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Full text of "Gramática castellana escrita con arreglo á las prescripciones más recientes ..."

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! 



GIFT OF 
Dr. Paul Camill Tyndall 




y Google 



y Google 



(¡IIUÜTICA (¡ASTELLAM 



yGoOgJl 



Í3925. — parís, imprenta A. LAHÜRE 
9, Calle de Fleurus, 9 



y Google 





CO^' ARREGLO Á LAS PRESCRIPXIO'ES MÁS RECIENTES 

DE LA 

ACADEMR ESPAÑOLA 

Y A LOS MÉTODOS MODERNOS 

POR 

AGUSTÍN DEjfifTlGA ^ 

DOCTOR EN LETRAS 



GÜR80 SUPERIOR 




LIBRERÍA. DE CH. BOÜRET 



PARÍS 

23, ROE YISCONTI, 25 



MÉJICO 

14, aNGO DE MATO^ 14 



V • - ^ 

V Digitized by LjOOQ iC 



GIFT 



y Google 






AL LECTOR. 



Esta Gramática contiene en sustancia todos los 
principios y reglas que ha establecido la Academia 
de la Lengua en sus últimos trabajos, si bien con 
ciertas modificaciones, encaminadas á disminuir 
la aridez de los estudios gramaticales, y á facilitar 
la acumulación y fijeza de los conocimientos. 
Claro es que en estas materias hay que seguir las 
enseñanzas de la Española, autoridad suprema en 
el idioma ; pero cabe seguirlas alterándolas y me- 
jorándolas, en lo que toca al método, pues la 
Academia sólo debe preocuparse de la ciencia 
gramatical pura, mientras que nosotros tenemos 
por fin principal la enseñanza. 

Digitized by LjOOQ iC 



6 AL LECTOR. 

Respondiendo á esa idea, hemos reducido á los 
límites indispensables la Prosodia y la Ortografía, 
adoptando en ellas la forma dialogada, que tanto 
facilita la resolución de las dudas, y que tanto 
ayuda á recordar los principios. Además, en la 
Sintaxis se trata de la concordancia, régimen y 
construcción de cada parte de la oración separa- 
damente, en vez de mezclarlas y confundirlas 
todas. Por otro lado, se descarga el pesadísimo tra- 
tado de los verbos irregulares, y se explica cada 
teoría claramente, por medio de numerosos ejem- 
plos. Así resulta una obra que contiene la buena 
doctrina clásica, pero que la priva de su aridez y 
la pone al alcance de las más humildes inteligen- 
cias. 

Como nuestro objeto ha sido popularizar los 
conocimientos relativos á la lengua castellana, 
hemos completado los principios gramaticales con 
útilísima introducción sobre la historia y litera- 
tura del idioma en que se escribieron el Quijote y 
las Partidas, De ese modo se tendrá en un volu- 
men de regulares dimensiones, cuanto necesitan 
saber, no sólo los estudiantes de las clases supe- 
riores, sino los ciudadanos todos de los países 



y Google 



LECTOR. • 7 

hispano-amerícanos. A nadie le está permitido 
desdeñar la teoría de la lengua que habla, pero en 
nuestra época tan activa, falta tiempo aún para 
lo más indispensable. Esperamos, pues, liaber 
prestado importante servicio dando á luz la pre- 
sente Gramática. 

Al final de los capítulos, y aun de ciertos artí- 
culos, van trozos de autores notables, y se señalan 
distintos ejercicios, necesarios á los que aspiran á 
dominar la gramática castellana. En la Sintaxis 
el análisis de los mencionados tronos toma mayor 
desarrollo que en la Analogía, con lo cual se intro- 
duce una feliz innovación, que no hemos visto 
todavía en las gramáticas castellanas. Los trozos 
de la Analogía serán analizados completamente 
en el repaso; para la primera lectura, basta con 
fijarse sólo en la parte de lá oración á que se les 
consagra. El señor profesor dictará esos pasajes, 
que el alumno escribirá, señalando las palabras 
correspondientes. Nosotros las hemos impreso en 
bastardilla. 

En todo caso, los ejercicios indicarán el camino 
que se debe seguir en los temas, análisis y cora- 
posiciones que se encarguen á los discípulos. 



y Google 



8 . . AL LECTOU. 

En calidad de complemento de este libro, reco- 
mendaremos el tralado que €on el título Los diez 
mil verbos castellanos ha publicado la casa Bou- 
ret, en el cual se ve en seguida cómo se ha de con- 
jugar un verbo cualquiera, y las preposiciones que 
éste rige. 

La belleza de los trozos escogidos para ejerci- 
cios hacen de esta obra, al mismo tiempo que 
una Gramática, excelente libro de lectura. 



Agustln de Zúniga. 



y Google 



INTRODÜCCJON. 



1. — Geografía de la lengua castellana. 

La lengua castellana comprende todas las posesio- 
nes de la España actual y la mayor parte de los países 
de América Central y del Sur, si bien coexiste en la 
madre patria con el gallego, el vasco, el catalán y el 
valenciano, en Filipinas con el tagalo y otros dialectos 
de origen asiático, y en América con restos de los 
idiomas antiguos. 

Mirando las cosas en conjunto, se puede decir que 
el castellano se habla en España, Baleares, Canarias, 
algunas otras islas y distintos puntos de la costa occi- 
dental de África, Filipinas y otros archipiélagos asiá- 
ticos, en ciertos Estados del Norte América que per- 
tenecieron á Méjico, las principales Antillas, Méjico, 
Guatemala, Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, 
Colombia, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Perú, Chile, 

1. 

Digitized by LjOOQ iC 



10 INTRODUCCIÓN. 

la República argentina, Uruguay y Paraguay. Además, 
se comprende el castellano, y aun puede decirse que 
domina, en algunas ciudades del África septentrional. 
Por último, ciertas colonias judías que al ser expul- 
sadas de España se refugiaron en la península de los 
Balkanes, conservan el uso de la lengua de sus an- 
tepasados y del país que cometió la desastrosa locura 
de no considerarlos como á hijos. 

Se ve, pues, que el área en que se habla el caste- 
llano es extensa. Si se calcula el rápido crecimiento y 
progreso de las naciones americanas, se comprenderá 
cuan brillante porvenir espera á nuestro idioma, y 
cuan útiles serán los esfuerzos que se hagan para con- 
servar su unidad. El castellano será, con el inglés, el 
ruso, el francés, el portugués, el chino y el árabe, una 
de las lenguas que hablarán centenares de millones 
de hombres en el mundo futuro. Sería, pues, imper- 
donable dejar que esa parte tan importante del patri- 
monio de las naciones de raza hispana se empeque- 
ñezca por efecto de la desaplicación y de la incuria. 



II. — Historia. 



Los romanos penetraron por primera vez en Espa- 
ña el año 216 antes de Jesucristo y permanecieron 
alli hasta el año 623 de nuestra era. En esta última 
fecha acabaron de perder lo que poseían en la penín- 
sula, pero algunos dan por terminado el periodo de 



y Google 



INTRODUCCIÓN. il 

la dominación de Roma en 416, cuando los godos 
atraversaron el Pirineo. 

Respecto de las razas que poblaran entonces la 
Península, dice un historiador * : 

« Cuando los ambiciosos romanos, después de ven- 
cidos sus enemigos los cartagineses, trataron de 
sojuzgar á España, se hallaba esta poblada por los 
celtas y los iberos. Eran estos últimos descendientes 
de los primitivos pobladores, esto es, de aquella casta 
asiásica que en tiempos antiquísimos, de que no hay 
memoria, había venido á establecerse en la península. 

)) Si los turdetanos procedían de los primeros pobla- 
dores, como parece probable, debemos inferir que la 
Avilización habrá progresado en aquellos remotos 
tiempos; puesto que, según el testimonio de Estrabón, 
los turdetanos tenían leyes escritas en versó hacía 
6 mil años. 

» La civilización primitiva recibió grandes creces 
cuando los fenicios vinieron á fundar colonias en la 
parte meridional de España, pues que, siendo uno de 
los pueblos más cultos del mundo antiguo, debemos 
suponer que comunicarían su cultura á la península, 
donde fundaron algunas ciudades, y estuvieron largo 
tiempo domiciliados. También se ilustrarían los iberos 
en la parte oriental de España con la fundación de las 
cuatro colonias griegas, Sagunto, Denia, Emporio 
(Ampurias), y Rosas, suceso posterior al estableci- 
miento de los fenicios. 

1. Tapia. — Hütoria de la civilización española, tom I. 



y Google 



12 INTRODUCCIÓN 

)) Entorpecieron en gran manera el curso de esta 
civilización los terribles celtas, que invadieron la Pe- 
nínsula antes de los cartagineses. » 

Sobre esos elementos vino á injertarse la civiliza- 
ción romana. « Habiendo los generales de la repú- 
blica vencido y expulsado de España á los cartagineses, 
continúa Tapia, empezaron á poner por obra su medi- 
tado proyecto de sojuzgar toda la Península. » 

No insistiremos en detalles, inútiles aquí. Bastará 
añadir que la conquista de España por Roma acabó 
de manera definitiva en tiempo de Augusto. Encima 
de la masa de voces ibéricas, celtas, celtibéricas, fe- 
nicias, griegas y cartaginesas, se depositó, pues, el 
sedimento romano. 

En todas las conquistas se observa que el vencido 
abandona poco á poco su lengua, para adoptar la de 
su vencedor, cuando éste le es superior en civiliza- 
ción. Así, las razas peninsulares fueron olvidando sus 
dialectos, para adoptar la lengua latina. 

Pero ¿qué lengua latina? ¿La de Salustio y César? 
¿ La de Cicerón y de Virgilio? No ; la lengua latina que 
hablaban las legiones no era la literaria, sino la popu- 
lar, tan diferente del idioma de los grandes escritores 
de Roma, como lo es el español que se habla en los 
cuarteles del que escribieron Calderón ó Cervantes. 
El fondo de la lengua era el mismo, pero las maneras 
de hablar no se parecían siempre, y á veces el pueblo 
y los escritores emplea-ban palabras distintas para la 
expresión de una misma idea. Un ejemplo se tiene 
en que para decir caballo, los escritores de Roma em- 



y Google 



INTRODLCaO.N. 15 

pleaban el vocablo equus, mientras que el pueblo 
decía cahallus. 

De la voz, cáballus, que fué la que llevaron á 
España las legiones, salió caballo. Ahora bien, esa 
lengua latina popular se fué alterando poco á poco 
en la boca de las razas peninsulares. Basta fijarse en 
la diversa manera que tienen de pronunciar los anda- 
luces y los castellanos viejos para comprender la obra 
de modificación. 

Añádase á lo dicho la entrada de los godos en Es- 
paña el año 416 de nuestra era, y la de los árabes 
el 714, y se formará idea de los elementos que reuni- 
dos dieron origen á los primitivos idiomas de la Pe- 
nínsula : Valenciano, catalán, castellano, gallego, por- 
tugués, etc., al lado de los cuales subsistía, como 
aun hoy subsiste, un grupo que hablaba la lengua 
vascongada, la de los primitivos habitantes probable- 
mente. 

El castellano se sobrepuso pronto á todos sus riva- 
les; como era la lengua de los principales sostene- 
dores de lá causa cristiana contra el islamismo, se 
fué extendiendo poco á poco, á medida que adelan- 
taban los reyes en sus conquistas, acabando por domi- 
nar, por ser el idioma de la corte y la lengua oficial 
de todo el país en tiempos de Fernando y de Isabel. 

Habíanla adoptado los grandes escritores, y así, 
paso á paso, llegó á dejar ocupando lugar secundario 
á sus rivales, menos al portugés, por razones histó- 
ricas que no es del caso examinar aquí. El castellano 
y el portugués son hoy las únicas lenguas literarias 



y Google 



14 INTRODUCCIÓN. 

de la Península, si bien aún se escribe algo en cataláji 
y hasta en gallego, por más, que puedan considerarse 
abortadas las tentativas para devolver á esos dialectos 
su primitivo brillo. 

Ese idioma vulgar, romance, como se le llamaba, 
fué en España durante mucho tiempo puramente el 
idioma del pueblo. Los sabios escribían en latín, y en 
latín deliberaban los concilios, hasta que el rey D. 
Alonso el Sabio mandó que cesase el uso de escri- 
bir en esa lengua los privilegios, donaciones reales y 
y escrituras públicas. Luego volveremos sobre este 
punto, al tratar de la literatura castellana. 



III. — Las ijífluexcias romana, gótica y arábiga 

EN LA LENGUA CASTELLANA. 

hidudablemente, las dos principales influencias ex- 
tranjeras que han ejercido acción en la lengua cas- 
tellana fueron la romana y la arábiga. España llegó 
á ser, bajo la dominación de la Ciudad Eterna, un 
emporio, que dio á su conquistadora retóricos co- 
mo Quintiliano, filósofos como Séneca, poetas como 
Lucano, emperadores como el gran Trajano. Difun- 
diéronse, pues, completamente las luces italianas en 
la Península, asi como, la lengua de los dueños del 
mundo antiguo. El pueblo la corrompió, según se 
ha dicho, llevándola á un punto indecible. El Papa 
Gregorio el Grande, que gobernó la Iglesia de 500 á 



y Google 



INTRODUCCIÓN?. i5 

604, escribió á Liciniano, obispo de Cartagena, prohi- 
biendo que confiriese las sagradas órdenes á las per- 
sonas ignorantes, y éste respondió que de no permi- 
tírsele ordenar á los que por toda ciencia sabian úni- 
camente que Jesucristo había muerto en la cruz, no 
respondía de hallar quién desempeñara dignamente 
los oficios eclesiásticos. Eso indica la decadencia de 
la civilización hispano-romana por entonces. Si el 
clero, llamado por su superior cultura á conservar la 
pureza de la lengua latina ^ era ignorante en el grado 
que se ha dicho, mal podía el pueblo sustituirle en 
misión que tantas luces reclamaba. 

Asi pues, el lalin que encontraron los godos al 
invadir la Península, ni remotamente se parecía á la 
lengua de los grandes clásicos de Roma. Los nuevos 
invasores se asimilaron las palabras sueltas, pero 
alteraron las Leyes gramaticales. De esa época data el 
convertir en arüculo definido al pronombre demos- 
trativo illey y en artículo indefinido la palabra unus, 
(( En vez de vici (he vencido), dijeron habeo victum; 
en vez de amor, soy amado, sum amatus; y del uso 
frecuente de habere y essé se introdujeron en el cas- 
tellano los auxiliares haber y ser, agí como los ita- 
lianos adoptaron el avere y essere, y los franceses su 
avolr y étre. Este ejemplo del efecto producido por 
los godos en los nombres y verbos latinos no es más 
que una muestra de las muchas alteraciones por ellos 
hechas en la estructura general de la lengua, cor- 
rompiéndola paulatinamente y contribuyendo así á 
formar el castellano actual ; revolución inmensa, para 



y Google 



10 INTRODUCCIÓN. 

cuya elaboración se necesitaron más de siete siglos, 
sin cantar otros dos ó tres más para llevarla comple- 
tamente á cabo * . » 

Véase el cuadro de algunas otras modificaciones. 
Del ablativo singular de los sustantivos y adjetivos 
lalinos se formaron en general las voces romances 
correspondientes. El autor de quien tomamos estas 
observaciones divide esos vocablos en tres catego- 
rías* : 

(( 1 .* En palabras que se reconocen por su termina- 
ción, muchas veces sin alteración alguna, y que se 
pronuncian del mismo modo. Ejemplos : 







Ablat. lat. 


Castellano, 


Adjetivos 


en 


abile. . 


. able. 


Adjetivos 


)) 


ale . . 


. al. 


Sustantivos 


» 


antia. . 


. ancia. 


Adjetivos 


)) 


ante. . 


. ante. 


Sustantivos 


» 


entia. . 


. encia. 


Adjetivos 


)) 


ente . . 


ente. 


Adjetivos 


)) 


ibile. . . 


ibie. 


Sustantivos 


» 


ione. . . 


ion. 


Sustantivos 


» 


ore . . . 


or. 



» Entre las palabras que no tienen alteración y se 
pronuncian del mismo modo, hay un gran número 
como corona, lihro, rosa, doctrina, divino, ánimo, per- 
tenecientes al ablativo de la 1.» y 2.» declinación ; pero 

1. TiCKNon. — Historia de la literatura española, tomo IV, 
apéndice A. 

2. F. DE P. Hidalgo. — Gramática latina (aplicación del 
método Ollendorff). Cádiz — León, editor. 



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INTRODtCClON. 17 

los tomados de la o.* experimentaron generalmente 
la supresión de la e final, como en amore (amor), do- 
lare (dolor), unidne (unión), que á veces conservan en 
plehe (plebe), monte (monte), arte (arte), etc. 

» El plural de los nombres y adjetivos castellanos 
se formó generalmente del acusativo plural latino, y 
por eso tienen unas mismas terminaciones : rosas, 
libros^ doloreSy etc. 

» En los de la 4." declinación la u del ablativo se 
convirtió en o en manu (mano), actti (acto), aspectu 
(aspecto), etc. 

» 2.* En palabras que recibieron ciertas alteraciones 
eufónicas y que presentan ligeras diferencias de con- 
mutación, transposición, adición ó supresión de letras 
y aun silabas. Ejemplos : 



arbore 


Árbol 


r ( 


conmutada en 1. 


biícca 


boca 


u 


— 0. 


luce 


luz 





— z 


lingua 


lengua 


i 





¿zuro 


oro 


au 


— o 


amico 


ami(/o 


c 


— s- 


node 


noc/ie 


el 


- ch 


etc. 


etc. 







» o." En palabras que no pueden entrar en una cla- 
sificación regular en razón á sus notables alteraciones 
eufónicas, como spe (esperanza), ungtie (uña), vulturno 
(bochorno), milite (soldado), etc. » 

Añadiendo á las voces de origen latino las de origen 
árabe y los restos de los antiguos idiomas de la P(*- 
ninsula, se tendrá el rico caudal de nuestra lengua. 



y Google 



18 INTRODUCCIÓN. 

Sin embargo, aun habrá que contar las voces de ori- 
gen extranjero relativas á ciencias, artes, modas, insti- 
tuciones politicas, etc., con que se ha aumentado, tal 
vez más de lo lícito, en el último tercio de siglo, el 
idioma castellano. 

Para completar estas nociones, reproduciremos un 
párrafo del Sr. Hidalgo, autor de la notable Gramática 
latina que hemos citado : 

« Las raices son precisamente, dice, menos nume- 
rosas que los derivados. En efecto, de todas las pala- 
bras que contiene el primer Diccionario de la Acade- 
mia (1726-1 729) se cuentan solamente 13.365 voces 
simples ó radicales castellanas, entre las cuales hay 
5.385 de origen latino y 973 del griego. » 

Como se ve, el fondo latino de nuestra lengua es 
considerable, y aun lo creemos mucho mayor * de lo 
que dice el Sr. Hidalgo. En francés hay unos 4.200 vo- 
cablos simples, de los que 3.800 son de procedencia 
latina. 

Por lo que toca á la influencia árabe, Ticknor la 
señala admirablemente. Después de pintar el brillo 
del Califato de Córdoba, añade : « Las escuelas públi- 
cas y bibliotecas de los árabes españoles eran frecuen- 
tadas, no sólo por los musulmanes indígenas ó proce- 
dentes de Oriente, sino también por los crislianos de 
diferentes puntos de Europa ; y se cree comunmente 
que el Papa Silvestre H, uno de los hombres más emi- 
nentes de su siglo, debió principalmente su elevación 

1. Véase más adelante. 



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IM-RODÜCCIÓN. 19 

al pontificado á su esmerada educación en Córdoba y 
Sevilla. 

» En medio de ese floreciente imperio vivia una 
masa considerable de cristianos, que, en lugar de 
seguir á sus indómitos compatriotas en su marcha al 
norte de la Península, á las órdenes de Pelayo, conti- 
nuaron mezclados con los conquistadores, á favor de 
la amplia tolerancia que en sus principios predicaba 
y ejercia la religión del Islam. A excepción de que, 
como vencidos, pagaban un tributo doble del de los 
moros, y además otra contribución por los bienes y 
propiedades de su iglesia, estos cristianos sufrían 
pocas cargas y gravámenes, y hasta les fué permitido 
conservar sus obispos é iglesias ó monasterios, y aun 
ser juzgados por sus leyes y tribunales en todas las 
cuestiones de interés propio, á no ser en delitos de 
pena capital. Pero si bien vivían hasta cierto punto 
como un pueblo separado, y considerada su situación 
particular, mantenían, como nunca pudieran imagi- 
narlo, su fe y su lealtad religiosa, la influencia de un 
imperio brillante y poderoso, y el espectáculo de una 
población más adelantada y feliz no podía menos de 
obrar poderosamente en ellos. Consecuencia inevitable 
de esta acción lenta, aunque continua, fué que el 
carácter nacional gradualmente cedió ; que los cristia- 
nos llegaron á vestir el traje de los vencedores, se 
acomodaron á sus costumbres, se alistaron en sus 
ejércitos, y hasta ocuparon distinguidos puestos en 
las cortes musulmanas de Córdoba y Granada; mere- 
ciendo asi el dictado de mozárabes ó muzárabes, es 



y Google 



"LO introdí:cgion. 

decir árabes por idioma y hábitos, que les fué dado, 
y mezclándose con los conquistadores en términos, 
que al cabo de algún tiempo se confundían entera- 
mente con ellos, sin distinguirse más que por su 
creencia religiosa. 

)) El efecto de todas esas circunstancias reunidas 
sobre lo que aún quedaba de la lengua y literatura 
romanas, fué, por consiguiente, muy perceptible 
desde un . principio. Los habitantes indígenas que 
vivían entre los moros olvidaron muy pronto su latín 
corrupto, y comenzaron á hablar el árabe ; en 794 
los conquistadores juzgaron ya conveniente establecer 
escuelas en que enseñar su lengua á sus subditos 
cristianos, imponiéndoles hasta la obligación de nó 
frecuentar otras. Alvaro de Córdoba, que escribió su 
Indiculas Luminosus en 854, y es testigo abonado en 
la materia, asegura que lo lograron del todo, pues se 
queja amargamente de que en su tiempo los cristianos 
despreciaban el latín y aprendían la lengua arábiga, 
hasta el punto de que entre mil crislianos era difícil 
encontrar uno que supiese escribir una carta latina á 
un correligionario suyo, al paso que era muy fre- 
cuente hallar quien escribiese poesía en competencia 
con los mismos árabes. 

» Llegó en realidad esta lengua á ser tan general 
entre los cristianos, que Juan, obispo de Sevilla, varón 
venerable, y tan respetado de los musulmanes como 
de los suyos, conoció la necesidad de trasladar al 
arábigo la Sagrada Escritura, en atención á que sus 
feligreses no podían ya leerla en otra lengua. 



y Google 



INTRODUCCIÓN. 21 

. » Ni varió este estado de cosas cuando los cris- 
tianos que bajaban del Norte fueron ganando terreno, 
porque aun después de reconquistado el centro del 
pais, las monedas acuñadas por los reyes cristianos 
para circular entre sus subditos estaban cuajadas de 
inscripciones arábigas, como puede verse en las de 
Alfonso VI y Alfonso VIH, por los años de H85, 1188, 
1191, 1192, 1199 y 1212. Cuando D. Alonso el Sabio, 
por su cédula dada en Burgos á 18 de diciembre de 
1252, creó escuelas públicas en Sevilla, estableció 
también que en ellas se enseñase la lengua arábiga, 
al propio tiempo que la latina. Casi hasta la toma de 
Granada, y en ciertas cosas aun después, la lengua, 
costumbres y civilización de los árabes se hallaban 
muy encarnadas en la población cristiana del centro 
y mediodia de la Península. 

» Asi es que cuando los cristianos del norte, des- 
pués de una lucha la más tenaz y prolongada, lograron 
arrancar la mayor parte del suelo patrio al yugo mu- 
sulmán, y acorralar al enemigo en las provincias del 
sur de la Península, se hallaron, á medida que iban 
avanzando, .rodeados de multitud de sus antiguos 
compatriotas, cristianos, es verdad, en la fe y en el 
sentimiento, aunque ignorantes de la moral y doctrina 
católicas, y completamente moros en el traje, hábitos 
y lengua. Entonces fué cuando se amalgamaron y 
confundieron dos masas que los azares de la guerra 
habían tenido por largo tiempo separadas, y que, 
aunque de un mismo origen y enlazadas aún por las 
simpatías más justas, de la naturaleza humana, hacía 



y Google 



'22 1^'TIIODUCCIÓN. 

siglos que no tenían un idioma común, único níedia 
posible de tnantener el trato y comunicación diaria 
de la vida. Mas esta unión de dos partes de un mismo 
pueblo, donde quiera y en cualquiera tiempo que se 
verificase, había necesariamente de producir, como 
siempre lo ha hecho, una modificación inmediata del 
idioma hablado por ambas. A no dudarlo, esta recom- 
posición del latin, ya corrompido, venia verificándose 
én cierta manera desde los tiempos de la conquista 
de los árabes ; mas en la época á que nos referimos, 
no podía menos de ser llevada á cabo; y la lengua 
arábiga, por consiguiente, entró á formar parte inte- 
grante del idioma vulgar, siendo éste el último ele- 
mento importante que el castellano recibió dentro 
de sí. 

)) Dicha lengua fué perfeccionándose y puliéndose 
durante algunos siglos de adelantamiento en ciencias 
y civilización, si bien en sus principales rasgos se 
conserva la misma, y tal cual apareció poco después 
de la reconquista. » 

De modo que, para resumir, tenemos : fondo de 
palabras iberas, célticas, fenicias, griegas, etc., de 
los dialectos de las naciones que poblaban la España 
primitiva. Sobre ese fondo se deposita la enorme 
capa del sedimento romano, el latín popular^ que el 
pueblo empieza á modificar inmediatamente, y que 
sufre luego alteraciones considerables en su estruc- 
tura por la influencia goda. Vienen los árabes y pri« 
mero lenta, y luego más rápidamente, se funde ese 
nuevo elemento con el latín gotificado y corrompido 



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INTRODUCCIÓN. 23 

para dar origen al castellano actual. Según Marina, no 
existe documento alguno en lengua castellana anterior 
al año de 1140. 

Sarmiento opina que dividiendo en den partes el 
caudal de voces castellanas, sesenta son latinas, más 
órnenos puras, diez eclesiásticas ó griegas, diez góti- 
cas y septentrionales, diez orientales y arábigas, y 
las otras diez de diversos orígenes. 



IV. — Historia literaria. 

Antes de que el Rey Sabio hubiese dictado las pres- 
cripciones de que hablábamos al final del párrafo 
segundo, existía un primer monumento del habla cas- 
tellana, á saber, la confirmación de los fueros de 
Aviles, en Asturias, hecha en 1155 por Alfonso Yll. 
Es, pues, evidente que á mediados del siglo XII el 
castellano había conseguido elevarse á la categoría de 
lengua escrita. Su desarrollo fué más rápido que el de 
las restantes lenguas derivadas del latín. « Antes que 
Italia produjera al Dante, á Petrarca y Boccacio, el 
infante D. Manuel, sobrino de Alfonso el Sabio, escri- 
bía el Conde Lucanor, la primera novela de Europa, 
así como las hazañas del Cid fueron su primer poema ; 
y el Arcipreste de Hita, Juan Ruíz, humilde párroco 
de una iglesia de pueblo, lanzaba á la arena un 
poema burlesco, dos siglos más antiguo que el Gar-' 
gantúa, é impregnado de ese estilo satírico y de la 



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"11 INTRODUCCIÓN. 

franqueza escéptica que distinguieron á Rabelais*. » 
El poema narrativo del Cid debe colocarse en el 
año 1200, y del 1220 á 1240 escribió Berceo poesias 
verdaderamente castellanas, disculpándose de no es- 
cribir en latin : 

Quiero fer una prosa en román paladino, 
En el cual suele el pueblo fablar á su vecino ; 
Ca non so tan letrado per fer otro latino. 

Sin embargo, la historia literaria de aquella edad 
presenta una figura mucho más importante, gran- 
diosa en verdad, la de D. Alfonso X, llamado el Sabio, 
que nació en 1221 y subió al trono en 1252, ilustre 
en la historia de las letras, pero cuyos infortunios po- 
líticos son famosos. Mariana ha dicho de él que « era 
más á propósito para las letras, que para el gobierne» 
(le los vasallos : contemplaba el cielo y miraba las 
estrellas, mas en el entretanto perdió la tierra y el 
reino. » D. Alfonso murió en 1284. Para que se juzgue 
del adelanto maravilloso á que por entonces había lle- 
gado la prosa castellana, transcribiremos un párrafo 
de la carta que en 1282 escribía el Rey Sabio á D. 
Alonso Pérez de Guzmán : 

« Primo Don Alonso Pérez de Guzmán : la mi cuita 
es tan grande, que como cayó de alto lugar se verá 
de lueñe', é como cayó en mi, que era amigo de todo 

1. A. Gerhond de Lavigke. — Essai hUíoríque sur La Celestina, 
de Rojas, ti poema de Juan Ruíz se titula a Guerra de D. Cania 
y de Z>". Cuaresma . 

2. Lejos. 



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LNTUODUCClüN. 25 

el mundo, en todo él sabrán la mi desdicha y afinca- 
miento, que el ralo fijo á sin razón me face tener, con 
ayuda de los mios amigos y de los míos perlados (pre- 
lados), los quales en lugar de meter paz, non á excuso 
(disimulándose)^ nin á encubiertas, sino claro, me- 
tieron asaz mal. Non fallo [encuentro^ hallo) en la mia 
tierra abrigo: nin fallo amparador nin valedor, non 
me lo mereciendo ellos, sino todo bien que yo les 
íjce, » 

Tal fué en un periodo de la vida de D. Alfonso su 
fama, y la consideración de que llegó á go/ar en la 
cristiandad toda, que fué electo emperador de Ale- 
mania. 

D. Alfonso escribió en gallego sus Cantigas, Eso 
prueba que por entonces el castellano distaba mucho 
de haber vencido á todos sus rivales, y confirma la 
teoria expuesta antes de que del latín salieron casi al 
mismo tiempo varios idiomas derivados. 

La primera obra que como de D. Alfonso X se nos 
presenta es, más bien que trabajo suyo, fruto de otros 
bajo su dirección. Es una historia, semi-verdadera, 
semi-fabulosa, de las Cruzadas, y se titula La gran 
Conquista de Ultramar. Su Fuero Juzgo se escribió en 
latín, y aunque D. Alfonso ordenó que se vertiese en 
lengua vulgar, Marina cree que tal cosa se hizo des- 
pués de la muerte del célebre soberano. Otros opinan, 
sin embargo, que el Fuero Juzgo se escribió en latín 
en tiempo del padre de D. Alfonso, y que éste contri- 
buyó á traducirlo. Cítanse entre los admirables tra- 
bajos legislativos del Rey Sabio su Setenario, frag- 

2 

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20 INTRODUCCIÓN. 

mentó de un Código general político, el Espéculo, que 
terminó antes de 1255, y su Fuero Real, acabado en 
esa misma fecha. Pero el más importante de todos 
fueron las Partidas, en que D. Alfonso tuvo colabo- 
radores, pero cuya redacción hay que atribuirle prin- 
cipalmente. A eso se deben añadir la Paráfraxis cas- 
tellana de la historia bíblica y sagrada, la Crónica 
general de España, y sus trabajos astronómicos, que 
sólo incidenlalmente debemos mencionar aquí. A 
D. Alfonso se atribuyen también otros dos libros : 
uno intitulado del Tesoro, sobre la manera de hacer 
la piedra filosofal. Comienza asi : 

Llegó pues la fama á los míos oídos 

Quen tierra de Egipto un sabio vivía, 

E con su saber oi que facía 

Notos los casos que no son venidos : 

Los astros juzgaba, é aquestos movidos 

Por disposición del cielo, fallaba 

Los casos que el tiempo futuro ocultaba, 

Bien fuesen antes por este entendidos. 

En sus Querellas, que es la obra á que aludimos, 
cantaba el Rey Sabio : 

¡ Cómo yace solo el rey de Castilla 
Emperador de Alemania que foé, 
1 Aquel que los reyes besaban el pie, 

E reinas pedían limosna é , 

El que de hueste mantuvo en Sevilla 
Diez mil de á caballo é dobles peones, 
El que acatado en lejanas naciones, 
Foé por sus tablas é por su cochilla ! 



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INTRODUCCIÓN. 27 

A partir 'de la muerte de D. Alfonso, la literatura 
decae pasmosamente, distinguiéndose muy pocos escri- 
tores, y entre ellos el Arcipreste de Hita y el infante, 
D. Juan Manuel, cuyas obras hemos citado al repro- 
ducir un párrafo de M. de Lavigne. Así pasó todo el 
siglo XIV. En el siguiente aparece la gran figura lite- 
raria del Marqués de Yillena, la del Marqués de San- 
tillana, y las de Juan de Mena, Jorge Manrique, 
Fernán Pérez de Guzmán, Juan de Padilla, etc. Célebres 
son los versos de Jorge Manrique, que parecen escritos 
casi en el lenguaje castellano de nuestros dias : 

Recuerde el alma dormida, 
Avive el seso y despierte 
Contemplando 
Cómo se pasa la vida, 
Cómo se viene la muerte 
Tan callando. 



Nuestras vidas son los ríos 
Que van á dar en el mar. 
Que es el morir : 
Allí van los señoríos 
Derechos á se acabar 

Y consumir : 

Allí los ríos caudales. 
Allí los otros medianos, 

Y más chicos, 
Allegados son iguales; 

Los que viven por sus manos 

Y los ricos. 



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28 INTRODUCCIÓN. 

¿Qué se fizo el rey Don Juan? 
Los infantes do Aragón 
¿Qué se ficieron? 
¿Qué fué de tanto galán, 
Qué fué de tanta invención 
Como truxeron? 

En el siglo XV los prosistas se consagraron de pre- 
ferencia á los estudios históricos. De entonces datan 
muchas délas más importantes crónicas que poseemos, 
y es de observar, según la nota (ni de Zarate, que 
mientras ese género de trabajos se debió en las res- 
tantes naciones de Europa casi siempre á solitarios 
desconocidos, en España las escribieron ilustres per- 
sonajes y grandes señores. En el siglo XIV abundó 
también esa clase de composiciones, en las cuales 
mezclaron sus autores lo cierto con lo fabuloso, hasta 
un punto que no siempre ha podido señalar la cri- 
tica de nuestros días. De todas las crónicas del 
siglo XV, la más célebre, y la que más descuella tam- 
bién por la elegancia del estilo, es la de D. Alvaro 
(le Luna, Se ve en esos trabajos el prurito de imitación 
de los antiguos clásicos en la costumbre de po- 
ner largas disertaciones y discursos en boca de los 
personajes, lo cual hicieron también más tarde nues- 
tros grandes historiadores. A esas obras en prosa hay 
que añadir un libro único, extraordinario, de donde 
salió todo el teatro moderno en España y en Eu- 
ropa, la Celestina de Rojas, escrita por los años de 

1 m. 

En el siglo siguiente, aparecen la poesía erudita 



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INTRODUCCIÓN. 29 

con Boscán y Garcilaso, imitadores de los italianos, 
que renuevan la faz de la poesía castellana. Ya alii se 
encuentra formada el habla poética, que experimen- 
tará nuevas modificaciones, pero que constituye el 
tipo de la empleada en el período . clásico y con- 
temporáneo. Véase una muestra del estilo de Garci- 
laso : 

El sol tiende los rayos de su lumbre 
Por montes y por valles, despertando 
Las aves, anímales y la gente : 
Cual por el aire claro va volando 
Cual por el verde prado ó alta cumbre 
Paciendo va segura y libremente. 

Con eso se inaugura el gran siglo de las letras espa- • 
ñolas. El impulso comunicado por Garcilaso encuen- 
tra poderosos ecos. Aparece Fray Luis de León, que 
se apartó del método italiano, adoptando la estrofa de 
cinco versos llamada lira : 

La combatida entena 

Cruje, y en ciega noche el claro día 

Se torna : al cielo suena 

Confusa vocería 

Y la mar enriquecen á porfía; 

Aparece Francisco de la Torre; aparece D. Diego 
Hurtado de Mendoza; y les siguen, puliendo la lengua, 
desarrollando todos sus esplendores. Herrera y Rioja. 
¿Quién no ha leido la oda de éste á las ruinas de Itá- 
lica, copiada en parle de Rodrigo Caro, pero mejorada 

2. 

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50 I?iTllODÜCCIÓN. 

hasta el punto de convertirla casi en obra nueva? 
¿Puede escribirse nada niás bello que sus estrofas? 
Leed si lo dudáis. 

Aquí nació. aquel rayo de la guerra, 

Grande padre de la patria, honor de España, 

Pío, felice, triunfador Trajano : 

Ante quien muda se postró la tierra, 

Que ve del Sol la cuna, y la que baña 

El mar también vencido gaditano. 

Aquí de Elío Adriano, 

De Teodosio divino. 

Del Silio peregrino, 

Rodaron de marfil y oro las cunas. 

Aquí ya de laurel, ya de jazmines 

Coronados los vieron los jardines 

Que ahora son zarzales y lagunas. 

La casa para el César fabricada, 

i Ay ! yace de lagartos vil morada : 

Casas, jardines, Césares murieron, 

Y aun las piedras que de ellos se escribieron. 

Esos poetas líricos, los Argensolas, Balbuena, Ville- 
gas, Lope de Vega, Góngora y Quevedo forman una 
de las más brillantes constelaciones literarias de los 
siglos XVI y XVII. Lope de Vega cultivó todos los géne- 
ros, dejando profundas huellas de su paso; pero su 
fama principal la disfruta como autor dramático. Gón- 
gora introdujo la afectación en el lenguaje; sin em- 
bargo, en la primera época de su vida escribió elegan- 
temente, dando brillantes muestras de sus prodigiosas 
fecultades. En cuanto á Quevedo, que sólo conoce el 
pueblo por ciertas poesías que no siempre se le 



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INTUODUGCIÓN. 31 

atribuyen con justicia, fué una de las mayores inteli- 
gencias que ha poseído España, tanto en la po.esía 
como en la moral, la polilica, la filosofía y la historia. 
No tenemos que mencionar otros muchos poetas líricos 
que desde entonces acá ha poseído la lengua caste- 
llana, y entre los que los vemos tan notables como 
Meléndez, Gallego, Lista y Quintana. Nuestro objeto en 
este rápido bosquejo es presentar las fases diversas 
del desarrollo de la lengua castellana, y no escribir un 
resumen de literatura. 

Paralelamente á la poesía lírica se desarrolló la 
épica, en que han escrito obras célebres Ercilla, Bal- 
buena, Lope de Veja, Hojeda, Burguillos y Villaviciosa ; 
la didáctica con Cueva, Lope de Vega, Céspedes, los 
Argensolas; y, sobre todo, la principal gloria literaria 
del castellano, si no hubiese escrito en él Cervantes 
su Don Quijote la poesía dramática, contenida en 
germen en la Celestina^ que abrió el camino para el 
desarrollo de la acción y la pintura de caracteres, sin 
lo cual las obras de esa clase serian, como lo fueron 
hasta entonces, insulsísimas composiciones. ^ 

Antes de Lope de Vega se habían realizado esfuerzos 
considerables en la poesía dramática, pero á ese genio 
cupo la suerte de ponerles cima. Es verdad que la 
obra de Rojas contenía en su seno todo el teatro cas- 
tellano, pero ahi se trataba más bien de un drama 
escrito; Lope y sus sucesores hicieron dramas repre- 
sentables. En ese ramo de la literatura presenta 
España á Lope de Rueda, Lope de Vega, Guillen de 
Castro, Montalván, Tirso, Moreto, Alarcón, Rojas 



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.Vi INTRODUCCIÓN. 

Zorrilla y Calderón, acompañados de una pléyade de 
astros secundarios, que brillan poco por figurar ai 
lado de tan espléndidos soles. En nuestros dias han 
tenido y tienen esos grandes antepasados sucesores 
dignos de ellos en Tamayo, en Ayala, en García 
Gutiérrez, en Echegaray, etc. 

La nomenclatura de los escritores en prosa seria muy 
larga si hubiéramos de trazarla completa. Figuran 
entre los escritores politices, moralistas y criticos, Pala- 
cios Rubios, Oliva, Salazar, Guevara, Rúa, Villalobos, 
Antonio Pérez, Quevedo, Saavedra, Gracián, Zavaleta; 
entre ios sagrados, Ávila, Granada, Fray Luis de León, 
San Juan de la Cruz, Santa Teresa, Estella, Zarate, 
Nieremberg; entre los historiadores Ocampo, Morales, 
Zurita, Garibay, Mariana, el más grande de todos, Men- 
doza, Moneada, Meló, Solis, Argensola, Sigüenza y 
Yepes; entre los novelistas Gil Polo, Mendoza, Que- 
vedo, Espinel, Mateo Alemán, Isla y otros; y por 
último, la figura más importante de nuestra historia 
literaria, el autor de la joya literaria castellana, que 
ella sola vale .por siglos de grandes escritores, el 
inmortal Cervantes. 

Seria tarea larga é inútil, pues no responde á 
nuestro propósito, introducir á los contemporáneos 
españoles ó americanos en este cuadro del desar- 
rollo literario. Hemos narrado cómo se originó y se 
perfeccionó la lengua castellana, hasta presentar en 
tiempos de D. Alfonso el Sabio grado notable de aca- 
bamiento; hemos visto aparecer el siglo de oro, y 
hemos por fin recordado los nombres más ilustres de 



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INTRODUCCIÓN. 53 

la literatura castellana. Lo único que nos falta es 
desear á sus herederos de ambos mundos la misma 
laboriosidad y la misma gloria. Recurran con frecuen- 
cia á esas fuentes puras del habla que les ha cabido 
en patrimonio, para que puedan resistir al trabajo de 
descomposición que en nuestra época produce en 
todas las lenguas el trato internacional. 



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GRAMÁTICA CASTELLANA. 



PARTE PRIMERA. 

ANALOGÍA. 



CAPÍTULO PRIMERO. 



GENERALIDADES. 



La Gramática se divide en cuatro partes, que ire- 
mos definiendo en el curso de esta obra, y son : la 
Analogía, la Sintaxis, la Prosodia y la Ortografía, 

La Analogía estudia las palabras, considerando sus 
accidentes y propiedades. 

Hablamos por medio de frases, que se componen 
de palabras y éstas, á su vez, de letras. 

En castellano se tienen las siguientes letras, mayús- 



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30 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

^culas y minúsculas, cuyos nombres van impresos 
debajo : 



A a, 

a. 


R 1), 
be. 


C C, 

ce, 


Gh ch, 
e/ie, 


D d, 
de. 


E c, 
e, 


Ff, 

efe. 


Gg, 
ge. 


II h, 

hache, 


I i, jj, 

i, >ía, 


Kk, 


L 1, 
ele, 


U 11, 

elle. 


M in, 

eme, 


N n, 
ene 


N fl, 
eñe. 


0, 

0, 




Q q, 

cu. 


Rr, 

• ere, 


Rr rr, 
eney 


Ss, 
Me. 


Tt. 


ü u, 


V V, 
re, 


Xx, 

ekis. 


Y y, 


Z z. 

seía ó «eda. 





Xo basta para formar frases reunir unas palabras 
con otras. Se necesita que esas voces sean tales que 
expresen una idea. Se las llama en tal caso oraciones 
gramaticales. Las oraciones pueden constar de varias 
palabras ó sencillamente de una sola ; lo esencial es 
que se exprese un concepto cabal. Las partes de la 
oración son en castellano diez : artículo, nombre $us- 
tantivOy nombre adjetivo, pronombre, verbo, parti- 
cipio, adverbio, preposición, conjunción, é interjec- 
ción. 

Al lado de las partes de la oración, tenemos la 
familia de palabras. No hay que confundir una cosa 
con otra. La primera indica el oficio qtie la palabra 
hace en la frase, por ejemplo : si es nombre, verbOy 
adverbio, etc. La segunda (la familia de palabras) es 



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PARTE I. — CAP. I. 37 

la reunión de todas las voces que se refieren á la 
misma raíz. Ejemplo : de tierra han salido los voca- 
blos terráqueo, terruño, enterrar, desenterrar, sub* 
terráneo, etc. Todas esas voces constituyen la familia 
de la palabra tierra. 

De cielo se han originado celeste, celestial; de mar, 
marino, marina, submarino, etc. Cada palabra y sus 
derivadas forman una Pamilia. 

Las partes de la oración se dividen en dos grandes 
categorías, ia de variables y la de invariables. A las 
primeras se las llama asi, porque cambian de estruc- 
tura. Tales son el artículo, el nombre, el adjetivo, el 
pronombre, el verbo, y el participio. Las invariables 
no experimentan variación ninguna, y son el adverbio, 
la preposición, la conjunción, y la interjección. 

Ejemplos : el verbo amar, hace amo, amaba, amará, 
ame, amaríamos, etc. El nombre mesa, hace mesa, 
mesas; el adjetivo hermoso, hace hermoso, hermosa, 
hermosos, hermosas. Ésas son, pues, palabras, varia- 
bles. 

Pero un adverbio, más se dice simpre más, y la 
conjunción pues, ó la interjección ojalá nunca cam- 
bian. Son, pues, palabras invariables. . 

No todas las palabras variables, cambian de la 
misma manera. 

El articulo, el nombre, el adjetivo, el pronombre y 
el participio varían en los géneros, y en los números. 
Los casos se distinguen mediante ciertas preposiciones, 
pero en ellos la voz no se altera. La única excepción 
que existe en este punto es la de los pronombres per- 

5 

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38 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

sonales. Las variaciones del verbo son más grandes 
y constituyen su conjugación, de que pronto habla- 
remos. 

Veamos separadamente esas variaciones. 

El género se refiere al sexo. Hay seis : 

l.<* Masculino. En este se comprenden todos los 
nombre de varón, animal macho, y algunas cosas que 
carecen de sexo, pero que el uso ha hecho mascu- 
linas. Ejemplos : Manuel, león, labio, palo, libro, es- 
critorio, 

2.0 Femenino. Cromprende los nombres de mujer, 
animal hembra y de cosas que el uso ha hecho feme- 
ninas. Ejemplos : Maria^ gata, vaca^ mesa, pluma, 
ciudad. 

3.0 Neutro. Comprende lo indeterminado y gené- 
rico. El articulo tiene una terminación neutra, lo, y se 
pueden usar como tales en castellano, los sustantivos 
en ocasiones, y los adjetivos y muchos pronombres. 
Ejemplos : lo hermoso, lo bueno, que se dicen de un 
modo indeterminado, sin aplicarlo á ninguna cosa 
particular; lo mío, lo suyo, lo nuestro, esto, eso, lo 
príncipe. 

4.0 Epiceno. Comprende los nombres de animales, 
cuya teiminación es la misma para los dos sexos. El 
articulo es masculino ó femenino según lo sea el nom- 
bre á que va unido, pero no cambia, ya se trate de 
un animal macho ó de un animal hembra. Ejemplos : 
trátese de un milano ó de su pareja femenina, siempre 
se dice el milano ; si se trata de una perdiz, se dice 
constantemente la perdiz, á reserva de añadir la pa- 



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PARTE I. — CAP. I. 39 

labra macho si lo es y sí se quiere. Otros: águila^ 
grulla, etc. 

5.<> Común Se incluyen los nombres que terminan 
del mismo modo al hablar del masculino y del feme- 
nino. El articulo cambia de desinencia. Ejemplos : el 
mártir, la mártir , los mártires, las mártires; el parri- 
cida, la parricida, los parricidas, las parricidas. 

6.° Ambiguo. Comprende los nombres que se usan 
ya como musculinos, ya como femeninos, sin por eso 
cambiar de significado. Ejemplos: el mar y la mar; 
el color y la color; arte arquitectónico, arte pictó- 
rica. 

Los números son dos, el singular y el plural. El 
primero designa una persona ó cosa única, como 
madre, pierna, mesa; el segundo dos ó más, como 
madres, piernas, mesas. 

Además de esas variaciones existen las que deter- 
minan los casos. 

Se da este nombre á las distintas funciones que 
pueden desempeñar en la oración el nombre, el adje- 
tivo, el pronombre y el participio. 

En algunas lenguas, como la latina, los casos se 
indican variando la terminación de las palabras ; pero 
en castellano so obtiene ese resultado por medio del 
articulo y de algunas preposiciones, según se verá en 
cada uno de ellos. Los casos son seis : 

i.® El nominativo, desempeña la función de sujeto 
ó agente del verbo. No admite preposición. Ejemplos : 
el hombre — Juan, 

2.0 El genitivo que indica pertenencia, propiedad, 



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40 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

posesión. Se le antepone la preposición de. Ejemplos : 
de la mano — de Juan. 

5.^ El dativo, ó término indireoto del verbo, lleva 
generalmente las preposiciones á ó para^ é indica la 
persona ó cosa, á las cuales se refiere la significación 
del verbo. Ejemplos : á mi madre — para Juan, 

A.^ El acusativo^ 6 término directo del verbo, indica 
que la persona ó cosa soporta la acción del mismo. 
Lleva á veces antepuesta la preposición á, pero en la 
mayor parte de las ocasiones va solo. Ejemplos : 
Juan vendió la mesa, — Convidaré d Pedro. 

5.0 El vocativo, que indica la persona ó cosa con 
la cual se habla. No admite preposición y á veces va 
precedido de una de las interjecciones ¡ah! ¡oh! 

Y 6.° El ablativo, que expresa la causa, el modo, el 
instrumento, la materia, el tiempo, etc. Va precedido 
siempre de preposición. Las más frecuentemente usa- 
das son con, de, en, por, sobre, si, desde, entre, etc. 

Ejercicios. — Análisis de los textos que siguen, señalan- 
do los géneros, números y casos en que se encuentran los 
artículos, nombres, adjetivos, pronombres y participios. 
Según se ha explicado en la nota preliminar, todos esas pa- 
labras van en bastardilla. * 

(( La imaginación ejerce despótica influencia en los siglos 
de barbarie, porque la percepción de lo ideal es en ellos tan 
viva que triunfa de todas las pasiones del alma y de todas 
las sensaciones del cuerpo. En el principio el fantasma surge 
y queda envuelto en impenetrable misterio, á la manera de 
tesoro escondido, de poesía sin palabras, de cuadro de invi- 
sible pintura. » 

(Macaülat. — Druden. — Trád. de Juderías Bender.) 



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PARTE I. — GAP. II 41 

¡Dios de mi corazón! ¿Quién no ie escucha 

En la cruda tormenta de la vida^ 

Cuando el dolor enfurecido lucha 

Con el alma afligida?... 

¿Quién no mira tu luz resplandeciente^ 

En el inmenso limite de (h'iente ? 

Y entre la mar y el tempestuoso día 

De la triste negrísima amargura, 

¿Quién no te encuentra, entre la sombra fria^ 

De su desconsolada desventura?.., 

(GüELL Y Renté. — Poesías) 



CAPÍTULO II. 

DEL ARTÍCULO. 



Llámase articulo una palabra que se pone ordina- 
riamente antes del sustantivo, cuyo género y número 
toma. El articulo puede anteponerse igualmente á toda 
dicción ó frase que haga veces de nombre. Los roma- 
nos no conocían el articulo. Las lenguas derivadas de 
la latina lo han sacado del pronombre demostrativo 
de aquélla. 

El artículo puede ser : 

1.® Determinado 6 determinante^ que se pone de- 
lante los nombres cuyo sentido no ofrece vaguedad. 
Ejemplo : la mesa en que escribo es rectangular. Las 
palabras en que escribo sirven para determinar la mesa. 
A ese artículo se le llama también definido. 



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42 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

2,^ Indeterminado, genérico ó indefinido. Este articulo 
se pone delante de voces cuyo sentido es vago. Ejem- 
plos : compró un caballo; una mujer comenzó á llorar; 
me lo dijeron unos soldados. Ahí se manifiesta el gé- 
nero y número de la cosa ó persona, pero no se 
la señala de la manera precisa que con el détermi' 
nante. 

El articulo determinante hace el, los, para el mas- 
culino ; la, las, para el femenino ; lo para el neutro. 
Este último carece de plural. El indeterminado hace 
un, unos, para el masculino; una, unas, para el feme- 
nino. La declinación es como sigue : 

ARTÍCULO DETERMINADO. 

Singular, 

Nominativo, El. — La, — Lo, 
Genitivo. Del, — De la, — De lo. 
Dativo. Al, para él, — Á la, para la. — A lo, para lo. 
Acusativo. El, al, — La, á la, — Lo, á lo. 
Vocativo, El, — La, — ¡ Oh el. — ¡ Oh la. 
Ablativo, Del. -— De la, — Con, de, en, sobre, por, sin, 
entre el, — la, — lo. 

Plural. 

Nominativo. Los. — Las. 
Genitivo, De los. — De las. 
Dativo. A los, para los. — A las, para las. 
Acusativo. Los, á los. — Las, á las. 
Vocativo, Los, — Las, — ¡ Oh los, — ¡ Oh las. 
Ablativo, De los, — De las, — Con, de, en, entre, sobre, 
sin, por los, — las. 



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PARTE 1. — CAP. IL 43 

ARTÍCULO INDETERMINADO. 

Singular, 
Nominativo. Vn, — Una, 
Genitivo. De un. — De una. 
Dativo. A ó para un, á é para itna. 
Acusativo, ün, á uno, — una á una. 
Vocativo, Vn, — Una. — ¡Oh un. — \ Oh una. 
Ablativo, De un, — De una. — Con, en, por, sobre, sin, 
Iras un, — una. 

Plural. 

Nominativo. Unos. — Unas. 

Genitivo, De unos. — De unas. 

Dativo. A, para unos, — A, para unas. 

Acusativo, Unos, á unos, — Unas, á unas. 

Vocativo, unos. — Unas. — | Oh unos. — ¡ Oh unas. 

Adviértase que un no es siempre artículo, sino que 
en ocasiones es adjetivo numeral y á veces pronombre 
indeterminado. También conviene decir que las formas 
al y del son contracciones, impuestas por el uso, de á 
el y de el. Esta última no se efectúa si el es pronom- 
bre, en cuyo caso se le acentúa (él). Antiguamente se 
iba más lejos que hoy en las contracciones y se decía 
dellüy etc. 

No es preciso que una palabra sea realmente nom- 
bre para que el articulo determinado se una á ella ; 
basta con que haga veces de tal. Véanse algunos ejem- 
plos : el artículo delante de un adjetivo : lo hermoso 
agrada siempre. Delante de un verbo : el afirmar es 
comprometido. Delante de un adverbio : lo cerca, De- 



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44 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

lante de un participio : Vm. no sabe lo amante que era» 
Delante de una conjunción : el no del Vaticano, Delante 
de una frase : el levantarse y acostarse temprano da 
salud y riqueza y sabiduría. En todos esos casos excepto 
cuando se usan los adjetivos en sentido neutro, se 
emplea la desinencia masculina. 

Por lo que toca al uso del articulo, no hay en cas- 
tellano reglas fijas é invariables. Lo mejor es seguir 
el uso y los buenos modelos, guiándose de esa ma- 
nera para emplear la parte de la oración á que se 
consagra el presente capitulo. Sin embargo, apuntare- 
mos algunos casos en que se le suprime de ordina- 
rio : 

l.<» Si delante del nombre van pronombres demostra- 
tivos ó posesivos se suprime el articulo, como en esta 
pluma, mi hermana, esa butaca, vuestra dignidad. Los 
escritores antiguos, y aun el pueblo en algunas pro- 
vincias de España, emplean á veces el artículo en los 
indicados casos, y dicen, por ejemplo, la mi her- 
mana, 

2.® Los nombres propios en singular no llevan gene- 
ralmente artículo, y se dice Antonio, Agustín, Luis, 
Pero en ciertas provincias se le usa por la gente del 
pueblo y se dice el Antonio, el Juan, Esa costumbre 
es más general tratándose de nombres de mujeres, 
como la Dolores, la Clara, Si usamos los nombres 
propios en plural, casi siempre se les antepone artí- 
culo, tanto en el lenguaje vulgar, como al hablar en 
arliculos y discursos de personajes célebres. Ejemplo 
de lo último lo tenemos en esta frase : Los Alejandros 



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PARTE I. — CAP. II. 45 

y lo8 Césares son raros en la historia. De lo primero, 
en un romancé que empieza : 

Las Marías son bonitas, 

Y las Pepas atrevidas, 

Las Agapitas son tristes 



5.** Los nombres de ciudades van ordinariamente 
sin artículo, como Sevilla, Méjico, Montevideo; hay 
otros que lo llevan forzosamente, según se ve en La 
Bisbal, La Habana, La Guaira, Pero en ocasiones se 
' dice : el Londres de hace cuatro siglos tenia en sus 
calles algunos palmos de basura. 

En principio, el artículo debe siempre tener el 
mismo género y número del nombre al cual se une, 
pero hay dos casos en que la regla sufre alguna aU»e- 
ración, á saber: 

1 .° Si varios sustantivos que se encuentran juntos 
se refieren á una misma cosa ó persona, se suele usar 
el artículo como si únicamente existiese el primero, 
aunque aquéllos sean de géneros diferentes. Ejem- 
plo : el valor, astucia y tino de ese soldado me asom- 
bran, 

2.<» Para evitar la malsonancia que resultaría de la 
misma vocal, se pone el delante de los nombres feme- 
ninos que empiezan por a, "^ h seguida de dicha vocal, 
cuando el acento carga sobre ella. Ejemplos : el agua, 
el ánima, el habla. Se exceptúan los nombres de las 
letras a y A y los propios femeninos, Ejemplos : la a, 
la hache ^ la Ada, la Angela. 

En la introducción se ha explicado cómo salió el 

3. 



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40 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

articulo del latÍD, que no lo tenia, derivándose de los 
pronombres Ule y unus. Lo curioso del caso es que el 
mismo fenómeno se ha producido en todas las len- 
guas romances que tuvieron por madre á la de la an- 
tigua Uoma. Uno de los estudios más agradables á que 
puede consagrar su tiempo el hombre rico, es la com- 
paración de las gramáticas y caudal de las diversas 
lenguas. 

Dijese antes que un no es simpre articuló indefi- 
nido; véase un ejemplo en que se convierte en adje- 
tivo numeral : Un chalán^ un sacamuelas y un titiritero^ ' 
ei decir, tres buenas personas. 

Ejercicios. — Examínese el trozo que sigue, indicando las 
distintas clases de artículos, procúrese construir otras aná- 
logas, repítanse las declinaciones y las reglas sobre los ca- 
sos en que deba usarse ó suprimirse el artículo. El abuso 
de un y de una es un giro propio de la lengua francesa, in- 
necesario en la nuestra, y que, por tanto, debe evitarse 
siempre que se pueda. Hé aquí el pasaje cuyo análisis re- 
comendamos : 

(K Hallábase el padre predicador en lo más florido de ¿a 
edad, esto es, en los treinta y tres años cabales. Su estatu- 
ra procerosa, robusta y corpulenta : miembros bien repar- 
tidos, y asaz simétricos y proporcionados : muy derecho da 
andadura, algo salido de panza, cuellierguido, su cerquillo 
copetudo, y estudiosamente arremolinado : hábitos siempre 
limpios y muy prolijos de pliegues, zapato ajustado, y sobre 
todo su solideo de seda, hecho de aguja, con muchas y muy 
graciosas labores, elevándose en el centro una borlita muy 
airosa : obra toda de ciertas beatas, que se desvivían por su 
padre predicador. En conclusión, él era mozo galán, y jun- 
tándose á todo esto una voz clara y sonora, algo de ceceo, 



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I\yiTE I. ^ CAP. III. 47 

gracia especial para contar un cuentecillo, talento conocido 
para reniedar, despejo en las acciones, popularidad en los 
modales, boato en el estilo, y osadía en los pensamientos, 
sin olvidar jamás de sembrar los sermones de chistes, gra- 
cias, refranes, y frases de chimenea encajadas con grande 
donosura, no sólo se arrastraba los concursos, sino que se 
llevaba de calles los estrados. » 

(Padre Isla. — Fray Gerundio.) 



CAPÍTULO III. 

DEL NOMBRE SUSTANTIVO. 

El nombre^ sustantivo, ó nombre sustantivo, es una 
palabra que sirve para nombrar las personas, los ani- 
males ó las cosas. Ejemplos : Enrique, hombre, mujer, 
caballo, planeta. 

Se le divide ; I.*' en común, genérico, ó apelativo, 
que es el que conviene á todas las personas parecidas 
entre si, como marino, ebanista, ó á todas las cosas 
de la misma especie, como libro, mesa, huerta, 

2.^ En propio, que no conviene más que á una 
persona ó cosa tomada en particular, como Alfonso, 
Madrid, Méjico, Orinoco» 

Alfonso puede ser el nombre de muchos hombres, 
pero no el de todos los miembros de la especie hu- 
mana; del mismo modo, Madrid, Méjico, Orinoco j 
pueden ser los nombres de varias ciudades ó ríos, pero 



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48 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

nunca los de todas las ciudades y de todos los ríos del 
mundo. Por eso son propios, pertenecen al que los 
posee. 

En resumen, puede decirse que el nombre común, 
genérico ó apelativo^ se aplica á la especie y no á los 
individuos; el propio se aplica á los individuos y 
nunca á la especie. Ejemplo : cuando se dice el ma- 
rino Doria, marino es un sustantivo común que con- 
viene á todas las personas que ejercen la misma pro- 
fesión que Doria ; pero Doria no puede aplicarse más 
que á la persona de quien se habla, y en este caso 
la célebre almirante italiano que lomó parte en las 
guerras de Carlos I contra el rey de Francia. 

Los nombres comunes se subdividen en concretos^ 
que sirven para nombrar seres materiales, como hom- 
bres, libro ^ caballo; y abstractos, que se aplican á 
cosas desprovistas de realidad material, como energía, 
valor, torpeza, rapidez, pereza, virtud. 

Ya se ha dicho en otra parte que los accidentes 
gramaticales ó variaciones del nombre son tres : el 
género, el número y el caso. 

El género es la diferencia que se establece entre los 
seres machos y los seres hembras. 

En castellano hay seis, según ya se ha dicho, á sa • 
ber : masculino, femenino, neutro, epiceno, común, y 
ambiguo. Antes los hemos definido. Veamos ahora cuáf 
es el género de los nombres, clasificándolos por su 
significación y por su terminación. 

Por su significación, — Son ihascuíinos : i.° los 
nombres propios y los apelativos de varón y animal 



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PARTE I — CAP. III. , 40 

macho : propios, como Antonio ^ Rocinante; comunes» 
como hombre, caballo. Sin -embargo, al caballo joven 
se le suele llamar en América potra, potranca, que se 
usan como femeninos; y al de escasa talla, le dan en 
España nombres también femeninos, que son haca y 
jaca. 

2." Los nombres que significan oficios, profesiones, 
empleos ó dignidades propias de hombre, como car- 
pintero, abogado, magistrado, arcipreste. Muchos de 
esos nombres tienen dos terminaciones, una para el 
masculino y otra para el femenino, como doctor, doc- 
tora; lector, lectora; duque, duquesa; conde, condesa; 
abad, abadesa, 

3." Los nombres de apellidos que se aplican á hom- 
bres, como el último Girón, el tuerto Rodríguez. 

A,^ Los nombres de ríos, por más que en algunas 
parles se les usa ya como masculinos, ya como feme- 
ninos 

5.*» Los nombres propios de ciudades, reinos, pro- 
vincias y los análogos, tienen el género que indica su 
terminación, según se ve en las frases Méjico es her- 
moso. Vera Cruz es muy moderna, 

Pero, supliendo algunas palabras, se puede alterar 
el género de esos nombres, diciendo. La heimosa 
Méjico, Todo Vera Cruz, En el primer caso se sobren- 
tiende ciudad, en el segundo pueblo. 

Son femeninos : \ ,^ Los nombres propios de mujer 
y animal hembra, como María, Linda; y los apelativos 
correspondientes, como mujer, pexra. 

2.0 Los nombres que significan profesiones, oficios^ 



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50 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

empleos, dignidades propias de mujeres, como zurcid 
doruy matrona^ planchadora, dueña. Lo dicho antes 
en el número 2.° se aplica á este caso. 

S.^' Los apellidos de mujeres, como la Carvajal. En 
algunas provincias del mediodía de España se da tam- 
bién al nombre propio de mujer, cuando es posible, 
terminación femenina, y se dice la Carvajala. 

Y 4.° los nombres de las letras del alfabeto caste- 
llano, como la eñe, la zeta^ la eme. 

Por su terminación. — Son masculinos : i.^ los 
acabados en e, como parche, lacre, contraste. Se ex- 
ceptúan por femeninos, azumbre, clase, clave, llave, 
costumbre, legumbre, barbarie y base y otros muchos. 
Arte, dote, frente, corte se emplean en los dos géne- 
ros, según la manera de aplicarlos. Ejemplos : la 
frente (de una persona), el frente (de un ejército) ; el 
corte (de un vestido), la corte (de un rey). 

2.<' Los terminados en i, como alhelí. Hay algunas 
excepciones. 

3.° Los acabados en o, como heno, llano, embudo, 
chaleco, sombrero, arco. Por femeninos se exceptúan 
mano, nao y seo; por comunes, reo y testigo. Pro es 
ambiguo. 

4.<> Los que terminan en u, como espíritu, tisú. Es fe- 
menino tribu, que en otra época se usuba como común. 

5.° Los acabados en j, como boj, reloj, 

6.<> Los acabados en /, como fanal, panal, pañal, 
clavel, árbol, arrebol. Canal se usa como masculino y 
femenino. Cal, sal, col, cárcel, miel^ hiél, y otros son 
femeninos. 



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PARTE I. — CAP. ni. 51 

7.® Los terminados en n, como sostén, almacén, 
somatén^ hollín, resumen, volumen. Son femeninos los 
Serbales en ion, como exposición, aplicación, menos 
unos pocos (gorrión, esturión, centurión, etc.). Hay 
algunos más femeninos, según se ve en comezón, clin, 
desazón, imagen, etc. Virgen, margen y orden son 
masculinos y femeninos, pero la primera voz se emplea 
casi siempre en femenino. 

S.^ Los que acaban en r, como ámbar, azahar, pla- 
cer, dolor, temor. Son femeninos mujer, labor, flor y 
algunos más que enseñará el uso. Azúcar, mar y color 
se usan en los dos géneros, y mártir conviene igual- 
mente al masculino y al femenino. 

9.<^ Los terminados en s, como anís, mentís; agua- 
rrás, as, etc.; pero algunos son femeninos, según se ve 
en hipótesis, tesis, tos, bilis, res, mies. Usanse indistin- 
tamente en los dos géneros análisis y cutis. 

Y 10.° los acabados en í, como cénit. 

Son femeninos : 1.° los acabados en a, como mesa, 
tabla, silla, puerta, ventana, etc. Pero tienen género 
masculino : día, clima, diploma, déspota, poema, di- 
lema, tema, lema, teorema, problema, sistema, etc. 
Cisma es ambiguo; idiota é ilota, comunes. Hay otras 
variaciones que enseñará el uso. 

2.° Los terminados en d, como verdad, bondad, 
equidad, verisimilitud, actitud, se cuentan algunas 
excepciones, según se ve en ataúd, laúd, huésped, etc., 
todos masculinos. , 

Y 3.<» la mayor parte de las voces acabadas en z, 
como doblez, altivez, cerviz, raíz, nariz, cruz. Hay 



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52 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

excepciones, que son masculinas, como arroz, desliz^ 
barniz, tragaluz ^ arcabuz, pez (sustancia indus- 
trial), etc. 

Otro accidente del nombre es el número, que hemos 
dividido antes en singular y plural. 

El plural se forma del singular, con arreglo á estos 
principios : 

1 .0 Si el singular acaba en vocal no acentuada, se 
añade una s para formar el plural. Ejemplos : mesa, 
mesas; hombre, hombres; consuelo, consuelos, 

2.0 Si el singular acaba en consonante ó en vocal 
acentuada (que no sea la e) se añade es para formar el 
plural. Ejemplos : cano», cañones ; reloj , relojes ; bajá, 
bajaes; alhelí, alhelíes. Sin embargo, mamá, hace ma- 
mas; papá, papas; chapó, cíiapós; chacay chacos. 

S.^» Si el singular acaba en e acentuada, se añade s 
para formar el plural, como de café, cafés, 

4.0 Si el singular acaba en z precedida de vocal, se 
añade es, pero la z se transforma en c. Ejemplos : de 
nariz, narices; de pez, peces; de aprendiz, aprendices; 
de juez, jueces. Cuando la voz que acaba en z es un 
nombre patronímico, v. gr. : Hernández, no cambia 
al formarse el plural, si el acento carga en la penúl- 
tima sílaba, según se ve en los Hernández. 

También se escriben lo mismo en plural que en 
singular todas las palabras acabadas en s, no siendo 
monosílabas, con tal de que la última vocal no esté 
acentuada. Ejemplos : lunes^ martes, miércoles, jueves, 
viernes, crisis, clorosis, sintaxis, etc. Esas voces son 
idénticas en singular y plural. 



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PARTE I. — CAP. m. 53 

Casi todos los nombres tienen singular y plural, 
pero algunos carecen, bien sea del primero, bien del 
segundo. Condensaremos en pocas frases lo más im- 
portante relativo á este punto. 

1.° Los nombres propios de ciudades, reinos, pro- 
vincias, mares, rios, montes, etc., no tienen plural. 
Es verdad que en ocasiones se dice lasAméricas, pero 
es incluyendo en la frase la del iaorte y del sur. En 
poesiay elocuencia se encontrarán otras excepciones. 

2.<» Tampoco tienen plural los nombres que signifi- 
can cosas singulares, únicas. Ejemplos : el universo, 
el mundo ^ el caos, el génesis, la nada, la gloria, la 
fama, la inmortalidad. Sin embargo, se dice en oca- 
siones, los universos, los mundos, pero es cometiendo 
la figura retórica que consiste en tomar la parte por 
el todo. Al decir los universos, los mundos, se entiende 
los diversos planetas, los distintos núcleos ó sistemas 
solares. Carecen también de plural, por haberlo esta- 
blecido asi el uso, los nombres de metales, como el 
oro, la plata, el cobre, y los de las virtudes, tomados 
en su sentido estricto, como la esperanza. Cuando se 
dice las esperanzas de Fulano, se habla de lo que 
tiene por seguro ó probable que ha de sucederle ó 
sobrevenirle, pero no se habla de la virtud que lleva 
aquel nombre. Hay otras excepciones análogas. 

3.** Algunos nombres sólo se usan en plural, como 
limbos (que no hay que confundir con el limbo), exe- 
quias^ víveres, albricias, arras, manes^ etc. 

4.*> El plural de las voces compuestas se forma : á 
veces, en las dos palabras que entran en ellas, como 



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5i GRAMÁTICA CASTELUNA. 

ricos hombres; otras., sólo en la primera, como hijos- 
dalgo; y, por fin, en ocasiones únicamente admite 
plural la segunda voz, como mapamundis^ ferro- 
carriles, 

DECLINACIÓN DEL NOMBRE 

SUSTANTIVO HASCULmO. 



Número singular, 
Nom, El niño. 
Gen, Del niño. 
Dat, Á, para el niño, 
kcuk. El niño, al niño, 
Voc, \ Oh niño! 
Ablat. Con, de, en, por, sin, 
sobre el niño. 



Número plural, 
Nom. Los niños. 
Gen. De los niños, 
Dat. Á, para los niños. 
Acus, Los niños, á los niños . 
Voc, \ Oh niños! 
Ablat. Con, de, en, por, sin, 
sobre los niños 



SUSTANTDTO FEMENINO. 



Número singular, 

Nom. La mesa. Nom. 

Gen, De la mesa. Gen. 

Dat. Á, para la mesa. Dat. 

Acus, La, á la mesa, Acus. 

Voc. \ Oh mesa ! Voc. 
Ablat, Con, de, en, por, sin, Ablat. 
sobre la mesa. 



Número plural. 
Las mesas. 
De las mesas, 
A, para las mesas. 
Las, á las mesas, 
¡Oh mesas! 
Con, de, en, por, sin, 
sobre las mesas. 



El nombre propio se declina del mismo modo, su- 
primiendo el artículo. 



DIVISIÓN DE LAS PALABRAS. 

Los vocablos se dividen : 

1.*» En primitivos y derivados. Los primeros no se 



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PARTE I. — CAP. III. 55 

forman en castellano de ningún otro vocablo, como 
tierra, cielo. Los derivados salen de los primitivos, 
como terrestre^ terreno , terráqueo; celeste , celestial. 
^ 2.® En simples y compuestos. El primero es el que 
no se compone de dos ó más voces agregadas, como 
pechó, largo, poner, donde. Los segundos constan de 
un simple, y de una ó más partículas ó voces añadi* 
das, según se ve en ante-pecho^ cari-largo, ante-poner^ 
a-donde. En cari-largo se observa que, al juntarse dos 
voces para formar una voz compuesta, no siempre 
conservan su forma primitiva, sino que la voz ante- 
puesta suele alterarse ó bien perder alguna letra. 
Ejemplos ; carri-coche, {carro hace ahi carri) ; colaba^ 
rar (de con y laborear). En castellano hay pues nom- 
bres, adjetivos (ejemplo : agri-dulcé), verbos y adver- 
bios simples y compuestos. 

Las voces compuestas pueden constar de dos nom- 
bres (boca-pierna); de nombre y adjetivo (oji-negro); 
de adjetivo y nombre (salvo-conducto); de nombre y 
verbo (pemi-quebrar); de verbo y nombre (quita-sol); 
de dos adjetivos (agri-dulce) ; de adjetivo y verbo 
(dulci-ficar); de pronombre y nombre, participio ó 
verbo (nuestr-amo, se-moviente^ quien-quiera) ; de 
verbo y participio (pasa-volante); de verbos, unidos ó 
no por medio de conjunción (gana-pierde, quita-i-pon); 
de verbos con pronombre subfijo (corre ve-di-le); de 
dos adverbios (ante-ayer); de adverbio y nombre, 
adjetivo, verbo ó participio (menoscabo, mal-dispuestOy 
mal-querer, antece-dente) ; de preposiciones con nom- 
bre, adjetivo, verbo ó adverbio (con-ciudadano, entre- 



y Google 



50 GRAMÁTICA CASTELLANA 

abierto y con-llevar, de-másy a-de-más, sub-de-legar) ; 
de conjunción y verbo [que-hacer] y á la inversa, de 
varías voces simples como en-hora-mala, hazme-reir. 

Las partículas que entran en la formación de mu- 
chas voces son á veces preposiciones, y á veces prefi- 
jos que sólo se usan en composición, como abs^ di, 
mono y proto. Ej. : abs^traer, di-vagar, mono-polizar, 
proto-notario, 

S.*» En verbales, que se derivan de los verbos, 
llevando envuelta en su significado la idea de la acción 
de aquéllos, como de escribir, escritor, escritura; de 
leer, lector, lectura; de quemar, quemadero, quema- 
dura; de arrepentir, arrepentimiento, etc. 

4.<» En colectivos, que indican, aun usados en singu- 
lar, muchedumbre de personas ó cosas. Tales son es- 
cuadra, reunión de buques; ejército, muchedumbre 
de soldados; arboleda^ bosque, reunión de árboles; 
rebaño, muchedumbre de ciertos animales; docena, 
millar, etc. 

^.^ En partitivos, que significan alguna de las dis- 
tintas partes en que se puede dividir la unidad total, 
V. gr. : mitad, sexto, quinto, tercio. 

6.*> En proporcionales, que expresan el número de 
veces en que una cantidad mayor contiene exacta- 
mente á otro menor tomada por unidad. Ejemplos : 
doble, triplo, quintuplo, 

7.*» En aumentativos, que se derivan de otros cuya 
significación aumentan, bien por lo que toca al tamaño, 
estimación, prestigio, dignidad, etc. 

Los aumentativos se forman cambiando la termi- 



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PARTE I. — CAP. ffl. 57 

nación del primitivo. Esas terminaciones son tres; 
on para el masculino» ona para el femenino, y respec- 
tivamente azo, aza; ote, ota. Ejemplos : de hombre» 
hombrón, homhrazo, hombrote; de mujer, mujerona, 
mujeraza, mujerota. Algunos nombres primitivos feme- 
ninos, al formar en on su aumentativo, cambian de 
género, como de culebra, culebrón; de máscara, mas^ 
carón; de cuchara, cucharón. 

En el lenguaje corriente se toman á veces los aumen- 
tativos como primitivos, y se forman aumentativos de 
aumentativos, según se ve en hombronazo, mujeronaza, 
etc. 

Y 8.0 en diminutivos, que se derivan de otros cuya 
significación disminuyen, en tamaño, estimación, pres- 
tigio, dignidad, etc. 

Los diminutivos suelen terminar en ico, ica; — illo, 
illa; — ito, ita; — uelo, uela; — ó bien en ele, in, 
ejOf ino, ajo, ijo, etc. Ejemplos : de hombre, hombre- 
cico, hombrecillo, hombrecito, hombrezuelo; de mujer, 
mujer cica, mujercilla, mujer cita, mujerzuela; de 
pobre, pobrete; de pillo, pillete; de niño, ñeftín : de 
lugar, lugarejo; de pollo, pollino; de rana, renacuajo; 
de lagarto, lagartijo, lagartija. 

El lenguaje popular varia mucho las terminaciones 
del diminutivo. En este punto el castellano es extraor- 
dinariamente rico y libre. En algunas provincias se 
forman diminutivos en anco, como de pollo, pollanco. 
Hay igualmente diminutivos en on, según se ve en 
picarón, de picaro ; bobalicón, de bobo. 

Lo mismo que en los aumentativos, á veces se toma 



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58 GRAMÁTICA CASTELLANA, 

como nombre primilivo para formar un diminutivo, 
otro diminutivo, como Periquito, de Perico; existen 
igualmente diminutivos cuyo primitivo es un aumen- 
tativo, como de pelón, peloncito. 

La riqueza y libertad del castellano en el punto de 
que venimos hablando son tan grandes, que no sólo 
se forman diminutivos de nombres, sino también de 
adjetivos, participios, gerundios y adverbios. Ejemplos: 
Todita la noche, agradecidillo es el hombre, tortitas 
calentitas, se fué callandito, cerquita está el jardin. 

De los adjetivos y adverbios suelen salir igualmente, 
en el lenguaje familiar, algunos aumentativos. Ejem- 
plos : valentonazo es elcharlatán, déme Vm, un pocazo 
deesa. 

En castellano se forma otra clase más de nombres, 
llamando menospreciativos á algunos que, sin ser au- 
mentativos ni diminutivos, aumentan ó disminuyen la 
significación de un primitivo, pero siempre en sentido 
de desdén y desprecio. Ejemplos : pillastre, poetastro, 
casucho, hominicaco, etc. 

En los diminutivos acabados en uelo, uela se ante- 
pone h á esa terminación, cuando el primitivo termina 
en ea ó ia, como hatehuela, de batea; hacihuela, de 
bacia. 

Los nombres primitivos dan origen á otros nom- 
bres; los adjetivos primitivos á otros adjetivos; y los 
verbos primitivos á otros verbos; pero de cada una de 
esas tres partes de la oración pueden salir las otras 
dos. 

Ejemplos : de amor, amoroso (adjetivo derivado de 



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PART. I. — CAP. III. 59 

nombre); de agujero, agujerear (verbo salido de nom- 
bre); de mejor, mejoría (nombre salido de adjetivo); 
de azul, azulear (verbo salido de adjetivo); de escribir, 
escritorio (nombre salido de verbo) ; de temer, temí" 
ble (adjetivo salido de verbo). 

De los pronombres y de los adverbios derivan tam- 
bién verbos y sustantivos, como de tú, tutear, tuteo; 
de bastante, bastanteo, bastantear. 

Muchos nombres patronímicos se derivan de propios 
de personas, como Rodríguez, de Rodrigo; Gutiérrez, 
de Gutierre; Alvares, de Alvaro; Martínez, de Mar- 
tin. 



EjERacios. — Se ha dicho que el que supiera los nombres 
de todas las cosas, poseería la ciencia universal, y asi cabe 
pensarlo. Esto indica cuánta atención debe ponerse en el 
anáhsis de los pasajes siguientes, de dos grandes clásicos. 
Señálense los nombres, declínense, dígase la clase á que 
pertenecen, su género respectivo, si entran en las reglas 
dadas ó forman excepciones, su número, y los casos en que 
se hallaren. 

« En estos coloquios iban don Quijote y su escudero, cuan- 
do vio don Quijote que por el camino que iban venía hacia 
ellos una gran y espesa polvareda, y en viéndola se volvió á 
Sancho y le dijo : este es el dia, oh Sancho, en el cual se ha 
de ver el bien que me tiene guardado mi suerte : este es el 
día, digo, en que se ha de mostrar tanto como en otro al- 
guno el valor de mi brazo, y en el que tengo de hacer obras 
que queden escritas en el libro de la fama por todos los ve- 
nideros siglos. ¿Ves aquella polvareda que allí se levanta, 
Sancho ? pues toda es cuajada de un copiosísimo ejército que 
de diversas é innumerables gentes por allí vienen mar- 
chando. A esa ctienla dos deben de ser, dijo Sancho, porque 



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CO GRAMÁTICA CASTELLANA. 

dcsta parte contraria se levanta asi mesmo otra semejante 
polvareda. Volvió á mirarlo don Quijote, y vio que asi era la 
verdad^ y alegrándose sobre manera pensó sin dttda alguna 
que eran dos ejércitos que venian á embestirse y á encon- 
trarse en mitad de aquella espaciosa llanura.., Y con tanto 
ahinco afirmaba don Quijote que eran ejércitos y que Sancho 
vino á creer y á decirle : ¿Señor, qué hemos de hacer 
nosotros? ¿Qué? dijo don Quijote, favorecer y ayudar á los 
menesteroso f y desvalidos. » Los dos ejércitos eran dos ma- 
nadas de carneros. 

(Cervantes. — Don Quijote.) 

Cid. Si vamos á otro lugar 

Sabrás lo mucho que importa. 
Coiw)E. Quita, rapaZf ¿puede ser? 

Vete, novel caballero. 

Vete, y aprende primero 

A pelear y á vencer. 

Y podrás después honrarte, 
De verte por mí vencido, 
Sin que yo quede corrido 
De vencerte y de matarte. 
Deja ahora tus agravios ; 
Porque nunca acierta bien* 
Venganzas con sangre, quien 
Tiene la leche en los labios. 

Cid. En ti quiero comenzar 

A pelear y aprender; 

Y verás si sé vencer, 
Veré si sabes matar ; 

Y mi espada mal regida j 
Te dirá en mi brazo diestro 

Que el corazón es maestro 
De esta ciencia no aprendida. 

1. Obsérvese que bien no es aquí nombre, sino adverbio. En él 
pasaje de Cervantes hay un bien, que es nombre. 



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PARTE I. — CAP. IV. 01 

Y quedaré satisfecho 
Mezclando entre mis agravios 
Esta leche de mis labios 

Y esa sangre de tu pecho. 

(Guillen de Castro. — Las Mocedades del Cid,) 
CAPÍTULO IV 

DEL NOMBRE ADJETIVO. 

Nombre adjetivo, ó simplemente adjetivo, es una 
palabra que se junta al nombre sustantivo para califi- 
carlo y determinarlo. Cuando digo : perro negro, 
negro indica cómo es el perro, lo califica ; si digo : dos 
perros; dos determina el número de perros. En esos 
ejemplos, negro y dos son adjetivos. 

De esa definición resulta que los adjetivos deben 
dividirse en calificativos, como bueno, blanco, malo, 
negro y en determinativos, como dos, muchos, pocos, 
algunos. 

El adjetivo no puede ir solo en la oración sino que 
siempre va unido al nombre, expreso ó suplido, con- 
cordando con él en género, número y caso. Ejemplos : 
un general hábil, una mujer hacendosa, busco libros 
antiguos. — Si pregunto : ¿ Qué le ha parecido á Vm. 
mi jardín? y me responden : magnífico, esta voz es 
un adjetivo, que concuerda con jardín, palabra suplida 
en la contestación. 

4 

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62 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

La regla anterior sufre una excepción importante. 
En efecto, el adjetivo puede usarse como sustantivo, 
y en ese caso estar solo en la oración y juntarse á 
otros adjetivos que lo califiquen. Ejemplos : un rico 
avariento, un pobre hambriento. 

Los adjetivos son susceptibles de declinación, lo 
mismo que los sustantivos, pero admiten forma neutra, 
cuya terminación es siempre la del masculino, y que 
carece de plural y de vocativo. 

En cuanto á la terminación de esta clase de pala- 
bras, los hay de una sola, como noble, insigne, y de 
dos, como bueno, buena, magnánimo, magnánima. 

Si el adjetivo acaba en o, esa terminación se aplica 
al .masculino y la en a al femenino. Ejemplos : hombre 
bueno, mujer buena. También terminan en a para el 
femenino algunos acabados en n, or, varios diminutivos 
en ete, varios aumentativos en ote, los de naciona- 
lidad que acaben en es, y otros cuantos. Ejemplos : 
alemán, hace alemana; decidor, \mce decidora ; regor- 
dete, hace regor déla legrándote, hace grandota; dina- 
marqués, francés^ alavés, hacen dinamarquesa, fran- 
cesa, alavesa; español, hace española, andaluz, anda- 
luza, etc. 

Los adjetivos que no entran en esas reglas tienen la 
misma terminación para el masculino y el femenino. 
Sus finales varían mucho. 

A pesar de las anteriores reglas, no se crea que la 
forma de los adjetivos es siempre la misma en los 
limites señalados. Asi, bueno, malo, alguno y ntn- 
guno pierden la última vocal cuando van antepuestos 



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PARTE I. — CAP. IV. G3 

al sustantivo. Asi es que se dice buen muchacho^ mal 
hijo 9 algún, dinero; ningún hombre , y no bueno mu^ 
chacho, malo hijo, ele. 

El adjetivo grande pierde en el mismo caso la 
última silaba, por la cual se dice gran concurso de 
gente, y no grande concurso de gente, pero en eso 
hay bastante libertad. Si embargo, en general, cuando 
se trata más que de la cantidad y tamaño del sus- 
tantivo, de su calidad, excelencia é importancia, se 
suprime la última silaba. Ejemplo : Nelson fué un 
gran marino; á Gonzalo de Córdoba le llamaron el 
gran capitán; Cortés fué un gran hombre» El buen 
gusto decide con frecuencia en este punto, pues no 
es un defecto decir grande hombre. 

Por regla general, si el sustantivo que va después 
del adjetivo empieza por vocal, se usa grande y no 
gran. Ejemplo : grande orador. 

El adjetivo santo pierde también la última silaba, si 
va antepuesto al nombre propio, como en San José y 
no Santo José, No obstante, en muchos libros reli- 
giosos verá el lector empleada la última forma. Ejem- 
plo : Santo José, líbranos de todo pecado, Pero esto 
es un tanto familiar. 

Hay adjetivos invariables para el singular y el plu- 
ral, como ambos, sendos, demás y cada. Este último 
no se aplica al género neutro, y en plural tiene que 
ir acompañado de algún numeral absoluto. Ejemplo : 
cada cuatro meses. 

La numerosa clase de los adjetivos se subdivide en 
diferentes especies, á saber : 



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64 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

1.* Primitivos y derivados, — Los primitivos no salen 
de oíros vocablos de nuestra lengua. Los derivados 
salen de los primitivos. 

2." Simples y compuestos, — Los simples son los 
que no se coniponen de dos ó más voces agregadas; 
los compuestos se componen de un simple y alguna 
partícula ó voz añadida al mismo. En lo tocante á 
estos dos puntos, puede verse lo que hemos dicho 
respecto del nombre. 

3.* Verbales, — Son los que salen de verbo, como 
amable, de amar; temible, de temer; razonador, de 
razonar, etc. 

4.* Numerales. -— Son los que significan número; 
sirven para contar. Se subdividen en cuatro clases, á 
saber: 

Absolutos ó cardinales, — Son los que representan 
el número ó la cantidad, como cero, uno, dos, tres^ 
cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, veinte, 
ciento, mil, millón, etc. Esos adjetivos pueden ser 
sustantivos cuando la cantidad que representan se 
considera como nombre suyo propio. Ejemplos : son 
adjetivos las palabras cuatro y ocho en las frases cuatro 
caballos^ ocho perros; pero son sustantivos si digo un 
cuatro invertido, un ocho tentido es en matemáticas el 
signo de infinito. 

Los cardinales uno y ciento se convierten en un y 
cien, cuando preceden inmediatamente al sustantivo, 
como en un perro, y no uno perro; cien fusiles y no 
ciento fusiles. 

Ordinales, — Son los que indican el lugar que 



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PARTE I. — GAP. IV. 65 

ocupa el objeto, como primero, segundo, tercero^ 
cuarto, déámOy vigésimo, etc. Primero, tercero y pos- 
trero pierden la última letra cuando van inmediata- 
mente delante del sustantivo. Ejemplos : el primer 
libro, el tercer día, el postrer suspiro del moribundo; 
y no el primero libro, el tercero día, el postrero suspiro. 

Partitivos y proporcionales. — Todo lo que sobre 
ellos podríamos decir lo encontrará el lector en It 
parte correspondiente del capítulo consagrado ai 
nombre sustantivo. Ejemplos : tercio, quíntupla 

Positivos, comparativos y superlativos. — Llamamos 
adjetivos positivos á los que se limitan á expresar la 
calidad ó condición del sustantivo, como grande, pe- 
queño, noble, rico, bueno, malo. 

Se da el nombre de comparativos á los que compa- 
ran la calidad del sustantivo con la de otros; van 
siempre ieguidos de las conjunciones cómo ó que. En 
general, se les forma con el positivo, anteponiéndoles 
el adverbio tan, cuando se desea expresar igualdad; 
el adverbio más, si se indica superioridad, y menos, 
si se trata de inferioridad. Como se usa con tan; que, 
con más y menos. Ejemplos : Eres tan inteligente como 
tu hermano; Juan es más rico que Pedro; Antonio fué 
menos afortunado que César. Hay comparativos for- 
mados por una sola palabra, pero son raros en caste- 
llano. Su forma no se deriva de la del positivo. Asi se 
ve en mejor, comparativo de bueno; peor, de malo; 
mayor, de grande; menor, de pequeño; superior, de 
alto; inferior, de bajo. Todos esos comparativos, que 
podríamos llanaar irregulares, son de superioridad ó 

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ea GRAMÁTICA CASTELLANA. 

de inferioridad. Con ellos es imposible indicar la com- 
paración de igualdad. 

Se dice que son superlativos los adjetivos indicadores 
de la calidad en sumo grado. En castellano tienen dos 
formas : una constituida por el positivo precedido del 
adverbio muy, y otra que consiste en el mismo positivo 
terminado en ísimo. Ejemplos : muy hábil ó habüí- 
simo; muy pequeño ó pequeñísimo. Se ve que en oca- 
siones la última letra del positivo se suprime al formar 
el superlativo, como en pequeñísimo, en dulcísimo (de 
dulce) y en gratísimo (de grato). 

La alteración puede ser mayor, trascendiendo á 
las letras del principio, como en fortísimo (de fuerte) 
fidelísimo (de fiel), ó á más de una final, como én 
agradabilísimo (de agradable). 

Por excepción se forman algunos superlativos aca- 
bados en arrimo en vez de ísimo, como de libérrimo (de 
Ubre), celebérrimo (de célebre), acérrimo (de acre). 

También hay superlativos formados por una sola 
palabra, y con ellos ocurre lo mismo que con los com- 
parativos análogos, á saber, que no se parecen á los 
positivos, cuya grado más alto indican. Asi se ve en 
pésimo, de malo; óptimo, de bueno; mínimo, de pe- 
fueño; máximo, de grande; ínfimo, de bajo; supremo, 
de alto. 

Entre las dos formas del superlativo hay alguna dife- 
reocta. En efecto muy feo, indica un grado menor de 
foaldad qne feísimo. 

kumenéatívos y diminutivos, — Con los adjetivos, lo 
susmo que pon los sustantivos, se forman áumenta-:^ 



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' PARTE I. — CAP, IV. 67 

tivos y dimniutivos. Ejemplos : de valiente, decimos 
valentón; de tonto, tontucio, y de tonta, tontuela; de 
simple, simplecillo y simplote^ etc. El castellano es 
muy rico en este punió, según ya se advirtió al tratar 
del nombre sustantivo. 

Ejercicios. — En los numerales se puede ver una aplica- 
ción de las doctrinas sentadas al hablar de la historia del 
castellano. Excepto el cero, que es de origen árabe, todos 
los restantes se derivan del latin. 

Anahcense los textos siguientes, marcando los adjetivos, 
y diciendo la clase á que pertenecen, si tienen ó no la mis- 
ma terminación para los dos géneros ; sustantiveseles, de- 
dinándolos luego. Conviene también declinar nombres y 
adjetivos reunidos, como el hombre bueno, etc. Hé aquí los 
textos : 

(( Sí, Gazel, el día que el género humano conozca que su 
verdadera gloria y ciencia consiste en la virtud, mirarán 
los hombres con tedio á los que tanto les pasman ahora. 
Los nombres de Aquiles, Ciros, Alejandros y otros héroes de 
armas y los iguales en letras, dejarán de ser repetidos con 
frecuencia ; y los sabios, que entonces merecerán este nom- 
bre, andarán indagando, á costa de muchos desvelos, los 
nombres de los que cultivan las virtudes que hacen al hom- 
bre feliz, )) 

(Cadahalso. — Carlas marruecas.) 



EL CALVO Y LA MOSCA. 

Picaba impertinente 
En la espaciosa calva de un anciano 
Una mosca insolente. 
Quiso matarla : levantó la mano, 
Tiró un cachete, pero fuese salva 
Hiriendo el golpe la redonda calva. 



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68 GRAMÁTICA GASTELUNA. 

Con risa desmedida 
La mosca prorrumpió : Calvo maldiiOy 
Si quitarme la vida 
Intentaste por un leve delito, 
¿A qué pena condenas á tu brazo, 
Bárbaro ejecutor de tal porrazo? 

Al que obra con malicia, 
Le respondió el varón prudentemente, 
Rufurosa justicia 
Debe dar el castigo conveniente, 
Y es bien ejercitada la clemencia 
En el que peca por inadvertencia. 

Sabe, mosca villana, 
Que coleja el agravio recibido 
La condición humana 
Según la mano de donde ha venido. 
Que el grado de la ofensa á tanto asciende, 
Cuanto sea más vil aquel que ofende. 

(SAMáMiEGo. — Fábulas.) 



CAPÍTULO V. 

DEL PRONOMBRE. 

Se llama pronombre una parle de la oración que 
ocupa el lugar del nombre evitando su repetición. 
Ejemplos : Él me lo ha dicho, ella me lo prometió, 
ellos te lo vendieron^ ellas se lo han dicho á mi padre. 
Él, ella, ellos, ellas, son pronombres que se ponen en 
vez de los nombres propios de las personas de quienes^ 
se habla. 



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PARTE I. — CAP. V. 69 

Los pronombres se dividen en cinco grandes clases : 
personales, demostrativos, posesivos; relativos é inde- 
terminados ó indefinidos. 

Pronombres personales. — Designan las personas, 
indicando el papel que éstas desempeñan en la oración. 
También se les pone á veces en lugar de los nombres 
de cosas. Son tres : yo, que indica la persona que 
habla; tú, la persona á la cual se habla; y él, la per- 
sona ó cosa de la cual se habla. Son declinables, va- 
riando bastante en su forma. Sólo tú tiene vocativo. 
Los dos primeros, yo, tú, sirven en singular para el 
masculino y el femenino ; él tiene la forma femenina 
ella, y la neutra ello. 
Vamos á declinarlos. 

PRIMERA PERSONA (yo), 

numero singular. 
Nom» Yo. Acus, Me, á mi. 

Gen. De mi. i4WaL De, en, por, sin, sobre 

Dat. Á, para mí, me. mí, conmigo. 





KÜNRRO 


PLURAL. 






Masculino. 




Femenino 


Nom, 


Nos ó nosotros. 


Nom. 


Nos ó nosotras. 


Gen. 


De nos, ó de nosotros. 


Gen. 


De nos, ó de nosotras. 


Dat. 


Nos, á ó para nos, á ó 


Dat. 


Nos, á ó para nos, á ó 




para nosotros. 




para nosotras. 


Acus. 


Nos, á nos d á nos- 


Acus. 


Nos, á nos ó á nos- 




otros. 




. otras. 


Ablat 


Con, de, en, por, sin. 


Ablat. 


Con, de, en, por, sin, 




sobre nos ó nos- 




sobre nos ó nos- 




otros. 




otras. 



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70 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 





SEGUNDA PERSONA. 




nOuero 


SINGULAR. 


• 


Nom, 


Tú. 


Acus. 


Te, á tí. 


Gen. 


De tí. 


Voc. 


Tú. 


Dat. 


Á, para ti, te. 


Ablat. 


De, en, por, sin, 
sobre tí, contigo. 




N0MSRO 


PLURAL. 






Masculino. 




Femenino. 


Nom. 


Vos ó vosotros. 


Nom. 


Vos ó vosotras. 


Gen. 


De vos ó de vosotros. 


Gen. 


De vos ó de vosotras. 


Dat. 


Os, á ó para vos, á ó 


Dat. 


Os, á ó para vos, á ó 




para vosotros. 




para vosotras. 


ACU8. 


Os, á vos (5 á vosotros. 


Acus, 


Os, á vos d á vosotras. 


Yoc. 


Vos, vosotros. 


Voc. 


Vos, vosotras. 


Ablat. 


Con, de, en, por, sin, 


Ablat. 


Con, de, en, por, sin, 




sobi^e vos ó vos- 




sobre vos ó vos- 




otros. 




otras. 




TERCERA PERSONA MASCULINA. 




MtfMRRO SISGDLáR. 




NÚMERO PLURAL. 


Nom. 


ÉL 


Nom. 


Ellos. 


Gen. 


De él. 


Gen. 


De ellos. 


Dat. 


Á, para él, le. 


Dat. 


A, para ellos, les. 


Acus. 


A él, le, lo. 


Acus. 


Á ellos, los. 


Ablat 


Con, de, en, por, sin, 


Ablat. 


Con, de, en, por, sin, 




sobre él. 




sobre ellos. 




TERCERA PERSONA FEMENINA. 




NÚMERO SINGULAR. 




NÚMERO PLURAL. 


Nom. 


Ella. 


Nom. 


Ellas. 


Gen. 


De ella. 


Gen. 


De ellas. 


Dat. 


Á, para ella, le. 


Dat. 


Á, para ellas, les. 


Acus. 


A ella, la. 


Acus. 


Á ellas, las. 


Ablat 


. Con, de, en, por, sin, 


Ablas. 


Con, de, en, por, sin, 




sobre ella. 




sobre ellas. 



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PART. I. — CAP. V. 71 

TERCERA PERSONA NEUTRA. 

Nominativo,,. Ello. 

Genitivo.,. De ello. 

Dativo,,, Á, para ello, lo. 

Acusativo.., Á ello, lo. 

Ablativo.,, Con, de, en, por, sin, sobre ello. 

Hay una modificación del pronombre de tercera per- 
sona, á saber «e, sí, que se declina en la siguiente 
forma, idéntica para el masculino, el femenino y el 
neutro y para el singular y plural. 

Genitivo,., De si 

Dativo,,, Á, para si, se. 

Acusativo,,. Se, á si. 

Ablativo. De, en por, sobre sí, consigo. 

Esa variación del pronombre de tercera persona 
sirve para evitar la malsonancia que resultaría del 
empleo repetido de las voces él, le, etc. Ejemplos : 
¿ le diste el libro ? — Sí, se lo di^ en vez de la frase tan 
desagradable al oido de Sí, le lo di; le referiste los 
sucesos de anoche. — Sí, se los referí, en vez de Sí, fe 
los referí. 

Se se usa igualmente unido á los verbos imperso- 
nales, para formar los verbos reflexivos y recíprocos, 
y oraciones de pasiva. 

Ello, lo, se emplean siempre en tercera persona y 
sirven para suplir el sujeto de la oración. Ejemplos : 
Ello fué que le robó el caballo, como ya se lo había yo 
avisado. 



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72 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Es fácil distinguir el articulo del pronombre mascu- 
lino de tercera persona, con el cual parece deber con- 
fundirse á primera vista. El articulo va siempre de- 
lante de un sustantivo; el pronombre precede siem- 
pre á un verbo. Ejemplos : de articulo; el libro, la 
mansedumbre, lo noble; de pronombres: él quería^ 
ella negaba, lo encontraron, los perdieron de vista. Si 
el pronombre va delante del verbo, forma una pa- 
labra distinta; pero puede ir también después, y en- 
tonces se dice encontráronlo, perdiéronlos de vista. En 
este último caso, forma con el verbo una sola palabra. 

Pronombres demostrativos. — Los pronombres demos- 
trativos son palabras que sirven para indicar la per- 
sona ó cosa de que se habla. En castellano existen 
tres : este, indica la persona ó cosa que está más cerca 
del que habla; su femenino es esta, y los mismos 
estos y estas. — Ese sirve para designar la persona ó 
cosa que se halla más cerca de la persona á quien se 
habla que de la que habla ; su plural es esos, y para 
el femenino hacen esa, esas. — Aquel señala una per- 
sona ó cosa distante de los que hablan. Hace aquellos 
en plural. Los femeninos son aquella y aquellas. Tam- 
bién existen las formas esto, eso, aquello, para el 
neutro; carecen de plural. 

Con esos pronombres se pueden designar no sólo 
objetos ó personas materiales, sino también seres mo- 
rales, imperceptibles para los sentidos. Asi, decimos 
este que llora, esa que grita, aquello que veo, en cuyas 
frases se trata de personas vivas y de cosas palpables; 
y también se puede tratar igualmente de cosas imper- 



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PARTE I. — CAP. V. 73 

ceptibles, como este mundo es abominable, ya abando- 
nará esa idea, siempre recordaré aquel favor que me 
hiciste. 

Los pronombres este y ese, delante de otro, hacen 
estotro^ estotra, esotros, esotras; esotro, esotra, esotros, 
esotros. 

A veces se reemplazan en la frase algunos de esos 
pronombres por los adjetivos tal y semejante, que en- 
tonces pueden ser considerados como pronombres 
demostrativos. Ejemplos: no me hable Vm, desemejante 
sujeto, es decir, no me hable Vm. de ese sujeto; no pen- 
saba yo tal, esto es, no pensaba yo eso que me indica Vm. 

Los adjetivos hacen oficios de pronombres demos- 
trativos, cuando van unidos al nombre. Ejemplos : 
este pájaro^ esa niña, aquel rio, aquella hacienda. 

Para que haya pronombre se necesita que la voz en 
cuestión se halle en el discurso reemplazando aun 
nombre. Ejemplo : Cortés y Velásquez se pusieron de 
acuerdo para conquistar á Méjico ; éste ponía los me- 
dios materiales, aquél su energía y su genio. 

Pronombres posesivos. — Los pronombres posesivos 
indican posesión, propiedad. Son como sigue : 

Pbinbra persona. — Singular : mío, mía, nuestro, nuestra. 

— — Plural : míos, mías, nuestros, nuestras. 
Segunda persona. — Singular : tuyo, tuya, vuestro, vuestra. 

— — P/wa/; tuyos, tuyas, vuestros, vuestras. 
Tercera persona. — Singular : Suyo, suya. 

— — =• Plural : suyos, suyas. 

Delante de la cosa poseída, mío. mía, míos, mías, 

5 



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U GRAMÁTICA CASTELLANA. 

pierden Jas vocales o, a; iuyOy tuya, suyos, suyas, las 
silabas yo, ya. Asi se dice mi caballo, mis caballos, tu 
ropa, itis ropas, su libro, sus libros, y no mío caballo, 
míos caballos, etc. 

Muchos gramáticos dan á esas voces el nombre de 
adjetivos posesivos, en vez de llamarlos pronombres, y 
con bastante motivo, pero la costumbre, y la circuns- 
tancia de derivarse de los personales, hace que se 
trate de ellas en este capítulo. 

Tratándose de personajes elevados, se emplean nues- 
tro y vuestro en vez de mío y tuyo. Así el Rey dice : 
Nuestra voluntad, y dirigiéndose al mismo se le llama 
Vuestra Majestad, al Papa Vuestra Santidad, etc. En 
la conversación familiar se emplea muchas veces la 
misma forma de una manera enfática : no es raro oír : 
Nuestra resolución es irrevocable. En escritos y artícu- 
los de periódicos también se usa el nosotros en vez 
de yo, y el nuestro en vez de mío, y entonces una sola 
persona dice : nosotros afirmamos, en vez de yo afiímo, 
y nuestro parecer es, en lugar de mi parecer es, etc. 

PnoNOHnREs RELATIVOS. — Estos prouombrcs se refie- 
ren á una ó más personas ó cosas de que se ha hablado 
antes en el discurso. Esa persona ó cosa recibe el 
nombre de antecedente. 

Los pronombres relativos son : 

Que, — Tiene una sala terminación, que sirve para 
el masculino, el femenino y el neutro, asi como para 
el singular y el plural : el niño que llora; la nave que 
naufragó; lo que ocurre; los hombres que estudian; 
las señoras ^ue esperan. Éste pronombre significa lo 



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PARTE I. — CAP. V. 75 

mismo que el cual, la cual, lo cual, los cuales, las 
cuales, según sea la palabra á que se refieren. Ejem- 
plos : Antonio, que fué gran general, equivalente á 
Antonio, el cual fué gran general; Juana, que estudia 
mucho, significa Juana, la cual estudia mucho; mi 
madre y mi hermana, que siempre están de buen hu- 
mor..., frase análoga á ésta : mi madre y mi hermana, 
las cuales están siempre de buen humor.... 

Este pronombre que se usa también sin antecedente, 
en sentido indeterminado, en cuya circunstancia se le 
acentúa. Significa qué cosa, qué objeto, qué fin, etc. 
Ejemplos: ¿Qué es la Astronomía? ¿Qué intenta? 
¿ Qué persigue ? 

No se olvide que la palabra que no es siempre pro- 
nombre. Con mucha frecuencia es conjunción. 

Quien. — Tiene igualmente una sola terminación. 
Los ejemplos son fáciles de poner. Va siempre sin artí- 
culo. Admite el plural quienes. Este pronombre forma 
los compuestos quienquier, quienesquiera. El segundo 
es el más usado. No se aplica al neutro. 

En la poesía y la elocuencia se suele emplear el sin- 
gular de quien, haciendo relación á personas en nú- 
mero plural. Zorrilla ha dicho : aquellos á quien maté. 

Cual. — Su terminación es la misma para el mascu- 
lino, el femenino y el neutro. En el plural hace cuales. 
Admite artículo, pero no en frases interrogativas, 
como ésta : ¿á cuál viste? Este pronombre se usa en 
oposición al demostrativo tal. Ejemplo : Tal fué su 
fortuna cual pudo haber apetecido. 

En este sentido se usa también cuanto^ como rela- 



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70 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

tivo, en oposición á tanto. Ejemplo,: Sé dadivoso y 
recibirás tantas adulaciones cuantas quieras. 

El pronombre ctmt forma los compuestos cualquier, 
cualquiera, cualesquier, cualesquiera. Cualquiera con- 
serva todas sus letras, cuando no va delante de un 
sustantivo, pero en este último caso pierde casi 
siempre la a. Ejemplos : ¿Quién va á ir á la ciudad? 
— Cualquiera irá; cualquier disgusto le anonada; 
cualquier broma le molesta. Sin embargo, no es de- 
fecto decir cualquiera disgusto, y cualquiera broma. 

En ocasiones, cuál es adverbio. Debe cuidarse de 
no confundirlo entonces con el pronombre relativo. 

Cuyo. — Tiene dos terminaciones, cMyo para el 
masculino, y cuya para el femenino. En el plural 
hace cuyos, cuyas. Ejemplos : la señora cuyo sea este 
sombrero puede llevárselo. — Triste destino el de los 
hombres cuyas intenciones son desconocidas ó mal inter- 
preladas siempre. Va constantemente sin articulo. Este 
pronombre relativo denota siempre posesión, propie- 
dad,- moral ó rnaterial. Concierta en género y número 
con la cosa poseída, y no con el posesor; pero por 
si solo no puede ser objeto de la oración. 

ProiNombres indeterminados ó indefinidos. — Estos pro- 
nombres designan una persona ó una cosa de manera 
vaga, general é indefinida. Ejemplos : Alguien hd pa- 
sado por aquí; alguno ha venido; no he visto anadie; . 
ninguna persona puede jactarse de eso entre los na- 
cidos. 

Uno, que es adjetivo numeral, se considera en 
ocasiones como pronombre indeterminado. Reemplaza 



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PARTE I. — CAP. V. 77 

en ese caso al sujeto que habla, y se pone, no en pri- 
mera persona como parecía natural, sino en tercera. 
.Ejemplos : nunca está uno dispuesto á dejarse atro- 
pallar; ese señor está siempre fastidiando á uno. En 
esas frases uno ocupa el lugar del sujeto de la ora- 
ción. 

Los tres pronombres indeterminados alguien, nadie 
y uno carecen de plural. Alguien y nadie tienen una 
sola terminación, pero uno tiene dos cuando es adje- 
tivo. 

Tal, cual, y quien se usan á veces como pronombres 
i^defínidos. Ejemplos : Los cuatro, cual antes, cual 
después, se hicieron merecedores de grandes elogios; 
tal lodesea-que no se atreve d pedirlo; quién decide 
ayudar á su amigo, quién sólo se ocupa de la propia 
salvación. 

Ejercicios. — Construcción de frases en que se varíen 
mucho los pronombres, tales como : tú compraste la casa 
cuyo anterior inquilino me regaló su obra sobre anatomía ; 
¿no recuerdas quién era? — Sea hijo de quien fuelle, el autor 
de semejante falta sufrirá la pena merecida, — Tal perso- 
naje me molesta, y nos humilla á todos con su fatuidad» — 
Alguien ha querido engañaros. — Uno no sabe qué hacerse en 
tales apuros, — etc. 

Análisis de los siguientes trozos, definiendo los pronom- 
bres, diciendo á qué clase pertenecen y las funciones que 
desempeñan en la oración : 

EL nLGUBRO T EL CISNE. 

Calla tú, Pajarillo vocinglero 
(Dijo el Cisne al Jilguero). 



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78 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

¿ A cantar me provocas, cuando sabes 
Que de mi voz la dulce melodía 
Nunca ha tenido igual entre las Aves ? 
El Jilguero sus trinos repetía ; 

Y el Cisne continuaba : / Qué insolencia ! 
i Miren cómo me insulta el musiquillo ! 
Si con soltar mi canto no le humillo, 

Dé muchas gracias á mi gran prudencia. 

¡ Ojalá que cantaras ! 

{Le respondió por fín el pajarillo). 

i Cuánto no admirarías 

Con las cadencias raras 

Que ninguno asegura haberle oído. 

Aunque logran más fama que las mias!.,. 

Quiso el Cisne cantar y dio un graznido. 

¡ Gran cosa ! ganar crédito sin ciencia, 

Y perjer/e en llegando á la expcriencra. 

(Iriabtb. — Fábulas literarias,) 



LA PESCA DE LA BA]J£NA. 

Aquel á quien vino por primera vez al pensamiento la 
idea de semejante empresa, y que, mal armado y en sencillo 
esquife, con la mar rugiendo á sus pies, fué á dar con el 
coloso perdido en las tinieblas y en los hielos, para com- 
batirlo cuerpo á cuerpo, era en verdad un hombre. Sí, lo 
era el que se fió hasta tal punto en su fuerza y su ánimo, 
en el vigor de su brazo, en la energía del golpe, en lo pe- 
sado del arpón; el que se creyó seguro de atravesar la piel, 
la grasa y la espesa carne; el que no temió ser tragado por 
el abismo en la tempestad que desencadena el monstruo 
herido, y que \ colmo de audacia ! añadió un cable á su ar- 
pón para perseguir su presa, sin pensar que el animal po- 
día hundirle en los abismos, arrastrando ¿e con él. 



(M1CHEI.BT. — El Mar») 

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PARTE I. — CAP. YI. 79 



CAPÍTULO VI. 



DEL VERBO. 

El verbo es una parte de la oración que indica la 
existencia ó la acción. En otros términos, esa palabra 
indica que se es ó se hace alguna cosa. Verbo se deriva 
del latín verbum (la palabra). Y en efecto, el verbo es 
el término esencial de la proposición, ya se encuentre 
expreso, ya suplido. Ejemplos : el niño es dócil; la 
mujer vende pan. Vende es el verbo, que indica la 
acción ejecutada por el sujeto, ó sea la mujer; pan es 
el término directo de la acción, y recibe el nombre de 
complemento. 

Los verbos se dividen en primitivos, como lanzar, 
y derivados, como abalanzarse. (Véase lo dicho acerca 
de los nombres primitivos y derivados). 

Pero la clasificación más importante es la que toma 
por base su significación y oficio gramaticales, así 
como otras circunstancias. Desde ese punto de vista se 
les divide : 

1.® En transitivosy cuya acción recae ó puede recaer 
sobre la cosa ó persona^ue es término directo de la 
frase, según se ve en vender pan, amar á sus padres, 
invitar d alguno, odiar la mentira, decir falsedades. 
El verbo transitivo puede ser activo 6 pasivo. Lláma- 



y Google 



80 GRAMÁTICA GASTELUNA. 

sele activo cuando el sujeto efectúa la acción. Ejem- 
plo : Juan ama á Lorenza. Y pasivo cuando el tér- 
mino de la acción pasa á ser sujeto que soporta la 
acción. Ejemplo : Lorenza es amada por Juan. En ri- 
gor puede decirse que no hay verbos transitivos acti- 
vos y pasivos, sino únicamente verbos activos ó tran- 
sitivos (porque significan acción) que tienen voz activa 
y voz pasiva. 

S.'» En neutros ó intransitivos, que indican un esta- 
do ó una acción que no se efectúa sobre otro objeto. 
Ejemplos : nacer, dormir^ morir. Los verbos intran- 
sitivos carecen de complemento directo, y no pueden 
tener voz pasiva. 

5.<» En reflexivos ó reflejos cuando el sujeto hace y 
soporta la acción. Ejemplos : Juan se jacta, yo me la- 
mentOf tú te enorgulleces, el Rey se divierte. La forma 
puede variar y ser jactase, lamentóme, diviértese, en la 
cual el pronombre va después del verbo. A esos verbos 
se les llama á veces recíprocos, aunque sin razón. 

4.<* En recíprocos, que denotan cambio y recipro- 
cidad de acción entre dos ó más personas, como Juan 
y Manuel se cartean, Elisa y Pepa se ayudan en sus 
trabajos. Pueden ejercer funciones de reflexivos ó de 
recíprocos muchos verbos transitivos é intransitivos. 
Ejemplos : Cansar á todo el mundo y cansarse de es- 
perar; levantar una piedra y levantarse del asiento; 
Juan tutea á Manuel y Juan y Manuel se tutean; ayudo 
á mi hermano en sus trabajos y ayudándome de una 
palanca lo moví. 

5.^ En regulares, cuya conjugación presenta en 



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PARTE I. — CAP. VI. 81 

todos SUS tiempos y personas la raiz del verbo, to- 
mando las terminaciones del mMelo correspondiente ; 
é irregulares, que experimentan alteración, sea en sus 
raices, sea en sus terminaciones. 

6.* En auxiliares, que sirven para formar los tiem- 
pos compuestos de los demás verbos, y uno de ellos, 
ser, para constituir la voz pasiva. 

7.° En impersonales, que indican una acción no 
atribuible á sujeto ó persona determinada alguna. 
Ejemplos : nieva, llueve, truena, relampaguea. 

Y 8.® en defectivos, que carecen de uno ó varios 
modos, de algunos tiempos ó personas de los verbos 
regulares. 

Al hablar de las palabras variables é invariables he- 
mos dicho que el verbo experimenta ciertas modifica- 
ciones que reciben el nombre de conjugación. Se llama 
así al conjunto de todos los tiempos de un mismo 
verbo, en todos sus números y en todas sus personas. 

En los verbos hay que estudiar y considerar dis- 
tintos elementos, que son la raiz, ó letras radicales, 
la terminación, el número, la persona, el modo y el 
tiempo. Demos algunas explicaciones : 

1 .® Raiz, terminación. El \erbo está formado siem- 
pre por dos partes distintas, una fija, que cambia 
pocas veces, y que se llama raiZy y otra variable, 
denominada terminación. Ejemplos: am-o^ am-aha^ 
am-are', am-ado. Am es la silaba radical, o, aba, aré, 
ado, son terminaciones. 

2.® Húmeros. El verbo tiene, como los nombres, 
singular {amo), y pliu'al (amamos). 

& 

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82 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

5.0 Personas. Hay tres, pues la acción del verbo 
puede ser ejecutada, ya por la persona ó personas que 
hablan, v. gr. : yo como, nosotros comemos; ó por la 
persona á quien se habla : tú comes, vosotros coméis ; 
ó por la- persona de quien se habla : él come, ellos 
comen. Se da el nombre de personas del verbo á esas 
terminaciones que indican quiénes ejecutan la acción. 

4.0 Modos. Llámase modo á la manera como el verbo 
representa el estado ó acción que significa. En caste- 
llano existen cuatro: infinitivo, indicativo, imperativo 
^subjuntivo. 

Modo infinitivo es el que indica la acción del verbo 
de manera indefinida, sin distinguir número ni per- 
dona. Presenta tres formas, una simple, terminada en 
ar, er, ir, como am-ar, tem-er, part-ir, que es el 
nombre del verbo, y que sirve de base á la conju- 
gación regular; y otras dos formas compuestas, el 
pretérito y el futuro. 

Las tres terminaciones indicadas corresponden á 
las tres conjugaciones castellanas. Dicese que perte- 
necen á la primera los verbos acabados en ar, á la 
segunda los que terminan en er, á la tercera los que 
concluyen en ir. Siempre se ponen como ejemplos 
de ellas los tres amar, temer, y partir. 

En el infinitivo entran además el gerundio y el par- 
ticipio. 

El gerundio expresa de una manera abstracta la 
idea del verbo, con carácter adverbial, pues indica 
condición, circunstancia ó causa. El de los verbos de 
la primera conjugación termina regularmente en ando, 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 85 

como am-ando; los de la tercera y de la cuarta en 
iendOy como tem-iendoy part-iendo. 

Se une sin alteración ninguna á voces de todos los 
géneros y números, como rodando la bola, rodando 
el mundo, rodando las bolas, rodando los mundos. A 
veces se hacen diminutivos sacados de algunos gerun- 
dios, como fuíme allá volandito (de volando, gerundio 
de volar). 

El participio, es considerado por algunos gramáticos 
como un modo del verbo; más adelante hablaremos 
de esa parte de la oración. Diremos aqui solamente 
que hace oficio de adjetivo, con significación activa ó 
pasiva. Divídesele en activo y pasivo; el primero acaba 
en ante (primera conjugación, cómo amante), y en 
ente 6 tente (segunda y tercera conjugación, como 
descendente — de descender — y ardiente — de 
arder; recurrente — de recurrir — y maldiciente — 
de maldecir). Las terminaciones del pasivo, si se forma 
regularmente, son ado para" la primera conjugación — 
amado — é ido para la segunda y tercera, — temido, 
partido. 

El modo infinitivo (y también el modo participio, 
cuando se le acepta como tal) , son llamados imperso- 
nales, por no indicar personas; los otros, que si las 
indican, son modos personales. 

Modo indicativo es el que indica simplemente que 
se efectúa la acción : Ejemplos : Yo bebo» tú duermes. 

Modo imperativo es el que se usa para exhortar, 
mandar, rogar, prohibir, disuadir. Ejemplos: Ama á 
iu madre; quila de ahí esa silla; ven mañana; no 



y Google 



84 GRAMÁTICA GASTELUNA. 

hagas eso; prescinda Vm. de semejantes pretensio- 
nes. 

Modo subjuntivo es el que presenta la acción depen- 
diente siempre de otro verbo, no indicándola nunca, 
por tanto, de una manera absoluta, sino en sentido 
dudoso. Ejemplos : Quiero que no vayas; lo haría si 
pudiese; cuando Vm. lo desee lo reclamare'. El verbo de 
que depende la acción puede estar en diferente modo 
y tiempo, y aun en subjuntivo, según se ve en alguno 
de los anteriores ejemplos. También puede ser el 
mismo verbo repetido, como en diVe lo que digan los 
otros. Casi siempre entra alguna conjunción para 
enlazar esos verbos; 

5.<» Tiempo. El tiempo es la forma que se da al 
verbo, para indicar cuando ocurre la cosa de que se 
habla. En efecto, gracias á los modos, los números y 
las personas se sabe cómo se efectúa la acción, y quién 
la realiza. El tiempo determina el momento en que 
se verifica. 

La división general de los tiempos, consiste en pre- 
sente, pretérito ó pasado y futuro. 

El modo infinitivo tiene presente, pretérito y futuro. 
El presente es el nombre del verbo, y termina para 
la primera conjugación en ar, como am-ar, para la 
segunda en er, como tem-er, y para la tercera en ir^ 
como part'ir. Puede ir unido á otras formas verbales, 
lo mismo en presente que en pasado y futuro, v. gr. : 
espejeo salir, creí comprar, procuraré vender. El pre- 
térito se forma con el presente de infinitivo del verbo 
haber y el participio pasivo del verbo que se conjuga. 



y Google 



PARTE I. — CAP. YI. 85 

como haber amado, haber tenido, haber partido. El 
futuro con el mismo tiempo de haber, la preposición 
de y el presente de infinitivo del verbo que se con- 
juga como haber de amar, haber de temer, haber de 
partir. 

El gerundio es también un tiempo que indica inde- 
terminación ; se le puede juntar á otras formas ver- 
bales, de presente, de pretérito ó de futuro, v. gr. : voy 
corriendo, salió saltando, vendré volando. Sin embargo, 
en relación con otro verbo, puede indicar la ocasión, 
el momento en que se efectuó la acción principal : 
abriendo una zanja se encontró con un tesoro. 

El participio, en sus dos formas, activa y pasiva, 
que también se llaman participio de presente y parti- 
cipio de pretérito, puede juntarse con otras locuciones 
verbales, sea cual fuere el tiempo de las mismas: 
V. gr. : ha sido, es, y será muy amado; nunca fué, ni 
es ni será muy amante. 

El modo indicativo admite seis tiempos, es decir, la 
acción puede verificarse en otros tantos momentos 
diferentes, á saber : presente, pretérico imperfecto^ 
pretérito perfecto^ pretérito pluscuamperfecto, futuro 
imperfecto y futuro perfecto. 

El presente indica que la acción se verifica en el 
momento en que se habla; el pretérito imperfecto, 
que la acción pasó, de una manera vaga, ó bien en 
relación con otra circunstancia ; según se ve en : Yo 
estudiaba mu>cho en aquella época. — ¿ Qué hacía ¥m, 
allí? — Miraba jugar los niños. 

El pretérito perfecto, indica que la acción pasó, de 



y Google 



86 GRAMÁTICA CASTELLANA 

un modo absoluto. Este tiempo admite dos divisiones, 
la simple y la compuesta. La primera se forma sin 
ayuda de ningún verbo auxiliar, como dije, leímos; la 
segunda se forma con el presente de indicativo del 
verbo haber y el participio pasivo del verbo que se 
conjuga; v. gr. : he llegado, hemos decidido. 

En castellano no es indiferente usar una ú otra de 
esas dos formas. El pretérito simple se emplea cuando 
se trata de hechos pasados que se refieren á un pe- 
ríodo de tiempo determinado ; v. gr. : Alejandro con- 
quistó el imperio de Darío, después de la muerte de su 
padre Filipo, El pretérito compuesto se usa, por el 
contrario, cuando la época en que el hecho se realizó 
no se determina; v. gr. : Antonio ha estado en, Rusia, 
ejemplo en que se da á entender que Antonio vive y 
puede volverá Rusia. Si no pudiera repetir la acción, 
es decir, si Antonio hubiese muerto, su época estaría 
completamente terminada, y habría que usar el preté- 
rito simple. Diciéndolo de una manera general y más 
sencilla, el pretérito simple, que también se llama 
remoto, se refiere á acciones que pasaron hace tiempo, 
6 que pasaron para no volver, y el compuesto ó próxi- 
mo á las que acaban de efectuarse, como en : me em- 
barqué para Inglaterra, naufragamos y he venido á 
parar d Portugal, 

El pretérito perfecto puede formarse en algunos 
casos con el mismo tiempo del auxiliar haber y el 
participio pasivo del verbo que se conjuga. Se usa 
poco, equivale al pretérito remoto y casi no se le 
emplea más «que con las locuciones después que, luego 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 87 

que, tan pronto como, así que, etc., v. gr. : asi que 
hube visto á mi padre, tomé el tren para seguir mi 
viaje. 

El pretérito pluscuamperfecto indica que la acción 
era perfecta en tiempo pasado, como en : cuando Vm. 
llegó, ya nosotros habíamos comido. 

El futuro imperfecto indica la acción que va á rea- 
lizarse ; el perfecto indica la que se realizará en tiempo 
que está aún por venir. Yo iré, significa que realizaré 
la acción indicada por el verbo ir; pero dentro de ' 
dos horas ya habré ido allá, es una acción que será 
ejecutada en momentos posteriores á los en que habla- 
mos. 

El modo imperativo no tiene más que tiempo pre- 
sente, y se comprende, puesto que cuando se manda, 
se ruega, se ordena, se desea que la acción sea reali- 
zada en el acto mismo. Ejemplo : responde en el acto. 
Responde está en presennte. No hay que confundir el- 
modo imperativo con una figura de dicción, según la 
cual se cambia á veces el tiempo de;, los verbos, como 
cuando se dice : me darás eso, en vez de dame eso. 

El modo subjuntivo tiene como carácter principal, 
según ya se ha dicho, su dependencia, por la cual se 
le denomina también condicional Su presente, sus 
pretéritos y sus futuros tienen por eso, no la signifi- 
cación absoluta de los correspondientes del sustantivo, 
sino otra subordinada. Ambos modos presentan una 
misma particularidad. En efecto, el pretérito imper- 
fecto de subjuntivo termina de tres modos distintos, 
en ra, en ría y en se, v. gr. : amara, amaría y amase; 



y Google 



88 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

temiera, temería y temiese; partiera, partiría y par-^ 
tiese. No es indiferente usar una ú otra. Basta una 
frase para demostrarlo : yo amara ó amaría los gran- 
des viajes si mi fortuna me permitiera gastar mucho 
dinero. En esa frase no se podria usar amase, en vez 
de amara 6 amaría; por el contrario, en vez de per- 
mitiera podría escribirse permitiese, pero no permiti- 
ría. La práctica constante hace casi imposible que en 
este punto se equivoquen las personas instruidas. 

Los tiempos del verbo se forman, unos por medio 
de las letras radicales y de la terminación correspon- 
diente; á esos se les llama tiempos simples. Otros con 
ayuda de los verbos ser y haber, que por tal razón se 
denominan auxiliares; á esos tiempos $e les llama 
compuestos. El auxiliar haber sirve para formar en 
castellano los tiempos compuestos activos; ser para 
los tiempos pasivos. Haber y ser son irregulares, pero 
.hay que hablar de ellos antes de presentar los mo- 
delos de conjugaciones regulares, por ser necesarios 
para la formación de los tiempos compuestos. 

Los (iempos simples constan de la raiz común del 
verbo, sin modificación alguna, cuando éste es regu- 
lar, y de una terminación que varia para cada tiempo. 
Ejemplos : am-o, am-aba, am-aré, am-aria, am-ase, 
tem-o, part-o, part-í, etc. 

Los compuestos constan del auxiliar haber, en al- 
guno de sus tiempos y personas, y del participio, 
pasivo del verbo que se conjuga. 

Los tiempos simples pueden tener á veces la misma 
forma, sin por eso ser uno mismo. Ejemplos: ama 



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PARTE I. — CAP. VI. 89 

(tercer persona de singular del presente de indica- 
tivo), y ama (segunda persona de singular del impe- 
rativo) ; ame (tercera persona de singular del impera- 
tivo) y ame (primera y tercera personas de singular 
del presente de subjuntivo). En esos casos el sentido 
del discurso indica de qué tiempo se trata. 

En general, no siempre se antepone al verbo el pro- 
nombre que indica la persona; asi, se dice más bien 
soy rico que no yo soy rico; fué^ no él fué. En este 
punto, el uso enseñará al alumno cuándo es indispen- 
sable, y cuándo no, emplear el pronombre personal. 
Sin embargo, en las conjugaciones que se efectúen en 
las clases hay que acostumbrar á los jóvenes á no 
olvidarlo, con objeto de evitar errores. 
Veamos las conjugaciones de los verbos auxiliares., 

YERBOS AUXILIARES. 

HABER. 

Yo es la primera persona de singular ; tú la se- 
gunda ; ély ella, la tercera. Nosotros, la primera del 
plural; vosotros, la segunda; y ellos ó ellas la ter- 
cera). 

MODO INDICATIVO. 

TIEMPO PRESENTE. 

^. Singular. Plural. 

r Yo he. Nosotros hemos ó habernos. 

Tú has. Vosotros habéis. 

Él ha. Ellos han. 



y Google 



00 



GRAMÁTICA CASTELUNA. 



PRETÉRITO IMPERFECTO. 



. Yo habia. 

' Tú habías. 

Él había. 



Nosotros habíamos. 
Vosotros habíais. 
Ellos hablan. 



PRETÉRITO PERFECTO. 



Yo hube ó he habido. 
Tú hubiste ó has habido. 
Él hubo ó ha habido. 



Nosotros hubimos J hemos 

habido. 
Vosotros habisteis ó habéis 

habido. 
Ellos hubieron ó han habido. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 



Yo había habido. 
Tú habías habido. 
Él había habido. 


Nosotros habíamos habido. 
Vosotros habíais habido. 
Ellos habían habido. 




FUTURO IMPERFECTO. 


Yo habré. 
Tú habrás. 
Él habrá. 


Nosotros habremos. 
Vosotros habréis. 
Ellos habrán. 




FUTURO PERFECTO. 


Yo habré habido. 
Tú habrás habido. 
£/ habrá habido. 


Nosotros habremos habido. 
Vosotros habréis habido. 
Ellos habrán habido. 




MODO IMPERATIVO. 




PRESENTE. 


Heíí*. 
Haya ^/. 


Hayamos nosotros. 
Habed vosotros. 
Hayan ellos. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



91 



MODO SUBJUNTIVO. 



PRESENTE. 



Yo haya 
Tú hayas. 
Él haya. 



Noioiros hayamos. 
Vosotros hayáis. 
Ellos hayan. 



PRETÉRITO IHPERPECTO. 



Yo hubiera, habría y hu- 
biese. 

Tú hubieras, habrías y hu- 
bieses. 

Él hubiera, habría y hu- 
biese. 



Nosotros hubiéramos, ha- 
bríamos y hubiésemos. 

Vosotros hubierais, habríais 
y hubieseis. 

Ellos hubieran, habrían y 
hubiesen. 



PRETÉRITO PERFECTO. 



Yo haya habido. 
Tú hayas habido 
Él haya habido. 



Nosotros hayamos habido. 
Vosotros hayáis habido. 
Ellos hayan habido. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 



Yo hubiera, habría y hubie- 
se habido. 

Tú hubieras, habrías y hu- 
bieses habido. 

. I hubiera, habría y hubiese 
habido. 



Nosotros hubiéramos , ha- 
bríamos y hubiésemos ha- 
bido. 

Vosotros hubierais, habríais 
y hubieseis habido. 

Ellos hubieran, habrían y 
hubiesen habido. 



FUTURO IMPERFECTO. 



Yo hubiere. 
Tú hubieres. 
Él hubiere. 



Nosotros hubiéremos. 
Vosotros hubiereis.- 
Ellos hubiei'en. 



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92 GRAMÁTICA CASTELLANA. 



FUTURO 


PBBFECTO. 


Yo hubiere habido. 


Nosotros hubiéremos habido. 


Tú hubieres habido. 


Vosotros hubiereis habido. 


Él hubiere habido. 


Ellos hubieren habido. 


MODO INFINITIVO. 


Presente . . . 


Haber. 


Pretérito . . . 


Haber habido. 


Futuro . . . 


Haber de haber. 


Gerundio . . . 


Habiendo. 


Participio. . . 


Habido. 



Hay que distinguir si se usa el verbo haber como 
activo ó como auxiliar. En el primer caso, toda la 
conjugación anterior subsiste ; en el segundo se su- 
primen sus tiempos compuestos. No es posible decir 
yo había habido amado, sino yo había amado, toda 
vez que ese tiempo debe formarse con el verbo haber 
y el participio pasado del verbo que se conjuga. Se 
suprimen pues, la segunda forma del pretérito per- 
fecto de indicativo, el pretérito pluscuamperfecto y el 
futuro imperfecto de ese modo; el imperativo; los 
pretéritos perfecto y pluscuamperfecto, y el futuro 
perfecto de subjuntivo, asi como todo el infinitivo 
exceptuando el presente y el gerundio. 

El verbo haber presenta una curiosa particularidad, 
y es que en los tiempos compuestos señalados antes, 
hace funciones de auxiliar respecto de si mismo. Se 
trata, por supuesto, del caso en que se le emplea como . 
activo. Antiguamente era muy usado el verbo de que 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 05 

hablamos en calidad de activo, significando tener ó 
poseer. De ahí se ha derivado sin duda la palabra 
haber por fortuna, lo que se posee, el sueldo de que 
se disfruta; en tiempos de D. Alfonso el Sabio se 
decía averes; hoy es muy raro el empleo de haber 
como activo y aun eso en determinados tiempos. 

El verbo haber con infinitivos precedidos de la pre- 
posición de, origina lo que se llama en graniátioa 
tiempos de obligación porque indican en efecto algo 
que se debe realizar, que se va á ejecutar infalible- 
mente. Asi ocurre al decir: he de salir, habrá de 
vender, había de marchar, hayan de lograrlo, hubo 
de responder, habremos de reclamar, etc. 

No se crea, sin embargo, que los tiempos de obli- 
gación sólo pueden formarse con haber. Hay además 
tenr^r, que sirve para el mismo oficio, si bien entonces 
la preposición de se sustituye por la partícula con- 
juntiva que. En los ejemplos anteriores se hubiera 
dicho : tengo que salir, tendrá que vender, tenía que 
marchar, etc. Hoy se rechaza por anticuada, y en con- 
secuencia por un tanto pretenciosa, la forma tengo 
de salir, tendrá de vender, tenía de marchar, pues en 
las evoluciones del lenguaje se lia acabado por no em- 
plearla. 

Los verbos tener, estar, dejar, quedar y llevar, for- 
man con los participios pasivos de otros verbos tiem- 
pos compuestos que indican la acción, de manera 
vaga é indeterminada. Ejemplos : tengo dicho que 
nadie salga; está ordenado que ninguno viaje sin 
permiso; dejó escrito que se lo mandasen á su casa; 



y Google 



04 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

quedó prohibido levantar planos del castillo; lleva en^ 
tendida mi voluntad. En esas expresiones se observa 
realmente cierta indeterminación, más bien sin em- 
bargo en lo que toca á quién ha de ejecutar la' acción 
que á la acción misma. 

SER. 

MODO INDICATIVO. j 

TIEMPO PRESENTE. 

Yo soy. Nosotros somos. 

Tú eres. Vosotros sois. 

Él es. Silos son. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Yo era. Nosotros éramos. 

Tú eras. Vosotros erais. 

Él era. Ellos eran. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

Yo fui, he sido ó hube sido. Nosotros fuimos, hemos sido 

ó hubimos sido. 

Tú fuiste, has sido ó hubiste Vosotros fuisteis, habéis sido 
sido. ó hubisteis sido. 

Él fué, ha sido ó hubo sido. Ellos fueron, han sido ó hu- 
bieron sido. 

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 

Yo había sido. Nosotros habíamos sido. 

Tú habías sido. Vosotros habíais sido. 

Él había sido. Ellos habían sido. 

FUTURO IBIPERFECTO. 

Yo seré. Nosotros seremos. 

Tú serás. Vosotros seréis. 

El será. Ellos serán. 



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PARTE I. — CAP. YI. 



95 





FLTÜRü PERFECTO. 


Yo habré sido. 
Tú habrás sido. 
Él habrá sido. 


Nosotros habremos sido. 
Vosotros habréis sido. 
Ellos habrán sido. 




MODO IMPERATIVO. 




PRESENTE. 


Sé/tí. 
Seae¿. 


Seamos nosolvífs. 
Sed vosotros. 
Sean ellos. 




. MODO SUBJUNTIVO. 




. PRESENTE. 


Yo sea. 
Tú seas. 
Él sea. 


Nosotros seamos. 
Vosotros seáis. 
Ellos sean. 



PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Yo fuera, seria y fuese. Nosotros fuéramos, seriamos 



Tú fueras, serías y fueses. 



Él fuera, seria y fuese. 

PRETÉRnO PEI5FECT0 



y fuésemos. 
Vosotros fuerais, seriáis y 

fueseis. 
Ellos fueran, serían y fuesen. 



Yo haya sido- 
Tú hayas sido. 
Él haya sido. 



Nosotros hayamos sido. 
Vosotros hayáis sido. 
Ellos hayan sido. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 

Yo hubiera, habría y hubie- Nosotros hubiéramos, ha 



se sido. 

Tú hubieras, habrías y hu- 
bieses sido. 

Él hubiera, habría y hubiese 
sido. 



bríamos y hubiésemos sido 
Vosotros hubierais, habríais 

y hubieseis sido. 
Ellos hubieran, habrían y 

hubiesen sido. 



y Google 



96 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



Yo fuere. 
Tu fueres. 
Él fuere. 



Yo hubiere sido. 
Tú hubieres* sido. 
Él hubiere sido. 



FUTURO IMPEElFfiCTO. 

Nosotros fuéremos. 
Vosotros fuereis. 
Ellos fueren. 

FUTURO PERFECTO. 

Nosotros hubiéremos sido. 
Vosotros hubiereis sido. 
Ellos hubieren sido. 

MODO INmiTIVO. 



Presente . 
Pretérito . 
Futuro . 
Gemndio . 
Participio, 



Ser. 

Haber sido. 
Haber de ser. 
Siendo. 
Sido. 



Al contrario que haber, éste verbo puede ser em- 
pleado como auxiliar en todos sus tiempos, aun en 
los compuestos. Sin embargo, ser desempeña también 
diversas funciones gramaticales; unas veces se le 
emplea como indicador de la sustancia, de la esencia 
de las cosas, de lo que ellas son en si, y entonces se 
le llama sustantivo. Otras entra á formar la voz pasiva 
de los verbos, indicando las acciones que experimenta 
el sujeto ; ahi se limita á transmitir a éste último la 
significación del predicado ó participio, como puede 
' verse en yo soy temido. En algunas ocasiones ser ex- 
presa estado; tal ocurre en la frase : muerto soy. Ade- 
más, con frecuencia sirve como neutro, sustituyendo 
á estar, existir, hallarse, encontrarse, etc. Ejemplos : 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 97 

Allí Itálica fué; la feria es aquí; á tal hora seré' con 
vosotros^ expresiones que equivalen á : Allí estuvo Itá- 
lica; la feria está aquí; á tal hora me hallaré con vos- 
otros, es decir, donde vosotros estéis, ele. Por último, 
se ha usado bastante el verbo ser por muchos buenos 
escritores, y todavia se le emplea en su acepción pura- 
mente sustantiva, indicando sóloía existencia. Ejem- 
plos : Dios es; yo pienso, luego soy; tanta grandeza de 
alma no es de este mundo, cuyas frases equivalen á 
Dios existe; yo pienso, luego existo; tanta grandeza de 
alma no existe en este mundo. 



Ejercicios. — Fórmense frases en que los verbos haber y 
ser desempeñen h» distintas funciones seinaladas en este 
articulo. Análisis de los dos pasajes siguientes, indicando 
en ellos los dos verbos mencionados y el oficio que Jiacen 
en las oraciones respectivas : 

(( Yo nunca fui enemigo de César, sino de sus designios ; 
antes tan favorecido, qUe en haberle mue^io fuera el peor de 
los ingratos, si no hubiera sido el mejor de los leales. No 
han sido sabidores de mi intención, la envidia ni la ven- 
ganza. )) 

(QüEVEDo. — Marco Bruto y el Senado romano.) 

{{ En esto descubrieron treinta ó cuarenta molinos de 
Tiento que hay en aquel campo; y asi como don Quijote los 
vió, dijo á su escudero : la ventura va guiando nuestras co- 
sas mejor de lo que acertáramos á desear; porque ves allí, 
amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta ó pocos 
más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla, y 
quitarles á todos las vidas, con cuyos despojos comenzare- 
mos á enriquecer : que esta es bueña guerra, y es gran 
servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de 

6 



y Google 



98 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

la tierra. ¿Qué gigantes, dijo Sancho Panza? AqueUos que 
allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los 
suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuestra mer- 
ced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no 
son gigantes, sino roohnos de viento, y lo que en ellos pa- 
recen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen 
andarla piedra del molino. Bien parece, respondió don 
Quijote, que no estás* cursado en esto de las aventuras : 
ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte 
en oración en el espacio que yo voy á entrar con eltos en 
fíera y desigual batalla. )> 

(Cervantbs. — Don Quijote.) 



CONJUGACIONES. 

En castellano hay tres conjugaci^KAes, ó lo que es lo 
mismo, todos los verbos acaban, sea en ar (primera 
conjugación), sea en er (segunda) sea en ir (tercera). 
Las letras que están antes de esas terminaciones se 
llaman radicales ó raíz del verbo. Asi, en amar^ verbo 
de la primera conjugación, las letras radicales son 
am y la terminación ar; en temer ^ de la segunda, 
tem y er; en partir^ de la tercera, part é ir. 

Los verbos son regulares ó irregulares. En aquéllos 
la conjugación no modifica más que las finales; en 
los irregulares, por el contrario, se producen altera- 
ciones mucho más considerables, según se verá en el 
articulo siguiente. Los verbos regulares se conjugan 
todos como sus modelos amar, temer y partir, esto es, 
se limitan á añadir á sus letras radicales las mismas 
terminaciones que llevan aquéllos en sus diferentes 
tiempos. Esas terminaciones son como sigue : ^ " 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



MODO INDICATIVO. 



Primera coniugacMn 


Segunda < 


:onjUe,acite. 


Tercera conjugieMo. 













as 


es 




es 


a 


e 




e 


amos 


emos 




imos 


ais 


éis 




is 


an 


en 




en 




PRETÉRITO 


IMPERFECTO. 




aba 


ia 




ia 


abas 


las 




ias 


aba 


ia 




ia 


abamos 


iamos 




iamos 


abáis 


iais 




iais 


aban 


ian 




ian 




PRETÉRITO 


PERFECTO. 




é 


i 




i 


aste 


iste 




iste 


ó 


ió 




ió 


amos 


irnos 




imos 


asteis 


isteis 




isteis 


aron 


ieron 




ieron 




FUTURO IMPERFECTO. 




aré 


eré 




iré 


aras 


eras 




irás 


ara 


era 




irá 


aremos 


eremos 




iremos 


aréis 


eréis 




iréis 


aran 


eran 




irán 



y Google 



100 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



a 

e 

emos 

ad 

en 



MODO IMPERATIVO. 

e e 

a a 

amos amos 

ed id 

an aii 

MODO. SUBJUNTIVO. 



e 

es 

e 

emos 

éis 

en 



PRESENTE. 




a 


a 


as . 


as 


a 


a 


amos 


amos 


ais 


ais 


an 


an 



ara, ana, ase 
aras, arias, ases 
ara, aria, ase 
aramos, aríamos, 

asemos 
aráis, aríais, aséis 

aran, arían, asen 



PRETÉRITO IMPERFECTO. 

iera, eria, iese 
ieras, erias, ieses 
¡era, eria, iese 
iéramos, eriamos, 

iésemos 
ierais, eríais, ie- 

seis 
ieran, erían, iesen 

FUTURO IMPERFECTO. 



lera, n*ia, iese 
ieras, irías, ieses 
iera, iría, iese 
iéramos, iríamos, 

iésemos 
ierais, iríais, ie- 

seis 
ieran, irían, iesen 



are 


¡ere 


iere 


ares 


ieres 


ieres 


are 


iere 


iere 


aremos 


iéremos 


¡eremos 


aréis 


iereis 


iereis 


aren 


ieren 


ieren 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 101 

Advertiremos que ahí se trata sólo de los tiempos 
simples; en cuanto á los compuestos, se les forma 
con el verbo auxiliar haber y el participio de preté- 
rito del verbo que se conjuga. 

En primer lugar, tenemos la forma compuesta del 
pretérito perfecto de indicativo (he amado ó hube 
amado) que se forma con el presente de indicativo ó 
el pretérito perfecto de haber y el participio pasivo 
del verbo que se conjuga. 

El pretérito pluscuamperfecto de indicativo se for- 
ma con el pretérito imperfecto de indicativo de haber 
y el participio pasado del verbo que se conjuga (yo 
había temido). 

El futuro perfecto de indicativo se forma con el 
futuro imperfecto del mismo modo de haber y el par- 
ticipio (él habrá partido). 

El pretérito perfecto de subjuntivo se forma con el 
presente de ese modo de haber y el participio pasivo 
{yo haya amado). 

El pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo se forma 
can el pretérito imperfecto de haber en ese modo y el 
participio (tú hubieras, habrías y hubieses temido). 

El fiíturo perfecto de subjuntivo se forma con el 
futuro imperfecto de subjuntivo de haber ^ el partici- 
pio (yo hubiere amado). 

En cuanto al infinitivo, las terminaciones son : 

1.' conjugación- s.* coi^ugaciiía. 3.> conjugacidn. 

Presente : ar er ir 

GeruTidio : ando iendo iendo 

Participio : ado ¡do ido 

0. 

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W2 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



En el infinitivo hay además dos tiempos compuestos : 

El pretérito, que se forma con el presente de infi- 
nitivo de haber f y el participio (haber amado). 

Y el futuro, que se forma con el presente de infini- 
tivo de haber seguido de la preposición de y luego 
el presente de infinitivo del verbo que se conjuga 
(haber de partir). 

Veamos ahora las conjugaciones de amar^ que sirve 
de modelo á todas las de verbos regulares de la pri- 
mera conjugación ; de temer , para los de la segunda ; 
y de partir, para los de la tercera. 



AMAR. 

(Modelo de la primera ooi^afaoión.) 

MODO INDICATIVO. 



Yo amo. 
Tú amas. 
Él ama. 

Yo amaba. 
Til amabas. 
Él amaba. 



Singular. 



TIEMPO PRESENTE. 

Plural. 
Nosotros amamos. 
Vosotros amáis. 
Ellos aman. 

PRETÉRITO IMPERFECTO . 

Nosotros amábamos. 
Vosotros amabais. 
Ellos amaban. 

PRETÉRITO PERFECTO. 



Yo amé, he amado ó hube 
amado. 

Tú amaste, has amado ó hu- 
biste amado. 

Él amó, ha amado ó hubo 
amado. 



Nosotros amamos, hemos 
amado ó hubimos amado. 

Vosotros amasteis, habéis 
amado ó hubisteis amado. 

Ellos amaron, han amado ó 
hubieron amado. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



103 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 



Yo había amado. 
Tú habías amado. 
Él había amado. 



Yo amaré. 
Tú amarás. 
Él amará. 



Yo habré amado. 
Tú habrás amado. 
Él habrá amado. 



Ama tú. 
Ame éL 



Yo ame. 
Tú ames. 
Él ame. 



Nosotros habíamos amado. 
Vosotros habíais amado. 
Ellos habían amado. 

FUTURO IMPERFECTO. 

Nosotros amaremos. 
Vosotros amaréis. 
Ellos amarán. 

FUTURO PERFECTO. 

Nosotros habremos amado. 
Vosotros habréis amado. 
Ellos habrán amado. 

MODO IMPERATIVO. 

PRESENTE. 

Amemos nosotros. 
Amad vosotros. 
Amen ellos. 

MODO SUBJUNTIVO. 

PRESENTE. 

Nosotros amemos. 
Vosotros améis. 
Ellos amen. 



PRETÉRITO «PERFECTO. 

Yo amara, amaría y amase. Nosotros amáramos, ama- 
ríamos y amásemos. 

Vosotros amarais, amaríais y 
amaseis. 

Ellos amaran, amarían y 
amasen. 



Tú amaras, amarías y ama- 
ses. 
Él amara, amaría y amase. 



y Google 



104 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



PRETÉRITO PERFECTO. 



Yo haya amado. 
Tú hayas amado. 
Él haya amado. 



Nosotros hayamos amado. 
Vosotros hayáis amado. 
Ellos hayan amado. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 



Yo hubiera, habría y hubie- 
se amado. 

Jtó hubieras, habrías y hu- 
bieses amado. 
Él hubiera, habría y hubie- 
^ se amado. 



Nosotros hubiéramos, ha- 
bríamos y hubiésemos 
amado. 

Vosotros hubierais, habríais 
y hubieseis amado. 

Ellos hubieran, habrían y 
hubiesen ainado. 



Yo amare. 
Tú amares. 
Él amare. 



Yo hubiere amado. 
Tú hubieres amado. 
Él hubiere amado. 



FUTURO IMPERFECTO. 

Nosotros amáremos. 
Vosotros amareis. 
Ellos amaren. 

FUTURO PERFECTO. 

iYo«o/ro« hubiéremos amado. 
Vosotros hubiereis amado. 
Ellos hubieren amado. 



MODO INFINITIVO. 



Presente . 
Pretérito . 
Futuro 
Gerundio . 
Participio. 



Amar. 

Haber amado. 
Haber de amar. 
Amando. 
Amado. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



105 







TEMER. 










MODO INDICATI\'0. 


Singular, 
Yo temo. 
Tú temos. 
Él teme. 


TIEMPO PRESENTE. 

P/l/rfl/. 

Nosotros tememos. 
Vosotros teméis. 
Ellos temen. 






PRETÉRITO IMPERFECTO. 


Yo temía. 
Tú temías. 
Él temía. 




Nosotros temíamos 
Vosotros temíais. 
Ellos temían. 



PRETÉRITO PERFECTO. 



Yo temí, he temido ó hube 
temido. 

Tú temiste» has temido ó hu- 
biste temido. 

Él temió, ha temido ó hubo 
temido. 



Nosotros temimos, hemos te- 
mido ó hubimos temido. 

Vosotros temisteis, habéis 
temido ó hubisteis temido. 

Ellos temieron, han temido 
ó hubieron temido. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 



Yo había temido. 
Tú habías temido. 
Él había temido. 



Nosotros habíamos temido. 
Vosotros habíais temido. 
Ellos habían temido. 



Yo temeré. 
Tú temerás. 
Él temerá. 



FUTURO IMPERFECTO. 



Nosotros temeremos. 
Vosotros temeréis. 
Ellos temerán. 



y Google 



m 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



Yo habré temido. 
Tú habrás temido. 
Él habrá temido. 



FUTURO PERFECTO. 



Nosotros habremos temido. 
Vosotros habréis temido. 
Ellos habrán temido. 



MODO IMPERATIVO. 

PRESEKTE. 



Teme tú. 
Tema él. 



Singular, 



PluruL 
Temamos nosotros. 
Temed vosotros. 
Teman ellos. 



MODO SUBJUNTIVO. 





PRESENTE. 


Yo tema. 




Mosotros temamos. 


Tú. temas. 




Vosotros temáis. 


Él tema. 




Ellos teman. 




PRETÉRITO IMPERFECTO. 


Yo temiera, 


temería y te- 


Nosotros temiéramos, teme- 


miese. 




ríamos y temiésemos. 


Tú temieras, 


temerías y te- 


Vosotros temierais, teme- 


mieses. 




ríais y temieseis. 


Él temiera, 


temeria y te- 


Ellos temieran, temerían y 


miese. 




temiesen. 



Yo haya temido. 
Tú hayas temido. 
Él haya temido. 



PRETÉRITO PERFECTO. 



Nosotros hayamos temido. 
Tosotros hayáis temido. 
Ellos hayan temido. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



107 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 



Yo hubiera, habría y hubie- 
se temido. 

Tú hubieras, habrías y hu- 
bieses temido. 

Él hubiera, habría y hubiese 
temido. 



Nosotros hubiéramos, h»* 

briamos y hubiésemos ie- 

mido. 
Vosotros hubierais, habríais 

y hubieseis temido. 
Ellos hubieran, habrían j 

hubiesen temido. 



FUTURO IMPERFECTO. 

Yo temiere. Nosotros temiéremos. 

Tú temieres. Vosotros temiereis. 

Él temiere. Ellos temieren. 



FUTURO PERFECTO. 



Yo hubiere temido. 
Tú hubieres temido. 
Él hubiere temido. 



Nosotros hubiéremos temidou 
Vosotros hubiereis temido. 
Ellos hubieren temido. 





MODO mnNITIVO. 




Presente . . . Temer. 
Pretérito ... Haber temido. 
Futuro . . . Haber de temer. 
Gerundio . . . Temiendo. 
Participio, . . Temido. 




PARTIR. 




(Modelo de U tercera «oi^af ación.) 




MODO INDICATIVO. 




TIEMPO PRESENTE. 


lo parto. 
Tú partes. 
Él parte« 


iVo«o/ro« partimos 
Vosotros partís. 
Ellos parten. 



y Google 



108 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



' PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Yo partía. Nosotros partiamos. 

Tú partías. Vosotros partíais. 

Él partía. Ellos partían. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

Yo partí, he partido ó hube Nosotros partimos, hemo; 



partido. 
Tú partiste, has partido ó 
hubiste partido. 

Él partió, ha partido ó hubo 
partido. 



partido ó hubimos partido. 

Vosotros partisteis, habéis 
partido (f hubisteis par- 
tido. 

Ellos partieron, han partido 
ó hubieron partido. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 



Yo había partido. 
Tú hablas partido. 
Él había partido. 



Yo partiré. 
Ttí partirás. 
Él partirá. 



Yo habré partido. 
Tu habrás partido. 
Él habrá partido. 



Nosotros habíamos partido. 
Vosotros habíais partido. 
Ellos habían partido. 

PUTCRO IMPERFECTO. 

Nosotros partiremos. 
Vosotros partiréis. 
Ellos partirán. 

FUTURO PERFECTO. 

Nosotros habremos partido. 
Vosotros habréis partido. 
Ellos habrán partido. 



MODO IMPERATIVO. 



Parte tú. 
Parta él. 
Partamos nosotros. 



PRESENTE. 



Partid vosotros. 
Partan ellos. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



109 



MODO SIBJINTIVO. 

FRESEISTE. 

Nosotros partamos. 
Vosotros parláis. 
Ellos partan. 



Yo parta. 
Tú partas. 
Kl parta. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 

lo partiera, partiría y par- Nosotros partiéramos, parti- 



liese. 

Tú partieras, partirías y par- 
tieses. 

Kl partiera, partiría y par- 
tiese. 



Yo haya partido. 
Tú hayas partido. 
El haya partido. 



riamos y partiésemos. 

Vosotros partierais, parti- 
ríais y partieseis. 

Ellos partieran, partirían y 
partiesen. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

Nosotros hayamos partido. 
Vosotros hayáis partido. 
Ellos hayan partido. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 



lo hubiera, habría y hubiese Nosotros hubiéramos, ha- 



partido. 

Tú hubieras, habrías y hu- 
bieses partido.- 

Kl hubiera, habría y hubiese 
partido. 



bríamos y hubiésemos par- 
tido. 

Vosotros hubierais, habríais 
y hubieseis partido. 

Ellos hubieran, habrían y 
hubiesen partido. 



Yo partiere* 
Tú partieres. 
Kl partiere. 

Yo hubiere partido. 

Tú hubieres partido. 
Él hubiere partido. 



FUTURO IMPERFECTO. 

Nosotros partiéremos. 
Vosotros partiereis. 
Ellos partieren. 



FUTURO PERFECTO. 



par- 



Nosotros hubiéremos 

tido. 

Vosotros hubiereis partido. 
Ellos hubieren partido. 
7 



y Google 



i-ÍO 



GRAMÁTICA t:ASTELLA>A. 



MODO L\FINIT1V0. 



Présenle . 
Pretérito . 
Futuro 
Gerundio . 
Participio . 



Partir. 

Haber partido. 

Haber de partir. 

Partiendo. 

Partido. 



voz PASIVA. 



Kii castellano no existe como en latín la voz pasiva. ' 
Ya se ha dicho en la introducción que al modificarse 
el castellano se usó, en vez de la forma romana amor 
(soy amado) estotra equivalente, snm amatus, etc. Por 
eso os por lo que la voz pasiva de los. verbos castellanof» 
se forma con el auxiliar ser y el participio pasivo del 
verbo que se conjuga. Para mayor claridad, pondre- 
mos como ejemplo la conjugación de amar.- La. voz 
activa expresa que el sujeto del verbo ejecuta la acción 
indicada por éste; la pasiva significa, al contrario, que 
el sujeto recibe la acción ejecutada por otros. Hé aqui 
la voz pasiva de 

AMAR. 

MODO INDICATIVO. 



Singular, 
Yo soy amado. 
Tú eres amado. 
Él es amado. 

Yo era amado. 
Tú eras amado. 
Él era amado. 



TIKMPO PRESENTE. 

Plural. 
Nosotros somos amados. 
Vosotros sois amados. 
Ellos son amados. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Nosotros éramos amados. 
Vosotros erais amados. 
Ellos eran amados. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



ÍH 



PRETÉRITO PERFECTO. 

Yo fui, he sido ó hube sido Nosotros fuimos, hemos sido 

amado. ó hubimos sido amados. 

Tú fuiste, has sido ó hubis- Vosotros fuisteis, habéis sido 

te sido amado. ó hubisteis sido amados. 

Él fué, ha sido ó hubo sido Ellos fueron, han sido ó hu- 

amado. bieron sido amados. 

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 

lo habia sido amado. Nosotros habíamos sido ama- 

dos. 

Tú habías sido amado. Vosotros habíais sido ama- 

dos. 

Él habia sido amado. Ellos habían sido amados. 

FUTURO ¡MPERFECTO. 

Yo seré amado. Nosotros seremos amados. 

Tú serás amado. Vosotros seréis amados. 

Él será amado. Ellos seráii amados. 

FUTURO PERFECTO. 

lo habré sido amado. Nosotros habremos sido ama- 

dos. 

Tú habrás sido amado. Vosotros habréis sido ama- 

dos. 

Él habrá sido amado. Ellos habrán sido amados. 

MODO IMPERATIVO. 

PRESENTE. 

Sé tú amado. Sed vosotros amados. 

Sea él amado. Sean ellos amados. 

MODO SUBJUNTIVO. 

PRESENTE. 

Yo sea amado. Nosotros seamos amados. 

Tú seas amado. Vosotros seáis amados. 

Él sea amudo. Ellos sean amados. 



y Google 



412 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Yo fuera, sería y fuese ama- Nosotros fuéramos, seríamos 

do. y fuésemos amados. 

Tú fueras, serias y fueses Vosotros fuerais, seríais y 

amado. fueseis amados. 

Él fuera, sería y fuese ama- Ellos fueran, serian y fuesen 

do. amados. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

Yo haya sido amado. Nosotros hayamos sido ama- 

Ttí hayas sido amado. dos. 

Él haj'a sido amado. Vosotros hayáis sido amados. 

Ellos hayan sido amados. 

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 

lo hubiera, habría y hubie- Nosotros hubiéramos, ba- 
se sido amado. briamos y hubiésemos si- 
do amados. 

Tú hubieras, habrías y hu- Vosotros hubierais, habríais 

bieses sido amado. y hubieseis sido amados. 

Él hubiera, habría y hubiese Ellos hubieran, habrían y 

sido amado. hubiesen sido amados. 

FUTURO IMPERFECTO. 

Yo fuere amado. Nosotros fuéremos amados. 

Tú fueres amado. Vosotros fuereis amados. 

Él fuere amado. Ellos fueren amados. 

FUTURO PERFECTO. 

Yo hubiere sido amado. Nosotros hubiéremos sido 

amados. 

Tú hubieres sido amado. Vosotros hubiereis sido ama- 

dos. 

Él hubiere sido amado. Ellos hubieren sido amados. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



113 



MODO INFINITIVO. 


Presente . . 


. Ser amado. 


PreiérHo . . 


. Haber sido amado. 


Futuro . . . 


. . Haber de ser amado, 


Gerundio . . 


. Siendo amado. 


Participio, . 


. Sido amado. 



Ejercicios. — Análisis de los siguientes trozos ; señálense 
los Yerbos regulares, conjugúeseles, y al decir en qué tiem- 
pos están, expliqúese la función de éstos. El presente indica 
que la acción se realiza, el imperfecto que se realizaba en 
determinado momento (yo leía cuando tú entraste), etc. — 
Insístase en la significación de los modos del verbo. — Pón- 
ganse en pasiva las oraciones primeras de activa, y conjú- 
guense las voces pasivas de los verbos que entren en ellas. 
Hé aqui los dos pasajes que conviene analizar : 

(( Los griegos vivían en medio de una sociedad primitiva, 
y eran ^or consiguiente muy poco varios los elementos de 
su civilización : así es que la sencillez fué el carácter pre- 
dominante en todas sus obras. Cercanos todavía á la natu- 
raleza, se hallaban identificados con ella, y la reproducían 
con una verdad admirable. Presentándose á sus ojos en toda 
su hermosura, sin que los caprichos del hombre la hubie- 
sen desfigurado, tenían la más perfecta idea de la belleza 
exterior y de las formas ; pero esta idea jamás se separó de 
la sencillez. » 

(Gil de Zarate. — Manual de Literatura.} 

D. BeltrXn. ¿Sois caballero García? 
.D. García. Téngome por hijo vuestro. 
D, BeltrAn. y ¿basta ser hijo mío 

Para ser vos caballero? 
D. García. Yo pienso señor que sí. 
D. BfiLTRÍx. ¡Qué engañado pensamiento! 

Sólo consiste en obrar 

Como caballero el erlo. 



y Google 



ÍU GRAMÁTICA CASTELLANA. 

¿Quién (lió principio á las casas 
Nobles? Los ilustres hechos 
De sus primeros autores : 
Sin mirar sus nacimientos. 



Pues si honor puede ganar 

Quien nació sin él ¿no es cierto 

Que por el contrario puede 

Quien con él nació perdello ? 
D. García. Ks verdad. 
D. BeltrXn. Luego si vos 

Obláis afrentosos hechos, 

Aunque seáis hijo mío, 

Dejáis de ser caballero. 

(Riiz DE Alarcón. — La Verdad sospechosa.) 



VERBOS IRREGULARES. 

Se da el nombre de verbos irregulares á los que al 
formar sus conjugaciones se apartan de las reglas que 
siguen los regulares. No se crea, sin embargo, que 
lodo cambio de esa clase constituye una irregularidad. 
Debemos distinguir : unas alteraciones son propias de 
la irregularidad del verbo; otras son sólo ortográfi- 
cas, necesarias para que el verbo conserve siempre 
su fisonomía. Tomemos, por ejemplo, los verbos aca- 
bados en car y cer y cir y en gar^ ger, gir. Algunas 
personas dti los tres primeros cambian la c en qu 6 z, 
y algunas de los últimos cambian la g en j, ó admiten 
w después de aquélla. En otros casos ocurre lo con- 
trario, según se ve en el verbo delinquir, que trans- 
forma la qu en c en diferentes tiempos. Á esas modifi- 
caciones no se las puede llamar irregularidades, como 



y Google 



PARTE I. — CAP.YÍ. 115 

no lo son tampoco el cambio de la i por la y, lo cual 
os necesario en ciertos casos, si esa letra debe formar 
sílaba con la vocal siguiente. Ejemplos : tocar ^ hace 
toqué; pescar, pesqué; vencer, venzo; pagar, pagué; 
pegar, pegué; resarcir, resarzo; proteger, protejo; 
corregir, corrijo; surcir, surzo; delinquir, delinco, 
delincamos; creer, creyó, creyeron, etc. Lo repelimos, 
á esas pequeñas modificaciones no se las puede llamar 
irregularidades. Su razón es más bien fonética que 
gramatical ; sin esos cambios el verbo perdería su fise- 
uomia, alterándose la pronunciación. Tal se ve, con- 
siderando el caso de que tocar hiciera tocé; pescar, 
pescé; vencer, venco; pagar, pagé; pegar, pegé; re- 
sarcir, resarco; proteger, protego; con^egir, co- 
rrigo; etc. 

Para que se comprenda bien lo que es irregulari- 
dad, tomemos un verbo que realmente sea irregular, 
por ejemplo, acertar. Es claro que la pronunciación y 
carácter del verbo no se alteraría porque dijéramos 
acertó, acerías, etc.; pero el uso ha hecho irregular á 
ese verbo, obligándole á admitir en algunos tiempos 
una i antes de la e, entre sus letras radicales, de 
donde : acierto, aciertas, etc. En otro ejemplo, el de 
andar, se comprende sin dificultad que el carácter y 
fisonomía del verbo no sufrirían porque se formara su 
pretérito perfecto regularmente, diciendo ande; pero 
el uso ha establecido que sea anduve; hé ahí otra ver- 
dadera irregularidad. 

Explicados esos puntos, pasemos á la conjugación 
do los verbos irregulares. 



y Google 



lio GRAMÍTICA CASTELLANA. 

CONJUGACIÓN DE VERBOS IRREGULARES. 
Verbos monoiilabot. 

DAR. 

PRESENTE DE INDICATITO. 

Doy. » 





PRETÉRITO PERFECTO. 


Yo di. 


Nosotros dimos. 


Tú diste. 


Vosotros disteis 


Él dio. 


Ellos dieron. 



PRETÉRITO IMPERFECTO DE SUBJUNTIVO. 
{La segunda forma es regular). 

Yo diera y diese. Nosotros diéramos y diése- 

mos. 
Tú dieras y dieses. Vosotros dierais y dieseis. 

Él diera y diese. Ellos dieran y diesen. 





FUTURO IMPERFECTO. 


Yo diere. 


Nosotros diéremos. 


Tú dieres. 


Vosotros diereis. 


Él diere. 


Ellos dieren. 



IR. 





PRESENTE DE INDICATIVO. 


Yo voy. 


Nosotros vamos. 


Tú vas. 


Vosotros vais. 


Él va. 


Ellos van. 




PRETÉRITO IMPERFECTO. 


Yo iba. 


Nosotros íbamos 


Tú ibas. 


Vosotros ibais. 


Él iba. 


Ellos iban. 



y Google 



PARTE 1. — CAP. VI. 



117 





PRETÉRITO PERFECTO. 




{Forma simple). 


Yo fui. 
Tú fuiste. 
Él fué. 


Nosotrcs fuimos. 
Vosotros fuisteis. 
Ellos fueron. 




FLTünO IMPERFECTO. 


lo iré. 
Tú irás. 
Él irá. 


Nosotros iremos. 
Vosotros iréis. 
Ellos irán. 




MODO DIPERATIVO. 


Veítí. 
Vaya él. 


Vamos nosotros. 
Id vosotros. 
Vayan ellos. 




PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 


Yo vaya. 
Tú vayas. 
Él va va. 


Nosotros vayamos, 
Vosotros vayáis. 
Ellos vavan. 



PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Yo fuera, iría y fuese. Nosotros fuéramos, iríamos 

y fuésemos. 
Vosotros fuerais, iríais y fue- 
seis. 
Ellos fueran, ¡rían y fuesen. 



Tú fueras, irías y fueses. 
Él fuera, iría y fuese. 



Yo fuere. 
Ttl fueres. 
Él fuere. 



FUTURO IMPERFECTO. 

Nosotros fuéremos. 
Vosotros fuereis. 
Ellos fueren. 

GERUNDIO. 

Yendo. 



7. 



y Google 



418 (íRAMATICA CASTELLAJíA. 





(Véase su conjugación, pág. 94). 




VER. 


• 


PRÉSEME DE INDICATIVO.. 




Yo veo. 




PRETÉRITO IMPERFECTO. 


Yo veía. 
Tú veías. 
Él veía. 


Nosotros veíamos. 
Vosotros veíais. 
Ellos veían. 




MODO IMPERATIVO. 


Vea él. 


Veamos nosotros. 
Vean ellos. 




PRESENTE DE SUPJDNTIVO. 


Yo vea. 
Tú veas. 
Él vea. 


Nosotros veamos. 
Vosotros veáis. 
Ellos vean. 




Verbog bísilafaos y polígiEafaos. 




HABER. 




(Véase su conjugación, pág. 89). 




CABER. 


^ 


PRESENTE DE INDICATIVO. 




lo quepo. 




PRETÉRITO PERFECTO. 


Yo cupe. 
Tú cupiste. 
Él cupo. 


Nosotros cupimos 
' Vosotros cupisteis 
Ellos cupieron. 



y Google 



PARTE 1. — CAP. Vi. 



110 



Yo cabré. 
Tú cabrás. 
Él cabrá. 



Quepa éL 



Yo quepa. 
Tú quepas. 
tjl quepa. 



PÜTIIRO IMPERFECTO.' 

Nosotros cabremos. 
Vosotros cabréis. 
Ellos cabrán. 

MODO IMPERATIVO. 

Quepamos nosotros. 
Quepan ellos 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

'Nosotros quepamos. 
Vosotros quepáis. 
Ellos quepan. 



PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Yo cupiera, cabría y cu- Nosotros cupiéramos, cahría- 



piese. 

Tú cupieras, cabrías y cu- 
pieses. 

Él cupiera, cabría y cupiese. 



mos y cupiésemos. 

Vosotros cupierais, cabríais 
y cupieseis. 

Ellos cupieran, cabrían y cu- 
piesen. 



FUTURO IMPERFECTO. 

Yo cupiere. Nosotros cupiéremos. 

Tú cupieres. Vosotros cupiereis. 

Él cupiere. Ellos cupieren. 

SABER. 



Yo supe. 
Tú supiste. 
Él supo. 



PRESENTE DE INDICATIVO. 

Yo sé. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

Nosotros supimos. 
Vosotros supisteis. 
Ellos supieron. 



y Google 



120 



^ GRAMÁTICA CASTELLANA. 



FÜTLRO IMPERFECTO. 



Yo sabré. 
Tú sabrás. 
Él sabrá. 



Nosotros sabremos. 
Vosotros sabréis. 
Ellos sabrán. 



MODO IMPERATIVO. 

Sepamos nosotros. 
Sepan ellos. 

PRRSBNTB DE SUBJUNTITO. 

Nosotros sepamos. 
Vosotros sepáis. 
Ellos sepan. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Yo supiera, sabría y supiese. Nosotros supiéramos, sabría- 



Sepa él. 



Yo sepa. 
Tú sepas 
Él sepa. 



Tú supieras, sabrías y su- 
pieses. 
Él supiera, sabría y supiese. 



mos y supiésemos. 

Vosotros supierais, sabríais y 
supieseis. 

Ellos supieran, sabrían y su- 
piesen. 



FUTURO IMPERFECTO. 



Yo supiere. 
Tú supieres. 
Él supiere. 



Nosotros supiéremos. 
Vosotros supiereis. 
Ellos supieren. 



HACER. 

PRESENTE DE INDICATIVO. 

Yo hago». 



i Se habrá observado que sólo damos los tiempos ó personas 
irregulares. Los otros signen la regla general. Así, el presente dv 



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PARTE I. — GAP. YI. 121 







PRETÉRITO PERFECTO. 


Yo hice. 
Tú hiciste. 
Él hizo. 




Nosotros hicimos. 
Vosotros hicisteis. 
Ellos hicieron. 

FUTURO IMPERFECTO. 


Yo haré. 
Tú harás. 
Él hará. 




Nosotros haremos. 
Vosotros haréis. 
Ellos harán. 

MODO IMPERATIVO. 


Haz tú. 
Haga él. 




Hagamos nosotros. 
Hagan ellos, 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 


Yo haga. 
Tú hagas. 
Él haga. 




Nosotros hagamos. 
Vosotros hagáis. 
Ellos hagan. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 


y© hiciera, 

Tú hicieras 

ses. 
Él hiciera, 1 


haría é hiciese. Nosotros hiciéramos, haría- 
mos é hiciésemos. 

, harías é hicie- Vosotros hicierais, haríais é 
hicieseis. 

haría é hiciese. Ellos hicieran, harían é hi- 
ciesen. 


Yo hiciere. 
Tú hicieres 
Él hiciere. 




FUTURO IMPERFECTO. 

Nosotros hiciéremos. 
Vosotros hiciereis. 
Ellos hicieren. 



índicatiTO de hacer es yo hago (irregular) j /lí haces, él hace^ 
nosotros hacemos, vosotros hacéis, ellos hacen [regulares]. 



y Google 



122 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



Nazca éL 



Yo nazca. 
Tú nazcas. 
Él nazca. 



NACER. 

PRESESTE DE INDICATIVO. 

lo nazco. 

MODO IMPERATIVO. 

Nazcamos nosoíros. 
Nazcan ellos. 

PRESENTE DK SUBJUNTIVO. 

Nosotros nazcamos. 
Vosotros nazcáis. 
Ellos nazcan. 



PLACER. 

Como en la conjugación de este verbo se presentan 
bastantes dificultades y diferencias, la Academia espa- 
ñola ha establecido que se le puede conjugar en todos 
sus tiempos, números y personas, como nacer ó com- 
placer; que algunas de sus terceras personas deben 
tener las formas que vamos á consignar, y que cuando 
se le emplee como impersonal se debe preferir la 
forma en que entran las letras radicales plug. 

MODO INDICATIVO. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

Terceras personas. 
lugo ó plació. Pluguieron ó placieron 

MODO SUBJUNTIVO. 

PRESENTE. 

Tercera persona de singular. 
Ploga, plegué ó plazca. 



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PARTE 1. — CAP. VI. 125 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Tercera persona de singular. 
Pluguiera ó placiera, placería, pluguiese ó placiese. * * • 

FUTURO IMPERFECTO. 

Tercera persona de singular. 
Pluguiere ó placiere. 

YACER. 

PRESENTE DE IMDICATIVO. 

Yo yazgo, yazco ó yago. 

MODO IMPERATIVO. 

Yace ó yaz tú. Yazcamos, yazgamos ó yaga- 

mos nosotros. 
Yazca, yazga, ó yaga él. Yazcan, yazgan d yagan ellos. 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

Yo yazca, yazga ó yaga. iVosoíros yazcamos, yazgamos 

ó yagamos. 

Tú yazcas, yazgas ó yagas. Vosotros yazcáis, yazgáis ó 

yagáis. 

Él yazca, yazga ó yaga. Ellos yazcan, yazgan ó ya- 

gan. 

CAER. 

PRERENTE DE INDICATIVO. 

Yo caigo. 
MODO IMPERATIVO. 

Caiga él. Caigamos nosotros. 

Caigan ellos. 



y Google 



i24 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

PRESENTE DE SUBJUKTITO. 

Yo caiga. Nosotros caigamos. 

J2¿ «caigas. Vosotros caigáis. | 

Él caiga. Ellos caigan. 

TRAER. 

PRESENTE DE INDICATIVO. 

Yo traigo. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

lo traje. Nosotros trajimos. 

Tú trajiste. Vosotros trajisteis. 

Él trajo. Ellos trajeron. 

MODO IMPERATIVO. 

Traiga él. Traigamos nosotros. 

Traigan ellos, 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

Yo traiga. Nosotros traigamos. 

Tú traigas. Vosotros traigáis. 

Él traiga. Ellos traigan. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 
Solamente la primera y la tercera forma. 

Yo trajera y trajese. Nosotros trajéramos y trajé- 

semos. 
Tú trajeras y trajeses. Vosotros trajerais y trajeseis. 

Él trajera y trajese. Ellos trajeran y trajesen. 

FUTURO IMPERFECTO. 

Yo trajere. Nosotros trajéremos. 

Tú trajeres. Vosotros trajereis. 

Él trajere. Ellos trajeren. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



125 



VALER. 





PKESENTE DB INDICATIVO. 




Yo valgo. 




FUTl'RO IMPERFECTO. 


Yo valdré. 
Tú valdrás. 
Él valdrá. 


Nosotros valdremos. 
Vosotros valdréis. 
Ellos valdrán. 




MODO IMPERATIVO. 


Val ó vale tú. 
Valga él. 


Valgamos nosotros. 
Valgan ellos. 




PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 


Yo valga. 
Tú valgas. 
Él valga. 


Nosotros valgamos. 
Vosotros valgáis. 
Ellos valgan. 




PRETÉRITO IMPERFECTO. 


Yo valdría. 
Tú valdrías. 
Él valdría. 


Segunda forma. 

Nosotros valdríamos. 
Vosotros valdríais. 
Ellos valdrían. 



3 o saldré. 
Tú saldrás. 
Él saldrá. 



SALIR. 

PRESENTE DE INDICATIVO. 

lo salgo. 

FUTURO I3ÍPERFECT0. 



Nosotros saldremos. 
Vosotros saldréis. 
Ellos saldrán. 



y Google 



126 



GRAMÁTICA GASTELUNA. 



MODO IMPERATIVO. 



Sal tú. 
Salga él. 




Salgamos nosotros. 
Salgan ellos. 




PRÉSEME 1 


[)E SUBJUNTIVO. 


Yo salga. 
Tú salgas. 
Él salga. 




Nosotros salgamos. 
Vosotros salgáis. 
Ellos salgan. 




PRETÉr.ITO 


IMPERFECTO.. 




Svyunda forma. 


lo saldría. 
Tú saldrías. 
Él saldría. 




Nosotros saldríamos 
Vosotros saldríais. 
Ellos saldrían. 



Yo anduve. 
Tú anduviste. 
Él anduvo. 



ANDAR. 

PRETÉRITO PERFECTO DE INDICATIVO. 

Nosotros anduvimos. 
Vosotros anduvisteis. 
Ellos anduvieron. 



PRETÉRITO IMPERFECTO DE SUBJUNTIVO. 
Solamente la primera y tercera formas 

Yo anduviera y anduviese. Nosotros anduviéramos y an- 
duviésemos. 
Vosotros anduvierais y andu- 
vieseis. 
Ellos anduvieran y andu- 
viesen. 



Tú anduvieras y anduvieses. 
Él anduviera y anduviese. 



rUTL'RO IMPERFECTO. 



lo anduviere. 
Tú anduvieres. 
Él anduviere. 



Nosotros anduviéremos. 
Vosotros anduviereis. 
Ellos anduvieren. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI 427 

ASIR. ,.,. . ' ' 

PRESENTE DE INDICATIVO. j \ , , 

Yo asgo. 
MODO IMPERATIVO. • .,V / 

Asga él. Asgamos nosotros. 

Asgan ellos. 

PRÉSENTE DE SUBJUNTIVO. 

Fo asga. iVoso/ro« asgamos . 

Tú asgas. Vosotros asgáis. 

Él asga. Ellos asgan. 

* DECIR. 

PRESENTE DE INDICATIVO. 

Ellos dicen. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

Nosotros dijimos. 
Vosotros dijisteis. 
£//os dijeron. 

FUTURO IMPERFECTO. 

Nosotros diremos. 
Vosotros diréis. 
Ellos dirán. 

MODO IMPERATIVO. 

Digamos nosotros. 
Digan ellos, 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

Nosotros digamos. 
Vosotros digáis. 
Ellos digan. 



lo digo. 
Tú dices. 
Él dice. 


lo dije. 
Tú dijiste, 
Él dijo. 


lo diré. 


Tú dirás, 
í/ dirá. 


mtú. 


Diga ^/. 


l'o diga. 
Tú digas. 
^7 diga. 



y Google 



128 GRAMÁTICA CASTELLANA. 



PRETÉRITO IMPERFECTO. 



lo dijera, diría y dijese. Nosolros dijéramos, diria- 

mos y dijésemos. 

Tú dijeras, dirías y dijeses. Vosotros dijerais, diríais y di- 
jeseis 

Él dijera, diría y dijese. Ellos dijeran, dirían y dije- 

sen. 

FUTURO IMPERFECTO. 

lo dijere. Nosotros dijéremos. 

Tú dijeres. Vosotros dijereis. 

Él dijere. Ellos dijeren. 



GERUNDIO. 

Diciendo. 



r 

^^' 



TAÑER. -; i . <^' 

PRETÉRITO PERFECTO DE INDICATIVO. 

Él tañó. Ellos tañeron. 

PRETÉRITO IMPERFECTO DE SUBJUNTIVO. 
Solamente la primera y tercera formas. 

Yo tañera y tañese. Nosotros tañéramos y tañé- 

semos. 
Tú tañeras y tañeses. Vosotros tañerais y tañeseis. 

Él tañera y tañese. Ellos tañeran y tañesen. 

FUTURO IMPERFECTO. 

Yo tañere. Nosotros tañéremos. 

Tú tañeres. Vosotros tañereis. 

Él tañere. Ellos tañeren. 

GERUNDIO. 

Tañendo. 






y Google 



PARTS I. — CAP. VI. 



12a 



MULLIR. 



•í 



PRETÉRITO PERFECTO DE INDICATIVO. 

Él mulló. Ellos mulleron. 

PRETÉRITO IMPERFECTO DE SÜBJÜNnvO. 
Solamente la immera y tercera formas. 



Yo mullera y mullese. 
Tú mulleras y mulleses. 
Él mullera y mullese. 



Nosotros mulléramos y mu- 
llésemos. 

Vosotros mullerais y mulle- 
seis. 

Ellos mulleran y mullesen. 





PUTCRO IMPERFECTO. 


y 3 mullere. 
Tú mulleres. 
Kl mullere. 


Nosotros mulléremos. 
Vosotros mullereis. 
Ellos mulleren. 




GERUNDIO. 




Mullendo. 




PEDIR. 




PRESENTE DE INDICATIVO, 


Yo pido. 
Tú pides. 
Él pide. 


Ellos piden. 




PRETÉRITO PERFECTO. 


Él pidió. 


Ellos pidieron. 




MODO IMPERATIVO. 


Pide tú. 
Pida él. 


Pidamos nosotros. 
Pidan ellos. 



y Google 



í'>0 , GRAMÁTICA CASTELLANA. 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

yo pida. Nosotros pidamos. 

Tú pidas. Vosotros pidáisr. 

f^i pida. Ellos pidan. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 
Solamente la primera y tercera foj^ias. 

Yo pidiera y pidiese. Nosotros pidiéramos y pidié- 

semos 

Tú pidieras y pidieses. Vosotros pidierais y pidie- 

seis. 

Kl pidiera y pidiese. Ellos pidieran y pidiesen. 





FUTURO IMPERFECTO. 


Yo pidiere. 


Nosotros pidiéremos. 


Tú pidieres. 


Vosotros pidiereis. 


El pidiere. 


Ellos pidieren. 




GERUNDIO. 




Pidiendo. 




reír. 




PRESENTE DE INDICATIVO. 


lo rio. 




Tú ríes. 


Ellos ríen. 


Él ríe. 






PRETÍRITO PERFECTO. 


Él rió. 


Ellos rieron. 




MODO LMPERiUVO. 


Ríe tú. 


Riamos nosotros. 


Ría él. 


Rían ellos. 



y Google 



iUI\TE I. — CAP. VI. 



151 



PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 



Yo ria. Nosotros riamos. 

Tú rías. Vosotros riáis. 

£l ría. Ellos rían. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 
Solamente la primera y tercera formas. 



Yo riera y riese. 

Tú rieras y rieses. 
Él riera y riese. 



Nosotros riéramos y riése- 
mos. 
Vosotros rierais y rieseis. 
Ellos rieran v riesen. 



FUTURO IMPERFECTO. 



Yo riere. 
Tú rieres. 
Él riere. 


Nosotros riéremos. 
Vosotros riereis. 
. Ellos rieren. 




GERUNDIO. 




Riendo. 




SENTIR. 


Yo siento. 
Tú sientes. 
Él siente. 


PRESENTE DE INDICATIVO. 

Ellos sienten. 




PRETÉRITO PERFECTO. 


Él sintió. 


Ellos sintieron. 




MODO IMPERATIVO. 


Siente tú. 
Sienta él. 


Sintamos nosotros. 
Sientan ellos. 



y Google 



152 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



PRESE5TE DE SUBJUNTIVO. 

Yo sienta. Nosotros sintamos. 

Tú sientas. Vosotros sintáis. 

Kl sienta. Ellos sientan. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 
Solamente la primera y tercera formas. 

Yo sintiera y sintiese. Nosotros sintiéramos y sin- 

tiésemos. 

Tú sintieras y sintieses. Vosotros sintierais y sintie- 

seis. 
Ellos sintieran y sintiesen. 



Él sintiera y sintiese. 



FUTURO IMPERFECTO. 

Yo sintiere. Nosotros sintiéremos. 

Tú sintieres. Vosotros sintiereis. 

Él sintiere. Ellos sintieren. 

GERUNDIO. 

Sintiendo. 



Yo Juego. 
Tú juegas, 
¿/juega. 



Juega tú. 
Juegue él. 

Yo juegue. 
Tú juegues. 
Él juegue. 



JUGAR. 

PRESENTE DE INDICATIVO. 

jE//o« juegan. 

MODO IMPERATIVO. 

Jueguen ellos. 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

Ellos jueguen. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



135 



Yo duermo. 
Tú duermes. 
Él duerme. 

íl durmió. 



Duerme tú. 
Duerma M. 



Yo duerma. 
Tú duermas. 
El duerma. 



DORMIR. 

PRÉSENTE DE ODICATIYO. 

Ellos duermen. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

Ellos durmieron. 

MODO IMPERATIVO. 

Durmamos nosotros. 
Duerman ellos. 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

Nosotros durmamos. 
Vosotros durmáis. 
Ellos duerman. 



PRETÉRITO PERFECTO. 
Solamente la primera y tercera formas. 

Yo durmiera y durmiese. Nosotros durmiéramos y dur- 

miésemos. 



Tú durmieras y durmieses. 
Él durmiera y durmiese. 



Vosotros durmierais y dur- 
mieseis. 

Ellos durmieran y durmie- 
sen. 





FUTURO IMPERFECTO. 


Yo durmiere. 


Nosotros durmiéremos. 


Tú durmieres. 


Vosotros durmiereis. 


íl durmiere. 


Ellos durmieren. 




GERUNDIO. 




Durmiendo. 




8 




Digitizedby Google 



134 



GRAMÁTICA (.ASTELLANA. 



ESTAR. 





PRESENTE DE INDICATIVO. 


Yo estoy. 




Tú estás. 


Ellos están. 


Él está. 






PRETÉRITO PERFECTO. 


Yo estuve. 


Nosotros estuvimos. 


Tú estuviste. 


nosotros estuvisteis. 


Él estuvo. 


Ellos estuvieron. 




MODO IMPERATIVO. 


Está tú. 


Estén ellos. 


Esté él. 






PRESENTE DE SIDJÜNTIVO. 


Yo esté. 




Tú estés. 


Ellos estén. 


^/ esté. 





PRETÉRITO IMPERFECTO. 
Solamente la primera y tercera formas. 

Yo estuviera y estuviese. Nosotros estuviéramos y es- 

tuviésemos. 

Tú estuvieras y estuvieses. Vosotros estuvierais y estu- 
vieseis. 

Él estuviera y estuviese. Ellos estuvieran y estuvie- 

sen. 

FUTURO IMPERFECTO. 

Yo estuviere. Nosotros estuviéremos. 

Tú estuvieres. Vosotros estuviereis. 

Él estuviere. Ellos estuvieren. 

Á primera vista se extrañará que incluyamos algu- 
nos de estos tiempos entre los irregulares. Asi como 
de amar salen ame y ama, asi salen de estar, esté y 



y Google 



PAUTE I. — GAP. VI. toó 

est(L La letra final, es a misma, y parece no existir 
irregularidad, pero ésta consiste en la prosodia de 
esas voces, llanas en la conjugación regular, y agudas 
en la del verbo en cuestión. 



PONER. 



» 


PRÉSEME DE INDICATIVO. 




Yo pongo. 




PRETÉRITO PERFECTO. 


Yo puse. 
Tú pusiste. 
/?/ puso. 


Nosotros pusimos. 
Vosolros pusisteis. 
Ellos pusieron. 




Pí TURO IMPERFECTO. 


Yo pondré. 
Tú pondrás. 
Él pondrá. 


Nosotros pondremos, 
Vosotros pondréis. 
Ellos pondrán. 




MODO IMPERATIVO. 


Pon tú. 
Ponga él. 


Pongamos nosotros. 
Pongan ellos. 




PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 


Yo ponga. 
Tú pongas. 
El ponga. 


Nosotros pongamos. 
Vosotros pongáis. 
Ellos pongan. 



PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Fo pusiera, pondría y pu- iVo«oí;o« .pusiéramos, pon- 



siese. 

Tú pusieras, pondrías y pu- 
sieses. 

Él pusiera, pondría y pu- 
siese. 



dríamos y pusiésemos. 
Vosotros pusierais, pondríais 

y pusieseis. 
Ellos pusieran, pondrían y 

pusiesen. 



y Google 



Í5G 



lo pusiere. 
Tú pusieres. 
Él pusiere. 



GR-VMÁTICA CASTELLANA. 

FUTURO IMPERFECTO. 



Nosotros pusiéremos. 
Voiotro* pusiereis. 
Ellos pusieren. 



lo quiero. 
Tú quieres. 
Él quiere. 

lo quise. 
Tú quisiste. 
Él quiso. 



lo querré. 
Tú querrás. 
Él querrá. 



Quiere tú. 
Quiera él. 

Yo quiera. 
Tú quieras. 
Él quiera. 

Yo quisiera, 

siese. 
Tú quisieras, 

sieses. 
El quisiera, 

siese. 



QUERER. 

PRESENTE DE INDICATIVO. 

Ellos quieren. 

PRETÉRITO PERFECTO. 

Nosotros quisimos. 
Vosotros quisisteis 
£//os. quisieron. 

FUTURO IMPERFECTO. 

Nosotros querremos. 
Vosotros querréis. 
Ellos querrán. 

MODO IMPERATIVO. 

Quieran ellos, 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

Ellos quieran. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 

querría y qui- Nosotros quisiéramos, que- 
rríamos y quisiésemos. 

querrías y qui- Vosotros quisierais, querríais 
y quisieseis. 

querría y qui- Ellos quisieran, querrían y 
quisiesen. 



y Google 



PARTE I. — CAP VI. 



.157 



FUTURO LVPERFECTO. 



Yo quisiere. 
Tií quisieres. 
Él quisiere. 



Nosotros quisiéremos. 
Vosotros quisiereis. 
Ellos quisieren. 



TENER. 



Yo tengo. 
Tú tienes. 
Él tiene. 


PRESENTE DE INDICATIVO. 

Ellos tienen. 

PRETÉRITO PERFECTO. 


Yo tuve. 
Tú tuviste. 
Él tuvo. 


Nosotros tuvimos. 
Vosotros tuvisteis. 
Ellos tuvieron. 




FUTURO IMPERFECTO. 


lo tendré. 
Tú tendrás. 
Él tendrá. 


Nosotros tendrenios. 
Vosotros tendréis. 
Ellos tendrán. 




MODO IMPEMTIVO. 


Ten iú. 
Tenga éL 


Tengamos nosotros. 
Tengan ellos. 




PERSESTE DE SUBJUNTIVO. 


Yo tenga. 
Tú tengas. 
Él tenga. 


Nosotros tengamos. 
Vosotros tengáis. 
Ellos tengan. 



PRETÉRITO IMPERFECTO. 



lo tuviera, tendría y tu- 
viese. 

Tú tuvieras, tendrías y tu- 
vieses. 

Él tuviera, tendría y tu- 
idese. 



Nosotros tuviéramos, ten- 
dríamos y tuviésemos. . 

Vosotros tuvierais, tendríais 
y tuvieseis. 

Ellos tuvieran, tendrían y 
tuviesen. 

8. 



y Google 



138 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 





PCTÜRO IMPERFECTO. 


Yo tuviere. 
Tú tuvieres. 
Él tuviere. 


Nosotros tuviéremos 
Vosotros tuviereis. 
Ellos tuvieren. 




CEGAR. 




PRESENTE DE INDICATIVO. 


Yo ciego. 
Tú ciegas. 


Ellos ciegan. 


Él ciega. 


MODO IMPERATIVO. 


Ciega lú. 


Cieguen ellos. 


Ciegue éL 


FRÉSENTE DE SUBJUNTIVO. 


Yo ciegue. 
Tú ciegues. 


Ellos cieguen. 


Él ciegue. 






HELAR'. 


* Y- 


PRESENTE DE INDICATIVO. 


lo hielo. 
Tú lúelas. 
Él hiela. 


Ellos hielan. 




MODO IMPERATIVO. 


Hiela íü. 


Hielen ellos. 


Hiele éL 






PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 


Yo hiele. 
Tú hieles. 
Él hiele. 


Ellos hielen. 


4. Este verbo so 
heló, esld helando. 


usa mucho impcrsonalmente, v. gr 



y Google 



PAUTE I. — CAP. Y[. 



430 





GEMIR. 




PRESENTE DE INDICATÍVO. 


lo gimo. 




Tú gimes. 


Ellos gimen. 


Él gime. 






PRETÉRITO PERFECTO. ' 


Él gimió. 


Ellos gimieron. 




MODO IMPERATIVO. 


(;imc iú. 


Gimamos nosotros. 


(¡ima él. 


Giman ellos. 




PRESENTE DE SUBJLNTIVO. 


Yo gima. 


Nosotros gimamos. 


Tú gimas. 


Vosotros gimáis. 


Él gima. 


Ellos giman. 



PRETÉRITO IMPERFECTO. 
Solamente la primera y tercera formas. 

Yo gimiera y gimiese. Nosotros gimiéramos y gi- 

miésemos. 

Tú fjimieras y gimieses. Vosotros gim>erais y gimie- 

seis. 

í/ gimiera y gimiese. Ellos gimieran y gimiesen- 

FUTtTRO IMPERFECTO. 

1*0 gimiere. Nosotros gimiéremos. 

Tú gimieres. Vosotros gimiereis. 

El gimiere. Ellos gimieren. 

GERUNDIO. 

Gimiendo. 



y Google 



140 



GRAlíATíCA CASTELLANA, 



Agradezca él. 



Yo agradezca. 
Tú agradezcas. 
Él agradezca. 



AGRADECER. 

PRESENTE DE LNDICATIVO. 

lo agradezco. 

MODO LMPERATI\0. 

Agradezcamos nosotros. 
Agradezcan ellos, 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

Nosotros agradezcamos. 
Vosotros agradezcáis. 
Ellos agradezcan. 



ÍAizca él. 



Yo luzca. 
Tú luzcas. 
Él luzca. 



LUCIR. 

PRESENTE DE INDICATIVO. 

Yo luzco. 



/ <■'./ 

^..^V 



MODO IMPERATIVO. 

Luzcamos nosotros. 
Luzcan ellos, 

PRESENTE DE SUBJUNTIVO. 

Nosotros luzcamos. 
Vosotros luzcáis. 
Ellos luzcan. 



V 
í 



Los ejemplos anteriores son más que suficientes 
para que se puedan conjugar todos los verbos irregu- 
lares; basta con seguir las inflexiones del que les 
sirva de tipo. Por ejemplo, morir se conjuga como 
dormir, acertar como cegar, etc. 



y Google 



PARTE I. — CAP. \1. 141 

Una de las partes más difíciles de la gramática es 
el establecimiento de reglas para conocer á cuál de 
los dos grandes grupos en que hemos dividido los 
verbos, por lo que toca á su conjugación, pertenece el 
de que se habla. En general, los preceptos de irregu-- 
laridad son, más bien que tales, definición, agrupa- 
miento de irregularidades. Un ejemplo notable de lo 
que decimos se tiene en las siguientes frases que 
escribe la Academia : Son irregulares muchos verbos 
en cuya penúltima sílaba entra la e. ¿Puede el lector, 
teniendo á la vista esa regla, saber si un verbo es ó no 
irregular? De ninguna manera. Únicamente cuando se 
vea que un verbo presenta la irregularidad de admitir 
una e en su penúltima silaba, se podrá decir : pues 
ese verbo entra en la categoría mencionada. Lo repe- 
timos, las palabras transcritas no son la expresión de 
una regla de irregularidad, sino la definición de un 
grupo, de irregularidades. 

Abstengámonos, pues, de recargar este capitulo, ya 
de suyo demasiado complejo, con preceptos que no 
son tales, y con reglas inútiles, pues si bien hay clases 
de verbos, como los acabados en erlir, inir, irir, estir^ 
etir, oler, olgar, etc., en que todos son irregulares, 
hay también otras en que la mayor parte son regu- 
lares. La práctica y el uso de los diccionarios son los 
únicos medios de dominar la dificultad que presentan 
los verbos irregulares. Conviene sin embargo resumir 
sumariamente las reglas que la Academia da para 
conocer por la estructura de un verbo si es irregular. 



y Google 



142 GRAMÁTICA CAí^TELLATíA. 



PRIMERA CONJUGACIÓN. 

Verbos monosílabos. — Es irregular dai\ 

Bisílabos y polisílabos. — Con a en la penúltima 
sílaba andar y des-andar. 

Con e: Varios que terminan, á partir desde esa letra, 
del mismo modo que otros regulares. Sólo la práctica 
constante de la conjugación puede enseñar este punto 
de manera completa. 

Con o : regla idéntica á la anterioi'. 

Con u : jugar. 

SEGUNDA COJWÜGACIÓN. 

Monosílabos. — Ser y Ver. 

Bisílabos y polisílabos. — Con a en la penúltima 
sílaba : son irregulares todos los de esta conjugación, 
menos arder, barrer, lamer, su compuesto relamer y 
precaver. 

Con e : Los que acaban en ecer (exceptuando mecer 
y remecer), eller, ener, erder, erer, erner, erter: los 
que terminan en cender y tender (menos pretender] : 
y ios compuestos de ver (antever); también heder, 
defender, hender. 

Con o ; poder, y los que acaban en ocer, oler, olver. 
oner, orcer, order, y over. 

TERCERA CONJUGACIÓN. 

Monosílabos. — Ir. 

Bisílabos y polisílabos. — Con a en la penúltima 



y Google 



PARTE I. — CAÍ». VI. 143 

silaba : los terminados en alir y añir; además, asir y 
su compuesto des-asir. 

Con e : todos, exceptuando los que acaban en ergir. 

Con i : los que tienen como finales iñir é irir. 

Con o : dormh\ morir , oir y sus compuestos. 

Con u : los que concluyen en ucir, ullir, uñir y ?¿¿r, 
exceptuando inmiscuir. 

Esas reglas y la práctica bastarán para conocer las 
irregularidades que presentan en su conjugación algu- 
nos verbos. En cuanto á los demás preceptos que en 
su Gramática castellana incluye la Academia, están 
muy bien en esa obra, hecha para profesores y erudi- 
tos, pero son inútiles en nuestro libro, cuyo objeto es 
hacer fácil en las escuelas el estudio do las leyes del 
idioma que hablamos, y popularizar la instrucción 
gramatical en el pueblo. 

Ejercicios. — Formación de frases con vei'bos irregiilaros 
de uso corriente : Cuando quepa uno más aquí, lo admilire- 
mos, — Pluguiese al cielo que iodos los hombres naciera n 
felices, ele. : señalar ahi cuáles son los verbos irregulares, 
til tiempo en que están, conjugarlos, y construir otras fra- 
ses análogas. 

Análisis gramatical del siguiente trozo, indicando cuáles 
son los verbos irregulares y conjugándolos para expresar 
cuál es su irregularidad : 

« Para conquistar á Méjico era indispensable enseñorear- 
se de la laguna, era necesario tener marina. Así lo conoció 
el genio previsor de Cortés, y mandó, antes de salir de Tlax- 
cala, á Martín López que construyese trece bergantines. 
Ayudado por los carpinteros que había en el ejército y por 
los naturales, pronto estuvieron concluidos, y el Nuevo Mun- 
do presenció el magnífico espectáculo de una armada, atra- 



y Google 



3 44 GIUMATICA CASTELLANA. 

vesando montañas, cruzando campos cultivados, conducida 
en hombros por espacio de quince leguas. » 

(Morales Samisteban. — Hernán Cortés,) 



VERBOS IMPERSONALES. 

Se llaman verbos impersonales á los que no se usan 
!iiás que en la tercera persona del singular en todos 
sus tiempos y en el infinitivo. Á esa clase perte- 
necen : 



Alborear. 


Ventear. 


Helar. 


Tronar. 


Amanecer. 


Escarchar. 


Lloviznar. 


Centellear 


Anochecer. 


Granizar. 


Nevar. 




Dikiviar. 


Llover. 


Relampaguear 





Esos verbos se usan en general sin sujeto determi- 
nado, sin persona que ejecute la acción indicada; de 
íihí el nombre de impersonales que se les da. Se dice 
alborea^ amanece , diluvia, llueve, truena , etc.; ahi no 
liay persona agente; existe en realidad un sujeto de la 
oración, pero tenemos que suponerlo ó suplirlo con la 
imaginación : el día amanece^ la nube llueve, el rayo 
truena, etc. 

Á poco que el lector se fije comprenderá que alga- 
nos verbos impersonales pueden ser también neutros. 
Tomemos amanecer. Uso impersonalmente ese verbo 
cuando digo amanece, amanecía, amanecerá^ etc. ; lo 
mismo ocurre con anochecer : anochece, anochecía, 
anochecerá, Pero si en vez* de esas expresiones pro- 



y Google 



PARTE I. — CAP. YI. d45 

nuncio estas otras : amaneceremos en la sierra, ano- 
checeremos en casa, ahí el verbo ha pasado á ser neu- 
tro. Para que se comprenda mejor la idea tomemos 
otros dos verbos : llover y centellear. Las expresiones 
llueve, llovía, centellea, centelleaba son impersonales, 
pero ambos verbos se emplean mucho en calidad de 
neutros, como en : llovían sobre ellos las pectinadas ; el 
verbo en ese caso no se usa impersonalmente, sino 
que tiene por sujeto las pedradas. En cuanto á cente- 
llear, muchas veces se dice : ese diamante centellea, 
frase que equivale á ese diamante brilla mucho, des- 
pide chispas de luz, etc. Quintana ha escrito hablando 
del mar : 

Inquieto centellea 

En tu cristal, el Sol que al occidente 

De majestad vestido huye y se esconde... 

Otra observación importante relativa á los verbos 
impersonales es que en ocasiones toman dicho carácter 
verbos que no lo son. Así ocurre con ser cuando se 
dice es temprano, será tarde; con haber en habrá 
palos, había fiestas, hubo inundaciones, hay insultos 
que no se toleran; con hacer en hacía calor, hace 
fríOy hará viento mañana; con parecer en parece que 
lo vende, parecía querer llover. Lo mismo ocurre, 
por fin, con casi todos los verbos, cuando se les usa 
en tercera persona, según se ve con decir en dicen que 
habrá mal tiempo, con contar en cuentan que es muy 
fielj con referir en refieren historias estupendas, con 
pregonar en pregonan la ejecución del reo, con gritar 

9 

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446 GRAMATICÍ castellana. 

en gritaban venganza y guerra, con pedir en piden 
socorro, etc., etc. En cierta ocasión, hablando un repu- 
blicano con determinada reina, á la que no quería 
tratar de majestad, le dirigía siempre la palabra en 
tercera persona, haciendo impersonales todos los ver- 
bos que empleaba, de la manera que se ve en quiere 
que vaya, ¿quiere que lo escriba? y querrá que entable 
el pleito, si afirma que está en su derecho, etc. 

La forma se dice, se cuenta, se asegura, se anuncia, 
se refiere, se pregona, etc., es igualmente impersonal. 
Algunas personas dicen se refería las proezas de Fu- 
lano, y eso no está bien, según lo enseña la Sintaxis 
al tratar de las oraciones segundas de pasiva. La razón 
es que el verbo va regido por el sujeto, y no es licito 
usar á éste en plural y á aquél en singular. Debe, 
pues, escribirse : se referían las proezas de Fulano. 

Otro error muy frecuente, y que revela educación 
descuidadísima, es el que consiste en decir : hubieron 
palos, hubieron inundaciones, habrán fiestas, etc. Sin 
embargo, hay gentes que ocupan altas posiciones, y 
que se tienen por ilustradas, en cuya conversación 
abundan los habrán y los hubieron usados imperso- 
nalmenle. 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 



147 



CONJUGACIÓN DE UN VERBO IMPERSONAL. 
LLOVER 



INDICATIVO. 

PRESENTE. 

Llueve. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 
LlOYÍa. 

PRETERnO PERFECTO. 



SUBJUNTIVO 

PRBSB!(TS. 

Llueva. 

PRETÉRITO IMPERFECTO. 

Lloviera, llovería y lloviese. 

PRETÉRITO PERFECTO. 



Llovió, ha llovido ó hubo ¡¡aya llovido, 
llovido. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 

llabia llovido. 

FUTURO IMPERFECTO. 

Lloverá. 

FUTURO PERFECTO. 

Habrá llovido. 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO. 

Hubiera, habría y hubiese 
ÜQvido. 

FUTURO IMPERFECTO. 

Lloviere. 

FUTURO PERFECTO. 

Hubiese Hovido. 



INFINITIVO. 



PRESENTE. 

Llover. 

PRETÉRITO. 

Haber llovido. 

FUTURO. 

Haber de llover. 



GERUNDIO. 



Lloviendo. 



PARTICIPIO. 



Llovido. 



Ejercicios. — Conjugaciones de esos verbos ; patentizar 
por medio de ejemplos que la distinción entre ellos y los 
verbos neutros de¡)ende de la manera de usarlos. AnáUsís 
del siguiente pasaje, señalando los verbos impersonales : 



y Google 



148 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

(( En el siglo xvi sucedió una broma pesada á algunos 
doctores alemanes. Corrió en 1593 el rumor de que á un 
niño de Silesia, de siete años, le había salido un diente de 
oro. Sin ir á verlo, un médico escribió sobre ese acotíteci- 
miento un libro, pretendiendo que el diente era en parte 
natural y en parte milagroso, y que Dios lo había dado al 
niño para consolar á los cristianos, afligidos por las victo- 
rias de los turcos. Replicóle otro, negando la teoría, y se 
entabló tal polémica, que las prensas no alcanzaban á im- 
primir los libros consagrados al asunto. Faltaba sin em- 
bargo que el diente fuera de oro. ün platero lo examinó, 
encontrándose con que todo se reducía á una hoja de oro 
aplicada sobre el órgano en cuestión. Empezaron, pues, por 
escribir libros cuando bastaba consultar al platero. » 



VERBOS DEFECTIVOS. 

Se da ese nombre á los que carecen de algunos 
tiempos ó personas. Conviene sin embargo advertir, 
según ya se ha hecho al tratar de los irregulares, que 
algunos tiempos de verbos no se usan por sonar mal 
al oido, sin que por eso sea defectivo el verbo. Asi 
pasa con yo loo, de loar^ yo roo, de roer; pero la Aca- 
demia prefiere roo á roigo ó royo. 

Los verbos defectivos revisten ese carácter, unas 
veces porque el significado de las palabras rechaza su 
conjugación en ciertos tiempos, y otras porque la 
extructura de las mismas hace dificil la conjugación 
en todos los tiempos. 

Tomemos como ejemplo de lo primero el verbo 
ladrar. Una persona no puede decir yo ladro, aunque 
hablando de otra se oyen en ocasiones frases malin- 



y Google 



PARTE I. — CAP. VI. 149 

tencionadasy como la siguiente : « más que hablar 
hidra » . Pero en una fábula en que entrase un perro, 
se le podría personificar, y entonces usar la primera 
persona del presente de indicativo. Supóngase que su 
amo diga al perro en la fábula : 

Si no estás quieto, te pego, 
y que el perro responda : 

Y si tú me pegas, ladro. 

Otro verbo en que se verifica el mismo fenómeno es 
pacer. Es imposible, hablando de una persona, decir : 
Antonio pacía la verde hierba. Esas frases se reservan 
para los animales, ó bien se las usa en sentido irónico 
y burlón. 

Nacer presenta igualmente una persona de su impe- 
rativo, la segunda de singular, que no podría em- 
plearse sin ir contra el buen sentido. No cabe decir 
á un hombre que nazca, pues en esa acción no inter- 
viene para nada la voluntad. Sin embargo, varios poe- 
tas se han servido de la segunda persona de plural del 
mismo tiempo. Ejemplo : naced, ¡oh rosas!, venid á 
embalsamar el aire con vuestro aroma. 

Respecto de la segunda razón que convierte en de- 
fectivos á determinados verbos, resumiremos breve- 
mente la doctrina de la Española. 

Raer y roer no se usan en la primera persona del 
presente de indicativo ni en todas las del de subjun- 
tivo, por lo desagradables que son al oído esas voces. 
Pero de raer se dice raigo, rayo (indicativo) y raiga, 



y Google 



JdO GRAMÁTICA CASTELLANA. 

raigas^ raya, rayas en subjuntivo. Es preferible no 
usar las formas rayo, raya, etc., para evitar confusio- 
nes con la conjugación del verbo rayar. En cuanto á 
roer, puede decirse roigo y royo; pero la Academia 
prefiere roo. En las demás personas del presente de 
indicativo no existe dificultad. Quevedo ha escrito : 

Yo te untaré mis versos con tocino, 
Porque no me los roas, Gongorilla. 

El verbo de que hablamos puede conjugarse perfec- 
tamente en subjuntivo de manera regular. 

Otros verbos defectivos son : 

Atañer, que sólo se usa en las terceras personas. 

Concernir^ en las terceras personas, en el gerundio 
y en el participio activo. 

Soler es también defectivo. Se le usa casi única- 
mente en todas las personas del presente y pretérito 
imperfecto de indicativo, asi como en las del pre- 
sente de subjuntivo. Solí, se dice raras veces; solido 
nada más que en el pretérito perfecto compuesto de 
indicativo, he solido, etc. 

Hay otros verbos que no se emplean más que en 
los tiempos que acaban en i, porque las voces que 
en muchos tiempos de sus conjugaciones completas 
resultan, son demasiado raras y desagradables al oido. 
Tales son abolir^ aguerrir, arrecirse, aterirse, despa- 
vorir, emhair, empedernir, garantir, manir, y tal vez 
otros pocos. 

Ejercicios. — Construyanse frases variadas con los ver- 
bos defectivos, para llegar á saber, sin género ninguno de 



y Google 



PARTE I. — CAP. VII. 451 

duda, en qué tiempos y personas se les emplea. En este 
punto la práctica es indispensable. 

Resúmase la teoría general del verbo ; sus clases ; háblese 
de sus modos y tiempos; obsérvese que entre los campos 
diversos en que se divide la gran familia de estas voces, no 
siempre hay fronteras definidas, pues son innumerables 
los que pueden emplearse con significaciones distintas. Esas 
reflexiones harán penetrar al lector profundamente en la 
lilosofía del idioma castellano. 



CAPÍTULO VIL 

DEL PARTICIPIO. 

El participio es una parte de la oración que se 
llama asi por participar al mismo tiempo de la natura- 
leza del adjetivo y de la del verbo. Por lo demás, la 
etimología de la voz indica suficientemente su oficio. 
En efecto, participio viene del latín participem (que 
toma parte, que participa á). Ya se ha dicho, al tratar 
del verbo, de sus modos y tiempos, lo que importa 
conocer acerca de este particular ; pero aquí debemos 
entrar en nuevos detalles. 

En los principios del idioma castelleno, la termina- 
ción de los participios era udo, y en vez de desaten- 
dido, se decía desatentudo, y en vez de apercibido , 
apercebudo. 

Hoy tenemos dos clases de participios, cuyas termi- 
naciones se recordarán, pues las hemos expuesto al 
tratar del verbo, el activo y el pasivo. Termina el 



y Google 



152 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

activo de la primera conjugación en ante, como 
amante, de amar, y en ente ó iente, cuando los verbos 
pertenecen á la segunda ó tercera conjugación, como 
absorbente de absorber^ perteneciente y de pertenecer^ 
recurrente, de recurrir, crujiente, de crujir. El pasivo 
de la primera conjugación acaba en ado, como amado 
de amar, y en ido los de. la segunda y tercera, como 
temido y partido, de temer y partir. 

Los participios activos se usan en su mayor parte 
como simples adjetivos, ó bien como sustantivos á Jos 
cuales se puede anteponer ó posponer un adjetivo : 
fiel amante, pretendiente celoso» 

Lo mismo puede decirse de los participios pasivos. 
La Academia pone en prueba de ello los ejemplos 
tejido y sembrado. Se dice un campo sembrado, un 
paño tejido : en esos casos los participios hacen veces 
de adjetivos. Por el contrario, en ww tejido de false- 
dades, unos tejidos muy malos; y en medio de un sem- 
brado, los dos participios hacen veces de nombres 
sustantivos. 

Hay en los participios distintas irregularidades. 

4." Unos, en vez de seguir la regla general, acabando 
en ado ó ido, terminan de maneras diferentes, según 
se puede ver en la relación que sigue : 

abierto (del verbo abrir), muerto (del verbo morir). 



cubierto ( 


— 


cubrir). 


puesto ( 


— poner). 


dicho ( 


— 


decir). 


resuelto [ 


— resolví') 


escrito ( 


— 


escribir). 


visto ( 


— ver). 


hecho ( 


— 


hacer). 


vuelto ( 


— volveí'). 


impreso ( 


— 


imprimir) 







y Google 



PARTE I. — CAP. VII. 155 

Los compuestos de esos verbos forman análoga- 
mente sus participios. Asi, se dice encubierto, de en- 
ctibrir; desdicho j de desdecir; deshecho, de deshacer; 
previsto, de prever; revuelto, de revolver. Sin embargo, 
bendecir y maldecir, compuestos de decir, no forman 
bendicho y malucho, siendo, por consiguiente, excep- 
ciones de la regla. 

2.* Ciertos verbos tienen dos participios, uno regu- 
lar y otro irregular. Tales son los siguientes : 

▼ERBOS PARTICIPIO REGUUR PARTICIPIO IRREGULAR 

Abstraer abstraído abstracto. 

Afligir afligido aflicto. 

Atender atendido atento. 

Bendecir bendecido bendito. 

Compeler competido compulso. 

Comprender . . . comprendido . . . comprenso. 

Concluir concluido concluso. 

Confesar confesado confeso. 

Consumir consumido .... consunto. 

Corregir corregido correcto. 

Corromper .... corrompido .... corrupto. 

Despertar despertado .... despierto. 

Dividir dividido diviso. 

Elegir elegido electo. 

Enjugar enjugado enjuto^ 

Expresar expresado expreso. 

Extender extendido extenso. 

i Fijar fijado , . fijo. 

Hartar hartado harto. 

Incluir incluido incluso. 

i Infundir. .... infundido infuso. 

Insertar insertado inserto. 

Invertir invertido .... inverso. 

Juntar juntado junto. 

9. 



y Google 



154 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Manifestar .... manifestado 

Nacer nacido. . 

Oprimir oprimido . 

Poseer poseído . . 

Pretender pretendido 

Propender .... propemiido 

Uomper rompido. . 

Salvar salvado . . 

Sujetar. . . .\ . sujetado. . 
Suspender .... suspendido 
Teñir teñido. . . 



manifiesto. 

nato. 

opreso. 

poseso. 

pretenso. 

propenso. 

roto. 

salvo. 

sujeto. 

suspenso. 

tinto. 



Los participios irregulares de esos verbos se usan 
casi únicamente como adjetivos verbales, y no entran 
en los tiempos compuestos. Por ejemplo, se dirá de un 
individuo : está convicio; pero no : ha quedado cort' 
vicio de mi inocencia, sino ha quedado convencido de 
mi inocencia. Del mismo modo, se dice : el reo está 
confeso; pero el reo está confesado ^ significa otra cosa, 
á saber, que ha recibido al sacramento de la confe- 
sión. Igualmente, se dirá : el loco anda suelto y no 
soltado; pero no se dirá : lo han suelto y sino lo han 
soltado. 

La regla tiene cuatro excepciones, que son las de 
los verbos freir, prender, proveer y romper. 

Tanto se usan en composición 

freido como . . . frito, 

prendido ... — ... preso, 

proveído ... — ... provisto, 

rompido. ... — ... roto. 

3.* La Academia señala varios participios, que, 
siendo pasivos por su terminación, tienen en ciertos 



y Google 



PARTE I. — CAP. VII. 155 

casos significación activa. Como ejemplos pueden po- 
neree los simientes : 

Acostumbrado. . . el que acostumbra. 

Afectado. . . • . . el que tiene afectación. 

Atrevido el que tiene atrevimiento. 

Callado el que calla ó sabe callar. 

Cansado el que cansa. 

Comedido el que tiene comedimiento. 

Descreído el que carece de fe. 

Encogido el que es tímido ó corto de genio. 

Exaltado. ..'.*. el que piensa sin moderación. 

Fingido el que finge. 

Leído el que ha leído mucho. 

Mirado el muy atento, el que tiene miramiento. 

Osado el que tiene osadía. 

Presumido el que presume. 

Resuelto el que obra con resolución. 

Sabido el que tiene vasta instrucción. 

Sentido el que siente con facilidad las heridas 

de amor propio. 

Vahdo el que disfruta del valor, del valimien- 
to de alguno. 

Aquí se revela una vez más la riqueza de la lengua 
castellana en la formación de aumentativos y diminu- 
tivos, pues también se les forma del participio en el 
lenguaje corriente, diciendo de uno que es muy pre- 
sumidote, de otro que es muy miradiío, sentiditOj re- 
sueltito, encogidito, etc. 

Ejercicios. — Fórmense frases con los participios activos 
y pasivos, regulares é irregulares, variándolas en lo posi- 
ble, por ejemplo : Juan es tan osado y presumido que á sus 
veinte años te a'ee cavaz de gobernar á los pueblos; la sucr^ 



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156 GRAMÁTICA. CASTELLANA. 

ie de los validos suele cambiarse en desgracia, y entonces de 
nada les vale haber sido poderosos; detestados cuando eran 
temidos, los menos resueltos se atreven con "^llqs al verlos en 
tierra. 

Análisis de los siguientes trozos, señalando los partici- 
pios, diflniendo su carácter y funciones en la oración : 

« El rey D. Fernando tenia con todas estas cosas un en- 
cendido deseo de apoderarse de esta ciudad (Sevilla), así por 
su nobleza, como porque ella tomada, era forzoso que el 
imperio de los moros de todo punto menguase, tanto más 
que los aragoneses, con gran gloria y honra suya, se ha- 
bían apoderado de la ciudad de Valencia, de «itio muy se- 
mejante, y no de mucho menor número de ciudadanos. El 
rey de Sevilla, por nombre Ajatafe, no ignoraba el peligro 
que corrían sus cosas : tenia juntados socorros de los luga- 
res comarcanos, hasta de la misma África : gran copia de 
trigo, traída de los lugares comarcanos : proveidose de ca- 
ballos, armas, naves y galera:, detei'minado de sufrir cual- 
quiera afán antes de ser despojado del señorío de ciudad 
tan principal. » 

(Mariana. — Conquista de Sevilla,] 

« En el camino dijo el del bosque á Sancho : — lia de sa- 
ber, hermano, que tienen por costumbre los peleantes de la 
Andalucía cuando son padrinos de alguna pendencia, no 
estarse ociosos mano sobre mano en tanto que sus ahijados 
riñen : dígolo porque esté advertido, que mientras nuestros 
dueños riñen, nosotros también hemos de pelear y hacer- 
nos astillas. -- Esa costumbre, señor escudero, respondió 
Sancho, allá puede correr y pasar; con los escuderos de 
los caballeros andantes ni por pienso. A lo menos, yo no he 
oído decir á mi amo semejante costumbre, y sabe de me- 
moria todas las ordenanzas de la andante caballería. Cuan- 
to más que yo quiero que sea ordenanza expresa el pelear 
los escuderos, en tanto que sus señores pelean; pero yo no 
quiero cumplirla. Estando sin cólera y sin enojo, ¿quién 



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TARTE í. — CAP. VIH. 157 

diablos se ha de amañar á reñir á secas? — Para esto, dijo 
el del bosque, yo daré un suficiente remedio : y es que, an- 
tes que comencemos la pelea, yo me llegaré bonitamente 
á vuestra merced y le daré tres ó cuatro bofetadas que dé 
con él á mis pies con las cuales le haré despertar la cóle- 
ra, aunque esté con más sueño que un lirón. — Contra ese 
corte sé yo otro, respondió Sancho, que no le va en zaga ,* 
cogeré yo un garrote, y antes que vuestra merced llegue á 
despertarme la cólera, haré yo dormir á garrotazos de tal 
suerte la suya, que no despierte, si no fuere en el otro 
mundo, en el cual se sabe que no soy yo hombre que se 
deje manosear el rostro de nadie. » 

(Cervantes. — Don Quijote.) 

Mi voz fuera más dulce que el ruido de las hojas 

Mecidas por las auras del oloroso abril, 

Más grata que la del fénix las últimas congojas, 

Y más que los gorjeos del ruiseñor gentil. 

Más grave y majestuosa que el eco del torrente, 

Que cruza del desierto la inmensa soledad, 

Más grande y más solemne que sobre el mar hirvienle 

El ruido con que rueda la ronca tempestad. 

(ZoRiLLA. — La Tempestad,) 

CAPÍTULO yiii. 

DEL ADVERVIO. 

r El adverbio es una parte de la oración que sirve 
para modificar la significación del verbo, del parti- 
cipio, del adjetivo, y aun de otro adverbio. Ejemplos : 



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158 GRAMÁTICA CASTELLA>'A. 

este hombre trabaja seriamente (modifica al verbo) : 
quedó bastante cansado (modifica al participio) ; una 
vista muy hermosa (modifica al adjetivo) ; llegué dema- 
siado pronto (modifica á otro adverbio) . ^ 

Para distinguir el adverbio del adjetivo, del verbo 
y del participio, hay que fijarse en que el adverbio no 
determina ni califica al sustantivo, según lo verifica el 
adjetivo. En el ejemplo anterior : una éista muy her- 
mosa, se observa lo que decimos; el adverbio muy no 
determina ni califica al sustantivo vista, sino al adje- 
tivo hermosa. Tampoco expresa el adverbio acción ni 
pasión como el verbo. 

Eso no impide que muchos, adjetivos sirvan de^ver- 
bios, pero entonces se les pone en singular, pues 
siempre tienen carácter de neutros. Fijándose bien 
en el sentido de la frase, se descubre fácilmente si es 
adjetivo ó adverbio. Si se puede establecer, ya sea de 
manera explicita, una concordancia con el sustantivo, 
tendremos un adjetivo ; si no, adverbio : Ejemplos : 
cuando digo, el horizonte está oscuro, oscuro es adje- 
tivo, pues se refiere á horizonte, y concuerda con él 
en género, número y caso; la prueba de ello es que se 
puede alterar la frase tomando los plurales y diciendo : 
los horizontes están oscuros. 

Por el contrario, en la locución está ocuro, y en 
otras análogas, como hace oscuro, lo veo oscuro, la 
palabra oscuro modifica al verbo, no puede concor- 
dar con ninguna otra, es invariable; tiene, en suma» 
todos los caracteres de adverbio."^ 

El adjetivo mismo, colocado después de adverbios 



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PAUTE I. — CAP. Vlir. 159 

de tiempo, y de lugar, ó de ciertas locuciones, adquiere 
carácter adverbial, sin llegar á ser verdaderamente 
adverbio, lo cual depende de que entonces esa pala- 
bra no califica ni modifica la significación del sustan- 
tivo, sino la manera de cómo se efectúa la acción del 
verbo. Ejemplos : ayer mismo te lo dije; viene mismo 
después del adverbio de tiempo ayer; se observará 
que la palabra no modifica al verbo dije, ni al sujeto 
suplido yo, ni á los complementos : únicamente modi- 
flca la manera como se efectúa la acción de dije, á 
saber : ayer mismo. Análogas reflexiones cabe bacer 
sobre las siguientes frases : aquí mismo estaba Ñapo- 
león dirigiendo la batalla; en Granada mismo no se 
encuentran ojos más hermosos. ^ 

Se ve, pues, que el adverbio tiene significación 
más lata de lo que indica su etimología. Esa palabra 
viene del latin adverbium, que significa junto al 
verbo. 

El pronombre relativo cual puede en ciertas oca- 
siones hacer veces de adverbio, significando entonces 
como. Ejemplo : Cuál lo habíamos convenido, frase 
análoga á Cómo lo habíamos convenido. 

Aunque el adverbio es una palabra invariable, tiene 
singular parecido con el adjetivo en que sirve también 
á veces para indicar lo vago, lo indeterminado y ge- 
neral. Equivale asi á la desinencia neutra del adjetivo, 
y para más semejanza se hace preceder también del 
articulo lo. Ejemplos : me asusta pensar lo cerca que 
estuvimos de la muerte; h tarde que era nos impidió 
visitar todo el edificio ; no puede Ym* imaginarse lo 



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100 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

bien recibidos que fuimos, ele. En esos ejemplos, los 
adverbios cerca, tarde y bien, precedidos de lo, dan 
carácter de vaguedad é indeterminación al concepto. 

Conservando su carácter invariable, puede el adver- 
bio hacer en ocasiones oficio de sustantivo, precedido 
del articulo masculino, pero no admite números, ni 
géneros. Ejemplos : el tanto y el cuanto son su fuerte; 
siempre tiene el más y el menos en la boca. Véase una 
frase en prueba de que no admiten esos adverbios 
variación ninguna : Pronunció catorce más y doce 
menos en un abrir y cerrar de ojos. Si el adverbio 
pudiera alterarse, lo cual sería contrario á su índole, 
deberla ir en plural, concertando con catorce. 

Los adverbios pueden desempeñar igualmente el 
papel de coiljuncianes y de interjecciones. Los adver- 
bios que sirven más de conjunciones son como, cuando, 
donde, bien ya, etc. Empleados como interjecciones 
se encuentran á menudo ; ¡si! ¡mal! ¡nunca ! ¡jamás! 
En el ejemplo de análisis que va en el primer capituló 
de la sintaxis hace el adverbio como servicios de con- 
junción, y por su medio depende una proposición de 
otra. 

Dividense los adverbios con arreglo á dos circuns- 
tancias, su forma y su significado. 

Por la forma son simples y compuestos. Nada tene- 
mos que añadir en este punto á lo consignado al tratar 
del hombre sustantivo, acerca de las palabras caste- 
llanas en general. 

Por la significación, muchos gramáticos los clasi- 
fican en adverbios de lugar, tiempo, modo, cantidad^ 



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PAUTE I. — CAP. Vin. 161 

afirmación^ negación y duda; pero la Academia añade 
á esas clases otras dos, las de comparación y de or- 
den. 

Tenemos, pues, adverbios : 

De LUGAR : aquí, acá, allí, allá, aaillá, cerca, lejos, 
donde, adonde, en donde^ enfrente, fuera^ dentro, 
arriba, ahajo, encima, debajo, junio, aquende, allen- 
de, etc. 

De TIEMPO : hoy, ayer, mañana, pronto, presto, 
tarde, antes, ahora, después, siempre, nunca, jamás, 
mientras, ya, todavía, aun, antaño, hogaño, entonces^ 
cuando, etc. 

De MODO : bien, mal, como, cual, así, duro, apenas, 
recioí alio, oscuro, bajo, etc., y los fonnados por un 
adjetivo y la terminación mente, como buenamente, 
segundamente, ordinariamente, generalmente, etc. 

De CANTIDAD : bastante, demasiado, poco, algo, mucho, 
muy, tan, tanto, nada, cuan, cuanto, etc. 

De ORDE^í : primeramente, últimamente, alternativa- 
mente, sucesivamente. Pueden serlo también antes y 
después, y en general los adverbios que expresen el 
orden en el espacio (lugar) ó en la sucesión de ios 
instantes (tiempo). 

De AFIRMACIÓN : sí, cierto, verdaderamente, y otros de 
modo, como realmente, si se dice : esta idea es real- 
mente profunda. 

De NEGACIÓN : no, ni, nunca, tampoco, etc. 

De DUDA : acaso, quizás^ ó quizá. 

Las líneas de separación entre los adverbios na 
están, por lo que se ve, perfectamente marcadas, pues 



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162 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

hay muchos que pertenecen al mismo tiempo á dos ó 
más categorías, como nunca, de tiempo, y de nega- 
ción, siempre^ que, por el contrario, siendo también 
de tiempo, se hace de afirmación en la conversación 
familiar. En Madrid dicen : ¿ Come Vm, hoy con nosotros ? 
— SiemprCy responde el interpelado, es decir : sí, 
sin duda. 

Para saber á ciencia cierta el grupo á que un adver- 
bio pertenece, hay que fijarse en la manera que tiene 
de modificar las palabras. Tomemos, por ejemplo, el 
adverbio realmente, y digamos : 

Nos recibió realmente (de modo, se indica la manera 
cómo fuimos recibidos y agasajados). 

¿ Realmente lo pagó Vm, ? (de duda, se vacila en 
creer lo que se nos dice. 

Sí, realmente. — (de afirmación.) El interpelado 
afirma que lo pagó. 

DE ALGUNOS ADVERBIOS. 

La Academia consigna importantes observaciones 
sobre el uso de algunos adverbios. Vamos á resumirlas 
por orden alfabético, como dicho alto cuerpo lo hace. 
Sin embargo, nos apartaremos de la imitación servil, 
sin por eso olvidar nada de la doctrina. 

ADONDE, DONDE, CUANDO. 

Estos adverbios no pertenecen á la misma clase, 
pues los dos primeros son de lugar y el último de 
tiempo. Presentan la particularidad de ir siempre 



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PARTE 1. — CAP. VIII. 1Ü5 

delante de los verbos, ya se pregunte ó se afirme. 
Ejemplos : ¿adonde quieres que te escriba? ¿dónde lo 
dejaste? ¿cuándo estarás libre de ese compromiso? 
La forma inversa es incorrecta, á menos de que se 
supla el verbo. Ejemplos : Verdad es que lo dije; pero 
¿cuándo?; abi se entiende ¿cuándo lo dije? Me en- 
cargas que te escriba, pero no me dices adonde; abi 
se suple te escribo ó te debo escribir. 

Por otra parte, donde bace en ocasiones veces de 
pronombre relativo, y entonces significa en que, en el 
que, en la que, en lo que, en el cual, en la cuaL en lo 
cual y sus plurales. Ejemplos : el libro donde lo leí, 
esto es, el libro en que lo leí; la montaña sagrada 
donde resonaba la voi de las musas, esto es, en la que, 
en la cual resonaba la voz de las musas, etc. 

En el caso de que donde vaya precedido por las pala- 
bras de ó por, equivale también á las anteriores expre- 
siones, pero sin la preposición. Ejemplo : Por donde, 
(es decir, por lo que, por lo cual) vino á saberse quién 
era el autor de la broma. 

AQUÍ, ALLÍ, ACÁ, ALL.L 

La significación de aquí y allí, es más concreta que 
la de acá y allá, Al decir aquí y allí, se babla de sitios 
determinados, relativamente cercanos al que babla. 
Ejemplos : está aquí, quiere decir, está conmigo, está 
con nosotros, está en esta ciudad, etc. ; está allí, es 
decir, se encuentra en aquel punto y no en otro algu- 
no. Por el contrario, acá es vago y allá también. 



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1G4 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Ejemplos : ven acá, allá en los lejanos horizontes. Asi 
es que no se dice más aquí ó más allí, sino mas acá, 
más allá, ^'"'^ 

AUN. ^"^ / 

Envuelve la idea de tiempo, como en no ha venido 
aún, aun no le he visto, esto es, no ha venido todavía, 
todavía no le he visto; pero además indica encareci- 
miento, ya se afirme ó se niegue, según se observa en 
las frases aun más, aun menos. Ejemplos : gana diez 
mil duros al año y aun más; te prestará lo menos que 
pueda, y aun nada, si el otro no insiste. 

COMO. ' ' "^ ' 

A veces este adverbio es de modo, v. gr. : ¿Cómo 
has llegado hasta aquí? En otras ocasiones es de com- 
paración, V. gr. : Heroico como Machuca. Puede ponerse 
en vez de la preposición según, v. gr. : Como lo dice 
la Escritura, ¡ay del que da ejemplo de escándalo! 
Indica el momento en que se efectúa la acción, cuando 
se dice : Como la bruja hubo dado un golpe con su va- 
rita mágica, prodújose una gran llamarada, equiva- 
lente á así que ó luego que la bruja.... Sirve para pon- 
derar, exagerar, encarecer, v. gr. : ¡Cómo le injurió! 
¡ Cómo corre ! ¡ Cómo habla ! es decir : / Hasta qué punto, 
cuánto te injurió! ¡Qué velozmente corre ! ¡ Qué bien 
habla! Si se le junta á un verbo en subjuntivo, reem- 
plaza al gerundio. Ejemplo : Como dijera que no, le 
cayeron todos encima, equivalente á : Habiendo dicho 
que no, le cayeron todos encima. 



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PARTE I. — CAP. Yin. 105 

JAMÁS. 

Este adverbio equivale á nunca, pero presenta la par- 
ticularidad de significar negación absoluta si, para 
reforzar el sentido, se le junta á nunca, y eternidad ó 
perennidad cuando se le une á siempre. Ejemplos : 
¿ Vender á mi patria ? Nunca jamás. (Ahí se niega de 
una manera absoluta lo posibilidad de que se efectúe 
la acción del verbo). — Te amare' por siempre jamás. 
(Ahí se indica perennidad, eternidad de la acción). 

MAS, MENOS. 

El carácter general de estos adverbios es servir para 
aumentar ó disminuir, llevando siempre envuelta la 
idea de comparación, ya se junten con verbos, adje- 
tivos, sustantivos adjetivados, y aun con otros adverbios 
ó modos adverbiales. 

Con verbos. — Si digo : tengo más, tengo menos, la 
virtud, vale más que el saber ^ en todas esas frases au- 
mento (podría disminliir poniendo menos en lugar de 
más) y comparo, pues tengo más equivale á tengo una 
cantidad mayor que la anterior, mayor que otra, etc. 

Con adjetivos. — La virtud es más rara que el saber; 
la rectitud es menos común que la doblez. Ahi también 
se aiunenta y se disminuye comparando. 

Con sustantivos adjetivados. — Es más orador que 
Vm, ; es menos marino que su hermano. 

Con verbo. — Más es pensar que repetir de memo- 
ria; menos charlar valdría más. 



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1G6 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Con otros adverbios ó modos adverbiales. — Dilo 
menos acremente; niégalo más enérgicamente. 

El adverbio más se acentúa, mientras que la con- 
junción adversativa mas no lleva acento. 

MUCHO. 

Sirve, no sólo para indicar la cantidad, en oposición 
á poco, sino también para afirmar con énfasis. Asi, 
cuando un orador afirma hechos que el auditorio 
tiene por exactos, ó emite ideas con las cuales están 
conformes sus oyentes, se producen á veces las inte- 
rrupciones /mwc/io/ /mMcfco/ equivalentes á ¡es cierto! 
¡sí! ¡es verdad! En la conversación ordinaria se le 
emplea del mismo modo, ó bien en esta otra : mucho 
que si. Ejemplo : ¿Se lo dijo Vm.? — Mucho que sí. 

MUY. 

Este adverbio desempeña en la lengua funciones 
importantes, pues sirve para formar los superlativos, 
esto es, para indicar el grado «sumo de los adjetivos, 
sustantivos adjetivados, adverbios y modos adverbiales. 
Ejemplos : muy amable, muy orador, muy cerca, muy 
suavemente, muy por alto, etc. 

En general, el adverbio no indica la negación, pero 
por una particularidad curiosa, á veces sirve para 
hacer más rotunda la afirmación, marcando una frase 
que se contrapone á otra. Ejemplos : más vale sudar 
que no toser; más ve un ciego en su casa que no un 
tuerto en la ajena. Se observará, que si se suprime 



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PARTE I. — CAP. Yin. 467 

en esas frases el adverbio no, el sentido permanece 
siendo el mismo. 

Es más, se puede negar sin que se emplee el adver- 
bio 710, Ejemplo : en todo el día ha dejado de hacer 
ruido. 

En castellano, dos adverbios negativos, ó, en gene- 
ral, dos negaciones, tienen más fuerza que una sola. 
Ejemplos : no digo nada, no vuelva Vm, nunca, no lo 
niegue nadie. Por el contrario, en otras lenguas, como 
el inglés, dos negaciones equivalen á una afirmación. 
La frase no lo dijo ninguno, significa en dicho idioma 
alguno lo dijo. 

Hay sin embargo un caso en español en que dos 
partículas negativas afirman, y es cuando no va se- 
guido de 8Í7i. Ejemplo : Se arrojó al agua, y 710 sin 
gran peligro, salvó al hombre que se ahogaba ; esa ex- 
presión equivale á ésta : Se a7*rojó al agua ij con gran 
peligro, salvó al hombre que se ahogaba. 

Los adverbios de negación se anteponen siempre al 
verbo, á menos de que en la misma frase entren no y 
otro, en cuyo caso no precede y el otro sigue al verbo. 
Ejemplo : no he pensado jamás volver allá; no estudia 
nunca de noche. 

TANTO, CUANTO. 

Estos adverbios presentan la particularidad de per- 
der su última silaba delante de otro adverbio, adje- 
tivo ó participio; sin embargo, se exceptúan los com- 
parativos mejor, peor, mayor y menor. Así es que se 
dice tan lejos, tan inteligente, tan amante, cuan rápi- 



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108 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

damentey cuan atento^ cmn maldiciente es, y no tanto 
lejos, tanto inteligente, tanto amante, cuánto rápida- 
mente, cuánto atento, cuánto maldiciente. Pero se dice 
tanto, cuanto mejor, peor, menor ^ mayor, y no ten, 
cuan mejor, peor, etc. 

Oira particularidad es servir para formar compara- 
ciones, en cuyo caso cuanto se usa en correlación con 
tanto, y equivale á como. Ejemplo : tanto vales cuanto 
sabes. Si la comparación se establece añadiendo al ad- 
verbio tanto el de comparación más, entonces el co- 
rrelativo como debe ir seguido de que. Ejemplo; tanto 
más probable me parece, cuanto que lo contrario sería 
incomprensible. 

ADVERBIOS QUE ACABAN EN MENTE. 

Estos adverbios se forman con un adjetivo, en cual- 
quiera de sus grados, y el sustantivo mente, derivado 
del latín mens, palabra que significa espíritu, pero 
que tomó, al formarse las lenguas romances, el sen- 
tido de manera, modo. El adjetivo que entra en la 
composición de los adverbios en mente toma siempre 
en este caso terminación femenina. Nunca se dirá mag- 
níficomente, sino magníficamente, etc. 

liemos dicho que la formación de esos adverbios se 
efectúa tomándolos en cualquiera de sus grados. Ejem- 
plos; de grande (adjetivo positivo), se hace grande- 
mente; de mayor (comparativo), mayormente; de gran- 
dísimo (superlativo), grandisimamente. Si al formarse 
alguno de los grados del adjetivo, sufre su positivo 
alteración, el adverbio en mente la experimenta tara- 



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PARTE I. — CAP. VIII. 169 

bien. Asi es que de fuerte, salen fortúimo y fortísima- 
mente. 

En castellano, cuando se escriben á continuación 
unos de otros varios adverbios acabados en mentes se 
suprime la terminación en los primeros y se la con- 
serva sólo en el último. La frase resulla asi más ele- 
gante. Ejemplo : Si digo Quintana escribía sobria^ clara 
y elegantemente, la frase es más bella que su equiva- 
lente Quintana escribía sobriamentey claramente y ele- 
gantemente. 

MODOS ADVERBIALES. 

Se da este nombre á varias expresiones, muy comu- 
nes en castellano, que hacen veces de adverbios, pues 
modifican el significado del verbo. Se las llama tam- 
bién locuciones adverbiales^ Ejemplos ; fui á ciegas, lo 
hizo á sabiendas, se entró de rondón^ pagúeme Vm. en 
el acto, acertó por carambola, habla á tontas y á locas, 
vende por mayor, es ciego al parecer, despidióse á 
la francesa, nos miraba de hito en hito, le entregué 
cien pesos á cuenta, vaya Vm. á la buena de Dios, nos 
ha dado la noticia de golpe y powazo, etc^ 

Ejergcios. — Fórmense frases con adverbios y locucio- 
nes ó modos adverbiales, procurando emplear esas voces en 
los diferentes sentidos que tengan. No siempre hay separa- 
ción absoluta entre las diferentes clases de adverbios. In- 
síslase en lo dicho sobre la manera de negar en castellano 
y en otras lenguas. 

Análisis de los siguientes trozos, señalando los adverbios,- 
definiéndolos y reemplazándolos por otros semejantes ó por 
locuciones análogas. 

iO 

^ Digitizedby VjOOQiC 



170 GRAMÁTICA CASTELLANA. 



« Cualesquiera que fuesen los defectos de su razón, difí- 
cilmente podría el historiador señalar un solo lunar en su 
carácter moral : su correspondencia respira siempre el sen- 
timiento de la más acendrada lealtad á sus soberanos ; en 
su conducta se observa comunmente el mayor cuidado por 
los intereses de los que le seguían; gastó hasta el último 
maravedí para restituir su desgraciada tripulación á su 
tierra natal ; en todos sus hechos se ajustaba á las reglas 
más estrechas del honor y de la justicia. Ha habido hom- 
bres en quienes las virtudes extraordinarias han estado 
reunidas, si no con verdaderos vicios, con miserias degra- 
dantes; pero no sucedía asi en el carácter de Colón; ya le 
consideremos en su vida pública ó ya en la privada, siem- 
pre le encontramos el mismo noble aspecto; su carácter 
estaba en perfecta armonía con la grandeza de sus planes 
y los resultados de todo fueron los más grandiosos que el 
cielo haya concedido realizar á un mortal. » 

(Prescott.) 

(( Todos los caracteres del hombre verdaderamente gran- 
de se encuentran reunidos en él. Genio, trabajo, pacien- 
cia... obstinación dulce, pero hasta infatigable para lograr 
el fin, resignación en la lucha contra las cosas... estudios 
constantes, conocimientos tan vastos como el horizonte de 
su tiempo, manejo hábil pero honroso de los corazones 
para reducirlos á la verdad... Tal fué ese hombre. iVado co- 
nocemos más acabado : Colón contenia á muchos en uno 
solo... Ninguno por lo grande de su influencia mereció me- 
jor el nombre de civilizador, » 

(Lamartine.) 



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PARTE I. — CAP. IX. 171 



LA CARAMBOLA. 



Pasando por un pueblo un maragato 
Llevaba sobre un mulo atado un gato, 
Al que un chico, mostrando disimulo, 
Le asió la cola por detrás del mulo. 
Herido el gato, al parecer sensible, 
Pególe al macho un arañazo horrible, 
Y herido entonces el |0»sibte macho, 
Pegó una coz y derribó al muchacho. 
Es el mundo, á mi ver, una cadena 
Do*^ rodando la hola, 
£1 mal que hacemos en cabeza ajena 
Refluye en nuestro mal por carambola. 



(Gampcamor.] 



CAPÍTULO IX. 



DE LA PREPOSICIÓN. 

La preposición es una parte indeclinable de la ora- 
ción, que sirve para unir dos palabras ó cláusulas, 
indicando la relación ó dependencia en que se encuen- 
tra una respecto de otra. Ejemplos : Vengo de Madrid; 
me embarco para América ; le conocí desde lejos, etc. 

Preposición sale del latín prcepositionem^ compuesto 
de prce, delante y positíonem, posición. Cuando deci- 

1. Do equivale á donde ^ y es por tanto adverbio de lugar. /?o- 
dandola bola es, sin disputa, un modo adverbial, como á mi ver, 
al parecer y por carambola. 



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172 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

mos ; Voy á Méjico, reunimos la dos ideas de ir y de 
Méjico por medio de un lazo que las une, y deter- 
mina su dependencia recíproca. 

Esa palabra d, y las otras análogas, que sirve para 
relacionar dos ideas independientes, es lo que se lla- 
ma una preposición. 

Aquí conviene observar cuan artificiales son hasta 
cierto punto las clasificaciones d« la Gramática. Hace- 
mos de la preposición una palabra que sirve para re- 
lacionar ideas independientes; pues bien, la conjunción 
desempeña servicios análogos. Por eso no debe extra- 
ñarse que haya habido gramáticos que han reducido 
á muchas menos las partes actuales de la oración. Asi, 
mientras Nebrija establecía diez. Palón se contentaba 
con cinco, y Correas con tres, que eran nombre (in- 
cluyendo en él el articulo y el pronombre), verbo (en 
el cual entraba el participio) y partícula (bajo cuya 
definición comprendía las restantes partes de la ora- 
ción). La misma Academia, que en su último tratado 
acepta diez, las limitaba á nueve en todos los ante- 
riores. 

En general, las frases que van regidas de preposi- 
ciones y que son casi siempre complementos indirec- 
tos, se colocan al fin de la oración, como en Voy á Mé- 
jico; pero el castellano es tan libre en este punto, que 
la construcción contraria es muy común : A Méjico 
voy. 

El latín expresaba por medio de terminaciones dis- 
tintas los casos de la declinación; pero, según se ha 
indicado en la historia de nuestra lengua, al principio 



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PARTE 1. — CAP. !X. 373 

del volumen, el castellano, y asi los demás idiomas 
derivados del habla de Roma, realizan los mismos 
fines por medio de las preposiciones. Ya se ha dicho, 
tratando de los casos, que el genitivo se forma con 
É?e, el dativo con á ó para^ el acusativo con a, y el 
ablativo con dcy en, por^ sin^ sobre, entre^ etc. 

Dividense las preposiciones en dos categorías : las 
separables, entre las cuales entran las mencionadas, y 
las inseparables. 

Además, ciertos gramáticos hablan de locuciones 
prepositivas, ó modos prepositivos y análogos á los ad- 
verbiales, que se forman en su mayor parte, sea por 
medio de sustantivos, sea con adverbios seguidos de 
la preposición de. Ejemplos : á fuerza de, lejos c?e, 
alrededor de, frente á frente de, etc. 

PREPOSICIONES SEPARABLES. 

Son las siguientes, por orden alfabético : 



á 


contra « 


hacia l'^ 


' ■ sin ^ 


ante 


de 


hasta '»^^' 


so 


bajo 


desde . 


para . 


sobre 


cabe ;; » 


v en 


por 


tras -- 


cóí 


entre 


según . 





Indica la dirección del movimiento al principiar y 
en su duración : Ya á cazar, fué llevado á la es^ 
cuela. 

Expresa la misma relación tratándose de cosas 

40. 

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174 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

inmateriales^ ; La desgracia nos lleva á la religión. 

Significa la dirección intencional : Llamar á las ar- 
mas. 

Manifiesta la hostilidad : Se fue' á ellos. 

Fija el término del movimiento : Sus gritos llegaban 
á nosotros. 

Denota la dirección sin movimiento real de aproxi- 
mación : Mirar á las estrellas, convertirse á la fe cató- 
lica. 

Expresa el lugar y también el tiempo en que se 
efectúa la acción del verbo : Lo prendieron á la salida 
de la reunión. 

Indica el modo de realizar una cosa : lo clavó á puñe- 
tazos, lo mató d cuchilladas. 

Sirve para denotar la distancia ó tiempo que media 
entre dos objetos, fechas, sucesos, etc. : déla cima del 
monte á la llanura; de 15 de Enero d 7 de Marzo; del 
paso del Rubicón á la batalla de Farsalia. 

Señala la ocupación : consagrarse á la medicina. 

Expresa la conformidad con otra cosa determinada : 
con arreglo á la Constitución, conforme á fuero. 

Se la emplea para indicar el precio de las cosas : d 
duro la docena. 

Indica oportunidad, conveniencia : llegar á tiempo^ 
venir á cuenta. 

Sirve para comparar : del dicho al (á el) hecho va 
mucho trecho. 



\. R. J. Cuervo. — Dice, de construcción y régimen de la len- 
gua castellana. 



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PARTE 1. — CAP. IX. 175 

Forma muchos modos adverbiales : á tontas y á lo- 
cas^ á la» claras. 

Puede ser empleada en vez de hasta y de la con- 
junción si : no me llega al (á el) hombro, por hasta el 
hombro, á no haberlo visto no lo hubiera creído, por si 
no lo hubiera visto., . 

Tiene oíros muchos usos y entra á menudo en com- 
posición. 

ANTE. 

Equivale á delante : ante la corte; y antes que ó antes 
de: ante ninguna otra cosa, hablemos del asunto prin- 
cipal. En composición indica prioridad : antecedente, 
antepuesto. 

BAJO. 

Indica inferioridad, dependencia, situación subordi- 
nada entre las cosas ó las personas : bajo el mando de, 
bajo la mesa, bajo el Rey Sabio, 

CABE. 

Significa junto á, cerca de. Sólo se la usa ya en 
poesía. 

CON. 

Denota medio ó instrumento : con el saber se va 
lejos, abrí las ostras con los dedos. 

Expresa acompañamiento y concurrencia : saldré 
con mi hermano, se inauguró la fiesta con gran con- 
curso de gente. 

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17Ü GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Indica mezcla de dos cosas ó personas : vino con 
agua, unos con otros. 

Representa las circunstancias con que se ejecuta la 
acción del verbo: atacó las trincheras con indecible 
furia, le habla con verdadera ternura. 

Equivale aveces á aunque y entra en composición, 
guardando su significado, si bien se modifica, cam- 
biando su w en m, según se ve en la palabra que aca- 
bamos de usar com-posición. Ejemplo del caso en que 
reemplaza á aunque : con cerrar la puerta no les im- 
pidió escaparse y es decir, : aunque cei^ó la puerta, no 
les impidió escaparse, 

CONTRA. 

Indica oposición, lucha, repugnancia, ya material, 
ya figuradamente : blancos contra azules, franqueza 
contra disimulo, griegos contra turcos; contra el enve- 
nenamiento por medio del fósforo, empezar por beber 
agua de jabón. 

Al componerse, conserva su sentido unas veces, 
según se ve en contraveneno. Otras indica disminu- 
ción en un grado de la voz á que se junta : contral- 
mirante (grado inferior al de almirante) ; ó bien re- 
fuerzafel sentido : contraseña, es decir, seña reservada, 
caracteristica. Por fin, á veces pierde su significado : 
contralto, voz entre la de tiple y la de tenor, ó persona 
que la posee; ahi no hay oposición de ningún género- 

DE, 

Indica propiedad, posición ó pertenencia : casa de 
mi abuelo. 

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PARTE I. — CAP. IX. 177 

Hatería de que se liace una cosa : palacio de mármol. 

Generación ó filiación : hijo de la reina MaiHa, árbol 
de semillüy ó de estaca. 

Procedencia de lugar, y también moral : Vengo de 
Roma, Gambetta salió del (de el) piiebb. 

Naturaleza de las cosas : mvjer de grande inteli- 
gencia. 

Abundancia y también escasez : año de grandes 
cosechas, mes de lluvias y fríos moríales. 

Causa ó medio del movimiento : navio de velas, má- 
quina de vapor. 

Consumo parcial de una cosa : bebí del vino añejo 
que Vm. tiene en su bodega. 

Manera : suplicaba de rodillas. 

Equivale á con, desde, entre, para, por, etc. : lo hizo 
de prisa (con); vino de su casa (desde); de Vm. á mí 
(entre los dos) ; vestido de caza (para) ; lloró de cólera 
(por, por efecto de). 

Entra mucho en composición, y tiene tantas aplica- 
clones, que sólo el uso podrá enseñarlas todas. 

DESDE. 

Indica principio de lugar ó de tiempo en que se 
realiza la acción del verbo : desde el año pasado no te 
he visto, haremos que el camino vaya desde Méjico á 
Zacatecas. 

EN. 

Significa : 

Lugar : estoy en París, el año que viene lo pasaré en 
Roma. 



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178 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Circunstancias ; no se halla en bvenas condiciones, 
¿está Vm, en dinero? 

Tiempo : en el año de 1889 habrá una exposiciión 
francesa universal. 

Modo : lo aseguró en serio ^ habló en inglés» 

Lo que dintingue á una persona ó cosa : se le conoce 
en su andar torcido; pasa por muy diestro en mecánica. 

Materia : trabaja mucho en astronomía. 

Origina, precediendo á algunos adjetivos, diversos 
modos adverbiales : en público, en secreto. 

Se la emplea delante del infinitivo y del gerundio : 
en el tomar no hay engaño, en dar á tiempo consiste 
la caridad inteligente, en comiendo saldré. 

Forma muchas voces compuestas, cambiando, si las 
circunstancias ortográficas lo exigen, la n en m ; en- 
terrar, em-balsamar, 

ENTRE. 

Expresa situación intermedia de cosas ó personas : 
entre París y Londres, entre la puerta y la ventana. 

Cooperación : entre mi primo y mi hermano van á 
arruinarte, lo escribiremos entre los dos. 

Equivale apara : entre los dos, le diréá Vm. un secre- 
to, es decir : se lo diré á Ym. á condición de que lo 
guardemos para los dos, sin repetirlo á nadie. 

Cuando forma voces compuestas, conserva su signi- 
ficado : entre-abrir. 

HACIA. 

Indica dirección , material ó moralmente. Voy hacia 
tu almacén, camina hacia la gloria. 



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PARTE I. — CAP. IX. 179 



HASTA 



Significa el término de la acción, del lugar, del 
tiempo y del número : hasta cansarme, hasta allá, 
hasta el año que viene, tengo hasta mil sacos; moral- 
mente : asi llegarás hasta los astros, es decir, hasta la 
fama y el renombre [sic itur ad astro). 

PARA. 

Denota : 

El fin á que se destinan las cosas : estante para li- 
bros, moralmente : estudiar para saber. 

Dirección ó movimiento: salimos para Guadalaj ara. 

Tiempo : para el año próximo. 

Proximidad dé una acción : el gobierno está para 
caer. 

Conveniencia : sitio magnifico para edificar una casa 
de recreo. 

Relaciones entre las cosas : para ser cojo corre de 
prisa. 

Entra en composición : para-guas, es decir para- 
aguas. 

POR. 

Expresa : 

El agente en las oraciones primeras de pasiva : la 
casa fue' construida por un gran arquitecto. 

El medio, moral ó material : por la honradez se con- 
serva el crédito, por la quinina se curan las fiebres. 

Fin ú objeto r me visto por salir, como por llegar 
antes que cierren, 



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i 80 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Duración : voy á Londres por tres días, por los siglos 
de los siglos. 

Lugar : salló por la ventana, vino por mar. 

Modo : lo dice por chanza. 

Precio ó cuantía : se vende por mil pesos, presta á 
doce por ciento. 

Equivalencia : dar gato por liebre, sálelo comido por 
lo servido. 

Causa :. por culpa de Vm. 

Sirve para encarecer, entra en composición. Tiene 
además numerosisiraas aplicaciones en la lengua. Sólo 
la práctica y la atención sostenida pueden hacer domi- 
nar este punto. 

SEGÚiy. 

Expresa conformidad : según lo convenido, según la 
constitución, según lo que se deben gentes bien educadas. 

SIN. 

Indica carencia ó privación : sin casa ni hogar; está 
sin un real. 

Equivale á además de, fuera de : le ha regalado una 
casa, sin otros objetos de valor, esto es, además de oíros 
objetos, ó de fuera de otros objetos de valor. 

SO. . '• ' ^ 

Significa bajo de. Sólo se usa en las locuciones so 
capa\ so color, so pretexto, so pena. Entra en compo- 
sición. 



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PARTE 1. — CAP. IX. m 

SOBRE. 

Denota : 

Superioridad moral ó material : los reyes reinan 
sobre los pueblos ; el bosque está precisamente sobre la 
colina. 

Cercanía, relación de proximidad : Cádiz está sobre 
el mar y el enemigo está sobre nosotros. 

Asunto^ materia : escribo sobre agricultura^ habla- 
mos sobre nuestro proyecto de contrato. 

Equivale al adverbio aproximadamente : ¿Cuánto 
gana Vm,? — Sobre cien pesos al mes. También reem- 
plaza la expresión además de : Sancho, sobre muy in- 
teresado , era socarrón. 

TRAS. 

Indica orden de sucesión ; tras de la caballería ve- 
nían los artilleros. 

Equivale á la expresión además de : tras de que tiene 
la culpa de todo, aun se queja. 

PREPOSICIONES INSEPARABLES. 

Las principales preposiciones inseparables son las 
siguientes *. 
Ab : indica separación, acción completa 6 excesiva. 
Abs : deducción ó separación. 
Ad : proximidad, encarecimiento. 

1. Véase la Gram, de la Academia. 

11 



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182 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Anti : Oposición. 

Des : negación, privación, exceso. 

Di : invierte el sentido de la voz á que se junta. 

Dis : análogo. 

Epi : sobre. 

Es, Ex : Fuera ó más allá. 

Extra : Fuera de. 

h : Equivale á en. Otras veces invierte el sentido 
de la voz á que se junta. 

Ob : Por causa. 

Per : Encarecimienlo. 

Pos : Posterioridad. 

pRE : Prioridad. 

Pro : Prioridad, sustitución, publicación, continua- 
ción de la acción. 

Re : Repetición, aumento, oposición, encareci- 
miento. 

Res : Disminución. 

Sin : Con. 

SuB : Subordinación. 

Trano : Al otro lado, á través de, cambio. 

Ultra : Más allá de. 

Hay además multitud de partículas, como archi, are, 
arce, bi, bis, centi, circum, deca, deci, equi, hectOf 
kilo, kiliy mili, miria, mono, proto, retro, semi, triy 
vi, viz, y otras que forman vocablos compuestos, pero 
no son preposiciones. 

Ejercicios. — Formación de frases ; repeticiones sobre el 
carácter de cada partícula prepositiva. Análisis de los trozos 



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PARTE I. — CAP. IX. 183 

siguientes. Indiquese si hay palabras compuestas de prepo- 
sición inseparable : 

(í Sentóse Guzmán el Bueno á comer con su esposa, re- 
primiendo el dolor m el pecho para que • no saliese al ros- 
tro. Entretanto el Infante, desesperado y rabioso, hizo de- 
gollar la víctima, á cuyo sacriQcio los cristianos que esta- 
ban en el muro prorrumpieron en alaridos. Salió al ruido 
Guzmán, y cierto de donde nacía, volvió á la mesa dicien- 
do : « Creí que los enemigos entraban en Tarifa. » De allí á 
poco los moros, desconfiados de allanar su constancia, y te- 
miendo el socorro que ya venía de Sevilla á los sitiados, le- 
vantaron el cerce, que había durado seis meses, y se vol- 
vieron á África, sin más fruto que la ignominia y el horror 
que su execrable conducta merecía. )) 

(Ese pasaje se refiere al asesinato del hijo de Guzmán el 
Bueno en el cerco de Tarifa.) 

(QüIMAKA.) 

Robáronle á Antón Llórente 
Su pollino; él con desvelo, 
Hizo plegarías al cielo, 
Más humilde que impaciente ; 
Pero viendo que el que aguarda 
Alcanza su gusto tibio, 
Vino d tomar por alivio 
Consolarse con la albarda. 
De manera, que imagino 
Que fué consuelo el tenella 
Pues sintió menos con ella 
La pérdida del pollino. 

(Belmowte.) 

1. Aquipara no es prepoftción, sino que juntándose á que for- 
ma una conjugación final. Esta nota, y las parecidas que hemos 
Euesto, harán r]jai*se á los alumnos, obligándoles á distinguir 
ien las partes de la oración. No basta que las palabras sean 
idénticas para que pueda decirse que son la misma parte de la 
oración, es preciso en ese caso que desempeñen análogas funcio- 
nes. Así, entret que viene luego, sería preposición en otro caso ; 
ahit junto con tanto (entretanto) es modo adverbial. 



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184 GRAMÁTICA GASTELUNA. 

CAPITULO X. 

DE LA CONJUNCIÓN. 

La conjunción es una palabra invariable, que sirve 
para reunir dos palabras ó dos miembros de frase. 
Viene de la voz latina conjunctionem, que significa 
unión. Ejemplos : César y Pompeyo; digamos siempre 
verdad, pues la ley moral lo ordena ; no fui á verle 
•porque sali tarde de casa. 

Los enlaces que las conjunciones efectúan no son 
todos de la misma clase; en consecuencia se las divide 
en distintas categorías, á saber : 

Capüulativas, disyuntivas^ adversativas^ condicio- 
nales, causales, continuativas, comparativas, finales é 
ilativas. Las conjunciones pueden pertenecer á dos ó 
más clases al mismo tiempo, como ocurre también, 
según se ha dicho, con los adverbios. 

CONJUNCIONES COPULATIVAS. 

Enlazan entre si las palabras ú oraciones, como y, 
e, niy que. 

y. — E. 

Une las palabras ó frases en sentido afirmativo. 
Ejemplo : Antonio y Cleopatra murieron tristemente; 

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PARTE I. — CAP. X. 185 

César acabó con la república^ y los últimos republica- 
nos dieron muerte á César. 

Para evitar la malsonancia que resultaría de la re- 
petición de una misma vocal, se pone é en vez de y 
delante de las palabras que empiezan con i, aunque 
esta vaya precedida de h (que siempre es muda en 
castellano), v. gr. : enfadóse ¿insultó á todo el mundo; 
vendió parte de sus bienes é hipotecó el resto. Sin em- 
bargo, cuando después de la h viene el diptongo ie, se 
usa y; lo mismo ocurre siempre en principio de in- 
terrogación, vengan ó no detrás h ó i. Ejemplos : mata 
y hiere á diestra y siniestra; ¿ Y I guació? y ¿Y Hipólito?, 
en vez de ¿E Hipólito ? 

En general, la conjunción y no se pone más que 
antes de la última palabra ó concepto, cuando hay va- 
rias que enlazar. Ejemplo : libros, papeles, plumas y 
tinteros vinieron al suelo; Aníbal se puso en marcha, 
atravesó los Alpes, luchó y venció en cuatro batallas 
célebres d la flor de las armas romanas, Pero en oca- 
siones, para dar más energía á la expresión, se repite 
y delante de cada vocal ó de cada frase. Ejemplo : el 
talento, y la energía, y la audacia, todo lo reunió; y 
sin embargo, vivió tristemente y murió en la pobreza y 
el abandono. 

También sucede que se enlazan dos á dos palabras 
que forman incisos diversos de la oración, y no por 
eso se pone la conjunción para reunir dichos incisos. 
Ejemplo : guerrero y escritor; buen diplomático y fiel 
servidor de su rey, eso fué Hurtado de Mendoza. Es 
igualmente común ver suprimida la conjunción y, sea 



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186 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

entre nombres, sea entre adjetivos ó verbos. Ejemplo: 
casas, jardines, cesares murieron — y aun las pie- 
dras que de ellos se escribieron (Rodrigo Caro) ; alegre^ 
feíizy enamorado ; llegué, vi, vencí (César hablando al 
Senado de Roma) . 

La conjunción y puede, en ciertas ocasiones, no 
enlazar palabras ó frases escritas, sino bien conceptos 
mentales, pensamientos anteriores, como en estos 
versos de una oda de Quintana : 

Y tanta fué del hombre la osadía. 
Que los quiso arrostrar 

Y empieza la estrofa, refiriéndose á los furores del 
océano, de que antes ha hablado el poeta. 

m. 

Asi como y sirve para enlazar palabras ó frases en 
sentido afirmativo, ni lo efectúa en sentido negativo. 
Unas veces se la repite; otras se emplea un adverbio ó 
vocablo negativo. Ejemplos : ni mi hermano ni yo lo 
deseamos f ó no come ni deja comer á los otros; nada 
afirmó ni negó. 

En el caso del segundo ejemplo, esto es, cuando la 
frase empieza por la palabra rto, puede dejar de repe- 
tirse la conjunción ni. De modo que es indiferente 
decir no está bien ni de pie ni sentado ó no está bien de 
pie ni sentado, Pero cuando el verbo va al fin del con- 
cepto, hay que repetir la conjugación. Ejemplo : ni 
de pie ni sentado está bien. 



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PARTE I. — CAP. X. 187 

Otra particularidad de la conjunción ni es que 
puede sustituir á la disyuntiva ó. Ejemplo : ¿ Te lo ne- 
gué ni te lo afirmé?, por ¿te lo negué ó te lo afirmé? 
Siento que no vengan mis piimos ni mis tíos, por 
siento que no vengan mis primos ó mis líos. 

QUE. 

Esta conjunción puede confundirse con el relativo 
que, pero se les distingue fácilmente, recordando : 
i .° que la conjunción tiene por oficio enlazar verbos ; 
y 2.°, que el pronombre enlaza á un nombre con un 
verbo y responde á la pregunta ¿el qué?, ¿el cuál?, 
¿los qué?, ¿los cuáles? y sus femeninos, pudiendo ser 
reemplazado por el nombre. Ejemplo : Las mujeres 
que son maldicientes suelen exigir que nadie murmure 
de ellas. El primer que es pronombre, pues reemplaza 
á las cuales mujeres, pero el segundo es conjunción, 
por cuyo medio se unen exigir y murmurar. La con- 
junción que pide verbo expreso, aunque en el mo- 
dismo uno que otro {algunos, unos pocos) se la suprime, 
y en ciertas frases se la suple. Ejemplo : Vale más que 
su hermano. Ahí se suple vale^ entre las voces que 
y su. 

Que presenta la particularidad de poder reemplazar 
á otras varias conjunciones, á saber : la causal porque, 
la disyuntiva ya, á y más, y a la copulativa y. Ejem- 
plos: Dábase por contento de haber sufrido una sola 
desgracia que (en vez de porque) bien viene el mal 
cuando viene sin cortejo. Que se pruebe ó que no se 



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188 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

pruebe el aserto, el daño queda hecho (en vez de ya). 
— El vejete siempre tieso que tieso (en vez de tieso y 
más tieso). — Reclamo mis derechos, que no favores 
(en vez de y no favores) . 

Por el* contrario, que puede ser sustituida por el 
adverbio como. Ejemplo : Le conté' cómo mi hermano 
había perdido toda su fortuna jugando. 

El abuso del que da cierta dureza al estilo, pero en 
la mayor parte de los casos no se le puede suprimir 
sin daño de la claridad y vigor de la frase. 

CONJUNCIONES DISYUNTIVAS 

Sirven para marcar la diferencia, separación, turno 
entre dos ó más objetos, personas ó conceptos. 

La principal es o', que delante de palabra cuya pri- 
mera letra sea, bien o, bien h seguida de o, se cambia 
en ú. Ejemplo : Juan ó Pedro, uno ú otro. 

Además de d, se usan principalmente como dis- 
yuntivas las conjunciones ahora, ora, ya, bien, lla- 
madas también distributivas. Sin embargo, á pesar de 
que esas conjunciones sustituyen á ó, suele esta última 
repetirse delante de las anteriores. Ejemplos : ahora 
luchando, ahora intrigando; suplicando, ora d su rey, 
ora á su dama; ya comprando, ya vendiendo; bien 
estudiando, bien escribiendo. — Igualmente, ya com- 
prando ó ya vendiendo; bien estudiando ó bien escri- 
biendo. 



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PAUTE I. ~ CAP. X. 189 

CONJUNCIONES ADVERSATIVAS. 

Indican contrariedad, oposición, entre los miembros 
de la frase. Ejemplos : quiesiera hacerlo y más no 
puedo; estuve anoche en sti casa, pero no le ^encontré; 
no le estoy agradecido ^ antes (ó antes bien) tengo mo- 
tivos para quejarme de su conducta; no te pido impo- 
sibles, sino que cumplas con tu deber. A más de esast 
conjunciones, se usan como adversativas cuando ^ 
aunque, siquiera, y algunos modos adverbiales, como 
con todo, con todo eso, á pesar de, no obstante, sin 
embargo^ por más que, si bien y como quiera que. 

Es un error grosero confundir sino con el giro si 
no, compuesto de la conjunción si y adverbio. Ejem- 
plo : Si no andas de prisa, te vas á quedar para ma- 
ñana; no lo compró uno que prometió comprarlo. 

CONJUNCIONES CONDICIONALES. 

Denotan, como su nombre lo indica, condición, cir- 
cunstancia, necesidad de que se verifique algo que 
motive la acción del verbo. Tales son : si, con tal que, 
como, dado que, siempre que, ya que. Ejemplos : Si 
quieres llegar á rico, trabaja y ahorra ; con tal que me 
pague j andaremos bien; como no te encontré, di á 
Juan el asiento para la corrida; dado que no gana 
nada, mal ha de vivir; etc. Si presenta la particula- 
ridad de significar en ocasiones duda, pregunta vaga, 
y de reforzar el sentido de lo que se dice. Ejemplo de 
lo primero : ¿Si irá á caerse ese muro?; de lo se- 
gundo : ¡Si ya se lo habíamos dicho á Vml 

11. 

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190 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

CONJUNCIONES CAUSALES. 

Sirven para enlazar una ó más oraciones con las 
frases en que se manifiesta la causa ó la razón de la 
acción del verbo. Son las siguientes : porque, pues, 
pues que, puesto que, supuesto que» También se usa en 
ese sentido el modo adverbial una vez que. Ejemplos : 
no lo compré, porque me pareció caro (podría decirse 
no lo compré por parecerme caro, y ahí por hace veces 
de conjunción causal) ; quítate de ahí, pues va á caerle 
encima una piedra; puesto que no quieres venir, me 
marcho solo; etc. 

CONJCNCIONES CONTINUATIVAS. 

Enlazan los miembros de la oración, indicando con- 
tinuidad. Ejemplos : Creo, pues, que el hecho de que 
se le acusa ha sido mal interpretado; así que, como 
ya lo he dicho, se lamentaba sin motivo {pues y así que, 
son conjunciones continuativas). 

CONJUNCIONES COMPARATIVAS. 

Son como, así, como que, asi como, y sirven para 
comparar. Ejemplos : así como los árboles se cubren 
de flores en la primavera, asi el hombre se siente rC' 
juvenecido al llegar esa época del año, 

CONJUNCIONES FINALES. 

Son para que, porque, áfinde,áfinde que, é indican 
el objeto, el fln á que se encaminan la frase ó frases 



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PARTE I. — CAP. X. 194 

anteriores. Ejemplos : instruya Vm. bien á los niñosy 
para que sean hombres de provecho; háganse aprestos 
de guerra, á fin de estar preparados d todo evento. 

CONJUNCIONES ILATIVAS. 

Entran en esa categoría luego, conque, pues, por 
consiguiente, en consecuencia, y sirveiTpara sacar una 
deducción natural, aína ilación de lo que antes se ha 
escrito ó dicho. Ejemplos : luego^ es verdad que la 
suma de los tres ángulos de un triángulo, es igual á dos 
ángulos rectos; conque ya lo sabe Vm,, hay que estarse 
tranquilo; ¿no hizo caso de lo que le dijeron?, pues 
que pague su terquedad; le debía ocho y le pago cua- 
tro, por consiguiente le resto la mitad. 

Ejercicios. — Construcción de frases diversas en que en- 
tren conjunciones; variar los ejemplos; observar que una 
conjunción puede pertenecer al mismo tiempo a dos ó más 
clases. Análisis del pasaje siguiente : 

(( Vedáronles el uso de los baños, que» eran su limpieza 
y entretenimiento. Primero les habían prohibido la música, 
cantares, fiestas, bodas, conforme á su costumbre, y cuales- 
quier junta de pasatiempo. Sahó todo esto junto sin guardia 
ni provisión de gente, sin reforzar presidios viejos ó formar 
otros nuevos. Y aunque los moriscos estuviesen prevenidos 
de lo que había de ser, les hizo tanta impresión que antes 
pensaron en la venganza que en el remedio. Años había 
que trataban de entregar el reino á los príncipes de Berbe- 
ría ó al Turco : mas la grandeza del negocio, el poco apa- 
rejo de annas, vituallas, navios, lugar fuerte donde hicie- 

1. Que es ahi relativo y no conjunción : equivale á los cuales 
ó hs que. 



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192 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

sen cabeza, el poder grande del Emperador y del rey Feli- 
pe su hijo, enfrenaban las esperanzas é imposibilitaban las 
resoluciones : especialmente estando en pie nuestras plazas 
mantenidas en la costa de África, Jas fuerzas del Turco tan 
lejos, las de los corsarios de Argel más ocupadas en presas 
y provecho particular que en empresas difíciles de tierra. 
Fuéronseles con estas dificultades dilatando los designios, 
apartándose ellos de los del reino de Valencia, gente menos 
ofendida y más armada. » 

(Hurtado de Mendoza. — Gueira de los moriscos,) 



CAPÍTULO XI. 

DE LA INTERJECCIÓN. 

La interjección es un grito, una exclamación que 
expresa los movimientos súbitos del alma, cólera, 
dolor, asombro, alegría, odio, etc. Viene de la voz 
latina interjectio^ que se puede traducir por acción 
de arrojar en medio. Es, pues, un grito que se lanza 
en medio de la frase, y cabe decir rigurosamente que 
las verdaderas interjecciones serian las vocales a, e, 
i, o, u. 

La Academia hace constar que la interjección, más 
bien que parte de la oración, es una oración entera, 
contenida en una sola palabra. Según eso, al decir 
¡oh! se quiere significar estoy admirado^ estoy sor- 
prendidóy etc. 

No se deben confundir, sin embargo, las inteijec- 



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PARTE I. — CAP. XI. 193 

ciones con las expresiones elípticas. Ejemplo : cuando 
el vencedor grita ¡victoria!, ó cuando un mercader 
ambulante exclama en la calle ¡berros!, las dos pala- 
bras parecen interjecciones ; pero son en realidad ex- 
presiones elípticas, equivalentes á ¡hemos alcanzado 
la victoria!, ¡vendo berros!, etc. No hay ningún incon- 
veniente, á pesar de lo dicho, en tomar en el análisis 
por interjecciones esas palabras, y algunas análogas 
se verán en el texto que sigue. 

Es difícil clasificar las interjecciones, pero si se 
quisiera agruparlas, tal vez se podría efectuarlo de 
esta manera : 

Para indicar alegría : / ah ! ¡ bueno ! ¡ bravo ! 

— — dolor: ¡ay! ¡cáspiia! ¡ah! ¡ox! 

— — temor: ¡cuidado! ¡ya! ¡chito! 

— — admiración i ¡ah! ¡ oh ! ¡ anda ! ¡ bravo ! ¡ sopla! 

¡dale! ¡bueno! ¡cáspiia! ¡to- 
nta! ¡hola! ¡zape! 

— — desprecio : / ha! ¡ ca ! ¡ ea ! ¡ ox ! ¡ puf! ¡ quiá ! 

¡ sus ! ¡pues ! ¡ ya ! ¡ji ! 

— - — amenaza: ¡oiga! ¡ea! ¡guay! ¡tate! 

— llamar: ¡hola! ¡ea! oiga! 

En esa enumeración faltan algunas interjecciones. 
Muchas de ellas sirven para expresar distintos estados 
del ánimo, según el tono con que se las pronuncia. 

Ciertas interjecciones suelen usarse repetidas, como 
son : ¡dale, dale! ¡hola, hola! ¡ya, ya! etc. 

Ejebcicios. — Análisis del trozo siguiente, señalando las 
verdaderas interjecciones y las que pueden ser considera- 
das como oraciones eliplicas. Fíjese bien el espíritu en la 



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/ 



I GKAMATICA CASTELLANA. 

laea de que basta cambiar de tono para que algunas inter- 
jecciones pasen de una categoría á otra opuesta : 



EL AMO GRIKON. 

El Gruñón. — / Verdugo! ¿me has de hacer esperar siem- 
pre dos horas á la puerta? 

El Criado. — Señor, estaba trabajando en el jardin; al 
oir el primer aldabonazo eché á correr tan de prisa, que rae 
cai en el camino. 

Amo. — Me alegraría de que te hubieses roto el espinazo, 
estúpido animal; ¿por qué no dejas la puerta abierta? 

Criado. — ¡Ehí mi amo; ayer me reprendió Vm. porque 
asi lo hice ; cuando la dejo abierta, Vm. se enfada ; si la cie- 
rro, se enfada Vm. también ; ya no sé qué hacer. 

Amo. — ¿Qué hacer? ¡Infame! 

Criado. — Veamos, señor: ¿quiere Vm. que cuando salga 
deje la puerta abierta ? 

Amo. — No. 

Criado. — ¿Quiere Vm. que la deje cerrada? 

Amo. — No. 

Criado. — Y entonces... 

Amo. — ¿Y te atreves todavía á discutir? 

Criado. — Ya lo creo, como que tengo toda la razón, 

Amo. — ¿Quieres callar ? 

Criado. — Como Vm. quiera, pero la cuestión no tiene • 
vuelta de hoja. Una puerta tiene que estar abierta ó ce- 
rrada... ¿ De qué manera la quiere Vm. ? 

Amo. — Mil veces te lo he dicho, miserable. La quiero... 
la... Pero ¿cómo aguanto yo tales observaciones hechas por 
un criado? Si vuelvo á cogerte en otra, ya verás cómo quie- 
ro la puerta... ¿Has barrido la escalera? 

Criado. — De arriba abajo. 

Amo. — ¿Y el patio? 

Criado. — Si encuentra Vm. un grano de basura, pierdo 
mi salario. 



y Google 



PARTE I. — CAP. XII. 195 

Amo. — ¿Has dado de beber á la muía? 

CmiDo. — Pregúnteselo á los vecinos que me han visto 
pasar. 

Amo. — ¿Le has dado su ración? 

Crudo. — Guillermo lo ha visto. 

Amo. — ¿Has llevado mis cartas al correo? 

Criado. — ¡Diablo! me guardaría de haberlo olvidado. 

Amo. — Te he dicho mil veces que no loques tu maldito 
violín; sin embargo, esta mañana seguías... 

Criado. — ¡Esta mañana ! ¿Pero Vm. no se acuerda de que 
ayer me lo hizo mil pedazos ? 

Amo. — ¿Y la leña? 

Criado. — Está en los sótanos, y aun, después de eso, he 
regado los árboles del jardín, he ayudado á Guillermo á 
guardar la avena, y cuando Ym. llegó estaba cavando la 
tierra... 

Amo. — ¡Oh!.,, esto es insoportable. No he tenido nunca 
un criado más bruto. Lo he de echar á la calle. ¡Vete! 

Criado. — ¿Qué habrá comido hoy el amo? 

(Bruets.) 



CAPÍTULO XII. 

DE LAS FIGURAS DE DICCIÓN. 

La Academia llama figuras de dicción á ciertas alte- 
raciones que se efectúan á veces en la estructura de 
algunos vocablos. Reciben el nombre general de meta- 
plasmos. 

Hay varias clases de metaplasmos. 

1 .* Por adición de letras. Al principio de la palabra, 



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196 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

como alambor, por tambor (á esa ñgura se la llama 
próstesis) ; en medio, como coránica por crónica {epén- 
tesis); al fin, como \ay in felice I por infeliz {para- 
goge). 

2.» Por supresión de letras. Al principio, noramala^ 
por enhoramala (aféresis) ; en medio, como hidalgo 
por hijodalgo (síncope) ; al final, como mal, por malo^ 
cien, por ciento, ningún, por ninguno. 

3." Por alteración del orden de las letras (metá- 
tesis), como decillo, por decirlo; perlado^ por pre- 
lado, etc. 

4." Por enlace de dos palabras para formar una sola, 
suprimiendo la vocal con que acaba la primera ó con 
que empieza la segunda ; á esa figura se le da el nom- 
bre de contracción, como al, de á el, del, de de eU 
esotro, de ese otro, etc., etc. 

Esta materia sólo necesita que la indiquemos. Desde 
niños cometemos todos figuras de dicción, sin saber si 
se llaman epéntesis ó metátesis. Un literato ilustre pre- 
guntaba en cierta ocasión á un examinando por eJ 
nombre de una de esas figuras. 

— No lo sé, contestó el muchacho, 

— Ni yo tampoco, replicó el profesor, ni me hace 
falta. 



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PARTE SEGUNDA. 

DE LA SINTAXIS. 

CAPÍTULO PRIMERO. 

DE LA SINTAXIS EN GENERAL. 

Sintaxis, palabra que se deriva del griego, signifi- 
cando en su origen arreglo, disposición ordenada, es 
la parte de la gramática que estudia la manera de 
reunir las palabras para formar las oraciones y peno- 
dos. Es imposible emitir pensamientos ó enunciar 
juicios, sin formular una proposición. Cuando decimos 
Díoís creó el mundo, Juan comemanzanas, Vaya Vm. a 
decirle que me espere, el perro es blanco, Antonio ama, 
Pedro está enfermo, etc , formamos proposiciones. 

Tratándose de personas que ya conocen gran parte 
de la gramática, es inútil añadir aquí que preposición 
y proposición son cosas totalmente distintas. Preposi- 
ción es una parte de la ciencia de que hablamos; pro- 
posición es la manifestación de un pensamiento. 

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198 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

La Sintaxis admite tres distintas divisiones. 

La primera, en regular y figurada. 

Sintaxis regular es la que enseña á colocar las pala- 
bras en la oración, con arreglo á los principios gra- 
maticales, el sujeto antes del verbo, la palabra regente 
antes de la regida, el adverbio después del verbo, el 
adjetivo junto al sustantivo, etc. 

Sintaxis figurada es la que consiente que se altere 
el orden gramatical, dentro de ciertos límites, para 
mayor elegancia de la frase. En este punto, el caste- 
llano es bastante libre, pero no tanto como el latín, y 
bien lo saben los principiantes en el estudio de la 
lengua romana, que se ven frecuentemente en grandes 
apuros para dar con las partes esenciales de una ora - 
ción. 

Otra división que la Sintaxis admite, si bien no 
todos los gramáticos la aceptan, es la de simple y com- 
puesta. 

Sintaxis simple es la que enseña la manera de reu- 
nir dos ó más palabras para formar con ellas una pro- 
posición simple, tal como éstas : las madres aman á 
sus hijos, los chinos son amarillos. 

Sintaxis compuesta es la que dice cómo se han de 
reunir dos ó más proposiciones simples para formar 
una compuesta, como las siguientes : las madres^ res- 
pondiendo á los designios de la naturaleza, aman d 
sus hijos; los chinos, que pertenecen á la raza mongó^ 
lica, son amarillos. 

En la Sintaxis tenemos que considerar tres princi- 
pios generales, á saber, la concordancia, el régimen y 



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PARTE lí. — CAP. I. 199 

la construcción, Hé aquí los términos en que el Diccio- 
nario de la Academia, edición de 1884, define esos 
tres elementos. 

Concordancia es la conformidad ó correspondencia 
de unas palabras con otras en la oración. No se esta- 
blece más que entre las partes variables [artículo, nom- 
bre, adjetivo, pronombre, verbo y participio). Todas 
ellas, menos el verbo, concuerdan en género, número 
y caso; el verbo con las demás en número y persona. 

Régimen es la dependencia que entre si tienen las 
palabras en la oración. 

Construcción es el ordenamiento y disposición á que 
se han de someter las palabras, ya relacionadas por la 
concordancia y el régimen, para expresar con ellas 
todo linaje de conceptos. 

DEL ANÁLISIS. 

La manera de conocer si en la oración se han cum- 
plido la reglas gramaticales, es decir, si cada palabra 
desempeña la función que le corresponde, y si se han 
observado loS principios sinláxicos, es el análisis de 
las oraciones. Viene á ser por tanto el análisis una 
descomposición de los períodos en frases, de las frases 
en oraciones, y de las oraciones en palabras, ó lo que 
es lo mismo, la separación de la frase en sus elemen- 
tos simples, en sus proposiciones y palabras. 

El análisis es indispensable para llegar á penetrarse 
bien de los preceptos gramaticales. Mediante él, se 
repiten las definiciones de las palabras, se fijan en el 



y Google 



200 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

espíritu las reglas del régimen y de la concordancia, 
se aprende á conocer las oraciones y á darles dife- 
rentes formas. Por eso hemos recomendado en la nota 
preliminar que al repasar este libro se analicen por 
completo los trozos de los ejercicios, limitándose en 
la primera lectura al estudio de las voces impresas en 
letra bastardilla. 

Hay tres clases de análisis : el gramatical, el lógico 
y el etimológico. 

Llámase análisis gramatical el que da á conocer la 
especie y forma de las palabras, y las funciones que 
desempeñan en la oración. 

Análisis lógico es el que pone de manifiesto la rela- 
ción de las proposiciones entre si, y de las palabras 
unas con otras en la oración. 

Análisis etimológico es el que estudia la forma de 
las palabras é indica la manera cómo las derivadas 
salen de las primitivas. 

EJEMPLOS DE ANÁLISIS. 

MUERTE DE LUIS XV DE FRANCU. 

L En el mes de Abril de nril setecientos setenta y 
cuatro, yendo Luis XV á cazar, encontró un entierro 
y se acercó al féretro. 

II. Como le gustaba mucho enterarse de todo, pre- 
guntó quién iba en aquella caja. 

III. Dijéronle que era una niña muerta de viruela. 

IV. Presa entonces de repentino terror, volvió á su 



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PARTE II. — CAP. I / 201 

palacio, y dos dias después era atacado por esa terri- 
ble enfermedad. 

1. AKÁLISIS GRAMATICAL. 

I. En el mes de Abril de mil setecientos setenta y 
cuatro, yendo Luis XV á cazar, encontró un entierro y 
se acercó al féretro. 

£n. . . . . Preposición, indica ahí el tiempo en que se 
efectuó la acción. Se refiere á mes, 

el Artículo determ. sing. mase. — Concierta con 

mes en número, género y caso. 

mes Nombre común, mase, sing., forma un com- 
plemento de encontró, pues indica cuándo se 
efectuó la acción de encontrar. 

de Preposición. 

abnl, . . . Nombre com. mase. sing. — Es complemento 
indirecto de mes. 

de , . . . Preposición. 

mil Adj. num. ord. — Reemplaza en la oración á 

milésimo, es decir, la frase significa : en el 
milésimo.,, abril... Determina el año, que se 
sobrentiende. 

setecientos.. Adj. num. ord. — Explicación análoga á la an- 
terior. 

setenta . . . Adj. num. ord. — Lo mismo. 

y Conjunción copulativa. 

cuatro . . . Adj. num. órd., equivale á cuarto y concierta 
con año sobrentendido. La frase de que 
forma parte equivale á ésta : en el milésimo 
sietecentésimo septuagésimo cuarto abril, ó 
bien : en el mes de abril del año milésimo 
sietecentésimo septuagésimo cuarto (de la era 
cristiana). 



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202 DRAMÁTICA CASTELLANA. 

yendo. . . . Gerundio del verbo ir. Sujeto Luis XV. 

Luis .... Nomb. prop. mase, sing., sujeto de encontró. 

quince . . . Adj. num. ord. — Equivale á decimoquinto ^ es 
decir, el decimoquinto Luis de Francia en- 
contró 

á Preposición. 

cazar, . . . Verbo activo, regular, presente de infinitivo, 
forma el complemento de yendo, que lo rige 
por medio de la preposición á. 

encontró . . Verbo act., tere. pers. sing. del pretérito perf. 
indic. — Pertenece á la primera conjug. 

un Art. indefinido, sing. mase, concierta con en- 
tierro. 

entierro, . . >'om. común mase. sing. complemento direc- 
to, es decir, acusativo de encontró, 

y Conjunción. 

se Pronombre personal, modificación del pronom- 
bre él. Con acercó, da á este verbo carácter 
de reflexivo. 

acercó , . . Verbo activo, pero en este caso reflexivo ; per- 
tenece á la primera conjug. — 3.' persona 
sing. del pret. perfecto de indicativo. 

al Contracción de la preposición á y del artículo 

el, que concierta con féretro, 

féí^etro , . . Nom. sust. común mase. sing. — Forma el 
• • complemento indirecto de se acercó. 

lí. Como le gustaba mucho enterarse de todo, pre- 
guntó quién iba en aquella caja. 

Como. . . . Adverbio de modo; hace aquí oficios de con- 
junción. 

le Pronomb. pers. dativo, comp. ind. de gustaba. 

La oración es : preguntar gustábale, es de- 
cir : preguntar gustaba á él. 



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PARTE II. — CAP. I. 203 

gustaba, . . Verb. activo y también neutro ó intransitivo. 
En este caso es neutro, y significa agradar 
una cosa. Pret. imp. de indic. 3.' pers. sing. 

mucho . . . Adverbio de cantidad, modifica la significación 
de gustaba. 

enterarse . . Verb. acl. y también reflexivo. En este caso re- 
flexivo. — Pres. de inf., complemento in- 
directo de gtistaba, 

de Preposición. 

iodo .... Adjetivo, desin. neutra. 

preguntó . . Verbo act. — o.* pers. sing. del pretérito perf. 
indicativo. — !.■ conjugación. — Verbo prin- 
cipal de la frase. 

quién. . . . Pron. relat., cuya desinencia es la misma para 
el mase, y el femenino-, unido á las pala- 
bras siguientes, forma el complemento di- 
recto de preguntó. Sujeto de iba. 

iba Verbo neut. — 3.' pers. sing. del pret. ira- 

perf. de indicativo. 

en Preposición. 

aquella. . . Pronombre demostrativo. — Sing., femenino, 
concierta con cajú. 

caja .... Nom. común, femenino, sing. : en aquella caja 
es un ablativo de lugar, complemento indir. 
de iba. 

III. Dijéronle que era una niña muerta de viruela. 

Dijéronle. . Palabra formada por el verbo dijeron y el pro- 
nombre le. Aquel es activo; en la frase está 
usado impersoiialmente : le equivale á él 
(dijei'on á él). Dijeron, 3.' pers. plural, pret. 
perf. indic. — le pronombre personal, en 
dativo de sing., comp. indir. de dijeron. 

que Conjunción copulativa. 



y Google 



204 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

era Yerb. sust. 3/ pers. sing. pret. imp. indic. — 

Unido á que y á una niña mueí^ta de viruela, 
forma el complemento directo de dijeron, 
pues eso fué lo dicho. 

una .... Art. indef. sing. fem.. concierta con nina. 

niña. . . . Adj.j sing. femenino. — Ahi está usado como 
sustantivo. 

muerta. . . Adj. sing. femen., concierta con niña. 

de Preposición. 

viruela. . . Nom. común, fem., sing., complemento indi- 
recto de muerta. 



IV. Presa entonces de repentino terror, volvió á su 
palacio, y dos días más tarde era atacado por esa te- 
rrible enfermedad. 

Presa. . . . Nom. común fem. singular. — Ahí constituye 
una expresión propia de la lengua castella- 
na, que indica cómo el ánimo de Luis XV 
quedo dominado totalmente, cogido, prendi- 
do, digámoslo asi, por la noticia que acaba de 
oir. La frase equivale á Luis fué presa de... 

entonces . . Adverbio de tiempo. 

de Preposición. 

repentino. . Adj. mase, sing., concierta con terror, y juntos 
forman el complemento indir. de presa. 

terror. . . . Nom. común, sing., mase, concertado con 
repentino. 

volvió. . . . Verbo activo é int. — Ahí intransitivo. — Su 
sujeto es Luis XV, que está suplido. — 
3.* pers. sing.* pret. perf. indicativo. 

á ' . Preposición. 

su Pronombre posesivo, concierta con el posesor, 

que ahí es Luis, y nunca con la cosa poseí- 
da. Sing. 



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PARTE II. — CAP. I. 205 

palacio. . . Nom. común, mase. sing. — á su palacio es 
el comp. indir. de volvió. 

y Gonjunciói) copulativa. 

áos Adj. concert. con días, invariable para el fem. 

y el mase. 

días .... Nom. común, mase, plural, conc. con dos. 

después. . . Adv. de tiempo. Forma con dos días el com- 
plemento indir. de era atacado. 

era atacado. Verb., de atacar^ activo; ahí tenemos un tiem- 
po de la voz pasiva, el pret. imp. de indic., 
3.' persona de sing. — Se recuerda que la 
voz pasiva se forma con el verbo ser y el 
part. de pret. del verbo que se conjuga. Las 
palabras siguientes forman el complemento, 
en ablativo, de era atacado. 

por Preposición. 

esa Pronom. demost., sing. fem., concierta coii 

enfermedad. 

terrible. . . Adj., sing., invariable para el mase, y el fem. 
— Concierta con enfermedad. 

enfermedad. Nom. común, fem., singular. 

El análisis gramatical comprende también el de las 
oraciones; podríamos en rigor incluir esa parte bien 
en él, bien en el lógico; pero es preferible dejarlo 
para más adelante, puesto que aún no hemos tratado 
de las distintas clases des oraciones, üa vez aprendido 
el cap. in de la sintaxis, vuélvase sobre el pasaje 
anterior. 

2. ANÁLISIS LÓGICO. 

Tomemos el mismo texto que acaba de servirnos. 
I. La primera frase contiene dos proposiciones prin- 
cipales : 

12 

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206 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

i .» : En el mes de Abril de mil setecientos setenta y 
cuatrOy yendo Luis XY á cazar^ encontró un entierro; 

Y^:* : y se acercó al féretro. 

En la frase, la principal proposición es la primera, 
que tiene por sujeto á Luis, cuyos complementos son 
quince y yendo á cazar; el verbo y atributo es en- 
contró ^ cuyo complemento directo es un entierro; el 
complemento incidental, que determina el momento 
en que se efectuó el encuentro, es : en el mes de Abril 
de mil,.. 

La segunda proposición — y se acercó al féretro es 
principal pero subordinada. Sujeto : Luis; verbo y 
atributo acercó. Complemento directo se;. indirecto, 
al féretro, 

II. La segunda frase contiene tres proposiciones : 
i.* Proposición principal : preguntó. Sujeto suplido, 

Luis; verbo y atributo, preguntó; complemento, quién 
iba en aquella caja, 

2.» Proposición dependiente ligada á la principal 
por medio del adv. como que hace oficios de conjun- 
ción : Como le gustaba mucho enterarse de todo. Sujeto^ 
enterarse de todo; verbo gustaba, modificado por mu- 
dio; complemento indirecto le, que está en lugar de 
Luis, 

5.* Proposición dependiente relativa : quién iba en 
aquella caja. Sujeto, quién; verbo y atributo, iba; 
complemento indirecto, en aquella caja. 

III. La tercera frase contiene dos proposiciones : 
1.» Una principal, dijéronle. Sujeto, no lo hay, por- 
que el verbo está usado impersonalmente habría que 



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PARTE II. — CAP. I. 207 

suplirlo (véase verbos impersonales) con las gentes, ú 
otra expresión análoga; verbo y atributo, dijeron; 
complemento indirecto, le; complemento directo, la 
siguiente proposición. 

2.* Que era una niña muerta de viruela. Proposi- 
ción dependiente. Sujeto, una niña^ y tiene por com- 
plemento muerta de viruela; \erho, era; la dependen- 
cia de esta oración respecto de la anterior se establece 
por medio de la conjunción que, 

IV. La cuarta y última frase contiene dos proposi- 
ciones principales coordenadas : 

!.■ Presa entonces de repentino terror^ volvió á su 
palacio. Esa es la proposición principal. Sujeto, Luis, 
suplido, y que tiene como complemento presa entonces 
de repentino terror; verbo y atributo, volvió; comple- 
mento indirecto de éste : d su palacio, 

2.» F dos dias después era atacado por esa terrible 
enfermedad. No es una proposición dependiente de la 
anterior, sino tan sólo coordenada ; tiene carácter de 
principal, pues podría subsistir sin estar acompañada 
en la oración. Sujeto, Luis, también suplido, verbo y 
atributo, era atacado; complemento indirecto, por esa 
terrible enfermedad^ complemento circunstancial, y 
dos dias después. 

5. ANÁLISIS ETIMOLÓGICO. 

Cazar . . . Verbo, derivado directamente de captare^ in- 
tensivo del verbo latino capére, coger; de 
ahi se ha formado, por la supresión de la r 
final, el sustantivo verbal caza. 



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208 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Encontró, . Verbo compuesto de en y contra, es decir zr 
uno contra otro. Juntando esas dos palabras, 
se les ha dado la desinencia de verbo, resul- 
tando encontrar. 

Entierro . . Sustantivo derivado de en y tierra, colocar, 
meter en tierra, lo cual se hace en efecto 
con los cadáveres. 

Féretro, , . Derivado directamente del latín fereti-um, que 
salió á su vez de ferré, llevar. Significa, con- 
forme á su etimología, la caja ó andas en 
que se llevan á enterrar los muertos. 

Gustaba, . . Verbo procedente del latino gustare; conser- 
va el mismo significado que en la lengua 
madre. 

Niña .... Adjetivo procedente del latín mimmus, peque- 
no. En ese caso se le usa como sustantivo. 
Del mismo origen ha salido la voz menino, 
que en portugués significa niño, y de donde 
nosotros hemos hecho menina. 

Presa. , . . Sustantivo verbal, sahdo de prensa, part. pa- 
sado del verbo latino prendere, prender, de- 
tener, coger. 

Repentino, , Adjetivo, derivado del sustantivo repente, me- 
diante el cambio de la e final en ino. 

Por esos ejemplos se comprenderá sin dificultad el 
camino que se debe seguir en este género de análisis. 
Un buen diccionario es un auxiliar indispensable en 
la investigación del origen y manera de formarse las 
voces. 



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PARTE IL — CAP. II. 20^ 



CAPÍTULO II. 
I. ~ SINTAXIS DEL SUSTANTIVO. 

Concordancia. — Si dos sustantivos designan la misma 
persona ó la misma cosa, el segundo concuerda con el 
primero en género y número. Ejemplos : la reina ma- 
drCy el rey padre, los perros lobos, principes merca- 
deres, primo hermano, Napoleón emperador. 

Régihen. — El nombre rige á- otro nombre, que le 
sirve de complemento, mediante una preposición. 
Ejemplos : la casa de Juan, hombre de honor, un ave 
de rapiña, una mujer sin decoro, César contra Pompeyo, 
Pellón sobre Osa, etc. 

El nombre rige al adjetivo, sea directamente, sea por 
medio de articulo ó de verbo intransitivo. Ejemplos : 
Alejandro Magno, Femando el Santo, Juliano murió 
joven. 

El nombre rige al verbo haciéndole tomar su mismo 
número. Por eso, según se verá en el capitulo consa- 
grado á las oraciones, no se dice se lee libros, sino se 
leen libros, pues el verbo leen va ahí regido por el 
sustantivo libros. Ejemplo de régimen ordinario del 
verbo por el nombre : el niño estudia (estudia indica 
la acción ejecutada por el niño). Cuando el verbo no 
lleva sujeto expreso, este sujeto es el que rige el verbd, 
y, por consiguiente, aquel cuyo número debe tomar. 

12. 



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210^ GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Ejemplos : leo^ sepa, cantamos^ salid (ahí se suplen 
yo, él ó ella, nosotros y ellos ó ellas). Por los ejemplos 
anteriores se viene á comprender que el verbo, no sólo 
•es regido por el nombre, sino también por cualquier 
palabra (pronombre) ó frase que haga sus veces. 

En los numerosos textos introducidos en el curso 
•de esta gramática se notará fácilmente que el nom- 
bre puede tener ál veibo como complemento y ese 
carácter se determina por medio de una preposición. 
Ejemplos : el arte de escribir, la manera de nacer, el 
modo de morir. Las ideas de arte, manera y modo se 
determinan y completan, gracias á los verbos escribir, 
nacer y morir, enlazados con aquéllas voces por el 
medio dicho. 

El nombre que sirve de complemento puede ir en 
singular ó en plural, según el sentido. Así se dirá un 
vendedor de leche en singular, y un vendedor de man- 
zanas, poniendo manzanas en plural. Esa manera de 
expresarse depende pura y sencillamente del uso. 

Construcción. — Entre el nombre (lo mismo ocurre 
con el pronombre ó cualquier frase que haga veces de 
sujeto) y el verbo que representa la acción, se pueden 
interponer : 

Complementos regidos de preposición, sean nom- 
bres ó verbos. Ejemplos : un hombre sin familia busca 
acomodo; el arte de escribir fué inventado por los 
fenicios. 

Adjetivos ó participios : el león herido es cruel; po* 
bre porfiado saca mendrugo. 

Lo mismo ocurre cuando los adjetivos 6 participios 



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PARTE II. — CAP. IL 211 

están acompañados de su régimen ó complemento. 
Ejemplos : una casa llena de duendes y ruidos extraños 
no se alquila con facilidad; las jóvenes amantes de su 
hogar son luego buenas madres de familia; los likros 
fáciles de aprender, aunque gusten^ se olvidan con fa- 
cilidad. 

Oraciones completas de relativo, como : el hombre 
que estudia y se distingue, puede llegar á las más altas 
posiciones; ese potentado, que hoy parece mirarte con 
cariño, te volverá desdeñosamente la espalda mañana. 

Nombres enlazados por conjunciones, y aun frases 
enteras, v. gr. : Pedro, su padre, Antonio y mi her- 
mano, salieron anoche para la India; Pedro, su padre, 
Antonio y mi hermano, que tan aficionados son á los 
viajes y las aventuras, salieron anoche para la India, 

Interjecciones . y frases que llaman la atención, ó 
expresan afectos del ánimo. Ejemplos : mi madre, ¡oh 
dolor!, está gravemente enferma; mañana, recuérdalo 
bien, se cumple el plazo fatal, 

EJERCICIOS DE ANÁLISIS. 

GUSTO DE LOS ANIMALES POR LA MÚSICA. 

« ¿Cuál de mis lectoras no ha oído hablar de la araña ar- 
tista de Pelisson, que se había convertido en su compañe- 
ra de cautividad? Otra anécdota, menos conocida, es tan 
admirable como la que mencionamos. Uno de esos desdi- 
chados niños á quienes se convierte en portentos apenas 
nacen, Berthome, ilustre violinista en 1800, debía sus 
asombrosos triunfos á la salvaje reclusión en que lo hacían 
trabajar. En su constante soledad, el niño tenía una cama- 



y Google 



Í12 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

rada que nadie sospechaba... ¡una araña! Primero estaba 
en un rincón oscuro y lejano; luego el animalito se había 
tomado la libertad de bajar hasta el atril, del atril pasó á 
las piernas del niño, y acabó por colocarse en el brazo 
que sostenía el arco. Allí oía, acercándose mucho, con- 
movida, palpitante. Ese pobre insecto, amigo del violi- 
nista, vaha por un auditorio entero. ¡ Ella bastaba para co- 
municar al alma del joven doble energía ! Una mañana, una 
mujer, la madre adoptiva de Berthome, ó más bien su tira 
no, introdujo en el santuario á un aficionado y vio al sen- 
sible animal en su puesto : un tremendo golpe anonadó c 
auditorio... El niño cayó de espaldas, estuvo tres meses en- 
fermo á consecuencia del suceso y escapó de la muerte por 
milagro. » 

En este trozo y en todos los que seguirán, al final de 
los artículos y capítulos siguientes, se debe proceder : 

l.<» Al análisis gramatical, lógico y etimológico. 

Y 2.0 A la aplicación de las reglas sintáxicas, bus- 
cando las concordancias, señalando el régimen y ob- 
servando cómo se cumplen las reglas de construcción 

Ese análisis tendrá que estar, en la primera lectura, 
limitado á lo que corresponda á la teoría del art. ó 
cap. respectivo, Asi, en el anterior, se hará el análisis, 
y luego se aplicarán las reglas sintáxicas dadas para 
el sustantivo. En el repaso, examen completo de los 
trozos escogidos. 

II. — SINTAXIS DEL ARTfCULO. 

Concordancia. — El articulo concuerda con el nombre 
en género, numero y caso. Ej. iclhombre^ los hombres; 
la mujer, las mujeres; un hombre^ una mujer. 



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PARTE II. — CAP. n. 215 

Construcción. — Cuando el artículo se refiere á dos 
nombres en singular, se le debe repetir delante de 
ellos : el hermano y el primo; un hermano y un primo ^ 
y no unos hermanos y primo. 

En el caso de que entren en la oración varios adje- 
tivos unidos por y, se repite el articulo, si esos adje- 
tivos se refieren á personas ó cosas diferentes, pero de- 
signadas por un mismo nombre : la mesa grande y la 
mesa pequeña, una mesa grande y una mesa pequeña, 
ó bien, suprimiendo una vez el sustantivo, la mesa 
grande y la pequeña, 6 una mesa grande y una pe* 
quena; pero no la mesa grande y pequeña ; ni las mesas 
grande y pequeña, ni una mesa grande y pequeña, etc 

Por el contrario, cuando los dos adjetivos se refieren 
á la misma cosa ó persona, basta con poner el artículo 
delante del primero. Ejemplos : el ilustre y célebre 
Quintana, un valiente y hábil general. 

El articulo se suprime en los refranes y sentencias 
generales, como pobre porfiado saca mendrugo ; y en 
las enumeraciones, como : ciudades, aldeas, monu- 
mentos, todo lo destruyó. 

EJERCICIOS DE ANÁLISIS. 

HASTINGS. 

El más temible de los jefes normandos, Hastings, atraído 
por el renombre y las riquezas de la capital del mundo 
cristiano, dio vuelta á España, y siempre saqueando, llegó 
á las costas de Italia, con unas cien barcas llenas de ban- 
didos ; pero se equivocó, y tomó á Luna por Roma. HasHngs 



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214 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

envió algunos de sps guerreros á deeir al conde y al obispo 
que mandaban allí, que no queria hacer daño á los pueblos 
de Italia, y que fatigado de aquella vida errante, aspiraba á 
morir en paz en el seno de la Iglesia. Á pesar del terror 
que el bárbaro inspiraba, el obispo y el conde no negaron 
nada, pero las puertas de la ciudad no se abrieron. 

Pocos días después, el campamento del bárbaro estalló 
en lamentaciones : Hastings se encontraba enfermo de pe- 
ligro. Los mismos enviados de la primera vez volvieron á 
decir á las autoridades que Hastings pensaba dejar todas sus 
riquezas á la Iglesia, y hasta las de sus compañeros, si lo 
enterraban en sagrado. Pronto anunciaron los sollozos y 
los alaridos la muerte del jefe normando. No obstante el 
recelo de los habitantes, se permitió á los soldados érífrar 
en la ciudad para llevar el cadáver, y el clero mismo pre- 
paró las exequias. Mas, en el momento de colocar el féretro 
en medio del coro, Hastings se levantó de repente, derribó 
al obispo á sus pies, y sus compañeros, sacando las armas 
que llevaban ocultas, comenzaron la matanza de los sacer- 
dotes, de los soldados, y hasta de las mujeres y de los mis- 
mos niños, en la iglesia y la ciudad atemorizada. 

(Traá. dcDüssoucHET.) • 



111. — SINTAXIS DEL ADJETIVO. 

Concordancia. — El adjetivo concierta con el nombre 
en género, número y caso. Ejemplos : hombre bueno, 
mujer discreta , libros curiosos , sillas caras. 

El adjetivo que se refiere á dos ó más sustantivos 
del mismo género en singular, se pone en plural. 
Ejemplo : el maestro y el discípulo son amables. El 
adjetivo no deja por eso de concordar con los sustan- 
tivos; asi, cuando los sustantivos sean femeninos, el 



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PARTE H. — CAP. II. 215 

adjetivo lo será también. Ejemplo : una madre y una 
hija laboriosas. 

En el caso de que los sustantivos sean de distintos 
géneros, el adjetivo concierta con el masculino. Ejem- 
plo : el príncipe y la princesa son generosos. 

Si en la oración hay dos sustantivos unidos por la 
conjunción ó, el adjetivo concierta con el último, 
cuando realmente no califica más que á éste. Ejemplo : 
las fortificaciones se construyen con tierra ó piedra 
dura. Pero si el adjetivo se refiere á los dos sustanti- 
vos, hay que hacerlo concertar con ambos. Ejemplo : 
durante cuatro días no comimos más que huevos y carne 
crudos. 

Cuando se quiere llamar principalmente la atención 
sobre el último sustantivo, se da al adjetivo el género 
y número del mismo. Ejemplo : Maquiavelo poseía 
prudencia, tino y sagacidad extraordinaria. 

Régimen. — El adjetivo rige al nombre, al verbo en 
infinitivo, al pronombre y á varios adverbios y modos 
adverbiales. Pero adviértase que el adjetivo no rige 
por si mismo, sino indirectamente, uniéndose al nom- 
bre, ya se encuentre éste expreso ó suplido. Además, 
mientras el nombre rige á otras partes de la oración 
sin ningún intermediario, el adjetivo, ha menester de 
una preposición. Ejemplos : región poblada de bos- 
ques; tinta excelente para copiar; presto á partir; 
próximo á la aldea ; casado por fuerza; bachiller desde 
el año pasado, etc. 



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216 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

EJERCICIOS DE ANÁLISIS. 

PAPA Y PESCADOR. 

La población entera de Roma se hallaba en las calles el 
10 de Septiembre de 1585. Hubiérase dicho que uno de los 
vencedores de otra edad iba á efectuar su entrada triun- 
fal, rodeado por los reyes esclavizados. Pero de lo que se 
trataba era de ver alzarse en la plaza de San Pedro el obe- 
lisco de Calígula, hacia quince siglos sepultado bajo las rui- 
nas. El Papa Sixto V había querido presidir en persona la 
operación, por más que sus achaques le obligaban á per- 
manecer casi siempre dentro del Vaticano. Habíase dado 
orden de que nadie pronunciara una palabra, bajo pena de 
muerte, con objeto de impedir que los gritos de la multi- 
tud turbasen las maniobras, ó impidiesen oir el toque de 
trompetas que debía ordenar cada movimiento, ó el de los 
timbales que significaban descanso. 

El obelisco empieza á subir lentamente ; poco á poco se 
endereza; pero el trabajo no adelanta. De pronto, la enor- 
me masa queda inmoble, mientras que los cabrestantes 
continúan dando vueltas ; parece que los cables van á rom- 
perse, dejando caer su carga gigantesca. 

De repente, sale de la multitud silenciosa una voz que 
grita : « ¡agua á las cuerdas! » Es un rayo de luz que sur- 
ge; los cables humedecidos se contraen, y el obelisco con- 
tinúa su marcha ascensional, hasta que aparece derecho 
sobre su pedestal. 

La multitud prorrumpe en manifestaciones de entusias- 
mo. El Papa pide que le presenten al salvador. « No sólo 
no te censuro sino que admiro tu valor, le dijo ; sin la feliz 
idea que has tenido ¡ cuantas desgracias habría habido que 
lamentar! ¿Qué deseas en recompensa? » El pescador res- 
pondió : (( Santo Padre, quisiera que mi pueblo, San Remo, 
tenga el privilegio de suministrar las palmas que Roma ne- 



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PARTE II. — CAP. H. 217 

cesite el domingo de Ramos. El Papa, sorprendido de tan 
modesla súplica, accedió en el acto. Aquel pescador había 
({uerido sólo honrar á su pueblo; ni se figuró un instante 
que tal privilegio había de enriquecer á San Remo, como 
on efecto sucedió. 

(Trod, de Dussoüchet.) 



IV. - SINTAXIS DEL PRONOMBRE. 

Concordancia. El pronombre concuerda con el nom- 
bre en género, número y caso. Ejemplos : aquel hombre y 
aquella mujer ^ aquellos libros, aquellas mesas; este 
7iiñ0y esta silla, estos sombreros, estas plumas; ese za- 
pato, esa corbata, esos chalecos, esas medias, etc. 

El proHombre relativo concierta con su antecedente 
en género y número. Esto es lo que se llama en gra- 
mática concordancia de relativo y antecedente. Ejem- 
plo : hablé á mi padre, el cual se convenció de mi ino^ 
cencía; le di varias flores, las cuales le gustaron mucho. 
En el primer ejemplo, el cual (relativo) concuerda con 
padre (antecedente) en género y número. En el se- 
gundo. Jas cuales (relativo) concierta con las flores 
lantecedente) también en género y número. Ahi la con- 
cordancia se efeclúa por medio del articulo, pues 
cual, cuales tienen la misma terminación para el mas- 
culino y el fenienino. Otro tanto ocurriría con el rela- 
tivo que, invariable en su forma. 

El anteced nte puede ser un nombre, como en los 
casos anteriores, ó una oración completa. EnesíecasQ, 
en vez de el cual ó el que, se dice lo cual, lo que. Ejem- 
plo : Levantarse y acostarse temprano, lo cual no es 

13 



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31« GRAMÁTICA CASTELUNA. 

siempre fácil^ da salud y riqueza^ fortificando adema» 
*la inteligencia, Ahi 6e hubiera podido decir /o ^tie, en 
Tez de lo cuaL 

Respecto del posesivo cuyo, concuerda con la cosa 
poseída y no con el posesor. Ejemplos : la señora cuyo 
marido ha sido nombrado general; el caballero cuya hija 
acaba de casarse; los niños cuyas madres ríen; las 
niñas cuyos padres son ricos. En lodos esos ejemplos 
se ve que el posesivo cuyo^ cuya, cuyos, cuyas con- 
cuerda con la cosa poseída, y no con la persona que 
Ja posee. 

Rbgimen y coiüSTRUGcióiN. Son aplicables á varios pro- 
nombres algunas de las reglas de régimen y construc- 
ción dadas para el nombre ; pero no tenemos espacio 
para insistir aquí sobre el particular. 

EJERCICIOS DE ANÁLISIS. 

SENADO DE MONOS. 

Una reina de Oriente tuvo en cierta ocasión el capricho 
de constituir un Senado de monos, y, ya se sabe, capricho 
de reina tiene que ser realidad. Vistieron, pues, á multitud 
de esos animalillos con riquísimos trajes enrules, de larga 
cola, y dieron á cada uno un turbante y una cimitarra. 

Era cómico ver lo bien que esos inteligentes animales 
aprendieron su papel. • Qué acompasados movimientos ! 
\ Qué manera de andar tan solemne ! Los espectadores con- 
templaban con asombro aquel espectáculo de cien monos, 
graves y silenciosos, que recordaban por su majestad los 
patricios de la antigua Roma. 

Pero ¡oh dolor!, cierto incidente insignificante víüd á 



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PARTE n. — CAP. II. 210 

echarlo todo á perder. Un mnciuicho dejó caer al «uelo por 
casualidad algunas nueces, y, al oír el ruido, el Senado en- 
tero se levanta, y los padres conscriptos se arremangan sus 
togas, cayendo como centellas sobre la presa ; y luego las 
rompen y se las comen sin importárseles un ardite los 
espectadores. Es el caso de exclamar : « Genio y figura, 
hasta ia sepultura. » 

(ima¿. de Dussougdgt.) 



V. — 9INTAXI8 DEL Vemo. 

CosGORBAMCfA. El \íerl>© concierta con el nombre &a 
número y persona. Ejemplos ; el niño llora, los hom- 
ares escriben. El verbo llora está en tercera persona 
-del singular, concordando con «mo, nombre en el 
mismo número. El otro verbo, escriben, en Z.^ de plu- 
ral, concierta con los hombres, sustantivo en plural. 
Ambos verbos están en tercera persona porque según 
se recoiídará, ^n ella se deben poner aquellas de 
quienes se lia:bla. 

La misma concordancia se verifica cuando en vez de 
¡BEi nombre, es un adjetivo tomado en acepción neutra, 
vn infinitivo ó una frase entera, el sujeto de la oración. 
Ejemplos : lo barato suele salir caro; leer es bueno, 
pero leer y pensar es mejor ; el « ama á tu padre y á tu 
madre »., constituye uno délos preceptos más herniosos 
de la doctrina cristiana. 

Si el swjeto de la oración es un nombre colectivo 
que está en singular, se debe poner el verbo en el 
mismo número, pero en ocasiones se ie emplea «n 
plural, refiri^dose, no al sostanlivo misma, sino á la 



y Google 



220 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

idea que indica. Sin embargo, la Academia recomienda 
que se use con gran parsimonia de esa libertad. 

La sintaxis autoriza, por haberlo querido asi el uso, 
concordancias singulares, como son las de Nos con 
verbo. En los bandos de las autoridades se lee muchas 
veces : Nos, 0. Fulano de Tal, alcaUle de,., y hacemos 
saber : Análoga cosa ocurre con voSy que se emplea 
dirigiéndose á una sola persona, y que concuerda en 
género con el adjetivo aplicado á la misma, llevando 
no obstante el verbo en plural. Ejemplos : YoSy pru- 
dente D. Juan, lo habéis temido; Vos, amada mía^ sois 
dechado de perfección. La palabra mted pide también 
un adjetivo del género de la persona á que se habla. A 
un hombre se le dirá : Vm. es sabio, poniendo sabio en 
masculino; pero á una mujer se le dirá : Vm, es her- 
mosa, poniendo hermosa en femenino. 

Régimen. El verbo transitivo tiene complemento di- 
recto, que es siempre un nombre sustantivo, ó un 
pronombre, sobre los cuales recae la acción. Esa pa- 
labra regida se pone siempre en acusativo. Ya se sabe, 
por haberse dicho en el capitulo correspondiente, que 
el acusativo va unas veces, y otras no, precedido de la 
preposición á. En general, la preposición se empleo 
cuando la palabra que es régimen directo de la acción 
del verbo designa persona. Si el complemento es una 
cosa, no se emplea a. Ejemplos : Amo á mi madre, 
amo al niño; adoro el teatro. En un mismo verbo se 
puede ver más claramente lo que decimos. Ejemplo : 
Odio d mi enemigo, odio la hipocresía. 

Pero si se habla de una persona indeterminada, se 



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PARTE II. — CAP. II. 221 

omite la preposición, según se observa en busco un 
carpintero para componer mi mesa, y no busco á un 
carpintero. Si se trata de un nombre propio, no cabe 
prescindir de la preposición. Ejemplos : bmco á Juan^ 
despedí á mi criado Antonio, visitaré á Madrid, La 
única excepción que se hace consiste en suprimir la 
preposición delante de los nombres propios que tienen 
articulo, V. gr. : visitare' la Florida. 

Respecto de los sustantivos que significan cosa, se 
exceptúan también algunos que piden preposición, 
pero sólo en el caso de llevar articulo. Ejemplo : el 
satélite sigue al planeta , los satélites siguen álos pla- 
netas. 

Eso es lo que en rigor puede llamarse régimen ó 
complemento del verbo, pero la Academia dice que si 
se toma dicha palabra en sentido general, todo verbo 
tiene régimen,, que no consistirá ciertamente én un 
pronombre, sino en otras partes de la oración que 
modifiquen el significado del verbo, y que por no te- 
ner en el discurso sentido propio, dependen de aquél, 
y pueden considerarse como regidas por el mismo. 
Este régimen recibe el nombre de régimen ó comple- 
mento indirecto del verbo. Ejemplos : Pedro vive so- 
ñando, María sale para Londres ^ llovió espantosamente. 
Soñando, para Londres y espantosamente, constituyen 
el régimen indirecto del verbo en las tres frases apun- 
tadas; dichas expresiones completan, modifican la 
acción, y como no podrían existir sin el verbo, se las 
considera regidas por éste. 

Es muy fácil distinguir un complemento directo de 



jby Google 



222 GRAMÁTICA CASTELLANA 

uno indireetOr con sólo tener preseníte la regla que 
sigue : si la oración se puede volver por pasiva, et com- 
plemento es directa; en el easo contrario es indirecto. 
Así, de amo á mi familia sal¡e mi familia es amada 
por mi (pasiva) ; de husco un carpintero, resulta (pasiva) 
un carpintero es buscado por mí; pero María sale para 
Londres no puede ser vuelta por pasiva. 

Un verbo puede tener al mismo tiempo comple- 
mento directo é indirecto. Ejemplo : busco un criado 
para mi padre. Criado es el complemento directo, y 
para mi padre el indirecto. 

Hay dos clases de verbos que presentan á primera 
vista cierta dificultad en el punto de que hablamos. 
Son los reflexivos y recíprocos. Pero la duda no es po- 
sible recordando que, si bien eso& verbos llevan como 
complemento un pronombre, ese pronombre está re- 
preseiitando al mismo sujeto de la oración. Luego, no 
hay manera de volverlo» por pasiva. Ejemplos : yo me 
caso, nosotros nos carteamos, Juan se aleja. No se 
puede decir yo soy casado por mi, ni nosotros somos 
carteados por nosotros, ni se es alejado por Juan. 

Además de regir al nombre y al pronombre, el verbo 
rige también á otro verbo. 

Esta regla comprende no sólo los verbos activos, 
sino igualmente muchos neutros y reflexivos ó que se 
usan cómo tales. La diferencia consiste en que, mien- 
tras el verbo activo puede admitir ó no preposición 
entre él y el regido, los neutros y reflexivos la piden 
siempre. Ejemplos : quiero leer (el regente quiero es 
activo, y no se necesita preposición delante del regido 



y Google 



PARTE n. — CAP. 11. 223 

leer) ; dejaré de venir (el regente dejaré es neuíro y el 
regido venir lleva delante la preposición de) ; se obstina 
en negar (caso idéntico al segundo : el verbo regentte 
es reflexivo y pide Ja preposición en antes del regido 
negar) . 

Cuando un verbo rige á otro, el regido puede estar 
en infinitivo, ó en indicativo y subjuntivo. Se le pondrá 
en infinitivo si se refiere á la misma persona que es 
sujeto del regente. En caso de que el sujeto del regido 
no sea el mismo que el del regente, el regido irá en 
indicativo ó subjuntivo, enlazándoseles por medio de 
una conjunción que casi siempre es que. Ejemplos : 
quiero casarme y mi hermana quiere casarse , yo creí 
casarme, mi hermana creyó casarse, Ahi el sujeto de 
los dos verbos es el mismo, y el regido se pone, por 
tanto, en infinitivo. Pero si digo quiero que mi hermana 
se case, ó, hablando de la misma, creí que se casaba^ 
el verbo regido se pone en subjuntivo ó en indicativo, 
precedido de que. 

A veces se emplean para enlazar dos oraciones, los 
adverbios como, cuando, cuanto, donde, y las conjun- 
ciones aunque, siquiera si, con tal que, asi que, etc. 
Ejemplos : lo arreglé como pude; te lo prestaré cuando 
quieras; me darás cuanto puedas; te esperaré donde 
digas; no lo creo aunque lo afirmes; ten ánimo, siquiera 
vivas precavido; cómpralo si te parece; véndelo con tal 
que lo paguen bien ; avísame asi que estés presto á mar- 
char, etc. 

Decimos que el verbo regido irá, según el caso, en 
infinitivo, ó en alguno de los tiempos de indicativo ó 



y Google 



224 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

subjuntivo. El uso, los buenos modelos y la Gramática 
de la Española completarán los conocimientos necesa- 
rios sobre esta difícil parte del régimen. 

Añadiremos que algunos verbos rigen sin necesidad 
de preposición el gerundio de oíros, como se ve en 
en salió huyendo. El verbo que con mayor frecuencia 
forma locuciones de esa clase 'es estar, como estoy 
leyendo, estuve leyendo, había eUado trabajando. Esas 
frases equivalen á poner el verbo regido en los tiempos 
del legente. Lo mismo es decir estoy leyendo que leo; 
estuve leyendo que leí, etc. Sin embargo, la primera 
forma, ó sea la compuesta con estar (y lo mismo se 
podría decir de otros verbos) indica que la acción del 
verbo dura cierto tiempo. Por eso no es rigurosamente 
exacto afirmar que leo y estoy leyendo son dicciones 
equivalentes. 

Por último, el verbo rige al adverbio. Esas dos parles 
de la oración recuerdan, por su dependencia reci- 
proca, al sustantivo y al adjetivo. El verbo indica la 
acción de una manera general, y el adverbio la modi- 
fica para precisarla, añadiendo las circunstancias en 
que aquélla se efectúa. Análogamente, el adjetivo se, 
junta con el nombre para calificarlo ó determinarlo. 
Cuando digo : saldré', anuncio que voy á realizar una 
acción, pero sin determinarla. Si por el contrario, 
añado un adverbio concreto, preciso la acción, v. gr. : 
saldré hoy, saldré mañana. En una misma frase se 
pueden poner dos ó más adverbios. Ejemplos : saldré 
mañana temprano, saldré mañana muy temprano. 

El gerundio rige al nombre, al verbo, al adverbio 



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PARTE II. — CAP. II. 225 

y á otro gerundio; ese tiempo tiene en general el 
mismo régimen que el verbo de que procede. Ejem- 
plos : amando á mi familia, buscando criado, deseando 
ver la comedia, tirando bien de la manta, yendo cazando. 
Sólo los gerundios de los verbos ir, estar, y otros de 
movimiento, pueden regir á otro gerundio. En los 
ejemplos anteriores se observa que no puede el gerun- 
dio formar oraciones completas ; para ello necesita del 
auxilio de otro verbo. Asi, decir : deseando ver la co- 
media, no es decir nada ; con otro verbo ya es cosa 
distinta, pues habrá oración, habrá pensamiento. Ejem- 
plo : deseando ver la comedia, fui al teatro. 

Sin embargo, se puede decir que el gerundio forma 
incisos que tienen sentido completo, pero es conside- 
rando el conjunto del discurso. Ejemplo : socavando 
las murallas, se pudo al fin abrir brecha. 

CossTRDCciÓN. Hay que distinguir entre la manera de 
construir las diferentes clases de verbos. 

«Ser se construye colocándolo entre dos nombres, ó 
cutre un nombre y un adjetivo que sirve de predicado 
ó complemento. Ejemplos : Antonio es médico; el gene- 
ral será prudente. Ya se ha dicho que ser sirve para 
formar la voz pasiva de los verbos; en ese caso el sujeto 
de la oración concierta en número y género con el 
participio. Ejemplos : Juan es amado por su familia^ 
Lucía es amada por sus padres, los niños son queridos 
por sus maestros, las niñas son enseñadas por sus pro- 
fesores. 

También se construyen con la preposición de, y en 
ese caso significa procedencia, calidad, naturaleza, 

13, 

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226 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

pertenfiHcia, etc. Ejemplos : Agustín es de Bilbao, la 
trenza es^ de try» hdhe, la mesa era de ébano yOSla casa 
e» de mi padre. 

Estar se construye del mismo modo, pero el com- 
plemento no puede ser nunca un nombre. Asi, no cabe 
decir, como anteriormente, Antonio está médico; di- 
cese, si, Antonio está enfermOy Lola estará mañana 
muy ocupada. 

El verbo ser puede construirse sin complemento, se- 
gún, se observa en Dios es, que equivale á Dios existe; 
en ese caso indica el ser, la esencia suprema. El verbo 
es/ar lleva á veces un complemento indirecto, eomoes- 
taba en casa. 

La distinción entre los verbos ser y estar no pre- 
senta dificultades para los que desde niños liablaa la 
lengua castellana. Ninguno de nosotros comete el error 
de decir soy bueno, por estoy bueno. Pero para los ex- 
tranjeros, ese es uno de los escollos mayores con que 
tropiezan. Hay, pues, que tener presente esta regla : 
el verbo ser indica un estado permanente, la sustancia 
de las cosas, lo que ellas son en esencia, mientras que 
estar significa una situación transitoria, que cambia ó 
puede cambiar de un momento á otro. Así, se dice 
yo soy rubio y no estoy rubio, él estaba en Méjico, y no 
era en Méjico, pues lo primero toca á la esencia de la 
persona,, y lo segundo puede cambiar, abandonando 
dicho país para ir á otro. 

No invalidan las consideraciones anteriores el que 
puedan efectuarse transformaciones en la esencia de 
las cosas. Por ejemplo, el que es rubio puede cambiar 



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PARTB n. — CAP II. 22? 

de color y volverse castaño ó moreno, pero en el mo- 
mento en que se habla, el enunciado de la proposkión 
es verdad ; el que es mejicano puedti perder su naoior 
nalidad y hacerse ingl^, después de lo cual es inglés, 
como antes era mejicano. Estos desarrollos no hacen 
más que confirmar y aclarar la teoría general expuesta. 

El verbo estar se construye igualmente con infini- 
tivo precedido de preposición ó con gerundio. Las unir 
cas preposiciones que se pueden emplear en ese género 
de frases, son á, para, por, sin. Ejemplos : estar á ver- 
las venir, estoy para casarme, estaba por dejarlo, estará 
sin hablar mientras no se lo rueguen cien veces. 

Los verbos activos pueden llevar, á más de su régiw 
men directo, y después de éste, otro complemento in- 
directo, que indica la persona ó cosa á que se aplica 
el significado del verbo. Ejemplos : compro una> ctaa 
para mi hermano, doy pan á mi perro. Mi hermano j 
mi perro som complementos indirectos que benefician 
de la acción del verbo. El complemento indirecto puede 
ser una frase que indique fin, causa, motivo. Ejemplos : 
Compro libros para leer, adoro á Dios para que me dis- 
pense stts dones. Ese complemento puede, por fin, sigy 
nificar circunstancias ó modificaciones del significado 
del verbo. Ejemplo : Mi vecino agrandó la hacienda con 
un trozo de tierra adquirido por su hermano. Con. un 
trozo de tierra, etc., son modificaciones de la acoión; 
por cuyo medio se indica cómo agrandó mi vecino- la 
hacienda que poseía. 

El esqueleto de una frase de verbo activo transitivo 
se reduce al sujeto, el verba y el complemento directo/; 



y Google 



Í28 GRAMÁTICA CASTELLANA, 

pero la primera y la última de esas tres partes no han 
de ser por fuerza simples, sino que pueden venir acom- 
pañadas de adjetivos y participios, seguidos á veces por 
otros nombres regidos de preposiciones. Ejemplos : mi 
feliz y amado padre ama los trabajos del campo, tan 
sanos y tan útiles para conservar las fuerzas; he dado 
á su hermano menor un libro impreso por la primera 
casa tipográfica de París, 

Debe advertirse que, de todas esas palabras, las úni- 
cas que el verbo rige son las que constituyen su com- 
complemento directo. En el primer ejemplo, el verbo 
ama rige á los trabajos; en el segundo, he dado rigeá 
un libro. Todas las demás partes de la frase tienen su 
régimen distinto. Téngase presente que el verbo rige 
sólo al nombre ó pronombre que es término de su 
acción, ó á otro verbo, según se explicó en el lugar 
. oportuno de este mismo capitulo, pero no va más allá. 
Así, en la primera frase, del campo está regido por los 
trabajos, conservar las fuerzas por para, etc. 

En ocasiones entran en una sola construcción tres 
verbos. Ejemplo : deseaba ver entrar en el puerto el 
correo de Cuba. 

El verbo neutro ó intransitivo carece de régimen 
directo. En las construcciones de este verbo, las pala- 
bras que lo acompañan y que forman su complemento 
indirecto tienen su régimen propio. Ejemplo : Aníbal 
murió ardiendo en deseos de combatir otra vez contra 
Roma, Murió no rige á ninguna de las palabras que le 
siguen. Sirven éstas de complemento indirecto á la 
oración Aníbal murió, y tienen su régimen indepen- 



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PARTE 11. — CAP. II. 229 

diente. Asi, ardiendo, gerundio de arder, rige á deseos, 
por medio de la preposición ew, etc. 

Los verbos reflexivos y recíprocos tienen, como se 
ha explicado arriba, un complemento que es el pro- 
nombre personal, complemento indirecto, rigurosa- 
mente hablando, toda vez que no se pueden volver por 
pasiva esas oraciones. Después de ese complemento, 
se construyen otras palabras, regidas de diferentes 
preposiciones. Ejemplos : me arrepiento de mis peca- 
dos , nos carteamos por gusto y por deber. Lo mismo 
pasa con verbos que, no siendo reflexivos, se usan á 
veces como tales. Ejemplos : me cuido por no ponerme 
malo, me preparo para los exámenes de Junio. 

Un punto muy importante es la construcción del 
verbo con el pronombre. 

Si el pronombre se limitase á reemplazar al nombre 
sea como nominativo, como dativo ó acusativo, su 
construcción no presentaría mayor dificultad. Esta 
nace de que el pronombre tiene á veces distintas ter- 
minaciones para casos diferentes. El que ofrece más 
dudas, aun á las personas acostumbradas á escribir, es 
el pronombre de tercera persona. Vayamos por partes. 

PRONOMBRE DE PRIMERA PERSONA. 

Yo en singular y nosotros en plural. 

Cuando se usa ese pronombre en nominativo de 
plural, se pone nosotros con todas sus letras. Ejem- 
plos : nosotros somos ricos, nosotros tenemos pan, nos- 
otros vamos, Pero si, en vez de seguir al verbo, va el 



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230 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

pronombre de primera, persona de plural regido- por 
dicha parte de la oración, ó,, lo que es lo mismo, en 
dativo ó acusativo, entonces se reduce á nos. Ejemplo 
de dativo : José nos da pan. Ejemplo de acusativo : el 
juez nos condenó. 

PRONOMBRE DE SEGUNDA PERSONA. 

Tú en singular y vosotros en plural. 

Se usa vosotros como nominativo, según se ve en 
vosotros sois pobres, vosotros lo dijisteis, vosotros 
tenéis el libra. Pero en dativo ó acusativo, vosotros se 
convierte én os. Ejemplos de dativo : Pedro os pacata 
mi deuda ; afirmóos que Juan no vendrá. Ejemplo de 
acusativo : Mi padre os castigará. 

PRONOMBRE DE TERCERA PERSONA. 

Él, ella,, ello en singular, y ellos, ellas, en plural. 

Se usa le para el dativo de singular, tanto mascu- 
lino como femenino. Asi se dice,, hablando de un 
hombre, le dije, y de una mujer, le dije -^ no la dije, 
según tienen algunos por costumbre. 

Para el acusativo masculino se usan le ó lo. Ejem- 
plo : Bebió Vm. el vino? —r Si, señor : lo bebi ó le bebí. 
En este caso, la elección depende del oído y del buen 
gusto de la persona que habla. El acusativo femenino 
es la. Ejemplo : ¿ Tomó Vm. la medicina? — Si, latomá. 

En plural, se emplea siempre les para el dativo>. sea 
masculino ó femenino. Trátese de hombres ó de mii- 

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PARTE IL — CAP. 11. 231 

jeres, se dice : les regalaré un libros en vez de les 
regalare'y cuando se trata de hombres, y de las rega- 
laré un libroy forma usada por ciertas personas para 
el femenino. 

Para el acusativo, tenemos losr en masculino, y las, 
en femenino Ejemplos : los acusé del delitOy si nos re- 
ferimos á hombres, y las acusé del delito, si nos refe- 
rimos á mujeres. Antes hemos empleado el verbo re- 
galar, con el pronombre en dativo. Véase una frase 
construida con el mismo verbo, y con los pronombres 
en acusativo : Los regalé con pan y nueces (si hablo 
del' género masculino) ; las regalé con vino y bizcochos 
(&i hablo del femenino). 

No se olvide que la manera infalible de averiguar 
si el régimen es directo, consiste en volver la oración 
por pasiva. Tomando la frase les regalaré un libro, 
resulta, volviendo por pasiva, un libro les será regalado 
por mí. Ahí se ve que les es dativo y que no varía. Por 
el contrario, de la construcción los regalé con pan y 
nueces y las regalé con vino y bizcochos, se saca : elhs 
fueron regalados por mi con pan y nueces; ellas fueron 
regaladas por mi con vino y bizcochos. Luego, aquí el 
pronombre está en. acusativo, y hay que poner los en 
el primer ejemplo y las en el segundo, cuando cons- 
truimos la oración activa. Be lo dicho resulta que el 
pronombre no se halla por fuerza en acusativo cuando 
la acción del verbo recae sobre él. Lo necesario es que 
el pronombre sea complemento directo del verbo. 



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232 GRAMÁTICA CASTELLANA. 



OBSERVACIONES GENERALES. 



Todos los verbos, excepto ir, pierden en algunos 
tiempos su última letra, cuando van antepuestos á los 
pronombres nos y os. Ejemplos : amémonos y no amé- 
mosnos; fuimonos y no fuímosnos, estaos tranquilos y 
no estados tranquilos. 

Si esos pronombres se repiten en una oración, se 
emplea una vez nosotros ó vosotros, y otra vez nos ü os. 
Ejemplos : nosotros nos proponemos viajar este verano; 
¿qué os proponéis hacer vosotros? En rigor, lo que 
aquí hacemos es aplicar las reglas anteriores, pues en 
el precedente ejemplo usamos nosotros y vosotros 
cuando esos pronombres rigen al verbo proponer, y 
nos y os, cuando el verbo es palabra regente y el pro- 
nombre palabra regida. 

Los pronombres personales en dativo y acusativo 
pueden anteponerse ó posponerse al verbo, llamándose 
afijos en este último caso. Ejemplos : le di, ó dile, les 
dije ó díjeles. Á veces se usan dos y aun tres pronom- 
bres al mismo tiempo. Ejemplos : dígamelo, advierta- 
sele, páguesemelo. La libertad de que en este punto se 
disfruta, tiene por límite la conveniencia de que no 
resulten cacofonias ó palabras ingratas al oído, como 
paciólo, préstele, duélele, etc. 

Si se juntan con personas de imperativo con el ge- 
rundio ó con el participio, los pronombres se posponen 
al verbo. Ejemplos : déme, préstame, páganos^ díga- 
melo. 



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PARTE II. — CAP. II. 235 

Si en la oración hay dos verbos, uno regente y otra 
regido, los pronombres pueden ponerse antes ó des- 
pués de cualquiera de ellos, pero lo mejor es pospo- 
nerlo al verbo regido. Ejemplos : le deseo ver, deseo 
verle, vengóte á hablar, luengo á hablarte, te vengo á 
hablar. Nada de eso se refiere al pronombre que acom- 
paña al verbo reflexivo. En tal caso, el pronombre va 
siempre unido al verbo que carecteriza, aunque el 
verbo regido lo lleve también. Ejemplo : Me propon- 
go casarme el año próximo, ó propóngome casarme el 
año próximo, perb nunca propongo casármeme el año 
próximo. 

Si en una oración entran al mismo tiempo el pro- 
nombre se y alguno de los personales me, te, le, non, 
oif, se pone se primero. Ejemplos : Se me, ó se os acusa 
de un horrendo.crimén. Algunas personas inflingen esa 
regla, sobre todo en Madrid, donde dicen me ^e cayó 
la botella, me se antoja, te se ha dicho, etc. 

EJERCICIOS DE ANÁLISIS. 

NO ES POSIBLE SER JOVEN Y VIEJO. 

(Fábula de Esopo). 

En un pais donde los hombres se podían casar con dos 
mujeres, se hallaba establecido un comerciante cuya cabe- 
llera había dejado de ser toda negra, pero sin quedar aún 
completamente blanca. Una de sus mujeres, más joven que 
él, resuelta á no salir con un viejo á la calle, le arrancaba 
todas las mañanas las canas que podía; la otra esposa, no 
queriendo presentarse en público con un marido muy 



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234 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

mozo, le quitaba el pelo negro. El fin de la historia fué que 
al cabo de tres semanas el Qomérciante había quedado com- 
pletamente calvo.; / ^ ^ 

VI. — SINTAXIS DEL PARTICIPIO. 

Concordancia. El participio concuepda con el nom- 
bre en género, número y caso. Ejemplos : Un hombre 
düimulada, una mujer precavida^ estos militares son 
esforzados, aquellas niñas están acoslundtradas al 
lujo. En esos ejemplos, los participios disimulado, 
precavida, esforzados y acostumbradas conciertan en 
género, número y caso con los sustantivos hombre, 
mujer, militares y niñas respectivamente. 

El participio pasivo, que forma con haber, según 
se ha explicado en las conjugaciones, los tiempos 
compuestos, es invariable en ese caso, no tomando 
nunca plural ni terminación femenina. Ejemplo : ha 
leído el libro, ha leído la comedia, ha leído los perió- 
dicos, ha leído las tragedias, Y lo mismo puede po- 
nerse han que ha. En todos esos ejemplos, leído per- 
manece invariable y no concierta con los nombres. 

Tampoco cambia cuando se une á tener como auxi- 
liar. Ejemplos : tengo dicho á mi padre, tengo encar- 
gado á mis hermanos, 

Pero si el verbo tener se usa, no como auxiliar sino 
como activo, el participio concuerda con el sustan- 
tivo, que es término de la acción del verbo, en género, 
número y caso. Ejemplos : tengo leído un solo folio, 
tengo leídos catorce folios, tengo escrita una página, 
tengo escritas varias comedias. 



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PARTE II. — CAP. II. 255 

La misma concordancia entre el participio y el 
nombre se efectúa en los tiempos de la voz pasiva. 
Asi, se dirá : Juan ha sido amado, Antonia será amada^ 
los libros han sido pagados^ las comedias serán ven- 
didas. 

Así como el adjetivo concierta con el nombre en 
género, número y caso, así lo hace también el parti- 
cipio, según se ve en lección sabida, libro escrito, lec- 
ciones sabidaSy libros escritos. 

El participio se emplea en ocasiones en sentido ab- 
soluto, como el gerundio. Así, por ejemplo, usando 
el gerundio se dice : tomando la posición principal, 
la plaza habrá de rendirse, Y empleando el participio 
se escribe : tomada la posición principal, la plaza 
habrá de rendirse. 

Régimen. Muchos participios activos tienen el mismo 
régimen que los verbos de que se forman. Ejem- 
plos : aspirante al empleo (el régimen del verbo es 
aspirar á), dependiente de mi voluntad. 

Pero otros no respetan el régimen de sus verbos 
respectivos, como se ve en amante de las letras, 
cuando el verbo amar prefiere en ese caso la preposi- 
ción á, ó bien. va sin ninguna [am^Lr las letras], 

EJERCICIOS DE ANÍLISIS. 

COMDÜCTA DB LOS ROMANOS CON LOS VENCIDOS. 

Cuando uno de los generales romanos hacía la paz para 
salvar su ejército próximo á perecer, el Senado, que no la 
ratiíica|}a, se valia de esa paz para continuar la guerra en 



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236 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

mejor situación. Así, cuando Yugurta encerró un ejército 
romano y lo dejó libre fiándose en el convenio hecho, se 
sirvieron contra él de las mismas tropas que había salvado; 
y cuando los nuQianJinos obligaron á veinte mil romanos á 
pedir la paz, próximos ya á morir de hambre, esa paz fué 
desgarrada en Roma, y para cubrir las apariencias de la fe 
pública se entregó á los enemigos el cónsul que la había 
firmado. Á veces Roma trataba con un príncipe en condi- 
ciones razonables, y una vez éstas ejecutadas, imponía otras 
que le obligaban á encender de nuevo la guerra. De ese 
modo pidieron á Yugurta sus elefantes, sus caballos y sus 
tesoros, para acabar por exigirle que entregase su propia 
persona. 

(MONTESQIIEÜ.) 
vil. — SINTAXIS DE LAS PREPOSICIONES. 

En rigor no puede decirse que la preposición rija 
á otras partes del discurso, porque lo que hace es 
servir de medio para realizar el régimen de los nom- 
bres (casa de Juan) , de los verbos {ir á Méjico, venir 
de Guadalajara) y de los adverbios {de aquí para alliy 
por tarde que vengas, sobra por ahora.) Se da el caso 
de que se junten dos preposiciones, como cuando se 
dice : en contra, hasta con, por entre, de sobre, 

EJERCICIOS DE ANÁLISIS. 

U RANA T EL BUEY 

{Fábula de Fedro). 

ff No te las apuestes con los mayores. » 

Una rana vio en un prado á un buey, y envidiosa de tan 
grande corpulencia, infló su arrugada piel, y preguntó á sus 



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PARTE II. — CAP. III. 257 

hijos si estaba ya más gorda que el buey. Respondiéronle 
que no. Por segunda vez ensanchó su piel con mayor es- 
fuerzo, y tanto hizo que acabó por reventar. 

{Trad, deC. be Ochoa.) 

CAPÍTULO IIL 

DE I.AS ORACIONES. 

Se da el nombre de oración gramatical á la expre- 
sión completa de un pensamiento. En toda oración ha 
de entrar, pues, un verbo, expreso ó suplido. Pensar 
es formular relaciones que se refieren á la existencia 
de las cosas y personas ó á sus acciones; no es posi- 
ble, pues, que existan oraciones sin verbos. Aun en 
el caso de la interjección, ya se ha dicho que se las 
puede considerar, hasta á las más simples, como ora- 
ciones completas. 

Ahora bien, en una oración no entra sólo verbo ; 
entran además otras palabras; pero sucede que la 
única que jamás falta es aquélla, el verbo. En efecto, 
según se verá luego, el nombre puede ser reempla- 
zado por otras palabras, por frases y hasta por verbos 
que hagan su oficio. Por tanto, ha sido natural elegir 
al verbo como punto de partida para la clasificación 
de las oraciones. 

Por otra parte, el verbo no siempre tiene comple- 
mento directo ; luego hay oraciones en que ese com- 



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238 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

plemenlo directo e&iste, y otras en que no; de sSá 
resulta la división general de las oraciones en : 

Primeras, que constan de sujeto, de verbo, ya ex- 
preso, ya suplido, y de complemento directo, atributo 
ó predicado; y 

Segundas, que únicamente constan de sujeto y 
verbo. 

Sujeto de la oración es la palabra, expresión ó frase 
que ejecuta ó determina la acción ó significación del 
verbo ; complemento, es la palabra ó palabras en que 
acaba la acción del verbo, sea de manera directa ó 
indirecta. Por eso se dividen los complementos en di- 
rectos é indirectos. Los priineros se llaman también 
acusativos, porque representan lo que se ejecuta 
(ejemplo, hacer pan); los indirectos son dativos de 
persona, que benefician de la acción, ablativos de 
tiempo, lugar, causa, etc., y otras frases- circunstan- 
ciales. Atributo ó predicado se llama casi siempre á 
lo que corresponde y pertenece al sujeto, y que ^ 
verbo se limita á transmitir á aquél, enlazando los dos 
términos. Tal se ve en las oraciones de ser : tú -eres 
bueno; bueno es la cualidad del sujeto, que el vw'bo 
le transmite. Pero de una manera general, también se 
llama atributo ó predicado al complemento del verbo. 

A más de esas grandes divisiones de primeras y 
segundas, se hace otra, en que ya no se toma por base 
la estructura general de la oración, sino tan solo el 
significado del verbo. 

Esa nueva división es la que sigue : 

1 .*> Oraciones de verbo activo ó de activa. 



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PARTE I!. — CAP. m. 239 

Hay primeras y segundas, conforme á lo dicho. 

La primera de activa consta esencialmente de sujeto, 
verbo activo regido por él y complemento directo ó 
acusativo. Decimos esencialmente, porque á más de 
esos términos, pueden entrar en la oración otros acce- 
sorios, y aun uno ó varios complementos indirectos. 
Pero en el análisis hay que limitar la oración á sus 
miembros esenciales. Ejemplos : Dolores ama á sus 
padres; el manzano produce las manzanas. 

Sujetos : Dolores^ el manzano; verl)os : ama, pro- 
duce; acusativos, á sus padres, las manzanas, 

Pero si digo : Ayer, al ir por la calle, encontré' un 
portamoneda, la oración seguirá siendo primera de 
activa ; sujeto : yo ; verbo, encontré; acusativo, un por- 
tamonedá; pero leñemos además dos complementos 
circunstanciales : ayer y al ir por la calle. Este iiltimo 
forma una oración distinta. 

La segunda de activa se compone únicamente de 
sigeto y verbo activo. Ejemplos : Antonio ama, Pedro 
lee, Leonor borda:. 

Sujetos : Antonio, Pedro^ Leonor; verbos, ama, lee, 
borda. 

Cabe decir lo mismo que antes sobre complementos 
indirectos ycircunstanciales. 

2.^ Oraciones de pasiva. 

La primera de pasiva consta, esencialmente tam- 
bién, pues lo explicado antes se reñere á todos los 
casos, de sujeto, verbo en pasiva, esto es, cer concer- 
tado con el sujeto y acompañado del participio pasivo 
del verbo que se conjuga, y de un complemento en 



y Google 



240 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

ablativo, regido por las preposiciones por ó de. Ejeiri- 
plos : las manzanas son producidas por el manzano; 
esta niña es querida de todos. 

Sujetos : las manzanas y esta niña; verbos son pro- 
ducidas y es querida; complementos en ablativo, por 
el manzano y de todos. 

Esos complementos en ablativo no son más que los 
sujetos de las mismas oraciones activas. 

En efecto, la oración primera de activa se vuelve por 
pasiva haciendo del acusativo un nominativo, poniendo 
el verbo en pasiva concertado con él, y pasando el 
sujeto á ser un ablativo agente, con una de las prepo- 
siciones de ó por. 

En cambio, la oración primera de pasiva se vuelve 
por activa haciendo lo contrario, esto es : el comple- 
mento pasa á ser sujeto, el verbo se pone en activa 
concertado con éJ, y el sujeto de la oración de pasiva 
se convierte en acusativo. Los ejemplos anteriores 
tomarán, pues, esta forma : el manzano produce las 
manzanas, todos quieren á esta niña. 

La oración primera de pasiva puede constar tam- 
bién de sujeto, del pronombre se, verbo activo y com- 
plemento regido de por. Así, Juan fabrica los zapatos, 
oración primera de activa, se puede convertir en los 
zapatos son fabricados por Juan, ó los zapatos se fa- 
brican por Juan. Hay casos en que esta forma con 
scy aunque gramaticalmente correcta, es ingrata al 
oido. 

La segunda de pasiva se compone de sujeto y verbo 
en pasiva, sin complemento. Ejemplos : la niña es 



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PARTE II. — CAP. III. 241 

querida^ los zapatos son fabricados. Se la vuelve por 
activa poniendo el verbo en tercera persona de plural 
del mismo tiempo en voz activa, y convirtiendo al 
sujeto en acusativo, como quieren á la niña, fabrican 
los zapatos. Esas oraciones pueden ser miradas como 
impersonales, pues no tienen sujeto, pero es fácil su- 
plirlo, diciendo : todos quieren á la niña, los zapateros 
fabrican los zapatos^ formas que ya hemos explicado 
con el nombre de primeras de activa. 

Las oraciones segundas de pasiva se componen tam- 
bién del pronombre se, un verbo activo, y el sujeto 
al fin rigiendo al verbo, como cuando se dice : la 
riqueza es apetecida 6 se apetece la riqueza. Se aplica 
para volverla por activa la misma regla que anterior- 
mente, y se dice : desean las riquezas. 

Ya en otro lugar hemos advertido que no se debe 
decir se estudia ciencias, sino se estudian ciencias. La 
razón gramatical salta aqui claramente á los ojos. 
Como el sujetóse pone al fin rigiendo al verbo, y como 
en tal caso han de ir ambos en el mismo número, 
resulta se estudian ciencias', se desean riquezas, se 
escriben Constituciones^ oe discuten proyectos, se lia* 
man leyes físicas, y no se estudia ciencias, se desea 
riquezas, se escribe Constituciones, se discute proyectos, 
se llama leyes físicas. Es muy importante no olvidar 
estas consideraciones, porque aun personas de supe- 
rior cultura cometen ese error. 

3.<» Oraciones de verbo sustantivo. Tenemos también 
primeras y segundas. 

Las primeras constan de sujeto, verbo ser y predi- 

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242 GRiMATICA CASTELLANA. 

cado ó complemeiilo. Ejemplos : Ana^sio es ríco^ 

Alejandro fué gran capitán. 

Las segunda» carecen de predicado ó compleniento. 
Ejemplos : Dios es, Troya fué. 

4.® Oraciones de verbo intransitivo ó neutro. 

La primera dé verbo neutro se compone de sn)^, 
verbo neutro y oomplemenilo é predicado. Son análo- 
gas en su forma á las de sustantivo. Ejemplos : Manuel 
sueña despierto, Pedro estuvo en fermOy élsMadocayó 
herido. 

La segunda de verbo neutro tiene sólo sujeto y verbo. 
Ejemplos : el niño duerme, el rey ha muerte. En esta 
clase se incluyen por algunos gramáticos las oracio- 
cienes que hemos llamado segundas de sustantivo, 
como Dios es, Troya fué. Los que aceptan esa teoría, 
redicen las ^^aciones de sustanti\^ á una sola clase, 
las ^meras* 

5.* Oraciones de verbo reflexivo ó recíproco. 

Se forman de sujeto y verbo reílexivo é reciproco, ó 
que se emplee en clase de tal. Ejemplos : yo sne qmejo^ 
mi hermano se lamenta, el rey se muere, nosotros nos 
carteamos. 

No cabe confundir las oraciiones de esta ciase ea 
que entra el pronombre se con las primeras ó segun- 
das de pasiva que se forman con esa misma paití^ula. 
Si se las puede poner en acliva, son pasivas; pero si 
no admiten conversión, son de reflexivo ó reciproco. 
Asi, la oración el rey se muere no es de pasiva, porque 
no podemos decir mueren al rey, ni el rey a muerto 
por tales ó cuales. 



vGooQÍe 



,^l, 



PARTE II — CAP. m. 243 

Sin embargo, cuando el verbo de estas oraciones 
es uno aetívo usado eozno reflexivo, la cotnrersión no 
altera el sentido de la idea, pero no se la efectúa casi 
nunca. De Antonio se acusa^ podríamos sacar Antonio 
es acusado por sí, forma rara, que no debemos em- 
plear,, pero cuyo significado equivale al de la primera 
oración. 

En las oraciones de verbo activo usado como re- 
llexivo, en que venga, despiiés del pronombre se, otro 
personal también que sea complemento directo del 
verbo, se debe poner este segundo pronombre en acu- 
sativo. Asi, debe decirse : é los niños hítenos se los re- 
compensa y se los premia j y no se les. No puede ser de 
otro modo, si se recuerda lo dicho en la construcción 
del verbo con pronombre. La anterior frase podría to- 
mar esta forma : recompensün á los niños buenos y los 
premian. 

6.» Oraciones de infmitivo. 

hñ primera de infinitivo se compone de sujeto, verbo 
regente que concierta: con él, verbo .en infinitivo, que 
se llama regido, y acusativo. Ejemplo : Antonio quiere 
comprar una casa. Sujeto, Antonio; verbo regente, 
quiere; verbo regido, que constituye el primer término 
del complemento directo de quiere, comprar; acusa- 
tivo, dependiente del verbo regido, una casa. 

Aunque en ese ejemplo resultaría raro dar otra 
forma, no debe olvidarse que es posible hacer pasivas 
esas oraciones en su segundo miembro, y la razón es 
que ese segundo miembro tomado separadamente cons- 
tituye una primera de activa. Ejemplo : mi padre 



y Google 



244 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

quiere que Antonio compre una casa; pasiva : mi pa- 
dre quiere que una casa sea comprada por Antonio, 

En esto de volver las oraciones, debe atenderse 
siempre al sentido. Si es posible alterarla sin que la 
idea cambie, es licito hacerlo ; en el caso contrario, 
no. Ya vimos esto demostrado en el ejemplo el rey se 
muere, que no puede convertirse en mueren al rey, ni 
en el rey es muerto por tales ó cuales. Ahí el signifi- 
cado no seria el mismo, además de que mueren al rey 
carece de sentido. 

La segunda de infinitivo consta de los mismos ele- 
mentos, menos el acusativo. Ejemplo : el niño desea 
pasear. Si el verbo regido es ser, se necesita un com- 
plemento del mismo, que ha de ser nombre, adjetivo, 
ó participio. Quiero ser no significa nada ;' hay que de- 
cir, quiero ser marino, quiero ser militar, abogado, 
obrero, comerciante ; quiero ser agradecido. Si el verbo 
regido es estar, se necesitará como complemento un 
adjetivo ó un participio. Ejemplo : no se puede decir 
quiero estar médico, ni estar marino, sino quiero estar 
libre, quiero estar convencido de ello. Médico y marino 
son nombres, mientras que libre es adjetivo, y conven- 
cido participio. 

Muchas oraciones de infinitivo pueden ser formadas 
con el gerundio en vez del presente ; se las llama de 
infinitivo con gerundio; pero en ese caso raras veces 
tienen sentido propio, antes bien necesitan de otra ú 
otras que las completen. Asi se verá en el análisis que 
ponemos al fin de este capitulo. Los gerundios pue- 
den ser dos, el de estar y el de otro verbo. Ejemplos : 



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PARTE II. — CAP. III. 245 

Queriendo tomar la plaza, oración de infínitivo con 
gerundio, que no tiene sentido completo, y que nece- 
sita de otra, como : Farnesio mandó practicar una 
gran mina debajo de la puerta principal. — Estando 
haciendo mis cuentas ^ vinieron á interrumpir mi tra- 
bajo (oración de infinitivo con dos gerundios). 

Con ei imperativo se pueden formar oraciones acti- 
vas, pasivas, de verbo neutro, de verbo reflexivo y de 
sustantivo. Adviértase que esa no es una clase especial 
de oraciones, sino que son simplemente oraciones do 
las mencionadas, cu^o verbo, en vez de hallarse en 
indicativo ó subjuntivo, está en imperativo. Conviene 
observar que la segunda persona de imperativo, tanto 
en singular como en plural, no admite la negación. 
En ese caso se emplea el presente de subjuntivo. 
Ejemplos : no se puede decir, no lee, no leed, sino no 
leas, no leáis. 

7.^ Oraciones impersonales. 

Se las forma con los verbos de ese nombre, de que 
se ha hablado en el lugar correspondiente v. gr. : 
llueve, relampaguea, etc. También pertenecen á esta 
clase las que, no siendo pasivas ni reflexivas, se consti- 
tuyen con el pronombre indeterminado se. Ejemplos : 
se habla de ti, en esta fonda se come barato. 

La Academia dice que estas oraciones se pueden 
constituir con el imperativo del verbo, como da, di, 
ten, habla; pero se comprende que en rigor no hay 
tal cosa pues ahí existe siempre un sujeto suplido. 

8.** Oraciones de relativo. 

Conviene que al estudiar la gramática se penetren l^s 

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2íC GRAMÁTICA CASTELLANA. 

leetares ele (jue muchas de las divisiones que en elía 
se admiten s&n necesarias para la clasificación, pero 
cíi recen hasta cierto puntio de realid'ad. Asi ocurre 
con las^ oraciones de relativo ; mientras la distinción 
entre las activas y las pasivas se- funda en la nafura- 
leza misma d^e los verbos, aquí se trata sólo de u-na 
categoría convencional. En efecto, las oraciones de 
relativo no forman una clase aparte, sino que perte- 
necen á alguna de las divisiones anteriores. Lo que 
hay es que se las emplea generalmente para cortar la 
frase, para formar un inciso, y su sujeto es alguno de 
los pronombres relativos que, ctial, quien, es decir, 
palabras que suplen, que reemplazan á k persona 
agente. Ejemplos : yo, que soy rico, puedo vmjúT. La 
oración de relativo que soy rico, es ahí primera de 
sustantivo. Tti, que duermes,.,,; la oración de rela- 
tivo en este caso es de verbo neutro. Juan, que desea 
comprar una casa,,..; esa oración de relativo es una 
primera de infinitivo. Anselmo, que compró el vino, 
debe beberlo antes que los otros; ahi la oración de rela- 
tivo es una primera de activa. Si se la quisiera volver 
por pasiva, se habría de poner en vez del pranorabre 
que, el nombre cuyo lugar ocupa en la oración el rela- 
tivo. Se ve, pues, co-n cuánta razón afirmamos que las 
oraciones de relativo no constituyen una clase aparte. 
En ocasiones se introducen en el periodo dos ó más 
oraciones de relativo. Ejemplo : El general cuyo vahr 
asombró al mundo, que obtuvo tan señaladas victorias, 
y en quien fundábamos lisonjeras espertmzas, acaba 
de morir. Los relativos son cuyo, que y qnienv, 

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PAUTE II. — CAP. III. 247 



OfiSERVACIOJfES GENERALES. 



El mj£tú áe una oraeíén pued€ ser una sola pala- 
bra, do& ó más, y aun ujna ó varias frases, en que entren 
verbo», adverbios^ ete. Es inútil poner ejempbs nu- 
merosos- acerca del particular ; bastará con uno para 
que se comprenda la idea : Levantarse y acostarse 
temprano es saludable. El sujeto de esa oracién consta 
del verbo levantarse^ la conjcuación y, con más el 
adverbio temprano. Ya se habló del particular al tratar 
de la construcción del verbo. 

Aun puede darse el caso de que el verbo esté consti- 
tuido por varias oraciones independientes. Ejemplos : 
comer hieríy ir de vez eu cuando al teatro , dormir sm 
inquietudes y disfrutar de la sociedad de amigos agra- 
dables, y no preocuparse de los negocios públicoSy cons- 
tituye d ideal de los sibaritas y egoístas. 

En general el sujeto responde á la pregunta, ¿ quién ?r 
si se trata de personas,, ¿qué?^ si se trata de cosas. En 
el ejemplo : Juan va á Boma, se pregunta ¿quién va 
á Roma ?. Juan ; pues Jiuau es el sujeto. 

El verbo va en ocasiones solo, y á veces acompañado 
por otras partes de k oración que lo- modifican- Ejem- 
plo : iuan paga cara la broma. Si volviéramos la ora- 
ción por pasiva, habría que decir: la broma fuépa- 
geaM eara (y no pagada solaviente) por Juan. 

El eomplemento puede ser directo ó indirecto,, se- 
gún lo hemos explicado en distintas ocasiones. Es di- 
recto cuando se le pued^e convertir en sujeto de itna 

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248 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

oración pasiva, ó, lo que equivale á lo mismo, cuando 
en él termina la acción del verbo ; unas veces va pre- 
cedido de la preposición á y otras no. Es indirecto en 
el caso contrario, y va entonces precedido de distintas 
preposiciones. Deben considerarse como complementos 
directos los ablativos de las oraciones pasivas que lle- 
van delante por ó de, pues esos ablativos pasan á ser 
sujetos de las mismas oraciones vueltas por activa. 
Creemos inútil añadir aquí ningún ejemplo á los nu- 
merosos que hemos dado en el curso de la Sintaxis. 

Repetiremos si que en una misma oración pueden 
ir juntos complementos directos é indirectos. Ejemplo: 
regalaré un libro á mi hermano. Sujeto, yo; verbo, re- 
galaré; complemento directo, un libro; complemento 
indirecto, á mi hermano. Pasiva de esa oración : un 
libro $erá regalado por mí á mi hermano. 

Los complementos directos responden en general á 
la pregunta ¿quién? ó ¿d quién? j ¿qué? ó ¿d qué?, 
según sean personas ó cosas. Ejemplo : amo á mu pa- 
dres; id quién amo? d mis padres; luego ese es el 
acusativo. Compro una casa; ¿qué compro? — una 
casa; luego ese es el complemento directo. 

El indirecto responde á las preguntas ¿d quién? 
¿d qué? — Doy una silla d mi amigo. ¿Quién da? — 
Yo, sujeto; ¿qué doy? — una silla, complemento di- 
recto; ¿á quién? — d mi amigo, complemento indi- 
recto. Sin embargo, estas preguntas, pueden inducir 
á error, por ser á veces idénticas para los comple- 
mentos directos é indirectos, y porque en ellas no se 
trata de los complementos circunstanciales Lo mejor 

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PARTE II. — CAP. III. 249 

es, por tanto, atender antes que todo á la signifícación 
del verbo. 

Las oraciones se pueden dividir, por fin, en clases á 
que se da el nombre de las conjunciones con que sue- 
len empezar, llamándolas copulativas, condicionales, 
disyuntivas, causales, etc. En el análisis se suele dar á 
esos miembros de frase el nombre de proposiciones 
conjuntivas. 

Las oraciones pueden dividirse también en simples 
y compuestas, según que forman sentido por sí solas 
ó necesiten otras que las completen. Recuérdese lo 
dicho sobre sintaxis simple y sintaxis compuesta. 
Está claro que las oraciones simples pertenecen á al- 
guna de las categorias enunciadas, y las compuestas 
se pueden separar en diversas simples, que se ana- 
lizarán con arreglo á los principios ya establecidos. 

Empléanse las conjunciones para enlazar entre si las 
frases y oraciones ; pero el mismo oficio nos prestan á 
veces ciertos adverbios, que son como, cuando, cuanto, 
donde y otros. En el ejemplo de análisis que va al ñn 
de este capitulo se verá á como sirviendo de conjun- 
ción. La conjunción que, tiene por principal oficio rc- 
acionar los verbos regidos con los regentes. 

No siempre se colocan los verbos regidos en los mis- 
mos tiempos. Hé aquí en resumen la doctrina de la 
Academia sobre el particular. 

Los verbos que pertenecen ó se refieren á actos de 
la voluntad, ó que significan temor ó alegría llevan el 
verbo regido en presente de subjuntivo, si ellos están 
en presente, futuro imperfecto ó futuro perfecto de 



y Google 



250 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

indicativo. Ejemplos : quiero que viajes, temeré que 

te caigas y habré salido cuando tú vuelvas. 

En caso de que esos verbos estén en prelérito im- 
perfecto, perfecta ó pluscuamperfe«to d€ indicativo, ó 
en pretérita imperfecto y pluscuamperfecto de sub- 
juntivo, el verbo regido irá en imperfecto de sub- 
juntivo en su primera ó tercera terminación. Ejem- 
plos : sospechaba que no vinieras ó que no vinieses ; dije 
que mataran ó matasen al perro rabioso ; habrán te- 
mido que los ladroms asaltaran ó asaltasen la hacienda; 
celebrarían (o hubierm celebrado) que les cayese el pre- 
mio gordos de la lotería . 

Los verbos que indican decir, pensar ó acciones 
análogas, como declarar, manifestar, idear, imaginar, 
concebir, etc., si están en indicativo, rigiendo verbos 
cuya significación se refiere á aquellos ya sus agentes, 
llevan al verbo regido en el modo indicativa, unas 
veces en su mismo tiempo y otras en alguno distinto. 
Ejemplos : digo que salgo, mamfiesta que no puede 
levantarse. 

Si los verbos regidos no se refieren al verbo regente 
y á su sujeto, también suelen guardiar k misma regla 
con los regidos. 

El presente de subjuntivo á pesar de ser con mucha 
frecuencia tiempo regido, es también á veces regente : 
Cuando Vm. llegue, será tarde; asi que deis laleeción, 
id á acostaros. 

Hay otras muclios detalles en punto á oraeiones, 
pero casi todos sólo pueden interesar á personas que 
quieran hacer estudios trascendentales de gramática. 



y Google 



PARTE II — CAP, ÜL 251 

Infinitas personas hay que escriben admirablemente y 
que uo los coDOceD. 

EJERCICIOS DE ANÁLISIS. 

GompleteTBOO el análisis del capítulo primero, examinan- 
do las oraciones contenidas en el ejemplo puesto allí, que 
era : 

I. En «I mes de Abril de mil setecientos setenta y 
cuatro, yendo Luis XV á cazar, encontró un entierro 
y se acercó al féretro. 

II. Como le gustaba muclio enterarse de todo, pre- 
gunté quién iba en aquella ^aja. 

III. Dijéronle que era una niña muerta de viruela. 

IV. Presa entonces de repentino terror, volvió á su 
palacio, y dos días después era atacado por esa te- 
rrible enfermedad. 

L Tres oraciones, que se reducen á los siguientes tér- 
mÍBOs : 

i.* Yendo á cazar Lm JF, 

2.' Luis quince encontró un entierro, y 

3.' Lui$ quince «e ucercó ni féretro, 

i .* Yendo á cazar Luis XV, — Oración de infini tivo , con ge- 
rundio, formada por Luis JK, sujeto, yendo, verbo regente, 
á cazar^ verbo regido. Por consiguiente, segunda de infini- 
tivo, Si se dijera, por ejemplo, á cazar liebres, seria prime- 
ra, y liehres sería el acusativo. 

2..» Lmís XVenconM un entierro, — Oración primera de 
activa; sujeto, Luis IV; verbo, encontró; acusativo régi- 
men éirecta, un entierro. Por pasiva : Un entierro fué en- 
contrado por Luis XV, 



y Google 



252 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

3.* Luis quince se acercó al féretro, — Oración de verbo 
reflexivo. Sujeto, Luis XV; verbo, se acercó; complemento 
indirecto, al féretro, 

II. Tres oraciones, á saber : 

1 .* Enterarse de iodo gustábale mucho j ó bien, enterarse 
de todo gustaba mucho á él (Luis XV). — Oración de verbo 
intransitivo. Sujeto, la frase transcrita; verbo, gustaba; 
complemento indirecto le, 

2,* Luis XV preguntó quién iba, etc, — Primera de acti- 
va : sujeto, Luis XV; verbo, preguntó; término directo de 
la acción, la frase siguiente. La prueba de que esa oración 
es una primera de activa, la tenemos en que se puede vol- 
verla por pasiva : Quién iba en aquella caja fué preguntado 
por Luis XV. 

3." Quién iba en aquella caja. Oración de relativo, de ver^ 
bo neutro. Sujeto, quién; verbo, iba; complemento indirec- 
to, en aquella caja, 

III. Dos oraciones : 

1.» Dijéronle que^ etc, — Oración de verbo impersonal: el 
verbo es dijeron; el complemento indirecto, le; comple- 
mento directo, la frase : que era una niña muerta de viruela, 

2.* Era una niña muerta de viruela, — Oración primera 
de sustantivo y de relativo. Sujeto, suplido : quién iba en 
aquella caja; verbo, era; predicado, una niña, y este pre- 
dicado tiene por complemento indirecto muerta de viruela, 

IV. Dos, y en rigor, tres oraciones, á saber : 

i.» Presa entonces de repentino terror. — Esa oración pue- 
de en rigor considerarse como una primera de sustantivo, 
si se dice Luis XV fué presa, etc., ó bien de infinitivo con 
gerundio, si se escribe : sietulo entonces Luis XV presa de 
repentino terror, 

2.* Volvió á su palacio, — Oración de verbo neutro. Su- 
jeto, Luis XV; verbo, volvió; compL indir., á su palacio. 

3.* Luis quince era atacado por esa terrible enfermedad 
(dos dias después es un complemt. indir., indicador del 
tiempo en que ocurrió la acción del verbo). — Primera de 



y Google 



PARTE II. — CAP. IV. 253 

pasiva. Sujeto, Luis XV; verbo, ci'a atacado; complemento 
en ablativo, por esa terrible enfermedad. En activa sería : 
esa teirible enfermedad atacaba á Luis XY dos dias después. 
Creemos que con los anteriores ejemplos no quedará nin- 
guna duda en el espíritu del lector. 



CAPÍTULO IV. 



DE LA SINTAXIS FIGURADA. 

Se llama sintaxis figurada a la que, preocupada 
ante todo de la elegancia, energía y belleza de las 
expresiones, permite que se infrinjan algunos de los 
principios de la regular, sea suprimiendo ó aña- 
diendo palabras, sea alterando su orden gramatical, 
sea faltando á las reglas de concordancia. Á esas 
maneras de construir se las llama figuras, que no se 
deben, sin embargo, confundir con las retóricas. 
Estas últimas no tienen absolutamente nada que ver 
con las de que hablamos aquí. Las figuras gramati- 
cales se refieren á alteración en las palabras (figuras 
analógicas ti de dicción) ó en la concordancia, régi- 
men y construcción de las frases (sintaxis figurada), 
mientras que las retóricas, tienen mucha mayor tras- 
cendencia. Asi, tomando un ejemplo entre las que 
con mayor frecuencia se aplican, la metáfora y tene- 
mos que ésta consiste en transportar la significación 
propia de una palabra á otro significado, que no le 
15 

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254 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

conviene sino en virtud de una comparación sobren- 
tendida. Por metáfora se dice : la luz del espíritu, la 
flor de los años, las alas del tiempo, la voz de las 
edades, etc. Es, pues, esencial no confundir las figuras 
retóricas con las gramaticales. 

Pongamos un ejemplo de las alteraciones que cons- 
tituyen la sintaxis figurada, el cual nos preparará 
al análisis de fin del capítulo. 

Dice Baralt en su Diccionario de galicismos : 

(( ¡ Sólo faltaba á la pobre lengua española que en 
parte más ó menos grande contribuyesen á su degra- 
dación y envilecimiento horteras y modistas! Y con- 
tribuyen 5 porque pagando, como paga, tributo nuestra 
nación á las extrañas por las modas y la mayor parte 
de las industrias que alimentan la ostentación y el 
lujo, se introducen por medio de horteras y modistas, 
entre otros contrabandos, el de esa especie de ger- 
manía empalagosa, importuna y socaliñera, plagada 
de voces y locuciones bárbaras, con que al paso que 
profanan la verdad, ofenden los oídos y sangran las 
bolsas. )) 

Como muestra de infracciones sintáxicas ahí come- 
tidas, señalaremos las siguientes : En la primera 
frase, el sujeto de contribuyesen, que es horteras y 
modistas, no está antes del verbo sino al fin del pe- 
ríodo. Luego viene nuestra lengua, sujeto de paga^ 
después del acusativo tributo, y, precediendo al com- 
plemento indirecto á las extrañas. Algunas más es 
fácil indicar. 

Esa licencia, ó mejor dicho, esa libertad, es más 



y Google 



PARTE II. — CAP. lY. 255 

grande en poesía. Tómese cualquiera de los nume- 
rosos trozos poéticos contenidos en esta gramática, 
y con sólo mirarlos superficialmente, se notará la 
verdad de lo que decimos. 

Ahora bien, las figuras de construcción gramatical 
son cinco, á saber • hipérbaton, elipsis, pleonasmo, 
silepsis y traslación. 

HIBÉRBATON. 

Hipérbaton es el cambio en el orden gramatical 
de las palabras. Esta figura de construcción, usada 
por escritores hábiles, y dentrp de ciertos límites, 
da gran elegancia á la frase. Agruparemos breve- 
mente la doctrina relativa á este particular. 

No se puede separar el artículo de los nombres y 
adjetivos que acompaña, ni posponerlo á los mismos. 
Se ha de decir : el hombre, el rico, un niño estudioso, 
y no hombre el, rico el, niño un estudioso. 

Tampoco cabe posponer las preposiciones á las 
palabras que rigen. Se dice Voy á comer ó á comer 
voy, vine por la derecha ó por la derecha vine, está 
sobre la mesa ó sobre la mesa está: pero nunca voy 
comer á, vine la derecha por, está la mesa sobre. 

Las conjunciones han de ocupar en la oración el 
lugar que* les corresponde gramaticalmente. Excep- 
túanse pues, empero, los modos adverbiales no obs- 
tante, sin embargo, que se suelen poner, no entre las 
frases que enlazan, sino después de la primera palabra, 
de la última, y aun más lejos. Ejemplo : Le vi ayer; 



y Google 



256 GRAMÁTICA GASTELUNA. 

sin embargo, no hablamos del asunto pendiente. — 
Se puede decir : le vi ayer; no hablamos^ sin em- 
bargo, del asunto pendiente. 

Hace notar la Academia que el poder del uso es 
tan grande que ha hecho aceptar como corrientes 
las expresiones libros tengo algunos y no tengo nin- 
gunos. 

Los adjetivos numerales cardinales uno, dos, tres, 
diez, ciento, mil, etc., van siempre delante del sus- 
tantivo, diciéndose una mesa, diez caballos; pero en 
poesía cabe alterar ese orden, asi como en ciertos 
proverbios, según se ve en al cabo de los años mil 
vuelven las aguas por donde solían ir. Pero uno, pro- 
nombre indeterminado, va antes ó después del verbo, 
según se quiera : Uno dijo ó dijo uno,,. 

Medio, si es adjetivo, va delante del sustantivo, 
como en medio peso; cuando en la frase entra otro 
numeral, medio se pone después del sustantivo y de 
la copulativa y, según se ve en dos años y medio. Si 
la citada palabra es adverbio, ó si constituye con la 
preposición á un modo adverbial, se la pone delante 
del vocablo que modifica, sea adjetivo ó adverbio, 
como en medio perdido, á medio hacer. 

Buen, mal, mucho, poco, como, cuál, cuan, tan, 
muy, los tratamientos señor, don, señorita, fray, her- 
mana, etc., preceden á las palabras con que se juntan 
ó modifican. Ejemplos : buen amigo, mal andar, mu- 
cho heno, poca cebada, me quiere tanto como Antonio, 
es instruido cual ninguno, cuan valiente, tan amable, 
muy rico, señor Rodríguez, don Juan^ señorita Lola, 

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PARTE II. — CAP. IV. 257 

fray Agustín, hermana Rosalía (hablando de monjas ó 
hermanas de la caridad). 

Sin embargo de lo dicho, mucho, poco y sus plu- 
rales van después de los verbos. Ejemplos : heno, 
tiene mucho; cebada, hay poca; libros, se encuentran 
muchos; mesas, vende pocas. 

Que, sea pronombre ó conjunción, precede siempre 
á las palabras regidas por dicho vocablo. Ejemplos : 
ese es el hombre que he favorecido, ¿qué se dice? ¿qué 
quieres^, ¡qué buena es! ¡qué tarde has llegado! 

Quien precede al verbo, si no hay más que uno en 
la oración; si hay dos se le pone enlre ambos. Ej., 
¡quién lo hubiera sabido!, ¿quién eres?, dáselo á quien 
te parezca. 

Cuyo va siempre delante de un nombre ; pero tam- 
bién se le puede colocar delante del verbo, si éste es 
ser. Ejemplos : el joven cuyo maestro has visto; el 
labrador cuya es la casa. 

Los adjetivos suelen preceder á los nombres; tam* 
bien es muy común anteponer los verbos á sus agen- 
tes, y á los verbos los adverbios : bien habla, mucho 
temo, nunca cumple lo que promete. Asi se refuerza 
la idea, anteponiendo al verbo el adverbio que carac- 
teriza el pensamiento que nos proponemos formular. 

Por querer llevar á límites que rayan en abuso 
grave la libertad que el hipérbaton da á la construc- 
ción castellana, han escrito algunos en estilo incom- 
prensible. Eso debe censurarse, pues la primera con- 
dición del buen escritor es la claridad. No se caiga 
en la manía de ciertos filósofos de nuevo cuño, que 



y Google 



258 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

se tienen por profundos cuando hablan de manera que 
no los entiende nadie. 

ELIPSIS. 

Es una figura de dicción que consiste en suprimir 
una ó más palabras, innecesarias para que se com- 
prenda el pensamiento, si bien son indispensables 
para completar la estructura gramatical del mismo. 
El uso de la elipsis exige que no se dañe á la claridad 
de la idea expresada. 

La elipsis abunda en los escritos, tanto familiares 
como literarios, y aun en la conversación particular. 

El vendedor de un objeto que en la calle grita sólo 
el nombre de su mercancía, comete esa figura. Pan 
tierno,, quiere decir, yo vendo pan tierno ó ¿quién 
quiere, quién compra pan tierno? 

El ama de casa que responde no, quiere decir no 
compro, ó no quiero; el que replica; otro día, tam- 
bién emplea la elipsis, y su pensamiento es : otro día 
compraré. 

Cuando se llama á una persona, y esta dice ¿qué?, 
tenemos otro caso de elipsis, pues ahí se suplen las 
palabras dices, quieres, preguntas, etc. El que exclama 
¿qué tal? ó ¿cómo? quiere significar ¿qué tal lo en- 
cuentras?, ¿qué tal te parece?, ¿cómo ha sido?, ó 
¿cómo ha ocurrido?, etc. 

Al despedirnos y decir adiós, ó buenas tardes, ex- 
presamos estas ideas : á Dios te encomiendo, te deseo 
buenas tardes, ó buenas tardes tengas. La frase; ea, 



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PARTE II. — CAP. IV. 259 

con DioSy vale tanto como Ea, vaya Vm. con Dios, 

Los adverbios si y no equivalen á la repetición afir- 
mativa ó negativa de la pregunta á que se responde, 
que á veces puede ser muy larga. 

En ocasiones al omitir un vocablo se le suple con 
la accióo ó el gesto. 

Muclias frases elípticas tienen significados distintos 
según la manera que se tenga de considerarlas. Entre 
esas merecen ser citadas las que siguen ¡ahora es 
ella! ¡ni por esas! ¡que si quieres! y otras muchas. Es 
fticil la oscuridad en la formación de la elipsis. 

No acabariamos si fuéramos á citar todos los casos 
de elipsis que se presentan en el lenguaje corriente. 
Lo mismo pasa en el literario. Basta abrir un libro 
cualquiera para encontrar numerosas frases élipticas. 

PLEOPÍASMO. 

Es el uso de palabras que constituyen en el fondo 
una repetición innecesaria á la construcción grama- 
tical. Tiene por objeto reforzar el sentido del ;pensa- 
miento. Debe usársele con parsimonia, pues á veces 
constituye falta grave, según ocurre cuando los voca- 
blos añadidos son inútiles y no dan fuerza á la frase. 
Asi, no es buen pleonasmo decir, como tantas perso- 
nas lo hacen, subí arriba, bajaré abajo. Ya se sabe 
que subir significa marchar en dirección hacia arriba, 
y bajar hacia abajo. Por tanto, en dichas frases, arriba 
y abajo son voces completamente innecesarias. 

Por el contrario, cuando se habla de una persona, 



y Google 



260 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

decir : era él mismOj da fuerza al pensamiento, pues 
añadiendo la palabra mismo se quiere evitar toda 
duda, se pretende asegurar, de manera indiscutible, 
que el sujeto visto es el de que se habla y no otro 
alguno. 

Cuando se escribe Napoleón mismo no hubiera podido 
ganar esa batallüy se comete pleonasmo, pues mismo 
no era palabra necesaria á la expresión del pensa- 
miento. Sin embargo, empleando dicho vocablo se da 
fuerza á la idea, se hace comprender que el caso era 
sumamente difícil, que Napoleón, con todo su genio 
militar, no hubiera podido vencer. 

Entre los pleonasmos debe contarse la repetición de 
los pronombres personales, que hoy está admitida por 
todos. Ejemplos : á ti te lo digo^ á ella la llaman^ etc. 

Hay casos en que el pleonasmo tiene por objeto, no 
dar más vigor á la frase, sino indicar cierta sensación, 
ya agradable, ya ingrata, ó bien sentimientos de afecto 
hacia la persona con quien se habla ó de quien se 
habla. 

En el padre nuestro se encuentran dos giros, que 
pueden ser contados entre los pleonasmos. Son 
aquellos en que se dice santificado sea el tu nombre 
(en vez de tu nombre), y venga á nos el tu reino (en 
vez de tu reino). 

SILEPSIS. 

Consiste en dar á ciertas palabras diferente concor- 
dancia de la que en rigor les corresponde. Ejemplo : 



y Google 



PARTE II. — caí». IY. 261 

si hablando con un cardenal se dice : Vuestra eminen- 
cia estuvo ayer elocuentísimo y se comete silepsis, pues 
elocuentísimo no concierta con vuestra eminencia^ sino 
con el vocablo cardenal, que no figura en la oración. 

También se emplea esa figura cuando, siendo el 
sujeto de la oración un nombre colectivo, ponemos el 
verbo, no en singular, concertando con aquél, sino 
en plural. De este modo se efectúa la concordancia 
con la idea que el nombre colectivo representa. Ejem- 
plo : el ejército entero se disponía á la batalla con 
entusiasmo ¡tan seguros estaban de la victoria! Ahí 
concertamos seguros y estaban, no con ejército, sino 
con soldados. En el anterior ejemplo hay, pues, dos 
casos de silepsis. 

Esta figura se comete tanto en el número grama- 
tical de las palabras (ejemplo anterior), como en su 
género (ejemplo del cardenal) ó en las dos circuns- 
tancias al mismo tiempo. • 

Caso de silepsis es, por último, colocar como sujeto 
de una oración dos ó más sustantivos en singular y 
luego concertar con uno sólo el verbo y el comple- 
mento. 

TRASLACIÓN. 

Consiste en dar á los verbos un significado distinto 
del que gramaticalmente deben tener. Ejemplos : si 
digo, mañana voy á ver el museo, damos al verbo 
significación de futuro, si bien lo empleamos en pre- 
sente. Ahi, voy equivale á iré. 

15. 

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262 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Otro : Cleopatra se creía segura guardando en su 
poder á Antonio; de pronto llegan los romanos á arran- 
carle sus ilusiones. En ese ejemplo, empleamos el 
verbo llegan en presente de indicativo, dándole signi- 
ficación de pretérito, pues se habla de un hecho ocu- 
rrido hace veinte siglos. Llegan equivale en el ante- 
rior ejemplo á llegaron. 

Entre las traslaciones más curiosas figuran la de dar 
significado de imperativo al presente de infinitivo, 
como en ¡no empujar! es decir, ¡no empujéis! (ya 
se sabe que esa persona del imperativo no admite 
negación). 

También se habla en imperativo . con el verbo en 
futuro : me llevarás este libro á casa del encuader- 
nador. 

El futuro imperfecto de indicativo se usa en oca- 
siones para manifestar estado dudoso del ánimo, ó 
bien incertidumbre. ¿Será ya tarde para ir al teatro? 
¿Me habré yo equivocado? 

EJERCICIOS DE ANÁLISIS. 

Señálense las infracciones de la sintaxis regular cometi- 
das en los trozos siguientes, verso y prosa, para embellecer 
la frase. Sin esa libertad de alterar el orden natural de las 
palabras, la prosa sería monótona é imposible la poesía. 

i LA INVENCIÓN DE Lk IMPRENTA. 



¿Qué es del alcázar espantoso y fiero 
Donde el genio del mal entronizado 



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PARTE 11. — CAP. IV. 263 

Al universo entero 

Con su cetro durísimo oprimía? 

De siglos mil en el fatal olvido 

El error, la ignorancia le fundaron ; 

Y la ignorancia y el error temblaron. 

• ,..«.... 

Levántase Copérnico hasta el cielo, 
Que un velo impenetrable antes cubría, 

Y allí contempla el eternal reposo 
Del astro luminoso 

Que da á torrentes su esplendor al día. 
Siente bajo su planta Galileo 
Nuestro globo rodar : la Italia ciega 
Le da por premio un calabozo impío; 

Y el globo en tanto sin cesar navega 
Por el piélago inmenso del vacío. 

Y navegan con él impetuosos 

A modo de relámpagos huyendo 
Los astros rutilantes : mas lanzado 
Veloz el genio de Newton tras ellos, 
Los sigue, los alcanza, 

Y á regular se atreve 

El grande impulso que sus orbes mueve. 

¡ Oh Guttemberg ! perdona, 
Perdona; otra victoria, otros mayores 
Dones viniste á derramar contigo. 



¡Gloria á aquel que la estúpida violencia 

De la fuerza aterró sobre ella alzando 

Á la alma inteligencia ! 

¡ Gloria al que en triunfo la verdad llevando, 

Su influjo eternizó libre y fecundo ! 

i Himnos sin fin al bienhechor del mundo ! 



(Qlintana. 



y Google 



264 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

Obsérvese lo grandioso de algunas imágenes del poeta : 

Siente; bajo su planta Galileo, 

y la otra 

lanzado 

Veloz el genio de Newton tras ellos... 

Todos los pasajes contenidos en este libro deben ser re- 
citados en alta voz, pronunciando y acentuando bien y pues 
ningún ejercicio conviene tanto para aprender la prosodia 
y, con el dictado, la ortografía. Dése además la entonación 
conveniente : solemne, vibrante á las estrofas de Quintana, 
cómica á las fábulas de Iriarte, familiar á las anécdotas, 
grave á los trozos de la historia ó de filosofía. Para leer á 
Cervantes hay que recorrer toda la escala de los tonos, 
desde el subHrae al trivial, según el pasaje que fuere. 

EL YELMO DE MAMBRINO. 

D. Quijote vio que se acercaba un barbero con su bacía 
en la cabeza ; pero siempre atormentado por su extraña lo- 
cura, lo tomó por un caballero andante, y á la bacía por 
el yelmo de Mambrino, y resolvió darle descomunal batalla. 
Puso Rocinante á la carrera y atacó. Véase la descripción 
siguiente de Cervantes : 

« El barbero, que tan sin pensarlo ni temerlo vio venir 
aquella fantasma sobre si, no tuvo otro remedio para guar- 
darse del golpe de la lanza, sino fué el dejarse caer del 
asno abajo, y no hubo tocado al suelo cuando se levantó 
más ligero que un gamo, y comenzó á correr por aquel lla- 
no, que no le alcanzara el viento. Dejóse la bacía en el sue- 
lo, con la cual se contentó D. Quijote, y mandó á Sancho 
que alzase el yrlmo, el cual tomándole en las maaos dijo : 
por Dios que la bacía es buena, y que vale un real de á ocho 
como un maravedí; y dándosela á su amo se la piíso en la 
cabeza, rodeándola á una parte y á otra, buscándole el en- 



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PARTE II — CAP. V. 265 

caje, y como no se le hallaba dijo : sin duda que el pagano 
á cuya medida se forjó primero esta famosa celada, debia 
de tener grandísima cabeza, y lo peor dello es que le falta 
la mitad . Guando Sancho oyó llamar á la bacia celada no 
pudo tener la risa, mas vínosele á las mientes la cólera de 
su amo, y calló en la mitad della. ¿De qué te ríes, Sancho? 
dijo don Quijote. Rióme, respondió él, de considerar la gran 
cabeza que tenía el pagano dueño de este almete, que no 
semeja sino una bacía* de barbe/o pintiparada. » 

(Ceryajítes. — D. Quijote.) 



CAPÍTULO V. 

VICIOS DE DICCIÓN. 

Siempre se ha estimado en alto precio la pureza del 
lenguaje, y cuando se dice de un escritor que es 
castizo, se le tributa verdadero elogio. Á las faltas 
contra la pureza de la lengua se las llama vicios 
de dicción. 

La pureza se reduce á lo siguiente : además de 
observar las reglas de la gramática, debemos emplear 
únicamente aquellas palabras que realmente perte* 
necen al idioma, y debemos además usarlas en su 
verdadero y correcto sentido. Los errores contra la 
pureza del lenguaje pueden clasificarse en tres grandes 
categorías, á saber : barbarismOy solecismo é imprO' 
piedad. Sin embargo, la Academia incluye la impro- 
piedad en el barbarismo, y añade tres clases más. 



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266 GRAMÁTICA CASTELLAííA. 

resultando : barbarismo, solecismo, cacofonia, anfi- 
bología ú oscuridad y monotonía y pobreza. Esta 
última se reduce al empleo muy frecuente de escaso 
número de vocablos. 

BARBARISMO É IMPROPIEDAD. 

El barbarismo se redute á esto : usar palabras que 
no son castellanas, unas púr desusadas (arcaísmo) ^ 
otras por ser extranjeras (extranjerismo) y algunas por 
no estar aún admitidas (neologismo). 

En tal virtud, es barbarismo : 

1° Escribir mal las palabras, y acentuarlas ó pro- 
nunciarlas mal. Ejemplos : escribir casado en vez de 
cazado y viceversa; owrra por honra; acentuar y 
pronunciar la palabra mendigo en la primera sílaba, 
haciendo méndigo, 

2" Escribir palabras de un idioma extranjero con 
letras de otra lengua, extranjera también, si esa 
nueva forma no corresponde al carácter de la nuestra. 
Así por ejemplo, dicen los egipcios para nombrar á 
su soberano : jedive. Como en francés no existe la j, 
la han reemplazado por kh. Es barbarismo escribir 
ó pronunciar khedive en vez de jedive. Otro ejemplo : 
tomándolo del francés se llama Fu-Tchéou á un puerto 
de China; pronunciando nosotros de distinta ma- 
nera, no necesitamos ni acentuar la e, ni' añadir ou. 
Debemos escribir Fu-Tcheu. En esta clase de barba- 
rismo entra el emplear pacha en vez de bajá, 

5.*» Escribir y pronunciar como en el idioma del 



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PARTE II. — CAP. V. 267 

país á que corresponden, voces ya castellanizadas. 
EJjemplo : Bruxelles por Bruselas, ó Edimburgh por 
Edimburgo, Sin embargo, aun que tal es la doctrina de la 
Academia, muchos no la reconocen fundada. La mayor 
parte de las veces, los nombres castellanos de puntos 
geográficos extranjeros han resultado de la pronun- 
ciación defectuosa de sus inventores. Tal ocurre con 
la palabra Lila, que algunos han sacado de Lille. No 
se comprende por qué á una ciudad que se llama 
Lille se le ha de decir Lila. El mejor sistema en este 
punto nos parece ser el de los alemanes, quienes 
escriben y pronuncian los nombres geográficos como 
lo hacen en el pais correspondiente, y no caen en la 
ridicula manía, propia de españoles y franceses, que 
consiste en alterar la gran mayoría de los términos á 
que aludimos. Si en España se dice Pamplona y Zara- 
goza, y en Francia, Lille y Boulogne, no hay razón 
para que unos escriban Pampelune y Saragosse, y los 
otras Lila y Bolonia. 

Sin embargo, para no exagerar nada, recomendamos 
esta teoría como tendencia, aconsejando que se res- 
peten las formas usadas desde hace mucho tiempo, 
tales como Bruselas y Burdeos. 

Lo que no admite disculpa es que, por ignorar al 
mismo tiempo el francés y el castellano, llaman algu- 
nos Genova á Ginebra, y Bale á Basilea. 

En este punto será preciso no olvidar que ciertas 
palabras geográficas tienen en castellano su forma 
actual por razón de la etimología latina. Eso ocurre 
en la voz Colonia, ciudad fundada por los romanos. Tal 



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268 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

vez no baste que ahi hayan hecho los alemanes Kóln 
para que nosotros renunciemos á la estructura deri- 
vada del nombre primitivo. 

4.® Emplear voces caldas en desuso ó que han cam- 
biado de significación en el curso de los siglos. En 
realidad, este defecto más bien que barbarismo ó 
impropiedad, debería llamarse pedantería. Ejemplo 
de lo dicho lo tenemos en la voz maguer y otras aná- 
logas. En este punto debemos hacer, no obstante, 
una observación. Guando una persona que maneja 
bien su lengua, que la escribe y habla con elegancia 
y pureza, recurre á una expresión anticuada para 
hacer resaltar el pensamiento ó dar vigor y tono á la 
frase, no hay barbarismo. La belleza disculpa casi 
todo en materias á^ lenguaje. Lo mismo se debe ad- 
mitir respecto del uso de alguna palabra ó frase 
tomada de idiomas extranjeros. 

S.*» Echar mano á diestro y siniestro de voces nuevas 
no admitidas todavía por la Academia y los buenos 
escritores, y andar inventando otras para indicar con- 
ceptos que tenían en nuestro idioma palabra que los 
representara. Sin embargo, debe concederse gran 
latitud si se trata de voces científicas y de artes 
industriales modernas, porque habiendo sufrido en 
esas cuestiones gran retraso los pueblos que hablan 
castellano, por fuerza han de admitir los términos 
de naciones más adelantadas. Ejemplo de lo dicho se 
tiene en la palabra wagón. Algunos dicen coche, y 
¿por qué? No hay razón para ello, á menos que se 
añada coche de camino de hierro; pero mucho más 



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PARTE II. — CAP. V. 269 

fácil es emplear wagón, que envuelve la idea de coche 
grande, colocado sobre ruedas, que andan sobre raih 
ó yñeles de hierro. Otro ejemplo : la ciencia moderna 
ha descubierto que los hielos depositados en los valles 
de las altas montañas no permanecen quietos, sino que 
forman verdaderos ríos, con movimiento, muy lento 
sin duda, pero indudable, hacia los terrenos más 
bajos. ¿Debemos llamar á esos ríos ventisqueros, 
como hacen algunos, cuando, según la Academia, 
ventisquero es el sitio resguardado y sombrío en que 
los vientos depositan las nieves? No; hay que decir 
jHo de hielo y ó, para evitar esa expresión de tres 
miembros, hay que castellanizar una palabra francesa, 
y decir glaciar, término admitido por la mayoría de 
los hombres de ciencia castellanos. 

6.^ Dar á ciertas voces ó expresiones empleo dis- 
tinto del que les corresponde. Tal ocurre cuando se 
dice reasumir en vez de resumir, bajo este punió de 
vista, en lugar de desde este punto de vista, etc. 

1.^ Usar palabras ó giros provinciales, en vez de los 
verdaderamente castizos. También necesita este punto 
alguna explicación. Muchas de esas palabras y giros 
han ido desapareciendo en Castilla, es decir, en el 
centro de nuestra lengua, pero se han conservado en 
regiones más remotas. Nadie dice ya en Madrid voy 
á yantar^ en vez de voy á comer. Sin embargo, 
yantar es voz castiza y esa expresión subsiste todavía 
en los campos de diversas provincias emanólas y 
de ciertos países americanos. Por otra parte, como 
las naciones que hablan español no forman, desde 



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270 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

hace más de medio siglo una sola familia política, 
y como después de las luchas de separación ha rei- 
nado entre ellas durante muchos años alejamiento 
y frialdad, hoy por fortuna terminados, cada pueblo 
ha inventado voces y giros que no es posible pros- 
cribir. Entiéndase, pues, que escribiendo para Méjico, 
Chile, etc., no será barbarismo el empleo de esas 
locuciones ó voces propias del pais> cuando respondan 
á esta dos condiciones : 1." Haber sido formadas para 
designar cosas ó ideas que no tuvieran representación 
en castellano; y 2." que en su formación se hayan 
respetado las leyes é Índole propias de nuestro 
idioma. 

Los términos, frases y formas que satisfagan las dos 
condiciones anteriores, son respetables, y se debe 
tender á que acaben por formar parte del Diccio- 
nario de la Academia para que asi se extiendan por 
todos los países donde se habla ó se hablare en el 
porvenir la lengua castellana. 

Y 8.*» Emplear en vez de voces castellanas otras de 
diferentes idiomas. Si la palabra sale del latín se la 
llamará latinismo, como reluclav por resistir; si del 
griego, del árabe, del hebreo, del alemán, del italiano, 
del portugués, del inglés, del francés, etc., helenismo, 
arabismo y hebraísmo^ germanismo, italianismo, lusita- 
nismOy anglicanismo, galicismo, etc. Y esto no sólo 
se refiere á las voces solas, sino también á la cons- 
trucción. 

Cuando uno dice : amo mi padre, comete tan for- 
midable galicismo como cuando emplea la voz debuL 



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PARTE II. — CAP. Y. 271 

En nuestro idioma se dice : amo á mi padre y estreno. 
Lo que hoy afea muchísimo al castellano, es el uso 
de palabras sacadas del francés, por gentes que no 
saben este idioma ni el suyo propio. Asi se lee cons- 
tantemente : aliage por mezcla; debut, por estreno; 
finanzas por rentas públicas ; remarcable, por notable, 
conspicuo; revancha por desquite; etc. Recordamos 
haber leído en un artículo : el arte de ser gran papá, 
por el arle de ser abuelo, título de un libro de Yictor 
Hugo. Otro traducía una joven hija blonda y frele, 
por una señorita rubia y delicada. 

Contra semejantes barbaridades hay que emplear sin 
cansarse la burla y hasta el desprecio, pues todos es- 
tamos interesados en conservar la originalidad de 
nuestra lengua, sin la cual la de carácter y de raza no 
pueden existir. 

Hé aqui las reglas que ha dado un notable escritor 
castellano, D. Juan Eugenio Hartzenbusch, en su pró- 
logo al magnífico Diccionario de Galicismos de D. Ra- 
fael María Raralt, sobre las condiciones en que 'deben 
ó pueden admitirse voces tomadas de lenguas contem- 
poráneas. Cabe aceptarlas: 

i .° Si la voz ó locución es necesaria. 

2.*» Si es fácilmente comprensible. 

3.*» Si es Jógicamente justificable. 

4.*» Si á lo menos es bella. 

5.® Si el que parece extranjerismo tiene quizás ori- 
gen latino, porque siendo la lengua castellana hija de 
la latina, la voz ó locución que de ella provenga trae 
una recomendación respetable. 



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272 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

Y 6.° Si hace mucho tiempo ya que se usa, empleán- 
dola autores correctos. 

No estará de más añadir á esas reglas expuestas por 
un literato ilustre, una observación. Á veces se llaman 
galicismos expresiones que no lo son, y que, si bien 
ya no se usan, se encuentran en los clásicos. Por ejem- 
plo : muchos creerian galicismo decir : vn sujeto de 
conversación^ por un tema, un asunto, etc. Pues bien, 
nosotros hemos leido esa palabra en una carta de Cer- 
vantes, usada con el mismo significado. 

SOLECÍSHO. 

Las palabras empleadas en la oración pueden ser 
castellanas; pero hallarse combinadas de tal modo, 
que la construcción falte á las leyes de nuestro idioma. 
En eso consiste el solecismo. 
Se puede cometer solecismo de distintas maneras : 
1." Quebrantando las reglas de concordancia. El 
vulgo llama á eso hacer concordancias vizcaínas. Pero 
no sólo el vulgo las comete; muchos escritores en 
verso satisfacen de esa manera las exigencias del me- 
tro. Zorrilla ha dicho : 

Vosotros, á quien maté, 

en vez de á quienes. 

Otros han quebrantado la concordancia de género ; 
pero esas libertades poéticas no constituyen falta tan 
grave como equivocar los casos del pronombre ó in- 
vertir el orden gramatical de dos pronombres seguidos. 



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PARTE II. — CAP. V. 273 

Lo primero sucede en ciertas frases como : estába- 
mos en una casa, cuya casa era de mármol de Carrara. 
Ahí se emplea cuya en vez de la que, ó la cual. El 
error es grave pues cuyo, cuya y sus plurales signifi- 
can siempre de quien, del cual, de los cuales. Ejem- 
plos : ¿Cuyo es el tintero?^ equivalente á ¿ D<? quién es 
el tintero? — Aquel señor cuyos niños son tan bonitos, 
equivalente á Aquel señor, los hijos del cual, etc. Pue- 
den variarse los ejemplos. 

La Academia condena en términos explícitos que se 
emplee les en acusativo. Ejemplos: ¿Comió Vm. los 
higos? — Sí, los comí y no les comí, según dicen algu- 
nos. El pueblo bajo de Castilla comete esa falta ; pero 
los clásicos todos han seguido la misma regla que 
ahora recomienda la Española. Sólo en el dativo se usa 
les. Ejemplos : ¿Les dio Vm. los panes? Sí, les di los 
panes; pero si la respuesta fuese se los di, habría que 
poner los y no les, pues ahi los es el acusativo, hallán- 
dose en lugar de panes. El dativo está suplido, de- 
biendo ser á ellos, á ellas, á tales ó cuales. 

Esos cambios en los pronombres indican indiscul- 
pable ligereza, ya que no ignorancia. Sin embargo, 
los cometen personas que pasan por haber recibido 
buena educación. Asi, hace años un periódico de Ma- 
drid, de los más importantes, y órgano de elementos 
políticos poderosos, se descolgó con un articulo titu- 
lado Volvamos en sí, objeto de generales burlas. Debió 
haber dicho Volvamos en nosotros. 

Por último^ es también falta de construcción alterar 
el orden de los pronombres en el discurso, como decir 



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274 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

me se perdió un libro, en vez de se me perdió un libro 
ó de perdióseme un libro. 

2.* Es igualmente solecismo faltar al régimen de 
un verbo ó participio. Los catalanes cometen mucho 
ese error, al decir, v. gr. ; una vez llegado en Barce- 
lona. — ¿Donde estuvo Vm.? — Estuve d Madrid, por 
en Madrid. Alii los verbos llegar y estar rigen el pri- 
mero á y no en; el segundo en y no d. Esta clase de 
solecismo es propio de las regiones en que se habló 
la lengua provenzal. 

3.* Cambiar el orden natural de las palabras, alte- 
rando ridiculamente el sentido. Ejemplo : se venden 
camas para niños de hierro. Lo mismo ocurre si se 
relacionan partículas que deben estar separadas, se- 
gún se ve en : Fui á por agua. La d huelga en ese caso. 

No entran en la categoría de los solecismos ciertos 
giros propios del castellano, que los tiene como todas 
las demás lenguas, y que se llaman idiotismos. Son 
expresiones singulares, en que no se respetan casi 
nunca las leyes de construcción, pero que el uso ha 
consagrado. Tales son : d sabiendas, á la moda, de 
golpe y porrazo, á pie juntillasy á tontas y á locas, sin 
más ni más, hacerse de miel, etc. 

CACOFONÍA. 

Consiste en emplear juntas ó muy cerca las mismas 
letras ó silabas, lo cual produce efecto muy desagra- 
dable al oido. Tal ocurriría en las frases : la formación 
de una nación es cuestión con razón discutida en más 



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PARTE 11. — CAP. V. 275 

de una ocasión, — M¿ Micaela lava la lana. — Tu 
hermano no notó que lo engañaban. Pero no debe 
considerarse como cacofonia el empleo de algunas 
figuras retóricas, como la onomatopeya ó' armonía 
imitativa, que tiene por objeto expresar un sonido ó 
ruido de la naturaleza por medio de ciertas silabas, 
siquiera sea para que el lector crea estarlo oyendo. 
En sus Geórgicas imita Virgilio de este modo el ruido 
de la lima : 

Tum ferri rigor atqiie argüía; lamina serrae. 

Y para pintarla tempestad, emplea versos tan expre- 
sivos como los siguientes : 

Continuo, ventis surgentibus, aut freta ponti 
Incipiunt agitata tumescc^e, et aridus altis 
Montibus audiri fragor,, aut resonantia longe 
Littora misceri et nemorum increbescere murmur. 

Otro ejemplo de armonía imitativa se tiene en estos 
versos de Herrera : 

Rompa el cielo, en mil rayos encendido, 
Y con pavor horrísono cayendo. 
Se despedace en hórrido estampido. 

ANFIBOLOGÍA. 

Consiste en escribirlas frases de modo que es difícil 
averiguar cuál es el sujeto ó cuál el término directo y 
el indirecto de la oración.^ Ejemplo : recomendaré á 
mi amigo d mi padre. No se sabe quién es el recomen- 
dado y á cuál de los dos se hace la recomendación. 



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270 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Entrando ya en el dominio de la Retórica, debe con- 
denarse enérgicamente la afectada oscuridad con que 
ciertos individuos se dan aires de profundos. El vulgo 
ignorante los cree tales, por más que á la verdad les 
sean aplicables aquellos versos de Lope de Vega : 

¿Entiendes Fabio lo que voy diciendo? 

— ¡Y toma si lo entiendo! — Mientes, Fabio; 

Que yo soy qiiien lo digo, y no lo entiendo. 

La profundidad del pensamiento no está reñida con 
la claridad en la expresión. Dicese de una idea que es 
profunda, cuando manifiesta relaciones de las cosas ó 
aspectos de los hechos que no es posible distinguir á 
primera vista. Pero esa idea puede siempre ser tradu- 
cida al lenguaje de todo el mundo. Lo contrario sobre 
ser tonto es ridiculo. Sin «mbargo, la claridad es re- 
lativa : el estilo de la filosofía no puede ser el de una 
epístola familiar. 

MONOTONÍA. Y POBREZA. 

Es el empleo muy frecuente de reducido número de 
vocablos. La Academia observa que una de las causas 
de empobrecimiento del castellano es el uso del re- 
flexivo ocuparse para indicar todo género de trabajos 
ó quehaceres, cuando cabe reemplazarlo por cuidar, 
preocuparse^ consagrarse, estudiar, considerar, escri- 
bir, etc., según los casos. También daña el abuso de 
hacer, y el de algunos otros. La riqueza del lenguaje 
ha sido siempre uno de los titulos de gloria de los 
buenos hablistas. 



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PARTE TERCERA. 

DS LA ORTOGRAFÍA. 



PRINCIPIOS GENERALES Y LETRAS. 

Pregunta. ¿Qué es Ortografía castellana? 

Respuesta. El arle de escribir las palabras del alfa- 
beto castellano con las letras y acentos señalados por 
la Academia y los buenos autores. 

P. ¿Nada más? 
. R. También pertenecen á la ortografía las reglas re- 
lativas á los signos auxiliares de la escritura, como las 
comas, puntos, etc. 

P. ¿Es necesario conocer la ortografía? 

R. Sí, señor : una persona bien educada no puede 
desconocer una parte taii esencial de la lengua que 
habla. Los que escriben sin buena ortografía pasan 
por ignorantes, por individuos sin instrucción. 

P. ¿Puede Vm. darnos un ejemplo de lo que es buena 
y mala ortografía? 

R. Si señor : en castellano se escribe de este modo 

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278 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

la palabra honra. Pues bien, las personas poco edu- 
cadas escriben onra, y también onrra. 

P. ¿Cuáles son los principios fundamentales de la 
ortografía? 

R. Tres, á saber : la. pronunciación de las letras, 
sílabas y palabras; la etimología ú origen de las voces, 
y el uso general y autorizado. 

P. ¿Puede Vm. ponernos ejemplos del primer prin- 
cipio? 

R. Sí, señor : la sílaba sa no se pronuncia lo mismo 
que la silaba za; la sílaba va no se pronuncia lo mismo 
que la silaba ba. La letra s tiene distinto sonido que 
la c y que la z. Debe darse á cada signo su valor para 
evitar dudas. 

P, ¿Qué dudas pueden ocurrir? 

R. Muchas : asi, si se pregunta á una persona que 
pronuncia lo mismo la e que la «, de dónde viene y 
dice : Vuelvo de casa^ no se sabe si es que viene de su 
casa, ó si viene de cazar. 

P. ¿Quiere Vm. decirnos qué influencia tiene la eti- 
mología en la manera como se escriben las palabras? 

R. Si, señor : la palabra caballo viene del latín 
vulgar caballusy y por eso se escribe con i y no con ». 
Siempre que hay dudas en la manera de escribir una 
palabra, se debe recurrir á la etimología. 

P. ¿Y el uso corriente debe admitirse como princi- 
pio fundamental de la ortografía? 

R. Si, señor, cuando ninguna regla superior lo 
contraríe, pero no si las personas carecen de autori- 
dad. Por ejemplo : en muchas partes, algunos, por 



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PARTE III. — DE U ORTOGRAFÍA. 279 

amaneramiento, suprimen las r y dicen bigadié en 
vez de brigadier. Eso debe rechazarse siempre, no 
admitiendo como modelos más que los buenos autores 
y las personas que saben. 

P. ¿Qué es el alfabeto castellano? 

R. El conjunto de las veintinueve letras siguien- 
tes, cuyos nombres escribimos debajo de cada una 
de ellas : 



A a, 


Bb, 


C c, 


Ch ch. 


D d, 


E e, 


a. 


be, 


ce, 


che, 


de, 


e, 


Ff, 


Gg, 


11 b. 


li, Jj, 


Kk, 


L 1, 


efe, 


ge, 


hache, 


i, jota, 


ka, 


c/e, 


LI 11, 


M m, 


N n. 


Ñ ñ. 


0, 


Pp, 


elle. 


'eme, 


ene 


eñe, 


Oy 


pe, 


Q q, 


Rr, 


Rr rr. 


S s. 


Tt, 


\j u, 


cu, 


ere, 


erre, 


ese. 


te, 


«, 




V V, 


Xx, 


^h 


Z z. 






ve, 


ekis. 


ycy 


zela ó zeda 


[. 



P. ¿Cómo se dividen las letras? 

R. En mayúsculas y minúsculas. Las mayúsculas 
son las que están impresas en letra grande, y las mi- 
núsculas las de letra cursiva. 

P. ¿Esas letras se emplean en la escritura? 

R. En la escritura se emplean otras formas; pero 
en la imprenla se usan las anteriores. 

P. ¿Cuándo emplea Vm. las mayúsculas y cuándo 
las minúsculas? 



y Google 



280 GRAMÁTICA CASTELUNA. 

R. Las mayúsculas para cláusulas notables, inscrip- 
ciones, títulos de libros y de documentos, así como 
también al principiar un escrito y después de punto 
final. Por ejemplo : prontuario va escrito en la pri- 
mera página con mayúsculas, porque es el titulo del 
libro, pero aqui lo escribimos con minúsculas. La pri- 
mera palabra de este párrafo, que es Las, va escrita 
con mayúscula, porque empieza la relación y Por 
igualmente, puesto que viene después de punto. 

P. ¿Cuándo más se usan mayúsculas? 

R. Para empezar un nombre propio, un apellido y 
sus equivalentes, como título, dignidad ó cargo im- 
portante. Por ejemplo : Antonio Hernández, los Condes 
de Laray el Rey de España. 

También se emplean letras mayúsculas para empezar 
cada sustantivo y adjetivo que figure en el nombre de 
una corporación, de un establecimiento ó de una obra 
(si no es demasiado largo), asi como de un adjetivo 
que constituya un sobrenombre célebre. Ejemplos : 
Banco Nacional, Ateneo Científico y Literario^ Alfonso 
el Sabio, Enrique el Doliente, 

Las mayúsculas se usan, por último, en algunas 
abreviaturas, como V. M. (Vuestra Majestad), al prin- 
cipio de verso (por más que esto no ocurra siempre), y 
en otros casos, que veremos luego. 

P. ¿ Las minúsculas se usan mucho? 

R. La mayor parte de las veces, como se puede ver 
con sólo fijarse en esta página del libro. 

P. ¿ Qué otra división se hace de las letras? 

R. Se las divide en vocales y consonantes. Las pri- 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 281 

meras son a, e, í, o, u. Las demás se llaman conso- 
nantes. 

P. ¿Hay dificultad en la pronunciación de las vocales? 

R. No, señor : todas ellas expresan por si un sonido 
claro de la voz. 

P. ¿Y respecto de las cosonantes? 

R. Hay algunas cuya ortografía y pronunciación no 
ofrece dudas y son : c/í, c?, /*, /, //, m, n, ñ, p, s, L - 
Pero otras se confunden, á saber : la b con la v, la c 
con la q, con la k, la g con la j, la z con la c en las sí- 
labas ccy ci. Es preciso, además, explicar cuándo se 
usa la hi y cuándo se emplean la r y la rr. 

B, V. 

P. ¿Puede Vm. decir las reglas que hay para el uso 
de la fc y de la v? 

R. Es muy difícil exponerlas todas, y además de 
dudosa utilidad porque la única manera de aprender 
la ortografía es escribiendo mucho al dictado. Sin 
embargo, siempre conviene conocer las más impor- 
tantes. Muchas dudas se encontrarán resueltas en las 
listas que van al fin de este cuaderno. 

P. ¿Por qué es tan difícil el uso de la i y de la v? 

R. Porque en muchos de los países donde se habla 
castellano se pronuncia mal, y se dice, pongo por 
ejemplo : bino la baca y en vez de vino la vaca. Los 
niños oyen hablar asi á sus padres y se acostumbran 
también á confundir la b con la v. 

16, 

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282 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Otra dificultad nace de que en ocasiones se sigue 
uno de los principios, y en ocasiones otro de los tres 
que sirven, según ya hemos dicho, de fundamento á 
la ortografía. 

P. Presente Vm. algunos ejemplos de lo dicho. 

R. Caballo se escribe con h, porque viene de caba- 
llm; venir con v, porque procede de venire; bondad 
* con b porque sale de bonitate. En castellano se respeta 
en esos casos la ortografía de la lengua madre. 

P. ¿Sucede siempre lo mismo? 

R No, señor : el uso lo ha dispuesto de otro modo, 
según se ve en abogado, que se escribe con fc, por más 
que viene de advocatus; móvil, que se escribe con v, 
aunque procede mobilis, y maravilla, que lleva igual- 
mente V, no obstante que su etimología latina es mt- 
rabilia. 

P. Está bien ; díganos Vm. ahora las reglas generales 
para el uso de la b. 

R. 1.*» Se escribe b en las seis terminaciones de los 
pretéritos imperfectos de indicativo en los verbos de 
la primera conjugación, como amaba, amabas, amaba, 
amábamos, amabais, amaban. 

2.0 Lo mismo ocurre en el pretérito imperfecto de 
indicativo de ir, verbo de la tercera conjugación, que 
es : iba, ibas, Íbamos, ibais, iban. 

3.<> Empiezan con b las silabas bla, ble, bre, bri, los 
vocablos que principian con bibl ó con las silabas bu, 
bur, bus. Ejemplos : blandura, bledo, breviario, bribón, 
bíblico, biblioteca, bucólico, burlesco, buscapié. 

4.« Usase la b en la conjugación de los verbos beber 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 283 

y debery así como en casi todos los tiempos de caber, 
haber y saber. También se la emplea en los infinitivos 
acabados en bir, como subir y en todos sus tiempos, 
pero se exceptúan hervir^ servir, vivir y sus deriva- 
dos, que se escriben con v» 

5.<» Se escriben con b las sílabas oby aby suby aun en 
composición. Ejemplos : obtener, absorber, subyugar. 

6.° Usase la b en la segunda silaba de las palabras 
que empiezan por riba 6 riby como Ribadeo, ribera, 

7.<» Han de escribirse con b los acabados en bilidad 
como habilidad y exceptuándose movilidad; los en 
bundo, bunda, como abunda y meditabundo, asi como 
sílaba y sus compuestos, monosílabo, silabario, etc. 

8.** Acaban en b algunas palabras que enseñará el 
uso como querub. 

9.0 La í> puede preceder á otras consonantes, como 
en obstruir; la v no, por lo cual no se escribe nunca 
havlar ni lóvrego. 

Se exceptúan algunos nombres propios extranjeros, 
como el Havre. 

jO.« Después de b nunca se escribe b, sino v, como 
en subvenir. No se exceptúan más que algunos nom- 
bres propios extranjeros, 

11.0 Después de sílaba terminada en m se debe es- 
cribir b y nunca v. Asi, se dirá combate y no comvate, 
patizambo y no patizamvo. 

12.0 Pero si la silaba acaba en w, se pone v y no b. 
Ejemplos : convite, inventar, convocar y no conbüe, 
inbentaVy ó conbocar. 
P. Y la r ¿ en qué otros casos se usa? 

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284 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

R. i.® Se escriben con v los acabados en avo, ava, 
ave, iva, ivo, como clavo, octava, suave, fugitiva, 
expresivo. Se exceptúan árabe y sus compuestos alá- 
rabe y mozárabe, asi como la voz sílaba y sus deriva- 
dos, de que hablamos en la respuesta anterior. 

2.** Después de ad siempre se escribe v. Asi, se dice 
advertir y no adbertir. 

3.<» Se escriben v en los presentes de indicativo, 
imperativo y subjuntivo del verbe ir, en el pretérito 
perfecto de indicativo, en el imperfecto y futuro de 
subjuntivo de los verbos estar, andar, tener^ y sus 
compuestos. Ejemplos : voy, ve, vaya; estuvo^ estuvié- 
ramos, estuviere; retuvimos, contuviese, etc. 

4.0 Del mismo modo se escriben con v, vice, villa, 
villar y sus derivados, como vicepresidente, Villalobos^ 
Yülarcayo, 

5.0 Los acabados en ívoro, ivora, viro y vira se es- 
criben con V, como herbívoro, triunviro. Se exceptúa 
víbora que, aunque tiene una de las terminaciones 
antes dichas, se escribe con v al principio y con b en 
el medio. 

O**. Se escriben igualmente con v muchas voces que 
la traen de su origen, como Vicente, voluntad, vihuela^ 
vicio, etc. En los casos dudosos debe seguirse á los 
buenos autores, prefiriendo la & á la v. 

C, Z, Q, K. 

P. ¿Cuántos sonidos tiene la c? 

B. Dos diferentes : uno fuerte, cuando va unida á 



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PARTE III. — DE U ORTOGRAFÍA. 285 

las vocales a, o, m, y otro suave con <?, í. Ejemplos : 
catacumba, conocido, cuclillo; centena ^ citara, 

P. ¿En el caso de sonido fuerte, con qué letra se 
puede confundir la c? 

R. Con la i y con la q. 

P. ¿Qué regla se debe seguir en este caso ? 

R. En castellano, cuando no se trata de nombres 
propios extranjeros que tengan k en su origen^ deben 
escribirse siempre con c los sonidos ca^ cOj cu. 

P. ¿Y si el sonido de k precede al de c, ó al de otra 
consonante? 

R. Se emplea la c, como en accióny y no akción; 
ciñmen y no krimen; prospecto y no prospekto. 

P. ¿Qué regla nos da Vm. para evitar la confusión 
entre los sonidos ce, ai, y los ze, zif 

R. La regla general es emplear la c, aun en los 
plurales de ciertos nombres cuyo singular acaba en 
3, como luces, de luz, peces, de pa; lo mismo en los 
derivados de ciertas palabras en que entra z, como 
tacilla, de taza. 

P. ¿Qué palabras se escribirán con z? 

R. Las blandas que no tienen la c, y son za, zo, zu^ 
como zagala, zorra, zumo. El uso es indispensable en 
este caso. 

P. ¿Qué prescribe la Academia para el uso de 
la 9? 

R. Que por regla general se escriban con. esa letra 
los sonidos ke, ki, interponiendo entre la í/ y la c ó la 
i una M, que no se pronuncia. Ejemplos : se escribe 
quemadura y no kemadura; quinqué y no kinké. 



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280 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

P. ¿Según eso, la k se usa muy poco en castellano? 
R. Casi nunca. 



G, J, X. 

P. ¿Cuántas pronunciaciones tiene la g? 

R. Dos : una suave, con las vocales a, o, ti, como 
en garganta, gozo, gutural, y otro fuerte, como en 
Gerona, Gibraltar, 

P. ¿El sonido de la g es siempre fuerte delante de 
eéi? 

R. No, señor : en ocasiones es también suave delante 
de e y de i, pero entonces hay que interponer entre 
dichas letras una u, que no se pronuncia. Ejemplo : 
guerra, guitarra. 

P. ¿Deja de pronunciarse siempre la u cuando va 
entre g y una de las vocales e ó i? 

R. No, señor : en algunas voces se pronuncia tam- 
bién la u, pero para ello es preciso ponerle encima 
dos puntos, que se llaman crema ó diéresis. Ejemplos : 
antigüedad, lingüística. 

P. ¿Con qué letra se confunde la g en las combina- 
ciones fuertes? 

R. Con la j; en castellano la pronunciación deja, 
j^9 jh jo, ju y de gfe, gi es idéntica. 

P. ¿En qué casos usaremos la j y cuándo \ag? 

R. i.® Usaremos de la y en las silabas que empiezan 
por ja, jo, ju. Ejemplos : Jarabe, jocoso, jugar. 

2.0 Cuando las voces en su origen no tienen g, se 



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PARTE in — DE Lk ORTOGRAFÍA. 287 

escriben con j los sonidos fuertes je, ji que entren en 
ellas, como mujer, que procede de la palabra latina 
mulierj en que no entra jr, y como Jerónimo, derivado 
de HierónymuSf etc. 

3.® Si los sonidos fuertes je, ji, existen en palabras 
derivadas de otras en que haya j, se empleará efsta 
letra y no la g. Ejemplos : cojear^ de cojo; ojeo, de 
ojo; rojizo de rojo, 

4.® Las voces acabadas en je, como personaje, arbi- 
traje. Exceptúanse ambage, esfinge falange, faringe, 
laringe y otras voces anticuadas. 

5.® Se usa la^ en las conjugaciones de los verbos 
cuyo infinitivo la contenga, como trabajo, trabajó, 
trabajaba, de trabajar. También hay verbos irregula- 
res que en alguna de sus personas llevan j, como dijo, 
de decir. Eso depende exclusivamente de la irregula- 
ridad del verbo, pues en su infinitivo (v. g. en decir) 
no entra dicha letra. 

P. ¿Las palabras acabadas en jeria, como granje^ 
riá, brujería, se escriben con g ó con j? 

R. Con j. 

P. ¿Cuándo se emplea la g en los sonidos ge, gi? 

B. Cuando las voces tengan g en su origen. La Aca- 
demia dispone que se escriban con g las voces que 
empiecen por geo, como geometría y no jeometria; los 
verbos terminados en los sonidos jer y jir y sus con- 
jugaciones; y por último las voces cuyos finales son 
ge'lico, gálico, géneo, genio, ge'nito, gesimal, gésimo, 
géticOf giénico, ginal, gíneo, ginoso, gismo, gia, gio, 
gkm, gionát, gionario, gioso, girico^ agía, ogica^ 



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288 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

ógicOfígenOj igenajgera, ígero, asi como sus plurales. 
Hay algunas excepciones que enseñará el usó. 

P. ¿Ylaar? 

R. Antiguamente se empleaba la x con el sonido de 
y, como en México^ Xigiiena^ Xícotencal; pero hoy 
sólo se conserva esa práctica en algunos nombres geo- 
gráficos y apellidos, como Xiquena (Jiquena), que 
han conservado la ortografía de oira época. El sonido 
actual de la x es el de A«, ó bien de gs, como en 
texto (léase tegsto ó teküo), exposición (léase eksposi- 
ción). 



H. 



P. ¿Qué tiene Vm. que decir sobre la h? 

R. Que esa letra es en la escritera un adorno inútil, 
pues nunca se la pronuncia. Sin embargo, gracias á 
ella se da á la primera sílaba de las palabras una pro- 
nunciación suave y algo prolongada, como se com- 
prenderá pronunciando la palabra huerta con h y 
sin h, 

P. ¿Qué reglas se siguen en el uso de la A? 

R. Hay que atenerse á la etimología. Se escriben 
con h las palabras derivadas de otras que en la len- 
gua madre la tenían, como son herencia, honor, huerto, 
huésped, derivadas de las voces latinas hceres, honor, 
hortus, hospes. 

También empiezan por h algunas voces que en la 
lengua latina se escribían con f, que así se introdu- 
jeron en castellano, modifiííándose después poco á 



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PAUTE III — DE LA OUTOGÍIAFÍA. 280 

poco. Ejemplo : en latín se decía filius, en el antiguo 
castellano fijo y fillOy y hoy se pronuncia y se escribe 
hijo. 

P. ¿Cuándo más se usa la h? 

R. Delante de las palabras que empiezan por idr, 
iper, ipo, ie y mí?, como hidropesía, hipérbole, hipócrita, 
hiere, huevo. 

Por último, las palabras compuestas en que una de 
las simples empieza por h conservan esta letra como 
deshora, deshonra. 



M, N. 

P. ¿También estas letras necesitan reglas que ayu- 
den á pronunciarlas bien? 

R. No, señor; pero hay dos casos en que precisa 
determinar su uso, á saber : 

i .^ Delante de i ó p se escribe siempre m y nunca 
71, como se ve en embolado, imperio, pero se exceptúan 
ciertos nombres de origen extranjero, v. g. Altenburgo, 
Hartzenbusch. 

2.° Delante de n se escribe m y no n; asi se ve 
en indemne, himno. Es uña falta escribir indenne, 
hinno. 

P. ¿Qué particularidad presenta la w? 

R. Una que sólo posee también otra letra, la c, á 
saber, que son las únicas consonantes que se duplican 
cuando suenan ambas, como en acción, ennoblecer, 
perenne. 

17 



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2d0 GRAMÁTICA CASTELLAJÍA. 

R, RR. 

P. Diganos Vm. las reglas para el uso de la r (ere) 
y de la rr (erre). 

R. i.* La r sencilla tiene sonido fuerte en principio 
de dicción, como en Roma, rosa, remar, rico, 

2.® También suena como fuerte después de las con- 
sonantes /, n, s, ya sea la voz simple ó compuesta, 
como en honra, alrededor, israelita (simples), y en 
malrotar (compuesta). 

3.* Igual sonido presenta en las voces compuestas 
en que entran las preposiciones ab, oh, sub, como 
abrogar, ohrección^ subrogar. 

4.* En los restantes casos se representa el sonido 
fuerte poniendo doble la r, como en prórroga, arrojo, 
arrolar, 

P. ¿Y la r suave? 

R. En este caso se usa la r sencilla, como en cara^ 
lavar, decir, querer, perla, etc. 

W (V dúbU). 

P. ¿Qué nos dice Vm. de la u;? 

R. Que en castellano se la reemplaza casi siempre 
por la V, según se ve en vagón, que viene del inglés 
wagón. Esa letra pertenece á los alfabetos de las na- 
ciones del norte, tanto que aun se llama u valona^ en 

1. Llámase valones á los naturales de la región comprendida 
entre los ríos Escalda y Lys. 



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PARTE IIÍ. - DE LA ORTOGRAFÍA. 291 

algunas partes de España y de América. 

P. Según eso, ¿se debe condenar su uso? 

R. No, señor, pues en ocasiones es necesaria para 
escribir los nombres de personajes y países extranje- 
ros. Además, en la historia de España se encuentran 
nombres de reyes pertenecientes al período de la do- 
minación goda, que los buenos autores han escrito 
siempre con W. Ejemplos : Wamha y Wiliza. 



Y. 



P. Esta letra, llamada i griega ¿es consonante ó 
vocal? 

R. Es consonante, pero en su origen fué vocal, y 
con ella se escribían las voces derivadas del griego 
que la contenían, como pyra, lyra. 

P. ¿De modo que hoy no se la emplea nunca como 
vocal? 

R. Sí, señor, en dos casos : tiene el sonido de la 
vocal i cuando es conjunción copulativa. Ejemplo : 
Juan y Francisco entraron y salieron juntos. 

También suena como i latina si está al fin de una 
palabra, precedida de vocal, como en rey, ley, hoy, 
muy, voy, doy. 

P. ¿No hay ninguna excepción? 

R. Sí, señor : si el acento carga sobre la última 
letra, se escribe t latina, según se ve en benjuí, reí, 
caí, leí, oí. 



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202 GRAMÁTICA CASTELLANA. 



OBSERVACIONES ACERCA DB ALCONAS LETRAS QUE YA NO 
SE USAN. 

P. ¿Qué se debe tener presente al leer libros escritos 
en castellano antiguo? 

R. 1.° Que la k se usó en otra época con todas las 
vocales, por lo cual se hallarán en muchos libros las 
silabas ka^ ke, k¿, ko, ku, 

2.<» Que la ch tenia á veces sonido de /:, como en 
chiromancia (kiromancia). 

5.® Que en algunas voces derivadas del griego se 
escribía p antes de í y de s, como en psalmo ^ptüana. 
Hoy se efectúa lo mismo con otras palabras del mismo 
origen. Ejemplos : psicología y sus derivados psicólogo^ 
psíquico, etc. 

4.*» Que con frecuencia se empleaba pA en vez de/", 
como en Pharaórif Josephy etc. 

ACENTOS. 

P. ¿Á qué se llama acento? 

R. Á una rayita ó signo que se coloca sobre alguna 
de las vocales para indicar que allí carga la fuerza de 
la pronunciación del vocablo. 

P. ¿Cuántos acentos hay en castellano? 

R. Uno solo, el agudo, mientras que en la lengua 
francesa existen tres, y en la inglesa ninguno. 

P. ¿Son necesarios los acentos? 

R. Sin duda alguna, como se ve considerando a 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 293 

palabra numero, que puede ser una de tres cosas : si 
lleva acento en la primera sílaba — número — es un 
sustantivo de medida ó cantidad; si no lo lleva en 
ninguna — numero — es la primera persona del pre- 
sente de indicativo del verbo numerar, y si lo lleva 
en la última — numeró — es la tercera persona del 
pretérito perfecto de indicativo del mismo verbo. Idén- 
ticas observaciones pueden hacerse en otros muchísi- 
mos casos. Ejemplos : Amo y amó, amén y amen, amara 
y amará, etc. 

P. ¿Qué hay que tener presente para el uso del 
acento ortográfico en castellano? 

R. Que nuestra lengua tiene tres clases de palabras: 
unas, en las cuales carga el acento en la última sílaba, 
se llaman agudas, como picará (futuro del verbo pi- 
car) ; otras, en las que el acento carga en la penúltima 
sílaba, se denominan llanas, como picara (pretérito 
imperfecto de subjuntivo del mismo verbo); y las res- 
tantes, que llevan el acento en la antepenúltima silaba, 
dichas esdrújulas, como el sustantivo picara, 

P. Diganos Vm. las prescripciones dictadas por la 
Academia para la acentuación de esas tres clases de 
palabras. 

R. Son tres : 

1.' Las voces agudas de más de una sílaba, acaba- 
das en vocal se acentúan; como alelí, café, tomé, 
jugué, perdí, compraré, salió, Jericó^ Perú. 

Guando acaban en consonante no llevan acento; 
ejemplos : reloj, arroz, pedir, salid, amad, pactar, 
azimut, Madoz, Castelar. Pero si esa consonante es n 



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204 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

ó s, se las acentúa ; como : pagarán, perdón^ alacrán, 
expansión, corazón^ algún, según, además, después, 
también, Bailen, Medellin, París, Barrabás. 

2.' Las voces llanas que acaban en vocal no se acen- 
túan. Ejemplos : tomo, mesa, oscuro, maduro, sala. 
Valdivia, Amalfi, 

Si terminan en consonante se acentúan, como : 
férlü, dátil, alcázar, mármol^ mártir, Fernández, 
Marlínez, Enríquez. Exceptúanse las acabadas en n ó 
í, que no llevan acento, v. gr. : volumen^ crimen, vir- 
gen, repiten, maldicen, lamentos, diamantes, lloras, 
adoras, campanas, salieres, Marios, Carlos, París. 
Franklin. 

3.» Todos los vocablos esdrújulos se acentúan. 
Ejemplos : tómalo, dámelo, máquina, volúmenes, crí- 
menes, celebérrimo, acérrimo, fulmíneo, viéremos, Má- 
laga, Cáceres, Méjico. 

P. ¿No le llama á Vm. nada la atención en lo que 
lleva dicho? 

R. Si, señor : que una palabra puede cambiar de 
clase al pasar del singular al plural, y acentuarse sin 
embargo en la misma silaba, como dátil y dátiles; ó 
bien no acentuarse en un caso y acentuarse en otro, 
según se ve en volumen y volúmenes. 

P. ¿No hay más que esas tres clases de voca- 
blos? 

R. Hay también los llamados sobresdrújulos, en los 
cuales el acento puede ir tres y aun cuatro silabas an- 
tes de la última, v. gr. : feríamela, únicamente. 

P. ¿Cómo es que llama Vm. esdrújula la palabra 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 295 

fulmíneo? A mí me parece que el acento está ahí en 
la penúltima y no en la antepenúltima silaba. 

R. No, señor : en castellano se dividen las vocales 
en débiles (la i y la u) y en fuertes (la a, la e, la o). 
Para que haya diptongo es preciso que dos vocales 
débiles vayan juntas, ó que una de ellas se una con 
otra fuerte, como en viuda^ Juana^ cielo, fuego, odio. 
Habrá triptongo si se juntan dos vocales débiles y una 
fuerte, v. gr. : en buey, apaciguáis. Dos vocales fuertes 
reunidas no forman diptongo. Eso ocurre en fulmíneo 
con la e y la o, por lo cual la voz es esdriijula y no 
llana, según Ym. indicaba. 

P. ¿Cómo se considera la y al fin de una palabra 
para los efectos de la acentuación? 

R. Gomo consonante. 

P. ¿Es suficiente lo anterior para conocer el uso 
del acento ortográfico? 

R. No, señor : la reunión de las vocales fuertes y 
débiles, la formación de. voces compuestas, y el uso, 
hacen necesarias las siguientes reglas : 

i.* Si en una voz aguda hay encuentro de vocal 
fuerte con una débil acentuada, esta última llevará 
acento, v. gr. : maizy laúd, SaúL 

2.* Las palabras llanas terminadas en dos vocales, 
serán acentuadas si la primera es débil y carga sobre 
ella la pronunciación vayan ó no seguidas de n ó « 
final. Ejemplos: vía, manía, había, acentuó, continúa, 
lío, púa, Túy, Espelúy, Isaías, 

5.-^ Las voces acabadas en vocal débil con acento 
prosódico, seguido de diptongo y s final, lo cual 



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296 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

ocurre eu alguuas personas de verbos, llevarán acento 
en la vocal débil, v. gr. : amaríais^ bendecíais. Pero 
las palabras llanas acabadas en diptongo ó en dos 
vocales fuertes, estén ó no seguidas de » ó « final, no 
se acentúan, como bacalao^ noria^ cabria^ agrioy no- 
LiciaSy lidian^ tuviereis^ corroen, 

4.' Si en los vocablos agudos, llanos ó esdrújulos 
existe diptongo, y si, con arreglo á lo dicho, se debe 
acentuarlos, el acento irá sobre la vocal fuerte, ó 
sobre la segunda, si las dos son débiles. Ejemplos : 
traspiés, amortiguó^ también, destruí, pagaréis. En- 
tran en esta regla las voces monosílabas de verbo con 
diptongo, como : fué, fui, dio, vio, lió. 

5.* Mas se acentúa si es adverbio de comparación, 
pero no si es conjunción adversativa. Ejemplos : De- 
seo comprarlo, mas no tengo dinero, — Aníbal es más 
célebre que Escipión. 

& " Aun no se acentúa si va antes del verbo, como 
en aun no ha venido mi padre, pero lleva acento 
cuando se encuentra después del verbo, según se ve 
en mi padre no ha venido aún, 

7." Sólo se acentúa si es adverbio, pero no cuando 
es substantivo ó adjetivo. Ejemplos ,• Sólo temo la 
infamia (adverbio). — Un solo gato mató cuarenta 
ratones (adjetivo). He tocado un solo de clarinete 
(nombre). 

8." Los pronombres este, esta, ese, esa, aqueU 
aquella, cual, cuyo, quien, cuanto, cuanta, y sus plu- 
rales, llevan acento si se les emplea separados de las 
voces á que se refieren, ó se pronuncian enfática- 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 207 

I 

mente, ó bien en tono ¡nterrogalivo. Lo mismo ocurre 
con las partículas que, como, cuando^ cuan, cuanto, 
donde. 

9.* Los tiempos de verbos que llevan acento, lo 
conservan en composición. Ejemplos: dio, dióle; fué, 
fuese; cantó, cantólo; rogó, rogóles, etc., etc. 

10." Las palabras compuestas conservan los acentos 
de sus simples. Ejemplos : única, únicamente; corles, 
cortésmente; décimo, séptimo y decimoséptimo, 

P. ¿Son aplicables esas reglas á las voces latinas y 
de lenguas vivas usadas en la nuestra? 

R. Sí, señor. 



SIGNOS AUXILIARES DE LA ESCRITURA. 

P. ¿Cuáles son los signos auxiliares de la escritura? 

R. En castellano, la coma {,), punto y coma (;), 
dos puntos (:), punto final (.), puntos suspensivos 
( ), principio de interrogación (¿), fin de interro- 
gación (?), principio de admiración (¡), fin de admira- 
ción (!), paréntesis ( ), crema ó diéresis (..), guión (-), 
comillas («»), raya ( — ) y dos rayas (=). 

P. ¿Son absolutamente necesarios? 

R. Si, señor, pues sin éso resultaría dudoso y 
oscuro la mayor parte de las veces el sentido de las 
frases. Gracias á ellos se sabe dónde hay que hacer 
pausas, variar de tono, interrogar, admirarse, intro- 
ducir una expresión secundaria ó explicatoria en el 
discurso ; en suma, todo lo necesario para leer y ha- 
blar bien. 

17. 



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298 GRAMÁTICA CASTELLANA. 



COMA. 

P. ¿En qué casos se usa la coma? 

R. En varios : i.<» Antes y después del vocativo, esto 
es, de la persona con quien se habla, ó de la palabra 
que la reemplaza : v. gr., Te he dicho, Juan, que no 
te muevaSj ó bien : Juatiy te he dicho que no te mue- 
vas. — Créame Vm,, amigo. — Dios mío^ ¡piedad 
para mí! 

2.° Para separar dos ó más partes de la oración 
análogas y que estén unas después de otras, siempre 
que deba hacerse un ligero descanso al Icarias, indi- 
cando que hay diferencia ó separación de sentido. Se 
exceptúa el caso de que esas palabras estén enlazadas 
por alguna de las conjunciones y, d, ni. Ejemplos : la 
mesa, la silla y la cómoda; Antonio, César y Augusto; 
general ilustre, político avisado, todo eso fué Cortés; 
kníbal ó Amílcar, no recuerdo cuál de Ibs dos; Atenas 
no pudo ser destruida por Filipo ni por Alejandro, 

3.° Se emplea también la coma para separar los 
distintos miembros de una cláusula, si son indepen- 
dientes unos de otros, vayan ó no precedidos de con- 
junción, V. gr. : Cuando Colón oyó el grito de ¡tierra! 
la voz se apagó en su garganta, y la alegría del triunfo 
inundó su alma. 

4.0 Se pone coma antes y después de toda oración 
accidental. Ejemplo : los negocios de ese caballero, se- 
gún se lo dije á Vni. ayer, van de mal en peor, 

5." Si se inviorfe el orden natural de una proposi- 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 299 

cióny se pone coma después del miembro que se anti- 
cipa ; V. gr. : jugando tres décimos en todos los sorteos 
de la lotería^ se arruinó Pepito, Pero si la frase que se 
anticipa es corta, no es necesaria la coma. Ejemplo : 
Jugando se arruinó Pepito* 

' PüiN'TO Y COMA. 

P. ¿En qué casos usará Vm. el punto y coma? 

R. J,° Cuando en una cláusula haya varias oracio- 
nes, de sentido independiente, por más que todas 
tiendan á la expresión de la idea general. Ejemplo : 
Al saberse en Roma que César había pasado el Ru- 
bicdUy sus amigos, hasta entonces prudentes y disi- 
mtdadosj declararon abiertamente sus simpatías; por 
su parte ^ los pompéyanos se prepararon á la resisten- 
cia; en toda Italia se seguían con ansia las peripecias 
de aquel combate decisivo entre la antigua República 
y el partido democrático, 

2.0 Antes de las conjunciones adversativas mas^ 
pero, aunque, si el periodo es largo. En el caso con- 
trario sólo se pone coma. Ejemplos : Alejandro quería 
coronar sus campañas dando la vuelta al África, pene- 
trando en el Mediterráneo por las columnas de Hércu- 
les, y sometiendo á su ley todo el mundo conocido; pero 
la muerte detuvo en su camino á aquel dios de la 
guerra, — Voy á pedirlo, aunque creo inútiles mis 
gestiones. 

3.° Para separar dos cláusulas, cuando la segunda 
va precedida de conjunción, si no existe entre ambas- 



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300 GIUMÁTICA CASTELLANA. 

enlace perfecto, por lo que loca á la idea que k pri- 
mera expresa. Ejemplo : No hubo manera de terminar 
el sitio, hasta que concluyó el invierno; y se ohseriBó 
con asombro que las mujeres excitaban á continuar ha 
resistencia. Si después de invierno no hubiese punto y 
coma, la segunda frase estaría regida por la preposi- 
ción hasta, y el sentido de la cláusula sería éste : No 
hubo manera de terminar el sitio, hasta que concluyó 
el invierno, y hasta que se observó con asombro 

DOS PUNTOS. 

P, ¿Cuándo se emplean los dos puntos? 

R. 1.° Al copiar textualmente un párrafo ó Una 
frase. Ejemplo : Felipe II respondió : « Yo mandé mix 
naves á luchar con los ingleses y no contra los ele- 
mentos, )) 

2.° En reales órdenes, bandos, y otros documentos 
oficiales, asi como en escrituras públicas, en las peti- 
ciones y cartas después del vocativo, y en los libros de 
texto al poner ejemplos ó dar demostraciones; v. gr. : 
S. M. el Rey, en real orden de este día, ha dispuesto lo 
siguiente ;.., — Madrileños : Esta fecha evoca en vues- 
tro espíritu recuerdos gloriosos.., — Yo fulano de TaU 
Secretario de la Universidad de B., certifico : Que el 
alumno,,., — Ante mí, N. JV., notario público, se pre- 
sentó Don P. ñ. j/ dijo : Que posee.... — Señor: Hace 
diez años que fui herido en la batalla de.,.. — Mi que- 
rido padre : Mi estimado amigo : — Muy respetable se- 
ñor mío : — Ejemplos :.... — Digo que la suma de los 



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l'ARÍE 111. — UE LA ÜHTOliRAFIA. 501 

tres ángulos de un triángulo es igual á dos ángulos 
rectos. En efecto:.... — En todos esos casos, y en los 
análogos, se suele poner lelra mayúscula después de 
los dos punios. 

5.** Guando después de una proposición general vie- 
nen otras que la explican ó amplian, se las separa po- 
niendo dos puntos al acabar la primera. Ejemplo : La 
murmuración es la plaga de la sociedad : por ella se 
rompen las amistadesy y aun se olvidan los vínculos 
de la sangre; por ella se arniinan las reputaciones j y se 
hace desgraciadas á personas que pudieron vivir felices. 

4.° Antes de una frase final, que resume el sentido 
de las cláusulas precedentes : Le educaron mal, le to- 
leraron todos sus vicios : ¿ cómo no había de parar en 
el crimen? 

PUNTO FINAL. 

P. Diganos Vm. las reglas referentes al punto final. 

R. Se pone punto final cuando el período forma 
completo sentido en términos de poder pasar á otro 
nuevo sin quedar pendiente la comprensión de aquél. 
Es ésto tan claro que no son menester ejemplos, y sólo 
nos queda que advertir que á más del punto final 
suelen ponerse varios apartes en las cartas, y en toda 
clase de escritos. Esta división, que consiste en no 
acabar el renglón final del último período, y en em- 
pezar el siguiente más adentro de la plana que todos 
los demás, se llama sangría y sólo debe usarse cuando 
se va á pasar á diverso asunto, ó bien á considerar el 
mismo bajo un aspecto diferente. 



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302 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Después de punto final se escribe siempre letra 
mayúscula . 

En las comedías y en general, en todas las obras 
escritas en forma de diálogo, se hace uso frecuente 
del aparte. 

PUNTOS SUSPENSIVOS. 

P. ¿En qué casos se emplean los puntos suspen- 
sivos? 

R. 1.° Al copiar un párrafo ó cláusula, después que 
se llega á la frase que se desea reproducir. 

2.° Cuando se habla con énfasis ó se desea suspender 
el sentido, dejando campo libre á la imaginación del 
lector. Ejemplos : Ya he dicho cuan grande es mi in- 
fluencia. Ahora,.,, usted verá, — Fuimos juntos^ y al 
llegar d la puerta,,., pero, no hablemos de eso. — Voy 
á contar una historieta. , , . que, ,,, ya..,, ya,... 

3 ° Cuando se desea expresar temor ó duda, ó se 
quiere sorprender por lo singular de la salida. Ejem- 
plos : ¿ Le diré lo que ha hecho su hijo?.,. No, más vale 
evitarle tan gran disgusto. — Me prometió colocarme, 
ayudarme, protegerme, y me citó un día para llevarme 
á ver al ministro, Vestime con lo mejor que tenía, y 
al presentarme en su casa,,., me dijeron que estaba 
de viaje y que no volvería á Madrid en algunos meses. 



INTERROGACIÓN. 

P. ¿Para qué sirve la interrogación? 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 303 

R. La interrogación se pone al principio y al fin de 
una cláusula en que se hace alguna pregunta ; v. gr. : 
¿Dónde vas? ¿A qué vienes ?¿ Estarás mañana en casa? 
¿ Serán perdidos tantos ejemplares y escarmientos como 
presenciamos cada día para persuadirte á mudar de 
vida y entrar en la senda del honor y de la virtud? La 
letra con que empieza una interrogación es comun- 
mente mayúscula; mas si las preguntas son varias y 
breves no hay necesidad de que empiecen con letra 
grande á excepción de la primera ; v. gr. : ¿ Dónde has 
estado? ¿qué has hecho en tantos días? ¿por qué no te 
pusiste en camino así que recibiste mi carta ? 

ADMIRACIÓN. 

P. ¿Y la admiración? 

R. Acerca de este signo no hay nada que añadir á 
lo dicho sobre la interrogación : se emplea en todas 
las interjecciones, y su uso es totalmente el mismo; 
V. g. : / Dios mío ! ¡ Cuánta debió ser la confusión y el 
sentimiento de los que creyendo encontrar el oro á mon- 
tones, no encontraron sino hambre, penalidades y pe- 
ligros! 

P. ¿Es posible usar en una misma frase de la inte- 
rrogación y de la admiración? 

R. Sí, señor : hay frases en que al mismo tiempo se 
manifiesta la queja, la duda, la admiración y se la pre- 
gunta. En esos casos se pone la admiración al princi- 
pio, y la interrogación al fin, ó viceversa, según el 
sentido : Ejemplos : ¿ Qué te he hecho yo, esposa mía! 



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304 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

; Que el hombre no pueda saber cuál es el misterio dz 
zu existencia? 

PARÉNTESIS 

P. Explique Vm. el uso del paréntesis. 

R. Tratando de la coma se dijo que cuando se inte- 
rrumpían el sentido y giro de una oración, porque se 
insertaba otra cláusula aclaratoria, debía ponerse entre 
dos comas ; mas cuando esta cláusula es larga, ó su 
conexión con la anterior más remota, se la encierra 
dentro de un paréntesis; como en el ejemplo siguiente : 
Acostados todos en un ge'nero de lechos que rodeaban la 
mesa {pues los romanos comían tendidos y soslayado el 
cuerpo sobre el codo izquierdo) empezó á echarles en 
cara la tibieza de su fe, etc. 

P. ¿El paréntesis puede ir junto á otros signos de 
puntuación? 

R. Si, señor, lié aquí un ejemplo : Los generales de 
Roma (muchos de ellos fueron grandes capitanes), que 
volvían victoriosos de la guerra, entraban triunfalmente 
en la ciudad. 



CREMA, DIÉRESIS PUiNTOS DIACRÍTICOS. 

P. ¿Qué es crema ó diéresis? 

R. Dos puntitos que se ponen sobre la u de las sila- 
bas gucj gui, para indicar que esa letra debe pronun- 
ciarse. Ejemplos : antigüedad, agüero. 

También se usa en poesía para hacer que las dos 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 505 

vocales de un diptongo se pronuncien como si fueran 
independientes. Esto puede ser necesario para que los 
versos tengan su medida, ó para que haya consonancia. 
Como ejemplo puede citarse la palabra rüidoj em- 
pleada por F. Luis de León en una oda célebre. 

La Academia aconseja, por último, que se la emplee 
para distinguir las palabras que, por parecerse á otras, 
podrían pronunciarse mal, de no llevar la crema. 
Ejemplo :;?iV, pretérito del verbo piar, se diferenciaría 
de ese modo de píe, imperativo del mismo, y de pie^ 
órgano del cuerpo humano. 

COMILLAS. 

P. ¿Para qué sa usan la comillas? 

R. Para distinguir en lo manuscrito las palabras 
notables, y las literales de alguna cita, se las subraya. 
Pero si éstas tienen mucha extensión y llenan varias 
lineas, se marcan con comillas al principio y al fm : 
y á veces también antes de cada uno de los renglones 
que ocupan; v. g. : « El hombre, dice un célebre es- 
» critor, tiene aptitud por su naturaleza para habitar 
» en todos los países del mundo : en los arenales del 
» desierto, en los montes más encumbrados, en los 
» climas polares puede vivir y propagarse. No asi los 
K> animales, que sujetos á más estrechos limites, pe- 
» recen fuera de ellos, ó arrastran una vida penosa, 
» inhabilitados para propagar su especie respectiva. )> 

P. ¿Y en lo impreso? 

R. También se emplean las comillas, á veces en la 



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50G GRAMÁTICA CASTELLANA. 

forma ordinaria, y en ocasiones invertidas. Lo más 
frecuente es que se pongan derechas al principio, é 
inversas en las líneas del medio; por ejemplo : « No 
)) así las animales, que sujetos á más estrechos límites, 
» perecen fuera de ellos, ó arrastran una vida penosa. » 
En la imprenta se reemplazan con frecuencia las co- 
millas cambiando de carácter de letra, de modo que 
se distinga bien lo original de lo copiado. 

GDIÓN. 

P. ¿Qué objeto tiene el guión? 

R. Ponerlo al fin de renglón cuando parte de la pa- 
labra no cabe en él y debe pasar á la linea siguiente. 

P. ¿Cómo dividirá Vm. las palabras? 

R. Por sílabas cabales. 

P. Dénos Vm. algunas explicaciones sobre el parti- 
cular. 

R. 1.* No se dividen los diptongos ni los triptongos. 
Ejemplo : las voces dueño y amortigüéis se separan 
«si : dae-ñOj a-mor-ti-güéis. Sin embargo, es feo con- 
cluir las lineas con sola una letra por lo cual la pa- 
labra amortigüéis se divide de este modo en las im- 
prentas : amor-ti-güéis. Lo mismo digo de fulmíneo, 
cuya división ortográfica es ful-mí-ne-o. Seria poco 
agradable á la vista acabar una linca de este modo 
fulmine-, y pasar la o á la siguiente. Así, un buen ti- 
pógrafo pondrá en la primera fulmí- y pasará neo á la 
otra. 

2.8 Las voces compuestas^ en que entran las parti- 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 307 

culas deSf nos, vos, es se dividen sin fraccionar esas 
partículas. Por tanto se escribirá des-con-ten-to, des- 
me-m-ra-doy lo mismo que deS'am-pa-'ro ,' y nosotros, 
eS'Otros en vez de no -so -tros, etc. 

3.* Cuando la palabra es compuesta y empieza por 
preposición seguida de « y otra consonante, se divide 
juntando la s con la preposición. Ejemplos : cons- 
truir, obs-truir, ins-pirar. 

4.» La //, la efe, y la rr no se separan. Ejemplos : 
ba-ta-llar, con-tra-rré-pli-ca, ca-che-te. 

5.* El guión se emplea para separar en la escritura, 
en la misma línea, las partes de que se componpn al- 
gunos nombres, como Dos-Hermanas (población anda- 
luza), Newcastle-sobre-el-Tyne (población inglesa). No 
se puede decir Newcastle solamente, porque asi se 
confundiría la ciudad que se encuentra á orillas del 
Tyne con otras del mismo nombre, situadas en dis- 
tintas partes de Inglaterra. 

RAYA Y RAYA DOBLE. 

P. ¿Cómo usa Vm. las rayas? 

R. La sencilla al copiar diálogos ó versos si se quiere 
ahorrar espacio. Ejemplos : — ¿ Quiere Vm. darme la 
carta? — No, — ¿ Por qué? — Porque no puedo faltar 
á la confianza de mi amigo; y estos versos : En Jaén, 
donde resido^ — vive D. Lope de Sosa — y direte, Inés, 
la cosa — más brava de él que has oído. 

También se la emplea en vez de paréntesis. Ejem- 
plo : Murieron los gracos — su elocuencia y su energía 



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508 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

no pudieron salvarlos — y durante algún tiempo pa- 
reció muerta la democracia romana. 

En los diccionarios se la usa para evilar repeticio- 
nes. Asi, en el vocablo tierray después de definido se 
escribe — de batán, — de alfarero. Se quiere hablar 
de la especie particular de tierra que sirve para des- 
engrasar los paños y que se llama tierra de batán, ó 
de la empleada en la fabricación de la loza (tienda de 
alfarero). 

P. ¿En qué otro caso se recurre á la raya simple? 

R. En las cartas comerciales, al principio de los 
párrafos en que se va á tratar de cosas no relacionadas 
con lo anterior. 

P. ¿Y las rayas dobles? 

R. Los notarios y las oficinas públicas las usan en 
las copias, para indicar que en el original se hace 
punto y aparte. 

ABREVIATURAS. 

P. ¿Conoce Vm. algunas abreviaturas? 

R. Las abreviaturas más usadas en castellano son las 
siguientes : (el señor profesor irá diciendo las pala- 
bras y el alumno escribirá las abreviaturas en la 
pizarra), 

P. ¿Tiene Vm. algo que advertir acerca de ese 
punto? 

R. Que en la formación de abreviaturas hay bastante 
libertad, á condición de que se las comprenda. Si yo 
escribo : conf", habré hecho una abreviatura mala. 



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PARTE III. - DE LA ORTOGRAFÍA. 309 

pues allí lo mismo se dice confunórij que confesiórij ó 
que confabulación. En tal virtud, mala es también la 
abreviatura adrn^',, que la Academia da, pues tanto 
dice administrador como admirador; pero todo el 
mundo la usa y por eso no suscita dudas. 



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ABREVIATURAS 



MÁS USADAS EN CASTELLANO* 



A. Aprobado (nota de exá- 
menes). 

a. área, 

(a), alias, y. g. : Juan Diez 
(a) Palomo, 

{w, arroba. (W (a), arrobas. 

AA. Autores y también 
Altezas . 

adm." administración, 
. adm."' administrador, 

af."° a. afectísimo amigo, 

af."* afecto, 

A. L. R. P. A los reales pies, 
Alej.* Alejandro, 

Alv.» Alvaro, 
am.** amigo, 
Áxit," Antonio, 
ap. aparte, 

ap.*'*, ap." apostólica, apos- 
tólico, 
art. ó art.*» artículo, 
arz. ó arzbpo. arzobispo, 

B. ¿^eflío, — &Meno (nota de 
exámenes). 

Bart."* Bartolomé, 
Bern.* Bernardo, 



B. L. M. ó b. 1. m. besa ¡a 

mano, 
B. L. P. ó b. 1. p. besa los 

pies, 

B.- P • beatisimo Padre, 

B. p. Bendición papal, 
br. bachiller, 

cap ó cap.*" capitulo. 

cap ■ capitán, 

Capp." capellán. 

cf., conf. ó confr. confesor. 
En documentos antiguos 
significa confirma, 

cg. centigramo, 

el centilitro, 

cm. centímetro, 

c. m c. centímetro cua- 
drado, 

cm. ce. centímetro cúbico, 

C. M. B ó c. m. b. cuyas 
manos besa ó beso, 

comis." comisario, 
comp.* compañía, 
comps. ó cops. compañeros, 
cons.** consejo, 
corr.*' corriente. 



1. En esta lista damos sólo las principales abreviaturas, es de- 
cir, las más usadas, prescindiendo de otras muchas, por no re* 
cargar inútilmente la memoria de los niños. 



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PARTE III. — DE LA ORTOGUAFÍA. 



31Í 



c.'* corr.** cuenta corriente. 

C. P. B ó c- p. b. cuyos pies 
besa ó beso, 

cree '• creciente, 
c.'" cuarto. 

D. ó D.- Don, 
D/ Doña. 

D. G. A. V. M. A. Dios guar- 
de á Vm. machos años. 

DD. doctores. 

Dg. decagramoy decagramos. 

Dha., dho. dicha, dicho. 

dic* 6 ÍO." — diciembre. 

DI. decalitro, decalitros. 

DI. decilitro f decilitros. 

Dm. decámetro. 

Dm. decigramo, decímetro, y 
sus plurales. 

Doct. ó dr. doctor, 

Docum.'* documento. 

Dom.* Domingo (nombre). 

Dom.* domingo (día de la se- 
mana). 

dra., dro. derecha, derecho, 

E. este (punto cardinal por 
donde sale el sol). 

E. M. Estado Mayor. 
Em.' Eminencia. 
Em."* ó Emrao. Eminentí- 
simo. 
E. N. E. estenordeste, 
en.* enero. 
esc* escudo, 
E. S. E. estesudeste. 
etc. ó &, etcétera. 
Exc." excelencia. 



Exc.'^'' ó Exma., Exc.'^'' ó 
Exmo, Excelentísima, Isi- 
mo. 

F. de T. Fulano de Jal. 

Franc.** Francisco. 

feb.* febrero. 

fha., fho. fecha, fecho. 

fol. folio. 

Fr. Fray — Frey. 

g. gramo y su plural. 

Gen.' general (dignidad mi- 
litar). 

gob."" gobierno. 

gral. general. 

hect. hectárea y su plural. 

Hg. hectogramo, mos. 

ib. ibidem. 

id. ídem. 

II.» ilustre, 

Il."% Il.">* ó Illma., lllmo. 
llustrísima, Ilustrlsimo. 

Imp. imprenta. 

Indulg. píen, ó I. P. Indul- 
gencia plenaria. 

inst.* instancia. 

intend.'* intendente. 

it. ítem. 

izq.% izq.* izquierda, iz- 
quierdo. 

Jerón."* Jerónimo. 

juev. jueves. 

Kg. kilogramo, mos. 

Kl. kilolitro, tros. 

Km. kilómetro, tros, 

Ibs. /itroí. 

lib. /íí>ro. 



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3i2 



GRAMÁTICA GASTELLA>A. 



lie. y lie.** licenciado. 

L. S. lugar del sello (en do- 
cumentos públicos). 

lun. lunes, 

m. minuto, metro y $u^ plu- 
rales. 

Man.' Manuel, 

man. mañana. 

M/ Maria, 

Marg.'*. Margarita, 

mart. martes. 

márts. mártires, 

may."" mayordomo, 

M.' Madre. 

meng. menguante, 

miérc. miércoles, 

mil.' milésimas, 

min." ministro, 

mg. miligramo, miligramos. 

Mm. miriámetrOf tros, 

mm. milímetro, tros, 

Mons. Monseñor, 

M. P. S. j/tt?/ Poderoso Se- 
ñor. 

mr. mártir, 

Mro. maestro. 

M. S. manuscrito. M. S. S. 

. plural, 

Tñ,' a.* muchos años, 

nov. ó 9.* noviembre, 

nro. ó nra, nuestro, nuestra, 

N. S. Nuestro Señor. 

N. S. J. C. iVweííro 5cfior /e- 

0. oe«fe. 
obpo. obispo. 



oct. ú 8." octubre. 

O. N. 0. oesnoroeste, 

0. S. 0. oessudoeste. 

onz. onza. 

p a. por ausencia. 

p.' pora. 

pág. página. 

pbro. presbítero. 

P. D. Posdata. 

p. ej. poí- ejemplo. 

P. M. Paí/re Maestro. 

p. o. por orí/en. 

p." pero. 

p. p. poríe pagado — por 
poder. 

p."" por. 

pral. principal. 

P. S. Poí/re San/o ó Post 
Scriptum. 

Q B. S. M. (ó en minúscu- 
las) que besa sus manos, 

Q. B. S. P. que besa sus pies. 

Q. D. G. M. A. Que Dios 
guarde muchos años. 

q," que, 

q. e. p. d. que en paz des- 
canse, 

R. Reverendo, reprobado (no- 
ta de exámenes.) 

Resp. Respuesta, 

R. I. P. Requiéscani in pace 
(descanse en paz). 

R. O. Real orden. 

r.' real, r.» reales. 

S. San, sobresaliente (en exá- 
menes). ; 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 



313 



S.* Señora. 

S. A. Su Alteza. 

sáb. sábado. 

S. A. I. Su Alteza Imperial. 

S. A. R. Su Alteza Real. 

S. A. S. Su Alteza Serení- 
sima. 

S. C. M. Sacra, Católica Ma- 
jestad. 

S. C. C. R. M. Sacra, Cesárea 
Católica, Real Majestad, 

S. D. M. Su Divina Majestad. 

secret.* secretaría. 

s. e. ú, o. salvo error ú omi- 
sión. 

Ser."* Ser."* Serenísima, Se- 
renísimo. 

sel.', sept., ?.• septiembre. 

sig.'" siguiente. 

S. M. Su Majestad. 

S. M. B. Su Majestad Rritá- 
nica. 

S. M. C. Su Majestad Cató- 
lica y Su Majestad Cristia- 
nísima. 

S. M. I. Stt Majestad Impe- 
rial. 

S.- San. 

S. N. Servicio Nacional. 

S.' Señor. 

s/'% "* seaetaria, secretario. 

$rta. Señorita. 

S. R. I. Santa Romana Igle- 
sia. 

S.S. Sus Santidades, su se- 
ñoría. 



S. S. A. A. Sus Altezas. 

S.S M. M. Sus Majestades. 

S. S."« SaC* Saniisimo Sa- 
cramento. 

S. S"» P. Santüimo Padre. 

S. S."* escribano. 

S. S. S. ó s. s. s. su seguro 
servidor. 

S.'» santa. 

súp. súplica. 

U. ó Ud. usted . 

Uds. ustedes. 

V. tw/cd, venerable, véase. 

V. A. Fttfííra i4//c3a. 

V. A. R. Vuestra Alteza Real. 

V. E. Vuecencia Vuestra Ex- 
celencia. 

V. gr. verbigracia. 

vict.* Victoria. 

vier. viernes. 

virg. ó vg. wVgfew. 

virgs. ó Ygs. vírgenes. 

V. M. Vtte«íra Majestad. 

Vm. ó Vmd. usíerf. 

Yll. V6//(ín. 

vol. volumen. 

V. R. Ft<e«/ra Reverencia. 

vra. vro. vuestra, vuestro. 

V. S. í/íífl. 

V. S. I. ü«ia Iluttrisima. 

V.'* V.'" vuelta, vuelto. 

X."' diezmo. 



18 



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FORMULAS USADAS 

AL EMPEZAR T CONCLUIR LAS CARTAS, T QUE CONVIENE 
SEPAN LOS NISOS. 

1. Carta k sus padres, ó abuelos : 

Mis queridos padres, ó bien, mis amadas padres, 6 mis 

muy amados podres : De su hijo que les quiere y les 

abraza, 

Juan. 

2. Carta k u.n pariekte muy superior en edad : 

Mi respetado y qua-ido iio : Este su af.^" sobrino 

Antonio. 

5. Carta k un pariente de parecida edad ó £ quien se trata 
con confianza : 

Mi estimado ó mi apreciable primo ó prima : Tuyo, 

ó suyo af,'^'' primo. 

Leopoldo. 

4. Carta k un profesor ó maestro : 

3íi respetado maestro, ó mi nunca olvidado maestro, ó mi 
querido maestro y amigo (según la edad y las circunstan- 
cias) : a-ea Vm. en el afecto de su af,"^* discípulo y ser-' 

vidor, 

Q. B. S. M. 

Fulano de Tal. 



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PARTE líl. — DE LA ORTOGRAFÍA. 515 

5. Carta á un amigo : 

Mi querido amigo , mi estimado amigo, ó bien mi querido 
Pedro, ó querido Luis : Tuyo buen amigo ^ ó tu buen amigo, 
ó tu mejor amigo. 

Agustín. 

6. GaJITA t UNA PERSONA INDIFERENTE Ó POCO CONOCIDA. 

Mutj Sr. mío : De Vm. atento s, s, 

0. B. S. M. 
José Cerralvo. 

Díctense á los niños algunas cartas, ó déseles tema 
para que ellos las escriban, advirtiéndoles que el 
Sr. profesor las corregirá luego. 



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LISTA DE VOCES 

DE ESCRITURA DUDOSA, EN QUE E]STRAN LAS LETRAS 

b, V, y, h, y, Xy z. 



Objervación, — No queriendo recargar la memoria de los 
niños con vocablos de poco ó ningún uso, hemos dejado 
esta lista tal como estaba en la edición anterior, aumentán- 
dola sólo en las partes relativas á vocablos que empiezan 
por la silaba ex (tan difíciles para muchas personas) y con 
las letras F, Wy y Z. En cambio, se añade un catálogo de 
términos geográficos americanos, sobre todo de Méjico, 
cuya ortografía es dudosa, y muchos de los cuales (los que 
empiezan con X) se escriben de modo diferente en España 
y en América. 

A. 



Abacería. 


Abatir. 


Abortar. 


Abad. 


Abedul. 


Abotagado. 


Abadejo. 


Abeja. 


Abrevadero. 


Abajo. 


Abejaruco. 


Abubilla. 


Abalanzarse. 


Aberración. 


Abuelo. 


Abalorio. 


Abeto. 


Abundancia 


Abandonar. 


Abismo. 


Aburrir. 


Abanico. 


Abogado. 


Abusar. 


Abarca. 


Abolir. 


Acabar. 


Abarcar. 


Abominable. 


Acebo. 


Abasto. 


Abordar. 


Acebnche. 


Abate. 


Aborrecer. 


Acerbo, aáj. 



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PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 


Acervo, montón. 


Albacea. 


Alcohol. 


Acíbar. 


Albacora. 


Alcubierre, 


Acribillar. 


Albahaca. 


Aldaba. 


Activar. 


Albaida, 


Aldehuela. 


Adarve. 


Albalá. 


Aleve. 


Adehala. 


Albailal. 


Alfabeto. 


Adhesión. 


Albañil. 


Algarabía. 


Adivinar. 


Albarda. 


Algarbe. 


Adobar. 


Albaricoque. 


Algarroba. 


Adobe. 


Albarracin. 


Alhaja. 


Adverbio. 


Albayalde. 


Alhama. 


Advertir. 


Albedrío. 


Alhamel. 


Adviento. 


Albéitar. 


Alharaca. 


Advocación. 


Albelda. 


Alhaurin. 


Agobiar. . 


Alberca. 


Alhelí. 


Agravar. 


Alberche. 


Alheña. 


Agravio. 


Albérchigo. 


Alholva. 


Aherrojar. 


Albergue. 


Albóndiga. 


Ahí. 


Albo. 


Alhorre. 


Ahijada. 


Albogue. 


Alhucema. 


Ahilar. 


Albóndiga. 


Alhucemas, 


Ahinco. 


Albor. 


Alivio. 


Ahitar. 


Albornoz. 


Aljaba. 


Ahogar. 


Alboroque. 


Aljibe. 


Ahoguio. 


Alboroto. 


Almadraba. 


Ahora. 


Alborozo. • 


Almíbar. 


Ahorrar. 


Albufera. 


Almodóvar. 


Ahuyentar. 


Albuhera. 


Almohada. 


Alabar. 


Albur. 


Almohaza. 


Alabarda. 


Aíburquerque. 


Almudébar, 


Alabastro. 


Alcabala. 


Alubia. 


Alambique. 


Alcahuete. 


Aluvión. 


Alarbe. 


Alcaraván. 


Álveo. 


Álava, 


Alcaravea. 


Alvería. 


Alba. 


Alcazaba. 


Ambajes» 


Albacete, 


Alcoba, 


Ámbar. 

Digitizedby Google 



317 



518 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



Ambición. 


Arrebatar. 


Avena. 


Ambiento. 


Arrebol. 


Aventar. 


Ambigú. 


Arriba. 


Aventura. 


Ambiguo. 


Arribar. 


Avería 


Ámbito. 


Arroba. 


Averiguar. 


Ambo. 


Arrobarse. 


Averno. 


Ambulante. 


Arrumbar. 


Aversión. 


Anfibio. 


Arveja. 


Avezar. 


Anhelo. 


Aspaviento. * 


Avidez. 


Antuvión. 


Astrolabio. 


Avila. 


Anverso. 


Atabal. 


Avilantez. 


Aovar. 


Atavío. 


Aviles. 


Aprobar. 


Atiborrar. 


Avío. 


Aprovechar. 


Atisbar. 


Avión. 


Arábigo. 


Atravesar. 


Aviso. 


Arahal. 


Atrevimiento. 


Avispa. 


Arbitrio. 


Atribuir. 


Avizor. 


Arbitro. 


Atribularse. 


Avo. 


Árbol. 


Avaluar. 


Avocar. 


Arcabuz. 


Avance. 


Avutarda. 


Archivo . 


Avaricia. 


Azabache. 


Arévalo. 


Ave. 


Azahar, flor. 


Arquitrave. 


Avecindar. 


Azar, casualidad. 


Arrabal. 


Avejentarse. 




Arrebañar. 


Avellana. 

B. 




Baba. 


Bacía de barbero. 


Badajoz. 


Babia. 


Báciga. 


Badana. 


Babor. 


Bacillar. 


Badea. 


Babucha. 


Bacín. 


Badil. 


Bacalao. 


Báculo. 


Badulaque. 


Bacanal. 


Bache. 


Baena. 


Bacante, de Baco, 


Bachiller. 


Baeza. 


Bacará. 


Badajo. 

Dig 


Bagaje, 
tizedby Google 



PARTE III. — DK LA ORTOGRAFÍA. 



319 



Bagatela. 


Baluarte. 


Barbacana. 


Bahía. 


Balumba. 


Bárbaro. 


Bahorrina. 


Ballena. 


Barbastro, 


Baile. 


Ballesta. 


Barbecho. 


Bailío. 


Bambalina. 


Barbo. 


Bajá. 


Bamboche. 


Barcelona, 


Bajar. 


Bamboleo. 


Barcina. 


Bajel. 


Bambolla. 


Barcino. 


Bajío. 


Bambú. 


Barco. 


Bala. 


Banasta. 


Barda. 


Baladi. 


Banca. 


Bardana. 


Baladren. 


Bancal. 


Bardo. 


Bálago. 


Banco. 


Barítono. 


Balaguer. 


Banda. 


Barlovento. 


Balaj. 


Bandear. 


Barniz. 


Balance. 


Bandeja. 


Barómetro. 


Balandra. 


Bandera. 


Barón, Ululo 


Balandrán . 


Bandido. 


Barquillo. 


Balanza. 


Bando. 


Barra. 


Balar. 


Bandola. 


Barraca. 


Balaustre. 


Bandolera. 


Barragán. 


Balbuciente. 


Bandullo. 


Barranco. 


Balcón. 


Bandurria . 


Barreno. 


Baldar. 


Banquet(\ 


Barreño . 


Balde, de, en. 


Bañeza (La). 


Barrer. 


Baldés. 


Baño. 


Barrera. 


Baldío. 


Baque. 


Barrica. 


Baldón. 


Baqueta, de fusil. 


Barriga. 


Baldosa. 


Barahona. 


Barril. 


Balduque. 


Baraja. 


Barrilla. 


Baleares (islas). 


Baranda. 


Barrio. 


Balido, de balar. 


Baratija. 


Barro. 


Balija. 


Barato. 


Barrunto. 


Balón, fardo, juego 


Báratro. 


Barullo. 


Balsa. 


Baraúnda. 


Basalto. 


Bálsamo. 


Baj'ba. 


Basca. 

Digitizedby LjOO 



520 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



Base, 


Baztán ó Bastan. 


los de la misma 


Basílica. 


Beato. 


raíz. 


Basilisco. 


Beber. 


Benjuí. 


Basquina. 


Beca. 


Beodo. 


Basta. 


Becada. 


Berbiquí. 


Bastar. 


Beceiie. 


Berengena. 


Bastardo 


Becerril. 


Berga, 


Bastida (La). 


Becerro. 


Bergamota 


Bastidor. 


Becuadro. 


Bergante. 


Basto, ordinario. 


Bedel. 


Bergantín. 


Bastón. 


Bedija. 


Berlanga. 


Basura. 


Befa. 


Berlina. 


Bata. 


Behetría. 


Berlinga, 


Batacazo» 


Beja. 


Bermejo. 


Batahola. 


Bejar. 


Bermellón. 


Batalla. 


Bejuco. 


Bermeo. 


Batán. 


Belchiie. 


Bernegal. 


Batata. 


Beldad. 


Berrenchín. 


Batea. 


Beleño. 


Berrendo. 


Batel. 


Belfo. 


Berrido. 


Ifeteo. 


Bélico. 


Berrinche. 


Batir. 


Belinchón. 


Berro. 


Batista. 


Belitre. 


Berroqueño. 


Baturrillo. 


Belorado. 


Berza. 


Baúl. 


Belorta. 


Besalú. 


Bauprés. 


Bellaco. 


Besar. 


Bausán. 


Bello, adj. 


Bestia. 


Bautismo. 


Bellota. 


Besugo. 


Baya, planta. 


Bemol. 


Beta. 


Bayeta. 


Benabarre. 


Betanzos. 


Bayo. 


Benasque. 


Bélica (La). 


Bayoneta. 


Benavente. 


Betún. 


Baza. 


Bendecir. 


Bey. 


Baza. 


Bengala. 


Bezar. 


Bazo. 


Benicarló. 


Bezo. 


Bazofia. 


Benigáninif y todos 

Digit 


Biblia. 

zedby Google 



PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 



321 



Bicoca. 


Bizcocho. 


Borceguí. 


Bicho. 


Biznaga. 


Borda. 


Bidasoa. 


Boa. 


Bordar. 


Bieldo. 


Boato. 


Borde. 


Bien. 


Bobo. 


Bordón. 


Bienio. 


Boca. 


Borja, 


Bierzo. 


Bocel. 


Borla. 


Bigamia. 


Boceto. 


Bornos, 


Bigardo. 


Bocina. 


Boronía. 


Bigornia. 


Bocha. 


Borra. 


Bigote. 


Bochorno. 


Borracho. 


Bilbao. 


Boda. 


Borraja. 


Bilis. 


Bodega. 


Borrar. 


Billa, del juego de 


Bodigo. 


Borrasca. 


billar. 


Bodoque. 


Borrén. 


Billete. 


Bodrio. 


Borrico. 


Billón. 


Bofe. 


Bosque. 


Binazón. 


Bofetada. 


Bosquejar, 


Binza. 


Boga, pez. 


Bostezar. 


Biografía. 


Boina. 


Bota. 


Biombo. 


Boj. 


Botana. 


Biricú. 


Bola. 


Botánica. 


Birlar. 


Boleo. 


Botarate. 


Birlocho. 


Bolero. 


Botarga. 


Birola. 


Boleta. 


Botavante 


Birrete. 


Bolina. 


Bote. 


Bisabuelo. 


Bolsa. 


Botella. 


Bisagra. 


Bomba. 


Botica. 


Bisbal (La) 


Bombasí. 


Botija. 


Bisbis. 


Bombo. 


Botín. 


Bisiesto. 


Bondad. 


Boto, adj. 


Bisoño. 


Bonete. 


Botón. 


Bisturí. 


Bonito. 


Bóveda. 


Bitácora. 


Boñiga. 


Boya. 


Bitoque. 


Boquerón. 


Boyero. 


Bizarro. 


Borbollón. 


Bozal. 



y Google 



522 



GUAMÁTICA CASTELLANA. 



Bozo. 


Buho. 


Burdo. 


Bribón. 


Buhonero. 


Bureba (La). 


Brihuega, . 


Buido. 


Burgo de Osma 


Bríviesca. 


Buitrago, 


Burgos, 


Bu. 


Buitre. 


Buril. 


Búcaro. 


Bujalance, 


Burla. 


Bucle. 


Buje. 


Buró. 


Bucólica. 


Bujería. 


Burujón. 


Buche. 


Bujía. 


Burunda (La). 


Bueno. 


Bula. 


Buscar. 


Buey. 


Bulbo. 


Busilis. 


Búfalo. 


Bulto. 


Butaca. 


Bufar. 


Bulla. 


Butifarra. 


Bufete. 


Buñuelo. 


Buzo. 


Bufón. 


Buque. 


Buzón. 


Buhardilla. 


Burdel. 

c. 




Cabal 


Calva. 


Cartabón. 


Caballo. 


Calvario. 


Cascabel. 


Caballete. 


Cañaheja. 


Caterva. 


Cabana. 


Cañaveral. 


Cautivo. 


Cabello. 


Caoba. 


Cava. 


Caber. 


Carabela. 


Caverna. 


Cabestro. 


Carabina. 


Cavidad. 


Cabrestante. 


Cárabo 


Cavilar. 


Cabildo. 


Caravaca. 


Cazabe. 


Cabo. 


Caravana. 


Cebada. 


Cachibache. 


Carbón. 


Cebar. 


Cahiz. 


Carbunclo. 


CebeUina. 


Calabaza. 


Careaba. 


Cebo. 


Calabozo. 


Carnívoro, y todos 


Cebolla. 


Calahorra. 


los esdrújulos 


Celibato. 


Calatrava. 


acabados en ivo- 


Cenobita. 


Calavera. 


ro. 


Cerbatana. 



y Google 



PARTE III. — DE U ORTOGRAFÍA. 



523 



Cervera. 


Cohete. 


Corbata. 


Cerveza. 


Cohibir. 


Corbeta, barco. 


Cerviz. 


Cohombro. 


Corcova. 


Civera. 


Cohonestar. 


Corcovo. 


Ciervo. 


Cohorte. 


Córdoba, 


Címbalo. 


Comba. 


Cordobán. 


Cimborio. 


Combate. 


Corvejón. 


Circunvalar. 


Combinar. 


Corveta, del caba- 


Civil. 


Combustión. 


llo. . 


Clava. 


Concebir. 


Corvina. 


Clave. 


Conciliábulo. 


Corvo. 


Clavel. 


Cónclave. 


Crevillenie. 


Clavero. 


Concubina. 


Criba. 


Clavo. 


Connivencia. 


Cuba. 


Clivoso. 


Conservar. 


Cuba. 


Coadyuvar. 


Convalecer. 


Cúbica. 


Cobalto. 


Conventó. 


Cubilete. 


Cobarde. 


Convergencia. 


Cubo. 


Cobertera. 


Conversar. 


Cuervo. 


Cobijar. 


Convexo. 


Cueva. 


Cohabitar. 


Convite. 


Cuévano. 


Cohecho. 


Convocar. 


Curva. 


Coherencia. 


Convoy. 




Cohesión. 


Convulso. 

Ch. 




Chabacano. 


Cheba. 


Chiva. 


Chabeta. 


Chiribitas. 


Chubasco. 


Chambelán. 


Chiribitil. 


Chumbo. 


Chambergo. 


Chirivía. 


Churumbela. 


Chambón. 


Chisgarabís. 

D. 




Dádiva. 


Debate. 


Deber. 


Debajo. 


Debelar. 


Débil. 



y Google 



521 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



Declive. 


Desvalido. 


Distribuir. 


Dehesa. 


Desván. 


Disturbio. 


Depravación. 


Desvanecer. 


Ditirambo. 


Derivar. 


Desvarío. 


Diván. 


Derribar. 


Desvelo. 


Divergente. 


Derrumbar. 


Desvencijar. 


Diversidad. 


Desabrido. 


Desvío. 


Diversión. 


Desahuciar. 


Desvirar. 


Dividir. 


Desbaratar. 


Desvirtuar. 


Divieso. 


Desbarrar. 


Deva, 


Divino. 


Desbastar. 


Diabólico. 


Divisa. 


Desenvoltura. 


Dibujar. 


Divorcio. 


Deshecha. 


Diluvio. 




Desvaído. 


Disolver. 

E. 




Ebanista. 


Embeleco. 


Enviar. 


Ebullición. 


Embeleso. 


Envidia. 


Ebúrneo. \ 


Emberar. 


Envilecer. 


Efervescencia. 


Embestir, acorné^' 


Envión. 


Efluvio. 


ter. 


Envite. 


Éibar. 


Embocar. 


Equivocar. 


Elaborar. 


Embolismo. 


Esbatimento 


Eléboro. 


Émbolo. 


Esbelto. 


Elevar. 


Emboque. 


Esbirro. 


Embadurnar. 


Embotar. 


Escabeche. 


Embajada. 


Embozo. 


Escabel. 


Embalar. 


Embudo. 


Escabulhrse. 


Embarazo. 


Embuste. 


Escarabajo. 


Embargo. 


Embutir. 


Escarbar. 


Embastar. 


Envarar. 


Escoba. 


Embate. 


Envasar. 


Escribir. 


Embaucar. 


Envejecer. 


Esgueva, 


Embazar. 


Envés. 


Esparaván. 


Embobecer. 


Envestir, investir» 


Esparavel. 



y Google 



PARTE III. - DE LA ORTOGRAFÍA. 



525 



Esquivias, 


Excelso. 


Eximir. 


Esquivo. 


Excéntrico. 


Existir. 


Esteba, hierba. 


Excepción. 


Éxito. 


Esteva, del arado. 


Exceptuar. 


Éxodo. 


Estevado. 


Excerta. 


Exonerar. 


Estivar. 


Exceso. 


Exorbitancia. 


Estorbo. 


Excitar. 


Exorcismo. 


Estrabismo. 


Exclamar. 


Exordio. 


Estribo. 


Exclaustrado. 


Exornar. 


Evacuar. 


Excluir. 


Exótico. 


Evadir. 


Exclusive. 


Expansión. 


Evangelio. 


Kxcogitar. 


Expatriarse. 


Evaporar. 


Excomulgar. ' 


Expectación. 


Evasión. 


Excoriación. 


Expectorar. 


Evento. 


Excrescencia. 


Expedición. 


Evicción. 


Excreción. 


Expediente. 


Evidencia. 


Excrementar. 


Expedir. 


Evitar. 


Excursión. 


Expedito. 


Evocar. 


Excusa. 


Expeler. 


Évora, 


Excusión. 


Expender. 


Exabrupto. 


Execrar. 


Expensas. 


Exacción. 


Exención. 


Experiencia. 


Exacerbar. 


Exentar. 


Experimentar 


Exacto. 


Exequátur. 


Experto. 


Exagerar. 


Exequias. 


Expiar. 


Exaltar. 


Exfoliación. 


Explanar. 


Examinar. 


Exhalación. 


Explayar. 


Exangüe. 


Exhalar. 


Explicar. 


Exánime. 


Exhausto. 


Explicito. 


Exarca. 


Exheredar. 


Explorar. 


Exasperar. 


Exhibn\ 


Explosión. 


Excarcelar. 


Exhortar. 


Explotar. 


Excarcelación. 


Exhumar. 


Expoliación. 


Excavar. 


Exigir. 


Exponer. 


Exceder. 


Exigüidad. 


Exportar. 


Excelencia. 


Eximio. 


Expósito. 



19 



y Google 



32G 



GRAMÁTICA aSTELLANA. 



Expresar. 


Extenuar. 


Extraorninario, 


Expresión. . 


Exterior. 


Extravagancia. 


Expreso. 


Exterminar. 


Extravasarse. 


Exprimir. 


Externo. 


Extraviar. 


Ex profeso. 


Extinguir. 


Extravio. 


Expropiar. 


Extirpar. 


Extremadura. 


Expugnar. 


Extorsión. 


Extremar. 


Expulsar. 


Extractar. 


Extremaunción. 


Expurgar. 


Extradición. 


Extremidad. 


Exquisito . 


Extraer. 


Extremoso. 


jíiXtasis. 


Extrajudicial. 


Extrínseco. 


Extático. 


Extramuros. 


Exuberancia. 


Extemporáneo. 


Extranjero. 


Exultación. 


Extender. 


Extrañar. 


Ezequiel (San), 


Extensión. 


Extraño. 





Fabián (San). 


Félix (San). 


Flexible. 


Fabio (San). 


Fénix. 


Flexión. 


Fábula. 


Fernambuco, 


Fluviá. 


Fagina. 


Ferrugiento. 


Fluvial. 


Falange. 


Férvido. 


Flux. 


Falangia. 


Ferviente. 


Fluxión. 


Falbalá. 


Fervor. 


Frágil. 


Falleba. 


Festividad. 


Frambueso. 


Faringe. 


Festivo. 


Frivolo. 


Favila. 


Filiberto (San). 


Frugítero. 


Favonio. 


Filibustero. 


Fuenterrabia. 


Favor. 


Fingir. 


Fugitivo. 


Febeo. 


Flagelación. 


Fulgencio (San 


Febo. 


Flavio (San) 


Fulgente. 


Fehaciente. 


Flebotomía 





y Google 



PARTE IV. — DE LA ORTOGRAFÍA. 



327 



Gabucho. 


Garabito. 


Gleba. 


Gabán. 


Garambaina, 


Globo. 


Gabardina. 


Garba. 


Gobierno. 


Gabarra. 


Garbanzo. 


Gobio. 


Gabarro. 


Garbo. 


Gorbión. 


Gabazo. 


Garbullo. 


Grabar, esculpir. 


Gabela. 


Garrobal. 


Gravar, cargar. 


Gabinete. 


Gavanzo. 


Grave. 


Galbana. 


Gaveta. 


Greba. 


Galbanismo. 


Gavia. 


Guadalavia, 


Gálbulo. 


Gavilán. 


Guadalquivir, 


Gambeta. 


Gavilla. 


Guayaba. 


Gambeto. 


Gavina. 


Gubia. 


Gambo. 


Gavión. 


Gurbión. 


Garabato. 


Gaviota. 

H. 


Gutagamba. 


Haba. 


Hacina. 


Haragán. 


Habana, 


Hacha. 


Harapo. 


Haber. 


Hache. 


Harija. 


Habichuela. 


Hacho. 


Harina. 


Hábil. 


Hada. 


Harnero. 


Habitar. 


Hado. 


Haro. 


Hábito. 


Hala, interjección. 


Hartar. 


Habitual. 


Halago. 


Hasta, preposición 


Hablar. 


Halcón. 


Hastío. 


Habón. 


Halda. 


Hatajo, de ganado 


Haca. 


Halieto. 


Hatijo. 


Hacanea. 


HáHto. 


Hato. 


Hacer. 


Hallar. 


Haya, árbol. 


Hacía. 


Hamaca. 


Hayuco. 


Hacienda. 


Hambre. 


Haz. 

DigitizedbyGoOQle 



528 



GRAMÁTICA CASTELUNA 



Haza. 


Hermano. 


Hidrógeno. 


Hazaña. 


Herméticamente. 


Hidropesía. 


Hebéu. 


Hermosura. 


Hiedra. 


Hebilla. 


Hernani, 


Hiél. 


Hebra. 


Hernia. 


Hielo. 


Hebraico. 


Héroe. 


Hiemal. 


Hebreo. 


Herpes. 


Hiena. 


Hecatombe. 


Herrada, cubo. 


Hierba. 


Hechizo. 


Herraj. 


Hierro. 


Heder. 


Herramienta. 


Higa. 


Helar. 


Herrar, á las caba- 


Hígado. 


Helécho. 


llerías. 


Higiene. 


Helenismo. 


Herrén. 


Higo. 


Helera. 


Herrero. 


Higrómetro, 


Helioscopio. 


Herreruelo. 


Hijo. 


Hellín. 


Herrete. 


Hijuela. 


Hembra. 


Herrial. 


Hila. 


Hemisferio. 


Herrín. 


Hilar. 


Hemistiquio. 


Herrón. 


Hilera. 


Hemorragia. 


Herrumbre. 


Hilván. 


Hemorroide. 


Hervir. 


Himeneo. 


Henchir. 


Hesitación. 


Himno. 


Hender. 


Héspero. 


Hincar. 


Heno. 


Hesperia. 


Hinchar. 


Heñir. 


Heterogéneo. 


Hiniesta. 


Hepático. 


Hética, calentura. 


Hinojo. 


Hepalágono. 


Hexámetro. 


Hipérbole. 


Heraldo. 


Hez. 


Hipo. 


Herbolario. 


Hiato. 


Hipocondría 


Herboso. 


Hibierno. 


Hipocrás. 


Heredad. 


Híbrido. 


Hipócrita. 


Hereje. 


Hidalgo. 


Hipogastro. 


Herén. 


Hidra. 


Hipostático. 


Herencia. 


HidráuUca. 


Hipoteca. 


Herir. 


Hidria. 


Hipotenusa. 


Hermafrodita. 


Hidrofobia. 

Digiti 


Hipótesis. 
edbyGooQle 



PARTE UI. — DE LA ORTOGRAFÍA. 



329 



Hirco. 


Hondo. 


Hospicio. 


Hirsuto. 


Honesto. 


Hospital. 


Hisopo. 


Hongo. 


Hostería. 


Hispano. 


Honor. 


Hostia. 


Híspido. 


Honra. 


Hostigar. 


Histérico. 


Hontanar. 


Hostü.* 


Historia. 


Hopa. 


Hoy. 


Histrión. 


Hopo. 


Hoyo. 


IHta. 


Hora. 


Hoz. 


Hito. 


Horadar. 


Hozar. 


Hobachón. 


^orca. 


Hucha. 


Hocico. 


Horcajadura. 


Huelva. 


Hocino. 


Horcajo. 


Huevo. 


Hogaño. 


Horchata. 


Hugonote. 


Hogar. 


Horda. 


Huir. 


Hogaza. 


Hordiate. 


Hule. 


Hoguera. 


Horizonte. 


Humano. 


Hoja. 


Horma. 


Humear. 


Hojaldre. 


Hormiga. 


Humedad. 


Hojear, mover* las 


Hormigón. 


Humilde. 


hojas de un libro. 


Hormiguillo. 


Humillar. 


Hola, interjección. 


Hornabeque. 


Humo. 


Holanda. 


Hornacina. 


Humor. 


Holgar. 


Hornacho. 


Hundir. 


Holgura. 


Hornaguera. 


Huracán. 


Holocausto. 


Horno. 


Huraño. 


Hollar. 


Horóscopo. 


Hurgar. 


Hollejo. 


Horra. 


Hurón. 


HoHin. 


Hórreo. 


Hurtar. 


Hombre. 


Horro. 


Húsar. 


Hombro. 


Horror. 


Husmear. 


Homenaje. 


Horrura. 


Husmo. 


Homicidio. 


Hortaliza. 


Huso, para hilar. 


HomiUa. 


Hortera. 




Homogéneo. 


Hosco. 




Honda, de pastor. 


Hospedar. 





y Google 



530 



GRAMÁTICA GASTELUNA. 



I. 



Iberia. 


Indubitable. 


Invertir. 


Imbécil. 


Inherente. 


Investigar. 


Imbuir. * 


Inhibir. 


Investidura 


Impávido. 


Innovar. 


Inveterado. 


Improbo. 


Intervalo. 


Invicto. 


Improvisar. 


Invadir. 


Invierno. 


Inclusive. 


Inválido. 


Invitar. 


Incubación. 


Invectiva. 


Invocar. 


Incubo. 


Invención. 


Iviza. 


Incumbencia. 


Inventar. 




Individuo. 


Inventario. 

j. 




Jabalí. 


Jalbegar. 


Jovial. 


Jabalina. 


Jamba. 


Jubia, 


Jabardo. 


Jáiiva. 


Jubilar. 


Jabato. 


Jiba. 


Jubileo. 


Jábega. 


Jibia. 


Júbilo. 


Jabeque. 


Jibión. 


Jubón. 


Jabón. 


Joven. 

L. 


Jueves. 


Lábaro. 


Lavandera. 


Leveche. 


Laberinto. 


Lavar. 


Levita. 


Labia. 


Leva. 


Libación. 


Labio. 


Levadizo. 


Libelo. 


Labor. 


Levadura. 


Liberal. 


Larva. 


Levantar. 


Libidinoso. 


Lascivia. 


Levante. 


Limbo. 


Lava. 


Levar. 


Lisboa. 


Lavanco. 


Leve. 


Liviano. 



y Google 



PARTE ni — DE U ORTOGRAFÍA. 



531 



Lívido . 


Lobanillo. 


Lombarda. 


Loba. 


Lobo. 

LI. 


Lumbar. 


Llave. 


Llover. 


Lluvia. 


Llevar. 


M. 




Mahometano. 


Malviz. 


Moharracho 


Malión. 


Maravedí. 


Mohatra. 


Mahón. 


Maravilla. 


Moheda. 


Malbaratar. 


Marbella, 


Mohína. 


Malva. 


Marvele. 


Moho. 


Malvavisco. 


Menoscabo. 


Monóvar, 


Malvado. 


Mirabel. 


Mover. 


Malvasia. 


Mirabolano. 


Móvil. 


Malversar. 


Moharra. 

N. 


Murviedro 


Nabo. 


Navia, * 


Novena. 


Natividad. 


Nebuloso. 


Novia. 


Nava. 


Nervio. 


Novicio. 


Navalcamero, y to- 


Neitnón, 


Noviembre. 


dos los de la 


Nevar. 


Novillo. 


misma raiz. 


Nivel. 


Nube. 


Navaja. 


Nobiliario. 


Nubil. 


Navatra, 


Novedad. 


Nueve. 


Nave. 


Novela. 


Nuevo. 


Naveta. 


Novelda. 

0. 




Obedecer, 


óbice. 


Oboe. 


Obelisco. 


Obispo. 


Óbolo. 


Obeso. 


Óbito. 


Obús. 

Digitized by VjC 



Google 



332 GRAMÁTICA CASTELLANA. 


Obvención. 


Olvera. 


Óvalo. 


Obvio. 


Olvido. 


Ovario. 


Ochavo. 
Oliva. 


Orbe. 
Órbita. 


Oveja. 
Overo. 


Olivenza. 


Orihuela, 


Oviedo. 


Olivo. 
Olva. 


Oroiava. 
Ova. 

P. 


Ovillejo. 
Ovillo. 


Pabellón. 
Pábilo. 


Pihuela. 
Plebe. 


Privilegio. 
Probar. 


Pábulo. 


Plúmbeo. 


Probidad. 


Papahigo. 
Parábola. 


Pobo. 
Polvo. 


Proclive. 
Prohibir. 


Parva. 
Parvo. 


Pólvora. 
Pontevedra. 


Prohijar. 
Prónuba. 


Párvulo. 


Pravedad. 


Proscribir. 


Pavana. 


Pmvia. 


Protervo. 


Pavés. 


Preámbulo. 


Protuberancia 


Pavesa. 


Prebenda. 


Provecto. 


Pavía. 


Preboste. 


Provecho. 


Pavimento. 


Precaver. 


Proveer. 


Pavo. 


Presbítero. 


Proverbio. 


Pavor. 


Preservar. 


Providencia. 


Pebete. 


Prevalecer. 


Próvido. 


Pediluvios. 


Prevaricar. 


Provincia. 


Percibir. 
Perihelio. 


Prevención. 
Prever. 


Provisiíyi. 
Provocar. 


Perseverancia. 


Previo. 


Prueba. 


Perspectiva. 
Perverso. 


Primavera. 
Privación. 


Pubertad. 
Pulverizar. 


Pervigilio. 


Privanza. 





y Google 



PARTE ni. - DE LA ORTOGRAFÍA. 



335 



R. 



Rabadán. 


Recibir. 


Revisar. 


Rabadilla. 


Recova. 


Revista. 


Rábano. 


Recoveo. 


Revocar. 


Rabel. 


Rehacio. 


Revolotear. 


Rabia. . 


Rehecho. 


Revoltillo. 


Rabino. 


Relien. 


Revoltoso. 


Rabo. 


Rehilete. 


Revolución. 


Rebaba. 


Rehogar. 


Revulsión. 


Rebaja. 


Rehuir. 


Rivadavia. 


Rebanada. 


Rehusar. 


Rivadeo. y todos 


Rebañar. 


Relevar. 


los de la misma 


Rebaño. 


ReHeve. 


raiz. 


Rebasar. 


Renovar. 


Ribazo. 


Rebatiña. 


Reprobo. 


Ribera, orilla. 


Rebatir. 


Resabio. 


Ribete. 


Rebato. 


Resbalar. 


Rimbombar. 


Rebelar, insurj-ec- 


Reserva. 


Rival. 


donar. 


Resolver. 


Rivera, arroyo. 


Rebelde. 


Retahila. 


Róbalo. 


Rebellín. 


Retribuir. 


Robar. 


Rebenque. 


Retumbar. 


Robo. 


Rebollo. 


Revalidar. 


Robusto. 


Rebosar. 


Revelar, descubrir. 


Rodaballo. 


Rebotar. 


Revenirse. 


Rumbo. 


Rebozar. 


Reventar. 


Rubí. 


Rebujo. 


Reverberar. 


Rubia, planta. 


Rebullir. 


Reverencia. 


Rubio. 


Rebuznar. 


Reversión. 


Rubor. 


Recabar, comeguir. 


Reverso. 


Ruibarbo. 


Recavar, volver á 


Revés. 


Rumbo. 


cavar. 


Revesino. 




Reconvención. 


Revezar. 


49. 

DigitizedbyGoOQle 



554 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



s. 



Sábado. 


Sebo. 


Sobar. 


SabadelL 
Sábalo. 


Segorbe, 
Segovia. 


Sobajar. 
Sobarbada. 


Sábana, ropa. 


Selva. 


Soberano. 


Sabana, páramo. 

Sabandija. 

Sabañón. 


Sepúlveda, 

Serba. 

Servicio. 


Soberbia. 
Sobornal. 
Sobornar. 


Saber. 


Servil. 


Sobrehaz. 


Sabina. 


Servilleta. 


Sobrevesta. 


Sabio. 


Severidad. 


Socavar. 


Saboga. 
Sabor. 


Sevicia. 
Sevilla, 


SoHviar. 
Solvente. 


Sabueso. 


Sibarítico. 


Sorber. 


Sacabuche. 


Sibila. 


Suave. 


Sahumerio. 


Siervo. 


Subalterno. 


Saliva. 


Silaba. 


Subasta. 


Salva. 


Silbar. 


Subir. 


Salvadera. 


Silva, combinación 


Súbito. 


Salvado. 


métrica. 


Subordinar. 


Salvaje. 


Silvestre. 


Súcubo. 


Salvar. 


Símbolo. 


Sucumbir. 


Salve. 
Salvia. 


Sinsabor. 
Soba. 


Supervivencia 
Su versión. 


Salvilla. 


Sobaco. 

T. 




Taba. 


Tabardo. 


Tabuco. 


Tabaco. 


Tábega. 


Taburete. 


Tabanco. 


Taberna. 


Tahalí. 


Tábano. 


Tabernáculo. 


Tahona. 


Tabaque. 
Tabardillo. 


Tabí. 
Tabique. 


TahuUa. 
Tahúr, 



y Google 



PARTE III. — DE U ortografía. 



Talabarte. 


Torvisco. 


Tribu. 


Talayera. 


Torvo. 


Tribulación 


Tambalear. 


Traba. 


Tribuna. 


También. 


Trabacuenta. 


Tribunal. 


Tambor. 


Trabajo. 


Tributo. 


Taravilla. 


Trabanco. 


Triunvero. 


Tavira. 


Trabar. 


Trivial. 


Terebinto. 


Trabe. 


Trova. 


Tergiversar. 


Trábea. 


truhán. 


Tibia, flaiita. 


Trabucar. 


Tubérculo. 


Tibio. 


Trabuco. 


Tubo. 


Tiburón. 


Trashumante. 


Tumba. 


Tierba. 


Transversal. 


Tumbaga. 


Tirabuzón. 


Través. 


Tumbón. 


Titubear. 


Travesano. 


Turba. 


Toba. 


Travesía. 


Turbante. 


Tobgrra. 


Travieso. 


Turbar. 


Tobillo. 


Trébedes. 


Turbio. 


Todavía. 


Trebejo. 


Turbión. 


Tolva. 


Trébot. 


Turbulento. 


Torbellino. 


Trebujena, 




Tornavir. 


Treviño. 

u. 




Úbeda. 


Univoco. 


Uva. 


Universo. 


Urbanidad. 

V. 




Vaca. 


Vacuna. i 


Vahído. 


Vacación. 


Vado. 


Vaho. 


Vacante, de vacar. 


Vagar. 


Vaina. 


Vaciar. 


Vagaroso. 


Vainica, lia 


Vacilar. 


Vagido. 


Vaivén. 


Vacío. 


Vagina. 


Vajilla. 

DigitizedbyLjO< 



33Ü 



GRAMÁTICA GASTEUANA. 



Valdepeñas, y lo- 


Vascuence. 


Vendimia. 


dos ios de la mis- 


Vaso. 


Vendo. 


ma raíz. 


Vastago. 


Veneno. 


Vale. 


Vasta, externo. 


Venera. 


Valencia. 


Vate. 


Venerar. 


Valer. 


Vaticinio. 


Venéreo. 


Valeriana. 


Vecino. 


Vengar. 


Valetudinario. 


Vedar. 


Venia. 


Valía. 


Vedija. 


Venial. 


Valido, privado. 


Veduño. 


Venir. 


Válido. 


Vega. 


Venta.. 


Valona. 


Vegetal. 


Ventaja. 


Valor. 


Vehemencia. 


Ventana. 


Vals. 


Vehículo. 


Ventilar. 


Valuar. 


Veinte. 


Ventosa. 


Valva. 


Vejación. 


Ventura. 


Válvula. 


Vejez. 


Vrjiturina. , 


Valla. 


Vejiga. 


Venusto. 


Valladar. 


Vela. 


Ver. 


Valladoíid, 


Velar. 


Vera. 


Valle. 


Veleidad. 


Verano. 


Vampiro. 


Veleta. 


Veraz. 


Vandalismo. 


Vélez. 


Verbena. 


Vanguardia. 


Velo. 


Verbo. 


Vanidad. 


Velón. 


Verbosidad. 


Vapor. 


Vello, pelo. 


Verdad. 


Vapular. 


Vellón. 


Verde. 


Vaqueta, cuero. 


Vena. 


Verdolaga. 


Vara. 


Venablo. 


Verdugo. 


Varar. 


Venado. 


Verdugón. 


Varchilla. 


Venal. 


Vereda. 


Vardasca. 


Vencejo. 


Verga. 


Variar. 


Vencer. 


Vergajo. 


Varón, hombre. 


Venda. 


Ver gara. 


Vasallo. 


Vendabal. 


Vergüenza. 


Vasar. 


Vender. 


Vericueto. 




Digitiz 


3dby Google 



PARTE III. - DE U OniOGRAFÍA. 



Verídico. 


Vibrar. 


Vinaroz. 


Verificar. 


Vic ó Vique. 


Vinculo. 


Verisímil. 


Vicaría. 


Vindicar. 


Verja. 


Vicealmirante. 


Vino. 


Verjel. 


Viceversa. 


Viña. 


Verminoso. 


Vicio. 


Viola. 


Vernal. 


Vicisitud. 


Violar. 


Verraco. 


Víctima. 


Violencia. 


Verruga. 


Victoria. 


Violeta. 


Versado. 


Vicuña. 


Violín. 


Versal. 


Vid. 


Viperino. 


Versátil. 


Vida. 


Vira. 


Versión. 


Vidrio. 


Virar. 


Verso. 


Viejo. 


Virgen. 


Vértebra. 


Viento. 


Vírgula. 


Verter. 


Vientre. 


Viril. 


Vertical. 


Viernes. 


Virrey. 


Vértice. 


Viga. 


Virtud. 


Vértigo. 


Vigente. 


Viruela. 


Vespertino. 


Vigía. 


Virus. 


Vestal. 


Vigilar. 


Viruta. 


Vestíbulo. 


Vigilia. 


Visaje. 


Vestigio. 


Vtgo. 


Visar. 


Vestiglo. 


Vigor. 


Viscera. 


Vestir. 


Vihuela. 


Viseo. 


Veta. 


Vil. 


Visera. 


Veterano. 


Vilano. 


Visión. 


Veterinaria. 


Vilo (ev) 


Visir. 


Veto. 


Villa, población. 


Visita. 


Vetusto. 


Villancico. 


Vislumbre 


Vez. 


Villano. 


Viso. 


Vía. 


Villanueva, y todos 


Visogodo. 


Viatia, 


los de la misma 


Víspera. 


Vianda. 


raíz. 


Vista. 


Viático. 


Villena. 


Visual. 


Víbora. 


Vinagre. 


Vital. 



y Google 



53^ 

Vitando. 

Vitela. 

Vitro. 

Victoria, 

Vitriolo. 

Vitualla. 

Vituperio. 

Viudo. 

Vivac. 

Vivacidad. 

Vivandera. 

Vivaracho. 

Vivar. 

Víveres. 

Vivero. 

Vivero, 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



Vivir. 


Voluta. 


Vizconde. 


Volver. 


Vocabulario. 


Vólvulo. 


Vocación. 


Vómica. 


Vocal. 


Vomitar. 


Volapié. 


Voraginoso 


Volar. 


Voraz. 


Volátil. 


Vos. 


Volalin. 


Votar. 


Volcán. 


Voz. 


Volcar. 


Vuelco. 


Voleo. 


Vuelo. 


Voluble. 


Vuelta. 


Volumen. 


Vuestro. 


Voluntad. 


Vulgo. 


Voluptuoso. 


Vulnerar. 



w. 



Wenceslao ó Ven- I Wistremundo. 
ceslao. 



Xara. 

Xaurado. 

Xerqueria. 



Yelves, 
Yervo. 



X. 

Xi. 

Xifoides. 
Xifoideo. 

Y. 

I Yuxtaposición. 



Xilografía. 

Xilográfico. 

Xilórgano. 



Yuyuba. 



Zabarceda. 
Zabordar. 



I Zabullir. 
I Zaherir. 



Zahón. 
Zahondar. 



y Google 



1 

PARTE III. — DE LA ORTOGRAFÍA. 339 


Zahori. . 


Zelandés, ó bien 


Zizaña, ó bien con 


Zambo. 


con c. 


c. 


Zambomba. 


Zelar, ó bien con c. 


Zuavo. 


Zanquivano. 


Zend. . 


Zumba. 


Zarabanda. 


Zenobia. 


Zumbel. 


Zeda, zeta, ó bien 


Zenón. 


Zurcido. 


conc. 


Zinc, ó bien con c. 


Zurribanda. 


Zedilla, ó bien con 


Zíngaro, ó bien 


Zurriburri. 


f. 


con c. 





y Google 



LISTA 

DE ALGUNOS TÉRMINOS GEOGRÁFICOS 
DE LA AMÉRICA ESPAÑOLA 

T PBINCIPALWENTE MEJICANOS, CUTA ORTOGRAFÍA PUEDE OFRECER DUDAS. 



Casi iodo» los nombres que empiezan con X se escriben 
en España con J. 



Ajuchitlán. 
Alisos. 
Alquizar. 
Amazonas 


Arecibo. 
Allixca. 
Ayacucho. 

B. 


Ayotla. 

Ayoxuxíla. 

Ayutitián. 


Bariuas. 


Barquisimeto. | 

CH. 


Bermejo. 


Calabazal. 

Ceboruco. 

Cclaya. 

Cerralvo. 

Cidra. 

Coquimbo. 


Corazal. 

Corozal. 

Correguajes. 

Cotopaxi. 

Coyote. 

E. 


Cutzamala. 

Chachapoyas 

Chimborazo. 

Chimbóte. 

Chorrillos. 


Entremos. 


Etzanlán. | 


Extanzuela. 



y Google 



PARTE ni. — DE LA ORTOGRAFÍA. 



341 



Lachixia. 



Guadalcázar. 
Guaijabón. 
Guaimaro. 
Guaira. 


Guajiro. 

Guanabacoa. 

Guanajuato. 

H. 


Guanalcingo. 
Guara yos. 
Guayaquil. 


Hatillo. 

Honduras. 

Huancabamba. 


Huaraz. 
Huasquinía. 

1. 

Ixtacamaxtillán. | 


Huexocingo, 
Huixcolotla. 


Ixcatuopán. 


Ixtapa. 




L. 





M. 



Manzanillo. 


Mecayapán. 


Monterrey. 


Maracaibo. 


Mejillones. 


Montevideo. 


Matanzas. 


Mexcala. 


Moyobamba 


Mayagüez. 







Nelva. 



N. 



Nexpa. 



Orízaba. 
Pungarabalo. 



o, P, Q, R, S. 



Querétaro. | Sabanilla. 

Riobamba. I 



y Google 



342 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



T. 



Tabasco. 

Tehuantepec. 

Tepeji. 

Tepetlextla. 

Tepetzintla. 

Tepoxco. 


Tezcuco. 

Tixtla. 

Tlajiaco. 

Tlalcozantítlán. 

Tlaliscayán. 

Tlaxcala. 

V. 


Tlaxalistahuaca. 

Tlaxo. 

Trujillo. 

Tuxtepec. 

Tuxtlahuaca. 

Tzopantepec. 


Valdivia. 
Valparaíso. 


Venezuela. 

X. 


Villenar. 


Xagalasi. 
Xalucingo. 


Xilolepec. 
Xochitlán. 

Y. 


Xocotitlán. 


Yacalsuy. 
Yapura. 


Yauco. 

z. 


YxtacamaxtíUán 


Zacatebec. 
Zacatecas. 
Zacatlán. 


Zanatepec. 

Zapote. 

Zapotlán. 


Zempoala. 
Zírundaro. ' 
Zumpango. 



Muchos de esos nombres, por su semejanza con otros 
americanos, servirán á los niños de ejemplo para es- 
cribir los demás análogos. 



y Google 



LISTA 

DE ALGUNAS VOCES QUE POR TRAER NOTORUMENTE LA g DESDE 
Sü ORIGEN, LA CONSERVARAN EN LUGAR DE LA j. 



La misma regla deberá seguine 

respecto de sus compuestos ó derivados, como de ingenio ingeniatura, 

de tragedia trigico, de digerir indigcstíón, etc. 



Adagio, y lodos los 
de esta termina- 
ción, como pla- 
gio^ naufragio. 

Afligir. 

Agencia. 

Agibílibus. 

Ágil. 

Agitar. 

Algebra. 

Alígero, y los de- 
más de esta ter- 
minación, como 
armígero, belíge- 
ro, etc. 

Analogía, y todas 
las voces de esta 
terminación y de 
erigen griego, 
que pertenecen á 
las ciencias, co- 



mo ciriígía, teolo- 
gía. 

Ángel. 

Angina. 

Apogeo. 

Argentar. 

Argivo. 

Asperges. 

Astringente. 

Auge. 

Beligerante. 

Berengena. 

Caliginidad. 

Cartagena, 

Cartilaginoso, y los 
de igual termi- 
nación, como ca- 
liginoso. 

Coger. 

Cogitabundo. 

Colegiata. 



Colegio, y todos los 
de esta termina- 
ción, como regio, 
privilegio. Excep- 
túase atyejio. 

Colegir. 

Compungir. 

Congelar. 

Congerie. 

Congestión. 

Congio. 

Constringir. 

Contingencia. 

Convergencia. 

Cónyuge. 

Corregir. 

Cuadragenario, y 
los demás nume- 
rales de esta ter- 
minación, como 
octogenario, no- 



y Google 



544 



GRAMÁTICA CASTELLANA. 



nagenario, etc. 


Ferruginoso. 


Gesto. 


Cuadragésimo, y 


Flagelación. 


Gigante. 


los demás nume- 


Fingir. 


Gimnasio. 


rales de esta ter- 


Frágil. 


Girar. 


minación, como 


Frigidez. 


Girasol. 


vigésimo^ trigési- 


Frugívoro. 


Gitano. 


mo, etc. 


Fugitivo. 


Heterogéneo. 


Degenerar. 


Fulgente. 


Higiene. 


Digerir. 


Gelatina. 


Hidrógeno. 


Digesto. 


Gélido. 


Homogéneo. 


Digital. 


Gemelo. 


Imagen. 


Dígito. 


Géminis. 


Imaginar. 


Diligencia. 


Gemir. 


Indulgencia. 


Dirigir. 


Genciana. 


Infligir. 


Divergencia. 


Generación. 


Infringir. 


Efigie. 


General. 


Ingenio. 


Efugio. 


Género. 


Ingenuidad. 


Egida. 


Generosidad. 


Ingénito, y sus se- 


Elegía. 


Genio. 


mejantes, como 


Elegir. 


Genitivo. 


primogéniio, uni- 


Elogio. 


Genitura. 


génitOy etc. 


Emergente. 


Gente. 


Ingerir. 


Enálage. 


Gentil. 


Ingertar. 


Encoger. 


Genuino. 


Insurgente. 


Engendrar. 


Genuflexión. 


Integérrinio. 


Engertar. 


Geodesia. 


Laringe. 


Erigir. 


Géognosia. 


Legible. 


Escoger. 


Geografía. 


Legión. 


Esfinge. 


Geomancia. 


Legislación. 


Estratagema. 


Geometría. 


Legista. 


Exagerar. 


Geranio. 


Legitimidad. 


Excogitar, 


Gerifalte. 


Ligero. 


Exigir. 


Germen. 


Litigio, y todos los 


Evangelio. 


Gerona. 


de esta termina- 


Fagina. 


Gerundio. 


ción, como pro- 


Falange. 


Gesolreut. 

Dic 


digio^ vestigio, 

itizedbyGoOQle 



PARTE Ilí. — DE LA ORTOGRAFÍA. 



345 



Liturgia. 


Pervigilio. 


Rugir. 


Lógica. 


Progenie. 


Sagitario. 


Longitud. 


Proteger. 


Sargento. 


Magia. 


Pugilato. 


Sigilo. 


Magin. 


Pungente. 


Sugerir. 


Magisterio. 


Quirúrgico. 


Sumergir. 


Magistral. 


Refrigerar, y todos 


Surgir. 


Magistratura. 


los de esta ter- 


Tangente. 


Margpu. 


minación, como 


Tangible. 


Mugil. 


aligerar^ morige- 


Tragedia. 


Mugir. 


rar, etc. 


Tergiversar. 


Negligencia. 


Refugio. 


Transigir. 


Oxígeno. 


Refulgencia. 


Turgencia. 


Origen. 


Regencia. 


Ungir. 


Página. 


Regenerar. 


Urgencia. 


Panegírico. 


Regicida. 


Vagido. 


Paralogismo, y los 


Régimen. 


Vagina. 


demás de esta 


Regimentar. 


Vegetar. 


terminación, co- 


Región. 


Vicegerente 


mo neologismo. 


Regir. 


Vigente. 


silogismo^ etc. 


Registrar. 


Vigía. 


Perigeo. 


Religión. 


Vigilar. 


Plagio. 


Restringir. 


Virgen. 


Pergeño. 


Rigidez. 


Vorágine. 



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PARTE CUARTA, 

DE LA PROSODIA. 



OBSERVACIONES GENERALES. 

Pregunta. ¿Qué es Prosodia? 

Respuesta. La parte de la gramática que enseña 
cómo se deben pronunciar y acentuar las letras, sila- 
bas y palabras. 

P. ¿Cuáles son las fuentes del conocimiento en la 
Prosodia? 

R. La autoridad de las regiones donde se habla bien, 
y donde siempre se ha hablado bien la lengua caste- 
llana. En este punto no hay más juez que el oído; la 
Academia española, al establecer definitivamente los 
preceptos de nuestra prosodia, declara tomar como 
guía, norma ó modelo de pronunciación y acentuación 
las de la gente de Castilla. 

P. Por la manera como se define la prosodia, pa- 
rece fácil co^nfundirla con la ortografía. 

R. No; su objeto es distinto : la Prosodia se ocupa 



y Google 



PARTE IV. — DE Ik PROSODIA. 347 

de los sonidos ; la Ortografía de los signos ó letras 
que nos sirven para representarlos. No hay que con- 
fundir una cosa con otra. Asi, aunque el alfabeto cas- 
tellano consta de 29 signos, sólo existen en él 26 soni- 
dos distintos. 

La razón es que la g se pronuncia de la misma ma- 
nera que la j en las silabas ge^ gi, como se ve en Je- 
rónimo y Méjico, voces que durante mucho tiempo se 
han escrito por unos con g y por otros con j. Además, 
la a; y c, tienen en multitud de voces idéntico sonido. 
Por último, la k se confunde á menudo con la q (en 
i/, qui) y las palabras con h ó sin ella no experimen- 
tan cambio en su prosodia, según se ve en haya, ár- 
bol, haya tiempo de haher y aya, maestra. 

P. Siendo 29 las letras castellanas y habiendo una 
que no suena, la A y seis que tienen dos á dos el 
mismo sonido, quedan 25 de éstos y no 26, como se 
ha dicho. 

R. Es verdad, pero como la r sencilla y la rr doble 
expresan dos sonidos realmente diversos, tenemos 26 
y no 25. 

P. ¿Qué nombre se da prosódicamente á los sonidos? 

R. El de letras, Al hablar emitimos sonidos ; la parte 
elemental de un sonido, lo que constituye una emisión 
simple de la voz, eso es letra ó sonido prosódico. 

De ahi la distinción evidente que existe entre los 
sonidos de las vocales y los de las consonantes. La a, 
la e, la 2, la o, la m, sólo exigen una emisión de voz 
única é indivisible, mientras que todas las demás le- 
tras de nuestro alfabeto representan sonidos en cierta 

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548 GRÁMÁTJCA CASTELLANA. 

manera complejos. Si decimos e, no observamos más 
que un sonido indivisible, pero al pronunciar el ó /e, 
cualquiera puede, fijándose un poco, distinguir, de 
modo completamente perceptible, la e de la /. 

Mucho más fácil aún es notar los diversos sonidos 
que existen en las silabas de tres, cuatro y cinco le- 
tras, como en /a«, ftien, pues, trans. En castellano no 
existen sílabas de más de cinco letras. 

P. En resumen, ¿cómo se distingue el sonido de 
una letra del de una sílaba? 

R. El primero es simple; el segundo complejo, por 
más que se le articule en un solo tiempo. 

P. ¿Qué hay que considerar en la voz? 

R. La extensión y la intensidad y el timbre. Extensión 
es el grado de elevación de la voz, que depende del 
número de veces que vibran las cuerdas vocales. Los 
sonidos se clasifican por su extensión en altos 6 agu- 
dos y bajos ó graves. 

Intensidad es la fuerza de la voz. 

Timbre es la característica particular del sonido ; 
depende de Jas condiciones particulares del órgano 
que emite la voz. Nosotros podemos distinguir la voz 
de una persona de la de otra por su timbre distinto. 

P. ¿ Qué tenemos que distinguir en la voz, desde el 
punto de vista prosódico? 

R. El acento, ó fuerza relativa con que se pronun- 
cian los vocablos y las sílabas que los componen ; la 
cantidad, ó sea tiempo que se emplea en emitir los 
sonidos, y el tono, ó entonación que se les da. 



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PARTE IV — DE LA PROSODIA. 349 



LETRAS T SILABAS. 

P. ¿Cómo se dividen prosódicamente las letras? 

R. En guturales, que son la g,j, A% x; paladiales, y, 
r, rr; linguales /, //; dentales^ d, U s, cfc, z; labiales, 
^> Py fy ^» ^9 nasales, w, w. 

P. ¿Qué es diptongo? 

R La fusión de dos vocales en una sílaba, como en 
aire, aplaudo. 

P. t Y triptongo ? 

R. La reunión de tres vocales en una sola silaba, 
como en buey. 

P. ¿Hay diptongos formados por consonantes? 

R. No ; pero existen dos de esas letras, la / y la r, 
que forman por decirlo así una especie de diptongo, 
pues se funden, se liquidan, si se permite la expre- 
sión (por la cual se las llama líquidas), cuando van 
entre las consonantes b, c, /*, g, J9,/ y una vocal, como 
en blando, brusco, clero, crines, flauta, frío, glotón, 
grillo, plano, primo, tlascalteca, tremebundo. 

Por otra parte, la s se adhiere en ocasiones á una 
consonante, conservando su sonido distinto y liacién- 
dolo por decirlo así, más intenso que de ordinario. 
Esa adherencia se puede efectuar ya en medio ya en 
fin de dicción. Tal caso se ve enabstracto, instrumento, 
vals, corps^ Pons, etc. 

Conservan su sonido al fin de dicción después de 
otra consonante la c, la t y la z, coma en zinc, Brest, 
Calasanz, etc. 

20 



y Google 



350 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

P. ¿Dónde se encuentran los sonidos de todas las yo* 
cales y consonantes que consideramos? 

R. En principio de dicción, excepto el de la ^ y de 
la r sencilla, si bien esta última letra se une con todas 
las vocales, conservando su sonido y empezando siem- 
pre la sílaba, como haraposo, arenisco, iridio, aroma, 
barullo. Además obsérvese que ciertos sonidos, como 
el de la w, son de muy poco uso al principio de dicción. 

P. Examinado ya el caso en que los sonidos con- 
sonantes empiecen silabas, ¿qué nos falla que añadir 
sobre el otro, en que los sonidos terminan la sílaba, 
ya se halle esta al principio ó al fin de dicción? 

R. Que sólo por excepción, y en alguna voz de origen 
extranjero, se encuentran terminando silabas las letras 
ch, II, ñ, V, y (tomada como consonante), precedidas 
de vocal. 

P. ¿Qué hay que decir sobre la b? 

R. Que en voces castellanas es muy raro encontrar 
b al fin de la palabra ; algunas hay, sin embargo, 
como nabab y querub, y en nombres propios lomados 
de lenguas extranjeras. Por el contrario, la b suele 
con frecuencia lerminar una sílaba, v. gr., observa- 
ción, ab-ductor, ob-tener. 

P. ¿Y sobre l.i c? 

R. Que tampoco se la encuentra al final de voces 
castellanas, como no sea en alguna rarísima excep- 
ción, y en alguna palabra de origen extranjero caste- 
llanizada como frac, zinc, etc. En cambio la c termina 
muchas silabas, según se ve en oc-togemno, abduc- 
ción, vic'torioso, etc. 



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PARTE IV. — DE LA PROSODIA. 351 

P. De la /*, ¿qué hay cpie decir? 

R. Que es rarísimo el caso en que finalice silaba ó 
palabra; casi no hay más que la voz of-talmía y sus 
derivadas y las paf^ pif, uf, puf, en que ese fenómeno 
se presente. 

P. ¿Y de la g? 

R. Que nunca va al fin de voces españolas castizas; 
sólo en algunas tomadas de otras lenguas, como en 
ciertos nombres mitológicos antiguos, se la halla en 
ese caso; pero con frecuencia termina sílabas de las 
que van en medio de palabra, como ig-neo, mag- 
nífico , impreg-nar, etc. 

P.¿Ylaj? 

R. Muy pocas palabras acaban en esa letra, que 
nunca termina sílaba de las que van en medio de 
palabra. Ejemplo de lo primero se tiene en reloj, 

P. ¿En qué casos se presenta la m? 

R. Nunca termina palabras castellanas, pero son 
muchas las sílabas no finales que acaban con esa letra, 
según se ve en im-puesto, em-pedrar, am-plificación. 
Las voces que acaban en m son casi todas de origen 
hebreo, v. gr., Carriy Efraím, Abraham, etc. 

P. ¿Ylap? 

R. La p se encuentra al fin de sílaba con bastante 
frecuencia. Ejemplos : dip-tongo, op-tar, etc. 

P. ¿Qué hay respecto de la t? 

R. A veces termina silaba, como en at-mósfera, 
pero es raro. En cuanto á acabar palabra, así ocurre en 
nombres de ciencias, según se ve en azimut, y en algunos 
propios salidos de los antiguos dialectos que se habla- 



y Google 



552 GRAMÁTIGik CASTELLANA. 

ban en España y de idiomas extranjeros, v. gr., Morete 

Fonty Corty Ribot, Fahet, Monserrat^ etc. 

DIPTONGOS Y TRIPTONGOS. 

P. ¿Qué es diplongo y qué triptongo ? 

R. Diptongo es la reunión de dos vocales, pronun- 
ciada en una sola emisión de voz, y triptongo la de 
Ires vocales, dichas de la misma manera. Toda silaba 
exige la presencia de una vocal; pero eso no quita 
para que en muchas entren dos ó tres, es decir, un 
diptongo ó un triptongo. 

P. ¿Cuáles son los diptongos castellanos? 

H. Los siguientes ; 





EJEMPLOS. 


AI. . 


. aijf aire, rail. 


Aü. . 
01. . 
00. . 


. augusto, causa, 

. voy y doy y heroico, 

. bou (única voz castellana donde entra ou) 


El. . 
£U. . 
lA. . 
10. . 


. grey, rey, veis. 

. deudo, feudal. 

. rubia, piano. 

. idioma, dio, estudio, estudió, nación. 


lE. . 
lü. . 


. hiél, pie. 

. ciudad, oriundo. 


ÜA. . 
ÜO. . 
UE. . 
UI. . 


. fragua, desigual, asidua. 
. fiaguo, fraguó, asiduo. 
. i-ueda, averigüe, averigüé. 
. mido, ful. 



P. ¿Y los triptongos? 

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PARTE IV. — DE LA PROSODU. 353 

R. Los siguientes : 

EJEMPLOS. 

lAi . . . justipreciáis, 

lEi. . . menospreciéis. 

UAi. . . averiguáis, 

UEi. . . averigüéis. 



P. ¿La reunión de esas vocales constituye siempre 
diptongos y triptongos? 

R. No señor. Hay casos en que esas combinaciones 
entran en una silaba sin que por eso haya diptongos 
ó triptongos. 

EJEMPLOS EN QUE NO HAY DIPTONGO. 



AI . . 


. raiz. 


AU. . 


. aunar. 


01. . 


. oído. 


El . . 


. rei. 


I.V . . 


, bujía, (HUf 


10 . . 


. rio, desvio. 


lE . . 


, fte^fié. 


UA. . 


, ganzúa, actúa, efectúa. 


UK. . 


, actúe, efectúe. 


UO. . 


. dúOj efectúo. 


ÜI . . 


. rehuir, fruición. 



EJEMPLOS EN QUE NO HAY TRIPTONGO. 

lAi. . . dariais. 

lEi. . . liéiSy confiéis, 

uEi. . . continuéis. 

P. Pero, según lo dicho, la reunión de dos vocales 

20. 

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354 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

no OS siempre diptongo ni la de tres vocales trip- 
tongo. 

R. La índole y regularidad armónica del castellano 
hacen que no pueda haber diptongo sino donde se 
juntan una de las débiles i, w, no acentuadas, con 
alguna de las fuertes a, e, o, ó bien cuando se com- 
binan las dos vocales débiles. 

Para que haya triptongo precisa que se reúnan dos 
vocales débiles con una de las tres fuertes. 

P. ¿Dónde es posible formar silabas en que entren 
cuatro vocales? 

R. Solamente en verso. 

P. ¿Y una sílaba ordinaria de cuántas ha de 
constar? 

R. Á lo sumo de cinco letras, según ya se ha dicho; 
pero puede no tener más que una. Tal ocurre cuando 
entran en una dicción dos vocales fuertes, pues en- 
tonces cada una de ellas se computa por silaba cabal. 
Ejemplos : boa^ nao, leo^ tienen dos sílabas, y en la 
ortografía se explica que esas palabras deben divi- 
dirse así : bo-a, na-o, le-o. Poeta tiene tres sílabas, 
po-e-ía; las mismas hérocj que son hé-ro-^ (pero 
heroico no tiene más que tres he-roi-có); roedora^ 
cuatro : ro-e-do-ra; aleatorio, cinco : a-le-a-to-riOy etc. 

Lo que aqui decimos se refiere á la prosa, pues 
en el verso es sumamente común ver contracciones de 
dos vocales fuertes, que se pronuncian de un solo 
golpe, constituyendo así una sílaba. 

P. ¿El diptongo y el triptongo forman una ó más 
silabas? 



y Google 



PARTE IV. — DE L.\ PROSODIA. 555 

R. Una sola ; si bien en poesía se descomponen á 
veces esos elementos» respondiendo á las necesidades 
del ritmo. Ejemplo de ello se tiene en los famosos 
versos de Fray Luis de Léon : . 



¡ Qué descansada vida 

La del que huye el mundanal ruido ! 



Ahí ruido, que no consta más que de dos sílabas, 
una con el diptongo ui, y descompone su diptongo 
haciendo ruí-do. 

P. ¿En qué caso dejan de formar diptongo las vo- 
cales débiles entre sí ó unidas á una fuerte? 

R. En los siguientes : 

1.° Si en la voz de origen era fuerte la vocal débil, 
como en criador, del latín creator ; 

a.*» Si originariamente venía la vocal débil seguida 
de una consonante que ha desaparecido en el trans- 
curso del tiempo, como en cruel que salió de cmdelisj 
y raíz de radix; 

3.<» Siempre que la vocal débil conserve en caste- 
llano la independencia de que disfrutó en el idioma 
de donde procede. Tal ocurre con desleir que viene 
del latín diluere. 

Y 4.<> Cuando se trata de una voz compuesta que 
empieza por una preposición ó partícula inseparables. 
Ejemplo : re-unir, 

P. ¿A que clase pertenecen los vocables que aca- 
ban en dos vocales fuertes y están acentuados en la 
silaba anterior? 



y Google 



356 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

R. Son esdrújulos. Tal pasa con ígneOy héroe^ ful- 
míneo; en cambio si en vez de acabar en dos vocales 
fuertes las voces terminaran en diptongo, serian lla- 
nas, como gloria^ hntoria, Numidia. No obstante lo 
dicho, los poetas suelen destruir el diptongo de esas 
voces, convirtiéndolas en esdrújulas y haciendo que 
se pronuncien así • gloria^ historia, Numidia. 

P. ¿Que utilidad presentan las reglas de la pro- 
sodia? 

R. La muy grande de evitar los defectos de pro- 
nunciación. Hay regiones donde se habla castellano y 
se dice pdis, máiz, en vez de país y maíz. Hemos, 
reservado esta observación para este punto, porque 
aquí se la comprenderá bien* 

P. Qué ocurre generalmente en la reunión de una 
vocal débil no acentuada y de una fuerte? 

R. Que la débil no acentuada, puesta delante ó 
detrás de una fuerte, resulta como absorbida por 
ésta, que es la que prevalece y prepondera, anulando 
á la débil en el diptongo, ó por lo menos oscure- 
ciéndola. 

P. ¿Y en la reunión de dos vocales fuertes? 

R. Ambas conservan su independencia y su vigor 
particular. 

PALABRAS. 

P. ¿Qué es palabra? 

R. El término que sirve para nombrar ó expresar un 
objeto ó una idea. La palabra puede constar de una 
ó más sílabas y entre dos de sus vocales pueden 

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PAUTE lY. — DE LA PROSODIA. 357 

colocarse desde una hasta cuatro letras consonan- 
tes. 

P. Veamos algunos ejemplos de palabras en que 
entren una, dos, tres ó cuatro consonantes. 

R. Ejemplos : una, eje, oio^ eie, tRa, alii se halla 
sólo una consonante entre las dos vocales. — AiTUf 
/¿BRO, mejüTa; ahí se ven dos consonantes entre las dos 
vocales. — ENCRetr, rosTRO, cemiApfito; tres conso- 
nantes; ¿NSGR¿¿o, zNSTRt/cüion, OBSTRuíé^o; cuatro con- 
sonantes. 

P. ¿Cómo se dividen las palabras? 

R. Con arreglo al número de sus silabas, á su ca- 
dencia melódica y á su acento. 

P. ¿Cómo se dividen las palabras con arreglo al 
número de sus silabas? 

R. En monosílabas, si sólo tienen una, y polisílabas 
sí constan de más de una. Esta clase se subdivide en 
palabras bisílabas, trisílabas, cuadrisílabas, pentasí" 
labas^ exasílabas, etc., según consten de dos, tres, 
cuatro, cinco, seis, etc.. silabas. 

P. ¿Y por su cadencia melódica? 

|{. En consonantes, asonantes, y disonantes. 

Son consonantes dos palabras que desde la vocal 
acentuada hasta el fm constan de las mismas letras. 
Tal ocurre con belleza y reza, occidente y creyente en 
esta redondilla de Trueba : 

Que la sublime belleza 

del sol tocando á occidente, 

dice al alma del creyente 

« canta ó pinta ó llora ó reza. » 



y Google 



358 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

Es fácil buscar las consonancias en las siguientes 
estrofas : 

¡Yenecia! ¡allí Yenecia!... Del golfo transparente 
se abren las blancas olas con armonioso hervor 
y una ciudad de mármol alza la tersa frente 
movida por la vara de un mago encantador. 

(Tassara.) 

Espíntu invisible que reinas en su seno * 

y oscilación perpetua le imprimes sin cesar, 

¿qué dices cuando bramas, terrible como el trueno? 

¿qué dices cuando ¡mitas doliente suspirar? 

¿Al mundo acaso cuentas el tenebroso arcano 

que en el abismo inmenso sepulta tu poder, 

ó luchas blasfemando con la potente mano 

que enfrena tu soberbia, segundo Lucifer? 

(Gertrudis Gómez de Avellaneda.) 

Son asonantes las palabras que tienen idénticas la 
vocal acentuada y la final, ó únicamente la vocal últi- 
ma, cuando el acento carga sobre ella. Son asonantes 
salga y basta en este cantar : 

Salga el sol si ha de salir, 
y si no que nunca salga, 
que para alumbrarme á mi 
la luz de tus ojos basta. 

Son disonantes los vocablos que no pertenecen á nin- 
i . Se refiere al mar. 



y Google 



PARTE IV. — DE LA PROSODIA. 559. 

giina de las dos clases anteriores. En los versos si- 
guientes no hay consonantes ni asonantes : 

La antigua ciudad miraste, 
De Flora grato verjel, 
Y de Ceres y Pomona 
El afortunado Edén. 

(DüQCE DE Fbías.) 

P. ¿De qué manera se dividen las palabras con arre- 
glo á la colocación del acento? 

R. En agudas, llanas ó graves y esdrújulas. Cuando 
el acento carga en la última silaba, la palabra es 
aguda; ej. : café y nación, Alcalá. Si el acento carga en 
la penúltima silaba, la palabra es llana ó grave : mano, 
llano, mesa, rubia. Y son esdrújulas las que -llevan el 
acento en la antepenúltima sílaba, como en célebre, 
lábaro, Nájera, cítara, picaro. 

Hay palabras sobresdrújulas. Véase sobre ese punto 
la ortografía. 

ACENTOS. 

P. ¿Qué es acento prosódico? 

R. La intensidad con que se pronuncia alguna de 
las silabas de una palabra. 

No hay que confundir el acento prosódico con lo 
que se entiende vulgarmente por acento, aplicándolo, 
ya á la manera de pronunciar las lenguas extranjeras, 
ya al tono de la conversación. Dícese acento familiar ^ 
acento trágico, acento oratorio ; pero eso no indica que 
hablando en alguna de las circunstancias que esas 



y Google 



360 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

expresiones presuponen, se cambie la prosodia de las 
palabras. Lo que se hace es mudar de entonación. 

En lo que se refiere á lenguas extranjeras, por bien 
que se las hable, siempre se notará alguna diferencia 
entre el que las aprendió siendo niño y el que lo ha 
hecho posteriormente. Con muy rarísimas excepcio- 
nes, siempre es fácil conocer al francés que habla 
castellano ó viceversa, aunque ambos pronuncien con 
arreglo á la prosodia más pura. Hay en la manera de 
cantar las vocales cierta diferencia, á la que se da el 
nombre de acento, en el sentido vulgar que indica- 
mos. La prueba de lo dicho se observa con frecuencia; 
cuando un extranjero que conoce bien el castellano 
habla delante de españoles ó americanos poco cultos, 
éstos no conocen la nacionalidad de su interlocutor, 
y á veces ni sospechan que es extranjero. Como da á 
las palabras la prosodia corriente, lo toman por com- 
patriota. Sólo notan la diferencia los oídos ejerci- 
tados. 

P. ¿Qué división se ha hecho de las palabras con 
arreglo á su acento? 

R. Las hemos dividido en agiulasy llanas ó breves y 
esdrújulas, 

P. ¿Qué reglas da la Academia sobre la pronuncia- 
ción y acentuación prosódica de esas distintas clases 
de palabras? 

R. Dividiéndolas en monosílabas y polisílabas, ha 
resuelto la Academia : 

!.*• Que las monosílabas se acentúen solamente 
cuando tengan dos oficios gramaticales y que en uno 



y Google 



PARTE IV. — DE LA PROSOVIA. 361 

de ellos se pronuncien con más fuerza que en el otro. 
Tal ocurre con se, pronombre, y se\ tiempo del verbo 
saber; con de, preposición, y dé, tiempo de dar; con 
el, articulo, y él, pronombre; con mi, posesivo, y mi, 
personal; con tu y tú; con si, conjunción condicional, 
y sí, pronombre y adverbio de afirmación. 

S.*» Que las polisílabas terminadas en a, e, o, son ge- 
neralmente llanas, es decir, so acentúan en la penúl- 
tima silaba, como mesa, renace, etc. Lo mismo ocurre 
con las que acaban en diptongo, ó bien en vocal fuerte 
precedida de una débil no acentuada, según se ve en 
vigilia, homilía, reía, falúa, etc. 

Las excepciones son numerosas, especialmente en 
los verbos. Asi ocurre en todas las personas del futuro 
imperfecto y pretérito perfecto, de indicativo, como 
amará, amé, amó, etc. 

S.** Por el contrario, las voces polisílabas termina- 
das en algunas de las vocales débiles i, u, son gene- 
ralmente agudas : rubí, partí, etc. 

4.0 Son agudos en general, aunque con numerosas 
excepciones que sólo la práctica y la lectura de los 
diccionarios pueden enseñar, los terminados en b, c, 
d,j. I, II, t, r, X, %K 

5.0 Las voces que concluyen en n se dividen en dos 
categorías muy numerosas. Unas, cuyas letras finales 
son an, en, on, constituyen las terceras personas de 
once tiempos del verbo, que según la Academia, varían 
en diez y siete formas (aman, amaban, amarauy íe- 

1. Consúltese la Gramática castellana de la Academia, edi- 
ción de 1885. 

21 

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562 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

man, amen, temen, etc.); todas ellas son llanas. Si 
se considera que en castellano hay unos ocho mil 
verbos, se comprenderá lo numeroso de esos voca- 
blos. 

Otras voces acabadas en n son por el contrario 
agudas. Su número es inferior al de las precedentes. 

Por fin, hay multitud Je voces acabadas en n que 
son ya agudas ya llanas según lo que signifiquen. 
Ejemplo de ello son amen y amén (el primero del 
verbo amar y el segundo nombre), oran (de orar) y 
Oran (ciudad de Argelia), bailen (del verbo bailar) y 
Bailen (nombre propio de pueblo). 

6.° Son llanos la mayor parte de los acabados en s, 
con bastantes excepciones, unas agudas (varias per- 
sonas dQ verbos) y otras esdrújulas. 

También hay muchas palabras terminadas en s cuya 
prosodia cambia con su significado, siendo ya llanas, 
ya agudas. Ejemplos : marques (del verbo marcar) y 
marqués (titulo de nobleza) ; leones (animales) y leonés 
(de León); Paris (héroe de Homero) y Paris (capital 
de Francia). 

7.° Las voces toiminadas en ch, f, g, h, k, m, ñ, 
p, q son casi siempre de nombres propios, y agudas. 
En m concluyen algunos modismos latinos, que hace- 
mos ya llanos, ya esdrújulos. 

8.0 Cuando los sustantivos y adjetivos mudan de 
significación suelen también variar de acento» 

9.° Las voces pueden, sin alterar su sigtiificado, 
cambiar de prosodia. Así ocurre con los sustantivos 
llanos acabados en consonante^ que se convierten en 



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PARTE IV. -- DE LA PROSODIA. 563 

esdrújulos al formar el plural, según se ve en virgen^ 
cráter^ volumen^ que hacen vírgenes, cráteres, volú- 
menes. 

Las llanas acabadas en vocal siguen siendo llanas al 
formar sus plurales : siüa, sillas, 

10.° Ninguna palabra puede ser esdrújula si lleva 
dos consonantes entre sus dos últimas vocales, á me- 
nos de que si la segunda de esas consonantes es li- 
quida, esto es, si se funde con la primera (como en 
múltiple); también se exceptúan los verbos con afijo : 
dícenme, péganme, etc. 

Y 11.** Para la pronunciación de vocablos latinos 
que en su forma primitiva, ó bien un tanto alterados, 
forman parte del castellano, se sigue la siguiente 
regla : si en latín era larga la penúltima sílaba de 
una voz, en nuestro idioma se la hace llana; si no, 
la palabra será esdrújula. Ejemplos : humano; má 
era larga en latín ; por eso humano es vocablo llano 
en español : ámbito; ht era breve en latín; por eso 
ámbito es esdrújulo en castellano. 

P. ¿Qué otro acento hay que considerar en la pro- 
nunciación, á más del prosódico? 

R. El acento enfático, que da fuerza á determinadas 
partículas, frases ó expresiones que constituyen el 
elemento principal del pensamiento que se emite; 
imagínese un hombre á quien se le pregunte una de es- 
tas dos cosas : ¿Va Vm. ae paseo? — ¿Hamentido Vm.1 
— Supóngase que en ambos casos responda : iVo. ¿Le 
dará la misma entonación? ¿Pronunciará con el mismo 
acento? De ninguna manera. Al que desea saber si va 



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364 GRAMÁTICA CASTELLANA. 

á pasearse, le responderá con llaneza : no; pero al que 
le ultraja y le injuria, preguntándole si ha mentido, 
le contestará dando al no énfasis correspondiente á la 
indignación que le domina. 

A toda hora se presentan casos análogos, que es 
fácil señalar en la conversación corriente. Si un pel- 
mazo insiste varias veces en una pregunta imperti- 
nente, las respuestas presentan gradación fácil de 
notar. Primero se dice no, simplemente; luego se va 
dando cada vez más énfasis á la negación, que estalla 
al fin como un trueno y una protesta contra tanta 
pesadez. Hé ahí el acento enfático. 

CANTIDAD. 

P. ¿Qué es cantidad en Prosodia? 

R. El tiempo que se invierte en la pronunciación de 
una silaba. 

P. ¿Cómo se dividen las vocales en lo que toca á la 
cantidad? 

R. Se las divide en largas y breves. 

Es larga la vocal acentuada, seguida de dos ó más 
consonantes, ó bien de las letras dobles, cA, ¿/, n» 
rr^ X. Es breve la vocal que no se encuentra en nin- 
guna de las circunstancias anteriores. 

RITMO T EXPRESIÓN. 

P. ¿Qué es ritmot 

R. El Diccionario de la Academia lo define del si- 



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PARTE IV. — DE LA PROSODIA. 365 

guíente modo : « Grata y armoniosa combinación y 
sucesión de voces y cláusulas y de pausas y cortes, 
en el lenguaje poético ó prosaico. » 

P. ¿En qué consiste la importancia del ritmo? 

R. En que gracias á él adquiere el idioma la gracia 
y sonoridad sin las cuales no hay belleza. Compárese 
un autor vulgar cualquiera con Cervantes, con Martí- 
nez de la Rosa ó con Donoso Cortés y se comprenderá 
la diferencia que puede el ritmo introducir en la ar- 
monía de la lengua. La combinación proporxsionada de 
voces llanas con algunas agudas y esdrújulas da al 
habla castellana hemiosura extraordinaria, cuando el 
que la emplea es gran escritor. 

P. ¿Qué es expresiónl 

R. El deslinde conveniente de las palabras para que 
cada cual ocupe el puesto que le corresponde según 
su importancia. El que no adapte el tono con que 
habla ó declama á la naturaleza de los pensamientos 
ó afectos que expresa, hablará ó declamará monóto- 
namente, ó desentonará á cada paso. 



FIN DE LA GRAMITIGA CASTELLANA. 



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índice 



Pág. 

Al Lector 5 

Introducción 9 

I, Geografía de la lengua castellana 9 

II. Historia 10 

III. Las influencias romana, gótica y arábiga en la lengua 

castellana 14 

IV. Historia literaria 23 



PARTE PRIMERA. 

DE LA ANALOGÍA. 

CAPÍTULO I. — Generalidades *. 55 

— II. — Del Articulo 41 

— III. — Del Nombre sustantivo 47 

— IV. — Del Nombre adjetivo 61 

-r V. — Del Pronombre 68 

— VI. — Del Verbo 79 

— VIL — Del Participio 151 

— VIII. — Del Adverbio 157 

— IX. — De la Preposición. 171 

— X. — De la Conjunción 184 

— XI. ~ De la Interjección 192 

— XII. - De las Figuras de Dicción 195 



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ÍNDICE. 567 



PARTE SEGUNDA. 

DE LA SINTAXIS. 

Pág. 

CAPITULO I. — De la sintaxis en general 197 

II. — I, Sintaxis del sustantivo 209 

II. Sintaxis del artículo 3^2 

III. Sintaxis del adjetivo 214 

IV. Sintaxis del pronombre 217 

V. Sintaxis del verbo 219 

VI. Sintaxis del participio 234 

VIL Sintaxis de las preposiciones .... 236 

— III. — De las oraciones 237 

— IV. — De la sintaxis figurada 253 

— V. — - Vicios de dicción 265 



PARTE TERCERA. 

DE LA ORTOGRAFÍA. 

Principios generales 277 

Observaciones acerca de algunas letras que ya no se usan. 292 

Acentos 292 

Signos auxiliares de la escritura 297 

Abreviaturas 308 

Abreviaturas más usadas en castellano 310 

Fórmulas usadas al empezar y concluir las cartas, y que 

conviene sepan los niños 314 

Lista de voces de escritura dudosa 316 

Lista de algunos términos geográficos de la América espa- 
ñola 340 

Lista de algunas voces que por traer notoriamente la g des- 
de su origen, la conservarán en lugar de la 7 ^3 



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PARTK CUARTA. 

DE Lá ^AOfiúDJA. 
0bs<írva<!ií>neí general f^ft , , 

pnlabrji^ , . . , 

ItltTuo y t?xpresi6u ....,..♦., 



13 ^^, -^ Iniprt^iitji A. LAtiur e, 0^ ruó dü Flüuruiv O* 



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