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Full text of "Guadalajara. Apuntes históricos, biográficos, estadísticos y descriptivos de la capital del estado de Jalisco, desde su fundación por el conquistador Nuño Beltran de Guzman hasta nuestros dias"

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3A 3e,f'f', y 



Sattait aoUege lUitact 



FHOM THE FUND 

PROFESSORSHIP OF 

LATIN-AMERICAN HISTORY AND 

ECONOMICS 

ESTABUSHBD I9I3 



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^ 



% 



* • 



GUADALAJARA. 

APUNTES 

HISTÓ1IC03, BIOGRÁFICOS, ESTzU)tSTiaOS 

Y bESCillPTÍVOd . . 

I>7. J,\ €Ál»ITATi 

I3EL ESTADO DE JALISCO, 

t r>ESDB su Ja'2si>Aí'lo:> rOK llh CONQUISTADO» 

ÑUÑO BELTRAN DE GUZMAN 
HASTA NUESTIÍOS l>lAi^, 

■ BSCIUTA POR 

JO^Q.l/iN í\0|VIO, 

MIEMBRO DE LA JUNTA DIRECTIVA DE LA PRENSA 
ASOCIADA DE MÉXICO. 



':o:: 



Contiene esta obra minuciosas instrucciones, todo género 
de noticias tiriles para loá'visitcintes de esa 
iiietórica ciudad y está ilustrada 
con Iámina«(. ■ ^^ ' 



. ""'ÉXICO. 

1MP., LIT. Y BNCÜADERls ACIÓN DE IRENEO PAZ, 
Callejón dg Santa Clara número 6. 



• «t • * 

HARVARD COLLEQ£ UtfWKf 

UTilMIIERiCMI - 



>SA 3¿€8',y 












Pocas veces he tenido mayor gusto 
en unir mi humilde nombre á una 
. nueva obra como ahora que se trata 
de Guadalajara, de mi querida tierra 
natal en donde pase los años más flo- 
ridos de mi juventud, en donde mi 
buena y santa madre me prodigó sus 
primeras caricias, en donde sentí tan- 
tas veces estremecerse mi corazón con 
las impresiones más delicadas y en 
donde tomaron cuerpo todas mis úl- 
timas ilusiones y mis últimos goees^ 
para que se empezara á formar la 
dura cort^eza fabricada por] las de* 
sazones de una vida turbulenta . 



IV 

La historia de aquella ciudad tan. 
querida para sus hijos, tan simpática 
para los que han llegado á conocerla y 
tan llena de atractivos para los que 
no la han visitado todavía, es lo que 
ha trazado el laborioso Joaquín Eo- 
mo en las siguientes páginas; la his- 
toria de Guadalajara antigua y mo- 
derna, que no ha existido nunca mas 
que en el recuerdo y en las tradicio- 
nes de los jaliscienses, es lo que, no 
diré con mano maestra sino con in- 
tención delicada y amor de hijo agra^- 
decido, ha escrito Joaquín Romo, acu- 
mulando datos verdaderamente pre- 
ciosos. 

Modesto, como lo son los hombres 
que desconflan de su propio mérito 
y los que realmente prestan señala- 
dos servicios á sus semejantes, élmi^- 
mo dice que no ha hecho más que 
ii^ciar la obra que los historiadores 
nteligeutes deben proseguir; pero á 



mi juicio ha hecho tanto como podía 
pedírsele para presentar el primer 
libro que se ha escrito de esa natu- 
raleza. 

Guando se tienen á la mano lo que 
otros han hecho^ cuando se siguen las 
huellas que otros han dejado traza- 
das, cuando se recogen en uno o más 
volúmenes las memorias, los docu- 
mentos, las relaciones manuscritas, 
las reseñas que han sido ya com- 
I)iladas con más ó menos habilidad, 
sin duda que pueden encontrarse el 
mérito del buen estilo, del buen mé- 
todo, de la precisión, de la exactitud, 
pero no el de la novedad que e^ el 
primero de todos los méritos. 

Por lo mismo la recomendación 
principal que puede hacerse de la 
presente obrita es la de que es nueva, 
la de que consigna por la primera 
vez en un volumen todo lo más inte- 



VI 

reinante t^espeeto de la por mil títulos 
célebre ciudad de Grnadalajara. 

De la misma manera tiene el méri- 
to de la oportunidad porque se da á 
luz en los momentos históricos más 
solemnes para toda la región de . Oc- 
eidente^ cuando se inaugura la linea 
del ferrocarril que la une con el res- 
to del país lo mismo que con la Capi- 
tal de la Eepública y cuando la gran 
ciudad que se considera como la rei- 
na de tan extensa zona se engalana 
con toda coquetería para recibir dig- 
namente á tantos huéspedes como 
van a visitarla. 

Béstame decir que la obra de Joa- 
quín Ilomo,esencialmente descriptiva» 
se ha pulimentado con dato^ irrecusa- 
bles recogidos en las mejores fuentes, 
de manera que pueda servir de consul- 
ta para los hombres formiidos y de es- 
tudio para la juyentud jalisciense, 



VII 

que se acostumbrará eon el tiempo á 
ver en ella nna joya de alta estima. 

Permítaseme pronunciar la última 
palabra como corolario de estas lí- 
neas. Esa palabra es la siguiente: de- 
seo ardientemente que el concienzu- 
do trabajo de mi compañero y amigo 
el Sr. Joaquín Romo, obtenga el pre- 
mio merecido. ¿Y cuál es el mejor ga- 
lardón para el autor de una obra? 
Que se atraiga la atención del pue- 
blo á quien se destina y de las perso- 
nas ilustradas que puedan juzgarla. 
¡Ojalá y todos los jaliscienses íicojan 
este trabajo, que mucho me honro en 
apadrinar, no solo con benevolencia? 
sino eon verdadera estimación y ese 
será el colmo de la gloria á que más 
habrá querido aspirar el autor de la 
obra importantísima que llevará por 
título el más querido y el más simpá- 
tico de los nombres: ^^Guadalajara." 

México, Marzo 25 de 1888. 

Ireneo Paz. 



Señor General D, Ramón Corona. 

No al actual gobernante que lleva sobre 
sus hombros el enorme peso de una adminis' 
tración tan laboriosa como la del Estado de 
Jqlisco, y cuyo elevado encargo desempeña 
con buena féy coa honradez y con patriotismo; 
no al entendido y prudente diplomático 
que supo dejar un nombre muy estimado en 
el extranjero á la vez que hacia conocer y 
apreciar el de su patria; nó al valiente mi- 
litar que supo llenarse de gloria en los com- 
bates, manifestándose en su rápida y bri- 
llante carrera tan bizarro como entendido y 
tan popular como patriota; no por último 
al ciudadano llamado por sus elevadas cua- 
lidades á ejercer quizás en el porvenir deci- 
dida influencia en los destinos de la Repú- 
blica, es á quien dedico este humilde traba- 
jo, sino al jalisciense amante como pocos del 
suelo en que vio la luz primera, al hijo del 



Estado de Jalisco que siempre tuvo para su 
tierra el afecto más entrañable^ al que con* 
sidera este como su primer deber y com^ su 
grande orgvÜ9 ^er Mjo de JaMsoo: al duda - 
daño jalisciense Ramón Corona es á qvÁen 
tengo la mayor satisfacción en dedicar este 
libro, como un sencillo homenaje de simr 
patia y también como un salvo conducto pa- 
ra que pueda tener ^ si no por su mérito^ 
porque carece de él, porque lleve al frente de 
sus páginas el nombre de uno de losjalis* 
cienses más lleno de amor ál suelo en que 
naciera y más empeñoso en labrarle un por* 
venir lisonjero. 

Reciba el Sr, GraL Corona mi dedicato* 
ria con la benevolencia que le es genial, se^ 
guro de que el coraión del autor también 
palpita con el ardor y d patriotismo de un 
corazón jalisciense, 

foaquin Romo. 



^ • \doij% 



(h/i^JUl^ 



J^ püAOAL.AJAÍ\A. 



Hace veinte años quje vivo lejos de tu 
guelo bendito ¡oh Sultana del Occidental 
pero como amante hijo no he cesado da 
pensar en tí, de consagrarte mis más ca- 
riñosos recuerdos 7 de seguir paso & paso 
tu marjcha, ya por escabrosa senda que te 
ha producido dias de amargo duelo, ó por 
amplio y seguro camino por el cual haa 
marchado hacia tu engrandecimiento y 
bienestar. 

Muy duro ha sido para mí no haberte 
contemplado, en cuatro lustros, sentada 
con magestad en el extenso y pintoreseo 
valle que te sirv^ de trono, coronada por 
tus altas y esbeltas torres y rodeada de 



XIT 

los monumentales edificios que forman tu 
cortejo. p 

Desde rai juventud no he vuelto á re- 
correr tus anchas y rectas calles, tus pla- 
zas llenas de verdura y de frondosos ár- 
boles, ni á respirar el perfume de tus na- 
ranjos y de tus gardenias. 

Yo debo mucho á tu munificencia: la 
gloria de haber nacido en tu seno, el teso* 
ro precioso de la religión que profeso, los 
pocos conocimientos que poseo y llaman- 
te esposa que solícita endulza las horas 
amargas de mi vida. Por eso es que esti- 
mulándome la gratitud, me he propues- 
to, pese á mi insuficiencia, darte á cono- 
cer á los numerosos admiradores que ten- 
drás, hoy que el vapor une ya.tus domi- 
nios al Golfo de México. 

No es tu importantísima historia la que 
hago en este libro: no meatrevo á tanto; 
son simples apuntes que ofrezco al viaje- 
ro, con el fin de presentarle siqaiera sea 
la silueta de tus encantadoras formas: 



XIII 

son algunos datoB que por tu amor he re- 
(Togido con afán enastes ^nte años de au- 
sencia, y que gustoso pongo en el pupitre de 
tanto hijo inteligente que tienes, para que 
una pluma digna de tí, diga con ampli- 
tud y en bella forma, lo que en el pasado 
has sido, quién eres ahora, y lo que me- 
reces ser en lo porvenir. 

Recibe mientras mis felicitaciones en- 
tre el estruendo de la primer locomotora 
que ruede por tu privilegiado suelo, y en- 
tre los aplausos de los innumerables via- 
jeros que te contemplen. Acepta misplá-' 
cernes por tu progreso ¡querida Guadala- 
ra! ciudad dichosa, en donde han amado 
las mujeres más hermosas de América en 
donde vivió el Santo Obispo Alcalde y na- 
cieron López Cotilla, Matute y Hallen; 
en cuyo lugar han pensado Leonardo Oli- 
va, Ignacio Acal, Agustín de la Rosa y Vi- 
gil ; donde han cantado Aurelio L. Gallardo 
Ireneo Paz, Puga y Acaly Becerra y Cas- 
tro j en donde han declamado Mariano Ote- 



ro, Robles Gil, Lanoaeter Jones 7 Atendí* 
genei Silva; en cuyo foro han litigado, 
Corro, Del Castillo, Vallarta, Terán y Ló- 
pez Portillo; por cuya honra han peleado 
Alatorre, Molina, Arce, Sánchez Ochoa 
y Corona; por cuya humanidad se han fa- 
tigado, Támes, Francisco Torres y García 
Diego; y por último, por cuya felicidad 
han rogado al Omnipotente los C amacho, 
Fray Francisco Jiménez y el Padre San- 
cho. 

Sf, recibe mis felicitaciones, y si algún 
dia recibes también mis cenizas para que 
reposen juntas con las de mi amado padre, 
este será el último beneficio que. me ha- 
brás dispensado. 

México, Marzo 15 de 1888. 

Joaquín Romo, 



rty 



CAPITULO I. 

ÑUÑO BELTRAN DE OUZMAN.— CONQUISTA DE 

JALISCO. 

Gofris el «fio d« 1628: Heraaa Cortés, después de dos lustros 
de iamense» lAtigM y de lucha canstante, se trasladó á la Cor 

ta de Bipalia, no «do para expresarle elocttentementesti flde' 
lidad & Carlos Y, destruyendo las calumnias que le hablan pt»%, 
tado eomo un rebedde al soberano, sino también púa que éste 
M f QiBianí un eenoepto vAs elevado ato del país qu» habia uní- 
do ¿laComma de CastlUs» Mientras que el conquistador ofre- 
ei* & loe pies del monanss el mAt rico obsequio que soberano 
•liono fasibla reetbido hasta enMnee»: entre tanto que, como 
pMuilDi sometablee sei^idos; eia paresentado ante los gtm* 
áüs á» ttspttfla «m cu titulo de Marqués del Valle da OnacK 
nfláitilttíi que el'PapatfIeuente VQ, atendiendo ft loSeSfnersoí 
dé éste caudillo ^r el piMfirreso del catoíicUÉió en el peSs con- 
qur«(»do, expedía dos BtilM én im ^ftvor, una legitfanindol^ 



2 GUADAL AJARA 

losfaijofl ii»tunü«ft<iiM tavo6B diversas muj«r«g, y otra, con. 
cediéndole el patronato del Hospital de Jesús Nazareno: mien. ^ 
ta»s que todo «ato Bucedía, repetimos, la Nueva Espafia quedó 
gobernada por una nueva audiencia, que presidida por Nuflo 
Beltrán de Guzman, la formaron los oidores Francisco Maído, 
nado, Alonso de Parada, Juan Ortiz de Matienzo y Diego Del. 
gadillo. 

Era Nufío Beltran de Guzman de carácter duro y altanero 
hasta lo indescriptible, ambicioso de mando y de riquezas, in- 
transigente é insubordinado aun 6. los mandatos de la Corona; 
Cuando marchó hacia MéJcico, gobernaba la provincia de Pá« 
nuco, siendo generalmente odiado.en ella por su tirftnica con^ 
ducta. 

Desde que llegó & la capital de sus nuevos dominios, empe* 
zó á inquirir informes sobre el interior dol país; y cuando los 
tuvo perfectos de que hfcbia territoirios vastísimos, fértiles y más 
ricos aunque los que Cortés habia logrado someter, comenzó los 
preparativos de su viaje al pafs de los ChiclÜmecas que se pro- 
puso conquistar, deteniéndose algún tiempo más, sólo i>ara d«* 
jar terminada la obra sugerida por una de sus más bastardas 

pasiones, la envidia hada Cortés, á quien en el juicio de resi' 
deasia qae se le formaba en México quería perd^ ante la Coro< 
na de Espatla. Después de alistar para la exp9di«i^o, diez mil 



GUADALAJARA 5 

tlaxcaltecas, catorce mil quinientos mexicanos, y quinientos 

españoles, entre ellos doscientos ginetes, solicitó del tesoreiro 

Alonso de Estrada la cantidad de seis mil pesos, que le fué ñe 3 
gada por pertenecer al ramo de minas (fie correspondía al real 
tesoro; pero Ouzman extrajo la suma referida y puso preso al 
tesorero Estrada y á los demás empleados de la Tesorería. 

Pocos dias después pasó revista & las tropas de que hemos ha« 
blado, compuestas de veinticinco mil hombres, algunos artille* 
ros con seis piezas de artilleiia y abundantes municiones. Dis« 
puso llevar en la expedición, al rey de Michoacan, Francisco 
Caltzontzi & quien habia retenido hasta entonces en México con 
el objeto de hacerse entregar de él los tesoros que Guzman 
Biponia debía tener en la capital del reino tarasco; Iban conato 
capellanes, el Bachiller D. Bartolomé de Estrada y Alonso Gu 
tierrez, á los cuales se agregaron después los padres Fray Juan 
de Padilla y Fray Juan de Badillo. 

Era el mes de Diciembre de 1529, cuando al frente de este 
ejército salió de México el terrible general, Nufio de Quzman, 
dejando á los habitantes de la Capital, muy s atisfechos vién- 
dose con un tirano menos. 

Cuando ya en la provincia de Michoacan <areyó el ambicioso 
Nufio, llegar al logro de sus aspiraciones, poco satisfecho que* 
dó de que Calsontii lo obsequiara con diez mil manos deidata 

0.-2. 



4 dCPA»Á£ÁJABA> 

^ mi ÍHttrfié étaküáné én oro, hácitode'q^e el téy iñdié mejó- 
«wv po^ (Sm v«cas él ^fttfvo; peni caño la iasacbl^' ootáeltk 
M 9(»(ini«^(ior aún n{k quefl9k1»% 89dbiAlAp]»k; oowd^CMÉm- 
^Ui Ifi Qgepnü:q|i¡ie ysBOiio ten!» metalpreciou, y.aok» lo quad^^- 
ba^eblce, lleno de im, fe mandó prender; y en un pneblecille 
inmedMtító k Pum&ncfiro, no obstante los naevos regalos de más 
'oro y pftita que los nobles del reino le hicieron, y sin oir las 
l^úpIiáhB de ^'sacerdotes que se interesaban por la inocente 

vldiiha, el f eros conquistador lo mand6 quemar vivo. Sus m&s 

f- ■ 
adictos se disgustaron con semejante acto de barbarie y fué 

acusado de ¿1 ante Carlos Y. 

^ Después del horrii>ilante . hecho que hemos referido, pae^ 

Oúzman con sus tropas ál territorio de los Chichimecas que an> 

!^elaba conquistar, y tomando luego & la izquierda del Rio 

^XJrande, atravesó por La Piedad y La Barca hasta llegar al 

grandioso lago de Chápala, cuyas orillas llenas de hermosos 

- pueblecülos cubiertos de frondosos y corpulentos árboles, de 
.verdura y de flores, dejavon extasiados ft los guerreros españo- 

- leí. IMe lago^ el mayor, el m&s bello y admirable de la Amé- 
rica, tiene treinta leguas de longitud (desde la orilla de Jocote- 

ip9k hatfta laé haciea^M Moreftas) por odio de latitud; por 
• esanadio'dáél pasa.coma un» Qoxrieate'de plata el gran tío de 
.' léVpmt ain «outiuidiK luftji^iuui coa H» del lAgo. 



iiajmw^ «I BOAnibAdo dfiSCttiflo b&ci& 1a HftantfJ neiDo -loLindiaA 
^C^t^ 9 «ünexo d«. doce mU, i«uopffiQix)a&,«i| sm^ 

ron prodigios de valor, YAU^odoi^ Gi!i|muui,^^ia^ )tf^^Kl:4%M!9 
«HMr flB virliid dfii l«ciof;a)ift «o» 1% MÉUted» <»u8te»:.ác]iirJri< 
dio|i, «sitó «Qr Qa»ttea. «A dtíaá». diá diyMiiH 4 mok te)|Wf> 3M»¿ 
ffioi^ 1^ «Kpediaión. paA la oooqiiÜiÉ» de. ISépio dáitdaftMiMí 
comprttntei «1 OApttan Ohliiiioi^ Iquiea fué conÜoda-'MtA^aiK 



Se dirigió en seguida & la pobladón de Tonalá, recibiéndole 

ia viuda del último cacique de este lugar, con visibles muei 
' tras de afecto, pero pocos momentos después de instalado QuZ' 
man en su «ilojamiento, aparecieron numerosos escuadrones 
de guerreros, empeñándose una sangrienta lucha en la coa- 
NUfio, por primera vez en las batallas de la conquista, fué del 
sarmado y puesta en grave peligro su vida.' Después de una- 

heróica defensa por los indios, buyeron estos á lafi montañas 
dejando eja el campo, m&s de dos mil cadft veres. 

,9e p^ en mucha Quzman b&ci;^. el plntQr<Mlpp . ^usblo <e 
ItaEajJAn: en él permaneció con parte de sus tropas, miéi^tra^ 
j^jpwojídf 0yicapiti^f|9.cpn^lj«mtíntrtl, iK)n^»tii^i íl los ^uc- 



6 aiTADlLAJABA 

blos imnediatos, á la obediencia del monarca espeAoL Uno de 
esto9 capitanes, Cristóbal de Ofiate, después de vatios hechoc de 
aarmas en hM cuales siempre briUaba el heroísmo en los indíOB 
de Jalisco, lofr6 someter & todos los pueblos inmediatos & los 
fxtensos valles de Toluquilla y Atemajac. 
' Kufio de Guzman consideró estos territorioÍH mu^ superiore* 
& los qué Cortés habla i^fregado & la Corona de Castilla, y pa« 
la opacar la importancia de las conquistas de 8u émulo, puso 
por nombre & la parte sometida por sus armas "X* Mii^or Es- 
pafía" aunque m&s tarde la llamó oficialmente *'Nueva Qali- 
cia». 

Poco tiempo después el gobierno de España dictó severas ór- 
denes para la prisión del célebre Ouzanan, altamente indigna- 
do por el martirio & que sujetó al rey Caltzontzi y por otros ac- 
tos de crueldad ejercidos por aquel inhumano general. A tiem- 
po supo Ouzmán la desgracia que le amenazaba y reuniendo 
los grandes tesoros de que era poseedor, salió del territorio de 
Jalisco dej&ndolo gobernado interinamente por Cristóbal de 
Ofiate. 89 dirigió en seguida á Panuco: recogió las riquezas que 
había acumulado en el tiempo que gobernó esta provincia: pa- 
8ó después á México con el fin de arreglar con violencia su Via- 
je hacia Qénova en donde tenía un hermano; pero un dia én 
que entró al palacio del virey para arreglar alguhoii negocióla 



/ 



güadalAjárA 7 

importantes, fué aprehendido por su Jaez de residencia D. Die« 

go Pérez de^la Torré, que acababa de llegar de Espafia. Ambof 
entraron al despacho del virey D. Antonio de Mendoraii quien 
no obstante la elocuencia que U86 en un discurso pronunciado 

en su defensa por Ñuño de Guzman, fué enviado pocos días des- 
pués á España, bi«n custodiado por agfntes c(e confianza. In- 
mediatamente que llegó el conquistador & su patzia, fué 
confinado & Torrejón de Velasco^ en cuyo lugaarqLurió dos años 
después. 

ExA este hombre extraordinario, de mediana Mbatura, mtiy 
elocuente para hablar y sobre todo versadísimo en la ¡|oi«iKte 

del derecho. 
Los cuantiosos bienes que dejó en Jalisco, F&nueoy México^ 

acumulados con grande solicitud por Ñuño, fueron secuestra- 
das por orden de la corona de Castilla. 

No abundarían los tiranos si abrigarán el temor de ser algnn 
día castigados como lo fué el terrible conquistador de Jalisco. 



«•' » 



CAPITULO II. 

ftTHBACION DE OüADALAJAltA. 

« 

:ia^MMlodeJ«lflbo»Qtaalmeiite esttl fonaado d* oiift ptB?t« 

« 

dll^ttoñltdrio c«B<|aÍ8todo por auzmán. Sa situadon. énttt los 
19 grados 8' y 28 grados 24' de latitud septentrional^ y entre 
Um 2 grados 90' y 6 grados 48' longitad O. de México. Stu U- 
mites Son: por el N« Sinaloa, Ihirango, Zacatecas -y Águasca- 
'lentes; por el E. Quanaji&toy Michoacan; por el S. Michoa- 
can y Colima y por el O. el Pacifico y el Territorio de Tepic. 

El primer Cantón se halla sitaado en el centro del mismo 
Estado. Linda al N. con los cantones de Lagos y Teocaltichef 
por el S; con el de Sayula; por el R con el de "La Barca" y 

por el O. con el de Tequila. 

Ouadalajara, Capital del Estado y cabecera del primer can- 
tón, se halla situada k los 20 grados 40' laUtud N. y 6 grados 



auADÁirÁJÁBÁ 9- 

88' de longitud O. (Meridiano de México.— Chapultepec)¡Su al- 
tura sobre el nivel del mar es de 1,666 metros. 

. Fv6 fundada por Ñuño de Guzmao, el día 5 de Febvero^f^ 
.alio de 1,642, dándole el nombre de Guadalajara, en memoria 
de la que en Espafta se llama asi, d^ dpnde era originario en 
Castilla la Nueva. 

Quadalajaiá, significa i2ta^M{«vpo«o, odmpúéMo^ dos pAl*» 
ímA ásabes Wadü'ad jota, las cuales mal ptpgnnriadits por 
IÓ8 mpAUtéHi las convirtteróu en OUadalaíéfat ^Siátk títbdad •• 
iá tercera de las qtte con el mismo nombre trasladó á. diverscA 
tusares el fundador por distintos motivos. La ' primera t¿i&t( 
lisiento éñ un valle ceibi de Nocfaistlan, con d nombre de W- 
l^xitn^áñtó' y fué t^bandóníMla k i)oeo tiempo porla'plfo^Uitti^ 
tfed de los cMeldmeeaB que molestaban oonéfáátemente & loé 
habftittites, y que til fin se Uderon fuertes en el e«aro del *'Mis« 
U>ú** en donde se- libró el combate en que murió i^dro de Ah 
Varado; Xa Segunda, en lairibera Noftedel rio Téldlc«lan, ei) 
el punto llamado "Mascuala." En este lugar permuieció til 
población cerca de dos afíos, hasta que una insurrección de las 
tribus inmediatas, hizo sostener á los moradores un largo sitio, 
de cuyas fatales consecuencias fueron librados por los oportu- 
nos auxilios que se les remitieron de México. Amedrentados 



12 GíuitíU&Jur&Bii 

f^Jlzb: én torear léiteino m pereibt «l.'cMro M«kiotao, de regu- 
lar elevadon, prdeeütuido un floioo pvelQndo 6 ofnrte que 
l^iírte de 1» düspide, extendláuéoee obttoiimuiíite IiMa «ue f •!• 
¿tas: en coarto ténnino, Be vé h; serrana de kí TtsptOMj que m 

interna hacia el N. 

Al O. se presentan en primer término las lomas de San Há- 

mon que descienden al taJwegpor donde pasa el riachuelo 

de la ciudad; parte de este lomerío se extiende hacia el NE.: 

en segundo término aparecen las lomas de Tonalan, en cuj'o 
extremo S.está la población de este nombre; en tercer término 

se divisa la mesa de los Coyotes, y en cuarto el cerro Gordo y 
serranías anexas. 

Al SE. las lomas del Álamo y cerritos de San Pé'drb: detras 
se percibe la elevada serrania de CuyutTan, que sé pierde & lo 
lejos. 

Al S. están en primer término algunos lomeríos de suave de- 
elive y son dependencias del cerro de Toluquilla, que se halla 
en segundo término; desciende este hacia el O. formando una 

depresión entré dos eminencias, y alli se encuentra el Puerto 
de Santa Maria. 

' * " . • * ' , * • 

' Al SO. hay t^erunos lomlniosí qttepaften del ceno de «Saata 



4b téi^MIr tíftdiiiid «0 dIviiR ft lo feJOi <d MtM «leirttfo de Ahtiiv- 

itaóvr 

Al Occidente est&n en segundo término el cerroniel ColU y 
las senanías del HuUusteqúe se divisan en lontananza: el Co- 

Ui, es un ceno ru^^oso, acantilado, 6 con declives fuertes en 
■US pendientes, tiene todas las apariencias de una montaña 
volc&nica, como lo es, y probablemente de formación relativa- 
^ merfte moderna: sigue del Oeste h&cia el NO. la serranía de 
Ocotan y los cerros del Astillero. Los lomeríos del Poniente 
vienen en varios declives hasta la explanada en que está, la 
ciudad. 

Al NO. se perciben los lomeríos blanquiscos de Zapopan 
y la Mojonera; á lo lejos se ven las serranías recortadas del Te- 
comazuchil y Santa Lucia, y aproximándose al N, \m ramal de 
roca volcánica desnuda y de un color rojizp. El plano en que 
está, la ciudad se ve como una explanada que parte de la base 

de los lomeríos que est&n al Occidente y Sur; se conserva con 

» ♦ '. . . 

poca inclinación en un gran espacio de su superfície; pero en 
las calles de la ciudad, al £. de la plaza de armas, desciende e^ 
terreno, rápidamente al taliDeg del riachuelo de San Juan de- 
Bioa. De la plaza á este riachuelo habrá doce metros^de desni 






14 . GUADALAJÁRA 

v«l, el terreno vuelve & Meender bnuciunente del otro lado, for- 
mando despaes la pendiente en que esti sitiiado el bani» de 
Analco y se extiende con pocos accidentes en dilatado espacio, 

constitayendo la vega oriental del riachuelo referido." 
Dice el mismo Sr. Barcena, que siendo de 22 <^ centesimales 

la temperatura media anual de Quadalajara, debe clasiflcarse 
gu clima como cálido, pues el de este nombre se baila compren- 
dido entre 25 &, 20 ^ . Los meses en que se siente mayor calor 

» 

son Abril y Mayo pues al comenzar la estación de lluvias, el ca- 
lor se va haciendo menos sensible, no obstante qne debía as- 
cender hasta Agosto. Sucede que desde el mes de Junio son 
frescas las mañanas, por la evaporación de la lluvia caída el dia 

anterior, y las nubes comienzan & poblar el cielo desde el me- 
diodía, aumentándose los nublados de las dos & las cuatro de la 
tarde. 

En el invierno y en la estación de la seca, los campos vecinos 
á la ciudad están áridos, con excepción de algunas cañadas y 
lugares húmedos en que se conservan yivas algunas plantas. 
Persisten en los campos algunas especies como son la Lobelia 
Jalisciense y una planta de las BorragineaSt que se encuentran 
con profusión en los bordes de los sanjones y barrancos. 

En la estación de las aguas los campos se visten con explen- 
didez de Gramíneas y de multitud de plantas de las Oompuet^ 



OT7ADAI.AJABA. 



15 



tat y otras f anUliM vegetales, abundando las Borrag^neas so- 
bre todo el género JBeliotropum, 

En los jardines vegetan con lozanía, en todas las estadonef 
del afio las plantas mas esquisitas y propias de distintos climas! 
al lado de las, Qmiferas, de las tierras frias, crecen las clavelli- 
nas, los tabachines las atmosféricas y otras especies de los 
climas tropicales. 



CAPITULO III 

LA CIUDAD EN LOS DOS PRIMEROS SIGLOS DE Sü 
EXISTENCL^.— LA CATEDRAL. 

Los religiosos frandsouios, que hablan extendido sus miaio- 
nes estableeiéndose en el pueblo de Tetlan, oomenaaron k en- 
riquecer con hermosos edificios la ciudad; pues viendo que ha- 

* — 

bia ya seguridad de que no sufriera una nuevn trasladan y bus- 
cando un centro mejor para su propaganda, se cambiaron k lo 
que hoy esun barrio de la ciudad, llamado Analco y en esa 
época era un pueblecillo con el nombre dé "La Sidud." Inme- 
diatamente comenzaron la obra del gran templo y claustro de 
lo que definitivamente fué el convento de S. Francisco. 

Poco & poco adquirió creces la nneva población y ft prindpioa 
del siglo XYII ya tenia tal importancia que los reyes de Es- 
paña la hicieron cabecera del OUspadoque suprimieron da 
Compostela, y además, residencia de la Audiencia que «e nom* 



WAPÁI4JAikA 1¡7 

hr(ip^,\9 qneeotánc^s se Uaipaba '/Nu^ya OaUcia'» V^g^P 
hemos referido 

Como era natural, dado el espftitu de la época y la drcuns* 
tanda de que los religriosos trajeron el poderoso elemento de 

i 

la civilización, tomaron para si y para las demás comunidades 
de amlK» sqxos^ los principales lugares de la población cons 
tru>'e.odo templos y monasterios bajo el sistema mismo de las 
da944 ciudade» que fueron edificando los eonquistadores; 

Sueesivamente y después de San Fkaueisoo se edificó la Cate* 
dial, <quo confíame á una inscripción que se encuentra en el 
intedoc de ella, fu<$ comenzada el año de 1919 y concluida un 
«glQ desputs) Santa Harifk de Oraoia, San Agustín, Santi^ li^q- 
ñica, Jesús Maiia, Sania Teresa, "SI Cámien," **Ia Meread/ 
*<E1 Beaterío" y por último el Santuario de GFuadalupe y San 
Felipe Keri. 

LA CATEDRAL, se fundó á instancias del segundo obispo de 
la diócesis, Sr. D. Pedro Ayala, poniendo él personalmente la 
primera piedra el 81 de Julio del afto dtado, bajo el proyecto 
del célebre arquitecto D. Marüa Casillas. ^ frente de este be- 

Ulsimo y mageetuoso edificio estA al P. donde hay una píasele* 
ta limitada al'K. por él palacio arzobispal, al S. por uno de los 
portales y alo. por edificios de partioularesi aflado K. de esta 



18 OUADALAJARA 

basílica, está la plazuela de la Soledad, al S. el Sagrario, y dá 
la espalda á la calle del Seminario. 

Su planta tíene la forma de un paralelógramo cuj^a long^itud 
es de 78 metros por 33 de latitud. Está dividida en su interior 

» 

por dos naves laterales y una principal, cuya dirección es pa- 
ralela & su longitud: sus bóvedas, de arista, cargan sobre cua- 
renta y ocho, arcos de punto redondo, que rompen á una mis- 
ma altura sobre treinta hermosas columnas de 6rden dórico, 

•(que 68 «1 que reina en todo el interior) de las cuales las diez 

y seis correspondientes & los lados N. y S. de la nave princi- 
pal, estftn formadas por grupos de cuatro cada uno. En la nave 
central y bajo su penúltima bóveda, se encuentra c<Hoeado el 
altar mayor, el cual en otra época era un ciprés de plata y 
ahora es de nutrmol blanco, de gusto muy exquisito, con ador- 

nos de bronce dorado. Cuatro magnificas estatuas de dos me 
tros, de marmol de Carrara, representando á los evangelistas, 
adornan sus ángulos. Este grandioso monumento fué mandado 
traer de Oénova, por el Sr. Arzobispo D. Pedro Espinosa en 
1863 y costó 30,000 pesos. Apoyados en los muros h^y once al- 
tares de orden corintio, conteniendo imágenes trabajadas por 
los mejores escultores del siglo XYII. En otra época decoraban 
•1 templo más de treinta candiles de plataj seis blandones im^ 



GüADALAJAltA 19^ ' 

periales y otnM muchos puamentos del mismo metal» que áh» 
xa 8oa de bronce doradd. . . 

La Catedral tiene tree puestas M'P. las que dan Balida á ua 
extenso atrio cerrado por una mo^iñca verja de hierro ador- 
nada con bronce dorado, que mandó colocar el Sr. Espinosa. 
En el costado N. del ediñcio hay otra puerta que le da salida 
para la plaza de la Soledad y tiene además otras puertas que 
comunican con . la sacristía y demás encinas anexas que e8,táii 
colocadas á los lados O. y S. 

Hasta el afto de 1827 el coro estuvo cubriendo la entrada de 
la nave central; fué cambiado al extremo opuesto de la misma 
navCf bajo la dirección del arquitecto D. Mariano Mendoza, 

quien además construyó sobre el nuevo coro la cópyla que 
hoy tiene. 

Debajo del coio existe te cripta en que se conservan IM tes* 
tos de los obispos de Ouadalajan. 

Elévanse sobre el frontis del edificio, en los iuigulos P. S. y 
P. N. doi eébéltM torres qoe tienen una attnra total de 70 
— t i ess des r s B Ss n éstas sobf la eomisa gsnetal» de laques» 
iTttttMi lot dos pstoiew eosipos «n foma'da pUnt* oda* 
énáá, que tionsa 4 SMtrot por lado y U ds élovMioo» sir- 
Hirió dtcMqcDirio» 0a onaiiiMitieioBpeitsiMSo alardea 

0.-« 



20 QUADALAJARA 

toteftno: §obre éstoü eit&n eoioeados un S6gfundo cue i pa 
de 5 metros de altura que sirve de iMse 6, la gran pirlUnid* 
oct<^^nal <oon qae termina cada torre. Los adornos d«l se* 
gundo cuerpo bou grandes lucernas de forma oral sobre las 
•cuides est&n colodadoe hermosos escudos con las armas de I» 
Iglesia. La distancia que hay entre las torres, es de 23 metros: 
en este tramo se encuentra colocado un gran semicírculo que 
«orona el edificio, ornamentado con estilo ojival y en su cen- 
tro está el reloj. En el cubo 6 pié de ambas torres existen 
capillas, una de las cuales la del lado S. pone en comuni- 
cación la Catedral con el Sagrario. 

La campana mayor de esté gran templo, fué consagrada con 
el 'nombre de María, y pesa cuatrocientas artobas. 

Durante todo el siglo XVII la ciudad no pasó de un corto 
perímetro, y aunque «mi* eápital de la vasta presidencia de 
"Nueva Galicia, su población, se^un todos los datos, nunca as- 
cendió, ám&s. de 20,000 habitantes. 

En los primeros sigleftiBüfrió Guadalajara gvandes' québran- 

., toftcen ^ llie0uenJbes-:iasap<)iDQ«s de lod YDlo(UMB>de<-Oolitta, 

«^£3 Canteo" y.iMdn «on-eMlomada^eiTar dsHjfoiUr tpte se 

halla 8itufi4o j3u l^s eevduilas de ia;siudad, . como se.|pa jüSUtibe. 

. £1. itfia de 4750, :un luerte^y prelsngadfk áemlilor «^ooaaieiiAdo 



GUADAL A JARA 21 

por tales erupciones, arruinó muchos ediñcios, eontánd(Me en> 
trelas principales desgracias que produjo, la caída del frontis 
de la Catedral y la de haberse secado por algún tiempo el ma- 
nantial conocido con el nombre de "El Rosario." Sin embargo, 
«n esa época el comercio florecía, las artes y la industria esta 
ban en su apogeo, la agricultura prosperaba notablemente y 
los comerciantes llevaban sus efectos hasta las lejanas provin- 
cias de Tejas y Nuevo México. En el siglo XVIII todas las tri- 
bus y pequeños reinos estaban del todo sojuzgados. 

Los hijos de los conquistadores se habían enriquecido hasta 
el exceso; y como ningún punto del litoral del Pacifico les ofre- 
<cia las grandes ventajas que Guadalajara, casi todos los que 
IKtseían negociaciones agrícolas, industriales ó mercantiles én 
lugares re.T:otos, como California y Chihuahua, fonnaron casa , 
y solar en "La, Capital de Nueva Galicia," dando por resultado 
que el censo de la ciudad aumentara notablemente. Mota Pa> 

<lilla, que escribía 5. mediados del referido siglo, asegura que 
la ciudad tenia más de cien mil almas. 

Los efectos de industria del país habían adquirido gran re> 
putación y por lo mismo tenían tal demanda, que )os gremios 
de artesanos, con dificultad podían dar cumplimiento á. los in- 
numerables pedidos que se les hacían de todas partes. 



22 GUADALAJABA 

La fuña de Quadalajara llenaba la nueva EapaSa y llegando 
hasta Madrid, el Bey Be pn^uso íavoreeer el comercio de ía» 
otxas provlndaa poniéndolo en contacto Intimo con el poderoso 
mercado de la **Naeva Galicia,*' y expidió un decreto estable- 
ciendo la "Feria de San Juan," que por más de ciento cincuen- 
ta años ha sido la más grandiosa del paii . 



CAPITULO IV. 

FRAY ANTOjnO ALCALDE.— CURIOSA TRADICIÓN.— 
EL UOSPITÁL DÜ BELEM. 

Al aproximarse el af\o de 1771, Guadala jara recibió poderoso 
i mpulso con la llegada de un notabilísimo benefactor que nw 
ha tenido Igual, estamos sc<^iros, no solo en aquella zona, pe- 
ro ni aun en todo, el territorio mexicano. Fué trasladado del 
Obispado de Yucatán al de Guadalajara Fray Antonio Alcalde, 
originario de Etípafia y de la orden Dominicana, cuya promo> 

m 

ci6n vinoú hacer época en los fastos de aquella ciudad. Con 

r 

Sandísimos poderes se presentó & su Bue^'a diúce&is, pero cou 
miUi suma de caridad, se dedicó ^ benoñciar al público, & los 
pobrej en pai-ticular 3 íi la humanidad doliente en gencraL 
PrQpicia oportunidad se le presentó al poco tiempo, paia ejer- 
cer 9US filantrópicos instintos. El terrible año de 1786 llamad» 
del káinbfef había comenzado cojí todo su horror. 



24 guadXlajara 

Sabido es que tal calamidad provino de que en el año ante- 
rior, (1785), ant'cipftndose las lieladas 6. la estación, destruye- 
ron todas las sementeras de maiz, present&ndoee el hamlnre de 
una manera imponente entre la clase pobre de toda la Nueva 
España, cuyo principal alimento lo constituye el maíz. £1 3r. 
Alcalde organizó de tal manera su programa para practicar el 
bien, que puede decirse que hizo más que todos los que hubie> 
ran querido baoerlo. Grandísimas sumas empleó en abastecerse 
de víveres para los indigentes: según aparece en su libro d» 
memorias, que con respeto hemos ojeado, gastó ese afio ciento 
diez mil pesos solo en maíz que repartió griltis & los necesita- 
dos. 

Pasó el hambre, pero su caridad quedó en pié: se dedicó en., 
tunees con grandísimo afán S, muchas mejoras que reclamaba, 
la ciudad. Por su cuenta se construyó el famoso hospital de- 
23an Miguel dé Belcm, en 1791, lo mismo que el panteón que 
hay en este local, dotando con explendidéz al primero. Edificó- 
el Santuario de la Virgen de Guadalupe y un colegio i>ara ni- 
ñas pobres llamado "El Beaterío," dotándolo también con sie- 
te manzanas de casas que mandó construir/ 

í¿uitó el Campo Santo qtie existía en el centro do la ciuda<l,. 
en donde hoy es la plaza de Venegas. Hizo donaciones cuan- 
tiosas ú los conventos de monjas JesCis María y Santa Teresa.. 



GUADALAJARA 25 

Ministró fuei-tes sumas para el empediado de las calles y 1»^ 
compostura de los caminos; y más pródigo fué aún para prote 
jer la instruoción primaría, ft la cual eonsagró siempre sus ateu« 
clones más eficaces. 

£1 Paso por Jalisco de este hombre extraordinario, fué se&a* 
lado por una huella de beneficios tan notables á Guadalaja* 
la, que han hecho imperecedera su memoria, al exlv^mo de 
que» un notable publicista JaliadeDse, dice que; "OuadaUjaKa 

reiia con más gusto un monumento erigido á la mesaofia de 
Fray AntonioAlcalde, que á la de todos los héroes de la inde- 
penclenola natjioiíal." 

Nosotros» aunque somos del mismo parecer, preguntamos; 

¿Qué monumento á su memoria mejor que ese conjunto do 
establecimientos levantados por su munificencia, los cuales du- 
rante un siglo han llenado ciim]>lidamente los deseos del fun- 
dador? ¿Qué corona votiva mas estimable que las bendiciones 
de millares de indigentes que &un siguen siendo objeto de la 
sublime caridad del Sr. Alcalde? 

Ahora los cuantiosos bienes cou que dotó al hospital de Be- 
lem "£1 Beaterío'* y varías escuelas de primeras letras, ya no 

existen, pasaron al dominio de algunoi particuláre». 
Aquí es oportuno decir, que asi como la historia ha rocogido 



26 GUADALAJARÁ 

«oa 0<dicitud el nombre del Sr. Aleald«parft eonsignarlo eo mu 

páginas OOQ caracteres de oro, deseosa de qne las generaciones 
futvnras lo pronnocien con veneración, de la misma manera, Ik» 
reunido los nombres de aquellos gobernantes cttya rapacidad 
no respetó los sagrados bienes de beneficencia; de los que des- 
pilfarraron ese patrimonio legado & la humanidad doliente por 
el gran filántropo: estos repugnantes nombres, repetimos, tam- 
bién los ha recogido la historia para Ianz9Crlos á la execración 
de la posteridad. 

La caridad sin limites del Sr. Obispo Alcalde, ejercitada en 
mil formas y con innumerables personas, se admira también 
«m Yucatán, en donde aun refieren las piadosas madure» & bom 
hijos, el siguiente caso, ocurrido según dicen, en esa ciudad. 

Una pobre mujer se presentó un día al Prelado, llena dé la 
niós profunda tristeza. Su esposo habia sido conducido á la 
c árcel por una deuda, y no terminaría aquel gran pesar para 
c lis, sino llevaba 25 pesos al juez que era riguroso é inque. 
brantable. 

La miseria pública había llegado hasta el Obispo, y por más 
que registró en sus gavet as y buscó afsnoEo entre los exhaus> 
tos bolsillos de sus vestidos, no pudo halUr cosa que Tallera 
aquella pe<iueSa svuna. 



GUADALAJARÁ 27 

Por el rdstra del Obispo coirrió una Ugrima, refleje del puro 
tBentimiento que agitaba su pecho. 

—Hija mía, dijo á la mujer, no tengo oro ni plata 

Cuando esto deda, un enorme alacrán, un borripilante escor- 
pión del género de los ar^cnides, goorpio mneviáia'nus, se des 
lizó de entreoíos papeles removidos, y subia Ugero por el mu»> 

ro. 

La mujer en vista del arácnido se echó para atrás horrori- 
zada: 

— ¡Oh! dijo el Obispo sonriendo, hemos salvado la dificul- 
tad. 

Tomó al temible animal por la cola, cual Moisés lo hiciera 
con la serpiente en que su vara se habia convertido, le encerró 
en un pequeño estudie que envohió en un papol, y entreg&n- 
lo á la infeliz mujer 1» dijo: 

— Id al Monte de Piedad, empefíad esta alhaja en veinticinco 

• ■ 

pesos y remediad vuestra necesidad. 

La mujer, obediente y llena de confianza, se presentó & la 
casa de empeños, y vio admirada que sacaron del estuche que 
rey aba, una valiosa joya, rioa por la materia y primorosa por 
el arte; era un alacrán de oro, adornado de esmaltes y de pie- 
dras preciosas. 



28 GUADALAJARA 

El desgraciado que fué conducido & U prisión por deudas, vol- 
ri6 ft su oísai, y con atan Indedblo tmbajó por devolver al be- 
■éflco Prelado los 25 pesos. 

Vuelve la mujer al empefio, saca la misteriosa prenda la 
lleva al Obispo, y al recibirla éste toma el alacrán por la cola,, 
le eeloca en el mismo muro de que ftntes le de^nrendiera, j 
dejándole ir libremente: 

— ^Yé. le dice, el Señor ha querido obrar el bien por tu m«e- 
dio, mereces la libertad. 

En adelante esta anécdota referida por la mujer & las gentes 
del pueblo, hacia que mirasen al ilustre Obispo como á un 
bienaventurado. 

Fl de Agosto de 1.792 el anciano Pastor bajó al sepulcro, 
dejando como únicos biones sus pobres muebles, rc^MS, uten< 
•Ulos y alhajas por valor de 9262 95 es , pues sus vestidos epis- 
copales estaban forrados de manta ordinaria, y los objetos de 
su uso, con excepción de una sola bandeja de plata, para or- 
namentos sagrados, eran sumamente pobres. 

Los venerables restos de Fray Antonio Alcalde están sepuU 
tados en Guodalajara, en el presbiterio del Santuario de la Yir- 
S«n de Guadalupe, erigido por él como tenemos dicho. 



GÜADALAJARA 29 

<^ 

El grandioso Ho^ifeal de Belem, tiene ta planta general de 
la fonna de un cuadrado» con 850 metroe por lado, en el coal Je 
halla el templo, el panteón y el hospital, siendo su situación 
al extremo N. de la ciudad. 

En el año de,1792 se terminaron la iglesia y el hospital, que- 
dando desde entonces al servido del público. La parte ocupa- 
da con estos edificios, es un cuadrilongo de 200 metros de Ion- 
l^tud, por 150 de latitud, contenlendo.ademfo las casas destina- 
das para el capellán y el administrador del establedmientoi 

nene dos entradas, una al O. que comunica con un departa- 
mentó compuesto de una sala para los médicos, una piesa pa- 
ra recibir, tres salones y un patio con corredor: este departa- 
mento está hoy destinado para una escuela y un asilo de niffes.. 

En el costado S. están la casa del administrador con un de- 
partamento i)ara los empleados del hospital, las bodegas, laa 
«ccinafi y la botica que est& bien abastecida y despacha actual- 
mente medicinas para el hospital y el hospicio de pobres. Si- 
Cuen la iglesia con frente al S., la casa del capellán y la puer- 
ta principal del edificio sobi'e la cual se lee esta inscripción: 

"Fray Antonio Alcalde, k la humanidad doliente.*' 

Del centro del cuadrilongo, rompen en forma de estrella sei» 
salones dedicados para enfermerías, de las ciuiles, las del O. 



30 GUADALAJARA 

t&n dedicadas para hombr«s y las del E. para mujeres: cada 
uno de ellos tiene 80 metros de longitud por 7 de latitud. 

Existen además otros salones que solo se ponen en uso cu 
tiempo de peste eu la ciudad: siendo, el total de camas qae pue- 
den colocarse cómodamente en todos, setecientas veinticinco; 
estas inmensas galerías se encuentran en la actualidad en per- 
fecto estado de aseo, están bien ventiladas y hay entre ellas es- 
paciosos patios con jarüiries bien cultivados. 

Por el costado N. y partiendo del centro del edificio, se en- 
cuentran la ropería, losbafios y el departamento de practican- 
tes, que consta de las habitaciones de estos, de las piezas para 
enfermos de distinción y del anfiteatro ó salón de autopsias. 

Al lodo O. y después de las enfermerías est.\n dos departa^- 
mciitodpara dementes: uno, que consta de dormitorio, comedor: 
diez y bebo bartolinas y dos patios, estíi dedicado para mujeres; 
el destinado para los hombtcs, tiene dormitorio, quince barto- 
linas, comedor y dos patios. En el primero de estos departa- 
mentos, hay unos lavaderos para toda la ropa del establecimien 
to, siurtidos con abundancia de agiia. 

La existencia de enfermos, es por término medio, de 275, cal- 
• culándose ima eiitraia y salida diaria de diez fi doce; las def un . 



«ÜADALAJARA 31 

«iones nunca bajan de veinte al mes, y llegan & subir & treinta 
j cinco en algunos. 

Los enfermos son asistidos gratuitamente, y basta para qu» : 
sean recibidos en el establecimiento, la consignación que de 
ellos se haga por cualquiei-a de las oficinas de policía. 

La planta do empleados está formada en la actualidad, de un 
administrador, un capellán, un comisario, un boticario y su 
aj'udante, tres medióos, siete practicantes de medicina y cin- 
cuenta empleados subsJtemos, encargados del cuidado de to- 

das las dependencias del hospital. 

La Junta de Beneficencia Pública es laque paga el presu- 
puesto del establecimiento y la que atiende á todos los gastos 
de aseo y reposición del edificio. 

Son grandes las dificultades con que ahora se tropieza para el 
sostenimiento del hospital, debido & quoya no existen, com»^- 
antes dijimos, los bienes con que fué dotado por la prCdiga ma- 
no de su ilustre fundador. 

Cttaodo las santaa mujeres llamadas MADRES DE LA C ARI- 
PAD iun DO eian expulsadas por una ley inhumana esta 
obra del Sr. Alcalde llenaba oon satisfacción el objeto á qu» 

itté consagrada. 



CAPITULO V. 



IEn la guerra de la independencia,— hidalgo. ~d. jóse de la 
crdz.— la batalla de mescala.— origen de la virgen br 
xaporan.— fundación del convento de este nombre. 

Concluyó el siglo XVIII. 

Llegó el presente, fecundo en episodios terribles y lleno 
<le trastornos públicos que á pesar de que muchos no tu- 
vieron su cuna en el estado de Jalisco, resonaron de una ma- 
ncra estrepitosa en todo su territorio. 

Cuando se proclamó la independa, los hijos de aquel Estado 
■ ■ ' • • ' ■ • ■ ■ ■ . .. 

tomaron activa parte en la insurrección y los nombres de To- 
rres, Quzman Mercado y otros han quedado inscritos en el mar- 
ti rolos:io de la Patria. 



GUADALAJARA 83 

El 16 de Novietnbre de 1810 lle^ Hidalgo & Guadalftjara^ 
único lugar donde puede decirse que organizó un gobierno for- 
jnikl; iiues nombró ministros, despacho pletripoteilciarioavá lo» 
E. U. ; expidió varios decretos, entre otros el célebre de< I» 
emancipación de los esclavos en la Nueva Espafía, que tanto 
prestigio le dio, demostrando hasta qué punto eran avanzadas 
y^ humanitarias las miras de este caudillo; y envió, por último^ 
comisionados activos & todas las provincias inmediatas par» 
propagar el fuego de la revolución. 

El 30 del mismo mes llegó también & Guadalajara la hermo- 
sa ahijada muy estimada¡de Hidalgo, que como es sabido, dea- 
de (üuanajuato viajaba con él, en coche con las cortinas echa- 
das y disfrazada de Capitán; iba destinada al "Bcatciio," colé- 

gio de niñas de que hemos hablado 3* que había alcanzado gran 
celebridad. 

El misterio y los solícitos cuidados de que Hidalgo rodeaba 
á su ahijsida, dieron lugar á que el vulgo liiclera^circular la vos 
de que el individuo que acababa dfe llegar ritorera'ótro quo Fer- 
niindoiVII, ó VFéi|iaiiditb" eoloo getieinlaieate se le llamaba. 

El dia' 12'cí^*'bi<áéín>)re sb' Ve fnciotpotó Áflibnde > y el l*de 
Enero á mediodía salió de Guadalajaira el humérdso cjéréito 
compuesta de veintemil caballos, ochenta mil infantes v no 



84 GU A DALA JABA 

Y«»tey cinco ca&ones, á cuja cabeza iban Hidalgo y Allende» 
cubriendo la retaguardia, el célebre insurgente del Sur, I>. Jo- 
sé ^ntonio Torres. Jalisco fué el teatro de la desastrosa bata- 
lla en que este gran ejército terminó por dispersión, el 17 de 
Enero de 1811, después de |>ocas horas de combate, en el 
puente de Calderón, en el cual halló Hidalgo acampado al bri- 
gadier Calleja. 

Después de este golpe terrible sufrido por la insurrección» 
las plazas pdblicas y las prisiones de Guadalajara se inundaros 
con la sangre de las víctimas del feroz Calleja. 

Quedó gobernando la provincia el general D. José de la 
Cruz, hombre en quien hacian contraste una figura arrogantí- 
sima 7 su fiero car&cter unido & una'energla que mucho se ase* 
mojaba & la crueldad; pero que apesar de esto, poseía algunas 
prendas que le hacian estimable, entre otras, la profunda con- 
miseración h&da el pueblo bajo, por cuyo progreso y bien es« 
tar se interesó muehisimo. 

H ejoió Ift najor paite de los edificios públicos. Hiso que s» 
ptetsmo las fachadas de todas las casas y quese reformaran» 
las r^mítmm de éstas» que en esa época eran muy saliente* y 
«bsInüaB el psM por las baoquetsSL Aoaentó las tm&alm f 



QUADALAJARA 85 

«rregl6 un acuedocto para surtir con abundancia de agua & la 

población. 
Al general Cruz se debe el paseo que comenzando en un* de 

las avenidas de la Alameda termina cerca de la presa del Moli* 
no de Joya. Formó un bando de policía, reconocido por todos 
«orno el mejor. Organizó la Hacienda p&blica imponiendo seve- 
xlsimas penas & los defraudadores de las rentas de la coronad 
Sin autorización, y aprovechando el estado de desorden en que 
«staba la parte oriental del país, habilitó el puerto de San Blas 
para el comercio con Europa y China. Todavía hace treinta 
años se hablaba con entusiasmo en Guadalajara, del célebre 

tiempo de los panameños, ricos comerciantes que con este mo* 
tivo sé avecindaron en la ciudad & la cual trajeron cuantiosos 
capitales que imprimieron unlmpulso extraordinario al co- 
mercio. 

Jamas ha vuelto & tener Jalisco la animación de entonces: oa- 
«i ni se sentían los horrores de la guerra de insurrección. | 

Guadalajara en esos años memorables, adquirió con justicia 
«1 honroso titulo de segunda capital del territorio mexicano. 

Por este tiempo, el año de 1818, otro temblor de una trepida- 
ción violenta ocasionó la cáKla de las torres de Catedral: este, 
terreni3t;o tiú co:a3ei'aeacU Je Lis erupciones del volcan de Co- 

G.— 4. 



36 GUADALAJARA 

lima, de las cuales una de ellas, la de 1806, olvidábamos decir, 
produjo la destrucción de la iglesia parroquial de Zapotlan en 
los momentos en que con motivo de un acto relli^ioso estaba 
lleno el templo, pereciendo en tal siniestro cerca de mil per- 
sonas. 

En esta erupción de 1806 las cenizas del volcan llegaron has» 
til Guanajuatb. 

No debemos continuar sin hacer mérito de la famosa campa- 
ría llamada de Mescala. 

Después de la batalla de Calderón, los indios del pueblo d& 

Mescala, situado á la orilla del lago de Chápala, se hicieran 
fuertes en un islote de éste, conocido con el nombre de "Isla 
ele Mescala," capitaneados por el cura de **La Palma" D. Mar- 
cos Castellanos. Desde este punto se pusieron en comunicación 
con los independientes del Sur de México y de Michoacaa, sin 
que fuera posible reducirlos. 

£1 general Cruz emprendió la lucha haciendo grandes esfuer 
zos para acabar con 'aquel foco de rebelión, alegrado de tener 
que construir buques á propósito para establecer un riguroso- 
'Woquco. 

Uto obstante que el número de los indios solo era de mil, re- 
sistieron varios é infructuodos atíiques por las tropas délgene- 



GUADALAJARA 37 

ral Cruz, quien en los partes que daba al Yirey trasparentB.ba 
su admiración al valor y aptitudes estratégicas del Padre Caste- 
llanos y de su secundo, el cacique José Santa-Ana. Este puña- 
do de valientes patriotas, con una constancia y heroicidad qu« 
pasman, se sostuvo durante cinco años en aquel peñón, sufrien- 
do todo género de privaciones, hasta que en fuerza de una te- 
rrible epidemia que los diezmó, y del hambre originada por la 
tala completa que Ci-uz mandó hacer de los sembrados que ha- 
bla en las riberas inmediatas, tuvieron que someterse, y esto 
en virtud de una formal y honrosa capitulación. Por conse- 
cuencia de tal convenio, el 25 de Noviembre de 1816 fué ocu- 
pada la isla de Me'scala, en la que encontraron diez y siete ca- 
iiones de varios calibres y otras armas con diez cargas de mu 

nieiones. £n la isla dejó Cruz un destacamento cuj'o mando 
dio al mismo Santa- Ana pot quien cobró ví\1b simpatías: dictó 
las órdtínes necesarias para que en ese lugar se construyera un 
presidio, el cual existe aunque en" estado ruinoso y regresó S^ 
Guadalajara en donde se le hizo mía expléndida recepción. 

Hace seis años dice un amigo nuestro, ¿lun conocí á José San- 
ta Ana: lo vi remando en una pequeña canoa, ciego, ayudado 
por sus nietos: iban & vender leña y carbón al pueblo de Clia- 
pala. No obstante la decrepitud de este hombre, sus faculta* 



88 GÜADALÁJABA 

^es MtabMi en perfecto ejercido, y recordaba con entcudamo 
las hftmflan de Caatelliuioe, Roeas y otros que ni aparecen en la 
Jiistocia de la independencia mexieanar Me en8efi6 el deqiacho 
"de brigadier expedido por Moreloi, que conservaba como la 
más estimable reliquia. 

La causa de la independenda babia tomado un gran incre- 
mento. La división que tenia el virey Yenegas situada en el 
pueblo de '<La Piedad," poniéndose en comunicadon con Itur- 
bidé, aceptó su plan y fué comisionado desde luego el brigadier 
D. Pedro Celestino Negrete, compadre de D. José de la Oruz, 

para apoderarse de Ouadalajara, avanzando hasta el pueblo 
de San Pedro, & una legua de esta dudad, en donde proclamó 
la independencia de la "Nueva Espafia" el 13 de Junio de 
1821. Inmediatamente que esta noticia lleg6 á Ouadalajara, el 
coronel de dragones de Nueva-Qalida, D. José Antonio Andra- 
de y el jefe de laArtillerfa, capitán D. Eduardo Laiiz, proda- 
aoaron tunbien la independencia. Como esta fuerza jironim- 
ciada era el único apoyo que D. José de la Craz tenia en I* 
dudad, después de inútiles esfuerzos para reprimir la subleva- 
don, en los cuales dejó bien sentados su valor y lealtad, tuvo 
que huir & deshora, saliendo por la puerta de la espalda de pa- 
lado á pié hasta el cercano pueblo de Zapopan, de donde se 
dhigió & Zacatecas y de esta dudad & la de ]>uraDgo con la di 



6UADALAJABA 39 

TlsiOB que luandaba el gomaiKlaiite D. Hennenegildo Bevuel* 
tMh En esta plaza, después de un sitio de cerca de dos meseft 
puesto por Negreto, se flnn6 el 3 de iSétiexnbre una capitular» 
don entre¡él y Cruz, quie»fi poco tiempo, en unión de muchot 
de los capitulados, yerificó su embarque para España. 

El IB de Junio del referido »&o de 1821, se solemnls6 el Ja* 
ramento de la Independencia en Ouadalajara, cuyo acto tur» 
liigur en la Catedral con una pompa extraordlnaiia. 

La Virgen tanyenerada poclos jalisciensesen la iglesia do 
Zapopan, fué traida de España por el franciscano Fray Anto» 
nio de Segovia, quien en el año de 1542 fundó en compañía de 
Nicolás de Bobadilla, la villa de Zapopan, y colocó en un pe- 
queño templo la im&geb cuya advocación es de "La Especta- 
clon" ó de la O, y su festividad estík asignada para el 18 de Di- 
ciembre. Desde luego comenzaron los habitantes de aquella 
eomATca & publicar multitud de prodigios que les hacia, siendo^ 

tanta la veneración que por ellos se atrajo, uo solo de los pue- 
blos inmediatos, sino aun de otros muy lejanos, que cien a&04( 
después, es decir, en 1642, mandó el obispo de Guadalajara D. 
Juan Ruiz Colmenero, levantar acerca de los milagros, una in- 
f ormadon juñdica. Con esto«e aimaentaba m&s cadadia la. 
devodon de los habitantes de Guadalajara, quienes no satisfe- 
chos del tonplo primitivo, determinaron levantar otro y es el 



40 GUADALAJARA 

suntuoso y bellísimo Santuario en que hoy es venerada'. Hubo 
algunas dificultades que vencer para la fabricación de este 

temiólo, pero una vez allanadas, fué solemnemente dedicado 
«a Setiembre de 1720 por el Sr. obispo D. Nicolás Gómez de 
Cervantes. 

£a unos apunt«s que sobre esta mateiia logramos obtenev, 
hace«l autor la desorijKíion de la Virgen, ea los términos si- 
gxdentq^: 

**La Santa Imagen es Je escultura de poco más de media va- 
ra; si bien es cierto que artísticamente considerada no es una 
obra de mérito, ni por sus formas, ni por su consistencia, pues 
es de madera vciny deleznable; sin embargo, arrebata con dul- 
ces emociones el corazón del orejéente, cuando en ella adora ñ. 
la Madre de Dios que está en el cielo." 

El año de 1734 fué jurada por la ciudad, patrona contra las 
tempestades, y desde entonces comenzó la costumbre de He- 
rarla anualmente á Catedral y demás templos, el 13 de Ju- 
nio volviéndola á su Santuario el 5 de Octubre; en ambas pro- 
cesiones, que en otra época fueron las mfis populares de Gua- 
dalajara, manifestaban los habitantes un regocijo extraordina- 
rio, y le formaban un cortejo de mis de quince mil personas. 

El año de 1821 fué esta venerada Virgen, proclamada solera- 



GUADAL A JAR A 41 

. . . ' I 

neníente Generala de las armas "del Estado de Jalisco, y desde 

•entonces, son prendas qne adornan í\ la pequeña estatua, una 

banda azul y un diminuto bastón de oro. , 

En otra época era recibida en la ciudad por el gobierno civil, 
con mía salva de 21 disparos de canon. 

Al Santuario de que liemos hablado, está unido un cDnvento 
con el nombre de "Colegio Apostólico de María Santísima dcZa- 
popan,*' fundado ú, instancias del Sr. obispo D. Juan Cruz Ruia 
de Cabañfts e» 1616, quien liizo venir & los fundadores del Con- 
vento de Guadalupe de Zacatecas, religiosos reformados do la 
órdeD fianciscana que siempre goisarcn de gran reputación en 
el país, por sus vi:tudes y celo verdaderamente apostólico. ..' 

El grutx) de fundadores que llegaron, lo componían Fray 
Francisca Borrón, presidente, loa padres Lazo, Velasco j' Fi* 
gueroa, y un lego profeso, Aza de apellido. A ellos entregó el 
Sr. Obispo Cabanas para la construcción del monasterio, la su- 
ma d« ^120.060, legado que para dicha fundadou, dejó Bori&td^ 
ríft Manuela de la Presentación Barrena, al hacer su profesiou 
Eolemne en el convento de Santa Mónic» de Guada^j^ro. 

A los pocos años ya habia en Zapopan una numerosa comu- 
nidad, y los miembros de ella, consagrados á las misiones en 
los pueblos mas remotos del Estado, pronto adquirieron un 



42 GVADALAJABA 

]>rwtÍgio extraordinario por su Uustra^on y virtudes eminen^ 
tm. Hijos de ese monasterio fueron los venerables Fray Fr«n, 
dsco Jimenex j Fray Bamon MunguSa; los notables te61ogo> 
Fray José Kaila CbaTez, Fray Luis Barbosa (hoy cura del s»-^ 

grano de Guadalajara) Fray Luis y Fray José Kaila Portugal 
los sabios moralistas Fr. Buenaventura Portillo y Fray Fraa* 

ciseo Anguiano, aetual guardián, y el virtuoso Fray Teófilo O. 
Sancho Comisario general de toda la 6rden franciscana de 1» 
Bepública, miembro de una familia distinguida, que dej6 oon^^- 
liderables Menes de fortuna por abrazar la pobre» de este- 
instituto. Hoy Fray Buenaventura Portillo es el ilustre Obispo- 
de Chilapa, y el primer acto de sus funciones episcopales fué 
•1 de consagrar el Santuario de Zapopan, conforme al Pcmtifi- 
cal Bomano, el dia primero de Diciembre de 1880. 

Algunas obras sobre materias morales ascéticas y místicas 
circulan con profusión y muy bien aceptadas, escritas por él 
padre Fray José Maria Portugal, miembro, como hemos dicho». 
de esa respetable comunidad. 



* PUBCILIÁKO SAtrciBBBj 



CAPITULO VI. 

BEBFUES DE-LA INDEPENDENCIA. — PRISGILIANO 
SÁNCHEZ.— EL DB. YELEZ.— EL HOSPICIO. 

Esta ciudad quedó siempre como cabecera del reino de Nue- 
-nirClalicia, hasta que la Carta de 1824, al fijar los limites dees- 
te territorio, le dio el Dombre de "Estado de Jalisco»" 

Bajo muy buenos auspicios para el Estado se Inav^fuió Ui 
«ra de la independencia. Fué su primer gobernador el inmer- 
tal Prisciüano Sánchez, hombre, aunque de origen oscuro» 
mventajadisimo ft su época como demócrata, de inteligencia 
tiara y de una energía pococomuti. Aun son el asombro de 

muchos en^nuestros días, sus iniciativas Uepas de ideas avan- 
xadas, considerándosele en justicia como el fundador de la fo^ 



44 GUADALAJARA 

(teraclón. Aquí i fuer de verídicos j para no usurpar la parte 
que lo corresix)iida de gloria á otro hombre célebre, debemos 
decir que Sánchez se inspiraba entonces en el ilustrado asesor 
que fué del general Cruz, el Dr. D. Pedro Velez, eminente abo- 
gado, autor de las bases para la Constitución de 1824 y que se 
separó de Sánchez jmra ocupar en México el cargo de senador 
por el Estado do su origen. Algunos han dicho erróneamente 
que Veloz fué jalisciense: era de Zacatecas, pero el hecho de 
haber contraído matrimonio con una hija del canciller de la 
Real Audiencia de Nueva-Galicia, I). Miguel Torres 3' Daza, 
hizo que se avecindara por muchos a£Cos en QuAdalajmra. Ta 
en México, fué presidente de la Suprema Corte de Justicia y 
por esta circunstancia ocupó el poder ejecutivo do la Nación 
del 23 al 31 de Diciembre de 1829.- 

Ya desde el gobierno del general Cmz, el Sr. Obispo D, Jcaa 
Cruz Rulz do Caballas en 1803 había emprendido la construc» 
clon de un hospicio de pobres: obra gigantesca en que este 
pesiado inmortalizo su nombre y que concluida ddspues de 
consumada la independeneia, presen^», con orurullo Guadalajs^ 
ra como uno de los mejores establecimientoí de su género, no 
solo en la República sino en América. 
Es el ho<?pieIo un ■\-a6to ediflciq que se encuentra nUcado en" 



GUADALAJ^UIA 45 

la parte Oriente déla chidaJ ú ocho oua 'ras déla pirita ilc ar 
mas 3- calle recta del costado X. de la misma. 

Hasta ISIO fué el arquitecto D. José fJutiurrez el director 
la obra que se suspendió por la g-iiera de entonces, hasta 134 
en que 9l Sr. Obispo I). Dicp> Aranda la continuó hasta termi- 
narla bajo la dirección del arquitecto D. Jlaíiual (Jómei: Ibarra 
que reformó comp^Qtaoi&ute ol proyecto sobre lai^^Ic^ia, cons- 

tmyéodola bajo una idea enteranieiite nueva: el costo de la 
iglesia úiiicamente, fu^ de 4 12,000« 

La planta del edificio tiene la forma dcuij paral el agramo, cu- 
ya longitud, en la dirección de Poniente á Oriente, es de 185 
metros por 170 en latitud t*c N. á S: la entrada ó frente princi- 
pal ve al P. en donde t'one un elefante pórtico con seis cohim- 
ñas que pertenecen al (irden toscano. El edificio en auparte in- 
terior está, dividido an lo ¿"eneral en das d erar tomentos: el del 
S; está, dedicado jiara mujeres y el del N. para hombres. Cons- 
ta de 23 patios, los cuales en su nia3or parte est\n circundados 
por corredores que pertenecen al orden toscano: el mayor de 
ellos, es el que sijrue & la iglesia que se encuentra colooada en 
e! centro del edificio, y míete 93 metros de P. C O. potf 54 de S. & 

« 

N. En todos los patáos hajr plantados bfellíflinios ^^^rdines oulti- • 
vados «on noteUé esmero. 



46 GUADALAJABA 

Ia igl«sift es Bín duda alguna digna de admizadon por laior- 
prendente cúpula que la corona; obra es esta que ha inmortaU' 
sado al Sr. Gómez Ibana, 7 que debe figurar entre las mas be* 
Uas y atrevidas del mundo arquitect6nioo, 

La f oima de su planta, es la de una cruz'griega prolongada por 
los lados N. y S. 7 en la parte P. que comunica con el patio prin« 
dpal tiene un gracioso p6rÜco coronado por un campanario en 
él cual se encuentra el reloj, ysirre de entrada á \ma nave 
que tiene 12 metros de longitud por 6 de latitud 7 18 de altura? 
ella forma uno de los cuatro brazos de la cruz, siendo los otros 
enteramente iguales, con la diferencia de que en la prolonga^ 
don de los lados N. 7 S. ,8on tr^ naves en lugar de una como 
son en los lados 0. 7 P. En el centro de este crucero es en don- 
de se eleva la cúpula, que tiene una planta formada por ua 
enadiado perfecto de 12 metros por lado: en sus cuatro ángulos 

Se levantan 8 pilastras que sostienen los cuatro arcos torales so- 
bre que descansa la cúpula 7 tienen 12 metros de elevacioa 
hasta la cornisa, de la cual rompen los arcos que son de punta 
redondo, con un radio de 6 metros: sobre ellos se encuentra el 
anillo interior de la cúpula que- tiene, 12 metros de diámetros 
de él rompe una bóveda hasta la alWa de 4 metros, esto es, al 
tercio de ella, donde se corta horizontalmente pan redbir el 
tambor, l^que Uéne dos ^órdenes de columnas, uno interior 7 



GÜADALAJAKA 47 

ébto exterior, wpondos uno del oCro por ob metro: tente el 
dreido interior oono el exterior llenen 10 eolnmnM qne eepe^» 
ten un eonüeemento sobre el coel le elera I* Mredft qoe cf^ 
ira este bellisiina obr». 

La altura de este cúpula, haste su dave, es la slgulwite: 
del pavimento haste el anillo inferior, 18 meteos, haste ei 
' corundo anillo 4 metros, haste el cornisamento que corona Um 
«olumnatas, 7 metros, y de esto á la daye 5 metros, total M 
metros. El plomo 6 centro de gravedad del 6rden interior do 
«olunmas, estíl un metro fuera del plomo de los arcos torolar» 
La cúpula por la parto extorior est& adornada con un balauf- 
irado de piedra colocado sobre el cornisamento j sobre la bó- 

▼eda: como remato tiene un pedestal en el ^ual descansa I* 
estatua de la Miseiioordia, de 6 metros de altura. El orden ar- 
qnitectonico de la iglesia por su interior es el dórieo, y el d* 
la cúpula en su intorior y extorior, el jónico. 
En el departamento de mujeres hay nlfias pensionistas qu» 

pagan doce pesos cada mes, andanas y ñiflas pobres: éstas úl* 
timas redben en el eatebledmiento instrucción, ropa y ali- 
mentos. 

La educación est& dividida mi primaria, que conste de los 
jramos elementales; y en secundaria que comprende Áritmé* 



48 GUÁDALAJARA 

tica, Algebra, Cco^rafiíi, Astronomía' y Gramíltica. Hay ade- 
más cátedras de iJionias extranjeros, 15iT)uJo, Mdsica, bordados 
y tejiíloS. 

Hasta hace dos años habia en el departamento de niñas po- 
trea 147, }■ 12 ancianas que rejibian toda clase de recursos en 
el establecimiento. 

En ISSO habia en el orfanatorio 13 nifíos y 16 niñas: é8ta3 
permanecían hasta la edad de siete años y después pasaban á 
BUS respectivos departamentos. 

£n el salón de la cmia habia en el año referido, 13 niños ex- 

I)ósitos que ll«van el apellido de Cabaílas, el llustBO fun- 
dador. 

En el ^epai-tamento de hombres habia ©n 1880, 188 niflos 
' que recibían instrucción ptímaria y secundaria y además 0e 
les enn^ñaban varios ofiolos. 

Para la admisión de huérfanos, se dirigen los soHcitkntes al 
Director de la Benefioenda Pfibli^ 

^ el Hospicio s6 hacen los aumentos para los asilados y 
también se fabrica el pan que se consume en el Hospital de 
Belem. 

Antiguamente, cuando' existían los bienes legados por el 
Sr. Cabafías par¿ el sostenimiento del Hospicio, era mucho 



GUADALÁJARA 49 

mayor el número de los beneficiados, y mus esmerada su asis- 
tencia. Ahora s61o cuenta el establecimiento con escasos re- 
cursos: hace ocho años ministraba únicamente la Beneficencia 
Pública $12Q semanarios, los efectos de abarrotes mis indis- 
pensables, diariamente tortillas por valor de ocho pesos, y 
9 arrobas de carne. 

En otra época* el Director era alepín miembro muy caracte- 
rizando del Cabildo, y ahora: dirige la casa una señora con algu- 
nas otras que le ayudan. 

Las Hermanas de la Caridad dejaron también en el Hospicio 
un vacío que jamás llenarán las manos mercenarias. Es impo- 
sible que los sirvientes de los pobres por el interés de un suel- 
do, pue<lan reemplazar á los que por amor á ellos, por compa- 
sión únicamente hacia la humanidad desvalida, se consagran 
al sublime ejercicio de la caridad. 

Después de la muerte de D. Frisciliano Sánchez y como con> 
secuencia del estado de anarquía en que se hallaba el país, no 

escasearon en Jalisco varios disturbios locales. En uno de ellos 
el gobierno abandonó la ciudad, declarando á la de Lagos capi- 
tal del Estado, mientras que el Gobierno general daba garan- 
tfas & las autoridades locales molestadas constantemente por 
los comandantes militares que enviaba. Uno de ellos, D. Igna- 



50 CUADALAJABA 

<io Incluí, se hizo oélebre por el hecho, el primero en el pais» 

de aprehender al impresor D. Juan M. Brambila, en cuya tipo- 
grafía se imprimió una hoja en que se le ridiculizaba. Inclaa 
junaf6 con la muerte & Brambila hasta el grado de encapillMS 
lo para ser ejecutado si no confesaba quien era el autor; peto 
Brambila con un valor y entereza extraordinarios, guarda el 
secreto, no sin habérsele originado notables perjuidoe. 



CAPITULO VIL 

ESCOBEDO Y LA PENITKNC LAHIAi 

Con düerentes sistemas continuó siendo regido el Estcdo 
hasta que apareció el Sr. D. Antonio Eseobedo como gobemft» 
dor emanado del sufragio público. Fué otro notable beneflMí^ 
tor de Gnadalajara. Por sus esfuerzos se fundóla Penitendtt* 
lia de aquel Estado, obra tan colosal, que á pesar de que hace 
enfrenta y cinco años que se comenzó y que solo por cortos ia» 
fterválos se ha suspendido, &un no estíL del todo terii^adai. 

Este edificio comensó k construirse el a&e de IMS bajo el 
proyecto y dirección del arquitecto espaAol D. José Bamói^ 
Cuevas. Est& dividido en tres depart«mentoa: el pviinero éet- 
tánado para el tribunal» los juzgados de lo oriminal, de locLvil,, 

0.-5 



S2 «UADALAJABA 

7 dem&8 ofidnas de la administración de Justicia: el segando, 
paca las celdillas en que deben vivir a-alados los pres s; y el 
tercero para los talleres que fueren necesarios. El segundo de- 
partamento contiene además un lazareto y el local bastante 
para un hospital con salas bien ventiladas. Todo el edificio 
puede cómodamente contener tres mil doscientas personas en- 

tre empleados, escoltas y presos, pues se ampliaron considera- 
l)lemente los talIereS; en la época en que el Sr. Vallarta fué 
gobernador del Estado, sin que por esto se crea que los ar(iui- 
teetos sucesores del Sr. Cuevas han dejado de interpretar fiel- 
mente su pensamiento. 
la. penit^eqoiarla está situada al P. de la ciudad, distante nue- 
' y^cAjadrasde.Ia plaza de armas. Su planta general tiene la 

ifigsMf de im cuadi:ib)ogi> de 30Q metros de longitud por 160 de 
.Ifl^udkal ír^nte pnlnc^pal ve al O. y tiene en el centro un pdr- 
$kK>-moiiu9ieQta]4f de óxdea dórico que abraza loa dos pisos del 
ifdiflóo; á.l9S lados, jr. en toda la extensión de la fachada, hay 
iin%4.efi0xd^.TeataBa>, con fuertes rejas de hierro; los cuatro ' 

«feigoIds>itofotaíosi tantos baluartes de imponente aspecto, pro- 
pios pari^aih cafio ée 4eten8a. Pasado el pórtico se llega & mi 
^«MbeneopttCio dé dos t^soB con corredores eñ sus cuatro lados; 
^nfm (HÉipliftV^te^eM ¡qtte lo rodean están las oficinas de la ad- 



.1 



> GüAPAliAJABA 53 

mmistr&clon de justicia y las de la Fotografía: al viento N. 
de este patio existe otro semejante, conim 8oI<^ piiio,y esi& 

destinado para cáro^ de mujeres, laseuáles pvepflxan todos los 
alimentos de la prisión, al S. se encuentra otro patio igual» 
^ocupado por los presos que aún no han sido sentenciados. La 
«ntrada general de la prisión se halla al O, en; ella e8tá,n las oil_ 
«inas del gobernador de la penitenciaria. En la mtema direc- 
ción sigue la cárcel solitaria, dividida ^en diez y seis galerías 
que convergen en forma radiada á un patio circular en el cuid 
se pondrá la capilla, cuj-a bóveda deberá apoyarse sobre co- 
lumnas, dejando libres diez y seis espacios que corresponde- 
rán cada uno á las galerías, que tienen de uno y otro lado pe- 
quenas celdillas para los presos, combinación ingeniosa del au- 
tor del plano por lo cual los condenados .1 cadena, podrían pre- 
senciar desde las puertas de sus celdas la misa que se les dije- 
ra en la capilla, las galerías del Ia3o N. tienen salonej para 
talleres, y las del S. están destinadas para la prisión. En el 
fondo del ediñcio hay un gran patio para baños y huerta, con 
el objeto de que puedan solazarse en esta aquellos de los sen- 
tenciados quej>or su buena conducta se hagan acreedores & tal 
distinción 

Hace tiempo que el edificio esta ocupado por la prisión aun> 
■que sin plantear?e ©I rojb.3i?ñto iv-e :crr:";ron¿l8. 



54 OUABALAJABA 

Si llega á establecerse el sistema penitenciario, en la form». 
•n que, fegipi los adelantos de la época se estft construyendo 
ca México, la penitendaila dé Guadalajara^en lugar de que seft- 
una ca^:a para el Estado, ft la ves que produciii una renta im- 
portante, dari en el 6rden moral los resultados humanitarios 
exigidos por la civilización y redamados pov nuestou institu- 
ciones, de regenerar k los malhechores haciéndolos útiles & la 
flodedad, en vez del salvajismo de quitarles la vida, presentan- 
donos con frecuencia, la llamada vindicta pública, los cuadroa 
liorripilantes del cadalso. 

Escobedo solo vi5 los fundamentos de su obra: la guerra ci- 
vil que no había desaparecido, lo hizo separarse de la escena 
política sin que hubiera podido dar cima & multitud de pensa- 
mientos benéficos para la ciudad, que con anterioridad habla- 
descubierto ásus amigos. Quadalajara hace de Escobedo muy 
grata memoria y ha inmortalizado su nombre en el hermoso- 
jardjn que sir^'e de plazoleta al importante edifido de que noo^ 
hemos ocupado. 



CAPITULO VIII 



YRIMEROS Sinos QÜB SUFRB LA CIUDAB.— BL OOLEKA.— BL 8R. OBU» 

po Aranda.— D. Joaquín ANevu>.~D* Jbbds Lopbs Por- 
tillo. 

Onadalajara vid ix>r primera vez ensangrentado su suelo oon 
los horrores de un sitio. El 20 de Hayo de 1846, un pronuncia» 
miento en contra de las autoridades federales, promovido por 
«I entonces coronel D. Josa Maria Yafiex, dio principio & la lu* 
eha que después hÍEO cambiar el gobierno de la Nación dejan- 
do el poder el general D. Mariano Paredes y Arrillaga & D. An- 
tonio López de Santa- Anna. 

El general Pacheco, enviado de México, llegó S. las goteras 
de la eindad eon una fuerza que no bajaba de ciño» mil hom- 
bxes de las tres amias. Dló varios é infructuosos asaltos, en vta» 



56 eüADALAJARA 

é& loa cuales muri6 el célebre general Oaiferos Arévolo; y des- 
pues de sesenta dias de asedio» levantó el sitio, retir^doaa 
•OB muchas bajas ea sus fuerzas» & Lagos, en donde supo el 
«amblo de gobierno ocurrido en la capitiü de la República. 

Guadalajara volvió & reanimarse; y como el plan procIamado^ 
en olla había triunfado, cambiando por completo la faz política 
del pa!s, los desastres de la guerra fueron indemnizados con la 
paz que sigruló disflratando Jalisoo; pues . el est^iendo ocasio- 
aado en 1847 con la invasión americana, apenas se sintió. Los 
oontingentes del Esitado ingresaron al ejército nacional y solo 
Jas tristes noticias de la guenu llegaban á esas Apartadas le» 
(iones. 

Por este tiempo f u^ elegido goberncwior el notable juriscor. " 
pulto D. Joaquín Ángulo: hombre honrado y do carácter cnér- 
gico á la v^z que conciliador y una de lasñguras más prominen 
tes entro los hombaes de Eslado. 

. Suff esf aerzos constantes se dirigieron & mantener la pa? oa 
Jbtiisco, donde germinaban ya ios elementos do una nueva con- 
moción política; pero debido & su tacto y & las simpatías quo 
adquirid en todos los bandos, pudo con tranquilidad concluir su 
periodo, sin que ocurriera en él otro «contecimiente notable 
^e la invasión del colera morbu» en la BepúbUca, en cuyas 



0UADAL4JABA ^^ 

^4)uiataucias d¡ct6 i»btiw disposit^fmQS «sesqra^o pox un oonr 
Í^Jo46 insignes médicos, que qombró al efecto. 

. Ya el^kgo de 1883, esta asplt^dora epidemia había Ixecho •»> 
tngoa homl^les en el^Bstadoy según dtutoa escru2>uloaaI^•Q^| 
recogidos, diezmó la población, cubriendo de luto & todas lai» 
fomilias de Jalisco. Debemos hacer constar qp.e los esf ueraos 
del 8t, Ángulo, para remediar las necesidades de la clase psole-^ 
taria empeorada» con la peste, fueron secund&dps por elSr. Dr^ 
I>i;piego Aranda 7 Catpinteiro, 61Uuu^o)H8p<^die ajfiUAUa áilk^ 
tis, quien de su prjplo pesUlio di5 groasaa sumai para 01 «oxi«/ 
lio de tos enfermos. Hemos llamado al Dr. Asanda, ¿Ititnoobii»' 
po, porque su sucesor en aquella ngdtra el J>r. Du Peiro Bspino- 
sa, fué prjmdviJo ca 1S34 al p^ip arzobispal, rango áqueelif 

v6 Koinaa'. torrl&oa:!», con el iiombce de "Arzobispado Ocoiden* 
tal de Guadalajara." ^2 

Por e«te tiempo comenzaron k construírselos dos dltimos eoexy 
pos de las t'irres do Cateiral, que hoy admira el vJA^^o-. Diri<« 
fió la obra el arquitecto D. Uanuel Gómez Ibarra. 

£1 a&o do 1S5J se eligió 'g.bernador, al Sr. Lie. D. Jeaus Ló- 
pez Portillo. Fué en lo general bien recibido por los habitantes 
^ue conocían su ilustración y lo patrióüso de sus miras. Inme>. 
^latamente se propuso plantear el reglamento de policía hecbo 



58 0^AI>AI>A1ABA 

-phtél gmaítittl D. Jofédt bkCrds; 7 pNton<di» oon iuiaotbi» 
«nanttoM d» nuiat Intondones, háctr todo «1 bl«ii poan>1« al 
Iktetf O, enáiido dnoo maiwi áupank d« sa «levfteloii Ü poder 
<9ée«iiTo, «I di» tB d^ulio, uña «Mmada-TiBoi perturbar 1* jtm 

A iquénoa paebloi. 

D. José M. BUmcute le pronixnei6 7 aiAttó el pelasld apode* 
itádúaé défodoelae elementos del gobierno, y la» Autoridades se 
f étíxaron, piüneio al ceroimo pasíblo de San Pedro, despaea a| 
4* ZapoíSaaeje f per éhteoAJami su residencia en Lagos, ola- 
dad ÜDiitraia coa ai Estado de Oóanajoato, en donde reonlen- 

•de loepodoe eteaftentos qja» en Jalisoo les quedaban pudieron 
báoer frente á loto sablevados. 

La vacilación y debilidad caracterflrticas én la administración 
del g«aieral D. Uariaiio Arista, hideron que lo que al principio 
polo fué un motín en Ouadalajara, se convirtiera con rapidez en 
«n gran foco de rebelión que al fin trastom6 el orden pAbUDo 
en la Nación. 

Casi duco meses despnes del pronunciamiento de Blancarte, 
podo el gobierno del centro mandar una brigada & las órdenes 

del general Vázquez, juzgando esta fuerza suficiente para redudr 
% los pronunoiados¡ pero la tardanza para obrar con la actividad 
que el caso requería, originó que los amotinados se pusieran en 



OÜÁBAX/AJARA 69 

ioiitiusto e<m los pMcddaxios del |¡:en«ral ^anta-Anna, qtüenot 
iM'MferaciMtroii ft-eambiar por completo las bases londamenta* 
leadel pla^ qtie al prinéipio proelamaroft. 

BetaeMos loe ptoBunciadM ft resistir, fortífiearon la dudad» 
silaatadoB con la presAnda de los Srea. Juan Suaréx Navarro f 

Perd^;oa Qaray, principales agenta de Santa-Anna. redoUán- 

^doaa su entusiasmo oon la adquisición que hicieron del coronel 

• 

José López Ura|;a qae se les incorpor6} disgustado por haber A^ 
do destituido del mando de la brigada qué iba al asedio de Gua- 
dtlajara. Este hecho desleal por parte de Uraga Justificó elo* 
cuentemente su destitución dispuesta por el g^eneral Arista, quo 
conodasu carácter versátil, del cual doce aflos después dló tan 
lamentable testimonio con la defección al gobierno republicano 
para alistarse en las filas del imperie. Este último error le oca- 
sionó el mks cruel remordimiento de diez años, muriendo ha> 
ce tres en oí ostracismo, repelido por su Patria, desconocido por 
«us'compafieros de armas y abandonado de sus áhiigos. - 

Después de muchos retardos y vacilaciones provenientes, 
los primeros, de la falta de recursos en el gobierno del centro, 
se acercó el ejército á Guadalajara, mandado por el valiente ge< 
neral D. José Vicente Miñón, & quien por orden superior lo en- 
trego el general Vázquez. 



.60 XlüApALAJiRA 

Kl 15 de Diciembre de 1352, lieg6 el enunige á la ciudiid, ak 
loando el ouftitel general en el pueblo de Sao Pedro* Direnu» 
•o oonflanacion de la penuria del gobieoio q\ie un dia antes se 

lukbia presentado 6 la Cámara de dipiAtados el.Ministvo. de Ha' 

«lenda D. OuiUermo Prieto, exeitlndola á que arbitrara reonr- 
jK>a para contener los avances de esta revolución . y disgustado 
•1 presidente de ella porque los nfinistros do baoienda siempre 
esurren & la C&marapara adquirir uumerario, dijo esta^*, por lo- 
jg^a3lo3;>, cilebrcs palabras: "¿j (7i>nj»/'a de diputadss, Señ^r 
Ministro t nóes eos:» de moneda," Inmediatamente el presiden" 
te i^gibó la cam;^QÍlla y levantó la sesión interrumpiendo al 
9r. Prieto quo ss dUp^nia 6. contestar. 

La fuerza que atacaba, aunque escasa, era la mejor que ha- 
bla en el país; pero los sitiados tcniiiu sobro- sus contrarios la 
inmensa ventaja de las posiciones. 

Se dk6 un terrible asalteo á la fartiñcacion de San FelipuNe* 
ri, dirigido personalmente por Miñón, que resultó heriJo en la 
nariz; se b jmbardej el convento de San Francisco y ilodpuoj de 
doce días de asedio, el general en jefe viendo sus esf ueizos inú- 
tiles, los recursos agotados y mis que todo esto, la popularidad 
^ue en la mayoría de la Repúbica alcanzaba el plan proclama- 
do en Guadalajara, levantó el sitio el 27 del mismo mes, retí- 
rtodose hicia la capital. 



aüABALAJÁRA 61 

Tcr wganñm vm l».«iacUul libiiAdoee de l<fi- horram «ofitf 

|^eates.& un tiiiuiío por aaalto« volvi6 & «mploar ras podero* 

^M ^m^atos en. onsar sua betidaí y en proseguir su «iuQftÍa<r 

de reconstrucción, no obstante la serie de disturbios que siguie^ 

ion eosaxigre^taDdo el país oc^ionados por la última adnúni»- 
tracioix dictatorial del general Santa- Anna q,ue pesaba horrible* 

mente sobre la nación. En esa última época tomó este hombre 

Tanidoslsim4'''el tratamiento de Alteza Serenísima y Rehizo 

más odioso aún con la venta del territorio de la Mesilla. 

A poco tiempo comenzó íi organizarse la revolución en el Sur 
de Mlchoacan y pronto cundiendo por todo Jalisco volvió & po' 
ner en alarma á Ouadalajara. 

; El 17 de Enero de 1854 pasó cerca de la ciudad D. Santos De* 
gollado, con una pequeña fuerza que á todo rigor llegaba á 40O 
hombres mal armados, con la esperanza de sorprender !a plaza 
y aunque no logró su intento, se le incorporaron varios indivi- 
dúos montados y armados. 

Fungia en esa vez de Gobernador y Comandante militar del 
Departamento, el general D. JosG María Ortega y tenia & sus 
Órdenes fuerzas suñcientes para impedir la alarma de Ins habi- 
tantes saliendo á batir & Degollado, seguro de obtener en po- 
ca» horas la destrucción completa de su guerrilla pues no me- 

recia otro nombre; pero se limitó el prudente Ortega á cubrir 



62 «n7AX>iXAJi,RA 

4»iokl«doi iMftltonti 7 & cbdftfftr lA dndadw éatadséetitío. 

Degollado M rvttiró nimbo «1 pttoblo do Ooeid* en oí ea»I« 

yrtéUam de un* ioipfwa, fo^-donoUdo por íaenm OBYfaidM os 

Loi fmiidei tnwtomoi púUioof se muUIplicabeii. 13 gobior* 
no de Santft-Anna obraba con actividad para conjurar la tem- 
pestad, mas su desprestigio ^redoblaba la esperanza de los can* 
dillos de la revolución que con diligencia prodigiosa cnuabaa 
«n todas direcciones el país, con grupos de fuerzas regulariza- 
das. El entusiasmo era mayor en Jalisco, por cuyos pueblos 
pasaban constantemeute guerrillas de pronunciados m&s 6 me- 
nos moralizadas y algunas capitaneadas por individuos de ins- 
tintos bandilicos, que tenían en constante zozobra & los habí* 
tantes pacíficos, principalmente & los acomodados. Estos co- 
menzaron á emigrar en grandes carabanas robusteciendo el cen- 
90 de Ouadalajara, & donde se dirigían en busca de garantías j 

de tranquilidad. 

Alarmado el centro cou el gran incremento que en el Estado 
tomaba la revolución y desconfiando del pequeño espíritu del 

.l^neral Ortega, nombró Comandante militar á D. José Maxla 
-Gamboa, hombre en quien sobraban la aptitud. y la energía 
que faltaban en aquel. 



CAPITULO IX. 



EW BL TEIÜNFO DB LA REVOLUCIÓN DR AtUTLA. — COMON PORT. — 1>^ 

Santos DsaoLLADO.— El Tbatro Dbqollaoo.— El genbbjliá 
Parrodi. 



Basde esta época debemos señalar una nueva era para la 
dudad. 

D. Ignaeio Comonfort se presentó en Jalisco precedido de la 
fama adquiridapor su relevante patriotismo, por su valor y tam- 
bien'por la Justa reputación que le dieron sus repetidos rasgos. 
Bobilisimos de humanidad después de sus frecuentes triunfos: 
razón por la cual la sociedad formó siempre de este hombre un 
•levado concepto. 

Pocos días después de su aparición en aquel territorio, tom a 
por asalto á Zapotlan sin fusilar á nadie y hace capitulad á Co- 



66 GUADALAJABA 

El pórtico Mtft al P., formado por ocbo oolumiuui arquüra- 
liadas de orden corintio coronadas por un ático. Pasada esta 
TÓgia entrada se encuentran cuatro elegantes portadas con can- 
celes de hierro, que dan acceso & un patio con oorredor oval en 
forma de rotonda que tiene 10 metros de lon^tud por 6 metros 
SO centimentros de latitud, con diez columnas que sostienen 
igual número de arcos. A los costados, est&n: un restaurant, 
eantina, la entrada & las escaleras que conducen & las plateas 
7 palcos y demás oficinas del teatro. La. entrada al sitlon asta 
al O. del patio descrito, ^ecorada con columnas de orden <xh 
Tintio: entre la entoada j el salón, haj por ambos lados un et 
pació de 9 metros ocupado por el ambulatorio respectivo y los 
gabinetes de desahogo para cada platea. 

£1 diámetro mayor del salón es de 20 metros 00 centímetros 
y el menor, de 17 metros 95 centímetros: está dividido en«iaoo 
órdenes de palcos sestenidos por graciosas columnas de órdea. 
compuesto: sobre ellos descansa la atrevida bóveda plana ctnq^' 
traída con piedra pómez y decorada con una bellísima pintura 

al óleo que representa el canto lY de la Divina Comedia del 

( 
Dante, ejecutada con maestría por Oi^vce y el Insigne pinter 

jalisciense Gerardo Suarez. 
El gr&n arco del proscenio tiene 15 metros de ancho por 14 



GUADAL A JABA 67 

<bB eleyaddn hasta la parte inferior de la clave, est& aostenido 

]por columnas de orden compuesto y decorado en su parte infe» • 
rior tx>n diez casetones de exquisita talla j un bajo relieve que 
^representa el tiempo y las horas: en las pechinas que están so- 
l>re el lyjco, liay dos famas en actitud de tocar sus trompetas, 
portando en la mano izquierda coronas de laurel. Un &guila 
eolosal, también en relieve de oro, est& en la clave, soportando 
«ñitre sus garras la bandera nacional. 

Cinco entradas tiene este salón, una al frente y cuatro late- 
rales; la decoracifin toda es de estuco, fondo azul, y las comi- 
flftg, ecriumnns, bases, capiteles k, &. de blanco y oro. 

El foro é8t& techado con hierro: su longitud es de 31 metros 

por 18 de latitud: á sus costados N. y S. hay a]tnplias galerías 
de^rden toscano y después de ellas, ima serie de gabinetes 
pata los actores, 
folnre tma caja acdsilca eátSn los asientos de la orquesta, y 

el Bubterráuóo de ella, se prolonga con ascenso h&ciala entra- 
da y por lo mismo, la colosal tarima que sirvo de pavimento, 

queda susceptible de nivelarse con el foro, para formar un in- 
tütOMo salCn de cerca de 55 metros. 

Todos los ambulatorios, gabinetes de desahogo y demás de- 
pendencias de este grandioso teatro, son cómodas y bien venti- 
ladas. El foro tiene «na inmensa puerta parala calle, 



68 GÜADALA^TABA 

' *- •• • ' 

palda del «dificio; en el caso de incendio, los Mtores 7 4epeit 
dientes de escena, tendrán una f&cil salida, para que no suceda 
lo que no ha mucho tiempo en París, en el Teatro de la Opera 
Cómica, que no pudieron salvarse los actores ni demás indJTi-^ 
dúos que habia en el foro, por cuyo lugar comenzó sus estra* 
gos el destructor elemento. 

Degollado no concluyó su periodo: una acusación, tal ves 
lua de las causas de la guerra extranjera que más tarde tuvi-^ 
mos que lamentar, le trajo & México queiando oomo gobemsk* 
dor interino el Sr. Dr. I<piacio Herrera y Cairo. 

Pocos meses después, D. José Muría- Blancartojeíe de laguar^ 
nicion de La Paz (Baja California) abandonó su puesto: iba & 

marchas forzadas sobre Guadalajara, con el objeto de apodtirar- 
se de los abundante elementos que habla en esa capit^. La. 
ciudad se fortífioó y por tercera vez so preparaba & resistir; pe-- 
ro la oportuna.Uegada del generen D. Anastasio Parrodi, pn* 
80 fin & esta violenta situación, haciendo rendir & Blancarte, que 
pasó preso a la capit;al de la República. 

Coincidiendo la renovación de* los poderes del Estado, con la 

permanencia del general Parrodi en la ciudad, fué nombrada 

gobernador do JalÜco. 

Suspendamos la triste narración de aquellas luehas f ratripidan 

^ hablemos d« ftlgo fcttiftjador. ^ ^ 



\ 



/. » 



Jd. 



CAPITULO X. 



El SsioirABio.— Obispos y otros boiibbbs pBOMcnsNTüs qttb vs 
XL ESTUDIARON— Otros establecimbbntos ds enseí axza en Bb 
Estado—— D. Justo Corro.— D. Valentín Gómez Farias.—» 
B. MARIANO Otero. 

Sn «I afio de 1700 el Sr. Obispo Galiíido fundd el Colegio Se* 

« 

aiinario en el lugar en que hoy estíl, recibiendo cuarenta afíofl 
después notables mejoras tanto en lo materia! como en su plan 
jSe estudies por el Sr. Obispo D. Juan Gómez de Parada. El edí- 
fldo oeupA una manzana, y por lo mismo presta todas las como- 
didades para el objeto & que fue destinado» Ttfk dividido en do* 
l^iflos: tiene tinco patios, capilla, amplios dormitorios, salas pa< 



70 GÜADJLLAJARA 

I» tal cfttedrM , habitedonei par» lof catediUícos, refeetoiio» 

bodcfllM, etc. 

SI gran salón de actos 6 aula mayor, está decorado con refi- 
nado gusto. Muchos sabios que hemos admirado, en él alcanza- 
ion triunfos, en la Juventud que los prepararon para otros ma- 
yores que han redundado en gloria positiva do nuestra patria^ 

Desde el Sr. Gómez de Parada hasta la fecha, ningún obispo 
ha dejado de velar con especial solicitud por el progr<»o de es^ 
le hist6rÍco plantel. Después de la p>romulracion de las Leyes 
deBeforma, pas6*el edificio aVddmlnio dd gobierno: ahora él 
Seminario está en el exconvente de Santa M6nica; pero la ins* 
titucion en nada ha desmerecido, sigue en progreso creciente, 
Bin que haya sido un obstáculo para aquella ilustrada mitra, 
haber perdido en comodidad y valor material, con el cam- 
bio de local: en lo moral es el mismo que ha dado tan premi- 
nentes miembros & la sociedad mexicana. 

Desde el siiglo pasado, en l(is &ula^ del Semii^a^q se h^ eivse- 
fiado Latinidad, Retórica, Bellas Letras, Lógica, Metafisica, 
Historia de la Filosofía; Eticaí Religión, Física, Astronomía, 
Geografía, Elementos de Geometría, de Aritmética y Algebr^ 
Pexech,» Civil y Canónico, i;folo^!ad<)^pn4Uca y.i«()raljri3% 
jn^ada Elscritura., Después, los s^^bios eolesiástipea que han diri- 
gido el estableciml^ntD, mejoraron l^te^^tos d^a^gaatun^ 



<¡ ^ 



<íítíÁ:í)ÁtAÍi&k 7Í 



de aca«rao con los progresos de la época, aumentando las mv 
teriaa de ensefiansa. 

• ■ ' ■ - ¡ ■ . • • ■ , , . ; 

No serit'con jostícia el cargo que se nos haga de paicialefl, si 
«dentamos aquí que la enseñanza en este Seminario ha dado re* 
saltados muy superiores & los obtenidos en establecimióntos áú 
igual género en los demás estados de la Itepúblíca, si con el U- 
bro de matriculas pr5bamo6 qtie de Chihuatitia, Borango»' 
No»VQ Leoii, COabttilá; Zaoatecás, San Luis Potíosl, QnevétaM . 
Gtianájaátó', S6nor«, flÉialóa, Oolima^y d« Agiíasetdientes, htta 

ido 7 siguen ocurriendo jóvenes enviados por sus padres en 
busca de la ciencia que alli se adquiere; y como mejor democ^ 
tracion, tenemos el número actual de alumnos que se aproxim* ' 
& mil, 140 internos y 800 extemos/ 
tíó^/üdéhiú'Úh las materias q^íe hemos anotado, sé tínsethuí* 

Derecho Natural, Éomaiio,'ililatem&ticas y los ÍdÍon)U líéitíck!^ 
no, C^tellano, Oñegó, Francés é Iiiglés: son diez y ocho laff 
cátedras que se cursan en este planteL 

Siempre ^e han liechp esfaerJEOs pfun^.^e. 1» c&tedQi de fisic» 
teaga todos los aparatos é. instromentos que ?« Jian i^o estl. 
m^dp C090 modernos; en la actualidad Mj un ga^jinete^oai* 
pltetoftt&flRbioMíeerdotéeft.^eatediátióo. < 



72' GÜADALAJARA 

» 

Por mncbos «fiot ha sido el oejntrO de Im canena Kcleíd&stl> 

'•'*-■' ' ' 

«ft, de JuríQMrupencia y de Medicina. 

Hat^nido por rectores, entre otros, & los sabios doctores D. 

José Miguel Gordoa, D. Pedro Espinosa, D..Juan N. Camadbo^ 
D, Francisco Espinosa,. D. Francisco Vargas y D. Ratael P. Ca> 
macho, obi8ix>s después los primeros y los dos tSiltimos. Ahora 

lo es el ilustrado Canónigo Br. D. Miguel Baz. 

» 

De Ms 9áí\A» hatt sldiao los oUspos ya difuntos, Dk, D« Jusyi 
Cf QOJMi Portagal, Dr. D. Salvador ApodiK»^ J>, JRra^ Francis- 
co QaT<»a Diego, Dr. D. Pedro ^Espinosa, Dr. D Pedro Barajas; 
Dr. D. Francisco de P. Vercfk^ Dr. D. Carlos M, Colina, Dr. D. 
Igaacio M. Guerra, Dr. D. Bamon Camacho y Dr. D. GersuMs 
YOlaJvazo. Actualmente gobiernan varias diócesis, estos ilus> 
tiijijA3S obispos, hijos también del mismo plantel: la^de GoU- 
inj» el Sr, Dr. D,. Francisco Vargas prelado tan lleno de caridad, 
que hace cuatro afios, agotados sus fosd3S partieulajres para 
auxiliar a los enfermos de fiebre amarilla en el Manzanillo y 
otros puntos de su diócesis, que tueron-atacados de tan terrible 
plaga, ren^tió hasta su dñál y anillo pastoral: la de Linares, el 
Br. Dr: D. Jacinto tópez, la de Zacatecas, el Sr. Dr. D. J. del 
Iteftigio Guerra, la de Quérétaro, el Sr.jMf. D. Rafael S. Cami«. 
^ho, y la de Chilapa,.el St DrFjsay Baenaveatm*«PoitUlo. A ; 



GrtJÁDALA JARA 73 

-piropósito de «ste distingraidd prelado debemos consig^nar de pa> 
«o, que él debeprecidirla peregrinación que hacia Boma saldr& 
^e México ei día 7 de Abril del presente año. Cúpole la honra 
Jalisco dé que uno de sus obi ^pos conduzca h, más de cuatrocien- 
tos catdücos que obedeciendo á un sentimiento de fé, muy dig- 
no del respeto de todos, van & postrarse & los pies del padre co- . 
>miinde los fieles, del Papa mts es'^larecido que ha tenido pí c^ 
4olidsmo;& tributar los Justos homenajes, •i<iaiera^nlopar- 
Scular, á nombre de los mexicanos, que con motivo de su jubi - 

* 

leo sacerdotal]no le negaron oficialmente ni los emperadores j 
reyes de los pueblos májs disidentes de la<fé romana. 

£3 8r^i>. BYay Bagioii Iforeno, renundd el ]g^}1l>lerno de la 

mitoa de Chiapas que tenia y eat& radicado en^Tacubaya. 

ES Sr. Pr. D. José Migruél Gk>rdoa. eétuiló en Iféxíco en el 
colegio de San üdefontfd, pasando después á Gaadalajara, de 
enye oof<6 fué euidn%e y injts taidé obispo de esa diócesis, an- 
te.-'of «1 Sr. Amida. 

No f«é blJO^l fiítado, peM> si de'H dióeesis, por que Hnoo 

lugar de su nacimiento perteneció & la de Ouadalara, áñtes de ' 
jque Sma Ln&i Fotosi m erigiera en Obispado. 

Ka osohlsUrioo^eelégio des&1ñc« ^esduela de obispos, esta 
díaron, el Sr. Dr. D. Aguetin de la Rosa, insigne escritor quo 
b»;eiiÜqi(e«ldo 1m biblJote^at oon obras, no solo sobre mate- 



74 CUADAI/AJABA 

xím teológicas j monlM, sino tratando de cieooiaa fMcas, d* ^ 

Historia j de Bellas Letras. £1 Sr. Dr. Agustín Biirara¿ osritotl. 
YO notable escritor y orador distinguido qae desde hace SO afios- 
vive en Lagos consagrado al estudio j & practicar el bien. Los 
eminentes oradores, canónigos D. Juan N. Camacho, cuyo» 

sermones morales ccmmorian profundamente al páblioo, al ex* 
tremo de tener que su«];>ender con frecuencia el uso de la p*« 
labra, mientras cesaba el llanto del auditodo; D. José Oayeta- 
no Orozco y D, francisco Espinosa, cuyo poético estilo en los 
panegíricos siempre les atraía un concurso numeroso. £1 eru- 
dita Franciscano Fray Pedro Cobieya, lleno de citas de los 
Santos Padres y de los m:ís esclareeitlos teólogos; Fray Isidro 
Gascón, mercedario de voz poderos^ y de discurso elegante y 
f&cil; el clérigo modesto P. José :|{»ria Sanobes^ton iqiegado ft 
la Retórica y que ti^to fué escúebado pArjcUstingiudo auditsaeio- 
•en la Catedral; y actualmente, losnúeinbros dei eaibUi^Dr. IK 
Florencio Parga y Dr. D. Atenógenes Silva» tan proltoAdes «& 
eradiicidí;!, tan lógicos en si nudodiiio y tan «nreedM tm la «z- 
presión.. 

Los notables teólogos Iqísiias Bre9;lXF Juss^N. €?«É«na% IX 
Luis Verdia» D. Felipe de, 1» ^osa, D. Mign^ IgMniOi](sq«lBr- 
^o y D. Miguel Sas. 

ton los dMdioetf nittsbiqi Di» ff«»^ 



dro Tamos, D. FranctecbTorñs, t).'Aiit<>nÍd PÉélMeo-LéU, "bí- 

VAXAoiSMiwnÉf B. Alejo Bomo^, D.' Leouurdo Óli»% etfdritor 

ctí^RiTÜdo 011 ma(iena Qufmiba; D: MÍMiuAl Bomo, X>. Jtaa. 

CatÜllo IX Be3'ea Flotea, J). Juan Hijar y Báro que desde hace ' 

doce aftos está en Europa ocupando ea la dlplpmacia on puesto 

Importante; D. Ignacio Torres, D. Francisco de P. ChacCn y 
D. Salvador García Diegpo. 

Nuestros poetan inolvidables D. Pablo Yillaseñor, D. Miguel 
Ciruz Aedo, que además fué un patriota emitiente, X>, Uanuel 
Román Alatorre, B. Epitaciode los Xtios, D. Aurelio Luis Oa* 
llar lo, D. Clemente Viltasellor,' B. Frandseo E. Trejo, B. José 
Harta Vi'gil, que lioy es director déla Biblioteca Kaolonal, B. ' 
¿reñeó Paz,- B.' Joaquín G<m&í V¿rgftm>B. MÁuúel (Tatalle- 
16, en «T'seminario eomenaumi ft^ter praihtJté^ iA» gttkáM ' 
«¡lÜMdM'pdra el «rt»4e HoBíefOr 

HÍ!H« dé arte SttniAatlo han M4»I1 Viiintín OoBlez. Faite»» 

y IX ^osC Justo Cctaro, qoe f oevotí pMsMootfls^a 1» BepabUeaii 
left*IS6gBllasÍiisl]B;ne4 2X JCB^ Ba«loQtPlke]^eoD,;9oMl« di^(>*^ 
iiittIflo/IX. liNlanoOtaiD, odiiMNíiild»' OR»dorf»c^i»9f#>4o4 
Di^JuanJo^é Bai^ gobernador ea|fé^«o y.|fiii|stre degeber- . 
q»9l^ii,B. Je«u# JÜpes Poriia]<»,. <!fmli%rfc» tn)Wrl*U > ^* Po- 
dio OkS^oü, Itísdsti» de la Qumn^ B. Igi>W^/ V VaUaffta, Ifti- 
%|alr» de Belacieiiea y Bntsiden1i^d« la Supmma Coste da,. 
JilrtM*»»^ Anecio 'B. poirtaig^ ^ B. Crispiaiano del Ca»^ 



76 GCADÁXjAiJÁJS^yj 

tiOb, sMgiftn^dQf-did Tribunal Superior de Jo«tU^ de Kéxl- 
«o. B. Joaquín IL £gooto j P. ^«pstin Caravastes, ^ue fue* 
t(ta lubMcvetariM de estado en la época del Sr. Jttares, D. Mi» 

guel J. Bomo que fué juez del ramo cxiiñhial, D. Luis Oo- 
tierrez Otero, D. Alfonso 1#. Joqes, D. Aguatin Arroyo de Anda 
y D. Juan B. Esparza que se han hecho un lugar distinguido en 
«1 foro de la Capital; D. Diego Baa, que ocupa un importante 

puesto en la administración de Justicia, de la misma y D. Car- 
los Rivas, secretario intimo del Sr. general D.^anuel Gonz&les. 
Otros abogados de gran nombre eu aquel foro, como D. José 
Guadalupe Altamirano, J>. Plutarco Qarcta Diego, • J>. Grego- 
rio Davila^ D. JesusCamarena» A J^^l^ ^> MaUen, D. Joaquín. 
y D, Leonai^o Ángulo, D^ José María Ortiz, D. Manucd^ de la 
Hoz, D. Remigio Tovar, D. Trinidad 8. Aldwaa D« Jnaafifjpaan 
SoIIb, D. Jesmi L., Ottóiaíeiia D.Juan A. Behlea» D. I^noel 

Ifanciiía, D, Juan-Robles Martínez, D; Miguel EspaJSa,IX Eme- 
terio Roblee Ofl| D. hatí^ Terdía, D. Andrés TOiifin, i>, miil> 
'aad'?^i^ b. f^nnJSra.'Rieskia, D« liUfsO/'lEMmeiillo, IK 
JiQíBé M-Gutierrez tiomo, I>.Jo8é li. Poriüto y Hojas y etiíoe, ca<> 
ja lista seria ifiienninftble, toubien estudlteon en el feemifeaHek^ 
ixM ilustrados' y honrados' acotarlos f).MatfÍn Román, BJesoé' 
Romo, D. tiúls' Arreóla; I>^ Juan'Riestra,'ty. Celso CebafkMí 
^ D. Heraclto dardadiego de «qaéflas atúáÉ'ütdiéron'taiiibieB.' 



GUADALAJABA 7T 

ci48 que ban dado honor á Jalisco, é igoomBOSv «n 4|tt6^ 
tablcdmientos de enseñanza de Qiiadidajara se fonnaron, eo*. 
mo D. Santiago Guzman, autor en 1813 del primer plano de la 

4 

ciudad, el agrimensor tan notable por sus vastos conocimien- 
tos en Matemáticas, D. Antonio Lozano, los muy ilustrados in- 
genieros D. Longinos y D. Nicolás Banda, el Sr. D. Joan Ignacio 
Ifatute, y el sabio D. L&zaro Pérez, & quien propiaiüente se le 
puede llamar el consultor de la ciudad, en la maj^or parte de- 
las ciencias físicas y naturales. 

Elmuy inteligente ingeniero D. Mariano B&rcena, hijo de 
jalisco, se formó en México, en donde hizo una brillante carre- 
Ya ocupando desde luego puestos muy mportan-'tes. Nadie co- 
mo él tiene el gran número de relaciones con sodedades den- 
tificas del extiranjero. 

El no menos ilustrado ingeniero D. Ignado Guevara, fué 
«lumno del Seminario, y nos sentimos honrados recordando que 
Juntos cursamos aquellas aulas, dendo él regento de estudios en 
FUosofia, puet desde la niftei deniego unadodioadon iorpioa- 
4eiite. Nueftro maestro queridísimo é inolvidable, fué esa inm- 
bnra del clero de Qoadalajava, ese hombro tan intéUgente eo* 
mo modesto, tan caritativo como erudito, que se llama él Pr. 
D. Felipe de la Bosa, para quien guardamos un eterno rooo» 
^Ofsimiento por sus y eoaddecad<nies h&oia nosotros tas- 



CAPITULO Xt 



HOfSeasA hi matusu iuoí ahí aKn.7-AaiiiaAcitti RsgnoM áu 

OSNBBAL BoSTi^MAirra. 

El muy antiguo Colegio de San Juan, recien f andado, lab el 
centro principal de la onsefianza profesional, que produjo le- 

arados de Hombre. Hoj estS convertido en Escuela de Medid- 

• . • • • 

.- ■ » .... 

nft y en este local se halla, también la de Ingenieros. 
J¡)t¡piús> úk U> muxü&B^Qcia del Sr» . Olvspp 4J^c{^4e .q^u» jd^¡^ 

g^t^ aciaurtr9.4eDqp|i9re8.i0í^X?^^^^..í4«^ 



OUADALAJARA 

En este edifldo M(á hoy 1» Escnel» de Jorispradencia, por ha- 
ber p«Mdo ál dominio del gobierno. Estas tres escuelas, de Me- 
dicina, Jurisprudencia é Ingenieros, constituyen el Instituto de 
Ciencias del Estado. 

En el año escolar que terminó en 1880 se matricularon 189 
alumnos para la carrera de Médico, 184 plira [la de Abogado, 
25 para la de Farmacéutico y 6 para la de Ingeniero. 

En el mismo afiore<sibieroQ titulo de Abogado, 08, deMócUeo, 
12, de Notario Público 8, de Farmacéutico 8, y de Agrimonia- 
res é Hidroinensores 6; 

Ea ollioeo davaianeri se «nsafia Latía, Franotfs, Ingles Bii^ 
toria, Cronología, Oram&tica geueral y Castellana, principios 
de Literatura, FUosofia, Geografía, Astronomía, Matem&ücas, 
Física, Teneduría de Libros, Dibujo natural y de perspectira» 
pintura, Esgrima y Gimnasia: 

. En la cátedra de pintura está una colección de grandes ooa- 
cfro9 que representan rarios pasajes de la vida de San Frands- 
eo de Asís, que antes fué del convento cte franciscanos y ador^» 
naba los cuafíro corredoVes prlndtttles. Dicen algunos peritos 
an el arte, que tí. estas pinturas no fueron hechas por el inmoxu. 
tal Muidlo, si se «le^Uron bajo tu Inmed^i^ dirección. "Hi^ 
«dtof «uadros déla antigua escuela mexicana, de gran mérito^. 
Ito eftledra esM tf saigoáel líottfble piatw 1>, Fiktdo TaSdea 



OUÁI>AliAÍJARáL &I 

témiiiio medio la conanrenda' al Liceo, es de 400 alum» 
nos. 

Los exámenes tienen lu^r en Julio, y las vacaciones son déX 
18 de Agosto al 18 de Octubre: costumbre establecida en el Semi- 
nano también, con el fin de que los estudiantes puedan solazar- 
se j descansar de sus fatigas escolares, en la estación en que el 
campo ostenta sus más hermosas galas. 

El Liceo de Niñas, es otro plantel que desde hace veintiocho 
afios está dando los uús satisfsictorios resultados. Pasó al do« 

» * 

minio del gobierno desde la profmulgacion de las Le3'es de Be 
forma. Antes se llamaba Colegio deSan JHegay se fundó el % 
de Febrero de 1703 por D.*^ Ana deSan^ José su primera di> 
rectora, destinado i)or ella para educación de niñas, Fué dotado 
con liberalidad por el Sr. Obispo D. Diego Camacho, quien lo 
di6 el nombre referido en 1713. 

El establecimiento es amplio, muy bien ventilado j de, agrá- 
dable aspecto. Consta de dos pisos: en el inferiojr hay on |)atio«. 
coDvextido en jardin y rodeado de altos eorredores, varios salo* 
ñas para refectorio, para' las clases de Geografía, Música, idio<^ 
BUtf Francés, Itialianoé Ingles, Literatura y labores de manos, 

I 

jr otrftfl piezas destüíadaspara ofidnaa de segando orden: en él 
(iao superior eitftn loi dormitorios, la ropexfa, las cátedra» do 



82 jíü^PAiíAíA^A 

Dibujo, Fipton^ y B^sriliua. fi^ ttenM de9or^<i«» «^ jg^ft- 
des, C91I obiM may bi«ii eJecatedM por las alomnas. 

Adem&f de las c&tedras referidas, reciben las edacandas loo- 
dones de Gramática, Historia de México, Moral, Eoonomia Do- 
méstica, Litografía, Bot&nica, Historia general, Matem^Éteui, 
Teneduría de Libros, flores artificiales y jardineiia. 

Actualmente hay 211 educandos: 65 internas, 40 de medio pu- 
pilaje y 106 externas. 

El curso de los ramos expresados y en seis afios, m el pres- 
erfto pot la ley que rige al establecimiento, y no obstante, son 
musbas ya las profesoras de primeras y segundas letras que 
han salido de estd Liceo, & difundir sus conocimientos en los 
diversos planteles qu» dirigen en el Estado. 

£7omo es natural, el movimiento de alumnos de las escuelas 
«de instrucdon superior, eát& en relación con el que hay en los 
. establecimientos de educación primaria, que son muchos, sos- 
tenidos por el municipio, por el clero, por varias asociaciones y 
poY particulares. 

Desde los primeros años dé la existencia de Guadalajara ve- 

' . ■ 

mos el pran empeílo que han tenido todas las clases sociales por 
la instrucción, y que siempre han corrcsponcJiJo 6. 61 los resul- 
tados. Lqs alumnos que se.instruyen on todos .los plaatolee dt 



Av- 



éÜADAÍrAJARA :^$3 

eittdlIftQXi) nnácft^añ bagado d« ^^fiOO^y «i «1 afiotfiíld80 %na - 
8,920, flegim asienta en nn informe que Si este respecto rlndlpt; : ; .- . 
A 1» StoONtMtekde ]?Vnnent«, el Sr.' logtenino'D. Mariano iSfií^. ¿:; 
na; ou^ oifra óomiMaada''oon «iceaso dala dudadi habla jomV " • 
alto en fayor do loa habitantes. En su oportunidad, nonoenpai 
remo» .de D. Manuel LopesiCMlUé, pieoftestov de to ^ n iega n» 
an Guadalaiaras 

Notables por su saber han sido les profesores de instrafc? 
don primaria que ha tenido lardad y no teróálnaMmoo e«é^ 
ligera rese&a, sin hacer mendón espedal de a3guno8<dé los nrtfl 
airdlentes propagandistas del. saber «ut«« la nlfiei, euno D^ 
Faustino CebaUos, D. JTosé Maiia iteadon, D« Bamon Bomerp, 
P. Ignado Bóveda y D. Juan Santos Ortega, siendo de mis f%- 

ma el «stablQcimiento d«l Sr. CebaUoSy desde 9I a•g3^^U> teido 
d»l presenta siglo. El oúnero de profesores de instruceion pri- 
maria que hay. en el Estado y f u^ra de ^1, 99. inmeosfo: ha habido 
afio en que se reciban 129 profesores y i2 prpfesoras. 

D. José Justo Corro tt%fii6 en Quadali^ara de padrei acomo- 
dados y distlBgjiidos.po» so ccSgiainobiUaiio £[isojpdm«ro tn 
el Seminario y después en la Universidad, una lucidl^|ima oa^ 
rera, 0uyo resuUadoftte w^epdon deaSK>gfkdoy,^neste<dtu- 

lotavo ea aquel foro i6s négOdoi de mayor cuantía. 

0.-7. 






llon d« 28 de Febrero de 1880, le nombró pieifdeate Íii<MrÍQO, 
.|^9Mt.#«W4o«l4lit «1 DBopMMio lo eift entonce^, el general 
...if»t» AiiBfti«i]««e4i*Ueib»-e»^Qi eitedos-delüortoi de U, V^pd 

fiMmeteiroiiMlnlMi eKHi«qQélI«]pw»«l8r*X!DitiH'oa=4w 
tl^^^penfuria del- erario gehaetmentirpeamH B i nUf ceB el Mimetito 
extraordinario de impuestos, ft Ibd hidiitaiitefl, oonviotlTO-de 
pt'gti9rtñ'99/íiTtftigi vosiplie&idofle esU BlIcMeiofteoirl» ootieia 
que He recibió tres meses después, de la captura de Santa An- 
ua por los tejan6s:'esta nueva produjo aumcoito en la lita- 
ción del mar de las asftoM^ones, pretendiendo cada uno de 
loi políticos m&s prominentes de-entoncesíser lií tbico que po- 
' dzfaMIvar la Pi(tri»dé*-lfc* 4 s t e sp eg ttito sitMM!etreii' que' fe 
•tedli^iA. 
- Fo Airémosle e^^< <h»f& hBUBH de na -éspisltti Jttimw», 
ni mucho sienosir peto i/»ffcwB»aos:iO» momUnbaMM- «do 



t90jiciMi93VQ^ lpo«q«B>«n «M:4p6ca en tjaa U ^MlflAtéad. ¿va 
tan Gomna j(iio pofqd)e«}k«a w^cii^eie) bn/ie6 e^ta yiit«4»iii]te 
que otras, en la9 persooM de qae 86 rode6* 

Uno de Iqs prin^paleft motiroflpMra su d^aqtiBMttifl^ie toáJfk tUr» 
duccion & la mitad de su valor, de la moneda da col^,4|8* 
posición que dictó acosado por los mil falsificadores que h|kbia 
entonces de esta moneda sin que la escasez del erario le hubic* 
ra permitido indemnizar & los muchos tenedores de eUa que 
perdieron un ciento por ciento. 

Hecha la elección para presidente, recayó en el general 
Anastasio Bustamante á quien entoeg:ó el poder el Sr. Cotto 

el 19 de Abril de 1837. 

Alejado de los negocios politioos y descepcionado de las 
aparentes ¿lorias del mundo, se volvió á Ouadalajara el Sr« 

Corro, en donde consagrado & los negocios de su profesión que 
alternaba con las pr&cticaa religiosas, en las cuales fué edu* 

cado, <a< ttl 6 t^ e ad » áé Itirfmenos amigos que supo crearse 
oenirAabet»Sldady <o« «w 'WMtím- dUNÜng^doÉ y coií-su 
OMEitftér¿<iMns|almento'ponoIlMder. 
¿B. TáMátíd^QtemiTÉMtasiiftdÓ eñ^OttodálaJara di 14 a« F«< 
bMMDtfstlTiU. ' 



^ I 



86 GUABAIiAJáBA 

H¡£oenelSeiiiÍBariovmabfin«nt6catteMtliÍ0facift. ll«fltn^ 
bft grandei deseos de saber, entregándose ftoonttaates'estadioi 
de todo aquello que pudleíA pevfeeoienñ 1RUI faccOtades faite- 
lectuales y ponerlo en aptitud de ocuparse de los aettiitoe pú- 
blicos. Se propuso aprender f ranees para eoútagrarse'á la lec- 
tura de varias obras en esa lengua, proliibidas por leyes ecle- 
siásticas y que poco tiempo después lela ocultándose de todos, 

al extremo de tener que cubrir las rendijas de la puerta pan 

no ser observado. Sustentó en Quadalajara un lucido examen 
para recibirse de médico y asombró á sus réplicas, con multitud 
de proposiciones desconocidas hasta entonces, délas cuales de" 
dujo consecuencias esencialmente materialistas, quearraigwlM 
en su cerebro, más tarde llevaron su nombre á los registros de 
la Inquisición. 

No se de jicó solamente aj ejercicio de sa profesdoo, sino qt» 
prestó grandes servicios á la causa sagrada de la independencia. 
Después firmó la proposición para que Itarbide íoera electo 

Emperador, solución politica que emtonees aparecB»pomo,l» ¿ni- 
ca para obtener 1» paz y afinnw la iadepeBdenda; |íi«roiMnb»* 
tió & Iturbide, tan luego como ereyó que w teiíamba del ca- 

'mino de la ley, é influyó considerablemente^ en la d«<don de 

Victoria para >residente j después en la de Pednufti quie^te 



oüíbXIiAJába 87 

taembrd desde luésfó hünlitro de Hacienda 7 Be esforzó en que 
fnera TÍce-presldente. 
Becaidoft^sn Suto-Anna los votof paia la presidencia y refao^ 

•ándosei tomar posesión desde luego» lo bizo elviee-presidente 
Gómez Parlas, en Abril de 1833. 

. Hé aquí lo que de este hombre notable dice el Se. J>, Manuel 
Bivera Cambas, en Los Gobernantes de Jlíé«ho: 
"Hombre de principios, siempre trató de que el progreso no 

fuera aplazado, pero tuvo el d6¿ oto de querer que fuese plan- 
teado brevemente, sin dejar el tiempo preciso que exigen por 
necesidiul ftemejantes obras; sin embargo, en unión de sus 
Munigoe dló un grande impulso á las. efectuadas en 1838 y 1834* 
<;onooedor de las cosas y de los hombres, erraba sin embitfgo 
«n los¡medio0; & causa de que al tratarse de reformas politicas> 

Itomaban gran parte su acalorada imaginación y sus pasiones 
A] Sr. Gómez Fallas se debe el haber iniciado la reforma des 
#»1831; pues si el Dr. Hora escribió acerca de ella, sentándolos- 
pxHneipioa que desarrolló más tarde D. IHguel Lerdo de T«« 
j«dii, ]olif»>J|Ppu]sado por el Sr. Gómez Faiias. Gustaba afron- 
tar las ta^pciBsas peligroras, y lejos de debilitar su enérgico 
temple de 9^ib^ los peligros que presentaban, las aooUietia, 
dando prue» V> ^ ^ inquebrantable y de perseverante carácter 



S8 GXUDALAXMU 

•n todo lo qne tendiera & re^ia» wwi ideas piogretís^ui. Kuy 
(» apdó & !•» Tíai de rigor j>ara ver plaotM^oi «tf.pinytcteMI, 
AÜomát iiaitft iln iniii liliiai al <lni" *"**^"*^fiatii dn — líia 

Donde fole» qne encontraba el mérito, &iin en bus enemi- 
goii lo reconocía, confeeaba y respetaba, y la cualidad proml- 
B«Bl« de«» eaffieler, era el deseo de ser justiciero. Jamas ocu* 
p6 SB ooraaon la ambición de honores, distinciones y riquezRa 
dando pruebras de ser demócrata por natural inclinación, y 
qulA) ver repartidos le» bienes físicos, con tanta igualdad, qc^ 
en esto se aproximaba mucho & las ideas de Zavala. Moderado 
en sus placeres, medido en sus modales y sin pretensiones, na- 
da solicitaba, ni rechazaba aquello que creía iba dirigido al 
iilen público; siempre procuró captarse el afecto de sus con* 
ciudadanos y jamas dio señales de disgusto al pasar de unpues- 
(O'Olevado á otro inferior. 

Su gobierno en esta primera época fué de corta duración^ 
aunque fecundo en peligros y sucesos memorftbles que núes- 
tros lectores deben conocer ya en la historia. 

Santa- Anna jnzgó necesaria su presencia en el poder y el 10 
de Mayo de 1833 lo recibió de Gómez FariaSi devplviéndolo y 
recibiéndolo sucesivamente otnMl,t(f 9. voceen unp^i 



É 

pevfoddF,' liMte ^e 0B«ronfa!&Dd6ia el tiaHátlo optieitoif ftcé^doS*-* 
^toidodal cargo de vice-presidente |ncali}OBgBeK>^:S88Sv^ 

8Ui9(itUjrépdoiB el Oraíu J>^ Miguel SanagOLH* ■ 

El Sr. Q&mw WñíáM «ifid det toiioJa INiíevn-Oiáateg^ #DJri« ^ 
dfi.p«nBá&adÓLliA«6K pdssipiqiMie lfi8& 0ie yegraaá'li«i{i«Mft i 
en dond^ por seguir ^ti»bajaiido^<eD U«aHMft.4e.la refonnftf-oqB-. 
la eonstancia y ardor que le distingtiiaii, nuevos di8turbiof{.po«^ 
Uticos le hicieron volrer al destierro en Setiembre de 1840. Se 
dirigió primero & Nueva- York, después á Yucatán, y más tarde 
residió en Nueva-Orleans hasta que en 1846 derrocado el gobier- 
no de fitoita-ABna,-vdlvid á Héádco;' FuéLnosybrade InmeiMat»- 
meBie::8eiH^or por tí pvHldeiite tíenettA áespuM tixiS Ifit^tM^'r 
de Hadend» y por flltim<rel congreso do 1846 l0'eligi(^e inteTO ' ' 
vice-presidente de la RepábHca, en "^Irtád de Ib bueña armoF- 
nía que^rolvf5 ft reinar eMtr%=«l-Ár.-FáHM 7 8aiHII»rá9ln«,-ft ^ 
qiiien habia nuevamente llamado al fodeiri^^voQaadamienAo"' 
* de.Yafies.en Qju^dalfkjan» como tenemos xeieridifer r 

VolvtG^ en 1847 4 oeiqMur Is :prMld«itti» 4e hk Btíj^VÜtáfta ■- 
pUendoal génenal-Saatai'Antta qtte>saUdlb I» cámiAlE» eonéi^ : 
el ejército a&i\sri0ano>- luohanda &^ su res CJdüiéK TtaiM ten-oiM - 
■ituadon desesperante, par» obtener los tecnteoiidñiMpeaMe.m' 
\ bles que (femiiad&btin los eotutMiitM ga8to$'de H guemH 7 conr 



90 guadAlAj^rA 

ioliiiitaf oomplicadpnes qu« Bigoiflron tilas diqp<MkÍon<Ni hA* 
cfodaríM qna M dictuoB. - 

D« Ta«lta Santa-Amiftdé ésAno intérftunpidA serle de de* 
rrotai q«e ndMó por. tos smerioanas, el 8r« G^es FarSas posó 
ft4íenpiurniiraeitoeiiélC<mgiiiO, ymáf tudese retiióá lA 
vida pfirRda Aunque trabftfftndo rilempre por la eausa refor« 
mista; 

^ 1850 filé postulado por ''El Tribuno*' para presidente de 
la Bepública. 

Luego que triunl^ el plan de Atutía coneunió á Cuemavaca 

pan» formar parte de la junta de representantes qoese ios- 
tfl^ó en 1865; y por fin, ya anciano, losjó ver consignados los 

principios que desde la Juventud tanto le hablan preocupado, 

jurando oomo diputado por Jalisco, a Constitución de 18 7 d 

♦ 

di% 6 de Febrero devise año. 

Acibarados les tiltlmoBdias de su vida con los nuevos txínV' 
ioB que obtuvpel partldoconfenurio, y con la oonviAdon intima 
qiV» lastimaba sus homanitMios instintos, de 1» macha saugre- 
que costaría áan el triunfo radical de sus ide«i, murió el di» 
6 de Julio de 1858. 

^ la sepultura d^ su oad&ver que 8« Y6|dOc6. en el pueblo dtf 






OUADAIrAJARA. 91 

MixcoAC^ a6i8ti«roD personas de todos los <x>lore9 poUticofl qtt» 
rendían josto homenaje & la honradez que siempre demostré 
en todos los actcMS de su yida pública y privada; 4 la con9jtaifc< 
cía en eud opiniones que no fueron parte á modificar, ni lo9 
halagos del poder, ni la soledad de los calabozos, ni los sinsa^ 
bores del destierro; y al cariñoso padre de familia y amiga 
siempre leal y desinteresado. 

En la huerta de la casa que poseen sus hijos en Mixcoac, hé' 
mos visto un sencillo monumento erigido & la memoria deí 
8r. Gómez Farías y en él están depositados sus restos. 

]?aci6 D. Mariano Otero en la ciudad de Guadalajara el afto 

de 1817, habiendo sido su padre el Dr. D. Ignacio, qué por sü 

posición y sus conocimientos fué en su época el más renombra^ 

do médico de la capital de Nueva Galieia. Sin embaído, la oi- 

/andad á que D. Mariano quedó sujeto desde sus primeros afioa 
y trastornos sobrevenidos en los negocios de su íamUiá, hi- 

cíeron.qixe los recursos para atender & su educación y estüdíoil 
no hieran abundantes, debiéndose en gran parte & 0us sit-* 
perfores dotes qne desde luego se adivizarcn pof álgünad 
personas, como el distinguidísimo eclesiástico y humanista 
Lie. D. Luis Verdia, que pronto ádqüirieía las consideraciones 
de sus profesores, que se formaron acerca de su suerte, las m&i 
halaglleñas ptedicolones, que alcanzka.con brillante éxito el 



92 oyADALAJARA 

tfltdo de ftbogado á los 18 afioa de edad «of notables «deiantos 
en otros ramos del saber, y que verificase con paso firme su 
entrada al terreno de la activa vida social. 
Fa4 otra de las personas que desde sos principios tarieiott alte- 

estima' por Otero, el notable Jnrisconsulto qne dirigid con 
aplauso y durante largo tiempo, uno d<e lospitoieros bufetes 
Cít Guadalajara, el Sr. Lie. D. Crispiniano del Castillo, maestro» 
puede decirle de dos generaciones de abogades de aquel foro, 
que ha sido siempre tan distinguido en la Itepúbliea. 

En en esa capital, en este estudio y en los negocios que direc- 
tamente le eran encomendados, Otero^dió muestras desuspo 'e> 
rosas dotes, de que tan relevantes pruebas vino á rendir luego 
& México, & donde los acontecimientos políticos y la amistad d«l 
mismo Sr. Castillo, le hicieron trasladar su residencia, desde el 
aüo de 1842^ 

Mi^mbro^de uno de nuestros más notablfftCongre^.coASt.. 
tituy entes, no. dilató Otero en afianzar su fama como.die^trp.. 

político^ elocue»te orador <5 inteligentisiino^^ffo&BSoriledw- • 
cl)o, y todas las puertas quedaron abiertas para él desde en? . 
toncos,: la fortuna le sonrió Justiciera con sus favores; el cíccu|q , 
de sus amigos creció exti'aordinariameinte, mereció las conside- 

raciones y respetos de sus adversarios, fué temido en¡Ia tribun}» 
desde la ciud alcanzó aplaudidos triunfos; los gobiernos pro^- 



^pA^^J^^^^fi^ ^ 



tt^uíenerl9 como ©oceper^r ensa^^t]^of^^^U%mmSÍ 
hombres de negocios colocaron los jn^p8)>^^^(tí|:p^^..^A 

hábil en el orden judicial. 

Campeones tan expertos como Tomel y Qómez Pedraza, n* 
conocieron sus, méritos, y el nombre de Otero corri6 los &mbito8 
de la nación como el de vno de sus m&s afamados estadistas. 
La prensa lo tuvo en su seno, y el Siglo XIX lo contó en el 
número dé los redactores que mayor reputación atrajeron & es* 

te diario en la época de su apogeo. 
Oteiko fOé diputado, senador, secretario del despacho, y en 

la lutuosa época de la guerra con los americanos acompafió 

« • • • . 

ál Ck>biemo & Querétaro, prestándole «1 concurso importantlsi- 

mo de sus luces y su patriotismo. Arrastrado por su amor ft 
México fué uno de los cuatro diputados que en esa capital vo- 
taron contra la paz. Cuando en 1848 ocup6 la cartera de Re* 
laoionesH la habla rehusado ya dos veces en el año anterior. 

&fa,nQcnhre pQllt>BOtadquhi& grande brillci con la publicación 
d« un. *'Itifl%yD Jobee el verdadero estado de lá-cueetion social 
ypoliUea que •« agitábala Eepdblioa M^doona:*' Stistímbres 
patrióticos aumentarpn con su conducta, en la célebre cuestión 

on que se encontró envuelto con un representante extranjero 
ett Méxioo, su fama oratoria con loA lauros conquistados en laa 
0«ii9osfl¿dsl MIUKÍ9 disattte «1 itto de i»; y 8U denci» y tacto le- 



94 6UADALAJARA 

gUMrb Mhte «inrobadon casi ¡total de su voto particular 
«iMUido M trataba de reformar en 1847 la conetitadon de 24» y 
de oojro debate ooiiiiilt6 que se le llamMa '*el legislador de su 

paü." 

A las consideraciones que obtenía en su patria, correspotí'' 
dian las que se le dispensaban en el extranjero, j de !as cua** 
les fué signo la concesión que de la Gran Cruz de la orden Pio- 
na, le otorgó el Pontifioe Fio IX. A este pririlegio se uiñeron 

otras gradas personales que aun disfruta la familia de Otero. 
Tan brillante carrera, fué repentinamente cortada por 1» 
muerte, que hirió sin piedad ft Otero en la flor de su vida. El 
eólera morbus lo arrebató en unas cuantas horas, del seno de 
los suyos, al haber cumplido apenas 83 afios de edad: murió 
el 81 de Hayo de 1860. AI fallecer dejó uno de los nombres de 

que con mayor Justicia puede enorgullecerse Jalisco, y que oen 
qiis legítima satisfaodon se repiten huta ahora [en México. 
Uno de suS ^ejores .timbres, es el que alcanian aquellos, que 

sin haeer derramar una sola l&grima, se consagran & enjugar 
cuantas miran correr. 

El Sr. D. Anastasio Bustamante no es Jallsciense, come va< 
rios asegunm; nació en JiquUpam (Michoacao) el día 27 de Ja- 
llo de 1780; .pero la.elreuostanci^ds que tus padres se establo- 



guadalájabA 95 

cieraii en Zapotlan el Oraude y de que en el Seminuk) de Oeat* 
dalajara hizo sus eatudios, oon la protección del Merques de 
Yizcam, hasta concluir Filosofía, ha hecho que se le tenga por 
la generalidad, como hijo de aquel Estado. 

Silo fueron, y olvidábamos decirlo, los Sefiores D. Juan de 
Dios Cañedo, Ministro de Relaciones en tiempo deí gobierno 
del citado general Bustamante, D. José María Castaños y el 
general D. Antonio Corona, Ministrolde la (Guerra, de Abril 

de 1859 & Diciembre de 1860 tomando algunas veces durante es- 
te tiempo, el mando de la Capital. El Sr. Corona fué ademSs 
gobernador de Veracruz en 1854. 

También dejábamos de consignar que el capitán de fragata y 
notable ingeniero topógrafo, D. José María Karvaes, d^o hi- 
jo de Jalisco, levantó en 1840 la carta geográfica del EalMlcí 
por encargo d«l Sr,.D. Antonio Escobedo. 



CAPITULO XII. 

Sb dR. JriiBi T m OiBixnB.-^Piiom7iroiAMiBirro dbj obri- 
RAL D. Amtonio Lahdá.— MroüBL Cküz Aido t AirroNio Mou- 

'- TKJL.^mU[aSJ3t tilSTlOlS DB J^ARKl t ■Üg MUlB ' mOM .-^-^hTItMR» 

MientrM que varios Sitados del paii ie faftbian deelarado por 
•1 pluí prw^lamado en Tacubaya, el general D. Anastasio Par* 
rodi sostenía en Jálisoo la Constitución de 1857, reconociendo 

por lo mismo & D. Benito Juárez como Presidente de la Repú- 
blica, por el ministerio de la ley, puesto que ejercia el entonces 

importantísimo cargo, de presidente de la Suprema Corte de 
Justicia: yComonfort, con el golpe de estack), nada era ya en 
el sentido GonstltocionáUsta; habla roto eon If Carta fondameo- 



GüADAIiAJABA 97 

tal y también oon sus correligionarios/ desde luego que aceptó 
. el 17 de Diciembre la prisión del Sr. Juárez. 

Puesto D. BenHio en libertad por el mismo Gomoiifoit» el It 
de- Enero de^858, salid de la Capital al día siguiente^ aoinq» 

fiado de flus mejores amigos y miembros promiaeateadel Inu)- 

do GoBtitucionali&ta:6e dirigió primerol& Qtierétaro y deiqmes 

ft Ouaoajuate, en donde con el apoyo de los generales D.. Ma« 

> nuel Doblado y D. José Haría Arteaga, estableció su gobierno 

el .19. del referido Enero. 

El Gabinete que nombr5, lo co7n;onia& D.. Melchor Ocampo, 
•neargado d« las carteras de relaciones, guerra y gobernación ; 
D. Manuel Buiz, de la de ju0ti.'ia;D. Guillermo Fxieto, de!a 
de^baoieñda y D. Le<m Guzman, de la de Fomento. 

El general Parrodl habla marchado de Guadalajara hacia el 
estado de Guanajuato, con la mayor parte de sus¡f aerzas, de- 
jando al presidente del tribunal de justicia D. Jesús Camare* 
n», con el carácter de gobernador interino de Jalisco: y & la 
ciudiad, guracedda con el 5^ de infantería, dos batallones del 
güttnHa nacional y otros piquetes de pocas plazas, al mando de 
general D; Silverio ^fiez. 

D. Benito Juárez, dejando en el Estado de Guanajuato al 
i^aaiteA^tftoéi tni^éstldo de gran suniá de facultades, se tra»> 
4ad6ft 0«ltdftU^*, ft donde llegó el IX de Marzo, en los mo« 



98 GÜADALAJAHA 

tnentofl en qr.o tica conspiración tenia lugar, per algunos 
aniembros del partido conservador, entrólos cuales estaban'cl 
^en^iml D. Paataleon Horett, el Lie. D. José Maxla Peón Taldez, 
D. BuDon Barbosa, D. Francisco Berrueco, el general D. Ante* 

nio Landa qae íeaia el ma ndo del 5^ , y otros indlyiduos. 

B. Benito se alojó con sus nünlstros en una habitación quQ 
le lé dispuso en palacio j aunque se le participó el rumor qu« 

corría, de que el general lianda no era adicto á la Constitu. 
clon, oyó esto con indiferencia, encargando que se le vigükra 
y consagró ol día 12 {i visitat la dudad y al despacho de los ne 

arcólos. 

lÜ día 13 muy temprano se projpuso el Sr. Juárez tomar un 

V 

bafiQ W un punto llamado **Lo8 Cblomos'^ & dos leguas de 1» 

ciudad; lo acompañaron los señoras Ruiz, Ocampo y Qu^n^tn. 

^utre tanto el general Lauda, aprovechando el relevo en ^1 

'lervido de guardias que se efectuó ese día entre nueve y dles 

4e la mañana, se pronuncio con el 6 *^ y otros piquetes, procla^ 
niaudo el plan de Tacubaya. Inmediatamente redujo i prisiou 
al presidente de la República con los ministros que acababan 
de llegar del baño y al general D. Silverio.Náflei, en loj mo- 
montos en que recibió Juárez el parte de la derrita da Sala- 
manca. T>, QuiUermo Prieto pudo salvarte, pero quiso correr la 



GüAPALAJAHA 99 

miflBu^iaerié ^ue tus comp»fi«roB y también quedó preso; en 
lo« momentos de preeentane ft Lando, un oácial le dio una ter^ 

* 

rible bofetada que le hizo caer en tierra. 

La guardia nacional fiel á la causa do la Constitución, no 
Baéondó'el pronunelámientoy cubrió inmediatamonte las áltu« 
na de sus cuarteles: en San Francisco, un batallón ft cuyo 
frente se pusieron los yallentes ynuüogrados Miguel Cruz Aédo 

y'Dr. Antonio Molina; y en San Agustín, el lAe. Miguel Con* 
treras Medellin, de cuyo lado no se separó el' gobernador in« 
terino D.{Jesus Camarena. 

El gwieral Linda cubrid también las alturas de palacio, Ca- 
tedral, la Compafiia, San Telipe ySanta Teresa; y esperando 
por momentos un ataque formal de oualqutera de ambos blui- 
dos, pañioo la noche los habitantes de la ciudad, enmedio de 
ima tarcible angustia. A JD. Benito y sus ministros se les encer- 
■6 bien custodiados en laaapilla, que hoy es salón de sesfonea 
de la lesM^^^vn y ft toda hora eran insultados desde el ttagalua 

6 lintemilla de aquel local por la sohez canalla que cubría la 
aaotea, expecialmehte por un individuo á quien el diá anterior 
et Sr. Juurez indultó de la pena de muerte que le fué im« 
puesta por varios asesinatos que habla comeUdo; pues olvidá- 
banos detír que el general Landa improvisó un batallón coq 



100 GUÁDAtÁ^AAÁ 



prefM de em oaroel; nna bala dirigida da la torra de San ágoa* 
tín, hfaaeaer fin Tlda al ingrato üktúnoxoBo, dejando asombra- 

dos semejante coincidencia, álos ilustres presos. 

Desde que se vetifleó el pronundamientOi grande fu^ el em- 
pello de muohos, porque los presos íueran íusUados; pero Lan* 
dase opuso con energía & sem^ante pretensión, hasta que al 
dia siguiente, lé, un incidente, vino & ponef en grave peligro 
tus TidM. Mientras que los generales Nuiles y Horett confa- 
rendaban sobre lospuntos de un parlamento, el primero en 
representación del Sr. Juárez j el segundo, en la de Landa, 

Crus Aedo y Molina que ignoraban si se parlamentaba 6 no, 
salieron de Sn. Francisco al frente de un grupo do 80 hom- 
bres de su conflamsa, deseosos de arrancar á los presos del po- 
der de sus enemigos, y se dirigieron resueltamente & palacio 
atacando con brío & la guardia que habla en una de sus piMr* 
tas, pretendiendo ^Kiderarse de una pieza de artillexia que 
ouModiaba; pero recibidos los asaltantes con im nutrido y mor- 
tífero fuogo apoyado por la fuerza que cubria las azoteas, fue- 

l 
ron reehaiadoseon lamentables pérdidas y quedó herido en 

un» pierna el Taliente Dr/Molina. JEIn los momentos del asalto, , 
el comandante de la guardia de los presos Dn. Filomeno Bra- 
vo, lleno de ira, siqponlendo que el eiiemifo faltaba & la oImmt*. 



GÜiJOAtiÁ^TAltÁ Idi* 

.* • ■ ■ . • • ¡ 

vancla úú parlamento y que tal vez el genera^ Nufiez dirigía 

personalmente aquel ataque, pues habla salido este bajo su 
palabra dé hotíot & eonf érérenciar con Morett, fliandó bajar & 
\o9pt9MHétaMaáol9a «1 «oadro respecÜTo para ser ejecuta- 
do97 ya Iba á darla voz de fuego al pelotón del 5 P que lea 
apuntaba, onándo D^Gidllermo Prieto, el orador favorito del 
pueblo, el poeta' que más lia conmovido & un auditorio, elevan* 

do aa poderosa voz, dijd estas palabras, que después el mis- 
mo «a ha servido repetimos: "Vais á derramar sangre inocente 

KahMttos <idó^ jfusgtidofl ttaá se nos puede castigar: Dejal 
vuesttM Arpias para defender loa derechos sagrados del pueblo 
no'para cotúeter con ellas un crimen terrible. Tq siempre lie 
vitftO'tMIétates' £ loS'SOl^dOB'del- S^P, nunci» asesinos'' tios* 
designados para la ejcucion se quedaron -álSpeñsóiífálgilhoS 
UonüMA y.twciaodo todos sus armas eiperaioD,: Bravo no sé 

attetfó 6 iosisttf ; Lauda lle¿6.eiieso9mom«iitóiyest« «tu« ^ 
po, el mis prominente entonces del partido U1iera»\ se salró ^ 
de regar con su sangre el palacio de Guadalajara. Jueces se. 
■^ $ portó en este lance con un valor frió y tranquilo. 

dlh ^ llegada del general Juan B. Díaz al cual m sabajitanMMVi» 
^ lo4 jefes constitucionálistas, jpiuo término & Jia discu^iOQ Sol^M . 
i0 los pantos del parlamento, en- el cuál ae oiit»pid6: sptb ls« >p>9^ * 



102 ÚTJÁX>Á.hljlRÁ. 

m 

ioi fueran puestos en libertad: que Landa evacoaiia la plaza 
con las fuerzas que le eran adictas y que todas las personas del 
partido conservador comprometidas en este pronundamiento» 
podían libremente quedarse en la dudad sin que en sos- peno- 
ñas 4 intereses sufrieran el m^s leve perjuicio por parte del 
Gobierno Constitudonajista. Todo se observ6 al pié de la letra. 
SI 10 el Sr. Juares en una expresiva proclama, dio las gra- 
cias en nombre de la nadon, & los leales ^ valientes soldados 
que formaban la guardia nacional. 

Un amigo nuestro entró ese oüsmo dia al pajado caus&ndo^ 
le^funda tristeza ver el destrozo Jiecbo pof 1^ pronuiMia* 
dos,, en el arehiyo del tribunal de justida, en el elegante mo- 
vi|iaifi<) de las oficinas todas y en ^is vidrierAfi Mpc|]oii y oorti^ 
oas del salón de recepdonei. . , . 

ül general Parrodi con parte del ejerdto que el dia 10 de ese 
mismo mes fué derrotado por D. Luis OsoUo en Salsmanoai lie- 
g6 ft la capital de Jalisco el 19, j en esa fecha salió de la du- 
dad Juárez con direedon al Manzanillo escoltado por una fuer- 
xa al mando del coronel Yniestra dejando á Parrodi investido 
dd cargo de ministro de la guerra con facultades extraordina- 
rias mientras que llegaba & VeracnoE, cuya plaza le era adicta; 
pocos diag deqpttes Parrodi renuncié la cartera. 



GulDALÁJAItA 103 

El dJA 23 de Marzo del referido afio de 69, tma «apitulaeion 
de Parrodi estipulada con el general Oaollo en el pueblo de 

Ban Pedroi salvó á Quadalajara de nuevos traiftomoB; aunque 
en Mayo del mismo afio, estando al frente de la placa el geno- 
ral D. Francisco Casanova, se volvió & ver en los honores de 
un sitio más, que le pusieron las fuerzas de loe generales De- 
gollado 7 Blanco D. Miguel, que en refüdos ataques intentaron 
asaltarla, retirándose por .fin ^ 21' de Jtmlo por apcozimarfe 
las fuerzas del general Miramon. 

Ouadalajara estaba condenada & ser el teatro do grandes 
acontecimientos: |)oeas ciudades de la RepúUie» ha» sufrido 
con tanta frecuencia el estruendo de la guerra y lotf perjuicios 
tremendos que ocasiona. 



CAPITtTLO XIII. 



SlOUXN LOB Sinos.— A8ESIKAT06 BS BLANGARTE, PIBLAOO T HO- 
' 'lUTOi**IiAK)á^M0IOK4>BIiPAXcACÍO.-^lkUll()UEZ t MuiAMOir SK 
. ISAtYAK. 



Después del descalabro que sufrió D. Santos Degollado en 
las barrancas de Atenquique por las fuerzas del general D. 

Ifiguel Miramoui volvió en Octubre del mismo afio de 59 & si- 
tiar Guadalajara que estaba mal guarnecida y la defendían los 

generales Casanova y Blancarte. Nunca sufrieron más los edi- 
fltios de la dudad que en esta vez, por haber apelado los sitia- 
dores al destructor recurso de las minas subterráneas, y sesen- 
ta de estas practicaron en varios puntos simultilneamente, las 
euales hicieron explosión el dia 27, sepultando en los escombros 
de grandes edificios, & infinidad de 8oldado0 que los defendían. 



'• TMidBÍlotsitiailQftlo§ BuachoB p«rjuido8 q^ Ia pobluioioa ni- 
bte ^qiM flot reconoAe Mnentn»^)Mi &g]»apKÍ?A, oalebn4»n 
tt&a^a^tifluefoii; el 28 do OctObre, autoriMd* por lot oomialo- 
MmIOi llt)0nl«t D. Bmilfió Ooioes Pwias y D. Esteban Corona- 
do, y por los conservadores D. Teodoro Kunfaacdt cónsul de 
Parusia y D. Santda^ro Aj^uUar. Depilado concedió & los gene« 
. nMei defeoforeSi toda elaae de garantías, en virtud de las 
«uslM^* flanearte se quedó en la ciudad, eligiendo como babi- 
iiMTinn.la etaa de D. Antonio Alvares del Castillo. 

'ISÍitreles Jefes irtcmlantes figuraba el célebre bandido» y fe> 
rot asesino Antonio Bg^os, terror del Estado de Jaliseo, quien 

Asgtistado con la^pitulacion pactada, envió grupos de la 

fuensa que mandaba, en busca de los tenientes coroneles Fie- 
lago y Monayo á quienes encontraron, al primero, herido de 
{pravedad en la defensa que el 25 hizo del puato de Sao Felipe, 
y apoderándose de ellos, fueron ahorcados. Pleiteo, éa uno de \^ 
los balcones del arzobispado y Monayo en la plaza de armas. 

Mucho consternó á la ciudad este acto de barbarie, pero mu- 

.. (sbo XD&B, el hecho de que Sojas personalmente asesinara en la 
Biadiugadft del 2d & D. José María Blaucaste, & cuyo fin se in- 

. tcodttjo opa -óteos bandoleros en la casa de Alvarez del Castillo 
dtijl^ndo ( 1» ind^ieiiM vtoUma «qiblUada de heridas. Indig- 



/ 

I 






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I 



106 OUADALiJAftÁ 

nado B. Santot Degollado por este taecfte, por medio do un 
decreta pueo faem de la ley & BoJaf,*qiiieii d^ memento te 
ocultó. Poco tiempo después, el O de Mayo de X860, el ntano 
Degollado, derogó el decreto, rehaMHtando 4 HojM «n fofl 
grados y derechos legales. 

Degollado qne tenia el don de acfamtdar pronto grandee ele- 
mentos, pero también el de perderlos con facilidad, fué dñto- 
tado uua vez mus por Miramon en las Barrancas de BelbfMi, en 
Diciembre del mismo afio. Después de esta jomada^ el renco- 
úot regresó & la capital de Jalisco, de tlonde eragol^emador y 
Comandante militar D. Leonardo Mávfpei. EIdla 10 de Sno^ 
ro recibían. Miramon y aquel en el pala^ de Guadalajara Uut 
felicitaciones por el triunfo en las Barrancas, cuando & las on- 
oe menos cuarto de la ma&ana, voló una parte del edificio, 4 
causa de la explosión que hizo el depósito de pólvora que ha- 
bía y que accidentalmente se incendió. Espantosa fué la deto- 
nación, cayenio & tierra las paredes y techos de una gran par- 
te áol palacio, sepultando & más de doscientos soldados, á va- 
rios Jefos y ofleiales, y algunos paisanos entre ellos eí notable 
abogailo D. Antonio Escoto. Cuanáo Márquez y Miramon, por 
medio de una cuerda que fijaron en un balcón, iban descen- 
diendo h&da la calle, se hundió el i^so de la pieza en qne es- 
taban. La consternación en la ciudad fné indesoripUble. Algo- 



nos aonqtie sin foudamento, atribuyeron este IftoieutabLe acd* 
ctonte, k varios individuos del partido libetal h quienes llega- 
ron k señalar; pero la verdad es que fué casual. 

El ]ect(Mr que no conozca Guadalajara, supondri por lo que 
dejamos asentado, que es una plaza muj fuerte, no es así: le 
faltan obras de defensa; aunque bien fortificada, con unaguar 
nicion pundonorosa y abastecida de los recunM necesarios 
puede recibir el empuje de numerosos asaltantes y resistir por 
algún tiempo; pero le habla llegado & la hermosa ciudad un 
período de cruel s sufrimientos y los sitios se sucedian & cor* 
tos intervalos. Aim no se reparaba ni la mitad de los ediñcios 
arruinados por el de Octubre de 59, cuando el 23 de Mayo de 60 
Uegó el general TJraga & las goteras de la ciudad, intimando 
rendición al general ¿onservadcr D. Adrián Woll, que lo guar- 
necía con escasísimos elementos. El intrépido Woll no quiso 
reniirsé; y al dfa siguiente & las dnco de la mafiana, la ciudad 
malúb el más rudo ataque^de qtret ss hace memoria, poniendo 
en Juega losMaltsntss t&^wsSia'da artUIerfa y dnco mU hom- 
bres, en una carga & columna cerrada y simultánea por cuatfo 
puntos del recinto provisionalmente fortificado* 

Ooafcro Jioras deq;>ue8, las calles quedaron llenas de centén»* 
«ts de oádikveres de les valientes asaltantes, y aun su ewidUIo 



108 fiüADALAJARA 



\ 



UToJado en tíerra estaba herido«de uua pierna. Los liberalef 
emprendieron la retirada dejando abandonados 16 cafk>nes, 
gran número de armas, abundantes municiones y multitud de 
prisioneros, entre ellos el General Uraga, quien & pocos dias 
vufrfó la amputación de la pierna. Woll se portó con el prisio- 
nero con una caballerosidad admirable, alojándole en su propia 
' casa. 

Caminaba la ciudad h^cia el calvario ft que habla sido ocnide- 
hada por los designios de lo alto; &un se hablaba en ella de los 
estragos ds Mayo, cuando efl Setiembre del mismo afioun nue- 
vo sitio, si bien el últiaio que ha sufrido, vino á poner en con- 
modon á sus sufridos habitantes. D. Severo delCastillo jaliscien- 
se general ilustrado y valiente, defendía la plaza con 8,000 hom- 
bres, cercada por li.000 al mando del general D. Je^us Oouzales 
.Ortega,. desde el 27 del mes referido. Una conlerencift. celebrada 
« ^porlosdos caudillos en la g^ltade San Pedro» «l<iia28^.90 
produjo arreglo ninguno y se. cempfasroa lo» f <M0ot 9«r ambiui 
partes, ^ 

Todo el mes de Octubre se pasó és^eehítndoBe el irttlo cada 
diamás. Los vtreres empozaban & escasear enlaofcidlMij^'los 
<l«f ensores de la plaza dlsmtnwto diariamente fia la iii^a, 



6UADALAJARA 109 

mientras los sitiadores aumentaban sus fuerzas con gaenilias 
que ¡legraban de distintos puntos. 

En este memorable sitio, D. Severo del Castillo, falto de nu- 
merario para socorrer la guarnición, mand6 acufiar muchos 
quintales de plata que produjeron los candiles, blandones, caa- 
deleros, frontales j el ciprés de la catedral, de cuyas alhajas 
dispuso sin la voluntad de aquel cabildo. 

La derrota que sufrió el 1. '^ de Noviembre D. Leonardo M&r« 
quez en el pueiite de CAlderen» por un tjéreito^que mandó des- 
prender Oomsalez Ortega délas fuerzas sitiadoras al mando del 
.^rállente genetal P. IgnaoiiK-ZaQi^iaza, puso fin á este sltfor fir- 
mfn^ese el día 8 usa boaiosft capitolacien, en virtüd<le lá dual, 
«1 general Castillo evacuó la playa dedpues de cuarenta-dias de 
suprema angustia y de sufrimientos indeseiiptiUles d«A«9habl- 

¿antes. 



' hOái. 



CAPITULO XIV. 



Fboobsmb oa MB vLuí juaak^D. Jan» GoxaüutE Rubio.— 
P,€mw BksjOÁMÁM^D* VaMKmoo^QoKtuxM RuBto.-^. Vio- 

«OEUHOACDftJu-irDrjAOOaO CULVUi— D. ObBARDO StTAUB. 

Stuipendunos la historia de cuadros desastaroios y de escenas 
de sangre, para dar una idea, aunque imperfecta, del estado 
que guardaban en esa ¿poca las bellas artes, no obstante la 

agitación en que Ouadalajara se hallaba desde 1849 en cuyo 
año comenzaron sus padecimientos* 

£ra consolador ver en medio de la deshecha tormenta de las 
pasiones poUticas, avanzar al través de mil dificultades ft lofl 
adoradores del arte, dando palpitantes pruebas del talento que 



JESÚS GONZÁLEZ, 



OUAPALAJÁBA 111 

para todo concedió «1 oitlo á los ]ií|m d«l hormgio y psIrOt* 
giado suelo jaÜBdense. 

MuciMur aut«ridAdc9 oq d divino ittict4« TUS% cc«b» F»nis- 
gua, XiOn»^ Delgado y oiroi, hMhMKÜtíqíLe les Jalieclenoev wn 

mtüsicoe por organización. Un porlMieo de Ifaeva Orleanseti 
tre otras recomendacionoi qno IU20 de wi grfta clarinotieto, 
una de eTIas faé que eri h^o de Oufidala^ara en «I Estado de 
Jalisco. 

Ciertamente han sido ntmierosia Um notabilidades -que ha 
dado j sus noníftres son bien eotaoddos en el nuindo 4tel attOk 
pata que podamos abrigar el temor de ser tachados de parda- 
Udad, al hablar de ellos,' siquiera sea en muy pocas palafaras; 

0. Jesns CkmflileiB Bnbio fsrt desde el segwido tendodel pie- 
SfiUte siglo, un organista notable en el psfs, un aventajado 

maestro de capilla y celoslsime propagitdor dfl divino arte en 
Guadalajara, 

Las fiestas religiosas, teatrales 6 patrióticas, no tenían para 
el público un acentuado cftriMster de solemnidad, dejando de 
tocar la numerosa orquesta que dirigía^ lo que sucedía raras 
voces. * 

Nadie en su tiempo tuvo como ¿1 un arehlvo más variado dé 
música edectiuriic», ni repertorio mejor de iM obras qne in« 



112* 

m«Hilliini ftktgMBdti iMéiibiiMiiteliHMNli todaalnMnimeD- 

FNié id aM»«n VMiMiM MBiímkvl» d« vBOákth y^ «a va- 
ri<»«fto*«i'ttaü«Q qfiíe Ivtlrfit íul tak «ladadt rf«m|wÉ tenia un 
gran nAmtfio de dipeipoloi^ Aila da poblaciones lejanas, qae 
apNii4iaQ & toca^ todadate do inslrusientos, con la muy aten- 

di1il0 0|iíeiii|itiii«ia do %tte JAP^ oota^ uii.«olo eoatavo por la 
ensefiann, antes en innumerables casos, los aluinhos taiás po* 

0»BMrti'CfaiopeBit»,a<tos«:eeiiaa»^tton ia aellvidad que. lo 
ora fonial, al ojeioicio do tam boUp^arte y & practicar con ioda 

iq}laitado|bisn«. 

Los dMittgitUkMawdÉlM jr át^eatMUsffm trate foo )o carae- 
terisaban 1* granjeacoa fjj^mpí^ o^spredo )r.lA.,eonsideracion 

déla sociedad entera. 

Muchos filarmónicos notables que &un figuran ventajosa- 
mente en varios Estados de la Repúblioa, y la mayor parte de 
los que residen en Ouadalajara, fueron discípulós/ie tan inteli*» 
gente profesor. 

Conocimos en San Luis Potosí al entendido t>ianÍ8ta Sr. Bo< 
mualdo & del Castillo, que con lágrimas de gratitud referia los 
beneficios que lecibid de sa amado maestroi 



GUABAIrÁJABÁ lis* 

En Aaüan de la Onma vivía no ha mucho tíeixy;Kx el Sr, An* 
tonio Cuellar, también pianista de mérito, que, como titulo 
para el crédito que adquirió en la población, |e referia que exa 
uno de los millares de discípulos del Sr. González, 

Don Adrlaa&atevtia, distinguido clarinetista, Don Oleine&te 
Agoifi*, doniposLbolr célebre, los afamados violinistas Don 
Juan Espinosa y tkm Gregi^río Inostrosa, los aplaudidos pianit* 
tac Dqu José María Bojas Vertiz y Dpn Jesús González, este 
Altinio jradleado hoy en el ^tado de Guanajuato, fueron discí- 
puIo8l»mbien dé Don Jesús Genzalez; recibiendo alguno de 
ello9 de este hombre eminentemente caritativo, isen'icios de 
padre carifipso, al Ixtremo de ligarlo & su familia, haciendo 
qna Apadrinara el bautismo de uno de sus lujos. 

l&i sos 'tltüBoa momento^ al recibir el Sagrado ^^tíoo, dis» 
puaaqua totora la orquesta él *'Stabat Mater" de RoEStni^ 

Lleno de méritos y llorado por toda la sociedad JalisdehBé, 
mulló «k Üa S« de éML de 1^71. 

8iii exeqi^as fueron fpntoosisimas en el templo dé Sanf raa« . 
(dsoQy&dcmde se dieron cito- todos los fllarmónicoi de la dti- 
dad. 

]&i TailoQ! punios déi Estado le iiicieron lionrás fúnebres tus 
aisdp^of, , CoEUSien^amos por ciMraaUdad ig¡»a invitaeion impta* 



114 atJABALAJABA 

M que drculó en Autlan al mes aiguieute de >u f alledmiento 
y )a cuAl e8t& concebida en estos términos. 

*'E1 que suscribe iBtiplica á sus amables disdpulas^ se sin-ftii 
concurrir de luto & la Santa Iglesia Parroquial de esta ciudad, 
el dia 32 del iNresente, fi las nuevn de la mafiana, donde se ce- 
lebrará una solemne misa de Réquiem por el alma del hombre 
religioso, cui^lido caballero, afamado profesor j maestro en 
el Divina Arte, el Sr. D. Jesús González Rubio, por cuyo faror 
lea vivirá siempre agradecido Antonio Cuellar.-— Autlan Hayo 
2:) de 1874.»' 

Hace catorce años que murió el Sr. González, y un^ bimül- 
de lápida señala el lugar donde reposan sus restos; ya que 89M 
numerosos discípulos no han levantado un monumento á su 
memoria, debia el municipio hacerlo, tratándose de un JaUs> 
cíense que tuvo el doble título de filántropo y "de artista pro- 
minente. 

P. Ignacio Goray fué un magnifico barítono, IX Florentino 
Lomelln un bajo profundo potable y D. Dionisio Rojas, tenor 
de mucho mérito; á estos artistas invitaba González jiara ean« 
tar los papeles de mayor compromiso en los conciertos ó en las 
grandes solemnidades religiosas. Garoy fué además, militar, j 
por algún tiempo luchó en iM ftltf del partido conserriilor. . 



OCADALAJARA 115 

**B1 Vt^Buaüá de la Javanlta" le llamuron en México & D. Jo< 
•éSeiMft, de OvftdaUJara, ovHuido Bejwesentden varios c<hi- 

ciertós & tocar en la vihuela quinta. Nadie como él ha pulsado 
este instramento: Murió hace m&s de veinticinco afios. 

fin la época del Sr. González, brilló D. Craz Balcázar, ó Pa- 
eheco, sesean era más generalmente conocido: fué violinista 

que no tuvo «nnpetidor en la Bepüblica, según la opinión de 
respetables peritos que lo calificaron; Muchos violinistas que 
&un figuran en primera Unea en aquella capital, entre otros el 
muy notable D. Diego Altamirano, fueron . diidpulos de Bal* 
cazar. Alguna vez nos refirió este sefior, con. muestras visibles 
4e la profunda impresión que aun sentía, la violenta, aunque 

poética muerte, del muy inteligente organista D. Guadalupe 

* 

Gudifio. Era una tarde tempestuosa de verajio, nos decia: el 
a|^ caía k torrente, sueediéndose con rapidez terrible los ra- 
yos, como es costumbre en aquel pródigo cielo; se cantaban 
vlqperas solemnes en Catedral, tín recordar en honor de qué 



ífíka €mpijttmu^iamiine al flñ del libro 'seBalaremos lail 
'étüiaB notables, nb queremos que nuestros lectores prodigan 

* ■ 

'<íüa la péSittia'impresion que les debe haber tusado en la pá- 
gina 111 linea It. i*1eer Thalia por Euterpe, corrección que hi- 

iBÓ 00 el original un oaJisbioQcioso: 

" O.— 9. 



1X6 GÜADALAJABA 

Baoto: GuJiilo deleiUba al auditorio con las melodioflas notas 
arrancadas de. las mejores aiixtoras de uno de los 6igano6: ra* 
pentinamente un estruendo espantoso dejó & todos llenos de 
estupor, quedando mudo el órgano, era que Gudifio cayó de txi 
asiento vlclima de un rayo, enviado exclusivamente para él, 
pues no causó otro dafio.— Fueron sucesores del ilustre difunto 
en aquel puesto otros organistas también muy entendidos oo> 
mo D. Espiridion Valle y D. Francisco Diaz. 

D. Clemente Ag^uirrese ha disting^iido también, no solo en el 
pistón que toca admirablemente, sino.como director de orques- 
ta y uno de nuestros mejores compositores. En toda la Repft» 
blica son muy conocidas sus notables producciones, fruto de sa 
génie y de sus profundos oonocimieBtos en armonía. 

Pronto llegará á decirse lo mismo que de Aguirre, del inteli- 
gente compositor D. Benigno de lá Torre, pUCnista que goza ya 
en Guadalajara de mucha popularidad. . 

El primer clarinetista de América, como le llamó & D. Adriaa 
Galarza la prensa de los Estados Unidos, es hijo de Jalisco y 
discípulo de D. Jesús González. También la prensa nacional se 
ha ocupado muy & menudo de este genio, al hablar de varios 
conciertos dados por él en el Gran Teatoo de México, y de los 
positivos triunfos que alcanzó en el extranjero cuando lorma* 
ba parte de la Orquesta típica mexicuna* 



GÜADALAJARA 117 

Entre lo8-inüsi<$dB eminentes de Jalisco, que según I» opinión 
del maestro Joaquin Luna., podia haber lucido en el extranjero, 
nxa. en la misma Italia, debe figurar el malogrado Francisco 

González hijo del maestro D. Jesús, de quien ya hemos habla 

m 

do: baste decir que & los doce años tocaba á. primera vista la. 
música m&s complicada que se le presentara, y que era de un 

oido tan prodigioso, que Ift^piesa que escuchaba por primen 
vez, &un la más difícil.la ejecutaba buhediataáiente 7 sib papel, 
no perdiendo una sola nota m la más leve pausa. Kuri^ este 
genio al nacer, pudiendo haber sido una de las glorias míM po- 
sitivas del arte en Guadalajara. 

Pero dejemos & Pablo J. Villaseñor, con el bello estilo que le. 
distingue, decir quien era ese artista. 

"El di» 12 de Abril de este tisí^ (1652) caminaba una procesión 
idnelwe con na «tá.ud háeia li igii^a del o(mvento de írahote- 
canos de Guadalalara: formaban el triste cortejo, ^venes lite- 
ratos y filarmónicos: dentro del at&ud iba el oad&ver de. un Jo- 
ven de diez y ocha años de edad: este joven se Hamo D. jB'ran* 
dico QoriEales iUibio. 

Nada ha^ de pompeen su entierro, porque era el encierro 
de un jdvea. artista, iesdechr, de un pobre. La religión sola* 
meiite y el sentimieiitD le manif estaban.' La rdig^oi», por que 



118 aüAD ALA JARA 

•Ua no distingue iM dases; el BeBtimieBto,\pov<|ae Um aiBigos 
del moeito UocftbAii. 

No8otto0 vemos todos los días fi esós ricos o^firaSoBos qae lle- 
van BU soberbia hasta el sepiücro y lechemos qtxerido decir 
con un poeta: 

*'Oai;i:a ¡oh mortal! coa uairqsoles la un» 
I>o tu eenim fétida reposa, 

<^ pirfmide itmiensa í6 polñre tosa 
Fenetoanr loft s^ttsanoí & la par.' 



*• 



Si; es dulce pensar que la muerte nos iguala, es bello creer 
que todo es polvo cuando vemos alzarse ese polvo miserable y 
querer dominar al mundo con la fuerza del dinero. 

fMOAOBWEtmvla el dolor. Heaioé presMCÚdádo tti^muerte de 
-irita joven que en tan tierna edad pfgmétla Ufo^eess espenii- 
«lásttfMlIriaylldü fafeñilía. . 

&íÍo ú dfreedron de un tan h&bfl prof eMnr ooúb to péáíé, 
-Odiado de btttaítiteB dispóMciones pstra la taOalQBk 7 Bobre todo 
de fecunda imaginación, habria ítido un'gfffeiMídeiHMifea: deftde 
muj niño le olmos tocar el piano con adndrable deSitresa: &I08 
catorce años ya cotaponia atgunes ensaype y & los dSes j seis 
f0cribi6 la múrtea del Umno que se oan«6 eneliprimeraidvw* 



sario dala fhilange ietttudiost poco después compuso xmalln- 

ú^poOMf que de<fioó á la misma sociedad liteiaria» de la que 
era socio. 

Cuando H. Herz visitó nuestra lejana ciudad, cuando tuvi* 
mos la fortuna de oír á ese hombre admirable, González se en- 
tusiasmaba á la presencia sola de ese maestro; sus ojos brilla- 
ban de entusiasmo ál oír solamente su nombre; y cuando aquel 
artista hacia temblar de placer & su i^uditorio, nuestro amigo 
entcaba en una conmoción que ya le datlaba, y aumentaba la 
maligna enfermedad que lo arrebató ál mundo en la flor de sus 
afios. 

Acaso su fanaginacion abrevió sus dias; yo lo encontraba fre- 
cuentémente triste y abatido, y aunque procuraba calmar con 
palabras de amistad sus duros padecimientos, él con una son- 
risa de resignación me decía; "No viva vd. descuidado 

Guadalajara es fatal para los poetas, para los músicos y para 
los pintores." ¡Triste verdad que salia deunoelábies que pron- 
to ya no hablariao! 

Hace quince dias que vimos entrar & la iglesia de Mexicalcingo 
un joven loco; lo llevaban de la mano como & un nifio, como & 
un imbécil.... Era Ireneo Gil ¡un poeta! . 



120 GUADAJ^AJÁBA 

O9ho dias después, algunos artistas aoompafiabaa un f éretio: 
' adentro iba el cad&ver de D. José Castro, que murid en el 
abandono mas triste ... . ¡era un pintor! 

Hoy la sociedad ha visto morir & Gk>nzalez, le vio consumirse. 

en el estudio, se deleitó con sus armonías y al ver su cad&ver 
diria con indiferencia ¡era un músico! 

Pero no se muera un usurero vü. 
No deje de existir un rico. » 

hoa carruajes se atrepellan tras del féretro y la inmensa 
concurrencia de hombres q,ue asisten & los entieroe por ceremo- 
ma llena las calles — ^ 

¡Triste, muy triste es hacer estas reñecxi<Mies! *Fero si la so- 
«iedad aborrece S, lo^ r rtistas ^y s^ma á los que la devoran sin 
piedad, dejénusla, q.'.o oiuinpre ha sido lo mismo, y coloquemos 
una flor pálida en el sepulcro que encerró tantas ilusiones, tan- 
tas esperan ;ra3 y tan ::uiiograda juventud/' 

I^^ElenaTopete de Llano Salvador Órnelas, Florentino Lomelin 
Jmó Haría Qomez, Gregorio Inostrosa y José Marta Rojos 
Tertiz, estos son nombres que se pronuncian con respeto e:i 
Guadalajara, cuando se habla de inteligentes pianistas. Inos- 
trosa es adem&s un violinista de quien se expresa muy venta- 
josamente el maestro Bivas, de México, y ocupa en la actúa- 



OtTAl^i^IiAJABA 121 

lidAd un paesto entre tos vioUnes primeros de la gran orquesta 
del Ckxbservatorlo de la Cafetal. 

BoKfirio Diaasie Uain6 un flautista quese atrajo justamente la 
«teneioa. Fué ca]Uxosam«nte aplMulido en México á donde vi- 
no & dar varios oondertoe. 

Innumerables han sido los filarmónicos y ios maestios enten- 
didos que re^^tra Ouadalajara en los fastos del divino arte, y 
por lo mismo seria una empresa difícil la de darlos & conocer 

á todoe-en estM apuntes. 

En el arte de Apeles también ha t«iido' esta fecunda tierra 
«sclSMcidQa hijos. En el primer tercio de este siglo figuraron 
D. José Macfa' Uñarte, notable retratista» que enriqueció con 

jus obras las mejores galerías y los más distinguidos salones 
de la ciudad; 

D. Félix Zarate, dedicaba su taller & las obras que del pincel 
sallan para recibir culto en nuestros templos: fruto de sus 
desvelos son multitud de cuadros que representan escenas de 
la pasión de Jesucristo, sobre cuyo asunto le agradaba pin- * 
tar., 

El inolvidable Jacobo Qalvez fué gloria de la pintura en Ja- 
lisco. Los mejores cuadros que se conocen en la ciudad son 
jDbra suya, entre otras, una magnifica copia de la Asunción, orí- 



122 »UAiHMJAjK4 

gizial de Huiillo quaie haUamil» CaMsil: «Ik BBtMJbp- dd 8i^ 

« 

Araobiapo D. Pedro Eipinoea; pwU de 1» DiTfiíiSCIoaiedte del 
]>«B(e, que» eomo teneaot dfdw, adoni» l^hetmni béyedadei 
jMlon del gnn Te«faco Deg<rtUdo; ima oófiift exaste d«La««te 
Grieto de Yan-Dik y oftioe machoe que mtía álíSiQSk mendMM» 

Gftlvez también fué im distinguido arquiteoto, inmortelizO sa 
nombre, como y* saben nuestros leetores» en él gxaa Teateo 
que tenemos4Íesciito, juzgado por todos eomo el más grande» «I 
mfis bello y el más adecuado á su objeto, que Ym^ 0« te Rej^ 
blica, según el gusto y exigencias de la épodh. 

Foó maestro de la mayor parte d« les que aetualmente eid- 
tlvan las bellas artes en JaUtoo. 

J>. Felipe Castro, discípulo de Clavé, esotro pintor de altare^ 
putadon. Los cuadros de este artista se hallan eñ los mejores 
templos de Guadalajara. 

Por el bello estilo que le oaracteria y el don de trasmitir 
sus vastos conocimientos, ha sido el profesor en loS principales 
establecimientos de enseñanza; entre otros en el Liceo de NI*> 
fias de San Diego. 

El malogrado artista D. Gerardo Suarez, fué el discípulo más 
distinguido de Calvez y su colaborador en la obra de la Divi> 
' na Comedia en el Teatro. 



Laa coiMdoQeB de m» heimomw cuadros m e«cB«Dtapia, 9^ 
mo lb« de Oalves y CMtio> en loe ealosfe de oves^vos mtsi^eo- 
«odudoi peJauíof 7 en los mejoree edüloiae p&Uiooi^ reprapea- 
taa4o arantoe pttteióticoe 6 religioeoei eecenMi de faiaiUmnitak- 
tcp 7 paiegges ^Jeeutedoe oon aieeeteia. 

Murió en temprana edad, dejando mi gnovado en.Uii 
bellMartee, que fundaban en él^muyUeonyecasesperanaM* * 

P. Pablo Yaldez, artista muy aventajado, es ahora el cate* 

diitico 4e Fintuna en el Liceo de Yaronee del Estada 

Hizo una carrera brillante en la Academia de San Carlos, de- 
México, y en varias exposiciones han sido premiados sus her? 
nuwos cuadros. 

Hay también en Gadalajara algunas lefioms que se dedican 
á la pintura oon muy buenos resultados, entre otras las señoii¿- 
tas Dofia María Guadalupe Rincón Gallardo y Dofia Tlrginla 
Silva que ya han expuesto sus obras en varios certámenes deL 
airte.. 

B. Manuel Gómez Ibarra fué otro arquitecto célebre, & quien 
el muy ilustrado Sr. Obispo D. Diego Aranda, confiábalas obras 
de más importancia y aquellas para las cuales deseaba toda 
la belleza y el mérito del arte. Obras suyas son las que 
más llaman la atención en el Hospido, eomo la atrevida r 



124 CfüADALAJABA 

liennorfaiiiiA cúpnla de la capilla y el póitieo: él panteón 
de Belén con mi larcófago-capllla, de entilo egipcio, corona- 
da por vaa magestaoaa pixftmide de 40 metroe: la* t(nres 

de catednl, ^ue oomo dijimos en otro lugar, desde el afio 
1813 faltaban en esa grandiosa basílica; y otras macfaas oliras 
ea que dejó Inmortalizado su nombre. 

Debemos hacer constar que' este arqnitecto fué además muy 
■caritatiTo:'.& las'personas de pocos recursos les dirigía algunas 
pequefias obras 6 las aconsejaba en materia de solidez y 
"buen gusto en varios trabajo) de su arte, sin cobrar hono- 
rario algimo. 

No es menos inteligente D. David Bravo, encargado en otra 
época de todas las obras del Gobierno: el dirigi6 el grandioso pór- 
tico de la Penitenciaria; la obra del palacio y otrss bastante 
importantes que le dieron alta reputación. 

Ta en la época en que se consumó la independeneia, era cé- 
lebre el taller de escultura del insigne D. Victoriano Acufia» 
jalisciense tan conocido en la República por haber enriquecido 
con magnificas imágenes muchos templos de las principales 
«iudades. Si alguna vez el lector se ha quedado extasiado 
contemplando la imagen de la Virgen del Carmen en su igle- 
üia de Guadalajara, ó la estatua del profeta EiSas, en la mis- 



6UADALAJABA 125 

ma, 6 las tres imágenes de Jesús María j JoBé, eñ la capilla 
del Santuario de Zapopan, sepa que fueron obra de esta glo« 
zlft del arte. * 

Acuña vi^ió muchos affos, y por esa circunstancia dejó tantas 
obras de su prodigioso buril en Jalisco. 

D. Jesús- Lomelin, como arquitecto y decorador, es actual- 
mente muy estimado en Quadalajara: las obras de éste género 

en que más campean el buen gusto y la elegancia, son suyas. 
¿Por qué no cerrar .este capitulo en que se trata de artistas 
jaliscienses, con el genio de Tonalá llamado pajar 6 pajarito 

comió se le decía? 
Si bien es cierto que carecía de toda escuela y aun del tra- 

to necesario para vivir en una sociedad culta, es siu embargo dig- 
no de que|la historia le consagre una página, en gracia de su ha- 
bilidad prodigiosa para retratar en barro á todo el que lo desea- 
ba con un parecido extraordinario y sin otra herramienta que 
una especie de esp&tula pequeña, aguda por una extremidad. 
'So solo en Jalisco, sino también en muchos estados, figuran 
en los museos y en gabinetes de hombres, notables las obras 
de tan distinguido indígena. 



CAPITULO XV, 



El esinsKAL D. Pxdbo Ogazon.— B. Iokacio L. YaxJiAbta. — 1^- 

bilamiento de un saceitdotb.— convenios db pochotitlah. — 
El general D. José María Arteaoa. 



La célebre campaña d» Calpulalpam en la cual Miramon per* 
dio los mejores elementos del partido conservador el 22 de IHr 
ciembre de 1800, determinó el triunfo de los constitudonaUsta» 
en la mayor parte de la República, que por espacio de tres aflot 
pas6 por una crisis terril^le y sangrienta. Los habitantes de 
Guadalajara, asi como todos los progresistas y Iwnrados de la 
Nación, suponiendo que los hombres que se hallaban al frente 
del gobierno que acababa de triunfar, aprovecharían las leo 
clones ée la experiencia; y q^e la cordura y la prudencia ñor- 
marian sus actos por el camino del más severo patriotismo. 



aüABALAJAÉA 127 

ereyeron con finnftlma f é que habia llegado la hora de la Uni- 
cidad y del verdadero e&grandesimiento de nuestro inf ortiuub- 
dopaís. 

Los comicios en él Estado de Jalisco ñamaron en IS&L al gé- 

neral D. Pedro Ogazon, al gobierno', casi con aplauso de sus ha 
hitantes. Mucho habia que esperar de un miembro ¡lustrado dé 
Aquella sodedad, elevado & tan importante puesto. 

D. Pedro Ogazon hizo con mediano fruto una carrera máfei 
Men literaria que militar: era apreciado .en lo general, y cotto 
ahogado no caréela de reputación; pero fi les pocos días de Wol 
elevación al gobierno, grande fué el desencanto de lóS jallsdeii- 
«M, Rofando que no exun la prudencia y la estricta Jastída las 
«y&Mjerás de aquél magisfecado; y que una debilidad, eloeoeii- 
fettiente demostrada cm sti actitud para con el guerrillero Anto- 
nio Eojas, el asesino de'Blancarte y de quien haUáremof del- 
fmaí», de]iU)aá loi habitantes del Estado ún garantías de tüogun 
género. Honto el mayor descontento «6 tiiMlujo coa lá emigM- 

cüon de ínultitüd de familias, al vecino Estado de GuanaJuaítO, 
buscando en el paternal gobierno ¿el general D. llanuel Dobla^ 

do, la seguridad que no se hallaba en el del Sr. Ogazon que 
aceptaba & Bojas enemigo de la sociedad, y era intransigente 
con los miembros dignos de ella. Desde entonces el censo de la i 



/ 



128 GUAJ>ALAJABA 

IK>bl»don se redujo notablemente, enriqueciendo el de 1» clu- 
diul de León. 
Parte de la guarnición de Guadalajarala formaban un eseua- 

droade facinerosos con el nombre de ^^Oaleana" mandado por 
Bojas: los asesinatos, los robos y los raptos más escandeJosos 
Be sucedían diariamente, perpetrados por aquella falange, sin 

que el gobernador diera el menor síntoma de energía para re* 
primir ttJes excesos. Pocos meses después de su elevadon al 
poder, el Sr. Ogazon emprendió la campaña contra Iiozada en 
la Sierra de Alica, dejando á su secretario, el lie. D. Ignacio L. 
Yallarta al frente del gobierno dei Estado. 

>Iucho hemos estimado siempre las cualidades que adornan 
& Mte notable hijo de Jalisco: reconocemos sus virtudes priva- 
das, sus vaistísimos conocimientos en la eienda del derecho» y 
otras muy relevantes prendas que hacen del sabio ex-ministeo 
de la Suprema Corte de Justicia, un hombre verdaderamente es- 
timable en nuestra sociedad; pero & fuer de imparciales 
debemos decir con la franqueza que nos distingue, que como 
gobernante no lo hizo mejor que D. Pedro Ogazon. De pasio- 
nes más cicaltadas que su antecesor en razón de su Juventud y 
de carácter algo rencoroso, necesarífunente debía salirse & me- 
nudo del camino de Justificación y prudencia que debe seguir 
un buen gobernante. 



GUADALAJABA 129 

En Mayodel tAo de 18(0., fué acusado por conspizador eloapo> 
Han del hospicio Don Ck^bino Gutie^$zi:«a»le redujo & priídon» 
eneerr&ndosele en la Penitendaria» y oonsis^i&ndosele por 6r» 
den del gobernador interino, al juez de distrito lie Don Leoni- 
des Torres. Se le instruía el proceso respectivo y este marcha- 
ba eon esa lentitud que todos sabmhos se emplea en asuntos 
potttleos, cuMido el espíritu, en muchos cas(», es el de tener 

inac^o á un Individuo que molesta; y trat&ndose del padre 
^ Gutiérrez, se deda, que no habla pruebas que Justificaran los 
cargos que se le hacian: lejos pues, muy lejos estaba la causa 
de ser sentenciada, siquiera con visos de legalidad} cuando & 
prime^ilos de Jtmio del ref ^do afío, llegi^ & Guadalajara la 
muy 'brbte noticia del íudlamfento de! inóltidable Don Mel^ 
chorOeaonpo^Ungitto de Just» hídSgnadbín se laasó contra 
Márqoes, autor de semejante asesinato: la exallacloa de lo» 
liberales llegó con es^ motivo & la.mayor efervescencia y las 
represalias siguieron & tan lamentable sueeio;pero las repre* 
sallas, aunque reprobad^,' ejercidas en los. Jefes eapturadoa 
por los que sostenían al gobierno coastitudonalista: se quitaba 
la vida & los que con las armas en la mano atiK»b^ el poj^er 

establecido. M Bt, yaUart^ no atendió tales oonsideraeioiMi y 
polo oyendo la voz de sus pasiones de pwtido, hiso q^e él oono- 
dmiento de la causa se lo avoc&ra la c oma ndi mc ia miUtart b^ 



180 OUADALÁJABÁ 

•eiMil,«l]niiinodiftpor )» tarde mBikd& fOBUftr al desdichado 
lÉoenitote. A tiempo ee le expoaiefea al gobernador todas las 
monee que se agolpaban ea eontra de semejante ateatado; 
multitud de peisoinas eaiaeterisadae del partido Uberal» eatrs 
ellas el abogado del padre Gutierres Lie. l>on Jesús L. Porti- 
llo 7 ánn el mismo Jues TorreSi sosteniendo hk Ineompetenda 
militar, clamaron en oootra de esa determioadon que uHialába 
los fueros de la faumanidad y ediabft un borteft indeleble en 
la vidapftblioa del maglsteado: nad» ojr6 el Sr. VaUarta y 1* 
«cden fuá ejecutada al dia sigoiente. ... Diesde e&toneM M 
«ni^en6 las stnqiattaa del Estado de Jldisoo; . 
. Poeos afies deQ>nes»ios escritos luminoBisiBflos de «stot in- 
fligne abogado j«is setos en la Suprema Corte de Juitieiiw 
todos en pro de les dsrfcftac del 4oto6fv»iiosliaeeB suponer que 
ia sombra del padi» Outlsnes le inroduda tioeliet de inMamld^ 
yqtuseproirasDSftflsfihieerlosdesi^taer^squeeü contrft de Iib 
fmtitia eoBMMtt «B 1* J«vwBtéidi él liombre floUéy de tdetttb, 
^Mvufurepaivt SOS eitons alguna Tes. 

Después de task aunpatüi costoéa, lie«(ha Un IM difihiodttkiéi^ 
te y slti lalOkbBifladqtté fhfii thurde empleó paiea lifcoeálb oon 
froto él QuMtado y^iente gttMnl Den iToié OebsÓét» vélti6 
tütenetalOgasoAá^iíadailaíarayeonélla ooltníina dé «¡Nh 
4«iiiwiet| que^pMMV üsdécfbles tcabaj(« én AHea, dejaadofenn»- 



0\?ADALÁJABA 181 

do el 24 de Snero de 1802 un convenio qtto celebró con Lozada, 

« 

por medio de boa apoderados, en la lagaña de Pocbotitlan, en 
el cual se comprometió Ogaaon & que se derog&ran todas las 
leyeü y decretos que se hubiesen dado parajpo]rseguir & Loza- 
da; y éste* convino, aanque no lo cumplió, en disolver todas 

9 

ras fuensas. Tiempo, sangre y dinero perdidos. • 
Clon motivo del trastorno que conmovió al pafs, orig^ado 

por la invasión fiancesa, que tra}o ft Ma'timinano, fué inte- 
rrumpido el régimen constitucional en Jalisco, y por 6rden 
superior llegó cJ general Don José Maiia Arteaga, & Ouadálaja- 

n, como gobernador y comandante militar de la plaa^, & me- 
diados del aff o de 1802. 

Ya en esta época, la ciudad comenxó & reparar lAS grandes \ 

arezlascaanda* por las luchas constantes de que fué teatro 
por espacio de dies aflos: los propietarios levantaron las casas 
caldas: la gefatura dictó acertadas disposiciones prohibiendo 
las canales exteriores, como molcftas & los transeúntes: puso 
en vigw los bandorrelativos & la conservación de la bigieno 
pt&Uic», y OuAdalaJAift volvió 4 ofreces el xifaeftoMipecto de 

otros tietnpotfp 



I 
1 

\ 
\ 



a>io 



CAPITULO XVI. 

Em EL lairEIllO.—LOS EJUrLEABCS IUPKRIAU18TAH.-^L0 <IVE 9U« 
FREN LOS UÁSVSAmVi BB <nrADAMjiÁA.«-Qunsf SIU ASfrO" 

Kio Rojas. 

Tódfli sabemos (fáe tfáiaát^aimmtAhoa^jáal^bmibM. dal 81 
d» itisyo de 18«8, ialidrea doll^adeo «m diree«iDii & gfka Iiota 
Fot(M&»el Sr.Jum:^ m» Mioistpop y^les homlupes ii|i»pio^ 
xxdiMQtes del putidotUIDeiral» «& virtand de ]a«9voxi»iMtoft del 
ejórciio francés, el ciul despaesde ocupar 1» ti&tUtol decOft Re- 
pública, siguió inya(nends lós principales SstadoÉ de nñefftra 
infortunada patriar 

£1 día 2 de Enoro de 1894, tuTO noticia el ffeneral D. JoséMa 

ría Arteaga, de que lo9 tavaiores bal) las negado & TepatlUan 



guíente, flaoMMk) lo» elemfnUw» <ie ^iMrüqieBia y tovd'el «án' 
minp del Sur eon ásxotn^w & Celtofü 
.£1^7 Mwaiiealnda^serieiÁl w JefrBanliie, tf f^n- 
to4fiJ»4lyM«ii, JsuedioM'éntnsiáSBMtle túgonofl j del» 
eéwMMMlcÉrdefs^ináxóiia.^ 

El dia 8 eonyoo6 á una Jimta de nota^I^ & la.enftl cti}eiMC{pp£l# 

nombramiento de auWdad^ P<3l];it4<9)IV j^ljl^MM ^ lOOnM^. 
palea. Resaltaron agraciadas ^ e^tre. otras^ lai j[j/|p})ie|)|üMi |^ 
0ona8: Prefecto político, D. Mariano Morett, antiguo jMMMl' 
y oomerciante AojtiTA4o^ XOAj^flta^i^ Mjfcr^NMtSipniMr, K 
José. JU9ti9 jCI;(VIQ« IL, Ju^€^n^VCp iJErntHlr D. Asrt^JPMÍl'W* 
d^ P. Te9^ M««in$M>«7"l>* Ig*ttcio:8»Ioéd»lferaB)«. «á- 
pVfiff^ii, 'infHdáftQU, I^.^^nodscoCamai^nat-Ih ¿^ 



ios: 0. Agústin S. YUlai B. Agustin Porti- 

Uó, I\EafimÍo Alonso y D. Tálente Quevedo. Suplantes: J>. 
Antonio O. Guerra, D. Antonio A. del Castillo, D. Pablo .Qn* 
ttéireí, D. Lorenso Bodrigues y D. Pascual Agnsí 
Begidores propietarios: D. Ignacio Somero, B. ^esot ^to/h 



134 auADiLÁJÁKÁ 

Qómes Ibmm, X>. EmiUo Alv«m, D. Antonio Gn«m, B. Be- 
nito PerM» D. Süroiferi Órnelas y D. Fnuiclfoo GiU 

Begidoreí fuplentef: D. Fmntiifco Ahumada, P. A^foirtln Gil, 
D. Emilio Cafttllo Negrete, P. Oeleo Fnneo^ D: Joequin Son- 
M, P. Tleente Somero, P. Severo O GneR% D. FApe Her* 
nendes Bojee, D. Jeens Bodrignes, D. Urbaoo JQ^mieeo, D. 
Domingo Argttello y J). Bemon Bomero. 

Trae diee después entr6 con tu división el genere! D. Mi^rael 
Ifiramon, haciende sos faerzás mal equipadas y hasta hara- 
pientas, un papel muy desairado Junto á loe lujoioe soldodoi 



El general Báttbie, después de distar algunas Órdenes reía- 
tiTas &.Ia cawpafia contra las numerosas partidas de republica- 
nos que hfkhia en Colima, Kiohoacan, Slnaloa y otres Estados 
limitrefes & Jalisco, regresó & Héxico, dejando con el carieler 
de comandante militar al general Douay quien á loe pocos me- 
ses fué sustituido en este puesto por el barón general Keigd. 

Mucho se dejó sentir en Jalisco, como en todas partas, la 
presión extranjera; pero mucho más con la comandancia de 
Neigri, quien pretendía que todos los ciudadanos pacifieos de 
las poblaciones cortas, le ayudaran Ai perseguir despartidas 
de repañ[>Ilcano8 que habla en el Estado. Se indignaba cuando 
sabifrqu.elQihMeQdftdoiífguavdMido un» prudente iie«tn4l« 



dftd, 89 alMrt€»lan do p«rtid9»r.& 1» roiii»ndiMf>ftj» Ii^Botud* d« 
tal 6 eiul faena á ras fincas/la coa} muchas yecM penoanada 
•n eÜM algan tiempo y se proveía de varioi reotmoi. .En Ko- 
Tiembre 21 de 1864 imptiBo variaa multas por este motivo: al 
propietario de la Hadeoda de *5E1 Plan*', mil pesof * al de *>Lai| 
Navajas", doscientos, al de *'E1 SSapQte", mil pesos, j al de 
"Potrerilloa", seiscientos. 

Si 4 lo anterior se agrega la persecución en Ouadali^ara 9, 
las personas que no eran adictas al imperio; Jos abusos de con- 

sideración que cometían en el seno de las familias los oficiales 
alojados por 6rden de la comandancia, en las casas de |MirtÍca^ 
lares; los frecuentes casos que se dieron de que insultados en 

las oaUes-nuestros paisanos per saldados fEsneeses^rfti seles 
flpaola la mas leve resistenda> wan iHpgeeliendidoP 7 ^eslaiados 
enemifoidela Fcaa^cia, si^etindoloa & la Coste Marcdal; la 
saiu^ie de nuestros compatriotas que e^te sinies^ tribibial 
dernm^^ sin piedad; si se] atíende' & todo esto, lepetimoB, S6 
«ompsenderi hasta qué giado eran «reeLetites el disguato y la 
constante ansiedad en que vlvian los habitantes de aquella 

. Ba.fbieqido de ia verdad debemos dsdr que la majnr 
parte de las moloitias, de las humiUaeionef y auii de lof 



tÉ«l«<Mi6Ímkiy»iAtte de lor dMrgiittiá5íí''<í^{ot 
tiné eonmíiBStí3£6imo ú'liáljlkii'adb^ziad' títk títerreocióa 

"En «I Éftíbrérno mip«riál sucesivamente fueron nombrados 
étahíJíiiktAihSim,' 1>* "Úánainigo' ÜaouMi, I^. Jesús Lopes 
Poifdlfo y el general' D'. IgfhíMsió Outieires. Mucho atonuA «1 
segundo, en su época, los desmanes de los extranjeros, inter- 
íkAifóndd ieOn ír^áiéBclasii influjo poderoso en favor desús 
Í^Uianós', y sise \dó con profundo sentimiento por los republi- 
cfüKM, que un liberal dé los antecedentes del Sr. López Forti- 
lió sirvierá'at Im|>eiTo, en cambio se lé estimaron Ibs'servieioá 

Qfté 1ün> ' & mizebds en esa ^poca terrible. 

Entrétantolaspóblaéoíiétf del Gtar del ISMó, B^éédUÉft 
ttéiiM'q«e lc« fatolfitústes • de Ouadalajará ébn 'W láéám'éé 
ffépiMlealAM^ \|&lo|^néM dwfiorgoUñzadlta/^Wite'ÚMuí'VBtf- 
||ld»1i&bi*«i6 régióD) Sobl^ iMi>t con laí dé- jS^fittní'iStitiferéez; 
^loelilnr las áttassú» deV etftéhlelM tetMMt'iilriiétote^BiiiR 
>4.Birémos ya^eoa Btett^weteMatth^^deii-éift ftlt yW B SfaéUtt ibJ 
lAJe. 

Antonio Bojas fué un^errillero feroz, caid un ban^lBiy^ ft 
IIBievel'p«rtldolibér«I Jaüi&s debió lfab4rI«'aé)^(Mifi^ftalí'i[ÍM^ 
vS^iOfR «M de ttb |ftiiA>te d^ Bm dé^7aS|ctf, ^¿FcMiili'diüItip 



6r4DAI¿AJASA 1S7 

la cjrwíinirtuaoift de «flu la burba en tdda la oar% de íaltade al 
fimo» éi^tp9, de toser la voe vonca y la minda no lolo'desa- 
padble sino de fierarhacian de él tin tipo repT^antislmo. Era 
mny ¡vaHeotef pero de Instíntos Terdaderamente sal^Jes. 
' liaiidabaiuirefl^Mtode onatroeleiitoe hembreSt r4elata> 
dos tmo0, delofl gaviHaft do bandoleros qne gozaban de mayor 
celebridad; y el reito, de escapadoer de los preiidíes. 

ISn laa épocas de revolución, dejaba siempre ti su paiío por 
Wpoblacfo'neS, una huella terrible de sangre, de deshonra para 
las familias y de escombros, por que incendiaba loS pueblos 
no adictos & la cauBa que defendía. 

Una vez, en Zapotlan, en la época delimperio, dictó una tardo 
la bárbara orden de que fuera .quemada en medio de la plaza 
la diligencia que lle^ de un punto ocupado por los franceses, 
' asi como estaba, con pasajeros, bultos, cochero y caballos: al- 
gunas personas lograren, no sin trabajo, salvar de tal senten- 
cia & los pasajeros; pero el coche ardió hasta eonsiunixie y el 
cochero fué fusilado y colgado en la orilla de la población * 
En esta ocasión hubo en Zapetlan y al dia siguiente en Sajrula, 
multitud de honrados vecinos asesinados, por que defendían de 
laviolacioa á isiud esposan, O del pUlage svtít int«r9Se9i' 



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OüADALAJABA 189 

lAünNrta d« ért» ydot «fiot máf terd«, al fraitod* cton lion- 
bni montftdot 7 bi«i «nnadof , btno6 eon «hinco ft BeftlMlio, 
qne jra habla Mcendido & «pronel. El 10 de Noriembro d« laM 
Iba Mte eon ciento eljicaenta hombres en el camino de JeÜNo 
ft Colima, hidaia ponto llunado **E1 Guayabo:" Ganfa lo en- 
•onti6, M^tEab6 nna Ivdia terrible que duró poco tiempo: 
él republcano triunfó de lot fianeeeefl y eumpUd su Juramento 
partiendo di penonalmento de un tablazo, la cabeza del co- 

nme^BcrtlitUii. 



188 mJj>ÁXMÁ3U 

Eta «no de tatei iMétaM de Binafl 4tíe gOBtoro, CftjOui» Tes 
.en BU poder el eapttea 6 Jete de Ut partida denotada, y atktm 
de fmilwlo, mandó quitorle ]a piel de U planta de Kmi plé<7 
lo biso andar algan tiempo en tan lattímoio estado. 

Iniquidad no menos lUNOible oometió en otra oeaüon oon 
los prisioneros José Antonio Qonxaliiz j HJatUde Mnrillo, & quie* 
nes les mandó sacar los ojoe con un puSai: & estas deigraeia^ 
das victimas^ jie les pasaba una^nsion decente, deeretada por 
Maximiliano, en Octubre de 1869. 

Este monstruo que tanto combatió por las Instituciones re- 
pubicanas sin comprenderlas, derramando m&s sangre humana 

que todos los tiranos del mundo, como dice Ireneo Paz en su 
obra '^Algunas Campafias"; este hombre que fué el terror de los 
pueblos de Jalisco; este desgraciado que debió haber muerto 
den ocasiones en un patíbvlo, pereció gloriosamente disparan- 
do sus armas contra los Invasores. El 23 de Enero de 1865 e«- 
tando en laVauchezía de Potrexlllos, al Sur de Jaliaeo, dando des_ 
canso k su fuerza, fué sorprendido por el capitán francés Ber 
fhelin. ' Aunque en medio de la confnsion natural que produce 

una sorpresa resistieron las fuerzas republicanas tdgun tiempo, 
después tuvieron que emprender la fuga. Bntre los sesenta 
muertos republicanos que hubo en este lance, ve halló el cadi^ 
ver de X(ojas junto ú rifle que vsaba. 



GtJADALAJABA 189 

ItaMnJgods Bo}«i, el goiMiál 0. JuUo aaida, ]«t6 ▼eagar 
1a iñutrle d« ésto jdot «fiot máf terde, •! fnnte de den hom- 
brei montMlot 7 bien «miados, buscó con ahinco & Berihelin, 
que 7a habla aacendido & opronel. £1 10 de NoTÍembre de 1366 
Iba este con ciento cljicaenta hombrea en el camino de Jalisco 
á Colima, hiciana pnnto llamado "El Guayabo:" García lo ea- 
oonti6, M^tzabó una lucha terrible que duro poco tiempo: 
el repttblcano ttfunfó de loi franceses 7 emnpHó su jonunento 
partiendo él personalmente de un lablazoi la cabeza del co- 



10 



CAPITULO XVIIv 

ANGELA P£BALTA«— PRISIÓN DE IRSKIO B4& 

En compensación, otros buenos hijos de Jaliseo repartidos 
por todos los Estados en que habia fuerzas republicanas, lu- 
charon sin cesar contra la intervención: unos & las órdenes del 
general Bé^Ies, en Michoacan; otros con D. Mariano Escobe- 
do, en Tamaulipas, la mayor parte, con el inmaculado Jalisden- 
se D. Bamon Corona, en Sinaloa, y no faltaron otros & las ór- 
denes del general Díaz, en Oaxaca. Muchos jóvenes que por 
diversas circunstancias de familia, no pudieron continuar lu- 
chando con las armasen la mano, lo hicieron en el periodismo. 
Ireneo Paz, por ejemplo, fundó "El Payaso," periódico de es- 
tilo jocoso, que saltó & la liza con un brio extraordinario. En 
obsequio de la verdad, aunque con pena, debemos decir, que 



OlAAAJUOáBA il4L 



mil» <VQMw:itM[!tt6 4# vmMlb$iíl^fim ümH^ -mUi^' «Mlt 
diable. Fué **E1 Payaso" de tuita popularidad,? 4119 .4tau»rfl 
]RiQP«(ador mandó pedk un» coleeejoBJpcv c^^ductcr del Oofxüo 



'^ iá l«aa«ir»l¿HÍil|fo¿^il¡fi)l^^ Itt^ "t^ 

Kottdoflo/* 

Eá Odttíltí« flé^áíl^ ms!ó áfruadlOaJára, nuésin Inolvidable 
oompatrioto 7 dütbgulda artista Angela Peníta de Casteía: 
ella efferenó el gran *'Teatoo Degollado", aungue fait^n^ole 
entonces, el mageetooso íreñtitfpicio, la mayor parte de ipi o^ 
oamentadon interior y el .elegante mobi^^iip guft abo^ üenji. 
La ciudad goz6 por algoi) tiempo de )acf o]>na inmortalefl d^ 

' « * • 

Yerdi,Meyerb«er»IH>i)jl^^J!^llinJi,iS^)fl^ igtmám 

xnaMtrofl|.admJi|%bl^epte, iftt^qneejbadQB po^ ti r jafOsefiof mtf 
xlcano: «asi olYidacdo lotbal4tuat«j|^)<)».1^Bqtq)^^^|b^^ 
de la patria, sojuzgada por el sable francés. 

IJA noche en que la Peralta cant$,por última vez en esta 
. • • .,* 

temporada, el público concurrid en masa con elfin de tributar 

• . ' ■ */ " ■ 
fas más ardientes hozpénajes & la distinguiclA prima donna. 

La funáon promotia «Ñftr'biÉ^IAffflda, jr poé^lA tarde ya se 

ofradao grande c»&U4ifM| t9>9l^.mt.V»:^w t^reoro. So 



142 náMLUUAJL 



Irento Pu, tn fa obM liiter«ttnti8imft <*AIgtinu Campa- 
ftM^** wflw», «mo <t ailia h ai ntlp » un iacideiita oeonido en 
«M nochf nmnozaUa: daJáBMilali,^ la rpalalinik iKm I» «val 
saldrán gananciofloi nneitioi lectonf. ■. 

*'£1 j6von Mpo0o de la Peralta que habla sido mi oompekftero 

de colegio 7 á quien no oonociamos en Quadalajara como Cas- 

: • /i - ■ ' ■ • 

tera sino como Eugenio Kicol, por haberse educado en la casa 

r . i.. . < 

del viejo Nicol, me comprometió deltUite de ella, con quien 
también cultivé amistad intima, á que le dijera algo aque- 
lla noche. ¿Qué habla de hacer? El talento de esa gran ar- 
tista me tenia extasíado; adem&s, hubo otras drcunstanciAS 
i^e no podé desatendéSr, y & rieSgo de todo, me presenté dn 
pleno teatro al ler Üamada & la escena por la centésima vez, y 
tave; qtflétl sabe si él valor 5 la insensfttes de recitarle uha 

poesía compuesta por mi para aquella noche, con sus alusiones 

indispensables.— Una de mis estrofas decia: 

lAhl de tantas alegrías, 
Kos quedará la memoria! .... 
I|9y las penas son impías . « . . 
Tal veas en mejores días 

AmsdwaoMJUif th ffkttSa. 



OVlDMJtSJmi^r^ íiB 



m 

con frenesí. EBtibaiqos donOaados por U tojr del tftble j divi<^, 
^iJlMings en el porvenir un* persp0ctlva d9 ^beictad* ¿eómo qo 
•h»bieino8 de dur expwatoaeg inuestca aprifliost^.^ptn* . 
sliunno?- • *. 

Aog^Pen|lto«onni9i4dfti4oM[9^0«tiI|»dftpof la flokn'* 
niduádelmomeoto^M precipita en ni» brwqti rigntUgand»* 
asi, qw e^ferediaba eo«o MQO ^todpi b» Iwenog ne^deanoi; 
el p&bUc» «e pwaa entonees delirante. El efeen^ ie iauad6 
materiálment^eiltxceSf y enando jajia ^láUaflom qi^mh - 
jar, Uovieron sombrero*, eapas, abrigos da M!fi4>c» y ffwpto.ffo^ , 
encontraba que pudiera isignificar.Y|n% loapifMMop áfi pim-, 

Xa oiqíuifea, . pqgt Ü <a]|b4^Iywr Imp Bliii^ . p^ jm41fl^ ;lQp6. . 

OoBH^ pdr «Quinto se Ueii6 il teatro dO'iillos .«ntoadMoi pi•^ 
rat>agM? «npiawiiQn t la qiwiW»j>sti|t»jw » Bd l| w n »» Algow^l» » 
jo eik medio del tumulto, que era ntcesaiia esta oyAaIob, y M4 
he^iiSLtodolO'qua'fla fliqeatrift«'floii:lfkynmtÍtnA«» iwn^ 

liO0«ritai'de «otositAnO' eeatfamiuro^ikkiafttm Angila Pe* -. 
natfk 9imbi*ba dci ti»Jf 7 yo pudo M«»t^tiHM l^«yo&d^ «1 ^ 



144 a^attí^liák 

■ idkia 'flÁ iaa*JíAi¿iy^iá¿ Illa» Skt^ib -rtiMX'-i^toát >him iiiM^Éá.t^fct ^á. 

a]]Siudt''d0loir ^qí» (biai-eit éñarlnarzícnttMBion, «mpotanl» ft - 
pediimeá ▼ooM. Salí •! balcón y saludé: pero trinani í it ua» 
glMMMpVftd tt ^tfi^^^ÉM á^jMA cMNa*B*tt0MBBto0vpnMii« 

QMI9 «r onm » iflr Forinva pMW i wpuuuui invjor tío nrw^[w* 
iMBwpWBnwL 'Wor » couihivb wwiik (i6vniAnr<MUBoe aemv^ 

cll%ittMlUévMlM«WiN: 

**¡diáuÍo al gáiioi iSaündo t lof qñe'to comprtttdttl ylo admt«^ 
lan! En eite toftante ae pnaentaft noaofcroa eomo él afmlñliy^ 
d4/^b0tt»dí;''ttétáb!Íft ^t(j^ ^aátr rti liwA 

en foBilei y qoe todoe aeoa oocannea in<MMiioépl|tatMr4* ' 



vft pasara adelante; pera como lamnltitad insistta en 4M 



QVáBAJUUAIU ^ ÍA&i 

ces paia ser nevado & ima prisloii. La mia no debia tardas, te* 
puestos aquellos aatecedentM y desde luego mededique á ha- 
cer mis ineporativQS parj^ evadlnne de Quadalajanw Alguoon: 
aisiagos estskbaa dispuestos i aoompa^arme, y solo uos laltaU 
pcoporeio|i«nigi.ux)os pasaportes que yo podia adquirir^ pues- 
no bábia cao^o ^e no estnylfl^ra extrietamente vigilado. La . 
ley marcial estaba deeretftda y sin necesidad de ella se fallaba 
& todos los Bospediosos que eran encontrados fuera de laspo« 
blacioBes. ^ 

I Me íH tft S Itu aden aesMiAe deeldiise con la órdén de saS^MU* 
Blon dictada por eloomisario imperial contra ««BLIlettfllMO** 
que yo redactaba. Esto di6^inai8ttn A otia^aueva In^^rfiMiieia 
mia>.ptes n i o nrti l ei» b fc ya ittlwMbl»]Bemejan^ y*g^ Iisiidé11« 

Jar en todos los lugares pftblicbs unitfi tiras con el siguiente re* 
laio: **Pbr 6itten del general D. Ignado Gutiérrez, se stispende 
la pubíleadon de SI NotkioéoV Se despide de sus lectores hasta 
mejores dlaa" 

Se prodÉjo el «setedÉlo eonsigiiieiite; la p6lidá fué enMigíi^ ' 
da de arrancar teUns y Ae bosear al editor kespossable» 1^- 
nia, pues, tiempo de hidr vüeniSM se t)factieaba la faiquieitoiia. 
Ya fiod^iqs^ilft lU»ir Jolo ms isttiilMi xtwesK ilgw 



146 auÁXUZJLJAttA 

mif eUeiitif piv» dejtt «flAgiiiidA la mAtítk&aéñáñ'tiú Uñ 
nSÜK 

El dia 12 de Noviembre de 1866 foé él deelgni^opam saUxme 
de la cindad. Me leranté temprano y 8aU & la calle para haeev 
mü tütfanof arreglos. En la noche a&terior faenm aprehendí- 
doi el coronel Cailmiro Paz j CelfaCehellofl, tfnmottn» qap 
Jusüflcara el procedimiento. Qniz&s era tiemi>o de salranaQ 
todavía observando algunas peqneSai precauciones. 

Vélvl & mi casa llevando ua pequefto obsequio & mi esposa. 

.«^Yoy otea vez &laciúlela dije: si bo vuoKfO ft rnmsi m po«- 

qae estoy prsMt 
^i-pmsnp «a«as, me dUo Uocando. 

--Ito4«toaopvate pmcisolff sgnt^sts <ihHiil»«lol>i y 1119 
marché» 

^eni^n^da m^nosqn^ recoger 4elaPreí«GtQy%loSj>QfisisriffS 
piignpqrtes en blanca que debia propordonaime^un amigo. 

XJn Jí^«» llamado Juan YiUa, que habla tido mi oondisdpa* 
lo a» cói^9 y que 4 la vez so enoontraba emplesdoi me salo»» 
cftf íntf y •'wtuoso y xs^ ^. j^ tomando ftt soAkiMo: 
^,CW*«<«> "^ alegro da verte p<w aquit 
j^,,go«»nago«iomiiy|nipó,rt^taqwe«iiwilssrtt, Bácta. 



fectO, o; • í: 

jíé 9pe Juitn YUlft :íuem un dotator. 
. Tn¿%Bé éeMftbflS de vúf le prergantd eaando volvidé - ^ 
— l<rádft, me contestó con la V09 alterada, creía que traías al" 

gun negocio en que pudiera servirte. 
~¡AhI comprendo, murmuré tristemente, 7 nos despedimos. 

Al salir del palacio, me encontré con ^09 poUclM (^Vi ^^ 

-^¿Quién avisó & Vds« que aquí me encontraba? les preg:untd< 

-^Él señor Tilla, me contestó uno de ellos. 

El'otio nie insiimd' que volviera con disimulo la cabeza. ' 

£i denimeiaiile estaba en el balcón solazándose en su obra! 

iSélBipre me reis^sto & encontrar sentimientos pervesos en 

J 

personas educadas y siempre soy victima de ellos .... Sin aqno 

lia denuncia, la tarde y noche habrían sido bastantes pava^o* 
nezme fuera del alcance del general Gutiérrez. 

,pQm^,M^líO «\ie.h%y enb:e ell^a^iio y la:SeiatAii€MaLdo 
f^nVkdfa^lalaiaM^faa^tMt^ Intgo, eojBayó ow^Bods eonduotoreB at 
rejunto d« ,U se^m:^* ofi^éndolfs Imtfi to .qw» «to pMifr 

«, 0.-11. 



148 GüABÁLAJTABA 

ctuoiAlrieff; peto solo uno do ellos sé mostró floxible. Apelar & 

la violencia no en posible por que no estabaannaao. 

Al llegar a la piisioa Mee otro impulso que también me 8aU6 

* 
fallido. Cuando llegpomoB ft una galería enteramente soUiarfo, 

próxima & la puerta de hierro que babia de cerrarse tras de ai 
^n pesados cerrojos^ me detuve resueltamente. Creía oontar 
con uno de aquellos hombres que se hablan manifestado ei| 
mi favor. 

--Áqui lo arref lamoi por bien ó por la fuerza les dije: Uds. 
me van á dejar escapar. 

Se cambiaron ambos algunas palabras en secreto y me dijo 
Vno de ellos. 

—Esta bien, v&monos arreglando. 

Tomé mi relox de oro qon todo y cadena, reeoji de mis bolsi^ 
lloS cuanto dinero lle\'aba, me saque del dedo una sortija, é iba 
& entregarles todo esto, cuando aparejó un hombre & nuestra 
espalda que dijo con tono imperioso: 
•\ «-«¿Qué hacen uds, aqui? 

•*>¡E1 Jefe! exclamó uno de mis goardlAses. 

- Ya no hubo recurso alguno: fui encerrado en aqtdDa cSreel 
hidmeda y sombña, en el galerón abovedado donde se eneon- 
tatími t9do9 los infelices consignados & las cortes mar^lefl. ' 



QUASAIiÁJAIU. 



149 



^ Carooloro que •» un sargeato de gnndei bigoiM, coa mi» 
cicatriz «■ la «ara, abrió nn calaboio qu« estaba i U ixqiiierda 
del portón, me empajó áUÍ tín deeirm^ una palabra ^ en segui 
ida e«h6 los cerrojo8\ ..." 



• •• ••♦ • 



CAPITULO xvm. 



Li Coan ]íaboial.~El ooboril D. Eulooid PABKA«->DiBuyrA 

tm LOS PAAHCBBBS Bl LA. GOKOlfIUiA.^jALIB00 VUBLVB ÁLBÉtOl- 
MBM ConmrVCIOHAL FRDOBO «Ul inVOCir UlAOOyPlBIDO AL 
amSAL COROVA* 



fintrt ios caudillos npablicuos k quienes Iiabia tocado la 
bunonsa íortona do hállane con nuoYOS y favorables vientos, 
despaos de la deshecha tempestad que por pooo hace navínear 
la nave de la República, fué al general Corona, en Occidente. 
B hecho de qae en esa importante pacte de la Bepúbliea^sos- 
Imrieía, mías tsoss coa éadto adverso y las mis con favorable 
te digMMadnag|»nal,no dejando un solodia de disparar fof 



amnB tonim los ihuiceses 6 ras ftliadós, iodeol« de un gran 
prestigio 7 con él turo los elementos suficientes para levantar 
bien pronto un ejercito respetable, en el enal figuraron desde 
luego eomo subalternos del c&udillo, los bien acieditados Jefes 
B&valos, Saaved», Bnbí, Salsum, Donato Onen», ]ttvque&* 

Eulogio Pana» Ángel MutiBei, Toled^ anttadcMCdlgnMio.Bii' 
cudero. Una brigada de esta division-mandd 4 mediados 4o Oc« . 

tubre de 1806, & expedieioaa» i JaU^bixi, kU^ MaaeA del «u 
líente coronel Eulogio Parra. 

Las noticias desoonsoladoraA b^b»: losimpeiiÜlstMy de iotí 
triiftUoe aleaoadoa por^geacoeal Corona- eo Ba&9n»,'lá Oea» 
cepoion Acaponeta y Saa Feérocla de que el 19* de Noviembre 
habla ooiQ)ado éí puerto de Ifcasatlaii) y la de la i^ttoxiltttfolen 
de la- brigada de operaeicties mandüdJa por Parra, próduJeMüi 
en él apocado genend Ignacio OhidMves, Cottiiiidaato ndlüav 

de JUlíkiO, una desmoransadon extraordinaria, aunque está 
'no le biza deponer su earitcter despótico y cruel. 

Continuaban las prisiones y los fusilamientos: en el último 
mes del gobierno imperial en Quadalajara, fueron encerrada en 
la PenitOnc&ria, ocbente y seis individuos, & dSspodTcion dé la 
Corte Marcial; y de estos se ejeoutaion nueve: los qub fie 
aprehettdiecon,,. q¡mámji^ esmigiMiiMh i^ fttegrotipflawtei lütfr' 



15¿ oüAdIUCjXbá . 

ron treinta jiniAtiú, por MOn^politicofl, entre ellos, los co- 
nocidos miembrof de aquella sededad Ireneo Fas, üe quien ya 
hablamos, P. José M. Caftanes, D. Celso Ceballos, P. Miguel 

Perer., P, M»uri«"i" Vnf?ez.^ el or»^«l"r popular P. Kmetcrio I»o- 

1<e'iiuir(«r )«rt» <k; IM que' «ran juxpidoii porlri (*<*rte Mai** 
vM, Artn l»«f sentenvUrlos k muerte, de so,*» ocian el íleíito de 
que se les sctHaba. Las autoridadcír-de los pueblos coniij^ua- 
ban á todo el que querían, muchas vecez satisfaciendo odios 
twisoiiaiss, manifestando en el parte, que aquel individuo, per» 
tenefia, hsbia j>eteneoido 6 se süspeciiaba que píestenedera á 
tol.¿ enal gavilla de, ladrones 6 ^alibecales, y eso exa bas- 
tante para perder al s«usado. £1 bárbaro triifunal se ItmitalA 
& preguntarle si tenia descarga que hacer 6 alguna manera de 
probi^r su inoeeneia: el consignado» que rara vez negaba & 
comjprei4jler de lo que se farataba^ respondía cualquiera ooea^ 
muchas veces en su perjuicio, y. los jueces íallftban exponienr» 
do, que en virtud de no haber sido desvanecidos los cargos, se 
«e&dénaba al presunto reo & tal O cual pena, según era el bu- 
mor de los togados militares, siendo las más veces, á la de 
muerte,. 

lEí «i^fstbm a# 1% F«idte&oiaif»}lBfotm^ |i1i«ii«o Fas, qv» en 



lo«tUtímo|m«fl6SdelImp9ijo»]iabiaiM»aiipalU4o «loiftttimlo 
i 179 individuos, Qondenadofl por U Corte JUwcial . , -• 

¡Qué imnenM iMpontaUlidad oontrajeron loa qtie no «A- 
tisfechos con' leí rioe de skngrc derramad» por la indcpehdcn<ia 
r CU niiGfitrvus constonte« hH;ím$ frRtrM*i«Hi9, llamaron ♦^erdnjjoí 
extmuferoi» {lAffl eol^fiftpar nijU non «Uh e^te riit«ddo 9ue]6'*T.m 
hi.stttriik los itiAldice: r|t>«otr«>4 l«xi |icr<loiiainb«i, auiiqiio no«e»»t.' 
lan {woluudo horror. 

La bri^a de D. Eulogio Parra se componía de trés sécele* 
nes: la primera, formada con el cuerpo ftamirez y el batallozí 
DégoUadOf iba al mando del mismo coronel Parra; la segtmdd, 
compuesta del I ataUon Guias de Jalisco y del Lijero de JátU* 
«o, esia1>a &. las Ordenes del coronel D. Francisco Tolcntino; y lá 
tercera, á ctiyo frente marchaba el coronel Donato Querrá, se 
componía de las guerrillas Bl SattOf Ocamjpo, Indepvndeiwia y 
Martínez, al mando snceslramente de los jefes Bernabé Ramt- 
rez,' Jesús Arteaga, Celso Cosío' y Bamon Martínez; del escua- 
drón Guerrero, mandado por el comandante D. Flor6ncÍ9 Fa- 
cbecó y del batallón Miteto & los órdeneá del .teniente coronel 
D. José Palacio. Cuando por la orden general se dio k recono- 
.eer esta brigada como la de vanguardi» del Ejército de Occl« 
d«ate« le dlecon & jeconocer también ( FttfM «omo^ Jefe 7 por 



15á qx^ádájU^áWL 

• 

iegünd» é'l>teflloatt0Rft¿ Ak^ñoMf M te* «dmcA^ di* iM&r- 
bnmüMito dvOomaJBdMto uiillter del Altado de JtnsM. 

FwtTi^ d^q^ilAfl do expodloldiiAr por «1 Sor del SsUdo, mmw- 
06 & OnadAiajara ol 17 de Diciembre del referido afio, solo coa 
el objeto de moleatar i Oatteiier, coya faltado .inimo- lo mn 
ooiuMida7 acaaqpó OH él paeito de danta Marte» & doo' logiiir 
de la oiudad} petó ya entrada la jioche, fué advertido por ent 
exploradores de que había salido de Zapotlan el 16 tina ootaa&i> 
na desetedentos hoAbres^ la cual se hallaba pernoctando en 

él rapchode laf CéboUatt «ercade Zaooaleo: entonces dispaso 
que & las tres de la madrugada oontramardiaran sut fuereña 
par» salir al encuentro del enemigo, enviando^en observaeioa 
al comandante D. Hipólito Loreto que mandábala vanguardia» 
j quien & las once de la mañana del 18, comenzó & batirse con 
la descubierta imperialista. Dictadas oportunas diquelónos 
por él coronel Parra, dio & mandar la derecha; al coronel Donato 
Guerra, la izqui^rdaí al coronel D. Miguel Feregrin, Parra to- 

mó el centro, y cubrió la retaguardia el coronel D. Francisco 
ToIéñtIn'<). 

La columna imperialista al mando del coronel francas Sa- 
yan, compuesta de doscientos sesenta franceses del batallón do 
caladores, y et resto de mexicanos, atacó briosamenie & los 
vepaBIISaik}»; pt^ efftoü; batiéndose «oniiotbéDbr ftrfcÍ€9fto^ 



tallft M bis» en bMTii iastantes gienenl. Lm trancefes'^Tóff- 

vIeiúnálttisáiiMcoiií]ttp0tti(e«iÍbiépovB4VQtite rft, 

Hiendo Ifttdtflurpor aqpeíaltr delhmi y rntüte. Aqvl, 

oauM penS) tielMmos decir, foa te iiHgiw peMerdéloi efifidBdni - 

mexieanos iBapexUúistM, huyeroQ desde el primer a^qi^e, . 

El eoronel Fura» com|nreBdiendo que una c^rga decisiva po- 
dia darle la victoria,, mand6 una columna por la retajj^oardia 
del enemigo, & la vez que la caballería le atacaba por los flan- 
eoe. Los franceses demostraron en esos momentos, un valor 
que correspondía á la fama adquirida por el soldado francés. 
Resistiendo el choque de los que con pujanza terrible los aco- 
mutian, lucharon con denuedo, muriendo en esta car¿a, el oo- 
ronel Sayan, Jefe de la columna, el capitán H. Bourwel, el te- 
niente Aniye y ros subtéiiéntetf'trOiichoil y Petity considera- 
ble número de soldados. Viendo los pocos que kan quedaban 
eon vida, que no era posible resistir por másüempo É súscóh" 

traribs, se retiraron hacia la hacienda del ^'Pláñ", batiéndose 
ineeüítí&i^liieAté, atm<iae péiÍ6¿ttii^dé cerca péi dW eóltúüi^- ' 
uMth^áíbtSíeíiiíi^títílíKAÚ^^ A UrwiHk Somaté- 

Ilegüo& Imtakteat tí. éérro de *nM C^brarf** f en tM p(h 
tMiáú quétéil ph>|»fcfóilaW algui^ VeiitaTa iMtnt r^tíH^fkW* 



158f OUAl)AtAJARJL 

Excasado es decbr que los republicanos tñtoron con machas 
oonsideraciones & los prisioneros franceses. Él comandante l¿r' 
Seré de XÜUrtí» éBbOmiA tóíóñ^'^9 vcttv^títb'ttn lédbai 25 
de Dldembre^ y ]« decia, entre otras,' las sfgoienteff palabras: 
*<DeSde el ¿Ba de llk (denota hasta' ilitestra üegada'ft OasdáIa|a- 
ra, 4ta# tora lugar el d!^ 21» hemossldo objeti» de la mayorflO' 

lidtad por parte del saronel Parra, del geüenil*Qiiadarrama y 
de tódós sos oficiales y soldados: lo mismo ha sido de los habi- 
tantes d!e Quadalajara y de nuestros c(»ni$8itriotos residentes 
en esta ciudad." 

La derrota sufrida en La Coronilla por los unperialistas, lle- 
nó de un pánico terrible al general Gutiérrez: increíble parece, 
pero' el hecliü es^MStóricó: había tóñra guariüdon \^ cer^a de 
tres mil hombres muy bien equipados, setenta y una piezas de 
artiUeifa de todos caUtnrás^iúiiP «risteiísto^HJdiiSitltmblé'de pio- 
y ectttés, taiontUMia, gaaado vaetmd, MuchAB «6¡eg6M ' útí &&ina, 

abufidtote-niHiftéfo de'ittttSyi, uUifbriñes/ fusiles, muhi'clohes 
y gíé» eioMéád' 9é éfeétdS de áivéráfur elátfes qtidüeiiiaii &&íai¡B^ 

cenÍMibs; y áA éttlltoirtit> de táuoaaiitírpsos' elementos, capaces 
paraihslMirkoctKi rsMvafdejnitfni jil 8i»al eAronü AiH^,.!»; 
Ignacio Qutienres evacuó la eiudad e^ la mafianadel J^Mdien- 
d 7 h&eia Lagos y dejando, paca ir á la lijera . tet^M Aot el^eib 



tos gtifi 2^bAmQ9 de apvnt^. ünlú|toii4dormgj..con^(N|bip- 
te, dice: 

**Ei material de gaeita, vivejrefl, vestoMo y otros ef^ietos 

. ■ »» •• 

gae en la plaza encontró el coronel Parra, pertenecientes il Jas 
tropas imperialistas, al tomar posesión de ella^ ascendía en ya« 

lor & trescientos mil duros,'* 

tos mlúiinos. je|«s.jfejp|)l?li«anpf , jtam. se imaginaron aome- 
js^^, desmoralización en el inimo de QatiarraSr.y enQiren4^' 
ron la retirada en vez de avanzar h&cia Ifb dudad, iiKirg^e^aifi- 
,^enqued^muy.malpf«a4a la brigada oon esteiifclio d«ar- 
maSi liffil» qw «1 dia ao wiii«oinisiQia» del .oomQrsi0 de .GuAdfk- 
lajaca'fl]é;& darles pairfte de lo oevnrído, deseosa á» que ooaato 
•iitcAo(si||iH9^PaKM;'la plaza JVM»-9Fa tenia do6diafl.d*Leil»r 
gnamecida solo por los comeniantes asmadoa ^ 3Sse patenodla 
mandó con 'doscientos caballos al general Quadarrama & tomar 
posesión de la pli 



Al dia sigoiente, 21, hizo sn entrada & la dudad el pequefio 
ejército del coronel D. Eulogio Parra, en medio délas aclama 
dones dt la multitud. 

Cúpole la gloria al activo y valiente gdnersJ Corona, de que 
mientrai los demfii Estados de la República quedaban ion 8o« 



160 elvAi>Ái.Aj£RÁ 

metldM «t Imperio, A IfkbUk Izado 1* bandera nackmal ea Jift* 
Ufloo y Sinaloa. 

La ciudad no BuíriO nada absolutamoite en esta broBca (ni|« 
ildon. 

IxMi presos polítloM se salieron de la Penitendaila el día 19f 
Babedoref de la buida del general Gutiérrez. 

1£I dia 21 nombró Parra al lie. Ireneo Paz Secretarlo tafO, J9* 
fe Político, S D. Beglno de la Mora y director general de!Íentaí 
i D. José Haiia Hijar y Haro. 

Pocos días después, la población ooaSbidefleKiptible entoslas* 
mo engalanaba con flores y cortinas las puertas, ventanas y 
balcones de la dudad, y llena de giatitod vitoreaba al béroe de 
Occidente, al modesto gruerrero repnblicaao general Ramón 
Corona que llegaba de M^featJan. 



160 éVADÁLlJlRÁ 

m«tidM ai Imperio, tfl AbU lado 1* bMiden nacioiud ta Jift> 
Uieo y SliMloa. 

Ia ciudad no BufriC nada absolutamente en esta brusca tni|-> 
sicion. 

hOB presos políticos se salieron de la Penitenciarla el dia 19, 
sabedores de la huida del general Gutierres. 

IQ dia 21 nombró Parra al Lie' Ireneo Pas secretado suyo, Je<f 
fe Político, & D. Reglno de la Mora y director general de ifentas 
i t). José Halla H! jar y Haro. 

Pocos dias después, la población coa^indeseripttble entuslas- 
mo engalanaba con flores y cortinas las puertas, ventanas y 
balcones de la dudad, y Uena de gratitud vitoreaba al héroe de 
Ooeidente, al modesto guerrero repubUeano general Bamoo 
Corona que llegaba de Matatlan. 



CAPITULO XIX. 



Otra vbc Faát Aktokio Algáldb.— El oamóxigo D. If anubl Ar- 
TRAGA.— D. Manuel López Cotilla. ->D. Dionisio RoBRiaúKZf 

— B. JüAN GirriBRRBZ MjkUiÍ]f.~SL Db. D. AftPMIN DB ^ 

EOSA.—D. Ignacio CaSedo.—D. José Palomab.— Otros no3(« 

BRES GARTTATIYOS EN GVAOALA JARA. 



Vamos 2i ocuparnos de los que vivieron practicando elblet) 
h 1a sombra, en el misterio mi&s profundo: de aqueUos que si 
pudieran levantarse del sepulcro, lo harían pan impoBemeetH- 
lencto: de los ^e se&tfaka btmedoslos o^ copudo eniogaban 

< 

UgiíMSSs; y opáoMb el eórason coAndo aaitígabu dolores: d9 
los que, om. fin, se identifieaban eon láft desgracias. 

Aunque ya hemos hablado de las larguezas del Sr. Alcalde, 
noiKHlemos resistir & la tentación de insertar lo que el Sr. Ka< 



162 ' QUADALAJARA 

vanete, en su obia, 4Joe respecto & otzfts mnoat qae gaató ea 
loe ramMde beneácend* é instrucción pública: "Di6 pan la 
fundación de la Universidad 60,000 pesos, pan aumento y do- 
tación de lai c&tedns del Seminario 10,700; para tres oiitedzas 
en el colegio de San Joan, 14000; para esencias de primeras le* 
traSi UOOO: para lagares de gracia en el colegio de nifiasde San 
BiegOi 10,000; para la fundación de un Beaterío y colegio de ni 

fias con escuela pública, 70,440; para el magnifico Hospital de- 

» 

Belem 200,000; para el Santuario dcOaadalupoi^n capellanías 
y dotaciones 140,800; para los conventos de Capuchinas, que 
no tenían dotes en Quadalajara y Lages, 26,000; para la Casa 
de fecegfdas y 4)obns de la eárnel, 12,200; jiara los oplogios de 
nü&as de Cuesoomutitan y Cajltitlan, 1,000: para el,Hospital de 
San Juan de Dios, 2f00; para los o^ros conventos de monjas, es 
.d^cir^ Sftfita Kaija de Orada,, Jesús Maiia, Santa Móniea y San- 
^.TereBí^, 18,200; .p^ura socorrer á los pp\)re8 en las epidemias, 
f^O^OQO^pAEaAl .convimto de, Santo Doniingo, 192,oqp; para la 
^MostnicdoD ú^ templo, del Sacnoio» iQjQ(»; jr |»or fin, biso 
«teMileoiMalonif 7 UmmmiVúi»i^,i^ 44lVV9 pLm .c<ni* 
tavo; de suerte que el tótál qae<did para ebcas d^ban^llefiicla, 
ascendió íl L097,820 pesos.** 



GUADAL A JABA 163 

No estto comprendidas en esta suma las grandes cantidades 
^e di6 el Sr. Alcaldd para los pobres el ailo de 1786 UamMlo 
del hamXn-et que como tenemos dicho llegaron & llO/XX) pesos, 
ni las que gastó en empedrar las calles y componer los. cami- 
nos. 

Este hombre extraordinario era tan minucioso para haoer los 
beneficios, tan amigo del pormenor y del detalle, que fíjá,ndo- 
se en la tendencia que tienen todos los niños á comer algxma 
golosina al salir del colegio, dejó una casa con el exclusiro ob- 
jeto de que la renta se empleara precisamente en bizcochos 
que deberían distribuirse tocias las tardes á, las niñas do la es- 
cuela pública del Beaterío, al salir dfel establecimiento. ¡Qué 
grande era esa alma ocupándose de pequeneces de este género! 
Un ascendiente de la estimable familia Palomar, era amigo 
del ilustre prelado, y conociendo su desprendimiento de cuan- 
to poseía, al extremo de que muchas veces no tenia ropa que 
ponerse, acostumbraba regalarlo cada año, entre otras prendas, 
varias docenas de pañuelos de fino cambray: una vez, habien- 
do pasado pocos dias del obsequio, fué & visitarlo: lo halló con 
un tuerte dolor do cabeza y que ésta la tenia amarrada con un 
andrajo despreciable. 
—¿Pero qtié clase de trapo tiene S. I. en la cabeza? le pre- 

guntó. 

O.— 12. 



164 0UADALAJAIU 

— LomitaioainietaeiteiKNtiiiade cUmüm qa« cáalqolerft 
«fa[»«Ma, oontMtd «1 Sr. AleaMe. 
-^¿Fefo kM pftfioeltNi en dónde estánf 
-iAh1 loe pañuelos'. . . .pn^r yano irectierdo qnién se Kns 

UeT«. 

Siempre vivió así, en la miseria, se puede decir, pues sus po- 
bres como él los llamaba (rnü pobres,) consumían hasta el últi- 
mo centavo de sus sueldos, y esto que en esa época eran muy 
respetables^ 

Mas taráe apareció el Sr. cora de Zacoalco, D. Manuel Artea- 
ga, quien en las parroquias que sirvió Jamás quiso cobrar & los 
pobres estipendio de ninguna clasé^ al extremo de que cuando 
fué promovido & un asiento en el coro de la Cat^r^ de Guada- 

lajara, los vecinos acomodados de Zacoalco le facilitaron co<^e 
y recursos para hacer el viaje. Una vez en posesión de su ele- 
yado puesto, la Claveria ó tesorería de aquel cabildo, le hiza 

« 

im corto anticipo para comprar los muebles más precisos del 
ajuar de su modesta habitación. 

Besde luego fué su casa el'punto de cita do los indigentes, 
para los cuales se diiqwnian diariamente abundantes alimen- 
tos. Kuestro uñado padre fué testigo una vez de que & uno de 
tantos ancianos que comían en sn casa, le envió de la meia mí 



ptaé^tocqMfiUa.^pie Sft le dUpMiJa pot «1 jmJ «atado de sa^e^- 



— Señor, ¿por qué manda Ud. su plato? le preguntóla señor» 
que liada cabe2a en la casa. 

— ^He visto hoy S, un viejecito'que como yo no tiene dientes, 
dijo el Sr. Arteasra. 

—Es que ya no tenemos poUo para Ud. 

— ^Eso qtdere decir, contestó, que mañana se dispondrá en 
mayor cantidad, para ese pobre que seguirá viniendo, y pa- 
ra mi, 

IJ«g6 basta la dignidad de Dean, con aujaento notable de su 
sueldo; peto en esa proporción aumentó • también sus carida- 
des; 3^ entonces pagaba los lugares do algunos huérfanos en 
varios colegios; dió.de alta en el refectorio de su casa á nue- 
ves indlgvtites y hacia o'tros beneficios dé importancia: . 

El Sr. Arteaga sostuvo la carrera del inteligente médico D; 
Jesús Castillo, que aun vive en Ooadajara gozando del aprecio 
y consideración de aquella sociedad: en la casa de su pro- 
tector halló Castillo, mienttafl fué ostodiante, ropa, alimasfos 
tibios y las consMeracionOtf d« «n padr» iottdtot 

Murió el«r. Arteaga octogenario en 1M8, tan pobre cf^Md 
«00 piOtegiéoS) al ^xtar^mo de que <tiAa<i> Usvaisoa h,- «a .«%8a 



166 aVáDALÁJÁJA 

hM VandoBM imperiales de Cttfcednü, no taabia dineio p«n 
comprar los cirios que debían arder «ate el cadáver. Lúa abo* 
nos de D. Jesiis Castillo, que &ua antes de recibirse de médico 
tenia alguna dientela, llenaron esta necesidad }* se emplearon 
además en los gastps del suntuoso entierro que se propuso ha- 
cer & su ilustre benefactor. 

Llevó á su última morada el Sr. Arteaga un inmenso séqui- 
to, además del invitado para sus funerales: eran los que comían 
en su casa, erain los huérfanos y las viudas, que llorando, acom- 
pañaban hasta el sepulcro á. su caritativo bienhechor. 

A fines del afio último del siglo pasado, nacia otro hombre 
admirable por su caridad para con los desgraciados y por lel celo 
con que se consagt5 al fomento de la* instrucción públij», en 
el Estado de Jalisco: era I>. ICanuel Ldpez Cotilla. Quedú 
huérfano de padre cuando estudiaba Filosofía en el Beminano 
de Guadalajara: esta circunstancia y la de haber perdido la 
mayor parte de su fortuna én virtud de los sucesc» de 1810^ 
ocasionaron su salida del Seminario; sin embargo, en lo priva- 
do se consagró al dibujo y al estudio de las Matemáticas. ' 

8u vida privada, era' uñ modelo por su honradez, por su con. 
du(ta para con su madre, i^ quien amaba apasionadamente, por 
en protección á los- desvalidos y. por au desprendimiento, al 

ixtremo de que poseyendo en "Eepa&Vk un.mayoiasgo, lúza de 



GUADALAJABA 167 

él una absoluta donación de los f ratos y d« la luropiedad al in- 
madiafa» Baceaor del vtnciilQi retmnciando hei6icamento & las 
oomodldades qne podo haber disfmtado eoa aquella f ortana^ 

En 1835 fué nombrado regidor del ayuntamiento oon la- oo- 
míaioii de instrucción pública. Persttadido de la impoitaacia 
del ramo que se le confió, desde ese-dla y' cob' una constancia 
imperturbable, no dejó de trabajar por la insfaruocion. 

Inmediatamente aument6 en la capital seis escuelas de ni- 
ftf0 y tres.de niflos; fundó para ambos sexo» las de San Pedro. 
Mezqaitaii^ Santa Matia^Toluquilla y San Sebastian. 

Siendo después miembro de la Junta Departamental, hi»> el 
primer plao-deensefianzapilnaKiaeb el Estado, y aprobado por 

el gobierno, se publicó el 28 de Enero de IQSQ, En este puesto 
se le presentó un campo m&s yt^ para poner en acción sds 
deseos de cdevar la instrucción k una altara extmordínaria- 
oomrigaiendOydebido & (fu actividad, qutf en poco tiem|K> no 
baUera en el Estado ni un éólo pveblo, aun el m&s peqaeflA» 
sin esonela. 

> Kadie mejor que el Sr. Cotilla conocía toda la importancia 
de que los maestros que servían las escuelas fueran ilustarados^ 
y á este cuidado se debió tenedoe en número eroddo. Los 

Bilimbros de la Jonta Departamental, por iniciativa del Br. 



fesorestateUgentoi, «ate» oIkmi» S» Jcdio Meyec, ^nn imtH U I m 



liM tftide faé nottbnMtolntpeetéir g«vxM»l de U iMbrineion 
pKiiiiMia» 7 w pBopiiM taidM VDft«B«ae]*nonBal de lyetaw 
IM, compiendiendo qm cad» preceptov ia^ieitaliK laito- mmc 
una efcneU 7 máa qqe una eséoBl^ n» debiendo meHilrie- me- 
die algoso para atendw & la petfeota UotbMden deii»nfeHi 

xado. Estos desvelos hkieron vor.la Itia &iiii beUo tniha}» qdC 
ppUtoó en 1^1, bi^ el tUüih) de; "Inferné qne pmeBt» el 
Iníipeetor general deínsbrtfocion iMbeaiiai ár la JuRtotSMmttm 
da Estadios del Estado de JsiUsco." Los tr^yitoroofí politkoa de 
1813 ocasionacon que este gran pensaQúeato no se hubififaiea- 



Xn 1860' tradujo é* impiiutift el guiso de Psdaffogfá de Mr* Jlí 
Bfindú con que obfleauii6 k km ivofsaeces». |Knr cuyo pragnso 
tfabaJ6 siempre. 

Veinte a£k)S cont|agBó el Se Cotilla al Bfp^ido de la instnw-. 
«toiip4bHcar sin reriMrfloSliio en iiiaguno dele» puestos q«» 
peQp&, antee de su-inedestapeeeli6 oóSteó Tavhtf infwssioftoB 
mies para leg pfl>i i H e üi e> y tiam Icg almnm» y om^hM vcMK 



N 



GKDADÁUUA^Et^ 169 

pin MÜmnlurlk-loi sáñoB, de Éa bolM Mliao lo8 piemlM qno 
recibiftn por mano dal sutertro. . 

El x6pido jpxoffcm» que la ensefianza adquirió en este, peifo* 
dp, es incalculable, y la fama deí "Sr. Cotilla se extendió per. 
todas partes. En 1841, en una honrosísima comunicación, el 

Ministerio de Justicia^ por acuerdo del Presidente de la Repú- 
blica, le pedia los reglai£ento8 por medio de los cuáles habia 
prosperado la instrucción en Jalisco, rog&ndole que los remi- 
tiera al Sr. D. Juan Rodríguez Puebla, secretario de la Junta 
de Instrucción Pública de México. 

Por fin, sus enfermedadejí le hicieron renunciar en 1855 el 
expurgo de inq^ectorj con sentimiento un&nime del gobierno y 
de U-spcifidad.. » 

Despoeede 4Qi* a&>i <^ e^eienrp en mi oaea, «onsagcado úni- 

«mente & diqxmetse pam la eterbiUadi marió M St,. Oortülm 
d^ando e^ pequeños bienes ¿Líos pobres y una pensión vita- 

lida & la pexsonib que lo aaistió en U)s últimos afios de su vidfk 

Un ejbagante.eseritor Jalisdense, amigo del .Sr. Cotilla, dice: 

<*NefK)troa le i4moa recibir el Vi&tico de los moribundos 7 en 

imMtro interior dedamoe: "Si esa boea, celerada por el rece- 
gimientoseábiiera de repente,' cantaria «orno suirpira un wmgel 
j gemiría como canta un mortal" También lo vimos exhalar 



170 QÜADALAJABA 

él último inspiro y d^imos: *<didio0o« lot que mmeren 
descanse en paz:" ese dia fué el 27 de Octubre de 1881." 

Entre sus papeles se encontró uno que dice: "Mi epitafio. 
Los restos mortales de un pecador arrepentido, esperan aquí 
la resurrección de la carne/' y después: "Como creo perjudi- 
cial k los vivos el entierro de los muertos, en gavetas, encargo 
que el entierro de mi cadáver sea en la tierra,- es decir, un ver- 
dadero entierro.'* 

« 

Pocos días después de su muerte "El Espejo," periódico que 
entonces se publicaba en Ouadalajara, deda e;i un artículo 
muy sentido: "El Sr. D. Maauel L. Cotilla prestó muchos ser- 
vicios k su patria y en lo particular & sus semejantes. Prueba 
de ello és el sentimiento general y expontúneo que ha causado* 
su muerte: el duelo que han manifestado los sogetos mis dis- 
tidgoides de todos los colores políticos y el gran cortejo de do» 
6 tres mil personas que acompasaron su cadáver hasta él ce- 
menterio de Santa Paula. Al depositar sus restos en el lugar 
que se le tenia destinado, se oyeron varios sentimentales diS" 
cursos sobre sus eminentes virtudes y relevantes servicios, por 
varios ciudadanos preceptores, estando presentes á la ceremo- 
nia una comisión del H. Congreso, otra de la Junta Directíva 



GUAD ALA JARA 171 

de EstadioBi otza del L Ayuntamiento, el cuerpo de profesorei 
de instrucción primaria de esta capital, .un gran número de ni- 

fios de todas las escuelas municipales y particulues y gran 
parte 'de los habitantes de esta ciudad que conocieron al Sr» 

Ck>tUla, admiraron sus virtudes, palparon sus eminentes serví 
dos y quisieron derramar una l&grina de gratitud, ante el se* 
pulcro de tan esclarecido ciudadano. Si algún jalisciense me- 

rece llamarse benemérito de la patria, es el Sr. J>. llanael 

liópez Cotilla; porque extárafio & las disenciones políticas de 

los partidos, solo se ocupó en los mejores afios de su vida, dej. 

Uen de sus semejantes." 
Un deeire^ de Is legislatura del Estado, expedido el mismO' 

dia, le declaró benemérito y dispuso que por tres dias Uer&ran. 

luto por el ilustre finado, las autoridades y demás empleados. 

civiles y militares de JaUsco. 



CAPITULO XX. 

SIGUE LA MATERIA DEL ANTERIOB. 

'^D.lMonisio Bodrigaez fiaé otro hombre que prodigó muchos 
tienes á Gxiadalajara. Era amigo de López Cotilla por la iden- 
tidad de sus sentimientos caritativos. 

Fué rico y esta circunstancia le proporcionó hacer el bien ea 
mayor escala. 

Nadó en Gnadalajara el diaS de Abril de 1810^ y si» pa 

dres se propusieron darle una esmerada educadon religiosa. 
Sus estudios los hizo en el Seminario, hasta FilosoAa, pa> 

Bando después & la Uiúversidad, en cuyo plantel hizo su canre- 
jra de abogado, obteniendo el titulo respectivo, el 28 de Jauto 
4el83S. 



lA muerta delSefioc su jpadre, ocunida dl« «fioi deqpoes, le 
pnao en posesión del establecimiento, tipográfico y litegr&fico 
m&B acreditado que ha tenido aquella ciudad. En estas ofid- 
DAS, la juejor escuela del huérfano pobre, hallaron trabajo 
muchos, que adem&s eran vestidos y alimentados por su gene- 
rosa mano. 

Como hombre religioso por convicción, practicaba la cari- 
dad oon el mayor sigilo, halúendO'Bido en mueiios cases-^oiidi- 
oloDa) la penslonal aneiano 6 & la viuda, no pAibliQafclo jamtt. 
lAméoenigo de esa ostMitadlon que emplean ata?0(M}OBelde> 
HNrade deseo de s^tar plasa áé fOátaf'opoti 

l^esde 1859 fué encargado de la ESenela de- artes, eel»bleei- 
ifúettto á que consagré un oaidade extiaordS&ario, ceitistlta* 
yéndose es el pádr» mS» afeekioeo^dé'los nlíloe que co|icanlaa 
á^^MM muiereft^ Bni^ en esla «mñriaa kaite n mnerterJtn 
que hubiera dejado de concorHr á eSta casa^de benefieenda ni 
im solo día. 

Nada esa'tan atciadivo {Mea el ar. Bodrignea, eomo el benefi- 
cio á la aoeiedadr j eeto le demestoó d» nna^maowra élocfuento' 
con sus trabi^o8|Mvca coosegfíir <|iie v^n^m al peto la«flerm(^ 
ttM^de Ia:Oaridad. Oomenzd ws gaftlones en 1360, de^pnev <|^ 
1» viaje que hizo & Eiiropa» en^onde y¡6 loa bfiíjxeflcios. qoe 1» 
binnniiidad:deBv«iBd»Ndl}ifi dn ikquéUi* iKbnlaiUlWJAVjfRflIs 



174 aUADALÁJARA 

y éitas negaron & Gnadalajara en ld68, Tiendo el iniciador lo- 
grados BUB humanitarios deseos. 

Fundada en 1864 la Junta de Caridad, para atender con más 

4 

solicitud & la intruccion y beneficencia de la niñez, fué nom- 
brado presidente el Sr. Rodiguez, cuyo eargo desempeñó has- 
ta su muerte. 

La casa de Caridad de Sao F«Upe ha denamado desde en- 
tonces los beneficios m&s positivos en la clase desvalida y en 

* éUa üi]nortaÜ06 su nombre el iniciadcHr. Ko satisteche con el 
bienestar material que impartía & fussemejantes, trabajaba con 
ahinco pwa su mejoramiento en el ttámi espirituali y ft cete 
fin costeaba- cada alio en el templo de Santa Mónica, nueve 

^ dias de ejercicios «onsagrado» á Josas, Maifa y José, sin eoono- 
miflur gasto algunO'Conducente& la may (Ni pompa en els«n4- 
do divino, y & que los mejores oradores desempefianuí los ser- 
mones diarios. 

Por fin mnifó, eomo dejan la vida los hombree de alma ele- 
vada, lerignado eon sos doloras y eon la miisáia fija en Diof» 
el día 1 o de Mayo 'de 1877. I>él Sr. Bodriguez se pueden de^ 
dr aquellae palabras q«e la Iglesia dedica á los confesores: 

««Bienaventurado el varón que es hallado sin colpa y que no 
aada (vaiel oto, ni pone su espesansa ea el dinero y en los te- 



ÍOZO& ¿QaiéB «9 «lito, y ]fi elasB^pejaMUS? pozgvfi él ha Ixeobo 

Soda activísimo del Sr; Bodriguez «n todas las empireaaB 
de caridad, fofe «u anügo ffitímo, el distingtddo jturisconsiü- 
to D. Juan Gutíerrez Mallen, de qaieji puede deelrse ala ex^- 
^rar que solo el estudio y la j^ráctica del.biea fuer(Mi las 
'grandes preocupaciones de su vida; pov que si bien tuvo gfrares 
cuidados de fam^ia, su aljqoa levantada supo aceptarlas con he- 
roica resignación dándoles un lugar, en la aparíQncia, seQUn. 
daño. 

. Sste hombite exoepeionfd hacia . tres pai:^es de lop productos 
desuacreditado bufete: una, destinaba $ sú f auxilia, otra, sepa- 
raba para la b6^>¡^iceacla, y la tercera, llenaba las exigencias de 

BU ilustración, sirviendo paca enriquecer con obras muy selec- 
tas su biblioteca, que fué una do las mejores de los letrados de 
Quadalajara, y para cubrir el valor de las suscriciones á los 
peñódicossque gozaban de más celebridad en Europa. 

A los pobres, jamás leí cobró honorarios por los negocios que 
les patrocinaba. 

Fué también uno de los mejores colaboradores del Sr. Co-; 
tilla en todo lo concerniente á la instruccjLon de la niñez. 

Tenemos la convicción intima de que el Sjr. Pr. D. Agustín de 



17d QVé3>ÁS*áS^WíA 

hiBoM ao leni^ite litoo. BodMdo com» h* vtviéo riefttpve^» 
las obrM imperecedena de loe sabiotr ettes^ao iMmillMuí ^o» 
■I Tlate Ila0B á jraeitro mictoMópisD taftbado. Por eao §• que 
j|0 >brigiP>og rt tomof de tortimag ro modegtfai en laa pecaajf- 

I 

• «as qtte le eensagiamoii 

Ssto^ hombre admirable fior-salntoligeBoia yporsa eradi* 
«k», ba sido Juagado ya pprla sociedad eiitera,.ymá8 taxde faaj 
T&i «a i^Iogia pluna tan doetas eomo la saya^ 

No 8er&, de estos dos atributos pues, de lo que hablaremos; 
en primer lugar, por.inoompetenda, y en segundo, por que na- 
da nuevo diriamos & nuestros lecto re s . Pero lo qne no es «oao- 
ddo de todos, annque muy Cadlmente pueden presundr la ge^ 
neralidad, es el ardiente amor que le disüngúé'lfiiácia sus seme- 
jantes. De esto Si podemos Jmogstrtlesde luego, que solo se trata 
de hechos que presenciamos én uña época en qtie lo trátame 
muy de cerca. 

NoQBabemos si ya practicaba la Gtai^fA, no obstante la pobre- 
za en que vivia cuando termin6 su brillante carrera eclesjiástl- 
ca; pero desde este intante ya tuvo tres elementos para hacer-* 
1 á: pequeffo uno, cu sueldo come profesor del Seminario; gran- 
des los otros, su ministerio y la f eeunda pluma que le etmoet* 
alé la Pivvfdendft. 



guadalájabí. 177 

El SoelcU) ha sido Biempr« y en sa mayor parte, para f ornen* 
tar la carrera de incontables estudismtes pobres, sin reservar 
para Si más que el pequeño importe de la modestísima ropa 
que ha usado siempre: libros j alimentos los ha tenido én el 
Seminario aun antes de ordenarse. 

¿Cómo ha empleado su ministerio augusto en bien de sus se- 
mejantes? En las cicunstancias más terribles para el hombreí 
cuando más necesita la voz de un sabio consejero y de un ver- 
dadero amigo, en el lecho del dolor, aguardando por momen- 
t0í| la terminaeion de su viaje por la tierra, lanzándose á ■ esa 
desconocida región que se llama etenüdad. 

Teníamos trece años cuando nuestro inolvidable padre en. 
tragaba su espíritu alentado con las consoladoras palabras del 
Dr. D. Agustín de la Rosa, y ya estaba consagrado hacia tiem- 
po & esta piadosa tarea de asistir á los agonizantes. En ella ha 

seguido hasta el día sin'que hayan sido jamás \m obstáculo* 
lafi múltiples ocupaciones á que ha vivido consagrado. Siem- 
pre ha estudiado, siempre ha escrito, siempre lia enseñado y 
nunca ha dejado de ocurrir á la cabecera del enfermo solici- 
tante de 9US exhortaeiones y de 8U9 poderosos consuelos. Es el 
gftn CasBJto de GuBfiUüaJwAi 
.■T#iii»iiiiafiaBO»¿Í»««tlvft«naqtifilla CatodraJ y perdió lo» 



178 GUADALAJARA 

emolumentos de ella por atender de preferencia & la caridad. 
Entre las utilidades pecuniarias del cof o y las que hallaba sn 
alma clevadísima auxiliando un moribnndo, ó escribiendo pa- 
ra aprovechamiento de la sociedad no habia que vacilar: optó 
por lo segundo y ahora solo 'es canónigo honorario, ante el 
mundo, pero un verdadero apóstol ante Dios. 

D. José Palomar fué un prominente miembro de la buena 
Sociedad de Guadalajara, como rico, honrado, laborioso 7 ca - 
ritativo. 

Presidió desde el año de 1851, hasta su muerte, la Compañía 
dueña de la gran fábrica de hilados y tejidos de Atemajac y 
de la de papel, conocida con el nombre de "El Batan" en cuya 
negociación el Sr. Palomar representaba la mayor parte de las 

acciones. 

Siempre estaba abierta su eaja para auxiliar toda empresa 
benéfica y para socorrer con liberalidad las necesidades publi- 
cas y privadas. 

D. Ignacio Cañedo, dueño que fué de una de las más valio- 
sas haciendas del Estatlo de Jalisco y la mks productora de 
maíz, *'E1 Cabezón," se distinguió siempre por su desprendi- 
miento y por la protección que impte,rtiá^ los desvalidos. 

Muchas veces en que el maíz esa semilla indispensable para 



- GÜADALAJARA 179 

los indigentes estuvo á un predo subido, se abrieron las trojw 
4e su casa para expenderlo únicamente & los pobres, k un pro-' 
do relatívamente bajo respecto al que guardaba en él mer- 
cada 

Varios estudiantes debieron & su munificencia el titulo que' 
adquirieran después, tanto en Guadalajára como en México. 

El inteligente ingeniero Sr. Macano B&rcena, á él debió lar 
brillante esurrera que Idzo en México, en dóhde 6on sumli; de' 
*cencia lo éosturo desde el principio de suS estudios. 

El Dr. D. Ignacio Torres Altamirano, que murió en tempra- 
na edad 7 fué uno de los más insignes médicos de Jalisco, á ex- 
pensas del Sr. Cañedo vivió también en México, desde el primer 
afto de Medicina, hasta su recepción y regreso á Guadalajára. 

También sostuvo en México la carrera del notable artista D. 
Pablo Yaldez. «- 

Seria imposible dejar consignada en la estrechez de este ca« 
pitólo, la historia de los beneficios hechos por los mil bienhecho- 
res que ha tenido aquella sociedad, cuando ni compendiada po- 
dría contenerla el libro todo. 

No hemos podido hablar de D. Juan Matute, que recogía per- 
sonalmente las limosnas para los asilados del hospicio, de loi 68" 
timables Sres. D. José María Leal, D. Francisco^ Martines Ne- 



18Q Gl[AI>Ai;.AJABA 

grete, D. Hmiu«1 Rivtn, D. Ramón Somellera, D. Ignacio Gil 
Boméroy D. Caaianü Esjnnos», qu.e han muerto dejando un va- 
tío inmenso en la beneficencia pública. 

Por fortuna de Quadalajans viven otcot imitadores discipu- 
loi de semejantes maestree, y en la actualidad se leoí eo loere- 
gistij^ de caridad, los nombres de los miembroa de la familia 

Ifartinez Negrete, distinguiéndose las señoras; de loeseftores ca- 
aOoigos Micbel, y Di. D. Felipe de la Rosa, deD. Agostin L. Gó- 
mez, de D. Manuel Corcuera, de D. Agustín Palomar, de D. Tñ- • 
midad Yerea, de D. Gonndo Anclra y de otros agentes aot vos de 
bien público, cuyos nombres nos complacemos en cit-ar aquí, 
eomo un homenaje de admiración, aunque temerosos de lastimar 
n modestia. 



CAPITULO XXI. 

D. AirróNio OoHíz C(tBRV0.— St acüsacioit ajttb ml Obait Jf«4 

DO.— Estado di la ciudad xmtokcbs ~El Sk&or arzobispo 
Dr. D. Pedro Loza.— Caída db Gómbz Ccbrvo. 

PRsaion los terribles Boceiofl de QuerétRro y México, cuya 
resonaneíR Ueg<6 & las cortes europeas, Ueaando <2e daelo & la 
Aostria y la Bélgica. Del imperio, solo babiao quedado, el ca- 

d&TSdr de un inlortonado prineipe, en poder del alBoirante Te- 
gethoff, runibo á Viena; una ilustre loca en H Iramar; dee nea- 
petableo tumbas en San Femando, de México, y un desgracia- 
do hombre re<rfuizado de sus ooncindadanos, en ■ el ostracismo, 
acusado de asesino. 

Triunió la causa de la justida: D. Benito Juárez entró & la 
ciudad lie México en 1867 y el régimen constitucional se resta- 
Meció en todo el país. 

Guadalajara tenia ya seis meses de gozar una tranquilidad 
perfecta, y se notaba la animación de todos, con la esperanza 

de que la paz fuera duradera, para reparar les males causado» 
por tan repetidos trastornos. 



182 OUADALAJARA 

Ea ni oportunidad foé convocAdo el pueblo jaliscieiiBe & 
elesdonei de poderes del Estado, las que se verificaron con la 
mayor tranquilidad, y quÍE& por la primera vez, se vio en la» 
autoridades un absoTuto apego á la Iby electoral, respetando 
el voto público, que faroredó para el gobierno, á D. Antonio 
G6me fe Cuwva 

Era este s^or un honrado comerciante, adornado de nota- 
tablee virtudes sociales, celoso por la seguridad pública, aman- 
te de la instrucción del pueblo y de las mejoras materiales. 

Inmediatamente nombró para secretario del despacho, ál 
muy ilustrado Jurisconsulto B. Alfonso Lancaster Jones, miem- 
bro de loe mis prominentes del drcuto patriótico de aquella 
sociedad. 

Con tan poderMO auxiliar comenzó & desarrollar su progra* 
ma el nuevo gobernante, haciendo Importantes iniciativas 
la Legislatura. Como resultado de una de ellas, se expidió una 
ley para salteadores y plagiarios, suspendiéndose las garantías 
* oonstitudonales; pues eran muchas las gavillas de bandidos 
que merodeaban en el Estado, cometiendo toda dase de depre- 
daciones, tanto en los caminos como, en las pequefias can- 
cherias. 
Todas las personas amantes de la tranquilidad pública, cele- 



OFADALAJAKA 18S 

bnuron 1» lexpedicion de una I«y que debi& acabAt pronto con 
el bandolerismo; pero el grupo de «silgos del Lie. D. Ignacio 
Vallarta, que desde un principio combatid á Cuervo de caaii- 
tas maneras le fué poeible» ayudado por su Jefe, que entonces 
era Ministro de Qobemacion de T>. Benito Juárez, lo acusó 
Mito el Cottj^iK» de la ünion, fundado en las infracciones 
constitaciondes que entrañaba la citada ley, logrando la sus- 
pensión del gobernador, por algún Üempo. 

El presidente del Tribunal de Justida, D. Jesús Camarena, 
fué el gobernador interino, mientras que la sección del Gran 
Jurado de I« Oimara de «fiputadoe, presentaba el dictamen co- 

Lleg6 el dia én que sé vio la causa instruida contra Gómez 
Cuerro, víctima m&s bien de manejos políticos que tendían á 
mermar los elementos del entonces Ministro de Relaciones Uc. 
D. Sebasl^n Lerdo de Tejada, á quien el acusado y su cfreulo 

eiañ adictos, y cuya candidatura para el próximo cuatrienio 
prtflideAcifú ya oomenaabaft & popularhar sus numerosos 

tasaron, 

' 8d pteaeaió á la c&mara con los poderes del acusado, su pro> 
pió secretario, D. Alfonso Laneaster Jones, quien en un brillan» 
tlsimo discurso, varias veces interrumpido por los aplausos, hl- 



184 OUABAB^MRA 

so la 4«f«oM d«l fol^mador» con «o éxUo.inoflpflrado por asm 
eoemSgps. L« mayoda <i« la oámaim loatMolvSó^ y eon aatís&o- 
don de la parto verdaderamoote progresktade Jallaoo, volvió & 
empafiar las rienda* del poder. 

En la admioUtraeion de Odones Caervo, debido k la tenas 
perMcndon que ee Uso á loe malhechovei, renació laeon^jii- 
sa pAbliea: el comercio, la agricultura, la min^iiik j la indus* 
iria, coniaKMi con su decidida protección» j volvieron á ser en 
la escala q.ue antes, las fuentes de los mejores recorsoe para d 
erario del Estado. 

Desde entonces/ comenzó & despertarse en loe pcppiotatioa d<ft 
Ouadalajara, cierto estímulo para conservar les fabada* de sos 
casas, en un perfecto estado de aseo; muchos hicieron desapa- 
recer la mayor pártele aquellos edificios ennegrecidoe por el 
tiempo, sustituyéndolos eQ el frontis con otros en que campea 

el gasto arquitectónico de la época y da':,piincipa!!]nente al 
c^ntao, un aspecto verdaderAmente seductor. Desdo entonces 
tamUen se g eneralisó la costumbre de t«ier abiertas las puer- 
tas de los saguanea en la mayor parte de las casas aun en los 

barrios, en euyoa patios se ostentan en lo general, encantado» 
res jardines, en donde abundan los cedros enanos, los naranjos, 
los limoneros, loe arrayanes, las gardenias, las atmosféricas, los 



, O0ADALAJARA 18S 

cuamactttes, las axaloa? mttltieototes y IO0 tkbadibieé, cay« 
conjunto dé1elk¿^& los tmnaemitAS por aqtietUis eaUes taa ]iia« 
p]A«'7rd(!fea8, j'gaam táseaSa wá los ptiífumes que exha- 
lan las flores de aáhar, délos naraojotéolooados ealas-pla* 
»8 y en las más amplias avealáas. Ta «Atónees no vagabas. It 

Iwemento por la dudad; conoto en o6*a épOFsa tvisHsltAa, lo9 ro« 
JaftdS, bandidos tle patibularios rosto», BÍ.I09 iiMolentes ar;e- 
HM^det' tiempo iatperial> y las ventanas, puertas y balcoaes 
▼olWtfftm & oontenérenlas^tardeS'le priiiíayeta, grrap3S de bes- 
m¡oM>aTiSBjOe>t4pie<»a la »I»p<a e t<» flt e risttca d^ tes tau^Ukf 
sostenían aiiiqiadlsimMP«onvecsa«iones 4 ss- deleitaban ooit tai 
dh]lses^iiotas>del veelno ptano. 

Casia la vez que se verificaban las elecciones en favor de 
Cuervo, la Silla Apostólica trasladó al Sr. Dr. D. Pedro Loa^ 
obispo ue Sonora, al ar»>bÍó>ado de Ouadalajara, en virtud de la 
vacante' que por muerte, dejó el Sr. Dr. D. Pedro Espinosa; Úé» 

g6 b Jiilisco en 1803 con aplauso un&nime de los habitantes. ' 
Notables fueron los esfueftos del^iueVo prelado para que tal 
doslds ramos de la adminlstiaeion ecleirfástlea progresftraa, coo^ 

mignúá» esjpecial estaeto al de la kstraedoa p&blioa catfiHea. 
Desde lUegto^tM las ptatvidinteiM ÉMÍeiidtt?¡as al«staM«oimk*«' 
to ifé essueitti primacáur d^ambob sskos en to Jas 1«« ^^kítth 



186 OUAIULAJABA 

■oIm dMii •ciiiiWóomIíM'QmmMmIoIm <90ii loiidoi d9 Ut cnrift y 
<wii^t\«wAi: miA fuMmi dizscfeftiiiaiitA Tfirllirtm dqt Ioa ■ftimcoL 

'AmdAttn 1839 élnuMOiifioo sÜintáliWBft OBMfiMUA imMriflr 

«011 «1 nmnture d« "LMo Cat6]k»/' sojiteiiido «on donatiTM 

dcQoteSt mím é fdtoiím tfptt m sstiuUML 
- Fundó la Acadimki.Pioiit i ño to «a twtttq d on . del aiitfgiii» 
CMtM^rv d0 X^oetoref^ myo gnipo de fláhlip laoreAdot b»MH 
■icntádo noteblemeate y gottk eboi» de Ul Ívdm, qpw iMioe 

>oeo inte de vn •Sis», « u te id o te de U laltia dft PneUis Iké ft 
TCdbir lee gndoe de doetor & eee hooMÉbie cuerpo; 

Huy td princi|)io de su gebienxo, le fiuid6 en €aada]a|em 1» 
Escuela de Jurisprudencia de la Socieded Cat61ica, que haala 

lioy súbele. 

En esa catedral no pasa lo que en la de México, que todos 
loe capitulares entran por gracia al coro: hay cuatro canongf as 
que se adquieren por oposición y deben ser doctores loe aq>i- 
]^t^: la. Magistral, un doctor en Teología; la Penitenc iáiia 
Aljque lo-sea en Teología ó Cftaones; la Doctoiel, al bodado ea 
Q^Boaes, y la Lectora!, en Teo]á9g!%, j;pta«, oposidonei Ummu ■ 
l9gu de lw««|icra ináe pública enl» cateclral, j^-^e invitecto* 
nes, en les cuales ^parecen las.prqpoaietenesque soetenditél 



OUADALAJABA 18? 

opositor. Son may eoncniridos ertoi «olof Htonriot por tod* 
dMedofaombffit dofilMr. ElcerttaMiiMoniMUn yonpi»* 
MMto éol «OMpode dectotM ó AoMlomí» Fontifloi». Pom 
bien, el Sr. Lon, Jamás liad^Jsde depfesidltlee, dlta^etes bmh 
yor poIemnldMl y hMiendo siempce Jusüciaoott' su voto en el 
Jurado callficedor. 

Adem&s de los cuionglas de oposición y de 1m dignidades de 
aquel CalÜldo, que 'como es sabido, son cinco, Dean, Arcedia- 
no, Chantre, Maestreescuela, y Tesorero, hay cuatro preben- 
das, que el Sr. Loza, de'acuerdo con los capitulares, ha pro- 
veído en su tiempo coa eclesiásticos muy ameritados por sus 
virtudes, ó por su saber. Junto coa les grandes servicios que . 
han prestado en el exato cumplimiento de su misión. 

La dedicación del Sr. Loza & su importante ministerio, con 
las repetidas visitas que hace & los pueblos que gobierna, la 
frecuente expedición de cartas pastorales parala instrucción de 
sus diocesanos, su cooperación para et culto de -los muchos 
templos de la ciudad, y para la construccfon de varios que se ' 
han levantado dentro y fuera de ella: sus desvelos por que eí 
dero esté dem^pre sobre el estadio, & íln de que no pierda la^us 
t»iama que ha tenido sfen^re del m&s tetellgvnte 4 ilustrado 
del país; y por último, su prudencia para dirigir los negodos, 



188 GUABAI^AXáiKA 

•V MoJ<tri>« «adak» «nto jr dcm^ irirtmles privadas, te haii 
gwwgiadpiincMMtorinccüoy lacontidanuioii mte profunda 
d* iq* gobenadoi y insta de alguna» a«toridadw del éidcn 
cítU, 411* algimat v«om tvMleB pecar de Intcatuigaiites. 

Eldia 19 de ManEo de este* afio, ceteln6 su jubileo sacerdo* 
tál con gran pompa. 

^\>co dttr6 B. Antonio tiómez Cuesco, al ficonte del gobierno 
de Jali8(x>: era un pa<3iota y hoorac^ ciudadano, y tenia que 
ser victima de las maquinaciones del Centro, en esa época, co- 
mo en otras muchas; olvidado de los preceptos constitoeio- 
nales. Deddida la reelección de D. Benito Juárez y siendo, 
D. Ignacio Yallarta, como era natural, uno de sus mis fieles 
é inteligentes partidarios, se le crearon nuevas dificultades 
al gobenador constitucional, haciéndolo sucumbir ante la fuer- 
za bruta. El 10 de Marzo de 1871, salió de I& ciudad acompaña- 
do de 'sus amigos m&s aclictos, hacia la capital de San Luis 
Potosí, aceptando la bondadosa hospitalidad que allí le ofre;. 
cío el general D. Mariano Escobedo. 

Volvió & quedar al frente del gobierno D. Jesús Camarena, 
presidente del Tribunal. Después, todos los soceeos postefioce» 

fueron preparando ^ tenrible eso&odalo que tuvo logar el 28 

de Mayo, fecíha niietmorablMPttra los habitantes de Quadalajv 

ra, en la ctud grandes partidas do agenten vallartistasreconiaa 



OUADÁLAJARA 189 

IM calles, puñal y rewolver en mano, atr<^)ellando é hiriendo 

á ma«hoe electores independientes y poniendo en fuga & loe 
rtetantee, para lograr que su candidato obtuviera la investidu- 
ra de gobernador de Jalisca 



CAPITULO XXII. 

Las urrab ex Jaluoo.— Psbiodutas t bbcritorbs DBVDroüi* 

DOS.— D. lOHACIO CUMFUDO.— DotA ISABBL PRORO.-— D. JOSB 

María ViaiL.— D. Irbnbo Paz.— D. Luis Outibrriix Otero.* 

A mediados del siglo paMulo, el gusto por Vas letras, tan ca 
racterlstico á los Jaliacienses, aumentaba en relación al impul- 
so que iba recibiendo la ensefionza, en los establedmientoi 
que se fundaban: poco antes de la guerra de independencia, ya 
habia algunas personas que gozaban de reputación como litera* 

tos; pero les faltaba el aliciente del arte tlpogr&fico, para que 
•US prodttooionea fueran conoddas en el público; pues la prl- 



GUAPALAJARA. 191 

mera imprenta que se vio en Oaadalajtta^ fué la de D. Joeé 
Frutos Romero, el afio de 1808. 

Máe taurde, D. Joeé Bunon Pacheco, D. Joaquín Ángulo, D. 
Ignacio Acal y otros, alentaban .& la Juventud para asociarse 
en el cultivo de la literatura, y apareció la ''Falange de Estu- 
dios," sociedad en la cual figuraban D. Pablo Villasefior, D. 
Manuel R. Alatorre, D. José MarlaVlgO, D. Miguel Crus Aedo, 
D. Estado 4e lo» Bios, D. Smeterio Bobles Qü, D. Aurelio 
Hermoso y otros tan inteligentes como estudiosos, que desde 
luego comenzaron & publicar en pequefios cuadernos, sus her* 
mosas producciones. Después apareció "La Esperania" y á po- 
co tiempo "El Ensayo Literario," sociedad fundada por Jóve- 
nes más apasionados por el estudio 6 más activos, que traba- 
Jando [^por el engrandecimiento de la asociación, lograroír 
atraerse & los miembros principales de las otras dos. Entre to9 
fundadores de este centro de eéltfmulo, figuraban: Aurelio L». 
Gallardo, Clemeaite Villasefior, Alfonso Laáicaster Jones, tre- 
neo Vtiz, Celso OebaUós, Francisco E. Trejo, Agustín Caravan- 
tesyotros muchos. 

En la época de mayor apogeo de (*B1 Ens^o," celebró una yer 

lada literaria para obsequiar al distinguido poeta D. Guillermo 
Prieto, qué acababa dé llegar & esa dudad. Grande fué la satis-* 
iMedOB y Bs sorptesa'que'matiifestd éí- popidar «Mdóv viendo»' 



192 GUADALáJABA . 

á más de cincuenta Jóvenes, lodos de talento, consag:ndos con 
«hinco si cultivo de las letras sin desentenderie de las ciencias, 
¡mes la mayor parte Mtaban dedicados & diverjas carreras 
profesionales y otros ya hablan adquirido el titulo de alguna 
de ellas. 

PeipaeCf'oon distintos nombraSi no bao faltado otras socáeda- 
del de idéntica fndcde, en doné» tieilHtft se haa adUvado eoa 
éxito las letraiL 

Actualmente existe *'La República Literaria*' compuesta de 
la Juventud más ilustrada de aquella ciudad. 

Del seno de las tocledi4es que desde <<La Falange" han sido 
•staUedcMi salieron ixMtas^ periodistas y escritores, dé la im- 
portancia de D. Pablo Yiilaseaor, D. Hauuel Román Alatorre » 
D. Miguel Cruz Aedo, D. Estado de los Rios, D. Aurelio Luis 
Gallardo, D. José María Vlgil, D. Ireneo Paz, D. Joaquín ft. 
Escoto, D. Ouilleruo del Valle, D. Frandaoo O'ReylU, D. 
Francisco B. Trejo, D. Clemente YUlasefior, D, Manuel Uaao- 
la, D. Joaquín Góm^ Veigwra, J>. José de J«sus Qaviba^, D. 

Aotonio Qil OcboiH P. Adolfo Carrillo, D. Salvador Quevedo y 
2ttbieta« D, José Ló^mz Portillo y Sojas, D. Mftoa«l M. Gk^nik- 
l«s, D. Antonio Zsiftfowf H. ManoelPiigay Acal, I>. Ci|?risao 



QUADALAJABá. Í93 

C. CovarrobiM, D. Ludo I. aatierrez, D. Vi«tor H. T^MgM, 
P. Antonio Beserray Casivo» D. Anaeteto CMtUloft 7 I>. Mb* 

nuel Caballero. 
Oradores, como D. Emelepcio Robles Oil, D. Lois Ouiierraz 

Otero, D. Alfonso Laosaster Jones, J>, Luis Peres Verdia y D. 
Celso Ceballos, quienes además son escritores. 

Sentimos estar restringfidos por la estrechez de este peqne- 
fio libro j solo daremos & conocer, aunque sea & grandes rasirosi 
aljpinos de estos distinguidos hijos de Jalisco. 

Antes, digamos aunque sean pocas palabras, respecto & los 
primeros periodistas de Jalisco. 

Estamos seguros de que después de "¿1 Despertador de Amé- 
rica," primer periódico que vÍ6 la luz en la capital del Estado 
de Jalisco, hasta la mitad del presente siglo, han existido pe- 
riodistas de que no hemos hecho mérito en estos apuntes, por 
la falta de tiempo para adquirir sus nombres; sin embargo, & 

Jalisco le cabe la honra de que sus hijos no fueran de los últi- 
mos que brillaran en el periodismo, &un en la capital de la Re- 
públi;:a. En 1829 D. Ignacio Cumplido, que aunque trabajaba 
como impresor también escribía, co'aboró en "EU Correo de la 
Feieracion" órgano del partido yorquino en aquella época. En 
ldS2 fundó con otros Jóvenes letr&dos *'EÍ Fénix de la Liber- 
tad'* y despue» "El Atleta*'. En 1843 escribió varios artículos 



194 GUADAI.AJABA 

•n **ai MMÜeo Mexicano/' inicfauído át8á6 entónees el tiste- 
B» penltencbrio pam nnestoM c&iceles, y por fin, en 1841 fun- 
dó **£1 Siglo XIX," periódico el m&s antiguo delpafs, que hoy 
ezitte. en el caftl comenzó & escriíSr desde luego el notable li 
tentó é insigne orador parlamentario D. Mariano Otero. 

Ta en 1850 el estro déla inspirada poetisa Doña Isabel Prie- 
to, era]>ien conocido en el mundo literario: Ouadalajara era el 
asiento de esta gloria de México, cuyas obras ahora enriquecen 
las mejores bibliotecas de la América y tal vez de todo el mundo 

Aunque la Sefíora Prieto fué de la Villa de Alcázar, (Esx>a- 
fia), como sus padres se establecieron en Guadalajara, tenien- 
do ella cinco años, profesó á esta ciudad un cariño profundo 
estimándola coúio su patria, según se expresa en varics pasa- 
jes de sus composiciones. 

T 

Kació el dia 1. ^ de Marzo de 1833 esta gloria de nuestras le- 
tras, honra de su sexo y ornamento precioso de la sociedad me- 
xicana, como justamente la llama el Sr. Yigil. 

Desde los primeros añpB de su vida, prefirió leer los poetas 
y ensayar oomposiciones en venso sobre diversos arántos, & los 
juegos propios de su edad. Más tarde alternaba el estadio con 
las labores propias de su sexo, pues jam&s descuidó los deberes 
de tierna hija y cariñosa hermana, en todos los pormenores d« 



(HtABAXiAJABÁ iftS 

■i» Vid» demésttoAy • que tenia pwa este poetíM un «nemte tx^ 
teftonttiiario. 

Bien pronto tormind sa educación litOTHto con lot «iqtldot 
adelantamientos que hizo en el estudii^de laOiamitifia* de los 
idiomas, Francée, Inglés, Alemán é Italiano, de la Blstoria y 
de las Bellas Letras. 

Como BU familia ocupó una posición distinguida en la Socie* 
dad de Guadalajara, su ilustrado padre D. Sotero Prieto la im- 
piilsaba con amplitud en sus inclinaciones literarias, entreg&n- 
doee libremente & boa estudios fswrorttos. 

YéAw afios pasaron sin que tan ilustrada j6ven diese & Itift 
liingüna de sus coüiposiciones, pues su modestia las ocultaba 
06o cuidado, hMta que en 1861, el poeta jaliseiense B; Pabld 
^OHasefior, las comenzó & publicar anánimas y sin eontfeiHlA 
miento déla autora, en la colección de ensayes lirloúe que M* 

dactaba con el titulo de Aurora poétioa de JalisQo. 

IXespues asombraba la fecundidad de la Sra. Prieto, que con 
éxito brillante ensayó el drama y la comedia, y con igual |or' 
tuna todcu9 los géneros y estilos. Al género dramático pertene* 
cen las quince composiciones originales, que siguen: Las dos 
flores f Los dos s^njaeores. Oro y oropel. Abnegación, La escuC' 

¡adelas cufiadas, Un lirio entre zaorgas, SI ángel áél hogttr. 



196 OUADALÁJARA 

Al «2 pecado la peniterutiat Una noche de eama^eal, ¿ Duende 6 
eerafinH TJn corazón de mujer ^ Espinea de un error, y Un <^ 
del did j dos pleais liii título. 

Las oomporidones líricas, flon abuBdantisimas, y si el lector 

» 
devea recrearse con la lectura de estas producciones de su nu- 
men fecundo, desde el año de 1884 las colecoionó y publicó con 
un prólogo muy bien trabajado, el sabio jalisciense D. José Ma- 
ría VigU. 

En 1806, contrajo matrimonio la Sra. Prieto, con emprimo el 

Sí, D. Pedro Land&zuri. Electo este sefLor, diputado por Jalis- 
co al Congreso de la Union en 1869, se trasladó & México la 

ilustre poetisa, en donde vivió hasta Febrero de 1874, en que 
nombrado su esposo cónsul de la Repúbliea en Hamburgo, tu- 
ro que dejar el país. 

Después los deberes de esposa y de madre, que llenó cum- 
plidamente hasta morir, en virtud del ejercicio del segundo, 

no fueron parte & distraerla de su gusto por la poesía, que si- 
guió cultivando, pues en Setiembre de 1876 la sorprendió la 
muerte, escribiendo, se puede decir, la bella composición que 
el Sr. Vigü colocó como epilogo en el tomo de las obras lírica* 
que »• dio 6 lus> como tenemos dicho. . 



GUADALAJABA Í97 

La eriaD2a de su tercer hijo le ocasionó un tumor en el pe- 
eho: el mal en sus principios no inspiró inquietud, pero sigaid> 
avanzando la enfermedad, hasta que el dia 28 de SetiembrO^ 
del citado afio de 1876, murió á las die2 y media de lamaEíana. 

Pocos días antes de su enfermedad, bajo la influencia de un^ 
fatídico presentimiento, había es(»:ito las siguientes estrofas:. 



"Tal vez cercana al ñu do mi existencia 
Que en medio de agiv^Vimos dolores, 
Ha ornado Dios con las benditas flores 
Que solo los afectos pueden dar. 

No quiero que este cielo nebuloso 
De abrigo sirva ú. mi mansión postrera; 
En esta tierra helada y extranjera 
No quiero el sueño eterno reposar. 

Quiero que me trasporten algún dia, 
Aunqne se encuentre pot mi mal distante, 
A'ese rincón de tierra que anhelante 
Doquiera el alma en sus ensueños ve. 

Quiero dormir en el modesto asilo 
Bajo la misma funeraria losa 
En que su sueño postrimer reposa 
El padre que en la tierra idolatré." 



Ko logró este genio morir en Quadalajara: tal vez sus reitoí 
Mx&a. tra9lfkUd9l9 de Hamburgo algua dia, como lo r^comiOQ^ld 



198 aUADALáJAItá. 

y feria de dcseazte qtie el gobierno del Estado tomáH» á (Mtoáii 
provIdeBeias «ctírM, de aouerdo con 1» apreciable tai]^li».de 
♦m dkittitgaida esevliom. 

Ktte e fac e qaerido oondiscipulo y amigo Joaquín GNSmes VajCga 
l»i'jiUisienfe que mtiy ventajosamente ha figurado en «1 perio- 
dismo, era en 1878 ntiestro compañero en la redaodon de Jtutn 
JHegOt (periódico el primero que tuvo la alta honra de postular 
parala presidencia de la República, ed muy distinguido juiiscon- 
Vulto Sr. D. Sebastian Lerdo de Tejada) y en el¡cual publicó los 
ttpuntes biográficos del sabio escritor jalisciense D. José Haxfa 
Vigil» que en seguida copiamos literalmente. 

Antes de comenzar & escribir los apuntes biográficos' que nos 
hemos propuesto, sobre el distinguido escritor cuyo nombre, 
demasiado conocido en el pais, encabeza estas lineas, tenemos 
la obligación de decir dos palabras, lector amable, en descargo 
de nuestra conciencia, y así misino para explicarte algo que no 

queremos que en el tintero se nos quede. 
Sabes de sobra que escribir una biografía que merezca e 

kiombre de tal, es un asunto más difícil de lo que á primera vista 
parece, si ha de llenar las couclicioncj de verídica, imparcial y 
completa; por lo tanto, no pretendemos ahora— ¡Dios nos Ubre 
d9 ello! — sino hacer unos ligeros apuntes que te basten para 



GüADALAJABA. 1&& 

foElBarte una idea aproximada de lo que hasta la fecha ha sido. 

el ciudadano con cuyo retrato te regalamos los redactores át 
Juan Diego, pues si ardua eniT)resa nos pareci6 siempre, hacer 
liiografiai, en general, ¿que te diremos de la que hacer se pr&* 
tenda de un escritor cuja vida carece de peripecias y cuyos di4| 
han trascurrido invariables para él, viéndole inclinado sohieiRi 
papelera^ 

La biografía de un escritor debiera reducirse & hacer un jui- 
Qlo-sassonadp de sus obras, y careciendo nosotros de la ilustra 
okm (juepara esto se requiere, nos abstenemos de acometer la 
empresa, y*vamos s61o á hacer do la vida de Yigil, Ic^ ligeriWI 
apuntamientos que siguen, dictados por la simpatía y poreLdo* 

8^ de que en algún modo sea conocida. 

Nació en Ouadalajara el 11 de Octubre de 1829 é hizo SUS 
«Btudios de Latinidad y Filosofía en el Seminario, y cursd des- 
pués Jurisprudencia en la Univei-sidad de aquella ciudad, no re- 
cibiéndose de abogado cuando concluyó el estudio, por haberse 
dedicado con vehemencia á defender los derechos del pueblo, 
dominado entonces por el partido conservador. 

El gusto de Yigil por la literatura, se manifestó en él detfdo 
muy joven, haciendo rápidos progresos por la sola fuerza de bt) 



200 GÜADALÁJÁRÁ 

Yoluntad, pues carecía de protección y de dirección en tan diff- 
dl carrera. 

En 1849 publicó su primera composición en El Álbum, peri5« 
'dico literario que salía de las prensas de D. Ignacio Oumidiilo, 
'en esta capital, y en 1851 se representó en el Teatro Principal 

•de Guadalajara su primer drama llamado Dolores, recibiendo 
una verdadera ovación del publico todo, que recibid con aplau- 
fio sincero la primera obra del joven poeta. 

En 1857 viu la luz pCiblicasLi primera colección de poesías t>a- 
jo el nombre de Idealidades y Quimeras, en un tomo de cerca 
■de 500 paginas, y en 1866 publicó la segunda que lleva el nom- 
\ae de Mores de Amihiíae, y que comprende dos tomos; uno de 
poesías cpie consta de 710 páginas y otro de obras dramáticas, 
«n 410, en las que puede aJiniraráe la más perfecta corrección 
tie lenguaje. 

Tigil no ha cultivado cu sus versos ningún género con prefe- 
rencia á los demi\s, encontrándose en sus composiciones tanto 

el estilo clásico como el romíintico tocados con igual acierto, y 

•I 
no^escaseando la^Jpocsías filoiúücas, erótica?, satíricas etc. etc. ^ 

Ha tocado la leyenda y la epopeya con felicidad, y son dignas* 

de llamar la atenSon sus traducciones del latin, del francés 

■del inglés del portiisiiés, del italiano y del alemán, porque sin 
Variar la forma, en cuaiito es posible, ha conservado en ellaS 



' atJADALAJABA 201, 

el pensamiento del autor y el sabor del original. Por no hacer 

t 

demasiado largos estos apuntes, no copiamos aqui algunas oom' 
posiciones de estos diversos géneros. 

Merced á sus propios esfuerzos, Yigil posee con bastante per- 
fección los idiomas indicados, Jo que le ha proporcionado la 
ventaja de leer en su9 fuentes las obras notables. de los auto- 
res de mis nombradla. 

Sus esudios favoritos han sido la literatura latina, la espafid- 
la y la fran(ftsa; la Historia, y la Filosofía, en todas las cuestiones 
sociales y religiosas. El autor que más influencia ha ejercido 
en su estilo es Voltaire, y á él debe la precisión en las ideas y 

la inflexible lógica que distinguen sus escritos. 

Yigil redactó en Guadalajara los periódicos literarios La Au- 
rora Poética y La Mariposa, y ha pertenecido y pertenece & 
las principales sociedades científicas y literarias del país. 

Su vida política comenzó en el áñg de 1855, pues al ocupar 
la plaza de Guadalajara el ejército que mandaba D. Ignacio 

Comonfort, Yigil, Cruz-Aedo y otros jóvenes entusiastas co- 

• 
menzaron á publicar un periódico llamado I/a Hevoltteion, en 

el cual hioiecon la exposición y la defensa de las ideas radica- 
les que después se encamaron en la Constitución y las leyes 
de Reforma. En el mismo a&o fué nombrado por D. Santos 



20? GüADALAJABA 

DegoHado, catedrático de Latinidad y Filosofía en el Liceo del 
Estado, permaneciendo en dicho puesto hasta Marzo de 58 en 
qne se entronizó el partido reaocdonario en Jalisco. En esfca 
época Yigil tuvo ft su cargo la redacción de £{ J'&íb; peiiódieg 
cecial del Estado, redacción que tuvo que dejar por el {«omm* 
ciamieato de Landa en aquella íecha^ 

Durante la guerra de reforma estuvo ontregado & fw 9lrti|k> 
dios favoritos, y, escribió un "Método tedrico-pr&ctioo 4e la 
engua latina," cuya obra es ajuicio der los inteli^j^ent^s^ de 
bastante mérito, y la cual permanece inédita, porque su autor 
DO ha tenido recursos para emprender su publicación. 

En Noviembre de 1860, al ocupar el gobierno liber{J'*& Guada- 
lajara, Yigil volvió S. encargarse de la redacción del periódito 
oficial del Estado; & mediados de 61 fué nombrado oficial ma- 
yor de la secretaria del Congreso, y cuando el general Arteaga 
se encargó del mando político y militar de Jalisco, le encargó 
la organización de la Biblioteca pública, trabajo ^ne habia de- 
jado incompleto & su muerte el ilustrado D. Ignacio Acal. 

El dia 81 de Diciembre de 1868, al acercarse las tropas frangí 
cesas á Guadalajara, salió Yigil de aquella ciudad, dejando & bu 
familia, y no contando m&s que con sus acasos recursos, se em» 
barco enManzanillo con dirección & San Francisco de California^ 
para seguir defendiendo por la prensa la independencia de la 



aUADAIíAJABA, 208 

BíqMU>lio», y ostableoid al efeeto, con fondos de D. Sotero Prie- 
to y d« P^ Ignacio Madrid, M Niw» Mundo, ^áxaio que «h» 
dlTeewi variaciones subsiste todavía. Con¡ motivo deélescri- 

td^ ^Cuarez & yi$ril una satisfactoria carta, aplaudiendo sosplk» 

tiióticos y desinteresados esfuerzos en bien del peíi 

Kopudiendo subsistir en San Francisco por habérsele agptili* 
do los pocos recursos que llevó, Vigil tuvo necesidad de volver 
& Guadalajara, euando ya habia la seguridad de que no se le 

exigiria ning^un acto de sumisión á las autoridades imparialeiL 
E^to fué en 65, y al llegar se le ofrecieron varias colocaciones, 
ventajosas en el ramo de instrucción pública; pero él, conse- 
quente con sus ideas y sus principios, se rehusó & tomar el 
más pequeño participio en un orden de cosas que repugnaba jk 
1(11 corazón republicano y mexicano. 

EJn Julio de ese mismo año comenzó & publicar un periódica 
titiüado El Boletín de Noticias destinado á defender la :^púbU> 
Cfk y atacar el llamado imperio y la intervención, y sostuvo su 
publicación catorce meses, luchando con la arbitrariedad de lafl 
autoridades de aquella época; hasta que de orden superior fué 
ffaprimido el j>eriódico. Siguió entonces escribiendo La Prenr 
ia que corrió la misma suerte. 

Privado con eate metivo de los pequeños recunos que le 



204 6UADALAJABA 

pKKporeimiaban eos escritos, emprendió la publicadon de ras 
poeifM 'en la coleodoa que llamó Motes de AnáhuaOt y con 
stü productos pudo subsistir hasta el restablecimiento de la 
Bepüblica en Qoadalajara, acontecimiento que tuvo lugar el 
18 de Diciembre de 1866, volviéndose & encargar desde luego 
de la redacdon de M País y de la dirección de la Biblioteca de 
Estado. 

Sien lo notorias la honradez á toda prueba -y la firmeza de 
principios de que tantas muestras ha dado en todos tiempos el 
ciudadano que nos ocupa, ha sido electo diputado al 1 ® 2 o 
4 o , 6 "^ , y 6 ® Congresos Contituciorfales, no habiendo con- 
currido á los tres primeros por habérselo impedido diversas 
causas. 

Siendo electo diputado al 5® Congreso por el segundo dis- 
trito de Guadalajara en 1869, vino por primera vez á esta capi- 
tal. En Noviembre de 70 ingresó á, la redacción áel Siglo XIJT, 
y en Enero de 71 apareció ya como redactor en jefe de dicho 
diario, permdneciendo hasta fínes de 73 con este carácter. 

Al 6® Congreso fué electo por el 2 distrito de Durango, y 
como una prueba de estimación la Legislatura de Toluca lo 
declaró ciudadano del Estado de México. 
Bn su vida pública, Vigil ha pertenecido siempre al partido 



eUADALAJABA 205 

radieal democr&tíco, aunque nunca ha aprobado ninguno de 
6808 atentados & que Suelen apelar loa gobiernos. Ha sido» 
siempre consecuente con sus ideas, al grado de resentir por es- 
ta causa graves perjuicios en sus intereses y la pérdida de al- 

ganos {mtignoa amigos. 

Los escritos de Yigil han sido calificados favorablemente por 
personas verdaderamente ilustradas, tanto del país como del 
extranjero, y han sido reproducidos con elogio. 

Subordinando las cuestiones de personas á las de principios, 
no le ha guiado respecto á las primeras más que la idea de sa 

capacidad, de su energía y de su^ñrmeza de opiniones para de- 

sarroUar y plantear los principios en que reposan el bienestar 

« 
y grandeza futura del pa!9. 

Su privilegiacla inteligencia y su mucho estudio hacen de él 

lo que puede llamarse un erudito, y por consiguiente su con- 

versación es amena é instructiva, haciendo que su compafila se 

apetezca por todos los que tienen el- gusto de tratarle» Este jui- 
cio formaron de Vigil los ilustrados D. Ezequiel Montes, D. 
Francisco Zarco, D. Manuel Doblado y otros cuya opinión me- 
rece crédito. 

Yigil tiene ademas la excelente cualidad de ser sumamente 
modesto, al extremo de- que no dando la menor importancia fi 



206 GUADALAJABA 

iOB eseritos, w sorprende cuando alguien hace de ellM Um-élA 
glos que merecen, consider&ndolos como un efecto de banevo» 
lenci», pues uno de los raemos fundamontideB de su caxacter es 
una excesiva desconfianza de sus propias fuerzas. Bato b* ha. 
cbo que jamas haya aspirado á ningún puesto público. 

Ademas, Vigil es un leal amigo y en todas ^laa épocas de 
BU pobre pero honrada vida, h& partido con algunos el producto 
do sos asiduos trabajos intolectuales. 

Nosotros tenemos la satisfacción de contamos en el ntlmefo 
de sus amibos, pero nuestras palabras no se separan lui punto 
de la ver 'ai, 'ni creemos haber exajerado al escribir estos 
ligeros apuntes cuya veracidad está comprobada por todas las 

personas que le conocen intimamente. 

Hasta aquí nue^ítro compañero Gómez Vergara. 

Después ha figurado el Sr. Vigil como diputado en todM los 
congresos i^steriores al 6® , con excepción del antortor y el ac- 
tual, en que ya deaempefiaba el honroso puesto de director de 
la Biblioteca Nacional. 

En este importante encargo'ha desplegado una actividad ex- 
traordinaria y emprendido obras de notoria utilidad al públi- 
co, provenientes de su reoanocida ilustración. La parte vaáa 
culta de nuestra sociedad estima el acierto é inteligencia coa 



áUADALAJARA 207 

't¡tie dirige ios trabajos de tan útil institución y aplaude ftoa 
constantes iniciativas & la Secretaría de Justicia, para su me- 
fMamSento, hasta nivelarla con las m&s acreditadas de Europa. 

Soh tftkbajós literarios desde 1874 hasta la fecha, han sido lOB 
siguientes: 

Fundó y redactó "El Porvenir," de 74 á, mediados de 76. 

Escribió en "El Monitor," de Agosto de 78 Nbre. de 80. 

Fundó y redactó "La Revista Filosófíca," de 82 á mediados 

de 83. , 

Fundó "La Biblioteca Mexicana'* iDublicando **La Historia 

de las Indias" por Las Casas, "La Crcinica Mexicana" por Te- 

zozomoc, y el "Códice Ramirez." 
SBflO y publicó la traducción ^i verso del poetalaitino(A. 

P«rli& 

Escribió en «La Patria,'* de Enero de 83 á Dbre. de 84. 

Fundó y redactó "La Prensa," de fines de 83 á Marzo de 84. 

Publicó un tomo de poesías líricas de la Sra. Prieto de Lan- 
diizuri, con un estudio biográfico-literario. 

Escribió y publicó un informe y noticia de la inauguración 
de la Biblioteca Nacional en 84. « 

Publicó unos discursos de polémica filosófícA pronunciados 
•n la Escuela Preparatoria en 85 . 



208 aUADALAJÁBA 

B* fonnado y próximamente se comenzarán & imprimir los 
catálogos do la Biblioteca Nacional. 

Ha escrito y se está publicando la Historia de la Beforma, 
la Intervención y el Imperlb, que formará el tomo Y de **MéKi- 
co á través de los siglos." 

En 1875 fué electo magistrado de la Suprema Corte de Jus 
ticiv. En 1874 estuvo encargado de la dirección del Archive ge- 
neral de la nación. Ha prestado ademes servicios á la instruc- 
ción pública: do 74 á 76 sirvió la cátedra de Español en laEs- 
cuela Preparatoria -de 78 á 80 la de historia en la Escuela Se- 
cundaria de niñas, y de 80 á la fecha la de lógica en la Prepa- 
ratoria. 

Es socio de número de la Academia Mexicana, de la Sodedad 
de Geografía y Estadlstica> del Liceo Hidalgo, correspondiente 
de la Real Academia Española y miembro, en fin, de muchas 
Bodedades científicas y literarias del país y extranjeras. 

Hé aquí á glandes rasgc», imperfectamente bosquejada, tma 
gran figura jalisciense, para que más tarde plumas competen- 
tes hagan la pintura fiel que dó á conocer al mundo esta gloria 
de las letras mexicanas; 



CAPITULO XXI 11. 

. CONTINUA LA MATERIA DEL ANTRERIOR. 

Ireneo Faz es jalisciense; nació en Guadalajara el día 3 de 
Julio.do 1836. 

Huertano de padre desde niño no tuvo más cuidados que los 

de su virtuMÍsima madre, la que se dedicó con supremo es* 

fuerzo & la educación de su hijo, tropezando con las difieultA- 

des consiguientes & la estrechez de sus recursos. 
A los trece años comenzó sus estudios preparatorios en aqvftl 

Seminario j á dar desde entonces las pruebas mfis elooaentM 

de lAiMgjiidiid, rirtud que desde nifio le h»Q 4Ul^ffc4d9, D^ 



210 tíüADÁLAJABA 

* 

seoso de ftlivior de aJguna manera & su querida madre el poaó 
de uua educación que demandaba gastos superiores á sus fuer* 
cas, alternaba el estudio con un trabajo manual que le produ- 
cía los elementos'necesuios para proveer & los gastos de ropa 
decorosa, libros, etc, etc. No obstante esta circunstancia que le 

ocasionaba notable pérdida de tiempo, su talento y aplicación 
lo suplieron 7 terminó sus estudios de Bellas letras, Filosofía y 
Física con aplauso de sus condiscípulos y satisfacción de los in- 
teligentes profesores que tuvo, los cuales, de paso sea dicho, 
le guardan hasta el dia el aprecio y consideraciones á que des- 
de entonces se hizo acreedor, entre otros, el sabio y virtuoso 
Sr. Obispo de Colima Dr. D. Francisco Vargas. 

Una feliz casualidad ha pueáto en nuestra papelera de tra- 
bajo, los certificados siguientes, en comprobación de lo que de- 
jamos asentado. 

"SI que «asoribe, Catedrático de Latinidad y BeflaA lietras 
«B el. Seminario Goncibar de Quadalajara, «eftifica: que Mi 
jAModiscIpalo D. Xteneo Paa, ha^urs^dola cátedra de Mayio- 

tes, por mía de oebo mieees, habiéndose portado en todo este 
tteof^con-mividiable juicio, decidida aplicación y mtry venta- 
J l o Japw reohMPiento, sotpo lo demostró en el exSíOtítñ qué 
ateba-dei8uftte«ide.las materias siguientM: trsHJhiootoiide hi 



oüabjUíAJába 211 

ponnma Eneida y diez Églogas de Yirgilio, la Carta de Horacio 
ík loe Pisonee, las once Elegías de San Pedro, nueve de las ora- 
dones .de Cicerón y las traducciones de Kebri Ja^ De memoria; 
tu compendio de Retórica» otro de Mitología y el Arte de Ke' 
brija. 

• Conlfestó fl^tisfactoiiamente y con expedición & todas las pro- 
gantas que le hicieron los sinodales; quienes atendiendo ade. 
más, á su conducta irreprochable, & su comedimiento, caballe- 
roflas maoens y dewás virtudes que le han grangeado el apre- 
cio «le sus eompafferoB, lopremiaron con la califleacion 8i:^pre- 
ma de S. S. S. 

"Seminarto OOBelilarde OwMWaJara, Julio SO de 1851. — 



»t 



''Antonio AlcoooTí Secretario de la Universidad Nacional de 
esta capital, certifico: queD.Ireneo Fas ha presentado en esta 
Secretarla, el certificado que previene el articulo 16 del decre- 
to número 200, por el que consta, que el referido Joven Paz, ha 
sido examinado y aprobado en las materias designadas en el 
artículo 1. ® del 18 de Agosto de 1848, para formar los estudios 

preparatoriM de los Mayores en el Semioiurlo Conciliar de edta 

• <í 



213 6UADALAJAJtA 

En cuy» virtud y en eumplimiento del dtado decreto, le tOL- 
pido el preiente que le servirá oomo titulo de Bachiller en H- 

loeofia/'—OuadalaJara, Julio 24 de 186L— Antonio Alcocer.** 
PMódeqpues & la Universidad Kacional y consajj^n- 
dofe con BU genial dedicaron & la ciencia [^del IDerecho qne 
|d«dic6 en uno de los bufetes m&s acreditados de aquel foro* 
en el del Sr. Lie D. Jesús L6pez Portillo, obtuvo en 1861 el tl- 
ttlo de abogado. 

Desde que en las primeras c&tedras se familiariad eon y¡iiKi> 
lio y Horado, cládcoe & quienes ha tenido dempre u& afecto 
decidido, comenauron sus aficiones & la literatujca; y era de ver 
c6mo en las jxáginas bUuuM de sus libros de texto hat»a mul> 
titud de epigramas dedicados k sus catediáticos 6 k sos oontya- 
clpulos, y algunos sonetos l3obre los asuntos patrióticos que 
mág conmovían su alma fogosa. 

Alguna vez dijo un es.ritor amigo üuestro 6on gracia y con 
verdad, que Ireneo hace versos como el &rbol éclía hojas. Cier- 
tamente: desde sus primeros añ(» fué asombrosa ladisposidon 
que manifestó para la poesía, y desde entonces abundui sus 
composiciones de mil géneros en la prensa del país y extranje- 
la, en periódicos que él ha redactado y en multitud de albums 
de familia, cuyas producdones pocas veces ha cuidado de oo- 



6tTADÁLÁ;)rÁBA 213 

leedonar; vtpteeesítuiíáo porto micono una parte pequeña fíu» 
que publicó con el nombre de [álbum del Alma en Bu ob^a 
**Cardo«yVleletütf.»' 

Siendo &un practicante de Leyes siuti6 loe primeros itk4)ul'> 
sos de 8u amor & las instituciones democráticas, y entusiasma- 
do por el estruendo del combate que entonces conmovía al 
país, púsose desde luego al lado de los principios proclamados 
por el plan de Ayutia, ingresando como subteniente & un bata- 
llón de guardia nacional. 

Conocidas ya sus opiniones y las aptitudes que le distinguian 
como abogado, fué llamado pocos meses después de recibidp, & 
desempeñar un empleo en la Secretaria de gobierno, el cual 

dejó m&s tarde para dedicarse al ejercicio de su profesión. ' 

Su bufete fué invadido desde luego por una escogida clien- 
tela y litigó con éxito brillante en aquel foro, no obstante sus 

multiplicadas ateneiones; pues debe advertirse, que el general 

• 

B. Santos Degollado, siendo gobernador de jaiiaeo, dio á Paz 

<.. * ' 

el nombramiento de capitsm y con este carácter servia en \m 

cuerpo de guardia nacional que mandaba el general t). Miguel 
Contreras If edellin. 

Ireneó Paz empufiaba la espada & las boras de servicio mi- 
litar, edlas que no lo eran concurría & los tribunales en i9er- 



214 aüADAI»ÁJABA 

Ticio de 8U8 dientes, y Ias que podían ser da Mo las empléate 

en tareas periodísticas y literarias. 

Por este tiempo publicó <'£1 ludepend^te,'* "ElDU/'y 
"Sancho Panza.'* 

En Diciembre de 1863, cuando las tropas francesas se acer- 
caban & Guadalajara, abandonó aquella ciudad y se dirigió al 

Estado de Colima en donde permanecían algunas fuerzas repu- 
blicanas. Inmediatamente el gobierno de ese Estado, que oo- 
nocla la importancia de Ireneo, lo confió el periódico oflcia], 

nombr&ndolo ademas magistrado del Tribunal de Justicia. 

Un año duró desempeñando tan honoríficos cargos, teniendo 
que salir al evacuarse aquella plaza por la aproximación de los 
imperialist»J9. 

Tomó después parte muy activa en una penosísima campaña 
de ocha meses, en los lugres más insalubres de las mortíferas 
costas del Pacífico. En ella dio k conocer desde luego su acen- 
drado patriotismo y el valor frió y tranquilo, que puede D»- 

marse org&nlco en Si, mereciendo los despachos, primero, de 
comandante y después de teniente coronel, expedidos por los 
gtfoerales Echagaray y Arteaga. 

Después de la derrota que sufrieron las tropas republicanas 
en ZapotUn, fué comiiionade por loi genenúei QnnI^ y SohA- 



OUÁDÁLAJAKA 215 

garay para arreglar las condiciones de una capitulación con el 
general imperialista Oronoz, encargo que desempeñó con un 
tino reconocido por todos, dejando bien puesto el honor militar 
7 los demás InUtea&i de sus podéf dajites. 

Conflnado ^ Guadalajara por Oronoz, dedicóse con ahínco á> 
trabajar por la causa republicana, ajmdado únicamente de SUS 
patrióÜcos impulsos, luchando con grandes dificultades pecu- 
niarias y con la tenaz vigilancia de que era objeto poi^lUJ ftu-> 
toridades imperialistas. 

Poco tiempo después laiuza & la publicidad "El Payaso," pd- 
■ riódico satírico y audaz, en el cual combatía rudamente las 
ideas monárquicas. Esta chispeante publicación, como dijimos * 
en su oportunidad, llegó á interesar al mismo MaximüianOj 
que solicitó una colección por conducto del Comisaria imps* 
nal. 

Más tarde publicó **E1 Noticioso:" este periódico escribía 
cuando con motivo de su discurso al pueblo que acompañaba 
á su casa á la Sra. Peralta, después de su función de gracia, y 
de los otros incidentes que hemos referido, fué reducido 6pri« 
sion el 12 de Noviembre do 1S66.. 

El triunfo obtenido en La Coronilla por las fuerzas repabll« 



216 QVADALMJARA 

caoM el 18 de Diciembre del mismo «fio, poso fin i to dm» «i« 
tuMion que guard6 en la corcel. 

Deade el momento en que el coronel D. Eulogio Parm oca- 
p6 Guadalajara, aprovechó los tervicioe de Pai, nombiándole sa^ 
secretario y expidiéndole ademas el despacho de coronel. Se- 
paróse de su lado cuando el general Corona Uegó con el ejérci* 
to de Occidente, para acompañarlo á las expedición^ que ai- 
gnieronhasta la rendición de Colima. 

Después de haber pasado por todas las visicitudes y contra- 
tiempos que durante algunos afios pusieron á prueba el patrio^ 
tismo y constancia de los buenos mexicanos; después de la co< 

lebridad que adquirió como abogado, como valiente y oomo 

• 

escritor en la tremenda luchade la segunda independenda, 

fué llamado en 1867 d> desempefiar la secretaria del gobierno 
de Slnaloa, cuando la República aseguraba su completo triunfo. 
A los seis meses de ocupar ese puesto, que desempefió coa 
actividad é inteligencia, tuvo Ireneo que lanzarse do nuevo & 
la revolución, complicado en la apariencia en los disturbios que 

ocurrieron en Slnaloa el año citado; pero en el fondo aspiraba 
& más su patriotismo, descepcionado por el rudo golpe inferido 
por el Sr. Juárez & los prindplos constitucionales, en la convo- 
catoria expedida p&ralas elecciones de los poderes de laledo» 



aVABALAJABA 217 

ación* ]>68de ese momento no aceptó más (&!. 6rden de cosas: 
se ptopvao trabajar con ardor por la celda de un gobierno an- 
üpaMdtico, impiimiendi oon su influencia, en ese sentido, el 
giro posterior á la revolución, y desde entonces proclamando 
la candidatura del Sr. general Díaz. 
Sofocada esa revolución, un afio después sufría IrenA por 

segunda vez ios honores de li^eircel en S^^Uago TJi^telolco. 

Más tarde fué trasladado á la Dilatación, en donde sigui6 con 

la pluma atacando él gobierno-de T>. Benito, en "El Padre Ce» 

bos/' periódico tan popular que ninguiia otra publicación de 

su género ha logrado en nlngon tíemp > expender el gran nú- 
mero de ejemplares que ésta, tanto en la capital como en los 

1 * 

Estados. 
Be^Mies de once meses de prisión fué puesto en libertad y 

c(Hitinu6 luchando en el periodismo, en |os clubs populares que 

se establecieron cuando en 1871 se combatía la reelección del . 

Sr. Juares, y en los trabajos secretos que prepararon la revo- 
lución de La Norid en la que tan activa parte tomó por la 

causa del general Diaz. 

Seguir i Ireneo en las mil peripecias ocurridas en estfi revo- 
lución y en la de Tuxtepec, cuatro años después, seria materia 
difícil de releiizse en ni^ capítulo de este pequeño libro; bastft 



218 «ÜADALAÍÁBÁ 

decir que dos veces m&s volvid á perder sa libertad é igoal nú- 
mero de ocasiones k poner en riesgo la yida por rer realfasado 
BU ideal poÜtico, el triunfó de los p«iacl|do8 que desde bace 
treinta años ha venido sosteniendo valerosamente con la piñ- 

ma y con la espada, la fiel olnervancia de esa Constitución qae 

I 
tanta sangre cuesta ya á México. 

Hay dtra razón poderosa, ademas, para qoe no sigamos paso k 
poso al leal amigo del genénl Dias» en sus artíeagadas aventa- 
rios militares: las ha publicado todas en esa olnra interesantísi- 
ma', que fbima una parte ya de la historia de México, con el mo> 
desto tttulo de "Algunas Oampaflas.*' 

Por sus primeros escritos, algunos] admiradores del tono 
agudo y sentencioso que caracterizaron á los periódicos qae t9* 
dactó, como Sancho Panza, El Payaso y El Diablillo Colorado 

juzgaron que solo el estilo humorístico le era familiar: mfis 

tarde se vio en otras publicaciones, como El Mensajero j La 

• ' í ' ' 
Patria, que su talento abarca todos los estilos. 
''■•'.■'<■' 
Después en las dos épocas en que volvió á publicar el Padre 

Cobos, se decia en varios círculos literarios, que Ireneo como 

poeta', daba la preferencia al género satírico: no es exacto: y 

pueden verse en sus Cardos y Violetcts las compositíones d6di<^ 

Versos géneros, en donde no escasean las poesías flltysóficas y 



GüADALAJARA. 219; 

eróticas. £lmplea para todas sus obras, el estilo que más cua- 
dra con el espíritu de ellas, tocado con Igfial acierto. 

Citar aquí las comedias que tanta popularidad le han dado, 
conocidas liace tiempo en todos nuestros teatros, las novelas 
que ha escrito y otras muchas producciones de su fecunda plu- 
ma, seria lo mismo que trasladar estérilmente aquí» el catálo- 
go que con frecuencia publica La Patria y anualmente repro- 
ducen aumentado, los almanaques que escribe y en los cuales 
constan las obras con que su poderosa imaginación háenrique 
cido nuestras letras él, por lo fecundo, Manuel Ferfiandez y 
González mexicano. 

Desde el triunfo de la revolución de l^tepec, hasidorepre 
sentente del pueblo en el Senado y en la Gftmara de diputados; 
tras %£Lo8 ha desempeñado el cargo -de regidor con la comisión 
de paseos, desplegando en las obras que emprendió, actividad, 
economía y buen gusto, por todos reconocidos.' 

Como director de "La Patria" ha sido miembro de la Prensa 
Asociada, ocupando tres años la presidencia de la sociedad. 

Miembro del Liceo SUdalgo, fué una vez presidente de ton 
ilus(zada corporacioi^ literajrla. 
Fué presidente un año del Circulo jalisdense, y siu trabajo» 



220 OÜÁDALAJÁRA 

máf activos se oDcamitiBion siempra & todÓ lo qae ^gniflcab» 
un positivo bien pata 8l Estado. 

Sus amigos, unánimemente creen, como nosotros, que la 
Nftcion no ba retribuido todavía sus valiosos servicios; aunque 
nos satisface 4 todos que la historia baya recogido su nombre 
para consignarlo con caracteres indelebles en los fastos de la 
patriSh 

Es miembro de todas las sociedades literarias del país y de 
muchas del exiranjero. 

En lo privado, el Juicio de la sociedad habla muy alto en pro 
de sus relevantes cualidades. 

Servicial, modesto por organización y afable con todo al 
munido, podemos asegurar que es uno de los hombres más po< 
pulares que hemos conocido. 

Sensible, con hechos prueba cuando el ageno dolor lastima 
su alma nobilísima. 

Una vez un amigo & quien aprecia, era victima de grave do- 
lencia, y no satisfecho Paz con el modesto mMico que lo ca- 
raba, envi6 con inirt^rucciones privadas k un dJUitinguido facul- 
tativo que asistió por cuenta suya al enf ei^o, hasta su o^sft- 
pleto alivio. 



•4 



69ADÁLAJABA 221 

Ba» pMOflf como hombre de valer y su caja, están con íre - 
paenda al servicio de madios. 

Valiente hasta lo inverosímil, sus ojos se Ilenají de lágrimas 
con él recuerdo de algún pasaje conmovedor de nuestra histo- 
ria patria, con la memoria de su adorada madre ó con alguna 

eaoena tierna de familia. 

Franco por carácter, siempre dá el consejo en el sentido en 
que él obraría en igualdad de circunstancias. 

Laborioso 7 metódico como Frankiin, en medio de sus muí- 

tiplicadas atenciones, siempre tiene tma hora que dedicar á los 
inocentes placeres del hogar, á las francas expansiones de la 
ff«rii<diftH y para depositar un haz de flores en la tmnba má« 
queilda del Panteón de Dolores: la de su inolvidable madre. 

Demócrata por convicción íntima, á esa escuela ha amold<^ 
do siempre sus actos, aun los del orden privado, respetando el 
sentir de todos 7 atendiendo cortesmente lo mismo al pobre 
industrial que a] opulento banquero. 

QenerosopoftMnperamentQ, muchas veces, sin indicio de 
repugnancia, ha i.'oeito k dar su leal mano á individuos que al- 
gún mal le han causado en su carrera pabUca 6 en sus intere-. 
ses pecuniarios. 

Firme en la amistad, Jamáa dá« oapiUvo. ^a^ que se gasten loei, 



222 aüABALAJABA 

deUetklo» resortes de ella y comb mejor demostraeion, ahí estíl 
la enorme lista de sus amij^os, machos de ellos, desde la nifies. 

Como amanüe padre de familia, no economizó medio algnno 
para que sus hijos adquirieran la brillante educación moral 4 
intelectual que los distingfue. 

Si lo asentado aquf^ no estuviera comprobado con el sentir 
unánime de sus amigos, temeríamos que se nos acusase de ^ 
exagerada parcialidad. 

Para corroboradon de nuestro aserto, emplearemos al con- 
cluir, las misa.as palabras con que terminó irnos apuntes bio- 
gráficos que de Paz hizo, en Julio de 1S73, nuestro inolvidable 
amigo, el periodista jallsciensc José de Jesús Oaribay: 

«Al escribir estos apuntes, no nos hemos dejado gidar ix>r 
la amistad que á Ireneo nos liga, ni por el mucho cariño que 
le tenemos; los personas que, como nosotros, lo traten intima- 
mente, verán que no exageramos ni un panto en lo que de 
nuestro amigo hemos escrito." 

SlSr. Lie. D. Lai« Gutiérrez Otero nació el 1& de Julio de 
18d9, en Quédala jara, su padre fué de jma diáting«:dUhbiamili» 
de Zacatecas, y su nsAdre de otra, tuBubien m^iable» de Quad» 
lajara y hermana del eminente orador parlamentaiioD. Maiia- 
no Otero* 



S aiTHBBBSZ OTERC, 



.onXDAL^JAB^ 228 

Hi20 sus estudips j>reparatorio8 y p(ofesio^ales en el Seinina> 
jrio y Uniyersidad de Quadalajara, ocupando siempre los m&s 
distinguidos lugares en las cátedras que carsó y sosteniendo 

actos públicos en las de Filosofía y Física, por las cua'es ya se 

... * . 

presentía el brillante porvenir que le estaba reservado, debido 
ft BU despejado talento y & la dedicación con que desde sus más 
tiwnos a&QS se consagró al estudio. Fueron sus profesores per- 
sotas de elevado renombre en ciencias y letras, como el lílm6. 
ñti Dr. D. José M. del Refuto Guerra, actual obi^x) de Zacate- 
cas, el finado Dr. D. Juan N. Camarena, uno de los primeros ca- 
nonistas qne la Iglesia Mexicana ha tenido en los últimos tiem- 
pos, y el Dr. D. Agustia Rivera, tan conocido como sabio, y 
enjtantos ramos del saber entre sus contepomráneos: de todas es- 
tas personas como era natural recibió tan aventajado discípulo 
altas muestras de distinción y aprecio. 

Se recibió de abogado sustentando un examen lucidísimo el 
bSLo de 1864, y cuando desempañaba el encargo de oficial mayp' 
ei^ una de las salas del Tribunal 4p Justada; muy pocp después 
ascendió & secretario y ocupó ademas el honroso puesto de sin- 
dioo del Ayuntamiento de la capital. 

Separóse no muy tarde de esos puestos y se consagró exfilusl- 
TAmsnte al eje««ieÍo Uhro ó» jriproleilQD, ft Ift q«e d,unate 



2i^4 gttadalajaba 

tree« afioi permttuedó dedicado en lu dudad natal, gozando d« 
Justa reputación en aqoel foro como hombre probo é tnteli- 

gente. 

Bus aficiones literarias j peitodisticas, le bideron tomar par- 
fidpadon desde muy Joven en loe trabajos de la prensa, y en 
Ouadalajara fundó y redactó dos periódicos, *<La Esperanza" j 
el "Olub Jalisdense;" redactó ademAsen unade sus épocas *<Ia 
Civilizadon" j fonnó parte de las redacdones del peri¿d|fiO 
ofldal 7 del semanario intitulado **La Religión y la Sociedad." 
ft cuyo frente se encontraba y se encuentra todavía el eminen- 
te Dr. D. Agustín de la Rosa. 

En la misma dudad de Ouadalajara pronundó diversos discur- 
sos politíoos, religiosos y dentíficos con motivos ofidales» en el 

senodela'Sodedad Católica, en la Universidad y en solemni* 
dades de la instrucdon pdblica* 

Fué mío de los iniciadores y fundadores de la Escnek de Ju- 
risprudencia y de la Sodedad Católica en aquélla capital, que 
basta hoy subsiste: y como todos sos comi>a1ieros de idea y tra- 
bajos en ese Establecimiento, desempeñó gratuitamente una 
de sus c&tedras. 

La revoludon de Taxtepec lo bi20 cambiar inopinadamente 
dé residencia, porque á favor de la libertad que se gozó en las 



éUADALAJAÉA . ¿¿5 



primeras elecciones verileadas después, se encontró soipendi- 
do con la credencial de diputado al Congreso de la Unl(Mi, que 
le otoi^ el distrito de la Encamación, de su Estado, y pampM- 

sentarla y ejercerla, á instancias de sus amigos, se trasladó en 
1877 & la capital de la República, de la que ya no se ba separa- 
do desde entonces. 

Ya desde Guadalajara gozaba de la reputación de orador no- 
table; pero en los diversos discursos que pronunció en la Cáma- 
ra de diputados, fué juz^iado por extraños <M>mo un aventajado 
tribuno, reconociendo algunos de los que admicaion & su tío 
D. Mariano Otero, gran semejanza en la pulcritud del lengua- 
je, en la extensión de la voz j Actitud en la dadamacion. 

Tomó parte en casi todas las discuslonéifVi^ hubo en el seno 
de aquel Congreso, é bizo siempre en ellas la manifestación 
franca j decidida de sus ideas religiosas y políticas, atrayéndo- 
se por esta circunstancia el aprecio de mucbas personas nota- 
bles de ideas opuestas, que estiman la lealtad y la franqueza 
dende se halla con la latitud que en el Sr. Gutierres Otwtf; 

Concluyó sü encargo y volvió oomo en Quadalajara al ejerdeio 
libre de la profesión. Ingresó k la redaeefon de la "Vos de lié- 
xico" en donde sus notables escritos, impregnados siempre de 
lógica & la vez que de moderación en el estfló, lé oonqitíttoi* 



226 GUADAJ^fTABA 

yoa gr andef rimpatfiw Fué catedr&tioo de I>er«cho, también en 
1a ISMoel* de Jnjásfixüáfn^ciM de eeto ceiiitid; recibió el nombí»- 
niitiite de iOQk> del "Ateneo" erando el genenl SUv» Palado 
y otros de nuestros primeros literatos procuraron el estableci- 
miento de esa Sociedad de ana manera brillante; fué nombra- 
do miembro de número de la Academia Mexicana, y pertenece, 
por fio, en calidad de correspondiente extranjero, & la Real Aca- 
demia Española. 

|Iá trabi^ado activamente y como le ha sido posible pot avi- 
var los detees de la construcción de un ferrocarril que una & 
Onadalajara con el Pacíflco, y sebre este asunto pabUe6 una 
enturiasta carta exdtsndó el e^ritu de empresa del Estado, 
A fin de qjoe en su «pno formara una oompaília que tomase & Su 
car^o el proyecto y las tareas relativas. Como apoderado de 
aquel gobierno, y en unión de los Sres. Pió Bermejillo y ICa- 
daño B&rcena, prestó sus servicios para celebrar un cmitrato 

hace áfios, que Uevari pronto, á Jalisco los rieles del Central. 

Baartado aquí stempte entre loe deflBosoves ardñvites de 3a 
entidad federal & que pertenece, y harevindicado sus derechee 
en la foima dable cuaoü^ «retaque se desconocían 6 at acaban; 

Oon metiyo de la legregaeion de Tepltf, proeui^ «n unión de 



ailA0Al4UAKA tVt 

yUuBeii ü« laanesit «lu* jio%«ec|«a dividido é- i^tenuniplda «r 
terreno qa»á«i]|^at4e de-Ab», y qtuete foWflcftBeit «írróres qito 
noftasrobatabon ua-paMto ^tié án» es nuesfero/én Im co^tiB def 
9)M!íflco. 

Varias veces fué nombrado Tresidéiite del "Circulo Jaliscieh- 
stf^'^fittablecido' en esta capital y trabajó con ahinco por toda 

Idea que entrañara el bienestar j- engrandecimiento del Es-^ 
tudo. 

tomo abogado ha cabidole la suerte de intervenir en litigio» 
notables, y entre ellos, en uno que bajo cierto aspecto ofrecia 
interés, internacional, por que era procedimiento abierto k ins- 
tancias de k)S Estados Unidos contra un jefe de fuerzas mexi- 
canas de quien se decia haber penetradoj& aqnel tenitcwi», viof 
Undoío & mano armada y persiguiendo dentro de él & tn^MM 
enemigas. Recibid el negocio cuando el primer Consejo de Qu*> 
rra habia declarado culpable al acusado, y pudo, no obstante, 
conseguir en el segundo, que estaba llamado & imponer la pena, 

im resultado entevamente satisfactorio. Ese y otros trabajo 
f órense^ suyos huí salido á luz. 

Cuando en Pldembrs de 1^ m alteró tan profundamente *a 
traoqtiittdad en Quadalajara y tanto tuvieron que sufrir sus 
prioeipalet veeioes, «I Sr. Gutierres Otero se coloeó áUertft 



238 



«UADAI^JABA 



XBéMtedfltdQ ««ai allAdo de loriMiWfitidM y «n gtmn parte se 
■4lek4(iá.jnift «sfnenMi activútadj^ <]rekMioB»i^ qve se dictinue 
|ior el centre les uieUidse j^se Mumiéee 1& ectitaé que eoatri 

..buyeron de un modo tan eflcarfi que esa situación y aquello* 
padecimientos tennináran. 

Sus modales distinguidos» suoarÁcter esenciaimente rnnirWi 
dor y la cordura que le es propia cu todos sus actos, han sido 
cualidades que unidas á sus vastos conocimientos en la cSeiteia 
del Derecho y fi. su honradez, le haceh disfrutar en el foro y en 
}a sociedad de grandes consideraciones y del aprecio generaL 



^- ■> 



/ ' 



- J . . - fi ' 



K^o' 



CAPITULO XXIV. 



En sl gobikrno de i>. Igxacio VjUíLakta.— La Batall.a »■ 
'«La Hojosaiu."— EL • Palacio vi;l Gobimsc».— La üibíio' 
TBC'A Pusuca. 



.En Setiembre de 1871 Uegpú & Gttatlftlajaní el Sr. Vallart*» 

•. ," . ■ • ■• 

-froce4eiite de la eapital, en donde, eo;nio se tiene dicho, de 

«lempeftab» el cargo de Ministro de D. Benito Juárez. Despuet 

de la protesta de estilo ante la Legislatura, pronunció un mag* 

nifico discurso oon ese estilo elegante y fkcil que le es propio, 

«n el cual, ofreció el mus grande respeto á la ley, realizar im- 

imitantes 'mejoras materiales, ser un celoso guardián dé 2it 



230 OltADALAJARA 

tranquilidad pAblica, atender al arreglo de la liactenda, y todo> 
lo que en semejantes eaeoa er eoetumlMre dedr para hacer ca^u- 
cebür á todos, lUonjeiM eeperaa»». 

Como ya el ür. Vallarta era tan conocido, los habitantes y W 
prensa oyeron tan halagUeñaa promesas con la desconfianza 
que era natural; pero sin embargo, esperaron los hechos para 
juzgar " "* n Justifícacion . 

Pronto sus iniciativas & la legislatura, las cuales entrafiaban 
el fin de centralizar los poderes públicos, produjeron un gran 
descontento que se aumentó con los errores cometidos en ma~ 
teria fiscal, poy ló^,cu^es, s^jjfuu aseguraron los periódicos de- 
esa ciudad sufrieron terribles dañoii el comercio y la industria. 
L*a Ciisma prensa, y, como es lógico suponer^ era la de pposi- 

cioa» lAmeiitabí)' )»l iCkbaudono deliiuportsaite nun» de .Iftsegru- 
ridad pAblíca, resultando el bandallsmo que se desíató ea to- 
do el Estado. 



Se le acusaba de reucoro;io; y llegaron á señalarse alg'uuos 
Jactos de arbitrariedad, & 1 1 ¿ombra de las facultades extmor- 
dinarias que entonces reinan, con motivo de los trastornos ori^ 
gínadoj por la revolución de "La Noria. " 

Vemos con trístesa profunda que los odios de farti lo SK>a 
iuestingulbles: han pasado trece a:i09 4e«ds que este g0b«r» 



'OÜAl^AÍÁJA¿k 581 

•«^lie áejS lite rknStaíáét potfoV en' Jütooo', ^ «us enemigos ¿é 
•cnMnoes iriguen ritoüolo «.hom: no dc^Kmen tnt «oHttad fao9> 
ftil, ni «Ble eFTemiMlanto <i(tee li^gtttafáft el 'Sr.'WlIft^ta. 

Jleede qué 1» jirem» anunof d te finblléanloA' «te:««b e» «pontet* 
■Vos han «Ido remittdoti por ctíUfcbbradoiwt áefMJonoddos, folle- 
toe y periódicos, en que se refieren ^hechos arbitrarlos hasta 
inhitmanos ootietidos por oT Sr. Vailairta; pero como no 'es 

nuestro &A{mo oonétituirnos e'n vehfcvito de malas pasiones: ni 
el dodcspertar' adormecidos rencores/prescindimos de réiertr 
tales acontecimientos, dejando la triste relación de ellos & 

otros historiadores que juzgarán un deher no omitir ninguno 
•de lós detalles del sombrío cua 1ro que aquí no queremos tra> 
zar. 

En la éiJoca del Sr. Vallarta comenzaron » recibir mayor im- 
]>ul80 las mejoras materiales, y en esta pai-te sí cumplid sus 
■ofrecimientos. Fué, debido á sus esfuerzos, Ile\ sida ü, cabo la 
•obra abandonada por tantos alos de la reediflcal'ion del pala- 
cio, arruinado por la cafistrofe de 1859; en ella se gastaron cua- 
•ffentamil pesos. Se prostijuieron laJ obras de la iienitenciaríR 

eon m '«suctividad qae nanea y 8e,oo«ieti2aron las ref<Nrmas di 
.1M eátfld js deitltiftH»'p<Má laa esettetaa4e Medlebiá y é%í>é. 
vrecho, al frente de Ia9 eaales se puso al entendido «rqnltcoto 



?32 S^VÁDAh^AHX 

U. David Ümv o^ «ue lo w» il«ide lywift uuicbos «Aw» «l« U i;»- 

iakiAiMlo iMnélloM tvformMea vatios estaMacimteato* d» 
•oaefianca. 

«Debido á tus AlMies, neibiO utotsrtiHft rncdotí» ki BibUotoca^ 
IHíbUcft} entre otms la impresicHi de un caUlogOi en el cual con 
tedaa los reglas de BibltograCTa y campeaodo un méiodj» senci* 
lio» e«táu comprendidaiilas muchas obras que contiene: se abñó 
el IS de Diciembre de 1S73. 

E» un bocbo que el Sr. ^'allarta uo desmintió la Jtista repu^ 
tacioii que tiene como hombre honrado, .v que hasta donde le 

fué posible cuidó de que en !as manos secundarlas hubiera la 
mikma probidMl. 

En Xobiembre de 1^72, p. Manuel Lozada,>l tigre de Alica 
como algi^nos le llamaron, quería imponerse al gobierno ha- 
ciendo valer la grande influencia que ejercía en lo» pueblos de 
la Sierra de Alica pretendiendo ser porfuem al colaborador de 
las autoxldades nombradas por el supremo gobierno tu el dia- 
tvlta de Tei»ÍC| é intervenía muy direcUmtnta con «1 acuacéo 
atiei mismo gobierno, en la sumisión de los babitanteajlc aqua- 



Uiit ngiotite; «1 efecto, oXm fechk 5 del dtodomé^, noia^v^ co- 
ittMoDftdoe i»rft txator eetü punto ton el Preeidente de 1»' B^-^ 
yáliiiM, álo(iSefiM«8]fánttét Zehiyeta, Femftúdo Ifontftfiov' 
CMm Pérear flaadi y Mipirt Oeeipiei». Eito conleton te^ prr- 
•entó ftlSr. Lerdo en loeprímeíof díftsdel mes de Diciembre^ 
conferenció algo aobre las inatruccioiieg que recibieron de Lo* 
sada, y le entregaron unas bases bajo las cuales pretendía 

aquel cabecilla celebrar el arreglo. Con fecha 11 del pitado 
mea recibieron los comiatoaados por conducto de la secretaria 
respectiva, i» retelucion dictada por el pi'esidente de que el go< 
bierno no podia fijar otra« bases, que las establecidas por la 
Constitución y demás leyes que regían en el pafs. 

Lozada quedó entonces sumatnénta contrariado y convocan* 
do & los principales capitanes de las innumerables cuadrillas 
que formaban su ejército, celebró una junta en el pueblo de 
San Luis, con fecba 17 de Knero de 1873. De este conciliábul<> 
resultó lo que ellos llamaron í>¿«»íí líbertauioi', en virtud del cual 
■e proponían dar una nue\'a administración política á la RepCi- 
bUea,y acordaron desde luego, por iniciativa' del director de 
Lozada, D. Pl&cido Vega, apoderarse de lo3 Estados de Jalisco» 
y'Sinaloa. 

En los dlttiQOS dita del citado mes salió el ejéroito tihertadm- 
«ondlreodon & Giiadstajaiikj cuya oénpacíon creían se^r*. 



<xwo|PMila4ejnii.<Hie|»8iÍI bomkveiiif It» tres annasa da- 

laiMl» llM "* ****>* vmtonamlfíM Am fu |Mtt>. ñor Imm pnM>ffMWlW dft 

tffti^W«]Mi!t»l«y««^ta,^«l.A)itil}eto > cujr^ |)íU)Jí« Ui^ «1, 
día 26. 

Eptre tanto, l09 habitantes todofl de la biudad eran presa d« 
la m&8 espantosa alarma. Atendían i las pocas fuerzas que en- 
tónces tenia disponibles la 4. ' división, & los cuantiosos ele- 
montos que traía Lozada, a lo aguerridos que estaban los in- 
dios de Allca en esa ttscuela de Incbás instantes éosteiüdaft 
por e<ipa^o'de «lies y siete 11IÍ09; y deducán de todo «éto; que 
la irttamieMii se baria fuerte en Ma ^asa á la euat pondrían 
yitio las bordas aalvajes dé Alica» quedando el vecindario «x- 
puetto a los mayores suf rimi entoa. 

' Pero el intrépido general D. Ramón Corona puso fin á esta, 
«uprema angustia, saliendo 4e la ciudad el 87 por la tarde á re- 
cibir al enemigo, con una fuerza que muy poco pasaba de dos 
mil hombres, y pernoctando en el pueblo de Zapopan, salió el 

28 «i las seis de la mañana. Al poco tiempo, en el punto llama- 
do "La Mojonera'* á cuatro leguas Noroeste de Ouadalajara, 

divisó las primeras a^-anzada^ del enem}g<>: hiso aHo: tomó po- 

Bícloncs convenientes y dictó acertadas órdenes para la terri- 
ble lucha que iba á sostene.*. Mooientos después oomensó «el 
coa^bateeonuQbrio terrible, por anbas puctes» tostenHo-en 
lipdo ese ,djlik jpairte del aijri)ieiiite,^o que ías^b^sn^ l^ecider 



éÜÁDALXJARX éSS 

. Km huyeron fracctonskdaspoi' 'dfvewÉoí'iíilotós, d^j^ido el citjn- 

yiez»i4«aMÍI]«Há; 

nUrtlintOf «l|r<l%«fifactoi^ V0UiMa« de «att«fd0 eon el geiie- 
■' raT ITiltigtüto.^etftmftmkiilje-ftdcklentol de ]» plkrva, di»taba muy 

• apotioniuí ifi0t^MÍeone3 jMbtft 1« %eg^idad de'I« petblueion, e» la 
cual solo quedo una peqiMflía guarnición de 1ft« -t^es armas». Etf- 

ta pretirfon'def Sr. Vallarta, evitó lof desmanes «toe hullera 
- eemetád^nua oolumna áe eaballería que ae presentó. al mando 

• de D. Plácido Vega en la g{|.iñ,ta de Mexicaldngo la noche 4^ 
veintiocho. 

Es indescriptible la ansiedad que en todos reinaba mientras 
se oia el nutrido fuego de cafion sostenido por }as fuerzas del 
gobierno én la Mojonera. No se trataba en esta vez de partidos 
politicos queiucharah en el campo, teniendo sus aspiraciones 
dividida & la ciudad eoma en los divei^is- combates de que ha- 
bla sido testigo en otras épocs^: iilidra era la lucha del órdan, 

e la ley yde la civilización contra torda-s terribles de indios 
semibirbaros, lanzadoa & eombatir por audaces y eoftedmes 
refonnistas que en realidad no tenían mas plan que el de tras- 
tomar la sociedad para enriquecerse cojo. el pil'aje k que sin 
freno se entregaban, explotando ademas la sangre y el cars^c- 
ter pasivo y fanático de los índ'genas q ue empujaban en sus 
g turas. 



236 QyADALJLJARA, 

Vo9 lo mifnio eo esta ocMiim todos/ cftd» uno do lot h^bí- 
iMitt do Quadal^jaim oitébm idontWcitdiot, too el gobiom»;. 
y cuando á 1» mitad del dk 29 Uegó 1» notJkta d#l trinato ob- 
tenido por el«WMi»l Corona, «I Jubilo aé/i gfvuto que taait« 
•nt6nce8 ee había vieto, por . la unanimidad del eentlmionto- 
4ue lo producía, ce deJ6 ver en la ciivlad exiMreeandoso e<Ni ro^ 
piquee, ealvae, cohetee jr auituas feUcitacionee. 

JamTts fué para sus paisanos luás grande, mis \'aUettte y 
más patriota el genwal Corona, que en eeta-Jomada en que ea 
actividad, su inte1ij{eucia y su valor, salvaron k las veinte mil 
familias de aquella capital, de hAhet sufrido horribles' cense* 
cuencias en el caso de un revés en los campos de la Mojonera: 
consecuencias, que solo pensando en ellas, en las que lótrica- 
mente habrían sido, nos estremecemos de horror. 

Hubo en las distintas peripecias do la batalla, un detalle que 
revela la expedicimí que distingue al general Corona, conee* 
cnencia de su Mdor frió y tranquilo. Por un descuido del res- 
ponsable de la artUlerfa, no fueron, antes de la salida de la 

ciudad, registradas todas las cajas del parque, y en los míMnen- 
toa en que la lucha era más reftlda y los fuegos de la artillería 
mks n^esarios, se vio con espanto que los saquetes de pólvora 

que sobraban, estaban rotos y que esta le salía id ser coudu* 



GÜADALAJABA 237 

cid» por los artillero6 que servían las piezas: !o supo el gene' 

.r»li y sin reflexionar, sin detenerse nUk^üipL un minuto partt 

patear en lo que debia haoer, cBsjhiso que ¡xiBMditttamteatar s» 

despojara la trqpe;' de los páüot de sol/ estos sit\1eron eixt^n- 

ees para envolver los saquetes, y la artiUeria siguió- funcionan- 
do con su mortífero acierto del principio. 

I>ebemos hacer constar que en este glorioso heclio de anuas >. 
fué bizarro como siempre y digno de elogio, al comportamien • 
■ to de los generales Prisciliano Jb'lores y Gregorio Saavedra« eíf 
de os coroneles Leopoldo Romano, Rafael Barron y el de to- 

, ' - . i; • 

dos los jefes y oficiales que concumoron & la acción . 

■ • »' 

En medio de las aelamaeiones de un pueblo agi^idecido, rebo- 
sando entusiasmo porque el vencetlo^) el héi'oe d^ aquella jor- 
Bada era un juiisoiense, entró el SO el bizarro general QQfona*^ 

En México y, en todas partos íu^ muy aplaudido, por mii tí- 
tulos, el triunfo de la Mojonera. ^ 

El Palacio del gdbiemo es un hermoso ediñcio que tiene- 
frente para el Oriente de la graeios» piaBa d« annasi-fué cons- 
truido por la Audiencia en el año de 1643 é importó diez j 
nueve mil dosdentos noventa j tre» pesos. 

El desást e que toiéttKMi referido que ocurrSé el 10 de Enero - 
de 1859, no. eatuó dafi« Alguno ftledifloio en U parte ext«cior. . 



238 ÓÜADALAJARÁ 

pero arrabiado en la interior, naciie, antes que el 8r. Vallarta, 
liabUl puesto manos á tma obra lañ costoM. 

La pianta general tiene la forma de un caadraQo perfedo 
"de 60 metros por lado, es decir, ooupa una mamana, pues eata 
«8 la medida general de las de Guadalajara. Kl frente re al 
P., está decorado con una suntuosa fachada de orden dórico y 
tiene tres grandes puertas que le comunican con las dirersas 
•oflcinas que allf existen. La puerta principal dá entrada al pa- 
• lado: la izquierda & la Jefatura y la derecha á la recaudación 
general de contribuciones. AI costado N. se encuentra otra 
;puertaque comUtaica con las oftcinas del Registra Civil, y al 
lado S. hay otra, que dá entrada al cuartel de gendarmes, que 
'se comunica interiormente con la jefatura. Por la puerta prin- 
cipal, se entra inmediatamente & un gran patio -con cuatro c«- 
«rod^res y al S. de di está la escalera decorada con una muy 
bella perspectiva, obra del pintor italiano D. CárloH Fontana. 
^ En la parte alta del ediflciOr hacia el r.> se htdla el vasto y 
<«legante salen de recepciones, decorado coii exquisito gusto. 

-«1 S. la secretaria y despacho del gobernador y al N. 1» Direc- 
«don general de Reutas. En el O. estv construido uu precioso 
¡pórtico corintio en intercolumnio de orden compuesto, que dá 
-entiada &l saloh de sesiones de la legislatura: el p6rtieo, que 
-compremlela gallería est I eo«t>Aado por un ático qn« contiene 



OUADALAJARA 2^9 

1» techumbre del salón: la planta de él ea de forma semicireu- 
lar y bu radio, de 7 metros áO centímetros. También se nota. 
un gusto refinado en la decoración de esta gran sala, y el mo- 
biliario que en él se encuentra, corresponde á la importancia 

• ' ■ . ...... . . 

de su objeto. 

En un segundo patio, están todas las oñcinas de la leg^lsla^u- 
ra y algunas otras del. Ejecutivo del Estado. 

Antiguamente existia Ifi capilla en el lugar en que se mand(> 
construir el salón de sesiones. 

Ya. hemos dicho que en esta obra se gastaron cuarenta mi) 
p^so% y ahora agTiQgaren^QS.que le hacen honor 9.1 Sv.. Vallar-^ 
t«^, el buen^pisto y decoso que. campean eu lo^pfiíici^e» . ^de- 
partamentos de tan importante edificio. 

Sobre la portada principal,, se encuentra hoy iwa elegante 
torre, en todo conforme con la arquitectura de la fttchada, en 
la cual ae colpcó un mirífico reloj con carátula traspa^eu^e,. 
cu^o conjunto ha emb^ctiidoel exterior del palapiOk 

¥st(v importante mifjií^akA^ dftbe'al. Sr.^xieral P. Ffwieisc» 
Tolentino. 

Hablamos en este capítulo de la Biblioteca Publica, que^ 
aunque ya existia desde 1861, el Si;. Vallartaj como teqemo» 
dicho, trabajó con ardor para que con una or^n|zao¡on máa 
conveniente en las numerosi^ obras que la forman y con otras. 



240 GUADA LA JARA ^ 

notables lu.ejoraíi, la tuviera el público á su servicio, ante-} de 
•<\nt espirara su periodo constitucional. 

Los bibliotecas de 8an Agustín, la lleroed, el' Carmen, San 
Francisco, ^nto I>oiuliigo, San Felipe y Zapepao, cotí ven toe 
-«:ctinguidos por las Le3-e3 de Reforma, vinieron ú formar esta 
•grtHi biblioteca, sin que basta ahora eexMímos {lor qué dispuso 
«I gobierno de las del Seminario y lal^niversida'.!, que también 
pasaron al dominio del ^tado, sin qué en este casóse tratara de 
^comunidades religiosas, sino de establecimientss delnstruccion. 

Este local fué segregado del antiguo Seminario y lo forman» 
vn vestíbulo donde está el deparmento del conserje, la escale* 
j tres grandes salones muy Uen ventilados, con vista los pnn* 

«¡pales al S., que es la misma que tiene la entrada, y cubiertos 
con estantería, llena de libros desde el parimento hasta el 
techo. 

El sistema que M siguió en la colocación de los libros, es 
suuy sendbo y proporciona lá graádé^f»eÍKdad pan encontrar- 
los inmeáiatauente. Los salones «stán Indica los en el cátalo» 
go, con letras mayúsculas; los estantes c<mi aúmeros romanos; 
los entrepaños con números arál>igo6 y los libres que contiene 
«1 entrepaño, est&n mareados con numeración progresiva. En 

censecuencia, cada volumen porta en el dorso una etiqueta 

' • •. . . . . . . • ", I 

-con las respectivas indicaciones, supongamos la siguiente: 



güÍd'alaíÁrá 24Í 



A. X V« 9. 3., lo cual quiere decir que el libro está en el salón 
.H, estante XV, entrepaño 99 y es el volumen número S. 

La existencia de obras completas, se aproxima íi 24,000 vo- 
lánicnes, habiendo una gran cantidad de truncas, que tal vez 
«1 tiempo y la constancia en directores activos, Se enoarg-arslíí 

^ <le completar. 

La circunstancia de que ttAx» libros, hubieran sido en su 

mayor parte, de las comunidades extinguidas, explica el i)or 
■ que de la abundancia que se nota en aquel catálogo, de obras 
.que tratan de ciencias sagradas; sin embargo; no escasean las 
.4le otraé ciencias y abundan las de Filosofía é Historia. 

El reglamento es muy liberal y no podía ser de otra mane- 
ra, dada la ilustración que distingue ft los habitantes de Gua- 
' dalajara. Se abre el establecimiento diariamente, basta los 

. días festivos, desde las nueve de la mafiana hasta la una de la 
- tarde, y 4esde1as tres hasta las seis de la misma, excepto los 

. domingos: ^ 

Los periódioos más importantes de la BepAblica, ten remiti- 

• dos & la BiSlioteea y hay el cuidado de ooleedonsrios y em- 

, pastarlos & fin de aíio. 

En Tirtvd del registro que se lleva diaria^ieute, en el cual 
consta el nombre de loe ooncurrentei y las obras que piden, se 
forma f&cilmente la estadística del establecimiento. 



242 



OyAPALAJAXA 



Do una noticia oficial que tepemos & la vista, dada en 13S(|: 
por el ilustrado director -del establecimiento, Sr. Uc; D. Fran- 
cis^ O'KeUly» aparece que en el citado afio ooncurriwon 10^432^ 
lectores, cifra bien respetable j relativamente muy superior & 
la que Q06 dá el movimiento de lectores de la Biblioteca Na» 
ciosal de México. 

La Biblioteca esti sujeta á la Junta Directiva de Estudios^ 
del Estado. 



CAPJTUT.O XXV. 

P. Jesi'S L. Camarexa. —El general D. Johí: OrralTíOA. — 
Tbu'xka la kevohtiok pk Tixtki'kc. 

El Sr. ValIartíDipreiiArú en 1375 la elección de sii íntimo Amijfo 
y loat {mrtidario, ci Sr. V. Jesús Leandro Caniarena, honrado e 

Intell^'ente abc^jadn; {teroqne dtirú]¥>co tlemix) en el ixMÍer, cu 

virtud de lialier subido k él en una época de turbulencias y de 
•ons|Hraciotie8, agregándoije ;i esta circunstancia, la de que ini 
ciada la revolución de Tuxtcpec, para nadie fué un secreto la 
I>ai-tici|iaí'ioü que «u el directorio revolucionario, tuvieron loa 
miftmbros u4s caracterizados del partíalo vallartii>t& y p«r lo 

0.~17. 



244 güadalajaba 

misino, no podía el Centro entres^, & sus enemigoi el imporUa- 
te EstAÜo de Jalisco, dejándolo á las órdenes del Sr. YaUarta. 
Bien pronto vino, en consecuencia, el estado de sitio, nombiin- 
dose para gobernador y comandante militar, al Sr. general D, 
José Ceballos. 

Diremos &ntes de proseguir, aunque sea & grandes rasgoa, 
quien era el nuevo gobernante del Estado. 

Nació en Durango el afio de 1831, en cuya ciudad fué dedicado 
& los primeros estudios, pasando eportnnament^ & continuarlos 
al Colegio Milit9r^^d9n(i^biK>u^a-fii|r|p^i>KUlantÍBlma. Sua 

ascensos fueron lentos, y siempre los obtuvo, después de alguna 

campaftaen que su.bizanrUi Uam01aitt^9$Í<Mid«lo9BU])erio* 
íes» 

Enérgico, sin prescindir jamás de los modales distinguidos 
que le son propios, se ha captado siei^pire el . carifti» de Im qu« 
le han estado subordioadqs. i 

nuBtrado «D varios nuncNi del saber binm^no^ »3l tnto h« si* 
do siempre solicitaioen todo tiempo, jioboIo pet ^ eompaHe* 
ros de armas, sino también por hombres décienaiMí y dsl«4faa; 
y esta cfarcunstanciáj lia Influido notabiementiei fttt» la <oid«ra 
y el acierto coü ^e se h« saMdo s«fiálarcMa<}^berBaakÍ«. -Bii 
hoja de lerridkM es una de las más hcuroMs qtte flb feeti tti - 



« t 5' 



GüADALAJARA ' 'ííS 

Escalafón tlel Ejdi'íilfco, y olla contiene las premisas de los día, 
tinguidos puestos (pie ha ocupado. 

En Enero de 1873, siendo general de brigada, aparece en el Es 

tado de Sinaloa, en combinación con las demás fuerzas que el 
gobierno general puso en movimiento para perseguir á Lozada, 
y con la brigada de su mando, libra en El Rosario, un combate 
reñidísimo en que Agaton Martínez, con fuerza tres veces supe- 
rior en número á las del general Ceballos, pues tenia 4,00q 
hombres, fué derrotado completamente. 

• • ■ » 

Sigue la campaña de Alica con una actividad que asombra él 
los cabecillas lozadeños, que jamás habían visto coronadas con 
artillería las elevadas crestas de Malanochey Jazmin y Ottéiina* 
motai sostiene luchas sangrientas con las hcwdasdeaqueUasse- 
rraniaSi en una de las cuales fué herido el valiente y entonces 
coronel jallscionse D, Jaau N. Ibarra; espanta hasta lorfaiéc», 
criptible á los capitanes más valerosos del ítoitthre (aei Uwnfthan 

los indios & Lozada) y uno de ellos, el coronel Andfes Rosales 
compadre y amigo intimo de éste, viendo lo aprisa que iba en siül 
operaciones el general Ceballos, se propone atraerse su simpa- 
tin, saU^arse y poner término & esa lucha que con tanta Mugre 
empapaba ya aquellas montañas: se pone al habla con sus pef« 
seguidores: ofrece entregar á su caudillo j-poco tiempo despvft 



246 GUADALAJARA 

cumple Bu'palftbnk, haciendo qae fuera sorproudido en la Caua- 
da do los^Arrayaiies. Tetiomos iíla vista el teUHsTanuí quo ol 16 de 
Julio de 1873 dirij^ióde Tepic al general Ceballos, el eualdiee á 
la letra: "C. Presidente de la Ucpúbliaa: Las operaciones que 
dispuse sobre el cernMie los Arrayanes, donde supe que se ha- 
llaba Lozada, dieron i)or resultado la captura de este famoso 
cabecilla y la destrucción completa de su banda, haciéndole 
muertos y prisioneros. Al intati^ble y valiente coronel An- 
dres Rosales, se le debe el triunfo que ase^^ra para siempre la 
tranquilidad de Tepic. En el acto de tener noticia de este suce- 
so, dispjss anoche saliera el general Carbó, con trescientos ca- 
ballos Tv ífecibir los prisioneros, y ya > icnen en marcha para esta 

plaza. 
Fué sujetado á un consejo dcifucrra el faínoso D. Manuel Lo- 

lada, asesorado iwr el Lie. 1>. Antonio L Morolos, condenad > 
{^muerte y fusilado en scj.'tüda, on la"Iioniáde los Metates" 
inmediata & Tepic. 

Llegó el rumor íi esa plazii, un día antes de cüte suceso, deque 
el Sr. Lerdo pretendía ciue Lozada viniera á México, 6 inmedia- 
tamente el gcnoKil Coballos, mandó cortar la^coniunicaciou te- 
legráfica, i>ara evitar que se dioi-a tan impiiidentc onlen, que 
poflia ocasionar la fuga del cabecilla, o que organizailas aliru- 
na9 tuerzas de éste, protendlerop quKarlo á los conductores. 



OUADALAJARA 247 

Ileuha la completa paciflcacion de la Sierra de Alica, fue pre* 
miado cl.Sr. Ceballos, con el ascenso fi general de división. 

Todas las poblaciones de Jalisco, limlbrofcs á la Sierra y la 
ciudad de Tcpic, celebraron con jubilóla terminación deesa 
campaña que desde el año de ISGl fué emprendida sin Oxito por 

el Sr. Ogazon, como tenemos dicho: la cesación definitiva d« 
los padecimientos que durante diex y seis años les determinó el 

dominio autocrítico de T.ozada quien sin «ontar con la instabili- 
dad de las cosas humanas, se creyó siempre invencible. ^ 

Con tan honrosos antecedente?, se presentó en la capital del 
Estado de Jalisco, el nuevo gobernador accidental, en una épo- 
ca en que la revolución asolaba al país, y i>or lo mismo era una 
inmensa garantía contar con un hombre de tal irapertancifl, ve*' 
laudo por el orden y tranquilidad de aq^iella plaza. 

Desde. luego tuvo en Guailalajara el aprecio y consideracionea 

de los miembros más caracterizados de aquella sociedad, que 
reconocían, además del mérita personal del Sr. Ceballos, la 
cuantiosa suma de buena voluntad de que estaba animado para 
contribuir con tollos los oleujentos de su jiosicion oficial, al bie- 
nestar de los jaliscienses. 
En c-ambio, al i>artido vallartista, identificado, solo por con ve- 



2iS GUADAIJ^JAR^ 

iil«DCi* mu}' especial, con la rcvolacion iniciada en Tuxtepec 
lo oombaüa coa iuUos sus esfuerzos. 

Una vei alj^nos malhechores hicieron una infructuosa des- 
carga sobre la casa que habitaba el Sr. Ccballos, en horas en 
que él estuba en día. ' 

Has tarde, en noche oscura, un asesino deja sin vida hirién- 
dolo por detrás, al capitán D. Antonio Lara, & quien suponia ser 
el comandante militar, por usar im traje semejante al qu3 este 
portaba ese dia. 

Todos creyeron estos hechos como ordenados por el directo- 
rio vallartista, (nadándose en aquello de que el autor de tm 
"^Hmeii, ti por io coniún aquel <i quien éste aprovecha. 

fintie otras mejoras iniciadas por el Sr. Ceballos, debe c¿eor- 
dañe la pintom de todas las tachadas de los edificios públicos 
7 de las casas .de partioalares: la reposición del empedrado, y 
de las banquetas de la ciudad; y por último, los bandos de poli- 
tía puestos en vigor, que castigaban con energía & los infrac- 
tores. 

£1 dia 15 de Marzo de 1876, la población fué presa de grande 
alarma: la división del Sr. general Donato Guerra, compuesta 
de más de tros mil hombres de las tres armas, so aproximaba 
a la ciuilad: pero el general Ceballos destacó oportiniameiite 
una columna ni mando del general Carb6, qiic l>atlendo al ene- 



QUAPAtAJARA 2149 

mi|^ el (lia 17, en el paeblo de.San Pe Jro, Untasveces citado en 
esto3 apuntes, lo derrotó completamente. Én este hecho de m- 

' ■■■ " ■' • ■ ■ .. /- , - ,. i . l )IIIW<fi, 

mas, fu^ herido el mu^- estimable general jalisciense D. Pedro 
Galvan, sufriendo la ainputasion de una pierna. 

El triunfo de la revolución de Tuxtepeo, determinó en Diciem* 
bre de,18:6. la salida del Sr. Ceballos, del Edtado de Jalisco, y 
kun del territorio aiexicauo, dirijfióndose primero & San Fran* 
cieeoCalíforuiaydedpuas.á Guatemala, cuando vio que sus ges^ 
tiou^s BjfMQE^ ,vu]iyer %1 pats^ eran infructuosas. Después dealgu 
uoj años de ausen .*ia, el Sr. Lie. D. Juaiuin Alcalde su mejor 
amigo, pudo conse^^uir en el Congreso de la Unioñ que fuera 

rehabilitado el Sr. Ceballos,- quien durante su pemiianencia en 

Guatemala, prestó sus valiosos 8crvi;:ios como director do laTIs 

'.*• -• ». . I • .• • - . ■ 

cuela Politécnica de aquella República. » 

• • • ■ , I 

Ya en Méxioo, representó k Sinaloa, cotno diputado, y ahora, 

& Uurango, como senador. 

El día 8 de Diciembee de 13S5, fué encargado del gobierno de! 
Distrito Federal, en donde continúa dedicándose ¿ tedas aque- 
llas mejoras que su ilustración y patriotismo le sugieren. 



K * 



Volvió el Sr. Camarcaa á. encargürsc del Gobierno del Esta- 
do, repueeto personalmente, se pue le dcir, por el Sr. genera} 



250 ürAfjALAJARÁ 

IK IVrlirio Iiiax «|iic se hallalia cu Cluaüalajara, tlcspu s de ha- 

Ixír RomctUio á las iioquoñas partidas pruiiuiiviadas pjrcl Sr 

Lie. ]>. Jo!$c María Ijflc'sias, en lus últimos dios de Noviembre 

do 1876. 
No dcMiiititiú el .Sr. Caniarcna la jtiata fama que de amante 

do la'instniceion -ha disfrutado siempre, y f\u¿ notorio el vvtlo 
con que se de-l¡<'ó k mejorar varios estable<tÍmieiitos de tan iu« 
portante raTiio. TamUcn pur^'» la administración en {peiierat, de 
ali^iinos cnqt1c;vlo9ú quienes la opinión p(lb1i'.*a sefíalaba como 

ineptos y sin probidad. 

Si bien fue acusadlo de (pie no dalu un solo [laso en su admi- 
nistración, 8iii C(»nsultarlo antes con el Sr. Vailarta, también es 
vcrd:vl (pie toJos sus actos administra*ivos revi«ticroa la uiis- 
liia honnule:; ({itccn materia de hacienda, su^k) iin]»rimir á los 
Buyofl el Sr. Vallarta, . | 



CAPITULO XXVI. 

LaEíícikla dk Aktkíí.-La indiíítkia.— El comercio»— Cexíío' 

DK íírAI>A?,A.IARA, 

La KhchoU de Artcí» recoi cC3 por orí {¿en, el ardieiitM deeco 
(iuc animaba al «.ciieral 1). Mariano larcilos i>ara combatir el 
batidaliüiuo, cuando en isil fué íjobcrnador de Jalisco. Nom- 
bró al efecto una, comi'^ion de siete pcrsírtiaH ilustradas y de 
notorio sentido práctlfo, qi e le pi-opusieran los nicdioij que t!e- 
beria emplear, parala realización de su leNantr.d'» pioju'bito; y 
ú la ilustración de esta junta no so ocultó, des<le lue;fo, que 
c: a indii^pensable per<eyru!r la vas;ancia que désele la niñez ln< 
crna :'i los vicios', prcviniemlo r>í el delito, mejor que castisfar- 



252 OUADALAJABA 

lo mis tarde, cuaitdo Us malas iiicUiiadoáos arraigadas en el 
indivi luo, le conducen necesariamente á él. rrfq[N]iieron en 
con»e;;uencÍa de tan Juiciuso raciocinio, el establecimiento de 
una RMuela de Arte^. Acéptalo el pensamiento eon satisfac- 
cion por el gobieruo, te ptiso desde lue^o en práctica, regrla- 
ment&ndoseel establecimiento, y fmidándose en el anticuo 
e lifluio'do la Alhóndijfa. DejJe lueg^o se abrieron alipiuos ta- 
Iteren que fueron después aumciit&ndoee, seípin los recursos 

lo permitieron. 

lAas tarde, cftaliioCitucioB leciblúnotilbl^ impiUeo, con un 
legrado testamentario del fllántropo D. Martilf Gutiérrez, j con 
atij^iuias aplicaciones que del íi^bienio del Itr. Lápez Portillo, 

obt a vieron sas de JÜidos protectores D. Dionisio Rodríguez y 
D. Juan Gutierres Mayen, y quedaron establecidos los talleres 
de herrería, platería, carpintería, sastrería, zapatería, y rebo- 
cería. La enseñanza era de loa siguientes ramos: Lectura, Es- 
critura; Dibujo, Gramática castellana. Geometría, Aritmética, 
Música y Doctrina cristiana. Fué dotado de catedráticos y 
maestros intelijrentea, y se notaron bien pronto los frutos de 
tan benéfico plantel. 

Kl eatablocimiento en al^runas époqts descuidado y en otras 
atendido, seifuu las circunstancias, ha cambiado de local alsfu- 



QUAJ>ALAJARA ^ 

HAS veces, pero no ha llegado & faltar absolutamente. En la ac- 
tualidad es uno de lofl establedmientos á que de^iica su aten- 
don, el progresista general Corona. 

£n un informe que en 1879,publie0 la Junta DirecUvft, en* 
conti-anios los aiguitfntcA pormenores: 

Capital puesto á rédito. . . .' ? 3"»,Id3 76 

Eéditoanual ..„ Í,l58 «2 

IXORESOfi MKXtflAL]»): 

Producto de lo^ réditos menciona Jos 9 1<I9 07^ 

Auxilio del gobierno del Estado ,, 137 r»0 

Producto eventual do laa pensiones de 94 monsua- 
sualos que pagan varios Ayunlaiaientos .vj«r- 

ticulares jioralumnos », 219 12^ 

Cuarenta pesos mensuales, que se reciben ix>r le* 
gado del Sr. Lio. D. Dionisio Rodríguez, hanta 

el completo dem,000 „ 40 00 

Auxilio de las loterías de esta dadad >, 4 00 

Importe de un donativo. . .^ „ S 33^ 

.Suma $ &::s 0S| 



Úoi dUADALAJARA 

Kuiir.^oS CURRKiíl-UXDlBNTB"* A CADA MKS. 

Huelüo!! Uü celador, iwcocptor, maestro de zapate- 
ría, cte. /...a 99 165 

Alimentos, albaíiilería, car|iiiiterta, útiles Ue es- 
cuela, lavaílo de ro^a, alumbrado y gastos ine- 

j»ore« I ........ .- ... 374 36 

llopa y i-alzado ; 2í> 70 

Kxáuiciios, premios y \ a<;aciouc8 » 1-* '^^h 

Kédito al h p» sobre el dcfuioiite „ 7 (UJ 

Suma !$ 528 57^ 

CoMrAUACloN. 

lui]Kii'ta el iiiKvesy en ol año ^ 7,5á6 3¿ 

id.^ el csreso...., ...,i ií,2íí2 S7 

Sobrante * 1,253 51 

Ksta cantidad do >}l,'l'yo 51, se alK>n6 d la deuda 
<iue cu Diciembre del año i>asado resultó & 
earffo de la Ks;uela, \x>v vab»r de >< 1,547 58 



>. — — 

Deficiente ^ 204 07 



OU ABARAJABA 255 

Las basos para la admisión de los alumnos, hau sido siempre 
estas: la orfandad y la «iijBia ix)brc/a 6 vicio de los i>atlrcs. I^a 
' edad que debe tener el alumno aspirante, debe ser 8 años, 
cuando munos, y 14 cuando más. El i)adre, pariente ú tutor, fir- 
ma una oblis:acion, por la cual renuncia en favor del estable- 
cimiento, los derechos que tiene sobre el júven, comprouíe> 
tiéndose á que lo hará pernianecer todo el tiemj>o necesario 
para adquirir el aprendizaje respccti\o. 

Después d.eqne el alumno aprende ú leer y escribir, }ia8a al 

taller que elije, y seg:im sus a^lelantos, se Je va pasando soma, 
nariamente, quinta parte de su trabajo, cuarta, tercia, mitad 
y hasta sueldo de ofícial, cuyos productos se le van deixisitan- 
do en una pe(iucruv caja que tiene su nombre. Kstos fondos se 
le cntrofifan el dia de su salida, acomjtañados de un certi^cado 
en el que consta el tienqto que permaneció en el cátableeimicn- 
to, los conocimientos que adqiiiriú y su buena ó mala conducta. 

En la estadística de Jalii^co, publicada en 1878 |»or el sefior 
Injfcniero 1). LoMginos Banda,, encontramos que en 18r»C Imbia 
en Ouadalajara, los cstablotindoutus industriales sijfuieutcs: 
4 carrocerías, 4 encuademaciones, 8 fábricas de pastas, 5 lúbri- 
cas de velas, 14 souibr«trorías, 21 heiToHas, 4 iu^prentas, 1 la. 
tenería, 4 tintorerías, 12 platerías, 71 rel>ocerías, 32 sastrería?, 



256 (JüADALAJÁRA 

11 tenerlas, 12 tihñcaa de tejiübs de lana }* algodón, y ti zaspH' 
teríaa. Veamos la notable diferencia que ha habido tá años 
denpaes, en 18S0, en que el sefior Ingeniero D. Mariano Barce- 
na, citaba los establecimientos industríales de Guadalajara, 

seipin las constancias que recoció de los registros munldpales: 

12 carrocerías, 80 carpinterías, 4 curtidurías, 2 doradurísi^, 4 

encuademaciones, 1 f&bríca de medias, 3 idem de tojidos de 
atyodon, 1 de tejidos de seda, 38 de rebozos, 4 f&brícas de ja- 
bón, 12 de velas, 1 de loza fina, l de vidrio, 3 do ahnfdon; 1 de 

hielo, 2 de fustes, 2 de naipes, I de instrumentos de música, 8 
de toneles, 1 de pegadura, 1 de charoles, 3 de cerillos, 1 de 
chocolate, 3 de postas de harina, ^7 herrerías, 14 hojalaterías, 
6 imprentas, 6 litografías, 2 latonerías, 3 molinos de harina, 12 
platerías, 6 tabaquerías, 11 ta!abart«rías, 2 tintorerías y 57 za- 
paterías. 

Han aumentado, como se v¿, ciertas artes industriales, qué 
son el termómetro, digamos así, del aumente d<el censo de la 

ciudad. So nota con positiva satisfacción, el crecimiento tam- 
bién de otras, como la litografía y tipografía, el cual siempre 
est& en ahalogSa con los progresos intelectuales de les j^ebloa 
El Sf.'l>. Longinos Banda, dice con Verdad, que el comercio 
del Estado sufrió una verdadera trasformacion.á principios ile 



•si* ilg^N Hasta esta época» el conurcio hábiía Mo i|b f ontoeo 
liÍbaterio<]«l dé México, en virtud de las leyes d« ontoncea, 
pérO'kM tmstomo» ocasionados por Id guerra de indepeBdeneia, 

Bieféíon difícil la comunicación entre Guadálajara y Iféxico, y 
el ¿enera! B. José de la Cruz, corno dijimos en el Cafiíltiilo Y 
dr este obra, habilitó sin autorltaeion alguna, el puerto de San 

Blas para el comercio extranjero, haciéndose la capital de la 
Nueva Galicia, un centro mercantil de mucha Importanda, & 
donde concurrían los nesfoclanies do otras provincias. Después, 
ha sufrido constantes alternativas, según las circunstancias de 
jmx pública, seguridad en los caminos y otras que muy direc- 
tamente afectan este ramo, tan importante en la vida de las 
sociedades. 

Aetualmente no es muy bonancible el estado general del co- 
mercio, pero evidentemente recibirá, de Mayo próximo en ade* 
l»nÍÉ»aiieztMK)rdlfiwrio impulso, con el establecimiento de^ 
lenoeafifi que ligará á Quadalajara con 1a capital de la Bepú* 

I 

Ustec ocho años habla eii la dudad, 17 almacenes, 4 agendas 
de ne^oeios» l ídem de publicaciones, 7 idem^ de mfiquinas, 22 
b^MoM» 2 bfdiehes!, 37 centínai, &. cañuelas, 6 ceiveceitas, 8 
ceMrfeiii 8 c«^i^ 5 c^^ooUteriiwt, $ Uep^itos de baiíoat é 4ui* 



258 oüadalajAra 

CArías, 22i ca9a« de cuiiieilo, 0^> expmidios de ctum«, 61 de c-ar- 
boii, 5 de cal» 7 do niaUera, 19 de iiasturas, 33 do loza ocHrrioitte, 
2 do cristal, 29 de IciHa, 94 de maíz, 5 de hilodia, 12 de ferrete- 
rfa eorrieiitc, 3 de id flua, 4 librerías, 8 mercerías, 20 mesones, 
1 maraiolerfa, 4 muoblerf as,. 26 onlerias do vacas, Siiastcleras, 
86 ¡lanaderfas, 2 paraj^lterias, lo relojerías, 2 sederías, 16 soia- 

brerürfas, 5 tocinerías, 4 tlapalerías, 42 tortUlerías, 39 tiendas 

de ropa, 80 de abarrotes, 27 mixtAS, 12 de efectos del ]ials, 15 

de corambre, 11 de rebozos y tejidos do lana, H de jarcia, 439 

tendajoiies y 48 vinaterías. 

l>ebeii a^^e^arse, los imichus puestos de (ruta, de legumbres, 

do a¿;ua fresca, de dicn c y de otros efectos que se eucueatran 
en lus merca los; y Itm alacenas do los portales, que son otros 

tantos iMjqueñois exjMjndios tle dulces, de caleailo, d« juguete*, 
'lie se.lería, Uc librus, dé cigarros, etc. 

Los artículos <{ae puedtAi cuiisiderarso como dominante en 
la imiv3rtaelon y oxiiortacion, son los sijjrulentes: Trodttetog 

a^fi'icitlü^t coniu aicites de w>:o y lina?^, al;rodon, arroz, azii- 
car, ca'>uo, cbile, cebada, maderaS|, barina, maiz, frijol, pano- 
cba, salvado, tabaco, trigfo y vino do mezcal. Ganadería y 
pi'Offu^fot ffmumUii'. rosos, cerdos, pieles, laaaj jabón y queso. 
f^ryUnctM mlimalesi plata, plomo, greta, cal, flerro y «il. Pt'o- 



GÜA^ALAJABA 259 

duetot úidmlrialoí: mantas y otros tejidos úa algodón, hilazas, 

papel, y doctos extranjeros. 

De algunos años á esta parte, el comercio ilc efectos cxtrau- 
Jeros ie hace con México, y íl esta circunstancia se debe la di- 
OMleneia de las plazas de Colima y Tepic en las costas del P»- 
eifioo. 

Con Diotivo de los trastornos públicos y de la jiésima admi- 
nistraeion de Jalisco, á que nos referimos en el Capítulo XVt 
M ha calculado que en 1800 emigraron á León, mfis de 20,000 
habitantes, principalmente familias de artesanos de los que on 
Ooadalajara se dedicaban al ramo de rebocería, que como se 
Té en los datos anteriores, ha disminuido un 75 ü SO p§ . 

Los productos del Estado que han aumentadlo en estos últi- 
moe afiof , son el vino de Tequila, trigo, hioiTO y aeúcar. 

Jalisco consume de Colima, algodón, sal y arroz; do Guana* 
juato, trigo; de San Luis Potosí, Aguascalientes, Chihuahua, 
Dorango y Zacatecas, pieles, algodón, chile, jarcia, plomo, la- 

nft, greta y pita. 

Atendiendo á la área do la ciudad, al consumo de víveres, & 
la BMHrtalidad, al número de educandos y otras circunstancia, 
relacionadas al censo, la población está calculada actualmente, 

•n IKMKX) babitMites; sin que deban (ornarse en consideraeieni 



2r>6 



GUADALAJiRA 



Im obeervaciones que en contra se hacen relacionadas & la 
área, f andándolas én las muchas casas doshabitadas j en ruim 8 
que e\i«it€U en los suburbios de la ciudad; pues los habitantes 
se han concentrado en los barrios* céntricos, e.i busca de la ma* 
Tor ie|furi«lai1 y del agua, que s^ntes fscftseab^. 



>o' 



.1 



CAPITULO XXVII, 



El Lie. D. Fki^min O. Rikstra.— 15|:i Lie. D. Antonio I. Mo- 

RELOB.— D. PKDRO LAxñÁ2Dltí.— MUBRTE DS LUDOVICO QI* 
ItAlD.--£lf OBSUUI* D» F1USCI4Q0 T^UtNTIXO. 



Al espirar el periodo del Sr. Camarena se buscú sucesor, que 
entre otras cualidades, tuviera, la de unaadheslon cierra al Jefe 
del circulo polHlco que entóncet dominaba & Jalisco, y se tra- 
bajó sin vacilar, pt^rla candldatora del Sr. Uc. J), Fermín Gon- 
&\leg Biestra, aboyado de muchos negocios en aqtiel loro y que 

tan conocido era en esa sociedad, en su gasto por las letras, 
el cual manHestaba, ^aoepbiui«<o siempre las invitaciones fre* 
cuentes que se le biKisin para réplici^ en los actos públicos qn? 



262 QUÁDALAJABA 

tentau ]ugiir sobre materiufiI(w6ficM y morales, en varios es- 
tablecimientos de enseñaoia. Aprecütbasele mucho, por bus 

modales distinguidos Juntos con el bello carlcter que le ha sido 
habitual y por su conversación aguda j sentenoioea, que á me< 
nudo era solicitada por los numerosos pasantes de abogado que 
tenia en su bien acreditado bufete. 

A los que no vivian del trftflco de la politica, les agrado la 
candidatura del Sr.Riestra quien como era natural, resultó en 
las elecciones respectivas, favorecido con la mayoría de votos 
legal para gobernador del Estado, cuyas riendas empuñó en 
Marzo de 1879. 

Desde luego comenzó i batirlo un circulo de oposición, que 
bien puede clasificarse en esta'.forma: una parte, Jo compo- 
nian personas de las qué, solo pot ser amigo intimo del Señor 
Yallarta, lo juzgaron severamente d prior i, digamos asi, y des< 
confiaban do que sus actos revistieran la independencia nece- 
saria: otra, la formaban loe que viendo la eobtinuidad de la 
administración anteríOlr potlaliga^ueestü^iíhába al Sir. Rics- 

tra con el Sr. Comárena, desesperaren de foi^üM parto entre 
los favorecidos por el presttpiíestoj y el resto, que ' ora «1 más 
temible, lo compmiereil lotf aqplran^es ei^ mayor soeala,' liga- 
dos por vínculos esti^chos con el partido . qde ya sostenía la 



GUADAL A JARA 263 

candidatura dol Sr. General Gon^lez para la presidencia de la 
RepfibUca'que no, juzgaron eon veniente si sus intereseSi^ «n lo 
porvejilr, la inñuencia vallartista, en un Estado de la in^por- 
tanda del do Jalisco. 

El Sr. Riostra, aunque leal amigo del Sr. Vallarta, y de pa 
so sea dicho, la lealtad lo ha distinguido siempre, entró & des 
empoilar sus mipprtaatisimas funciones, animado de los más 
sanos propósitos, lUjos de un patriotismo dv que ya tenia da- 
das elocuentes pruebasj4,e, lina ilustración que solo ánimoi 

prciocupa^osuo le otorgacin y déla ho^irjBMleis d.emostrada con 
hechos palpitantes. 

Consagróse á su ministerio .con empeño, no obstante las ne* 

, gras luibes que ya veía irse aglomerando, para formar sobre sit 

* ¡eafoeu una tempestad terrible en, no lejano dia. ^ 

De todos los ramos de la adininistracion pública, al que dedi' 

có. particular empcüo fué al de hacienda, que tantas dificulta* 

des ha opuesto sien^>re & los gobernantes de .aquel Estado , 

buscando la mayor ecpnomla en los gastos. 

Continuó siendo un yaanlian eelpslsimo de lainstruecion 
visitaba con frecuencia todos los establecimientos que la im- 
partían, y acordaba eon ijfolicitud las reformas quo á su juicio 
eran míis convenientes. 



264 OUADALAJARA 

La boueflcencia y las mejoni materiales, f aeron objetos tam- 
bién de su especial cuidado. 

Mandó pintar la parta exterior del palacio del gobierno y ha- 
biendo aparecido en esta obra, una inscripción latina, 50 centi* 
metros abajo de la comisa, grabada con grandes caracteres, sin 
duda desde que la Audiencia construyó el edificio, y que po^ 
tantos años habla cubierto una gruesa contra de cemento, fué 
respetada por la ilustración del Sr. Rlestra la piedad que im- 
pulsara á los antlguba gobernantes de Guattalajara, en '}m, ter 
minante declaración de fé que entraffa esa inscripción, y no es 
otra que lii segunda parte'ael versículo primeio del Salmo 120 

de David: Ni9i Lominut cntiodierit citittUtnijf nutra vigilui 

qui etfttodit eanu Esto es: Si el seftor no gtiardare la ciudad, 

inutütnente vela el que la gtmrda* El verso comienza en ej 
costado Norle del edificio, abraza* todo el fíente y termina en 

la parto Sur. 

Grande impulso recibió en esta admin Istracion la obra de 
teatro Degolloclo, que se propuso el Sr. Riostra terminar en su 
periodo, y lo habría conseguí Jo, si obstáculos de fuerza mayor, 
no se hubieran opuesto en su comiQo. 

Bioii pronto se multiplicaron las dificultades; eVCentro com* 
priniia al gobern.ador en un circulo de hierro, haciendo todo 



GUADALAJARA ÍJ65 

esfuerzo por violentar su caída; y la prcscuc!» en la misma ciu- 
dad del Jefe de las aniiis federales, que estaba desi<>:iia-.lo pa- 
ra suco lerle en el gobierno, envalentonaba á sus opositores, 
que excitando de mil maneras al popn!a ;Iio, para armar gn- 
ves escándalos, entre otrod, el famoso 3 de Diciembre, dieron 
el pretexto que se buscaba para la intervención de la referid» 
fuem federal. 

No pudlendo luchar el Sr. Hie^tra contra un poder superior, f, 
se vid obt{ga<lo a ocultarse, dejando el gobierno C\ quien lo des* 
pojaba de 6\. 

♦ 

La ligereza 6 ei rencor, h:ui pretendido después lastimar la 
limpia reputación de este gobernante, señalándolo comV> á uno 
d« tantos, que medran á la sombra del ix) Jor. Nos con ta, y no 
solo á nosotros, sino á muchas personas caracterizadas, que se- 
p«raJo el Sr. Rlestra del Estado de Jalisco y por lo mismo, de 
fos negocios, tuvo^ue vivir ^ primero, de la realización úa una 
pequefta casa, fruto de ^us econonilas como abogado; después, 
de 1» venta de sus muebles; y más tardo, mientras que su la* 
boríosida«l encontraba como en Ir. actaali<la;l, un camix) expe- 
dito donde trabajar con la dedicación que él acostumbra, su 

familia necesit<j entregarse Ti varios Jiuehaccres manuales pa- 
ra sttlivenir A sus necesidades. Esto habla muy alto en pr>> ' ' 



26C GUADA LA JARA 

Ift honra del Sr. lUettta, que está mu}- por encima de sos de- 
turpodurefl. 

El Sr. Lie. D. Antonio 1. Morclus se liizu 'c&v¿o de aquella 
admini:str<icioii,*cuuio prc:iidciitc del Tribunal Superior de Jus- 
ticia. Peicmpefió las fundones de su elevado puesto» oon acier- 
t3 y prudencia, haciéndose por lo mismo de no pocas sinipatlai, 
no obstante su corto intcrirmto. 

El Senado nombra más tarde al Sr. D. Pedro Laiidáeuri» go- 
bernador interino de Jalisco y con las debidas instrucciones p»» 
ra prevenir Ir elección respectiva on favor del Sr. General D. 

Ffftncisco Tulentino, marchó a Oua-.laTaJai'a íl desempoQar su 

~ conietido. 

•■( 

Para dar una idea acentuada del carácter esencialmente afee 
tuoso y hospitalario que distlngrue á los habitantes de Guada - 
lajara citaremos un acontecimiento ocurrido en 1882, époaadel 
interinato del Sr. Landáxuri. 

Actuaba en el Oran Teatro De^^ollado una maj^nlftca compa- 
fila de ópera italiana: el tenor favorito del páV'ieo, era Ludovi* 
co Giraud, joven con voz de poderosísima extensión y de una 

diilKura extraordinaria: la presencia del artista, era agrraiable 

y su trato, atiayente i.K>r lo disthi^uidp. 



<5üadalajara 267 

una noche, en "Trovador," cantando el aria en que m$8 
atención presta el auditorio, enmudece bruscamente Manri' 

que, y llevándose anibas manos al corazón, cae desplomado on 
la escena. Uo rumor de profunda sorpresa so escucha en los 
espectadores: todos se levantaron de sus asientos: el telón ca« 
70 para descorrerse & poco rtSto, én que un actor anunció que 
Ofiind éstaW moribundo. 

. £$ enl^rmo fué trasladado ív su ho¿el, se^uiio de numeroso 
eoucurso, del eual se desprendió después, una comsion compuea 
(a de simples particulares y de médicos, que asistiéndolo con- 

•smerosa solicitud no se apartaron del lecho del paciente hasta 
tus últLuos momentos. 

La noticia de «) muerte consternó á todos, hasta 4 los que 
BoitftoottQciaii y que solo por los circunstancias que eoncurric* 

fOB'|pi»ia (Utima ealenneáaJ, y la de que hulera muerto Gi- 
Mua U9w4o lU-patiia» aentian un profundo pesar. 

Eu la capilla ardiente, abundaron los cirios las coronas y los 
nunilletos enviados ]x>r las principales familias de la ciudail. 

Se le 'hicieron suntuosos funerales en la Iglesia del santua- 
rio de' Quadalupo, con asistencia do todas las daniad abonadas 

& la ópera, que conmovidas, oraban por el malogradlo artista. Kl 
eaJftver puesto en rico atau-.l, que cubrían iiirinida I d^ coro- 



2(>8 GUADALAJARA 

ñas, fue conducklo í gu áltiiiia monda, loami^hmío por kt 
cabftirefot uiit distinguidos d« aquella aociedad, y por irarae- 

ro9o puaUo, qna participaba inipeiraamente del aentindeata 
C^raaraL 

fin otros caso8*s«mejantes& esta, euj-a relación taUtiflaos de- 
•eosos de la brevedad, la conducta noble de aquellos h4bi«aa- 
tas, ha sido igual á la que emplearon con Ludo^ioo Qiíand. 

El Sr. Land&Kori, no obstante que su misión al frant* dt 

aqtf«t gobierno, era mus bien la de un agente electoral, no se 
ocupó únicamente en cumplir con sus compromisos da pMti* 
do, y de<Ucúse :t mejorar algunos ramos de la administiiidoa 

publica. 

Aqni es conveniente rectificar 16 que dijfmos en la pigin» 58 
de estas memorias, que la Penitenciaria aun no tiene «1 raca- 
mento correspondiente. Débase «1 Sr. Laadáatfi, la sxpedfcioa 
de un reglamento, con fecha 17 de Agosto 188S,sa alqnaae ba- 
tían los principios del si!item& carcelario m&s en armonía coa 
las doctrinas y pr'icticas modernas. 

Cuidó con enipeíi) que las ele:;cioue8 se, verificaran sa al Bi- 
taio sin niiigun trastorno del órvlen y entregó el Qobiemo en 
Marzo de 1S33, al designado por los comicios para el perfoilo 
constitucional hasta Marxo de 18S7. 



QUADALAJARA ' 269 

Empuíló el tímon d« aquella nave, el Sr. general D. Francls 
co Toicniino, hombre ii^nien no se ha querido bien, entre otros 
motívós, por aquel acto de deilealtad consumadlo en Apizftco y 
que tan conocido es en la historia de los últimos dias de la a:l« 
ministracion del Sr. Lerdo de Tejada. >^ 

099de luego tuvo, lobie todo en Iféxioo, una ruda opoeieion, 
mal fundada en lo general. Nosotros, entre varios miem^ r ^s de 
la prensa, censuraa.oS muchos de sos actos, que mái tarde, con 
presencia de mejores datos, Juzgamos desfigurados 6 exagera- 
dos por el odio de partido, aunque sin de jar de reconocer toda- 
Wa, sus muchos errores en su administración. 

€km gusto positivo y como amantes del progreso y bienestar 
de nuestro suelo, vamos & ocupamos de lo mucho bueno que 
biso el general Tolentino en su periodo, desentendiéndonos 
absolutamente, de los cargos que se le siguen haciendo; deje* 
mos ü la historia que los consigne en sus pftginas, cuando ten- 
gan la eompfobadon debida. 

Logró por completo, ntantener e! orden y la seguridad en log 
caminos y las pobladones de todo el Estado, cesando en conss, 

cnencia, los frecuentes asaltos & los caminantes y & las dUigen* 
cias, que ninguna otra administración, desile la Indepemlencia 
de México to habto eonseguido. 



270 OUAD ALA JARA 

Pftrá oí erario, fué tie g^ran trascendencia el revalüo que man* 
Uú practicar de toda la propiedad rais. Antes eu Jali«ooeta des- 
cuno.'ido cl verdadero valor de ella, y por suposición es ó por cál- 
culos mád ó menos aproximados &la verdad, se estimaba la rí- 
qqeza del EstaJo, debido & la imperfecdon do k» aiitiqufñmos 
catastros qno constituían la Mse de operaciones en las ofieiius 
de haiáenda. 

Notables lian sido las mejoras materiales que so res^istran en 
la ópoca del Sr. Toleutino. 

£u cl Hospital de Bülum reparó varios dopartamentos, mejo- 
ró laeuírala, dispaso la plantación délos siete jardines qae ea 
él se encuentran, se constru}'6 ün observatorio meteorúli^túo, 

so introdujo uu caudal mayor de ag'ua, cuya necesidad se hacia 
Bciitir hacia mucho tiempo^ y se llevaron d cabo, otras muchas 
reformas que mcjoi-aron notablemente tan importciito estable- 
cimiento. 

Eu el Hospicio, fundó una escuela do Artes para mujeres, qne 
ha dado ya frutos de muclia consideración. 

luiciú la constracjion de un ccQiciitcrio cu las loma3 de Pie- 
día» Negras. 

En la Penitenciaria se concUi3'erottha')tasuaplan8ulo« los diez 
y seis ambulatorios, colo?anílo sete:ñentas puertas de hierro cu 



.(SUADALAJARA 271 

las celdillas respectivas, se rci)ar6 elpavimciit) do muchos de- 
partamciifcos, 3* se asearon las paredes de varias oficinas. 

Se compró una ma^níflca imprenta i>ara los obras del gobler-' 
no, que ha producido una garande economía al erario.' 

£1 roloj do Palacio, de que ya nos hemos ocupado, se debe al 
general Tolontino. 

Introdujo i ta ciudad eííkgua del manantial conocido con el 
nombro de '*Agua Azul," establedéi^ose al-e(eeto, una «bomba 
de csmera'Ja constraedon americana, con una potencia de an-' 
cuenta cal- altos de vapor. Del tanque de depósito, una parte áeA 
agua vaá la antigua caja, y se distribuye en las«ttfi«ríM qUe. 
ya existían, y la otra, pasa por la parte media de la ciudad, entu- 

- ^ • 

bada en gruesa cafíerta do hierro, con ramifícaciones de tubos 

i 

delgados h&cia ambos lados, alimentando pequeñas bombas 

instantáneas, colocadas en el centro y puntos principales de la 
ciudad, asi como en sus mas vistosos jardines. Actualmente, se 

gasta un millón de litros de agua, elevada pordia, con la venta 
ja de que semanariamente se arrojan por la cloaca principal do 
la ciudad, cerca de irnos ochocientos mil litros, lo que di\ por 
resultado la limpieza continua de dicho desagUe. 

Al general Tolentino se debo también, el establecimiento de 
la luz eléctrica en la ciudad, Tara los nueve portales del centro 



!) 



272 eUADALAJARA 

y «1 kiosko d« UpUza d« atruiM, se atdqiitó U lux incande8cefi< 
te, en náiuero de 120 UmpAras; y p*n una parte de la poUacioii, 
el «faitema de arco, en uámero de 60 lámparas, con una intmiei- 
•dad de 2,000 bujiaa cada una, y en ua.drcutto qvM aleanza k 
ocho cuairas desde U plaza priucipalt 

Mandó plantar en la plazuela de La Universidad, no hermoso 
jardín, adoroMoeon euatro fuentes d» tironee. Jarrones y esta* 
lúas clásicas: en el centro deberá colocarse un monumento & la 
memoria de Prisoiltano Sánchez, primer gobernador coíistitu* 

cional del Estado; 

Compró la mas^niñca sillería que hoy existe en el gx^xt Tm- 
^ tro Decollado. 

En fin, no se quedaron los demás ramos de la administración, 
• sin ser mejorados notablemente, como el de Justicia, com- 
pletando la codificación, y sustituyendo con Jueces letrados los 
antiguos alcaldes; y en el de instrucción pública, aumentando- 

se en la ciudad y en les cant.>nc8, los establecimientos de ins- 

' ' ' 

tracción primaria. 

Pocos, muy pocos gobernadores ha tenido Jalisco, que en tan- 
breve tiempo, hubieran realizado las grandes mejoras que supq 
llevaría ct^bola activldaJ dfl general Tolentlno. 



OUADALAJARA 



273 



AqvS debemos comiifnMr que este senoriuvo como le^retarlo 

<l«l dtespacha, %\ iluttnuio jurisconsulto, honra de aquel foro, 

ür. Dt Mariano Coronado, á quUh debemos suponer inspirando 

.•n nuchos de sus actos, al gobernante de que nos hemos ^eu- 

pAd». 



ffi 



CAPITULO XXVIII. 

El gexrral Corona t bv admikistracio:;.— El pbrrocarriu— 
El Monte de Piedad.— El Lie. D. Lpm C. Curku 

Nadó el general Corona en Puruas^ia, munMfialidad deTux* 
cueca, cantón de la Barca, Estado de Jalisco, en las pintor eacm 

márg^enes del espacioso lag^o de Chápala, el dia 21 de OctubN 
de 1837, siendo sus padres D. Esteban Corona y la Sra. Dofia 
Dolores Ma<]ríg;al. 

DeslizTtronse sus primeros años en medio de las caricias de ta 
virtuosa madre, do los silenciosos encantos del campo, resiiirati- 
■do los oxls^enadat emanaciones de las montaSai y alternando el 



J 



aUADALAJARA 276 

midimeiital estudio con soB juegos en la playa, ibnüdo por la 
frescura de la brisa y el alegro rumor de las olas. 
Más tarde, deja lleno de amargura su tranquilo hogar, regado 

« ■ - 

con lágrimas vertidas sobre el «adáver de su adorada madre, ^ 
se retira al Mineral de Montage» de cuya negociación fué em- 
pleado por algún tiempo. 

. En este género de vida, comenzó, casi niño,'& dar pruebas de 

un valor seteno y de sus ideas ^ 6rden y equidad, rechasando 

oon notable everglai la tfar&nica opresión del .%re 4f! Alisfk ft lo^, . 
pueblos por él sojuzgados; y ensa^^ando la carrera militar eon la 

defensa de bienes de particulares, en constante amago por las 
hordas dol feroz Lozada, creció al estruendo de esta lucha. Des< 
pues, los generosos sentimientos de su alma elevadíslma, aspi« 
raron á darle & su valor, una aplicación más amplia: & la lusí de 
un criterio sano ya, aunque incipiente en su ejercicio, analizó^ 
las causas de nuestras contiendas fratricidas: valorizo su volun- 
tad enérgica: sondeó su profunda abnegación, y evocando la me* 
moria de su inolvidable madre, lanzóse resueltoíá U^vldá agita- 
da de los campamentos. 

Se propuso cooperar con Éus esfuerzos valiosísimos, al triun- 
fo de la causa de la Reforma, y en 1858, á la edad de 81 años, 
proclamó corea de Acaponeta, en el cantón de Tepic, la Consti- 

• » 

tucion de 1857. 

0.-X9. 



276 GÜADALAJARA 

En toda la cpjapafift de Occidente, en esa epopeyv^ qae oomen- 
z6 & darle tan Justo renom1)re en esa época, j en la del Impe- 
rio, siguió probando en cien co'mbates, con sa asoinbn>9a acti- 
vidad y con su sang^re, el valor y patriotismo que tan en relie- 
ve ha puesto su ñgura en los anales de la historia patria. 

En varios capítulos de esta obra, hemos hecho mérito de sus 

acciones gloriosas, de su honradez, de sus dotes adniinistratívas' 

y de la graii simpatía que ha inspirado Siempre á todos sus com- 
patriotas, el esclarecido hijo d^'JPuruagua. Ápropósito: de este 

p$>étic<fvinottlo, dónde el héroe fie Occidente vi6 la haz prime- 

ra, solo quedan ahora algunas <^ozas, varios paredones, y cimien* 

tos de edificios, que el abandono hizo desaparecer lentamente, 

Este distinguido ciudadano, fué ascendiendo en analogía con 
6U8 brillantes hechos militares, hasta llegar & la suprema geror- 
quía del ejército; el Sr. Juárez en 1867, dio la envidiable banda 
azul, al héroe de Veranos, de Palos Prietos, de Mazatlan y del 
Cimatarío. 

Foco tiempo d'espues del glorioso triunfo de la Mojonera, el 
valiente soldado de la República, marchó á Europa» y represen* 
tando á. México en la coi-te de España, dio por más de doce años, 
elocuentes pruebas de que si su valor fué bastante para llenar- 
se de gloria en los campos de batalla, su talento y patriotismo 
no han sido menos, para adquirir el justo tlt^ulo de prudente y 



entendido diplom&titoo, que supo colocar bien alto el nombre 
de su patria, entre lot nobles hijos de Pelayo* 

Hé aqvd al gobernador de Jalisco, desde eldia 1«^ de Marzo 
de 18S7, en que tomó poB«don. 

PiJpitantes pruebas comensó & dar desde luego^ de que se 
'proponía cumplir estrictamente la promesa que hizo en tan me- 
morable fecha, ante los representantes del pueblo, de consagrar 
sus esfuerzos todos, al bienestar y engrandecimiento de aquel 

' * * • ' * * 

Buélo en que vio la luz primera. 

' ' bedicS su atención & Ta tranquilidad pública, base f oiraúnen-» 

M «iñitfe dÁfben descansar IM iodediules Mw constituidas, 

obteniendo hasta hoy, que se conserve inalterable, & la Vez que 

l^lhfféeia,Iasegd)ridliba9e4qiiérf(«í!háU "^ 

4Múdttáe»Btf itíénos prelerentes te debe la instlniodon, vigf'' 

lando que todos los «MablecfmientoB proé9)eren, y tirdenaadd' 
que algunos d^.enseflaiisa primaria, que encontró éUiwunslos 
por la penuriftde varios munic^osi se volverán ft poner al si^r* ., 
vicio de la nifiez. A muchos ha dotado de los muebles y ütilct- 
necesarios» . . 

Muy solicito ha sido para obtener en poco tiempo mejoras de 
itaiportancia para el Estado y para la ciudad. Ha quedado ter* 
minada la Unea eieéctrica que une k Guadalajara con Autlan* 
7l8e propone ligarla tüoibieoi con toc|<^Io« cantones del £0ttir 



278 GUADA LA JAR A 

do. Tft M fltU conitrajendo él PanUon de Piedna Vegnm, qam 

dejó iffoyectado el general Tolentino. Ck>n grande mctii'idjul se 

tnbej» en el Mercido de Venegas, que mucho embellécela e| 

otntro dt U pebUdon. Ha dotado de muebles muy decentes 
t , • • :- • . • ■ f 

hasta de lujo, todas las ofldnas del despacho, en la Capital. Ter^ 
•I . • • • •;' 

minóse ya el Jardin de la Plazuela de la Univeisidad, j el déla 

I 'f • ■ } * 

Plam del Santuario de Guadalupe, notablemente ha sido me. 

jorado tambiei?, el Jardin'de laPlaza de Armas, poniéndosele pa. 
yiment^uevo^' enriqueciéndose los pirados o<Hi,03(fUi Itas^An- 

exeltior. 

Sabdmos que actyi^l^Qte tr»^jpt. tf. 9k. iQK^Pft» f <|'1|»ST n» 

r.^lalns&^i%tf•t organi^w^ )a s s todVrtiff adsi Jii^tíhH «ngMJBft- 
lora daiá> ii> mftd i/*-***-"* «»»fe<» bsnéfioss eesoltadaa. 

A} SBSMÍftose áa ig^bMiMi' él fi^. Corena, noySh •» balfft ito 

r JonrsÓB, tího con el tropiezo de todas las administraciones: ía 

hacienda eti desorganización. Desde luego, comprendió, que sia 

la base ñrme ds un» ley que corrigiera el desequilibrio que en 
ette ramo siempre ha existido en Jalisco, no podría marchar 

oon la regularidad qne se proponía. Sin recursos no es dable ini« 



siar nada proVeaildso ni deutilidad para los pueblos ¿De qué si^ 
'yf que un góbernsotf sst^ animado de los mejoisi deieei per 



GÜADAI^^J^R^ g^9 



el Itdelantáiniento de sus gobernados, si no tiene medios eflc»* 
ees para conseguirlo? Penetrado de esta verdad, inició anteU 

legislatura, un pro3'ecto de ley hacendaría, ^ue se Mqrobó «i 0%» 
tubre último, reglamentándola inmediatamente. £nsi|s aplica*, 
dones, se han pulsado grande3 dificultades; perotenem<Mil^ 
■eguridad, de que las sabrán allanar la prudencia y la equi- 
dia' qué distMgttéñ' kí gobem&dor, en concurso siempre, cen 

M cordura que deben emplear los causantes, persuadidos, de 

r 

^6 ÜM ñ6bl6s miras del miciador de esa evolución hacenda« 

na, tienden única y exclusivamente al progreso y bienestar de 

• •: «.j ... .• . - * • ' 

aquel suelo. 

t>9 suma trascendencia han sido también otras iniciativas que 
ha hecho & la legislatura, probando que su celo por el bien pú 

Buco, no descansa» Como consecuencia plausible de esta ver 
dií(*« tenemos enifquecrda ya aquella legis!aoion, oohlaá impor* 
Mtislmas leyes del ncrtatiad» y de las avanzadas refómat ál 
|Aan de estudies, en lo ¿elativo á la carrera de meditó^ 
' A propon de^MIs ÍnlciatiT«8, es de6elehrairse;qüe en «quel 
templo de las leyes, no hayan degenerade, como én oti at parte^i 
IM pÁctlcaJff democacátícas: la oposición fué tenaz en ¿1 de!>a^ 
t«,'deim)Strando en su vigor Umlhoría,;ia saludable independen* 
cia que exídte' entre el poder legislativo y el eJ3cutivo de Ei- 



280 OÜÁDÁLAJAR 

Al hftbltt deltf meJorM que h» «mpraullilo el genenl Coro- 
ron», DOf tál46 sefialur, U del piio de los oorredorw del Palacio: 
Ik relativa & la pintara de todas las fachadas de los edificios de 

la dudad jr algunas en la renitem-iarSa, y en otros edificios 

1 

del Estado. 

Objeto de suma solicitad también, ea su gobierno, ha ai* 
do el beadfloo establecimiento de la Escuela de Artes, que no* 
tableodente ha reformado y dispuesto para dar mejores recolta* 
dos que los obtenidos anteriormente, procurando asi proveer i 
las exigencias de una de las claseflTde la sociedad, que él tanto 
estima, la desvalida. 

Sus mayores esfuerzos, han tendido'á la violenta oondusioo 
del ferrocarril que próximamente deber& llegará Quadalajara^ 

entroncando en Irapwkto, en la Vnea del Central; y si bien, es- 
ta empresa fué eficazmente auxiliada por el Sr. Gcal* Diaz, loa 
solícitos cnidfdos del gobernador de JsUsoo por allanar todas las 
dificultades que se han presentado, deben tovMse en oouside- 
ración y agradecérsele eternamente sus desvelos, por que Oua. 

dalajara viera realizada esta mejora de tan alta trascendencia. 
Reservada le estaba tan positiva gloria al general Cotona como 
Justa remunen^ion del profundo y decidido amor que danpre 
ba profesado á su suelo natal. Sf, en medio del estruendo que 
produzca el Júbilo de la multitud al cUvaise el Altimo riel: en- 



GUADAL A JAR A 281 

tre el estrépitio de la locomotora^uo Ile^ y los aplausos fren^ 
ticos do los habitantes de Quaialajara, queUa!recihcQ, debe es- 

caehiirse uu ¡hurrai d« ^*atitud, pot.elprogrewstagobe^UAate 

qtie tan eficazmente lia cooperado paarala unioa de Jalisco, ocfOf 

el muado todo, por medio del vapor. 
El establecimiento del Monte de Piedad, se -debe también Ü 

tan ñlíintropo gobernante: desde que tomó posesión de aquella 

investidura, comenzó sus trabajos & este fin, l^asta log:rar que la 

clase desvalida de Quadalajara, tuviera una casa de prestamos 

coiynteres pequeño, que la salve de la voraz rapacidad ao los 

empeñeros. 

Inició taniUicn la idea de una exposición de productos del Es- 
tajo, la que por acuerdo do la Junta directiva qué organizara 
estos trabajos, deberíi inaugurarse el dia 15 de Mayo prdximo 

pora celebrar dignamente la llegada del ferrocarnl Sk Guadala- 
jara. 
Hasta ahora, los actos del Sr. general Corona, en aquella enti- 

dad federativa, pronostican, que terminará su periodo, en medio 
de los unánimes aplausos de un pueblo profundamente agrade» 
cido. 

Por nuestra parte, deseamos & tan digno gobernante, que 
pjronto llegue & emplear sus grandes virtudes cívicas, en bene- 
ficio de sus compatriotas, en un puesto, mas promiu^nto aun, de 
la RepClblica Mexicana. 



282 OÜADALAJASA 

i 

Dfgimol abo», aunque sea & grandes plomadas, quien <« ei 

Secretarlo, del general f>. Banlbn Corona, LSe. D. Luis C. Cuiiel* 

Bs hijo del Estado, d« una muy estimable familia que de Li- 

gof pasó k radicarse & Guada]ajai»t eti los primeros años de Ca- 

yWL Sos estadios piiaaviM, en los cuales descubrió desde lúe- 

ffo, el claro tálente que posee, los hizo con notable aprorecha- 
miento, pasando después & los preparatorios, que por circuns- 
tancias alSictivas de familia, tuvo que interrumpir, con el fin de 
prestar sus servicios en la acreditada Escríbanla Pública, de su 
tío e^r. D. Juan Biestra. Alternaba d estudio, sin embargo, 
con las labores que le estaban encomendadas en esa oflcia», y 
asi logró suplir con sü dedicación é inteligencia, el curso de las 
aulas, para adquirir los conocimientos necesarios en Filosofía y 
dencias físicas. 

• 

Trasladóse peeos afios después, á Duiango, y en 1867, & lléxloo, 
sin dejar» no obstante las ocupaciones & que se dedicó, el es- 
tudio de la ciencia del derecho, al cual, desde sus primeros afios, 
cpbró grandes aficiones. 

Bu car&cter agradable y franco, la variada instrucción que ya 
habla adquirido, el despejo que desde la niñez habla manifesta- 
do para la resolución de negocios complicados, la discreción que 
siempre le ha caracterizado, y otras muchas circunstancias, le 
jonjearon valiosas amiftades en esta capital^ cultivando con 




GÜADALAJARA 

mayor cuidado, la de aquellos pollticoa, que ya desde eotoaces, 
trabajaban por la causa del general D. Porfirio Diaz, de quien 

era ardiente partidario. 

Uno de sus amigos, reconociendo las dotes que concurrían en 
Curiél, Bo obstante su edad, que solo érala de veinticinco anos, 
lo puso en contacto con los principales jefes que debian acau- 
dilláis la revolución en el Estado de Moreios, & dónde inibéno 
en 1870, con el cargo dé Secretario del coronel t>. Rosario Ara 

gon. Pocos dias dtespueS, en la áccíóa del cérro'cíe 7oina<ia^- 

• ••■• •• ) 

pee, selló con su sangre, su adhesión al general Dias, & quien 

todavía entonces ni conocía: una herida, que tuvo al prlúcipio 

el carácter de morta^, le hizo caer prisionero del vencedor, que 

To fué el generAl D. Francisco Ley va. ' ' ^'" 

Después de grandes sufrimientos en Cuernavaca, i causa de 
la herida, que debido al \'igor de sü edad cicatriza ftlgmid me- 
ses después, volvió 4 México, con el caxftcter déprefi»,.! disper 
■idob de lA fiomftudancia militar, qn» }o yut9 en Ub«rti4 tMjo 

dsfianBiL 

Ko perdió el tiempo, sig^ loi estmlioB «r. srriimpidQt fíoi 
ftt ardor patriótico, basta que se inició 1» revoluoion do *'L» 

Noria," en laóial tomo aotl va parte, fungiendo en tpda ell», 
como secretario del valiente y mmdonoroso general V, Donato ' 
Guerra. 



284 OUADALAJARA 

Ia muerte del Sr. Joarec, piue tmninó & esarevolucioii» y 
Curiel llegó de naevo & México, precedido de U justa fam» que 
adquirió en las mil peripecias ocurridas en ella, como hombre 

• • • 

inteligente en la papelera de un caudillo de esa talla, sereno 
( tu lado en el combate, acertado en sus Juicios, leal en todos 
•fus procedimientos y enérgico en sus resoluciones. Se puede 
dec^r, qne la reputación adquirida acerca del general Guerra, 
tffi esta revolución, le abrió las puertas del porvenir. 

Continuó con empeftosa dedicación sus estudios, y poco 
tÍ4 mpo después, esquivando la prevención que en México pu« 
diera habérsele tenido como ene nigo del poder establecido, uiar- 

< 

cb > h&da Durango, provisto de to:Io3 los certificados re pectivoa, 
para sustentar, como lo hizo, en un terreno neutral, digamos 

asi, el lucido ex&men, ante aquel Tribunal d e Justicia, por el 

eual adquirió, ^ unanimidad, el titulo de abogado, en 1874. 

Trasladóse al puerto de Matamoros: ejerció en él la judicatu- 
ra; escribió en varios periódicos; y cuando llegó la oportuni- 
dad de probftr su constante sUhesioiv áloe principios polHiooQ 

que habla defendido, incorporóse al general Diaz, sirviéndole 

de Secretario inteligentísimo, en toda la revolución de Tuxte- 

. .. • * 

tepee, y ocupando además en el ejército, el puesto distinguiílo 

'*'> coronel de cabiUIería, 



GüADALAJARA 285 

Después del tarionfo, desemp^fló guoesivamente, los otagüs 
de subsecretario de Gobernación y de Justicia, y en 1977, el de 
Gobernador del Distrito Federal, en todo el primer, periodo 
de la presidencia dei general Diaz. 

La cordura, la justificación y la honradez, normaron sus ac- 
tos como gobernante, dejando por lo mismo, una grata memo* 

ría de su administración, en la entidad más importante, de la 
República. 

Más tarde ha desempeñado las comisiones del cónsul deFran* 
eia y de representante del Hiaisterio P&blico; no ha dejado de 
ser diputado ó senador on el Congreso de la ITuion, y hoy, el 

I 

acierto del Sit, general Corona, lo tiene á su lado, como Secreta 
Mó del despacho más complicado é importante q«e existe en 
los Estados del país. 

Es pues, garantía muy estimabre para Jalisco, que un hom- 
bre de tan honrosos antecedentes, de la ilustración y de la 
práctica, que concurren en el Sr. Curiel, colabore con tan im* 
portante encargo, en la adoünistracion del Señor general Co* 
roña. 



CAPITULO XXIX. 

Estado actual de Guadalajara.— Sus timplos, PObTALBs, pla- 
"^ cAfl, mama, cfncnmtftioB) noTBLsa, imofhni, iürvaii^ *9amdt» 

. Jfn, SlmiCAOOB, PAflEOS, SAlt<» ^^ VIA^ PB C0MDKICAqQy«^L4 

Ctempanito DEL coRRnOé 

Remos terminado nuestro pobre trabajo, con este d^iftalo» 
que destinamos para hablar de Guadalajara, tal cual hoy está, 

i^fregando, lo que por seguir el hilo de nuestras narraciones, 
noie ha faltado consi&^nar de esta histórica capital, como la aid- 

mirará el tourísta, en el próximo Majo, en que sin duda déb« 

inaugurarse el ferrocarril. 

La ciudad comienza á contemplarse mucho antes de que el 

viajero llegue al extenso valle de Atemajac, en que est& sito*- 

sM rrres de Catedral, de San Francisco, de San f*eUpe 



GUADALÁJABA Ú6Í 



d« San Agustín, de San Juan de Dios, de la Parroquia de Jesús; 
latf bellísimas cópulas del Hospicio y del Sagrario; y la esbelta 

pirámide d'el Sarcófago del Panteón de Belem, son lasconstiuo 

cionet más salientes de todos los edificios y en las que primero 

se fija el que se aproxima á la capital del Estado de Jalisco, 

principalmente, por las entradas O. y S. 

^\, «. r . -ii • * - . •. ./ o- - . .'• í- - 

Solo por las distancias & que se refiere en sji estadísti^. el 
sefior Ingeniero D. Longinos Banda, puede formarse una idea 

r - '• ■ J • • • ' '■■;.:■-'■ ' í'.'í t' • { 

muy exacta de la área de la ciudad: estas distancias son las 
siguientes: de la garita de San Pedro, látuada al O., á la de Za' 



popan, que está al P., hay 4,800 metros: de la garita de Bueni». 



'*- 



,*{' ^ -'• 



vls^, al 17., á la dé Mexicaltzingo, que está al S., 3,670 metros: 

diámetro medio de la ciudad, 4,235 m: perímetro 6 circunf oreo- 
cia media, 13,300 m. 

,j(ia»l;MafilMa|>Mrvioio, «en .SVi Cf^tedsal» él SagnalOy San 
I^MM>«>tf Smi ÁffmOnfStaiWéñf, La UaivenüAMl^H ttórlts» 
d^ #>te t«nplOv situado e» el e0ftto(»yos vesdadsnuMnte gfVMi* 
dioM> j. qn<i|j[pya arqoiteotásáea) k» FMibqitfft jM fkntmt/í» dur 
Cosdalii^, JesHsVMKa, GapUeMnas, SanCh Teresa, Santa Mó- 

alcay Wátkim Magia de Orada, La Merced, El C?ánnen, San Joa^ 
de Anaihfi», aba Sebastian de Analco, San JTuan «le Dios, la Pa- 
r^tt{« de ^esim, Aranz^sa, L« Soledad, Sao Diego, la Parró- 



288 OUADALAJABA 

quift del Pilur, 1« Parroquia de MesdcaltciofO, Beiem, Capilla d« 
Loreto» y Capilla del Clerical. Loe que se est&n f abricaadoj son 
cinco: La Concepción, Loe Dolores, San José, (este templo os 
magnífico por sus dimensiones, bellísimo por su ornamentación 
y exquisito en todos sus detalles: se cree que podrá «atreBarse 
dentro de dos afios, y que, por su. magnificencia, ocupará el ter- 
cer lugar de los templos del Estado) el Sagrado Corazón de Je- 
9ÜS y La Trinidad. 

Va dijimos en el Capítulo III, que la plazoleta de Catedral 
est& limitada al N. por el Palacio arzobispal. Este elegante y 
et^jadoso edificio, es la residencia del limo, señor Arzobispo, y 
en él estáUi las principales oficinas del gobierno eclesiástico: 
otras existen en un local anexo & Catedral^ por la parte poS' 
tértor. "' 

AdeniiA de loe edificios en que existen los establedmientos 

de instraoeioii eoLesiástlca y religiosa, de que hemos hablado. 

ejeree Juriscdocion aquella mitra, en tres casas de ejerdeio» m- 

í*»i**«*le«, una de ellas, construida don ese objeto y- con todas 

laa coBso^,]^^ apeteoiblss, está junto al templo duA Bantoa- 

^ ^® C(uadali4>e, fundada por el filántropo caateigo de aiqae« 

* Catedral, D. José del Refugio (Jordoa: el edificio esámpUo y 

^^'^^ilado, con una apariencia monástica: tiene extensa 
capilla 

» ambulatorios, celdas, varios patios con fuentes, un 



güaoalajarA S8d 



* • * • > \ 



jardín, refectorio y todas las dem&s oficinas qu* reclama un 
establecimiento de est» naturaleza: en lois muros de la capilla*' 
hajr grandes pinturas que representan pasajes alutávos al ob je- 
to, como la conversión de San Pablo, la ptúr&bola del ñijo prd- 



>■? 



digo, etc. Las otras dos, están, una en San Sebastian de Analco, 

u ' ^ ■ .. ■ i- 

y la otra, en el edificio que en un tiempo se llamó. Capilla ds 

-< ' ' • • . .■.',«< 

Jesús.. En varias estaciones del año, grandes grupos de diver* 

' • . ' '4 ■ • .- . 

sas clases de aquella sociedad, practica con f re<^enc¡a estos 
actos de fervor. 

Qi los portales se cíuentan por puadi^» ^i;i Oi;^tdal(jfri4J|$^4f^. 
dedrse que h^y catecoe, J)« (Ln^pUos y elegaiitof^ ^^rlptuitf^ ^ 
por sus cuatcor costados, la manzana que Unüjba al P. 1 laJE^-I^kza 
de Armas: lo mismo se halla la manzana inmediata Inicia el S« 
de la citada: la cuadra que limita al S. la^Plaza da Armas, '^fÁ 

» 

igualmente formada de arcos, en ndmero del9:1o« Jaídos de lai 
otras man^anae^ tieneu 18 aróos. La'TnanUftn» que comprende». 
el Geaa Teatro Degollado^ 08t& ltm<tada por hermosos portales^ . 
y en San Juan de Dios existe otra cuadra de ellos. 

21 son las plazas que^xlsten enla dud^d, coo éstos nctmWes: 
de Áxmaa( Catedral, Soledad» Santo Domingo, Santttiiio, Mt^ 

meda, Jesús, Uaivenidad, Esci»bedo, C&írmen, Kueve Bsqvl^ 

ñas, Hexlealt9!liig0}'A<iQtMí, SiMl^mBdioOrSa]»Í!«íii«ades.T«< 



290 güadalajara 

ii«ps, Aniüoo, Sao Sebastian, Alcalde, Hospicio y Santa M6^ 
nica. 



1 1 i>. • 



La^hormoBi^ioia Plaza c^e Arpias. est& limitada al N. por un 
postado dol Sagrario, ^uo ostenta su arquitectora dórica: al O. 
por el palaeio de gobierno, de igual orden arquitectónico: al S. 
per el Portal Quemado 5 de Quintanar, y al P. por el Portal de 
Bolívar. Todos esos costados que limitan & la plaza, son de muy 

* ■ • .V . . 

• . J : í ; , . . I • • 

bella apariencia, principalmente el del Sagrario, con su mages 
toMo pórtico, sus graciosos balanstrados, sus bien trabajados 
conMañAftióry^la arrogante eilpala qtte oorresponé* &. la dl- 
reedott* áéi pStittOt vMndose eit sugundo ténaíno, Uta elevadas 
y góticas' dbrrés dé CatediníT, y pon^fhi, otra galfard» cúpula que 
ccfrrespondé ál coro de la matrüí. 

L'i^lcaaflene efiiittaK>^esÍMii6iaBaff banquetes, sepMrada^íada mu», 
sftdoiMaotiStasatlBtfgttiirtiwalw, por aQ»üétie:de eopttéos nacan- 
fmj dtt asientet d^bterMí, susteatado» también en.lo8.bordes 
intanu» y flxtemo de las banqaotas^El eúadM inferior de la pla- 
za, es un bermosteftáo Jiunfin, dividido en prados esttieradtanen<* 
te-siUtívadoSi Uso^ abara deplantas^eK^uisitaS) entre las- cua^ 
letfaay nMdiSsnmmiias, eono- tenemos dU^ia Sa el centro, 
•xtsl»ni.paseÍosokteflkoiqueUi4Bttna^ con.lus eléctrica, en 
él4MrookMa.ike»'l«it noobe» ft^vm pméA x^ilitais para liacei? 
gfatM laf liQras & 1^ fa*Bilias, que en crecido numero frecuen- 



GDAIULAJAiU. , 291 

tan eSf^iMuno. En ,l«s fingiilofi d» la plazn' Ijoj «HfM;o epn^tHMMi 
fuentes de roja cantería. Bajo la Influencia de aquel dima 9X*. 
cepcional, este magnifico jordin se halla siempre cubierto de 
flores, sobre todo, en la Primavera en cuya estación, encantan 

& los concurrente», la belleza de aquel sitio y el embriagador 

•' ' 
aroma del azahar. 

Casi eu todas las plams citadas, hay jardines, ó cuando m e- ' 
nos Arieles que las adormtn, siendo los más notables, él" Vtt' ' 
que Alcalde, situado cérea de Beiem; el Jardín Bot&n!c6^ juñ- ' 
to á Santa Karfa de Gracia; él de Santo Ddnikigó, El Santua- - 

rio, El €&rmen, Santa Mónica, y ^an Francisco. En estos jar- 
dines dominan los naranjos, las gardenias, las atmosféricas,* 
las camelias y las azaleas de guía: puede decirse que estas lin* 
das plantas, son las til>ica8 de los jardines^e Guadalajara: mu 

chas de ellas, como las camelias y las gardenias, solo detienen 
Bü floresceneia por dos meses, ea el invierno: los nafwjos y las 

atmosféricas, la repiten. 

# 

Los puentes que existen, sobre tod^ hacia el O» pi^ eonii* 
hicar las dos partes de la población dividida por el rio-deSaa 

Juan de Dios, son catorce: el de Medrano, S.~ Joan ds , 
Píos, Águila, Boliche, Damas, Caballos, Joya, Kaniano, Ver* 

G.-20. 



■f. _«■_ _ 



y HeiqultáD. 

B Cementerio de Belem es el finico qae ahora está en ser- 

-. . • •.•.".,'•." - ..-..-.- 

licio: es «mpUo, con doegrandes galerías de bóveda, y con cin- 
coenla aicot cada una, dende se enettentran los nichos 6 gave 
tal eono aliase les llama, para los cadáveres; contiene en sa 
|isttB idncipal vastos naoseleos y sepilieras de etafanW ewié- 
tnsciea; todas tes eattesestfidioAUidMeonváiaiMeH, Hias y 
l%anlfQSft: en el oentoo de esta pMIOrM levanta nagestaMsai 

menta «B ssfoMaffede estüo empelo» con del oa p li l a e^ «ñaal- 
to y otn subtarr&nea coi>-04 nichos, en donde mtigUMnente ae 

fihuipahan los cad&veres de los can6nIgoa,y labora se conside- 
ran de distinción: este hermoso monumento, está coronado pw 

nna pirámide de 40 metros de altura total. 

El cementerio de Piedns Negras, se construye actu^hnento 

como tañemos dicho. 

«. i 

El pasajero tiene bótales muy cómodos y elegantes pam s» 

alojamiento: como el "Hidalgo," <*E1 J^uevo Mundo,** «El 
IWIiw^i" *«ítPi»¿feíb*'yt)itros. - 

Í¿é>dos los barrios de la ciudad, hay i^ mesones, muchos 
de ellos bien situadotr, cómodos y aseados sobre todo. 

Én la actualidad, hay 32 fondas en las cuales le sirven pliv- 



GUADALAJARA 293 



; » 



qü^'etihinMidii' éri CMWialáJan por lu exquisito Bason. 

tífí • '1-' ■ '• .' ,'. ■ 

Cantinas de 1 « 2. * y 3. * clase, las hay magníficas y en nú- 
".'' V--*' . "•'•': *,■-;..' ' ■ " 

mero, que desearíamos fuera menor del qué es. 

I^ SQ^,l|;0^piij^ipales palseos ó lugares de recreo) en^ la eiu» 
d»d;«l df S^q Juaq áe Dios y el caiifiino de San Pedro: el prl^; ^ 
mnot^ds^nm. desde la j;anta de Mexloaltzlqgo prolpnfi|fi^do<^ 
M «1 O, hasta el puente de.los caballos y de alli, da vuelta 8i-> 
ffuiendo la oriUa d<d rio basta la Alameda; es ima palzada do 

recular anchura, limitada con fresnos por ambos lados. En una 

-9 < .,-.;., ,..' i.í.i ,•. s. ir», ii ,■:> :»;..:. 1'.. r:"*-% ' .< • ;.' 

mM mrte del afÍo.xM>ncurren en sus coches las familias & este 
paseo. ,en>^ialmente en ej tramo comprendido entre el puen- 
te de San Juan de Dios y la Alameda. 

fita.. ' . ,^ . , _ - . ^ ' I 

En la estación de las acUM, 6Q fti«»;]ft.a«lM. fampias se feras; 
UKia» A Tetaft«ac & la.viU»^ San Vedi^sUa; & ef^Q, ^^vi^; 
treé i^O?dá l«^«Mdj i» ««taida ^lue «09001. & lit .viUa^jdftJ». 
capÜM, n dbadt akpuwiáii 0(iiiiQl«it09:i;refivM H «tros f rpm^ ; 
Bcitj<üíll«í«i( o«rM lugwr d« paseo en todaslas tt^es de latem- 

pPfítdB»'' 

Dn<^i (4n« os el iKi&i céQtfko y el tv»l próximamente qued%- 



294 C^UADAtAJABA 

rX tomünado con leforniM talea, que embeUcoeíA mociio á |n 
parte de la pebiadoo.) Placa da Totet y San Joan d» DioflL 

En alfanas calléis se f ofmao tambiea agropaiwfantoa.da vk* 
t>eDdedores de legumbres, semillas, frota, paof tortiUaay otna 
efectos de los que en México se venden en las réeavderiat, 

£ki el mefcadode Veaegas, es mny activo el comercio dlaiío 
de boc^plicas, semillas, frotas de todos los eliffias, carnes, aves, 
pescados de distintas clases etc. etc. En la Flaca de tonm, as 
Venden en menor escala estos artículos, pero de preflUeneia 
tas divennts clases de losa y juguetes que se- fabrican en les 

pueblos de las cerCanfas^ especdalmente en l^onalá. 

Según datos municipales, existen en la dudad, 23 establa* 
cimientos de bafios de inmersión, que son los más abundan 

tes, de agua tibia, de regadera y de ducha. Los baflos ú9 in> 
mersion, están formados per amplios estanques llanos de agua 

liiiipia, que generalmente bioita de ellesi 

Se hallan en diversos trastos espssialBiente en kw eercic 
nias^el tah^g del rio^desde la Alataeda lisata el axtr«iao & 
de la ciudad. Easslst «Itimosafios, se han lisJSMéD üwtable» 
menté; hay algunos muy elsgaAtss, prtocodHdes de hurmoBcm 
jardines» Xjos princ^les; son los de la Providencia El Hoaita^ 

fSl Fresno, l4isiNadas^A8mZMca,BaM:d«&inMS0^ 4t8MI 



QirlDAI^JARA 295 



Aguftin, ^e La Trinidad El Colomito y Calderón. En muchos 
lof tenquM loñ ai>K^)dflito para la natación, y más extensos 
%tt*.0l«OB<KddotD México, con el nombre de Alberca de Ohapiil 

t«|MC. 

JPor todos kM visotos de la ciudad, atraviesíui numerosos y 
•legaotss wagones; V para traspprt^^r.&lM personas á donde 
no hay tranvía, «xisten «n -el otfttio eos sitios con coches, ascA- 
tfosi«dfnode« y su sufidénto eaBlidadpaca llenar» aun en dias 
do gvan demanda» lat neoesidadeB déla población^ hoA oami9< 
Josdepartwolares, son en número mayor que loa de plaza y 
/en lo genaxal de mucho jjfuato y de lujo. 

Hay 180 teléfonos para el servicio de la cKidad; y el telégTa* 
tú la pone en oomunlcadoví con toda la fibipdUica y aun oou el 
éttraujero. 

' Correo hay diariamente para México y los puntos enlasados 
con el ferrocarril ^Central; y cada tercer dia, para todas la» po« 
Uasciones al -N. 8. y F. del Estado. 

Rabiar de todo ío que hay en Guadalajara y no consagfror 
unas cuantas lineas siquiera, á ese agente poderosísimo, que ha 

conmovido hace cerca dé un siglo, y sigue, con su mágica voz, 
haciendo latir violentamente los coi-azones tapatfos, llamado 
pampanita del correo^ seria imperdonable. En una^e las torres 



296 GHADALAJABA 

• r- .. . > . 



♦♦• 



r 

de Catedral» está la hietórica eampatüta, de voz agud*, caiMus d« 
ser escuchada á cuatro 6 cinco kilómetros de distancia: cornado 
el gobierno recibe alguna grata noticia que afecta loa líiteréBes 
pAblicos del país, 6 los partlculates de JaBscb te mitíaám^áBt» 

por espacio de un cuarto de hora: su vor es un mandato It MBA 
los encargadas de los Í20 templos de la ctadMF, pati qhm^ptñai- 

tan al pueblo apoderarse- de las torrwt; de iodos los finknos ss 
desbefda el JfibOo; los o w nent ia atiM de IO0 mercados, y los msh 
sos délas casas, se proveen da «ohetos, aduchas veces sm saber 
la noticia ifue motiva «(jaella^ttiihnadon; paro la caimpanik$ di- 
ce; *alégretide/' y todo el mundo obedece su mandatolkaeabe- 
sas de casa, salen para hacer indagaciones sobre la fatót* nueve » 
y pocos momentos después, el repique genera íu aaívas dé ar- 
tílHnia, los cohetes, las músicas y las dianas de las baod^ mi* 
litares, tienen ]»ofundamente alborotados á esos ánimos de su 
yo entUuastas. Esta campanita» anunció en ífoviembre de ISlc* 
1» llegada de Hidalgo ft Guadalajara; en Junio de 1821, 1» inde* 



pendencia de México, en 1847| la salida de los americaaos, del 

territorie nacional; en Mayo de 1862, el triunfo sobre los Iraa- 

, ■ ' ■ • - 

ceses en Puebla; en Diciembre de 1866, la entrada del ejérdto 

..í 

que triunfó de los franceses en la Coronilla; el 29 de Envro de 

* - ♦ • , 

1973, el triunfo de la Mojonera; y por fin» en Mayo del presen- 



OUADÁLAJÁRA 297 

te año» esU Bimpáüoa cam^nita aDiincÍar& k loB UpatfoB (l) 
la fecha memorable en que llegará á Ouadalajua el primer 
tren de pasajeros, qu^Murtirá de México, & contemplar &la her- 
molísima cepita! de uno de los Estados más importantes de la 
República: si nuestro humilde nombre no figura en la lista de 
tan dichoBosas pajeros, entiendan los JaliscienseSi que aguí, 
nuestro corazón palpitará con el mismo ardor y entusiasmo que 
el suyo. 



FUS. 



(1) TAPATIO.~-27apa¿ú>¿2.->Moneda usada en Jalisco antes 
de la conquista espafiola, compuesta de tres unidades.— Dícese 
del natural del jBstado de Jalisco, en cnya capital las tortUlai 
6 pan de maSs se venden por temos, Uamadofl toporo. 



• - a 



I 



• ■ ' # 



• . .• r t : 

• • . . 

. Advertencia Importante^ 

. Ii|ts pequeiMts dimeiuáones die ^te 
libro y su dimuiiLtD tipo^impreyis^s 
por el antoír» oaasiojBfironJUí bii]^6»oii 
de las citas que en el original se ha- 
cian, de las respetables autoridades 
consultadas para escribirlo. £stas 
fueron: Bernalí)iaz del Castillo.— Do- 
cumentos de la residencia que se ac- 
túo á Nnffo de Guzman^ en los cuales 
consta!el verdadero género de muerte 
que sufrió el rey de Michoacan, en 
contra de lo asentado por otros liisto- 
riftdore».— P, G&rlos Haria Bnstaman- 



300 OUADALAJARA 

te. Gacetas de México en los primeros 
años del presente siglo.— Mota Padi- 
lla.— El Padre Fray Francisco Frejes. 
— Oobemantes de México por elSr. D. 
Manuel Birera Cambas.— Periódico 
oficial del Oobierno del Estado de Ja- 
lisco.— l)iário tífieiái dé írf¿xicot— Es- 
tndio presentado á la Secretaría de 
Fomento por el ^. Ingeniero D. Ma- 
riano Barcena.— ^^Compendio de la 
historia de Jalisco" por el Sr. Lie. p. 
Igiiáéío •1íark¥Me*-^»ff6cíteife' gco- 
gtáfiédd solÁ^ JáH^ó/^ esfei^ftas p6r 
él dt; fñ^jgrO V; Ii<^ngi%ár3ánda. 



El Autor. 



índice. 

.1 f: - ,• ' ■ -r • 
Eli PRBBÍSTB TRABAJO..... ....■...;..... III 

SkSOK éiKjeti. D. tUStó» Corona.'..'. 1 TÉ 

A GuADÁbAJÁRA : : XI 

CipiTüiiO I.' NQflo Beltnni de Qazn&n.— Conquista de Jr* 

Meo.. ... ;... ;:;..;...;.....' .:....:.:;..:'. i 

CAP.li. Fandacion de OuadalaJara.->De8cripcl6n del va- 
lie..:.; ..::...: : ..: 8 

Cap. liL La ciudad «n |oÉ dos primeros siglos de su exis* 
tencíai'— La Catedral. ,./, 10 

Cap. iV.iSfáy Antonio ÁÍcaIde.--Curío6a tradición*— £l 
Hospital de Belem. : . .: . . . ! / 2S 

Cap. V. 'Ún la guerra de independencia.— Hidalgo. — I>.'«fo« 

Sé de la Cruz.— La Campaña ue Mescala.— Origen de la 

"' ■ r. • • - i 

Virgen de Zapopan.— Fundación del convento de este 

noipbre « * .... * < . . 32 



302 oüAdalXjXbá 

Cap. YL Vetpau d« 1» independcndA.— PriieStfiíM) 8mi« 
ches.-sEl Dr. Veles.— £1 Sr. Obiipo CftbftüM.— ST 

Hoepida ; tt 

Cap. VII. BKobedoyl» PenitendMÍa 51 

Cap. VIIL Primeros ^tios qjoe ktfn bn eiiidad.— d Cóle- 
ra. —El Sr. Obispo ArMidA.— D. Joaquin Ángulo.— D. 

JeiusL. PorfcUlo 66 

Cap. IX. Eo el triunfo de 1* levolncloii de Ayutla.— C^- 
monfort— D. SMitoe Degollado.— El teatro Degollado. 

-*E10ral.PaR9di....»n ...« es 

Oap. X. El Seminario.— Obispos y hombres pcominentee 
que en él estttdiaroQ.— Otros estableebnlentos de en* 
seftanza en el Estada— D. Justo Corro.— D. Valentín 

Qomez Farías.-->D, Kariaao Otero W 

Cap. XL Contínda la materia del anterior.— Aclaración 
respecto al general Bastamente 70 

QAPjteXII. El Sr. Juárez j su gabinete.— Pronunciamiento 
de) general D.Antonio Lauda.— Bliguel Crus-Aedo y 
Antonio MoUna.— Peligran las vidas de Juares y sus 
ministros.— Guillermo Prieto.... ...rf..,. 06 

CAP. XIIL Siguen los sitios.— Asesinatos de Blancarte, Pié* 
lago y Monaco.— I^a eic)9losÍon d» PaUkOo.— Marques y 



GUADALAJIRA 30á 

MiiMnon 86 «avail ¿....i....... 10* 

CAr.JMT. Pwgrewid^taa Bell^i Artes.— D.. Jesua Gou* 
ttlM RuWo.r-D. Cruz Biac&aiuf.— D.Francisco Gonza- 
lez Rublo.— D. VictoriMio AcuÜ».— D. Jacobo Giav^z* 

D* Gerardo Suarea.— D. FeKpo Castro. 110 

CAT» XV. El gtnei^l D. Pedro Ogaw>n.— D. Ignacio L. Va- 
tlartot— FasOamiento de un sacerdote.— Convenios de 

Fochotitlu,— Kl general D. José liaría Arteaga 12Ú 

CAP. XVI. En el imperio.— Los empleados imperiáUstas»— 
tiO que tulren los habitantes de Ouadaiajara.— QuieU 

waijrtonlo Rojas 1Í2 

CiF. tViL Angela Peralta.— Prisión de Ireneo Rtó 140 

CiF. XVlIt La Corto Itaídia.— Él cofoífél D.EulOgfoP»» 
Ma.— Derrota de los franceses en la Coronilla.— Jalisco 
vuelve ál'régimen eonstitucional» primero que nibguil 
fistado, debido ftl general Cotona . « «... 150 

Oat. XtX. Oti^ ves Fray Antonio Alcalde.— fi) canónigo 
t>. Ifaauel Arteága.-^^^ Uteuél Ixpex CotbUk— !>* 
Monillo R«drigtie2.— D. Juao Otttleh«z Ma^yen.-^'El 
I>r. Ó. Agustín de la Rosa.— 1>. Ignacio Caftedo.— D* 
Joié Momar.'-Otiof hembtes cnHtAttvoB en Guada* 
laja». » ........I.. M 



304 guadalajAbá 

Cap. XXL b. Antonio Qomex Cuervo.— la itcíiáilcíoii aiitar- 
•1 j^tan jurado.— Estado de \i ciudad entonces.— 13 ' 
8r. Anóbtspo bt. D. Pedio Loza.— Cáidá ~d<i Oomés 

Cuervo 181 

Cap. XXII. Las letras en jalisco.— Periodistas y eécritores 

• ,1. ' . -f . i . 

distinguidos.— D. Ignacio Cumplido. — Doña ^bel 

Fjrieto.— í). José M«na TlgiL— D. Ireneo Faz. D. Luis 

... I •■» ,•.'■- , . . . . . • • . . ."*_■ 

Gutiérrez Otero, , .100 



•^ . » -- 



GiP, XXin. Contlnlla la materia del ant^or ....».« 90B 

Cap» XXrv. E9 el fQbierno dal Lio.D. iKQftdo.^.Ysllw- 

t%. rrl^lmfo en loi eaippot de la <<l|«iJweMu*'— Kl Fa- ^., 

lado del gobierno.— La Biblioteca Púl>ll«a., ... .^ 229 

Cap. XXV. D. Jesús L. Camareoa.— El general D. José Ce- 
ballos, —Triunfa la revolución de Tuxtepec 248 

CAP, XXVI. La Escuela de Artes,— La Indu8tria.-7E1 Co* 

»«!<áOjr<5sn«>^«v>9«fdateí|r». ...j^^v..- -t -.-ir— • •• ^^ 

Antonio L Morolos.— D. Pedro Landftsurí.— Muerte de,, 

Lujdoyiep Giraud.— El general Jk FranciKo.Tol«Bi^nQ,.S01 

Cip. ^liXVllh . ^ genert^ .corona, jr su adnlolstradov.-^ . 
ElMoote.dePiadad.'^Blfeiróebiiilt €tai£]al«|Ara.v^ . & 
9tX4e. P. LuitC. Ctti«»l., , 274 



GUADÁLAJABA 305 

Cap. XXIX. Estodo actual de Ouadalajam.— Sos ttmplofl, 
portales, plazas, fuentes, cementerios, hoteles, meso* 
nes, fondas, jardines, mercados, paseos, ba^os y vías 
de comunicación. ~La cantpanita del correo 289 

AsYianNou iMPoaiAKn 296 



Erratas y omisiones notables. 



Pag. L. 



DlGB. 



Lbask. 



X 


IS un corazón 


su corazón 


20 


4 lucernas 


luceras (ó claraboyas) 


24 


10 ojeado 


hojeado 


45 


8 director la obra 


director de la obra 


45 


4 134 


1834 


56 


8 deando 


dejando 


69 


en el lug:ar en que hoy 


Eu el lugar en que hoy 




está 


est&el Liceo de varo- 
nes. 


72 


6 los primeros 


los do3 primeros 


73 


2 precidir 


presidir 


77 


24 sus y con3Íderaoion«f3 


sus consideraron es. 


83 


15 á otro inferior 


á otro inferior.'* 


90 


14 187 


1857 


91 


22 se formaron. 


se formarán 


92 


1 de edad 


de eda I , 


92 


10 en en esa. 


en esa 


. 93 


11 lutuosa 


luctuosa 


94 


3 consultó 


resultó 


97 


13 del guardia 


de guardia 


'91 

\ 


19 de general 


del general 



i 



t 



f3 



Pao. L. 



1>KB. 



LUASK. 



%/ 



102 12 moviliario 

107 14 que lo [ju-inie :ia 

111 8 Thalía 

111 22 e ;lij'.-iastica 

117 2 podia 

12Ó 10 i>ijar ü pajarito 

128 3 foima'naii 

188 17 chu//jiaa 

155 11 cumi^iirion 

183 2 o itr'j oíros I). Jviiio Mj- 
ver. 

175 . 8 a ;e:^t.iria3 

176 8 ]>luma 

176 9 No sí.n*i le estos atrihu- 

toá p'ies de lo que 

ISO 10 (ie blon 

2)4 11 co:itltA'ño.aa^e3 

209 8 lo han 

210 22 aLaha 

223 13 co.íí-ievvoiifuieas 

223 4 por las cuüej ' 

226 19 redil licaio 

232 16 N./oloubre 
235 24 e.itiiraá ' 

23" 8 al co".Ti 5üvtauionto 

233 5 txnoidk 3 Je Dl-;;e abro 

267 9 cotnsion 

271 IS cloaca 



mobihiiVio 
(pie !a íjaarne :ia 
FAiterpe 
et-lesiribtica 
podían, 

Pajar O Pajarito 
formaba 

cojn4sion 
e;itr» otr»s, el do D. Julia 

Meyer 
aceptarlos 
phiinas 
N;> sori pne?, de estos 



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Co ^.sti V;i cnaiialo s 

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por los cFtvies 

reivini.i'íarlo 

Noviertibro 

aventiiras 
el ooni'i;>r oanúén to 
fa'.njs) le 3 .le Dlcie"» 
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