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Full text of "Historia de Cataluña .."

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l^arbarU Cotlege i,ttirars. 

FROM THK 

SALES FUND. 



Kstablished under the will of Frangís Sales, Instructor 

in Harvard CoUege, 1816-1Q54. This will requires 

the iocome to be expended for books *' in the 

Spanish language or for books 11- 

lustrative of Spanish history 

and literatare." 



Received 3 (OcJ^'. 1^0/ . 





OBRAS 



DE VÍCTOR BALAGUER 



TOMO XVI DE LA COLECCIÓN 
y OCTAVO DE LA HISTORIA DE CATALUÑA 



« • 



OBRAS DEL AUTOR 

I 

PUBLICADAS EN ESTA COLECCIÓN. 

Poesías catalanas. {El libro del amor. — El libro de la fe. 
— El libro de la patria, — Eridanias. — Lejos de mi tierra. — Ul- 
timas poesías.) — Un tomo, que forma el I de la colección, 6 
pesetas. 

Tragedias. Original catalán y traducción castellana. 
[La muerte de Aníbal. — Coriolano. — La sombra de César. — La 
fiesta de Tibulo. — La muerte de Nerón. — Safo, — La tragedia de 
Llivia. — La última hora de Cristóbal Colón. -r- Los esponsales 
de la muerta. — El guante del degollado. — El conde de Foix. — 
Rayo de luna,) — Un tomo (II de la colección), 8 pesetas. 

Los Trovadores. Su historia literaria y política. — Cuatro 
tomos (III, IV, V y VI de la colección), 30 pesetas. 

Discursos académicos y memorias literarias. [Discursos 
y dictámenes leídos en las Academias y efi los fuegos Florales. — 
La corte literaria de Al fonso de Aragón. — Un ministerio de Ins- 
trucción pública, — Fundación de la Biblioteca de Villanueva y 
Geltrú, — Cartas literarias, — El poeta Cabanyes. — Ideas y apun- 
tes^ etc., etc.) — Un tomo (VII de la colección), 7 pesetas 50 
céntimos. 

El Monasterio de Piedra. — Las leyendas del Mont- 
serrat. — Las cuevas de Montserrat. — Un tomo (el VIII 
de la colección), 7 pesetas 50 céntimos. 

Historia de Cataluña. — Tomos primero, segundo, ter- 
cero, cuarto, quinto, sexto y sétimo de esta obra, y IX, X, 
XI, XII, XIII, XIV y XV de la colección, á 10 pesetas cada 
uno, 70 pesetas. 

(Esta colección es propiedad del autor.) 



VÍCTOR BALAGUER 



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DK LAS Reales Academias Española y de la Historia 






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HISTORIA 



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DE 






CATALUÑA 






/^.V.« 



VIH 



TOMO OCTAVO 



MADRID 

IMPRENTA Y FUNDICIÓN DE MANUEL TELLO 

DtfPRBSOR DE CÁMARA DE S. M. 

Don Evaristo, 8 
1886 



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OCT 3 1901 



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LIBRO DÉCIMO 

(cONTINUAtlÓN.) 



CAPÍTULO XXIV. 






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Preparativos de defensa y fortifícación de Martorell. — Preparativos de 
Barcelona. — Ocupación de Villafranca por el ejército real. — Nom- 
bramiento de Tamarit como general de las armas catalanas. — Toman 
Jos castellanos á San Sadurní. — Expedición de Margarít. — Se apode- 
ra de Constanti. — Nuevos sacrificios de Barcelona. — Fuerza el ejér- 
cito real el paso de Martorell. — Llegan las tropas al llano de Barce- 
lona. — Se decide reconocer por conde de Barcelona al rey de Fran- 
cia. — Proposición de Francia á la junta de Brazos. — Alegación de 
los motivos que obligaron á los catalanes á reconocer al rey de Fran- 
cia. — Proclamación de Luis XIII de Francia.— Palabras de un orador. 

(De i.^ á 23 DE Enero de 1641.)' 

Dueño ya de Tarragona el marqués de los Vélez, de- 
terminó sin pérdida de momento marchar hacia la ca- 
pital del Principado antes de que se le pusiera contra- 
ria la fortuna. Los catalanes, por su pa^te, decidieron 
fortificar á Maitorell para detener en su marcha al ejér- 
cito invasor, pareciéndoles el lugar á propósito á su ob- 
jeto por la dificultad' del rio y la angostura de los pasos* 
Era tanto más critica la situación para los catalanes, 
cuanto que M. de Espernan, después de muchas vaci- 
laciones, había decidido regresar á Francia con todas 
sus tropas comprendidas en la capitulación de Tarra- 






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6 VÍCTOR BALAGUER 

gona, sin que de nada valiesen los empeños de la dipu- 
tación y el haberle ésta recordado, por medio de su pre- 
sidente el canónigo Claris, los compromisos con ella 
contraidos y los juramentos prestados al rey y á la pa- 
tria. De todos modos, si de Espernan se comprometió 
á no hacer armas contra las tropas reales, hizo bien y 
se portó como hombre de honor. 

En este apuro, y perdida la asistencia francesa, man- 
dó hacer Cataluña nuevas levas de infantería y caballe- 
ría, que con sufna brevedad se iban engrosando con la 
gente de varios puntos, entre ellos Vich, Manresa, Gra- 
nollers, Tarrasa, Sabadell y todo el Valles, San Celo- 
ni, Hostalrich, Arenys, Mataró y toda la costa de mar. 
Toda esta gente, con lo demás necesario para la defen- 
sa, se enviaba á Martorell, á donde pasó también el 
Dr. Ferrán, oidor de cuentas de la diputación, con ple- 
nos poderes y autoridad para organizar y disponer cuan- 
to creyese útil y conveniente al objeto. 

ínterin se proseguía con la actividad que el caso de- 
mandaba en la fortificación de Martorell, no se descuida- 
ba lá de Barcelona. Vióse entonces á las mujeres y ancia- 
nos acudir á ofrecer sus servicios, y, movidos de patrió- 
tico celo, á los individuos del clero formar compañías y 
montar las guardias en las puertas y muralla i. Diéronse 
órdenes para reparar las fortificaciones, y envióse toda 
cuanta gente fué posible á terminar las obras que se ha- 
bían comenzado en Montjuich para convertir la torre- 
atalaya que allí se alzaba, en una verdadera fortaleza ^. 
En estos momentos es cuando aparece realmente supe- 
rior y grande el canónigo Pablo Claris, quien con áni- 
mo levantado á todo acudía, como cabeza principal del 
gobierno, siendo esperanza de los unos, consuelo de los 



1 Feliu de la Peña, lib XX, cap. VL 

2 Archivo nmmcipah Dietarios de este afio« 



íLJh. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB..X. CAP. XXIV. *] 

otros, áncora de todos y timón de aquella nave que á él 
principalmente debió la salvación en tan deshecha bo- 
rrasca i. 

La imprevista retirada de M. de Espernan había 
obligado al teniente general de Cataluña D. Francisco 
de Vilaplana, por no perder la poca gente que tenia, á 
retirarse á Martorell y abandonar á Villafranca del Pa- 
nades, en donde estaba reconociendo los lugares veci- 
nos con sólo tres compañías de caballos ligeros. Esto 
hizo que el duque de San Jorge, que llevaba la van- 
guardia del ejército real, pudiese adelantar sin obstácu- 
lo y ocupar á Villafranca sin oposición, esperando allí 
al marqués de los Vélez, que con lo restante del ejérci- 
to llegó pronto y asentó por el momento su campo en 
aquella villa. 

Iban por su parte, reconcentrando los catalanes sus 
fuerzas en Martorell y sus inmediaciones 2; y como se 
vio que el Dr. Ferrán, oidor eclesiástico, no reunía la 
suficiente ciencia militar al patriótico y acendrado celo 

1 £n estos momentos, el día 4 de Enero de 1641» fueron presos en 
Barcelona D. Pedro y D. Antonio de Aragón, hijos del difunto duque 
de Cardona, siéndolo, al decir de Feliu de la Peña, para seguridad y en 
rehén de los embajadores catalanes que estaban detenidos en la corte. 
£1 Dietario del archivo municipal, que he consultado, habla en efecto, 
con referencia al 4 de Enero, de este suceso; pero no dice el motivo, que 
bien puede ser el indicado por Feliu. £1 dietario añade que también la 
duquesa de Cardona fué arrestada en su propia casa, poniéndole guar- 
dias de vista. En cuanto á sus dos hijos D. Pedro, marqués de Povar, y 
D. Antonio, fueron llevados en un coche á las cárceles reales. Con re- 
ferencia al día 19 del mismo mes, hallo también en el dietario, que por 
parte del Consejo de Ciento se renovaron las órdenes de tener estrecha- 
mente guardados é incomunicados en las cárceles públicas á los dos her- 
manos, .no permitiéndoseles ver ni hablar á nadie. 

2 Es preciso tener en cuenta que Martorell era en aquella época el 
verdadero punto estratégico, pues sólo alli se podía cruzar el Llobregat 
por medio del puente llamado del Diablo^ no existiendo aún el de Mo- 
lins de Rey, que se de moderna construcción. 



8 VÍCTOR BALAGÜBR 

que le im'pulsaba, creyó oportuno la diputación dar el 
mando del campo de Martorell al diputado militar Don 
Francisco de Tamarit, general de las armas cátala- 
ñas, que á la sazón se hallaba en el Ampurdán. Al re- 
cibo de su nuevo nombramiento, encai*gó éste la defen- 
sa de aquellas fronteras á los maestres de campo Don 
Tomás de Ban3ails, D. Garao de Alemany, D. Bernar- 
do de Montpalau, D. Antonio Cassador, D. Juan de 
Senmanat y el vizconde de Joch, y partió para Barcelo- 
na, y de allí en seguida para Martorell, con las compa- 
ñías de caballos del comendador Enrique Juan, el bay- 
le de Falset y Manuel de Aux. Parece que cobró el pue^ 
blo más aliento con la llegada de Tamarit, en quien se 
tenía mucha confianza, y mayor fué aún el regocijo por 
haber entrado casi al propio tiempo los capitanes fran- 
ceses Plesis y Serignan con un regimiento de infantería 
y 3oo caballos, enviados por Espeman, no comprendi- 
dos en la capitulación de Tarragona i . 

Luego que el marqués de los Vélez hubo descansado 
su gente en Villafranca, púsose en movimiento, orde- 
nando que la vanguardia se adelantase á tomar el pue- 
blo de San Sadurní de Noya, que era como el antemu* 
ral de Martorell. Resistió bien el pueblo, confiado en la 
proximidad del socorro; pero el empeño con que fué em- 
bestido por fuerzas sobradas, le obligó á rendirse antes 
de llegar el auxilio. 

Mientras el ejército real se iba adelantando hacia Bar- 
celona, uno de los jefes catalanes, D. José de Biure y 
Margarit, llevó á cabo una arriesgadísima y afortunada 
expedición. Hallábase situado en las cercanías de Mont- 
serrat con los migueletes de los capitanes Cabanyes y 
Casellas, y creyó oportuno el momento para acef carse 
á Tarragona y picar el ejército por la espalda. Parece 

1 Meló. lib. V. 32. 



HISTORIA DB CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXIV. Q 

que la primera idea de Margarit fué la de intentar un 
golpe de mano sobre la misma Tarragona; pero como 
se hallaba ésta con fuerte y prevenida guarnición, deci- 
dió dejarse caer sobre la villa de Constanti, situada á 
una pequeña legua de aquella ciudad, y convertida por 
las tropas reales en hospital de sus heridos y cárcel de 
sus prisioneros. 

Su empresa fué coronada del mejor éxito, y embesti- 
da la villa de noche, hubo de entregarse, lo propio que el 
castillo, á las primeras luces de la mañana, después de 
haber ofrecido porfiada y brava resistencia. Meló, cuya 
autoridad en este punto es innegable por pertenecer á 
contrarias banderas, elogia el valor de los catalanes en 
este trance, y cita particularmente el esfuerzo de un sar- 
gento catalán llamado Juan de Torres. La empresa hu- 
biera sido más gloriosa si los nuestros, irritados sin du- 
da al recuerdo de las víctimas de Cambríls, no hubiesen 
manchado el brillo de la victoria con pasar desastrada- 
mente á degüello á los enfermos y heridos que se halla- 
ban en el hospital. Refiere el suceso el historiador ci- 
tado, y con indignación debe reprobarse, que no es bien 
hacer resaltar las maldades de los contrarios ocultando 
las cometidas por los propios. 

£1 brillante resultado que dio el asalto de Constanti 
fué la libertad de 3oo catalanes, prisioneros en aquella 
villa desde la trisfe jomada de Cambríls. 

AI tenerse noticia en Tarragona de lo que pasaba en 
Constanti, mandóse salir toda la fuerza disponible de 
caballería é infantería, y tuvieron estas tropas un cho- 
que con los migueletes de Cabanyes, encargados de pro- 
teger la retirada de Margarit, el cual, conseguido su ob- 
jeto, abandonó la villa, ya que, por otra parte, su <:on- 
servación hubiera sido inútil é imposible. 

Queda ya dicho cómo se había dado el mando del cam- 
pamento de Martorell á D. Francisco de Tamarit. Al 



10 VÍCTOR BALAGURR 

llegar este hábil y experto jefe al puesto de honor y de 
peligro que la patria le confiaba, observó que no había 
fuerzas bastantes para resistir al ejército castellano, y 
envió por lo mismo á pedir nuevos socorros á Barcelo- 
na. Grande alarma movióse con esto en la ciudad, la 
cual acudió á todas sus parroquias, conventos, cofra- 
días, gremios y universidad, mostrándose otra vez más 
el celo y patriotismo de los barceloneses en tan apurado 
trance, pues todos se ofrecieron al peligro para el reme- 
dio de la patria. Los eclesiásticos por sí solos formaron 
algunas compañías, disponiéndose á salir al campo en 
defensa de las libertades del país. Presenció entonces 
Barcelona el sublime espectáculo de ver á los clérigos 
y frailes abandonar el altar y el coro para empuñar un 
arma; á los niños, ancianos y enfermos acudir presuro- 
sos á solicitar un puesto; á las mismas mujeres presen- 
tarse en tropel á reclamar que se las permitiese compar- 
tir con los guerretos las fatigas y la vigilancia. Era la 
hora del peligro para la patria y la libertad, y todos eran 
iguales en aquel momento supremo, todos rivalizaban 
en celo y entusiasmo, todos sé hallaban dispuestos á 
sacrificar sus vidas y haciendas en aras de los idolatra- 
dos objetos que justamente intentaban sostener. 

El día 21 de Enero, por disposición del Consejo de 
Ciento, se alzó el pendón llamado de San Raimundo 
de Peñafort, y el mismo día á las once de la mañana 
partió dicho pendón para Martorell con 400 mosquete- 
ros, entre ellos canónigos, frailes y capellanes, habien- 
do ya marchado antes mucha más gente, pues que iban 
haciéndose partir las compañías á medida que se for- 
maban 1. 

1 Dice el Dietario del archivo municipal: "A 21 de Janer delibe- 
ració del Concell de cent perqué se arborás lo pendo de Sant Ramón de 
Penyafort per socorrer ais catalans de Martorell: per est efecte se feu 
embaxada á Santa Catarina, y se porta dit pendo á benehir al senyor 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXIV. II 

Pero desgraciadamente á jas cinco de la tarde del 
mismo día 2i, llegaron á Barcelona dos correos con la 
infausta nueva de haber roto el ejército real las trinche- 
ras de Martorell, penetrando en esta población, donde la 
furia enemiga no perdonó edad ni sexo, sacrificando in- 
finitas víctimas y haciendo de aquel pueblo un lugar de 
horrores, desolación y miseria. No le valió por cierto á 
Martorell ser del señorío del marqués de los Vélez. An- 
tes bien, por esta causa pareció cebarse más cruelmente 
en él la venganza del invasor. 

Si hemos de dar crédito á Meló, testigo de vista, co- 
mo ya se sabe, Tamarit hizo cuanto pudo y estuvo en 
él para la defensa de Martorell, hasta que, viendo impo- 
sible la resistencia, determinó abandonar el lugar, efec- 
tuándose la retirada de las principales tropas catalanas 
á la vista del enemigo, contenido por la caballería y ar- 
tillería hábilmente dispuestas para el caso por el de Ta- 
marit. Esto no obstante, tuvieron los catalanes una 
pérdida de 2.000 hombres^ siendo también de conside- 
ración la de los contrarios, quienes hubieron de llorar, 
entre otras, la muerte de D. José de Saravia, teniente 
de maestre de campo general 1 . 

El conceller tercero de Barcelona, Rosell, consiguió 
retirarse con 3. 000 hombres y la bandera de Sania Eu- 
lalia á Mata de Mura, en el Valles; Tamarit, con algu- 
nas tropas de caballería, se vino precipitamente á Bar- 
celona, en donde entró al anochecer de aquel mismo 
día, y lo restante de la hueste catalana se corrió por el 
Valles, ocupando los lugares de Tarrasa, Sabadell, Cal- 

bisbe, acompanyanUo tambors de guerra, y se arborá en una de las fínes* 
tras de casa la ciutat, y lo mateix dia á las 11 del matf partí de la ciutat 
dit pendo, portantlo un frare religios de dominicos, y marcha ab 400 
mosqueters, entre canonges, religiosos, capellans y particulars, pera dit 
exercit de Martorell.» 
1 Meló, Ub. V, 48. 



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12 



VÍCTOR BALAGUER 












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das de Montbuyy otros. La pérdida de Martorell se acha- 
có principalmente á D. Diego de Vergós, caballero ca- 
talán, de quien se dijo que, mandando una compañía de 
infantería, dio lugar á las tropas reales á que pasasen 
el Coll de Corbera sin haber intentado contrariarles i. 

Detúvose el marqués de los Vélez todo un día en Mar- 
torell para dar algunas horas de paz y descanso á su 
fatigada tropa, y en seguida ordenó que el ejército avan- 
zase á ocupar los lugares de Molíns de Rey, San Feliu 
y Esplugas, acuartelándose en ellos, ínterin él reunid 
consejo de generales y oñciales superiores para poner á 
discusión si se atacaría la capital del Principado y en 
qué modo y forma. 

Mientras tanto, Barcelona, al ver cerca al enemigo, 
se dispuso valerosa á la defensa. Mujeres, niños, ancia- 
nos, sacerdotes, todos se reunieron bajo el sagrado es- 
tandarte que tremolaba la patria en peligro; todos se 
dispusieron á vender caras sus vidas, á pelear hasta 
verter la última gota de sangre, á no ceder mientras 
quedara vivo un solo defensor y en pie una sola piedra. 
Reinaban en la ciudad una actividad y movimientos ex- 
traordinarios. Pablo Claris y Francisco de Tamarit se 
multiplicaban acudiendo á todas partes; la vigilancia en 
las murallas y puertas era extraordinaria; cada uno ocu- 
paba su puesto, y los concelleres mandaban, bajo pena 



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l **A las 5 de la tarde del 21 de Janer ambaren dos curreus ab la des- 
ditxada nova com lo enemich ab tot son exercit había rompudas las tría- 
xeras del nostre exercit de Martorell, y que aquell había sigut tot derrotat, 
á causa que mossen Diego de Vergós cavaller de la cíutat, ab sa compa- 
nyia de infantería dona lloch ais castellans pasasen per lo coll de Corbe- 
ra, sens haber volgut pelear ab ells sino retirase y desaniparant son pues* 
to, que lo senyor conceller lil ab la bandera de la gloriosa Santa Eula- 
lia, se era retirat ab 3. 000 homens de guamicíó, del millor modo que 
pogué en Mata de Mura» en lo .Valles; habense tambe retirat á unya de 
caball en la present ciutat lo senyor Francisco de Tamarit, diputat mi- 
litar ab algunas tropas de caballería.,. (DUiario del archivo municipal.) 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXIV. I3 

de la vida, que antes de tres horas acudiesen á tomar las 
armas todos los que hubiesen cumplido la edad de quin- 
ce años 1. 

Otra resolución más enérgica, más decisiva, más ter- 
minante tomó aún en aquellos críticos momentos la ciu- 
dad de Barcelona, y fué la de reconocer por su conde al 
rey de Francia, bajo cuyo protectorado se había ya pues- 
to. Podrá decirse de esta determinación lo que se quie- 
ra; pero habrá de confesarse que en aquellos momentos, 
á Ja vista del enemigo poderoso, ante las armas contra- 
llas extendidas en el llano, fué una resolución heroica, 
un guante de desafío arrojado á la soberbia del contra- 
rio, un juramento solemne de perecer abrasada entre 
sus ruinas, antes que sucumbir á implorar clemencia y 
misericordia del cOnculcador de sus fueros y del despo- 
jador de sus libertades. 

Conviene consignar, antes de todo, que á.i6 de Ene- 
ro había tenido lugar en Barcelona una solemne con- 
vocación de los tres Brazos, ante los cuales se presentó 
M. de Plesis Bésanzon, plenipotenciario del monarca 
francés, ofreciendo en nombre de éste que Francia ad- 
mitiría á Cataluña bajo su protección, con que reduje- 
se su gobierno al de república 2; resolviéndose el i8 

1 "22 de Janer. Pena de la vida á tot hom de 15 anys en a munt 
dins tres horas seallisten.. {Dietario,) 

2 La comunicación que se pasó con motivo de esto al Consejo de 
Ciento, y que con el título de Froposició dds Brassos tinguts á\6 de Já' 
ner </<? 1641 obra en los acuerdos de este Consejo (archivo municipa]), 
dice asf: 

"Lo senyor de Plesis Besanzon ha fet ostensió deis poders que lo rey 
Cristian ísim li ha donats en orde á la assistencia que desitja fer á esta 
provincia per sa consei*vació, en los cuals entre altres capitols li dona 
poder sa Magestad cristianíssima per admetrerla debaix sa protecció ab 
que deducsca son govem á forma de república ab los pactes y condi- 
cions que entre la provincia y sa Majestad cristianíssima se ajustaran, y 
ha demanat juntaraent que aquesta intenció de son rey se propose á 







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VÍCTOR BALAGUER 



del mismo mes admitir solamente el protectorado, con- 
fiando aún poder conseguir la concordia con el rey i . 

Era inútil, sin embargo, pensar que esta concordia 
pudiese tener lugar ínterin estuviese al lado de Feli- 
pe IV aquella especie de ángel malo del monarca lla- 
mado conde-duque de Olivares. 

El 23 de Enero, el d¿a mismo que el marqués de los 
Vélez salía de Martorell dirigiéndose con todas sus fuer- 
zas sobre Barcelona, convocábase de nuevo en ésta lá 
junta de Brazos para tomar una resolución defínitiv^. 
Concurrida y solemne fué la junta, y á ella acudieron 
más de 200 personas representantes de todos los esta- 
mentos y clases. Varias voces se levantaron en aquella 
sesión memorable para hacer ver lo crítico de las cir- 
cunstancias y lo conveniente de tomar un acuerdo que 
satisfaciese lal país y pudiese ser garantía de las patrias 
libertades, por las cuales tantos y tan repetidos sacrifi- 
cios de sangre y de oro se estaban haciendo. Hábiles y 
autorizados oradores se lamentaron con sentidas que- 
jaste ver que no eran atendidas las razones y justicia 
de los catalanes, sino muy al contrario, despreciadas 
sus súplicas, burladas sus instancias, desoídas sus pe- 
ticiones. Hubo quien dijo que el propósito del ejército 
real era sólo la destrucción universal del Principado, 
abrasando sus campos, arruinando sus pueblos, consu- 
miendo sus tesoros, vituperando sus honores, y última- 
mente reduciendo la ilustre nación catalana á miserable 
esclavitud; otro puso en relieve la malicia del privado 
y la debilidad del rey, y no faltó quien manifestase que 
era llegado uno de los casos previstos por las leyes en 
que á la república pueda ser lícito excusarse del impe- 



V. S, com ho fem, perqué V. S. sobre aquest fet nos aconselle lo que 
li aparesca mes convenient per nostra conservado y establiinent del go* 
vern de aquestos principáis y comtats.„ 
1 Feliu de la Pefia, üb. XX, cap. VI. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXIV. I5 

rio del señor natural y elegir otro, según los mismos 
fueros de la naturaleza^ añadiendo que las leyes eran 
en este pais paccionadas, que la soberanía residía en el 
pueblo, que el rey Felipe había faltado á su juramento 
de guardar y hacer guardar las leyes y libertades^ y que 
lícitamente podían apartarse los catalanes de su obe- 
diencia, nombrando á otro rey, como país libre y en 
uso de su soberanía i . 

Cada uno de los oradores había hablado en nombre 
á^ sus representados, y todos estaban acordes en el pun- 
to esencial de resistirse y de reconocer el derecho á ele- 
gir otro rey, por haber Felipe IV faltado al pacto de su 
reconocimiento. Decidióse, pues, por aclamación y voto 
imánime proclamar conde de Barcelona á Luis XIII de' 
Francia, el Justo, siempre que aceptase los pactos y 
condiciones que luego se extendieron y podrán leerse, 
copiados de nuestros archivos, en el apéndice núme- 
ro (III) á este libro. 

Aquel mismo día 23 hubo también Consejo de Cien- 
to, y á él se presentó una embajada de los Brazos á ma- 
nifestarle aquella determinación, decidiendo el Consejo 
secundar y aceptar el acuerdo tomado en las Cortes ó 
junta general de Brazos 2, 

•I Archivo de la Corona de Aragón. (^Dietario.) 

2 ''Dimecres á 23 de Janer. £n aquest día se tingué Concell de cent 
en lo cual los senyors Francisco de Tamarit diputat del general de Cata- 
lunya, y lo M. I. S. Plesis de Besanzon procurador del cristianíssim Don 
Lluis, rey de Fransa; lo molt reverent Pau del Rosso, degá y canonge 
de la seu de esta ciutat, D. Ramón de Guimerá y mossen Jaume Llo- 
bregat y Amell ciutadá, vingueren am embaxada, á dit consell de part 
del dit cristianíssim rey de Fransa y generalitat de Catalunya en rahó 
deis pactes se hablan de fer y firmar entre dit rey cristianíssim y aquest 
principat sobre lo posarse aquesta ciutat y provincia á obediencia de 
dit rey cristianissim en lo mateix modo y forma que se capitula ab Cario 
Magno y demeis sereníssims reys d* Aragó. E tambe vingué en dit Con- 
sell de Cent lo tllustrissim y excellentissim senyor D. Egidi Manriquer 



i6 Ticri-s &&ukGrEm 

Ectonces los diputados, oidores y conctíiercs hicie- 
ron redactar on maciñesto para dei:iostrar lafxzsticxa de 
so acuerdo, fundada en razones pcliticas y dorales; es- 
cribieron juntos al rey aclamado, y participaren al pue- 
blo lo que pasaba, el cual aceptó aleare el nuevo princi- 
pe y gobíeruo. 

Los motivos que alegaban los catalanes eran ^Jnda- 
dos en el paccionamíento de sus le}'es; en el derecho de 
la soberanía nacional; en el quebrantamiento del jura- 
mento por parte del re\% que con este motivo di 5 por 
nulo el contrato y pacto bajo los cuales se le había re- 
conocido por monarca. Y prescindiendo de esto, véase 
cómo se expresó púbh'camente un orador religioso en 
aquellas circunstancias: 

•El amor grande que les catalanes han tenido á sus 
principes, dice, es público y notorio, y lo es muy par- 
ticularmente el que han demostrado al católico Feli- 
pe IV de Castilla y III de Aragón. ¿Qué no han hecho 
para servirle á la medida del amor cordial que le han 
tenido siempre? Hanle mostrado este amor con volun- 
tad, con obras, con consejo, con honra, con hacienda, 
con personas, con vidas y con defender extremadamen- 

Lííbe de Barcelona y assentat al costal del senyor conceller en cap te- 
nínt la precedencia se alssá. y estant de peus digué y esplicá al dit con- 
sell que sa Exelencia per causa de la indisposicíó pochs dies había tin- 
guda, no li era estat posible venir á representar á la present ciutat los 
inconvenient-s se consideraven en sustentar la guerra y lo cuant be seria 
que las materias corrents se mirasen de quin millor modo se porien 
asentar ab benefici de esta ciutat y provincia, y que ell com á pare splri- 
tual los aconsellaba que deis dos mals en ques trovaba posada esta ciu- 
tat, prenguesen lo menor, offerínt que si sa Exellencia era bo en alguna 
cosa lo empleassen que ab roolt grant gust y bona voluntat se dispon- 
dría á tot all6 que li seria ordennt y manar fer. E lo dit consell oides 
las ditas embaxadas delibera, que aquesta ciutat y provincia se pósás 
baix la obediencia del dit cristianissim D. Lluis ab los pactes conten- 
guts en la deliberado de Brassos generáis. „ [DUtario del archivo muni- 
cipal.) 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXIV. I7 

te los privilegios y mercedes que sus serenísimos proge- 
nitores les hicieron, en la defensa de los cuales se de- 
fendía una de las piedras de mayor ^alor de su corona 
real, que es este Principado^ llave maestra para abrir 
todas las demás provincias y reinos de España, ó para 
cerrarlos. ¿Y qué han merecido por tantos servicios? 
¿Qué privilegios nuevos se les han concedido en agrade- 
cimiento de haber gastado tantos millares de ducados y 
tantos millares de vidas? Todo ha sido disfavores, con- 
travenciones, extorsiones, agravios, amenazas y obras 
de acabarlos, quemarlos y asolarlos. Han clamado por 
diferentes medios perseverando siempre en su lealtad 
(en medio de tantas ocasiones de lo contrario) á los oí- 
dos de S. M. católica; pero como este gran monarca está 
siempre tras de la puerta que se halla perpetuamente 
interpuesta entre el rey y los subditos para total ruina 
de unos y otros, no han merecido ser oídos de su real 
y paternal clemencia; antes bien, desdeñando siempre 
sus ministros las finezas catalanas, los han dejado como 
á cosa de poca importancia, y como á gente de sobra 
en la monarquía. Estaban con el llamador en la mano 
clamando para entrar, y representando para esto servi- 
cios hechos con liberalidad extraordinaria y voluntad de 
mayores empleos en servicio y defensa de la real coro- 
na, de la Qual deseaban ser oídos. Pero en medio de esta 
constante lealtad y fidelidad perseverante, se les respon- 
de con rigor, con esquivez, con amenazas, determinan- 
do y decretando, 5 la voz de nuestros clamores y á la 
vista de nuestras lágrimas, la total destrucción de Ca- 
taluña y de los catalanes, declarando ser esta provincia 
rebelde y contraria al rey; y todo esto con tanta ficción 
y solapadas miras para cogerla más descuidada, que pu- 
blicaban con la boca y de palabra ser provincia fiel y 
leal, y venía marchando un poderoso ejército con toda 
resolución de asolarla como rebelde; de manera que, ha- 

TOMO XVI 2 



' 1 8 VÍCTOR BALAGUER 

blando por boca y voz de Jacob, mostraban siempre las 
manos ásperas y peludas de Esaú: ni palabra mala ni 
obra buena. Y viéndose Cataluña en tan triste estado, 
¿qué había de hacer? ¿Qué podía esperar en la puerta de 
una casa, desde la cual se le tiraba tan directamente co- 
mo se podía para acabarla? ¿Qué más podían esperar los 
padres de esta libre república y añigida provincia, vien- 
do la espada contraria, no sólo desenvainada, sino alta 
y que descargaba ya con todo rigor los golpes? i . » 

Y hay que añadir á estas palabras, pronunciadas des- 
de el pulpito por un sabio sacerdote, otras mucho más 
enérgicas y valientes que se leen en una obra impresa 
en aquellas circunstancias por mandato y orden de los 
diputados. 

«Cataluña ha sufrido veinte años, ha callado veinte 
años, ha suplicado veinte años, sin hallar remedio ni sa- 
tisfacción á sus opresiones y rompimientos de privile- 
gios y constituciones. No quedaba otro medio para el 
alivio sino el de las armas: ha echado mano de ellas. 
Sin un arrimo grande era dificultoso conservarlas pode- 
rosas, y así poco á poco se puso bajo la sombra segura 
del rey cristianísimo, hasta elegirlo conde de Barcelo- 
na, como lo hicieron en otra opresión los catalanes, de 
las cesáreas majestades de Carlomagno, Ludovico Pío y 
Cario Calvo. Entonces estaban opresos los catalanes de 
los moros, agora de los castellanos, y aunque éstos son 
de religión buena, por ser católicos, son de costumbres 
peores por haber hecho en Cataluña más crueldades que 
los mismos moros. Muchos catalanes vacilaron en la ex- 
pulsión de los moros, temiendo no fuesen vencidos, y des- 
pués tratados peor; pero como era causa de Dios, fueron 
poderosos los catalanes para expeler losmoros^ quedando 
los que pelearon gloriosos y ricos para sus generaciones; 

1 Sermón predicado en la capilla de San Jorge. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXIV, ig 

y los que no quisieron pelear por tener propicio al moro, 
quedaron corridos y llenos de dolor de haber perdido 
una ocasión tan grande. Agora^ oh catalanes, comienza 
el nuevo estado y la nueva restauración de Cataluña: 
causa justísima es, declarada por los magistrados, cali- 
fícada por tantas juntas de teólogos sapientísimos y cris- 
tianísimos, aprobada por tal de las naciones que votan 
sin pasión. Agora se han de ganar ó perder las liberta- 
des de los privilegios de Cataluña, que estaban casi per- 
didos, y con nuestro valor- se comienzan á ganar. No 
hay que dar oídos á cosa en contrario, sino manu ad ar- 
ina. Agora es la ocasión en que de los catalanes, unos 
han de aumentar con las armas las glorías de sus an- 
tepasados, y otros empezarlas para sus hijos, y unos y 
otros hacerse gloriosos para los que vendrán; los cuales 
tendrán por más famosos los que más habrán padecido 
por su patria; por más nobles los que más habrán servido 
á la restauración de sus hermanos; por varones de más 
gloriosa memoria los que, á costa de sus comodidades y 
hacienda, habrán más campeado en la campaña. La ha- 
cienda que se adquiera ó se posee, se acaba; pero el pa- 
trimonio de la honra adquirida por la defensa de la pa- 
tria, nunca tiene ñn ni se acaba. El labrador que es pru- 
dente no le duelen los granos que echa en la tierra, por- 
que sabe los cobrará multiplicados. £1 mercader que 
quiere hacer su casa, arrisca parte de su hacienda, en- 
comendándola á la instabilidM del mar, porque si suce- 
de mal un viaje, en muchos otros se hace rico; y uno y 
otro tienen atendencia, no á lo presente que tiene, sino 
á lo que ha de suceder. De la misma suerte, en este ca- 
so no se ha de tener en cuenta á los gastos que se ha* 
cen, sino al fruto que han de dar á Cataluña, á la liber- 
tad y al buen estado que ha de quedar para los hijos, 
nietos y demás generaciones, los cuales se podrían que- 
jar amargamente de que habiendo los presentes hereda- 



20 VÍCTOR BALAGUBR 



do de sus pasados una Cataluña libre, señora y privile- 
giada, les dejasen á ellos una Cataluña esclava, pecha- 
da y con estado infame. Ningún catalán que sea de ho- 
nor ha de querer por la comodidad excluirse de esta 
ocasión, peleando, persiguiendo y ofendiendo á los ene- 
migos, hasta haber recompensado dellos la debida re- 
compensa; antes se ha de tener cualquier catalán por 
agraviado, si lo quisieran eximir de la ocasión honrosa 
que es común y general á Cataluña i .» 

1 Secretos públicos^ piedra de toque de las intenciones del enemigo y 
lia de la verdad^ obra publicada por mandato y orden de los muy ilus- 
tres señores diputados y oidores. Muchos opúsculos y folletos en favor 
de la causa catalana se impriiñieron en aquel año de 164 1 y siguientes, 
mientras duró la guerra que se continuó llamando de los segadores. Entre 
los más notables que han pasado por mis manos, después de la Procla^ 
ntación católica y de la Noticia universal de Cataluña, de que se ha dado 
cuenta, y los Secretos públicos ó piedra de toque que se acaba de citar, 
hay que hacer mención de un libro que ostenta en su portada el largo 
título siguiente: Folitica del compte de Olivares, Contra política de Cata- ^ 
lunya y Barcelona, Contraveri al veri que perdia lo Principal cfttalá. Ve- 
ritats brewnent assenyaladas, Frotecció manifestada del sants auxiliars, 
Jñ'oclamació y noticia ab altres papers y relacions resumidcu. Violencias 
de las armadas tropas castellanas, Prosperitats de las armadas francesas 
y catalanas. Y tranquilitat que del crisol de tantas persecucions injustas 
li promet la protecció del rey Cristianissim, Suscribe esta obra como au- 
tor el Dr. José Surroca. Se publicó también la Justificado en concien- 
cia de haber pres lo Principal de Catalunya las armas pera resistir ais 
soldáis que de present la im/adexan y al altres qtte amenassan invadirla. 
£1 Dr. José Font, sacristán de ^an Pedro de Ripoll. dio á luz un fo- 
lleto de 60 páginas titulado Catalana justicia contra las castellanas ar- 
mas^ £1 P. Fr. Francisco Fomés escribió La catalana verdad contra 
la emulacián, Cataluña electora según derecho y justicia, Luis XIII ver" 
daderamente electo en conde de Barcelona, Las leyes godas no derogadas 
.del todo, sino suplidas y mejoradas. El conde de Barcelona con eljus pa- 
tronaius de las iglesias del Principado y sus condados. Queda citada ya 
varias veces en anteriores notas la obra del Dr. Antonio Ramques, de 
la Seo de Urgel, Cataluña defendida de sus ¿mulos, ilustrada con sus 
hechot, fidelidad y servicios á sus reyes. Publicáronse también durante 
aquel tiempo varias composiciones en verso, en catalán unas y otras en 



HISTORIA DE CATAfcUNA.' — LIB. X. CAP. XXV. 21 



CAPÍTULO XXV. 



Gobierno y disposiciones militares tomadas en Barcelona. — Intimación 
ala ciudad. — Contesta Barcelona. — Consejo de capitanes. — Se acuer- 
da el ataque de Barcelona. — Plan de ataque. — Alocución del general 
en jefe. — Alocución de Tamarit á los catalanes. — Preparativos de 
resistencia en Barcelona. — Muerte del conde de Tirón. — Retirada de 
los catalanes. — Muerte del duque de San Jorge. — Muerte de otros ca- 
pitanes. — Ataque á la ciudad. — Batalla de Montjuich. — Socorre Bar- 
celona el fuerte. — Derrota y estrago de las tropas reales. — Toma Ga- 
i-ay el mando del ejército. — Banderas tomadas á los castellanos. 

(26 DE Enero de 1641.) 

Hecha la aclamación de Luis XIII como conde de 
Barcelona, dióse parte en el gobierno de las armas y en 
las direcciones de las mismas á los franceses, nombrán- 
dose una junta superior compuesta de tres personas: el 
diputado militar D. Francisco de Tamarit, el conce- 
ller en cap de Barcelona D. Juan Pedro Fontanella, y 
M. Plesis Besanzon, la cual junta tenía un consejo con- 
sultivo de guerra compuesto del gobernador de Barce- 

castellano,' y también después del asalto de Montjuich, de que se va á ha- 
blar en ei inmediato capitulo, una obra dramática titulada La famosa 
tragicomedia de la entrada del marqués de los Vélez en Catalttña y asal^ 
to de Monjtdqtu, En contra de las ideas sostenidas porCatalufia y en- de- 
fensa de la legitimidad y derechos de Felipe IV, se imprimieron también 
aJgunas obras, siendo entre ellas la más notable un tomo de 400 pági- 
nas, impreso en Zaragoza, con el título de Cristal de la verdad y espejo 
de Cataluña-» su autor Fr. Agustín Rius; proponiéndose probar este autor 
en su obra la singular é inmoral tesis de que los reyes, jurando la ob- 
servancia de los pactos hechos á su elevación, aunque tengan fuerza de 
ley, no se hallan rigurosamente obligados á cumplir su juramento, mien- 
tras que, por el contrario, al vasallo que ha jurado fídelidad y obedien- 
da nadie en el mundo puede dispensarle del cumplimiento de este deber. 



22 VÍCTOR BALAGÜER 

lona Miguel de Torrellas, Francisco Juan de Vergós, 
Jaime Damiá y M. de Serignan. En los fuertes, puer- 
tas, baluartes y fortificaciones pusiéronse cabos catala- 
nes y franceses; diéronse á mandar los tercios patricios 
á los maestres de campo Domingo Moradell, José Na- 
vel y Galcerán Dusay; la artillería de la pla^za se puso 
bajo el mando de Juan Bautista Monfar y Sors, y se en- 
cargó la fortaleza de Montjuich, abandonada por su go- 
bernador D. José de Rocabertí, que traidoramente se 
había pasado al campo enemigo, al francés M. de Au- 
bigny, bajo cuyas órdenes se pusieron ^ueve compañías 
de milicia ciudadana pertenecientes á los gremios de 
mercaderes de lienzos, sastres, cordoneros, zapateros, 
X taberneros, freneros y otros; algunas compañías del ter- 
cio llamado de Santa Eulalia; 200 migueletes manda- 
dos por su intrépido capitán Cabanyes, y 3oo soldados 
franceses. Comunicáronse órdenes al mismo tiempo á 
Rosell, conceller tercero de Barcelona, que se supo ha- 
llarse en Tarrasa, para que con su gente y la que pu- 
diera recoger bajase hacia la ciudad, á fin de socorrerla 
si importase, y á D. José de Margarit para que con la 
suya se fuese á Montserrat y al Bruch, y desde allí ocu- 
pase todos los pasos convenientes al objeto de estorbar 
los socorros del ejército real. 

Acababan apenas los catalanes de tomar en junta de 
Brazos el acuerdo de proclamar conde de Barcelona al 
rey de Francia, cuando llegó á las puertas de la ciudad 
un trompeta despachado desde San Feliu de Llobregat 
por el marqués de los Vélez, portador de un pliego que 
contenía cartas del rey y del marqués para los conce- 
lleres, los diputados, el obispo y la duquesa de Cardo- 
na 1. El trompeta fué admitido y entregó sus cartas. 

1 Meló, y por él los que á ciegas le siguen, caen en el error de con- 
signar que Barcelona tomó la resolución de proclamar al rey de Frau- 
da luego que hubo recibido la carta del manjués. Por los dietarios y do- 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXV. 23 

» 

La del marqués decía: . «Que advirtiesen cómo se halla- 
ba con su ejército á la vista ¿e sus muros; y que si bien 
S. M. quedaba deservido de las accioives hechas en Bar- 
celona y Principado^ con todo estaba con los brazos 
abiertos para perdonar y recibir á los que quisiesen dar- 
le la obediencia; con que excusarían los desórdenes que 
suele hacer un ejército por donde pasa, y que él estima- 
ría mucho evitasen el daño que les amenazaba y tenían 
tan cercano, por cristiano y natural de la provincia.» 
Acompañaba el marqués una carta real, escrita en Se- 
tiembre de 1640, cuando aún las cosas no habían llega- 
do al punto en que entonces se hallaban i. 

Dióse lectura de estas cartas en sesión del Consejo de 
Ciento celebrada el 25 de Enero, y respondió la ciudad: 
«Que el país había tenido ocasión de experimentar có- 
mo el ejército había hecho en el Principado las mayo- 
res hostilidades que imaginarse podían, así en los que 
voluntariamente se habían rendido como en los qu^ se 
habían resistido, y que, por lo mismo, no se podía tomar 
resolución bastante en lo que su excelencia escribía sin 
tomarla él de retirar el ejército, porque en cualquier re- 
solución que se tomase se padecería en honras, vidas y 
haciendas. Que bajo este supuesto, su excelencia con- 
siderase lo que sería de mayor servicio de S. M. y be- 
neficio del Principado, al cual su excelencia se mostra- 
ba tan afecto por cristiano y natural 2.» ¡Valiente y he- 

cumentos de nuestros archivos, se ve que la junta de Brazos fué anterior 
al recibo de la carta que llegó con el trompeta al anochecer del 23, no 
leyéndose en Consejo de Ciento hasta el 25. No es este sólo el error co- 
metido por Meló en su obra, muy notable é importante, por otra parte. 
Hay que estudiar á este autor con crítica. Feliu de la Peña, en medio 
de lo satirizado que ha sido, escribe este período con exactitud, y se no- 
la que tUTO á la vista los documentos de la época. 

1 Las cartas originales del rey y del marqués de los Vélcz. están en 
el Dietario del archivo municipal , 

2 "Divendres á 25 Janer 1641. En aquest día se tingué Consell de 



24 VÍCTOR BALAGUER 

róica contestación de un pueblo que» teniendo á un ejér- 
cito poderoso al pie de sus muros, se niega á entrar en 
pactos ínterin el ejército no se retire! 

Despachado con esta contestación el trompeta, según 
forma de la guerra, y recibida por el marqués de los 
Wéitz, llamó éste á consejo á los principales capitanes 
de su hueste, deseando oir el parecer de los más exper- 
tos y también el de D. José de Rocaberti, gobernador 
que fuera del fuerte de Monjuich, y que la noche antes se 
había pasado al enemigo, haciendo asi traición á su pa- 
tria y á sus banderas i . Dio éste noticia del estado de 
defensa en que se hallaba el fuerte; habló D. Francisco 
Antonio de Alarcón, del consejo real de Castilla, á quien 
el conde-duque había enviado como para fiscal de las 
acciones del de los Vélez, y manifestó que, á tenor de 
las órdenes terminantes del rey y del gobierno, debía 
sujetarse á Barcelona; y usaron también de la palabra 



Cent en lo cual se llegiren dos cartas, la una del rey de Castella y la al- 
tre del Excelentissim marqués de los Velez, á la cual per lo mateix trom- 
peta vingut á 23 de dit se respongué que haventi exercit de Sa Majes- 
tai en lo present Principat, nos pot tractar de las cosas que sa £xce- 
Ilencia demana ab dita carta per no exposar á sos ciutadans á las atro- 
citats y hostilitats que encara despres de dada paraula ha usat lo exer- 
cit que sa Excel lencia te á son Ccirrech, y que aixis sa Excellencia fos 
servit pendrcr resolució conforme mes li aparexerá convenir. « (Dietario 
del archivo municipal.) 

1 En Meló, lib. V, de 55 á 65, se hallan las particularidades del 
consejo celebrado por el de los Vélez. Habla Meló también del gober- 
nador de Montjuich; pero no le nombra, sin duda para evitar á su nom- 
bre la mancha de aquella traición. Sin embargo, es positivo que era Don 
José de Rocaberti. En el Dietario de la ciudad, con referencia al 29 de 
Enero, se dice y de él copio: "Se publica per orde del senyors diputats 
que á cualsevol persona que entregues viu á D. Joseph de Rocaberti, 
se li donarian l.ooo Iliuras, y mort 500, per traidor á la patria, pus ha- 
vent estat elegit mestre de camp de las foilificacions de la montanya de 
Montjuich, dos dias avans de la pelea se passá secretament al enemichs, 
donantU coneixement del estat de defensa del dit castell.„ 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXV. 25 

en distintos sentidos el marqués Xeli, el de Torrecusa, 
y Garay, el gobernador del Rosellón, que «n Tarrago- 
na se había unido al ejército. 

Meló, 'que en este punto es autorizado, nos dice ha- 
blando de este consejo, al cual asistió sin duda, que no 
dejaba de ponerles en gran desconfianza el saber que 
Barcelona estaba e^ defensa; terraplenada su muralla, 
capaz toda de artillería, y con más de loo cañones alo- 
jados en forma suficiente; llena de hombres desespera- 
dos; socorrida de soldados viejos, y no desamparada de 
cabos expertos; suya la mar; los puestos importantes 
ocupados y defendidos; los vasallos fieles al rey pocos 
y encubiertos, y abundantísima la plaza de bastimen- 
tos. Y añade que de otra parte miraban su ejército ya 
disminuido de infantería y caballería por el hambre, por 
la guerra y por la enfermedad, y principalmente por las 
muchas guarniciones que iban dejando atrás; el enemi- 
go á las espaldas con poder considerable de gente y en 
su país; el paso de Martorell poco seguro para la reti- 
rada; mucha gente bisoña, toda hambrienta; el manejo 
de las provisiones casi imposible; el mar no defendido; 
pocas galeras y mal armadas; en los cabos alguna des- 
conformidad, y los socorros de Castilla, Aragón y Va- 
lencia lentos y apartados. 

Sin embargo de todas estas razones, y á pesar de la 
opinión de Garay, que era contraria al ataque, se deci- 
dió embestir simultáneamente el fuerte de Montjuich y 
la ciudad, aunque más principalmente el primero, con- 
siderando que, ganado el castillo, estaba vencida Barce- 
lona. Fijóse el día siguiente, sábado 26, para el asalto, 
y diéronse las órdenes en consecuencia. 

Dos escuadrones de mosqueteros, cada uno de i.ooo 
plazas, mandado el primero por D. Fernando de Ribe- 
ra y el segundo por el conde de Tirón, debían subir por la 
montaña de Montjuich para atacar el fuerte, uno por la 



26 VÍCTOR BALAGUBR 

parte izquierda entre el castillo y la campiña, y el otro 
por entre la ciudad y el monte. A estos escuadrones de- 
bían seguir en el centro, por la parte de Santa Madro- 
na y San Ferríol, 8.000 infantes al mando del maestre 
de campo general, marqués de Torrecusa. Al duque de 
San Jorge, hijo de Torrecusa, se le encargó que Con su 
caballería ocupase el llano de aquel costado para cubrir 
toda la gente. Quiñones con sus caballos debía formar 
á la parte izquierda, hacia Valldoncella, para cortar los 
socorros que pudiesen salir de la ciudad en auxilio del 
fuerte. El de los Vélez y su estado mayor habian de 
quedar en el Hospitalet; y finalmente, D. Juan de Ga- 
ray, con la restante infantería formada por escuadrones, 
teniendo á su lado izquierdo la artillería, haría frente á 
la ciudad. 

Así dispuesto, el sábado 26, al rasguear del alba y al 
toque del clarín, púsose en movimiento el ejército, lue- 
go de haber oído de labios del marqués de los Vélez la 
siguiente alocución: 

a Aunque la costumbre militar nos enseñe ser prove- 
chosas las razones del caudillo antes del acometimien- 
to, yo nó veo que ahora pueda ser necesario; porque ni 
la justificación de la causa que aquí os ha traído se pue- 
de olvidar á ninguno, ni tampoco hay para qué acor- 
daros (oh españoles) aquel excelente efecto de vuestro 
valor, que son las dos principales cosas que en tales 
casos se suele traer á la memoria de los combatientes. 
De lo uno y otro son testigos vuestros ojos y vuestros 
corazones: aquéllos mirando la rebeldía contraria que 
os presenta esa miserable ciudad, y experimentando és- 
tos los continuos impulsos de vuestro celo. Yo por cier- 
to tan ajeno me hallaba ahora de persuadiros, que á no 
ser por respetar el uso de esta humana ceremonia de la 
guerra, excusara como desorden el deteneros aquí, cre- 
yendo que cada instante que os detengo en esta obra 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXV. 27 

OS estoy á deber la gloria y fama. Ni discurro por su 
desaliento de los contrarios, que podéis medir por su de- 
lito, ni por la gran ventaja con que nos hallamos en to- 
do á su partido, porque ya empecé á deciros que no han 
de ser mis palabras, sino vuestra razón, el móvil que 
arrebate los movimientos de vuestro espíritu; sólo os 
debo advertir que, si la suerte no quisiese acomodarse 
á dispensarnos sin la sangre la victoria, no os debe cos- 
tar mucho cuidado á los que faltareis el amparo de las 
prendas que dejéis en la vida, porque la piedad, la gran- 
deza y la promesa de vuestro rey os puede justamente 
aliviar este peso; que es todo lo que cabe en el poder de 
los hombres cerca de la correspondencia con los que 
acaban. De mí oso á deciros que habré de ser compa- 
ñero á los vivos y amigo á los muertos, y que si á cos- 
ta de cualquier daño mío se pudiese excusar vuestro pe- 
ligro, habré yo de ser el primero que me ofrezca á él 
por cada cual de vosotros.» 

Al ver asomar los de Barcelona las primeras tropas 
del ejército por la parte de la Cruz Cubierta, movióse 
en la ciudad grande rumor y alguna confusión, y es, fa- 
ma que entgnces el diputado Tamarit, el cual con Pie- 
sis Besanzon y Serignan iba visitando los puntos de pe- 
ligro, se dirigió á las tropas y á la multitud que le se- 
guían, hablándoles en estos términos: 

«Si dudáis (valerosos catalanes) por la condición de 
la fortuna, yo creo tenéis razón; pero si mostráis temer 
las fuerzas que os amenazan, vano y ocioso es vuestro 
recelo: vecino está vuestro mayor enemigo; véislo allí: 
detrás de aquella montaña se esconde la ruina de vues- 
tra patria; veis: allí está el gran vaso dfe veneno que pres- 
to se pondrá en vuestras manos: escoged, señores, si lo 
queréis beber para morir infamemente, ó si arrojarle 
haciéndole pedazos, en que consiste vuestra vida: todo 
se verá presto en vuestra elección; y de lo que estuvie- 



riy- 



'.J 



28 



VÍCTOR BALAGC7ER 



re por cuenta de Dios, bien podemos contamos por se- 
garos que no correrá peligro. Volved sobre vosotros, 
que este gigante es hueco (ó á lo menos estatua de bá- 
lago): muchas de sus tropas bisoñas, algunas desarma- 
das y todas oprimidas; ninguno pelea por amor; el que 
más hace, viene; el que más desea, se vuelve hallando 
por dónde; el que más sabe, no es obedecido; su rey au- 
sente, su general con pocas experiencias, sus cabos ene- 
migos, hambriento todo el campo, manchado de peca- 
dos, y sus espíritus llenos de propósitos torpes, su jus- 
ticia ninguna, y lo que es más, la suerte de aquel rey 
cansada de favorecerie. ¿Qué es lo que teméis, sino que 
no llegue presto y que se os escape de las manos este 
triunfo? Por vosotros está la razón: hoy habéis de aca- 
bar el grande edificio de la libertad que habéis levan- 
tado; hoy se ha de dar la sentencia en que se publi- 
cará al mundo vuestra gloria ó vuestra infamia: á este 
dia se dedicaron todos los aciertos que obrasteis hasta 
ahora; punto es éste en que se definirá á la posteridad 
vuestro nombre, ó por libertador ó fementido: aguardad 
y sufrid constantes los golpes del contrario, que no se 
os ha de dar barata la gloria de este dichoso día. Si os 
atemoriza el ver que han vencido hasta aquí, esa es más 
cierta señal de su próxima ruina. Si creéis á mis pala- 
bras, luego veréis mis acciones; yo no soy de los que 
procuran reservarse para el premio: capitán quiero ser 
de los muertos, y si no os hago falta, yo quiero ser el 
primero que os falte; si no me hallareis entre vosotros, 
buscadme allá entre los enemigos. Una sola cosa os pi- 
do entrañablemente: que guardéis en esta ocasión la ob- 
servancia de las órdenes militares, y que más quiera 
cada cual ser cobarde en su puesto que valiente en el 
ajeno, porque de la consonancia de los constantes y los 
osados pende la armonía de la victoria. Con vosotros 
tenéis la fortuna de César; de César, no, que es poco: 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXV. 29 

pero del mayor rey de los cristianos, del más ventu- 
roso de los vivientes; ¿no es éste sólo el que os ha de 
defender? ¿Qué otra cosa ha querido mostraros el cie- 
lo en la tan impensada nueva, que hoy se os entró por 
las puertas, del nuevo rey de Portugal, sino que anda 
Dios juntando y fabricando principes por el mando pa- 
ra defenderos con ellos? La majestad de un rey justo 
os asiste; la hermandad de otro justificado se os ofre- 
ce; la inocencia de una justísima república os ampa- 
ra; el poder de un Dios, sobre todo justo, os ha de va- 
ler 1.» 

Añadieron á este razonamiento de Tamarit algunas 
palabras los dos jefes franceses que le acompañaban, 
siendo acogidos todos los discursos oon grandes demos- 
traciones de entusiasmo y entereza, y en seguida se dis- 
puso que acudieran á guarnecer la muralla los tercios 
de los gremios con sus maestres de campo Domingo 
Moradell, Galcerán Dusay, José Novel y Juan Tello; 
ordenáronse las baterías; ocuparon las puertas y media 
luna de San Antonio las tropas de M. de Serignan, y 
salieron con sus compañías á formarse en el llano y ha- 
cer frente al enemigo, junto á los caminos de Valldon- 
cella, los capitanes de caballería catalanes y franceses 
D. José de Ardena ó Dárdena, D. José de Pinos, Don 
Enrique Juan, D. Manuel de Aux, D. Tomás Bo- 

1 Este discurso, como el anterior del marqués de los Vélez, están 
tomados de la obra de Meló. Ya he dicho que tengo por obra excelente 
la de Meló, aun cuando haya en ella errores de gravedad; pero es de ad» 
vertir que el discurso de Tamarit peca demasiadamente de afectado, con- 
ceptuoso y pedante, con lo cual demuestra ser del historiador. Sin du- 
da aprovechó éste las ideas vertidas por el diputado vistiéndolas á su 
modo y fraseándolas, lo cual haría también con. el discurso de Pablo 
Claris, copleado en un capitulo anterior, según queda dicho. De todos mo- 
dos, no existiendo otra versión de las palabras pronunciadas por Claris, 
Tamarit, el obispo de ürgel y el conde de Oñate, he creído deber con- 
servar la del único historiador que las traslada. 



30 VfcrOR BALAGUER 

rrell i, M. de Fontarelles, M. de Brídoirs, M. de Gui* 
dañe, M. de Sagé y M. de la Halle. 

A las ocho de la mañana, según dicen nuestros die- 
tarios, comenzó el ataque de Montjuich, rompiendo el 
fuego primero la infantería del conde de Tirón, que su- 
bia por la colina opuesta á Castell de Fels. A los pri- 
meros mosquetazos disparados del castillo cayó muerto 
el conde de Tirón, reemplazándole en el acto el portu- 
gués D. Simón Mascareñas con ánimo esforzado. Los 
tercios reales, expuestos al nutrido fuego de mosquete- 
ría de los catalanes, iban, sin embargo, avanzando y 
mejorando sus posiciones, aunque con gran pérdida de 
hombres, pues fueron muchos los que murieron en 
aquel primer ataque, cupiéndole al capitán D. Diego 
de Cárdenas la misma suerte que al conde de Tirón, y 
quedando muy mal herido Mascareñas. 

También avanzaba al mismo tiempo el escuadrón 
mandado por Ribera, teniendo la fortuna de que ñiese 
mucho menor su daño, pues pudo marchar cubierto y 
sin ser sentido, hasta que repentinamente dio la carga 
sobre todos los que defendían la colina. Hallábanse por 
la parte de Santa Madrona y San Ferriol los jefes cata- 
lanes D. Ambrosio Gallart y D. Luis de Valencia con 
dos compañías de naturales, quienes, embestidos tan 
improvisadamente por el enemigo, hubieron de retirar- 
se, bajo el amparo del fuerte, á solicitar socorro, que se 
apresuró á darles el gobernador Aubígny. 

No cesaban un punto las descargas de mosquetena 
por todas partes; y mientras esto sucedía en la monta- 
ña, en el llano recibía orden el capitán de caballos Don 
Manuel de Aux de salir con su compañía á escaramu- 
cear con el enemigo. El duque de San Jorge, impacien- 

1 Mclo equivoca el nombre del capitán Borrell 6, por mejor decir, 
lo suprime, confundiéndolo con el del anterior, á quien llama Manuel de 
Aux y Borrellas. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXV. 3 1 

te por pelear, mozo arrojado y ganoso de gloria, apro- 
vechó con gusto aquella ocasión, y dando la señal de 
acometer, corrió al encuentro de su contrario. Es fama 
que el marqués de Torrecusa, que desde media ladera 
de Montjuich observó el movimiento de su hijo y le víó 
partir denodado al frente de sus caballos, alzó la voz y 
le gritó, como si hubiese podido oirle: «¡Ea, Carlos 
María, vencer ó morir! ¡Dios y tu gloria!» Poco podía 
creerse entonces aquel desventurado padre que su hijo 
volaba á la muerte. Ante la carga arrebatada del du- 
que retrocedieron los catalanes, y el de San Jorge, lle- 
vado de su ardor juvenil, sin hacerse cargo de cuan po- 
ca era su gente, avanzó resueltamente hacia la puerta 
de San Antonio, esperando, sin duda, que sería reforza- 
do por el de Quiñones. No fué así, y en los mismos re- 
ductos exteriores de la citada puerta trabóse un comba- 
te encarnizado. Vióse en aquel trance, según parece, 
abandonado el de San Jorge de muchos de los suyos, 
hallándose improvisadamente entre todo el poder de los 
catalanes;' pero no por esto cedió ni al miedo ni á la 
prudencia, antes bien prosiguió con temeridad el ataque 
hasta llegar á la mosquetería de los reductos de afuera, 
con que se defendía la puerta; y siendo conocido por su 
traje, tiráronle muchos á un tiempo, acertándole cinco 
balas que le arrojaron del caballo mortalmente herido i. 
Al ver caer á su caudillo, los castellano^, que anda- 
ban en retirada, revolvieron entonces con denuedo, y 
rompiendo furiosamente por entre catalanes y france- 
ses, consiguieron sacar de entre ellos los cuerpos de- 
sangrados del duque de San Jorge y del comisario ge- 
neral D. Fernando Chirinos, pereciendo allí como bue- 

■ 

1 Melo, lib. V, 112.— En una obra de las valias que se imprimie- 
ron en aquella época, se refíere el caso de una manera muy parecida á 
como lo cuenta Meló, añadiéndose sólo que quien primero hiiió al de 
San Jorge fué el catalán Manuel de Aux, de una estocada. 



32 VÍCTOR BALAGUER 

nos, espada en mano, y dignos todos por su gran valor 
de mejor suerte, los capitanes de caballería D. Mudo, 
y D. Fadríque Espatafora, y D. García de Cavanillas. 

En tanto que tenía lugar este combate, tan favora- 
blemente terminado para los catalanes, y en tanto tam- 
bién que con todo rigor se combatía el fuerte de Mont- 
juich por los escuadrones de mosqueteros primeramen- 
te llegados y por las tropas de refuerzo que allí subie- 
ron al mando de Torrecusa, Garay y Xeli, con los regi- 
mientos que hacían frente á la ciudad, procuraban tam- 
bién con sus cañones y algunas mangas de mosquete- 
ría desalojar de la muralla á los que la defendían; pero 
el capitán Monfar y Sors, hombre muy práctico en el 
empleo de la artillería que gobernaba, supo mantener- 
los á raya y no les permitió avanzar, causando muchas 
y notables bajas en sus filas. Por otra parte, los maes- 
tres de campo Moradell,' Dusay y Navcl; los cabos y 
oficíales franceses; el infatigable Tamarit, que se halla- 
ba en todo; los diputados y los concelleres; Pablo Cla- 
ris, alma del levantamiento, y mucha gente noble y 
principal de Barcelona, no cesaban un momento de re- 
correr la muralla y visitar los puestos de mayor impor- 
tancia y peligro,^mimando á todos y prometiendo á to- 
dos segura la victoria. Este aliento de los jefes infundía 
nuevo valor á los soldados, haciendo de cada hombre 
un héroe, y ni uno solo había, por medroso ó cobarde 
que fuera, que no estuviese en aquellos momentos, y con 
tan noble ejemplo, dispuesto á derramar con gusto su 
sangre por la patria. 

Donde la pelea continuaba viva y encarnizada, con 
poca ventaja para los catalanes por el pronto, era en 
Montjuich. Venciendo grandes obstáculos, y dejando el 
camino sembrado de cadáveres, pudo llegar Torrecusa 
hasta tocar el fuerte; pero al mandar el asalto se encon- 
traron con que las escalas eran pocas é insuficientes, y 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXV. 33 

tuvo necesidad Torrecusa de enviar repetidos avisos al 
marqués Xeli, general de la artillería, para que le man- 
dase escalas en número bástante, ya que él no había de 
bajar dejando el fuerte en manos del enemigo. ínterin 
iban y venían estos correos, proseguían las descargas 
de mosquetería de una parte y de otra con gran pérdida 
de hombres, si bien era mucho menor la de los catala- 
nes, que combatían al reparo de sus trincheras y fuerte. 

Antes que las escalas á los sitiadores llególes refuer- 
zo á los sitiados, 6 á lo menos pudieron ver éstos que 
iban á ser socorridos, pues observaron que habían sali- 
do de Barcelona 2.000 mosqueteros en dirección al fuer- 
te, á tiempo que otra partida de la ribera desembarcaba 
al pie dp la montaña y subía por ella. Las mismas mu- 
jeres, con varonil entusiasmo, quisieron participar de la 
gloria y del peligro de sus padres, esposos y hermanos, 
pues aun cuando se había echado un pregón en Barce- 
lona prohibiendo que ninguna mujer saliese de su casa, 
lo cierto es que, aguerridas amazonas, se lanzaron á la 
calle, sin temor al bando, para ir unas á llevar alimen- 
tos y municiones á los soldados, para correr otras á 
Montjuich con un arma en la mano, dispuestas á morir 
6 á vencer, como denodados varones 1 . 

Principiaba ya á decaer el ánimo de los defensores de 
Montjuich después de seis ó siete horas de incesante 
combate, cuando un sargento catalán, llamado Francis- 
co Ferrer, desde la plaza superior del fuerte comenzó 

1 En la Catalana Justicia contra las castellanas armas ^ cap. II, se 
dice: "Mujeres hubo tan amazonas que, unas con el traje de mujer y 
otras con el de hombre, subieron á la montaña, cuál para dar refresco 
-á los que batallaban; cuál para llevar pólvora, balas, trapos y todo lo 
demás para los pedreros; cuál dando, en lugar de ellos, muchas sayas; cuál 
con pica, y cuál con arcabuz y pedreñales, para pelear valientes, que aun- 
que se mandó por un pregón que pena de lOO azotes no síiliesen de su 
casa las mujeres, miraron éstas que no tenía lugar la ley., 

TOMO XVI ^ 



34 VÍCTOR BAXAGUER 

á dar grandes voces anunciando que llegaba socorro de 
Barcelona. Reanimóse á estos gritos el abatido espíritu 
de los sitiados, y por una de esas eléctricas ráfagas de 
entusiasmo que en un momento tuercen el cur^o de los 
sucesos, cambió de repente la faz de las cosas, tornán- 
dose improvisamente los cobardes en valientes, los dé- 
biles en fuertes y los acometidos en acometedores. Al- 
gunos, más atrevidos ó más temerarios, empezaron á 
descolgarse por la muralla gritando: ¡A ells! ¡á ells que 
esta es la hora! Tras de éstos precipitáronse otros, y tras 
de los otros, otros, como si obedecieran á un impulso 
irresistible, á una voz secreta que les impedia, y esto á 
tiempo que llegaba la gente de la marina, la cual se lan- 
zó desbordada sobre los castellanos, á los tremendos 
gritos de ¡A carn! ¡d carn! ¡muyran los traidors! ¡¡viva la 
patria!! 

Ante aquella repentina explosión de entusiasmo; an- 
te aquel refuerzo de marinos que aparecía como si la 
tierra lo hubiese arrojado de sus entrañas, comenzaron 
á flaquear los escuadrones enen^ígos, y una vez entrado 
en sus filas el desorden, todo fué confusión y descon- 
cierto. Parecióles por un momento á los soldados cas- 
tellanos que la tierra brotaba enemigos, que del centro 
de cada peña salían huestes contrarias, y echaron á co- 
rrer precipitadamente por la montaña abajo, alzando 
un espantoso bramido de terror, sin oir nada, sin aten- 
der á nada, arrojando las armas para escapar más lige- 
ros, sordos á las voces de sus jefes, que se vieron arras- 
trados miserablemente en aquella desastrosa fuga. Ya 
desde aquel momento para los catalanes no hubo com- 
bate, sino matanza y carnicería. Allí rodaron por el sue- 
lo las banderas de Castilla, poco antes desplegadas al 
viento con ufanía, arrojadas por sus defensores, pisotea- 
das por sus enemigos, que hasta desdeñaron alzarlas en 
aquel instante como trofeos de victoria; allí cayeron 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LlB. X. CAP. XXV. 35 

muchos, perdiendo la vida bajo las plantas de los pro- 
pios antes que alcanzara á su cuerpo el hierro del con- 
trario; allí hubo escenas incalificables de desorden y 
desconcierto, pues no se pensaba sino en huir, cayendo 
unos, atrepellándose otros, dando todos al aire lamen- 
tos y alaridos; allí murieron desastradamente D. Anto- 
nio y D. Diego Fajardo, sobrinos del marqués de los 
Vélez; allí fueron mortalmente heridos algunos de los 
más ilustres capitanes, y allí quedó, por fin, sepultada 
la soberbia de aquel ejército, poco antes tan potente, 
tan soberbio y tan cruel con los vencidos. 

A las cinco de la tarde no quedaba ya ni un solo 
enemigo vivo en la montaña, y los restos de aquella 
hueste se retiraban en el mejor orden que podían, aban- 
donando lugares para ellos tan fatales. El marqués de 
Torrecusa estaba consternado con aquella lamentable 
tragedia, y abatido y fuera de sí con la muerte del hijo; 
el de los Vélez, sintiéndose incapaz, en su aturdimiento 
y congoja, de tomar una resolución, cualquiera que fue- 
se, cedió el gobierno al de Garay. Fué éste uno de los 
pocos hombres que en semejante conflicto y catástrofe 
conservaron la cabeza serena y el corazón tranquilo. A 
no estar él allí, el ejército entero hubiera sido arrastra- 
do en deshonrada fuga y perecido sin remedio. Hacién- 
dose superior á las circunstancias y mostrando sus al- 
tas dotes militares, que más brillan en los momentos 
aciagos que en los prósperos, Garay mandó formar las 
tropas dando cara á los fugitivos, quienes á medida que 
llegaban al llano eran colocados á retaguardia, y así 
fué retirándose, haciendo siempre frente á los persegui- 
dores y conteniéndoles con severa actitud. 

Las compañías de aquel roto y despedazado ejército 

pudieron oir, al retirarse, las inmensas aclamaciones 

» 

de júbilo, los entusiastas gritos de victoria con que en 
Barcelona eran recibidos los vencedores, que se pre- 



«ír.íar'.í; cttenter/fi ir^ce bi:^3eras casMÜacas, las cna- 
l« fctrcí; ^- v «a>- -— f rascadas fcr b codad i la 
I'jz¿e la^j^"""^'*»»" r-'-;'a<'--^-> iaTCTtáas, en los 
h^c^'.r.n áe la íür:;tarii-, ct=5 cí: d e p re ci o y vili- 
ptr.-iío íe las arcas e^zrzl^is *. 

Tal füéatrjélla paia s:er:pre isec::nb¡c batalla de 



CAPITULO XXA'I. 



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su nmcrt 


.— Su reü 


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ioro. 


-Admirable acción 


de aarís. 










(De 


26 DE 


Enero a 


I.* DE 


Marzo 


DE 164I 


) 



Rebosaba aún Barcelona de ostentoso júbilo; llenas 
le inmensa muchedumbre sus calles y plazas; abiertos 
mu lemplos, á los que iban á dar gracias al Señor por 
a victoria; congregados los capitanes, diputados y con- 
icllercH para acordar lo más provechoso á la salud de 
a patria; cuando, á cosa de las once horas de la noche, 
' at aleare rumor de los clarines, atabales y músicas 
nililares, penetró en la ciudad el conceller tercero Pe- 
Iro Juan Kosell, que había permanecido en el Valles 

1 'l'rnlnit li» rnttellans )3 banderas, lascunlsuna sepos.ienlaigli;- 
\a dct lloii Succi'x. una en li^cnpelln de Santa Euhrla, y las demés foren 
(nnilfli cap p«r valí en un balc/i de U Diputadíi en mej-nspreu y vili- 
rnill de Ins armas dtl enemich., [DUlarh.) 



)i: CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVI. 37 

fie Martorell, y que acudía entonces 
. bandera de Santa Eulalia, creyendo 
ipo de socorrer á la ciudad en su con- 
icipar del goce de sú triunfo '. 
lia tarde misma, dos ó tree horas des* 
ia, los concelleres de la ciudad en so- 
habian recibido á un embajador del 
rtugal, el P. Mtro. Ignacio Mascare- 
ipañia de Jesús, que había llegado á 
lar aquella mañana, pocos momentos 
ar el sangriento combate que tan glo- 
L terminar para la causa catalana.' El 
igués no vino á Barcelona de paso y 

como ha dicho un historiador que pu- 
'ersado en nuestra historia y cosas pii- 
tamente enviado por el rey de Portu- 
á los catalanes cuánto deseaba aquel 
stad y alianza, el triunfo de su causa y 
el ánimo en que se hallaba de serles 
;n sus trabajos a. 

est ilia ú las 1 1 horaj de la nit arriba en esta ciU' 
lyor Pcre Joan Rosell, conceller III de dita ciutat, 
ni de Aguilú ganfaloner de la Bandera de Santa 

de 1000 infanls mosquetera y de dos tropas de 
iranteila, los cuals venien de la víla de Caldes ile 
/an retiráis del día de la derrota de Martorell en 
de la ciutal lo dit D. Geronl de Aguiló. ganfalo- 
cis Geroni Llad/i. nolari de Barcelona, subroga! 

Iloch y per indisposisto de Geroni Sabala. scrit)ii 
Jtat, tjue llevas aete com ell restituhie lo pendo 

1¡ era estat coniaiiat al dit senyor conseller III y 
llt de Barcelona lo lliuraba y entregava á Josep 
ireelona. alférez de la coiiipanyia deis nolaris, y ab 
t guardia en casa de la ciutat. pera que en lot 
pendo ei a stat rcslltuit .\ la present ciutat., {Dit- 

pendencia Barcelona envifi tambiín á su vei h- 



^ 



38 VÍCTOR BALAGUER 

Así lo pnieba el contexto de su carta-credencial, que 
entregó y depositó en manos del conceller en cap Fon- 
tanella; carta que me ha parecido debía copiar aquí, 3' 
es del tenor siguiente: 

Dom Joao per graza de Deits rey de Portugal é dos Al- 
garbes, da quem, é da allem, mar, ¿África, senhorde Gui- 
ñé, é de conquista, navegazao, comerceo, de Ethiopia, Ara- 
bia, Persia, c India, etc. Fazo saber d quantos esta miíüm 
carta patente de crenza videm, que havendome Deus nosso 
Sefihor feito mercé de me restituir d coroa destes meus rey- 
nos, por aclamazao, é consentimiento géral dos tres estados 
de nobreza, eclesiásticos é povos delles, que por fallecimien- 
to do Senhor rey D. Henrique mete tio vinhaon épertenciaon 
de dreito á serenísima senhora Dona Caterina minha avoo, 
que sancta gloria aja, filha. legitima do serenisimo senhor 
infante Dom Duarte meu visavoo, irmaon yuteiro e legiti- 
mo do dito senhor rey Dom Henrique d qual senhora Dona 
Caterina, minha avoo, el rey Dom Phellipe segundo de 
Castella, com armas í violencia é outros meos injustos havia 
usurpado estos ditos reinos, e do mesmo modo Ihe foraon per 
forza retendos te agora, cao serenisimo senhor duque Dom 
Theodosio meupay que Deus ten é amypor ó ditto rey Dom 
Phellipe segutuio, é por seus filho, ¿neto servar, é sustentar ^ 
em sua libertade, oprimida tanto tempo, das injusticias, 
vexazoens, é molestias que padeceraon con otiranico gover- 
fw castelhano quebrantandolhes suas leis, foros é libertades 
é carregandoos de tributos é imposizoens ilicitas é imcom- 
portaveis; despois de aceitar d restituizao dos ditos reinos, ¿ 
Itaver sido em quince dias deste presente fnes de Dezembro, 
nesta cidade de Lisboa publicamente é naforma, é com as 

embajador al rey de Portugal. Fué elegido para esta misión el ciudada- 
no barcelonés Jacinto Sala, el cual, habiendo partido el 1 7 de Febrero, 
llegó á últimos de Marzo á Lisboa, donde fué agasajado por el monarca, 
que le dio magnifico hospedaje y le trató con toda consideración y res- 
peto. 



HISTORU DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVI. 39 

solemnidades costuinados jurado, apellidado é obedecido por 
rey é senhor delles contó tamben ñas mais cidades, villas é 
lugares dos dittos reinos, e Cobrado as fortalezas que ti- 
fihaon giiarftizaon de gente de guerra castellana. Resolvi é 
detreminey de con o favor divino deffender por armas aposse 
real actual, é verdadeira, que delles tenho tomado, i invo- 
car para ó effeito de toan justificada empresa a ajada é 
assistemia de todos os principes, repúblicas é provincias, e 
porqtte os ftaturals do Principado de Catalunha, movidos de 
sen conhecido valor é obrigados de outras semeUtantes tira- 
nias' é vexazoens en deffensa de sem foros, é liberdades to- 
maron tamben os armas c com ellas se vaon eximindo do pe- 
sado jugo que sobre sy tinhaon. E entre os senhores reys 
tneus predecessores, é os reys naturaes de Coroa de Aragaon 
ove sempre grande é estreita alianza de parentesco é amiza- 
de, é me faon presentes as razones della, é has que ha para 
eu ajudar ao ditto Principado de Catalunha, na execuzao 
deque iem comprendido por sua liberdade, é esperar que 
agora lograraon d ocasiaon que con aminJia restituizaon a 
esta coroa Ihes sobre veo demais fácilmente ó conseguirem, 
me pareceo emviar ao ditto Principado a Dom Inacio Mas- 
carefthas meu muito prezado sobrinho, de quem por odivido 
de sangue que comigo tem, é por ser persoa eclesiástica^ é 
de particular satisfazaon minha confio que sabera represen- 
tar ao ditto Principado é deputados delle em común é em 
particular a nobreza eclesiásticos é povos 6 animo é delibe- 
razaon com que estou de empregar todas minhas f orzas é 
minhes asistir é dar a maon eo que importa obrarse por sua 
parte para que confirtnen, é establezaon com seguranza ó 
que tem emprendido, Ao qual Dom Inacio M asear enhas 
constituyo meu certo comisario é enviado, e rogo é encomen- 
dó muyto aos estaos de nobreza, eclesiásticos é povos de ditto 
Principado de Catalunha, deputados é particulares dclle, 
que á tudo, ó que de minha parte, disser, é propuser fede 
ynteiro crédito, é protneto, é me obrigo debaixo de minha 



40 VÍCTOR BALAGUER 

palaura é fee real, de comprir é manter iiido aqueillo que 
elle em meii nome capitular, agentan é offereccr, de cual^ 
quier sorte é condizao que sejay ¿de o confirmar, capitular, 
é assentar de novo, na forma que se tiner por tnais valeudo- 
ra ¿ conveniente, E por firmeza de tudo llie mandey dar es- 
ta carta patente de creenza por my assinada é sellada com 
ó sello real de minhas armas. Dada ma minha ciudade de 
Lisboa aos ig dias do mes de Desembro, 

La Real Academia de la Historia, en el tomo XVI de 
su Memorial histórico, ha publicado la relación que es- 
te embajador hizo de su viaje, llegada á Barcelona y 
sucesos de la batalla de Montjuich, por 61 presenciados. 
Es un relato muy interesante, y por cierto que en él en- 
cuentro un párrafo que me importa trasladar, pues con- 
firma las opiniones que formé, acerca de aquel movi- 
miento politico de los catalanes, al escribir esta obra. 

Habla Mascarenhas de los pocos franceses que había 
entonces en Barcelona, y dice: 

«La causa de ser tan pocos los franceses, era que los 
catalanes no se querían sujetar á Francia, sino cuando 
más no pudiesen: tan fieles vasallos fueron del rey Fe- 
lipe, que por más estorsiones que en su gobierno se les 
habían hecho, nunca bastaron éstas para perderle ellos 
el amor y desistir de pedir misericordia: y siendo ésta 
tan debida, bien se deja ver la ceguera y obstinación de 
quien no se la quería conceder y trataba sólo de concluir 
y acabar con ellos. » 

Notables palabras de un extranjero imparcial, que 
confirman cuanto yo dije en la primera edición de esta' 
Historia. 

El sol, al levantarse sobre el horizonte el día 27 de 
Enero, fué á herir con sus primeros rayos al ejército 
real, que abatido y melancólico comenzaba á retirarse 
de vuelta á Tarragona, lamentando aquella infeliz jor- 
nada en la que perdiera gran número de hombres, en* 



HISTORIA DE CATALUÑA. — UB. X. CAP. XXVI. 4I 

tre ellos capitanes ilustres; muchos caballos; más de 
4.000 armas; infinidad de carros^ bagajes y pabellones, 
y 19 banderas^ de las cuales sólo se encontraron las i3 
que fueron triunfalmente paseadas por Barcelona. 

Llegó el dia 28 un trompeta á la ciudad. Lo enviaba 
el marqués de los Vélez pidiendo con mucha instancia 
que le fuesen enviados sus dos sobrinos, á quienes ha- 
llaba en falta desde el dia del combate. Salieron en con- 
secuencia el diputado eclesiástico Pablo Claris y el con- 
celler en cap Juan Pedro Fontanella, y acompañados de 
varios subieron á la montaña de Montjuich, y recono- 
ciendo los muertos hallaron, cerca del castillo, los dos 
cadáveres de los sobrinos del marqués, los cuales, traí- 
dos á la casa de la diputación, fueron amortajados, me- 
tidos en un ataúd, y sobi^e un carro cubierto de bayeta 
negra enviados al Hospitalet, donde estaba aún el de 
los Vélez con el cuartel general, acompañando dicho 
carro un verguero de la diputación y algunos hombres 
con hachas encendidas 1 . 

Tan pronto como el marqués hubo llegado á Tarra- 
gona, dio aviso al rey de lo acaecido, presentando la 
dimisión de general y virrey del Principado, siendo en- 
tonces elegido para estos cargos Federico Colona, con- 
destable de Ñapóles, príncipe de Butera, virrey que á 
la sazón era de Valencia 2. 

La batalla de Montjuich hizo variar completamente 
de aspecto los asuntos del Principado. El país lanzó un 
grito de júbilo que hizo estremecer al enemigo^ y todos 
los pueblos, desalentados pocos días antes con la pros- 
peridad de las banderas castellanas, cobraron entonces 
nuevo ánimo y corrieron á las armas, enviando de to- 

1 Dütatcio de la ciudad. 

2 Meló terminó su historia al llegar á este acontecimiento. La ha 
continuado modernamente, hasta llegar á la capitulación de Barcelona y 
(in de la guerra, el malogrado literato catalán D. Jaime Tió. 



42 VÍCTOR BALAGUBR 

das partes refuerzos considerables á Barcelona y con- 
tingentes al ejército catalán. Los diputados y los con- 
celleres escribieron al rey Luis de Francia el buen éxi- 
to de la jornada del 26 y las esperanzas que cifraban en 
el porvenir, y el 3 1 de Enero partió á llevar estas car- 
tas en persona M. de Plesis Besanzon. También se es- 
cribió al cardenal Richelieu 1 . 

Barcelona no se durmió sobre sus laureles. Sus dipu- 
tados, concelleres y capitanes continuaron demostrando 
la misma actividad que antes de la victoria, formándo- 
se nuevos tercios, atendiéndose á la defensa, vigilán- 
dose los fuertes, y organizándose y montando el ejér- 
cito para cambiarlo de ofendido en ofensor; pues desde 
el momento se abrigó la idea de ir á poner sitio á Ta- 
rragona, para lo cual no se esperaban sino los refuerzos 
de Francia que prometiera hacer enviar M. de Plesis. 

Entre tanto, los restos del ejército real, sin dominar 
más terreno que el que pisaban, se hallaban ya casi si- 
tiados en Tarragona, pues todo el campo se les había 
sublevado, á lo cual ayudó el diligente y activo D. José 
de Margarit, quien con su partida iba muchos días á 
escaramucear junto á los mismos muros de Tarragona. 
El marqués de los Vélez quiso hacer una tentativa para 
someter á la obediencia real los pueblos del campo, pero 
inútilmente. El cuerpo de caballería é infantería que 
mandó con este objeto hubo de retirarse vencido, des- 
pués de haber intentado atacar el CoU de Cabra, biza- 
rramente defendido por Margarit, quien desordenó y 
puso en fuga al contrario 2. 

• ■ 

Por orden de los diputados y concelleres se hicieron 
públicos pregones en Barcelona y otros puntos del Prin- 

1 Estas cartas van continuadas por copia en los dietario* de nues- 
tros archivos de la Corona de Aragón y municipal con referencia al 31 
de Enero. 

2 Jaime Tió: Continuación de la obra de Meló, lib. VI, 5. 



HISTORIA DE CATALUÑA, — LIB. X. CAP. XXVÍ. 43 

cipado, dando por traidores y enemigos de la patria a 
los catalanes que iban con el ejército real y confiscán- 
dose sus bienes i . 

Estando ya decidida la aceptación del título de con- 
de de Barcelona por Luis XIII, el cardenal ministro 
pareció poner más calor en el sostén de la causa de los 
catalanes, y á este efecto, después de haber conferen- 
ciado con M. de Plesis Besanzon y haberse recibido por 
conducto de éste las cartas de nuestros diputados y con- 
celleres, se nombró virrey de Cataluña al conde de La- 
motte Houdancourt, á quien nuestros documentos, die- 
tarios y libros llaman M. de la Mota, como á Duples- 
sís llaman M. de Plesis. Lamotte entró en Barcelona el 
20 de Febrero, siendo recibido con grandes muestras 
de júbilo y satisfacción 2. 

Cuando asi se ofrecía nueva aurora de prósperos su- 
cesos á la causa catalana, tuvo ésta la irreparable des- 
gracia de perder al diputado Pablo Claris, alma de la 
revolución, presidente del consistorio de diputados, ca- 
beza de su gobierno, hombre de altas virtudes cívicas, 
de patriotismo acendrado, de superiores dotes, justa y 
gloriosamente apellidado libertador y padre de la patria. 
Murió el 27 de Febrero entre diez y once de la noche, 
después de una breve enfermedad de ocho días, duran- 
te la cual se hicieron rogativas públicas y vióse la casa 
del diputado invadida de gente que acudía presurosa á 
ofrecerse y á preguntar por su salud 3. 

1 Dietarios; véase en ellos el mes de Febrero. 

2 Dietarios, 

3 £1 Dietario del archivo municipal consagra á la muerte de Claris 
las siguientes lineas, que me creo en el deber de reproducir, pues son 
ellas lá viva expresión de un gran sentimiento público: 

•Dimecres á 27 de Febrer. En aquest dia entre las deu v onze horas 
de la nit íonch N. S. servit aportarsen en la sua santa gloria de paradis 
la ánima del molt illustre y reverent senyor Dr. Pau Claris canonge de 
la santa iglesia de Urgell y diputat ecclesiástich del General de Catalu- 



44 VÍCTOR BALAGUER 

Hubo en la ciudad, á la noticia de su muerte, una ver- 
dadera explosión de sentimiento, tanto que, al leer los 
dietarios y las obras de aquel tiempo, no parece sino 

nya. natural desta present ciutat y fill llegitim y natural del Sr. Joan 
Claris y Sra. Patronilla Claris y de Casademunt, tots defunts, senyor de 
niolt santa vida y costuois y tan effecte y volgut de tots gcneralment, no 
Hob desta present ciutat, pero de tot lo present Prindpat de Catalunya, 
en tant que si quiscu ab las venas .de sanch de son eos ]o bagues pogut 
remediar y tornar la salut ho agueram fet de molt bonissima gana, per- 
qué no y ha hagut persona que en lo discurs de sa enfermetat, que li 
dura per e.spay de alguns vuyt dias, y tots cuant religiosos y religiosas 
hi hagut, no li hajen fet moltissimas oracions pregarias y prometensas, 
ab molt gran sentiment y Uágrimas, desitjánli tots ^umniament la salut 
jjer tenirho tan merescut y esserli degut per lo que desde el príncipi fíns 
al día de sa niort, no perdonant a malas nits, cóleras y grans treballs y 
afliccions y deixan sos gustos y regalos, emprengué totas las cosas pas- 
sadas de las guerras contra los enemichs castellans, ab tantas veras y 
atnor per sa patria y Princípat y pera salvarnos á tots de uns enemichs 
y saciilegos tant cruels y per tornar per la santa fe católica y per la hon- 
ra de tots, y per la conservació deis privilegis, constitucions, usos y con- 
suetüts desta ciutat y Principal de Cataluña, que realment apres de Dcu 
N. S., de la sua santa mare y de tots los sanls y santas aixi patrons des- 
ta ciutat com altres, se li deu á dit senyor diputat Claris y se li deurá 
sempre lo bon succés y victoria se obtingué los días passats contra los 
enemichs en la montafia de Montjuich, de tal manera que no hi hagut 
persona alguna lo día de avuy, al manco ben intencionada, y religiosos^ 
y religiosas, no hajen ploíat, fins los predicadors per ser en cuaresma, 
havent cada dia encomenat en lo púlpit al poblé, com á tant bon cristiá 
y cátala, y tant vale ros y afecte per las cosas de sa patria, que entenen 
que en tota ella se podie trobar de raes aventage ni ab raes finesa y amor 
per ella, restant esta perpetua memoria pera tots, aixis los que vuy son 
cora per avant serán en pregar á Deu nostre senyor per sa ánima y de 
sos pares que santa gloria hajen qui engendraren un tant bon fill, que ni 
per espants. ni amenassas, ni promessas, ni ofertas de majors honfas, 
deixá de mirar y fer mes del que pogué per sa patria y per salvamos á 
tots de dits cruel y sacrilegos enemichs castellans, que aixo es lo pago y 
satisfacció li debem tots per lo que ha fet, tant per nosaltres y per tota 
la térra en pregar á Deu per sa ánima, que es cert que las cóleras, can- 
sancios y treballs ha soportat pera defensa de sa patria li han causada la 
mort ans de hora.n 



HISTORIA DE CATALUÑA. — UB. X. CAP. XXVI. 45 

que Barcelona había perdido 'á su único defensor y su 
única esperanza. Prueba evidente es esta de lo grande 
que era aquel hombre y lo universalmente querido. Vis- 
tieron de luto muchos ciudadanos de Barcelona, tuvie- 
ron lugar expresivas demostraciones de duelo público, 
y su cadáver fué expuesto en solemne capelardente para 
satisfacer al gentío que se agrupaba y quería, aun des- 
pués de muerto, verle y tocar sus ropas como las de un 
santo. Después de la muerte del príncipe de Viana, la 
de ningún otro hombre público, sino la de Pablo Claris, 
había hecho estallar en los barceloneses tan vivas de- 
mostraciones de duelo y aflicción. 

Pablo Claris, á quien acertadamente se aplicó el le- 
ma que pocos como él han merecido, Stbi nulltis, ómni- 
bus omnis fuit, es decir, «nada para sí, todo para to- 
dos,» era, al decir de su panegirista D. Gaspar Sala y 
Berat, «hombre de buena estatura, el rostro algo tira- 
do, el pelo entrecano, el color trigueño y quebrado, los 
ojos vivos, algo grandes y salidos; la nariz un poco agui- 
leña, los labios gruesos, con que se manifestaba á los 
fisonómicos varón entero, firme, verdadero, discreta- 
mente severo y prudentemente arriscado. Era en el tra- 
to grave, pero alegre; en el hablar agradable, pero con- 
ceptuoso; en el andar fogoso, pero remirado. Era en el 
vestir modesto, pero aliñado; en su proceder honesto, 
en aconsejar acertado, en resolver maduro, en ejecutar 
prontísimo, en acariciar amoroso, en agasajar urbano, 
en reprender severo, en negociar astuto, en persuadir 
eficaz.» 

Tuviéronle de cuerpo présenle hasta el día i.° de Mar- 
zo, que fué su entierro, conforme se ve por nuestros die- 
tarios; día que lo fué de luto en Barcelona. Lleváron- 
le á enterrar con gran pompa y solemnidad, asistiendo 
las parroquias con cruz alta, las corporaciones popula- 
res, los diputados y concelleres con las gramallas de lu- 



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VÍCTOR BALAGUEa 



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to, los representantes de todas las clases de la sociedad, 
y un inmenso concurso de pueblo que, afligido y melan- 
cólico, seguía el fúnebre cortejo. El cadáver iba descu- 
bierto sobre un rico y ostentoso túmulo, y después de 
haberlo paseado por las principales calles de la ciudad, 
lo entraron en la iglesia de San Juan de Jerusalén para 
depositarlo en la sepultura que allí tenía su familia, ce- 
lebrándose antes Solemnes funerales por su alma y pro- 
nunciando el sermón ó panegírico del difunto el doctor 
D. Gaspar Sala y Berart, de la orden de San Agustín, 
Hizo este religioso resaltar las virtudes de Claris, los 
trabajos sufridos por la patria, su celo por las cosas pú- 
blicas, su amor nunca desmentido por Cataluña, su in- 
dependencia, su desinterés y su abnegación. Contó, en- 
tre otras cosas, el predicador haber llegado un día á no- 
ticia de Pablo Claris cómo una persona constituida en 
alta dignidad dijera de él que «aún había de verle ajus- 
ticiar.» Clarís se contentó con callarse, y al poco tiem- 
po, en ocasión en que el pueblo amotinado iba incen- 
diando casas y buscando á traidores para degollarles, 
supo que una de las casas á que iba á prenderse fuego 
y una de las personas con más ahinco buscadas eran la 
de quien aquellas palabras profiriera. Voló en seguida 
el diputado á contener la ira de los turbulentos, y cuan- 
do los incendiarios y sediciosos llegaron á la casa seña- 
lada á su furia y rencor, hallaron en el umbral de ella 
á Pablo Clarís, quien, dirigiéndose al pueblo con repo- 
sado continente y grave actitud, exclamó: «Hermanos, 
respetad esta morada como .mía.» Y la turba, furiosa y 
rugiente, se detuvo como domada ante aquel hombre, y 
la ira popular, contenida por la presencia del diputado, 
pasó de largo respetando aquella casa y á sus morado- 
res. Esta fué la gran venganza de Clarís, «varón per- 
fecto en la integridad, pureza y valor igual á todos los 
sucesos, á quien debió Cataluña la vanguardia de su 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB, X. CAP. XXVI. 47 . 

defensa, » según así dice el Epítome de los principios y 
progresos de las guerras de Cataluña. 

Tal era aquel hombre, á quien acompañaron al sepul- 
cro el llanto y la consternación de un pueblo entero; tal 
aquel repúblico eminente, una de las grandes figuras 
históricas de nuestro país; tal aquel independiente y ce- 
loso panegirista de las libertades patrias, á quien, sin 
embargo, no ha titubeado en rebajar el historiador Me- 
ló, presentándole como un ambicioso intransigente y 
como un hombre sin convicciones fijas i. 

í Un historiador moderno, D. Luis Cutchet, lia tenido el noble va- 
lor de atacar á Meló por esta causa. "En medio de las incontestables 
bellezas del libro de Meló, ha dicho aquel escritor en su Introducción á 
la Revista de Cataluña, es muy de lamentar que éste no escribiera con 
toda la copia de datos que era menester, para no exponerse á describir 
con poca verdad al ilustre Pablo Clarís, á cuyo varonil y ejemplar re- 
público pinta el escritor militar con grandes dotes sin duda, pero ani- 
mado de anti- jerárquica y revolucionaria ambición; siendo asi que la 
sencilla lectura de las actas originales de la diputación del general de 
Cataluña, en aquellos solemnes días, demuestran precisamente lo con- 
trarío con la más luminosa claridad. Pues bien; <no es triste cosa que 
un gran tipo de sabiduría política y de cívica entereza, como lo fué nues- 
tro buen Clarís, haya de seguir asi malamente ofendido hasta la consu- 
mación de los siglos en su reputación de hombre público, en su pura é 
indisputable gloria, que es gloria de los catalanes todos, sólo porque un 
hábil escritor, cuando menos mal informado, ha conseguido acreditar á 
los ojos de la mayor parte de los historiadores una opinión inexacta?» 

Y en efecto, los documentos todos vienen á probar la verdad respec- 
to á Clarís, y á demostrar de una manera evidente que lo dicho por Meló 
es inexacto. £1 presidente de la diputación catalana de I640 ha llegado 
hasta nosotros calumniado ante la historia, que ha ido reproduciendo 
la apreciación, falta de verdad, de D. Francisco Manuel Meló. 

En todas las obras de aquella época, impresas ó manuscritas, y algu- 
nas de años posteriores á su muerte, se hace de Pablo Clarís una pin- 
tura diametralmente opuesta á la que se atrevió á hacer Meló. 

En un sermón de aniversario y conmemoración de los difuntos ¡lus- 
tres, predicado por el padre carmelita Fr. José de Jesús María, se dice: 
•En estas santas ocupacions estaba empleat lo nostre senyor diputat 
Clarís cuant la mort cruel y atrevida proba en ell sa indiscreció, y nos- 



48 VÍCTOR BALAGUER 

La pérdida de Pablo Claris fué irreparable. Sucedióle 
en el cargo de diputado su primo D. José Soler, como 
él canónigo de Urgel; pero difícil empresa era la de re- 
emplazar á un hombre, idea á un tiempo mismo y al- 
ma de la revolución, á un hombre que era á la vez la 
acción y el pensamiento. Quedábanle aún brazos á la 
causa: allí estaban Tamarit, enérgico y decidido defen- 

altres la paciencia en sufrir un colp en par tan sensible y en privarnos 
de un exemple que alen Uva á tots en general y camina va ah llum su- 
perior y celestial, instituint en tots un gran y singuKir desitj de morir 
per la patria al costa t de un tant leal alentat y incansable capitá, el cual 
arrimant á un costat totas las pretensions de pujar sino al cel, y olvi- 
dant las dignitats honoríficas que podía proroetrer per la adoració de la 
estatua, mes se estima viurer ó morir entre las tribulacions de sos gcr- 
mans los verdaders catalans, que s?r honrat per medi de un eme IFaraó 
enemich del poblé de Deu.« 

Y otra obra, la Política del conde de Olivares, dice, hablando de Cla- 
ris, que "era pei-sona á quien todos debían sus casas, honras, vidas, li- 
bertad y todo lo demás que al bienestar se debe.^ 

El Dr. D. Francisco Fontanella consagró un discurso á la memoria 
del insigne varón con este título singular, fielmente traducido del cata- 
lán al castellano; título que podrá parecer ridículo á los poí;o versados 
en cierto género de literatura de aquel tiempo, pero que prueba para el 
caso lo vivamente impresionado que se hallaba el sentimiento público 
por la muerte del diputado. Dice así: Occidente, eclipse^ oscuridad, func- 
ral, Aurora, claridad, belleza gloriosa, Al sol, luna y estrella radiante 
de la esfera del epiciclo del firmamento de Cataluña. Panegírica alabanza 
eti el último adiós á los manes vencedores del muy ilustre Dr. Pablo Cla- 
ris, dignísimo canónigo de la catedral de Urgel, diputado y presidente ge- 
neroso del catalán consistorio, y gloriosamente aclamado libertador, tute- 
lar y padre de la patria. Observada por el Dr, Frafuisco Fontanella, 
bctrcelofiés , 

. También, para tributar debidos honores á su memoria, se abrió un 
certamen de poesía, pudiendo concurrir al premio los poetas con com- 
posiciones catalanas, latinas ó francesas. La que entre las catalanas se 
llevó la palma, se copia en el apéndice núm. (IV) á este libro. 

Y aquel hombre tan honrado, venerado y querido en muerte y en 
vida; aquel hombre que tan altos y tan grandes sacrifícios hizo por su 
patria, ¿merecía ser tratado como lo hizo Meló? 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVI. 49 

sor de las libertades, otra de las nobles ñguras de aquel 
período; Margarit, incansable luchador é intransigente 
patricio; Rosell, Fontanella, Quintana y muchos y mu- 
chos otros; pero faltaba ya la mente superior, elevada, 
organizadora, el hombre que podía imprimir la marcha 
al movimiento, la vida á la revolución, el ser al nuevo 
estado. Con la batalla de Montjuich obtuvieron los ca- 
talanes un gran triunfo: quedó vencida la fuerza. Mayor 
triunfo, sin embargo, obtuvo Felipe IV con la muerte 
de Claris: quedó vencida la idea i. 

1 Dejo íntegros, y según los escribí en la primera edición de mi 
Historia, los juicios que formé de Pablo Claris, de quien bien puedo 
asegurar sin jactancia que fui quizá el primero, y de seguro el más ar- 
diente de sus panegiristas en estos tiempos; pero debo confesar honra* 
damente, en esta segunda edición, que los muchos manuscritos, memo- 
rias y noticias que he tenido ocasión de leer, han comenzado á introdu- 
cir en mi ánimo la duda de si pudo tener alguna razón Meló al juzgarle 
con cierta severidad. Quizá fué Tamarit el verdadero impulsor y el al- 
ma de todo aquel movimiento, y supo valerse de Claris como personaje 
más propio para atraer el favor popular á su causa. De todas maneras, 
no era Pablo Claris un hombre vulgar, ni mucho menos. Es una figura 
superior que debe estudiarse, y de quien, aun con la duda, no retiro nada 
de cuanto dije. 



TOMO XVI 



50 



VÍCTOR BALACCEK 



CAPITULO XXVII. 



Ser íg rían pa*a á Montbianch. — IJecada de M. de Argenson. — El prínd- 
pe de Butera en Tarragona. — Carta de Felipe IV. — Regnsa Lamolte. 
— Dbposícioaes tomadas por los catalanes. — Sitio de Tamgoaa.^— 
Llega la escuadra francesa. — S%\ou y Reus abren sus puertas. — To- 
ma de Constantí.— Prosigue con rigor d sitio de Tarragona. — Com- 
bate naval. — Nuevos preparativos para socorrer á Tarragona. — Nue- 
vo combate naval y socorro de la ciudad. — Los catalanes levantan el 
sitio,— Muerte del príncipe de Butera. — Margarit es nombrado emba- 
jador y parte á Francia. — Instrucciones y juramentos del embajador. 
— Caitas reales y contestación. — Aprobación y firma de los pactos. 
—Canje de la duquesa de Cardona y sus hijos. — Calderón de la Bar- 
ca en Tarragona con el ejército real. — Quevedo y Rioja escriben con- 
tra Cataluña. — Tumultos en Barcelona y elección de concelleres, aña- 
diéndose uno por parte de los menestrales. — Elección de diputados. 



(Hasta fin de 1641.) 

Habiéndose decidido comenzar el sitio de Tarragona, 
salió el 7 de Marzo M. de Serígnan para la villa de 
Montbianch, declarada plaza de armas de la provincia, 
á fin de atender á las operaciones previas é ir allegan- 
do fuerzas i. En estos preparativos se ocupó todo el 
mes de Marzo. 

A 25 del mismo llegó á Barcelona M. de Argenson, 
nombrado por el rey de Francia intendente de justicia, po- 
licía y administración de las tropas de mar y tierra des- 
tinadas á Cataluña. También traía el encargo de en- 
tenderse con los diputados y concelleres para la redac- 
ción de los pactos con que Luis XIII había de ser con- 
de de Barcelona. El martes 26 fué á visitar á los dipu- 



1 Feliu de la Pefia. lib. XX, cap. VI. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVII. 5 1 

tados y á los concelleres, y recibido por estos últimos 
en la casa de la ciudad con las ceremonias de costum- 
bre, explicó su embajada por medio de un discurso en 
latín, siendo contestado, también en latín, por el con- 
celler en cap Juan Pedro Fontanella. Por la tarde hu- 
bo Consejo de Ciento, y en él se leyeron las cartas que 
el rey Luis había dado á Argenson, escritas en catalán, 
en las cuales el monarca daba á los catalanes el para- 
bién por su victoria de Montjuich, y poderes á Argenson 
para entenderse con las personas que estaban al frente 
del gobierno de Cataluña i . 

El día i.^ de Abril, algunas horas después de haber 
salido en dirección á la plaza de armas de Montblanch 
el general Lamotte, á fin de dar calor á los aprestos 
para el sitio de Tarragona, llegó á la capital del Prin- 
cipado un trompeta del campo enemigo, que hizo su 
viaje por mar contra uso y costumbre de la guerra, 
portador de dos cartas, una del rey Felipe IV y otra del 
príncipe de Butera, recientemente nombrado virrey de 
Cataluña en reemplazo del marqués de los Vélez. El 
príncipe había ya llegado á Tarragona, y puesto al 
frente del ejército, escribió el rey, con fecha 3o de Mar- 
zo, á los diputados, enviándoles la siguiente carta real: 

ff Diputados: por la justa confianza y gran satisfacción 
que tengo de la calidad, partes y servicios que concu- 
rren en el príncipe de Butera para servir los cargos de 
mi lugarteniente y capitán general en esa provincia, le 
he nombrado para dichos cargos; y pues ha de repre- 
sentar mi persona, no será menester significaros el res- 
peto que se le ha de tener, sino encargar y mandaros 
que así en el juramento como en todo lo demás, os ha- 
3'^áis con él y hagáis la demostración que hasta aquí se 

1 Archivo municipal: Dietario, Este mismo día 26, según nota del 
Dietario^ murió el autor de la Ktibrica, tantas veces citada en esta obra, 
I). Esteban Gilabert Bruniquer. 



52 VÍCTOR BALACUER 

ha acostumbrado con los lugartenientes y capitanes ge- 
nerales; que le tratéis y obedezcáis como á tal^ y que 
en todo lo que se ofreciere de mi servicio y para la de- 
fensa, bene6cio y quietud de esa tierra, os mostréis co- 
mo hasta aquí, que demás que en esto haréis lo que sois 
obligados, lo recibiré de vosotros en muy acepto servi- 
cio. En Madrid á 28 de Febrero de 1641. — Yo el rey 1. 1 

Nunca se había recibido en esta ciudad carta del rey. 
Igual en sequedad y laconismo. No hizo ella otro efec- 
to que el de aumentar el desagrado con que se miraba 
al gobierno de Felipe. 

Súpose en Barcelona que el día i.^ de Abril habla 
D. José de Margarit ocupado la población de Valls, y 
el 12 del mismo regresó el conde de Lamotte después 
de haber estado en Valls y Montblanch, tomado algu- 
nas disposiciones, recorrido la frontera de Aragón y ase- 
gurado con reñierzos el presidio de Lérida. 
' Con vigilancia, actividad y patriótico celo se aten- 
día á todo por parte del gobierno superior de Cataluña, 
que venían á componerlo los diputados y concelleres. 
Por un lado se formaba la real audiencia, eligiéndose 
sujetos para todos los puestos reales 2; por otro se co- 
menzaba, según lo acordado con Francia, á formar el 
batallón ofrecido de los 4.000 infantes y 5oo caballos, 
á sueldo de la provincia 3; se pidió á los ciudadanos 
que proporcionasen plata y oro para acuñar moneda, 
librándoseles recibo para el recobro 4; se invitó á un 
armamento general á toda la juventud, y volvió á tre- 
molarse la bandera de Santa Eidalia 5; se escribió á 

1 Archivo de la Corona de Aragón. 

2 Archivo de la Corona de Aragón: Dietario, 

3 Fcliu de la Pefia, lib. XX, cap. VI. 

4 Archivo municipal: Capitulaciones con el rey de Francia^ al fin de 
este manuscrito. 

5 Archivo municipal: Dietario, 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — Lffi. X. CAP. XXVII. 53 

Francia para que apresurasen la marcha del ejército 
destinado á Cataluña^ compuesto de lo.ooo infantes y 
2.5oo caballos^ pidiendo que no se detuviese en Rose- 
Uón, sino que viniese directamente á Cataluña i; y se 
decidió^ ínterin venía esta fuerza y una escuadra fran- 
cesa, activar el sitio de Tarragona estrechando esta 
plaza, habiendo ya salido para Montblanch el conceller 
coronel de las fuerzas ciudadanas, Pedro Juan Rosell, 
con un lucido tercio y su tren de artillería 2. 

Mientras se desplegaba esta actividad por parte de 
los catalanes, no era menor la de los castellanos. £1 
príncipe de Butera, que había recibido refuerzos, pasó 
á Tortosa, que guarneció bien, y después de haber pre- 
sidiado á Constantí, se retiró con el resto de su ejército 
á Tarragona para fortificarla y defenderla, dispuesto á 
morír entre sus ruinas antes que entregarla. Entonces, 
sabedor el conde de Lamotte de que se acercaba ya la 
escuadra francesa que esperaba para cerrar el puerto de 
Tarragona, volvió nuevamente á Montblanch, y el 29 
de Abril, con 10.000 infantes y 2.000 caballos, se pre- 
sentó ante las murallas de la un día ilustre capital de la 
España tarraconense. 

A la sazón recorría ya los mares de Cataluña una es- 
cuadra auxiliar francesa de 18 galeras y 27 buques de 
mayor ó menor porte, así de guerra como de convoy, al 
mando del almirante Enrique de Sourdis. Limpió esta 
escuadra el mar de buques enemigos, apoderándose de 



1 Jaime Tió: Continuación de la obra de Meló, lib. VI, l8. 

2 "Dijous á 1 1 de Abiil parti lo senyor conceller ters lo senyor 
Pere Joan Rosell, coronel I del tercio de la present ciutat á las cuati-e 
horas de la tarde per la vila de Montblanch ahont es la plassa de armas 
del exércit de Catalunya, 'acompanyat de doscents mosqueters y dos 
companyias de cavalls de la present ciutat y de alguns cavallers parti- 
culars, anant al devant lo trench de la artilleria., (Dietario del archivo 
miioicipal.) * 



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54 



VÍCTOR BALAGUER 



varios convoj^s que con víveres se dirigían al Rose- 
llón, é hizo rumbo á Tarragona, después de haberse de- 
tenido frente de Barcelona y haber recibido el almiran- 
te á una comisión de concelleres y diputados que pasa- 
ron á bordo á felicitarle i. 

El i.^ de Mayo desembarcó en Salou el almirante 
Sourdis con su ejército, compuesto de 8oo franceses, 
y seguidamente se apoderó de aquel fuerte, presentán- 
dose el 9 del mismo mes ante las puertas de Reus, en- 
grosada ya su hueste con las compañías de catalanes 
que en el acto acudieron á unírsele. Reus se había visto 
obligada por necesidad, como ya hemos visto, á ponerse 
bajo el yugo del vencedor castellano, y entonces con el 
mayor alborozo abrió sus puertas á sus paisanos y au- 
xiliares franceses, verificándose esto por medio de los 
jurados que salieron de la villa acompañados de todos 
los sujetos más visibles de la población, á entregar las 
llaves al almirante Sourdis '^, 

El príncipe de Butera quiso intentar el recobro de 
Reus, y dueño como era aún de las comunicaciones de 
Tarragona con esta villa, envió la fuerza que creyó ne- 
cesaria para el caso. Sin embargo, las tropas catalanas 
y francesas que se hallaban ya en Reus, salieron deno* 
dadamente contra el enemigo, le derrotaron y persiguie- 
ron, y adelantándose hasta Constantí se apoderaron de 
esta villa, á la cual trasladaron en seguida su cuartel 
general el conde Lamotte y el conceller tercero de Bar- 
celona 3. 

Desde aquel día el sitio de Tarragona se continuó con 
rigor por mar y tierra, no teniendo ya otra esperanza 
el príncipe de Butera sino el socorro que podía facilitár- 
sele, y que aguardaba por medio de una escuadra espa- 

1 Archivo municipal: Dieiaríú. 

2 Andrés Bofarull: Anales de líeus, Hb. II, cap. I. 
* 3 Archivo municipal de Reus. 



Mi^ 



HISTORU DE CATALUÑA. — LIB, X. CAP. XXVII. 55 

ñola que viniese á romper la linea de la francesa. A me- 
diados de Junio, cuando ya llevaba más de dos meses y 
medio de sitio^ Tarragona, que aunque con grueso prer 
sidio se hallaba con pocas provisiones de boca, comenzó 
á sentir las angustias del hambre, y el principe de Bu- 
tera, que con vigilancia atendía á todo y con vigorosas 
salidas y rebatos procuraba quebrantar la constancia de 
los contrarios y tener siempre despierto el valor de los 
suyos, halló medio de enviar una comunicación al al- 
mirante español, duque de Fernandina, haciéndole sa- 
ber la triste situación en que se hallaba. 

Así, pues, el 4 de Julio, prevenido de gente y de pro- 
visiones, con 41 galeras y 7 bergantines, se presentó el 
duque de Ferriandina á la vista de la armada francesa, 
dispuesto á forzar la línea para entrar socorros en Ta- 
rragona. El combate fué vivo y empeñado, pero toda 
la destreza y valor desplegados por los franceses no pu* 
dieron impedir que entraran varias galeras espkñolas en 
el puerto. Las demás, rechazadas, se hicieron á la vela 
con pérdida de un buque que fué echado á pique, mu- 
riendo allí, entre otros, aquel capitán D. Leonardo de 
Moles, tafi tristemente célebre en Cataluña por sys 
crueldades 1, aun cuando deben reconocérsele grandes 
dotes de lealtad y entereza. 

Unos y otros, españoles y franceses, se apropiaron la 
victoria, atribuyéndose el honor del lauro 2; pero en rea- 

1 Feliu de la Peña, lib. XX. cap. VI. 

2 Entre hojas del DUtario del archivo municipal existe original la 
carta del conceller tercero Rosell dando los detalles de este combate y 
celebrando la victoria. Según el parte de Rosell, la armada real se com- 
ponía de 41 galeras: 14 de Ñapóles, 6 de Sicilia, 6 de Genova y 14 de 
£spafía, y 5 bergantines. Las que entraron en el puerto de Tarragona, 
fueron 1 1 : las ó de Genova, 2 de Ñapóles, una de Sicilia y otra de £spa- 
fia, llamada Santa Eulalia^ al mando del capitán D. Manuel Meca. La 
galera rendida y echada á pique por los franceses era también española 
y s« llamaba San Diega, 



56 VÍCTOR BALAGUER 

lidad fué más de nuestras armas que de las contrarías, 
como lo prueba el haber enviado el almirante Sourdis 
tres banderas castellanas á Barcelona, las cusdes fue- 
ron expuestas al pueblo colgadas de los balcones de la 
diputación i . A más, la verdadera victoria de nuestra 
causa fué precisamente lo que á primera vista parece 
su derrota, es decir, el haber conseguido penetrar en el 
puerto II buques enemigos, pues una vez entrados ya 
no pudieron salir; y como eran escasas las provisiones 
que llevaban y muchos sus tripulantes, resultó que con 
este motivo se halló la plaza en nueva y más apremian- 
te necesidad por tener que sustentar á la gente de las 
citadas naves 2. 

Se hallaba, pues, en este peligro Tarragona, y el de 
Lamotte con esperanzas de su pronto rendimiento, 
cuando, considerada por el rey la importancia de la con- 
servación de aquella plaza^ resolvió que fuese socorrida 
con mayores fuerzas, á cuyo efecto se ordenó que cuan- 
tos bajeles, galeras y demás embarcaciones hubiese en 
los puertos de España se armasen y proveyesen de mu- 
niciones y víveres bajo la dirección y mando del duque 
de Maqueda y duque de Fernandina ó marqués de Villa- 
franca, pues por ser poseedor de ambos títulos, unos le 
conocen por el primero y por el segundo otros. A más, 
comunicáronse entonces órdenes terminantes al virrey 
de Aragón, duque de Nochera, á fin de que con su gen- 
te y otra que se le enviaría se adelantase á sus fronte- 
ras para á su vez, y al primer aviso, poder también in- 
troducir socorro por tierra. 

Ejecutadas con prontitud las reales órdenes y con la 

1 Dietario del archivo de la Corona de Aragón. 

2 Grave yerro cometió un escritor de nuestros días al decir que en 
esta ocasión fué socorrida Tarragona y los catalanes hubieron de levan- 
tar el sitio. En el texto podrá verse que, lejos de ser así, los catalanes 
prosiguieron batiendo á la ciudad por espacio aún de cerca dos meses. 



HISTORIA DE CATALUÑA.— LIB. X. CAP. XXVII. 57 

misma prevenida la armada española, entró ésta el día 
20 de Agosto en los Alfaques, y de allí pasó á Tarra- 
gona, donde se hallaba muy inferior la francesa. Esta 
vez la victoria fué indisputablemente para Jas banderas 
reales, pues que, atacada la escuadra francesa por la 
española, vióse obligada á abandonar aquellas aguas 
con bastante daño, debiendo en gran parte su libertad 
á los vientos que la favorecían para su retirada, y par- 
tiendo á refugiarse en Cadaqués i. 

Al propio tiempo penetraba el socorro por tierra, y 
entonces ya Lamotte no tuvo otro recurso que levan- 
tar el sitio de Tarragona, retirándose á Constantí y á 
Valls, teniendo aún que sostener un empeñado com- 
bate, del cual pudo salir airoso gracias al pronto auxi- 
lio de los capitanes catalanes D. José de Dárdena y 
D. Antonio Font, quienes, cayendo de improviso con 
sus tercios sobre los castellanos, les derrotaron con pér- 
dida del bagaje, algunos caballos y cerca de 200 prisio- 
neros 2. 

Tarragona se vio libre y salvada el día 24 de Agos- 
to, y al siguiente, 2$, murió en ella de resultas de una 
herida que recibiera en la rodilla el virrey general, prín- 
cipe de Butera 3, de quien es deber y justicia decir que 
mientras duró el sitio se le vio siempre activo, cuidado- 
so, esforzado y vigilante, siendo siempre el primero en 
presentarse en los puestos de peligro, animando á todos 
con la voz y con el ejemplo. 

Para resistir á las nuevas fuerzas enviadas por el go- 
bierno del rey, tenía poca gente Lamotte. La diputa- 
ción^ Barcelona, Cataluña toda, habían hecho grandes 
y supremos esfuerzos; pero atenderse debia á muchos 
puntos, y no bastaban ya los sacrificios de un país que 

1 Feliu de la Peña, lib. XX, cap. VI. 

2 Archivo municipah carta del conde de Lamotte á los concelleres. 

3 F«Uú de la* Peña, lugar citado. 



58 VÍCTOR BALAGUER 

desde tantos años venia haciéndolos costosos é inmen- 
sos asi en oro como en sangpre. Para reforzar el campo 
delante de Tarragona se habia tenido que enviar auxi- 
lios crecidos uno tras de otro; para guarnecer á Lérida 
se habia levantado una compañia de caballos al mando 
de p. Manuel de Senmanat; para asegurar las fronte- 
ras fué necesario formar un verdadero cordón de hom* 
bres; para presidiar todos los pueblos y fuertes más cer- 
canos á Rosas, donde se supo que quería intentar un 
desembarco el marqués de Villafranca, hubo precisión 
de enviar 4.000 hombres. Y sin embargo de tantos sa- 
crificios, Lamotte se quejaba con justicia de la escasez 
de gente y de la falta de sueldo que aún la hacia más 
escasa, pues daba pretexto á la deserción y á las insu- 
rrecciones. De acuerdo, en este conflicto, Lamotte, el 
diputado militar, el conceller coronel y la junta de gue- 
rra, escribieron con vivas instancias á Barcelona para 
que se enviase un embajador especial al rey Luis XIII. 
Fué aceptado este consejo, y el 8 de Setiembre, en 
jmnta general de Brazos, elegido por embajador D. Jo- 
sé de Margarit, que tantos servicios venia desde el prin- 
cipio prestando á la causa catalana 1 . Las instrucciones 
que recibió fueron, en suma, las de manifestar al monar- 
ca el desconsuelo de los catalanes al ver que Tarragona 
era aún del enemigo; rogarle que enviase un ejército 
poderoso por tierra y una buena escuadra por mar, y 
suplicarle, por ñn, en nombre del país que no demora- 
se el visitarle. Antes de partir para su destino, Marga- 
rit prestó en mano y poder del diputado eclesiástico ju- 
ramento de no cuidar más que de la pro comunal, sin 
mirar ni apetecer provecho propio ni interesar en favor 
de particular alguno. ¡Alta lección que debieran tener 



1 Archivo de la Corona de Aragón: deliberación de la junta de 
Brazos. 



HISTORIA DE CATALUÑA.— LIB. %, CAP. XX Vil. 5g 

•presente los que cometen el cargo de representar gene- 
rales int^'eses á quienes los suyos buscan, y por ellos 
miran más que por los de la patria! 

Por este tiempo se recibió de Francia la copia de los 
pactos enviados al rey para que se examinasen en su 
consejo, con la aprobación real, y afectuosísimas cartas 
del monarca á los diputados y concelleres, expresándo- 
le su deseo de venir cuanto antes á jurar las leyes y 
constituciones del país. A la carta que del rey recibie- 
ron, contestaron los concelleres con la siguiente: 

Senyor: 

A similitut del sol, que ab son resplandor alegra y aviva 
las plantas, ierra y denies cosas animades y inanimades, 
donanüos aquell vivor que á sa generado y sustento han me- 
nester pera dar lo degtit fruyt; lescuals agraidas d tal fa^ 
vor se anticipan unas a altres d dotiarlo, estos matexos effec- 
tes ¡ui obrat la real carta de V. Majestat (sol de justicia ab 
estos sos jidelisims vasal Is) escrita en Amiens ais ultims de 
Agost: perqué á similitut del sol es estat Vossa Majestat ser- 
vit que de aquestos raig y favor participas tot lo mes prin- 
cipal de aquesta Provincia rebent tota ella favor tan soberá 
veent que tota la carta es plena de amor ab estos sos Jideli- 
sims vasalls y de firmesa, desitjanlos honrar ab sa real pre- 
sencia, donat lloch las árdues ocupacions de sa real monar- 
quía, y en enviarli prontament Lloctiftent (en lo modo ha 
te supplicat estaj^iutai y ordenat á son Embaxador) qui en 
son real nom nos governe y administre la justicia que tant 
ama y desitja iota ella, y si be tots estos Provimials regó- 
neixen la estimado de tant gran favor, y desitjan obrar 
sempre en servey de Vossa Majestat los fruyts y affectes de 
sa fidelitat desitjani anticiparse ufts d altres ningú ab ma* 
jor afició que aquesta sua fidelísima Ciutat, la ciuil per la 
part que li cap deis que conté la real carta dona las majors 
gracias que pot significar d Vossa Majestat. La divina 



6o vfCTOR BALAGUER 

guarde sa real persona Ihtrchsy dichosos anys com ha me- 
iiesier la christiandat, Barcelona, y Setembre 26. 1641. 

De V. M. christianissima, fidelissims 
y obedientissims vasalls que sas 

Reals mans besan. 
Los concellers de Barcelona 1. 

La copia de los pactos se dio al examen de una junta 
especial; y aun cuando se encontraron algunas diferen- 
cias por ciertas innovaciones hechas por el consejo de 
Francia, se pasó por todo, y se recibió con alegría la 
copia firmada por Luis XIII á 19 de Setiembre en Pe- 
roña, como también la noticia de que iba avenir de vi- 
rrey y lugarteniente el mariscal de Francia Urbano de 
Maillé, marqués de Brezé, cuñado del cardenal mi- 
nistro. 

Hasta entonces habían estado presos en Barcelona la 
duquesa de Cardona y sus hijos; pero á principios de 
Noviembre fueron enviados á Tarragona, para ser can- 
jeados con los embajadores catalanes que desde mucho 
antes del rompimiento de la guerra habían quedada de- 
tenidos en Madrid. El canje se efectuó en dicha ciudad 
de Tarragona el 18 de Noviembre, hallándose presen- 
tes por parte del rey el marqués de Hinojosa y por la 
del Principado el conceller Rosell. 

Hallo también en las memorias de aquel tiempo una 
noticia que debo recoger por referirse ánino de los más 
poderosos ingenios que han tenido las letras humanas. 
De los Avisos históricos publicados por el cronista del rei- 
no de Aragón, D. José Pellicer y Torán, impresos en los 
tomos XXXI y XXXII del Semanario erudito, se des- 

1 Consta esta carta, como las originales del rey, en nuestros archi- 
vos; pero iiquí se ha copiado de una hoja suelta en que se circuló im- 
presa al pueblo, según era costumbre hacerlo. 



HISTORIA DE CATALUfJfA. — LIB. X. CAP. XXVII. 6l 

prende que servía en las filas del ejército real el que des- 
pués hubo de ser tan célebre y famoso poeta, D. Pedro 
Calderón .de la Barca. Estuvo Calderón de la Barca ha- 
ciendo armas contra los catalanes, asistiendo á la de- 
fensa de Tarragona durante el sitio, y por el mes de 
Noviembre de 1641 fué enviado por el marqués de Hi- 
nojosa para dar cuenta á S. M. del estado del ejército, 
f Vino desde Tarragona, dicen los Avisos, D. Pedro Cal- 
derón de la Barca, caballero del orden de Santiago, y 
trajo las listas del ejército, que llega á 9.000 hombres, 
y las plantas de la plaza, con todo lo concerniente á 
esta materia. Pasó al Escorial, donde estaba Su Majes- 
tad (q. D. g.), y volvió en el coche del señor conde-du- 
que, haciéndole relación de todo con mucha puntuali- 
dad, y del canje ó trueco que piden los catalanes de los 
prisioneros de una parte á otra.» 

Con motivo de esta noticia se me ocurre tomar nota 
de cómo tres grandes ingenios de aquel tiempo figuran 
contra los catalanes: Calderón de la Barca con las ar- 
mas; con sus escritos, más punzantes por cierto que el 
acero, D. Francisco de Quevedo Villegas, y D. Fran- 
cisco de Rioja, autor este último del Aristarco que por 
orden del conde-duque de Olivares escribió para com- 
batir las tendencias de la Proclamación católica. 

En aquel mismo mes de Noviembre á que me refie- 
ro, y á 3o del mismo, día de San Andrés, según ley y 
costumbre, tuvo lugar en Barcelona la elección de los 
concelleres, que aquella vez dio lugar á grande agita- 
ción y tumulto. Amotinóse la plebe pidiendo un sexto 
conceller, á fin de que éste recayese en clase de artesa- 
nos ó menestrales, y amenazaba el tumulto tomar se- 
rias proporciones; pero medió M. de Argenson en nom- 
bre del rey de Francia, temeroso de que el alboroto pa- 
sase á mayores, y se acordó elegir seis concelleres en 
lugar de cinco, siendo el sexto de la clase de artesanos: 



62 VÍCTOR BALAGÜER 

resultando nombrados Galcerán Nebot^ ciudadano; Ra- 
món Romeu, ciudadano; Alvaro Antonio Bosser, don- 
cel; Onofre Palau, mercader; Juan Jerónimo Talavera, 
notario, y Andrés Saurina, pasamanero i. 

Ya en 22 de Julio se había procedido también á la 
elección de diputados, resultando nombrados Bernardo 
de Cardona, ardiaca mayor de Gerona, en representa* 
ción del Brazo eclesiástico; Francisco Sala, de Arenys, 
en representación del Brazo militar; Jerónimo Pastor, 
de Lérida, en representación del real, y oidores el ca- 
nónigo T, Girona, de la Seo de Urgel; Juan Amigant, 
de Manresa, y José Ferrer. 

Antes de terminar el año hubo algunos encuentros, 
que por su poca importancia se omiten, y que fueron 
favorables á los catalanes, particularmente una acción 
de guerra cerca de Tamarite de Litera, en la cual el 
conde de Lamotte ganó prez y gloria. 

1 Estas y otras noticias, las recogí en el archivo que tiene en Fonz, 
cerca de Monzón, la casa de Monner. Tuve ocasión de visitar este ar- 
chivo cuando ya había dado á luz la primera edición de esta HISTORIA. 
y en él encontré datos muy curiosos y muy interesantes sobre diversas 
épocas de la historia de Cataluña, singularmente en las relativas á los 
movimientos de I640 y á la guerra de sucesión. Como en ambas épocas 
figuraron noblemente los antecesores del actual Sr. Monner, el archivo 
es rico en datos y documentos. Recuerdo, entre otras cosas, un manuscri- 
to catalán muy interesante, titulado Successojt de Catalunya en los anys 
\t^Q y 1641, que parece escrito por Juan Francisco Ferrer, conceller 
cuarto que fué de Barcelona en tiempo de las turbaciones de Cataluña. 
Quien escriba sobre aquella época, debiera consultar este archivo. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVIII. 63 



CAPITULO XXVIII. 



La campaña del Roscllón. — Hambre enPerpiftán. — Luis XIII se dispo- 
ne á pasar al Rosellón. — Socorro de víveres enviado á Perpiflán.— 
Edicto de Felipe IV. — Reus y Constan tí se entregan al ejército real. 
— La capitana de Doria cae en poder de los catalanes. — Fortificación 
de Barcelona. — Entrada de Brezé en Barcelona y juramento. — Viaje 
del rey de Francia. — Es nombrado virrey D. Pedro de Aragón. — 
D. Pedro de Aragón es derrotado y hecho prisionero. — Noticia ofi- 
cial de la victoria. 

(Hasta 30 de Marzo de 1642.) 

Conviene ahora decir algo de lo que pasaba en el Ro< 
sellón, donde con calor se combatía también y donde 
por parte de Francia se ponía mayor empeño, ya que 
la política del cardenal Richelieu estaba en asegurarse 
la posesión de aquel condado para pago de los gastos 
de guerra. Richejieu, cuya política consistía en prome- 
ter mucho, dar poco y recoger todo lo más posible, ha- 
bía ya previsto que, fuese cual fuese la solución de 
aquella guerra, el Rosellón podía pasar á ser del terri- 
torio francés.' Al efecto, puso paiiicular empeño en 
arrojar del condado á todo trance á los españoles, que, 
repelidos de Cataluña, se habían refugiado y hecho 
fuertes en Perpiñán, Elna, Colibre, Canet y otros pun- 
tos^ reforzados luego por algunas divisiones que por 
mar se les enviaron. 

Los . verdaderos esfuerzos de Francia se dirigieron 
contra Perpiñán, de cuya plaza le importaba apoderar- 
se más que de la de Tarragona. £1 3 de Junio de 1641 
8.000 hombres de infantería y i.ooo caballos, bajo el 
mando de D'Arpajon, habían ya entrado en el Rose- 



11 



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64 



VÍCTOR BALAGUER 



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llón, apoderándose inmediatamente de Villalonga, Clai- 
rá, Canet y Elna. En seguida se comenzaron á cortar 
todas las comunicaciones con Perpiñán, y bien pronto 
hubo de sufrir esta plaza los rigores del hambre. El his- 
toriador Henry 1, con referencia á un manuscrito del 
notario Pascual, dice que por el mes de Diciembre, 
agotada ya la carne de asno y de caballo, los soldados 
daban caza á los perros por la calle. Pascual dice, con 
fecha del 22 de Enero de 1642: «Hoy me hallaba to- 
mando el sol bajo el pórtico del glorioso San Jaime, 
cuando he visto entrar en el cementerio á dos soldados 
que se han puesto á comer las yerbas que allí crecen, 
como hubieran podido hacerlo los animales. Era cosa 
que espantaba verles comer aquellas yerbas con delicia: 
tal era el hambre que traían.» 

Dirigida en aquel momento hacia el Rosellón toda la 
atención y solicitud del cardenal ministro, apremiaba 
éste al rey Luis XIII para que pasase en persona al si- 
tio de Perpiñán, con el doble objeto de dar más impor- 
tancia á esta guerra á los ojos de los catalanes y con el 
de aumentar el celo y energía de éstos yendo á jurarles 
sus constituciones y libertades. Diéronse, pues, las ór- 
denes para reunir un grande ejército á fin de acompa- 
ñar al rey, á quien precedió el mariscal de Brezé con el 
título de virrey de Cataluña. 

El mariscal llegó al Rosellón en el momento en que 
un tercer convoy para socorro de la guarnición de Per- 
piñán, más afortunado que los otros, desembarcaba en 
Colibre. Brezé, coniprendiendo cuánto importaba que 
aquellas provisiones no llegasen á la plaza, tomó sus 
medidas; pero el marqués de Torrecusa, comandante 
de las fuerzas que protegían el convoy, y el marqués de 
Mortara, gobernador de Perpiñán, estaban de acuerdo^ 









1 Historia del RoseÜán, lib. IV, cap. HI. 



1L. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVIII. 6^ 

y aunque con gran peligro, con empeñada lucha y con 
diestra habilidad^ logró socorrerse á la plaza» en la cual 
filé posible introducir provisiones para seis meses i. 

1 £s curiosa la relación que á este propósito hace el historiador 
Henry. Hela aquí: 

"El marqués de Torrecusa. comandante de las fuerzas de la escuadra, 
concertó con el de Mortara, gobernador de Perpifián, que le indicaría 
- cuándo debía salir de la plaza para irle al encuentro con la guarnición, 
por medio de tres cafionazos disparados en el fuerte de Santelmo. £1 8 
de Knero al anochecer partió el Torrecusa. y haciendo un rodeo pasó 
por el collado de Masana, entró en el valle de Soreda, cayó sobre los 
franoedes, que no le aguardaban» y derrotólos. Dueño de la montafia, ba* 
jó al llano, donde estaba la línea francesa, que rompió después de una 
enérgica resistencia, y apoderóse del fuerte que la coronaba. Santelmo 
dio entonces la señal á Mortara, que salió de Perpiñán al amanecer con 
tres regimientos y en dirección á Argeles. A orillas ya del Masana, ria- 
chuelo que entra en el mar á poca distancia de aquella villa, dio Morta- 
ra con algunos destacamentos franceses, que él creyó españoles, y al sa- 
ludo que les hizo según usanza de entonces, respondieron con una des- 
carga de mosquetería que le quitó unos ICO hombres. Así que fué bien 
de día, viendo los franceses que había poco orden en aquella salida, 
quisieron impedir el encuentro de Torrecusa y Mortara, y empeñaron 
una fuerte escaramuza: Kortara perdió su caballo, y Torrecusa algunos 
de los caballeros que le acompañaban. Reuniéronse, sin embargo, ambos 
marqueses, y Brezé, conociendo lo imposible de cortar el paso, se retiró 
á Sállelas y á Elna. Ochocientos catalanes y franceses que habían deja- 
do en Argeles tuvieron que rendirse al cabo de tres días, obligándoles á 
partir, á los primeros desarmados y con cabeza desnuda, como rebeldes 
á su rey, á Cataluña; y á los segundos á Elna, sin tocarles las arma^. 

.Libre ya el camino de Perpifián, Mortara hizo llevar á la cindadela 
700 sacos de trigo, que los soldados sisaron, sin que á los habitantes les 
quedase al fin ni un grano 

a Las tropas se llevaron á Perpifián las primeras provisiones; volvie- 
ron á Colibre el 1 1 de Enero, y con dos cafionazos que disparó Santel- 
mo por la noche, súpolo Mortara; pero como se dejaron las acémilas, 
Torrecusa, que debía volverse en seguida á Catalufia, quiso desembar- 
car y transportar los granos que le quedaban, y decidióse á hacerlo por 
medio de sus soldados. Para ello mandó hacer 5.000 saquitos, uno para 
cada infante, y 400 más grandes, uno para cada caballo, y marchó otra 
vez el 26 del mismo Enero. 

TOMO XVI 5 



><.^' 



66 



VÍCTOR BALAGUBR 



Viendo mientras tanto Felipe IV el alarmante giro 
que iban tomando los asuntos del Principado, expidió 
un edicto en que procuraba halagar á Cataluña, lamen- 
tando lo sucedido en Cambrils y Perpiñán, diciendo 



1v 



ir.- 



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.Ignoraba Torrecusa la posición de los franceses, y suponiéndoles 
apostados á la izquierda del Tech para impedirle el paso, había resuelto 
al principio pararse junto al río para proseguir su marcha de noche; pera 
mudando de parecer dirigióse á Sállelas, á fín de que descansasen sus sol- 
dados hasta la mafiana siguiente, pues muertos de cansancio bajo la do- 
ble carga de las armas y del trigo, cuyo peso se había aumentado con 
la lluvia de todo el dia, ya no podían caminar. En Sállelas supo Torre- 
cusa que los franceses estaban en San Nazario, media legua lejos; viva- 
queó por tanto toda la noche, y al amanecer vio á los franceses que 
maniobraban ya para circunvalarle; mandó atrincherar de seguida con 
los mismos sacos del trigo, y envió á un bosque cercano dos compafiias 
de mosqueteros. La caballería francesa corrió tras de ellas para aislai^ 
las; diólas una carga, y las causó alguna pérdida; pero Torrecusa envió 
socorro, y los franceses se hubieron de retirar. Duefio entonces del cam- 
po el general espafiol, recogió los carros y bagajes abandonados por los 
franceses» y fuese á EIna, en donde estuvo dos -días. £1 29 tomó'^el ca- 
mino de San Nazarío, y cerca de un montecillo llamado Zo Munt di la 
Tirra vio á los franceses que, alentados con un refuerzo de 500 caba- 
llos recién llegados, le estaban esperando. Torrecusa quería ir á Canet 
para evitar un combate; pero alcanzado por la caballería contraria, hubo 
de pararse y defenderse. En aquella confusión, queriendo sus escuadro- 
nes evitar el choque de los franceses, se echaron sobre las compañías 
de Próspero Colona y de Roderígo, las cuales desordenaron, al mismo 
tiempo que cayendo la caballerfa francesa sobre las tropas menos ague- 
rridas, metíanlas en un foso, donde las hacía fuego la artillería. 

„E1 regimiento de caballería de Gassion acababa de coger los baga- 
jes de los espafioles, y á éstos queríales cercar la retaguardia, compues- 
ta de italianos; pero eran veteranos, y sostenidos por el fuego de dos 
cafiones de campaña, detuviéronle y se agregaron tranquilamente al con- 
voy. Esta maniobra, ejecutada con intrepidez, admiró á los franceses* 
que no osaron atacarles más; y Torrecusa, que conoció su indecisión, se 
puso audazmente en marcha hacia Perpiñán, seguido por la caballería 
francesa que, volteando en tomo suyo, ponía todo su tino en agujerear 
á tiros los saquitos de trigo que llevaban los soldados, destruyendo esta 
maniobra sobre 700, de los cuales se escapó el trigo por los agujeros 
abiertos por las balas. „ (Henry, lib. IV, cap. III.) 



HISTORIA DE CATALUÑA.— LIB. X. CAP. XXVIII. 67 

haberse efectuado sin orden suya, prometiendo cumplir 
y observar los fueros, privilegios y libertades, y anun- 
ciando que iba á celebrar cuanto antes Cortes á los ca-. 
talanes para la puntual observancia é inmediata ejecu« 
ción de sus leyes. Era ya tarde. Mal se avenían aque- 
llas palabras de conciliación con los estragos y horro- 
res cometidos por las tropas reales á la vista, aquies- 
cencia y aprobación de. sus jefes. Cataluñs^ no podía ya 
escuchar estas razones, inspiradas al monarca por la 
voz de un tardío y quizá fingido arrepentimiento, y la 
lucha siguió sin que, como veremos, la hiciera cesar, 
por el pronto, ni la misma caída del duque de Oliva- 
res, el único causador de todas aquellas desgracias, el 
móvil de aquella guerra, el promovedor de tanto distur- 
bio, tanto crimen y tanto escándalo (V). 

Continuaba viva la guerra en Cataluña, y con alguna 
ventaja entonces para las armas reales. El marqués de 
Hinojosa, que hacía las veces de virrey, no descansaba^ 
ün momento recuperando en el campo de Tarragona 
los lugares que se habían declarado por la causa catala- 
na. La villa de Reus, sin fuerzas para resistir por haber 
tenido que marchar su guarnición, vióse precisada á 
abrir sus puertas á las tropas reales i, y hubo de entre- 
garse Constanti, no sin haberla defendido antes con 
desesperación su gobernador Grao Raset 2. 

Por este tiempo llegó á Barcelona prisionera la ga- 
lera capitana de la nota genovesa que formaba parte 
de la española. Había encallado el 7 de Febrero delan- 
te del río Tordera, y fué entrada por la gente de Bla- 
nes, que la saquearon, apoderándose de un rico botín, 
poniendo en libertad á varios prisioneros catalanes que 
llevaba, y prendiendo al mismo almirante Juanetín Do- 



1 Anales (U Reus^ lib. II, cap. I. 

2 FeUu de la Peña. lib. XX. cap. VIL 



68 



VÍCTOR BALAGUER 



ria, el cual, conducido á Barcelona, fué luego envia- 
do á Montpeller, donde quedó confinado i . 

Ocupábase activamente la capital del Principado en 
8U fortificación y defensa para el caso que un día pudie- 
se ser acometida, según se desprenSe de las disposicio- 
nes tomadas por los concelleres y diputados á 7 de Fe- 
brero 2. • 



1 Dietarios de los archivos de la Corona de Aragón y casa de la 
dudad. 

2 He Aquí, según se lee en los dietarios, la embajada de los concelle- 
res á los diputados y la contestación de éstos: 

'JSmóaxadá ais Diputáis. 

.Fer los mals efectes que ha obrat, y obra continuament lo enemich 
contra aquesta Provincia y Ciutat, y per los avisos certs teñen los sefiors 
Concellers deis que va disposant, manifestament se veu que no es altre 
son intent sino novament invadir aquestos Principats, y Comtats, y 
assenyaladament assolar del tot á esta Ciutat; de la conservacio, o des- 
tructio de la cual depenje en gran part la existencia, ó no del restant de 
la matexa Provincia, axi que ben fortificada ella resta abte pera conser- 
varse, y ajudar en quant pugue ais demes pobles. Trobes lo die de vuy 
en estat débil, y del tot exausta per causa deis nous accidents de aques- 
ta occorrent guerra; es li forsos fer promtament les fortilicacions baix 
referídes, en orde á les cuals ames del salari que paga á un inginyer que 
es vuytanta Uiures cada mes, y molts altres, sois li es possible poder 
acudir y donar los cavechs, magalls, pales, y cabassos, que per dites for- 
tificadons serán menester, lo valor deis cuals es considerable. Y perqué 
de la fortificado resulta la defensa comuna de tots sos Ciutadans, confia 
que los estaments infrascrits tindran á be de obrar y ajudar á fer dites 
fortificadons, com á cosa tant convenient, y comuna al benefi de tots, 
y axi ha assenyalat al estament Eclesiastich la mitja lluna del portal nou; 
al estament Militar la del portal del Ángel, al estament mercantivol lo 
acabar de fortificar lo portal de mar, y que lo pont de aquell se pose á 
tota perfecdo acabant, y donant remato al poch que falta de la contra 
escalpa, que es devant la Iglesia de sant Sebastia, y á la gent volant de 
la present Ciutat la del Portal de la Draqana; ab expresisa advertencia 
que en cas no aparegues á las presones deis tres estaments personalment 
treballar en dites fortificadons poran valerse deis gastadors que vuy te 
la Ciutat en la Draqana pagant á cada hu dells tan solament dos sous 
per die. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVIII. 69 

El 23 de mismo mes tuvo lugar la solemne entrada 
del nuevo virrey mariscal de Brezé en la capital del 
Principado, recibido por las autoridades conr pompa y 
por el pueblo con grande alegría. Las calles por donde 
pasó estaban llenas de colgaduras y adornos, y en todo 
quiso esmerarse Barcelona para demostrar, en medio de 
su conflicto y críticas circunstancias, d regocijo con que 
le recibía y las esperanzas que en él cifraba, haciendo 
en esta ocasión grai^des esfuerzos de desprendimiento 
para acreditar el sincero afecto que profesaba al nuevo 
rey que, en uso de su soberanía, se había dado. Antes 
de aposentarse el de Brezé en el palacio que de ante- 
mano se le había preparado en la plaza de San Fran- 
cisco, rectificó como virrey y con las solemnidades de 
costumbre el juramento que más de un mes antes había 
ya prestado en la Junquera al. penetrar por primera vez 
en Cataluña (VI). 

*La conveniencia y importancia de aquestas fortifícacions, la neces- 
sitat gran y débil en ques troba vuy aquesta Ciutat, lo amor 11 teñen sos 
Ciutadans, lo desig gran te de veurerse posada en estat que intrepida- 
ment pugue obsistir á les armes enemigas, li asseguran aquest auxili com 
ho suplica ab lo major encariment pot ab esta embaxada. 

„ Rtsposta deis Diputáis^ 

«Los diputats del General de Cathalunya han rebut la embaxada de 
V. S. en rahó de la assistencia demana V. S. á las personas del Con- 
sistori y offícials del General per si ó per interposadas personas en las 
fortüicacions que enten fer en aquesta ciutat, á la cual embaxada respo- 
nent: Diuhen que regonexen la obligatio que tenent de servir á V. S. y 
á la ciutat en aqueix particular en cosa que es tant del benefíd publich 
y comuna de tots y la necessitat precisa quey ha de fer de prompte di- 
tas fortüicacions perqué ab ellas se puga defíensar de las invasions del 
enemich y estar la ciutat tant exausta com V. S. representa que obliga 
á que jtots li ajuden. Perssó per aparexer que las ditas rahons son tan 
justas per los cuals ningú se deu eximir oíTereixen cumplir ab lo que 
V. S. demana ab dita embaxada y lo mateix ordenaran fassan los demes 
oflicxals del General que no sois en axo desitjan donar gust á V. S y á 
la ciutat, pero eñ tot lo demés que se ofTerirá de son servey.. 



70 VÍCTOR BALAGUER 

Por lo que toca al rey de Francia, resuelto á encami- 
narse á Barcelona para prestar á su vez el juramento y 
para de paso asistir al sitio de Perpiñán, llamó á París - 
al príncipe de Conde, á quien quiso dejar al frente de 
aquella ciudad durante su ausencia* y encargó á los ma- 
riscales de Meilleraye y Schomberg el mando del ejér- 
cito del Rosellón. Luis XIII, después de haber escrito 
con fecha del 20 de Enero á los concelleres de Barcelo- 
na participándoles que ib^. á emprender el viaje 1, ^i6 
de París el 2S llevándose consigo todas las insignias de 
la majestad, á ñn d,e dar más solemnidad á la ceremo- 
nia de su juramento como conde de Barcelona 2, y en- 
tró en Narbona á principios de Marzo, después de haber 
pasado en Lión una revista á las tropas que debían en- 
trar en campaña. Desde Nimes volvió á escribir á los di- 
putados y concelleres de Barcelona, manifestándoles có- 
mo había dado orden de que pasasen á Cataluña 6.000 
infantes y 2.000 caballos, y anunciándoles su próxima 
llegada al Principado luego de haber concluido con los 
asuntos del Rosellón 3. 

Supo en esto Barcelona que el rey Felipe IV había 
nombrado virrey y capitán general de Cataluña á D. Pe- 
dro de Aragón, marqués de Povar; á su hermano segun- 
do, D. Antonio, general de las galeras que se aprestaban 
en Valencia para aumento de la armada; y á su tercer 
hermano, D. Vicente, coronel de una división destinada 
á reducir el marquesado de Pallars y Conca de Tremp. 
Qajo el mando de D. Pedro se puso una división de 
2.000 caballos y 7,000 infantes, y se le dio orden para 
que, atravesando Cataluña, volase al socorro de Perpi- 
ñán y Colibre, plazas amenazadas por las armas del 
rey de Francia. Dícese que D. Pedro, justamente ate- 

t Archivo municipal: Cartas reales, 

2 Levasson Historia de Luis XI I. -^Mercurio de Vittorio, Siri. 

3 Archive municipal: Cartas reales. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVin. ^l 

rrado por la temeridad de una empresa que á hada me- 
nos tendía que á hacer atravesar á una hueste muy poco 
numerosa todo un país sublevado, trató de hacer variar 
al gobierno de resolución; pero el conde-duque, á quien 
la menor contradicción irritaba, le hizo escribir por el 
mismo rey que había de cumplirse la orden: «Los va* 
salios pueden presentar dificultades, le decía el monar- 
ca; pero cuando se les reitera la orden, no deben repli- 
car. Partid, pues, aun cuando ha}^is de sucumbir i.» 

D. Pedro partió, pero para ser vencido y proporcio- 
nar á la causa catalana el mayor triunfo y la mejor joma- 
da de aquella guerra. He aquí cómo da cuenta de la ac- 
ción y de la victoria, la reseña que por encargo de las au- 
toridades se publicó y circuló en Barcelona, habiéndome 
parecido conveniente trasladarla á estas páginas, no tan- 
to por lo curiosa y llena de detalles históricos, cuanto 
por lo rara que se va haciendo en nuestros días, pues 
apenas existen ya de ella ejemplares, como no sea en 
algunos de nuestros archivos ó en la biblioteca particu- 
lar de un curioso. 

Dice asi: 

«RELACIÓN DE LA DERROTA Y PRESA DEL GENERAL 
D. PEDRO DE ARAGÓN Y DE TODO SU EJÉRCITO. 

•Con las armas y el valor del Excmo. Sr. Mariscal 
de Brezé, virrey de Cataluña, quedó el enemigo en 
Rosellón falto de gente y de víveres. El socorro que. se 
dio á Perpiñán fué más de comedores que de comida, 
porque la mayor parte dejó el enemigo por el camino. 
De ii.ooo infantes y i.ooo caballos que tenía entre 
Perpiñán, Salsas y Colibre (contando los que desem- 
barcó en Colibre en los primeros de Noviembre), los re* 

1 Henry. lib. IV. cap. IV. 



72 



VÍCTOR BALAGUER 



dujo SU Excelencia (por medio de seis batallas campa-, 
les que les dio en espacio de seis semanas, y asistencia de 
tres meses en campaña) á S.ooo infantes y 400 caballos. 
Los 2.000 dejó el enemigo para guarnición de Perpiñán, 
y los 3.000, con 3oo caballos, puso en Colibre. Recibió 
su Excelencia, por cartas de la corte, avisos ciertos de 
que S. M. (que Dios guarde) venia con su Eminencia á 
estas fronteras de Rosellón con ejército real, para librar 
con todo esfuerzo á los catalanes de la injusta opresión 
de los castellanos. Y así, dando órdenes al estado de Ro- 
sellón (mientras tardaba el ejército del señor mariscal de 
la Maulare), partió para el Empurdán con tropas, donde 
habiendo reconocido Rosas personalmente, y asegurado 
aquellos pasos y plazas, las remitió al señor de la Mota 
Oudancourt, teniente general de la armada de Mont- 
blanch por su Excelencia, que se hallaba en Mont- 
blanch con poca gente. Vino á esta ciudad de Barcelo- 
na su Excelencia, donde fué recibido con la mayor os- 
tentación de júbilo y alegría del pueblo que se baya 
visto jamás, que los catalanes no son cortos en agra- 
decer. 

¿Tuvo el enemigo aviso de todo, y considerando la 
potencia de Francia empeñada en Cataluña, y que la 
puerta para entrar era Rosellón, donde se hallaba falto 
de infantes, de caballería y de víveres, resolvió de pa- 
sar al condado de Rosellón un grande golpe de caballe- 
ría, y parte de buena infantería y cabos, que, juntos con 
los que allá tenía, se venía á componer un ejército de 
7.000 infantes y 4.000 caballos, que puestos en cam- 
paña hacían muy dificultosa la entrada de las tropas 
francesas del Lenguadoch en Rosellón y Cataluña. Por 
otra parte, el enemigo por mar resolvió enviar un so- 
corro real de víveres á Rosas y Colibre, con la escua- 
dra de navios del Norte, gobernados por el almirante 
José Sem. 



HISTORU DE CATALUÑA.— UB. X. CAP. XXVni. 73 

•Para ejecutar estas resoluciones, se dio patente de 
general á D. Pedro de Aragón, llamado antes marqués 
del Povar, hijo de los duques de Cardona, criado, edu- 
cado y muy conocido en Cataluña, con intención de 
que este conocimiento obligaría álos catalanes á recibir- 
le como amigo, sin reparar en que Cataluña antes fal- 
taría á la vida que á las obligaciones grandes que tiene 
á su rey y señor que la defiende. Diéronle tropas de 
Castilla y Aragón, con las cuales pasó sin hallar resis- 
tencia, por la aspereza de los caminos de la frontera de 
Aragón, al campo de Tarragona. Puesto allí, y agre- 
gándole lo mejor y más escogido del ejército del mar- 
qués de la Hinojosa, conde de Aguilar (que há mucho 
tiempo está en Tarragona) le halló con un ejército de 
2.500 caballos entre corazas y caballos ligeros, i.ooo 
dragones y i.ooo infantes, la mayor parte oficiales vivos 
y reformados, y los demás todos soldados viejos, porque 
asi sé requería, para conseguir uno de los fines más te- 
merarios que se podían emprender, cual era el de que- 
rer atravesar toda Cataluña, desde Tarragona á Rose- 
Uón, que por lo menos hay 36 leguas, todo tierra áspe- 
ra, bsLgossL, quebrada y tan poblada como se sabe. Re- 
cibió D. Pedro órdenes de Madrid de pasar absoluta- 
mente, y para que las marchas fuesen largas y breve el 
viaje, tuvo orden de no entretenerse en tomar plazas, 
sino marchar siempre, y por esto se dieron muías á to* 
dos los infantes, víveres y municiones á cada cual para 
doce días. 

•Mientras los enemigos disponían los negocios en la 
forma sobredicha, llegó S. M. (que Dios guarde) y su 
Eminencia (que Dios conserve) á Narbona con pujante 
ejército, habiendo ya entrado el señor mariscal de la 
MaiUare en Rosellón con sus tropas. Había escrito á 
Madrid el marqués de Mortara (que gobierna á Colibre) 
que se tratase de socorrerle; que él ofrecía sustentar 






74 VÍCTOR BALÁGUBR 

todp un mes las eminencias^ antes que pudiésemos nos- 
otros llegar á atacar á Colibre. Empero el señor maris- 
cal de la Maillar^, con su valor acostumbrado, en una 
tarde sola ganó al enemigo todas las eminencias, nui- 
tando y prendiendo del enemigo Seo, siguiéndolos has- 
ta el foso de Colibre, donde luego comenzó á abrir trin- 
cheras y plantar batería, sitiando en aquella plaza pa- 
sados de 3.000 hombres y 400 caballos. Comenzó aba- 
tir el fuerte real, que Maman de San Juan, y á pocos 
días, viendo que la artillería hacía poca mella, le di6 
asalto, con que le rindió, degollando y prendiendo toda 
la guarnición que había dentro de castellanos. Con esto 
fué fácil ganar el burgo ó arrabal, y plantar la batería 
contra la villa. 

»A este tiempo apareció en las costas de Barcelona 
la escuadra de navios del castellano, que, según los avi- 
sos y las cartas que cogieron á un correo, eran la escua- 
dra de José Sem, que llevaba municiones y provisiones 
á Rosas para socorrer á Rosellón; empero el mal tiem- 
po no les dejó tomar puerto, y así, siguiendo la derrota 
del viento, fueron los galeones arrojados á Poniente de 
donde venían. 

«Después de la entrada del señor mariscal de la Mai- 
llare en Rosellón, comenzaron á entrar regimientos de 
caballería é infantería para Cataluña, á los cuales dio 
orden su Excelencia del señor virrey se fuesen á reci- 
bir las órdenes del señor de la Mota á Montbianch; y 
así con éstos, y con los que su Excelencia había traído 
de Rosellón y remitido al señor de la Mota, se hallaba 
dicho señor en Montbianch, con estado muy diferente 
que antes, es á saber: más fuerte y engrosado el ejér- 
cito. 

•Dieron aviso los de Trem á su Excelencia que Don 
Vicente de Aragón, hermano de D. Pedro, había entra- 
do en Cataluña por aquella parte con tropas de pie y de 



ORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVIII. J¡ 

unque pocas, y que se recelaban de sitio, dio 
cia orden á su teniente general, M. de la 
que reconociese al enemigo, y juntamen- 
socorro; asi se hizo: juntáronse los soma- 
an número; llegó el enemigo á Trem; en- 
ipeta diciendo que se rindiesen á su rey, y 
lian á librarlos de los franceses, i que res- 
os leales catalanes que estaban muy rendi- 
Y, que lo era el de Francia, y que en orden 
siones de franceses, decían que estaban tan 
¡rerse librar de ellos, que no habiendo enton- 
los franceses los enviaban á buscar, para que 
ifendtesen de castellanos; con esto se trabó 
los de la villa de Trem y los enemigos, los 
jose resistidos se retiraron, y los nuestros, al 
tcorro que envió el señor de la Mota, los per- 
sn tanto valor, que D. Vicente de Aragón 
pas se volvió á Aragón, tratando más de dé- 
los nuestros, que muestran ganas de seguir- 
rehacerse para volver á entrar; y con esto 
ntrada de D. Vicente de Aragón en Cata- 

;ral D, Pedro de Aragón, después de haber 
lo y proveído sus tropas, que eran 3.5oo 
tre corazas, caballos ligeros y dragones, da- 
los 1. 000 infantes y otras más para lo res- 
agaje, comenzó á marchar del campo de Ta- 
ra atravesar á Cataluña á 24 de Marzo del 
Los pueblos vecinos al punto dieron avisos 
los, unos por la parte de Villafranca á su Ex- 
tros por la parte de los collados al señor de 

por su Excelencia la marcha del enemigo, 
oneos á la corte, al señor mariscal de la Mai- 
:ñor de la Mota para que bajase con caballe- 



^6 VÍCTOR BALAGUBR 

ría, pues la tenia bastante, por la parte de Igualada, 
para hallarse á la retaguardia del enemigo, ju^rgando 
que era forzoso topalle al rio Llobregat, 6 por Marto- 
rell, ó poco más arriba hacia Esparraguera. Además.de 
esto mandó su Excelencia despachar órdenes S. todos 
los pueblos, para que, levantando el somatén general', 
persiguiesen continuamente al enemigo. Con esto todos 
los pueblos comenzaron á tañer las campanas á soma- 
tén, y ponerse en armas para ofender á los castellanos 
con tal fervor y calor, que mostraron en esta ocasión el 
amor y fidelidad grande que tienen á su rey y señor, 
y la pbediencia rendida á su Excelencia. 

»A1 mismo tiempo que D. Pedro de Aragón comen- 
zó á marchar, el marqués de la Hinojosa hizo frente con 
lo restante que le quedaba de tropas á los collados, que 
con tanta vigilancia y valor han defendido el señor de 
la Mota y bajo sus órdenes D. José Biure y Margarit, 
gobernador aliora de Cataluña. Empero el señor de la 
Mota, conociendo que era estratagema del enemigo 
para divertirle no siguiese á D. Pedro de Aragón, á un 
mismo tiempo dio orden á los regimientos de Aubaye, 
de Bussi, de Ales y de Mounti, que marchasen á Pie- 
ra, y á las compañias catalanas de D. José Amat y del 
comendador Enrique Juan, que se hallaban en Villa- 
franca, que, pasado el enemigo por aquella villa, le si- 
guiesen á la retaguardia» y se viniesen en esta forma á 
juntar con sus tropas francesas antes de pasar el rio; y 
juntamente hizo cara al mariqués de la Hinojosa en los 
collados, obligándole á retirarse, y con esto se partió 
para Piera, encomendando la custodia de estos pasos á 
M. de Terrail, dando aviso de todo á su Excelencia^* 

•Llegó D. Pedro de Aragón al Arbos, y de paso en- 
vió un trompeta para que se rindiesen, ofreciéndoles 
buen trato y alegando era paisano como ellos. Respon- 
dieron que no creian en promesas de castellanos, que 



S CATALÜÍSa. — LIB. X. CAP. XXVIll. 77 

lalabra, como se había visto en Cam- 
iéndose á vida salva Jos catalanes, ba- 
i cabos, que eran caballeros, y atrope- 
lleria y degollado todos los sitiados, 
e l.ooo, y que ad, ó se retirase ó pe- 
ían muy dispuestos. Por no perder su 
ante D. Pedro, y al confrontar con Vi- 
í un lado; empero como esta villa es- 
dispuesta á sustentar sitio, á lo largo 
ralla y á grandes voces desañaba al 
compañías de á caballo catalanas, que 
complieron el orden del señor de la 
ras el enemigo para juntarse con sus 

su Excelencia supo la venida del señor 
a, le envió de la compañia de sus guar- 
ís, con los capotes colorados de su li- 
: éstos le envió unos trozos de caba- 
6, esperando remonta, estaban aloja- 
Jona; con que el señor de la Mota se 
ballos. Hallábase á este tiempo el ene- 
omí, y el señor de la Mota en Piera; 
legua del paso del rio, y el señor de 
n que era forzoso toparse al pasaje, 
ees entre los nuestros y los enemigos 
ásperos y valles ñ'agosos, por termi- 
cordillera de estos montes antes de 
ue los enemigos venían por el camino 
, á Barcelona, y los nuestros por el ca- 
da á Barcelona. 

m llegó á Barcelona el gobernador de 
Biure y Margarit, á quien dio orden 
se á la parte de San Celoní, y convo- 
les de aquella contornada, esperase al 
paso. Partió luego y juntó allí 3.ooo 



yS VÍCTOR BALAGUER 

catalanes deseosos todos de pelear y morir por S. M. y 
su patria, antes que dejar pasar al enemigo. 

» Envió su Excelencia orden á las tropas francesas, 
que venían marchando para juntarse en Montblanch jcon 
las 'del señor de la Mota, de hacer alto en San Celoni y 
formar un cuerpo con los catalanes que guarnecían aquel 
paso tan estrecho como casi forzoso* 

i El señor de Argenzó venia de la corte á Barcelona, 
al cual dio aviso su Excelencia de la marcha del ene- 
migo, y advirtió no pasase; y hallándose dicho señor en 
Gerona, pidió la convocación de la milicia del país. La 
ciudad de Gerona al punto hizo leva de 200 mosquete- 
ros, y acudiendo los somatenes de aquellas partes, se 
formó un número grande. El cual hizo poner en un lu- 
gar indiferente á los caminos de la marina y de San Ce- 
loni, para que con facilidad pudiesen acudir á oponer 
al enemigo en cualquier de las dos partes, avisando de 
esto al gobernador D. José Margarít. Hizo juntamente 
avanzar la caballería del regimiento de M. de Terraill 
á Hostalrích, para juntarse con las tropas de San Ce- 
loni, donde se hallaron para resistir al enemigo 6.000 
infantes y más de 400 caballos, que según la situación 
de este paso era grande este número y casi imposible 
de romper. 

» El señor mariscal de la Maulare, recibido el aviso 
de su Excelencia, hizo pasar de Rosellón al Ampurdán 
el regimiento de caballería de Lorán, á quien seguía el 
de Magaliobi, con los ayudantes de campo M. de Gui- 
taud y M. de Fontvilla, para juntarse allí con la infan- 
tería catalana del batallón y con los regimientos fran- 
ceses que están de guarnición en Castellón de Ampu- 
rías. 

»E1 maestre de campo general de la infantería cata- 
lana, D. José Sacosta, convocó todos los pueblos catala- 
nes del Ampurdán hasta Olot, que son muchos; con 




HISTORIA DE CATALUÑA.— LIB, X. CAP. XXVIII. 79 

que en el Ampurdán quedaba formado un grande cuer- 
po de gente francesa y catalana, para acabar de desha- 
cer al enemigo^ si llegase allá alguno, después de ha- 
ber escapado de las tropas del señor de la Mota, de las 
de San Celoni y de las de la contomada de Gerona. 

»La ciudad de Manresa, siempre tan puntual á los 
servicios, avisando su veguería hizo cuatro compañías 
de infantería, con las cuales acudió al señor de la Mota y 
siguió sus órdenes, persiguiendo al enemigo en muchas 
ocasiones y atravesando para este efecto lugares áspe- 
ros y montañas fragosas. 

•Sobre todos la insigne ciudad de Barcelona, luego 
que supo los designios de la marcha del enemigo; jun- 
tándose los ilustres señores concelleres con el sabio 
Consejo de Ciento, resolvieron se hiciesen 500 mos- 
queteros, pagados y municionados para todo el tiem- 
po que fuesen menester. Hízose esta leva de infantes 
en seis horas; ofreciéronlos á su Excelencia, el cual, 
haciendo gran estimación de este servicio, mandó mar- 
chasen cuan presto pudiesen, y juntamente avisó al se- 
ñor de la Mota de este socorro. 

» Finalmente, todos los pueblos grandes y pequeños á 
casi un mismo tiempo, á seis leguas del camino que 
emprendía el enemigo avisados por su Excelencia, se 
pusieron en arma con la mayor presteza, amor y fide- 
lidad que imaginarse pueda. 

» A 25 partió el señor de la Mota con sus tropas de Fie- 
ra dos horas antes del día para poder encontrar al ene- 
migo en el paso del río, donde tenía aviso quería pa- 
sar. A las seis horas llegaron á su ejército los dos ma- 
riscales de campo, M. Ouchincourt y el marqués de la 
Luzema. A las ocho horas, sus batidores de estrada le 
dieron aviso de la marcha del enemigo; puso sus tropas 
en batalla en un puesto ventajoso, y, reconocido el ene- 
migo, dejó descsuisar y comer la caballería. Entre tan- 



8o VÍCTOR BALAGÜBR 

' dio orden que la mosquetería catalana entretuviese 
m escaramuzas al enemigo, para obligarle á dejar in- 
ntería en la reta^ardia: sucedió dichosamente este 
¡nsamiento, porque pasando el enemigo el rio, di6 so- 
e la retaguardia con los escarabines del marqués Vüle 
de Moty, sostenidos por otros, escaramuzando y car- 
indo sobre ellos con. tal dicha, que perdió el enemigo 
K) hombres entre muertos, heridos y presos, y entre 
tos muchos oñciales: y con esto se fué aquella noche 
dormir á Martorell. 

• El dfa siguiente de 27 hizo marchar sus tropas á 
tn Andrés, marcha de cinco leguas; y el primer pue- 

después de Barcelona, quien va á Rosellón, mar- 
lando el enemigo á la parte de Tarrasa, para salir ca- 
ino rea] por MoIIer. Este dia entró el señor de la Mota 
i Barcelona, para conferirse y recibir las órdenes de 

1 Excelencia, que recibidas en acabar de comer subió 
caballo para ir á sus tropas, al cual siguieron los ca- 
illeros de Barcelona, aptos para las armas, todos con 
iterminación de servir con su sangre y su vida á S. M., 
imo lo hicieron. A este tiempo, delante de Barcelona 

vieron i3 bajeles grandes que iban á .Rosas, de los 
lales se ha sabido que llevaban solamente provisiones 
bastimentos. 

»En llegar á San Andrés los batidores nuestros die- 
n aviso al señor de la Mota que tos enemigos marcha* 
in hacia Mollet, dos leguas de San Andrés. Recibido 
te aviso, marchó hacia ellos. Encontróse por el ca- 
ino con los 5oo mosqueteros de Barcelona, con las re- 
rvas de Mirapeix, y una compañía de su regimiento, 
campóse aquella noche en un bosque á medio cuarto 
: legua de los enemigos, á los cuales dio tantas alar- 
as, que les obligó á estar toda la noche á caballo. 

•A 28,8abiéndoseenBarcelonaque el señor déla Mota 
taba tan vecino al enemigo que todos los pueblos ba- 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVUI. 8l 

jaban con armas al socorro, los señores concelleres y sa- 
bio Consejo de Ciento resolvieron se hiciese otra leva 
de otros 500 mosqueteros que partiesen luego, y por 
cuanto era mejor fuesen soldados viejos, suplicaron á 
su Excelencia los diese de la guarnición de las galeras, 
que los armarían, municionarían y darían cuatro reales 
de sueldo cada día si en esto no había inconveniente: 
hallóse muy grande en desguarnecer las galeras, y así 
se dio orden marchasen de los naturales de Barce- 
lona 1. 

f En amanecer este día de 28 comenzaron á salir tan- 
ta gente armada voluntaria para socorrer al señor de 
la Mota, que casi^ quedó desierta Barcelona, de tal for- 
ma que no se hallaba apenas por las calles hombres de 
edad competente para las armas, y así fué necesario que 
los eclesiásticos, clérigos y frailes las tomasen para 
la guarnición de los muros y portales; salieron más de 
6.000, y sin éstos ún número grande de mujeres con 
víveres, paños de lienzo y confituras para los heridos y 
cansados. Acciones tan grandes que causaron á su Ex- 
celencia grandísimo gusto de ver á esta belicosa ciudad 
tan liberal, tan valiente y tan fiel á su rey y señor. 

»E1 señor de la Mota, mientras que sus tropas se po- 
nían en batalla, reconoció al enemigo, el cual, no re- 
suelto á pelear, iba marchando y comenzando á empe- 
ñarse por lo estrecho del camino real, que comienza al 
mesón de la Grúa; viendo el señor de la Mota la oca- 
sión que era buena, avanzó sus tropas para atacar al 
enemigo en aquella apretura. Lo cual, conocido por los 
enemigos, le hicieron cara con los mejores batallones de 
su caballería, y dieron orden á los demás que iban de- 



1 La relación por días de lo qae hizo este tercio, al mando del 
sargento mayor D. Francisco Vila, se halla original en el archivo de la 
ciudad, y la copio en el apéndice núm. (Vil). ^ 

TOMO XVI 6 



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82 TÍCTOK B&LAGUEK 

ote marchando, acudiesen; y siccdo muchas veces m^ 
■derosos en caballería que el señor de la Mota, le em< 
BtieroD, el cual, con aquel ánimo intrépido, chocó con 
los tan rigurosamente y con tanta gallardía, que de- 
Dtó y cortó en piezas grande parte de su retaguardia. 
1 caballería catalana, y particularmente los caballeros 
le salieroD de Barcelona, gobernados unos y otros por 

maestre de campo general D. José Dárdena, como 
nfan la vanguardia y estaban avanzados, fueron los 
ímeros que toparon con el enemigo con valor tan ex- 
:mado, que le causaron pavor. Embistió la compañía 

la guardia de su Excelencia (que este dia hizo mam- 
ilas) con tal esfuerzo, que el enemigo no pudo resis - 
se. Las compañías de Gassió, de Saboya, Daubaye, 

Bussi, de Ales y de Moty, unos con la espada en la 
ano, otros con hachas aceradas, hicieron tal matanza 

los enemigos, que regaron de su sangre aquellas cam- 

■ Hizo el señor de la Mota en este victorioso comba- 
prisioneros á Fr. D. Vincencio de la Marra, teniente 
neral de la caballeria; á su solirino, capitán de caba- 
s; al comisario general de la caballería; I2 capitanes 
caballería, cruzados de Santiago; más de 5o oñcia- 
:, y muchos otros caballeros: de suerte que perdió el 
emigo en esta batalla i.ooo hombres entre muertos, 
:sos y heridos. 

»De nuestra parte murieron de los catalanes D. Ra- 
in Villalba, y de allí á dos días de sus heridas el ca- 
án de caballos D. Gaspar de Lupia, mozo de diez y 
s años, que podía competir con el más viejo capitán 
valor y esfuerzo; D. Juan Copons, comendador de 
Jta. 

•Quedaron heridos dS los catalanes D. Antonio Cas- 
lor; D. Salvador Batlle, capitán de caballos; D. Juan 
marit; D. Jerónimo Tamarit, su hermano; D. Jaime 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB, X. CAP, XXVIII. 83 

Callar; D. Jerónimo Torres, y el teniente reformado G¡- 
menis. 

»De los caballeros franceses murieron el cometa de 
las guardias de su Excelencia^ M, de Otil, y et capitán 
de las guardias del señor de la Mota. Heridos M. de 
Chatené; M. de Castolet, capitán de caballería, y algu- 
nos otros • 

1 Quedaron hechos prisioneros del enemigo M. de la 
Reviniera; M. Montaña, teniente de la guardia de su Ex- 
celencia. De los catalanes sólo D. Emanuel de Aux, ca- 
pitan de caballos. 

>De todos los caballeros catalanes, capitaneados por 
el maestre de campo general D. José Dárdena, los que 
más se mostraron esforzados y valerosos fueron 22 que 
puestos en la primera hilera de la vanguardia se mez- 
claron con los enemigos, haciendo unos y otros suertes 
grandes en ellos. 

• De los franceses fueron muchos los que se señalaron 
famosos en las armas, entre los cuales merecen grande 
memoria los MM. Ochincourt y de la Luzerna. El pri- 
mero, muerto el caballo entre los enemigos, peleó á 
pie con la espada un grande cuarto de hora, hasta que 
pudo ser socorrido. Los MM. de Chatené de la Revi- 
niera, de Chabot y de la Valle sirvieron en esta ocasión 
á satisfacción del señor de la Mota. Finalmente, con- 
ducidos por capitán tantas veces famoso como el señor 
de la Mota, pelearon todos revestidos de su valor y ani- 
mados de su espada,, tantas veces tinta en sangre de cas- 
tellanos. Y fué dicho señor de la Mota tan arriesgado 
en esta ocasión, que se empeñó muy adentro del ene- 
migo; y reconociéndole D. Vincencio de la Marra, le 
embistió dentro de su escuadrón, y pensando prender y 
vencer al señor de la Mota, fué dicho D. Vincencio de- 
rrotado y preso. 

1 Derrotado el enemigo se retiró huyendo á un valle 



84 VÍCTOR BAUlGUr.R 

harto largo, donde hizo alto con la infantería en lo alto 
de una eminencia, y con la caballería en la falda ó valle. 
Y hallándose las tropas del señor de la Mota cansadas 
de combate tan largo, para que se refrescasen y descan- 
sasen, las hizo marchar á Granollers, villa que dista una 
hora de camino del lugar donde se dio la batalla. 

»E1 día siguiente de 29, á las tres horas de la maña- 
na, habiendo tenido aviso por los batidores que el' ene- 
migo estaba á caballo y á punto de marchar, se puso el 
señor de la Mota en batalla fuera de la villa, y comen- 
zó á marchar hacia la parte de arriba, para cortarles el 
camino ó embestirles en lo más estrecho de él. Recibió 
después aviso nuevo de que él enemigo había sabido que 
su Excelencia desde Barcelona había enviado á D. Jo- 
sé Margarít á San Celoni, á juntar aquellos somatenes 
con las tropas francesas que acudían; y finalmente, que 
como por todas partes donde volvían los ojos no veían 
sino catalanes armados ó tropas francesas, habían que- 
mado todo el bagaje, dejarretado los caballos y muías 
cansadas y se ponían á marchar á la vuelta de Tarrasa» 
de donde habían salido juzgando por menor mal arre- 
pentirse, volviendo de la temeridad, que perecer en ella 
pasando adelante, donde era ciertísima su ruina. 

•Viendo el señor de la Mota que los enemigos vol- 
vían la cara, dio también la vuelta con sus tropas, si- 
guiéndolos, y dentro dos horas los descubrió al pasar 
de un vallado, y los batidores nuestros los hallaron de 
la otra parte puestos en batalla. Dio aviso el señor de 
la Mota á su Excelencia de la contramarcha, para que 
ordenase á M. de Terraill bajase con toda diligencia á 
Viilafranca para oponerse al pasaje; y para entretener 
al enemigo, mandó el señor de la Mota avanzar 5oo in- 
fantes mosqueteros catalanes á la otra parte del vallado 
para escaramuzar, y entre tanto refrescó su caballería. 

» Despachó su Excelencia á toda prisa un correo á 



HISTORIA DE CATALUÑA.— LIB. X. CAP. XXVIII. 25 

M. de Terraill» que á toda prisa bajase con algunas bue- 
nas tropas á Villaíranca para ponerse á la vanguardia 
del enemigo. 

tLos naosqueteros catalanes y los paisanos derrama- 
dos por una y otra parte, que eran aquel día en número 
de más de iS.ooo, repartidos en diversos puestos, iban 
persiguiendo al enemigo, y escaramuzando á cada paso 
con él, sin dejarle reposar ni refrescar de día ni de no- 
che, entreteniéndolos de esta manera su marcha; con 
que pudo el señor de la Mota llegar con su caballería á 
Martorell, y ganar la delantera al enemigo. Para este 
efecto, partió de Martorell tres horas antes del día y 
marchó con toda diligencia á Villafranca, donde llegó 
á las nueve horas; refrescó allí su gente, y á las tres de 
la tarde tuvo aviso por sus batidores que el enemigo es- 
taba ya á una hora de camino de Villafranca. 

»A este tiempo D. José Margarit, sabida la contra- 
marcha del enemigo, bajó á toda prisa el día mismo de 
29 que el señor de la Mota dormía en Martorell con 
toda la gente de San Celoni, ^ llegando á refrescar en 
San Cugat, y marchó toda la noche; y sabiendo que el 
señor de la Mota estaba ya en Villafranca á la cara del 
enemigo, marchó con sus tropas á la mano derecha ha- 
cia la Beguda y Fiera, para oponerse en aquellos pasos, 
caso que el enemigo, por huir el encuentro con el señor 
de la Mota, no marchase hacia mano derecha, para 
atravesar hacia Igualada y de allí á Urgel, que nos hu- 
biera dado que entender. 

»E1 enemigo se puso en batalla; fuele á reconocer el 
señor de la Mota, y vio que estaba en lo hondo de un va- 
lle, haciendo frente muy dilatada. Coligióse que al abri- 
go y silencio de la oscuridad de la noche marcharía, y 
por cuanto podía pasar por dos caminos á mano dere* 
cha ó á izquierda, para volver á Tarragona, envió el 
señor de la Mota á ocupar las eminencias de entrambas 



86 VÍCTOR BALAGUKR 

manos al regimiento de Santa Eulalia de li 
Barcelona, á quien -se agregaron 200 moB 
Villafranca, gobernados unos y otros por 
mayor D. Francisco Sorríbes, ordenando h 
gos por todas las eminencias de los montes, 
balleria se puso en medio los dos caminos 
de Villafranca, habiendo enviado á M. de ' 
su caballería á la mano derecha nuestra é i: 
enemigo, que es á la parte de la marina. T 
noche dentro el mismo campo de batalla reí 
balleria, aguardando en esta forma hasta 1 
la mañana. 

*No se descuidaba en esta ocasión el 
D. José Margarit, el cual, avisado de lo qu< 
animó con su gente hacia aquella parte, ; 
las eminencias vecinas hizo marchar muchi 
y trompetas para que el enemigo entendies 
Jlos pasos que caían á la parte de Igualada e: 
necidos: diligencia que fué de mucha impo 
«Por algunos prisioneros que trajeron al 
Mota, supo que el enemigo marchaba hac 
izquierda y derecha del enemigo, y a] punto 
cia aquella parte para cortarle el camino y 
car á M- de Tarraill. Amanecido el día y 
tras Villafranca, puso en orden de batalla 1 
las cuales se había ya juntado M. de Terra 
la vanguardia al marqués de la Luzema 
miento de Monty, y á D. José Dárdena co 
ria catalana, y en la retaguardia á M. de 
M. de Tarraill estaba con dos escuadrones 
mientos de Rorses y de Merínville y con 
perdidos del regimiento de la Mota. D. Fra: 
bes, con su tercio de Barcelona y mosquete 
femca, estaba haciendo frente á la infanterí 
go, con que atacó el señor de la Mota al e 



CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVIU. 87 

\do. Comenzaron los mosqueteros á 
ría enemiga, y sufriendo al subir las 
L dar la suya al llegar á lo alto, con 
desordenarse los infantes enemigos, 
po embistió valerosamente el señor 

caballería el ejército del enemigo, 
i la cai^a con tanta bizarría y de* 
e los enemigos romper, comenzaron 
Endo ¡viva Francia! envainando las 

las pistolas en las fundas. Los nues- 
hacer mal á quien no se defiende, 
mente cuartel; acudió luego el gene- 
agón (acompañado de los cabos ma- 
por los prisioneros nuestros que te- 
1 todo su ejército, al señor de la Mo- 
;mpre potentes de S. M. (que Dios 
)nsiguió una victoria tan grande que 
[izado, pues no sólo derrotó y venci6 
¡nemigo, empero hizo prisionero á 
tero, desde los generales hasta los 
iuceso tan grande que seria ingrati- 
esarle por milagro de la Virgen de 

siempre ha implorado el señor de 
' hacia aquellos santos montes (á cu- 
ta victoria), dijo que todo cuanto ha- 
Virgen de Monserrate lo habia alcan- 
idiese atacar al enemigo á vista de 
leería infaliblemente. 
jate y dado por prisionero todo un 
señor de la Mota el mayor peligro 
los vencedores, que, cebados con lo& 
go y desordenados con el pillaje, 
icidos. Y asi, recelando este daño,' 
se quedaba entero, ordenó con mu- 
)Sé'Dájdena, maestre de campo ge- 



.v 



88 VÍCTOR BALAGUER 

neral de la caballeria catalana, se quedase en orden con 
su gente; obedeció puntualmente echando bando de pe? 
na de la vida á sus moldados de tenerse en orden, como 
se hizo; lo mismo procuró hacer con las demás tropas: 
empero fué imposible recabarlo con todas, pero basló 
esta inteligencia para que el enemigo estuviese quedo. 
Aprovecháronse nuestros soldados de 3.ooo bestias, en- 
tre caballos y muías; de 3o.ooo doblas que llevaban á 
Rosas; de grande cantidad de plata labrada; de bande- 
ras, trompetas y todos los papeles é instrucciones de los 
enemigos. 

• Despachó el señor de la Mota á la posta una de las 
guardias de su Excelencia con esta buena nueva; entró 
á tiempo que su Excelencia había salido con carroza á 
pasearse. No cabiéndole al correo el gozo en el corazón, 
comenzó al entrar en Barcelona á publicar esta victo- 
ría; el pueblo á tropas iba en busca de su Excelencia, 
diciéndole á voces ¡victoria! ¡viva Francia! Dio su Exce- 
lencia la vuelta á palacio, seguido de un número gran- 
de de hombres, niños y mujeres coriendo y gritando 
¡viva el rey! ¡viva Francia! Particularmente al apearse 
en palacio levantó la multitud la voz tanto, que jamás 
se ha visto tal aclamación en Barcelona. Leyó su Exce- 
lencia la carta del correo, y sabida la nueva de cierto 
la envió á los señores diputados y concelleres, y jun- 
tamente despachó á la corte al capitán de su guardia 
con este aviso tan regocijado como glorioso, y tan ale- 
gre como importante á la corona de S. M. (que Dios 
guarde). 

•Los señores concelleres y sabio Consejo de Ciento 
se juntaron y resolvieron que al tañer de las oraciones 
se hiciese salva real con toda la artillería de los muros 
y baluartes; que los tres días siguientes se hiciese lo 
mismo con generales luminarias por las calles; que se 
pidiese al cabildo se celebrasen en la catedral tres ofi- 



7ALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVIII. 89 

sica; y finalmente, una procesión 
) de gracias de victoria, tantas ve- 
isa para S. M. y tan provechosa 

a vinieroD los señores concelleres 
á su Excelencia, el cual fué ser- 
td, celebrando sus servicios y bue- 
por grandes y dignos de la buena 
esta visita se siguió la de los se- 
ores de la generalidad de Catalu- 
ibleza y otras personas de condi- 
íísculo de la noche y tañidas las 
toda la artiUeria con bala, y se en- 
las calles, antorchas muchas por 
rica y por las demás muchas velas 
a noche perdió su oñcío. Todo el 
menor iba por las calles, dando 
, á su Excelencia, al señor de la 
: francesa y catalana, durando to- 
i noche, y en esta forma se con- 
iguientes. 

aron los concelleres á suplicar á 
ervido asistir con su presencia á 
is. Hizolo su Excelencia; púsose 
itiéndose de galas diferentes los 
[no costosas y tan vistosas como 
sncia orden de traer los genera- 
l rey católico á Barcelona, y para 
irízo con tres carrozas y una de 
Pedro de Aragón y D. Francisco 
]uiso su Excelencia honrar la na- 
)rden al maestre de campo gene- 
que pidiese las espadas al gene- 
&n y á su teniente general; acción 
nra para un catalán el desceñir 



90 VÍCTOR BALACUSK 

as espadas & los generales del rey católico, tanto tovo 
le pesar para ellos, y en muestra de tí antes de entre- 
garlas las rompieron: todos dicen que hicieron esto fOr 
¡er espadas de poco provecho. 

•El día tercero de las ñestas, que fué jueves á 3 de 
Mnil á medio día, salió toda la gente á esperar la cn- 
:rada de los generales y cabos presos. Entraron á las 
res en coches: iba en la carroza de seis caballos Don 
Pedro, D. Francisco Toralto y otros, los cuales, viendo 
os barceloneses y esta dudad tan perseguida de ellos, 
iC dejaron caer algunas lágrimas de los ojos y no llora- 
>an sobre esta ciudad de compasión como Cristo, fi- 
jaron con éstos muchos cabos en los coches, y á caba- 
lo, convoyados por compañías de escarabines france- 
¡es y catalanes. A los dos, general y teniente general 
leí ejército, mandó su Excelencia dar cuarto en su pa- 
acio con sus criados; otros mandó tener con guardias 
m las casas, que se llaman del duque de Cardona, y 
os demás en la Atarazana y cárceles reales. Lo restan- 
:e del ejército enemigo preso le niandaron hacer alto 
:n el Hospitalet, á una legua de Barcelona, y de allí de 
ioo en 5oo los han llevado á Francia. 

•Trató su Excelencia á todos los presos de condición 
:on la benignidad y cortesía que puede imaginarse. 
V D. Pedro de Aragón, á D. Francisco Toralto, á Don 
l^icencio de la Marra y á D. Diego Sans los banqueteó 
:asi todos los días á comer y á cenar, de tal suerte que 
¡stos señores se confesaron por más rendidos de la cor- 
esía de su Excelencia que de la espada, 

•Llegó el señor de la Mota á Barcelona; recibióle su 
excelencia con continuas y repetidas caricias, abraxos 
r honras; los señores diputados y concelleres por em- 
lajadores le enviaron la enhorabuena y bienvenida; la 
lobleza toda vino á rendirle las gradas y darle los pa- 
abienes, deseándole todo el pueblo muchas mercedes 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXVHI. 9I 

de S. M.^ que sin duda las merece grandes. Confirióse 
con su Excelencia, y á dos días de su venida se partió 
para ir á dar las debidas gracias á nuestra Señora de 
Monserrate, y de allí partir á su armada. El dfa mis- 
mo que partió, á la noche llegó de la corte M • de Mont, 
capitán de la guardia de su Excelencia, que había lle- 
vado á S. M. y á su Eminencia las nuevas de la victo- 
ria. Recibió su Excelencia carta de S. M., en la cual le 
ordenaba diese en su nombre real el bastón de mariscal 
de Francia al señor de la Mota Oudancourt, de que que- 
dó tan gozoso su Excelencia, que confesó había mu- 
chos años no había tenido tal contento como el de ha- 
ber de dar el bastón de mariscal al señor de la Mota, 
no tanto por la honra que S. M. hacía á su Excelencia 
de darle el poder de hacer un mariscal de Fraícia (ac- 
ción propia de reyes de Francia, como el de hacer gran- 
des del católico), cuanto por ver premiado el valor y 
méritos singulares del señor de la Mota, á quien tier- 
namente ama. Despachó luego un correo para Monse- 
rrate, para darle la nueva y el orden de venir; hallóle 
nueva tan grande en Monserrate haciendo sus devocio- 
nes, que pues la Virgen le dio la victoria, ordenó tuvie- 
se allí el primer gozo del premio. Partió luego á Bar- 
celona, y la misma noche que llegó (acompañándole 
mucha nobleza francesa y toda la catalana) recibió el 
bastón de mariscal de Francia, por manos de su Exce- 
lencia, en cuya ceremonia su Excelencia mostró la so- 
beranía de su ingenio, formando en concisos períodos, 
sutiles razones y conceptos altos un panegírico breve en 
palabras, aunque dilatado en el sentido, alabando las 
prendas y virtudes del señor mariscal Oudancourt, que 
de este punto en adelante le llamó así. El cual respon- 
dió con muy discretas y bien advertidas razones, mos- 
trando en ellas la estimación hacia de la merced y el 
propósito de trabajar más en servicio de S. M. Cenó 



VÍCTOR BALAGDBR 



n 



su Excelencia, y se despidió paia partirse la maña- 
iguiente; su Excelencia, después de muchos abra- 
Y muestras de afición (sin poderlo estorbar la hu- 
ad del nuevo mariscal), le acompañó hasta verle 
to en la carroza, y por la mañana salió de Bar- 
aa. 

i*ocos días después mandó su Excelencia aprestar 
x>ches y bagajes para llevar los cabos mayores á 
icia, y los demás mandó embarcar con las galeras: 
I y otros marcban á Francia. He querido poner á 
timo los nombres de los que van prisioneros á Fran- 
advirtiendo que de este ejército que salió de Tarra- 
1 faltan ahora los que murieron al pasar el rio Lio- 
at, que fueron 200, los que murieron el sábado en 
mi^ña de Montmeló y los que han huido marchan- 
ion que se cumple el número del principio. 
-ISTA DE LOS PRISIONEROS, ASÍ OFICIALES COMO SOL- 
)s. — El señor de Mont, capitán de la guardia de su 
leticia, condujo por tierra de Barcelona á Francia los 
mies prisioneros: D. Pedro de Aragón, general. — 
''rancisco Toralto, lugarteniente. — El marqués de 
s, general de la artillería. — D, Vincencío de la Ma- 
general de la cabaJleria. — D. Diego Sans, comisa- 
eneral. — El barón de Letosa, comisario general. — 
fartín de Mugica, maestre de campo. — D. Pedro 
o, maestre de campo. — D. Francisco Martini. 
triados de D. Pedro de Aragón. — Enrique del Pont, 
itaviano Dián. — Nicolás Muzino, criado, de D. Mar- 
t; Mugica. — Antonio María, criado de D. Pedro Par- 
-Isaac Santera, Bastrín de Novellas y Luis Fama- 
riados. 

'or mar con las galeras se llevaron á Francia los 
entes prisioneros: — En la galera Cardenal. — Ca- 
es de caballería. — D. José Espinelli. — 'D. Gabriel 
ques. — D. Alonso de Padilla. — D. Femando de 



ATALUSA. — UB. X. CAP. XXVIII. 93 

ego Salcedo. — D. Pedro Veluty. — 
errasa. — D, Jerónimo Dononía. — 
¡as. — D. Pedro Garabay. — D. Fer- 
Jtdovesa. — D. Carlos Cayetano. — 

D. Pedro Ballestero, lugarteniente 
1 barón de Amat, ayudante de cam- 
re, maestre de campo. — D. Anto- 
I, capitán de infantería. — D. Cris- 
ante de caballería, y cuatro criados. 
:al. — Capitana de caballería. — Don 
D. Baltasar Martínez. — D. Rodri- 

Antonio Lima, — D. Pedro Espar- 
utinez. — D. Luis Espinóla. — Don 
a.— D. José de la Calle.— D. Die- 
iro Magnaca. — D. Gaspar Escude- 
o. 

D. Baltasar Enrique, capitán de 
isar Gognij, auditor de la caballe- 
n, lugarteniente de caballería refor- 
jare, lugarteniente de.cabatleria. — 
lem. — D, Antonio Luna Barionue- 
\rellano, y cuatro criados. 
üTREAL. — D. Salvador Sourea, lu« 
ería. — D. Peso Federico, cometa. 

ayudante de campo. — D. Francis- 
nador de una compañia de caballos 
Andrea Legio, capitán de infantería 
I Luque Eugenio Fernes, ayudan- 
lemardo Pérez, idem. — D. Euge- 
— D. Audivio Pichino, corneta. — 
Tomic, ídem. — D. Jerónimo Man- 
)allería.— D. Francisco de Horti- 
ones. — D. Pedro Protocarrero, ca- 
iformado. — D. Bernardo de Sada, 



94 VÍCTOK BALACOBB 

diado de D. Pedro de Aragón. — D. Fr 
ta, Ídem. — D. Antonio Sebéntez, idei 
JobiodáD, paje de D. Pedro de Aragón 
Levandier, paje. — D. Pedro de Angeod 
secretaria. — D. Domingo de Aoseodo, 
ballería reformado, y cuatro criados. 

•En la galera Vigilante. — OfidaUs 
D. Francisco Bracoamonte, capitán d 
D. Alonso de Montoja, ídem. — D. Balt 
rica, Ídem. — D. Juan Bautista Damián 
Ajitonio Confort, ídem. — D. Francisco^ 
— D. Vincencío Moiioer, ídem. — D. 1 
quez, Ídem. — D. Pedro Mondes, idero.- 
ver, ídem. — D. Pablo Gil Despinosa, Si 
— D. Benito Fereira de Chávez, capital 
D. Juan Rodríguez, ídem. — D. Juan T 
D. Gaspar Sovares, ayudante mayor. — 
visares, idem. — D. José de Mármol, ide 
Gonzalos, idem. — D. Marcos Duran Ei 
— D. Domingo Llanes, cometa, y cuab 

»Ed la ^era Secvekana. — Todos I 
caballería.'— D. Juan Bemas. — D. Jua 
D. Diego Albornoz. — D. Jerónimo On 
D. José Daza. — D. Jerónimo Campero, 
mieteris.— D. Juan Martín Borao. — D. 
cis. — D. Francisco Xarava. — D. Domii 
vasso. — D. Francisco Maldonado. — D. 
Gustillo. — D. Sebastián de Guzmán.- 
del Baile.— D. Cristóbal Andreza.— D. 
quibel. — D. Francisco de los I¿íos.~D. 
do de Mendoza. — D. Diego Pérez, y cuj 

»En Ja galera Fransac. — LugarUnie 
ría. — D. Gómez de Figuera. — D. Juai 
D. Francisco Páez. — D. Leandro Sarmi 
Cabrera. 



TALUSa. — LIB. 3t. CAP. XXVllI. 95 

rtolomé Cantoral. — D. Juan de 
D. Femando Mejía. — D. Pedro 
Alonso de Araya. — D. Francisco 
¡n Villaba. — D. Juan Utique. — 
¡na. — D. Luis de Lartón. — Don 
— D. Juan Sega. — D. Francisco 
de Fano. — D. Cebrián de Medina, 

it llevó los siguientes por tierra:— 
■apitanes. — D. Juan de Bobadilla. 
as, — D. Antón Montañés. 
>. Pedro Blas de Santa María. — 
Alonso Cortés de Gamica. — Don 
ié Roger. — D. Juan de Pedros. — 
ña.— D. Juan Carillo.— D. Diego 
Vandán. 

irencío de Castañeda. — D. Miguel 
Billo.— D. Diego de Estrada.— 
-D, Enrique de Fonseca. — Don 
Tomás Abad.— D. Pedro Marti- 
L. — D. Bartolomé del Campo So- 
irientei, lugarteniente de caballe- 
tanegro, — D. Antonio Beltmúdez. 
iti Calderón. — D, Gerardo Loren- 
Francisco Vergara. — D. Alvaro 
;ca. — D. Diego Arseo Olarte. — 
ia. 

>s. — D. Carlos Farao. — D. Blas 
Baldes. — D. Tomás Martely.— 
■D. Matías déla Patria.— D. Fer- 
D. Jerónimo de Barto. — D. Do- 
ios, — D. Pedro Blasco. — D, An- 
López. 
■teria. — D. Antonio de Godoy, — 



VÍCTOR BAtAGUEX 

;é Roneal. — D. Antonio de las Serras. — D. Fran- 
je Valencia. — Capitán vivo, Ángel Ventura. 
férez.—D. Tomás Fedel.— D. Carlos de Creóle. 
Blas Antonio. — D. Juan de Fagota. — D. Martín 
gona. 

férez reformados. — D. Vicente Corentin. — D. To- 
5Z. — D. Gonzalo de Martín. — D. Leonardo Quey. 
Salvador Esquerrano. — D. Pablo Chinamo. — Don 
3arber. — D. Antonio Grande. — D. Francisco An- 
Mayela. — D. Francisco Barber. — D. Francisco 
nán. — D, Felipe Bartochln. — D, Vicencio Aguel- 
3. Antonio Ortiz. — D. Miguel Gotigua. — D. Chi- , 
i de Vuchilíno. — D. Juan de Guadaña. — D. Mon- 
^illigar. — D. Luis de Machado. — D. Juan Bives. 
Salvador Belda. — D. Alonso Bascas. — D. Pedro 
— D. Tomás Martol. — D. Juan del Monte, comi- 

i estos oficiales referidos han llevado á Francia 
eroB 2.i5o, convoyándolos de 500 en 5oo; final- 
todo el ejército entero, desde los generales hasta 
3ados simples, que quedaron vivos, van prisione- 
^rancia, para rendir vasallaje al monarca tan jus- 
no potente, que veneran las armas de la Europa 
iximo.i 




HISTORIA DE CATALUÑA. — LIÉ. X. CAP. XXIX. 97 






CAPÍTULO XXIX. 



t. 



V . 



Toma de CoUbre. — Se estrecha el bloqueo de Perpifián. — Llegada de 
Lub XIII al campo. — Ataque de Tortosa y toma de Monzón. — Com- 
bate naval á la vista de Barcelona. — Nuevo combate delante de Sit- 
ges.— Llegada de Felipe IV á Zaragoza. — Torrecusa nombrado para 
socorrerá Perpiftán. — Capitulación de Perpiñán. — ^Artículos de la 
capitulación. — Se proyecta el sitio de Lérida.— Precauciones de los 
leridanos. — Batalla de Lérida. — Lamotte virrey. — Carta del rey 
Luis. — Caída del conde-duque de Olivares. 



•«■ 



lyí 



(De 1.^ DE Abril A fin de 1642.) 

Acababa de festejarse en Barcelona el triunfo alcan- 
zado y de recibirse á los vencidos como pocos lo hayan 
sido nunca de sus vencedores, cuando se recibieron car- 
tas del rey Luis XIII y noticia de otra victoria. A los 
primeros de Abril se apoderaron los franceses de la pía* 
23. de Colibre, y en libertad entonces La Meilleraye para 
emplear todas sus fuerzas contra Perpiñán, propuso á 
Luis XIII, que continuaba en Narbona, someter dicha 
ciudad por las armas; pero el monarca prefirió ganarla 
por hambre U 

Treinta meses hacía que Perpiñán se hallaba reduci- 
do al estado más miserable que darse pueda. La falta 
de víveres era excesiva, y si bien hasta entonces algu- 
nas irrupciones hechas por los lugares de los alrededo- 
res habian procurado socorros, después de la toma de 
Colibre comenzó á hacerse tan rigoroso el bloqueo, que 
no hubo medio de reemplazar los escasos víveres que 
quedaban por consumir. 



1 Henry, Kb. IV, cap. IV. 
TOMO XVI 



i 



98 VÍCTOR BALAGUER 

Conociendo el rey Luis toda la importancia de Per- 
piñán, plaza tenida entonces por inexpugnable, y que- 
riendo á toda costa alcanzar la gloria de apoderarse de 
ella, fué á situarse en San Esteban, pequeño villorrio 
inmediato á la ciudad, en cuanto supo la toma de Coli- 
bre. Las operaciones del sitio se emprendieron con todo 
rigor, y la guarnición de Perpiñán, compuesta sólo de 
3.000 hombres de buenas y veteranas tropas al mando 
del marqués Flores de Avila y de D. Diego Caballero, 
conoció bien pronto que no podía tardar en ceder al em- 
peño y fuerza del enemigo. 

Mientras esto pasaba en el Rosellón, Lamotte, anhe- 
lando añadir nuevos lauros á los recién conquistados, 
había hecho una tentativa sobre Tortosa; pero estaba 
la plaza bien guarnecida, y vióse obligado á retirarse con 
pérdida de 800 hombres, cediendo á la vigorosa defensa 
de los sitiados. Pasó entonces á las fronteras de Ara- 
gón, volvió á ocupar á Tamarit y conquistó á Monzón, 
rendido con buenos pactos el i5 de Junio 1. 

Adelantábase ya la armada real de España que al 
mando del duque de Ciudad Real se enviaba en auxilio 
del Rosellón, y al cruzar por delante de Barcelona á 
últimos de Junio, salió á encontrarla el duque de Brezé 
con la escuadra francesa, que á la sazón se hallaba sur- 
ta en nuestro puerto. Embistiéronse las dos armadas á 
la vista misma de Barcelona el día 3o de Junio, pelean- 
do entrambas con valor notable, quedando la capitana 
de Francia y tres bajeles muy maltratados, y quemados 
cuatro burletes de la castellana y presa la galera Santo 
Tomas 2. 

Las historias generales de España suponen que este 

1 Feüu de la Peña, Hb. XX. cap. Vn. 

2 Estas noticias y las del otro combate que sigue están sacadas de 
una relación contemporánea impresa, que tengo á la vista. Feliu de la 
Peña está acorde con ella. 



DE CATALUÑA.— LIB. X. CAP. XXIX. 99 

derrota completa para los franceses i; 
r asi, pues hallo que inmediatamente, 
olvieron á embestirse las escuadras de- 
Hubo en este otro combate el incidente 
e la capitana de Guisa aferrada con un 
liso pegarle fuego y perecieron entram- 
d¡as 3 y 5 intentaron proseguir la lu- 
mal estado de la mar, viéndose obli- 
á retirarse á las Baleares y la francesa 

rtir ahora que Felipe IV, movido sin 
pío de Luis XIII, había decidido salir 
nanifestando su firme propósito de tras> 
de la guerra. A pesar de que se procu- 
alejado de los negocios y á oscuras de 
descontento era tan general y tan gran- 
ntra el conde-duque, que algo hubo de 
rea, llegando sin duda hasta él los clan- 
los epigramáticos versos de los poetas, 
eco de la opinión pública 2. Contra la 

la Vega en sus Atialet, lib. X, cap. XVI, y otros 

ba los íiguisntes soneto y décima del cílebre Don 
, que con nmcba oportunidad traslada (ambiéa á 
(lib. Vil de su conünuaciún al H«lo> 



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100 



VÍCTOR BALAGUER 



voluntad de sus consejeros y la oposición del conde-du- 
que, Felipe IV decidió partir y efectivamente se puso 
en camino, pero fué sólo la suya una ligera ráfaga de 
energía. Habiendo salido de Madrid el 24 de Abril, hasta 
el 27 de Julio no llegó á Zaragoza: tres meses empleó 
en el camino, divertido en fiestas y regocijos, mientras 
sus pueblos lloraban lágrimas de sangre. Cuéntase que 
por el camino tropezó el rey con un correo enviado por 
el marqués de Leganés, y haciéndose entregar los des- 
pachos que llevaba, adquirió con su lectura la convic- 
ción de que se le engañaba acerca de la situación de los 
negocios: las cartas que le eran personalmente dirigidas 
daban las mayores esperanzas, mientras que, por el con- 
trario, las que iban al ministerio presentaban las cosas 
bajo un punto de vista desesperado. Semejante descu- 
brimiento hubiera sido una lección útil para cualquier 
otro monarca. A Felipe IV le faltó valor para aprove- 
charse de ella; el ministro prosiguió siendo su favorito, 
y continuó él tranquilamente su camino en medio de 
fiestas y alegrías, pareciendo haber salido sólo de Ma- 
drid para darse e] placer de un paseo triunfal. Su viaje, 
que hubiera debido hacerse con toda la celeridad y todo 
el aparato militar exigido por lo grave de las circuns- 
tancias que lo habían hecho emprender, hízose con la 



Responde el rey, destierren luego & Puente, 
Llamen al conde de Olivares duque. 
Case & su hija y v&monos al Pardo. 

DÉCIMA. 

Catalufta lastimada 
Con mortales desafueros 
Suplicando por sus fueros 
Está ya desaforada, 
Que suele tal vez negada 
k los vasallos la «idiencia, 
Apurada la paciencia 
Y cansada la lealtad, 
Perder & la majestad 
El respeto y la obediencia. 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXIX. lOI 

más desconsoladora lentitud y con una compañía de có- 
micos para divertir al indolente monarca en todos los 
puntos de descanso. Por esto se decía por todas partes 
en alta voz, que mientras el rey de España asistía á la 
comedia^ el de Francia le preparaba la tragedia i . 

Perpiñán seguía sosteniéndose con una constancia y 
valor verdaderamente heroicos; se había decidido for- 
mar dos cuerpos de ejército^ uno á las órdenes del 
marqués de Leganés, que fué nombrado virrey de Ca- 
taluña, para oponerlo al mariscal Lamotte, y otro á las 
del marqués de Torrecusa para forzar el paso de los Pi- 
rineos y socorrer el Rosellón. Un historiador francés ya 
citado dice con mucha justicia que es verdaderamente 
inconcebible aquella ceguedad de querer hacer llegar por 
la vía de tierra las tropas al Rosellón, que' estaba por 
todas partes cerrado, cuando existía la del mar siempre 
abierta, y cuando, desembarcando aquellas tropas en las 
playas de Canet ó de Colibre, se tenía en su favor todas 
las esperanzas de buen éxito. Decidióse, sin embargo, 
lo contrario de lo que la razón y la lógica recomenda- 
ban, y hubieron de sufrirse las consecuencias de semejan- 
te error. 

Torrecusa, habiendo unido sus fuerzas con las del 
marqués de Mortara^ que mandaba en Aragón, y con- 
tando así con un ejército de 16.000 hombres, pasó á 
Tarragona, y disponíase con valor á atravesar todo un 
país enemigo, cuando le llegó la noticia de que ya era 
tarde. Perpiñán, en el extremo de su miseria, y no pu- 
diendo ya más resistir con humanas fuerzas, había abier- 
to sus puertas al francés, consiguiendo de éste por su 
valor y sufrimiento el mérito de una honrosísima capi- 
tulación. Ya entonces el rey Luis no estaba en el cam- 
po, pues se había visto obligado á retirarse á causa de 

* 

.1 Mercurio, de Víctor Siii. 



I02 VÍCTOR BALAGUER 

los fuertes calores que alteraron su saluda por otra parte 
bastante quebrantada. La capitulación se ñrmó á 29 de 
Agosto, y la ciudad se rindió á 9 de Setiembre, confor- 
me se estipuló en los pactos, que dicen asi i: 

^Artículos concedidos por los señores mariscales de £s- 
'comberg y de la Mesleraya, lugartenientes generales del 
ejército del rey cristianísimo, al marqués de Flores de Avi- 
la, gobernador de la villa y castillo de Perpiñán, y á sti 
consejo de guerra. 

• Primeramente, que el martes á 9 días de Setiembre, 
á las ocho horas de la mañana, el marqués de Flores 
de Avila y su consejo de guerra entregarán entre las ma- 
nos de los señores maríscales de Francia, ó de los que 
ordenaran la ciudad, el castillo y villa de Perpiñán con 
toda la aitilleria y municiones de guerra que hay de 
presente, y todo de buena fe, y que hasta aquel tiempo 
habrá treguas entre los de la villa y de la armada, la 
cual todavía será rota para hacer todo género de hosti- 
lidad, en caso que el .ejército de tierra del rey católico 
pareciese á la vista de la plaza, y la capitulación con- 
tinuará siempre, si la plaza no es socorrida de 2.000 
hombres de á pie, y i.ooo caballos, y 200 cargas de ví- 
veres en el dicho tiempo. 

»Item, que toda la gente de guerra, tanto de caballe- 
ría como de infantería, como todos los cabos, oficiales 
y criados de cualquier calidad y condición que sea, sal- 
drá la vida salva, con armas, bagajes, tambores sonan- 
do, banderas desplegadas, cuerdas encendidas por los 
cabos, balas en boca, seis piezas de artillería con las mu- 
niciones para tirar 20 tiros cada una, y municiones ne- 
cesarias para la gente de guerra. Que saliendo de la pla- 
za se prohibirá pena de la vida, tanto los franceses como 



1 Se copian estos pactos de un impreso, ahora muy raro, que en- 
tonces se publicó y circuló en Barcelona. 



E CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXIX, IO3 

; agraviar alguno del dicho presidio, 
:omo de hecho, tanto al salir como por 
este efecto, todo el ejército se ordena- 
: ninguno del dicho presidio podrá ser 
lín pretexto que sea, y qu^no se toca- 
r, ni hijo, criado, ni otra manera de 
o podrán ser visitados, y podrán tam- 
ballos y otras cabalgaduras que tie- 
k^illa. 

os los naturales moradores de la dicha 
seguir el dicho presidio, y á la parte 
lodrán hacerlo sin ningún impedimen- 
■nas condiciones, y que los que querrán 
a dicha villa para dar orden á sus ne- 
tenerse el espacio de ocho meses con 
der y disponer de sus bienes como les 
f después se podrán retirar con pasa- 
dor, que se les concederá, 
les dará 200 carretas y 100 caballos 
:r los oficiales y bagajes hasta Coli- 
100 caballos irán por tierra hasta Ro- 
lenes que les darán cuando saldrán de 
8 cuales rehenes irán por mar con el 
is, y los otros dos por tierra con los 
isas: todos los cuales oficiales, solda- 
mos, irán hasta Tarragona sin dete- 
no es el tiempo necesario para sus em- 

os los enfermos y desvalidos serán He- 
le Colibre, donde se embarcarán con 
arios para su sustento durante su viaje 

Cristianísima, y dentro de las barcas 
idas para este efecto, por los cuales el 
: Flores de Avila dará pasaporte y ase- 

vuelta, asimismo para los caballos. 



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104 VÍCTOR BALAGUER 

muías y carros que habrán sido dados, y las dichas bar- 
cas irán á Tarragona, pasando por Rosas. 

ulteni, que podrán llevar los papeles pertenecientes 
al rey católico, excepto los títulos concernientes al con- 
dado de Robellón. 

»Item, que Antonio de Riu, Rafael Passaral, y Fran- 
cisco Xaén, que tienen los cargos del rey católico, serán 
obligados á ir á dar sus cuentas, que dejarán de los re- 
henes para la seguridad de los que no querrán ir á ha- 
cer el viaje de buen grado. 

» Y para seguridad de la ejecución de las cosas conte- 
nidas, serán luego entregados en las manos de los se- 
ñores mariscales de Francia cuatro rehenes que queda- 
rán, hasta el entero cumplimiento de dicho tratado. 

» Y por lo que es la marcha del dicho presidio, salien- 
do de Perpiñán, irá á alojar á Bina á 9 de Setiembre, y 
el 10 á Colibre, el 11 á Bañuls, el 12 á Selva y el i3 á 
Rosas. 

•ítem, que el señor marqués de Flores de Avila po- 
drá enviar á Tarragona, con la mayor diligencia que se 
podrá por el camino real, para advertir á los generales 
de S. M. Católica del presente tratado, y que cuando 
volverá no podrá entrar dentro de la villa; más habla- 
rá á un oñcial de la guarnición ó del presidio en pre- 
sencia de los de la villa, y en caso que no vuelva den- 
tro del tiempo del presente tratado, no dejará de tener 
el mismo efecto. 

» Cuando las condiciones del presente tratado serán 
ejecutadas, las rehenes se restituirán de buena fe, á sa- 
ber: los franceses á Castellón, y los españoles á Rosas. 

» Hecho en el campo delante de Perpiñán á 19 de 
Agosto de 1642. — Firmado: El mariscal de Escomberch. 
— El mariscal de la Mesleraya. — El marqués de Flores de 
Avila. — D. Diego Caballero. — D. Diego Fajardo. — Don 
Juan de Arce.it 



L l>E CATALUÑ*.— LIB. X. CAP. XXIX. IOS 

•or causa 'de esta capitulación el plan del 
necusa, se quiso sacar provecho de sus 
que mandaba el deLeganés, y se les en- 
D de Lérida. En su consecuencia, y á te- 
les recibidas, el ejército mandado por los 
?orrecusa, Mortara é Hinojosa, se enca- 
por Coll de Cabra para reunirse al del 
le bajaba de Aragón, al objeto de poner 
aquella plaza. Inmediatamente se puso 
cimiento Lamotte, que estaba en Santa 
endose á marchas forzadas hacia Cerve- 
ibre el enemigo antes de que pudiese for- 

lo que dice el cronista leridano i: iLos 
n fortificado la ciudad y los castillos 11a- 
s del Rey y de Gardeny; habían construi- 
i las campanas de Almacellas y otros pue- 
nioaban los de Castilla; habían aprontado 
lizado fuerzas de toda clase; habían des- 
ra Numancia, todos sus barrios exteriores 
nder el recinto de la población, y aun ha- 
) uno de los arcos de su bello y antiguo 
Segre para impedir el paso á los enemi- 
orpresa. Habían acuñado moneda de pla- 
der á los gastos; hablan hecho provisión 
i y pescas saladas, y habían establecido 
pólvora, de que se ven todavía los restos, 
ite llamada de Sant Geroni, Para cuidar 
antes asuntos se había nombrado un con> 
compuesto de personas de la ciudad, del 
parte los capitanes de las compañías de 
a les había arredrado, ni contratiempo 
do suficiente para hacer desmayar el áni- 

iqufn Ballesler: jllía ¡trídana. 



■-T-T^iJ- 



io6 



VÍCTOR BALAGUER 



mo esforzado y el constante entusiasmo y decisión de 
los habitantes de Lérida. Las fiebres pestilentes que en 
esta ciudad se habían desarrollado en aquella época; la 
ruina completa de los barrios de Cap-pont, Vilamoreta 
y Palahuet; la destrucción de los hermosos y grandes 
edificios que rodeaban la ciudad; la pérdida completa de 
las cosechas y aun de los árboles y plantas de su fértil 
y abundante huerta, agostadas por la falta de riego que 
no podían traer á ella las acequias de Segriá y Fonta- 
net, cortadas ambas por los ejércitos acampados en los 
pueblos vecinos; las talas y cortas de leñas hechas por 
los enemigos y aun por los soldados de la guarnición, 
ora para fortificarse, ora para tener combustible en los 
cuarteles y cuerpos de guardia, todo lo habían resistido 
con frente serena y ánimo varonil; todo lo daban por 
bien empleado, con tal que se salvaáe el decoro del nom- 
bre catalán y se humillase el orgullo desmesurado del 
conde-duque.» 

En esta disposición, los leridanos recibieron con sere- 
nidad la venida de los ejércitos del marqués de Leganés 
y demás generales; y combinando las fuerzas con las 
del mariscal Lamotte, el cual se situó con los suyos en 
el altozano conocido en el país con el nombre de Pía 
deis cuatre pilans, presentaron la batalla, que duró todo 
el día 7 de Octubre, con derrota de la hueste castellana^ 
la cual hubo de retirarse á Fraga, dejando el campo 
sembrado de cadáveres y en poder de Lamotte sus ban- 
deras y cuatro estandartes con muchos prisioneros (IX). 

Sin duda por esta señalada victoria recibió Lamotte 
el título de duque de Cardona, que comenzó á usar muy 
luego, y á la misma causa debió el ser nombrado virrey 
de Cataluña, cuyo juramento como tal prestó en Bar- 
celona el día 4 de Diciembre. 

Este mismo día murió en París el famoso cardenal 
Richelieu, cuya pérdida participó el rey Luis XIII á los 



lLUÑA. — LIB. X. CAP. XXIX. I07 

por medio de la siguiente carta, 
labiendo escrito otra en el mismo 



MUY amados: 

andes y señalados servicios que 
amado primo el cardenal de Ki- 
n cuan buenos resultados pros- 
js que él nos dio, y nadie puede 
orno es debido la pérdida de tan 
ir tanto, queremos que sepa todo 
tra pena y cuan cara nos es su 
ionios que de ello daremos siera- 
iados que debemos tener para el 
tado y demás negocios deben ser 
itro, nos vemos obligados atener 
a,y á aplicamos de tal modo que 
)gresos que ahora habemos hasta 
i la paz que ha sido siempre el 
tras empresas, y para cuyo logro 
iter la vida. Con este ñn hemos 

en nuestro consejo las mismas 
ervido durante la administración 
denal Richelicu, y que le susti- 
y amado primo el cardenal Ma- 
bas nos tiene dadas de su afecto 
ia cada y cuando le hemos em- 
uy bien y como si hubiese nacido 
nos, sobre todo, seguir en buena 
auestros aliados; usar del mismo 
en nuestros negocios como hasta 
tan la razón y la justicia, y conti- 
lisma asiduidad y con tantos es- 
e á ella nos obligaron nuestros 

tocándoles Dios el corazón, po- 



io8 



VÍCTOR BAIAGUBR 



damos contribuir con todos nuestros aliados al restable- 
cimiento de la paz en la cristiandad, de tal manera que 
en lo futuro nada ya la turbe. Hemos creído oportuno 
comunicaros esto, para que sepáis que los negocios de 
esta Corona irán siempre como hasta ahora, á más de 
que miramos siempre con particular cuidado cuanto 
concierne á vuestro Principado de Cataluña para guar- 
darlo de todos los esfuerzos del enemigo. Queridos y 
muy amados nuestros. Dios os tenga en su santa guar- 
da. San Germán de la Haya, á los 12 de Diciembre 
de 1642. • 

Por lo que toca á Felipe IV, poco después de la ba- 
talla de Lérida, en que tan mal paradas habían queda- 
do sus armas, partió para Madrid, y con la llegada del 
rey á la corte llególe la hora de la desgracia al conde- 
duque de Olivares. Los desastres que España sufría en 
Cataluña, en Rosellón> en Italia, en Portugal y en Flan- 
des, debidos principalmente á la impericia del favorito» 
eran ya demasiado escandalosos para que Felipe IV no 
despertase del letargo en que le tenía sumido su minis- 
tro. La misma reina, presentándose ante su regio es- 
poso y señalándole el príncipe Baltasar que Uevaba de 
la mano, le dijo: — «¿Sabéis el patrimonio que para éste 
vuestro hijo prepara Olivares? La ruina de la monar- 
quía y la miseria.! Á la reina se agregaron cuantos in- 
fluir podían en el ánimo del rey, y á 17 de Enero de 
1643 escribió éste al conde-duque diciéndole: «Que esta- 
ba satisfecho de sus servicios, pero que, tomando en con- 
sideración los deseos de sus subditos, quería dirigir por 
sí mismo los negocios de aquella hora en adelante. • 

Al recibo de esta carta. Olivares se retiró á Loeches 
para acabar su vida en el retiro y en el olvido. 



LUNA. — LIB. X. caí 



•ULO XXX. 



Zatalutia. — Ququ de 
: La Harca. — Batalla ■ 
ivorables. — Combate; 

Aonzóa los castellana 



(1643.) 

le-duque en nads 
s intereses de Fe 
ado tarde. Sin er 
nanifestarse justí 
llenes, con poco 
n aires de conqui 
sus designios. « 
¡dad un mismo h 
bar á los monarci 
;blo esclavo, suj 
se introducir ens 
. ayudándoles en 
¡e impulso nacioi 
adquiridos, que c 



se conducía só] 
dado en disimul 

ees al rey Luis u 
lejaba del mal tn 
s y oficiales reqi 
:cibos de sus deu 
r las reclamación 



lio VÍCTOR BALAGUER 



de que los asentistas franceses hiciesen granjerias enor- 
mes y fraudulentas con el cambio de la moneda; de que 
hubiese sido elegido un francés para el puesto de gober- 
nador de Perpiñán, y no uno del país, como era cos- 
tumbre y ley; de que, finalmente, no se empleasen ya 
mas que franceses para el desempeño de otros cargos y 
oficios que debían llenar los naturales, según la ley de 
sus pactos y la santidad del juramento. Tales eran las 
justas quejas elevadas principalmente al rey Luis, de- 
jando entrever el memorial, con ese tacto, prudencia, 
respeto y delicadeza que nunca abandonaban á nuestros 
mayores, que podía pesarle á la Francia si las liberta- 
des del país no habían de estar más garantidas con ella 
de lo que lo estuvieran con Felipe IV. 

Satisfízose en palabras, ya que no en hechos, á los 
catalanes, y creyóse poner remedio á su descontento 
nombrando un visitador general, cargo que equivalía 
al que tuvo Argenzon, siendo elegido M. Pedro de La 
Marca, consejero del rey, antiguo presidente en el parla- 
mento de Navarra y recién electo obispo de Coserans i . 
Las atribuciones del cargo estaban bien definidas en sa 
propio nombramiento, que se le extendió comenzando 
con estas palabras: «Informados de que en épocas crí- 
ticas y cuando se cometen contravenciones notables á 
las constituciones del país, nuestros predecesores los 
condes de Barcelona, Rosellón y Cerdaña han enviado 
y establecido visitadores generales en la dicha provin- 
cia, que son oficiales ordinarios, para proceder á la re- 
formación de cualquier abuso y al mantenimiento de la 
tranquilidad y unión de los pueblos bajo la autoridad 
real y la conservación de las leyes y usos de la provin- 
cia, etc » Pedro de La Marca, sin embargo, al llegar 



1 Marca había sido casado; perdió á su mujer, y entonces se hizo 
clérigo. De él se ha hablado ya en los primeros libros de esta historia. 



* HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXX. III 



á Cataluña, pareció haber venido á ella más como vi- 
sitador de archivos que como reformador de abusos. Se 
cuidó poco de las constituciones quebrantadas, de las 
leyes rompidas, de los desafueros 'cometidos, de las que- 
jas expuestas; mucho, empero, de visitar los conventos 
en busca de libros, pergaminos y papeles viejos, y por 
cierto que algunos archivos de Cataluña deplorarán 
siempre la asiduidad de aquel rebuscador en hacerse 
con todos los documentos que pudieran ser útiles al ob- 
jeto que se proponía. Los sabios y los literatos podían 
estar de enhorabuena con la llegada de Marca, pero las 
leyes del país no advirtieron su llegada. Francia había 
creído mandar aun magistrado y á un político, y, cuan- 
do ya no era tiempo, advirtió, sin dudk, que había sólo 
mandado á un anticuario. 

Viva en tanto proseguía la guerra. Los franceses eran 
dueños de todo el Rosellón, pues Salses se había en- 
tregado poco después que Perpiñán, también como esta 
plaza con honrosos pactos, y la causa catalana conti- 
nuaba viéndose favorecida por la victoria. Ganosos los 
castellanos de recuperar las ventajas que perdieran con 
la batalla de Lérida, habían intentado á 23 de Febrero 
la empresa de Flix, y no lográndola, se dejaron caer 
sobre el castillo de Miravet, el cual, bien presidiado, 
pudo sostenerse hasta la llegada de Lamotte, que el 3 
de Marzo salvó la plaza, causando á los enemigos la 
pérdida de 400 muertos y 1.200 prisioneros 1. 

1 lie aquí la copia del parte que el mariscal Lamotte envió á Don 
José de Biure y Margarit portant veus de gobernador de Cataluña: 

•Monsieur: Jo vos envió expressament lo aguasil Rius per avisaros 
per ell com jo he socorregut la plassa de Miravet, ahont he mort qua- 
tre cents hornees sobre la plassa lo manco, y los he pres los dos canons 
que ells hí tenian, y he fet mil doscents presoners entre oficiáis y sol- 
dáis, que jo fas aportar á Barcelona* entre los quals hi ha algunas per- 
sonas considerables: jo he fet esta acció ab molt grans avantages, que 
DO he perdut deis meus sino monsieur del Portal. Lo marqués de Agui- 



112 



VÍCTOR BALAGUER 



A 14 de Mayo de 1643 murió Luis XIII, sucediendo 
á su reinado el muy largo de Luis XIV. En Barcelona 
se hicieron solemnes funerales por este monarca y se 
consagró á su muerte una corona poética, tomando 
parte en ella varios autores cuyas obras, escritas en ca- 
talán, castellano, latín y francés, fueron mandadas im- 
primir y publicar por el consejo. Participan todas ellas 
del gusto metafórico, hinchado y pomposo que había in- 
vadido á los mejores ingenios de la época. 

La muerte de Luis XIII no influyó en lo más míni- 
mo. Los catalanes, á pesar del descontento justísimo 
que iban sintiendo por los franceses, prosiguieron fie- 
les á sus convenios y firmes en sostenerse contra Feli- 
pe IV. Las operaciones de la guerra continuaron como 
antes. El gobernador de Cataluña, D. José Margarita se 
había apoderado á mediados de Abril de Castell-Lleó^ 
en el valle de Aran, que se entregara poco antes á los 
castellanos; en Junio penetró Lamotte por Aragón, rin- 
dió Maella y saqueó algunos pueblos de Ribagorza; en 
Julio el mismo mariscal ganó á Benabarre y otros luga- 
res. La fortuna continuaba propicia á la causa catalana. 

El día 9 de Agosto tuvo lugar un combate naval á 
la vista de Barcelona. Había llegado el 7 á este puerto 
la armada francesa, gobernada por el marqués de Bre- 
zé, y al señalar Montjuich la fiota enemiga, salió á en- 
contrarla. El combate duró dos horas^ y concluyó la 
victoria por inclinarse á los franceses, quienes regresa- 
ron á Barcelona habiendo apresado cuatro bajeles^ una 
polacra y una barca que llevaban socorro de gente y de 
víveres á la plaza de Rosas, en donde se mantenía fir- 
me el presidio castellano 1 . 



lar ses retirat ab la gent que li ha restat en Alcafiis. Jo seré sens falta 
disapte á Barcelona, entretant jo restro vostre tres humble serviteur* De 
Flix 4 Mars de 1643. — Lo mariscal de La MotU.j, 

1 De una reladón que se mandó imprimir y publicar en aquellos diasw 



CATALUÑA.— LIB. X. CAP. XXX. II3 

ival hubo también el 3 de Setiem- 
ntjuich de descubrirse la armada de 
15 buques, y salió el de Brezé á en- 
iuyos, peleando todos con valor y 
lo por aquella vez indecisa la victo- 
separó á las dos escuadras, retirán- 
ialoa y la francesa í reparar sus da- 
íiza y Formentera ' . 
ey católico volvió por este mismo 
á sitiar la villa de Flix con 4.000 
ballos, al mando de D. Juan de Ga- 
aza con valor D. Jaime de Erill, y 
el mariscal Lamotte, si bien cuan- 
labia levantado el sitio, marchando- 



ib. V, cap. VIH. 

cibió D. José de Margaril, gobenndor de Cí- 

.aniotte y D. Jaime de Erílt. son [os siguientes, 

abcr lo que ha passat de delá (¡ue essent airi- 
avi3 que los eneniichs estaban dcvanl Flíx per 
;t baixar quantitat de barcas ab designe de- 
esta empresa, bv' avansar á la Granadelia los 
el Rosellií. y de Roquelaura, ab orde de llaQ> 
imer avis que tindrian de que los eneniicbs es- 
n ab lauta diligencia, y tant gloriosament, que 
nt aigú á vista deis enemiehs; y lo mateix dia 
assent, abont yo había donat tetiro á las tro- 
I .i punta de día ab forsas suñcients per so- 
né de cargar los enemichs sens llogarlos; perO' 
ella lingui avis de que los enemicbs se hablan 
mat Iotas las barcas: Jo desplaher que yo ne 
it la ocasio de batrels, perqué si ells me agues- 
egurament desfels. D. Jaume de Eril. y tots los 
del tercio de D. Lluis de Rajadell hi han mos- 
icrosital, de qui estich molt satisfel: jo no he 
marvos aquest avis á fi (si es voslron servey) 
Is molt IHustres scnyors Deputats y Conseller» 









114 



VÍCTOR BALAGUER 



No tardó la suerte en comenzarse á mostrar fatigada 
de proteger constantemente á las armas unidas de ftan- 
ceses y catalanes. A un nuevo general del rey católico, 
D. Felipe de Silva, cúpole la dicha de hacer que la vic- 
toria se decidiese por ñn á abandonar las banderas á 



de Barcelona, y á. tots los pobles, particularment ais molt lUustres se- 
nyors Consellers com ells hi tingan mes interés. Apres haber donat los 
ordes mes necessaris; yo men vinguí en aquesta vila de Arbeca per 
proveir á totes les coses necessaries, tant á la conservasió de Flix com 
de Lleyda. Apres haber donat orde á tot lo que jo veuré 20 que los 
enemich voldran fer, jo men tomaré á Barcelona ahont fas compte de 
ser ans de vuyt ó lo dias, y aixi avisareu al Consell que no es menester 
se pose en cami. Si per assi hi ha alguna cosa de consideradlo jous ne 
donaré tambe tot avis, totavia jous prech de creurem sempre Vostre 
molt humilt, y aficionat servido. — Lo Duch de Cardona.^ 

Copia dé una carta de D. Jaumc de EriU^ escrita de la maiexa 

vila de Flix, 

•Confiat lo enemich, que ab la poca gent ab quem trobava en esta 
plassa, y los molis malais, puig passan de dos cents sexanta, no podía 
sustentarla, vingué á atacarla ahir dijous á las set hores de roatinada, y 
fent fi'enta sos batallons; apres de haber repartida ma gent en sos pues- 
tos, y donar orde que traballasen en las fortificacions tot lo que era 
menester per nostra defensa «i tot a ló que la brevedad del temps dona 
lloch, fiu axir los mosqueters en unes culines estant devánt lo Fortín, 
que donant las carregas al enemich ab ló major valor lo entretingueren, 
que obligaren á posarse cubeils de las culinas, y ajuda tambe alguns 
tirs de artillería, ques mata alguna gent. de manera que no pugueren 
avansar un pas. A las tres de la tarde me arriba lo tercio de Roselió, y 
h las cuatre lo de Rocalaurá, ab que se asegura esta plasa, y desmaya lo 
enemich, de manera que tractá retirarse, y encara que fou. á un cuart 
de cami desta plassa, ab tal temor, tement alguna surtida, que han 
passada la nit ab las armas á les mans, ase me asscguran alguns rendits 
dells; jo he sabut venia gobernant esta gent, don Joan de Garay, y que 
portave cuatre mil infants, y mil cavalls: air á les sinc hores de la tar- 
de descubiirem los venían sinc barcas, creem carregades de viures y 
municions, ab intent de provar la desembarcacio á la isla y rehexin- 
tlos, envestir per las dos parts. Pero vehent no era possible las han vuy 
cremadas, y se han retirat envés Ribaroja. Fins ara no se nova certa, ni 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP, XXX. II5 

que hasta entonces^ con pocos intervalos, había perma- 
necido firmemente adherida. Con lo.ooo infantes y 
3.000 caballos se presentó Silva ante Monzón, y hubo 
de rendirse esta plaza sin que Lamotte se atreviese á 
socorrerla i . Caída Monzón quedaba amenazada Léri- 
da, y en efecto, bien pronto se vio que la intención de 
Silva era la de apoderarse de esta ciudad, vengando 
la rota que tuvo el marqués de Leganés al pie de sus 
muros. 

El mariscal Lamotte, pesaroso de haber perdido á 
Monzón, quiso intentar un amago sobre Tarragona; 
pero en lugar de sorprender al enemigo él fué el sor- 
prendido, pues cayó en una celada del ejército que se 
hallaba en el campo de Tarragona. Dejó en poder de 
las huestes reales gran número de prisioneros, y entre 
ellos sobre 50 catalanes, á quienes los cabos contrarios 
dieron en seguida libertad, diciendo: «Que el rey no 
hacía la guerra á sus vasallos, sino á sus enemigos 2.» 
Este fué el primer hecho por el cual se demostró que 
Felipe IV se había dispuesto á seguir una marcha dis- 
tinta de la iniciada por el conde-duque de Olivares. A 
la política de repulsión seguía la de atracción. Quien 
se la aconsejara al rey conocía mejor á los catalanes 
que el conde-duque. 

El año terminó, pues, para Felipe IV más favora- 
blemente de lo que había comenzado, cobrando ánimo 
con esto sus partidarios para proseguir la empresa. 

que camí ha pros, ho valor deis oficiáis que me han asistit es increí- 
ble, assegures V. S. es la mayor que per no cansarlo no referesch en 
particular esperan t tindrá V. S. sobrades ocasions ab ques podrá asse- 
gurar deis desitgs tots tenim de emplear nostras vidas en servey de sa 
Magestad (que Deu guart) y de V, S. la vida lo cel prospere ab los 
acrescentaments se sap merexen. De Flix, y selembre ais 1 1 de 1643* 
— De V. S. molt aficionat servidor.— Z?¿?/i yaunu de Erilltn 

1 Feliu de la Pefia, lib. XX. cap. VIII. 

2 ídem id. 



u6 



VÍCTOR BALAGUER 



CAPITULO XXXI. 



Acude Lamotte en socorro de Balagucr. — Los españoles ponen sitio á 
Lérida. — Intimación á la ciudad. — Batalla perdida por Lamotte. — 
Viaje de Felipe IV á Fraga. — ^Prosigue el sitio de Lérida. — Intenta 
Lamotte socorrer la ciudad. — Capitulación de Lérida. — Entrada de 
Felipe IV en Lérida y su juramento. — Perdón general concedido por 
el rey. — Pone Lamotte sitio á Tarragona. — Asalto general sin fruto. 
—Se pronuncia contra Lamotte la opinión pública. — Embajada á 
Francia — Lamotte es apeado del mando. — Defensa de Tremp. — 
Fontanella en las conferencias de Munster. 

{1644.) 

Preveníanse España y Francia para la campaña de 
1644, y Barcelona se ocupaba en adelantar sus fortifi- 
caciones y defensa, á cuyo fin no reparaba en gastos 
ni esfuerzos 1. Llegó á la capital del Principado un 
cuerpo de refuerzo que enviaba el gobierno francés, y 
á 7 de Mayo partió de la misma el mariscal Lamotte 
con 8.000 infantes y 2.000 caballos para socorro de 
Balaguer, cuya plaza se veía amenazada por D. Felipe 
de Silva, que cerca de ella se hallaba con 14.000 infan- 
tes y 4.000 caballos. 

La estrella de Lamotte principiaba á nublarse. Ha- 
llándose este mariscal entre Tárrega y Bellpuig, supo 
que el ejército real, abandonando á Balaguer, había 
pasado el Segre con dirección á Lérida; y si bien en 
los primeros momentos quiso también él retirarse para 
emprender el sitio de Tarragona, á cuyas aguas se acer- 
caba la armada francesa, habido consejo se siguió otro 



1 Dietario de la ciudad. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXI. II7 

dictamen y fué el de acometer á las tropas reales i. 

Silva había sentado ya su campo ante Lérida, y en 
12 de Mayo se presentó á las puertas de la ciudad un 
trompeta suyo con pliegos para los leridanos, encargán- 
doles volviesen á la obediencia, del rey de España, pues 
éste les ofrecía admitirles con promesa de mantenerles 
sus privilegios é inmunidades. El gobernador, M. de 
Argenzon, y el representante de la diputación, Dr. An- 
glasill, decidieron antes de responder consultar al ma- 
riscal Lamotte 2, que tan cerca se hallaba, y entonces 
fué sin duda cuando éste y su consejo decidieron atacar 
al enemigo antes de que se fortifícase, para obligarle á 
abandonar la empresa. 

La batalla tuvo lugar el 1 5 de Mayo y fué empeña- 
da. Al principio la fortuna se mostró favorable á las 
armas catalano-francesas, pero prpnto trocó en iras sus 
favores. Felipe de Silva rompió con su caballería por 
entre los franceses, y quedó triunfante. Perdió Lamotte 
artillería y convoy, y hubo de retirarse precipitadamen- 
te á Cervera, dejando en poder del enemigo hasta i.ooo 
prisioneros, entre ellos el barón de la Portella y el con- 
de de Zavallá, que murió de resultas de sus heridas. 

Alentados con esta victoria los castellanos, arbitros 
de la campaña por el projito y libres para las operacio- 
nes del sitio, fortificaron sus lineas sin otros estorbos 
que las continuas y vigorosas salidas de la plaza. Nuevo 
aliento cobró también el ejército real al saber que el rey 
Felipe IV se había decidido á salir otra vez de Madrid» 
no para perder como antes el tiempo en diversiones y 
fiestas, sino para llegar á Praga, desde donde pudiese 
animar con su presencia á las tropas. 

Estrechóse, pues, el cerco, y Silva dio la orden de 

1 Jaime Tió. lib. VIH. 6. 

2 Diego Joaquín Ballcster: Ai&a ¿¿ridana. 



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► »■■•- 



EV 



ri» 






Ii8 



VÍCTOR BALAGUER 



bombardear la ciudad sin descanso. Los leridanos re- 
sistieron firmes por espacio de dos meses; pero al ver 
los paheres los estragos y miserias de la ciudad y la es- 
casez de víveres, empezaron á pensar que no tendrían 
otro recurso que entregarse si pronto no eran socorri- 
dos por Lamotte, sosteniéndoles el gobernador Argen- 
z6n con promesas y seguridades, y aun enseñándoles 
algunas cartas que supuso haber recibido del mariscal 
prometiéndole pronto auxilio. 

Efectivamente, Lamotte intentó varias veces dar so- 
corro á la plaza. Después de haberse reforzado en Cer- 
vera *, se dirigió á Balaguer con ánimo de atacar de 
nuevo el campo enemigo, habiéndose agregado á su 
hueste varios tercios catalanes, entre ellos el de Barce- 
lona, que á 8 de Junio salió de esta ciudad con el con- 
celler en capf que lo era en aquel año José Montaner, 
al cual acompañaban Jerónimo de Calders y José de 
Navel, sus consultores; Damián Janer,Galcerán Dusay, 
Domingo de Moradell; Francisco Cabanyes y muchos 
otros caballeros y oficiales 2. A mediados de Junio esta- 
ba Lamotte en Balaguer, y pronto, pasando el río, se 
presentó ante las trincheras reales, siendo fama que por 
un trompeta envió á desafiar al de Silva, diciéndole 
que le presentaría la batalla si salía de sus líneas; pero 
prudente y cauto el general castellano, le contestó no 
tener orden de su rey para ello, aunque, sin embargo, 
abierto tenía el de Lamotte su camino para embestir 
las trincheras 3. Juzgó temerario aventurarse á ello el 






1 Crónica manuscrita de Ccrvera, por D. José Corts, lib. I, capítu- 
lo VI. — Se halla este manuscrito en la Biblioteca-Museo de Villanueva 
y Gcltrú. 

2 Archivo municipal: Dictari de la añada feu lo senyor Joseph 
Montaner conseller en cap en la campaña de lAeyda per lo socorro de 
dita pkusa, 

3 Feliu de la Peña, lib. XX, cap. VIH. 



A. . m^ ».u 



ITALUSA. — LIB. X. CAP. X. 

Tué entonces á asentai 
»a, pero pudo mante 
igua y forrajes, y deja 

los víveres en el camp 
rte del Segre. 
ida que no debía ya es 
n extraordinariamente 
a gente estaba en grai 
Libsistencia, comenzó 
mbró para ajustaría ci 
es. D. Alejandro Cala 

Jerónimo Bemat y D, 
3S con los canónigos Rib 
an hacia el campo si 
mes, cuando en la pue: 
lUaron á D. Carlos de 

española, que ibaá la 
En la casa-hospital d« 
ron, í 3o de Julio, las i 

general español que i 
s pactos los catalanes, 
vasallos no había otros 
.* Proseguía con grat 
por parte de Felipe IV 
o entraba en Lérida D 
, mientras salían por ■ 
la guerra M. de Arge 
aron los paheres una 
, que se hallaba en Fi 
a triunfal en la anti| 
mplo á Cataluña, pre: 
>us privilegios y acata 



3 del archivo de Linda. 



I20 VÍCTOR BALAGUER 

provincia entera y sus condados con todas sus prerro- 
gativas (X). 

Ya poco antes, á 25 de Abril, hallándose en Zarago- 
za, habia mandado el rey expedir un edicto i por el 
cual prometía á los catalanes olvidar todo lo pasado, 
mantenerles en sus haciendas, privilegios, usajes, fue- 
ros, pragmáticas, capítulos de corte, leyes y constitu- 
ciones, y ofrecía á todos, perdón general, exceptuando 
á D. José Margarit, al Dr. Fontanellaj D. José Roca- 
bruna, D. Francisco Vergós y los que hubiesen puesto 
mano en la muerte del conde de Santa Coloma. Tam- 
bién se mandaba por este edicto á D. Felipe de Silva y 
á los demás generales que no se hiciese el menor daño á 
cuantos lugares se redujesen voluntariamente, siendo 
respetadas las personas y haciendas (XI). 

Cuando Felipe IV, al cabo de poco tiempo, partióde 
Lérida para la corte, encargó asimismo de palabra^ y 
muy particularmente, que se tratase bien á los catala- 
nes y se tuviese con ellos todas las consideraciones de- 
bidas á subditos «á quienes tanto debía la monarquía, t 
Mientras era ésta la política cuerda y prudente que se- 
guía Felipe IV, los franceses, por su parte, iban ena- 
jenándose voluntades, y no tardó en estallar un conflic- 
to con el virrey Lamotte. 

Habíase éste encaminado á Tarragona para ponerle 
sitio con su ejército, á fin de enmendar con la toma de 
esta ciudad los daños de la pérdida de Lérida. Formó 
sus líneas y fortificóse en la circunferencia de la plaza, 
á la cual batió vigorosamente hasta 22 de Agosto, 

1 Son rarísimos los ejemplares que de este edicto quedan, y ésta es 
otra de las razones porque se inserta en los apéndices á este libro. La 
escasez de ejemplares es tal, que ua escritor que debió hacer investiga- 
ciones en el archivo para historiar esta época, no habiendo encontrado 
este edicto, dudó de su existencia y creyó que sólo Margarit habia sido 
exceptuado del perdón general. (Véase Tió en su «Conclusión,» 31.) 



TALUNA. — LIB. X. CAP. XXX 

una repentina salida los 
I líneas enemigas^ clavar 
muchos franceses, quiei 
sorpresa, defendieron si 
de la plaza. 

notte ordenó dar un asa 
rechas que había abiertí 
los cercados con tantc 
. Las relaciones de aqu 
de valor, á los cabos 
Bacedas, Ponce de Foi 
. Sitiados y sitiadores ri 
lero hubieron de retirar 
haber conseguido otra 
la jomada con sus ene 
el mariscal francés de q 
agona, decidióse á levaj 
, por lo cual se alzaron 
: le valiera decir que hat 
[os lugares que hay des 
ledir que entrasen víver 
creció de punto cuandc 
unt y Ager se habían en 
u-iamente las dos prímei 
i, después de haber opt 
gobernador, D. Fehpe 
¡ndición de Lérida, la ba 
os, la caída de Monzón y 
igona fueron el mengua 
x>ntra quien se pronunc 
iciéndosele á más gravf 
iones sobre los bienes s 
re los del duque de Card 

Tarrag-ima, impresa en aquel i 



122 VÍCTOR BALAGUER 

cuyo solo titulo no se contentaba. Cataluña creyó ne- 
cesario enviar una embajada á la regencia de Francia» 
y fueron elegidos para el desempeño de esta misión el 

* 

abad Montpalau y D. Francisco Sola. Partieron estos 
dos embajadores y expusieron: que la flojedad de los 
que mandaban en nombre de la Francia y su descuido 
en no impedir con tiempo los planes del enemigo, ha- 
cían inútiles los esfuerzos del país; que se cometían ex- 
cesos en la distribución de las haciendas secuestradas, 
empleándose sus productos en lo que no se debiera; que 
se sacaban de sus casas con incierto destino á hombres 
respetables; que si bien la Francia gastaba el oro de 
sus arcas y prodigaba la sangre de sus hijos para sos- 
tener la guerra, no le iba en zaga Cataluña, pues tenia 
sus erarios apurados y exhaustos, habiéndose gastado 
hasta el último sueldo de las fortunas particulares, pro- 
digando asimismo la sangre de sus hijos,' que comba- 
tían al lado de los franceses y muchas veces solos; que 
se estaban haciendo levas de naturales una tras otra; 
que la Francia había ofrecido mucho, pero dado muy 
poco; que la conducta seguida por sus representantes 
en el país no era la más conveniente para atraerse sim- 
patías y captarse voluntades; y por fin, que era preciso 
enviar pronto socorro y quitarle el mando al mariscal 
Lamotte, no haciéndose lo cual la diputación catalana 
protestaba buscar otro expediente á sus intereses i . 

La reina regente contestó á los embajadores catala- 
nes que se pondría remedio, y en efecto, fué llamado en 
seguida Lamotte para que diese cuenta del estado de 
Cataluña y sus negocios, encargándole confíase el man- 
do á M. de Terrail durante su ausencia. Lamotte salió 
de Barcelona el 25 de Noviembre. 



1 Archivo de la Corona de Aragón: instrucciones dadas á los emba- 
jadores y correspondencia de éstos. 



CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXKl. 123 

lO algunos encuentros de menos con- 
citados, y gracias al gobernador de 
le Mai^arít, hombre activo, diligen- 

cuerpo y alma á la causa catalana, 
las ventajas. Fué entre ellas la más 
ie sostenido Tremp, y con esta plaza 
■ca. Los castellanos habían intentado 
lo de Pallars y apoderarse de Tremp; 
1 luchó valiente y se defendió herói- 
idas las tropas reales á retirarse por 
ción y para no esperar la llegada de 
los por el gobernador Mai^arit. 

año de 1644 se abrieron en Munster 
. entablar la paz; y como para infor- 
iario de Francia sobre los derechos, 
aluna, se pidiera á este país un hom- 
dido, la diputación eligió al doctor 
lella, regente que era entonces de la 
lona, el mismo que el rey Felipe IV 
leí perdón concedido á los demás, el 
inceller en cap en tiempo de Pablo 
: altos conocimientos, escritor y le- 
r uno de los más firmes y enérgicos 
la la causa catalana 1 . 



de haber sido enviado Fontanella á Munster, 
m el padre. Francisco Fonlanella no fué el re- 
to uno de Io9 poetas catalanes de aquel tiempo. 
ris, pues ya en una nota anterior he citado su 
revolucián catalana como todos los talentos de 
menos que su padre Juan Pedro. El Fontanella 
Aií, p'jes, el poeta, como de la lectura de Ti6 



124 



VÍCTOR BALAGÜER 



CAPITULO XXXIL 

Llegada del conde de Harcourt, virrey. — Sitio y capitulación de Rosas. 
— Toma de Mollerusa. — Toma de Camarasa. — Batalla de Llorens. — 
Sitio y c?pitulaci6n de Balaguer. — Victoria en Flix. — Regresa Har- 
court á Barcelona.— Conspiración en favor de Felipe IV. — Castigo de 
los conspiradores. — Marti en las conferencias de Munster. — Memorial 
al rey de Francia. — Sitio de Lérida. — Resolución de los leridanos. — 
Salidas de los sitiados. — Es nombrado de nuevo el marqués de Lega- 
nés. — Hambre en Lérida. — Batalla dada por el de Leganés. 

(1645 Y 1646.) 

Con el año 1645 volvió á cobrar esperanza y crédito 
la causa catalana. Sucedió á Lamotte en el cargo de 
virrey y capitán general, el Sermo. Sr. Enrique de Lo- 
rena, conde de Harcourt, que fué después el mariscal 
de Villeroy, el cual juró á i3 de Marzo en Perpiñán y 
entró en Barcelona el miércoles 22 del mismo mes, 
siendo aceptado con grande alegría y haciéndosele un 
pomposo y fausto recibimiento 1 . El de Harcourt, por 
su carácter y brillantes cualidades, se atrajo bien pronto 
las simpatías de los catalanes, quienes le vieron empu- 
ñar con mano firme las riendas del gobierno, corres- 
pondiendo el éxito más favorable á las esperanzas que 
su llegada hizo concebir. 

La primera disposición que tomó el conde de Har- 
court al pisar Cataluña, fué la de encargar á Du Pies- 
sis Praslin que se apoderara de la plaza de Rosas, sos- 
tenida hasta entonces contra todos los ataques y ten- 
tativas por su gobernador D. Diego Caballero. Du Ples- 



1 Dietario de la ciudad. Los dietarios y comunicaciones dan al 
conde de Harcouil tratamiento de Alteza Serenísima. 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA, — LIB. X. CAP. XXXII. I25 

sis comenzó los preparativos del sitio el 27 de Marzo, 
se puso á batir fuertemente la plaza el 19 de Abr 
obligando á Caballero á capitular el 28 de Mayo, de 
pues de haber resistido un fuerte y empeñado asalto 

1 Los pactos y artículos de la capitulación son los siguientes. > 
gún consta en nuestro archivo: 

«Pactes concedits per lo scuyor eompte Du Plessis Praslin. lloc 
linent general del exércit del rey en Catalunya, baíx la auctoiitat 
SercDÍssim eompte de Harcourt, virey y general deis exércils y armai 
lie sa magestat en los presenls priocipats y couiptats. á D. Diego Ca^ 
llero, govereador de la plassa de Rosas per lo rey Caiotich. 

nAh 25 del present mes de maig se feu jugar una mina en lo balu 
de San Jordi, que no fonch bastant per donarhi un assatl; fesen ju; 
una altra ais 27 del dit mes, que feu lant gran brecha; <)ue podian t 
trathi cincuatita homens de front: consecutivament se dona un as; 
general, que fonch rechasat sens poderbi entrar un homc aol, y haveo 
lo mateix temps una altra mina al baluart de San Joan á punt per jug 
obliga i. la capitulado, bavent durat lo siti cincuanta nou dies. 

tArticUs áe la rendido de la plasta. 

sPrimerament, se li consedeixen cuatre díes per replegar y registrar 
geot de guerra, bagatge, equipatge, cavalleria. y totas tas denies co 
ques dehuen fer tocant la rendició de la dita plassa per exime, los qu 
expiratx sera remesa entre las mans del dil cenyor Compte ab tota 
artelleria, municions de guerra y boca que sondjns la dita plassa, s< 
aniHgar ni encubrir las quey serín. Y dema V) de aquest mes lo 
D. Diego Cavaüero remetrá la porta de I3 mar, lo baluart de San Jo 
ab la cortina que va del dil baluart á la dita porta, ahont las tropas 
rey enlraren a lalba. aguardantque ysca la guamicii'i ejpanyola. 

*Que totas las tropas, tant de cavalleria que infanterfa, que están d 
la dita plassa, juntament los cabos, ministres y oficiáis de aquellas, 
qiulsevol condició y quaiitat sian. exiran vidas y joyells salvos, am 
y bai^lges. la cavalleria montada ab ses armes y cavalls, la tromp 
sonant y la infantería tambor batent, mecha encesa peí' los dos ca 
balft en boca, banderas desplegadas, ab quatre pesas de artillería y 
munkions per tirar cada una vint vegadas, pera que exinC de la d 
plassa, no sia pennes á ningún soldat ni altra persona francesa ó calalt 
ferkM agravi de paraula ú de obra quant exiran de la plassa en pena 
la vida, tant i U exida de aquella, com durant lo víalge y sobre lo caí 



26 VÍCTOR BALAGUER 

,a noticia de la capitulación de Rosas fué recibida 

Barcelona con júbilo y fiesta. 

lientras se peleaba en Rosas, el de Harcourt salió 

su ejército á campaña, dirigiéndose al llano de Cr- 
para comenzar sus operaciones. Bastó amenazar la 
¡a de Agramunt para que se entregase, pero no asi 
le Mollerusa, que había fortiñcado y presidiado el 
vo virrey y capitán general de Cataluña, por el rey 
)Iico, D. Andrés Cantelmo. Mollenisa resistió uno 
tro asalto: por ñn sus defensores se vieron obliga- 

á dejar la villa para ampararse en el castillo, donde 
licieron fuertes por algunos días, teniéndolo al cabo 

jue nos pora demanar la paga de ningún deute ais que exirán, ni ells 
delinRUls ni presos per causa dells, ni per alrra cosa alguna y que 
:ociirá -■i dona alguna, minyó ó criat y que A ningu se impedirá de 
iraen llurs mobles ó bagatges de qualsevol especie sian, sen s qu es 
visita alguna, á demes quels sera perenes de menaraen los cavalls y 
s animáis del rey calolich, que cada qual dells te en son poder. 
3ue lots los naturals y vehins de dita plassa que volaran exir ab ells. 
serán rendits y seguir las parís del rey Calolich ho poran fer ab las 
íixai condieions, sena que persona los impedesca y ais que voldran 
r en dita plassa per donar orde a Uurs negotis. y vendrer sos bens, 
ionara un mes de temps per pode rho fer ab tola Uibertat, y despres 
er.i donat passaport per lo Govemador ó Capila general govemant 
dita plassa per an,arsen ahont voldran. 

Juels serán donats vaxells y galeras per portar y conduhir lots los 
vxiran, sas armas, bagatges, mobles y tot lo que sen portaran de la 
plasa. ñns á la ciutat de Valencia, ó Dcnía, Aticant, ci Cartagena, 
pendie térra en altre poil, pero menantlos per lo caml dret ais 
is spedlicals: los Sera permes de portarsen lots les Ilibres y regís* 
reals, y papers concernents los drets del rey Calolich. 
Jucls serán fomils los viures per la subsistencia deis qties serán ren- 
tajit sans, que malalts y ais dits malalts medicaments a gastox det 
IThristianlssíni . 

Jue quant exiran de la dita plassa nols anirá al ningún encontré nin 
calaU, ni á laporta per la qual exir.in, sia oficial, soldat, ó allra qua* 

inc lo d¡> senyor Du Plessis será ot>]igat de remetre. coni en erecte 
trá entre las mans del dit D. Diego Cavallcro tols los presoners que 



UÑA. — LIB. X. CAP. XI 

-faltos de auxilio 
eosa. Tuvo este si 

se vieron reforzada: 
¡visión de Du Ples! 
a de esta plaza. Li 
iguióse con empeñe 
ante, como podrá v( 
le ella que se impri 
ndices á este libro ( 
arcourt la plaza de 
lente en esta ocasii 
Sacosta, y el ejérciti 
eso de las fuerzas 
y Balaguer. 
e Junio para ver 1 
citos en el llano c 
desastrosa para la: 
)n en aquella jorna 

, que aoldats, y marinen 
le iesp(x;livameDt lo dit 
yoT Compte Du PlessU I 
1 sens reten itne ninifU. 
biár ab tota diligencia un 
aros, per donar compte s 
1, y que quaot tomará • 
irá portada, ab que torní 

a c.ipitulació, k> dit D D 
for Compte Du Picáis P 
, Diego de la mateixa qi 
presen! capitulació rest 
quant las condicions de 1 
nes de una y altra part 
1 ZSMaig 1645.1 
M03 de aquel tiempo, im 



128 VÍCTOR BALAGUBR 

4.000 hombres entre muertos y prisioneros, y la flor de 
sus oficiales. El conde de Harcourt dirigió con habili- 
dad la acción, manteniéndose siempre. al frente de 
sus tropas y despreciando el pelig^ para dar ejemplo. 
Quedaron prisioneros y en su poder cinco tercios com- 
pletos de infantería, tres compañías, 1.200 de á ca* 
bailo y muchos oficiales superiores, entre ellos cinco 
generales, con el generalísimo marqués de Mortara 1 . 
Después de la de Villafi'anca, ninguna otra jomada más 
espléndida para las armas de la libertad catalana. 

Con esta brillante victoria quedaron en poder de las 
tropas catalano-francesas las márgenes del Segre, y 
adelantáronse á poner sitio á Balaguer, donde colocara 
fuerte guarnición el general Cantelmo. Más de tres 
meses y medio duró el sitio, corriendo parejas la cons- 
tancia y el valor en el ataque y defensa. Quiso una vez 
el marqués de Toral ta socorrer la plaza con 5. 000 in- 
fantes y 1. 000 caballos, pero fué rechazado por los si- 
tiadores con grave daño y pérdida de su tren y bagaje. 
Un nuevo socorro que le llegó en 12 de Agosto fiíé tam- 
bién batido y rechazado, y lo propio sucedió á una di- 
visión de caballería que con el mismo Cantelmo á su 
cabeza acudía otra vez el 25 de Agosto, viéndose pre- 
cisada á retirarse más que de prisa, llevándose grave- 
mente herido á su general. Obligados, por último, á ca- 
pitular los que defendían á Balaguer, concedióseles 
honrosa capitulación, que firmaron á 20 de Octubre el 
conde de Harcourt y el gobernador de la plaza D. Si- 
món Mascareñas 2. 

En tanto que así se triunfaba en las márgenes del 
Segre, también las del Ebro repetían los gritos de vic- 

1 La nota "de los p;enera1es y demás cabos prisioneros va continiia- 
da en el apéndice (XII). Todos los prisioneros fueron llevados á Barce- 
lona, y los de mayor suposición enviados á Hostal rich. 

2 Archivo de la Corona de Aragón: parte oficial á los diputados. 



HISTORIA DE CATALUÑA, — LIB. X. CAP. XXXU. I29 

tona de nuestras tropas. Tres mil infantes castellanos 
con 5oo soldados habían caído de pronto^ el 27 de 
AgostOy sobre la villa de Flix, dominándola, aunque no 
asi al castillo, al cual se retiró el presidio catalán, sos- 
teniéndose hasta que acudieron en su auxilio D. Fran- 
cisco Cabanyes, gobernador de aquel distrito, y el con- 
de Chabot, con una división francesa. Cabanyesy Cha- 
bot consiguieron un bello triunfo: salvaron el castillo y 
arrojaron de la villa á los castellanos, á quienes mata- 
ron cerca de 3oo hombres, haciéndoles prisioneros 
1 .300 infantes y 200 jinetes 1, los cuales fueron con- 
ducidos á Barcelona el 1 5 de Setiembre 2. / 

Dando por terminada la campaña de este año, el con- 
de de Harcourt regresó á la capital del Principado, don- 
de efectuó su entrada, con fausto militar y pompa 
triunfal, el día 29 de Octubre 3. Así terminó victorio- 
samente para las armas unidas de catalanes y france- 
ses, aquel año de 1645. 

A principios del siguiente de 1646 hubo fiestas y re- 
gocijos públicos en Barcelona por la llegada de la con- 
desa de Harcourt, que entró en esta ciudad á 7 de Fe- 
brero, si bien vino á nublar la general alegría el descu- 
brimiento de una conspiración tramada para entregar 
la capital del Principado á las tropas del rey católico. 
Bra vasta la conspiración y tenía grandes ramificacio- 
nes, entrando en ella algunas personas de cuenta, como 
luego se supo, entre otrks el diputado eclesiástico, que 
lo era aquel año Fr. D. Gisperto Amat, abad de San 
Pedro de Galligans; D. Jerónimo Fornells, bayle de Ma- 
taré; Onofre Aquiles, mercader; los Dres. José Amigant 
y José Ferrer, y Miguel Serra, notario de Barcelona. 

1 Archivo de la Corona de Aragón. Carta de D. Francisco Ca- 
banyes. 

2 Dietarios. 

3 ídem. 

TOMO XVl Q 



I30 VÍCTOR BALAGUBR 

Una mujer de ánimo varonil, la baronesa de AIbi, era, 
según parece, el principal agente de esta trama, y la que 
manejaba y tenia todos los hilos de la conjuración. 

El plan consistía en apoderarse á im mismo tiempo 
y en un día dado, de Barcelona y Mataró, para lo cual 
se contaba con una armada española que debía acercar- 
se á nuestras playas, á cierta señal convenida, y desem- 
barcar lo.ooo hombres, á quienes se facilitaría la en- 
trada en Barcelona de noche, compradas las guardias 
de una puerta. El bayle de Mataré, que fué el primero 
de quien se sospechó poniéndosele preso, fué aplicado al 
tormento y descubrió á sus cómplices, siendo éstos in- 
mediatamente reducidos á prisión, formándoseles cau- 
sa, y pagando los unos su delito con la vida y los otros 
con las galeras ó con la cárcel perpetua. £1 diputado 
eclesiástico fué llevado preso al castillo de Salses; Je~ 
rónimo Fornells, Onofre Aquiles y José Amigant, sen- 
tenciados á muerte, aquél en Mataró y éstos en Barce- 
lona; Ferrer y Serra, desterrados; algunos del vulgo, con- 
denados á galeras. De la baronesa de Albi no se ocupan 
los papeles que he registrado i. 



1 Jaime Ti6 no habla de esta conspiración. Feliu de la Pefia se 
ocupa de ella muy ligeramente y da muy pocas noticias, cayendo en el 
error de ponerla en Agosto de 1645, cuando por los documentos de 
nuestros archivos se ve que fué descubierta en Marzo 4e 1646. En los 
dietarios y en los acuerdos de la diputación y Consejo de Ciento, es 
donde be hallado las noticias que en el texto resumo. Las ejecuciones 
de Aquiles y Amigant están consignadas en el DUtario de la ciudad con 
estas frases: ''Disapte á 1 7 de Mars á la tarde donaren garrot en la pías- 
sa deis traidors á Onofre Aquiles, mercader de la present ciutat. detat é 
inculpat de haber volgut trahir y entregar al rey católich la ciutat de 
Barcelona. Nostre senyor nos vulla guardar de caure en semblan ts des- 
ditxas.. — "Disapte á 17 de Abril. En aquest dia donaren garrot á Jo- 
sep Amigant en un catafalch de fusta publicament posat en la plassa voy 
dita de Llotja y avans deis traidors, lo cual era inculpat y delat de ser 
hu deis cabos de la conspiració feta contra lo present principat de Ca- 
talunya.» 



>KIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXIt. I3I 

n las conferencias en Munsfer, y como Juan 
iiella había solicitado regresar á Cataluña, 
gente de Francia pedia que fuese enviado 
gar, la diputación y la ciudad eligieron para 
I Dr. D. Francisco Martí'y Viladamor, ju- 
■ letrado distinguido, autor de varías obras 
e la patria, entre ellas la Noticia universal 

Marti partió de Barcelona el i6 de Abril i . 
;n saberse por él que se deliberaba y trata- 
er de arreglar treguas por algunos años, du- 
des conservara sus plazas en Cataluña el 
Alarmó esta noticia á los catalanes, y se 
morial al rey de Francia, dtciéndole que no 
las treguas si enviaba fuerzas para sacar 
üán á los castellanos, esforzando su deman- 
inifestación del peligro que de continuo de- 
!S, si proseguía el enemigo teniendo en su 
^as de Tarragona, Lérida, Agery Tortosa. 

decían, es cabeza de toda aquella tan dila- 
irtil y deliciosa región que llaman su cam- 
los apéndices. Es ciudad fuerte, vecina por 
de Barcelona doce leguas no más, y en este 
erra no median villas fuertes, situaciones 
lasoa forzosos para impedir al enemigo el 

las murallas de Barcelona. Villafranca del 
i está á medio camino, es población media- 
Duchas tropas no puede resistirse, cuando 
uede proveerse de soldados, armas y todo 

para romper las treguas cuando y como 
oderlo nosotros impedir, y aun sin adver- 

ciudad marítima. 

>mina el llano de Urgel y la ribera y vega 
poco puede contrarrestarla Balaguer, pue- 

f acuerdos. 



j'*i *:•> 



rv.»' 



132 



VÍCTOR BALAGU£R 






^/ 



Ka 



blo pequeño é incapaz de fortificación para defenderse 
de un ejército^ si no tiene dentro sus muros otro que le 
defienda. 

vAger, que está sito en la frontera de Aragón, es ca- 
beza de los montes y valles que median entre el llano 
de Urgel, y por consiguiente, su guarnición puede dila- 
tarse á una y otra parte. 

•Tortosa es cabeza de la ribera del Ebro, y da la 
mano á la del Segre, á Tarragona y á los Alfaques, que 
es uno de los mejores puertos del Mediterráneo, veci- 
no del famoso de Salou, que dista una corta legua de 
Tarragona, que se hace más fuerte con entrambos: con 
ellos y con Tortosa, que está á la espalda, tendrían las 
fuerzas de Tarragona aliento de romper las treguas, 
dando por mar y tierra sobre Barcelona, á quien la se- 
guridad de las treguas haría incauta, antes de obtener 
las tropas necesarias para oponerse á este peligroso de- 
signio. 

•De manera que la situación de estas plazas es de 
'tal naturaleza, que, careciendo Cataluña de fuerzas para 
oponerse por si misma, podrían muy bien conservarse 
para vejar y oprimir los pueblos y tierras comarcanas: 
los castellanos, con la sola guarnición de las plazas re- 
tenidas, estarían seguros y sin recelo de nosptros, cuan- 
do no lo estaríamos de ellos sin tener un ejército entero 
que nos cubriese 1.» 

Procuró Francia satisfacer con razones más 6 menos 
convincentes á Cataluña y calmar su alarma, pero ya 
entonces pudo verse y conocerse bien claramente que 
toda la política de la Francia estaba en quedarse con 
el Rosellón. 

Al llegar la primavera de 1646 volvió el conde de 



1 Archivo de la Corona de Aragón. — Feliu de la Peña. — Jaime 
Ti6. — Henry . 



'ií. 




HISTORIA DE CATALUf^A. — LIB. X. CAP. XXXII. I33 

Harcourt á abrir la campaña en Cataluña^ con inten- 
ción de tomar á Lérida. El 6 de Mayo estaba en Bala- 
guer, de donde salió con lucido ejército de catalanes y 
franceses para apoderarse de Alcarraz el día I2, y en 
seguida de Batarri, yendo inmediatamente á ponerse 
sobre Lérida. 

A la sazbn mandaba las armas en dicha ciudad, co** 
mo gobernador, D. Gregorio de Brito, portugués, hom« 
bre de valory experiencia, quien contaba, además de una 
numerosa guarnición de castellanos, con los tercios de 
la ciudad, que dieron en aquel sitio tantas pruebas de 
valor y resolución en sostenerla contra los catalanes 
como antes las dieran en defenderla contra los caste-r 
llanos. Los de Lérida decían haberse convencido de 
que la dominación de los franceses era todavía más du- 
ra é insufrible que la de los castellanos; y apoyados en 
esto, en hallarse ya el gobierno fuera de las manos del 
conde-duque, y en el juramento recientemente prestado 
por Felipe IV, se decidieron á .mantenerse ñeles á la 
política de Castilla. 

£1 conde de Harcourt, con una hueste de más de 
20.000 hombres, trazó alrededor de Lérida un verdade- 
ro circulo de hierro que no permitía á los sitiados reci- 
bir socorros del ejército castellano ni comunicarse con 
él. La linea de circunvalación, como ha dicho muy bien 
el cronista leridano Ballester, era una verdadera espa- 
da de dos filos, pues, erizada de cañones y bayonetas, 
asi hostilizaba á la ciudad como se defendía de los que 
podían venir en su auxilio desde el interior del reino. 
No se arredró, sin embargo, el gobernador Brito; antes 
bien procuró con vigorosas y recias salidas molestar al 
enemigo y hacerle ver cuánto eran su ánimo y el de los 
suyos. Con estos ataques al campo, hábilmente dirigi- 
dos, consiguió Brito no pocas ventajas. En el que dio 
á 26 de Mayo murió gran número de franceses, entre 



134 VÍCTOR BALAGUER 

ellos el mariscal de campo conde de Chabot; en otro, 
á 3i del mismo mes, causó también gran pérdida á los 
sitiadores, y en un tercero, á 17 de Junio, puso de tal 
manera en alarma al campo, que sembró en él la con- 
fusión y el desorden, si bien recobrándose pronto los 
franceses se arrojaron, con el conde de Harcourt al fren- 
te, sobre los leridanos, obligándoles á retirarse veloz- 
mente á la plaza. 

Prosiguió el sitio durante todo el verano, y por oto- 
ño llegó el marqués de Leganés, á quien de nuevo se 
conñó el mando del ejército de Cataluña, habiendo 
muerto los dos últimos generales que habían estado á 
su frente: Silva y Cantelmo. Entró por Aragón y apo- 
deróse de Arbeca, Pons y otros lugares del Urgel, para 
impedir que recibiese víveres el ejército enemigo y di- 
vertirle de aquella plaza, ínterin se preparaba para ata- 
carle, pues ansiaba recobrar en aquellos mismos cam- 
pos los laureles perdidos un día por sus desgraciados 
sucesos de 1642. 

Pero los de Lérida, que ignoraban el pensamiento 
del virrey, y que desde el mes de Mayo en que habían 
sido sitiados no recibían socorro ni aun noticias del 
ejército español, se hallaban entregados á sí propios, y 
sufrían los mayores desastres de que han dado noticia 
los anales de la guerra. Las provisiones disminuían de 
día en día, y los ataques del sitiador eran cada vez más 
impetuosos y violentos; Brito no era con todo hombre 
que fácilmente se dejase intimidar, y su tesón crecía á 
medida de las diñcultades y los peligros. Pronto vino el 
hambre con su pálida y descamada faz á aumentar los 
horrores de la situación: no sólo escaseaban los ali- 
mentos necesarios, sino que era imposible hallar ya ob- 
jeto alguno para llevar á la boca, pues hasta los más 
inmundos se habían consumido; el cuero de las sillas 
era arrancado para hervirlo y devorarlo á falta de otro 



r 



.— "^ • . 1 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXII. I35 

sustento, y los débiles morían en las calles extenuados 
por el hambre y la miseria. El paher D. Juan Bautista 
de Ruffes falleció agobiado bajo el peso de tamaños de- 
sastres, y su sucesor, D. Pablo Monsó, elegido en Agos- 
to de aquel año, veía con dolor llegar el momento en 
que la falta absoluta de subsistencias lograría lo que en 
vano habían intentado los ejércitos enemigos. 

En esta triste situación, y adelantado ya el mes de 
Octubre, Brito, no viendo otro recurso para sostener- 
se, mandó sacar de la plaza á más de cuatrocientas mu- 
jeres con los niños y gente inútil. El de Harcourt no 
quiso recibirles, y envióles de nuevo á la ciudad, seguro 
de que más pronto se rendiría; y es fama que entonces 
Brito mandó tronar, el cañón de la muralla para hacer 
retroceder á la multitud c[ue se acercaba,' acto que pue- 
de tener tanto de inhumano como de heroico, según 
quien haya de apreciarlo. Compasivo entonces el de 
Harcourt, acogió á todos aquellos infelices en su cam- 
po, y este acto de misericordia le perdió, pues Lérida 
pudo, sin aquellas bocas inútiles, sostenerse algunos 
días más, y el socorro llegó á tiempo i. 



1 Feliu de la Pefia es quien cuenta el hecho (lib. XX, cap. IX), si- 
guiéndole Tió, lib. VIII, 43. Acorde está también una relación de su- 
cesos publicada en aquellos tiempos. Sin embargo, el cronista leridana 
de Dtiestros días, D. Diego Joaquín Ballester, lo refiere de distinto modo 
en sus artículos del Alba leridana. Dice que Brito propuso realmente al 
Consejo expulsar de la ciudad á los inútiles para el servicio y á los que 
pasasen de 1.5CX)* habitantes-, pero afiade que los leridanos prefíríeron 
morir juntos á vivir separados de sus familias, y acordaron que los po- 
cos víveres que quedaban en los almacenes fuesen repartidos entre to- 
dos á raciones diarias, que apenas bastaban á sostener su Vida. £s de 
creer que Ballester ha escrito esto en presencia de datos sacados del ar- 
chivo de Lérida, que también yo he visitado, pero sin hacer las inves- 
tigaciones detenidas de aquél. De todos modos, no habiendo yo hallado 
en el archivo ningún dato contrario al hecho tal como lo refieren Felia 
y la relación de sucesos coetánea, y no citando Ballester la autoridad en 



■i-- <', 



> 



V. 



7^ 



S'' 



136 VÍCTOR BALAGUER 

Efectivamente, el 21 de Noviembre, cuando la plaza 
había perdido ya toda esperanza de socorro, cayó el 
marqués de Leganés sobre el campo enemigo, trabán- 
dose una recia y empeñada batalla, en la cual la fortu- 
na abandonó completamente á D'Harcourt. Éste tuvo 
que abandonar el campo perdiendo más de 6.000 hom- 
bres y retirarse á Balaguer, quedando Lérida salvada 
y recobrados por el marqués de Leganés los lauros que 
en aquellos mismos campos había perdido. 



que apoya su aserción, me ha parecido bien dejarlo como está en el 
texto *. 

* Algún tiempo después de escritas estas lineas, he podido averiguar que efecti. 
vamente, en las actas del Consell general, custodiadas en el archivo de Lérida, consta 
que en 12 de Octubre de 1646 mandó el gobernador Bríto, de orden del rey, expahar 
de la ciudad toda la gente inütil y la que excediese de z.200 habitantes, pero que se 
opuso & ello fuertemente con sus ruegos el Consejo. Esto prueba la verdad de lo di- 
cho por Ballester. Queda, sin embargo, por averiguar si el suceso de que nos hablan 
Feliu y la relación anónima citada tuvo lugar después del 12 de Octubre, k conse- 
cuencia de una nueva orden de Brito; lo cual pudo muy bien suceder, teniendo en 
cuenta que la relación anónima no cita la fecha y que, aun cuando Feliu fija la dd 4 
de Octubre como la del suceso, puede muy bien ser equivocación, ya que no es la 
primera fecha equivocada en la obra del analista catal&n. 



i> . 



t»» ■ 

•I' . 

'•«■ 



HISTORIA DE CATALUÑA. — UB. X. CAP. XXXIU. I37 



CAPÍTULO XXXIII, 



Fiestas en Barcelona. — Nombramiento del príncipe de Conde. — Su lle- 
gada á Barcelona. — Nuevo sitio de Lérida.^£scenas del sitio. — Los 
violines del principe de. Conde. — Levántase el sitio. — Leva de l.oo 
soldados. — Paseos militares. — ^Retirada del marqués de Aytona.— 
Sitio de Constanti. — Conde Regresa á Francia. — Entra en Barcelona 
el nuevo virrey cardenal Mazarini. — Se disgusta el virrey con los ca- 
talanes y regresa á Francia. — Le reemplaza Schomberg. — Sitio y to- 
ma de Tortosa. — Sentencia del gobernador de Castell de Asens. — 
Disgusto con los franceses. — Sucesos favorables á las armas de Feli- 
pe IV. — ExpediciÓQ de D. José Dárdena. — Prisión del general Mar- 
sin. — Estratagema de los franceses para apoderarse de Tarragona. — 
£1 duque de Vendóme virrey. — Médicos enviados á Tortosa por la 
peste.T-Los castellanos se apoderan de Castell Lleó. — Reyertas de 
paisanos y franceses. — ^Pérdida y recobro de Falsetpor los catalanes. 
— Peste en Catalufia. — Conspiración descubierta en Barcelona.— 
Victoria del marqués de Mortara. — Sitio de Tortosa. — Capitulación 
de la plaza. — Embajada á Francia. 



(De 1647 k 1650.) 

Inauguróse el año de 1647 por medio de grandes fies- 
tas en Barcelona á causa de haber dado á luz la virrei- 
na condesa de Harcourt un niño, del que se decidió fue- 
ran padrinos el conceller en cap y á la sazón D. Onofre 
Vila, en nombre de la ciudad, y Doña María de Roca- 
berti. Las fiestas fueron espléndidas, á juzgar por la 
memoria que de ellas nos queda en los dietarios. Hubo 
sarao en la Diputación, iluminaciones, torneo en el 
Born, y por medio de un grandioso espectáculo se figu* 
ró la tradicional fábula del viaje de un conde de Barce- 
lona á Alemania, su combate en palenque abierto para 



138 VÍCTOR BALAGUER 

* 

salvar á la emperatriz calumniada, y luego la venida 
de dicha emperatriz á Barcelona 1 . 

Duraba aún en la ciudad el eco de estas alegrías, 
cuando el domingo 10 de Marzo se presentó á los con- 
celleres y diputados M. de la Marca, notificándoles 
cómo el rey había dispuesto llamar al conde dé Har- 
court á París, nombrando en su lugar para virrey de 
Cataluña al príncipe de Conde. Gran sentimiento de- 
mostraron los barceloneses, y diéronsele bien claro á 
comprender al mismo conde de Harcourt, que en 28 
de Marzo fué despedido afectupsísimamente por el pue- 
blo catalán 2. 

Luis de Borbón, entonces duque de Enghien, cono- 
cido después en la historia por el gran Condér, hizo su 
entrada en Barcelona el 11 de Abril, siendo recibido 
con la solemnidad y ceremonias de costumbre. Llegaba 
á Barcelona el joven principe con su frente orlada por 
los laureles de Rocroy y de Friburgo, y pudieron los 
catalanes concebir esperanzas, que no se realizaron por 
cierto, ya que la fortuna se declaró aquí contraría al 
hombre «que había nacido general,» según la expresión 
de Voltaire. 

Juró el príncipe como virrey, y recibidas todas las 
asistencias de gente, dinero y armada, hechos los pre- 
parativos y vecino el tiempo de la campaña, salió de 
Barcelona el 8 de Mayo y se dirigió á poner sitio á Léri- 
da, persuadido de que había de tener mejor suerte que 
su antecesor el de Harcourt. Sin embargo, no fué así. 
Todo el valor y toda la pericia militar de Conde y de sus 
generales se estrellaron en los muros de Lérida, he- 
roicamente defendida por el mismo D. Gregorio Brito. 



1 La relación de estas fiestas, escrita en romances castellanos, se 
halla entre hojas del Dktario de la ciudad: mes de Febrero de l647« 

2 DUtario de la ciudad. 



>E CATALDf)A. — UB. X. CAP. XXXIII. I39 

:I príncipe, al llegar al píe de la ciudad, 
[lúsicas militares diesen la vuelta á la 
)s aires con marciales y alegres tocatas 
as tropas, y esto fué lo que dio pie á la 
. hasta por escritores insignes, de que 
tado ante Lérida mandando á algunos 
s violines como sí fuese objeto de es- 
conquista de tan débil y desmantelada 
de las músicas de Conde contestó la 
encio sepulcral, y á las alegres voces 
correspondió Bríto prohibiendo en la 
sonido de las campanas, que no permi- 
ara reunir el consejo general para la re- 
ria de paheres, la cual no pudo efec- 
notivo >. 

que los sitiadores tuvieron por de mal 
interrumpido de vez en cuando por un 
n grito de ¡AUria en las murallas! tras 



I de la IXitíirt ameraot de la enw ¡T AngUttrri. 
ro de GramODl, obra para mi desconociila cuando 
edición de eaU HISTORIA, s« cuenta el hecho de 
onsignarse. 

>r eJ príncipe ante Lérida, con deseo de retar al 
iza, mandó empezar los trabajos de' trinchera por 
iroienlos, en pleno dia y á los acordes de una mú- 
. violtnei. Por la noche el rcpmiento se entretenía 
« y la holganza, cuando de repente sonó en la 
ría m la muralla! que fué seguido de una salva de 
ría, y esta salva de una vigorosa salida que. des- 
ibras de la trínehen, arroja las tropas del príncipe 
ral. Al día siguiente el gobernador Bríto envió por 
igalos de helados y frutas al príncipe de Condí, ro- 
llara si no tenia violines para contestar con otra i 
la bondad de darle; pero que si le era grata la mü- 
rior, tratarla de repetirla, mientras el príncipe le 
^rmanece^ ante la plaza. Y en efecto, las salidas 
1 hasta que se levantó el sitio. 



V > 



v*--. 






140 



VÍCTOR BALAGUBR 



el cual una vigorosa salida de los sitiados diezmaba la 
hueste de los sitiadores. Dicese que seis veces se repitió 
este gríto^ y otras tantas recibieron las tropas catalano- 
francesas terribles estragos en sus filas, particularmen- 
te en una ocasión, entrado ya el mes de Junio, en que 
la sorpresa del campo francés fué tal y tan terrible el 
estrago, que se achacó á milagro lo que no era sino 
valor y destreza de Bríto y los suyos. 

Viendo Conde debilitarse sus fuerzas con aquellas 
vigorosas y mortíferas salidas, volvió por primera vez 
las espaldas á sus enemigos, y se retiró el 18 de Junio 
hacia las Borjas, donde puso su cuartel general, des- 
pués de haber pasado el Segre por un puente de barcas 
que deshizo aquella misma noche. Brito dio á los pa- 
heres noticia de este acontecimiento por medio de un 
oficio, cuyo laconismo contrasta con el memorable he- 
cho á que se refiere 1. 

A 21 de Junio tuvo el Consejo de Ciento el parte ofi- 
cial de haberse levantado el sitio, lo cual fué recibido 
con sentimiento, mayormente cuando pocos días antes, 
á 14 del mes, había el mismo Consejo decidido hacer 
una leva de i.ooo soldados para reforzar el campo del 
virrey 2. 

La noticia del levantamiento del sitio de Lérida pro- 
dujo muy mal efecto en Francia, lo propio que en Ca- 
taluña, y fué causa de gran quebranto para la repu- 
tación y autoridad del príncipe de Conde. En unas me- 



1 £1 oficio de Bríto, que existe original en el archivo municipal de 
Lérida, dice asi: "Según parece, el enemigo va acuartelando su ejército: 
con que de presente con el favor de Dios á quien sean dadas gracias, po- 
demos darnos por libres del sitio que nos h^bía puesto y detenía el 
curso de los establecimientos de V. S.; y así cuando sean servidos, po- 
drán juntar su consejo y hacer su acostumbrada elección de paheres.» 

2 Archivo municipal: Acuerdos del Consejo de Ciento, volumen 
del 1647. 



I « 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXIH. I4I 

morías contemporáneas de aquel tiempo tengo leída 
una anécdota, que no deja de ser muy graciosa, y que 
demuestra de qué manera afectó, en la opinión públi- 
ca, á Conde su descalabro ante Lérida. Vuelto Conde á 
París, asistía una noche á la primera representación de 
una comedia, cuyo autor era protegido suyo. El público 
no acogió la obra con el mismo favor que el príncipe; 
y habiendo éste distinguido, en medio de un grupo 
de espectadores del patio, á un individuo que parecía 
dar el ejemplo de los silbidos, exclamó en alta voz se- 
ñalándole con el dedo: — « ¡Que se apoderen de esehom- 
bre! > A estas palabras el individuo en cuestión se vol- 
vió hacia el palco en donde estaba Conde, y le dijo gri- 
tando: — tGran capitán, de mi nadie se apodera: me lla- 
mo Lérida.» Y desapareció entre la multitud, que pro- 
tegió su fuga y celebró con grandes aplausos la ocu- 
rrencia del desconocido y la lección que acababa de dar 
al gran Conde. 

Después de haber aumentado el presidio de Bala- 
g^er, fortiñcado á Arbeca y enviado á Flix alguna gen- 
te, pasó el príncipe de Conde al campo de Tarragona, 
donde el enemigo había intentado, aunque sin fruto, 
ganaráSalouy Constantí. Todo el mes de Julio lo 
pasó Conde campeando por el campo de Tarragona, 
siendo su itinerario y puntos de descanso, según las 
memorías de uno de sus capitanes, Flix, Falcet, Escor- 
nalbou, Reus, Salou, Constantí, Valls, Montblanch y 
Poblet 1. 

Supo en esto que el marqués de Aytona, nombrado 
por el rey católico virrey y capitán general de Catalu- 
ña, después de/haber estado en Lérída con su ejército, 
se disponía á atacar algunos lugares del llano de Ur- 
gel. Acudió presuroso á ponerse en Bellpuig para con- 

1 Memorias de Roger, conde de Busy, tomo I. 



142 



vfCTOR BALAGUER 



trarrestar sus designios, y el marqués de A}^ona ju^gó 
entonces prudente retirarse, habiendo tenido sólo algu- 
nas escaramuzas con las tropas de Conde en las huertas 
de Lérida. 

El principa regresó en seguida á Barcelona, donde 
entró el 4 de Setiembre sin ninguna ceremonia 1 ; pero 
no tardó en volver á salir sabiendo que amenazaba otra 
excursión por parte del marqués de Aytona, á tiempo 
que la guarnición de Tarragona había ido á poner si- 
tio á la plaza de Constanti. Fué ésta seriamente batida 
y atacada por D. Francisco Totavila, que con ayuda de 
siete cañones abrió brecha y dio el asalto, siendo recha- 
zado y retirándose al aviso de que llegaba el barón de 
Marsin con superiores fuerzas 2. 

En el ínterin tenía el de Aytona su campo fortificado 
á la otra parte del Segre, entre Gardeny y Lérida, y 
puso el suyo Conde en Vimbodi para estar pronto á so- 
correr las plazas que tenía en el campo de Tarragona. 
Así permanecieron hasta que el rigor del invierno les 
hizo levantar los reales, viniéndose el principe á Bar- 
celona el 2 de Noviembre y partiendo para Francia el 7, 
disgustado de aquélla para él poco lisonjera campaña. 

Otro fué elegido para el cargo vacante. El miércoles 
19 de Febrero de 1648, M. de la Marca partidpó al Con- 
sejo de .Ciento y á la diputación haber sido nombrado 
virrey de Cataluña, en reemplazo de Conde, el carde- 
nal Mazarini, arzobispo de Aix, y el 26 del mismo mes 
túvose noticia de que había llegado ya á Granollers y 
se disponía á efectuar su entrada en litera cubierta; 
circunstancia que sorprendió altamente y obligó á los 
concelleres á reunir junta de prohombres, en la cual se 
resolvió enviar á decir inmediatamente al nuevo virrey 



1 Dietario de la ciudad. 

2 Feliu de la Pefta, lib. XX, cap. X. 




HISTORIA DB CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXIII. 1 43 

que habSa sido costumbre en todos sus sucesores entrar 
á caballo, suplicándole no quisiese derogar aquella cos- 
tumbre. El cardenal accedió, y la entrada se efectuó, con 
la solemnidad y ceremonias de costumbre, el viernes 28 
de Febrero 1 . 

No era hombre á propósito el cardenal Mazarini para 
gobernar en Cataluña, sobre todo en aquellas criticas y 
dificiles circunstancias. Ni su carácter,^ ni sus hábitos, 
ni sus conocimientos le hacían apto para ello. Acaba- 
ba de llegar á Barcelona, cuando por una cuestión de 
amor propio tuvo un choque con la ciudad. El día 7 de 
Marzo, con motivo de efectuarse la ñesta de Santo To- 
más de Aquino y celebrar Mazarini de pontifical, man- 
46 poner un dosel junto al altar donde celebraba. En- 
viáronle .en seguida á decir los concelleres que el dosel 
sólo lo usaban en Barcelona los reyes, y que le supli- 
caban respetase este privilegio de la majestad. Desoyó 
la advertencia el cardenal, y los concelleres protestaron 
y no asistieron á la fiesta. Resentido el prelado y que- 
josa la ciudad, comenzó á ser mal mirado en ella,. au- 
mentándose el disgusto con moti'^o de una disputa que 
tuvo lugar con los diputados. Esto hizo que dimitiera 
el cargo y se volviera á Francia al poco tiempo, salien- 
do de Barcelona el 14 de Mayo 2. 

Reemplazóle el mariscal de Schomberg, duque de 
Halluin, quien llegó á Barcelona el 5 de Junio, juran- 
do según costumbre y disponiéndose á comenzar ' la 
campana de aquel año, deseoso de ser en ella más feliz 
que el principe de Conde; para lo cual partió á 10 de 
Junio dirigiéndose á Tortosa, después de haber subido 
á visitar el santuario y montaña de Montserrat. 



1 Dietario de la ciudad. — Feliu de la Pefia se equivoca al decir 
que el cardenal entró en Barcelona el día 25. 

2 Dietario de la ciudad. 



f 



144 VÍCTOR BALAGUBIt 

Tortosa estaba ya sitiada por el general Marsin, que 
.trevidamente se había presentado ante sus muros 
uando más desprevenida se hallaba, creyéndose en toda 
eguridad por lo apartada. La presencia de Schomberg 
ió calor al sitio, comenzándose á batir la plaza el lo 
e Julio y siguiendo sin interrupción hasta el i3, en 
ual día, abierta brecha, subieron al asalto por tres 
jstintos lados el tercio de catalanes de Mostarós, el 
ETcio de los suizos que militaban por Francia, y el de 
ranceses de Champagne. Bien se defendió la ciudad, 
ero todo el valor de sus defensores no pudo impedir que 
jese entrada á saco y á degüello, viéndose obligado el 
4 á rendirse á discreción e I castillo de la Zuda, donde 
; hablan retirado los pocos que escaparan con vida el 
ía anterior ■ . 

Con la toma de Tortosa aumentaron su crédito las 
rmas catalano-&ancesas, y dióse por terminada la 
ampaña de aquel año. 

Cuentan las memorias de aquel tiempo que hubo por 
ntonces varios disturbios entre los paisanos y soldados 
anceses á causa de los alojamientos, pero se hizo jus- 
cia á los clamores del pueblo, procesando al goberaa* 
ar de Castell de Asens por arbitrariedades y desmanes 
^metidos en el distrito de su jurisdicción. Tales serian, 
ue, probados cargos y convicto de sus crímenes, fué 
justiciado en Barcelona el 28 de Noviembre s. 

No tardó en regresar á Francia Schomberg, y quedó 
ntonces haciendo sus veces el gobernador de Cataluña, 
'. José de Biure y Margarit, llamado más cornuomente 
asé de Margarit, que era un celoso, entusiasta y enér- 
ico defensor de la causa catalana. Durante su gobier- 
0, que se prolongó todo el año 1649, continuaron los 



wr^' 



HISTORIA DB CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXHI. I45 

disturbios con los franceses, quienes efectívamente se 
entregaban á excesos que no fueron reprimidos por cau- 
sa de las circunstancias con el rigor que serlo debían, 
resultando de aquí el aumento de los delitos con la im- 
punidad y también el mayor disgusto de los pueblos, en 
los cuales se iba formando la opinión de un modo cada 
vez menos favorable á la Francia. 

Durante el verano de 1649 no hubo encuentros de 
importancia que merezcan fijar la atenci6n; pero> en- 
trado ya Setiembre, las armas reales se apodefaron de 
algunos pueblos del campo de Tarragona. Al propio 
tiempo, un ejército compuesto de 7.000 infantes y 3. 000 
caballos, al mando de D. Juan de Garay, llegó hasta 
Villaíranca del Panadés, retirándose de este punto á 
I.® de Noviembre y volviéndose á Lérida, de donde ha- 
bía salido. Es fama que Garay contaba con secretas in- 
teligencias en Barcelona, y por esto se atrevió á ade* 
lantar tanto; pero también lo es que M. de Marsin, el 
ci;ial estaba al frente de las tropas francesas, dejó de 
cumplir con su deber, y por no ocupar á tiempo los pa- 
sos comprometió á un regimiento de caballería france- 
sa, que hubo de retirarse con gran pérdida á Santa Co- 
loma 1. 

£1 único suceso favorable á las armas catalanas en 
este año, fué una invasión que hizo en el reino de Valen- 
cia el general de caballería catalana D. José de Dárde- 
na con i.ooo infantes y otros tantos caballos. Entró en 
aquel reino con toda hostilidad á mediados de Noviem- 
bre, y pasó á saco las villas de Peñíscola, Benicarló, 
San Mateo y otras, regresando luego á Tortosa, á la 
cuál es fama que trajeron los soldados la peste que en- 
tonces estaba haciendo estragos en tierras de Valencia 2. 



1 Feliu de la Pefia» lib. XX, cap. X. 

2 ídem id. 

TOMO XVI 10 



146 



VÍCTOR BALAGUBR 



Comenzó el año 1650 con decaimiento por parte de 
las autoridades catalanas, que no se veían secundadas 
como esperaban por Francia^ con disgusto del pueblo, 
y con tristes auspicios por la peste que había invadido 
ya el Principado. 

A 3 de Febrero partió de Barcelona el gobernador 
D. José de Margarit, acompañando con numerosa escolta 
al general M. de Marsin, el cual había sido reducido á 
prisión por orden del rey cristianísimo, con encargo de 
llevarle preso á la cindadela de Perpiñán. Se le formó 
causa con motivo de lo sucedido el año anterior, y tam- 
bién por las quejas que dieron de él los consistorios de 
la diputación y municipalidad 1. 

Creyeron los franceses que les seria fácil apoderarse 
de Tarragona por medio de una estratagema, que fué 
sagaz, pero mal urdida. Vistiéndose trajes de labrado- 
res de aquel camno y cargando de harina algunas acé- 
milas, se decidieron á entrar en la ciudad, siendo dete- 
nidos por los centinelas, que les preguntaron de dónde 
venían. De Bals, contestaron ellos, debiendo decir de 
Valls, y conocidos por franceses, se cerró inmediata- 
íhente el rastrillo, quedando prisioneros ó muertos los 
que habían entrado, y escapando los demás 2. 

El día 22 de Febrero, cuando se estaban ya tomando 
en Barcelona serias y prudentes medidas para librar á 
la ciudad del contagio que se había declarado en Tor- 
tosa, entró en ella Luis José de Vendóme, duque de 
Mercoeur, al que nuestros dietarios llaman duque de 
Mercuri y dan el tratamiento de alteza serenísima 3. 



1 Dietario de la ciudad. Feliu de la Pefia y Jaime Tió yerran en 
decir que esto fué á 7 de Febrero. 

2 Feliu de la Pefia. 

3 Jaime Tió se equivoca diciendo que entró en Barcelona el 1 2 d( 
Febrero. Fué el 22, según nuestros dietarios. Feliu de la Pefia cita el día 
con exactitud. 



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4^ 



>.-« 



HISTORIA DE CATALUÑA. — ^LIB. X. CAP, XXXm. I47 

Había sido nombrado virrey del Principado y juró i!| 

como tal. 

Entre las medidas tomadas por Barcelona á causa de 
la peste que se había declarado en Tortosa, fué una la 
de enviar á dicha ciudad, para estudiar el mal en ella 
reinante, al doctor en medicina Juan Pablo March y 
Jelpi y al cirujano Juan Matas, quienes cayeron en po- 
der del enemigo, siendo luego rescatados por la capital, 
que entregó para su libertad 675 doblones. A causa de 
esto, fueron más tarde enviados otro doctor en medici- 
na, Dimas Vileta, y un cirujano francés, los cuales re- 
gresaron á Barcelona declarando que el mal era conta- 
gioso, como ya se presumía, y con la noticia de haberse 
extendido el contagio á Tarragona ^ . 

A los horrores de la guerra venían, pues, á unirse los 
de la peste, que durante los años de 1650 y 51 había de 
cebarse horriblemente en los pueblos del Principado, 
añadiéndose por malaventura á sus estragos los de 
hambre, hija de la guerra y del descuido de la agricul- 
tura. Tres azotes á un tie;mpo cayeron sobre el infeliz 
pueblo catalán, cuya constancia y valor no cejaron un 
punto; antes bien, pareció hacerse más fuerte para re- 
sistir con ánimo sereno los males que así descargaban 
en él sus furores. 

Á i.^ de Mayo los castellanos pusieron sitio á Castell 
Lleó, que se rindió con pactos, saliendo de Barcelona á 
6 del mismo mes el duque de Vendóme con buenas 
tropas para reconocer el campo de Tarragona. Llegó á 
vista de esta ciudad, pasó á Flix y bajó á Balaguer 
para emprender el recobro de Castell Lleó, á donde 
envió sus tropas, que atacaron el fuerte, viéndose obli- 
gadas á retirarse con pérdida numerosa por haber reci- 
bido socorro los sitiados. £1 duque se volvió á Barcelo- 

1 Viitarws de la ciudad: meses de Febrero y Marzo de 1650» 



' Vé 



•'<•■■■ -, 



I ^j 



I4B VÍCTOR BALAdURR 

na, de donde no tardó en salir para una nueva cam- 
paña. 

Esto fué á últimos de Mayo, y á primeros de Junio 
sucedieron grandes disturbios entre los ribereños del 
Ebro por un lado y los paisanos de Cervera y del Urgel 
por otro, con los franceses, quienes se entregaban sin 
freno á toda clase de excesos. El gobernador de Barce- 
lona, D. José de Margarit, partió con algunas tropas 
hacia la ribera del Ebro, y el duque de Vendóme con 
otras á Cervera para aquietar aquellos disturbios; pero 
es preciso confesar que el nuevo virrey no anduvo nada 
cuerdo y prudente en sus medidas. Desoyó las quejas 
en vez de corregir los abusos, y quiso imponer á los 
catalanes el alojamiento dé la gente de guerra sin re- 
parar en que precisamente esta había sido una de las 
principales causas que movieran al levantamiento con- 
tra Castilla. Los diputados y los concelleres, siempre 
celosos guardianes de las leyes, siempre vigilantes cen- 
tinelas de las libertades patrias, acudieron en queja 
contra el virrey 1. 

ínterin, éste, habiendo terminado como pudo los des- 
órdenes que tenían lugar en Cervera, fué á juntar su 
ejército en Montblanch para dirigirse contra Falset, 
cuya plaza había caído, por sorpresa, en poder de las 
tropas reales. No tardó en recobrarla, pues se le hubo 
de rendir por capitulación, y entró en ella concediendo 
amnistía general á todos los catalanes que habían toma- 
do las armas contra su país 2. 

Cundía el azote de la peste por el Principado. Á i.^ 
de Junio se había ya publicado en Barcelona la decía- 
ración de estar apestadas la ciudad de Gerona y mu- 
chas villas del Ampurdán, dando pábulo al contagio el 

1 Dietarios. 

2 Archivo municipal: parte enviado al Consejo de Ciento por Don 
José Fontanella desde Montblanch á 21 de Agosto de 1650. 



ría DB catalura. — LIB. X. CAP. XXXQI. I49 

se hacia sentir en todos puntos. La si- 
¡ataluña iba siendo cada vez más crítica, 
s aflictiva, y desgraciadamente no se ve!a 
;lla guerra desastrosa, que sólo sirvió para 

muy alta la constancia de los catalanes y 
lor á las libertades patrias, 
sí la guerra, el hambre y la peste devora- 
jores adalides de la causa, en Barcelona se 
idir con mano fuerte á castigar á los cons- 
Escubríóse uo complot tramado para entre- 
I á Felipe IV, y el viernes 8 de Julio fué 
recibir garrote en la plaza de los traidores, 
igrell, oidor del general de Cataluña, no 
jecutado la sentencia por haberse ofrecido 
descubrir sus cómplices i. Debió cumplir 
y salvar así la vida, pues no hallo de él 
aunque sí la de haber sido ajusticiado el 
Agosto en Barcelona un notario de la villa 
, llamado Pedro Mártir Costa, por conspi- 
la patria. 

s de Mortara, que acababa de venir enton- 
: al frente del ejército castellano, empren- 
idad la campaña, que fué para él de favo- 
idos. A últimos de Setiembre se apoderó de 
ibre de Miravet, y voló en seguida á poner 
sa, decidido á tomar esta plaza con todo 
odo trance *. 
rte el duque de Vendóme quiso acudir á 

fuese al campo de Tarragona para risunir 

e U dudad.— Feliu de la PeBa y Tió, siguiéndole á ÍJ, 
te del suceso de Nagrell, con referencia at Octubre de 
le íaé enviado preso á Perpifián. En los dietarios no 
: de él más que al llegar á Jalio de 1650, y se cuenta 

ü Ca/aluAt, por el marqués de Mortara. 



VÍCTOR I 

rzas é intentar el socorro de la ciudad amenaza- 
ai tanto que Barcelona, haciendo uo nuevo y 
I sacrificio, mandaba levantar un tercio de i.ooo 
-s, que partió de la capital el i3 de Noviembre, al 
del sargento mayor D, Francisco GranoUachs a. 
i consiguieron estos socorros. Tortosa, fuerte- 
batida por el marqués de Mortara, y bloqueada 
)arte del rio por una escuadrilla que al mando 
rqués de Alburquerque se situó en los Alfaques 
ndo la embocadura del Ebro, opuso levísima re- 
ía y abrió en 4 de Diciembre sus puertas al ene- 
iin aguardar siquiera á ser socorrida por el virrey, 
je Vendóme, que retrocedió en seguida al saber 
amino la pérdida de la plaza. 
Ito el duque á Barcelona, permaneció en ella po- 
s, pues á 17 de Diciembre se marchó á París, 
idole poco- después un embajador de Cataluña, 
íde Pinos, el cual iba en nombre de los doscon- 
18 á manifestar al gobierno y rey de Francia el 
añictivo del país y la necesidad que había de so- 
ele pronto y bien, tomando enérgicas medidas pa- 
imir el quebrantamiento de las leyes y pactos, ul- 
is y rotos por las tropas. Otro embajador, el regen- 
itanella, había sido enviado también á Francia 
anterior con parecida misión 3. 
acabó aquel año para Cataluña, y comenzó, pa- 
preñado de desastres y calamidades, el funesto 



19 de Noviembre estaba Vendóme en Reus, como couU por 
I qu« dirigió al general Ligni, manifesUndole los apuros cd que 
a y pidiéndole por Dios y por los santos que acudiese pronto 
Iropaa i Cambríts. Traslada esta caita, copiada del archivo de 
adres de Borarull en sus Ataltt, tib. IL cap. II. 
ttarú de la dudad. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXIV. I5I 



CAPITULO XXXIV. 



La peste en Barcelona. — Admirable conducta del gobernador y de los 
concelleres. — Honores de la peste.— Mueve su ejército el marqués de 
Mortara. — ^Entrega de las llaves de Barcelona á la Virgen de la Con- 
cepción. — Actitud heroica de Barcelona.^-Sitio de Barcelona. — Pri- 
meros sucesos del sitio. — Defección de M. Marsin. — Parte de la di- 
putación vuelve á la ciudad. — Toma el marqués de Mortara el fuerte 
de Santa Madrona. — Llega D. Juan de Austria al campo. — Asalto 
de Montjuich. — Llegada del mariscal Lamotte en socorro de Barce» 
lona. — Hambre en la plaza. — Consigue Lamotte entraren Barcelona 
y jura como virrey. — El mariscal Lamotte herido. — Intentan los cas- 
tellanos apoderarse de Mataró, Puigcerdá y Vich. — Asalto de San 
■ Ferriol. — Muerte de Mostarós. — Asalto del fuerte de los Reyes. — 
Apuros de la ciudad. — Alteración de la moneda. — Quiénes eran los 
más influyentes en Barcelona. — Asalto igeneral rechazado. — Los di- 
putados de Manresa reúnen los Brazos y acuerdan reconocer á Feli- 
pe IV. — Siguen el ejemplo de Manresa otros lugares. — Barcelona de- 
cide capitular. — Huyen de la ciudad los más comprometidos. — 
Abrense las conferencias para la capitulación. — Pactos de la capitula- 
ción. -^Entrega de Barcelona. — Entran en Barcelona el príncipe Don 
Juan y las tropas. — Se rinden las demás plazas, excepto Rosas y Bla- 
nás. — Confirma el rey los pactos de la capitulación. 

(1651 Y 1652.) 

Amargos días de horror y luto amanecieron para Bar- 
celona con los primeros del 1651. La peste, que durante 
todo el año anterior se había extendido por el Princi- 
pado, se cebó cruel y devastadora en la capital por es- 
pacio de cerca de ocho meses, desde principios de Ene- 
ro á mediados de Agosto, con una insistencia y feroci- 
dad tales, que acaso en fastos de ciudad alguna exista un 
cuadro más desgarrador y más horrible. Sólo estreme- 
ciéndose pueden leerse los dietarios de aquel tiempo y 



152 VÍCTOK BJLLAOOSR 

ts memorias coetáneas; pero afortunadamente sirve en 
sta lectura de alto consuelo para el corazón afligido 
[ ver los admirables ejemplos de celo, abnegación y 
atríotismo que supieron dar muchos religiosos, el go- 
emador de Cataluña, D. José de Mai^arít, y los con- 
elleres de Barcelona, que ni un momento abandóneart» 
u puesto ni un punto dejaron de atender á los deberes 
e su sagrado ministerio. 

El primer caso de peste tuvo lugar en esta ciudad, 
egún parece, el 8 de Enero; y si bien al principio se 
rocuró ocultar el mal para no infundir alarma, acha- 
ando las muertes á la miseria y malos alimentos con 
ue se sustentaba la gente pobre, pronto vino la realidad 

demostrar de una manera aterradora todo lo grave y 
spantoso de las circunstancias. La gente comenzó ¿ 
uir despavorida, y á principios de Marzo fué ya impo- 
ible ocultar por más tiempo la aparición del azote, 
uya intensidad creció de una manera tan alarmante 
orno desastrosa, que no bastaron para los enfermos 

moribundos los hospitales y casas de refugio que con 
elosa prontitud mandaron habilitar los concelleres, 
roveyéndolos de todo lo necesario. 
A 10 de Abril murió el conceller en cap, que lo era 

la sazón Jacinto Fábregas, aunque no de resultas de 
L peste, sino de enfermedad común, según se dijo i , y 
cupo á los pocos días su lugar el ciudadano Francisco 
^ila, sujeto que debia ser muy considerado y gozar de 
randes simpatías, pues en el Dietario se dice que los 
emás concelleres se felicitaron por semejante elección 
' dieron muchas gracias á Dios por haber recaído el 
argo en tan honorable persona. A mediados de Abril 
alieron los diputados y audiencia de Barcelona, y bas- 
a bojear los dietarios que existen en nuestros arehivos 

1 DittarÍB de la ciudad. 



1 




HISTORIA DB CATALUÑA. — UB. X. CAP. XXXIV. Z53 

para hacerse cargo del incansable celo desplegado por 
los concelleres, quienes supieron hacerse superiores alas 
criticas circunstancias que atravesaba la ciudad, acu- 
diendo á todo, estando en todo, multiplicándose para 
atender al servicio público, dictando prudentes y hu- 
manitarias medidas, poniéndose de acuerdo con el go- 
bernador Margarít, que no les abandonó un solo ins- 
tante para hacer frente á la pública calamidad, reco- 
rriendo los hospitales, vigilando el exacto cumplimien- 
to de sus prevenciones, castigando con mano firme los 
desórdenes á que se entregaba á veces el populacho i; 
y todo esto sin desatender ni un solo instante los nego- 
cios políticos y asuntos de la guerra, y sin cesar de ir 
casi cada día á los templos para postrarse al pie de los 
altares á implorar la misericordia divina en favor de la 
infortunada Barcelona. 

Estos concelleres, cuyos nombres deben ser eterna- 
mente bendecidos mientras haya un resto de amor á la 
humanidad y á las cívicas virtudes en el corazón de los 
catalanes, fueron Francisco Vila, conceller en cap; 
Francisco Mateu, médico; Juan Carreras, caballero; 
José ^ubió, mercader; José Paisa, notario, y Miguel 
Lrlárgués, platero. 

Á primeros de Junio se encendió tanto la peste, que 
toda la ciudad estaba abrasada. Con referencia al 5 de 
este mes, se dice en el Dietario que, de algunos días á 
aquella parte, iban por Barcelona muchas carretas para 
recoger los cadáveres de las casas, los cuales eran arro- 
jados de todas partes por los balcones y ventanas. Es- 
tas carretas eran conducidas por sepultureros, quienes 
iban con guitarras y tamboriles para divertir en lo po- 
sible el público sentimiento, f Los dits fossers, añade 

1 Según el Dietario, á 1 2 de Abril se di6 garrote á varios indivi- 
duos por delitos cometidos en la casa de la Morberia, convalecencia 
de San Beltrán y otros lugares donde estaban recogidos los apestados. 



154 VÍCTOR BALACSOR 

I Dietario, se posaban en algún cantó deis cairers de la 
¡utat abont se trovaban, fent parar las carretas que 
portavan y crídavan á tots los circumvehins si teniao 
lorts en las casas pera enterrar, y trabentne dos de 
na casa, cuatre de altre y moltas vegadas sis de altre, 
mplian la caiteta. Y sens las ditas carretas anavan 
uaranta ó sincuanta Hits de morís pera aportar los 
ue no cabían en ditas carretas, succebint moltas vega- 
as que algunas criaturas mortas, de poch pes, y alguns 
Itresja grans enmortellats, ditsfossersselscarregaban 
1 coll y seis n'aportavan.» 

Apenas habían quedado médicos en la ciudad y fal- 
sban sacerdotes para llevar el santo Viático, fugitivos 
nos, muertos ya los más. Los confesores que iban á 
¡conciliar á los enfermos, llevaban hachas de cera en- 
endidas, interponiendo la llama entre ellos y los mo- 
ibundos para hablar, pues se decia que el conts^o se 
omunicaba por medio de la respiración, consumiendo 
1 fuego las partículas venenosas que respiraba el do- 
ente. El Viático se les ministraba por medio de una 
arilla de plata muy larga. Para atender á los niños 
ecién nacidos que quedaban sin madre y morían por 
Uta de ama que quisiese encalarse de ellos, hubo de 
oner la ciudad una casa de nodrizas. La mansión en 
ue moría un apestado quedaba cerrada é incomunica- 
a. has gentes del campo no traían víveres á la ciudad 
' sólo llegaban á cierta distancia, vendiéndolos con in- 
initas precauciones y por medio de ingeniosos conduc- 
QS (XIII). 

Los concelleres asistían, puestos de gramalla y con 
oda ceremonia, á las solemnidades religiosas, y se 
uenta que un día que con el gobernador Margarit fue- 
on á la catedral, donde debía celebrarse una de las 
lestas religiosas más populares en Barcelona, no hubi 
n el templo, después de ellos, más que is personas, y 



K DE CATALUfÍA.— LIB, X. CAP. XXXIV, I55 

Karse las campanas por no haber en toda 
3 las tocase. 

, se tenia que atender á la guarda de la 
e sabía que los enemigos se acercaban con 
ría, favorecidos por el terror que la peste 
la Cataluña, paralizando todas las ope- 
u:es de sus defensores. Los Dietarios ha- 
« aproximado á nuestro puerto, aprime- 
arios navios de la armada real, á los cua- 
a artillería de los baluartes, 
presentado asi la peste como el auxiliar 
para la hueste real, decidió el marqués 
rovechar aquella ocasión, y la de hallarse 
ocupada en sus guerras intestinas, para 
.cia Barcelona con firme propósito de si- 
á, en la cual acababan de morir del con- 
.000 personas antes de que tuviera tiem- 
'se. A este fin, movió su ejército el 26 de 
''raga, pasando por Lérida y Bellpuig á . 
nde entró el 8 de Julio. Prosiguió su m^r- 
:y Sarreal; ocupó Montblanch el 17; unió 
3 tropas de Tarragona; se entendió con el 
lan de Austria, hijoliatural del rey Feli- 
ibia desembarcado en Tarragona, electo 
le mar y tierra por el monarca; se dirigió 
(el Panadés, en donde hizo noche el 3i, y 
e días de Agosto se presentó ante Barce* 
r encontrado apenas obstáculo en su ca- 
>este tenía aterradas las poblaciones, diez- 
íto catalán y extendido por todas partes 

u'celona que se acercaba, en aquéllos para 
! y aterradores momentos, el ejército real, 
aarse, se decidió á defenderse hasta el úU 
lispuestos sus hijos á soportar con ánimo 



^ 



156 VÍCTOR BALAGUSR 

sereno y varonil constancia los peligros del sitio» como 
estaban soportando los horrores y los estragos de la pes- 
te. A la primera noticia de la proximidad del enemigo, 
convocaron los concelleres á Consejo de Ciento, y por 
no haberse podido éste reunir en número suficiente, se 
habilitó junta de prohombres. En ella se tomó una re- 
solución que acaso podrá aparecer ridicula á los ojos de 
algunos, pero que tiene de bella y religiosa lo que de 
grande y admirable, juzgada como juzgarse debe. Se 
decidió entregar las llaves de la plaza á la Virgen de la 
Concepción, cpara que dispusiese de la ciudad y Princi- 
pado conforme fuese de mayor servicio de 'Dios.» Y en 
efecto, el 17 de Julio, en solemne ceremonia, á la cual 
asistieron los concelleres, el gobernador Margarit, que 
hacia las veces de virrey, los individuos del Consejo de 
Ciento que la peste había respetado, y otras personas, 
se llevaron procesionalmente las llaves en una bandeja 
de plata al templo, y se depositaron á los pies de la santa 
imagen de la Virgen, lo/cual obligó más adelante á Don 
Juan de Austria, cuando se trataba de capitulación, á 
no pedir las llaves de la ciudad y á ésta á no entregar- 
las i« 

La actitud de Barcelona en aquellos momentos, de- 
cidiéndose á defenderse sin tener en su recinto tropas 
ni viveres; sin poder contar con recursos de Francia, 
donde ardía la guerra civil, cuando la peste acababa de 
arrebatar á millares las víctimas; cuando extenuados y 
débiles los que con vida quedaban apenas podían mane- 
jar un arma; cuando todo era desolación, horror y mi- 
seria; cuando, en ñn, más dispuestos habían de estar 
los ciudadanos á llorar sus desventuras y desgracias que 
á emprender una lucha, cuyo término habían de ver 

1 Feliu de la Pefia habla de esta entrega de las llaves á la Vixigen, 
pero la pone en 31 de Julio. £1 Dietario de la ciudad dice que fué el 1 7. 



:UfÍA.— LtB. Tí. CAP. XX J 

id de Barcelona, repíb 
das las drcunstandat 
heroicas y memorable 
la con relación á la e 

apital del Principado, 
la alarma natural de 1 
las las medidas higién 
lisposiciooes de guern 
rsos y á la entrada di 
■ario, menguando des 
lor desaparecer á me 
que Barcelona, exten 
z años de guerra, pi 
;s de una de las peste 
[ue jamás hayan api 
alor para sostenerse 
rrído, mandado por h 
)dos los pertrechos y 
Pues bien, lo tuvo, } 
lias ni de semanas: si 
de un año y dos mese 
heroicas entre las mu 
[e esta ciudad ilustre, 
pugnáculo de Españí 
1 su atmósfera apéstac 
enos de enfermos y si 
pultos por falta de bi 
;cer el natural desci 
intos administrativos 
trastorno social, y pa: 
í fin de poder llorar i 
infelices familias hué 
ligos estaban á sus j 
laba al combate. Su 



-V 



158 VÍCTOR BALAGUER 

fué un sitio penosísimo, una lucha tenaz y porfiada U 
Llamó, pues, á sus hijos, que el contagio tenía es- 
parcidos por Cataluña, y todos acudieron entonces, sin 
temor á la peste, á la voz de la patria en peligro; alistó 
otros de los vecinos pueblos, y admitió solos i.Soo 
hombres de las tropas francesas. Con éstos se previno 
á la defensa, encargándose del mando superior D. José 
de Margarit, quien dio pruebas de habilidad y valor, re- 
velando en esta ocasión, más que en otra alguna, sus 
altas dotes militares. 

Lo primero que hizo el marqués de Mortara al llegar 
al campo de Barcelona, fué mandar que se batiese la 
torre del río Llobregat, que se rindió después de una 
brava defensa el 8 de Agosto, siendo demolida hasta 
los cimientos. En seguida se extendió el ejército por la 
llanura, pasando á ocupar los lugares de Esplugas, Sa- 
rria, Pedralvas, San Martín, Clot y San Andrés de Pa- 
lomar, y alargando así sus líneas hasta el mar por una 
y otra parte, para tener segura la correspondencia con 
la armada. El 14 de Agosto quedó ya puesto el asedio, 
y se comenzó á escaramucear el ejército con la plaza, 
no teniendo lugar por el pronto ningún suceso de im - 
portañola, pues que los sitiadores no atacaban, y los 
sitiados se limitaban á disparar su artillería contra las 
compañías del enemigo que impedían la entrada de 
víveres. 

El día último de Setiembre M. de Marsin, que, habien* 
do vuelto de Francia para el gobierno de sus armas en 
Cataluña, se hallaba con 3.ooo infantes y i.Soo caballos 
con que atender al socorro de Barcelona y facilitar en 
ella la entrada de víveres, con el pretexto de ir á tomar 

1 Para las DOticias referentes al sitio de Barcelona, se han consul- 
tado los Dietarias de ambos archivos; una relación coetánea impresa; un 
manuscrito de autor anónimo, testigo de vista; los Anales de Feliu de 
la Pefla, y la continuadón de Meló, por Tió. 



HISTORIA DE CATALUÑA, — LIB. X. CAP. XXXIV, 159 

un convoy de los españoles, dejó la defensa de la ciu- 
dad y se volvió á Francia, llamado ¡ior sü protector el 
príncipe de Conde, que le necesitaba para apoyar en 
aquel reino su partido. 

Barcelona entonces envió un expreso y luego un em- 
bajador á la c^e de Francia, participando este suceso 
y el estado de la ciudad y Principado. También resol- 
vió requerir á los diputados que estaban en Manresa 
por la peste para que entrasen en Barcelona, como era 
su^ deber en aquellas circunstancias, para que, de común 
acuerdo los dos consistorios, pudiesen acordar lo que 
mejor al bien público conducía. Á consecuencia de esta 
invitación, entraron el diputado eclesiástico y el real, 
que lo eran entonces Pablo del Rosso, deán de la ca- 
tedral de Barcelona, y Vicente Ferriol, quedando el 
militar en Manresa con los oidores. 

£1 3 de Octubre, viendo el marqués que, á pesar de 
toda su vigilancia, no podía estorbar que Barcelona 
recibiese vituallas y. socorros por estar algo distantes 
sus líneas, decidió estrechar más el cerco, y adelantó 
la linea de circunvalación hasta Sans y la llamada torre 
de Novell, y el lo mandó atacar un fuerte que los ca- 
talanes estaban construyendo sobre Santa Madrona, en 
una eminencia de la torre de Llauger, que dominaba las 
trincheras de Sans. Defendido el ñierte por soldados 
valerosos y escogidos, que pertenecían al tercio de Don 
Francisco Mostarós, opuso seria resistencia, pero des- 
pués de haber combatido sin tregua por espacio de un 
día y una noche, hubo de rendirle su capitán Prades, el 
cual^ á tenor de los pactos, salió de las mal formadas 
lineas con todo el.honor militar, retirándose á Barcelona 
más con aires de vencedor que de vencido. En seguida 
ocupó el marqués de Mortara la iglesia y convento de 
Santa Madrona, y mandó levantar en el jardín un fuer- 
te, en el cual puso siete cañones de batir para ofender 



'V 



T^ 



i6o 



VÍCTOR BALAGUER 



por aquel lado á la ciudad, que alzó cuatro bateiias 
frente de San Pablo y armó otra con seis cañones delan- 
te de Montjuichy superior á Santa Madrona, cuyas ope- 
raciones inutilizó de esta manera. Hizo el marqués 
entonces construir otra batería en San Ferriol, pero 
como también la dominaba Montjuich, no produjo el 
efecto que se esperaba. 

Con la llegada del principe D. Juan de Austria al 
campamento, que tuvo lugar á mediados de Octubre, 
aumentó algo el empeño del sitio, y comenzóse á ba- 
tir vigorosamente la plaza, teniendo lugar reñidos 
combates con motivo de haber querido Barcelona le- 
vantar un fuerte entre ella y el castillo de Montjuich, 
para no quedarse sin comunicación con esta fortaleza. 
Sin embargo, la ciudad se salió con su empeño, y el 
fuerte se levantó, amasados sus muros en sangre de 
valientes. 

El 24 de Octubre recibió la plaza un socorro de 3oo 
caballos, al mando del general de la caballería catala- 
na, D. José de Dárdena, y i.ooo infantes franceses, 
gobernados por M. de Cresson. Este refuerzo penetró 
en la capital á las dos de la madrugada, después de 
haber atravesado con heroico valor las lineas enemigas, 
y con él cobraron ánimo los barceloneses, á quienes, por 
el pronto, sonreia la victoria, pues á primeros de No- 
viembre el marqués de Mortara, que había quedado 
como segundo del principe D. Juan, fué vigorosamente 
rechazado en un asalto que intentó dar á Montjuich. 

El mes de Diciembre se pasó en escaramuzas y com- 
bates de poca importancia, decidida siempre Barcelona 
á resistir con gran empeño, mayormente habiendo sa- 
bido que, en reemplazo de M. de Marsin, enviaba Fran- 
cia con una fiíerza d« 4.000 infantes y 2.5oo caballos, 
al mariscal de Lamotte Houdancourt, duque de Car- 
dona y antiguo general en este país. Lamotte llegó á 



iTALUSft. — LIBl X. CAP. XXXIV. l6l 

3pas el 10 de Diciembre, y después 
n comunicación con la capital del 
ido con Margarit, penetró en Ca- 
loche del 27 de Enero de i652, pu- 
os lucir grandes hogueras en los ve- 
Icerola, San Jerónimo y San Pedro 
i de la llegada del mariscal francés 

smenzaban ya á escasear los víve- 
bien de vez en cuando conseguían 
xir la noche algunos llamados bar- 
leslizaban por junto á la costa, a] 
la muralla, burlando la vigilancia 
iota. Eran de poco alivio, sin em- 
je en estos barcos entraban, por lo 
de i652 se comía ya la carne de 
les inmundas, habiéndose puesto la 
precio de 400 libras catalanas, y la 
a al de 600. El hambre comenzaba 
siado rigor, pero no la ñaqueza de 
s de los bravos catalanes, cuando á 
□ consiguió penetrar en el puerto un 
as y otros buques llenos de víve- 
Jivió por de pronto el hambre que 
Jad. 

al Lamotte por las montañas veci- 
romper la línea enemiga, aunque lo 
L algunas veces; pero á mediados de 
lor el rigor de la estación, bajó A 
)bregat, donde se fortificó, esperan- 
ara penetrar en Barcelona. Aquella 
;1 23 de Abril. Á. las tres de la ma- 
, puesto de acuerdo con la ciudad, 
^nte, ínterin salla de Barcelona un 
mbres, á cuyo frente iban el mismo 



l62 VÍCTOR BALAGUBR 

gobernador Margarít y el general Dárdena, para llamar 
la atención de los sitiadores y facilitar la entrada dd 
virrey. Á fsiyor de la alarma que se sembró en el cam- 
po, y venciendo todos los obstáculos por medio de un 
vigoroso ataque^ rompió Lamotte la Cnea, y encami- 
nándose hacia Montjuich, llegó al amanecer á este fuer- 
te con toda su división, bajando en seguida á Barcelo- 
na, donde juró como virrey de Cataluña aquella misma 
mañana, en medio del entusiasmo público. 

La llegada del mariscal francés comunicó nueva ani- 
mación y nuevo vigor á la plaza. Mandáronse reparar 
los fuertes, construir nuevas baterías^ armar más gente, 
y el 24 y 25 de Abril se hicieron Vigorosas salidas, con 
muy buen éxito por parte de los sitiados. No así otra 
que tuvo lugar la noche del 27, dirigida por el propio 
Lamotte, pues herido éste gravemente en una pierna, 
hubo de retirarse á Barcelona sin conseguir el intento 
que se había propuesto, imposibilitándole su herida, por 
más de dos meses, de poder dirigir en persona los com- 
bates. 

Mientras así se batía Barcelona, abrazada denodada- 
mente al asta de la bandera de sus libertades, en otros 
puntos de Cataluña se rechazaba también á las divisio- 
nes castellanas que se espardan por el Principado para 
apoderarse, por sorpresa ó por combate, de las pla^s 
más adictas á la causa del país. Así fué como Mataró 
se mantuvo firme, sufriendo el bombardeo de la escua- 
dra real sin entregarse; así Puigcerdá rechazó á los que 
intentaron apoderarse de ella; así Vich burló con he- 
roísmo los esfuerzos combinados de las tropas casteUa- 
nas y varias partidas de gente de su campo, matando á 
muchos de los que acometieron la ciudad, prendiendo á 
otros y celebrando con grandes fiestas la victoria. La 
relación de lo que pasó, con motivo de la intentada 
toma de Vich, mandóse imprimir y circular en Barce- 



HISTORU DB CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXIV. 1 63 

lona por las autoridades^ y como es impreso raro y de 
él yo haya conseguido un ejemplar, al cual acompañan 
unos curiosos' versos catalanes, se copia en los apéndi- 
ces á este libro, número (XIV). 

£1 dia i3 de Mayo decidió el maestre de campo Don 
Francisco Mostarós, gobernador de Montjuich, atacar 
con su tercio el fuerte de San Ferriol. Era el tercio de 
Mostarós muy nombrado por estar compuesto de gente 
valerosa y escogida, y por ser su jefe hombre universal- 
mente querido á causa de sus hidalgas prendas. Lan- 
zóse Mostarós á aquella empresa excesivamente confía- 
do; pero al pasar al asalto se encontró con que eran 
cortas las escalas, y como no cejaba fácilmente en una 
empresa, empeñó un combate inútil. Mantuvieron el 
tuértelos castellanos, y al pie de aquellos muros cayó 
la flor del tercio catalán, viéndose obligados á retirarse 
cuantos quedaban con vida, llevándose mortalmente 
heridos al mismo jefe del tercio, á su hermano Rafael 
y al capitán Dionisio Moxó. 

Vivió aún Mostarós hasta el 8 de Junio, día en que 
entregó su alma al Criador, siendo su muerte muy sen- 
tida, pues se le apreciaba, no tanto por lo que tenia de 
valiente, como por lo que tenía de hidalgo. Este biza- 
rro militar fué honrado con unas suntuosas exequias y 
con el llanto de los muchos barceloneses que acompa- 
ñaron su cadáver al convento de San Francisco de Asís, 
donde ñié enterrado. 

Otro de los fuertes ocupado por las tropas reales era 
el llamado de los Reyes. El mariscal Lamotte, resta- 
blecido ya de su herida, intentó apoderarse de él, y 
efectivamente lo consiguió el 17 de Julio, con muerte ó 
captura de sus defensores. Puso en él buen presidio, 
pero con fuerzas mayores le atacaron los castellanos y 
le rindieron, con pactos que no llegaron á cumplirse, 
pues habiendo entrado á ocupar el fuerte, salida ya la 



164 



VÍCTOR BALAGUBR 



guarnición^ voló una mina, sin saberse quién la pren- 
diera fuego; con lo cual, pretendiendo quedar libres de 
su promesa, embistieron á la guarnición que se retira- 
ba sin recelo de peligro á Montjuich, y en ella hicieron 
grande matanisa y destrozo. 

En apurado trance estaba á la sazón Barcelona. Vol- 
vía á hacerse sentir el hambre de un modo muy cruel, 
y no sólo faltaban víveres, si que también dinero. Un 
convoy estaba dispuesto en San Feliu de Guixols para 
entrar en la capital á la primera ocasión, compuesto de 
24 barcas cargadas de trigo, vino y aceite . Súpolo el 
príncipe D. Juan, y envió una flotilla con i.ooo infan- 
tes que se apoderaron del convoy. Otro mandaba tam- 
bién poco después el gobierno de Francia, el cual llegó 
hasta la vista de Barcelona, teniendo que retirarse per- 
seguido por la escuadra española, sin haber podido 
entrar en el puerto más que algunas barcas, con escasos 
víveres, á favor de las sombras de la noche. 

En este apuro, y ya á últimos de Julio, comenzó á 
distribuirse diariamente á cada ciudadano un pan de 11 
onzas, amasado con una mezcla de harinas de trigo, 
cebada, habas y mijo. El trigo era tan escaso, que por 
medio de pregón público hizo saber la ciudad que se pa- 
garía á razón de 5o libras la cuartera, á 35 la de cebada 
y á ^ la de habas. Todos los demás artículos estaban 
á un precio muy crecido; no s^ comía ya más clase de 
pescado que la del llamado amplqya, por pescarse cerca 
de la ciudad, ni más carne que la de caballo, asno, 
perros, gatos y ratones. La miseria era excesiva, y las 
enfermedades iban tan en aumento, que se atribuía á 
milagro el no haberse vuelto á encender la peste; los 
pobres eran innumerables, y para remediar á tantos in- 
felices, los frailes agustinos, carmelitas y franciscanos, 
á ruego de los concelleres, distribuían cotidianamen- 
te un puchero hecho de carne de caballo ó asno con yer- 



:*. 



HISTORIA DE CATALUÑA.— LIB. X. CAP, XXXIV. 1 65 

bas^ á las personas más necesitadas, que acudían ham- 
brientas á las puertas del templo. Tal era el cuadro 
desgarrador que ofrecía la im día opulenta y rica ciu« 
dad de los condes. Los hospitales estaban llenos de 
heridos y de enfermos, las calles invadidas de infelices 
pordioseros, las; casas henchidas de lamentos y mise- 
rias. Por todas partes horrores, por todas escenas de 
sangre y desolación. Duramente se cebaba la suerte en 
la desdichada Barcelona. Y sin embargo, no se que- 
brantaba el ánimo de sus defensores, cada vez más fir- 
mes cuanto más se veían hostigados por el enemigo 
armado que tenían á las puertas, y por el enemigo del 
hambre, máa terrible aún, que se había aposentado en 
el interior de la plaza. 

Por escasear la moneda, ya desde Febrero se había 
visto obligada la ciudad á aumentar el valor de cada 
pieza, disponiendo que los reales de cinco valiesen 20 y 
los sencillos 10, sellándolos con una R. Pero bien 
pronto fué esto insuficiente. Se creyó necesario acuñar 
moneda, y entonces se vio á los particulares acudir á 
presentar sus vajillas de plata y oro, á las cofradías y 
gremios sus joyas y alhajas y á los religiosos hasta los 
vasos sagrados de sus templos. De todo esto se hizo 
dinero, poniéndose á cada pieza por leyenda Barcino 
civiias obsessas, monumento imperecedero del heroico 
tesón y admirable patriotismo desplegados en aquellas 
circunstancias por una ciudad á la cual tenían oprimi- 
da el hambre, la guerra y la peste, sin haber cometido 
otro delito que el de amar apasionadamente la libertad 
y haberse levantado en su justísima defensa. 

Era ya entrado el mes de Setiembre. Aunque exte- 
nuados y hambrientos, después de dos años de no inte- 
rrumpidas angustias, manteníanse firmes los bravos 
barceloneses, alentados por la voz y por el ejemplo de 
su gobernador, D. JosédeMargarit; de su conceller se- 



i66 



VÍCTOR BALAGUBR 



gundo y oidor real, al mismo tiempo, D. Vicente Ferriol; 
de sus hombres de más autoridad y peso; el diputado 
Pablo del Rosso; el conceller en cap, Rafael Casamit- 
jana y de Eril; el general José Dárdena^ y los letradc» 
y consejeros Francisco de Sagarra, Felipe dé Copons, 
José de Queralt, Francisco Marti y Viladamor y Rai- 
mundo Trobat. Si á fuerza de sacrificios y penalidades» 
si á costa de grandes pruebas de valor, constancia, ab- 
negación y patriotismo hubiese sido posible ganar una 
causa, ninguna como la de los catalanes en esta época 
hubiera conseguido con más justicia la palma del triunfo. 

El 7 de Setiembre, no obstante* haber llegado al úl- 
timo extremo de apuro, aún resistieron y rechazaron 
los barceloneses un asalto general á que se arrojó si- 
multáneamente el ejército sitiador por el baluarte de 
Levante, Puertas Nueva, del Ángel y Tallers y por la 
parte de Montjuich. Los fosos se llenaron de cadáveres, 
y la hueste real hubo de retroceder, probando una vez 
más el valor y constancia de los defensores de la ciudad. 

Sin embargo, la hora de la caída de Barcelona estaba 
próxima á sonar. El ii los sitiadores se apoderaron del 
convento de Valldoncella, y el 14 dieton otro asalto 
desde la Puerta Nueva hasta el baluarte de Levante, 
que fué vigorosamente rechazado, pero que dejó muy 
aniquilados á los barceloneses. 

Un acontecimiento imprevisto vino entonces á des- 
truir las esperanzas de socorro que todavía abrigaba la 
ciudad, ya que no por Francia, por un levantamien- 
to de los pueblos de Cataluña. Los diputados que se 
hallaban en Manresa desde que la peste había comen- 
zado á hacer estragos en Barcelona, congregaron á los 
Brazos de la provincia para poner á discusión si se pro- 
seguiría la defensa ó se reconocería otra vez á Feli- 
pe IV. Aunque acudieron pocos representantes, creyé- 
ronse éstos con facultad de deliberar y tomar acuerdo. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X, CAP, XXXIV. 1 67 

atendido lo grave de las circunstancias. Tuviéronse en 
cuenta las calamidades que habían caído sobre el país, 
lo exhausto que se hallaba de recursos, la ruina segura 
de Barcelona si se obstinaba en la defensa, el espíritu 
de los pueblos de Cataluña cansados ya de la protección 
francesa por no haber ésta cumplido los pactos á que se 
sujetó. Otra cosa se tomó en cuenta, cosa muy principal 
y privilegiada para los catalanes: el salvar sus liberta- 
des, que podían perderse del todo si se proseguía en la 
lucha con obstinación y ceguedad. El mismo patriotis- 
mo que les impeliera á tomar las armas, les dictaba 
entonces la prudente resolución de abandonarlas. Mira- 
da bajo su verdadero punto de vista, tan patriótica y 
sagrada era en 1640 la idea de resistir, como en i652 
la de ceder* 

Es preciso tener en cuenta que para los catalanes de 
aquella época y de aquel temple, había una cosa supe- 
rior á todas las de este mundo: el amor á la patria, el 
amor á las libertades del país. El rey no era otra cosa 
para ellos más que el gran sacerdote guardador de las le- 
yes, el encargado de cumplirlas y hacerlas cumplir, el 
presidio puesto en el trono para sostén de las institucio- 
nes, como se ponía un presidio en una plaza para defensa 
de sus muros. Que fuese el rey de Francia, ó el de Es- 
paña, ó el de cualquier otro punto, para ellos era esta 
cuestión de nombre. El verdadero rey era la ley, la ley 
hecha en Cortes, la ley hecha por el país para el país, la 
ley paccionada entre el monarca y el pueblo. 

Desde el momento que el rey de Francia les faltaba 
á los pactos, que con este expreso nombre de pactos se 
titulan siempre en todos los documentos de la época los 
artículos ñrmados para su reconocimiento, el rey de 
Frauícia se ponía en la misma línea y caía en el mismo 
delito que el de España en 1640. Ya no era para los 
catalanes otra cosa que un falsario, un conculcador de 



i68 



VÍCTOR BALAGUBR 



t 
1 



las libertades^ un quebrantado! de un contrato y de un 
juramento. Los catalanes estaban» pues, en el caso y 
en el deber de elegir otro rey que les ofreciese las segu- 
ras garantías que habían reclamado al de Francia en 
vano. Felipe IV las daba entonces, si antes no las die- 
ra. Ya no estaba á su lado el soberbio conde-duque; 3^ 
eran otras su política y su conducta: había jurado las 
constituciones y fueron en Lérida; manifestábase dis- 
puesto á renovar el juramento; había tratado con hidal- 
guía y benevolencia á los pueblos sometidos; ofrecía 
garantías en favor del cumplimiento de sus promesas; 
se comprometía á olvidar lo pasado. Nq era para los 
catalanes el Felipe IV de 1640: era otro rey. No podía, 
pues, haber ligereza ni inconsecuencia en arrojar á 
Luis XIV, que ofreciera cumplir y no cumplía, para 
volver á Felipe IV, que si antes no había cumplido, 
ofrecía entonces cumplir y daba pruebas de quererlo fir- 
memente hacer. La revolución no se había hecho por 
odio á Felipe IV; la reacción no se hacía por odio á 
Luis XIV: en uno y otro caso, se hacía por amor á la 
libertad. El mismo principio de patriotismo que acon- 
sejara el levantamiento, aconsejaba entonces la sumi- 
sión, ya que se trataba de salvar las libertades, que no 
eran guardadas por Francia y que ofrecía guardar Es- 
paña, pudiendo ellas correr peligro si se retardaba d 
reconocimiento de Felipe IV; si se esperaba á que éste 
se tomase con las armas en la mano, lo que con las 
armas en la mano se le negaba. Ya la revolución no 
tenía razón de ser. 

El arca de las libertades era en Cataluña lo que el 
arca de Noé: debía sobrenadar en medio de las más 
deshechas borrascas, de las más furiosas tempestades, 
incólume siempre y siempre respetada. Perezca to^o, 
pero sálvense los principios; piérdanse las colonias^ 
pero no la libertad, habían dicho los catalanes, siglos 



-Q *■ 



HISTORIA DH CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXIV. 169 

antes que estas palabras fuesen lanzadas de lo altó de 
una tribuna revolucionaria para ir á dar la vuelta al 
mundo. ' 

Estos y otros parecidos argumentos debieron hacer- 
se valer en el seno de la junta de Brazo&, celebrada á 
primeros de Octubre en Manresa^ y por esto los dipu- 
tados y representantes de los estamentos decidieron y 
acordaron reconocer de nuevo á Felipe IV, bajo expre- 
sa condición de ser respetadas y guardadas en toda su 
pureza las constituciones. Tomada esta resolución, se 
comunicó al príncipe D. Juan de Austria, quien se 
apresuró, con carta fechada en el campo de Barcelona 
el 10 de Setiembre, ¿ contestar agradeciendo aquel 
paso y reconociendo las leyes del país. 
I No sé que ninguno de los otros escritores que han 
historiado las cosas de este tiempo y de esta guerra me- 
morable, haya |)resentado, bajo este punto de vista, la 
resolución ó acuerdo de la junta de Brazos celebrada 
en Manresá. Atrévdme yo á ello^ y bajo esta nueva faz 
la presento, por ser esta mi convicción, que otra no 
puede ser, estudiados los documentos irrecusables de 
nuestros archivos y conociendo el espíritu de los anti- 
guos catalanes. La misma tendrá cualquiera que se de- 
tenga un poco y se fije en los importantes papeles que 
se custodian en nuestros archivos, como monumento 
eterno de la constancia y patriotismo de los catalanes. 

Muchos hay que, al hablar de estos naturales» les lla- 
man en sus historias partidarios de la casa de Austria; 
otros, por el contrario, los citan á cada paso como par- 
tidarios de la casa de Francia; varios hablan de sus cam-^ 
pañas como resultado de su amor i^or tal ó cual dinas- 
tía; algunos condenan su ligereza y su inconsecuencia 
en aclamar tan pronto á Felipe IV como á Luis XIV, 
j^ara volver luego á la obediencia de Felipe y hacer la 
guerra á Luis. Cuantos dicen esto se equivocan, pecan- 



170 



VÍCTOR BALAOUBR 



do unos por ignorancia de nuestras cosas; otros, por 
malicia; los más^ por mala voluntad al sistema político 
de los catalanes. En ninguna de las grande» épocas y 
sucesos de su historia, fueron los catalanes partidarios 
de ésta ó de aquella casa, de ésta ó de aquella dinastía: 
fueron sólo partidarios de sus libertades, y fueron tam- 
bién siempre monárquicos, pero del rey que les asegu- 
raba guardar sus fueros y privilegios, fuese cual fuese 
su casa, fuera cual fuera su dinastía. Nuestra historia 
lo patentiza asi á cada paso. Y por lo mismo, y en esta 
ocasión, no hubo inconsecuencia ni ligereza haciendo 
primero la guerra á Felipe de España, que no les guar- 
daba sus leyes, en nombre de Luis de Francia, que se 
las aseguraba; para hacejla luego á Luis de Francia, 
que no cumplía con sus pactos, en nombre de Felipe de 
España, que, desengañado, se había comprometido á 
mantenerlas. ' 

El ejemplo dado por los diputados que estaban en 
Manresa arrastró á los consejos y juntas de varias po- 
blaciones, conformándose con la resolución de los Bra- 
zos, Cardona, Solsona y otros lugares, entre ellos Vich, 
donde pocos días antes precisamente había sido repri* 
mida una conjuración tramada en favor de Felipe IV, 
muriendo por esta causa en un patíbulo 12 de sus prin- 
cipales habitantes. El ¿5 de Setiembre se rindió tam- 
bién Mataró con pactos, á una división que, mandada 
por el marqués de Mortara, se presentó á sus puertas. 

Barcelona iba quedándose sola, y no podía resistir 
por más tiempo. Su recinto era un verdadero hospital: 
sus defensores, dolientes, extenuados, hambrientos, ni 
tenían pan que acercar á sus labios, ni apenas fuerza 
para manejar un arma. En tal estado las cosas, deci« 
dio el Consejo de Ciento capitular; y aun cuando el 
virrey Lamotte, el gobernador Margarita el general 
Dárdena, el conceller Ferriol y otros varios, se oponían 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXIV, I7I 

con firmeza ejemplar, expresando que habían de morir 
entre las ruinas humeantes de la ciudad de los condes 
primero que rendirse, quedó nombrado un consejo para 
disponer los capítulos de la entrega de Barcelona, for- 
mado de los ciudadanos Sebastián de Miralles, Onofre 
Alentom, el Dr. Vila, José Migfuel Quintana, Pablo 
Ferrer, Jaime Cortada, Francisco Roca, Miguel Fe- 
rrán, Luis Llopartj Francisco Salines, Francisco Re- 
verter, Jaime Vidal, Antonio Nin, Narciso Torres, 
Francisco Soler y Miguel Parets. 

Decidida ya tan resueltamente la opinión pública, 
Lamotte cedió á las instancias de la ciudad y se avino 
á enviar un trompeta al príncipe D. Juan proponién- 
dole parlamento, pero después que hubiesen podido sa- 
lir de Barcelona las personas que por más comprometi- 
das no tuviesen esperanza de alcanzar perdón ó no qui- 
siesen solicitarle. Entonces partieron para Francia, de 
noche y en unas naves que consiguieron burlar la vigi- 
lancia enemiga, el incansable y heroico Margarit; el 
conceller segundo Vicente Ferriol; Francisco de Saga- 
rra, que estaba destinado á figurar mucho en los sucesos 
posteriores, y Francisco Martí Viladamor, el escritor pa- 
negirista más ardiente de aquella revolución i. Otros 
habían marchado ya anteriormente. 

Ausentes los más comprometidos, cuya partida tuvo 
lugar en los días i y 2 de Octubre, se envió un trom- 
peta al príncipe D. Juan de Austria, y las conferencias 
se abrieron el 4, siendo comisionados para pasar al 
campo Francisco Puigener, en representación de la ciu- 

1 Ni Feliu, ni Ti6, ni los 011*05 autores hablan de haber salido de 
Barcelona más que Margarit y Ferriol. Enmiendo éste su error, como, 
sin advertirlo, he ido enmendando también otros ligeros yerros cometi- 
dos por ellos en la relación del sitio de Barcelona; yerros, por otra parte, 
muy fáciles de escaparse á las plumas más autorizadas. Mayores acaso 
los baya cometido yo. 



172 



VÍCTOR BALAGUBR 



dad, y el conde de Miranville, á nombre del virrey firan- 
qés. El príncipe acogió perfectamente á los plenipoten- 
ciarios, pero manifestó su deseo de que la ciudad nego- 
ciase separada de los franceses. Se lo marcaban asi las 
instrucciones que había recibido del rey, las cuales eran: 
«Que aunque parecía ser lo más autorizado entenderse 
con el mariscal Lamotte tratándose de rey á rey y no 
de rey á vasallos, podría, sin embargo, tener más con- 
veniencia tratar con el magistrado y diputados que go- 
bernaban la ciudad; que admitiría S. M. el perdón ge- 
neral, sin exceptuar ninguno, según se pidiese; que no 
se podía pasar por menos de poner guarnición en Bar- 
celona; que no se opusiese dificultad en la conñrmación 
de concelleres y junta, pi menos en la confirmación de 
fueros y privilegios, aunque, Barcelona, por su represen- 
tación, capitulase por toda la provincia; y que en las 
condiciones de guerra se sacasen las más ventajosas. • 

Conforme á lo que deseaba el príncipe, la ciudad se 
entendió con él separadamente de los franceses, para lo 
cual fué comisionado, á más de Puigener, el ciudadano 
Jaime Cortada. Las conferencias prosiguieron hasta el 
9 de Octubre, y se acordaron como puntos principales: 

I .° Que Barcelona enviaría al rey un embajador paia 
pedirle la confirmación de las constituciones y liberta- 
des, asegurando, sin embargo, el príncipe D. Juan ser 
esto sólo mera fórmula de atención, pues comprometía 
su palabra de que no serían menoscabadas en lo más 
mínimo 1. 

2.^ Que se pondría presidio 6 guarnición en Barce- 
lona, pero que sería sólo por considerarla en aquellas 



1 Entiéndase que esta cláusula sólo reza con los privilegios parti- 
culares de Barcelona» pues los generales del Principado estaban ya ase- 
gurados con el juramento del rey en Lérida y la ratificación hecha en 
su nombre por el principe á los diputados de Manresa. 



HISTORIA DE CATALUÑTA. — LIB. X. CAP. XXXIV. 1 73 

circunstancias como frontera de España^ asegurando el 
príncipe que dejaría de estar presidiada cuando se hu- 
biesen recuperado las plazas ocupadas por el francés. 

3.^ Que se concedería perdón general sin exceptuar 
persona alguna, sino sólo la de D. José de Margarít. 

Habiendo convenido en estas bases, Barcelona se 
dispuso á reconocer al rey Felipe IV, no obstante la 
oposición del virrey francés, que deseaba concluir antes 
por su parte las capitulaciones. En su consecuencia, 
á 10 de Octubre, el conceller en cap Rafael Casamitjana 
y de Erill pasó al campo, acompañado de Onofre de Alen- * 
tom, Galcerán Dusay, Rafael Carcer y los ofipiales ma- 
yores de la ciudad, siendo recibidos por el príncipe con 
las consideraciones y honores debidos á su cargo. Tam- 
bién el mismo día pasó al campo el diputado eclesiás* 
tico Pablo del Rosso, recibido con los mismos honores 
que el conceller, y al día siguiente, ii de Octubre, ex- 
pidió S. A. la siguiente declaración: 

«Por cuanto la ciudad de Barcelona, postrándose á 
los reales pies del rey nuestro señor, con toda reveren- 
cia, sumisión y obsequio debido á su grandeva,. y mos- 
trando el grande arrepentimiento que tieae de los exce- 
sos y yerbos cometidos en deservicio de S. M., se ha 
puesto á su obediencia, pidiendo perdón de ellos, y su- 
plicando tengamos por bien de admitirla en la gracia 
de S. M. concediéndola perdón de todos los yerros: Por 
TANTO, en virtud de la plena potencia que tenemos de 
S. M., dada en Madrid á 24 de Junio de este presen- 
te año de i652, refrendada de D. Francisco Ruiz de 
Contreras, del consejo de S. M. en el de Indias y su 
secretario de Estado, y usando de ella por el amor que 
tenemos á la dicha ciudad de Barcelona, la admitimos 
en nombre de S. M. á su real servicio, y otorgamos el 
perdón general que nos ha pedido en amph'a forma, de 
todos los excesos y delitos cometidos desde el año 1640, 



174 



VÍCTOR BALAGUER 



que comenzaron las revoluciones de este Principado, 
hasta el día de hoy, sin exceptuar persona ni delito de 
cualquier género, condición ó calidad, aunque de cri- 
men de lesa majestad, si no es de D. José Margarit, que 
como principal causa de los daños que se han padecido 
y por la obstinación con que persevera en sus errores, 
no es digno de gozar este beneficio. 

»Y porque la dicha ciudad de Barcelona nos ha pe- 
dido en un papel aparte que le concedamos ciertas gra« 
cias contenidas en él, le concedemos también que pue- 
da enviar y nombrar una ó dos personas que vayan á 
ponerse á los pies de S. M., y ofrecemos interponer 
nuestros oficios para que, usando de su clemencia, se 
sirva otorgar todo lo que se pide en el dicho papel, pro- 
metiéndonos de su grandeza que se ha de senrir venir 
en ello; y porque asimesmo nos ha representado que 
quedaría la ciudad de Barcelona en confusión y con 
dificultad de actuar aun los mismos actos que se han de 
seguir al de la obediencia que ha prestado á S. M. en 
la forma referida, deseando complacerla, hemos venido 
en que se continúe el gobierno civil y político en la 
misma forma y manera que solía, hasta que S. M. dis- 
ponga otra cosa. En fe de lo cual mandamos dar y 
damos la presente firmada de nuestras manos, sellada 
con el sello de nuestras armas, y refrendada del in- 
frascrito secretario de S. M. y de Estado y Guerra de 
los negocios de nuestro cargo. En el campo de Barce- 
lona á II de Octubre de i652. — D. Juan. — Por man- 
dado de S. A. — Juan Bautista Arespacochaga.9 

En este mismo día ii se firmó la capitulación mili- 
tar por parte del mariscal Lamotte, y al día siguiente 
salía de la plaza, seguido del general Dárdena y algu- 
nos otros catalanes, tomando posesión de la ciudad y 
Montjuich las armas del rey de España. El i3 entró en 
Barcelona el príncipe D. Juan, y el propio día salió 



faluRa. — UB. X. CAP. xxnv. 1 75 
ijador de la ciudad Fraocisco Pui- 
al para el rey, pidiéndole la confir- 
des. 
, . Barcelona aquel sitio memorabili- 
siroo, aun cuando no del todo para Cataluña aquella 
cruel guerra que duraba ya doce años, pues había de 
agitar en algunos puntos al país, hasta firmarse la lla- 
mada paz de los Pirineos. 

L la rendición de la capital, siguióse la de las demás 
plazas de la provincia que continuaban manteniéndose 
bajo pie de defensa contra las tropas españolas. Cerve- 
ra arrojó á los franceses de su recinto; Gerona se en- 
tregó con pactos al marqués de Mortara, y á su ejem- 
plo el reato del Ampurdán con los lugares y villas de la 
marina, excepto Rosas, que los franceses guardaron 
f:on insistencia. También Blanes se negó á entregarse, 
y recogiéndose á ella varios somatenes, milicias y tro- 
pas francesas, se dispuso á una resistencia tan obstina- 
da como inútil y fatal para la villa, que hxé entrada á 
saco y fuego por las tropas reales. 

El 22 de Noviembre, de regreso de su expedición al 
Ampurdán, entró en Barcelona el marqués de Morta- 
ra, nombrado por S. M. virrey y lugarteniente en Ca- 
taluña; y ya poco más hay que referir de este año de 
1652, sino que, antes de concluirse» recibió Barcelona 
la noticia de que su embajador en Madrid había conse- 
guido del rey la confirmación de los privilegios, con re- 
serva de alguno, según puede verse en el despacho que 
Felipe IV expidió el 3 de Enero de i653, y es como 
sigue: 

•O. Juan de Austria, mi hijo, de mi consejo dt Estado, 
mi capitán general de todas las armas marítimas: 

(Por los despachos' que mandé enviaros á 26 de No- 
viembre pasado, visteis la resolución que tomé en las 
materias de ese Principado, y que aprobé el perdón ge- 



176 VÍCTOR BALAGUBR 

neral que concedisteis, en mi nombre^ á la ciudad de 
Barcelona, y os dije que quedaba mirando en lo que 
toca á la confirmación de sus privilegios, libertades, 
preeminencias, para resolver en esto y en los demás 
cabosdel memorial dado por Francisca Puigener, cuya 
copia os remito, lo que pareciere más conveniente, con 
deseo de su mayor bien, seguridad y beneficio de todo 
el Principado: en este medio tiempo he recibido repe- 
tidas cartas vuestras y el marqués de Mortara, interce- 
diendo por esa ciudad, y solicitando el breve y buen 
despacho; y atendiendo por una parte á vuestra inter - 
cesión, y al amor que siempre le he tenido y que he 
procurado manifestarlo, sin alzar de ello la mano, hasta 
yolverla á mi obediencia y gracia, y también á las de- 
mostraciones de dolor de los excesos pasados, y á la 
confianza con que se puso enteramente en mis reales 
manos, y que siempre ha sido mi intención en estable- 
cer su gobierno en la forma que más convenga á la 
buena administración de justicia y bien público, guar- 
dando, en lo que en esto no se opusiere, todos los prív»- 
legios y preeminencias; y considerando que, por otra 
parte, lo que la misma ciudad ha representado, de que 
el principio de las inquietudes nació de una conmoción 
popular, la cual, como se ha visto mantenida por mal 
intencionados, y fomentada y ayudada de franceses, ha 
sido causa que se dispusiesen las materias con tan gra- 
ves daños de la misma ciudad, y tanto perjuicio del bien 
público, asi en lo espiritual, como en lo temporal en 
todos estados, que obligaron á mis reales armas á íb- 
troducir una guerra tan larga y tan costosa, y de tan 
grandes gastos, no sólo á mi real hacienda, sino á todos 
los demás reinos de mi monarquía, que en repetidas y 
continuadas instancias han concurrido á su recupera- 
ción; y que debo, mirándolo todo, usar de tal suerte de 
mi real clemencia, que juntamente con perdonarla. 






HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB, X. CAP. XXXIV. I77 

asiente en esa ciudad su mayor quietud, seguridad y 
conveniencia. 

•He resuelto hacerle merced de concederle la confir- 
mación que me ha suplicado de las preeminencias y pri- 
vilegios que gozaba y poseía antes de las alteraciones del 
año 1640, en todo lo que no limitaré en esta concesión, 
como abajo 05 diré; porque no es mi intención comprender 
en esta confirmación el derecho que pueda tener ó pre- 
tender sobre pertenecerle la custodia, disposición, cuida- 
do y gobierno de sus baluartes, torres, murallas, puertas, 
puerto de mar, armería, artillería, guarnición y fortifica- 
ciones; porque esto, todo lo que mira á su defensa y se- 
guridad, lo reservo ahora, y mientras no mande otra 
cosa á mi voluntad y orden, es de suerte que en esa parte 
se ha de ejecutar lo que Yo dispusiere y ordenare, den- 
tro y fuera de la ciudad, por la mano de mi lugartenien- 
te y capitán general, ó de la persona que para ello Yo 
señalare, supuesto que ninguna cosa conviene tanto á 
esa ciudad y á mi servicio, como que todo lo que mira 
á su conservación y defensa, dependa de quien tanto 
como Yo desea y le importa su mayor paz y tranquili- 
dad, y el conservarla en justicia y sosiego. 

•Asimismo me reservo durante mi voluntad, el ha- 
cer la insiculación de las personas que hubieren de con- 
currir y tener los oficios de gobierno de dicha ciudad; 
para los cuaFes no han de poder ser admitidos ni insi- 
culados sino los que Yo nombrare, proponiendo la ciu- 
dad en los tiempos que se suele hacer la insiculación las 
personas más á propósito; porque de ellas ó de otras, 
nombre Yo las que me parecieren; las cuales sólo ten- 
gan derecho á estar en las bolsas, y á concurrir á estos 
oficios, mientras Yo no se lo prohibiere; pues á más de 
que este mismo derecho tengo en las otras ciudades de 
la Corona, que con tanta paz se han conservado hasta 
ahora, se excusarán las insiculaciones, que no ha de 
TOMO XVI 12 



^ 



178 VÍCTOR BALAGUER 

haber entre los vecinos de la ciudad, así insiculados, 
como desinsiculados por ella en el tiempo pasado, eli- 
giendo Yo de todos, como va dicho, los que me pare- 
cieren más á propósito para su mayor quietud y sosiego, 
y que con mayor celo de la misma ciudad la pueden 
gobernar» 

•Hago también merced á dicha ciudad, jde que como 
antes eran cinco los concelleres, sean de aquí adelante 
seis, y que éste sea del pueblo 6 gremio que llamen de 
menestrales. 

•Asimismo le hago merced de perdonarle, y remitirle 
todo el valor de lo que se tomó en las Atarazanas al 
tiempo de la inquietud, si importa más que los créditos 
que entonces tenía la ciudad contra mi real hacienda, 
y en particular el que pretendía le daba derecho de la 
baylía general de este Principado, la cual nunca salió 
de mi dominio ni jurisdicción; y es mi voluntad, que- 
dando ellos estinctos, por lo que sacaron de las Atara- 
zanas, no se pueda por mis oficiales intentar contra la 
ciudad de Barcelona ninguna acción. 

•También hago gracia á la ciudad, hasta ahora de 
suspender cualquier instancia, que se pudiere hacer, en 
orden á la recuperación de los frutos de las haciendas, 
que de hecho ocuparon los franceses, caso que por su 
orden ó instancia se hubiesen ocupado; y para tomar 
una resolución sobre las que supone la ciudad confisca- 
da^ de aquéllos que quedaron dentro de Cataluña, sa- 
bréis de la misma ciudad, en particular los que son, y 
me avisaréis de ello, para que con entera noticia mande 
dar las órdenes que convengan; siendo constante, que 
nunca las he dado para que se llegasen á ocupar ningu- 
nas por vía de confiscación, por mucha razón que hu- 
biese para ello, sólo por motivo de mi benignidad, y del 
amor y conmiseración que Yo tenía á los que en esto 
podían ser comprendidos. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP, XXXIV. 1 79 

•Cuanto al consumo de la moneda, aguardo el infor- 
me que escribí me hiciésedes en carta de 26 de Diciem- 
bre pasado: y en llegando tomaré resolución con toda 
brevedad, y concederé á la ciudad el tiempo necesario 
que me pide para disponer de ella, en todo lo que mi- 
rare á su mayor consuelo y beneficio. 

»En cuanto á la pretensión que tienen de cubrirse, 
ha parecido, que supuesto que es preeminencia que no 
se ha acostumbrado ni la tiene otra metrópoli de mi mo- 
narquía, aunque lo sea de reinos muy poderosos y pree- 
minentes, debe excusarse el pedirlo y pretenderlo; asi- 
mismo la restitución de las baronías y lugares que han 
ocupado mis armas, pues debe reconocer esa ciudad á 
cuántas mayores sumas tiene derecho mi real fisco, por 
los gastos y daños que me ha causado con estas turba- 
ciones, y una guerra y sitio tan largo, en que Yo he 
consumido tantos millones, haciendas de vasallos y 
patrimonios; y así lo advertiréis, que á vista de esta 
consideración, no han podido esperar más de mi cle- 
mencia de lo que ahora les doy, pues les dejo todos sus 
privilegios y preeminencias, y sólo reservo, por ahora, 
lo que mira á su mayor sosiego, quietud y conservación. 
Y pudiendo tomar tanta mayor satisfacción, me conten- 
to con este señal de reconocimiento, con tal templanza 
y moderación como no se ha visto jamás, esperando que 
han de proceder con tal reconocimiento á estas gracias 
y mercedes, que me obligue á repetirlas en adelante, al 
paso de lo que fueren sirviendo, como lo han hecho sus 
pasados á los señores reyes mis antecesores, con que 
también experimentarán afectos correspondientes de mi 
gratitud y benignidad. 

»Á la ciudad escribo la carta que os remito en vues- 
tra creencia, y junto con dársela, podréis asegurar el 
deseo con que estoy de favorecerla con mi real presen- 
cia, en dándome lugar los negocios universales de la 



i8o 



VÍCTOR BALAGUER 



monarquía^ que por ahora me necesitan á detenerme en 
esta corte. Y he mandado que se le den los despachos 
en forma de cancillería de esta resolución, y mi vice- 
canciller se lo diga á Francisco Puigener para que pue- 
da valerse. Nuestro Señor os guarde como deseo. 
•Madrid 3 de Enero de i653. 

Yo EL REY.» 



CAPÍTULO XXXV. 



Se niegan muchos catalanes á reconocer á Felipe IV. — Los jefes del 
partido anti- castellano ó separatista. —> Conspiración fracasada en 
Ferpifián. — Entrada de franceses en Catalufia. — Sitio de Gerona. — 
Retirada de los franceses. — Embajada á Madrid. — Nueva campafia 
del francés. — Victorias de los franceses. — Llega el príndpe de Conde 
hasta el llano de Barcelona. — Se apodera de varias poblaciones. — 
Siguen los progresos de sus armas.— Sitio deSolsona. — DeFalamós. 
— Berga es tomada y recobrada dos veces. — Capitulación de Solso- 
na. — Fartida de D. Juan de Austria. — Fartidas de migueletes. — Re- 
yertas entre catalanes y castellanos. — Margarit llega hasta el llano de 
Barcelona. — Batalla de Castellfollit. — Empresa infructuosa contra 
Rosas. — Sitio y toma de Camprodón. — Suspensión de armas para 
tratar de la paz. 

(De 1653 ^ 1659.) 



Grave error han cometido varios autores asegurando 
con toda formalidad que con la entrega de Barcelona 
terminó la guerra. No fué así, pues duró aún en Cata- 
luña por espacio de seis años, sostenida por el francés 
y alimentada en el país por muchos catalanes que, entre 
la dominación castellana 6 la francesa, preferían esta 
última. Quedan ya expuestas las razones que impelie- 
ron á los diputados reunidos en Manresa á reconocer la 
monarquía de Felipe IV; quedan también expuestas las 




HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB< X. CAP. XXXV. l8l 

de urgente necesidad que obligaron á Barcelona á su- 
cumbir. Salvos quedaron los principios; salvas las liber- 
tades del país, aunque algo sufrieron, y algún trozo 
hubo de quedar entre los despojos de la guerra; pero 
un número considerable de ciudadanos, y entre ellos 
alguno de los más eminentes quizá, los que más y me- 
jor se habían identiñcado con la idea reorganizadora 
de Pablo Claris, protestaron contra la que llamaban 
debilidad de sus paisanos, 'retirándose al campo fran- 
cés y disponiéndose con su valor, con su influjo, con 
sus esfuerzos, con sü talento, á luchar sin tregua para 
el triunfo de sus ideas. Y que estos hombres no eran 
en número insignificante, como ha dichq Feliu de la 
Peña y como ha dado á comprender Ti6 i, lo puede 
ver bien claro quien, sin preocupación y con buena crí- 
tica, registre los documentos de los archivos, único pun- 
to donde puede ir á buscarse la verdad, algo quebran- 
tada por determinados cronistas. Muchos, y algunos 
muy eminentes, repito, fueron los que se negaron resuel- 
tamente á acogerse bajo el perdón general que en nom- 
bre de Felipe IV les ofreció D. Juan de Austria, prefi- 
riendo proseguir la lucha en favor de las libertades, que 
no creían suficientemente garantidas con el nuevo jura- 
mento de Felipe IV. Decían que quien una vez, y con 
tanta impudencia, había faltado á su juramento, fácil era 
que otra vez delinquiese por sobra de amor á la tiranía y 
falta de respeto á las libertades, tratando de excusar, con 
las necesidades de la guerra y la anormalidad de los 
tiempos, los desafueros cometidos por las armas fran- 
cesas en Cataluña. 

1 Tió no ha continuado á Meló más que hasta llegar á la capitula- 
ción de Barcelona, y da aquí por concluida, si no la guerra, la idea que 
poso la pluma en sus manos. Feliu de la Pefia sigue narrando con bre- 
vedad suma loa sucesos, j aunque exacto generalmente, demuestra su 
aotoria parcialidad. 



l82 



VÍCTOR BALAGÜER 



Como cabezas de este partido anti-castellano y jefes 
más 6 menos autorizados de los separatistas, figuran: 
Francisco Sagarra, nombrado en 1654 gobernador de 
Rosellón por Luis XIV, y de quien este rey hacía gran 
caso otorgándole plena confianza; José Fontanella, hijo 
del conceller en cap de Barcelona y regente de su au- 
diencia, tantas veces citado, á quien en 1649 ^^ monar- 
ca firancés di6 el titulo de vizconde, y en 1660 nombró 
presidente del consejo de Perpiñán; Francisco Marti y 
Viladamor, el gran adalid de la soberanía nacional en 
Cataluña, autor insigne de varías obras políticas y abo- 
gado general del consejo perpiñanés en 1660; Ramón ó 
Raimundo de Trobat, que acompañó como consejero al 
cardenal Mazaríni en las célebres conferencias de la isla 
de los Faisanes, de que más adelante se hablará; Feli- 
pe de Copons, José Queralt, Nicolás Manait é Isidro 
Prat, que habían sido miembros de la audiencia real de 
Barcelona durante las alteraciones del Principado; José 
de Margarit, el incansable é intransigente catalán que 
fué de los que más señalados servicios prestaron á su 
causa, ya como caudillo en los campos de batalla desde 
1640^ ya como gobernador y virrey interino de Barcelo- 
na durante las desastrosas épocas de la peste y del sitio; 
José de Dárdena, uno de los mejores y más intrépidos 
generales que habían tenido durante aquellos sucesos los 
catalanes; Manuel de Aux, el vencedor de San Jorge el 
día de la batalla de Montjuich; y entre otros y otros, así 
bizarros capitanes como ilustres ingenios, Fr. Gaspar 
Sala y Berart, el elocuente panegirista de Pablo Claris; 
Diego de Monfary Sors, el concienzudo cronista de la ca- 
sa de Urgel, y el poeta catalán Francisco Fontanella 1. 



1 Se han tenido que ir cazando estos nombres al vuelo, si la (raae 
está aqui en su lugar. No se hallan reunidos en ningún autor, ya que 
ninguno, excepto Feliu muy someramente, se ocupa con alguna deten- 
ción de los sucesos de Cataluña posteriores á la capitulación de Barce- 



IRÍA DE CATALUSa.— LIB, X. CAP. XXXV. 183 

;stos hombres, no cabe dudarlo, habla otros, 
i claro por los sucesos posteriores, que esta- 
rnas y seguidas relaciones con centros de 
de sus ideas establecidos en varios puntos 
ido y en el seno de la misma Barcelona. Su 
¡taba en que el pais, legítimamente represen- 
corno estarlo podía en medio de lo critico de 
cunstancias, habla reconocido la autoridad 
V. Los leales de la víspera eran, pues, los 
el día siguiente. Y sin embargo, mientras 
ubres viviesen, Felipe había de ver amenaza- 
;erca su condado de Barcelona; que no eran 
vulgares, sino ilustraciones del pais en letras 
, á quienes el sostén de Francia hacia pelt- 
ánto no hubieran hecho aún aquellos hom- 
cuales animaba el espíritu patriótico y ele- 
irís y Fontanella, si estos dos antiguos jefes 
res de la revolución catalana no hubiesen 
ya á la tumba, victimas antes de tiempo de 
sacrificios! Cúmpleme consagrar este pobre 
aquellos varones entusiastas de las libertá- 
is, siquier sea porque en las páginas de los 
:esanos nunca los vencidos tienen historia. 
), el centro de los separatistas estaba en el 

-landa de estos hombres, entre otros, como cábelas del 
, se ve DOtoria registrando el archivo de Perpiftán y le- 
opúsculos impresos durante aquella época en Rosellún; la 
fataáe en Cataluña por De Caissel (la cual es posterior 
'artiu dt¡ cardenal Matarmi jcirt lai nigeñacioiuí dt ¡a 
•uar, las Miiuitrias de Brionnc; la /Hitaría del RoteHitt 
sus últimos capítulos, y los Anala de Feliu de la FeBa, 
apltulos postreros de su lib. XX. De las notas que sa- 
tos anos de aquel mencionado archivo •} de las obras ci- 
lo entresacando los nombres de los principales autores 
a catalaoo-francesa contra Felipe IV, posterior al sitio 



id4 



VÍCTOR BALAGUBR 



Rosellón, desde donde organizaban la resistencia, á la 
sombra de las armas francesas que mantenían aquel con- 
dado, si bien advertirse debe que allí mismo y junto á 
ellos, contraminando sus planes y proyectos, existia 
también una fracción de catalanes dispuesta, por el con- 
trarío, á arrojar del país á los franceses y á proclamar á 
Felipe IV. Los que esta trama proyectaban se pusieron 
de acuerdo con D. Gabriel de Llupiá, natural de aquel 
país, recientemente nombrado gobernador de Cataluña 
por el monarca español. Todo estaba ya dispuesto; fija- 
do el día para dar el gríto en Perpiñán, y las tropas cas- 
tellanas prontas á la señal en el paso de los Pirineos, 
cuando la conspiración urdida fué descubierta y desba- 
ratada por un acontecimiento imprevisto. Al frente de 
aquel vasto complot estaban Tomás de Banyuls, gober- 
nador de Rosellón por el rey de Francia, y José del Vi- 
ver, obispo de Perpiñán. Aprovechando la ocasión de 
una fiesta, los conjurados debían arrojarse sobre los 
franceses desprevenidos y hacerse dueños de la ciudad. 
La trama fué descubierta por una muchacha que, ente- 
rada de cuanto iba á suceder, reveló el secreto á su 
amante. Sucedió esto en Marzo de i653 U 

Poco tiempo después^ entrado ya el mes de Julio, un 
ejército francés, compuesto de 14.000 hombres de infan- 
tería y 4.000 de caballería, á las órdenes de D. José de 
Margarit, D. José de Dárdena y el mariscal de Hocquin- 
court, penetró en Cataluña, se apoderó de Castellón de 
Ampurías y de Figueras, y fué á poner sitio á Gerona. 

Bien se batieron unos y otros al pie de la ciudad, que 
tenía ya ganado con justicia su renombre de inmortal. 
Los franceses, á quienes, por las relaciones de Marga- 



1 Para lo que sigue han servido al autor de fuentes los dietarios de 
los archivos de Barcelona, las notas tomadas del de Perpiñán, el Uenry 
y el Foliu de la Peña. 



3RIA DB CATALüSA. — LIB. X. CAP. XXXV. 185 

Í8, auxiliaban algunas partidas de catalanes 
ntaron en la comarca, abrieron brecha y die- 
siendo valerosamente rechazados, 
pe D. Juan de Austria salió de Barcelona 
Luzilio de la plaza sitiada, y logró socorrerla 
tiembre, pues consiguió introducir en ella un 
ío de tropas. Los franceses, precisados á le- 
tio, se retiraron al Ampurdán, y de allí al 
bandonando las plazas de Castellón y Figue- 
s de varios encuentros, en que no siempre 
)s españoles. De todos modos, la retirada de 
13 á la otra parte de los montes dio por com- 
:oria á D, Juan de Austria, que á i6 de Octu- 
iunfánte en Barcelona, pasando pocos dias 
[ontserrat para dar gracias á la Virgen de las 

ve por los dietarios, volvió entonces á desa- 
peste en la capital del Principado, traída por 
e regreso de su campaña; y como de nuevo 
lolestados los catalanes con alojamientos, 
ar á quejasy disturbios con semejante desa- 
nviado por Barcelona á Madrid, en clase de 
el caballero Feliciano Sayol, á fin de repre- 
y los justos agravios de la ciudad. Se ve, 
poder central tomaba á sus antiguas eos- 
ir mermando poco á poco, y como quien no 
los privilegios del país. Esto daba, natural- 
za á los descontentos, quienes, con apañen- 
n, publicaban que jamás las libertades cata- 
j) garantidas mientras no fuesen sólidamen- 
is. 

653 terminó con una corta, pero brillante 
r parte del francés. A primeros de Diciem- 

ostius; Msleria di MonUerrat. 



i86 



VÍCTOR BALAGUBR 



bre una nueva división salida del Rosellón penetró en 
el Ampurdán^ volviendo á ocupar Castellón y Figueras, 
dominando el campo hasta Gerona ^ saqueando algu- 
nos lugares é introduciendo víveres en Rosas, que pro- 
seguía manteniéndose ñrme' baluarte de la causa fran- 
cesa. 

Comenzó el 1654 de la manera más favorable para 
los franceses, que se apoderaron por asalto de Castell 
Lleó, penetrando luego en Aragón sin que ningún pue- 
blo se atreviese á resistirles. Al frente de esta división 
expedicionaria iba el incansable Margarit, cuyo nombre, 
tan popular en Cataluña, contribuía no poco al triunfo 
de sus armas. 

El príncipe de Conde volvió á recibir el mando del 
ejército que operaba en Cataluña, con el título de virrey 
del Principado. Partió á ponerse al frente de las tropas, 
y su campaña fué más afortunada que la que hiciera en 
este país años antes, cuando hubo de retirarse vencido 
y despechado. Bajo su dirección el ejército francés, des- 
pués de haber tomado por asalto la plaza de Villafranca 
del Conflent, penetró en Cerdaña, hizo un amago sobre 
Puigcerdá, y se dirigió rápidamente hacia el Ampurdán 
y Rosas, cuya villa tenían sitiada los españoles. Conde 
se dejó caer el 24 de Julio sobre el campo de éstos, ba- 
tiéndoles y obligándoles á retirarse á Gerona, dejándole 
dueño del campo. Durante todo aquel verano fué arbi- 
tro de la comarca, y á últimos de Agosto, por medio de 
una brillante operación y rápida marcha, avanzó hasta 
la vista de Barcelona, en cuya ciudad tenían Margarit 
y Dárdena secretas inteligencias. El plan que sin dada 
traían para sorprender la capital de acuerdo con algu» 
nos de dentro, les salió frustrado, y Conde, temeroso 
de un descalabro, se retiró otra vez al Ampurdán, ha* 
biéndose tenido que contentar Margarit, Dárdena, Aux 
y los demás catalanes que de la expedición formaban 



DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXV. 187 

dar las torres de Barcelona desde ]as al- 

da. 

rtiembre lo pas6 Conde en Perpiñán, y 

Octubre fué á poner sitio á Puigcerdá, 

seguida, á causa de la muerte de su go- 
la división que se introdujo en el pre- 
imbramiento de sucesor. De Puigcerdá 

francés á la Seo de Ut^I, que ocupó 
o propio que Camprodón y Berga; mas 

en Vich, i. cuya población puso sitio, 
do á levantarlo á los pocos días, y retí- 
; Diciembre por Olot al Ampurdán, de- 
iresidio en las plazas tomadas, y por jefe 
rito de Berga á D. Manuel de Aux. 
>s que hacían los franceses en Cataluña 

bien se ve que contaban con el apoyo 
08 pueblos. Por de pronto, al comenzar 
s vemos dueños del Ampurdán, excepto 
diéndose por la Cerdaña, Olot, Bañólas, 
amprodón, Berga y Seo de Urgel. Se 
favorablemente para sus armas el i655, 

por hambre á Castelló y á Cadaqués, 
dísona se entregaba á D. Manuel de Aux, 

ella con algunos partidarios. Bl caudillo 
ó noblemente al entrar con sus tropas en 
mandó pregonar que daba de término 
s que no quisieran quedar bajo la obé- 
lela para retirarse con sus efectos. 

Austria decidió recobrar á Solsona, y 
objeto parte del ejército, al cual se unió 
ciudad de Barcelona. La plaza fué con 
lida, porque la guarnición, según dice 
ia, tera casi toda de catalanes, soldados 
lian á D. Manuel de Aux. ■ Una división 
m socorro de Solsooa, pero fué batida 



l8S VÍCTOR BAUCUSR 

te sus muros, sin que esto influyese en la suerte de la 
iza, la cual prosiguió sosteniéndose. 
No consig^tieron los franceses tomar la plaza de Pa- 
nos, cuyo sitio emprendieron á úljimos de Agosto, 
Indose precisados á levantarle el 21 de Setiembre; 
ro en cambio aicanzaron la victoria en algunos otros 
cuentros por mar y tierra. 

La popularidad de Margarit, Dátdena y Aux había 
raido á muchos catalanes bajo el pendón francés. Los 
eblos de la comarca de Berga se hablan resueltamen- 
pronunciado contra Castilla, y allí fué, por lo mismo, 
is empeñada la lucha. Viendo D.Juan de Austria que 
Isona se mantenía inexpugnable, ñel á la bandera 
c abrazara, dio orden para que se intentase la con- 
ista de Berga. Puso sitio y asaltó la plaza el general 
talán D. José Galcerán de Pinos, compañero hasta 
52 de los Margarit y Dárdena, y partidario entonces 
la monarquía de Felipe IV. Berga resistió, pero filé 
trada por combate, saqueada, y el castillo rendido 
n pactos el g de Octubre. D. José de Dárdena em- 
mdió recobrarla, y el 10, día siguiente al de su ren- 
;ión, puso cerco á la plaza y á sus vencedores. Sán- 
enlos asaltos se dieron á la villa y castillo, que fue- 
1 recobrados el 16, no sin haber ofrecido una deses- 
rada resistencia. Poco, sin embargo, le duró á Dát- 
ala el placer del triunfo. El 18 llegaron ante Berga 
José de Pinos, que había ido á buscar refuerzo á 
ch, y D. Diego Caballero, y por segunda vez los Cas- 
ianos, aunque tercera para la plaza, pusieron cerco á 
rga. En el corto intervalo de quince días se vio esta 
blación obligada á sufrir tres sitios y varios asaltos, 
ibia decidido empeño en mantener y en recobrar la 
iza: por esto no se dio vagar á las armas; se comba- 
de día, de noche, siempre con obstinación, á ultran- 
, como hubiera dicho Zurita, y en sangre de unos y 



DE CATALUÑA.— LIB. X. CAP. XXXV. 189 

>aparOD las murallas de Berga, que aca- 
ivamente en manos de los ñlipistas. Don 
a, con algunos de los suyos, pudo esca- 
osamente de la matanza, y fué á rehacer 
orredá. 
de Berga siguió la de Solsona. Fué á 
lO D. Juan de Austna en persona, y la 
lente, consiguiendo, abierta brecha, que 
on pactos los únicos 200 hombres que 
esidio, y eran de aquellos antiguos ter- 
que sostuvieron siempre la causa na- 
fostarós, los Margarít y los Cabanyes. 
1 de Solsona se efectuó el 19 de Di- 

el príncipe D. Juan para la nueva cam- 
cuando le llegaron los despachos nom- 
lador de Flandes, y se dispuso, por lo 
onar á Barcelona, de la cual partió por 
Marzo. Qaedó entonces el marqués de 
'irrey y general del ejército de Cataluña, 
íes militares fueron de poca monta en 
narqués se limitó á una expedición al 
)mo los franceses no le presentaron ba- 
ie atrevió, por falta de armada, á em- 
[uista de Rosas, no tuvo lugar ningún 
merezca particular mención. La única 
a por las armas del marqués de Mortara 
m de un castillo cerca de Gerona, que 
do los migueletes catalanes, siendo el 
aeraciones; de lo cual se deduce, por más 
ido de ocultarlo, que había partidas de 
^s, sostenedoras de la causa apoyada 

^strando los dietarios y papeles de aquel 
erva que había frecuentes disturbios y 



igo 



VÍCTOR BALAGUER 



disgustos entre los catalanes y los castellanos que for- 
maban el ejército militante; y si bien la causa de tales 
pendencias se atribuye unas veces al juego y otras á 
celos, lo más lógico es achacarla al 'descontento con que 
no podían menos de ser mirados algunos por un país 
en que existían tantos gérmenes de disgusto. Lo cierto 
es que en Hostalrich hubo una vez tan sangrienta re- 
yerta entre soldados pertenecientes á tercios de Barce- 
lona y de Castilla, que resultaron muchos muertos y 
heridos, consiguiéndose con gran dificultad poner paz 
entre los contendientes. 

La calma del i656 fué rota estruendosamente en 
1657. Una fuerte ^división de franceses y catalanes, á 
cuyo frente iba como uno de sus principales jefes Don 
José de Margarit, atravesó el Ampurdán, y fué bajando 
por la marina en dirección á Barcelona. £1 marqués de 
Mortara, no hallándose fuerte para impedirle el paso, se 
fué retirando hasta acampar sus tropas al pie de las 
murallas de Barcelona, desde la Puerta Nueva á la del 
Ángel; Margarit, con las suyas, se corrió por las mon- 
tañas que sirven de anfiteatro á la capital del Principa- 
do, llegando hasta Moneada, atreviéndose alguna de 
sus partidas de migueletes á adelantar hasta San Jeró- 
nimo y bajar al llano. 

Empero no fué otra cosa este avance que un amago, 
pues no habiendo intención de emprender nada, Jii era 
posible, contra Barcelona, el ejército francés se dividió, 
marchándose una mitad por la marina con Margarit en 
dirección á Blanes, que fué ocupada, y la otra mitad 
por Granollers á Vich, en cuyo llano acampó hasta el 
mes de Setiembre. De allí se dirigió en Octubre á Cas- 
tellfoUit, junto á cuya fortaleza tropezó con la hueste 
del marqués de Mortara, que venía de Gerona. Trabó- 
se la batalla, y en ella llevaron la peor parte los fran- 
ceses, quienes no sufrieron, daño todavía mayor, gracias 



E CATALüSa. — LIB. X. CAP. XXXT. Igl 

Ao el marqués por medio de una hábil 
ligo, dirigida por catalanes prácticos 

ido el francés en el Rosellón, quiso el 
tar la empresa contra Rosas, pero sin 
a sucedido tantas otras veces. Rosas 
dida, bien pertrechada, bien murada y 
lición catalano-francesa, y valientes 
, Mortara hubo de retirarse, limitan- 
Castellón de Ampurias, como un freno 
Ivió á Barcelona el 14 de Diciembre, 
jnuó ardiendo en Cataluña durante el 
je cansados ya los pueblos de tanto 
i sufrimientos, pues les sucedía en 
e tenia mucha parte de civil, ser victi- 
e otros. Poca fortuna tuvieron en el 
tidarios de la Francia. Por Abril fue- 
í poner sitio á Camprodón, y volaron 
paratistas á socorrer la plaza. La ba- 
la, y las orillas del Ter presenciaron 
trqués de Mortara, que fué una de las 
y celebradas de aquella guerra. Tuvo 
a en Agosto: quedó el campo cubierto 
ejército francés-catalán, y en poder 
ballero, á quien el de Mortara había 
3 de la acción, z.Soo soldados prisio- 
s y oficiales entre ellos, alguna bande- 
as, artillería y bagajes. Fracasada asi 
ocorro que tenía la plaüa de Campro- 
le que pudiese resistir por más tiempo, 
acción de cuenta que había de tener 
^erra, que, afortunadamente páralos 
, tocaba ya á su fin. Estaba preparan- 
ueva hueste que, al mando del duque 
. José de Margarit, había de entrar en 






[/.' 



i 






192 



VÍCTOR BALAGUER 



Cataluña á principios de 1669 , cuando se comenzó á 
saber que las cortes de España y Fraocia estaban pron- 
tas á convenir en un tratado de paz general. Efectiva- 
mente, á 22 de Mayo de 1659 ^^ publicó en Cataluña 
la suspensión de armas entre las dos coronas para tra- 
tar las paces. 



CAPITULO XXXVI. 

Preliminares de paz.-^-Conferencias en las islas de los Faisanes. — ^Paz de 
los Pirineos. — Amnistía á los catalanes. — £1 Rosellón queda provin- ' 
ciá de Francia.' — Embajada de Barcelona al rey. — Comisarios nom- 
brados para fijar los límites. — Terminación definitiva de la guerra y 
observaciones del autor. — Muerte de Felipe IV. 

(De 1659 A 1665.) 



Desde la primera reunión que tuvo lugar en Munster, 
venían tratándose estas paces, pero se habían hecho 
siempre imposibles porque los plenipotenciarios france- 
ses ponían la condición de quedar el condado de Rose- 
llón para Francia al devolver á España el Principado 
de Cataluña. Y aún no se limitaban á ésto sus deseos: 
el cardenal Mazarini quería obtener para Luis XIV la 
mano de la infanta María Teresa, hija única entonces 
de Felipe IV, lo que hubiera dado al rey de Francia 
derechos á la corona de España á la muerte de aquel 
monarca. Por fin Felipe IV, temeroso de que la Fran- 
cia, después de las brillantes conquistas hechas en los 
Países Bajos, abocase toda la fuerza de sus armas contra 
España, se decidió á entrar en negociaciones de paz, 
mayormente no siendo ya María Teresa su hija única, 
pues tenía dos hijos de su segundo matrimonio con Ma- 
ría Ana de Austria. 



TALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXVI. 193 

''aisanes, sita en medio del Bidasoa, 
rendas para tratar de la paz, siendo 
trte de España D. Luis de Haro y 
:ardenal Mazaríni, quienes llegaron 
atentando la mayor suntuosidad y 
por una y otra corte no se hubiese 
que de rivalizar en lujo y esplendor, 
rendas el i3 de Agosto de 1759 y 
1 Noviembre del mismo año, resul- 
tado llamado de los Pirineos, que 

artículos. Los 22 primeros versa- 
lecimiento del comercio, y en los 
odas las especies de intereses com- 
el curso de aquellas largas hostili- 
;I príncipe de Conde, del matrimo- 
1 la infanta de España renunciando 
ios á la corona, y de las plazas que 
abian de devolver ambas potencias. 

la Francia restituirla las conquis- 
es y en Italia; que no daría auxilios 

plazas de Vercelli y Juliers serian 

al duque de Saboya y ésta al de 
íncipe de Conde sería reintegrado 
chos, y finalmente, que España re- 
itensión sobre la Alsacia, y cedería 
, el Conflent y el Rósellón. Según 
iríneos debían formar en adelante la 
la España de la Francia. A tan dura 
rar la paz Felipe IV. 

se comprometía España á publicar 
ición y olvido en favor de los cata- 
s para que volviesen <á la posesión 
los sus bienes, honores, dignidades, 
ras, derechos, exenciones y liberta- 
juiridos, molestados ni inquietados, 
13 



194 VÍCTOR BALAGUER 

en general ni en particular, por cualquier causa 6 pre- 
texto que fuese, por ra^ón de todo lo que hubiese pasa- 
do desde el comienzo de la guerra. » 

Fueron muchos, sin embargo, los catalanes que, ó 
por más comprometidos, 6 por más intransigentes, ó 
por más desengañados, se negaron á aceptar la amnis- 
tía, figurando en el número de éstos los generales Mar- 
garit 1 y Dárdeiía; Francisco Sagarra, que filé nombra- 

1 Entre las notas que había ido recogiendo para cuando llegara el 
caso de hacer nueva edición de esta obra, me encuentro con la siguien- 
te, que considero oportuno poner aquí, tratándose por última vcide 
Margarit: 

£1 1 .^ de Junio de i 868 visité las ruinas del castillo de Margarit, que 
hoy pertenece al comerciante D. Joaquín Boy. 

Apenas queda nada del antiguo castillo, como no sea parte de la to- 
rre del homenaje, algunos restos de la muralla, los subterráneos y la 
entrada de una cueva de salvación ó camino abovedado que debía ir á 
salir á gran distancia. 

Este castillo estaba edificado sobre una colina que se halla á poca 
distancia de la villa La Bisbal. Su posición era inexpugnable. 

Se le conoce aún, vulgarmente, por el castillo del Ampurdán ó San 

Martín de Llaneras. Hay una capilla que se llama del Remedio, donde 

se venera una Virgen que inspira gran devoción en toda la comarca. Los 

gozos que se cantan á esta Virgen están escritos por el poeta bisbalense 

D. Joaquín Sitjar, puestos en música por D. Juan Carreras, de Gerona, 

actual director de la Escuela de sordo-mudos de Barcelona. La tomada 

de estos gozos dice: 

•En antich castell feudal 
Erau del senyor Patrona; 
Ara n' es vostra corona 
Ser Remey de La Bisbal.» 

Cuando D.José de Biure y de Margarit tuvo que abandonar para siem- 
pre Cataluña, á consecuencia de los acontecimientos políticos en que 
tomó tan activa parte y en que hizo tan brillante figura, se fijó en Fran- 
cia, yendo á parar, según parece, á la ciudad de Tolosa. Sus descendien- 
tes y herederos son hoy franceses. £1 heredero de esta casa ha venido 
á ser M. Jean Aymar de la Croix, el cual, no hace muchos afios, \íí 
hiendo vuelto á recobrar los bienes de Margarit que fueron secuestrado: 
los vendió, viniendo entonces á pasar el castillo ó casa pairal de Margar 
al citado Sr. Boy, que lo ha convertido en una moderna casa de campo 



ITALUi^A. — LIB. X. CAP. XXXTI. 195 

Rosellón; José Fontanella, á quien 
residente del consejo real de Perpi- 
rtí y Viladamor, que fué abogado 
ejo, y los miembros del mismo Fe- 
sé Querait, Nicolás Manalt, Isidro 
lat, habiendo sido llamado este úl- 
lara asistir á las conferencias de la 
, á causa del perfecto conocimiento 
grana de los condados del Rosellón 

oñcialmente que las paces estaban 
lies de Perpiñán enviaron á Tolosa, 

: hallaba la corte de Franda, una 
lúmero de sus habitantes, presidida 
: Blanes, para pedir al rey Luis la 
privilegios y constituciones, lo cual 
:e apresuró á otorgar. Fué esto en 

Barcelona no se publicó la noticia 
asta el 21 de Febrero, y pocos días 
zo, partía para Madrid, como em- 
del Principado, D. Pedro Monta- 
de pedir al rey que se dignase resti- 

1 goce de los privilegios todos y li- 
ites del 1640, alegando muy justa- 
je con las paces habían cesado las 
ordinarias, y con ellas el motivo 
s habían devuelto ciertos privile- 
n se apresuró á pedir, pero el rey no 
1er El embajador llevaba también 
: al rey un donativo de 100.000 es- 
iudad que esta oferta apoyaría fa- 



196 VÍCTOR BALAGUER 

vorablemente su justa petición. El monarca tomó el di- 
nero, y se limitó á dar las gracias á Barcelona. Verdad 
es que prometió devolverle sus libertades todas; pero in* 
fiel á su palabra y á la que en su nombre habia dado i 
los barceloneses D. Juan de Austria, Felipe IV conti- 
nuó reservándose los privilegios que les había quitado 
en su circular de 3 de Enero de i653. 

Conforme al artículo 42 del tratado de los Pirineos, 
los nuevos limites de los dos reinos en Cataluña debían 
ser determinados por comisarios especiales de ambas 
potencias, quienes habían de reunirse, lo más tarde, un 
mes después de la ñrma del tratado. Pero dificultades so- 
brevenidas en h. ejecución de este artículo retardaron el 
nombramiento de estos comisarios, resultando, por fin, 
elegidos: de parte de Francia, Pedro de la Marca, arzo- 
bispo de Tolosa desde i652, y anteriormente nombrado 
visitador general de Cataluña, y Jacinto Serroni, obis- 
po de Orange; y de parte de España, D. Miguel de Sal- 
va y Vallgornera, del consejo de S. M. en el supremo 
de Aragón, y D. José Romeu de Ferrer, miembro del 
Consejo de Ciento de Barcelona 1. 

Los cuatro comisarios se reunieron en Ceret á media- 
dos de Abril de 1660; y como, por lo que parece, no 
eran hombres ni Salva ni Romeu para luchar en talen- 
to y astucia con el arzobispo de Tolosa, hubieron de 
quedar algo envueltos entre las redes que éste supo ten- 
derles, y casi en su totalidad se pasó por los límites que 
La Marca fijara, exceptuando lo concerniente á Cerda* 
ña. No pudieron en este punto avenirse, pues con so- 
brada razón sostenían los comisarios españoles que la co- 
marca ceretana no podía ni debía pertenecer á la Fran- 
cia. Últimamente se volvieron á reunir en la isla de los 
Faisanes los dos ministros, Mazarini y Haro, para tra- 

1 Feliu de la Pefia, lib. XX, cap. XIV. 



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198 VÍCTOR BALAGUER 

Si otra hubiese sido la política de la corte de Madrid; 
si algo mejor se hubiesen sabido respetar las leyes, las 
libertades, los derechos, ni Portugal ni Cataluña hubie- 
ran soñado con alzarse, y entonces no se habría tenido 
que lamentar ni la pérdida del Portugal ni la del Ro- 
sellón. 

Muy al contrario: los catalanes recibieron con senti- 
miento y desagrado la condición impuesta para las pa- 
ces de ceder á Francia el Roseilón y el Conflent. No 
podían avenirse á ver desgajarse estas ricas joyas de la 
corona condal de Barcelona. ¿Era así, tan fácilmente, 
por medio de un tratado hecho por astutos diplomáti- 
cos en la quietud de un gabinete, como debíamos per- 
der esas bellas comarcas, teatro de nuestras antiguas 
glorias, conquistadas por nuestros padres á costa de 
tanta sangre y sacrificios? ¿Era así como Cataluña ha* 
bia de ceder la patria del que fué su primer conde so- 
berano? Lo cierto es que, con ceder el Roseilón, se fal- 
tó al compromiso solemne de pactos sagrados; y es que 
el rey de España no podía vender, ni enajenar, ni ce- 
der aquel territorio. 

Por lo que toca á Cataluña, tuvo entonces un perío- 
do de cinco años completamente de paz y de calma, 
hasta la muerte de Felipe IV, que bajó al sepulcro el 
12 de Setiembre de i665, á la edad de sesenta años, 
después de cuarenta y cuatro de reinado. Se ha dicho 
de este 9ionarca, y quizá conjusticia, que su corazón 
era excelente, aun cuando su cabeza y carácter fuesen 
débiles; pero es lo cierto que su reinado fué, después 
del de D. Rodrigo, el godo, el más funesto conocido en 
los anales de España 1. 

1 Véanse la Instaría de Felipe IV, por Céspedes; los Anales dg 
España, de Ortiz de la Vega; las tablas cronolt^gicas de Sabau, añadidas 
á la historia de Mariana; la Iñstoria de España^ por Lafuente, y la con- 
tiauación de la historia de Dunham, por Alcalá Galiano. 






HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXVI. I99 

Tal fué y así acabó la historia del levantamiento y 
guerra de Cataluña, vulgarmente conocida por la gue- 
rra de los segadores, á causa de haber sido éstos los 
principales promovedores de la revolución del 1640 en 
Barcelona. No la he escrito como debiera escribirse, 
como lo hará de seguro algún día pluma en todos con- 
ceptos más autorizada y competente que ésta pobre 
mia, pues debiera ocupar esta sola historia un grueso 
volumen; pero al menos, con el celo y la buena volun- 
tad de un hijo amante de la gloria y de la honra de su 
patria, he procurado poner de relieve las causas que 
obligaron á los catalanes á levantarse, vindicándoles de 
las calumnias que se quiso arrojar sobre ellos. Sirva 
esta historia de enseñanza á reyes y á pueblos: á los 
primeros, para demostrarles cuan funesto puede ser un 
favorito, y cuántos males puede acarrear á un país el 
despotismo; á los segundos, para convencerles, una vez 
más, de cuan grande, heroico y noble es el pueblo que 
lucha por su libertad y por su independencia, , pues 
siquiera haya de quedar vencido en tan justa lucha, 
deja, al menos, un monumento perenne, un título eter- 
no de gloría á sus hijos. Llamen, en buen hora, rebel- 
des á los catalanes. Su historia probará eternamente . 
que fueron leales á la ley. 



CAPITULO XXXVII. 



cupa el trono Carlos II, — Pretensiones del rey de Francia y nuera 
guerra, — Catástrofe en Barcelona con motivo de la sentencia del ca- 
pitán Riu3.— Reclama Batcelona.— El duqae de Osuna entra en Ro- 
sellón.— Venida de D, Juan de Austria. — Dbturlños ea Rosellftn.— 
Entrada de franceses en el Ampurdán é incendio de la Junquera. 

(De 1665 A 1673.) 

' Fué un triste reinado el de Carlos II el Hechizado, 
ijo y sucesor de Felipe IV. Con él llegó España al 
Itimo grado de su postración; con él acabó en esta 
ación la casa de Austria, que había principiado en un 
oloso para rematar en un imbécil. Carlos II era un ní- 

no todavía de cinco años cuando murió su padre, y 
mpuñó por él las riendas del gobierno la reina viuda, 
ustríaca de origen y de corazón, de no muy buen con- 
epto en el pueblo, y supeditada por su confesor y fa- 
orito el jesuíta Nithard, extranjero también, y hombre 
cneralmente aborrecido. 

Empezó el reinado de Carlos II, ó por mejor decir, 

1 de su madre, con la pretensión del rey de Francia 
,uis XIV, quien, no obstante haber renunciado para 
[ y para sus sucesores á todo derecho ó posesión algu- 
a de las de la corona española, pretendió que tocaba á 
u esposa una parte de los Países Bajos. Apoyaba su 
retensión en cierta costumbre antigua, pero ya dero- 
ada, de un oscuro distrito de aquellas provincias, la 
ual disponía que hasta una hembra nacida de un pri- 
ler matrimonio debiese ser preferida á un varón ha- 
ido en segundas nupcias; y como la reina María Te- 



DE CATALUÑA. — UB. X. CAP. XXXVIl. 201 

', era hija, según ya se ha dicho, del 
snio de Felipe IV, y D. Carlos del se- 

tomó origen el pretexto de Luis XIV, 
iró á sostenerlo por las armas invadien- 
I ver que la reina regente de España, Do- 
se negaba á reconocer su pretendido de- 
ción española tuvo, pues, que prepararle 
ierra. 

. proseguían la paz y la tranquilidad, que 
rbadas sino por un suceso que tuvo lugar 
1 miércoles 17 de Marzo de 1666. Prue- 
lo que era la soldadesca de aquel tiempo 

eran tratados los catalanes. Se habia 
uerte á un llamado Miguel Rius, á quien 
io se da el titulo de capitán, lo cual de- 
itencia en Cataluña de partidas de gue- 
leletes que sin duda iban por la monta- 

las ideas de independencia y quizá de 
icia que sostenían aún Sagarra, Martí y 
)ntanella y otros, al frente de los car- 
el Rosellón, pues queda ya dicho que á 
i catalanes les dio honoríñcos empleos 

rey Luis XIV luego de firmada la paz 
No he hallado otro dato que el de la 
uerte de este capitán para aventurar mi 

idos, es positivo que un llamado capitán,, 
'ué condenado á perder la cabeza en la 
donde estaban antes las cárceles, debién- 

1 sentencia el 17 de Marzo por la tarde, 
itán debía tener simpatías entre el pue- 
.0 recelos esta causa de que sus amigos 

del Dunham, por Alcalá Galtaiio. — Historia de £i- 



202 



VÍCTOR BALAGUER 



acudiesen á librarle, lo evidencia el ver que se tomaron 
muchas precauciones y lo arroja de si la historia mis* 
ma del suceso. Este pasó como sigue. 

A las cinco de la tarde del día fijado sacaron á Rius 
de las cárceles, estando la plaza llena de gente que ha- 
bía acudido para asistir á la ejecución. Subió Rius con 
serenidad al patíbulo, se dejó atar las manos y vendar 
los ojos, y puso su cabeza sobre el tajo. El verdugo, que 
durante toda aquella tarde había hecho cosas de loco, 
ganado sin duda por los amigos de Rius para que apa- 
rentase un repentino acceso de locura, cortó mal la 
cuerda que sostenía la cuchilla, y ésta, en lugar de caer 
de filo sobre el cuello, cayó de llano sobre la espalda del 
reo. Se volvió á montar el aparato y segunda vez sucedió 
lo mismo, á causa de las locuras que hacía el verdugo. 
Entonces el reo apartó la cabeza del tajo, se arrancó la 
venda con las manos que tenía atadas, y se dejó caer 
por la escalera del cadalso, á tiempo que arremolinan- 
dose el pueblo comenzó á dar grandes voces de c ¡Per- 
dón y misericordia! » A estos gritos, de repente, y llena 
la plaza de gran muchedumbre, apareció una compa- 
ñía de soldados de á caballo, quienes dieron una carga 
contra el pueblo indefenso, sembrando la muerte, la 
consternación y el espanto entre aquel inmenso gentío, 
y contestando de esta manera á sus gritos de perdón y 
misericordia en favor del reo. Al propio tiempo apare<» 
cieron otras compañías de soldados de á pie y de á ca- 
ballo, que se hallaban emboscados en las casas y calles 
de las inmediaciones, y se siguió una escena de horror 
y luto, una verdadera carnicería, cuya sola lectura en 
los dietarios hace estremecer de terror y de ira. 

Más de 5oo personas entre hombres, mujeres, ni- 
ños, sacerdotes y otros de distintas clases de la socie- 
dad perecieron allí, en aquella tarde funesta, unos á los 
filos de la espada y á los tiros de las pistolas y mosque- 



ILUÑA. — LIB, X. CAP. XXXVII. 2O3 

ir la misma muchedumbre 6 pi- 
llos. E^a en verdad un pueblo 
le tal modo se portaban con él. 
ÚQ la matanza, mayor lo horrí- 
los ofensores, y es vergüenza te- 
:s hubiese incitado la codicia del 
>s dejaban de herir y matar para 
:ndas que en su fuga arrojaban 
mas de la tiranía militar^ desco- 
en Barcelona, ya que entre sus 
las entonces, era una la de no te- 
I recinto. Los soldados, particu- 
irdia alemana, se apresuraban á 
les venían á las manos, y de to- 
laban dispersos por el suelo, som- 
iguitos, pañoletas, etc., se formó 
edio de la plaza, sucediendo lue- 
acercaba para recobrar una pren* 
. tiros 6 se le ponía en fuga ases- 
í>arda8 i. 

el horror de esta «cena, cuyos detalles no 
lay que acudir á los dietarios. Feliu, que es 
bis, lo hace, como es su costumbre en cier- 
te y pasando como por encima de ascuas, 
:ho. sacada de un dietario coetáneo que me 
[lia de Claros: 

sdimecres l666:álas sinchoras yunquart 
Miquel Rius aUas LaAnxova, acompanyat 
dcmés oricials de la capilania general, ana 
1 la plasa del Rey. Ab molí dolor y contii- 
á dait ab grao valor y desprí» de aver re- 
al poblé, aearrodilli: y lo botxi U posa la 
16, y ell lo perdonA demanantli nol tes pe- 
lilá y lo dit verdugo executi mal la senlen' 
:ixia it era tomat boix, perqué feya moltas 
fn, lo qual dona la coUellada per talhir !■ 
¡uena no feu sino rumor primera y aegona 



a04 VÍCTOR BALAGUBR 

Todo filé llanto, consternación y asombro en Barce« 
lona. Poco acostumbrados los ciudadanos á semejantes 
escenas, pues otra igual no registran sus anales, ape- 
nas podían volver en si de su sorpresa. Sólo la postra- 
ción del pueblo catalán después de una guerra de tan- 
tos años; sólo la falta de hombres populares de alto 
espíritu y valor, pues cuantos se habían distinguido en 
los pasados acontecimientos estaban dispersos, proscri- 
tos unos, retraídos dtros, muchos sirviendo al r^ de 
Francia; sólo esto, repito, y la falta de jefes en aquel 
momento, pudieron impedir que Barcelona se levan- 



vegada, y vist lo penitent que no se executaba la sentencia, se tragué k) 
cap del piló y ab sas mans Iligadas se lievá la bena deis ulls deixantse 
caure la scala del cadafalch, y de prompte lo poblé cría críts de mise- 
rícordia, y ab no menor vigüanda ab los grans críts isqué una companya 
de cavalls de casa del senyor regent Boxadors que estavan amagats, tots 
á brída batuda y espasas nuas, coltellajant á la gent, trapitjant los ca- 
valls ais que se encontraban devant, que era la major Hástima y terror 
que los bumans bajen vist, anant la cavallería sobre de la gent, frares, ca- 
peOans, homens y donas y criaturas com si fos una batuda, txrant trets 
de pistolas, y de prompte isqué de la casa nova una escuadra de soldats 
ab los quals aviani que aportavan espasa y rodella. Axi mateix isqué 
del palau del Rey la companya de ermanicos {alenumes) crídant críts dt 
viva Espanya y donant molts colps de espasas á la gent, que entre los 
que la cavalleria ha estropéate morts, nafrats y alfegats (ahúgados) pau- 
san de numero de mes de 500. Los soldats de cavall perseguint Ib po- 
blé pera robar las capas y sombreros arrívaren ñns á la Frenería, fe&tk) 
mateix de robar los soldats de peu capas, sombreros, caputxas y faldx* 
Has de donas, manguitos y guants, passant número de dos mil en que ne 
fcrent un mimt al mitj de la plassa del Rey. Los ermanicos á qui se 
acostava per voler cobrar sa capa, sombrero ó caputxa li donavan un 
cop de espasa ó alabarda Volgué í>eu tomassen lo penitent á la pre- 
só, porque tingué falta de amichs, que dos homens amiats lo podían lli* 
brar perqué lo apetit del robar los soldats los tenia ocupáis. Lo pitjor 
de tot era que tot era plors, que lo pare plorava del íill, la muller del 
marít y lo germá de la germana y los avis deis nets, que era la majoz 
compasió de comptaro que nos trova en las escrituras una desdicha tan 
grant.. 



CATALUft*. — US. X. CAP. XXXVII. 305 

arrojar de su recinto á aquellos acu- 
)mpfaa y quebrantaban las leyes, en- 
1 actos de ferocidad y repugnante co- 

y los concelleres reclamaron con ener- 
hecho consumado. El virrey, que lo 
/Ícente Gonzaga, por un iado, la reina 
)tro, dieron satisfección á la ciudad y 
entaron públicamente del hecho, pro- 
- á los soldados que habían promovido 
feroz carnicería; pero no parece que 
a tanto exceso. El asunto terminó 
il negocio, como vulgarmente se dice, 
celona el virrey sin despedirse y como 
: el único resultado que dieron las re* 
i el virrey para ir á mejor empleo, con- 
i en el mismo ser y estado, la ciudad 
)ntrario á las leyes, los demás fueros 
la soldadesca triunfante, y sólo queda- 
e del suceso infinitas familias que es- 
> toda su vida la catástrofe inaudita 

rta con Francia se hizo principalmen- 
abre que versaban las pretensiones, y 
ite se extendió á las fronteras de los 
n monarca francés, puesto á la cabe- 
hacia rápidos progresos en los Países 
or el mes de Agosto de 1667, el duque 
emente nombrado virrey de Cataluña, 
decidió entrar en el Rosellón, creyendo que hallaría 
apoyo en los naturales de este país, que eran de ori- 
gen catalán. El duque se dirigió á Puigcerdá con un 
pequeño pie de ejército, atravesó el Conflent y el Ro- 
sellón, sometió los lugares abiertos, y se presentó de- 
lante de Bellagarde, que intentó escalar. A este pa- 



306 VÍCTOR BALAGUBR 

seo militar se redujo, sin embargo, to 
De ningún otro suceso notable vi 
nuestros anales hasta 1670. Sólo nos 
nida del príncipe D. Juan de Austria 
rey Felipe IV, que, en pugna con el ci 
y con la misma reina, se retiró á Cat: 
dose aquí seguro y al abrigo de las í 
enemigos. D. Juan fué muy bien reci 
en Barcelona, y la ciudad, la diput: 
el Brazo militar escribieron á la r 
intercediendo en su favor. El prínci] 
este pais, viviendo primero en una < 
Sarria, y luego en otra junto á los 
Barcelona, hasta que regresó á Madr 
giaron sus asuntos, según largamenti 
torias generales. 

En 1670 hubo grandes disturbios 
vantando una partida de 500 homhreí 
Trinxería, el cual, después de varios 1 
tropas francesas, se vino á Cataluña 
en el ejército español, formando part 
del barón de Llinás. Trinxería se hizí 
después, como veremos. 

Nada hay que decir de los años i 
con respecto al 1673. Había vuelto á 
rra con Francia, y como fueran incer 
bíaciones por los españoles en la Flan 
sose usar de represalias en Cataluña 
división de 3. 000 infantes y 700 caba 
del teniente general Le Bret, entró 
con intención de quemar algunos lu 
de Cataluña el duque de San Germán 
movimiento, y acudió rápidamente á 

1 Henry.— Feliu de la Pefla. 



TALUSa.— LIE 



;nte del Am 
de los franc 
levándose á 
1, prendieod 
ú lugar de h 

Le Bret tuv 
franceses. I 
incendio de 
le San Gern: 
: Rosellón a 
edicionarío. 

y en 1674, 
ios por par 
< prometido. 



208 VÍCTOR BALAGUBR 



CAPÍTULO XXXVIII. 

Conspiración para entregar el Rosellón. — Inés de Llar. — Sus amores con 
un capitán francés. — Revela la conspiración. — Plan de U conspira- 
ción. — Tormento y muerte de los conspiradores.— Inés de Llar se 
retira á un convento. — Los migueletes. — Triunfos del duque de San 
Germán en Rosellón. — Toma de Bellagarde. — Batalla de Maurdlas. — 
La escuadra francesa rechazada por la borrasca. — Muerte de Dárde— 
na. — Levanta el campo el ejército francés. — Levanta el suyo el du- 
que de San Germán. —Los franceses penetran en Catalufia. — Prepa- 
rativos contra franceses.— Se alza la bandera de Santa Eulalia. — In- 
subordinación del tercio barcelonés. — Sale el tercio de la ciudad. — 
El francés dueño del Ampurdán. — Se apodera de Bascara. — Sitio de 
Gerona* — Muerte del bayle -de Masagoda. — Levántase el sitio de Ge- 
rona. — Valor de los migueletes. — Defensa heroica de Boneu en Mas— 
sanet. — Capitulación de Bellagíirde. — Sitio de Puigcerdá.— Protesta 

de Barcelona. 

(1674 Y 1675.) 

Antes, empero, de abrirse esta nueva campaña, una 
vasta conspiración, que desgraciadamente frac asó por 
causa idéntica á la que había hecho descubrir la de To- 
más de Banyuls, estuvo á punto de poner el Rosellón 
en manos de los españoles. Pretendiendo que Felipe IV 
no tenia derecho para enajenar ni el Rosellón ni el 
Conflent, lo cual era cierto, y que el rey de Francia no 
mantenía los privilegios de la provincia, cosa cierta 
también, un gran número de personas, asi del Rosellón 
como del Conflent, hablan urdido un vasto complot pa* 
ra entregar aquellos países á las tropas españolas. Por 
una intriga de amor fué descubierta la trama y desba- 
rado el plan de los conspiradores, en Marzo de 1674. 

Inés de Llar, hija de un noble caballero llamado Don 
Carlos de Llar, que residía en Villafranca del Conflent, 



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HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXVHI. 2O9 

sostenía relaciones amorosas con un capitán de infante- 
ría llamado Courté, que estaba de guarnición en dicha 
villa. Eran principales jefes del complot el padre y el 
hermano de Inés, en cuya casa se tenían secretamente 
las reuniones. La conspiración estaba bien urdida: debía 
estallar en la noche del viernes al sábado de la semana 
de Pasión; pero las vacilaciones de D. Jerónimo Dual- 
do, general de artillería y gobernador de la plaza de 
Puigcerdá, con quien se contaba, hicieron retardar la 
explosión hasta el jueves siguiente, y este retardo fué 
causa de que fracasara el plan. Dos días antes del tér- 
mino fatal, los cuatro principales conjurados se halla- 
ban reunidos en el aposento de D. Francisco de Llar, 
inmediato al de su hermana, la cual, al través del tabi- 
que que dividía las dos habitapiones, oyó algunas pala- 
bras que la llenaron de sorpresa. Prestó el oído; enten- 
dió que se trataba de la vida de su amante, y redoblóse 
su atención. Los conjurados hablaban de la guarnición 
de Villafranca que debía ser sorprendida por soldados 
españoles venidos de Puigcerdá, los cuales habían de 
entrar en la villa disfrazados para permanecer ocultos 
en las casas de los comprometidos. También se habla- 
ba del gobernador de Villafranca, Perlán, y del capi- 
tán de infantería Courté, diciendo que había que matar- 
les si oponían la menor resistencia cuando fuesen á apo- 
derarse de ellos en sus casas. La joven Inés, temblan- 
do por la vida de su amante, pálida y azorada, corrió á 
revelar á Courté lo que pasaba, sin advertir quizá que le 
hacía dueño de la vida de su familia. Courté dio aviso al 
gobernador Perlán, y así fué como quedó descubierta 
la conspiración. 

Inmediatamente se dictaron órdenes para prender á 
los conjurados. De éstos pudieron escaparse á Catalu- 
ña, D. José de Villafranca y Terreros, D. Francisco de 
Llar, D. Carlos de Banyuls, José Gelcén, el Dr. José 
TOMO XVI 14 



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Fort, José Puig, Pedro Junci y otros. Entre los presos 
quedaron D. Carlos de Llar, D. Manuel DescatUar, 
D. Juan de Soler y el Dr. Francisco Puig. D. Ma- 
nuel DescatUar, tío de Inés, hizo en el tormento re- 
velaciones importantes. Por él se supo que durante la 
noche designada 200 españoles debían ocultarse en una 
gruta vecina á Villafranca, y al amanecer del día si- 
guiente algunos migueletes, llevando ocultas sus armas 
entre haces de paja, habían de entrar en la villa. Lle- 
gados á la casa de uno de los cómplices, estos migue- 
letes, armándose repentinamente, se hubieran arrojado 
sobre los guardias de los portales, secundados por los 
conspiradores, y al rumor de sus tiros, los hombres es- 
condidos en Ja gruta debían caer sobre la villa. Al pro- 
pio tiempo, partidas de paisanos ganados por los je- 
fes de la conspiración habían de llegar á la villa, y un 
cuerpo de tropas salido de Puigcerdá y tomando su ruta 
por el Capsir se hubiera encontrado durante la mañana 
del día señalado en los alrededores de la población para 
hacerse dueño de ella. Estaba también acordado que 
por su parte el virrey de Cataluña, entrando en Valles- 
pir por Maurellas, caería rápidamente sobre Illa, y las 
dos fuerzas reunidas marcharían contra Perpiñán, cu* 
ya plaza debían entregar los comprometidos en la cons- 
piración. 

D. Carlos de Llar, D. Manuel Descatllar y muchos 
otros conjurados perecieron, unos en el tormento, otros 
á manos del verdugo. Sus cabezas fueron colocadas en 
jaulas de hierro á las puertas de la plaza, cuya entrega 
habían meditado. Al pie de la cabeza del segundo cón- 
sul de Villafranca, que formaba también parte de la 
conspiración, se puso este cartel: 



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HISTORIA DE CATALUSa.— LIB. X. CAP. XXXVIll. 211 

Cónsul 
nec regí, nec patria, nec sibi consuUns 
consulli nec revelati cotispiraiorix 
jibias justo consiUo 
sic liiii panas. 
1674. 
PerUn, que no había tenido más trabajo que trans- 
mitir al lugarteniente Le Brct las noticias que le diera 
Courté, fué recompensado con la donación de los bieneí 
de uno de los principales conjurados. En cuanto á lo£ 
dos autores del descubrimiento del complot, fueron une 
y otro reducidos á prisión: Courté, por no haber queridc 
poner de maniñesto las cartas que recibiera de su amada, 
deseoso de salvar su reputación, y la desdichada Inés poi 
haberlas escrito. Puestos en libertad al terminarse é. 
proceso, Courté partió á reunirse con su regimiento,* j 
la infeliz joven, la infortunada Inés de Llar, condenadE 
por la opinión, deshonrada públicamente, fué á sepultai 
en un claustro su vergüenza y los remordimientos d< 
haber entregado al verdugo la cabeza de su padre > . 

I üílaeiÓH át te pasado m Cataluña, por el capiUn De Caüstl— 
Henry, en su Mtítrria y en su Cu(a ácl Roitltén. — Feliude la Pella. 

El proceso original en que consta todo existe hoy en poder di 
H. Victor Aragó. de Montpeller. y de i\ me procur6 dalc^ y copias li 
catifiosa amistad del Sr. D. José Martí, correspondiente de la Acaderoi: 
de la Historia, en Po^cerdi. Y porcieito que no puedo resistirá la len' 
tación de copiar aquí, el acia notarial de la escena del tormento que s> 
hizo sufrir á D. Carlos de Llar; acta horrible que no se puede leer íin ex 
(remecerse. Dice asi: 



de tas compü-aíiuní loirl les plaics de Viiaf ranea, ñrpinyá, Saltet, 

• Qtiíelláel iañs y altreí {}. 000 ■pkgana), 

(PiBiü.73.) 

.Divendras ais quatre de wfii.% de mil sis cents selanta y quatre. 

.Constituits persoualment Messieurs De Prat y de Querall. conxeller 




212 VÍCTOR BALAGUBR 

Esta conspiración no fué sino el sangriento prólogo 
de una guerra encarnizada. El pueblo de Massanet, si- 
tuado cerca de la frontera, había sido convertido en 
plaza de armas de los migueletes catalanes, cuyo nú- 
mero era muy considerable, siendo el terror de los fran- 
ceses. Verdaderos sucesores de los antiguos y tremendos 
almogávares, los migueletes entonces ni querían ni da- 
ban cuartel, y eran universalmente conocidos y temi- 
dos por su valor indomable y su ferocidad casi salvaje. 

y comissaris de la cort del consell soberá de Roselló, dius los careen 
Reals de la present vila de Perpinyá, lo alguasíl Joseph Fandera, Perc 
Dubeda, procurador fiscal; Florensi Castellet, siniiigiá, juntament abmi 
Francisco Ferrussola, notari publich y escrivá de la present causa« y los 
sargents ó porters, en la instancia ahont están situats y posats los ins^ 
truments abtes perodonar la tortura, á fí y efectc de fer la tortura en cap 
de Socis en la persona de Carlos de I^lar de la vila de Vilafrancha de 
Coñflent, inseguint lo tenor del arrest per la dita cort lo dia present y 
á lo dit proferit, y per dits Messieurs comissaris es estat manat aportar 
en dita instancia ó cambra deis torments la persona de dit Carlos de Llar, 
y assegut en un banch en la dita cambra, en la qual hi ha vía pa, vi y 
llum y allres cosas, á obs y efTecte de fer dita tortura per lo dit aigua- 
sil Joseph Fandera es estat dit al dit de Llar, Carlos de Llar, la corl 
del consell soberá vos ha condemnat á mort, y que antes de laexecudó 
siau tormentat. en cap de socis; y encontinent per dits Messieurs com- 
missaris es estat exortat en la íorma seguent. 

nQue diga y explique los socis cómplices factors y auxiliadors sdeats 
y consensients que juntament ab ell havian sabut y consentit en la tray- 
ciú y cons(iiració que se havia de executar lo maté del dia del dijons 
sant prop passat per introduir y á effccte de que se apoderassen los cne- 
michs de la corona del Rey, de la vila y plassa de Vilafrancha de Coo- 
flcnt, y de totas y qualsevols cosas que sapia y haja consentit en ordre 
á dita conspiració, que anomene y explique las ditas personas, y no.vu- 
Ua que sas carns sian maceradas ab lo rigor del torment, que te aqui 
presents y ahont te de ser posat, si no diu la vciitat. 

,Ua dit; jo no se res mes del que tinch deposat. 

pY per quant no ha dit la veritat, dits comissaris lo han manat despt 
llar y assentar en lo banch deis torments, vulgamient dit de las lliflge 
tas, y lo han fet Iligar en lo dit torment, y aquell lligat lo han altra ve 
gada exortat com en lo precedent interrogatori, que no vulla dexur sii 




-^ 1Í-- 



HISTORIA DB CATALUÑA* — L1B« X. CAP. XXXyni. 21$ 

El marqués de RiveroUes, gobernador de Perpiñán, 
que en el mes de Abril pasó la frontera con poca fuerza 
y se vio sitiado por los migueletes á punto de ser victi- 
ma de su furia, ideó tentar su codicia ofreciéndoles res- 
catar su vida por una gruesa suma de dinero, y tuvo la 
suerte de ser escuchado. Este fué el primer caso que se 

cerar sas caras ab lo rigor deis torments que te aquí aparellats, y que 
diga la veritat de tot. 

»Ha dit no sé res mes del que tinch deposat, y encontinent dits co- 
missaris haa ordenat tirar las cordas. — Digas la veritat. — Nooy se res 
mes. Y las cordas se son trencadas. Mire que ha de passar divuit tor- 
ments. Senyors, ne passaré cinquanta. 

.Y en continent dits comissaiis lo han tornat fer lugar ab novas llinge- 
tas en lo segon torment, y lo han tornat exortar con en lo primer inter- 
rogatorí, y dit Carlos de Llar ha dit: Senyors, jo he dit la veritat, se- 
oyor, donaume paciencia; senyor, donaume paciencia. Tiran. Digas la 
veritat, y las cordas se son trencadas. 

, Y lo han tornat posar en lo tercer torment de las llingetas, ab novas 
llingetas, y lo han exortat com en lo piimer interrogatorio y dit Carlos 
de Llar ha dit: Senyor, jo he dit la veritat, tot m' es morir en los tor- 
ments 6 altrament, jo estich resolt, fassan lo que vullan. Tirau las cor- 
das. Tiran. Digas la veritat. Tiran. Que m' maten. Digas la veritat. 
Senyors, he dit la veritat. De tot siau alabat, senyor. Y las cordas se 
90Q ronipudas. 

.Y dits comissaris lo han posat al torment dit de lasjnunyecas, y lo 
han exortat com en lo primer interrogatori, y dit Carlos de Llar ha dit: 
Senyor, ja he dit la veritat. Y dits comissaris han manat ais ministres 
que tirassen las cordas. Diga la veritat. Senyor, no y se res, talíeume los 
brassos y fassau de mi lo que siaux sevits. Diga la veritat. Senyor, jo' m 
moro. Diga la veritat. Senyor, ¿es possible? Ja he dit la veritat; jo m' 
esclato, senyor, jo so mort, mátenme, • no*m fasseu patir mes, senyor. 
vos ho sabeu, mare de Deu, que m'esclato, ¿es posible quejo haja de patir 
tant? senyor, vos ho sabeu si he dit la veritat. Y dits comissaris han 
manat añuxar las cordas. ¡Ay! que m'esclato, jo*m moro, per amor de 
Deu siat tot. ¡Ay, senyor! ¡quants son vostres secrets! 

.Y dits comissaris lo han manat posar al segon torment de las mu- 
nyecas, y lo han exortat com en lo primer interrogatori, y dit Carlos de 
Llar ha dit: tot es morir, de una manera ó de altra, jo ne estich resolt, 
y morir ara ó despres, tot es morir, jo ne estich resolt, jo he fet un acte 
de contrició antes de venir en la present tortura, ara ja estich resolt. 



214 VÍCTOR BALAGVBR 

ofreció de dar cuartel los migueletes, pues hasta enton- 
ces no se había dado á francés ninguno; pero ya en 
adelante^ tentados por la codicia, fueron más humanos, 
y sus prisioneros librados por rescate. 

En Mayo de 1674 se puso en campaña el duque de 
San Germán, virrey de Cataluña. Habiendo reunido un 
cuerpo de 8.000 infantes y 2.5oo caballos, atravesó los 



aquí estich, fassan de mi lo que vullan, que no m importa res. Y dits 
combsaris han manat tirar las cordas. Jo, sois salve la ánima, no sem 
dona res del eos. Tiran las cordas. Diga la veritat. No y puch dir res 
mes. Diga la veritat. Senyor. ja la he dita. Tiran las cordas. Ja la he 
dita. Senyor, jo me moro, me revento. Mare de Deu, confessió; Senyor. 
confessió-, Senyor, Ilevaume la vida; jo he dit la veritat. ¡Ay! que m' 
matan, Mare de Deu, que m' matan. Mare de Deu, que m' moro scns 
confessió; ¡ay! desdixat demf; ¡ay! senyor, que m* re vento. ¡Ay! quem'* 
volen fer dir lo que jo no sé; que m' maten; ¡ay! senyor, que so moit 
per amor de Deu, fassenme venir un confessor. Senyor, ¿es posible que 
m* fassen morir sens confessió? <£s posible que vullan fermé dir lo qoe 
no sé? Sefior, vos sabeu si la he dita. Senyor, mes me estimo salvar la 
ánima que no condenarme: jo deffenso la veritat; Senyor, molta merct 
me feu, que m' donau trevalls. 

kY dits comissaris lo han manat posar en lo tercer torment de las 
munyecas, y altra vegada lo han exortat com en lo piimer interrogatori 
y dit Carlos de Llar ha dit: Jo estich resolt á morir; jo no se res, de- 
xenme confessan y dits comissaris han manat ais ministres de tirar las 
cordas. Senyor, ja he dit la veritat. Tiran las cordas. Diga la veritat. 
Ay, mare de Deu, mataume, Senyor, ja la he dita. Mare de Deu, jo m* 
moro, jo m' moro. Diga la veritat. ¡Ay Mare de Deu! Tiran. Matéame; 
¡ay, Senyor, donaume paciencia en los treballs! Tiran las cordas. ¡Ay. 
que estich mort! ¡Ay so mort! Tiran. Diga la veritat. ¡ Ay que so mort! 
Afluxan las cordas. 

„Lo doctor en medicina, Joan Casanova, y 1* cinijía, Florcnci Caste- 

llet, certifican: que havent regonegut, etc que es impossible 

sens perdres la vida poder passar á altres ni consemblants torments, y 
encara que no s' tornia en los torments te grandissim períll de la vida 
dins breu temps. 

ȣn virtud de* lo consell decreta que no sia aplicat me 

á la tortura. „ 

(£1 desgraciado D. Carlos falleció dos ó tres días después.) 



i CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXVIII. 215 

¡ollado de Portell; asentó su campo en 
castillo rindió; pasó el Tech derrotan- 
ncés Le Bret; ocupó el pueblo del Bou- 
a parte de sus tropas á poner sitio á 
eron también en su poder, tomadas por 
í por pactos, varias plazas importan- 
las de Ceret y Arles. Las crónicas ha- 
1 motivo de los encuentros que enton- 
ar con los franceses, del valor y activi- 
nxeria y del bayle de Masagoda, otro 
los migueletes i. 

tel duque de San Germán fué brillante. 
: le rindió el fuerte de Bellagarde, llave 
uerta de Francia por aquel lado; y due- 
eza, que le daba los medios de guardar 
> Pirineos, el virrey de Cataluña envió 
s al sitio de Banys, en cuyo auxilio,se 
el conde Federico de Schomberg, que 

n la pñrncra edick'm de esta obra, siguiendo á Fe- 

dejo en esta seijunda. pero no sin hac^runa rcc- 

incia de Gerona ningún pueblo que se llame Ma- 
pueblo, cábela municipal del dislrllo de Olot, lla- 
inis. el personaje de que aqui se trata no era 
; autoridad, sino que éste era su apellido. Se lla- 
e Massera, natural del pueblo de Bassagoda. y era 
e Bassagoda, del mismo modo que en nuestros 
lOcidas por Batlle de Parcb, Ballle de Paiau, ele. 
: que ninguno de estos individuos sea bayle ü al- 

1 pueblo. Con los relatos de la tradici<'>n, las CO' 
DS y los librcis de los historiadores y cronistas, el 
iral de Bassagoda, iia ido convirtiéndose en un 
lasagoda. 

; un estudio histórico que con buena critica pu- 
is de Puig en la S¿vÍ3Ía de Gtreita. tomo II. píigi' 
de iMasagoda ó Bauagedai con el cual nos rec- 



«■"I * r 



2l6 



VÍCTOR BALAGÜER 



acababa de llegar al Rosellón con tropas francesas de 
refresco. 

A últímos de Junio tuvo lugar una gran batalla en 
los campos de Maurellas. Ganóla también el duque de 
San Germán, haciendo en ella proezas memorables 
aquellos temidos jefes de los migueletes Trinxería y el 
bayle de Masagoda^ cuyo soló nombre aterraba, los ter- 
cios de la diputación catalana mandados por el mar- 
qués de Aytona, y los de Barcelona y Vich al mando 
de sus maestres de campo D. Francisco Mari y D. Ma- 
nuel de Senmanat. £n esta funesta jornada tuvieron 
gran pérdida los franceses. Dejaron en el campo más 
de i.ooo cadáveres, retiraron muchos heridos, y que- 
daron en poder de los españoles 340 prisioneros, entre 
ellos algunos de cuenta, como el hijo del conde de 
Schomberg y el general de la caballería, parte de la ar- 
tillería, 600 caballos, la mayor parte de las acémilas y 
muchas armas y otros objetos. 

El duque de San Germán se aprovechó de esta victo- 
ria para adelantar hasta el Tech sus líneas de Maure- 
llas, y construyó eotre Ceret y este río un pequeño fuer- 
te para defender el paso. 

Luis XIV, á fin de operar una diversión favorable á 
Schomberg, había resuelto que una escuadra atacase á 
Barcelona. V.eintidós galeras comparecieron á mediados 
de Agosto delante de Rosas, donde debían esperar el 
resto de la flota. Entonces, según parece, un oficial an- 
daluz, llamado D. Diego de Flores, quiso entregar el 
castillejo de Rosas que estaba á su cargo, y á este efec- 
to se embarcó una noche en un bote para reunirse á 
las galeras; pero no siéndole posible llegar á ellas, fué 
á desembarcar en San Pedro de Rodas, donde le pren- 
dieron, arcabuceándole luego en Rosas. La armada na- 
val de Francia, después de efectuada su unión, y en- 
contrándose fuerte de 20 navios y 25 galeras, quiso lie- 



TALUiÍA.— UB. X. CAP. XXXVnI. it? 

tentó de bombardear á Barcelona, 
ida por una violenta tempestad el 3 
de alejarse á toda prisa de las cos- 

jbtuvieron los españoles otra victo- 
ises, rechazando á Schomberg, que 
levo las lineas de Maurellas. Focos 
leral Le Bret y D. Juan de Dárde- 
balleria francesa,' tendieron una em- 
t Masagoda y á sus paisanos y mi- 
nsiguieron librarse, pereciendo Dár- 
mismo bayle. Era, sin duda, este 
> deudo de aquel otro del mismo ape- 
i parte habia tomado en los movi- 

ire, á la noticia de que habían lle- 
[nbarcar en Barcelona 5.ooo hom- 
:a el duque de San Germán, condu- 
a holandesa del almirante Tromp, 
ichomberg se decidió á abandonar 
rándose á acantonar sus tropas en 
^illafranca. 

8 decidió el duque de San Germán 
a campaña de aquel año, y á 17 de 
tU vez el campo de Maurellas, de- 
is de presidio en Bellagarde, fuerzas 
llana y La Junquera, y viniéndose 
ide entró el ejército el 28 del mis- 

I que dicen los historiadores france- 
os fuertes ejércitos que la Francia 
sostener en los Países Bajos, no le 
os medios de reforzar el del Rose- 
por el contrario, los españoles alia- 
ses y de los imperiales, á la sazón 



2l8 VÍCTOR BALAGUER 

* 

las dos naciones más belicosas de Europa, podían situar 
fuerzas imponentes en todas sus fronteras. Sin embar- 
go, este estado de cosas cesó cuando, á fines del 1674, 
se sublevó Mesina contra España^ reclamando el apoyo 
de la Francia. Carlos II vióse obligado por esta causa 
á debilitar su ejército de Cataluña para reforzar sus tro- 
pas de Sicilia. 

Cambiaron, pues, de faz las cosas, y hallamos que 
si en 1674 fueron los españoles quienes invadieron el 
Rosellón, al siguiente año de 1675 tomaron los france- 
ses el desquite invadiendo á Cataluña, para lo cual 
pusieron en campaña un ejército de 10.000 infantes y 
3.5oo caballos, á más de varías compañías de migúele- 
tes organizadas por Schomberg para oponerlas en^ la 
Cerdaña y en el Vallespir á las temibles de Cataluña 
mandadas por Trinxeríay el bayle de Masagoda, los 
cuales eran el terror y el azote de las comarcas limítro- 
fes, habiendo llegado una vez el primero bástalas puer- 
tas mismas de Perpiñán con su partida, al decir del ana- 
lista Feliu. 

La mira principal d^ los franceses, desde el momento 
de conocerse fuertes para invadir la Cataluña, habiade 
ser la de recobrar el castillo de Bellagarde, cuya pose- 
sión, asegurando á los españoles el libre paso de los Pi- 
rineos, les daba una ventaja inmensa. Para poder apo- 
derarse de este fuerte, era preciso aislarle del ejército 
español, y por eso Schomberg penetró en el Ampurdán 
por el* collado de Banyuls, yendo á sentar su campo 
entre AguUana y La Junquera. Sucedió esto el 9 de 
Mayo de 1675. 

A la primera noticia del movimiento de las tropas 
francesas, t{ duque de San Germán envió al general de 
la artillería D. Francisco Velasco para disponer alguna 
oposición, y quedóse él en Barcelona á fin de solicitai 
las levas del Principado, partiendo en seguida á situarse 



ITALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXVIII. 2I9 

onde llegó el mismo dia 9, que fué 
I francés. 

ibía deliberado el Consejo de Ciento 
de l^oo hombres y que los mandase 
como coronel, para lo cual, con las 
istumbre, se enarboló la bandera de 
-móse el tercio en tres días, y pareció 
si gasto, que partiese sin el conceller. 

i3 de Mayo, día designado para la 
salió éste de lá universidad literaria, 
a iglesia catedral, donde era costum- 
e se dirigiese la hueste catalana, an- 
paSa, para implorar el apoyo de la 
1 ciudad. Ejecutada esta ceremonia, 

el maestre de campo D. Francisco 
voces de mando oportunas, cuando 
leza que no era obedecido. En efecto, 
lose en abierta insubordinación, ma- 
gritos que no saldría hasta que un 

de coronel, les condujese al campo 
se había dicho y prometido. Todos 
arí fueron inútiles para calmar á los 
tienes, tomando la resolución de de- 
sia, pusieron guardias en las puertas, 
todos los que estaban dentro. En vis- 
e el tercio pedía con razón, se reunió 
, y fué nombrado coronel el conce- 
ié Bover y Agulló, teniente coronel 
manat, y acompañantes del conceller 
José Navel. 

3n esta medida el tercio, y el i5 de 
to y ufano de Barcelona con su con- 
rente, dirigiéndose á Gerona, donde 
:ibido con todos los honores debidos 
indo la plaza su artillería, y entran- 



220 



VÍCTOR BALAGUER 



do en la ciudad en medio del duque de Medinasidoniay 
el general D. Francisco Velasco, que le esperaban á la 
puerta. 

Tenia el duque de San Germán un cuerpo avanzado 
de observación en Pont de Molíns, compuesto de 2.000 
infantes y 700 caballos, á las órdenes de D. Guillermo 
Cascar. El 12 de Mayo marchó Schomberg sobre este 
cuerpo, que, no hallándose fuerte para resistir, se retiró 
á Bascara, donde el duque habia establecido su cuartel 
general. Esta retirada de Cascar dejó á Schomberg 
dueño de Figueras y de casi todo el Ampurdán. Fue- 
ron avanzando los franceses, aunque muy molestados 
por las incansables compañías de migueletes, siempre 
prontos, activos y valientes, conocedores prácticos del 
país, que tan pronto sabían presentarse unidos como 
dispersarse, para reaparecer á la hora más impensaday 
cuando más lejos se les creía, sin que jamás les arre- 
drasen ni las lluvias, ni el calor, ni el frío, ni la fatiga, 
ni el miedo. 

Schomberg, para adelantarse hasta Gerona, tenia 
que forzar el paso del río, á la otra orilla del cual, en 
Bascara, estaba el duque de San Germán con su hues* 
te. Una primera tentativa para pasar el río tuvo mal 
éxito, siendo el enemigo rechazado por 3oo migueletes 
y paisanos que mandaba el bayle de Masagoda y una 
compañía del regimiento de la Guardia; pero en una 
segunda tentativa fué el francés más afortunado, reti- 
rándose el ejército español á Gerona y apoderándose 
Schomberg de Bascara. 

Dicen los autores franceses que Schomberg no tenía 
intención de poner sitio á Gerona; pero que hallándose 
ya tan cerca, decidió tomar esta plaza. En efecto, co- 
menzó á hacer los preparativos para el sitio. El duque 
de San Germán salió de la ciudad, instado por todos, 
pues le representaban que, permaneciendo él en la pía* 



USa. — tlB. X. CAP, XXXVIll, 221 

ado sin cabeza que le gobernase, 
E gobernador ei general de artr- 
lasco y el conceller de Barcelona 
ipital. La ETuamíción, á más de 
tercio, la formaban también los 
ida, Tortosa, Balaguer, Tarra- 
iudades de Cataluña, 
ué de poca duración. El francés 
s exteriores; pero la plaza resis- 
eía continuamente molestado el 
:6 repentinos que daban al cam- 
ueletes, guiados por Lamberto 
le de Masagoda. En uno de estos 
itado bayle, á quien las memo- 
laman el valiente, renombre que 
aquistarse por su intrepidez y 
!0 desmentida. 

erg de que no era cosa fácil apo- 
tardó en levantar el sitio, reti- 
le permaneció en inacción com- 
lel mes de Junio, pasando luego 
da á sentar su campo cerca de 

empo no se descuidaron los mi- 
quienes bien se puede decir que, 
ivieron todo el peso de aquella 
ngar la muerte del bayle de Ma- 
5S franceses un momento de des- 
cesar, cayendo sobre ellos repen- 

sus convoyes y diezmando no- 
r medio de atrevidas y arriesga- 

siempre á cabo con éxito ventu- 
a de estas jomadas era el capi- 
ía reemplazado al bayle de Ma- 



-s -^-- 



222 VÍCTOR BALAGUER 

Desde Figueras quiso Schomberg dar un golpe de 
mano contra sus encarnizados enemigos^ los miguele- 
tes, destruyendo la villa de Massanet de Cabrenys, que 
era su plaza de armas. Al efecto envió contra ella 4.000 
infantes y 5oo caballos al mando del general Le Bret, 
con encargo de pasarlo todo á sangre y fuego y des- 
truir la población. Massanet se resistió con heroismo, 
haciendo proezas inauditas el capitán José Boneu, que 
con poca gente detuvo todo el ímpetu de los enemigos, 
defendiendo la población calle á calle» casa á casa y 
palmo á palmo hasta retirarse á la iglesia, donde des- 
pués de una desesperada' resistencia se tuvo que rendir, 
siendo llevado prisionero á Francia. En cuanto á la po- 
blación, fué pasada á saco y á fuego. Sucedió esto á 
mediados de Julio. 

Le Bret fué en seguida á incorporarse con el ejército 
que había ido á poner sitio á Bellegarde. Pocos días 
bastaron á Schomberg para apoderarse de este fuerte, 
que hubiera podido resistir por mucho más tiempo, á 
ser otro acaso el gobernador. Bellegarde capituló el 25 
de Julio, y al decir del capitán Caissel, autor de unas 
Memorias de aquella guerra, como testigo de vista, se 
estipuló en uno de los artículos de la capitulación que 
podían salir con el gobernador tres personas tapadas 
sin que se las pudiese detener ni hacer descubrir el 
rostro. 

La caída de Bellagarde devolvía á las fronteras del 
Rosellón su seguridad, y al ejército francés la libertad 
de entrar en Cataluña sin obstáculo. Schomberg, toma- 
da aquella plaza, entró en el Rosellón, y ya este año 
no hubo otro suceso que el de una tentativa hecha por 
los franceses en Setiembre para apoderarse de Puigcer- 
dá. La plaza estaba bien presidiada, se defendió vale- 
rosamente, retiróse el francés, y terminó la campaña 
de 1675. 



— L18. X. CAP. XX XA 

nán fué reempla; 
a, por el marqués 
>na á 4 de Novietr 
n el Principado i 
to, atendiendo á i 
guerra, pero no 
jnstancias se adn 
'ado el monarca, ; 

;1 gobierno francí 
: y general, en ree 
ontault, mariscal 
iprender con vigoi 



e advierle que en lodo 
o de fuentes al autor: 1i 
lente los Diitarioí, los 
o bastante exactos; un 
Miguel Vinyals, de Tb 
a EtpaHa dade ü rtatm 
tí, de Wdss; la Silatiói 
ria y Guia, de Henry, ; 
¡alia no y Ortii de la Vi 



VÍCTOR BALAGUBI 



CAPÍTULO XX 



Soipresa de Figueras por el francés,— Vuelve 
dan. — Nuevo virrey. — Hazafla de tos núf 
Trancesa.— Sube D. Juan de Austria al pw 
' talufla. — Funesta' jomada de Espolia. — Caj 
Sitio y defensa de Puigcerdá. — Su capitula 
Nueva guerra. — Invasión de los franceses,- 
ws í orillas del Ter.— Sitio de Gerona.— I 
de Bascara. — Pérdida de Cadaqués. — Treg 



(De 1676 Á 1684 



La campaña del 1676 c 
pe de mano del francés sobre Figtii 
NavaiUes destacó un campo volant 
mente los Pirineos, y se arrojó de 
güeras, apoderándose de ella por so 
un tiro. Todo el tercio de Barcelons 
nición en dicha villa, quedó hech 
maestre de campo Francisco Mar 
Francia los prisioneros. 

Tuvo lugar este suceso á primer 
después llegó el grueso del ejército 
de 12.000 infantes y 3, 000 cabaltc 
impunemente por el Ampurdán ha 
to, habiéndose retirado nuestra ge; 
es verdad que el virrey marqués d( 
mo en disposición de abrir la cam] 
más que á Gerona, de donde regre 
descansar de sus fatigas en una cas 
blo de Tayá. 

A esto se redujeron todas las prc 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXlX. 225 

SerralvOy que aquel mismo año fué reemplazado en 
su cargo de virrey por el príncipe de Parma, cuyo ju- 
ramento admitió Barcelona con las protestas de cos- 
tumbre. 

Los anales de este año no consignan otro suceso dig- 
no de nota por nuestra parte que el de una acción lle- 
vada á cabo por el capitán Trínxeria y sus migueletes 
cerca de Besalú^ donde batieron á los franceses^ siendo 
éstos mucho mayor en número. 

Más favorables fueron aún para el enemigo las cam- 
pañas de 1677 y 78. Los franceses, después de haberse 
retirado á invernar en el Rosellón, volvieron con la pri- 
mavera del 1677, entrando esta vez por la parte de Ca- 
taluña, á tiempo que el principe de Parma invadía el 
Rosellón, el cual hubo de abandonar pronto, retirándo- 
se al Ampurdán. 

En Enero de este año había D. Juan de Austria su- 
bido al poder, alegrándose toda la nación, que creía iban 
á tomar las cosas públicas, con este acontecimiento, me- 
jor y más acertado rumbo. Pero el príncipe D. Juan, 
como ministro de Carlos II, defraudó las esperanzas 
que en él se habían cifrado. A 29 de Enero llegó á Bar- 
celona la noticia de la elevación de D. Juan, y fué re- 
cibida con Te-Deum, luminarias y fiestas públicas, que 
duraron tres días. ¿Cómo no había de tener confianza 
Barcelona, y Cataluña toda, en aquel príncipe á quien se 
había dado generoso asilo en estas tierras cuando pros- 
crito, amparándole, protegiéndole, facilitándole medios 
para llegar al poder? Sin embargo, nada se consiguió 
de él. El nuevo ministro no recordó ni lo que había 
solemnemente prometido al entrar como general y vi- 
rrey en esta ciudad en i652, ni tampoco lo que ofrecie- 
ra cuando fugitivo y desterrado sólo aquí halló un asilo 
y sólo aquí la protección que en todas partes se le ne- 
gaba en aquellas circunstancias. En vano se envió á la 

TOMO XVI 15 



225 VÍCTOR BALAGÜER 

corte una embajada para recordar á D. Juan aquella 
deuda de gratitud, pedirle que fuesen devueltos los pri- 
vilegios que la Corona se había reservado y suplicar al 
rey que viniese á jurar las libertades del país. Todo 
inútilmente. Carlos II pasó á Zaragoza para coro- 
narse, jurar y celebrar Cortes, pero los catalanes se 
hubieron de contentar con saber que había estado en 
Aragón. 

No es extraño, pues, que el analista Feliu déla Peña, 
que vivía en aquella época, estampe en sus anales las 
siguientes palabras: «Poco debimos los catalanes al se- 
ñor D. Juan, así en esto (lo de la venida del rey) como 
también en no cumplir á la ciudad lo ofrecido al entre- 
garse á la obediencia de S. M., año i652.» Palabras muy 
significativas en boca del analista Feliu, tan inclinado 
á adular á los poderosos. 

Y sin embargo, ¿cómo pagó Cataluña la ingratitud 
del ministro? Sirviendo en Junio al rey con un donativo 
extraordinario de Soo.ooo escudos para asistir á los gas- 
tos de la guerra, guerra que en el país sostenía Catalu- 
ña casi con sus solas fuerzas, pues la mayor parte de 
las tropas españolas regulares se habían enviado á Me- 
sina ó estaban en las otras naciones extranjeras, donde 
había que sostener el pabellón español. 

Lo que hizo D. Juan fué enviar á Cataluña por virrey 
al conde de Monterey, el cual no contó en este país más 
que derrotas, pues no era ciertamente el hombre que se 
necesitaba para oponerle al mariscal de Navailles. Púso- 
se á sus órdenes una división de ii.ooo hombres que an- 
tes se destinaban á Sicilia, y con ellos y los tercios de 
Cataluña marchó contra el mariscal francés, que estaba 
en el Ampurdán. No considerándose fuerte Navailles 
para hacer frente á Monterey, se declaró en retirada, em- 
peñándose el general español en seguirle, con tan poci 
prudencia como falta de acierto. Con este temeraric 



HISTOPIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XXXIX. 227 

avance comprometió la división, que, introduciéndose 
en los barrancos de Espolia, se vio á merced del francés, 
el cual se apresuró á trocar su carácter de ofendido en 
el de ofensor. Fatal jornada fué la de Espolia para las 
tropas españolas y catalanas, que se batieron, sin em- 
bargo, con tanta bizarría como desgracia. Los france- 
ses perdieron i.ooo hombres; pero los españoles tuvie- 
ron 4.000 entre muertos y heridos, 800 prisioneros, y 
hubieron de llorar la muerte del duque de Monteleón, del 
conde de Fuentes, del vizconde de San Jorge y de otros 
capitanes de cuenta. 

Tuvo lugar este suceso á primeros de Julio de 1677, 
descorazonándose de tal manera los generales españoles, 
que ya no tuvieron ánimo para intentar otra empresa. 
Algunos dieron su dimisión y se retiraron, entre ellos 
el maestre de campo y general D. José Galcerán de Pi- 
nos, que desde entonces vivió retraído y apartado de lOvS 
sucesos, disgustado por no haberse seguido su parecer, 
que era el de embestir á los franceses antes de que efec- 
tuasen su retirada á Espolia. 

Con una hueste de 20.000 hombres comenzó en Abril 
de 1678 la campaña el mariscal de Navailles ', pene- 
trando en Cerdaña y yendo á poner sitio á Puigcerdá. 
Brava y heroicamente se defendió esta plaza, cuyo go- 
bernador era D. Sancho de Miranda, soldado de valor, 
que tenia de guarnición i.ioo infantes, 200 caballos y 
500 paisanos de la villa, divididos en seis compañías, 
que obedecían por coronel al cónsul en cap de Puigcer- 
dá, D. Gaspar Mauri. 

1 Feliu de la Peña, y siguiéndole h. él otros, llaman á este maiiscal 
duque de Noaillés. Es un error. Hubo en Francia en aquella misma épo- 
ca dos mariscales, llamado el uno Felipe de Montaud de Benal, duque 
de Navailles, que es el de que aquí se trata, y otro, cuyo nombre era 
Ana Julio, duque de Noaillés; pero éste no hizo la guerra en Cataluña 
hasta algunos años más larde, como tendremos ocasión de ver. 



228 VÍCTOR BALAGUER 

Fneiron los franceses rechazados en el primer asalto, 
que dieron el 3 de Mayo con péMida de 800 hombres, 
y entonces Navailles hizo minar el bastión por donde • 
intentaba de nuevo acometer. Voló la mina el dia 16; 
pero en vez de hacer estragos en los sitiados, hizole en 
los sitiadores, matándoles, según unos, 400 hombres, 
y según otros, 160. Esto no obstante, abierta la brecha, 
dióse un segundo asalto, siendo también rechazados los 
franceses por el heroísmo de la guarnición y paisanos 
de Puigcerdá. Con nuevas minas se ensancharon las bre- 
chas; pero con nuevas defensas acudian á cerrarlas los 
sitiados, trabajando noche y día en estas obras ancianos, 
mujeres y niños. 

Monterey hacia en tanto grandes preparativos para 
ir en socorro de la plaza amenazada. Reunió cuantas 
tropas pudo; formóse un tercio de 700 hombres por la 
ciudad de Barcelona, cuyo mando se confío al maestre 
de campo D. Manuel de Senmanat; congregóse la pro- 
vincia á somatén general, y por Vich y Ribas adelantó 
la hueste hasta llegar á legua y media de Puigcerdá. El 
socorro de la plaza parecía seguro, y sin embargo no fué 
así. De pronto dio orden el conde de Monterey para que 
se retirasen las. fuerzas, que habían ya tomado buenas 
posiciones, y él mismo volvió atrás tornándose á Bar- 
celona, sin que ni siquiera se escaramuceara al enemi- 
go más que por los migueletes del capitán Trinxería. 
Dicen unos que Monterey tomó esta resolución porque 
no quiso exponer su ejército; afirman otros que fué por 
haber recibido noticia de la aparición de una escuadra 
enemiga en las aguas de Barcelona. Lo cierto es que si 
se hubiese atrevido á acometer, el francés de seguro k) 
hubiera pasado mal. 

La plaza no tuvo entonces más recurso que capitula: 
con oposición, sin embargo, de los paisanos, que protes 
taron, pues por boca de su cónsul en cap dijeron que ar 



CATALUÑA. — UB. X. CAP. XXXIX. 229 

sepultados en las ruinas. No obstan- 
' los capitanes se decidieron á llevar 
ición, obteniendo todos los honores 

le este suceso fué el último de la cafa* 
la guerra. La paz llBmada de Ni- 
término á las hostilidades en Enero 
ratado la Francia quedó dueña den- 
anco Condado, Valenciennes, Ipres, 
mer y otras plazas. 
1 paz de ccHta duración. Sólo se sos- 
/ aun cuando durante su transcurso 
nonarca español Carlos II con Marta 
hija del duque del mismo nombre, 
ÍCIV, no fué obstáculo esta alianza 
romperse la guerra por nuevas pre- 
mcés, quien reclamaba el condado de 
LS de tomarlo á viva fuerza si se le 
I, y en Octubre de i683 se rompieron 
dades entre ambas naciones. A últi- 
mariscal de Humieres entró en la 
y á principios del siguiente de 1684 
6 en toda la extensión de los Países 

qué parte acometería el francés la 
parativos eran contra Navarra, pero 
igo, pues el golpe le dio contra Ca- 
I de Bellefonds, encargado del man- 
unidas en el Rosellón, entró por la 
' de Mayo de 1684 con un ejército 
;ruesa artillería y de gran copia de 
lo de i5.ooo hombres entre infante- 
siendo el general de esta última un 
. José Calvo. Después de haber atra- 
in, los franceses pasaron el río, ocu- 



230 VÍCTOR BALAGUEK 

paron Bascara el 4 y se dirigieron á poner sitio á Ge- 
rona. 

A la noticia de esta nueva invasión de las fronteras, 
el duque de Bournonville, que era á la sazón virrey d^ 
Cataluña, reunió cuanta gente le fué posible y din* 
giéndose á Gerona, fué á ponerse junto al Ter, para 
impedir el paso del rio á los franceses; pero éstos rom- 
pieron por medio de una brillante victoria las líneas de 
sus adversarios, que en gran confusión y desorden se 
retiraron á la ciudad, peligrando mucho la misma per- 
sona del virrey en esta retirada. Dejó el duque encar- 
gada la defensa de Gerona á su gobernador D. Carlos 
Sucre, y se retiró á Hostalrich, de donde, luego de ha- 
ber confiado el mando de este puesto al marqués de 
Leganés, se vino á Barcelona para atender á la defensa 
de esta capital, amenazada por la escuadra francesa. 

Gerona fué sitiada el día i5 de Mayo y combatida 
con empeño; pero en este sitio memorable. había de al- 
canzar aquella ciudad ilustre otro de sus altos y legíti- 
mos títulos de^gloría. Abierta brecha por dos lados, el 
francés se lanzó al asalto, que fué dado á las nueve de 
la noche del día 24. Eñ este asalto Bellefonds se apo- 
deró de la media luna de Santa Clara, sostenida hasta 
el último trance con gran empeño por su gobernador 
Ramón Calders y los capitanes Félix de Senmanat y 
Juan de Copons, y á pesar del fuego sostenido de los 
sitiados llegó hasta el centro de la ciudad, en medio de 
la plaza pública. Creíase ya el mariscal dueño de Ge- 
rona, cuando de repente se le arrojó encima el paisa- 
naje armado, y con valor extraordinario hizo £n sus 
mejores tropas una carnicería espantosa; le rechazó, le 
arrojó de la plaza^ le persiguió, se apoderó de sus trin- 
cheras, y le obligó á partir presurosamente y á levan- 
tar el sitio, dejando en poder de los intrépidos gerun- 
denses nueve banderas, muchos prisioneros y algunas 






HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X, CAP. XXXIX. 23 1 

piezas de artillería. Tal fué para Gerona la gloriosa no- 
che del 24 de Mayo i. 

Habíase retirado Bellefonds al Ampurdán^ dejando 
en Bascara una guarnición de i5o hombres. El capitán 
Trínxeria^ con sus arrojados migueletes y un cuerpo 
de tropas que destacó el marqués de Leganés, fué á me- 
diados de Junio á caer sobre esta villa, apoderándose 
de ella y de toda su guarnición, que trajo prisionera á 
Barcelona. 

En cambio, los franceses se apoderaron de Cada- 
qqés. Hostilizada á un mismo tiempo esta plaza por 
una escuadra de 3o galeras y un cuerpo enemigo que 
se presentó á sitiarla por tierra, hubo de rendirse el 23 
de Junio con honrosos pactos, no llegando á tiempo el 
capitán Trinxería, que acudió precipitadamente á soco- 
rrerla. 

Ya nada más de notable ocurrió en esta campaña y 
en esta guerra. Verdad es que la escuadra francesa hizo 
un amago sobre Rosas y también sobre Barcelona, en 
cuyas aguas se presentó en ademán de atacar á la ciu- 
dad, pero no llevó 'á cabo sus designios. Barcelona, por 
otra parte, estaba prevenida: tenia bien defendidos sus 
fuertes, y había congregado su corónela á las órdenes 
del entonces conceller en cap D. Juan Jofreu. 

Vino á poner fin á la guerra, por el pronto, una tre- 
gua de veinte años, que se pactó entre ambas potencias, 
á consecuencia de la cual los franceses evacuaron el 
Ampurdán por el mes de Setiembre, volviéndose el du- 
que de Boumonville á Barcelona, donde fué reempla- 
zzáo en su cargo de virrey por el marqués de Leganés, 
á 5 de Octubre. 

Ya nuestros anales no hablan de otra cosa notable 



1 Hcnry, en su H'storía del Rosellón, lib. IV, cap. VII, cuenta el 
becho de un modo distinto, faltando á la verdad histórica. 



232 



VÍCTOR BALAGUBR 



en este año, sino de una horrorosa tempestad en el 
puerto de Barcelona el 19 de Noviembre, á causa de la 
cual se perdieron varios buques, entre ellos la galera 
capitana, que naufragó con más de 3oo hombres de su 
tripulación, á más del gobernador de la escuadra, cu}rD 
cadáver fué arrojado á* la playa y llevado á enterrar 
con gran pompa en la iglesia de Santa María. 



CAPITULO XL. 



Carga de los alojamientos. — Disgusto del país. — ^Insurrección de Cen- 
tellas. — Retirada de las tropas. — Acude el virrey á aquietar el mo- 
vimiento. — Insunección de Villamajor, — Los paisanos entran en Ma- 
taró. — Pa§án por delante de Barcelona. — Sale el obispo de Barcelo- 
na á tratar con los insurrectos y es detenido. — Petición de los paisa- 
nos.— Se consigue la quietud de la provincia. — Nuevo desorden de 
paisanos.— Guerra con Francia y entrada del duque de Noailles. — 
Descontento en Cataluña. — Ríndese Camprodón. — Sentencia del go- 
bernador de Camprodón. — Recobro de Camprodón. — Sentencias de 
muerte en Barcelona.— Sublevación de los paisanos . 



(De 1687 Á 1689.) 

Comenzaba Cataluña á respirar después de tanta 
guerra y tanto estrago, sobre todo en sus comarcas 
fronterizas, cuando un nuevo motivo de intranquilidad 
vino á perturbar el ánimo de sus naturales. Como si 
tantas, tan repetidas y tan duras lecciones no hubiesen 
bastado para demostrar al gobierno de Madrid lo perju- 
dicial que era atentar á las libertades de los catalanes, se 
volvió á permitir, 6 por mejor, á imponer la carga de 
los alojamientos, que había sido el principal combusti- 
ble del gran incendio de 1640. 

Habían sido tolerados los alojamientos y contribucio- 



DE CATALUÑA.— LIB. X. CAP. XL. 233 

de loa paisanos los soldados en tiempo 
ifortara y conde de Monterey, y llega- 
es durante los gobiernos del duque de 
narqués de Leganés. Según dice núes* 
ieron los pueblos alentados con algunos 
oncedió el duque de Bournonville, y 
el arte é industria del tesorero D. Félix 
e con amorosas y apacibles palabras 
tiempo, aliviando en parte la carga, 
mos con ella, esperanzados de la en- 
aban. i 

ño 1687, y con él una terrible plaga de 
struyó los frutos, dejando al país pobre 
1 el. común sustento. No por esto cesa- 
sus exigencias, y aunque se excusaban 
su desgracia y falta de medios, no 
US instancias repetidas á los diputados, 
, volvió á faltarles el auxilio de la ley, 
los abogados á firmar sus memoriales. 
la que demostró su descontento, fué lu 
;óse á pagar lo que por carga ó contri- 
ientos le correspondía, y el virrey mar- 
envió contra ella á D. Domingo de 
al de la caballería, con 400 caballos, y 
rano con su tercio de 600 infantes. Lie- 
as á dicha villa el 7 de Setiembre, que- 
1 ella y en su término. Sucedió en esto 
; descompasó en palabras ú obras con 
na de las casas de campo inmediatas; 
xilio á unos paisanos; volaron éstos á 
entellas; alborotóse el pueblo, y como 
para producir una explosión cuando la 
a, bien pronto toda la comarca se de- 
nsurrección. Comenzaron las campa- 
atén; despertáronse los ecos dormidos 




234 VÍCTOR BALAGUER 

de las sierras al ronco son de los cuernos marinos, y 
todas las montañas vecinas se coronaron de paisanos 
armados, como si hubiesen brotado repentinamente de 
entre las peñas. 

Pignatelli, que había retirado todas las tropas á Cen- 
tellas» se vio al día siguiente poco menos que sitiado en 
la villa, y hasta recibió de parte de los paisanos arma- 
dos la intimación de abandonar el pueblo, diciéndole 
que no existia causa para tener en él tal número de sol- 
dados. El general entonces, ó por no tener fuerzas para 
resistir, ó por no tener órdenes para atacar, salió á un 
lugar distante una legua de Centellas hacia el camino 
de Vich, de donde envió á participar el suceso al virrey. 

Al recibir esta noticia, partió el marqués de Leganés 
con la caballería que se hallaba en Barcelona, con al- 
gunos ministros y varios caballeros, dispuesto á llegar 
hasta Centellas; pero en La Garriga tuvo aviso de que 
el paisanaje armado en defensa de la villa era mayor en 
número del que se presumía, y no se atrevió á pasar 
adelante, regresando á Granollers, en cuya villa se de- 
tuvo algunos días para aquietar el movimiento por vías 
de conciliación. Consiguiólo gracias al auxilio de algu- 
nos hombres de crédito en el país; pero al regresar á 
Barcelona se manifestó poco satisfecho, y expresó su dis« 
gusto dictando varias medidas á fin de que los paisanos 
volviesen á pagar las contribuciones. De poco, sin* em- 
bargo, aprovecharon estas órdenes. Los pueblos se nega- 
ron á obedecerlas, y sólo después de repetidas instancias 
y grandes diligencias se pudo conseguir de la entonces 
villa de Mataró que, como tan populosa, se redujese á 
pagar las contribuciones por alojamientos, creyéndose 
serviría de ejemplo á las demás. Empero sucedió que 
lo que se había juzgado medio para el ejemplo, fué mo- 
tivo en los otros lugares para estar más ñrmes en no 
pagarlas é irritarse contra Mataró. 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XL. 2; 

En esta disposición las cosas, terminó el año i6i 
comenzó el de 1688. £1 disgusto de los pueblos iba 
mando creces por momentos, y amenazaba estallai 
levantamiento que podía traer consecuencias tan tr: 
cendentales como el de la guerra de los segadores, 
que habla sucedido el año anterior en Centellas, sucí 
este año en Villamajor. A causa de una reyerta e 
un soldado y un paisano en este último citado pue 
se alborotó el vecindario, dióse la voz de alarma qu» 
campanas transmitieron á las vecinas poblaciones, ) 
cas horas bastaron para reunirse en Villamajor un | 
concurso de paisanos, quienes, nombrando sus cab 
su consejo, se declararon en abierta insurrección. 

Corrían los prímecos dias de Abril de 1688. Fue 
por su número y por su ánimo los paisanos reunido 
Villamajor, decidieron marchar contra Mataró á ñi 
castigar á esta villa ó conseguir de ella que rompies 
compromiso, según el cual se obligara á pagar las 1 
tribuciones de los alojamientos. Entraron en Mat 
prometiendo que no harían daño alguno, y efectivan 
te, sólo se llevaron consigo á algunos sujetos que < 
partidarios del gobierno de Madrid, saliendo á poc< 
la villa y tomando la dirección de Barcelona. Tant 
Mataró como en los pueblos inmediatos fueron en) 
sándose las fuerzas de los insurrectos, y por el can 
enviaron una embajada al virrey «con un papel, 
Feliu de la Peña, pidiendo^ entre impertinencias 
gunas cosas razonables ■.■ 

Llegaron los paisanos al lugar de San Andrés 
Palomar, donde eran ya en número de unos 4, 
hombres, y pasaron por delante de Barcelona dand 

l Ftliu de la Peda, que vivía á la sazón, lom<'i alguna parle en i 
llo-t movimientos, pero en sentido no del todo favorable á los país 
lo cual le ocasionó muchos disguatos, si bien se ve que su deseo i 
de conciliar los .inimos y evitar mayores niales. 



( I 



/ 



236 VÍCTOR BALAGUER 

grito acostumbrado y tradicional en todos los movi- 
mientos catalanes de Viva el rey y muera el mal gobier- 
710, grito al cual se mezclaron algunas voces de Mueran 
los ministros y el tesorero. Después de ejecutado este 
alarde de fuerza, tomaron los insurrectos á San An- 
drés^ desde donde despacharon al virnsy los sujetos que 
se habían llevado á la fuerza de Mataró, portadores de 
un memorial en que daban forma á sus pretensiones. 

Negóse el virrey á tratar con los paisanos, como pri- 
mero no abandonasen su actitud hostil retirándose á sus 
casas; pero se avino luego á que saliese el obispo de 
Barcelona para convencerles, y hasta le dio por escrito, 
á ñn de que hiciese uso de él, un perdón general des- 
pachado en toda forma. No pai'ece, sin embargo, que 
el obispo se portara con toda la prudencia y tacto que 
era de esperar de su alto ministerio. Salió de Barcelo- 
na acompañado de varios eclesiásticos de dignidad, y 
llegando al lugar de las conferencias, en vez de calmar 
los ánimos con sus palabras y mediación, los irritó más 
y más, resultando de ello que los paisanos se creyeron 
con derecho á detenerle, llevándosele á San Andrés, 
donde fué aposentado en la casa del rector. 

Habían antes elegido los sublevados á Francisco 
Pontanilles, al Dr. Mariano Planells, clérigo, y á su 
hermano,' para que presentasen un memorial á los di- 
putados; pero ni éste ni las otras representaciones y 
conferencias aprovecharon más que las diligencias an- 
tecedentes. Pedían, entre otras cosas, que fuesen rein- 
tegrados en sus cargos el diputado eclesiástico D. An- 
tonio Sayol, canónigo de la catedral de Barcelona, el 
asesor de la diputación D. Daniel Sayol, canónigo y 
arcediano de la misma iglesia, hermano del anterior, y 
el oidor militar D. José Sitjes y de Vidal, que en el año 
anterior habían sido removidos de sus cargos por haber 
tomado con calor y actividad la defensa de los paisa- 



HISTORIA DE CATALUÑA.— LIB. X. CAP. XL. 237 

nos. Era justísima su petición. Aquellos diputados no 
habían cometido otra falta que la de abogar en favor de 
las leyes del pais ultrajadas» como un día lo hicieran 
sus antecesores Pablo Claris y Francisco Tamarít. 

Por fin, después de muchas conferencias y entrevis- 
tas entre los representantes de los paisanos y los dele- 
gados de la diputación y del virrey, se acordó conceder 
el perdón general á los que se habían levantado; se les 
prometió poner remedio á los males de que se lamen- 
taban> y se les ofreció que con instancia y urgencia se 
pediría al rey fuese servido reintegrar en sus cargos á 
los tres sujetos removidos. Salieron garantes de estos 
artículos á los paisanos, D. Narciso Descatllar, el ba* 
ron de Canyellas, D. José de Pinos y D. Juan Amat» 
y abandonaron entonces los insurrectos su actitud hos- 
til, retirándose á sus casas. Pocos días después, á ins- 
tancia del consistorio de los diputados, Carlos II des- 
pachaba una orden para que D. Antonio y D. Daniel 
Sayol y D. José Sitjes volvieran al ejercicio de los 
puestos de la diputación, de que fueran removidos en 
virtud de real orden i. 

Así terminó, por el pronto, aquel movimiento, que 
no tardó, sin embargo, en renovarse, conforme vamos 
á ver, en circunstancias muy críticas para la corona de 
España. 

Á principios del 1689 era virrey de Cataluña el du- 
que de Villahermosa, quien, al encargarse del mando y 
deseando conservar la fama de recto y justiciero que le 
había precedido, publicó que deseaba atender á la quie- 
tud del pais, castigando, sin excepción, los deslices de 
soldados y paisanos 2. 

Fué una de sus primeras providencias la de mandar 



1 Archivo de la Corona de Aragón. — Fcüu de la Peña. 

2 FeKu de la Pefia, lib. XXI. cap. X. 



238 VÍCTOR BALAGUER . 

prender á un caudillo de los paisanos, conocido por el 
Roig de Centellas, hombre muy popular entre los su- 
yos y de prestigio entre la gente baja d«l país. Con la 
prisión de éste, que se intentó llevar á cabo en San 
Baudilio de Llobregat, por un alguacil real, se alboro- 
tó el paisanaje, y comenzó á toniar la cosa un carácter 
amenazador, haciendo más grave el conflicto la publi- 
cación que se hizo por aquel tiempo (Abril de 1689) de 
una nueva guerra con Francia. 

El duque Ana Julio de Noailles, entonces goberna- 
dor general del Rosellón, pasó los Pirineos en Mayo de 
1689, dirigiéndose á poner sitio á Camprodón con 9.000 
hombres de infantería y caballería, y publicando y es- 
parciendo unas proclamas, por medio de las cuales, 
aprovechándose de la ocasión á que le brindaba el des- 
contento de los paisanos, procuraba reanimar los anti- 
guos odios de Cataluña contra Castilla, diciendo que 
no venía á hacer la guerra á los catalanes, sino á sus 
oprespres 1. 

La disposición de los ánimos era propicia á estas 
proclamas del duque de Noailles, quien obraba en esto 
de acuerdo con varios partidarios que contaban los 
franceses en el Principado. Tres meses antes de la 
entrada del duque, el conde de Rebenac, embajador de 
Luis' XIV en España, había escrito á su soberano: 
«Cataluña parece que está insurreccionada totalmente: 
no quiere recibir tropas ni dar subsidios; de suerte que 
sólo le falta que se la declare rebelde, porque en cuan- 
to á los efectos, todos son de tal.» Más tarde, en 28 
de Febrero, le escribía también: «El rey de España no 
conserva ya el nombre de su autoridad en Cataluña, sino 
porque no la deja traslucir en ninguna cosa i. » Con es- 

1 Nada dice de estas proclamas Feliu de la Peña; pero lo dice el 
mismo duque de Noailles en el tomo I de sus Memorias. 

2 EspaÜa ¡lasta el advenwtienio de los Barbones^ por Weis. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XL. 239 

tas noticias Luis XIV d¡6 sus instrucciones al de Noai- 
Ues, y éste, antes de penetrar en Cataluña, se puso de 
acuerdo con los descontentos, que eran en gran nú- 
mero. 

Puigcerdá, la primera, púsose bajo la protección de 
Luis XIV y prestó juramento de fidelidad al monarca 
francés i, con lo cual pudo adelantarse más confiada- 
mente el duque de Noailles hasta:" Camprodón, á cuya 
villa puso sitio en 17 de Mayo. En vano intentó el 
virrey Villahermosa socorrerla. Acudieron allí los mi- 
gueletes, con su capitán Trinxería, los somatenes de la 
parte de Vich, mandados por el veguer D. Antonio 
Fontanella, y un cuerpo de tropas á cuyo frente iba 
D. Salvador Monforte, teniente general de caballería. 
Nada pudieron conseguir. Después de haberse escara- 
muceado con el francés, retiráronse estas fuerzas, que 
acaso no estaban todas decididas á hacer la guerra, y 
Camprodón se rindió el 24 de Mayo. 

Crran pesar c^usó la pérdida de esta plaza al virrey, 
quien mandó prender al gobernador, acusándole de ha- 
berse entendido secretamente con los franceses. Llevado 
á Barcelona, fué encenadoen el castillo de Montjuich, 
de donde ya no salió sino para marchar al patíbulo, 
€ muerte que fué muy sentida y de grande lástima en 
lo general,» ha dicho Feliu de la Peña. No parece que 
aquél infeliz gobernador tuviese tratos secretos con los 
franceses; pero sí se ve que contaban éstos con parti- 
darios en Camprodón, como en muchas otras villas del 
Principado. 

El virrey, que temía una nueva sedición por parte de 
los paisanos, se apresuró á pedir tropas á Madrid, y el 
gobierno envió por tierra algunos regimientos de infan- 
tería y caballería, al propio tiempo que venían por mar 



1 Memortos del duque de Noailles. 



240 



VÍCTOR BALAGUER 



galeras de Ñapóles^ Sicilia, Genova y Cerdeña á des- 
embarcar en Barcelona compañías de alemanes é ita- 
lianos, Bien pronto el número de esos soldados extra- 
ños al país se elevó á 14.000 infantes y 4.000 caballos, 
con cuyas fuerzas se adelantaba el duque de Villaher- 
mosa para penetrar en Francia^ cuando le llegó la or- 
den de recobrar á Camprodón, Dirigióse, pues, hacia 
esta plaza, y el 20 de Agosto comenzó á batirla con vi- 
gor, apoderándose de ella el 25, por haberla abandona- 
do el enemigo con intención de volarla, pues se halla- 
ron quince minas, de las cuales sólo tres surtieron efec- 
to. Lo que intentaba el francés lo ejecutó el duque, 
quien mandó volar la plaza con general disgusto de Ca- 
taluña, aumentado por la demolición de la otra fortale* 
za de Montallá, en Cerdaña 1. 

Esta destrucción de plazas fronterizas, y el ver que 
el virrey, en lugar de perseguir al duque de Noailles y 
de entrar tras él. en el Rosellón, se retiraba con tan lu- 
cido y numeroso ejército á Olot, distribuyéndole en 
cuarteles y alojamientos, como si ya estuviese termina- 
da la campaña, hicieron creer á los catalanes que la in- 
tención del gobierno al cubrir la provincia de soldados 
extranjeros había sido más bien la de ponerse en guar- 
dia contra ellos, que la de parar el ímpetu francés. Ad- 
quirida esta certeza, el disgusto no podía menos de ser 
general en Cataluña, y bien pronto se manifestó; sin 
que bastasen á contenerle las medidas de terror toma- 
das por el duque de Villahermosa, el cual por el mes de 
Octubre mandó ajusticiar públicamente en Barcelona al 
Roig de Centellas, al gobernador que había sido de 
Camprodón, á un escribano de Gerona y á un labrador 
del llano de Vich. 

Irritados los paisanos con estas medidas y con los 



1 Feliu de la Peña, lib. XXI. cap. X. 



w^K^r~'^r7-v-t~ 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XL. 24 1 

atropellos cometidos por las tropas en varios lugares 
del Llobregat, se sublevaron el 21 de Noviembre, desar- 
mando á todos los soldados que había en los pueblos del 
campo de Barcelona y dejándoles ir libres, reteniendo 
sólo prisionero al comisario general, D. Juan Colón, 
que estaba en San Feliu. La campana del somatén dio 
la señal de alarma, y en otros puntos donde había pe- 
queños destacamentos sucedió lo propio que á orillas 
del Llobregat y del Besos. 

El día 23 de Noviembre formaban ya los paisanos 
un cuerpo respetable y temible, á cuyo frente se pusie- 
ron Enrique Torres, Antonio Soler, José Rocafort y 
Juan Rocabruna, caudillos populares. El virrey mandó 
salir contra ellos las fuerzas de que pudo disponer, pero 
fueron rechazadas en los alrededores de San Baudilio 
de Llobregat, pueblo en que se hizo fuerte el paisanaje. 
El levantamiento iba tomando creces; la insurrección 
se propagaba, y el virrey estaba ya como sitiado en Bar- 
celona. A existir entonces otro Claris ú otro Margarit, 
Cataluña toda se levantaba, renovándose el ejemplo de 
las memorables, al par que funestas, jornadas del 1640. 
No sucedió empero así. Antonio Soler, el caudillo de 
más brío, de más cabeza y de más prestigio que tenían 
los sublevados, fué muerto en 2 de Diciembre por un 
agente vendido al virrey, y su cabeza, llevada á Barce- 
lona, fué puesta en una pica sobre las ruinas de su pro- 
pia casa, que se mandó demoler, sembrándola de sal. 
La muerte de Soler por una parte; la mediación, por 
otra, de las corporaciones populares, deseosas de atajar 
mayores males; los esfuerzos hechos por los obispos de 
Vich y de Tortosa, que acudieron solícitos; la pruden- 
cia que en aquellos momentos supo observar el virrey; 
La llegada muy oportuna de unos despachos reales con- 
cediendo á los catalanes varias de las libertades que se 
reservara Felipe IV, entre otras cosas la devolución del 

TOMO XVI 16 



242 VÍCTOR BALAGUER 

privilegio de la cobertura á los concelleres de Barcelo- 
na, todo contribuyó á calmar los espíritus y á quitar 
fuerzas á la sublevación. Viendo asi dispuestos los áni- 
mos, se publicó un perdón general, exceptuando sólo de 
él á Juan Rocabruna, José Rocafort y Enrique Torres, 
quienes se marcharon á Francia, y los paisanos se reti- 
raron á sus casas deponiendo las armas. 



CAPITULO XLI. 

Campaña de 1690.— Se apodera el francés de la Seo de Urgel. — ^Bom- 
bardeo de Barcelona. — Entran los franceses en el valle de Ribas.— 
Los migueletes se apoderan de Mourellas. — Toma de Rosas. — Arma- 
da francesa delante de Barcelona. — Nueva entrada del francés. — Ba- 
talla del Tcr. — Toma de Palamós. — Capitulación de Gerona. — To- 
rna de Hostalrich. — Toma de Castellfollit. — Victoria de los migue- 
letes y paisanos. — Otras derrotas de franceses. 

(De 1690 Á 1695.) 

Altamente favorable al francés fué la campaña del 
1690. Volvió á entrar en Cataluña el duque de Noailles: 
rindió á San Juan de las Abadesas y se le sometieron 
Oloty Vich y Ripoll, sin que por nuestra parte alcanza- 
ran lauros otras tropas que, en algunos encuentros, las 
esforzadas compañías de migueletes. Consta en los ar- 
chivos que asi la diputación como el Consejo de Ciento 
enviaron sentidas representaciones al rey quejándose 
amargamente de lo poco que se atendía á la defensa del 
Principado, y vino á reemplazar al duque de Villaher- 
mosa en su cargo de virrey el duque de Medinasídonia 
el cual llegó á Barcelona el ei de Diciembre. 

En 1 69 1 el duque de Noailles, que el año anterior s< 




HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLI. 243 

había retirado, después de haber mandado demoler los 
muros y torres de San Juan de las Abadesas y Ripoll, 
volvió á entrar con una fuerza de iq.ooo hombres y puso 
sitio á la Seo de Urgel, que fué bizarramente defendida 
por D. José de Agulló. Esta plaza hubo de rendirse el 
12 de Junio, después de ocho días de trinchera abierta, 
quedando la guarnición prisionera de guerra y libres del 
saqueo los naturales. 

Francia quiso entonces hacer una manifestación de sus 
fuerzas por mar. Una armada de aquella nación, diri- 
gida por el conde de Estrées, se presentó ante Barcelo- 
na, disparándole durante los días lo y ii de Julio cerca 
de 900 bombas, que causaron varios daños y destrozos i. 
La escuadra se retiró el día 12, sin intentar ningún des- 
embarco, como se temía; y para calmar la irritación de 
los catalanes, mandó esparcir el conde de Estrées unas 
proclamas exhortándoles á pronunciarse contra el rey 
de España, que nada hacía por defenderlos, añadiendo 
que sólo había cesado el fuego por consideración á los 
habitantes de Barcelona 2. 

Mientras que el conde de Estrées hacía rumbo para 
Alicante á fín de bombardear esta plaza, como hiciera 
con la capital del Principado, el virrey, duque de Medi- 
nasidonia, atravesaba la frontera marchando sobre Prats 
de Molió, creyendo, sin duda, que esta diversión obli- 
garía al de Noailles á abandonar la plaza de Bellver en 
C^rdaña, donde se estaba fortificando: Noailles se apre- 
suró efectivamente á acudir en auxilio de Prats de Mo- 
lió; pero desde el momento que Medinasidonia hubo re- 
gresado á Cataluña, el general francés se volvió á Cer- 
daña adelantándose hasta Ribas, cuya plaza tomó y en- 
tregó al saqueo 3. 

1 Archivo municipal de Barcelona: Dietario, 

2 Memorias del duque de Noailles. 

3 Henry, üb. IV, cap. VIH. 



244 



VÍCTOR BALAGUBR 



Al año siguiente, el duque de Medinasidonia, después 
de haber construido dos reductos -en lo alto del collado 
del Portell para asegurarse el libre paso de este cami- 
no, á su regreso destacó á Maurellas un cuerpo de mi- 
gueleteSy que obligaron á los franceses de guarnición en 
en dicha villa á refugiarse en la iglesia, de donde sa- 
lieron por capitulación y salvando sus vidas i. 

Una invasión de los españoles hasta las orillas del 
Tech, rechazada por los franceses que tras de aquéllos 
penetraron en el Ampurdán, diferentes irrupciones en 
esta parte de Cataluña, y la toma de Rosas, bien defen- 
dida por su gobernador D. Pedro Rubí y atacada por 
el duque de Noailles, fueron las operaciones de las cam- 
pañas de 1692 y 1693. 

La pérdida de Rosas llenó á Cataluña y á España to- 
da de consternación, y el de Medinasidonia, que estaba 
en Gerona y temblaba por esta plaza, mandó á toda 
prisa reforzar sus fortiñcaciones, echando de ella á las 
monjas y á todas las bocas inútiles. Dice el duque de 
Noailles en sus Memorias que se disponía á sitiarla, 
cuando recibió orden de mandar sus mejores regimien- 
tos al ejército del Piamonte. 

No se deben dar por terminadas las noticias de este 
año sin hablar de cierto suceso que cuentan los dietarios 
de Barcelona. Luego después de la toma de Rosas, lle- 
garon delante de la capital del Principado 98 bajeles de 
Francia y tres balandras. Fué el día 12 de Agosto. El 
almirante que mandaba esta armada envió un trompe- 
ta en una falúa á nuestra ciudad, diciendo que de todas 
las plazas de las costas españolas le habían regalado los 
gobernadores, y esperaba de Barcelona el mismo agasa- 
jo. Los generales que había en la ciudad, reunidos en 
casa de la duquesa de Medinasidonia, fueron de parecer 



1 Feliu de la Peña, lib. XXI, cap. XIÍ. 



^TALüfiA. — LIB. X. CAP. XLI. 245 

O al francés; pero no asi los conce- 
n que Barcelona sólo enviaba rega- 
lemigos. No obstante, se dispuso 

conforme solicitaba, y de este mo- 
un nuevo bombardeo. 

entrar en campaña el duque de 
infantes y lo.ooo caballos, y el 19 
lestro ejército para oponerse al ene- 
Villena, que á últimos del año an- 
¡ado al duque de Medinasídonia en 
luna 1 . Hacíanse en Madrid gran- 
i mandarle refuerzos, pero no ob- 

Aqui, escribía el embajador de lu- 
ido juntaj'se i.ooo hombres, por- 

dia tantos veteranos como reclutas 
a de la villa esta nueva quinta, des- 
mitad antes de entrar en Cataluña, 
unciales, que desean sólo salir de 
to, les han prometido hacer la vis- 
iguen 2.» 

: dirigía contra Gerona, salióle al 
; de Villena, y á últimos de Mayo 
s ejércitos á orillas del Ter. La ba- 
' perdiéronla los españoles, quienes 
3u caja militar, sus bagajes y 9.000 
os, heridos y prisioneros, si hemos 
emorias del duque de Noailles, aun 
stará un poco exagerado. Lo que 
c el marqués de Villena sufrió una 

la cual, sin detenerse en Gerona, 
ente á la capital del Principado, 
i San Andrés de Palomar, mien- 

I. E9 un «iTor de loi hUtoiiadores franceses 
iinasidoniacomo virrey de Catalufiaen 1694. 
^imitttle de leí Btrianu. por Weis. 



246 VÍCTOR BALAGUER 

tras el enemigo, victorioso, se dispor 
toda actividad ta campafia 1. 

E! primer fruto de esta victoria fu 
mós, ante cuya plaza llegó el francés 
batiéndola simultáneamente por mar 
da con valor por D. Melchor de Ave 
Junio, se hubo por ñn de rendir, que 
dor y la guarnición prisioneros de gu 

De Palamós pasó el ejército fran 
ocupó el 29 de Junio, habiendo capii 
dor el maestre de campo general D. 
sí y por la guarnición, «sin acorda 
dice Feliu de la Peña, entregando! 
que advirtiese la ciudad podía ejecuti 
gedia 3.» Pero el duque de Noailleí 
después de decir que salió la guarn 
bagajes, comprometiéndose con jura 
contra la Francia en el resto de )a es 
en cuanto se hubo hecho dueño de ( 
Te-Deuní en la catedral, hizo leer lo 
en que le confería Luis XIV el títuk 
juró respetar las leyes y las liberta 
añade aún. Dice que la ciudad consí 
en pagar al rey de Francia las sut 
pagara al rey de Castilla, las cuales 
de 100.000 libras. «Vuestros verda 
cribia el mariscal de Noailies á Luis 



1 Algún historiador nuesiro, siguiendo á l( 
et duque de Medinasidonin quien perdi'i esta 
[intrqujsde Viltena, duque de Escalona. 

2 Al dedr del marqués de Noailies en el ti 
la guatiiiciíin de Palam/n se componía de solo» 
su J/í'toria del RonUón. dice que de 3-O00. Er 
erídilo al primero. 

3 FeUu de la Pefla. lib. XXt. cap. XII!. 



'ALUNA. — LIB. X. CAP. XLI. 

se mejor, de manera tal, qv 
:ta de estas gentes, que pns! 
is españoles de toda Cataluñ 
arques de Villena, quiso a 
ya no era tiempo, y desh: 
[o de gobernador del castil 
;ro, quien correspondió tan 
Lcio de nueve horas el misn; 
de la llegada del francés ¡ 

¡ue de Noailles era la de di: 
elona; pero como no se le h; 
que pidiera, y al ipismo ti 
la armada holandesa é ir 
: Francia, hubo de formai 
ite efecto, dejando bien pre 
Irich, que en vano intentan 
e1 mes de Setiembre, se dir 
laza logró apoderarse. 
;ndo el marqués de Castañ 
D de virrey al de Villena, q 
;nto de los catalanes, y que< 
lerado de la Cerdaña, del Ar 
provincia de Gerona. 
)s franceses por espacio di 
[695. Habiéndose negado la 
s á pagar una contribuciói 
:1 gobernador de Gerona, II 
indó á M. de Juigné, que ¡ 
que con i.3oo hombres á 
IfoUit, Figueras, Bañólas y 
r y castigar á aquel vecin( 
:he del 8 de Marzo, los frar 

NoalUes, págs. 266, 67 y 08. 



248 VÍCTOR BALAG 

se disponían á incendiar la villa < 
do cayeron sobre ellos de 65o á ; 
gueletes y somatenes, mandados 
Raimundo de Sala, y José Mas d 
Rechazados vigorosamente los 
ron á Oletj perseguidos siempre 
alli se refugiaron en el conventi 
pusieron sitio y fuego sus perseg 
brecha y penetrando en él. Los 
jefe Juigné mortalmente herido, 
dos días, rindieron las armas y se 
haber perdido 260 hombres. Hici 
paisanos en esta brillante jornadf 
ros, con los cuales entraron triun 
día 15 de Marzo (XV). 

No fué única esta derrota por ; 
Los migueletes y somatenes fuer 
roes de la campaña de aquel año 
de valora las órdenes de sus respi 
do de Sala, José Mas dC Roda, 
Trinxería, hijo sin duda de aque 
mismo apellido que tanto se distíj 
guerras. Debióse al valor de estoi 
que los franceses fuesen derrotad 
■ pérdida de 3oo hombres cerca át 
en Arguelagués, con pérdida de 
más tarde en San Lorenzo de la I 
cayó toda prisionera; el 14 del mi: 
tellfoUit, con pérdida del convoy 
entrar en este fuerte, y en varios 
rante los meses siguientes. No 
que, como dice Feliu de la Peña, 
licias con extraordinarias demosti 
qués de Castañaga, el cual, en c 
compañía de estos paisanos, baja 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — UB. X. CAP. XLII. 249 

cibirla, «y en otras ocasiones mandaba subiesen á su 
palacio y tocasen los caracoles marinos, subiendo estos 
clarines al mayor aprecio, del inñmo y aborrecido des- 
precio que tuvieron en los gobiernos del marqués de Le- 
ganés y duque de Villahermosa.» 

Como para defender á Cataluña había llegado á pri- 
meros de Agosto un cuerpo de tropas austtiacas é irían- 
desas al mando del príncipe Jorge de Hesse-Darmstad, 
los franceses abandonaron las plazas en que les costaba 
sostenerse, demoliendo antes sus muros y fortiñcacio- 
nes. Asi fué como convirtieron en un montón de ruinas 
las de Castellfollit, Hostalrich y Palamós. 

Con esto terminó el año lógS, preparándose ambas 
naciones para emprender con nuevo brío la campaña 
siguiente. 



CAPITULO XLII. 

Apuros del gobierno. — Ocupa el francés muchos lugares de la marina. 
•—Nombramiento de nuevo viiTey.— Llega el francés á la vista de 
Barcelona. — Sitio de Barcelona. — Capitulación de Barcelona. — Paz 
con Francia. 

(De 1696 Á 1699.) 

Seriamente alarmado el gobierno de Madrid con las 
derrotas sufridas anteriormente en Cataluña, afanábase 
por allegar recursos y gente. Echó mano primero de los 
empréstitos, sin que le reportaran gran cosa; vendió el 
empleo de virrey de Méjico, y lo mismo el del Perú, por 
5.000.090 de reales cada uno, con lo cual abrió ancho 
camino ala inmoralidad y corrupción; exigió de los gran- 
des que mantuviesen en campaña ico hombres cada 
uno, y pidió socorros á sus aliados, de cuyas resultas fué 
la llegada del príncipe Jorge de Darmstad á Cataluña. 



w 



250 VÍCTOR BALAGUER 

Al frente del ejército que el francés tenia operando en 
j^ nuestro pais se hallaba entonces el duque de Vendóme, 

que por enfermedad del de Noailles le habia reemplazado 
en el mando. Era el duque de Vendóme un militar dis- 
tinguido, que después de haber pasado por todos los gra- 
dos como un simple oficial de fortuna, habia alcanzado 
el de teniente general. Sus primeras operaciones en esta 
campaña le fueron favorables, y dieron crédito á sus ar- 
mas: á vista de nuestro ejército bajó por el Torderay 
mandó ocupar los lugares de Blanes, Malgrat, Pineda 
y Calella con otros pueblos de la costa. 

Descontentos los catalanes, enviaron sentidas repre- 
sentaciones á Madrid contra el virrey, marqués de Cas- 
tañaga, exponiendo que las ventajas del francés se debian 
á los desaciertos de aquella autoridad superior en no 
haber querido seguir el consejo del principe de Darmstad 
y en haber mandado retirar los somatenes y migúele- 
1^/ tes. Fué el virrey destituido, y en su lugar se nombró 

al general D. Francisco de Velasco, que tiempo hacía 
estaba empleado en la guerra de Cataluña. 
I No eran circunstancias muy favorables las en que el 

í*) nuevo virrey se encargó del mando. El duque de Ven- 

^ dome tenía abierto el camino de Barcelona, y efectiva- 

^ mente, el 5 de Junio de 1697 llegó á la vista de esta 

i, plaza con un ejército de 18.000 infantes y 6.000 ca- 

ballos, al propio tiempo que aparecía también por mar 
una escuadra de 14 navios, 3o galeras, tres balandras 
para arrojar bombas y 80 embarcaciones menores. El 
virrey D. Francisco de Velasco se salió de Barcelona 
dirigiéndose á Martorell, transformada en plaza de 
armas, y quedaron en aquélla para defensa el principe 
de Darmstad, el conde de la Corzana, el marqués de la 
Florida, el conde de la Rosa, varios otros generales con 
sus respectivas divisiones, y un tercio de más de 4.000 
hombres, que tenía por coronel al conceller en cap. 



I 






w ■ 



i-. 
r 



. CATALUm. — LIB. X. CAP. XLII 

:e resistió Barcelona á la a 
endo sn memorable defens 
na. El i5 de Junio se romj 
tras la flota hacia llover 

é incendiarías bombas sobt 
itería trataba de abrir bree 
íue unía la Puerta Nueva c 
-o. La plaza efectuó una s 

artillería; pero no pudo con 
3 hombres que.á tal intenta 
'etirarse rechazada, 
no cesaba de enviar embaj 
irrey Velasco, que tranquil 

con sus tropas como simplt 
elona vio un día las vecinal 
paisanaje que había desper 

que bravamente acudía al e 
1 que tembló el francés al ve 
J virrey, los paisanos, cuyt 
¡a á 20.000, y los muros d 
: presentaba propicia para d< 

combinado una salida de 
embestida de los somatene 
rey Velasco diciendo que no 
isen, pues pretendía dar un 
)las; «pero este día no llegó 
a Peña, que era otro de los 

que habían temblado un n 
actividad las maniobras de 
elona con todo género de pi 
encarnizados y tenaces com 
de las murallas. El francé 
a el asalto, pero cada vez fi 
)n pérdida, siendo un día pi 



252 



VÍCTOR BALAGUBR 



por los nuestros hasta sus trincheras^ tras de las cuales 
tuvo que refugiarse precipitadamente para sostener á 
su vez el ataque que había salido á dar. Gloriosos 
hechos de armas se efectuaron durante el asedio: los 
soldados de la Coronela se portaron como bravos vete- 
ranos; el príncipe de Darmstad alcanzó con sus hazañas 
y esfuerzos una merecida reputación de valiente; y el 
vecindario de Barcelona, cada vez más constante, cada 
vez más decidido, mereció que se le igualara á los 
antiguos numantinos por sus deseos de no ceder sino 
sepultados entre escombros y ruinas (XVI). 

£1 aspecto feliz que habían dado por nuestra parte 
al asedio las derrotas repetidas de los franceses, no 
tardó en trocarse de una manera amarga. El duque de 
Vendóme mandó atacar repentinamente á las tropas del 
virrey Velasco, acantonadas en San Feliu de Llobregat. 
Afortunado fué para el enemigo este ataque. Destrozó 
completamente al ejército español, menos los tercios 
de D. Francisco Pingarrón y del conde de Tilli, que 
resistieron aguerridos y efectuaron su retirada en com- 
pleto orden; saqueó los pueblos de Esplugas, Cornelia, 
Hospitalet y San Feliu; recogió un abundante botín; 
hizo inñnitos prisioneros, entre ellos personas de dig- 
nidad y consideración, y tornó victorioso á acamparse 
bajo los muros de Barcelona, habiendo conseguido que 
Velasco retirase su cuartel general de Martorell y fuese 
á ponerlo en Esparraguera. 

Á este triunfo se siguió otro. Se había por fin abier- 
to brecha entre el baluarte de San Pedro y la Puerta 
Nueva, y el enemigo intentó apoderarse de estas dos 
fortalezas. Desesperada resistencia halló, ríos de san- 
gre corrieron, la muerte diezmó las filas de los sitiado- 
res; pero la plaza perdió estas dos fortificaciones, no 
obstante su heroica defensa y el ataque que hubieran de 
sufrir los franceses de los paisanos, quienes sin orden 




HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLII. 253 

bajaron de la montaña, arrojándose sobre ellos para 
conseguir sólo una muerte segura, aunque gloriosa, en 
defensa de sus hermanos. 

Los somatenes hubieran indudablemente podido ha- 
cer más y auxiliar á la plaza en distintas ocasiones; pe- 
ro todos sus deseos, planes y maniobras fueron siempre 
inutilizados por el virrey Velasco que, obedeciendo sin 
duda secretas órdenes, parecía conspirar para la pronta 
caída de la ciudad. 

Viendo los jefes C£|^tellanos que mandaban en Barce- 
lona el mal aspecto que iban tomando las cosas, deci- 
dieron capitular entrando en pactos con el enemigo, para 
tratar de lo cual suspendieron las hostilidades. Al sa- 
berse esta noticia, dice Feliu de la Peña, testigo de vis- 
ta, no cabe en la relación el sentimiento y dolor ex- 
traordinario del pueblo de Barcelona. No sólo hombres, 
sino mujeres y niños, recorrían las calles gritando: an- 
tes morir que entregar la plaza; el príncipe Darmstad Opi- 
nó por la no rendición, ofreciéndose á verter hasta la 
última gota de sangre con sus regimientos alemanes en 
defensa de la ciudad; los concelleres se negaron también 
á la capitulación en nombre del vecindario de Barcelo- 
na; pero el conde de Corzana avivó las negociaciones 
de la entrega, convencido como se hallaba, al decir su- 
yo, de que el francés tenía trabajadas unas minas que 
iban á causar gravísimo daño á la ciudad si llegaban á 
volarlas. 

La entrega de la plaza quedó fijada para el 1 5 de 
Agosto, siendo las bases de la capitulación sumamente 
honrosas para los barceloneses (XVII). 

Poco permaneció Barcelona en poder de Francia. An- 
tes que pasaran dos meses, á primeros de Setiembre, 
se firmó el tratado de paz llamado de Ryswik. Luis XIV 
se mostró en él generoso con la España, pero fué esta 
generosidad sólo para captarse la voluntad del débil y 



254 VÍCTOR BAL 

raquítico Carlos II, y lograr : 
á favor de su familia, ya que 
narca francés, por el tratado < 
tió á restituir todas las provir 
conquistado desde la paz de 
comprendía á Gerona, Rosas 
des las ciudades de Mons, Ch 
Ya nada más hay que refer 
cante al siglo xvíi, que acabó 
der al sepulcro al enfermizo ( 
to, murió en el primer año de 
por herencia á los que fueroi 
desastrosa guerra llamada de 



CAPÍTULO 



Procresos de la crviLizAciÓN.— L 

versidad de Barctlona.— De Lérida. 
tedr»a fundadas en Manresa.— O 
Obras dramáticas. — Impresiones. — 
lán. — Poetas que escribieron en cas 
lores poli ticos; — I, il era tos.— Jufisc 
-Médicos.- Autores de obras varii 
y artes. — Bellas artes. — Pintores. — 

(SlGt,0 X 

Toda la actividad, toda la 
vital de Cataluiía se emplea d 
cer esfuerzos titánicos y verc 
para salvar sus libertades y si 
bian de acabar á principios de 
de una lucha desesperada que . 
te la libertad de la patria en 



r 



HISTORIA DE CATALURA.— LIB. X. CAP. XLIII. 



de SUS poetas, y sus hombres de corazón y genio st 
cronistas que narran la historia de los tiempos pass 

- para ejemplo de los venideros, ó jurisconsultos que 
la fuerza del raciocinio y de la lógica defienden pa 
Á palmo el alcázar de las libertades, 6 teólogos y ( 
dores religiosos que convierten el pulpito en cátt 
poUtica, 6 generales y guerrilleros que se apresta 
sostener en el campo de batalla la bandera naciona 
Asombra de todas maneras el gran número de e: 
tores, algunos muy insignes, con que cuenta Catal 
en este siglo, y ello prueba la importancia de las le 
en nuestro país, el culto que aquí se rendía á los [ 
gresos de la civilización. 

Los concelleres de Barcelona, protectores natos c 
universidad de esta capital, se ocupaban de ella 
solicito cuidado y no titubeaban en hacer cuantos 
crificios podían para su esplendor y acrecentamient 
Brillaban, al par que ésta, las otras universidad 
escuelas del Principado, y en todas partes, gracia 
saludable impulso de las corporaciones populares 
abrían nuevas fuentes al ingenio y nuevas vías á U 
vULración. Floreciente se hallaba la universidad de 
rida, y resonaba en su claustro, para loar á los pah 
que- la protegían y al rector y profesores que la ilus 
ban, la voz de Vicente García, popularmente conoi 
por el rector de Vailfogoiia, quien, en estro levanta* 
armoniosos versos catalanas, recitaba una oración 
negiríca con motivo de la elección de rector de aqi 
universidad en la persona de D. Felipe de Berga 

' Alinyá 2. 

Establecida ya y confirmada por Felipe III la 
versidad real y literaria de Vich, correspondió á la 

1 Kúbr¡ca de Bruniqíier, tomo 11, p»g, 3u. 

2 Podiu del rector tie Vailfogotia. 



256 VÍCTOR BALAGUBR 

tención de sus fundadores, siendo, ha dicho el cronista 
moderno de aquella ciudad, una garantía del acierto en 
la elección de profesores, un estimulo para la juventud 
aplicada y la causa de la pujanza del establecimiento el 
que se dieran por oposición las cátedras, como se pue- 
de ver en el acuerdo tomado en 1604, por el cual se 
prohibió dar voto en dichas oposiciones á los doctores 
que no hubiesen recibido el grado en el colegio de la 
misma universidad ^ . 

También la de Tortosa logró en 1645 el real privile- 
gio para conferir grados, habiéndolo muchos años antes 
conseguido pontificio 2. 

Como en el siglo anterior, continuaron abriéndose 
escuelas públicas en varias poblaciones del Principado, 
fundadas, ya por los consejos, ya por particulares celo- 
sos y buenos patricios. De Manresa se sabe que el 
Dr. Mauricio Parera, paborde de Castelltersol, institu- 
yó y fundó dos cátedras, una de filosofía en 1649, otra 
de teología en 1661, las cuales dotó con dos censos 
consignativos de capitalidad i.ooo libras catalanas cada 
uno, nombrando patrono al municipio. En las escritu- 
ras de fundación se lee éste articulo: Que lo catedráiich 
ha de ensenyar en las aidas de la ciutai estant en toi y per 
tot subjecte d la ordinació del Consell gefteral de la ciutai, 
y observar aquellas de la manera será ordenai per lo rector 
del Estudi 3. 

Hubo durante este siglo en Barcelona muchos certa* 
menes poéticos, pero ya sin er carácter tradicional de 
los juegos florales. Muy al contrarío; si por su resulta- 
do hubiese de juzgarse, miserable idea nos formaría- 
mos de la literatura. Certámenes escolásticos, más que 
poéticos, prueban ellos el pésimo gusto que la influen^ 

1 Salarich: Historia de Vich, 

2 Feliu de la Peña, lib. XX, cap. VIU. 

3 Mas: Ensayos históricos sobre Manresa^ pág. 150. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLIII. 257 

cía del mal gusto introducía en las letras catalanas, y 
más que torneos literarios para levantar el genio y el es» 
pirítu de los poetas, servían para corromper el gusto y 
empobrecer la literatura, conduciéndola por errados y 
viciosos senderos. 

Generalmente no se ve tomar parte en estos certá- 
menes á los poetas que pueden llamarse de primer 
orden en este siglo. Eran por lo común abandonados á 
las musas subalternas y escolásticas, y acostumbraban 
tener lugar en las grandes festividades religiosas y en 
las ceremonias de juramento ó muerte de reyes. Sólo 
una cosa tienen en su favor, y es el demostrar que vivían 
el espíritu y movimiento literarios, aunque obedecien- 
do á mala dirección. 

Los certámenes principales que hubo en este siglo, 6 
que han podido llegar á 'mi noticia, son los siguientes: 

El primero es el de que nos habla el escritor Rebu- 
llosa en la Relación de las grandes fiestas que la ciudad 
de Barcelona hizo en la canonización de San Raimundo de 
Pcñafort, en 1601. 

El cartel por el cual se convocó á esta justa literaria, 
en nombre de la ciudad de Barcelona, fué pregonado 
por calles y plazas, y fijado en los puntos más públi- 
cos. Después del título que decía Certamen literal man- 
dado publicar por los señores concelleres y consejo de la 
ciudad de Barcelona en honra de la canonización y fiesta 
del glorioso santo Raimundo de Peñafort, seguían varías 
octavas reales en castellano. 

Cuando la muerte del famoso diputado Pablo Clarís, 
hubo otro de que se ha hablado ya en una nota corres- 
pondiente al capítulo XXVI de este libro. La poesía 
catalana en él premiada se inserta en los apéndices, y 
por ella podrá juzgar el lector. 

Otro certamen tuvo lugar cuando la muerte del rey 
de Francia Luis el Justo, proclamado conde de Barce- 

TOMO xvi 17 



! 



258 VÍCTOR BALAGUES 

lona por Cataluña, sublevada cont 
gobierno de Felipe IV. Las poe^ 
dan son, en su género, las menos 
en las colecciones de las justas lite 
He aquí una letrilla, la cual, dejan 
sustancial de la forma y la ninguna 
respira sentimiento y se ve que es 1 
rímentada, aunque un tanto coirón 
to reinante: 

Plant de la ciuiat de Bi 
en la morí de son rey y compte Ll 



Mqri nostre rey. 


Electi 


Morí nostre Lluis. 


La: 


pirca fatal! 


Corre 


sorl úifelití 


Regar 


Caigue en primavera 


Fent. 


Nostia flor de llis; 


Sin. 


Ú qué agosUt maig! 


Nopí 


qué Irist abril! 


Losu 


Plora, ú reyna mare, 


Loes 


Plora. l> amal Delfi. 


Lm 


Lluna que t'ecUpsas, 


DelP 


Sol que ja es dxit. 


Abso 


Llágrimas dermma. 


Entre 


insigne Paria, 


Lía; 


Tantas, que de mare 


Plorar 


Iscaloteuríu. 


Lo mi 


Plora, FratiM, plora. 


EnpU 


La funesta fi 


Yj. 


Del que conservare 


iCom 


Ton eslal felii. 


Faven. 


Y tu. Principal 


guim 


Noble, ilustre, «jtích. 


¿Qu 


Que en tu veus plantada 


Siseen 


Ja la flor de llis: 


iQuin 


Catalunya mia, 


¡Ayiri 


Molí has de sentir 


Los 


Te felte un rey just 


Ab fre 



r 



t-' 



HISTORIA DE CATALUÑA.-^LIB. X. CAP. XLIII. 259 



Respondrán los ecos 
Lamentables crits. 

Besos, Liobregat 
Y torrents vehins, 
Fonts de las montanyas 
Ara es temps d* eixir. 

Deixáume las ayguas 
Que abundants teniu 
Pera que las ploren 
Mos ulls aíligits. 

Y si estas no bastan 
Lo mar tinch aqu{. 
Que es un mar amarch 
De trístor mon pit. 

Veig de mas murallas 
Lo llens convertit 
£n negras bayetas 
De que estem vestits; 

Las amenas faldas 
Del gran Montjuich, 
Veig de dol cobertas 



Y de nubols trists. 

iQul consolará 
Mon cor afiigit? 
iQul donará alé 
A pit tan mesqui? 

Vos, ó Reina mare, 
Sereu pera mí 
Bellona divina, 
Huma serafí. 

Vos, Lluis amat. 
Ancora y Delfl 
Sereu en las onas 
Del mar enemich. 

Y vos, de La Mota 
Bellicos Felip, 
O gran Marcial, 
O segon David, 

Seréu mon amparo, 
Seréu mon abrich, 
Seréu ma defensa 
Vivint sigles mil. 



En 1686 se celebraron grandes y solemnes fiestas en 
la capital de la protomártir Santa Eulalia, con motivo 
de la extensión del rezo propio de la santa, que para 
toda España obtuvo Barcelona del Sumo Pontífice. For- 
maba parte de las mismas un certamen poético, y en el 
cartel se ofreció una salvilla con su tembladera de pla- 
ta al poeta que mejor celebrase el objeto de la festivi- 
dad. Ganó el premio de las poesías catalanas una cansó 
lírica firmada por el Dr. Ferrdn, presbítero, que co- 



mienza: 



A Eularia que heroina soberana 
Invencible amazona catalana 
Católica Bellona 

Es assumpto al aplauso en Barcelona, 
Ab nova, si cristiana fantasfa, 
Deixant á part Apollo y sa Thalía, 
Invoca ma finesa: 
Meresca los cristalls de ta puresa 



26o VÍCTOR BALAGUBR 

Qui á tos Korers aspira 

Per que tas glorías cante ab miUor lira. 

Merecieron también los honores de la publicación 
otras dos poesías también catalanas^ firmada la prime- 
ra^ que es una glosa, por CdUilina de Lara, y la segun- 
da, que es un soneto, por Andrés de Seja. Hubo premio 
también en este certamen para composiciones latinas y 
castellanas, alcanzando el de las primeras un poeta des- 
conocido que firma el capitán Belisario^ y el de las se- 
gundas el licenciado Francisco de las Torres, quizá el 
Francisco de la Torre y Sevil de que luego se hablará. 

Hay noticia de otro certamen que se celebró en 1698 
por la conclusión de la paz universal, asignándose los 
siguientes premios : 

Una salvilla de plata á la mejor poesía latina sobre 
el asunto: 

¿Ctuü fué mayor y el valor ó la constancia de esta exce-* 
lentísima ciudad y de stís moradores, en los infortunios dd 
sitio? Y una caja esmaltada de oro para el accésit 6 se- 
gundo premio. 

Una medalla de plata para el que mejor glosase en 
idioma catalán esta cuarteta: 

Hiig lo assumpto dona peu, 
Senyor poeta, digau^ 
í Pirque V celebra la pau 
En la iglesia de la Creu? , 

Se destinaba una barquilla de plata para el accésit. 

Una calderilla de plata al autor de la mejor lira ó can- 
ción real en castellano, expresando el gozo de Barcelona 
por la paz y por haber vuelto al dominio de Carlos II. 
Una pila pequeña de dosel para agua bendita, también 
de plata, era el premio del accésit. 

Era condición precisa de la justa, que las bompos 
clones hubiesen de presentarse en papeles grandes, bi 




HISTORIA D£ CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLIII. 201 

escritas, para poderse colocar en los claustros de la ca- 
tedral. 

Ganó el primer premio de las poesías latinas Don 
Juan Botaderos y Giralt, y el segundo D. José Sala y 
Monfar. 

£1 premio de las catalanas lo alcanzó un poeta ocul- 
to con el pseudónimo de el hermano Pau; el accésit otro 
que se firmaba Ausias March, y merecieron los honores 
de la publicación otras composiciones firmadas por lo 
rector de Bellesgtiarl, Mirreno de Arco, el capitán Fernán^ 
do, Jaime Berguedá y José Puig. Ninguna de estas com- 
posiciones tiene mérito, y acertados anduvieron los poe- 
tas laureados en ocultar sus nombres, aunque poco el 
segundo en profanar el de Ausias March. 

Los premios délas poesías castellanas los merecieron 
D. Juan Alvarez Ximenez y el presbítero D. José Maleta 

El resultado único que podían dar estos certámenes 
literarios, premiándose en ellos composiciones insulsas, 
había de ser fatal para las letras. 

Era costumbre en Barcelona á cada fiesta, á más de 
esas justas poéticas, adornar las calles, los edificios y 
los monumentos con composiciones alusivas al objeto 
que se celebraba. Las muchas relaciones de fiestas que 
llevo leídas prueban que la capital de Cataluña abun- 
daba en poetas ó mejor en versificadores callejeros á 
quienes el mal gusto reinante, debido al gongorísmo 
castellano, extraviaba por completo, haciéndoles escri- 
bir verdaderas monstruosidades literarias. 

A este género pertenece la siguiente inscripción co- 
locada en el túmulo levantado en la iglesia catedral el 
día que se celebraron las exequias de la reina madre 
Doña Mariana de Austria, muerta á consecuencia de un 
cáncer en el pecho: 



262 



VÍCTOR BALAGUSR 



Al cáncer ennoblecido* 
en el pecho de la reina de España, difunta. 

Cuando obligada Juno 
Premios destina al cáncer importuno 
Que de su vengativo ardor violento 
Contra el invicto Alcides fué instrumento, 
En astro le transforma que en el cielo 
Del sol ataje el fatigado anhelo; 
Cáncer feliz por cierto, 
Pero no tan feliz como el que ha muerto 
A nuestra augusta reina, pues lograba 
En el pecho real que atormentaba. 
No sólo esfera en que vivir, lucida. 
Sino fomentos de su misma vida. 

Barcelona, que contaba ya con un periódico en 1688 1 , 
tenía un teatro 6 casa de las contedias desde 1597, ha- 
biendo ya en 1587 concedido el rey Felipe III el privi- 
legio de poder dar funciones de música y declamación. 

El primer teatro que tuvo Barcelona se ediñcó en el 
sitio mismo donde hoy se levanta el de Santa Cni2 ó 
Principal, habiéndolo mandado construir la administra- 
ción del hospital para utilizar sus productos en benefi- 
cío de los enfermos. 

Quedan varías obras dramáticas de este siglo, entre 
ellas las que se pueden leer al final de las poesías del 
rector de Vallfogona: la Famosa comedia de la entrada 
del marqués de los Vélez en Cataluña, rota de las tropas 
castellanas y asalto de Montjuich, de la cual se ha hablado 

1 Obra en mi poder un ejemplar de este periódico, correspondiente 
al 27 de Agosto de 1688. Forma cuatro páginas, con noticias de Vieiui 
y Venecia, y está impreso por Rafael Figueró. No lleva otro titulo que 
el de Noticias * generales de Europa venidas por el correo; pero se ve bien 
que no es una hoja suelta y si un periódico, pues continúa la paginación. 
Las páginas del número que tuve á la vista son del4lá I44,yse ha- 
llan hoy en la biblioteca de Villanueva y Geltrú. 



L DE CATALITRA.— LIB. X. CAP. XLIII. 363 

[XIV de este libro; la Tragicomedia pas' 
firmeza y poesía, escrita en catalán por 
isco Fontanella, y la comedia famosa 
y desdén, de D. Francisco Solanes. 
}rías de su vida que escribió D. Di^o 
da, y que con el titulo de Comentarios del 
>licó la Real Academia de la Historia en 
su Memorial histórico, cuenta aquel au- 
lose en Barcelona en época en que era 
iña el marqués de Almazán, mató sus 
o dos comedias, una de los Milagros y 
arlos Borromeo, que en aquel tiempo em- 
T, y otras de las Conquistas de las islas 
rique IV de Barcelona (debe ser error de 
San Olaguer. Añade Duque de Estrada 
comedia fué hecha, estudiada y repre- 
días, con admiración de Barcelona. «La 
3, dice, no cabía de gente, y la. repre- 
autor Francisco López, á cuyo pedimen- 
idias, con mucho acierto y ornato, como 
er Damiana, cuya representación y bef- 
ada, y más su virtud y honestidad.» 
las obras de todas clases que durante el 
prímieron en Cataluña. Por su gran nú- 
ocerse la afición que se habla desarro- 
a. Podría formarse una gran biblioteca 
etos políticos y los sermones. 

ESCRITORES. 

, la catalana y la castellana, se dispu- 
de la poesía. Vamos á ocupamos con 
3S que pertenecieron á la primera, 
el principe de los ingenios catalanes de 



264 



VÍCTOR BALAGUBR 



este siglo el Dr. Vicente García, más popular y uhiver' 
salmente conocido por el rector de Vallfogona. Nmgún 
poeta ha alcanzado jamás en Cataluña la popularidad 
que éste. Desgraciadamente la debe á las composiciones 
que menos honran su memoria, y nada se hubiera per- 
dido con que desaparecido hubiesen, ya que joyas le 
quedan de legitimo valor con las cuales poder engala- 
nar su corona de poeta. 

Dice un literato de nuestra época en un importante 
y notable escrito que no ha visto todavía la luz públi- 
ca 1: «García es para el vulgo catalán lo que Quevedo 
para el vulgo castellano: no hay anécdota libre» no hay- 
epigrama, ni equívoco, ni retruécano que no se le atri- 
buya; basta pronunciar su nombre para que los labios 
se dispongan á la risa; el pueblo no conoce más poeta 
catalán que el rector de Vallfogpna; le tiene por travieso 
y descocado, por agudo y provocador, y no cesa*de ce- 
lebrarle á su manera. Algunos epigramas de Garda; 
varios de sus romances; las pinturas que deslucen una 
que otra de sus composiciones; muchos de los sone- 
tos, por otra parte, de buena ejecución; las supresiones 
que se indican por medio de puntos suspensivos en las 
ediciones de sus poesías; las palabras no impresas, pero 
que la malicia ha adivinado fácilmente y que el decoro 
ha tratado en vano de sustituir con otras más dignas; 
la desventurada elección de ciertos asuntos; la creen- 
cia de que lo que no se ha publicado excedía en desver- 
güenza á lo que no ha visto la luz; todas estas circuns- 
tancias han contribuido, sin duda, á robustecer la opi- 



1 D. Francisco Luis Morera. Ha escrito este autor un concienzudo 
juicio sobie García por encargo de la diputación de Tarragona. Otro tra- 
bajo notable se ha escrito en catalán por el laureado poeta D. Joaquír 
Rubio y Ors, con el título de Lo Dr, Victns García y sos obras pocH- 
cas, que mereció en los juegos florales del año 1863 ^1 premio de un^ 
medalla de oro. 



DB CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLIII. 265 

»talán con respecto á este poeta favo- 
tas palabras, el autor á que hago refe- 
u juicio sobre García en las siguientes: 
sársele de poca elevación y variedad en 
untos y de haber manchado con com- 
nantes y pinturas indecorosas algunas 
n cambio abunda en conceptos delica- 
:s bellísimas y en símiles ingeniosos, 

alambicados; versíñca con asombrosa 
sonoro, cadencioso y fluido; no sale del 
endecasílabo, pero hay que envidiai' la 
ero y la robustez del segundo de dichos 
1 vocablo con desembarazo; es erudito 
; se expansiona agradablemente en la 
.da; en sus romances amorosos derrama 
lanterias tan seductoras como nuevas; 
lOn agudísimos; sus letrillas rebosan 

y describe con notable maestría.* 
:io exacto. En el trabajo de Morera y 
ármente escribió Rubio y Ors, hay que 
rdad, algo desnaturalizada por los que, 
ado culto á García, no han vacilado en 
sa é hinchadamente, el nunca bien ala- 
t la literatura catalana y el mejor cisne 

:ctivamente, el que con más vigor, con 
nás elevación y espontaneidad de sen- 
la escuela que la influencia castellana 
luerte, y. gracias principalmente á él, 
tando culto á la lengua de los Ausías 
luntaner, de los Desclot y Martorell. 
tnte alabado por esto. García es el lazo 
:atura de nuestra edad de oro con la de 
literaria de este siglo xix. ¡Lástima 



266 



VÍCTOR BALAGUBR 



grande que sus composiciones de cierto género^ tan en- 
salzadas por el vulgo^ hayan contribuido en gran parte á 
que algunos versificadores enlodazaran la lengua catala- 
na, arrastrando á principios de este siglo por las tabernas 
á la que estaba acostumbrada á morar en los palacios! 

£1 poeta catalán que sobresale en el siglo xvii, in- 
mediatamente después de García, es Francisco Fon» 
tanella. Era hijo del célebre Juan Pedro Fontanella, 
conceller en cap de Barcelona cuando las turbaciones 
de Cataluña, y hermano del José á quien el rey de 
Francia hizo vizconde. Tomó una parte muy activa en 
los acontecimientos del Principado, siendo uno de los 
más entusiastas y decididos defensores de sus liberta- 
des. En la biblioteca episcopal de Barcelona se conser- 
va un volumen manuscrito de sus poesías i, catalanas 
en su mayoría. Es un poeta de imaginación, de senti- 
miento y de levantados conceptos. Suya es la famosa 
tragicomedia Amor, firyneza y porfía, que equivocada- 
mente atribuye Amat á un José Fon tañer y Martell 2. La 
versificación de esta obra dramática es fácil, armoniosa, 
enérgica, y revela dotes de primer orden en el autor co- 
mo poeta lírico. Juzgúese por las siguientes muestras: 

El pastor Fontano, enamorado perdidamente de la 
pastora Elisa, pero no correspondido de ella, se le diri- 
ge así: 

Honor d* esta ribera, 
Hermosísima nimfa, aguarda, espera. 
Cortés, sino piadosa, 
M* escolta, Elisa ingrata. 
Antes de castigarme rigorosa. 



1 Torres Amat: DiceioHorio^ articulo ((Fontanella.» 

2 Posteriormente ha puesto esta obra en verso castellano D. Ma- 
gín Pers y Ramona, quien dice en la advertencia preliminar que unos 
la atribuyen á Fontaner y otros á Fontanella. Está demostrado que 
pertenece á este último. Véanse las notas á la memoria Lo doctor Vums 
García y sus obras poéticas^ por D. Joaquín Rubio y Ors. 



lE CATALUÑA, — LIB. X. CAP. XUII. 267 



ras tan hermoM 

as, Elba tan severa, 

alguna nion amor tindrta. 

algún descans la pena mia; 

nei ostench, cuant me llametito, 

esas tas iras alimetilo, 

tía honúcida, 

is armas tens nevam la vida. 

¡paisa enemiga 
¡ue sois vivía de adorarte 
á contení per obligarte. 
m ma sanch. boira. 

: cruel castiga ma osadía; 

tima ola pena 

ma mort piadosa ma cadena. 

& piadosa, 

1 tormenta en que in 'anegas. 

la mort puig que la vida 'm negas. 

cero, cuando el personaje Morano se 
!u lastimosa historia á Thirsis, comíen- 



>var procura 

dolor la Mas limosa historia, 
rdor obstinat hazanya obscura, 
baianya inrelii fingida gloria. 

donchs, ma trista desvenlura 
rigor m' atormenta la mcmoaa, 
I que llaslima ab penas tantas 
las penyas y las mudas plantas. 

n Pontanelk es mucho estudio de los 
s y el deseo de imitarles, lo cual le 
rtés con la lengua catalana, á la que 
> introduciendo en ella palabras de las 



268 



VÍCTOR BALAGUER 



Son éstos los dos únicos poetas catalanes que pueden 
ser considerados como de primer orden en este siglo, 
siendo conocidos también por haber escrito versos en 
catalán ^uan Ferrán, laureado en el certamen literario 
de 1686; CatalifM deLara, que presentó poesías al mis- 
mo certamen, lo propio que Andrés de Seja, Juime Ber- 
gadd y José Putg, que concurrieron al de 1698; José 
Cátala, autor de un poema en que se canta la victoria 
alcanzada en Montjuich contra las tropas castellanas; 
José Blanch, canónigo de Tarragona, autor y compila- 
dor de una colección de poesía¿ reunidas bajo el estra- 
falario titulo de Mátalas de tota llana; ti canónigo José 
Romaguera, autor del Morfeo despert en las vidgaritais ca- 
tálanos, del Ateneo de grandesas y de La fama en Catalu- 
nya; Francisco Alegre, que tradujo al catalán las poesías 
de Ovidio; Isabel Compte de Sagarriga, monja de un con- 
vento de Perpiñán, que escribió unas Liras a Nosira 
Senyora del Carme, y algunos otros menos conocidos que 
los que se acaban de citar. 

Más son los poetas catalanes que escribieron en cas- 
tellano, abandonando el idioma de sus padres. Figuran 
entre éstos Vicente Miguel Moradell, que escribióen quin- 
tillas la Vida de San Raimuftdo de Peñafort, impresa en 
Barcelona el año i6o3, y al cual visiblemente alude 
García en los siguientes versos: 



Lo capitán Moradell 
Que á Marte ha robat lo cor 
Y á Minerva la mollera, etc. 

Antonio Gual, autor de un poema titulado El ensayo de 
la muerte, en verso de arte menor; Guillermo Heredia, de 
Tortosa, autor de un poema titulado Las lágrimas de San 
Pedro y de la colección de poesías Rimas espirituales y mo* 
rales, á más de otras obras; Jerónimo Heredia, que fué 
otro de los poetas laureados en el certamen de 1601 por 



HISTORIA DE CATALUf^A. — LIB. X. CAP. XLIII. 269 

unos tercetos castellanos i;3^os¿ Morell, traductor de poe- 
sías latinas é italianas de varios autores; Francisco Sola* 
nes, autor de la comedia Duelos de amor y desdén, ya cita- 
da; Juan Dessi, que escribió La divina semana tn octavas 
reales; Rafael Cordellas, á quien llama García esglay de 
Apolo, otro de los que concurrieron al certamen de 1601; 
Francisco de la Torre y Sevil, autor de una colección de 
poesías publicadas con el gongórico título de Nuevo en- 
tretenimiento de las musas en esta baraja nueva de versos 
dividida en cuatro manjares; Miguel Turbavi, que escri- 
bió poesías religiosas bajo el pseudónimo de Francisco 
Ruiz^ y Francisco de Ayguaviva, Felipe de Guitnerd, Juan 
de Boxador, Monnells, Massanés y Pardina, que García 
cita como poetas en uno de sus romances. 

Merece citarse también D. Diego de Rocabertí, que 
escribió en verso un compendio de historia universal con 
este titulo: Epítome histórico en diez romances, á Lope de 
Vega Carpió; fué impreso en Barcelona el año 1628. 

En su Laurel de Apolo, Lope dice de él lo siguiente, 
hablando de Cataluña: 

¡Oh cuánto la ennoblecen, 
Don Diego Rocaberti, vuestras musas, 
De erudición tan rara circunfusas! 
Histórico poeta, 

Que pone á las columnas espafiolas 
Floridas laureolas 
£n dorada tarjeta, 
Con el blasón ilustre 
De su ingenio y su sangre eterno lustre. 

El mismo Lope de Vega nos habla de otro poeta, 
Francisco de Tamarit, y dice en su Laurel de Apolo: 

1 Torres Aniat, en su Diccionario^ no habla de más Heredia que del 
llamado Jerónimo, al que equivocadamente supone autor de las obras 
que son del Guillermo. 



VÍCTOR BALaGUER 

Parece que esperando el cía: 
En la puerta de EspaSi, Barce 

Y el Rubricalo alegre, 
A donde el mar corona 
La playa de corales. 

A Don Franrisco Tamarit me 
Auaias de los doctos provcnlal 

Y de [os catalanes generosos, 
Marciales y estudiosos 

(Que no implica á la ciendi se 
Que en una y otra lengua la ei 

i rico que en poetas es el sif 
Ein á la cabeza de los que flor 

mimo Piijades. Es el cronista 
que goza de más popularida 
, cuya primera y segunda pai 
: coloca en primera linea ent: 
i bien hay á menudo en esta 
oco culto y elegante su estilo 
os y documentos historíeos, 3 
e Pujades, había reunido tan 
¡ales para la historia de CatE 
nica consultada con gusto y 
seen conocer la historia de nu 
:a al lector por la buena fe y 
1 obra, y aun cuando alguna! 
1 seranea candidez la sonrisa : 
tras el corazón verdaderamer 
menaje de profunda gratitud ; 
>sidad, su infatigable porfía e 
en recoger datos, noticias y d 
ece los anales de nuestra pati 
ia poeta, pues queda de él \ 
I con motivo de las fiestas cel 



L CATALUÑA. — LIB. X. CAP, XLIII. 37I 

ción de Santa Teresa, murió á me- 

f y Son. Es el autor de la Historia de 
, que se conservaba manuscrita en el 
la de Aragón, y con cuya publicación 
: ha hecho un gran servicie á la bis- 

patrias. Como hombre ilustrado y 
las y libertades de su país, Monfar 
zada por los Claris, los Tamarít y los 
tona de los condes de Urgel es im- 
a levantó un monumento á la gloria 
:asa, rama de los condes de Barcelo- 
i obra, escrita con erudición, con ver- 
elevada critica y con profundo estu- 
y cosas de que trata, para colocar á 
lero de los más ilustres varones y más 
de su siglo. Un contemporáneo suyo 
>mpuso una colección de instrumen- 
I antiguos derechos de la monarquía 
1 Principada de Cataluña; pero ests 
, ó al menos no ha llegado á mi co- 
existir hoy el manuscrito. Fué este 

la Corona de Aragón en la época del 
Cataluña contra Felipe IV. Por una 
luy curiosa que hay en la primera 
piar de la Proclamación católica, cxís> 
eca-museo de Villanueva y Geltrú, 
: fundadamente que es Monfar, y no 
I se ha creído, el autor de dicha Pro- 

, ciudadano barcelonés, erudito in- 
glorias de su patria. Fué autor de 
de las Prosperidades infelices, histo- 
virreyes de Ñapóles y primeras gue- 
los catalanes y aragoneses; de una 



272 VÍCTOR BALAGU£R 

Vida de Doña Mana de Cervelló ó del Socos; de una G^ 
nealogía de la casa de Queralt, y de unas Relaciones ó 
epítomes de las vidas y Jtechos de los antiguos condes de 
Barcelona y reyes de Aragón, Vivía por los años de 1629. 

Andrés Bosch, de Perpiñán. Escribió una obtíi mny 
conocida^ frecuentemente consultada con el título de 
Sufnari, index ó epítome deis admirables y notabüísims 
títols de honor de Catalunya, Roselló y Cerdanya, y deles 
gracies, privilegis, prerogativas, preeminencias, IliberUtís 
é inmunitats gosan segons les propies y naturals lleys. Auo 
cuando falte alguna critica á esta obra, puede consul- 
tarse con fruto y con resultado. Vivía Bosch por los 
años de 1628. 

Esteban Gabriel Bruniquer, escribano público de Bar- 
celona. Es el autor de la Rúbrica que se custodia en el 
archivo de las casas consistoriales, y forma tres volú- 
menes. Su obra está llena de curiosos é importantes 
datos recogidos en el archivo, y la han hojeado con 
grande utilidad todos los que modernamente se han 
dedicado á estudios históricos de nuestra patria« Murió 
cuando comenzaban las turbaciones de Cataluña, según 
ya se ha hecho notar anteriormente. 

Rafael Cervera, ciudadano honrado de Barcelona, y 
uno de los concelleres de esta ciudad en 1628. Es autor 
de unas Observaciones sobre la historia de Cataluña, de 
La verdad triunfante y de unos Discursos históricos, j 
anotador del Desclot y del Tomich, cuyas crónicas tra« 
dujo al castellano. 

Francisco de Moneada, conde de Osona y después 
marqués de Aytona, autor de la célebre Expedición de 
catalanes y aragoneses d Oriente que tanta fama le ha 
dado, por ser obra muy apreciable y universalmente 
celebrada, sobre todo como modelo de buen lenguaje 
Murió en i635. 

Guillermo Ramón de Mofwada, marqués de A}rtona, 



1- **^''^ 



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HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP, XLIII. 273 

virrey de Galicia. Escribió y tradujo varias obras; pero "^ 

las que gozan de más importancia, sin embargo de 
haber quedado manuscritas, son unas Representaciones 
á Felipe IV, pintando el estado miserable del reino y 
proponiendo medios para su alivio^ y una Historia de 
Barcelofia antigua. Murió en 1670. 

Juan Luis de Moneada, de Barcelona, deán y canóni- 
go de la iglesia de Vich. Escribió en lengua latina cua- 
tro libros de Anales de Cataluña, que se guardaban ori- 
ginales en la biblioteca de Poblet. Falleció en Abril de 
i653, pocos días después de haberle nombrado sindico el 
cabildo de Vich, para el parlamento que debía reunirse 
en Barcelona. 

Juan Gaspar Roig y Jalpi, de Blanes, cronista de los 
reinos de Aragón. Escribió una Crónica general de Ca- 
taluña, un Resumen historial de las grandezas y antigüe- 
dades de la ciudad de Gerona, la Historia ¿e los santos (■ ^ 
hijos de Cataluña, la Historia de Manresa y otras obras 
históricas de menos importancia. Lo que de este autor se 
conserva debe leerse con critica, ya que no siem^ñre es- 
cribió con ella, dejándose arrastrar muy á menudo, como 
Pujades, por su excesivo amor á las glorias de su patria, 
lo cual le hizo ensalzar hechos de sus antepasados sin 
tener más datos fidedignos que los de las tradiciones po- 
pulares y los escritos vulgares. Viyía aún el año 1684. 

Jaime Ramón Vila, de Barcelona. Fué autor de cua- 
tro volúmenes en folio, de Heráldica ó de las armas y 
distintivos de las familias nobles de Cataluña, obra im- 
portante, ilustrada con muchas noticias históricas, de 
la cual hablan con grandes elogios Serra y Postius en 
sus Finezas de los ángeles y Torres Amat en su Dicciona- 
rio de autores catalanes. Dejó escritas también unas Me- 
morias para la historia desde el año i558 al i625, y una 
Genealogía de los condes de Barcelona y atuiles de Ripoll, 
en catalán. Murió en i638. 

TOMO XVI 18 



274 VÍCTOR BALAGUEB 

José Blanch, citado ya como poeta catalán. Era ca- 
nónigo de Tarragona y natural de la misma ciudad, 
capellán de honor del rey Felipe IV. Dícese de él que, 
excelente anticuario y muy aficionado á la historia, lle- 
gó á tener aquel tino histórico que sabe discernir lo 
verosímil de lo falso, por lo que fué consultado por los 
más famosos historiadores de su tiempo. Compuso d 
Archiepiscopologio de Tarragona, que llega hasta 1634. 

Juan Datneto, de Mallorca, autor de la Historia ge-- 
neral dd reino baleárico, impresa en Palma en i63i, dos 
años antes de la muerte de su autor. 

Manuel Marcillo, de Obt. Escribió la Crisi de Cata- 
luna, ó por mejor decir, compiló en esta obra las opinio- 
nes de los autores sobre Cataluña y los hechos contados 
por los historiadores. La idea es buena, pero desmerece 
por falta de critica y de gusto literario en el autor. 

Francisci^Martorell y de Luna. Vivía por los años de 
1626 y escribió la Historia de Tortosa, su patria, reco- 
giendo cuantas noticias pudo de los autores, archivos y 
í>iblidtecas públicas y particulares. 

Pedro Juan Comes. Escribió la historia de su tiempo 
hasta 1621, en que murió, quedando su obra manus- 
crita. 

Gaspar Sala y Berart. Es éste uno de los primeros 
talentos del siglo en Cataluña. Sus obras principales fue- 
ron las siguientes: Noticia universal de Cataluña en amor, 
servicios y finezas admirables; Epitome deis principis y pro- 
gresos de las guerras de Catalunya en los anys 1640 y 1641, 
y Llágrimas catalanas al enterro y exequias del ilustre di' 
putat eclesidstich de Catalunya Pau Claris. Se le cree, con 
fundamento, autor de la Proclamación católica. Sala y 
Berart escribía con la misma facilidad en catalán que 
en latín, en castellano y en francés. En este último 
idioma publicó, según parece, traducido del catalán, el 
Elogio del conde de Harcourt como virrey de Cataluña por 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLIU. 275 

€l rey ic Francia. Suyo es también el famoso Sermón de 
San Jorge, predicado ante los diputados de Cataluña 
el 23 de Abril de 1641. Era este autor profundo teólo- 
go « catedrático de esta asignatura en la universidad de 
Barcelona, hombre de vastos conocimientos históricos, 
gran predicador y ardiente partidario de la causa de 
Cataluña, que era la de la soberanía nacional. Esta úl- 
tima circunstancia hizo que se comprometiese mucho 
cuando los acontecimientos de Barcelona, declarándose 
partidario acérrimo del monarca francés, por ser el^ elec- 
to del pueblo catalán, viéndose obligado á emigrar por 
lo mismo y no regresando á su patria hasta que se firmó 
la paz llamada de los Pirineos. Ya se ha hablado de Sala 
y Berart en páginas anteriores y se volverá á hablar lue- 
go. Gracias á él conocemos algunas virtudes y hechos 
><le Pablo Claris, que acaso hubieran quedado descono- 
•cidos para la posteridad. Murió en 1670. 

Galcerán Albanell, de Barcelona. Era hombre muy 
versado en la historia, las ciencias, la literatura y las 
lenguas orientales, mereciendo, por su reputación de ta- 
lento y de virtud, que Felipe III le confiase la educación 
<iel principe de Asturias 1 . Es autor de una Historia de 
España compendiada, de una Instrucción al condc'duque 
de Olivares para su gobierno, de varias Cartas al rey y al 
ministro sobre las salidas nocturnas de Felipe IV, el jura- 
mento del virrey en Cataluña, y otras materias así histó- 
ricas como políticas. 

Francisco Compte, del Rosellón. Se sabe que escribió 
una Historia de Cataluña muy notable, pero que desgra- 
ciadamente se ha perdido. Escribió también la Geogra- 
fía deis comptes de Roselló y Cerdaña y unas Ilustraciones 

1 Se lee en un dietario particular: "A 25 de Marz de 1613 S. M. ele- 
•gi per ayo del princep á Galcerán Albanell, caballer de Barcelona, y li 
donaren 6.000 duros per ajuda de cost pera parar casa, y li seny alaren 
per son plat cada any l-O.OQO lliuras.n 



276 VÍCTOR BALAGUER 

históricas d los candados de Rosellón, Cerdaña y Confien^ 
en catalán» cuyo prólogo», también en el mismo idioma» 
es del historiador Esteban de Corbera. Vivía á principios 
del siglo. 

Jerónimo de Fontclara^ de Gerona. Muy versado en 
historia» dejó escritos los sucesos de su tiempo en este 
Principado» manuscrito que por deliberación del muñí* 
cipio de Gerona se custodiaba en el archivo de aquella 
ciudad. Roig y Jalpi» que tuvo ocasión de examinar esta 
obra» la da el titulo de tesoro, «porque» dice» con suma 
legalidad hallarán en estos escritos los que tuvieren gana 
de escribir los sucesos ó valerse de aquellas narraciones» 
cuantas cosas desearen» con tal seguridad de la verdad^ 
cuanto es conocida de todos la integridad purísima de 
este virtuoso caballero. » 

A más de todos éstos» puede y debe colocarse entre 
los cronistas é historiadores del siglo á los siguientes: 

Pedro Pascual, notario de Perpiñán» que dejó un ma* 
nuscrito interesante de lo sucedido en aquella ciudad 
durante su vida y particularmente en el levantamiento 
de Cataluña» año de 1640; José Xaupy, también del Ro^ 
sellón» que escribió la Historia de la nobleza de los duda- 
danos honrados de Perpiñán y Barcelona i; Martín Mar- 
quina, autor de una Historia de Pohlet; Buenaventura 
Tristany, que escribió la Corona benedictina y la historia 
de algunos monasterios de esta religión en Cataluña; 
Miguel PratSy que dejó manuscritos unos Succesos de Ca* 
talunya, empezando el i.° de Agosto de 1641; Diego Ta- 
rafa, autor de un Nobiliario ó memorial de Cataluña, es- 
crito en catalán; Gaspar Galcerdn de Pinos, conde de Qui- 
mera» el cual dejó manuscritas unas Tablas demostrati- 
vas de los antiguos y modernos condes de Ribagorza; Re* 
ginaldo Poch, autor de varias vidas de santos; Raimun* 

1 Torres Amat coloca á este autor en 1688; Henry en 1778. 



HISTORIA DB CATALUÑA.— LIB. X. CAP. XLIII. 7.^^ 

do Dalmau de Rocabertí, vizconde de este título y conde 
de Perelada^ que publicó una obra con el título de Pre- 
sagios fatales del mando francés en Cataluña, y una his- 
toria de los individuos de su familia; Salvador Pons, autor 
de biografías de santos y mártires catalanes; Antonio de 
Pellicery Tovar, que, entre otras obras, escribió un Dia-- 
rio de la guerra de Cataluña por los años 1640 y 41; Onofre 
Relies, autor de varios opúsculos históricos; Jerónimo 
Rosell, que publicó la historia de San Jerónimo de la 
Murta y las vidas y hechos de algunos de sus monjes; 
j^n Orpi, de Piera, gobernador y capitán general, 
conquistador y poblador en las tierras de los indios de 
la nueva España, donde fundó dos ciudades, la nueva 
Barcelona y la nueva Tarragona, autor de la historia 
de los sucesos por él llevados á cabo en aquellas remo- 
tas regiones; José Valles, que escribió y publicó en 
Madrid la historia de los cartujos de España; Francisco 
Neyla, autor de la vida de D. Sancho de Aragón; Juan 
Benito Guardiola, que escribió la historia de algún mo- 
nasterio; Juan Francisco Ferrer, á quien se debe un 
catálogo é historia de los concelleres de Barcelona; 
Juan Pablo Colomer, del cual queda manuscrito un No* 
biliario de Cataluña; Serapio Berart, autor de varios 
opúsculos históricos, y por fin, el marqués de Aytona, 
que escribió de varios asuntos y sucesos. 

Entre los escritores de este siglo hay que hacer es- 
pecial mención de los políticos, pues forman una clase 
6 sección muy importante. 

Figura en primera línea entre éstos, y también entre 
las ilustraciones de aquella época, Francisco Martí y 
Viladamor, fiscal de la baylía generaT de Cataluña, en- 
viado, según se ha visto, por Cataluña á las conferen- 
cias de Munster en 1646. Era Martí un hombre supe- 
rior y fué una de las cabezas y directores del movi- 
miento del Principado contra Felipe IV. Suya es la im- 



H 



278 VÍCTOR BALAGUBR 

portante obra titulada Noticia universal de Cataluña, de 
que se ha dado cuenta en anteriores páginas, y fué pu- 
blicada sin nombre de autor, defensa elocuente del 
principio de la soberanía nacional. Suyas son también 
las siguientes: El verdadero ángel de la luz: Avisos dd 
castellano fingido; Delirios de la pasión en la muerte de la 
envidia; Cataluña en Francia^ CastiUa sin Cataluña y 
Francia contra Castilla; Política verdadera, regimiento 
cierto de una buena república; Triunfos del amor, glorias 
del afecto y fiestas de la lealtad verdadera; Presidio inex-- 
pugnable del Principado de Cataluña, en latín; Defensa 
de la autoridad en las eclesiásticas personas; Manifiesto de 
la fidelidad catalana y perversidad enemiga. Tenia á más 
escrita otra obra que no llegó á publicarse, cuyo título 
era Espejo de catalanes. Marti se resiente en su estilo de 
la hinchazón y gongorismo de la época; pero revela sus 
altas cualidades de escritor poütico en la lógica de su 
discurso, la critica de su raciocinio, la virilidad de su 
pensamiento y la agudeza de su ingenio. 

Gaspar Sala y Berart, de quien se ha hablado ya como 
historiador,' merece ser citado entre los escritores, 6 
mejor entre los oradores políticos. Era orador insigne; 
fué uno de los que más principalmente convirtió el pul* 
pito en cátedra política, y con sus sermones ó discursos 
arrebataba á la multitud y la entusiasmaba. La Procla- 
mación católica, cuya redacción es suya, á lo que pare- 
ce, será siempre un título de gloria para su renombre y 
fama, lo propio que el sermón de San Jorge y el que 
pronunció ante los restos de Pablo Claris el día de los 
funerales de este ilustre patricio. Lástima que no haya 
quedado sino memoria de sus otros sermones. 

Pablo Claris, Ya se han dado en el texto de esta obra 
noticias de este eminente tribuno popular, el cual, si 
bien no fué escritor, debe ocupar el lugar más privile- 
giado entre los oradores políticos de su tiempo. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X, CAP, XLIII. 279 

Fueron también insignes escritores políticos el poeta 
Francisco Fontanella y su padre el sabio jurisconsulto 
J^uan Pedro Fontanella, de que no tardará en hablarse. 

Francisco GilaberL Escribió, entre otras obras» los 
Discursos sobre la calidad del Principado de Cataluña, 
inclinación de sus habitantes y gobierno, que varias veces 
he tenido ocasión de citar, y un tratado De la verdadera 
nobleza. 

Antonio Marqués, con el anagrama de Antonio Ram- 
ques, publicó Cataluña defendida de sus émulos, ilustrada 
con sus hechos, fidelidad y servicios á sus reyes. 

José Font. Es el autor de la Catalana justicia contra 
las castellanas armas, obra escrita principalmente, como 
la anterior de Marqués, para contestar á los cargos que 
se hacían á Cataluña en 1640, y probar que era legíti- 
mo el tomar las armas en defensa de la patria y de las 
libertades amenazadas. 

Gabriel Agustín Ríus. Escribió y publicó en Zarago* 
za en 1646 el volumen titulado Cristal de la verdad y 
espejo de Cataluña, de que ya se ha dado noticia, con el 
cual se propuso combatir á los partidarios del principio 
de la soberanía nacional. 

Fueron también escritores políticos: Alejandro Do- 
mingo de Ros, autor de unos discursos políticos con el 
título de Cataluña desengañada, que publicó el año 1646 
en Ñapóles; el vizconde de Rocabertí y conde de Perelada, 
. de que se ha hablado ya entre los historiadores; José 
Pujol, autor de unos Discursos políticos por los años de 
1677; Narciso Peralta, que escribió varios opúsculos en 
catalán; José Pellicer de Tovar Abarca, cronista del reino 
de Aragón, el cual publicó varías obritas y opúsculos, 
juzgando á su manera los sucesos y planes políticos de 
su tiempo; Francisco Fornes, autor de una obríta muy 
curiosa titulada Cataluña electora según derecho y justicia, 
en castellano, impresa en París, año 1643, y luego en 



^ 



280 VÍCTOR BALAGUER 

Barcelona; José Zarroca, ya citado coitío autor de la 
obra en catalán Política del compte de Olivares; y Felipe 
Vinyes, una de las víctimas de las turbaciones, que es- 
cribió contra los principios de la soberanía nacional y 
en favor de Felipe TV, haciéndose odioso á los catala- 
nes como mantenedor del derecho divino y del absolu- 
tismo. 

También es abundante la cosecha en literatos, de- 
biendo figurar, entre éstos, el conde de Ceroelló, quien en 
1697 publicó en Barcelona el Retrato político del séHyor 
rey D. Alfonso el VIII ^ obra que contiene bellezas de 
estilo y está escrita con soltura y elegancia; Francisco 
SolaneSf citado ya como poeta y autor dramático, de 
quien es una obrai muy apreciable publicada bajo el tí- 
tulo de El emperador político y política de emperadores) 
Francisco Romaguera, á quien se ha citado ya asimismo 
entre los poetas; Jaime Rebullosa, autor muy fecundo, 
que publicó muchas y apreciables obras sobre diveisas 
materias; Juliana Morell, de Barcelona, que á la edad 
de trece años defendió conclusiones de filosofía (año de 
1606) en Lión, de Francia, y escribió en latín, castella- 
no y francés, siendo llamada por LfOpe de Vega la docta 
española; José Elias Estrugós, autor del Fénix caíala; 
Francisco Ecobar, de Barcelona, catedrático de retórica 
en Roma y en París, que tradujo varías obras del grie- 
go al latín y compuso otras; Honorato Comalada, que 
puso en catalán la Historia del caballer Fierres de Pro- 
venza y de la hermosa Magalona; Pablo Glasear, autor de 
diferentes opúsculos y obrítas que tratan de descripción 
de fiestas y materias varias; Juan Bautista Bonet, que 
escribió en catalán y en castellano algunas obras litera- 
rias, y José Jerónimo Besora, gran latinista y hombre 
muy docto y entendido. 

Muchos fueron también los letrados y jurisconsultos 
que dejaron obras escritas sobre materias de su profe^ 



\ 
', i 



HISTORIA DB CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLIII. ¿Si 

8Í6n, algunos en catalán, otros en castellano, la mayo- 
ría en latín. Sobresalen entre ellos: 

jfíuin Pedro Fontandla, tantas veces citado por la 
activa parte que tomó en las turbaciones de Cataluña. 
Era uno de los más sobresalientes y elevados talentos 
de su época. Fué conceller en cap de Barcelona, regen- 
te de su audiencia, figuró en primera línea en los conse- 
jos y filé enviado por Cataluña á las conferencias de 
Munster. Es autor de obras de derecho muy estimadas. 

Juan Pablo Xammar. Hombre eminente también, 
pero contrario en opiniones á Fontanella. En 1641 per- 
dió la cátedra de derecho canónico que tenía en la uni- 
versidad de Barcelona y su empleo de juez ó asesor ge- 
neral de la baylía de Cataluña por ser afecto á Felipe IV. 
Escribió en latín, entre otras obras notables, una sobre 
la antigüedad y privilegios de Barcelona. 

Entre los letrados célebres de este siglo, como auto- 
res de obras importantes y recomendables, merecen ser 
citados: Francisco Aguiló; Pedro de Amigant; Gabriel 
Bcrart y Gasol; Galderico Galí; Silverio Bernart, á quien 
llama Pujades nuestro bien erudito y docto varón; Diego 
CistelleTf quien, á más de algunas obras de derecho, es- 
cribió un Memorial en defensa de la lengua catalana ^ á fin 
de que con arreglo á ella se predicase en Cataluña; Mi- 
guel Cortiada, regenta de Cataluña en 1690; Segismundo 
Despujol; Francisco Ferrer y Nogués; Rafael Vilosa, que 
fué del supremo consejo de Aragón, y en su tiempo era 
tenido por el primer abogado de Cataluña; Luis Ferrer, 
oidor de la real audiencia; Jacinto Gaffarot; Francisco 
Martí y Felipe Vinyes, ya citados como autores políti- 
cos; Antonio Oliva, jurisconsulto eminente; Dimas Por- 
ta, abogado consultor del Consejo de Ciento; Antonio de 
Ripoll, otro de los que abrazó la causa catalana; Francis- 
co Romaguera, abogado de Gerona; Víctor Balda, y Luis 
de Valencia, catedrático en la universidad de Barcelona. 



^ 



282 VÍCTOR BALAGUER 

Brillante falange de teólogos y ñlósofos nos ofrece el 
siglo xvii; pero aun cuando forman parte de ella insig* 
nes varones^ es preciso confesar que eran ya pasados 
los buenos tiempos de los Lull y Vilanova, como eran 
pasados para la poesía los de los Ansias March y Core- 
lia. También el contagio del mal gusto penetró en el 
campo de las letras religiosas, y el temor á la Inquisi- 
ción , que se iba poco á poco arraigando en el sue- 
lo catalán, hizo que los talentos retrocedieran pusiláni- 
mes al tratar de investigar verdades fílosófica», para no 
exponerse á los tormentos que les preparaba en esta 
vida y á los castigos con que les amenazaba en la otra 
el santo y piadoso tribunal de la fe. De aquí resultó que, 
quitando todo vuelo al pensamiento filosófico, toda ini- 
ciativa á la investigación metañsica, los ingenios reli- 
giosos hubieron de entregarse á rutinarias disertaciones 
y á enfáticos discursos impregnados sólo de una profun- 
didad ficticia. 

Antonio Abad, dominico de Cardona, catedrático de 
teología en la universidad de Barcelona. Escribió en la- 
tín y en castellano y fué un predicador famoso, pues se 
dice que era grande en el pulpito. 

Jaime i4/6tfr^, jesuíta, de Besalú, catedrático de filoso- 
fía y teología en Calatayud y Barcelona. Lo que le hizo 
más famoso fué un sermón que predicó contra el teatro 
con el poco feliz titulo de Circuncisión de las comedias, 

Juan Artal, de la Pobla de Segur, jesuíta. Dejó iné- 
ditas varias obras latinas. 

Tomás Auter, de Puigcerdá, del orden de predicado- 
res. Fué catedrático de teología en la universidad de 
Valencia y obispo de Gerona en 1680. Dícese que era 
excelente predicador. 

Francisco Carmitj, de Barcelona, agustino, catedrática 
de filosofía y teología en las universidades de Tarragona 
y Barcelona. 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — ^LIB, X. CAP. LXIII. 283 

Marco Antonio Casanate, de Tarragona, carmelita, 
predicador famoso. Dejó, á más de otras obras, nueve 
tomos de sermones. 

Magín Cases, catedrático de retórica en la universidad 
de Barcelona, teólogo profundo y celoso misionero. 

Raimundo Costa, de Barcelona, reputado predicador. 

Antonio Ignacio Descamps, de Perpiñán, catedrático 
en aquella ciudad, de retórica y después de filosofía y 
teologia. Sus más principales obras quedaron manuscri- 
tas y desaparecieron. 

. Pablo Duran, de Esparraguera, obispo de Urgel y des- 
pués arzobispo de Tarragona. Murió en Zaragoza des- 
terrado de su patria. 

Rafael Guitard, de La Bisbal, del orden de menores. 
Escribió cuatro volúmenes de teología moral. 

Miguel Llura, agustino, de Palamós. Otro fecundo 
predicador, del cual quedan dos tomos de sermones. 

Pedro de Magarola, de Barcelona, que fué obispo de 
Lérida, de Elna y de Vich. Escribió én catalán. 

Luciano Marsal, de Vich, catedrático de teologia en 
la universidad de Barcelona. Dejó muchos manuscritos. 

Olegario Montserrat, de Barcelona, obispo electo de 
Vich y después de Urgel. Dejó algunas obras en caste- 
llano. 

Pedro Montalt, agustino, de Arenys, catedrático en 
la universidad de Gerona, predicador incansable. Escri- 
bió principalmente en castellano. 

José Monteys, de Barcelona, predicador y autor de una 
obra en castellano titulada Vía sacra. 

Cosme Morellas, dominico, catedrático en Colonia. De- 
fendió en París unas conclusiones públicas sobre la au- 
toridad del Papa y concilios, que le dieron fama uni- 
versal. 

j^osé y Juan Oliva, del orden de mínimos el primero, 
cartujo el segundo, los cuales escribieron en latín. 



284 VÍCTOR BALAGUBR 

El beato José Oriol, de Barcelona, autor de la Vida 
de Magdalena Rialp, monja de la misma ciudad. 

Magín Pagés, jesuíta, de La Bisbal, catedrático de 
teología en Barcelona y autor de una obra latina de filo- 
sofía. 

Montserrat Parareda, canónigo de Barcelona, que pre- 
dicó, según parece, sermones muy notables. 

Antonio Pascual^ de Arenys, obispo de Vich. Escribió 
en catalán una obra que se presenta principalmente como 
modelo de habla correcta y castiza. 

Miguel Pedrol, catedrático de filosofía en Barcelona. 
Escribió en castellano. 

Juan Pedrol, de Valls, carmelita. Escribió en latín. 

Bernardo Planes^ monje cartujo. Autor latino. 

Luis Pons de Squerrer, obispo de Solsona. Autor latino. 

Salvador Pons, dominico de Barcelona, catedrático 
de teología y sagrada escritura en esta universidad. Era 
tan fervoroso y elocuente predicador catalán, que se le 
llamaba comunmente el apóstol. Dejó escritos mudios 
sermones. 

Jaime Puig, de Cervera, jesuíta. Publicó varias obras 
en latín, catalán y castellano. Fué -célebre predicador, 
y contribuyó con sus sermones á la revolución de Ca- 
taluña. Su obra más conocida es el Sermó fúnebre de 
Lluis XIII lo just, rey de Fransay de Navarra, compie de 
Barcelona, y relació de las exequias celebradas en esta ciu- 
tat en 1643. 

Miguel Quintana, catedrático en la universidad de Bar- 
celona. Predicó y escribió en catalán. 

Francisco Ripoll, á quien se llama excelente teólogo. 
Escribió en latín y predicó algunos sermones catalanes. 

Honorato Riu, jesuíta. Escribió principalmente en 
castellano. 

Francisco Robusler y Sala, de Reus, obispo de Elna y 
de Vich. Escribió en catalán. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — UB. X. CAP. XLIII. 285 

Hipólita Rocaberiíy Sokr, religiosa de Barcelona. Es- 
cribió varias obras en castellano, que á últimos del siglo 
se insertaron en el índice de libros prohibidos. 

Tomás Rocabertí y Soler, hijo del vizconde de Roca- 
berti^ conde de Perelada. Fué arzobispo de Valencia y 
escribió algunas obras en castellano y en latín, haciendo 
mucho ruido la que publicó con el título De Romani 
Ponüficis auctoritate, en la cual defendió la autoridad del 
Papa y la suprema potestad de éste, ya directiva, ya coac* 
uva,, sobre las cosas temporales. Esta obra, que obtuvo 
gran boga en España y en Italia, fué mirada en Fran- 
cia con desprecio, como opuesta á la doctrina del cle- 
ro galicano sobre la autoridad del romano Pontífice, y 
asi filé prohibida por decreto del parlamento de París 
en 1695. 

Antonio Sala, de la Valí de Aran, catedrático de filo- 
sofía en Barcelona, autor de unos tratados en latín de 
filosofía. 

Antonio Salvador jesuíta, de Tarragona, predicador. 
Escribió varías obras que iba á dar á luz, cuando le so- 
brecogió la muerte en 1624. 

Luis Sans, de Puigcerdá, obispo de Solsona y después 
de Barcelona en 1612. Dejó varias obras en latín. 

Vicente Sapero, del orden de menores. Escribió en ca* 
talán. 

Jiían Antonio Saura, autor de algunas obras filosó- 
ficas. 

^osé Simón, agustino. Se dice de él que era gran re- 
tórico, insigne poeta, profundo teólogo, erudito histo- 
riador y predicador fervoroso. Publicó varios libros en 
romance y en latín, entre ellos muchos sermones. 

Jaime Tristany, de la orden de mínimos. Escribió ge- 
neralmente en castellano. 

Ángel Vidal, de Sitjes, capuchino. Escribió en latín. 

Hubo muchos otros que escribieron en materias teo- 



^ 



286 VÍCTOR BALAGUER 

lógicas, canónicas ó filosóficas, pero están citados ya 
los más principales. 

Tuvieron asimismo los médicos dignísima represen* 
tación en las letras catalanas, por conducto de los si* 
guientes escritores: 

Jtuin Alós, ciudadano de Barcelona. Escribió en latín 
sobre anatomía y sobre farmacia. 

Juan Carlos Amat, médico del monasterio de Mont- 
serrat. Escribió obras de medicina en catalán, castella- 
no y latín; publicó también Los cuatrecents aforismes cata- 
lans, que son 400 proverbios morales muy sentenciosos, 
que Torres Amat dice servían aún en su tiempo en las 
escuelas de los niños para después que sabían deletrear. 

Francisco Carreras, primer médico del ejército de Es- 
paña en 1676. Escribió en latín. 

Francisco Feu, de Barcelona. Escribió también en 
latín. 

Bernardo Mas, de Manresa. Publicó en catalán un 
tratado para preservarse de la peste. 

Bartolomé Afoles, á quien se llama médico insigne. 
Escribió en latín. 

Ignacio Moreta, de Vich. También escribió en latín. 

Félix Osona, de Vich. Autor latino asimismo. 

Jerónimo Poch, médico de Gerona. Varón muy docto 
y que fué el primero en escribir sobre ciertas materias. 

JíMn Francisco Rossell, de Barcelona, médico famoso 
y escritor muy reputado, así en el país como en el ex- 
tranjero. Sus obras han sido comentadas y traducidas á 
varios idiomas. 

Entre los autores especiales ó de obras varias, convie- 
ne citar á los siguientes: 

Juan Carlos Amat. Se ha hablado ya de este autor co- 
mo médico. Publicó, á más de sus obras médicas, una 
con el título de La guitarra española de cinco ordenes, la 
cual enseña de templar con estilo maravilloso. 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB, X. CAP. XUII. 287 

Miguel Agustí. Escribió en catalán el Llibre deis se-* 
crets de agricultura, casa rústica y pastoril, que Torres 
Amat llama precioso y útil. El mismo autor tradujo des- 
pués esta obra en castellano, y se hicieron de ella varias 
ediciones en Barcelona, Perpiñán y Madrid. 

Domingo Moradell. Publicó en Barcelona el año 1640 
los Preludis militars de lo que han de saber los oficiáis ma- 
jors y menors de guerra. 

Gabriel Rovira. Autor de una gramática en catalán. 

Juan Salvador y Boscd, célebre y sabio naturalista. 

Silvestre CasadevalL Autor de una gramática latina, 
entre otras obras. 

Juan Pablo Bonet. Autor de una Reducción de las le- 
tras y arte para enseñar á hablar d los mudos, la cual im- 
primió en Madrid el año 1620. Dicese que es obra tan 
rara como curiosa, y la primera que se imprimió en esta 
materia. 

Juan Guillarmdn y Castellá. Escribió una obra titu- 
lada Práctica de tejer con papel varias telas. 

Luis Guilla. Autor de un Manual de doctrina cris-- 
liana. 

Diego Gurrea, de Reus. Entre otras obras curiosas 
que publicó en castellano y en latín, es autor de la titu- 
lada De conjurationibus contra tempestates y del Arte de 
enseñar hijos de príncipes y señores. 

Pedro Gurri. Era gran lingüista y escribió algunas 
obras en hebreo. 

Gervasio de Monistrol. Autor del Plano de la acequia 
navegable desde Martorell á Barcelona, proyectado, 
trazado, explicado y ofrecido al magistrado de Barcelo- 
na en i63z. 

Pedro Torra. Publicó un diccionario catalán y latino 
en 1641. 

Juan Lacaballería, autor también de un diccionario 
catalán latino. 



288 VÍCTOR BALAGUER 

José Moya. Con el anagrama de Fesio Mayo publicó 
Retnallet de tinturas y breu modo de dottarlas á totas robas 
de llana, telas y fil, ab lo modo de beneficiar alguns ingre- 
dients necesaris per los arts de la tintura y per ayria. 1691. 

Bernardo José Llobet. Compuso una Declaración del 
árbol de la genealogía y descendencia de los condes duques 
de Cardona, 

Juan de Vich, Escribió un libro de Geotnetría y pers^ 
pectiva con ejemplos y figuras, y muchas maneras para 
buscar y hallar las aguas subterráneas, conducirlas y sa- 
carias, etc. 

Juan Torrella. Escribió sobre la gramática. 

Francisco Soler. Publicó un tratado sobre la reforma 
de las monedas catalanas. 

Tomas Roca. Escribió sobre la astrología contra la 
nigromancia. 

MARINA, COMERCIO, INDUSTRIA Y ARTES. 

Un autor extranjero^ Weiss^ dice: «La sumisión de 
los catalanes á la corona de Castilla fué la primera 
causa de la ruina de su comercio^ porque los castella- 
nos les obligaron á tomar parte en sus guerras y desas- 
tres, y no los asociaron á su comercio con Méjico y 
Perú. Reducidos al comercio del Mediterráneo, vieron 
los catalanes interrumpidas por los turcos y berberiscos 
sus relaciones con el Lev£^nte. La conquista de Egipto 
por Selim II; la formación de las regencias de Argel, 
Túnez y Trípoli, que siguió á esta conquista, y las vic- 
torias navales alcanzadas por los turcos sobre las arma- 
das reunidas de España y Venecia, los excluyeron del 
comercio de Alejandría, Smima y Constantinopla. No 
se atrevieron más á emprender largos viajes desde que 
los turcos y berberiscos cubrían el mar con sus bajeles. 



MISTORIADB CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLIII. 289 

y se hallaron reducidos á fortificar contra ellos los lu- 
gares de desembarco y á construir torres á la desembo* 
cadura del Llobregat y del Ebro, que anunciaron con 
ciertas señales su temible aparición. Excluida del co- 
mercio de Levante por los turcos^ y del de las Indias 
por la gran monarquía d que por su desgracia estaba aso^ 
ciada, Cataluña se concentró sobre si misma^ y no hizo 
sino decaer hasta el advenimiento de la dinastía de los 
Borbones. » 

Y era así efectivamente. El comercio^ la marina, la 
industria, las artes, la literatura misma, todo recibió un 
golpe mortal. 

Casi durante todo el siglo vemos á Cataluña abo- 
gar porfiadamente en favor de sus libertades^ defen- 
diendo palmo á palmo su causa en lucha abierta. Las 
guerras ocuparon todos los bracos, las luchas todas las 
inteligencias: unas y otras agotaron los tesoros pú- 
blicos. En los intervalos de paz, la errada política del 
gobierno central, que no quiso desgraciadamente renun- 
ciar á la de la casa de Austria, arrastraba hacia un 
abismo, ya no sólo á Cataluña, sino á España toda. 
Perfectamente habían comprendido Ids escritores de 
Cataluña los medios de poner término á la progresiva 
miseria del pueblo, cuando hacían estas fundadas re- 
convenciones al duque de Olivares por su política ex- 
terior: 

«Debíamos estamos quietos, repoblar el reino, labrar 
nuestros campos, componer las fortificaciones de nues- 
tras plazas, abrir nuestros puertos al comercio, resta- 
blecer nuestras fábricas y manufacturas. Este es el em- 
pleo que debía darse á los tesoros de América, y no 
gastarlos inútilmente en guerras remotas é insensatas. 
¿A qué perpetuar en Alemania una guerra mortífera, á 
costa de nuestra sangre y nuestras riquezas? ¿Qué utili- 
dad sacamos de las guerras de Flandes, abismo abierto 
TOMÓ XVI 19 



'>* 



1 



290 VÍCTOR BALAGUER 

que se está tragando nuestros soldados y nuestros mi- 
llones? 1.» 

El analista Feliu de la Peña, á quien no se ha pues- 
to entre los escritores de este siglo porque alcanzó el 
siguiente en el cual publicó sus Anales, escribió, con la 
colaboración de un comerciante llamado Martin Piles, 
una curiosa obríta titula Fénix de Cataluña, en que se 
ocupa principalmente de los asuntos antiguos y disnn- 
nuciones presentes del Principado de Cataluña, En ella 
dice 2: 

«De los felices progresos y adelantamientos terres- 
tres y marítimos, procedió el comercio con las provin- 
cias y reinos sujetos, abriendo el camino el valor para 
los logros del comercio, que tanto enriqueció á esta 
provincia, prestándole comodidad para vivir rica y opu- 
lenta, servir á sus reinos con largos donativos, asistir 
á sus armadas de mar y tierra con tan pronta asisten- 
cia, haciéndose lugar y dando leyes á todas las nacio- 
nes para el comercio, tan justas y acertables, que hasta 
ahora no se gobiernan con otras Francia, Ñapóles, Si- 
cilia, Genova, Venecia, Florencia, las naciones del 
Norte, Alejandría y Constantinopla; enviando los cata- 
lanes sus cónsules y agentes en aquellas provincias con 
aplauso y admiración de todas las repúblicas. 

»Las armas abrieron, pues, caminó al comercio, y 
el comercio fué quien exaltó las armas, prestando co- 
modidades para la asistencia de las armadas, que con el 
ejercicio honesto del comercio todo sobra, y faltando 
todo falta, pues es el único medio de adquirir dineros, 
con los cuales se alcanza todo. 

«Pero ¡oh lástima! que lo que en aquellos siglos fué 
admiración, aún hoy no se descubre ruina: los bajeles, 



1 Ortiz y Sanz: compendio de la Historia de España. 

2 Fénix de Cataluña, cap. VIII. 



i 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLllI. 29I 

galeras y otras embarcaciones sustentaba el común^ y 
aplaudían al particular^ en el aire se han desaparecido, 
sin que queden ruinas de tan bellos edificios; el comer* 
cio^ tan dilatado y acreditado, se ha pasado á otras na- 
ciones más diligentes y menos ociosas de las preemi- 
nencias de enviar sus cónsules á los otros reinos para la 
contratación: sólo se descubre una sombra en los cón- 
sules dePalermo y Ñapóles, uno por suerte y otro- por 
elección de los concelleres de Barcelona. 

»£1 crédito, que los aplaudía grandes, y coronaba de 
perfectos en el arte de mercancía, yace deshecho y ro- 
to, casi con descrédito de los que aprendían reglas de 
su buen proceder: sólo las leyes y capítulos del consu- 
lado marítimo se han sustentado para conveniencia y 
logeos de las naciones los admitieron, y descrédito y 
pérdida nuestra, cogiendo los extraños los frutos del 
trabajo y sudores de nuestros mayores, dejándonos la 
cizaña y pleitos sobre su exposición, que todo lo aca- 
rrea la falta de dinero. 

»Esta pérdida de navegación y comercio ha puesto 
en el infeliz estado en que se ve esta provincia, ha per- 
dido las artes y artífices, ha cortado los progresos de 
las armas por la falta de dinero, arma de los ejércitos, 
acarreándose en los reinos extraños por el comercio 
desechado entre nosotros, y aprovechado entre los más 
prudentes de otras naciones extranjeras.» 

Por este estilo continúa el autor del Fénix de Cata- 
luna lamentándose, y achaca las causas de la deca- 
dencia: 

i.° «A que los reyes, desde el tiempo de Felipe I, 
dice, no hayan continuado la asistencia en esta provin- 
cia, debiendo acudir á un mismo tiempo á tantas, ha- 
biendo menguado por eso, si no el valor, las hazañas; 
si no los diestros de navegar, las armadas, y si no los 
mercaderes, el comercio. 



292 VÍCTOR BALAGUER 

2.^ A la falta de gente, á los que han salido y sa- 
len continuamente para las Indias y Nuevo Mundo, pa- 
ra Flandes, Milán y otros reinos. 

3.^ A la riqueza de los pasados con el descubri- 
miento de las Indias, porque imprudentes juzgaron se 
habían de mantener entre nosotros sin las tareas y ejer- 
cicio de las buenas artes.» 

Tenemos, pues, por confesión de un contemporáneo, 
que la decadencia se debía á lo poco que cuidaba de 
Cataluña el poder central de Castilla, 6 mejor, á lo que 
la oprimía; á la emigración y levas de gente para las 
guerras extranjeras, siendo parte de este daño las ex- 
pulsiones de judíos y moriscos, aun cuando Feliu crea 
lo contrario; y por fin, á la codicia que se despertó con 
el descubrimiento de la América. 

«Todo lo alteró la posesión y abundancia de aquellas 
riquezas (las de América), añade; arrimó luego la agri- 
cultura el arado, y vestida de seda blanqueó las manos 
negras con el trabajo; la mercancía con revelante espí- 
ritu trocó sus tratos por las sillas y coches; las artes y 
artíñces se enfadaron con los instrumentos mecánicos; 
todo se ensoberbeció, y aun desestimaron la plata y oro, 
creciendo los precios á todas las cosas, queriendo en un 
día ganar lo que antes no ganaba en una semana, con 
que dieron al traste con el comercio por no aplicarse, 
con las artes por faltar al trabajo, y últimamente nos 
arrojaron al estado infeliz que lloramos. » 

El autor del Fénix de Cataluña no se contentó con la- 
mentarse de los perjuicios y daños, sino que propuso los 
medios para repararlos. Veamos lo que dice en su capí- 
tulo X: «Aunque se ve imposible que los pasados im- 
perios puedan volver á su antiguo ser, por no haber 
dejado sombra de lo que fueron, no lo es á Cataluña 
volver á su antiguo lucimiento, mayormente conservan- 
do en nuestro poder los medios con que los antiguos 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLIII. 293 

adelantaron y fortalecieron sus grandezas, pues la tie- 
rra, también liberal, tributa frutos en nuestros tiempos 
como en los antiguos. 

•El mar, que dio puerta franca á sus riquezas, en el 
propio lugar se halla; la población numerosa para asis- 
tir á las armadas, navios y otras embarcaciones, al ejer- 
cicio de las artes, comercio y otras cosas la engrande- 
cían, no es menos en nuestro tiempo que en los pasa- 
dos siglos; con que pudiendo tener los medios para los 
adelantamientos, que tenían los antiguos, cierto es que 
con diligencia y cuidado advirtiendo como se valían de 
la cercanía del mar, frutos de la tierra, ejercicio de las 
artes, navegación y comercio i, fácil será restaurarla y 
volverla á su antiguo ser. 

•Mayormente fabricándose en Cataluña, y adelante 
pudiéndose fabricar cuanto han inventado las otras na- 
ciones. Porque primeramente ya de tiempo antiguo se 
tejen paños finísimos de todas suertes de colores, mejo- 
res de los de Holanda y Francia, con la fuerte y calidad 
que mandan los capítulos de corte; y por no poderse 
falsificar ni fraudar á la ley, no se pueden dar con la 
comodidad que los de Francia, que como son falsos de 
hilos y de labor sólo aparentes, aunque los vendan ba- 
rato, son caros á los que los compran y muy útil á los 
que los envían. 

•También se fabrican veintecuatrenos finos y ordi- 
narios de todas suertes y colores, de vara y tres cuartos 
de ancho, con la calidad de lo dispuesto por capítulos de 
corte, veinte-docenes, diez y seiscenes, catorcenes, do- 
cenes^ toda suerte de bayetas mejor que en parte del 
mundo; y si hay quien lo contradiga vamos á la prue^ 



1 Tácito, lib. III. AnnaL ad HercoU netno refertquod Italia exUr^ 
tu opus indigtr. Cicero in verem Dtus^ et mores patrios quos á niajorióus 
aceeperunt caUndos sibi^ et retinendos deligenter aráitraóantur. 



294 VÍCTOR BALAGUER 

ba, de las cuales suertes de ropas, las finas por la bue- 
na calidad debían ser admitidas, y desechadas las foras- 
teras, por faltarles la calidad. Observando la pena im- 
puesta por los capítulos de corte, que es quemarlas 6 
cortarlas, lo que no se ejecuta, que cuanto más los mi- 
nistros á quien pertenece según sus oficios, las declaran 
falsas, y condenan según la ley. Pero jamás se ejecuta, 
y es asi porque hoy en día está sucediendo este lance, 
y las bastas, como veinte-docenes, dieziseiscenes, cor- 
dellates con grande cuidado nombrarlos, y aseñalarios, 
para que no suceda, que los franceses los saquen de Ca- 
taluña, comprándolos á razón de 20 ó 25 reales la ca- 
na que son dos varas, y las paguemos después del lucir 
y prensa á razón de ' siete ú ocho libras; esto consta á 
todos, y así debemos con advertencia ver qué suerte de 
ropas envían para no quedar burlados. • 

•En el campo de Tarragona se tejían rajas, que es- 
tán olvidadas, y se tejen hoy estameñas de toda suerte 
de mezclas, y blancas con relevante primor; estas suer- 
tes de ropas enriquecieron á Cataluña dándole el comer- 
cio de Italia, Cerdeña, Mallorca y otras provincias, lle- 
vando dinero por suportar los gastos, y donativos para 
las empresas de mar y tierra: lo que por nuestro descui- 
do está en poder de Francia, Holanda y Inglaterra. 

»Las fábricas de sedas, de tafetanes, damascos, rasos 
lisos y de flores, terciopelo, lanas ó tabí de oro y pla- 
ta, espcdines, brocados, brocadellos, y otras suertes de 
ropas exceden á las forasteras, ya está dispuesto la ca- 
lidad han de tener, se podrá mirar si las forasteras la 
tienen, y no teniéndola, dar remedio para no ser admi- 
tidas. 

•Nuevamente en Cataluña, con las asistencias y calor 
de quien lo ha solicitado á su costa se fabrican escarla- 
tinas, hermajes, camelotes, anascotes, boratas, grogue- 
tes, con toda circunstancia y mayor calidad que en Flan* 



HISTORIA DE CATALUÑA. — UB. X, CAP. XLIII. 295 

d^9 y por sobrado bueno se desprecia, digno es de re* 
medio. 

• Medias de seda de aguja, de telar, que tanto lo apre- 
cia Francia, y lo tenemos aquí con poco gasto, de es-* 
tambre de todas suertes, de torcedillo, lana y hilo. 

• Últimamente se fabrican randas de toda suerte de 
oro, plata, seda, hilo y de pita, con mayor perfección 
que en Flandes. Listoheria lisa y de flores, ribans con 
mayor primor que en otras provincias, aunque para ven- 
derlo han de decir ser forastero. 

•Estas son las ropas que hoy se fabrican en Catalu- 
ña, y con una mediana asistencia hay oficiales aquí, 
que aderezan los desperdicios de la seda ó botxas, con 
que se harian vetas, que por ellas solas salen de Cata- 
luña 40.000 escudos, al oficial que lo trabaja, le falta 
asistencia, la pidió á quien esto escribe, pero por ser 
su hacienda corta, y estar empeñado en asistir á las otras 
fábricas de más consecuencia no le han pedido asistir 
como quisiera. 

•No faltan oficiales, que pondrían en Cataluña toda 
suerte de telas blancas de Genova, Holanda y Franciaj 
por ser la provincia muy al propósito por el terreno, por 
la fuerza del sol, sereno, y por la cantidad de cáñamo 
se coge, las trazas, y instrumentos están en mano de 
quien esto escribe. 

•En el campo de Tarragona se podría poner jabone- 
ría, lugar á propósito para el aceite, cerca de Tortosa, 
para la yerba, y cerca del mar, para el despacho, cosa 
de tanta consecuencia, que enriquece grandes pueblos 
en. Francia. 

•Los tintes y colores hoy exceden en Barcelona, á 
todas las provincias; pero importa se continúe con todo 
rigor el examen, que faltando, se volverán al descrédito 
las ropas, nuevamente con todo acierto se ha inventado 
el color de escarlata. 



^ 



296 VÍCTOR BALAGUER 

vPara que estas fábricas vayan adelante , parecería 
conveniente disponer las calidades han de tener las ro- 
pas, que están comprendidas en las constituciones, y á 
señalar castigo á las que les faltaren, suplicando á vues- 
tra real Majestad pueda, y deba la compañía solicitar 
se ejecute la pena por los ministros á quien toca: á más 
de las ropas excede Cataluña á muchas provincias, ea 
los velos, y arte de veleros, en las obras de hierro de 
toda suerte de armas, cuchillos, navajas, estuches, en 
las de vidrio y carpintería son muy ingeniosos, con que 
en Cataluña tenemos, y podemos tener lo que en las 
otras naciones. 

• Vencido de este fuerte argumento, y del político dis- 
curso saqué á luz, cuyo trabajo en parte se ha logrado 
dando alientos á algunos naturales para aprender las 
fábricas de ropas nos faltaban (con el debido favor); pero 
no cuanto al comercio^ pues se halla peor que estaba, 
por cuanto hasta hoy no se ha ejecutado medio conve- 
niente, y proporcionado para su reparo; porque aunque 
fuera grave utilidad de la república, apartar el sobrado 
uso de las ropas extranjeras; pero la ejecución siempre 
se ha juzgado difícil, y la juzgó quien movido de las 
lástimas del pueblo, dio á luz el político discurso (si no 
porque se impidiese, ó á la menos se aborreciese) y más 
fácil y conveniente siente cuidar se labren, y fabriquen 
entre nosotros las ropas envían las naciones extranjeras, 
cuidando sean en todo iguales en calidad, y comodidad, 
pues alcanzan doce, estos dos fines por sí mismas serán 
admitidas las fábricas nuestras, y desechadas las extran- 
jeras; porque imitándolas con igualdad de las ropas, y 
comodidad de los precios, cualquier empresa, y fábrica 
nuestra estará firme y segura con crédito nuestro, y 
descrédito forastero, dejando ilustre timbre á la posteri- 
dad, emulando nuestros mayores, cuyo ejemplo es tan 
glorioso; pero sobre todo importaría, y conduciría, Se- 



w 



HISTORIA DE CATALUÑA. — UB« X. CAP, XLHI. 297 

ñor, que vuestra real Majestad mandase á sus vasallos 
sólo se vistiesen de las ropas se fabrican en España, en- 
cargándolo á los lugartenientes de las provincias, que 
constando ser gusto, y real servicio, no faltará español 
á la debida obediencia i. 

• Destas labores y fábricas renacerán comercio y na- 
vegación, pues tendremos ropas, y mercaderías, no sólo 
para lo necesario entre nosotros, si también para con- 
mutarlo, y enviarlo á otros reinos, y de aquellos en otras 
partes, donde tengan necesidad. 

» Ya tenemos á la cara la duda, como se podrán en- 
viar los frutos de la tierra, metales, y sus labores, paños, 
telas de seda, y cuanto se fabricase en Cataluña, faltán- 
donos embarcaciones para transportarlo, que habiéndo- 
nos de valer de los forasteros, los fletes, é intereses con- 
sumirán todo el caudal se empleará en las marítimas 
transportaciones. 

»Poco embarazada la presente duda, supuestas las 
fábricas, y mercadurías en esta provincia, para remitirlas 
á las otras, pudiéndose con comodidad fabricar navios, 
y barcas, para que todo el logro quede entre nosotros, 
tanto de los fletes, seguridades, cambios marítimos, 
cuanto de los otros frutos produce el arte de navegar, 
que son tan grandes, que con ellos sólo se han hecho 
fuertes y ricas algunas naciones; y si no valga la razón 
y la experiencia, en un navio de pesca, que viene de 
Inglaterra, ó Francia, y se lleva 2.000 reales de á 8, 
sólo de los fletes, valiendo la pesca 4.000 cuanto más. 

•Replícase, demos las fábricas, y labores adelantadas 
en Cataluña, demos la navegación en su punto, no se 
infiere el comercio, pues para el comercio, y los tratos, 
son menester capitales, y caudales, y en Catalupa, se- 

1 Tácito, Hb. XI. Ann, omnia qtut vetusHssima exeduntttr novafut" 
re^ €t quod hodU Itumur exemplis iter exempla erit. 



• I 

I, 

ti 

I 



1^ 



298 VÍCTOR BALAGUER 

gún el estado presente, no hay hombres caudalosos, que 
puedan emplearse sus dineros en ropas, y mercadurías 
deste Principado, para remitirlas á otros reinos, ni me- 
nos hay quien les asista con dinero, escarmentados todos 
de las grandes pérdidas, é inñeles quiebras de nuestros 
tiempos, origen de la desconfianza y poco crédito entre * 
nosotros, que es en tal grado, que no hay quien se 
atreva á fiar, con que parece no se halla medio para 
restaurar el comercio, adelantar las artes, é introducir 
la navegación. 

vTodo lo ponderado es cierto, que no hay caudales 
grandes en Cataluña para que uno sólo pueda empren- 
der negocios medianos; pero no se infiere de aquí faltar 
medio para adelantar el comercio, é introducir la nave- 
gación, porque, aunque á uno ó á dos les falten medios 
para empresas grandes, no si se juntan muchos^ for- 
mando compañía, y uniendo los caudales en un solo 
caudal U 

• Solícitos admitamos el ejemplo de las extranjeras 
naciones, como de Genova, que con las compañías y 
caudal unido, asiste á galeras, na\dos, y trata con todas 
las nacioi^es del mundo, de Inglaterra y Holanda, que 
con este género de negociación, se engrandecen y for- 
talecen, enviando sus flotas al Oriente y tanta diversi- 
dad de ropas á España; de Francia* que con sus fábri- 
cas y unidos caudales, asiste y admira á las más pro- 
vincias del mundo. 

» Dejando multiplicación de ejemplos admitámos- 
le de nuestros mayores 2, que con este género de tra- 
to sirvieron á sus reyes y engrandecieron á su patria, 
quedando ricos y opulentos, dueños * absolutamente 



1 Proven , cap. 18: Fratcr qui adjuvatur áfratre quasi civitas firma. 
Pro ver., 19.* Vir amicabilis ad societatefiimagis amicus erit qucuit frater. 

2 Séneca, Epist, 6, longum.ittr est per pr acepta^ breve per exempU. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLUI. 299 

del comercio de Italiai Egipto, Grecia y otros reinos. 

i Concluyese, pues, evidentemente, que en Cataluña 
se pueden adelantar las artes, introducir la navegación 
y emprender el comercio con las felicidades y conve- 
niencias granjearon nuestros mayores, exaltando nues- 
tra provincia al relevante timbre y prodigiosa gran- 
deza de los tiempos antiguos, formando una grande 
compañía ó junta para asistir á las artes, oficiales y á 
sus pequeñas compañías, para adelantar las fábricas de 
embarcaciones, y á las mismas embarcaciones, para 
desahogar y amparar el sumergido y abatido comercio, 
siendo amparo y lustre de nuestra patria. » 

Para llevar á cabo su idea el autor del Fénix de Cata^ 
luna, proponía la creación de una «junta ó compañía 
perpetua, para asistir á las fábricas, y oficiales, á la na- 
vegación y marineros, al comercio y mercaderes, sin 
daño de los negocios particulares de cada uno.» 

•Puede tener principio y debe tenerle la compañía, 
dice, con un moderado capital, que serán 12.000 do- 
blones, juntándose para esto 60 sujetos desta nobilísima 
ciudad de todos estados, que como se tratarán de todos 
negocios, es menester sean en todo capaces. 

fDestos 60 sujetos, los i5 podrán ser militares ó 
caballeros, i5 mercaderes, i5 artistas y i5 oficiales, 
que llamamos menestrales; estos 60 hombres serán el 
origen y principio de la compañía, y entrarán y pon- 
drán cada uno por capital 200 doblones, que juntos, 
harán la suma de 12.000 doblones, que ha de ser el 
primer caudal. 

•Estos caudales y capitales serán fijos y perpetuos, 
no pudiéndose sacar del cuerpo de la compañía; pero si 
acaso se ofreciere necesidad, podrán venderse á quien 
les pareciere y como les pareciere. 

•No sólo se compondrá y podrá componer la compa- 
ñía de los 60 hombres referidos (porque estos 60 serán 



300 VÍCTOR BALAGUER 

por la administración y buen gobierno, como adelante 
se dirá)^ si también de cuantos tuvieren gusto de entrar 
en ella y poner el capital les parecerá; advirtiendo que 
todo el caudal de la compañía no podrá pasar de 6o«ooo 
doblones^ y mientras no esté cumplida la dicha canti- 
dad, se admitirán en la compañía francamente cuantos 
quisieren; pero cumplido el número referido de 60.000 
doblones, no se admitirá ni se podrá admitir otro parti- 
do con esta atención (como está ya advertido en el prín* 
cipio del caudal de las 60 personas) que no podrán sacar 
cosa ni cantidad alguna del caudal de la compañía. 

»E1 caudal ó capital será firme en la compañía; los 
logros y ganancias, no; pues todos los años se veri lo 
que se habrá granjeado; se dará á cada uno, según su 
caudal: pasando las cuentas por Navidad los que rigie- 
ren los libros de la compañía, entregándolas á la junta 
de gobierno, para que á cada uno se pague lo que se 
verá haberse granjeado, imprimiendo las cantidades 
logradas en particular, para que conste á todos en 
común, 

«Formada la compañía, podrá admitir depósitos de 
cualesquier cantidades, dando de ganancia y logro á 
3 por 100 todos los años, obligándose á restituir la 
cantidad ó dinero siempre que le pareciere al deponien- 
te, «con que no se pida antes del año. 

•ítem, podrá tener la compañía un depósito, donde 
los padres, al nacer los hijos, puedan depositar lo que 
les pareciere para el hijo ó hija nacidos, y se les dará al 
tiempo de tomar estado de casamiento, órdenes sagra- 
das ó religiosas, seis por uno, de tal manera, que si hu- 
bieren depuesto seis doblones, les dará 60 doblones 7 
respectivamente si más deponen. 

•Presupuesto, que si profesaran en las órdenes que 
les es prohibido el uso del dinero, libremente puedan 
dejarlo á quien, y como les pareciere. 



HISTORIA DB CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLIII. 3OI 

•No sólo les entregarán los seis por uno -después que 
conste haber tomado estado; pero si acaso algunos fue- 
ren tan inútiles, 6 tan para poco que cumplidos veinti- 
cuatro años se estuvieren libres, también se les entre- 
gará su dinero. 

•Estos depósitos de hijos, sólo se admitirán inme- 
diatamente pasados los dias del bautismo, y no después. 

•Formada y estatuida la compañía con los capitales 
ya referidos y dineros depuestos, que se juzga serán en 
cantidad, se empleará en asistir á la navegación, comer- 
cio y artes. 

• A la navegación asistirá primeramente promulgando 
edictos en Barcelona, para que cualquier sujeto^ que 
guste emplearse en fabricar bajeles, barcas y otras em- 
barcaciones, le asistirá con la mitad siendo participe la 
compañía, en los logros, y ganancias por la mitad de los 
fletes, que tocaren á los partícipes. 

•No sólo asistirá dicha compañía á la navegación, 
cuanto al ser participe en las fábricas de los bajeles, si 
dejará las cantidades, que justas parecerán á cambio 
marítimo á su riesgo á los capitanes ó gobernadores de 
las embarcaciones, con los intereses acostumbrados, se- 
gún el riesgo á vuelta de viaje ó tiempo, con las fianzas, 
y modo se acostumbra en la tal negociación. 

•Otro si podrá asistir á otro género de cambio marí- 
timo, que se nombra sobre buque, y fletes para el nece- 
sario sustento de los marineros. 

•Este género de contratación es tan relevante y pro- 
vechoso, que de él sólo vivían muchas familias en Ca- 
taluña, y en la Provenza, y otras partes de Francia, 
Genova, Inglaterra y Holanda, entran considerables 
cantidades, sólo por este género de ^trato, empleándose 
en él, lo lucido de aquellos países, que imitándolo de Ca- 
taluña, han cogido el fruto de la inteligencia de nuestros 
mayores en las acertadas leyes del consulado marítimo. 



302 VÍCTOR BALAGUER 

» Alentará: al comercio asistiendo á las tiendas de co- 
manda (que antiguamente fueron de tanto lustre y uti* 
lidad á Cataluña) con dineros, para sus negocios, dando 
un interés competente. 

»A los mercaderes que quisieren emplear su caudal 
en mercancías de otros reinos, venidas á éste por su 
suerte, C9n las cantidades necesarias, é interés compe- 
tente, según el tiempo lograrán el dinero, á las fábricas 
de toda suerte de ropas que se tejen, y querrán tejer 
y trabajar en Cataluña, proveerá con las cantidades 
que justas parecieren, con un interés competente para 
alentarlos en sus empresas y justas haciendas, con que 
con toda conformidad se podrán imitar las ropas extran- 
jeras. 

» Y últimamente, en nombre del común y á sus cos- 
tas, siendo gusto de V, M., se podrán enviar dos baje- 
les á la India cargados de los frutos, ropas, iábricas de 
hierro, cobre y vidrio que se juzga, será servicio grande 
de V. M., pues por la mayor parte está esta contratación 
en manos de los forasteros, sin que se aproveche España 
de los religiosos y fuertes sudores que los mayores, y 
será también aumento y conveniencia desta provincia, 
logrando las comodidades, que hoy en día adquieren las 
naciones extranjeras.» 

Los demás capítulos del Fénix de Cataluña tratan: 
Del gobi&no político y administración vigilante, que habrá 
de tener la compañía ya fundada; Del lugar y puesto donde 
concurrirán los de la junta, y administración de la compa- 
ñía, y lugaj del depósito para guardar la hacienda, bienes 
enmendados; Del modo se tendrá en admitir los depósitosy 
en la distribución del negocio; De cuánta conveniencia fuera 
. erigir dos casas, una por puerto franco y otra por lazareto, 
ó de mercadurías sospechosas del mal contagioso, y unir los 
derechos para que se de sólo un manifiesto; y Déla utilidad 
y conveniencia grande tendría la compañía en las fábricas 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. X. CAP. XLIIl. 303 

de bajeles, etc., cambios marítimos, asistencias de las fdbri" 
cas de los oficios, préstamos de dinero á los mercaderes, y 
otros negocios. 

Bs la obra de que se acaba de dar noticia, la mejor * 
prueba del infeliz estado y postración á que había llegado 
Cataluña. Añadiré, por mi parte, que registrando los 
dietarios y memorias de éste siglo, sólo he encontrado 
las noticias siguientes tocante á la marina catalana: 

Bn 1662, por encargo del duque de Osuna, se fabricó 
en Arenys un grande navio, que se llamó Nuestra Señora 
del Pilar, por otro nombre la Gerona, para almirante de 
la armada real. 

A primeros del año i685 los naturales de la villa de 
Sitjes botaron al mar una fragata, la cual á principios 
del mes de Junio del mismo año ganó por combate un 
buque morisco y rescató una nave cristiana i . 

Bn 1687 armaron otra fragata los de Villanueva, que, 
unida con la de Sitjes, defendió las costas contra las 
lanchas de unos navios moriscos, llevando á cabo, así 
juntas, como separadas, algunos hechos heroicos. 

Por la misma época, el gobernador de la plaza de 
Barcelona, D. José de Borja, mandó fabricar otra fra- 
gata para guardar las costas. 

Bn 1692 se echaron al mar dos galeras fabricadas en 
la Atarazana barcelonesa, que no era sino pálida som- 
bra de su pasado, á las cuales se dieron los nombres de 
San Narciso y Santa Eulalia. 

Bn 1696 los de Mataró echaron al mar una fragata, 
habiendo empleado en ella 3.ooo libras, para defender 
las costas catalanas de las invasiones de los moros que 

1 "Dimats á 5 juny 1685 en diataii apar que entra dins lo port ó 
molí de la present ciutat una fragata armada por los naturals de la vila 
de Sitjes, y aporta altre fragata de moros en que hi havia 25 moros» y 
aporta també una barca de cristians que dita fragata de moros havia 
presa.. Bruniquer, cap. LXVIII. 



304 VÍCTOR BALAGUBR 

las molestaban. Se sabe de esta fragata que, por Ja- 
nio del mismo año, rindió A un gánguil francés, y en 
1697 á una fragata con 20 moros. 

A tan lastimoso y exiguo estado había quedado redu- 
cida aquella marina^ señora y reina del Mediterráneo. 

BELLAS ARTES. 

Aun cuando no reinaba en este siglo el mayor gusto 
en cuanto á arquitectura, había, sin embargo, una pa- 
sión decidida relativa á la parte de ornato, y particu- 
larmente hacia la pintura y escultura. 

Los pintores más conocidos de esta época fiíeron 
Juan Juncosa, su hijo Fr. Joaquín Juncosa, JoséFran" 
quet 6 Isaac Hcrines. En pos de éstos vino Antonio Vila- 
domat, que, aunque nacido en este siglo, pertenece al 
siguiente. Nació en Abril de 1678, y murió en Enero de 

1755- 
Entre los escultores hay que recordar á Jaime Riboi, 

carmelita descalzo, que labró algunas estatuas en már- 
mol, conservándose de él en Reus las dos que se hallan 
en la parroquia de San Pedro, capilla de la marquesa 
de Tamarit. 

Pedro Blay, autor de varios sepulcros notables que 
existen en la catedral de Barcelona. Fué también nota- 
ble arquitecto. Él reformó y acabó el palacio de la di- 
putación, y bajo su dirección se fabricó, terminándose 
en 1620, el salón de San Jorge, las salas contiguas y la 
fachada que da hoy á la plaza de San Jaime. 

Domingo de Albrió, autor de varias estatuas que se 
conservan en la catedral de Barcelona. 

Nicolás Larrant, Esculpió la estatua de Melquisedec 
que está en la capilla del Sacramento de la catedral de 
Barcelona. 

En el monasterio de Poblet y en otros templos había 





r ■»* 



HISTORIA DE CATALUÑA.— LlB. X. CAP. XLIII. 3O5 

magníficos sepulcros que demostraban también cuan 
adelantadas se hallaban las artes en esta época, y cuan 
diestro era el cincel de algunos escultores. 

Ya se ha visto que á principios de este siglo quedó 
terminado el palacio de la diputación, que existe aún 
en el mismo estado, dirigidas sus obras por el arquitec- 
to y escultor Pedro Blay. 

Barcelona tenía un edificio para armería, y Felipe IV 
le quitó el privilegio de custodiar armas para su defen- 
sa después de la célebre revolución del 1640. Aquella 
famosa armería^ que era asombro de las naciones ex- 
tranjeras, y en donde se custodiaban las armas que 
acudían á empuñar los ciudadanos en días de peligro 
para la libertad y para la patria, fué abolida por el pro- 
tector del conde-duque de Olivares. Hallándose de vi- 
rrey de Cataluña el marqués de Castel- Rodrigo, co- 
menzó en 1662 la obra del que fué Palacio real, edifi- 
cio que reemplazó al de la sala de armas. El edificio fué 
acabado en 1668 por el duque de Osuna, y hace pocos 
años lo destruyó un incendio. 

En 1673 se levantó en Barcelona la pirámide ú obe- 
lisco de Santa Eulalia en el lugar de su martirio, que 
es la llamada hoy plaza del Padró. Posteriormente, á 
principios de nuestro siglo, se acordó habilitar ese obe- 
lisco para fuente pública, sin destruir su parte principal, 
conforme hoy día se halla. » 

El año 1618 se erigió en la plaza, que después se 
llamó y ha continuado llamándose del Ángel, una pirá- 
mide de mármoles blancos y azules, en cuyo extremo 
se puso una figura de bronce sobredorado que represen- 
taba un ángel de la guarda en actitud de señalar con su 
mano la imagen de Santa Eulalia, que ocupaba el arco 
de la puerta de la cárcel, y con la otra el suelo, ó sea 
el lugar en donde es fama que ocurrió un milagro cuan- 
do se trasladaban solemnemente las reliquias de Santa 
TOMO XVI 20 



■X-V 



•í- 



r t / 



306 ^ VÍCTOR BALAGUER 

Eulalia á la catedral. El monumento estaba circuido 
por un enverjado de hierro, y en el pedestal se graba- 
ron ciertas inscripciones latinas recordando el milagro y 
el motivo de haberse levantado el obelisco, que desapa- 
reció á principios de nuestro siglo. 

Vio la misma época erigir muchos conventos, asi en 
Barcelona como en las demás ciudades y villas de Ca- 
taluña, cuya enumeración sería por demás prolija. Ya 
se ha dicho á qué habíamos de atenernos con respecto 
á la arquitectura de este siglo en general. 



(ACIONES Y APÉNDICES 

AL LIBRO DÉCIMO. 



I (Cap. I). 

CRONOLOGÍA. 
(siglo xvn.) 

ic el apíadlce ndmcro (1) ddUbra laicriac.) 

El en 
1 en 

1598 162 j. 

r(III 
. IV 
1621 1641, 

.... Enero de 1641, Mayo de 1643. 

ran- 

.... Mayo de 1 643 . Octubre de 1 652 . 

Octubre de 1653 1665. 

1665 1700. 



3oS 



II (Cap. X 

MEMORIAL QUE SE PRESEN 



(DiIanhlvail«Pi 

Señor; 



? «La fidelisíma villa de Perplñá 

de V, M. por su Real carta de i 

■¿ sado, en que como padre, su rej 

y tan católico la honra, favorece ] 

¿. á 5u remedio (paca que conste á 

halla de él, por los desafueros 

obstinada porfía contra su total 

y los medios que propone en la co 

'- recen ser los más necesarios, ef 

"■ reparo, al gozo de su prestiño < 

i quietud tranquila de la España; 

quien por si sola, sin otra ayuda 

naturales, paisanos y provincial* 

enemigos de su real Corona, las 

invadir el país, y cercarla á ella 

huida, y costoso escarmiento, c( 

rías) representa á V. M. por su i 

Ros y de Requesens, lo siguient 

«Constante y muy sabido es, i 

de la milicia el desvelo y cuidat 

principes, en la guarda y conser 

mas y fortalezas limítrofes, con< 

legios y excepciones, y en partic 

ellas alojamientos, como se estiJ 

Flandes, Italia y Francia, no p 

Narbona se alojasen soldados, h 

Lenguadoch en las guerras pres 

pre tenerlas pertrechadas con r 



^UÑA. — ACLAKACIONES AL LIB. X. ^Og 

Qimiciones, paxa que puedan (hallándose 
ustentarse y aguardar los socorros que, 
s acudan, se pasan muchos días. 
I estas razones y motivos en la ñdelísüna 
y con mucha fuerza en esta Era; y sobre 
:uciones de Cataluña y sentencia ejecu- 
o se hagan alojamientos, y en suconfir- 
tpresas del conde de Santa Coloma, vi- 
eral de aquel Principado, dadas al mar- 
na, gobernador de las armas do V. M. en 
los soldados que estuviesen alojados en 
sen al castillo; y que su gobernador Mar~ 
3 recibiese allí, y que la demás gente de 
¡partiendo en los castUlos de Rosas, Co- 
plicando los cabos del ejército que no po- 
rse en ellos, satisñzo ,el virrey con pre^ 
Eindato, que la que no cupiese en los cas- 
fuera la villa dePerpiñán, en la estrada 
:tos del derredor de ella, 
snor, la fidelísima villa, posponiendo sus 
ativas jurídicas exequibles, llevadas del 
rañables de hija legitima do V. M., y 
su Real servicio, estando el cerco so- 
Isas el año de 639, no se resistió (debien- 
ler, y haber tenido desde el verano con- 
lospitales, casas, y calles llenas de en- 
así naturales como los que tr^an del 
i como doliente de contagio, y faltarle 
la administración de los sacramentos) 
niento de la caballería: que aunque los 
os fueron parte de ella, luego le acudió 
iraplir dos meses, cometiendo enormísi- 
:os, estupros, robos homicidios, y sacii- 
ni respeto á Dios ni á su cuerpo sacra- 
prcsencia cebaban las mayores atroci- 
]Ue por dejar sin sustento á los vecinos, 
enfermedades. Y con haber pedido repe- 
isules el remedio á estos daños, repre- 



310 VÍCTOR BAIAGUE 

sentándoles á los ministros cuyo ca 
aprovechó nada. 

«Rendida la plaza de Salsas, lo alo 
aragoneses, agregándosele muchos n 
dos los del castillo, leceptándolos e: 
Junio, que los del preboste general s: 
pretexto de haber oído decir al Dr. 
capitanía general, en una casa de j 
á la sazón se hallaba, que se tratabí 
ella á la gente de guerra que venían 
taluña) conmovieron la plebe, irríti 
con mano armada intentó matar á 1 
más que la tenían en el gobierno, ol 
se, y no salir hasta el otro día, q 
nobleza, y patricios, les llevaron 
viendo que no podía su enojo de la 
sus personas, quiso pegar fuego á 
otros muchos daños, impelida del <j 
afrenta, con la pérdida de hacienda 
cutada por los que hasta entonces 
ciencia, por la atención al servicio 
teniéndose entera noticia de los < 
acababan de perpetrar en Cataluñi 
cando públicamente, así capitanes 
entrando en Perpiñán la habían de 
lY aunque la tormenta de esta : 
primer Ímpetu sobre los cónsules 
guarda de ajenas vidas, con el fluí 
ñesto las suyas, no fue ad. Porque 
ofender la plebe sublevada al mar 
gobernador de las armas de V. M. e 
luego una escuadra de soldados con 
asistió en guarda de su casa y per 
bado escaramuza los del preboste, 
cuatro de Junio por la tarde, con lo 
de San Martín, mandó el marqués 
piezas de artillería y arrojar boml: 
dendo en ella no poca riza y ruina. 



.USA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 3II 

as después) llegó el ejército á la puerta 
i villa de Perpiñán: y en ejecución do 
venían publicando, repitiéndolas alli 
os molinos los soldados, no perdonand9 
aban, robando todo lo que podían ha- 
lados, a^ de acarreo para el sustento 

de la labranza. 

L mismo día 1 1 , el marqués Geri, y de- 
cito, llamando al gobernador de los 
an alojamiento dentro de la villa sin 
andato de ministros á quien tocase su 
a, según el estilo en todo tiempo allí 
iciendo el gobernador con representar 
o, siendo en contravención de los del 
3ma, arriba referidos y del mayor ser- 
3ndió el maestre de .campo del tercio . 
:n presencia del obispo de Elna, que 
r fuerza en Perpiñán, saquearla, que- 

fracasos indecibles. £1 dia siguiente 
arques Geri y cabos, por medio de un 
>edir alojamiento á los cónsules de la 
irmino para la respuesta, solas cuatro 
se sirviesen (suspendiendo el entrar la 
u* con V. M. el caso representándole 
itivos de justicia y equidad en que fun- 
reconocido Real servicio, ofredéndoso 
icuraría no faltase al ejército los víve- 
lo, en cualquiera parte en que se ha- 

), llegó á la casa consular Martín de los 
íl castillo y dijo á los cónsules ñasen 
ían en la villa los soldados, teniendo 
a y homenaje, así por eUa, como por 
que procurasen con el gobernador de 
alojamiento á los cabos en las villas 
;inas de Perpiñán, con que quedarían 
icieron y ejecutó al instante el gober- 



312 VÍCTOR BALA 

(Llegados á manos del marqué: 
el alojamiento en la forma referí( 
siendo contra lo que de su paite '. 
los Arcos; antes volvió á instar q^ 
to dentro de Pcrpiñán. Bien que, 
que en ello hacía á V. M. escribí' 
bos, otro papel á I9S cónsules, di 
rían sólo con que se les diesen pre 
boste general; dando á eptender, q 
de alojarse dentro de la villa, mil 
que la comodidad del ejército, ni 

(Miércoles 13 del dicho mes d< 
marqués Gen no aguardando la 
prevenida á este segundo papel, 
tiros de artillería, y echar canti 
■ villa, haciendo con esta vlspiera ] 
de] más infausto día, que pocos 
infeliz cuanto fidelísima. Y mani 
material del azote y su prolongí 
que pueda resultar á V. M. caree 
pre vigilante es el escudo á Espa 
enemiga, y anhelo á ella, y centi 
en el sosiego de su Real ánimo, a 
cesos, y triunfos gloriosos. 

•Viendo, pues, la plebe, no ya 
las que tenía bien percebidas su 1 
tomar las armas en defensa, y co 
honras, y haciendas, dedicadas 
V. M. reconociendo encaminarse 
lo todo, quien solicitando la entr 
sin orden de superior legítimo, y 
su real corona. 

>EI volcán de las bombas, y ra; 
servido se aplacasen, después que 

sacramentado aportó, llevándole «i. ouo lu-i.'^ v ui.»t~ ^■^ 
Elna al castillo, donde acompañado del pueblo, y mucha 
clerecía, el venerable Simeón pudo con la salud de las al- 
mas, granjear por entonces la que la llevó á esta empresa. 



U.USa.— ACLARACIONES AL LIB. X. 313 

acción tan piadosa, cuanto digna de tal 
arques Gen y demás cabos del ejército 
larga conferencia) escribieron tercer pa- 
, pidiéndoles, que se obligasen á alojar 
A allanar todas las fortiñcaciones y ba- 
n hecho los sublevados. A procurar con 
los cómplices y rebeldes del preboste ge- 
ibiescQ á todas las villas del condado, 
¡en que la rebelión y alboroto de algunos 
í&te castigo, y que si ellos no hicieren lo 
u^ y fuere conveniente al servicio do 
)iñán ayudarían siempre que fuesen cas- 
to con apercibimiento, que de no resol- 
I dos horas, pasadas, se continuarían lo9 



e los cónsules á los capítulos de este pe- 
demás papeles se dará aparte. Mande 
|ue de su contexto se reconoce con toda 
cónsules las niñas de sus Reales como 
celo ferviente del honor y servicio do 
)lo de fidelidad y prudencia- 
aismo mes de Junio, los cónsules acom- 
3 religiosos y la nobleza, procuraron con 
igencia, aqcietar y reducir los ánimos de 
se les concedió para hacerlo este día de- 
ole al de las dichas dos horas) amedren- 
is y daños que habían padecido de los sol- 
lazaban á voz llena hacerles mayores y 
guióse el fin de esta acción y sabido por el 
¡más cabos del ejército, mostrando gusto 
je el día siguiente viernes subiese al cas- 
■ do los condados, y algún cónsul y otras 
tar la forma con que se había de acuar- 
rcito y á dónde se alojaría lo restante. Y 
el plazo señalado, diese la villa de 200 
rmas, desde la puerta de San Martín para 
O las bocas calles para acuartelarse parte 



314 VÍCTOR Bí 

■Designadas estas casas, m: 
dor y cónsul, se desocupasen al instante, que se tuzo ui, 
bien que no fué posible todas aquella npche, en que el mar- 
qués Geri, y demás cabos enviaron á decir por medio de un 
religioso al cónsul en cap, pusiese su casa del marqués den- 
tro el cuartel. A que respondió: que en amaneciendo junta- 
ría á sus colegas, se lo propondría, y harían todo lo que les 
ordenaba; advirtiendo, que el concierto se había concluido 
en 250 casas, y habiendo de entrar la del marqués, Ucga- 
tían á más de 500. 

• No obstante este asiento y el desocuparse las casas & toda 
diligencia, estando ttabajando en ello, resolvieron el mar- 
qués Geri y cabos á las seis, de disparar aquella noche la 
artillería sobre la villa y lo hubieran ejecutado ya antesde 
volver con U respuesta el dicho religioso; no interponién- 
dose los ruegos de Martín de los Arcos, gobernador del cas- 
tillo, que aunque lo dilataron, no fué más que basta las 
diez de la misma noche, en que empezó la batería de arü- 
llerÍB, y el irse arrojando bombas, durando continuada- 
mente hasta Jas dos pasado medio dia del sábado siguiea- 
te, sin querer escuchar á nadie, por más llamadas que por 
parte del gobernador y cónsules se hicieron al castillo. 

•Averiguado el número de los tiros de artillería, se ha 
bailado ser 647 y las bombas 51 con que derruyeron echa- 
ron á perder y quemaron excesivísimo número de casas, 
no perdonando á los templos que también recibieron gra- 
vísimos daños; y acudiendo á ellos el pueblo (á quien so- 
brevino en el descuido y quietud del sueño esta tempestad 
horrible) eran tantos, tanlastimosos y fúnebres losUantos, 
sollozosos y lamentos de niños, mujeres y hombres, que 
enternecían las piedras, y taladraban esos cielos, juzgando 
haber llegado su último fin: y á ñn de ello (con la piedad, 
celo y caridad cristiana de los religiosos, y curas de las pa- 
rroquias, que les descubrieron el Santísimo Sacramento) 
encomendando á Dios sus almas y pidiéndole misericordia 
á gritos, le rendía sus corazones, ofreciéndoselos con 1 
infortunios pasados y el presente. Anadióse á esta lluvia ( 
tiros y bombas (habiendo entrado el ejército parie por 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 315 

puerta del campo al castillo, y lo restante por la rotura que 
hicieron en la muralla, que cierra el foso del castillo con la 
villa), el saquearla, la tiorba militar desenfrenada, queman- 
do muchísimas casas, después de robadas: y cuando desti- 
laban por los ojos sus corazones los dueños en iglesias y 
conventos, hasta donde llegó la codicia é insaciable sed de 
beber sangre y oro los soldados, pues sacrilegos, entrando 
en el convento de Nuestra Señora del Carmen calzado, no 
perdonando á todo lo sagrado y profano, les pareció poco, 
siendo de valor cuantiosísimo lo que de allí sacaron: y así 
hubo de eUos (¡desacato nunca oído!) que se atrevieron á 
reconocer al prior, estando revestido con el Santísimo Sa- 
cramento en las manos. Y lo mismo padecieron otras igle- 
sias. ¡Quién tal pensara! 

»Por manera, señor, que de este incendio, y el que resul- 
tó de los tiros y bombas perdió la fidelísima villa aquella 
noche del viernes (de Pasión para ella) y sábado hasta la 
hora referida, al pie de 700 casas; y el daño todo se reputa 
un* millón. Y desde que se halla el gobierno en mano de 
D. Juan de Garay, han derribado y hecho inhabitables los 
soldados alojados en las parroquias de Santiago y San Ma- 
teo, 286 á más de las 700 referidas. Pasma, señor, el enten- 
dimiento, enmudece la lengua y detiene el curso á la pluma, 
el considerar, hablar y escribir esta desolación hostil y sa- 
crilega porfía de la gente de guerra de V. M. Católica! ma- 
yormente volviendo los ojos á que puesto el pie las armas 
francesas en Rosellón, Junio de 1639 ^^ principio de su en- 
trada, representando los ministros de V. M. á los perpiña- 
neses ser conveniente á su Real servicio, continuando la 
fidelidad heredada de sus mayores, con mucho amor y gusto 
derribaron las guerras; siendo lo mejor, más apreciable y 
delicioso que tenían; privándose no sólo de su regalo, sino 
también de los muchos emolumentos y frutos que de ellas 
recibían, siendo suficientes para el sustento de la mayor 
parte de la villa, con que estaban reputadas en suma de 
grandísimo valor. Y al mismo peso y atendencia cayeron 
los derribos de la iglesia y convento de los padres capuchi- 
nos, con su huerta, que era d^ las mejores de Cataluña, y 



VfcTOR BAL Al 

recreable de los per] 
: por su raucba devtx 
!o, puesto muy amei 
imagen prodigiosa, á < 
eciosisimo Hijo, se h 
villa, del riesgo y i 

bales, que siendo gran 
re otros muchos los 

de la villa, por no ti 
■cupación, y no pudi 
tpateros, se ha tam 
js y de o*Tos oficios, 
a otros lugares y parí 
que hoy la provean, 
ente, los mismos mit 
illa de Perpíñán, del 
1 Mateo y muchísima 
lies hicieron tanta fa 
tras en que vivir, fi 
nanera, que cuando i 
lloradores y naturales 
sstando el propio dan 

llega á verse casi de: 
03 que adelante se no 
pronto remedio del 

que mirando y admi 
tmañas, rogando á D 
lo de ponderar, señor, 
ón de la fidelísima ' 
> será el castillo, pud 

puesto minarle, batí 
¡a de armas, ni á sus 
^ndo al curso de lo su 
1 de advertir, que alg^ 
a continuación de U 
del ejército por todE 
aron coger la puerta 



^LUNA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 317 

a. por los cónsules esta facción, enviaron 
::nes para que se retirasen. Y las llaves 
villa que habian tomado (procurándolas 
[ite], en llegando á sus manos, las envia- 
ren, para que las guardase en nombre 

r, y no del todo esta tormenta, por inter- 
le Elena y medio que fué para volverse 
erto de los alojamientos en las pocas ca- 

i la fidelísima villa, se alojaron en ellas 
idos, cumpliendo los cónsules con lo pac- 
terísimamente. Pero al contrario al mar- 
del ejército; pues habiendo prometido 
tas á todos los que querían irse con armas 
ndo las ofensivas, no dieron lugar á que 
. no era con licencia expresa, hasta los 
deros, haciéndoles los soldados al volver 
s y tratándolos atados peor que esclavos, 
uarse después del concierto las quemas, 
. estupros y otros insultos, quitaron más 
particulares de la villa, subiéndoselas al 

ior, como se entiende justificarse el ha- 
sta forma contra la fidelísima viUa, re- 
lé porque sus cónsules habían enviado á 
L oponerse al hecho de la verdad notorio, 
legado á su noticia de los cónsules, que 
jres provinciales para asistirles á la de- 
ones y daños de los soldados y á la guar- 
V. M., caso que el enemigo francés, va- 
ísión, quisiese sitiarla, despacharon al 
:on orden y amonestación que no pasasen 
! se retirasen luego, como con efecto lo 
cuenta de esto al marqués Gen y á los 
, so ofrecieron á que dado que los pirovin- 
sen, dispusiesen todo lo que más fuese 
que la villa no faltaría al cumplimiento 



3l8 VÍCTOR B 

kOtro cargo, señor, parece que se ha querido achacar í 
la ñdelísima villa, para jusüñcar tales procedimientos. Y 

es, que se entendía haber minado el castillo. Hstá tan l^os 
de ser eso así, que habiendo bamintado los cónsules la sos- 
pecha, pidieron se mandase recibir información y hacer 
vista ocular delto, lo cual conseguido con asistencia perso- 
nal de D. Juan de Garay y otras personas, pareció mani- 
fiestamente lo contrarío. 

lEstando, pues, tjn inmune de culpa como se ve yconsta 
del proceso informativo que por orden expreso de V, M. le 
dijo el obispo de Urgel, á la fidelísima villa, yéndose ¿des- 
pedir de ella, había de traer originalmente á esta corte. Y 
suplican á V. M. sus cónsules, mande á no estarlo ad se 
ejecute, y se les dé traslado en caso necesario, por habér- 
sele denegado el dicho obispo de Urgel, Y habiendo persis- 
tido siempre en el servicio de V. M. y beneficio del ejérci- 
to, su multitud y cabos la tuvieron en tal opresión, afhcdón 
y desconsuelo, hasta los 28 del susodicho mes de Junio, que 
fué Dios servido enviarla su Moisén el duque de Cardona 
y Segorbe, virrey y capitán general por V. M. en el Prin- 
cipado de Cataluña; que viendo el incendio, ruinas y deso- 
lación padecidos por aquel infehz cuanto fiel pueblo {ha- 
biéndole al entrar obligado á enternecerse y verter lágri- 
mas, la mucha copia de los naturales, así niños y mujeres, 
como hombres, clamando misericordia y justicia). Mandó 
luego en observancia de los favores jurídicos de la villa, 
desalojarle el ejército. Derribar las horcas que el marqués 
Gen había elegido en las plazas de la Lonja y en la del trigo, 
Restituir las armas tomadas á los vecinos hasta aquel día. 
Y quitar el cuerpo de guardia de dicha plaza de la Lonja. 

i Y habiendo representado al duque el marqués de Gen y 
cabos del ejército, que no era bien estuviese su Excelencia 
sin que asistiesen soldados en la villa, le pidió cuartel 
700 ú Soo hombres no' más, y con pretexto (palabras 
males del duque) que de no hacerlo así, le sería fuera 
lirse de ella. Visto por los cónsules este mandato, le 
ron luego para su apresto y se ejecutó el acuartelar el d 
número de soldados no más. 



[■ALUSA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 319 

señor, á la ñdelísima esta respiración, 
ertad, con manutención de justicia. Por- 
;ado el duque ya mato á ella, continuó la 
entándosele hasta que dió el alma á Dios, 
[ulio siguiente. 

ue y transferido el gobierno por V. M. de 
general del ejército en D. Juan de Garay, 
:s sólo era gobernador de las armas. Éste, 
las órdenes del duque y su recomenda- 
[ue mirase por la quietud, bien y aumen- 
i villa, sus naturales y moradores; siendo 

y habiendo siempre con suma puntuali- 
liendo al servicio de V, M. como era no- 
)erimentado muchas veces ^ corriendo el 
cipado do Cataluña por su cuenta, Y 30- 
etido cumplir así, en los postreros ter- 
1 duque, hizo ya volver á bajar á la villa 
mo antes, continuándose hasta hoy. 
ie de 3.000 soldados, y no coger en el su- 
e ha hecho aprehensión violenta de todas 
irroquia de Santiago, sin las que tiene 

pidiendo de continuo los cabos, capita- 

ejército, en lo mejor y más bien parado 
le asimismo se ha proseguido y prosigue 
e guardia días y noches en la plaza suso- 

(que es el puesto del comercio, consu- 
1 de ayuntamiento de la villa y donde 
ribunales de casas comerciales y ferias, 
bla común de depósitos, impidiéndola la 

el curso de los ejercicios de este puesto, 
is desacatos en una capilla que hay y se 
idiana), en la plaza de la Gallinería y en 
f estos cuerpos de guardia son, señor, sin 
as tienen D. Juan de Garay y cada uno 

aites de la obligación de la ñdeltsima villa 
,r cubierto ó habitación yerma) D. Juan 
1 cargada de proveer 1.500 camas para 



r 



gi| 3^0 VÍCTOR BAL, 

los soldados y loo cargas de leñ 

rales, vecinos y paisanos, cerrar 

' entrada de ella, hasta los clérij 

E más qud lo necesiten, no se con( 

I aún se ha visto detener los curai 

K de^achar con su prelado, pri\ 

I uso de los Sacramentos y del de 

f go y fiestas. 

r »Y habiéndole representado el 

Y privación llegaba á serlo del sus 

de hambre; reconociéndolo así D 

to público mandó*, que los eclesi. 

(•: fuesen á pedir licencia á su sup 

■; cónsules. Pero duró esto muy p( 

w' primero estado y se continúa ha; 

[^ ■ ' »Y por otro edicto mandó so gi 

'i. los eclesiásticos y seglares lleva; 

'.■ Uos en casa del obispo y éstos t 

■' Y yéndolo ejecutado (con toma 

í mejores les parecían sin atrevcrs 

:;, que las hubieren juntando en di( 

gió todas é hizo subir al castillo 

■' de la villa, su pólvora, que era 

das. Con que quedó y está aún 1: 

'. blo de Perpiñán, siendo el que p 

siem pre en las ocasiones de sus C 

gos: y ser lo de su mayor sent 

ocasionar nota en su reputación 

I Y sobre haber extendido D. J 

ción contra derecho y toda equi 

siásticos, relig^iosos, caballeros 

erigido horcas en la Plaza Nue 

bayle de Perpiñán. El abrigo y < 

en él aquellos ñeles vasallos, es 

1 sión y movimiento de rebeldes 

su ejemplo, hacen lo mismo los i 

iSiendo más que notorio lo ce 

preso en sus corazones el amor. 



»■ 



1>, 



í": 



HIST. DE CATALUÑA, — ACLARACIONES AL LIB. X. 32I 

V. M., de tal manera, que habiendo visto la carta mencio- 
nada al principio de este papel (que no se dio á los cónsu- 
les hasta 28 de Noviembre, con ser la fecha de los 13 de 
Octubre) en que V. M., con su real ánimo y acostumbrada 
piedad, los consuela y favorece, dignándose el tratar de su 
remedio. Fué sumo el gozo y alboroto de este favor? Y no 
pudiéndole contener en sus pechos, haciéndose lenguas, le 
iban publicando por todo el lugar. A imitación del tierno 
infante, cuando se halla con algún regalo de su padre 
amado. 

»Y haciendo la envidia y falta de caridad cristiana su 
efecto en un capitán, dijo con voz levantada en presencia 
de muchos naturales y vecinos: Miren estos cornudos de 
Perpiñán (palabras formales que alegría muestran tener» 
por un solo papelón que han recibido de S. M.) A que 
respondió otro de los dichos naturales y vecinos por to- 
dos, como lengua organizada en el cuerpo y movida de su 
corazón (raíz del amor y de la fe de aquella universidad 
y fidelísima viUa). Y dejando la parte de la injuria (con la 
infinidad de las que han caído y caen sobre ellos, lasti- 
mándoles lo más vivo del honor) remitida á Dios y á 
V. M., no soltando la del favor, satisfizo de esta manera: 
Amamos tanto, señor capitán (palabras formales), y reve- 
renciamos á nuestro rey y señor, que una sola firma suya» 
nos alegra tanto y la respetamos como si viésemos su real 
presencia. Juzgue, pues, aún la intención' más torcida, si 
sobre esta mansedumbre y afectos de hijos tan legítimos, 
debe 6 puede constituirse una esclavitud egipciaca, como 
la que están padeciendo vasallos que tienen por gloria el 
mayor padecer, siendo en servicio de su rey. 

>Y coirhaberse enseñoreado D. Juan de Garay de las 
acciones de los cónsules de la fidelísima villa, de manera 
que no quiso que escribiesen ni recibiesen cartas algunas» 
aunque fuesen de V. M., sin que se las comunicasen. Hé» 
Choles escribir á los diputados de Cataluña y concelleres 
de Barcelona, abonándoles su gobierno, por las razones 
que él mismo puso en la carta dictándola, que no hicieron 
xaéA los cónsules de traducirla en catalán y firmarla. Y 

TOMO XVI 21 



_t ¡lS\ 



■•vJ 



% 



322 VÍCTOR BAL\Gl 

haber obrado otras cosas ajenas 
violencia imperiosa. Por dos veo 
mismos cónsules. La una estando 
juntos, á donde fué acompañado dt 
cito: y en su presencia y de una mi 
que anfes del amanecer (palabras f 
tigo tan ejemplar en ellos, que esp 
Y esto fué porque no le habían o 
que los cónsules habían recibido d< 
concelleres. Las cuales le entregan 
tante, por quedar libres de cualqui 
ellos pudiese tener. 

•Y la segunda fué, que topando 
que llaman en cap, en la plaza de 
sobre provisiones de la villa, alzan' 
de mucha gente, le dijo estas formí 
V. M. señor cónsul en cap, que á 
gobernador el segundo, y después é 
villa, les tengo de hacer vecinos de 
como me han hecho relación, que s 
cuentos, no les tengo de tener más ] 
á todos, que si viese morir á un sol 
>Y continuando ¿stas y semejant 
cho públicamente, que antes que 
por falta de mantenimientos, prime 
dos los vecinos de la villa. Y lo bue 
soldados han ocasionado y ocasiona 
veres á ella, matando y robando de 
nos y hasta á los mismos muros de 
como mujeres, no dejando á mucho: 
á algunos aun esa no les perdonaban, 
ten á cualquier hora del día y en cua 
el lance; y ha llegado tal extremo est 
que hasta los soldados que están de | 
hurtan lo que les parece á los pobres 
y salen, 

»Y dentro la villa no hay tienda, < 
su codicia 7 sed de robar. Y lo que t 



r 



HIST. DE CATALUÑA. —ACLARACIONES AL LIB. X. 323 

sias, que para hacerlo han aportillado dos. Y quejándose al- 
gunias personas de estos daños y males tan insufribles y pi- 
diéndose proveyese de remedio; el que han experimentado 
ha sido, procederse con todo rigor contra ellos, poniéndo- 
les en sus casas postas de guardia, y cuerpos de guardia 
para su mayor aflicción. De forma, que todas las hostili- 
dades, fracasos é insultos que tienen perdido y asolado el 
condado de Rosellón y su cabeza Perpiñán, parece haber 
sucedido y suceder por falta de castigo en la milicia, y por 
no haberla morigerado y puesto á raya, como se debe y 
suele hacerse. 

> Y caso que los paisanos porfiando en arriesgar y perder 
vidas y haciendas (visto lo que pasa en Perpiñán y su con- 
tomo por los soldados) quisiesen proveerle de víveres, es 
casi imposible, porque con la entrada del francés en el Ro* 
sellón por Junio de 639 quedó talada y devastada la cam- 
paña, pegando fuego á los lugares y sembrados de toda 
la que ocupó: y la. restante que corrió la caballería de 
V. M. tuvo el mismo ñi> en los pocos panes que quedaban, 
dándolos á comer á los caballos, de que reventaron mu- 
chos. Con que faltó la cosecha, careciendo de trigo los pai- 
sanos y soldados que bastara para su sustento. 

»Lo mismo hicieron en las pajas impidiendo el aprove- 
cha las pocas en que se trabajaba en muchas partes del 
condado, y las recogidas se mandaron quemar, resultando 
de esto la falta al sustento de la caballería mientras se es- 
tu'O'o en el recobro de Salsas y de otros ganados de acarreo 
y labranza. Por lo cual ha cesado la cosecha de trigo y d&" 
más semillas en los años próximo, pasado, antecedente y 
este corriendo la misma fortuna la del vino, que solía ser 
crecidísima en Rosellón; y aun más imposibilitada para 
adelante, con el devasto y ruina de sus vii^es. Añadiendo^ 
se á ésta la del aceite y frutas, que por su antojo los solda- 
dos no han dejado olivo ni frutal en pie. 

' »De que ha de seguirse por necesaria y precisa conse- 
cuencia, haber de quedat la fidelísima villa de Perpiñán 
despoblada y yerma, desamparándola sus vecinos y natu- 
raleSy como han hecho y hacen de la mejor manera, cau* 



1 



324 VÍCTOR BALAGÜER 

tela y secreto que pueden, por no vivir con continuos sus- 
tos, sobresaltos y desesperación, viéndose de peor condi- 
ción que esclavos y con mancha y nota en su fidelidad, 
siendo la presea que más estiman y que ha puesto admira- 
ción al mundo. 

» Y por no morir á manos del hambre, soldados y minis- 
tros de guerra de V. M. siendo sin razón y contra todo de- 
recho. Porque consta y es notorio á todo el pueblo, que 
D. Juan de Garay en una junta que se tuvo en casa del go- 
bernador de los condados, asistiendo á ella los obispos de 
Elna y Urgel, cabos del ejército y otros ministros de V. M. á 
más de las referidas amenazas, la hizo de degollar los ve- 
cinos de Perpiñán. Y que en otra que el mismo D. Juan 
Garay tuvo en su casa con los cabos del ejército y otras 
personas, proponiendo lo que se habia de hacer de los ve- 
cinos y naturales de la villa, en caso de que el enemigo la 
sitiase, estuvo muy á pique de resolverse, que se degolla- 
sen todos. 

» Y por último cumplimiento y mayor evidencia de esto 
que se va ponderando y de las ruinas, estragos, incendios 
y perdición de todo el condado, es muy digno de la aten- 
ción de V. M. el mandar advertir, que habiendo represen- 
tado y amonestado D. Juan de Garay á los obispos de El- 
na y Urgel, gobernador de los condados, sus oidores y cón- 
sules de la fidelísima villa, diciendo que convenía al servi- 
cio de V. M. que éstos con la bandera de la mano armada 
y aquéllos también personalmente, saliesen todos acompa- 
ñándole con el ejército, se ejecutó á los 23 de Setiembre 
próximo pasado de 640 siguiendo su bandera muchísimo 
número de perpiñaneses de todos estados. 

iMarchóse así para la villa de Illa, que sitió el siguien- 
te, batiéndola con muchísimos tiros de artillería y bombas. 
Retiróse el ejército aquella noche á la villa de San Feliu 
de abajo, distante una legua, en donde los soldados quema- 
ron algunas casas y saquearon otras. Y en el lugar de San 
Feliu de arriba, robaron la iglesia y muchas casas, que- 
mando otras. En el de Pontellá^ robaron también la iglesia 
y mataron al justicia que llaman bayle. 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACtOHBS AL LIB. X. '■ 

•Fué el mismo día un trozo do ejército al lugar de 
nellá de la Ribera, para entrar su fuerte, de que h: 
hecho guarida los vecinos: quedando á los soldados C 
dad de pan y vino, desistieron su empresa. Pero volví 
á ella el otro día mucho mayor número, y habiendo [ 
do fuego á las puertas y puente levadizo del fuerte, n 
sistiéndose los vecinos por servir á V, M, pidieron le; 
vasen las vidas y su iglesia. Prometiéronlo, no lo { 
daron. 

■Porque oyéndose voces y alaridos, á la iglesia, á la 
sia que acá no Iiay nada; subiendo de tropel á ella, qu 
tá en el fuerte (no obstante aquel pan sagrado, que si 
admiración, insaciable anhelo y eterna hartura de los 
gales; transubstanciadas las especies en Cristo sacrai 
tado, se les ofreció á la vista y ver al pueblo postrado 
su divino acatamiento, haciendo aumento al adorno ¿ 
muchas luces, el ardor de sus corazones y avivando 
un tiempo, romperse las entrañas de dolor y sentimii 
sacrilegamente y con desacato indecible, robaron platí 
liquias, ornamentos y todo lo que los vecinos habían i 
gido allí, dejando á éstos con poco más de lo que nos 
cede la naturaleza al primer paso de la entrada en 
mundo, y á aquélla sin nada. 

»Y pasando yrepasando en la presencia del Santísim' 
biertas las cabezas, quisieron acuchillar al bayle, po 
no les daba dineros, siendo lo que el triste carecía; y le 
cutaron en otro hombre, abriéndole la cabeza. Y al ar 
no cura (no vahéndole el haberse escondido en el coro 
escapar de su rapante rabia) maltratándole fíerament 
palabras y obras, le cogieron de los genitales y garg 
de manera que aunque no rindió luego el alma allí pi 
fuerza de los tormentos, duróle muy poco en el cuerpí 

»No contentos, señor, los soldados de V, M. catóhca 
lo que acababan de perpetrar en esta iglesia, incendií 
le pegaron fuego, quemando en ella al Santísimo Sa 
mentó, que esiaba patente para consuelo de aquellos ñ 
Siendo así, que seguido el incendio, se halló sólo la cu 
día rompida y no la forma. Bien que la dé la reserv 



326 . , vfCTOR 1 

pudo sacar, entrando por un agujero qui 
de la iglesia frente del altar mayor, per 
y tostadas las fortnas. 

«Día de San Miguel del dicho mes de 
el ejército á sitiar la villa de Illa con ma 
gruesa artillería, batiéndola tan contin' 
un tiro no aguardaba al otro. Y volvien( 
antes y después prosiguiendo el robar y 
sacrilega milicia, le ejecutó en las de lo 
lia, de San Juan Lacellá, Villamulaza, 
nohes despojándolas de los vasos sagrat 
namentos dedicados al culto divino; ye 
los pobres moradores habían ido recogii 

>Y pareciéndoles que la pila del agua 
cha iglesia de BruUá podía servir á su ne 
jando de ella el agua sagrada, lo que er 
la regeneración á la gracia, llegó á hace 
nimiento de culpas, guisando en ella la 

»No paró aquí, señor, el abismo de : 
militar, pues no haciendo pausa en sus i 
los lugares de Pontallá, de Trullas, de ^ 
te, de Bañuls Celfaspres y parte de los 
nohes y San Feliu de arriba y Cornelia 
que resulta quedar los naturales y morí 
habitación y obligados á buscarla en ot 
bilitados de poder labrar las tierras, ha 
dos, ni aparejos para ellos y aun todo ( 
no ha podido librarse villa, ni lugar (ce 
del despejo de tales ganados, y robo -de 
millas, queriendo algunos porfiar el arr 
últimamente, quedar sin haciendas, ni i 

»Y libando aun á más el deservidc 
obrar, es, haberle quitado á la ñdelísim 
el sustento, los agresores, siendo precie 
ella más de 3.000 cargas de trigo, que e 
y malograron en dichos lugares, y lo qi 
demás, y villas comarcanas, en ejecuci 
dado publicar por el gobernador de los 



IST, DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 327 

cabildo de la santa iglesia de Elna, recibía en cada 
al pie de i.ooo ducados de renta de los susodichos 
i de Pontellá, Trullas, Nils, Bañuls, y Villalonga del 
y con su incendio lo tiene perdido todo, 
lendo notorio que la universidad de la villa de Tuhir, 
inos, y naturales, nunca han faltado á la ñdelídad, 
y servicio de V. M. en todas las ocasiones, que se 
ecido, publicando á boca llena, querer siempre es- 
norir en este propósito; comprobándole en admitir 
tradicción, y de muy buena gana, en otros tiempos 
presente, toda la gente de guerra que se ]e ha man- 
lújar. Y con tener hoy el tercio entero del marqués 
.selencia también alojado. Sin embargo D, Juan de 
ha dado orden por dos veces al dicho marqués, abra- 
ta villa. Y según se entiende, ya lo está, y reducida 
zas, la que merecía ser fénix inmortal, 
manera, que parece tenerse puesto la mira en dejar 
todo aquel condado. Conñrmándolo, á más de los 
hos incendios, lo que pasa en la ciudad de Elna. 
indo una de las plazas convenientes al condado de 
in, y necesitando por marítima de mucha población, 
: para su guarda, se halla hoy casi del todo desmán- 
y sin casas donde pueda con mediana comodidad 
se. Porque los soldados de los tercios, que han es- 
están allí alojados, las han ido derribando, y que- 
ias vigas, y maderas, no sólo de las do los secula- 
o también de los eclesiásticos, en deservicio notable 
1. y de la divina, recayendo en evidente, y grande 
perjuicio de su obispo, canónigos, y clerecía, que se 
pobrísimos, por tener la mayor parte de sus rentas 
imentos en el término de esta ciudad. 
Lgando, señor, el amor natural á ima pobre mujer 
1, de conocida virtud, y buen ejemplo, salir de la 
Millas del mismo condado, para dar una camisa á 
suyo, los soldados que hay alojados alH, sin más 
, ni culpa, capturándola con inhumanidad feísima, 
ron sus vestiduras alrededor de la cintura quedan- 
Ua abajo en carnes vivas. Si viva pudo quedar ho- 



328 VÍCTOR BALAGUER 

nesüdad tan mal tratada; añadiendo á 
de una navaja, para que le faltase aun J 
ma naturaleza. Y reducida la triste mu 
espectáculo, pasando su fiereza más adt 
dejarla puesta ad en la argolla del R 
plaza de más concurso de aquella villa 
ron algunas horas, baldonándola, y afi 
partes bajas, con lodo, y otias inmuí 
sin duda porque acabarán con la inocei 
persiguen. Y fuera asi á falta la piedf 
que con ruegos, y sumisiones alcanzó < 
casen de tal martirio. 

•De este género de atrocidades tocaí 
no se hace advertidamente más mencií 
violación de vírgenes. Porque siendo e 
de ordinario se arroja al deserJrenado 
biéndose prevenido innumerables, con 
cendios de tantos lugares, como queda 
notoria consecuencia cuanto en esta pa 
derar. Y para que también no se entii 
que haya racionales, que en el modo d 
que negando su hechura, en la fiereza 
la misma naturaleza. ■ 

•Estas vejaciones tan lamentables, 
ruinas, desolamientos, incendios, sacc 
profanamiento de templos, sacrilegios, 
(tremibile dictu) del Santísimo Sacram 
rabie y penosísima esclavitud tienen i 
boqueada, y aliento vital el condado 3 
que siempre invicta, por el valor de su 
nos É obedientísima á su rey: á poder de 
des y extraordinarios, cuanto continuo: 
do el glorioso renombre y blasón de fie 

•Y cuando, señor, están tan recientes los que hizo ha- 
llándose dentro el condado el ejército francés. Pues mar- 
chando para Canet y acercándose mucho á Perpiñán en i6 
de Julio de 639, salieron 1.500 perpiñaneses asistentes al 
conde de Santa Coloma, virrey y capitán general del Piíd- 



r 



HISr. DE CaTALUSa. — ACLARACIONES AL LIB. X, 329 

cipado de Cataluña, con los soldados de V. M. y hecho d 
todos (en menos de media hora] un numerosísimo escua 
drfin los naturales y provinciales; deseando perder las vi 
das en servicio de V. M. clamaron instantisim amenté s 
acometiese al enemigo; prometiéndose aquella victoria d 
quien nunca les ha faltado, siendo muchas y memorable 
las conseguidas. 

»Y por faltar orden y ejecución á su osadía, se ocasión 
la toma de Canet, villa muy populosa y rica y la de la pls 
za de Salsas, que se tiene por sin duda, el que no hubier 
entrado en su poder, y que fuera facilísimo el recobro d 
las demás, que ya lo estaban. Con que libraran las vida 
más de i.Soo personas que costó Salsas, por el achaque iu 
curable, contagioso y desahuciado que ocasionaron al ejéi 
cito la inclemencia de los temporales y más rigurosa 'esta 
ción del año; sin las expensas escesivísimas y pérdida d 
haciendas que es notorio; recayendo la mayor y más grav 
parte destas en la ñdelísima villa, con el apresto y provi 
sión abundante de medicinas, médicos, sustento y regalo 
para los dolientes y por el crecidísimo número de sus ve 
cinos á que no perdonó la muerte. 

iSobre estas finezas, señor, y facción mal lograda, 1 
misma villa de Perpiñán envió al ejército de V. M. un tei 
cío de 300 hombres pagados á su costa: cuyas banderas s 
vieron enarboladas las primeras por V. M. en las trinche 
ras y fortines del enemigo, asaltándolas y ganando para e 
recobro de Salsas; en que murieron muchísimos. Y á 1 
imitación de su valor, unidos con los demás catalanes s 
ejercitaron las otras naciones, 

»y demás de este tercio, fué la nobleza y gente hacen 
dada y perpíñanesa, sustentándose así con criados y cama 
radas; y asistiendo al cerco hasta rendida la plaza. 

1 En el espacio de tres meses y medio que estuvo el ejér 
cito de V. M. sobre Salsas le remitió también la fidelísimi 
villa mucho número de palas, azadones y otros instrumen 
tos para abarracar los soldados la paja que tenían recogí' 
da y muchos víveres, cumpliendo con puntualidad y gusti 
todos los mandatos de su capitán general y los pocos ved- 



330 VÍCTOR BALAI 

nos y moradores que le quedare 
guardia y centinela de las mura 
nuándolo hasta i6 de junio. 

•Y andando en los conciertos 
teniéndose el socorro del enemigí 
su cónsul en cap al ejército con : 
chos 300, sin muchas otras pers 
nándole á su costa y se detuvier 
gada la plaza. 

• Y cuantos vivanderos tenía mí 
bastimentos al ejército, á los car 
oficiales, que trabajasen en lo ne( 
sin faltar ninguno en el tiempo c 
abarracar los soldados permitió 1 
var a]ií toda la madera que se h 
tableros de las tiendas. 

• Y no embargante esto, los sol 
efecto y para quemar, quitaron 
chos, puertas y ventanas de los 
Salsas, dejándolos inhabitables, 
V. M. por ser las centinelas que 
piñán intentando el enemigo su i: 

»E1 celo y prevención de que 
en el cerco de Salsas sin disminu 
la fidelísima villa á que olvidánd 
tenía del poco trigo que se había 
sustento, sirviese como sirvió C( 
comiesen los soldados, mientras ' 
aguardaba. Y á no hacerse así, e: 
retirase el ejército. 

•Y para que no faltase en nad 
fidelísima viUa y tuviese con que 
misiones de gente, que queda refí 
pro armas y municiones bélicas, 
tomó á censo 1.900 ducados de á 
habiéndole representado D. Juan 
al servicio de V. Ul. que le prestt 
dados 40.000 reales, hallándose s 



CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 33I 

esto porque quedase remediada esta necesi- 

iervido, 

¡ración de todo lo'cual, la fidelísima villa do 
su síndico Luis Ros y de Requesens suplica 
1 á V. M. le haga merced en mandar, que lue- 
\n á sus dueños todas las armas, así de par- 
siásticos y seculares, como las suyas propias, 
rdas que D. Juan de Garay y los cabos del 
ron subir al castillo el día i6 de Junio y si- 
quedespués cogieron de las casas del obispo 
sular mediante el edicto referido, 
ten asimismo los cuerpos de guardia que se 
ienen hoy en las plazas de la Lonja, Galli- 
. y de los demás puestos comunes. Y porcon- 
no se permita en adelante se alojen soldados 
acuartelen, mandando que los que hoy lo es- 
ú castillo, que es capaz de receptar más de 
S. Y en caso que lo sea necesario y forzoso 
uartelar soldados en la villa, sea, mandando 
"de en todo y por todo la forma de la senten- 
esto está ejecutoriada. Y que se quiten las 
. Juan de Garay tiene erigido en la plaza 
y territorio propio de la jurisdicción del bay- 
1: que con esto, y la que espera de V. M. con- 
que le suplica por otro memorial aparte, á 
recibirá particular de su Real grandeza, será 
illa y reducirla en breve á su primer estado 
lio, en cuya virtud (sanando aquellos Éeles 
utas dolencias por mano de V. M. su padre, 
.tura!) se conseguirá sin duda aqueste prove- 
I glorioso fin, á fin sólo de su mayor Real 



332 VÍCTOR BALAGUER 



m (Cap. XXIV). 

PACTOS Y CONDICIONES CON QUE CATALUÑA 
RECONOCIÓ POR CONDE DB BARCELONA AL REY IX 

FRANCIA LUIS XIII. 

(Del archivo maidcipal de Barcelona.) 

€ Los pactes y conditions ab que los bragas generáis del Principat 
de Catalunya^ tinguts á 23 de janer prop passat posaren lo 
Principa t y Cotnptatdel Rossellóy Cerdanya, ala obediencia 
del Cristiamssim rey de Frarn^a^ los quals se han de posar en 
lo jurament que sa Magestat y sos successors han de prestar 
en lo principi de son gobem, 

»i. Que sa Magestat observará, y fará observar los 
usatges, constitutions , capitols y actes de cort, y tot 
altre dret municipal, concordias, pragmáticas y altas dis- 
positions, ques troban en lo volum de las constitutions in- 
sertadas, prometent, y jurant, que no fará, ni fer perme- 
trá, altras pragmáticas, ni observar algunas de las fetas, 
que no estiga en dit volum, ni ab motiu de qualsevol ne- 
cessitat, ni per qualsevol causa y rahó per urgent que sia, 
sino fos ab consentiment deis bra9os y corts generáis, y 
axí mateix observará los privüegis, usos, estils, consne- 
tuts, Ilibertats, honors, preheminencias y prerrogativas; 
tant de las esglesias, estament eclesiástich, militar y real, y 
personas particulars de aquells, com de la ciutat de Bar- 
celona, y altras ciutats, vilas, y llochs, y de las personas 
particulars de aquesta provincia. 

>2. Que los archebispats, bisbats, abadiats, dignitats y 
los demes bene£cis eclesiástichs, tant seculars, com regu- 
lars, y las pensions eclesiásticas, solament presentará sa 
Magestat á catalans. 

*3- Qu^ ^o tribunal de la Santa Inquisitió reste en Ca- 
talunya ab poder de coneixer de las causas que pertanyen 
á la fé tan solament, sens empero poder tráurer las causas, 



t CATALüSA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 333 

le Catalunya, y que los inquisidors, y sos afi- 
alans, y que dit tribunal sia directament sub- 
igregatió de k Santa Inquisitió de la cort ro- 
5, que en Franca hi baja inquisidor general, 
3niiat, que en tal cas se provehirá lo que se 

se observará en Catalunya lo sagrat concili 
tot y per tot, confoime fíns vuy se ha ob- 

o senyor rey promet, ab jur&ment, tan per ^, 
successors, no pretendrá, demanará, exigirá, 
igir en ningún temps de la ciutat de Barcclo- 
demes ciutats, vilas y llochs, ni universitats 
:, y comptats del Rosselló, y Cerdanya, qual- 
quellas sian, reals ó de baró, quinta ó altra 
sevot nom se anomene, deis vectigals y impo- 
abre lo pa, vi, cams y altras cosas, y merca- 
m, y han acostuniat, ñns lo día present, y per 
rán ditas ciutats de Barcelona: y demes uni- 
ré sí, y també sobre qualsevols forastera, per 
lecessitats de ditas universitats que son esta- 
ladas á pagar lo quint, ni de aquellas que per 
an promes, ni de aquellas que habían obtin- 
ab reservatió de quint, y generalment de to- 
rsitats, de qualsevol manera que pugan pre- 
i»ban obligadas i pagar quint. É axí mateix 
nará ni pretendrá en manera alguna cobrar 
universitats, y altres qualsevols, lo que per 
«dtions hablan fins assi exigit, sens prívilegi; 
an estadas condemnadas, 6 altrament bajan 
n concertadas en haberho de restituir, y pagar 

manera que sia, sino de voluntat deis habi- 
ellas. Consentint ara per las horas, que ab 
real, en virtut de aquest pacte tenint f or^ de 
>etuo, pugan ditas universitats dits vect^als, 
í posar y exigir á sas voluntats, y los posats 

aumentar y disminuir, de la manera quels 
^oot las necessitats de las inateixas universi- 



334 VÍCTOR BILAGUI 

tats, y tot lo que procehirá de dits vectigals, y impositions, 
pugan y los sia licit y peimes á ditas universitats en prc^ 
y comuna usos de ditas universitats conTcrtir, y gastar do 
la manera que ses acostumat integrament, y sens dismi- 
nutió alguna, y també que no exigirá la quinta ó altra pert 
de aquellas que se solían imposar y exigir per prívil^ 
reals, consuetut, óaltramentperlosmagistratsdelaLlotji 
demar de Barcelona, Ferpinyá, y altres magistrats, ba- 
rcos y personas particulars, coUegis y confrarías, prome- 
tent ab lo mateix jurament, que ni sa Magestat, ni sos soc- 
cessors, acerca del demunt dit, farán demanda á ditas' 
universitats, ni molestia alguna ni ab pretext de coneiier 
si ditas universitats, magistrats, barons, ó personas parti- 
culars, collegis ó confrarías, ditas impositions converteixCQ 
en sos usos, ni ab pretext de que de ditas impositioDS do- 
nen compte y rahó á sos ministres reab car tot a^o prohi- 
beix en virtut de est pacte, sino fos que en lo sobredit se 
cometes frau, ó dol en la exactió y administratió, que en dit 
cas per rahó del delícte se reserva sa Magestat lo dret de 
castigar mediant justicia los delinquents, entenent y de— 
clarant que per^o no enten prohibir, ni llevar ais barons y 
qualaevols altres lo dret que competirá de justicia de de- 
manar semblant compte y rahó, devant jutge competeat, 
en tot cas que menester sia, declarant també que la facnl- 
tat dona en aquest article, no faga perjudici á la forma 
acostiunada en lo Principat de Catalunya y comtats de 
Rosselló y Cerdanya, en quant á las impositions generala 
gues son acostumadas imposar, necessaiias á la conservatió 
y altres necessitats de la provincia. 

■ 6. Que sa Magestat promet conservarla prehemineo- 
cía 6 prerrogativa ais consellers de la ciutat de Barcelona 
de cubrirse devant sa Magestat, y qualsevols persoms 
reals, com han acostumat, y en quant sia necessaride oou 
los concedeix la dita prerrogativa, sense abus. £ axi ma- 
tetx promet també y jura que tindrá y conservará á la ma- 
teixa ciutat de Barcelona la prqrr<^ativa que té, y hai 
setnpre tingut sos consellers en temps de altres reys át 
anar per Catalunya, y altras térras suas, y en sa cort real, 



CATALUNA.- 

:as insignias consulárs, y ab sos veguers y 
LS usan, y han acostumat usar en la dita ciu- 
,en també do aquellas en la cort, y térras de 

ire, observe, y fa^a observa sa Magestat los 
:es de cort, privilegis, usos y estils de la Ge- 
atalunya, y casa de la deputatio ab tata la 
U y criminal, en las cosas de que han acos- 
n, y que si dubte algú se suscitará acerca di- 
per ques negué la cualitat de Generalitat, Ó 
lue la coneixen^a al consistori deis deputats. 
)s oñcis deis capitans del castells, alcayts, 6 
ie fortalesas del Principat de Catalunya, y 
Lossellú y Cerdanya, y tots los oficis de justi- 
catalans que verament ho serán, y no á 

a Magestat jurará y prometrá, que lo Princi- 
lya y comptats de Rosselló, y Cerdanya, se- 
^bemats por un virey y llochtinent general de 
que elegirá, y anomenará deis seus regnes, 
nos ab tots los poders ordinaiis y acostu- 
le la minuta del prívUegi que donará á part, 
constitutions de Catalunya, y altres drets 

losalotjaments deis soldats en Catalunya y 
íosselló y Cerdanya qualsevols que sian, en- 
auxiliars, se fafan per los cónsols, ó jurats 
dtats de. la manera que disposan las generáis 
de Catalunya, y que los particulars no sian 
)uga exigir dells, ni de las imiversitats per 
soldats, tant de caball, com de peu y altra 
s de guerra, sino sal, vinagre, foch. Hit, ser- 
i cual haj a de donar lo patrÓ quen tindrá per 
e serán allotjats en sa casa tant solament, y 
1 otra cosa tingan obligatió de pagarho, y si 
> voldrán pagarho, y usarán per a^o alguna 
fará castigar ab rigor, y manará sa Magestat, 
ments se fa9an ab tota suavitat, y ab lo man- 



33^ VÍCTOR BALAGUBR 

co dany de la provincia, y particulars de ella, no carre- 
gant ais Uochs excessiu número de soldats hagut respecte 
al número deis habitants, y altrament, y que ablopresent 
capitol nos fa9a perjudici á la cíutat de Barcelona, y á son 
territorí, y ciutadans de ella, ni á las demes ciutats ni uni- 
versitats y personas que per privilegi, consuetut, ó altra- 
ment no tienen obligatió de alotjar. 

»i I • Que las ciutats de Tortosa, y Tarragona, y demés 
vilas y llochs del present Pñncipat, y comptat^ que io 
enemich te ocupats de volunta! de sos habitaots, gosaián 
del benefici de las constitutions, y de tots los privil^;is, 
exemptions, y Ilibertats del Príncipat de Catalunya, y sos 
comptats, com á part de aquells, y en quant ais privüegis 
particulars de ditas universitats gosarán de aquells, segóos 
se aportarán ellas, y sos ciutadans, y habitants envers sa 
Magestat, y la provincia, conforme se tractará en las ca- 
pitulations particulars, quant se reduhirán á la obediencia 
de sa Magestat, no entenent ser compressos ab lo capitol 
la vila de Perpinyá, Coplliure y Rosas, y altras vilas y 
llochs, que ab violencia, y armas son estadas oppresas del 
exércit enemich; ans bé aquellas non manquen de present 
ab confirmatió de tots sos privüegis, usos, y costums, axí 
com restan las demes ciutats, vilas y llochs de la provin- 
cia, sino es que per avant sian infíels á sa Magestat, y furo- 
vincia, y en respecte de las jurisdictions y rendas de la 
esglesia metropolitana de Tarragona, y altras esglesias y 
jurisdictions deis barons eclesiástichs, restarán de la ma- 
teixa manera que abans, y també las deis barons láichs, 
que no son ni serán inñels á sa Magestat, y á la patria. 

ii2. Que sa Magestat á cautela que danyar no sol y en 
cuant menester sia confirmará, Uoaiá, y aprovará la man- 
lleuta que té feta lo General de Catalunya y per ell los 
deputats, y per avant farán> per obs de la present guerra 
de molts censáis mors que han manllevat y manllevarán 
ñns á la quantitat de trescentas miUa Iliuzas barcelonesas, 
segons la delliberació deis bra90S, tinguts á 15, 22, y 2Í 
de Octubre de 1640: y la impositió deis nous drets á ]é 
ciutat de Barcelona consignada, y la tatxa feta, y las d^ 



CATALUSa. ACLARACIONES AL LIB. X. 337 

is fetas per dits deputats en favor de la ciu- 
las pensions de dits censáis, y en toí cas la 
havérsels encarregat dita ciutat, los cuals 
1 continuar y la tatxa feta cobrar, fins que 
Bn Uuits, y quitáis, y la dita cíutat reste im- 
ada de aquella y també deis empréstichs, y 
afirmará totas las malleutas, y tatxas fetas 
'sitats de Catalunya, per la guerra corrent, 
luestas cosas teñen tráete sucessiu no si fes 
isdevenidor. 

sa Magestat promet que no separará de la 
I Fran^ lo Príncipiat de Catalunya, y comp- 
16 y Cerdanya, en tot ni en par per ninguna 
& que dir ni escogitar se puga, ans resten 
i dita corona real, axí que lo que será rey de 
de Franca, sia sempre compte de Barcelona, 
rdanya, 
: quant lo efecte de las lleys, consisteix en la 

aquellas, prometerá y jurará particularment 
ue observará y fará observar totas las cons- 
spositions municipals que parlan de observar 
r principalment la constitutió onsena, que co- 
utdña, de aquell títol. Entes y declarat, y en 
ir sia ajustat per pacte y conventió fets entre 
r la provincia, que si algú pretendía contra- 
persona pública, com es lo síndich del Gene- 
licli interés, ara sia persona privada per lo 
ga suplicar y requerir al oficial ab interven- 
í major de la diputatió dintre la ciutat de 
ont residirá, y ba de residir lo real consell 
sino en cas de pesta), y fora de dita ciutat 

del scríbá de la depulatió local, y ahont no 
otari de la ciutat ó villa ahont será lo oñdfd 
iber contrafet, de qualsevol dignitat, ó pre— 
a, com son canceller, regent la real cancelle- 
eus de general gobernador, doctor del real 
e rational, batlle general, y sos lloctinents, 
re qualsevol, sen£ altra babílitatió de la es- 



^ 



338 VÍCTOR BALAGUEB 

criptura que se ha de presentar, que la ques faiá per lo 
mateix escriba major, y altres no taris, ais cuals ho come- 
tem, perqué procuren estiga decent com volen las coosü- 
tutíons y presentada aquesta requesta córregan tres dias 
al oficial pera revocar, ó firmar dubte inmediatament, 
després de dita presentatió, y si dins dit termini no fará 
ni una cosa ni altra, puga la part interessada, y lo síndich 
del General, y quiscun de aquells firmar dubte en Uoch del 
oficial, y per aquesta firma nos requeresca altra solemni* 
tat, sino que lo oficial, ó la part, ó lo síndich del General 
devant del mateix scribá major presente en escrits las ra- 
hons perqué spreté haberse contrafet, ó no, respectivament, 
la cual firma se notifique á la part querellada, y en son cas 
á la part querellant respectivament ab íntima á ella feta 
per lo scribá major, del cual dia correrán sis dias, pera de* 
duhir y allegar tot lo que las parts voldrán per sa justifi- 
catió devant del scribá major, sens altra solemnitat que 
entregarli las scripturas, de las cuals ell fará lo proces, y 
de las quals, ó del proces, donará comunicatió*en sa pre- 
sencia á las parts, ó á sos advocats si la demanarán. Si 
empero ló fet per rahó del qual se preté la contrafactióserá 
fet de sa Magestat, ó de son lloctinent, ó capitá general se 
envié embaixada per los deputats, ab la forma ordinaria á 
sa Magestat, 6 á son lloctinent general, ó á aquell qui pre- 
sidirá, suplicantlos en escrits fa9an la revocatió y si no la 
farán dintre tres dias pora la part, 6 lo síndich del General 
firmar dubte, com está dit, nothificantho com está dit, á sa 
Magestat si será present, ó al lloctinent general, 6 al por- 
tant veus de general gobernador, procehint vice regia ab 
los doctors del real consell. 

»Lo modo de declarar aquestas controversias, será ques 
constituirán tretse jutges, part deis doctors del real con- 
sell, y part deis insiculats deis tres estaments en lo Uibre 
del ánima de la casa de la deputatió, en que solament con- 
correrán los ques trobarán presents en la ciutat de Barce- 
lona, de tal manera que la primera vegada sian set del res 
consell no suspectes, y per aquest efecto quant succehin 
lo cas de alguna contrafactió ques haurá de declarar, tin 




raST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 339 

gan obligatió los deputats enviar embaixada, com dal está 
dit á sa Magestat, si será present, cuan no á son Uoctinent 
general, y en son cas al portant veus dé general gobernador 
per donarlos noticia del dubte que se ha de declarar, no- 
menant las parts, y suplican!, que maneu á set doctors del 
real consell mes antichs, no suspectes, comensant per lo 
canceller, y regent la real cancellería, y en defecte deis jut- 
ges del real consell per suspitas, absencia, ó mala gana á 
altres jutges, ministres reals, segons la preheminencia de 
antiquitat, y grau, ó altras personas á ells ben vistas, per- 
qué tal dia y hora acuden á la casa de la deputatió, pera 
declarar lo dubte ab los restants jutges, notífícantlos los 
doctors, los cuals serán estats recusats per las parts per 
suspectes, per que oidas las parts lo real consell dins dos 
días despres que la relatió de la notiñcatió será reduhida 
en escrits declaren ditas suspitas, y sis declara que proce- 
hexen, ó no las declaran, se suplesca lo número deis demes 
doctors del real consell, segons la antiquitat, y si dins altres 
dos dias naturals inmediatament seguents no enviarán los 
dits set jutges no suspectes, segons la preheminencia y an- 
tiquitat, y si los dits jutges, ó alguns de ells no acudirán 
lo dia assenyalat á la casa de la deputatió, degan los de- 
putats y oidors fer extractió de las personas deis tres esta- 
ments insiculáts en casa de la deputatió, comensant per lo 
edesiástich y continuant per los demes de tantas personas 
quantas faltarán deis jutges reals per la declaratió del dubte, 
y juntament farán extractió de las personas deis mateixos 
estaments que han de ser utges ab los jutges reals, y posats 
dins de una urna los deputats y oidors de cada estament, 
y despres de ser extrets serán votats per los estaments per 
cscrutini, trahentne fins que lo número será complet, en la 
qual extractió porán ser presents las parts interessadas, ó 
sos procuradors, y lo sindich del General, perqué pugan 
proposar suspitas contra deis extrets, de las quals coneixe- 
rán encontinent vcrbalment, devant dits estaments los de- 
putats y oidors, ab los assessors, y advocat fiscal, de la qual 
declaratió nos puga apellar, ó recorrer, y a9o se observará 
la primera vegada, y en la segona serán sis jutges reals y 



34^ VÍCTOR BALAOUER 

set deis estaxnents, y si los que no acudirán serán deis 
taments, sien desinseculats, y fets inhábils pera obtenir ofi- 
cis de la casa de la deputatió. 

»Feta aquesta stractió, y nominatió, serán tots los jutges 
tancats en una de las salas de la casa de deputatió ab lo 
scribá major, lo qual los U^rá lo proces, de hon no emán 
ñns que haurán declarat lo dubte, oidas primer las parts, 
y sos advocat si ho demanaran y presparer deis assessors, 
y advocat ñscal de paraula sil demanaran; y la declaratíó 
se fará per escrutini, prestat primer per tots los jutges jn- 
rament, 90 es per los doctors del real conseU, en poder de 
un de sos presidents, antes que arriben á casa la deputatiói 
de que dit president fassa fe escrits á dits deputats, y los 
altres en poder deis deputats, 6 de altre dells, y habent tots 
oída sentencia de excomimicatió en casa la deputatió, y que 
lo que será declarat se execute promptament per losdepa- 
tats, y oidors, ais cuals ho cometem, sens apellatió, suplí- 
catió, dictió de nulitat, recors, restitutió inintegrum, que- 
rela, 6 altre remey, per cualsevol causa, de tal manera, que 
los condemnats sois se entongan haber incorregut en las 
penas que los jutges expressament haurán declarat, dero- 
gadas las demes penas de ditas constitutions, en lo demes 
empero restarán ditas constitutions, delaobservan^aensa 
forga en quant se porán aplicar. Entes y declarat que ditas 
extractions, y demes cosas en aquests capitols contengudas 
se fagan per las personas á qui toca de franch y sens sala- 
ri, remuneratió, ó satisfactió, de treballs, y ques puga y 
dega procehir també en dias feriats* 

» Y perqué no se impedesca la administratió de la justicia 
ordinaria statuhim, y ordenam, en virtud del mateíx pacte 
convingut entre sa Magestat, y la provincia, que lo present 
remey nos puga intentar ni sen puga valer la part, sino en 
defecto deis remeys ordinaris, com disposa la dita consti- 
tutió: Pocg valdría, y conforme fins vuy se es observada. 

»I5. Lo Principat de Cataltmya, y comptats del Rose- 
Uó y Cerdanya en lloch de las convocations de somate 
general, Host, y Cavalcada, y de la ques feya en virtt 
del usatge, Princeps namque; (las quals convocations p 



ITALURA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 34I 

1 fcr QD ningún cas), ser'rá ab un bata] 
fants, y cinch cents cavalls, pagats, armai 
á gasto de la provincia, los quals haurán 
ateixa provincia, oo fora della, senif^e q 
tat, la qual se entenga, serhi sempre que 
i com vuy assitiada, 6 invadida de las arm 
;lia, ó en temor ciar, y patent de estarli 
othora, y quant lo lloctinent general áb 
ab los deputats del Principat de Catalunj 
Qccessaii ciidat ab eUs lo conseller de 
Lona, al qual tocará entrar en bra^QS, y a 
e altro major seirey, si en cas de major, 
issitat lo voldrá fer la provincia voluntan 

al que toca ais gastos que se han de fer < 
r rabo de las fortificacions necessaiias i 
iga y sou deis soldats francesos, ó de alt 
¡lía catalans, que estarán en los presidís, 
leí que seiá menester per la paga de di 
iel que ordinaríament ae paga per sa Mi 
irá en las primeras corts generáis y cntT' 
1 la ciutat de Barcelona, y demes ctutat 
itats de Catalunya de fer respectivame 
is suas fortiñcations, y altras cosas nece 
fensa, com fins assi se ha acostumat. 
3S y examinats paraula per paraula en st 
les antescrits, sa Magestat los ha agrahit 
raheix, y accepta, y promet en fe, y para 
los, y observarlos inviolablement, y prom 
o jurament acostumat per los comptes i 
selló y Cerdanya, en lo príncipl de son g 
observan9a de dits capítols, y axí mate 
:esors. Dat en Perona á 19 de Setiemb: 

Louis. 



342 



VÍCTOR BALAGUBR 



IV (Cap. XXVI), 

POESÍA PREMIADA EN EL CERTAMEN QUE TUVO LUGAR 
CON MOTIVO DE LA MUERTE DE PABLO CLARÍS. 

(De un impreso coetáneo.) 



SILVA. 

Anima pura, quen regió divina 
Descansas vencedora 
De funest occident, á eterna Aurora, 
Tú que la esfera habitas cristalina, 
En la inmortal morada 
De la suprema zona. 
Que faustament destina 
Igual á tas.virtuts gloria sagrada, 
Digne á tots merits, indita corona. 

O Claris géneros, célebre, invicte, 
A qui la Patria, y la suprema esfera 
En pomposa pietat, en pompa pia, 
Aclama, honra y venera; 
Ou esta humil, y rústica Talia, 
Que pera tanta gloria 
Que pera empresa tanta 
Métrica inspiració desija, cuanta 
Ab célebre alabansa, 
Consagra á ta memoria, 
Lo temps en bronzos, en diamantsla historia, 
Espanya en iras, y en trofeos Fransa, 

Ou est de ma ronca musa 
Rudo estil, tosco borró, 
Quem ta gloria vencedora, 
Amparo afecta piados. 

Tal en la deserta Arabia 
Entre aromatichs olors, 



TÁLuSa. — ACLARACIONES AI. LIB. X. 343 

>cnt, alat incendi 
nedica al Sol. 
'eres, tal á Flora 
reixen devot 
^ival de espigas, 
itica de flors. 
Pomona ais Altars 
er agricultor 
mils, en toscas fullas 
¡agrada son. 
■adament tenaz 

tnarítÍRi bot, 
jnsagra corva 
acamats Tritona. 

do mon rudo ingeni 

á ton ciar nom, 

e, en poch efecte, ' 

uis en señal poc. 

^ibia abrasada & las arenas 

is ocultas 

"orman vorasment obscura 

its ocultas, 

:nebres plenas 

>n de horror, centro de penas. 

e ambient la cualitat impura, 

loz en son districte ignora, 

iirba canora 

ras saluda lisonjera, 

'I y agorera 

as repeteix veu iracunda, 

ifo, ja ploma acelerada 

itats Tolatils infestada, 

iment enorme 

3a está acusant Triforme. 

a donchs profunda 

le la nit, terror del dia 



■ ■» 



344 VÍCTOR BALAGUER 

Furia tremenda, formidable fcra. 

De mes serpens crinida, 

Que de Alecto Tesifons y Megera, 

En multitut confusa . 

Negres cen3dren aspids á Medusa. 

Aqi:d de exelsas glorías aplaudida, 
De trofeos honrosos adornada. 
De palmas magestosas circuida, 
De llorers generosos coronada, 
De orellas, y ulls vestida, 

Y de alas adornada, 

Sonant la trompa que el valor aclama 
Axi á la Enveja va parlar la fama. 

Horror potentes del Orbe, 
Que desde la adusta Libia, 
Fins á la Scithia gelada 
Imperi univerá dominas. 

Monstruo injustament horrendo, 
Furia vorazment inica, 
Que ab ton cor, sustento infausto, 
Ta fas dilata canina; 

Tu que ab lo Odi solament 
Conj uñeta tens simpatía 
Contubemal á ta furia, 

Y cómplice á ta malicia; 
Tu que á Cain arrogant 

Impellires venjativa 

A que del mon en la infancia 

Bárbaro fos fratricida; 

Tu que á Dathan, y Abiron 
Mogueres, de qui las iras 
Boca de volcans relata 
Llengua de flamas publica; 

Tu que al sempre just Joseph 
Imposares enemiga 
Ja en concavitat Hebrea, 
Ja en esclavitud Egipcia; 

Escolta mas veus, escolta 



—ACLARACIONES AL L 

'aja impía. 



ncitan. 
in accent, 
iilm'inan, 
ngua aborta, 
1 conspira, 
lilis, Uegua, y v 
'iscan, 
naemotias 
mias. 



itát 

I filia; 

I trompa ufana 



iPira 

líca. 

nemorable, 

propicia 

;ndres, 

-eliquias , 

na trompa, 

nspira 

olt honor, 

lolta vida. 

mbició 

ne incita, 

>rasada. 

lima. 

Llobregat 

1 ñorída, 



V \. 



^ 



346 VÍCTOR BALAGUER 

Recreo ufa de sas Ninfas. 

Jau Barcelona, ó no jau. 
Que já constantment invicta 
Alsada del Uarc letargo 
Evos imraortals respira. 

Aquí aplaudirás venzuda, 
Aquí clamarás rendida 
Lo valor mes alentat, 
La constancia mes invicta. 

Quen sos brassos, ó en sos cuadros 
Gloriosament coronistas, 
Lo sinzell de la edat grava, 
Lo pinsell del honor pinta. 

De Claris vull dir, aquell 
Quen posteritat festiva 
Quants lo circundan aplausos 
Singlens tans lo inmortalizan. 

Aquell feliz Palinuro 
Que tingué per sa provincia, 
Simple lo cor de Jacob, 
Doble lo esperit de Elias. 

Aquell que com Eliséo 
Posthumo honor profetiza, 
Vivent suspengué la mort, 
Y allarga difunt las vidas. 

Aquell que Moisés insigne 
Ab la célica milicia 
Tants pobles ha libertat 
De la esclavitut imj^a. 

Sois vine pera que obligada 
De hazañas tan inauditas 
Tu Enveja, tu las celebres 
Contra ta furia maligna. 

Tu propia has de ser la trompa. 
Pus juntament ab la mia, 
Cuant evejas sos trofeos 
Mes sos mehts calificas. 

Tu has de aplaudir sas memorias, 



TALUNA. — ACLARACIDKES AL LEB. X. 347 

: coronar sas ditjas 
a obsidional 
cínica alsina. 
a alabanza, aquella 
nent proferida, 
oca de la En veja 
emorable estima, 
onrará Barcelona 
1 la inmortal vida; 
Catalunya, 
>rias repetidas. 
irá lo univers 
HQ glorias invictas, 
é JO alabanzas, 
Larás malicias. 

L fama apenas, 

pon tragicament confusa 

L desdeñada 

is cavernas sepultada, 

>er sentir de amor las penas 

Filautic durament rendida, 

ssdenys acusa, 

queja que vida, 

esta inculta convertida. 

p la Enveja les serpents impuras 

[faustos de la vil morada; 

s deja letalment obscuras, 

>rs de Faetón aspira osada; 

umultuánt les onas puras 

letra veloz ment alada, 

mrascas, ni furors recela, 

a lo pilot, honor la vela. 

va Athalanta en la carrera 

irsa, corre presurosa. 

istalls de la espumant ribera 

:orre Galathéa hermosa . 

re lisonja romp la esfera 



34^ VÍCTOR BALAGUBR 

Águila ab Ganimedes generosa. 
Tal es la Enveja ab Uaugereza tanta 
Águila, Galatbéa, y Atbalanta. 

Alta vola la Enveja, y tant festiva 
Que ab la fama celebra las victorias. 
La Fama enveja sa volada altiva, 
Pero junt ab la Enveja illustra glorias, 
Y cuant de Claris la virtut nativa 
Ab cultas cinyen fanerals memorias. 
La Fama enveja, si la Enveja aclama 
Famosa Enveja, y envejosa Fama* 



V (Cap. CXVIII). 

EDICTO DE FELIPE IV. 

9N0S D. Felipe por la gracia de Dios rey de Ontüla^ Ara- 
gón^ etc. 

cAtendiendo con afecto de padre á los innumerafalesda- 
ños, desdichas y calamidades que han sucedido de algún 
tiempo á esta parte en el Principado de Cataluña y conda- 
dos de Rosellón, y Cerdaña, por ocasión de los movi- 
mientos, y alteraciones que se han movido, y suscitado; 
y que las que amenazan son tales, y de tal calidad qne 
amagan exterminio, y destrucción á los estados eclesiás- 
ticos, militar y real, y á las universidades, congregacio- 
nes, ayuntamientos, y cofradías, y á las personas particu- 
lares de dicho Principado, y condados; de que se siguen 
grandes deservicios á Dios nuestro Señor, y á Nos singu- 
larmente, si como se teme de la introducción de gente fo- 
rastera, se abriese la puerta á novedades, por las cuales se 
desviasen los naturales en algún tiempo de la pureza que 
en todas edades gloriosamente han conservado, y con to- 
das sus fuerzas defendido; considerando que estos daños] 
peligros han procedido de las diligencias, que algunos roa 
intencionados han hecho, engañando con falsos motivos ' 



TALUNA, — ACLARACIONES AL LIB. X. 3^9 

dones & nuestros subditos de perfecta, y 
lara apartarlos de nuestra obediencia, en 

felicidad han vivido, imitando á sus an- 
istantemente han perseverado en ella por 
;Ios, dando á los príncipes nuestros prede- 
iempo insignes, y notables aumentos, y á 
sejemplos dignos de imitación; lastimán- 
B de tantas desdichas, y deseando que co- 
Ida la verdad, los naturales y pobladores 
ado, y condados, se aparten de las malas 

los enemigos de la paz y quietud que es 
d bien y de la comodidad de los pueblos, 
y vuelvan á la natural y antigua fe que ¿ 

señores naturales con toda pureza han 
o; y podamos honrar, y hacer gracias y 
-vándoles en paz y justicia, como perte- 
ajestad, la cual debe, como dijo el señor 
estro predecesor, estar siempre velando 
5 sus vasallos, y tener pacificada toda la 
ibditos leales, merecedores de franquezas, 
nunidades, hacerles observar sus privi- 

sste nuestro edicto, carta piiblica decimos, 
os estamentos, ó brazos, etc., los cuales 
de la muerte del carísimo rey D. Felipe 
eterna memoria, y ya antes hemos hecho 
acemos singular estimación de la granna- 
, buena fe, lealtad y servicios de los na- 
is en los dichos Principado y condados; y 
dones Nos, nos hemos dado por bien ser- 
cedimientoG, y que nuestra determinada 
I, que les sean observados los usajes de 
:ituciones generales, y libertades, inmnni- 
izas, así como les han sido guardados por 
> nuestros progenitores; -y que en estacan* 
1 ordenado, mandado, á nuestros libar- 
les, que por tiempo han sido, y á nuestros 
■s, y menores, que con toda puntualidad 



350 VÍCTOR BALAGUER 

las guardasen é hiciesen guardar, disgustándonos mucho 
cualquier acto hecho contra dichos usajes, constituciones, 
libertades é inmunidades, ofreciéndonos prontos al reparo 
y satisfacción de aquellos, según nos pareciere de justicia. 
»Asi mesmo decimos, y notiñcamos á todos los sobre£- 
chos, que apenas hemos tenido noticia de las causas que 
han tenido los naturales, y poblados en dicho Principado 
y condados, para desconsolarse y quejarse, hemos desea* 
do tengan todos en general, y en particular, desengaño de 
aquéllas, procurándolos todo alivio, consuelo y satisfac- 
ción; por cuyo efecto hemos remitido diversas órdenes, 
cartas y papeles á los deputados del Principado y á los 
conselleres de nuestra ciudad de Barcelona y de otras ciu- 
dades y villas, los cuales tenemos noticia han ocultado los 
mal intencionados, é inquietos, para que llegando á noti- 
cia de tan honrados vasallos, no obrasen los efectos que 
por sil fidelidad, y pureza de fe hubieran obrado de que te- 
nemos el justo sentimiento, porque esta ocultación, ha sido 
la causa de tantos y tales daños, los cuales se hubieran ex- 
cusado con la noticia de estas órdenes, y cartas: singular- 
mente, si como hemos deseado hubiéramos sabido, que los 
sucesos de Perpiñán, de Cambrils, y otros de esta calidad 
han sucedido y se han hecho sin nuestra orden y volun^- 
tad, la cual ha sido siempre de conservar y mantener á los 
naturales, y poblados en Cataluña, y en sus condados, 
bajo de nuestra obediencia, con blandura, piedad y suavi- 
dad: y por cuanto, de la ignorancia de nuestras órdenes, 
y de esta nuestra voluntad, como queda dicho hayan re- 
sultado, los daños que ha padecido la provincia; desean- 
do, que la noticia cierta y segura del amor que les tene- 
mos, y de nuestra voluntad en hacerles muchas gracias, y 
mercedes, como á padre que desea su mayor bien, los haga 
diligentes en la reducción que esperamos, apartándose de 
los caminos que han tomado de su total precipicio, y des- 
trucción de la provincia, hemos determinado mandar ha- 
cer y ordenar, el presente edicto, y carta pública, para que 
llegue á noticia de todos, y con él les exhortamos cuanto 
más amorosa, y eficazmente podemos, que atendiendo, á 



A.— ACLARACIONES AL LIB. X. 351 

as cotí maniñesto engaño, y depra- 
lerles á todos, y de ofuscar las glo- 
nsigne y leal se han introducido en 
^s turbaciones, y desdichas que se 
mitandoel valor y virtud de susma- 
K^arlas de las tierras de dicha pro- 
uedando libres, de vecinos tan per- 
: de las honras, gracias y mercedes 
3stra libertad, y amor hacerles, lo- 
Izura y benignidad de nuestro im- 
debida ejecución dicha expulsión de 
restituir la libertad á los pueblos de 
necesitan de armas, de caballos, y 
veer de todo con vigilante puntúa- 
lo pedirán los deputados del Gene- 
las ciudades, villas, ó pueblos de la 

iich a expulsión de las amiasfrance- 
justa que el Principado de Catalu- 
I con tranquilidad y sosi^o sin los 
podria ocasionar la gente de guerra 
lecimos y notiñcamos á todos gene- 
a buena fe y palabra real oirecem06 
^te caso, sin dilación alguna man- 
I afecto de la provincia y de sus li- 
rra que se hallará en ella, dejando 
fortalezas las guarriciones ordina- 
: de modo que los naturales, y po- 
n sus condados, libres de todas sos- 
trabajos pasados, y gocen déla dé- 
lo, y afectando sumamente la con- 
stro Principado y condados, y que 
I y misericordia, poniendo en eje- 
I tenemos de hacerles bien y mer- 
^e nuestro edicto y carta pública, 
T actos y procedimientos, excesos ó 



352 VÍCTOR BALAGUBR 

culpas en los movimientos y perturbaciones que han su- 
cedido en la provincia, de cualquier calidad que sean les 
tenemos olvidados, y borrados de nuestra memoria; y 
aquéllos, y cada uno de ellos reputamos por no hechos, ó 
sucedidos de modo que ni ahora, ni en tiempo alguno se 
pueda hacer de aquéllos, ó de alguno de ellos cargo algu- 
no, á los estamentos eclesiástico^ militar y real, á las uni- 
versidades, comunidades, congregaciones, ayuntamientos 
y cofradías, y á las personas particulares del Principada 
de Cataluña y condados de Hosellón y Cerdaña de cual- 
quier estado, grado ó condición sean, ni contra los dichos 
se pueda hacer inquisición ó proceso alguno, judicial, ó 
extrajudicial, antes quede á dichos estamentos y á los de- 
más el libre uso y ejercicio de sus privilegios, derechos, 
libertades, gracias, prerrogativas, usos, costumbres, en k 
forma que los tenían antes de dichos movimientos y tur- 
baciones, conservándoles salvos y ilesos de toda contra- 
dicción; y así mesmo queden en todo, y por todo en aquel 
estado, y punto en que se hallaban antes de suceder di- 
chos movimientos. 

»Y mandamos ahora á nuestro procurador fiscal, y á 
nuestros oficiales mayores y menores, que esta nuestra de- 
claración, y determinada voluntad, y gracia, observen y 
guarden^ imponiéndoles perpetuo sUencio en dichas cosas, 
y en cada una de ellas, privándoles de toda jurisdicción 
para dicho efecto, para que en tiempo alguno no puedan 
entremeterse en los referidos sucesos; y declaramos que 
en caso de contrafacción, incurran en pena de infamia, y 
en otras penas hasta muerte natural inclusive; y e$ nues- 
tra voluntad, que de esta declaración, abolición, y gracia 
nuestra-, se les entreguen á los estamentos, universidades, 
comunidades, cofradías y particulares personas, tantas 
cartas públicas como quisieren, libres de todos los dere- 
chos. 

•Así mesmo para que cese todo escrúpulo y alcancen el 
consuelo que ellos deseen, decimos y notificamos á todos 
generalmente, que es nuestra voluntad determinada que i 
los estamentos eclesiástico, militar y real, etc., se lesguar 



r 



HIST. DE CATALURA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 35; 

den los ustijes de Barcelona, constituciones generales, i 
pitillos y actos do corte, usos, pragmáticas, costumbr 
privilegios, inmunidades, libertades y franquezas en ge 
ral, y en particular concedidos por Nos, y por nuest 
predecesores s^lin la serie y tenor de aquéllos; y aquél 
sin alteración, ni innovación, 6 derogación alguna, y of 
' cemos y prometemos, que en las Cortes generales ( 
cuanto antes hemos deliberado convocar, y celebrar á 
catalanes, haremos acto ó actos los más fuertes que pi 
dan hacerse para la seguridad todo el General de Cata, 
ña, de la observancia puntual de sus leyes, privilegios 
inmunidades, y que confirmaremos aquéllos, y corrobo: 
remos con solemne juramento para entera satisfacción 
los estados, y Cortes congregadas. 

■Aún decimos y notificamos á todos generalmente, ( 
con este nuestro edicto, ó carta pública remitimos, reía 
mos, definimos y observamos á las universidades, con 
nidades y congregaciones de Cataluña y condados, y á 
personas particulares que en fuerza de concesiones nu 
tras^ y de nuestros predecesores reciben, y recogen im} 
siciones, y cese el derecho y exacción del quinto, ó de 
quinta parte de ellos, con todo lo que podría deberse 
patrimonio real, de modo que desde ahora en adelante 
paguen, ni hayan de pagar dicho quinto ni aun aqu< 
cantidad que han concertado pagar á nuestro erario, l 
razón de dicha quinta parte las universidades que los 1 
concertado, antes bien reciban, y cobren dichas imposic 
nes todas enteramente sin corresponsión alguna á núes 
patrimonio, y mandamos al procurador fiscal de núes 
corte, no pida dicha quinta parte por lo pasado, ni por 
venidero, antes bien en cuanto al derecho del quinto, ; 
su exacción imponemos silencio perpetuo en la forma ( 
sea más conveniente para seguridad de dichas universi< 
des privilegios y cartas separadas, cuantas pidieren, d' 
pachadas en la forma acostumbrada de nuestra cancilleí 
libres de todos derechos. 

lAsi mesmo deseando hacerles superabundante graci 

merced, remitimos y relajamos á las universidades, con 

TOMO XVI 23 



1 



354 VÍCTOR BALAGUER 

nidades y particularmente personas que durante estas in- 
quietudes y turbaciones han ocupado, y recibido cuales- 
quier efectos nuestros, y de nuestro patrimonio lo que nos 
pertenece á cobrar, habiendo sido dichas cosas efectos y 
dinero consumidos y gastados; y declaramos y queremos 
que por razón de ello no se les pida cuenta, ni razón, ni se 
les pidan, ni judicial, ni extrajudiciaJmente, ni de cualquier 
otra suerte, imponiendo á nuestro procurador fiscal, y á 
nuestros oficiales mayores y menores silencio perpetuo, y 
que ésta nuestra remisión y gracia, sea expHcada con todas 
las cláusulas necesarias y convenientes para total segun- 
dad de dichas universidades, y particulares personas. 

»Y considerando que los alojamientos délos soldados, y 
gente de guerra han causado molestias á las universidades, 
y particulares de dicho Principado, y condados solicitando 
en cuanto es posible su alivio y descanso, decimos y noti- 
ficamos á todos generalmente, que procuraremos apreta- 
damente que en Cataluña y en sus condados, de aquí en 
adelante no se hagan alojamientos algunos de soldados, y 
gente de guerra, aunque sea por sólo tránsito, menos en 
necesidad urgente, y en este caso declaramos y queremos 
que los nuestros provinciales estén obligados á dar á los 
soldados y gente de guerra la sola habitación ó aposento, 
y no otra cosa, ó especie, antes que dichos soldados hayan 
de pagar de sus dineros todo lo que gasten, y hubieren me- 
nester para su sustento, confoi*mándonos con lo que está or- 
denado y estatuido por constituciones generales en materia 
de alojamientos de gente de guerra, las cuales sean guar- 
dadas á la letra sin derogación, innovación ó alteración al- 
guna, revocados todos los abusos. 

»Y deseando que la justicia sea administrada por perso- 
nas á satisfacción de la provincia, confiando, y teniendo 
por cierto que propondrán los más hábiles, idóneos y su- 
ficientes, con esta nuestra carta revocamos, y queremos se 
tengan por revocados los beneplácitos, y la mera libre vo- 
luntad pasada en los títulos de los doctores que de presen 
tienen los lugares y plazas de la real audiencia, y conse 
real de manera que queden vacantes; y que aquéllas y 1 '< 



r 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 55 

d« canciller, y regente U. tesorería, y otros que hoy es 
vacantes proTceremos en una de las personas que ni 
brarán los deputados, de consejo y parecer de los e 
mentos, ó brazo eclesiástico, militar y real, proponíe: 
estos tres doctores por cada lugar ó plaza, y que esta i 
ma sea solamente observada en la primera provisión 
se hará después de la expulsión de los franceses, y que 
las otras que en adelante se habían de hacer, se gu 
den las constituciones de Cataluña sobre este puiito ( 
puestas. 

»Y para que nuestra ciudad de Barcelona expcrime 
el grande amor que le tenemos, y la estimación que ha 
mos de su ñdelidad, queremos, y es nuestra voluntad, 1 
los contratos de los censales del señor rey D, Alfo 
nuestro antecesor y el nuestro del año 1632 sean guaT' 
dos. y observadas á provecho y utilidad de dicha ciui 
do Barcelona, según el tenor de aquello, y que queden 
SU fuerza, integridad y valor. 

■ Asi mesmo que los conselleres de dicha ciudad de I 
cclona, en todos los actos, se cubran delante de Nos, y 
nuestros sucesores y de las reinas y hijos nuestros, j 
aquéllos, en La forma que acostumbran cubrirse los gr 
des de nuestra corte, y reinos, sin contradicción alguní 
concedemos, y otorgamos el conseller sexto oficial, qu< 
estas turbaciones se ha añadido á los otros conselleres 
dicha ciudad de Barcelona, con las mismas prerrogati\ 
y en la misma forma que las gozan los otros conseUere 
ahora por entonces mandamos, que de la cobertura de 
conselleres, y de la concesión del sexto conseller sean ( 
pachados privilegios en la forma que los pidf laciudac 
Barcelona, ordenados para toda seguridad y utilidad 
dicha ciudad. 

»Y porque nuestra voluntad, é intención es, que e: 
gracias y mercedes sean puntualmente observadas, y gu 
dadas; aunque es suficientisima la fe, y palabra real, 
seando hacer mayor demostración de nuestro afecto, d< 
mos y notiñcamos á todos generalmente que en continei 
hecha que esté con todo efecto la expulsión de las an 



n 



356 VÍCTOR BALAGVBR 

francesas, del Principado, y condados, daremos y enviare- 
mos al Principado de Cataluña, y deputados del general 
por rehenes, y en lugar de rehenes tres grandes, y tres tí- 
tulos de nuestros reinos, los cuales estén en el Principado 
en el lugar que les señalaren los deputados, hasta que en 
la corte general tengan consentimiento, y aprobación de 
los estamentos, dada la forma de la seguridad de la obser- 
vancia de estos capítulos, la cual corte general hayamos 
de convocar, celebrar y concluir cuanto antes se pueda, 
hecha ya dicha expulsión. 

«En la cual corte general con el mismo consentimiento 
y aprobación se haya dé hacer el juramento del serenísi- 
mo príncipe nuestro carísimo hijo, por el afecto con que 
ha intercedido con Nos, para el despacho de este nuestro 
edicto. 

»Y para mayor consuelo de nuestros subditos, en ella 
también trataremos con los estamentos, del buen gobierno 
de la provincia, y daremos á los estamentos eclesiásticos, 
militar y real, entera satisfacción de las quejas y agravios 
que tengan y propongan; la cual satisfacción haremos de 
nuestra hacienda, y del donativo que acostumbran los es- 
tamentos conceder en Cortes, porque sabiendo que la pro- 
vincia está muy trabajada por las calamidades y desdichas 
presentes, no se nos haga donativo alguno en estas Cortes. 

•Finalmente honraremos y concederemos á las otras 
universidades y singulares personas las gracias, y merce- 
des que serán menester para su alivio, consuelo y satisfac- 
ción. Y por cuanto, mientras se celebren, y concluyan las 
Cortes que ofrecemos convocar y celebrar es razón se ad- 
ministre justicia en el Principado y condados, por ser cosa 
agradable á Dios nuestro señor y el fundamento de toda 
felicidad, decimos, y queremos que aquélla se administre 
por el gobernador de Cataluña procediendo vice regia se- 
gún las constituciones que dan la forma del gobierno de la 
provincia estando Nos ausente del Principado, y faltando 
nuestro lugarteniente y capitán general, el cual Nos nom 
braremos, mientras se retarda la conclusión de las Cortes, 
y que para proseguir este gobierno nombraremos por go- 



E CATALUÑA. — ACLARACIONES AL UB, X. 3S7 

a persona principal de dicho Principado do 
otra para el de los condados de Rosellón y 
mucha autoridad y suficiencia, las cuales y so 
de regir, y gobernar el Principado de Cata- 
istas personas sean á satisfacción de ios depu- 
mentos, los cuales para este efecto y para lo 
á la ejecución de estos capítulos, y para bc- 
provlncia, consentimos y queremos se puedan 
anvocar y juntarse. Y para que dichas cosas 
;icia de todos los naturales y poblados en Ca- 
lamos publicar el presente nuestro edictoi en 
! mejor parecerá, y ser podrá en testimonio 
damos expedir las presentes con nuestro sello 
dorso selladas. Dadas en nuestra villa de Ma- 
^ del mes de Enero año del nacimiento de 
ir Jesucristo 1642. 

Yo EL Rey, ■ 

VI (Cap. XXVIII). 
o PRESTADO POR EL MARQUÉS DE BRBZÉ. 



mine. Pateat universis quod anno a natívitate 
esimo sexcentésimo quadragcsimo secundo, 
inica, vigésima tertia mensis februaiü ejus- 
itulata, illustrissimus et excellentissimus do- 
iim de blaillé, marchio de Brezé, utriusque or- 
itianissimée R. majestatis eques torquatus, 
isiliis ómnibus provincÍEG Andegavensis pne- 
callus Gallióe, locumtenens et capitaneus ge- 
ncipatu Cathalonix et comitatibus Rossilio- 
ii%, uti procurator ad liste especialiter cons- 
inatus per eamdem S. chistianissimam R.ma- 
ovici decimi tertii, Dei gratia regis Gallias et 
aitis Barchinons, RossiUonis et Ceritanis, 



'\7T 



358 VÍCTOR BALAGUER 

ut de ejus mandato constat litterís patentibus per dictam 
regiam majestatem subscriptis, a primo status et regni 
Franciae secretario Boutillier signatis et referendatis, da- 
tis Peronae regni Galliae, décimo octavo septembris prori- 
me praeteriti, annique miUesimi sexcentesimi, quadrageá- 
mi primi, mogno sigiUo regio sigillatis, quarum tenor ta- 
lis est. 

•Ludovicus, Dei gracia, Franciae et NavarraB rex chris- 
tianissimus, universis praesentes litteras inspecturis salu- 
tem; ut nobis in hoc prospero rerum nostrarum cursu nihü 
jucundius accidit quam praeclara dominatio nostre Catha- 
loniae principatus accessio, cum haec provincia non armis 
subacta aut Gallicir sanguinis pretio comparata, sed ultro 
tradita: sed ita nihil usquam molestius quam quodde nobis 
optime méritos popules qui se coronae nostrae tam addic- 
tos probare ejusque et nostri amantissimos non viderc, 
non ómnibus benevolentiae nostrae gratique animi testimo- 
niis coram propinqui jam licet, cum e república sit nos 
istinc hostes lacessere; instare dum prospera fortuna uti- 
mur, et ne minimo quidem tempore cessare, quo ánimos 
resumere et vires reparare queant. Solitur hoc unum quod 
et Cathaloniae provinciae laboramus, cum hostem occupa- 
mus in Belgio tam inmensa beUi mole ut ilic ómnibus pene 
viribus suis egeat nec alibi fortiter agere aut suscipcrc 
quinquam possit. Interim igitur, dum negotiis nostris ác 
providere satagimus ut nobis tándem aliquando liceat hu- 
jus provinciae visuendae, quo flagramus desiderio, satisfa- 
cere iisque onmibus que a gratissimo principe expectari 
fas est tum etiam jurejurando quod non nisi a praesente 
principe in loco et forma debitis edi solet. Tantum in om- 
nium ordinum erga nos studio confidimus ut quemadmo- 
dum nobis absentibus imó et insciis se suasque submisere 
certo speremus eos habita summorum quibus occupamur 
negotionim ratione, ita et a nobis absentibus jusjurandum 
per procuratorem ediconsensuros; quamobremcharissimum 
cognatorum nostrum Urbanum de Maillé, marchionem át 
Brezé, utriusque ordinis nostri et militiae equitem torqna- 
tum, nobis a consiliis ómnibus Andium provincias prefcc- 



ITALUSa. — ACLARACIONES AL LIB. X. 359 

mariscallum , virum natalium splendore 
[escarum fama ciaxissimum, deputavtmus 
et de nostra certa sciencia regiaque aucto- 
s et delegamus, tenore presentium manu 
abscriptarum, ut nostro nomine supradic- 
n ct in forma sólita praetcreaque id addat 
t conditiones, de quibus ínter nos et omnes 
» convenit a nobis observandas ut spectat 
iim a nobis bocee solemni jurejurando pro- 
gisque nostras dignitati congruum judica- 
:ale aliquid forct quod mandatum magis 
"sesentibus cst expressum exigeret. Promit- 
nos ea omnla quse prxdictus carissimus 

Urbanum de Maillé, marchio de Brczé, 
10c solemni jurejurando pollicitus fuerit 
observaturos et prsestituros ac si a prae- 
conceptis verbis editum fuisset. Declara- 
[atenus nobis in animo esse noram indue- 
□ talis jurísjurandi per procuratoiem fa- 
quamprimum per negotia nostra lícuerít, 
profuturos et antiquum, si opus erit, ju- 
;uturoE, quem ínterim illíESum salvumque 
quod temporum necessitate indultum sit 
3SSe aut in exemplum a posteris trahi: sic 
[li quorum ñdem et testimonium prassenti- 
lUm nostrum apponi curavimus. 
lo nostro Peronx, die decima octava men- 
nno a nativitate Christi millesimo sexcen- 
¡simo primo, regnl nostri trigésimo se- 

Par lo roi Louis, Bouthillier. 

I constitutus personaliter ante altare ma- 
icclesix Barcinonensis existentibus ibidem 
ibus consiliariis dicta: civitatts genibus 
bidem apcrto, cruceque cum vero lígno 
et ea revercnter ac devote adorata, jam 
pro dicta regia majestatc juravit ad domi- 



. T^ 



360 



VÍCTOR BALAGUBR 



num Deum et ejus sancta quatuor evangelia ut in sedok 
per suam Ex. mihi Antonio Joanni Fita, regii mandati 
scríbae ac not. publico Barc. tradita, quam de ipsius man- 
dato alta et intelligibili voce legi, cujus tenor talis est. 

f Lo illustrissim y excellentissim senyor Urbano de Mai- 
»llé, marquez de Brczé, cavaller, etc. Com a procurador 
»per aquestas cosas constituit y ordenat per la sacra ciis- 
»tianissima y real M. de Luys treze, per la gracia de Dea 
•rey de Franga y de Navarra, com de sa procura consta 
»ab Uetres patents per S. M. sotascritas, signadas per lo 
•primer secretari de estat y del regne de Fran9a Bouthi- 
•llier, dadas en Perona, regne de Fran9a al divuyt de se- 
»tembre mil six cent quarantahu, y ab lo sagell mayor de 
»S. M. sagelladas en lo dit nom y per la dita real Mages- 
»tad, jura a nostre senyor Deu y a la santa creu y al sa- 
•grats quatre sants evangelis per sas mans corporalement 
»tocats que (Sa M. Cristianisima) tindra e inviolablement 
«observara y fara observar a las iglesias, prelats, religio- 
»sas y eclesiásticas personas, duchs, marquesos, comtes, 
•vescomtes, richs-homens, barons, nobles, cavallers, ho- 
»men de paratge y a las ciutats villas y iLochs del present 
»príncipat de Catalunya, comtats de Rossello y Cerdanya, 
•ciutadans, burgueses y habitadors de aquells los usatjes 
»de Barcelona, constitutions de Catalunya, capitols y ac- 
»tes de corts, Ubertats, prívilegis y costums segons millor 
»y mes plenament ne han usat y podent usar, y servara y 
»fara servar los pactes infrascripts entre S. M. y la pro- 
»vincia, convinguts y concordats, sotascrits y ñrmats per 
»S. M. en Perona, regne de Franga a desnou de setembre 
•mil six cent quarantahu. • £t lectam per me dictum An- 
tonium Joanem Fita supradicta sedula juramenti et acep- 
to mandato a S. Ex. quatenus hic inserem pacta supra in 
dicta sedula memorata quae S. Ex. pro sibi lectis et publi- 
catis habuit et habere se dixit, etc.» 



TALUfiA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 36I " 



VII (Cap. XXVUI). 

RELAQÓ PER DIES 

' LO TERCIO DE LA CIUTAT DE BARCELONA GO- 
¡ARGENTO NAJOR FRANCISCO VILA DESDE QUE 
. aUTAT. 

si irUto mniiIciiMl de Buceloiu.) 

1642 deslliverá lo sabi Conccll de Cent, 
ic cents soldáis moscaters, y per gobernar 
n ios señors Consellers al sargento major 

ais capitans D. Fernando Fivaller, Ma- 
inym Romeu, Joseph Ximencz y de Mon- 
Jobregat. 

en las armas los soldats y pasat mitj die 
o y fou alto en Moneada poc mes de una 
ren avís que lo enemich era en Mollet, y 
i allí lo señor de la Motta que debía será 
tablacavallería, yns ordena marchasen! 
10 ferem, y ferem alto tots aquella nit en 
lels frares de Montalegre que es ans de 
le Na Prat. 

Arbolada marxá la cavalleria tras lo ene- 
■A del hostal de la Grúa y tinguerem orde 
) laren orde nos possasem los uns esqua- 
jna caseta que es prop lo camí y los altres 
nsá la nostra cavalleria á pelear valerosí- 
rata los esquadrons del enemich, prenent- 
assá páranla que la cavalleria que estaba 
se avansas, la qual arribant allí prengué 

enemich que anavan desmandáis y sen 
rant los cavalls y vent lo enemich aquest 
leté y ells girant las gropas ab tota la bri- 
5 nostres esquadrons atropellantlos y obli- 
) retirar ab molt periU de sas vidas, pas- 



362 



VÍCTOR BALAGUBR 



sada esta reffrega procurarem recullir la gent y refenios 
en Moilet, y sabent que lo señor de la Motta era en la ^ 
de GranoUers passant á vista del cnemich que estava es- 
quadronat sobre una pineda que es prop un fom del vidre 
cami de la Roca, anarem á veurens ab sa Excelencia y á 
pendre sos ordens. 

»A 29 á punta del die anant segi^^nt á mosur de San 
Rome, conforme nos habia dit lo selior de la Motta, y vent 
que lo enemich se retirava ab moka pressa marcharem 
deves Moliet, y travesarem per Santa Perpetua, y Sant Iga, 
y donarem devant la rectoría de Barbará aont era la reta- 
guardia del exercit enemich, y no obstant que eram enlloc 
pía, y la nostra cavalierla no era encara arribada nos es- 
cuadronarem y estarem esperant lo enemich, ai qual des- 
allotjarem de una casa ahont se era fet fort alguns mosque- 
ters que á la desfilada lo acometeren, y vent assólo enemich 
se embosca per una pineda, retirantse á tota pressa, y ah^ 
tinguerem orde de anarnosne á San Cugat y ho executarem 
encontinent aont arribarem poc antes de la nit, y ferem alto 
y donarem refresch ais soidats que de Granollers £ns allí 
no avian menjat, y per teñir orde del seaor de la Motta, que 
anassem á Martore.ll. 

»A 30 al punt de la mitja nit partirem de San Cugat, y 
demati passerem la barca en Sant Andreu, y sabent alli 
que lo señor de la Motta se era partit de Martorell, á mitja 
nit deves Vilafranca despatxarem al Alferes Ribes, perqué 
sabes de sa exelencia los ordens quens donava y marcha- 
rem deves Martorell ahont arribarem y ferem alto, y al cap 
de poch temps arrivá allí don Joseph de Margarit ab alguns 
sis cents cavalls, y alguna infanteria francesa: visitaremlo 
incontinent y li diguerem que aviam fet alto allí y^despat- 
xat un alférez al señor de la Motta per saber las ordes quens 
dava sa exelencia, al cap de poc nos enviá á sercar yns di- 
gné que ell sabia que lo enemich habia fet alto en San Pere 
de Riu de Bitlles, y que tot lo bon exit de nostras armas 
consistía en que se cortas lo enemich prenentli lo pas de 
Piera, y que sa sañoria estaba determinat de empendrsr 
exa factio, y queu avia dit ais franceses que anaban ab sa 



UNA. — ACLARACIONES AL UB. X. 

n eran estat de paré, y aixi nos 

seguía sa Señoría estaba detet 
ctio, digueremli que ho fariarn al 
nent tocarem á recuUir la gcnt y 
' sa Senyoría fou servit honraim 
ía y vent los francessos que anav 
Utres nos eram determinats da s 
í>é, y aúd partirem de Martore 
f marxarem deves Piera, aont a 
de las dos de la nit y alli feren 
leí die partirem de Piera maixa 
lich tenint lo costat anant deves 
a Victoria lo senyor de la Motti 
nemich pocas horas antes de a 
:nio á una llegua de Vilafranca 
Ltem alli; y visitarein á sa Exel 

de la victoria, rebéns ab molí 
olta mercé dient que & V. S. se 
;toria pus era estat V. S. qui avü 
, y qué lo cnderoa nos podiam f 
>Ha que comboyassem á esta ciu 
Qolt la merce nos feya sa Exeleí 
romptes pera obeir y seguir sos 
il molt dematí rebe lo sargento 
de Aubiny dienli se li envias sinc 
rer los rendits y que marxassen 
b ordes dell comboyantlos: dig 

1 orde de fero del senyor de la 
ineot en casa de sa Exelencia, y 
sur de Aubiny y junts anarem 

> qual nos digué que nosaltres 
r tanta gent, y que per axo ho a' 
aubiny y que fessem lo quens t 
ma per servit sa Excelencia, C( 
irallers ques trobavan allí, y res 
a gent que nosaltres no la devian 
rdes, y aixi perqué reposas la ge 
^ Vilafranca, y á la tarda nos et 



.■:•• 



r; 






364 VÍCTOR BALAGUER 

sercar lo senyor de la Motta dient que aviam portat alguos 
rendits, y que sa Exelencia volia los comboyasen fíns á esta 
ciutat, diguerem estavem promptes pera obeir á sa Exe- 
lencia. 

»A 2 á la matinada nos entregaren vuytanta y sino ren- 
dits, y ab tot lo tersio y ells partirem de Vilafranca y 
ferem nit en Martorell. 

»A 3 partirem de Martorell y ferem nit en Sarria. 

i A 4 entrarem en esta ciutat, dexarem los presoners en k 
Atarasana, y tornarem las armas en la sala de las armas 
desta ciutat aont estarem sempre tots molt promptes pera 
servir á V. S. eri lo quens voldrá manar, yperaperdrerlas 
vidas en deffensa de esta ciutat.» 

VIII (Cap. XXIX). 

COPIA DE LAS CARTAS 

QUE SA MAJESTAT HA ESCRITAS A SA EXCELENCIA. DEPUTATS Y CIUTAT 
DE BARCELONA, EN AGREHIMENT DEL QUE HAN CONTRlBUHIT AB 
LA ULTIMA ROTA DONADA ALS ENEMICHS. 

(Del archivo niunicit>al.) 

€ Carta desa Majestat, escrita al Excellentissim Senyor Mariscal 
de Brezé, etc, Virrey y Capitá General del Principat d* Ca-- 
talunya, y Comtats de Roselló y Cerdanya. 

iMon Cosí. lo vos asseguro que los succes que Deu es es- 
tat servit donar á mas armas nom ha donar major conten- 
to, que la seguretat quem aveu donada de la afício, y zel 
que mons bons fels vassalls han amostrat en aquesta oca- 
sio, y del que han contribuit. A90 es lo que he volgut fer 
á saber ais senyors de lo Deputació, Consellers, y Conseli 
de Cent de ma ciutat de Barcelona; pero encara estaré 
molt content, que tingan cuydado de avisame tot lo Prin- 
cipat, pera que tots conegan la estimacio que fas de sos 
serveys, sens lo fru3rt quen recullen per lo be y seguretat 



TALUÑA. — ACLARA CIOdBS AL LIB. X. 

ent que cUs si empleen ab un valí 
n sa añcio; jo me sentó tant mes c 
Tsas que jo fas contra los,Bnemi< 
t tots los modos de poderlos dar 
n gosar á la ñ de una bona, y ] 
ibediencia. Sobre 890 pr^O á Dei 
n sa Santa guarda. Escrita á Narl 

LOUIS. 



'agestat, tícrita ais molt Illustres Se 

's de Catalunya. De parí del Rey. 

en amats: Avem rebuda vostra 11 
mes, y avem sabut ab un particu 
t declarar, lo dichos succes que 
nar á nuestras armas contra las 1 
e pretenian de atravesar, sens ca; 
ilunya, per venir al socorro de Co 
s motius de nostra satisfactio, es 
anta fidelitat, puntualitat y ob( 
Catalunya han acudit per execi 
i carissim y ben amat Cosi lo mar 
its per lo be de nostre seniey, y 
o, en una ocasio de tanta importí 
nt sabut molt particularment tot 
t vosaltres aveu assistit nostre c 
lo Senyor de la Motte, al qual a 
1 de Mariscal de Franca, per essi 
:oria, com en moltas altras grans 
impensa, y honra. Y Nos avem 
per asegurarvos la estimacio que 
y serveys en esta occurrencia; la i 
stresbonsy molt leáis vassalls d< 
^uals no desitjam manco de procu: 
t, satisfactio y solas que fariem 
ne; y nosaltres estimam despres 



366 VÍCTOR BALAGUBR 

felices succesos, y vista la ñrmesa de vostresprudentsn- 
solucions, de poderne concebir tota manera de bonaespe- 
ran9a mediant la assistencia de Deu, á qui pregamdecon- 
servarvos, y de teñir en sa santa guarda. Escrita en Nar- 
bona ais lo de Abril 1642. 

LOUIS. 

Sublet. » 

• Carta desa M agéstate escrita ais molt Illustres Senycfrs ConU" 
llers, y Savi Concell de Cent de la Ciutat de Barcelona: 

i^De part del Rey^ 

»Canssims, y ben amats. Es molt gran lo contento que 
tenim de veure que nostra presencia en estas partprodttdx 
efectes ab avantatge per vostre be, de que esperam que los 
successos serán tais, que gosareu prest de una absoluta 
quietut baix nostra obediencia. Vosaltres aveu amostrada 
tanta añcio en esta última ocasio per lo dichos succes de 
nostras armas, que Nos vos avem volgut fer saber per la 
present, que restam ab particular satisfactio, y que Nos 
nos sentim tant mes convidats, per lo que vosaltres y con- 
tribiu tots, á continuar noscres cuydados, y emplear pode- 
rosament nostras forsas per vostra seguretat y conserva- 
tio. A90 es lo que podeu asegurarvos que farem confonne 
vosaltres nos ne donau ocasio. Pregant sobre ago Dea 
queus tinga Carissims, y ben amats en sa santa guarda. 
Escrita en Narbona ais 10 Abril 1642. 

LOUIS. 

Bouthillier.i 

i Carta del Senyor de Chavigni^ escrita ais molt Illustres Se- 
nyors Concellers, y savi Consell de Cent de Barcelona. Narbo- 
na ais 10 de Abril 1642. 

j»Mos Senyors. 

>La afício y las seguretats que amostrau sempre per 
servey del Rey, y be de son País, y las provas que cuf 



^TALUNA. — ACLARACIONBS AL LIB. X. 

itdas en aqueixas parts en Is últimí 
enemicbs, son motias de escriure sa 
y per ferlos coneixei quant agreit 
n sa lletra que jo acompanyo ab est 
pot anyadir cosa á la satisfactio qu 
zol, valor, y animo tots los del Pai 
ixen per lo bon succes de sas arma: 
esitj? sobre totas cosas de ferlos se 
1 esperat. En mon particular estaré 
i donarlos ocasio de creure per mos 
derament. 
Senyors. 

iHumílissim y aficionadiss 
servidor de V. S. I. 
Chavigni.i 

IX (Cap. XXIX). 

RELACIÓ COMPENDIOSA 

HA FASSAT DtíSDK QUE LO EXERCIT DEL 
I DE TARRAGONA, Y DE LA SEHVALADA ' 
I MARISCAL DE LA MOTTE HA GUAKVADA 
DE LLEVOA. 

(Do OD impK» cMtnto.) 

de Setembre lo senyor Mariscal de li 
, que los exercits deis enemichs go 
IOS de Torrecusso, de la Inojosa, ye 
y que se eren avansati' al lloch d 
mp de Tarragona, al peu de la me 
ra, ab designe de passar per dit C 
í'da, ahont lo Marques de Leganés : 
ib un altre exercit, pera sitiar junts 1: 
[aríscal que estava en Santa Colon: 
) de dit Coll, dona orde á totas sas 
liligencia en dit lloch de Santa Coli 



¡68 VÍCTOR BALACU 

tas, y arribaren ais 22 á U matinad 
que los enemichs passavan lo Coll, 
al Uoch de Rocafort: avent regoneg 
per la conservació del País, y.perin 
arriba á las deu horas de la tnatina 
los enemichs havian [Ktsat foch á h 
guÉ un esquadro del regiment de T 
goneixer, y feu acometre á sos batií 
del quals se sabe, que tota sa avant 
que estavan en batalla mes enllá d< 
nos podía anar á ells que á la desfil 
cal feu campar íot son exercit en di 
gada ana sobre una eminencia no m 
de ahont podía regoneixer sa maicl 

• A 23 lo senyor Mariscal partí di 
ab 500 cavalls, y altres tants mosqi 
Sarreal, ahont trobá alguns enemich 
6 presos; passá fins á la ravina, ahí 
los enemichs feyun guardar, los for 
cha^a ais quel guardavan fins á son 
sá ab escaramu;as, ab que foren n 
enemichs y vint y quatre presos:, di 
Mont Ajudant de Camp, fonch feril 
escarravina, tres Cavallers també f 

>A 24 dos horas antes del dia (( 
batidors, y per las espías, que teni 
que habían marchat tota la nit, y < 
cami dret de Lleyda) prengué sa m. 
anarios costejant, y embiá al senyo 
bou Capitá en lo regiment de Mcrin 
costejarlos de mes prop, ab orde dt 
penyarse, y donarli continuas novi 
de son regiment ab 50 mo^queters a 
es del Duch de Cardona, prou bo, 
descubrir lo que farien los enemich: 

*A 25 sabent lo senyor Maiiscal 1 
tinuavan sa marcha, seguí també h 
que es una vila dins la plana de Uj 



i>-m 



HIST, DE CATa;.UÑA, — ACLARACIONES AL LIB. X. 369 

cami ahont avian de passar los enemichs, y un Uoch prou 
á proposit per conservar dita plana, y per ajudar á Lleyda, 
ahont encara embiá un regiment de infantería francesa, y 
ICO mosqueters catalans, y diner per pagar la guarnicio, 
y travalls. 

iAxríbá á mitge die en dit Bellpuig, ahont sabe per sis 
{«"esos que lo senyor de Camben li embiá, que los enemichs 
marchavan sempre, y que á la nit avian de campar en lo 
Uoch de Bimbody; embiá encara altres partits , y espias 
pera tenirne novas mes certas. 

» A 26 tingué avis que los enemichs se descubrían ab tota 
sa avantguardia prop lo Uoch de les Borges. Prengué al 
punt lo regiment de Alez, y sen ana ñns á Arbeca, que es 
á mitja Uegua de les Borjes, y havent regonegut los ene- 
michs sen torna al exercit, y embiá al senyor Baró de Alez 
ab son regiment per tentar de fer alguna cosa sobre los 
enemichs, lo que reisqué tan be, que essentse posat en em- 
boscada, los derrota 6o mestres, yn prengué i8 y la major 
part deis bous, y moltons deis enemichs, y lo carro del ba- 
gatge del marques de Torrecusso, que fonch ben descarre- 
gat; resta tota la nit en campanya, y dona de temps en 
temps novas al senyor Mariscal del que feyan los enemichs, 
y que estaban campats á las Borges, ahont sej ornaren lo 27 
per aguardar sa artiUería y retraguardia. Lo míiteix die lo 
senyor Comanador de Camben feu saber al senyor Maris- 
cal, que havia desfets 40 cavaUs enemichs, deis quals Un 
embiá 14 presos. 

» A 28 lo senyor Mariscal tingué avis, que los enemichs, 
dos horas antes del die havian comensat á marchar per lo 
camí de Lleyda, lo qual obUgá á embiar pátrt de la cava- 
Uería per seguirlos; pero marchavan tan serrats, que non 
pegué pendrer ningu, feu avansar un partit, que U referi, 
que estavan campats á tir de cañó de Lleyda. 

» A 29 partí á lalba ab lo senyor de Terrail, y tota la ca- 
vallería per regoneixer son campament, y haventlo vist ju- 
dicá no poder socorrer la plassa, si nó era passant de laltra 
part del riu: per a90 prengué lo cami de Balaguer, ahont 
y ha un pont, y dona orde á la infanteria, y restant del 

TOMO XVI 24 



370 



VÍCTOR BALAGUBR 



exercit de marcharhi ab diligencia, y cubrint desde ahont 
estava la marcha de tot, embiá davant al senyor de Seguie- 
res ajudant de Camp al Govemador de Lleyda per avisarlo 
de sa resolució. 

» A 30 dormi ab lo exercit en dit Balaguer, y partí lo pri- 
mer de octubre per anar dret á la ciutat de Lleyda, ahont 
tingué avis, que sabent sa marcha los enemichs, se eran rt- 
tirats al Uoch de Torres de Segre» que es á dos U^uas 
mes avall de Lleyda. 

f A 2 tot lo nostre exercit pasa dins la ciutat per anar á 
Vilanoveta á ocupar lo puesto que los enemichs avian áá- 
xat; rendirense vuyt de sos cavallers, y digueren que te- 
nian gran necesitat de viures. 

»A 3 lo senyor Mariscal embiá partits á la guerra, que 
feren alguns presoners, y altres vingueren á rendirse, deis 
quals sabe, que los enemichs aguardavan al marques de 
Leganes, que devia juntarse ab ells per posar sití ala ciu- 
tat de Lleyda, 

> A 4 sabe que los enemichs feyen travallar per Teí&c son 
pont sobre lo riu de Segre, que essentse trobat gros, traiian 
gran travall de acabarlo, y que los viures quels yenien de 
Fraga no podian passar que per algunas barcas. 

»Dit die embiá al senyor Comte de Roches Baritaud ab 
400 Mestres de la part de Aytona, ab orde de arribar tant 
prop com pogues de Fraga, per tentar de pendrer loscom- 
bois deis viures que venian totas las nits ais enemichs, y 
per saber novas certas del que feya lo marques de Lega- 
nes; essent entre Lleyda y Aytona encontrá smcuanu 
mestres deis enejnichs, que foren desfets, lo capitá y quin- 
se cavallers presos, y cantitat de morts sobre lo Uoch; y lo 
senyor de Roches judicant que estava descubert per los que 
se eran escapats, se retirá. 

»A 5 á la entrada de la nit lo senyor Mariscal embiá al 
senyor Baro de Alez á un parüt sobre la esquerra deis 
enemichs, ahont desfeu doscents cavalls, ne prengué sin- 
quanta, y per lo manco tans morts. 

»A 6 lo senyor Mariscal fonch á la matinada ab algoni 
cavalleha á vista del camp deis enemichs, y emplea tot 1 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 37I 

restant del die á visitar los camins per ahont podiañ pa- 
sar, en cas vinguessen á atacarlo. Tingué avis á la nit, que 
lo marques de Leganes marcha va per juntarse ab los al- 
tres. 

»A 7 ana eU mateix de la part de Aytona per sábeme 
novas, y vent que no encontravan cosa, torna ab diligen- 
cia á son exercit. No^stingué un quart de hora á la guarda 
avansada, que los batidors H donaren avis, que los ene- 
michs marchavan en batalla per venir á ell; ell mateix los 
volgué regoneixer, y entre tant dona orde á totas las tro- 
pas de pendré sas armas, y havia provehit á tot de mane- 
ra, que en poch temps lo exercit fonch posat en batalla en 
los puestos que tenia elegits. 

•Despres que lo senyor Mariscal agüé ordenat 90 que las 
guardas avansadas avian de fer en sa retirada, torna al eos 
del exercit, y dona orde al senyor compte de Rossello de 
ferio posar en orde de batalla sobre las eminencias que ju- 
dicá mes á proposit, lo que fonch fet ab tanta diligencia, 
que lo cañó, y lo demes fonch apunt molt temps antes que 
los enemicfas fossen arribats; prengué un de sos batidors, 
que assegurá al senyor Mariscal, que lo marques de Le- 
ganes ab son exercit se era jvintat á los altres, ell gover- 
nava tot, y que tots junts venian ab grans forsas per com- 
batrel: lo efecte que feu fonch animar nostras tropas. Dona 
la ala dreta al senyor de Terrail, y al senyor compte de 
Rossello sargento de batallas, que era son die tota la in- 
fantería de la avantguardia. 

•Nos pot veurer marchar un'exercit ab millor orde que 
feya lo enemich, que ocupa encontinent las eminencias que 
los nostres no podían guardar, ahont foren incomodáis de 
nostra artilleria, ñns que la sua fonch en bateria. 

ȣn la dreta de nostra avantguardia estavan los regi- 
ments de cavalleria de Bossac, y de Aubaye, sustentats 
per Sant Simón, ¿r govemats per lo senyor de Aubaye; en 
la esquerra lo regiment de Terrail, sustentat per de Ro- 
ches, y de Buff y de Veres, govemats per lo senyor comp- 
te de Roches; de infantería los regiments de la Motte, To- 
nins, Rebé, Vaudy, Poetó, Liones, y Linqmars. 




37^ VÍCTOR BALAGUBR 

»La pelea Comensá á deu horas de mati, y per tota la no- 
ble&a de Espanya, y la cavallería deis Ordens sustentada 
per mes de dos mil cavallers, y 4.000 homens de peu deis 
regiments del Princep, y del CompteDuc, que acometereo 
los prímers ab tal resoludo, y ab forsás tan superiorsáks 
nostras, que qúalsevol resistencia que pogués fer la cava- 
llena de nostra dreta, fonch forgada y el senyor de Terndl 
al primer encontré li romperem lo bras, y los enemichs 
passaren ñns á la eminencia, ahont hi havia tres pessas de 
cañó nostras, de que se feren mestres; La ma esquerra fonch 
atacada ab lo mateix vigor, y en lo maleix temps, al pri- 
mer choc fonch mort lo compte de Roóhes; pero trabantsi 
lo senyor Mariscal, la feu sustentar per lo regiment de Alez 
ab tanta prontitut, que los enemichs foren recha9atsfurio- 
sament. Entretant nostra infanteria fonch atacada per 
aquell gran gros de cavallería; pero pelea ab tanta resalo- 
ció, que no obstant la gran forga que feren los enemichs, 
los batallops restaren ferms, yn mataren moks. 

» Vent lo senyor Mariscal la ala dreta en desorde hi em- 
biá dos esquadrons de Magaloti per sustentar mentres fes 
avansar son regiment de cavallería» que feya sis esqua- 
drons, que feu donar desobre, ab tal impetut, que los ene- 
michs foren recha9ats fins dins son gros, y sens tma emi- 
nencia, quels foiích favorable á sa retirada, estavan ente- 
rament desfets, guanyaren los nostres unq de sas pessas de . 
artillería, 

BLa pelea dura ñns á la nit, que los enemichs se retira- 
ren sens fer rumor deixando mestres del camp de batalla, 
y de tots sos morts, que se son trobats en número de mes 
de quatre cents gent de condició, entre altres don Francis- 
co Sans Vehedor General de la cavalleria deis Ordens de 
Espanya, don Rodrígo de Herrera comissarí general de 
dita cavallería, don Alonso de Lemos Uoch tinent general 
de la artillería: mes de cinquanta presos dp calitat, y molts 
altres cavallers, y soldats: es cer que han perdut en esta 
ocasió mes de quatre cents oficiáis, tres cents cavaUers, 
mil homens de infantería. Sos carros los serviren per apo 
tarsen sos ferits, que estimaren mes salvar que sas mum 



r. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X, 373 

e Uansaren totas, lo que caliñca la condició deis 

10 dany rebut. 

lostres hi han guanyats sis estandarts, y quatre 
, deis quals se embian al Rey dos estandarts en 

en lo bu está Sant Jaume al mitg, y ais quatre 
as armas deis quatre Ordens Santiago, Calatrava, 
I, y Christus; en laltre la Creu de Santiago al mitg 

en brodeiia, y una bandera, lo demes es restant 
as de País, aventho axi desitjat los pobles, y lo 
[ariscal aycnthi vingut be per marca de tant gran 

tres avem perdut lo senyor compto de Roches, lo 
I Boletieres ajudant de camp, lo senyor de Poan, 
regimcnt de Terrail; lo senyor Beaufort Llocti- 
lestre de camp del regiment del senyor Mariscal; 
de Labatut capitá al regiment de Tonens, lo ma- 
:giment de Rosselló, tres ó quatre lloctinent de 
t, y altres tants cometas, 6 Mariscáis de allotja- 
■uyt ó deu altres oñctals de infantería. 
, lo senyor de Terrail lo bras romput, lo senyOT 
;s ajudant de camp la cuxa rompuda; lo senyor 

11 voluntari de un tir de pistola' al genoll; lo se- 
Jueyla fill del senyor de Aubaye, y quinze ó vint 
dais també feríts, cent cinquanta cavallers, ó sol- 
s, y alguns tres cents de ferits; presos lo baró de 
itá de cavalleria y lo senyor de Nerón capitá en 
Qt de infantería del senyor Mariscal. 

lyor de Terral no pot esser prou alabat per lo que 
esta ocasió, com també lo senyor Comte de Rós- 
ente de batallas, que estava en son die, yque feu 
las tropas ab tota la vigilancia, y valor posible. 
r de Aubaye, los senyors de Vignoles, Daviargue, 
'la Capitana en son regiment feren molt be. Lo 
ró de Alez feu mirabilia; axi mateix lo senyor 
, y tots los demes oñcials de son regiment; lo 
Manin govemant lo regiment de San Simón, feu 
podia fer un home de reputació, com també tots 
s de dit regiment; se ha de dir lo mateix del 



374 VÍCTOR BALAGÜER 

senyor de Chambault governant lo regíment de Terndl, 
del senyor Sant Vicent capitá, y deis altres oficiáis de dit 
regiment. Lo senyor de Sant Germen governant lo regi- 
ment de cavalleria del senyor Mariscal feu cosas admira- 
bles, com també los senyors de Beaufort, Auteriva, la Ro- 
quete, Gauyac, Bissy, Montauban, de Rabat, y de Gauvi- 
lle capitans, los senyors de Rius lloctinent, Fouquet come- 
ta de la mestre de Camp, y tots los altres oficiáis de aquell 
eos: que nos pot prou estimar. Lo senyor Comanador de 
Simieux governant lo regiment de Magoloti, los senyors 
barons de Esprez, de Biily, y de Moudevergue capitans 
en dit regiment si aportaren valentissimament, com ho fe- 
ren també lo senyor de Castellbrian, germa del senyor 
compte de Roches, lo senyor de Chavron governant lo re- 
giment de Bussy de Veres. Los senyors de Brunard, y 
de Coudré capitans en dit regiment, y generalment tots 
los altres oficiáis de cavalleria han fet molt be lo que de- 
vian. 

»Los senyors de Catolier, de Trauail, de Perignau, de 
lumel, y de Busquat voluntaris, estigueren sempre prop 
del senyor Mariscal, y ho feren molt be en esta ocasió. 

»Los senyors áe Solanes, de Aubigny, de Serguieres 
Ajudants de camp feren molt be lo quels tocava. 

lEs just que la infantería tinga part desta honra, vist 
que no sen es vista altra en ningún temps, que haja frt 
tant be, en particular los regiments de la Motte, de To- 
nins, Rebe, Bauny, Poeto, Liones, y Liqmars; nos pot 
prou alabar lo senyor de Chastelier Berlor mestre de 
Camp, lo senyor de Moutolacher, governant lo regiment 
de la Motte. Lo senyor de Bais governant lo de Liones. 
Lo senyor de Champerou, Robemant Rebé. Lo senyor de 
Pedelmas, governant Tonins. Lo senyor des Romé germá 
del capitá de la guarda del senyor Mariscal, y alferes de 
sa companiya de infantería, que regia los infants perduts 
ho ha fet com home de valor, y es etat ferit de una mos- 
quetada, y de un tir de pistola, y en general tots los altre 
oficiáis. Nos deu olvidar al senyor de Veuvette capitá e 
lo regiment de Sant Simón, y Mariscal general de allotja 



'ALUNA. — ACLAKACIONES AL LIB. X. 375 

lena llaugera, lo qual feu son carrech ab 
dencia. 

ludreau Uoctínent do 1' Artilleria serví 
lonant provas de son valor, y gran expe- 
en tot los altres oñcials de 1' Artilleria. 
quel lloctinent coronel del regiment de 
ordenat ab cent homens deis seus per 
ar ab los enemichs, 90 que feu ab gran 
ambé don Joseph Dardena, que vingiié á 
3 Cavallers catalana destacáis del demes 
italana, que era del eos de reserva. 



X (Cap. XXXI). 



:opia del juramento 

ir don felipe iv de castilla prestó 
:rida luego de haber sacado í dicha ciudad 
el poder de sus enemigos. 



leníi pmstiii per sacram catkolicam regiam 
>i IV Domitii nostri Regis in ecdesia catke- 
*da die dominica vigtsstma prima mensis au~ 
simi sexceniesñmi qitadragessimi guarlí, hora 
em, quodjam autea prastaverat auno milUsi- 
trigessimo secundo in monasterio divt Aguí- 
dicta civitatis. 

ervit nostre Senyor de que mediant sa di- 
mes de vostra Majestat bajan Uiurat esta 
a de la opressió que li ban fet patir fran- 
temps á esta part. Y essent de la Real 
Majestat fer notoria no sois ais vehinsy 
!sta ciutat sino á tots los demes del prin- 
stant de la Europa la benignitat y animo 
:at y paternal afecte ab estos subdits y 
ue en lo any passat de mil siscent trenta 



376 VÍCTOR BALAGUER 

y dos presta vostra Magestat lo jurament que fan y acos- 
turnan de fer los altres senyors Reys progenitors de vostra 
Magestat acerca de la observancia deis privil^s» consti- 
tusions, usatjeSi.usos y costums ab que se gobema aqaest 
principat. Regoneixent per90 vostra Magestat y estant in- 
format de les trasses y sinistres diligencies ab que los 
francesos enemichs de esta corona procuran contínuament 
posar en desconñansa ais poblas y habitants del dit prin- 
cipat persuadintlos que las revolusions y moviment de 
aquestos anys les han fet irreconsiliables ab vostra Mages- 
tat. Per tan desitjat vostra Magestat extirpar de rael esta 
mala semilla que espargeixen los enemichs ab tanta utili- 
tat de sos interessos, ab ruina y desolació de aquest prin- 
cipat essent psta la primera ciutat dell en que vostra Ma- 
gestat entra apres destos moviments, ha resolt vostra Ma- 
gestat de sont propi motiu y voluntat ratificar y jurar de 
nou, com ho ratifica y jura solemnement á Deu nostie 
senyor sobre la creu y sants cuatre evangelis per ses mans 
personalment tocats, tot lo contengut en lo dit jurament 
del any mil siscents trenta y dos. Es a saber de guardar y 
observar inviolablement á esta ciutat de Leyda, paher, 
universitat y singulars y á tots los habitants y poblats en 
ella y lochs de la contribució y aixis mateix al capítol 
y clero de la seu de dita ciutat y á la universitat del estudi 
della y singulars dells, los usatjes de Barcelona, con$tita- 
cions de Catalunya, capitols y actes de cort y tots y cada 
un privilegis libertats, inmunitats grades, concessions, 
donacions, costums y usos escríts y no escrits otorgats á 
dita ciutat y singulars y pobladors en ella y altres qualse- 
vol dessus dits per los serenissims senyors Reys de glorio* 
sa memoria y genitors y predecessors de vostra Magestat, 
en aquella forma y manera y ni mes ni menys que los se- 
nyors reys predecessors de vostra Magestat ho feren en sos 
temps y prestaren á la dita ciutat en la primera entrada 
que feren en ella y en la forma y manera que en dit jura- 
ment del any mil siscents trenta y dos se conté á que vostra 
Magestat se refereix. Lo qual jurament, com dit es si me- 
nester es lo fa de nou vostra Magestat, y que guardará, ob- 



■ALÜNá. — ACLARACIONES AL LIB. X. 377 

ardar y observar á sos ministres y oficiáis 
:ocará tots los dits prívilegis, y usatjes y 
e y costums que per vostra Magostat y 
sos predecessors se han consedit á esta di- 
per ells y per vostxa Magestat, y señala- 
Mit que vostra M^estat feu en lo any mil 
os. Y cucara que lo estat present de les 
' francés ab son exercit diris lo principal, 
ent de guerra pera segurítat de las pías- 
tnt que per ara ni en ningún temps se pu- 
la asistencia de dita geni de guerra en 
rda ofengues ó rompes algún de dits pri- 
ons, usos y costums de ella ha aparegut 
í y petició pera que se entenga la causa 
i deixar gcnt de guerra en dita ciutat de 
tat sua y del singulars de ella, y deis al- 
roríos, deis quals es y ha de ser verdader 
sent prescnts per testimonis D. Diego 
narques del Carpió, D. Luis Méndez de 
íes de cámara de sa Magestat y alguns 
ans de la dita ciutat de Leyda y Hiero- 
a notari escrivá jnajor de la casa de la 
utat. 

de Villanueva, militis ordinis et militas 
Spata sacTíE, cathoüCK et regÍEB Mages- 
protonatarii regnorum coronse Arago- 
blici per totam terram et ditionem suam, 
mnibus interfuit eaque scribi fecit et 



XI (Cap. XXXI). 

¡DICTO DE FELIPE IV. 

por la gracia de Dios Rey de Castilla, 
cm, da las dos SicUias, de Jerusalen, de 
¡a, de Dalmacia, de Croacia, de Navarra, 
oledO) de Valencia, de Galicia, de Ma- 



378 VÍCTOR BALAGUBR 

llorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Cordova, de Córc^, 
de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gi- 
braltar, de las Islas de Canaria, de las Indias Orientales, y 
Occidentales, Islas, y tierra firme del Mar Occeano, Ar- 
chiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Bravante, de 
Milán, de Atenas, y Neopatria, conde de Aspurg, de Flan- 
des, de Tirol, de Barcelona, de Rossellon, y Cerdana; 
Marqués de Oristan, y Conde de Goceano. Por quanto 
deseamos ver reducidos los vassallos de los nuestros Prin- 
cipados de Cataluña, y condados de Rossellon; y Cerdana 
á nuestra obediencia, y á su entera quietud; y que queden 
libres de la opression que padecen de las armas francesas, 
viviendo en paz, y apartándose del error y confusión que 
hoy la turba; para cuyo fin solo habenios formado los e;jér- 
citos que han entrado en aquella Provincia. Y es nuestra 
voluntad y Real intento, usar con ellos de medios de de- 
mencia y benignidad, para obligarles mas á que sigan sos 
propias consecuencias, y se reconozcan los yerros en que 
han caido, y las utilidades grandes que se le sigue de re- 
ducirse á su obligación y á mi obediencia, viviendo en d 
pacífico gobierno que solian tener, como conviene al servi- 
cio de Dios y bien común de todos: y en esta consideradon 
habemos declarado por diferentes despachos nuestros, d 
ánimo y resolución con que estamos de perdonarlos y re- 
cibirlos en nuestra gracia, siempre que, como buenos y 
fieles vasallos, se hicieren dignos de ella. Por tanto, por 
tenor de las presentes de nuestra cierta ciencia, y Real 
autoridad deliberadamente, y consulta>, y usando de nues- 
tra suprema y absoluta potestad, como verdadero y sobe- 
rano Señor que somos de los dichos Principado de Catalu- 
ña y Condados de Rosellon y Cerdana; ofrecemos perdón 
General á todos los vasallos y naturales de ellos, de cual- 
quier estado, grado, condición, edad y calidad que sean: y 
les aseguramos debajo de nuestra fé y Real palabra, que 
reducidos á nuestra obediencia, como lo estaban antes, los 
tendremos por perdonados de todos y cualesquier cargos 
delitos y penas que hubieren incurrido por su inobediendi 
y sedición: y desde ahora para entonces los admitimos ( 



ST. DE CATALURA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 379 

gracia, y ponemos debajo de nuestro amparo y 
[ardia Real; y prometemos olvidar todo lo pasado y 
is como buenos y leales vasallos, manteniéndolos 
baciendas, privilegios, usages, fueros, prematicas, 
M de Corte, leyes y constituciones de los dichos 

Principado y Condados. Y para mayor seguridad, 
iario fuese, desde luego se los aprobamos y confir- 
, y los conservaremos en paz y quietud con todo 

poder, y atenderemos á su protección y defensa en 
iinpo., Y mandamos al espectable D. Felipe de Sü- 
ístro Lugarteniente y Capitán general en dichos 
s Principado de Cataluña y Condados de Rossellon 
tña, y á otros cualesquier Capitanes generales, ca- 
ficiales de nuestros ejércitos, y del que ahora entra 
íl Principado, que tengan entendido nuestro Real 
1/ absoluta determinación en todo lo referido: y que 
gares que se fueren reduciendo á nuestra obedien- 
inCariamente, no se le» haga daño, molestia, ni mal 
ento en personas, ni en haciendas, en general ni en 
Lar; antes es nuestra voluntad, y mandamos que 

particular cuidado en la observancia de esta orden, 
rúen con severa demostración al que no la guardare, 

observen y guarden inviolablemente, y la hagan 
ir y guardar sin contravención alguna, si nuestra 
ienen cara, y en nuestra ira é indignación, yenlas 
í nuestro arbitrio reservadas, desean no incurrir; 
ndo, empero, como declaramos, que en este nues- 
jon general, no es nuestra voluntad, ni queremos 
yan de ser comprehendidos, ni se comprehendan 
'■ Margarit, el doctor Fontanella, José Rocabnina y 
Ko Bergos; ni los que hubieren puesto mano en la 
del Conde de Santacoloma. Y asi mismo queremos 
amos, en virtud de las presentes, so las mismas pe- 
iba referidas, á todas y cualesquier personas, asi 
sticas como seglares, en dichos nuestros Principa- 
Cataluña y Condados de Kosellon y Cerdana, y 
e ellos constituidos, que en ellos tuvieren vasallage, 
cion y dominio civil ó criminal, mero ó mixto im- 



3S0 VfCTOR BALAGUER 

peiio, que no molesten, ni molestar permita 1 
sus vasallos directa ni indirectamente, por '. 
de su obediencia y de la nuestra: y en caso 
clon (lo que no creemos) mandaremos se [ 
las tales personas á la sequestracion 6 confi 
jurisdicciones, según permitiere el derecho ; 
notificamos y publicamos á todas y cuales 
de dicho nuestro Principado y Condados; 1 
como los perdonamos y perdonaremos de 
como padre, y señor natural, y que los amp: 
fendcrémos; y mandamos no sean molesti 
este nuestro perdón se contiene; asi en caso 1 
gozar de nuestra benignidad y paternal amo 
do en su inobediencia, les notificamos y pi 
mandaremos se proceda contra todos, con t( 
según permitieren las leyes de la guerra, hi 
á nuestra obediencia, por ser su señor nati 
soberano, con título de sucesión tan antigua 
mundo sabe; protestando delante de Dios : 
que todos los daños, muertes, y escándalos < 
cardarán sobre sus conciencias, atento que n 
dado, ni ellos han tenido ocasión para sali 
obediencia, por lo menos que á nuestra not 
gado. En testimonio de lo cual mandamos 
presentes con nuestro sello real común en el 
das. Dat. 6nla nuestra ciudad de Zarago: 
cinco dias del mes de Abril, del año del : 
nuestro Señor Jesucristo, de mil y seiscientt 
cuatro. 

»Yo el Rey. Vid. Vico Reu. Vid. Magai 
Valonga Reg. Vid. Pons, et Turell Reg. ; 
Vid. Ortiz Reg. Vid. Don Christ. Crespi ] 
nuza pro Cons. Gen. 

iDñs. Rex mandavit mihi Michaeli Batís 
visa per Vico, Bayetola, Magarola, Ortiz, V 
pi, etc. Pons, Regentes Cancellariam, et mi 
vatore generali.a 



—ACLARACIONES 



CU (Cap. XXXII) 

XACIÓ VERDADE! 

JCCEWT AL EXBRCIT DB 
E HA PASSAT AL PASSAR. 
KESA, GOBERHAT FEK LO 
Y GENERAL DELS EXERCII 
IPAT Y COMTATS. 

Italia donada á Uerttu á 



I essent de la importái 
fecte no podía rebdi 
las forsas del Rey n( 
^a, baix los ordens ( 
rcourt, ab la qual feí 
1, per impedir lo sooo 
ertas, y de atacar las 
■xs que laltra part de 
lavan al dit siti de S 
le sa Alteza del costa 
! sa dita Magostad peí 
)uples5Ís Praslin lAo 
irisimilment venir al ( 
a, Armada naval del 
Korrer la dita plassa, 
una importancia incí 
;io que lo enemich te; 
xtraordinaria que eU: 
enia a sa Alteza susp 

capitulado de 4a pía 
ttilació la dita Arma 
rer; do manera que ss 
ntera, sino observar 1 

de laltra part del m. 



382 VÍCTOR BALAGUER 

passatje nos podía provar sens aventurar evidentment la 
perdua de las tropas que podían assegurar lo rendíment de 
RosaSy ho en cas de altre accídent donar la ma a aquellas 
que se eran atacadas en aquella entrepresa per restáronlo 
estat de ser senyor de la campanya» y emplear utílmeot 
las armas de sa Magestat del costat de la frontera. Pero 
vent sa Alteza las diñcultats del passatje del ríu de Segre 
tots los díes per la gran abundancia de las ayguas que ba- 
xan de las montanyas de las neus, fent creíxer lo dít ríu, 
que no restava ningún vado, ahont los enemíchs avian tin- 
gut temps de fortiñcarse poderosament en tots los passos 
menos díñcultosos. Sa Alteza feu tentar alguns días abans 
de la presa de Rosas per un gros de 1.200 homens de peu, 
y 400 cavalls baix la conducta del senyor Comte Xavot 
Mariscal de Camp la suspresa del pont de Camarasa^ ahont 
aixi mateíx lo senyor de sant Aunetz Mariscal de Camp 
avia pres lo Castell alguns díes avans, y lo dít senyor 
Compte Xavot aventli tan dichosament reixit, juntament 
ab lo Cavaller Daustrein, y lo senyor de Maran Ajudans 
de mestre de Camp, que aviant passat lo ríu nadant, ab 
deu, ó dotze soldats de cavall lleugers: y los altres quels 
era estat ordenat per tentar lo vado, nó avent pogut seguir- 
los, se feren senyors per bona fortWa del reducto que te- 
nían los enemíchs al cap del pont, lo qual guardaven ab 120 
homens, los quals se rendiren á díscrecio, no podent creu- 
rer los enemíchs que aqueU petit número los hagués gosats 
atacarlos sens ser sostinguts de major numero. Aquestsuc- 
ees nos resta del tot inútil, perqué quant los enemíchs se 
retiraren posaren foch al arch del pon, que se avia reparat 
ab térra, y faxína, y lo ensengueren ab tanta violencia, que 
fonch ímpossíble apagarlo que no ios enterament cremat: 
de manera que lo passatge del pont sentnos estat impedít 
per aquesta ocasío, y lo senyor Compte Xabot no podent 
fer reixir lo seu intent, de fer passar algunas tropas dins 
las barcas que sa Alteza li avía embiada, y la gran mul- 
titud del aygua del ríu lo estorbava de passar al altra 
part, se contenta de aver morts, y degoUats ab algu- 
na pessa de. campan}^, y de nostra mosquetería allot- 



,ÜÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X, 

nt passats de sincb, 6 sis cent 
, los quals avian embiat, de ai 

gros de cavalleria per impedí: 
assen. Pero com sa Alteza no 
incia, y de mes glorias á las Armí 
i del dit riu de S^re, al qual los 
a la campanya passada, prenent 
ra no gosant aventurar una batal 
, contra sa Alteza, avian aplicadi 
dar la vora del dit riu, avent tra' 
o, y prevencio, que noyhavia lio 

nostre pasatje, sino en llevar! 

no teniem pensament de passar 

allotjat en diversos quartels pn 
]pas, fent demostratió de no volé 

rendiment de Rosas, per no pof 
ie una execucio tan considerablí 
, feu judicar que eU no estava 

1 per donar mes comodament la 
levian aggregar despres del dit s 
1 lo assento que sa Alteza feu en ac 
íps de fer cercar ab cuidado los i 

lo riu de Noguera Pallaresa, q 
Uegua mes alt de Camarasa, lo qi 
it lo riu Scgre sobre lo pont de 
n, ivent fet pesquissa per tots loi 
ra ais llochs que los enemichs gu 
o deis mals camins, y que seris 
i tropas poder pasar. Sabcnt per 
nt Aunetz Mariscal de Camp, que 
oltas a regoneixer los millors v. 
¡es per hont y avia mes aparienc 
icia deis enemichs, com també | 
uplessis Besanson Mariscal de C 
iat per veurer los llochs que lo se 

de Mestre de Camp avia regom 
conexensa del País, ab la asistenc 
afectes que podia probar lo passat 



^ 



384 VÍCTOR BALAGUBR 

algunas tropas sobre un pont de coidas, qu6 esperaba ab 
los amichs de poder fer sens que los enemichs ne tíngues- 
sen noticia. 

»Sa Alteza sabent l&s diñcultats que podian ocorrer en 
la execucio de aquest designe; pero avent considerat que 
Rosas era presa, noy avia cosa á intentar per lo passatge 
deis hus que no se agués de entrepender, á demés que en 
lo designe que se avia proposat, noy avia altre perill que 
de ser descuberts per los enemichs en fent lo pont, resol- 
gué aquest designe, y per millor reexir, feu correr la pá- 
ranla que voliá avan9ar la Armada vers Tarragona, avent 
per aquest effecte donat los ordes á las tropas pera mar- 
char de aquell costat, y ais 13 del corrent mes avent em- 
biat lo senyor de Aubigny ab las gúmenas, y altras cosas 
necessarías per fer lo pont, que era estat determinat se fes 
en front de Fontlluge á una llegua mes amunt del vado de 
la Masana, que los enemichs guardaven ab cuydado, com 
á un deis millors del liu de Noguera. 

lEssent vingut lo senyor Duplessis Besanson per tom 
pera destacarse ab lo gros que avia de servir en aquesta 
ocasio, sa Alteza Ir dona orde de partir de Agramunt lo 
endema á 14 ab 1.200 cavalls, y 2.500 homens de pea de 
totas las tropas ques trobaven al lloch destinat per pen- 
drer pa per quatre dias, y las municions de guerra neces- 
sarias pera dit efecte., 

»Pero perqué la infanteha avia de passar sobre lo dit 
pont, y la cavaUeria al dit vado de la Masana, á dos horas 
de cami de][ dit pont, y que avans se debia rechazar del 
dit vado, perqué los enemichs lo tenían molt ben fortín- 
cat, guardantlo de quatre á sinch cents homens: fonch ju- 
dicat, que noy avia massa de dos Mariscáis de Camp per 
exa empresa, y lo senyor de Sant Aunetz se oferi de ser 
del partit per passar ab la cavalleria al vado. 

>No podent aquestas tropas marchar que per fragosas 
montanyas, y mals camins, marchant sempre á la desfila- 
da, lo senyor Duplessis se para la infantería en vuyt petíts 
batallons, y lo senyor de Sant Aunetz la Cavalleria en vint 
y dos esquadrons, aquella comandada per lo senyor Comp- 



ALUNA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 385 

re de Camp del Regiment de Campanya, 
ie Palles altre Mestre de Camp, y par de 
jte Brollia Coronel governant lo Regi- 
ncia; lo Bcnyor Chambón fonch axi ma- 
r Saínenlo de Batalla, y lo senyor de 
ibigny, Dupin, lo Cavaller Daustrien, 
nglas per Ajudants de Mestre de Camp. 
Jisposadas, lo dit senyor de Sant Aunetz, 
>baren lo mateíx díe á mitja hora de ca- 
>nt devian passar los rius, ahont lo se- 
los dona noticia que lo pont de cerdos 
lo cavaller Daustrien era pasat ab cent 
lent de Santonge, y sinquanta del Bata- 
, comandats per un Capitá y un alférez, 
particularment aviant travallat á fer lo 
rviren molt be en lo pasatje de las mon- 
a bons homens del País, que avian ocu- 
ion tan y as. 

) dit senyor Duplessis passá sobre lo dit 
ría, en que tot lo dia fonch empleat des- 
ati, ñns á las sinch de la tarda, per cau- 
it del dit pont, que era fet de quatre pe- 

quals no se podian bastantament estirar 
t pont, que estava fet en figura de un are 

que no pedia pasar sino hu tras laltre; 
i y afíció de tots los que obraven en esta 
le noy succehi ninguna desgracia y com 
) principal y mes necesari, los dos bata- 
t de Champanya, havent son Mestre de 
de Dorigni passat á la testa, y lo senyor 
anda, y en tant que lo Regiment do 
lava, lo senyor Duplessis se servia de 
uc avia fet baixar de Tremp, per passar 
lo batalló del Regiment de Harcourt, 
resta de la infantería acababa de passar 
lit senyor Duplessis guanyá loaltde una 
\> los quatre batallons del primer bata- 
icá lo senyor de Clarmont ajudant de 

25 



386 VÍCTOR BALAGUER 

camp y capitá al regiment de Champanya, que ab doscents 
mosqueters lo habia enviat la nit precedent per assegu- 
rar laltre costat del riu, á fi que lo senyor de Clarmont 
se avan9as fins á la vista del vado de la Masana, per hont 
nostra caballería debía passar. Lo senyor Duplessis lo 
seguía de prop pera sostenirlo cuant judícaria ser necessa- 
ri de ferio acometrer, lo que reisqué de manera, que los 
enemíchs que guardaban los llochs fortíficats al dit vado, 
essent regoneguts, se posaren á fugir per las montanyas, 
sens pódeme matar , ni pendre sino molt pochs. 

»A1 mateíx temps lo senyor de Sant Aunetz se avanza 
ab la cavalleria y se llan9a díns lo vado, acompanyat del 
senyor de Fabrer Uoctínent de sa companyia de cavalls 
llaugers, y del cavaller de Maugíron, del compte deBro- 
Uio, Descombiez ajudant de camp, y de alguns altres: pas- 
sá nadant, y á son exemple fonch seguít ab tanta afectió, 
y fortuna per la resta de la cavalleria, que tota passá sens 
notable accídent, en execució de que, los quatre primers 
batallons arribaren, y se juntaren ab la cavalleria, á la en- 
trada de la nit, no obstant una pluja prou molesta, que 
habia comensat á las quatre horas despres mitg día j y qae 
habia fet engrossar lo riu mes de dos peus de alt: de ma- 
nera, que las muías que portaben las municions y pertre- 
chos de guerra, no podían passar, deixant las cosas ab 
prou gran extremitat; pero la diligencia que feren la nit 
per 50 caballs del regiment de sa Eminencia y de Balta- 
sar, que repassaren tots ñus sobre llurs caballs, portaren 
dabant ima part de las municions, lo que reisqué tant be, 
que habent cessat la pluja, lo riu disminuí, que tot passá 
antes del dia, y lo senyor de Sant Aunetz que habia pres 
son camp separat, se trobá al lloch destinat que se habia 
concertat la nit abans ab lo senyor Duplessis, y strobaren 
ab totas las tropas, y habent regonegudas algunas alturas 
de hont podia observar la continencia deis enemíchs, do- 
naren los ordens necessaris á las tropas per ocuparlas. 

»Las tropas de infanteria gobernadas per lo compte 
Dorigny prenent la dreta, y las que gobernaba lo baró de 
Palles, la esquerra, á ñ de poder obrar al mateix temps 



ILOÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 

: lo compto Brollio ab una pa 
s segonas tropas, y lo senyor 
is ab tot lo demés, y lo senyor £ 
ent carregat do gobernar la ini 
ció baixaba tot de las montanyi 
de diferents puestos que ocup 
)u diñcultosos, que eran de c 
s de peu del regiraent de Sebac 
ds foren presos, ab sos oñcialf 
quatre batallons de las segonai 
ix de las montanyas per atacar 1 
I el cap del pont de Camarasa, 
:n ab 1.200 homens de peu, y U 
ana ab part de la cavallería. 
s en estos termons, lo exercit d 
Lngut avis lo día antes del pas! 
regué marchant en bon orde d< 
nirá socorrer los puestos de Ca 
iOS estrets de las montanyas, p 
an de passar per anar dins la p 
or Duplessis de aguardar los qu 
:]era3 tropas, y los escuadrons 
uardar los puestos ahont ells < 
' deis cuals, lo succes de aquesta 
5. 

za, que estaba avan5at ab tot lo 
•egonsestavaconcertat, enviant 
:s parts per saber lo estat de la 
abia enviadas della lo riu, y la 
mích, que venía del costat de I 
archa, ab un gros de la cavalli 
13 del costat de Balaguer, lo cu 
5 una part del dit exercit foncl 
: la contra marcha de sa Alte: 
netz, que era baixat per fer at 
inyat lo primer á viva foría, ] 
rse, ahont foren morts, 6 presos 
ciáis, y mes de nou cents soldat 



388 VfCTOR BALAGUER 

millors tropas del enemich, del cual part de son exercit se 
era avan^at vers los puestos que eran ocupats per lo bata- 
lló de Harcourt, y aquell deis Suisses, del regiment de 
Rabón, y atacant los enemichs nostras tropas ab tanta vi> 
gor, y gran número, que despres de totas las resistencias 
imaginables de nostra part, los enemichs nos for9a7en de 
montar mes alt, si be ab perdua igual, exceptant alguns 
oñcials del regiment de Harcourt, y de un Uoctinent suisse, 
foren presos ó morts, 6 nafrats despres de haber fet mara- 
vellas, y habent recha9at los enemichs moltas vegadas deis 
Uochs que nosaltres ocupabem. 

•Per reparar aquesta petita perdua, lo dit senyor Du- 
plessis fent sostenir aquells que los enemichs habían re- 
cha9ats per diferents manegas de infantería del regiment 
de Chdmpanya, los cuals foren socorreguts de temps en 
temps; y lo senyor de Sant Aunetz essent vingut ab trenta 
mestres del regiment de sa Alteza, gobemats per lo cava- 
Uer de Maugiron; y los enemichs foren recha9ats de las pos- 
tas havian ocupadas, ab perdua de mes de trecens homens. 

i En tant sa Alteza havent llotjat lo restant del exercit 
prop Camarasa, y havent posat una corda per passar dins 
de una barca las municions de boca y de guerra, que los 
nostres necessitaben molt, y per passar despres los oñcials 
y soldats que los nostres havian fet presoners, Despres 
passa sa Alteza dins dita barca per veurei^e ab los senyors 
Duplessis y Sant Aunetz, ab los cuals resolgué de allotjar 
la cavalleria prop lo riu, y deixar sobre las eminencias 
vehinas de Camarasa la infantería, que podía bastar per 
afavorir lo passatje de nostre exercit dins la plana de Ba- 
laguer. 

»Per fer considerar la generosa resolució de sa Alteza 
en la empresa de aquesta ardua, y important execució, son 
zel, y passió estraordinaría á la gloría de las armas de sa 
Magestat, que están confiadas al govern, y valor de tant 
grans ocasions, com també á la prudencia, vigor, y afició 
deis senyors mariscáis de camp, que han executat sos or- 
dens, y de altres oficiáis principáis que han obrat baix sos 
ordens; basta dir, que per acabar, ses resolt de destacar del 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X, 389 

exercit un considerable número de cavallería, é infantería, 
y separarse de tres dies de marcha per lo altre costat, y 
passar un riu per un pont de cordas á la desfilada: lo exer- 
cit del enemich podia venir en un dia á nosaltres dins 
aquesta divisió per nos combatrer ab mes for9as que las 
nostras: nostre gros avent axi mateix marchat sens altres 
viures, que los que cada hu podia portat sobre de sas es- 
pallas, per camins molt fragosos, y diñcils, en aquest cos- 
tat del ríu fíns al lloch ahont lo devian passar, y de laltra 
part per montanyas altas inaccesibles, dins las cuals la ca- 
valleria era for9ada á apearse sovint, y totas las tropas 
avent de obrar moltas vegadas en estos dificils camins per 
Uansat los enemichs de diversos puestos que ocupaven dins 
las montanyas, per defensar los passatjes; y acabant sas 
marchas ab la execució, for9ant part de las tropas, reduc- 
tos, yfortsque los enemichs ocupaven ab mes de mil y sis 
cents homens, mes alts, y mes baix de Camarasa, ahont la 
montanya es espadada, per hont lo ríu de Segre te son curs 
inaccessible, á demés que los nostres han sustentat ab par 
de las tropas lo esfor9 que los enemichs feyan per socorrer 
los que guardavan lo passatje de Camarasa. 

»Los senyors mariscáis de camp son estats tant dichosos, 
que no ni ha hagut cap de nafrat, com també lo senyor de 
Chatnbon sargento de batalla, lo senyor compte de Oreny, 
lo senyor compte Brolio, lo senyor baró de Pallies, lo se- 
nyor de la Roca sant Chamarant, govemant lo regiment 
de sant Simón, lo senyor Dubosc lloctinent coronel del re- 
giment del Llenguadoch, los senyors de Charmont, de Au- 
beny, Dupin de Sentglas, lo cavaller Daustrein, y Des- 
cumbríez ajudants de mestre de camp y han donat tots 
senyaladas provas de son valc^, zel, y añció, com axi ma- 
teix lo senyor de la Príune capitá del regiment de Champa- 
nya quey ha estat nafrat de un cop de cañó en una cuxa; 
lo senyor de la Manda també es estat nafrat de una mos- 
quetada; la Bouñera lloctinent del dit regiment, y son ger- 
má son moits; y los senyors de la Roca, y de la Sala 
també Uoctinents del dit regiment son nafrats; del regi- 
ment de Santa Mesma, lo senyor de la Costa lloctinent y 



390 VÍCTOR BALAaUER 

és mort; y lo senyor de la Reverole capitá del regiment de 
Anduze y es estat nafrat. 

»Lo senyor de Chantéresna Uoctinent coro.nel del regi- 
ment de Harcourt, y lo senyor de Valcourt marqués de 
Luzerna, y Longamare capitans, ab los senyors de Rasens 
de Gaujone, de la Montania, Bove;:y, y Desaunez llocti- 
nents son estats presoners, nafrats de mosquetada, y de 
cops de picas; los senyors de Boiglé capitans de Beauves 
Uoctinents de dit regiments son estat morts; y aixi mateix 
lo senyor de la Raya Uoctinent de mestre de camp, lo ca- 
valler de Vaviols, lo senyor de Beaulliu capitans, ab los 
senyors Deslandas, y de Soule Uoctinents, Dufay alferes, y 
Valt Rovert voluntan son estat nafrat. 

lEn esta ocasió y havem perdut entre morts y nafrats, 
de tres á quatre cents soldats, y per la confessio deis enc- 
michs que tenim presos, y que se son vinguts á rendir, 
passan Uurs morts, ó nafrats mes de vuyt cents, y los 
presos passan de mil; y també seis ha pres, ó morts pas- 
sats de trecents oñcials, que son deis tercios de Sabac, 
Gronsfelt, Pedro Asteris, y irlandeses, y de altres corps, 
entre los quals tenim pres lo Uoctinent coronel del tercio 
de Sabac, ques diu George Focsan, y Sebastian Sandman 
capitá, y major de dit tercio. 

>Lo número de tots los oñcials presos en esta ocasió, 
son los seguents: 

•Capitans del tercio de Félip Soumandra, — Dotze capitans. 
— Tretze Uoctinents. — Neu alferes. — Deset sargentos. 

•Tercio del compte Gronsfelt. — Un sargento major. — Sjuich 
capitans. — Sis Uoctinents. — Tres alferes. — Deu sargen- 
tos. — Lo prevost, y son Uoctinent. — Un Uoctinent rc- 
format. 

•Tercio de don Diego Presión irlandés, — Dos capitans.^Un 
alferes. — Tres sargentos. 

• Tercio de don Pedro Asteris de infantería espafiola. — Un 
mestre de camp. — Un sargento major. — Un capellá major. 
— Dos ajudans de mestre de camp. — Onze capitans. — Sct 
capitans reformats. — Deu alferes. — Set alferes reformáis. 
— Set sargentos. — Dos sargentos reformats. 



ATALUKA. — ACLARACIONES AL LIB. 

on estats entregáis entre las ma; 
st general del exercit per los cond 
lli á Fran9a; també avem presa 
ion estadas embiadas á Barceloni 
essas de artillería que los encmú 
que nosaltres avem sabut que las 
ant ells tingueren avis que nosti 
}er an arlos atacar, 
nt de aquesta acció , lo die de ayer 
ar en fer lo pont , sobre lo qual ha 
it per tot lo día de vuy, avent d 
ü, després se pendra las resoluc 
)osit, per lo seguiraent do un succi 
it, y que obliga ais enemichs á i 
ident, lo ardit, lo afortunat capitá 
Lcordia nos augmenta tot bon sucí 
amarasa á i8 de juni de 1645. 

:ls enemichs, y llista dels pre 

22 DE JUNY 1645. 

guanyada una gran victoria, hav 
y batuts los enemichs de ma 
han perduts quatre mil homens, 
ta de nostre exercit; havem preso 
majors, excepto al general Cant 
estam ja en la plana entre Uori 
le las majors jomadas podiem de: 
& homens, la dicha de sa Alteza 1 
prest la Uibertat entera de Catali 

s tropas que son estadas derrotadas 
1645 entre las VHyt,y nou horas de U 
t est^ entre Uorms y Balaguer. 

-Siscents cavalls de la cavallería 
ens cavalls de k cavallería de : 
Matamoros. — Sexanta cavalls de 



392 VÍCTOR BALAGUER 

n Infantería, — Lo tercio de don Pedro Valenguela espa- 
nyol. — Lo tercio del duch de Lorensana deis vells napoli- 
tans. — Lo tercio de fray Tito Brancatxo, també deis vells 
napolitans. — Lo tercio de Poticque també deis vells ñapo- 
litans. — Lo tercio del baró de Mata també napolitá.— Tres 
companyías de Pedro Osteris espanyol; del cual lo que res- 
taba fou pres al passar del riu. 

» Cabos principáis presoners, — Lo marqués de Mortara, mes- 
tre de camp general. — Don Digue Padre, tinent general 
de la cavallería deis Ordens. — Don Miquel Pinatello, go- 
bernador de la cavallería de Napols, tinents, cornetas, 
alferes y sargentos.— Don Tiberio Carrafa, comisan ge- 
neral de la cavallería de Napols. — Don Vicens de Tota- 
bila, general de la artiliería. — Joan Baptista de Otto, co- 
misari general deis Ordens. — Lo duch de Lorensana, co- 
ronel de la infantería de Napols.— Lo baró de Mata, altre 
coronel napolitá. — Don Pedro Valen9uela, mestre de camp 
de la infantería espanyola. — Lo duch de Bolineada, mestre 
de camp de infantería. — Lo primer fill del duch de Notxe- 
ra, capitá de la cavallería. — Don Gaspar Garrafa, capitá 
de cavallería. — Lo capitá de las guardas de don Andrcu 
Cantelmo. — Don Antonio Matxa, capitá de cavallería. — 
Joseph de Folca, capitá de cavallería. — Donat Amorós, 
capitá de cavallería. — Lucas Augenio Farnesio, sargento 
major del tercio de Mata. — Antonio de Sovigna, capitá de 
cavallería. — Joseph de Fauxe, altre capitá de cavallería. — 
Don Joan Sarmiento, mestre de camp reformat.» 

XIII (Cap. XXXIV). 

RELACIÓN DE LO SUCEDIDO EN BARCELONA 
CON MOTIVO DE LA PESTE DE 1 65 1. 

(De un manuscrito coetáneo trasladado por Scrray Postius.) 

I. 

€ Declárase la peste en Barcelotia; preparativos para aplacar la 
Divina justicia, y cómo se administraban los Sacramentos, 

»Ya habia entrado en Barcelona la peste en el año mil 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 393 

seiscientos cincuenta, viniendo de Tortosa y Tarragona; y 
en el de cincuenta y uno, en el mes de Enero se declaró 
mas, y empezaron á dejar muchos la Ciudad. Pero como 
era gente pobre la que padecía, se atribuía á los malos ali- 
mentos que habia tenido todo el invierno, pues muchos 
pasaban dias enteros sin comer bocado de pan, por no al- 
canzarlo su pobreza, alimentándose de coles, zanaorias, al- 
garrobas, y hortaliza, de que resultaban las malas diges- 
tiones, y las enfermedades. Con estos motivos coloreaban 
la cosa, por no alterar el pueblo, cuando en realidad era 
peste que dejaba llenos los hospitales de enfermos, y los 
cementerios de muertos. En la luna de Febrero se conoció 
tal aumento, que fué preciso tomar el convento de JESÚS, 
distante medio cuarto de hora de la ciudad para hospital, 
donde se puso un número de camas, y en toda disposición 
la curación, y hospitalidad, porque iba creciendo por ins- 
tantes el número de enfermos, y al mismo compás los muer- 
tos; y con todo, no habia que tratar de que fuera peste, sino 
otra enfermedad. Pero la luna de Marzo desengañó bastante 
al pueblo, porque murieron muchísimos con los carbunclos, 
vegigas, y tumores como nueces hechas una grana, y en 
la superficie negra. Aquí fué el aturdirse la gente y salirse 
de la ciudad, de tal. manera, que la dejaron de las tres par- 
tes las dos déla gente, quedando casi desierta, y en lamen- 
table llanto y soledad. 

» ¿Qué se dirá de las rogativas, procesiones, penitencias, 
y demostraciones públicas de dolor y quebranto, que se 
hacia para aplacar la divina justicia, que con tan pene- 
trante cuchillo se satisfacía de sus agravios, y de las gran- 
des y enormes culpas de los Barceloneses? No se puede ex- 
presar lo que se hacia en los conventos, y comunidades, de 
ayunos, disciplinas, cilicios, y oración de dia, y noche. 
Las procesiones eran continuadas á diferentes iglesias, y 
cuerpos Santos, sacándolos en procesiones, penitentes yen- 
do todos á pie descalzo, niños y doncellas vestidos de blan- 
co con crucifijos en las manos, levantando al cielo las vo- 
ces clamando: ¡Señor y verdadero Dios, misericordia! Eran 
para ablandar un bronce tan lastimosos, llorosos, é inocen- 



I 



394 



VÍCTOR BALAGUBR 






í 



t 



tes clamores. Pero Dios, que aun los quena mas peniten- 
tes, y reconocidos, al compás del llanto, y rogativas, iba 
apretando la mano del castigo encendiendo mas la peste. 

t A veinte y seis de marzo, con deliberación del Consejo 
de Ciento, se acudió á San Francisco de Paula, á cuya 
iglesia fueron dia veinte y siete Concelleres, y Consejo de 
Ciento, y con gran solemnidad se hizo el voto, expuesto 
Cristo Sacramentado, de varios obsequios anuales al San- 
to, alcanzándoles de Dios misericordia. A treinta de abril 
se hizo una procesión general como la del C-orpus, y de- 
votísima, trayendo en ella el Sagrado Cuerpo de nuestro 
paisano, Obispo, y tutelar San Severo, que solo se saca en 
extremas necesidades; que en los setenta y seis años de 
edad que tengo, solo ha salido en la última enfermedad de 
nuestro Rey, y Padre Carlos segundo. 

» Reconociéndose ser muy dañosos los concursos, y co- 
municaciones para apagarse la Peste, se resolvió no ha- 
cerse procesiones públicas, y reducirlo á particulares, y 
privadas rogativas. También se acordó, que en las iglesias 
no hubiese concursos separándose unos de otros, y que se 
permitiesen pocos de una vez en los templos. En los con- 
ventos de los religiosos, que se pasase de una^ á otras ca- 
pillas por dentro cerradas las rejas: y el celebrante, cuan- 
do saliese á decir misa, pasase por aquella puerteciUa, sin 
tocar á Seglares, ni admitirlos en las capillas, dejando 
para ellos el ámbito de la iglesia. En las otras iglesias, 
qué no hay tránsito privado para las capillas, se hicieron 
vallas por el rededor por donde pasaba el sacerdote, sin 
comunicar, ni tocar con los que iban á oir Misa. 

» A los últimos de abril, y primeros de mayo se encendió 
tanto la peste, que toda la ciudad se abrasaba. Los vica- 
rios unos morian, y otros huian: no quedó clérigo para ad- 
ministrar los Sacramentos; y para remediar necesidad tan 
grande, hicieron repartir religiosos de diferentes órdenes 
por las parroquias. Estos habitaban de dia y de noche en 
las casas de los vicarios; á lo menos eran dos. Uno pan 
llevar el Santo Viático, y otro paira confesar, y ambos ibaí 
con achas encendidas en las manos, las cuales ponia entrt 



^> 



HST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 395 

enfermo y el religioso; porque, por donde con mas faci- 
dad se comunica este mal, es por la respiración, y alien- 
I, é interpuesta la llama del fuego, pudiese comunicar las 
ilabras, consumiendo las cualidades venenosas que res- 
iraba el doliente. A mas, que la distancia de el uno al 
tro, era cuanta permitía el ámbito de la pieza en donde 
itaba el apestado. £1 Viático se les ministraba con una 
iriUa de plata larga, y luego se daba la Extrema-Unción, 
espachando de los tres sacramentos de una vez, quedando 
1 doliente á la misericordia de Dios. En donde había solo 
n religioso, lo hacia todo, acompañado de un escolano, 
ue llevaba la luz, y campanilla, por la cual se sabia que 
íuestro señor pasaba, y de muchas casas, al oiría, desde 
15 ventanas suplicaban, que subiese. A los últimos de 
layo, de una salida no sacramentaban á dos, ó cuatro, si- 
á setenta, á ochenta, y á veces mas, con que volvia can- 
idissimo el sacerdote á la parroquia. Estos buenos reli- 
¡osos vestían el hábito corto á media pierna, para atacar, 
ue la ropa no cogiese el polvo infestado. Murieron mu- 
iiisimos en esto santo ejercicio; pero jamás faltaba quien 
in mucho zelo y candad se dedicase, y se expusiese á 
>te voluntario martirio, por el bien de las pobres almas. 
In sintiéndose heridas, se iban á unas casas, que la ciu- 
íd tenia para ellos destinadas, donde eran en todo asís- 
dos, y el que escapaba con vida, volvia, hecha la purga- 
ion, á donde le señalaban. Y á no ser estos caritativos 
arones, sabe Dios cuantos millares de Almas se habrían 
erdido. 

II. 

iVa creciendo la peste: sale mucha gente de la ciudad 
y plántame palos fuera de ella. 

»Con tanta evidencia de peste, aun no se atrevía la ciu- 
ad á declarar que lo fuese, por los grandes daños que re- 
iltaba á Barcelona al declararla. 

■ Habíanse de ausentar los diputados, y la Audiencia, y 



39^ VÍCTOR BALAGUER 

habíanse de seguir otros inconvenientes. Pero la falta de 
víveres y de medios, obligó á hacerlo. Los diputados se 
fueron á Tarragona, con todos sus oficiales; los jueces del 
civil se dividieron por varios lugares de Cataluña y los del 
criminal se estuvieron en la torre Pallaresa, cerca del con- 
vento de San Gerónimo de la Murta, distante mía hora y 
media de la ciudad. 

»Si genta habia salido de Barcelona desde los primeros 
recelos, hasta últimos de abril, que la dejaron diputados y 
jueces; con este ejemplar fué innumerable el esceso. Pa- 
gáronlo bien, porque como toda la Provincia estaba albo- 
rotada, por la misma causa estaban los caminos rotos, lle- 
nos de guardas y centinelas, sin consentir se acercase na- 
die á las casas de campo ni á los lugares. Habian de dor- 
mir al raso y padecer hambre; y si algimos se admitian, 
habian de estar cuarenta dias haciendo la purgación, con 
guardas á sus costas y después les quemaban la ropa que 
traían y obligaban á hacerla nueva y aun de ese modo era 
gran fineza. 

» Apenas salieron los diputados se pusieron palos, ó ma- 
deras derechas, para señalar los puestos á donde habian de 
pasar los que traían las provisiones á la ciudad, y á donde 
habian de salir los de esta á comprarlas. A la parte de Le- 
vante por la Puerta Nueva se fijó al puente del lugar de 
San Martin. A la de Poniente por la de San Antonio, á la 
Carnicería de Sans: (este se retiró algo.) A la parte del 
mar, al salir de la Lacuna, á donde las barcas, que traían 
provisiones las descargaban y con esquifes de la ciudad las 
traían después. A la puerta del Ángel no le habia, porque 
esa era solo para pasar los apestados y muertos, los sepul- 
tureros y oficiales del grande hospital de Jesús, con los 
mantenimientos; y si otros pasaban, caían en grandes pe- 
nas que habia impuestas. 

>La forma en que estaban los palos, era, que rompían los 
caminos reales unos valles, ó fosos muy anchos, profundos 
y largos; estos servian de línea y división entre los foras- 
teros, que conducían las provisiones; y los de la ciudad 
que iban á comprarlas. Para poder recibir de unos á otros 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 397 

la mercadería y el dinero, había tres mesas en cada parte 
muy largas sobre maderos que salían del valle, y 4 modo 
de tomo dispuestas, que poniendo el uno la mercadería á 
un extremo daba vuelta, y la tomaba el comprador y ajus- 
tados del precio ponía el dinero, y á otra vuelta le recibía 
el que lo había vendido, quien llevaba consigo ima olla 
con vinagre para puriñcar la moneda, 6 con una sartén las 
ponía al fuego, y limpia de este modo las contaba, y cada 
uno se volvía. Allí había personas destinadas para que na- 
die pasase la línea, y p»ara lo mismo había guardas á lá 
otra parte. Con boletas pasaban, más sin ellas había pena 
de la vida. 

III. 

^Miiere mucha gente: prosigue la fuga y queda 
casi despoblada la ciudad. 

» A los últimos de Mayo se reconoció grandísimo estrago; 
porque ya los sepultureros que estaban divididos por seis 
cuartos, gobernando cada uno un conceller, no bastaban 
á conducir los muertos y enfermos al hospital de Jesús, y 
fué preciso valerse de carros para los muertos y de féretros 
para los enfermos. Era cosa lastimosa, y aun horrorosa ver 
las carretas llenas de muertos: unos vestidos, otros en ca- 
misa; unos desnudos y otros envueltos en las sábanas, mez- 
clados, y amontonados, como si fueran sacos. Seguían á 
los difuntos otras carretas llenas de los colchones y ropa en 
que habían muerto. Eran aquellas muchísimas. Al enfer- 
mo también le seguía la cama que tenia, para poderle te- 
ner en la Enfermería, y el que no la llevaba, había de que- 
dar en tierra, porque había llegado á tal extremo el núme- 
ro de los enfermos y muertos, que para los primeros, no 
solo faltaban camas, sino también puesto para hacerlas en 
cubierto, que ni en celdas, corredores, claustros, oñcinasy 
demás del convento, sobre ser muy grande, había capaci- 
dad para tantos. Y se hubieron de fabricar cubiertos de 
madera por los huertos; y llegó á ocasión, que pasaban de 
cuatro mil los enfermos de la Enfermería, sin los particu - 



398 VÍCTOR BALAGUER 

lares por las casas y Otros puestos, y sin los que á todos 
cuartos de hora espiraban. ¡Considere el lector, qué gente, 
qué remedios, qué expensas para asistir á tantosl 

•A vista de tan imponderable tragedia, la poca gente 
que quedaba esparcida y casi sin sentido, resolvió salirse, 
y abarracarse en la montaña de Monjuich, en el llano de 
Valldoncella, y otras partes y algunos mas lejos: conso- 
lándose de pasar por cualquier trabajo, como quedasen es- 
peranzas de salvar la vida: con que quedó la ciudad defor- 
ma, que parecia milagro encontrar alguno: y no es enca- 
recimiento decir, nacian yerbas por las calles, como por 
los campos, que no los huella planta humana. Si alguno se 
hallaba era solo para buscar alimentos, ó medicinas para el 
enfermo. Viendo la ciudad tanta infelicidad y estrago, por 
comunicarse unos con otros, echó bando, so pena de la vi- 
da, que hombre, ni mujer que gobernase apestado, pudiese 
andar por la ciudad, ni comunicar con los sanos. Asalarió 
gente por los cuartos, para que llevasen la carne y demás 
inantenimientos, que nadie pudiese entrar en casa que hu- 
biese enfermo. La señal de ellos era ima cruz de Santa Eu- 
lalia blanca sobre la puerta. En viéndola, todos huian. Y 
que las casas donde habia habido un apestado, se cerrasen 
y clavasen unos maderos atravesados y que nadie fuese 
osado á abrirlas sin licencia del conceller del mismo cuar- 
to, bajo la dicha pena de la vida. 

lEstilábase que los que quedaban en las casas de los que 
hablan muerto de peste, los llevaban á Jesús, sino tenian 
posibilidad para sustentarse: si eran muchachos sin go- 
bierno, los llevaban á unas casas en la calle de Jesús, que 
llamaban la Purga, ó al colegio del Obispo, y allí los sus- 
tentaba la ciudad. Si alguno hurtaba en las casas cerradas, 
lo pagaba con la vida ó con azotes, ó servir tanto tiempo 
al hospital. Con estos ejemplos se remediaron muchas mal- 
dades y latronicios. 

IV. 
^Inauditos trabajos y miserias en lo mas encetidido de la pesie 

>Para lo que ahora paso á referir (dice el anónimo) qui 



ALUNA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 399 

:uencia que se requiere para Iraer á li 
[oloroso, y lamentable suceso, que halla- 
> libros de historias del presente asunto 
udieres leer de tragedias lamentables 3 
r si la desgracia te trajera (lector mió) t 
Tipo, ^rvate de escarmiento y documen- 
ás. 

único remedio (dice) para librarse un( 
ir de los primeros y vol ver de los últimos 
! y no de otra podrá librarse. Y si por 1í 
ios se libra, ve cosas tales, que le añigen 
no padecer el mismo mal. Apenas le híe- 
cuando luego se ve en total soledad. TO' 
i. Ni el padre consuela al hijo, ni el hij< 
no pasa con maridoy mujer, con los her 
ladres desamparan los hijos. De entre her 
rir por experiencia [dice el anónimo] qnt 
r un carbunclo en la piema y tumor á If 
;dio que alguna de dos hermanas suyas 
3 asistir, pero ni aun verla, pidiéndola! 

enferma, para hablarlas antes de morir 
nedio, por mas que en salud eran mu} 
erian mucho. 

ñcultad se hallaba quien asistiese á lo: 
eran pocos los asistentes respecto al nú- 
ados. Hallábanse por fin; pero sin hacei 
ino á otro enfermo, y era preciso acudü 
. la pulsación, que aquellos, como expe- 
an mas animosos, habiendo pasado y cU' 
lal; y para sacarlos de alli era: preciso bi 
■1 conceller del cuarto en que vivia el qu< 
e de megos y lástimas lo conseguían, 
mos de las pobres criaturas de teta, qui 
a la madre, les quitaban el pezón, y al- 
n madre é hijo dejándosela dar? Pero lai 
ban niños de pecho, ¿á quiénes se babia d< 
-s diesen leche? (¡aquí delUanto y dolorl 
s puerta en puerta con el hijuelo, todoi 



-*ir 



4CX> 



VÍCTOR BALAGUBR 



dos llorando y buscando quien le diese el pecho, ó ama 
que se encargase de él; y ver del modo que los despacha- 
ban, en oler que la madre habia muerto, 6 estaba el niño 
herido de peste: era para quebrantar un corazón diaman- 
tino oir los lamentos del afligido padre; y si por suerte ó 
desgracia se encontraba alguna, antes de encargarse la 
criatura, desnudábanla en carnes y lavábanla con vinagre 
muy fuerte; la perfumaban muchas veces con yerbas con- 
fortativas y la pasaban por las llamas; y después de todo 
esto, vestíanla de ropa nueva. Este martirio con un ange- 
lito tolerar se podia, si se asegurase con él su crianza; pe- 
ro sucedia enfermar la ama de allí á cuatro días, y al reci- 
birla otra, habia de pasar otra vez los mismos martiiios. 
Pero, ¿qué sucedia si el niño ó niña se apestaba? Lo vol- 
vian luego á su padre, sin que á precio alguno se hallase 
quien le diese el pecho. ¡Qué infelicidad para un padre; 
pues por mas doblones que tuviese, se hallaba sujeto á tan 
lamentable desgracia! Para ellos habia dispuesto la políti- 
ca el tener en las casas de la Piurga, en la calle de Jesús, 
amas asistidas y regaladas de todo, criaban y daban leche 
á todos los que allí llevaban, y aun pagando exorbitante 
salario á éstas, y estando á pedir de boca, servidas, s^ ha- 
llaban pocas que quisiesen aplicarse á esto; allá las lleva- 
ban y entregaban los afligidos padres, señalándolas con 
una cinta, y el nombre de ellos, para volverle á recobrar, 
si vivian, pasado el mal. Lo que estos angelitos allí pade- 
cian, solo Dios lo sabe. Parecian aquellas casas cabanas 
de corderinos recien nacidos, dando validos por la madre. 
Y como las tales amas acostumbraban ser como vacas, 
poltronas y dadas al vicio, cuidaban poco de su obhgacion; 
ó porque no podían acudir al alimento y limpieza, pues 
tenían seis, ocho y mas cada una. Y si escapaban con vida, 
no hallaban á su padre los mas, ni quien los acogiese. Las 
mujeres que los hijos, ó á quien daban el pecho se les mo- 
rían de peste, padecían infinito de la leche, por no hallar 
quien la tomase, si no encontraban otros que las madres, < 
amas hubiesen muerto apestadas. 

•Las preñadas padecían en esta ocasión lo que no es de 



r 



—ACLARACIONES AL LIE. X. 40I 

cible. Mostró la experiencia, que de las ciento, apenas es- 
capaban dos, y en llegando el lance de parir, quedabaj 
madre é hijo en la demanda; porque las comadres no que- 
rían asistir: y si el marido ó algún amigo, por gran fineza 
no hacía el oficio de comadre, perecían irremedíablementi 
vidas y almas. Si la madre moña, y quedaba el recién na 
cido, era otro nuevo tormento buscar por la ciudad quiei 
le diese leche; y sino, como acabamos de referir arriba 
que alguna apestada, 6 que se le hubiese muerto el qU' 
criaba, arriesgando la vida, 1& perdía el inocente en lo 
brazos de su padre por falta de sustento. 

»No era de menos dolor el rie^o de perderse las alma 
en tan deshecha borrasca; porque morian muchos, sin qu 
tuviesen el consuelo de hacerlas acordar pidiesen á Dio 
perdón, y los absolviese de sus culpas; porque sacerdot 
alguno no habia que buscar por eso; habíalo de hacer t 
' que servia en la enfermedad, y este solía sor francés, qu 
hubo muchos que se aplicaban á este ejercicio, y tal ve 
no católico (¡ah, mi Diosl). Conque se echa de ver el evi 
dente peligro de la salvación de las almas; y sí se aplícab. 
á lo referido el enfermero, procuraria mas presto despa 
char el doliente que detenerlo, para hacer pesquisa de I 
mejor que en la casa encontraba; porque hasta que los sí 
pultureros cargaban con el cadáver, envuelto en la sábana 
quedaba dueño de la casa, sin que nadie se atreviese á su 
bir á ella, y después se cerraba, como queda dicho. 



t imponderables desdichas de los gtu se salierott de Barcelona: y d 
esta gracias á Dios por la mejora del cotilagio. 

«Diremos algo ah ora de lo mucho que padecieron los qu 
en medio del estrago de la pestilencia quisieron, por s 
temor, salir de Barcelona y abarracarse á vista de la ciu 
dad: porque en otros lugares con cuarentena, ni aun co: 
guardas de vista, no eran admitidos, ni les daban terrenc 
porque en oyendo que habían salido de Barcelona, se hui; 
de ellos como de la peste. 

TOMO XVI 26 



402 



VÍCTOR BALAGUER 



»Estos procuraban alojarse en barracas de tierra y fa- 
gina, 6 fagina y tablas en la campaña, una legua á la cir- 
cunferencia de la ciudad. Estos eran de los que en las ca- 
serías ó lugares, á cuyo abiigo estaban las barracas, ba- 
ilaban quien por parentesco, amistad, ó mucho dinero los 
admitian para que hiciesen sus barracas, y les vendían 
alimentos. Y esto era la mayor fineza y beneficio que pue- 
de ponderarse: que los que no tenian este alivio, se hahian 
de quedar en la ciudad, y encerrados en sus casas^ esperar 
que les trajesen en ellas algo para alimentarse. Si era car- 
ne, la metian en agua muy caliente antes de admitirla, y 
lo demás, ó bien perfumado, ó pasado por vinagre, y sin 
que quien lo traia se atreviese á entrar en la casa, que 
unos de otros se guardaban; y en dando en alguno de la 
casa la peste, que sucedía, ó por imaginación, ó por temor, 
ó porque era así, habia de buscar otra habitación y quien 
sirviera al enfermo, que uno y otro era tan difícil de ha- 
llar, que no hay término que pueda explicarlo; por último, 
el enfermo paraba en el hospital. 

»Habia algunos, que teniendo en los lugares vecinos y 
barrios de Barcelona deudos muy cercanos 6 personas de 
íntima amistad, se iban á ellos, y en barracas que les dis- 
ponían, se alojaban, y de las casas del bienhechor les lle- 
vaban la comida, dejándola algo lejos de la barraca; y pa- 
ra que el que la llevaba no se comunicase con los de ella, 
los del término les ponían guardas de vista, dándoles los 
de la barraca diez ó doce reales cada día. Esto sucedía 
treinta 6 cuarenta días, y pasados, mudados de ropa, per- 
fumados y lavados con vinagre, los admitian en las casas, 
y mientras duraba la salud lo pasaban bien, pero en enfer- 
mando, tan mal como el que mas; porque luego lo planta- 
ban en su barraca solo, con el que habia de asistirle; y sí 
no hallaban quien lo hiciese, precisaban á uno de la com- 
parsa que le asistiese. La medicina, médico y cirujano 
habia de venir del convento de Jesús 6 de Barcelona, v 
todo á peso de oro, y con la dificultad que se deja consid 
rar. De estos morían muchos sin Sacramentos, y la sepul 
tura era en el campo; y habia muchos, que puestos en U 



lE CATALUSa. — ACLABACIONES AL LIB. X. 403 

ed^ban con total desamparo y rabiando mo- 
1, saliéndose de las casas y poblados, les em- 
1 por el camino, y andaban mientras había 
1 faltando, arrimados á un nbazo, luchando 
ías, miserablemente dejaban la vida, 
or experiencia puedo afirmar {dice el anóni- 
grande error salir de la ciudad en ocasión de 
eclarado la peste, porque mal por mal, se pa- 
n la ciudad, que si habia medios, se hallaba 
o lo que se habia menester, caro ó barato, y 
tenia, hallaba socorro en el hospital, pues á 
tba, lo que afuera era casi imposible; y al fin 
13 Santos Sacramentos y habia mas probabi- 
ar el alma. En mi casa murieron mi mujer y 
de la peste, y la pasó mi madre y otro hijo 
aba; todos tuvieron su asistencia, de que me 
¡ cuesta y lo que se padece: pero abrumado de 
os, y ver tanto padecer, junto con las instan- 
.0 Mans, labrador del lugar de Sarria, herma- 
jer, determiné para salvar la vida, dejar la 
li familia. á nueve de Junio, y en la barraca 
jso, bien asistidos de comer, pasamos la cua- 
ibada nos entramos en su casa, donde estuvi- 
atro de Agosto, en que las armas de España 
irceiona, nos hicieron retirar. 
iempo vi y oi tales lástimas, miserias y traba- 
e se habian salido de Barcelona, que lo hasta 
es breve y ligero apuntamiento, y para lode- 
palabras ni términos con que explicarlo; y así 
io del sabio y compasivo lector. 
)ra el contagio con las ardientes calenturas 
, causar frenesí insuperable, y mientras lo pa- 
ís en las casas particulares, unos se arrojan 
ñas, otros salen por las calles en la postura 
lan: y como la fuerza que tienen en estos lan- 
lomable, no habia quien los detuviese; porque 
no bastaba, sino que acaso se encontrasen los 
corrian y desesperados divagaban, hasta que 



^ 



404 VÍCTOR BALAGT^R 

miserablemente espiraban; y por mas que fuese gritando 
el que asistía, ni hallaba a^nida, ni recavaba cosa alguna. 
En la Morbería de Jesús se veia esto cada instante, y sí 
daban en beber al estanque, morían de repente; y aunque 
se quisiera tener providencia en esto, como procuraban 
hacerlo los sepultureros, atándolos al llevarlos, no era fá- 
cil; pues habia ocasión que pasaban de cuatro mil los 
apestados, con que no podían atender á tantos. 

•Cuando se reconoció alguna mejoría en el contagio, 
que fué á primeros de Agosto, empezó á verse la mina en 
la hacienda, la pobreza y necesidades; porque atendiendo 
solo á salvar la vida, para asistirse se vendía cuanta pla- 
ta, oro, ropa y alhajas había, si se podía hallar quien lo 
comprase, de que resultó el quedar sí con vida, no con qué 
pasarla. 

•Fué prodigio de la Divina Providencia (dice el anóni- 
mo) que á los últimos de Julio y primeros de Agosto, que 
es lo ardiente de la canícula, empezó á dar treguas la pes- 
te, y reconocer alivio en las enferaiedades: misericordia 
grande de Dios, y no menos prodigio también' fué, que vi- 
niendo en dicho tiempo el ejército castellano á sitiar á 
Barcelona, toda la gente de los lugares circunvecinos, con 
sus familias y haciendas, y los que estaban en las barra- 
cas, muchos de ellos heridos de peste, todos se metieron 
en Barcelona, sin reparar en el evidente peligro de la vi- 
da: y cuando por razón de tanta comunicación, natural- 
mente habia de aumentarse el contagio, entonces se des- 
vaneció su rigor. » 

Algo mas adelante dice estas palabras: t Reconociendo 
el gobierno, que mas era milagro, que causa natural, la 
benignidad que se esperimentaba en el contagio, deliberó 
el Consejo de Ciento se diesen gracias á Dios por la mise- 
ricordia que nos hacia. El día siete de Agosto se celebró 
en la Catedral un solemne oficio, y después una procesión 
por dentro de la iglesia con Te Deum laudamus, asistiendo 
]os Concelleres y la mayor parte del Consejo. Fué mu 
singular (también son palabras del historiador) el Divin< 
favor en este punto, porque calmó de forma la peste, qut 



— ACLAKACIONEI 

il á medio Setii 
¡ñor número, e: 
a, pasadas de c 
xáió año mil se 

»do de U bis 
a diré yo, que 
e escritor del r 
il principio de 
salido de Bar< 
9C05 los dichos 
)n; y tal vez se 
rédito. Pero ii' 
eferido al priii' 
s: Fué prodigio 
■ulio y primeros 
, empezó á dar ir 
atiendo el gohist 
te, A milagro i 
itendieron, (po 
le obró Dios p 
l^en de Monta 
Concelleres de 
1 amor y carid: 
lO se deben or 
idad: Jacinto i 
trió (no hallo e 
Vila; Francisc 
ras, tercero? Je 
uel Llargués, : 



n 



406 VÍCTOR BALAGUBR 

XIV (Cap. XXXIV). 

RELACIÓ VERDADERA 

DE LA INTENTADA PRESA DE LA CIUTAT DE VICH, DE MOLT TEMPS, Y 
DE MOLTS TRASSADA, Y MAL REAIXIDA. 

(De un impreso coeUneo.) 

•Despres da lo temps de nou mesos de porfiat siti per 
mar, y térra sobra Barcelona, ha fet vexirer ais imperti- 
nents castellans, (nostres enemichs) lo valor, constancia, 
y lealtat de aquella invicta ciutat, y los ha fet gastar y 
perdrer en diner mes de cuatre milions, en soldats mes de 
cuaranta mil homens, que ab novas, y continuas llevas han 
aportat pera fomir son exercit, lo cual per las surtidas, 
pesta, fam, y treball infatigable en tan grans, y llargues 
circunvalacions, y per la desesperació de alcangar lo fi, 
está reduhit sempre á número flach y flacas forgas. Han 
ells maliciosament ordit, y fet entre los castellans esta, 
que fehelment escrich, última de las embusterías, pera glo- 
ria deis bons, y perdició deis mals. 

i£n algunas poblacions de las estesas faldas déla mon- 
tanya de Monseny, guarda de feras, tenian refugi, y habí- 
tació alguns homens perduts y facinerosos, y principal- 
ment en los llochs de Viladrau, Arbucias, Sant Hilan y 
Taradell, de hont per lo tráete y comers tenian ab altres 
de sa Uiga, de las ciutats, vilas y Uochs vehines, cresque- 
ren^i número, y cresqueren en malicia, que per lo fácil, 
y continuo transit tenian á las trinxeras deis enemichs, y 
persuadits, y incitats, per estos ab algunas doblas, y rool- 
tas promesas, y enganyats per los mol valedors qucs pro- 
metían y qui^a seis eren offerts, determinaren de apode- 
rarse de la ciutat, y plana de Vich ajudats de cavallería 
castellana. 

» Ab esta determinació tomaren de las trinxeras, á 20 de 
abril 1652, ab alguna cuantitat de moneda, y entregareí 
part de ella en mans de don Diego Garriera y de Gurb 



■. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 4O7 

habitant en Sant Hilan, ab promesa del marqués 
ra, quels envioria la cavalletía pera 50 de dit mes; 
íT dit termini no arribas, solicitaren ab repctits 
vinguda, offerint y assegurant moltissims mica- 
cü la entrada t entrega de I2 ciutat de Vich. 
el mes de maig de dit any, vigilia de la Assenció, 
Ji horas de la tarda, lo doctor Balthezar Tapias, 
ill de sa Magcstat, que per sa disposició y valor 
:ser del de guerra, y capitá en ella, rebé un avis 
deis jurats de dit lloch de la Garriga, contenínt, 
punta del dit dia, habían passat entre lo dit llocb, 
amalús, cavalls y gran número de miquelets cas- 
udicant eren vultanta los cavalls, y doscents los 
s. Tingué aqueix dia mateix altres avisos de diffe- 
rts, que marxavan á la montanya de Monseny, 
arse ab los de Viladrau. Comunica los avisos ab 
rs Jacinto Roca, canonje de la Seu de Vich, y 
h Coll, jutge ordinarí, Pere Martyr Comalada, 
lonrat de dita ciutat, junt ab altres ciutadans de 
i Confian9a, tots zelosos del servey de Nostre Rey 
lissim (que Deu guart), y cuidadosos del be de la 
leterminaren de prompte convocar lo Consell de 

y per ella entes lo designe, y marxadelenemich, 
'en se possasen tots los ciutadans en armas, dis- 

la gent ab vuyt companyas, ab sos capitans y 
^ per coronel se anomená lo illustre Joan Bona- 
Bergadá, en drets doctor, y conseller en Cap, do- 
as y monicions á tots los ciutadans; ab gran dili- 
iterminaren axi mateix enviar propris al o^p, 
3 marqués de Sant Andreu, Monbru y compte re- 
jntament se despatxaren avisos y manaments per 
Is batlles, y jurats de la veguena de Vich, do- 
loticia de la marxa é Intent del enemich, y que 
!n tota la gent apunt de guerra pera marxar, en 
: tindiian avis, y habia ja días tenia lo doctor Ta- 
ta seguretat, qui ab diligencia, y voluntat acudi- 

y la tenia també de tres batlles de don Diego Sa- 
es servidors de Nostre Rey. 



408 VÍCTOR BALAGUER 

»Lo dijous día de la Assenció, á nou del mes, se sabe 
eren arribats los enemichs á lá casa y hermita de Sant Sa- 
gimon, situada en lo alt de la montanya de Monseny á la 
part de la ciutat de Vich, y á tres lleguas de ella, y ques 
encaminaven al Uoch de Viladrau, per aj untarse ab molts 
altres miquelets quels aguardaven. 

iDivendres á lo, se tingué avis de que lo baró de Ales, 
ab son tercio de cavallería, don Joseph de Tort y Paguera, 
y Francesch Sala, los mestres de camp, ab dos tercios de 
infantería, venian marxant á tota pressa, y poch apres tin- 
gué lo doctor Tapias un correo de dit baró, ab que lofehia 
sabidor, que ell se encaminaba á la calma y los mestres 
de camp, junt ab lo hereu Blancafort de la Garriga, ab 
molt número de gent, que conduhia á Coll Formich, pues- 
tos en la montanya de Monseny, y que ab la gent délas 
batllias, somaténts de la ciutat, anas ell dit doctor per la 
sua part atacant los enemichs. 

»Aqueix dia convocada, y aplegada molta gent de soma- 
ténts, y ab cent moscaters de la ciutat, pagats, y monicio- 
nats per eUa, ab los cuals agregaren lo hereu Rocabmna de 
Sant Feliu de Terrassola, lo hereu Riambau de Tona» lo 
hereu Tortadés de Castanyadell, lo hereu Prat de Moya, 
Jacinto Noguera Olost, y altres ab numerosas tropas de 
Miquelets. Resolgué lo doctor Tapias, ab lo coronel de la 
ciutat, marxar á la vila de Taradell, y feren en ella pla9a 
de armas, y estantse disposant tingué avis, que lo enemich 
tenia ocupada dita vila, de que se feu sabidor encontinent 
per correu, lo baró de Ales, y se resprengué la marxa* 

iEsta nit del divendres estigué la ciutat tota en armas, 
per teñir lo enemich á una petita llegua della, posas la 
guarda á tota disposició de guerra, ajudant alguns oficiáis 
del batalló, que trobaren en ciutat, qui assistian alas ron- 
das, que foren lo doctor Tapias, veguer, coronel, jutge or- 
dinari, y Joan Francesch, Torrallabreta conseller segon. 

» A la mitja nit dona una arma lo enemich, per la part 
del carrer de Sant Francesch, y trobant vigilancia, y re- 
ristencia, disparats de una part y altre algims tirs, li fonch 
for9at retirarse, y tornarsen á Taradell, en una casa á tir 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLAKACtOMiS AL LIB. X. 409 

de mosquet de la ciutat. Mataren los enemiclis un hotnt 
ques deya GuiUem Verges, mercader de Barcelona, des- 
terrat della, y ere tal, ques diu morí á mans de sos aoiich: 
(just judici de Deu, qui ab axó promete ais bons catalán! 
la victoiia). Resta tota la ciutat aqueixa nit ab molta quie- 
tut guardant quiscu los ordes, y son puesto. 

iLodissapte á ii, vehent acudía moltíssímagentdelai 
batidas, y somatents animosos, tots ben armats, se resol 
gué anar acometrer lo enemicli, y atacarlos en Taradell 
resolució, que sabuda per ells, junt ab que per la part d< 
Monseny, seis acostaba lo baró de Ales ab la cavallería 
los dona tant gran .temor, que á tota pressa desamparareí 
la vila, habent primer tentat lo lloch de Seva, que vehentl* 
molt ben posat en defensa no volgueren res. 

•Eixits de Taradell, mancaren via de Viladrau, (antigus 
lleonera), y pensant entrar en lo lloch, se trabaren burlats 
que ja don Aleix de Fluviá y Tórreles, Bemardi Fígaro- 
les, Sagimon Pujol, Antoni Juyol, y lo hereu Regas d< 
Lliós, batUe, natural de Arbucías, lloch de ahont Sarrie- 
ra, ab molts míquelcts ab orde, y comissió del doctor Ta 
pías, se hablan fets forts en dit lloch de Viladrau, .'ahoni 
foren acomesos deis enemichs per tres vegades, y en totai 
foren reseirats, ab perdua de alguns dells, y dos deis nos 
tres ab ques tingueren de retirar, y feren alto en una casf 
ques día Espinsella, ab intent de fortiñcarsi. 

>Gn lo temps que duraba esta pelea, hisqueren de Vicl 
lo doctor Tapias, Antoni Corominas veguer de dita ciutat 
lo Conseller en cap, coronel della, Miquel Prat y de San 
Julia, lo doctor isidro Prat donzell, Joan Francesch Pont 
cuberta y Coromina, Francisco Codólosa, ciutadans hon 
rats, lo doctor Ramón Trobat, Gaspar Coromina, Mique 
Mas de Roda, Geroni Boch de Sant FeHu, y altres perso 
nes de compte, ab mes de sinchs cents homehs de pelea, } 
alguns cavalls, que de la térra se habían juntats, tots bei 
armats de armas de foch, de valor, y de gana de pelear, ] 
fonch servit Mostré Senyor donar aqueix día tanta copit 
de aigua, que lo ríu de Gurrí, per hont habían de passar 
vingué tant crescut, que molts tingueren queretirar á mitjf 



410 



VÍCTOR BALAGUER 






I 

i 

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'•A 






llegua pera passar per un pont, y ab molta plaja» y fanch 
acudiren, tant era la gana, y fervor que aportavan . 

9 Lo veguer ab las tropas de la vanguardia, y lo baró de 
Ales, ab las suas de cavallería per altre, ocuparen la vila 
de Tasadell, y lo doctor Tapias, ab lo coronel de Vich, y 
molta partida de la gent, se resta, y feu nit en lo Uoch de 
Santa Eugenia, poch distant de dita vila, y per esser molt 
tart, per la molta abundancia de pluja, no fonch possible 
aqueix dia acometrer los enemichs, que vehentse atacats 
per tot^ costats; dins de las montanyas, los causa tant gran 
temor, que cap á la nit, que fou molt plujosa, y bromosa, 
se posaren en fuga tots desordenats, qui. per una part, qui 
per altra ab gran confusió. 

»Diumenge á 12, á la punta del día se sabe la fuga, y 
que cuaranta y tants cavalls, comendats per Benet Jover 
tinent, y los restants deis cavallers catalans voluntaos, 
per camins extraordinaris marxaren molt secrets, traves- 
sant per la plana de Vich, y passaren á las deu horas de la 
nit, á tir de mosquet de la ciutat. Lo doctor Tapias, que 
tingué esta novia en Santa Eugenia, despatxá tres comis- 
saris á la posta, á la part de RipoU, de Sant Barthomeu 
del Grau, y de Sant Joan del Gali, per hont judicaba sen 
podien anar, estant segur, de que nos podian fer forts en 
ningún castell de la comarca, per teñirlos previngunts ab 
bona guamició; esta diligencia deis comissaris ajuda á la 
tota perdició deis enemichs, que essent descuberts de hu 
de aquells, mes enllá de Sant Joan del Gali ne dona avis. 

»6aixá de Taradell lo baró de Ales ab sos cavalls, y don 
Joseph de Tort, y Francesch Sala, ab llur de infantería, á 
la punta del dia, y juntats á consell, en lo Uoch de Santa 
Eugenia, resolgueren de prompte, que lo veguer de Vich 
ab molta gent de peu, marxas á las parts de Viladrau, per- 
seguint los miquelets castellans que restaren. Y lo baró de 
Ales, y Tapias ab los cavalls, á qui seguiren don Pedro. 
Fivaller y lo baró Joseph Tarré, donaren al alcans de la 
cavallería del enemich, que fugint travessá la plana de 
Vich, y lo coronel don Joseph de Tort, Francesch Sala, 
ais cualsacompanyaba lo cavaller Jaume Domenech y Des- 






lAI-UNA ACLARACIONES AL UB. X. 4II 

tres, ab la infantería seguiren ja per lo 
nova ne dona lo comissan, que la descu- 
lan del Gali, y ja á galop, ja á brida ba- 
1 la diligencia ques donaren, que pOTtant- 

aventatja, á la una hora passat niitx día, 
I dclls en un torrents, tena molt trencada 
le Olost, tenne de Llussanés, distant de 
leguas, y de Vich tres, y al punt que la 
i se desordenaren, qui per una part, qui 
3 mojs se desmontaren, y tots infamement 
ai presos alguns, altres en diferents parts 
:ants, per mans de paisans, que com á co- 
:h, matas, covas y balmas ha cuatro días 
y tenent ja presa la major part. Rendei- 
is, que hu deUs, de mes fama, nom, y es- 

Callaró de Berga, alias dit Mirassó, lo 
lyonas filias del Mas Isern, de la parro- 
uel acometeren cada una ab una espasa 

t gran la commussió deis pobles y pai- 
s campanas y de corns á las veguerías de 
i y Manresa, per totas las parroquias y 

estada una trompeta de judici, que éter- 
» las ©relias deis mals efectes, 
les ses mostrat tan galán, y Iliberal, com 
, que deventseli de justicia los cavalls, y 
la deixat alegrament en mans deis paisans 
, y la pressa de hu dells, ha valgut á quil 
inch müia Iliuras en or, y nol tractaren 

li deixassen mil Iliuras voluntariament, 
stits, que son molt richs, y no es deis qui 
:, que de est sili non venen tant 



nat de la ciutat de Vich, donant prompte 
soldáis, monicions, diner, y son illustre 
le totas las companyías, y banderas se ha 
omans: puix prudent ha sabut ab honra 
Y desUiurarse de tant socios de Catalunya, 



412 VÍCTOR BALAGUER 

donant, y rendint devot, y agrahit lo cor, y voluntat á las 
dos Magestats, á la Divina ab mil gracias, en solemnes oñ- 
cis, sermó, y professó, á la humana y cristianíssima, dis- 
tribuhint entre los soldáis que ab Uargas mancas acudiren 
á son socorro, cent dobles en or, donantlos á tot dos graos 
refreschs, ab que Uargament se brindaren, cridant visca 
^ Fran9a, visca lo baró de Ales y visca Vich. 

•La alegría, y contento que ab crits de victoria la cele- 
bran donas, y minyons en cada ocasió, que entran preso- 
ners en la ciutat, que son moltes, que pochs exemplars se 
poden trobar en las historias, ab ques veu clarament es es- 
tada permissió Divina, pera confusió, y castich dells, y pera 
desengany, y esmena deis que restant. Doném tots gracias 
á Deu de haber deslliurada esta ciutat, comarca de Vich, de 
ser saquejada, destruhida, y perdudas las haziendas, vidas 
y honras, y de haber donat fácil, y camí segur á la justi- 
cia de teñirla sempre segura de aqueix perill, y humil» y 
prompta servidora de Nostre Rey Cristianíssim (que Deu 
guarde) com sempre es estada. 

*Los ttotns deis presos catalans, y deis llochs ahont los prengueren 

sofí los següentSé 

»JS» lo terme de Olost^ á 12 de Maig. — D. Sebastiá Duran, 
de Ripoll.-— D. Joseph Bru, de Barcelona.— D. Francisco 
Ponsich, de Vich. — D. Benet Jover, de Barcelona, tinent. 
— D. Joan Baptista Revira, de Solsona. — D. FructuósEu- 
curella, de Manresa. — Fra Joan Pau, gallego, monjo be- 
nito. — D. Pere Prim, de Lleyda. — D. Joan Prias, de Ma- 
taré. 

•iSff OzoTi ái2de diU — Lo doctor Vicens Huguet, prebc- 
re.— D. Joan Descallar, fiU de D. Lluis.— D. Rafel Fcbrer, 
notan de Gerona. 

tEn lo terme de Roda, ái^de dii.—D. Joseph Fontanelles, 
de Vich.— D. Onofre Rexach, de Vich.— D. Antoni Bara- 
ñera, de Giu-b.— D. T. Jofre, de GranoUers.— D. Antoni 
Majrmir, prebere, de Vich. 

•En Sant Quirse de Besora, d 1^ de dit.-^D. Miquel Ve- 



TALUÑA. — ACLARACIONES A 

1. — D. Miquel Vilossa, c 

lU, a14.de dit.—D. Frai 

Vlissaró. 

14 de dit — D. Damiá Sa 

>ljver, de Ueyda.— D. M 

:abra, á 15 de dit, — D. E 
ra. — D. Francesch Mas, 
, son germá. — D. France 
llut. , 

tres ncuions presos ah los 1 
alus. — D. Lopes Vidal, á> 
X)pes, navarro. — D. Joar 
I Guitíerres, samorá. — D 
6n. — D. Martin Lopes, 
de Almenia. — D. Joseph 
■D. Scbastiá Oüver, de 1 
imon, de Sant Mateu, ] 



.S CASTELLANS Y C 

NSAREN PENDRE LA CTUTAT D' 

s6 feta de trompeta 
ansó cantarém, 
a com altre v^ada 
olt solemne embaxada 
lañaren, que callem. 
gran presa, ab antepresa 
ich, la lleal ciutat, 
, que fer volian, 
^da la tenían 
;ons, un gran ramat. 
idrau, si nous desplau 
onseny, un petit Uoch, 
de Sant Sagimon era 



414 VÍCTOR BALAGUER 

La mes vella Uahonera 
Qui tra9aba tant mal joch. 

Sant Hilari, gran arman 
De damas y cavallers, 
Gent de presumida resta 
Pera celebrar la festa 
Enramava los carrers. 

En Arbucias, las astucias, 
Que roqueras las pensá, 
Un doctor de la Audiencia 
Mort, ab molta violencia, 
Verdaderas las trobá. , 

En Taradell, un aucell, 
Que prest fará cloch, y piu, 

Y en sa casa parant rams 
Ab ensas, y bells reclams 
Altres molts junta en son niu. 

En estos llochs, ab mals jochs 
La nihina molt infel, 
De tot Vich, ab gran matan9a 
Deis bons servidors de Fran9a 
Se tractaba mort cruel. 

Aquí lleons, y bribons, 
Que tots junts fan un partit, 
De las trinxeras venint, 
Anant, y tornant sovint 
Ha temps que tenían crit. 

Com á Judas, ab ajudas 
De cavalls, y miquelets 
Ab alguns que estaven dins 
De Vich, traidorosos fins, 
Los pactes tenian fets. 

Ells confian, y refian, 

Y prometen, que paisans 
Á milanars desta térra, 
Tots cansats, ja de la guerra 
Jimt ab ells mouran las mans. 

Ja Mortara, no repara 



DH CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 

Dar los cabos castellans, 

Y que munten per Monseny 
Los cavallers de poch seny, 

Y fugitius catalans. 

Ells muntaren, arribaron 
En lo Uoch de Viladrau, 
Poch apres ab gran tropell 
Entraren en Taradell 
Aquí seis gira lo dau. 

La vinguda ja sabuda 
De ministres diligents, 
Á mussur de Sant Andreu, 

Y regent, feren correu 
Al9ant ba tiles somatents. 

Crídant arma, alarma, alarma, 
Los de Vich vuit «scuadrons, 
Ordenats per la defensa 
Animosos per ofensa 
Hisqueren contra llaons. 

Ab pujarla, sens tardanza 
De cavalls, de infans armats 
Ales, Sala, Tort pujaren 
Sabut aifo prest dexaren 
Los de Taradell los prats. 

Ells com sol, perqué nols vol 
Viladrau, molt admirats, 

Y fentne gran maravella 
Prop la casa Despinzella 
Se retiran espantáis. 

Tenint nova, ab certa prova. 
Que de AlÉs nostrc patró, 
Ab gran gent en Taradell 
Es entrat, tenint consell, 
Que temen lo gran baró. 

Y ab dcspit, cap á la nit 
Ab pluja, broma y foscor 
Los miquelets, y cavalls 
Dividits per alts, y valls 



4l6 VÍCTOR BALAGÜER 

Fi^ireD ab gran terror. 

Ab la fosca, qui sembosca, 
Qui fuig, y qui resta pres, 
Los cavalls ab fuga vana 
Per Osona, la gran plana 
Passan ñns á Llu9an6s. 

Ab alcans, ab gran avans 
Del gran baró son seguits, 
Per los rastres, per los fanchs, 

Y dins torrents, y barranchs, 
' Infamement son rendits. 

Foren presos, per pagesos, 
Per donas, y per pastors, 

Y verense en tais apretos, 
Que dexaren los coletos 
Estos grans conquistadors. 

Per tot sonan, y resonan 
Los ecos deis encontoms, 
De Gerona, de Manresa, 
De la térra mes estesa . 
De campanas, crits, y coms. 

Totom crida, fora mida 
Ab grans crits, y grans clamors, 
Los quels cercan, los quels cassan, 
Aquí son, pera qui passan, 
Visca el Rey, muyran traidors. 

Cada día, ab alegria 
Tants ne portan dins de Vich, 
De belitres, y perversos 
De termes, y llochs diversos, 
Que per tans los noms no dich. 

Sois sexorta, molt importa, 
Sino sería mes mal. 
Que rectos ab diligencia, 
Fassan los de la Audiencia 
Servir lo garrot, y pal. 

De la térra sis desterra 
Al cel lo traidor ques pren, 



E CATALUSA. — ACLARACIONES AL UB. X. 

e tindrem ab tal victoria, 

cabada la memoria 

>els tnals efectes. Amen.» 



XV (Cap. XLI). 
VERDADERA RELACIÓN 

I QUE HAN DADO LOS MIGUELETES T PAISANOS 1 
CAPITÁN RAIMUNDO DE SALA Y SASALA CABÍ 
flCH, V JOSÉ MAS DE RODA. CIUDADANO HONR 
í LAS ARMAS DE FRANCIA, CON LAS INDIVIDUAI 
. DE LOS MUERTOS, PRISIONEROS Y HERIDOS. 

(D« un Improo coelliaco.) 

n otra relación impresa se empezó á rej 
que los migueletes y paisanos consig 
nas cnem^as de Francia, siendo lo ce 
1 causa que no se refirió con toda clari 
ahora que se ha divulgado lo individu 
£Ído darlo al publico para consuelo de 
i la mañana del dia lo de marzo de it 

lugar do San Feliu de Pallar oís el c 
! Sala y Sasala, Caballero, y veguer de 

de José Mas de Roda, y Pedro BaJ 
in comandante de las escuadras de mi 
lallaban en el llano de San Esteban d( 
on de formar tres compañías nuevas < 
ndo les llegó la noticia de que algunas 
bemadas pwr el brigadier monsieur de J 
e Castell-FoUit, estaban en el lugar ( 
Bas, y que por haber los naturales de 
lo la obediencia y contribución á las 
bian pegado fuego al dicho lugar, quei 
mas el capitán Raimundo de Sala y 5a: 
' dio urden al capitán comandante Pedí 
le con 8 compañías de migueletes dirigii 
Da del enemigo, y él, asistido de José I 



^ 



418 VÍCTOR BALAGUER 

Roda, partió con otras tantas, que juntas, componían el 
número de 650 hombres, niovidos todos á vengar en los 
franceses tan inhumanas atrocidades con que habían per- 
dido á lo Divino y humano el respeto. 

i No fué bastante la velocidad de dichos migueletes para 
llegar al lugar de San Esteban den Bas, á que los enemi- 
gos no tuviesen noticia de la marcha de nuestra gente, con 
la cual noticia amedrentados se empezaron á retirar hacia 
la parte del MaHol, entre cuyos debates se empezó á tra- 
bar una refriega, donde perdieron la vida muchos de los 
franceses, del que se redobló en eUos la cobardía, y en los 
nuestros el esfuerzo. 

«Reforzados entonces nuestros migueletes con la gente 
de somatenes que de los pueblos circunvecinos se junta- 
ban, siguieron las tropas enemigas hasta el llano de la Pi- 
na, desde donde los franceses, con desordenada fuga, se 
encaminaron hacia la villa de Olot; y viendo nuestra gen- 
te esta retirada del enemigo, para lograr su designio, se 
dividió en dos tropas, los unos en número de 300 con el 
capitán Raimundo de Sala y Sasala, fueron á preocupar el 
puente de San Roque, lugar importante para estorbar el 
paso al enemigo; los otros, con José Mas de Roda, y los 
demás capitanes siguieron á los enemigos por el bosque de 
Malatosquera, haciendo en ellos un grande estrago. Con 
estas escaramuzas volvieron á unirse Raimundo de Sala y 
Sasala y su gente con la gente que comandaba José Mas de 
Roda, y aquí sobre el romper los enemigos el puente de 
San Roque, fué donde se enfureció mas el choque, quedan- 
do en este reencuentro 500 franceses entre muertos y pri- 
sioneros. 

»Viendo, pues, los franceses ser imposible la empresa 
de romper el puente, perdiendo tantos en la contienda la 
vida, recurrieron á otro medio, que fué esguazar la corrien- 
te del rio Fluviá y retirarse á la villa de Olot; pero ni por 
esto dejaron los nuestros de seguirlos hasta dicha villa de 
Olot, donde los franceses se dividieron en dos partes; lo! 
unos, que eran 90 suizos de la retaguardia, sé fortiñcaroi 
en el hospital de dicha villa; los otros, que era el demás 



;on el gobernador, se ; 
ícil fué á los nuestro: 
lieron luego, y allfln: 
iprendor k segunda 3 
)s migueletes y paisai 
espues de haber put 

convento, hicieron u 
el coro de la iglesia p 

á los enemigos, mas 
:eses, con los alfange: 
los de todo remedio 

debate quedaron mu 
uno herido. Intentar 
a por otra parte, ech 
capilla del Santo Crú 
mposible por esta pa 
dos los enemigos esi 
pedir la entrada de ni 

migueletes el poner 
[ue tampoco aprovech 
3 puertas, apareció á 
3 piedras y ladrillos 

, el capitán Raimund 
la de los cercados, se 
para que muriesen 
Astigo de los incendi 
le San Esteban den 
te designio echando 1 
a cantidad de pez y a 
is los franceses, se re: 
is claustros del conve 
;stros migueletes á la 
avance á los claustro: 



n amenazado pasarle; 
mada, pidiendo para 
[ente; llegó entonces 



420 



VÍCTOR BALAGUBR 



y después de haber concordado los pactos del rendimiento 
(que fueron que todos los soldados fuesen prisioneros de 
guerra, que no se habian de quitar los vestidos á los ofi- 
ciales, que habian de entregar todas las armas y dineros, 
y que el gobernador que estaba herido, y un capitán de 
alemanes, y 136 soldados heridos, se habian de quedaren 
dicha villa de Olot para curarse); los participaron al go- 
bernador para que los aprobase, asintió á ellos, y dada k 
respuesta, entró el capitán Raimundo de Sala y Sasala en 
el convento, donde ratiñcó el gobernador dichos pactos, 
dándole permiso de que bajo su palabra se quedase á curar 
en Olot, y curado, se presentase delante del Excelentísimo 
señor marqués de Gastañaga. 

«Conseguida, pues, esta feliz victoria, partieron lue- 
go con general regocijo los nuestros hacia la ciudad de 
Vich, á donde llegaron el día 12 á la mañana, siendo uni- 
versal el alborozo y contento de toda la gente; desde allí 
partieron para esta ciudad de Barcelona, y llegaron el día 
15 por la tarde con seiscientos y noventa prisioneros, que- 
dando muertos en el bosque de Malatosquera y Olot 260 
de los enemigos. Fué numeroso el concurso que asistió á 
ver la entrada de los prisioneros, demostrando todos, y es- 
pecialmente el Excmo. Sr, virey y capitán general, el se- 
ñor Marqués de Gastañaga, el contento, la alegría y rego- 
cijo que habia infundido en los ánimos tan feliz suceso. 

lEste fué pues el triunfo que los migueletes y paisanos 
han conseguido contra las armas de Francia; esta fué la 
victoria en que manifestaron el leal afecto con que siempre 
han venerado á la Majestad del Rey Nuestro Señor (que 
Dios guarde); este fué el suceso con que Su Divina Majes- 
tad ha querido castigar los sacrilegos impulsos é irreve- 
rentes osadías de las armas de Francia, siendo este triun- 
fo, victoria y suceso, gloria para Dios, lauro para el Rey 
Nuestro Señor, y feliz principio para el Excmo. Sr. Mar- 
qués de Gastañaga, con cuyo amparo y valor se espera pos- 
trar la osacUa, rendir el orgullo, y domar la insolencia d( 
las enemigas armas de Francia. 



HIST, DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 

'Lista de los migueleUs y paisanos nuestros qut mu 
fiuron heridos en el reencuentro. 

»Muerios, — D. José Bertrán, pretendiente de ni 
pañía de migueletes. — Dos migueletcs de la camp: 
capitán D. Miguel Finestar. — Un miguelete de la 
nía del T^ucr den Bas. — Un miguelete de la comp 
capitán Mar y Font. — Dos paisanos del lugar de J< 

tHeridos. — El capitán de migueletes D. Galdari 
cart. — Dos migueletes de la compañía (Jel capitán T. 
cáseo Puig Sauiens. — Dos migueletes delcapitan I 
fre Targarona. 

»LÍsta de los oficiales enemigos qtie han sido muertos, ) 
prisioneros en el referido combate, 

•El br^adicr monsieur de juigné, gobernador ( 
tell-Follit, muerto. 

tOficiales del regimiento de Ahacia, — El capitán H< 
felds, herido y prisionero. — El capitán reformado i 
muerto.— El capitán reformado Oxenhofwen, pri; 
— El capitán reformado Heinn, prisionero.— El t 
Horppe, prísioneío.— El teniente Schopach, prisio 
El teniente Uvemier, prisionero. — Ei teniente Con 
prisionero. — El teniente Dequeden, muerto. — El t 
reformado Vinkeler, prisionero. — El teniente reí 
Orman , prisionero. — El teniente reformado He 
prisionero, — El alférez coronel el barón de Vedel, 
Dcro. 

tOficiales del regimiento real de la, artilleria. — El i 
danto Dcslandcs, prisionero. — El capitán Tarbí 
muerto. — El teniente Martau, muerto. — Eltenienti 
ches, muerto.— El teniente Martau, prisioncro.- 
niente monsieur do Maran, prisionero. 

^Oficiales del regimiento de suizos de Manuel. — El < 
Gaudar, prisionero. — El teniente Dexat, prisionei 
teniente Latour, prisionero. — El teniente Bonzon, 
y prisionero. — El teniente Scburman, prisionero. 



422 VÍCTOR BALAGUER 

^Oficiales prisioneros del regimiento de suizos de Chdhberg» 
— El capitán Locher, prisionero. — El teniente Beler, pri- 
sionero. — El teniente Uvenguer, prisionero. — El alférez 
Uvürsbenberguer, prisionero. 

•Lista de los migueletes de Francia muertos y prisioneros. 

»E1 capitán Judeu, prisionero.— *E1 capitán D. Juan 
Orri, prisionero. — El capitán Rebato, comandante de los 
fusileros de la montaña del dominio de Francia, muerto.— 
El capitán Sabrá, muerto. 

Son los prisioneros 826 

Son los muertos. 260 

Suman todos 1.086 



XVI (Cap. XLII). 

DIARIO DE LOS SUCESOS DEL SITIO DE BARCELONA, 

Y REAL EJÉRCITO DE CATALUÑA. 
(De un impreso coetkoeo.) 

«El dia 5 de Junio de 1697 se acampó el enemigo en el 
lugar de Badalona, á la orilla del rio de Besos, hasta el mar, 
una corta legua de distancia de la plaza; el río delante, su 
izquierda á la mar, y á la derecha á Santa Coloma, pasan- 
do algunas partidas de caballería á la otra parte del rio, y 
en este mismo dia el Excmo. Sr. D. Francisco dé Velasco 
y Tobar, virrey, y capitán general de este Principado de 
Cataluña salió de la plaza, por ocurrir de sus vecindades á 
lo que se ofreciere para su mayor defensa, y observar los 
designios, y movimientos del enemigo, llevándose mas de 
dos mil caballos con el marqués de Gríñí, general de la 
caballería, D. José Salazar teniente general, y á D. José 
de Agulló y Pinos sargento general de batalla, dejando '^ 
la plaza 12.500 infantes, toda gente escogida (contar 
mil y cuak'ocientos hombres de los tercios de la costa 
casco de Granada que pocos dias después entraron en ell 



ÍT. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 425 

«cientos caballos con el príncipe Darmstad gene- 
cabaÜería, el marqués de la Florida general de la 
:, D, Gabriel de Corada también general de la ar- 
ú conde de Rosa, gobernador de la plaza, el mar- 
Preu, el conde de Peñarrubia, D. Domingo de Pi- 
>. Juan de Acuña, y D. Diego de Salines, sargen- 
rales de Batalla, bajo el mando del conde de la 
maestro de campo general, quedando también en 
larqués de Aytona, y toda la nobleza de Barcelo- 
>s algunos títulos, y caballeros que fueron asistien- 
. Virey, y de su orden quedaron asimismo para 
■encías políticas siete ministros de la real Audien- 
;uatro titulares, el canciller D. Miguel Juan de 
r y Rubí, el Regente D. Miguel de Caldero, el fis- 
D. Francisco de Portell, el Patrimonial D. Juan 
ner, yD. Antonio Vilaplana oidor del civil, doctor 
> Aguiíre, y doctor José Guell jueces de la regia 
mas de D. Juan de L.upiá portan veces de gober- 
■■ C^taluíia. 

a 6 dieron fondo doce navios de Francia con dos 
s, y un navio bombardero, 28 galeras, y mas de 
MTcaciones menores, entre el castillo de Mongat, 
ie liesós, donde se detuvieron hasta el día once, 
rcando la artillería, bombas, pertrechos de guerra, 
s, siendo según mas ciertas noticias, 40 piezas de 
1 de campana, y 13 menores, las que desembárca- 
lo morteros, y en este dia once, á las 6 de la ma- 
ipues de haber reconocido el Fuerte de Monjuich, 
itrada encubierta de la plaza, entró el Si", Virey 
on el general de la caballería, y el sargento gene- 
)SÉ de Agulló, y después de haber tenido consejo 
a en palacio se volvió á las diez déla mañana con 
IOS generales Griní, y Agulló. 
a 12 movió su ejército el enemigo, y se acampó 
de Barcelona en línea, desde la fuente den Alió, 
Mar, donde puso un cuartel fuerte, por comuni- 
1 su Ai-mada, (que se acercó el mismo dia aparta- 
lel tiro de canon de la plaza) hasta el mas Gui- 



424 VÍCTOR BALAGUBR 

nardo, que está al pié de la Montaña en la avenida de Or- 
ta, y San Andrés, y de allí hasta la torre que llaman de la 
marina, cuya distancia de una á otra parte, es cerca de dos 
leguas, ocupando el lugar de San Martí, el convento de los 
Capuchinos, el de Gracia, el lugar de Sarria y el convento 
de Pedralbes, y en este dia mandó el Sr. Virrey convocar 
somaten general de diferentes veguerios, para el dia 18 por 
poder con ellos y con las compañías sueltas, que se iban 
levantando del País, junto con la caballería y algunos mil 
y quinientos infantes que habia fuera de la plaza, hacer 
alguna diversión al enemigo, y ocupar las Montañas, y así 
mismo armó la ciudad de Barcelona la coronela, compues- 
ta de 43 compañías de la gente de los gremios de dicha 
ciudad, en número de mas de tres mil hombres, con su co- 
ronel el conceller en cap D. Francisco Tavemer, teniente 
coronel D. Antonio de Lanuza, capitanes alféreces, y de- 
más oficiales, siendo los capitanes caballeros catalanes de 
la misma ciudad, entrando desde este dia en ias guardias 
de los puestos que se les han señalado en la muralla, te- 
niendo su reten y plaza de armas en el convento de San 
Francisco. 

>En los dias 13 y 14 se ocupó el enemigo en hacer fagi- 
nas, y empezó los ataques, cerca, y mas acá del convento 
de los capuchinos, con dos ramales, uno hacia el convento 
de Jesús, y otro hacia las tapias de San Pedro, y trabajó 
en plantar baterías de cañones y morteros, á los lados de 
la casa nombrada de Sagrístá. 

»E1 dia 15 continuaron sus trabajos y á las dos de la 
tarde empezaron á bombardear la plaza por la parte del 
mar, bien que no echaron mas que dos ó tres bombas, que 
según se juzgó, fué solo para probar la distancia. 

»£1 dia 16 á la una de la mañana, prosiguieron el bom- 
bardeo, con dos balandras y un navio, disparando conti- 
nuamente hasta las siete, y después con algunas intermi- 
ciones, y fué adelantando sus trabajos de tierra con mucha 
celeridad, bajando parte de su infantería mas al llano } 
puso algunos cañoncillos narangeros en el convento de Je* 
sus, y á la noche sacó de allí un ramal, comunicado con 



DE CATALUÑA, — ACLARACIONES AL UB, X. 425 

chinos, y reducto grande que tiene en la media- 
ista. noche se hicieron salidas de la plaza, que 
erca al dicho ramal del Jesús, 
á 17 se continuó el bombardeo de mar, desde 
a media noche, que duró hasta las diez de la 
á este tiempo empezó el de tierra con una ba- 
latro moiteros, que puso en los lados de la dicha 
gristá, y allí plantó también una batería de doce 
ue aumentó poco después con nueve, tirando á 
nuestras baterías, que no solo no lo consiguió, 
on ellas se hizo notable daño en sus ataques, 
mucha gente, siendo jirodigioso el acierto de 
rtilleros, y habiendo sido milagrosa fortuna la 
a de venir á este tiempo, ciento de Mallorca, 
edujeron á la Plaza, sin dilación, y en este día 
1 también sahdas para embarazar los trabajos 
[O, echando mucho fuego con notable pérdida 
s y cortísima de la nuestra. 
18 continuó el bombardeo por tierra, y disparó 
artillería enemiga, con mas de veinte cañones 
¡sa de Sagristá hacia á las obras muertas de la 
ue dan sobre el baluarte de San Pedro, para der- 
desde las diez de la noche tiraron algimas bom- 
ir, con una sola balandra, hasta Ja mañana, y 
he se hizo una salida de la plaza con trescientos 
9 todas las naciones, sostenidos de otros tantos, 
ilíones de caballería; obraron con tan grande 
e se arrojaron sobre los ataques de! enemigo, 
ia bandera, algunos despojos, muchos instru- 
gastadores y un- cadete prisionero, cortado un 
lo cual, y el continuo fuego que se prosiguió 
sma noche, desde un libaso, y lo que jugó nues- 
a, no corrió la paralela, que se discurria tiíaiia 
nvento de Jesús, estendiendo solo su ataque há- 
al de portal nuevo. 

que se conoció este intento, que fué el día 19 por 
se pusieron cien mosqueteros entre las ruinas 
de la pólvora, corriéndolos por la sequía, hasta 



426 VÍCTOR BALAGUER 

un puentecüloj de forma que enfilaba los ataques del ene- 
migo, el ciial hizo ima furiosa salida, y fué vigorosamente 
rechazado de los nuestros. Media hora después, que seria 
á las ocho de la mañana, se adelantó un ayudante del ge- 
neral de batalla á reconocer la cabeza de ataques con veinte 
hombres; los enemigos los abandonaron luego, y se toma- 
ron mas de sesenta herramientas. Pareciendo este puesto 
importantísimo, se nombró un sargento mayor, con cuatro- 
cientos hombres, que se les mandó fortificar, y abrigar de 
tres batallones de caballería; pero habiéndoles el enemigo 
á la una de la noche cargado con gran número de gente de 
sus ataques, abrigada de dos regimientos, y algunos bata- 
llones de caballería, no obstante que se defendieron y pe- 
learon mucho, hubieron de ceder á la fuerza y retirarse, 
perdiendo cerca de cien hombres entre muertos y heridos. 
El sargento mayor Redonda del tercio de Toledo, D. Pe- 
dro Morras y RocafuU, heridos; cuatro capitanes de infan- 
tería, y^D. Luis Flechilla, capitán de caballos, muertos. 
Continuó este dia el enemigo el bombardeo por mar y 
tierra y el disparo de sus baterías. 

•En este mismo dia se ocuparon por la gente de afuera 
las montañas fronteras á Barcelona, con algunos dos mil 
infantes veteranos, dos mil hombres de compañías sueltas 
formadas de gentes del país, alguna caballería y dragones, 
y un grueso de somatenes, desalojando de los puestos de 
San Jerónimo de valí de Ebron, y San Pedro Mártir, á los 
migueletes de Francia, y algunos fusileros, ocupándolos 
los nuestros; habiéndose el dia 18; antecedente adelantado 
el maestre de campo don José Boneu á ocupar algunos 
puestos, y hecho á la noche una emboscada con doscientos 
hombres, logrado la presa de 40 acémilas, y quemando al 
enemigo las faginas que tenia hechas. 

»Estas tropas se distribuyeron al gobierno de cinco 
maestres de campo reformados catalanes, el dicho D. José 
Boneu, D. Manuel Llobet, D. Juan Copons, D. Valerio 
Saleta y don Baltasar Bru, comandados de los general 
de batalla D. José de Agulló y Pinos y D. Miguel Goi 
zales de Otaza, hallándose de la otra parte del ño de Ll* 



:aTALUÑA. — ACLARACIONES AL LIE. X. 43 

ferentes somatenes, el maestre de a 
D. Francisco VUa, también catalán. I 
niente la Violeta, de la compañía de ca 
is Créel, con una partida de 40 cabal 
atallon de carabineros del enemigo, a 
: no quiso rendirse, hizo 13 priüonerc 
)s, con pérdida de cuatro soldados, 
e día una casa y parte de una trinchen 
i las diez de la noche la atacaron cor 
habiéndola perdido los nuestros y Tuel 
;aron de fuerte las fuerzas los enemi| 
1 de ceder, habiendo durado la disputa 1 
mañana; murieron de nuestra parte cui 
ifanteria, uno de caballería y otros h 
de los soldados muertos no se sabe, a 
s, que sin duda tuvo gran pérdida, po 
la sido este puesto. 

;hó el enemigo mucho fuego por tierra 
ICOS y baterías desde el amanecer hasta 
de, que por la lluvia que sobrevino, n' 
! una ni de otra parte: pero fué mayo 
I la plaza, disparando con 30 cañones 

luaron los enemigos el bombardeo de tii 
sus baterías, aunque con menor activi 
:edente, porque con la artillería y mortí 
desbarataron muchas piezas y mataror 

>rosiguió el disparo de tierra, adelanta 
migo sus trabajos, y desde las once di 
con una balandra algunas 50 bombas, 
nvento de Santo Domingo, la Seo y o 
:o de la ciudad, alcanzando mucho mas 
s. 

t habiendo juntado el señor Virey alg 
smatenes que por las grandes lluvias y 1 
wlobregat no pudieron agregársele an 
r las colinas de la montaña, haciendo 



■^ 



428 VÍCTOR BALAGÜER 

versión al enemigo por cuatro partes, una por San Pedro 
Mártir, donde se comandó el maestre de campo don José 
Boneu; otra por el collado de las tres cruces, ocupando el 
general de batalla marqués de Preu (que poco antes saUó 
de la plaza llamado de su excelencia), y el sargento gene- 
ral de batalla D. José de Agulló, alternando; otra por San 
Jerónimo de Valí de Ebron, sobre el convento de Nuestra 
Señora de Gracia (cuartel del príncipe de Vandoma, á car- 
go del general D. Miguel Gonzales de Otaza); y otra por 
la parte de San Jerónimo de la Murtra, á la izquierda del 
enemigo, por el maestre de campo don Valerio de Saleta, 
quedando el maestre de campo don Francisco Vila en el 
referido parkge del Llobregat, junto á San Boy, para ase- 
gurar el paso libre del rio y la introducción de víveres ala 
plaza, y poniendo el grueso de nuestra caballería á la dere- 
recha del enemigo en el lugar de Cornelia, observación de 
cualquier conjuntura. 

•Domingo á 23 jugó la artillería, y continuó el bombar- 
deo, como el dia antecedente, pero por la noche se aumen- 
tó, disparando con 10 morteros por tierra, y tres por mar; 
hasta las cuatro de la mañana siguiente en cuyo tiempo 
arrojaron mas de 800 bombas, causando algunos incendios 
y no pequeño estrago en los edificios, en este dia cargó el 
enemigo con un batallón á los forrageadores de la plaza, 
socorriólos la partida de guardia que se hallaba en la Cruz 
cubierta, y después los batallones de los capitanes de ca- 
ballería D. Alvaro de Ribaguda, y D. José Carrillo lleva- 
ron á los franceses á cuchilladas hasta sus tiendas, y car- 
gándoles otros batallones, se retiraron los nuestros, herido 
D. Alvaro de Ribaguda, quedando prisionero D. José Ca- 
rrillo (á quien mataron el caballo) con otros de menos 
cuenta. 

»£1 dia 24 á las tres de la mañana, se hiz;o salida de k 
plaza con 1.400 hombres portáuronse los nuestros con cuan- 
to valor cabe, llegando hasta los ataques del enemigo. Pe- 
ro cargándoles con considerable grueso, hubieron de reti- 
rarse, llevándose muchos vestidos, capas, y palas, en cuys 
acción, que fué bien sangrienta murieron un sargento ma- 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 429 

yor, cinco capitanes y 66 soldados, heridos 150 entre oñ- 
cíales, y soldados y del enemigo fueron muchos mas de 
calidad, que pidió suspensión de armas para retirar los 
muertos, que se le concedió por dos horas. 

»£ste dia á la misma hora, se encargó al maestre de 
campo D. José Boneu, que emprendiese con 600 infantes, 
las escuadras de migueletes al cargo del capitán de caba- 
lleria Francisco Coll y Ferrer, y tres de D. Blas de Trin- 
chería, desalojar á los enemigos de la casa de los padres 
Dominicos en la montaña, que tenian ocupada, la cual ha- 
llaron prevenida, y atronerada; llegaron hasta las puertas 
con increible arrojo, y por mucho que se forcejó, no pu- 
dieron romperlas, por estar bien atrancadas por dentro, 
con que hubieron de retirarse, pues la copiosa lluvia que 
sobrevino, no dio lugar á prenderles fuego; murió un ca- 
pitán de infantería del tercio de la Costa, saliendo tres he- 
ridos de otros tercios, y de los oñciales menores vivos, y 
reformados 11 muertos, y 18 heridos. En .la plaza se con- 
tinuó el fuego de una y otra parte y el enemigo plantó 
nueva batería en las tapias de San Pedro, frente el baluarte 
de la puerta nueva, y por la noche prosiguió en su bom- 
bardeo, trabajando en la plaza, en las prevenciones de 
cortaduras, y otras defensas. 

bEI dia 25 jugó la nueva batería de las tapias de San Pe- 
dro, tirando á derribar las obras muertas del lienzo de mu- 
ralla, sobre el balitarte de San Pedro, y el parapeto del 
baluarte de la puerta nueva, y echó muchas bombas de dia 
y de noche, con 15 morteros por tierra, que fueron mas de 
i.ooo sin algunas 50 que arrojó por mar, y de la plaza se 
les respondió con igual fuego. 

ȣn este dia, teniendo los enemigos ocupada la casa de 
D. Rafael Cortada en el lugar de Esplugas, con 500 mi- 
gueletes, atronerada y fortificada, con botas y faginas, se 
empezó á batir por la mañana dicha casa, con tres piezas 
de campaña, que el señor Virey mandó sacar de la plaza, 
á fin de desalojarlos, y en medio de ser su fábrica tapias 
do tierra fuertes, y haberse movido el enemigo con 22 ba- 
tallones y grueso de infantería en su socorro, la abando- 



430 vfCTOR BALAGUER 

naron y luego se mandó guarnecer 3' subir la artillería á la 
montaña, teniendo prevenido antes se abriese carretera pa- 
ra que con ella, y con cuatro espingardos, que se trajeron 
de Berga y otras piezas que se esperaban de la viUa de 
Sitjas, se pudiese desalojar de otras casas, que ocupa al 
pié de la montaña, no obtante las dificultades puede causar 
el enemigo corrido una línea de contravalacion, y fortifi- 
cándola, teniendo dichas casas muy guarnecidas de gente 
y artillería. 

»£1 dia 26 prosiguió el enemigo el disparo de bombas y 
artillería, y á la noche tocó arma por diferentes partes, 
desde la Puerta del Ángel hasta el baluarte de San jPedro, 
y después de haber arrojado muchas bombas y piedras á 
los del foso y estacada, y algunas 40 bombas por mar, ata* 
có un puesto avanzado á la entrada encubierta, junto á los 
Molinos de la Pólvora, que ocupaban los nuestros, fué de- 
fendido obstinadamente, durando dos horas el combate, y 
habiéndole ocupado dos veces el enemigo, y siendo recha- 
zado ambas, cargó fuerzas tan superiores, que se hubo de 
ceder: murieron de los nuestros D. Gaspar de Villagrasa 
sargento mayor reformado, 41 soldados, y oficiales de Al- 
férez abajo, quedaron heridos 99 soldados y oficiales, y 35 
prisioneros. De los enemigos fueron muchos mas los muer- 
tos y heridos, y hicieron llamada pidiendo suspensión de 
armas, para recoger los muertos, que no se les quiso con- 
ceder, porque en la antecedente no habían procedido con 
la legalidad debida valiéndose en esta ocasión, para reco- 
nocer nuestra estacada. 

>£n la misma noche con motivo' de que- intentaría el 
enemigo este avance, se dio orden para que el general de 
la caballería desde sus puestos al general D. José de Agu- 
lió, en las montañas de las tres Cruces, y el general D. Mi- 
guel de Otaza en San Gerónimo de Valí de Ebron le toca- 
sen arma resia por cada una de estas partes, parala di- 
versión. D. Miguel de Otaza la empezó á las diez y media 
de la noche, con muy frecuentes cargas, sin cesar hast 
una hora de sol, entró en el primer fuerte de los enemigo 
que hizo quemar, por no poderlo mantener. Y por la par 



r 



HIST. DB CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 

de D. José da AguUó, se ejecutó lo mismo, tocánd 
vas armas, y fuertes cargas de artillería, y mosquet 
no dejó de inquietarle el general de la caballería 
suya. 

lEl dia 27 prosiguió el enemigo sus trabajos, y b: 
como antes, y la hostilidad de las bombas con nue 
mayores estragos, é incendios, sin haber ya parte s 
pues muchas llegaron á la Rambla, calle del Ci 
puente de la casa de Perelada, baluarte de San Raí 
algunas pasaron al mar, parages que hasta entonces 1 
sido preservados, lo que obhgó á muchos naturales 
fuera de la Ciudad, á la parte de San Ijeltran, y fa 
la montaña de Monjuich donde se atendaron dentrc 
nea de comunicación, que corre desde la torre de S 
blo, hasta el fuerte de Monjuich, y la ciudad mandf 
pasar allí panaderías, y carnicerías para su sustento 
teniéndose todos en una firmísima y loable const 
sin que tantas hostilidades, y ruinas en sus casas, ec 
y templos hayan enflaquecido en la mas leve parte j 
taleza. 

>E1 dia 28 continuó el fuego de la misma manera 
mando las bombas la Iglesia y monasterio de Junq 
con muchas cosas de diferentes particulares, que 
dentro, y por la noche hizo el enemigo salva real po 
y tierra, que fué según pubhcaron los rendidos, por 
ganado en Flandes la plaza de Ath. 

■ Losdias 29 y 30 no se arrojaron bombas por mai 
se disparajon muchas por tierra, con granadas, y p 
á la Estrada encubierta, que corre desde la puerta 
al baluarte de San Pedro, haciendo grande daño á la 
de la guarnición, y se plantó nueva batería mas acá 
casa de Bastero, cerca de la estacada, disparando < 
cañones á las torres y baluarte de la Puerta Nueva, 
cortina de la muralla que hay entre este baluarte y 
San Pedro, tirando, no solo á quitar las defensas 
dichas torres y baluarte, sino también á hacer la bro 
la muralla. 

•Lunes i.° de julio, y en los días 2 y 3 disparó ini 



A 



432 VÍCTOR BALAGUER 

temente la nueva batería del enemigo, aumentada hasta 39 
cañones, empezando á hacer brecha en el referido henzo 
de muralla, en la parte donde antes había una torre, que 
habrá dos años se quitó, y haciendo grandes estragos en 
las torres y baluarte de la Puerta Nueva, adelantando al 
mismo tiempo sus ataques, prosiguiendo siempre de día y 
noche el bombardeo por tierra con granadas y muchas pie- 
dras, siendo igual el fuego que le echó la plaza, también 
con piedras, bombas y granadas, á mas de la artillería, 
causándole notable daño, acentando uniformes todos los 
rendidos, ser tal el horror que le ha concebido la infante- 
ría francesa, que sino se hubiese cautelosamente entendido 
en su ejército, hacerse en el nuestro mal trato á los rendi- 
dos, desertarán, infinitos, y para desvanecer tan siniestra 
impostura, se introdujeron papeles impresos en francés 
asegurando á todos de la buena acogida que hallan, y se 
prosiguió en la plaza con incesante desvelo en las cortadu- 
ras y prevenciones que miran á frustrar los intentos del 
enemigo en cualquier avaiice, estando los soldados dis- 
puestos á hacer una obstinada defensa, sin intimidarlos las 
desgracias y muertes de sus compañeros, ni el rigor de 
tanto fuego. 

ȣn estos dias, desde el 27 de Junio, siendo el ansia de 
los cabos que gobiernan nuestras tropas en la montaña, ir 
ganando terreno para avanzarse al llano, á fin de poder 
inquietar mas al enemigo, se puso una batería de 5 catio- 
nes de campaña en una casa inmediata á los Capuchinos 
de Sarria, de la cual se desalojó al enemigo y la ocuparon 
los nuestros; dióla después dos avances, de que fué recha- 
zado con no poca pérdida, y prosiguiendo el enemigo en el 
desvelo de no permitirnos allí ningún puesto, la empezó á 
batir inmediatamente con 4 cañones de campaña y dos de 
25 libras, con que llegando al estado de arruinarse entera- 
mente, se hubo de abandonar, sin que unos ni otros la 
ocupen. Y en el mismo tiempo no se ha cesado en inquie- 
tarle, por la parte del Hospitalet el General de la caballe 
ria con el grueso de ella, y por las partes de la montan 
los cabos que ocupan aquellos puestos, teniéndole por toda 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL UB. X. 43 

en continua arma, obligándole á tener reforzadas aq 
lias avenidas, y á estar sus tropas en continuo movimi 
to, abrigándose los desertores que llegan frecuénteme 
por aquellas partes, y manteniendo abierto el paso poi 
del Llobregat, para introducir en la plaza todos los t 
timentos necesarios de boca y guerra, siendo muchos 
que el desvelo y solicitud del señor Capitán General 
hecho entrar con continuados convoyes de haríiias, 
mas, pólvora, granadas y balas, que ha sido y es de la ] 
yor importancia para que abunde la plaza de todo lo 
cesarlo. 

t£l dia 4 tuvo el enemigo sus ataques junto á la estf 
da de la Puerta Nueva á tiro de piedra, y habiendo de 
continuado el fuego. Abanzó á las doce de la noche la '. 
trada encubierta, por aquella parte, y al mismo tiem 
por hacer diversión, se acercaron á tierra todas sus gi 
ras y navios, poniendo las proas hacia el baluarte de 1 
vante y Puerta Nueva, disparando furiosamente su arti 
ria, fué rechazado diferentes veces con todo el vigor de 
nuestros, sin que se perdiese una estaca. Por las que qi 
una bomba entraron en la Estrada encubierta algu 
franceses, que todos quedaron muertos y prisioneros. D 
el combate tres horas continuas; nuestra pérdida fué c 
siderable, libando entre muertos y heridos á cerca 
quinientos hombres, y con ellos el coronel de los alemai 
el Sargento mayor de la Costa, el de los Colorados, I 
j>edro Valcazar, muertos. Heridos, D. Pedro Ante 
Ibañes, Maestre de campo de los Colorados, D. Juan . 
tonio Aranda, y los sargentos mayores reformados I 
Juan Sanjust y D. Antonio Brú. La pérdida del enera 
no puede saberse de ñjo, pero se ha de considerar mw 
mayor, así por ser rechazados tantas veces cuantas av 
zaron, como por hallarse por el parage atacado coron: 
toda la Estrada encubierta, con pedreros cargados de bt 
de mosquete, y la artillería en la misma forma, que ji 
con admiración, lloviendo asi mismo sobre ellos grana 
y bombas, y según afirmaron muchos rendidos, pasan 
dos mil hombres los que perdió. 

TOMO XVI 28 



^ 



434 VÍCTOR BA LAGUER 

»E1 viernes 5, al amanecer, hizo la plaza una salida, 
embistiendo al enemigo en sus ataques, pasando cuatro ó 
cinco líneas 6 rema3es de ellos, degollando cuantos encon- 
traron en dichos remales. Cargáronles los franceses, y se 
hubieron de retirar con pérdida de algunos hombres, que- 
dando heridos D. Manuel de Toledo, Maestre de campo del 
tercio de los Amarillos nuevos, y D. Diego Alarcon, Maes- 
tre de campo de los Azules, y adelantó el enemigo hasta la 
Esplanada del ángulo de la Estrada encubierta del ángulo 
de la Puerta Nueva, manteniéndose y trabajando allí desde 
la mañana, A las cuatro de la tarde bolo una mina, que los 
nuestros habian hecho á los ataques del enemigo, y abrió 
algunos pasos de la Estrada encubierta, por cuya abertura 
embistieron luego los franceses, fueron rechazados con 
mucho valor, reparando al mismo tiempo su ruina. En este 
dia jugó muy poco su artillería; al anochecer se empezó á 
disparar granadas de una y otra parte; los enemigos, á la 
Estrada encubierta y foso, y los nuestros, á sus ataques, lo 
cual fué continuo toda la noche hasta la mañana siguiente 
que fueron muchas de ambas partes. 

•El dia 6, teniendo el enemigo sus ataques sobre el refe- 
rido ángulo de la Estrada encubierta, para evitar el daño 
que hacia á nuestra gente, se resolvió á abandonar aquella 
parte, manteniendo, las cortaduras á los lados, y por la tar- 
de, al tocar las oraciones, después de haber tirado bombas 
todo el dia, dio segundo avance á la Estrada encubierta dd 
baluarte de San Pedro, con ocho milhombres, viniendo por 
la parte del Jesús, y fueron rechazados aun mas vigorosa- 
mente que el dia 4; dejaron entrar ala Estrada encubierta 
mas de 300 franceses, los cuales, sin escapar uno, fueron 
muertos y prisioneros, conociéndose, por los despojos, ser 
los mas gente de cuenta. Perdió mucha en este avance, 
pues demás destQ, se reconoció toda la esplanada llena de 
cadáveres, sin constamos mas que 12 oficiales heridos j 
hasta 12 soldados muertos. Obraron todos prodigios en 
esta ocasión, y en particular los Valones, que fueron ata 
cades, y fué pasmoso el fuego que hecho la plaza, de qm 
quedan muy amedrentados los enemigos, como lo dan i 



r' 



HIST. DE CATALUS'A. — ACLARACIONES AL LIB, X, 

entender los muchos desertores de Francia, hat 
conocido el fruto do aumentarles ei socorro, y des 
con nuevos boletines que se han introducido en su 
to, las imposturas siniestras del mal trato. Despuef 
suceso, continuó el enemigo toda la noche en tirar 
y á trabajar en sus ataques. 

iDesde el dia 7 hasta el 10 no ocurrió particulai 
consecuencia, siendo en este intermedio grande la . 
que tuvieron los enemigos en disparar sfi artillería 
faan arrojado algunas bombas, á nuestros trabajo: 
cortaduras para embarazar que no se adelanten, aj 
los suyos en plantar nueva batería mas cerca de 
baluartes de la Puerta Nueva, y San Pedro para bi 
ambos, y á la cortina de la muralla, que media ent 
arrojándoles la plaza continuamente de dia y de 
morteradas de piedras, granadas y bombas. Hizo ^ 
ella el señor Virey las mangas de infantería que ha 
lido el dia 17 de Junio á la noche, y entró también 
cío de Valencia con una compañía de Napolitano! 
del país del lugar de Ulldecona, para dar algún ali 
guarnición, en lugar de los que durante el sitio ha 
do, de muertos, heridos, y enfermos, y incesanten 
han entrado víveres, y pertrechos. 

■Jueves á II por la mañana á la una antes del d 
có arma muy fuerte al enemigo en todos sus cuar 
la montana, y antes del amanecer, habiéndose resui 
car el que tiene en la marina, salió á ejecutarlo el 
pe de Darmstad, con quinientos caballos y trescie: 
sileros escogidos á la grupa, y se logró con tal fe 
que los rompieron; y denotaron enteramente, h 
algunos prisioneros, y quitándoles muchos caballc 
habiendo puesto las galeras las proas á tierra, malí 
algo nuestros batallones á la retirada con las pie 
tiraron, en que perdimos solo cinco hombres, y 
diez caballos: al mismo tiempo, el capitán de < 
D. Francisco Medinilla, que fué á tocar arma al t 
en sus cuarteles entre Sarria y el convento de Gra 
trotó con solo su batallón tres del enemigo, llevái 



436 



VÍCTOR BALAGUER 



cuchilladas hasta sus tiendas. Y por la noche de este dia, 
continuó sus trabajos, y tiró muchas bombas, y piedras á 
la Estrada encubierta, muralla, y cortadura; haciendo la 
plaza lo mismo hacia sus ataques. 

•Viernes á 12 desde el amanecer, jugó la nueva batería 
con 12 cañones, tirando á continuar la brecha empezada 
en el parage referido, la cual se reparó con sacos de arena. 
Por la noche arrojó muchas bombas y piedras, así á la Es- 
trada cubierta como á la muralla, y trabajo de las corta- 
duras, logrando atrasarlas, y deshacerlas ^algo. De la pla- 
za se ejecutó todo lo posible por mantenerlas á costa de 
no poca gente, y continuó su fuego con la frecuencia y 
acierto que siempre. 

»E1 dia 13 desembocó el enemigo al foso por el ángulo 
de la Estrada encubierta que mira al baluarte del Portal 
Nuevo, que como se ha dicho, se abandonó por el gran 
daño que de allí recibia nuestra infantería. Por la noche 
inquietó muy poco á nuestra guarnición haciéndole nues- 
tras mamposterías mucho fuego y en especial la de los va- 
lones. En este dia volvió por la mañana el señor Virey 
D. Francisco de Velasco á visitar la plaza, y después de 
reconocidos los trabajos del enemigo y teniendo consejo de 
guerra con todos los generales en las Atarazanas, se fué al 
medio dia á San Feliu, donde el dia antes habia puesto sa 
corte. 

iProsiguiendo la división de la montaña y de nuestra 
caballería, que ha sido y es tan molesta á los enemigos, 
hicieron el dia 14 dos gruesos destacamentos. Uno hacia 
la parte de San Gerónimo de Valí de Ebron, cuartel del 
general D. Miguel de Otaza, de seis ¿ siete mil hombres 
entre infantería y caballería y otro de tres mil caballos y 
mil quinientos fusileros y migueletes á la plaza de armas 
de Cornelia que ocupaba nuestra caballería. 

»Con el primero atacaron el convento de San Gerónimo 
de Valí de Ebron al amanecer, y hallaron en los nuestro^ 
una vigorosa oposición, pero disparándoles gruesa artille 
ría, hubieron de ceder el puesto; no obstante, estimulado 
de su honra, volvieron sobre él, y le ocuparon hasta que 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARAaOHES AI, UB. X. 437 

a axtilleria.les desalojó; ocupóla seguiula vez el enemigo, 
oanteniéndose nuestras tropas á su vista. 

^Conoció el enemigo la dificultad de mantener este 
tuesto, necesitando para ello desmembrar muchas tropas 
te su ejército, y asi que se observó pensaba en la retirada 
e cargaron los nuestros en el mismo convento, obligándo- 
D á hacerla precipitada, y bajando en su seguimiento bas- 
a el llano de Horta, formaron en él seis batallones de ca- 
lalleria, que no hallaron oposición, con que habiéndole 
nuerto cien soldados y muchos heridos, doce prisioneros 
' entre ellos un capitán de caballeria del regimiento de la 
teína de Inglaterra, y otros oñciales de menor cuenta, vol- 
imos á ocupar todos los puestos sin pérdida, pues no se 
la sabido que haya faltado ningún hombre conocido ni 
[ue quedase herido, pero saqueó el convento de Saq Ge- 
ónimo y tomó muchos bagajes. 

>Con el segundo destacamento á la misma hora avanza- 
on la plaza de armas de Cornelia tan de improviso que la 
3ayor diligencia no permitió ponerse en orden, no obstan- 
B se formaron algunos troncos de Valones, y de badajoZ) 
33 cuates con muy desigual partido les hicieron cara, sa- 
iendo tan ventajosos, que derrotaron, y pusieron en con- 
usion mas de setecientos caballos franceses, tomando dos 
standartes, uno de carabineros, y otro de dragones, que el 
eñor capitán general envió á Barcelona, y se pusieron á 
i brecha, para que el enemigo viese sus despojos. En este 
uceso, no obstante la superioridad del número del enemi- 
;o, y su improvisa invasión, no Be perdieron de los nues- 
ros veinte hombres, y fueron muchos los muertos del ene- 
oigo. Y habiendo sorprendido el cuartel de la corte, y en 
1 casi todo el bagaje del Virey, y caballeros de su corte- 
0, por no haber habido cuarto de hora intermedio del aví- 
O del arma, á entrar los franceses en San Feliu, donde 
esidia, fué gran fortuna el poder retirarse, y escapar del 
leligro, bien que hizo prisionero á D. José Meca diputado 
militar, quedó herido el conde de Santa Coloma, saqueó 
3S lugares de San Feliu, Cornelia, San Juan Despí y Hos- 
italet, y tomó mucha parte de nuestro bagaje, quemando 



438 VÍCTOR BALAGUER 

algunas casas, y ejecutando insultos y atrocidades en los 
paisanos, sin diferencia de sexos, hasta las once del día» 
que se retiró á su campo. 

»£ste mismo dia 14 á las seis y media de la tarde voló 
el enemigo una mina en el ángulo del baluarte del Portal 
Nuevo, desajudaron al efecto pozos que teníamos hechos 
en el mismo baluarte, con que no fué mucha la brecha que 
abrió, la cual con increible presteza ocuparon y fortifica- 
ron los nuestros, estando tqáa. la noche sobre las armas, 
arrojando muchas granadas, y disparando al foso, rece- 
lando que el enemigo avance, según los indicios que podia 
dar el refuerzo de gente, que habia entrado en sus ataques, 
lo que no se atrevió ejecutar, cobrando cada dia la guarni- 
ción y los naturales nuevos alientos, despreciando el ho- 
rror de las bombas sin que, ni en los unos disminuyan su 
vigor las desgracias, ni en los otros desmaye su constancia 
los estragos, pues sobre ser muchos, en vez de lam^itos, 
sustituye su corage en bravezas, aumentando la irritación 
el número de los paisanos partidarios, que en todo este si- 
tio, favorecidos de los barrancos, han molestado mucho al 
enemigo, logrando muy buenos tiros y haciendo no pocos 
prisioneros y pillages. 

B Lunes á 15 volvió la caballería al mismo lugar de Cor- 
nelia, y continuó el enemigo en batir la muralla y en su 
bombardeo de dia y de noche, cruzando la Ciudad por to- 
das partes las balas de su artillería, é inquietando muy 
mucho las bombas y piedras á la guarnición, respondién- 
dole la plaza con igual fuego. Encaminó en este dia por el 
foso sus galerías hacia á las caras de los dos baluartes de 
San Pedro y Portal Nuevo, y por la noche se repara- 
ron los parapetos de la cortina con sacos de arena y to- 
neles. 

iMartes 16 toda la nuestra caballería, que estaba en 
Cornelia, entró por la mañana en la plaza, dejando fuera 
solo los dragones nuevos y viejos, y parte de las guardias 
del capitán general, empleándose en traer fagina; baüó en 
este dia el enemigo con gran continuación en la brecha y 
Portal Nuevo, habiendo acercado la artillería á la muralla 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 439 

y puesto la batería en la Estrada encubierta sobre el foso, 
y con sus galerías se acercó á los baluartes de la Puerta 
Nueva y de San Pedro. Las bombas y piedras que hubo de 
una y otra parte, fueron muchas, y por la noche puso el 
enemigo sus manposterías hacia la brecha, baluartes y 
cortaduras nuestras. 

»£1 miércoles 17 una bomba que á las cinco de la tarde 
se disparó de la Plaza, pegó fuego á la pólvora, bombas y 
granadas que tenia el enemigo en los ataques, cerca su ba- 
tería, y les hizo grande daño, poniéndolos en fuga, y no 
fué poco el que les hizo la Plaza con la mosquetería y ar- 
tillería, que les disparó inmediatamente, asegurando mu> 
ches rendidos que con esta ruina perdió quinientos hom- 
bres; sin ^embargo, batió todo el dia fuertemente la mura- 
lla, para adelantar su brecha, quedando muy mal tratados 
los parapetos de la cortina que hay entre los dos Baluar- 
tes, y al mismo tiempo se trabajó en la Plaza con mucho 
calor para acabar de poner en buena forma las cortaduras, 
y por la noche hubo lo acostumbrado de muchas piedras "y 
bombas de ima y otra parte. 

•El jueves 18 continuó el enemigo en batir la muralla y 
en su bombardeo con piedras y bombas, haciendo mucho 
daño á la gente de los Baluartes y Entrada encubierta, por 
lo que se aligeró la de la Estrada encubierta, dejando solo 
en ella un capitán vivo con treinta hombres, para que hi- 
ciese fuego. Por la noche le dieron mucho sus manposte- 
rías, y volvió á tirar bombas dentro de la ciudad, á la 
ruina de los edificios, que cayeron siete en Santo Domin- 
go, sin muchas que arrojó á nuestras cortaduras, tuvo en 
este dia al pié de la cara de los Baluartes sus galerías, y 
recelándose que continuaban en minar, se prosiguió en la 
Plaza el trabajo de las contraminas. 

lEl viernes 19 marchó por la mañana la caballería con 
su general hacia al Llobregat, para tener mas seguros 
aquellos pasos, dejando en la Plaza dos trozos de Valones 
y el de Bajadoz, por poder desmontados defender la bre* 
cha y aliviar en algo la guarnición, y de dia y de noche 
disparó bombas y piedras, con gran prontitud y daño de 



X 



440 VÍCTOR BALAGÜER 

nuestra gente, no siendo menor el que causó en la suya el 
fuego de la Plaza. 

»£1 sábado 20 entraron algunos reformados, venidos de 
la corte, batió el enemigo con gran fuerza de la muralla y 
con la misma se continuó de una y otra parte el fu^o de 
las bombas y piedras, alcanzando algunas del enemigo 
hasta la plaza de la Trinidad; á las 6 de la tarde las dos 
armadas de mar y tierra del enemigo pusieron en arma á 
nuestra guarnición con la salva que hicieron, celebrando la 
noticia de haber elegido los electores de Polonia por su 
rey al príncipe de Contí. 

»E1 dia 21 se reconoció el enemigo muy adelantado el 
trabajo de sus minas, no habiendo las muchas granadas y 
bomba3 de canal que los nuestros le han arrojado, basta- 
do para embarazárselo; se trabajó á toda prisa en perfec- 
cionar las cortaduras, ayudando trefscientos desmontados; 
fué el fuego de las manposterías, de una y otra parte, igual 
al dia de los antecedentes. 

>£1 lunes 22 prosiguió el enemigo todo el dia con gran 
priesa el batir la brecha. A las 9 de la noche, á la seiía que 
hizo la armada de mar disparando su artillería, arrimando 
las proas hacia los baluartes de Levante y Santa Clara, 
voló dos minas; una en el baluarte del Portal Nuevo, otra 
en el de San Pedro, y al mismo tiempo abanzó muy de 
recio y con grande gritería por ambas partes para apode- 
rarse de los baluartes. En el del Portal Nuevo rechazado 
tres veces por los españoles, con grande valor y ardimien- 
to, arrojándolos infinidad de granadas, hoUas, faginas em- 
breadas y otros artificios de fuego, mas no pudieron emba- 
razarle el fortificarse en las ruinas de la mina, que se voló 
en el ángulo flanqueado; no se tuvo igual fortuna en el 
baluarte de San Pedro, pues le ocuparon los franceses, ha- 
biendo durado el combate mas de siete Horas continuas, 
hasta las cinco de la mañana del dia siguiente: disparó en 
este tiempo la Plaza tan horrendo fuego, que contestan 
muchos no haber visto igual en otros sitios, ni con tanto 
vigor y acierto ejecutado, ni con tanta arte y diligencia 
prevenido. Y asi mismo disparó el enemigo continuamente 



HIST. DE CATALUÑA.— ACLARACIONES AL LIB. X. 44I 

muchas bombas» piedras y cañonazos á la Plaza y á las 
cortaduras; perdió el enemigo en estos avances, según re- 
lación de los rendidos, cerca de cuatro mil hombres, ha- 
biendo perecido regimientos enteros, sin quedar en uno de 
suizos mas de cinco hombres; nosotros perdimos algunos 
200 entre muertos y heridos, y con ellos D. Diego Vela, 
Maestre de campo del tercio de la Costa, herido. 

»E1 martes 23 cesó tan horroroso fuego á las 5 de la ma- 
ñana, mas no cesaron los españoles y naciones en prose- 
guir con igual tesón en la defensa, y recobró de sus pues- 
tos; cobraron los alemanes á las 6 de la mañana el Baluar- 
te de San Pedro y su cortadura, echando mticho fuego al 
enemigo, mas no pudieron desalojarle del antiguo flan- 
queado que mira al baluarte de la Puerta Nueva, por ha- 
berse fortificado en él los franceses. Los españoles logra- 
ron la fimcion con grande acierto, pues saliendo por la 
cortadura de su baluarte, cubiertos del trabajo del enemi- 
go, le fueron poco á poco quitando los sacos, y arrojando- 
le gran cantidad de granadas y dando muchas descargas de 
fusilería, lo desalojaron de las ruinas de la mina, donde 
se habia fortificado, rechazándole hasta sus ataques, no 
obstante el socorro que le vino de dos regimientos, á los 
cuales pusieron también en desordenada fuga, ayudándoles 
el continuado fuego que de la brecha y cortina les echaron 
los nuestros. , 

«Sosegóse en esto la furia del combate de una y otra par- 
te hasta las tres de la tarde; á esta hora tuvieron los ale- 
manes orden de salir, como lo hicieron, á desalojar al ene- 
migo del referido ángulo, mas se habia ya fortificado tan 
bien, que no pudieron conseguirlo. Al mismo tiempo voló 
otra mina al baluarte de la Puerta Nueva, y cuarta vez se 
echó sobre 61 y ganó el ángulo de donde le habian desalo- 
jado los nuestros á la mañana, y desde allí estuvo hacien- 
do fuego mas de tres cuartos de hora; los nuestros se man- 
tenían peleando bizarramente en la cortadura,, hasta que 
les sucedió la fatalidad de volárseles todas las municiones, 
granadas y bombas que estaban junto así, haciéndoles no- 
table estrago; fué tanto el fuego y tanto el hoíror que les 



44^ VÍCTOR BALAGUER 

causó creyendo fuese mina, que abandonaron los soldados 
el puesto, con que pudo con facilidad el enemigo ganar la 
cortadura, quedando herido y prisionero D. Juan de Ma- 
rimon Maestre de campo del tercio de la Diputación, pero 
con el continuo fuego, que desde la muralla se les echó, no 
ocuparon mas que el ángulo flanqueado, donde se fortifica- 
ron. Duró el choque hasta la noche, en que perdimos algu- 
nos 200 hombres, entre muertos y heridos, siendo muchos 
mas los del enemigo, y por la noche se dispararon de una y 
otra parte bombas y piedras, como en las antecedentes. 

»En esta misma noche se dio fuerte arma al enemigo por 
los cuarteles de la montaña, y particularmente por el de 
San Gerónimo, y se peleó mas de tres horas poniendo á los 
enemigos en fuga y siguiéndolos hasta el cuartel del prín- 
cipe de Vendóme, que se vio obligado á haber de salir en 
persona, para animar su gente, enviando mayor refuerzo 
para detener la nuestra. 

lEn el dia 24 antes del amanecer, avanzaron los enemi- 
gos la cortadura del baluarte de San Pedro, para poder 
ocuparle enteramente. Pero los alemanes que estaban á su 
defensa, les dispararon con tal acierto, y los rechazaron 
con tal valor, que hubieron de retirarse al mismo paraje 
del ángulo, de donde habían salido, quedando el baluarte 
cubierto de cadáveres, siendo más de 200 los muertos, sin 
perderse por nuestra parte im hombre. Toda la mañana, y 
tarde volvió á disparar su artillería á la cortina de la mu- 
ralla, para perfeccionar la brecha, aunque con dificultad 
por lo mucho que resiste el terreno, y se continuó el dis- 
paro de bombas, piedras y balas de una y otra parte de dia 
y de noche. 

»£1 jueves dia 25 de nuestro patrón San-Tiago, se pasó 
sin otra novedad que proseguirse el fuego de ambas par- 
tes, con muchas bombas, piedras y balas de artillería que 
corrian toda la ciudad, fortificándose el enemigoen los án- 
gulos de los dos baluartes, y disponiendo en el Portal Nue- 
vo una batería de tres ó cuatro cañones, no obstante la con- 
tinua mosquetería, artillería y granadas de los sitiados de 
dia y de noche. 



■ALUNA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 

iniendo D. Alonso Messia de Lazi 
niñee caballos cada una, de nue; 
¡uiendo á seis batallones del«neni 
líneas, vio que toda nuestra caba 
. la Cruz cubierta á doblarse enf 
)le buena ocasión para atacar á 
que la mayor parte de su cabal 

de San Boy en busca de la-infant 
orro, lo ejecutó así, cerrando coi 
os franceses, á quien hubiera der 

zanja que tenia por delante, y i 
reforzado de la demás caballería 
ai^a cerrada que lo maltrató alg 

para atacarle otra vez, halló e^ 

zanja,' haciéndose de una part< 
las pistolas y carabinas, hasta q 
to que ejecutó con todo sosiego, h 

de los enemigos un teniente y c 
lerídos; de los nuestros murió el 
la, D. Antonio Bamberes con tre 
runos ocho, entre ellos el mismo 
razo izquierdo levemente, y su a] 

nociéndose muy adelantado el tra 
dia luna de San Pedro, se mandf 
mañana retirar la gente que estaba en la cortad 
misnao baluarte por no exponerla á perecer toda 
impedir al enem^o los trabajos en el baluarte de 
Nuevo, se aumentó la artillería en la batería de Sa 
ra, disparándole continuamente, haciéndose lo mil 
la artillería de la torre de San Juan, en que recil 
daño. Al anochecer entraron algunas mangas que 
señor Virrey, de la gente que estaba en la montan 
mero de más de 400 hombres y parta de la gente 
venido de Ceuta. Todo este dia y noche se dispara] 
tínuamente bombas y piedras por el enemigo, resp 
dolé la plaza en la misma especie, haciéndole gn 
trago en la gente de sus trabajos. 



44+ 



VÍCTOR BALAGUBR 



»£1 dia 27 teniendo perfícionada la batería sobre el án- 
gulo del baluarte de la Puerta Nueva, empezó á medio dia 
á batir con eUa, las dos torres de la misma Puerta Nueva, 
para descubrir y ofender á los de la cortadura de la parte 
que mira á Santa Eulalia de Amerida, disparando al mis^ 
mo tiempo bombas y piedras á los de la cortadura de San 
Pedro, causando de'dia y noche mucho daño á la goami- 
cion, no siendo menor el que la plaza les hace á ellos* En 
este dia entre 8 y 9 de la mañana, una partida de diez, 6 
doce caballos del trozo de alemanes, al pasar un batallón 
de franceses, el rio de Llobregat cerca de San Boy^ dio so- 
bre él, y le derrotó enteramente, quedando todos muertos 
ó prísÍ9neros, menos dos que se escaparon huyendo, y por 
la tarde acabó de entrar la gente de Ceuta. 

lEl dia 28 prosiguió el enemigo en arrojar bombes y 
piedras, siempre con un mismo tesón, y el batir las dos re- 
feridas torres, no obstante el fuego de bombas^ y artillería 
de la plaza, y plantó una batería sobre el ángulo del Ba- 
luarte de San Pedro, tirando á derribar las obras muertas 
de una torre que hay en la muralla, sobre el mismo ba- 
luarte, y abrió un ramal de ataque en el foso, desde un 
baluarte al otro, y disparó mucho por ambas partes. 

>E1 dia 29 continuó sus trabajos en los baluartes y foso, 
y jugaron así mismo sus baterías no cesando en tirar bom- 
bas y piedras, y otro nuevo artificio, que se dispara en ca- 
non, como bala, haciendo más ruido que daño. De la plaza 
se le responde también con nuevo artificio de bombas que 
al rebentar arrojan muchos coetes, con grande violencia, 
que á mas de la confusión que causan al enemigo, son ap- 
tos para quemar con mayor facilidad sus municiones. Por 
la tarde entraron 240 hombres mas, que con los de los dias 
antecedentes, hacen el número de 2.000 con cuyo refuerzo, 
y prevenciones que se han hecho y hacen en la plaza, en 
oposición de los intentos del enemigo, se espera hacer la 
mas vigorosa defensa que sé haya visto en estos tiempos. 

»Estos son los sucesos por mayor, que hasta hoy sehai 
ofrecido dentro, y fuera de Barcelona, que se dan al pú- 
blico por las instancias de muchos, que lo han solicitad' 



HIST. D^ CATALUÑA.-^ACLARACIONES AL LIB. X. 445 

y para desvanecer al mismo tiempo los enredos y cautela 
con que los franceses en sus gacetas, prociuran ocultar lo 
caro que les cuesta la empresa de tan importante plaza; 
Pues hasta ahora, según dicen los desertores que cada ins- 
tante entran, le faltarán entre muertos, heridos y enfer* 
mos 15 mil hombres, de los mejores; Y se ofrece otra mas 
individual relación, con expresión de los nombres de los 
oficiales, que han sacrificado su vida por su rey, en defen- 
sa de Barcelona, y de los templos, caserías, edificios, que 
han padecido el estrago de las bombas, que no se ha po- 
dido aun averiguar con la certeza que se desea. Hasta aho- 
ra son mas de 20 mil bombas, y 80 mil balas de artillería, 
con infinidad de morteladas de piedras, las que ha^ dispa- 
rado el enemigo, por espacio de 16 dias de continuo fuego; 
pero, ni sus estragos han intimidado en nada á estos natu- 
rales, ni minorado el valor de tan gloriosa, como valien- 
te guarnición, esperando que Dios nos concederá un fin 
tan favorable, cual nos los pronostican tan dichosos prin- 
cipios, para mas gloría suya y de las armas del Rey nues- 
tro señor, (que Dios guarde), y crédito de estos héroes. > 



XVII (Cap. XLII). 

CAPITULACIONES 

mCCHAS Y CONCERTADAS ENTRE EL CONDE DE LA CORZANA MAES- 
TRO DE CAMPO GENERAL DEL EJÉRQTO DE ESPAÑA, Y GOBERNA- 
DOR DE LA PLAZA DE BARCELONA DE UNA PARTE, Y EL DUQUE 
DE VENDÓME CAPITÁN GENERAL DEL EJÉRCITO DE FRANCIA DE 
OTRA PARTE, POR LA ENTREGA DE LA CIUDAD DE BARCELONA Y 
FUERTE DE MONJÜICH. 

PROPOSiaONES PARA LOS MILITARES. 

€ I .• Que la ciudad de Barcelona se entregará al ejérci- 
to de Francia cuatro dias después de ñrmadas las capitu- 
laciones, y que inmediatamente después de firmadas se le 
entregará á los Franceses la una puerta de San Antonio 



44^ VÍCTOR BALAGÜER 

fuera del recinto principal, y la otra de la muralla la guar- 
necerán los Españoles hasta la evacuación de la Plaza, y 
que en el Ínterin no se pueda hacer hostilidad de una y otra 
parte. — Concedido. 

92 J" Que saldrá libremente la Guarnición, oficiales ma- 
yores, y menores, la Infantería en Batalla por la brecha, 
la Caballería á Caballo; Artillería Bagaje, y municieoes 
por la puerta del Ángel, todos tocando cajas y trompetas. 
Banderas desplegadas, cuerda encendida á los cabos, bala 
en boca, los soldados amunicionados, con tres acémilas en 
cada Escuadrón de municiones de reserva con todo el Ba* 
gaje, y armas de oficiales y soldados. — Concedido, 

»3.* Que los Cabos Mayores, y Gobernador General 
de toda la primera Plana del Ejército, y Artillería, como 
son los oficios de Veeduría, con todos sus libros, y regis- 
tros, oficiales entretenidos, Ingenieros, Minadores, Artille- 
ros, Bombarderos, y todos los demás que existen y sirven 
á estos oficios puedan salir el dicho dia por la Brecha, ca- 
da uno con sus insignias, con treinta cañones de Artillería 
de Bronce de diferentes calibres, seis cañones enteros, seis 
medios, seis tercios, seis cuartos, seis mansfeltes y seis 
Morteros de Bronce de Bombas con todo el Tren, y muni- 
ciones para servirla, y poder disparar treinta tiros con ca- 
da Cañón y Mortero, con un afuste de reserva para cada 
calibre, y ocho Carros cubiertos, que no puedan ser reco- 
nocidos, y que si nuestro Rey no tuviere con el camiage 
que tiene*dentro de la Plaza bastante para la conducta haya 
de mandar suministrar carros, y machos, el Duque de Ven- 
dóme hasta el lugar destinado. — Concedido todo esU artíado^ 
menos que solo serán seis morteros de bronce en lugar de doce* 

»4.'' Que en caso de romperse alguno, 6 algunos afus- 
tes en el camino, tengamos facultad de bolver por ellos sin 
mas pasaporte que esta capitulación. — Concedido. 

»5'* Q^® á los heridos y enfermos que pudieran ir en 
carros, Azemilas ó Barcas, se les hayan de conceder los 
dichos Bagages. — Concedido. 

i6.* Que á los enfermos y herídos, por su mal que no 
pudieren seguir la marcha, y quedaren en los Hospitales, 



r 



HIST. DE CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 447 

casas suyas, u de particulares, se les permita estar todo el 
tiempo de su curación,, á los oficiales con su asistencia de 
criados, y á los soldados enfermos, y heridos de Comisa- 
rios, Médicos, Cirujanos, Confesores Y demás asistencia 
que solían tener, y cuando fueren sanando se les dé Acémi- 
las, Carros, ó Barcas hasta donde estuviere nuestro Ejér- 
cito con sus Pasaportes y seguridad en su viage, y que no 
se les pueda obligar á tortiar partido, — Concedido, 

»7.^ Que asimismo se darán Barcas para transportarla 
ropa, y alhajas de los oficiales, y Ministros políticos, y 
Militares, y que deisde el primer dia, en adelante se vaya 
encaminando fuera por mar, y por tierra, el Bagage, ar- 
mas, ó municiones que se hubiere capitulado para evitar 
confusión el dia de la salida. — Concedido. 

»8.® Que los Desertores de entrambas paites se les per- 
done, y puedan entrar y salir, sin embarazo alguno, dando 
rigurosas órdenes de Sres. Generales para que al salir no 
les quiten del Escuadrón donde estuvieren, aunque sean 
criados de oficiales, y otro ejercicio que tuvieren. — Con- 
cedido, 

19.^ Que se restituyan los Prisioneros, tanto Oficiales, 
como Soldados, Ministros y Paisanos que se hubiesen he- 
chp esta campaña, de entrambas partes, sin pagar razón 
ninguna. — Concedido. 

ID. Que la escolta que acompañare la Guarnición no 
pase el rio Llobregat, y desde el dia que saliere la Guar- 
nición, cesen las hostilidades, y haya suspensión de armas 
entre los dos Ejércitos, hasta el primer dia de setiembre 
del año inclusive, y durante este tiempo no se puedan ad- 
mitir desertores de una y otra parte, restituyéndolos de 
ambas partes, hasta que pasemos el rio Llobregat, sin que 
por esto hayan de ser castigados. — Concedida la síispension 
de armas hasta el dia i."" de setiembre de este año de 1697, j/ en 
el Capitulo de desertores hasta quepasetnos de Llobregat, 

911. Que la guarnición tome su marcha por el camino 
Real del Hospitalet, Molins de Re}' y Martorell, y que los 
Carros y Acémilas que nos dieren, sirvan hasta veinte le- 
guas de Barcelona. — Concedido. 



^ 



448 VÍCTOR BAXJIGUER 

»i2. Que se puedan sacar víveres suficientes para la 
Guarnición y Soldados para veinte y cinco días» — Concedi- 
do hasta 1.^ de setiembre dicho. - 

»I3. Que ningún oficial ni soldado pueda ser preso ni 
detenido por deudas, quedando con la obligación de satis- 
facerlas. — Concedido. 

»i4. Que todos los oficiales que tienen Hacienda y ví- 
veres en el Pais conquistado, no puedan ser presos ni mo- 
lestados en sus Personas, aunque los reconozcan en cuales- 
quiera tropas que se hallaren, al salir la Guarnición de la 
plaza. — Concedido. 

• 15. Que la gente puedan salir algunos disfirazados sin 
que los puedan reconocer, por cualquier sospecha que tu- 
vieren de ellos. — Concedido por seis penónos no mas. 

»i6. Que se dejen pasar libremente todos los Caballos 
que se hubiesen comprado de los Soldados desertores 6 de 
presos. — Concedido, 

>I7. Que la escolta para la Guarnición no pase de cua- 
tro Batallones de Caballería, y que no pase el Rio Llobre- 
gat como está dicho. — Concedido, 

» 18. Que para evitar confusión al tiempo de salir nues- 
tra retroguardia, que es la Guardia del Portal del Mar, 
empezará á entrar la Guarnición de Francia por aquella 
puerta del Mar, sin permitir que se haga algún ultrage á 
Soldado ni Paisano. — Concedido, 

Yig. Que los Rehenes que se dieren de una y otra par- 
te, para seguridad de la presente capitulación, y escolta, 
se restituirán recíprocamente después del primero de se- 
tiembre que durare la cesión de armas, y hostilidad. — 
Concedido por el tiempo de la tregua, 

»2o. Que se entregarán á quien mandare el Duque de 
Vendóme; por Inventario, y con recibo, para la cuenta, y 
razón que se ha de dar á nuestro Rey, para descargo de 
las personas que están entregadas de todas las armas, y 
municiones de Guerra, y otros pertrechos tocante; á Su 
Magestad. — Concedido, 

121. Que no se pueda demoler ningún género de forti- 
ficaciones, tocantes á la defensa de Barcelona y Monjuich, 



CATALUÑA. — ACLARACIONES AL LIB. X. 449 

xmas de Su Magestad cristianísima estuvie- 
Coiicidido. 

los oficiales que no puedan sacar sus halajas 
;, puedan hacerlo en el termino de tres me- 
6 venderias, dándoles carruage, y Pasaporte 
■ tierra. — Concedido po* tres mesis. 
se entregará al Ejército de Francia el mismo 
uacion de la Ciudad, poco antes, ó después 
Monjuich, y que se entienda con todas las 
ilaciones de la Plaza, sin escepcion de nin- 
□ á que no ha sido atacado aquel puesto, á 
itulado por la Ciudad, se puede sacar libre- 
artillería, morteros, pertrechos, municiones 
íveres, y que el Duque do. Vendóme mande 
Bn, bagages y Barcas para su transporte. — 

la guarnición de dicho castillo de Monjuich, 
>arte del fuerte de los Reyes, y por el cami- 
, para incorporarse con nuestro Ejército.— 

PROPOSICIONES 



pueden salvas, y seguras las vidas y hacíen- 
os naturales y cstrangeros, vecinos y habi- 
a ciudad, incluyéndose en estos también los 
tíolanda é Inglaterra, que residen en esta 
e se haga daño á sus personas, ni de saqueo, 
Jguna en sus casas, y bienes, así de los que 
entes, como en la de los ausentes, y que la 
lad tengan los Ministros de la Real Audien- 
?olíticos y todos los oficíales Reales, presen- 
; en sus casas, personas, hacienda, y bienes. 

Sí ciudad de Barcelona, y á sus naturales, y 
)dos los demás comunes, y gremios de dicha 



' r. 



^ 



450 VÍCTOR BALAGUER 

ciudad, así Eclesiásticos, como Seglares, y á los indivi- 
duos que los componen, se confirmen, y observen todos 
sus derechos, Constituciones, Fueros, Privilegios, é inmu- 
nidades, así en lo común, como en lo particular, de la 
misma manera que lo han gozado hasta hoy, y concedidos 
por los Condes de Barcelona, Reyes de Aragón y Castilla. 
— Concedido» 

127. Que todos los Ministros, así de la Real Audiencia, 
como del Gobernador de Cataluña racional. Baile General, 
y los demás Ministros y oficiales Reales que se hallan en 
la ciudad, y así mismo todos los naturales, y estrangeros, 
vecinos de esta ciudad, aunque tengan oficio de Concelle- 
res, ú otro cualquier oficio de la ciudad, ú Diputación que 
quisieren salir con la Guarnición el mismo dia, puedan ha- 
cerlo, y llevarse sus familias, con toda su ropa, joyas, y 
dinero, y que se les dé todo Bagaje necesario, y la escolta 
que fuere menester para su seguridad. — Que la esc^Ua de la 
Guarnición les puede servir, y en caso necesario se les dará pasa- 
porte. 

>28. Que todos los demás qu6 no quisieren, ó pudieren 
saür con la Guarnición, lo puedan hacer dentro de tres me- 
ses, y que unos y otros, también los Ministros, y oficiales 
Reales y vecinos de esta Ciudad, puedan en el término de 
otros tres meses llevarse, ó sacar sus bienes, muebles, ro- 
pa, dinero, esclavos, sin que gozen la inmunidad de los 
dominios de Francia, ni sean admitidos á ella los que des- 
pués de la entrega de esta ciudad se huyeren ó refugiaren 
en ella, y que puedan venderlos, darlos ó beneficiarlos co- 
mo quisieren, sin que se les haga embarazo^ dándoles la 
seguridad, y pasaportes para transportarlos á los dominios 
de nuestro Rey. — Concedido menos de poder vender los bienes 
raices aquellos que serán ausentes después de los fres meses, 

•29. Que durante el término de los tres meses, no pue- 
dan confiscarse ni ei^b^g^^r los bienes, raices, censos y 
censales, ni impedir el goce de ellos á sus dueños aunque 
estén ausentes, y aunque se hubieren ido, durante el dicbc 
término, y que sean válidas todas las donaciones y aliena- 
ciones hechas de todos los bienes raices, censos, y cen> 



^LUNA. — ACLARACIONES AL 

Utos, frutos y pensiones 
Plaza, sin que puedan í 
ni con otro ningún naoti 
S los dichos naturales, y 
t hallan fuera de la CÍ,ud 
ly, puedan dentro de tre 
'asas, sin que se les pued 
I en el Ínter embargar, 
de ellos. — Concedido. 
is los autos. Privilegios, 
que se hallan en los are 
r y guardar en los mismc 
isportar de allí, y siemp 

sus Ministros quisieren 
is, etc., puedan hacerlo 
i Francia-, entregándoles 
)riginales Civiles y Crin 
ieren . — Concebido . 
ibierno político y econón 
sma conformidad que ha 
ingun oñcial de Francia, 
i entremeterse en ello, a: 

los derechos, (los cuale 
idos y oficiales), sin qu 
trada, y salida de las pu' 

hayan de residir sus of 
fechos en las casas dest 
entran y sacan víveres 
la Administración de la 
demás provisiones, que 
r por si; ó sus Arrendadí 
ntos á la ciudad, para pa 
¡edores, como asimismo 
Tabla de los Comunes de 
Mí, que los víveres fucesarios 
'ruarniciott no paguen imput 
anto á la moneda usual, 
ardites y realillos de pía 



^^'^^ 



452 VÍCTOR BALAGUER 

la ciudad, conservando e] privilegio de fabricarla, pudien- 
do correr solamente la de oro, y plata de Espada, y Fran- 
cia, sin que el precio del oro, y plata se pueda alterar. — 
Concedido en cuanto á la moneda del Pais y que pcu¿ la de 
Francia. 

•34, Que los Concelleres, Clabario y demás Oficiales 
sean conservs^dos en los oficios que hoy poseen, y con la 
misma autoridad y preeminencias, y que se hayan de ha— 
cer las inseculaciones de los Concelleres, Clabario y do- 
más oficios, como hasta hoy, y mantener los inseculados 
cada uno en sus bolsas, '^Concedido. 

•35* Q^6 ®^ ^* Ciudad no entre el Egército, sino la 
Guarnición competente, y que los Soldados y Oficiales no 
ha3^an de ser alojados en las casas de los Ciudadanos y ha- 
bitantes, sino en los Cuarteles 6 casas que alquilaren, dán- 
doles lo mismo que daban á los Oficiales de España. — 
Concedido dando solamente á los oficiales^ lo que se lia dado á 
los Españoles, 

»36. Que los gremios de Colegios, Cofradía, se go- 
biernen con las órdenes de la ciudad, como hasta hoy lo 
han practicado. — Cottcedido. 

•37. Que la Universidad literaria se conserve con los 
mismos privilegios, y asistencia de Maestros, y Cátedras 
como se han gobernado hasta hoy. — Concedido. 

•38. Que cualesquiera embarcaciones que se hallaren 
en el Puerto de Barcelona, ú en otra parte de las costas de 
Cataluña de la obediencia de nuestro Rey, puedan irse li- 
bremente con sus Cargos, y solamente se puedan detener 
para servir en el transporte de la ropa, muebles y halajas 
de los oficiales, y soldados enfermos, y heridos y esto du- 
rante la cesión de armas, hasta primero de Setiembre in- 
clusive. — Concedido solamente por las embarcaciones que so» en 
el Puerto de Barcelofta pertenecientes á los habitantes de Barcelo- 
na, y las que vinieren pertenecientes á dichos habitantes. 

'39* Q^^ "^ ^^ ^^^ pueda por ningún tiempo ni título 
al Común de la Ciudad, quitar, embargar ni detener cual- 
quier especie de víveres que de presente tenga prevenidos 
en cualqmer parte dentro, ó fuera de esta Ciudad, para 




HIST. DE CATALUÑA, — ACLARACIONES AL LIB. X. 453 

sustento de los ciudadanos observando lo mismo en las 
provisiones particulares de estos. — Concedido. 

«40. Que en caso de sortear los ausentes, y losque es- 
tán en el servicio de nuestro Rey, en los Censales de la 
Casa de la Ciudad, hayan de quedar los principales depo- 
sitados en la misma Casa de la Ciudad, sin que ninguno 
pueda valerse de eUos en ningún caso. — Concedido. 

>4i. Que á los naturales y habitantes de esta Ciudad y 
Principado les sea permitido libre el uso y retención de 
aquellas armas, que en tiempo de nuestro Rey se les ha 
concedido. — Concedido en la conformidad que se les permita for 
los Españoles, con distinción de armas cortas y largas. 

»42. Que por lo que toca á Campanas se haya de redu- 
cir á concierto con los interesados, ofreciendo el Duque de 
Vendóme interponerse á reducirlo á corto precio, y que por 
los demás metales ni cosa fabricada de ellos, puedan pedir 
á la ciudad, ni otro común, así de Eclesiásticos, como de 
Seglares, ni particulares, contribución alguna, ni menos 
llevarse las Campanas, ni otras cosas fabricadas, ni com- 
puestas de dichos metales. — Concedido. 

•43. Que el Gobierno, y Consistorio de la Diputación 
con sus oficiales, se conserve en la misma conformidad, 
prerrogativas, y preeminencias concedidas por los Condes 
de Barcelona, Reyes de Aragón y Castilla, y hoy goza, y 
que los inseculados en las bolsas sean conservados en ellas. 
— Concedido^ 

»44. Que así mismo el Brazo militar ó sea la Nobleza, 
les sean mantenidos los Privilegios, esenciones y preemi- 
nencias concedidas por los Condes de Barcelona, Reyes de 
Aragón, y Castilla. — Concedido, 

•45. Que Jaime Tejedor, Tesorero de la Santa Cruza- 
da en este Principado, pueda libremente cobrar el caudal 
de dicha Bula, sin que se le pueda embarazar la de este 
año, ni pedir la cuenta de ellas, por haber ya anticipado el 
dinero á nuestro Rey. — Concedido. 

946. Que no se toque cosa alguna de la Catedral, ni de 
las demás iglesias de esta ciudad, así parroquias, como 
conventos, Oratorios, Hospitales y demás lugares pios, y 




454 VÍCTOR BALAGUER 

sagrados, ni los depósitos, ropas, alhajas, dinero, plata, 
oro, joyas, ni otra cosa de cualquier valor que sea, así de 
caudal de dichos lugares, como de particulares refugiados 
en ellos; quedándose asegurados todos estos Lugares Sa- 
grados, con las personas, así eclesiásticos, como Seglares, 
y libres de todos derechos que se puederi pretender en ellos. 
— Concedido. 

»47. Que lo mismo se observe en casa del Obispo, Vi- 
cario General, Capitulares y demás Eclesiásticos de esta 
Ciudad, asegurándoles todos sus bienes, jurisdicciones, 
derechos, asi en la jurisdicción de esta ciudad, como en el 
País conquistado en el mismo estado, y libertad que goza- 
ban en tiempo de nuestro Rey. — Concedido^ 

948. Que no se haga novedad alguna en las inmunida- 
des, y privilegios, así reales, como Eclesiásticos, y demás 
inmunidades, y esenciones, de que están dotadas todas las 
Iglesias, Conventos y lugares Sagrados dichos en común, 
y en particular, antes bien queden con la misma libertad 
que tenian antes que entrase el Ejército de Francia. — 
Concedido, 

•49. Que se permita y continúe el Tribimal de la in- 
quisición, como se ha hecho en tiempo de nuestros Reyes, 
con las mismas prerogativas, jurisdicción, y Privilegios 
que tenia entonces. — Negado. 

■ »5o. Que en todas estas proposiciones, tanto los Mili- 
tares, Guarnición, Ciudad, Diputación, Brazo Militar, 
Eclesiásticos, y demás particulares, y todo lo contenido en 
dichos Capítulos, no pueda haber interpretación ni equi- 
voco, sino que se haya de entender como está escrito, y al 
pié de la letra. — Concedido. 

•Barcelona 10 de Agosto de 1697. — El Conde de la Cor^ 
zana, — Louis de Vendóme, • 



FIN DEL LIBRO DÉCIMO. 



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45^ ▼ÍCTOR BALAGUER ^ 

interesados que, contando con impaciencia sus momen- 
tos de vida, espiaban todas sus acciones! ¡Triste rey 
á quien sus confesores, sus consejeros, sus cortesanos, 
los embajadores de las potencias extranjeras, y hasta su 
propia esposa, señalándole siempre con el dedo el sepul- 
cro entreabierto, le hablaban sin cesar de su muerte, de 
su testamento y de su herencia! ¡Infeliz monarca que 
se hallaba hundido en un caos de pasiones, de intrigas 
y de odios, y que veía á distintas naciones repartirse, 
aun viviendo él, la España, disponiendo cada una de 
los destinos de este misero país! 

Eran tres los principales aspirantes á la Corona de 
España, y fundaban los tres sus derechos en ser des- 
cendientes de las mujeres que la dinastía reinante había 
enviado á sentar en diversos tronos. Ocupaba el primer 
lugar el delfín de Francia, Luis, que nacido del matri- 
monio de Luis XIV de Francia con la infanta Mana 
Teresa de Austria, presentaba por derechos los de su 
madre, y también los de su abuela Ana María de Aus- 
tria, esposa de Luis XIII. Es preciso tener en cuenta, 
sin embargo, que las dos princesas españolas en las cuales 
se fundaba el derecho, habían solemnemente renuncia- 
do para ellas y sus descendientes á la sucesión en los 
dominios de España. Ana María, hija de Felipe III de 
España, al casar con Luis XIII de Francia, ñrmó en 
Madrid, á 12 de Agosto de 16 12, un tratado matrimo- 
nial por el que se excluyó perpetuamente á sí misma y 
á todos sus descendientes de la sucesión al trono espa- 
ñol, aun cuando llegase el caso de que por las cos- 
tumbres y leyes nacionales les pudiese pertenecer. Ana 
María ratificó este contrato y cláusula en i6i5. Ma- 
ría Teresa, hija de Felipe IV, antes de casarse con 
Luis XIV firmó asimismo, en Fuenterrabía, por Junic 
de 1660, un acta de renuncia á la sucesión de la Corona 
española, «comprometiéndose á que ella, sus hijos y des* 



HISTORIA. DE CATALUÑA.-^LIB. XI. CAP. T. 457 

cendientes quedasen inhábiles, incapaces y absoluta- 
mente excluidos del derecho de suceder á alguno de los 
reinos, estados y señoríos^ de los cuales se compone la 
Corona y monarquía de España.» En esta acta se aña- 
día luego: i Si de hecho 6 con algún color mal preten- 
dido, desconfiando de la justicia (porque hemos siem- 
pre de confesar que no la tenemos para suceder en dichos 
reinos), los quisiésemos ocupar por fuerza de armas, ha- 
ciendo ó moviendo guerra ofensiva que desde ahora 
para entonces se tenga, juzgue y declare por ilícita, 
injusta, mal atendida^ hecha por violencia, contra ra- 
zón y contra conciencia; calificándose, al contrario, por 
justa, licita y permitida aquélla que se hiciese y movie- 
se por la persona que debiese suceder á la exclusión 
mía y de mis hijos y descendientes, á la cual sus sub- 
ditos y habitantes deberán recibir y obedecer, prestán- 
dole juramento y homenaje de fidelidad, sirviéndole 
como á su rey y señor legítimo.» Al propio tiempo 
prestó la infanta María Teresa el siguiente juramento: 
•Juro solemnemente por los Evangelios contenidos en 
este misal, sobre el cual pongo mi mano derecha, que 
yo lo observaré, mantendré y cumpliré en todo y por 
todo, y que no pediré la dispensa de este juramento á 
nuestro Santo Padre, ni á la Santa Sede apostólica, ni 
á sus legados, ni á otra dignidad que tenga facultad de 
podérmele conceder.» El mismo juramento prestó tam- 
bién el rey Luís XIV al tomar por esposa á María Te- 
resa. Fué esta renuncia ratificada por las cortes de 
Castilla y confirmada por el testamento de Felipe IV, 
en cuyo documento se dice: «No obstante el dominio 
universal que tenemos los reyes sobre nuestras provin- 
cias y reinos; atendiendo que debeipos más mirar el 
bien de nuestros vasallos que nuestros propios intere- 
ses, junto con la quietud universal de Europa: por cu- 
ya consideración no es conveniente que en algún tiem- 



45^ VÍCTOR BALAGUER 

po viniera á suceder la real casa de Borbón de Francia, 
no obstante la renuncia de nuestra carísima hija Doña 
María Teresa de Austria y de nuestro amado yerno 
Luis XIV; atendiendo que los reyes tenemos el supreox) 
poder de hacer leyes: por ley firme, perpetua é irrevo- 
cable^ privamos de la sucesión de estos reinos y Corona 
á la casa de Borbón.» 

Preciso es tener entendido que á la fuerza que ya por 
sí tenían estas renuncias, juramento y testamento, se 
añadía la aversión declarada por parte de los españoles 
á reconocer ó sujetarse al dominio francés; pues esto, 
y no otra cosa, hubiera sucedido uniéndose ambas Co- 
ronas en la frente del príncipe francés. No obstante los 
muchos países que abarcaba entonces la monarquía 
española, su estrella palidecía ante la de Francia, cuya 
nación, por el momento, era superior en fuerzas, gra- 
cias á los desaciertos de los hombres en quienes habían 
depositado su confianza los últimos reyes de la casa de 
Austria. Otra circunstancia debía tenerse en cuenta. 
Para el equilibrio europeo no podía permitirse que de 
tal modo se engrandeciera la Francia, y claramente se 
veía que por medio de una liga se opondrían las demás 
naciones influyentes á esta unión de ambas Coronas. 

El segundo lugar entre los aspirantes lo ocupaba el 
emperador Leopoldo de Austria. Fundaba éste sus de- 
rechos en ser descendiente y sucesor de Felipe el Her- 
nioso de Austria y Doña Juana de Castilla, la Loca, y 
en ser hijo de María Ana, hija de Felipe III. Verdad es 
que mediaba asimismo una renuncia hecha á la suce- 
sión al trono de España por su mujer Margarita Tere~ 
sa, hija de Felipe IV; pero ni era renuncia tan solem- 
ne y conqcida, pues no la había ratificado el monarca 
español, ni, por otro lado, de conveniencia apoyada en 
tan fuertes razones como la de la esposa de Luis XIV. 
Por el temor natural de que las demás naciones no 



rORU.DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. I. 

en ver ceñiija una sola frente cor 

acá y española, el emperador Leo¡ 

aogénito José abdicaron sus den 

lijo segundo y hermano respectivo, 

s. 

o al tercer pretendiente, en quie 

ción al principio, y luego se consi 

egitimo heredero, era el príncipe d 

'nando Leopoldo. Sus derechos ci 

te Maria Antonia Josefa, nacida d( 

nperador Leopoldo con la hija de Fi 

'eresa. 

siguiente lo hará comprender mejc 

a, hija de Felipe III, esposa de Ll 

', hijo de los anteriores, casado a 

de Felipe IV. 

Luis, aspirante, que cas6 con Ma 

toria de Baviera, en quien tuvo ti 

de Borgoña; Felipe, duque de 
je de Berry. 

DE Anjou fué el que se sentó en 
siendo conocido por Felipe V el A 



a, hija de Felipe III, que casó con 
erador de Austria. 

hijo del anterior matrimonio, qu 
s hijos y una hija: José, el arc 
[aria Antonieta Josefa. 
)UQUE Caklos fué aclamado por 

el nombre de Carlos III sostuvo 1 
)e V. 



tonieta Josefe, hija del emperador 
e María Ana, casó con el elector á 
iano Manuel, de cuyo enlace nacif 



^ 



460 VÍCTOR BALAGUBR 

José Fbrnando Leopoldo» nombrado heredero de la 
monarquía española á la edad de cuatro años, y que 
murió antes que llegase el caso de heredar. 



Había también otros dos pretendientes: Felipe de Or- 
leans, hermano de Luis XIV, y Víctor Amadeo de Sa- 
boya; pero quedaron rezagados los derechos de ambos 
ante los que ostentaban los tres anteriores. 

Según parece, María Luisa de Francia, primera es- 
posa de Carlos II, descubrió á su tío Luis XIV el se- 
creto dé la impotencia del monarca español S y ^^^ 
seguida comenzó á poner en juego el gabinete de Ver- 
salles sus influencias y artes para apoderarse de la su- 
cesión al trono de España. Aquí hay que buscar sin 
disputa la clave de la extraña generosidad de Luis XIV 
cuando tuvo lugar la paz de Ryswik. Con motivo de la 
sucesión á la Corona española, otra vez la casa de Aus- 
tria y la de Borbón iban á encontrarse cara á cara en 
palenque abierto y encarnizada lucha. 

Primeramente la guerra se hizo por intrigas, y toda 
clase de ardides, manejos y tramas comenzaron á ur- 
dirse en el palacio de Carlos II. Leopoldo de Austria 
envió por embajador á Madrid al conde de Harrach; 
Luis XIV al marqués, después duque, de Harcourt. 
Ambos embajadores llevaban instrucciones secretas de 
sus monarcas y carta blanca para gastar cuanto fuese 
necesario en regalos y cohechos. Se dice que Harcourt 
gastaba anualmente en Madrid la enorme suma de doce 
millones 2. 

Al principio la suerte parecía sonreír á la casa de 
Austria. El conde de Harrach se encontró con que la 

1 Comentarios de la guerra de España por el marqués de San Fe- 
lipe, edición de Pamplona, tomo I. 

2 Marliani: España moderna^ 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. 1. 461 

causa del emperador Leopoldo, 6 mejor, de su hijo se- 
gundo el archiduque Carlos, estaba defendida en la cor- 
te de Madrid por la reina María Ana de Neubourg, se- 
gunda esposa de Carlos II; por el cardenal D. Luis 
Manuel Fernández dePortocarrero, arzobispo de Toledo 
y personaje á la sazón de gran importancia en la corte; 
• por D. Juan Enríquez de Cabrera, almirante de Cas- 
tilla; por la maj'oría del gabinete, y por los principales 
cortesanos. La causa de la casa de Borbón sólo estaba 
sostenida entonces por el conde de Monterey, de quien 
se dice que no obraba por convicción y más bien por 
odio á los alemanes que por afecto á los franceses. Por 
lo que toca al príncipe de "Baviera, tenía en su favor al 
conde de Oropesa, presidente del Consejo de Castilla, y 
á la madre del monarca, Ana de Austria; de suerte que 
hubo el extraño contraste de ver á la reina madre, que 
era de la casa de Austria,, trabajar en favor del príncipe 
bávaro, y á la reina esposa, que era de la casa bávara, 
apoyar con todo su poder y crédito al príncipe austríaco. 

Muerta la reina madre en 1696 y retirado del poder 
Oropesa, el campo quedó por el partido de la casa de 
Austría, representado por la reina esposa. Tocábale al 
duque de Harcourt hacer variar la faz de las cosas, gra- 
cias á los medios que desplegó, á la habilidad y talento 
de que dio muestra y á los grandes recursos con que 
pudo contar facilitados por su soberano. Harcourt, que 
era persona de singular aptitud para su empleo, fué 
poco á poco conquistándose simpatías, auxiliándole 
mucho en su tarea la duquesa, su esposa, que con su 
afabilidad, su cortesanía y sus especiales y brillantes 
dotes, se hizo entre las personas de su sexo tan buen 
lugar como entre los hombres su marido. 

La primera y acaso más brillante conquista que hizo 
por entonces Harcourt, fué la del cardenal Portocarre- 
ro, á quien logró atraer á su bando. Era el arzobispo 



462 VÍCTOR BALAGUER 

de Toledo por su gran dignidad personaje de mucha in- 
fluencia, y aunque no sobrado en talento é instrucción, 
constante en lo que se proponía hasta haberlo alcanza- 
do, altanero,, ambicioso, dado á intrigas y hábil y dies- 
tro en urdir tramas cortesanas. Fué Portocarrero uno 
de los más grandes elementos que tuvo la causa fran- 
cesa, ya que por su influencia sobre el rey era qui^zás 
el único que podía contrabalancear con éxito la que so- 
bre el mismo infeliz Carlos II tenia la reina esposa, 
pícese que se apartó de la parcialidad austríaca movido 
á celos por el engrandecimiento y preponderancia del 
almirante de Castilla; pero sospeóhan las historias que 
mucho pudo contribuir á su determinación el oro fran- 
cés, pródiga y acertadamente derramado por el de Har- 
court. 

ínterin era un vasto campo de intrigas la corte de 
Carlos II, cuya vida parecía prolongarse sólo para que 
se ocupara de su muerte, los gobiernos extranjeros, te- 
miendo que falleciese de un momento á otro el agoni- 
zante monarca, y queriendo impedir los males que po- 
drían traer consigo una desastrosa guerra de sucesión i 
la Corona española, ó el desequilibrio europeo, por ce- 
ñir una misma frente la Corona de España y la del im- 
perio ó la de Francia, pactaron una avenencia á costa 
de la monarquía española, repartiéndola entre los as- 
pirantes que á ella pretendían tener más ó menos dere- 
cho, A este fin, pues, celebráronse conferencias en la 
Haya por parte de los representantes de Francia, In- 
glaterra y las Provincias Unidas, y á 11 de Octubre 
de 1698 se firmó un tratado, según el cual, luego de 
haber fallecido Carlos II, quedarian del príncipe elec- 
toral de Baviera, la España con sus Indias, los Países 
Bajos y la Cerdeña; del delfín de Francia, los reinos de 
Ñapóles y Sicilia, los puertos de la costa de Toscana, 
el marquesado de Final y la provincia de Guipúzcoa, y 



.rv 



HISTORIA DB CATALUÑA. — LIB. Xí. CAP. I. 463 

del archiduque Carlos^ hijo segundo del emperador Leo- 
poldo, el ducado de Milán. 

Habiendo asi dispuesto de la suerte de una parte de 
la Eur(q)a y de la mitad de América por este indigno 
tratado, en que todo estaba previsto menos la voluntad 
de las naciones y pueblos de que se disponía tan desfa- 
chadamente^ Luis XIV y su hijo el delñn prometieron 
renunciar á la sucesión entera de España. iSin embar- 
gOy un grito de indignación se levantó contra los repar- 
tidores de una hacienda que no era suya. El emperador 
Leopoldo, con quien tan escasos anduvieron en la re-^ 
partición, manifestó su disgusto, y Carlos 11, indigna- 
do por aquel reparto infame de la nación española, vi- 
viendo él y sin ser ella consultada ni aun por con- 
ducto de su gobierno, extendió su testamento declaran- 
do en él, por consejo del conde de Oropesa y de otros 
que fueron para el caso consultados, heredero de todos 
sus reinos, sin desmembrar de ellos parte alguna, al 
hijo del elector de Baviera, José Fernando Leopoldo. 

A la noticia de esto, el rey de Francia protestó con- 
tra lo que él llamaba desconocer stís derechos, y esta pro- 
testa, en forma de manifiesto, la mandó publicar y es- 
parcir en gran número de ejemplares por todas las pro- 
vincias de España el duque Harcourt. La disposición 
testamentaría del monarca español había de quedar, 
empero, sih resultado por una voluntad más fuerte que 
la de los más poderosos de la tierra. Acababa apenas de 
ser conocido el testamento del rey, cuando falleció el 
joven príncipe de Baviera á 6 de Febrero de 1699, no 
sin que circulara el rumor de haber muerto envenena- 
do, achacándose el crimen al emperador de Austria co- 
mo sí hubiese sido el único interesado en hacer desapa- 
recer al príncipe bávaro. 

De todos modos, este repentino fallecimiento desva- 
neció por el pronto las halagüeñas esperanzas de paz 



' • ñ 



464 



VÍCTOR BALAGÜER 



que pudieran haberse concebido, y volvieron á encon- 
trarse cara á cara^ y solas aquella vez en el palenque, 
las casas de Austria y de Borbón. El presidente del 
consejo real, conde de Oropesa, se puso entonces de 
parte del Austria, uniéndose á la reina, al almirante de 
Castilla, que tenía fama de hábil político, y á los de- 
más defensores de aquella causa. La parcialidad fran- 
cesa contaba á su frente al cardenal Portocarrero, á 
D. Francisco Ronquillo, corregidor de Madrid, y á 
D. Antonio de Ubilla, secretario de Estado. La intriga 
iba á ser el arma de ambos bandos, sin perjuicio de 
apelar á la fuerza, cuando por medio de la primera no 
se consiguiesen los resultados apetecidos. 

Y mientras tanto, nadie pensaba en consultar la vo- 
luntad de aquella nación cuyo dominio se disputaba 1 . 



1 Las obras que principalmente se han tenido á la víftta para los 
últimos acontecimientos del reinado de Carlos II, son: Tahlas cronclógi- 
cas, de Sabau y Blanco; las Memorias 4e los Borbones «», España, por 
W. Coxe, traducción francesa de A. Muriel, reconocida como superior 
al original; la Historia de España, por Lafuente; los Anales de España, 
por Ortiz de la Vega; la Historia de España, redactada por Alcalá Ga- 
liano sobre la de Dunham; la Historia de Luis XIV, por Víiltairc; la 
España moderna, por Marliani; los Contentarios, del mai-qué* de San Fe- 
lipe; la Ezpaña hasta el advenimiento de los Borbones, por Weiss, etc 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. II, 465 



CAPITULO II. 

Prosiguen las intrigas en la corte.— Sube al poder el cardenal Portoca- 
rrcro. — Segundo tratado de partición de la monarquía. — Nuevas 
intrigas. — Manifiesto del embajador francés. — Instancias al rey para 
que elija sucesor.— El rey consulta al Papa.— Contestación del Papa. 
—Pide dictamen el rey al Consejo de Estado. — Testamentp en favor 
del duque de Anjou. — Comunicación de Harcourt á Francia. — Vaci- 
laciones del rey. — Muerte del rey.— Lectura del testamento. — Opi- 
nión de algunos historiadores. 

(1700.) 

No es éste lugar á propósito para detallar la indigna 
y repugnante farsa que se representó con motivo del su- 
puesto hechizo del rey. Llenas están de ella por des- 
gracia las páginas de las historias, y sabidas de todos la 
interesada hipocresía ó el servil fanatismo de los altos 
personajes que en aquella deplorable comedia tomaron 
parte. 

A consecuencia de un motín que estalló en la corte 
con motivo de la carestía del pan, promovido, según al- 
gunos creen, por los partidarios de la casa de Borbón,. 
cayó del poder el conde de Oropesa, siendo reemplaza- 
do por el cardenal Portocarrero. Todos los amigos y 
hechuras de éste ocuparon en seguida puestos importan- 
tes, llenos de esperanza ante la fortuna, que decidida- 
mente parecía inclinarse aquella vez á favor suyo, pues 
ya no se puso en duda que el cardenal Portocarrero, 
ministro de Carlos II, acabaría por hacerse dueño de 
la voluntad de este débil monarca, dominado alternati- 
vamente por su madre, por su mujer, por su confesor y 
por sus ministros. 

TOMO XVI 30 



466 VÍCTOR BALAGUER 

En tanto Luis XIV, siempre desconfiado, hacía que 
su diplomacia no se durmiese, y valiéndose de su polí- 
tica, como de una arma de dos filos, concertaba por 
otra parte el medio de no perderlo todo si á última ho- 
ra los asuntos se ponían para él de mala data en la cor- 
te de España. Gracias á sus gestiones, los ingleses y 
holandeses convinieron en un segundo tratado de par- 
tición de la monarquía española, que se firmó en Marzo 
de 1700, y según el cual España, los Países Bajos y las 
Indias se concedian al archiduque Carlos; el Milanesa- 
do y el ducado de Luxemburgo al elector de Baviera; y 
al delfín de Francia, previa renuncia de sus derechos. 
Ñapóles, la Sicilia, los puertos de la Toscana, las islas 
contiguas, el marquesado de Final, los ducados de Bar 
y de Lorena, el condado de Chinay, la provincia de 
Guipúzcoa, las ciudades de Fuenterrabía y San Sebas> 
tián y el puerto de Pasajes. Era tan ventajoso este tra- 
tado para la Francia, que bien puede decirse que 
Luis XIV supo adjudicarse la parte del león. 

Cuando la noticia de esta partición fué conocida en la 
corte de Madrid, el rey se irritó de tal manera que es- 
tuvo á pique de sucumbir á su dolor, y se cuenta que la 
reina, en un arrebato de cólera, rompió los muebles de 
su gabinete, y en particular los espejos y otros adornos 
que eran procedentes de Francia. «Sin embargo, ha di- 
cho Voltaire en su Siglo de Luis XIV j todas esas par- 
ticiones imaginarias, esas intrigas y esos arrebatos no 
eran otra cosa que interés personal: la nación española 
no era contada para nada, no se consultaba, no se la pre- 
guntaba qué rey quería. Se propuso convocar las Cor- 
tes; pero Carlos II se estremecía á este solo nombre.» 

Portocarrero, que había tenido cuidado de rodear de 
hechuras suyas al monarca, pudo creer por un momen- 
to que éste se le escapaba. Carlos II, por efecto de su 
carácter tétrico y supersticioso, quiso visitar un día 



A DE CATALUSa—LIB. XI. CAP. II. 467 

el panteón del Escorial, donde descan- 
sas antecesores, y aun mandó abrir al- 
sin duda para considerar la suerte que 
)espués de esta lúgubre visita, sus fuer- 
las y consumidas por la dolencia, se ñie- 
Y se dice que atormentado por la idea 
, y de que era continuamente acosado, 
¡sidad de nombrar su heredero, se le veía 
acio algunas veces como un loco gritan- 
mi Carlos? ¿Por qué tarda en venir el ar- 

lia probar cuál era la secreta idea del 
[ue los parciales de la casa de Austria, 
ibrar esperanzas, escribiesen al empe- 
inmediatamente hiciese ir á Madrid al 
os, persuadidos de que, al presentarse 
i nombrado su heredero. Era, pues, de 
|ue los partidarios de la casa de Borbón 
sfuerzos. El cardenal Portocarrero, sin 
reunió en su casa una junta de perso- 
cuyos principales eran el marqués de 
Fresno, el de Villafranca, el de Ville- 
Lrias, D, Francisco de Benavides, con- 
m, y D. Juan Pérez de Guzmán, duque 
t. Poniéndose en esta junta á discusión 
os austriacos y los Borbones, se con. 
declararon por el delfín de Francia, á 
: renunciase en favor de su segundo hijo 
n, duque de Anjou, como había hecho 
opoldo en favor también de su hijo se- 
ique Carlos, para impedir los inconve- 
ra tener la unión de dos coronas en una 



^1 marqués de San F<.lip(.', 



^ 



468 VÍCTOR BALAGUER 

Al propio tiempo, el duque de Harcourt halló medio 
de que su esposa llegase hasta la reina y procurase 
atraerla, proponiéndole un enlace con el delfín de Fran- 
cia en cuanto hubiese muerto Carlos II. La reina re- 
chazó con indignación la propuesta, y lo propio hizo 
cuando por segunda vez le insinuó lo mismo, de acuer- 
do con Harcourt, el caballerizo mayor duque de Mon- 
teleón. Pero esta segunda vez la indignación déla reina 
filé mayor, pues que no pudo guardarla secreta, y la 
reveló á su esposo, quien, irritado, se quejó al monar- 
ca francés de semejante villanía, por conducto del emba- 
jador español en París marqués de Castelldosrius. 
Luis. XIV hubo entonces de aparentar que se incomo- 
daba, y nombró con titulo de enviado á M. de Blecourt, 
haciendo salir de Madrid al de Harcourt. Antes depar- 
tir de España el embajpdor, publicó un manifiesto ex- 
plicando el infeliz estado del reino y los derechos á él 
de los Borbones, manifiesto en que se traían á la me- 
moria los pasados desaciertos de los que habían gober- 
nado á este país, y se trataba con dureza y poco respe- 
to á la reina 1 . 

El emperador Leopoldo no quiso enviar á su hijo el 
archiduque á Madrid, como no fuese á la cabeza de 
10.000 hombres, temiendo dejarle á merced de sus ene- 
migos; y como ni la Francia, ni la Holanda, ni la In- 
glaterra hubieran permitido que pasase á España aquel 
cuerpo de ejército, hubo de renunciarse á este proyecto. 
No obstante, las señales de que la parcialidad austría- 
ca iba ganando terreno en el ánimo del rey eran cada 
vez más visibles, y entonces Portocarrero, valiéndose 
del indisputable ascendiente que su sagrado ministe- 
rio le daba sobre el ánimo apocado del monarca, le ma- 
nifestó resueltamente que era llegada la hora de qu^ 

1 Comentarios del marqués de San Felipe, tomo I, pág. 9. 



r 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. II. 46 

eligiese monarca para no exponer el reino á un c 
nieto. Lo mismo le expuso también el Consejo de 1 
tado, 

Carlos II quiso entonces tomar consejo de algu: 
teólogos, de algunos jurisconsultos y de algunos mi 
Dates, que hábilmente le fueron indicados por Porto 
rrero, y todos se manifestaron favorables á la casa 
Borbón, mientras se eligiese uno de esta rama ci 
mano no pudiese empuñar á un tiempo los dos cetros, 
vencido aún el ánimo del rey, que cada vez más abi 
tamente se inclinaba al archiduque Carlos, se le pro 
so que consultase con el Papa, á la sazón InocencioX 
cuya respuesta no podía ser dudosa, pues sabidas .ei 
las antipatías del Pontiñce á la casa de Austria, 
carta escrita á este objeto por Carlos II á Inoc 
cío XII, decía en suma: «Que ya casi sin esperanza 
sucesión, era necesario elegir heredero á los reinos 
España; que rec^n por derecho en una casa extrai 
ra, aunque la oscuridad de las leyes había hecho du 
sa la razón, siendo ella el único objeto de su cuidadc 
que para encontrarla había hecho particulares rogati' 
á Dios; que sólo deseaba el acierto, esperándole de 
sagrado oráculo, después que conñriese el negocio < 
los cardenales y teólogos que juzgase más sinceroi 
de más profunda doctrina, y reconociese los pápele 
documentos que enviaba, que eran los testamentos 
sus predecesores, desde Fernando el V y la reina d< 
Isabel, hasta Felipe IV; las leyes de España hechas 
Cortea generales, y las que se establecieron contra 
infantas Ana María y María Teresa, casadas con 
Borbones; los capítulos matrimoniales, pactos y ees 
nes, y la feria de los austríacos, desde Felipe el Herr. 
so, para que, examinados con la más exacta atenc 
estos instrumentos, se formase recto juicio y dictam 
que no estaba el rey poseído de amor ni de odio, y c 



470 



VÍCTOR BALAGUER 



aguardaba el decreto del Sumo Pontífice para que diese 
norma al suyo i.t 

Al recibir estos despachos, el Papa, que en el en- 
grandecimiento de la Corona de Austria veía la opresión 
de Italia, trató, según ha dicho Voltaire, este caso de 
conciencia de un soberano como un negocio de Estado, 
mientras que el rey de España hacía de este gran ne- 
gocio de Estado un caso de conciencia 2. Su dictamen 
fué que Carlos II debía nombrar heredero al duque de 
Anjou ó al de Berry, segundo y tercer hijos del delffn, 
pero siempre con la condición de que no pudiesen que- 
dar unidas ambas Coronas. «Hallándome en una situa- 
ción parecida á V. M., escribía, pues no está muy le- 
jana la hora en que Dios me llame á su santo tribunal, 
obligación mía es dar á V. M. un dictamen que no 
pueda cargar mi conciencia el día del final juicio. Fá- 
cilmente conocerá V. M. que no debe poner los intere- 
ses de la casa de Austria al nivel de los de la eternidad, 
ni perder jamás de vista la cuenta que ha de dar de sus 
acciones al Rey de los reyes, cuya severa justicia no 
consiente acepción de personas. V. M. no puede igno- 
rar que los hijos del delfín son los legítimos herederos 
de la Corona, y que ante la validez de su derecho ceden 
los del archiduque y de cualquier otro miembro de la 
casa de Austria. Cuanto mayor es el interés de la su- 
cesión, tanta mayor fuera la injusticia de exclusión á 
los legítimos herederos, la cual atraería sobre vuestra 
cabeza la venganza del cielo. V. M. está, pues, en el de- 
ber imprescindible de hacer justicia á quien la merece, 
asegurando á los hijos del delfín, en cuanto dependa de 
V. M., la sucesión de la Corona española 3.» 

El dictamen del Papa no fué bastante aún á decid"" 

1 Comentarios del marqués de San Felipe, tomo I, pág. i o. 

2 Siglo de Luis XIV, cap. XVII. 

3 Memorias de los Borborus, por Coxe, tomo I. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. II. 471 

siempre inclinado á la casa de Austria. Conser- 
reta la decisión del Pontífice, sin que nadie la 
ano el cardenal Portocairero, y pidió su parecer 
isejo de Castilla, que optó á pluralidad de votos 

duque de Anjou. No satisfecho aún Carlos II 
:1 asunto al Consejo de Estado, que lo componían 
:es el cardenal Pprtocarrero , los marqueses de 
ra. Fresno y Villafranca, los condes de Frigilia- 
n Esteban, Fuensalida y Montijo, y el duque de 
iLsidonia. Empeñada la discusión, que fué muy 
, el cardenal, el marqués del Fresno, el de Man- 
el conde de San Esteban fueron de parecer que 
uego elegirse heredero al duque de Anjou, po- 
se de su parte el duque de Medinasidonia, el 
és de Villafranca y el conde de Montijo. El de 
alida en su discurso expuso que era intempestivo 
ar sucesor estando ocupado el trono, y fué de 
r que lo que debía hacerse era prevenir ejércitos 
idas para defenderse de la violencia, en caso de 
icr decreto del rey, ó de verse precisados á ha- 
as reinos, para que sin temor y con toda libertad 
iesen ejecutar. "Más expresivo fué el voto del con- 
Frtgiliana. lÁrmense en buen hora los reinos, 
ero sea para asegurarse así la libertad de elegir 
Lso de que muera sin hacerlo el que hoy ocupa el 
Advertid que ni los derechos de los austríacos ni 
Borbones son tan claros que no estén embaraza- 

muchas dudas y litigios. No echéis al olvido el 
:so de Caspe, en que los jueces diputados dieron 
a Corona de Aragón, y este ejemplo podrá pro- 
]ue es iniquidad é insolencia obligar al rey al de- 
pues acaso fuera mejor industria diferirlo para 
L los reinos la libertad de elegir, ya que debe te- 
nuy en cuenta que lo decretado en Castilla no 

aprobarlo tan fácilmente los reinos de Aragón, 



472 VÍCTOR BALAGUER 

eternos émulos de la grandeza de aquélla, con lo cual 
sería infalible la guerra civil. t Despreciaron este dicta- 
men los demás, y por gran mayoría se acordó aconse- 
jar al rey que eligiese por su sucesor al duque de An- 
jou, cuyo acuerdo conmovió de tal manera al conde de 
Frígiliana, que, levantándose airado de su asiento, ex- 
clamó con aire profetice: Hoy destruísteis la inonar- 
quia 1. 

Fué ésta la única voz que se alzó en favor del dere- 
cho de los pueblos. Los acontecimientos vinieron á dar 
por completo la razón al conde de Frígiliana. Se quiso 
que imperase la voluntad de un rey, que ni siquiera la 
tenía propia, y no fué consultada la voluntad nacional. 
La consecuencia de la guerra civil era desde aquel mo- 
mento inevitable. 

Se comunicó el acuerdo del consejo á Carlos II, y 
por parte de los parciales de la casa de Borbón se pu* 
sieron entonces en juego todas las influencias y todas 
las intrigas imaginables para conseguir su objeto. Se 
asedió, se hostigó, se aturdió al infeliz monarca. Ha- 
blósele en nombre de la Iglesia, de la religión, de Dios, 
de la eternidad, cosas todas que influían en su genio 
apocado y en su espíritu religioso; se le amenazó con 
los castigos de la otra vida, con los tormentos del in- 
fierno, con su eterna condenación, si no accedía á la 
voluntad del Papa, representante de Dios en la tierra, 
y en el silencio del secreto y en el secreto del misterio 
se consiguió hacerle firmar el testamento que daba al 
duque de Anjou el trono de España. Firmó el rey su 
testamento el 2 de Octubre de 1700, en presencia de 
los cardenales Portocarrero y Borja, del duque de Me- 
dínasidonia y otros magnates del reino, partidarios 
todos de la casa de Borbón, guardándose tal secreto 



l Comentarios del marqués de San Felipe, tomo I, pág. 12. 



HISTORIA DB CATALUÑA.— LIB. XI. CAP. II. 473 

sobre la última voluntad del monarca, que nada pu- 
dieron rastrear por el pronto la reina y los parciales del 
Austria. 

Dióse noticia de esto, sin embargo, al enviado de 
Francia en Madrid, M. de Blecourt, quien se apresuró 
á comunicarlo al duque de Harcourt, que se hallaba en 
Burdeos, y éste á su vez lo puso en conocimiento del 
gabinete de Versalles, expresándose en estos términos, 
después de haber felicitado al rey y felicitádose á si 
mismo por la nueva: iSi el testamento se acepta sin 
discordia por parte de los españoles, le bastará al du- 
que de Anjou presentarse para ocupar el trono. Enton- 
ces, durante lo que falta de invierno, estaremos á la es- 
pectativa de lo que resuelvan los principes aliados, 
siendo de esperar que éstos no tratarán de oponerse 
cuando vean al principe instalado en Madrid y se con- 
venzan de que no es cosa tan fácil echarle de España, 
una vez reconocido por ella. Puede que su primer im- 
pulso sea arrebatado, pero la reflexión se presentará 
pronto á templar sus iras i.» 

La seguridad que tenían los Borbones vino de pron- 
to á turbarla un ligero alivio que experimentó el rey en 
su enfermedad, á poco de haber firmado su testamento. 
Y efectivamente, hubo motivos para que temiesen por 
la .realización de sus esperanzas, pues se sabe, por do- 
cumentos que obran en archivos extranjeros, que Car- 
los II escribió al embajador español en Viena partici- 
pándole lo del testamento y dándole el encargo de ma- 
nifestar al emperador que, si bien el deplorable estado 
de su salud y de su reino le había precisado á firmarlo, 
esperaba aún vivir el tiempo suficiente para cambiar 
su última disposición. También se da como seguro que, 
pocos días antes de morir, expresó el monarca sus ideas 

1 Memorias di Ío% Borbones, por Coxe. 



474 VÍCTOR BALAGUER 

de querer revocar su testamento para redactar otro en 
favor del archiduque Carlos. 

Ninguna duda cabe de que tales eran en realidad los 
deseos de Carlos II, pues sólo obligado por las circuns- 
tancias habia nombrado heredero al duque de Anjou. 
Empero la Providencia lo dispuso de otro modo. Fué| 
la del monarca español una mejoría pasajera, y el lu- 
nes I.® de Noviembre de 1700 entregó su alma al 
Criador. 

Inmediatamente se dio lectura del testamento, con- 
forme al cual quedaba nombrado sucesor de toda la 
monarquía española Felipe, duque de Anjdu, hijo se- 
gundo del delfín: en el caso de fallecer éste sin hijos 6 
ser llamado á la Corona de Francia, su hermano me- 
nor Carlos, duque de Berry; á falta de los dos, el ar- 
chiduque Carlos, y en defecto de éste, el duque de Sa- 
boya, Víctor Amadeo. 

Algunos historiadores han sospechado que este tes- 
tamento pudiese ser falso; otros lo han afirmado ter- 
minantemente. Véase ahora sobre este punto lo que 
dice el historiador H. de Limiers en su Historia dd rei- 
fiado de Luis XIV: 

o Por solemne y auténtico que fuese este testamento, 
hay quien afirma haber declarado por escrito el almi- 
rante de Castilla, que Carlos II jamás tuvo la intención 
de firmarlo, aqn cuando se sostenga lo contrarío, sien- 
do, por lo tanto, supuesto aquel documento. £1 caso es 
que, si se medita un' poco, se verá que puede haber ver- 
dad en sostener esto, pues no pueden comprenderse las 
razones que pudiera tener aquel monarca para no que- 
rer que un príncipe de su casa y nombre poseyese solo 
los estados de España y del imperio. Por imbécil que 
fuese, se hace difícil creer que pensase así. Más verod 
mil es que este testamento fué obra de la corte de Fran 
cia, la cual ha mostrado siempre grande interés en de 



HISTORIA DE CATALUÑA. — UB. XI. CAP. II. 475 

bilitar el poderío de sus vecinos para ponerlos en inca- 
pacidad de molestarla. También se asegura que el car- ^ 
denal Portocarrero, que pasó de esta vida algunos años 
después, hizo en sus últimos momentos, para descargo 
de su conciencia, una declaración análoga á la del al- 
mirante de Castilla, refiriendo cuanto había pasado en 
lo del testamento, y manifestando paladinamente su 
nulidad. Pero aun concediendo que no fuese supuesto, 
es claro que no podía hacerse en perjuicio del empera- 
dor Leopoldo y de sus hijos, ni por los reyes de Fran- 
cia Luis XIII y Luis XIV y las reinas Ana y María 
Teresa de Austria, en la paz de los Pirineos, ni á tenor 
de los tratados posteriores y del testamento de Feli- 
pe IV; porque si Carlos II podía testar y hacer susti- 
tuciones, su padre Felipe IV, que gozaba de igual de- 
recho, había ordenado, algunos años antes de su muer- 
te, un testamento, disponiendo que en el caso que su hijo 
falleciese sin tenerlos, pasase la sucesión al emperador Leo- 
poldo, hijo de Marta de Austria, su hermana, y á sus hi- 
jos; y en su defecto, al duque de Saboya, Aquí se podría 
replicar que el testamento de Carlos II venía á ser una 
declaración de los príncipes que tenían derecho á la su- 
cesión; pero entonces el monarca debía nombrar suce- 
sor suyo á Luis, delfín de Francia, hijo único de María 
Teresa, su hermana, por la que pretendía la casa de 
Francia tener acción á los estados de España, cuanto 
más que, como su calidad de delfín no le excluyese del 
trono de aquel reino, hubiéralo podido ocupar en lo 
restante del reinado de Luis XIV, su padre, cuyo tér- 
mino hubiera así guardado con más paciencia, y des- 
pués de su elevación al solio de Francia, hubiera podi- 
do ceder la Corona de España al duque de Anjou. Em- 
pero Luis XIV no quería que su hijo poseyese los esta- 
dos del rey su tío, porque, hallándose el delfín en edad 
de gobernarlos por sí mismo, y teniendo parciales, con 




47^ VÍCTOR BALAGÜER 

los que formaría su Consejo, el ministerio francés hu- 
biera tenido poco ascendiente sobre la corte española, 
lejos de gobernarla, conforme hizo con el duque de 
Anjou. Y como la corte de Francia había apartado de 
los oficios y empleos á todos los sujetos queridos del 
delfín, el rey llegó á recelar que, si su hijo subía al tro- 
no de España, sus partidarios obrasen, á fuer de resen- 
tidos del poco miramiento con que se les había tra- 
tado. » 

Los mismos y también distintos argumentos em- 
plean otros historiadores. Todo egto se hubiera evitado, 
y quizá también, si no por completo, en gran parte, la 
guerra sangrienta que hubo de seguirse, si se hubiese 
apelado al voto de los pueblos; si consultado se hubie- 
se, como era de razón y derecho en tan críticas cir- 
cunstancias, la voluntad nacional. Pues que, como di- 
jera el conde de Frigiliana en el seno del consejo, ¿no 
había para qué seguir el grande ejemplo del Parlamen- 
tó de Caspe? 

Desgraciadamente ya hemos visto que las prácticas 
liberales y las tradiciones constitucionales de los pue- 
blos iban olvidándose poco á poco. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. III. 477 



CAPÍTULO III. 

Despachos enviados al rey de Francia. — Luis XIV acepta el trono de 
Espafia para su nieto. — Reconocimiento del duque de Anjou en la 
corte de Francia. — Cédula notable de Luis XIV. — Llegada de Feli- 
pe V á Espafia. — Instrucciones de Luis XIV á su nieto.-r-La política 
francesa dominando en España. — Medallas. 

(1700.) 

La misma viuda y la junta de gobierno del país es- 
cribieron á Luis XIV noticiándole la muerte de Carlos II 
y el nombramiento del duque de Anjou, y, según pare- 
ce, el mensajero que llevó estos despachos tenía ins- 
trucciones para trasladarse á Viena inmediatamente y 
ofrecer la Corona al archiduque de Austria, si Luis XIV 
no la aceptaba para su nieto. La corte de Francia se 
hallaba á la sazón en Fontainebleau. Luis XIV convo- 
có el 10 de Noviembre el Consejo de Estado para que 
discutiese si debía admitir el testamento del rey de Es- 
paña, 6 atenerse al tratado de partición que de la mo- 
narquía española se había firmado anteriormente. Al- 
gunas voces se levantaron en el Consejo en favor de los 
compromisos contraídos con el tratado de partición, 
manifestando que el apartarse de su cumplimiento era 
expone;- á la Francia á una guerra inevitable, y quizá 
llevarla á su ruina; pero hicieron poca mella en el áni- 
mo real ni en el del delfín, quien no pudo disimular su 
alegría al ver que iba á ser hijo y padre de rey á un mis- 
mo tiempo. Luis XIV se decidió, pues, á aceptar, y 
envió la siguiente carta á la reina de España y á los 
individuos de la junta de gobierno: 

«Muy alta, y muy poderosa, y muy excelente prin- 



^ 



478 VÍCTOR BALAGUER 

cesa, nuestra muy cara y muy amada buena hermana 
y prima: muy caros y bien amados primos* y otros del 
Consejo establecido para el gobierno universal de los 
reinos y estados dependientes de la Corona de España. 
Hemos recibido la carta firmada de V. M. y de voso- 
tros, escrita en primero de este mes, que nos fué entre- 
gada por el marqués de Castelldosríus, embajador del 
muy alto, muy poderoso, muy excelente príncipe, nues- 
tro muy caro y muy amado buen hermano y primo Car- 
los II, rey de las Españas, de gloriosa memoria. El mis- 
mo embajador nos entregó al mismo tiempo las cláusu^ 
las del testamento hecho por el difunto rey su amo, que 
contiene el orden y lugar de los herederos, que llaman 
á la sucesión de todos sus reinos y estados, y la pru- 
dente disposición que deja para el gobierno destos mis- 
mos reinos basta el arribo de la menor edad de su su- 
cesor. El sensible dolor que nos causa la pérdida de un 
principe, cuyas prendas y los estrechos vínculos de san- 
gre, que nos hacían muy clara su amistad, se ha au- 
mentado infinitamente con las tiernas demostraciones 
que nos da al tiempo de su muerte, de su justicia, de su 
amor á tan fieles subditos y de la atención que tiene á 
mantener más allá del tiempo de su vida el reposo ge- 
neral de toda la Europa y la felicidad de sus reinos. 
Queremos, por nuestra parte, contribuir igualmente á lo 
uno y á lo otro, y corresponder á la perfecta confianza 
que nos ha manifestado; así, conformándonos entera- 
mente con sus intenciones, expresadas por los artículos 
del testamento que V, M. y vosotros nos habéis remi- 
tido, todo nuestro cuidado se aplicará de aquí adelante 
á restablecer con una paz inviolable y con la más per- 
fecta inteligencia la monarquía de España al mayor 
punto de gloria en que jamás haya estado. Aceptamos, 
á favor de nuestro nieto el duque de Anjou, el testamen* 
to del difunto rey católico; también lo acepta nuestro 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. XIII. 479 

hijo el delfín, abandonando sin diñcultad los justos de- 
'rechos de la difunta reina su madre, y nuestra muy 
cara esposa, reconocidos incontestables, como también 
los de la difunta reina nuestra ipuy honrada señora y 
madre, por los pareceres de los diferentes ministros de 
Estado y de su justicia, consultados por el difunto rey 
de España. Lejos de reservarse de ninguna parte, sacri- 
fica sus propios intereses al deseo de restablecer el an- 
tiguo lustre de una Corona que la voluntad del difunto 
rey católico, y la voz de sus pueblos, concede unánime- 
mente á nuestro nieto. Así, haremos partir luego al du- 
*que de Anjou, para dar cuanto antes á vasallos tan fíe- 
les el consuelo de recibir un rey muy impresionado de 
que, llamándole Dios al trono, debe ser su primera obli- 
gación de hacer reinar con él la justicia y la religión; 
dar su principal aplicación á la felicidad de sus pueblos; 
realzar y mantener el lustre de una monarquía tan po- 
derosa; conocer perfectamente y recompensar el mérito 
de los que hallare (en ima nación igualmente valerosa 
y prudente) idóneos para servirle en sus consejos, en 
sus ejércitos y en los diferentes empleos en la Iglesia y 
Estado; le instruiremos también de lo que debe á vasa- 
llos inviolablemente afectos á sus reyes, de lo que debe 
á su propia gloria; le exhortaremos á que se acuerde de 
su sangre, á conservar el amor de su país, pero única- 
mente para mantener para siempre la perfecta inteli- 
gencia, tan necesaria para la común felicidad de nues- 
tros subditos y los suyos. Este siempre ha sido el obje- 
to principal de nuestros deseos, y si las desgracias de 
las co)mnturas pasadas no nos ha permitido manifes- 
tarlo, esperamos que este gran suceso mudará el estado 
de las cosas, de tal suerte, que cada día nos producirá 
en adelante nuevas ocasiones de manifestar nuestra es- 
timación y nuestra particular benevolencia á toda la 
nación española. Entre tanto, muy alta, muy excelente 



48o 



VÍCTOR BALAGUER 



y muy. poderosa princesa, nuestra muy cara y muy ama- 
da buena hermana y prima, rogamos á Dios, autor de 
todos consuelos, conceda á V. M. los de que necesita 
en su justa aflicción, y os aseguramos, muy caros y 
bien amados primos, y otros del Consejo establecido 
parac el gobierno de España, la estimación particular y 
el afecto que os tenemos. — DadaenFonta¡nebleauái2 
días del mes de Noviembre de 1700. — LtUs *.» 

Enviada esta carta y restituida á Versalles la corte 
francesa, se apresuró Luis XIV á hacer reconocer al 
nuevo rey de España. En presencia del delfín y de los 
hijos de éste, los duques de Borgoña, de Anjou y de 
Berry; en presencia del marqués de Castelldosríus, em- 
bajador de España, y de los grandes dignatarios de la 
corte, dijo el monarca francés á su joven nieto el duque 
de Anjou: — «Señor, el rey de España os ha dejado su 
Corona. La grandeza os llama, el pueblo os desea, y yo 
consiento en que reinéis. » Pronunciadas estas palabras 
con la solemnidad que en todos susactos usaba LuisXIV, 
se volvió al embajador español y le dijo: — «Caballero, 
saludada vuestro rey.» El marqués de Castelldosríus 
dobló una rodilla y besó la mano á Felipe. Luis en se- 
guida lo presentó á su corte por medio de estas pala- 
bras: — «Señores, os presento el rey de España. Le lla- 
man al trono su cuna y el testamento del difunto mo- 
narca. La nación española le reclama; su nombra- 
miento es la voluntad del cielo, y yo me inclino ante 
esta voluntad. » Inmediatamente, volviéndose hacia el 
joven duque, — «Sed buen español, le dijo, pues es és- 
te vuestro principal deber; pero no olvidéis jamás que 
habéis nacido francés, y mantened la unión de am- 
bas Coronas, ya que ambos países podrán asi ser feli- 



1 Se ha copiado esta carta de un impreso coetáneo que cirn^l»'' «n- 
tonces profusamente por las provincias de España. 



'f. 



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V- 






HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. III. 48T 

ees conservando la paz y la tranquilidad de Europa.» >^; 

Pocos días después de haber tenido lugar esta cere- .1 

monia y solemne presentación, cuando Felipe de Anjou 
se preparaba para pasar á España y la corte francesa 
para acompañarle hasta la villa de Sceaux, Luis XIV, 
que había revelado ya su secreta idea faltando al com- 
promiso del tratado de partición con las potencias fir- 
mantes^ la acabó de patentizar expidiendo una real cé- 
dula, á tenor de la cual el monarca francés declaraba 
conservar al nuevo rey de España y á sus sucesores su 
derecho á la Corona de Francia, en el caso de que su 
hermano mayor el duque de Borgoña, hijo primogéni» 
to del Delfín, muriese sin hijos, 6 éstos tampoco los tu- 
viesen. Y sin embargo, el rey que expedía esta cédula 
acababa de aceptar el testamento del difunto monarca 
español, en el cual se decía terminantemente: convenir 
d la paz de la cristiandad y de la Europa toda, a la tran- 
quilidad de los reinos que formaban la monarquía española 
y d la intención del testador, que siempre se mantuviesen^ 
desunidas las Coronas de Francia y España, 

Luis acompañó á su nieto hasta Sceaux, donde le 
abrazó y se despidió de él, dándole en una memoria,, 
escrita de su puño y letra, las instrucciones que crey6 
podían servirle para su gobierno, y dirigiéndole aque- 
llas tan memorables y al propio tiempo tan impolíticas 
palabras de: Ya no hay Pirineos. Los duques de Bor- 
goña y de Berry acompañaron á su hermano hasta la 
frontera, y el 24 de Enero de 1701 entró Felipe V en 
Irún. 

Conocidas son las instrucciones escritas que, al des- 
pedirse de él, dio Luis XIV á su nieto. Han sido muy 
admiradas y elogiadas por varios historiadores; pero 
también otros han confesado, con mayor imparcialidad, 
que si bien en ellas hay máximas sanas, las más son 
triviales, conteniendo generalmente encargos encami- 

TOMO XVI 31 



\.--*:' 



• I 



482 ^ VÍCTOR BALAGUER 

nados á mirar más por el provecho de Francia y de su 
familia, que por el de sus nuevos subditos. He aquí al- 
gunos de los encargos que en la citada memoria le 

hacia: 

«Amad á los españoles y á todos vuestros subditos. 
No prefiráis á aquéllos que más os adulen: estimad á 
aquéllos que, para hacer bien, se atrevan á disgustaros: 
éstos serán vuestros verdaderos amigos. 

•Labrad la dicha de vuestros subditos, y, con esta 
mira, no tengáis guerra más que cuando os veáis á ello 
obligado y hayáis bien considerado y pesado las razones 
en vuestro Consejo. 

•Tratad de realzar vuestra hacienda; no perdáis de 
vista las Indias y vuestras flotas; pensad en el comer- 
cio; vivid en estrecha unión con Francia, pues nada es 
taii importante para nuestras dos potencias como esta 
unión, á la cual nada podrá resistir. 

«Si os veis obligado á hacer la guerra, poneos á la 
cabeza de vuestros ejércitos. 

•postrad que habéis quedado agradecido al rey di- 
funto y á todos cuantos le aconsejaron que os eligiese 
por sucesor. 

•Tened gran confianza en el cardenal Portocarrero, 
y demostradle vuestra gratitud por la conducta que con 
vos ha seguido. 

»No olvidéis á Bedmar, que tiene mérito y que pue- 
de serviros. 

•Tened entera fe en el duque de Harcourt. Es hom- 
br,e hábil y honrado y os dará provechosos consejos. 

»No mantengáis con la reina viuda otras relaciones 
que aquéllas más indispensables. Haced de manera que 
salga de Madrid, pero no de España. En cualquier la- 
gar que esté observad su conducta, y procurad que no 
se entrometa en los negocios. Mirad como sospechosos 
á los que tengan con ella relaciones intimas. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. III. 483 

» Amad siempre á vuestros parientes. Acordaos de la 
pena que han sufrido al separarse de vos. Conservad 
estrechas relaciones con ellos, así en las grandes cosas 
como en las pequeñas. Pedidnos lo que necesitéis ó 
anheléis tener y no se halle en vuestra casa. Lo mismo 
haremos nosotros con vos. 

»No olvidéis jamás que sois francés, ni d lo que podéis 
llegar todavía i . 

•Concluyo por un importante consejo, que me hallo 
en el caso de daros. Jamás os dejéis gobernar: sed siem- 
pre el amo. No tengáis favorito ni primer ministro. Oid, 
consultad á vuestros consejeros, y luego decidid. Dios, 
que os ha hecho rey, os dará las luces que os sean ne- 
cesarias, mientras sean buenas vuestras intenciones.! 

Tales son algunos de los consejos dados por Luis XIV 
al que venia á España á gobernar unos reinos donde las 
prácticas constitucionales habían enseñado tiempo hacía 
que era la voluntad soberana del pueblo la qqe hacia 
los reyes. 

El nuS^ro rey de España fué reconocido al pronto por 
todas las potencias extranjeras, á excepción de Aus- 
tria, que habiendo hecho una solemne protesta contra 
el testamento de Carlos II, retiró de la corte de Madrid 
á su embajador. Felipe V comenzó á gobernar á Espa- 
ña dominando en sus consejos la política francesa, á la 
cual se adhirió estrechamente el cardenal Portocarrero, 
que era el hombre de confianza del nuevo rey. Luis XIV 
acostumbraba á decir sonriendo, que los españoles le A¿^- 
bían nombrado su primer ministro^ y en tanto era así, en 
cuanto pasó entonces España por la humillación de 
ver crearse un consejo secreto, titulado de gabinete, 
instándose al embajador francés para que fuera parte de 

1 Generalmente se ha creído que estas palabras aludían á la posibi- 
lidad de que, con el tiempo, llegase ñ ceñir la corona de Francia. 



484 VÍCTOR BALAGUER 

él. Tan irregular nombramiento, dice Alcalá Galiano, 
no ñié admitido por el mi^mo agraciado, y asi hubo de 
recurrirse á Francia para que de allí se diese orden de 
aceptarle, negándola al principio el monarca francés, y 
no concediéndola hasta después de ser segunda vez ro- 
gado, sin que sea posible averiguar si al proceder asi 
Luis obró con prudencia 6 con hipocresía. Lo cierto es 
que España se hallaba entonces realmente bajo la tute- 
la y cúratela de la Francia. 

Varias medallas se acuñaron por aquel tiempo en 
Holanda, que pueden considerarse como la expresión de 
la opinión pública tocante á las cosas de España. Una 
de ellas hacía referencia al nombramiento del duque de 
Anjou, y á la idea generalmente esparcida de ser el 
cardenal Portocarrero el autor, y hasta se decía el fal- 
sificador, del testamento de Carlos II. En el anverso se 
veía el busto del nuevo rey de España con la leyenda 
Philipptis, dux Andejavemis, deceptorum votis obtrusus; en 
el reverso estaba el busto del cardenal, y en tomo la 
inscripción: Portocarrero cardenaíis, iestamenti^fallacis 
artifex. Otra medalla presentaba en el anverso el busto 
de Felipe V, ceñida la frente por una corona de laurel, 
y estas palabras: Philippus V Hispaniarum Indiarumqae 
Rex caíholicus; el reverso figuraba á Luis XIV sentado 
en su solio, empuñando su diestra el cetro, sosteniendo 
su izquierda el globo, mientras que una matrona, repre- 
sentando la España, se inclinaba reverente ante el mo- 
narca francés, leyéndose en torno: Monarchia Hispania- 
rum sub cúratela. 

No fueron éstas solas, sino otras varias las medallas 
que se acuñaron entonces, referentes todas á la impor- 
tancia que á cada momento iba tomando Francia. Y 
efectivamente, la preponderancia francesa iba ganando 
tanto terreno, y traslucíase de tal modo en todos los ac- 
tos del gobierno, que la dignidad española y el orgullo 



HISTORIA DE CATALUÑA. — US. XI. CAP. IV, 

nacional habían de sentirse heridos en lo más inti 
por fuerza, más tarde ó más temprano, habían i 
blevarse contra aquella tutela del extranjero. 



CAPITULO IV. 

Llega á Barcelona la iiolida de haber muerto el rey.^Coofere: 
Barcelona. — Decide Ja ciudad no hacer fiestas públitas.— Re 
taciones de ta ciudad ea defensa de sus privilegios quebrantad 
conde de Palma nombrado virrey de Cstatufla. — Reclamación 
ciudad relativas 8l juramento del nuevo virrey.- — Detencirtr 
embajadores catalanes en Zaragoza.— Carla del rey. — Se ai: 
juramento del virrey, — Partida del principe Darmstad. — M 
esludiantL's. — Simpatías de CataluGa por la casa de Austria. - 
cío de la llegada del rey. 

(Hasta Agosto de 17Ó1.) 

Veamos ahora lo que pasaba en Cataluña con 
vo del advenimiento de Felipe V al trono de Es 
La noticia de la muerte de Carlos II llegó á Barc 
el 8 de Noviembre de 1700 ', y en Consejo de C 
celebrado aquel mismo día se leyó una carta de 
los II, no firmada poí habérselo interrumpido el ac( 
te que ocasionó su muerte, manifestando haber ya 
providencia por lo tocante al sucesor de sus reii 
dominios. Á continuación se dio lectura de otra 
de la reina en que participaba la muerte de su es 
¿ incluía copia de las dos cláusulas del testamente 
las cuales nombraba como sucesor en estos rein 
duque de Anjou >. 

La nueva sorprendió altamente á Cataluña, «qi 
esperaba fuese excluida la casa de Austria de pati 

1 Dielarh del archivo municipal. 

2 Acuerdos del Consejo de Ciento. 



o. 



486 idCTOR BALAGUBR 

nio tan justamente debido á sus gloriosísimos príncipes, 
lo que fué ocasión de recelar un engaño i*» Se ve cla- 
ramente, por los documentos y escritores de la época, 
que en toda Cataluña hubo gran sentimiento por la 
nueva de haber sido llamado un Borbón á suceder en el 
trono de España, y digan cuanto les plazca ciertos his- 
toriadores, lo positivo es que comenzó inmediatamente 
á formarse un partido contrario al nuevo monarca; que 
no era un nieto de Luis XIV suficiente garantía para 
los catalanes tocante á la seguridad de sus libertades. 
Por instinto pareció comprender Cataluña que sus leyes 
venerandas estaban amenazadas de muerte subiendo al 
trono un nieto y discípulo del que decía sencillamente, 
y como la cosa más natural del mundo: El Estado soy yo. 
El mismo día en que fueron leídas las citadas cartas 
al Consejo de Ciento, se abrieron conferencias entre 
esta corporación, el Brazo militar y la diputación, para 
deliberar y ponerse de acuerdo sobre si había concluido 
la jurisdicción del altemos ó virrey de Cataluña, ya que, 
muerto el rey y no habiéndose reconocido aún su suce- 
sor, parecía natural y era conforme á las leyes que no 
pudiese ser la misma la autoridad del príncipe de Darmsr 
tad, á la sazón virrey de Cataluña. Fueron las confe- 
rencias prolongándose, consultándose á letrados y per- 
sonas ilustradas. Dividióse la junta en pareceres, y se 
vio á la ciudad y al Brazo militar ponerse en pugna con 
la diputación por defender ésta que podía seguir la ju- 
risdicción del virrey, mientras los demás sostenían lo 
contrario. «No puedo dejar de extrañar, ha dicho Feliu 
de la Peña, que habiendo los reyes y las cortes elegido 
á los diputados para defender las leyes y privilegios, no 
sólo no las defendiesen, si también buscasen estorbos y 
dilaciones para que los demás no las defendiesen, tole- 

1 Feliu de la Pefia. Ub. XXII. cap. I. 



^ - 



HISTORIA DE CATALUÑA. — UB. XI. CAP. IV. 487 

rando lance jamás sucedido en esta provincia^ que de- 
clarase causas y promulgase sentencias quien no era 
rey ni tenía poder del rey; porque el que murió no lo 
era, habiendo muerto, ni di6 ni pudo dar tal poder; y el 
sucesor, no sólo no había jurado, pero ni aun se había 
visto orden ni letra suya.» A consecuencia de esto y de 
la actitud tomada por la ciudad y Brazo militar, se es- 
parció la voz y publicó que no querían admitir al suce- 
sor nombrado por el rey; pero es lo cierto que por en- 
tonces sólo á la observancia de las leyes se miraba, 
pues de seguro que en aquellos momentos el más inte- 
resado, ó por lo menos el más descontento, era el mis- 
mo virrey, príncipe de Darmstad, quien, como austría- 
co, era adversario político de los Borbones. 

Mientras se estaba en esto y seguían las conferencias, 
recibióse el 3o de Noviembre una carta de la reina y 
gobernadores participando haber sucedido en los reinos 
de España y de la Corona de Aragón el señor D. Feli- 
pe IV de Aragón y V de Castilla, y pidiendo que se pa- 
sase por lo mismo á hacer las demostraciones acostum- 
bradas 1 • La ciudad consultó lo que debía hacer en este 
caso, y tomado consejo de sus asesores, se presentaron 
en 21 de Diciembre los concelleres al virrey diciéndole 
haber resuelto el Consejo no hacer las demostraciones 
que había pedido se hicieran la reina gobernadora, en 
atención á no existir ejemplo ni práctica de haberse ce- 
lebrado regocijo alguno hasta haber venido el nuevo 
rey al Principado y haber jurado las constituciones y 
privilegios 2. ^ 

También el 5 de Enero de 1701, según consta en 
acuerdos y dietarios, pasó otra embajada á decir al vi- 
rrey que el ejercicio de la jurisdicción contenciosa en la 



1 Volumen de cartas reales. (Archivo municipal.) 

2 Dietario de la ciudad. 



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ii'. 



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488 VÍCTOR .BALAGUBR 

forma que lo ejercía la real audiencia, era contrarío á 
las constituciones y usos del Principado, en razón de no 
haber aún jurado S. M. Felipe V los privilegios, y no 
poder por lo mismo ejercerse justicia en su nombre. 
Ningún resultado se consiguió, y en los acuerdos del 
Consejo de Ciento de dicho año se halla que el Senado 
barcelonés tomó solemne resolución de dar por nulos 
todos los actos, sentencias, provisiones, etc., hechos 
hasta aquel día por la audiencia y todos los que en 
adelántese hicieren, siendo contrarias á las constitu- 
ciones y privilegios del país. En las actas del mismo 
Consejo se halla que en 17 de Enero se leyó una mani- 
festación que la ciudad elevaba á la reina, explicándole 
los motivos en que se fundaba para haber pedido al lu- 
garteniente y capitán general del Principado que se sir- 
viera mandar suspender el ejercicio de la jurisdicción 
contenciosa en la forma que se hacía. La defensa de los 
privilegios y libertades venerandas del país ocupaba 
privilegiadamente á los catalanes, y tras de esto se veía 
irse nublando poco á poco el horizonte, de modo que 
hasta los hombres más apartados de los negocios públi- 
cos podían conocer que se aproximaba el momento de 
disputar á Felipe V la posesión del trono de España. 

La atención del nuevo rey y la de sus ministros se 
fijó en Cataluña. El cardenal Portocarrero, que no era 
primer ministro, pero que gobernaba absolutamente 
como tal, hizo que fuese depuesto del virreinato de Ca- 
taluña el principe de Darmstad, ya porque, al decir del 
marqués de San Felipe, era alemán ]¿ algo pariente de 
la reina y de la emperatriz; ya también porque, con su 
afabilidad, blandura y liberalidad, se concillaba los 
ánimos de los catalanes «más de lo que era convenien- 
te al rey.» En su reemplazo fué nombrado D. Luis 
Portocarrero, conde de Palma, hermano del cardenal, 
de quien se dice que era hombre áspero, tardo y fácil 



- HISTORU DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. IV. 489 

á la ira y poco á propósito para suceder al príncipe. 

El 2 de Febrero fué leída en Consejo de Ciento la 
orden del rey Felipe V nombrando por su lugarteniente 
y capitán general en el Principado al conde de Palma, 
marqués de Montesclatos, y el Consejo acordó que antes 
de deliberar si se admitiría el juramento al indicado 
conde de Palma, se elevase una representación á S. M. 
indicándole las principales razones y motivos que á la 
ciudad asistían para solicitar de él que se dignase visi- 
tarla, según costumbre de los reyes sus antecesores, á 
fin de jurar y ser jurado. Algunos días después, en i5 
de Febrero, se trató de la suspensión del juramento que 
prestar debía el nuevo capitán general, conde de Pal-' 
ma, en razón á ser contrario á los privilegios del país, 
por no haberlos aún jurado el monarca i . 

Cuantas reclamaciones hizo con este objeto la ciudad 
fueron inútiles, y ningún resultado obtuvieron los em- 
bajadores catalanes que fueron mandados con este mo- 
tivo á la corte, habiendo dos de ellos, los Sres. Don 
Pedro Ribas de Boxadors y D. Felipe Ferrán de Zaci- 
rera, sido detenidos en Zaragoza por mandato del virrey 
de Aragón, marqués de Camarasa, quien les impidió 
pasar adelante en su camino, manifestando tener orden 
expresa del rey 2. La resolución tomada por Barcelona 
de no admitir el juramento al conde de Palma irritó al 
rey, ó mejor al cardenal Portocarrero, que era en aque- 
llos momentos el verdadero rey, y los concelleres bar- 
celoneses recibieron la terminante carta que sigue: 

El rey: 

«Ilustres, amados y fieles nuestros: Hase recibido 
vtiestra carta de 3 del corriente, con el memorial que la 

1 Acuerdos del Consejo de Ciento. (Archivo municipal.) 

2 £n el DUtario de la ciudad obra la relaci('>n hecha por dichos 
embajadores al Consejo de Ciento. 



490 



VÍCTOR BALAGUER 



acompaña, en que expresáis los motivos decís tener 
para no haber dado el puntual cumplimiento que debéis 
á lo que os mandé escribir en carta de 28 del pasado, 
con ocasión de haber nombrado al conde de Palma por 
mi virrey y capitán general en ese Principado, y en su 
respuesta ha parecido deciros que no habiendo hallado 
la diputación reparo alguno en las constituciones de 
ese Principado, que alegáis, para excusaros de admitir 
al conde de Palma al ejercicio de los cargos en que le 
he nombrado, se hace muy reparable el que los miem- 
bros del los encuentren; y juntamente advertiros que 
habiendo expresado mi determinación de observaros 
vuestros privilegios y de jurar vuestras constituciones 
luego que lo permitiere el tiempo y los negocios univer- 
sales de la monarquía, habiendo ya jurado lo mismo el 
conde en el común consentimiento del Principado, será 
muy de mi desagrado cualquiera oposición que por 
vuestra parte hiciereis á esto, cuando debiera ser el 
ejemplo de todas las demás ciudades de la Corona en el 
cumplimiento de mis órdenes, hallándoos, como os ha- 
lláis, la más favorecida de todas; y así espero que, sin 
otra réplica (que no se admitirá sobre esto), recibiréis 
al conde, si ya no lo hubierais hecho, al ejercicio de sus 
cargos, que asi es mi voluntad. Dada en Madrid á 24 
de Febrero de 1701. 

Yo EL REY 1.» 

Leyóse esta carta en Consejo de Ciento celebrado el 
28 de Febrero 2, y dos cosas hubieron de disgustar en 
ella. La primera el tono que usaba el rey, desacostum» 
brado hasta entonces, y segundo, el no ir firmado el real 
despacho por los regentes catalanes del Supremo de 



1 Archivo municipal: Volumen de cartas reales. 

2 ídem: Acuerdos del Consejo. 



Af 



ri- •■..., íf. 






HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. IV. 491 

Aragón i. Barcelona^ siempre constante en sus prácti- 
cas de no acudir á la violencia naás que en casos extre- 
mosy se decidió entonces á admitir el juramento del 
nuevo virrey, con las protestas acostumbradas, empe- 
ro, y con la publicación de un manifiesto en que se ex- 
ponían claramente los motivos que tuvo desde el día de 
la muerte de Carlos II hasta entonces, para defender los 
privilegios y libertades del país. El 2 de Marzo prestó, 
pues, solemnemente en la catedral el conde de Palma, 
el juramento de ley y costumbre 2, 

Por lo que toca al virrey saliente, príncipe de Darms- 
tad, permaneció en Barcelona hasta 29 de Abril, ya 
que en este día recibió de él un billete el Consejo de 
Ciento, manifestándole su partida y excusándose por no 
haber tenido tiempo de pasar á despedirse personalmen- 
te 3. Un autor coetáneo dice que el principe se hallaba 
bien en Barcelona, porque estaba enamorado de una 
dama y le dolía en extremo apartarse de ella. «Por esto, 
dice^ despechado de la repulsa, viendo le mandaban 
salir de España, dejó tramada una conjura, y tuvo el 
encargo de adelantarla esta mujer, que herida sensible- 
mente por la ausencia del príncipe, lo ejecutó con la 
más exacta diligencia, y con la facilidad que ofrecía el 
genio de aquellos naturales, inclinados d la rebelión^ 
empezó el perverso designio entre pocos, los más alle- 
gados del príncipe; después contaminó el error tanta 
muchedumbre, que quedaron pocos leales. Antes de 
partir escribió á la reina y al almirante; aquélla res- 
pondió por mano del secretario del despacho univer- 
sal Ubilla, con solas expresiones de urbanidad. Nadie 
vio la respuesta del almirante: dúdase si la hubo; pero 
sea fingida ó verdadera, cierto es que la mostró des- 

1 Feliu de la Pefia. lib. XXII, cap. III. 

2 Dietario de la ciudad. 

3 Este billete obra original en el Dietario de este afio. 



a 

* • 

'y; 



492 VÍCTOR BALAGUER 

pues en Viena el príncipe; y ya que hacía ostentación 
de ella, no dejaría de ajustarse á su intención. Cuando 
para embarcarse en la nave se puso en la lancha» en el 
muelle de Barcelona» dijo en alta voz que volvería can 
nuevo rey d ella: todo esto alentaba los alevosos áni- 
mos, que mal hallados con la quietud» solicitaban su 
ruina i.» 

* Esto es lo que dice San Felipe, y la verdad que haya 
en ello no podemos saberla, aunque si ponerla en duda 
por ser quien es el autor. Sobradas ocasiones se presen- 
tarán para hacer ver y constar ha^ta qué punto hay que 
desconfiar del marqués de San Felipe cuando habla de 
los catalanes, á los cuales trata siempre como rebeldes. 
Por fortuna, ya se sabe el valor que debe darse á la pa- 
labra rebelde cuando se la ve usada por un autor corte- 
sano. Pudo ser cierto, sin embargo, lo que en el párra- 
fo transcrito afirma el de San Felipe; pero no fué una 
conspiración, resultado de unos amores contraríados, 
lo que hizo estallar el gran movimiento de Cataluña 
contra Felipe V. El alzamiento tiene su origen en cau- 
sas algo más graves, algo más serías, algo más trans- 
cendentales para la felicidad de los pueblos, que la ver- 
dadera ó supuesta pasión de una dama por el principe 
de Darmstad. 

Por el mes de Abríl hubo un alboroto en Barcelona 
promovido por las rivalidades que había entre los estu- 
diantes del Colegio de Cordellas y los de la universidad. 
La cosa hubiera pasado casi inadvertida si el virrey, 
conde de Palma, no hubiese tomado alguna medida im- 
prudente, por lo cual los concelleres de Barcelona, en 
junta de Estudio, celebrada el 23 de Abríl, resolvieron 
elevar una representación al rey explicándole minucio- 
samente lo ocurrido, «por el fundado temor que abrí* 

1 Comentarios del marqués de San Felipe, tomo I, pág. 29. 



*/ ^\íí: 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. IV. 493 

gabán de que llegase la noticia á oídos de S. M. co- 
mentada falsamente ó exagerada á propósito i.» 

Leyendo los documentos que existen en nuestros ar- 
chivos, se' puede ver claramente el poco acuerdo con que 
marchaban la ciudad y el virrey. Los representantes de 
Barcelona no dejaban pasar desapercibida ninguna oca- 
sión, y sabían aprovechar cualquiera que se ofreciese 
para demostrar sus simpatías á la casa de Austria, sim- 
patías que iban haciéndose más vivas y consistentes á 
medida que se veía la poca disposición del rey y de sus 
delegados en guardar las libertades del país, ó mejor, la 
mucha que mostraban en irlas coartando. 

Había llegado ya el rey á Madrid y se habían cele- 
brado tiestas oñciales en Barcelona por su elevación al 
trono, cuando tuvo lugar una academia y público cer- 
tamen en que tomaron parte todos los 'ingenios barce- 
loneses de más nota. El objeto fué demostrar, por me- 
dio de las composiciones poéticas que se presentaron, 
el sentimiento de Cataluña por la muerte de Carlos 11. 
Los concelleres asistieron á la academia, y con su pre- 
sencia allí^ con la publicación de las poesías premia- 
das, se vino á dar á aquel acto el color de una mani- 
festación política. 

Pocos días después, por el mes de Mayo, dejó el vi- 
rrey el luto que á la muerte del monarca era costumbre 
guardar en Cataluña por dos años. Siguiéronle los del 
real Consejo, los soldados y algunos paisanos, y viendo 
que los demás proseguían llevándole, ofició á la dipu- 
tación y al Consejo de Ciento para que se abandonase, 
np obstante haber sólo transcurrido cerca de seis me- 
ses después de la muerte de Carlos 11. Los diputados 
obedecieron; no así los concelleres, quienes deliberaron 
se continuase el luto en la ciudad por el tiempo que se 

1 Dietario de la ciudad. 



494 VÍCTOR BALAGUÉR 

había estilado en las muertes de los rfcyes anteriores, á 
no ser que se dejase en Madrid y vistiesen la corte y el 
rey de gala, pues entonces sería forzoso imitar el ejem- 
plo 1. 

En tal estado se hallaban las cosas, cuando el i6 de 
Julio se recibió una carta de S. M. en la que decía éste 
al Consejo de Ciento haber resuelto salir de la corte el 
i6 de Agosto inmediato para pasar á Barcelona, con 
objeto de convocar Cortes del Principado en el convento 
de San Francisco, según costumbre, y también con el 
de ir á recibir á la princesa María Luisa y Gabriela de 
Saboya, con la cual había ajustado casamiento 2. 

Efectivamente, á la política de Luis XIV había con- 
venido que Felipe V se enlazase con una princesa de 
Saboya, con lo cual se quitaba un aliado á las poten- 
cias enemigas de Francia. Sin embargo, también este 
enlace hacia ya imposible todo acuerdo con la casa de 
Austria. Algunos historiadores imparciales creen que 
acaso hubiera sido mejor enlazar al duque de Anjou con 
una archiduquesa de Austria, ya que esto quizá hubiera 
evitado la sangrienta guerra de sucesión, cumpliéndose 
así por otra parte la voluntad última de Carlos U, quien 
al nombrar heredero de su trono á Felipe, duque de 
Anjou, añadía en una cláusula de su testamento las pa- 
labras siguientes: 

»Y porque deseo que se conserve la paz y unión que 
tanto importa á la cristiandad, entre el emperador mi 
tío, y el rey cristianísimo, les pido y exhorto que estre- 
chando dicha unión con el vínculo del matrimonio del 
duque dé Anjou con la archiduquesa, logre por este 
medio la Europa el sosiego que necesita.» 



í Feliu de la Peña. lib. XXIl. caps, m y IV. 
2 Archivo municipal: Cartas reales. 



lIlSrOEUA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. V. 



CAPÍTULO V. 



■ey contra las prerrogativa» de Barcelona. — Defensa de pri- 
-Llega el rey á Barcelona.— A gOeros. — Fiestas.— Abertura 
«■tes. — Discurso del rey. — Va el rey á Figueras á recibir á 
. — Fiestas en Barcelona. — Oposición al gobierno en tas Cor- 
cierran las Cortes. — Injusticias de algunos historiado res. 

(De Setiembre A fin de 1701.) 

de retrasarse el viaje del rey, pues hasta el 5 
nbre no salió de Madrid, llegando el 16 á Za- 
21 II del mismo mes se recibió y leyó en Con- 
Ciento una carta en la que S. M. encargaba 
celleres omitiesen á su entrada en Barcelona 
a ceremonia de la granada, que se colocaba en 
de San Antonio, y de la cual salía un niño 
:egar al rey las llaves de la ciudad. Leyóse 
el mismo d!a otra carta real disponiendo 
e la prerrogativa concedida por sus anteceso- 
concelleres de cubrirse ante el rey, debia sólo 
entenderse cuando S. M. les mandase que se cubrie- 
ran 1. Barcelona recibió estas órdenes con asombro. Si 
Felipe no quería que los concelleres se cubriesen hasta 
tanto que él se lo mandara, claro era, pues, que les ne- 
gaba este derecho, es decir, la prerrogativa que gozaba 
Barcelona de tiempo inmemorial, aprobada y confirma- 
da por los reyes todos, pues si bien Felipe IV, después 
del levantamiento de Cataluña la quitara, Carlos II la 
volviera á conceder. Si Felipe no quería que se le en- 
tregasen las llaves de la ciudad, no podía ser por oti^ 

1 Archivo munidpah Cartai reales.— Acutrdaí del Consejo, 



49^ VÍCTOR BALAGUBR 

causa que por creerse ya dueño de ella en el mero he- 
cho de haber tomado posesión del trono de Castilla. 
¿Cómo, pues, podía comprenderse que á jurar viniera 
las leyes y privilegios de Barcelona quien comenzaba 
por faltar á ellas? El error político más grave que podía 
un rey cometer, tratándose de Cataluña, era querer aco- 
modar el pueblo á su voluntad, en lugar de acomodarse 
él á la voluntad del pueblo. 

Cataluña, ya lo sabemos por repetidos ejemplos, era 
celosa de sus libertades, y escrupulosa observadora de 
sus privilegios. Los concelleres habían nombrado em- 
bajadores que llegasen* hasta Lérida para recibir y dar 
la bienvenida al rey. Sin embargo, reuniéndose el Con- 
sejo de Ciento, revocó el nombramiento, por ser cosa 
sin ejemplar, eligiendo á otros y dándoles orden de lle- 
gar sólo hasta Martorell, conforme en otras ocasiones 
se había ejecutado, con encargo de dar al rey la bien- 
venida; pero representándole al mismo tiempo el des- 
consuelo de Barcelona por los decretos y órdenes refe- 
ridos 1. Vieron estos embajadores al rey en Martorell, 
y volvieron á Barcelona muy asegurados de que no se 
innovaría. cosa alguna, habiendo ofrecido Felipe V con- 
servar y mantener los fueros y privilegios de la ciudad 
y Principado. 

Sucedió empero muy de otra manera. El 3o de Se- 
tiembre, habiendo llegado Felipe cerca de Barcelona y 
salido á recibirle las autoridades y corporaciones popu- 
lares, se observó que no mandó cubrirse á los concelle- 
res, quienes le acompañaron con la cabeza desnuda 
hasta el convento de Jesús, si bien no desmontaron de 
caballo al recibirle y besarle la mano, conforme esto 
con la costumbre que siempre en la entrada de los reyes 
se había seguido. Feliu de la Peña cuenta que á vista 

1 Acturdos del Consejo. — Feliu de la Pefia. lib. XXIl, caj». V. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. V. 

de la acción referida, ejecutada con los concell 
el duque de Anjou, según le titula siempre el 
catalán, empezó á inquietarse con suma impac 
pueblo por no oír la campana que llamase á Ce 
Ciento; aunque, sin llamarle, convocaron á 
sujetos los concelleres para aconsejarse; y añ 
representaron su justicia al duque, quien les mi 
tonces cubrir, asegurando la grandeza de la c 
dando por disculpa el no haberlo advertido. Sii 
go, se ve que era cosa deliberada y resolución 
de antemano. 

El sábado r." de Octubre llegó Felipe V á I 
na, efectuando su entrada en coche, habiendo : 
dos incidentes casuales, que fueron tomados y 
dos como agüero por el pueblo, siempre pronl 
mentar los hechos y sacar partido de la menor 
tancía. Sucedió primeramente que al llegar Fd 
palacio se asomó al balcón para saludar al pue 
le cayó á la calle el bastón real. El otro hechi 
haberse prendido fuego por la caida de una anl 
una tapicería donde estaba el retrato del rey, i 
do la cara de éste^desfigurada, ó mejor, reducida 
zas, pues cuando se acudió para sofocar el fue 
pudo salvarse menos el retrato real. 

Una reseña que por mandato de los diputadc 
cribió en esta ocasión, pondera los adornos qu 
en las calles y casas particulares, refiere las lun 
y fiestas que se hicieron, y habla largamente 
blico regocijo ' . Feliu de la Peña dice que hi 

t Fisihiaj átrwjtraciena y majestuosos obsequios con qi 
ilustre y fidelísimo consistorio de los diputados y oidores del I 
de Catalufia celebrú la dicha que llegó á lograr con el deseadi 
feliz hiraeneo de sus católicas majestades D. Felipe IV de Ai 
de Castilla, conde de Barcelona, etc., y Dofia Marfa Luisa G 
Saboya, que Dios guarde, prospere y en su sucesión eternice 
TOMO XVI 3 



498 VÍCTOR BALAGUER 

efecto, luminarias y fuegos; pero, añade, tuvieron lugar 
con tal quietud «que apenas se oían gritos ni voces por 
las calles, cosa digna de reflexión en tan numeroso 
pueblo.» 

El día 4 por la mañana prestó Felipe V, en la sala 
grande del palacio mayor, su juramento á los fueros y 
privilegios del reino, recibiendo en cambio el de fideli- 
dad de los tres Brazos ó estamentos, y el 12 pasó al 
convento de San Francisco á abrir las Cortes, acto que 
hasta entonces habían retrasado con sus protestas los 
síndicos del Brazo militar y real. 

La reseña anteriormente citada nos da la siguiente 
descripción del local y ceremonia: «Para el día señala- 
do, dice, se previno en la iglesia del mismo convento 
de San Francisco un majestuoso solio en esta forma: 
fabricóse un tablado sobre el presbiterio, con once gra- 
das de tres cuartos cada una^ para subirse á él, que lle- 
gaban por el pavimento de la iglesia hasta la segunda 
capilla; formaban estas gradas dos ángulos, uno por 
cada parte de su espaciosa frente, por donde se había 
de subir, y por arriba se formó una balaustrada, que se 
cubrió después, como todo lo demás del tablado y gra- 
das, de paños amarillos y colorados, proporcionalmente 
distribuidos. Sobre este tablado se levantaron otras tres 
gradas, cuyo llano llegaba hasta el retablo del altar 
mayor, en el cual se puso un rico dosel, con sus colga- 
duras á los lados, á disposición de los de la familia de 
S. M., y debajo del dosel se colocó una rica silla con 
su estrado y almohadas de terciopelo carmesí con 
franjas de oro. Por el llano del pavimento de la iglesia, 
á la parte derecha, se pusieron dos líneas de bancos sin 
respaldo, que, empezando junto á las gradas del solio, 
llegaban hasta la capilla de San Antonio, para que se 
sentasen en ellos los sujetos del Estamento eclesiástico; 
á la otra parte se pusieron seis líneas de bancos, ocu- 



HISTORIA DB CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. V. 499 

pando la misma longitud, para todo el Estamento mili- 
tar; y por el medio de la iglesia, haciendo frente al solio, 
concluyendo los dos extremos de parte á parte de los 
bancos del Estamento eclesiástico y militar, se pusie- 
ron tres líneas de bancos para el Estamento real. 

»Con esta disposición, el día 12 de Octubre á las tres 
de la tarde se poblaron los bancos de las personas de los 
tres Estamentos, presidiendo en el eclesiástico el ilustrí- 
simo señor arzobispo de Tarragona, en el militar el muy 
ilustre señor marqués de Anglesola, conde de Peralada, 
y en el real el excelentísimo conceller en cap de Barce- 
lona. Y á lo que se .tuvo noticia que venía S. M., salió 
toda la comunidad del convento con la cruz alta pro- 
cesionalmente, y el padre guardián concluyéndola, con 
su capa pluvial, vera-cruz y asistentes, y salieron to- 
dos hasta la puerta del patio, y al que llegó S. M,, sa- 
lió á recibirle el excelentísimo conceller en cap con sus 
dos maceres, y apeándose S. M. del coche, con los de- 
bidos acatamientos se puso á su lado á la mano izquier- 
da, y tomando seis religiosos revestidos un palio que 
tenían prevenido, se puso S. M. debajo del y el exce- 
lentísimo conceller en cap á su lado y los dos maceres 
de la excelentísima ciudad con las mazas delante el 
mismo palio, y el excelentísimo señor duque de Medi- 
nasidonia, con su estoque desnudo en la mano, iba de- 
lante de S. M., y la guardia de corps con las demás 
guardias iban á los lados del palio, y en esta forma se 
encaminaron á la puerta de la iglesia, precediendo toda 
la procesión de los religiosos, y al entrar en ella ento- 
naron el Te Deum laitdamus, continuándole hasta que 
S. M. estuvo en el solio. 

»A1 llegar al pie de las gradas del tablado, el exce- 
lentísimo conceller en cap, haciendo el debido acata- 
miento, se despidió de S. M. y se volvió á su lugar, y 
S. M, con el palio se subió al llano grande del tablado. 



500 VÍCTOR BALAGÜER 

y después al solio, y los religiosos arrimaron el palio á 
un lado del mismo tablado, á donde se concluyó el Te 
Deu7n, y todos los religiosos se retiraron por la otra 
parte de la sacristía. 

•Asentóse S. M. en su silla, y el excelentísimo señor 
duque de Medinasidonia se puso á su lado en pie, y des- 
pués puso el estoque desnudo en manos de S. M., y se 
bajó al llano del tablado, y allí estuvo en pie todo el 
tiempo que duró la función. Estaban los reyes de armas, 
dos á cada parte del llano del mismo tablado, y en la 
parte derecha de las gradas estaban el ilustrísimo señor 
canciller obispo de Gerona, con uno de los muy ilustres 
regentes del Supremo de Aragón y los tres ministros de 
su sala, y á la otra parte estaban tres ilustres regentes 
del Supremo de Aragón, el muy ilustre regente de Ca- 
taluña con lo restante de los demás ministros, que es- 
tuvieron toda la función en pie y descubiertos. 

t Estando todo en esta disposición, un rey de armas, 
de orden de S. M., con alta é inteligible voz dijo: Silen- 
cio, silencio; y luego, después que todo aquel lucido y 
autorizado congreso se puso en un profundo silencio, 
dijo otra vez con esforzada voz: El rey manda que os 
sentéis, y en esto se sentaron todos los sujetos de los tres 
Estamentos; y luego después volvió á decir: El rey man- 
da que os cubráis, é- inmediatamente se cubrieron todos 
los sujetos, y finalmente dijo: El rey manda que atendáis; 
y luego después el muy ilustre D. José de Villanueva, 
protonotario del Supremo de Aragón, de orden de S. M., 
con clara é inteligible voz, leyó la proposición que ha- 
cia S. M. á la corte, f 

La proposición ó discurso del rey fué en catalán, se- 
gún costumbre, y he aquí su traducción: 

«El rey D. Carlos II, mi tío (que santa gloria haya), 
observando las leyes de la sucesión y de la justicia^ me 
instituyó heredero de la Corona de España y todos sus 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. V. 5OI 

reinos. Y viniendo á ellos como legítimo sucesor para 
tom^ir posesión, lo ejecuté' en los reinos de Castilla y 
León; y habiéndome aclamado, jurado y prestado sa- 
gramento y homenaje los vasallos de dichos reinos, les 
confirmé sus constituciones, privilegios, usos y costum- 
bres. Y deseando observar lo mismo en el presente 
Principado de Cataluña, con la mayor brevedad que me 
ha sido posible y el tiempo me ha permitido, por lo 
mucho que estimo y merecen tan buenos y leales vasa- 
llos, como son los que le componen, para corresponder 
al amor, lealtad y esfuerzos con que siempre han servi- 
do á mi Corona, esperando que lo continuarán con la 
misma fineza: He mandado convocar estas Cortes ge- 
nerales para que en ellas se trate todo lo que pueda ser 
más útil, conveniente y de justicia para su mejor go- 
bierno, conservación y beneficio, mirando por ellos con 
el gran cuidado particular y cordialísimo amor que les 
tengo, dando providencia de que por motivo alguno no 
queden agravados, ni se les pongan embarazos que de- 
tengan las resoluciones de la mayor equidad, en que 
deseo estén, como asi lo ejecutaré continuamente, es- 
perando que al mismo tiempo tendrá presentes el dicho 
Principado y considerará con toda atención el estado 
que hasta aquí ha tenido la monarquía, y lo que está 
pasando en sus separados y grandes dominios, y en 
adelante puede suceder y ocurrir, y á todas las demás 
circunstancias tan públicas á su vista, para que, corres- 
pondiendo á unas y otras debidas obligaciones, se logre 
en mayor servicio de Nuestro Señor la autoridad y per- 
manencia de la justicia, el beneficio común de este 
Principado, el alivio de estos vasallos, y todos los efec- 
tos de mi real servicio, en que desde luego mando se 
trate y confiera y se me represente por estos Brazos, 
dejando todo lo que embarace tan loables y principa- 
les fines, que son los que han movido mi ánimo á pasar 



502 VÍCTOR BALAGUBR 

á esta ciudad, como lo ejecutaré en todas las ocasiones 
que convenga, por lo que aprecio el beneficio común de 
estas provincias y de sus particularidades é individuos.» 

Hecha esta proposición ó discurso que, por lo que 
luego se vio, no fué del agrado general, diéronse por 
abiertas las Cortes, y mientras éstas se ocupaban en sus 
trabajos, el rey salió en dirección á Figueras para reci- 
bir á su esposa María Luisa Gabriela de Saboya, enla- 
zada con él por poderes. Felipe^ llegó el día i.*' de No- 
viembre á Gerona, y el 2 á Figueras, en donde entraba 
también aquel mismo día por la tarde la reina, ratiñ- 
candóse la boda ante el patriarca de las Indias. Catorce 
años, aún no bien cumplidos, tenía la reina, y se dice 
que era agraciada y amable. Venía acompañándola des- 
de Niza la célebre princesa de Orsini, que tanto debía 
figuraren las crónicas de palacio 1, la cual fué nombra- 
da camarera mayor de la reina de España, por encargo 
y orden del monarca francés Luis XIV. Obedeciendo á 
las instrucciones que recibiera de la corte francesa, no 
bien entró la princesa al servicio de la reina de España, 
que era una niña, cuando supo hacerse absolutamente 
necesaria, adquiriendo sobre su ánimo un poder sin li- 
mites y dominando asimismo al rey su esposo 2. 

El 8 de Noviembre llegaron á Barcelona los regios 
consortes 3, siendo recibidos con ostentación y celebran- 

1 Dunhain, Coxe y muchos otros historiadores llaman á esta jvin- 
cesa de Orsini. Los historiadores españoles la conocen generalmente 
por la princesa de Ursini, Los franceses la llaman de los Ursinos. 

2 Puede verse mi escrito Las bodas de Felipe V^ que se publicar:*! 
en uno de los tonios que seguirán á los de esta HISTORIA» 

3 Según cuenta la relación que con el título de Festivas demostracio- 
nes sq publicó en Barcelona y se cita en una nota anterior, el rey desde 
Figueras había salido á recibir á la reina, deseando conocerla, sin ser ¿I 
conocido. Al efecto, se acercó á su coche en traje de caballero de la 
corte, y fué escoltando el coche á caballo, departiendo con la reina y 
con la princesa de Orsini hasta llegar cerca de Figueras, en el cual punto 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. V. 5O3 

do la ciudad solemnes fiestas por su llegada. El día 9 
pasaron á palacio á darles el parabién y besarles la ma- 
no los comunes y tribunales, con los presidentes de los 
tres Brazos de las Cortes, D. Fr. José Llinás, arzobis- 
po de Tarragona; Dr. D. José Cpmpany, conceller en 
cap de Barcelona, y el conde de Peralada. Siguiéronse 
luego las fiestas. 

La universidad obsequió á los reyes con la represen* 
tación de una loa escrita en verso castellano, que fué 
ejecutada por «alíimnos de aquella en un teatro que á 
propósito se levantó en la plaza de palacio, ñrente á los 
balcones de la regia morada. 

Con motivo de la traslación del prodigioso cuerpo de 
San Olaguer, que se había reservado para cuando llega- 
se la reina, tuvieron lugar grandes solemnidades, asis- 
tiendo los reyes á las funciones religiosas que por esta 
causa se celebraron. 

Por espacio de tres días consecutivos duraron las 
fiestas, luminarias, bailes y músicas, sobresaliendo en- 
tre los festejos, por su esplendor, un torneo á pie y una 
danza llamada de la momería, que á costa de la diputa- 
ción se celebraron en la sala de los pleitos de su pa- 
lacio 1. 

El regocijo de las fiestas no impidió que las Cortes 
continuasen su elevada misión. Tenían lugar en su seno 
calurosos debates, disentimientos y protestas, porque, 
no sin fundado motivo, desconfiaban del gobierno los 
celosos diputados catalanes, pues le veían con poco res- 
peto á la constitución política, ya que hallaba siempre 
medio de entorpecer, dilatar y desechar al cabo los acuer- 
dos y leyes sometidos á la sanción real. La mayoría de 
las Cortes estaba en favor del gobierno; pero tenía éste 

se separó de ellas, altamente prendado de la que veaía para ser i\i es* 
posa. 

1 Festivas detnostr aciones^ etc. 



504 VÍCTOR BALAGUER 

en frente una minoría tenaz, osada, independiente, á la 
cual daba gran fuerza la justicia en que se apoyaba. En 
vano fué que el gobierno tratara de atraerse á algunos 
con halagos, ofertas y mercedes. D. Pedro Torrellas y 
Senmanat y D. Juan Buenaventura de Gualbes orga- 
nizaron una oposición que representaba verdaderamente 
la opinión pública, y manifestando que el rey quebran- 
taba las leyes juradas, pidieron con empeño la aproba- 
ción de las nuevas constituciones votadas en Cortes 1. 
. Por fin la oposición vino á triunfar. El duque de Mc- 
dinasidonia presentó al Congreso la aprobación de todas 
las constituciones que habían hecho las Cortes, que fue- 
ron las más favorables que había conseguido la provin- 
cia, y «pidió, dice el analista Feliu, un corte á la sola 
constitución de desinsacular, que el rey tenia empeño 
en modificar. Discurriéronle los abogados de orden de 
los presidentes, y fué que.S. A. decretase que mandaiia 
insacular los desinsaculados y quitar los abusos y exce- 
sos en adelante, con que no quitó ni dio derecho, que- 
dando en su fuerza las antiguas leyes y derecho de las 
reservas, en fuerza de las cuales, cuando sucediese des- 
insacular á alguno sin causa, deben los comunes instar 
la contrafacción y solicitar la declaración para que se 
asegure si esto es de justicia.» 

Arreglado esto, diéronse por terminadas las Cortes el 
14 de Enero de 1702, en el cual día asistió Felipe acom- 
pañado de la reina al acto de cerrarse las Cortes, y allí 

» 

renovó su juramento á la constitución política de Cata- 
luña, volviendo á recibir el de fidelidad de sus subditos. 
En este acto hizo gracia de naturalización en la provin- 
cia al conde de Peralada, al secretario del despacho uni- 
versal D. Antonio de Ubilla, al protonotario D. Antonio 
de Villanueva y á D. Bernardo Oliva y Nadal. Di6 

1 FeUu de la Pefia, üb. XXII, cap. VI. 



HISTORIA DE CATALUÑA. — LIB. XI. CAP. V. 505 

también título de marqués á D. Pedro Torrellas, Don 
Bernardo Aymerich, D. José Agulló, D. José Meca, 
D. José de Pinos, D. Pedro Cartellá y Desbach, Don 
Jerónimo de Rocabertí y D. Juan y D. Carlos de Llu- 
piá. No quiso admitir D. Pedro Torrellas el marquesa- 
do, y dióle el rey á D. Pedro Ribas. Á más de estas 
gracias, hubo muchas de nobles, caballeros y ciudada- 
nos; pero, al decir de Feliu, no quisieron ser nobles to- 
dos los electos. 

Lo sucedido en las Cortes de Barcelona da pretexto 
al marqués de San Felipe para, en sus Comentarios, des- 
cargar sus ifas contra los catalanes, de quienes dice que 
juraron gtcardar fidelidad y obediencia al rey, pero no con 
intención de cumplirlo, pues los de ánimo natural infiel 
con facilidad se absuelven del juramento, porque no lo creen 
acto de religión, sino política ceremonia que pueden violar 
cuando se les antoja. Estas palabras del cortesano y adu- 
lador marqués^ son rechazadas en su Historia de Espa- 
ña por el moderno historiador inglés Dr. Dunham, 
quien se empeña mucho bn justificar la conducta de los 
catalanes, cuya sublevación afirma que fué hija de ver 
quebrantadas sus leyes. Desgraciadamente, la impar- 
cialidad y justicia del historiador inglés en este punto, 
no son seguidas por su anotador y reformador el Sr. Al- 
calá Galiano, quien, inclinándose un tanto al marqués 
de San Felipe, culpa á Dunham de exceso á favor de los 
catalanes. En el juicio del marqués de San Felipe y de 
Alcalá Galiano, hay, sin embargo, pasión, pues no es 
verdad lo que dice el último de que los catalanes, en me- 
dio de sus excelentes cualidades, son desafectos d CastiUa y 
pecan de inquietos y de propensos a sublevarse con poco 6 
ningún motivo; mientras que, por el contrario, hay mu- 
cha razón y verdad en lo que afirma Dunham respecto 
á que no debe creerse lo que de los catalanes dicen los hisiO' 
fiadores castellanos, porque el noble pueblo catalán fui y 



506 VÍCTOR BALAGUBR 

siempre ha sido fiel mientras se le respetaron sus derechos. 
Así lo confirma la verdad histórica. Nunca los cata- 
lanes se han sublevado por motivo escaso ó de poco 
valer. Hojéese la historia de los levantamientos de Ca- 
taluña, y se verá por ella que Cataluña no se ha movi- 
do nunca sino impulsada por el amor á la patria y á la 
libertadi los dos grandes móviles de los pueblos que tie- 
nen dignidad de ser. Ya en otros puntos de esta obra 
queda suficientemente explicado, que lo que se llama re- 
belión en los catalanes significa lealtad. 



FIN DEL TOMO OCTAVO. 






ÍNDICE DEL TOMO OCTAVO. 



LIBRO DÉCIMO. 

(continuación.) 

Páginas. 

CAPÍTULO XXIV.— Preparativos de defensa y fortificación de 
Martorell. — Preparativos de Barcelona. — Ocapación de Villa- 
franca por el ejército real. — Nombramiento de Tamarit como 
general de las aimas catalanas. — Toman los castellanos á San 
Saduml.— Expedición de Margarit. — Se apodera de Constantf. 
— Nuevos sacrificios de Barcelona. — Fuerza el ejército real el 
paso de Martorell. — Llegan las tropas al llano de Barcelona. 
— Se decide reconocer por conde de Barcelona al rey de Fran- 
cia. — Proposición de Francia á la junta de Brazos. — Alegación 
de los motivos que obligaron á los catalanes á reconocer al rey 
de Francia. — Proclamación de Luis XIII de Francia. — Pala- 
bras de un orador 5 

CAPÍTULO XXV. — Gobierno y disposiciones militares toma- 
das en Barcelona. — Intimación á la ciudad. — Contesta Barce- 
lona. — Consejo de capitanes. — Se acuerda el ataque de Barce- 
lona. — Plan de ataque.— Alocución del general en jefe. — Alo- 
cución de Tamarit á los catalanes. — Preparativos de resisten- 
cia en Barcelona. — Muerte del conde de Tirón. — Retirada de . 
los catalanes. — Muerte del duque de San Jorge. — Muerte de 
otros capitanes. — Ataque á la ciudad. — Batalla de Montjuich. 
— Socorre Barcelona el fuerte. — Den*ota y estrago de las tro- 
pas reales. — Toma Garay el mando del ejército. — B.'inderas 
tomadas á los castellanos 21 

CAPÍTULO XXVI. — Llegada del conceller coronel con la ban- 
dera.— Recepción del embajador de Portugal.— Carta creden- 
cial del embajador.— Se retira el ejéicito real á Tarragona. — 
El marqués de los Vélez reclama los cadáveres de sus sobiinos. 



5o8 



ÍNDICE 



Pigi 



—Es nombrado virrey el príncipe de Butera. — Se da cono- 
cimiento de la batalla al rey de Francia. — Preparativos para 
continuar la guerra. — Acción de Coll de Cabra. — Pregones 
públicos. — Llegada de Lamotte á Barcelona.— Muerte de Pa- 
blo Claris. — Consternación de Barcelona por su muerte. — Su 

retrato. — Su entierro. — Admirable acción de Claris 36 

CAPÍTULO XXVIL— Serignan pasa á Montblanch.— Llegada 
de M. de Argenson. — El príncipe de Butera en, Tarragona. — 
Carta de Felipe IV. — Regresa Lamotte. — Disposiciones to- 
madas por los catalanes. — Sitio de Tarragona. — ^Llega la es- 
cuadra francesa. — Salou y Reus abren sus puertas. — Toma de 
Constantí.— Prosigue con ligor el sitio de Tarragona. — Com- 
bate naval. — Nuevos preparativos para socorrer á Tarragona. 
— Nuevo combate naval y .socorro de la ciudad. — Los catala- 
nes levantan el sitia. — Muerte del príncipe de Butera.^ — Mar- 
garit es nombrado embajador y parte á Francia. — instruccio- 
nes y juramentos del embajador. — Cartas reales y contesta- 
ción. — Aprobación y firma de los pactos. — Canje de la duque- 
sa de Cardona y sus hijos. — Calderón de la Barca en Tarragona 
con el ejército real. — Quevedo y Rioja escriben contra Cata- 
luña. — Tumultos en Barcelona y elección de concelleres, aña- 
diéndose uno por parte de los menestrales. — Elección de di- 
putados .:.... 6o 

CAPÍTULO XXVIIL— La campaña del Rosellón.— Hambre en 
Perpiflán. — Luis XIII se dispone á pasar al Rosellón. — Soco- 
rro de víveres enviado á Perpifián. ^Edicto de Felipe IV. 
•^-Reus y Constantí se entregan al ejército real. — La capitana 
de Doria cae ed poder de los catalanes. — Fortificación de Bar- 
celona. — Entrada de Brezé en Barcelona y juramento. — Viaje 
del rey de Francia. — Es nombrado virrey D. Pedro de Ara- 
gón.— D. Pedro de Aragón es derrotado y hecho prisionero. 
—Noticia oficial de la victoria 63 

CAPÍTULO XXIX.— Toma de Colibre.— Se estrecha el bloqueo 
de Perpiñán.— Llegada de Luis XIII al campo.— Ataque de 
Tortosa y toma de Monzón.— Combate naval á la vista de Bar- 
celona.— Nuevo combate delante de Sitges.-^Llegada de Fe* 
Upe IV á Zaragoza. — Torrecusa nombrado para socorrer á 
Perpiñán.— Capitulación de Perpiñán. — Artículos de la capi- 
tulación.— Se proyecta el sitio de Lérida.— Precauciones de 
los leridanol— Batolla de Lérida.— Lamotte virrey.— Carta 
leí rey Luis.— Calda del conde-duque de Olivares qrj 



ÍNDICE 509 

PágioM, 

CAPITULO XXX. — ^Desmanes de los franceses en Cataluña. — 
Quejas de Catalufia al rey de Francia. — Nombramiento de Ln 
Marca. — ^Batalla de Mira vet.— Muerte de Luis XIII.— Suce- 
sos favorables.» Combates navales. — Victoria de FHx. — Re- 
cobran á Monzón los castellanos. — Lamotte cae en una em • 
boscáda lOH 

CAPÍTULO XXXL — Acude Lamotte en socorro de Balaguer. 
— Los españoles ponen sitio á Lérida. — Intimación á la ciu- 
dad. — Batalla perdida por Lamotte. — Viaje de Felipe IV á 
Fraga. — Prosigue el sitio de Lérida. — Intenta Lamotte soco- 
rrer la ciudad. — Capitulación de Lérida. — Entrada de Feli- 
pe IV en Lérida y su juramento. — Perdón general concedido 
por el rey.^-Pone Lamotte sitio á Tarragona. — Asalto general 
sin fruto. — Se pronuncia contra Lamotte la opinión pública.— 
Embajada á Francia — Lamotte es apeado del mando, -^De- 
fensa de Tremp. — Fontanella en las conferencias de Munster. 1 16 

CAPÍTULO XXXII. — Llegada del conde de Harcourt. virrey. • 
— Sitio y capitulación de Rosas. — ^Toma de Mollerusa.— To- 
ma de Camarasa. — Batalla de Llorens.— Sitio y c?pitulación 
de Balaguer. — Victoria en Flix. — Regresa Harcourt á Barce- 
lona.— Conspiración en favor de Felipe IV. — Castigo de los 
conspiradores. — Martí en las conferencias de Munster. —Me- 
morial al rey de Francia. — Sitio de Lérida.— Resolución de 
los leridanos. — Salidas de los sitiados. — Es nombrado de 
nuevo el marqués de Leganés. — Hambre en Léiida. — Batalla 
dada por el de Luanes , 1 24 

CAPÍTULO XXXIII. — Fiestas en Barcelona.— NoníbVamiento 
del principe de Conde. — Su llegada á Barcelona. — Nuevo si- 
tio de Lérida.— ^Escenas del sitio. — Los violines del príncipe 
de Conde. — Levántase el sitio.— Leva de i .000 soldados. — 
Paseos militares. — Retirada del marqués de Aytona. — Sitio 
de Constantí. — Conde regresa á Francia. — Entra en Barcelona 
el nuevo virrey cardenal Mazarini.— Se disgusta el virrey con 
los catalanes y regresa á Francia. — Le reemplaza Schomberg. . 
—Sitio y toma de Tortosa. — Sentencia del gobernador de Ca*- 
tell de Asens. — Disgusto con los franceses. — Sucesos favora- 
bles á las armas de Felipe IV. — Expedición de D. José Dár- 
dena. — Prisión del general Marsin. — ^^Estratagema de los fran- 
ceses para apoderarse de Tarragona. — £1 duque de Vendóme 
virrey.— Médicos enviados á Tortosa por la peste. — Los cas- 
tellanos ae apoderan de Castell Lleó. — Reyertas de paisanos 



5IO 



ÍNDICE 



y franceses. — Pérdida y recobro de Falset por los catalanes.— 
Peste en Catalufia. — Conspiración descubierta en Barcelona.— 
Victoria del marqués de Mortara. — Sitio de Tortosa. — Capi- 
tulación de la plaza. — Embajada á Francia 137 

CAPÍTULO XXXIV. — La peste en Barcelona. — Admirable 
conducta del gobernador y de los concelleres. — Honores de 
la peste. — Mueve su ejército el marqués de Mortara. — ^En- 
trega de las llaves de Barcelona á la Virgen de la Concepción. 
— Actitud heroica de Barcelona. — Sitio de Barcelona. — Pri- 
meros sucesos del sitio. — ^Defección de M. Marsin. — Parte de 
la diputación vuelve á la ciudad. — Toma el marqués de Mor- 
tara el fuerte de Santa Madrona. — Llega D. Juan de Austria 
«ni campo. — Asalto de Montjuich. — Llegada del mariscal La- 
motte en socorro de Barcefona. — Hambre en la plaza. — Con- 
sigue Lamotte entrar en Barcelona y jura como virrey. — El 
mariscal Lamotte herido. — Intentan los castellanos apoderar- 
:»e de Mataró, Puigcerdáy Vich. — Asalto de San Ferriol. — 
Muerte de Mostarós. — Asajto del fuerte de los Reyes. — Apu- 
ros de la ciudad. — Alteración de la moneda. — Quiénes eran 
los más influyentes en Barcelona. — Asalto general rechazado. 
— Los diputados de Manresa reúnen los Brazos y acuerdan 
reconocerá Felipe IV. — Siguen el ejemplo de Manresa otros 
lugares. — Barcelona decide capitular. —Huyen de la ciudad 
los más comprometidos. — Abrense las conferencias para la ca- 
pitulación. — Pactos de la capitulación.— Entrega de Barcelo- 
na.— Entran en Barcelona el príncipe D. Juan y las tropas. 
— Se rinden las demás plazas, excepto Rosas y Blanes. — Con- 
firma el rey los pactos de la capitulación 151 

('APÍTULO XXXV. — Se niegan muchos catalanes á reconocer 
á Felipe IV. — Los jefes de partido anti- castellano ó sepa- 
ratista.— Conspiración fracasada en Perpifián. — Entrada de 
franceses en Catalufia. — Sitio de Gerona. —Retirada de los 
franceses.— Embajada á Madrid.— Nueva campafia del francés. 
—Victorias de los franceses.— Llega el principe de Conde has- 
ta el llano de Barcelona.— Se apodera de barias poblaciones. 
—Siguen los progresos de sus armas. — Sitio de Solsona. — De 
Palamós.— Berga es tomada y recobrada dos veces. — Capi- 
tulación de Solsona.— Partida de D. Juan de Austria.— Par- 
tidas de migueletes. — Reyertas entre catalanes y castellanos. 
—Margarit llega hasta el llano de Barcelona.— Batalla de Cas- 
tellfoUit.— Empresa infructuosa contra Rosas.— Sitio y toma 



ÍNDICE 511 

P&ginas. 

de Camprodón. — Suspensión de armas para tratar de la paz. 180 

CAPITULO XXXVI. — Preliminares de paz, — Conferencias en 
las islas de los Faisanes. — ^Paz de los Pirineos. — Amnistia á los 
catalanes. — ^El Rosellón queda provincia de Francia. — Em- 
bajada de Barcelona al rey. — Comisarios nombrados para fijar 
los limites. — Terminación definitiva de la guerra y observa- 
ciones del autor. — Muerte de Felipe IV 192 

CAPÍTULO XXXVII.— Ocupa el trono Carlos II.— Pretensio- 
nes del rey de Francia y nueva guerra. — Catástrofe en Barce-^ 
lona con motivo de la sentencia del capitán Rius. — Reclama 
Barcelona. — El duque de Osuna entra en Rosellón. — Venida 
de D. Juan de Austria. -J-Disturbios en Rosellón. — Entrada 
de franceses en el Ampurdán é incendio de la Junquera 2CX) 

CAPÍTULO XXXVIII. — Conspiración para entregar el Rose - 
llón. — Inés de Llar. — Sus amores con un capitán francés.—- 
Revela la conspiración. — Plan de la conspiración. — Tormen- 
to y muerte de los conspiradores.— Inés de Llar se retira á un 
convento. — Los migueletes. — Triunfos del duque de San Ger- 
mán en Rosellón. — Toma de Bellagarde. — Batalla de Maure- 
lias. — La escuadra francesa rechazada por la borra.sca. — Muer- 
te de Dárdena. — Levanta el campo el ejército francés. — Le- 
vanta el suyo el duque de San Germán. — Los franceses pene- 
tran en Catalufia. — Preparativos contra franceses. — Se alza la 
bandera de Santa Eulalia. — Insubordinación del tercio bar- ; 
celonés. — Sale el tercio de la ciudad. — El francés duefto del 
Ampurdán. — Se apodera de Bascara. — Sitio de Gerona. — - 
Muerte del bayle de Masagoda. — Levántase el sitio de Gero- 
na. — Valor de los migueletes. — Defensa heroica de Boneu en 
Massanet. — Capitulación de Bellagarde. — Sitio de Puigcer- 
dá. — Protesta de Barcelona • . . 208 

CAPÍTULO XXXIX. — Sorpresa de Figueras por el francés.— 
Vuelve á apoderarse del Ampurdán.— «Nuevo virrey. — Haza- 
fia de los migueletes. — Nueva invasión francesa. — Sube Don 
Juan de Austria al poder y su conducta con Cataluña. — Funes- 
ta jornada de Espolia. — Campaña de los franceses. — Sitio y 
defensa de Puigcerdá. — Su capitulación. — Paz de Nimega. — 
Nueva- guerra. — Invasit'm de los franceses. — Victoria de los 
franceses á orillas del Ter. — Sitio de Gerona. — Los miguele- 
tes se apoderan de Bascara. — Pérdida de Cadaqués. — Treguas. 224 

CAPÍTULO XL.— Carga de los alojamientos. — Disgusto del 
país.— Insurrección de Centellas. — Retirada de las tropas.— 



512 ÍNDICE 

Piffizias. 

Acude el virrey á aquietar el movimiento. — Insurrección de 
VDlamajor. — Los paisanos entran en Mataró. — Pasan por de- 
lante de Barcelona. — Sale el obispo de Barcelona á tratar con 
los insurrectos y es detenido. — Petición de los paisanos. — Se 
consigue la quietud de la provincia. — Nuevo desorden de 
paisanos. — Guerra con Francia y entrada del duque de Noai* 
lies.— Descontento en Cataluña. — Ríndese Camprodóa.— Sen- 
tencia del gobernador de Camprodón. — Recobro de Campro- 
dón. — Sentencias de muerte en Barcelona.— Sublevación de 
los paisanos 232 

CAPÍTULO XLL— Campaña de 1690.— Se apodera el francés 
de la Seo de Urgel. — Bombardeo de Barcelona. — Entran los 
franceses en el valle de Ribas. — Los migueletes se apoderan 
de Maurellas. — Toma de Rosas. — Armada francesa delante 
de Barcelona. — Nueva entrada del francés. — Batalla del Ter. 
—Toma de Palamós. — Capitulación de Gerona. — Toma de 
Hostalrich. — Toma de CasteUfollit.* — Victoria de los migue* 
letes y paisanos. — Otras derrotas de franceses. • . • • . • 242 

CAPÍTULO XLII.-* Apuros del gobierno. — Ocupa el francés 
muchos lugares de la marina. — Nombramiento de nuevo vi- 
rrey. — Llega el francés á la vista de Barcelona. — Sitio de 
Barcelona. — Capitulación de Barcelona.— Paz con Francia. • 249 

CAPÍTULO XLlIl.— Progresos de la civilización.— Len- 
gua y letras catalanas. — Universidad de Barcelona.— De Lé- 
rida.— De Vich. — De Tortosa.— Cátedras fundadas en Man- 
resa . — Certámenes poéticos. — Teatro. — Obras dramáticas. 
— Impresiones. — Poetas que escribieron en catalán. — Poetas 
que escribieron en castellano. *— Historiadores. — Escritores 
políticos. — Literatos. — Juiísconsultos.— Teólogos y lilóaofos. 
— Médicos. — Autores de obras varias. — Marina, comercio. 
industria y artes. — Bellas artes. — Pintores. — Escultores.-T- 
Monumentos^ r.. 254 

ACLARACIONES Y APÉNDICES AL LIBRO DÉCIMO. 

I.— Cronología 307 

IL — Memorial que se presentó al rey católico por el embajador 
de la fidelísima villa de Perpiflán en Octubre de 1640 308 

in.— Pactos y condiciones con que Cataluña reconoció por con- 
de de Barcelona al rey de Francia Luis XIII 332 






fNDICE 513 

• Páginas. 

IV.— Poesía premiada en el certamen que tuvo lugar con moti- 
vo de la muerte de Pablo Claris 342 

V.— Edicto de Felipe IV 34^ 

VI. — Juramento prestado por el marqués de Brezé 357 

VII. — Relació per dies de lo que ha fet lo tercio de la ciutat de 
Barcelona gobernat per lo sargento major Francisco Vila des- 
de que se parti de dita ciutat. 36 1 

VIII.— Copia de las cartas que sa Magestat ha escritas a sa exce« 
lencia, deputats y ciutat de Barcelona, en agrehiment del que 
han. contribuhit ab la ultima rota donada ais enemichs. ..... 364 

IX. — Relació compendiosa de tot lo que ha passat desde que lo 
exercit del rey de Castella parti de Tarragona, y de la senya- 
lada victoria que lo senyor mariscal de la Motte ha guanyada 
á vista de la ciutat de Lleyda 367 

X. — Copia del juramento que el sefior D. Felipe IV de Castilla 
prestó en la ciudad de Lérida luego de haber sacado á dicha 
ciudad del poder de sus enemigos. 375 

XI.— Edicto de Felipe IV 377 

XII. — Relació verdadera de tot lo que ha succehit al exercit de 
sa Magestat en Cathalunya, y lo que ha passat al passar el riu 
de Segre, y de Noguera Pallaresa, gobernant per lo serenissim 
compte de Harcourt, virey, y general deis exercits de sa Ma- 
gestat en los presents Principal y comtats 381 

XIII. — Relación de lo sucedido en Barcelona con motivo de la 

peste de 1651 39-2 

XIV. — Relació verdadera de la intentada presa de la ciutat de 
Vich, de molt temps, y molts trassada, y mal reaixida. 406 

XV. — Verdadera relación de la derrota que han dado los mi- 
gueletes y paisanos bajo el mando del capitán Raimundo de 
Sala y Sasala Caballero, veguer de Vich, y José Mas de Ro- 
da, ciudadano honrado de Barcelona á las armas de Francia, 
con las individuales circunstancias de los muertos, prisioneros 
y heridos 417 

XVI. — Diario de los sucesos del sitio de Barcelona, y real ejér- 
cito de Catalufia 422 

XVII. — Capitulaciones hechas y concertadas entre el conde de 
la Corzana, maestro de campo general del ejército de Espafia, 
y gobernador de la plaza de Barcelona, de una parte, y el du- 
que de Vendóme, capitán general del ejército de Francia, 
de otra parte, por la entrega de la ciudad de Barcelona y fuer- 
te de Montjuicb ^ 445 

TOMO XVI 33 



514 ÍNDICB 

LIBRO UNDÉCIMO. 

CAPÍTULO PRIMERO.— Orígenes de la guerra de suceáón 
—^Pretendientes á la corona de España. — Intrigas de las cor- 
tes extranjeras. — Tratado de partición de la monarquía espa- 
ñola. — Primer testamento de Carlos IL — Muerte del prín- 
cipe de Baviera 455 

CAPÍTULO II. — Prosiguen las intrígas en la corte. — Sube al 
poder el cardenal Portocarrero. — Segundo tratado de parti- 
ción de la monarquía. — Nuevas intrigas. — Manifiesto del em> 
bajador francés. — Instancias al rey para que elija sucesor. — 
El rey consulta al Papa. — Contestación del Papa. — Pide dic- 
tamen el rey al Consejo de Estado. — Testamento en favor del 
duque de Anjou.-rConiunicación de Harcourt á Francia. — Va- 
cilaciones del rey. — Muerte del rey. — Lectura del testamento. 
— Opinión de algunos historiadores 46.'> 

CAPÍTULO III. — Despachos enviados al rey de Francia. — 
Luis XIV acepta el trono de España para su nieto. — Reco- 
nocimiento del duque de Anjou en la corte de Francia. — Cé- 
dula notable de Luis XIV. — Llegada de Felipe V íí España. — 
Instrucciones de Luis XIV á su nielo. — La política francesa 
dominando en España. — Medallas 477 

CAPÍTULO IV. — Llega á Barcelona la noticia de haber muerto 
el rey. — Conferencias en Barcelona. — Decide Ta ciudad no 
hacer fiestas públicas. — Representaciones de la ciudad en de- 
fensa de sus privilegios quebrantados. — El conde de Palma 
nombrado virrey de Cataluña. — tleclamaciones de la ciudad 
relativas al juramento del nuevo virrey, — Detención délos em- 
bajadores catalanes en Zaragoza. — Carta del rey. — Se admite 
el juramento del virrey. — Partida del príncipe Darmstad. — 
Motín de estudiantes. — Simpatías de Cataluña por la casa de 
Austria. — Anuncio de la llegada del rey 481S 

CAPÍTULO V. — Cartas del rey contra las prerrogativas de Bar- 
celona. — Defensa de privilegios. — Llega el rey á Barcelona. 
— Agüelos. — Fiestas. — Abertura de las Cortes. — Discurro del 
rey. — Va el rey á Figueras á recibir á su esposa. — Fiestas en 
Barcelona. — Oposición al gobierno en las Cortes.— Se cierran 
las Cortes. — Injusticias de algunos historiadores. ...••••••. 4^5 



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