa aurífera corona 
que tu honor, español, por siempre abona. 

Mas ¡oh dolor! — ¡Esclarecido el nombre 
oculto yace en funerario hueco! 
¡ Nada resta ! — ¡ Murió ! . . . . Pero su nombre , 
sostiene ai mundo interminable el eco. 
Ki (lores faltarán, — ni quien alfombre ' > 'I 
ese escaso recinto árido y seco ; 
y una lágrima vierta de tristeza, 
corto tributo á su inmortal grandeza. 

¡ Goza, ilustre Marqués, sueño profundo I 
¡ Reposa en paz : ~~ la vida es transitoria ! 
¡Di.'janos, de tu ingenio sin segundo, 
inalterable y pura la memoria ! 
Descansa, sí, que al trasponerse al mundo, 
celoso el sol de tu eminente gloria , 
tal vez se pare, plácido á admirarte 
y al par del universo á saludarte. 



José Evaristo de Pczo. 



LUGO. 



A LA lEMOBIA DEL CÉLIBRE MU JOSÉ NICOLÁS N AZili. 



Los vales de la proviDcia de Loga. 

Dadme la escelsa lira 
con que el Luso cantó aljlustre Gama ; 
que no guerras^ no ira 
canto , sino la fama 
del varón, que inmortal el orbe aclama. 

¡Azara....! ilustre nombre, 
emblema de virtud, de noble ejemplo ^ 
en cuyo alto renombre 
la eternidad contemplo , 
tu sepulcro es á el sábio'altar y templo. 

¡Azara ! en la escondida 
cabana suena y por el monte solo y 
por toda la estendida , 
cubierta de odio y dolo, 
región que bate el mar de polo á polo. 

¿Qué son del altanero 
conquistador las glorías homicidas 
ante el loor verdadero 
de las enaltecidas 
glorias del bien y de la ciencia unidas ? 

¿ Quien tu saber preclaro 
adelantó jamás? ¿ Quién tus larguezas 
al pobre sin amparo ? 
¿ Quién hallará comparo 
de otro alguna grandeza á tus grandezas ? 

Tu no perecedero 
nombre, eterniza el pueblo do naciera , 
un rey fué tu heredero , 
y de tu fama entera 
el mundo, que te admira y te venera!! 



RiVADEO. 



Madrid y mayo 7 de i85i. 

Ubaldo Fasahon t LisiaA. 




• I 



íi 



ORENSE. 

fi M Hffl 

ma JOSÉ Hicftus de azirí y pereiu. 

Lm nttt de li proTÍacia da Orenic. 

LA MOlS'EtRA,— Canción en gallego para la corona de Azara. 

CORO. 

Canlay ó nome d" Azara , 
cánCay, meninas , cantay : 
onle por nos íraballara^ 
Iwxe onde os anxeles vay, ,„., 

Endrómenas que os ingreses , 

BieroD , listo des&io : 
Azara ó noso beo quixo, <i. 
Azara foy noso pay. 

Cantay ó nome d Azara ^ ele. 

Vengar ultraxea mentidos , 
(juisu ea Roma Bonaparte; 
é d'estos novos peligros 
librouna Azara con arte. 

Cantay ó nome d Azara , etc. 

Tantas vos foreu meninas, 
as proezas dó Azara, ^ 

que naiilc , naide aa contara 
á non ser en largas liñas. 

Cantay ó nome d Azara, etc. 

Fixolle grandes Favores 
os Papas é Soticrauos ; 



— 34a — 

¡ Ay ! mora lome y moy lome 
o imán do meu carino... 
oideme un istantiño, 
sentaivos ¿ meu redor. 

r^in TOS ríádes oindo 
que un xenio defunto adoro, 
Din vos ríádes bí chorro 
porque tan larde nacÍD. 

] riacera en tempo d' Azara ! 
que a miña nación non vira 
aldraxada: il non sufrirá 
os que hoxe deta se rin. 

I Azara...! Azara á quen toda 
Europa respeto tina...! 

¡ Azara da patria miña 
pay cal non será ninguen...! 

A solo un chorro d' Azara 
o eetranxeiro tremía, 
y a dura testa rendía 
cal jato no recaden, 

jBarbuñales, Barbufiales! 
o ceo te destinara 
á ser o berzo en que Azara 
infantino se arrolou. 

Aquil teu vastago hodo 
foy do seus mcstres encanto 
ala na patria do santo 
que o fero Dacian tostou. 

Viuse que Azara lucia 
sobre os demais en talentos 
cal roseira sobre os feotos 
na estación primaveíral. 

II foy polastro coa Troles , 

y os outros , co íl comparados , 
cogordos anafagados 
sumidos no tremedal. 

A pouco mais de tres lustros 
as borlas ten o pequeño, 
y é letrado sendo neno , 
sin tcr barbas, e doutor. 

Salamanquinos y Oscenscs 
veneran o graduado, 



\ 



1_ 



— 344 — 

O resullado de tanta 
raerístada ranTurriña 
sería rodar eisíña 

todos ¡les por o chao. 

A loíu como os cDxames 
algún tempo soslcrían; 
mais 00 Bn de la serían 
mosquiüas no fin do brao. 

Azara sabe salrftlos 
do furacaa que os nmenaza : 
fay que cada un amoleza 
sin azuzador moUn. 

Lome de mis, repetía , 
a esterilizante guerra: 
criará frutos a térra, 
criando as armas orín. 

José d'Auslría on caramillo» 
tixeiro de cascos arma ; 
tamen o Duque de Parnia , 
y o de Toscaaa lamen. 

Azara con sabia soma , 
como o oulro co as abenas^ 
mete paces, desfay crellas, 
y atalla o bélico tren. 

Cando o indómito atmallo 
ííapoleon Bonaparte 
prantar o seu estandarte 
no chao de Roma tcntou ; 

Surtiulle Azara á camino, 
y atrás faceiido volrelo, 
nin se esgrimiu o cuiteto , 
oin o cafion estoupou. 

O lume alogo» das iras 
ccn veces de igual maoeira, 
cando cmpolanle tuleíra 
era cada curazou. 

Fale Rusia, Tale Italia, 
Tale a sua España querida, 
fale a Francia cnranecida , 
fale a cobizosa Albion. 

Acatarán todas cías i ' 
d' Azara o saber profundoir:! f- 



— 545 — 

foy Azara a paz do mando , ■■•i't^ y 
eternamente dirán. 

¡ E con que ardor fts Ibeiros 
librou da ingresa rapiña ! 
üVofl garda tanto a galiña 
os pitos do gavilán. 

Vos do meu choro testigos 
y amantes da hispana gloría , 
¿non vos encanta a memoria 
do aragonés doutor? 

Botay de conta, romeiros, 
que nada dixen aínda : 
Taltavos da historia linda 
oir o mais y o mellor. 

Alendey. Pero... ¡ay!... de noi 
o meu delor me atormenta : 
d' angustia o peito reventa , 
c féndese o curazon. 

¿Por qué non hay outro Azara 
na miña nación querida?... 
Ronieiros da miQa vida, 
la non sigo a relación. 

As vágoas a cara erapolan , 
os zaluzos ponme ronco... 
y eterno chorar & pouco 
por ti , divino Español. 

Adiós , romeiros : eu Toume 
disfremar as penas fondas 
ali veiriña das ondas 
sentado no ceape mol. 



1! 



Oreóte 13 de teliemLrc de 1851. 

José Garcu Mosquera, 



_ 



íQaé flor podrei regalar 
d' esta cálida campiüa, 
pra formar unha corona 
tan elegante é lucida 
como merece a memoria 
d' a persona noble e dina 



_ 



— 346 — 

qne Castellanos describe 
con laa delicadas tioUs? 
Por mais qae busco noo topo 
un lia bonita e garrida. 
Uacho de cote n' os montes 
carrascas , azayas , süras , 
q' os prados lardís e borlas 
nada deisou a sequía. 
Mais ¿q' importaba q' honlíera 
algunba q' outra Qorecifia? 
Cantas pudcse encontrar 
d' estas dilatadas viñas, 
e n' os pensiles d' as Burgas , 
e d' o Miño n' as orillas , 
non valeríau pro caso 
maldita cousa), do é risa. 
Porque se deafoilan logo 
é faa com' a maravilla 
que xa de si non e' sombra 
a bora de ser coluda. 
¿E por eso ha de quedar 
a corona sin á miüa? 
Buscaréi oulras mellorea 
de mais duradeira vida , 
pois sendo Azara inmortal 
po la sua gran valia 
non creo xusto ofreccrlle 
llores que o tempo marchita ^ 
sinon aquelas perpetuas 
que non se axan tan eixiña. 
Ka EspaQa é Tora d' ela 
(non lie Tan sinon xusticia) 
vemos á Azara aplaudido 
en vidas é biografías 
de papas , reís e bornes sabios 
po las virtudes que ti6a, 
e se recordan d' os fastos 
d' a historia d' os nosos dias. 
Que d' UD e outro eoiilin 
o sen bo nome eternizan. 
Tomare! pois a men cal>o 
ie mirtos unba pohfia , 



— 347 — 

outra tameo de loureirOf 
e d' amaranto UDba miga, 
e c' anbas cuantas perpetuas 
que son llores sempre vivas, 
algus lazmis d' os niais finos 
e horteosas d' as mais bonitas , 
farei un ramilletiúo 
qu'e atarei q' unha cinta: 
mandareino a Barbu&ales 
rogáodolle que m' o admita 
n' a corona literaria 
que lie leien as Provincias , 
pra que sepa qu a d' Orense 
tamen o quer e admira. 



DosnTíGO Antonio Fariñas. 
A BOA HEIHORIA D' AZARA. 



Negras sombras de noüe medrosa 
unha trtgoa deixade ó luar , 
que á sua luz malencólica , hermosa, 
triste un canto me poida lemhrar. 

Dende á vcira do Arnoya prateado , 
que do anciano Allariz borda a-Talda , 
texer quero unha probé guirnalda, 
d' amargosa niapola e ciprés , 
que 'n-un ¡ ay! do-meu peilo enframado 
d' Allariz haslra Huesca voára, 
3 ofrendarse na coba d' Azara 
non pra á testa, que e pauco, pra os pi'sl. 

Ises bornes, do molde corlados 
dos Floridas e dos Jovellanos , 
¿dónde van? que uniía raza d' ananos 
soias-mentcs deixaron atrás! 
¿Dónde van? que á virtude apegados 
nunca o-mal sempre o ben platicaron 
e con dias de groria alcadaron 



— Si» — 



t K aifMM i* mI «B íbvíbm 



Mrttap 



¿Ika c irte a^ «ridÍB t farte 



¡Mal af/oko pn I 
rola a >et>c que o ¿too ei op tto , 
caUo anot oíai? larde xema 
■ob da 1^7 (lu linno caAoa .'.. 

Cando i Águila u ¿¿s bateado 
laoto» filio* nrj mutido dizmaba, 
media Europa en Azara calaba 
¡mal pecado I o saatifío da paz. 
E so il pudo arredar do tremendo 
m¿»lro, as pouU< oa carne vezadas 
e das Aas de «aogre mzouladas 
o mftrlifero too aparar. 

A Hua casa o probiAo apremido 
eoulra o forte iba amparo improrando : 
iba o alecto conselio catando: 
iba o príncipe o d^V consolar. 

Por o pao iba ali o deeralido ; 

o afríiidn A xua gracia cramaba ; 

e de Heys e de I'apas lograba 

ser o lenzo que enzuga o chorar. 
Dormc en paz : sa aquü xusto non temos 
(fue na Ierra bír maos so miraba, 
como Cristo a queu il imitaba 
Soy do mundo, non á' unba nacioo... 

Tanta perda ¡ay Gallegos! choremos- 

surtan ais dos peitos qucíiosos ; 

vagoas deilen os olios cborosos ; 

sangre esUroche, o zangal curazon. 
Dcnde o lUiin hastra o Vístula e Dwina , 





— U9 — 

Añone o Bosforo ó Sena e o Mosa, 
toda a Europa a España chorosa 
acompane seu faeroe a scnlír. 
Que a emprenta un nome cousina, 
branco leozo unha imaxe describe, 
probcs formas o marino recibe 
e do vate se escolta o xemir. 

Üaha tousa o seus restos encerra 
'n-unba esquina da patria que banrára; 
mais o acordó da vida á' Azara 
nome e feitos ¿quen pode cuotér? 
!Nin o mundo... Liviá lie sea a térra; 
e vivindo admirado na bistoria 
sobre a sua groriosa memoria 
mau do lempo no leña poder. 
Ora pois : adiós noite sombría i 
queda adiós amarelo luar : 
vos, que a linza d' Azara xa fría 
m' lembrastes o triste cantar. 

Allnrii 25 de tcliembte lie 1851. 

VicEHTE Mabia Feijóo Montenbgro. 



Entre el rumor acorde de las liras , 
astro de gloria de la esfera hispana , 
deja que llegue á ti la voz livioa 
de olvidado y oscuro trovador. 

En alas ?olo de entusiasmo canto 
porque tu aureola al contemplar un día, 
en ti miré la antigua bizarria 
y de la patria el sacrosanto amor. 

De liis tiempos la historia me contaron 
y alli encontré la página mas bella : 
donde fijabas tu la augusta huella, 
alumbraba do quier de f/loria el sol. 

Aunque negro borrón la historia afrenta 
que el corazón hinchó de luto y saña, 
por tí bendije mi querída España , 
y de tu patria el ser, ser español. 
Obbnse. Madrid 50 Jo aDvieDilire de lOSI. 

José Mahia FEHREn. 




U mCUTO AZiBA. 



¡ Ay ! com' os vates choran '. dame pena . 
c B míBa mor a d' eles acompafia 
remembrando a un tiome d' a calaña 
d' Azara , en Roma loado e mais n' o Sena. 

¡ Si vírades ali con qué faena 
08 Papas lies Talaba en pro d' a España , 
e canto conseguiu co a sua maña 
c d' o caletre seu co a rica vena ! 

E en París cando mozos descreídos 
botan o trono o chau, poñendo inedo 
a Europa toda , a quen declaran guerra, 

Grítou Azara, e quedan aturdidos; 
e o Corso paladin díxole ledo 
añada e contigo nin co a tua térra.» 



Francisco Fkalgo Saítedra, 



Al eminente: azara. 



Quii deiider'io lilpuilur ¡tai m 
tsm charj cipili» ? 



Mientras con gloria por el orbe gira 
de las estrellas tu dichosa planta, 
del pobre Hispano el corazón suspira, 

y el trovador su lira 
pulsa doliente y ú tus manes canta. 

El tiempo que de mármol y de plata 
las estatuas derriba, y de brillante 
pórfido las imágenes maltrata, 
tu claro nombre acata , 
de tu virtud venerador constante. 

Mas que el bronce perenne un monumento. 



t 



[55 — 

mrtal, el ooble acento 
, la sedación 

viento, 
.¡ce y soaora 
iludo firmamento. 
' ! A marchitar tu aureola 
Ivo de loa iñoa 
uria española: 
iii chispa de honor sola 
i>aLria y los estrafios! 
lias del revnelto Sena 
'I saber vertiste , 
'<tcedor en Jena 
;i:ia domefiar supiste , 
'lia de feroz cadena, 
reyes generoso amigo 
•': pueblo protector escudo y 
\i.\vms mil testigo f 
.'iiio do aegoro pudo 
'olio de Sao Pedro abrigo. 
ru númeo vasto y poderoso 
montando del Ptrén la cumbre 
~>r ostentó mijestooso 
■ Gália con fulgente lambre 
. tiinúbío al margen anchuroso. 
.]y.ado entre el revuelto torbellino 
igitaba la Europa amedrentada , 
cual faro peregrino 
-. en medio de la mar alborotada 
iiiiza á la nave el salvador camino. 

De los vetustos tronos carcomidos 
la base sustentaste insegura 

con tus brazos fornidos : 
puerto fuiste de paz, do guarnecidos 
brillo nuevo ostentaron y hermosura. 

Mas ¿quién del aguilucho sigue el vuelo 
cuando á cruzar la inmensidad se lanza 

con orgulloso snhelo? 
¿Quién á medir los ámbitos del cielo 
con su mezquina comprensión alcanza? 
¿Quién tus preclaros hechos enumera? 

AS 



\lz 






— 359 

Aqni el Genio l-^. 

veréis, y el Héroe th- 

Ora veréisle qn- 
gigante Ibero en 
su vuelo altivn 

que hieiiil' 

Qui' ' ::¡i;iiite 

del líi' .vie¿a. 

es ?< * 'v:*:i rica tüsloria, 

i^r-a 9« eu|j[alaoa. 
«u vauaiciocia : 
SV4IIU m inemuha 
viiiiMv leican oíadana. 
4 Hi>cui>ra á« la sacra oliva 
..wu a r«*M%e úeavaruaiia , 
.• j ní«<m'a «ita 
. ^. .>^.i« -t 4 .iauM e«iiva 
. > %^^t« a crwfMttte helada. 
V v^M^ it«áj|t!Mi» im^ cantares 
.« .«^«. ■ » vmw 4 ;u saber profundo 
«• iMWM MiQ^ptf«aiw. 
.^v .M.44 « nMftíw MlDí lo» mares 
-^ %^n%M ai MUMMt al mando ! 



•*»« 



Jims López Mosquera. 



^<.^ ^%| «É» ^i«l %Mil rOiRi. 






■W- «A 



^-•M^( !•• 






— 355 — 

Que a Dosa parla gallega, 
cltabacaaa e zatameíra, 
iiiri se podrá por a vcira 
>r a de Don Lope de Vega. 

Mais iiou facer taota mofa 
')<ie trinen escnbiu o'ela 
o neto de Bereogüela (1) ■*" 

e oulros homes d'csa eslofa. ■■' ' 

Tameo temos poesía (2) , ' 
a demais d'as nosas prosas, 
e musas com^unhas rosas 
que atrás deisan á Talia. i 

rfon se me ponen colores 
porque a miña sália a plaza, 
que lie ha de dar mellor traza "li 
qu' e a mais ruin d'as peores. i"-; 

Eiqui tes pois mesmo u4zara '•• 
outro novo trovador 
que acompaña en teu loor 
versos que outro beroe envidiara. 

Anque en Finís terree estamos 

o teu nome chegou acá 

caudo os íeciños d' ala ' ■ •■ * ' * .■ • 
quiseron ser nosoa amoSi '' t ' ^ 

Dicen que os montea non paren 
sinon ratos , é patraña , ■ 
tamen paren os d' España 
bomes , e sínon reparen. 

A Azara entr'outios celebro, 
pois e' unba cousa evidente 
que honrou moito aqueta xente 
que está mais ala d'o Ebro. 

(I) AloDío X llamaiio el Sabía , hijo ¿t San Fernando j nielo du üú&a Bereogüela eicri- 
' bi« un gruF»D tolúmen de poesías cu lengoa gallega. 

(£) El Murigtiéi de SaDlilUoa D. lúigo Lopci de Meodoia, eo una csrU tobre la pocila 
dirigida al CaadeíUble de Parlugat D. Pedro , rt'genle *lel reinii ra la minorided do D. Al- 
(ooio V. dice : «E deipuet fallaron eita arte, que majar te llama , el tí arle codiud, creó 
ta lo> reinos de Galicia é de Portugal , donde nn es de dubdiir, que el nercicio de eilai scien- 
ciai, mi* (¡uc en ningunat ulrai regiones el proviaciat do la Empalia , te icutluiubrá eo tamo 
fiada qne no ha mucbo tiempo, qualesquier decidores ó iroTadoreí de eitas parles, agora fueieu 
castellanoi , andaluce! ó de la liiiremodura , todas tus obm uouponian en lengna gallega o 
pariggueía.D 



— 564 — 

de ta ImflUa qii»(fe;fMn.brilla 

la marea dimíden 
podrá segoir en narraeíoii aefera j 
orgullo de Aragón , sol de Gaatflla? 
Del siglo que espiró alzas radiante 
sobre otras mil eseelsas, tn cabeza^ 

cual palmera gigante 
por encima del plátano ondulante 
su copa eleva de gentil belleu. 

Eres la flor de nuestra rica historia , 
joya con que la patria se engalana, 

su prez 9 su ranagloria : 
eterna en el Hispano tu memoria 
nunca á tu nombre llegará mafkana. 

Duerme á la sombra de la sacra oliva 
que circunda Ui frente descamada , 

cuya frescura viva 
jamás agostará la llama estiva 
ni del diciembre la crispante helada. 

Y no veas indignos los cantares 
que ofrece el bardo 4 tu saber profondo 

en medio sus pesares, 
cuando vuela lu nombre oitre los mares 
y tumba estrecha te promete d mnodol 

Orense. 

Josft J^mn Mo 



O EXGIO. SEROft DON XOSÉ NiGOLilI D 



Eu quixera decir algo 
d' Azara vi a nosa lengua, 
pero será unba menrai 
* pra min e mais pra Fidalgo (1 

[\) Doo Franciieo Fidalgo Sttvsdra^ euteifo carden..' 
tor de su Seninarío eonpoN u nsalt es pUigo en ei»: 
lerto en la Cortaa. 




■ 


^^^^^M 


■ 


■ 




~ 1 


— 3S7 — 






non Ue marrón, e por eso 




^H 




respelóuno aquel gobernó. 




^^H 




E Napoleón vendo q'il 




^^H 




era un mozo de canteira 




^^H 


^H^ 


diiole d' esla maneira: 




^^H 


^^1 


mon ami, reslez tranquil. 




^^H 


^^P 


Púnase muy turbio ó ceo. 




^^H 


^* 


c a tormeula estaba pronta, 




^^H 




e entonces vénse á dar conta 




^^H 




d' asuntos d' o seu empleo. 




^^H 


_ 


Os émulos fanlle n guerra 




^^H 


^H 


qu' entendía ben Xil Blas, 




^^H 


^ 


e dicenlle o homc : atrás'; 




^^1 




e non para mais n' a térra. 




^^1 


■ 


Vaise, e ¿a dónde? a París, 




^^1 


1 


que as veces os eslraños 
(d* eso hay moitos desengaños)] 
non son pra ün tan ruis. 
Estaba triste o cuitado, 
e botouse encima a morle : 
choros houbo en toda a Corte , 
e foi con pompa enterrado. 

A un borne de tanta sóna 
fiíéronlle monumentos, 
e DOS po' los seiis tálenlos 
poOémoslIe unha corona. 

Obbdsb. 

JüAií Moheuio. 

¿Quién penetra en la urna del destino? 
¿Quién del hombre el horóscopo hallar sabe? 
¿Y quién presume conocer la clave 
que armoniza del mundo el torbellino? 

De la vida el incógnito camino 
nadie deslinde mientras no se acabe. 
El héroe vá á la gloria que le cabe 
ciego marchando; porque asi es su sino (1). 








(1) El nulor no eres en olro lino que la divina ProTidencia, h que á fine 


nqae ad 


^1 




finem fnrlitfir diiponit omnia luaviler ; pero tqui habla como podo j lolo c 


ííp con- 


^^1 




ceplo llama sino & la mism» ProTidcniia que lodo lo golicrna ifgun m alioi j o 


cullos do- 


^^1 




íigniot, tÍD liacer (iolencia i la criatura racjooal. 




1 








1 








^^^^^H 



— 356- 

Paréceme que teria 
un pouco de teattmido , 
mais eso a un borne ses 
dalle forza e bizarria. 

Desque salió pr' < 
xá o rapaz den so\ 
de non ser d' o^ 
e estes eran ]>' 

Aplicado • 
dense as I«'i 
púxose X." 
eo a sn 

eil- 

(V 






utV 



. \ ..itor , 



. ! . :--. :i iiiarmora conJunt, 

,» %«> ■••.11% 
. . .: *•»'•• ^ i • 



I ■» 



.'i rr;v, 



I 



:ii!ir?:::tí sf: iilohnini 



• • • 




— 359 — 

luis cujas BÍmuUcra vereoda 
''iijus nomen adorat Iber. 
¡iisti et sapieotis imago , 
' ' vincet nonos, 

'», laudes(jtie manebunt. 
■'lorare BUOB. 



Josfi GaBCI A MoSQDKBA. 




PONTEVEDRA. 



1^ lia HüIiS^íDI^^a 



DBL CBLEBBB 



¿/XCUIO. (bt'. (jdm C)0ÓC (J\DlCcíctÁ De CADZCUÍO,. 



Los Tales de la provincia de PonteTedra. 

Ed su delirio ardiente , 
con estro inspirador mi lira cante 
al varón eminente , 
cuya virtud constante, 
en nuestra historia vivirá triunfante. 

En armónicos sones 
el genio colosal del noble Azara 
recuerde á las naciones , 
y su grandeza rara , 
y el alto nombre y su bondad preclara. 

Fué su cuna dichosa 
el dulce suelo de la patria mia , 
que la corriente undosa 
del Cinca , en su armonía , 
le saludó al nacer con alegría. 

En la risueña aurora 
de su temprana edad , de sus talentos 
la llama brilladora 
crecía por momentos, 
luchando de la envidia entre los vientos. 

Y absortas le admiraron 
las ciudades de España , y por el mundo 
entusiasmo inspiraron 
los rayos del fecundo 
y limpio sol de su saber profundo. 

Ya , con noble osadía , 



fmm 



— 361 — 

libra á Roma ilel yugo torpe y fiero. 

de Bonaparte, el dia 

en que abatió allanero 

de la sagrada indepeudencia el fuero. 

Ya, al vencedor de Jena, 
de Austerlitz y Marengo, prepotente, 
mira con faz serena 
rendirle DoblemeDte 
la gloriosa cerviz armipotente. 

Y Roma enaltecida 
por Sil libertador, como memoria 
le ofreció agradecida 
un recuerdo en su historia 
grabando en bronce su adquirida gloría. 

Ya , en la orgullosa Francia, 
de especiales poderes investido, 
con tesón y constancia 
A su pais querido 
libertó dignamente del olvido. 

Y'^ asi vivió dichoso 
las ciencias y las artes amparando 
su genio luminoso , 
y á la Hesperia legando 
el nombre singular que fué alcanzando. 

Los reyes homenaje 
á su virtud y á su saber rindieron, 
y tranquilo hospedaje 
en su albergue obtuvieron 
los que su franca protección pidieron. 

En todas sus acciones 
la santa humanidad era su guia; 
ver quiso á las naciones 
hermanadas un dia 
disfrutando de paz y de alegría. 

Pero la infausta suerte 
destruyó su esperanza lisonjera, 
y envidiosa la muerte 
detuvo en su carrera 
al defensor de la nación Ibi-ra. 

I Ay ! siempre recordados 
serán sus dignos memorables hechos 



— 362 — 

justamente ensalzados, 

y con fé venerados 

mientras que latan españoles pechos. 



Joaquín Fontan. 



Qoince lustros escasos de existencia 
para gloria de España recorriste , 
varón ilustre , cuyo nombre existe 
grabado en los anales de la ciencia. 

De norte y verdadera inteligencia 
entre reyes y principes serviste, 
y en consolar al desterrado y triste 
empleaste tu pródiga elocuencia. 

Roma y París eterno monumento 
serán de tu virtud acrisolada , 
de tu preclaro y general talento , 

Y en la historia de esa ¿poca dorada, 
siempre brillante se verá esculpida 
la gloriosa carrera de tu vida. 



Eddabdo Gasset. 




''""femefe *"^;"■■ 
"'""•IB lías 2 """"«"M 
' """"mcnios 



^24114. 



— 364 — 

que mostran ós seus talentos 
virtudes y bondad é cencía , 
moito acertó , gran prudencia 
é vastos conoccmentos. 

Goza pois xusto varón 
ó premio do ten sudor , 
¿ dispénsame ó favor 
lie ncoller esta esprcsion : 
Ben sci que é cativo don 
prá os honores que tictes ; 
mais faiclia sin interés 
respetando á boa memoria 
dó teu nome é dá tua gloria 
en Galicia un Santiagués* 



Sam'iaíío. 



Vicií;me dk Turnes. 



AL INMORTAL AZARA. 

Les úk\ií$ sont h loi , le niondi' 09t \a (lalrie 

Ausí Taiglc supcrhe sou vol audacieiii 
Semille diré aux niorlels : je mis uc sur la torre 

Mus jo vis dans los cieux. 
L.\)iinTi\E. (AY/^ J/pr/íY.— Lrt gloirc.) 

Treguas á la incesante agitación de la época presente. Dejemos 
revelar ai tiempo; evocar á la historia : campo á una gloria nacional. 

Cantemos nosotros , hereilcros pródigos de Gonzalo de Córdoba 
y Cristóbal Colon , al legatario de los destinos españoles en la ciu- 
dad de los Césares y de los Papas. El Itomancero de España em- 
pieza en el poema del Cid: celebra el valor y la inteligencia. ¡He- 
rencia augusta de una dinastía de pueblos conquistadores! Los vates 
castellanos y los trovadores provinciales se han citado voluntaria- 
nionle para ceñir una corona de laurel sobre la tumba solitaria de 
llaibuñales. i^as nacionalidades se agrupan para celebrar la memoria 
de un varón ilustre: la Kspañü meridional, viva, inquieta, concep- 
tuosa , estrecha su mano á la España septentrional grave , refleiiva y 
profunda. Ks una nación ¡la patria ! que responde al apoteosis como 
contesta á la guerra. Para combatir ó celebrar la unidad política de 



T 






I 



F 



I 
I 

i 
I 
i 
I 
I 



— 365 — 



Doña Isabel la Católica , no es mas que un reflejo de la unidad in- 
tima j espontánea y aguerrida de los tiempos de Yiriato , de Pelayo, 
del duque de Baüen. 

Lleguemos también nosotros de luengas tierras á justar en este 
palenque popular. La poesía brota del corazón y recoge las aspiracio- 
nes del entusiasmo , vengan perfumadas en el aroma de la rima , ó 
regaladas con la belleza del concepto. 

Las márgenes del Alcanadre saludan á un niño de estirpe escla- 
recida : Huesca y Salamanca abren las severas puertas de sus aulas 
á un joven distinguido : el Estado conQa sus secretos á un aventa- 
jado diplomático. Roma le saluda alborozada , Napoleón le atiende, 
y la dinastía de Clodoveo se aparta del ensangrentado cadalso de 
Luis XVI y celebra su hospitalidad. Es la España del siglo XVIII 
simbolizada en un hombre : es el ocaso de la monarquía de Car- 
los V reflejada en un varón eminente. Para los postreros dias de un 
I imperio se presentan los fulgores estivales de elocuentes y magnáni- 
mos dignatarios. Para monarcas como Carlos III reserva la Pro- 
videncia plenipotenciarios como cazara. El plátano y el cedro no se 
arraigan en las fangosas laderas. El águila anida en las montañas y 
* respira en medio de las nubes. 

Águila española fué Azara, que atravesando los temporales de 
su siglo y salvando las crestas escarpadas de las naciones cstranjeras, 
representó la reconciliación de los pueblos y la paz de los Estados. 
Embajador de un pueblo, fué el plenipotenciario del Continente. La 
antigüedad había abierto las entrañas de la tierra para presentar el 
cadáver embalsamado del Imperio romano. La revolución francesa 
abrió mas tarde las entrañas de la sociedad para hacer la autopsia de 
la monarquía. Eran dos ruinas gigantescas , que esplicaban lo pasado 
y el porvenir. Azara comprendió la soledad «le las tumbas de Pom- 
peya y Ilerculano y el estruendo de los mercados de París, y anti- 
cipó la paz á la destrucción. España fué la sostenedora de esta re- 
conciliación solemne de las armas y de las ideas. Azara representa la 
restauración previsora de las monarquías, tras luengos dias de tribu- 
laciones sangrientas. 

Salud, águila de la paz europea. La posteridad os aclama. La 
nación celebra vuestra memoria. En IJarbuñales tenéis un panteón de 
mármol , — es un recuerdo de familia ; es el monumento de vueslra 

herencia de fortaleza y renombre. Allí están vuestras cenizas lo 

que pertenece á la tierra. En la historia conserváis un panteón Glo- 
rioso; es el tributo de la venlad ; es el santuario de la patria. Allí 

está vuestro genio lo que pertenece al pensamiento, lo que 

Tuelve al cielo. 



r 



— 366 — 

Ambos monumentos perpetúan la cuna y el sepulcro de Azara. 
Faltaba esa inscripción respetuosa que la poesía improvisa entre los 
vates de un pueblo. Sobre la urna cineraria se echaba de menos una 
corona. El laurel y el mirto son deshechos por las tempestades; son 
la lúgubre ovación de una fecha de familia ; representan el dolor in- 
timo y el luto privado ; caen y se deshojan cuando se apagan los ci- 
rios del dia de los difuntos. Los vates españoles han tejido una co- 
rona de siemprevivas, que sobrevivirá al sepulcro. El mármol dura 
menos que el libro. 

I Ovación solemne! ¡ Recuerdo imperecedero ! No en vano circula 
por las venas de los ingenios españoles la sangre de Berceo y de 
Alonso de Ercilla. Siempre que se apele entre nosotros al sentimiento 
nacional , á la hidalga independencia , los poetas del siglo XIX res- 
ponderán acordes como los trovadores provenzales á las Cortes de 
Amor y á las tensiones de la gaya ciencia. 

Detened el tiempo : no volváis esta página gloriosa de la histo- 
ria no olvidéis un nombre que pertenece á las glorias nacio- 
nales 

Ya es tarde. 

Vuestra corona la recoge la familia y el entusiasmo. 

Azara pertenece á lo pasado : al través de guerras asoladoras y 
quebrantos nacionales, como la posteridad de nuestros padres. 

Seguidle con vuestra mirada las nubes apiladas en el hori- 
zonte ocultan su sombra. 

Es el águila de la paz ¿Será la primera ó la última de esa 

legión de espíritus emprendedores que salvan á los pueblos de los 
naufragios asoladores? 

El águila anida en las montañas y respira en medio de las nubes. 

El plátano y el cedro no se arraigan en las fangosas laderas. 

Santiago. Santiago 1.° de diciembre de 1851. 

Antonio Píeira de Mosquera. 



llomes salen á luz de cando en cando , 
que moito fan pasmar ao mundo enteiro , 
uns sobresalen por ó seu diñeiro 
outros por gran valor, poder é mando. 

Aquel por compasivo é xenio blando , 
aquel outro por reuto é xusticieiro , 
mais rara vez un sabio verdadeiro 



— 567 — 

vemos en todo cencía demostrando. 

Un sin embargo temos por fortuna 
de todos ben ná Europa conocido , 
con talento é saber desde a sua cuna ; 

Este tal como aquí vay referido 
un xenio foi apellidado Azara , 
que Dios ná España para ó seu ben criara. 



Sapitiago. 



Vigente de Tübiíes. 



Eco doce, popular, brando acento, 
que España é Europa enteira t'escoitando , 
d' Azara ilustres feitos vas lembrando 
e a patria cbegas boxe de sarmentó. 

Eiqui onde ó sabor, á groria e o talento 
do xenio aquel , un dia nos pasmando , 
cundiron por do quer, Ue levantando 
cada gallego peito un monumento , 

Sois filio d' esa patria tamen son 
e tí , Eco , español Eco , m' envaneces , 
d' Azara inmortal nome o recordar , 

Toma ; leva d' Azara ó panteón 
un suspiro , una bagoa , mentras preces 
dende eiqui quero ó Ceo en U' elevar. 



YlLANGOSTA. 



Marcial de Valladares. 



isi WHim-Lira. 



CoBfreide las lores poétieis qie eoBsigrai al iisígie Doi José 
Nicolás de Aun los vates de las f miieias de : 



imA. PÁLENGU. 

BADAJOZ. SALAIANGA. 

BURGOS. SANTANDER. 

GAGERES. SEGOm. 

LEÓN. TALLADOLID. 

LOGROÑO. ZAMORA. 



9úaaa9a v amaMn 9MUiViamMVMA maik vjuto* 



47 



1 



AYIU 



ü iUi atiSQt«iiütii 

DBL ILDSTRB UTBRATO T ]>IK,OI[ÍTICO BSPÁÜOL 

EXGMO. SR. DON JOSB KK»LAS DE AZAIA T PERERA. 



Tata do h pifiMuie lih. 



Grande , Espafia , en poder nn tiempo fuiste ^ 
dias de gloria para ti corrieron j 
un Mundo descubrieron 
las naves de Isabel ; fiera venciste 
en Lepanto , ea Pavía , 
en San Quintín... El mar acató un dia 
tu noble pabellón cuando imperaba 
el Tercer Carlos , y las turbias olas 
viéronse henchir de naves espafiolas. 
Azara entonces del Monarcapispano 
representó con gloria 
la augusta magestad : el Vaticana 
admiró sus virtudes : su memoria 
aun hoy en Roma vive¿... Dadme flores 
para adornar su tumba, insignes vates, 
pulsad la lira, y suenen sus ToOres. 
¡ Cuánto las letras y las bellas artes 
debieron á su afán ! Por éfá Horacio 
monumento envidiable . 
y al grandioso Marón levantó en Parma 
el célebre Bodoni , mas durable 
que el mármol honrador del culto Lacio (1). 
TúUo le inspira, y atinado vierte 
en el castizo idioma de Cervantes 
las frases elegantes 

(I) Se alude á las magnificas ediciones de las obras de Horacio y Virgilio hecha» en Par- 
ma hdjo la dirección del br. Azara. 



i| 






— 573 — 

á la mansión de su celeste Padre , 

otra vez bajo el peso 

gimiendo de fai cruz , le presentabas 

con divinal ternura 

vuelta la faz á su amorosa Madre, 

victima del dolor y la amargura (!)• 

Así uniendo lo bello y lo sublime 

de las artes aprende los primores, 

y en su mente se imprime 

la ideal perfección. De los pintores 

el genio á la censura 

del español Mecenas sometido, 

escucha sus lecciones : 

museo los magníficos salones 

de su morada son , donde se hermana 

el arte con la ciencia, y donde absorta 

le oye enseñar la juventud romana. 

Si á los negocios públicos vacando 

rara vez y al estudio , hállase Azara 

suspenso contemplando 

en quieta soledad , las colosales 

ruinas su atención llaman 

de la antigua metrópoli : ¡oh cuál siente 

latir su pecho cuando se halla al frente 

de los arcos triunfales , 

que entrar cautivos á los reyes vieron )^ 

y en sangre tintos por los godos fueron ! 

En el antiguo foro 

al eco de tu voz grave y sonoro , 

elocuente orador, ha sucedido 

silencio sepulcral : solo del buho 

en la callada noche se oye el canto ; 

y grima da y espanto 

cuando la ruina llora 

de Roma en la caverna dó se esconde , 

y el que le escucha con dolor responde: 

¡ Ay cuál cayó del orbe la señora !••• 

Y cuando triste el sabio coutemplaba 

á la muerta ciudad , cruda tormenta 

también amenazaba 

(1) El cuadro de Rafael conocido coo el nombre de Pasmo de Sicilia. 



374 — 



á la que hoy vive , y su hermosura ostenta. 
En la Gália vecina 

arde el volcan donde se hundiera el solio , 
y de la inmensa amenazante ruina 
no está seguro el alto Capitolio. 
: Misera Italia ! Para ti Belona 
dio la horrible señal : acerbos males 
te aguardan ¡ ay ! vacila tu corona. 
Ya las trompas marciales 
rf suenan con fragor : la helada cumbre 
traspasan de los Alpes las banderas 
de tricolor insignia ; el humo denso 
del tnniante cañón la clara lumbre 
i>scunH^^ del s^>l « y al grito agudo 
lie I tiM /«I RefHMica es vencida 
la cxHubinada hueste : ya en el campo 
rwwa el silencio mudo... 
IM ^y^ce^Kv terrible de Marengo 
la es)vaila centellea... 
\a cual funesto metei>ro avanza, 
el IV > el .\|>enino señorea , 
\ el Mvo destructor de la venganza 
|Hr^|iara ¡ oh IVoma ! ct>ntra ti I ¿ Qué escuda 
auuvirarte punirá?... Solo el de Azara. 
Kl Vnucipe sagrado 
en cuyas sienes brilla la li^ra j 
al es|^Aol confia 

la alta misión de interceder « y parte 
en alas del deseí^ inerme el sabio ¡ 
\ cual batano dique al mar eofrena y 
v^uiara^ illa del arte"! 
Viara asi c\hi elocuente labio 
desarma al >íettc<sli>r. y le seresa \^l\ 
¡Oh duictf simpatía ! 
viiK^ulo ile las almas « cuyo encanto 
lur^ihla e^ de uaa en b afligida Imn ; 
tu al geuio del saber y al de b giiem 




— 575 — 

uniste ep este dia, 
y Roma se salvó. Resuena el canto 
en la eterna ciudad. «Azara viva , 
nuestro libertadora la gente clama ^ 
«▼iva la pazy» y umba 
la salva del cafion, y el himno santo 
en la elevada bóveda retumba. 
Del espafiol la imagen espresiva 
multiplica el pincel , tamnien se graba 
en duro bronce^ y la repite el mármol. 
El pueblo agradecido que te alaba , 
nunca te olvidará : su eco sonoro 
desde el suelo feliz que el Tiber bafia 
llega hasta el Bétis ; se repite en coro 
por la ibérica gente, 
y será , ilustre Azara , eternamente 
tuyo el honor 9 la gloria para Espafia. 



ÁYÍLk. 



EuGEino DE Tapu. 



A LOS DOS CÉLEBRES AZARAS. 



En alas de su Genio conducidos, 
á la inmortalidad son elevados : 
como Castor y Pólux abrazados , 
de Febo en las mansiones admitidos, 

PTo fueron héroes para el mal nacidos : 
ni doctos en el aula ejercitados 
á alzar el velo de Jehovat osados ; 
ni empíricos^ de pueblos aplaudidos. 

Fueron la glona de la patria mia 
los que al culto del bien se consagraron 
para felicidad de los mortales : 

Y el sacerdocio en la sabiduría 
ejercieron los dos , pues enseñaron 
ciencia social , y ciencias naturales. 



PODaiHITA. 



José Somoza Cabbajab. 



— 576 



AL DIPLOMÁTICO AZARA. 



Cuando á las letras y á las ciencias dado 
ilustrabas tu nombre generoso 9 
y al celtíbero suelo venturoso 
por mil claros varones ya afamado , 

A los altos negocios del Estado 
la Patria te llamó : vuelas gozoso ; 
y Europa oyó tu acento poderoso 
por Principes y Pueblos acatado. 

A tí , en Guerra de Paz fiel Mensagero ; 
salvador de Monarcas y Naciones ; 
Sabio, Estadista, Yate, y Caballero... 
¿qué lustre añadir pueden mis canciones? 

De España enalteciste el Nombre y Gloria ; 
y el tuyo j Azara , vivirá en la Historia. 

AldeíYIBJA. ATÍla 20 de setiembre de 485 1 • 

Antonio Zauonero de Robles. 




BADAJOZ 



DEL IXCMO. SEftOB 

DON JOSÉ NICOLÁS DE AZARA T PERERA. 



Los fa(M de la prof incia de ftadigos. 

¡ Ilustre Azara , honor del suelo Hispano y 
caudillo invicto de esplendor y gloria j 
sin par por tus azañas en la lustoria , 
de talento y esfuerzo sobrehumano ! 

El Támesis , el Sena , el Océano , 
donde tu fama se hizo tan notoria , 
en mármoles y bronces tu memoria 
por siempre grabarán , César Romano. 

¡ Parca fatal que arrebataste un dia 
á tan noble familia su consuelo 
que ser eterno al mundo merecía! 

Mas no murió ^pues de virtud modelo 
aunque le vemos en la tumba fría , 
murió en la tierra , y renació en el cielo. 



' Madrid 5 de enero de 1852. 

La Marqübsa db Aguiar. 



Corona ciñe el triunfador guerrero 
¡ ay ! mas corona á las naciones cara 
es esa que la gloria le prepara 
con la punta sangrienta de su acero. 

Tú , modelo del noble caballero , 
orgullo y honra de tu estirpe clara 
tú has hecho que tu nombre , ilustre Azara , 
venere el español y el estrangero. 

48 



•* 



— 378 — 

Pero no porque el grito de la guerra 
hicistf resonar con loca saña 
diriiiidicDilo el espanto en nuestra tierra ; 

Sino por dar á la infeliz £spaña , 
g^nio de diplomático eminente , 
|uiz al furor de su irritada gente. 



AUHUHDBILKJO. 



Garduña Coronado. 



Hoy que la madre Europa se lamenta 
al contemplar su seno desgarrado , 
y su escelso blasón roto y bollado 
por los hijos espúreos que alimenta : 

Hoy que en dura prisión el bueno alienta 
ó de los patrios lares arrojado 
arrastra su existencia entre dolores , 
mientras gozan impunes los traidores : 

Hoy que no bastan ojos para el llanto 
que nos hacen verter males sin cuento : 
hoy que para luchar nos falta aliento , 
y al orbe emancipar de su quebranto : 
hoy que impera el terror, porque el espanto 
no deja á las gargantas un acento 
con que clamar venganza á loa^tiranos , 
y á sus hierros tendemos nuestras manos : 

Hoy que de nuestra patria los varones 
de valor y virtud no son dechados: 
hoy que fajas y cruces y bordados 
se ganan intrigando en los salones ; 
hoy que no queda á nobles corazones 
mas que volver sus ojos angustiados 
á otro tiempo mejor , de ínclitas glorías 
para endulzar la pena en sus memorias. 

Ven á mis manos , lira idolatrada , 
de mi eterno dolor la compañera: 
ven á mis manos , ven , por vez primera , 
dulcísima, sonora y acordada, 
ven ; que de mirto y lauro coronada 
á tu voz uniré, no plañidera, 
mi voz , como en los dias del quebranto , 




w 



I 



— 379 — 

que boy me place secar mi acerbo llanto. 

Ven; qne si en los recuerdos eiistimoü 
grandes los españoles, olvidemos 
en ellos los dolores que seotimos, 
y las glorias pasadas celebremos ; 
veo; que si postergados hoy nos vemos, 
porque ser siempre grandes no supimos, 
evoquemos un nombre en nuestro duelo, 
que sirva á las edades de modelo. 

¡JNombre inmortal, primero sin segundo ! 
¡ Azara el mas ilustre de los sabios , 
que supiste acallar, genio fecundo, 
de la agitada Europa loe agravios , 
y la noble doctrina de tus labios 
con respeto sin par acató el mundo ! 
jTú, á quien grata dedico mis canciones, 
ejemplo palpitante á las naciones ! 

Alza la voz y di á los que nos vejas 
al vernos ¡ oh dolor I degenerados, 
que no son, no, los iberos menguados 
como ellos falsamente los motejan: 
que si torpea pasiones nos aquejnn , 
desgracia que boy lamentan sus Estados, 
al recuerdo grauílioso de tus hechos 
podrán regenerarse nuestros pechos. 

Diles, que si no existen ya en España 
seres qiie como tú su nombre bouraron ; 
que si DO nacen ya los que ganaron 
un cetro á su señor con cada hazaña ; 
que si amaños sin fin de gente estraña 
el fruto de sus triunfos nos robaron, 
aun nos quedan , Azara , tu memoria 
y el manto en que envolvernos de tu gloria. 

¿Y quién, di, claro sol de glorias ciertas, 
que eternas vivirán en las naciones , 
le podrá deslucir? ¿Quién sus legiones 
manda á oprimir los pueblos que libertas? 
¿O los que llenan cárceles desiertas, 
dó se adunan la infamia y las pasiones , 
de ilustres desgraciados, que cual perros 
perecen de dolor entre sus hierros? 

; Oh! no : que esos mil pueblos oprimidus 



_ 580 — 

el lazo romperán que bu voz doma , 

y con voz sepulcral clamará Roma , 

los brazos hacia ti siempre tendiáos : 

«Mira mis monumentos derruidoB, 

vé cnál mi Capitolio se desploma , 

j cuál la tiranía sufro muda 

hoy que to nombre , Azara , no me escuda. ■ 

Y á su vez clamará la triste Europa , 
fijos en tí los anguBtíados ojos : 

«Mis huenoB hijo» vé que en sangre rojos 

pasto dan al Teslin de insana tropa : 

vé manchado el fulgor de mi áurea ropa , 

y en mi frente el carmin de los sonrojos 

al ver mi dignidad por ti salvada 

hoy por hombres sin íé lan mancilladaji. 

Y clamarán allende de los mares, 
desde el füado de cárceles impuras, 
las voces de aherrojadas criaturas , 
que asesina el rigor de los pesares : 
«Para los que arrojasteis los altares 
de Dueslra libertad de bus alturas, 

y hoy DOS dais el dogal para consuelo, 
DO hay gloria mas allá ni en este suelo.» 

¡Oh, Azara, Azara!... Al contemplar las penas 
que pesan sobre el mundo en estos dias ; 
al mirar los conflictos que solias 
á lu patria evitar y á las agenas; 
al ver que del proscripto las cadenas 
en dorados alambres converlias , 
trocando de su duefio la dureza 
con ellos en magnifica largueza ; 

Al mirarte legado de los reyes , 
y de todos amigo el mas preciado , 
eo todas circunstancias aprestado 
á proteger sus tronos y sus greyes , 
y á conservar incólumes sus leyes , 
que hiciste respetar al gran Soldado; 
y al ver que loa Pontífices buEcahan 
en tí su salvación, y la encomiaban, 

Siento inflamar mi mente entusiasmada 
el estro abrasador, que al vate inspira , 
y hago vibrar las cuerdas de mi lira , 



I 



— 381 - 

que en lloroso ciprés dejé colgada: 
y me lleno de orgullo, patria amada , 
de los que á bu pesar el orbe admira, 
de haber nacido en el fecundo suelo 
que dá Azaraa al mundo por modelo. 

filas tal vez me replica el estrangero 
con acento brutal de hondo sarcasmo : 
modera, pobre necia, el entusiasmo 
que te inspira e) ingrato pueblo iliéro : 
de ese que ensalzas hoy tan caballero, 
cuyo genio la Europa vio con pasmo, 
si se cantan las glorias ¡co.sa estraña! 
á su sangre lo debe , no á la España. 

¡Oh los labios sellar! no mas acentos 
pronunciéis humillando la altiveza 
de este pueblo , tesoro de nobleza, 
y foco de leales sentimientos. 
¡Callad.' no blasfeméis, hombres violentos: 
ya que usurpado habéis nuestra grandeza 
devoradla en buen hora ; mas dejadnos 
con nuestras ilusiones recrearnos. 

Nosotros no os dijimos que olvidara 
vuestra patria también, hijos preclaros , 
ni la nuestra tampoco fué á brindaros 
con premios que á los suyos rehusara. 
Si en Iberia á los sabios no se ampara, 
saben estos decir para enseñaros: 
el olvido prefiere el castellano 
á la gloria deber á estraña mano. 

Y que los que por dicha aquí nacieron 
DO el tráfico tuvieran por oficio, 
ni á su madre por precio de un servicio 
honores y riquezas la eligieron; 
que al contrario de aquello en beneficio 
sus tesoros y vida consumieron , 
gozosos con que el mundo celebrara 
tamaña abnegación y la imitara. 

Asi, callad y oíd , hoy que en mi alma 
sustituye el placer al sentimiento, 
mi voz junto al sagrado monumento 
dó el patricio mejor reposa en calma. 
Allí, uniendo al laurel la virgen palma, 



— 582 — 

al eco vibrador de mi instrumento 
á su frente , de España maravilla , 
cciliré mi guirnalda aunque sencilla. 

Mas ¡oh Azara inmortal! genio eminente, 
orgullo de la Hispana monar(|uía, 
hijo digno del pueblo que estendia 
su grandioso poder de ocaso á oriente,,.! 
Ante tu mügestad doblo mi frente 
espira en la garganta la voz mía , 
lemiendi) profanar mérito tanto 
con el débil acento de mi caoto. 

Otras voces mas fuertes y sonoras 
dirán por mi lo que á decir no acierto ; 
que fuera audaz mezclarme en el concierto 
que ensalza las virtudes que atesoras, 
A las regias alturas donde moras, 
no alcanza , no , la voz de nti desierto i 
y lo que siente el alma que te admira 
no acertará á espresar mi humilde lira. 

oz. C9inpsn«ti<i 1." de twn Ae lOSi. 

VlCBHTA GaBGIÍ MlBANDA. 



Lloremos sobre la tumba 
generación desdichada, 
para sarcasmo nacida 
de las edades pasadas. 

Altos ejemplos de gloría 
ya no te admiran, España, 
que nuestra fatal estrella 
ahogó su fecunda savia. 

Para los pueblos que lloran 
cual lloras tú, pobre patria, 
está et único consuelo 
en el polvo de la nada. 

¿A dó tenderás la vista? 
¿Dónde otro consuelo hallaras? 
Conmigo ven á la tumba, 
que ella nuestra gloria guarda. 

No vuelvas atrás los ojos 



— 585 — 

desde esta mansión sagrada^ 
que el eco de nuestro mundo 
bastaría á profanarla. 

¡ Cada sepulcro un recuerdo ! 
¡ Una eternidad de fama ! 
¡ Que tú tan heroicos hijos 
hayas engendrado , Espafia ! 

I Cómo el corazón revive , 
y la mente se levanta , 
y hierve sangre^espaftola 
en nuestras venas heladas ! 

¿Quién poderoso su brazo 
no siente á rudas batallas j 
si de Cortés y del Cid 
huella la tumba preclara ? 

Cenizas de Carlos Quinto 
por laureles cobijadas j 
¿á domeñar hemisferíos 
no alientan á nuestras almas? 
(Y si tanto no consiguen 
recuerdos de gloría tanta , 
que reposen nuestros ojos 
sobre la tumba de Azara.^ 

¡Azara! ¡Azara! despiertan 
los ecos de las montañas 
á dar su voz melancólica 
á los^ecos de la Fama. 

Y de placer se estremece 
cabe su cuna arrullándola , 
aquella región fecunda 
que Ebro caudaloso baña. 

Laureles dadme^de Tiro, 
de Jericó dadme palmas, 
y los conceptos de Tasso , 
y las trovas del Petrarca. 

Que solo á este sitio puede 
mover la tímida planta 
á cantarle y coronarle 
como á Gofredo y á Laura. 

Mas ¡ ay ! que á gloria diviña 
no alcanza trova mundana , 
y virtudes y altos hechos 



— 585 — 

eseacia de nuestras almas ; 

Venid y del prafo íérlil , 
que Mayo viste de gala , 
traed las mas aromosas 
flores, en ofrenda sacra. 

I Dichosas llores, nacidas 
con estrella afortunada t 
Van á derramar su cálii 
sobre la tumba de Azara. 

Y en grato coro tejidas 
vuestras voces sobrehumanas, 
música den á los vientos , 

y á su memoria alabanzas. 

Venid, vírgenes, envueltas 
en vuestros velos de gasa , 
á ser amorosos guias 
que al cielo llevéis su alma. 

Yo , trovador desvalido , 
ronco cisne en turbias aguas , 
para el barro miserable 
que con los hombres le iguala. 

Para ese polvo , que era 
cuando quiso Dios, Azara, 
un nombre tengo mundano 
1 cuan dulce nombre I la Fama; 

Y una flor , de esotra vida 
imagen sencilla y santa, 
siempreviva melancólica , 

que pongo en su tumba helada. 
I Ángel del bien I lú que velas 
por la gloría de mí España , 
cuando mis ojos se sequen 
^ven con tu llanto á regarla. 



Vicente Barbantes. 



Ya en leve polvo, y en la tumba impía, 
do las glorias se olvidan terrenales , 
del mundo y de sus pompas ideales 

49 



— 386 — 

yace tu freale bajo loSa fría. 

El genio que admirara en algún dia 
la Europa, por sus dotes inmortales, 
cuondo la ciencia á rápidos raudales 
de tus labios dulcísimos salía, 

!\o existe ya. Mas dura el sentimiento, 
y los sabios del mundo, de tu nombre 
evocan el recuerdo y la memoria, 

Que en premio de tu grande «alimienlo 
al noble Azara y á su gran renombre 
puesto emineate concedió la hbloria. 



Jbrez db los Cad\lleboí<. 



UaanJ II di Abril dc18ül. 



EuGEniQ GábcU uk Gregobio. 



De la alta diplomacia los arcanos 
penetraste sagaz con noble intento , 
y de tu ciencia en premio, un monumento, 
alzaron a tu gloria , los romanos. 

Fioridabianca , Roda y Joíellanos 
admiraron absortos tu talento, 
y su fina amistad^ con leal acento 
te ofrecieron solícitos y ufanos. 

Al par de aquellos eminentes hombres 
que á la Iberia legaron tanta gloría, 
y cuyos claros y famosos nomines 

Son un blasón de la española liistoría , 
tu gigante figura se aparece 
y entre inmortales hechos resplandece. 



JBEBZ db los ClBALLEBOB, 



Madrid II de abril de 1851. 



JoAQCín GabcIa db Gregorio. 



]No en el ocio su espíritu consuma, 
ni esquive padecer, quien su alabanza 
deber no intente á lisonjera pluma. 

En esta transitoria humilde estanza 
el efímero honor que se consigue 



— 387 — 

I de lágrimas se alcanza. < 
B il pesar que dos bosLígiiu : 
I impettutbable do contemplo 
bl rigor lie los hados do mitigue. 
las lio 8u gloria cifre eD el ejem|ilD 
, I que abrióse camino cou la espada , 
1 iiitsca de la fama el sacro templo : "lu 

Hay scodero mejor: digna morada 
iieDc aili la virtud para el que prueba 
de la envidia la copa envenenada ; 

Para quien los rigores sobrelleva 
y solícito arranca al desvalido 
el punzante aguijón que en él se ceba. 

Guarde el mundo su lauro fementido, 
premio de quien tejiólo por su mano 
pensando no le espera eterno olvido : 

Que tú, sublime Azara, cuaudo ufano 
al proscripto infeliz fuiste consuelo 
y robusto broquel contra un tirauo. 

Constante y animoso, el torpe sábelo 
desdeñando del émulo safiudo, «""^ 

ojos de caridad volviste al cielo. 

Quede la hie) del odio :i quien no pudo 
su méate ennoblecer, y escuche el sabio 
con magnánimo pecbo y labio mudo 
de sus propios validos el agravio. 



Emíuo Olloüui. 



áia aa^agisa ,^34^154^, 



Mereciste del cielo los favores 
y de los pueblos el amor ardiente , 
y mereciste que en tu noble frente 
brillasen de la gloria los fulgores. 

De la fama los ecos voladores 
tu nombre llevarán de gente en gente , 
y serán tu epitafio eternamente 



yace ta frente ti ni 
El genio qiii' 

la Europa , ]".•■■ 

cuando la cti 

de tus lábil' 
Koexi- 

y los p!il' 

evocan 

0-1 

al ii< 
p».- 



.'jErrs RoDUGüEZ Varó. 





BURGOS. """" 

EXCMO. SR. DON JOSÉ NICOLÁS DE AZAfiA Y PERERA, 

Loi tales il« la pronncia de Búrgot. 



Tiembla mi mano femeDÍna y débil 
al pulsar boy las cuerdas de mi lira , 
porque incapaz la veo 
de interpretar fielmente mi deseo. 

Tiembla también mi voz, y espira el canto 
en mis trémulos Ubios, y humillada 
al mirar mi ímpoleucia , 
envidio el don de uoa alta inteligencia. 

Lo envidio, si, porque á los grandes hombres 
solo grandes ingenioe loar^tiebeii, 
y juzgo atrevimiento 
á tal altura el elevar mi acento. 

¡Quién poseyera la lira melodiosa 
que tan heroicos hechos nos cantara, 
lira que yo venero, 
y que un dia pulsó e! divino Homero I 

¡ Qué suWimc mi canto entonces fuera ! 
el digno galardón , que de justicia 
se le debe ¡ oh Azara! 
de pagártelo eoto me encargara. 

¡ Mas delirando estoy I la musa mia , 
por mucho que se esfuerce, débilmente 
podrá cantar las glorias, 
que han legado á mi patria tus memorias. 

¿Y qué importa que débilmente cante, 
y que no te interprete felizmente, 



L 



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b aclama? 
^ :« .«- ié rica poesía 
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: rr-' , :ur ca bella 

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- -i. :írH*:'j::.i,i numen? 

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- v ij^vi:; ¡a alia cumbre 

■ .:. rr" fc <c M:>^?l^e se ostenta. 
• . .- í- : v.r.j aureola 
•■ : v^^ ;. • c ^"-^ '■ r.\:fa, 

.í : \-.iiStt»\' ij • ríe Ríe deslumhra. 
\ :i' ••'* j . • í'í :¿ :í'.'-. • í'4>« ?u manto 

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,.np íiMi- !r ,•**»/ :,HÍ«i».<' Imposible: 

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Oírt nnt firiyrfsna. 



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— 591 — 

Al borde de ese nnto pNfdigjioso 
pensamientos , yioleías , ama]polas , 
forman orla , y el tema 
de su inscripción traduzco en este lema : 

— Nuestro nombre español honraste en Roma 
con tu saber profundo ; á tal altura 
en Francia lo elevaste 
que asombra ver , donde lo colocaste. — 

Con tan hermosas flores , enlazados 
ramos de verdes y doradas hojat , 
suavísimos aromas 
despiden ; y en poéticos idiomas 

De armonía dulcísima , murmuran 
impulsados de un céfiro celeste : 
— Que el gran Napoleón 
tributo te rindió de adoración 

— Que Tuiste fiel amigo de los reyes.. ••• 

— Sostén de las princesas desgraeiadas 

— ^Y del artista amparo 

— ^Y de los sabios luminoso faro..;.!^— ^ 

Mucho mas me dirian las parleras ' 
y bellisimas flores, sí onti nube 
del cielo no bajara , 
y ese mi hermoso libro no cerrara. 

Sus páginas gloriosas se me ocultan 

esa azulada nube se interpone 

y te envuelve y te eleva 

sin duda al seno de mi Dios te lleva..... 

Allí tu puesto está : allí tu gloria : 
allí tu galardón | oh noble Azara ! 
El Dios omnipoteofle 
solo puede premiarte dignamente 

Cesa mi canto ya : la seductora 
poética ilusión desaparece; 
y mi musa á la nada 
vuelve de que salió por ti inspirada. 

Puebla de Arganzon. Vitoria 22 de julio de 4851. 

Joaquina López de Madaruga. 



— 593 — 

y objeto digno de tu sacra lira 

del mundo busca por el ancho suelo. 

Mas no : no el ala por el aire lleves, 
que un siglo corruptor ha emponzoDado^ 
ni entre tos que han sus hálitos tragado 
el genio busques que cantar tú debes. 

A la luz tibia de menguante luna 
desciende á abrir los mudos panteones, 
y entre el mustio ciprés y los llorones 
de hondos recuerdos misteriosa cuna; 

Verás mil sombras en sutil bandada 
silenciosas volar de copa en copa, 
y entre ellas una que contempla A Europa 
en la mas alta cúspide posada. 

Y es ella , si; aún dibuja el vapor vano 
su venerable aspecto y frente clara , 
ella es la sombra del ilustre fizara , 
la del marqués primero de Piíbbiaiio, 

La del hombre de Estado, el literato, 
el protector ardiente de las artes, 
el que luz derramando á todas parles 
tributara al saber incienso grato. 

[Genio sublime! ya en cadenas de oro 
tiernos alumnos de tu labio prendas , 
ya al cortesano adulador sorprenda 
de tu patria y de tí hollando el decoro; 

Ya cruzando magniñcos salones 
con los altos poderes del Estado, 
graves cuestiones á tratar llamado, 
de gobierno y de paz distes lecciones; 

O descendiendo de su regio trono 
altos monarcas de tu patria lejos, 
siempre de paz escuchen los consejos 
del labio amigo sin doblez ni encono : 

O si trepando al alto Capitolio 
te vé admirada la romana gente, 
ó de los Papas, con serena frente, 
y firme mano sostener el solio ; 

Ya lu elocuente voz de la tiara 
arreglado el solemne movimiento 
en todo el orbe tu apacible acento 

50 



— 394 — 

por la estendida cristiandad sonara : 
O si acosado de la envidia avara 
de la calumnia huyendo los azares 
al seno tornas de tus patrios lares , 
siempre serás el mismo , siempre Azara. 

Y aquel que descollando cual gigante 
en los altos consejos del Estado, 

de poderosos príncipes al lado , 
supo calmar al mundo delirante , 

Hoy al humilde hogar de sus mayores 
del cortesano vértigo volviendo , 
y de su pompa engañadora huyendo 
torna á regar de su jardín las flores. 

Mas si la patria en borrascoso día 
de nación á nación , de nombre á nombre 
traba la lid , y necesita un hombre 
á Azara solo su estandarte Ca. 

Y sosteniendo como buen patricio 
con frente altiva y poderosa mano, 
el pabellón del pueblo castellano, 
de su quietud haciendo el sacrificio. 

De Francia toca la agitada corte 
cuya discordia su presencia calma : 
de su gobierno y clubs arbitro y alma , 
conquista á par la admiración del Norte. 

Si la tormenta popular bramando 
Reyes y Tronos despedaza fiera , 
de Azara solo la amistad sincera 
vuela en su auxilio el golpe reparando. 

Y cuando el numen que fulmina el trueno 
el rayo lanza que la tierra enciende , 

solo la mano protectora tiende 

al grande Azara , de contento Heno. 

Así la sien ceñida de laureles 
y de grandezas y de honor colmado , 
le sorprendió la muerte rodeado 
de ilustres hombres , y de amigos fíeles. 

Y el que de tantos pueblos el enlace 
selló entre Reyes con pomposo ruido , 
deshecho en polvo y en la nada hundido 
bajo este mármol solitario yace. 

£1 eco hoy solo en tu mansión retumba , 



— 596 — 

ilustre sombra en ta mansioii de loto r 

permíteme una lágrima en tributo 

este lirio arrojar sobre tu tumba. 

Villa de Portosublo. 

Cándido Oscna* 



A LOS DOS GÉLEBHES AZARAS DE ARAGÓN. 



Tienda la Fama su esplendente vuelo , 
rasgando el aire con potente brío : 
encúmbrese veloz de nuestro suelo 
al abrasado Sud y al Polo frío , 
y adonde el sol huyendo en el vacío 
hundir vemos , ó bien pos de la aurora 
su carroza fulgente 
retiñe en grana al plateado Oríente ; 
y céntupla pregone en voz sonora 
los nombres de los hijos inmortales 
del pequeño confin de Barbuñales. 

Allí cabe el Oscense Celtibero 
dos astros luminosos aparecen , 
que ledos esclarecen 
con bella luz al orbe todo entero. 
De su fúlgido aspecto mil loores 
en ti reflejarán , patria querida , 
y culminante gloria , 
y prez nunca mentida ; 
que son también hoy tuyos los honores , 
que dando eterna vida , 
exornan de españoles la memoria. 

[Nobles hispanos , que en sublimes alas 
de un genio colosal al templo augusto 
subisteis de la gloria inmarcesible , 
mil dignos vates con las bellas galas 
de poético decir , y estro robusto j 
sabrán en honor justo, 
y empresa bonancible, 
cantar con dulce voz la fama ilustre 



— 3% — 

de vuestro ingenio, que la Espafia admira j 

y que es de Espafia decoroso lastre. 

No tanta es mi ambición : no á tanto aspira 

mi estéril musa , mi empolvada lira. 

Ella sin uso , desacorde y ruda , 

gozosa canta en amistoso acento , 

y en llana frase , de esplendor desnuda : 

salud , oh estirpe clara , 

que á ti debieron su glorioso alirato 

los dos hermanos Ínclitos de Azara. 

¿Quién es la linda |óven , que aparece , 
de rasgos sobrehumanos , 
con un globo y un índice en sus manos « 
y cuya blanca frente resplandece 
con miles luces bellas 
de miles otras fúlgidas estrellas? 
Es Urania ; que nitida enaltece , 
y con sus altos dones enriquece 
al noble Félix ^ su querido aluno, 
que innotos rumbos traza sin sendero , 
solícito oprimiendo en su madero 
los estensos dominios de JXeptuno. 

Y no sin fruto, impávido viajero y 
con afán incansable 
el viejo y nuevo mundo recorriste ; 
que hidalgo enriqueciste 
con venturoso don , de alta valía , 
el campo de la historia deleitable , 
y el ya noto confin de geografía. 

Frente á los Andes de cortadas crestas 
de puntas elevadas , 
que amenazan enhiestas 
del campo convecino 
las húmedas llanuras y lomadas ; 
allá del Paraguay , y el Argentino , 
y el Uruguay , y el Panamá saltante 
el curso undoso y ribas dilatadas 
con vista contemplaste penetrante. 
De sus grandes riquezas no estudiadas 
dócil naturaleza 
allí sus minerales te descubre , 
y la ufana grandeza 



— 597 — 

del vq;etal , que n» tarraioB órim. 

Y tú en doetas laboiei 

y grata seneUleza , 

del gran Buffmii^noUaio loa erroreay 

alcanzaa deacobnr pájaraa rnika , 

cuadrúpedos , é inseetos y Eeplíka. 

¡T qnién el otro Axam ennobleddo , 
ingenio portentoso , 
de honor y ledtad brillante ejemplo , 
que de Mmerra. en el aagradé templo 
sn aliento eonaagrára eompbeiéo , 
á par que sn fortuna generoso ! 
¡Oh diva Nux^ás! genio preclaro j 
tu loa por do quier girata lesuena, 
y todo espado Uent 
la clara fama de tu nombre claro» 

En la eterna dodad qoe aterradora 
con las fieras legiones 
de Césares, Pompeyoa ó Escipiones j 
en dura tiranía 9 

que su esplendor histórico desdcmi, 
al mundo todo en tiempos oprimía; 
allí, I oh Azara ! en mas fdice dia 
es tu dulce presencia 
el nuncio de la paz satisfactorio j 
que ledo tu benéfica influencia 
afirma en el anillo Piscatorio 9 
mostrándose á tu influjo deferentes 
dos grandes Píos , y otros dos Clementes. 

El Austria entonce , y Parma y la Toscana , 
que en designios bulliendo inconvenientes , 
á la corte romana 
hostiles algún tanto parecieron , 
con el poder de tu amigable auspido , 
benévolas al. trono pontificio 
su gracia y sus respetos devolvieron. 

¿Y quién de tanto ingenio la importancia 
pudiera describir? Aunque humeante 
el mal estinto fuego , que á la Francia 
tornar casi pudiera en despoblado , 
á Azara ved , de Iberia ddegado , 
que allí su comidon llena importante. 



— 398 — 

De la culta Lutecia es estimado ; 

su probo corazón y su talento , 

do quiera relevante , 

admira al Directorio apasionado ; 

y á par su sabia voz escucha atento 

el rayo de la guerra , 

que asombrada después quedó á la tierra. 

¿Y el monarca español será insensible 
al genio audaz que la parlera fama 
pregona por do quier? No ; que apacible y 
y amigo á su mansión regia le llama , 
y le ofrece , y le invita ; y el primero 
le hiciera en el privar^ si él consintiera. 
De su alta confianza consejero , 
y de la orden marcial , que al otomano 
en liza duradera 
mostrara su valor inestinguible , 
la insignia viste y principal venera ; 
y de Carlos que el cetro hubo el Tercero , 
la banda y cruz le dio su soberano , 
y Luisa augusta quiso placentera 
fijar la placa por su propia mano. 

Ya de tus Reyes el aprecio llevas , 
¡oh Azara! y llevas el amor hispano : 
vuelve ya, torna á discusiones nuevas 
políticas , y allí tu ciencia espacia , 
brillantes mas y mas dándonos pruebas 
de ingenio en la difícil diplomacia. 
Del galo siempre inquieto 
en la ilustre París presto renuevas 
aprecio sumo, y comunal respeto: 
y allí de Parma el ínclito Fernando 
su cetro vio caído , 
y con diestra influencia tú discreto 
del suelo el áurea insignia levantando , 
le afirmas por su vida el regio mando. 

¿Qué mucho si á favor tan acrecido 
á Azara el corazón Femando inclina, 
y otorgándole feudo distinguido , 
de Nibbiano Marqués le denomina? 

La Europa en complicadas disensiones 
recarga el horizonte en nube oscura , 



i 



- 599 — 

que pronta á reventar , á las naciones 
el rayo destructor do quier augura. 
Mas no temáis que Marte ora su saña 

lanzaros pueda, y bárbara tortura 

I Oh genio hooor de España , 
nuncio siempre feliz! ¡Oh cuan dichoso 
fuiste en Amiens con los legados regios ! 
¡ Loor á ti ! Que el trato pernicioso 
de injustos mercantiles privilegios 
robar pudiste á la insular Bretaña. 
Y alli del alma paz , de la paz bella 
el bello resplandor á Europa baña ; 
que Astréa docta sella 
el pacto celebrando , 
do primero tu rúbrica descuella , 
y Europa el porvenir mira afianzado. 

Amiens con tal portento entusiasmada 
un numen le contempla bienhadado , 
que sabio y justo á los legados guía ; 

y en sus dignos obsequios preocupada 

perdona y ¡ oh gran Talia ! 

si Amiens , que á tu jovial recinto acude , 

cuando en tus aras pía 

sus cultos rinda en tu feliz morada , 

suspenda alli tu honor ; y alborozada 

á vista del Marqués , de culto mude j 

y en grata cortesía 

al entrar en su palco le salude. 

Loor á tí también , ciudad famosa , 

que á la escelsa virtud digno trofeo 

rendir te place y divinal estima. 

Tú sabes que la ciencia á su apogeo 

subiendo á par de la virtud hermosa , 

consigo al hombre encumbra, y le sublima. 

¿Y adonde vas, ¡oh Azara! perseguido 
de tanta admiración , que á Europa espanta ? 
¿ Te vuelves á tus lares ya rendido 
de afanes tantos , y de gloria tanta ? 
Vuelve , que al ocio torpe tu existencia 

preciosa no darás Mas si inflexible 

¡ triste deber ! en su letal violencia 
herirte logra Parca aborrecible , 



— 400 — 

asaz vestigios de saber profundo 
deja tu ingenio al asombrado mundo. 
Del dulce Laso , el vate toledano , 
de Prudencio y del grande Yenusino ^ 
del épico grandioso Maotuano , 
del candido Bemís ( poema divino) , 
y de Casti travieso italiano 
el ingenio medistes estupendo , 
al mundo sus tesoros difundiendo. 

Y del anglo al idioma , que al latino 
su origen debe y su elocuente ornato , 
trasladas en biográfico retrato 

al magno Túlio , al orador de Arpiño. 

Y de Bowles , sutil naturalista , 
revelas á la España la riqueza , 

y del diestro pincel de Mengs artista 
muestras sabio el primor y la belleza. 

Deten , Musa , detente , 
y ya tu débil canto no persista : 
deten tu lira , tente , 
y el eco rudo de sonar desista ; 
que á tu voz humildosa es denegado 
correr tan fértil campo y dilatado. 
Deja á la historia que con rasgo ardiente , 
del tiempo y sus rigores respetado , 
la gloria y esplendor de Azara insigne 
en sus doradas páginas consigne. 

Cágeres. Cácereti de octubre de 1851. 

Lüís Sergio Sánchez. 



9m 



l^^i^^HH^ 






1 


LEÓN. 




a (La ii3sii:¡](DiBiia 


1 




DGÍ. CÉLEDHB DIPLOMÍTICO T LITERATO ESPAÑOL 


■ 




EL EXGMO. SR. DON JOSÉ NICOLÁS DE AZARA f PERERA. 


1 




Loi TBtu de la provincia d« León, 


1 




¿Fuera tal mi osadía que intentara 


■ 




cual los Titanes escalar el cielo , 






ó con rápido vuelo 


^^H 




subir á donde , Azara, 


^^H 




geniado tienes de tu gloria el trono, 


^^1 




y en pindárico tono 


^^1 




himnos cantar á tu virtud preclara? 


^^1 


^ 


Mas tu genio me guia 


^^1 


b 


de la Eterna Ciudad al Capitolio. 


^^1 


■ 


Colocada en su altura 


^^1 


K,' 


la débil musa mia, 


^^H 


■ i 


inspirándole tu noble braTura, 


' 


H 


podrá solo altanera 


Á 


^ 


su voz alzar a! eminente solio, 


^^j 




que á tu nombre elevó la Kurops entera; 


^^1 




y el canto de alegría 


^^H 




entonar, con que Roma libertada, 


^^H 




de gratitud tributo le rendía 


^^H 




á su libertador , y las canciones 


^^H 




con que gozosas, á la paz ansiada, 


^^1 




en Amiens saludaron las naciones. 


^^H 




Cual negra nube en su revuelto seno , 


^^H 




en medio á la tormenta , 


^^H 




lanza, al rodar del trueno. 


^^1 




el rayo que sustenta , 


^^1 




que ardiente brilla , y por do quier que pasa , 


^^H 




Bi 


J 






^^^^^1 







— 402 — 

rompe , destruye , abrasa , 

cuanto oponerse á su furor intenta ; 

así la Francia en medio del bramido 

espantador , que aterra , 

del volcan que en su seno está encendido , 

lanza , cual rayo , al genio de la guerra ^ 

que han de mirar un dia 

de Egipto las pirámides pasmadas 

al ver tanta osadía , 

entre montes de arena 

venciendo con las huestes abrasadas y 

que luego desde el Sena 

conducirá hasta el Moscua congelado , 

siempre por la victoria coronado. 

De su destino en pos , marcha gigante 
por la gloriosa via que le lleva 
á dominar el mundo , y cual se eleva 
el águila arrogante 
sobre las altas nubes , y se lanza 
sobre la presa que espió anhelante ; 
así ríapoleon los elevados 
Alpes trepa veloz , su cima alcanza , 
rápido baja , y donde quier combate , 
vence, destroza, al enemigo abate; 
y los pueblos contemplan admirados 
que un nuevo Breno sobre Roma avanza. 

Tiembla la Ciudad Rey, la que Señora 
se tituló del mundo, 
y sujeta á un poder que llama santo , 
al par que su esplendor perdido llora , 
agrava la amargura de su llanto 
ver con dolor profundo 
hollados los girones de su manto. 
¿Dónde hallará un Camilo 
que audaz corra á salvarla , 
ni matronas que puedan libertarla 
con sus ruegos, del filo 
de la espada del fiero Coríolano ? 

¿Qué poder sobrehumano? 

Solo , Azara , bastante poderoso, 
eres á poner fin á su gemido. 
Por su llanto movido 



■ 


^^^^^P^P^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^ 


■ 




— 405 — 


■ 




corres hacia tu amigo generoso , 


^H 




liegas , bahías , conviértese en oliva 


^^1 




el deatruclor acero : 


^^1 




resuena alegre viva , 


^^H 




que el labrador repite, y el guerrero; 


.^^H 




y como á la Concordia levantara 


^^H 




altares Koma pía, 


^^H 




arcos do quier de triunfo te prepara , 


^^H 




tu busto graba en bronces, y á porfía 


^^H 




himnos entona al salvador Azara. 


^^1 




La Europa arrasan destructoras lidís : 


^^H 




de las altas montañas ronco el eco , 


^^H 




los gritos de los ñeros adalides, 


^^1 




y el horrísono son del bronce hueco , 


^^H 




repite estremecido. 


^^H 




Del valle la verdura 


_^^^ñ 




desparece con sangre enrojecida ; 


"^^1 




la linfa del arroyo, que antes pura, 


^^H 




en salto repetido. 


^^1 




jugaba alegre , retratando llores , 


^^H 


1' 


por el pié del guerrero detenida , 


^^1 


armas solo retrata , solo horrores. 


^^1 


mi 


Del niño, de la joven, del anciano 


^^H 


■1 


se escuchan por do quiera loa clamorea , 


^^1 


■) 


demandándole al cielo 


^^1 


n 


al padre, al amante , al hijo , su consuelo. 


^^1 


■ 


Óyelos Dios : y vá ; y á los que tienen 


^^1 


■ 


la suerte de los pueblos en su mano 


^^1 


w 


tuca ios corazones, y convienen 


^^1 




en concertar la paz. ¿Quién ardoroso 


^^1 




corre á cerrar de Jano 


^^1 




el templo, que inclemente y ambicioso 


^^M 




abrió el furor de dominar insano? 


^^H 




; Azara , Azara ! Amiens , tú le escuchaste : 


^^H 




en su boca el acento lastimero 


^^H 




resonó de los pueblos desolados, 


^^1 




que salva de la ruina su elocuencia; 


^^1 




y ron placer miraste 


^^1 




que en jusla deferencia 


^^H 




)e ceden su lugar los potentados; 


^^H 




y del mundo la paz sella el primero ; 


^^H 




de la paz, que las alas protectoras 


■ 




'<■ 


J 


^^^1 




^^^^^1 



— 4Ü4 — 

tieade sobre los pueblos que le aclaman , 

y en cáatígas sonoras 

le bendiceo y padre le procIamaD. 

Taa dulce nombre , Azara , complacido 
recibirás del candido aldeano, 
al par que desechabas decidido 
el cetro soberano. 

El Coloso que quita , y dá coronas , 
te ofrece la de Malta, y la rebusas; 
que tú solo ambicionas 
la inmortal de Minerva y de las musas , 
á ti guardada en su sagrado templo. 
En él te veo entrar con firme planta : 
rodeado te contemplo 
allí de gloria tanta , 
que mi vista deslumhra. Vano intento 
fuera seguirte á donde audaz te lanza 
tu sin par ardimiento: 
de mi cansada musa mas no alcanza 
el fatigado aliento ; 
y mientras que te admiro, 
brillando como en medio las estrellas 
brilla esplendente Siró , 
en la cumbre elevada en que descuellas , 
sigue radiaute en sempiterno giro. 

IHHADI. HmIfÍJ i." Je eiere de 1853. 

Pascdal Fbbhaiidez Babza. 



Si mi vista llegar pudiera al cielo 
traspasando la atmósfera ligera; 
si el eco de mi voz tomase el vuelo 
que devolviese la armillar esfera: 
sí mi vista y mi voz , el ancho suelo 
al tender y verter, viera y oyera; 
tan solo un nombre célebre escuchara... 
do quier el mundo repitiera ¡Azara! 

Lleno mi pecho de ambición y gloria , 
el alma pura, el corazón ardiente; 
del desengaflo ain sutil escoria ; 



I 



— 405 — 

del curso de mi vida en la naciente ; 
¿ qué recuerdo traeria á la memoria 
como senda virtuosa y mas prudente? — 
La que observó en su 'Vida pura y santa 
el grande alzara con nobleza tanta. 

Salve , ilustre varón : tú de las ciencias 
lograste recoger opimos frutos; 
de sus flores sacaste las esencias ; 
de la ignorancia bárbara los lutos 
raf;gaste... de la luz la transparencia 
(que separa á los hombres de los brutos), 
destilando tus célicas palabras 
al misero mortal su dicha labras. 

Salve , tres veces salve : de tu baella 
los pasos uno á uno fué contando : 
preciosos lauros encontraba en ella : 
cuanto mas en su curi^o fué avanzando , 
la hallaba cada vez mucho mas bella!... 
A su postrero fin llegar ansiando , 
mi alma se cubrió de desconsuelo 
a) no poder seguirte hasta en el cielo. 

Mas allí vi una estrella limpia y clara 
cercada de suavísimos fulgores; 
en sus decretos, Sián, la colocara 
dando al mundo sus puros resplandores, 
y su existencia conocer lograra; 
legando al mostrarle sus albores, 
llevando de su estremo á los confines I 

tu fama ¡ Azara ! si , mil serafines. 

Eternal publicáronla sus voces ; 
é indeleble en las almas de los buenos 
fijaron con sus gratos leves roces : 
tus virtudes marcaron en mis senos 
y eu él depositaron tiernos goces 
de gloria, de ambición, de ilusión llenos... 
¿Mas cómo, Azara., intentaré imitarle, 
si en el cielo no mas podré encontrarte? 

Reposa ahí con perenal ventura 
en medio de los justos, de mi pecho 
recibe el ! ay ! que vierte de amargura 
separado de ti tan largo trecho ; 
aunque goza de mágica dulzura 



— 406 — 

considerando que de gloría el lecho 
es, dó te encuentras ora reposando 
á este mentido mundo ya olvidando. 

Si acaso un dia tu mirada triste 
tiendes hacia este suelo , de tus ojos 
la luz yo vea; si quizá sentiste , 
por desgracia , contra este mundo enojos j 
perdónale... Mas ¡ay! que nunca viste 
uno hacia ti postrándose de hinojos!... 
Tus virtudes estoy siempre adorando , 
la lira de oro con placer pulsando. 

¡Adiós!! En la tumba silenciosa 
donde tan solo la virtud resuena , 
para una eternidad, ¡ Adiós ! reposa. 
De acíbares mi alma se halla llena : 
si llorar una vez sobre tu losa 
pudiera yo , se aliviará mi pena ; 
y á tu espíritu el mió ya siguiendo 
te irá alcanzando porque iré muríendo. 

Bayona. León 10 de janio de 1851. 

Patria adoptiva, León. 

Ovidio Chalaivzon. 



¡ AZARA ! 



Civilia Doví 
jare , quibas miseris patrocinabar ego. 
¡Ileu, oea, tantas bonos! 

II ic tegit ossa lapis. 

(Dt un itfuUro «a te cmttdrmt ti* Lttm.) 



Cuan apacible siento 
el aura susurrar sobre mi frente, 
al ver el momumento , 
que guarda reverente 
los restos de varón tan escelente!... 

Fija la noble idea 
en su mas noble , generosa vida , 
el alma se recrea , 



■!•• 



— 407 — 

cual tórtola querida , 

que vuela en torno al árbol donde anida. 

Parece que de amores 
balsámica lo envuelve roja niibe j 
y puras , albas flores 
sembrando va el querube, 
que en sus esencias perfumado sube. 

I Oh tú , cien y cien veces 
pió , felice j triunfador Azara ! 
¡ Cuan grave resplandeces 
en^tu virtud preclara , 
que el brazo de Mavorte airado para ! 

Lo veis? Del Corso fiero, 
del Atila moderno inmenso asoma 
ya el escuadrón guerrero. •• 
Ah ! El fuego de Sodoma 
tan terrible no fué, misera Roma. 

Las celebradas ninfas 
de Tibulo y Nasón saldrán en vano ; 
¡ ay si toca en las linfas 
del Tiber el insano , 
que sacrilego vuela al Vaticano ! 

Con los ferrados callos 
las frentes de tus vírgenes donosas 
hollarán sus caballos ; 
con sus preciadas rosas 
se adornarán las huestes polvorosas. 

Que fiero altivo el mozo 
la piedad , el amor pospuso un dia 
al bélico alborozo. 
¿ Quién firme frente haria ? 
¿Qué genio enclavará su artillería? 

El clero? No. El Senado? 
El pueblo que armas pide embravecido. 
El pueblo no es soldado , 
ni al numen permitido 
fué enrojecer su candido vestido. 

La música sonora 
de la ciencia ensayad. Sí ; Azara parte ; 
el héroe se enamora 
de su elocuencia y arte ; 
Roma sin armas rinde á Bonaparte. 



m4 



— 408 — 

Oh ! vuelve , la ribera 
del Tíber á tu acento libertada , 
nuevo Túlio , te espera 
feliz j entusiasmada, 
de sombras de alto ejemplo rodeada. 

Tú de la Italia bella 
eterno vivirás en la memoria , 
legislarás en ella , 
y en alas de la gloria 
tu fama dará vuelta á nuestra historia. 

Los fugitivos reyes 
de su inocente sangre salpicados 
recogerán sus leyes , 
y solos , sin soldados , 
contigo llorarán desconsolados. 

La agradecida Europa 
sonriendo en la paz de sos liceos 
te servirá la copa 
tallada de trofeos , 
gigante entre sus míseros pigmeos. 

Y adornará tu manto 
con sus manos la Reina de C»tiUa , 
si con modesto llanto, 
que al mundo maravilla, 
cambiar su corte anhelas por l« villa. 

¡ Villa que fuiste cuna 
de esos tus bellos hijos naturales, 
corone la fortuna 
sus hechos inmortales, 
y en paz eterna vivas , Barbufiales ! 

Modesto siempre veas 
el candido matiz de tos pastoras , 
y alegren tus ideas 
mis cantigas sonoras, 
flores y danzas , músicas auroras. 

Que al fin ¡Eternidad I llegará un dia 
que de luto y pavor y espanto Denos 
con su efimera pompa y al^a 
absorberás los múñaos en tus senos. 

V ALDEKAS. Gerona 20 de diciembre de i 85 1 . 

GuiLLBRMo FBiiifAin>Bz Saihiago. 



— 409 -. 

AL nmrro AZAKi. 

Sin escudos, empresas ni blasones 
hay nn pneblo en Espafia , cuya gente 
oculta en polvo la modesta frente 
y desprecia el furor de las pasiones» 

A ese pueblo le envidian las naciones 
que encierran uno y otro continente ^ 
y á su recuerdo cuanto yi?e y siente j 
al par que amor, tributa admiraciones. 

Es Barbufiales ; su pequefia historia 
no cabe en Aragón j aunau^ se humilla , 
porque unido á los soles de Castilla 

Hay en él otro sol, de tanta gloria, 
de mas recuerdos y de luz mas dará : 
¡el grande nombre del ilustre Azora ! 



■ 



LlON. 



BIahübl Pbbbz Duban. 



Sr. D» Basiuo Sebastian Castellanos de Losada. 

Muy sefior mió : Por no parecer desatento á la honra no mereci- 
da que se me hace dirigiéndome la carta circular de 1 1 del actual, 
Gue Vd. suscribe , con la nota biográfica del Excmo. Sr. D. Nica*' 
tá$ de Azara y Perera , tomo la pluma no para contribuir á la co- 
rona poética , que su buen deseo me pide , sino para manifestarle la 
imposibilidad en que me hallo de poderle complacer , sin embargo de 
encontrarme animado de los mismos deseos. 

Agradable sorpresa ha sido para mí rerme honrado con su esti- 
mada circular , y después de leer con el mayor gusto la espresada 
nota biográfica del Sr. de Azara , no he podido menos de aplaudir 
la bella idea de su digno sucesor el señor marqués de Nibbiano , y 
los nobles deseos que á Yds. animan. ¡Cuánto siento en este instante 
no ser poeta para contribuir con mis compatriotas á entretejer una co- 
rona al célebre diplomático que á últimos del pasado siglo mereció el 
titulo de Libertador de Roma ; al autor de la Memoria sobre la pa- 
cificación general de Europa ; al amigo , en fin , del Papa Ganga- 



imm 



— 410 — 

neli...! Pero en medio de este sentimiento; en medio del pesar que es- 

Serimento porque las Musas no han querido prestarme su lira á fio 
e cantar las alabanzas del distinguido literato español ; del artista 
eminente; del sabio anticuario; del virtuoso y patriota Azara ^ me 
consuela la idea de que no faltarán escritores imparciales que llenen 
tan laudables deseos. No , no faltará quien haga el merecido elogio 
del inmortal Azara ; inmortal por sus obras como por sus virtudes: 
inmortal , si , porque los hombres como Azara , no mueren en la 
memoria de los que estiman el saber y la virtud ; y lejos de tener rí- 
gidos censores y críticos envidiosos , se complace todo el mundo en 
hacer su apología. ¿Hay por ventura adulación en elogiar lo que es 
digno de elogio? ¿Hay miras interesadas en el que se presta gustoso á 
tejer una corona que reclama por un lado el mérito incontrastable del 
señor Azara , y su noble sangre por otro ? No ; lejos de haber adu- 
lación; lejos de encontrarse en esto una degradante bajeza, es elogiar- 
se á sí mismo; es estimarse en lo que uno vale, el contribuir á ensal- 
zar la virtud y el mérito do quiera que se halle. Conozco que una 
gota de agua derramada en el vasto Océano le aumentaría tanto 
como mi pobre elogio puede aumentar la celebridad del Excmo. señor 
D. José Nicolás de Azara; pero aseguro á Yd. que siente mi cora- 
zón lo que ha espresado mi pluma ; y que al leer la nota biográfica 
que ha tenido Yd. la bondad de mandarme , he esperimentado una 
especie de envidia ; pero una envidia que no rebaja á quien la abriga, 
puesto que no á todos ha concedido el Criador los talentos y cualida- 
des que sobresalen en ciertos hombres privilegiados como los Azaras. 
Doy á Yd. la mas completa enhorabuena por haber emprendido 
la noble tarea de escribir su biografía, y se la doy igualmente ai te- 
ñor D. Agustín de Azara , que tan bien ha sabido honrar la me- 
moria de sus ilustres antecesores. 

Es de Yd. con la mayor consideración su mas atento S. S. 
Q. B. S. M. 

León. León 15 de majo de 4851. 

Frangisgo del Palacio Gómez. 



Del feroz Breno á la fulmínea espada , 
pasmado el Capitolio tembló an dia ; 
y á tí ¡oh Camilo ! proclamaba pía 
dictador la Repúbfica salvada. 

Lánzase Atila á la ciudad sagrada , 
vibrando el rayo de su saña impía ; 



^^ 



— 411 — 

el Gran León qv^ebianta M^iMdta , 
y bendícele Ron» ftmUétmótt. 

Camilo empnfia fokncante acero ; 
visión celeste al Gran León escoda : 

Has tú 9 Azara inmortal , del Corso fiero 
tríunras iaMne, y Robiií le safada : ; 

Siendo este sdlo rasgo de fu histoña 
offgallo al Aragón , á Espaffa gloria. 

CuüJALBS. Serllla 17 de dielembre de 1851 

JuAR BIakijel Alyarez. 



• r 



» . 



Elévase arrogante y ambicioso 
Un poder colosal : con la nna mano 
Los tronos avasalla ^ y soberano» 
En dos mundos su pié fija' orgulloso : 

La otra mano tendiendo cauteloso 
A la tiara , la venda, y irara tifiínó 
El cetro mundanal y el wbrdmniíio , * 
Remdos por su braio vigoroso* ) 

Quién? ¡ quién que tá no Amas, grande Azaca y 
Animoso al gigttite retaría 
T esforzado bs tronos snatentáral : . 

Tú le retas con noble valentía , 
T la venda arrancándole á la tiara , 
Venciste la orgullosa Compañía, 



EPITAFIO. 

Los restos aquí ves del grande Azara 
Ante quien admiradas se postraron 
Roma , París ; y á su virtud preclara , 
Ciencia y valor, altares elevaron : 
Puro incienso quemó sobre su ara. 
El hombre al que cien reyes se humillaron 
Una corona rehusó en el suelo ; 
Otra inmortal le cifie justo el cielo. 

Poiir£BEADA. Madrid 1.* ée BOYÍembre de 1850. 

Pascual Febivandez Bakza. 



LOGRORO 



lÁ iLSi naanüi^i^Qa 



DBL cfctlBBl 



ooxMuo. bv. Oc). ao6& df\Dicov(t6 de q1\d 



ZOíMÜ. 



Los fites de U profineia de Logroflo. 



GU£L. 



Pudo un dia extinguir , ínclito Azara , 
tu noble aliento Láqnesis avara 
de fría tumba en el oscuro abismo ; 
mas no tu claro nombre ; que la Historia 
perpetuará del mundo en la memoria 
tu ciencia , tu virtud , tu patriotismo. 



Mainel Bretón de los Herreros. 






No : la tierra que bafia el padre Ibero 
desde el alto Pirene basta Moncayo , 
de esfuerzo y de saber rico venero , 
no agotó su vigor : el mismo rayo 
del sol vivificante 
recorre sus esferas luminosas ; 
y su fulgor espléndido y radiante 
el genio enciende en almas ardorosas. 

Si España en triste abatimiento hundida ^ 
recordando sus ínclitos varones , 
llora su antigua gloria oscurecida , 
roto el yugo que impuso á las naciones , 



r 



I 



lia 

la, 

i 

ada. 

.iisto , 
I prefiere 
justo. 
A cielo puro 
generoso Azara! 
mas su oscuro 
a su luz clara. 
Ta 
, hundido el Capitolio , 
i Sefior pusiera 
inilde el sacro solio, 
fiol la altiva mente 
'Htro del saber cristiano , 
iiquista prepotente 
> oro , ni el valor insano : 
pone leyes 
1 mundo impróvidos dominan; 
s Pontífices y Reyes 
> erguido ante su voz inclinan, 
mpero de la paz en las delicias, 
^iie escaso al mortal otorga el cielo y 
' gozar las plácidas primicias 
-11 estenso saber y ardiente celo : 
; en letargo profundo 
' adurmiera tal vez la muelle calma ; 
.>olo en las ondas de agitado mundo 
grande el hombre sublime ostenta el alma. 

Del turbio Sena en la funesta orilla 
fiera borrasca honditronante muje ; 
el rayo entre el fragor del trueno brilla , 
y el mundo antiguo en sus asientos cruje: 
sus ejes se estremecen , 
y al impulso feroz del fuego horrendo, 



;il 



— 414 — 

hechos leves cenizas , desparecen 
trono y altar con pavoroso estruendo. 

Un mar de sangre ante los ojos luce 
negro, siniestro! ••• él, cual sagaz piloto, 
su frágil nave á salvación conduce, 
do mil se hunden á fondo , el casco roto. 
La luz de su prudencia 
á los náufragos es plácido faro , 
y la flébil desgracia y la indigencia 
hallan en su piedad puerta y amparo. 

Tú los hallaste , oh misera señora, 
madre de rey y de monarcas nieta , 
triste Adelaida ! rabia asoladora 
segó á tu esposo la cabeza inquieta ; 
y en arena estrangera 
vagabas pobre y sin hogar, perdida , 
cuando en medio á tu suerte acerba y fiera 
hizote su piedad dulce la vida. 

¿Qué no salvó del torbellino aciago? 
en amor de las artes encendido , 
sus restos sustrayendo á tanto estrago, 
les dio su seno albergue enaltecido;* 
cuando al grito de Francia 
que audaz la Europa repitió, confusas 
el suelo huian, su dorada estancia 
el templo fué de las divinas Musas. 

Allí admiró la vista los vestigios 
de los remotos siglos ensalzados , 
bellos modelos del cincel, prodigios 
á la barbarie gótica arrancados : 
allí gozó extasiada 

marmóreos vasos y quebrados bustos , 
la grande edad mirando renovada 
de Grecia v de los Césares augustos. 

Allí su dueño eterno monumento 
alzó glorioso al orador romano : 
por él arte moderno el dulce acento 
eternizó del cisne mantuSno ; 
por él la patria España 
miró reverdecidos ios laureles 
de Laso , que agostó bélica saña , 
por .él de Mengs brillaron los pinceles. 



ri* 



i 



Oh! ilustre Aun! ai hasti el seno oeeoiro 
del descanso etemal donde reposa 
el que el cíelo privó del aire pwo^ 
lleva acaso la uibm vasorosa 
lo que de celo heBchioo 
en la terrestre estancia intenta el hombre ^ 
los héroes que arrancaste al negro olvido 
con puro elogio ensalzarán tu nombre. 

Cuando pises su suelo silencioso 
te estrechahin con fraternales lazos , 

JTúlio esclamará , rio abundoso 
e varonil facundia 9 entre tus brazos : 

«Ven j digno compañero 
de los que al mundo ennoblecieron sabios ; 
ven , que formar tus alabanzas quiero 
dignas ¡ oh Azara ! de divinos labios. 

» \ Quién en tu siglo como tú la gloria 
de tu patria sostuvo? Cual dechado 
en sus Uustres páginas la historia 
escribirá tu nombre bienhadado^ 
Si en Grecia hi luz vieras , 
en tí Grecia á Solón admiraría f 
si hijo de mi República nadaras j 
emulara tu voz tal vez la mia. 

» Oráculo de escelsos Potentados 
te vio la misma Roma , en que potente 
disipó mi elocuencia los nublados 

2ue congregara el crimen insolente. 
I pusiérate^el cielo 
la sien ceñida sobre el alto solio , 
y nuevo Marco Aurelio en bien del suelo 
admirara en su cima el Capitolio. 

«Padre fui yo del pueblo apellidado , 
rey sin segundo del romano foro ; 
la baja plebe, el ínclito Senado 
augusto dominó mi labio de oro. 
Si en esta edad naciera j 
en triunfos para el hombre mas avara , 
y el grande Cicerón ser no pudiera , 
solo , ilustre español , tu gloria ansiara. » 
Así el gran Tulio esclamará , y unidos 
Virgilio y Laso aprobarán su acento j 



— A16 — 

y á Azara entonarán agradecidos 
en sonoro laúd dulce concento: 
de las sienes altivas 
depuestas las coronas, dulcemente 
con sus lauros y eternas aíempreviras 
le ceñirán la reneranda Trente. 



Eustaquio Fbbnaitdbz db Iíavabsbte. 




•i» 



PáLENCIá 



DEL GBLBBBB LUB&ATO T DIPLOMÁTICO BSPAAOL 

EXCHO. SESOR don JOSÉ NICOLÁS DE AZARA. 



Los f itei de la profiida de Ptleacia. 



A AZARA, SOBIE SU SEPULCRO. 

Lee teioroi del rico , la gloria de los 
héroes, la grandeu de loe moMrcasi 
lodo acalla ob la tunba. 

lome. 

Los que guardáis cerrado 
de la existencia al fin , mármoles frios j 
tesoros del pasado , 
7 de esperanza y ponrenir vacios j 
prestadme inspiración. Senris de lecho 
al sueño de la muerte , 
y en leve polvo inerte 
al vigoroso ser dejais deshecho ; 
¡tristísimo servicio!.. • 
Otros al hombre depravado encierran ^ 
que altar y tumba ha conseguido el vicio : 
mas no , no sois vosotros , 
cuyos labrados de sencillo gusto 
sirven de guarda á la mansión del justo. 

Prestadme inspiración. ¡ Ay ! no del prado 
la flor , el verde césped , 
ni el del bosque sombrío alado huésped 
podríanme decir lo que ignorado 
yace en la Eternidad. Cuanto la vida 

53 



— 418 — 

en la muerte perdida ^ 

de un ser que la cruzó lleno de gloria ; 

y solo puede del no ser la historia 

la tumba revelar. Ese silencio 

que en mi redor suspira , 

esa pálida luz que errante gira , 

y el pavor que me oprime 

y la temible misteriosa calma , 

ideas dan tristísimas al alma. 

¡ Oh ! quién rasgando el velo de la nada , 
guiándome á través del gran vacio , 
que el espacio sombrío 
envuelve , hasta la altísima morada 
me diera penetrar. ¡ Ay ! yo comprendo 
soles sin fin girando en el espacio , 
cien y cien mundos de soherUa masa ; 
y el espíritu crea 
fantástico mi edén de luz escasa , 
con alfombras de nácar y topacio , 
y vírgenes de aiúor. Mas es en vano 
indagar el avismo de la nada ; 
que el fatídico arcano , 
que en la cumbre del cielo se halla escrito , 
guarda la Eternidad al infinito. 

¡Nacemos !••• al secreto de la maerte 
el secreto precede de la vida ; 
y esta llega aturdida , 
su carrera trazando ignota suerte 
de la muerte al dintel. Entonces corre 
andando para atrás el gran camino j 
el alma hasta la infancia , 
y en confuso recorre 
sus glorías, sus pesares, su ventara , 
que en breve acabarán. Ligeros huyen 
los que en tropel al pensamiento afluyen 
recuerdos del pasado; 
y un instante después ¡ destino triste ! 
glorias, penas, amor, ya nada eii^. 

Nobilísimo Azara, tú cruzaste, 
acá dejando el nombre que creaste , 
ese dintel maldito ; 
y el genio que te diera el Infinito 



— 419 — 

despareció tambieo. La anda Parca 

á nadie perdonó : tal el incendio 

que abrasa la comarca, 

troncha por dó camina 

á la soberbia y corpulenta eacina 

y al débil espinar. Mas cuando muere 

el bombre grande , sus recuerdos deja ; 

asi lú , noble Azara , 

aunque acabaste tu brillante historia , 

vives aún del hispano en la memoria. 

Ei nació aquf : cabe su helada fosa 
se entretejió su cuna ; 
y esas flores que arrástranse en la tosa , 
restos tal vez , semillas son de alguna 
que su infancia adornó. Nace en la aurora 
bella flor de riquísimos colores, 
y apenas el zenit abrasadores 
lanza sus rayos, deshojada muere, 
y da vida á otra flor. Y se deshacen 
en vapores las olas, luego en lluvia, 
y nuevas fuentes en las rocas nacen... 
Que sin fin sucediéndose 
todo vuelve á vivir en la natura , 
menos ¡ay! la escogida criatura. 

El nació aquí ; pasaron halagüeños 
sus dias venturosos, 
esos que el cielo nos regala hermosos , 
poblados de purísimos ensueños , 
de la edad infantil. Mas el ilustre 
el magnlEco Aiara 
nació para la gloría mas preclara, 
y él la alcanzó. Lanzándose su genio 
al mar de las terríficas pasiones 
que á pueblos y naciones , 
desde el soberbio Albion al pobre Helenio, 
agitados traían , 

alza en el huracán la oliva santa , 
y dó quiera la paz su faz levanta. 

¡ Qué misión tan hermosa ! Allá del Tibre 
en la estéril ribera 
recuerdo fiel del águila altanera, 
tumba de un pueblo soberano y Ubre 



— 420 — 

que ai mundo ayasalió : de tiempo antiguo 

ia idea y ia materia , 

ei pensamiento bíblico infinito 

y ei orgullo maldito , 

el Eterno y Luzbel , si lucha cabe , 

luchaban sin cesar. De pronto suena 

la voz de Azara que el espacio llena , 

y el gigante orgulloso , 

oyendo aquella voz que le estremece, 

detiene su corcel y paz ofrece. 

Tal algún día el tigre de Pasmonia, 
cuya garra de horror sangrienta abarca 
del Mármara á la Estonia , 
y del Elva á la Tártara comarca , 
á la ciudad llegó: los hombres huyen 
de los hombres que viven á caballo , 
y las matronas lloran , 
y las candidas vírgenes imploran 
al cielo protección. Entonces sale, 
gloria cantando á Dios en las alturas , 
pobre pastor de egregias criaturas : 
y al mirar su faz santa 
nije el Tigre , se humilla , huye temblando 
la ciudad de la Cruz abandonando. 

Mas no solo la patria de Lucrecia 
su voz oyó : la guerra 
á los soberbios reyes de la tierra 
de el muro ensangrentado de Lutecia 
se hacia con furor. Allí fué Azara , 
y su noble misión desempeñando , 
la paz llevó , que augusta saludaron 
el uno y otro bando : 
y hasta el Genio del mal que se cernía 
de Cecrops en los altos monumentos , 
de dó sus ojos estendia hambrientos 
cual águila sombría 
que busca presas para hartarse avara , 
el mar cruzó por abrazar á Azara. 

¡ Cuánta gloria!... mas ¡ ay ! ya se acabaron 
los honores , la gloria ; 
y solo nos dejaron , 
cual impía fatídica memoria 



i 



— 421 — 

una tamba fiítal. ¿Dónde está Aun? 
Ei yace aqai : descansa en el incierto 
saefio eterno ignoüdo 9 
del mundo en qae vivimos separado 
por una eternidad; Quizás d¿pierto 
está en la vida 9 dó la vida empieza. 

¿Vives, Azara ? ; Duermes 
en la cuna ó la tamba ? ¡ ay I que yo ignoro 
cuál el astro sorá, cuál meteoro. 
¿Dó está Azara, dó está? Dóblase mudo 
el mármol á mi voz y no responde ; 

Jorque él tan solo esconde 
ediondo cuerpo pálido y desnudo 
de vida y de calor. ¿Dónde está Azara? 
Sus!... pensamiento 9 atravesando el cielo 
con eléctrico vuelo , 

sigue su huella... ¡Sus!.., á dónde mora , 
mansión encantadora , 
el eternal espíritu celeste 
asciende sin temor : deja el terrestre : 

3ue bay otro mundo bello 
e hermoso sol, florestas y jardines, 
y de ángeles mansión y querubines. 

No desmayes medrosa , musa mia , 
en aqueste momento , 
en que mi pensamiento, 
en brazos de la ardiente fantasía 
penetra en el Edén. Allí mil soles 
en transparente luz vierten su lumbre ^ 
y en cóncava techumbre 
se esparcen cual diamantes las estrellas , 
y es el suelo de luz. Y entre las nubes , 
en mil colores irradiando bellas , 
guardado por dulcísimos querubes 
inmenso magestuoso , 
se alza sobre los cielos imponente 
el trono del Señor omnipotente. 

¡El está allí !... ¡ ah!... el hombre no ha podido 
el velo descorrer de lo ignorado ; 
que la muerte ha trazado 
el Umite dó empieza lo escondido 
y la vida sin fin. Detente, musa. 



— «a- 



porqtKBC 

bajo d pno de tal n 

porque mi frente de süiot i 

al minnol ipcfséi, 

eú aidoi quien Icnpbr. >o , do laa Iqw 

busques ; aj ! los aecreiae de la nada ; 

y f o eu tumba helada 

do la TÍda detoTo el morioiieala , 

detéogate taoibiea mi pro— liwiu. 

Cuautü b£ LOf Cojua. 

Pinonro Axems CudaXo. 



A tos obras , van» csclareódo , 
la gloria siga del aplauso hanuno ; 
del UDo al otro Polo difundido 
eaene tu nombre , honor del euelo hispano : 
y no te ofenda , Azara , si atrevido 
tu sombra eroco , j mi temblante mano 
entreteje una flor en la corona 
que tu claro renombre galardona. 

R&BáSU. DE uos CuiUEBOi. Kiánl S 1( jtli» ée tSii. 

Modesto de LífcemS' 




SALAMANCA 



I M MWMl 



AaNiIxcmi. ftr. 



n José Nieolte de Azara j Perera , fñmtt narqués de Nibbiano. 



Los vates de la protincia de Salamaioa« 



ROMA T iZARi. 



Un ay arroja la ciudad sagrada 
dó mira el Vaticano 
su santa cima hasta el empíreo alzada 
sobre todos los mundos del cristiano ; 
allí donde los Cónsules y Césares 
desgarraron un dia 
púrpuras cien de poderosos reyes , 

Jue su carro de triunfo conducía 
esde naciones 
que las legiones 
se disputaran, 
y su oro y su paz se arrebataran. 

Un ay arroja , porque allí del Corso 
las armas ya resuenan , 
y los muros , y templos , y palacios 
tiemblan , suspiran y el espacio llenan 
con gritos de dolor. •• Ora el anciano 
en cuya excelsa frente 
el Dios Omnipotente 

Suso la enseña con su diva mano 
e tremendo poder ; y esta plegaría 
lleva un querube 
y al Éter sube 



i*i 



— 494 — 

y al trono santo 

y se apiada el Supremo de so llanto. 

Sálvese Roma , con terrible acento 
el Señor pronunció, 
y mil veces el almo firmamento 
en el misterio de eternal momento 
su eco repitió. 

Sálvese Roma j estremecidos dicen 
de sublimes espíritus los coros , 
y aquel juicio bendicen 
potestades , apóstoles , profetas , 
y querubines, 
y serafines ; 
y adora el justo 
dd Rey de reyes el decreto augusto. 

Alzase entonces de argentinas alas 
un ángel rutilante 
á la mansión de Magestad divma : 
resplandece en su célico semblante 
la gloria del Altísimo: se inclina , 
y el Paráclito Espíritu en su labio 
palabra misteriosa deposita.. • 
es el nombre de un sabio 
joyel precioso 
que el Ebro undoso 
fecundo diera 
i España toda 9 y á la Europa entera. 

Del gran Azara se escuchó en la altura 
magnífico renombre, 
tan solo es dado á su virtud preclara 
libertar al Vicario de un Dios-Hombre. 
Desciende el ángel... por heraldo lleva 
á la aurora de rayos esplendentes , 
y sobre orbes lucientes 
y nubes de oro y de zafir, se eleva 
á la cumbre inmortal del Vaticano; 
desde allí grita : 
«Sea bendita 
»la Omipotencia 
»que hubo de Roma y su dolor clemencia.» 

Remonta el vuelo el paraninfo hermoso , 
y el varón elegido 



— 425 — 

busca al soldado , al guerreador potente , 

y dulce y elocuente 

del siglo al vencedor dejó vencido. 

Ya Azara no es mortal , es de Romanos 

el benéfico numen. Le proclaman 

libertador en la Ciudad Eterna ; 

mendigan su amistad los soberanos ; 

las naciones le llaman 

en sus horas de luto y amargura ; 

y el sabio de la Iberia 

crece en ventura 

y en gloria crece , 

y halla y merece 

dones divinos 

porque anduvo de Diod por los caminos. 

Salamanca. 



José Dongkl t Ordax. 



Alto en saber , prudente en el consejo , 
insigne en letras, y alma generosa , 
hoy en el suelo aragonés reposa 
quien de España fué honor y claro espejo. 

Mas de su gloria brillará el reflejo , 
lámpara eterna de su noche hermosa ; 
á cuya dulce luz sobre su losa 
una sencilla flor del alma dejo. 

Francia su nombre con amor pronuncia; 
Italia lo repite agradecida : 
si pues dó quiera su virtud se anuncia 

A sublimes acciones siempre unida ; 
el ingenio español alce en voz clara 
himnos en prez del español Azara. 



VBifTüRA Ruiz Y Aguilera, 



64 



SANTANDER 



A LA NENORU DEL EXdO. SB. D. JOSÉ NICOLÁS DE AZARA. 



Lot tatei de la protincia de Santander. 

¿ Quién es aquel por quien de Amiens la gente 
bate las palmas , grita , yictorea 
llena de gozo , de entusiasmo ardiente ?— 

¡ Ese es Azara ! 
¿ Quién es aquel que un cetro rehusando 
grande se muestra al capitán del siglo , 
prueba sublime de modestia dando ? — 

¡ Ese es Azara I 
¿ Quién es aquel , cuyo acompañamiento 
fúnebre forman sabios y magnates , 
claro mostrando amargo el sentimiento ? — 

I Ese es Azara ! 

Santahdsb. Madrid i de junio de 1852. 

Manuel Assas. 



Quien ¡oh fúnebre mármol ! á tu lado 
cubierto osó llegar ; quién atrevido 
no dobló la rodilla y conmovido 
la frente no humilló ! quién no ha regado 

Las gayas flores de que estás rodeado 
con lágrimas de fuego , y comprimido 
no sintió el corazón , cuando esculpido 
vio en tí de Azara el nombre venerado ! 

Urna que guardas las cenizas santas 
de ese egregio español , que de la saña 
de envidioso estrangero veces tantas 

Supo librar nuestra gloriosa España , 
mi llanto por tributo á su memoria 
vengo á dejar en tu inscripción mortuoria. 

SartáIVDEB. Santander, enero de 1851 

Pedro de la. Dehesa. 



497 



AL nominis azuu. 



Ifi Imtoría j Bieitroi iBaleí 
NesM Mtán d«l bneír nombre 
del qne á Aragón di6 renombre, 
del qie Bació en Barbaflalet. 

Hty de ph ?eitíriB 
fonnodo graid» algaiara 
lü Mntu , porqae de Jzara 
lai obras ám faldrán. 

De Aragón Barbofiales hoy blasona , 
con tu nombre de Azara y de Perera j 
á Moffinoy Cerrantes, y aun á Herrera 9 
tuvo entonces la Esp»Ba en tn persona r 

Tu fama volará de zona en zona, 
y del marcfués Nibbiano pregonera , 
tus obras hará leer por donde quiera , 
escritas sobre el carro de Belona. 

Como el sol en su curso eentdléa 
luz á todas distancias esparciendo , 
tal Azara en Espafia , y sabia Roma 

Como sabio entre sabios se recrea , 
el buen gusto y la ciencia difundiendo ; 
si no basta su voz , la pluma toma. 

Lupias. Bendeje 2 de setiembre de i851 . 

BIanurl Pebbz de la Ybga. 



Noble es cantar , las Musas me dijeron , 
cuando el vate discurre en sus canciones 
encomiando al varón cuyos blasones 
prez eternal á su nación le dieron. 

Azara , por lo mismo 
noble es cantar tu gloria y patriotismo.. 

A los ilustres hombres asi reyes 
como vasallos débenles el trono 
(aunque parezca magistral el tono) 
defensa y artes , religión y leyes ; 
y en tiempos primordiales 
honrábanlos cual seres celestiales». 



- 428 — 

Los sabios , pues , en dispersión los hombres 
por las selvas y valles siempre en gaerras , 
los juntan , reconcilian , les dan tierras ; 
de sus gritos y gestos hacen nombres , 

y el racional cautivo 
comprende que es un ser mas perceptivo. 

Son reyes , sacerdotes y sus jueces ; 
el pueblo los bendice y los aclama ; 
en su sepulcro lágrimas derrama , 
y entona en su dolor sentidas preces. 

Sin otros mil honores 
que alcanzaban los sabios escritores. 

Si el que hizo leyes y arregló ciudades 
allá en lo antiguo recibió mil dones , 
¿nada merece el que humilla hoy pendones 
de horror y destrucción con sus bondades y 

y el hábil consejero 
que enriquece su pueblo y estranjero? 

¿ Ninguna cosa j Azara , te debemos? 
¿|De nuestros campos, artes y riquezas 
no hicisteis consejeros la grandeza? 
Mas, lectores I la historia repasemos, 

pues ella decir tiene 
lo que de Azara que sepáis conviene. 

Siete siglos hacia que la España 
en creciente ignorancia y fanatismo 
las artes y las ciencias á hondo abismo 
arrojando venia en cruda saña, 

y sus mas habitantes 
mendigos eran , monjes é impetrantes. 

En el siglo diez y ocho entraba pobre , 
sin ciencia, sin trabajo y movimiento, 
cuando Felipe Quinto abre el cimiento, 
hace el templo y que el genio le recobre (1), 

y Minerva al repente 
aparece risueña y esplendente. 

En Barbuñales de Aragón nacia 
á la inauguración , pues , de aquesta era 
un ilustre de Azara y de Perera , 
que orgullo y prez de su nación seria ; 

(i) A Felipe V debe tu origen U Actdenia Etpiftok. 



— 499 — 

mecíanle en k cana 
el talento j honradez y la fortuna. 

Muerto Felipe y muerto don Fernando 
con tanta fé como incalmable celo j 
un padre mas que rey por su desvelo 
de Ñapóles á España va llegando : 

Era Carlos Tercero , 
que en Bitonto triunfó cual buen guerrero. 

A este Carlos llegó pronto de Azara 
el preclaro saber y gran talento , 
que conviniendo al logro de su intento , 
auxiliar de su Estado le declara , 

y en la secretaría 
del joven prueba el tino y maestría. 

Su discreción y su aptitud pujantes 
para desempeñar cuanto á sí toma , 
agente general de España en Roma 
le valió ser nombrado antes con antes ; 

y cerca de Cíemete 
el decimotercero halló ascendiente.* 
Vosotros los artistas y los sabios 
que en Roma, pues, su casa frecuentasteis, 
y de refugio y protección la hallasteis , 
desplegad en la fosa vuestros labios , 

decid si en su morada 
el arte y ciencia estaba atesorada! 

Muerto Clemente Trece, amigo Azara 
de Ganganeli^ célebre italiano, 
con su influencia en todo el Vaticano 
ayuda á que el capelo asciéndala tiara ; 
y el Catorce Clemente 
se intitula su amigo incontinente. 
Carlos avanza, Carlos retrocede 
en el almo camino comenzado, 
pues dos poderes nos depara el hado 
que á el uno alienta , lo que á el otro cede : 

encuéntrase indeciso. •• 
¡ Con qué oportunidad recibió aviso ! 

«Los hijos de Loyola y sus hermanos 
atierra y gente metiendo en religión 
«disminuyen , señor , la población 
»y os quitan el poder, la renta y manos.» 



— 430 — 

Esto á Carlos Tercero 
es probable dijera un consejero. 

Aunque mi alma desde hoy llamen precita 
el Monarca esclamó con desenfado , 
antes que frailes todos en mi Estado y 
no quedará en España un jesuita ; 

y su estincion declara 
el Papa amigo á quien apoyó Azara. 

¡El templo tiembla! grita la ignorancia 
á quien sostiene el fanatismo aleve; 
pero I oh furor ! á ese temblor se debe 
las luces , el poder y la abundancia , 

de que á pesar las guerras 
aun conservan un algo aquestas tierras. 

Cerca de Pió Sesto, Azara que era 
embajador de España á mas de agente , 
corta con su amistad y su ascendiente 
del Austria y Roma la enemiga fiera , 

y de Toscana y Parma 
los duques ofendidos él desarma. 

A la Santa Ciudad un cataclismo 
al fin del otro siglo amenazaba , 
pues el motin sediento que se alzaba 
á lanzarlo va todo en un abismo ; 

mas el de Azara humano 
detiene el brazo del puñal insano. 
El Coloso del siglo suponiendo 
ultraje en Roma hacia su libre Francia ^ 
á vengarla se apresta con jactancia ; 
pero Azara detuvo aquel tremendo , 

y el de antigua Yasconia 
consigue el armisticio de Bolonia. 
Roma por ello á Azara dá loores 
y dícele con amoroso acento : 
Libertador de Roma , toma asiento 
de uno de mis sesenta senadores , 

y por símbolo augusto 
te acuñó una medalla con tu busto. 
Tan compasivo como hospitalario 
las familias de Luis Décimosesto 
y de Orleans, que al bárbaro pretesto 
en orfandad dejó el revolucionario 



— 451 — 

en Azara y Perera 
hallan la esplendidez mas lisonjera. 

Pío, pues , Sesto que de su ostracismo 
cuidados te debía y atenciones, 
dio la bula cual sus indicaciones 
por la que ae eligió al citoliciemo 

en tiempo posterior 
fuera de Roma el Fio sucesor. 

De embajador de España pasa á Francia, 
que le recibe como al mas leal ; 
et mismo cargo dióle Portugal 
para arreglar la puz , y á su importancia 

le debe el lusitano 
que el^tle Gália le tienda amiga mano. 

Azara lleva su beneficencia 
al francés en prisión de la Turquía, 
cuyo gobierno que morir le hacia , 
por su medio contrata su asistencia; 

y es tanto su ascendiente 
que Azara en Francia es el mas potente. 

Su talento apremiando este patriota 
en fuerza de su ingenio y de su mafia 
logra, salvando el crédito de España, 
á la Francia librar de banca-rota , 
por lo que ambas naciones 
mil plácemes le dan y bendiciones. 

Tiene sus grandes dotes tan probadas 
que la Francia no duda envuelta en guerra 
encargarle, para ir contra Inglaterra , 
el marítimo plan de sus armadas, 

y en su palacio mismo 
con fé le trabajó y por patriotismo. 

De la intriga infernal, raza maldita, 
que el veneno llevó siempre en la entraña 
derramando ponzoña en nuestra España, 
de la corte el favor á Azara quita; 

que al punto fué depuesto 
de su bien merecido y alto puesto. 

Indignóse por ello el Directorio 
que tomar quiere para si este asunto; 
pero el de Azara temió echar un punto 
entre España y la Francia divisorio , 












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que ipdtfmo tonto 
cantar solo pudiera m talento. 

De paso ¿or Paria loa aoberanoa 
del noevo Etraria, prineipea de Paraia, 
Azara loa recibe y que derrama 
regalo y afección c<m ambaa manoa ; 

él loa llevó á an casa 
do so magnificencia ftié ain tasa. 

Don Fernando Primero á quien destrona 
el de Aranjuez magnifico tratado, 

Eor Azara conste en su ducado 
e?ar mientras ?i?iera la corona 9 
que el gran Napoleón 
nunca negó á su amigo nretension. 

Dióle d duque por tal benevolencia , 
con trasmisión al sucesor lejano 9 
el feudo y marquesado dé Ñibbiano 
en su hermoso duca^ de Plaaencia, 

ademas del honor 
de nombrarle en París su embajador. 

De Azara vemos la preponoerancia 
en que reúne ya seis emboadas , 
sin otras facultades amplias dadas 
por naciones en guerra con la Francia , 

que amistará con ella 9 
pues do él habla , Belóna el labio sella. 

De España y Rusia ^ pues^ cortó la guerra , 
y al congreso de Amiens después enviudo 
suscribe de la paz aquel tratado 
en que anular logró de la Inglaterra 

los contratos ruinosos 
para los españoles industriosos. 

Del célebre congreso era el primero ; 
y Amiens le dispensó tal distinciones , 
que suspende el teatro las funciones 
para aplaudir cuando entra el Consejero } 

con entusiasmo tal 
que en Amiens nunca vio ningún mortal. 

Porque el de Etruria grave se sentia 
quiso mandarse allá al ilustre Azara 
á que el reino ordenase y gobernara 

55 



— 454 

mientras que el joven Rey 

mas su temprana muerte 
verificarlo impide de esta suerte. 

Rota la paz que Francia y Gran Bretaña 
hicieron en Amiens por un tratado j 
Azara aconsejó muy acertado 
esa neutralidad que guardó Espafia j 

pudiendo conservarla 
por sacrificios que hizo minorarla. 

Hastiado Azara de sufrir intrigas 
y deseando en su Roma querida 
escribir los sucesos de su vida , 
y descansar por fin de sus fatigas ^ 

su jubilación pide 
que viendo su energía se le espide. 

Libre de los negocios el de Azara 
con su hermano Don Félii ^ distinguido 
marino y escritor muy conocido ^ 
á pasar á la Italia se prepara ; 

pero ¡ah ! en este camino 
triste los separó fatal destino 

Exhalando su postrimer aliento 
del turbio Sena en la poblada orilla , 
un fxjí4 quedó del noble sin mancilla , 
del generoso Azara y su talento ; 

y ante su sepultura 
París ¡ ay ! devoraba su amargura. 

¡ De Azara , Europa , pues, dirá en su historia 
que este fué un diplomático escelente , 
sabio anticuario , artista , si , eminente y 
y escritor puro , de feliz memoria ; 

y encomiará asimismo 
su probidad, virtud y patriotismo....! 

Don Félii , pues , que entonces le acompaña 
y para quien consuelos son en vano , 
dispone que el cadáver de su hermano 
á darle tierra se conduzca á Espafia , 

y sus restos mortales 
entre mármol encierre Barbufiales. 

Y desde entonces ¡ ah ! vemos se ostenta 
en su iglesia parroquia misterioso 
de mármol un sepulcro , sí , suntuoso , 



— 435 — 

que años cuarenta y ocho luego cuenta ; 

y allí á Azara y Perera 
venerará (generación postrera. 

También ayer se alzó otro monumento 
en la fachada de su misma casa, 
en él el tiempo vé siempre que pasa 
símbolo augusto del merecimitnto , 

y al ilustre admirando 
por él uu íiglo y otro irán pasando. 

Y cual hora los cien hijos de Clío 
pagando, pues , tributo á su memoria , 
ante ese mármol cantarán la historia 
de grandeza , virtud y poderlo ; 
y hasta en las soledades 
sus trovas oirán luengas edades. 

is. LimpieiST do uguslo tic 1051. 

Fbamciscü Jdak de la Piedra. 




SEGOVIA. 



A L& IKIOIU DEL CÉLIBKI BOR JOSÉ NICOLÁS II iZili. 



Lot fatet de la profineia de Segofia. 

Si amantes del saber noble y profundo 
buscáis recuerdos de la hispana gloria 
en ciencias y en virtud j que admire el mundo , 
no fatiguéis , viajeros, la memoria : 
¿Un modelo queréis grande, fecundo, 
que valga por mil páginas de historia ?.... 
pues anotad en rasgos inmortales : 
Don Agustín de Azara : — Barbuñales. 

EusEBio Gástelo Serba. 



Despierta hoy á mi voz , musa querida , 
y á mi frente convulsa y agitada 
cubre gentil con trasparente egida ; 
dá inspiración al alma anonadada 
y al corazón y al pensamiento vida : 
y en situación feliz , inesperada , 
humilde vate , cantaré tranquilo 
de Azara el nombre en mi modesto asilo» 

Harto callaste. Noche tenebrosa 
de amargos y secretos torcedores , 
de duración eterna y dolorosa 
de mis ensueños desgarró las flores, 
Y otra noche serena , deleitosa 
orlada de delirios seductores , 
la gloria de Aragón dio , sin mancilla , 
por asunto á la lira de Castilla. 

Cual sonrosada la naciente aurora 
despunta en el opaco firmamento , 
y al mar saluda , y al pensil colora , 




d^ 



"^ 



•ft. 



— '457 — 

ríe á los Talks y tearida al vieiito ; 
viera asiBarboflalea m boen hora 
BU8 lares colocar , fijar sa asiento 

Sara gloria y blasón , honra y fortuna 
e Azara ilastre la esplendente cuna, 

!No el aliento de Marte , no la guerra 
que al adalid impele á la eampafia 
y el ocio blando de la pat destierra 
y en sangre hinriente el parimento bafla : 
¡ Oh! no ese monstruo que rugiendo ^ aterra 
y con promesas de triunfar engafia , 
sopló en redor del ondulante lecho 
que en si mecia tan hidalgo pecho. 

La paz , siempre la paz hija del cielo , 
coronando sus sienes ? enturosas , 
cubrió su faz con inocente Telo ^ 
sembró su estancia de fragantes rosas. 
Siempre la paz para templar su anhelo 
le guiara por sendas espinosas ; 
y donde quier su nombre se decia 
el nombre de la paz se repetia. 

Si vino á respirar la ardiente brisa 
del regio alcázar , con segura planta , 
siempre el desinterés fué su divisa ^ 
nunca dobló á la intriga su garganta : 
y, para bien del mundo , en cuanto pisa 
los ámbitos de Roma eterna y santa, 
agrúpanse en redor de todas partes 
la virtud y el amor , las ciencias y artes. 

Si la Silla de Pedro bambolea , 
vuela el aragonés al Vaticano 
y vence á la Discordia en la pelea , 
y encierra los destinos en su mano* 
£1 descanso, el saber, la vida emplea 
en favor del Pontífice romano , 
y el de Toscana y Parma , y Bonaparte 
se rinden á sus pies , no á los de Marte. 

No muy lejos de alli , la Francia altiva 
á venganzas injustas se prepara 
y enciende su furor , y avanza esquiva 
luchando con denuedo cara á cara , 
por desplomar , y para uncir cautiva 



— 438 — 

al carro de sus triunfos la Tiara..... 
Pero j Francia deten: Azara asoma 
y es el Libertador que salva á Roma. 

Gomo derrama el murmurante río 
por do quiera sus aguas caudalosas , 
ó matinal , balsámico roció 
fecundiza las playas aromosas; 
el corazón de Azara j siempre pío , 
multiplica con manos generosas 
donde faltaba albergue , amigo suelo , 
donde faltaba paz, pan y consuelo. 

Luis Diez y Seis y Orleans cuando lloraron , 
en su seno sus lágrimas vertieron , 
y allí donde suspiros exbalaron 
esperanzas y auxilios recogieron. 
Cuantos la faz de Azara contemplaron 
mercedes y atractivos entrevieron, 
y llevó á la mazmorra mas sombría 
la libertad que el hombre apetecía. 

Pero sonó tremenda y despiadada 
allá en la eternidad ronca tormenta , 
y sucedió la niebla á la alborada, 
y retembló la tierra macilenta. 
Súbito de centellas coronada 
la majestad del Criador se ostenta , 
que, Príncipe del siglo venidero, 
doblega á su escabel el mundo entero. 

¡Lulo y consternación! La noche oscura 
del sepulcro , los goces acibara , 
y resuena el clarin de la amargura 
y funeral concurso se prepara : 
el zenit un relámpago fulgura 
y describiendo en el espacio , Azara , 
cuando el trueno fatídico retumba 
baja á alumbrar la solitaria tumba. 

JDios en tanto inmutable , omnipotente , 
rasga de un soplo las prefiadas nubes, 
y le ofrecen de alfombra reverentes 
sus alas hermosísimos querubes. 
Brilla del justo la tranquila frente , 
y al decirle Jehová : — ¿Por qué no subes?— 
multísona , celeste melodía 



— 439 — 

los párpados del justo adormecía. 

Y como antorcha que temblante brílln 
con luz conrusa y soñolienta y vaga, 
y cenicienta y roja y amarilla 
con repentina oscuridad amaga ; 
lo mismo blanqueciendo la mejilla 
de José Nicolás , yerto se apaga 
un astro que vivifico y fecundo 
dio vida y claridad á todo el mundo. 

Poco tiempo después mirando al cíelo 
su boca, aún sonrosada, se entreabría, 
y lanzaba un suspiro de consuelo 
que en la esmaltada bóveda moría : 
tras él, como el armiño, blando vuelo 

paloma inocentísima tendía 

¡ El alma! — Nuevos coros preludiaron, 
y á su entrada triunfal la saludaron. 

El lecho entonces se tornó enlutado; 
del féretro á los pies no quedó nada 
mas que un sauce lloroso y encorvado, 
y una guirnalda mustia y deshojada. 
Los emblemas del mérito ha borrado 

otra generación mas consolada 

no existe mas donde el que fué reposa 
que un sepulcro, un cadáver y una losa. 

Tal es ¡a ley del tiempo y la fortuna : 
et uno asolador, la otra inconstante, 
mecen del niño la dorada cuna, 
ahogan del hombre el postrimer instante : 
6Í aquella con halagos le importuna 
le hace el tiempo gemir, que vá delante, 
y ante el umbral del porvenir resalta 
que el tiempo vuela y la fortuna falta. 

INo liay volver hacia atrás : la vida es l)reve: 
sino ciencia y virtud, todo es mentira; 
y el ambiente que rápido se mueve 
y el céQro festivo que suspira , 
ese valor que al corazón conmueve , 
esa ambición que esclavizando gira, 
y el infortunio que al vencido hiere 
y el gozar y el sufrir, y todo muere. 
La Virtud es eterna , porque es santa ; 



— ao — 

la Ciencia es ioraortal , porque es sapretni ; 

la rirtud victoriosa se levanta 

sobre el iocieoso que la cieacia quema. 

Al sabio y virtuoso el orbe canta 

Por eso , bajo Tülgida diadema , 

del sabio Azara el nombre y la ceníu 

la virtud ea su solio iomortaliza. 



Madrid jodibn de 1851. 

Fbupe Vblazqubz. 




VALUbtlLID 



i Li mOBU DH MN 1688 NKWLAS BE iEARA. 



Lot nlM de It proriBeh de VálUilottd. 



. Cea profiidi tdaf ración 
Azara, Ca Dombre brilla : 
Iporqtt'e fié 1ú coVaton , 
laiipiad6aUft en Aragón, 
y aie0oÍMiado én Ctaiilla. 



i Oh ! ¡ Quién tuviera el numen sacroBMto 
del inspirado genio en eikte ikistinfe ! 
Digno es tu nombre dd mbKme canto 
é indigno yo de qne ta gldrit cante : 
mi pecho palpitante 
al recordarle, Azara ^ ise estremece ; 
y aunque tu nombre mi enMsiasmo enlta , 
la inspiración me Mta 
y mi labio enmudece* 

Pero quiero cantar : mi fiíntasfá 
se agranda solo al recordar al hombre 
orgullo honroso de la patria mía : 
si pobre y débU es mi póesfa 
la prestará valor solo su nombré. 

Tu nombre, si, que en singolitr nplanso 
y en el crisol del tiempo resplandcM : 
porque tu pura gloria 
dustra y embellece 
el libro fiel de la moderna historia. 

Y no el brillo de estrépito sangriento 
tu sien circunda con guerrera pompa : 
el lauro del talento 
es la luz que ilumina blandamente ; 
no el rayo destructor , cuya honda tea , 
como genio del mal , rápida cruza 

56 



— 442 — 

y en destruir cuanto halla se recrea : 
que cada cual influye 
en la esfera especial de su dominio ; 
el uno es popular porque destruye 
y el otro popular porque lo crea. 

¡ Dichoso Azara ! En la estension del mundo 
se oyeron con aplauso tus consejos : 
conocedor profundo 
del corazón humano y 
á las puertas de Roma vacilantes 
detuviste al tirano , 
llegando á ser en críticos instantes 
el solo defensor del Vaticano. 

Reyes y Emperadores 
rindieron culto al singular talento 
del grande Azara : en su agitada vida 
príncipes y señores 
buscaron en Azara fuerte egida : 
y él en medio de estrafios y rivales 
supo hallar en su noble pensamiento 
remedio siempre á los ágenos males. 

Si Azara en la política palestra 
es de la Europa admiración y pasmo 
al desplegar su genio en todas partes j 
mas sublime se muestra 
al ser con entusiasmo 
protector de las letras y las artes. - :: J] 

Por eso su memoria 
exenta vive de rencor y agravios ; 
y por eso la historia 
le brinda con la gloría 
inmarcesible y pura de los sabios. 



Mota del Marqués. 



Madrid 21 de setiembre de i 851. 

Pedro Calvo Asensio. 



UNA FLOR EN U TUMBA DE AZARA. 



Torpe la planta , tímido , anhelante , 
llego al templo que guarda tu memoria 



■T" 




1:= 



— 4é5 — 

i consagrar con mano vacOante 

Eálida flor ante tu altar radiante , 
umilde ofrenda á tu soberbia gloria. 

]No tu sueño it turbar , no en tu morada- 
vengo á evocar tus manes temerario , 
ni en pos de oscura ciencia codiciada 
á desgarrar tu fúnebre sudario 
para hallar el misterio de la nada. 

Otros acudan orgullosos sabios 

á interrogar tus míseros despojos 

Yo al llegar ante ti caigo de hinojos y 
sella el respeto mis profanos labios ^ 
ciega tu luz mis atrevidos ojos 

Leve rumor tu soledad quebranta 

Mas duerme en paz , esclarecida sombra : 
es que al posarse mi indecisa planta y 
en el dintel de la morada santa , 
ha hollado los laureles de tu alfombra. 

Duerme , Azara inmortal : la altiva frente 
alces jamás , aunque el turbión que zumba 
de las pasiones en el mar hirviente 
lleve á tu asilo su voraz corriente 
y haga saltar la losa de tu tumba. 

Duerme en el noble polvo del pasado , 
no quieras ver lo que el presente encierra 
aunque del monstruo informe de la guerra 
oigas crugir el carro ensangrentado 

que cruza en triunfo la anchurosa tierra 

V. No busques hoy osados Prometeos 
que del genio se encumbren á las aras , 
hechos preclaros , ínclitos trofeos , 
ni un destello fugaz de los Azaras 
entre la turba ruin de los pigmeos. 

Descansa en paz en tu mansión sombría y 
del honor español límpido emblema , 
sombra gloriosa de la patria mia , 
el custodio mas fiel de su hidalguía , 
el mas bello florón de su diadema. 

Yo he cogido esta flor entre las flores 
que el sol hispano con sus luces baña : 
no al contemplarla mustia y sin colores 
la arrojes del altar de tus honores 



- 444 — 

Es del versel de tu querida EspafUu 
Recibe de mi ofrenda el don liviano 

que á tus píes deposito respetuoso , 

ya que no puede mi cobarde mano 

alzarse hasta tu solio soberano 

para ceñir la frente del coloso. 

Adiós, cenio inmortal Para ti ufana 

el mas verde laurel guarda la gloria , 

su recuerdo mejor la gente hispana j 

su mas brillante página la historia , 

su inspiración la Musa castellana. 

YALLADOLU). 

FfiRNAimo Martiv Redondo, 



Dichoso aquel que á la virtud preclara 
une la ciencia y el saber profundo : 
el que benigno á la orfandad ampara , 
y astro de bendición , deja en el mundo 
un nombre ilustre como el tuyo, Azara. 
Que en vano las revueltas tempestades 
del tiempo destructor , sobre su historia 
pasarán rebramando : 
él triunfará viviendo en la memoria 
de todas las edades 
sus hechos generosos demostrando 
á la luz esplendente de la gloria. 

Esa gloria en tu nombre resplandece , 
cuando elocuente la soberbia doma 
del águila imperial , que altiva mece 
sus triunfadoras alas sobre Roma. 
¿ Qué poderosa mano 
será bastante á contener su vuelo ? 
¡ Tal esclamaba Roma en su impotencia ! 
Sus plegarias oyó benigno el cielo , 
y ansioso tú del esplendor hispano 
y ardiendo en santa sed de independencia y 
nuncio de paz, con fervoroso anhelo 
desplegaste el raudal de tu elocuencia. 
Cede Napoleón , y en tu presencia 
no tema Roma que mi espada vibre 





■ 




— 445 — 


1 




dijo , puesto que Azara la defiende ; 
y el triunro de la paz tos aires hiende 
y la Ciudad Eterna queda libre. 

Pero no solamente 
se cifra en esta hazaña tu renombre : 
ni es tan solo la paz la que riénte, 
de oliva y de laurel ciñe á tu frente 
Tresca corona que eterniza al hombre. 






Las letras con tu nombre 

nuevo valor recobran, nuevo brillo, 

y las artes también , también le aelamaa, 

y generoso prolector le llaman 

los émulos de Homero y de Murillo. 

Te aclaman su caudillo 

y entre ellos tú la emulación repartes, 

al templo de la Fama los impeles, 

y Azara es aclamado en todas partes 

con plumas, con buriles y pinceles, 

Protector de las letras y las arles. 




Nata bel Kev. Madrid Í9 de abril de ISol. 


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Jü4N DE LA Rosa Gohzalez. 


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ZAMORA 



A L4 HEHORU DEL EMINENTE ESPAÑOL AZARA. 



Yates de la proTÍDcia de Zamora. 



Madrid 9 de eoero de 1851 



Sb. D. Basiuo Sebastian Castellanos. 

Muy señor mió y de toda mi consideración : Desde que recibí la 
apreciable de Y . , á que hace referencia en su última ^ me propuse 
tantear el estado de mi yerto numen; deseoso de complacer á Y., no 
solo por la estimación que hago de su persona, sino por la que 
siempre ha merecido el Excmo. Sr. D. José Nicolás de Azara^ 

EL MAS ILÜSTBADO T EL MAS DIGNO ESPAfíOL DEL SIGLO XVIU. PcrO 

mis infructuosas tentativas me han convencido de que el hacer ver- 
sos no es tarea de viejos de 75 años , y menos cuando no hace pa- 
cos que , como yo , la tienen olvidada , y solo manejan procesos y 
papel sellado , que son lo mas antipoético del mundo. Asi ruego 
á Y. y al Sr. Marqués de INibbiano se sirvan dispensarme de ua en- 
cargo que me considero incapaz de desempeñar, teniendo presente 
que las Musas son hembras , y como tales huyen de las canas y de 
las arrugas. De Y. apasionado servidor y capellán Q. S. M. B. 



Juan Nigasio Gallego. 



Zamora. 



Cual águila soberbia y caudalosa j 
¡ quién el gigante vuelo 
seguro remontar pudiera al cielo , 
y del ardiente Febo cara á cara ^ 
la inspiración divina y misteriosa 
al Supremo Hacedor le arrebatara! 
Del huracán violento 



— 447 — 

qniin habiert la yozy qoién la armonía 

y quién el sentimiento 

del alado querub y que en celestiales 

cantos de amor^ de paz y de alegría, 

celebra de su Dios la inmensa gloria , 

para cantor ¡ oh Azara ! 

en hinmos inmortales 

que vivieran por siempre en la memoria , 

tas grandes hechos , ta yirtad preclara ! 

Mas, ¡ ay ! que no le es dado 
al mísero mortal en su flaqueza , 
frento á frente mirar tanta grandeza !•••• 
Por ciega admiración arrebatado , 
un dia imaginé llegar podia 
á la hermosa mansión que to sustenta 
en alas de mi loca fantasía. 
El vivido entusiasmo que alimenta 
del hombre el corazón , mis pasos guia , 
y el resplandor divino 

3ue emanando de tí , su lumbre pura 
enrama por do quier , fué la brillante 
antorcha irradiante ; 

que en medio de la negra sombra oscura , 
mostróme el inmortal , arduo camino. 

¡Llegué y te vi I.... ¡Dios grande y soberano, 
perenne manantial de cuanto bueno 
el orbe encierra en su revuelto seno : 
tú que el mundo formaste con tu mano ; 
tú que ese manto azul , limpio y sereno 
del infinito en el confin tendiste , 
y un insondable arcano 
en cada estrella ó luminar pusiste ; 
haz de la enhiesta cumbre 
do asiento tiene tu imperial grandeza , 
baje un rayo de luz ; mi mente alumbre : 
de mi férrea lira 
la rústica aspereza 

vaya lejos también , y en son de amores , 
cante con dulce voz la visión santa 
que al empíreo consigo me levanta , 
en tanto que de flores , 
verde oliva , laurel y frescas rosas , 



— 408 — 

entretejen coronas á millares 

las ninfas mas hermosas 

del Ebro y Manzanares , 

al , por tí , grato son de mis cantares ! 

Rosada luz de aurora 
la etérea región iluminaba 
con plácido fulgor ; murmuradora , 
de un ameno vergel entre las flores , 
blandamente sus alas agitaba 
el aura bulliciosa , y los olores 
que los abiertos cálices exhalan , 
en vagarosa , perfumada nube 
el éler hiende y hasta el cielo snbe , 
do el címbalo sonoro 
une su voz al canto de alegría 
del angélico coro, 
los espacios llenando de armonía. 

¡Salud, hijo de Iberia!.... Píuestras roces 
que las glorias de Dios siempre cantaron , 
hoy cu acorde acento 
virgen de adulación, de ultraje exento, 
las virtudes celebran que del mundo 
hasta el nié de su trono te elevaron. 
Tú con dolor profundo 
del sucesor de Pedro contemplaste 
el augusto poder roto y manchado : 
con ánimo esforzado 
la confianza en Dios que al justo abona 
poniendo, derrocaste 
el bastardo poder que lo manchaba 
menguando el esplendor de su corona. 

Del seno de los mares un coloso 
brotó , cuyo gigante , brazo fuerte, 
llevaba á un tiempo mismo poderoso 
la gloria y el dolor , el llanto y pena , 
la destrucción , la muerte , 
de la margen del Sena 
al áspero Apenino, al valle ameno 
cuyas flores retrata el Trasimeno. 

La hermosa patria del Petrarca y Tasso, 
de Ariosto y Dante , esclavizada gime 
bajo la planta del moderno A tila. 



■«n*" 



~«9 — 

} So soberbia y forornada reprude.I..» ' 

Al grito de, ¡victoria !.••• ú hierro afila ^ 

y con ávidos ojos . 

por ambición inmensa devorado ^ 

tras los nuevos despojos 

del triunfo ya alcanzado 

nuevas conquistas en su mente apila. 

¡ Ay de ti y ilustre Roma I...» 
La ardiente sed de guerra 
que al bárbaro consume , sus legiones 

impele ya hacia ti ¡Tiembla la tierra 

herida al galopar de sus bridones !•••• 
Tus grandes monumentos 

hollados se verán ¿Dó una barrera? 

No la encuentro.. ••• ¡Oh dolor!.... Tu egregio solio, 

polvo será no mas..... Del Capitolio 

sobre los altos muros arrogante 

flotará , y victoriosa su bandera. 

Mas, ¿por qué enternecidas 

tus vírgenes al cielo alzan sus manos 

las mejillas en llanto humedecidas ? 

¡Ya Roma se salvó 1.... ¡Cantad, romanos!.... 

¡Himnos cantad á su virtud preclara!.... 

Cual nuevo San León , el Grande, Azara 

detuvo al enemigo 

que al eco de su voz tornóse amigo. 

Por él los tiempos que al olvido dieron 
de Carlos y Felipe : las naciones 
que altivas insultaron 
á la España , por él vencidas fueron. 
Ante ella sus pendones 
no orgullosas , sumisas inclinaron. 

¡ Cantad , vates de Iberia , al grande hombre 
modesto al par que fuerte!.... 
Cantad al virtuoso 
varón , que el Soberano 
cetro rehusa en su humildad ufano. 

Su limpido renombre 
del tiempo victorioso 
triunfando del sepulcro, holló la muerte. 
De hoy mas el mundo aprenderá en su historia, 

67 



— 460 — 

qiio hí la vmU humana se demmiba 
011 la eupantoiía aima de la nada , 
ilol hombro ilustre la etcrnal memoria 
lio pcroce y ni alli yace olvidada. 
LaM loMas de su tumba 
Moii las puertas del templo de la gloria. 



/ vMoai. 



Madrid 21 de jilit de 1850. 

EüGBNio Habtiivez Cuerbe. 



A AZm (I). 



Do vos el muy sabio é mas honorable 
Aiara fíiiiuuto, de Kspafla ufanía, 
yo cuido oni cantares loar la valia^ 
con \km ralagiiera, con voz semejable: 
oiiipoM Hi on esta materia mirable 
mi pi^iidola Anca por al denostada, 
coiióriamo onde, que en esta vegada 
uir anima la viiosa visión deleitaole. 

Los laurtNi que en Homa aveis conquerido 
do olorno renombre vos son ya fianza; 
los tules ofn'con al inundo inembranza 
tlol mas alio ingenio granado é subido. 
Riagíior intentaren con eco empecido 
turbaros la fucsa mil sandios golbines, 
biirladvos , Azara , de aleves malsines ; 
ca siempre al hondrado veréis maltraído. 

Con las coloradas é apuestas razones 
é mili omillanzas farán aguisado 
al ingenio vueso , por ser bien hadado , 
de muy alta guisa los mas infanzones. 
También los sesudos é graves varones 
que en noble cobdicia de grandes saberes 
la vida gastaron é muchos averes, 
á vuesos decires loarán en sermones. 



Uif Adhorador de Azara. 



( 1 ) TroTai en caitelUno antigoo. 



ff^ 



n ÜSTILLm-TOLiJlM. 



reide bs lores ^ticas qie Misigm il insigie Don José 
NieoUs de Azara los vafes de las |rovÍieias de : 



AUi€ETE. 

GIMdá. 

dODAD-REAL. 



WADALAJARA. 

■ABRID. 

TOLEDO. 



SOMA. 



•üjftTOJf 7 amo294k 9^kmM9miu§wum mmjk wjíao* 



I 



I 



LaudemiiS viros gloriosos ín gejieraiioiu sua^ 




ALBACETE. 

DEL CÍLISBE EiPlSoL 

EXCMO. SR. DON JOSÉ MCOLAS UE AZARA Y PERERA, 



Ld> Tales de la proTÍncia de Albacitf. 

De Albacete un vetusto campesino 
que Dunca á la Fortuna vio la cara, 
y que sufre el rigor de su destino 
desde que á España falta el grande Azara, 
hombre inmortal y de la gloria digno ; 

Salud envia al sucesor glorioso 
del Salvador de Roma, porque humaoo, 
francü, leal, amante y generoso, 
8u gratitud demuestra al noble hispano 
blasón de su familia el^mas precioso. 

Kcciba el de JNibbiano entre las llores 
que en Barbufiales un sepulcro ostenta , 
la sencilla esprcsion de los amores 
de un manchego que raya en los ochenta 
recordando de Azara los favores. 

Mi padre fué en París. ¡ Grata memoria ! 
y antes de morir yo llevo el consuelo 
de bal)er leído en su brillante historia , 
de que ¡usticia le hizo el patrio suelo, 
y que su nombre al fin dejo con gloria. 

Loor al Historiador, honra á ]NibbÍanot. 
ambos reciban la cspresiou mas pura 
de amor y gratitud ile un pobre anciano , 
que al borde <le su triste sepultura 
con la flor de la fé les dá la mano. 

:eT&. Hnilrjd 13 de hhrm dt 1851. 

ArrroNio Soler del Rio. 



CUENCA. 



A LA MEMORIA DEL INMORTAL ESPAÑOL AZARA. 



Los Tatei de la provincia de Cuenca. 

¡ Escuchad cómo España levanta 
gritos mil de entusiasmo , escuchad , 
y las glorías y el méríto canta 
del que al orbe fué nuncio de paz ! 

Por su ciencia y sus ínclitos hechos 
inmortal es el nombre de Azara , 
¡cuál inunda el placer nuestros pechos 
al pensar en sn historia preclara! 

Los laureles coronen su frente 
y los siglos aplausos le den ; 
sus hazañas el mundo presente 
para honor de la patria y su bien. 

Sa?! Clemente. San Clemente 10 de marzo de 1852. 

AlAaJA Antonu Melgarejo de Saioioval. 



Brilló la roja lumbre 
del triste día que marcó el Eterno ; 
y á la soberbia cumbre 
llega un rugido desde el hondo averno : 
fatídico aparece 

monstruo ceñido^de feral corona ; 
el mundo se estremece , 
y al par sonríe con desden Belona. 

Respira ; y á su aliento 
en voraz combustión arde la tierra : 
Guerra se oye en el viento , 
y el eco en triste son repite guerra. 

¿Y no veis por ventura 

en medio al campo del tremendo Marte 



— Ató- 
la colosal figura 
del gran Conquiatador...., de Banaparte? 

¿ No veis ? Antes que el mundo 
de su letargo á despertar comience , 
con ímpetu iracundo 
en sangrientos combates locha y yence. 

Mirad : cetro dorado 
no halaga su ambiciona mostrar quisiera 
á sus plantas postrado 
cuanto cobija la azulada esfera. 

Pronto las sacras leyes 
ha de abatir en so funesto encono , 
y á los vencidos reyes 
hará bajar humildes de su trono. 

Pueblos, miradle, ufano 
en su oi^ullo á los cielos desafia ; 
en medio al Vaticano 
su lábaro triunfal clavar ansia.] 

Mas del ancho torrente 
que á la Eterna Ciudad se desbordara , 
cual dique prepotente , 
admira el mundo al espafiol Azaha. 

El genio de la ciencia 
enfrente al genio de la guerra brilla , 
y en noble competencia , 
de Minerva á los pies Marte se humilla. 

Victoria : al trono santo 
libró benigna la estupenda hazafia ; 
prorumpa en dulce canto 
llena de orgullo nuestra heroica Espafia : 
que si en aciago dia 
del Pueblo Rey el orador portento 
pudo agresión impía 
vencer al golpe de sublime acento^ 
hoy noble ibero alcanza 
al de indómito ardor tornar propicio , 
y su feroz venganza 
detener en benéfico armisticio. 

No ya madre amorosa 
de sus hijos verá sangre humeante , 
ni la acuitada esposa 
el pecho abierto del esposo amante. 



a* 



— 466 — 

No : ya muestra de oliva 

el grande Aragonés la verde rama ; 

ya en prolongado viva 

la escelsa Roma defensor le aclama : 

y las doradas puertas 

que al templo guian del Senado augusto , 

preséntale hoy abiertas 

mientras hábil cincel labra su busto. 

Y si el mundo á porfía 
del sabio acata el nombre venerando, 
ufana se gloría 

la tierra del Católico Fernando : 
Y del Orto á Poniente 
y en la esteusion que Norte á Sur separa , 
clama una voz potente : 
«Loor eterno al inmortal Azara.» 



ClK^ÍOV. 



Madrid y enero de 1852. 

Severo Catalina. 



Itrevisima del hombro ¡ ay ! es la vida : 
apianas viene al mundo de él se aleja: 
dichiK^o aquel que en su veloz partida 
algún recuertlo de su vida deja. 

>o el del couquíslador , que, con su espada, 
lcg;i « trislo recuerdo de su gloria , 
a b piK^teriilad amedrenlada 
con sangre escrita su brillante historia. 

>i el del monarca, cuanto ocioso altivo, 
que en millones de subditos impera , 
y al pasar cual meteoro fugitivo, 
deja la oscuridad tras su carrera. 

JNi el del Creso opulento , 
quien ostentando caridad mentida , 
á su renombre y vanidad atento , 
al ocio premia , y la virtud olvida. 

Ki el de tantas y tantos escritores 
delirando á porfía, 
que en su torpe y letal filosofía 
al mundo estraviaron con errores. 




I 

P 



— 457 — 

Sangrienta gloria, inútil poderío, 

efímera riqueza , 

de los sabios funesto desvario, 

que renombre buscasteis y grandaza 

¿merecisteis eterno ensalzamiento? 

¿De qué servisteis á la especie bumana? 

Solo fama inmortal logra el talento 

si s la modestia y la virtud se hermana. 
Tú, insigne Aragonés, justo renombre 

alcanzaste glorioso, 

y á la posteridad irá tu nombre 

del tiempo y del olvido victorioso. 
Tú, en hora afortunada, 

dejaste el natal suelo , 

y, águila audaz en el espacio alzada, 

dirigiste hacia el sol tu raudo vuelo. 
Tú , claro riachuelo, 

mientras fiero torrente desbordado 

desolación, espanto y amargura 

esparce en la llanura ; 

Tú presto en rio bienhechor trocado, 

llevaste por do quiera la riqueza, 

Ja paz y iu ventura, 

y, admiración causando tu onda pura, 
ignoraste tú solo tu grandeza. 

Apreció tu saber el Vaticano, 
el llanto de Princesas enjugaste, 
Libertador te proclamó el romano 
y al Coloso del siglo domeñaste. 

Mas ¿á qué repetir mi tosca pluma 
tu conocida historia, 
cuando es mi objeto tributar, en suma, 
un humilde homenaje á lu memoria? 

- Otros hijos dignísimos de Apolo 
con plectro mas feliz pueden cantarte; 
Á mi me es dado solo 
envidiar tu talento y admirarte. 

Inútilmente elogios, rudo el labio, 
quisiera articular en este instante; 
que en presencia del sabio 
le toca enmudecer al ignorante. 







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Utiel. 



— 458 — 

Sí ; en tu presencia , Azara ; porque cu Yano 
te cubrió un día de la muerte el velo : 
la omnipotente mano 
tu gloria nos dejó para consuelo. 

Aragonés insigne, tu renombre 
eternamente vivirá glorioso , 
y á la posteridad irá tu nombre 
del tiempo y del olvido victorioso. 

José María Huic(. 



Del noble Aragonés , del grande Azara 
cuyos hechos publica ya la historia , 
hoy el vate español la escelsa gloría 
en Corona Poética declara : 

La honra y prez que por ellos alcanzara , 
son á su corazón grata memoria , 
y como galardón de su victoria 
á ceñirle la frente se prepara. 

La fama que adquirió en otras regiones 
sabio eminente sin cesar lo llama , 
y pacificador de las naciones. 

Por su Libertador Roma le aclama 
añadiendo uno mas á los blasones 
de su preclara estirpe ilustre rama. 

Iniesta. San Clemente 10 de marzo de 4852. 

Joaquín Maeía Melgarejo y Espinosa. 



Al ínclito español , que de Belona 
el furor apagó y funesta tea : 
al que arbitro de Europa haciendo Astréa , 
su tratado de Paz Marte sanciona ; 

Al que Flora tejió linda corona 
y en ceñírsela Apolo se recrea : 
al que Palas por sabio victorea 
y por héroe ^ do quier, Fama pregona , 

Tus himnos entonar , Musa , hoy no trates. 
De Azara á las proezas ten respeto , 



c 




— 459 — 

cuando en el Pindó sn loor retumba. 
Sus virtudes admira y á sus vates ; 
y ofreciéndole un ramo en un folleto (1) , 
hoy tu lira por flor deja en sn tumba. 

Gasgueña. 

ThIFOH MüflOZ Y SOLIVA. 



¡ Qué ingenio celebrar tu gloría alcanza ! 
¡ Héroe sublime de eternal ventura ! 
Perdón si en tu alabanza 
pobre es la inspiración de mi ternura. 
Mas no bien cumple en tu loor profundo 
quien con acento breve, 
hoy una flor no lleve 
á ese obelisco que te erige el mundo. 

Era Atila , el que enciende 
contra naciones ciento áspera guerra , 
bárbaro que desciende 
con fiero encono á encadenar la tierra ; 
tierra que en sangre bafia 
desde egregio palacio á la cabafia , 
si resistencia opone 
á la cruenta hazaña 
del que á su antojo del poder dispone. 

Era de Grecia el vencedor, que avanza 
y al Occidente embiste , 
cuando en alas de débil esperanza 
Roma se apresta á su defensa triste. 

Era Atila de Roma cabe el muro 
con torva faz y cóncava pupila , 
de su conquista al parecer seguro. 

Roma vá á sucumbir ; Roma vacila. 
Mas entre Atila y ese Imperio inerte , 
álzase León Diez , varón sublime , 
de cuyos labios dependió la suerte 
de esa ciudad á quien del yugo exime. 

¡Ilusión, ilusión! vuelve tus ojos, 

(1) Se refiere este autor á ud folleto de 1,100 vertos ^e ha compuesto con el título de 
Sueño de Azara , y que se publicará en este afio. 



---460^ 

toraa á esos campos de eternal verdón , 

que Italia en sus despojos. 

con flores colmará nuestra ternura. 

No es ya el de Madras feroz Escita 
de helado Septentrión aborto horrible, 
el que á orillas del Mincio irresistible 
sin descansar medita* 

Otro de corazón mas animoso 
tala de Italia el floreciente suelo 9 
héroe á quien orgulloso 
cede el mejor lugar Marte en su cielo : 

Es s{ , azote de Dioe , mas no el del Norte , 
de tártaros salvajes descendiente 1 
otro es de este héroe eotre su hueste el porte 
otra la erudición que en él descuella , 
otro su claro ingenio , otra su estrella. 

¡ Yedle , vedle , aunque asombre I 
cubrir el orbe de insondable llanto , 
genio que con su nombre 
á Europa llena de terror y espanto. 

Vedlé cubierto de brillante acero 
al son de ese clarin que le recrea 
convocando su gente á la pelea 
con pecho firme y corazón guerrero. 

Y al tremolar de sus diez mil banderas 
en confuso tropel anonadados | 
de Roma á los soldado» 
lidiando en otros siglos como fieras 
vedlos hoy asombrados. 

Ya esa ciudad sefiora 
del mundo 9 un tiempo , por su acero y leyes j 
á Roma cuyos hijos eran Revés, 
prosternada ante un sol que la desdora , 
vedla también , cuan temblorosa gime 
escasa hoy de valor y fortaleza , 
ante el ardor del que su acero esgrime 
con bélica fiereza. 

Siniestra luz que apenas centellea 
de la esperanza en los desiertos mares , 
hace que del terror la faz le vea. 
Todo es pavor , consternación , azares. 1 ^ 

¿ Vas Roma á ser dd triunfador presea ■ 






■wi 



-. 461 ~ 

y nadie vela por tas sacros Lares? 
¿ No hay un San León cabe tu muro 

3ue con ciencia , virtud y alma tranquila , 
e la justicia de su acción seguro 
liberte á Roma del moderno Atila? 

La historia registrad , y sin desdoro 
junto al del héroe que ese pueblo oprime 
leed otro escelso nombre , aún mas sublime 
grabado ¡ oh Pueblos I sobre letras de oro. 

Ese es el que de Roma enjuga el lloro, 
el que contu?o á ese inmortal Coloso 
y frente á frente le detuvo ún dia 
cuando del siglo i ese adalid famoso 
venció en sabiduría. 

Ese es el genio de virtud preclara, 
Libertador de Roma , Ínclito Azara. 

Valparaíso de Cüehca. 

JuuAN Prvgo t Rbal. 



Gloria al héroe espafiol que con talentos^ 
de nobles almas virtuosa prenda , 
supo trazarse en sólidos cimientos 
la muy difícil senda, 
por donde ser , sin ambición , hallado 
de la ciega fortuna, 
que casi siempre sonrió á su lado. 
De noble estirpe y blasonada cuna 
llega á la puerta del saber, y de ella 
penetrando en el templo , 
sobre el altar por sabios adornado 
sube precoz con gigantesca huella , 
y luego , sin ejemplo , 
ofrece á España en vuelo remontado 
la flor hermosa de su ingenio alado. 

Loor eterno al que triunfó en la Ausonia : 
cual Fabio un dia á Roma hbertára, 
prudente embajador detiene Azara 
al Aníbal francés ; luego en Bolonia 
á nombre de la España 
logró para el Estado Pontificio 



con poUUca y miñi 

del militar Coloso on inmsticia. 

Corrf $o fama con ardor y f^smo 

por toda Italia « el pueblo en armoma 

libre ya la sonrisa de alepia 

á sos labios asoma « 

y entre gritos de amor y de entosiasBio 

aclámale Libertador de Roma. 

Desde la cumbre* á que le ahára n£mo 
su ptña y su talento, 
el bien proclama de naciones denlo , 
la paz enseña al general tirano* 
Té de su España el crédito en zoiobra 
y saWarle procura « 
acude infatigable * le asegura • 
y porque el bien alcanza de su obra 
en critica y precaria circunstancia 
le rinde gracias la Tecina Francia. 

Los templos de la Fama mas sagrados 
mina la euTidia en la Toluble corte 
con mezquino resorte : 
mas los que están basados 
eu cimientos de honor « por mas que intrigue 
conmoTcrlos tal Tez solo consigue: 
Tal Azara mantuTo firmemente 
su ilustre nombre siendo separado 
de los negocios públicos de Estado 
por conmoción no mas, ésta realmente 
fué un rato de solaz , que de atenciones 
su hogar llenó de fama y bendiciones. 

>'o es el destino del patriota amado 
TiTir humilde en plácida morada , 
cual oscuro planeta está encerrado 
en órbita nublada ; 
otra sublime atmósfera de ascenso 
como astro esplendoroso 
le reclama á su círculo espacioso , 
y entre nubes de incienso 
por genios y por héroes quemado 
bajo dosel inmenso 
á la mas alta cumbre es elevado. 

Asi cual sabio y distinguido Apolo 



J 



— 463 — 

alumbrando la faz del universo 

fuiste , Azara , solo 

venerado á la vez con mil honores 

de Infantes , Duques , Príncipes y Reyes ^ 

Papas y Emperadores 

que á tu sabia virtud piden sus leyes. 

La Europa toda tu favor invoca : 

desde el gélido Cabo al Cabo ardiente 

resuena el grato nombre y eminente 

de Azara , y al pasar de boca en boca 

va en derredor formando una corona 

de epítetos de gloria , 

y se imprimen frecuentes en la historia 

que en su tiempo blasona 

del esplendor de Azara , el generoso 

noble, sabio, patriota, virtuoso. 

Diplomático activo laureado , 
amante de las ciencias y las artes , 
hoy , Azara j bordado 
tu nombre está con caracteres de oro 
en cuantos estandartes 
de paz tu ¿poca tiene, y, cual tesoro 
de históricos laureles, se conserva 
en los templos de Apolo y de Minerva. 

Sobre mullido lecho de mil flores 
dentro el vergel , do amigos los mejores 
nacionales y estraños 
te honraban ofreciendo sus favores , 
viste la muerte amenazar tus años 
con ánimo tranquilo , 
y que cortando de tu vida el hilo , 
la inevitable sica en una mano 
te mostraba , y en la otra el soberano 
cetro é inmortal corona de tus glorias , 
grandes cuanto notorias 
que mas bien que se cantan se conciben; 
¡Muerte!!! ¿qué he dicho?... no, no muere un hombre, 
cuya alma grande nos la acuerda el nombre : 
el héroe y el sabio siempre viven. 

Aún tus hechos , Azara , palpitantes 
en la elocuente historia 
agitan tu memoria 



— 464 — 

y enardecen los ánimos como antes : 

aun cánticos inspiran , que á porfía 

y llenos de armonía 

en vibración sonora 

sus ondulas desplegan 

y el viento hiriendo hasta el Olimpo llegan , 

dó descansas ahora. 

¡ Ah ! de ese campo de indecible gloría 

que es la quietud eterna , 

triunfo feliz de tu mayor victoria , 

una voz aunque débil, oye tierna , 

cual dulce sentimiento 

que el corazón respira , 

sencillo acento de mi humilde lira. 

HUBTE. 

Mabiano Almonagid Sánchez. 



Cuando en el curso de la noche oscura 
en airada tormenta brama el cielo , 
y yace el morador del triste suelo 
envuelto en confusión , sombra y pavura: 

Si el fuego del relámpago fulgura 
de la elcrca región rasgando el velo 
brilla , muere en un punto ; y por consoelo 
nos deja en ilusión su llama pura. 

Así tú iluminaste de la vida 
la procelosa noche en luz serena , 
subíondo de la gloria á la alta cumbre! 

¡ Hoy ya te llora el alma dolorida ; 
mas tu genio inmortal el mundo llena 
y ciega nuestros ojos con su lumbre ! 



Román Soiivá. 



CIUDAD-REAL. 



jü aü aBasü©aüü u>^^ aasstííaa ¿laíiaíií. 



I de h proTintia do Ciudod-Rciil, 



Id memoria íllustris mei comitatrícii ioseplii Nicolao de Azara (I). 

Omne studium et ingenium Dostrum ad celebrandam gloriam fa- 
tnamque istius optimi viri cui Corona poética dirigitur, mcumbcrc 
debemus : namque ad geamm suum laudandum , iiihil est quantum 
de se dícatur. Fuit eDim artuum stícntiarumque protector, propler 
quod omiiia opera auctorum optimorutn ad sermonem bispanJcum 
evertit. Legatus Romse ab iuvasione Bonaparte, banc urbem übera- 
vit; gallis etiam favuít, et ab injusto stipeodio quod Uispania invite 
solvevat, exouerabit. ¿Quis est lam acerbus qui illum non desidcrat 
et mortem suain non sentít? ¿Rt tu, Parca inexorabilis, stamcn suum 
vitale sequisti? Non fuit vita sua illa qux curpore et spirilu contine- 
batur, sed quae memoria seculorum omaium vigebit, quam pósten- 
las alel, quam íeternitas ipsa intuebitur. llic homo, non diem su- 
prcmum pervenire debuit. Et ego quíe vis parvam nolionem historia 
suíc audivi , haac brevissimam more latino oratiouem feci, ct iuver- 
nacula lingua carmina exigua quíe infía scnpta sunt. 

¡Insigne Azara í tu ilustre memoria 
con tu eterno renombre conocido, 
en los folios estensos de la historia 
ocuparán un sitio distinguido. 
Elevado hasta el templo de la Gloria 
por ese gran talento esclarecido 
protector de las artes y las ciencias , 
todos alabarán tu inteligencia. 

¿Por qué Á nuestro pesar la Parca fiera 
te quiso demostrar cortando impía 
el estambre vital de tu carrera ? 



(f ) [nproviíacioD eicrila en el aelo de bocorla la ramot. 
se liablaiú ta U nata rape c ti ti ú etU compone ion. 



c Manznnareí, 

59 



— 466 — 

Pero resuena mas de dia en dia 
tu fama sempiterna , y postrimera 
que al universo colma de alegría , 
y aun tu mismo sepulcro se envanece 
do tus miseros restos permanecen. 

¿Qué le dio mayor honor? 

El valor. 
¿Qué dispensó á su nación? 

Protección. 
¿ Y á la ciencia mas notoria ? 

Gloría. 
Su sempiterna memoria 
en el orbe , tan sin par;, 
tres cosas hacen brillar 
valor , protección y gloria. 

¿Por ventura es nuestra vida 
la que turba nuestra calma 
y la que en el cuerpo y alma 
se demuestra contenida? 
No j que la mas preferida 
es la que suele brillar 
después del hombre espirar 
que le da postuma fama , 
y la que en ferviente llama 
va luciente sin cesar. 

Cuando un genio interesante 
desea sobresalir 
y se quiere distinguir 
de aquese vulgo ignorante , 
luce su antorcha brillante 
en el campo y estension 
de noble imaginación 
con las prendas que atesora 
el noble Azara que mora 
en la perpetua mansión. 

Del britano ambicioso que exigia 
á la España un tributo comercial , 
quedó burlada su ambición impia 
por tu genio y talento natural ; 




— 467 — 

y , por tu singdir «AidiHit 

á la nación libraste de ese mal : 

digalo Pío Sesto eotosiasmado 

pues que en su tiempo á Bonn has libertado. 

MÁNZiHiÁaBS. Li poire eiega de Mnianaref. 

SUbu FftMGiscA Dmz Cabralero. 




Grata es al alma la misión presente , 
mi voz al dirigir á los que fueron : 
en su silenció lóbrego doeuente 
¡ cuánto las tumbas, cuánto me dijeron ü! 

Ellas un tiempo al corazón nádente 
inspiración sublime concedieron , 
y ellas son hoy , con la iluñon perdida 
la dominante imagen de mi ñda. 

¡ Paz y quietud... esclarecida sombra!!! 
¡ Egregios manes , si hasta vos mi acento 
feliz alcanza y vuestra gloria nombra , 
si la calma mortal vence mi aliento , 
si el mundano rumor quizá os asombra.. . 
vuestro sueño eternal cese un momento : 
benévola atención prestadme , os ruego , 
y al silencio sin fin tornaros luego. 

¿Juzgaste, oh sombra, que la Parca fiera 
al olvido dar pudo tu alta gloría , 
y ahuyentar cual fantástica quimera 
los hechos de perínclita memoria , 
que para asombro de la Europa entera 
cantamos hoy en veneranda historia, 
y sublime el espíritu trazara 
del español sin jmht, del sabio Azarat 

¿Do oyes el eco de Occidente á Oriento 
del Sur termal al Septentrión helado 
vibrar en el Ibero continente 
proclamando tu nombre venerado ? 
¿No le ves hoy entre la estrena gente 
modelo de virtud siempre citado? 
¿Dó quíer , en fin , no admiras la presteza 
con que el viento repite su grandeza ? 

¡ Oh ! Cuánto debe ser helio y grandioso 



i 



— 468 — 

sentir el fuego noble que germina 

en corazón hidalgo y generoso 

que el rayo de los genios ilumina, 

como el claro destello luminoso 

que desplega la aurora matutina , 

y que arrollando la tiniebla oscura 

su lumbre hermosa por doquier fulgura ! 

Tú fuiste , tú , destello peregrino 
que á engrandecer la ibérica guarida 
(iesde la altura omnipotente vino : 
tu nombre dá consolación y vida ; 
y su esplendor en nuestro erial camino 
senda nos abre mágica y florida 
por dó aspiramos el fragante aroma 
del perfume oriental de Grecia y Roma. 

El genio... el arte... el inspirado anhelo.», 
cantan sublimes tu perpetua hazaña. 
¿Qué resta, pues, al entusiasta celo 
del vate mas humilde de tu España ? 
La eterna aureola dirigirte al cielo 
que esa generación propia y estraña 
para ornamento de tu frente envia, 
y para antorcha de la patria mia. 

Presten tus rasgos luminoso ejemplo 
esculpidos en áureos caracteres ; 
cada español eríjales un templo 
donde guardar la fé de sus deberes, 
llágase, ínclita sombra...! Y ya contemplo 
que, si te imitan predilectos seres, 
como ante el grande y sin igual Azara ^ 
el orbe ante ellos la cerviz doblara. 

¡Tu nombre es inmortal...! JNunca perece, 
lie la escelsa virtud á semejanza. 
lEl hombre pasa... y débil desparece...! 
Alas el fulgor que tu recuerdo alcanza 
sobre tu ilustre tumba brota y crece... 
Y de otros siglos á través se lanza. .. 
I.as edades rindiendo á tu memoria 
tributo 6el de admiración, de gloria. 

Hiv \NVHKS. Madrid 1.^ de diciembre de 1051. 

Pedro José Carrascosa t Carrion. 



^^^^^^p^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^j^^^^^^^B 


Há . . — 469 — 


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AL IXGLITO AZARA. 


^1 


^H 


Tú , que mecido en esplendente cuna , 


^1 




lumbrera de inmortal sabiduría , 


^^H 


^^H 


gloria, virtud, bonor y fantasía 
debiste ¡grande Azara! á la fortuna: 


^^H 




^^H 




Tú, en cuyo brillo y prez fácil se aditn» 


^^H 




de opuestas ciencias la difícil TÍa ; 


^^H 




y muestras mil de augusta simpatía 


^^H 




contaste en gradación una por una : 


^^^H 




Torna al suelo feliz que te dio aliento. 


^^H 




De España vuelve á dirigir la mente: 


^^H 




del vate á iluminar el pensamiento. 


^^H 




Deja la tumba... Y cual patricio ardiente, 


^^1 




un paso mas corooe tu carrera 


^^^1 




que acabe de asombrar la España entera. 


^H 




MAnzinABES. Nanianoret 22 de ina]ro de 1 S5t . 


^^1 


^ 


FEAKaSGO GOHZALBZ El.lPE. 


I 


Entre el estruendo de la guerra impía, 




entre crímenes mil y mil horrores , 


^^H 




inundado de sangre, entre furores 


^^H 




el siglo diez y ochn fenecía. 


^^H 




Sus años, al finar, se horrorizaron 


^^H 


^^■i 


del cañón al horrísono estampido. 


^^H 




y al oír de la guerra el cruel rugido. 


^^H 




del tiempo en el abismo se ocultaron. 


^^H 




Del nuevo siglo alumbra el nacimiento 


^^H 




la hoguera que cieu pueblos devoraba , 


^^1 




el gítiío de la guerra lo aguardaba 


^^1 




y en su cuna arrojó su inmundo aliento. 


^^H 




La Europa que miraba estremecida 


^^^ñ 




de sus hijos la lucha desastrosa , 


^^^M 




como madre sensible y amorosa. 


^^^ñ 




clamaba por la paz apetecida. 


^^^M 




Sus hijos los lamentos escucharon 


^^^M 




cansados ya de su luchar punible. 


^^^M 




y dando tregua á su matanza horrible. 


^^^M 




celéltrese la paz; todos clamaron. 


^^H 




Amiens fué la ciudad afortunada 


^^H 




que en su recinto cobijar debía 


■ 






1 ' 






^^^^B 



— 470 — 

al congreso de sabios que algún dia 
diera al mundo la paz tan deseada. 

Y las naciones todas se esmeraron 
en elegir varones eminentes , 

los mas profundos , sabios y elocuentes , 
y al congreso de Paz los enviaron. 

La España que dio leyes á dos mumdos y 
y soldados ilustres en la guerra ; 
entonces demostró también que encierra 
en su seno políticos profundos. 

Pero en caso tan arduo y azaroso 
¿ quién será aquel varón tan entendido 
i quien confie España el distinguido 
encargo, tan diRcil como honroso? 

¿Quién podrá con su mágica elocuencia 
moderar la ambición de las naciones ? 
¿ quién podrá contener las pretensiones 
del Corso y y su absoluta omnipotencia? 

Solo el saber y la prudencia rara 
del ilustre varón de Barbuñales , 
solo la ciencia y dotes especiales, 
la firmeza y valor del grande Azara. 

Su voz se oyó en Amiens, y le escucharon 
los sabios con placer , y á su elocuencia 
muestras de admiración, de deferencia, 
de respeto y amor le tributaron. 

Y ofreciendo un obsequio placentero 
á su capacidad y á sus talentos , 

al firmarse la paz todos contentos 
á Azara ceden el lugar primero. 

Gloria y honor á sus virtudes, gloria 
á su honradez é integridad estraña , 
y sea para gloria de la España 
eterna entre los hombres su memoria. 

Ignacio Pérez Calonge. 



¿Qais desiderío sit nudor aut modas 
tam cari capitis? 

Q. Horacio. 



Hoy hasta ti se eleva en raudo vuelo 
el rudo vate que ta gloría admira , 



Y en aquella comarca Tcoerado 
sa Dombre fué doquier. ¡ Oh ! y cuántas Teces 
las lagrimas secó del desagraciado 
cuando apurara del dolor las heces ! 

La hisloria su piedad y sus bondades 
mucbo mas que sus glorias preconiza ; 
que si al héroe respetan las edades , 
al juslo la TÍrtud inmortaliza. 

Li»A. Madrid 39 de enero de ISSI 

Abdbhs Tatiba y Romeeo. 




1 



GUADALAJARA. 



A u wmmk DiL ínclito azara. 



Los filet de It proimcit de Gaadalajara. 

Ese gigante de espafiola raza , 
gloría del nhÍD , admiracioD del Sena , 
cuyo renombre el universo llena... 
cuyo genio sus ámbitos abraza : 

Ese coloso que en su altura traza 
angosta via al vencedor de Jena ; 
sus indomables ímpetus enfrena , 
y sus hercúleas águilas enlaza : 

El que sabe en el Tiber ser Camilo , 
con iracundo César tierno hermano , 
y en la común desgracia dulce asilo. •• 

Es Azara ; broquel del Vaticano , 
que á la espada del Corso quiebra el filo 9 
dzando al sol la estirpe de Nibbiano. 

SlGUBNZA. 

Manuel Asensio y Berzosa. 



Genios encuentro mil divinizados 
que en justa gratitud á su memoria 
en el grandioso templo de la historia 
por fiel posteridad son venerados ; 

De guirnaldas se ostentan coronados 
tejidas con laurel de la victoria ; 
portentos de valor leo en su historia 
con caracteres de rubi grabados. 

Uno se vé de angelical presencia 
que por cima de todos descollara ; 

60 



—t 



MADRID 



i U MENORU DEL EXCNO. SR. D. JOSÉ FUGÓLAS DE AZARA. 



Los f atet de la proTÍncia de Hadfid. 

Sr. D. Basilio Sebastian Castellanos. 

Muy señor mió de toda mi estimacioú : He recibido dias pasados 
una atenta carta de Yd., en que me invita á concurrir con alguna 
composición mia para la Corona poética que ha de publicarse en ho- 
nor del ilustre escritor y diplomático D. José Nicolás de Azara. 

No he podido por mis ocupaciones contestar á Yd. con la breve- 
dad que deseaba. Hoy que ya puedo hacerlo , doy á Yd. en primer 
lugar las gracias por la honra que dispensa á mi pobre ingenio, cre- 
yéndole digno de asociarse á su noble pensamiento. Bien acreedor era, 
por cierto , á la mas alta estimación entre sus contemporáneos , y á 
toda alabanza en la posteridad, el hombre insigne que al gusto mas 
esquisito con que toda su vida cultivó y protegió las Letras y las Ar- 
tes, supo unir la superioridad de razón, la estensa capacidad y el 
carácter firme y elevado con que allanaba diestramente las arduas di- 
ficultades de su carrera política , salvó á Roma de los horrores de la 
guerra , y dio á respetar el nombre español donde quiera que fué lla- 
mado á representarle. El asunto, sin duda, es grande, y fecundo; 
pero mis fuerzas son ya pocas para tratarle como corresponde. 

Tengo demasiada edad , y las atenciones que me rodean me ale- 
jan de las Musas en tal manera, que se pasan años y años sin hacer 
un solo verso. Por esta razón me he negado á entrar en otros con- 
cursos á que he sido invitado ; y por la misma espero que no estrañe 
Yd. me niegue á entrar en el que me propone. Mis versos no serian 
ya flores , sino espinas , comparados con los que presentarán otros 
escritores^ ahora en el vigor de la edad y del talento ; lo cual , como 
Yd. conoce, no baria honor á la empresa de Yd., ni al difunto Aza- 
ra, ni á mí tampoco. B. L. M. de Yd. su atento seguro servidor 

Manuel José Quintana. 

Madrid. Madrid 14 de junio de 1850. 



— 476 — 

AL MEM ORABLE AZARA. 

Cuando miro mi humilde poesía 
y escucho el eco de tu eterna gloría ^ 
mi pecho se conmueve de alegría 
al acatar del Genio la memoria. 
Grande te proclamó la voz del mundo 
por tu virtud y acrisolada ciencia , 
y el respeto inspiró santo y profundo 
que al hombre dá la próvida conciencia. 
¿Por qué me falta inspiración y aliento 
al querer espresar tanta grandeza? 
Es que comprende bien mi pensamiento 
de sus rudos conceptos h pobreza. 
Liras mil á porña hoy te ensalzan : 
tu memoria por siempre es acatada : 
si tantos genios presurosos se alzan 
qué puedo yo decir? ¡ay, de mí^ triste! nada f 

MA.DR1D. 

Natalia Boris de Ferrant. 



Yaron ilustre de mi patria amada 
insigne en letras, noble en tus acciones, 
iris de paz brillante entre naciones 
próximas á lanzarse en guerra airada: 

Te aplaude el mundo , la Ciudad sagrad» 
Libertador te aclama entre ovaciones , 
y ensalzan los hidalgos corazones 
tu piedad á los tristes prodigada. 

Bien hacen hoy los vates i porfía 
en alzar con sus trovas monumento 
á quien diera i su suelo gran valía , 

Y ¡ ojalá ! yo pudiera en tal intenta 
rendirte ofrenda cual la patria mia 
otorga á tu virtud ^ dá á tu talento. 
Madrid. 

Antonio Alcalá Galiano. 



Dá piadoso el destino á las naciones 
para ahuyentar la estúpida ignorancia 
y el dañino desmán de las pasiones , 



— 477 — 

los preclaros varones 
que honran la humanidad entristecida , 
y con la fulgidez de sus acciones , 
de la muerte las vuelven á la vida. 

I Ilustre aragonés! ••• de Espafia gloria ; 
ábil negociador , sabio profundo ; 
ya te cuenta la historia 
entre los genios que venera el mundo* 
En la Ciudad sagrada 
como digno español j con alto pecho 
defendiste el derecho 
de la patria adorada ; 
y alzaste generoso 
el mérito caido , 
que un instinto ominoso , 
siempre condena el mérito al olvido. 
¡Nombre grato de Azara al pueblo Ibero ! 
al recordarle las futuras gentes , 
clamarán reverentes : 
El fué aquel que brilló como lucero ; 
que la Fama con mano cariñosa ' 
bajo su busto escribe : 
«Sobre su tumba las edades ruedan 
»y la memoria de sus hechos vive.» 



Madrid. 



Madrid 23 de febrero de 1852. 

Maiyuel Maeia Alzaibar. 



Honor y prez al eminente genio , 
al preclaro varón justo y prudente, 
al que del jesuitismo hundió la frente 
aconsejando á Garlos su estincion. 

Al esperto piloto afortunado , 
que surcando los golfos de Loyola 
paró el furor de la soberbia ola 
que amagó general inundación. 

Al que tras diplomática pelea 
presentó de un cónclave el colorido j 
y de añejas pasiones el tejido 
bosquejó con magnifico pincel. 

Al que supo sin oro y sin empleos 



— 478 — 

los errores vencer cardenalicios , 
y combatiendo monacales vicios 
á Gangancli procuró el dosel. 

Al que trazó con atinada pluma 
la hipocresía audaz del Vaticano 
que al católico al par que al luterano 
supo halagar con ingenioso ardid. 

Al que entre palacios de Austria y Roma 
los enojos maléGcos desarma, 
y entre los duques de Toscana y Parma 
y el gran Vicario conjuró la lid. 

Al que sin mas recursos que su ciencia , 
sin otro apoyo que su recto juicio 
logró , que de Bolonia el armisticio 
declarara el Coloso de la edad. 

Al sabio economista, que observando 
allende el Pirineo astros de ruina , 
al par salvó que en la nación vecina 
el crédito en España y dignidad. 

Al amigo y mentor de Bonaparte , 
al gran representante de seis reyes , 
al que de todos respetó las leyes 
siempre entendido, recto y liberal... 

Al ilustre estadista, al buen patricio, 
honor y gloria del hispano suelo , 
el galardón del justo rinda el ciclo 
y el orgullo español lauro inmortal. 

Madrid. Madrid 7 de mayo de 1851. 

Blas María Araqüe. 



¿Que á m{ del loco mundo , 
en errores há siglos sumergido 
el ignorar profundo? 
Y si corona con laurel mentido 
sienes indignas de eternal renombre , 
¿respetaré cuanto á su error asombre, 
su fama infiel loando, 
y errores y delitos endiosando ? 

No , Azara , no. Detesto 
los vanos ecos de usurpada gloria , 



— 479 — 

como el orgallo enhiesto 

de falsos héroes que nos da la historia ^ 

como Alejandro , como Aníbal fiero , 

como á otros mil , cuyo letal acero 

sangre humana vertía , 

y del hombre el incienso recibía. 

¡ Fatídica demencia ! 
¡ estúpido loor I ¡incienso impío I 
¿Por qué fatal creencia 
héroes llamar en ciego desvario 
á los verdugos de la humana raza , 
quien sangre y, fuego cuanto el orbe abraza 
frenéticos bollaron , 
y á crímenes y á vicios le avezaron? 

Ellos ¡ay! ancha vía 
al fratricidio y al dolor abrieron : 
y en su procaz valia 

¿qué ventura, cuál bien al orbe dieron? 
Ellos ¡ ay ! sí , por héroes aclamados ; 
mas ¡los hombres. ••! ó muertos ó aherrojados 
incendio , y rapto y muerte 
y esterminio y y horror : tal fué su suerte. 

Pues sarcasmo es tal gloria : 
vil el laurel que á tan audaz cinismo 
en la veraz historia 
laurel mintiera ser del heroísmo. 
Héroe nunca es aquel que hiere y mata; 
héroe es solo el que gérmenes dilata 
de paz y de ventura 
de fraternal amor, y de fé pura. 

Y tú, por esto, Azara , 
orgullo eterno de la patria mía , 
héroe de luz preclara 
fuiste , y héroe de paz y de hidalguía : 
héroe en el bien, y en el saber sublime, 
y en la virtud que del dolor exime 
y al hombre inmortaliza , 
porque al Dios en el hombre diviniza. 

De Témis en el templo 
tu voz sonó , y al castellano solio 
tu ciencia sin ejemplo 
plugo elevar al grave Capitolio , 



— 480 — 

dó , al herir de tu acento sobrehumano 
la bóveda eternal del Vaticano , 
luya fué la Tiara 
de Clementes y Píos, grande Azara. 

Y cuando el estampido 
de Marte ruje, y el fatal Coloso 
al muro bendecido 
de la santa ciudad osa orgulloso , 
en la insaciable sed de su venganza 
que á Europa aflije con feroz pujanza , 
¿quién sino tú alentado 
Libertador de Roma es proclamado ? 

Tú á la mazmorra horrenda 
llevas heroico tu piedad sublime , 
y en Bizancio tu ofrenda 
del galo audaz la esclavitud redime ; 
que paz es tu misión , y la paz santa 
tu voz de cisne enamorado canta , 
y por tu genio solo 
reina la paz del uno al otro polo. 

Los tronos vacilantes 
por ti se afirman , y los tronos quieren 
tus talentos radiantes 
con un trono premiar : mas no. Prefieren 
tu saber y tus lauros tutelares 
solo apacibles y modestos lares : 
que tú , héroe verdadero , 
tu trono tienes en tu hogar primero. 

Y tu nombre es el nombre 
que el mundo escucha con feliz sonrisa; 
ni de cruel renombre 
la ensangrentada sombra se divisa. 
La paz y las virtudes y las ciencias 
son tu solio : balsámicas esencias 
dánte prez y reposo , 
y tu tumba es el trono mas glorioso. 

Que nunca, Azara, muere 
quien fué genio del bien y de paz santa : 
honor eterno espere : 
honor, que al vate enardecido encanta: 
y si en falaces páginas la historia 
de mil tiranos aduló la gloria ; 



— 481 — 

Azara, tu cmsmo 

es el solo laurel del heroísmo. 



Madrid. 



Gabriel Ferrer. 



Noble Azara, sí tiene tu memoria 
en cada corazón un monumento , 
¿ á qué de nuevo fatigar el viento 
con los recuerdos de tu inmensa gloría? 

Su nombre basta á enaltecer al hombre , 
mas no hay nada que baste en su alabanza , 
pues ¿quién su genio á comprender alcanza, 
ni quién soy yo para cantar tu nombre?; 



Madrid. 



Bladrid 23 de enero de 1852. 
EimiQUB HERIVAia)EZ. 



Guando abrasados de llorar los ojos 
tornan al llanto y lágrimas no hallan ; 
cuando anegada el alma en los enojos 
que en torno suyo sin cesar estallan ; 
lo ya pasado olvida , 
detesta lo presente 

y hastiada en fin el porvenir descuida ; 
dulce le es en el piélago inclemente 
que arrebató su bien pérfido , avaro , 
la antorcha ver de apetecido faro. 

Dulce le es al proscripto moribundo 
que gimió triste y solo años prolijos , 
cuando su adiós frenético dá al mundo 
recibirle en su idioma y de sus hijos ; 
dulce es la tierra al náufrago que arrojan 
inflamadas las onda» á la arena, 
dulce es al caminante que despojan 
salvar la vida que el ladrón le ordena : 
pero es mas dulce aún poder la lengua 
un nombre dar al porvenir, sin mengua. 



61 



A u MEioRU m mu. 



Amenaza al romano estremecido 
Del grao Napoleón la prepotencia ; 
Pero cede al poder de tu elocuencia 
El rayo de ta guerra despedido. 

Salvación es tu hogar al desvalido ; 
Y burlando del hado la inclemencia, 
Olvida en él su misera indigencia 
Mas de ud vastago regio perseguido. 

De monarcas amigo y consejero , 
Cual noble fiel , pmdente como sabio , 
Fuiste en todo un cumplido caballero; 

Y á rstrañas glorias sin hacer agravio, 
Puede el vate decir del noble jizara : 
■ ¡ Fué entre los grandes su gracdeza rara ! 



1j¡AS EdGBNIO HABTZKfBDSGU. 



■ j No hay nada mu que yo I dijo en su sueño 
el gran Napoleón , pasmo del mundo : 
todo cede á mi esfuerzo sin segundo , 
y fae de ser cual un Dios, del orbe dueño. 

El hombre ea ante mí reptil pequeño 
que bajo el polvo de mis pies confundo, 
buUente pedestal, siempre fecundo 
y á mi inmensa ambición siempre risueño.» 

Calló el guerrero , y en su alentó oido 
una voz resonó vibrante y clara 

que dijo así ¡ Gigante enaltecido , 

hay algo mas que tú , viviendo jizara .' 

I Pontífices y Reyes le han honrado 

cédele un puesto á tu brillante lado ! 



Eduardo de la Lona. 






••.'.* 



■ .'f 

■ - * « 



— 485 



AL EmNENTE AZARA. 



Sí de Aragón U gloria no bastóra , 
si de claros varones careciera , 
con noble orgullo presentar pudiera 
cual glorioso blasón , al grande Azata^ 



Madiud. 



Airromo Pirila. 



AL DIPLOMÁTICO T LITERATO ESPAÑOL AZARA. 



Bien mereces ceñir, oh espafiol Fabio, 
el laurel y la oliva de Belona, 
que aun el tranquilo Reno el bien pregona 
que Roma debe á tu elocuente labio (1) ; 

Aún dura en la memoria el desagravio 
de tu patria en Amiens (3) ; y de Helicona 
el coro bello y púdico aún blasona 
de que fuistes á un tiempo artista (3) y sabio. 

De tu gloriosa vida en el discurso 
uniste así por modos diferentes 
la fria razón del entusiasmo al vuelo. 

Como el famoso Xanto que en su curso 
cristales vuelca de dos altas fuentes , 
cálida una, y otra como el hielo. 



MadrU) (adopÜYa). 



Pedro Madrazo. 



(1) Ei jármisticio de Bolonia, qae en 1796 contuYo á Napoleón Bonaparte^ eoaodo 
I dirigía á Roma con sn ojército para yeogar los agrayiot qoe la República francesa Mponia 
aber recibido del Pontífice. 

(2) Véase el cuerpo do esta obra acerca de las grandes Yentajas qne consignió Axara 
ira la Espafta en aquel célebre congreso de Amiens. 

(3) Alude al ilustrado amor á las artes que distinguid á e$tt consumado político , y á sai 
faügablet inYestigaciones estáticas. 



mmátm 



486 



íl eminente azara. 



Tú que á Im gloría de tu estirpe clara 
timbres uniste de mayor valia , 
orgullo y lustre de la patria mia 
que admira tu virtud y ciencia rara : 

Firme sostén del Trono y la Tiara 
que en tí esperanza en sus peligros fia ; 
protector de las arles , y alegría 
de ingenios mil que tu bondad ampara ; 

Tú que la saña moderaste solo 
del genio de la guerra armipotente 
sirviendo al pueblo de Marón de escudo , 

Y enlazaste al laureiíl sacro de Apolo 
la oliva de Minerva floreciente : 
¡ Salve , Jzara inmortal , yo te saludo ! 



Madrid. 



Floibngio MoasNo t Goomo. 



Ciencia , ciencia sublime 
que al sol ¡gualas que preside al día; 
antorcha luminosa , 
tu luz disipa la linicbla odiosa. 

¡ Qué grande es tu poder! 
Mágico influjo su esplendor encierra ; 
su fuego soberano 
al genio libra del error tirano. 

Feliz el que tu soplo 
ardiente recibió , y herirle pudo , 
por suerte peregrina , 
vivo un destello de tu luz divina 

Desconocido , oscuro , 
el que en tu templo penetrar no osara , 
ni el misterioso arcano 
escuchó de tu acento sobrehumano : 

Baja á la triste huesa, 
y arrastra envuelto su ignorado nombre 
entre ceniza helada 



— 487 — 

á sempiterno olvido destinada. 

Qne dí un rastro siquiera 
dejó en el mundo sn vivir KviaBO ; 
ni en su escasa ventura 
tendrá un recuerdo de la edad fiilnra ; 

Pues pasó su existencia 
cual llama Tátua que en el aire cruza 
coD giro violento, 
ó leve arista que arrebata el viento.^... 

Del sabio empero se alza 
santa la tumba, de fulgente aureola 
de fuego rodeada , 
de un siglo y otro siglo venerada. 

En torno la flor cace ; 
y á esa flor la sucede otra mas bella , 
y el lauro reverdece , 
de sombra amiga que lozana crece. 

Canta un vate inspirado ; 
otro en remota edad $n ejemplo sigue , 
y lleva hasta esa tumba 
su canto, el aire que lejano zumba. 

Esculpe el duro bronce 
de su talento tos preciados dones ; 
y conserva la historia 
en láminas doradas su memoria 

¡Quién cual tú, Azara, 
respeto tanto y nombradla alcanza ! 
El vate reverente 
pasa tu nombre de ana en otra gente. 

IVombra Azara la historia : 
Azara imprime en la medalla el cufio : 
Azara, en sus pinceles , 
repite el arte del divino Apeles. 

¡Qué mucho si asombrado 
miró tu frente de laurel ornada 
el Ebro caudaloso, 
el ancho Tajo , el Sena impetuoso ; 

Y el Tibcr en su orilla 
escuchó absorto la sonora trompa 
de la Fama vocera 
que tus hechos publica por do quiera! 

¡ Qu¿ mucho, si las testas 



— 488 — 

que ostentan de oro la Tiara Santa , 

en tu consejo fian , 

y á tu prudencia su poder confian : 

Si á la vez seis naciones 
nobles , valientes , generosas , grandes , 
entregan á tu tino 
el ancho porvenir de su destino : 

Si con egregia mano 
la reina de dos mundos poderosa 
marca en tu noble pecho 
insignias de su afecto satisfecho : 

Si el Capitolio altivo , 
del mundo espanto , del poder emporio , 
que á remotas regiones 
llevó un día triunfantes sus legiones , 

A ti angustiado acude, 
Y en tí encontrando alivio al rudo amago 
que su soberbia doma 
te aclama al fia Libertador de Roma ! 

¡ Y qué , si al tiempo mismo 
que á Marte embotas , la sañuda espada , 
las recónditas leyes , 
esplicas de la ciencia de los reyes ; 

Y tu fecundo genio 
al raudo vuelo que el espacio mide 
también bajo la oliva , 
artes y letras con ardor cultiva ! 

Ilustre Aragonés, 
vio Barbuñales tu nacer dichoso , 
y brilló desde el cielo 
el refulgente sol del patrio suelo. 

¿Mas dónde me conduce 
mi ardiente fantasía arrebatada , 
que en su calor no mira 
que , Azara , es para tí pobre mi lira?.... 

Cese , cese mi acento 
que solo el fuego del sublime Homero 
es digno á tanta [hazaña 
del hijo ilustre de la hermosa España. É 

BsrnGNO Qüjbós y Contreras. 



■ 489 — 



U ILUSTRE ESPAÑOL AZADA. 



Docto varón, jízara esclarecido, 
hoDor del Cioca y su feraz ribera; 
tú, vencedor del tiempo y del olvido, 
gloria serás de la nacioD ibóra. 
Tus despojos la muerte ha recogido 
pero el alma inmortal voló á su esfera, 
y libre ostenta en el feliz seguro 
nuevo esplendor inalterable y puro. 

Aún te recuerdan, al llorarte muerto, 
el huérfano, el mendigo , el desterrado , 
que á sus naufragios encontraron puerto 
en tu sensible corazón honrado, 
siempre al clamor de la ÍRÓigeacia abierto, 
siempre á la voz del interés cerrado , 
ageno al egoismo y la codicia, 
templo de caridad y de justicia, 

¿Cómo olvidar al defensor celoso 
de uno y otro proscripto soberano « 
á los que asilo hospitalario honroso 
cedió leal con generosa mano? 
¿Al que del bien de su país ganoso, 
embajador y á un tiempo ciudadano, 
trocó en Aniiens, en Portugal y España 
en paz amiga la feroz campaña? 

¿Quién no recuerda al que elocuente un dia 
con voz irresistible y poderosa, 
con la unión de los reinos, pretendía 
llegar á hacer la humanidad dichosa: 
al que alivió su servidumbre ímpia, 
hermanando con ciencia prodigiosa, 
de la virtud para acatar las leyes, 
los Pueblos, lo8 PontiBces, los Reyes? 

Al que de Francia al águila potente 
supo corlar el vuelo temerario , 
y ante la Tíára ungida de Clemente 
paró el bridón del Corso sanguinario; 
é hizo dichosa á la romana gente 




— 491 — 

al corso Macedón miriü la lierra 
de la discordia frecuentar el ara ; 

Y solo entero en el coniua quebranto , 
vivió extrafio á las arles de la guerra, 
sabio , apacible y bienhechor Azara. 



Catetaho Rosbll. 



Blandiendo audaz su espada enrojecida 
el genio triunfador que á Italia doma, 
ante sus puertas la potente Roma 
le contempló de asombro estremecida. 

La ciudad de los Césares, vencida 
mira que su grandeza se desploma ; 
y al anciano PonliOce le asoma 
al párpado una lágrima encendida. 

Tal era loh Roma I tu funesta suerte : 
pero el ilustre Azara y ante el guerrero 
que sobre ti voló, rayo de muerte, 

Be acerca mediador y consejero 

y el Jefe de las Gálicas legiones 
parte lejos de ti , con sus pendones. 



Juan Rciz del Cerro. 



Cuando el genio del mat con impía saiía 
en disensiones mil la Europa llena, 
y cuando empieza su triunfal campaña 
el que fué luego vencedor de Jena , 
iris de paz , orgullo de la España 
brillas tú , Azara, en su región serena ; 
bien asi como el sol tras noche umbria 
vertiendo luz y gloría y alegría. 

Tú, que en las letras y en las artes solo 
á tu ilustre blasón timbre divino 
diste , y esento de perfidia y dolo 
registe de los pueblos el destino , 



Madbid. 



— 495 — 

Los males de so patria acrecentaba y 

Y con desprecio el Orbe la miraba ^ 
Testigo un tiempo de su ardor fecundo^ 

Los bechos inmortales caducaron 
Del de Yivar , de Córdoba y de Ercilla ^ 
Sopló el Austro, y los mares anegaron 
Del triste barco la postrer bastilla; 
Mas los bados de España se apiadiron , 

Y Azara claro Sol tocó su orilla. 



Rafael Calvez Amaüdi. 



AL INMORTAL AZARA. 



Rico de heroicos recuerdos 
el bello Aragón se ostenta 
tan grande , que el mundo todo 
reconoce su grandeza. 
Y el aragonés henchido 
de lanía gloría , presenta 
su noble cabeza al mundo 
con mas candor que soberbia.. 
Recuerda á Roger Brindéz 
y á Don Berenguer Dentenza y 
que de Aragón los pendones 
hicieron triunfar en Grecia , 
la Tracia , la Tesalónica , 
la Macedonia , y Atenas , 
tributarías de Aragón 
fueron con el Asia entera , 
cuando triunfando en su suelo 
el aragonés , ahuyenta 

(1) Fragmento de mis Romances pnblieados con estos títulos en el Albmm de mi fa- 
ilia y de mis amigos , y por folleto separado eo 1 851 coa motivo ie la iBaoguraeion del 
momento de Azara. 



— 494 — 

los turcos que al rey AndrÓDÍco 

de Bizancio baciao guerra. 

Eo Don Garda Giménez , 

su rey primero , recuerdao 

que al hijo de Mahomet 

vencieron, ycn su cabeza 

anda viva ia memoria 

de Iñigo Arista que encuentra 

esa milagrosa Cruz 

que es de su blasoo la eoseSa. 

Y del campo de Alcoráz, 
cabe la ciudad de Huesca, 
al rey don Pedro Primero 
como á vencedor presentan 
de la morisma insolente 

que Almozaben coa soberbia 
como rey de Zaragoza 
Iraia para su ofensa: 

Y al rey Don Alonso^ el dicho 
Batallador <lc escelencia , 

por héroe de Zaragoza 
cual conquistador celebra. 
Pío olvida que el rey Don Jaime 
de Mallorca al moro echa , 
y que con aragoneses 
conquistó también Valencia. 
INi que don Pedro Segundo, 
con la tropa aragonesa , 
en las INavas de Tolosa 
venció al moro en la refriega, 
Con Don Fernando el Católica 
el Aragón se presenta 
en la toma de Granada 
y allí triunfa su bandera ; 
bandera que vencedora 
en el uuevo mundo queda, 
cuando un Colon le descubre 
para que un Córtís le venza. 

Y en fin el aragonés 

con gloria siempre recuerda, 
que humilló á ios vencedores 
de Austerlilz, Egipto y Jena, 



«MhB^M^BMB^Ita 



y qae al gran Napoleón 
hizo bajar la eaboa ^ 
cuando pretradió insensato 
avasallar su fiereza. 
Con tantos trianfos pasados , 
el aragonés se ostenta, 
rico de valor y gloria^ 
ufano de so grandeza. 
Pero tiene otro tesoro 
de mas ricas escelencias , 
tesoro que el vencimiento 
por do quiera le presenta ; 
y al cual debe de su brazo 
el esfuerzo y la braveza 
con que se sabe hacer héroe 
en los cielos y en la tierra. 
Este tesoro infinito , 
este bien y esta riqueza 9 
es la diva protección 
que tiene en la Virgen bella. 
En esa hermosa matrona 
de cielos y mundo estrella, 
que , madre del Salvador, 
es de Aragón Madre y Reina. 
T el aragonés que sabe 
que la divina Princesa 
á su tierra tiene amor , 
en adorarla se empefia. 
Al fuego de devoción, 
María, una llama hecha 
de amor, acude al auxilio 
de quien tan bien la festeja. 
Por eso en advocaciones 
es tan frecuente esta tierra 
de la Virgen Soberana , 
que en treinta se la venera. 



Aparecidas imágenes 
son todas de la luz bella , 
con que la Virgen María 
en Aragón se presenta : 



— 496 — 

Son apellidos divinos 
de su celeste grandeza , 
y nombres de los Estados 
á quienes dio preferencia. 
Mas en otra advocación 
tan grandiosa se presenta 
en Aragón , que los cielos 
solo tienen tal grandeza : 
Con el nombre del Pilar 
la adora toda la tierra , 
y la heroica Zaragoza 
es la corte de tal Reina. 
Aparecida fué allí 
también , mas por escelencia 
lo fué cuando en carne humana 
hizo feliz á la tierra. 



Y en aquel famoso templo , 
en que la piedad se ostenta 
del invicto aragonés , 

la adora la España entera. 

Y la adorará por siempre 

que siendo de España Estrella y 
el español jamás puede 
olvidarse de su Reina. 



Entre su sol y su luna 
el aragonés su tierra , 
por pais de bendición 
con justa causa celebra. 
Y mucho mas si en auxilio 
los santos de Aragón llegan 
que son , á mas de los mártires 
que Zaragoza celebra, 
los suficientes á hacer 
rica de piedad la Iberia. 



Con tantos aragoneses 
en el cielo ¿cómo espera 



^« 



— 497 _ 

el euemigo de Dios 
prosperar en esta tierra ? 
Jamás podrá avasallarla 
que es ejército de fuerza , 
y lleva por capitán 
del cielo á la Augusta Ri!Ína. 
¡ Oh Aragón ! solo los cielos 
te aventajan en grandeza , 
si es que estando en li María 
no están los cielos con ella. 
Si en la cristiandad ^tan fuerte 
y tan grande te presentas , 
no eres menos rico en letras , 
en las armas y en las ciencias. 
Tan bendito está de Dios 
tu suelo, Aragón , que es fuerza 
confesar que en obsequiarle 
se empeñó naturaleza. 
Pues tan galana y lujosa 
en tus campos se presenta, 
que en parte ninguna es 
tan hermosa y tan risueña ; 
y para que tus vergeles 
constante verdura tengan , 
deseoso de agradarte 
hace llorar á las piedras. 
Sus lágrimas en cristales 
tornan las blancas arenas , 
para que puedan las flores 
componer su cabellera. 
Y derritiendo las nieves 
que el Pirineo conserva , 
te las manda en rica plata 

Eara que puedas cogerlas, 
leí IVIoncayo el huracán 
vá quebrando en altas crestas, 
á fin de que baje humilde 
á beneficiar tus tierras. 
Al Guara y al Sivil puso 
de atalayas atta y recia 
para que el alto Pirene 



— 498 — 

ofenderle no pudiera. 
Apolo sus rizos de ora 
ostenta cuando pasea 
sobre tus campos DorídoB 
en los (jue tanto se alegra. 
Y Diana por la noche 
luce tanto su diadema, 
que rayos de luz te entia 
para alumbrar tus praderas. 
Géres el oro derrama 
en tu campo á manee DcDas, 
y Baco sus hondas cubas 
vierte sobre lus bodegas. 
La Paz le manda su oliva, 
Pomona frutos te lleva , 
y la Diosa de las flores 
en complacerte se empeña. 
Venus sus gracias te manda , 
y por eso son tan bellas 
tus hijas , que en hermosura 
y en gracia la palma llevan. 
¡Dichoso Aragón! dichoso! 
puedes decir con soberbia, 
que si el gobierno del enelo 
como el de los cielos fuera ^ 
así como en santidad 
y en becbos nadie te llega, 
país mas fcbz y rico 
en el mundo no le hubiera. 



En una estensa Itanort 
vestida de verdes galas, 
el pueblo de Barbuúalea 
orgulloso se levanta. 
De la proviucia de Huesca 
es, aunque pequeña , alhaja 
de gran valor que al partido 
de Barbastro mucho ensabca. 
Pueblo es de la baronía 
de Pertusa , y aun es fama 



— 499 — 

que de preladosr de Léridx 
ha solido ser posada. 
Aunque su térmiho es corto 
toda su tierra >e» labrada;, 
y granos de toda» clases^ 
aceite , y verduras verías^, 
frutas y legmnbre» y vinos , 
pastos y buenas carrascas^ 
y cuanto al: hombre alimenta, 
produce con abundancia. 
r(o es pueblb de macha: gente 
pues solo setenta casas 
cuenta ; mas aunque pequeño 
es plantel de grandes almas : 
Que es patria de los Loberas, 
Laborda y Foncillas , galas , 
con Cotilla de Aragón , 
y sobre todo de Azara^ 
De Azara , cuya familia 
tan fecunda como sabia , 
varones tuvo admirados 
en Roma , París y España. 
Hijo fué de Barbufiales 
el diplomático Azara 
que á la Religión y á Roma 
libró de quedar esclava. 
Por eso se lee su historia 
en el frontis de su casa , 
y por eso, en regia tumba , 
en su parroquia descansa. 
Hijo también fué el obispo 
á quien publica la fama 
de Ibiza el restaurador 
y de Barcelona alhaja. 
E hijo fué aquel marino 
que en el Paraguay dejara 
nombre inmortal por valiente , 
y de escritor en España : 
Azaras fueron los tres , 
y en el templo de la Fama 
escritos están sus nombres 
en páginas de oro y plata. 



— f 



TOLEDO. 



ü ILÜ SUSSOidDl&aü 



DBL CBLEBBB DIPLOMÁTICO 



¿occiuo. (bt/. Oc), óoóe Q/VDicovcu De g/Io 



tat^. 



Los vates de la provincia de Toledo. 

¡ Cuan grande es el mortal cuya memoria 
de santo fuego el corazón inflama !.••• 
Ciñe su nombre claro y esplendente 
aureola purísima de gloria 
de la imperecedera y santa llama 
que en su ser inundó como un torrente , 
y que luciente estrella 
cada vez brilla mas porque es mas bella. 

Scpúitanse los siglos en la nada ; 
de la faz de la tierra desparecen 
los imperios que al orbe avasallaron 
porque en el mundo todo es de pasada. 
Las flores que galanas amanecen 

antes de anochecer se marchitaron 

¡Cuan triste es nuestra suerte I.... 
¡ Cuan grande el poderío de la muerte ! 

Mas ¿qué pudo la muerte, que su saña 
contra el alto varón , robusto Atlante , 
en cuyos hombros descansara un dia 
para gloria, blasón y prez de España^ 
toda Europa ; depósito gigante 
digno de su saber y su valía ? 
¿ Quién á cabo llevara 
tan colosal empresa sino Azarai 

Azara , sí , el noble , el virtuoso 
de admiración universal objeto ^ 



— 305 — 

de mora sangre en que tifió 8u acero : 
Y olvide los Gcanadas, y Leones, 
los Cervantes, Gonzalos, Pimenleles, 
y muchos mas clarísimos varones 

One A España ooroaaron de lanrelo8, 
decidle con la historia eo vuestra mano : 
Leed tos hechos dét prímer Nibbiano. 



Madrid 33 de junio dsiesf 

NiGOLls Rabdbbz db Losada. 




SORIA. 

A U lEMORU DEL CVHORTAL iZlRl. 



¿!Vo veis cuál buyen de la brisa leve 
las densas nieblas que formó la bruma , 
y tan blancas tornarse cual la nieve , 
grupos formando de vistosa espuma? 
Cual primoroso trasparente encaje 
que el aura ufana entre sus alas lleva, 
¿no veis de nubes el sutil celaje 
que en el espacio sin cesar se eleva? 
Muy mas veloz que nacarada nube 
ligera vuela veolurosa el alma , 
que deja el mundo, y al Empíreo sube 
buscando ansiosa la celeste calma. 
A la bermosa región de los aromas 
subiste, Azara, y en tu raudo ruelo 
protegido por candidas palomas 
¡a dicha hallaste que soñó tu anhelo I 
Fuistes un astro que brilló en el mundo, 
fuiste un tesoro de virtud y ciencia, 
dejando conocer, genio fecundo, 
tu noble origen, tu sublime esencia. 
La sagrada misión que Dios te diera 
la cumpliste cubriéndote de gloria, 
vive feliz en la aromal esfera ! 
yo bendigo, cantando, tu memoria. 

Soria A de junio de 1851 . 

La Huérfana Nümahtiha. 



I 



il mMORTAL AZARA. 



Pues que una flor no puede consagrarte 
mi pobre ingenio, digna de tu gloria; 
ni ta cinta tampoco pueda darte 
que sujete el laurel de tu victoria , 

Recibe ¡oh grande Azara! en la Corona 
que el Parnaso EspaSol le lia consagrado 
con las flores del campo de Uelicona, 
la humilde trama coa que la he formado. 



Básojo Skbastun Castbllahos. 




ADVERTENCIA. 



Lai composiciones músicas y canciones populares qoe se citan en las portadas de las 
Masas, de nuestras provincias se publican juntas por separado de esta obra, y forman la Co* 
roña Úrica 6 Álbum Musical escrito en honor de Azara por algunos de nuestros artis- 
tas y literatos españoles; pero van dispuestas de tal suerte las espresadas piezas de música, que 
es fácil, al que deseetener asi la obra, poner al encuadernar en cada Musa la que la cor- 
responda ; asi como es igualmente fácil el formar un solo tomo de las dos partes en que divi- 
dimos esta obra, pues en la segunda no hemos hecho nueva foiiaeioi abo seguido la de esta 
como si no le interrumpiese el tomo. 



(ÍLORUS DE AZm EN EL SIÜLO M. 



ACTA de la solemne inauguración del Monumento erigido en Barbuñales de 
Aragón^ el 27 de noviembre de 1850, al célebre diplomático y distinguido 
literato español , el 

EXCNO. SR. DON JOSÉ NICOLÁS DE AZABA Y PEKEBA , 

primer marqneii de IVIbblane, 

por SU sucesor 

tercer Marques del mbmo titulo, etc., etc. 

OOBOM A POÉTIGO-MUSIGAL QUE LOS POETAS , LITERATOS , ALGUNOS HOMBRES 
políticos y ARTISTAS MÚSICOS ESPAÑOLES CONSAGRAN AL ESPRESADO SEÑOR. 

OBRA ESCRITA BH PARTE T DIRIOIBA BE LO DEBAS, 

por 

DON BASILIO SEBASTIAN CASTELLANOS DE LOSADA. 

Secretario honorario de S. M. ; Caballero con merced de Hábito en la Orden militar de Montosa; 
Comendador de la de Isabel la Católica ; Caballero de las Ordenes de San Juan de Jerusalen 

Íde San Genaro , ele. ; Director Fundador de la Academia Española de Argueolosia; Bibliotecario 
nticuario de la Nacional , y Conserrador de su Museo de medallas y gabinete de antigüedades; 
Cronista y Anticuario de la Casa y Estados del Excmo. Sr. Duque de Osuna y del Infantado, y Con- 
servador de su Armería y Monetario; Historiador de la Casa de Aiara , y autor de y arias obras li- 
terarias, etc., etc. 



SEGUNDA PARTE. 



MADRID: 

IMPItENTA Á CARGO DE D. ANTONIO PÉREZ DUBRULL, 

calle de, Valverde , núm. 6 , bajo. 

1854. 



_ 




EL PI:EBL0 AGRAnECIDO QUE TE ALABA, 
MNCA TE OLVIDARÁ : Sf ECO SO.NORO 
HESDE EL SUELO FELIZ Ql'E EL TÍBER BAÑA 
LLEGA HASTA EL DÉTIS ; SE REPITE EN CORO 
POR LA IBÉRICA GENTE , 

rSERÁ, ILl'STRE AZARA, ETERNAMENTE 
TUYO EL HONOR, LA GLORIA PARA ESPAÑA. 

lE. d« Tapia. p.^g. 373 de e»ta obra. P. I.) 

CANTEMOS, SÍ, DE AZARA L\ PRUDENCIA , 

LA VIRTUD V EL TALENTO ; 

UN ALTAR ELEVEMOS Á LA CIENCIA 

QUE EN ÉL TUVO SU ASIENTO. 

i ESPAÑOLES ! CANTEMOS 

T SU HELADO SEPULCRO VENEREMOS!!! 

'Angela Morejon de Masa, pig. S06 de Mta obra, P. I.) 





A LOS LECTORES 



Goxo proemio de esta segunda parte de la Corona Poétigo-Musigal, 
que dedicamos al inmortal Azara, ó como conclusión de ella para los que, 
siguiendo la numeración de sus páginas , la quieran tener en un solo 
Toiúmen , cumple á nuestro deber dar algunas aclaraciones acerca de lo 
que hemos consignado en la advertencia preliminar que hicimos á los 
lectores en la primera parte. 

Debemos decir en primer lugar , que en vez de los doscientos sesenta 
vates españoles que hicimos alU cuenta hablan prestado homenaje al ca- 
ballero Azara con sus composiciones , nos han resultado trescientos uno á 
la conclusión de esta Corona; siendo muy corto el número de los que, te- 
niendo algún nombre poético en España , no presentemos composiciones, 
cuyos nombres dejamos mencionados en la advertencia final que hemos 
hecho á la pág. 690. Es por lo tanto una tercera parte mas, bien 
completa , el número de vates que han obsequiado á Azara al medio siglo 
de su muerte, que el de los que , al poco tiempo de su fallecimiento, 
honraron al célebre Moníalvan ^ única Corona Poética que sepamos 
puede compararse con esta en cuanto al número de vates. 

Como en aquel preliminar digamos que algunos vates estranjeros ha- 
blan acudido á este concurso nacional , así como también que los artistas, 
los orientalistas, los estadistas y hombres políticos del país se habían he- 
cho un deber en contribuir á la gloría de Azara; y al ojear esta Corona 
no se vean mas obsequiantes de estas clases que los que aparecen como 
poetas y algunos artistas músicos, nos obliga á manifestar que, al consi- 
derar el gran número de españoles que han respondido á nuestro llama- 



— V — 

debiendo animeiar qpie aun ostentaremos ramilletes poéticos en la sección 
de Fkre$ ¡üerarias de la Gobona Política, con on buen número de poe- 
sías de nuevos vates, que nos las han remitido cuando ya no podian 
tener lugar en esta, y con otras que esperamos todavia. 

Aun cuando á riesgo de que se nos tenga por demasiado nimios , nos 
ha parecido , si no necesario , de alguna curiosidad , d presentar un estado 
sencillo del número de vates , composiciones y de versos de que se com- 
pone estaCoROfiA Poctioo-Mvsigal; estado que pondrá algún tanto de ma- 
nifiesto la mas ó menos fecundidad poética de nuestras provincias. 

El número de versos hechos á esprofeso en elogio de Azara en esta 
obra, es el de diez t seis vil ciento cincuenta t cuatro, escritos en 
TMSGiENTAS DIEZ Y NUEVE composicíones , por trescientos t un vates, 
en esta forma : 

Musa andaluza 67 autores, y versos. 3,663 

Musa aragonesa lo id 780 

Musa asturiana 9 id 665 

Musa gallega <6 id 4,064 

Musa castellana-leonesa. . 38 id 2,60o 

Musa castellana-toledana.. 43 id 1,743 

Musa catalana 20 id 527 

Musa valenciana 31 id 2,052 

Musa vascongada 10 id 527 

Musa colonial y americana. 17 id 693 

Poesías de todas las musas. 28 id 4 ,045 

Poesías de traducción de los 

DIALECTOS 7 id 689 

Versos DIVERSOS EN su oBSEgno 431 

En las iioesias varías ó de todas las musas se notan cinco autores anda- 
luces; nueve de la musa valenciana; seis de la castellana-toledana; 
tres de la leonesa; dos de la aragonesa; dos de la vascongada y uno de la 
asturiana. 



— VI — 

Gonio en el Cataloga de los autores que han escrito en esta CkmoTCA, y 
en el que pondremos en la Política , se da noticia de todas las obras publi- 
cadas por los mismos , esta obra será en cierto modo una pequeña biblio- 
grafía de este siglo , que podrá muy bien servir de algo al que pretenda 
hacer el importante servicio de darnos una completa bibliografía espaiíola , 
que ya reclama nuestro decoro nacional. 

Hemos procurado , en la parte que nos corresponde como autor en 
esta obra, asi como en todas lasque la han precedido, y muy particular- 
mente en su Vida civil y poUiica , honrar debidamente al caballero 
Azara, según nuestro leal saber y entender, y con sujeción á nuestras 
creencias religiosas; y, por lo tanto, si algo se encontrase en nuestros es^ 
critos , lo que no creemos, que pueda ofender en lo mas mínimo á la re- 
ligion católica apostólica romana, que nos gloriamos de profesar y 
seguir, y en cuya creencia juramos vivir y morir con la asistencia y 
misericordia de Dios , ciertamente que habrá tenido toda la parte nuestra 
ignorancia, y jamás nuestra voluntad , y en tal caso queremos que se ten- 
gan por no escritas las palabras ó ideas que puedan verse en tal sentido, 
aunque sea en simple sospecha , y asi se lo suplicamos encarecidamente á 
todos nuestros lectores en estas y en cuantas obras hemos dado y pudiéra- 
mos dar aun á luz. 

Advertimos , por último , que , si bien la Corona Político-Diplomática 
puede tenerse por una misma obra con esta , va dispuesta de tal modo que 
será, al propio tiempo, un libro enteramente independiente, pues que para 
que consten en él cuantos han obsequiado al caballero Azara , prestando 
homenaje á su buena memoria, en la Sección literaria, ó sea entre 
sus Flores Científico-Literarias, se pondrán por musas y provincias 
los nombres de todos los vates y artistas músicos que aparecen en la Co- 
rona PoÉTico-MüsiGAL ; de suerte que en aquel libro se hallarán reunidos 
todos los españoles que han contestado al juicio contradictorio (¡ue hace 
*tres años abrimos públicamente, para saber si, en la opinión del pais y del 
mundo culto, merecia el caballero Azara ser contado entre los ilustres 
españoles que en elsiylo xviii dieron prez y gloria á su patria, y si 
por lo tanto era digno de que se recordase con gloria su nombre 



^ 



— vn — 

y de que se le tributase un homenaje publico por sus compatriotas. Esta 
pregunta, que se ha contestado afirmativamente , y de un modo tan satis- 
factorio que enaltece su ilustre nombre , honra á su noble familia y da 
(^oria al país que le vio nacer y á toda España, acredita que el patriotis- 
mo y la virtud reciben siempre el premio merecido en la gratitud pública, 
laque, venciendo á las mezquinas y miserables pasiones, acaba por co- 
ronar al que, con sus hechos, se hizo digno del aprecio de los buenos, 
que es lo que hace esclamar al poeta Huici , á la pág. 458 de la parte 
primera de esta obra: 

Si ; en tu presencia , Áiara , porque en vano 
Te cubrió un dia de la muerte el velo : 
La Omnipotente mano 
Tu gloria nos dejó para consuelo. 

Aragonés insigne^ tu renombre 
Eternamente vivirá glorioso , 
Y ala posteridad irá tu nombre 
Del tiempo y del olvido victorioso. 

Ojalá que asi, como Azara ha conseguido de sus conciudadanos un lauro 
mmarcesible al medio siglo de su muerte, haya alcanzado del Todo- 
poderoso la corona inmortal con que premia á sus escogidos (entre los 
que el señor marques de Nibbiano , su sucesor, y yo, le suplicamos nos 
cuente] , en cuyo caso es muy digno , por todos conceptos , de que se 
cumplan los deseos de su ilustrada cantora la señorita doña María Ver- 
dejo y Duran , cuando dice al terminar su soneto , pág. 689 , parte se- 
gunda de esta Corona : 

PARA ALZAR HOT UN CANTO SIN SEGUNDO, 
BUSCAD LA LIRA DEL DIVINO DANTE, 
A AZARA LE CANTAD, SABIO PROFUNDO, 

T ELEVADLE UNA ESTATUA DE DIAMANTE 
QUE SEA EL PEDESTAL EL ANCHO MUNDO, 
Y FORME SU CORONA EL SOL RADIANTE. 





I 

{ 



» m\mi 



Coiprende las flores poéticas qoe consagran al insigne Don José 
Nicolás de Azara los vates de las provincias de : 



BARCELONA. 
GERONA. 



LÉRIDA. 
TARRAGONA. 



(saasioa v awsasü (üaantvaaaavatA aai iPáiaa, 



64 





q 




BARCELONA. 


1 




A Ll MEHdRU DEL INHORTAL ESPAÜOL AZARA. 


1 


1 


Lot vaiei ds la proTÍncia de Burcelona. 


1 




¿Quién duerme en esa tumba? ¿qué alio nombre 






de esa brisa repite el fiel murmullo? 


M 




¡ Ay ! los restos aquí yacen del hombre 


■ 




que fué de España admiración y orgullo ! 


1 




i Ved cuál se acercan de entusiasmo henchidos , 






llenos de ardor sus compatriotas fieles , 






y al son de sus plegarias y gemidos 






coronan esa tumba de laureles! 


m 




Tened el paso : respetad el sueño 


■ 




del que descansa al fin Iras su fatiga: 


■ 




¡ dulce es del justo el elernal ensueño! 






su virtud fué sin par : Dios le bendlgs. 






Callad, callad; los mundanales cantos 






nada son para el polvo I Goza el alma, 






que á la virtud honró dulces encantos 






en la santa mansión de paz y calma ! 






Vé el rostro de su Dios , que peregrino 






reileja el cielo cual espejo terso , 






y no distingue el átomo mezquino 






que el misero mortal llama universo!... 






¿Qué le importan sus cautos de ternura 






al que el canto escuchó de los querubes. 






bendiciendo á su Dios, cuaudo conjura 






con rayos de su luz las densas nubes? 






Grande fué Azara: su pótenle mano 






los cetros derribó : su voz temida 






impuso leyes al Coloso insano. 












De BU patria agitando la bandera , 






ó tumba ó libertad, gritó ferviente. 






y i sus plantas cayó la Europa cnlera , 




1 


y con mil lauros coronó su frente! 












k 


i 


P 



— 508 — 

Grande fué Azara : la virtud sencilla 
supo hermanar con su esplendente gloria j 
y forman sus hazañas sin mancilla 
la página mejor de nuestra historial 

Gallad , callad : para ensalzar su nombre 
es ruda nuestra voz^ vano el anhelo « 
dejad que olvide su miseria de hombre , 
quien corona inmortal logró en el cielo. 

Barcelona (adoptiva). Madrid 31 de marzo de 1851. 

Angela Grassi. 



líiü ^^'^^"ISíS^ ^S3 ^Sáiíaiio 



Si par Dii nous la tOle clait debout encoré, 
Celle cime ou vibrait 1* eloqueiices, onore, 
Au milieu de nos flols tu teruis calmé et graud; 
Tu serais comme un poní poté tar le courant. 

Víctor Hugo. 

¿Quién eres tú^ fantasma vaporosa^ 
que con rara porfía , 
tenaz prosigues la memoria mia 
con fuerza portentosa? 
¿Quién eres, di , que el alma fascinaste 
y esclava de tu influjo la dejaste? 

Espléndida visión, ¿de dó surgiste? 
¿del centro del averno? 
¿del seno misterioso del Eterno? 
¿de dó, ó á qué viniste? 
Precito ó bendecido ¿qué me quieres? 
Aléjate veloce, ó di quién eres. 

¿ Quién eres , di , que tan ligero vuelo 
das á mí pensamiento , 
y tan noble impresión al sentimiento? 
¿Quién...? mas, sagrado cielo...! 
comprendo al fin , y... Oh ! Salve ! visión rara^ 
¡vale á la sombra funeral de jízaral 

¿ Será verdad , visión esclarecida , 
que fuerza misteriosa 



— 509 — 

te evoca de la tumba silenciosa 
y te lanza á la vida , 
como recuerdo de pasada- gloria , 
como padrón escelso de la historia ? 

¿Será que el duelo y tímidos lamentos 
de Europa sin ventura , 
al través de la negra sepultura 
llevados por los vientos , 
tus generosas manos conmovieron 
y tu sueño de muerte interrumpieron? 

¿Por qué la paz sagrada y perdurable 
dejas , sombra ligera j 
y apareces de nuevo en la ribera 
de este mar insondable , 
en donde galeote infortunado , 
la suerte envidia el vivo del finada? 

¿Eres de Dios celeste mensagera 
que por sus altos juicios , 
vienes tal vez á corregir los vicios 
de la nación Ibera? 

¡ Ay ! llegue si es asi , llegue en buen hora , 
nuevo Samuel , tu sombra aterradora. 

Llega , recorre , observa atentamente 
las clases del Estado , 
y al ver lo grande de su mal patente 
y el pueblo tan mudado, 
¡justicia del Señor ! con cuánta saña 
clamarás : «¿Dónde estoy? ¡no es esta España }» 

«INi aquestos son los nobles descendientes 
»de la sin par Numancia , 
i>¿dó está el valor , la cívica constancia 
»de las Iberas gentes? 
»Los Cides', los Pelayos, los Wifredos, 
nGuzmanes y Lanuzas , ¿dó son idos? 

»En dónde están los ínclitos varones ^ 
»quc en leños carcomidos, 
)}por piélagos surcando embravecidos 
Ȏ ignoradas regiones, 
»la patria acrecentaron 
»con mundos que á su trono encadenaron?» 

j>¿Oué fué ¡gran Dios I del sobrio , del guerrero, 
»del noble pueblo hispano , 



— 510 — 

»que aterrador , uaido , y sobrehumaoo , 

'•cual DÚnieD justiciero , 

"del rayo venf^ador la diestra armada 

»al semi-Dios del siglo hundió en la Dada? 

»¿Eu dóude hallar el entusiasta y saoto 
npatriólico heroísmo, 
»si no hay mas patria ya que el egoísmo , 
ulnas consuelo que el llanto, 
»i]i mas Dios que el gozar, ui mas decoro^ 
»ni saber, ni razón , iti ley , que el oro? 

iiUucrme el valor, la fé sagrada falU, 
"cl htju que asesina 
»del pueblo labra la cercana ruina, 
■y el deshonor le asalta... 

"¿Y esta es mi patria? ¡Oh Dios! si España n esa 
iiá mí la eternidad, á mi la hnesa.'n 

Asi con Grme acento dolorido , 
quizás tu sombra hablara, 
varón ilustre , bondadoso ^zara , 
mortal esclarecido , 
que con talento y genio sin segundo 
marchaste al frente del saber del mundo. 

Y protector ardiente de la ciencia, 
amparo de las leyes, 
y amigo de Ponlifices y reyes, 
registe con tu influencia 
seis turbulentos reinos poderosos, 
cual rige Dios los mares procelosos. 

«Talenío para el bien" con ese emblema , 
plugo ú la Providencia, 
distinguir tu piadosa inteligencia, 
y con largueza estrema 
dolarte del espíritu prudcnle 
y grandeza de un rey justo y clemente. 

¿Viste fuerte pirámide que erguida 
la aguja macizada 
por la egipcia llanura caU'iuada 
asoma denegrida, 
y eterna allí subsiste y misteriosa, 
testigo mudo de una edad gloriosa? 

¿O cual del sol traspuesto cl horizonte, 
se pintan á lo lejos 



A 

K 



— 511 — 

en lus parduscas nubes los reflejos , 
y del llano y del monte , 
su roja luz mas viva pordó quiera 
CD el maulo noclurno reverbera? 

Asi tu fama índeEtruclible y pura 
subsiste iuvulneriida , 
asi al través de lustros depurada 
mas tu gloria fulgura, 
siéndole el polvo del olvido vano, 
al renombre inmortal del grao Nibbiano. 

¡Oh si al patrio valor desfallecido, 
en los amargos dias 
de aterradoras pruebas y agonfas, 
dable le hubiera sido 
tener por su columna y su lumbrera 
á quien cual tú su esfuerzo dirigiera! 

Si tu saber pasmoso del Estado 
la nave condujese 

mejor tal vez la suerte esquiva fuese 
del pueblo infortunado , 
y tanto el trono de Isabel brillara 
que no hubiera poder que le igualara. 

Mas lay! no existes ya, y en vano ardiente 

el entusiasmo mío, 

invoca de tu influjo el poderío , 

que dable solamente 

es al glorioso espíritu en su altura 

compadecer la humana desventura. 

I por eso tu sombra fugitiva , 

revuelve vagarosa 

cabe á la tumba fria y cavernosa , 

sin poder compasiva 

indicar el mortal que alcanzarla 

del naufragio salvar la monarquía. 
Vuélvete en paz , espíritu dichoso , 

y el polvo bendecido , 

duerma á la sombra del laurel florido 

en perpetuo reposo , 

é inmortal sea la memoria cara 

del varón justo , del ilustre Azara. 

Mawa Josefa Mas.45es de González. 



I 



IIU VISITA AL SEPULCRO DE AZARA. 

Dailme nn l.-inJ , j en npncilile liíslurii 
do un groio o> caDlorc Tirlud preclara ; 
ilnilmc nn IdúiI y fatEliprc t« flom 
de un liombrc oci^lso, elíamortal Aun! 
Bliitnn, DO t< me ojera: 
mi dchil TDi «n «1 «tpacio inmento 
euahm le pirdiera... 
Puei quv de Tatio ; Caldoroo lo citara 
lin duda 00 LatlÁra 
pira candr «rmñitíca 
lot grande* lieclios Oul iluilic Aiarn. 



I. 

Los árboles estremecidos por el viento despojáliansc de las Lojas 
yn marchitas: pálidas estrellas aparecían lentamente en los cielos y 
la luna cual diosa de amor despcdia entre diáfanas nubes su luz con- 
soladora. 

Kt genio de la noche esparcía sobre la tierra sus tenebrosas alas. 

Todo yacia en bonanciblp calma; solamente yo, viajero errante, 
atravesaba triste y silencioso los campos de líarbufíalcs. 

lira el 26 de enero: auiversario de la muerte del ilustre Azara. 

II. 

Divagaba por una alameda de álamos y tilos: algunos arbustos 
ostentaban entre ellos lánguidas flores : algimas aves soñolientas en- 
viaban ai último albor del ilia sus trinos de amor: entre las ramas de 
los árboles veíanse las chisporroteantes luces li hogueras que ilumina- 
ban y calentaban las rústicas cabanas de los labradores: y un tor- 
rente descendía de una colina precipitándose en el valle. En su espu- 
mosa superficie veía yo de vez en cuando alguna ílor que, juguete de 
las ondas , dejal>a en ellas una á una sus hojas dcsa|tareciendo luego 
entre las corrientes; á la manera que el hombre lanzado en el Océano 
de sus pasiones en cada ola deja una ilusión seguida de usa esperan- 
za hasta que sin esperanzas ni ilusiones sucumbe y piérdese en el 
abismo de esc Oci^ano borrascoso, 

III. 

Dos veces durante ese dia de fatal aniversario , dos veces esc día 



N 



J 



— 5t5 — 

con una corona de siemprevivas ea la mano y una lágrima en los ojos, 
cruzaba aquellos campos silenciosos, impelido por un sentimiento de 
admiración y de ternura. 

Mct dirigia al templo de Barhuñales á ofrecer en el sepulcro de 
Azara la corona , y á entonar una plegaría ante sus yertos despojos. 

IV. 

El rumor del torrente, los cantos plañideros de las aves y la apa- 
cibilidad de la noche infundieron en mi corazón uq sentimiento de 
pavor y de tristeza. 

Ideas las mas desconsoladoras vinieron en tropel á anublar mi 
mente , y cediendo á un secreto impulso del corazón esclamé: 
— «¡Miserias de la vida ! ¡Orgullo humano!... El ataúd al borde de 
la cuna: ¡tránsito breve que el hombre atraviesa oscurecido ó res- 
plandeciente contemplando siempre sti frágil existencia por el empa- 
ñado cristal de sus pasiones!... 

Y. 

Agitado con estos lúgubres pensamientos penetra en el templo. 

Algunas lámparas lo iluminaban , cuya oscilante luz se confundia 
con los pálidos líestellos de la luna, destellos que, asemejándose á Ro- 
tantes gasas, penetraban por las lucernas de las souibrins bóvedas del 
templo. 

El pavimento cubierto con las losas de mármol de los sepulcros 
rclucian, al fulgor de tas luces, cual brillan los ojos de los moribun- 
dos al exhalar el postrimer suspiro. 

Silencio... por dü quicr silencio y soledad ! 

Mis pasos vacilantes resonaban y perdíanse por los ámbitos de 
aquel recinto , cual resuenan y pierden en las montaüas los quejidos 
del cárabo doliente lanzados en la mitad de la noche. 

Un Crucifijo iluminado por resplandecientes lámparas yacia soste- 
nido por dos ángeles de mármol blanco... junto al Crucifijo contemplé 
el sepulcro magestuoso de Azara! 

Frente a esc monumento que guarda los frios restos del hombre 
grande entre los grandes, frente á ese moniimento elevado y silen- 
cioso que parccia decir : «Hé aqui el término de las grandezas hu- 
manas'." se conmovió mi corazón, un sudor frió inundó mi frente , y 
trémulo y adolorido hinqué la rodilla esclamando : 

— "Tú que erigiste un solio glorioso á las ciencias y á las artes! 
¡ tú que ú manera de formidable valla que alujara el ímpetu de aso- 
ladnr torrente, contuviste las águilas imperiales ante los muros de la 

65 



— 514 — 

Ciudad Eterna ! ¡ tú que cual garza real te eleraste del lodo en que se 
agitan las sociedades , ostentando en tus brillantes y trasparentes alas 
la virtud y el genio! ¡Tú, coloso de ciencia y de poder , que enla- 
zaste los pueblos con vínculos de amor plantando el olivo en medio 
de combates fratricidas ! ¡ tú, que con el cincel y la citara imitaste los 
encantos de la naturaleza y acallaste con tus cantigas los lamentos do- 
lorosos que exhala el corazón herido! ¿Qué se ha hecho tu grandeza? 
¿Dónde reside aquel genio esclareciente , aquel numen creador, aquel 
corazón ardiente y virtuoso , que engalanara las miserias de la vida, 
cual palma que se ostenta hermosa y erguida en mitad de los áridos 
desiertos! ¿Dónde, libertador de la ciudad de los Césares y Numas; 
dónde, Azara inmortal , está tu magnificencia y poderío?. •• ¿Dónde?... 

VI. 

Azara!... el ilustre Azara convertido en sutil polvo!... 

Aquel gigante de saber y de grandeza , aquella planta hermosa, 
cuyo aroma embalsamara el universo desaparecer de un suelo que 
tanto lo embelleciera!... 

VIL 

Derramando amargas lágrimas coloqué la corona de siemprevivas 
en su sepulcro helado. 

vm. 

La luna entretanto apartó sus amortiguados destellos de las lu- 
cernas : las trémulas lámparas languidecieron y llegaron á mis oidos, 
cual misterioso acento , el zumbido de las fúnebres campanas. 

Sobresaltado y lloroso tiendo la vista en tomo mió... bajo mis 
pies hallo mas sombrías las losas mortuorias: en frente el sepulcro de 
Azara mas imponente y las imágenes del templo , cual sombras esca- 
padas de las tumbas, parecian estremecerse y avanzar lentamente... 

Y ¡ cosa estraña ! el Crucifijo mas resplandeciente, mas hermoso, 
mas sublime , parecióme levantaba al cielo su pupila brillante y dila- 
tada. .. ¡mirada elocuente, que parecía decirme: «£a muerte está 
en la vida , la vida está en la muerte: Azara vive en la célica re- 
gión de las almas escogidas!» 

Esta idea consoladora , cual brisa que ahuyenta la bruma al cesar 
la tempestad , di¿i¡pó los lúgubres pensamientos que vinieran pavoro- 
sos á sombrear mi frente. 

Y alejándome del templo esclamé , tendiendo una mirada al ho- 
rizonte : 




— 515 — 

— Azara vive en la célica región de las al/mas escogidas! con- 
servando empero un recuerdo inmortal de su esclarecido talento y vir- 
tudes la misera tierra. 

Barcelona. 

Fernaudo AirroN y Skron. 



SOBRE EL SEPULCRO DE AZARA/ 



¡Salud, sombra de Azara! Si tu frente 
rasga hoy el mármol de la quieta tumba , 
es que al redor de tu mansión postrera , 
en hirviente tropel , dorada turba 
de dignísimos vates españoles 
su lira de oro en tu memoria pulsan. 
Y hacen bien en verdad , que al hombre ilustre , 
al varón sabio cuya sien augusta 
ciñe el laurel eterno de la fama , 
presagio hermoso de inmortal ventura , 
la patria debe bendición y gloria 
y loores mil los vates le tributan. 
Si saliste á escuchar estos cantares , 
sombra de Azara , tórnate á la tumba , 
y en pos descansa só el laurel frondoso 
que el blanco mármol con su copa oculta. 
; Azara , Azara ! tu memoria vive 
circundada de luz eterna y pura. 
Por su historia la España te bendice, 
por sus bardos la España te saluda. 

Babgeloiva. 

Víctor Balaguer. 



Al pronunciar de Azara el claro nombre 
el azar y azahar suena en la mente ; 
que del uno y del otro juntamente 
rasgos tuvo la vida de tal hombre. 

Asaz nunca, por mucho que se asombre , 
le admirará la historia , diligente 



~ 516 — 

embajador de Roma haciendo frente 
á prueba8 que exaltaron su renombre , 

Del gran Loyola al desterrar los hijos 
el monarca español, mediando Azara... 

Oh! qué azares aquellos tan prolijos!! 
Oh ! cómo si pudiera , no mediara!!! 

Mas si medió , también fué su ternura 
yízaharñl proscrito en tal tristura. 



Joaquín Gil. 



Ya blancos los cabellos , 
á la tierra inclinada va la frente, 
no empero menos vivos los destellos 
que ardían eu su mente ; 

Cansada ya la mano 
de regir la balanza , cuyas leyes 
tal vez somete misterioso arcano 
los pueblos y los reyes; 

Y el labio ya cansado 
de interponer pacíficas razones, 
para hermanar con vínculo sagrado 
de Europa las naciones ; 

Azara solo busca 
de quieto hogar la sombra apetecida, 

3ue si el brillo del nombre un tanto ofusca y 
i al corazón mas vida. 

Descanso ya reclama 
premio de sus afanes merecido , 
y silencio no mas pide á la fama , 
pide á la gloria olvido. 

¿Qué dias tan hermosos 
gozar espera en dulce complacencia, 
en medio los tesoros mas preciosos 
del arte y de la ciencia? 

Un libro á su recreo , 
á su noble ambición basta una pluma ^ 
para elevar solícita un trofeo 
que el tiempo no consuma. 

Político profundo 
de recuerdos descarga su memoria ; 



— 517 — 

y mas bien que su vida , la del mundo 
escribirá en su historia. 

Y entonces , cuando trata 
de vivir para si ¡ terrible suerte ! 
con improviso golpe le arrebata 
la mano de la muerte. 

Fatal , si no funesto 
privilegio del genio , que ha nacido 
para brillar en elevado puesto 
cual faro allí encendido ! 

Bargeloma. 

Jaime Füstagüeras y Füsteb. 



AL EMINENTE AZARA. 



Entonen himnos de alabanza á los guerreros aquellos que en las 
victorias ven no mas el laurel que ciñe la cabeza del triunfador ; yo 
no puedo ensalzar aquella^ gloria que se alcanza vertiendo sangre, 
amontonando ruinas, incendiando ciudades, y derramando la desola- 
ción , la orfandad y la miseria. Lejos de mí insultar de esta suerte 
las desdichas de mis hermanos. 

Si de mi cabeza pudieran salir epopeyas , á los hombres como tú 
las consagraría, porque ellos solos las merecen. Al recorrer tu vida 
no acierto á decir en cuál de tus obras fuiste mas grande , porque tú 
conviertes en paz la guerra, detienes al Atila civilizado que cubre de 
sangre y ruinas la Europa toda ; traes á la razón al emperador de 
Austria que parecía empeñado en reunir el supremo sacerdocio , cual 
esperaba asimilar por su voluntad sola los estraños pueblos sujetos á 
su cetro; renuevas en Roma los días de Mecenas haciéndote padre de 
los sabios y de los artistas ; la Ciudad eterna que habia apellidado 
Padre de la Patria á Cicerón cuando la purgó de Catilina , te procla- 
ma su Libertador porque la salvas de una catástrofe mas grande de la 
que le preparaba la conspiración del disoluto patricio ; tu generosidad 
y tu magnificencia enjugan el llanto de la familia real proscrita de 
Francia , y tiende una mano benéfica á los satélites del Coloso , que 
sirviendo su ambición caen en poder de sus adversarios ; tu voz im- 
pone silencio á los descarnados hijos de Francia, que después de ane- 
Sar su patria en sangre , tramaban en oscuros conciliábulos la manera 
e hacerla verter en España ; arbitro general entre todos los sobera- 
nos de Europa , eras tú en París la Europa entera , y fuiste para lie- 



— 520 — 

á la mente aquejánn solitaria 

del humano cambiando la ventura 

en sombra funeraria , 

mas negra que la noche que desplega 

tormenta cruel que á la natura anega. 

¡ Honor á tí , varón esclarecido ! 
Tú al pais de los Césares librasle 
del gigante Corees enaltecido , 
y al íbero inflamaste , 
dándole fé , con desigual pujanza , 
pn la senda benigna de esperanza. 

¡ Honor á tí ! que tu saber profundo 
siempre mostróse bienhechor y raro , 
á las artes colmando del fecundo 
apoyo del amparo , 
que se las debe con asaz justicia 
para de ellas lograr alta primicia! 

Si la potente voladora Fama 
de Aragón y la corte de Castilla , 
en ecos prolongados ora aclama 
tu nombre sin mancilla , 
¿ cómo no á tu corona mil laureles 
añadimos, á España siendo fieles? 

I Preciado bien de colosal tesoro 
que acogió Barbuñales en su seno , 
cuando á la Tiara guiaste con decoro ; 
poniendo duro freno 
á las del galo indómitas legiones , 
te admiraron de Europa las naciones ! 

Aquel que oyó, de Parma soberano, 
tu voz prudente , de amistad en prenda 
el marquesado dióte de JNibbiano. 
¿Y cuál será la ofrenda 
digna de tí , si á tus brillantes hechos 
no dá la historia límites estrechos? 

Hienda los aires atrevida el ave, 
y mire el monumento suntuoso 
cercano al lecho dilatado y grave 
del Ebro caudaloso , 
que allí recuerdo tuyo se distingue , 
recuerdo que jamás ya no se estingue ! 

Salud , Azara , mi fervor perdona ; 



1 



— 521 — 

fuerte has sido en virtud , en ciencias sabio ; 
no mas pongo que una hoja en tu corona , 
y calle al fin mi labio , 
pues la Fama por ti cogió su trompa 
y al mundo estremeció con regia pompa. 

Igualada. Barcelona y Julio de i 85i. 

Radion Justino de Gassó. 



Ya de la tumba el insondable seno 
guarda por siempre en funeral reposo 
tristes despojos del que grande un dia 
varón ilustre , sabio y generoso 
orgullo fuera de la patria mia. 
Rico tesoro que produjo el suelo 
del fértil Aragón : alli nacido 
en Barbuñales se meció su cuna 
al grato ambiente de feliz fortuna. 
Allí brotó la que después gigante 
planta fué hermosa de abundantes frutos , 
planta que el genio fecundó constante 
y el mundo todo le rindió tributos. 
Ora agostada sin color ni vida , 
de su esplendor tan solo 
la sombra enaltecida 
la tierra oculta , de tener avara 
restos preciosos del ilustre Azara. 

¡ Azara ^ Azara!.... cuyo nombre encierra 
de admiración mil hechos y de gloria, 
y en caracteres indelebles de oro 
grabado se halla en la española historia. 
Héroe preclaro que lograste un dia, - 
cual otro grande dictador Camilo , 
el nombre conquistar por dicha suma 
de Salvador de la Ciudad Potente 
que un tiempo viera su monarca en Píúma. 
Hoy entusiasta el corazón quisiera 
tu fama celebrar que le enardece; 
la fama que á tu sien embelleciera 

66 



v^- 






nassir ::•: 7C*i:- n•^if:•ia^>a fin, 

' II x*3;;*c*?¿irtt ^ti M mm e o TO) lecho 

TU labio cilli T í*f íoc!a»?Te el peeho. 

Tj qa^ *1 i'-.r:- df I* Reyes fm?te 
•p* tes ?.:•:;>?; :«5 í :-d idn ¿^^gnieron ; 
b cuno sifoxprf al infelii leodiste 
y en li lis artes prolector UiTieroo : 
Ta que al sacio Pocliñíe 
con la laz de tu ciecca eonsoksle 
coindo su siila ibinlooír le hkaen 
francesa ho^te de ambicioo rastren • 
solo mereces por cantor un eéoio , 
cual tu, Colc^so de saber y gloria* 
que sonando la trompa reíolgeiite 
veraz trasmita a la futan gente 
tu egregio nombre de eteroal memoria 
T de tus hechos la brillante histona. 
Que ¿i hoy la patria acongojada Uon 
de su Tergel perdida 
la flor encantadon 
que en ti miran placenten un día, 
V observa en torno suvo 
el llanto por do quier y la tristeza ; 
en el sepulcro do tus restos yacen 
conserva por fortuna 
un testimonio fiel de su gnndeza. 

¡ Azara j Azara!.... al contemplar la losa 
que tus cenizas cubre 
siento una pena que mi dicha embarga, 
al alma oprime , al conzon acosa ; 
pues que los seres que cual tú vivieran 
jamás el mundo abandonar debieran. 
¡ Oh ! ¡ si mi canto penetrar pudiese 
á la región dichosa 

donde entre genios celestiales mons!.... 
¡ Oh ! ú mi puro ruego 
y el entusiasmo que mi pecho siente 
pudieran devolverte de la existencia el fuego 
y al mundo tu saber , tu genio ardiente ! 



v,..^ 



— 525 — 

Mas ¡ay! oscuro bardo, 

aunque entusiasta, solo 

pulsar me es dado desacorde lira : 

y al contemplarte en tu marmóreo lecho 

nii aliento desfallece , 

mi labio calla y se conmueve el pecho. 



Barcelonii y junio de tUSI. 

Joaquín María Martínez. 



Ciñe tu sica espléndida corona 
(le saber, de virtud , de patriotismo , 
en justo galardón de ese civismo 
que el mundo proclamó de zona á zona. 

Así la hispana musa altiva entona, 
derramando raudales de hrismo, 
de tus glorias el canto, y ahora mismo 
después de un siglo tu valer pregona. 

Nada le Taita á tu sublime gloria; 
sobre tu losa ya no caben llores ; 
ni poetas necesitas , ni pintores 

Que ensalcen de tus hechos la memoria ; 
pues ella es tan brillante y laa preclara, 
que tu gloria es lu nombre, grande Azara. 

;lona. 

Fhakcisco de Paiila Maürwo. 



¡AZARA! 



Como el pescador de perlas, la historia saca del mar del olvido 
las acciones humanitarias. Ellas son perlas (\m demucstrau el divino 
origen del hombre, y los grandes destinos de la perfección que espe- 
ran á nuestra raza. 

La vida de los hombres célebres en su siglo, y sus trabajos, des- 
aparecen entre el gran pueblo de generaciones ()uc habita la tierra. 

El hombre célebre en su siglo no hace siou bajar con mas len- 
titud que los demás al seno det olvido, en el seno de este gran di- 



— 526 — 

de) infeliz que llora, del mísero mortal. 

Tu fama crece rápida, fulgente por do quiera 
tu nombre es grata ensefia de paz y bendición , 
tú calmas de los principes la iudignacion severa 
por ti la paz bendice el gran napoleón. 

Y allá desde la altura de atmósfera elevada 
donde tu mente esparce torrentes de su luz 
diriges al que sufre, eolicila mirada, 
y íi sincera ofreces á la triunfante Cruz. 

Tu pérdida lloremos dolientes á porÜa 
doblando en tu recuerdo las cantigas sin fin, 

suspiros ¡ay! profundos tenaz melancolía 

lloremos de uno á otro , recóndito confía. 

Descansa en fin , descansa , tú que do quier llevaste 
la espléndida grandeza del titulo español : 
goce tu raza ilustre la gloria que alcanzaste 
y luzca allá en tu buesa interminable Sol. 

UAT.VKÚ. Madrid j eatro SO de (852. 

Antonio Vieta. 




GERONA. 

A U MEMORU m DON JOSÉ NICOLÁS SE AZiRA. 



1 proTÍDcia Je Gerdna. 



La mort pe urprcBd poiol le iije, 
II ett lOBJoun pról ii parlir ; 



La nort eit le loii d'oi bean jour. 
La FoKTAmE. 



Vosotras sombras qae vagáis en tomo 
del mármol triste en funeral silencio , 
dejad que libre su fatal contorno 
al alma inspire en su cantar de fuego. 

Suspira el aura entre el ciprés vagando 
y suaves armonías 

<|ue al cielo suben en ferviente ruego, 
del arpa arranca que dejara el bardo 
de las ramas pendiente 
en sus aciagos días, 
resuello y decidido 
á que por siempre ya permaneciera 
entre los pliegues de eternal olvido. 

Si, ilustre Azara! el genio de la noche 

sobre la losa que tu tumba cubre , 
sobre la losa que el laurel sombrea 
la sien inclina con fervor ardiente ; 
y ea su gemir doliente 
tu nombre ensalza y de fulgor rodea 
la justa gloria que tu frente orléa. 

¡Azaroy Azara*.... nombre esclarecido 
egregio nombre á quien venera el mundo, 
al deponer, entre fragantes rosas 
ricas guirnaldas de laurel florido. 

Por tu numen fecundo , 



.!> jeüas, 

v;i:oIIas. j 

..:i..U) I 

-. i.-nüe cielo 
-o velo 



. ; •iiilenlc espiim.i ; 

• V la llanura « 
...» y sus cascadas , 

« 

- ;. de flores llena : 
. u buril el bronce 
-. iraciou el numen 
a frente 
^ ..» con la llama ardiente : 
. i: la lira 

i fuente que murmura 
¿ue suspira 
. ^ lando presurosas 
. \*fOs del vergel liermosas. 
. , fizara!.... nombre esclarecido, 
^ . v»:nbre á quien venera el mundo 

. .'..T onlre fragantes rosas 
« ...naldas de laurel florido, 
i >olicilo anhelo 
os siglos arrancaste el velo 
. .'.¡.íarle entre cenizas frias , 
. .. .vuizas del pasado yerto, 
^ • üorlaja de brillantes dias : 
^ .».o jurisconsulto 
. , ^.loerdote hallara 
.. ; de la justicia el sacro culto 
.. .¡molar el vicio ante las aras 
;• .lugustas leyes que el deber dictara. 
i.^h ! el pecho se alboroza y de contento 
X»a fuerza late al recordar tu ciencia , 
.il rtvordar que la mordaz envidia 
lus glorias eternales y sin cuento 
nunca empanara con su infame aliento. 
Loor á tí , Libertador de liorna , 
Karbuñales felice 



— 529 — 

coa prez y honor te aclama 
brillante al recordar tu eterna fiíms, 
loor á tí, varón ilustre, insigne 
blasón que enalleciera 
de España la altanera 
el rico solio y el potente cclro; 
loor, loor á ti, cuyos consejos, 
que siempre sanos tu saber dictara, 
guiar lograron en aciagos dias 

con esplendor la Tiara 

Los años al besar tu tumba fria 

un sello de¡an de eternal respeto, 

huella indeleble que la patria mía 

agradecida acata 

y que la luna con su red de plata 

tranquila envuelve por la uochc umbría. 

¡Ob! salve, ¡Azara! nombre esclarecido, 

egregio nombre á quien venera el mundo, 
al deponer entre fragante» rosas 
ricas guirnaldan de laurel preciosaí<. 



Narciso Blakoh b Illa. 



Al ctflebrí^ DIplomAtlcli y dlsilnsali llcirai espa- 
nyolt Vo Excel-lcnllsslm StMiyor D. dosoph nil- 
colaa «le Aasara y Ferora. 

Si una petita flor en lo boscb nada , 
ignorada del m¿n , y sens cultura 
de pétalos hermosos despullada, 
que conserva l'sol dó de sérne pura, 
en corona immortal es col-locada, 
hont brilla tant diamant tanla hermosura ; 
ufana mostrará sa sensillesa, 
puig la admet per adorno tal noblesa. 

Ans quel' primer vagit donas ta boca , 
la mis il-luslre sancb lón ser nutria , 
ó pimpoU admirable , que á la soca 



L 



J 



— 530 — 

ab fruyt dols y abundant ennoblíria : 
en tóQ ser son poder lo cel evoca , 
talent, saber, virtut, noble hidalguía. 
La plebeya virtut es acatable, 
mes la del sabi il-lustre es adorable. 

Com lo benéfich astre que il-lumina 
y la vida conserva ab sa presencia , 
tores , ó tendré Azara : hont s'encamina 
la tramposa discordia, pie de ciencia , 
portas rams d'olivera , y la ruina 
evitas ab páranlas de clemencia : 
aquella atia 1' foch , mes no s' propaga, 
ans á ta veu d'amor luego s'apaga. 

Si monstruos destructors los cels permeten , 
queF terror infundéixen ab sas Uansas ; 
si hipócritas astuts que comprometen 
del món la pau ab locas esperansas ; 
pios raigs de consol també remeten , 
que ais mortals afligits donan fiansas : 
si Marats y Nerons lo sol castigan, 
Azaras é Isabels lo bé prodigan. 

Bn vers la Ciutat Santa sMirigia 
ab furia lo soldat per qui tremola 
assustada la Europa , puig temia 
al colosso del' sigle , aquell que immola 
á son voler lo món : Roma t'envia, 
y queda convensut á ta veu sola : 
de un cor tal los ressorts , coneix Azara^ 
á qui ni los cels tem, t'on y se para. 

Qual en un camp florit acut Tabella 
per recullir en ell la mel sabrosa ; 
qual los anyells balant de la mamella 
buscan lo dols licor que carinyosa 
sa mare is' ofereix , sabent que en ella 
pura llet mamarán y no enganyosa , 
á los brassos oberts van los artistas , 
literats , diplomátichs , canonistas. 

Ets muralla deis sabis invencible , 
de infeüssos consol lo mes amable ; 
no coneix lo rencor ton cor sensible , 
ta vida á tot lo món es saludable , 
puig ton desitg perenne ^ irresistible , 





— 551 — 

es vearer l'univers ett pan establo : 
que en calmar de u patria la tormenta 
ud' ácima tan gran no se contenta. 

Pontífices y Reys tement la guerra , 
fandan sas esperansas en Azara ; 
com al véurer l'arch iris en la térra , 
recorda lo cristiá que Deu l'ampara ; 
puig Esben quel' ferós Marte s'aterra 
al aspecte tranquil de aquella cara. 
Cessa, donchs de pintar , ó débil metro, 
al qui fan homenatje Tiara y Cetro. 



Pao EsToacH t Sígbés. 




LÉRIDA. 



A LA IBIOIIA DIL CÍLIIBK MU M HICOLÁS II AUIA. 



Los T&tes de la ^of iitia de Lérida. 

Creced , lauros , al pié del moDumento 
que en Barbuñales con honor se ostenta , 
y sombra amiga dad al gran talento 
del distinguido hispano , 
que bajo noble mármol prodigioso , 
descansa en paz profunda , venturoso. 

Creced , lauros, creced ; que si la frente 
á ennoblecer aún sois destinados, 
del hombre en claros hechos eminente , 
no vuestro verdor santo 

marchitaráse nunca en Barbuñales 

¡ Pocos en gloria son á Azara iguales! 

¿ No veis con ansia fiel cabe su tumba 
sombras de augusta majestad, divinas 
rendirle fausto honor? El eco zumba 
en noche silenciosa 
palabras de alabanza repitiendo , 
y ¡ gloria al grande Azara vá diciendo \ 

Los Clementes y Píos , los Borbones , 
los principes de Parma y Orleánes , 
Talleyrand y otros Ínclitos varones , 
cuya insigne memoria 
con Azara enlazada al mundo asombra ^ 
están ¡ oh lauros ! bajo vuestra sombra. 

Y es fama que de Córcega el Coloso 
su letargo de muerte sacudiendo , 
tiende , un instante , el brazo poderoso ^ 
y en la tumba tocando 
del preclaro español , recuerdo fausto 
de amistad le tributa y holocausto. 

Creced, lauros, creced con arrogancia 









— 655 — 

sin temor que os marchite negro olvido , 
que el genio del saber y la eonstancia 
vuestros vastagos fuertes 
con agua reganin del Amazonas, 
y á su tumba daréis siempre coronas. 

LÉRIDA. Zaragoia 2 de ooTiembre de 1851. 

Ramón Sans t Rites. 



Sus hechos á la par que sus escritos 
timida voz alientan de mi lira , 
de Europa , Francia , Roma , España admira , 
y por do quier que lea van descritos. 

Si grandes ellos son como infinitos , 
también de fizara atenta el alma mira , 
cuando la humana caridad inspira 
su hospitalario amor con los proscriptos. 

Feliz ingenio , rápido , fecundo : 
de la virtud amigo muy potente ; 
de las artes y ciencias un liceo. 

Pero su fama recorriendo el mundo 
recuerda al diplomático escelente , 
y su inmortal renombre que deseo. 

¡Vuela 9 varón famoso ! 
vuela ya en pos y en alas de la Fama y 
do tu nombre glorioso 
el Helicón te llama , 
y las Musas en tomo te reclama. 

Vuela , y rápido sube , 
sin que arredre jamás tu raudo vuelo 
densa y cerrada nube 
hasta correr el velo 
del alto Olimpo y tapizado cielo. 

Vuela y señor , repito , 
hasta ver de Hipocréne el gran portento 
donde en coro infinito , 
con sonoro instrumento 
te ofrece de la Fama el noble asiento. 

Mas no , párate digo , 



— 634 — 

y olvida , si , lo torpe y lo rehácio 

de un momento contigo : 

que ya tiempo el espacio 

habitas con Virgilio , Mengs , Horacio. 

Y cual tú ellos tu gloria 
celebran en la cumbre del Parnaso, 
como Clio en su historia 
recuerda i cada paso, 
y tus obras Prudencio y Garcilafo. 

Pero en la impura tierra 
ya que cantar tus hechos señor, quiero, 
quien mejor plectro encierra, 
cante pues el primero , 
y tu virtud yo cantaré el postrero. 



HidridlS J«jDUoda48í>l. 

Bamoh Sostres. 




^ 



mÉm 



TARRAGONA. 



i LA HBNORU DEL BXGMO. SR. D. JOSÉ NICOLÁS DE AZARA. 



Loi n(et é% la profioeia de Tarragona. 



AbtinC inane fonere menis 
Loctotqoe torpes; et querimonis 
Competce clamomm ; ac sepalchri 
Mitle tapenracQos honores. 

Horacio : Tom. I, Oda 20. 



Movida de mi llanto 
torna ¡ oh mi lira ! á suspirar conmigo 
y entona triste canto : 

3ue yo á llorar con mi dolor me obligo , 
ando salida á mi doliente lloro 
al suave impulso de tus cuerdas de oro. 

Tú elevarás al viento 
endecha humilde que los aires hienda , 
tu noble sentimiento 
del ígneo Sirio el caminar suspenda ; 
¡ solo correr como abundante rio 
lágrimas ¡ay! del desconsuelo mió! 

Murió el honrado vate 
do el Sena gime en caudaloso estruendo. 
Murió el noble magnate 
que á Roma realzó su ruina viendo. 
Murió el Libertador de una colonia 
autor del Armisticio de Bolonia. 

¡Azara!.... Ese sublime 
genio español en las alturas mora. 
De un mundo que se exime 
los bienes que otorgó recoge ahora ; 
y el sol que un dia reflejó en su frente, 
cual corona de honor ciñe esplendente. 



— 636 — 

Nuevo Pacubio (1), honrado 
al peso de la edad bajó á la hnesa. 
Su nombre respetado 
el aura leve suspirando besa ; 
y rica España guardará memoria « 
contando un noble mas su noble historia. 

¡ Oh tú ! inmortal Azara , 
de noble estirpe el vastago primero : 
si una lágrima osara 
verter un dia en tu sepulcro austero 
será el recuerdo que en medio su camino 
ofrece el corazón de un peregrino. 

Y tú , alma poesía , 
tú que ora el héroe ó al artista alabas 
en métrica armonía : 
tú que de Augusto la virtud cantabas , 
eleva á la región de las estrellas , 
al genio que brilló cual brillan ellas. 



Tarragona 24 de junio de 1851 

Juan Antonio Disdibr. 



¿Dó existís colosales monumentos 
que elevabais erguidas vuestras frentes? 
¿Dónde estaban los sólidos cimientos 
bases de vuestras moles imponentes? 

Ya nada existe el choque de los vientos 

derribó vuestros muros sorprendentes ; 
solo escombros y ruinas hacinadas , 
recuerdan vuestras glorias ya pasadas. 

El tiempo con su mano destructora y 
trazando caracteres en la arena 
el frágil ser del hombre deteriora 
y al sempiterno olvido le condena : 

nada respeta todo lo desflora ^ 

y el duro bronce su furor barrena : 
todo perece, pues, sobre la tierra , 

(i) Pacubio filósofo y poeta : nació en Brindis : mnnó en Tárenlo á los 90 aflos de edad. 
Lloróle Roma. 




— 657 — 

hasta lo mas recóndito que encierra. 

Mas una cosa su poder ahuyenta 
y se burla á la vez de su dominio , 
pues con el tiempo impávida se aumenta 
y adquiere mayor nombre y predominio ; 
su fama por do quiera se iicrecienta 
sin que poder ya quepa el esterminio; 
es el nombre de Azara cuya gloría ^ 
eterniza en sus páginas la historia. 

Cual el cedro del Líbano frondoso , 
que su cima se pierde desde el suelo ^ 
levanta , Barbuñales , venturoso 
tu orgullosa cabeza al alto cielo ; 
patria feliz de un héroe luminoso 
cuya gloria remonta tanto el vuelo , 
que no puede espresar la lira miá , 
su elevado saber , y nombradla. 

Círculo estrecho á su inmortal talento , 
era su patria y la nación entera , 
y tomando sus luces incremento 
cual las llamas voraces de una hoguera , 
admiró su saber como un portento , 
la inmediata República estranjera ; 
y por sabio le aclaman á porfía 
creciendo su renombre cada dia. 

¡Y tú , Roma inmortal ! himnos entona , 
al que la grata paz por tí alcanzara , 
téjele de laurel verde coroúa 
al hombre virtuoso , al grande Azara. 
Él evitó que la feroz Beloua 
con sangre de tus hijos se manchara , 
y alcanzó de Piapoleon con su juicio , 
de Bolonia llamado el Armisticio. 

Libertador de Roma^ por renombre 
te proclama el Senado agradecido , 
y coD igual razón date otro nombre 
que tan bien lo tenias merecido, 
bien pudiera llamarte sin que asombre y 
insigne protector del desvalido : 
díganlo los Orleans y los Borbones , 
que obtuvieron de tí mil atenciones. 

España , Portugal , Francia , Turquía 

68 



— 638 — 

tu nombre , insigne Azara , es venerado , 

con fina diplomacia la armonía 

á potentes naciones has llevado. 

Pues siempre la bonanza fué tu guia 

y por ello de todos fuiste amado ; 

el cielo colmará de bendiciones 

á aquel que dio la paz á las naciones. 

Dos genios relucieron en tu era 
uno de destrucción y desventura , 
que cebándose en sangre por do quiera 
inmolaba á su indómita bravura ; 
llegó el iris de paz y en su cimera 
refleja la virtud y la dulzura; 
Napoleón de entrambos fué el primero , 
y el virtuoso Azara es el postrero. 

]\o te esfuerces en balde , débil lira , 
que á mi pobre talento no le es dado 
espresar los acentos que me inspira 
el mérito de Azara , el Celebrado ; 
tu discorde pulsar , por Dios retira , 
no profanes su nombre decantado 
ya que de sus talentos el tesoro 
la historia grabará con letras de oro. 

Diplomático , sabio te saludo , 

distinguido escritor yo te venero, 

de sublime virtud fuístes escudo 
y en proteger las artes el primero. 
El honor y la gloria en ti no pudo 
volverte vanidoso ni altanero : 
y el laurel inmortal que orla tu frente 
pasará en su verdor de gente en gente. 

De afanosa carrera ya cansado 
busca en Roma el reposo apetecido , 
mas á su buen deseo , adverso hado , 
opone un dique al sabio esclarecido : 
la Parca inexorable le ha cortado 
un lauro inmarcesible , entretejido 
de virtud y saber, que en nuestra mente 
con gloria vivirán eternamente. 

TORTOSA. Madrid 2 de octubre de i851 

Modesto Esgofet y Febrer. 



- 839 



AL EMINENTE AZARA. 



Si del sepulcro el ámbito le encierra 
y queda solo de él sobre la tierra 
bendecido su nombre y su memoria , 
entone mi laúd en son doliente 
cantiga funeral y reverente ; 
y enseñe al vulgo su virtud la Historia. 
/ Azara fué I Del ibero las olas , 
las costas y las vegas españolas , 
al / ay ! que arroja doloroso el Sena j 
su belleza perdieron y verdura 
y ocultas en ropaje de pavura 
llanto vertieron de tristeza y pena. 
— ¡Paz al Libertador! — 151 Tfber santo 
gime al pasar — al eco de su llanto 
suspira el Vaticano compungido , 
y del antiguo mundo la Señora 
— ¡ paz al Libertador ! — repite , llora 
y se encorva la Italia á este gemido. 

La ofendida Albión reir no sabe 

pasma la nueva funeraria y grave 
del Vístula la audaz corriente ruda. 
Las orgullosas frentes coronadas , 
vueltas al suelo mira y espantadas 
la Europa en su estupor llorosa y muda. 

Su llama celestial el Genio apaga 
y sin guia ni luz errante vaga , 
al cíelo alzando su pesar profundo : 
la ciencia desmayó ; y en luto envuelta 
un ¡ay! desgarrador el arte suelta, 
hiriendo el corazón del docto mundo. 

Rompe el silencio santo de las tumbas , 
tono lejano que mortal retumbas , 
plañidero gemir de las naciones ; 
y al estrellarte quejumbroso el viento 
de Azara en el mortuorio monumento , 
su epitafio dirás y sus blasones. 



— 540 — 

Vites de Ibérii qae lis arpas de w> 
palsaiB de Axara ea loor y d sabio coro 
no desdeñe la agreste lira mía. 
Y tú , sombra inmortal , mi afao perdona , 
si en las flores que forman tu corona 
res la que el FraacoU modesto cria. 

LGO^A. Tirrigui y julio di I85i. 

FbAHGISGO Bf<»BfiA T VaLS. 




J 



n fÁLEEim Y 6MR. 

tide las flores poéticas qie coisagrai al insigne Don José 
Nicolás de Azara los vates de las provincias de : 



AU(]ANTE. CASTELLÓN. 

BALEARES aSLAS). HCRGU. 

YALENGU. 



^duniMa 7 awoMA «iuüitifiíaurfftrraii zpaa ¡p/iao» 



JOTA VAIiENCIAlVA 

DEDICADA AL CÉLKBIE LITBEATO BSPAÍtOL AZAHA (1). 



CORO. 

Cisnes del-Turia 
alcen el vol 
cantant de Azara 
el {amos nom. 

Eb esta jilaya 
de Qors cuberts , 
la porta uberU 
del Sel dont. 

Y es tan alegre 
que tot Be riu , 
iíern y yestiu 
de vert bordat. 



(I) Letra en el ttiiUcta vilcDciino qoe te bibU en el di». 




ALICANTE. 



I M lllffi®ill£ 



^iX ¥.%c/i(^o. St. 



Don José Nicolás de Azara y Perera , primer marqués de Nibbiano. 



Loi Tatei de la proTÍncia de Alicante. 

• 

Dende las viejas márgenes sagradas 
de este opulento rio 
do en tiempos no lejanos 
cantaban melancólicas baladas 
los inspirados bardos laletanos , 
yo , recuerdo infeliz de los que fueron 
ardientes trovadores, 
quise cantar la gloría en que ardieron , 
sus lizas , sus amores , 
y ensangrentadas guerras , 
mas ¡ ay ! que de estas sierras 
el eco mis cantares repetía 
y en acento cruel me escarnecia. 

Mi arpa sonó , mas con tañido incierto , 
con trémulo tañido , 
cual si temiera despertar al yerto , 
al olvidado bardo laletano j 
mi vacilante mano 

vagaba entre las cuerdas destempladas 
como el cierzo liviano 
suele rizar las aguas sosegadas. 
¿Y en trémulos acentos 
tu gloría he de cantar, ilustre Azara? 
¿Y han de llenar los misteriosos vientos 
mis cautos á tu gloria consagrados , 
si aun cuando te cantara , 
si aun cuando en inspirados 



— 544 — 

acentos mi laúd se deshiciera 

á tu gloria inmortal nada añadiera ? 

Azara ^ Azara ^ ya tu sombra veo 
vagando en los palacios de los reyes , 
dictar sesudas leyes 
con pensamiento sabio , 
con raudo acento de elocuente labio. 
Y ¡ ay ! si la pobre España , 
si esa pobre madrastra de sus hijos , 
no hubiese envilecido su corona 
que de fuego al buen Carlos parecia ! 
¡ Ay ! si antes de su saña , 
de esa valiente saña que la abona 
y en noble y santa indignación ardia , 
¡ ay ! si antes de aquel dia 
un recuerdo tan solo 
á su historia le hubiera consagrado!.... 
Mas no , que abandonado 
los manes de sus héroes la habían , 
ni sus tumbas dejaron 
ni los sagrados mármoles abrieron y 
y aunque de sacro horror se estremecían 
de los valientes héroes , que fueron , 
las augustas cenizas , 
dejaron hecho trizas 
el español católico estandarte , 
deshonrado y perdido , 
á Lis plantas yacer de Bonaparte. 

Tú solo , si , tú solo , grande Azara , 
que el vuelo audaz de ese francés tirano 
tener lograste en su fatal carrera , 
tú , tú , que en sobrehumano 
su genio superior no te escediera , 
cual defensor de Roma le tuviste 
depuesto el alto orgullo que ostentara ; 
el vuelo giganteo 
detener de sus águilas pudiste 
al traspasar el alto Pirineo. 
Mas no , la Madre España 
no consintió á tu genio tanta hazaña , 
y débil y orgullosa , 
aunque viera en pedazos 



_ 



— 54B — 

deshecho el trono de so infausto orgullo j 

Íaz , paz, cobarde paz , solo pedía. 
!* ¿ dó esa paz dichosa ? 
¿Dó ese celeste arrallo 
fué 9 que en so ceguedad se prometía? 
Llegó y si, llegó el día 
en que iiuestras montafiw retemUaron 
al eco Dronco del cafion de guerra : 
los hijos de la merra 
de su estirpe por dicha se acordaron 
y en sed de sangre aborrecida ardieron. 
Paz , paz y aún los cobardes les fiaron y 
mano en su mano armada les pusieron j 
mas los valientes que á la lid corrían 
dejad y dejad j bastardos ^ les decían. 

Si 9 Azara y si, el cobarde cortesano 
Principe de esa paz , que en Básiléa 
su nombre deshonró de castellano , 
de tu fama celoso 
fué quien cortó las alas al coloso 

Íénio que te alentaba. 
11 vivirá del hombre á la memoria 
por siempre abominado , 
y tú , oh astro irradiante y sublimado , 
tú de la Espafia inmarcesible gloria, 
brillante sol , que en vano 
en sus negras tinieblas la alumbrara, 
do aliente un espafiol noble ó villano, 
donde asome un tirano , 
do nuestra augusta libertad se holllhi 
la sombra se alzará del grande Azota. 

Alicahtb. BarceloM j jmiío 50 de 1851. 

Adolfo Blangh t Cobtada. 



69 



\ 



— 546 — 



VDíDIGAGION DE ESPAÑA. 



a En un confia de la ilustrada Europa 
vive un pueblo ignorante , tosco y rudo ; 
no ha sido mas que belicosa tropa , 
manco en las artes , y en las ciencias mudo, 

«Ambicionando siempre ajenas tierras 
gastó su vida en bélicas campañas ; 
no tiene mas historia que sus guerras, 
solo conoce el mundo sus hazañas. 

]>A1 concederle Dios instintos ñeros, 
á la luz del saber cegó su vista ; 
llámase España ; pueblo de guerreros , 
que no ha tenido un sabio, ni un artista.» 

Asi te juzgan las demás naciones 
porque no haces alarde de tu gloria , 
ensalzando á ios ínclitos varones 
que han ilustrado tu brillante historia. 

Historia cual ninguna enriquecida 
con recuerdos de artistas y de sabios ; 
estudiada con fé , patria querida , 
y un sello pon á infamadores labios. 

Páginas hallarás de inmenso brillo 
donde aparecen limpios y radiantes 
los nombres de Velazquez y Murillo^ 
de Calderón , de Lope y de Cervantes. 

Allí conocerás mil y mil hombres , 
antorchas de la ciencia soberana , 
alternando sus nombres con los nombres 
de Feijóo , Jovellanos , Mariana. 

Azara está también ; nombre glorioso 
que su patria recuerda agradecida ; 
patricio ilustre « sabio y virtuoso 
que consagró al saber su larga vida. 

Las artes y las ciencias le debieron 
protección generosa y delicada ; 
los artistas en él un padre vieron ; 
templo fué de los sabios su morada. 

De Garcüaso comentó los cantos , 
adivinó á Prudencio en su pureza ; 





— 547 — 

y naeva vida dio , nueTOs encantos 
de Virgulo y de Horado á la belleza. 

Politíco sagaz y humanitario 
procuró la amistad entre los reyes ; 
de toda guerra y sinrazón contrario 
sostuvo de la paz las dulces leyes. 

Hoy sus deudos, honrando su memoria , 
un monumento eterno le levantan ; 
pintores y poetas , con su gloria 
entusiasmados hoy, pintan y cantan. 

Mi débil voz , entre otras esforzadas , 
quiere alzarse también , aunque sin fruto , 
y á esas nobles cenizas veneradas 
rendir de admiración justo tributo. 

Mas al ver de su tumba los blasones 
solo recuerdo el estranjero agravio , 
y oigo á España gritar á las naciones : 
Ahi yace un español que ha sido un sabio. 

JüAn Rico t Amat, 



Para cantar, Azara ^ tu grandeza 
débil es ¡ ay ! mi voz , pobre mi lira , 
cuando el genio sublime solo inspira 
mi ardiente corazón , no mi cabeza. 

Con su propia impotencia y su rudeza 
mi pensamiento reluchando gira , 
y al vencer al deseo la flaqueza 
mi alma padece , y en su afán delira 

Rompo la lira , pues ; á otros cantores 
el campo cedo á quien su ingenio abona « 
para que rindan á tu tumba honores ; 

Y aunque ingrata Caliópe ^ hoy me abandona , 
y pobres son de mi pensil las flores , 
uno ésta, Azara ^ á tu inmortal corona. 

Auciim. Gatlellon ^ de febrero de 1852. 

Edüabdo del Solab. 



— 549 — 

Supo con ñno y sin igual renombre 
La ciencia colocar , sin que quedara 
Ciudad ó villa dó habilsse el hombre 
Que sus altos talentos do ensalzara. 

Cuando del Vaticano 
Las elevadas cúpulaa uft dia 
Miró con entusiasmo, del anciano 
PontíGce Clemente fué el amigo ; 
Sin que dejasen de rendir al genio 
Los demás Soberanos su triLuto ; 
Pudiéndose decir con gran certeza. 
Que fué de Azara sazonado fruto 
De la Silla romana la grandeza. 

Su diplomacia estrema 
La ciudad de tos Césares sabia; 

Y cuando el rayo de la cruda guerra 
Cruzó los Alpes y en la Italia hermosa 
Su estrago seüaló, fué electo Azara 
Para que con misión noble y honrosa 
Del guerrero tos pasos atajara. 

Su entereza, su voz, sus persuasiones 
Tales y tantas fueron, que aquel dia 
El Jefe de las Gálicas legiones 
Al águila los vuelos suspendía. 

Entonces Boma 
De Senador patricio , honor bastante y 
Estendió para Azara en su diploma , 
Libertador le aclama en su entusiasmo^ 
Graba en láminas hecho tan brillante, 
Medalla acuña dó en recuerdo grato 
Los hechos del varón sabia eslabona; 

Y para mas recueido en su retrato 
De oliva reverdece la corona. 

Tan digna recompensa 
Logra el talento en su eternal destino; 
El polvo de la ingrata muchedumbre 
Del sabio nunca cegará^el camino; 
Su marcha seguirá, y allá en la cumbre 
Luciendo de Minerva la aureola 
Su guía encontrará , mas esplendente 
Si la mente que alumbra es espafiola. 

Desde el Foro Romano 



i 


^^^^^■1 


■ 




- GM ~ 


I 




Su nombre resonase, de su lira 


^^1 


_ 


Brotaron ecos que el Parnaso admira. 


^^H 


^L 


Las artes que diviuas 


^^^1 


H 


Bajo el pincel , el mazo y la piqueta 


^^H 


^^ 


Tienen su asiento, del sin par Azara 


^^^^1 


^HhÍ 


Lograron protección ; en sus loOri-s 


'^^^H 


^H 


Vertió su mano con merced cumplida 


^^^H 


^H 


Las mas brillantes y galanas llores: 


^^^H 


^V' 


Por doquiera su planta agradecida 


'^^^1 


^K 


Llevó del genio la marcada huella, 


^^^1 


^H 


Y con la luz de Febo refulgente 


^^H 


^H 


Fué el mejor astro de la hispana gente. 


^^H 


^Hj 


¡Al talento la gloria! 


^^H 


^H 


Del mundo en las edades venideras 


^^^1 


^^M 


Vivirá de su ciencia la memoria ; 


^^^1 


^^B 


No marchitadas se verán un dia 


^^^1 


^He 


Las páginas de Azara ; que la historia 


^^H 


^^H 


Cuando graba con mágica destreza 


^^H 


^^H 


Del sabio el nombre, su buril es de oro, 


^^1 


^^B 


Su libro el ancho cielo; las estrellas 


^^H 


^^D 


Su luz divina, y el cantar sonoro 


^^H 


^^H 


Tal engrandece las acciones bellas 


^^H 


^^P 


Que vivirán en el terreno mundo 


^^H 


^r 


Hasta que Dios le llame á lo profundo. 


^H 


1 


PiLMl [adoptiva). Palma de Mallorca 1B50. 


^1 


L 


JoAQÜtN KLUUA BOTER DE KOSELLÓ- 


^1 


^H 


,CU..Í~lT^«r.^,y™*.--...~..| 


^1 


H 


Alzad , hijos de España , 


^1 


i 


al son de vuestras liras vuestro acento ; 
cantad, que es noble hazaña 
recordar un momento 
las glorias que en España han su asiento. 


I 


^Kj 


Al Aragón que un dia 


^^^1 


B¡ 


de reyes cuna fué, tended el vuelo. 


^^^1 


seguid la lira mia, 


^^^1 


^P ' 


y al recorrer su suelo 


^^^1 


^B 


veréis al que nació bajo su cielo. 


^^H 


^B , 


Oiréis i las ciudades 


^^H 




que de un hijo os dirán la gloria claia, 


I 






\ 



Palma. 



~ 665 ~ 
que salvador de Roma es aquel hombre. 

Perdona ahora , Azara 9 
si tosca fué mi lira al celebrarte , 
que nunca yo intentara 
con rica voz cantarte , 
mas si de corazón siempre adorarte» 

Palma 6 de agoito de 1 851. 

Joaquín Fiol y Pujol. 



AL HOLT ILUSTRE T EIELLENTISSDH SEÑOR 

Tribut á ton gran nom en equeix die 
també darte desitx i oh gran Azara I 
aquella veu sonora, bona y clara, 
teñir del gran Apolo jo voldria ; 

Llevonses tes virtuts alabaría.. • 
pero molt débil som, y cosa rara 
seria qu' un com jó , cara per cara 
penses en mirarte , loco seria : 

Solament te suplicb que de le gloría 
ahont ar* et contempl, que b' et goñares... 
per favor to deman , present me tengas 

Com un vate, no mes, que ta memoria 
admire, tes virtuts, y prendas rares, 
y per mostrarles mos cuaique picb vengas. 

Palma. Mallorque 6 d' agott de 1 851. 

JüA» O' NlILL. 



A LA HORT D' AZARA. 



Un' esplanada deserta 
vaitx veur' un dia ab triste ; 
ni una sola herb' ey naxia , 



70 



J 



i 



— 554 — 

ni s' y veya un solet brot. 

May ey plovía ; per ella 
tot r any era el mes d' agost ; 
qu' aquella térra cremava 
desde qu'el mon era mon. 

Un puig que la dominava 
á modo d' antich torreó 
fonch el punt que vaitx triar 
per las mevas refleiions. 

Y d' allá dalt contemplava 
la seva poca verdó , 

tan poca com mollas eran 
las vistas d' els seus contonis.. 

Si d' aquí dalt una font, 
esclamava jó á ocasions y 
bexás ab las seuas aygos 
fent per las peñas i^mó 

A fecunda aquellas térras^ 
for' aqiiest un camp hermós ^ 
fora un pais tan alegre 
com are es trist y enfados. 

Y una d' ellas quant pegava 
en térra ab el meu bastón 

dos fílets d' aygo sortiran 
rompent las seuas presons» 

Desd' aquell dia variaren 
las térras els seus colors, 
d' estiu el sol las cremava , 
d' ivern las dava verdó. 

A poc á poc se féu grossa 
la font de dalt el turó , 
y tots els camps se poblaren 
de cases y possessions , 

D' abres , de flors y de fuyatge^ 
de fruits de cent condicions , 
gent, moviment y riquesa 
qu' en feran un altre mon. 

Un homo ey va ever llevonce» 
que va cser per sa nació 
lo que la font d'aygo clara 
per aquellas térras fonch. 

Aquest homo es deya Azara 



I 



— 666 — 

que en els temps de Napoleón 
va salvar Roma y ab ella 
á tota la religió : 

Aquest homo es deya Azara , 
y mentre el mon signe mon , 
V anomeneran els homos 
ab alegría y trístó. 

Ab alegría , si pensan 
que els dias de bendició 
que teñan tots , son deguts 
á n' el sen sebre y valor. 

Y ab tristó , si reflexionan 
la falta qu' ara en el mon 
mos fan la seua virtut 
y la seua ilustrado. 



Palma. 



Palma , 1851 



Pera d' Alcántara PeSa. 



Noble cuna , valor , claro talento 
é ingenio le debiste al alto cielo , 
serviste al oprimido de consuelo 
y á la dulce virtud de firme asiento : 

La paz le dio , tu generoso acento 
al famoso , inmortal , Romano suelo, 
y la región indómita del hielo 
cedió también á tu esforzado aliento ; 

Tu pluma, en fin, solicita prepara 
rasgos insignes , que, veraz la historia 
contra el olvido perezoso ampara ; 

Para que eternamente tu memoria 
dé al mundo que admirar , ilustre Azara^ 
á tí debida prez , á España gloria. 



Palma. 



Barcelona 29 de moyo do 1051. 

José. Rocabertí de Dameto. 



Fué en su cénit un astro refulgente 
á cuya luz su gloria alumbra España , 



r 



— 556 — 

que con el celo maternal que entrafia 
ese áslro levantó de rayo ardiente. 

Con el sol encontróse frente á frente j 
y aun el sol mismo de su luz se baña ; 
grabó su nombre escelso con la hazaia ^ 
y con su luz iluminó la gente» 

La sombra del no ser le envuelve ahora ! 
y España en vano en la mansión serena 
aguarda de otros astros nueva Aurora. 

Triste dá rienda á su amargura y peni 
cuando el Tiber, escucha, que le llora 
ó con tristQ rumor le canta el Sena. 



Palua. 



Gerónimo Rosblló t Rivera. 



saas9ra>!L(Bii» 



AL EMINENTE AZARA. 

Alcanzar inmortal gloria en la tierra 
á genios predilectos se concede y 
y tan difícil bien lograrse puede 
en octaviana paz y en cruda guerra. 

Hechos esclarecidos dan la gloria, 
los partos del talento dan renombre , 
y á la posteridad legan un nombre 
al quedar consignados en la historia. 

Honra y prez de los buenos españolea 
en sus páginas cuenta á cada paso 
cien y cien apellidos , que no escaso 
galardón sus virtudes reportóles. 

Entre todos descuella la figura 
de un Azara, modelo el mas perfecto 
de cuantos con un fin grandioso y recto 
llegar pudieron á elevada altura. 

Don José INicolás, puro escritor, 
diplomático , artista y anticuario , 
logró hacer de su genio tributario 
al que quiso áü mundo ser señor. 



— 667 — 

Con 8UB lacea la paz tatn Uoaarca» 

que malquislos se hallaban por dó quiem 
restableció á la insinuacioD primera 
en diferenles reinos y comarcas. 

Roma, Conslanlinopla y Portugal, 
Francia, Toscana y el austriaco Iniperio 
confiaron sus negocios it criterio 
del hombre de un saber universal. 

Estendióse su fama por el mundo^ 
su nombre llegó á Rer tan conocido, 
que se vé en muchas obras repelido 
con elogio , y respeto el mas prorundo. 

Justo tributo que pagó al talento 
el siglo que se vio por él honrado , 
al dejar en la historia consignado 
cuanto pudo abarcar su pensamiento . 

¡Loor eterno al hijo de Aragón ! 
honor y orgullo del hispano suelo, 
por sus virtudes compensóle el cielo, 
y el mundo por su noble corazón. 

Josí Maiu Rbcasens. 




— 559 — 

ni héroes imperiales que anhelasen 
BU cariño sincero. 

El genio de la guerra, el Corzo aílivo 
ceilia á sus razones , 
y broló lie la paz el verde olivo 
en medio de sangrientas disensiones, 

Amparo de los miseros monarcas 
sin vasallos ni trono , 
en la patria de Dantes y Pctrarcas 
siempre se alzó en su aboao , 

Y después estcndiendo como egida 
Eu protectora mano 
hasta Bizancio, consoló la vida 
del franco, prisionero de un tirano. 

El monstruo de la envidia detestable 
hirióle con su saña^ 

¿mas qué importaba un mando deleznable 
al héroe de la España? 

¿Por quién clamaba el Directorio todo, 
y á quién llamaba amigo 
el gran Napoleón, que en vario modo 
había sido de su honor testigo? 

En su vida privada, todavía 
sirviera á una Princesa, 
mientras la gratitud le concedía 
causándole sorpresa. 

El marquesado de Nihbiano, y lleno 
de una modestia suave, 
á la ambición cerraba el noble seno 
por no regir de Malla la Orden grave. 

Literato y artista, abandonando 
la sabia diplomacia 
quiso finar su vida, arrebatando 
su presa á la desgracia. 

Mas sorprendióle la implacable muerte , 
y el virtuoso , el noble , 
el político grande, el hombre fuerte, 
cayó por fia cual centenario roble. 

Lloróle el mundo que sus prendas viera, 
ciñóte la corona 

de un renombre inmortal que mereciera 
y que su gloria abona , 



CASTELLC 



A U HEIORU DEL EHT 



Tú que iiupirfBti 
de un Ereilli j Hr- 
Musa del suelo hi- 
te ostentas dond' 

Tú y Ídolo sn 
áDgel de blaii' 
que al peneti 
maealraa ár' 

Tú qii>' 
de tu Iu7 



inapira i 
y mi vf 

P.r 
qitr 
la > 



; zara, 
..rillnra 
. i'i'iiil asoma, 
;i-uiiibró á Roma 
t~i:ira. 

:>lTc! ¿Oui^n dcrrurol)! 
^, . i-tiando contemplo 
iiüfctf rn tu loOr retumba ? 
a jfjnulc* de virtud ejemplo, 
,^^tf liundirte en negrí tumbí , 
iMidad te alzó á su templo. 

Usdriil li da il 

Wekceslao Atgoals 




Joh.eap. ti. I 

i;^ (acero radiante que aparece 
¡üfttiJk Doche larga y tormentosa, 
» Mwr <*™os 1"e en abril se mece 
^^^(1 tallo gentil la fresca rosa: 

^■fiarMc el sabio, aiinr|iic la muerte 
^ü^ b eucierre en su mant^ioo sombría; 
^likace>l<^l sepulcro ¡Teliz suerte! 
^.^cMrilos renacer al dia. 

jÜmct el amigo de los hombres pudo 



n< 



i^i 



— 561 — 

merecer la abyección y el torpe olvido ; 
pues fuera de indefensos áureo escudo 
y antemural del pobre y afligido. 

Piensa el mundano en su error 
que al bueno y al criminal , 
medidos con peso igual 
traga el sepulcro voraz : 

Porque el justo siempre vive ; 
renuévase su memoria , 
y en el templo de la historia 
su nombre es grato solaz. 
Al jazmin que descuella en primavera 
miramos cual monarca de las flores ; 
y el ciprés que se eleva en la pradera 
del vendabal desprecia los furores : 
Tan noble privilegio y alta gloria 
don Nicolás de Azara ha disfrutado : 
su nombre ilustre al par de su memoria 
siempre el artista y sabio han conservado. 

Pues le miraron descollar glorioso 
de Huesca en el Gimnasio , y en Oviedo 
defender campeón siempre animoso , 
de Témis los arcanos con denuedo. 

Que es propio de almas sublimes 
y genios privilegiados , 
manifestarse elevados 
ya desde el primer albor : 
Asi al principiar el dia 
del alba entre resplandores , 
ya vemos de ciertas flores 
el magnifico color. 
Hubo un monarca justo á quien España 
dá entre sus reyes el lugar primero: 
El gran Carlos Tercero 
que para confundir la horrenda saña 
dejando Partenópe , aquí viniera j 
brilló en Madrid como en su propia esfera. 

Premiador de los sabios sin segundo , 
y cual Tito delicias de su pueblo, 
un talento profundo 
en Azara descubre , desde el día 

71 



— 562 — 

que modesto y humilde se presenta , 
y altas empresas encargarle intenta. 

Musa sublime , que destina Apolo 
á sugerir ideas siempre nobles, 
inspírame propicia , y que tan solo 
suene mi lira en melodías dignas 
del inmortal Azara ; pues su acento 
hoy llegar debe al alto firmamento. 

¿Mas qué miro? ¡Oh placer! Noble matrona 
de talle esbelto y celestial semblante , 
la sien ceñida de áurea corona , 
al viento flota manto rozagante. 

La sacrosanta Estola de su cuello 
pende , y el nombre de la Paz inscrito 
con primor esquisito , 
sobre la misma leo. 

Cual numen tutelar de la comarca 
mira risueña la Ciudad eterna ; 
la de los siete montes , cuyo solio 
al mundo dominara 
desde su altivo y noble Capitolio. 

Sostiene en una mano la Tiara 
que abarca tres coronas , 
como celestial dote 
del Sumo Sacerdote, 
que con la misma su cabeza cubre. 

Empuña en la otra mano las dos llaves , 
que el pobre Pescador en Galilea 
recibió de Jesús cuando le elige 
primera base de su Iglesia santa , 
y premia sus desvelos 
fiándole las puertas de los Cielos. 

El Genio que acompaña á la matrona 
un escudo fulgente de oro puro 
le ofrece , y ésta toca con las llaves : 

Al golpe resonante , 
veo en el mismo instante 
Roma agitarse y preguntar pasmada : 
¿qué es lo que ha sucedido? 
y de dó parte el celestial sonido ? 

Cuando óyese en seguida 
la voz del Numen dando aliento y vida ^ 



— 565 — 

pues las dudas borrando y juicios vanos 
que hacian los Romanos 
dice : «Ya el noble Nicolás de Azara , 
de ciencia y probidad siempre dechado , 
por la corte de España está nombrado 
Embajador en Roma.» 
Dijo , y el gozo asoma 
en aquel mismo instante 
de los hijos del Tiber al semblante. 
Tal se pinta en el rostro 

del nauta consternado, 

el júbilo y agrado 
cuando vé que se amansa airado mar : 

Y asi se alegra el prado 

cuando en dichosas horas , 

las brisas bienhechoras 
vienen la árida tierra á refrescar. 

Tan luego como Azara se presenta 
en la ciudad de Rómulo , ya alcanza 
los mas altos honores: 
los Pontífices Sumos ', sucesores 
del Apóstol sagrado , 
con tacto fino y gusto delicado , 
el mérito conocen 

del ilustre español: ven sus escritos, 
y en todo semejantes 
al sabroso maná que cayó antes 
en la tierra de Horeb; causan á un tiempo 
todo deleite , admiración y gusto. 

Clemente Trece desde el solio augusto 
aprecia á Azara y honra con su trato : 
su sucesor el sabio Ganganeli , 
y después Pió Sesto , ¿ cuántas veces 
al noble aragonés no distinguieron 
con* marcadas señales de alto aprecio ? 

Si ora decir quisiera estos favores ! 
pero no, es imposible : antes pudiera 
contar del prado las vistosas llores , 
las arenas del mar , y las estrellas 
que muestran desde el cielo sus fulgores.. 
Su casa en Roma fué como un liceo , 
do reunidos el brillante artista , 



— 562 - 

que modesto y humilde so 
y altas empresas encargar! 

Musa sublime, que de 
á sugerir ideas siempre : 
inspírame propicia , y * 
suene mi lira en nielcxi 
del inmortal Azara : \ 
hoy llegar debe al ni* 

¿Mas que miro? 
de talle esbelto y * 
la sien ceñida de 
al viento flota uim 

La sacrosaniM 
pende, y el in>- 
con primor e?:»' 
sobre la misir 

Cual núin 



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\ano! 



dentro viene : 

¡ipo deja. 
. confirmarla 
Holonia , 
.: marcado 
lié llamado. 
.* en noche umbría 
.'rror 

lUe el fragor 
^4U que eu torno brama ; 
i II astro hermoso 
. j tormenta 
>perimenta, 
..i grato le aclama. 
I >eguirá á Azara en su carrera 
^liomáticos ilustres? 
.4 con él á la ciudad dó el Sena 
^ >4Uoso? ¿Quién á Rusia, 
. Cía la paz esta potencia 
.a, > cesó la competencia? 
.ii seguirlo puede hasta el congreso 
a Viiiiens , dó fuerte Atlante , 
•.%pai\a fiel representante? 
. c> posible al Colorín sencillo 
.; ij;uila noble el raudo vuelo ; 
'^.áiiUle vate , desde el suelo 
.c*»;í» cu cantar al astro hermoso , 
c^ai oamiiia luminoso , 
>.«mu looorre allá eu el ciclo. 



mira risueñ:» 
la de los si» ' 
al mundo 
desde sn ' 

Sosli' • 
que al»n- 
como 
del S 
que 

\r 
\ 



■ 






I / 



>* • 



í¡65 — 



. (|ue en su carrera 
;)l que en la esfera 
.nido, está agobiado, 
) adverso mil rigores. 
jiic los dolores 
üii mitigado 
n^ , y de la viuda, 
( bondad y amor han implorado* 
:uroso anciano, moribundo 
:: lecho de paz, dirá á su hijo : 
1 iuc el honor de nuestra España.» 
.i|)enas esto oido, 
¡o formará á sus descendientes 
(iiprc este mismo elogio enternecido; 
y aíiadirá que pueblos y altos reyes 
a este español ilustre han proclamado y 
como sosten de venerandas leyes 
y de sabios ministros fiel dechado. 

Asi de boca en boca 
pasará hasta los siglos venideros , 
la relación exacta 

de hechos tan grandes como verdaderos. 
Tal de Judá en el pueblo 
el padre transmitia 
al hijo que tenia 
cuanto al progenitor oyó contar : 
Del árido peñasco 
el agua cristalina 
la ley dada en el Sina 
y el lance de Moisés cuando abre el mar. 

Mas cuando yo las glorías 
del sabio diplomático celebro , 
se acerca un dia aciago 
que llanto va á causar y pesadumbre. 

Aunque en París Azara , al alta cumbre 
de honores ha llegado , desfallece ; 
y por entre los árboles que adornan 
los parques y jardines de Yersalles , 
la muerte asoma su espantable rostro ; 
mira á Azara , por victima lo elige ; 
y un mortífero dardo le dirige. 
¿Mas qué placer ¡ oh cielo ! 



«» 



y el incansnl»" ■ 
que ostiii¡j:i 
y en pl- ; 
pasan I 

relii!.;" 

V f. 

■ 



I 



,. tjbfs de oro ; 
' jj^ívi rf entreabra 
^;¿;;i5 despojos , 

^ ^,^ i;rJffS OJOS , 

// íí"'^ ^" renombre , 
"^ , íT/íií'fro no perece, 
'..„,^ aurora hermosa; 



■ ..f, gwí* aparece 

. ;jrra y tormentosa.» 
, . ^ r.íinicn de la guerra 
.,r-P sanguinoso 
. ..-•iij.'^-'* y furioso 

-úier susto y horror ; 
^!. ^»s.^lO estrago nace 
"., sn^'^egundo, 
..; o admira el mundo, 
. r i? 3Iarte vencedor. 
. j .' marqués de INibbidno , 
;> cantares ; 
^ ^.^> c:2? en la margen del Mijares 
. vr.>ígrar el plectro mió 
^^ rs^vlso tío: 
^.^ rriídencia ordena 
;.: .ivo á grande pena, 
íí.uJiré, que en vano ahora 
'\^,^>c fatiga; 

.. .r4 Poesía en vano 
^ <irs liras para alzarle Templo. 
* X •> preciso ya , no , que hijos de Apeles , 

•*^«Je Praxileles , 
^N.vM ^^^l>re mármoles y lienzos 
t ¿«r nombre y paz al grande Azara ; 
^iifs siempre habrá quien diga 

^\r v*^* '*'""^ y constante : 

V* tW grande y amado:» Esto es bastante. 



V-V.^í^"^ 



Castellón do la Plana 2'2 de setiembre de i85l. 

Juan de la Cruz Bernat* 



i 



567 



A DON GHÜSEP NIGOUÜ DE AZARA T PEDERÁ (1). 



GAimG EN miOMA VALENCIA. 

Que les dicbes mes nobles disfrute 
nostra patria voliguda T España , 
mes que brame Tanárquica saña 
y de guerra el borrible Dragó : 

Disfrutant de la pau les ventacbes 
canten ara A^ Azara les glories , 
rcnovant les famoses memories 
d'este fill ilustrat d'Aragó. 

L' España mare agraida 
sempre ha vollgut celebrar 
ais seus filis , que com cel ciar, 
bam brillat durant la vida. 

Huí el nom d' Azara combida 
ais poetes del Millars, 
perqué en troves singulars 
alaben bé les accions 
d'un borne, que á les nacions 
estrancberes vá pasmar. 
Cuant en Roma y París escoltaren 
d'este sabi español els discursos 
en els veren mil nobles recursos 
els primers díplomatics d'allá : 

En qúestions les mes ardues y fortes 
de son tino y saber es vallgueren , 
y en política sabia prengueren 
les idees que Azara els dona. 

Si este bome en mil ocasions 
fonc tan apreciat deis Reis , 
es perqué sabut en Ueis 
vá pasmar á les nacions : 

Per aixó en dolces cansons 
li donen aquells dictats 
que deis bomcns ilustrats , 
formen la brillant corona , 



(1) Esta poesía se hizo para el dia en que se inauguró el monomento en Barbuflales. 



.;:- ■■■■"■'i:Ui«" ,.. 



^^^tu-t*- 








MURCIA 



A LA HEIOBU BEL lüHORTAL ESPAÑOL AZARA. 



Lüs vates de la proTÍDcia de Bfarcia. 



Pobre , es sin duda , el femenil talento , 
y aún es mas débil el ingenio mió ; 
mi corazón encierra sentimiento , 
mas mi laúd al despedir su acento 
revela su pequeño poderío. 

¿ Cómo podrá mi discordante lira 
ensalzar, dignamente al sabio , al noble? 
¡ Mi deseo fantástico delira ! 
Que en vano á descollar gigante aspira 
la débil rama sobre el alto roble. 

¡ El estro envidio del sublime Homero ! 
Si su laúd glorioso yo pulsara 
del héroe Aragonés , á quien venero 
con puro acento y á la par sincero , 
los timbres y las glorias entonara. 

En la patria do nacen los leales , 
en el pais de heroicidad fecundo , 
en el pueblo feliz de Barbuñales 
sintió por vez primera los raudales 
del sol , Azara , admiración del mundo. 

Acató el orbe entero virtud tanta , 
y volando su fama en el momento, 
fuese á tomar un elevado asiento 
en la patria de Remo, Ciudad Santa 
que Azara lo admiró como á un portento. 

Le respetaron las sencillas greyes , 
y los sabios también le respetaron : 
fué consultado por distintos reyes 
para dar á sus pueblos sabias leyes 
y amigos y enemigos le admiraron. 



72 



— 571 — 

y al pronunciar tu nombre 
responderán los ecos de la Fama. 

Tal es la pobre ofrenda 
que á tí mi amor consagra : 
dígnate recibirla , 
hijo preclaro de la Madre Patria. 

MüEaA. Enero.— 1852. 

Ain'ONio Abnao. 



AL ínclito azara. 



A eternizar tu nombre y tu memoria 
no es necesario el canto del poeta 
sobre tu mauseolo ; 
basta que cruce la europea historia 
en lenguas cien del uno al otro Polo. 

Basta saber que amigo de tus Reyes , 
una corona para ti rehusaste ; 
y que impusiste leyes 

en Roma , Yiena , Rusia , Prusia y Francia , 
rico de ciencia , y pobre de arrogancia. 

Que dos Emperadores y tres Reyes y 
sin contar dos Pontífices romanos , 
consejo te pidieron ; 
que fuistes la cabeza y ellos manos 
de cuanto bueno á sus naciones dieron. 

Que á tu genio y tu ciencia tributara 
el gran Napoleón , justo homenaje 

y un trono te brindara (1); 

y que al morir, la pompa de tu escombro , 
fué de París y de la Europa asombro ! 

Por eso es que el canto del poeta 
no es necesario á eternizar tu nombre ; 
consúltese una á una 
de cada gran nación la grande historia 
y encontrará allí el hombre 
este recuerdo de tu ciencia y gloria. 



1) La soberanía de Malta. 



— 375 — 

ese rastro magnifico que el mnodo 

con atención severa 

y con gozo ó pesar mira profundo ? 

Tus anales elli con caracléres 
de inestimable duración pregonan 
la nobleza, el valor, la ciencia amada 

la justicia y piedad prendas que abonan 

tras afanes prolijos 

la justa fama de tusj^nobles hijos. 

¿Quién osará los timlires inmortales 

de tan ilustre y pública valia 

empañar con su voz? Los crimÍDales 

tiros de la pasión y saña impía 

cuando al mérito hieren 

del mismo golpe que descargan, mueren. 

La envidia, el odio , pérfido el veneno 

de la feroz y vil maledicencia 

émulos miran el aplauso ajeno 

con bastardo pesar : y en su inclemencia 

y en su afán anhelante 

alzan las'quejas de|furor henchidas 

como las olas ¡ay! embravecidas 

del proceloso mar ondisonante 

chocan y se levantan, 

al cielo suben y al mortal espantan : 

pero muy pronto tras el rudo embate 

y el estruendoso rebramar, contenía 

y de pesar eicnta 

la dulce calma del honor renace , 

y eücaz satisface 

la buena y recta fama 

que al seno suyo las virtudes Hama. 

¡Hijo ilustre del sacio esclarecido 
que el Ebro con amor baña y fecunda! 
¡Vastago distinguido 

de clara estirpe en cuyo nombre funda 

Aragón la memoria 

de uno de los blasones de su gloria ! 

; Azara ! noble y grande 

fué tu misión para enseñar naciste, 

y solo el bien de tu nación quisiste: 
no será, no, que el cielo te demande 



— 574 — 

de tu aurora benéfica el empleo ; 

que el insigne y espléndido trofeo 

que llevas de tus hechos , 

alto espíritu y docta 

prudencia inestimada 

en el aplauso y el honor , vivientes 

y dignos testimonios 

que hoy la posteridad fiel te tributa 

en mármoles|;y bronces esculpidos, 

es ¡ay! el galardón que dulce y bello 

como claro destello 

de gloria tan estraña 

con justicia y verdad proclama España. 

Tierra feliz con apacible cielo 
te vio nacer , y se meció tu cuna 
entre la^ dulce paz y entre el consuelo 
que los halagos dan de la fortuna. 
Él aura de los rústicos pensiles 
y los genios del bien te amamantaron 
y faustos alejaron 
de aquel natal terreno 
el sombrío rigor que invierno tiene , 
convirtiendo en jardín de flores lleno 
las encumbradas sierras del Pirene. 

No fué anuncio falaz de aquel recinto 

que hoy el Ibero admira 

vióse luego salir claro y distinto 

del genio el rayo quejamos espira 

¡ Rastro honroso , eternal ! ¡ INoble y ansiado 

privilegio que Dios solo concede 

al que esforzado puede 

fijar con osadía 

de sus talentos altos la valía ! 

¿No lo veis? ¿ No lo veis? De la ribera 
del Gallego y del Ginca sosegados 
vuela audaz á otra esfera 
donde debe brillar. De los cuidados 
del mundo esento asombro es prematuro 
y risueña promesa'á lo futuro 
de su patria en favor : con grato acento 
la escuela sertoriana 
y Salamanca ufana 



— 575 — 

le saladan al fin : la corte luego 

en sus áulicas juntas le coloca 

sin despertar de la ambición el fuego ; 

y su mismo destino le provoca 

con impulso suSve 

á trepar por la grave 

senda de la fortuna 

donde no siempre la esperanza es una. 

¡ Ay ! en Azara , empero , 
en Azara una fué : de España lejos 
solo el destino próspero 
del suelo suyo le ocupó : ventura 
con fé hidalga buscaba 
digna , si , de la gloria 
y del valor del español renombre. 
Nunca de la honradez justa faltaba 
á su anhelo benéfico el aliento , 
mientras que del fastuoso y opulento 
estado de los proceres , que ansian 
especular con sus oficios , supo 
menospreciar los caros adelantos 
buscados ¡ ay ! pero bastardos siempre. 

Del Tiber en las márgenes amenas 
pasaron las serenas 
horas que dedicar pudo á las artes 
y á las letras amadas 
bajo su amparo mismo congregadas. 
¡ Mas de calma tan útil y apacible 
cuan corta fué la duración ! Tareas 
y vigilias mas áridas y duras 
sustituyeron luego á las dulzuras 

del ilustrado trato 

y á la espansion del inspirado genio , 

alumna placentera de Silenio , 

siguieron los desvelos importunos 

del vigilante afán de otros deberes 

lejos de los placeres 

con que el mundo engañoso lisonjea 

al poderoso afortunado. Altivo 

con el orgullo del honor que atiende 

á no ser nunca esquivo 

á la desgracia y al dolor, enciende 



— 578 — 

fuera conquistador, déspota y solo , 
¡ ay ! hasta ese prodigio de los siglos 
vído con la verdad del sentimiento 
á rendir sus tributos al talento. 

De grandeza y honores precedido , 
de bendiciones y de amor colmado 
en el orbe con gloria conocido y 
y de los pueblos todos respetado, 
llegó del noble Azara 
el instante postrero 
con paso cauteloso y agresivo : 
y entonces ¡oh dolor! el nombre ibero 
que vio de su hado esquivo 
el embate fatal , lloró angustioso 
el funeral quebranto 
al contemplar con llanto 
¡ ay ! apagada la feliz lumbrera 
que luz y ejemplo de los hombres fuera. 

Salve, patricio ilustre, 
docto ministro, español preclaro: 
tu alta reputación es la censura 
mas terrible y amarga 
que darse puede al insolente orgullo 
y á la baja codicia 
de la grandeza y el poder moderno. 
Déspota nunca ni tirano, el celo 
de tu dominación huyó oficioso 
entre graves cuidados 
de hacer gemir con opresor encono 
á la sombra del trono 
la santa libertad de tus hermanos. 

¡Oh bendición universal! descansa 
sobre la silenciosa y triste tumba 
del hombre honrado y noble 
con tu paz y esplendor, como descansa 
sobre la del malvado 
la execración y el vilipendio : odiosa 
del crimen tanto la memoria sea 
como ensalzada la virtud se vea. 

¡ Hijo ilustre del suelo esclarecido 
que el Ebro con amor baña y fecunda ! 
vastago distinguido 



y 



/ 



-T 579 — 

de clara estirpe en cuyo nombre funda 

Aragón la memoria 

de uno de los blasones de su gloria! 

/ Azara ! noble y grande 

fué tu misión para enseñar naciste 

y el nacional decoro redimiste : 

no será , no , que el cielo te demande 

de tu aurora benéfica el empleo ; 

que el insigne y espléndido trofeo 

que llevas de tus hechos , 

alto espíritu y docta 

prudencia inestimada , 

en el aplauso y el honor vivientes 

y dignos testimonios 

que hoy la posteridad fiel te tributa 

en mármoles y bronces esculpidos , 

es ¡ ay ! el galardón que dulce y bello 

como claro destello 

de gloria tan estraña 

con justicia y verdad proclama España. 



Murcia. 



Madrid 24 de Agosto de 1851. 



Juan Guillen Buzaran. 



GLORIA Y TIRTCD. 



Van en confuso tropel 
rápidas unas tras otras 
del infatigable tiempo 
en constante afán las horas ; 
y arrastran en su camino , 
precipitándose sordas , 
siglos y pueblos y reyes 
y cadalsos y coronas ; 
y tras ellas macilento, 
sepulcro de la memoria , 
indiferente el olvido 
va derramando sus sombras. 






— 580 — 

¡ Todo la muerte lo acaba ! 
¡Todo el tiempo lo devora ! 

Viene de siglos lejanos , 
llega de edades remotas 
con el manto de la Fama 
grave y severa la Historia. 
Delante de cada siglo 
que ante sus ojos asoma , 
detiene el paso seguro 
y con voz firme y sonora 
hechos ilustres relata, 
ilustres hombres pregona : 
y ocultando luego el rostro 
del manto en las sueltas onda^ 
tras del tiempo fugitivo 
do nuevo el camino toma. 
Hechos y nombres reviven , 
porque es inmortal la gloria. 

En pos del abril risueño 9 
mensajera de la aurora , 
el aura vuela y de flores 
montes y prados corona ; 
y siempre que al campo an 
vuelve su gala y su pomp: 
á la humilde sepultura 
donde la virtud reposa 
llega , y á su dulce influj 
ricas siemprevivas brotai 
y formando mil labores 
con los tallos y las boj: 
escribe un nombre mo 
que jamás el tiempo I 
Porque es la virtud r 
como es inmortal la 

¡Qué mas le pue<' 
á tu venerable soml 

La primavera for 
en colores y en ar» 
tu nombre con sii- 
sobre tu sepulcro 
Siguiendo su lenJ 
con su voz siem]. ^»s 





imana , 
1 humaDa 
^ temples, 
iiue ha criat 
ilrc errors delira : 
sió , mentira , 
' veritat. 

irc els rics y forls 
mar els rius : 
isis en los vius , 
irtuts deis morts. 
i'iitre negre vél 
armonía cnserra , 
spirasió en lu térra 
Is la inspirasió del sel. 
a ! embecharé ta sort , 
' vida , no tinc glóriii , 
iis cults en la memoria ; 
rabie, vixc ya mort. 
11 que mentres brama el vent, 
os y la mar ensafia , 
jiiuil en sa felis cabana 
•vs d'este mon no sent! 
i<\ escolta en la callada nit 
enenosa T^co insert, 
1 seu cor el mon desért 
•'II á la esperansa ba dit! 
en eixa fosa aon no se ven 
> que la maldat deslila ! 
I eixa eternitat tranquila 
: lióme perqué parla Deu. 

Valejisia, selcmbre d« 1851 

José María Bonilla. 



74 



— 591 — 

de las artes su mente grande inspira , 

y comunica el pasmo 

con que las obras mira , 
que Europa toda embelesada admira. 

Vuelta en pincel su pluma, 
en tintas rica y variedad y gracia, 

asi retrata en suma 

la dicha y la desgracia , 
como del héroe la indomable audacia. 

Y con bellos colores , 
que de natura la verdad esceden , 

se ven vivir las flores , 

que exhalar ambas pueden , 
sin que sus hojas inmovibles queden. 

Monumento fecundo 
en este siglo al habla patria alzado , 

que no tiene segundo 

que de Azara ha cercado 
la sien ilustre de laurel preciado. 

Valencia. 

Estanislao Cosca y Yayo. 



Dura , inflexible ley, el Dios potente , 
grabó sobre la frente 
del hombre , al exhalar el primer lloro. 
En vano es el poder , la ciencia , el oro 
su influjo á resistir , pretensión loca 
ir mas allá , si el límite se toca. 
La cuna y el sepulcro : hé aquí trazada 
la igual sentencia, y luego polvo nada! 

¿Dó se ocultan los fieros capitanes, 
que al mundo con su furia estremecieron ? 
Los Reyes ¿qué se hicieron, 
henchidos de ambición , nuevos Titanes , 
que ni tierra ni cielo respetaron? 
Sus términos cumplidos , 
ellos , cedros erguidos , 
las altaneras copas doblegaron 
ante la ley eterna , y de su gloria , 
nos resta la memoria 



— 592 — 

¡ La memoria ! El recuerdo que transpira 
por la marmórea losa de la tumba , 
sublime emanación , que el ser aspira 
de aquel que se derrumba , 
consolador presente que á los vivos , 
en sus rnnibüs inciertos , 
desde la elernidad legan los muertos !.••• 

]No plugo á Dios en sus bondades 
que el mísero mortal , las soledades 
de este camino , que llamamos vida , 
sin norte , sin egida , 
en las tinieblas de su mente oscura , 
recorriefra con planta mal segura, 
y en la memoria de gloriosos nombres 
por guia de los hombres 
poner quiso propicio , 
fulgentes luminarias, 
clarísimos fanales , 
en las torcidas sondas solilarias ^ 
que á la virtud y al vicio, 
al bien y al mal conducen casi iguales. 

A la indomable ley, ilustre Azara , 
también doblaste el cuello , 
que era de frágil barro tu estructura ; 
pero la fama clara 

de tu nombre inmortal, como un destello 
brota , de la profunda sepultura 
donde yaces en paz , y en la alta esfera 
esplendente lumbrera, 
la moral y el saber, en sus arcanos 
revela á los humanos. 

Grata , Azara , es demás tu augusta sombra , 
á esta patria que en vida amabas tanto. 
Klla en sus horas de amargura y llanto 
la evoca, y sin cesar dulce te nombra ; 
que á tu recuerdo , fieles 
se mezclan siempre timbres y laureles, 
que olvidar no la es dado 
su presente estudiando y su pasado 

La tea abrasadora ya no ardía 
de la discordia , que en sangrientos bandos 
á la española gente dividía , 



— 593 — 

y tras días nefandos 

de execración y horror , su frente pura 

asomaba la paz , anchos raudales 

de gloría derramando y de ventura , 

cuando hollabas del mundo los umbrales. 

Excelsos Reyes ^ de robusto aliento 
asidos al timón , la nave Ibera 
llena de majestad surcó ligera 
entonces , con feliz próspero viento , 
por la antorcha del Genio iluminada , 
en los oscuros mares 
de la ciencia olvidada , 
y al compás de dulcísimos cantares. 

Dichosa fué tu edad , felice estrella 
presidió tu nacer , que eclipsó el cielo 
al arrancarte Azara de este suelo , 
y el hoy de maldición y de querella, . 

De él apartado , cuando Amiens , serena 
la Europa te mostraba ; 
que el huracán bramaba , 
cubierto con el polvo de la huesa , 
no oiste , ni la horrible nube , espesa , 
preñada de traiciones, que en el Sena 
formó el genio del mal , llegó á tus ojos , 
ni los cruentos despojos 
de Trafalgar , ni el duelo y los horrores 
de odiados invasores. 

Mas te valió morir , que es triste historia 
la que el tiempo escribió desde aquel dia. 
Muy triste , Azara , y mas que triste impía , 

sacrilega ; Oh! no quiero á tu memoria 

juntar de ella una página tan solo, 
que tu sueño turbara tanto dolo 

tan infanda maldad Ceso en el canto 

que es mi estro ya no mas de horror, de espanto!.... 

ViXEivciA. Castellón 29 de febrero de i 852. 

Vicente Ferreh. 



75 



— 595 — 

que Den piados volgué á la criatura , 

y DO sois S3 figura, 

si que ademes tan gran y noble inosira, 

preteogiié que tiuguera per sa ditja, 

y que do Tora tnitja, 

aquella tau gran obra , 

del iulinit amor que 1' inflamaba, 

y del que en tanta sobra , 

en el cor que es son sentro li possaba. 

¡Insigne Azara, ingeni predilectc, 
que deste Toe sagral laut entingucres, 
y que d'elt asi feres 
un US tan asertat y tan selecte! 
El moment que degut es de justisia, 
á ta inmensa perísia, 
aqnell que desitjaban, 
cts leus adoradors y que proclama , 
ton triunfo que buscaban, 
al ultim vingué ya, soná ta {ama. 

]NÍ del mar bórraseos perilts inmensos , 
ni negosis que i tots de por omplieu, 
ni lo que mes fujieo, 
en asuntes ficarsc tan estensos; 
no foreo sufisiens pera arredrarte, 
ni pogueren llevarte , 
que dares á coneixer , 
lo encara no sabut, y que la historia, 
que tan tu Teres creiser, 
fora un porleut que eialta ta memoria. 

I Oh IVoma , sacra Roma soberana , 
cíutat eterna, sempre tan gloriosa, 
y encara mes presiosa , 
pera tota nasió dita cristiana! 
De ta brillant historia reverbera , 
en merit la primera, 
una fulla selecta , 

que pregona de Azara els graos servisis , 
y que admira y respecta 
lot home de virtut que tem ais visis. 

Com después de la nit muda y sombría , 
que á la ignoransia tant es pareguda, 
la matinal vcnguda , 



— 597 — 

siguen sempre propisis , 

cU tcus decreta á Espanya, 

y les virluts de Azara , y la alia gloria , 

que el seu noni acompauya, 

mils de cixeiiiples eucootreu en la biatoria. 



José Vicente Fillol. 



No muere el genio: si la Parca fiera 
el hilo corta de la humana vida, 
sobre el sepulcro de laurel ceñida 
se alza su sombra y en el mundo impera ; 

Tal, Azara , eres tú ; la Europa culera 
tu muerte llora por dó quier Bentida, 
y al scnlimiento de mi pecho unida 
lu ilustre nombre y dignidad venera ; 

¡Gloria á tí, que las artes protegiste 
y á la hispana corona cou empeño 
sus derechos en Roma, defendiste, 

Y de la astuta diplomacia dueüo 
supiste con talento el mas profundo 
tener á raya la ambición del mundo!!! 



Oiledo 37 da enero de IGül. 

Carlos Mbstre y Marzal. 



Pcrillnstris viri eqaitis D. D. Nicolai de Azara. 

Vixi Camoenis nupcr idonens: 
illudit ulmis fcssa volentibus 

a;las, et aururum tenacea 
impediunt sinc fine cur%. 
Majus sed illis impcrium mai 
adspirat auiis: poscit ct obsequor, 

desuela jamdudum et trcmenti 
plectra inval resonare dextrá. 
¿Ou'dni? Superba non ego turpitcr 




— 599 — 

rebus ades. Pius ecce laudiim .¡^ i/citrx 
Testis tuarum notus , et hostia 
devola mortí, quum sacra pallídA 
íd fronle miltant corona 
tergeniinig veneranila gemmis. 
¡Son sensil airo veclus inhóspitas 
adnasse térras turbine regnís 

esul , nec abjectum ferelHt 
grata fides, vigüesve cura. 
Mox scissa nectens corda, per arduos 
gravcsque casus duccre providus, 
ulciiraque procedis, juventi 
paciñcx subiere lauri. 
Hinc Nibbiani stcminatís eicipit 
te pulchra merces, dum tibi principum 
grata rcceplorum triumpho 
Parma salit resonatque Iceto. 
Gaude: vel atris dcntibus impotetis 
tabescít araní livor ahcnoam 

frustra momordisse, ct minaci 
scgne manu jacuisse verber. 
Jam Dunc securo gnavus in otio 
parcís sludrnti : te sapicnlium 

clamat magislrum, te ducem , te 
turba patrcm numerosa vatum. 
Necnon aperto cuneta fovens sinu 
Musarum alumnos, Paltadis et genus 
o mague Mspcenas, secunda 
munificis tegit umbra ramis. 
Per te obsoletas Tullius exuens, 
nuDC pulchriori splendet imagine 
formas, et eiultant reccnlí 
gesta viri meliora signo. 
Nec tu, sonanli carmine, Virgili» 
nec venusina; tu fídicen lyra; 

sacra insalutati coteadaí 
annia prxtcriislis aulse. 
Natura quidquid provida protulit 
peritus apto digerís ordinc; 

ducitque in argutos leporum 

parta quics, ÜNicolae, ludos. 

I nunc, Ulympum posse viris loca 



Comprende las Dores po<lieas que consagran al insigne Dun José 
Nicolis de izara los vates de las provincias de : 



iim. yizcm. 

GlUPliZCOA. NÁVIRIU. 



mjutíltBa 7 awsatú aaa/ititaaasíníMA «va mas* 



76 



L 



ÁLAVA. 

ü ILÍl ffiSM 



m. 



Dn Josi Nic«li3 die liara ; Perera , primer marqnés de Itibbiaoo. 



^ 

^ 
W 



Loi Tiiet de la pconncia ds Alati. 



España afortunada, 
bella cuna de Ínclitos varones I 
alza la frente altiva y orguUosa, 
vé á los insignes y preclaros hijos 
de tu suelo fecundo 
causar la admiración de todo el mundo. 

Pais de los Mendozas , 
patria de los Cervantes y Cisneros, 
madre de ingenios grandes y sublimes ! 
permíteme que ufano y venturoso 
añada hoy á tu gloria 
un nombre ilustre de inmortal memoría. 

Esle nombre es jízara , 
modelo de acendrado patriotismo. 
Azara, el distinguido literato, 
el eminente artista y gran político, 
que á Roma libertando 
del bravo Napoleón detuvo el mando. 

Si mi mente pudiera 
pasar al Helicón con raudo vuelo, 
y á Caliope implorar su altivo DÜmea , 
con el alma turbada de alegría, 
del decantado Azara 
el nombre por el orbe resonara. 

Mas I ay ! enmudecida , 
sin que pueda vibrar sonora cuerda, 
ni los aires llenar con sus acentos. 



L 



— 605 — 

sin sol ni vida que le hiciese ameao y 

cuando sus mustias flores 

llenó Azara de inmeasos resplandores. 

Envidia pues el mundo , 
insigne Nicolás , tu alma divina , 
y antes que sepultar en el olvido 
la esplendorosa aureola que le cerca , 
confunda á los moríales 
una plaga fatal de horrendos males. 

¡Qué tamaño delirio ! 
los hombres son tu vivo monumento 
y nuestro feliz reino en duro bronce 
esculpidas conserva estas palabras, 
que repetirá ufano : 
uDiste lustre y honor al pueblo hispano.' 



I 



ViloriaSl de judío de 1851. 

Daniel Ramón Arhese. 



Tú fuiste admiración de Europa entera 
y aun tu nombre en sus ámbitos retumba ; 
porque es tu nombre de tan alta esfera 
que no acierta á encerrarse en una tumba. 

El mundo oyó tu vozj clara lumbrera 
que el soplo de los tiempos no derrumba , 
duerme, descansa, que lu gloria espera 
y esa fama no es fácil que sucumba. 

Porque al pisar tu tumba cu sus dinteles 
tu renombre se vé , grande , profundo , 
ó indeleble también cual otro sol. 

Que en la fada del tiempo tus laureles 
fué contemplando el asombrado mundo 
y repitiendo al par: H¡era e 



Viloria 29 Je inajo do IQ51. 

Sebastian Febbahdez Mobellan. 



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n 



ru--. 



jliii. 



!•«' 



;2. jiv: ijda lira ; 
i^. >ccr:¿JQto 

roijs que tu acento 
. . ^ :i jura lleve , 

.. ,^ iirfuioria, 
... -lucuslo de la gloria. 
•^ . i.i; mira su frente 
: ..u iiaiarcesible : 
. ;iiL* se alzó potente 
I kTible 
.>^> ..i-j> que abortaron 
..^u -> iu¿<rles precitos 
.■ ..iijjron 
.>^iA : jropa que en su llanto 
... >a> oiuuenlos con espanto. 
...' , >i , cuando en borrasca fiera 
. .' js pasiones se encumbraba j 
^\: jüoio^ donde quiera 
... ' cuoadenaba 
M^u luror de la tormenta, 
!4>iUi insolente contenida 
•eos atenta , 
v«.u los despojos que codicia 
^ .uallada sed de su avaricia. 
.1 uKUio adusta del audaz gigante 
.«, iUMUias contemplan las naciones j 
^. los ítalos pueblos arrogante 
...auo sus pendones, 
>. .» osúior^o amenaza encrudecido 
^, jiav> O^iirinal , y España ilustre 
..i lujo esclarecido 
.»s»ac u su furor: oye; la fama 
\ilailor de liorna le proclama, 
hu \auo ¡oh patria ! en vano tu memoria 
«V» <(uc fueron tus siervos escarnecen : 



.N.- 




— 607 — 

si nada resta de to aotigaa gloria, 

de Azara te enaltecen 

los triunfos alcanzados con civismo : 

publica, ¡oh patria mia idolatrada! 

publica su heroismo, 

y sepa el mundo que del alto cielo 

bajaron las virtudes á tu suelo. 

Y tú, que gozas en la eteroa cumbre , 
ilustre Azara , de fulgor radiante , 
UQ rayo envía de tu sacra lumbre 
al vale delirante : 

con santa inspiración su pecho inflama , 
y entonces dignamente tu memoria 
pregonará la Fama... 
Mas lay! del vate que infeliz suspira 
cuando tus glorias á cantar aspira. 



SoTEHO Manteu. 




GUIPÚZCOA. 

Ldi tnlet de ¡i pratincja de Guipúzcoa. 

ffiípaííüíiiD (1). 

Enien dalza José Nicolás Azaru cta Perera Janna, lenftDgo Harqnes 
NibbiaDo izaodacoa. [Urra ariila guerta daquiola! 



Bat. 

Guizon Jaquintzun aundi 
BarbuQaleS'Coa 
zuri nere Oroítza 
hiotz barrengoa : 
ar zazu gai chiqui au 
borondatczcoa , 
eguiazco sitormea 
euscal errícoa. 

Bi. 

Aita Santu , Erregue , 
etnperadoreac j 
zirao mundic onetan 
zure adisquideac: 
zarri deizca zinduzlen 
bat ota besteac , 
arguitazuD zureac 
galdezca guztiac. 

Ied. 

Carlos irugarrena 
guizoD aditua , 

(1^ Recuerdo en reno Yaicongado, dialecto Guípuzcoano. 




— 609 - 

Azararen galdetca 
aurrcna dijua : 
eta urrcngo Carlos 
laugarrenecoa , 
beti billazen dabil 
zure consejua. 

Lau. 

Zure egnnac beti 
zirala aundiac , 
aitortu izan dute 
Jaun aguintaríac: 
lecu guztieUc 



ezagutuac zure 
paqueco doayac. 


BOST. 


Gerbait jaquintzun izan 
nai duen gaztéac , 
iracurrí dizala 
liburu zureac: 
berac dirá Maísnac 

onac baña Obeac, i 
arguitazunes daude 
guxtíac beleac« 


■1 

Sei. 


Esan nainugueana , 
guztia da gucbi, 
zeren gueyago dezu 
Azara mereci : 
ez du zure berdiñic 
niunduac icusi , 
zure gandic bear du 
guizonac icasi. 


Bbderetzi. 


Napoleón bid zan 
zure egunetan, 

77 



— 610 — 

Europa-ren jabea 
dembora ayetan : 
Malta eman nai zizun 
bere asmoetan 
crregue eguiñ eta 
aguindu zenezan. 

Amah. 

Jargoi ura nai ezic , 
alde bnt ulzizen , 
ezan beste guizonic 
lurrcan arquizen: 
INapoleon zegoen 
Azara enziiten , 
adizen zuen baña 
cziien Sinistcn. 

Zazpi. 

Scigarreu Pió , ela 
Empcradorea 
clzayac izan arrcn 
batcquin bestea: 
Bolonian zuc eguiñ 
zenduen paquea , 
bada aiñ zan auudía 
zure aguintca. 

ZOBZI. 

Amienz-co paqueac , 
zuri zizun zorra , 
zuc garaitu zenduen 
Europa-co guerra : 
zuc zuzendu zenduen 
gauza chit oquerra , 
Azara aditua 
zuri on ezquerra. 



San Sebastian. 



José Vicente Echegarat. 



611 



Sr. D. Basiuo Sebastian Castellanos. 

Mi apreciado amigo y anticuo cS^mpafiero : sí alguna vez he la- 
mentado vivamente el total olvido en que , con la falta de ejercicio, he 
dejado caer mi antigua facilidad para componer versos, aunque ma- 
los , es en la ocasión presente , por cuanto me priva de dos grandes 
satisfacciones, la de complacer á Y., y la de ver inscrito mi nombre 
en la Corona poética que va Y. á dedicar á la memoria del ilustre 
escritor y hombre de Estado D. José Poicólas de Azara. Agrava mi 
sentimiento en esta ocasión la circunstancia de haberme Y. invitado 
á pagar un justo tributo de aprecio y de respeto á aquel benemérito 
español , en nombre de su dignísimo descendiente el señor marqués 
de Nibbiano , persona á quien por todos conceptos profeso particular 
estimación. Consten , pues, por estas líneas mi aprecio y mi respeto 
á la memoria del ilustre Azara , y la fineza de mi voluntad con res- 
pecto á Y. y al señor Marqués, contrariada únicamente por la imposi- 
bilidad en que me veo de demostrarla de otro modo que repitiéndome 
de YY. con toda sinceridad, muy afecto y seguro servidor q. b. s. m. 



Lbzo. 



Madrid 7 de julio de 1851. 

Eugenio de Ocnoá* 



4 LA HENOMA DEL DÍGLITO AZARA. 



>•••■ 



Con paso mesurado , 
radiante y magestuósa , á la morada 
de un bardo vascongado 
llegó del gran Azara la sagrada 
sombra pidiendo asilo; y el anciano 
llevando al corazón su diestra mano , 

Le dijo : cuando siento 
que puro aquí se alberga el patriotismo 
¿ pudiera ¡ á tí ! mi aliento 
negarte asilo? JNo. Mi lecho mismo 
te doy ; en él reposa , y oye en tanto 
de un libre montañés el rudo canto. 

Del corazón tan solo. 



— 640 — 

LA FLOR DEL AIHB» 

Cómo ! á mi natal ribera 
quieres arrancarme fiero? 
aquí mando sin rivales , 
allí hay á la envidia templos. 

Ah ! déjame en mi retiro ; 
hija del valle modesto j 
aquí venturosa vivo , 
allí airado ruge el viento. 

La belleza aquí me acata , 
duerme el amor en mi seno : 
¿ quieres que en tu helado clima' 
cetro y vida pierda á un tiempo ? 

Sigue tu marcha , y sí quieres , 
nuestro oro llévate ; pero 
deja i la virgen de América 
su Flor del Aire á lo menos ! 

Quién soy yo , pobre estranjera , 
para ornar tu noble féretro ? 
Otra flor mas alta debe 
ceñir un nombre tan bello. 

Oh ^ si , ya miro en la hbtoria 
de tu nombre al heredero , 
con la gloria en tu sepulcro 
hojas de laurel vertiendo ! 

Madrid 14 de marzo de 1852. 
A. MaGARIAOS CERYAirrBS. 



Qi^ (mímiMü^ 



A DON FÉLIX DE AZARA. 



(CarU U Aun «1 CaklU* 4* U 

AaBSCMS.) 



Adelante!... adelante!... nada importa 
que rasgando la bóveda del Cielo , 
cual flamígera nube , ardiente velo 
amague al universo devorar (1) : 



— 615 — 

de la patria se vé en club tenebroso 

el nombre venerado, 

del Directorio eiige presuroso 

de tal desmán reparación cumplida 

que á la vil turba deje sin guarida. 

Si el crédito declina , 
en su nación y en la que baña el Sena, 
á realzarlo atina 

al propio tiempo que su genio ordena 
en el ínmen^io piélago tos leños 
que midan su poder con los islefios. 

Cuando aleve le hiere 
la miserable intriga cortesana , 
ved que su gloria adquiere 
brillo mayor, pues la opinión se afana 
basta lograr llevarle nuevamente 
al lugar que ocupo tan dignamente. 

Alli su solo nombre 
á la vez seis naciones representa, 
y adquiere tal renombre 
que entre las testas coronadas cuenta 
leales amigos de consejo ansiosos 
que honores le tributan afanosos. 

Con valor y fé viva , 
á su patria sirviendo la enaltece; 
la benéñca oliva 
á su esfuerzo lozana reverdece 
y en medio de fatigas sin ejemplo 
constante acude de Minerva ai templo. 

Mas ¿qué veo? ¿Es posible 
que en roaliilad suceda tal pórtenlo? 
¡ Oh , si , cosa increíble! 
Mira, linaje humano ; mira atento 
un prodigio que asombra á quien razona. 
¡Mira ni hombre que rehusa una corona' 

¡Oh sombra! Yo te admiro: 
ornar quisiera tu gloriosa Trente 
en mi humilde retiro 
con este ramo; pero tal presente, 
de mi veneración modeí^lo signo, 
es para tu corona adorno indigno. 




— 642 — 

varón heroico en su fatal camino , 
puede en él darle tumba su destino... 
¡ mas no obligarle á desviar el pié ! 

Un impulso sccrelo , un misterioso 
instinto que invencible le domina, 
le arrebata , le impele y encamina 
do cumpla su misión^ triste ó feliz. 

Y cae y se levanta , y cae de nuevo , 
y otra vez mas altivo se levanta , 

y sigue sin temor , firme la planta, 
sereno el pecho, erguida la cerviz. 

Acaso en premio de su afán arribe 
de su ansiada esperanza al grato puerto , 
y á la posteridad legue cubierto 
su nombre de aureola divinal. 

Y acaso ese demonio que persigue 

al Genio y la Virtud con furia insana , 
dé á su noble ambición tumba temprana 
y á su memoria olvido perennal. 

Esa es la gloria! ... Los que van tras ella 
su juventud arrojan en sus aras , 
dichas, placeres, ilusiones caras, 
cuanto atesora el alma y corazón. 
Así tan solo se fecunda y brota , 
y se entreabre su espinoso lirio ; 
porque la gloria es... nada!... ó el martirio: 
¡ es del ángel proscripto la espiacíon ! 

Mientras palpita el hombre, ella le pida 
toda la savia de la vida suya, 
y hace que ardiente sin cesar refluya 
en la fragua del tiempo, el porvenir. 
Porvenir que no llega, sino cuando 
el alma rompe su mortal cadena , 
y se remonta á la región serena 
entre nubes de rosa y de zafir. 

Viene entonces la gloria, casta virgen, 
que huye del hombre cuanto mas la implora, 
y en su sepulcro se le entrega y llora , 

f>orque viviendo le negó su amor : 
a tierra besa que sus restos cubre, 
y el puro llanto que i raudales vierte , 
en luz y aromas y laurel convierte 



■I^H^HH 


■ 




VIZCAYA. 


1 




í^ !Lü SI!^£3D£B!Jt^ 


■ 




CL EXCHO. SR. SON JOSÉ MGOLAS DE ÁZiRÁ Y PEREBA. 


1 




Loi valDi de la proíiucÍB du VjiciyD. 


I 


■ 


No armaJo el brazo de saagriento acero 
llevaste el lulo á incógnitas regiones, 
□i guiando famélicas legiones 
hiciste estremecerse al inuiido entero. 

Mas halagüeño triunfo y lisonjero 
mcrecicroD tus inditas accioucs : 
el hogar asolado tú repones 
y tornas á sus lares al guerrero. 

La Europa entera con asombro mita 
de tu genio inmortal la alta victoria, 
y tranquila, tal vci, por tí respira. 

rio eslrafíes, pues, que para tanta gloria 
no halle sonidos mi doliente lira 
que ensalcen dignamente tu memoria. 


1 




DiLUAO. B¡lbaoyjuIiodc105l. 


^1 




Valentih db Aldana. 


I 




A LA IttEMORU M AZARA. 


1 




Balzai ederrac, jachiezazute gure mcniü zupaldazlu cta zoiile- 
tatic, basolora bat ela ulziezazule Azara raarquesaren tumhaga- 
ñean. 

Ez eizute galdetu cein dan ela cer eguinzuben ; jaquin ezaziite 
bacarricbere maniac guelditucebala gudacoancia , ela doneguidatu- 
cebala bcre viciabere jayelarriaren soseguraco. 


1 




F. AfllSTIMtiSO. 


^ 




L 


- 


1 



— 644 - 
NOTAS. 



Hemos creído conveniente aclarar con algunas notas varios pasajes del testo, para que nues- 
tros lectores europeos comprendan mejor las alusiones que encierran ú otras circunstancias aná- 
logas. No es otro el objeto de estos ligeros apuntes, eslractados ó copiados literalmente de las 
mismas obras de Azara. 

(1) Tanto en el litoral del Plata comeen el interior, en todas las estaciones y masen verano* 
suele llover con mncbos relámpagos, á veces tan continoos que apenas bay intervalos de onosá 
otros , y parece que está el cielo ardiendo. (Descripción é Historia del Paraguay 
y del rio de la Piala (I. í. cap. I.) 

(2) allí (en América ), las sierras, los valles, llanuras, ríos, cataratas, y todo son tan 

grandes que en su parangón las mismas cosas en Europa deben reputarse miniaturas y mufiecos.» 
(Obra cil. cap. IV.) 

(o) En lodo el continente americano son muy frecuentes los incendios de los bosques , sába- 
nas ó pajonales ora por la mano del hombre , ora por la electricidad , ora por escesivo calor. 
£8las quemazones, dice Azara, solo se detienen en los arroyos y caminos, eslendiéndose tanto con 
el viento, como que yo caminé mas de doscientas leguas muy al Sur de Buenos-Aires 
sobre una campiña que principiaba á retobar y babia sido abrasada de una vez.» 

(4) El Vanará es uno de los mas grandes ríos de la América meridional : al reunirse 
con el Uruguay forma el célebre rio de la Piala, el cual, para valemos de las mismas pa- 
labras de Azora, quo lo esploró en varias direcciones, tiene tal vez tanta agua como 
todos los de Europa juntos grandes y chicos. 

(5) Guazn y Aguaray son dos cataratas dignas de figurar al lado de las primeras del 
mundo. El despeñadero total de la primera es, según Azara, de 1551 varas y la altura ver- 
tical de G3 4|^ ; y el salto de la segunda á pique ó vertical de 149 1|2. 

(6) La Pampa y el Chaco son inmensos desiertos inesplorados en su mayor parte ; que 
abrazan centenares de leguas en las provincias de Buenos-Aires y Santa Fe, pertenecientes á 
la Confederación Argentina. 

(7) Con el poético nombre de Aconquija es conocido nn cerro, mas poétieo aún, si- 
tuado á corla distancia de la ciudad de Tucuman. Ningún viajero pasa por allí sin visitarle. 

(8) Los mapas de Azara sobre la provincia (boy república) del Paraguay, son obras de 
tan eslraordinurio mérito y de tal valia que el cabildo de la Asunción (capital de la misma) 
en carta de 25 de setiembre de 1793, después de darle las man espresivas gracias por ellos ¿ 
nombre de la ciudad y de la provincia entera , entre otras cosas , no menos lisonjeras y que 
suprimimos en obsequio de la brevedad, aftade lo siguiente : 

« Siendo su reconocimiento inferior á esta gran dádiva y don qne V. S. se ha dignado dii» 
pensarla por solo un efecto de su generosidad , en manifestación do la gratitud en que queda, 
tiene acordado con esta fecha en sus libros capitulares pasen á la morado de V. S. dos capi- 
tulares Y á nombre de la provincia le hagan presente como el distinguido favor de V. S. ha 
vinculado en su gratitud un eterno reconocimiento, y que en su manifestación ha acordado 
igualmente que á V. S. se le tenga y reconozca por uno do los primeros republicanos y com- 
patriotas , bnjo del respeto , estimación y benevolencia á que es acreedora la persona de V. S. 
¿anto por las circunstancias con que le adornó d Todo-poderoso, como por este particular y 
gran servicio que V. S. se ha dignado hacer á esta ciudad. 



T 



— 617 



■oi 



A dorado Oriente ; 
r la vez primera 
a cuyo impulso ardiente 
1 de la tormenta fiera. 
.julo que emoción rebosa : 
>io en la paz, grande en la guerra; 
u lóbrega cárcel^ tenebrosa, 
nobles restos el sepulcro encierra I 
f ;iiiánto el ser es mezquino ! 
Del mundo abyecto en el fugaz odioso 
revuello remolino 
se eleva vagaroso 

el hombre con su ingenio coronado 
hasta tocar en la divina cumbre , 
y luego en una tumba sepultado 
¡ pasto es no mas de inmensa podredumbre ! 

A tan fatal sentencia y desconsuelo 
no vuelve nunca la perdida calma... •• 
¿Por qué si el alma es inmortal , el cielo 
no presta al cuerpo la virtud del alma ? 
I Ah ! de la mente antojos ! 

PTo en vano los Azaras eminentes 
son meteoros rojos 
que con rayos lucientes 
mueren y dejan de su brillo el rastro 
en la niebla que lejos se vislumbra !.... 
El hombre sabio con sus luces astro 
la oscuridad de la ignorancia alumbra. 
Tú fuiste el sol en tiempos mas dichosos 
que entre celajes su melena asoma : 
aún recuerda tus hechos valerosos 
esa altanera y orgullosa Roma. 
Sin tí ardiera al momento 
de la discordia la humeante tea.... 
Solo á tu dulce acento 

pendón de paz ondea 

X aún el romano combatiera esclavo , 
si cual lúgubre sombra no atajara 
al dios de guerra , Bonaparte el bravo , 
el dios de paz, el animoso Azara. 

78 



— 618 — 

, :¡i r^t *vr qof f D Austria , Parma y Francia 
i >iuíj ^az ron eutusiasino ¡avocas, 

iudli* >.-astigaiiilo la arrogancia 
-•«> la >alla Je ambiciones locas. 

f urtuj^al á ti debe 

>ii vi^ulura , su gloria , su renombro : 

CoiLjtant inopia aleve 

auu recuerda tu nombre : 

nada á tu ingenio sin igual resiste : 

el mundo , en fin, de admiración se aterra , 

y dios del siglo, A tu poder tuviste 

por pedestal á la asombrada tierra. 
Sublime el arpa de David pulsaste, 

y rival de Cervantes, Garcilaso 

y Rioja , con tu gónio conquistaste 

las inmortales cumbres del Parnaso. 

Hl castálico coro 

henchido de placer A tu presencia , 

como rico tesoro 

de balsámica esencia 

guirnaldas ciñe á tu espaciosa frente: 

(jue ha (le inspirar de santo amor la llama , 

el hombre, que cual Dios, de omnipotente 

por dooilc quiera te aclamó la fama. 

Si al desmayar mi lira, presuroso 

dallas otra vez mi fantasía , 

el eco de mi acento misterioso 

resonará por la estension vacia. 

Yo, Azara, te saludo ! 

¡Dame un destello de tu genio ardiente !.... 

Aquí , á tu tumba acudo 

porque el hado inclemente 

no me prestó de tu saber las galas 

ni de tu numen el gigante vuelo; 

que al otorgar á mi ambición sus alas 

quizá con ellas asaltara el cielo. 
Descansa en el reposo de la nada , 

que tus claras proezas y tu gloria 
cual recuerdos de dicha ya pasada 
jamás se apartarán de la memoria. 
Si la fortuna quiso 
en alas elevarte del contento 



— 619 — 

al santo Paraíso , 

mitiga tu tormento ; 

que con psa ilusión dulce y radiante 

no ha de Tallarte, aunque al pesar sucumba , 

nunca un laüd que tus virtudes cunte 

ni llores que orucn tu tranquila tumba. 



Eugenio de OlavabhU- 





i 



M^to 



VENEZUELA. 



A Li BUENA Y DICINA MEMORU DE AZARA. 



Los Tales de Venezuela. 



El hombre coando maere, es 
un astro que se poce en nuestro 
horizonte , nara leTanlarse mas 
radiante , soore otro hemisferio. 



Goethe. 



¿En cuál región amaneció tu mente 

insigne Aragonés, 
cuando del mundo material partiste? 
¿Dónde lució la antorcha refulgente 

de tu virtud después 
que en la española tierra le escondiste? 
¿Te alzaste acaso con mejor fortuna 

en mas plácida esfera 
y no ves reflejar en tu memoria 
el sol que acarició tu noble cuna 

ni la beldad primera 
que tu frente besó y amó tu gloria? 
España en tanto guarda con respeto 

los ilustres despojos 
confiados á su amor, y en sus pesares , 
tus hazañas contando al orbe inquieto 

divierte sus enojos 
y honra te aclama de los patrios lares. 
Vengan mis vates , dijo estremecida , 

mis tiernos trovadores 
y en los atrios del Nibbiano palacio 
canten del sabio fundador la vida ; 

ved que fué mis amores 
y ha de llenar su nombre el ancho espacio!... 
Calló , y al aire mágica armonía 

suaves tonos eleva ; 
Azara por doquier del eco alcanzo , 



■^■^■■1 


M 








— 6S1 — 




EXCEILRM. D, nCOL. DE AZABl. 


M 




Auratam citharam Thracius Orpheus 


■ 




nunc si mi tribual, carmine forsiUn 


M 




audcrcm Latió plurima prodere 


H 




prxstanlis merila et conspicui vtri. 


^ 




ortus qui populo non celebri, dedil 






magnum post patria nomen. Hic artium 






cultor laurcolA témpora nobili 






ornatus letigit limina regia : 






sed non hoc sal eral. Frotinus urbium 






Princeps ad dubías res vocal: ordiusns 






arguti geminal murmura acuminis. 






Solers ipse ducis comperit improbi 






sensum , quo tequie líela Bononia 


^^^Jl 




armorum fruilur; tuque Britannia 


^^H 




tenlandas metuens puppibus eiteris 


^^^1 




undas, sic trepidas ut lupus áspero 


^^H 




qucRi circum sequitur concita vocibus 


^^H 




sallCí turba canuni. ¡ Vir cclpberrime! 


^^H 




¿Cui vatum modulari iiceat luam 


^^^1 




mentem vel te cgeanl Aula vel horridus 


^^H 




Mars? Si prsecipiat Calliope melos 


^^H 




non digna valeam ludere libiA 


^^H 


■• 


quse magna ¡lie Pius muñera, te duce , 
accepit prófugos , cum solio procul 
crraret miseris casibus obrutus. 
Gaudentem patriae sedibus , inclyta 
Conjux te Caroli, adstantibus aulicis 


1 








coram , condecoral stemraate nobiü 


^^1 




adsuto digitis (sic libuit) suis, 


^^H 




quod nulli obsequium contigit antea. 


^^H 




Ifaud mullos generant s%>cula, qui libi 


^^H 




ducanlur similes. ¡ Oh utinam chori 


^^ 




in laudem resonent Aonii tuam, 






nec pricsens , renuant, sil mea barbitos ! 






P»MPl0nA. V»leiici»l."deniiiT(»dí 1851. 






Jaciuto Asehjo. 






t d 



— 650 — 

bríndale un cetro con esfuerzo asido , 
y el ínclito marqués guarda su mano 

porque tocarle no osa ; 
mas no teme el oprobio ni el olvido. 
Razón tuviste, bídalgo , yo te admiro 

con orgullo espafiol; 
nada le falta á tu luciente estrella , 
tu nombre volverá en eterno giro ; 

nuevo espléndido sol 
que va dejando fulgurante huella. 
Tu genio y tu virtud mas alto asiento 

lograron , no lo dudo. 
Así me manda creer la fé cristiana ; 
vele allá por la patria tu ardimiento 

y sírvale de escudo j 
i los pies de la Alteza Soberana. 

Cono. Madrid y agosto de 4851. 

Juana ZArraga de Pilón. 



No aspirando á una fama transitoria ^ 
mientras que los azotes de la tierra 
piden sangrientos lauros á la guerra , 
tú fundaste en la paz tu eterna gloria: 

Gara á los buenos , vive tu memoria 
del hondo valle á la empinada sierra ; 
que alta enseñanza de virtud encierra 
el elocuente libro de tu historia. 

Modelo del perfecto ciudadano, 
fuiste á mas de un ilustre perseguido 
seguro protector, amigo, hermano; 

Y lu preclaro nombre repetido 
por el eco inmortal del Vaticano 
presa nunca será de injusto olvido. 

Cobo. Madrid 3 de enero de 185 f. 

Heriberto García de Queyedo. 



nm (1011)11 \ mimi 



Couf rende lis flores poéticas qie eoisigni il imortil Azara los 

vates de las Colonias espalólas de : 



ÁFRICA. 






ASU. 


AMÉRICA. 






OCRANÍA. 


ü 


los Aierieano-espaloles 


de: 


BUENOS-AIRES. 




PERÚ. 


MÉJICO. 




IIRU6UAY. 


mURKlTEIiA. 






■1 innnnua 





i 



r 



— 652 — 

de peso y ley litenria , la tíI calderilla con qoe hace sus nnporas 
trueque» é infames comercios el charlatanismo onÍTersal de estos 
tiempo- • 

¡ Dichoso Azara que títíó en otros harto diferentes • y que em* 
pleaba el suyo en el alternado trato de títos como Crangaiuííi, y 
muertos como Cicerón y Garcilaso! ¡Dichoso también en haher 
dejado tras sí uoa noble familia que conserve con santo amor sn me- 
moria; y en V. un admirador inteligente capaz de perpetuar esta por 
medio de la esmerada y correcta edición de unos escritos que serán 
siempre útil lección y honesto deleite de nuestra nación y de sus hijos, 
mientras dure incorrupta , libre del contagio que hoy la penríerle y 
desGgara , la rica , soberbia , incomparable lengua castellana! 

Y con este motivo me ofrezco á las órdenes de V. como sn aftc- 
tisimo 8. 8. q. b. s« m. 

Rafael BIaeia Bahalt (1). 

Madrid 11 de abril de 1851. 



¡ Bien haya la piedad que augusta ofrenda 
de oliva y lauro á tu inmortal memoria 
justiciera dedica ; y tu alma gloría 
á las celestes Blusas encomienda; 

Que en la patria feliz acaso encienda 
espíritu viril tu clara historia , 
y tnieaue en oro nuestra vil escoria 
llama de honor, que de virtud sea prenda! 

Mas no será ; que envejecida España 
varones como tú ya no concibe , 
ni en fecunda labor produce un hombre. 

Murió tu ínclita edad ; ni héroe ni hazaña 
la presente enaltece ; y triste vive 
sin amor y sin fé , sin Dios , sin nombre. 

Sázi Sebastiáei db Mábacaibo. 

Rafael Mabu Baralt« 



(1) Apetar de esta manifeslacion del Sr. Baralt, insiilíeDdo noiotroi ea qae DMUcieie laa 
pequeña poesía, noi faToreció con el Soneto qae le inierU. 



ÁFRICA. 

Lo9 val» de las paioionu eipaboloi do Klrint. 

Grande Azara, un Marroquí 
que tiene sangre española 
y , sin ser penado , aquí 
la negra pena le inmola, 
se atreve á pensar en tí. 

Recibe de un africano 
un recuerdo en vez de flor ; 
pero UD recuerdo lozano , 
que arde mi seno de amor 
por e! marqués de Nibbiano, 

CeulaSdcenerode 1852. 

Antonio Rodríguez. 



Rarbuñalcs, Barbuñales, 
el cielo en noble blasón 
te dio por hijo un Azara 
que honra y prez es de Aragón. 

Ufano puedes estar 
con prenda de tul valia, 
pues por ella España toda 
sus bellas flores te envia. 

Envidiante las ciudades, 
y en ello tienen razón , 
que encierras rico tesoro 



1 



— 654 — 

Ah ! ese nombre glonoso , que tu hermano 
hizo ilustre también, el arpa ibera, 
DO mi pobre laúd americano , 
sabrá cantarle como yo quisiera ! 
IVIDBO. Midrid 6 de febrero de 1851. 

A. Magabuüos Cbhvastes. 




AMÉRICA. 



A U MEIHORU DEL EXCHO. SR. ». JOSÉ NICOUS DE ÁZÁBl. 



Loi valeí de la Habana y Pacrlo-Rico. 

¡SU NOMBRE! 

Si un nombre^basta ú recordar al hombre 
que estar debe grabado en la memoria, 
tuya será la gloria 

de ver, Azara, elornizar lu nombre ; 
nada al mundo le debes, 
que al descender del puesto de la vida 
la Fama con sus trompas en tu losa 
se colocó atrevida, 
y con eco profundo 
tu ilustre nombre resonó en el mundo. 

Águila del saber tendiste el vuelo 
en el inmenso campo de la ciencia , 
y arrebatado por tu propio anhelo 
llegaste á tal altura, 
que atónitos los hombres te miraron, 
al ver su insuficiencia ; 
quisieron disfrutar de igual ventura , 
mas conociendo al punto su impotencia 
con respeto aclamaron 
al hombre sabio, al eminente hombre 
que supo eteruizar áblAzara el nombre. 



Teodoro Guerrero. 



De San Juan en la bahía 
dó el Palo-Seco desagua, 
dirigió un americano 
calos loores á Azara : 

« Ilustrado Aragonés , 




AL INMORTAL AZARA. 



wk (Sj>s7{K&i^i^2)339á^0 asa e^ wsasssia. 



Yo muero , Curra del arma : 
cuando me siento morí 
no pueo recobra la carma. 
¡ Ay ! muero pensando en tí 
que eres de mi amó la parma. 

Pero en tí pensando muero 
cuarj^sicmpre por tí he vivió ; 
que eres , Currílla , un lucero 
que junto ar Só sa caio 
con muchísimo el salero. 

¿Quién me lo habia de deci? 
En el espita , acharao , 
vine mi sino á cumplí : 
de una bala atravesao 
cuar valiente vi á morí. 

Y en mis ducas y jachares 
la muerte me da canguelo y 
y peno , y en mis pesares 
pienso en tu cara é cielo 
con faitigas á millares. 

Ayé, cuando amaneció, 
cuando el Só tendió sus clisos y 
mi jaquilla relinchó, 
y pensando en tus jechisos 
tu Pepe ar campo salió. 

Trepando montes y cerros 
caminaba , reina mia ; 
solo escuchaba senserros 
der ganao que veia 
y er ladra de algunos perros. 

A la playa diligente 
con mi jaca llegué fiero , 
y pincnarando pruente , 



ASIA. 



UÜL CELCDRE DJH.OMXTICU Y I.lTtaiTO ESPAÑOL 

EXCMO. SR. DON JOSÉ NICOLÁS UE AZABA Y PEREBA, 



[Bendiga el Señor su obra! Caiilcn sus alabanzas los pueblos 
de la tierra. La gloria es bija de Dios : la fama de los buenos , voz 
del Señor : Kl les bendice y eleva en su generación ; les recomienda 
d la posteridad todo se debe á Dios. 

Azara sea bendito de los hombres en su memoria por sus virtu- 
des como el ave blanca amada del Señor : que la Casa del Señor 
abra siempre sus lucientes puertas á los que vengan del liombre que 
trabajó por sus hermanos y se sacriOcó por ellos ; y que el sol de su 
gloria no se ponga jamás: que no se eclipse en lus tniieblas su luz 
luciente y liella,...! 

¡Alabanzas al Señor porque ¿I solo es grande! Lo puede todo, 
principia y acaba todo y manda los tiempos en el pasado y en lo 
que vendrá. 

¡ Jebus, Jcbus! Reina hermosa de Judá , la Santa , la Grande 
Puerta de Sión....! Yo vi en ti la primera luz de mi ser: y el Señor 

me bendijo cu mi primer suspiro por eso te recuerdo como rnadre 

querida. 

Preciosa Ilierosólima, perla de Palestina de luciente brillo, her- 
mosa Etía, tú me acogiste en mi nada : y me mantuviste, madre 
cariñosa: y me enseñaste á dar los primeros pasos por la vida que 
camina á la muerte en el valle de los pesares y del llanto....! 

Entre las ruinas d<; Sión se soltó mi lengua para alabar al Señor: 
en el valle de Josafát lloré las desdichas de mi infancia: allí reguío 
con mí llanto el leve polvo del templo de Salomón sobre el monte 
Moriah....! 

3Iis débiles pies marcharon sobre el polvo del palacio de Ilerodes 
que se senió sobre la Casa de David, querido de Dios...! 

Las desgracias de Israel fueron las primeras nuevas que conmo- 
vieron mi pobre alma al nacer á las sensaciones ! 

La lóbrega casa de Ornar dio sombrad mi cuna, y á pesar de 




A 



p 


^^VB^V 


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OCEANIA.-FILIPINAS. 


1 






^1 




a na naaiaQaaa 




1 


DKt, CELHBRP, LITERATO Y DIPLOMÁTICO ESPAÍÍ'iL 




1 


EXCHO. SEÑOR DON JOSÉ IVICOIAS DE AZARA. 


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1 


LuE ysin de h¡ Isluj Kii;['inai. 


1 




En ta isla de Liizon 






do está Manila la hella 




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bañada por el Pasig 




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que fertiliza sus vegas, 




■ 


linearon los españoles. 




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tomando por paz la tierra 




■ 


Miguel López de Legaspi 




■ 


Adelantado en la guerra. 




■ 


Del rey Felipe Segundo 




■ 


fué de Legaspi la presa 




F 


y desde entonces Manila 






de la Malaya fué reina 






y reina del Archipiélago 






d quien la chusma chinesca 






por nohle y por poderosa 






con veneración respeta. 






Surcando los anchos mares 






y resistiendo tormentas 






que á otros menos valerosos 






volver atrás les hicieran. 






el español se encamina 






en sus pesadas galeras 






desde la patria del Cid 






á estas lejanas viviendas, 

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1 



A AZARA . 



El corazón relate de entusiasmo al pronunciar el nombre del español 
Azara. 

Los hechos de su larga carrera forman en verdad una página brillante 
de la historia. 

Las naciones mas cultas tributan homenaje de admiración y respeto en 
su recuerdo. 

¡Los sabios de la tierra derramarán sus lágrimas, y con ellas regarán la 
piedra aue cubre sus conizas!! 

Los nijos mas queridos de las Musas levantarán el grito para cantar 
sus gloriiis, y su eco retumbará en los arenales de Oriente, en las playas de 
Occidente, del Setentrion y el Mediodía. 

¡Y los reyes del mundo encontrarán en la vida de Azara hechos dignos 
de imitación y de ejemplo!... 

jY morirán los hombres, y los pueblos! y otros hombres levantarán 
ciudades populosas, que sucumbirán también entre ruinas... :yel nombre 
ilustre de Azara vivirá por cima de las generaciones y los pueblos!... 

Porque el que supo hermanar en si el poder y la prudencia ; el que vi- 
vió tan solo para prestar servicios eminentes á supatria; el que llego á ob- 
tener la confianza suma de monarcas varios, baja al sepulcro, si... mas su 
memoria vive, y vive adorada, y su buen nombre se graba para siempre 
en el ^ran libro de las celebridades europeas. 

¡Dichoso el descendiente que su nomore lleva! 



Ronda. 



Madrid 14 de junio de 1853. 
Rafael Atienza. 



Sevilla. 



Del sabio y justo, y del que tanta gloria 
supo adquirir de estraña y propia gente, 
debe ensiilzíir España la memoria; 
y si alguno el laurel niega á tu frente, 
que venga á preguntái'solo á la historia. 

Aunque os verdad que si alabado fuere? 
y ninguno tu gloria disi)utara, 
y ensalzado te vieres, 
ni á tanto entonces tu virtud llegara, 
ni fueras sabio, ni español nacieras. 



Madrid 4 de junio de 4853. 
Emilio Bravo. 



■ 


V 


^V 


3 








— 633 — 






para cambiar de la Europa 
las políticas creencias , 


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B^^H 






supo deteacr el carro 


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de su poder y soberbia ¡ 


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en la mitad de sus triunfos ' 


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con su mágica elocuencia....? 


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Wombre glorioso de Jzara, 


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en el nombre de mi tierra 


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yo te saludo gozoso, 


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y al mirar que Europa entera 


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homenaje de respeto 


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le rinde, y que celebra j 


l^^^l 






que un ilustre descendiente 


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publique tus escelencias ; 
Filipinas si callara 


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ciertamente Ingrata Tuera 


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que como á bijo de España 


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te debe prez y grandeza. 


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Recibe pues, BarbuBales, i 


^^^H 






de Aragón preciosa perla , 


^^^H 






para el sepulcro de Azara 


■^^H 






las flores de cstae riberas ; 


^^^H 






y ofrécelas cual tributo \ 


H^^l 






de gratitud de mi tierra 


' 






que á los sabios de la España 








como á los suyos venera. 








Y un corazón filipino 








y español recibe en prenda , 








y cual flor de puro amor 




■ 




pónle de Azara en la huesa. 




1 

1 


UaniLA- 


Maaila 1.' de eMTO de 1850, 
JCAn HODUGDBZ DB CaBIPO. 

80 


1 






i 



■*9 



— 662 — 



LOS VATES IBÉRICOS EN HONOR DEL CELEBRE ESPAÑOL AZARA. 



I. 



El Sol visita bienhechor el orbe, 
con aparente movimiento diomo, 
que altera el anuo de pasado efecto: 

Según recorre de estival oriente 
á las columnas del hiemal ocaso (1), 
do quier le acude con la luz y vida. 

El pez que habita los profundos luai'es, 
el ave osada, que el etéreo puebla, 
y el vil insecto que en la tierra yace; 

La vieja encina, cual la tierna planta, 
la piedra inerte y el metal precioso, 
el mundo todo su presencia adora. 

El es quien rige de argentada Luna 
la unión fecunda con la madre Tierra (á) 
que anuncian pronto regulares brisas: 

Con ellas trae la copiosa lluvia 
y agita luego el desarrollo activo 
que á todo impone su destino innato. 

El campo cubre de verdor frondoso; 
con aura fresca, portadora activa 
del grato aroma, la pradera alhaja. 

El puro cáliz, al mecer las (lores, 
en ella tian la preciosa esencia 
con que olorosa fecundiza el fruto. 

Su acción en tanto progresiva acrece; 
la tierra entonces el calor recibe 
con que el roció matinal produce: 

Mil vidas toman una vida propia, 

(1) Los geógrafos mayores distíDguieron dos orientes y ocasos, según aparece y se 
oculta el sol roas alto ó roas bajo en verano y en invierno. Los montes Galpe y Abyla 
fueron roirados por los poetas antiguos como las columnas que en el ocaso liiemal in- 
dicaban el térromo de los trabajos del Sol (Hércules físico prototipo de todos ios Héi^ 
cules), después de haber corrido sus doce trabajos ó los doce signos del Zodíaco. 

^2) En numerosas roedallas antiguas se ve la Tierra representada por el buey ado» 
raao en Egipto como símbolo de ella, con el nombre de Apis 6 Serapis, el cual recibe 
el influjo nc la Luna creciente que se halla sobre su cuello, la que fue también adorada 
con el nombre de Isis^ y se le dedicó el espresado buey. Desde los tiempos místicos 
viene reconocido así el influjo do la Luna en la fecundidad de la tierra. 



AMCRICA.-BUENOS AIRES. 



Uí^ 3a¿s^}Sí s>a Qi'éisih ¡sé ¡¡¿a '^^'s&^^s^m. 



H0MMA6E A MB. LB MARQUIS DE NIBBIAIfO. 

A LA MÉHOIRE DU 6RAND NATIIRALISTE FEUX DE AZARA. 



Los Tales de Baenoi Aires. 

Un soir , sur le lointain ri?age 
de ees fleuves majestueux 
dont r onde reQéte l'image 
et d' un nouveau monde et des cieux, 

Un Yoyageur, á l'ame puré , 
errant sur son léger coursier, 
sous(le¿cbarme(]de la nature 
s^arréte á Tombre d'un palmier : 

Non , ríen ne iroubie son extase! 
la terre]^exhale un divin son , 
des chants qui remplirent Tcspace 
au jour de la création ! 

Óui , cette touchante harmonie 
rhymne du celeste jardin , 
présage de Téternelle vie , 
ecbo d'un éternel matin ! 

Enivrés de ce doux vertige 
ses yeux contemplent une fleur , 
qui , se balan^ant sur sa tige 
de parfum inonde son coeur. 

LB TOYAGEUR. 

Blanche fleur, dit-il, fleur amie, 
oh I ríen n'égale ta beauté. 
Dis-moi ton nom, je t'en supplief 
serais-tu rimmortalité ? 



r 



— 664 — 

El fuego asciende á la región etérea , 
do mil vapores rarefactos halla, 
que agita, cambia, y confecciona el nublo: 

El viento crece, con la nube choca, 
la densifica, y á descenso obliga 
ya por su impulso, ya á su efecto frío. 

El ave el \iielo de lo etéreo abate, 
acá en el bosque en dispersión parece, 
y el pez su abismo por la orilla deja: 

El sol se pierde tras de negra nube, 
de blanquecino y agitado seno, 
que electrizado, con sus fuegos brilla. 

En él se fraguan los terribles rayos, 
allí retumba estrepitoso el trueno , 
y el mundo todo estremecido yace: 

La oscura noche prevalece al dia , 
terribles fuegos sin cesar se cruzan , 
sonando el trueno y huracán furioso... 

¿Habrá perdido su equilibrio el mundo , 
y en caos informe la materia simple 
al centro corre de quietud eterna?... 

Mas no , mortales , admirad la causa 
que á todo el orbe circular prescribe 
por unas leyes en la gran natura. 

Aquellas leyes que rigieron antes 
la parte acuosa, evaporada al cielo , 
ya coagulada la dcMielven ahora ; 

Oid cuan recia comenzó la llmía: 
¿qué fue del trueno y huracán terrible? 
¿qué fué del rayo y del salino ambiente? 

Es la cascada lo que oís cual suena , 
es el torrente que impetuoso sale , 
y es vida pura lo que ya se aspira: 

La nube tenue y rarefacta asciende, 
el sol la rasga al anunciarlo Iris, 
y mas brillante remanece al mundo. 



n. 



En la infancia moral , tomando el hombre 
las ideas según impresionado 
viene siendo su ser de ^ida errante, 



^ 
f 



— 639 — 

luz tan solo al día pido , 
y á la noche dulce riego ! 

De su fé y amor celosos , 
dos fieles amantes tiernos , 
entre mí y el cielo nn dia 
su alma pura dividieron. 

Desde entonces en el valle 
sin temer rayos ni vientos , 
sola vivo , y me apellidan 
Flor del Aire cuantos veo. 

Cuando vienen á contarse 
sus amantes devaneos 
las zagalas , gozo al verlas 
cogerme y pasar riendo. 

Sin rivales , por la noche 
en su blanco seno duermo , 
y lirios , violetas , rosas , 
caen marchitas á mi aliento. 

EL VIAJERO. 

Yo te adoro , flor divina , 
y embriagado con tu incienso , 
llevarte bajo mi tienda 
á un mundo mejor anhelo. 

Ya para ti forja el alma , 
allá en otro clima , nn bello 
palacio, dó el arte vence 
al huracán y los hielos. 

Nuestras flores mas altivas , 
que ante tí se humillen quiero, 
y para triunfar de ingratos 
que te escoja el bello sexo. 

Quiero hacerte soberana 
de un rico estendido imperio , 
y que eclipses los diamantes 
en mas de un augusto pecho. 

Y luego tu dulce aroma 
velando mi postrer sueño , 
consolará á mi adorada 
en tanto que yo despierto. 



0m 



— 666 — 

te ofreció el hombre , cual el ave trina 
cuando las sombras tu fulgor confina, 
ó cuando triunfas de la tempestad. 

Bel de Caldea, Bel de los asirios, 
de Egipto OsiriSj Hércules potente , 
Pauj Febo, Apolo áe la griega gente, 
Tánfana galo , Túbal español , 

Tú de los hombres entre los delirios 
fuiste el Vidente , bienhechor Ariman , 
tú á quien los siglos por principio estiman , 
cuando su genio no les da otro sol. 

Gloria en lo escelsoie cantara el mundo, 
fijó en Oriente al fanatismo insano, 
culto mil pueblos dándote inhumano 
que al hombre mismo inmoló en tu altar. 
Siendo asi envueltas en error profundo, 
grandes naciones por la fuerza alzadas, 
ante tus héroes se las vio postradas, 
y sus hazañas vínose á cantar. 

Mas la luz genio, cual la luz febea , 
llega creciendo del Oriente á Ocaso, 
y el cielo antiguo hace con fracaso 
para el poeta fabuloso Edén. 

Hoy ante el hombre que saber desea, 
¿qué de los astros fuera mas hermosos? 
¿qué de la tierra , mares procelosos, 
y los efectos que do quier se ven?... 

Halla una causa para siempre ignota, 
fuera de cuanto su razón comprende , 
y si alcanzarla vanamente emprende , 
lo que no es solo ve su ineptitud : 

Causa de causas que la unidad rota 
dio á la materia en el primer momento , 
y agentes hizo de su movimiento- 
las mismas leyes de etemal quietud. 

¿Qué fue del héroe que en furor guerrero 
con dura mano despobló naciones? 
por cruel é impio con las maldiciones 
del alto Jpve, solo se cantó. 

Digno es del plectro del sin par Homero 
quien á hechos bienes debe su memoria ; 
mas no el que ciego tras de falsa gloria 



-I 



— 667- 

sangre inocente sin piedad vertió. 

Todo cambiado el anterior destino 
de las naciones» otro es ya su cielo, 
otros los héroes á que nuestro suelo 
n*el firmamento rinde su loor. 

Hoy son los himnos al Dios Uno y Trino 
cual la materia lo es en condiciones, 
al escogido por sus santos dones, 
y al que á la patria sirve con valor. 

IV. 

Es digno de prez é infando renombre 
aquel que lidió la patria sirviendo; 
tampoco es menor la gloria del hombre 
que sabe evitar su bélico estruendo. 

Sagunto en valor, ciudad admirable, 
Segeda inmortal, Numancia asombrosa, 
que su libertad sostuvo indomable, 
Contrevia al furor de Roma ominosa. 

Viriato, que horror causara al tirano 
Sertorio, ante quien dudó de su suerte. 
Cantabria, que á ser tu dueño Octaviano 
prefieren lograr tus hijos la muerte. 

Valiente vascon, que al godo aterraste 
al ver tu cerviz jamás sojuzgada, 
heroico Astur, que al moro atajaste 
su marcha triunfal por zona vedada. 

Navarra, Aragón, Castilla, mil glorias 
por siempre cantad de aquellas edades; 
do quierhay un Cid de infandas memorias, 
que el hierro blandió por sus libertades. 

La España al formar un trono glorioso, 
triunfando se ven con brazo bizarro 
por la redondez del mundo anchuroso, 
Gonzalo, Cortés, Legaspi y Pizarro. 

Después de cantar los hechos de allende, 
al siglo venid que vamos cruzando, 
en que al español la patria se ofende, 
y gana otra vez un nombre inefando. 

Mirad á Madrid, Bailen, Zaragoza, 
¡la insigne ciudad!... mirad toda España, 



1 



Ht'tSCA. 



^668- 

en sangre su honor se ensaña y se goza. .. 
y al héroe firancés las glorias empaña. 

Cantad el valor que pudo libraros 
de injusto dogal en choque sangriento; 
mas nunca olvidéis que hay héroes preclaros 
allá en otra lid do vale el talento. 

Si visteis huir las bravas legiones 
que al suelo español echó la falacia» 
primero lidió, en altas regiones 
de Estado, el saber la gran diplomacia. 

Un himno, un laurel, al sabio y virtuoso 
que en otro pais veló por sus reyes 
en tiempo de azar el mas proceloso, 
y tiel escudó la patria y sus leyes. 

Asi descolló el Ínclito Azarüy 
su busto mirad allá en Barbuñales, 
cual digno blasón de gloria muy rara, 
con alto lugar en nuestros anales. 



Francisco Panzano \ Almirall. 



¡Aragón! ¡Aragón! Bellas praderas 
ricas en frutos y en lozanas flores, 
del Ebro fértilísimas riberas... 
¡Ay, de mi juventud en los albores, 
vosotras me halagabais lisonjeras! 

Y la brillante aurora 

que entonces mi destino sonreía, 
de gloria y de ventura precursora, 
se oscureció, y hoy la desdicha mia 
rigores de la muerte, triste llora. 

Has avara conserva mi meknoria, 
con recuerdos queridos, 
los héroes que te dan prestigio y gloria, 
los hijos de tu suelo esclarecidos 
on las páginas de oro de la historia. 

Y acuerdo la preclara 

((uc con rasgos tan bellos, dignamente 
guarda el nombre de Azara; 



— 669- 

¡Azara! que leal, pato^ vali^Me 
el honor español personizara. 

Que ostentando severo 
su innata rectitud, su deaoia bimetisa, 
la admiración logtó del pueblo ibero, 
y en noble recompensa 
el afecto del gran CárlóS Tercero^ 

¡Volyed la vista á ItaUat AUf éetendido 
SU ingenio sobertao, 
á la eterna ciudad Ubró atrevido, 
y aun el pueblo romano 
su ilustre nombre acuerda afpradeddo. 
¡Ah! Cesen, lira mía, tus débHes acordes un momento. 
¿Cómo atrevida abarcas 
los hechos celebnur con digm> ftoeñlo 
del que logró favor dé cien moftareas 
por su bondad, su cuna y su talento? 

Que su grandeza y su honradez abona 
el ínclito heroísmo 

que Malta en sus anales nos pregona: 
Azara renunció por patriotismo 
á sus sienes ceñir una corona. 



Mota, Mota éb\ CueriD ÍS Al «tHhlt de i 853. 

La Maga ds la Montaña. 
(Lorema Carrasco y Campos.) 



Cual nobles castellanos (1). 
debemos imitar 
del innwrtal Azara 
la vida singular. 

Al libertador de Roma , 
hijo ilustre de Aragón , 
justos elogios trUniten 
los de Castilla y León. 

Si la capital del orbe 
en bronce esculpió tu gloria, 
¿qué deberá hacer E^aña 
por conservar tu memoria? 

(1) Puesta en música para la Musa Castellana-^Leonesa, por el padre de la autora. 



— 670 — 

Mas que Bonaparte hiciste 
con tu genio y tu saber, 
que es mejor evitar guerras 
que victorias obtener : 

Reyes, Papas y naciones 
por ti tan favorecidos , 
tus servicios importantes 
premiaron agradecidos. 

¡Oh Azara! Tu patrio suelo 
bien puede estar orgulloso 
por contar entre sus hijos 
uno tan sabio y virtuoso. 

¡Cuan feliz seria España 
si llegase á conseguir 
que otros Azaras vinieran 
á salvar su porvenir! 

Madrid. Madrid 16 de junio de 1852. 

Pitra Sobjejáno de Morelle. 



DANZA PRIMA ASTIIRIAIVA (t). 



Les montañés d'Aragon 
son lo mas rico d'España, 
qu'en elles naciera el xeniu 
qu'orgullu foi de so patria. 
Uorai, güeyos, llorai, güeyos, 
porque non existe Azara. 



El xeniu qu'en tempos crudos 
respetó la mesma Francia, 

(1) Puesta en música para la Musa Gallega por D. Camilo Mojón y Uobis. 



— 671 — 

por subírsenos al cielu 
llorosa dexa so patria. 
Uorai, güeyosy Uorai, güeyos, 
porque non existe Azara. 



¡Non vive el borne entendidu 
qu'á Roma salvó y al Papa! 
Llore la so patria , llore 
pe la pena solliviada. 
Llorai, gúeyos, llora!, güeyos, 
porque non existe Azara. 

IV. 

¡Morrió el modestu y el sabiu, 
el fiu meyor d'España! 
¿En qué pecbu y en qué rostru 
non fexo el dolor morada? 
Llorai, güeyosy llorai, güeyos, 
porque non existe Azara. 



J. M. 



OTBA. 



Agora que nosallumbra 
parda la lluna 'nel cielu; 
Tuxa mia, mió consuelu... 
ven y ayúdame á cantar. 

Solu el silenciu s'escucba, 
y no enturbiarán to acentu, 
nin los suspiros del vientu, 
nin los ruxidos del mar. 
¡Ay! nena, xuntemos 
tu voz co la mia, 
y en tierna armonía 
cantemos al par... 



— 674 — 

hoy al mundo declara 
cuya es la gloria de los hombres; cuya 

la escelsitud de Azara. 
Salve, ¡oh genio inmortal! Si de pesares 

tu historia es un ejemplo, 
en cambio te alzan por do quier altares, 

y nuestra España un templo. 
Bellas ofrendas de guirnaldas varias, 

buriles y pinceles 
se agrupan entre lúgubres plegarias, 

junto á tu tumba fíeles. 
¿Cuál mas grande ovación?... Otra quisiera 

el humanista sabio: 
¡que en la senda del bien se le siguiera; 

no lisonjas del labio! 
Él de los justos la morada habita; 

y allí esclama doliente: 
«jAh! — Lo bueno se alaba y no se siente 

»por la moderna gente; 
>y es que á un malvado corazón de cieno 

»que vive á su regalo, 
>le es mas fácil rendir culto á lo bueno 
»que abandonar lo malo.» 

Madrid. Gandía 12 de octubre de 1852. 

Manuel de Llano y Persk 



En la última región del Occidente , 
en un siglo harto celebre en la historia, 
nació un hombre inmortal en la memoria 
de la española y europea gente. 

Sobre los libros reclinó su frente 
de la vida en la edad mas transitoria, 
de ellos brotó el germen de su gloria, 
y renombre le dieron eminente. 

Escritor , diplomático famoso , 
erudito, anticuario de valia. 
Mecenas de las artes generoso: 



— 673 — 

y mirar la inacción, la decadencia 

de tu querida patria, ¡oh, cuánto, cuánto 

al verla tan pequeña sufrirías! 

Tú que vivias cuando fuerte y grande 
arrojó de la haz de su recinto 
al coloso del siglo diez y nueve ; 
tú que al hallar en Roma á ese coloso 
«párate» le dijiste, y con tu acento 
detuviste su bárbara insurgencia; 
tú que elevaste con potente mano 
la bandera de paz en toda Europa, 
y fuiste consejero de cien reyes, 
y grande , y sabio, y poderoso fuiste : 

Rompe ahora la losa que te encubre , 
alza la frente de tu fría tumba , 
y arranca de su inercia decadente 
á tu feliz cuanto querída patría. 

Con hombres como tú , aun mi pueblo, 
aun pudiera subir á la alta cima 
que en el mundo á ocupar está llamado. 

Despierta, Azara, y que tu inmensa ciencia 
la dicha y gloria en el hispano suelo 
vierta otra vez, como en tus bellos dias. 

Y cuando ya potente , y fuerte , y grande 
le tornen de tu ciencia los arcanos, 
vuela otra vez al templo de la gloria , 
ve á descansar á tu sepulcro frío, 
que alU te colmarán de bendiciones 
la España entera, mi laúd y el cielo. 
Secovia. ' Madrid i2 de marzo do 1853. 

Mariano Alonso. 



Salve, ¡oh procer ilustre! El eco solo 

de tu nombre eminente, 
corre en fama triunfal de polo á polo; 

vuela de gente en gente. 
Noble corona de laurel la tuya, 

85 



— 676 — 

español es també el que ahí mirem. 

Glories el Aragó perqué ans mirara, 
al que admiraren les nasions sanseres, 
al que al gucrrer del sigle dominara, 
davant les cuals banderes 
les mes fíeres é intrépides nasions 
plegaben sos pendons, 
y resibien de sa ma les Ueys, 
costums y relligió, y hasta els seus reys. 

La Italia, entusiasmada per tos bens, 
Llibertador de Roma t*apellida, 
y al mirar eija gloria que tú tens, 
no encontra, no, agraida 
un premi bastant digne que oferirle, 
y entemida al sentirte, 
ses festes deija, y per de mes contenta, 
en entusiastes vives romp atenta (4). 

¿Mes que podré yo dirte, ¡gran Azara! 
que digne siga de ton nom y gloria, 
si pulsant yo la lira mes preclara 
fora poc meritoria 
pera cantar asagnes que an deijat 
al mes sabi admirat, 

del que honrats hasta oís reys sempre es creien 
si propet del seu trono te vcien? 

Esta pobreta flor que yo he format, 
naiscuda es de ta gloria al pcnsament; 
si al haberla el meu labio acarisiat 
no se mostra esplendent, 
no la despresies, no, colócala, 
mes que siga amaga, 
entre les que losanes y orgulloses 
amostren ses coróles oloroses. 

Valencia. Valencia 12 de noviembre de 1852. 

Dolores B alaciar. 

TRADUCCIÓN DE LA ANTEBIOR. 

Al mirar tu talento esclarecido, 
tu renombre inmortal y duradero, 

(1) Era tant el entusiasme del poblé per este gran Iiome, que cuant entraba en al-> 
guna divcrsió pública se paraba esta pera victorejarlo. 



c^ 



— 677 — 

mi pecho de entusiasmo siento henchido, 

y si posible fuera, 

á Safo arrebatara entunasmada, 

su lira regalada, 

y vibrando sus cuerdas seductoras, 

tu nombre {nregonara á todas horas. 

Entonces, orgullosa con mi obra, 
tus altos hechos con ardor cantara, 
y el colosal ingenio que en ti asombra 
con gusto reooidura, 
sin olvidar ninguno de esos hechos, 
que inflaman nuestros pechos, 
haciendo que orgullosos esclamemos: 
espa&ol es tamlúen ese que vemos. 

Gltfriese el Aragón, pues vid el primero, 
al que admiraron gentes estranjeras, 
al que supo domar á aquel guerrero, 
ante cuyas banderas, 
las mas fieras é intrépidas naciones 
doblaban sus pendones, 
y recibían de su mano leyes, 
y ritos y costumbres, y hasta reyes. 

Italia, entusiasmada por tos bienes, 
libertador de Roma te apellida, 
y con placer á sus gloriosas sienes, 
no encuentra agradecida, 
lauro bastante digno que ofrecerte; 
sus fiestas deja, y por demás contenta, 
en entusiastas vivas rompe atenta (1). 

¿Mas qué podré decirte ¡grande Azara! 
que digno sea de tu {^oria y nombre, 
si aun pulsando la lira mas preclara, 
mi plectro fuera pobre, 
para cantar hazañas que han dejado, 
al mas sabio admirado, 
de quien honrados los reyes se creian 
si junto al mismo trono le tenían? 

Esta modesta flor por mí formada. 



(1) Era tanto el entusiasmo del pueblo por este grande hombre, que cuando entra- 
ba en algún espectáculo público se interrumpía para victorearle. Asi sucedió en 
AnUens, ctiando fue al Congreso de Paz. 



— 678 — 

nacida es de tu gloría al soplo ardiente; 

si siendo por mi labio acariciada 

no se muestra esplendente» 

no la deseches, no, dala acogida, 

aunque sea escondida, 

entre las que galanas y orgullosas, 

ostentan sus corolas olorosas. 



I). B. 



HAPOLEOH.— AZARA. 



«(Solo la fuerza será admirada: 
vencer en los combates , subyugar 
naciones • arrebatar los despojos de 
un sinnúmero de hombres sacrifi- 
cados, será considerado como la 

cumbre de la gloría humana 

Alcanzará el nombre de conquista' 
dor y será mirado como un Dios, 
como el amparo de la humanidad, 
quien con mas justicia debiera ser 
llamado azote y estcrminador de los 
lioinbres.» 

(El Angrl San Miguel en el Pa- 
raíso perdido de Mílton.) 

«Dios nos ha dado dos alas para 
volar á él : el amor y la razon.D 

(Platón.) 



I. 



Cuando so juzgue lo que llama gloria 
de los hombres el mísero vaivén , 
no en los inciertos juicios de la historia , 
que al fin juicios humanos son también ; 

Sino en el fallo augusto que destina 
á este mundo el eterno tribunal, 
cuando, á la luz de la verdad divina, 
reciba el hombre el galardón final : 

Así hablarán dos almas , que en la tierra 
tuvieron alta y desigual misión; 
de una fué la divisa gloria y guerra ; 
de la otra fué el emblema paz y unión. 



— 679 — 



n 



El GonqimUdor. 

Yo fui de un siglo incrédulo é impío 
arbitro, azote, y vengador y juez, 
y en conquistar renombre y poderío 
cifré mi dicha , mi ilusión , mi prez. 

Placer y amor y júbilo y sosiego 
al mundo que humillaba no pedí; 
que me abrasaba en mi delirio ciego 
de fama y de dominio el frenesí. 

El vuelo de mi mente soberano 
quise elevar sobre la humana esfera: 
no fué el hombre mi igual, no fué mi hermano; 
solo instrumento de mis sueños era. 

De mando y de conquista el ansia ardiente 
cortó á mi caridad las nobles alas: 
miré, al lidiar, con ojo indiferente 
los estragos del hierro y de las balas. 

Me gocé de la muerte en los despojos : 
nada de humano en mi delirio habia; 
una ciudad ardiendo era, á mis ojos, 
alegre antorcha de la gloría mia. 

No respeté, del triunfo en la demencia, 
ni hogar, ni ley, ni tradición, ni fe: 
ahogué en un mar de gloria mi conciencia, 
y cuanto adora el hombre profané. 

Mi renombre inmortal entre las gentes 
brilló como la lava del volcan , 
sonó como el rumor de los torrentes, 
y corrió como corre el huracán. 

Quiso borrar el fuego de mi alma 
cuanto legara el genio á la memoria: 
robé á Alejandro su jigante palma, 
de Carlomagno oscurecí la gloria. 

Soñé el imperio universal : al mundo 
subyugar quise como á vil rebaño.... 
vivir no pude en mi dolor profundo 
cuando llegó la luz del desengaño. 



Palma. 



— 682 — 

Severa en son jui, un prem eminent 
Donará ais Azaras, si Than merescút; 
Donchs la historia may, al hom de talent 
Son merexer néga, ni al que es delincuent 
El Iliura del castig, etern y digut. 

Ab letras deuradas, escriu las proessas 
D'Annibal, de Cessar, d'August y mil homs, 
Que al mon per sos fets, y accions gentilessas, 
Guañyant eterns triunfos, ab ses grans empressas, 
Deixaren gloriossos, sos gloriossos noms. 

Obriu est gran libra, y jioms spantabbles 
De sanch y terror, també Icggireu: 
Obriulo y miráu, com son perdurables 
De Mario y de Syla, los crims detestabbles 
Que ab fel y vinagre, scrits trobareu. 

Madrit 12 de decombra de 1852. 
Lloatxim María Bovér. 



Triste la España con dolor proñmdo 
raudo llanto tributa á la memoria 
de aquel genio inmortal, genio fecundo, 
que un timbre añade á su gloriosa historia; 
de aquel gran genio, admiración del mundo, 
y de las letras y las artes gloria; 
¡ah! de aquel genio, en fin, que en Francia y Roma 
con sus consejos la anarquía doma. 

Llóralo, llóralo, que entre tus hijos 
otro no encontrarás igual en celo, 
otro que con afanes tan prolijos, 
con ciencia tanta, con tan grande anhelo 
de tu comercio y crédito dé fijos, 
como el, los destinos en tu suelo. 
¡Loor eterno, pues, oh patria cara, 
al solo, al sin igual, al noble Az^a! 

Madrid 12 de noviembre de 1853. 

Jorge García dk Cárdenas* 



( 



— 681 — 

Avuy que tot-hom diu que no y ha porta 
que si'n baula d*o*y toquen quet tancada; 
que veym servar per tanta ma soyada 
de la justici la balansa torta; 

Avuy en día quen la fe mitx morta 
malavetjam en va á donar durada, 
á la nova Babel que'm axecada 
que may sens fe podrá romandre forta. 

Avuy que ñns lo poeta sois se canta 
á si mateix; que escandols diiis el temple 
no manquen de la gent qu'es te per santa. 

¿Quins pot salvar? Sois Deu y el bon exeinple 
deis passats... Castellanos, befas ara 
recordantmos els fets del sabi Azara. 

Pakwa. Madriil 1.* abril do 1853. 

Mariano Agüiló y Füster, 



AL MOLT EGREGI, 

magniflch é exellent sefiyor, lo sefiyor 

JOSÉPH NICOLAU DE AZARA 



Requestas d'amor, cantaba yo un día, 
Coplas de delit, un temps entonaba; 
Lavors mos placrs, ab plaers unía 
Del ángel hermós, per qui yo vivía, 
Que dins rAlmudayna, Malorcha gordaba. 

Ya no tornará |0 cruel recórt! 
Temps de goig y ditxa, y de gran ventura; 
Ya mon sperit, no té mes conort 
Que plorar ab plant, y sperar la mort 
Sens altra consol, que aroargua tristura. 

Mon accent no pot, en tais occasíons 
Tremetra al ingeni, ño bona memoria, 
De Azara logran, lloasní cansons; 
Sino Pare nostros, y homils oracions, 
Deixant per jutjiár, sos fets á la historia. 

80 



— 



— 684 — 

merece, ¡oh madre! tu doliente queja, 
y de tu llanto interminable el rio. 

A tu inmenso dolor asocio el mió: 
si en tanta desventura que te aqueja 
también la muerte á Nicolás aleja... 
¿qué ha de ofrecerte el porvenir sombrío? 

¡Ay! la flor de la ciencia se ha agostado, 
la virtud ha perdido joya rara, 
la noche para el huérfano ha cerrado. 

Has no podrá la impía muerte avara 
ocultar el sarcófago sagrado 
en cuya losa lea el mundo: ¡A%ara! 

Palma. Barcelona \0 de noviembre de 18S3. 

Miguel Victoriano Auer. 



Bella es scmpra la virtud , 
cants etems al honor fan 
es pels vicis el cor mut 
sempra Azara será gran. 

Com del mon sa roda gura, 
axí humanas opinions, 
que uns volen comprar calsons , 
y altras jach cuant van á fira. 
Tod agrada , tod inspira 
amor, dobblés y salud , 
jcntileza, joventud; 
pero tod acaba y mor, 
mentres ab diví loor 
bella sempra es la virtud. 

Las musicals armonías 
mos diuen en gois eterns, 
(¡ue Orféo baixá ais infems 
tocant unas xirimías; 
cuant, cuant en los nostros días 
pcrduts los oids están, 
que els homos casantlas van 
com casa es falcó es rupíd , 



— 6»5— 

be que en gaiígaména y pill ^ ' 
carUs etems al tumor fan. * ' 

Diuen mortlistas sabis 
que vui dia el predica 
es just tiré amunt es pá 
y rebre fems en els llabis. 
Yo sensa ferlos agravis, 
no veix el mon tan perdut, 
perqué encara que es sabút 
cuant poch la consiensia es tem, 
coneixem tots y entenem 
quee8pelé4fíét$H €ar4kUí. 

No eu es, no, per qui naixent 
sobre els niguls de la torra, 
amb'una ma forta aferra 
lo cetro d'or y d'argent. 
Ab Taltra el ferro lluent 
doblega del Cesar gran; 
los sigles miranüo están, 
las nasions trovan ventura, 
y una veu canta en Taltura: 
sempra Azara sera gran. 

Mallorca. Un pajes andritxel. 



tmJ^mmá 



mi LA TüSBA DE ASARA 



Nació , murió ; mas entre huesa y cuna 
trazó la fama su inmortal camino; 
lauro eterno la ciencia le previno , 
y perdurables timbres la fortuna. 

Abrió en sangriento mar gentil laguna 
del turbio Sena al Tiber cristalino. 
Pirene llora, llora el blanco Alpino; 
cese, español, tu lágrima importuna. 

Que si el ciprés se dobla macilento , 
si piensas que de Azara la memoria 
en polvo escrita ha de borrar el viento, 



— 688 — 

Por eso tú, provincia aragonesa, 
ensalza por do quiera tan grande hombre, 
que si la Italia y la nación francesa 

Admiraron aquella alma eminente, 
tesoro de las ciencias, hoy su nombre 
cual astro brillará resplandeciente. 



Barbuñales, hoy tienes la fortuna 
que el destino risueño te depara, 
de oir narrar las glorías una á una 
del inmortal y esclarecido Azara. 

Su nombre, como el sol del mediodía 
sin mancha que lo anubla ni lo empañn, 
hace latir de gozo y alegría 
el corazón del hijo de la España. 

Benéfíco cual ángel, dio la mano 
al que imploró no en balde su clemencia, 
V aun el mismo Pontífice romano 
recurrió á sus consejos y á su ciencia. 

Diplomático célebre, su nombre 
es respetado en todas las naciones, 
y por do quiera quedará el renombre 
de sus altas y magnificas acciones. 

Bien haya, pues, el dulce pensamiento 
de descorrer el velo de su historia, 
pues quedará perenne monumento 
que nos recuerde su feliz memoria. 

Pamplotia. Pamplona t\ de m^n de 1853. 

María Conckpgion Saralegui de CnnA. 



Si elevan monumentos las naciones 
que guarden con orgullo altas memorias 
de las grandes hazañas y victorias 
de sus grandes ingenios y varones; 

Si crónicas, leyendas y canciones 
trasmiten elocuentes sus historias. 



— 689 — 

y eterniza sus nombres y sus glorias 
la fama en una y mil generaciones; 

Para alzar hoy un canto sin segundo, 
buscad la lira del divino Dante, 
á Azara le cantad, sabio profundo, 

y elevadle una estatua de diamante 
que sea el pedestal el ancho mundo, 
V forme su corona el sol radiante. 



Cascante, Navarra. Madrid y noviembre de i ftj2 



Jíaría Verdejo y Duran. 



^ oble varón de pecho generoso , 
^ lustre por tu cuna y tu talento , 
o onstante en proseguii* tu pensamiento, 
o freciste á tu patria tu reposo. 
t-* uchando con esfuerzo belicoso, 

> 1 templo de la fama tu ardimiento 
c/3 upo trepar, y un inmortal asiento 

o iote el premio que alcanza el victorioso. 
M spaña te contó por hijo suyo : 

> Itiva de esta gloría , se demuestra 
^ elosa del blasón de agradecida; 

> tus servicios, hoy, al nombre tuyo, 
?9 ecompensas tributa cuando muestra 

> 1 mundo los ejemplos de tu vida. 

Madrid. Habana 23 de enero de f 853. 

Pedro Castellanos. 



Vívere dent alüt vatet, tu vatibus íptít vivere dat; Piado vivís, et ipie tuo. 

C. II. Danjoüan. 

87 



- 



ADIERTEXCIA. 



Los ilustrados poolas D. Antonio Uurtado^ en carta de J8 de abril de 1851 , don 
Jobc Salvador de Salvador , en la de 16 de setiembre del mismo, y el italiano don 
Tcmistocles Solera en la suya de o de enero de 1^52, elogian al caballero Azaea ai 
prometer escribir composiciones poéticas en su alabanza, que sin duda por sus 
viajes y ocupaciones no nos han mandado. 

Ademas de los poetas que han obsequiado al caballero Azara con sus composiciones 
en e^ta Corona, cuenta nuestra Espaiía con otros fecundos ingenios^ entre los que so- 
bresalen por el número ó esceiencia de sus obras los siguientes: D. José Zorrilla^ el 
primero de nuestros jóvenes líricos del siglo xiz, y distinguido autor dramático; los 
Excmos. Sres. el general D, Juan Pezuela^ marques de la Pezuela, boy capitán general 
de la isla de Cuba; D. Mariano Roca de TogorcSy marques de Molins y ez-mínistro de 
Instrucción, y hoy de Marina; D. Patricio déla Escosura^ ez-mínistro de la Goberna- 
ción; el (general D, Antonio Ros de Olano, ez-mínistro de Instrucción pública; D. Fen* 
tura de la Vega, cx-presidonte de la junta consultiva de teatros; D. Nieomedes Pastor 
Diaz, ex-ininistro de Instrucción pública; D. Agwtin Duran, decano de la Biblioteca 
Nacional, y doña Gertrudis Gómez de Avellaneda de Sabater. Los Sres. D, Ramón 
Campoamor, gobernador civil de Valencia; D. Eusebio y D. Eduardo Asquerino^ 
rx- diputado á Cortes el primero; D. Manuel Cañete, escritor critico; D. Mariano 
Zacarías Cazurro, doctor en medicina y autor dramático; D. Francisco Cea, escritor 
público; D. Luis Valladares y Corriga, ez-secretario de la junta consultiva de tea- 
tros; />. Aguslin Azcona, oficial honorario de la Biblioteca Nacional ; />. Ramón Me» 
sonero Romanos, escritor crítico y erudito, y regidor del escelenlísimo ayuntamiento 
de Madrid; D. Julián Romea, primer actor de los teatros de Madrid; D. Francisco 
Orgaz, escritor público ; D. Ce ferino Suarez Brabo, D. Luis Olona, autor dramá- 
tico; D. Miguel de los Santos Alvarez, jefe político cesante; D. Gavi9u> Tejado, oGcial 
dül ministerio de Fomento (casi todos autores dramáticos) y otros que no recordamos. 

Diforcntcs causas, que nada tienen que ver con el aprecio que se merece Azara 
en la memoria de sus conciudadanos , ni con la buena amistad con que nos honran 
casi todos los mencionados vates , han impedido el que podamos presentar composi- 
ciones do ellos, entre los que los hay entusiastas admiradores del inagne diplomá- 
tico, habiéndole prestado homenaje algunos en otras secciones de esta obra, como verá 
el que la repase. 



HOTAS 



A LA 



CORONA POÉTICA 

TRADUCCIOtnS SI ALGUNAS DE LAS 

poesías liSERTAS Cl DIALECTOS PROYIICIALES , 

iCUIACIONES T UITtS BOI LIS ISH.ICÍN. 



MUSA ANDALUZA 



CARTA EN QUE SE TRATA DEL DIALECTO DE ANDALUCÍA , T BSPLICA LA POESÍA ANDALUZA 
INSERTA k LA PÁG. 230, QUE EMPIEZA.* ¡AT QUE SENON JOSÉ! 

I. 

Sr. D. Basilio Sebastian Castellanos.-— Remito á V. nuevamente la composición an- 
daluza, con las enmiendas ortológicas, mas que ortográGcas, que me ba sugerido mi 
razón, y con la ayuda de mi amigo Pastor Díaz , á quien tengo el gusto de tener muy 
cerca, aunque por causa bien triste. El pobre padece mucho. 

No tengo el gusto de conocer el Diccionario de la galantería escrito por Y. Yo hago 
mas la vida doméstica que la vida literaria, y leo poco, especialmente nuevo. La obra de 
usted, titulada Compendio elemental deArqueologia, es la que he tenido el gusto de ver, 
aunque no con la detención que deseo, porque cabalmente ha venido á mis manos en estos 
días pasados en que me faltaba tiempo y reposo. ¿Y cómo era posible que hallándole 
le dejase escapar de mis manos, siendo obra de Y.? Le tengo, sí seiíor, y pienso encua- 
dernarle con cariño y con devoción, porque otra cosa no sé hacer en íavor ni en ob- 
sequio del autor. 

Hágame Y. el gusto de decir á su señora, á quien agradezco su afecto, que no tome 
celos: que yo no me apodero del hombre, que no le codicio; mas, que le respeto inGnito 
cuando no es libre; pero que sí lo hago con el talento, con las cualidades del alma. Las 
cualidades espirituales son mías, porque esas no tienen dueño señalado : pertenecen á 
la creación como el sol, como el aire, como el Océano. Sea el hombre material de su 
mujer, de su querida, de quien quiera. El hombre alma es mío, es de todos. No codi- 
cio, no amo al hombre de talento. Suelen ser monumentos artísticos con magníficas 
fachadas, con varias habitaciones suntuosas; pero á los cuales les faltan lugares para el 
bienestar y las comodidades de la vida. 

Como he hecho modificaciones en la composición al Señon José, creo que las obser- 
vaciones ortográficas de mi carta anterior (i) son inútiles; pero en esta haré las ad- 



(1) Se refiere á la que nos escribió pocos días antes, de la que entresacamos lo si- 
guiente: 

«¡Cuánto desearé que no desagrade á Y. una cosa que solo he hecho por complacer- 
le! ¡Cuánto deseo también que pueda Y. entender el enredo de letras cambiadas y los 
giros de las frases! Los que han escrito hasta ahora en tono andaluz, no lo han hecho 
de la manera que yo, temiendo sin duda á las difieultades de poder esplicar el verda- 
dero sentido de las letras que usamos en nuestra pronunciación. Yo, á riesgo de no ser 
entendida, ó al menos bien leída, he querido aproximarme á la verdad. Procuraré 
esplicar mi rara ortografía, que es la de la gente de mi provincia, así como de la de 
Granada, pues los sevillanos usan la z en vez de nuestra s, á pesar de l8 cercanía á 
Cádiz, en dondese pronuncia lo mismo que en nuestra Málaga. Nosotros no quitamos 
las ss como se cree, en los finales de las silabas: cuando así sucede, resultan unos 
sonidos flojos y desagradables, y no se ve la diferencia de los singulares á los plurales. 



— 695 — 

Estas razones, anunciadas y mal desenfueltas en la estreches de una carta, mués* 
tran en parte el plano de mi vida y de mis creencias. 

Mis amigoti han deseado que me presentase como actriz en el drama social que des- 
empeñamos, para ejecutar á la vez mi papel de escritora. Hubiera sido mi deb^ com- 
placerlos si hubiese tenido que decir alguna cosa á la sociedad para su provecho. Pero 
yo no conozco las artes sino por lo que me afectan: no conozco las ciencias smo por 
sus prodigios : ¿y qué pudiera yo decir de la ciencia de la virtud que h sociedad no 
quiera ya olvidar? He guardado, pues, mi pluma, y no la empleo sino en complacer á 
aquellds que me estiman por lo poco que vale mi corazón , mas bien que por lo poco 
que vale mi entendimiento. 

Al darle á V. amplias facultades para que haga el uso que guste de mis cartas (t), 
me he distraído demasiado; pero procuraré remediar esta fiílta entrando muy didácti- 
camente y con mucha seriedad en mi esplicadon ortográfica y ortológica de mi gra- 
mática y pronunciación andaluza. 

Los que mas felizmente que yo han presentado cuadros, ya de las costumbres de 
este pais meridional, ya de las gracias de imaginación y de lenguaje , se han hallado 
roas que dudosos, en completa oscuridad al pretender fijar la pronunciación andaluza. 
Ya han zezeado como los sevillanos , ya han repetido la $ delgada y constante de los 
granadinos, gaditanos y malagueños, ya han pretendido imitar la suavidad y ligereza 
de nuestra habla, suprimiendo rróss finales, á costa de hacer la pronunciación floja y 
desgraciada, y de confundir por la supresión de las ts los plurales con los singulares. Yo, 
aunque con no poca repugnancia, había casi emprendido igual camino; solamente que 
en vez de las 8$ que terminaban las sílabas ó palabras, comencé á usar hg, por parecer- 
roe que esta letra, mas que ninguna otra, podia sustituir á nuestra s gutural. Había un 
obstáculo. La p se une á la r y á la < y formaba sílabas, sonidos y palabras diversas de 



(I) Se reQerc á la citada anteriormente por nota , en la que nos decía : 
«Tal vez habré sido demasiado impertinente en la esplicacion del lenguaje andaluz 
que hago á Y. ; pero prefiero que Y. considere mis esplicaciones como inátiles, á que 
no entienda esa escritura, que no es otra cosa que un castellano corrompido. Suplan 
mis buenos deseos de complacerle á Y. á la gracia que necesitaba nú larga y roman- 
cesca tirada de versos. 

»A pesar del frío, que avanza, continúo á las orillas de mi ancho arroyo, y cobijada 
de montes mas ó menos graves, mas ó menos rugosos, según la edad que representan. 
Aquí dificilraente se hallan marcas históricas, como en esos palacios (se refiere á los de 
Gandía y Oliva, del duque de Osuna, oue yo visitaba entonces), á no ofrecerlas la ca- 
sual escavacion, en algún documento del poder de los romanos ó de los árabes. Aquí el 
poeta tiene pocas Castalias donde beber inspiraciones, á no ser que considere mas 
grande que los hechos délos hombres las maravillas de la creación, gue en el mas es- 
condido sitio del globo despliegan y lucen sus milagrosas combinaciones. El botánico 
sí hallaría secretos que descubrir en las familias de nuevas plantas, y el geólogo se en- 
contraría bien cnroedio de una, dos ó tres generaciones, digámoslo así, de montes, cu- 
yas tranas señalan volcanes antidiluvianos, historia de la juventud de una roca aouela 
de otros montes de tercera formación en la infancia de su vida, blandos, flexibles á la 
educación del arado, desmontables á la impresión de las lluvias, como el niño que pa- 
rece deshacerse en lágrimas, y que , sin embargo, crece , se desarrolla , se endurece y 
cumple la edad que la naturaleza señaló á su vida. Así, estos niños de las generaciones 
geológicas, que cuentan siglos sin fin en su infancia, así estos retoños de las edades 
ofrecen hoy en rededor mío historias para el sabio; pero silencio, tristeza, monotonía 
para los ojos ignorantes y profanos como los míos, n 



— 697 — 

dulce. No hay duda que el sooido gutural de la A es eBtremadamente suave. 

Nuestra < en las sflabas directas es mas delgada que la s castellana. Los andaluces 
granadinos, malagueños y gaditanos la usamos constantemente , y desconocemos el uso 
de la z, reina de la pronunciación entre los sevillanos. 

La e la pronunciamos como la s, y la desconocemos en las silabas inversas entre la 
gente del pueblo, que son los archiveros de las tradiciones. 

La U siempre es y. La / y la r son arbitrarias, según que conviene á la blandura 
ó fuerza lingual del que habla. La r final suele hacerse gutural como la 5. 

Solamente la voz viva puede dar idea de las diferencias en nuestros sonidos gu- 
turales. 

Se cambian las letras 6 se suprimen, en obsequio á la blandura y á la brevedad del 
habla, y decimos: Señan por Señar, pa por para. Ademas, tenemos palabras especiales, y 
especiales en deflniciones: Trepar entre nosotros es inclinarse oblicuamente de espaldas. 
Trepa el que inclina la silla hacia atrás, el que cae de espaldas,^ el queá fuerza de ergui- 
do se inclina atrás: trepa lo que se inclina oblicuaroente. Engreído quiere decir encari- 
ñado, enamorado , embebecido , amancebado, enviciado ; pero esto necesita un largo 
trabajo, y no es del caso ahora. 

Para que V. me entienda, le formaré un pequeño vocabulario de las palabras poco 
inteligibles de mi pequeña obra, rogándole me haga el gusto de dar mil gracias á su 
señora por sus buenas prevenciones para conmigo, y de creerme siempre su segura ser- 
vidora Q. S. M. B. 

DOLOBES DE VelASCO. 

Agachah: Agachadas, arte, sagacidad. — Calta i Calidad, mérito, fuerza, valor. — 
Cante: Canto. — Claquer: El no sé qué, belleza , gracia ó cualquier condición indefi- 
nible. — Con apaña: Cosa bien hecha , con acomodo. — Coa : Codos. — Cureao : Cuer- 
do. — Dambah: Ambos. — Ehmaresia. — Esmortecido, amortizado, morado, abogado con 
la fuerza del llanto. — Galienda: Oliendo. — Güeña: Bixeno.^-Hurganda : Tocando, 
rozando.— /nnnúi; Insignia. — Inuncruci: Lignum Crucis. — Jacharaa: De mal humor, 
apenado, melancólico , desesperado. Las inflexiones de voz esplican los matices de 
estos sentimientos.— /»e¿a : Hiela.— /uio: Huido y judío.— La ne^to: La melan- 
colía. — Mehmah: Mismos. — Mu: Muy.— Soóto: Sabio. — Singana: Sin gusto, sin en- 
tusiasmo.— TV-u^ieiuio alitcts: Trayendo pájaros. 



II. 



CARTA EN QUE SE TRATA DEL DIALECTO GITANO-, T EN LA QUE SE ESPLICAN LAS POESÍAS 

INSERTAS k LAS PÁGINAS NÚMEROS 263 y 264. 

Sr. D. Basilio S. Castellanos.— Muy señor mió: Al remitir las dos adjuntas composi- 
ciones en dialecto gitano, no hago otra cosa que probarle cuánto es mi deseo de com- 
placerle; pero como jamás he escrito versos, temo, con sobrado fundamento, no satis- 
fagan el pensamiento que V. se ha propuesto al hacer formar parte de la Corona poé - 

88 



— 



— 703 — 

¿Queréis ver ana muestra del estilo malicioso y risueño de Reguera , y de la abun- 
dancia fraseológica del dialecto? Leed la siguiente octava de la fábula de Hero y Lean- 
dro. Esplica este á su amada la manera de que han de valerse para hablar sin que el 
mundo ni sus padres lo conozcan, y después la dice: 



«Con esto plaza pasf^s d*onestica: 
Munches hay que lo entamen de pequeños 
Por saber de qué'modu el amor pica 
Y fácense mas fresques y aguíleñes, 
Non me lo querrás creer; ye cosa rica 



Velles andar alegres y risueños, 
Falatibles, folgades, Iliberales, 
Gasayozes, melgueres, fegadales, 
Arrascando una mano y pensatible 
Hero sospira y diz... no sé qué faga...» 



En la historia de Judit , de un autor desconocido , se dice hablando de Holofernes á 
vista de la heroina: 



Falatible, enfortadu y gayasperu, 
De gozu y de fachenda refalgando , 
Cual si echa un xabalin é nun regueru 
Ansi sobre el coxin mollidu y blando 
S'espurría á la perllonga gayoleru 
Placeres y esperances saborguiado; 
¡Q'esmorgar de viandes! ¡qué fartare! 



¡Y qué emburriar el codu! ¡qué folgare! 

¡Ya palabras y piernes y faltaben 
Y con todo á Xudit echaba flores 
Partochu y allorian con sos amores! 
Xoya del alma y diz, como está muerta 
Por esa cara guapa y esos güeyos... 



¡Y qué vigor se advierte en los siguientes versos de la poesía á la batalla de Cova- 
donga, hablando de D. Pelayo! 



¿Quién lu espera? ¿quién s'atreve 

su coraxe á provocar? 

Arremeter y apurrir, 

ferir y desfarrapar 

ye tod'uno, al mismu ttempu 

Y hablando de los moros, dice: 

¿Dónde están los sos pendones 
y les llunes de Bagdá, 
y les tiendes y los carros 
y el soberbiosu allcozan? 
¡Tantos escuadres armados 



s'oye el golpe y vese el mal, 
un rastru de negra sangre 
de muertos un halagar, 
marquem el camin que lleva, 
son de so triunfu señal. 



q*el Oriente arroxó acá... 
fortes d'esmorgar el mundu 
de ferir y de matar ! 
¿qué 9e fixeron?... 



¿Queréis ver un modelo de ternura , de poesía y de cariño maternal? Leed El Niño 
enfermo. ¿En qué lengua moderna se puede decir mas? 



Mcdiu apagudu el candil, 
y antes que el gallu cantara, 
Tuxa , llagrimosa y sola 
cabo el so ñcñin velaba. 



So cuita aumenta el silenciu 
que reina pe la enramada: 
solo la mar de muy Iloñe 
con sordos ruxidos brama : 



I 



— 704 — 

solo el arroyu del monte canta el paxarin dd alba, 

entre las peñes restalla, triste como sos pesares, 

y dalguna vez en gúertu doliente como so alma. 

Pero leed á una madre estos versos, que la del Niño enfermo murmura, y veréis 
correr sus lágrimas. 

Era gayasperu pásalo por elli 

alegre, xovial, mas quixera, mas, 

soliquin andaba q'el triste sos males 

soltara á falar : non sabe esplicar ; 

daba gustu velu ¡y quéxasa y llora, 

correr cabo el llar y faime llorar, 

faciendo beyures y remedio en tantu 

d'aquí par*allá: non puede aíayar! 

y agora amusgadu, ¿Qué dirá so padre 

sin fuelgu tomar, que na siega está? 

non tien mas que gúesos, 

morriéndose va. 

¿Par'eso dolores Anzelin hermosu , 

costasti á to má? vixu de to má, 

¡qué penas i dieres 

¡Ayl Señor, ¡qué penes si Dios te ileváü... etc. 
me da isti rapaz! 

En la poesía titulada Los Enamorados de la aldea, se lee este amante coqjoro: 

Penosina de la peña, y mas que la flor de maya 

rosa do la mió quintana, coida pe Talborada; 

la de les rises melgueres, ¡que non me mires por Dios 

la de la voz regalada, tan goyespera y Iliviana, 

mas cuca que por San Xuan que maten les tos rntrades 

la cereza colorada , como tos enozos matan! 

Ni la índole de esta publicación, ni nuestras ocupaciones, nos permiten «tendemos 
«aas, ni bacer las citas que deseáramos y nos parecen bellas. Bastará que remitamos i 
los anaotes de esta clase de literatura á la colección de poesías en dialecto asturiano 
publicada en 1639^ En ella , ademas de las ya citadas, sobresalen por sa mérito las de 
doña Josefa Jovellanos, ¿ las flestas que se preparaban en Oviedo para solemnizar la 
coronación de Garlos ÍY; la del Sn Bernaldo de Quirós, titulada El Cábdlo; h del 
Sr. Balvidares , Las Exequias de Carlos III; de Fernandez, La Enfermedad, j •Craa 
mucbas que será ocioso enumerar , y que puede ver el que guste en la colecdon 
citada. 

Por mi parte, saludo con toda la efusión de mi alma á los sencillos é inspirados vates 
de mi país, que supieron conservar en sus simpáticas poesías el lengu^'e que tanto 
entusiasma por las ilusiones que crea y los recuerdos que evoca ; esa lengua que, á pe- 



— 707 — 

d^ presente del verbo ser: es.— £tanfki ó aixiñi (del castellano antiguo aina): Pron- 
tamente. — Endromenas : Travesuras, intrigas. — Enfurruxadctói De mucboa años,— 
Enzoufado: Asquerosamente, sucio. — Esbroche (de esbrochar) : Estallar i iw&eidi de 
fuego, echar á borbotones como un liquido cuando hierve. Tiene otras varias signifi- 
caciones, pero ninguna traducible con una palabra sola. — Escoita (del verbo escoltar): 
Escucha.— £5Co//efi(io (de escoller): Escogiendo. — Espellante: Resplandeciente, que 
refleja.— f'^^uexe (de esquezer): Olvida. — Bstóu: Esloi. — Estóupou: Sonó. Obsérvese la 
armonía imitativa de las dos últimas sílabas de estoupou. — Esvagoando: Vertiendo lá- 
grimas.— £u: Yo. 

Facciós (plural de facción) : Facciones. Así se forman en Galicia todos los plu- 
rales de los nombres acabados en on; pero en las provincias do Pontevedra y la Cora- 
na conservan la n , faecions, — Fáicha (contracción del verbo facer de los dos 
pronombres che y a): Te la hace. — Fálan (de falar y del antiguo castellano fisiblar): Ha- 
blan. — Fan (de facer): Hacen. — Fara/urri/Sa: Arrogancia, baladronada. — Feüos: He* 
chos. — Fento$: Heledlos. — Futo: Hijo. — Fixeron (de facer) : Hicieron . — Folión: Ilurai « 
nación, fuego artificial. — For, fora, foron (del verbo ser): Fuere, fuera, fueron. — Fora 
(pronunciada mas abierta la o): Fuera, adverbio. — Fose (de ser): Fuese. — FoiV Fue.-* 
Fuxidor:— Corredor 6 huidor. Nótese la armonía de fuxidor aplicada al cohete. 

Hacho (del verbo hachar): Hallo. — Handoüo: Suelen ó hacen otras veces. — Hortai 
Huerta. — Hocoe: Hoy. 

//: El. — Ise, isee: Ese, esos. 

Lembrar: Iluminar, inspirar. — Librouna (verbo y pronombre): Libróla. — Unza: 
Ceniza.— Ltüúi: Ligera. La terminación masculina es liviao, del latín leois.—'Ue: 
Le.— Lopo: Luego.-^LóUo: Luto. — Lono^e (del latín tora^e): Lejos. — Lour6tro: Lau- 
rel. — Lousa: Lusa. — Luar: Lunar. 

Mallo: Mazo ó martillo grande de madera, y un instrumento con que en Galicia, á 
fuerza de golpes, separan el grano de la espiga, equivalente al trillo. — Man 6 mau: 
Mano. — MeHor: Mejor. — Menina, as: Jovencita, as. — Meu, meus: Mió, mios.— J/iAa, 
as: Mía, as.— Ifoi^o, a: Mucho, a. — Mor (espresion prepositiva): Cerca de, junto á: 
V. gr. Mordolume: Junto al fuego, -^Moxena: Cbispa. 

Noite: Noche.— iVom«: Nombre- — Noso: Nuestro. 

O (artículo tomado del griego); El. Si se acentúa signíGca a/,ó¿ el, porque es pre- 
posición y artículo. Pospuesto á la palabra, es pronombre como el castellano ley ¡o^ 
V. gr. Enseñáranle: Ensinaráno.-^OUo: Ojo. I>e aquí el verbo oUart ver, mirar.— 
Onte: Ayer. 

Pay: Padre.— Pesto: Pecha. — Penamento: Aflicci'on continua. — Perguntades: 
En el dialecto gallego no es preguntar, sino perguntar, del verbo latino ^recontare. 
— Po : Lo mismo que por. — Po chao 6 por lo chao : Por el suelo. — Pode: 
Puede.— Pow: Pues.— Poíoatro: Rama muy desarrollada y esbelta, — Poliña (di- 
minutivo de pola): Ramita, para lo cual es preciso pronunciar abierta la o de po: con 
pronunciación cerrada significa gallinita. Todos los diminutivos gallegos terminan en 
iño 6 en iña, cuya traducción al castellano es imposible sin alterar su gracia, v. gr. 
Menfiüiño: Vale y signiGca mas que decir en castellano : ¡querido hijo mió! ¡prenda do 
mi corazón!— Pouía: Mansión. Aunque tiene otras acepciones, este es su verdadero 
significado en la composición. —Pouía, as: Garra, as.— Pra (con tracion de para): Para. 
-^Pran^o: Llanto, derivación de la voz latina plantus.—Pro: Para él (contracción de la 



— 711 — 



Que alternar con la gallega 
zalamera y chavacana, 
no querrá la castellana 
en que habló Lope de Vega. 

Mas no hay qoe hacer tanta mofa, 
que en ella también ha escrito 
un rey sabio y erudito, 
y otros hombres de esa estofa. 

También tenemos poesía 
ademas de nuestras prosas, 
y musas como unas rosas 
que atrás dejan á Talla. 

No me causará rubor 
quo la mía salga á plaza, 
pues le ha de dar mejor traza 
que la mas tosca ó inferior. 

Aquí tienes, pues, mi Azara 
otro nuevo trovador 
que componga en tu loor 
versos que otro héroe envidiara. 

Aunque en Finísterre estamos, 
tu nombre ha llegado acá 
cuando esos guapos de allá 
quisieron ser nuestros amos. 

Diz que los montes no paren 
sino ratones: ¡patraña! 
también paren los de España 
hombres, y si no reparen. 

A Azara entre otros celebro, 
pues es un hecho evidente 
que honró mucho á aquella gente 
que está mas allá del Ébro. 

Paréceme que tendría 



un poco de teatorodo (i); 
mas eso á un hombre sesudo 
le da fuerza y bizarría. 

Desque salió á los estudios, 
el muchacho dio señales 
de dotes intelectuales 
que eran felices preludios. 

Gomo la abeja atareada 
se aplica, y, aun mozalbete, 
púsose ya el birrete 
de la borla colorada. 

Llamáronle á Madrid luego, 
y le dieron un destino. 
Si no tuviera padrino (2), 
¿se lo darían? Lo niego. 

De la política intriga 
presto da con el resorte, 
y le consulta la corte, 
y se honra de ser su amiga. 

Le mandan de embajador 
á la ciudad de los Papas: 
entre tantas rojas capas 
rubio tendría el color. 

Bueno les fue: si él no fuera, 
Correr la sangre á la par 
del clérigo y del seglar 
aquella señora viera. 

Supo en el Tíber y el Sena 
sostener nuestros blasones: 
Daniel entre los leones 
pudo entrar con menos pena. 

Andando en aquella parte 
el diablo suelto, fue suerte 



s 



Como buen aragonés. 

Si no me fuera forzoso ceñirme al testo gallego, hubiera concluido la estrofa 
de esta manera: 



Porque tendría padrino, 
y porqae do era gallego. 



Y ciertamente con mucha oportunidad, pues al ver el olvido casi completo en que 
se tiene á los gallegos y á Galicia, fecunda en talentos, riquezas, población v virtudes, 
estoy tentado á creer que el pertenecer á este pais se mira como un obstáculo ó impe- 
dimento para llegar á ocupar los altos puestos reservados á la virtud y al saber, uios 
se lo pague. 



— 712 — 



no le diesen también muerte 
alíá en el Campo del Harte. 

Pero no, no ha sido así: 
y si bien aquellas locos 
perdonaban á muy pocos, 
él se estuvo quieto allí. 

Enmedio de un tal infierno 
precisaba tino y seso; 
no le ha faltado, y por eso 
le respetó aquel gobierno. 

Napoleón, penetrado 
de que allí lo habia todo, 
dijo á Azara de este modo: 
amigo, estad sin cuidado. 

Núblase el cielo, y comprendo 
que amenazaba tormenta, 
y entonces vino á dar cuenta 



de los designios de allende. 

La emulación le denigra, 
como presagia Gil Blas, 
y le dicen: alto, atrás; 
y del patrio suelo emigra. 

Vase, y ¿á donde? á París, 
que es muy común enire estraños 
(de ese hay muchos desengaños) 
no echar menos el pais. 

Estaba mustio el cuitado, 
y echóse encima la muerte: 
gran llanto la corte vierte, 
y es con fausto sepultado. 

A tan nombrada persona 
se le erigen monumentos, 
y el Parnaso sus talentos 
premia con esta corona. 

J. M. 



MUSA CATALANA. 



I. 



DE LA POESÍA T MÚSICA CATALANA INSERTA AL FREIVTE DE LA PÁGINA 505, PARTE SEGUNDA. 

Cataluña no tiene entre sus muchas canciones populares ninguna que sea la domi- 
nante ó preferida del pais, como sucede en casi todas las otras provincias de Espula» 
en que una tiene su Jotay otra su Zorcico, aquella su Muñeiray estotra su Bondeña j 
Caña, etc., etc., puesto que desde tiempo inmemorial, Cataluña (sin duda por estar 
antiguamente dividida en varios condados) ha tenido infinidad de canciones que se 
han sucedido unas á otras. La prueba de ello está muy reciente: á principios de este 
siglo se escribieron, con motivo de la guerra del año de 1808 y siguientes* muclias can- 
ciones, que se cantaban hasta en las filas de los ejércitos populares empuñando las ar- 
mas, canciones que algunas de ellas eran de un efecto y do un mérito estraordinario: 
pues bien, cesó la guerra, y esas mil canciones dejaron poco á poco de tararearse, aun 
entre aquellos que con mas entusiasmo las habían cantado. Por lo tanto, ü escoger 
las dos que presento, entre las muchas que he tenido á la vista, ha sido porque me ha 
parecido, así por su poesía como por su música, que conservan ese gusto que tanto 
distinguió los cantos de los trovadores de la edad media (á cuya época se cree que per« 
tenecen las dos referidas canciones), razón por la cuul se ignoran los autores de días» 



— 713 — 

tanto de la letra como de la música; si bien la tradición ha conservado una y 
otra muy confusamente, habiendo llegado hasta nuestros dias de padres á hijos. En 
corroboración de lo que acabo de manifestar, presento la Porcayrda con dos diferentes 
melodías, tal como las cantan las gentes del pueblo; yo, sin embargo, doy la preferen- 
cia, entre las dos, á la que está en tono de lá natural mayor, por parecerme que 
conserva en su melodía aquel sabor propio de los cantos antiguos populares del país. 
Habiendo llegado hasta nosotros estas canciones sin acompañamiento alguno, he 
procurado , al ponérselo ahora, conservar en él toda la trivial sencillez propia de 
aquella época. 

Madrid y junio de 4892. 

Baltasar Saldohi. 



11. 



CARTA 80BRB tA POBSIA POESTA EN MÚSICA POR EL 5EÍI0A SALOORI. 



Señyor D. Lluis Bordas: Axsúch y molt señyor meu: tinch lasatisfacció de rametrerli 
lo romancet de la por^ereta. Esta virtuosa madó es verament popular en Catalunya y 
Rosselló, de hontes tal vegada originaria. ¡Llástima que no se n'sapia un exemplar 
impres , 6 un manuscrit antich al menos! Eíxa mateixa popularitat ha fot que dit ro- 
mane sia tant del tot malmés y alterat, que ab prou feynas he pognt arribar á coorde- 
narlo: cada dona de quilo he oit me l'lia cantat (recita t vuU dir) de diferent ma- 
nera. Transposició de posadasi incompletas quartotas , y arbitrari firjameot y anyadi- 
dura de ideas, que me han obligat ja que no possible era tornarlo á sa prístina puresa, 
arraba^ar lo que hi noti de sobras y añyadir de ma pobra y dura olosca colcuna ralleta, 
pera no deixan incomplet lo sentit de posadas las mes bonicas. 

Aparme, y no sé si V. adherirá ab mí, que lo tal roman^et, á pesar de sa rusücítat, 
te un sabor de candor y tendresa que , no per feltary subjimitat y elegancia, no dei- 
xa, no, de conmourer nostre pit, atraurer nostra iienavolen^a pera tornarnos per la 
pobreta Porcayrola ; tant com irritarmos contra sa mala mare-sogra y coñyadas, quals 
nos ofereixen una viva y trista llit^ de las tremendas escenas de familia , quand no hi 
media la moderadora presencia de un fill, que venerand á sa mare, ama al mateix temps 
á la esposa. 

Un día pudó ny enviaré algún altre: baldament que pugues jo trobar alguna canco- 
neta antiga que valgues la pena : prou ni han de tendres y hermosas: recordom ha- 
berne oídas , no fentne llavos altr'estat, que ab gran plaher avuy si pegues las recap- 
tara ; mes no m*creya á las horas vindría día en que be plores am faig tal descuit y 
negligencia. 

Oeu lo tinga, señyor y oaríssim 1). Lluis, en santa guarda. A V. las mans besa 
son servidor y amích. 

ÍQñÉPñ SUBIRAÜA. 

90 



I- 



-^ 



— T17- 



To duermo al pie 4e la diadni, 
como si fuese lelirel,*-*- 

Y pregunta el caballero: 
— Dígamot buena ni^ar» 
tras de tan bqeoa acogida^ 
¿quién á dormir Uevaré? 

—No irá una de mis h^aa; 
yo bien se k) impedirá: 
vaya, yaya la dulera, 
como fue á cenar también. — 

Ya la cogen» la sujetan, 
ciérranla en el cuarto» pues» 
y cuando estuvo en el cuarto 
la ventana á sallar fas. 

—Siete anoa dornií aín hombre» 
casta esposa moriré. 
—Conmigo, sí» eipoaa easta, 
que don Jaime vuelto es. 

Escucha, escuoha, dolerá, 
oye lo que te diré; 
¿Conocerías don Jaime? 
¿Con nada conóoeale? 



— Coami imiareo el muslo: 
asi le ooDoeeré«— 
— Xira, mirame dolerá, 
mira si yo lo tendré! 



Tres horas antea del 
la suegra á ^lamerla fue: 
—Alza, levanta, dulert, 
hora es ya de ir á pacer. 

— Que vayan, pues, vuestras hijas 
tanto como mi mujer, 
que vayan ellas siete años 
como mi pobre oo^ar; 

Que si no ea porque sois madre 
la cabeza os corto é le, 
y ahora. ^|ae eoís mi miedre 
yo estrangular os haré, 

— ¡Ayl de Jesús obtuvieron 
judío y ladrón merced. 
—Si Cristo é judies lo Uso, 
¿por mi madre no lo haré? 

Joáqvui Maiüa BovEa. 



V, 



CANaON ANTIGUA CATALANA, 



MANDADA CON U CARTA DE LA NOTA NÚMiaO 2.® 



Lo decembre congelat 
confús se retira; 
abrí! de flors coronat 
que ais angeis admira. 
Naix una divina flor 
de celestial primor 
de una ro, ro, ro, 
de una sa, sa, sa; 
de una ro, de una sa, 
de una rosa bella, 
fecunday pongella. 

Lo mes de maix ha florit 
sens esser encara 



un Iliri blanch y poüt 

de íragansia rara, 

que per tot lo mon se sent, 

de Llevant fins á Ponent, 

tota sa,%a, sa 

tola del, (k>l, dol; 

iota sa, tota dol» 

tota aa dolsura 

y oior ab vfnhtrtL 

Tota loa pastora van venint 
vestits de samarra, 
uBs toean lo fluviol, 
aitres la guitarra. 



: ! 



— 719 — 



MUSA VALENCIANA. 

I. 

TáADUCCIOlf LITERAL BN PROSA CASTELLANA DEL cJllfTICO EN IDIOMA VALENCIANO, IMPRESO 

EN LA PÁGINA 567, PARTE SEGUNDA. 

Que las dichas mas nobles disfrute nuestra patria querida, la España, aunque bra* 
me la anárquica saña y de la guerra el horrible dragón. Gozando las Tentajas de la paz 
cantemos ahora las glorias de Azara , renovando las antiguas memorias de este hijo 
ilustre de Aragón. 



La España, madre agradecida, siempre ha querido celebrar á sus hijos que, como 
claro cielo, han brillado mientras vivieron. Hoy el nombre de Azara cambióla á los 
poetas del Miejares, para que en trovas singulares alaben bien las acciones de un hom- 
bre que á las naciones estranjeras llegó á pasmar. 



Cuando en Roma y París escucharon de este sabio español los discursos, en él 
vieron mil nobles recursos los primeros diplomáticos de allá: en cuestiones las mas 
arduas y espinosas de su tino y saber se valieron, y en política sabia aprendieron mil 
ideas que Azara les dio. 



Si AzdTfk en varias ocasiones fue tan estimado de los reyes, consiste en que, práctico 
en leyes, admiró á las naciones: por lo mismo, en dulces canciones le dan aquellos dio- 
tados, que de ios hombres ilustrados forman la brillante Corona, y hasta la envidia les 
exime de sus tiros emponzoñados. 



Cual la rosa lozana que muestra los colores purpúreos que la esmaltan, y en la 
margen de un rio resaltan sobre las humildes flores que alli hay; asi Azara se elevó en 
su carrera sobre los demás políticos, y Europa le miró navegar viento en popa en cuan- 
tos reinos y cortes se dejó ver. 



Hasta la Rusia admiró su talento en cuestiones y célebres comisiones que la Espa- 
ña le encargó: asisüó al congreso de Amiens, y como una estrella brillante que de no- 



1^ 

\ 



— 728 — 

No conozco poeta ó compositor que poetice en vascongado en Vizcaya ni en Álava» 
y dudo exista alguno. El dialecto de la primera provincia es muy desagradable al oído 
por sus frecuentes rr dobles, y bastante castellanizado: en la segunda no está en uso 
mas que en algunas aldeas; es torpe, y también castellanizado, y en Vitoria se desco- 
noce. Los nombres Bat, Bi, Iru, etc., que llevan las estancias, son los nombres de los 
números uno, dos, tres, etc. Con sincero agradecimiento al señor marques por su fino 
recuerdo, revalida á V. la mejor voluntad su afectísimo S. S. Q. S. M. B. 

San Sebastian 9 de diciembre de 1851. 

José Viceivte Eghbgarat. 



II. 



TRADUCCIÓN UBRX DE LAS DIEZ ESTROFAS DEL ZORZIGO IMPRESO EN LA PÁGINA 608. 

[. 

Hombre sabio , nacido en Barbu fíales, á ti rendimos el debido homenaje de lo inte- 
rior de nuestros corazones. Recibe esta pequeña muestra de la mejor voluntad, y como 
verdadero testimonio dd pueblo vascongado. 

II 

Papas, reyes y emperadores fueron en este mundo amigos tuyos, y todos te lia* 
maban y buscaban frecuentemente con gran solicitud. 

IIl. 

El prudente y sabio rey Carlos III recurría á Azara con preferencia á todos sus 
cortesanos ; y el cuarto de su nombre , que le .«sucedió en el trono , se valia de sus sa- 
bios consejos. 

IV. 

Que tus días en el mundo fueron siempre grandiosos, nos lo han dicho los mas 
sabios df tu tiempo ; y de lejanos países acudían á Azara , reconociéndole como pa- 
cificador. 



lengua vasca. Las obras de D. Juan Bautista Erro, tituladas El Mundo primüi^ 
vOf ó examen fUasófico de la antigüedad y cultura de la nación vaseonfioaa; Ma- 
drid, 1815. Alfabeto de la lengua primitiva de Eepafía; Madrid, i806. La Centura 
sobre la escelencia de la lengua vasca, por D. José A. Conde; y la obra Sobre su a$Ui^ 
güedadf por Baltasar Echave. 



-tS7- 



IMTERPREtACION CA^tBtLANA DE LAS PALABRAS MEÜOS INTELlCtRLES fiN LAS CÓIlt»O^Cld- 
^tS EH MALLORQUÍN, IIIPRSAS k LAS PÁCIMAS 548, DE CAMARILLA; 553, DE O^MfetLL; 

681, DE aguil6, t 686 de rcllan. 



Ahont ar'et: Donde ahora te. — Axecada: Levantada. — Éáula: Aldaba. — Cantamly: 
Le cantamos. — Cualche pie: Alguna vez. — Dech: Debo. — Desitx: Deseo. — Deym: De- 
cimos. — Equeiá): Aqueste. — Encara: Aun. — Fitas: Lindes. — Fossa: Huesa. — Jamechs: 
Gemidos. — Lau: Nicolás. — Llabis: Llaves. — Marbres: Mármoles. — Mito: Medio.— 
Menxe: Come. — Pep: José. — Renou: Ruido. — Romanare: Quedar. — Som: Soi. — Tan^ 
car: Cerrar. — Todemon: Te lo pido. — Trovat Encuentra. — Veytn: Vemos. — Nevonses: 
Entonces. 

Los que deseen tomar una idea del dialecto mallorquín pueden consultar la Gra^' 
máticamallorquina f escnih por D. Juan José Aroengual , abogado^ impresa en Palioa, 
en casa de Guasp, año 1835; y el Diccionario maUorquin-castellano del P. Pedro Anto- 
nio Figuera, que se publicó en dicha ciudad en la imprenta do Trias, en 1840. Para 
los que duden de si el idioma mallorquín puede ostentar ó no bellezas y corrección, 
existe el escelente poema del Menispreu del mon, escrito por Jaime Oleza en 1540, y 
publicado por el Sr. D. Joaquín María Bover, en su Diccionario critico de escritores 
baleares ; h Vida de Monserrat Fontanet, escrita en proverbios mallorquínes; La 
Rondaya de Rondayas, de D. Tomás Aguiló , y otras muchas producciones de escritores 
isleños. 



«^ MA/UXAAA^ 



MUSA VASCONGADA. 



BSPLIC ACIÓN DEL ZORZICO IMPRESO Eff ESTA MUSA, PARTE SEGUNDA. 



I. 



Sr. D. Basilio Sebastian Castellanos. — Muy señor mió: El propio signiflcativo nom- 
bre del verso en vascuence es Zortzicoa^ con su riguroso metro de siete sílabas los no- 
nes, y seis los pares ó consonantes (1). 



(1) Los que deseen noticias sobre la lengua y {MOiía vascongada pueden consul- 
tar las dos coras de D. Manuel Larramendi, tituladas SI Imposme vencido, ó arte de 
la lengua vascongada] Salamanca, 1729. Diccionario triUngue, castellano, latino y 
vasco; San Sebastian, 1745. También puede verse el Diccionario de López sobre ¡a 



— 731 — 



DEL VOU VARIVOÜ, GANGIOIf MALLORQUÍNA PUESTA EN MÚSICA POR EL PROFESOR 

DON FRANCISCO FRONTINA DB VALLDEMOSA. 



Vou varivou, vouvarireta^ vocablos que no les enconlramos sígnificacioii alguna, 
es el nombre de la canción popular conocida en toda la isla de Mallorca desde los pri- 
meros siglos de su conquista. Su tono sencillo al par que agradable á los liemos oidos 
de los niños, ha servido desde aquellos remotos tiempos para divertirlos; y cantado el 
vou varivou con la gracia característica de las aldeanas mallorquinas, tanto se ha oido 
y oye recitar bajo de los fastuosos techos aristócratas, como dentro del humilde re- 
cinto de un labriego. La letra se ha escrito en obsequio al caballero Azara, sobre el me- 
tro antiguo, por nuestro buen amigo y compañero el Sr. D. Joaquin María Bover. 



• ^\/\A^ B ®CAA/VA i 



ADVERTENCIA A LA MUSA ARAGONESA. 



Como en las composiciones de la musa aragonesa se halle alguna que otra voz que 
no es castellana pura, y que por lo tanto no se encontrará en el Diccionario de la Aca- 
demia, debemos advertir que nuestro amigo apreciabiiísimo D. Mariano Peralta, ac- 
tual magistrado de la Audiencia de Mallorca, publicó en Zaragoza años pasados, y ha 
reimpreso en el presente, en Palma de Mallorca, un curiosísimo cuaderno, titulado 
Ensayo de un Diccionario Aragonés^CkistellanOf en el que podrá hallar el curioso las 
voces que estrañe y no le parezcan ccstel lanas, ó que no encuentre en el Diccionario 
de la Real Academia de la Lengua. Siendo el Sr. Peralta individuo de la familia de 
Azara, tanto por esto, cuanto por ser Aragón la patria de este, vamos á insertar en 
obsequio á ambos patricios, y en honor al pais que miramos y tenemos por nuestra 
segunda pal ría, el prólogo del espresado Diccionario, en que se esplica perfectamente, 
en nuestro concepto, el lenguaje aragonés, con razones que nos han convencido. 
Dice asi: 

«Para aquellos que pretenden reducida la España en materia de idioma culto á los 
confínes de la Castilla, y que solo juzgan que allí se habla el lenguaje puro y castizo de 
los hijos de Pelayo, parece una empresa ridicula y mezquina la de un Diccionario de 
las voces que se usan en Aragón, y que no han merecido tener cabida en el de la Aca- 
demia. Sin embargo^ un trabajo de esta naturaleza no solo es un testimonio de lalx)- 
ríosidad, y de que se ha lijado una atención filosófica sobre cosas que no llaman ordi - 
nanamente la de los que solo viven en el mundo de los muertos, conversando única- 
mente con los autores que fallecieron en siglos remotos y apartados, sino que es un 



I 

I 



— 733 — 

liallará una en que las ideas no lo sean. Do}', sin embargo, quo haya una absoluLa 
identidad: ¿nada es la variedad, la armonía, la facilidad de asonanUs y consoninles 
por los diferentes Icrntl naciones? Dejemos, pues, esas paradojas, esos error*», esas ar- 
les á los franceses; llamen ellos claridad d la mezquindad, exactitud & la ruindad y 
monotonia de su sinláiis: y formando la opinión por nosolros mismos y por nuestras 
cosas nacionales, atrevámonos i cslioiar nuestra riqueza, y la abundancia, variedad y 
la generosidad de la mas hermosa lengua de Europa. 

uNo se traía en esle Diccionario de las voces parliculnres de un diateclo, porque 
este nombro no se puede dar sino A una lengua distinta de otra en ¡ilga en la sintaxis , 
ó por lo menos do la declinación de los nombres y conjugación do los verbos, y seme- 
jante á la misma en lo general de ella. Seria dialecto del español la lengua quo hablan 
nuestros aragoneses del Somontano, porque sin dejar de ser española licne diferen- 
cias bastante considerables en lo esencial de todo idioma. AHÍ dicen, ó tnuio, oi mu- 
ios, por el mulo, loi mulo»; tú ye», él yé, por fii eres, él m: vinon, tuvon, te fueit, 
por vinieron, lutii'^on, te fueron: á yo, por á mi; gubilta, teneba, por sabia, tenia; 
gasa ser, gosa tener, por debe de ser. debe de tener; bel tunante que