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Full text of "Historia de la ciudad de la Puebla de los Angeles,(puebla de Zaragoza.)"

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(l/^\ ^ 




DONADO 

POR 

DIEGO ÁNGULO ¡ÑÍGUEZ 



T 

'37/ 
Q.3Z 



HISTORIA DE LA CIUDAD 



DE LA — 



PlIBLi DI LOülKGEiES. 



(PUEBLA DE ZARAGOZA.) 



ESCRITA POR EL CORONEL 

ANTONIO CARRION 

Socio corresponsal de la Sociedad Mexicana 
de Geografía y Estadísticay 
y miemJbro de varias sociedades lite- . 
rarias del extranjero. 



TOMO PRIMERO. 

H2DICIOJN UB2 LA V. DES DAVALOS fi HIJOS. 




Tipografía da las Escualas Salssianaa de Aries y Oficios. Calle de Cárdenas núm 2 

I89Y 
I 



H-5l$TQ(í(IA*i' 



DE LA 



CIUDAD DE PUEBLA DE LOS ANGELES, 



■y^"^- 



Está asegurada la propiedad literaria de esta obra con arreglo á 
la ley, y nadie puede reimprimirla en todo ó en parte sin pernñiso del 
autor. 

Deseando el autor de esta obra que ella sea generalmente aceptlada, 
se propuso contar con la ayuda del Gobierno del Estado y tiene el gus- 
to de anunciar que, al efecto, el Gobierno prohija la publicación. 



HISTORIA 



DE LA 



CIUDAD DE PUEBLA DE LOS ANGELES 



OBRA DEDICADA 



A LOS HIJOS DEL ESTADO DE PUEBLA 



ESCRITA POR KL CORONEL 



.ii^iTI'OlSriO Q-A.I^K.IOiT. 



*/n «x*r 




PUEBLA. 



VIUDA DE DAVALOS E HIJOS, EDITORES. 

1896 



/ .\ 



■■>*«i^i«i « I* li >■>— Mfc— ^M»^»^^— >1»i.fciaX—< 



£5toblecimiento tipográfico del Colegio Salesiano. Cárdenas 2.— Puebla. 



^-¡{'i' LOS t- DIGQO& •:• ^igos 



DEL 



SSTAPa ]L.XaRS^ T %OMl^mAnQ> HB F17SSXr4Ji. 



••^' .sl^. -*^-»-í- 



AL CIUDADANO CORONEL GENERAL 



miGUSD + 1(. -^ e^PHÑH, 



Jefe del Estado Mayor de la 9.^ Zona Militar. 



TESTIMONIO DX APBEOIO 



]El si^utor. 



\ 






UNAS PALABRAS. 



q\l^ poner este libro en manos de los hijos de Puebla, 
debo explicarles la causa que me impulsa á consa- 
grarles este humilde trabajo, 

Alarmado é inquieto el ilustre primer Obispo de Tlax- 
cala Fray Julián Garcés, desde que tomó posesión de 
su Diócesis en 1527, por el estado de abatimiento físico 
y moral en que se encontraban las razas indígenas de 
las Américas, especialmente las de México, concibió la 
grandiosa idea de redimirlos de ese estado, del que no 
habían podido sacarlos los titánicos esfuerzos de la mis- 
ma reina Isabel la Católica, que hasta en su testamen- ' 
to recomendó el buen tratamiento de los indios, ni los 
afanes de los religiosos. Mirando Fray Julián Garcés, 
decimos, la esterilidad de tanto esfuerzo, formuló la no- 
tabilísima exposición ó carta al Papa Paulo III, expli- 
cAndole el carácter de los indios, y citándole multitud 
de ejemplos para convencer al Sumo Pontífice, de la in- 
teligencia y virtudes de esas razas, declaradas por al- 
anos de los primeros misioneros, demasiado estúpidas 
para comprender aún los principios Tutooetto.Tvc»'*. íia\%. 



8 • HISTORIA 



religión; para eso el venerable Fray Julián Oarcés, se 
fijó en la niñez del lugar de su residencia y Obispado, 
que es hoy de Puebla, y tomándola por modelo, dice es- 
te ilustre prelado al Papa Paulo III, en su notabilísiñía 
exposición: 

«Los niños de los indios no son molestos con obstina- 
ción ni porfía á la fe católica, como lo son los Moros 
y Judíos, antes aprenden de tal manera las verdades de 
los cristianos, que no solamente salen con ellas, sino 
que las agotan, y es tanta su focilidad que parece que 
se las beben. Aprenden más presto que los niños espa- 
ñoles, y con más contento los artículos de la Fe por su 
orden y las demás oraciones de la doctrina cristiana, 
reteniendo en la memoria fielmente lo que se les ense- 
ña. ... No son vocingleros ni pendencieros; no porfia- 
dos ni inquietos; no díscolos ni soberbios; no injuriosos 
ni rencilleros, sino agradables, bien enseñados y obe- 
dientísimos á sus maestros. Son afables y comedidos 
con sus compañeros sin las quejas, murmuraciones, 
afrentas y demás vicios que suelen tener los muchachos 
españoles. Según lo que aquella edad permite, son in- 
clinadísimos á ser liberales. Tanto monta que lo que se 
les da se dé á uno como á muchos, porque lo que uno 
recibe lo reparte luego entre todos. Son maravillosa- 
mente templados, no comedores ni bebedores, sino que 
parece que les es natural la modestia y compostura. Es 
contento verlos cuando andan, que van por su orden y 
concierto; si les mandan seTitar se sientan, y estar en 
pié se están, y si arrodillar, se arrodillan. Fuera de su 
Tlacualli, (que así llaman ellos á su comida ordinaria), 
que es solamente un poco do pan, no son importunos 
pidiendo otra cosa, aunque hay abundancia de todas 
frutas, así de las de la tierra, como de las que los espa- 
ñoles han traido de España, que se dan maravillosa- 
mente en las Indias por la fertilidad y fecundidad de la 
tjerríi. Tienen los ingenios sobre manera fáciles para 



1)K PUEBLA . í^ 



que se les cnsefie cualquiejra cosa. Si les mandan conr 
tar ó leer ó escribir, pintar, obrax en- cualquiera arto 
mecáiiico ó liberal, n^uestraai Juego grande (*lai*idad, 
presteza y facilidad de ingenio cu aprender todos los 
principios, lo cual naco, así del buen tiemple do U tie- 
rra y piadosas influencias del. cielo, como de su templa- 
da y simple comida, como muQhaa vcííos se me ha ofre- 
cido considerando estas cosas. Cuundo los recejen al 
monasterio p¿ira enseñarlos,. nO: so quejan los que son 
ya grandecillos, ni ponen en disputa que sean tratados 
bien ó mal .-ó castigados con demasiado rigor, ó que á 
los iguales ^ les eucomieuden desiguales oficios, ó que 
á los desiguales iguales. Nadiei contradice, ni chista, ni 
ftc queja, porque todo el cuid¿ido y diligencias de los pa- 
dres .es proqurar que sus hijos salgan bien aprovecha- 
dos €R la enseñanza del cristianismo. Aprenden cúnl- 
plidísimamicute :el canto E<?lesiá,stico, así el (iantp de ór- 
gaiio como el panto Uano y cpqtrapuntos, de tal suerte^ 
que no hacen mucha falta músicos extranjeros.» (*) 

n¿istí¡ua(juí.el venerable Fray Juli¿in de Garcés. 

Esta carta,* demostrando las virtudes de los niños del 
Obispado de Puebla hoy, dio el resultado de que el Su- 
mo Pontífice Paulo IIT, expidiera la famosa bula que 
empieza StihliniiM Deus, que fué la redención de todas 
las razas indígenas del continente americano, pues en 
ella -el ilustrado Pontífice, deolaró que los indios eran 
criaturas racionales, capaces (Je la fe, y no debían ser 
j)rivados de su libertad, ni dignos de la esclavitud en 
que los habían hundido la ignorancia de la época y la 
codicia de los encomenderos. 

Justo es, aunque tarde, reconocer el grandioso y hu- 
manitario servicio que á todas las razas indígenas de 
las Américas, hicieron les niños primitivos del Obispado 



f*j «Concilios ProvÍTielalos> pnTílicados por ol nimo, Rr. T^oroiizana, Tomos 
l.''y2." pAjr. l<>. «Historiíi de hi Funíiación y Discurso úm la Provincia da Sau- 
tiapro (lo Mcxico, etc.» ]»or DAvila Padilla, '[Áh. I, caj». A'^, páginas (>9 A ISíi. 
ííJarta de Gorcr'í» ) *('oníi)í'ndio Hist/irico d»' IJI f'oncilio Mexicano^, publi- 
c.ida. por el l'rcbbítcro Dr, Forlino Hipólito Vera. Tomo I, pá¿r. I4a 



10 HISTOKIxV 



de Puebla, con sus virtudes y excelentes cualidades, 
consagrando á los tiernos vastagos de la generación 
presente este diminuto libro, compendio de las noticias 
históricas más notables de la ciudad en que han visto 
la luz de la vida. 

Natural es que la presente obra adolezca de algunos 
defectos, que la indulgencia de los hijos de Puebla per- 
donará^ considerando que en los pocos días que viví en 
esta hermosa y culta ciudad, recogí los datos que pro- 
curo organizar íiqul, y que he hallado dispersos en mul- 
titud de obras antiguas y modernas, en varios manus- 
critos y crónicas olvidadas, que la brevedad del tiempo 
no me ha permitido profundizar como hubiera deseado. 

Para terminar creo necesario advertir que ocurro á 
textos eclesiásticos, en algunos puntos, porque á pesar 
de mis invariables ideas liberales, reconozco la sabidu- 
ría y afanes que han tenido para ilustrar la historia pa- 
tria muchos miembros del clero mexicano. 



El Autor. 




y s - ítüM -fj ::» ' 




CAPITULO I. 

Primeros habitantes del Valle de P üebla.— Nom- 
bres DE ESTE Valle en la gentilidad. Significa- 
ción DE los nombres SIMBÓLICOS DEL MISMO. tíE- 
ROGLIFIGO MEXICANO DEL NOMBRE DEL REFERIDO VA- 
LLE. Quienes eran los Olmecas y losXicalancag. — 
De donde vinieron. Sus derroteros. Como eran 
LOS Olmecas y Xicalancas.Sv dispersión y aniqui- 
lamiento. 



T-^OR multitud de documentos antiguos, está demostra- 
do que los primeros habitantes del Valle de Puebla 
fueron los Olmecas y los Xicalancas. £1 Abate Brasseur 
de Bourbourg, en su notable '^Historia de las naciones 
civilizadas de México y de la América central, durante 
los siglos anteiriores á Cristóbal Colón/' apoyado en la 
"Crónica" de Gomara, y en Rios, intérprete del Códice 
del Vaticano, dice que Olmecatl tercer hyo de Ixtamix- 
coatí y de la vieja lUmcueitl que vivieron en Chicomai^oe, 
se reunió con su hermano mayor y primogénito Xdhua^ 



-■'42 ^ BISTOUTA. -í^ 

:fí. V' :■■• V -'• JvT^ r^ ^P^ 

ap^ndiferqjivde las óo&tas de Pdnp^ sr la mesa central 
kii Andhuhíf (ion unas tribus nunrepo^as y áe- establéele* 
ron en las márgenes del Atoyac que corría por un valle 
muy fértil. Este Valle es en el que hoy se levanta la 
Ciudad de Puebla, y se llamaba según ios códices y pin- 
turas antiguas de los indios Cueflaxcoapan en uno de esos 
códices; Cuextlan en otros, y Huitzillapan en algunos, 
cuyas tres palabras son del idionaa mexicano ó Náhuatl, 

La significación de cístkrjpralíibrafe según el idioma Na- 
huatl es: de Ouetlaxcoapan, en español, Lugar donde se 
curtían la^ pieles de Zas víboras; pues .esta palabra se 
compone de las voces mexicaníis Cuetlaa^li que quiere 
decir: piel, ó cuero curtido,. GoaÜ, que significa ícúlebra, 
ó víbora, y la pOü5pQ»íci<ín conque terminan algunos 
nombres geográficos mexicanos, que es Pan, síncope de 
Ipan que significa, en, sobre,. por, donde> en tiempo; uni- 
das estas palabras y sincopadas según las reglas gra- 
maticales del idioma mexicano resulta la voz Ouetlax- 
coapan. ' 

La palabra Cuextlan, significa lo mismo que la ante- 
rior aunque más eufónicamente; esta voz se comppne 
de GuetlacdU, cuero curtido ó adobado, y de la temiína- 
ción aburidalicial lian, que indica donde hay mucho, y 
resulta ífeísf: Donde hay muchos cueros curtidos; la ver- 
dadera proriunoiaóión es GiieMautlan, y así se encuen- 
tra^ estót palabra en el Uápinado Gumihodcalli de ÍSjí:ó¿, y 
^ ilaB^CtoffiqtiiiBtas dé 16» Reyes del Códice Mondocino, 
^ué hai ínterppetpdo' éL^r; Orosco y Berra/ y significa 
eri' donde hay cueros curtidos^ puede ser que la voz Caex 
1^ iMimbián'stnoopc de Cue^pélin que^^ignifica lagartija. 
^''lff^d^^Mapan -^ c(^mp(^úQ á&HuHzilHn, colibrí ó chu- 



DK PUEBLA IS 



■Ub 



pamirto, Atl, agua, é Tpauj encima, sobre^ sincopwda 
esta terminación, unida a la palabra ^ AÜ, sin la í7, 
terminal, y agregadas las dos á Huifzil, quitrín dele el 
final Un que es como se construyo ó compone en mexi- 
cano resulta que Huitzilapan quiere decir: en el agua 
de los colibrlSa 

Todos éstos nombres son simbólicos como todas las 
palabras do la (escritura geroglifica del idioma mexica- 
no ó Náhuatl, y por lo mismo pueden describirse los ge- 
róglificos que las representan tanto más cuanto que 
Guetlaxcoapan, Guextlan, ó Gimtlastlahy ó Cuextlamtlan, se 
encuentran pintadas como hedichoenel CuauhxicalU 
de Tízoc y en la llamada Tira de Tepechpan está pinta- 
da Huitzilapan. Así es que los gerogliflcos de Pueblíi, ó 
del lugar en que- fué fundada son: Cuextl^nilan, está 
representado por un nudo de cuero rojo, parecido á un 
nudo de corbata, con cuatro puntas de la figura de las 
ventanas ojivas góticas; estas cuatro puntas salen de 
un nudo ó lazo central: Cuetl'axcoapan, es el mismo nu- 
do ó lazo con cuatro puntas, y tiene en el centro una ví- 
bora amarilla: Huitmlapañ es un pajarito chupamirto^ 
colibrí verde, con pico amarillo, parado sobre el signo 
azul del agua, estando limitada esta agua, por una vasi- 
ja ó receptáculo verde esmeralda. 

Al llegar los Olniecas al país de Anahuac por el derro- 
tero qué se designa adelante, y tras ellos los Xkalancas, 
se encaminaron, según asegura D; Diego Mufloz Camar- 
go, eo su ^'Historia de Tlaxcala,*Miacia la parte d^l vol- 
cán y faldas de la Sierra Nevada, y atravesando las 
gdfgantas ó puertos de las montañas^ y rodeando por 
lomevios salieron á TochimilcOy Calpan y Atlixca , pa* 



14 HISTORIA 



saron por ^uexotzingo y llegaron á las faldas de la Ma- 
tlalcueye ó Malinche, hasta un paraje llamado Huapálcálco 
y otros que se denomiiiabain Texólocy Mixco, Xiloxochi- 
,tla y Tenayacacy en esos sitios hiiúeron los Olmecas su 
principal asiento, escogiendo por centro principal los 
peñones de TepeticpaCy quiere decir esta palabra la me- 
seta de un cerrito, allí hicieron sus chozas que por estar 
rodeadas de un pedregal menudo llamaron al conjunto 
de casas ó ciudad, Texcallan; este lugar se pobló instan- 
táneamente y sus habitantes , desde luego sembraron 
maíz, que se reprodujo tanto, y tan presto, que esta cir- 
cunstancia hizo que el nombre de Texcallan que tenía 
el lugar, se cambiara por el de Tlaxcallan, que signifi- 
ca: Tierra del Pan, aludiendo á la tortilla de maíz. 

En esta tranquila nación, los Olmeccut fueron invadidos 
por los Chichimeeas quienes les mataron á su famoso ca- 
pitán llamado Collopechtli, y los Olmecas abandonaron 
el lugar el año macuiUi tecpatly que corresponde á 1380 
años después de Jesucristo, unos Olmecas unidos á los 
Xicalancas tornaron al norte, por Mitzmani según dice 
el manuscrito de Parres, otros por Ilecoiolli iaca4)co, y 
principalmente los Olmecas formando un grupo nume- 
rosísimo, tomaron al Sur, siguiendo el curso de las aguas • 
del rio ZaAMopaw, encontraron un lugar donde se reunían 
estas con las del Atoyac, y á este punto llamaban Huit- 
ziUapanj dando este mismo nombre al valle por donde 
corría el rio Atoyac; pero en el centro de ese valle había 
un espeso bosque de pinos que se llamaba Cuetlaxcoa- 
pan, y al centro de la arboleda se llamaba TexictL 

En estos lugares se estacionaron los Olmecas en ve- 
cindad con los Xicalancasj con quienes llevaban mucha 



DE PUEBLA 15 



armonía en razón de que estos últimos tenian este nom- 
bre por el caudillo que los gobernó que se llamaba Xi- 
calancatl y era hermano del otro caudillo Olmecatl que 
también dio nombre á su tribu. 

Los hijos de Ixtamaxcoatl fueron seis y se llamaron 
Xelhua, Tenochy Olmecatl^ Xicalancatl, Mixtecatl y Otomitl 
según la personificación que de estas razas hacen varios 
historiadores, y entre ellos Gomara, en su "crónica.'' 

El punto de partida, ú origen de los Olmecaa y Xica- 
lnnc€i8 es digno de describirse, mejor dicho de referirse 
por mil circunstancias que debe conservar la historia, 
así es que fundándome en el mayor número de autores 
que me sea posible creo necesario dar á conocer el ori- 
gen de los primitivos habitantes del valle de Puebla. 

Según el sabio mexicano Don Carlos de Sigüenza y 
Góngora, estas tribus de indios eran^originarias de Áfri- 
ca, y péira su tránsito á la América señala dos caminos: 
el primero es por la Atldntida: Platón, Aristóteles, Dió- 
doro de Sicilia, y otros historiadores antiguos dicen que 
un sacerdote egipcio refirió á Solón que "de la Atldntida 
era fácil el paso á las islas vecinas, y de estas á un con- 
tinente que estaba á la vista. "Esta isla Atldntida había 
desaparecido por un terremoto. Aristóteles y Diódoro de 
Sicilia dicen además que esa isla había sido poblada por 
los cartagineses quienes también poblaron otras islas ve- 
cinas á ella. Sobre la existencia de la Atldntida están 
divididos los historiadores en dos opiniones, los antiguos 
como Platón, Aristóteles, y Diódoro de Sicilia, y muchos 
modernos como Sigüenza y Góngora, Calmet, Sarmiento, 
el Conde de Carli, y el Dr. Mier tienen como evidente 
su existencia, aunque estos últimos la creew fvxívdi^^'^^ ^w 



1(> HISTORIA 



los diálogos del primero (Platón) do Timeo y de Crtthias, 
algunos escritores contemporáneos han llegado á creer 
fabulosa la existencia de la Atldutida, yo no participo de 
sus opiniones, sino al contrario creo que sí existió esais- 
la, y para ello me fundo más que en otras opiniones en 
las razones que sobre este punto ha aducido el i^abioDr. 
mexicano D. Agustín Ilivora presbítero de San Juan de 
los Lagos, y son: 

Primera. Como dice el citado I)r. Rivera, los sa<?ordo- 
tes egipcios eran muy sabios en todas las ciencias cono- 
cidas en su tiempo, especialmente en la geografía de los 
países no lejanos de África, lo que dí\ cierto carácter de 
verosimilitud al hecho. 

Segunda: En la liistoria de Cartago consta: que los 
cartagineses aportaron á la Atlántida antes de su des- 
trucción, pues roíiere la hermosura de esa isla de su co- 
lina Evcnor, de la nij¿i de este.Clito, y quizá por el sin- 
bólico mati'inionio de esta con Neptuno es lo que para 
algunos engendra la idea de la j'ábula, pero sin temor de 
prcocup¿irse puede asegurarse que sí ^x\^í\6\íí Atlántida , 
y que hx opinión de Sigiienza y í-íóngora de que de ella 
vinieron los Olniecas y los Xicalancasy no es desprovista 
de fundamento. 

En efecto, según Pllnáo, el nombre antiguo de Etiopía 
es Atlantia; no ha faltíxdo historiador que infiera que de 
este nombre se (í(iv\v\\ Atlántidaj y el nombre también 
áeAtlántkumqüo Girón dsi al mar de Zargazo; de Atldn- 
tico el de AtlanteyRey de Mauritania donde está elmonto 
Atlante del que tomó el nombre, y que vivió por el afío 
de 2412, antes de. Jesucristo, y el de Atlanta ítalo XV. 
Rey de España, fundador en el año de 2524, antes do 



DE PUEBLA 17 



Jesucristo, del primer senado, ó consejo español, y pa- 
dre de Electra mujer de Dárdano fundador de Troya. 

La palabra Atlántico es del idioma puro mexicano ó 
NaJiuatlj como lo demostré desde el 20 de Julio del aílo 
de 1876, porque á mi juicio se compone de Atl, agua^ sin 
la terminación ti; Tlan, preposición, que junta con Atly 
hace Atlan\ sigue el adverbio de lugar mexicano, itic, 
que significa encimaj y la terminación co de los nombres 
geográficos mexicanos, y resulta A — tlán — ti — co, que 
debe traducirse así: Lugar donde el agua quedó encima 
de la tierra. Corroboran mi opinión el signo fonético de 
Atlántico^ que en el ^'Anáglifo de Aubin,'' que es una de 
las colecciones más preciosas de antigüedades mexica- 
nas, está representado por el signo geroglífico del agua 
con una mancha negra en el centro, es decir color de 
Olin, negro, que representa la profundidad. 

De esta humilde opinión mía, participó también el ilus- 
trado anticuario mexicano Don Manuel María Herrera 
en sus "Estudios Históricos'' publicados en la 'Toz de 
México'' del 22 de Diciembre del año de 1876, á los cin- 
co meses dos días después que aventuré mi opinión sin 
que nadie la haya contradicho hasta hoy. 

Puede inferirse racionalmente que los Olmecas y los 
Xioalancas sí vinieron de la Atlántida como asegura nues- 
tro sabio Don Carlos de Sigüenza y Góngora, que habla- 
ban el idioma Náhuatl^ ó un dialecto de él, no obstante 
que las nueve razas que según es conocido hablaban es- 
te idioma, está demostrado que vinieron por el Norte al 
Valle de México. 

Josephoen sus obras "Antiquit.", los Santos Padres é 
historiadores profanos antiguos, y San GerómiavQ^<ivQ,<5í^ 



1 8 HISTORIA 



que después de la dispersión que ocasionó la confusión 
de las lenguas en la torre de Babel, se establecieron en la 
Tartaria los del linaje de Magog, hijo de Jafet. Todos 
los historiadores están de acuerdo en el punto de que los 
Nahtcatlacas ó Nahuas descendían de Jafet, y estuvieron 
en la Tartaria y pasaron á la América por el Estrecho 
de Berinhg, al norte. 

Las naciones que habitaron en el África, especialmen- 
te la egipcia, descendían de Sem, y después de la con- 
fusión de las lenguas en Babel hablaron el idioma, que 
llama á Dios Theos^y Teotly y al Océano Atlántico que no 
es otro sino el mexicano ó Náhuatl, 

Para fijar la antigüedad de esas razas que proceden- 
tes de la Atlántida, según Sigüenza, vinieron á poblar el 
Valle de Puebla hay necesidad de determinar, aunque 
sea aproximadamente, la época de la confusión de las 
lenguas en Babel. Fundándonos en la cronología sagra- 
da, interpretando el idioma Nalmatl ó mexicano y ana- 
lizando la geografía de los lugares, se puede aproxima- 
damente determinar la antigüedad de esas razas, no ma- 
gistralmente, pero si posible y racionalmente. 

Apoyándome en los Santos Padres de la Iglesia, con- 
sultando la "Clave Historiar' del Padre Flores de la Or- 
den de San Agustín, corregida por el Padre Canal de la 
misma, el Texto hebreo, la "versión de los Setenta'' intér- 
pretes, y la versión Samaritana, se tiene que: 

Según el "Texto hebreo" desde la creación del mun- 
do hasta el diluvio se cuentan 1656 años. 

Según la "Versión de los Setenta," 2262 años. (En Eu- 
sebio.) 

Según el "Texto Samaritano," 1307 afios. 



DE PbliBLA 19 



La manción de Noé dentro del Arca duró un año, se- 
gún el Génesis, y conforme al mismo el año 1757 des- 
pués de la creación del mundo y 2217, antes que na- 
ciera Jesucristo, lo que es conforme con la '^Versión de 
los Setenta'' intérpretes, nació Phaleg, que significa ^'Di- 
visión,'' y fué como un vaticinio de la dispersión de Babel. 

Hay que conformarnos con las aproximaciones más 
exactas para venir á nuestro objeto, pues en la declara- 
ción de autenticidad, que de la Biblia Vulgata hizo el Con- 
cilio deTrento, no decide la preferencia porninguna délas 
cronologías, y la Iglesia usa la que siguieron en su Versión 
griega "los Setenta" intérpretes, como se ve en la Kalenda 
que se canta en la vigilia de la Natividad del Señor, cu- 
ya preferencia es disputada. 

Hecha esta explicación podemos asegurar que los 01- 
"nucaHy y los Xicalancas empezaron á hablar su idioma 
poco más ó menos 2217 años antes del nacimiento de Je- 
sucristo, pudiendo haber sido la época de la confusión do 
las lenguas, 740 años después del diluvio. 

Conocida esaépoca puedesacarse la de la llegada de los 
Olmecas al valle de Puebla. Veytia dice que las naciones 
Nahuatlacas se establecieron enlíí Alta California 104 a- 
fios después de la dispersión de Babel, es decir, 844 años 
después del diluvio, siendo los Olmecas y los Xicalancas, 
los primeros pobladores de la América central, después 
de los gigantes; resulta de esto que deben haber desembar- 
cadoenP^n«co, éntrelos 740y 844 afiosdespuésdel diluvio. 

El otro camino que señala Sigüenza y Góngora como 
seguido por los Olmecas y los Xicalancas para venir, es 
por un istmo que existió entre la África occidental y el 
Brasil. Esta no sólo es opinión de Sigviewx-A.^'m^^^^V^- 



20 HISTORIA 



vijero, quien creía que la parte oriental del Brasil y la 
occidental de África, formaban un continente que desa- 
pareció, se cortó, por algún fenómeno seísmico ó geoló- 
gico, quedando sólo restos de estas tierras en las islas 
de '*Cabo Verde/' de "Fernando Norona'" de la ''Ascen- 
sión,'' de ''San Mateo,'' y otras que hace poco sondeó 
y halló cubiertas á poca profundidad de las aguas del 
Océano, Mr. Buache, partiendo de las islas "Azores" pro- 
piamente dichas. En apoyo de esto se sabe que entre 
los indios Huaranis de la América del Sur, se conserva 
la tradición de que mucha gente habia venido por el 
Brasil, y precisamente por el "Cabo Frío," que es el más 
cercano al África. 

De todo esto puede inferirse que los Olmecas y los XI- 
cálancas llegaron al país, atravesando el mar de Zarga- 
zo, ó Golfo de México en grandes canoas, desembarcan- 
do en las orillas del Panuco^ y llegando hasta Huítzilapan 
en las márgenes del Atoyac, procedentes del vecino Te- 
peticpac donde permanecieron tranquilos hasta la llega- 
da de los Chichimecas. 

Como he dicho antes, todos los lugares ocupados por 
los Olmecas, y los Xicálancas, fueron invadidos por los 
ChichlmecaH, j^ esto determinó la ex;tinción de losprimeros. 

Siglienza y el Abate Brasseur de Bourbourg apoya- 
dos en varios manuscritos dicen: que dispersos los OVnie- 
cas y Xicálancasy una parte de ellos se dirigió al valle 
de México; otra parte tomó al Sur, á lo que ahora es Es- 
tado de Guerrero; otra muy numerosa se dispersó en los 
pueblos que hoy forman el Estado de Puebla, y á ellos 
se atribuye la erección de la Pirámide de Cholula que 
XelJnca, y Xicalancafl idearon. 



DE PUEBLA 21 



La suerte final de los Olmecas fué muy desgraciada; 
los que permanecieron en el Valle de México quedaron 
sujetos á los Toltecas, se enlazaron y confundieron con 
ellos; los que quedaron en el de Puebla formaron cuer- 
po de nación viviendo hasta Cholula y el mismo Maña- . 
cueye algunos; los Xieálancas quedaron en los alrede- 
dores de esta montaña y en Huexotzingo. 

Después, según Muñoz Camargo todos fueron venci- 
dos y derrotados por los CMchimecas de Tlaxcaluj que 
puestos en Tepeticpac acabaron de echar de allí á todos 
los Olmecas y Xieálancas matándoles á un capitán CoUo- 
peclitliy y se fueron muchos por el norte caminando con 
sus mujeres y sus hijos porque así los dejaron salir, to- 
mando camino por Mitzmani Coyametepec, TlecoyotUpac, 
ó Tlecoioliacao, según el manuscrito de Panes, hasta Htie- 
hueychocayan; y como hallaron por esta tierra cuevas en 
que meterse, pasaron grandes trabajos porque les llo- 
vieron más de veinte días aguas menudas y constantes, 
y lloraban los viejos y los niños por las tierras que de- 
jaban perdidas, por esta causa el valle de Huehueycho- 
cayan se llama así, que quiere decir, ^'Donde lloraron los 
grandes viejos," y llegaron hasta cerca de Zacaüán y 
Ottatla. Muchos llegaron á las costas del Atldnticoy los 
Xieálancas llegaron también á las del Pacífico, cerca de 
Chiapas, y de allí según Boturini á la América del Sur, 
y un resto quedó tranquilo en Huexotzingo, Con el tiem- 
po los restos de las dos naciones que quedaron en Cho- 
lula y en Huexotzingo se amalgamaron completamente 
con los Tlaxcaltecas producto ya de los chichimecas sus 
progenitores y cuando vinieron los españoles se confun- 
dían ya completamente con los pnmero^. 



22 HISTORIA 



Réstame dar una idea de esas dos razas ó naciones. 
Guillermo Prieto en sus ^'Lecciones de Historia Patria'' 
dice que los Xicalancas eran de cabeza ancha y chata, 
cabellos teñidos de amarillo y de colorado, dientes aca- 
bados en punta y barnizados de negro, vestían con ador- 
nos de plumas, y tomaron la costumbre de los de Itzo- 
can (Izucar) que era, según dice el Padre Fray Juan de 
Torquemada que tuvo en sus manos las pinturas gero- 
glíficas relativas á la propagación de las razas primiti- 
vas en las tierras do CiianhuquechollaUf Tepaflan, Teopan- 
tlan, é Itzacmij la de pintarse la cara como su Señor Xeh 
hua acostumbraba, con la diferencia de que los de Itzo- 
can se la pintaban de colorado, y los demás Xicalancas 
de azul; á esta costumbre debe Itzocan ó Iziicar su nom- 
bre, porque itzoca es verbo que significa tener sucia, ó 
pintada la cara; la ii que se agrega, denota lugar, por lo 
que Itzocan ó Izúcar (Matamoros hoy) quiere decir Lu- 
gar en que se pintan la cara. 

Probablemente los Olmecas tuvieron costumbres aná- 
logas; en cuanto á estos en el ^^Inaglifo do Aubín'' entre 
otras figuras, hay unas de unos hombres vestidos con 
largas túnicas verdes, divididas como las hojcis ó pencas 
de maguey, tienen coronas de flores, y tapa-rabo, ó max- 
tu rojo que se supone que son Olmecaa;^ de la copia del 
mapa que poseía Boturini Benaducci de la Sierra Ma- 
tlalcueye, Quetlaxcoapan, Totomihuacán, QuauMinchan, 
etc. que perteneció al museo de este ilustre investigador, 
y después del secuestro de sus documentos pasó á manos 
de Veytia; á la muerta de este á his de Gama, y des- 
pués á las del Padre Picíhardo; conservó Aubín una co- 
pia que describe; y dice en su ^'Memoria" que el Señqr 



DE PUEBLA 23 



Lie. Don Faustino Chimalpopoca cree, que Olmecatly 
quiere decir, ^^Gente que á los dos lados del mar cultivó 
la tierra," fundado en que Olac expresado fonéticamen- 
te, es un signo geroglífico ideográfico, que representa 
dos flores, una á cada extremo de la tierra cultivada, y 
el signo de la tierra en el agua con una mancha negra 
que indica la profundidad; la voz mecatl representada 
por un maguey que se llama metlj y la voz tlacaüy que 
es gente ó persona con una figura humana, traduce este 
geroglífico formado por dos flores, agua profunda, ma- 
guey, y persona, así 01 — meca—tlj sincopando las voces 
OlacmecatlÜacaÜ según las reglas del idioma mexicano 
que como su idioma patrio poseía dicho Lie. Chimalpo- 
poca Galicia. 









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>£AiO¿A*AiO¿«¿-)¿AlO¿AS/yi^J¿AiAiU VSAS^V»^ VLívSí V£A£AlOAí 



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CAPÍTULO 11. 

Fundación dé la Ciudad de Puebla.— Se levanta so- 
bre las RUINAS QUE dejaron LOS Olmecasj Xicálan- 
cas. — Día de la fundación. — Motivos porque 
se hizo en el lugar que ocupa.— divislon de so- 
lares. — repartición de los primeros 33. nombres 

. de los fundadores, delineadores y sobrestantes. 
Primera Misa en Puebla — Donde se dijo. — Progre- 
sos De la ciudad. Numero de casas levantadas en 

DICIEMBRE DE 1531.— El REY DE ESPAÑA LE CONCEDE 

í:l titulo de ciudad de ''La Puebla de los Ange- 
les.'' Le DA Escudo de Armas. — Descripción de es- 
te. — Reparto DE tierras. — Nombres de los prime- 
aos propietarios. 



5j^ 1 Padre Fray Juan de Villa Sánchez, natural de la 
•'^Ciudad de "La Puebla de los Angeles/' de la Provin- 
cia dominicana, de San Miguel y Santos Angeles del Or- 
den de Predicadores de la misma Ciudad, en unión del 
Escribano Don Diego Bermúdez de Castro, hicieron pa- 
ra el Muy Ilustre Ayuntamiento de la repetida Puebla 



DE PUEBLA 25 



de los Angeles, el informe que el Rey de España Don 
Felipe V, que reinaba por segunda vez, pidió por cedió- 
la expedida en ''Buen Retiro'' el 19 de Julio de 1741, á 
todos los Alcaldes Mayores y Justicias de todos los Par- 
tidos así de este reino de Nueva España como del Perú, 
y Nuevo Reino de Granada, sobre todas las circunstan- 
cias de los pueblos de ellos, y cuyo informe mandó ren- 
dir el Virrey entonces de México Don Pedro Cebrian 
Agustín, Conde de Fuen -Clara, 

En ese informe se dice, que los españoles levantaron 
la Puebla de los Angeles sobre las antiquísimas ruinas 
(si damos fe á la narración de los naturales, dicen el P, 
Villa Sánchez, y Bermudez de Castro) de aquella pobla- 
ción de los Americanos que habían fundado en los pa- 
sados siglos los dos hijos de Huitztamixcoatl, llamados 
Ifuemecatl y Xicalancoatl (Olmeca y Xicalanca,) con el 
nombre de Quilaxcoapan (Cuetlaxcoapan). En el centro 
del Valle de este nombre y en el lugar poco más ó me- 
nos donde estuvo Huitzilapan, se levrantó la Puebla de 
los Angeles en cuya ubicación están de acuerdo el Maes- 
tro Gil González de Avila, Presbítero Cronista de Espa- 
ña é Indias en su ^Teatro Eclesiástico de las Indias'' im- 
preso en Madrid en 1594; Gerardo Merca tor, en el ^'Re- 
nuevo Atlante'': el Padre Fray Baltazar de Medina, 
^Crónica de la Provincia de Religiosos descalsos de San 
Francisco y San Diego de México" impresa en 1682: 
Fray Agustín de Vetancourt, en su ^Teatro Mexicano." 
Don Miguel Cerón Zapata Escribano de Cabildo de la Ciu- 
dad de Puebla, que publicó dos cuadernos de ^'Noticias 
de Puebla, y otros autores y cronistas." 

La fundación de "La Puebla de los Angeles*^ fué el 



26 HISTORIA 



día 16 de Abril del año de 1531, Domingo de Pascua de 
Resurrección; esto está plenamente comprobado en un 
libro que existe en el archivo del Ayuntamiento de esta 
Ciudad que se titula, "Establecimiento y dilatación de 
la nobilísima ciudad de Puebla," y tiene el número 2; á 
fojas una consta una lista de fecha 2 de Mayo del año 
de 1531, en la que se menciona que se repartieron á 
varios conquistadores españoles que mencionaré des- 
pués, una ó más caballerías de tierra como primeros 
pobladores y además por otros documentos públicos 
auténticos que se conservan por fortuna. Las causas 
que determinaron la fundación en ese lugar son varias, 
pero antes de mencionarlas, es necesario para mejor in- 
teligencia dar una idea de los sucesos de la época de 
ella; y es concisamente la siguiente. 

Los enemigos de Hernán Cortés conquistador de Mé- 
xico lograron con sus intrigas influir en el ánimo del 
Emperador Carlos V. Rey de España, primero de este 
nombre, quien dominado por los informes que recibía 
contra el conquistador, decidió quitarle el mando, y en- 
comendar el gobierno del Reino de la Nueva España á 
un cuerpo de Magistrados que se llamó "Real Audiencia"; 
esto sucedía el año de. 1528, y la primera se compuso 
de los Oidores de ella, que este título tomaban sus miem- 
bros, Don Ñuño de Guzmán, Don Juan Ortiz Matienzo, 
y Don Diego Delgadillo. 

Estos oidores se aliaron con los tiranos de los indios, 
y se manifestaron enemigos acérrimos de los frailes mi- 
sioneros, cometieron muchos desórdenes y atentados. 
Sabedora deestolíi Corte de España mandó formar una 
segunda ''Real Audiencia,'' que se compuso del Obispo 



DE PUEBLA 27 



de Cuenca Fray Sebastián Ramírez de Fuen-Leal, Presi- 
dente de ella, Lie. Don Juan Salmerón, Lie. Don Fran- 
cisco Ceinos, Licenciado Don Alonso Maldonado, Don 
Vasco de Quiroga, Obispo después de Michoacan, todos 
estos oidores. 

La elección del Presidente de esta ''Real Audiencia" 
fué muy acertada y aplaudida porque el Obispo Fray 
Sebastián Ramírez de Fuen-Leal era de una energía no- 
table, de una probidad inflexible, y profesaba ideas 
verdaderamente progresistas y grandiosas para su épo- 
ca, durante su gobierno se contuvieron los desmanes de 
los encomenderos, crió y fomentó las artes y la indus- 
tria de tejidos de mantas, y paños burdos, é instituyó el 
colegio imperial para indios, de Santa Cruz de Tlaltelol- 
co en México, que estableció el virrey Don Antonio 
de Mendoza. 

Esta ''Real Audiencia,'' á moción de Fray Sebastián 
Ramírez de Fuen-Leal aceptó la idea de fundar una colo- 
nia de españoles en las márgenes del Rio Atoyac, en la 
llanura que los indios llamaban Cuetlaxcoápany cosa 
que solicitó al Padre franciscano Fray Toribio Bena- 
vente llamado por los indios ^^Fray Motolinia/* que en 
idioma mexicano quiere decir "pobreza.'' Este religioso 
pidió, "que se congregaran algunos españoles en la lla- 
nura antes de Huejocmgo, y camino que es para la Ve- 
racruz," en el valle que tenía por centro un terreno lla- 
mado por los indios Quetlascuapa que es bosque de pi- 
nos, encinal, y árboles ocotes, y está fecundado por los 
ríos de Atoyac y de Alnioloya, cuyos ríos y bosques son 
semejantes á los otros que hay en España, en La Puebla 
de Don Fadrique, del Distrito de Quin tañar de la Orden 



[. 



28 HISTORIA 



y formaban una Puebla, pues de Huejocingo á Acaxic 
(A cajete ó Acaxitl), es desierto como de diez leguas, 
sin poblado ninguno. 

La Real Audiencia resolvió de conformidad con lo 
que inició, y solicitó Fray Toribio Benavente; el Obispo 
Presidente de ella Fray Sebastián Ramírez de Fuen-leal, 
comisionó al Oidor Licenciado Don Juan de Salmerón, 
Consejero que habia sido del Rey Carlos I. para que en 
unión del padre Motolinia viniera á fundar la nueva 
ciudad. Llegados al lugar provistos de las órdenes co- 
rrespondientes, se escogió el punto céntrico de la funda- 
ción, y fué el llamado Thaxet (Texitl), que era un bos- 
que á cuya sombra se había levantado ya una ventilla 
por Esteban Zamora vecino de Tlaxcala, que vivia allí 
en unión de un pariente suyo lUimado Pedro Jaime, 
maestro albeitar que tenía en el mismo lugar un banco 
de herrador; y era el camino de Huejotzingo á Acajete. 
Todos los cronistas convienen en que ese lugar estaba 
en la que hoy es Calle de Mesones de la ciudad de Pue- 
bla, y en el punto que ocupa ahora el *'Hotel Nacional" 
que se llamó antes, ^^Meson Roncal;" Zamora y Jaime 
se establecieron allí el año de 1529. Puestos de acuerdo 
el Licenciado Salmerón, y Fray Toribio Benavente, es- 
te hizo que se les asociaran Fray Jacobo de Testera 
Guardian del Convento de Huejotzingoy Fray Luis de 
Fuensalida Guardian del de TZaojc^Za, Fray Alonso Juá- 
rez Guardian del de Tepeaca, y Fray Diego de la Cruz 
de Cholulüy á efecto de que proporcionaran indios tra- 
bajadores, y así se verificó, enviando los siguientes. 

Fray Luis de Fuensalida trajo de Tlaxcala 8, 000 indios. 
Fray Diego de la Cruz de Cholula y Calpa 5, 000 id. 



DE pot:bla 29 



Fray Alonso Juárez envió de Tepeaca ... 3, 000 indios. 
Estos 16, 000 indios no vinieron con las manos vacías, 
pues además de las herramientas que pudieron haber, 
trajeron cargando materiales; los de Calpa y Cholula 
trajeron adobes de tierra, y tetzontle; los de Tepeaca, 
angarillas para trasportar materiales, que trajeron car- 
gadas de zacate para techos; los de Tlaxcala conduje- 
ron también adobe, alguna madera labrada, sogas, y 
piedras. 

Procedióse á formar la traza de la ciudad, la cual 
hicieron Alonso Martin Camacho, agrimensor, y alarife, 
un cantero cuyo nombre no conserva la historia, pero que 
fué de los fundadores, y un llamado Salazar, que no fi- 
gura entre ellos, y los trabajos se comenzaron el men- 
cionado día 16 de Abril del año de 1531, Domingo de 
Resurrección, iniciándose con todas las solemnidades 
posibles de las quesolohayconstancias de las que siguen. 

Se dijo misa, bendijo el lugar Fray Toribio Benaven- 
te, Motolinia; se dividió después el terreno junto á la 
venta de Esteban Zamora en cuarenta solares, que se 
empezaron á repartir conforme se iban midiendo, y 
acto continuo iban tomando posesión de ellos autoriza- 
da por el Licenciado Salmerón, y los padres Motolinia, 
Testera, Fuensalida, Cruz y Juárez, las personas á 
quienes se deban y fueron: Alonso Martin Camacho, 
Alonso Martin, Orduña, Juan Yepez, Martin Alonzo, 
Portillo, Gallardo, Cristóbal Martin, Francisco Martin, 
Juan Bueno, Juan Gómez, Diego López, Alonzo Grande, 
Jorje Baez, Pineda, Diego Llañez, Hernán Sánchez, 
Alonso González, Gutiérrez Maldonado, Gonzalo Díaz, 
Alvaro López, Pedro Hernández, Melchor Gómez, Her- 



30 HISTORIA 



nando de Argüe ta, Vargas, Juan Valenciano, Alonso 
Galeote, Escobar, Juan Pérez-Malinche, Prieto, Francis- 
co López, García de Aguilar, Garcia Nuñez, Cristóbal 
de Soto. No recibieron solares, Juan Núflez Mercado, 
Luis Avila, Alonso de Buiza, Juan de Prirori. Treinta 
y tres solares se repartieron esa vez. 

Distribuidos los solares, se iniciaron el lunes 17 de 
Abril los trabajos de construcción, empezando por lo 
que hoy es Barrio de San Sebastián, donde acamparon 
los indios con sus mujeres é hijos que los vinieron á se- 
guir, extendiéndose hasta el cerro de Cetepeco (Cerro de 
San Juan), de donde divididos en cuadrillas iban á tra- 
bajar á los solares, lo que verificaban al son de nume- 
rosos atabales, sonando campanillas, y cantando á cada 
entrada qué hacían al lugar del trabajo cargados con 
los materiales. En siete días quedaron concluidas las 
habitaciones de los moradores á quienes pertenecían los 
treinta y tres solares que se habían repartido, dirigien- 
do estos trabajos Luis Ávila, paje que fué de Hernán 
Cortés, y que más tarde fué á poblar Michoacán, por o- 
tra parte Juan Nuñez Mercado paje también del Con- 
quistador, que después fué á poblar Oaxaca, el padre 
Motolinía, Prirori, y Hernando Saavedra Regidor de 
Tlaxcala. 

En uno de los solares que no se repartieron se impro- 
visó un cobertizo de paja donde se dijo la Misa el Do- 
mingo indicado, 16 de Abril de 1531, día de Sto. Toribio 
natural y Obispo de Astorga, muerto el año 460 D. C. 
Suponen algunos cronistas que este cobertizo se levantó 
donde hoy está la manzana que forman las calles de 
San Ramón, Zayas, Nahuala y Alfaro; el padre Motoli- 



DE PUEBLA 31 



nía quería que la fundación ó principio de los trabajos 
se dedicara al Santo de su nombre como se verificó, 
diciendo él la misa que según el «Teatro Angelopolitano» 
de Bermúdez de Castro, fué el Domingo 8 de Abril del 
año de 1532 y no de 1531; pero este historiador es el 
único que asegura ésto, pues dice «dispuesta una entra- 
da en el sitio que hoy es uno de los Portales llamado^ de 
los Libreros, ó el de Borja que forma el cuadro occiden- 
tal de la plaza, celebrado por el venerable padre Fr. To- 
ribio el sacrosanto incruento sacrificio de la Misa, des- 
cendió el Padre de los Angeles con la muchedumbre de 
celestiales espíritus que bajaban del Empíreo á asistirle 
en las aras, á fundar la nueva Ciudad, siendo el primer 
vecino, el primero que tuvo casa en la nueva Puebla, en 
aquella inculta enramada que aun no era portal.» Hasta 
aquí Bermúdez de Castro. En cuanto al lugar en que se 
dijo esa primera Misa todos los historiadores angelopo- 
litanos están de acuerdo y en cuanto á la fecha están 
divididos, aunque la mayor parte concuerdan en que 
fué el 16 de Abril 1531 y el mismo Bermúdez de Castro 
en el informe que hizo con el padre Villa Sánchez y de 
que he hecho mención arriba, dice textualmente: «A es- 
te, pues, bendito y memorable Fr. Toribio Motolinia^ 
encomendó la Real Audiencia que en compañía del Lie- 
D. Juan de Salmerón, del Consejo de S. M. y un Oidor 
de la segunda Real Audiencia, procediese á la fundación 
de la nueva Ciudad: escogió el Religiosísimo Padre pa- 
ra esta gran fundación el día 16 de AbHl por ser dedica- 
do al Santo de su nombre el glorioso Obispo de Astorga 
Santo Toribio de Lubana, insigne propagador de la ver- 
dadera fe, que en tiempo del Papa León T. purgó á Es- 



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pláza príndpaL í^rFi el p'>n¿il «vie £1:7 ¿e Híqia de Inir- 
yÁAe. íkXiifrü ^ft üámí d^: los Lloreras, v :UL:e¿ de Bz-na. 
porí|U^; f'M h\ primero y sezundo aroo. e-in^md^ por la 
^'^lle de la Fra^i ó ancl^ü de Herrero^, mro un baa- 
^:o de herrador uno de los primeros albéicares de Puebla, 
^iue fie llamó D, José Inés &jrj'a. Esta {¿rlesia de paja ó 
ry^bertízo, fué el origen de la Cace«lral como se veni 
denpuéH. 

í.a ciudad progresaba de una manera tan rápida que 
en Wcíembre del año de 1531, había ya consíniidas, aun- 
rjue de aglobes y zacate. o595 habitaciones, que Payno 
llama casas en su «Compendio de Historia de México:» 
en vista de tai desarrollo se acordó en la Corte de Es- 
pafla, según los informes que allí se recibían que se 
vjfucjuluirfi como concedió el Emperador Garlos V. de Aus- 
tria y I. de P^spafia, á la nueva Puebla, el título de ''Ciudad 
de la Puebla de los Angeles/' por Real Provisión dada 
fifi Medina del Campo el 20 de Marzo del año de 1532, 
r^)nced¡éndolo así mismo el uso de un Escudo de Armas, 
Hc le denominó ''La Puebla de los Angeles" porque se 
fundó y empezó á construir el Domingo de Resurrección 
de .líjsucristo cuyo sepulcro cuidaban los ángeles y ade- 
m/is por dos tradiciones, ó dos versiones que adelan- 
te r(»(lero. 

Kl escudo do armas de la Puebla fué uno de los más 



DE PUEBLA 33 



estudiados y simbólicos que se produjeron en la época, 
combinando el simbolismo con la hermosura; se hizo de 
forma acorazonada, constituyéndolo verdaderamente 
cinco esbeltas torres de oro sobre campo verde gualda, 
rompiendo las torres de la de enmedio; abajo un cauda- 
loso rio con aguas azules, azul de cielo; á los lados dos 
ángeles vestidos de blanco y púrpura con orlas de oro 
y púrpura también, sosteniendo una corona imperial de 
oro, con dos letras en las manos también de oro K.V. que 
quieren decir '^Carlos V.'' y una orla cintada que al li- 
mitarlo le da la figura aproximada de un corazón, en 
la cual está escrito el versículo II. del Salmo 90 de Da- 
vid, que dice: ^^Angelis suis Deus mufidavit de te ut cusió- 
diant te inomnibuítviistuis/' "Estas armsis fueron dadas en 
la Villa de Valladolid, el mes de Julio del año de 1538, 
por el referido Emperador Carlos V. al Regidor comi- 
sionado Don Gonzalo Díaz de Vargas. 

Atendiendo á todas estas circunstancias se dispuso 
la inauguración solemne de la Ciudad y así se verificó 
el viernes 29 de Septiembre del año de 1532, en con- 
memoración de la aparición del Arcángel San Miguel 
en el monte Gárgano en Italia, sucedida en el Siglo V. 

Los primeros habitantes de Ja Puebla fueron pues 
treinta y seis varones y una viuda de uno llamado 
Prieto, de estos algunos, eran Toledanos, pero en su ma- 
yoría eran de Castilla la Vieja y algunos de ellos com- 
pañeros del célebre comunero D. Juan de Padilla, que 
por el fin de la guerra de comunidades se vieron obliga- 
dos á emigrar, por el desastroso desenlace de esa 
guerra. 

El día 6 de Diciembre del afio de 1532 se les repartió- 



34 msTORiA 



ron tierras que había dividido y amojonado Fr. Jacobo 
de Testera, con el Lie. Juan Salmerón distribuyéndolas 
en esta forma: 

1. A Orduña dos caballerías de tierra, que son vein- 
te fanegas de sembradura; se había convenido que cada 
caballería fuera de diez fanegas de trigo d^ sembradura. 

2. A Alonso Martín Camacho, quince fanegas, una y 
media caballería. 

3. A Alonso Martín, quince fanegas^ una y media ca- 
ballería. 

4. A Juan Yépez^ quince fanegas, una y media caba- 
llería. 

5. A Martín Alonso, quince fanegas, una y media ca- 
ballería^ 

6. A Portillo, quince fanegas, una y media caballería. 

7. A Gallardo, quince fanegas, una y media caballe- 
ría« 

8. A Cristóbal Martín, quince fanegas, una y media 
caballería. 

9. A Francisco Martín, quince fanegas, una y media 
caballería. 

10. A Juan Bueno, diez fanegas, una caballería. 

11. A Juan Gómez, de la Pefia-parda, quince fanegas, 
uña y media caballería. 

■ 

12. A Diego López, quince fanegas, una y media ca- 
ballería. 

13. A Alonso Grande, diez fanegas, una caballería. 

14. A Jorge Baez, diez fanegas^ una caballería. 

15. A Pineda, quince fanegas, una y media caballería. 

16. A Diego Yáfiez, diez fanegas, una caballería. 

17. A Hernán Sánchez, diez fanegas, una caballería. 



DE PUEBLA 35 



18. A Alonso González, quince fanegas, una y media 
caballería. 

19. A Gutiérrez Maldonado, quince fanegas, una y 
media caballería. 

20. A Gonzalo Díaz^ quince fanegas, una y modia ca- 
ballería. 

21. A Alvaro López, quince fanegas, una y media ca- 
ballería. 

22. A Pedro Hernández, diez fanegas, una caballería. 

23. A Melchor Gómez, diez fanegas, una caballería. 

24. A Hernando de Argueta, quince fanegas una y 
media caballería. 

25. A Vargas, quince fanegas, una y media Caballería. 

26. A Juan Valenciano, ya tiene señalado. 

27. A Alonso Galeote, quince fanegas, una y media 
caballería. 

28. A Escobar, diez fanegas, una caballería. 

29. A Juan Pérez Malinche, quince fanegas, una y 
media caballería. 

00. A La Mujer de Prieto,' difunto, diez fanegas, una 
caballería. 

30. A Cristóbal de Soto, quince fanegas una y media 
caballería* 

31. A García Núñez, diez fanegas, una caballería. 
32 A García de Aguilar. 

33. A Francisco López, diez fanegas, una caballería. 

Por esta relación del reparto de tierras, que copio de 
lín documento que sobre los títulos de Puebla existe en 
el archivo del Ayuntamiento de esta Ciudad, queda de- 
mostrado quienes fueron con exactitud los primeros po- 
bladores de dicha ciudad. 



36 HISTORIA 

«También se dio de preferencia á los religiosos fran- 
ciscanos, solares para que liieieran Iglesia y convento, y 
unas huertas que querían hacer, "dice otro documento,'' 
á orillas del rio llamado Almoloya XochimeJiuaca^ por 
tener en este punto origen unode los brazos principales. 

Tales fueron los rudimentos, por decirlo así, de que se 
formó *La Puebla de los Angeles,» cuyo desarrollo y 
perfeccionamientOj refiero en el capitulo que sigue. 



y5O7070T0?07<'T070?<^70T0TÍ>T0T07070 ?0T0^ 



uxjnimmívnif) 



rS2SSSSSSíSSSSSi 




CAPÍTULO III. 

Pbimeb Ayuntamiento de la Ciudad. Autoridades 

DEL AÑO DE 1533. ReAL PROVISIÓN SOBRE EL AYUN- 
TAMIENTO. Titulo de la Ciudad. Confusión de pe- 
chas DE ESTE titulo. PUEBLA EN 1535. INTENTO DE 
ABRIR EL CAMINO PARA MeXICO. HABITANTES EN 1537. 
Sus NOMBRES. DIMENSIONES DE LAS MANZANAS CALLES 

Y PLAZAS. Declinación magnética de la ciudad. 
Habilidad con que fue determinada. Desagüe pri- 
mitivo DE Puebla. Calles principales. Quien di- 
vidió LA CIUDAD EN CUARTELES. CaSA DEL VIRREY D. 

Luis de Velasco. Planos de la ciudad. Primer im- 
puesto. Latitudes. Longitudes, y Altitudes de 
la misma, y algunos de los cerros que la rodean. 
Pendiente ó inclinación general del suelo. 



A/ erdaderamente no se puede precisar la fecha en que 
empezó á regir el primer Ayuntamiento de la Ciu- 
dad de Puebla, pero por los documentos que existen en 
el archivo del actual, y que he tenido á la vista, se ve 
que el 14 de Junio del afio de 1532, ya existía el Cuerpo 
Municipal y del afio de 1533 ya hay actas de cabildo. 



38 HISTORIA 



En este afio las aotoridailes eran: 
Femando ó Hernando Helgaeta. Corregidor de la 
Ciudad. 
Garcia de Aguilar. Alcalde de la misma. 
Francisco Ramírez. Alcalde también. 
Cristóbal de Soto. Regidor del Aymitamiento. 
Francisco de Oliveros. Lo mismo. 
«Sebastián Rodríguez. ídem. 
Alonso Enrico Peñaranda. ídem. 
Martín de Calahorra. ídem. 
Juan Bemal. ídem. 
Gonzalo Diaz. ídem. 
Alonso de Buiza. ídem. 

No está perfectamente aclarado si este Ayuntamien 
to fué electo el citado afio de 1533, en cuyo caso fué el 
segundo, aunque hay datos para suponer con fundamen- 
to, que este mismo personal con solo alteración de los 
lugares compuso el Cuerpo Municipal del año anterior 
de 1532, que indudablemente fué el primero de la Ciudad 
de Puebla. 

El dos de Mayo del afio de 1531 se hizo el reparto de 
solares y tierras á que me referí en el capítulo anterior, 
y en ninguno de los documentos que hablan de ese re- 
parto se pcienciona la intervención en él, de ningún regi- 
dor, sino únicamente de Alonso Martín, (a) Partidor co- 
mo agrimensor. Luis Avila, Juan Nufiez Mercado, Fray 
Luis de Fuensalida, Fray Alonso Juárez, Fray Jacobo de 
Testera, Fray Diego de la Cruz, Fray Toribio Bena ven- 
te, (a) Motolinia, y el Licenciado Oidor Don Juan Salme- 
rón; esto parece indicar que el primer Ayuntamiento de 
Puebla se nombró el año 1532. El 14 de Junio de este^ 



DE PUEBLA 39 



afió fué cuando la Segunda Real Audiencia, con motivo 
del desorden en las elecciones de Ayuntamientos, en va- 
rias ciudades, expidió una Real Provisión determinando 
la manera de escojer Regidores y alcaldes, y por acuer- 
do del Ayuntamiento de Puebla se conserva en el archi- 
vo del actual, una copia de esa Real Provisión que se 
mandó sacar el 24 de Enero del Año de 1567, y en la que 
después de algunas explicaciones se dice: "^ los que an- 
sí se sacaren Juibiendo fedelidad y no interviniendo fraude 
ni cautela alguna y eligiréis por alcaldes ordinarios de la 
dicha Villa por tiempo de un año . . . /' ^^Dada en la gran 
ciudad Tenoxtitldn, México, de la Nueva España d cator- 
ce dios del mes de Junio, año del nacimiento de Nuestro 
Señor Jesucristo de mil y quinientos y treinta y dos años/' 
Este documento está dirigido á %os el consejo justicia, y 
regidores déla Puebla de los Angeles de la Nueva España/' 
En ese documento se llama Villa á la Puebla de los An- 
geles, porque hasta el 25 de Febrero del año de 1533, el 
Licenciado Don Juan Salmerón presentó al Cabildo la 
Cédula de la Reina Madre en la que concedió á la Pue- 
bla el título de ciudad según consta del siguiente docu- 
mento. 



^^Para Titulo de la ciudad de los Angeles, y que se nom- 
bre asi la que se fundó con titulo de Puebla de los Angeles, 
víspera y día de San Miguel, del año 163 1!' (Esta fecha 
alude á la inauguración de la ciudad.) 

^'Martes veinticinco días del mes dé Febrero de mil é 
quinientos é treinta é tres años, estando juntos en su cabil- 
do, según es de uso é costumbre, en las casas de la morada 
de Hernando de Elgueta para entender en las cosas cum- 



40 HISTORIA 



plideras á la comunidad de esta dicha ciudad é vecinos é 
moradores de ella.*' 

^^El mismo Licenciado Juan de Salmerón Oidor de la 
Abdiencia por S. M, que en esta Nueva España reside, é 
los muy nobles señores Hernando de Elgueta. Corregidor 
por S. M. de la provincia de Cholula, Alonso Galeote, al- 
calde ordinario, por S. AL é Pedro de Pineda, é Francisco 
de Portillo regidores de ella." 

^^El dicho Sr, Licenciado Juan de Salmerón presentó u- 
na cédula de S. M. é la dicha recibimos firmada de la Em- 
peratriz é Reina nuestra Señora é refrendada de Juan 
de Sámano su secretario del Consejo de la>s Indias, é seña- 
lada de las espaldas de cuatro firmas^ por la cual S. AL 
hace merced á esta Puebla-de titulo de eibdad-y que los 
vecinos que son, ó fuellen en esta no paguen alcabala ni pe- 
cho por espacio de treinta años.'* 

^*Los dichos vecinos dijeron que besaban pies é manos 
á S. M.por la merced que les hizoé mandaron que se guar- 
dase la dicha cédula de S. M. con las otras escrituras del 
Consejo." 

^^Quedó la dicha cédula de S, M. en poder de Hernando 
Elgueta corregidor de S. M," 

Consta que el 25 de Febrero de 1533. fué cuando el 
Licenciado Don Juan Salmerón se presentó al Cabildo 
con la Cédula de la Reina Madre, concediendo el título 
de Ciudad á Puebla, pero también consta que el Empe- 
rador Carlas V. le había concedido ya el título de Ciu- 
dad en Real Cédula dada en Medina del Campo el 20 de 
Marzo del año de 1532, denominándola '7a Puebla de los 
Angeles'', porque se empezó á fundar el Domingo de la 



DE PÜBBLA 41 



ReBiüTeocíáR' del S^er cuyo sepulcro cuidaron los 

Angeles. 

Acerca de esto hay alguna confusión que es necesa- 
rio disipar. 

Eltítixloáé'^'Múi/ Nóbléy I^ídCiudad de la P^ 
Angeles'^ sele dí^A 'd •RéyvDon Felipe II. el aftode 1576, 
ratíñcando e> nombre dé losangeles que lé dio Carlos V. 
por las razones que se le espusieron en un memorial del 
que' haWaré al hacerlo sóbrenlas tradiciones poblanas. 
Eñ esto están dé acuerdó el Maestro Gil González de A- 
vila, en su teatro'' al describir ei escudó de armas, 
pues -dice textualmente. ^^ gracia que concedió (Carlos V.) 
en 20 'de Marzo de 'Íá32 dándilé d titulo dé Ciudad seña- 
lada de cinco consejeros/' 

Juan Diez de la Calle, en el "Dibro dé Noticias Sa- 
gradas y Reales de los Imperios" impreso en folio en Ma- 
drid iel año 1645, al babear <4el iesoudo de armas dePue- 
biaidioex^ue^^eas ^vmm^ "^^Dióéeias el Señor Emperador 
pO(r prifmtegio -qué'U concedió -en Médrid el 30 dé Julio de 
lá38 añosj'' en la»' Villa ^eValladolidíal Regidor comi- 
sionado -Dpn Ganzalo Diae de 'Vargas. 

Don Diego Antonio Bermédez de Castro Escribano 
Re^.yPúbli©o-de'''LaP-uebláde-lós Angeles" en su^'Tea- 
tPaAngelopolitano'", '^Deseripoión de la 'fundación, origen 
y progresos 46^ lá muy NoMe, y muyLeal Ciudúd*de los 
Angeles" dice ^ue ^^eliiiéulo di Ciwdád se lo dió elEmpe- 
radvr 'Gemios ^ V. juntamente conr sws armas él '20 dé Marzo 
de 1532." 

Otros autores aflrmaii que-*Fi*ay Juliáti Garcés, en 
humilde y largo memorial, pi<fióá la Reina que le con- 
cediera ' la fundación de una • Ciudad e» elsifio que él In- 



42 HISTORIA 



dicaba, y que S. M. se dignó acceder á su petición por 
Real Cédula fechada en Ocaña el 18 de Enero de 1531: 

Que el licenciado D. Juan Salmerón se dirigió nueva- 
mente á la Reina en carta particular, fechada en 30 de 
Marzo de 1531, diciéndole: ^'que ya se estaba haciendo la 
cibdadf y que le pedia permiso para llamarlay La Puebla 
de los Angeléis: que el 28 de Septiembre de 1531 concedió 
la Reina el titulo de Ciudad, por Real Cédula de esta fe- 
chay dada en Mediría del Campo dándole el nombre de 
La Puebla de los Angeles y concediéndole el privilegio de 
no pagar pecho ni alcabalas por treinta años-,'^ 

Don Miguel Cerón Zapata Escribano del Cabildo de 
Puebla en dos cuadernos que escribió de "Noticias de la 
Ciudad de Puebla" dice también: que "eZ titulo de Ciu- 
dad se lo dio el emperador Carlos V. el 20 de Marzo de 
1532. 

No se explica esta confusión de fechas de la Real Cé- 
dula, eu que se concedió á Puebla q1 título de Ciudad, ni 
porque hasta el 25 de Febrero de 1533 presentó al ca- 
bildo esa cédula, el Licenciado Don Juan Salmerón. 

Consultando la Historia de España, se ve que el Em-r 
perador Carlos V. se embarcó para Italia el 28 de Julio 
de 1529, y de regreso desembarcó en Barcelona el 28 de 
Abril de 1533, Allí lo esperaba la Emperatriz con sus 
hijos, que había gobernado el reino con notable discre- 
ción durante la ausencia de su esposo, por haberla nom- 
brado éste gobernadora de España é Indias, con instruc- 
ciones convenientes para el gobierno de los estados. Du- 
rí^nte esta ausencia de Carlos V. de España, tuvo lugar 
la fundación de Puebla, pues aunque ese monarca hizo 
nueve expediciones á Alemania, siete á Italia, diez á 



DE PUEBLA 43 



Flandes, cuatro á Francia, dos á Inglaterra y otras dos 
á África, durante una de las de Italia fué la expedición 
de la Real Cédula concediendo á Puebla el título de ciu- 
dad, y el uso de sus armas. 

De manera que bien haya sido el 28 de Septiembre de 
1531, ó el 20 de Marzo de 1532. La Emperatriz Isabel 
debe haber expedido la Real Cédula; pero si ftié el 30 de 
Junio de 1538, como dice Juai^^Diaz de la Calle, enton- 
ces Carlos V. expidió dicha cédula, pero esto es un error 
puesto que el 25 de Febrero de 1533, la presentó el Li- 
cenciado Salmerón al Cabildo. Este mismo hecho des- 
truye lo dicho por Alejandro Barón Von deHumboldt, en 
su "Ensayo Político sobre la Nueva España'' quién dice 
al tratar de Puebla "El privilegio de la Ciudad de Pue- 
bla es de 28 de Septiembre de 1531," probablemente el 
sabio Berlinés aludió al día de la inauguración de la ciu- 
dad, que fué el día de San Miguel Arcángel, como otro 
autor que también dice que el título de ciudad se le dio 
á Puebla en la misma fecha qué asegura Humbóldt. 

Resulta que la Real Cédula, tiene las siguientes fechas. 

Según Gil González dé Avila Presbítero, Maestro Cro- 
nista de España' é Indias, en su ^^ Teatro Eclesiástico de 
las Indias.'' Impreso en Madrid el año 1594; fué el 20 de 
Marzo del año de 1532. 

Según Don Diego Antonio Bermúdez de Castro, Es- 
cribano Real y Público de la Puebla de los Angeles, en 
su ^^ Teatro Angelopolitano, Descripción de la Fundación 
Origen y progresos de la Muy Noble, y Muy Leal Ciudad 
de los Angeles:'' fué el 20 de Marzo del año de 1^32. 

Según Juan Diaz de la Calle, Secretario dfe S. M. uno 
de los Escribanos de Cámara en su Consejo, en stís"AV 



44c HÍSTOBIA 



tichs Sagradas y '^ Reátemete lesJmp^erio».-' Impresa en 
(folip) Madrki. Aflame 1645. ftié el SO de Julio del afio 
de' 1588, al Regidor Gómisionaxio» Gonzalo* Dinz^ de" Var- 
gas, en la Villa de Valladolid. Siento Don JJfigutil Geíón 
Zibpate^ EseribaiK) del Gabildo de Puebla, en- sus ^fNiÉi- 
óias de ht PuMade i(m Arfgides'', fué elr 20( de MaKzodel 
afio de^ 1^532. 

Según Alejandro Barórit^on de HiimbDMt en m ^^Én- 
sájfó Pótltico déla Nkém España'*, filé el 28 déSet^tiellí- 
bre.de año dé 1531. 

VoiV'iendoí & la cindad^ en la rélatíro & bu idesarFoIIo, 
el afio tbSby sj^gún un docamento de esa: épeea -^ten to 
las oaUesr lorBEíadas por: tapias de adobes ó lasas tde 
Xalnenetl, xmsí'sy otrar se&aladas simplemente por una 
cortadura en el terreno,^;que limitaba los^elfires» dentro 
de esto» habíanse levantado basta 3595 ohazas y co^- 
bertizos con techos de zacate, la^ mayor parte^ habitadas 
por indio» trabajadores. Muches hidalgos españoles 
vivian ya en sus casas de oaLy canto,^ y^por toda» -par- 
tes se veia el a{án:de embellecer. la cal<mia levantando 
easasT gi^andes, : que iban haciendo :desa{>arecer á las 
chozas^ «primitivas^ y arrimando á* los iadies á las ori- 
llas, y aun echándolos afuera de lo trazado." . Había 
yaf estaWecido un mesón* Pedro Palom^qfuO) vecino de 
Tlaxealf^^en la quehíE^ es caUe de Mesones, y estaban 
terminadas muehas fincas en la calle entonces llamada 
do la *^erpe,'Vqxie eral» linea de calles desde San Jo- 
sé hastat el Carmen. En el Itigar donde hoy se levanta 
la;Iglesria'de*Santa. Teresa, se habla colocado una gi- 
gant^sea Gruz dB madera formada por dos trozos de jh- 



DE^ PUEBLA 45 



AO, y. al- pié de eUn-se bendecían los raater iaies de coqís- 
tpuocióa que se intvoduci»n para las c^a&a'S. 

ELa&o 1537, era ya muy notable ei pi;ogFe8o á qi^e 
habia Uegado la ciudad. Bermúdez de Castro, en el 
^Te«tror AngelopoUitanoy" dice que en este año lo pobla- 
do era. ya4e S. íoaé, que es hpy, .al Sur hasta la hermi- 
ta.de* los. Remedios^ boy el Carmen y ad Poniente . Hasta 
Sta. Águeda que no existe ya. 

AJlgunos cronistas dicen que en ese a&o la ciudad de 
Puebla ¿ba siendo mayor que la de México, cuya opioáón 
se explica bien pe»* las dimensiones que á Icf i^timia le 
daba la Hamada traza de Hernán Cortés, que era un 
cuadro -limitado por acequias, mientras que Puebla sin 
esta limitación, simultáneamente y por los cuatro pun- 
tas cardinales se llenaba de construcciones. 

El tránsito para Yeracruz empezaba á estii^blecerse 
por Puebla donde los caminantes hallaban ya más pro- 
vii^ones que en-Tlaxcala cuya ciudad abandonaban por 
pas^iF por la de Puebla. 

Esta engendró la idea de limpiar el terreno hasta 
¿tteoTo^ji^gfo, para facilitar el acceso á la ciudad, cosa 
que disgustó á los recinosrde Ohcítulaj quienes pretendían 
que el caimino para México debía ser el mismoique llevó 
Hernán Cortés, es decir por Cholula misma; el i antiguo 
lecaipan ó Calpétií, PapaaMa, Xiüit^inUa, ZaíOttzinco'y Za- 
ccsiteioláHy Tepetolonco, TepechcOyApatlacoyAmtnMíiés^ñ> 
Gomo no se pensaba en establecer un camíno'definití ta- 
mei^e para México, ni construirlo los vednost^de^flue- 
Uav^ sino simplemente limpiar de piedras el áe¡ ÜM^odh 
aÍ9i/goy mirando además que los CholuKecos {abandona- 
bais el trabajo y huían á su pueblo, en obvio de^fiqtiltor 



46 HISTORIA 



des, ó porque no se pensara en abrir el camino, el 
hecho es que los vecinos de Puebla no volvieron á ocu- 
parse de tal obra; los de Cholula volvieron á trabajar 
en la construcción de las casas y en el plantío de árbo- 
les que á la vez se hacía para embellecer la colonia. 

No se sabe sien esta época ó después fué cuando surgió 
el incidente, que Bermúdez de Castro refiere en su "Tea- 
tro Angelopolitano'' diciendo: «Veíanse además por to- 
das partes casas en construcción, pero hasta entonces 
eran todas de piso bajo, habiéndose visto envuelto en u- 
na acusación de traición por el judío Diego de Alvara- 
do, el vecino y alto funcionario que algunos años des- 
pués edificó su casa con dos pisos.» Este Diego Alvara- 
do, (a) Muñoz, de padres Portugueses, nació en Popayan 
en el Perú, vecino de Puebla, fué relajado en estatua en 
México e» el auto de fe celebrado el día 8 de Febrero 
del año de 1688, en Sto. Domingo, en el cementerio con 
otros once reos, seis por bigamos, tres por blasfemos, 
dos por hechiceros y Diego Al varado por hereje jüdai- 
sante. Esta curiosa noticia nos prueba cuando menos 
que hasta el año de 1688, no había casas de dos pisos 
en Puebla, luego todas las de los primeros vecinos á ios 
que no puede referirse Bermúdez eran de un piso. 

En el año á que hago relación, 1537, las 20 manzanas 
que se trazaron en el centro, en derredor de la "Venta 
deZamora,'^ teníantodas casas en construcción y la ma- 
yor parte concluidas y habitadas. La población había 
aumentado al número de 2341 habitantes; 11 29 hombres 
en general y 1212 mujeres de todas edades. De estos 
eran 21 Conquistadores españoles casados con mujeres 
españolas; 7 conquistadores más, españoles casados ca- 



DE PUEBLA 47 



da uno cou una mujer de las clasificadas ya entre las 
mestizas hijas del país algunas y otras indias de raza 
pura; 17 españoles avecindados^ casados también con 
mujeres españolas; 13 españoles casados con otras tan- 
tas mujeres, hijas de diversos rumbos del país; 6 espa- 
ñoles que enviaron á traer á España á sus mujeres; 3 es- 
pañoles solteros; 1 español viudo; 1 española viuda con 
cuatro hijos varones españoles; 73 familias principales 
españolas recien venidas de la península, compuestas 
de esposo, esposa, é hijos; 629 familias de indios aborí- 
genes, formando todos un conjunto de 2341 habitantes. 

De estos los españoles eran D. Hernando de Helgueta 
ó Algueta, Francisco Ramírez, García de Aguilar, Cris- 
tóbal de Soto, Francisco de Oliveros, Gonzalo Díaz, A- 
lonso de Buiza, Sebastián Rodríguez, Alonso Enrice Pe- 
ñaranda, Martín de Calahorra, Juan Bemal, Pedro de 
Meneses, Alonso Galeote, Francisco Portillo, Alvaro Ló- 
pez, Bartolomé Fernández, Bartolomé López, Diego 
Holguín, Francisco Bonal, Francisco Quintero, Juan de 
Vera, Pedro de Boz Arraiz, Pedro Gallardo, Juan Pérez 
de Palencia, Cristóbal Martín, Cristóbal de Morales, A- 
lonso de la Fuente, Juan Gómez de Peñaparda, Andrés 
Alonso^ Pedro Villanueva, Alvaro de Luna, Francisco 
de Daza, Alonso González, Gonzalo Rodríguez, Alonso 
Martín (a) Partidor, Martín Alonso (a) Bendicho, Cris- 
tóbal Martín Camacho, Juan de Yépez, Juan de Pérez 
de la Gama, Gajrcía Niifiez, Diego Yáñez, Francisco Ló- 
pez, Garcí Moran, Francisco Montalvo, Sebastián de Al- 
mazán, Vicente Cumplido, Andrés de Herrera, Benito 
Muñoz, Cristóbal Sánchez, Cristóbal Barrerá, I^ralicisco 
de Figuerpa, Crístólíal ííiño, Francisco Escobar, Juan 



48 HISTORIA 



ValenciáiiOjAlonsO'Q^rande, Jorge Baez, Airtonio N egrín, 
Pedro GaHegos^ AlénsoMai^tía Zamora, Gerónimo Vale- 
ra, Rodrigo CavedHOs, Diego Balbuefm, Gerónimo Ná^ 
poles, Gutiérrez Maldenado, Alonso Vaqttiñas, Gonistan- 
tino Griego, Diega d^ Sota; Daniel dé Bustos, Diego -de 
Ocampo, Sancho Ordófiéz, Pedro de Pineda, Hernán 
SátiGhez, Metehor Gómez, Diego de OrdaZj Francisco 
Fernández Carreto,' Maestre Miguel, Diego de Villanue- 
va, Francisco de la Tori'e y Juan Orozeo: 81 vecinos 
espáfk)lés. 

Muferes: las de Helgueta, Agttilar, Soto, 01í^wy>s, 
Disa, Buiza, Jtodriguee,^ Calahorra, Meneses, Gateóte, 
Portillo, López, Fernández; Lópea Bswtolomé, Hólguín, 
Bonal Quintero, Vera y Boz Arraíz^ 19 Españolas 
todas; 

'Mtijeres Mexicanas^ Las de Gallardo, Pérez dePalen^ 
cia, Martin, Morales; Fuen^ y Peñáparda, 5 ^Mexicanas. 

Marina Mtiftoz, española con cuatro hijos chitjuitos. 
81 varones y 20mu3eres españolas y 5 mujeres mexi-» 
canas. 

Las 'f á wilias^e intiios eran tm mayor parte de Tliax^ 
cala y Ctoylula, • Como he dicho «e delinearon las calles 
formando -mansatias nogalares, habiemio «ido trazadas 
295 de estas para- casas de habitación y 1-25 para htter^ 
tas; quintas y sena-bratiuras, haciendo un total de 4*20 
manzanas que hacían 20 cuadros á cadadirección y solo 
se formó ^sfce núnaero de Nor-noreste, á Sud-sudeste, 
faltando pocas lie Este* sudoeste, á -Geste-noroeste, pa- 
ra llegar á 20. 

Las dimensiones que se dieron á estas manzíanas- fue- 
ro» estas: á las destinadas para<5asas de habitación se 



DE PUEBLA 49 



les dieron la figura de un cuadro perfecto ó cuadriláte- 
ro, de 200 varas castellanas los lados mayores y 100 
varas también castellanas los menores; de suerte que ca- 
da cuadrilátero tiene 20000 varas cuadradas de superfi- 
cie; las calles largas todas tienen exactamente 200 va- 
ras de largo de esquina á esquina y las cabeceras 100 
varas también de esquina á esquina, sin contar el ancho 
de lás calles á las que se les dieron 41 varas castellanas 
de ancho en toda la ciudad; á las manzanas destinadas 
para huertas ó quintas, se les dieron 400 varas de largo 
y 100 de ancho y á las del rumbo del poniente, hubo u- 
nas pocas que tuvieron 800 varas de largo con el ancho 
invariable de 100 varas, que fueron con las que más 
tarde se formaron ranchos en uno ó dos lugares. 

La declinación de la ciudad al Este, no es accidental 
sino profundamente estudiada; la alineación de las man- 
zanas se hizo de Nornoroeste á Sudsudoeste, y en esta 
dirección forman con el meridiano magnético de Puebla 
un ángulo de 24 grados 30 minutos aproximadamente y 
las que están alineadas de Este-Sud-Sudoestej d Oeste- 
Nor-Noroeste, forma,n otro ángulo con el mismo meridia- 
no magnético de 118 grados 30 minutos aproximadamen- 
te. Dos cosas hacen presumir esta notable declinación 
al Este en el trazo de esta ciudad; además de que pare- 
ce que se buscó la inclinación natural del suelo hacia 
el rio de San Francisco para el desagüe perfecto de to- 
da la ciudad, tal vez se hizo asi la declinación de ésta, 
para resguardar las aceras de las calles de los rayos 
directos del sol en todas las estaciones, especialmente 
en la de los grandes^ calores; corrobora esta presunción 
la circunstancia de que el trazo de la ciudad se hizo en 






50 HISTORIA 



el mes de Abril, en el que se pudo estudiar la marcha 
del sol en la estación calurosa; también puede presumir- 
se, que la declinación de la Ciudad al Este, tiene por 
objeto además del indicado, el cubrirla en fel invierno de 
los vientos del Norte, que son los dominantes en esa é- 
poca, con la inmensa mole de los cerros de Guadalupe 
y de Loreto, teniendo presente ó previendo que en dicha 
estación de invierno, estos vientos por su dirección y 
por su rapidez traen la temperatura de las nieves que 
en gran cantidad coronan la cumbre de la Sierra de la; 
Malihche desde fines del mes de Noviembre á principios 
de Marzo. 

Delineadas las manzanas se trazaron dos plazas; una 
que debía ser y es la mayor y otra la de San Agustín; 
á la primera se le dieron las dimensiones de un cuadra- 
do de 250 varas castellanas á cada uno de sus cuatro 
lados, y la de San Agustín 250 de largo por 150 de an- 
cho; á las callejuelas del barrio de Analco y otra banda 
del rio, que hoy es el alto, se les dieron ocho varas de 
ancho á unas, seis á otras y á la calle real de Tepetlapa 
se le dio ancho uniforme aun al otro lado del rio, de 16 
varas también. 

El desagüe de la ciudad se determinó por una circuns- 
tancia meramente casual y á la que probablemente se 
debe el actual sistema. En el año de 1532, las lluvias 
fueron muy abundantes y un aguacero torrencial inun- 
dó varios sitios y calles atravesadas, formando grandes 
charcos; el padre Vetancourt dice que esto fué el año de 
1530 y Zapata en el curderno 1.^, que fué en 1532. Los 
vecinos entonces abrieron caños ó zanjas longitudinales 
en las calles que corren de Este á Oeste aproximada- 



DE PUEBLA 51 



mente, en dirección al rio principal ó de San Francisco, 
llamado entonces de Almoloya y se vio que las aguas 
en cuanto se ligaron los caños corrieron instantánea- 
mente dejando secos sitios y calles. Este acontecimien- 
to se celebró con una misa, bailes y otras demostracio- 
nes de regocijo. 

«Paralelo al rio de Almoloya se abrió im caño más 
ancho hasta encontrar dicho rio;» éste seguramente fué 
el origen del que hoy se llama caño maestro y que co- 
rre bajo de tierra desde el molino de San Francisco, a- 
traviesa la Plazuela del Boliche, la de San Francisco por 
debajo de las casas, sigue por el callejón de Zapateros, 
Puente de Toro, Calle de San Roque, pasa por debajo 
del Hospital de este nombre, entra á terrenos dql moli- 
no del Carmen y va á encontrar al rio cerca de la fá- 
brica de Amafian. 

También el desagüe del alto para el rio de Alcececa 
ó Xonaca parece establecido desde los primeros años 
de la fundación de Puebla. 

Arreglada diflnitivamente entonces la ciudad, surgió 
la necesidad de tener el agua potable dentro de ella; des- 
de los primeros años de la fundación fueron conocidos 
y se explotaron, dos manantiales, uno de ellos el llama- 
do Almoloya, y otro cuyo nombre no se conserva en les 
documentos, pero que estaba algo retirado al norte de la 
.ciudad y es probablemente el de "Cieneguillas'', tanto 
4e este como del anterior se conducían las aguas en 
cántaras de barro á las casas, los aguadores eran siem- 
pre indios que habían adoptado como industria el tras- 
porte del agua, que aunque la vendían aprecios muy ba- 
jos, llegó el día en que no dieron abasto para las, nece* 



52 HISTORIA 



sidades de los vecinos, no obstante que las mujeres in- 
dias acarreaban el agua para sus casas y las en que ser- 
vían, por lo que se pensó traer el agua á la ciudad. 

En el año de 1542, se abrió un caño provicional en la 
tierra por el que llegó el agua del Norte á la ciudad, y 
terminadas las obras que se hicieron sólidamente el año 
1557, según afirma Veytia, se hizo llegar el agua á la 
plaza principal. 

En el año de 1536 estaba enteramente poblada la li- 
nea de calles del *'Camino de la Veracruz", que era, del 
Rio Atoyac á San Javier, calles de Espíndola, Rastro, 
Iglesias, Santa Catarina, Obispado ó Santísima hoy Por- 
firio Díaz, Carnicerías, Costado de San Pedro, Aduana 
Vieja, Puente de Toro, 1.* y 2.* de Tepetlapa, La Luz, 
La Pila, Plazuela de Román, esta linea de calles estaba 
pavimentada con hormigón, que así llamaban los espa- 
ñoles á la arena gruesa que extraían del rio, en esa épo- 
ca no tenían banquetas esas calles, y desde el paso del 
rio en donde después se puso el Puente de Toro, había 
á uno y á otro lado hasta la salida de la ciudad para Ve- 
racruz, y frente á las casas á dos varas de ellas, sem- 
brados, 100 árboles de Castilla^ de los mismo que Jorge 
Baez, Vicente Cumplido, Alvaro López, Gutiérrez Mal- 
donado y otros fundadores juraron haber sembrado en 
Atlixco, 

Parece que antiguamente esta línea de calles fué la 
principal de la ciudad, y hasta muy tarde vino á nulifi- 
carla la linea de calles del Mesón de Guadalupe á San 
Roque. Todavía en tiempo del Coronel Don Manuel Flón 
que gobernó en Puebla veinticuatro años, se dio la pre- 
ferencia á la primera línea de calles para su embellecí- 



DE PUEBLA 53 



miento, porque las primeras banquetas de lozas que se 
hicieron en la ciudad fueron de la calle de Iglesias á 
Puente de Toro, por el afio de 1790 ó 1794. 

Además el mismo Fl¿n, que fué quien dividió la ciu- 
dad en cuarteles, estableció los alcaldes de barrio, me- 
joró el alumbrado y empedró varias calles, empezó es- 
te empedrado de la misma calle de Iglesias á Puente de 
Toro, y no se concluyó entonces, afio de 1810, por ha- 
ber salido Flón á unirse al ejército de Don Félix María 
Calleja para combatir á los insurgentes, muriendo en E- 
nero de 1811 en la Batalla del Puente de Calderón; sin 
embargo, el empedrado de esa linea de calles llegó has- 
ta la esquina de la de la Aduana Vieja. Después el Go- 
bernador General Don Manuel Gómez Pedraza, en el afio 
de 1824, continuó la obra del empedrado, desde Puente de 
Toro, las dos calles de Tepetlapa y la Luz, hasta ade- 
lante de la Iglesia de este nombre. 

Volviendo al afio de 1536, en el ''mando levantar el 
Primer Virey Don Antonio de Mendoza, Conde de Ten- 
dilla, y Comendador de Socuellanos, una vivienda en la 
Puebla de los Angeles, dice un cronista, para que en ella 
habitara algún tiempo, por estar enferma, por la hume- 
dad del suelo, su esposa'' Dofia Catarina Vargas, "la ca- 
sa se levantó en uno de estos sitios que se habían medi- 
do de 200 varas de largo, y 100 de ancho". Esta casa se- 
gún la tradición, es la misma que en ruinas sirvió para 
establecer más tarde una Fábrica de Sal, por lo que se 
conocía con el nombre de "La Salitrería" y estaba don- 
de hoy se levanta la Estación de los ferrocarriles urba- 
nos y de Cholula. 

El afio de 1599, contaba ya "La Puebla de los Ange- 



L 



04 JULÍC5 X UXti A 



les'* con 310 calles; probablemente estas son lasque de- 
lineó en su *Tlano de la Ciudad de Puebla'' publicado el 
afio de 1754 Don José Mana Medina. Este plano es u- 
no de los primeros que existen de la ciudad, dibujado se- 
gún los adelantos topográficos de su época, pero en el 
pequeño museo que hay en la academia de Bellas Artes 
Calle de las Bóvedas de la Compañía núm. 10, hay otro 
plano antiquísimo en relieve hecho de barro, que parece 
imitar á la ciudad en sus tiempos primitivos; este plano 
que está adornado con geroglí fieos mexicanos difiere mu- 
cho del de Medina, y los dos completamente del que pu- 
blicó en una ordenanza de policía el Intendente Coronel 
D. Manuel Flón el año de 1796, el que ya es un buen 
trabajo topográfico, aunque no tan completo como el 
plano de Don Luis Careaga y Sacuz del año de 18^3. 

Comparando este plano con el de Medina se ve que 
á este le faltan 327 calles y callejones, lo que indica 
que de 1754 á 1883 se poblaron esas calles, pues pare- 
ce que Medina sólo levantó plano de lo poblado; aun- 
que en 1754 ya habia construcciones en muchos luga- 
res que Medina señala como eriazos, tales como los al- 
rededores de San Sebastián que estaban completamen- 
te pobUxdos por los indios que en gran número habían 
venido á establecerse en las orillas de la ciudad espa- 
ñola, en los mismos lugares qucí ocuparon los trabaja- 
dores de CAoZwZa y Culpan, que vinieron á trabajar cuan- 
do se fundó la ciudad, y eran estos lugares Santiago 
S. Martín y S. Sebastián. 

Una prueba de esto es que el año de 1604 el Obispo 
D. Diego Romano concedió que en la fiesta del apóstol 
Santiago que se debía celebrar en el barrio de este 



DE PUEBLA 



55 



nombre, se bendijeron todas las casas nuevamente cons- 
truidas de paredes y techos, dice la concesión, ó per- 
miso, y estas fueron once. 

El año de 1564 se pregonó por primera vez en Pue- 
bla la Ordenanza del Rey sobre araos, imponiendo, que 
solo se pagará el uno por catorce, por todos los terre- 
nos que tuvieran construcciones, cuyo primer impues- 
to dio un resultado tan satisfactorio. que de ese año al 
de 1574 produjo una suma tan exhorbitante de dinero, 
que esta circunstancia se alegó ante el Rey D. Felipe 
II para que diera como dio el año de 1576 á esta po- 
blación el título de ''Muy noble leal ciudad de la Puebla 
de los Angeles/' 

Tal fué el origen de una de las más hermosas ciuda- 
des de la América Central, como lo es Puebla, que 
siempre ha llamado la atención de todos los viajeros 
por su simétrica construcción y por su situación topográ- 
fica tan bien escogida y estudiada. 

Las coordenadas geográficas de la Ciudad de Puebla 



son. 









] 


[X)NG1TUD DRT- MERIDIANO 


LAXmn) NOBTE. 




DE MÉXICO. 




AUTORIDADES. 


iy> 


12' 


00" 




00° 


00' 


00" 






Fr. A^rustin de Vetancourt. 


iy> 


20' 


00" 




00° 


00' 


00" 






Pr. Juan de Villa Sánchez. 


iy> 


00' 


15" 


00. 


01° 


04' 


10" 


3 


Este. 


Barón Yon. Humboldt. 


iy> 


02' 


46" 


00. 


01° 


02' 


45" 





Este. 


Ignacio Cumplido (calendario) 


19° 


00' 


15" 


00. 


01° 


04' 


10" 





Esto. 


Joaquín Aironiz, (hijo). 


19° 


00' 


00" 


00. 


00° 


54' 


11" 





Este. 


Mariano Ramos (padre). 


19° 


02' 


00" 


00. 


00° 


00' 


00" 





Este. 


José de Mendizabal. 


19° 


02' 


00" 


oa 


01° 


06' 


08" 





Este. 


William Coock. 



AÑOS. 

1697 
1746 
1805 
1840 
1868 
1885 
1888 
1890 



CIUDAD. 
ALTITUDES SOBKB EL HIVEL DEL MAR. 

Plaza de armas. Cementerio de 

la Catedral. 

No determina lugar . > 



MKTR08. 



AUTORIDADES. 



2211 

2142 



Harcourt. 
Morney. 



56 



HISTORIA 



ALTITUDES SOBRE EL NIVEL DEL M AB. METEOS. 



Plaza de Armas. Pavimento del 
zócalo de la estatua ecuestre 

No determina punto 

Plaza de Armas 

No determina punto 

Pavimento del portal, entrada 
al callejón de la cárcel 

No señala lugar 

Cerro de Amalucan. Cumbre . 

El mismo cerro Amalucan so- 
bre la plaza de Armas 

Cerro CenfepOy Cetepo hoy lia 
mado de S. Juan . 

El mismo cerro de S. Juan so- 
bre la plaza de Armas ..... 

Cerro de Acueyametépec, ó de 
Belén, ó de S. Cristóbal, hoy 
de Guadalupe 

El mismo cerro sobre la plaza 
de armas 

Cerro de Loreto 

El mismo cerro sobré la plaza 
de armas 

CevTO^CetepoCy ó de San Juan 

Ciudad de Puebla. Garita de 
México 

La misma en el Puente de No 
che Buena 

Panteón de *'La Agua Azul." . 

Paseo de San Javier 



2155 
2169 
2195 
2196 

2155 
2157 
2370, 74 

213, 74 

2242, 02 

85,02 



2276, 96 



AUTORIDADES 

Orbegoso. 
Mendizabal. 
Humboldt. 
Arroniz. 

Almazán. 
Careaga y Saenz. 

El mismo, 
ídem, 
ídem, 
ídem. 



ídem. 



119, 


96 


ídem. 


2225, 


28 


ídem. 


62,28 


» 


ídem. 


2155 




ídem. 


2160 




Tellez Pizarro. 
Tellez Pizarro. 


2150 




ídem. 


2152 




Serrano. 


2159 




ídem. 



DE PUEBLA 57 



ALTITUDES SOBRE EL KIVEL DEL MAR. METROS, AUTORIDADES 

Centro de la Calle de las Jar- 
cíerías frente al Hotel 



2156 



ídem. 



La ciudad forma un polígono rigiendo la línea de 
sembrados de las orillas y construcciones de ocho la- 
dos, y toda ella dentro de sus garitas ocupa una super- 
ficie de 22. 789, 648 varas cuadradas. 

La pendiente generadora, ó inclinación general del 
suelo de la ciudad es de Oeste á Este, con pocas varia- 
ciones parciales, siendo de 10 metros de la Garita de 
México, al Puente de noche Buena, del primer punto al 
segundo hay la distancia de 3316 metros. 

Estando la Garita de México 10 metros más alta que 
el Puente de noche Buena y siendo la distancia de 3316 
metros de un lugar á otro, la inclinación ó pendiente del 
terreno es aproximadamente de 1 centímetro por metro 
en general y sujeta á la irregular altura que tiene la pa- 
vimentación de las calles, que corren de E. S.S. O. á 
O. N. N. E. por lo cual la corriente de las lluvias es tan 
impetuosa en las calles después de un fuerte aguacero, 
y esto le da fuerza para arrastrar hacia el río no sólo 
la basura de las avenidas, tierras y acarreos lacustres 
sino hasta cuerpos más pesados dejándolas después de 
la lluvia enteramente limpias. 




8 



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CAPÍTULO IV. 

Geología del terreno sobre el que está edificada 
LA CIUDAD. Aguas de la misma. Origen proba- 
ble QUE TIENEN. ALTITUDES BAROMÉTRICAS DE LOS 

manantiales. análisis químico de las aguas de 
Rancho Colorado y cieneguillas. Cantidad de 
agua que producen. atmosfera de püebla cam- 
pestre y urbana. ozonometria. 



V O limitándome, como debe ser, al estudio geológico 
J de las 22. 789, 648 varas cuadradas de superficie 
que ocupa la Ciudad de Puebla, para dar una idea del 
terreno sobre que está, asentada, me extiendo á hacer 
un examen general de la zona que caracteriza la for- 
mación que tan directamente influye en la salubridad, y 
producción de esta riquísima comarca, al menos en lo 
que directamente se relaciona con dicha ciudad. 

El valle de Puebla tuvo indudablemente en su forma- 
ción geológica por generadores principales, la ó las e- 
rupciones del Popocatepetl, la formación primitiva es 



DE PUEBLA 59 



una enorme masa de pórfido de tramición, cubierta aho- 
ra por formaciones secundarias, diferentes, pero la prin- 
cipal y superior es una gran capa, ó manto calizo de 
tramición; esta formación, entre las variedades notables 
que presenta, la más general hablando de la ciudad y 
sus alrededores, es una en que predomina el carbonato 
de cal; es muy notable esta formación secundaria, en 
el cerro de Teotimehuacan, donde empieza la produc- 
ción del llamado Marmol de Tecali, que hay en ese cerro. 

Este marmol es igual al Phengite de los antiguos, y al 
alabastro gipsoso de Volterra, superior al de la misma 
formación del cerro de Bizarrón del Estado de Queré- 
taro; y al del mineral del Doctor; según Humboldt. 

La ciudad de Puebla fué fundada accidentalmente so- 
bre el paralelo que corre de oriente á poniente dividien- 
do el Popocatepetl del Ixtaccihuatl, por el límite natural 
de la gigantesca abra ó barranca de Zacatcinco, que se 
forma desde arriba de este lugar, pasa al Sur de Xalitzin- 
tlan, de San Nicolás de los ranchos; y en la garganta que 
forman los levantamientos volcánicos ó cerros llama- 
dos el Teoton al norte, y el Tetleolo al Sur; se desvía esa 
barranca á este rumbo, ya poco profunda formando el 
cauce del rio de Atlixco; pero es evidente que por ella 
se derramaron rumbo á Puebla las lavas candentes de 
una erupción del Popocatepetl^ formando el pedregal ó 
Mal Paisj que rodea al Teteolo por Teyocac. Adelante 
de estos dos levantamientos volcánicos, Teoton y Tetleo- 
lo, está otro mayor llamado cerro de Tecajete, sigue o- 
tro casi insignificante sobre el que está el pueblito de 
JZacapexco, y siguiendo la misma zona, por no decir el 
mismo paralelo, rumbo al oriente, y en dirección á la 



i 

i. 



60 HISTORIA 



ciudad de Puebla, continúan los levantamientos Ígneos 
ó cerritos, de Tlaxcalatzhigo, cerro de San Juan' ó Ecte- 
peco; Loreto y Guadalupe, Amalucam, Las Navajas, ó 
Tlalintepetzin, que es un nombre mexicano, el de Totol- 
tepeton y el Totoltepec, que son los de San Bartolo y el 
Tepozuchil; los que rodean á Puebla. Los de Ocotlan, 
San .Lorenzo, Almecábla, La Uranga, Xilotzonan y el 
AtoymaecOj ó cerrito de Manzanilla, aunque más distan- 
tes tienen la misma formación con ligerísimas varie- 
dades que el de Teotimehuacan. 

Largo sería explicar y referir el laboriosísimo y con- 
tinuo trabajo de la naturaleza, en quien sabe cuantos 
siglos, para producir la formación caliza sobre la que 
hoy se levanta Puebla, y que según varios observado- 
res, esta formación, capa ó manto calizo es variable 
desde diez hasta cincuenta ó más varas de profundidad 
y bajo de la cual hay otra arcillosa. 

Los restos de la vegetación, y de las rocas y los aca- 
rreos y vientos, han formado las condiciones físicas del 
terreno de Puebla, que llena todas las de firmeza y per- 
meabilidad necesarias, de las que como contraste care- 
ce la ciudad de México. 

Esta formación geológica del suelo favorece mucho la 
existencia y conservación de lo que en física se llama 
Vasos comunicantes, es evidente que debido á ella Pue- 
bla goza del beneficio de sus aguas termales, cuyo ori- 
gen es fácil presumir, y cuya marcha ó corriente puede 
determinarse. En cuanto al origen en general de todas 
las aguas potables y no potables de los manantiales que 
rodean á la ciudad, está en el Popocatepetl, en el Ixtac- 
cihtiatl, y en la Malinche una pequeñísima parte. 



DE PUEBLA 61 



Se explica que la mayor provenga de las dos primeras 
alturas por los deshielos, y las absorciones del terreno, los 
enormes témpanos de nieve que coronan perpetuamente 
estas montañas, se trasforman en parte en agua cuan- 
do son heridas sus superficies por los rayos solares, la 
colocación del filo del caballete, ó linea de división de 
las aguas de esas dos alturas es muy aproximadamente 
de Sudeste á Noroeste, lo que favorece la recepción ple- 
na de los rayos solares desde que el astro del día apa- 
rece sobre el horizonte, ó propiamente hablando, 8 mi- 
nutos después, pues el sol trasmite su calor á la tierra 
en 8 minutos, desde este momento hasta que pasa por el 
zenit, es decir aproximadamente seis horas continuas en 
la mañana, las nieves del Popocatepetl especialmente, y 
las del Ixtaccihttatl que dan al oriente, reciben sin inte- 
rrupción el calor de los rayos solares, que ejercen sobre 
ellas su acción fundente, y las hacen descender en co- 
rrientes de agua más ó menos abundantes. 

Estas corrientes penetran en las grietas del suelo, son 
absorbidas por la capa permeable de arena, que precede 
en el Popocatepetl al límite de las nieves perpetuas, y si- 
guiendo la inclinación del terreno: corren por conduc- 
tos subterráneos, deslavando las rocas porosas y arci- 
llosas que encuentran á su paso y descendiendo por ra- 
zón de la gravedad, ó buscando su equilibrio en los di- 
ferentes vasos comunicantes que van invadiendo, arras- 
trando las sales y materias de que se componen estos 
vasos ó conductos subterráneos, por la presión que ejer- 
cen sobre las paredes de esos conductos, á los que arran- 
can desprendimientos continuos. Expuesta esta teoría fí- 
sica es fácil comprender la marcha de las aguas de Pue- 



62 fflSTORL\ 

bla hacia esta ciudad, y poder hasta determÍDar las dis- 
tancias que recorren, y gravedad que pueden tener por 
razón de la pendiente que siguen, por la siguiente de- 
mostración para la que tomó las medidas del Sr. Igenie- 
ro D. Mariano Tellez Pizarro que es uno de los que en 
esa región de Puebla ha trabajado con toda conciencia 
V exactitud. 

Altura del Pico Mavor. .5425 M. 4 C. • Sobre el mar». 

Del «Espinazo del Diablo > Pico del lado Este. .5240 il. 
4 C. 

Del «Pico del Fraile» 5050 11. 1 C. 

Fondo del Oáter 5119 M. 1 C. 

Xo es inútil dar también las dimensiones del cráter 
para poder apreciar la elevación de la temperatura de 
algunas aguas de los baños sulfurosos de Puebla: son 
estas sus dimensiones. 

Diámetro del cráter, desde el Pico Mayor, á la punta 
del crestón Sur 825 M. 7 C. 

Diámetro del cráter en el fondo, el eje mayor de la 

elipse aproximada que forma 22S M. 6 C. 

Las alturas del Ixtaccihuafl son: 

Pico central el Mayor. Altura 5207 M. O C. 

Punta del Sur, sobre el crestón 5081 M. 2 C. 

Las altiu-as de la Malinche son: 

El Pico más alto . . 4107 M. 2 C. D. Pascual Almaz«in. 

El Pico Xantonale 3848 M. 3 C. El mismo autor. 

Otro pico (probablemente al Este} . .4073 M. 8 C. Id. 

Altuka de los manantiales de Puebla. 

Altura del manantial sulfuroso del Paseo Bravo, Ala- 
meda de S. Javier ó de Guadalupe según la llaman, de- 



DE PUEBLA 63 

ducida de la que el Sr. Téllez Pizarro dá de 2160 rae- 
tros á la Garita de México, manantial. .2159 M. O C. 
(sobre el marj. 

Manantial del «Rancho Colorado» 2176 M. O C. 

deducida. 

Manantial del «Ojo de S. Pablo» 2158 M. 52 C. 

deducida. 

Aguas Potables. 

Manantial de «Cienegí illas» 2166 M. O C. 

deducida. 

Manantial de la «Trinidad» 2165 M. 78 C. 

deducida. 

Manantial «Caja de la Luz» 2152 M. O O. 

deducida. 

Manantial del «Carmen» 2155 M. O C. 

deducida. 

Manantial del cerro de «Amalucan» 2164 M. O C. 

deducida. 

Manantial del «Paseo de S. Francisco» . . 2153 M. O C. 
deducida. 

El Popocateptl está sobre Puebla 3270 M. 

Refiriéndome al suelo de esta Ciudad en la esquina 
de la 1.* Calle de Mercaderes y Calle de las Jarcierías, 
en la intercesión de la arista de la esquina sobre la ban- 
queta, que está á 2155 metros, (sobre el mar). 

Para presumir el origen probable de las aguas de 
Puebla basta conocer estas altitudes barométricas y la 
distancia que media entre esta Ciudad y el Popocate- 
petl que es calculada muy aproximadamente á la exac- 
ta, de 44643 metros, según la diferencia de minutos 



f-r. .. 



64 HISTORIA 



geográficos ó de grado que medía entre los meridianos 
del Popocatepetl y el de Puebla en el hecho de que un 
minuto geográfico tiene 1779 metros, 167 milímetros de 
25 leguas mexicanas por grado y entrando en deducción 
y cálculo, la medida geodésica de la pequeñísima cur- 
vatura de los minutos de paralelo, que hay entre los 
dos lugares citados, pero como verdaderamentente des- 
de los límites de la vegetación es de donde debe tomar- 
se la altura de las aguas, porque en ese límite es donde 
empiezan á tener curso las de los deshielos y de las llu- 
vias, que absorbe la inmensa región permeable de are- 
nas y piedras pómez en el Popocatepetl; esta altitud del 
límite de la vegetación allí, es según Humboldt, de 3639 
metros, es decir 1484 sobre Puebla. 

Con esto queda demostrado que es físicamente posible, 
que todas las aguas de la Ciudad procedan además de 
las pluviales, de los deshielos del citado Popocateptl, 
por las mismas causas del Ixtaccíhuatl y por razones a- 
nálogas, en pequeña parte de la Malinche. El que unas 
sean potables y otras nó, depende de muchas circunstan- 
cias, cuya explicación es ajena al carácter de esta obra; 
pero bastaba decir que influye directamente en esto la na- 
turaleza de terreno que sirve para la circulación subte- 
rránea, así como para que unas broten en los manan- 
tiales á mayor ó menor temperatura que otras, porque 
infiltrándose algunas en el suelo se calientan en las pro- 
fundidades de la costra solidificada del globo terrestre, 
alcanzan una temperatura elevada y brotan hirviendo 
á la superficie de la tierra. 

La Ciudad de Puebla es muy rica en aguas terma- 
les sulfurosas, pues además de los manantiales que he 



DE PUEBLA 65 



citado de esta clase, existen otros pequeños en las már- 
genes del Rio Atoyac que pasan desapercibidos por mez • 
ciar sus aguas con las de éste, siendo el más notable 
de éstos manantiales riverefios, el que brota en él ran- 
cho de la Agua Azul, á quien deben su nombre esa 
finca de campo y el nuevo panteón. No ha faltado un. 
eminente químico, el Sr, Dn. Mariano Cal, que haya 
asegurado que las aguas thermales de Puebla son supe- 
riores á las de Aguascalientes, á las del manantial llama- 
do «Agua Hedionda» de Pantitlan, Estado de Morelos, 
que tienen mucha similitud con las del «Ojo de S. Pablo,» 
á las del Peñón de los Baños de México, á las de Atoto- 
nUco y Tachido y á las del «Agua Zarca» en el Distrito 
de Iguala del Estado de Guerrero. 

Todas las de los manantiales sulfurosos de Puebla 
tienen con poca diferencia unas mismas sustancias com- 
ponentes, por lo que tratando del análisis de unas po- 
drá formarse juicio de las demás, y para esto escojo las 
de ''Rancho Colorado" por ser las mas notables por su 
abundancia. 

"Rancho Colorado'' se encuentt-a á 3 kilómetros por 
vía férrea pecuaria de la plaza de Puebla al Noroeste, 
en una giba del terreno que tiene como 19 metros más alta 
que la plaza indicada^ allí brotan más de 200 veneros en 
constante ebullición; antiguamente no se daba interés á 
estas aguas, y aun se veían con desprecio á los que las 
usaban, que generalmente eran los indios, y especial- 
mente las mujeres de los puebUtos comarcanos, cuando 
se hallaban grávidas, y las que no se encontraban en 
este estado, cuando venían á la ciudad los días de mer- 
cado. Atribuían á estas aguas efectos maravillosos, y 



66 HISTORIA 



tanto se multiplicaron los ejemplares de varias cura- 
ciones obtenidas por ellas, que empezaron á llamar la 
atención; por fin dándoles la importancia que merecen, 
el año de 1887 se cercó con madera el manantíal y ae 
construyeron unos cuartuchos de madera también, que 
poco á poco se han ido reformando hasta llegar al nú- 
mero de 18 en derredor del charco ó estanque que hoy 
forman los veneros; se hizo el examen de estas aguas y 
dio los resultados siguientes: 

Caracteres fis.icos. 

Densidad. 1002. 

Temperatura . . . . , .28° 5. 

Ligeramente untuosa al tacto. 

Sabor: sensible de hidrógeno sulfurado. 

Diáfana. En las mañanas se cubre la su-» 
perficie de los manantiales de una capa de azufre pul- 
verulento, á consecuencia de la transformación del 
ácido sulfhidrico al ponerse en contacto cou la atmós- 
fera. 

Caracteres químicos. 

Neutra á la tintura de tornasol. 

Gases libres. 

Anhídrico. Acido sulfhídrico. 

Carbónico. Nitrógeno. 

Gases disueltos. 

Anhídrico. Acido sulfhídrico. 

Carbónico. Nitrógeno. 



DE PUEBLA 



67 



Cuerpos en estado de sales. 



Acido Sulfúrico. 
„ Bórico 
„ Sillsico. 
„ Fosfórico. 



Acido Arceiiioso. 
Clorhídico. 
Yodhídrico, 
Fluorhídrico. 



» 



yy 



7J 



Bases, 



Base de Potasa. 
Litina. 



7} 
79 
7* 



7? 



Base de Magnesia. 
„ „ Manganesia, 



ti 



77 



» 



Estronciana. 
Cal, 



Í7 



77 



Alumina, 



Oxido de hierro. 



Este análisis fué hecho el 30 de Abril de 1887 por los 
profesores en farmacia D. Joaquín Ybáfiez^ D. Manuel 
Mena y D. J. B. Carrasco. 

El análisis de las aguas potables de Puebla ha sido 
hecho varias veces por particulares y uno de esos aná- 
lisis me lo proporcionó el Sr D. José de Jesús López y 
lo inserto aquí con las debidas reservas, por ignorarse 
su autor, aunque en opinión del Sr. López pudo ser he- 
cho por el Sr. D. Mariano CaL Dice textualmente: 

«Análisis practicado el año de 1850 de la agua délas 
fuentes de Cieneguillas.» 

«Dos cuartillos de agua cuidadosamente embotellados 
se trajeron de esas fuentes, tomando el agua con esme- 
ro para que no se mesclara con lamas ú otras materias 
extrañas.» . 

«Tratada el agua por el oxálato de amoniaco, acusó 
la presencia de cal; tratada por el azoato de plata acu- 



ti. 



68 • HISTORIA 



só la presencia de cloruro, produciendo poquísimos pre- 
cipitados. » De esto deduzco que es muy potable esa agua. 
"Él análisis definitivo dio: 

Aire.-r-Oxígeno. — Acido Carbónico. 

Como productos sólidos, se encontró en la composi- 
ción de esa agua: 

"Sulfato de cal. Azetato de potaza. 

Carbonato de cal. Silicato de sosa. 

Carbonato de magnesia. Cloruro de sodio. 

Carbonato de Sosa. Siliza. 

Alumina" 

«Laalbercaó receptáculo de las aguas de Cicnegii illas 
guarda un estado primitivo y los polvos calinos de los 
terrenos adyacentes caen sobre los manantiales y se 
mezclan con las aguas; hay plantas que se desarrollan, 
se descomponen y mueren en las aguas. La temperatu- 
ra superficial y profunda de esa fuente varía muy poco 
y sus orillas son un verdadero pantano. — Puebla Mar- 
zo 14 de 1850» 

La medida de las aguas de esto.s manantiales heclia 
por los ingenieros Pedro J. Senties y Miguel Espino en 
17 de Junio de 1883 dio los resultados que siguen: 

Trinidad y Cieneguillas ... 76 lit. 500. 

La Luz 5 „ 540. 

El Carmen 8 „ 960, 

El Alto . O „ 945. 

Santiago 4 „ 480. 

Total 1C5 lit. 425. m. m. 

Equivalentes á 16 surcos 22 centesimos. 



DE PUEBLA 69 



Esta cantidad de 105 litros 425 milímetros, es la que 
dan los manantiales enwn segundo de fí«m^o, 6325 litros, 
500 milimitros en un minuto v 375560 en tina hora, to- 
dos los manantiales. 

La atmósfera de la ciudad de Puebla, como la de to- 
das las ciudades del mundo, se vicia, aunque en menor 
escala que en algunas de la República, por los gases 
mefíticos que provienen de la respiración, de la combus- 
tión y encombramíentó de sus habitantes, que viven en 
casas más ó menos cerradas y sujetas á invasiones 
francas ó limitadas por los muros y sus alturas; de los 
vientos estacionales que se saturan de olores urbanos 
y de los polvos lacustres. Los olores urbanos en Pue- 

• 

bla se localizan en determinadas manzanas según las 
artes y oficios que se ejercitan en ellas y puede decirse 
que en esa ciudad no predomina un olor urbano gene- 
ral y característico; sin embargo, en los meses de Mayo, 
Junio y Julio, la temperatura (á la intemperie) en 
Puebla, llega la máxima á 25° 73'; la mínima á 8° 75'; 
la de oscilación á 1G° 98'; lo que hace reputar la media 
en 17° 69'; se percibe á estas temperaturas después de 
medio día un lijero olor, que sí puede llamarse general 
y característico desde Las Piadosas, hasta el molino del 
Carmen, alas dos mál-genes del rio de S.Francisco y es- 
to depende de las emanaciones que provienen del suelo, 
por el sistema de caños ó desagües de las casas, adopta- 
do en esta ciudad. Generalmente en todas las casas hay 
lugares comunes, en pocas albañales; los primeros en 
general están formados por un cubo de ladrillos y aun 
de lozas llamadas xalnene, que limitan un receptáculo 
do barro vidriado en algunos, y nada en otros, 



^. 



70 HISTORIA 



que se comunican á un caño por lo regular de tabiques 
ó lajas, que desagua en la atarjea de la calle, y está 
por caminos más ó menos directos y sinuosos, en el rio 
de S. Francisco. Como este caño ó atarjea recibe toda 
clase de aguas sucias y otras materias por absorción, 
ha ido impregnando á cada lado, una faja de suelo, que 
calentada por los rayos solares y llegando hasta una 
temperatura de 30 y más grados en principios de Junio 
principalmente, produce el que puede llamarse olor ur- 
bano con especialidad en la demarcación que he seña- 
lado, no se caracteriza completamente ese olor, porque 
se mezcla con el que producen los polvos lacustres cau- 
sados por el gastamiento de los empedrados, estiércoles, 
polvos calinos que arrastra el viento de los alrededores, 
polvos de las obras de albañilería, hornos de cal, etc. 
etc., que saturan á la vez la atmósfera y con sus olores 
peculiares, neutralizan algo el característico de las le- 
trinas y caños de aguas sucias. 

Además, la atmósfera del Valle de Puebla, por la si- 
tuación de los cerros que rodean á la ciudad y la coloca- 
ción y dimensiones de la enorme masa que forma La 
Malinchej está continuamente agitada por ondas y co- 
rrientes de aire que renuevan continuamente las capas 
gaseosas, por la diferencia de temperatura de las corrien- 
tes, por la oxigenación diurna emanada de las acciones 
fisiológicas de la vegetación, por esto y por la nuturale- 
za del suelo rural en el Valle de Puebla se nota una 
atmósfera impregnada de una luz vivíi y radiante, at- 
mósfera que se electriza relativamente por los fenóme- 
nos vegetativos; tiene una compositjión química casi 
constante; se elabora en ella oxígeno alotrópico ú o- 



DE PUEBLA 7 1 



zona y como por las dimensiones del valle, con respeto 
á la ciudad, es inmensamente mayor la masa de atmós- 
fera rural, con respeto también á la urbana con la que 
se mezcla, neutraliza en mucho los efectos de ésta, co- 
municándole los de un aire sano que contiene los medios 
biológicos más propios para estimular las funciones or- 
gánicas y perfeccionar el trabajo de asimilación y des- 
asimilación. 

Sin embargo de estas circunstancias hay que notar 
que, con excepción de las dos invaciones del cólera 
morbus en los años de 1833 y 1850, las pestes que han 
diezmado á los habitantes de la ciudad de Puebla en 
los años de 1545, 1576, 1588, 1691, 1733, 1736 y 1848, 
todas han sido de fiebres graves, cuya eteología no 
se ha investigado, pero cuyo diagnóstico ha sido uno í- 
gual, si comprendido en el estado patológico caracteri- 
zado por aumento de la combustión y temperatura or- 
gánica, y en los seis casos que la patogenia considera 
que se produce la fiebre, casualidad ó fenómeno, 
que parece indicar ciertas perturbaciones, cuyas cau- 
sas se ignoran en la climatología de Puebla. 

Las nubes y las lluvias afiuyen en esta comarca, de 
Julio á Octubre en su mayor cantidad, siendo muy pe- 
queña la de las primeras de Noviembre á Junio, y es 
rarísima la de las segundas que pueda recoger el plu- 
viómetro, acendiendo la lluvia anualmente á 907,y 8,mm. 

Los vientos dominantes en la ciudad son el Noreste, y 
Nornoreste, en las mañanas y en las noches, Sur al medio 
día, rarísimas veces norte directo, quizá por la situación 
de la ciudad, en toda la cual la circulación del aireen las 
cjilles es fácil y libre. La inclinación déla aguja magnéti- 



72 



HISTORIA 



ca en este afio que escribo (1891) es de 43'' 33' 26" y la 
declinación de la misma es de 8° 28' 35" al Este, la altu- 
ra del barómetro es de 593 milímetros, aunque el Barón de 
Humboldt observó que era de 560 milímetros en un 
tiempo. 








CAPÍTULO V. 

Primera dificultad que surgió entre los fundado- 
res DE Puebla. Los indios de la ciudad piden 

MERCEDES DE TIERRAS. REPARTIMIENTO EN ATLIXCO. 

Arboles frutales y plantadores. Abundancia con 
que reprodujo el trigo. merced que los funda- 
DORES PIDIERON A Carlos V. — Dimensiones de las 

MEDIDAS PARA LAS MERCEDES DE SOLARES. QUEJAS 
DE LOS INDIOS. HUYEN DE LA CIUDAD. SE CONGREGAN 

EN Atlixco. Dificultades en Huexotzingo. Huyen 

DE ESTE LUGAR LOS ESPAÑOLES. TAMBI^Í SE REFUGIAN 

EN Átlixco. Fundación de Atlixco. Sus privile- 
gios. Primera peste en Puebla el año de 1545. 
Se atribuye á las aguas del rio Atoyac. Origen 
Y curso de éste desde su^ nacimiento hasta Pue- 
BifAi Opiniones contrariad de varios escritores so- 
bre QUE sus aguas producían SARNA. MUEREN MUCHOS 

fundadores y maría estrada mujer de alonso 
Martin, partidor. 



I A ciudad de Puebla florecía en el año de 1542, cuan- 
■^Ado surgió en ella la primera dificultad que algo in- 
fluyó en su rápido desarrollo; fué motivada esta dificul- 
tad poique en sus alrededores no se habían repartido 
los tei renos, que lindaban en el Valle de Atlixco , en Cho- 
luluy en Cal¿)any en Hii^exotzingo con los que poseían 



lO 



74 HISTORIA 



en esos lugares los conquistadores y los indios pedian 
mercedes de ellos. Los terrenos de Atlixco se hablan 
dado á varios fundadores de Puebla, que fueron: Alonso 
Galeote que el año de 1534 había plantado 400 sarmien- 
tos de viña, 180 granados, 4 membrillos, 3 manzanas, 1 
olivo, y en una estancia que se lé dio fuera de dicho va- 
lle 60 sarmientos más y 6 naranjos. Gerónimo Valera ha- 
bía puesto 400 sarmientos de vid, 160 granados, y 8 hi- 
gueras. Alonso de Buiza sembró 50 plantas en la ciudad 
de Puebla, y 50 en Atlixco. Martin Alonso de Mafra (a) 
El Bendicho, suegro de Gonzalo Díaz Vargas, plantó 
en el mismo lugar 600 plantas de viña, y 100 árboles de 
Castilla. Gutiérrez Maldonado, El Cojo, puso 400 vides 
y árboles de Castilla. Hernando Sánchez, sembró 1,100 
sarmientos, 20 naranjos, y 300 granados. Cristóbal Mar- 
tin Camacho, en el mismo Atlixco, y en su estancia pu- 
so 200 viñas, granados, árboles de Castilla y se propo- 
nía sembrar así mismo de tres á. cuatro mil más. Alonso 
de la Fuente, puso 100 sarmientos. Jorge Baez otros 
100, y árboles de Castilla. Vicente Cumplido tenía pufestás 
600 plantas de vid, y de otros árboles españoles. Sancho 
Ordoñez había sembrado 40 árboles de Castilla.. Francis- 
co Ramírez trajo á Puebla sobre 3,500 plantas de viña, 
y otros árboles españoles, comprados á más de 60 le- 
guas de distancia de esta ciudad, que le costaron más de 
5,000 maravedís, y había sembrado en Atlixco, 2,Q06 
de esas plantas, más 45 higueras, 40 naranjos y limos. 
300 granados, y se proponía sembrar en el año de 1535 
siete ú ocho mil plantas más, el resto de las 3,500 plan- 
tas que trajo, las repartió entre los vecinos de Puebla. Cris- 
tóbal de Soto había sembrado en el mismo Valle de Atlix- 




DE PUEBLA 75 



cú 1,100 plantas, Hernando de Holgueta 360, Juai> Bue- 
no, 1,500 y Fransísco Escobar 200. 

En las orillas de la ciudad se sembraba trigo, el que 
.se reproducía con tal abundancia, que Fray Agustín <ie 
Vetancpurt,, en su "Descripción Breve, de los sucesos 
ejemplares, históricos, políticos, militares y religiosos 
del Nuevo Mundo Occidental de las Indias.'^ " Tratado 

I . 

de la Puebla de los Angeles*' cap.l.^ dice: 'Tiene dentro 
de la ciudad y en -el circuito, huertas de frutas regala- 
das así de la tierra como de las de España; hortaliza 
que sobra en tan fértil tierra, que en el sitio en que está 
hoy el convento de nuestro Padre San Francisco, dice 
el padre ]Fray Toribio (Motolinía) que sembró una fane- 
ga de trigo y se cojieron ciento/' 

Le habían pedido á Carlos V. los fundadores de Pue- 
bla, como cosa muy conveniente á su real servicio 
que los españoles de esa comarca que tenían repartid 
fi^iewto» de indios vivieran en esa ciudad; y que cualquier 
vecino que quisiera ir á España, se le hiciera merced 
por dos años, no se le quitaran los pueblos de indios que 
tuvieran en administración y les correspondieran (Do- 
cumentos sobre la fundación de Puebla, cláusulas 13.* 
y 14.*. Tom. 1.^ foja 30. Existe original en el archivo 
municipal de esta ciudad); pero los indios á su vez pe- 
dían mercedes de tierras, colindantes, y aún entremez- 
ciadas con las señaladas á los españoles. 

En ese año 1542, se habían dado algunas mercedes 
de tierras á los indios en Amálucan, Chiiclinpay Amatlan, 
y otros lugares inmediatos á la ciudad; la concesión 
de las mercedes de solares que se dieron á los 
españoles, se hicieron en simples memorias ó pape- 



76 HISTORIA 



les sueltos, señalando las dimensiones, en Pasos demar- 
ca ó pasos de Salomóny de cinco tercias de largo, según 
se usaba en esa época, y como los indios ignoraban es- 
tas medidas, algunos fundadores empezaron á invadir 
las pertenencias de los indios; estos se quejaron al visi- 
tador Licenciado Francisco Tello de Sandoval; como 
este, á pesar de su energia con los encomenderos, 
no resolvió sobre la queja, y además en ese mismo año 
de 1542, se pregonó en México, la Cédula de Carlos V. 
para que luego que fueran muriendo los encomenderos 
se incorporaran todos los repartimientos á la corona, y 
se haría pagar á los indios el tributo de cuyo producto se 
ayudaría á sus familias en caso de estrechez, abando- 
naron la ciudad, y sus alrededores gradualmente los 
indios empezando por los entonces llamados masehuales, 
y siguiendo después los llamados justicias de S. Sebas- 
tián, S. Matías, Analco, y Amafian. 

La mayor parte de los indios que huyeron de Puebla 
eludiendo el pago del tributo, se congregaron en el 
punto llamado Ácapetlahuca, en las inmediaciones del 
ojo de agua Atlixco, donde estaban establecidas muchas 
familias indígenas, y donde más tarde á consecuencia 
de los disturbios habidos también con los indios de 
Ittiexotzingoy emigraron también á AcapdlaJmca ó A- 
tlixco todos los españoles que vivían jn dicho Huexo- 
tznigo, y uno de los principales, Alonzo Diaz Carrión 
solicitó el año de 15741a erección en Atlizco, de una Villa 
de españoles, lo que fué concedido en 1579 mandando 
que se denominara ^'Villa de Carrión, '" y dándole 
uso de escudo de armas, permitiendo que se circun- 
dara con una muralla después, concediéndole una le- 



DE PUEBLA 77 



gua cuadrada de tierra, haciéndole composición de es- 
tas, y más tarde amparando sus tierras, contra el con- 
vento de la Concepción de Puebla. 

Tales fueron las causas que alejaron de la ciudad al 
elemento indígena, y originaron la fundación de la her- 
mosa y fértil ciudad de Atlixco, que quiere decir Ojo de 
agua, aludiendo al abundante que nace al pié del her- 
mosisimo Ahuehuete, bajo cuya sombra se refugió Cor- 
tés con doce ginetes durante una tempestad. 

Tres afios después de estos acontecimientos pasados 
en el año de 1542, es decir en el de 1545, fué víctima 
Puebla de la primera peste, cuyo origen y nombre 
atribuyó el vulgo á las aguas del rio Atoyac. 

Este se forma principalmente del rio de Zahuapan, 
que nace de unos manantiales en el llano de Atlancate- 
pee, desde su nacimiento corre por la barranca que le 
dá el nombre, como. dos leguas de oriente á poniente, y 
• da vuelta al sur encajonado por las faldas de los cerros 
de Topoyanco al oriente y los de San Miguel del milagro 
al poniente. Quedando el Pueblito de Nativitas á ese mis- 
mo rumbo, como ¿ dos mil varas de él recibe la con- 
fluencia del rio de Topeyanco, y sigue en dirección de los 
Reyes y Santa Águeda. 

Como mil varas al sur de este lugar recibe la con- 
fluencia del verdadero Atoyac, que nace en unos ojos 
de aguas en la vertiente oriental del Yxtaccíhuatl aba- 
jo de la Hacienda de Teponancingo como á tres cuartos 
de legua, ó una legua al oriente de ella, y como á 
dos mil varas al sur de la de San Matías, pasa por el 
•Molino de San Simón, donde se desvía al norte, cerca 
del RaAcho de la Luz; voltea al oriente á cuyo rumbo 



78 HISTORIA 



pasa por San Martín TexmeUican, sigue por la Hacien- 
da de San Damián, al oriente como legua y media; vol- 
tea al sur frente al molino de San Juan, hasta Santa E- 
lena, y como mil varas abajo recibe la confluencia del 
caudaloso rio de Xopanacy que nace arriba áe Hueoizin- 
go, al norte continúa corriendo de noroeste á sudeste, 
pasa cerca de las haciendas de Santo Domingo, y San- 
ta Clara; y abajo de Santa Águeda se reúne al río an- 
teriormente descrito de -Zaiinapa, recibiendo ^ptes la 
afluencia del río Prieto. 

Reunidos en el Atoyac estos rios pasan al sur del pue- 
blito de Santx) Toribio; adelante rf^cibe las aguas de la 
Barranca de Palulu; circunda al cerro de San Lorenzo 
Almecatla; y antes de llegar A Morjitilla, recibe las a- 
guas de Carranca Honda; sigue en<5ajoní^do por las fal- 
das del cerro de Almecatla^ y los de XUotzonauy hasta 
la fabrica de la "Constancia, ' abajo de la que recibe el 
vOgua de los derrames australes del mismo Xüotzonan; 
sigue las fábricas de papel, y de "Santo Domingo;'' con- 
tinua por la Fábrica de "Yallarino;" y alx)riente del ce- 
rrito de la Uranga, pasa b^jo el puente de Méajico; sigue 
^1 sur, hasta el Rancho de la Agua Azul, cuyos derra- 
mes sulfurosos recibe; continua para Amatlan, donde se 
le incorporan las aguas del río San Francisco, que na- 
cen en el pueblito de San Aparicio, y vi^ne ya engrosa- 
do con las aguas del de Alcececa que se le incorpora de- 
trás de San Francisco. 

Tal es el origen minuciosamente indicado del hermo- 
so y caudaloso Rio Poblano, ó de Atoyacy Mescaldy Las 
Balsas y Sacattday y cuyo rio al pasar junto á Puebla, 
según el Padre Calancha, sus aguas crian sarna, opi- 



DE PUEBLA 79 



nión que también tenian los fundadores de Puebla á la 
qué atribuyeron la peste. El padre Fray Agustín Ve- 
tancourt, hablando de esta circunstancia dice en su 
"Teatro Mexicano," "Es verdad que Zahtiatl, es la sar- 
na en mexicano; pero el llamarle rio de Sarna, fué por- 
que pasa por una madre que es toda arenosa, que cria 
unos adobes que llaman Xalnene, de que hacen paredes 
y como va tan sucio de aquella arena que saca de su 
madre que tiene figura de sarna, y el que entra éñ sus 
aguas sale con la areñá á trechos como sarna, le lla- 
maron asi por este nombre. Yo viví en aquella ciudad, 
y preguntando la causa de llamarse así, me dieron los 
naturales aquesta y nunca vide sarnosos á los que en 
el se bañaban." 

■ ■ • 

A la peste del afio de 1545 lé dieron en Puebla los 
iridios el mismo nombre que catorce afios antes le ha- 
bían dado á la primera que hubo en la ciudad de México 
el afio de 1531^ pues hablando del Oidor D. Sebastián 
Ramírez de Fuenleal, dice Gomará en sti "crónica de 
Nueva España," capí. 197 "Por último, se mostró padre 
común de los mexicanos en la epidemia que este afio se 
padeció de Sarampió, enfermedad no conocida hasta en- 
tbttces en aquel reino, que por el sarpullido que salía al 
cutis, llamaron zahuatepiton.'* 

Zahuéxtepitoñj quiere decir en espafiol sarna menuda, 
y como he dicho atribuyeron á las aguas del Atoyae es- 
ta epidemia. 

Contra esta opinión está la del lego Fray Vicente 
del nifio Josús Suares Peredo. Quien en su obra "La 
Estrella más hermosa," que es la historia de la Virgen 
de Ocotlan, dice: refiriéndose á la peste del afio 1545, 



80 HISTORIA 



que el pone en el año de 1541/' Es un hecho constan- 
te en las historias que el año 1541, hubo una devorado- 
ra peste en todo el reino en que perecieron más de 
800,000 de sus habitantes conocidos catequizados y ad- 
mitidos á la religión católica, según la cuenta que se lle- 
vó en los padrones y agrega, que la conversación que 
tuvo la Virgen con Juan Diego fué "versada sobre me- 
jorar la Sma. Señora en su agua santa la que el neófito 
llevaba del rio de Zahurpan para medicinar á sus pa- 
rientes y vecinos'' En cuanto al lugar donde cojia el a- 
gua ese Juan Diego para curar los granos á sus parien- 
tes y vecinos, dice el mismo historiador: "este paraje 
está hoy comprendido en los términos del curato de S. 
Nicolás Panotla, por estar á la otra parte del rio de Za- 
Jiuapan, y es un punto desde donde tirando una línea al 
pueblo de Santa Isabel Xiloxochutla, según Torquema- 
da Xiloxochutla ó (Xostla) vendría á descubrirse muy á 
la inmediación del Santuario que es hoy de nuestra Se- 
ñora de Ocotlan y que fué antes capilla del glorioso már- 
tir San Lorenzo." El Juan Diego era mozo de convento 
de Franciscanos de Tlacccala; sigue diciendo Fray Vi- 
cente del Niño Jesús. 

"La necesaria dependencia que este hijo tenía con su 
casa y familia obligaba á no impedirle que fuese con 
frecuencia á ella, principalmente en circunstancia de 
hallarse apestado su pueblo, (Xostla), como lo estaba to- 
do el reino del contagio de viruelas que con el mal de 
Holanda ó escorbuto^ y gálico habían traído los españo- 
les de la Península. Debía nuestro Juan Diego pasar in- 
dispensablemente por dentro del mencionado río de Za- 
huapan. y con esto llevaba á los suyos tocados del mal, 



DE PUEBLA 81 



agua del mismo» como una especifica medicina para los 
granas (que e9tp es lo significado por Zahuatl/' 

Cierta, ó nó, esta opinión del vulgo de que las aguas 
del Aioyac produjeron la primera peste en Puebla el a- 
fio de 1545, el hecho es que murieron muchos de sus ha,- 
bitantes. Fray Luis de Oróz, agustino, hablando de e$ta 
peste dice: ^'murieron muchos muy principales vecinos 
que habían sido fundadores de esta ciudad de los Ango- 
lés, asi espafloles, como criollos, y la celebre María 
Estrada." 

Relativamente á esta mujer en la página 220 de la 
Historia de Tlaxcala, '^por Don Diego Mufioz Camargo 
me encuentro esta nota que copio por lo que se relacio- 
na con la fundación de Puebla y paste del año de 1545; 
esta nota es de Alfredo Oka vero:'' A continuación de es- 
te párrafo ingerió D, Carlos Bustamante otro que dice 
copió de una apostilla que existía en el manuscrito de 
(de la Historia de Tlaxcala) de la Universidad, escrito 
-de la misma letra del texto. Esta indicación y la circuns- 
tancia de no encontrarse ese párrafo en el manuscrito 
de Panes, ni en la traducción francesa, manifiestan cla- 
ramente que tampoco perteneció originariamente á la 
obra de Camargo. Por tal motivo lo he eliminado del 
texto. Dice así: ^^ En esta tan temeraria noche llamada 
la noche triste mataron á un paje de Femando Cortés 
delante de sus ojos, llamado Juan de Salazar, en la ca- 
lle de Tlacupan (ó Tacuba) donde asi mismo se mostró 
valerosamente una Señora llamada María de Estrada^ 
haciendo maravillosos hazañeros hechos con una espa- 
da y juina rodela en las manos, peleando valerosamente 
con tanta furia y ánimo, que excedía al esfuerzo de 



YV 



f: 



82 HISTORIA 



cualquier varón, por esforzado y animoso que fuese, 
que á los propios nuestros ponía en espanto y asi mismo 
lo hizo la propia el día de la memorable batalla de O- 
tumba á caballo, con una lanza en la mano, que era co- 
sa increíble su ánimo varonil, digno por cierto de eterna 
fama é inmortal memoria/' 

A ^te párrafo que suprimió el Sr. Cha vero de 1í^ 
"Historia de Tlaxcala," puso el notable anticuario Sr. 
D. Fernando Ramírez la siguiente nota en el manuscri- 
to de esa obra que corrigió el Sr. D. Joaquín García Y- 
Cazbalceta y que con otras el Sr. D. Manuel Orozco y 
Berra permitió al Sr. Chavero que copíase. 

La nota del Sr. Ramírez dice: "Esta mujer (María de 
Estrada) fué casada con Pedro Sánchez Farfán: tuvo 
por repartimiento el pueblo de. TefeZa, que está á una 
parte del volcán. Casó segunda vez con Alonso Martínez 
partidor^ vivieron en la Ciudad de la Puebla de los An- 
geles hasta que acabaron. '' 

Este Alonso Martínez partidor era Alonso Martín, el' 
mismo que repartió los solares cuando la fundación de 
Puebla, y aquien algunos historiadores confunden con 
Alonso Martín Camacho, también fundador de Puebla^ 
pero que no fué el que dividió los solares; y para distin- 
guirse del» primero se le decia Alonso Martín pa/*f/rfor 
que era alarife y agrimensor ó medidor de tierras; este 
fué el que hií:o la tra:2á de la ciudad sobre el terreno; 
por que la traza en el papel la hizo Fray García de Cís- 
neres, como se ve por lo siguiente que Fray Agustín de 
Vetancoúft dice en su 'Teatro'- taíntas veces citado. 

El venerable * padre Fray Garda de Cisnerosj el sép- 
timo qtie vino de los doce primeros fundadores, vino de 



DE PUEBLA 83 



la provincia de San ¡Gabriel. Era circunspecto, muy ce- 
loso en la observancia religiosa, de prendas tan grandes 
y relevantes, que entre aquellos primitivos padres fué 
escogido para primer provincial de Provincia el año de 
1536, con unánime consentimiento de todos. Ejerció su 
oficio con prudencia y aceptación: en su tiempo se fundó 
el Colegio de Santa Cruz en Tlaltilulco^ y In Ciudad de lo^- 
Augelen, donde este bendito toaron la traza para ello al 
renei'oble Fray Tóribio." Vetancourt. Teatro Mexicano. 
Monologio Franciscano Tomo IV. pag. 331. 



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CAPÍTULO VI. 

Fundación del Convento de "Las Llagas de San 
Francisco'' de Puebla -Pkimer Custodio fundador 
de la Provincia en Mexico.-Pontifice que auto- 
rizo LA VENIDA DE LA PROVINCIA. LOS DOCE PRIME- 
ROS religiosos que vinieron. El Pbro. Lie. Juan 
Díaz capellán de Cortes. Muere en quecholac. 
Esta enterrado en Puebla. Su llegada a México. 
Elige Fr. Toribio Bena vente el lugar para edi- 
ficar EL CONVENTO DE S. FrANCISCO.-LEVANTA UNA 
VIVIENDA Y UNA CAPILLA TECHADAS DE PAJA. Fr. GaR- 
CIA DE CiSNEROS.-Se HACE UN CONVENTO CHICO EN LA 

Veracruz, hoy la Concordia. Se termina la obra 

DEL CUERPO DE LA IGLESIA ACTUAL. TeMOR DE QUITAR 

las cimbras. huye el arquitecto. angustia de los 
Religiosos por esto. Adriano Van-der-Vlmen Ba- 
chiller DE LA Universidad de Lo vaina, inspira a 

UN BARBERO LA IDEA DE QUITAR LA CIMBRA A FUEGO. 

.Gil Ángel Carbonero HACE Y enciende los hor- 
nos. Cae la cimbra. Donativo para hacer los 
CLAUSTROS. Terminación de toda la obra. Dura- 
ción DE LA DE LA FACHADA Y NUEVA TORRE. 



I A fundación del convento de las "Llagas de San 
"\Francisco," de la Puebla de los ángeles, fué hecha 
por la primera orden monástica que se estableció en 
México después de la Conquista, que fué la de la Custo- 
prímero y después, del Sto. Evangelio en el año de 



^ 



DE PUEBLA 85 



1524, con la venida á la entonces Nueva España, de do- 
ce religiosos de la regular observancia de los frailes 
menores de S. Francisco. 

Según el ^*Epftome de Ubanclino/' cuyo autor es Arol- 
do y no Ubandino; según también "Las Siestas de San 
Gil" de Fr. José Torrubia; y la ^^Crónica Generar' de 
Fr. Eüsebio González; la ^^Constitución de descalzos de 
tí. Diego de México;" la **Historia de las Indias" de Gon- 
zalo Hernando de Oviedo; las "Cédulas'' por Vasco de 
Püga; las "Advertencias de México" por Fr. Juan Bau- 
tista; y otros historiadores y cronistas, que iré citando. 
El fundador de la llamada descalcez franciscana, fué 
Fr. Juan de Guadalupe con autorización del Pontífice 
Alejandro VI. el año de 1500. 

Fr. Francisco de los Angeles, Ministro General de la 
Orden, que después fué Cardenal de la casa del Coíide 
de Luna ó por otro nombre, de Quiñones, expidió paten- 
te, el 30 de Octubre de 1523, de Primer Custodio y fun- 
dador de la Provincia del Sto. Evangelio de México, á 
Fr. Martín Valencia. 

El Pontífice León X. en 25 de Abril de 1521, en un bre- 
ve apostólico que se conserva auténtico en el convento 
de franciscanos de México, dio &u autoridad y bendición 
á la Orden Seráfica, para la gloriosa empresa de la con- 
versión de los indios de Nueva España y á su Ministro 
Provincial de Descalzos de S. Gabriel, Fr. Martín Va- 
lencia. Aunque éste breve habla de Fr. Juan de Clapión 
y de Fr. Francisco de los Angeles, estando éste último 
nombrado para venir, le impidió esto la circunstancia 
de haber sido electo General de la Orden y por esto vi- 
no Fr. Martin Valencia. El Pontífice AdY\vvY\o XY,^ fe.\w^- 



86 HISTORIA 



tahcia del Emperador Carlos V. expidió otro breve a- 
poHtólico el año de 1522, concediendo á dicha Orden 
autoridad omnímoda in titroque foro, cuanto fuere nece- 
sario y pareciese conveniente para la conversión de los 
indios y mantenimiento de la fe católica. 

Provistos de estas autorizaciones,, salieron para Méxi- 
co, del convento de Sta. María de los Angeles, que era 
el primero de la Provincia de S. Gabriel, trece religiosos 
que fueron: 

Primero: Fr. Martín Valencia. Legado Apostólico, 
Prelada y Vicario General. 

Segundo: Fray Francisco Soto. 

Tercero: Fray Martín de la Coruña, alias, de Jesús. 

Cuarto: Fray Antonio de Ciudad Kodrígo. 

Quinto: Fray Toribio Benavente, alias, Motolinia 
después. 

Sexto: Fray García de Cisneros. 

Séptimo: Fray Luis de Fuensalida, 

Octavo: Fray Juan de Rivas. 

Noveno: Fray Francisco Jiménez. 

Décimo: Andrés Córdova, Lego. 

Undécimo: Fray Juan Juares, llamado Alonso en el 
convento de Belbis. 

Duodécimo: Fray Juan Palos, que estaba en Sevilla. 

Décimo tercero: Fray Bernardino de la Torre. 

Partieron estos religiosos del convento de Santa Ma- 
ría de los Angeles para el de Belbis, á fin de des- 
pedirse allí de la Provincia, en este se proveyeron de 
todas las cosas indispensables para tan largo viaje; lle- 
garon á Sevilla el Umes 6 de Diciembre dé 152;], alli en- 
cciktraron al General de la orden, y después de confc- 



Dfc PUEBLA 87 



rendar con él, enviaron á la corte con despachos á 
Fray José de la Corufia, en cuyo lugar quedó electo 
Fray Andrés Córdova, lego, pues el primero también 
salió de Santa María de los Angeles y el segundo esta- 
ba en.Belbis. 

Fray Bernardinode la Torre se excusó de venir á Mé- 
xico, y en su lugar " eligieron á Fray Juan de Palos, 
quien estaba de portero del convento de Sevilla, que- 
dando desde allí definitivamente electo el grjupo de do- 
ce y organizado en el orden numeral que menciono. 

Despedidos solemnemente de la Provincia, empren- 
dieron su marcha para el puerto de San Lucas, donde 
se embarcaron el martes 25 de Enero de 1524. (sigo en 
la relación de este viaje al Señor Agustín Vetancourt.) 
Llegaron á la isla dé Gomera el viernes 4 de Febrero; el 
sábado 5 cantaron una misa, comulgaron, y se volvieron 
á embarcar; llegaron á Puerto Rico el jueves 3 de Mar- 
zo; alli permanecieron diez días, el domingo 13 se reem- 
barcaron, llegando á Santo Domingo, de la Isla Espa- 
fiola, el miércoles santo, 23 de Marzo; allí se detuvieron 
hasta mediados d« Abril que se reembarcaron, y á 
fines de ese mes llegaron al puerto de la Trinidad, en 
la Isla de Cuba, donde permanecieron tres días, por fin 
llegaron á San Juanf-de Ulua el 23 de Mayo del mismo 
año de 1524. Luego que Hernán Cortés tuvo aviso de 
su arribo á las playas mexicanas se apresuró á mandar 
órdenes para* que se les atendiera en cuanto nececita* 
ren, pero los religiosos eníprendicjroh luego su marcha 
á pié para Tlaxcala. 

Llegaron á este lugar en un día de Tianguis ó plaza, y 
su llegada causó grande sorpresa entre loa md\0'i^,Q^^^- 



t*'. -■ 



88 HISTORIA 



tónitos contemplaban á aquellos doce hombres tan sin- 
gulares vestidos de distinta manera que los soldados 
españoles; que traian unos sayales griz-azulados hasta 
los pies, rotos y ceñidos en la cintura con un mecate; 
de cabezas rapadas, sin barbas, demacrados, y de un 
aspecto tan humilde que contrastaba con el arrogan- 
te y enfático de los conquistadores; la sorpresa de los 
indios crecía á medida que miraban que aquellos hom- 
bres raros, no pedían ni exigían nada, acariciaban á los 
muchachos indios qu© los rodeaban estupefactos. Allí 
fué donde Fray Toribio Benavente cambió este apellido 
por el de Motolinia, que en idioma Mexicano significa 
pobreza; la impresión que causaron entre la multitud 
fué muy favorable para ellos, y se. aumentó al verlos 
partir para Méxii^o pié á tierra como habían llegado, sin 
alforjas, equipajes, ó cosa parecida. Expon tan eamente 
se les formó un gran séquito en su mayor parte de in- 
dios principales de Tlaxcaluj de algunos españoles ave- 
cindados allí, y de varias personas de México ^ que ha- 
bían ido á encontrarlos de orden de Cortés. 

Luego que éste supo que estaban próximos á esa ciudad 
salió á su encuentro ricamente ataviado, en compañía 
de todos sus capitanes, indios principales, soldados, etc. 
Al acercarse la comitiva de los frailes, Cortés se ai>eó 
del caballo, y poniéndose de rodillas, se arrancó la go- 
rra de Tercibel que cubría su cabeza, y besó los hábi- 
tos polvosos de Fray Martín Valencia y de todos sus 
compañeros. El Emperador Cuauhtemotzin, que tam- 
bién iba en la comitiva, según Bernal Díaz del Castillo 
testigo presencial que dice: ^T juntamente fueron con 
nosotros Guatemuz, el Señor de México,'' se arrodilló 



DE PUEBLA 89 



también; Fray Bartolomé Olmedo que acompañaba al 
conquistador estrechó entre sus brazos uno A uno A to- 
dos los religiosos, después que Cortés pronunció un bre- 
ve discurso dándolos á reconocer como superiores á to- 
dos* Esto tuvo lugar el día 23 de Junio.de 1524. 

Antes que estos religiosos, habían llegado á México 
con Cortés, á quien se incorporaron en 1519, cu cali- 
dad de capellanes de su ejército, el dominicano Fray 
Bartolomé Olmedo, que murió en la expedición de Hi- 
bucras (Honduras); el clérigo licenciado Juan Díaz que 
raurió asaeteíido por los indios do Qnecholacy en donde 
lo sepultaron, después su cadáver fué trasladado á la 
primitiva catedral de Puebla, su retrato estaba en la 
capilla del pueblo de AtlilmecMan^ y con licencia del 
ordinario, el cura de San Dionisio cabecera de aquella 
demaicación eclesiástica, Dn Meave, lo trasladó á la 
iglesia de dicho San Simón; Fray Pedro Tecto, Fran- 
ciscano, flamenco, que había sido maestro de teología 
catorce anos, en la universidad de París, fué confesor 
de Carlos V. y murió de hambre al pié de un árbol el 
afiü de 1525 en la de Síbueras á la que lo llevó Her- 
nán Cortés; Fray Juan Aorn, también franciscano y 
flamenco, aunque Ventancour, expresa que decían que 
era hermano del Rey de Escocia, este con el anterior 
vinieron del convento de Gaute eñ 15i?3, era ínny viejo 
Fray Juan da Aora en Texcoco de enfermedad en 1524 
el 18 de Julio; Fray Pedro Gaute, flamenco tamíiién na- 
cido en Ygtten, ft^anciscano fundador del colegio de S. 
Juan Letran, y el, primero que enseñó á los indios di- 
bujo, pintura, escritura, canto y música, murió en Mé- 

12 



90 HISTORIA 



xico en 1572, y está enterrado en la parroquia de San 
José. 

Luego qué los doce frailes anteriores descansaron de 
la fatiga del camino, el viernes 8 de Julio del mismo 
año de 1524, se reunieron en capítulo, pero antes, el 2 
del mismo mes, Fray Martín Valencia había sido elec- 
to Primer custodio del Santo Evangelio de México por 
unanimidad de votos. 

Celebrado el capítulo se repartieron los doce religio- 
sos, y antes de tomar cada uno el rumbo seftalado, se 
reunieron para ir á Tl^xcala Fray García de Cisneros, 
Fray Juan ó Alonso Juares, y Fray Toribio Benavente, 
ó Motolinia, cuya intervención en Li fundación de Pue- 
bla queda referida. 

Hecha la traza de esta ciudad, el mismo Fray Tori- 
bio eligió para la fundación de un convento de francis- 
canos un repecho en la vega del río llamado de Almo- 
loj/a, al lado que los indios llamaron Analco en parte 
alta, y próximo á un manantial de agua dulce. 

Como Fray Toribio se proponía construir un gran e- 
dificio, sé le señalaron los solares necesarios. Tomando 
posesión de ellos Fray García de Cisneros, quien en se- 
ñal de ella levantó en el año de 1532, con ayuda de los 
indios de Huexotzingoy una vivienda de adobes bajados 
del cerro contiguo, y techada de paja, para habitación 
de solo doce religiosos, al mismo tiempo construyó una 
capilla provicional también de adobes, y techada.de pa- 
ja con vista al norte, á la orilla del espeso monte de 
sabinos y pinos que limitaba á la ciudad por el orienr 
te^ y se extendía desde el margen izquierda áú río de 



DE PUEBLA 91 



,/ 



Álmoloya hasta el torrente de Tlaminca, hoy Barranca 
de Noche Buena. 

Cuando aun no se terminaban la capilla y la vivienda, 
pidieron losfrancisc^mos otros solares dentro de lo pobla- 
do, porque Fray García de Cisneros, Fray Toribio Bena- 
vente, Fray Jacobo de Testera, Fray Luis de Fuensa- 
lida. Fray Juan ó Alonzo Juárez, Fray Diego de la Cruz, 
hicieron comprender al Custodio ó prelado Fray Mar- 
tín Valencia la iraposibilidí^^d de levantar desde luego 
una fábrica tan suntuosa, duradera, y segura Como se 
proponían. En el memorial, ó razonamientos como 
llaman á este documento dicen estos religiosos entre 
otras cosas. ^^ Porque en las indias propia y pecu- 

liarmentó corresponde al Rey Nuestro Señor (Q.D.G.) la 
construcción de esta iglesia monacal, y habiéndose 
servido S. M, (i. b.) expedir las licencias, y revestida vues- 
tra paternidad del Vicariato especial que le ha concedido 
Su Santidad, y las. omnímodas como primer amplificado!* 
de la Seráfica Religión en este Nuevo Mundo, y digno 
Custodio según las patentes de 30 de Octubre de 1523, Fa- 
voreciendo tanto la Santa Sede Apostólica á nnesira Des- 
calcez Franciscana, porque en el año de 1519 en que el ín- 
clito Márquez del. Valle Don Fernando Cortés,- nuestro 
Seüor aquí, en representación de la Sacra Persona de 8. 
M. hizo la plausible entrada e7i la populosa Temistitan 
México d verse con el Emperador Moctezuma y en q%e pu- 
íio en prisiones al monarca d^ los idókUras, se erigiese en 
Provincia la. de los Descalzos de San Gabriel, para ser 
gobernada por V, R, que gobernó d la, madre para ense- 
ñar cuan bien podía gobernar á la hija^ esta Custo- 
dia. Empuñando uno de los dos estandartes que la Dimua 



92 ' HÍSTORIA 



Magevtad puno a» mímoWún^idtuty. ttno en las de Im'Mewp- 
res Descalzos para la conquista de las almas y. y aira e» 
liM invictos españoles pdra la sujüciÓH de- estas reinos. 

.... Toda al Apostólico Vicario por cof^idUd no incw 
rrir en el repartimiento par tercias, respecto de launa de 
los indioSf ni de la otra délos vecinos eneomenderoSji r.i 
aun tampoco en la tercera de la Real Hacienda, que con- 
tando Gon el faoor dioinoy las limosnas de los españoles 
vacíos de encomiendas, Ids ofrendas de los indios sin que 
se les eche repartimientaj van levantando, la gloriosa fá- 
hrica de la Puebla de los Angeles, que nace de. una cabana 
como la primera en que se estableció la comunidad nacien- 
te en ei valh bajo de Asis, arrimada a la capilla^ abando- 
nada de Sta. María de la Pordúnciila y asi como nuestro 
seráfico Padre mendigando de puerta en puerta levantó u- 
na Sióñ, asi N. //. va lévajiiando la fálmca, sin perjuicio 
*en lo que alábamos á Dios Ntro, Seiior y aprobetmos la 

decisión de N. H En el convento de Tlaxcala, á 26 

de Agosto del año del Señor. MDXLIV, 

Parece que este docatnento alude á la oposición de Pr. 
Martin Valencia á que. se ministrara á los francisca- 
nos algo del prOilucto de tributos para ayudar álacons- 
triicción del convento deS. Francisco de Puebla y alas 
dificultades que habla para levantar el cónvenitb desde 
luego. 

En este año de 1544, los franciscanos habían fundado 
ya cuatro conventos; el primero en México, el segundo 
én Tearcoco,' el tercero en Tlaxcala y el cuarto en Pue- 
bla en 1532, al que denominaron de "Las Llagas de S. 
Francisco de Asís.'' 

No he podido encontrar datos precisos sobre la fecha 



DE PUEBLA 93 



en que se empQZó á coíistruir el actual convento, pero 
creo que fué el año de 1535. 

La oapilla y convento techados de paja que levantó 
Fi\ GaíTcía de Císneroiá en unión de Fr. Toribio Bena- 
vente, en 1532, fueron usada la primera y habitado el 
segundo doce añosy porque en 1546 se pasaron solemne- 
mente los religiosos ál convento chico de la Veracrua, 
que es hoy la Concordia y el cual habían levantado en 
los solares del centro que pidieron y les dieron con ese 
objeto y mientras terminaban el* grande. 

Acerca de la aetued iglesia de S. Francisco hay mu- 
cha oscuridad sobre la fecha de su fundación en todos 
los cronistas; algunos mezclan. con milagros y tradicio- 
nes la historia de este convento y los únicos datos que 
Cerón 2^ata dejó, de; él, eú su primer cuaderno de 
' Noticias de Pueblny" que se perdió, las recogió el Sr. 
Dn. Pascual Almazány los publica en su obra **Un He- 
reje y un Musulmán/^con el pseudónimo de Natal de Po- 
mar; de ella extracto lo conducente á S. Francisco, que 

no podrá tomar el estilo de Cerón Zapata autor de esas 
noticias: habla el Sr. Almazán por boca de un barbero, 

en Ift.que pone éstos datos. 

«Bástante acuitados están los frailes y vea V., no les 
falta razón ¡tener un soberbio templo y no poderle dar 

á luz! .Pues señor, es el cuento, que mis vecinos 

(los frailes de S. Francisco) encargaron la construcción 
de su iglesia á un maestro habilisimo, á un arquitecto 
muy matemático; yo le hacía la barba cada semana y 
aún me había prometido ser padrino de un hijo 'que me 
ha de nacer den:tro de pocos meses. Hace más de uno 
que se pino la última clave de las bóvedas y á l^í^ 1\q\:vx. 



94 HISTORIA 



de decimbrar, se ha desaparecido el arquitecto y nadie 
es osado de hacer una operación que ajnedrentó al in- 
signe alarife. El síndico del convento ideó el atraillar u- 
na manada de indios á un robusto cable atado en lo ba- 
jo de un pié derecho, á fin de que falseado éste y faltan- 
do su apoyO) viniese á tierral la . parte correspondiente 
de cimbra; pero el cable se rompió, el racimo de indios, 
¡zas! se precipitó como seguidillas de barajas y rompié- 
ronse las cabezas los delanteros sin que el pié derecho 
se moviera más que el Popocatepetl . .... .ló¿j: benditos 

padres para que les venga alguna idea ó algún auxilio, 
inventaron anoche una disciplina general; "(este barbe- 
ro se llamaba Facundo Romeral según Almazán.)" 

, La idea sugerida á maese Facundo fué. aprobada por 
el Guardián y se reducía á poner unos hornos cubiertos 
como los der carbón y en cuyo centro quedasen las ba- 
ses de los pies derechos correspondientes á la linea me- 
dia y una de las extremas de la armadura de cimbra; 
asi debería caer esta, apagando muy probablemente el 
fuego de los hornos y sin convertir en humo inmenso 
todo el edificio, lo que naturalmente sería trascendental 
á su solidez ulterior. En una hora hablan quedado ter- 
minados los hornos llenos de carbón para evitar las lla- 
mas, gracias al auxilio y donación de casi todos los ve- 
cirios del barrio y al llegar Adriano (este Adriano Van-der- 
-ülmen, alias Dolmos, que este era su apellido, filé el que 
sugirió' al barbero la idea de los hornos;) se esperaba 
de un momento á otro el resultado: á fin de que fuera 
feliz, dos legos tafiían las campanas para que exhalasen 
la más lamentable rogación posible y los frailes de coro 
t ornaban el recipe que su guardián les había recetado. 



DE rUEBLA 95 



— Aquí tienen Vds. — gritaba el barbero á la multitud 
reunida ante la puerta del templo — al matemático in- 
signe, al habilísimo piloto que nos ha deparado nuestra 
ventura para sacarnos del mar de dudas y desconsuelo 
en que naufragábamos.^ — Y diciendo esto se acercó des- 
caperuzado á nuestro joven que no acertaba á escapar- 
se de aquella posición comprometida. 

Después que Adriano trató de esquivar los exagera- 
dos elogios del barbero y la responsabilidad consiguien- 
te á ellos, preguntó á maese Romeral. 

— ¿Sois acaso quien dirige esta operación? A juzgar 
por vuestro cambio de traje 

— ¿Qué? nó iseñort solo que este coleto de cáñamo es 
más conveniente para el trabajo que mi jubón y estos 
follados de sayal níáá cómodos que las calzas atacadas. 
El encargado es esté Oil Ángel el carbonero ihás ladino 
de la Málinche 

— ¿Cóíno van los líornós? interrumpió Adriano, diri- 
giéndose á Gil Ángel. . 

— Poco falta se vuelvan carbón, ya no echan humo 
por el respiradero. 

— Quítense tódóá dé lá puerta^ — inandó en voz alta 
Adriano porque calculó qué obrando como un émbolo 
la cimbra al caer, expelería violentamente por la puer- 
ta el aire contenido eñ el edificio. 

Su orden fué obedecida y el mismo sé alejó 

Interrumpió la frase una ingente ráfaga de viehtó que 
pasó al lado dé los interlocutores y casi en el iníshio ins- 
tante se oyó el %ordó fragor de un inmenso derrumbe, 

mientras por la puerta se precipitaba horizón taimente 
una corriente de polvo, que á poco áalíé tamVmtv ^<^t 



96 HISTORIA 



las altas ventanas y Claraboyas del templo: ninguna co- 
lumna de polvo ó humóse elevaba sin embargo del medio 
del edificio, por lo que augurando bien Adriano, avan- 
zó hacia la puerta. 

Mientras daba sus últimos consejos á Gil y álosalba- 
ñiles para ¿pagar el fuego con la lierra y extraer la 
madera, el barbero había anunciado ¿la comunidad el 
buen éxito y vuelto al lado de Adriano. 

— Hágame V. la muy singular de tioncederme que le 
abrace; — y le abrazó en efecto sin esperai la licencia. » 

El Miserere de los frailes se había trasformado entre- 
tanto en un Te Deum, concluido el cual, salió el Guar- 
dián á dar las gracias á Adriano, convertido contra su 
deseo en héroe de la fiesta. 

—Nosotros, dijo uno. de los hacendados queseliabían 
acercado al grupo, holgvtTíamos de hablar con vuestra 
paternidad acerca de este edificio. 

— ¿Son Vds. arquitectos? — preguntó el guardián, he- 
chando cierta mirada de desdén á los gregüescos, botas 
plegadas y sayo de gamuza de los ganaderos, 

— Debajo de mala capa suele haber buen bebedor. 
Debe saber V. P. que mi vecino qu^ está presente y yo, 
hemo*3 tenido un pleito ruidoso que por apelación lleva- 
mos á Ja Real Audiencia, mas nos h^mos transigido y 
convenido pagar por mitad la repociaiÓA de las bóvedas 
si hubieran caido, ó. un patio de arcadas con sus celdas 
y ofidnas para VV. PP., si, el decimbrar saliera bien. 
P¿s?íí-mos. saber :si la .comunidad a,cept^,rá el convenio, 
cgn^prometiéndonos nosotros ei\ toda fotraa. 

No es necesario decir, cual fué la r^spuest^; Adria.no 
y los ganaderos fueron instantáneamente invit-jidos A 



DE PUEBLA 97 



comer en el refectorio y el primero á encar«:arso de la 
obra que debía ejecutarse con el dinero de los secundo». 
Tuvo gran trabajo para convencerlos de que nada en- 
tendía del arte, siendo un bachiller en leyes por la Uni- 
versidad de Lovaina, que iba á México para estudiar la 
jurisprudeacia patria. 

A pesar de esto maese Facundo de la Fixera y Rome- 
ral que sirviendo en el refectorio al Guardián había 
pido la conversación, contaba á la gran multitud que 
rasuró aquella tarde (era sábado) que él había descu- 
bierto al Doctor en Arquitectura por la Universidad de 
Lovaina, al fecundo ingenio que habla sabido desatar 
el nudo gordiano. El Guardián entre Uvnto había hecho 
llamar á un escribano que extendió la obligación de los 
ganaderos. 

Añadiremos para terminar este capitulo que según 
Cerón Zapata, narrador tanto del decirabram ien toa fue- 
go, como de La transacción de los Hacendados; la obra 

s ■ 

que estQS costearon pasó de cuarcita y dos mil pesos.» 
Hasta aquí D. Pascual Almazán que en forma de no- 
vela publica las noticias de Cerón Zapata. 

Esto pasaba el año de 1550 quince, años despu^^ que 
se empezó la obra y aunque el Guardián y frailes de 
coro, según Zíi pata, estuvieron pi*esejites el día que ca- 
yó la cimbra, lí^ comiinidad es taba en, el convento chico 
de la Veracruz, hoy la Concordia que como fué convento 
de franciscanos ^n 1546, sirvió más tarde, en 1.^84, de 
Catedral mientras se estaba ^ornamentando y terminan- 
do la nave principal d^ la que ahora lo es, 
. Por una lápidii de piedra que está incrustada en la 
torre al lado poniente y á la vista y alcance de todos, 



98 HISTORIA 



con una inscripción, parece que toda la obra de la igle- 
sia y convento de 8. Francisco se terminó el año de 1596 
pues en la citada piedra se lee: 

^'Se empezó y se acabó este curato 
y el general siendo Guardián 

el Muy Reverendo Fr. Alonso 

de León lector de Prima 
de Sagrada Teología y calificador del Sto. Oficio 9G." 

Esta inscripción no puede referirse únicamente á la 
torre porque la primera piedra de ella se puso soleniné- 
mente el día 4 de Octubre de 1746, y se bendijeron tam- 
bién solemnemente y se estrenaron la esbelta torre ac- 
tual, la hermosísima portada de azulejos, ladrillos y can- 
tería, el día 28 de Febrero del año de 1767, duró la o- 
bra de la fachada y la torre veinte años, cuatro meses, 
venticuatro días. 

La duracióíi de sesenta y un años, que algunos cro- 
nistas dan á esta obra del convento de San Francisco, 
es debida á que los religiosos construían una parteé in- 
terrumpían el tnibajo mientras adquirían el dinero ne- 
cesario para su continuación. 

En 1532 levantaron la capilla techada de paja donde 
hoy está la de San Sebastian de Aparicio, y la vivien- 
da también cubierta de paja en el lugar que se llamó 

el «Curato,» y ahora es habitación del religioso encar- 
gado de la iglesia. 

^En 1550 se terminó la iglesia llamada «La Grande,» 
que parece empezaron á levantar en 1535. 

En el mismo año de 1550 empezaron á Construir «El 
patio de arcadas» que es el que existe aún sirviendo de 
cuartel. 

X r 



DE PUEBLA 99 



En 1567 tubieron una verdadera bonanza los fran- 
ciscanos de Puebla; el XIV Provincial Fray Miguel Na- 
varro, terminó completamente la obra de la iglesia, 
compró un hermoso órgano, y cedió A la misma iglesia 
una rica custodia, la de mayor tamaño que han tenido 
las de Puebla, pues tenía una vara y dos palmos de al- 
tura, aun que era de plata, dorada en algunas partes. 
En ese año á causa de haber recibido los^ religiosos li- 
mosnas por valor de nueve mil ducados, se empezó y 
siguió hasta su terminación la obra de la portería y por- 
tal que corre de oriente á poniente de ella. 

Como esta bonanza, tubieron casi un siglo después 
los mismos religiosos otra que consta en el «Monoloquio 
Franciscano» de Fray Agustín Vetancourt, y que por 
relacionarse con varias iglesias, de Puebla las relato 
aquí: adyirtiendo que Vetanoourt la pone en el marti- 
rologio del día 6 de Febrero de 1635-. 

Había en México una señorita llamada Josefa de Car- 
bajal, era hija de D. Andrés de Garbajal riquísimo pro- 
pietario d^ varias haciendas, la joven tomó el habito de 
religiosa en el convento de Santa Isabel de México;, y 
según un serpion que predicó el padre. José de Porras, 
y que corre impreso en dicho México el aüo de 167.7. 
D. Andrés, después de regalar ochenta mil pesos al con- 
vento en que profesó su hya, y de edificar la iglesia de 
San Andrés, «las limosnas que hizo á diferentes tem- 
plos en la Puebla, (dice Vetoncour) sumaron ciento y 
ochenta y dos mil pesos de obras pequeflas, que le en- 
vió un prebendado de la Santa Iglesia, sin lo que gasló 
en fábricas de templos por mayor: cuarenta mil en la 
Catedral; veinticinco mil en Santa lué^ d^ ^owV<:^\v 



1(X) HISTORIA 



« 

ciano; diez mil en Han Agustín; en la Tiínidad otros 
diez mil; ^n Santa Teresa y Santa Clara, otras que no 
be saben.» A San Francisco le tocaron cuatro mil pesos. 

Sor Josefa de San Andrés, que así se llamó en el 
claustro la hija de D. Andrés Carbajal y Tapia Inurió 
en México á las once de la noche del día 6 de Febrero 
del aflo de 1635. 

En esta misma época tenían los franciscanos de Pue- 
bla de limosnero de pescados, á Fray Francisco Montero, 
natural de Colmenar, que había tomado el hábito en él 
convento de la primera ciudad. El provincial Fray 
Alonso de Posada le dio esa comisión en la visita que 
hizo al convento de Puebla, el afío de 1636. 

Fray Francisco Montero viajaba frecuentemente alas 
costar de Veracruz y remitía grfindes cantidades de dine- 
ro á los religiosos de Puebla, en estos viajes trabó amis- 
tad con un rico pescador, que murió asistido en sus úl- 
timos momentos por Fray Francisco y le dejó á este 
para el convento de Puebla va;rlas pesquerías de impor- 
tancia, disponiendo el Sindicó Andrés de Arana quec^n 
su valor se hiciera, como se hizo, la escalera grande 
que baja á la ante sacristía por el patio de los claustros 
así como la sacristía. 

Fray Francisco Montero murió en uno dé sus viajes, 
en Jalacingo, el día 11 de Febrero dé 1641. 

Es de suponerse que en el año de 1646 estaba termi- 
nada la escalera porque al pié de ella se sepultó en 
este año al Síndico del convento D; Juan de Llano, sii- 
c^.sor de D. Andrés de Arana, que está enterrado en la 
gaciisHa. 
)^'J^T lápida del sepulcro de Llano, aunque muy maltra- 



DE PUEBLA 101 



teda, existe al pié de la escalera, y con una curiosa su- 
cesión de letras enlazadas dice: 

Capilla y entierro del Capitán D. Juan de Llano y Lozada. 
Familiar del Sto. Oficio Begidor Juez contador de menores 
de esta Ciudad Juez administrador de los Reales nótenos 
y Provincial de la Santa Hermandad de este obispado^ 
CoiTeffidorl'eniente de Capitán general déla ciudad de cholula 
por el Rey nuestro Señor y Sindico de este convento y de doña 
heatriz de estrada y '{scobedo, su mujer, sus hijoSf herederos 

y parientes Año de 1646. 

He copiado los mismos siete renglones que forman 
esta curiosa lápida y r que pronto desaparecerá por el 
abandono, en que se halla, para que se conserve su con- 
tenido, aunque el Sr. D. José María Rivera, compi'en- 
diendo el mérito de esta antigüedad, publicó el afio dé 
1860 una litograíía muy exacta de ella, en su sexto 
Calendario Angelopolitano. 

Se vé que en el siglo XVII estaban en todo su apo- 
geo los franciscanos de Puebla y que en esa época pue- 
den recí^pitularse los puntos más culminantes de la his- 
toria de su convento é iglesiai 

En 1G96 nos hace el tantiis veces citado padre Vetan- 
court, esta descripción de ellos, 

«Convento de la Puebla de los Angeles.» «Tiene 
celdas suficientes. Entre sus dormitorios tiene uno de 
bóvedas, el ambulatorio de cañón entero, y en cada cel- 
da una bóveda que corre de Norte á Sur, y con celdas 
al uno y otro lado.» 

cTiene un claustro de piedra de sillería muy capaz, 
y otro que sirve de tránsito á la sala de rTofxiud\%^^ 



102 HISTORIA 



refectorio cuyas ventanas caen á un jardín, que .con 
la huerta que tiene son verjel florido. Tiene dos esr 
caleras: una que baia al claustro pequeño, adornada de 
lienzos, y otra que baja á la ántesacristla, en que se es- 
meró el arte con un lienzo grande del Tránsito de Ntró. 
Padre, obra que llegó á más de seis mil ducados, de 
bienhechores, en particular de Andrés dé Armijo. La 
sacristía es de bóvedas con ricos cajones, ornamentos 
preciosos y aseo singular. El templo aunque sin cruce- 
ro, es alto con hermosura, ancho con proporción y lar- 
go con magestad. En las bóvedas se registran de yeso 
labradas molduras, relieves vistosos todos dorados, que 
hacen el edificio muy hermoso. El coro es de una bó- 
veda tan plana, que, temeroso el artífice que al quitar 
las cimbrias había de venir^ abajo, se ausentó, y los 
religiosos determinaron pegarles fuego y que cayese sin 
hacer daño; pero elperimentat^on su fortaleza que ha 
quedado con permanencia y admiración de los artífice^ 
ver que siendo tan plana halla permanecido tan fuerte. 
La obra del retablo y el adorno decente de sus altares 
es obra de superior grandeza. La portería aunque de 
una nave, muy capaz, y está toda de lienzos de Santos 
que sirven de memoria ilustre del imperio. » 

Tal era el estado de la iglesia y convento de San 
Francisco el año de 1696, después que Fray Fernando 
de la Rúa terminó en 1664 la reedificación de la iglesia 
averiada por los temblores de Enero de este año, y el 
establecimiento de una botica en el convento para uso 
de los religiosos. 

En el año de 1834 volvió á reedificarse la iglesia, 
pues D. Francisco Javier de la Peña en la «Nota 13» 



DE PITEBLA 103 



á la «Puebla Sagrada y Profana» ó «Informe dado á su 
muy Ilustre Ayuntamiento el año de 1746,» dice: «La 
iglesia de religiosos de San Francisco se está reedifican- 
do actualmente (1835) también, y renovándose su ador- 
no en su totalidad.» 

Por último el Sr. D. José María Rivera dice lo si- 
guiente: 

«Muy propiamente han dicho algunas personas, cuan- 
do le han dado á la iglesia de este conventó el titulo de 
Verjel de Ion Franciscanos, porque én ella se recrean y 
porque seguramente entre todas las de su Provincia no 
hay otra qué en las funcionen clásicas presente la vista 
tan hermosa y admirable como está. La idea sublime 
del suntuoso colateral es debida á los conocimientos ar- 
tísticos del Sr. Mah26, y esta noticia es bastante sufi- 
ciente para figurarse una- bueña delincación de arqui- 
tectura y un exquisito gusto en la repartición dé bustos 
y demás piezas que lo adornan. La obra fué comenza- 
da en el Gobieriío del R. P. Fr. Antonio Pérez, y á sus 
muchos afanes se debe la renovación áetodo el templo, 
porque no cónfbrmándóse con la Conclusión del men- 
cionado colateral dio principio á todos los altares del 
cañón de la Iglesia 'füfolocandolos simétricamente entre 
unas hermosas columnas que reciben tin cornisamento 
y balaustrada desde el coro hasta el altar mayor. Tam- 
bién el Sn D.- Julián > Ordoftez contribuyó á esta obra, 
porque ademas' de sus determinaciones trabaja raate- 
riaim^te en algunos lienzos que están colocados y que 
manifiestan pasages del antiguo testamento. La falta 
de recursos Msao suspender la obra por algún tiempo; 
pero la constancia del referido Padre GuaTd\a\v ^ ^xsc 



104 HISTORIA 



peño del Sr. D. Rafael Ramirez (sindico del Convento) 
los obligó á hacer los mayores esfuerzos para continuar- 
la, lo cual verificaron con la cooperación de personas 
piadosas, y tubieron el placer de verla terminada con 
unánime beneplácito y gusto de todos los vecinas de 
esta ciudad. Últimamente se han adornado las bóvedas» 
y cuchillas de las ventanas con pinturas de mano del 
Sr. D. Santiago Villanueva, de pasages interesantes^ y 
se ha puesto una segunda balaustrad;\ en la corniza del 
templo lo que le hace hermosear mas las noches que se 
ilumina. Las Imágenes que se veneran son de buena 
escultura; y entre ellas son mas recomendables las de 
la Santísima Virgen de los Dolores, San Francisco Ja- 
vier y San Ignacio. (Esta3 esculturas según D. Francis- 
co Javier de la Peña, eran de los jesuítas, «Puebla Sa- 
grada y Profana.» Nota 13 p. 83.) Segim tradición de 
un autor (el mismo Sr. Pena) hay en el coro una ima- 
gen pequeña de Síin Francisco, que le llaman Del mila- 
gro, porque en una tempestíid ó temblor muy fuerte (di-* 
ce Peña) que hubo en esta ciudad echó de^de la venta- 
na donde está colocado, que cae al cementerio una ben- 
dición con el Santo Cristo, que tiene en la mano diestra: 
en la mano izquierda tenía, una calavera que aplastó al 
voltear el Santo Cristo.» 

La torre primitiva estaba á la izquierda de la facha- 
da, era un muro de yara y media de espesor con cinco 
arcos, uno grande en el centro y dos meoorea á los la« 
dos, teniendo arriba del arco del centro uno pequeño; 
esta torre se cuarteó mucho con el temblor del 2L de 
Ei\^ro del año de 1664, se le quitaron cuatro campanas 
que tenía, las que permanecieron sobre el techo de la 



di: puebla 105 



iglesia en caballetes de madera, un año y nueve meses, 
porque reedificada la torre se estrenó el 4 de Octubre 
de 1665. 

Ya he referido que la actual torre se empezó á cons- 
truir el afio de 174:5 el mismo dia 4 de Octubre, y que 
se concluyó el 17 de Septiembre de 1767, hay que na- 
rrar que esta elevada y esbelta torre, toda de cantería, 
compuesta de cuatro cuerpos, contando el paralelipípe- 
do sobre el que se elevan, descansa sobre cuatro pare- 
des que forman la pequeña capilla que se llama de San 
Antonio de la Torre^ porque en ella hay un buen cuadro 
de este santo. 

El Barón de Cussac hablando de esto dice: «Si atre- 
vidas y perfectamente conformadas son las bóvedas an- 
gulares del patio de la Ex-Inquisición de México, á la 
verdad en Puebla hay obras mas esbeltas que ellas y 
las del Colegio de Minería de la primera ciudad .... La 
iglesia de Jesuítas de Puebla tiene dos enormes torres 
de piedra, de tres cuerpos cada una, descansando sobre 
pesado basamento, y todo sobre cinco arcos elevados, 
los de bajo de cada torre de cerradura romana y el del 
centro de una cerradura airosa de tres claves, e% una 
obra realmente atrevida para un suelo que agitan con 
frecuencia los temblores; pero la torre de San Francis- 
co llamó mas mi atención por su esbeltez, y material 
uniforme de sillería oscura, su altura v conformación, v 
porque esta inmensa mole descansa sobre cuatro pare- 
des del espesor aproximado de un metro, que forman 
«n la base de este grandioso monumento arquitectónico, 
un hueco abovedado, que sirve de capilla á un San An- 
tonio de Padua; una de las cuatro paredes tiene puerta 



i 



grande, otra una ventana; se ignora el autor de esta 
obra que parece hecha para desafiar los frecuentes mo- 
vimientos seismicoB del suelo de Puebla.» 



CAPÍTULO VIL 

Fundan los Franciscanos el Colegio de San Luis 
Rey de Francia.— Su utilidad, pasa A poder de los 
religiosos dominicos. La capilla. Tercera orden 
de S. Francisco. Sus dimensiones. Su costo. Santa 
Escuela de S. Francisco. Capilla dí: S.Juan ó pa- 
rroquia primitiva de indios. Imagen de la Conquis- 
tadora. Su Capilla. Hermita de Santa Barbara, 

DE DiEGUINOS. Su ASPECTO. HISTORIA DE LOS MISIO- 
NEROS DE LA Provincia DE S, Gregorio de Filipinas 
() de Santabárbara Nicomediana. Convento. Por- 
qué se llama de San Antonio, Reliquias históri- 
cas Y ECLESIÁSTICAS DEL CONVENTO DE S, ANTONIO. 

Las de San Francisco, Capillas de las Estacio- 
nes DE Aransazú, Panteón de San Francisco. Ídem 
DE S, Antonio. 



^yl año de 1556 falleció Don Luís de León Romano, 
■^Alguacil Mayor que fué de la Ciudad de la Puebla, 
y después de la de Oaxaca, dejando un cuantioso legado 
á los padres franciscanos para la fundación de un cole- 
gio grande para niños, recibiendo este legado el Guar- 
dian del convento de dicha Puebla, con a^toIVi^tívíycv íi.^ 



108 HISTORIA 



Provincial Fray Francisco del Toral, por la muerte de 
este acaecida el año de 1557, no se recibió la aproba- 
ción de las bases de dicha fundación sino hasta el mes 
de Febrero del año de 1558, dada por el nuevo Provin- 
cial Fray Francisco Bustamante. 

Resuelta la fundación el mismo año de 1558, dio el 
Ayuntamiento ocho solares que se le pidieron para la 
fábrica, que empezó á levantarse aunque todt de un so- 
lo piso, en diez de Marzo del precitado año, con inter- 
vención del virey entoacssdelaNueva España D. Luis 
de Velaso. Se trabajó con empeño en levantar el edi- 
ficio del primer colegio, pero no pudo concluírsela obra 
sino hasta el año de 1585, en razón de que se hizo con 
toda la amplitud necssaria, y todas las comodidades in- 
dispensables, y se inauguró este plantel el año siguiente 
de 1586, asistiendo á este solemne acto, el Virey D. 
Alvaro Manriquez de Zúñiga Márquez de Villa-Manri- 
quez, y su esposa Doña Blanca de Velasco, hija del 
cuarto conde de Nieva. 

Bendijo el edificio el sexto Obispo de Puebla Doctor 
D. Diego Romano, el dia 2 de Febrero, y el 3 se abrie- 
ron las Ccitedr¿is y comenzaron los estudios, con un 
Rector, cinco catedráticos, y cuarenta y dos alumnos. 

El prestigio que adquirió este plantel en poco tiempo^ 
y los notables adelantos que en el se hacían inspiraron en 
el año de 163D, la idea de solicitar como se solicitó que 
este colegio se erigiera en ^^Universidad de la Puebla de 
los Angeles," el clero y el Ayuntamiento tomaron una 
parte activa en esta pretención, y se envió la solicitud 
al Rey de España D. Felipe IV. por conducto del Virey 
de esa época Don Rodrigo Pacheco Ozorio Márquez de 



DE PUEBLA 109 



Cerralvo. El Rey no concedió lo solicitado, pero deter- 
minó que el colegio que habia tomado el nombre de S. 
Luis Rey de Francia, gozara localmente de todos los 
privilegios de tal Universidad, pero sin que se conside- 
rara así. 

El año de 1727, fué adjudicado este colegio á los reli- 
giosos de la Provincia de Santiago de Dominicos, que 
habían fundado en Puebla el Convento de los Santos 
Angeles de Santo Domingo. 

Desde que los Dominicos llegaron á Puebla, como se 
verá después entraron en pugna con }os franciscanos y 
agustinos, y más que á una necesidad, se debe al espí- 
ritu dominador de los primeros, la adjudicación que se 
les hizo del colegio de San Luis con todos sus anexos, 
los estudios siguieron, pero no con toJo el esmero la en- 
señanza Ctífj^o se hacia en tiempo de los franciscanos, 
y empezó Sé decadencia. 

En loa últimos años se señaló una parte del edificio 
para cuartel de artillería y en las guerras civiles, y sitios 
que ha sufrido Puebla ha sido Teatro de heroicas resis- 
tencias, y de notables episodios militares que se verán 
narrados al tratar de la historia política de esta ciudad. 

Anexa al colegio hay una capilla de regulares dimen- 
siones que era notable por las pinturas y esculturas 
de autores conocidos que contenía entre las primeras 
había una copia del Ecce homo de Corregió mucho tiem- 
po sostuvieron el culto en esta capilla, el padre Maestro 
José Antonio de Aguilaflr Rector del Colegio que en 1860 
apesar de estar ciego ejercía sus funciones, el pres- 
bítero catedrático del Colegio D. Antonio Aguilar, y el 
Señor D. José Cadena, y la reedificó Fray Miguel Po- 



r.' 



lio HISTORIA 



lanco. En la actualidad este colegio es de Señoritas y 
se ha establecido bajo la advocación de Santa Teresa 
de Jesús. 

Otra de las fundaciones franciscanas es la "Orden 
Tercera de Penitencia/' conocida por Tercera Orden 
de San Francisco, fueron sus primeros institutores con li- 
cencia del Padre Fray Juan de Torquemada, según 
Vetancour, D. Francisco de Mejía, D. Melchor de Boni- 
lla, D. Antonio de la Vega, y Don Francisco Barbero, 
el 13 de Septiembre del año de 1614. El 10 de Abril 
del de 1616, habiendo aumentado notablemente los 
hermanos debido á la eficaz propaganda de los referi- 
dos, hicieron la primera olección para sus oficios, resul- 
tando electo presidente de la hermandad para la cele- 
bración de bis elecciones Fray Biltazar Maído nado 
guardián del Convento de Puebla, veriílcados los 
escrutinios quedó electo hermano mayor, O.'* Francisco 
de Mejia. 

Desde luego procedieron los hermanos á levantar 
una capilla para hacer sus ejercicios, la cual improvi- 
saron al Poniente de la portería del convento grande, 
en un terreno que á ese rumbo terminaba en el río de 
Almoloya que ya se llamaba de San Francisco, parece 
que la autoridad suplicó á los hermanos que siguieran 
el alineamiento con la calle del Alguacil Mayor, por lo 
que derrumbaron la capilla que habían levantado de 
adobes, y la hicieron más arriba, próxima á la portería 
del conveiito aunque aislada de ella. 

Los hermanos terceros aumentaban en Puebla de una 
manera notable al extremo que no había familia me- 
djnnamente acomodada, que no contara entre sus 



1)K PUEBLA 111 



miembros uno, dos, ó más hermanos terceros, con el 
número de estos, aumentaba el de sus limosnas y fon- 
dos, y trataron de levantar un templo en toda forma. 

Al toque de la campana mayor del convento, los dis- 
cretos con el síndico del mismo, señalaron á los herma- 
nos el sitio en que debían levantar un templo, cuyo sitio 
no quedó por tin en el alineamiento de la calle del Al- 
guacil Mayor, ni se opuso nadie á la construcción, 'que 
empezó á hacerse con limosnas de bienhechores, á so- 
licitud del hermano mayor D. Antonio García Fragoso. 
El comisario General de la orden Fray Juan de la 
Torre confirmó la donación y ubicación del sitio sefia- 
lado á los terceros para hacer su templo, en Patente de 
12 de Septiembre del afio de 1657. 

"En menos de tres afios, (dice fray Agustín V^etan- 
court), acabaron una iglesia de cincuenta varas de lar- 
go, y doce de ancho, de cuatro bóvedas, que con los 
arcos dorados y en los ángulos lazos y curiosas imáge- 
nes de yezo, quedaron hermoseadas; sirviendo el plan, 
por estar en alto, para bóvedas subterráneas en que se 
entierran los cuerpos de los difuntos. . . .Dedicóse coa 
festiva pompa el año de 1660, con asistencia y sermón 
del muy reverendo padre Fray Bartolomé de Tapia 
ministro provincial entonces.'' 

"El adorno de los altares y riqueza de ornamentos 
es sin igual, de mucho costo: el altar mayor con primor 
del arte fabricado, está á la Concepción de Nuestra Seño- 
ra dedicado: al lado derecho está el altar de San Luis Rey 
de Francia, su patrón: á siniestro está un altar dedica- 
do á Nuestra Señora de la Salud, donde se celebra ca- 
da año un novenario de misas cantadas por ladelc^^ii^^^. 



Il2 UISTOKIA 



En el cuerpo de la Iglesia del lado derecho, está un 
devoto altar dedicado á Jesús Nazareno con la cuz á 
cuestas, y en él una cofradía con autorización eclesiás- 
tica ordinaria fundada. . . .y donde se entierranlos her- 
manos difuntos, ayudados con veinte pesos y treinta 
misas rezadas que dá la cofradía/' 

El costo de este templo se estima en treinta mil pesos 
con sus bóv^edas subterráneas, su arquitectura no es muy 
inferior, dice ef Sr. Dn. José María Rivera, teniendo es- 
te templo el defecto de ser escaso de luz, el altar mayor 
se comenzó á hacer de marmol, y lo terminaron de ma- 
dera, las pinturas que decoraban este, y los cuadros de 
los muros eran de Salyador del Huerto. Desde la excla- 
ustración esta iglesia ha pasado por mil vicisitudes, y 
actualmente sirve de caballeriza. 

La capilla de la Santa Escuela de San Francisco es- 
taba al mismo lado de la de la Tercera Orden. 

La de San Juan fué una de las primeras parroquias 
de Puebla, fué renovada por el padre Fray Mariano Po- 
lanco, asi como la casa contigua. 

La capilla que hoy es de San Sebastian de Aparicio, 
fué construida en su origen sobre los cimientos de la pri- 
mera iglesia que hizo Fray García de Cisneros, y para 
dedicarla á la notable joya hisótrica que posee Puebla, 
que es la virgen que llaman Conquistadora. 

Esta imagen la trajo el conquistador D. Fernando 
Cortés, lo acompañó en toda la conquista, y después do 
ganada la ciudad de México al despedirse de él los Tlax- 
caltecas que le ayudaron como ejército auxiliar se la 
dio á Don Gonzalo Axotecatl Cocomitxin quien se la He- 
vó á Ja dudad de Tlaxcala, como un tesoro que él con- 



DE PUEBLA 118 



sideraba que había obtenido. Esta virgen sülía & figurar 
en los bailes llamados NeiíxctiitilUy en los que IX (Gonza- 
lo la sacaba en la mano danacando con 6lla á manera 
de ChimálUj ó escudo. 

Fray Juan de Rivas, uno de los doce primeros francis- 
canos que vinieron con Fray Martin Valencia, se la pi- 
dió á Don Gonzalo Axotecatl Coeomitzmj comprendien- 
do él valor de esta reliquia histórica, y aunque á costa 
de algunas concesiones logró adquirirla, y colocarla 
desde luego en el altar mayor de San Francisco donde 
permaneció mientras se le hizo una suntuosa capilla. 

Las informaciones sobre esta virgen y su autenticidad, 
se hicieron ante el Gobernador de Tlaxcala Don Alon- 
so de Nava, el día 22 de Agosto del año de 1582, auto- 
rizándolas Toríbio de Media Villa, escribano real y públi- 
co. Se imprimieron estas informaciones en México por 
Francisco Supercio el alio de 1666. 

Fué colocada esta imagen en el pecho de unagran águila 
austríaca, de plata macisa que costó más de 3000 pesos, 
y que según varios cronistas, tenia seis codos de alto, 
la águila tenia las dos alas doradas. 

La capilla de la Conquistadora tiene quince varas de 
largo, por sk^te de ancho, un altar que hoy ocupa el ca- 
dáver de San Sebastian de Aparicio, y dos colaterales 
cuyas puertas calan á la Capilla Mayor al lado del £- 
vangelio, y eran de fierro primorosamente tnibajadu, 
tiene de curioso esta capilla que nunca le falta luz, por 
la colocación de las dos cúpulas que ooronau sus bó ve • 
das. 

Según el Sindico González, esta capalia ftié hecha cotí 
dinero de la ^'Cofradía de Ntra. Sefiora La Conquistado- 



i 



1 



114 HISTORIA 



ra," gastando los cofrades más de nueve mil pesos en- 
la construcción, sin contar con que muchas semanas 
venían albafiiles de Ttaxcala á trabajar uno, dos, y más 
días por devoción sin cobrar sueldo ninguno. 

No se sabe la fecha en que se inauguró esta obra. 

Después de estas fundaciones, y construccicmes, tie- 
nen los franciscanos en Puebla otra muy notable que 
paso á referir minuciosamente. 

El año de 1570 se acabó de reponer una hermita que 
al norte de la Puebla, se habia levantado en las orillas 
de la ciudad cerca de la salida para Tlaxcala, esta her^ 
mita estaba dedicada á Santa Bárbara, doncella aboga- 
da contra los rayos, se componía de una casucha mise-- 
rabie de adobes con techo de zacate, y solo tres paredes^ 
dos laterales y una de fondo, en esta descansaba un tos- 
co nicho de piedra de rio y lodo, dentro del cual estaba 
colgada una tabla coii una Santa Bárbara pintada al o- 
leo; junto á una de las paredes de esta hermita había 
un pilancón de mamp<^tería para recibir agua y se lle- 
naba de ésta acarreándola de la fuente vecina, en cu- 
bos ú otras vasijas, al otro lado se levantaba un porta- 
lico de tres pilastras y dos arcos también techado de za- 
cate, que servía de dormitorio á los transeúntes para 

Tlaxcala. 

Esta hertnita se levantó en un solar que se dio al in- 
dio D., Juan de -HuUzteoeal^j según la costumbre de la 
época este nombre tomó el solar, y las calles adyacentes. 

El afija de 157-6 pasaron por Puebla para Méocico, los 
primeros religiosos descalzos de San Francisco, de la 
más eitrecha: obáervancia de San Diego de Alcalá, pre- 
sididos por el. padre Fj^ay- Pedro de Alfaro, eran diez y 



DE PUEBLA 115 



nueve los religiosos viajeros, y marchaban para Filipi- 
nas. No admitieron la hospitalidad que les ofrecieron 
los franciscanos del Convento de las Llagas, y se aloja- 
ron en la hermita de Santa Bárbara, arreglaron el com- 
prar esta, no como construcción sino puramente como 
solar eriazo, D. Juan de Huitzteocal, vendió, y en el ac- 
to los religiosos dieguinos por si mismos derrumbaron 
el portalico é hicieron un gran cobertizo de madera. 

Continuaron los misioneros su camino para Méocico y 
Filipinas, dejando al cuidado de la hermita y cobertizo 
al lego franciscano del Santo Evangelio Fray José Lo- 
zada de la Freiría, pero el dia 23 de Junio del mismo 
año de 1576, cayeron tres rayos seguidos é incendiaron 
el cobertizo. 

El afio de 1580 pasó por Puebla otra expedición de 
misioneros dieguinos, presidida por Fray Pedro del 
Monte, y compuesta de ocho religiosos, estos levanta- 
ron en el lugar donde estubieron el portalico prhnero, 
y el corbetizo después, una galera ó salón de adobes 
con cimientos de mampo«tería y techo de vigas, bendi- 
jeron el lugar, lo consagraron á Santa Bárbara, é hicie- 
ron la hermita de piedra labrada .cuyo costo 'hizo D. 
Juan Legaspi, los tíiisionero» contínuaroii' su viaje, y 
quedaron temporalmente en Santa Bárbara; Fr^y Fran- 
cisco Torantos, Fray Blas de San Nicoláa y el lego Fray 
Melchor de San Francisco. ;; 

Mucho trabajo cuesta ordenar cr<Miológicainente los 
hechos de los dieguinos de México ^ por lo indolentes 
que fueron para precisar fechas, defecto de que se que- 
jó también hace muchos afios uno de sus principales 
cronistas el Padre Sania María, en e\ liloio 4? ioYva ^\ 



116 HISTORIA 



de sus «Crónicas, etc.» «De esta fundación y cosas do 
esta Provincia no tengo mas claridad; porque han sido 
tan descuidados en escribirlos como los de acá (España) 
y aunque me quejo siempre de el descuido que ha ha- 
bido en estas provincias, sin comparación ha sido ma- 
yor el de aquella, (la de México) y sus moradores.» 

Fray Baltazar de Medina, otro, ó quizá el principal 
cronista de la Provincia de MéxicOy disculpa á esta, di- 
ciendo en el tomo 1 número 10; folio 4, de su crónica, 
«pudiera el Padre Santa María, para hacer esta compa^ 
ración acordarse, que sacó á luz su Crónica el año de 
1614, y que desde la erección de su provincia de San 
José á la pública luz de sus escritos pasó cerca de un 
siglo.» Sin embargo para reunir los datos para la histó* 
ria del convento de San Antonio, ó Santa Bárbara de 
Puebla he tenido que recurrir, además de Medina y 
Santa María á cronistas é historiadores de la Provincia 
del Santo Evangelio. 

Continuando mi relato diré que, pasó por Puebla <5tra 
expedición de misioneros apostólicos de Filipinas el año 
de 1584 á 1585 presidida por Fray Miguel de Talayera, 
y deestti.«DiBo de im^misién anterior quedaron enia enton- 
ces lAiev» Bqpofia d Jáéxit», Fray Pedro del Monte, que 
detiMiés iregresó á/ EspafiíK, Fray Miguel Tala vera. Fray 
Ditigo de* San Pédro^ Pr»y Gabriel de los Angeles, Fray 
Blas de San Nicolás, Fray Antonio de Santa María, que 
también re^rftdó á Espofla, Fray Cristóbal de la Cruz, 
Rray Francisco Torantes, quien después fué á Nicara- 
gma* donde morid, Fray Melchor de San Francisco, lego, 
y Fray Melchor de la Cruz, lego también. 
El día 9 de Septiembre del aflo de 1591, pusieron la 



DE PUEBLA 117 



primera piedra del edificio, que levantaron en Puebla, 
que fué un conventículo ya de piedra y mezcla, con 
quince celdas, refectorio, locutorio, lazareto ú hospital 
pequeño, y sala de profundis, denominándose este con- 
junto «Hostería de los misioneros de la Provincia de 
San Gregorio de Filipinas.» «Bajo la advocación de 
Santa Bárbara Virgen y Mártir Nicomediana.» Fué es- 
te el primer edificio que esos religiosos tubieron en la 
Nueva Espafia, porque todos los misioneros de Filipinas 
que habían pasado para el convento de Manila, se alo- 
jaban en México en el Hospicio de religiosos descalzos 
de San Francisco, que era el convento de San Cosme 
de esa ciudad, al menos del afio de 1581, en adelante 
según los cronistas de San Diego. 

Después tubieron cinco conventos, incluso el de San- 
ta Barbara de Puebla, consiguieron por medio de sus 
procuradores que estos cinco conventos gozaran de los 
privilegios y nombre de Custodia, sujeta á la Provin- 
cia de San Gregorio de Manila, lo que confirmó el Pon- 
tífice Sixto V, y el padre Fray Pedro Ortiz Cabezas, Pro- 
curador de la Provincia de Filipinas obtuvo del Rey 
Don Felipe II. una cédula que amparaba á Fray Pedro 
Ortiz Cabezas como primer prelado de la nueva custo- 
dia, autorizándolo en este carácter Fray Francisco Tolo- 
sa; Ministro General de la orden, y Fray Antonio de San 
Cebrián, Comisario General de las Indias. 

Fray Pedro Ortiz Cabezas vino á la Nueva Espafia é 
hizo alto en la Hospedería de Santa Bárbara de Puebla, 
donde el 19 de Agosto del año de 1593 fué admitido y 
obedecido como primer custodio, por ser la primera hos- 
pedería fundada en toda la Nueva España. 



r-- 



118 HISTORIA 



El padre Santa María dice en su crónica <5|ue el primer 
custodio de Puebla fué Fray Miguel de Talayera, pero 
sufre una equivocación el padre Santa María^ porque el 
padre Talayera hizo el conyento de Santa Bárbara de 
dicha ciudad, pero no fué su primer custodio, y que lo 
fUé el padre Ortiz Cabezas está probadx) en la misma 
crónica de Santa María, en el texto' que sumaría así 
''Concédele el Sumo Pontífice á la Proyincia de México 
''el uso de todos los breves, favores, gracias, y privile- 
"gios concedidos á la Provincia de Sah José. (El Sumo 
"Pontífice Clemente VIII en m Bula de erección, que 
"empieza Qum ad Beligionurriy ' de 14 de Septiembre de 
•'1599, pasada al Consejo'de Indias, con su paulina confir- 
"matoria de 13 de Julio de 1618, concede á la Provincia 
"de México las mismas gracias que á la d^ San José)/' 

El porqué este convento de Santa Bárbara, es cono- 
cido en Puebla por San Antotiio, nos lo expliba en su 
"Historia Angelopolitana," ^1 Spj D. José María Rivera, 
quien dicer'''El convento de San Antonio, uno de los que 
"componen 10, Provincia descalza de San Diego de Mé-- 
^^xieo de la orden de N. S. P. S. Francisco, ha sido siem- 
"pre el paño de lágrimas de los pobres y afligidos de la 
"Capital y todo su Departamento. Situado á extramuros 
"de ésta Ciudad hacia al Norte, inmediato al paso y car 
"mino de Tlcbxccda, S. Pablo del Monte y demás pueblos 
"de ese rumbo, su Portería constantemente se ve bafia- 
"da en lágrimas ante este glorioso santo de los milagros 
"(San Antonio), donde la necesidad y el llanto encuen- 
"tran el bálsamo, que, ó muda el luto en alegría, ó tiem- 
"pla su rigor con el consuelo al indio infeliz, ó al atñbu- 
"Jado caminante. La tierna y universal devoción de los 



DE PUEBLA 119 



/^fieles á San Antonio, que acude al remedio de s\is nece- 
"sidades, y la innumerable multitud de prodigios, que 
"desde la fundación, de este Monasterio, obra constante- 
"mente el santo en favor del público afligido, ha hecho 
''que siendo la Patrona do este templo. Santa Bárbara, 
"lo sea de hecho San Antonio. ' 

Varias curiosidades históricas encierra este convento. 
Cuando se inauguró el templo los frailes franciscanos 
llevaron desde el convento de "Las Llagas,'' al sacra- 
mento en el mismo copón que usaron, 0n la Capilla de 
San Juan ó Animas, de San Francisco, para dar la comu- 
nión á los primeros indios neófitos que la recibieron, 
y regalaron esta alhaja histórica al conVento de Santa 
Bárbara; todo el envigado del convento fué traído del 
monte por San Sebastián dé Aparicio; en ese convento 
la Provincia celebró su primer capítulo provincial el día 
10 de Noviembre del áñq de 1602, aprobando el Pontífi- 
ce Clemente VÍII el nombramiento de primer Provincial 
hecho en la persona de Fray Miguel de la Concepción; 
fué novicio dé este convento Felipe Las Casas^ ó San Fe- 
lipe de Jesús; existía en este lugar üri fragmento de la 
piel dé este santo; la celda que habitó cuándo fué relí- 
gioso se convirtió después de su muerte en un oratorio, 
que existe en ruinas; seco y arrumbado, existe también 
en la capilla lateral del templo un gran tronco de un ár- 
bol de Naranja agria, que según el padre Fray Manuel 
Vargas, sacristán, sembró el mismo San Felipe de Jesús 
en el jardín de la sacristía, este árbol llegó á ser tan fron- 
deso que diariamente los padres regalaban hojas y na- 
unjas á quien las pedía, durando esta práctica muchos 
afius. El árbol empezó á secarse el año de 1864 & <i<^w- 



>• 



120 HISTORIA 



secuencia de que los soldados franceses que ocuparon 
tinos días ese lugar hacían lumbre diariamente al pie del 
naranjo para hervir las hojas que le arrancaban, el año 
de 1887 ú 88, parece que el padre guardián Fray Luis 
Lorenzo Landecho, para conservar esta reliquia mandó 
guardaren la capilla los restos del tronco, que tiene gran- 
des dimensiones. 

A este convento perteneció también Fray Vicente de 
San José, (á) Vicente Tejedor, que ftié también martiri- 
zado en el Japón el 10 de Septiembre de 1622 en Nan- 
gazaqui, existe su celda. 

Además de esto, el convento de Las Llagas de San 
Francisco de Puebla poseía en el alio de 1696, un peda- 
zo de Lignum Crucis, una ampolleta de cristal con san- 
gre de la llaga del costado de San Francisco de Asís, 
que ün religioso dominico, dio con el testimonio corres- 
pondiente al convento de Puebla, una choquezuela de 
San Felipe de Jesús, medio dedo de San Nicolás Talen - 
tino, un vaso de madera hecho de la cuba en que se la- 
vaba las llagas San Francisco^ huesos de Santa Bárbara, 
y de otros muchos santos, 18 cuerpos enteros perfecta- 
mente momificados de frailes franciscanos, el de Fray Se- 
bastián de Aparicio, y el de Fray Juan Juárez, y otras 
reliquias históricas que vio y recibió Fray Agustín de Ve- 
tancourt para poder mencionarlas en su crónica. 

Otras de las obras de los religiosos de la orden de San 
Francisco, son las capillas de las Víacrucis, ó];el Calva- 
rio, son catorce capillas, cada una de ellas tiene doce 
varas de largo, y seis de ancho, todas cerradas con bó- 
vedas, con campanarios, patio interior con jardín, y una 



DE PUEBLA 121 



cómoda vivienda que antes • servían para los religiosos 
que las cuidaban. 

El sitio donde se levantan estas capillas fué de Benito 
Coate, quien hizo donación de él á los religiosos francis- 
canos en escritura pública de 21 de Julio del año de 1615, 
ante Juan de Mora, escribano real y público. Don Fran- 
cisco Barbero hizo de su peculio unas hermitas de ado- 
be xalnene rejonadas, y amarradas con ladrillos, el año 
de 1622, en escritura pública otorgada ante Alonso Co- 
rona escribano real y público, en 5 de Marzo, donó esas 
hermitas álos mismos religiosos franciscanos, presen tan- 
do esta escritura de donación al Virrey Don Rodrigo Pa- 
checo Osorio Marqués de Corral vo, quien expidió el 15 
de Marzo del año de 1628, fecha de la presentación/una 
provisión para que las poseyesen y administrasen dichos 
religiosos. 

Esta provisión fué presentada por el síndico del con- 
ventó á Don Carlos de Luna y Arellano, Alguacil Mayor 
de la ciudad de La Puebla de los Angeles, quien en la 
forma legal dio la posesión á los padres franciscanos el 
día 28 de Marzo, presentados los autos al Sr. Don Fran- 
cisco Osorio Gallegos, Dean de la Catedral,*y al Cabildo 
Eclesiástico, ambas dignidades estuvieron conformes, jr 
el Dean dio las facultades en lo que tocaba á lo espiri- 
tual el 5 de Abril del mismo año de 1628, para que los 
franciscanos pudieran celebrar misas en dichas hermi- 
tas, y andar el via crucis, estas constancias se sacaron 
del oficio de Gobierno, y las entregó Fray Agustín Ve- 
tancourt al Guardian del convento de Las Llagas de Pue- 
bla, Fray Luis de Céspedes. 

Algimas de estas capillas se reformaron enteraineute 



r 



122 HISTORIA 



pocos años después, haciéndose de manipostería, y cons- 
truyéndose una escalinata en el año de 1671 que costó 
más de mil pesos. 

En esta misma época se dio también posesión á lo» 
franciscanos, el año de 1680, de un lote de terreno que 
pidieron en el cerro, en la garganta que forman sus dos 
cumbres para levantar una hermita de limosnas, en ra- 
zón de que muchos indios acortaban su camino para 
Puebla, pasando entre los cerros, recibieron la posesión 
los franciscanos pero no hicieron la hermita, y más tar- 
de con permiso y autorización de ellos se levantó la her- 
mita por un bienhechor, y se consagró á la Virgen de 
Aranzazú, después en un cuarto que estaba anexo á di- 
cha hermita vivió un ancianoUamadoDon Lucas Cabre- 
ra, quien tomó todo empeño en establecer, como lo con- 
siguió, una fiesta anual á la Virgen, el padre de Don Lu- 
cas emprendió levantar una iglesia en toda forma, y á 
fuerza de constancia logró ver concluida una capillita, 
que fué destruida al fortificar los cerros el año de 1862, 

Como esta posesión tuvieron también los francisconos 
otra, y fué el rancho de San Aparicio, al pie de la Ma- 
linche j y en el nacimiento de la barranca donde corre el 
rio de San Francisco. Este rancho lo cedió la ciudad, 
por conducto de su Ayuntamiento á dichos religiosos, 
ora verdaderamente una hermita en la que vivió el bea- 
to Sebastián de Aparicio, cuando trabajaba en el monte 
cortando leña y vigas. La donación se hizo el 13 de Ene-' 
ro del año de 1642, y la sede-vacante, por Don Alonso de 
ííamboa y Olamendi, Doctor, Prebendado que fué, dio 
licencia para que celebrara el 17 de Septiembre del año 
de 1668. 



DE PUEBLA 123 

' 9 



La preponderancia de los padres franciscanos en Pue- 
bla fué indisputable, sus rentas en el siglo XVIII fueron 
^xhorbitantes, y las grandes obras que emprendieron, 
algunas de las cuales existen todavía son el monumen- 
to de esa preponderancia, que fué tan benéfica para la 
belleza y aumento de la ciudad, para terminar lo refe- 
rente á la orden de los franciscanos haré una breve des- 
cripción de los panteones anexos á sus conventos, y que 
están actualmente clausurados. 

El Panteón de San Francisco se hizo, en la huerta pri- 
mitiva del convento, mide 136 varas de largo, y 68 de 
ancho, contiene un bonito portal de 24 arcos, y bajo de 
él en hileras sobrepuestas, 473 sepulcros numerados, casi 
todos cubiertos con lápidas de distintos materiales, y 55 
sin número, en dos grupos, hay 8 sepulcros de lujo en 
forma de capillas^ y 120 adornados con rejas de fierro 
y de madera que los limitan, y 480, poco notables* Todo 
este cementerio está sembrado de fiores, y plantas es- 
quisitas y sombreado por árboles corpulentos algunos, 
especialmente fresnos, en la actualidad se encuentra al- 
go descuidado. 

El panteón de San Antonio está anexo al convento 
de este nombre ó de Santa Bárbara, su construcción se 
emprendió siendo Provincial de San Diego Fray Ra- 
fael Venegas, quien desde que fué guardián inició esta 
obra, se le dio entrada frente á la llamada calle cerrada 
de San Antonio, rompiendo la cerca del convento y le- 
vantando una portada cuyo diseño fué de José Manzo, no- 
table arquitecto y pintor que nació en Puebla el año de 
1789 y murió el 24 de Julio de 1860, solo dos a&os ^vsda 



124 HISTORIA 



9^ 

trabajar en esta obra el padre Venegas, y quedó puede 
dedirse á medio hacer. 

La portada de este panteón es un capricho del orden 
jónico, está coronada por una estatua de la Fé, sentada 
sobre una tumba, tiene de largo en su parte mayor, por- 
que está dividido en dos, 70 varas, el sitio menor tiene 
52 varas, y cada uno de los dos de ancho 49. El portal 
forma un ángulo, tiene 16 arcos, y bajo de él hay 466 
sepulcros numerados, 43 sin numerar y 600 sin distin- 
ción, hay una capilla regularmente ornamentada, 59 se- 
pulcros de lujo, y en este panteón se ve que los cadáve- 
res por una bien pensada combinación pueden subirse á 
las gavetas ó sepulcros sin necesidad de cuerdas ó an- 
damios. No obstante esto su aspecto es muy triste, lo di- 
vide del convento una cerca baja de piedras sueltas, 
tras de la cual siembran maiz anualmente, apenas una 
que otra planta raquítica se levanta entre los sepulcros, 
esto unido al fondo que le dan las viejas paredes del con- 
vento, entre cuyas piedras brotan algunos cardos que se 
sacan antes de desarrollarse y amarillentos y estrujado» 
se balancean con el aire, contribuye á dar A ese panteón 
un aspecto verdaderamente lúgubre y repulsivo, ^ 






CAPÍTULO XIII. 

El Monasterio de Santo Domingo. Sus fundadores. 
Los Mixteóos. Fray Paco Gallego. Capillas de 
MaTECos. del Rosario. Los indios nómades de las 
mixtecas. Dificultades de los Domínicos con los 
Franciscanos y los Agustinos, piden amparo al Rey 
los primeros, se puebla el barrio de analco, san- 
grienta lucha entre mixteóos, pardos y mestizos, 

LOS PRIMEROS ABANDONAN SU IGLESIA. OtRAS NOTI- 
CIAS SOBRE LOS RELIGIOSOS DOMINICOS. 



Í^L día 23 de Junio del afio de 1526 llegaron á México 
"a según algunos historiadores los primeros religiosos 
de la orden que estableció en Tolosa el Canónigo de Os- 
ma Santo Domingo de Guzmán, y otros clérigos, orden 
que aprobó el afto de 1215 el Pontífice Inocencio IIT, y 
•confirmó Honorio ni, en el de 1223. 

Los llevó á España Fray Suero Gómez en 1217 y los 
trajo á México Fray Tomás Ortiz. 

Según Fray Agustín Dávila Padilla, que escribió la 
'Bistoria áe }n Frovincia de México/* en eVAíiíciXoY ^^ 



■\ 



126 HISTORIA 



capítulo introducción; llegó á noticia del General de la 
orden Fray Francisco Silvestre de Ferrara, la conquista 
de México, y que el año de 1526 escribió al Provincial 
de Castilla mandándole que enviase frailes á la nueva 
tierra, y que se ofrecieron avenir voluntariamente Fray 
Tomás Ortiz y cuatro compañeros suyos. 

Acerca de la venida de estos religiosos, dan los cro- 
nistas algunos detalles, dignos de mención. Del conven- 
to que tenían ya establecido en la isla Española, salieron 
para España el año de 1522 Fray Antonio Montesinos, 
acompañado de Fray Tomás Ortiz, Fray García de Loay- 
sa Obispo de Osma, determinó que vinieran doce religio- 
sos dominicos, y los doce franciscanos, de quienes me 
ocupé en el capítulo anterior, en razón de que Hernán 
Cortés pedía frailes para el catequismo de los indios. 

Fray Tomás Ortiz fué designado para venir, y nom- 
brado Vicario General déla Provincia deludías, este re- 
ligioso se detuvo en España y juntamente con los doce 
franciscanos referidos se embarcaron en San Lucar el 
martes 25 de Enero del año de 1524, los que venían con 
Fray Antonio Montesino y llegaron á la isla de Santo 
Domingo, en la Española, el miércoles santo, 23 de Mar- 
zo y se quedaron en este lugar esperando á Fray To- 
más Ortiz, reunidos con éste se embarcaron para Méxi- 
co, Fray Diego de Soto, Fray Vicente de Santa Anna, 
Fray Pedro de Santa María, Fray Justo Santo Domingo, 
Fray Domingo de Betanzos, Fray Antonio Montesinos, 
Fray Gonzalo Lucero, Fray Bartolomé de Cabzadílla ó 
Salcedilla, Fray Diego Ramírez, Fray Alonso de las Vír- 
genes y Fray Vicente de las Casas. 

Llegaron á la Veracruz el día 23 de Junio del año de 



DE PUEBLA 127 



1526, según dict Fray Agustín Dávila Padilla, cronista 
á quien sigo, porque en la «Historia de la Provincia de 
Chiapa,» del padre Remesal, y en la «Historia Eclesiás- 
tica de Indias,» del padre Mendieta, hay algunas ligeras 
variaciones en las fechas; el padre Remesal dice que lie" 
garon el 25 de Julio del mismo año, y la mayor parte de 
los histqriadores dicen que fué el 23 de Junio. 

Se erigieron en Provincia de Santiago de México, y 
Fray Domingo Betanzos abrió el primer noviciado, por- 
que Fray Tomás Ortiz, alarmado con la muerte en Mé- 
xico de muchos de sus compañeros, ó por otras causas, 
se volvió á España en unión de Fray Pedro Zambrano, 
Fray Diego Ramírez y Fray Alonso de las Vírgenes. 
Habían muerto. Fray Vicente de Santa Anna, Fray Do- 
mingo Sotomayor, Fray Pedro Santa María, Fray Faus- 
to de Santo Domingo y otro. 

Fray Domingo Betanzos que sólo había quedado con 
dos compañeros fué ¿ Roma para agenciar la erección 
de la Provincia, volvió en 1535 con Fray Pedro Delga- 
do, Fray Tomás de San Juan ó del Rosario y otros, an- 
tes, en 1530 había llegado Fray Vicente de Santa Ma- 
ría con seis religiosos. 

La primera fundación que hicieron fué la de Oaxaca; 
la segunda la de San Vicente Ferrer Chimalhuacan- 
Chuco; la tercera la de San Juan Bautista Coyoacan; 
la cuarta la de San Dionisio lanhuitlan; la quinta la de 
Santa María Tepotlaoztoc, y la sexta la de la Puebla de 
los Angeles. 

El año de 1538, recibieron en esta ciudad á título de 
limosna los solares que necesitaron para levantar su 
convento, probablemente empezaron desde ew\.oxve,^'$> \^ 



4*. 



128 HLSTORL\ 



fábrica, al menos de la iglesia;* porque en documentos 
del ano de 1512 ya se hace mención de ella con «1 nom- 
bre de «Iglesia de los Santos Angeles,» aludiendo á la 
ciudad, y no á la Provincia porque aun no se erigía, 
pues hasta el affo 1551 se erigió la Provincia de Gua* 
témala; en 1592 la de San Hipólito de Oaxaca^ y en 
1652 la de Puebla, que tomó el nombre de ^Provincia 
de Han Miguel y Santos Angeles de La Puebla,^ 

Desde ese año hav noticias exactas del convento de 
esta ciudad en el hecho que en él se alojaron los reli- 
giosos destinados á Santo Domingo Itzocan (Izucar), que 
vinieron de México. 

La obra de la iglesia de entonces, que era otra dis- 
tinta de la que hoy existe, duró algunos afios, pues se 
dedicó el afio de 1549, en él aun no se determinaba la 
obra del convento á juzgar por el siguiente hecho, que 
relata el Sr. Coronel D. José María Duran en el «Apén- 
dice al Diccionario Universal de Historia y de Qeogra- 
fiía.» Tora. 2.*^ Pag. 415, col. 1.* »En la parroquia del 
mineral de Taocco (Estado de Guerrero) existía, á lo me- 
nos hasta principio de este siglo, un antiguo epitiifio, 
que señalaba el sepulcro de un religioso, lego de Santo 
Domingo, el que llamaba mucho la curiosidad, así por 
no tener allí casa los religiosos de esa orden, como por 
la calidad del sujeto, y elogios que de él se hacían. Re- 
gistrando la crónica de la Provincia de México por Fr. 
Agustín Dávila Padilla, hemos hallado en ella las si- 
guientes noticias: Fray Francisco García fué natural de 
í}ali(jia, y tomó el hábito de lego, ya de edad, en el con- 
vento do predicadores de Puebla, é hizo su profesión 
7v>)i.i;io.sn on /.^ de Febrero de 1559 . ...» «Como en ese 



DE PUEBLA 129 



tiempo los dominicos no tenían rentas, sino que subsis- 
tían de la piadosa liberalidad de los fieles fué nombra- 
do para recoger limosnas por los pueblos y haciendas,» 
«caminando siempre á pié, sin más equipaje que el há- 
bito que llevaba puesto, pidiendo alimento y posada 
por amor de Dios, sin tomar un solo centavo de las li- 
mosnas que recogía,» «no era conocido con otro nom- 
bre que el del Santo lego.^ «Noticioso de la grande bo- 
nanza en que estaban en esa época las minas de TaxcOy 
sin arredrarle la aspereza y dificultad de los caminos, 
lo que padecía andando á pié á causa de una antigua 
quebradura de que adolecía, los soles é inclemencias 
de las estaciones; hizo á ellas diversos viajes con tan 
feliz resultado que de las cantidades que recogió y en- 
tregó sin disponer ni de un ardite para sus necesidades 
al Prior del convento de Puebla, se levantó éste en gran 
parte y enteramente la iglesia y sacristía. Para concluir 
el edificio emprendió una caminata el año de 1586 y sien- 
do ya muy viejo, y hallándose en un estado de salud 
muy quebrantada llegó por estos motivos casi exánime 
á Taxco k principios de la cuaresma, y consiguió mu- 
chas limosnas que iba remitiendo á Puebla.» 

Hasta aquí el Sr. Coronel Duran, 

Fray Francisco García, ó Fray Paco Gallego el lego 
mntOy como le decía la generalidad de las gentes murió 
per fin en Taxco el Domingo de Pascua de Resurrec- 
ción del mismo año de 1586, y ftié sepultado en la pa- 
rroquia de ese lugar. 

Los cronistas dicen que la actual iglesia de Santo 
Domingo, no es la primitiva que se levantó, pero no he 
podido investígnr donde estuvo esta. 



130 HISTORIA 



La actual se empezó á construir el año de 1571, á 
expensas de D. Juan Narvaez y de su esposa DoQa I»a- 
bel Berrocal, y con las cuantiosas limosnas que oplec- 
taba Fray Francisco García; duró la obra cuarenta afio» 
cooperando á ella también los religiosos dominicos de 
Méxiooy pues los de Puebla como he dicbo pertenecie- 
ron á la Provincia de ese nombre hasta el año de 1656, 
en el raes de Octubre, que el Pontífice Alejandro VH, 
expidió una Bula, instituyéndola «Provincia de San Mi- 
guel y Santos Angeles de Predicadores. » 

El año de 1611, en el que para los negocios ecle^s- 
tícos de los dominicos de Puebla se reputó terminad» 
su iglesia en ese lugar, quedaron en efecto cerradas to- 
das las bóvedas, pero aun no se construía la cúpula, n! 
la torre, esta se comenzó á construir en ti^npo que fué 
guardián el Padre Gando, se hicieron el cañón y primer 
cuerpo, suspendiéndose esta obra por falta de fondos, 
contribuyó mucho para la construcción de ella Doña 
Luisa Alaníz, natural y vecina de Tepexi de las Sedas, 
quien dio cuantiosas limosnas para comprar, bajar y 
labrar piedras para dicha torre. 

Después de la iglesia mayor, la segunda construcción 
á que se dedicaron los dominicos fué la capilla llamada 
Los Mixtéeos, cuyo origen referiré en pocas palabras. 

El año de 1610 se habían congregado en el con- 
vento de Santo Domingo de México, bajo la protección 
y por los esfuerzos de los religiosos de el, multitud de 
indios Mixtéeos Tzapotecos, y otros nómades, calificados 
entonces con el nombre ori^nal en los documentos ecle- 
siásticos de <i^castas de indios vagos. t> 

JjOS dominicos se distinguieron desde los primeros 



DE PUEBLA 131 



aflos de su llegada á la Nueva Espaüa por su afán no 
sólo en catequizar á los indios, sino en inspirarles ideas 
de cultura y sociabilidad, llegando al extremo de ser 
citados como ejemplo, según se vé en la «Resolución, 
donde está recopilada la sustancia de los Breves con- 
cedidos á los religiosos mendicantes que están en las 
Indias,» eu cuyo documento dá una idea de su época, y 
de las facultades de que estaban revestidos dichos reli- 
giosos, este largo documento dice textualmente en su 
párrafo 11, que copio con su misma ortografía, para ex- 
plicar las causas por qué los indios mixtéeos seguían á 
los dominicos. 

^El mismo Paulo 3. viendo el gran servicio que los de- 
cho8 Religiosos hazian á nuestro Señor en las Indias: que- 
riendo mas y mas fauorecerlos: adelante el año de 1544. 
A todos los Prelados de las Ordenes Mendicantes haze 
n\is Comisarios y Delegados^ y de nuevo les concede todas 
las gracias y facultades concedidas por sus antesessores 
á los que van d tierras de infieles in genere, vel in specie. 
He aqui los prelados de las Religiones constituydos Lega- 
dos Comisarios del Papa absolute sin restricción, ni con- 
dtcidn, alguna. Podrán luego sin escrúpulo alguno en las 
tierras que estuvieren aunque sea estando presente en el 
pueblo el Diosesano, hacer lo que hazen en Sancto Domin- 
go^ San Francisco, y San Agustin de México, y de la 
Puhla, donde los obispos residen, que es baptizar, casar, 
dar la Extremaunción y los demás Sacramentos excepto 
la Confirmación. Y assi mesmo podran castigar las cul- 
pas de los naturales, y tener para ello sus alguaziles. Er.- 
td este Breve en el Archivo de Sancto Domingo de México. « 
Los dominicos fueron los curas doctrineros <te. Vsvs» 



132 HISTORIA 



Mixtéeos, y pudieron en virtud de esto congregar á loa 
indios de ellas en la capilla del Rosario de México; á 
imitación de ellos los de Puebla congregaron también á 
dichos indios en una capilla que levantaron colocando 
allí á la Virgen del Rosario, y es la capilla llamada de 
Mixtecosy pues la propiamente llamada del Rosario es 
posterior como se verá adelante. 

Para establecer esta congregación los dominicos de 
México obtubieron en el año de 1611 la licencia respec- 
tiva del Dr. D. Luis de Robles, Dean de la Catedral de 
esa ciudad, y que por poder del Arzobispo D. Fray Gar- 
cía Guerra funcionaba como tal, luego que este llegó á 
México el 19 de Junio del mismo año visitó á los domi- 
nicos, á cuya orden pertenecía, y entre otras disposicio- 
nes dio la de que los mixtéeos y tzapotecos se repartie- 
ran á los conventos de dominicos, tocándole al de Pue- 
bla una gran parte de los primeros, porque los segun- 
dos huyeron para Oaxaca. 

Luego que llegaron á Puebla los mixtecosy los divi- 
dieron en grupos de 400, que era el número de neófitos 
que debía tener cada doctrinero según los tres concilios 
mexicanos, y Fray Alonso Horcasitas partió con ese, 
número de indios para la Mixteen, lo siguió Fray Luis 
Fuentes con un grupo menor, y tras estos dos partió 
Fray José de Hernández solo. Empezaron los tres á co- 
lectar limosnas para la capilla de la «Congregación,» 
y con lo que reunieron en distintos viajes empezaron á 
fabricarla el año de 1620 terminándola en Agosto de 
1622. 

Tanto los dominicos de México, como naturalmente 
los de Puebla, entraron en controversias con los fran- 



DE PUEBLA 133 



ciscanos y los agustinos^ empesando esta lucha^ porque 
los religiosos de San Francisco y de San Agustín de Me- 
xico, por lo que tocaba á las parroquias de Santa María 
y de San Sebastian de esa ciudad, de las cuales fueron 
curas doctrineros, entablaron pleito alegando que los 
mixtéeos y los tzapotecos habitantes en México sabían 
la lengua naexicana y vivían en territorio jurisdiccional 
de esas parroquias. 

Antes de esto comprendiendo los dominicos el celo 
que inspiraba á los franciscanos el nuevo sistema de 
catequismo por colonias ambulantes que adoptaron, pi- 
dieron apoyo al Rey, y Don Felipe IV les expidió una 
Real Cédula en 9 de Junio de 1523, para que no fueran 
perturbados en sus congregaciones los indios mixtéeos. 

€on motivo del pleito entablado por los franciscanos 
especialmente, los dominicos ocurrieron de nuevo al 
Rey pidiendo que fueran amparados en su capilla del 
Rosario, y este expidió Sobre-carta á su Cédula citada 
el 10 de Junio de 1672, pero continuó el litigio, y el 19 
de Noviembre de 1676, dio otra sobre-carta mandando 
al Ministro doctrinero, se propusiera al Virrey como vi- 
ce-patrono, y que recibiese colación canónica del Ar 
zobispo, para que administrara en todas las partes y 
territorios donde los mixtéeos tzapotecos, y vagos tubie- 
sen su habitación, y para que el Jueves Santo cumplie- 
sen con la iglesia en la capilla del Rosario. 

Esto que dice el Presbítero V. de P. A. anotador de 
Francisco Sedaño, «Noticias de México,» lo corroboran 
las crónicas dominicanas., aunque el P. Remesal pasa 
como sobre ascuas, en este negocio. 

Estas vicisitudes contribuyeron mucho á que en Pua- 



'ik 



134 rasTORiA 



bla caminaran con tanta lentitud las obras materiales 
de los dominicos, no obstante que el Obispo de esa Dio* 
sesis Don Alonso de la Mota les allanó muchas diftcul- 
tades. 

Los mixtéeos que fueron señalados al convento de 
Puebla fueron 800, se repartieron poco á poco en los 
barrios de la ciudad, especialmente en el de Analco ó 
el Alto, que desde entonces empezó á hacerse temible á 
los delegados de los virreyes por un exagerado espíritu 
de localismo, demostrado de una manera casi salvaje 
con los que osaban traspasar el rio de San Francisco, en 
actitud provocativa. Los mixtéeos fueron muy mal re- 
cibidos en ese barrio; á las sátiras siguieron las habli- 
llas, y á éstas los hechos personales son suma frecuen- 
cia, hasta que por fin atumultados una mañana en ün 
pequeño tianguis que se establecía en la plazuela de 
Analco llegaron á las manos losmiittecos, pardos y mez- 
tizos el año de 1632 corriendo no poca sangre entre 
ellos. 

Diez años hacía que los primeros sostenían el culto de 
la citada capilla pero á consecuencia de este incidente, 
los religiosos procuraron enviar á Yanhuitldn, á todos los 
mixtéeos que tenían en Puebla, y así lo verificaron en 
el mismo año de 1632. 

El culto en la capilla de Mixtéeos fué degenerado po- 
co á poco por la falta de recursos, y por muchos años 
se vio casi abandonado, hasta que Fray José Lagarra, 
emprendió la tarea de avivarlo lo cual consiguió á fuer- 
za de constancia, y con las limosnas que dentro y fue- 
ra de Puebla pedia. 

Más tarde los religiosos dominicos consiguieron que 



DE PUEBLA 135 



el julnleo circular visitara esa capilla^ que en la actua- 
lidad está abierta al culto. 

En el crucero del templo de Santo Domingo, al lado 
áel Evangelio está la capilla del Rosario, que se dedicó 
el 16 de Abril del afio de 1790/íUé en su tiempo una otro, 
tan notable que el Obispo de la Nueva Segó vía Don Fray 
Diego de Gorozpe Iraeta en la descripción que hizo de 
esa, dedicación la llamó la Octava maravilla del Mundo; 
la virg^i era antes notable por su riqueza, tuvo un ves- 
tido que. estaba bordado oon siete libras de perlas de re- 
giúar tamaño, y más de doscientas piedras preciosas y 
perlas grandes, este traje se avaluó en veinte mil pesos, 
la mayor parte de las perlas las regalaron las señoras 
de Puebla^ para la obra de la capilla contribuyeron los 
vecinos de la misma ciudad, y los de los barrios de la 
de Matamoros Izúcar, llamado San Diego, San Juan, 
Piaxtluy San Juan CoahuiztJ'a Santo Tomás, Los Santos 
Reyes, y Santa Catarina, y vinieron á trabajar gratuita- 
mente en la obra los de los demás barrios de dicho Ma- 
tamoros, que fueron los de Mazatldn Puebla y otros cin- 
co. Esta imagen de la Virgen del Rosario es hecha en 
Puebla, por el mismo escultor que hizo el busto del Je^ 
sus Nazareno que está en la parroquia de San José, se 
ignora el nombre del escultor, y solo se sabe que vivía 
en la calle de San Pedro. Este escultor tuvo cuentas pen- 
dientes con la Inquisición, que por cierto tuvo muy po- 
co que hacer en Puebla como referiré después, pero el 
hecho fué que el prelado de Santo Domingo de esta ciu- 
dad, en cumplimiento de una requisitoria del Inquisidor 
it México le embargaron sus bienes á dicho escultor, 
entre estos estaba el busto del Jesús Na7.atewo,(>Wvw\^- 



136 HISTORIA 



gen de cuerpo entero, y otras imágenes, que se entrega- 
ron en depósito á Don Andrés Fernández de Sandreda, 
también escultor, parece que éste no fué un depositario 
muy fiel, porque dice el padre Fray Juan de Villa Sán- 
chez, que con Don Diego Bermudez de Castro, en la pá- 
gina 28 del informe que con el título de «Puebla Sagra- 
da y Profana» publicó Don Francisco Javier de la Peña 
y que ya he citado: que Sandreda dio el Jesús Nazareno 
á la iglesia de San Pedro para que tuviera culto y de 
allí á consecuencia de un motín se pasó á la ft^rroquia 
de San José, ningún cronista ni historiador á\ce si la 
Virgen del Rosario la adquirieron los padres dominicos 
antes, ó después del embargo. 

La capilla de la Tercera orden de Santo Domingo es- 
tá dedicada á Santo Tomás, no se sabe la fecha de su 
construcción, pero esta se repuso de las averías que le 
causó un temblor tomando parte de un legado que para 
hacer la de San Juan Nepomuceno, del mismo convento 
dejó Don Felipe Vargas. 

En él centro de la portería había otra capilla en la 
que los religiosos celebraban su capítulo, era muy obs- 
cura, sus bóvedas estaban artezonadas, y en ella se guar- 
daban en el altar mayor muchas reliquias, y en las pa- 
redes estaban embutidas muchas muy buenas pinturas 
todo esto se perdió el año de 1856 calculándose en más 
de 40,000 pesos el valor de estos objetos, también se per- 
dieron las obras de San Agustín edición incunable, que 
estaba anotada y se decía que las anotaciones fueron he- 
Chas por mano dé Fray Julián Garcés. 

Entre las imágenes de la iglesia de Santo Domingo, 
está la Virgen de la Manga, esta imagen la cedieron á di- 



DE PUEBLA 137 



cha iglesia los ascendientes de Don Manuel Pardiñas 
Conde de Castelii quienes de su peculio le hicieron un 
altar del lado del Evangelio en el crucero de la capilla 
del Rosario. 

Fué objeto de un gran litigio por una confusión muy 
original que en breves palabras referiré. 

La imagen es solamente sombreada de una manera 
muy vaga y está en unA manga blanca del hábito de una 
monja, que fué del convento de San Gerónimo de Méxi- 
co. El confesor de esta monja era un padre apellidado 
Ochoa, á quién la religiosa había ofrecido dejar la ima- 
gen cuando falleciera, próxima á morir encargó á una 
de las reclusas llamadas niñas en los conventos, que en- 
tregara la manga de su hábito donde estaba estampada 
la imagen al padre Ochoa; murió la religiosa, y hi niña 
luego que la vio espirar, tomó la manga del hábito, y 
llorosa y aturdida pero con una ligereza extremada ba- 
jó á la portería gritando, á través del torno. 
—Está aquí el Sr. Ochoa, está aquí el Sr. Ochoa? 
Por casualidad estaba en la portería elSr. Don Fran- 
cisco Ochoa, ascendiente del Conde de Castelú, quien al 
oír su apellido se acercó al torno diciendo lacónicamen- 
te, porque creyó que preguntaban de parte de la perso- 
na que había ido á buscar. 
— Aquí estoy. 

Entonces el torno giró rápidamente, llevando en uno 

de sus huecos un pequeño bulto enrollado, y al mismo 

tiempo la voz que había preguntado por el Sr. Ochoa, 

dijo: 

— Reciba Ud, eso. 

Don Francisco tomó el rollo, se retiró, y en la calle 

18 



138 HISTORIA 



vio que era la imagen de las Angustias estampada en la 
manga de un hábito, no tuvo escrúpulo en llevarla á su 
casa, y de regalarla al convento de Santo Domingo de 
Pue*bla, donde le hizo un altar á indicación de los reli- 
giosos. 

Entre tanto el padre Ochoa, había sabido el paradero 
de la Virgen de la Manga, y entabló un gran pleito ju- 
dicial contra Don Francisco Ochoa sobre devolución de 
la Virgen. Como esta se hallaba colocada en el altar que 
le hizo Don Francisco, se falló el pleito á favor del pa- 
dre Ochoa, pero la Virgen se quedó en Santo Domingo. 

Este mismo hecho con diferente estilo lo refiere el pa- 
dre Villa Sánchez. 

La inquisición como dije antes poco que hacer tuvo en 
Puebla. 

El cargo de comisario del Tribunal del santo oficio en 
la Nueva España era inherente al de Superior de la or- 
den de Santiago de Predicadores dominicos, la diócesis 
de Tlaxcala ú Obispado de Puebla estaba en la jurisdic- 
ción de la inquisición de México. Fray Martin Valencia 
fué el primero que recibió el título de comisario de la 
inquisición, después á la muerte de éste Fray Tomás Or- 
tiz, pero como este regresó á España ese titulo y encar- 
go le quedó á Fray Domingo de Betanzos, y así sucesi- 
vamente á todos los priores de Santo Domingo, hasta el 
año de 1528 en el que vino Fray Vicente de Santa Ma- 
ría. 

El primer inquisidor general en las Indias de la Nue- 
va España fué Fray Juan de Zumárraga, y después el 
visitador Lie. Don Francisco Tello de Sandoval, quien 
vino á dicha Nueva España el año de 1545. 



DE PUEBLA 139 



En 1571 llegó Don Pedro Moya deContreras, inquisi- 
dor mayor, que fué el que verdaderamente estableció la 
inquisición en México, el viernes día de Todos los Santos 
2 de Noviembre de este año. El inquisidor mayor, revi- 
vió, la disposición de que los prelados de Santo Domin- 
go en todos los conventos del país disfrutaran de las pre- 
rogativas, de miembros del Tribunal del santo oficio, 
aunque sin determinar sus atribuciones. Esto engendró 
dudas y abusos, y aunque los religiosos dominicos pi- 
dieron la determinación de sus atribuciones jamás se de- 
finieron estas, pero funcionaban en lo general como co- 
misarios dependientes sin embargo del inquisidor mayor, 
pero esto era de hecbo, y según los casos. 

No hay noticia de que en Puebla se hubiera estable- 
cido un Juez, ó Tribunal delegado de México^ ni de que 
allí hubiera tenido grandes trabajos el Santo' Oficio, sin 
embaí go la historia nos trasmite, un sólo caso que pa- 
rece ser, el más notable de los ocurridos por tratarse de 
un hijo de Puebla. 

Fué este Martín de Villa vicencio Zalazar, llamado des- 
pués Martín Garatuza por unos, Martín Droga por otros, 
y Martín Lutero por algunos. Nació este célebre perso- 
naje en Puebla el día 8 de Octubre del año de 1601, era 
hijo de Don Pedro Villavicencio y de Doña Mercedes Za- 
lazar, allí estudió graiñátíca y retórica, y según el pro- 
ceso que le siguió el Santo Oficio, fué su familia á Méxi- 
cOf y en esta ciudad estudió lógica y física, habiendo 
vuelto á Puebla, empezó á llamar la atención aquí, por- 
que sin haber recibido las órdenes sagradas, vestía tra- 
je talar de clérigo, y cuando era presentado á alguna 
persona le tendía la mano para que se la besara y le de- 



Í40 HISTORIA 



cia — «Ya tiene vuesa merced otro capellán en mi á quien 
mandar, porque ya soy sacerdote.» 

No constan en su proceso las primeras fechorías que 
hizo, pero sí consta ya que en Noviembre del año de 
1642 fué á México f visitó á un clérigo, que también era 
de Puebla, y le aseguró que había ido á esa ciudad á 
substanciar un recurso de apelación que se había inter- 
puesto en un litigio con los religiosos mercedarios, que 
tenía el encargo al regresar á dicha Puebla de llevarse 
á la esposa de un vecino de este lugar que vivía en el 
barrio de Santiago, y le pidió un caballo prestado; el clé- 
rigo se lo prestó, pero como pasó el plazo en que Mar- 
tín Villavicencio Zalazar, debía devolver el caballo, el 
clérigo sospechó, buscó á la mujer que Martín le dijo 
que iba á llevarse, la encontró y supo por ella que éste 
le había robado toda su ropa y alhajas, con una carta 
• supuesta de su marido; alarmado el candoroso eclesiás- 
tico, y recordando que había permitido ciertas liberta- 
des en su casa á Martín, que se manifestaba muy estu- 
dioso, y afecto á las cosas eclesiásticas, empezó á buscar 
si le faltaba algo, y la consternación del clérigo fué te- 
rrible al notar que habían desaparecido algunos objetos 
de su propiedad, y con ellos sus títulos de subdiácono, 
diácono y presbítero que guardaba encerrados en una 
caja de hoja de lata. Largo sería referir todas las singu- 
lares aventuras de Martín Villavicencio ó Garatuza; bas- 
te decir que tomó después el camino para Oaxacá, so hi- 
zo pasar en Tlacotepec por cura que para Téhuacdn en- 
viaba el Obispo de Puebla, que lo era entonces el Vene- 
rable Dr. Don Juan de Palafox y Mendoza, el cura del 
prímet lugar lo socorrió con una libranza; siguió su ca- 



DE PUEBLA 141 



mino, y en Santiago pidió los recados para decir misa, 
se los dieron y ya en el altar revestido de todos los or- 
niamentos, dijo que no servia el misal, se fingió colérico 
y no dijo la misa, pero se robó las hostias tiró una en el 
camino al seguir su marcha; á los Cues llegó á las cinco 
de la mañana, alborotando al pueblo, hizo que le dieran 
chocolate porque expresó que no podia decir misa por- 
que habia fumado mucho. 

Llegó á Coyotepec á las cuatro de la tarde, allí cantó 
vísperas, y al final la salve con Dominus vobiscum; por 
fin llegó á Oaxaca esparciendo la voz de que iba á pe- 
lear una capellanía. El Comisario de la Inquisición lo 
mandó aprehender, pero lo trató con muchas considera- 
ciones de las que se aprovechó para fugarse, y sin de- 
tenerse vino á México donde con un descaro inaudito se 
presentó al Tribunal del Santo Oficio disque á responder 
de su conducta. 

Lo que hizo, ó lo que dijo, no consta en su proceso, 
pero el hecho fué que con licencia de este Tribunal pa- 
só cuarenta días á Puebla á curarse, sin más restricción 
que la de presentarse al Prelado deSanto Domingo, que 
era el Comisario de la Inquisición, y no tomarse más 
tiempo que el concedido. 

El Sr. Don Manuel Orozco y Berra, de quien tomo al- 
gunas de las anteriores noticias de la biografía de Gara-' 
tuza que pbulicó en 1856 en el <*^ Apéndice al Diccionario' 
Universal de Historia y de Geografía.^ Tomo II. pág. 410, 
se admira y con razón, de que habiendo caído Martín 
Garatuza en las garras de la Inquisición, hubiera podido 
burlarse de tan terrible Tribunal, pues de Puebla se lar- 
gó al interior rumbo á Guadalajara, entonces llamada» 



l£l 



142 HISTORIA 



Nueva Galicia. £n la cuaresma dá año de 1646 se alojó 
en el ccmvento de franciscanos del Teul con el nombre 
de 'Marco» Villavicencio Solis, allí confesó, para ayudar 
al f^ardian^ en la hacienda de la Barranca también con- 
fesó á 32 personas^ bendijo el agua el sábado de gloria, 
y le ocurrió apagar la vela en ella cosa que todos ^tra- 
fiaron porque nunca la habían visto hacer; confesó al 
cura de Tláltenango, siguió su correría á Guadalajara 
donde se robó un capote y dos pesos que le quitó su due- 
ño. Por fin vino á dar á Tetecala, paró en el convento 
de franciscanos el 3 de Septiembre de 1647, siguió en 
sus aventuras, y cuando menos lo esperaba fué aprehen- 
dido por la Inquisición. 

Se le procesó, y en el auto de fe del lunes 30 de Mar- 
zo del afio de 1648, fué ejecutada su sentencia, que con- 
sistió en que asistiera al auto en forma de penitente, 
con vola verde en las manos, soga en la garganta, co- 
raza blanca en la cabeza, en abjuración de Leví, dos- 
cientos azotes, y cinco afíos de galeras de Terrenate al 
remo, y sin sueldo. Al día siguiente martes 31 de Mar- 
zo, le dio el verdugo los doscientos azotes, paseándolo 
en burro por las calles de Santo Domingo de México^ y 
después marchó á galeras en las que murió. 

D. Francisco Sedaño en sus ^Noticias de Méxicoy^^ 
Tom. 1, pag. 31, hablando de este auto de fe dice: «El 
celebrado en la iglesia de la Casa Profesa de la Com- 
pañía de Jesús en 30 de Marzo de 1648; se juzgaron 28 
reos, entre ellos los dos famosos sacerdotes fingidos 
Uaspar de los Reyes, y el Poblano Garatuza, que lla- 
maron Martin Lutero, Martín Droga, su verdadero ncm 
bre Martíii Villavicencio Zalazar.» 



DE PUEBLA 143 



D. Gregorio Martin del Guijo en su ^Diario de sucesos 
notables,* que abraza de 1648 á 1664, dice: «Otro (ha- 
bla de los penitenciados en ese auto de fe) fué Martín 
de Villa vicencio, á quieíi unos llamaron Martín Droga, 
y otros Martín Lütero, que fué el famoso Garatuza, por 
haber dicho misas, y confesado diferentes personas sin 
estar ordenado.» 

El auto de fe en que figuró Martín Garatuza lo presi- 
dió D. Francisco de Estrada y Escobedo. 

Otro de los hijos de Puebla perseguido por la Inqui- 
sición, fué, en sus últimos tiempos, D. José Antonio Ro- 
jas quien nació en esta ciudad el 17 de Enero del afio 
de 1774, era hijo de D. Vicente Rojas y de Doña Anna 
Josefa Ladrón de Guevara, hizo sus estudios en el Se- 
minario Palafoxiano, y muy joven los terminó, y obtu- 
vo la cátedra de matemáticas del Colegio de Guanajua- 
to, hombre de vastísima instrucción conoció las obras 
de los principales filósofos modernos, y adoptó muchas 
de sus doctrinas, habiendo dejado la cátedra de mate- 
máticas del Colegio de Guanajuato pasó un corto tiempo 
en México, y después se vino á vivir á Puebla. 

Desde esta ciudad mantuvo una activa corresponden- 
cia epistolar con una dama que había conocido en Gua- 
najuato, sobre puntos de religión, en la que expresó 
ideas muy adelantadas, algunas de las cuales tenían ín- 
timo contacto con el sistema político en la Nueva Espa- 
ña. La dama á quien escribía tuvo la indiscreción de 
enseñar las cartas de Rojas á una anciana, que según 
dice D. Carlos María Bustamante ^n su Suplemento á 
los € Tres Siglos de México,* del Padre Andrés Cavo, 
Edición de Navarro, ^Año de 1808,» párrafo 4.^ ^^.?j. 



144 mSTORIA 



258, esa vieja la hechaba de filósofa y culticrítica, y de 
acuerdo ella y la dama lo denunciaron ante la Inquisi* 
cióa 

Rojas fué aprehendido en Puebla y conducido á Mé- 
xico por un religioso dominico que consiguió esta gracia 
por ser su amigo, pero no habiéndose presentado en el 
acto que llegaron, el Santo Oficio mandó aprehenderlos 
á los dos, el religioso Dominico de apellido Rodríguez, 
volvió á Puebla, y á Rojas se le abrió proceso; termina- 
do que fué, se le condenó á reclusión en el Colegio 
Apostólico de Propaganda Fide de Pachuca. 

Con gran peligro logró Rojas fugarse de dicho Cole- 
gio, y se fué á los Estados Unidos, donde ya seguro pu- 
blicó un folleto terrible contra la Inquisición. 

Don Carlos Maria Bustamante dice en su obra citada 
que allí se presentaba en los templos como un modelo 
de piedad, y agrega «tal es la miseria humana y la in- 
consecuencia de los hombres. ¡Parecer piadoi^ en el 
país de la incredulidad é incrédulo en el de la piedad: 
rara extravagancia!» pero no se comprende, por qué 
Bustamante exclamaba así contra Rojas, ni el funda- 
mento de su dicho, cuando la Inquisición en Edicto de 6 
de Marzo del año de 1807, y que se refiere en el número 
21 del tomo 14 de la ^Gaceta de Méxicoy» prohibió bajo 
penas muy severas la lectura del folleto de Rojas, y de- 
claró á este público excomulgado vitando, traidor al 
Rey y A la patria; á su folleto libelo infamatorio, heréti- 
co y sedicioso; en Puebla se leyó esta decisión en la igle- 
sia de Santo Dominga; José Antonio Rojas murió en los 
Estados Unidos, ignorando en qué fecha. 

El Domingo 18 de Enero de 1728 se celebró en Pue- 



DE PUEBLA 145 



bla el único auto de fé que tuvo lugar en esa ciudad, 
tuvo yeriflcativo con todas las solemnidades del caso 
en la iglesia de Santo Domingo. Se juzgó á una miyer 
joven y muy hermosa nacida en dicha Puebla acusada 
de ilusa, embustera é hipócrita, se llamaba Leonor Mu- 
guieta. 

El lunes siguiente salió á paseo dándole durante él 
cien azote^^^fué tal la fuerza de estos que en la calle de 
la Cerca de Santo Domingo, un azote le desgarró las 
ropas de la cintura para arriba, quedando descubierta 
eñ parte, y una mujer que presenció esto rápidamente 
se despojó de su saya y cubrió á la penitenciada, que 
después de los azotes fué encerrada en las arrecqjidas 
de Santa María Egipciaca. La mujer que la cubrió fué 
presa por el Santo Oficio. 

Manuel Montero, nativo de la Puebla de los Angeles, 
hereje formal fué reconciliado en persona el aflo de 
1785. Este era renegado y apóstata de la Santa fe ca- 
tólica. 

Constanza Veles nativa de Puebla, ilusa, embustera, 
fué llevada á México en 1788, á la inquisición. No se 
supo más de ella. 

Entre los vecinos de Puebla, la Inquisición peniten- 
ció á uno de los más notables por la cuantiosa fortuna 
que poseía, fué Don Diego de Alvarado. Este individuo 
nació en Popayan, América del Sur, fué hijo de portu- 
gueses avecindados primero en Rio Janeiro y después 
en Popayan. Diego de Alvarado se avecindó en Puebla 
por el afio de 1664, dedicándose al comercio, y á fletes 
de Veracruz. 

No se sabe la fecha precisa en que fué acusado al 

1» 



14G HISTORIA 



Santo Oficio, de que martirizaba á un Santo Cristo de 
marfil que tenia, y cuyo tamaño era de poco más de 
una vara, de que lo vestía de una manera irrisoria, le 
Cíirabiaba bruces á menudo, y por último de que decía 
públicamente que su Cristo era muy feo y mantenía es- 
trecha amistad con Don Antonio de Sousa llamado el 
Caballero de Cristo, quizá la peor de sus acusaciones. 
Estas fueron bis causas del proceso de'Diego Alvaratío 
(á) Muñoz, según el nombre con que lo juzgó la Inqui- 
siciósi, este individuo se había hecho notable en Puebla 
por su riqueza, y porque en el año de 1686 acusó de 
traición á varios individuos, atribuyéndoles inteligen- 
cias con los piratas del Golfo de México, entrq ellos al 
alto funcionario que Bermudes de Castro en su ^Teatro 
Angelopolitano,^ dice sin mentar su nombre, que algu- 
nos añoé después hizo^la primera casa de dos pisos en 
Puebla. 

Don Gregorio Martín de Guijo en su «Diario de suce- 
sos notables,» dice refiriéndose al Caballero de Sousa 
estas palabras: «1687, Junio 19. Dieron aviso al virey 
(Era Don Melchor Porto Carrero Lazo de la Vega Con- 
de de Monclova) de que en San Lázaro (barrio de Mé- 
ooico) había úria reunión de hombres dispuestos á pegar 
fuego á la cárcel y sacarse al «Caballero de Sousa,» y á 
otro; mas habiendo acudido un alcalde con gente, evitó 
el lance y aprehendió á tres.» «23. El Caballero de 
Cristo D. Antonio de Sousa, murió en la cárcel de Cor- 
te, y lo enterraron en Santo Domingo. Se presume que 
fué ejecutado en secreto, pues su entierro fué á puerta 
cerrada sin que nadie lo viese.» 

Después de éstos datos del <^ Caballero de Cristo^) vie- 



DE PUEBLA 147 



ne este^ que el padre del Oratorio de San Felipe Neri 
de Méüoico, copió de las tablillas de los penitenciados, 
que estuvieron colgadas en los muros de la puerta de 
la Catedral de México que sale al EmpedradUlo, hasta 
el ^ de Junia del ^o de 1813, y cuya copia posee el 
Sr, D. José María Agreda Sánchez, y prestó al Sr. D. 
Luis González Obregón autor de ^MéxicoViejo^ «Diego 
de Alvaradp (á) Muñoz, de nación Portugués. Natural 
de Popayan en los Reynos del Perú; vecino de la ciu- 
dad de I9, Puebla, Herege Judaizante Relaxado en Esta* 
tuaaño de 1688.» 

De&pués encuentro en el «Informe dado al Ayimta- 
miento de P^iebla en 1746» por el padre Fray Juan de 
Villa Sánchez, y Don Diego Bermudes de Castro, publi- 
cado en 1835 con el título de <f Puebla Sagrada y Profa- 
fiifl,» por Don Francisco Javier dé la Pefia, página 38, 
este párrrafo: «Hay también en el Convento de Santa 
Móific^ de, Religiosas Agustinas recoletas, una imagen 
de.muifríildepoco más de una vara, de Cristo crucifi- 
cado, especialmente venerable, por haber sufrido nuc: 
vas. injurias y tolerívdo nueva pasión en poder de un ju- 
dip llamado Diego de Alvarado, que ñté relajado en es- 
tatua: es.tft. Santísima Imagen tiene altar propio coloca- 
do en un bellísimo retablo en el cuerpo de dicha iglesia 
al ladp del Evangelio.» 

En efecto, como ya he dicho, según el <^ Diario* de 
Bobles, pág. 492, Diego Alvarado alias Muñoz fué rela- 
jad^, en estatua en unión de once reos máiS, de los que 
fueron seis por bigamos, y los demás por blasfemos, he- 
chiceros y judaizantes. Este auto tuvo lugar en la ma- 
ñana á las, 8 del día 8 de Febrero del año de 1688. 



148 msTORiA 



Se esplica que teniendo tanto dinero Alvarado, hu- 
biera cambiado de cruces frecuentemente á su Cristo, 
pero esto lo interpretó el Santo Oficio, por el gusto de 
crucificarlo cada momento, en cruces de Histinta farmay 
siendo el Cristo de marfil, y sin gosnes, como se veía 
en la iglesia de Santa Ménica, no puede presumirse co- 
mo dijo el padre García, que anotó un triduo escrito pa- 
ra este Cristo, que el judío atormentaba á Jesús adap^ 
tándolo á cruces muy incómodas; porque como digo, sien- 
do de marfil y sin gosnes no se esplica en qué forma de 
cruces lo pondría, porque la cruz Decussata es en aspa 
ó equis, que fué con la que el cristianismo hizo el sím- 
bolo del nombre de Cristo; la cruz Thaud ó tribraquia 
es de tres cabos iguales; y la en Yxilon ó Y griega, tie- 
ne la forma de esta letra, y á ninguna de estas tres for^ 
mas era posible adaptar por su dureza y unión las pier- 
nas del Cristo, salvo la última, pero el hecho es que el 
padre García decía que le quitaba de la Cruz inmis'a 
romana. Sea de ello lo que fuere esto fué el punto ca- 
pital de la acusación de Alvarado. 

También con el maestro de Don Andrés Fernández 
Sandreda, escultor, vecino de Puebla, tuvo que hacer 
la inquisición, pues ya hemos visto que le embargó sus 
bienes, entre ellos sus esculturas de santos. 

Volviendo al convento de Santo Domingo, el Sr. D. 
José María Rivera en su ^Historia Angelopólitanayí^ di- 
ce que la «Cruz de Piedra que se conservaba (el aflo de 
1859), en un patio pequeño de la sacristía era la señal 
de que ese fué el punto de donde partieron los fundado- 
res para formar la ciudad,» y agrega, «que se conserva 
una cruz figurada de azulejos en el exterior de la cerca 



DE PUEBLA 149 



del atrio que mira al Sur, donde se celebró la primera 
misa con el fin indicado.» Creo que esto es un error del 
Sr. Rivera, porque está probado que la primera misa se 
dijo donde hoy está el Portal de Borja, y la fundación 
de la ciudad empezó en derredor de la Venta de Zamo- 
ra, hoy calle de Mesones; puede ser que la Cruz de Pie- 
dra indicara un punto de partida en el trazo de la ciu- 
dad, pero nó el centro de ella, porque el centro topo- 
gráfico ó matemático del polígono que forma, se consi- 
dera el crucero que hacen las calles del Mesón de Sta. 
Teresa y Mesones, con las calles de Sta. Teresa en cu- 
yo punto hubo la gigantesca Cruz de madera al pié de 
la cual se bendecían los materiales que entraban para 
la construcción de la ciudad. 

Para terminar lo relativo á religiosos dominicos, haré 
un ligero relato del Convento de San Pablo. Fué primi- 
tivamente hospital que se llamó de la Purísima Concep- 
ción. No quedan noticias de su constitución, ni resulta- 
dos, ni de los motivos que hubo para su clausura. Des- 
de el año de 1571 fué Vicaría de los religiosos Domini- 
cos. 

El año de 1662 se erigió en convento y desde esa fe- 
cha el sacerdote que lo dirige tiene el título de Prior, 
según el Sr. Rivera, en su ^^ Historia AngelopolitanaJ' En 
este lugar guardaban los religiosos, ó mejor dicho, es- 
condían la plata labrada de la iglesia grande, que era 
mucha y muy valiosa. Entre otros objetos de este metal 
tenían los dominicos un frontal de plata maciza para el 
altar mayor, cuatro grandes conchas del mismo, y dos 
grandes blandones macizos también de plata que des- 
cansaban sobre dos enormes perros, como de una vara 



150 HISTORIA 

de tamaño cada uno^ y los que estaban echados y con 
las manos sostenían el pedestal de los blandones. Estoa 
objetos que estaban avaluados en 18,000 pesos desapa^ 
recieron de Puebla la noche del 10 de Abril de 1859^ 
cuando el Greneral D. Miguel Miramón procedente d^ 
Veracruz pasó rápidamente para México. Las. pinturas 
y libros de este convento, y los de San Pablo fueron Or 
cupados por el Gobierno el día 12 de Septiembre del ac 
fio de 1857. 

Para terminar diré que en este convento de San Par 
blo hay en el centro de la Iglesia dos capillas una de la 
virgen del Rosario y otra de la de la Piedad. 





Capítulo XIV. 

Los Agustinos, Su llegada a la Nueva España, Se 
establecen en puebla. fundan el convento de 
Santa Maei a de Gracia, llamado después de Nues- 
tra Señora de la Encarnación. Capilla de Terce- 
ros, DESPUÉS DE Santa Rita, La Santa escuela es la 
MISMA. Destrucción del templo por un incendio, 
Pinturas que se perdieron. Reposición del mismo 
POR medio de limosnas, Nombres de algunos bien- 
hechores Y BIENHECHORAS QUE CONTRIBUYERON, 




Lgunos historiadores dicen que San Agustín sólo 
dio regla á los clérigos que vinieron con él en co- 
munidad, es cierto que esa regla fué mandada guardar 
y observar por el Pontífice Alejandro IV, en el Biglo 
xni á los hermitaños dispersos que reunió, bajo la di- 
rección del General Lanfranco de Septale. 
. Bonifacio VIII, los eximió de los ordinarios, San Pío 
V, los declaró mendicantes, y Benedicto XIII, los facul- 
tó para dar la bendición papal en algunas festividades. 
El año de 1527, resolvieron los Agustinos venir á la 



152 HISTORIA 



América, y para hacerlo pidieron al Emperador Carlos 
V, les diese licencia para emprender el viaje y unirse á 
las otras dos órdenes religiosas de franciscanos v domi- 
nicanos que los habían precedido, el alma de esta pre- 
tención y el que tenía más empeño en conseguirla fué 
Fray Juan Gallegos, quien por lo pronto no pudo reali- 
zar su pensamiento porque precisamente en ese afio de 
1527 se dividió en España la Provincia de Castilla, de 
la de Andalucía, y esto impidió por entonces la venida 
de los Agustinos. Sin embargo las elecciones que se hi- 
cieron para Provincial de la de Andalucía en Santo To- 
más de Villanueva y de la de Castilla en Fray Juan Ga- 
llegos, facilitaron á este la remisión de los religiosos mi- 
sioneros á México, por cuya razón se le reputa por fun" 
dador de la Provincia Mexicana, que produjo después la 
de Filipinas y la de Michoácan. El padre Gallegos, ce- 
lebró juntas, escribió al General, agitó en la Corte de Es- 
paña en una palabra consagró cuerpo y alma á la veni- 
da de los misioneros Agustinos, pero no pudo conseguir- 
lo, durante el tiempo de su provincialato, pero el año de 
1531, siendo* Prior del Convento de Burgos, recibió la 
patente de Vicario General para pasar á la Nueva Es- 
paña, Indias, y fundar una Viee-Provincia aqui, siyeta á 
la de Castilla, preparábase ya para venir cuando la 
muerte lo sorprendió en el mismo convento de Burgos. 

La muerte del padre Gallegos frustró de nuevo la ex- 
pedición, que no pudo realizarse sino hasta el año de 
.1533 qne partieron de Ca$tilla siete religiosos Agustinos 
para México. Estos fueron: 

Fray Francisco de la Cruz, que vino de Prior. 

Fray Juan de San Román. 



DE PUEBLA 15^ 



Fray Q^rónimo G^onzalez de Ssm EstebaB^ alias Jime- 

ítfíZ* 

Fray Jorge de Avila, 

Fray Alonso de Borja. 

Fray Juan de Oceguera. 

Fray Agustín de Corufia, alias de Gormas, Obispo que 
fué después de Popayan. 

Los nombrados fueron ocho, pero el ocMvo que era 
Fray Juan Bautista no pudo venir desde luego por va- 
rios negocios y lo verificó después. 

Llegaron á Veracruz el jueves 22^ de Mayo dbl año de 
1533 día de la Ascención, y el Sábado 7 de Junio, vís- 
pera de la Trinidad, llegaron á México á las seis de la 
tarde. 

Habia la luz suficiente para que los vecinos de Méxi- 
co hubieran visto llegar á aquellos nuevos religiosos, de 
inteligentes fisonomías, pues entre ellos venían algunos 
muy doctos, dice uno de sus cronistas, de trajes talares 
de gerga gruesa, estrechos y sencillos, aseados y sin pol- 
vo apesar de haber hecho el camino desde Veracruz á 
pié y descalsos, trayendo cada uno uncrucifyo en la 
mano. 

Los religiosos dominicos les dieron posada en su con- 
vento en el que permanecieron sólo cuarenta días, por- 
que alquilaron una casa en la calle de Tacubá para es- 
tablecerse provicionalmente y esperar á los demás reli- 
giosos que sabían que iban á venir. 

En el afio de 1535, partió para Espafta Fray Francis- 
co de la Cruz, (como algunos cronistas llaman á este 
Francisco de la Santa Cruz, varios historiadores, le dan 
él apellido de Santa Cruz, pero no es sino como lo llamo 

20 



1 



154 HISTORIA 

■ . » ■ I - K > m ■ ■ ■■ ■ ■ I I .. ■ I JIM - 1 iw 

arriba,) al oipltiilo de - Iü Proyineia de Castilla,, y aAli 
consiguió de Santo Tomás de Villanue va la remisión, de 
más misioneros y vinieron: 

En el mismo año de 1535. 

Fray Xicolas de Agreda. 

Fray Agustín de Balmaeeda. 

Fray Juan de Aguirre. 

Fray Andrés de Aguirre. 
Fray GU del Pozo. 

Fray Lucas de Pamplona. 

Fray Diego de Almazán. 

.Fray Lucas de Pedroza. 

En 1536 trajo el padre Moya á 

Fray Antonio de Roa. 

Fray Juan de Sevilla. 

Fray Gregorio de Zalazar. 

Fray Francisco de Nieva. 

Fray Juan de Alva. 

Fray Antonio de Xguilar. 

Fray Juan de Sají Martin. 

Fray Pedro de Pareja, 

Fray Diego de San Martin. 

Fray Diego de la Cruz. 

Fray Agustín de Salamanca. 

Ea 1539 vinieron: 

Fray Juan B»tacio» 

Fray Diego Rodrigo. 
. Fray Nicolás Wbitt. . . 

, Fray Juan de Estella. . 
, Fray PedrQ:.del Castillo, 
.w Fray Juan de la Veracruz. 
I 



DE PUEBLA 155 



Fray Andrés de Mata. 

Fray Pedro de Ontiveros. í 

Fray Juan dé la Cruz. 

Fray Pedro de Ti^spuentes. 

Fray Juan de Tapia. 

Fray Cristóbal de San Martin. 

En 1543 vinieron: 

Fray Nicolás Whitt de San' Pablo. 

Fray Juan Cru»at. 

Fray Francisco de Villafuerte. 

Fray Juan de Peñarán; 

Fray Diego de Avila. ' 

Fray Juan Tapia, 2^ 

Tres más cuyos nombres se ignoran. ^ ■ ■ • 

Vino también con estos un clérigo Catedrático de la 
Universidad de Salamanca, y como maestro aquí de Ar- 
tes y Teología, llamado Alonso Gutiérrez; quien tomó 
después ei hábito de Agustino y se conoció por Alonso 
de la Veracruz. '■'■ ' 

El 12 de Julio de 1538 murié-Fray Francisco de la Crtife; 
en ilíeícíco, segundo fundador que como Fray Jtran Galle- 
gos no tuvo el gusto de v^ losí progresos qtíe rápidaíiien- 
te hicieron sus hermanos.' '■■'■'■ • ' =: • ; • ' *■ 

El primero que tuvo la. idea de la fnndttción de un 
convento en Puebla fué Fray Jorge de Avila, parqué 
nombrado para misionero eti Chilapa^ en el ifegi^eso dé 
uno de sus viajen pasó poi? Puebla, el afló de 1537, y se 
admiró del progreso de esa Colonia donde fué muy biéñ 
recibido y agasajado por religiosos y seglares. Los A- 
gustinos vinieron habilitados por la Provincia de Casti- 
lla para formar en la Vice-Protinda de indias un dé&ni- 



i'. 



156 HISTORIA 



tírio^ y elegir priores, así es que se organizaron con en- 
tera independencia de aquella, asi es' que en 1538 se e- 
rigieron en Provincia con el nombre de "Provincia de 
Agustinos del Santo Nombre de Jesús de México j* de' es- 
ta salieron la de Filipinas y la de Michoacan^ 

Informados de la preponderancia que adquiría la co- 
lonia española Uamaáa "La Puebla de los Angeles'' y 
su vecina la Villa de Carrión (Atlixco) determüiaron los 
religiosos establecer conventos en dichos lugares para 
lo que pidieron el año de 1540 el beneplácito de la San- 
ta Sede Apostólica que obtuvieron en 1541. Solicitaron 
el del Virrey D. Antonio de Mendoza, y obtenido tam- 
bién pasaron á Puebla en 1543 Fray Francisco Nieva y 
Fray Juan Cruzat, quienes volvieron á Méanoo^ sin que 
^pa la causa y no se volvió á mentar palabra de esas 
fiindaiciones. 

£a 1544 se volvió á pensar en ellas y entonces mar- 
charon para Puebla v£uí os religiosos cuyos nooibresdes- 
graciadamente no se saben, y habiendo comprado el te- 
rreno necesario para fun^dar . un pequello convento ini- 
ciaron desdo luego la obra. < r 

El Emperador Carlos. V, Mbía dado á los Agustinos 
162,400 pesos para la fundación de un convento en Mé- 
añcOf d^ parte de esta cantidad dispusieron los religiosos 
para las fundaciones de Puebla, y AtliíccOf siendo la del 
primer lugar la del Convento de "Santa María de^Grar 
cia" que se empesó el año de 1545 dedicándose la igle- 
sia el 26 de Ago^ del año de 1612 la primera vez, y 
la segunda el 7 de- Diciembre del de 1627, para lo que 
fué conducido en. <^olenme procesión desde la Catedral 
el Divinísimo. Antes de estas dedicaciones y por influjo 



DE PUEBLA 157 



ée los r^igiosos Agustinos habían sido proclamados por 
Patronos de la Giudad de Puebla^ San Agustín y San Ni- 
GoUs Tól^itíno, según consta del Libro de Acuerdos del 
Ayuntamiento de esta dudad, fojas 291 y 299. 

La capilla que se llama de Santa Rita, fué primero 
dedicada para los Terceros de la Orden^ contribuyendo 
estos con más de 2,000 pesos para su construcción que 
dirigió Fray Luis Vermejo. . El año de 1709 se erigió en 
'^Santa Escuela de CWsto Señor Nuestro y Divino Re- 
dentor," y deseando el Padre de Obediencia y los her- 
manos Imputados, y Condliaríos que existían el año de 
1760, hacer progresar y dar »todo el realce posible á la 
Congregación de la Santa Escuela, pidieron al Obispo D. 
Pantaleon Alvarez de Abreu, y á su auxiliar D. Miguel 
Alvarez de Abreu, que se filiaran en la congregación á 
lo que se prestaron de muy buena voluntad; esta Santa 
Escuela se cerró, y en Marzo de 1802 varías señoras y 
vecinos de Puebla solicitaron su reapertura, la que ob- 
tuvieron á condición de que se observasen los estatutos 
primitivos, el Obispo D. Joaquín Pérez Martínez se in- 
corporó á la Santa Escuela, funcionó como Padre de 0- 
bedienda, haciendo su profesión según los Estatutos. 

En los últimos años el Prior Fray Manuel Baez em- 
prendió en 1860 reponer el templo mayor, ó iglesia gran- 
de como le llaman y 1q llevó á cabo, fué quien encomen- 
dé la odra del Altar Mayor al hábil artista D. Bernardo 
Olivares que fué quien lo hizo, cooperando con dinero 
para ello el Sr. D. Francisco García. 

Como en todos los conventos de Puebla, en. este había 
muchas obras de arte, entre ellas debe mencionarse, un 
inmenso cuadro de medio punto, ó semicircular en la 



158 HISTORL\ 



parte de arriba que cubria una de las p>aredes del re- 
fectorio, fué pintado en once años por ^ Fray Diego ^Be- 
cerra^ representaba la tentación de los panes. El dibujo 
era muy correcto, el argumento estaba muy bien tratodo, 
en un término retirado «1 demonio 'presentaba laspiedras 
á Jesucristo, y este en primer término estaba servido por 
unos ángeles, las luces en este cuadro eran admirables^ 
la ñgura de Jesucristo tan hábilmente colocada que en 
ella se reconcentraba toda la atención, y hacía olvidar 
los detalles, el fondo era maestramente tratado, el colori- 
do inimitable, en fin era una obra dt muchísimo mérito ar- 
tístico. El año de 1858 se quitó del refectorio y se pasó á 
la iglesia donde quedó pésimamente colocado, y el año 
de 1863 pereció esta joya pictórica con el incendio que 
causaron en esa iglesia las granadas disparadas por los 
franceses que sitiaban á Puebla, - 

Había también en San Agustín un David,' pintado por 
Pablo Talaveraj original y de muchísimo mérito^ 

En el descanso de la escalei-a que conducía á los 
claustros había también tees retratos, originales de Za- 
lazar, el Espafix>l, (hubo otro Zalazar mexicano que tam- 
bién pintó en Puebla) entre ellos el más notable era el 
de un Cardenal agustino. Zalazar, el mexicano, pintó 
los treinta y seis cuadros del Obispo de Hipona San A- 
gustín que; estaban en el claustro bajo, en el claustro al- 
to había^ una Santa Rita deOa^iá que trajo de Italia un 
religioso, y una Santa Móniéa mandada pintar á expen. 
sas de las señoras de Puebla el afló dé 1718. Todas es. 
tas obías perecieron en el mismo incendio, soló las tres 
primeras costaron ]3ié2 y siete ínil pesos. 

La obra del convento era grandiosa, la torre de la 1- 



DE PUEBLA . 159 



glesia colosal y fortisima por cuya ra^ón este/hermosí- 
simo edifície sienaipre ha si^ ocupado por la fuerzan ar- 
mada, en pronuncíamentes y sitios^ y por esta causa ha 
sufriéo tanto, en 1870 se consiguió verlo reparado en lo 
posible, y la iglesia útil para ¡el culto que haóla ocho a- 
fios que estaba muy deteriorada, el 15 de Agosta de es- 
te año se bendijo de nuevo y el 28 del mismo mes se a- 
brió de nuevo al culto con toda solemnidad la parte de 
la iglesia comprendida entre la puerta principal y la 
cúpula, cubriéndose con un gran lienzo que prestaron 
los franciscanos y les servía para el monumento delJue- 
ves Santo, este lienzo que estaba artísticamente pintado 
sirvió de fondo al altar que se improvisó para la fun- 
ción, los vasos sagrados, ornamentos etc., se trasladaron 
de la iglesia de San Idelfonso que tuvieron prestada los 
Agustinos mientras reponían su templo, el 4 de septiem- 
bre recogieron estos su Cristo, Señor de Burgos, y lo 
trasladaron de Catedral á San Agustín á las cuatro de 
la mañana, no obstante la hora fué tanta la gente que 
concurrió á presenciar la traslación, que no podían an- 
dar los que cargaban al Cristo, en 1871, se continuó la 
obra de reparación y ornato de la segunda iglesia todo de 
limosnas, unos vecinos las daban cada mes, otros cada 
semana habiendo sido los más constantes del principio 
al fin de la obra los siguientes: D. Luis Alaniz, D. José 
M. Zuarez, D. Agustín Oropesa, D. José Romero, D. 
Francisco Pedrido, D. José M. Montiel, D. Agapito Ra- 
mos, D. Ignacio Morales, D. JoséZalazar, D. Pedro Ruiz. 
D. J. de J. Ybañez. D. J. de J. Guerra, D. Fernando Al- 
varez, D. Francisco Serrano, Señoras: D. J. Trasloshe- 
ros, M. Rivadeneyra, M. Palacios, Guadalupe Fernandez^ 



160 HISTORIA 

Ignacia Arroyo, Anna García, Igaacia Zalamaiíca y Pe- 
tra Rosales, y otras muchas que seria largo enumerar. 
El padre Prior decia cada dia 28 de cada mesuna mi- 
sa por intención de loa que contribuiatt para la obra^ lo- 
grando verla terminada y lista para el culto cinco afios 
después. 




^¡■■i^^ m ^w^ W ii m— ^ — »■ 



CAPÍTULO XV. 

Los HlDItM ANOS DE LA ÜARroAD* OrDEN HOSPITALARIA CO- 
NOCIDA POR LOS HIPÓLITOS. ES LA CUARTA ORDEN MO- 
NÁSTICA EN LA NUEVA ESPAÑA. APRUEBAN SUS CONS- 
TITUCIONES El Ordinario, y los Pontífices Grego- 
rio XIII, Y Sixto V. Les da pase el Consejo de In- 
dias. Cual fué su origen. Fundan el Convento 
Hospital de La Puebla de los Angeles. Lo consa- 
gran Á San Roque. Hace donación de sus casas 

PARA QUE SE HICIERA EL CONVENTO D. ALONSO DEL 

MORAL. Se suprime la Orden de los Hipólitos por 
decreto de las cortes españolas en toda nueva 
España, con excepción de la de la ciudad de Pue- 
bla. Iglesia. Imágenes. Varios datos históricos. 



í^ 



ernardino de Alvaíez español nacido en Utrera de 
la Provincia de Andalucía, vino á la América y se 
estableció en el Perú dedicándose al comercio, su genio 
emprendedor, y su constancia en el trabajo le propor- 
cionaron un pingüe capital, con el que vino á estable- 
cerse en MéxicOf donde llevado de su espíritu aventure- 
ro, adoptó la carrera de las armas, y gastó gran parte 

21 



L 



■•fc 



162 HISTOIIIA 



ttammutrn^m^mm 



del CAl^tal que había adquirido en la Ciudad de Cuzca 
en el Perú^ entregado por completo á una vida disipad» 
tuvo varías aventuras que le buscaron muchos disgastos, 
y en uno de tantos percance» se víó perseguido por la jus- 
tíci» y reducido á prisión en la cárcel de Corte de Mé- 
xico, como lo había estado en la de Cuzco. 

'^Cansado de la vida errante, dice el Sr. D. Mannei 
Orozco y Berra^ en su "JfefewoWa" sotre la Ciudad de 
México, página 109, se dedicó en él alio de 1556, á cui- 
dar á los enfermos del Hospital de Nuestra Sefiora de la 
Concepción^ hoy de Jesús Nazareno. Diez afio» perse- 
veró en la nueva vida al cabo de los cuales pensó en 
fundar un bospítsú, comunicó la idea con otras personas, 
encontró en ellas apoyo y proteccito, y el 2 de No- 
viembre de 1566,Miguel Dueñas ó Isabel Qjeda su mujer 
le hicieron donación de un sitio en la Calle de San Ber^ 
irardo. Alvarez encontró pequeño el lugar, y pidió y ob- 
tuvo el terreno eriazo que se extendía junto á la hermi- 
ta de San Hipólito dándosele permiso á 28 de Enero de 
I5&7 para fundar un hospital con el nombre de San Hi- 
pólito. Con sus bienes y con las limosnas que le dieron 
Alvarez fabricó junto á la hermita algunas piezas, é in- 
mediatamente comenzó á recoger pobres enfermos, vie- 
jos y locos, á los cuales atendía y regalaba; después a- 
vió una crecida recua ocupada en ir á Veracruz y traer 
á la ciudad á los enfermos pobres, y las pereonas sanas 
que llegaban de España sin destino ni camino á las cua- 
les decía polizones.'' Hasta aquí el Sr. Orozco y Berra. 

Bernardino de Alvarez pensó establecer en Puebla 
un asilo igual al que había hecho en México, pero com- 
prendiendo que él soló no podía atender á los dos esta- 



DE PUEBLA 163 



blecimiedtosy discurrié formar una hermandad ó congre- 
gación con el título de Hermanos de la Caridad, y para 
ello reunió á varios eclesiásticos y seculares^ escribió 
las constituciones, que fUeron aprobadas por el Ordina- 
rio en 1569, enviadas así á Roma las aprobó el Pontífice 
Gregorio XIII, y después Sixto V. el día l.° de Mayo 
de 1585, y les dio paso el Consejo de Indias el 11 de Ene- 
ro del afto de 1589, Clemente VIII. les concedió los mis- 
mos privilegios de la Orden de San Juan de Dios^ con 
facultad de elegir General por los veinte más ancianos, 
y de hacer los mismos votos, el afio de 1594; pero los 
hermanos se ausentaban con perjuicio de los locos y en* 
f ermos, lo que evitó el Pontífice miinno, con su Bula de 
1*** de Octubre del afto de 1604, en la que previno que 
los hermanos hicieran los dos votos solemnes de hospita- 
lidad y i9iefiiencia, y guardaran sujeción completa al her- 
mano mayor. 

El afto de 1612 hicieron su primera profesión de vo- 
tos simples, el hermane Femando Carrasco y otros do- 
ce, conservándose el titulo de Hermanos de la Caridad, 
hasta el 20 de Mayo del afto de 1700, pues por Bula de 
esta fecha, Inocencio XII. los confirmó como reli^ón 
hospitalaria^ la declaró orden religiosa, les mandó guar- 
dar la regla de San Agustín, y que después del afio de 
noviciado hicieran los cuatro votos solemnes de castidad, 
pobreza, obediencia, y hospitalidad, teniendo además 
todos los privilegios de los mendicantes. En Bula de 13 
de Diciembre de 1735 les confirmó los privilegios, y man- 
dó que el General no fuera perpetuo, sino que solo du- 
rara en su encargo seis años. 

£sta es, en compendio la historia de los Hermanos de 



164 HISTORIA 



la Caridad, llamados después en México Hipólitos, y en 
Puebla Roquinos. 

Volvamos á Bernardino Al varez: fundado su hospital 
de San Hipólito de México, mandó á Puebla, para fun- 
dar otro que de preferencia sirviera para los enfermos 
que vinieran en las flotas españolas. El afto de 1590 se 
presentaron las licencias, y el 21 de Julio de 1592, el 
Obispo D. Diego Romano, y el 16 de Julio de 1593, el 
Virrey D. Luis de Velasco, concedieron las licencias pa- 
ra la fundación del Convento de San Roque Confesor, 
natural de ÍPrancia que tuvo el don de milagros, y mu- 
rió en 1327 de 32 afios de edad, estas licencias se dieron 
ya; en vista de que D. Alonso del Moral, había hecho la 
donación de sus casas que estaban ubicadas en el lugar 
que hoy ocupan la iglesia y el hospital, y de cuantiosas 
limosnas que los vecinos de Puebla hablan dado para 
la construcción. 

Antes de hacerse esta, los vecinos, habían facilitado 
varias casas particulares á los hermanos de la Orden 
que se habían establecido en Puebla desde el afio de 1571. 
Terminado el Convenio Hospital, con una Iglesia ade- 
cuada á su objeto, se recibieron á los enfermos, espe- 
cialmente á los locos, V se estableció un lazareto en Ve- 
racruz, de donde también eran remitidos. Un incidente 
ocurrido en México dio á esta institución, esencialmen- 
te mexicana, un prestigio fabuloso, y fué este: Traído 
del interior un soldado, que en su demencia mató á casi 
toda su familia: como pasado tiempo se le notó algún 
alivio, le permitieron que se paseara por el convento. 
Una mañana que iba un novicio á tocar la campana pa- 
ra despertar á la comunidad, fué cruelmente asesinado 



DE PUEBLA 165 



con una pala de albafiíl con la que el soldado demente 
le abrió la cabeza embutiéndole en ella una gran parte 
de la capucha que llevaba echada. 

Noticioso el Virrey y temiendo que el demente come- 
tiera otros desastres intentó que se arcabuceara. La co- 
munidad toda se opuso denodadamente, alegando la ino- 
cencia y la incapacidad de aquel pobre elifermo.El Vir- 
rey asombrado ante tanta, y tan eximia caridad, quedó 
convencido, y como una demostración de respeto á tan- 
ta virtud y tanta ilustración asistió con la Real Audiencia 
y tribunales al funeral de aquella víctima de su voca- 
ción, que aunque enterrado con la humildad que profe- 
só, no por esto dejó de ser sinceramente sentido y llora- 
do por toda la comunidad. 

En Puebla áe distinguieron, los hermanos, ó padres ya 
Fray Cristóbal Anaya, y Fray Melchor Nufiez, por su 
abnegación y verdadera caridad. 

El año de 1740, el padre Jesuita Miguel José de Orte- 
ga, sabiendo las necesidades que padecían en San Ro- 
que tanto los religiosos, como los dementes, se encargó 
de su socorro; desde luego proporcionó lo necesario pa- 
ra el menaje de la cocina, ediflcóen el hospital doce jaulas 
proveyó á los enfermos de vestido, repuso el templo colo- 
cando en él la imagen déla virgen del Refugio cuya de- 
voción propagaba ardientemente en Puebla, y promo- 
vió con los religiosos Roquines que la jurasen por Patro- 
na, predicando en el acto de hacerlo tan fervorosamen- 
te que consiguió el que desde entonces abundaran las 
limosnas y recursos al hospitaL 

Por decreto de las Cortes Españolas de 1^ de Octubre 
del afio de 1820 fué suprimida la Orden, hospitalaria, y 



166 msTOBiA 



^ 



por orden de 21 de Febrero de 1821 se mandó qoe los 
ayuntamientos recibieran los bienes de las comunidades 
extinguidas haciéndose cargo de los respectivos hospita- 
les. 

En Puebla no tuvo esto Terificativo, ni respecto de 
los religiosos roquinos, ni de los de San Juan de Dios, 
por no sé que disposición especial del Virrey D. Juan 
Ruiz de Apodaca, entonces en San Boque no habia más 
que dementes asistidos por cuatro religiosos, y Fray José 
de Santa Cruz, quien lejos de desanimarse promovió y dio 
principio á la obra de aumentar los cuartos de los en- 
fermos, y dar otra forma al departamento que les per- 
tenece, un escritor contemporáneo dice que á este reli- 
gioso fué á quien el Ministro de Justicia y Negocios E- 
clesiásticos quiso sorprender con una visita inesperada, 
porque consideraba en mucho desarreglo la administra- 
ción del hospital, pero los comisionados quedaron tan 
satisfechos de la conducta del padre Santa Cruz, que á 
nombre del Supremo Poder Ejecutivo no sólo lo dejaron 
en plena libertad para administrar su Convento-Hospital, 
sino que le proporcionaron recursos por el mismo Go- 
bierno para sufragar los gastos que necesitaba. Mas. co- 
mo uno de los Señores comisionados para la visita fué el 
Canónigo Doctoral D. Pedro Piñeyro y Osorio; habiendo 
visto de cerca este señor las necesidades de dicho Hos- 
pital, y penetrado de las virtudes del padre Prior Santa 
Cruz, no vaciló en asociarse con él para trabajar en la 
obra de la enfermería, lo cual verificó con un celo y ca- 
ridad inesplicables, y haciendo desembolsos de mucha 
consideración. 

Fray José de Santa Cruz, murió el 26 de Septiembre 



DE PUEBLA 167 



del afio de 1826 y en su lugar fué nombrado Prior Fray 
Manuel Serrano, y no obstante Pifleyro y Osorio se hizo 
cargo exclusivamente de la obra de la enfermería, Fray 
Manuel se consagró á mejorar la fábrica de la iglesia. 
£mpezó á hacer el altar que hoy existe, y que no aca- 
bó por falta de fondos, hizo la torre nueva enteramente, 
porque la que existía fué casi demolida en su totalidad 
en el sitio que sufrió Puebla el aflo de 1834, reuniendo 
para hacer la torre que hoy vemos los fondos necesarios 
todos de limosna, ayudando al padre Serrano el arqui- 
tecto D. José Manso quien gratuitamente prestó su coo- 
peración. 

Habiendo muerto el padre Serrano, fué nombiado 
Prior Fray Joaquín Badillo que murió el I*' de Noviem- 
bre de 1853. El 18 del mismo mes le sucedió Fray Va- 
leriano Pérez de León, que había antes servido la enfer- 
mería, y fué uno de los compañeros de empresas del pa- 
dre Serrano. El padre Pérez de León terminó el altar. 

En el sitio que sufrió también Puebla el año de 1856, 
fué casi destruido el primer cuerpo de la nueva torre» 
parte del frontispicio de la iglesia, algo del interior, su- 
friendo el altar los estragos de la artillería; entonces el 
Sr. D. Gerónimo Mateos unido á muchos vecinos repu- 
sieron la torre, fachada y altar, dando además el Sr. Ma- 
teos todas las lozas del pavimento, y D. Ignacio Solis 
pintó gratuitamente todo lo que se repuso, y doró el al- 
tar. 

En esta iglesia es adonde se venera una imagen lla- 
mada el Justo Juez la que el aflo de 1791 recibió en do- 
nación el Prior entonces Fray Mateo de Santo Domingo 
habiendo costeado su altar la Señora Dofla Matilde Be- 



\. 



168 HISTORIA 



navidez. La capilla de San Antonio fué hepha á espen- 
sas de los Sefiores Ovandos quienes por. mucho tiempo 
sostuvieron de su peculio el costo de ella. 

Sólo tres síndicos han tenido este convento, porque 
este oficio se creó en tiempo del padre Serrq,no, y han 
sido los Señores Lie. D. José María del Castillo Quinte- 
ro, D. José Francisco del Castillo y D. José María Luna. 
Hoy el convento es hospital de miyeres dementes. 







Capitulo XVi. 

La Compañía de Jesús en Puebla. Algo sobre la ve- 
nida DE LOS Jesuítas. Su paso por Puebla. Se 

INTENTA detenerlos. SE'LES OFRECEN SITIO Y FON- 
DOS PARA QUE FUNDARAN UN COLEGIO. PADRES QUE VI- 
NIERON Á México. Sale para Puebla el P. Sánchez 
DE LA Concha . Se le hace donación de unos smos. 
Diversas opiniones de los historiadores sobrk 
las fechas de la fundación y terminación de la 
Compañía. La cabeza del falso visitador D. An- 
tonio BENAVIDES (A)EL TaPADO. LLEGADA Á PUEBLA 

DE LA Princesa del Gran Mogol Mirra. Toma las 

AGUAS DEL'. BAUTISMO Y SE LLAMA CATARINA DE SAN 

Juan, le dicen por cariño la China de Puebla. Sus 
novelescas aventuras, sus virtudes, su muerte, 
Cargan su cadáver canónigos, prelados, regido- 
KES, magistrados. Se sepulta en la Sacristía de la 
Compañía. Incendio de pólvora en este edificio, 
MUERTOS. Aparece el Cólera Morbus en Puebla. 



PROCOS años después de que fuera confirmada por el 
Pontífice Paulo III, la Compañía de Jesús, que había 
fundado San Ignacio de Loyola el año de 1534, y apro- 
bó en el de 1540; llegó á la Nueva España el Padre 
Juan de Arteaga, uno de los primeros compañeros de S. 
Ignacio de Loyola después de su conversión, vino nom- 

2tl 



L ■, 



170 HISTORIA 



brado Obispo de Chiapas j resuelto á establece* la 
Compaflía, cuando menos ea su obispado; más tarde F. 
Agustín de la Comfia, agustino, que ya dije fué Obispo 
de Poparán hizo grandes esfuerzos para llevar á los 
Jesuítas á su diócesis y por último ei Obispo delüchoa- 
can D. Vasco de Qidroga, fué tan grande su anhelo por 
traer á los religiosos jesuítas, que ll^gó hasta enviar, á 
E^afia al Chantre de su Catedral D. Diego Negrón á 
facilitar su venida allanando cualquiera dificultad que 
se ofreciese, mientras el llegaba á conducirlos personal- 
mente. 

«Pero no obstante tan fuertes empeños, dice D. Ma- 
nuel BerganzOy cuyos apuntes sigo, nii^guno de los tres 
pastores pudo conseguir sus loables intentos: el prime- 
ro por haber muerto por un accid^ite desgraciado, en 
México, á los pocos días de su llegada; el s^undo, por 
motivos que se ignoran; el tercero, en fin, porque seña- 
lados ya los cuatro padres que hablan de venir en su 
compañía, enfermaron tan gravemente en el puerto de 
S. Lucar, que no le fué posible traerlos en el viaje que 
hizo á España.» 

«La gloría de la fundación de la Compañía de Jesús 
en las Amérícas españolas, estaba reservada á S. Fran- 
cisco de Borja ,8u Tercer General.» (Hasta aquí Ber- 
ganzo.» 

El año de 1566, segundo de su generalato á conse- 
cuencia de la petición del Rey D. Felipe U. envió San 
Francisco á los primeros jesuítas al Perú y poco después 
á la Florida y en 1571, á solicitud del nüsmo sobenino 
dispuso mandar una fundación compuesta de doce indi- 
Mriduos de las provincias de Toledo, Castilla y Aragón, 



DE PUEBLA 171 



con el Padre Pedro Sánchez de Superior para que se 
fundase ía provincia de Nueva España. Nombrados los 
primeros jesuítas que debían venir, se emplearon todos 
ellos mientras Itegaba la flota, en hacer misiones en los 
pueblos inmediatos á Oadiz y á Sevilla hasta el 13 de 
Jnnio de 1572 que se embarcaron para México. Llega- 
ron á Veracrua, La Antigua, el día 9 de Septiembre del 
mismo afio, después de haber daxlo una mísi<in en la 
Habana, á los cuatro días salieron para México^ llegan- 
do de paso & Puebla el dia 18 de Septiembre á las tres 

• 

en punto de la tarde. Como ya se tenia noticia de su a- 
rrlbo puede decirse que la población eu masa los espe- 
raba, las calles estaban aseadas y adornadas y las auto- 
ridades, clero y principales vecin<?s los esperaban reu- 
nidos en la plaza principal, no obstante que habían 
enviado una comisiin k recibirlos hasta más allá de la 
garita de Amozoc; luego que pisaron las calles de la 
ciudad las campanas ñieron repicadas á vuelo en todos 
los templos; Llegados que hubieron k la plaza, fueron 
conducidos á la catedral, se cantó un Te-Deum y se re- 
tiraron después al alojamiento que se les tenía señalado 
en el convento de & Agustín- Se trató de detenerlos en 
Puebla unos días, se pidió al P, Pedro Sánchez que ve- 
nía de superior que seftalara los jesuítas que debían 
quedarse en Puebla y se les proporcionó esa misma tar- 
de, sitio y se les señalaron fondos para su colegio; los 
padres aceitaron el sitio para el colegio y la promesa 
que se les hizo de cooperar para ello con los fondos ne- 
cesarios, no quisieron detenerse y siguieron su cammo 
para México. 

La cordial recepción que se les hizo en Puebla, los 



ít;: 



172 HISTORIA 



alarmó y para evitar la repetición tomaron el camina 
de Huexotzingo donde impidieron toda clase de demostra- 
ciones, allí descansaron el día 20 y el 21; salieron pa- 
ra Ayotzingo en cuyo lugar estaba en esa época el em- 
barcadero para México, estuvieron en el primer lugar 
dos días y el día 28 del mismo Septiembre se embarca- 
ron en unión de algunas personas que los habían veni- 
do á saludar y navegando todo el día llegaron á México 
á las nueve de la noche, sin ser esperados ni sentidos, 
marchando directamente al hospital de la Purísima 
Concepción ó de Jesús Nazareno, que entonces se esta- 
ba fabricando, de suerte que como no se sabía que día 
abandonarían á At/otzingo, cuando se supo su llegada, 
fué porque ya estaban instalados en Jesús Nazareno y 
no tuvo lugar la solemne recepción que les prepararon 
el Virrey D» Martín Enriquez, el Arzobispo D. Pedro 
Moya de Contreras, la Real Audiencia, el Ayuntamien- 
to y las personas más distinguidas de la ciudad» 

Los padres Jesuítas que llegaron á México fueron: 

P. Pedro Sánchez Dr» de lá Universidad de Alcalá, 
Superior, Capitán, ó Provincial. 

P. Diego López. 

„ Pedro Díaz. 

„ Antonio Cedeflo. 

,) Francisco Bazán» 

„ Diego López Meza* 

„ Femando Suárez de la Concha ó de la Cámara* 

„ Juan Rogel. 

V, Pedro López de la Parra* 

Juan Curiel. Estudiante Teólogo, 

Pedro Mercado. Lo mismo. 



DE PUEBLA' 173 



Juan Sánchez. Lo mismo. 

Bartolomé Larios. Hermano coadjutor. 

Martín de Motilla. Lo mismo. 

Martín González. Lo mismo. 

Lope Navarro. Lo mismo. 

Pocos días después de su instalación en Méccico salió 
para Puebla el Padre Fernando Suárez de la Concha, 
con el fin de dar una misión y establecer un Seminario, 
la misión no se verificó, porque fué llamado violenta- 
mente á México, por el Provincial Pedro Sánchez quien 
lo proveyó de poderes é instrucciones y volvió á Pue- 
bla á gestionar en toda forma la erección del seminario. 
El padre de la Concha, fué perfectamente recibido en 
su comisión por el Obispo de ese lugar, que lo era D. 
Antonio Ruiz Morales y Molina, facilitándole todo géne- 
ro de elementos á él y á su acompañante el Hermano 
Coadjutor Martín; no se sabe si fué Martín Motilla ó 
González. El Ayuntamiento arregló en la parte que le 
correspondía, de la donación de los sitios que de acuer- 
do con los vecinos y propietarios de unas casas se les 
hicieron» 

Esto pasaba el año de 1576; el siguiente murió el 0- 
bispo y quizá por esta circunstancia no se inició la obra 
ni hay noticia de si el padre Concha permaneció en 
Puebla, ninguno de los muchos historiadores de la Com* 
pafiía de Jesús, precisa el día en que empezó á construir- 
se el colegio y la Iglesia del Espíritu Santo ó La Compa- 
ñía, todos dan noticias vagas de este edificio, asi es que 
recogiendo estas puede presumirse la época en que 
empezó su construcción. 

En la obra del P. Mariano Dávila, hay estos datos 



174 HISTORIA 



que copio textualmente. Hablando de los padres notables 
dice: 

«A estos notables varones debemos agregar otro no 
menos célebre en su estado de coadjutor temporal, el 
H. Juan Gómez de perpetua memoria para la ciudad y 
aun el obispado todo de la Puebla de los Angeles: nació 
en la Villa de la Higuera en Extremadura el 2 de Fe- 
brero de 1661, de padres virtuosos y acomodados; joven 
aun pasó á nuestra América y se dedicó al comercio en la 
ciudad de Puebla con tal honradez que apesar de su 
poca edad se le fiaban cantidades considerables para 
sus giros, y aun se le ofrecían para él no menos Tucrati- 
vo en aquella época, el de las islas Filipinas; pero aban* 
donándolo todo entró al noviciado de Tepoizotlan, tenien- 
do poco mas deventiun aTüo^, de edad, abrazando con tan- 
tas veras la perfección religiosa, que aun no concluido 
el noviciado lo llevó por compañero á la visita su Pro- 
vincial, para que la edificara con su observancia. Por es- 
pacio de más de cincuenta años tuvo por empleo el de 
administrar las fincas de campo de los Colegios, primero 
el de Tepotzotlan, y después el del Espíritu Santo de 
Puebla, siendo tal su dedicación que á ambos Colegios 
no solo mejoró en sus rentas sino que con los sobrantes 
emprendió algunas mejoras de mucha utilidad para ellos 
y aun para el público. A este laborioso hermano se de* 
be la fábrica del Colegio del Espíritu Santo de Puebla, 
llamado hoy Carolino y el de su magnifico templo y la 
de la famosa de la hacienda de Amalucan^ en la que formó 
otra subterránea debajo de la principal para sepultura 
de los indios: hizo también la casa de ejercicios de Pue* 
bla, auxiliado mucho con las limosnas del limo» Lardi- 



DE PUEBLA 175 



zabal.» «Fué también dice el historiador de su vida, 
obra delcelozo empeño del hermano Juan, el haber con- 
seguido traer por secretos conductos por espacio de dos 
leguas la agua de Amalucauy celebrada de todos por la 
más delgada y saludable de esta ciudad, y habiéndola 
traido hasta el Colegio, y distribuidola dentro de su recin-» 
to en siete fuentes para que la tuviesen á mano las ofi- 
cinas, dispuso y labró también otra en la calle pública 
para dar al común de la ciudad ese subsidio y refrige- 
rio, de que se oyen cada día, de los muchísimos que la 
logran, muchas gracias que dan á Dios y alabanzas 4 
su bienhechor insigne, el hermano Juan Gómez.» A 
esto agrega el P. Mariano Dávila. «Tanto á las iglesias 
de las haciendas, como las del citado Colegio del Espí- 
ritu Santo y otras, proveyó de ornamentos, vasos sagra- 
dos, alhajas, pinturas, etc.» «Teniendo ya ochenta 

años, viéndolo los superiores en una edad tan avanzada 
lo relevaron de aquellos trabajos mandándolo á descan- 
sar al repetido Colegio del Espíritu Santo. Murió tan 
santamente como había vivido á 2 de Julio de 1748.» ^ 

Lo que los frailes llamaban conventos, los jesuítas 
denominaban colegios: El año de 1690 fué cuando el P. 
Juan Gómez administraba la hacienda de Amalucariy y 
Colegio del Espíritu Santo. Otro cronista de la Compa- 
ñía de Jesús, dice: que «el P. Juan Gómez terminó la o- 
bra del templo y Colegio que apenas estaban empeza- 
das,» y el minucioso historiador de la misma Doctor 
Manuel Berganzo dice hablando de sus colegios. «El de 
Guadalajara se debió á la misión del P. Fernando 
Suarez de la Concha, por quien había enviado para ha- 
cer misiones el limo, y V. Sr. D. Francisco de Mendio- 






176 HISTORIA 



la, tan parecido en todo al Seflor Quiroga (el Obispo de 
Michoacan D. Vasco) el de Zacatecas se fundó por otra 
misión del mismo P. Concha, lo mismo el de Antequera 
ó Oaxaca, Pw^feZa, Veracruz, Guanajuato, Campeche.» 

El P. Jesuíta Mariano Dávila y Arríllaga, que es el 
continuador de la Historia de la Compañía de Jesús ^^ 
que escribió el P. Francisco Javier Alegre, al hablar de 
la vida y hechos del P. Juan Gómez, no hizo más que 
extractar lo que treinta y tres años antes que él, había 
dicho el Sr. Coronel D. José María Duran, pues este 
escribió en 1856 y el P. D. Mariano Dávila en 1858. 
Es cierto que el Sr. Coronel Duran era un profundo co- 
nocedor de la historia eclesiástica mexicana, que la ilus- 
tró mucho con sus escritos que sobre jesuítas debe ha- 
ber tomado de muy buenas fuentes, y es por lo mismo 
muy digno de crédito, pero el Dr. D. José María Ber- 
ganzo, escribió en 1854 teniendo á la vista, además de 
las obras impresas y publicadas, muchos manuscritos 
que á su restablecimiento en 1853 recogieron los jesuítas 
y que habían dejado guardados en poder de una ó dos 
familas desde el año de 1821, en el que fueron suprimi- 
dos tranquilamente en virtud del Decreto de las Cortes 
Españolas de 25 de Octubre de 1820 ejecutado el 23 de 
Enero de 1821. Como los jesuítas fueron restablecidos 
por Fernando VII. en 1822, fecha en que ya se había 
hecho nuestra independencia, no tuvo por entonces ve- 
rificativo su restablecimiento hasta que el Presidente 
Santa Ana lo hizo por Decreto del 19 de Septiembre 
de 1853. 

Poco más ó menos por ese año tomó la sotana de je- 
suíta D. Mariano Dávila que era un famoso médico, y 



DE PUEBLA 177 



en 1854 el Dr. D. José María Berganzo, poseyendo la 
biblioteca privada de jesuítas, con conocimiento de las 
innumerables obras y manuscritos de muchos de los que 
escribieron sobre su historia, pudo formar el compen- 
dio de la que publicó, que no por ser una completa apo- 
logía de la compañía de Jesús carece de datos intere- 
santísimos y exactos. 

Así es que puede racionalmente deducirse que el P. 
Femando Suarez de la Concha fué el. fundador del Co- 
legio y Templo de la compañía en Puebla, pues enton- 
ces nunca se hacía el uno sin el otro, y que el P. Juan 
Gómez terminó estas obras, en esto ultimo están confor- 
mes todos los historiadores que han tratado este punto, 
pero contra esto hay el hecho siguiente. 

El sábado 28 de Febrero del año de 1767, es decir 77 
años después que el P. Juan Gómez era administrador 
del colegio de Puebla, el Obispo de esta Diócesis D. Fran- 
cisco Fabián Fuero bendijo solemnemente la iglesia de 
la Compañía, y el día siguiente, domingo primero do 
Miirzo, de quincuagésima ó carnestolendas se dedicó. 
Se estrenaron entonces el portal que forma el pórtico, y 
las torres que solo estaban construidas hasta el remate 
del primer cuerpo, porque no se concluyeron á causii 
de las muchas opiniones que hubo de que los arcos del 
pórtico no eran bastantes para sostenerlas, y hay en los 
papeles antiguos, hasta pormenores de esto. Se hicieron 
funciones de iglesia tres días seguidos, comulgaron el 
primer día los niños del colegio anexo al templo, el se- 
gundo las niñas de las principales familias de la ciudad. 
Las calles adyacentes al templo fueron cubiertas de al- 
fombras, flores, pebeteros, cirios y adornos, el Virrey D. 

23 



k 



178 HISTORIA 



Carlos Francisco de Croix, que cuatro meses después de- 
bía expatriar á los jesuítas, fué invitado y no asistió, y 
sí el ex- virrey D. Joaquín de Moncerrat Márquez de 
Cruillas que se hallaba en Cholula, y estaba residencia- 
do. Los padres jesuítas distribuyeron ese día en limosnas á 
toda clase de pobres la cantidad de 1226 pesos, gran 
número de comidas y géneros corrientes. La ciudad 
fué iluminada las tres noches. 

En la obra titulada ^^ Dechado de Principes Eclesiásti- 
cos'' que es la vida del Obispo D. Manuel Fernández 
Santa Cruz y Sahagun escrita por Fray Miguel de To- 
rres, en el Capítulo XX. pag. 120. se lee: que dicho 
prelado escribió una carta suplicatoria al P. Provincial 
de la Compañía de Jesús que estaba en Méodco (año de 
1677), pidiéndole religiosos de su Compañía; que condes- 
cendió con todo gusto el P. Provincial de dicha Compañía, 
y entre los sugetos que señaló fué uno el Venerable Va- 
rón P. José Vidal; que con este vinieron los demás reli- 
giosos á Puebla, y por calles, esquinas, plazas y tem- 
plos, hacían ó daban misiones y predicaban, y que el Sr. 
Obispo Santa Cruz asistía con los religiosos al confe- 
sonario y á cuantas funciones se hicieron de día y de 
noche. 

Por esto se ve que antes del P. Juan Gómez, vinieron 
esas misiones delP, José Vidal, pues en 1677 el prime- 
ro tenía 16 años de edad y aun no era jesuíta, porque 
tomó la sotana en 1682. 

Según el P. Alegre poco antes de las controversias 
en Puebla entre los jesuítas y el Illmo. D* Juan de Pala- 
fox de Mendoza, es decir el año de 1647, los primeros te- 
nían establecido un seminario en su colegio ó lo que ea 



DE PUEBLA 179 



lo mismo en su convento; por último otro cronista dice 
que el 19 de Julio de 1647 ^'predicó en el colegio del 
Elspíritu Santo á presencia de un numeroso concurso el 
P. Provincial de la Compañía Pedro Velasco" y entre 
las donaciones que en 1645 hizo el P. Francisco Calde- 
rón al Sr. Polafox, figura como última esta partida "Del 

Colegio del Espíritu Santo, cada año 15,000 pesos'* 

Es pues evidente que este año existían ya la iglesia 
y el colegio de la Compañía. 

Hay otros dos datos históricos que demuestran que 
en esa época existía ya la iglesia de la Compañía y son: 
el primero, la exposición de la "Cafte^a del Tapado" fr^n- 
te á la puerta de dicha iglesia y el segundo el entierro 
solemne en la sacristía de la misma de la Princesa del 
Gran Mogol llamada Mirra en su gentilidad y después 
de bautizada, Catarina de S. Juan, ó la China de Puebla 
como generalmente se le decía por cariño. 

En el "Diario'' de Robles se lee "1683 Junio. Día 1.^ 
bajaron á un calabozo á D. Antonio Benavides, fingido 
visitador." 

«Julio día 12. Ahorcaron á D. Antonio Benavides 
(alias el tapado) que se disfrazó de visitador del reino : 
le cortaron la cabeza que llevaron á Puebla, y una ma- 
no se clavó en la horca.» 

Parte de este diario está inserto en el "Calendario 
Histórico para 1858. Propiedad de M. Murgía, Editor" 
páginas 40 y 41. en lo relativo á este hecho. 

Los religiosos jesuítas pidieron al Alcalde Mayor el 20 
de Julio del año de 1683 que se quitara de frente á la 
puerta de la iglesia de la Compañía la cabeza del ajus- 
trciado que se colocó allí. 



180 HISTORIA 



Respecto al segundo dato que prueba la existencia ya, 
en 1686 de la sacristía de la misma Iglesia de la Com- 
pañía voy á es tenderme algo por que ; quizá es uno de 
los hechos más curiosos de la Historia de la ciudad de 
Puebla, y me parece poco conocido ú olvidado por los 
vecinos de esta Ciudad, hecho al que tal vez se deba el 
origen de las enaguas llamadas Castor poblano y el apo- 
do de China poblana que se da á las hermosas criollas 
de Puebla, pertenecientes á la clase humilde del pueblo. 

Cuando empezaban á calmarse en Puebla, el año de 
1685, las conciencias escandalizadas y los ánimos exal- 
tados por la cuestión de la expulsión de los padres de 
la Compañía de Jesús, que en esta ciudad se reputó co- 
mo un atentado, y una profanación, y fué motivo de lá- 
grimas y sentimiento entre la generalidad de los veci- 
nos por la grande estimación de que gozaron siempre 
los jesuítas, un acontecimiento inesperado vino á neu- 
tralizar de una manera agradable las tristes impresio- 
nes que dejaron esos sucesos. Este acontecimiento fué 
la llegada á Puebla de la Princesa del Gran Mogol, es- 
clava del Capitán D. Miguel Sosa, en breves palabras 
recapitularé la historia de esta infortunada mujer. 

En los años de 1684 y 1685 estaban infestados de pi- 
ratas los mares mexicanos. Gobernaba entonces la 
Nueva España el 28.° Virrey que era D. Tomás Antonio 
de la Cerda y Aragón, Conde de Paredes, Marqués de 
la Laguna, quién vivía en México con su esposa la pia- 
dosa Señora Doña María Luisa Manriques de Lara y 
Gonzaga. 

Entre los piratas que surcaban las aguas del Mar Pa- 
cifico, el más notable de ellos era Sir William Dampier, 



DE PUEBLA 181 



inglés, que con cuatro buques de mediano porte, y dos pa- 
taches acababa de hacer una intentona atrevida en la 
bahía de Acapulco, para apoderarse de un buque perua- 
no cargado de riquezas que estaba allí anclado entre el 
castillo de San Diego y la Batería del cerro del Vigía. 
Los piratas ingleses acometieron la empresa pero fue- 
ron vigorosamente atacados por los Acapulquefios cuan- 
do se atrevieron á desembarcar en las "Dos Ceibas'' que 
era entonces el muelle del puerto. Reembarcados los 
piratas con grandes pérdidas de hombres y municiones 
tomaron rumbo á Manila, y Sir Towunley segundo jefe 
de la flotilla de Dampier, tomó la delantera con un na- 
vio de medio porte y un patache á remolque. En su 
travesía distinguió un buque chino, puso la proa á 61, y 
lo abordó para hacerlo su presa. 

En ese buque viajaba para la América del Sur una 
Princesa china, del Gran Mogol, llamada Mir-ra de la 

cual se apoderó en el abordaje Sir Towunley de prefe- 
rencia. 

Como este pirata solo buscaba oro, satisfizo su codicia 
con robarse el rico equipaje de la Princesa, mirando á 
la persona de ésta con el más grande desprecio; el pira- 
ta siguió su viaje para Manila, donde no contento con el 
provecho pecuniario que había obtenido vendió á la 
Princesa Mir-ra como esclava á un comerciante de ese 
lugar. 

Antes de referir la llegada á Puebla de ésta, diré que 
este hecho está publicado en el ^^ Apéndice al Dicciona- 
rio Universal de Historia y de Geografía Tomo 1.° VIII 
de la Obra. Letra C. página 544. Columna 1.^ en estos 
términos: 



\í.. 



182 HISTORIA 



''Catarina de San Juan: esta princesa del Gran Mogol, 
llamada en su país Mirra, cayó cautiva de un pirata ¿ 
quien la compró un comerciante de Manila, quien la 
trajo á Acapulco, y á su vez la vendió al Capitán Miguel 
Sosa, vecino de Puebla. Llegados á esta Ciudad pues- 
ta libre por su amo Catarina se dedicó á las mejores o- 
bras de piedad, hasta ser venerada por la M. María de 
Jesús Tomelín, cuyas virtudes están declaradas en gra- 
do eximio. Catarina murió en Puebla, y su cadáver 
fué conducido por canónigos, regidores y prelados, á la 
iglesia de la Compañía, en cuya sacristía se sepultó, y 
á poco después se le hicieron honras, en que predicó el 
P. Francisco Aguilera un sermón más panegírico que 
fúnebre, impreso en 1688.'' 

El Sr. D. José María Lafragua publicó lo mismo que 
dice el artículo anterior, siendo muy joven en la impren- 
ta de D. Ignacio Cumplido, este Sr; también publicó es- 
te suceso el año de 1 840 en su Quinto Calendario de es- 
te año, y en otros documentos se encuentran estos da- 
tos acerca de tan singular princesa. 

El comerciante de Manila trajo á dicha princesa chi- 
na á Acapulco donde se la propuso en venta al capitán 
D. Miguel Sosa,' honrado comerciante nativo de Puebla 
de los Angeles, arreglado el precio la adquirió Sosa, 
quien el año de 1683 caminó con ella para esta ciudad 
donde luego que llegó hizo saber á su esclava que que- 
daba libre y dueña de su voluntad, pero Sosa, que de pa- 
so es bueno advertir, había tratado á la Princesa con 
las consideraciones que merecía su desgracia y la traía 
provista de ricas telas y alhajas dispuso que se bautiza- 
ra lo que se verificó dándole el nombre de Catarina de 



DE PUEBLA 183 



t 

í 



Saa Juan^ porque así se llamaba la venerable monja 
profesa de Sta. Clara de Atlixco hija de D. Manuel En- 
riquez y de Doña Ana Muñoz, vecinos de Puebla, que 
habiendo tenido el sentimiento de que muriera el 24 de 
Marzo de 1678 su hija, quisieron que llevara el nom- 
bre de ésta la neófita. El Capitán D. Miguel Sosa no se 
conformó, con solo esto sino que como en aquellos tiem- 
pos nada se hacía sin la consulta al prelado diocesano^ 
que era D. Manuel Fernández Santa Cruz, pidió á este 
su permiso para que la princesa fuera puesta para edu- 
cación religiosa, con la Madre María de Jesús Tomelín, 
arreglado esto la Madre Tomelín recibió á la neófita, y 
lá puso bajo la dirección espiritual de su mismo confe- 
sor el Dr. D. Francisco Valdés y Sierra Cura de la pa- 
rroquia del Santo Ángel Analco. 

Desde que llegó á Puebla Catarina demostró la gran- 
deza de sus sentimientos y la dulzura de su corazón, con 
las telas que le compró el Capitán Sosa, vistió á niñas 
pobres, cedió sus alhajas á la Virgen de los Dolores, y 
por fin murió llorada de todas las mujeres de Puebla 
entre las que era conocida por la China como le decían 
por cariño. 

Como se dice en el artículo que he copiado arriba, su 
entierro fué suntuoso, además de que cargaron, su cadá- 
ver los prelados de las religiones, el clero, canónigos, 
hermandades se sepultó en la Sacristía del templo de la 
Compañía. 

En un escrito de la época se lee esto con relación á Ca- 
tarina de San Juan: "Murió en la profundísima humil- 
dad que había vivido y al remontarse al cielo su espíri- 
tu para gozar del descanso y eterno gozo, lleva al coro 



i 



184 HISTORIA 



de ángeles los cantigos de los pobres, que entonan al 
Dios Omnipotente rogando fervorosos que reciba en su 
santo seno al dechado de la más cristiana humildad, con 
quien tenían el pan del alma y el alimento del cuerpo. ' 
Hablando de su traje dice: "jamás se le vieron zapatos 
picados de seda, ni medias labradas á la muñeca, ni 
basquinas recamadas, ni gorjales de oro, ni de plata, ni 
aljófares, vistió siempre su zaya de cabral, ó de tosca 
vicuíia, ó lana, en los rigores del frió, y de zangala to- 
do lo demás del año, que llaman zangalejo." 

Este zangalejo se generalizó entonces en Puebla, pe- 
ro lo usaban todas las criadas de los conventos de mon- 
jas, y el rojo so usó por ellas con licencia del Vicario 
de Monjas Dr. D. José Zalazar y Varona. 

Tal vez en el traje de Catarina de San Juan tenga o- 
rígen el zangalejo ó castor de la China de Puebla, como 
le decían. 

Me parecen bastantes estos datos paraprpbar la anti- 
güedad de la iglesia de la Compañía y del colegio Ca- 
rolino. 

Este edificio ha sido teatro de algunos acontecimien- 
tos notables. 

El día 22 de Agosto del año de 1833 á las doce y 
cuarto del día se escuchó en Puebla una terrible deto- 
nación, después de la cual se vio envuelto en una in- 
mensa nube de humo el colegio Carolino, los vecinos en 
tropel ocurrieron y rodearon el edificio atraídos por la 
curiosidad, ocurrieron las autoridades y tropa, y se vio 
<iue una gran cantidad de pólvora que se estaba cons- 
truyendo en ese edificio estalló repentinamente causan- 
do la muerte de 138 personas que trabajaban en fabri- 



DE PUEBLA 185 



car ese explosivo, el colegio sufrió mucho porque ha- 
biéndose desquiciado una pilastra con la explosión, ca- 
yó y tras ella un gran tramo de corredor y los techos 
de la piezas altas, se procedió á sacar de los escombros 
á los obreros y hasta las tres y media de la tarde se ha- 
bían sacado 66 cadáveres de hombres y mujeres, á esa 
hora se interrumpió bruscamente esta operación, porque 
en esos momentos circuló de boca en boca la noticia de 
que el cólera Morbus se había presentado en Puebla, y 
acababa de morir el primer individuo que fué atacado 
de esa enfermedad en menos de dos horas. 

El pánico que difundió esta noticia fué terrible, todas 
las gentes que se aglomeraban en derredor del colegio 
Carolino huyeron despavoridas á refugiarse en sus ca- 
sas quedando el lugar tan abandonado, que la autoridad 
tuvo necesidad de tomar hombres á fuerza para seguir 
extrayendo de los escombros los cadáveres que hizo la 
explosión, se trabajó toda la noche con la esperanza de 
encontrar alguna persona viva, pero no fué así, no se 
extraían de las ruinas más que cadáveres, á las doce 
del día siguiente se habían sacado 107 y en la tarde y 
día 24 se encontraron otros tres, sumando el total 110 
personas que perecieron en esta catástrofe, y algunas de 
las heridas que murieron después, 

La renovación de la parte del Colegio Carolino, que 
fué destruida en este accidente se estimó en más de 
60,000 pesos, gastos de reposición que no se habían he- 
cho tan crecidos desde la fundación de él, que según el 
Padre Cura Vicario Foráneo de Amecameca Fortino Hi- 
pólito Vera, fué el 15 de Abril de 1587. 

En la iglesia anexa al Espíritu Santo está la notable 

24 



186 HISTORIA 



pintura, imagen de la Virgen del Pópulo, que era pro- 
piedad de San Francisco de Borja, quien la dedicó y re- 
galó á este templo remitiéndola con el Padre Mescuria- 
li; había otra Virgen que según la tradición, sus alha- 
jas en parte de las de la propiedad de la mujer de San 
Ignacio de Loyola, mujer que tuvo antes de que se con- 
virtiera, y un San José llamado del milagro que costó 
290 pesos, y se compró para la casa de Ejercicios del 
mismo local. 

La iglesia de la Compañía estuvo un poco de tiempo 
cerrada y sin que se celebri,ra el culto por la extinción 
de los jesuítas; cuando se volvió á abrir, en 1821, hi 
zo los nuevos colaterales el Canónigo D. Cayetano Ga- 
llo, y las demás obras de ornato moderno las hicieron 
en 1838 el también Canónigo D. Joaquín Mellado y el 
Pbró. D. Ignacio Centurión. 





^* O^^íi «>4!g«^& «><^^^ «><^^^ «><^<^* ^<g^<^* «><^<^<» «><g><^^ ^<^ 



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CAPÍTULO XVII. 

Seminarios de Jksüitas. San Jerónimo. San Ildefon- 
so. S. Ignacio- S. Javier. La PeníTenciaría. Igle- 
sia DEL Refugio. Expulsión de los Jesuítas de 
Puebla. Relación de los que fueron expulsados 
DE cada Colegio. Notables Jesuítas nacidos en 
ESTA Ciudad, 



5¿. prime, s»-,„aHo ,ue .os Jesuítas «.aMede«„ 
""^en Puebla el año de 1579, ftié el de San Jerónimo^ 
que estuvo en un edificio contiguo al colegio de monjas 
de este nombre, para sU edificación compraron el sitio> 
que era uno destinado para obraje de lanas, hicieron 
una vivienda aunque reducida para su objeto^ bastante 
cómoda cooperando con grandes cantidades de dinero 
para dicho seminario D, Juan Barranco. El ano de 169á 
se abrió el curso de artes. 

En seguida fundaron el Colegio de San Ildefonso, uno 
de los más notables de la Compañía de Jesús» 

El séptimo Obispo de Puebla D. Alonso de la Mota y 



\ 



188 HLSTORL\ 

Encobar, coitótrayó para su sepoiero, una iglesa que 
dedicó á .San Ildefonso Arzobispo de Toledo, cayo nom- 
bre llevaba, y pretendiendo establecer un hospital de in- 
dios, añadió á la fábrica unas piezas de su casa, pero 
temiendo que después de su muerte no pudiese subsis- 
tir esa. obra de piedad, ó por otras causas determinó 
ceder la iglesia y casas á la Compañía de Jesús, ccm el 
exclusivo fin de que en ellas fundaran un colegio para 
estudios mavores de Filosofía v Teóloga. 

Hecha la donación el Virrey D. Rodrigo Pacheco Oso- 
río 3Iarqués de Cerralvo dio la aprobación, se otorga- 
ron laá escrituras, señalando el Sr. Obispo además de la 
donación una renta para los capitulares que asistiesen 
el día 23 de Enero de cada año á la función, porque de- 
jó nombrados patrones del co!^o al Dean v Cabildo 
Eclesiástico de Puebla, con la condición expresa de que 
sí algún año faltaba el Cabildo por solo este hecho, y 
sin controversias ni disputas de derechos pasara el pa- 
tronato al mismo Santo titular, á quien en su nombre se 
presentaría la candela. Solicitó el mismo Sr. Obispo, y 
obtuvo del Virrey y del Claustro de Doctores de la Uni- 
versidad de México, que los cursos de filoscfía y teolo- 
gía hechos en el colegio de San Ildefonso de Puebla sir- 
vieran para graduarse en esa Universidad en las mis- 
mas facultades, con solo los certifícados de los superio- 
res de dicho colegio. 

Los Jesuítas entraron en posesión de la donación y 
RUS beneficios, fundándose dicho colegio el 13 de Enero 
del afto de 1624, haciéndose función el 23 del mismo 
mes y alio, antes de recibir la aprobación virreinal; por- 
á consecuencia d3 un tumulto habido en México con- 



-^ 



DE PUEBLA 189 



tra el Virrey D. Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel 
Marqués de Gelvez Conde de Priego, su sucesor, que lo 
fué D. Rodrigo Pacheco Osorio, vino ¿i dar las aproba- 
ciones que ya estaban hechas por el primero. 

Después de la muerte del Sr. Obispo Mota, los Jesuí- 
tas acordaron ampliar el edificio. 

El 10 de Agosto del afio de 1776 el Obispo D. Victo- 
riano López Gonzalo pidió el Colegio para fundar un 
hospicio de pobres, surgieron con este motivo algunas 
dificultades que allanadas fueron, porque expulsados 
como habían sido los Jesuítas sobraban pretendien- 
tes á los edificios que habían dejado; se cedió dicho co- 
legio al Obispado de Puebla el 23 de Diciembre del año 
de 1784. no se pudo por entonces realizar la idea del 
Obispo López Gonzalo, hasta Junio del año de 1825 
siendo Gobernador del Estado D. José María Calderón, 
insistió llevar á cabo el pensamiento del Obispo citado, 
y en ese mismo aHo el Congreso Constituyente decietó 
la creación del Hospicio de pobres, señalándose para 
ello el edificio del Ex-colegio de San Ildefonso. El Hos- 
picio se abrió sin ninguua ceremonia el año de 1832. 

El Seminario de San Ignacio de Loyola, fué fundado 
después. 

El Provinci¿il de la Compañía de Jesús, padre Fran- 
cisco Arteaga, que por mucho tiempo meditó la funda- 
ción de un nuevo Seminario en Puebla, intentó realizar- 
lo pero encontró una tenaz resistencia de parte del Fis- 
cal, en vista de ella el padre Arteaga solicitó y obtuvo 
del Virrey D. José Sarmiento y Valladares Conde de 
Moctezuma y Tula un amplio y razonado informe en fa- 
vor de la creación del seminario, firmado el 3 1 de ulio 



j 



190 HISTORIA 



del año de 1700, y otro no menos favorable del Ayuntíi- 
miento de Puebla echa 3 del irjísmo mes y año. Con es- 
tos documentos, y lo demás necesarios, el padre Procu* 
rador de la Compañía Bernardo Rolandegui, se presen- 
tó en la Corte de Madiid y pidió al Rey Don Felipe V, 
las licencias para la fundación del nuevo seminario O- 
ido el Fi cal del Rby, y Consejo del mism por Real Cé- 
dula de 12 d Agcst'j de 1701 concedió al Superior de 
la Compañía de Jesús en Puebla las lie fjcias que pedía 
para fabricar el seminario, con vivienda cómoda para 
los colegiales y profesores, y con privilegio de que de 
este semií:ario pudieran pasar al colegio de San Ilde- 
fonso. 

No pudo apesar de todo esto, fundarse el nuevo Semi- 
nan j, porque no f . é posible que vinier* el original de 
la Real Cédula sino hasta principios del añ j de 1702, al 
mismo tiempo el padre Procur dor Bernardo Rolande- 
gui, escribió al Provincial de México que se necesitaba 
en (:se caso el consentimiento del ordinario, aquel no 
perdió tiempo, se dirigió en cuanto supo esta noveiad 
al Dean y C bildo Eclesiástico de l:^uebla Sede Vacan- 
te, por muerte del Obispo D Manuel Fernandez Santa 
Cruz. El Cabildo se remi ió á un informe del Doctor D. 
Juan de J¿mre;í:ui y Bárce a, Doctoral de la Catadral 
Prí)VÍsor, y Vicario General del Obispado, quie . emitió 
Ci informe el día 13 de Diciembre del añ i de 1 4OI, apro- 
bando y encomiando el pensamiento; conforme en todo 
el Cabildo Eclesiástico expidió el 1 , del mismo mes y 
año el Decreto respectivo que ñrmó D Diego de Victo- 
ria y Zalazar dando el más amplio consentimiento. 

Entre tanto el m ,s siguiente, Enero de 1702, llegó la 



DE PUEBLA 191 



Real Cédula original: el padre Francisco Arteaga liabia 
comprado el año dh 1700, unas casas hechas en sitios 
de Agustín Matienzo, ó su testamentería, ubicadas fren- 
te al Colegio de San Ildefonso, (hoy el Hospicio), y en e- 
llas se dispusieron las habitaciones para los padres, se- 
mioaristas, filósofos, y teólogos que debían pasar allí 
procedentes del Seminario de San Gerónimo. 

H.cho esto el día 7 de Mayó del año de 1702, vinie- 
ron procesionalmente en comunidad los fundadores del 
nuevo seminario desde el de San Gerónimo, á la iglesia 
del Colegio de San Ildefonso, donde los recibieron todos 
los jesuítas residentes en Puebla, menos los enfermos. 
Los cuatro más antiguos tomaron en hombros la estatua 
de San Ignacio de Loyola y la pasaron al nuevo semina- 
rio, tras el Santo iban los seminaristas de San Gerónimo 
que se reputaban fundadores del nuevo de San Ignacio, 
los superiores del primero, el padre Provincial y jesuí- 
tas, el padre Antonio Arias primer Rector de la nueva 
institución, algunos miembros del Cabildo Eclesiástico, 
el Ayuntamiento de la Ciudad, y muchos particulares. 

El día siguiente, 8 de Mayo se dijo la primera misa en 
el nuevo seminario, comulgaron durante ella los semina- 
ristas y después fueron en procesión á la iglesia del Es- 
píritu Santo á dar gracias. 

El día 18 del mismo mes y año se puso la primera 
piedra del edificio que en toda forma se iba á levantar, 
asistieron á esta ceremonia loa cabildos eclesiástico y 
civil, los prelados con sus respectivas religiones, las au- 
toridades y los principales vecinos en gran número, puso 
esta piedra el padre Prepósito General Tirso González 
que estaba en México de paso para el Paraguay, pro- 



i 



192 HISTORIA 



ceden te de la América del Norte, en lugar del padre 
Doctor D. Diego Victoria Salazar que había sido el es- 
cogido, y cedió el honor al Prepósito General. 

El seminario se concluyó pocos afios después, habien- 
do mejorado mucho su fábrica material el Rector 
padre Nicolás Calatayud y el Obispo D. Pantaleón 
Alvarez Abreu. 

A esta fundación siguió la de S. Francisco Javier, ó S. 
Javier como siempre se le ha llamado, para compendiar 
la historia de este edificio se necesita hacer una expli- 
cación sobre la familia del padre Antonio . Herdoñana 
que fué su fundadora. 

El año de 1733 murió en Puebla D. Sebastián Roldan 
y Aristigui natural de la Isla de Santo Domingo, ave- 
cindado en la primera desde su niñez, tenía un hijo lla- 
mado también Sebastián, que fué Doctor, y una hija 
llamada Angela que estaba casada con D. José Martí- 
nez Herdoñana, de cuyo matrimonio había seis niños, 
los varones fueron Antonio, José y Manuel y tres niñas. 

D. Sebastián Roldan al morir dejó 80,000 pesos á su 
hija Angela, y proporción almente á Sebastián; Antonio 
Herdoñana hijo de Angela nació el año de 1709, tomóla 
sotana de jesuíta en el noviciado de Teppzotlan el día 1.^ 
de Julio de 1730, y pasó al colegio de S. Gregorio de 
México el año de 1733; año en que murió su abuelo. 
Este colegio como se sabe estaba fundado única y ex- 
clusivamente para los indios, y el padre Antonio Herdo- 
ñana se propuso fundar uno igual en Puebla dedicado á 
San Francisco Javier; su madre Doña Angela había muer- 
to ya, dejándole toda la fortuna que heredó de su padre 
D. Sebastián Roldan considerablemente aumentada. El 



DE PUEBLA 193 



padre Herdofiaiía emprendió la obra previos los trámites 
necesarios que violent^i á fuerza de dinero, y consiguió 
verla terminada aunque á todo costo. 

"Este colegio;'* dice el Coronel D. José María Duran; 
^'fué en su fábrica material uno de los más bien dis- 
puestos y acomodados de la ciudad, en su iglesia igualmen- 
te uno de los más bien acabados templos que en ella se 
distingue]!." 

El padre Mayora dice: "hay en él á más de una escue- 
la de niños indios una congregación numerosa de indios 
é indias á quienes se explica la doctrina cristiana/' y el 
padre García en sus ''Utilitarios trabajos de la Compa- 
fila de Jesús en las Américas/' dice: Es el templo de 
S. Javier de la Puebla uno de los más hermosos que han 
hecho los Jesuítas, su adorno es de todo gusto, sus imá- 
genes bellísimas, su cúpula arrogante, tiene una sola 
torre, pero la fachada es de tres cuerpos de un orden 
dórico caprichoso. La vivienda del colegio es amplia, 
cómoda y muy bien distribuida, goza de la luz del sol 
naciente, y de libre ventilación en todos sus departamen- 
tos, costó esta obra más de 40,000 pesos, sin contar con 
los adornos del templo que se estrenó el día 3 de Di- 
éiembre del año de 1751, y sustituyó á la capilla de S. 
Miguel de indios.'' Esta capilla de San Miguel de indios 
fué una que levantaron los jesuítas pocos años después, 
de su establecimiento en Puebla, era primero de techo 
de teja, después fué de azotea, en ella se explicaba la 
doctrina cristiana á indios é indias, y estaba en la esqui- 
na de la calle del Espíritu Santo ó de la Compafiía y la 
de la Aduana. En ella se veneraba una imagen de S. 
Miguel Arcángel, que por su tamaño, pues tiene como 

53 



L 



194 HISTORIA 



una vara de alto, se conocía con el nombre de Sán'Mi- 
guelito, esta capilla estuvo cerrada desde que se estre- 
nó la iglesia de San Javier, y después fué demolida 
trasladándose la imagen de San Miguel, á la iglesia de 
San Juan del Rio donde está hasta la fecha. 

La iglesia y colegio de San Javier estuvieron sujetos 
á los vaivenes de los bienes de Temporalidades después 
de la expulsión de los jesuítas, terminando en servir 
parte de los terrenos del coleg-io, para levantar la her- 
mosa Penitenciaria que con orgullo ostenta Puebla, cu- 
ya historia compendiíida es la siguiente que extracto 
del curioso y erudito informe que sobre este edificio 
emitió el 2 de Abril de 1891 el Sr. Lie. Patricio Carras- 
co Secretario de la junta reconstructora de la Peniten- 
ciaria, y D. José María Barajas que rectificó algunos 
errores históricos en que sobre este edificio había incu- 
rrido una publicación. 

Habla Carrasco: "Desde el año de 1834, se determi- 
nó abandonar la antigua cárcel, que existía en el sitio 
ocupado ahora por el teatro de Gíuerrero, y establecer 
una nueva cojí mejores condiciones en el exconvento 
de padres Jesuítas de San Javier, que acababa de apli- 
carse al Estado en virtud de la ley expedida por el So'- 
berano Congi'cso déla Unión el día 13 de Enero del mis- 
nío año." 

"Tan laudable propósito encontró un eficaz apoyo en 
el Señor General Felipe Codallos, quien al encargarse 
del Gobierno en 1837, formó especial empeño en que 
la obra se ejecutara, y desde luego' se encomendó él es- 
tudio y dirección ál hábil artista D. José Manso, íiumilde 
hijo de Puebla, que prestó importantes servicios al pro- 



DE PUEBLA 195 



greso, ya organizando la Academia de Dibujo y forman- 
do en ella laboriosos artesanos, ya ocupándose de obras ar- 
quitectónicas de indisputable mérito como, el tabernáculo 
de la Catedral y el salón de Sesiones del Congreso del 
Estado, ya restableciendo el Museo, y ya introduciendo, 
el primero, á la República el arte litográfico y el de gra- 
bado de metales. Manso habia visitado con sumo inte- 
rés, las principales prisiones que en aquella época 
existían en Europa y los Estados Unidos; eligió como 
más conveniente para nuestro país el mismo plan de la 
penitenciaria de Cincinati, con algunas modificaciones 
y una vez aceptado su pensamiento, el GraL Codallos 
puso la primera piedra del edificio, el día 1 1 de Diciem- 
bre de 1840/' 

"Mucho adelantaron los trabajos en los primeros aüos, 
contándose como elemento para verificarlos con el pro- 
ducto de una contribución del dos por ciento sobre lico- 
res, que se destinó exclusivamente á ese fin: y ya esta- 
ba levantado el edificio del departamento de hombres, 
en términos que solamente faltaba construirlas bóvedas 
del techo superior, cuando la invasión norte-americana 
en 1847, motivó que la defensa de la Patria interrum- 
piera las obras, y originó también la pérdida de mate- 
riales y artefactos, depositados allí, por valor de 8,000 
pesos,. y consumidos por los invasores, ó extraviados 
durante la ocupación de la plaza/' 

"Volvió en 1849, bajo la administración del inolvida- 
ble gobernante D. Juan Múgica y Osorio, á Qontinuar 
la obra, y siguió después alimentándose con algunos 
otros recursos que proporcionó el Erario del Estado, 
iiasta que, concluida casi la Penitenciaria de Hombres, 



L 



196 HISTORIA 



fué de nuevo preciso abandonar la empresa porque la 
Nación estaba invadida por el ejército francés, y á Pue- 
bla estaba señalada la honra de servir como baluarte, 
para contener esa injustísima invasión." "Nuestra pla- 
za, después de la gloriosa victoria del 5 de Mayo de 1 862, 
se convirtió en un inmenso cuartel " "y las prin- 
cipales alturas, lo mismo que muchos edificios, se tras- 
formaron en fortalezas." 

*'La Penitenciaria, entonces se destinó también á ese 
fin, y en ella sus valientes defensores recibieron rudos 
y frecuentes ataques del enemigo, que deteniéndose an- 
te sus muros, tuvo tres veces que retroceder avergon- 
zado, hasta que convertida en una gran ruina, se hizo 
necesario abandonarla." 

"Durante la dominación extranjera, y aun despüés'de 
obtenida la restauración de la República, el destruido e- 
dificio, sin vigilancia alguna, sirvió muchas veces de 
guarida á los malhechores, y fué destruyéndose más y 
más, pues diariamente se extraían lozas, piedra y cnan- 
to podia desprenderse de él, hasta que varias personas 
por iniciativa individual se asociaron el 12,de Agostó de 
1879, pidiendo autorización, que se les concedió desde 
luego, para impedir que continuara el deterioro y pro- 
curar que la obra se llevara adelante, con los recursos 
qué á ese intento pudieran arbitrarse." "Tal fué él ori- 
gen de la Junta reconstructora que constituida formal- 
mente, en virtud del decreto de la H. Legislatura fecha 
13 de Diciembre del afio de 1879 consiguió bajo la pro- 
tección del virtuoso Gral. D. Juan Orisóstomo Bonilla, 
Grobemador entonces del Estado que se diera principio 
á la reconstrucción el 5 de Febrero de 1880." Hasta 



DE PUEBLA 197 



aquí textualmente el Sr. Lie. Patricio Carrasco; sigo 
extractando sus importantes noticias. 

Bajo las aáministraciones de los generales D. Juan 
Crisóstomo Bonilla; D. Juan N. Méndez y D. Sosendo 
Márquez continuó la obra, además de los recursos que 
estos señores dedicaron á ella, el Presidente de la Repú- 
blica General Porfirio Diaz tomó empeño y consiguió 
que $30,000 de un crédito que existía á favor del fisco Fe- 
deral con cargo á la Hacienda Pública del Estado, in- 
gresara á los fondos de la Penitenciaría. 

La obra costó 301,626 pesos 56 centavos, siguiéndose 
en ella la distribución y planos de José Manso, que res- 
petó el ingeniero y arquitecto moderno D. Eduardo Ta- 
mariz, y el maestro de obras D. Juan Calva y Zamudio. 
Se inauguró solemnemente el 2 de Abril de 1891. La 
junta que se ha mencionado estuvo compuesta de los 
Señores Patricio Carrasco, José Luis Bello, Guillermo 
Mendoza, Mucio Hernández, Lorenzo J. Osorio, Miguel 
Vainas, Joaquín Pardo y Múgica, Antonio Pérez Marín 
(hijo) é Ignacio López, cuya Junta, según el Sr. D. José 
María Barajas, solicitó y obtuvo del Gobierno del Sr. 
Gral. Manuel González que le condonase al Estado de 
Puebla 30,000 pesos que debía por la contríbución fede- 
ral, teniendo en cuenta que la mayor parte del edificio 
de la Penitenciaria de San Javier habían sido destrui- 
dos en la época de la intervención francesa. Agrega 
el Sr. Barajas, que en este arreglo tuvo una intervención 
directa del Sr. D. Juan Fenochio quien obtuvo ese feliz 
resultado arreglando el negocio con el General Porfirio 
Kaz, que entonces desempeñaba la Secretaría de fomen- 
to en el Gabinete del Gral. González. 






198 HISTORIA 



Esto fué lo único con que ayudó el Grobierno Federal 
cuya cantidad se comenzó á pagar durante el Gobierno 
del Gral. Méndez con 8,000 pesos anuales, el Estado 
contribuyó solo durante las aditiinistraciones de los ge- 
nerales Bonilla y Méndez con 95,768 pesos 52 centavos, 
y durante la del Gral. Rosendo Márquez con 82,252 pe- 
sos 84 centavos. Aquí terminan los datos que publicó 
el referido Sr. D. José María Barajas. Actualmente el 
antiguo colegio de Jesuítas sirve de cuartel al Batallón 
del Estado. 

Continuando la historia de las obras de los jesuítas 
en Puebla diré que otro de los templos de esta ciudad, 
el de la Virgen del Refugio, se debe al padre de la Com- 
pañía de Jesús Miguel José de Ortega, quien siendo muy 
'devoto de la virgen dé ese nombre, "á costa de muchos 
trabajos, dice el padre Dávila en su "Continuación de 
la Historia de la Compañía de Jesús en Nueva España," 
vergíienzas é industrias que le inspiraba su ardiente ce- 
lo y amor á la Santísima Virgen, logró levantarle un 
hermoso templo, con su bien provista sacristía y cómo- 
da habitación para su capellán, cuyo templo hasta el día 
subsiste y es uno de los muchos monumentos de la pie- 
dad de los jesuítas, además por toda la ciudad de Pue- 
bla consiguió, que se colocaran imágenes de la misma 
advocación á costa de loa vecinos, y con más ó menos 
adorno, á donde el padre iba á predicar con frecuencia, 
diariamente se rezaba de noche el rosario, se ilunaina- 
ban en las festividades de la Señora, y se fomentaba 
grandemente la devoción: dícese en los apuntes de su 
vida haber sido más de ciento veinte los nichos en . que 
estaba colocada la dicha Santa' Imagen.'' 



DE PUEBLA 199 



Entre este número de imágenes del Refugio no se con- 
taban ni la que el padre Ortega colocó en el altar mayor 
de San Roque, ni otra que colocó personalmente en un 
gran nicho en la esquina de la plaza principal y calle 
de la Santísima, hoy de Zaragoza. Esto pasaba el año 
de 1746. En el de 1747 se puso la primera piedra de 
la iglesia del Refugio y se estrenó el año de 1752. 

Estas fueron las fundaciones que habían hecho en 
Puebla los jesuítas cuya expulsión de todos los dominios 
españoles se verificó el año de 1767. La noche del 24 
al 25 de Junio de ese año se ejecutó en MéxicOy y por 
causas independientes de la voluntad de los encargados 
de llevar á cabo esta empresa no se pudo verificar en 
Puebla esa misma noche como se habla convenido que 
fueran simultáneamente expulsados, á una misma hora 
de todos los lugares en que residían en la Nueva Espa- 
ña, sino hasta el día siguiente. 

A las cinco de la mañana se les notificó el decreto de 
expulsión, se reunieron a lo& padres en los colegios, y en 
el momento cundió la noticia por toda la ciudad, y ]a 
gente corrió á aglomerarse frente á los edificios que ocu- 
paban. La noticia causó profunda sensasión y en los 
primeros momentos el vulgo creyó que esa providencia 
era emanada de la controversia que el año de 164,7 ha- 
bían sostenido con el Obispo Don Juan dp Ealafox y 
Mendoza, con motivo de las licencias y privilegios que 
tenían para adra,inistrar sacr^imentos y. la cuestión, de 
los diezmos y dé una hacienda de Vórácruz, pero al sa- 
berse el mismo día que la expulsión era general, todos 
los vecinos' de Puebla se esmeraron en tnanrfestar á los 
padres su sentimiento. 



200 HISTORIA 



Desde luego les proporcionaron carruajes y tiros, gran 
abundancia de provisiones de boca, porque se supo que 
en el acto debían de salir para Veracruz, así fué en ef ec- ' 
to, en el mismo día salieron para este puerto todos los 
que existían en Puebla quedando solo once que esta- 
ban completamente imposibilitados para caminar, á es- 
tos se repartieron á varios hospitales, donde quedaban 
en condición de detenidos, entre ellos había dos dementes 
el estudiante Joaquín Castro, y el Coadjutor Antonio 
Lozano, que fueron llevados al hospital de San Roque: 
había también otro sacerdote que se hallaba en el mis- 
mo caso, era el Padre Juan Ramírez, pero ó nó se creyó 
en su locura, ó gozaba en esos días de momentos lúcidos, 
por lo que marchó con los demás y después tuvo un fin 
trágico en la Habana. 

Entre los enfermos estaban los Padres José Manuel 
de Estrada, de Guadalajara, ppeta festivo muy notable, 
Juan Francisco Reyes Salazar poblano y Francisco Cha- 
vez de Querétaro. Los expulsos de Puebla fueron: 

Colegio del Espíritu Santo. 

P. José Castillo. Rector. 

P. José Silva. Ministro, Consultor de casa, Pre- 
fecto de salud y estudios menores. 

P. Pedro Cesati. Instructor de tercera probación, 
Consultor de casa, Confesor de los novicios. 

P. Juan de Arrióla. Confesor de los novicios. 

P. Juan Francisco López, Admonitor, Consultor 
de Casa, Director de Ejercicios , Confesor do los no, 
vicios. 



r 



DE PUEBLA 201 



P. Francisco Arámburu, Prefecto de espíritu, 
Confesor de los novicios. 

P. Agustín Arrióla. Confesor de los novicios, 

P. Enrique Alvarez. Confesor de los novicios. 

P. Eugenio Ramírez. Prefecto de caso moral. 

P. Miguel Benjumea. Prefecto de la visitación, 
confesor de los novicios. 

P. Javier Bonilla. Prefecto de la Congregación 
do los Dolores. 

P. Antonio Cid. Prefecto de Cárceles y Congre- 
gación de los mulatos. 

P. Joaquín Trujillo. Prefecto del Catequismo. 

P. José Ignacio Calderón. Prefecto de Iglesia y 
Bibliotecario, 

P. Ignacio Monzárabe. Procurador. 

P. Isidro González. Administrador. 

Padres opebakios. 

P. Alberto Zarzosa. P. Manuel Sotelo. 

P. Ignacio Honderos. P. José Mañán. 

P. José Santelices. P. Joaquín Tapia, 

P. Juan Antonio Torrija. P. Maximiliano GiL 

P. Manuel Domínguez. P. Martín Vallarta. 

P. Laureano Bravo. P. Bemardino Ortiz. 

P. José Bueno. P. Ignacio Gúbert . 

P. José Ortega. Capellán. 

Padbes de tebceba pbobagion. 
P. Pedro Ganuza. P, Eligió Fernández. 



fe. 



202 HISTORIA 



P. Narciso González. P. Miguel Vaquera, 

Maestros de Gramática, 

P. Juan Chavez. Maestro de Mayores, Eetórica 
y Poesía, y Prefecto de la Anunciación. 

Escolar. -Manuel Velasco, Maestro de Medianos. 

P. José Alegría. Maestro de Mínimos. 

Escolar. Magdaleno Ocio. Maestro de Remíni- 
mos. 

Padres Inválidos. 

P. José Calderón. P. Diego Vargas. 

P. Pedro Gallardo . 

Coadjutores. 

H. Javier Yarza. Administrador. 

H. Baltazar Porras. Manteista. 

H. Pedro Inchaurrandieta. Soto Procurador. 

H. Juan Antonio Aguirre. Soto Procurador. 

H. Francisco Ponce. Maestro de Escuela de leer. 

H. Antonio Ramírez. Mtro.de escuela de escribir. 

H. Basilio Blanco. Sacristán. 

H. Mariano Boca. Ropero. 

H. Manuel Ciorraga. Despensero. 

H. Javier Gerardi. Portero. 

H. Salvador Rodríguez, Portero. 

H. Francisco Cos. Manteista. 

H. José Aguirre. Manteista. 
H. Bernabé Pozo. Manteista. 



DE PUEBLA 203 



SüGETOS DEMENTES. 

■ < .. 

,• ■ • • * 

P. Juan Ramírez. H. Francisco Puisac. 

Escolar t[o9quin Castro. H, Tomás Miranda. 

H. Antonio Lozano. 
Sac. 41. Escolares 3. Coadjutores 17, Total 61, 

Colegio DE San Ildefonso. 

' P. Joaquín Isausti. Rector. 

P. Domingo Diez, Ministro y Prefecto de salud. 

P. José Bellido. Admonitor, Prefecto d.e estudios 
mayores, Consultor de casa, y confesor de los 
novicios. 

P. Ignacio Arámburu. Prefecto de Dolores, y 
Confesor de los novicios. 

R.Juan Castañeda. Prefecto de Espíritu, y Con- 
fesor de los novicios. 

P. Tomás Zayas. Prefecto del Catequismo. 

P. Vicente Rotea. Procurador. 

P. Juan Antonio Nava. Operario, 

P. Antonio Salas. Inválido, 

P. Miguel Gutiérrez. Maestro de Prima y Con- 
fesor de los novicios. 

P. Ignacio Coya. Maestro de Vísperas y Consul- 
tor de casa. 

P. Manuel Iturriaga. Maestro de Moral. 

P. Juan Muñoz. Maestro de Escritura, y Prefec- 
to d^ Tornos. 

P. Juan de Dios Cisneros. MaesUo de F\^\c.^* 



k. 



204 HISTORIA 



P. José Ignacio Doporto. Maestro de Lógica. 
P. Simón Arroyo. Maestro Previniente de Filo- 
sofía. 

P. Ignacio Maldonado. Actuante de Prima. 
P. Ramón Poggio. Aetaante de Vísperas. 

Repasantes de Filosofía. 

Escolar J. Cincúnegoi. Escolar F. Bernardos. 
^ José Toledo. „ J. Miguel Sierra. 

j^ J. M. Castillo. yy José Rodríguez. 
j^ J. González C. ,, Agustín Muñoz. 
., J. Andonaegui. ,, B, Zaragoza. 
Escolar Pedro Aguirre. 

Metafisicos. 

Escolar Ignacio Fano. Escolar G. EcheTarría* 
Escolar Juan Bautista Java. Soto Ministro. 

Lógicos. 

Escolar Yictor Martinez. 

COADJUTORFS. 

H. Eugenio Zambeli. Manteista, 

H. Adriano García. Manteista. 

H. Juan Hinterger. Boticario y Manteista. 

H. Santiago Palacios, Soto Procurador. 
H. Femando Serio. Administrador. 
H. Manuel Oncia. Despensero. 
H. Francisco P&rdo. Inrálido. 
Sacerdotes 18. Escolares 15. Coadjutores 7 

Total 40. 



DE PUEBLA 205 



Colegio de S. Javieb. 

P. Vicente Gómez . Rector y Prefecto de salud. 

P. José Rincón. Consultor de casa. Misionero, 
Corrector de libros y Confesor de los novicios. 

P. Pedro Zazurea. Admonitor, Consultor de Ca- 
sa, Misionero y corrector de libros. 

P. José Yañez. Consultor de casa. Misionero Con- 
fesor de los novicios. 

P. Antonio Priego. Consultor de casa. Catequis- 
ta, Maestro de idioma mexicano. 

P. José Mariano Velasco. Misionero. 

P. Pedro Astegui. Misionero. 

P. Andrés Soriano. Misionero, 

P. Tomás Cabanas. Misionero. 

P.José Estrada. Inválido. 

P. Blas Arriaga. Administrador. 

H. Diego Barón. Administrador. 

H. José Jordán. Ropero y Despensero. 

H. Juan Morlete. Sacristán y Maestro de escue- 
la de indios. 

Sacerdotes 11. Coadjutores 3. Total 14. 

Seminario de S. Ignacio. 

P. Salvador Dávila. Rector. 
P. Manuel Rodríguez. Maestro de Aposentos. 

Sacerdotes 2. Total 2. 

Seminario de San Jerónimo. 
R Cayetano Cortés. Rector. 



i.-. 



206 HISTORIA 



Escolar José Lava. Maestro de Aposentos y de 
pienores. 

Sacerdote 1. Escolar 1. Total 2. 

Ciento diez y nueve, más cinco enfermos hacen el 
total de ciento veinticuatro jesuitas los que había en 
Puebla. 

Fué ese día memorable para esta ciudad, porque reu- 
nidos los jesuitas venidos de México con los de ella em- 
prendieron la ma,rcha juntos para Veracruz, la multitud 
y diversidad de carruajes, en que llegaron unos, la va- 
riedad de los que se les proporcionaron á los que salían 
de aquí, el gentío que presenciaba este acontecimiento, 
las tropas que escoltaban á los expulsados, todo esto im- 
primió al acto un carácter particular, después que salie- 
ron de la ciudad un silencio Sepulcral reinó en ella, los 
vecinos se retrajeron á sus casas á comentar el hecho 
entre sus familias, y aun las iglesias quedaron poco con- 
curridas. 

Un siglo, -95 años, un mes, y veinticuatro días, dura- 
ron los jesuitas en la, Nueva España y poco tiempo me- 
nos en Puebla, durante su radicación tomaron la sotana 
de jesuitas jpaucho^ poblanos, y entre ellos se distinguie- 
ron por su sabiduría, ó virtudes los siguientes: 

Almonacír Diego de. Nació en Puebla no se sabe cuan- 
do. Murió el 7 de Enero de 1706. 

« 

Alvarez Juan. Nació en Puebla. Murió 5 de Diciem- 
bre de 1623. 

Andrade. Doctor Francisco Nicolás. Nació en Puebla. 
Murió Junio de 1699. 
Anaya José Lucas. Nació en íu^ViVa á. 21 de Octu- 



DE PUEBLA 207 



bre de 1716. Murió en el hospital de San Lázaro de 
México el 25 de Noviembre dé 1771. 

Bocanegra Matías. Nació en Puebla á principios del si- 
glo XVII. Se ignora cuando murió. 

Carbajal Gaspar. Nació en Puebla el año de 1560. 
Murió el 10 de Febrero de 1645. 

Cruz Mateo de la. Nació en Puebla. Murió 26 de 
Agosto de 1686. 

Lascano Francisco Javier. Nació en Puebla el 24 
de Octubre de 1702, fueron sus padres el Capitán del 
Comercio D. Antonio Lascano, pariente muy próximo y 
de la misma casa de S. Ignacio de Loyola, y Dofia Ma- 
ría Rosa Altamirano y Castilla, Rincón Gallardo bisnie- 
ta del Conde de Santiago. Murió repentinamente en 
el corredor de una casa, el mes de Julio de 1762. 

Parra Juan Martínez de la. Nació en Puebla el año 
de 1655. Murió el 14 de Diciembre de 1701. 

Melendez José. Nació en Puebla el 21 de Enero de 
1727 descendiente de los conquistadores de la Florida 
por parte del padre, y de Maxicatzin senador Tlaxcál- 
teca por la de la madre. Murió el 18 de Agosto de 1781. 

Segura Nicolás. Nació en Puebla el 20 de Noviembre 
de 1676, siendo Prepósito de la casa profesa de México, 
amaneció ahorcado en su cama el 8 de Marzo de 1743. 
Muchos escritores lo enumeran entre los jesuítas, pero 
en ninguna ^e las nóminas de estos aparece. 

Ita Francisco. Nació en Puebla. Murió en el Puer- 
to de Sta. María el afio de 1782. 

Vallar ta José. Nació en Puebla el 18 de Julio de 
1719. Murió en Bolonia (Italia) en el hospital el 3 de 
julio de 1790. 



208 



mSTORIA 



Salazar Juan Francisco Regís. Nació en Puebla. 
Murió allí después de la expulsión. 

Muchos de estos escribieron diversas obras, y se distin- 
guieron por su caridad. 




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Capítulo XVIII. 

El convento é iglesia de la Merced. Fundación de 
LA Orden. Sus prerogativas. Fué la primera de 

QUE VINO UN religioso Á LA NUEVA ESPAÑA. EL 

Hospital de S. cosme y S. Damián de Puebla. Lo 

COMPRAN LOS MERCED ARIOS. Fr. JuAN DE HERRERA 

funda el convento é iglesia de la merced en 
Puebla: Mebio que adoptaron los mercedarios 

PARA adquirir DINERO. COMO ERA LÁ IGLESIA. LA 
DESFIGURA Fr. JoSE SANTOS COY. DESTRUYE Y DES- 
figura el convento el gral. d. pascual miranda. 
El Carinen. Noticias sobre la Orden, Fundación 

DEL convento DE PUEBLA. CAPILLAS. PANTEÓN. 

Huerta, ^Producto [de las peras. Pinturas que 
LLEVÓ i Londres Lord Bokvane. 



^egun los cronistas la orden de la Merced, fué una, 
A-^de las primeras conocidas en la Nueva Espafia 
porque vino con Hernán Cortés á la conquista Fray 
Bartolomé Olmedo religioso mercedario. 

Esta orden fué fundada el año de 1218, por San Pe- 
dro Nolasco. con el cuarto voto de quedar en rehenes 

d fuese necesario para redimir cautivos, voló \aAv ^'SiNx^- 

«1 






210 HISTORIA 



cho que el Santo advirtió que no se cumple haciendo 
esos rescates desde las poblaciones cristianas sin ir per- 
sonalmente á exponerse :á la esclavitud. Aprobó esta 
Orden Gregorio IX, en 17 de Enero del año 1235. Ino- 
cencio IV, la eximió, y le concedió diversos privilegios 
en 4 de Abril de 1245. Clemente VIH confirmó la abso- 
lución general que daba desde tiempo inmemorial, y la 
hizo extensiba para otros días, lo mismo hizo Urbano 
Vin, Alejandro VII, y Benedicto XIII, les dieron res- 
pectivamente en 1690, y en 1725 grandes privilegios. 

Esta orden en su origen fué militar y estuvo sujeta á 
constituciones verdaderamente terribles por su rigidez, 
el primer General que tuvo en España fué Fray Juan 
Navarro, condecorado con el título de Qrande. 

Fray Bartolomé de Olmedo vino como capellán de 
Hernán Cortés, y el Lie. Alonso Zuazo trajo el año de 
1524 á otro mercedario que fué Fray Juan de las Vari- 
llas. En el de 1530 llegó Fray Juan José de Leguisamo, 
con diez religiosos, quienes se marcharon para Guate- 
mala, allí se aumentaron notablemente y entonces resol- 
vieron venir á México, para que sus novicios, y ordena- 
dos estudiaran en el convento los primeros dirigidos por 
los segundos, que debían estudiar también en la Univer- 
sidad. En 1593 Fray Bal tazar Camacho presentó al Vi- 
rrey D. Luis de Velasco el 2^ dos cédulas reales en l»s 
que se les concedía establecerse en México definitiva- 
mente, fundiir un colegio de su orden y abrir noviciado, 
arreglados todos los trámites tomaron el hábito en mis- 
mo México: 

Fray Luis Cisneros. 
Fray Pedro de Burgos. 



DE PUEBLA 211 



Fray Antonio González. 

Fray Antonio Gutiérrez. 

Fray Pedro Daza. 

Fray Juan de Avendaño. 

Fray Juan Galindo. 

Hermano. Andrés Nazario. 

En 1595 llegó Fray Francisco Vera, Vicario de la or- 
den, trayendo ocho religiosos, y una Real Cédula para 
que pudieran establecerse en todo el reino, apesar de 
las dificultades que para ello se les oponían, entonces 
fué cuando pensaron hacer un convento grande en Mé- 
xico, y otro en la Puebla de los Angeles. 

Encontraron muchas resistencias que vencer y en es- 
to se pasó el 'tiempo sin que pudieran hacer ni el con- 
vento ni la iglesia en esta ciudad. Bueno será dar una 
idea del sistema que adoptaron los mercedaríos para 
hacer sus conventos en la Nueva España. 

En 1641. el Prelado de la orden Fray Pedro de Bur- 
gos, solicitó del Pontífice San Pió V. que la orden men- 
cionada se erigiera en México en Provincia independien- 
te de la de Guatemala A la que pertenecía, alegando pa- 
ra ello que tenían ya conventos en mismo México, Pue- 
bla de los Angeles, Oaxaca, Valladolid, Colima, Tacuba, 
Veracruz y Atlixco; Fray Pedro obtuvo la concesión; el 
General de la orden Fray Francisco Rivera, nombró pri- 
mer provincial á Fray Benito Martínez, la orden aquí se 
llamó ''Provincia de la Visitación", y quedó erigida el 
27 de Marzo del afio de 1619. 

Desde luego Fray Benito Jlartínez, inventó un medio 
para proveerse de recursos para construir un convento 
tan grande como lo necesitaba la provincia, y fué el 



212 HISTORIA 



de convocor á cien personas piadosas para que cada u- 
na contribuyera con mil pesos. El primero que los dio 
fué el Virrey D. Rodrigo Pacheco Osorio, Márquez de 
Cerralvo, y como él, las noventa y nueve personas res- 
tantes reuniendo el provincial cien mil pesos en pocos 
días con las que procedió á levantar el convento é igle- 
sia de México. 

En Puebla los mercedárlos habían comprado el afto de 
1598 un hospital de adobes, techado de madera que se 
había hecho el afio de 1576 para atender á los enfermos 
do la segunda peste que ese año diezmó á esta ciudad, 
especialmente á los nifios. Este lazareto había sido de- 
nominado de "San Cosme y San Damián/' y la plazue- 
la en que se estableció fué llam¿ida por los vecinos 
"Plazuela de los Santos Médicos." 

Fray Juan de Herrera, el notable prelado de esta or- 
den conocido por "Herrera el Stibio," acababa de lle- 
gar de Espafla á donde fué dos veces á negocios de la 
provincia, era hombre de una actividad extraordina- 
ria, y había agenciado y conseguido ochenta mil pesos 
para reedificar el convento de México, en el que se ha- 
bían gastado los cien mil anteriores. Vino á Puebla en 
unión de otros religiosos de los que no estaban aquí, 
luego que llegó perfeccionó la compra del hospital de 
*'San Cosme y San Damián," . adquirió además un gran 
terreno cuadrado en la plazuela en que estaba y sin 
vadlar lo mandó derrumbar, en seguida convocó á los 
principales vecinos de Puebla, los exhortó á que Je a- 
yudaran á lenvantar un templo y un convento dignos 
de la religión y de la ciudad, y coosagriido á la Virgen 
de las Mercedes, y viviendas para los religiosos que ya 



DE PUEBLA 213 



eran conocidosu Habló con tal elocuencia Fray Juan de 
Herrera, que cien personas de las principales del comer- 
cio aceptaron el contribuir con doscientos cincuenta pe- 
sos cada una inmediatamente. Fray Juan mandó abrir 
y bendijo los cimientos del convento, reuniéndose luego 
veinticinco mil pesos para la obra. 

Esta se comenzó y siguió sin interrupción, la iglesia se 
hizo de una sola nave, pero con capillas laterales en todo 
el largo de ella, cerradas cada una con suntuosa y artísti- 
ca reja de fierro forjado; el convento se construyó con 
amplitud, la mayor parte de la madera que se empleó 
fué de cedro, y terminado se le dio el nombre de San 
Cosme y San Damián, que antes tenía el lazareto, en 
que provisionalmente se habían establecido los religio- 
sos haciendo vida común. 

La iglesia fué una de las más hermosas y ricamente 
ornamentadas de Puebla, el culto se celebraba con ver- 
dadero lujo, porque los mercedarios administraban los 
cuantiosos bienes que ya hablan adquirido con mucha 
habilidad, y vinculados todos los que tenían en la Nue- 
va Espafia lo que mantenía el equilibrio de sus rentas 
y les permitía dar grandes sumas para redimir cautivos; 
para formarse una idea del estado de riqueza á que lle- 
garon bastará decir que en 1787, habían enviado en 
dos partidas ese año ciento doce mil pesos para la re- 
dención de dichos cautivos. 

El convento que tenían en Veracruz era un banco en 
el que siempre entraban y salían gruesas sumas de di- 
nero, que hacían escala en el de Puebla. 

La iglesia conservó su belleza hasta el afio de 1817 
en que fué Comendador ó Superior Fray José Santos Coy, 



214 HISTORIA 



quien creyendo hermosear más el templo, mandó quitar 
las rejas de fierro de las capillas, y abrir unos arcos á 
los costados de las mismas, en las paredes laterales que 
las dividían, para comunicarlas entre si con la preten- 
sión de que la iglesia fuera de tres naves; los arcos que 
se abrieron quedaron muy raquíticos, y los fieles que se 
colocaban bajo la serie de (íapillas comunicadas no ve- 
ían el altar mayor, y aun por esta causa el culto em- 
pezó á. decaer; muy poco tiempo duró esa comunicación 
porque convencido Fray José Santos Coy de lo defec- 
tuoso de su obra, procuró remediar el mal que había 
causado inventando construir dos altares en el fondo de 
la iglesia en cada una de las dos últimas capillas de ca- 
da lado, cosa que no pudo realizar. Más tarde se cu- 
brieron los arcos de esas capillas con toscas rejas de 
madera lo que acabó de disflgurar el edificio. 

En cuanto al convento después del sitio del año de 
1856 el General D. Pascual Miranda concibió la idea de 
hacer en él un cuartel de inválidos, pidió la autoriza- 
ción para ello, pero antes que se aprobara su proyecto^ 
comenzó á tirar paredes, abrir puertas, cerrar venta- 
nas, condenar pasillos, y desfiguró completamente el e- 
dificio. 

El padre Procurador Fray Francisco Méndez, desean- 
do reponer iglesia y convento, emprendió pedir limos- 
nas para ello á los vecinos de Puebla, y con ellas con^ 
siguió revocar y pintar las bóvedas, construir un taber- 
náculo en el altar mayor, reponer todo el pavimento con 
lozas de marmol ayudándole eficazmente en esta era- 
presa el Comendador Fray Juan B. Guzmán. 

En este convento había una arehlcofradla, de la que 



r 



DE PUEBLA 215 



en un tiempo fué Mayordomo el Sr. D. Manuel Guerre- 
ro, quien de su peculio hizo varios gastos en comprar 
varios adornos de iglesia. 

En este convento vivió el padre Fray José María de 
Jesús Huesca quien como se verá adelante hizo la igle- 
sia del Corazón de Jesús. 

Entre los objetos notables que poseyeron los merce- 
darios en Puebla, deben enumerarse un trono de plata 
para la Virgen, que regaló Dofia Ana Francisca Zúñiga 
y Córdova, de Lagarche, y entregó su albacea el lego 
mercedarío Fray José de Cumulas, el uño de 1 702, este 
trono costó 7500 pesos. La misma Señora mandó hacer 
y dejó á la iglesia de la Merced, un blandón de plata 
maciza para el cirio pascual, que valía 11.000 pesos, 
dejó también dicha señora dotada la solemnidad de San 
Pedro Nolasco de la primera dominica de Agosto, y a- 
demás la dotación de dos comidas completas diurnas 
para los novicios de este convento, cada mes; y sus 
más ricas haciendas para la fundación de un convento 
de monjas mercedarias en Puebla, que no se llegó á 
realizar. En obtener todas estas donaciones influyó mu- 
cho el lego Fray José de Cumulas, de quien me ocuparé 
con más detención adelante al tratar de la fundación 
de otro convento. 



Gregorio XIII, declaró á San Ellas padre y fundador 
de la orden del Monte Carmelo: la sagrada congrega- 
ción de Ritos impuso perpetuo silencio á los que dispu 
taran, lo que conñrmó Inocencio XII. Santa Teresa de 
Jesús instituyó los carmelitas descalsos que son los que 
se conocieron agui^ renovó la regla de San Alberto ^a- 



216 HISTORIA 



ra las monjas en 1562 y por medio de San Juan de la 
Cruz emprendió lo mismo para los religiosos en 1568 con 
aprobación del papa Pío IV. Los separaron dé los des- 
calzos y les dieron distinto General los Pontífices Gre- 
gorio Xm, Sixto V, y Clemente VIII. 

Don Juan de Quinta-Dueñas Sr. de Bretigui, concibió 
tal afecto á estos religiosos carmelitas en España, que 
no se conformó con fundarles convento en Lisboa en 
1585, sino que gestionó que vinieran á la Nueva Espa- 
ña y de su caudal levantó los conventos dé México y 
Puebla, Síigún dice el Dr.. Castro en su diccionario. 

En la nota que trajo al Virrey D. Alvaro Manrique 
de Zúñfga Marqués de Villa Manrique vinieron los pri- 
meros religiosos carmelitas á México^ llegando al puer- 
to de S . Juan de Ulua el día 7 de Septiembre del año 
de 1585, llegando á Puebla de paso para la piimera 
ciudad el 15 de Octubre, el 18 llegaron á ella: 
Fray Juan de la Madre de Dios. 

„ Pedro de los Apóstoles 

„ Pedro de S. Hilarión. 

„ Francisco Bautista. 

„ José de Jesús María. Corista. 

„ Hilarión d . Jesús. Corista. 

„ Arnecio de S. Ildefonso. Lego, 

„ Gabriel de la Madre de Dios. Lego. 

„ Anastasio de la Madre de Dios. Lego. 

Estos religisosos se estuvieron gobernando por vicarios 
hasta el año de 1594 que llegó su primer provincial Fr. 
Elíseo de los Mártires. 

El año de 1586 día de S. Juan Bautista salieron de 
Méorico para Puebla, Fray Juan de la Madre de Dios y 



DE PUEBLA 217 



Fray Francisco Bautista con los legos Fr. Arnesío de 
S. Ildefonso y Fray Anastasio de la Madre de Dios; lle- 
garon el 26 de Junio, se les dio una hermita que desde 
1532 se habla levantado al sur de la ciudad y que es- 
taba dedicada á la Virgen de los Remedios. 

Desde su llegada empezaron á recibir limosnas, no 
solo de los vecinos de Puebla, sino de Veracruz, Jalapa 
y otros lugares y al mismo tiempo una cantidad de di- 
nero del Sr. de Bretigui D. Juan de Quinta-Duefias, empe- 
zaron desde luego á levantar la iglesia principal, que 
terminada que fué, la consagraron á la Virgen de los 
Remedios; al mismo tiempo empezaron ¿ levantar el 
convento en catorce solares que dio el Ayuntamiento 
en cabildo celebrado en Agosto de 1549, para poblado- 
res que no subsistieron cerca de la hermita mencionada. 
Simulümeamente iban haciendo toda la obra, así co- 
mo las capillas que en pocos años lograron ver termi- 
nadas y ftieron: la de la Santa Cruz de Huatulco, ó "de 
las reliquias'' llamada así por las muchas que contenia; 
la de Sta. Teresa de Jesús situada á la derecha en el 
crucero de la iglesia principal, que desde el afio de 
1847 que se renovó y decoró siendo Prior Fray Manuel 
de la Santísima Trinidad, fué de la Virgen del Carmen 
porque se colocó en el altar mayor de ella, la notable 
escultura de Zacarías Cora que representa esa imagen; 
la llamada capilla chica de la Cofradía de Jesús Nazare- 
no; y la otra capilla de arabescos antiguos, dedicada á 
S. Juan de la Cruz cuya escultura es también hecha por 
^ mismo Cora; á esta capilla asistía antiguamente el 
Ayuntamiento pi:ecedido por sus maceros el día 24 de 
Noviembre de cada año á la función de iglesia y repar- 



218 HISTORIA 



tía limosnas á los pobres, porque S. Juan de la Cruz 
fué jurado patrono de Puebla contra los rayos; lá otra 
capilla del Tercer Orden, fué hecha á estilo de una 
mezquita árabe y se cubrió con una cúpula de azulejos 
con dos órdenes de ventanas, estrenándose el mes de Ju- 
nio del año de 1859, porque su construcción sufrió va- 
rias interrupciones. 

La iglesia mayor ha sido reformada dos veces, el úl- 
timo altar lo hizo D. José M. Medina discípulo de José 
Manso y la recomposición del templo el Mayordomo de 
la Cof í adía de los remedios D. Francisco García en 
unión del Prior Fray Manuel de la Santísima Trinidad. 

El convento ha sido en todos los sitios que ha sufrido 
Puebla uno de los Baluartes más importantes para la 
defensa de ella así es que ha sufrido mucho, lo circunda 
ó limita al Sur y Oriente una extensa huerta célebre 
por la abundancia de peras que producía, que llegó á 
tal grado que D. Tomás Díaz Várela llegó á ofrecer á 
los religiosos Sesenta mil pesos anuales por la cosecha, 
peí o por quien sabe qué circunstancitis la vendían in- 
variablemente cada afio en Tres mil. 

El año de 1844 fué cuando los Carmelitas adquirieron 
• una grande porción de terreno al sur y poniente, en que 
el Prior Fray Lázaro de Jesús María, hizo el Panteón 
público colocándose la primera piedra para su construc- 
ción en Mayo del mismo año de 1844, y se trabajó en 
ella oon tanta actividad que en Noviembre del mismo 
ya :¡8e sepultaban en él cadáveres- 
Media este panteón 107 varas de largo poi" lOOde an- 
ché-, tenía un portal cuadrado con 23 arcos por cada la- 
doiV^ííi? en todo el cuadrado, hi^biéndose quedado sin 



C" 



DE PUEBLA 219 



terminar el lado que veía al Oriente. Había 537 gave- 
tas numeradas y 21 sin numerar, todas ocupadas, y una 
fosa común. Las gavetas estaban divididas en cinco ór- 
denes, sobrepuestas para adultos, y dos órdenes para 
párvulos. Los corredores tenían 100 varas de largo y 
tres y media de ancho, noventa y seis columnas góticas 
caprichosas. La capilla iba á ser gótica también, pero 
se varió de idea y quedó de un orden mixto. Este pan- 
teón se clausuró al establecerse el Municipal del Agua 
Azul y en 1891 se derrumbó. 

En el convento del Carmen había también varios no- 
tables objetos de arte además de las dos esculturas de 
Cora, que he mendonado, existían varias pinturas de 
grande mérito. Existía un gran cuadro de la Historia 
de la Cruz de Huatulco, unos cuadros de la Pasión de 
Cristo pintiados por Joaquín Magon, y otros muy gran- 
des de la vida de la Virgen, escuela flamenca, tan bue- 
nos que el afio de 1809 estubo en Puebla Lord Ookrane, 
inglés, hermano del Almirante británico de este nombre, 
el primero había hecho algunas limosnas al Convento, 
y cuando vio la colección de cuadros de la vida de la 
Virgen quedó maravillado, intentó comprarlos y se opu- 
so el Prior, después solicitó que se le prestara toda la 
colección para mandarla copiar y de vol verla, lo que al 
fin consiguió después (le i»uch«i$ instancias, y otorgán- 
dose las constancias necesarias, se llevó la colección á 
á Londres, y cuando se calculó que podía estar copia- 
da se reclamó. 

Lord Cokrane aplazó la primera vez la devolución, 
pasó un tiempo prudente y los padres volvieron á recla- 
mar las pinturas que constituían la colección, que fué 



220 HICTORIA 



devuelta pero trunca porque faltaron cinco cuadros que 
se perdieron. 

8e ignora el paradero final que tuvieron estas joyas 
artísticas. 

Jjas estatuas que estaban á la entrada del panteón so- 
bre el pórtico, coronando la fachada, eran obras de Le- 
gazpi. 

Existió también un busto de Sta. Teresa de Jesús, pin- 
tura española que se perdió en una de tantas veces qué 
las tropas ocuparon el convento. 

Fueron los frailes carmelitas unos de los religíoscs 
más ricos de Puebla, su procesión del 16 de Julio fué 
notable algunos años por el tesoro que en bordados de 
perlas contenía el vestido que la Virgen sacaba en ese 

dia. 

l^a. iglesia se conserva en buen estado^ habiendo pro- 
curado asearla en lo general, y mantenerla digna para 
el culto Fray Francisco del Corazón de Jesús. 





Capitulo XIX. 

Hospital de San Bernardo ó de San Juan de Dios. 
Llegada de los religiosos juaninos. Fundador 

DEL hospital DE PUEBLA. CUÁNDO SE PUSO LA PRI- 
MERA PIEDRA DEL CONVENTO. SOLEMNE PROCESIÓN AL 
INAUGURARSE LA IGLESIA. DECADENCIA DE LA INSTITU- 
CIÓN HOSPITALARIA. EN PUEBLA NO OBEDECEN EL DE- 
CRETO DE LAS Cortes Españolas que la suprimen. 
Síndicos. El convento es convertido en cárcel. 
Los religiosos Betlemitas en Puebla. Funfav el 
convento y hospital de Betlem en el cerro. An- 
tigua HERMITA DE SAN CRISTÓBAL. CONSEJAS Y TRA- 
DICIONES POPULARES SOBRE ESTE SANTO. Un RAYO 
DESTRUYE LA IGLESIA DE BeTLEM. La MANDA DERRI- 
BAR EL OBISPO. Se reedifica y se consagra á la vir- 
gen DE Guadalupe. La renueva el Padre Osorio. 
Se destruye para construir una obra de fortifi- 
cación. 



ÍPl Hospital de San Bernardo de Puebla sigue á lasan. 
Ateriores fundaciones según el orden cronológico de 
la llegada de las órdenes religiosas á la Nueva España. 
Movido un portugués residente en Granada llamado 



1 



222 msTOBiA 



Juan de Dios por las predicaciones del padre Juan de 
Avila, siglo XV, se apartó del mundo para dedicarse á 
la asistencia de los enfermos. El Arzobispo de Evora le 
concedió el uso de un hábito tosco, y lo hizo Superior 
de unos cuantos hombres que se le habían agregado, á 
quienes después de su muerte dio San Pío V. la regla de 
San Agustín el afio de 1571. Sixto V. y Gregorio XIV, 
les concedieron muchos privilegios, declarando la or- 
den verdadera religión, con el cuarto voto de hospitali- 
dad. Resfriado el fervor primitivo los despojó de todos 
sus privilegios Clemente VIII, después Paulo V se los 
volvió el afio de 1596, pero los confirmó sin más adita- 
mento, que el que los sacerdotes de la Orden no tuvie- 
sen prelacias ni mas cargos que los espirituales. Urba- 
no Vin restringió lagracía de exención á los conventos 
que tuviesen más de doce religiosos. Estos ya habían 
venido á lá Nueva España dos, los padres Pedro Serra- 
to y Pedro Gazumvi, que se quedaron en la isla de Sto. 
Domingo y no llegaron á México. Se habían nombrado 
para venir á las Indias con permiso del Nuncio diez y 
seis, de los cuales fueron cinco destinados para México 
adonde llegaron conducidos por . 1 Prelado Hermano Ma- 
yor Fray Gerónimo de Sequera, trayendo su cédula de 
permiso de fecha 1^ de Agosto de 1602, llegaron el 20 
de Febrero de 1604, sin el padre Sequera. 

Hermano. Cristóbal Muñoz. 

Hermano. Bruno de Avila. 

Hermano. Juan de Segura. | 

Hermano. Gonzalo de San Esteban. 

Hermano. José Leonardo. 

El hermano Bruno de Avila fué enviado á España á 



DE PUEBLA 223 



traer mas rélig^oáos y el año de 1606 regresó trayendo 
siete mas. 

Después vinieron otros siete traídos por el hermano 
Ignacio Jiménez, ya establecidos se erigieron en 163;> 
en "Provincia del Espíritu Santo/' 

Entre los que vinieron con el hermano Bruno de Avi- 
la en 1606, vino Fray Carlos Zibico de la Serda, quien 
estaba en el Hospital de Ntra. Seflora de la Paz en Se- 
villa. 

Este hermano fué el señalado para fundar en Puebla 
adonde se trasladó el año de 1626, aunque con anterio- 
ridad había hecho varias visitas á la ciudad. En 1629 
consiguió que el Ayuntamiento le diera una hermita 
próxima á Santa Bárbara y que estaba dedicada á San 
Bei*nardo, en la que establecieron unas camas él y los 
dos hermanos que vinieron acompañándolo, no confor- 
me con esto el hermano Zibico, se propuso aumentar 
hasta veinte el número de camas, lo que consiguió des- 
de luego con las limosnas que le dieron los vecinos. 

Se ignora dice el autor de la "Historia Angelopolita- 
na/' citado ya, si la hermita sirvió por algunos años pa- 
ra celebrar los oficios divinos ó se fabricó provicíonal- 
mente algún Oratorio ó capilla para el efecto, porque 
sólo aparece por algunos apuntes que se conservaban en 
el convento, que hasta el 29 de Julio del año de 1667 
se empezaron á abrir los cimientos del actual templo, el 
dia siguiente 30 á las diez y media de la mañana se sin- 
tió en Puebla uno de los temblores más fuertes de que 
hay memoria al estarse bendiciendo los cimientos. El 1,4 
de Agosto del mismo año se puso la primera piedra que 
bendijo solemnemente vestido d'j pontifical el Obis^^o D* 



224 HISTORIA 



Diego Osorio de Escobar y Llamas siendo Prior de la co- 
munidad juanina Fray Baltasar Rosell, la construcción 
de este templo duró catorce años, á causa de la efica- 
ces de fondos y el día 8 de Junio de 1681 se bendijo y 
el 15 del mismo se inauguró con toda solemnidad. Salió 
de la Catedral una concurridísima procesión en la que 
abrían la marcha las mazas del ayuntamiento, seguían 
las hermandades y cofradías en número de cincuenta y 
dos, después todos los santos que los indios sacaban en 
las procesiones de los corpus, en seguida setenta nifios 
y niñas de las familias principales vestidos de ángeles y 
regando el pavimento de flores, seguían las comunida- 
des religiososas precedidas cada una de cruz y ciriales, 
tras ellas iba la imagen de San Juan de Dios, y rodea- 
ban las andas en que era conducida las autoridades y 
tribunales cuyos miembros cargaban al Santo, tras este 
y precedidas por una cruz de madera con una corona 
do espinas iban los hermanos juaninos, y los terceros de 
todas las órdenes religiosas; seguía la imagen de San 
Rafael Arcángel, ricamente ataviada con pelo y espal- 
dar de plata y botas de lo mismo, y en pos de esta ima- 
gen caminaba todo el clero de sobrepelliz prec^iendo 
un riquísimo palio de doce varas de plata con que era 
sostenido, bajo el cual llevaba al divinísimo el lUmo. O- 
bispo D. Manuel Fernández Santa Cruz y Sahagun, tras 
el palio iban los más ricos vecinos con vela en mano, y 
cerrando la marcha las tropas de la compañía que man- 
daba D. Domingo Cantabrana, en la "Historia Angelo- 
politana,'' que he citado, se dice á propósito de esta 
procesión, "las calles del tránsito se adornaron con mu- 
eho gusto, hubo repique general á vuelo, saltas de arti- 



r- 



DE PUEBLA 225 



UerUij y otras varías cosas con que manifestaron su re- 
gocijo los vecinos de esta ciudad," 

El convento de San Juan de Dios fué destruido total- 
mente por un temblor el día 16 de Agosto del año de 
1711, inmediatamente después se empezó á reedificar, 
aunque lentamente á espensas de los vecinos y de la 
protección que dispensó á esta obra el Maestre Escuela 
l¡>r. D. Juan Godinez, y debido á los afanes y constancia 
del Prior Fray Juan Jiménez. 

Sucesivamente todos los prelados que ha habido en es- 
te convento le hicieron mejoras entre ellos Fray Juan N. 
Abreu, en cuyo tiempo se hicieron los dos colaterales 
del crucero de la iglesia, la renovación del pavimento 
y el adorno de las paredes con algunas pinturas regu- 
lares. Siempre fué administrado y servido este Conven- 
to-hospital por los religiosos juaninos, pero fueron dis- 
minuyendo desde la promulgación de la ley de las Cor- 
tes españolas que mandó cerrar los noviciados, pero 
hay áe notable respecto de estos religiosos que en Pue- 
bla no se obedeció la ley de las mismas Cortes de que 
I^e hablado al tratar de los Roqiiinos sobre la supresión 
de ellos, y tanto los juaninos como dichos roquines si- 
guieron existiendo tranquilamenle, sin embargo influyó 
mucho esa ley en la conservación del hospital y pasó 
con el lo mismo que con el de San Roque, fué necesa- 
rio nombrar síndicos protectores para que pudiera exis- 
tir habiendo sido entre estos los más notables el Lie. 
D. Rafael Inzunzay el Sr. D. José Francisco del Castillo. 

Antiguamente era costumbre que todas las boticas de 
Puebla ministraran gratuitamente á este hospital todas 
Us medicinas que se necesitaban en él. En este conven- 



h 



226 HISTORIA 



to había una colección de cuadros de grandes dimensio- 
nes que representaban la vida de San Juan de Dios 
pintados por Juan Carnero, era tradición que la cabeza 
del Santo estaba copiada de un retrato suyo tomado di- 
rectamente del original en Espafia. 

Hoy el convento está convertido en cárcel, la iglesia 
abierta al culto que sostiene la piedad de los vecinos, 
uno de los últimos encargados de ella el presbítero D. 
Andrés Rojas, se esmeró en que éste se celebrara con 
constancia, abría la iglesia de las seis á las doce en la 
mañana y de las tres á las seis de la tarde. 

Después de los religiosos Juaninos vinieron los Betle- 
niitas. Fu:;ron fundados en (luatemala por el Venera- 
ble Pedro José Betancourt, natural de las Islas Canarias, 
descendiente de los antiguos reyes de esas islas en 165;>. 
El Papa Inocencio XI aprobó la fundación el año de 
1B87 y Clemente VIII los corroboró con los privilegios 
de los mendicantes en 1707. Tenían por cuarto voto el 
de hospitalidad de convalecientes y la educación prima- 
ria de los niños. Benedicto XIV dispuso que sus capí 
tulos generales se alternasen cada nueve años énMévico 
y en el Perú. Podían tener dos sacerdotes del orden en 
6ada casa establecida y tres en las matrices do Guate- 
mala, Habana y Bijenos Aires. El Venerable Herma, 
no Fray Rodrigo de la Cruz fué su primer General. Un 
cronista dieguino asegura que aprobó esta congregación 
Clemente X. y añade que en 1677 hicieron en Méxicosu 
primera profesión estos religiosos. Observaban la regla 
ele San Agustín, profesaban cuatro votos gue eran casti- 
dad, pobreza, obediencia y hospitalidad. En 1710 se eri- 
^¡oron en religión hospitalaria. Vinieron á fundar en 3fó- 



DE PUEBLA 227 



xico el año de 1674. Llegaron á Puebla el 3 de Mayo 
de 1682 y se alojaron en unos jacales al pié del cerro 
de San Cristóbal (el de Guadalupe), en los que desde 
luego empesaron á recibir enfermos convalecientes, ves- 
tían estos religiosos hábito color café de paño muy grue- 
so y burdo, usaban la barba muy crecida como los ca- 
puchinos, rosario de cuentas gruesas al cuello, y un es- 
cudo en el manto con el nacimiento de Jesucristo. 

Los dos sacerdotes de la orden que conforme á sus 
constituciones se establecieron en la casa de México 
fueron Fray Francisco del Rosario y Fray Gabriel de 
la Cruz, esto fué en 1674; el año siguiente se les unieron 
Fray Francisco de San Miguel [a] Fray . Francisco Mi- 
seria y un donado de nacionalidad francesa que se lla- 
maba Fray Juan Gil, ó de la madre de Dios. 

Adquirieron en Puebla la ermita de San Cristoba I, en 
la punta ó cúspide del cerro así llamado entonces, esta 
Ermita era de adoves y techada de teja, en la que en- 
contraron una estatua colosal de San Cristóbal, que era 
el patrono, al recibir la ermita pasaron á este santo á, 
la. iglesia más próxima, quedó provicionalmente en ella 
porque los religiosos franciscanos no lo quisieron recibir 
y de iglesia en iglesia llegó á ser recibido por ñn en la 
Catedral, salió de allí para la Compañía, después lo pa- 
saron á la parroquia ,de San Marcos, y vino á parar en. 
la iglesia de Santiago y después á la capilla del Tránsito. 

La curiosa tradición de este santo merece ser referi- 
da. Se dice que fué hecho de un árbol entero cortado 
en el monte de Acajete, y que servía de lindero á unas 
tierras que peleaban unos indios. El árbol en su esta- 
do natural daba la flgura aproximada de un hombre. 



228 HISTORIA 



y llegó por esta circunstancia á ser objeto de la idola- 
tría de los indios, que ponían á sus pies ofrendas y lo 
fueron cercando poco á poco hasta que quedó rodeado 
de una espesa vejetación. Sabido esto por la autoridad 
eclesiástica mandó derribar el árbol y traerlo á Puebla 
para evitar todo motivo de fanatismo^ se trajo á hom- 
bro de indios hasta el Obispado y allí duró muchos afios 
bajo un corredor. 

Un escultor compró ó le regalaron el árbol é hizo de 
él un San Cristóbal que se colocó en la ermita del cerro, 
cuando llegaron los padres Betlemitas se trasladó á la 
Catedral, otros dicen que fué hecho expresamente para 
esta Basílica, el hecho es que estuvo colocado sobre una 
peana baja de madera á la derecha de la puerta central. 

Añade la conseja que había en Puebla un Prebenda- 
do de la Catedral llamado D. Antonio Bernardo de Alar- 
cón y Ocaña por fines del siglo pasado; que este capitu- 
lar por su elevada estatura era conocido con el apodo 
de San Cristóbal y qne por las chanzas de que era víc- 
tima pretendió que se quitara de la puerta de la Cate- 
dral al Santo, cosa que no pudo conseguir, hasta que 
un suceso vino á determinar la separación de él, hacién- 
dolo salir de la Basílica. 

Llegó á Puebla la esposa de Flon la que estaba en 
estado interesante muy adelantado, y manifestó deseos 
de oir misa en el altar de las ánimas en la Cate- 
dral, para recibirla se abrió de par en par la puerta 
central y quedó San Cristóbal medio oculto por la ho- 
ja derecha. 

Al entrar la señora al templo se espantó con el San 
Cristóbal cuya presencia no esperaba y cuyos tamaño^ 



DE PUEBLA 229 

I 

la aterrorizaron, por la sorpresa que recibió ya no pu- 
do seguir adelante, en los umbrales de la Catedral na- 
ció un niño hijo del coronel D. Manuel Flon, que como 
he dicho antes gobernó en Puebla veinticuatro años, es- 
te incidente hizo que se pasara á S. Cristóbal á la Com- 
pañía donde permaneció poco tiempo. 

Por circunstancias que no se saben vino á dar San 
Cristóbal, el año de 1863 á la iglesia del barrio de San- 
tiago, de allí lo sacaron los soldados y lo colocaron en 
el "Fuerte Morelos," que empezaba en la manzana de 
las Chinitas y Villarreal y. terminaba al poniente en la 
manzana del Parral, lo colocaron sobre la trinchera y 
en uno de los ataques que dieron los franceses le tira- 
ron el brazo que le falta. 

Referidas las consejas que hay sobre este Santo, vol- 
vamos á la historia. Los religiosos Betlemítas, es de- 
cir Fray Francisco de San Miguel que fué el que vino 
á Puebla, destruyó la Ermita de San Cristóbal y levan- 
tó un convento en la cúspide del cerro, con capacidad 
para dos religiosos, un pequeño hospital para veinticin- 
co enfermos y una iglesia de tres naves dedicada á S. 
Francisco de Paula. El conjunto de esta construcción 
tenía un bonito aspecto, y se comunicaba por medio de 
una suave rampa con las capillas del Calvario. 

Esta construcción duró hasta una tarde del mes de 
Agosto del año de 1756, en la que se desató sobre Pue- 
bla una furiosa tempestad y cayó un rayo en la iglesia 
causándole un estrago terrible porque la cuarteó casi 
toda al extremo de ponerla en estado de amenazar 
ruina. A consecuencia de esto el Obispo D. Domingo 
Pantaleón Alvarez de Abreu mandó derribar la iglesia 



230 HISTORIA 



y permaneció en estado de ruinas. Dos años después 
D. Luis Osorio con la aprobación eclesiástica empren- 
dió la reedificación de la iglesia, cooperando para ello 
todos los vecinos de Puebla y aprovechándose el ma- 
terial del convento. 

La iglesia se hizo de tres naves con torres y campanas 
se pintó y ornamentó con lujo y se consagró entonces 
á la Virgen de Guadalupe, por cuya circustancia el ce- 
rro tomó el nombre de esta imagen. 

A principios de este siglo la iglesia estaba algo dete- 
riorada y el Padre D. Joaquin Mora promovió su repa- 
ración, que se hizo también de limosnas, en es- 
ta vez se hacia una solemne función el 12 de Diciembre 
en dicha iglesia que permaneció en buen estado hasta 
el año de 1862 en que fue destruida para construir un 
fuerte en cuyos frentes tuvo lugar el 5 de Mayo de ese 
año uno de los hechos más glorioso de la historia militar 
de México y que adelante reñero de una manera minu- 
ciosa y pormenorizada. 




mtXntSaiS»wmhmwma¿nKSnnhmáñn*§B»»Stwnn^naAmm»»»»»uñm»»mm»»»»ém»m»»»»»tkli*VfWTn*»*m»mmt** 



:a 




CAPITULO XX. 

Los RELIGIOSOS DE PROPAGANDA FiDE. FüNDAH EN PUE- 
BLA EL Hospicio é Iglesia de Nuestra Señora del 
Destierro. Aprovechan la fundación que hizo el 
Beato Sebastian de Aparicio. Apuntes biográfi- 
cos DE este. Duran cuarenta años en Puebla. 
Renuncian la FUNDACipN. Renuncian el Hospicio 
É iglesia. Pasan á poder del Cabildo Eclesiásti- 
co unos solares que poseían. En ellos funda 
Flon el Jardín Botánico. Pretenden algunos ve- 
cinos QUE EL Hospital se pasara al cerro de I.o- 
reto. Noticias sobre el origen de la ^'asa Santa. 
El padre Zambrano hace una iglesia. Accidente 
de DoñaMariade Vega. Datos antiguos sobre el 

CERRO DE LORETO, estado ACTUAL DE LA FORTALEZA. 



I A ermita de Nuestra Señora del Destierro en Pur- 
"^bla fué levantada y fundada por el Beato Sebastián 
de Aparicio. A una legua de la ciudad de este nombre, 
al pié de un árbol planteó un rancho y levantó una 
ermita consagrada á la Virgen, que se llamó "Nuestra 
Señora del Destierro." 



pí^. 



232 msTORíA 



Antes de ocuparme de los religiosos de Propaganda 
Fide, creo oportuno dar unos ligeros apuntes biográfi- 
cos del Hermano Sebastián de Aparicio, del que se han 
ocupado muchos autores que citaré en seguida. 

Nació Sebastián de Aparicio en la Villa de Gudifta, 
del Condado de Monte-rey, en el Reino de Galicia en 
España, el día 20 de Enero del año de 1502, fueron sus 
padres, Juan de Aparicio y Teresa del Prado, quienes 
desde niño lo ocuparon en la labranza del campo. A los 
seis años de edad le atacó la peste de landre y una lo- 
ba lo curó; á los veinte años dejó su lugar natal y ca- 
minó para Salamanca, donde á una legua de allí se a- 
comodó en un cortijo huyendo del riesgo de una hija de 
su amo que solicitaba casarse con él, se huyó del corti- 
jo y fué á dar á S. Lucar de Barrameda, donde se ocu- 
pó en la labranza, allí un mancebo le llevó á una don- 
cella noble de Ayansonte y la tuvo cuarenta días guar- 
dada en su cabana, dé noche la encerraba y dormía 
fuera en la puerta, sabiendo que la buscaban la entre- 
gó, dice Fray Agustín Vetancour en su ^*Menologio Se- 
ráfico," á quien sigo en estas notas biográficas, con car- 
go de que no le habían de dar nada en premio más que 
ponerla en un convento. El año de 1531 se embarcó pa- 
ra México, ó Nueva España, estuvo algunos días en Ve- 
racruz la vieja y de allí se vino para Puebla. En este 
lugar hizo unas carretas y fué el primero á quien |os 
indios vieron poner al yugo á los bueyes; se empleó en 
conducir fietes de Veracruz hasta el año de 1542 que 
se fué á Zacatecas con sus carretas, alli las vendió y 
se volvió rumio & México^ compró una labor de trigo 
entre 2lalnepantla y Atzcapotzaho^ y una casa para vi- 



DE PUEBLA 233 



vir y adquirió toda la cosecha de una hacienda inme- 
diata; habiendo circulado su fama de rico, un vecino 
suyo lo. llamó á su casa para uanegociode importancia 
que flié proponerle á su hija en matrimonio, Ssbastián 
de Aparicio se excusó diciendo que la niüa estaba cria- 
da en el regalo y él no lo tenía ni se lo podía propor- 
cionar, el padre de la niña le ofreció una de sus hacien^ 
das que valia tres mil pesos como rehusó todavía, el di- 
cho padre le ofreció seiscientos pesos más porque se ca- 
sara con su hija; entonces Sebastian de Aparicio ofreció 
otros seiscientos por que no lo casaran y los dio reU" 
giosamente. 

Vino á trabajar á Chapultepee y allí trató de casarse 
con una niña de aquel lugar, esto fué el año de 1562, 
Sebastián de Aparicio tenía 60 años de edad y su novia 
15, la pilló á sus padres que eran pobres diciéndoles 
que no la pedía para mujer porque según su edad no 
podía ser marido, sino para ampararla y dejarla por 
heredera de su hacienda ó intereses, se casó por fin, la 
trataba muy bien, se paseaba con ella, la divertía, se- 
gún Fray Agustín Vetancour en su '^Menologio'' citado, 
Sebastián dormía á los pies de la cama en una estera 
ó en un cuero de toro en el suelo y á ella la acostaba 
en la cama. Sabido por sus padres este género de ma- 
trimonio trataron de divorciarlo, pero antes de que se 
emprendiera este negpcio se enfermó la niña y murió, 
sepultándose eri el pueblo de Tacuha. 

Sebastián de' Aparicio se fué después de esto á vivir 
á Atzcapotzalco, allí se casó por segunda vez el año de 
1565 con otra niña pobre llamada María de San Este- 
ban, cuando salía á la calle la dejaba encerrada. Un 



t- . 



234 HISTORIA 



dia estaba la niña subida en un árbol que había en el 
patio de la Casa y le dijeron que su marido venía/ sor- 
prendida y turbada se asió de una rama para bajar pe • 
ro al hacerlo cayó recibiendo un golpe que pooo des- 
pués le causó la muerte, se enterró en mismo AtZQapf>- 
tzalco. Al hablar de esta niña en una de las clausulas de 
su testamento dice el Beato Sebastián de Afxaricio: "I- 
tenu Declaro que mi mujer queda doncella como sus 
padres me la entregaron." 

Profundamente impresionado por la muerte de su se- 
gunda mujer fué al convento de Tlalnepantla y le pidió 
consejo á un religioso franciscano, y este le dijo: 

— Te aconsejo que vendas lo que tienes y da de limos- 
na el producto de esa venta. 

— ¿A quien, inten-ogó Aparicio, le parece que demos 
esa limosna? 

— Hoy, dijo el religioso, las más pobres son las mon- 
jas de Santa Clara: á ellas se les pudiera hacer limosna. 

— Pues délo por hecho, respondió con resolución A- 
paricio. 

En efecto; vendió las dos haciendas que tenía, una 
manada de ovejas que poseía en Huichapan y un negro 
esclavo que tenía, reservando una parte parte para su 
sustento, hizo donación de veinte mil pesos al Conven- 
to de Santa Clara de México con escritura ante Juan O- 
rosco, escribano real el año de 1573 siendo vicario el 
padre Fray Diego de Miranda y abadesa Sor María de 
San Nicolás, y el tomó el hábito de donado. El 9 de Ju- 
nio de 1574 tomó el de lego en el convento de S- Fran- 
cisco de México á los setenta y dos años de edad, hubo 
en su profesión algunas dificultades por su edad, todas 



DE PUEBLA 2bo 



las cuales le allanó Fray Marcos de la Cámara Maestro 
de Novicios, por último dio de limosna la parte que se 
habia reservado para su manutención y profesó el día 
13 de Junio del afio de 1575, inmediatamente fué envia- 
do á Teealli en cuyo convento fué muy bien recibido. 
Necesitando el guardián del de Puebla un limosnero lo 
pidió. 

Luego que entró en el convento de la Puebla le en- 
cargaron la limosna del campo y para recojerla hizo 
carretas, pidió de limosna algunos bueyes y para traer 
lefia á una legua de esa ciudad formó un rancho é hizo 
una hermíta que dedicó á ^'Nuestra Señora del Destie- 
rro,'' 

Largo sería referir los innumerables milagros que se 
atribuyen al Beato Sebastián do Aparicio que murió en 
el convento de ''Las Llagas de San Francisco" de Pue-. 
bla, á las ocho en punto de la noche del 25 de Febrero 
del afio de 1600, de noventa y ocho afios de edad. 

Fué beatificado por Pío VI en 27 de Marzo de 1790, 
se celebró en México su beatificación el 25 de Febrero 
de 1791 y en Puebla el 26 de Octubre de 1790. Su ca- 
dáver perfectamente conservado estaba en una rica 
urna de plata, primero en la capilla de su nombre en l^ 
iglesia de S. Francisco, después en 1880 se pasó á la 
Catedral. 

Han escrito la vida del Beato Sebastián de Aparicio: 
Fray Juan de Tórquemada en 1602; Fray Diego de Lei- 
va en 1687; Fray Isidro de San Miguel, con el título d^ 
'Taraiso Cultivado," en 1695; en Roma se escribió en 
latín con el título de ^'Opusculum Vitoe," en 1696; ade- 
más por esa época el Dr. Bartolomé Parejo-, Fray Bar- 



"■;: 



236 HISTORIA 



tolomé de Letona; Fray Agustín de Vetancour; Fray 
Manuel José Rodríguez en 1762; el Dr. Agustín Quinte- 
la la refirió en el sermón de beatiflcacáón en 1762; Fray 
Francisco Arrida eii Puebla en 1791; y toda la vida 
del Beato en gran desí láminas grabadas sobre acero; 
Como se ve el Beato Sebastián fué el prifnitivo ftmda- 
dor de la ermita de '^Nuestra Señora del Destierro/' -■ 

A principios del afio de 1732, salieron de México siete 
predicadores de Propaganda fide, de ochó que hablan 
venido de España el año de 1730 y se habían estable- 
cido en una ermita del barrio de Necatitlán de esa ciu- 
dad, consagrada al Salvador, para lo cual, les otorgó las 
licencias el Virrey D. Juan de Acuña Marqués de Casa 
Fuerte, el 15 de Enero de 1731. 

A pocos días habían reunido una cuantiosa suma de 
dinero en limosnas, compraron la casa y huerta de Don 
Agustín de Oliva y se les dio licencia pora fundar hos- 
picio, el 20 de Abril del mismo año, compuestas para 
este objeto las habitaciones de dicha casa, se pasaron á 
ella el día 29 del mismo mes, levantaron una capilla 
pequeña que dedicaron á San Femando y la consagra- 
ron el día 30. Establecidos asi llegaron ocho religiosos 
más y siete de estos salieron para Puebla <en Febrero 
de 1732, "á petición del Obispo de esa diócesis para 
hacer allá misión, porque hasta entonces no había asis- 
tido á otras que ya habían hecho en su obispado los mi- 
sioneros de Propaganda flde. Fueron admitidos de aquel 
ejemplarísimo prelado," dice el cronista de los Colegios 
de Propaganda flde. Parte primera. Libro V, página 523 
Capítulo XXXV, *'con benignidades de padre y compla*- 
cencias de Pastor celoso del bien de sus amadas o vejai^* 



DE PUEBLA 237 



y se señaló día para principiar la misión y fué la Domi- 
nica Sexagésima, en que se hizo la procesión de convi- 
te con imponderable concurso de toda la Ciudad, que 
vuelta á la Santa Iglesia Catedral, oyeron las raciona- 
les ovejas la voz 4^ su Pastor, pues predicó el primer 
sermón el Illmo. y Rmo. Sr. Dr, D. Juan Antonio de 
Lardizabal y Elorza.'' 

Concluida la misión (que duró más de dos meses) y te- 
niendo noticia el Muy Reverendo Padre Comisario Ge- 
neral Fray Fernando Alonso González de haberse reno- 
vado Jos antiguos afectos de los ciudadanos de La Pue- 
bla para con los misioneros le pareció ocasión oportuna 
para dejar zaiyado un hospicio en aquella Nobilísima 
Ciudad, y para esto estando en México el Reverendo 
Padre Fray Pedro Pérez de Mezquia, guardián segunda 
vez de este Santo Colegio, le ordenó que pasase á la 
Puebla y tantease los ánimos para dar principio á las 
diligencias del hospicio/' 

"Como, el Señor Obispo era tan amante de los misio- 
neros se constituyó agente de esta piadosa causa y co- 
operaron á ella todos los Señores del Venerable Cabil- 
do Eclesiástico y la Nobilísima Ciudad dio su grato con- 
sentimientp, deseando se efectuase lo que muchos años 
antes iabia procurado." 

^'Ofrecía el Illmo. Prelado varias iglesias dentro de 
la Ciudad de las que estaban subordinadas á la Mitra, 
pero ai prelado superior de nuestra Religión le pareció 
más conveniente se pidiese una antigua ermita que tie- 
ne el título de **Nuestra Señora del Destierro,'' y se lla- 
ma vulgarmente el "Rancho del Venerable, Aparicio" 
y antiguamente tuvo este sitio la Religión Seranea, por 
conservar la memoria de aquel varón mOT\ov^\A!^y 



4 



238 HISTORIA 



"Volvióse á México el Reverendo Padre Mezquia y 
dio cuenta á su prelado de estar facilitado el nuevo hos- 
picio para que se ejecutase lo que ya quedaba preveni- 
do, envió el Superior al Reverendo Padre Fray Matías 
Sanes de San Antonio, que era actual comisario de mi- 
siones y luego que propuso su embajada, se fueron dis- 
poniendo las cosas tan prósperamente qué á petición del 
Señor Obispo y con la representación de la Ciudad dio 
su permiso el Excelentísimo Señor Virrey, con la seguri- 
dad de no ser necesaria la fundación de nueva Capilla, 
ni fábrica para hospicio, porque uno y otro estaba ya 
de muchos años con todas las licencias necesarias para 
poder celebrar como en Santuario público, asistido con 
su capellán secular sometido á la disposición del Señor 
Obispo." 

"El 15 de Diciembre de 1733 se tomó posesión del 
Hospicio por los padres Fray Matías Saens de San An- 
tonio, Fray José Jiménez y el hermano Ignacio Igarza 
los tres de los venidos á México del Colegio Apostólico 
de la Santa Cruz de Querétaro y Fray Pedro Pérez de 
Mesquia, que se quedó unos días, y en los años siguien- 
tes han vivido hospedados en él varios religiosos yendo 
unos y viniendo tros, según lo' han determinado los 
prelados." Hasta aquí la crónica de los colegios de Pro- 
paganda Fide. 

Cuarenta años duraron ea Puebla los religiosos fer- 
nandinos, porque el día 30 de Mayo del de 1772, el pa- 
dre José Pinilla en nombre de todo el "Colegio Apostó- 
lico de Propaganda Fide en la Puebla" que así se titu- 
ló, hizo la renuncia del Hospicio é iglesia en manos del 
Seüor Provisor de la diócesis de la misma Puebla, por 



DE PUEBLA 239 



mandato del Sr. Obispo Doctor D. Francisco Fabián y 
Juero. 

Los religiosos también hablan adquirido unos solares 
detrás del convento de Santa Rosa que por lo pronto 
destinaron para hortalizas y los que pasaron á poder 
de la Catedral ó Cabildo Eclesiástico en una parte y en 
otra el Conde de la Cadena Coronel D. Manuel Flon, 
hizo más tarde un jardín botánico, cercando para ello 
parte de esos terrenos con una arquería bastante costo- 
sa que iba á cubrirse con rejas de hierro, dejando la o- 
bra empezada el año de 1810 á consecuencia de que 
como se ha visto tuvo que ausentarse de Puebla para 
ingresar al ejército realista y murió en la batalla del 
puente de Calderón. 

Ausentes deñnitivamente de Puebla los religiosos fer- 
nandínos pretendieron algunos vecinos que se conser- 
vara la institución y propusieron que el hospicio se 
trasladara al cerro de Loreto cosa á que no accedió el 
Sr. Obispo. 

A propósito de este cerro es oportuno referir el curio- 
so origen que tuvo la Santa Casa de I^oreto establecida 
en el. 

Venía para la ciudad por el camino de los cerros, un 
vecino del pueblito de la Resurrección cargando unos 
pollos á cuya venta se dedicaba al occidente del cerro 
de Betlem, hoy de Guadalupe, lo sorprendió una terri- 
ble tempestad, desprendida de las nubes una centella 
cayó á sus pies dejándolo aturdido, en su aflicción invo- 
có á la Virgen de Loreto y en gratitud de haberlo sal- 
vado pidió que se le adjudicara un pedazo de terreno 
del cerro donde había caído la centella, era precisa- 



240 ELSTORÍA 



\ 



mente la cumbre occidental del cerro de Betlem, en tó 
que existían las ruinas de una hei mita anexa á la capi- 
lla de Aranzizú, como manifestó la intención de levan- 
tar una á la Virgen de Loreto se le conce lió la adju- 
dicación del terreno que solicitó y una vez obtenida, dé 
su peculio hizo una capilla regular con techo dé vigas y 
azotea y junto dos piezas para habitación, terminada la 
obra, el pollero se instaló en la vivienda y en la capilla 
se colocó una virgen de Loreto que se llevó del Sagra- 
rio, esto aconteció por el aña de 1720 ó 1721. 

Más tarde mirando el culto constante que tenía esta 
capilla, sostenido por los vecinos el padre Baltazar Ro- 
dríguez Zambrano concibió la idea de hacer una "Casa 
Santa de Loreto," en toda forma y obtenidas las licen- 
cias necesarias comenzó á edificar la iglesia de mane- 
ra que, á imitación de la Catedral de la Ciudad de Lo- 
reto, en los Estados Pontificios, contuviera dentro la 
*'Casa Santa" de las mismas dimenciones que tiene la 
que trasladaron los ángeles, que es una alcoba de 31 
pies de largó, 15 de ancho y 21 de alto, contribuyendo 
para la construcción D. Benito Francisco de Boñez. Lo- 
gró el padre Zambrano ver terminada la obra de la i- 
glesia y Santa Casa que contiene adentro y con licen- 
cias para celebrar ei^ ella como Santuario. 

Poco tiempo después de consagrado y colocada la 
misma virgen que estaba en la capilla anterior pasó el 
hecho siguiente que refiere el H. Fray Juan de Villa de 
Sánchez en su ^*Informe al Apuntamiento'* tantas veces 
citado, en estos términos. 

"Iba á visitar el Santuario Doña María de Vega,Don- 
eeJ]/l, y como está distante de la Ciudad y en un alto, 



r 



BE PUEBLA 24 í 



8c subió en una, muía alevosamente mansa: llegada al 
Santaario al desmontar quedó presa por Ja fimbria del 
gqarda-piéy con lo que la bastarda bestia por naturales 
za desleal se azoró k la carrera y ya por la cuesta aba- 
jo, ya por la que estA arriba, corriendo tan desenfrena- 
da como impetuosa, procurando á eos y á bocado sacu- 
dir la triste carga, no solamente la desnudó hasta el eS'* 
trecho justillo^ sembrando en el mortal camino los rigo- 
res de Ta camisa y de la« naguas; sino que la hizo ren- 
dir por despojo á su bruta fiereza, parte déla rubia tren- 
za (que hasta hoy está pendiente por anatema en las 
paredes del Templo) y aúa alguna de una oreja; pero 
bastóle para tanto peligro el haberlo incurrido por re- 
verencia á la Santísima Virgen y Señora del Loreto, 
quitáronla de los piós de la muía sin señales y sin espe- 
ranzas de vida, bañada en sangre, casi desnuda y llena 
de cardenales: pero vivió y vive apesar de la muerte, 
de cuyas implacables fauces la sacó la poderosa mano 
de la gran Señora que es vida. Este caso tuvo innume- 
rables testigos, cuantos se hallaron en el largo espacio 
de la carrera del desenfrenado bruto, é historiado en u- 
na pequeña tabla está puesto en las paredes del Tem- 
plo a la memoria de la posteridad para la gloria de la 
Señora, y de ello se tomó averiguación auténtica por 
mi el escribano Infrascrito; otros innumerables y extraor- 
dinarios beneficios, repetidos milagros reciben allí los 
devotos en el agua, poco ha descubierta en un pozo que 
se ha cabado en sitio 4onde no se pQdU esperar, manó 
la salud de todo género de dolientes/Vfíaata aquí el pa- 
dre Villa Sánchez. 
El SeMituario fué considerado como una fortaleza des- 



242 HISTORIA 



de el afto de 1789 en qué se creó el Regimiento de Pue- 
bla, porque una de las guardias que este daba era para 
el Santuario dé Loreto.^En 1803 se le consideraba como 
lugar de arresto para oficiales, en 18T2 se fortificó lige- 
raaiente y en 1821 el Brigadier español D. Ciríaco del 
Llano mandó hacer una fortificación en toda forma que- 
dando comprendida dentro de ella la iglesia deLoreto^ 
desde entonces se convirtió en una ciudadela que siem- 
pre ha representado un papel importante en la historia 
militar de Puebla. 

No hpry memoria de cuando se construyó la calzada 
que daba ascenso á la fortaleza, ni el grande y esbelto 
arco de su entrada, este tenia las efigies de un rey y un 
pontífice, por lo que puedo creerse que su construcción 
es contemporánea á la de la iglesia. 

En las noticias antiguas de Puebla se dice "1692 Ju- 
nio 15. Los indios amenazaron, bajar del cerro de Lore- 
to sobre la ciudad." 

"1692 Junio 17. El Sr. Obispo mandó avisar á México 
que todo quedaba sosegado que murieron más de cien 
indios, dos éspaftoles y un sacerdote y el alcalde mayor 
había degoUado más de. sesenta." Diario de Antonio Ro- 
bles inserto en parte en el Calendario Histórico para 
1858. 

**E1 28 de Noviembre de 1729 al celebrar los remico- 
riales del Venerable D. Juan de Palafox y Mendoza, el 
pueblo se insurreccionó, desconociendo de tal modo A las 
autoridades,- qua al Justicia Mayor que vino á sujetarlo 
le hicierQu una grave herida en la cabeza." 

**Los amotinados se reunieron en el cerpo dé Lóreto 
desde en lainafiana y unidos -bajaron del cerros der Lo- 



DE PUÍEBLA 243 



reto quedando los del Alto en el de Belem, hasta que la 
autoridad los mandó bajar, entonces en lugar de obede- 
cer el irse á sus casas, bajaron pero en son de guerra 
acometiendo á las autoridades, entonces fué cuando hi- 
rieron de la pedrada al Justicia Mayor." 

Hoy la fortaleza de Loreto esta desmantelada, es un 
reducto de cuatro lados defectuoso y antiguo, circunda- 
do por un foso y con un mal aljibe. 






CAPÍTULO XXI. 

Origen de las órdenes monásticas femeniles. Las 
Dominicas. Santa Inés del monte policiano. Las 
RELIGIOSAS DEL SACO, convento de santa cata- 
lina DE SENA. Es EL MAS ANTIGUO DE PUEBLA. CON- 
VENTO DE LA Concepción. Sus fundadoras. Sor 
María de Jesús. Publicación solemne de las remi- 

CORIALES PARA SU BEATIFICACIÓN. CONVENTO DE SaN 

Gerónimo. Convento de Santa Clara. Sus fundado- 
ras. DOÑA Isabel de Villanueva. datos sobre la 

IGLESIA Y CONVENTO DE CLARISAS. SU BOTICA. HiJAS 

DE Puebla que florecieron en este convento. 
Convento de santa ines. Casa de santa María E- 
GiPciACA. Colegio de niñas ó Convento de Santa 
Monica. Datos sobre este monasterio. El cora- 
zón del Sr. Obispo D. Manuel Fernandez Santa 
Cruz. 




L tratar de las instituciones monásticas femeniles 
de la Nueva España ó México es indispensable, 
más que en las de los religiosos, remontarse á su origen 
porque Ins que existieron entre nosotros, particularmen- 



DE PUEBLA 245 



e en Puebla, aunque con distintos nombres, fueron 

■ 

emanación de una misma algunas, y otras una variedad 
ó subdivisión, que tomaba en lo general la denomina- 
ción del convento en que habitaban. 

La primera orden monástica de religiosas que vino á 
México poco después de la conquista es la de domini- 
cas y subdividida en varios conventos tomó los nom- 
bres de los santos á que fueron dedicados pero su ori- 
gen es este: Santo Domingo de Guzman, que había fun- 
dado el orden de predicadores para convertir á los al- 
bigenses, era imposible que dejara sin parte en la em- 
presa á las señoras, dice un historiador eclesiástico, 
cuando el cimiento de aquellos era la heregía de los 
maniqueos de Bulgaria que se introdujo en Francia, por 
el ministerio de una mujer, según el '^Diccionario de 
Hereglas" de Pluquet. Asi es que fundó en 1206 el con- 
vento de Provüle, del que salieron religiosas que esta- 
blecieron muchas comunidades en Francia y en Espa- 
ña. El mismo Santo por disposición de Honorio III, re- 
cogió á varias monjas que andaban dispersas y les dio 
una regla que abrazaron otras comunidades en los paí- 
ses dichos, Italia y Portugal: es indispensable al hablar 
de las religiosas dominicas mencionar á Inés del Monte 
Policiano. 

Había en la ciudad de este nombre unas religiosas a- 
gustinas llamadas del saco, por la figura del tosco hábi- 
to de jerga que maceraba sus carnes delicadas. Con e- 
Uas se educó, pues desde la edad de siete años se les ha- 
bía reunido, desde muy temprano dio á conocer prendas 
y cualidades que unidas á su rara hermosura la hicieron 
distiiiiguirse entre las agustinas. Se le encomendó y des- 



246 HISTORIA 



empeñó la administración temporal, pidió el saco y pa- 
sado su noviciado le dieron la profesión é hizo los votos. 
A los diez y ocho afios de su edad, Inés salió de orden 
expresa de Nicolás IV á encomendarse de la prelacia 
de un nuevo convento de la ciudad de Porceno. Anima- 
da de las más grandiosas ideas, pronto su fama voló 
por todas partes y comprendiendo sus compatriotas la 
prenda que habían perdido meditaron un arbitrio legal 
para atraerla de nuevo á Monte Policiano, le recorda- 
ron que siendo muy niña dijo una ocasión que deseaba 
ver convertida en convento de penitencia cierta casa 
de prostitución que había en esa ciudad. Marcharon á 
Porceno y le dijeron que era llegado el momento de que 
se cumpliera su deseo, y que le tenían listos los elemen- 
tos pecunarios suficientes para la fábrica material del 
convento y para que las futuras religiosas disfrutaran 
de un bienestar seguro y perdurable pero con la indis- 
pensable condición de que ella personalmente sé había 
de encargar de sü gobierno. No pudo resistir, volvió á 
Monte Policiano con todos los requisitos canónicos y res- 
tableció en su patria la regla primitiva de San Agustín 
según el instituto de Santo Domingo. 

En Puebla había un convento consagrado á esta vir- 
gen, del que rae ocuparé después, para seguir en lo po- 
sible un orden cronológico de las fundaciones en ésta 
xjiudad. otra de la misma institución á Santa Rosa de Li- 
ma y el más antiguo de la misma ciudad dedicado á 

Santa Catalina de Sena. 

Este convento se fundó durante el gobierno del cuar- 
to obispo de la diócesis de Tlaoccala ó Puebla, D. Bei*- 
naráo ó Fernando Villagómez que fué presentado para 



DE PUEBLA 247 



obispo de esta diócesis por el Rey D. Felipe II. el 10 de 
Febrero del año de 1559 y gobernó hasta 10 de Febre- 
ro de 1571, y su fundación es anterior al de México; 
porque para hacer la de éste, vinieron de Oaxaca, Sor 
Cristina de la Asunción y Sor Mariana de San Bernar- 
do el año de 1576, estuvieron en una casa reducida has- 
ta el afio da 1535, qu3 pagaron á un convento que se 
había fundado en 1593. 

Las de Puebla tenían fundado un convento por el año 
de 1566. El Obispo de Oaxaca Fray Bernardo de Al: 
burquerque, que envió á México á las dos monjas men- 
cionadas, para fundadoras escoí?ió para Puebla á Sor 
Luisa de Santo Tomás, pero no hay noticia de que lle- 
gara á esta ciudad. El convento se empezó á construir 
á expensas de Diego Vasallo, vecino de MéxicOy ignoran- 
. do cuando se terminó, con toda precisión, en 1^;46 había 
140 religiosas en este convento, 80 niñas y 196 criadas, 

A esta fundación siguió la del convento de la Con- 
cepción. 

Una señora portuguesa llamada Beatriz de Silva, fun- 
dó la congregación de*concepcionistas que aprobó Ino- 
cencio VIH. en 1498^dándole la regla del Cister, y po- 
niéndola bajo la dirección de los ordinarios. Después 
del fallecimiento de esta matrona, siguieron sus compa- 
ñeras la regla de Santa. Clara, sin mudar el título 'de 
Concepción, pi el hábito del Cister. Alejandro VI las su- 
jetó á los religiosos franciscanos en el año de 1501 y 
Julio njes dio una regla particular en 1511. El pri- 
mer obispo de Tlaxcala Fray Juli^in Garces pidió al 
Ayuntamiento de Puebla un sitio para un monasterio de 
vírgenes de la Concepción Inmaculada y ppr lo pronto 



248 HISTORIA 



no se le pudo determinar el lugar, aunque se le hizo la 
concesión, antes de esto Fray Juan de Zumárraga h\x- 
bla fundado en México un colegio con cuatro doncellas 
que vinieron con los conquistadores conforme á la dis- 
posición de Andrés Tapia. Después la Marquesa espo- 
sa de Hernán Cortés trajo de España unas beatas fran- 
ciscanas y agustinas á quienes D. Sebastian Ramírez de 
Fuen Leal, puso en. recolección con las doncellas. En 
1541 Fray Antonio de la Cruz, franciscano trajo de Es- 
paña del convento de Santa Isabel de Salamanca, á Sor 
Paula de San Antonio, Sor Luisa da San Francisco y Sor 
Francisca de San Juan Evangelista, que fueron las ver- 
daderas fundadoras del convento de la Concepción de 
México en 1541, pues Fray Antonio desde luego quizo 
flmdar con ellas el convento de la Encarnación, pero la 
Santa Sede no dio su aprobación sino hasta el año de 
1586, aprobada la fundación de concepcionistas propia- 
mente tales, la comunidad aumentó de una manera muy 
rápida, tanto en prestigio como en personal y en bienes, 
porque todas las primeras profesas fueron ricas y la 
maycr parte de ellas*al tomar el hábito cedian al con- 
vento cuantiosos bienes. 

El 14 de Febrero del año de 1593, salieron de México 
para fundar el convento de la Concepción Inmaculada 
de la Puebla de los Angeles en unas literas lujosamente 
omamehtadas y rodeadas de un gran séquito de gentes 
á pié y á caballo, tres* religiosas que fueron: Sor Leo- 
nor de los Angeles, Sor Francisca de los Angeles y Sor 
Isabel de San Gerónimo. 

Llegaron á Puebla la tarde del 24 de Febrera y des- 
de laego entraron en posesión de su convento. 



DE PUEBLA 249 



El sitío que se dio para este convento fué uno conti- 
guo á donde se hizo después el primer palacio episco- 
pal cuando se trasladó la mitra de Tlaxcala á Puebla, 
no recibiéndolo j^a Fray Juan de Zunicirraga, sino el 
sesto Obispo de esta Diócesis D. Diego Romano, pasan- 
do á poder de las religiosas con una iglesia de techo de 
terrado y vigas. El 8 de Diciembre de 1732 se concluyó 
la ii^lesía actual de bóvedas y cúpula, costando 40.000 
pesos. 

En los primeros años de la fundación de este conven- 
to floreció en el una notable hija de Puebla que nació 
en esta ciudad el afio de 1582 y murió con reputación 
de santidad el 6 de Noviembre de 1637. Se pidió su bea- 
tificación, y hasta el 2 de Octubre de 1736 llegaron á 
Puebla las remisoriales para hacer las informaciones 
conducentes, se publicaron con repique general á vuelo 
en todas las iglesias, iluminación en toda la ciudad, sal 
vas, fuegos artificiales, misa solemne en la iglesia de la 
Concepción, á cuyo convento pasó el Obispo, de la dió- 
cesis con asistencia de escribano y el cabildo mandó a- 
brir el sepulcro de la madre Sor María de Jesús y ha- 
llándolo incorrupto, después de las oraciones del caso, 
y de practicar las diligencias necesarias permitió que 
lo vieran las religiosas. 

Del convento de San Gerónimo de esta misma Ciudad 
hay muy pocas noticias sobre la época de su fundación, 
y ninguna sobre su fábrica material, es sin embargo 
uno de los más antiguos de Puebla. 

El afio de 1585 se fundó el convento de San Geróni- 
mo de Méodcoy y entre los pocos documentos que he ha- 
llado con relación á él, solo he encontrado la notioia si- 



250 HISTORIA 



guíente: "El año de 1595 salieron á fundar en Puebla 
cinco religiosas de este claustro, otro convento de Agusti- 
nas, siendo las de la nueva fundación de la regla de 
descalzas reformadas." 

Estas descalzas tienen por origen la regla que les dio 
Sn. Agustín para que se gobernaran, en generiil, las 
vírgenes que puso bajo la vigilancia de una hermana 
suya como expresamente lo dice en su carta 109, en 
que les ordena pobreza, castidad, vida común, modestia 
y oración, de esa carta pretenden algunos que sacaron 
los agustinos la regla que profesan, el número de estas 
vírgenes aumentó en África de tal manera, que la igle- 
sia católica celebra el 16 de Diciembre la memoria de 
más de cuatro mil que sufrieron el martirio durante la 
persecución de Genserico Rey de los Wándalos. Mu- 
chas ramificaciones han tenido estas agrupaciones de 
vírgenes, en Roma hay dos conventos el uno para edu- 
car doncellas, el otro para alimentar huérfanas desde la 
cuna, para que salgan á su tiempo á tom ir mitrímon'o, 
en Francia, Genova, Países Bajos son hospitalarias: en 
Cambray cuidan de la asistencia de los peregrinos: y en 
París recojían los cadáveres que se encontraban en las 
calles y en las cárceles. 

Las agustinas de México vienen de las descalzas re- 
formadas á quienes dio regla el insigne literato Fray 
Luis de León y puso en ejecución Sor Mariana de San 
José que fundó conventos en Valladolid de España Pa- 
lencía, Medina del Campo y Madrid, á donde fué llama- 
da en 1611 á ocupar el magnífico convento que levan- 
taron el Rey D. Felipe III y su esposa Margarita de 
Austria con la advocación de La Anunciación; estas co- 



DE PUEBLA 251 



munidades de vírgenes se extendieron á Ñápeles y toda 
la Italia, en una de ellas floreció la Beata Catalina Fíes- 
co, que desechada del convento de Santa María de Gra- 
cia, por su complección enfermisa, la casaron sus padres 
con Julián Adorno que la trató muy mal, enviudó á los 
diez años y fundó el convento de agustinas de Genova 
de hábito negro y manga larga, como las de San Geró- 
nimo de México. 

Las que fundaron en Puebla obtuvieron la concesión 
únicas en la Nueva España de usar escapulario y man- 
to rojo escarlata y clngulo bordado; parece que el ori- 
gen de la fundación en esta ciudad, fué que el papa 
Clemente VIII, concedió en su Bula dada en Roma el 
21 de Febrero de 1597 la facultad de que en Puebla se 
fundase un colegio de vírgenes, niñas nobles, esto no se 
realizó por entonces pero en el sitio y casas que se ha- 
bían ya destinado para ello se fundó un convento de a- 
gustinas dedicando la iglesia á San Gerónimo. 

A la fundación de San Gerónimo sigue la de Santa 
Clara del que aunque pocas, se conservan algunas no- 
ticias. 

El principio de la religión de Santa Clara fué; que es'^ 
ta Santa profundamente impresionada con las predica- 
ciones de San Francisco se puso bajo su dirección, re- 
solviéndose á retirarse del mundo, en unión de otras mu- 
jeres que tenían el mismo propósito fueron recibidas en 
1a iglesia de Porciúncula, de la que he hablado al tra- 
tar de los franciscanos, á su llegada el mismo San Fran- 
cisco y sus religiosos les abrieron las puertas con vela 
en mano. Allí las vistió im hábito grosero y las colocó 
en un lugar muy apartado imponiéndoles una regla te- 



252 HISTORIA 



rrible por su austeridad y dureza la cual aprobó Grego- 
rio IX: Inocencio IV, consideríindo esta regla superior á- 
la resistencia física de débiles mujeres, la mitigó, pero 
Santa Clara jamás admitió las modificaciones: fundó Vii- 
rios conventos en Francia, Saboya, Alemania y otras 
partes. La pobreza absoluta era la esencia de esta ins- 
titución hasta que con permiso de Urbano IV. adquirie- 
ron algunos bi' nes las que se llaman Urbanistas y que 
en México fueron conocidas por Clarisas las unas, y por 
Coricepcionistas las otras. Es indispensable hacer esta 
explicación porque esta variedad en las religiosas fué 
motivo de que en Puebla surgiera una dificultad al fun- 
darse el convento de Santa Clara. 

El primer hábito que usaron estas monjas y (es seña- 
ló S. Francisco fué gris oscuro y después por disposición 
pontificia lo usaron azul, de estameña. 

Desde 1538 el Ay un oimiento de México se propuso se- 
ñalarles y darles un local para cuando hubiera funda- 
doras, se empezó por establecer un beatei'io y hasta 1570 , 
llegaron las bulas de S. Pió V. para la ere(5ción de un 
convento: en 1579 se fundó y tuvo principio en una viu- 
da que en la religión se llamó Sor Francisca de San A- 
gustín y sus cinco hijas que fueron Sor María de San Ni- 
colás, Sor Isabel del Espíritu Santo, Sor Luisa de Santa 
Clara, Sor María de Jesús de la Cuncepcicn y Sor Fran- 
cisca de la Concepción. Hicieron sus votos el día 4 de 
Enero de 1579, recibiendo el hábito de manos de Sor 
María Luisa de San Gerónimo, procedente del convento 
de la Concepción, que fué la primera prelada. 

El día 3 de Julio del año de 1G08 salieron del conven- 
za? de México á fundar el de Puebla. 



r 



DE PUEBLA 253 



Sor Francisca de los Angeles. Prelada. 
Sor María de San Nicolás. 
Sor Gerónima de San Andrés. 
Sor Agustina dé San Ambrosio. 
Sor Leonor dé S^n José. 
Sor Francisca de Santa Clara. 

Del convento de San Juan de la Penitencia del mismo 
México vinieron con las anteriores. 
Sor Leonor de Sarita Clara. 
Sor Petronila de la Concepción. 

La fundación de este convento se debió á Doña Isa- 
bel de Villanueva criolla nacida en Puebla, mujer que 
por su notable hermosura así como por sus virtudes ha- 
bía conquistado el aprecio de todos los habitantes de es- 
ta ciudad; era heredera de los cuantiosos bienes de su 
marido D. Alonso de Arellano y poseedora de una gran 
fortuna concibió la idea de fundar un monasterio y dio 
para ello veinte mil pesos. Ya que había exibido esta 
cantidad manifestó el deseo de que el convento fuera 
para monjas de Santa Clara, no se querí acceder á sus 
deseos, surgieron disputas, dudas, consultas y mil difi- 
cultades, en las que llegó á figurar hasta la cuestión de 
Urbanistas y Concepcionistas, alguien llegó á decir que 
este carácter debían tener las religiosas del futuro con- 
vento, ios ánimos y las opiniones se dividieron y por fin 
le devolvieron á Doña Isabel de Villanueva los veinte 
mil pesos que con tan buena voluntad había dado para 
la fundación. No se desanimó por esto la notable ma- 
trona y acordado que fué que el convento se hiciera de 
limosnas, Doña Isabel continuó en su propósito y apro- 
vechando su prestigio en el momento halló bienhechores 



254 HISTORIA 



entre los que se contó ella en primer lugar. Se resolvió 
que el convento se fundara con once novicias, y esto 
causó otra cuestión, porque todas debían ser precisamen- 
te nacidas en Puebla, tres mexicanas hijas de ricas fa- 
milias avecindadas en esta ciudad pretendieron entrar 
y se les negó esta gracia, sus padres disgustados y bien- 
hechores que eran suspendieron sus limosnas, entonces 
la mayor parte de las familias de Puebla se empeñaron 
en que se admitiera á las mexicanas y lo consiguieron, 
sanjada la dificultad el día 13 de Julio del mismo año de 
1608, día de San Buehaventura Doctor Mariano se cele- 
bró solemnemente la fundación con asistencia y oficios 
del Obispo Don Alonso de la Mota Escobar, predicó el 
padre franciscano Fray Juan de Enormendi, provincial 
que era entonces de los franciscanos y ocupó el altar 
Fray Juan de la Torre, guardián del Convento dePueba. 

Desde el principio el convento se hizo á todo costo lo 
mismo que la iglesia, que se dedicó por primera vez el 
año de 1642, pero habiendo falseado los cimientos é in- 
clinado algo toda la fábrica se temió su desplome y en 
menos de dos afios la reedificó el padre Fray Francisco 
Pérez, construvendo del lado de la calle unos colosales 
y sólidos estribos con que se fortificaron las bóvedas y 
volvió á dedicarse el año de 1669 con mas solemnidad 
que la primera vez, en este año pasaban de cien las re- 
ligiosas que había en el convento, en 1710 volvió á ree- 
dificarse la iglesia y también se estrenó con una gran 
función religiosa. En 1834 volvió á sufrir otra renova- 
ción la iglesia en su totalidad. 

En este convento hubo la particularidad de que exis- 
tió una gran botica hecha toda por las monjas, quienes 



DE PUEBLA 255 



fabricaron los armazones de madera, puertas, mesas y 
Mostradores, además confeccionaban todo género de me- 
dicinas y daban muchas gratis á los pobres, que iban á 
la portería con ó sin recetas á pedirlas. 

En la iglesia hay un Jesús Nazareno, de quien habla 

la tradición de que poco A poco la cara de un judío que 

tenia pintada cerca, pues era otra de pincel, se 

fué trasformando en él rostro de una hermosa virgen de 

los Dolores. 

En esta iglesia tiene un altar San Antonio del Cuento 
cuya tradición es bastante conocida. 

Entre todas las religiosas de este convento se hicieron 
notables las que siguen, todas nacidas en la ciudad de 
Puebla. 

Sor Lucía de Santa Catalina. En el siglo Lucía Gar- 
cía hija de Don Pedro García y de Doña Gerónima Mi- 
Uán Nació en la Puebla de los Angeles el 13 de Diciem- 
bre de 1596, profesó el 25 de Noviembre de 1611, sin ser 
de las primeras ocho novicias, sino de las de la tercera 
tanda de doce. Dedicó su profesión á Santa Catalina 
de Suecia, hija de Vfon y de la celebre Santa Brígida y 
que fué prelada del monasterio de Wasten. Esta Sor 
Lucíafuó con el tiempo una excelente curandera de las 
demás monjas, jamás comió carne desde que profesó. 
Murió el 13 de Enero 1642. 

Sor Josefa de San Agustín. En el siglo Josefa Pareja 
y Ortega, hija de D. Cristóbal Pareja, y de Doña Elvira 
de Ortega, nació en la ciudad de Puebla el 19 de Mar- 
zo del año 1597, profesó el 25 de Agosto de 1613 dedi- 
có su profesión al Obispo de Hipona San Agustín. Muríó 
el 1.° de Enero de 1672. 



256 msTORiA 



Sor Isabel de Santa Ana. En el siglo Isabel Vanegas 
fué hija de D. Juan de Vanegas y de Doña Ana Gutiérrez. 
Nació en Puebla el 5 de Noviembre del año de 1650, 
profesó el 26 de Julio de 1669, padeció doce años de 
perlesía, se le contrajeron las piernas, murió el 2 de 
Marzo de 1680. 

Sor Lucía de San Ambrosio. En el siglo Lucía Cerón 
Zapata, hija de D. Juan Cerón y de Doña Catalina Za- 
pata, nació en Puebla el día 13 de Diciembre del año 
de 1614, profesó el 14 de Abril de 1629 de edad de quin- 
► ce años, consagró su profesión al Dr. S. Ambrosio Obis- 
po de Milán, murió el 21 de Julio de 1680. 

Estas entre todas las hijas de Puebla, fueron de las 
más notables, que hubo en ese convento en los prime- 
ros años de su fundación. Sor Lucía de Santa Catalina 
al profesar ademas del dote dio al convento siete mil 
pesos y Sor Josefa de San Andrés religiosa de Santa 
Isabel de México, dio una cantidad, según el Padre Fray 
José de Porraz, que lo dijo en un sermón, que pasó de 
diez mil pesos. 

Otra de las fundaciones notables de esa época fué la 
del convento de Santa Inés, desde que el Obispo D. Juan 
de Palafox y Mendoza llegó á Puebla concibió la idea 
de fundar un monasterio para las hijas de las familias 
distinguidas de esa ciudad que quisieran abrazar el es- 
tado religioso, conseguido un amplio local lo aumentó 
trasformandolo en convento de dominicanas bajo la ad- 
vocación de Santa Inés del Monte Policiano, de la que 
he hablado antes, y de cuya fundación no queda noticias 
seguras, pero se sabe que quien inició esta fué el Obis- 
po D. Alonso de la Mota y Escobar quien dotó veínti- 
cinco monjas. 



DE PUEBLA 257 



Viene después de e^to una época notable para Puebla 
por la> serie de fundaciones monásticas que emprendió 
el undécimo Obispo de esta Diócesis D. Manuel Fernán- 
dez Santa Cruz Sahagun. En los primeros años de su 
.gobierno dispuso.con toda brevedad una casa de reco- 
gimiento á la que dio por titular y patrona á Santa Ma- 
ría Egipciaca, para mujeres arrepentidas, lea señaló 
prelada, les dio escritas sus constituciones y las susten- 
taba con su peculio. 

El año de 1606, había donado A la Iglesia una gran 
casa cómoda y bonita, el Canónigo D- Francisco Reyno- 
so, para que en ella se recogieran aquellas nobles seño- 
ras que quedaban desamparadas por sus maridos 
cuando estos salían á viajes con motivo del comercio, 
pero este generoso pensamiento del canónigo nunca pu- 
do realizarse porque lo numeroso de algunas familias 
que tenían algunos y la resistencia de los deudos en 
otras, impedían á esas señoras entrar á ese asilo. La 
casa permaneció deshabitada mucho tiempo y cuidada 
por unas buenas mujeres que vivían en ella, la justicia 
solía mandar allí algunas depositadas y allí también el 
Obispo Santa Cruz había hecho su Recogimiento. 

Habiéndose resuelto á fundar un convento, se fijó en 
esta casa como muy á propósito para ello, al efecto com- 
pró un gran, sjitio en una calle delante del convento 
que fué de Santa Ménica, y mandó levantar una casa 
en toda forma para Recogimiento, amplia, bien dispues- 
ta y con la seguridad necesaria y otra pequeña para 
un sacerdote que con el título de Rector administrase 
los sacramentos á las mujeres recogidas y compró tam- 
bién unas fincas en la ciudad para que con sus rentas se 



^. 



258 HISTORIA 



mantuvieran las arrepentidas, importando todo lo gas- 
tado en esta obra según su avaluó diez y ocho mil ocho- 
cientos pesos. La casa tomó el nombre de Santa María 
Egipciaca y quedó sujeta al Ordinario y fincó seis mil 
pesos más para perfeccionar las rentas que debían de 
servir para la manutención de las recogidas, quienes 
trasladadas á esta nueva casa dejaron desocupada la 
primera. 

"Habia discurrido el Sr. Don Manuel, dice un biógra- 
fo, el padre mercedario Fray Miguel de Torres, hacer 
colegio de niilas doncellas, nobles y virtuosas la que e- 
ra Casa de Mujeres Recogidas; y luego que Ja tuvo de- 
socupada puso en ejecución su buena idea, y para que 
tuviese el Colegio una comunidad en aquel número que 
juzgaba su ilustrisima proporcionado á su intento, soli- 
citó con diligente estudio en todo su Obií>pado, informes 
desapacionados de aquellas nobles doncellas en quie- 
nes concurrían las prendas de virtud, juicio, nobleza y 
hermosura, que suele ser muchas veces el sobre escrito 
con que indica la naturaleza las perfecciones de alma y 
no puso menor estudio en que fuesen pobres de bienes 
de fortuna porque suelen ser estas á los golpes de la des- 
gracia. Con estas diligencias consiguió el prelado tan 
crecido número de vírgenes que pudo elegir entre las 
que enía nominadas aquellas que por resplandecer más 
en las prendas y calidades que se deseaban llegaran á 
Jlenar con su conocimiento y experiencia el concepto 
del gran juicio de Príncipe tan prudente.'' 

Hasta aquí el padre Miguel de Torres. 

El Sefior Santa Cruz,^ mandó hacer en la casa todos 
los -Jcpartamentos y oficinas necesarias, se asearon las 



DE PUEBLA 259 



paredes antiguad con todo esmero, se hizo una capilla 
muy decente para el culto divino y les dio unas constitu- 
ciones sabiamente meditadas: 

' Consiguió él mismo prelado que admitiera el cargo de 
Rector del Colegio el Lie. D. Manuel de Barrios edesiás- 
tico muy querido en toda la ciudad, á quien además hizo 
.capellán y para Rectora nombró á Doña Maria de Al- 
mazan, que después fué Sor María del Espíritu Santo, 
cuyo* cargo desempeñó hasta su muerte. 

' Seiácolegialas fueron las fundadoras y desde el día en 
qtie se inauguró el plantel empezaron á aumentar nota- 
blemente y habiendo ya un número competente como 
el colegio no tenía nombre quiso el Sr. Santa Cruz que 
las mismas niñas se lo pusieran^ pero por sorteo, al e- 
fecto el día de la elección, asistió el Sr. Obispo á ella, 
juntó á las niñas que eran catorce y les indicó que ca- 
da una tomara una cédula en la que estaba escrito el 
nombre de un santo ó santa y les mandó que las depo- 
sitarán en una urna que estaba preparada para este ñn, 
introducidas las cédulas escogió á la más chica de las 
niñas, para que sacase una cédula así lo verificó y salió 
la que tenía el nombre de Santa Ménica, vaciló el Sr. 
Obispo, mandó que se depositase de nuevo la cédula en 
la urna y se repitiese la elección; movidas las cédulas en 
todos sentidos, volvió la niña á sacar otra y por segun- 
da vez sacó la de Santa Mónica, se volvieron á deposi- 
tar las cédulas, se agitaron y volvió la niña á sacar una, 
y por tercera vez salió la de Santa Mónica, entonces el Sr. 
Santa Cruz arrodillándose lo mismo que las colegialas 
declaró que la Patrona del plantel era esa Santa cuyo 
nombre llevaría desde ese momento. 



260 HISTORIA 



El colegio prosperó de viia manera sorprendente y 
mirando esto él Sr. Santa Cruz, consultó con su confesor 
Fray Rafael de Estrada el pensamiento que habla con- 
cebido de convertir el col^o en convento de Agustinas 
recoletas^ aprobada esta idea por su confesor, la consul- 
tó también con el Dr. D. José de Barcia, quien no solo 
aprobó el pensamiento sino que envió al 8r. Santa Cruz 
las constituciones de las agustinas recoletas pues el Sr. 
Barcia estaba en Granada, animado el primero y resuel- 
to ya á la fundación pidió al Rey D. Carlos II. las licen- 
cias necesarias y escribió el Papa pidiendo la aproba- 
ción. 

Desde 1680 se había fundado el colegio de Santa Mó- 
nica y en 1684 obtuvo las licencias, que llegaron á Pue- 
bla y á manos del Sr. Obispo con alguna demora pues 
en Abril de 1688 recibió aviso de que por el primer co- 
rreo de Roma recibirla las btilás para la fundación. Asi 
fué, llegado este á Veracruz cuatro días después se pre- 
sentaron en su palacio episcopal dos gallardos jóvenes 
diciendo que le traían un pliego muy recomendado de 
Espafia, recibió ¿ los jóvenes le entregaron el pliego lo 
abrió y con tenia nada menos que los despachos ponti- 
ficios para la fundación. 

Al día siguiente revestido do pontifical y acompaña- 
do de dos prebendados únicamente llegó el Sr. Santa 
Cruz á su Colegio, para que sus alumnas hicieran la 
profesión. Con las solemnidades debidas hicieron las co- 
legialas en manos de su prelado los votos de obediencia, 
pobreza, castidad y clausura el día 24 de Mayo de 1688 
después volvió á su palacio y al familiar limosnero le 
dijo 'Boy sea Dios bendito hemos dado sesenta mil pe- 



DE PUEBLA 2G1 



806 de límosniu" Participó h1 C¿ibildo Eclesiástico la 
nueva fundación tan sin aparato y modestaiiK^nte heclia 
y la profesión verifícada: entonces su Dean mandó que 
UQ repique á vuelta esquila anunciase á la ciudad el a- 
contecíniiento. Veinte fueron las colegialas que profesa- 
ron. 

Se construyó «i seguida el monasterio con los bienes 
del Capitán Don Jorge Cerón Zapata, para la manuten- 
ción dé las religiosas sé fincaron sesenta mil pesos en 
posesiones seguras y en lá escritura se hizo constar eii 
cláusula especial que esos veinte dotes fueran perpe- 
tuos y siguió aumentando el convento sin descanso en 
su fábrica material y después por cláusula de su testa- 
mento le mandó dar ocho mil pesos como último legado. 

Antes de morir el Sr. Obispo Santa Cruz envió á las 
monjas de Santa Mónica un papel cerrado y muy apre- 
tado que recibió la Priora y les recomendó que jamás 
ni por ningdn pretesto se abriera ese papel sino hasta 
después que hubiera muerto, asi lo hicieron y muerto el 
Sr. Santa Oruz abrieron el papel reunida la comunidad 
y decia asi ''Hijas: mando 4n mi testamento, que se sa- 
que mi corazón y se enticrre en vuestro coro y con vo- 
sotras; para que esté muerto donde estubo cuando vivia 
y para memoria de las que os sucedieren, en mi retra- 
to poned este rótulo: Hijas: rogad á Dios por quien os 
dio su corazón, para que por las continuas oraciones 
vuestras salgí d3l Purgatorio, que temo muy dilatado, 
y en el cielo si soy tnn dichoso, yo me mostraré vuestro 
padre pidiendo la rigorosa observancia de esta casa.'* 
*' Angeles Junio 20 de 1694.^' 

En el coro del convento de Santa Mónica v cubierto 






262 



raSTORIA 



M^C 



mmm 



con una piedra de jaspe está ent^rrado^ el corazón del 
Sr. Obispo Santa Gruz, como fueron sus. deseos. Ade- 
más para perpetuar la memona de este hecho, se color- 
earon en la fachada de la iglesia en alto relieve de ado- 
quín de piedra el corazón del ilustre prelado fundador 
de un lado de la puerta principal y al otro lado á la de- 
recha también en alto relieve de piedra una iglesitacon 
sus torres exactamente igual al diseño de como pensó 
que fuera la iglesia de Santa Mónica el Capitán Don 
Jorge Cerón Zapata y una tarjeta de piedra anunciando 
la recolección y los atributos de su fundador. 

El locutorio de este convento tenia una notable reja 
de fierro forjado todo de Vizcaya, que costeó Doña Ele-, 
na Mancera, hija de Puebla cuya Señora colocó por si 
misma trabajando como albañila y pintora el año de 
1694. 

En 1749 se empezó á reedificar la iglesia entarimán- 
dose en parte, se hicieron dos altares nuevos y el día 7 
de Noviembre de 1751 consagró la iglesia el Sr. Obispo 
D. Pantaleón Alvarez Abren y se dedicó el dia 15 de 
Enero de 1552. 

En la iglesia estuvo en un altar el Santo^Cristo del 
Judío Diego Alvarado y de allí se pasó á la Catedral 
donde existe actualmente al pié de la imagen de San 
Juan Nepomuceno, en el altar de éste Santo en la par^ 
te exterior del coro. 



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CAPÍTULO XXII 

Capuchinas DE Puebla. Fundadora det/ convento. 
Dificultades que surgieron. El Padre Cumillas. 
Fundadoras venidas de México. REOEPcrÓN que 
les hicieron. Toman posesión de su convento, les 

ENTREGA LAS LLAVES Fr. J08É CUMILLAS. BEATE- 
RÍO DE Sta. Rosa. El memorial a la Virgen. Vi- 
sita del Sr. Santa Cruz, Lee el memorial, Les o- 

FRECE 8Ü AYUDA. EL PaDRE JESUÍTA JOSÉ BELLIDO. 
Se CONTINUA LA OBRA DEL BEATERÍO. LLEVA EL Sr. 

Sta. Cruz a las Terceras a su palacio episcopal. 
Lo QUE GASTÓ. La Madre Águeda. Convento de 
Sta. Teresa. Sus fundadoras. Se establecen .jun- 
to a S. Marcos. Construyen su convento en la '.a- 
LLE Mayor Sta. Teresa de Jesús. Descripción de 

8U BELLEZA POR UN CONTEMPORÁNEO. CONVENTO DE 

LA Soledad. Traen a la virgen de España. Su 
VESTIDO. Quienes lo hicieron. Convento de la 
Santísima. Casas que dio el obispo Mota. Loque 
DIO EL obispo Escobar y Llamas. 



yIabia en Veracruz el aFio de 16G4 una Sra. llamada 
Doña Anna Francisca Zuñiga y Córdo va de Larga- 
che, casada con un español Caballero de la Orden de 
Santiago, Don Diego Largache, que poseía un cuantio- 
so capital; el año siguiente llegaron á ese puerto proco- 



2t)4 HISTORIA 



d entes de Espafia, el día 8 de Septiembre seis religiosas 
capuchinas que venían á fundar en México un conven- 
to y fueron, 

Sor María Felipa García. 
Sor María Fernández de Aragófi.: 
Sor Lorenza Bernarda del Moral. 
Sor Teresa María de Herrera. 
Sor Jacinta Juana García Zerrudo. 
Sor Clara María Plata. 

Vinieron en la Flota del General D. José Centeno, con 
quien Largache tenía antigua amistad y paisanaje, las 
religiosas habían resuelto permanecer á bordo mientras 
se> les proporcionaban los medios de emprender su ca- 
mino para México^ tanto por temor al vómito prieto, 
cuanto por no dejarse ver, ni causar molestias á la po- 
blación, pero Centeno sialtó á tierra el náismo día de su 
llegada y fué á visitar á Largache, á quien refirió que 
traía A bordo seis monjas capuchinas, que no querían 
bajar á tierra. Oído esto por Dofia Ánna, propuso á su 
marido ir á traerlas y darles alojamiento en su casa, al- 

# 

guna oposición hizo Largache, pero Dofia Anna 16 con- 
venció y fas religiosas vinieron á tierra y la misma 
Dofia Anna las llevó á su casa. Después de proporcio- 
narles todo género de comodidades, las religiosas siguie- 
ron su camino y con ellas D. Diego Largache y su mu- 
jer que ya se habían familiarizado con las monjas, estfus 
llegaron á México el día 7 de Octubre del mismo :afto 
de 1665, y el matrimonio se quedó en Puebla donde po- 
{ eía algunos intereses. 

Poóo tiempo después de Su estancia en esta dindad 
murió Largache dejando á su rÁxx¡et Doña Anua en- po- 



DE PUEBLA 265 



sesión de una fortuna cuantiosísima, esta al ^verse due- 
ña única de tanto dinero concibió la idea de hacer una 
fundación religiosa, como el trato' con las capuchinas 
que había hospedado en su casa, la tenía ftiVorablemen- 
te impresionada en pro de ellas, quizo que la fundación 
que pensaba hacer fuera de esas religiosas. 

Las capuchinas que vinieron á México fueron de las 
llamadas vulgarmente de Santa Coleta, de la humilde 
hija de un carpintero, doncella, que restituyó á su pure- 
za original la regla de San Francisco contradiciéndola 
el mundo, los fmiles y los obispos. Sin otro amparo que 
los consejos de su confesor Fray Enrique de La Beau- 
mé y con los auxilios pecuniarios de Madame Brísay 
se presentó á Benedicto Vni en 1406 quien la recibió 
con ei^timación y le concedió cuanto pedia dándole el 
mismo la profesión y autoridad general para la reforma 
y sobre todas las que expontaneamente quieran reci- 
birla. Nada consiguió en Francia sin embargo de que 
alli Benedicto VIH era tenido por Papa legítimo en me- 
dio del cisma que reinaba; pero se trasladó á Saboya 
que justamente se gloría de ser la cuna de este esta- 
blecimiento monástico que abrazaron algunos religio- 
sos llamados Ccletanos, Paulo III hizo á la venerable 
María Lorenza Longa, abadesa dé una congregación de 
diez y nueve vírgenes que escogió y abrazaron la estre- 
cha observancia de Sta Clara, tomando el nombre de 
Capuchincís desde el año de 1538, que se cubrieron con 
el basto sayal que usan esos padres coletanos. 

Volviendo á Doña Anna Francisca Zufiiga y Córdova^ 
viuda ya de Largache, comunicó su pensamiento al 0- 
bispó de Puebla que lo era D. Manuel Fernández Saa- 



2i . 



2G6 HISTORIA 



ta Cruz Sahflaguny añadiéndole que para mejor logro de 
BUS deseos cedía y tornaría en convento la amplia y 
suntuosa casa que poseía en Puebla. 

El Sr. Santa Cruz aprobó la idea de Doña Anna, y le. 
dijo que desde luego pidiera las licencias del Real Con- 
sejo y que el informaríiv al Rey con todo empeño, el 
que esforzaría también con un informe é influjo del Sr. 
Arzobispo de México D* Francisco de Aguiar y Ceyjas, 
ordenó también á la viuda de Largache que por cartas 
fuese dsponiendo el ánimo de la Abadesa de las capu- 
chinas de Méaico, supuesto que tenía con ella estrecha 
correspondencia y amistad, desde que vino de España 
á hospedarse en su casa. 

Ejecutó estas ordenes la buena Doña Anna Francis- 
ca, escribió á la Abadesa revelándole todo su intento, 
pero aunque se lo aprobó al principio y le espribió el 
modo con que había de formarse el convento según dis- 
ponían las reglas y estatutos , pasado algún tiempo mu- 
dó la Abadesa de parecer y le dijo á Doña Anna Fran- 
cisca dificultando ya la fundación^ que las niñas y mu^ 
jeres de Nueva España ni tenían la robustez necesaria 
para resistir al riguroso trabajo que exigía el instituio 
Capuchino, ni en Puebla según estaba informada, habki 
los capitales que en Méa^koy para poderse man tener con 
las limosnas que eran el único recurso con que co ta- 
ban las capuchinas para mantenerse y atender á todas 
RUS necesidades, estas mismas ideas emitió la Abadesa 
al Sr. Arzobispo Seyjas, quien convencido por ella, dijo 
al Sr. Santa Cruz^ lo mismo que opinaba la monja. , « 

Doña Anna Francisca se desalentó completamente 
con nstas dificultades pero reanimada por el Sr. Santa 



DE PUEBLA 2G7 



itahi 



Cruz volvió á acometer SU empresa pues este prelado 
le dijo: que de Granada donde también había francisca- 
nas descalzas le sería fácil traer fundadoras para el 
convento de Puebla, al efecto el Sr. Santa Cruz escribió 
H su amigo el lUmo. D. José de Barcia que se hallaba 
de Canónigo del Monte Santo en aquella ciudad y par- 
ticipó esto á Doña Anna Francisca. 

En estas circunstancias, murieron el Sr. Arzobispo 
Seyjas y después la Abadesa de las Capuchinas, ya 
Doña Anna Francisca habla pedido las licencias y el 
Ayuntamiento de Puebla no solo aprobó el pensamien- 
to, sino que nombró á D. Juan Dávila y al Capitán D. 
Miguel Vasquez Mellado su procurador, para que se 
consiguiera del Rey Carlos II, y del Consejo de Indias la 
Real Cédula necesaria. 

Además de que Doüa Anna Francisca había pedido 
las licencias, en el interior de su amplia casa iba 
muy adelantada la obra para convertirla en convento, 
muy animada estaba la Señora, cuando murió en Tepeo- 
xuma el día 1.** de Febrero de 1699 el Sr. Obispo D. 
Manuel Fernández Santa Cruz, que era su más robus- 
to apoyo, pero Doña Anna Francisca insistiendo en su 
idea consultó con el lUmo. Sr. Barcia y por fin vinieron 
las deseadas licencias. 

Cuando estas llegaron ya había muerto también Do- 
ila Anna Francisca y las recibió Fray Joisé de Cumulas le- 
go mercedario, del convento de San Cosme y San ü^- 
mián de Puebla, que era á quien Doña Anna había de- 
jado de albacea de sus cuantiosos bienes y el encargo 
de qiie sin vacilar y gastando cuanto fuese necesario. 



268 msTORiA 

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V 

llevara á cabo la fundación del convento de CapucMnas 
si las licencias llegaban. 

Fray José de Cumillas cumplió religiosamente con la 
última voluntad de Doña Anna Francisca y el doce de 
Noviembre de 1703 presentó á la Real Audiencia de 
México j la cédula para la fundación que era de fecha 
29 de Marzo del mismo año y el 14 de Diciembre del 
mismo se expidió la Real Provisión al Arzobispo de e- 
sa ciudad que lo era el lUmo, D. Juan Ortega y Mon- 
tañez. 

Entre tanto la obra' del convento marchaba con rapi- 
dez bajo la vigilancia diaria de Fray José de Cumulas 
y arreglado todo definitivamente el Sr, Arzobispo Orte- 
ga y Mon tañez hizo la siguiente elección de fundadoras: 

Sor Angela Ja viera, para abadesa, había profesado 
en el convento de Sta. María de Gracia de Guadalajara 
cuando fué Obispo de esa diócesis el Sr. Sta Cruz, de 
cuyo lugar era nativa, tenía veintisiete años de edad, 
era notablec^ente hermosa y en el siglo §e llamaba An- 
gela Castillo Gallardo y Velarde. 

Sor Gerónima María, mexicana. 

Sor Rosa María. 

Sor Anna María. 

Sor María Guadalajara, mexicana también. 

Sor Joaquina lega ó donada. 

Estas religiosas salieron de México el día 27 de Ene- 
ro de 1704 y llegaron 4 Puebla el día 2 de Febrero á 
las 12 de la mañana. 

Fueron recibidas con un entusiasmo indescriptible, 
multitud de ginetes salieron ¿ encontrarlas, llevando dos 
carruajes muy buenos para conducirlas y llegaron has- 



DE PUEBLA 269 



ta San Martín Texmelitcan, en S. Antonio Mihuaco pa- 
saron bajo varios arcos de flores y sobre el pavimento 
que estaba cubierto de ramas y flores también. En San 
Francisco Ocotldn oyeron misa, en el pueblo de Cuau- 
<Za»temgfo fueron detenidas por la multitud de familias 
de Puebla que liabian salido á< recibirlas y desde allí 
fueron conducidas entre arcos de flores, cohetes, músi- 
cas y toda clase de demostraciones de regocijo; al en- 
trar á la ciudad se organizó la comitiva procesional- 
mente y el clero, las religiosas, hermandades, familias, 
precediendo á las religiosas se dirigieron á la Catedral 
donde se cantó un Te-Deum y en seguida en mejor pro- 
cesión fueron llevadas al convento de la Concepción, 
después de rezar en él y de visitar á las religiosas fue- 
ron conducidas á su convento. 

Tod.íis las calles por donde pasaron las religiosas es- 
taban literalmente tapizadas de flores, los arcos eran 
tantos y tan bien combinados en la calle de su convento, 
que no los traspasaba un solo rayo del sol; algunos bal- 
cones fueron adornados con vajillas de plata maciza, en 
otros se velan riquísimos espejos con marcos de plata 
también é imágenes costosamente vestidas y alhajadas, 

A lo& lados de la puerta de su convento estaban dos 
regidores del Ayuntamiento y Fray José de Cumillas a- 
rodillado teniendo en un plato de oro, sobre un cojín de 
terciopelo carmesí las llaves del convento. Después que 
las religiosas se despidieron en la portería, penetraron 
en su convento y se cerró la puerta tras -ellas. 

Fray José de Cumillas había edificado el convento 
en la misma que fuera casa antes de Doña Anna Fran- 
cisca Zúñiga y Córdoba de Largache, sujetándose al 



r 



270 HISTORIA 



plano que se le envió del convento de Capuchinas de 
México y hasta poner la última piedra, entregar las lla- 
ves á las monjas y asistir á la dedicación del convento, 
no logrando hacerlo á la de la iglesia, que se consagró 
á Sra. Sta. Anna, según voluntad de Doña Anna Fran- 
cisca, porque Fray José de Curaillas, murió en Junio de 
1 704 y la iglesia se dedicó en 17 de Agosto de 1705. 
Este templo tiene 51 varas de largo 10 y media de an- 
cho y 16 y media de alto, actualmente está abierto al 
culto. 

Nada notable ha tenido este convento en pinturas, ni 
en obras de arte. 

Contemporánea á la fundación anterior es la del Bea- 
terío de Sta. Rosa. 

Unas cuantas señoras adquirieron una casa de redu- 
cidas dímenciones y pidiendo ellas mismas limosnas de 
puerta en puerta en toda la ciudad reunieron una pe- 
queña cantidad con la que variaron la forma de esa 
casa dándole la adaptable para vivir reunidas, hicieron 
una cocina, un refectorio, un claustro corrido y un lo- 
cutorio todo de pequeñas dimensiones y previas las li- 
cencias del Obispo, reunieron en número de once y se 
recogieron en esa bajo la dirección de Fray Bernardo 
de Andia, religioso dominico y Provincial de la orden 
que puede decirse que fué el autor del pensamiento y 
que contribuyó mucho á su realización. 

Sin ninguna ceremonia se instalaron las señoras en 
la casa, vistieron el hábito de Sto. Domingo y siguieron 
los estatutos de la tercera orden de este Santo. 

Un vecino de Puebla, cuyo nombre desde entonces 
80 procuró ocultar, al tener noticia de esta fundación, 
I 



DE PUEBLA 271 



expontaneamente se impuso la obligación de mantener 
á las Terceras y emprendió el hacerles una casa más 
amplia y en mejores condiciones que la que ocupaban, 
con claustros, celdas y demás oficinas de manera que 
pudiera servirles de convento; murió este caritativo ca- 
ballero y el convento quedó sin concluir y las terceras 
hundidas en la más completa miseria y sin esperanza de 
salir de ella. 

Un día, Martes de Pascua de Espíritu Santo, en la 
tarde salió á pasear en su carroza el Sr. Obispo Santa 
Cruz y casualmente pasó por el Beaterío y ya delante 
de la portería, hizo volver su carruaje, se apeó y pene- 
tró al locutorio. 

Esta inesperada visita causó turbación y ver- 
güenza á las terceras porque no la esperaban y sus há- 
bitos y menages se encontraban en un estado ruinoso 
por la miseria. 

Abrieron la puerta al ilustre pastor, quien notando la 
impresión que había causado su llegada procuró tran- 
quilizar á las terceras, que de paso diré que todas per- 
tenecían á familias de educación, cuando las vio algo re- 
puestas dé la sorpresa y se fijó en sus semblantes dema- 
crados, pálidos, huezosos, más por la miseria y el ham- 
bre, que por la penitencia y la clausura, les preguntó con 

mucha dulzura: 
— ¿Cómo la pasamos de recursos hijas mías? 

—Muy escasos, ilustrísimo Sr., le contestó la herma- 
na mayor. Y después cada una que ya eran en número 
de veintinueve le fué refiriendo un detalle de miseria, 
pero con un acento tal de resignación que el Sr. Santa 
Cruz se impresionó profundamente y bien fuese porque 



272 HISTORIA 

el asiento que había tomado era una molesta banca de 
piedra, ó ya porque la impresión lo dominaba, se levan- 
tó en ademán de retirarse, pero al hacerlo todas la3 
hermanas cayeron de rodillas para recibir su bendición 
y esto acabó de conmover completamente al Sr. Obispo 
Santa Cruz. 

Entonces deteniéndose les dijo que solicitaran de los 
albaceas testamentarios de su patrono, que terminaran 
el nuevo Beaterío, que ya había visto, que el por su parte 
ayudaría desde ese momento con el dinero que pudie- 
ra para la obra y las socorrería para su sustento; admi- 
rando los tiestos tan bien cultivados y llenos de flores 
que había en el pequeño corredor y la limpieza que 
reinaba en él se acercó el Sr. Sta. Cruz á una imagen 
de la Virgen que se llama de "S. Juan" y miráiidole un 
papel en la mano, les preguntó á las hermanas: 

— ¿Qué tiene María Santísima en ese papel, porque 
lo tiene en la mano? 

—Es, contestó la hermana mayor, un memorial que 
le presentamos el Domingo. 

Así había sido. Las hermanas habían discurrido hat^er 
una tierna petición á la virgen de que remediara su mi- 
seria para que no se extinguiera la fundación. 

El Sr. Santa Cruz levantándose del asiento que ya 
había vuelto á tomar, recogió el memorial de la mano 
de la virgen, lo leyó atentamente y muy enternecido 
dijo á las hermanas terceras: 

—No tengan cuidado que yo les acabaré todo lo que 
falta á la nueva casa de su Beaterío. 

El Sr. Santa Cruz se retiró y desde ese momento no 
volvió á faltarles sustento á las hermanas. 



DE PUEBLA 273 



Este hecho llegó á conocimiento del padre jesuíta 
José Bellido quien se acercó al Sr. Santa Cruz ponién- 
dose á sus órdenes para ayudarle, éste aceptó la ofer- 
ta y á los dos dias de la visita, mandó que mientras los 
carpinteros que enviaba hacian las puertas y ventanas 
del nuevo Beaterío, se pasaran las virgenes hermanas 
á un patio del Palacio Episcopal, cosa que no hizo con 
sus queridas hijas las Madres Ménicas, dice el Padre 
Fray Miguel de Toares, biógrafo del Sr. Santa Cruz, y 
diariamente violaba los trabajos del nuevo Beaterío u- 
nas veces yendo él, otras enviando al padre José Belli- 
do. Se terminó la obra y fueron trasladadas al nuevo 
Beaterío las ^*Hijas Terceras de Santa Rosa de Lima" 
como se les denominó, esta traslación tuvo lugar el año 
de 1698, Allí siguieron dirigidas por los prelados y re- 
ligiosos dominicos, hasta el aflo de 1708 que por cédula 
del Rey D. Felipe V. fueron sujetas al gobierno del or- 
dinario. 

El Sr. Santa Cruz gastó más de 4,000 pesos en la obra 
y cuatrocientos en mantener á las hermanas mientras 
esta duró. 

Cuando se trasladaron al nuevo Beaterío no estaba 
concluida la iglesia. El padi'e jesuíta José Bellido in- 
tuyó mucho en la fundación del convento de Sta. Rosa; 
el 12 de Julio de 1740 se consiguió la Bula para que el 
Beaterío se instituyera en convento de religiosas, coope- 
rando también á este resultado el Dr, D. Rodrigo Gar- 
cía Flores de Valdés, Tesorero de la Catedral de Méid- 
to y capellán mayor de Capuchinas. Fué la primera 
Priora Sor María de Jesús Aguilar, notable escritora 
mística, conocida en el mundo de las letras por la Ma-- 



274 msTORiA 



dre Águeda^ hija de confesión del padre José Bellido y 
tomaron el velo de religiosas ese día que se dedicó la 
iglesia 25 ñiflas de las que fueron nacidas en Puebla 9. 
En San Andrés OAaZcAicomMlal. En Afónico 4. ISxíTlaxca- 
la 3. En Acallan 1. En Atlixco 2. En Tepeji de la Se- 
da 1. En Tehucícdn 1. En San Martin 1. En Huexzotzin- 
go2. 

El convento de Santa Teresa de Puebla tuvo origen 
en Veracruz, en este puerto se congregaron las s^oras: 

Doña Beatriz Nuflez. 

Dofia Anna Nuñez, su hermana. 

Dofia Elvira Suarez. 

Doña Juana Fajardo. 

Doña María Fajardo. 

Doña María Qalindo. 

Convinieron primero de una manera privada consti- 
tuirse en clausura y retirarse completamente de la So- 
ciedad. 

Un religioso franciscano supo esto y les regaló una 
de las obras de Sta. Teresa de Jesús, habían escogido 
para director espiritual al padre Jesuíta Antonio Ruiz 
y luego que leyeron la obra de Sta. Teresa estimuladas 
por los pensamientos de la reformadora de los carmeli- 
tas, concibieron la idea de establecerse bajo las máxi- 
mas de ella. 

Consultaron el punto con su confesor el padre Ruiz, 
quien se las aprobó desde luego y animadas con esto o- 
currieron ya en toda forma á la Santa Sede pidiéndole 
las licencias y autorización para fundar un monasterio 
de carmelitas descalzas, bajo la advocación de Santa 
Teresa de Jesús. 



DE PUEBLA 275 



Daré una ligera idea de esta maravillosa mujer, ad- 
virtiendo antes que la institución que fundó lo debe la 
Iglesia á unas religiosas agustinas. 

Había en la ciudad de Avila, obispado del mismo nom- 
bre en Castilla la Vieja, en España, una señorita que se 
llamaba Teresa Sánchez Zepeda y Ahumada, que sus 
padres educaron en la piedad cristiana, pero habiendo 
muerto su madre quedó la nífta de doce años, sin freno 
de ninguna clase, era dice uno de sus apologistas con- 
temporáneos, á los quince años un portento de hermosu- 
ra física y un relicario de tesoros morales, su ñgura co- 
mo mujer era seductora, blanca mate, de formas cuyos 
contornos eran todos unas curvas suaves, perfectas y 
artísticamente modeladas, un talle esbelto, airoso, ñexi- 
ble, cutis aterciopelado, cabellera castaño-oscura, con 
sombras como de tercibel, ojos grandes, rasgados en al- 
mendra, medio velado el iris por el párpado superior, 
que daba más brillantez á las pupilas negras en las que 
se quebraban los rayos de la luz como en un prisma de 
azabache y en unos glóbulos blanco-azulados que le ser- 
vían de fondo; una boca carmínea en arco-iris, los la- 
bios que encastillaban una dentadura blanca ebúrnea, 
menuda, pareja y brillante, una frente tersa y serena 
que se levantaba sobre dos cejas castañas muy oscuras 
en arco, para esconderse bajo guedejas de sedosa y a- 
bundante cabellera: esta era la niña que desde la edad 
de doce años había devorado libros y libros buenos y 
malos, buenos multitud de místicos, malos novelas, ro- 
mances y poesías eróticas. La lectura le había dado un 
carácter contemplativo, sensible, impresionable y se 
dio al lujo y á la moda, pero en proporción que crecía 



276 HISTORIA 



y se desarrollaba aquella niña su alma se dilataba en 
ideales infinitos y su ternura, su dulc*5 carácter, sus 
pretenciones iban formando un fenómeno moral que a- 
larmó á su padre quien comprendía que el vasto talen- 
to de su hija unido á su perspicacia é inclinaciones que 
manifestaba, podían arrastrarla á un abismo y reflexio- 
nando cuan expuesta estaba en el mundo ese tesoro, la 
puso de pensionista en un convento de agustinas. La 
dulzura de aquellas monjas y su prudencia^ despertó 
en la señorita Teresa su afición á lo bueno, á lo gran- 
dioso y evocando sus recuerdos ella misma comprendió 
los peligros que por cuatro años había corrido en el 
mundo. 

Tomó la resolución he hacerse carmelita y en efecto 
profesó seis años después, pero desde los primeros mo- 
mentos de su profesión, su alma pura se horrorizó con 
la relajación que veía en sus compañeras, pero muy va- 
ronil en sus sentimientos concibió la idea de reformar 
aquellas prácticas y á la orden en que había profesado 
emprendió su tarea con ánimo resuelto y sufriendo un 
verdadero martirio moral, luchando con preocupaciones, 
venciendo resistencias y allanando obstáculos, consi- 
guió al fin levantar cMez y seis conventos para monjas 
y catorce para frailes, restableciendo la austera discipli- 
na monástica dada en 1269 por S. Alberto, patriarca de 
Jerusalen. El Pontífice Pió IV aprobó esta reforma 
en 7 de Febrero de 1562: Gregorio XIII la separó de 
los calzados. Sixto V ordenó el régimen para su gobier- 
no: Clemente VIII le concedió distinto geiieral y la hi- 
zo participante de las gracias y preeminencias de las 
religiosas mendicantes. 



DE PUEBLA 277 



Murió Sta. Teresa de Jesús en 1582 y cuatro años 
después en 1586 vinieron los carmelitas A México. 

El Obispo de Puebla D. Diego Romano sabiendo lo 
que pretendían las señoras de Veraciuz les escribió 
proponiéndoles que si obtenían las licencias se vinieran 
á establecer en Puebla ó al menos de la misma funda- 
ción enviaran á esta ciudad personas para hacer otra. 

Las señoras de Veracruz aceptaron la proposición y 
llegado el Breve Pontificio se trasladaron á Puebla, 
instalándose en una casa junto á la hoy parroquia de 
S. Marcos, la que con limosnas de los vecinos fué con- 
vertida en convento aunque de diminutas proporciones 
que quedó anexo A la capilla de S. Antonio Abad. 

El 26 de Diciembre de 1604, recibieron el hábito que 
fué de Carmelitas descalzas, abrieron el noviciado * y 
empezaron á guardar la regla de su instituto. 

En 1605, entraron al noviciado once ñiflas de Puebla 

las cuales fueron profesando una á una durante el trans- 
curso del de 1606. 

El Illmo. Obispo de Cebú Dr. D. José Gómez de la 
Parra, nacido en Pliebla, escribió una obra que tituló 
"Fundación y Primer Siglo de las Carmelitas descalzas 
de Puebla,'* la que se imprimió y publicó en esta ciudad 
en 1731, de ella hizo un compendio Fray José de San 
Anselmo y al ocuparse del convento dice: "el de la Pue- 
bla en humilde recinto fué el almacigo de Virginales a- 
zucenas; floreciente el tiesto extendió sus frondosas ra- 
mas en mejcr y mas amplio espacio, dedicándose el con- 
vento de descalzas de S. Alberto en la calle Mayor." 

Asi fué, habiendo aumentado las religiosas, determi- 
naron construir un convento en toda forma, con la 



,4 



278 rasTORiA 



amplitud necesaria y una iglesia competente, adquirie- 
ron primero unas fincas en la llamada calle Mayor, las 
mandaron derribar y levantaron el concento y la igle- 
sia que existe hasta hoy, el primero fué dedicado al 
Patriarca S. José. La Madre Cristo, poblana, escribió 
la ''Crónica de las Carmelitas de la Puebla de los An- 
geles/' 

Las religiosas Tcresianas fueron las fundadoras del 
convento de la Soledad, cuya historia puede reducirse 
á estos renglones. 

Un vecino humilde del barrio del Carmen llamado 
Diego Gutiérrez de Soto Mayor, en un sitio que tenía 
por única propiedad, determinó hacer una capilla á la 
Virgen de la Soledad; convocó á varios vecinos y estos 
.le ofrecieron cooperar pecunariamente para la obra; 
acordado esto emprendieron desde luego la construc- 
ción de la capilla que en poco tiempo fué terminada, 
pintada y decorada con gusto adornada con cuadros y 
provista de ornamentos, lámparas, blandones, candele- 
ros, atriles y todo lo necesario para celebrar el culto, 
habiéndose encargado ál General -D. Diego Fernández 
de Santillán Conde de Casa Alegre, que enviase de Es- 
paña donde se encontrab i una buena imagen de la Vir- 
gen de la Soledad; el Conde la mandó y luego que fué 
recibida s^ colocó solemnemente en la capilla estrenan- 
do el día de su colocación un vestido de terciopelo bor- 
dado de plata y oro hecho por las nifias vecinas del 
barrio del Carmen bajo la dirección de la Srta. Soledad 
Franco, hija de Puebla que fué la que costeó todos los 
materiales para el bordado y la tela del vestido. 

Tomó tantas creces el culto de esta imagen, que visto 



)• 



DE PUEBLA 279 



esto por el Licenciado D. Juan Francisco Vergalla y 
MuOatones Arcediano de la Catedral y el Maestre Es- 
cuelas de la misma D. Antonio Nogales Dávila, solici- 
taron del Pontífice Benedicto XIII el 20 de Enero de 
1729, establecer un convento nuevo de Carmelitas des- 
calzas al lado de la capilla de la Soledad; el Rey de 
España Fernando VI lo concedió por cédula de 18 de 
Enero de 1745 y desde luego se empezó á edificar el 
convento. 

El 24 de Febrero de 1748, se estrenó este siendo las 
fundadoras tres religiosas de Sta. Teresa, que vinieron 
desde su convento en procesión á fundar el nuevo. Es- 
ta procesión estaba representada en un gran cuadro 
que estaba colocado debajo del coro y costó 15C0 pesos. 
Instaladas las religiosas se abrió noviciado y se am- 
plió el templo hasta llegar á las dimensiones que hoy 
tiene, habiendo empezado esta ampliación desde antes 
que se hiciera el convento del Dr. Vergalla, que no la 
concluyó y después de interrumpida esa obra se conti- 
nuó hasta su terminación, quedando la antigua capilla 
que levantó D. Diego Gutiérrez de Soto Mayor sirviendo 
de Camarín á la Virgen, el adorno deltemplo se aumentó 
y se hizo un magnifico altar con los fondos que para e- 
Uo dejó al morir el Dr. D. Juan de Dios de Bracamen- 
te, Oidor que fué de la Real Audiencia y después Chan- 
tre de la 'Catedral de Puebla, terminada completamen- 
te la decoración y embellecimiento de la iglesia, la con- 
sagró solemnemente el Illmo. Obispo Sr. Abreu, el dia 
9 de Mar^o del año de 1749. 

Todos los cronistas al hablar del origen del conven- 
to de la Santísima Trinidad de Puebla dicew c\\3l^ ^xn. ^V 



iL 



280 HISTORIA 



año de 1608, el séptimo obispo de esta diócesis D.Alon- 
so de la Mota y Escobar dio sus casas para hacer el cjon- 
vento mencionado, parece que en esto hay alguna equí- 
vocación, ó al menos que lo que dio el obispo Mota no 
fueron casas de su propiedad como parece entenderse 
sino casas del obispado por las razones siguientes. 

En Puebla ha habido tres casas episcopales ú obispa 
dos, al hacer la historia de ellas severa cuales han sido, 
pero en lo relativo al convento de la Santísima hecho 
donde estaban las casas del obispo Mota, es evidente 
que se quiere decir las casas del Obispado, porque el 
segundo que hubo en Puebla estuvo en la calle que hoy 
se llama de Porfirio Diaz, ocupaba el espacio que hoy 
ocupan las casas número 2, 4 y 6, por esta razón esta 
calle se llamaba antiguamente l.*^ calle del obispado; la 
2.* del obispado era la que hoy se llama Portería de 
Santa Catarina; la 3.*^ del obispado era la que hoy es de 
Iglesias y la 4.**^ del obispado era la que hoy se llama 
del Rastro. 

La puerta de este Obispado era una esquina chata, 
la que forman hoy la calle de Porfirio Diaz y San Mar- 
tin, las oficinas caían A esta calle y en la misma, la ca- 
sa iiiimero 7, esquina de San Martin y calle de Arista 
hoy, antes del Costado de Sto. Domingo, estaba la casa 
del Obispo, aun se conservan todavía arriba del zahuan 
los emblemas del episcopado en relieve de piedra ó 
mezcla. La calle del Costado de Sto. Domingo, se lla- 
maba 1.*^ del Obispo y las casas número 1, 3 y 5 eran 
las destinadas para que vivieran, la número I, el Dean 
de la Catedral; la número 3, el Gobernador de la Mitra 
en su caso; la número 5, el Secretario de la Mitra y to- 



r 



DE PUEBLA 281 



dos los .empleados del Obispado. Las demás casas que 
perteoecian á él enipezaban en la acera que mira al 
norte de lá hoy calle de Porñrío DiaZy . desde, la conti- 
gua ¿la en que se estableció el Hotel de Embaj^idores 
en estos, tiempos, hasta la esquina de la que hoy se lla- 
ma ^'Sacristía de la Santísima'' estas eran seis casas 
del obispado y tres que estaban entre ellas de particu- 
lares. En la 2.* calle del obispado tenía este otras dos 
fincas, en la 3.* del obispado una y en la 4.* del obispa- 
do dos; todas las que fueron vendiendo los obispos á par- 
ticulares, antes de Palafox. 

El convento de la Santísima se fundó en 1608 y para 
su construcción se metieron á él "cuatro casas del obis- 
po" tapando las puertas y ventanas qué caían á la ca- 
lle 1.* del obispado y levantando después una cerca, 
cuando se concluyó la portería del convento de la San- 
tísima en 1611. 

Después de la fundación de éste se vendieron las dos 
casas del obispado que quedaban en la 1 .* calle de es- 
te nombre y la de la 2.* calle del obispado, hoy "Por- 
tería de Sta. Catarina," compró esas dos fincas D. Juan 
Antonio de Alanis y Castillo en los años de 1661 y 1680 
y el 18 de Agost(kde«168&'¥fifidi4ila de la 2.^^ calle del 
obispado, que es la número 1, al mismo individuo Don 
José Alcocer y Subieta en la cantidad de 2708 pesos, 6 
reales, aunque Subieta apareció comprando* á particu- 
lar el que le vendió fue el Obispo Mota en 1622. Suyas 
6 del obispado las casas entraron á formar parte del 
convento y dotó 25 monjas para cualquiera de los es- 
tablecidos, las de la Santísima aumentaron notablemen- 
te pero quien realmente vino á establecerlo fue el dé- 



!■> 



282 HISTORIA 



cimo Obispo D. Diego Osorio de Escobar y LJamas que 
tenninó la fábrica del monasterio y dio 25,000 pesos 
para la de la Iglesia por lo que en gratitud fue s^nlta- 
do en ella en el presbiterio al lado del evangelio. 

En esta iglesia hubo un trono de cristal muy notaUe, 
hecho en Puebla. 



< 










■- 


• 






• 



CAPÍTULO XXIII 

OfiíGEN Díx. Obispado de Puebla. Se erige para Yu- 
catán. Se traslada A México^ Se nulifica el pri- 
mero. Se erige el de Tlaxcala propiamente di- 
cho. Se traslada la mitra de esta ciudad á Pue- 
bla. Primer edificio episcopal que se hizo en es- 
ta Ciudad. Balcón cuyo fierro se trae de Visca- 

YA. Se arma en fUBBLA. SEGUNDO EDIFICIO EPISCO- 
PAL. Tercer edificio que es el actual. Vaguedad 
Ds las noticias que hay sobre estos edificios. 



El Emperador de Alemania Carlos V, y Rey de Espa- 
ña primero de este nombre, presentó á la Santa Sede en 
elafio de 1519, para primer Obispo de la Nueva Espa- 
ña á D. Juan de Fonseca, Presidente de Indias que es- 
taba en la Corte de predicador ordinario de dicho EmT 
perador, con el título de Obispo Carolense y de Santa Ma- 
fia de los Remedios en la Provincia de Yucatán. 

Carlos V. hizo esta presentación en el año citado, cre- 
yendo conquistada y á Yucatán en la Nueva España, se- 
gún dice el Licenciado D. Juan Rodríguez de San Mi- 
guel, en su obra titulada "La República Mexicana en.... 
1845,*' páginas 15 y 16, parte Eclesiástica, quien se ex- 



t. 



281 HISTORLV 



presa así: "La fecha de ia primera Bula de erección de 
la Santa Iglesia Carolense de Santa María de los Reme- 
dios Yucatán es anterior á la conquista de esta penín- 
sula pues se expidió en inteligencia de estar en 1519 ya 
conquistada/' pero convencido el Emperador Carlos V, 
no solo de que.no estaba conquistada dicha península, 
sino de que se iba despoblando á gran prisa, porque los 
españoles estaban emigrando para las tierras que ha- 
bía conquistado Hernán Cortés, se dirigió á la Santa Se- 
d^ exponiendo lo extemporáneo de la presentación que 
había hecho de su predicador D. Juan de Fonseca y la 
circunstancia de no estar sometida, al yugo español to- 
da la península de Yucatán^ Entonces el papa Clemen- 
te VIL determinó que los límites de este primer obispa- 
do mexicano fueran señalados por ^1t> Emperador Car- 
los V. 

Como el obispado de Yucatán es el origen <le los de 
México y l^laxeala, ó Puebla, es necesajio hacer una ex- 
plicación de esto. 

Desde que se tuvo noticia en Roma del descubrimien- 
to de América, el papa León X. pensó erigir en ella un 
obispado. A este fin dice el ilustrado Cura de Ameca- 
meca padre Fortino Hipólito Vera en sií '^Compendio 
histórico drl Concilio III. Mexicano." (Tomo 2.^ pag. 
136) expidió bula dicho papa León X en el año de 1518, 
erigiendo en Ciudad el pueblo de Santa María de los Re- 
medios, con título de Carolense y su iglesia en Catedral, 
con la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, 
para un obispo que gobernara y se titulara Carolense, 
en esta Bula, refiere el papa, que habiendo el Católico 
D. Fernando enviado una armada á descubrir las In- 



DE PUEBLA 285 



dias y descubierta la isla Española que llamaban la Isa- 
hela y erectas en ella las iglesias de Santo Domingo y 
la Concepción, pocos años antes que muriese envió otra 
armada de dosdentos hombres al descubrimiento de 
otras islas de aquella mar, nombrando por Capitán Ge- 
neral á D. Pedro Arias, quien habiendo llegado á cierta 
región que llamaban Yucatkany tan grande que no se sa- 
bía si era isla ^ tierra firme, y que en su costa edificó un 
lugar con iglesia parroquial, bajo la advocación de Nues- 
tra Señora de los Remedios, que sucediendo en el trono 
al Rey D. Femando, Carlos V, éste por súplica suya, pro- 
pagó la religión, y por esto León X. erigió el primer 
obispado mexicano en 1518 en Santa María de los Re- 
mediofs de Yucatán, 

Es sabido que la armada que en 1513 llevó Pedro 
Arias ó Avila no pasó tierra firme, ni él descubrió Yu- 
catán sino Francisco Hernández de Córdova según las 
"Décadas'" de Herrera, pero sea de ello lo que fuere, 
Carlos V. usando del derecho que se le dio para señalar 
los límites de este obispado, y queriendo honrar á los 
Tlaxcáttécm que fueron los útiles aliados de Hernán Cor- 
tés, determinó los límites de al obispado señalando pa* 
ra él todo el territorio de la Provincia de Tlaa:cala, San 
Juan de Ulúa, MaÜataj Villar ica de la Veracruz, Mede- 
lliny TabeiseOf y desde el Rio de Orijalna, hasta llegar d 
Chiapa. Tan monstruosa división prueba las erróneas no- 
ticias que Carlos V. tenía de la Nueva España, pero fué 
señalada por Real Cédula del mism.i fechada en Grana;- 
da el 20 de Julio de 1526, y por real provisión de 19 de 
Octubre del mismo año señaló esos límites al obispado 
de Tlaxcala. Después trasladó la erección del obispado 



L. 



28G HISTORIA 



de Yucatán á Temixtitldn-Méxicoy por haberse hecho la 
erección del de Tlaxccda, así es que el obispo presenta- 
do para Yucatán, que había sido ya Fray Julián Gar- 
cés, fué en seguida nombrado para el de Tlaxcala, 

Tan confusas erecciones dieron motivo á un lumino- 
so escrito contemporáneo del Dr. D. Balio Arrillaga, en 
el que aclara las dos dudas que surgen de esta erección, 
precisando que primero se erigió en conjunto un solo o- 
bispado llamado de Yucatán, después el de Tlaxcataj 
por esto de hecho se nulificó el primero de Yucatán, des- 
pués el de México y finalniente el del repetido Yucatán 
bajo el título de San Ildefonso Arzobispo de Toledo por 
bula de Pío IV el 16 de Diciembre de 1561. 

Fray Julián Garcés fué electo obispo de Tlaxcala ©1 
año de 1525. 

Lais bulas de erección son la de León X^ dada en Ro- 
ma junto á San Pedro, año de 1518 á 9 de las- Calendáis 
de Febrero, y la de Clemente VII, dada también en Ro- 
ma á 3 de los idus de Octubre, éste obispado fué dedi* 
cado á la Inmaculada Concepción de María. 

Fray Julián Garcés tomó posesión de este obispado 
hasta el año de 1527 y gobernó hasta elafio de 1542 on 
que murió, nó 1547, como aseguran algunos historiado- 
res, según Beristáio. 

En 1543 fué electo segundo obispo de Tlaxcala Fray- 
Pablo de Talavera que murió en 1545. 

En 1546 fué presentado paira la mitra Fray Martin 
Sarmiento Hojacastro, este era conocido en Puebla y 
desde qi e tomó posesión del obispado se le inició por 
varios religiosos la idea de que lo trasladara de Tlaxca- 
la á La Puebla^ idea que no fué de su desagrado pero 



DE PUEBLA 287 



él la sometió al parecer de varías personas y autorida- 
des y por fin la consultó á la Santa Sede que dio su a- 
probación el alio de 1549 y el siguiente de 1550 lo tras- 
ladó á Puebla. Como los vecinos de esta ciudad fueron 
los autores del pensamiento desde el año de 1548, 
idearon hacer una casa episcopal para recibir al obispo 
en caso de qUe se consiguiera la traslación pero hasta 
el cabildo de P.de Julio de 1549, el Ayuntamiento de 
Puebla dio diez solares pequeños que equivalían & cua- 
tro de los del repartimiento hecho en 1531 al fundarse 
la dudad pero que por estar céntricos y casi al frente 
de la traza de la Iglesia Mayor fueron aceptados. 

Estos solares estaban en una manzana delineada, ha- 
bía en ellos unas casas bajas cuyo precio exigió el A- 
yuntamiento en cláusula especial de la donación para 
indemmízar á sus dueños, el vecindario reunió en dos 
días la cantidad que pedian los dueños de las casas y 
se les dio á estos comenzándose á levantar la episcopal 
que fué la primera. 

Este primer palacio episcopal se levantó en la calle 
donde tactos años . ha existido la Botica llamada de 
*^Cal," y la que toinó el nombre de calle del obispado, 
np por el actual, pues desde luego se vé que éste tiene 
y ha tenido desde 3u origen su entrada principal frente 
al atrio de la catedral y antiguamente una cochera pa- 
ra esa calle, mientras que el primer palacio episcopal 
de que míe ocupo, tenia su entrada en dicha calle, -pues 
todavía se ven. en el, dintel de la puerta del sahuanunas 
letras y arriba d ; el los restos de un escudo de armas 
que ya se empezó á destruir. En esta fachada está aun 
el antiguo, balcón de fierro con perillas y cornisa todo 



tf. 



288 HISTORIA 



fierro que fué traido de Vizcaya'en 1567 como fierro ber- 
gajón en la flota del General D. Diego* Flores de Valdés, 
fué labrado en Puebla por Antonino iUos español y co- 
locado en 1568. 

Arriba del zahuan se conseryan hasta hoy (1889) las 
siguientes inscripciones: 

^^(hispato Omnes ínter Beligionis Anüstües." 

^^Plaqa de oannos ipso/* 

Obispado para todos los religiosos sean ó no clérigos. 

El segundo edificio episcopal estuvo en la calle de S. 
Martin, esquina con la de Porfirio Diaz donde estaba la 
puerta de entrada como he dicho al tratar del conven- 
to de la Santísima, las oficinas caían á la primera calle 
y se llamaban la Cía vería, la casa del Obispo era la 
número 7 y á la vuelta calle del Costado de Sto. Domin- 
go, hoy de Arista, en la casa número 1 vivía el Dean, 
en la número 3, el Gobernador de la Mitra cuando va- 
caba la sede y en la número 5 habitaban el Secretario 
de la Mitra y demás empleados. Hay la tradición de 
que este segundo obispado duró 59 afios. 

El tercer palacio episcopal es el actual, según el Sr. 
D. Pascual Almazán en 1550, es decir, cuandasfe tras- 
ladó la Diócesis de Tlawcala & Puebla, '^la residencia 
episcopal estaba situada entonces, donde estuvo el con- 
vento de la Trinidad" y en el lugar que hoy está el O- 
bispado, ^^había un teatro donde se daban representa- 
cioáes de títeres y en los días solemnes de entremeces 
y autos sacramentales/' El lugar donde se levantaba 
el teatro que era de madera, según otro cronista Games 
que dice "el primer teatro de madera fué en la Puebla 
frente á la Catedral en una amplia casa'' era en efecto 



DE PUEBLA 289 



una casa de las monjas de la Ctojicepción, la que cedie- 
ron para que se hiciera el Obispado, siendo esta dona- 
•el6n hecha dé 1609 en adelante, al Obispo Mota y Es 
cobfWy que había cedido las casas nó del Obispado, sino 
que pertenecían al Obispado, á las monjas de la Santí- 
sima para la construcción de su convento. 

Algunos historiadores opinan que el actual obispado 
€s el único que ha habido en Puebla desde 1550, pero 
esto es dudoso dadas las noticias anteriores, el hecho es 
que no se sabe la fecha precisa en que se hizo e^te e- 
difiejo. El Sf . Palafox ocupó ya el actual palacio y de 
esto tenemos el siguiente dato histórico. 

Hablando Cretineau Joly en su "Historia de la Com- 
pafiía de Jesús'' de la fuga del Sr. Obispo Palafox, de 
Puebla, entre otras cosas dice: "La acusación es tan for- 
mal como posible^ sin embargo, en 1815 encontró en el 
Consejo Real de Espafia un inpignador desinteresado 
que presentó los hechos bajo otro punto de vista, Gutié- 
rrez de la Huerta, tratando del negocio de los jesuítas y 
del Prelado decía en su informe (que obra en los archi- 
vos de Madrid): Nadie ignora que la partida de Palafox 
fué voluntaria y con objeto de recreo, que pasó á laca- 
sade Campo del Licenciado. D. José María Mier, habír 
tante de la Puebla" y en la adición 3.*!^ al informe dice 
Gutiérrez de la Huerta, "Es cierto quería noche d€íM3 
de Junio de 1647 Palafox salió furtivamente de su casa 
obispal contigua ál Colegio de San. Pedro, según vei'^Oi- 
nes, pasándose por las azoteas al colegio como afirman 
unos, escapándose por una poterna escusadasegrún otros 
¿saliendo lisa y llanamente según lo» más.'' 1 

Estos datos prueban que el obispado actal fué el o- 



S7 



s 



290 HISTORIA 



cupado por el Sr. Palafox y que existia ya el 13 de Ju- 
iiiodel647. 

El jnismo Palafox repuso todo el piso alto del obispa- 
do antes de esa feclia porque mirando que por falta de 
ladrillos iba á diferirse la consagración de una de las 
capillas de la catedral, en cuya terminadón tomó tanto 
empeño, hizo arrancar los que formaban el pavimento 
de su palacio episcopal y los mandó colocar en ésa ca- 
pilla/reponiendo después todo el pavimento de los altos 
del obispado. 

JjSí pequefiez de esta obra no permite bacer la histo- 
ria minuciosa y completa de todos los ediflcios de Pue- 
bla y solo me limito á dar los datos más notables que 
dan una idea de la antigüedad ó méritos de ellos, asi es 
que diré que de 1610 á 1640 se convirtió la casa en que 
estaba el teatro de madera en palacio episcopal. El 21 
obispo de Puebla D. Salvador Biempica y Soto Mayor 
lo reformó completamente el año de 1792; después el 23 
obispo D. Antonio Joaquín Pérez y Martínez lo decoró de 
nuevo con lujo y á todo costo, enriqueciéndole con bue- 
nas pinturas de JuanOdofiez hijo de Puebla. En 1861 
ausente el Obispo, so convirtió en Palacio del Gobierno 
del Estado, durando así hasta el año de 1883 en que & 
causa de la invasión francesa volvió á ocuparlo el Obis- 
po Dr. D. Carlos Maria Colima y Rubio el 7 de Febrero 
de 1864. En 1867 se volvió á ocupar el edificio para 
Palacio del Gobierno del Estado, hasta el Goberna- 
dor D. Rafael García el año de 1868; 

El Obispado que en algunos cronistas y documentos 
se llama ^^Del Mirador'^ era el primero; este mirador 
fué destruido d año de 1 889. 



DE PUEBtA 



291 



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■BMIk 



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La calle del Obispado se Uamaasí por éste mismo nó 
por el actuaL Don Pedro Larrea Cordero en su '^Cua- 
dro Sinóptico del Estado de Puebla'* dice que el primer 
Palacio Episcopal fué edificado por el Sr. Garcéz el afio 
de 1535 y que el actual fué edificado por el Illmo. Sr. 
Hojacastro. 



t f 




CAPÍTULO XIX. (+) 



La Catedral de la Puebla de los Angeles. Su ori- 
gen É HISTORIA. Cobertizo de paja bajo el que se 
dijo la primera misa. primera iglesia catedral. 
La Santa Veracruz ola Concordia, sirve también 
DE Catedral. Segunda Catedral. Riqueza de sus 
RENTAS. Constituciones de la Contaduría de la 

MISMA HECHAS POR DON JUAN DE PALAFOX Y MENDO- 
ZA. Nuevas constituciones del Illmo. D. Pedro 
Nogales Dávila y D. Manuel Fernandez Santa 
Cruz. Descripción de la Catedral. 




NTES de hacer una tóinuciosft descripción de la Ca- 
tedral de Puebla haré aunque brevemente la histo- 
ria de la fundación y riqueza de rentas de esta suntuo- 
sa basílica de la que eon justicia se han enorgullecido 
siempre los hijos de esta ciudad. 

Aceptada como he dicho por la Segunda Real Au- 
diencia la proposición del Oidor de ella D. Sebastián 



(*) Por equivocación do imprenta al Capítulo á que le co- 
rrespondía el número VIII, se le puso Xlll. Léase pues VIII, 
JX, X, etc. hasta el presente que lleva su número propio de 
tXIX. 



DE PUEBLA 293 



Ramire^ de Fuenleaí de fundar cohio pedía Fray Tori- 
bio Benavente MotoUnm, una colonia de españoles en 
las márgenes del Fio Atoyac, resuelto favorablemente 
el punto por ese tribunal; el Domingo 16 de Abril dela- 
fio de 1531, se empe, aron los trabajos de la delincación 
y construcción de la ciudad, desde luego se repartieron 
los cuarenta solares que he mencionado En unas de las 
divisiones dé. terreno que no se repartieron se levantó 
un rústico cobertizo de paja, en el que ese día se dijo 
misa, este cobertizo según todos los historiadores fué le- 
vantado entre la medianía y estremo sur del po tal de 
Borja llamado hoy de Iturbide. Esta erección se hizo sin 
ninguna de las formalidades que se acostumbraban en- 
tonces, únicamente la autorizaron el Oidor de la referi- 
da Real Audiencia D. Luis de Salmerón y los religiosos 
franciscanos, Fray Toribio Benavente MotoUnia, Fray 
Jacobo de Testera Guardian del convento de Hueocotzingo 
Fray Luis de Fuensalida del de Tlaxcala, Fray Alonso 
Juárez del de Tepeaca y Fray Diego de la Cruz del do 
Cholula este último, como se ha visto en la página vein- 
tiocho, trajo de ese lugar y el de Culpan cinco mil indios 
trabajadores, para ayudar á levantar las primeras cho- 
zas que se hicieron en la ciudad. Debe haber sido muy 
pequeño y sencillo el cobertizo de paja que se levantó 
para que se dijera la misa, puesto que en momentos lo 
hicieron los indios de Cálpan á quienes tocó esa fa^na 
dirigidos por Fray Diego de la Cruz, circunstancia que 
dichos indios consideraron como una distinción y un pri- 
vilegio, para trabajar siempre en la obra de la Santa 
Basílica Arígelopalitana. 
A los siete días cuando se terminaron las primeras 



Ü 



294 HISTORIA 



casos, empezó á reformarse el cobertizo, mejor dicho 
se destruyó y se hizo en su lugar una iglesia pequeña 
trayendo la piedra desde Calpan, se emplearon tam- 
bién grandes trozos de marmol de Tecalli para escafios, 
bases y chapiteles y se le hizo una sola puerta al Orien- 
te, esta iglesia se empezó á construir el afio dé 153G, 
según una inscripción que se labró en una piedra como 
de tres cuartas de vara que se colocó arriba de la puer- 
ta y cuya inscripción copió en Calpan un presbítero 
Ruiz, Colector foráneo de Diezmos de Cholula^ porque 
dicha piedra al demolerse esa iglesia para hacer la nue- 
va, quedó sin empleo y los indios de Calpan se la lleva- 
ron á este pueblo en cuya iglesia permaneció varios a- 
fios hasta que siendo necesario hacer algunas repara- 
ciones á este templo, la rompieron para aprovechar en 
ellas sus fragmentos. La inscripción que de la piedra 
copió el presbítero Ruiz y remitió al Obispado en el afio 
de 1694 decía asi: 

^^Ad, ci(B. Populusque lemplum Domino JEdificatum 
dedicamV 

^'MDXXXVI/' 
'^Ereí^U in titulum.'^ 

Como se ve en la frase final de esta inscripción, hay 
algo da Patronato Canónico, pero si es asi no puede re- 
ferirse sino á la Resteiuración del tiempo del Rey de Es- 
paña Recaredo, pues él y sus sucesores fueron los que 
verdaderamente empezaron á ejercer las prérogativas 
no sólo de universal Patronato, sino de un gobierno ca- 
si absoluto sobre las iglesias de su dominio, tanto en lo 
material cuanto en lo espiritual, porque intervenían en 
las provisiones de los beneficios eclesiásticos. También 



DE PUEBLA 295 



pueden referirse esas frases al Patronato del Rey Don 
Alfonso I. que proveyó obispos en los lugares que qui- 
taba á los moros, como también lo hicieron después los 
reyes D. Froila, su hijo D. Alfonso el Casto, D. Ramiro 
I y sus sucesores hasta D. Alfonso III, El Grande, por- 
que en 1536, no podía entenderse de otra manera el E- 
rexU in Titülum del Génesis. También puede ser que e- 
sas frases se refieran ya al Patronato Indiano, por la 
adquisición que de la América habla hecho el Rey de 
España, de cuyo suelo se consideraba dueño y por los 
títulos de edificación, dotación y fundación y por el de 
redención, por haber sacado de las manos ó poder de 
los indios infieles estos sus dominios entonces. 

He dicho que después del cobertizo de paja, cuna de 
la suntuosa Catedral de Puebla, se hizo la mencionada 
primera iglesia, todos los historiadores concíuerdan en 
que la primera piedra de ella la puso Fray Juan de 
Zumárraga el año de 1536 cosa que está en relación con 
la fecha inscrita en la piedra de que he hablado antes. 

Esta iglesia se hizo con licencias del Virrey D. Anto- 
nio de Mendoza las cuales expidió el alio de 1535. 

El primer Obispo de Tlaxcala Fray Julián Garcés, 
mirando que ese templo no era bastante por sus reduci- 
das dimenciones para llenar su objeto por el notable 
aumento que había tenido ya la colonia ó como enton- 
ces se decía, la Puebla, decidió destruirlo y hacer otro 
más grande y en mejor lugar, hay que advertir que 
Fray Julián no pensó hacer una Catedral, sino una igle- 
sia principal ó mayor en Puebla, porque la Catedral de 
su obispado estaba en Tlaxcala, según Tovar, pues su 
sumarió de la erección y obispado de ese lugar en el 



2ÍKJ fflSTORIA 



Tomo 11. folio 1 1 que dice: Fr. Julianug Garcéz Dei, et 
ApoHtolicíB Sedis gratis Ephcopuíf^ et infra/' y es la e- 
rección de la Iglesia de Tlaxcála hecha por Fray Ju- 
lian Garcés. Las piezas de su cabildo en mismo Tlaxcá- 
la eran: 1 Dean, 4 Dignidades, 10 Canongías, 4 de opo- 
sición, 6 raciones enteras y 6 medias, 14 Capellanes, 16 
Mozos de coro y 20 Ministros residentes en Tlaxcála. 

Asi es que la iglesia mayor de Puebla, como debe lla- 
marse hasta la época de su construcción, se hizo con la 
cooperación de los vecinos de ese lugar, levantándose 
en el lugar en que hoy está la capilla del Sagrario, te- 
niendo la puerta al norte, para edificar esüi nuevajigle- 
HÍa mayor, se aprovecharon todas las piedras de Teca- 
lli de la anterior, asi como la cal, este segundo templo 
se hizo ya de tres naves bastante amplio y muy ador- 
nado, se puso el altar mayor en el fondo y no se pensó 
en dotarla de coro ni cosa que lo pareciera, lo que prue- 
ba que la idea no era de hacer una Catedral, en cambio 
se mandó labrar una gran pila bautismal que se colocó 
en una pieza anexa al lado oriente, el altar principal e- 
ra de la iglesia anterior y estaba consagrado al naci- 
miento de Cristo y el Obispado de Tlaxcála estaba de- 
dicado á la InmaculadaJConcepción de'la; Virgen; toda 
esa construcción la hicieron los indios de Calpan. 

Como he dicho, ese templo se adornó con esmero, no 
obstante esto se celebraba en ella el culto, pero al?de- 
corar la bóveda central, hubo necesid d de suspender? 
lo, y mientras se terminó la obra se ocupó para el cul- 
to la iglesia de la Vrracruz ó la Concordia, que| estaba 
unida al pequeño convento que hicieron los francisca- 
.nos on Puebla mientras edificaban el grande de las Lia- 

i 



DE PUEBLA 297 



gas de Saa. I^raociscQ, de aqui ha uacido la tradicióa de^ 
que la Coacjrdia ha servido de 0¿\tedral, pero hay que 
notar que la iglesia que se decoraba no tenía entonces 
690 carácter. 

De las anteriores noticias ae desprende: 

Que el cobertizo de paja duró 7 días y fuá refirmado 
después en. iglesia. 

Que la segunda iglesia, si e^^te nombre se da al ante- 
rior, duró 6 aüos, de 15ai A 1536. . 

Que de 1550. en q¡ie se trasladó la mitra de Tlaxcala, 
á Puebla, en adelante fué Catedral la tercera iglesia 
que bizQ Fray Julián Garcés y la cual dicen algunos 
cronistas que se estrenó en 1548. 

Que Jia actual Catedi^al es la tercera construcción. 

Respecto de esta empezaré por hablar de loa diseños 
de ella. 

En una de sus descripciones que se publicó el año de 
1832 y que se atribuye a D. José Manso, se dice ''Los 
diseños se atribuyen vulgarmente á Juan Gómez de la 
Mora, pero es más probable que fuesen de su maestro 
el célebre Juan de Herrera director de obras reales. Se 
ignora el año preciso en que se comenzó la obra;, ape- 
nas puede conjeturarse por la fecha de una cédula de 
Felipe II de 1553 por la cual mandó que se prosiguie- 



ra." 



Juan Gómez de la Mora fué arquitecto de cámara del 
Bey.D. Felipe III, este reinó de 1597 hasta 1621 que 
muñó, si tiene algún fundamento esa tradición, antes 
de 1621 m empezó la Catedral de Puebla porque tam- 
bién en ese año murió Gómez de la Mora. 

Tal vez la tradición confunda la Catedral de M¿mco 



s» 



j 



298 HISTORIA 



con la de Puebln, parque ncerca de la primera y de Gó- 
mez de la Mora, hay el Bigtiientó hecho: el Tirey Don 
Diego Fernandez de Córdoya, mandé el afio de 1613 al 
Rey Don Felipe III, según Luis O. Anzorena, los planos 
de la Catedral de México, conforme al estado que guar- 
daba la obra habiéndolos hecho d arquitecto del rlrey 
D. Alonso Pérez de Castañeda. Examinados dichos pla- 
nos por Felipe in é hnpuesto de lo que se habia ade- 
lantado en la ediñcaeién, ranítió á México una nueva 
montea ejecutada p<»* un arquitecto de Cámara, Juan 
Gtoniez de 3fora, unida á la siguiente textual orden, 

"Luego que la recibáis procurareis juntar las personas 
*'más prácticas é inteligentes que ai hubiereen la arqui- 
"tectura para que habiendo visto todo se elija la mejor 
*^traza." 

La actual Catedral se estrenó el Domingo 18 de Abril 
del afio de 1649 y costó hasta entonces la obra Un mi- 
llón cuatrocientos 'noventa y ocho mil pesos, tres reales, 
siete granos j según D. José Manso y no trescientos trein- 
ta jf tres mil ciento treinta y treS pesos, un real, once gra- 
nús, como dicen los cronistas, pues esta última cantidad 
fué la que invirtió el - Venerable Palafox en los 8 afios, 
8 meses, 5 dias en que concluyó la obra que muchos a- 
ños atrás se haUa empezado y no el importe total de 
ella hasta su estreno. 

£1 Martes 20 del mismo Abril de 1649 se colocó la 
Euéaristia y en la tarde se trasladaron las cenizas de 
cinco prelados que habian precedido al Sr. Palafox. 

Para la construcción contribuyeron los vechaos de 
Puebla, el Ayuntamiento con una cantidad fija mensual 
!os 8 aflos 8 meses referidos, los reciños de CalpanQon 



DE PUEBLA 29» 



su trabajo material y todos los labradores de la Dióce- 
sis. 

En 1645, es decir durante la obra, según Juan Dia'^ 
da la Calle, Secretario de S. M. Escribano de Cámara 
en su Consejo etc, las rentas de esta Santa Iglesia, (pa- 
ra mayor claridad), dice, se divide en 18 partes ó nove- 
nos; las 4Vs pertenecen al Obispo; las 2 á Su Magostad, 
la 3* para la fábrica de la Caiedrai; otra V2 para el hos- 
pital, (San Pedro) 8 y 12 para la mesa capitular y de- 
mas ministros. 

El Dean gana como 15, los Canónigos como 10, los 
Racioneros como 7, los Medio Racioneros como Vt 

La dignidad episcopal no baja su reut^i de 3500 pesos 
cada afio, algunos pasa de 5000 pesos. 

El Cabildo consta de 27 prebendados (con la canon- 
gia que está adjudicada al Santo Oficio de la Inquisición) 
5 dignidades. 

El Dean tiene de renta cada afio 6000 pesos. 

Arcediano, Chantre, Maestre Escuela y Tesorero tie- 
nen cada uno 5000 pesos. 

Los canonicatos tienen cada uno 40(X) pesos. 

IjOS 6 racioneros á 3000 pesos. 

Los 6 Medio Racioneros á 1500 posos. 

La ábríca espiritual tiene 12000 pesos. 

£1 Hospital 12000 pesos. 

Los Reales Novenos los administra el Juez Real de e- 
llos, por 13 por 100 por su administración y no está a- 
justado lo que valdrán al año. 

Sorchantre apuntador 6(X) pesos. 



Maestro de Capilla 800 id. 

Maestro de Ceremonias 300 id. 



3rX> HISTORIA 



Saemtán Mayor 300 id. 

Organista Mayor 400 id. 

Pertiguero 300 id. 

14 Capellanes, uno 125 pesos y 1000 con sus obvencicH 
nes y capellanfas. 

18 Monacillos, ropa carmesí, sobrepelliz, casa, comi- 
da, maestros de leer, escribir, canto. 

28 Cantores de 200 á 500 pesos. 

2 Contadores con 2000 pesos y 2 por 100 de lo que 
rematen, otro 1000 pesos, y 2 oficiales. 

Mayordomo Licenciado Florian de Reynoso Sarmien- 
to. 

5 Colectores de seitíUlas á 3000 pesos y pago de re- 
cuas. 

Administraciones de obras píaá á 2, 3 y 400 pesos. 

Cobradores de capellanías y visitadores de cordille- 
ras y Partidos para ajustar Diezmos. Campanero, Relo- 
jero, Bibliotecario; 

Colector general para celebración de niisas en Cate- 
dral, 200 pesos. 

Colecta de misas de 14 á 15Ó00 pesos al afió. 

Donativo de aguadores 120Ó pesos al afio. 

Estos datos son los de Juan t)iáz de La Calle. 

El Venerable D. Juan Palafox y Mendoza hizo en 
1644 las "Constituciones de Contaduría^' dé la Catedral 
en las que se nombraron contadores á D. Juan Rubí de 
Marimón y Juan de Val verde Olguín con 1300 pesos de 
salario cada uno, los oficiales 400 pesos. En 1645 hizo 
la 'Instrucción de la forma que habían de tener en la 
administración de las trojes y semillas" enviando con 
comisión á todas las colecturías del Obispado á los Doc- 

i 



DE PUEBLA 301 



tores D. Antonio de Peralta y Don Domingo de los Rios 
Canónigos, al Doctor Don Andrés de Lucy Racionero y 
para otras averiguaciones al Juez de Capellanía Doctor 
D. Nicolás Gómez Brisefio. 

En el aflo de 1648, los productos netos d& las rentas 
de la Catedral de Puebla fueron de .Ctuirenta y tres mil 
doscientos ochenta y seis pesos, seis reales once granos, in- 
cluyendo en esta cantidad la colecta para misas y do*- 
nativos voluntarios de los vecinos del Obispado para la 
fábrica de la dicha Catedral, el año siguiente que se es- 
trenó sólo en los tres primeros meses del año se reunie- 
ron de donativos para la obra Novecientos un mil, ochen- 
ta y tres pesos, en cuya cantidad se incluyeron los no 
cobrados el afio anterior. 

En 2 de Noviembre de 1689 el Sr. Obispó D. Manuel 
Fernández Santa Cruz hizo las "Ordenanzas del Cofre" 
y en 21 de Noviembre de 1712 el Obispo D. Pedro de 
Nogales Dávila reformó todas las anteriores constitucio- 
nes y ordenanzas; suprimió la troje de Nopalucam y la 
redujo á administración igual á la de Tlaxcála; extin- 
guió la administración de los trigos de San Pablo del 
Monte; Tlaxceda y Natívitas y mandó que se formara 
troje ó albóndiga en Puebla para su venta rec^ogiéndo- 
se en ella los de San Martin y Tlaxcála, quitó también 
la administración de los trigos de las huertas de la du- 
dad y del zacate de maíz, suprimiendo también las ad- 
ministraciones de trigos de las trojes de Cholula, San 
Felipe y Huamantla, previniendo que sólo los trigos de 
las haciendas y ranchos de Tlatapanca y el Monte se 
llevaran á Tlaxcála; aumentó los salarios de los colec- 
tores de, San Martin y Tepeaca y de Tlaxco y Chalchico- 



302 msTORiA 



mida y por último aumentó unos salarios y disminuyó 
otros. 

C!on todas estas disposiciones y otras que seria difu« 
so enumerar, las entradas de la Catedral aumentaron 
progresivamente, además de los otros productos en fin- 
cas. 

Alejandro VI concedió los diezmos de las iglesias de 
América ¿ los Reyes de España y estos con deducción 
de los novenos á sus Catedrales, las cuartas episcopales 
de las más diócesis llegaban á cien mil pesos anuales; 
el Sr. Obispo Bienpica, en Puebla, percibió un afio cien- 
to treinta mil pesos j el Dean catorce mil y proporcional- 
mente los canónigos. 

El mejor año de percepciones, fué en Puebla el de 
1809 en tiempo del Sr. Obispo D. Manuel Ignacio del 
Campillo que percibió en ese afio doscientos veintidós 
mil pesos seis reales g medio. 

Dada una ligera idea de esta riqueza paso á hacer 
la descripción de tan hermosísima Catedral tomándola 
de la publicada en 1832 con las reformas que ha sufrido 
desde ese año hasta la época pi*esente. 

Vista exterior — El edificio se compone en su mayor 
parte de cantería oscura, sacada toda del cerro de Be- 
lén ó Guadalupe; se levanta sobre un p<araleiógramo de 
98 y Vs varas de largo y 60 y ^/4 de ancho, sin contar 
el atrio. Tiene cinco puertas principales semicirculares 
con portadas, tres al frente mirando al Oeste con dos 
torres y una puerta á cada costado. La portada central 
ó del medio del frente se eleva á 35 varas dividida én 
tros cuerpos: el primero de orden dórico se compone de 
cuatro medias columnas estriadas, con pe destales y cor- 



DE PUEBLA 308 



iiísas, nichos en los intercolumnios con estatuas de San 
Pedro y San Pablo dé piedra blanca, grandes escudos 
de lo mismo con atributos de la Virgen entre la comisa 
y las impostas del arco de la puerta: el segundo, de or- 
den jónico, tiene igual número de columnas y pedesta- 
les; en los intercolumnios^ nicho3 con estatuas de San 
José y Santiago el Mayor también de piedra blanca y 
en el centro del cuerpo una ventana con otra estatua 
pequeftft de la Purísima Concepción; el tercero, de or- 
den dórico se compone de dos medias columnas estria- 
das, pedestales y cornisas, rematando en medio punto 
almohadillado con dos almenas entre las cuales estaba 
antes el escudo de armas do Portugal, mandado poner 
expresamente de orden del Sr. Palafox, nó el general 
de Espafia como dicen algunos narradores; y un óvalo 
que tiene gravada la fecha del año de 1664 en el que 
se concluyó esta portada y el costo que tuvo de 18,472 
pesos que de su peculio dio para hacerla el lUmo. Obis- 
po D. Diego Osorio Escobar y Llamas. 

Dos postes elevados que rematan en medio punto con 
su cornezuelo separan esta portada de las colaterales. 
Estas son iguales en arquitectura, compuesta cada una 
de tres cuerpos: el primero, dórico de cuatro columnas 
con pedestales y comisa; el segundo, jónico de cuatro 
pilastras con zócalo y cornisa, adornado el friso de és- 
ta con triglifos y ménsulas; en el centro del cuerpo hay 
un escudo de bajo relieve que en una de estas portadas 
representa la imagen de Sta. Rosa de Lima y en la o- 
tra lo de Sta. Teresa de Jesús; el tercer cuerpo es de 
orden corintio, se compone de dos medias columnas, 
cornisa y frontes semicircular con dos medias j:\rras a 



u 



?4H HISTORIA 

lo» ladM; en el centro hay ana ventana cuadrada con 
mareo de piedra blanca y en el remate la estatua de 
un AUgfúf de la mimna piedra, los escudos y demás a- 
domo» í§on también de piedra blanca. Las hojas de las 
puertas son todas de cedro con clavos labrados y mas- 
carones de bronce. A los lados de estas portadas siguen 
los cubos de lo caracoles para subir á las torfes, ter- 
minando en una plataforma con comisa coronada ésta 
con balaustrada de cantería y almenas de forma pira- 
midal aguda. 

Las torres terminan esta fachada. Son iguales, cua- 
dradas: se elevan 79 y V» varas sobre el atrio, estas to- 
rres son 7 varas, 20 pulgadas más- altas que las de la 
Catedral do Mé,vico pues estas tienen 12 varas g tercias 
desde la cruz basta el pavimento del atrio. Los cubos 
de las de Puebla están <^asi á la altura de las portadas 
y acaban en una hermosa cornisa donde comienza el 
primer cuerpo de las torres. Este, que es dórico presen- 
ta en cada frente tres pilastras acanaladas con pedes- 
tales y cornisa, dos arcos de proporción dupla para 
campanas en los intercolumnios y al pié una balaustra- 
da do cantería. El segundo cuerpo es de orden jónico, 
es menos ancho, pero semejante y de la misma altura, 
con igual número de pilastras: presenta en cada frente 
ouatiH) arcos, unos sobre otros diestramente divididos los 
supoi^ioros de los inferiores mediante un cornezuelo con 
dentellones, corona su cornisa una balaustrada de can- 
tería con Almenas piramidales. La cúpula cubierta de 
ladrillos y azulejos, se levanta sobre un zócalo ochava- 
do ú octágono con almenas como las anteriores en cad(i 
ángulo, jsobre lu linternilla descansa una grádosa escQ- 



DE PUEBLA 305 



sia con un globo de 1 y Vs varas de diámetro todo de 
piedra blanca que sostiene una cruz de madera barni- 
zada del mismo color de toda la piedra del edificio. La 
torre del lado norte que es la más antigua costó 109000 
pesos según la ipscripción que tiene grabada. Es la úni- 
ca en que hay campanas cuya colección es muy armo- 
niosa, sonora y suave al oido: diez de ellas se hallan 
distribuidas en el primer cuerpo ocupando el centro la 
mayor que se llama Doña María, se estrenó el año de 
1637, la fundió Francisco Márquez, pesa 185 quintales 
y costó 8202 pesos, en el segundo cuerpo hay ocho es- 
quilas y en el primero está el esquilón mayor que se- 
gún unos se llama Flotista y según oívos La Flotista^or- 
que cuando llegaba á Puebla la noticia de que arriba- 
ban al puerto de Veracruz las flotas españolas se sona- 
ba este esquilón para comunicarlo al comercio, fué fun- 
dida esta campana por Antonio Herrera y Mateo Pere- 
grina, tiene de peso 163 quintales 1 arroba 7 libras, cos- 
tó 10207 pesos 4 reales, fué consagrada el 23 de Diciem- 
bre de 1731, el badaj> pesa 3 arrobas 24 libras, se subió 
á la torre el día 25 de Abril de 1732, en menos de hora 
y media con un aparato muy sencillo y bajo la dirección 
de Juan Bautista, indio del barrio de Santiago. La torre 
del Sur se comenjsó á construir el día 1^ de Diciembre 
del afio de 1731 su segundo cuerpo por lo que es llama- 
da la nueva y fué hecho por Miguel Vallejo, se estrenó el 
23 de Septiembre de 1768 habiendo costado este cuerpo 
26,585 pesos un real. 
Las portadas de los costados se elevan 33 y V4 varas 

sobre el atrio. Son iguales en arquitectura, aunque va- 
rían en accidentes, no teniendo estatuas ni adornos la 

39 



i 



306 HISTORIA 



del sur. La del Norte es de tres cuerpos: el primero dó- 
rico, de cuatro columnas estriadas, con capiteles y ovos 
tallados, en el cuarto bocel, en los intercolumnios tienen 
unos nichos que rematan en conchas y en estos unas es- 
tatuas de piedra blanca que representan á San Juan E- 
vangelista y San Mateo: entre la comisa y los nichos hay 
unos retratos en bajo relieve de los fundadores, son tam- 
bién de piedra blanca: así como unos niños que adornan 
las enjutas del^arco de la puerta, el segundo cuerpo es 
jónico, de cuatro pilastras sobre un pedestal con labores 
embutidas; en el centro una ventana con marco tallado, 
de mucho gusto, en los intercolumnios nichos con las se- 
tatuas de San Lucas y San Marcos y medallones como 
en el primero, su cornisa con triglifos en el piso, guarne- 
sen dos postes que aseguran el edificio á los lados de la 
portada; y sobre las impostas de aquella se elevan unos 
cartones que disminuyendo á la vista la salida de los 
postes, reciben un medio punto que corresponde en su 
centro al tercer cuerpo: este es corintio, de dos colum- 
nas con pedestales y cornisa sin frontis, cuyo hueco lo 
llenaba antes el escudo de armas de España, á los lados 
de las columnas hay dos escudos, el uno con las armas 
de la iglesia, y el otro con una tiara y llaves, ambos de 
piedra blanca, lo mismo que otros adornos y la Estatua 
de San José que remata la portada, en el pedestal de es- 
tarse lee esta inscripción Hoe opusy hic labor j acaso pa- 
ra recomendar la arquitectura que en 'efecto, es obra 
maestra, no así la imagen de San José. Las hojas de es- 
tas puertas son iguales á las de la fachada principal. 

Los;' muros laterales del edificio están coronados de 
cornisa y antepecho, interrumpido este por canales de 



DE PUEBLA 307 



cantería tallada. En la techumbre sostienen á las bóve- 
das de las naves, veintiséis arbotantes de airosa figura, 
que sirven también para dirigir las aguas llovedizas, y a 
distintas alturas hay tres series de antepechos con alme- 
nas piramidales- La cúpula principal se eleva gallarda-' 
mente sobre un sotabanco ochavado, con tres pilastras 
jónicas en cada ángulo, cuatro ventanas en cuatro de 
sus frentes y en los otros igual numero de arbotantes de 
buen gusto: esta cúpula está incrustada de azulejos a- 
marillos y verdes distribuidos estos colores de manera 
que figuran tres grandes estrellas á iguales distancias. 
La linternílla es de un alto regular con cuatro ventanas 
entre pilastras chicas, terminando su graciosa cúspide 
con una estatua pequeña de la Concepción. La segunda 
cúpula es inferior de cuatro ventanas, y en los interme- 
dios unas escalerillas, rematando su linterna con una es- 
tatua de San José. 

El Í6 de Agosto de 1711 á consecuencia de un fuerte 
terremoto que huvo ese día, se cuarteó casi toda la lin- 
ternilla de la cúpula'principal y desde el día siguiente 
se procedió á su reedificación, cambiándola por otra en- 
teramente nueva, costó esta reposición 2000 pesos, ter- 
minada se volvió á colocar la imagen de la Concepción 
y se repusieron casi todos los azulejos de dicha cúpula. 
Las ventanas de ella están provistas de cristales corrien- 
tes hoy, antes fueron apagados y de colores. El atrio se 
estiende porlos lados sur, poniente, y norte; de los cimien- 
tos de la catedral á la reja por él poniente tiene 60 va- 
ras, y por el norte 17, está enlozado y se eleva sobreel piso 
natural dos tercias de vara, teniendo escalones atrechos 
y por el este una rampa para comodidad de losenfcrmos. 



308 HISTORIA 



Antiguamente en sus ángulos había postes áticos que 
remataban con las estatuas de San José, San Miguel, y 
el Santo Ángel Custodio, hoy circunda ó limita todo el 
atrio un elegante emberjado de fierro artísticamente for- 
jado, haciendo una elegante combinación con pilastras 
de mucho gusto, que lo dividen en varios tramos, tres 
forman el valladar al lado poniente, teniendo en elcen- 
tro dos amplias puertas artísticamente combinadas. El 
valladar al lado norte lo forman 2 tramos, con una puer- 
ta de dos postigos laterales que corresponden á la puer- 
ta norte de la Basílica. 

En cada tramo están inscritos los nombres de la per- 
sona ó corporación que lo costearon. 

El primer tramo no tiene aun la inscripción de quien 
lo costeó. 

El segundo lo costeó el Señor D. Manuel Haro y Tamariz. 

Entre estos tramos, como entre todos los demás se le- 
vantan unas pilastras de chíluca, con nombres grabados 
en un hueco, de personajes notables en la historia ecle- 
siástica, teniendo la primera pilastra el nombre de Ju- 
lián apóstata. 

El tercer tramo lo costearon el Administrador Don 
Eduardo Calva, los maestros y obreros de la Fábrica de 
hilados llamada "Guadalupe''. 

Sigue una pilas ra con el nombre de Arrio. 

El cuarto tramo lo costeó el Señor Licenciado Don Ra- 
fael lUezcas, el día 24 de Octubre de 1879. 

Sigue una pilastra con el nombre de Ehhiónj y des- 
pués la hermosa puerta de tres tramos, en una de cuyas 
pilastras laterales, tiene un artístico bronce, y el nom- 
bre de Santiago el Mayor. 



DE PUEBLA 309 



El quinto tramo lo costeó el Señor Don Santiago Be- 
guerisse. 

La pilastra que sigue tiene el nombre de Joviniano. 

El sexto tramo se pagó haciendo una colecta de dine- 
ro entre los comerciantes industriales y vecinos. 

La pilastra que sigue tiene el nombre de Vigil Ando, 

El séptimo tramo lo costearon los Obreros de la Fábri- 
ca de hilados "El Valor" quienes lo consagraron á al 
memoria del Señor Don Ciríaco Marrón Carvallo. 

La pilastra que sigue tiene el nombre de Pelagio. 

El octavo tramo lo costearon el Administrador de la 
Fábrica de hilados "EcoTiomía', Don Francisco de Pau- 
la Fernández y los maestros y obreros de la misma. 

La pilastra en que termina tiene el nombre de Deuterio, 

Elnoveno tramo lo costeó el Señor Don Vicente de la 
Hidalga. 

La pilastra aun no tiene nombre. 

El décimo tramo lo costearon los ciudadanos norte a- 
mericanos, Orrin empresarios del circo metropolitano. 

Los tramos, décimo, undécimo, duodécimo, décimo ter- 
cio y décimo cuarto, no tienen aun las lápidas que indi- 
quen quienes los c|ptearon. 

El décimo quinto tramo lo costeó el Señor Don Anto- 
nio Lorenz, quien lo consagró á la memoria de la Seño- 
ra Doña Dolores Caraveo de Valdez. 

El décimo sexto tramo lo costearon los hijos del Se- 
ñor Don Guillermo Berges, quienes lo consagraron á la 
memoria de su tio, el Señor Don Pedro Valdez Zufiiga. 

El décimo séptimo tramo lo costeó el Señor Don Ale 

jandro Quijano González. 
La pilastra en que termina tiene el nombre de CeruArio. 



310 HISTORIA 



El décimo octavo tramólo costearon los Señores Obis- 
po y Doctor Don José María Refugio Guerra, y Don Jo- 
sé María Armas, Gobernador de la Sagrada Mitra; por 
el Ilustre y Venerable Cabildo, por el Licenciado Don 
Rafael de las Piedras, y otros Señores de Zacatecas. 

La pilastra que sigue tiene el nombre de Durando. 

El décimo noveno tramo no tiene lápida que indique 
quien lo costeó. 

La pilastra que le sigue tiene el nombre de Arnáldo 
de Brescia, 

El vigésimo tramo lo costearon el Señor Administra- 
dor Don Francisco Fernández Sánchez, los Dependien- 
tes, Maestros y Obreros de la Fábrica "La Colmena" 

La pilastra que le sigue tiene un bronce que repre- 
senta á San Francisco de Asis y abajo esculpido el nom- 
bre de Abelardo. 

El tramo vigésimo primero lo costeó el Señor Don 
Francisco Tamariz Mellado; después de este tramo últi- 
mo del lado norte, siguen dos elegantes puertas forma- 
das por tres pilastras; en una de estas hay un bronce 
que representa á San Andrés Apóstol, y abajo está gra- 
bado el nombre de Apolonio de Tijufiíca la otra pilastra 
tiene un bronce de San Felipe. 

El primer tramo del poniente se hizo á espensas del 
Señor Don José María Botello, quien lo consagró á la 
memoria de su hermano Don Luis. 

El segundo tramo lo costeó el Padre Paz García. 

El tercer tramo está consagrado á la memoría del Sr. 
Don Luis María de Lizaola, y á la Señora Doña María 
Guadalupe Echávarrí y sus hijos. 

El cuarto tramo lo costearon la Señora DoflaConcep- 



DE PUEBLA 311 



ción Pérez de Pliego y sus hijos, quienes lo consagraron 
á la memoria del esposo de la primera, Don José de Je- 
sús Pliego* 

En la pilastra que sigue está el nombre de Sto. Tomás. 

El quinto tramo lo costeó Monseñor Doctor Eulogio 
Guillow. 

8iguen tres puertas aun no concluidas, que correspon- 
den á la principal de la Basílica. 

El tramo que sigue lo costeó el Señor Cura Párroco 
de San Miguel de la Canoa Fray Buena van tura Espejo, 
y todos sus feligreses. 

En la pilastra que sigue está el nombre de San Barto- 
lomé. 

El tramo que sigue fue costeado por todos los Señores 
Curas, Párrocos, y Sacerdotes de la Ciudad de Puebla. 

El que está á continuación fué costeado por el Sr. D. 
Santos López de Letona. El siguiente lo costearon los ciu- 
dadanos abogados de la Diócesis de Puebla y el último 
de ese lado, el Sr. Administrador D. Juan Ahedo, los 
maestros y operarios de la fábrica '^La Providencia" 

El lado sur lo constituyen ocho tramos y una puerta, 
pero en ninguno de los primeros constan todavía los 
nombres de las personas que los costearon. A este lado 
del atrio está la capilla llamada de "Aguadores" junto 
ala torre de este lado, la Oficina de Haceduría á espaldas 
de la misma y otros edificios que son la habitación de 
los padres sacristanes, con zahuan que sirve también 
de entrada común para la sacristía y oficinas del Cofre 
6 tesorería. 

Interior del templo. — Su orden en lo general es dó- 
rico, de proporción dupla, tiene cinco naves: tres abier- 



.1 



312 HISTORIA 



tas que terminan en las puertas de ]a fachada principal 
y dos cerradas en que se comprenden ó están las capi- 
llas y las salidas de los costados. Todas son de bóvedas 
sobre arcos de cantería sustentados por soberbias co- 
lumnas de la misma piedra labradas con primor y exac- 
titud admirable. La cúpula mayor cubre el crucero; 
es de Piedra Pómez y la única que tiene dombo, se com- 
pone de diez y seis enormes piezas principales articu- 
ladas con otras menores, fueron traídas de Perote y 
sacadas de una barranca cercana á la Hacienda de Te • 
nextepec, se sostiene sobre diez y seis pilastras jónicas 
parecidas. Los cuatro evangelistas que la adornan son 
hechos por Julián Ordouez. Las bóbedas y la cúpula 
menor son de cal y canto, las bóbedas de la nave del 
medio y crucero son de luneta y las demás esféricas. 
Los arcos son estriados, menos siete, de los cuales tres 
son visibles y cuatro están embutidos en los muros prin- 
cipales. Las columnas de la nave del medio son cator- 
ce postes cuadrados empotrada en cada faz una colum- 
na estriada, sobre pedestales correspondientes; su ele- 
vación del zócalo al capitel es de 21 varas y un octavo 
de vara y el grueso por el fuste es de tres varas una 
tercia y dos dedos, las de la nave mayor* Las que sos- 
tienen las bóvedas y arcos de las naves colaterales a- 
biertas son diez y ocho también «estriadas, empotradas 
en los muros divisorios de Uis capillas y su altura del 
zócalo al capitel es de catorce varas. El pavimento es 
de marmol rojo y negro, figurando un bello tablero. La 
nave del medio tiene de longitud 98 y media varas; de 
latitud entre los ejes de las columnas respectivas 16 sie- 
te octavos de vara; altura desde el pavimento, fuera de 



DE PUEBLA 318 



la cúpula mayor 29 varas; bástala liiiternilla, 51 varas. 
La longitud de las naves laterales es de 85 y media va- 
ras, ancho 12 y un tercio y altura 21 varas. Área de 
las capillas 9 varas en cuadro. 

El coro, parte del pavimento entre los arcos segundo 
y tercero de la nave del medio, entrando por la puerta 
principal y sus muros se elevan á la altura de siete v^i- 
ras, coronados de cornisa y balaustrada de fierro, cornisa 
y balaustrada han sido doradas recientemente, lo mismo 
que la reja del frente parte de la crujía y rejas de las ca- 
pillas que fueron hechas en el año de 1691. En los costa- 
dos tiene el coro dos puertas de entrada de orden corintio 
primorosamente labrada la cantería de que son, las hojas 
de las puertas son de cedro con clavazón de fierro. 

Tiene toda la catedral 118 ventanas con vidrieras, 
sin contiir C3n seis que S3 inutilizan por las torres 
á las que están contiguas. Las fuentes de la agua ben- 
dita son 6 distribuidas en los postes correspondientes á 
la entrada principal y á las de los costados; son de már- 
mol de Tecali lo mismo que los ambones y el pulpito. 
Los grandes canceles interiores que cubren las puertas 
del templo son de cedro y están hechas de tableros. 

Altar Mayor ó Tabernáculo — Su planta es circular; 
su figura la de un esbelto y arrogante torreón abierto 
por cuatro frentes. Tiene dos cuerpos. El primero per- 
tenece al orden corintio con diez y seis hermosísimas 
columnas estriadas, de 7 varas de alto agrupadas 4 en ca- 
da ángulo que recibiendo una bellísima cornisa compren- 
den en el centro otro tabernáculo menor; el segundo cuer- 
po es ático de ocho pilastras muy enhiestas sin capitel, pa- 
recidas dos en cada ángulo con su respectiva cornisa é 

40 



814 HISTORIA 



impostas de donde rompen ocho jambas convergentes 
que terminan en la cúspide de la cúpula. El primer 
cuerpo en su parte arquitectónica, lo mismo que los al- 
tares que lo circundan y los sagrarios de estos, el taber- 
náculo menor, el panteón y presbiterio, todo es de már- 
moles costosísimos y exquisitos, de variados colores 
excepto la cornisa. Las estatuas que decoran el exte- 
rior son una maravilla artística, están hechas de 
estuco espatulado; los sobrepuestos, ráfagas y ador- 
nos que tienen son de bronce dorado á fuego. La altu- 
ra total del Tabernáculo desde el pavimento es de 25 
varas: se estrenó el día 8 de Diciembre del año de 1819. 

Este bellísimo altar descansa sobre un zócalo color 
verde trasparente con base negra veteada de blanco y 
un pedestal con moldura baja de color rojo de bolo ar- 
mónico, un neto ó faja blanca perla Veteada de azul 
oscuro, los vaciados son morados con vetas atravesadas 
menudas y sobrepuestos de bronce, la moldura alta lo 
mismo que el collarín es entre gris cenizo y rojo. 

En cada ángulo de este basamento resaltan en ma- 
cizo dos pedestales color rojo y ornatos de bronce y so- 
bre ellos los grupos de columnas, ocupando los interco- 
lumnios unas magníficas estatuas colosales de los san- 
tos doctores S. Gregorio, S. Gerónimo, S. Agustín y S. 
Ambrosio, con báculos y cruceros de bronce en las ma- 
nos y levantándose sobre peanas negras con plintos dora- 
dos. Las columnas son de un morado pálido muy suave de 
proporciones admirables y cubiertas sus entrecalles de 
alto abajo con fajas de bronce; se elevan 7 varas rema- 
tando en unos trozos resaltados de comisa, esta es un 
elegante anillo de esquisita construcción. Su arquí- 



DE PUEBLA 315 



trabe es color de rosa con vetas de amarillo pálido, u- 
nos perletones adornan por abajo las divisiones de sus 
canecillos y por arriba una moldura de hoja y otra de 
talla y dorados; el fino es verde veteado de amarillo ca- 
ña y negro con dorados, seguido de una moldura de ho- 
ja dorada, unos dentellones de blanco mate y lustre a- 
marHlento y otra moldura de ovólos con modillones do- 
rados unos y otros, sustentando estos modillones el pa- 
flón de la comisa que de un amarillo azufrado y negro 
el punto céntrico lo cubre un rosetón dorado. 

El tabernáculo menor, central al primer cuerpo sirve 
de sagrario, es un elegante ático de cuatro frentes, con 
puertecillas semicirculares sobre un zócalo alto, morado 
oscuro con adornos de bronce, montado todo sobre una 
gradería circular, negra, de cinco escalones. En sus cua- 
tro ángulos se levantan cartelas, de un color entre gris 
perla y rojo, que sustentan la cornisa, del mismo colo- 
rido, y en su vuelta interior tienen grupos de serafines 
con uvas y hacecillos de trigo, todo de metal siendo de 
lo mismo las grecas de los vaciados, las ménsulas con 
que rematan por el extremo superior, así como los mar- 
cos de las puertas, los adornos de sus enjutas y los gru- 
pos de serafines con laureles. 

Las cubiertas de las puertecillas son levadizas me- 
diante una máquina y chapeadas de plata pura dorada 
con bajos relieves cincelados de los cuatro evangelistas. 
La cornisa con una moldura de ovos de bronce sustenta 
la cúpula, que es de una sola piedra de 1 vara y V« d^ 
diámetro decorad i con cuatro gajos del mismo metal; el 

interior de este sagrario está adornado de curiosas jam- 



i 



316 HISTORIA 



bas, cornisas, enjutas y ménsulas de mármol de exqui- 
sitos sobrepuestos de bronce. 

Toda esta pieza sirve de peana á una magnifica esta- 
tua de bronce de la Concepción, vaciada, excepto la ca- 
beza y manos, cuya estructura es digna de todo elogio, 
el ropage es muy airoso y la actitud muy humilde, pisa 
sobre una serpiente y nubes que con graciosa irregula- 
ridad asientan sobre la cúpula, su tamaño es de tres va- 
ras y pesa veinte quintales, costó 32,200 pesos, la rodean 
cuatro niflos mayores que el tamaño natural también de 
bronce, con símbolos alusivos y forman con ella un gru- 
po magestuoso, que desgraciadamente no está muy vi- 
sible por la elevación desproporcionada del sagrario. 

Los altares ocupan los cuatro lados del basamento, la 
mesa de cada uno es una sola lápida de color encarna- 
do de tres varas de largo, recibida por una moldura de 
ovos de bronce y dos ménsulas en cada extremo, con 
jambas del propio metal que bajan hasta la base, la de - 
lantera es de mármol, fondo verde adornada en el me- 
dio con un bocelón redondo de bronce que circunscribe 
una cruz griega y con otros ornatos del mismo metal 
sobre fondo morado. El sagrario de cada altar lo for- 
ma un maciso cuadrilongo de mármol verde trasparen- 
te, sobre zócalo rojo: en los ángulos columnas de ala- 
bastro de orden corintio, con capiteles y basas de bron- 
ce reciben la cornisa formada ingeniosamente de la mol- 
dura alta del pedestal del tabernáculo, corona el frente 
una escocia, color rojo, con festones y clavos de bron- 
ce que sostienen la peana de un crucifijo de una y me- 
dia vara de alto del propio metal. La puerta con su mar- 
co es de lo mismo, igualmente que un bajo relieve déla 



DE PUEBLA 317 



parte superior que figura un grupo de serafines con uvas 
y hacecillos de trigos. Otro bajo relieve cincelado en 
plata^ ocupa el medio variando su dibujo en cada puer- 
ta; en la del sagrario principal representa al divino pas- 
tor; en las de los laterales, en una á Rut la espigadora 
y en la otra á Josué y á Caleb cargando un racimo de 
uvas; en la del último un cordero sobre nubes. Entre 
estos sagrarios y los pedestales de las columnas del 1er. 
cuerpo del tabernáculo median unas gradas de tres es- 
calones de mármol rojo con grecas de bronce. 

En los intermedios angulares de los altares hay cua- 
tro puertas que dan entrada al Panteón de los Obispos 
situado en el interior bajo la gradería del tabernáculo 
central, sus marcos son de mármol de un color rojizo, 
las jambas de estos con ménsulas de bronce reciben un 
frontis semicircular ea cuyo centro está un serafin del 
mismo metal con festones que le salen del cuello. Las 
hojas que las cierran son de caoba, bálsamo y otras ma- 
deras finas y sus adornos de bronce. 

. El Panteón es circular, de bóveda casi plana, figuran- 
do una rotonda: el zócalo se forma de un orden de lá- 
pidas cuadradas blancas y negras, alternadas, que cu- 
bren las bocas de los sepulcros, con estiraderas de bron- 
ce y mediante una m'jldura, sigue encima otro orden de 
lápidas de los mismos colores, formando tableros cua- 
drilongos resaltados que se extienden hasta cerca de la 
bóveda. Esta es una obra maestra por su forma y es- 
tructura; es de estucos de colores que hacen juego con 
los muros: el punto céntrico lo cubre un bocelón dora- 
do y una roseta con argolla para una lámpara sepul- 
cral; el pavimento es también de lápidas negras y blan- 



318 HISTORIA 



cas y en su centro está un osario que cubre una lápida 
redonda. En Mayo de 1824 el Señor Obispo Pérez, tras- 
ladó al panteón los restos de doce de sus antecesores» y 
los del Obispo auxiliar Alvarez Abreu. 

El presbiterio que forma un gran zócalo á todo este 
grandioso monumento, es de color rojo y negro, corona- 
do por una balaustrada. 

Los artistas principales que trabajaron en esta obra 
fueron: el célebre D. Manuel Tolsa, autor del diseño y 
director de la obra, siendo también del mismo la esta- 
tua en madera de la Concepción, que sirvió de molde 
para vaciar la de bronce mencionada, cuyo modelo de 
madera se conserva en el Palacio Episcopal: D. Simón 
Salmón, mexicano que fué quien doró esta estatua, con 
admiración de los inteligentes: D. Pedro Patino Ixtolin- 
que, que hizo todos los trabajos de escultuia: D. Pedro 
Pablo Lezama, que hizo todas las piezas de mármol y 
cantería: D. José Ramírez que hizo todos los estucados: 
D. Manuel Caamaño constructor de todas las piezas de 
bronce y plata: D. Joaquín Inozembia, cincelador y D. 
Mariano Vargas autor y constructor del aparato ó ma- 
quinaria para levantar las puertas del sagrario. 

Este notable tabernáculo se empezó á construir el día 
1. ^ de Septiembre del año de 1799, siendo Obispo el 
lUmo. Sr. D. Salvador Biem pica y Soto Mayor y se con- 
cluyó y estrenó el día 8 de Diciembre del año de 1819 
á empeño del Illmo. Sr. Obispo D. Antonio Joaquín Pé- 
rez Martínez bajo la dirección del hábil y aplicado D. 
José Manzo. 

En todo el Tabernáculo hay más de cincuenta y nue- 
ve esculturas, de las que veintinueve son de bronce do- 



DE PUEBLA 319 



rado á fuego y las demás de estuco espatulado, entre 
las primeras la principal es la Purísima Concepción ya 
descrita. Son también de bronce los cuatro cristos de 
los altares modelados por el valenciano D. Manuel Tol- 
sa, hábia además una Purísima más pequeña de plata 
macisa quintada, que donó á la Catedral el Obispo D. 
Alonso de la Mota y Escobar, esta imagen tenia la co- 
rona y la media luna de oro puro. 

Esterior del Coro. — A los lados de las puertas de los 
costados hay cuatro lienzos grandes con pinturas muy 
buenas del famoso Ibarra, figurando una alegoría del 
Santísimo Sacramento, la Asunción de la Virgen, S. Mi- 
guel ofreciendo á la Virgen este templo y una Gloria 
con ángeles. En los intercolumnios siguientes dos alta- 
res con retablos pequeños dedicados á la Virgen del Pra- 
do (al pie de esta imagen se halla colocado un preciosí- 
simo calvario que fué del Illmo. Sr. Pérez á quien costó 
3,000 pesos) y á S. Juan Nepomuceno, cuyas estatuas 
tienen nichos de cristales, hallándose también al pie de 
S. Juan Nepomuceno la célebre imagen de el Cristo del 
Judioy ó del Sr. de Alvarado que fué trasladado á la Ca- 
tedral del convento de Santa Ménica de Agustinas re- 
coletas donde estuvo muchos años; á los lados hay otros 
cuatro lienzos representando los dos del primero la apa- 
rición de la Virgen de la Merced, y un milagro de Santa 
Leocadia, ambos son unas grandes obras de arte y sin 
firma de su autor; y los del segundo, hechos históricos 
de San Juan Nepomuceno, estos cuadros son de Zende- 
jas y de Huerta. 

El trascoro lo cubre el altar de Animas, su retablo 
hecho de nuevo el año de 1796 ó 1797, solo tiene un cuer- 



j 



HISTORIA 320 



po de ordan corintio, imitando mármoles, con trej alta- 
res dedicados, uno á la Purísima Concepción, otro á San 
Luis Gonzaga y otro á San Francisco Javier, cuya ima- 
gen donó á la Catedral el padre Solchaga de la Compa- 
ñía de Jesús, es una escultura hecha en México por 
Villeti, dicho altar de animas se compone de cuatro co- 
lumnas y seis pilastras, conteniendo todas una cornisa 
corrida, con un frontis semicircular en la medianía, y 
sobre el tímpano ó ángulo de éste se levanta un trono 
con la estatua del Eterno Padre. 

Las cuatro columnas corresponden al altar principal, 
cuyo centro ocupa un nicho grande de cristales con la 
estatua de la Virgen y las pilastras de los extremos del 
frente de este altar, á los laterales compuestos de unos 
tronitos con nichos en que están las estatuas de los san- 
tos referidos. En los intercolumnios de los altares hay 
dos puertecillas para la sacristía. Circunda el presbite- 
rio una balaustrada de fierro y al frente de ésta hay 
otra pequeña resguardando el sepulcro que estaba des- 
tinado al Sr. Palafox en cuya lápida se lee una inscrip- 
ción que díó él mismo. En seguida hay otro sepulcro 
sin balaustrada y con inscripción en su lápida donde 
se halla el cadáver del Iilmo. D. Domingo Pantaleón Al- 
varez de Abreu 17.^ Obispo de Puebla. 

Hasta aquí he seguido fielmente la descripción de la 
Catedral de Puebla publicada el año de 1832, corrigién- 
dola en cuanto á las dimensiones de algunas partes de 
la Basílica que yo personalmente rectifiqué y aumen- 
tándola con las noticias posteriores á ese año. En lo que 

sigue además de tomar de esa descripción los datos que 



DE PUEBLA 321 



creo mas exactos, le añado los que he recogido sobre feín 
notable Catedral. 

La reja del frente del coro fué hecha por Mateo de la 
Cruz, se terminó el año de 1697: pesa 269 arrobas y 1 
libra, costó 4614 pesos 5 realas. Es de una forma capri- 
chosa, lijera y armónica, remata en un centro con un 

» 

pulido calvario de marfil y á los lados con dos campa- 
niles. 

La sillería de este coro es una obra muy notable, cons- 
ta de dos órdenes de asientos, el superior se compone de 
27 y el inferior de 24, es toda un mosaico de maderas 
muy finas y embutidos de hueso y marfil, haciendo ar- 
monía con esta sillería había doce sillones de ébano 
incrustados también de marfil, siendo aves todas las 
incrustaciones y teniendo cada uno en el respaldo la 
imagen de cada uno de los doce apóstoles también de 
marfil con contornos negros, estos sillones los regaló al 
coro el lUmo. D. Pedro Nogales Dávila, el Illmo. D. Do- 
mingo Pantaleón Alvarez Abreu dio á la Catedral las 
andas de plata que servían para la procesión del Corpus, 
un incensario y una naveta de oro puro, y mandó que 
de esos doce sillones se dieran tres á San Felipe Neri, 
tres al Sagrario, tres á la asociación clerical que se or- 
ganizó en el colegio de San Juan Evangelista Palafoxia- 
no y tres que quedaron en la Catedral para las misas 
cantadas las que duraron hasta 1788 en tiempo del Illmo. 
D. Santiago Echeverría y Elguezua. La silla episcopal 
tenía como los sillones en el respald > un mosaico repre- 
sentando á San Pedro con la cabeza, pies y manos pin- 
tados al oleo y servía de puerta á un nicho que ence- 
rraba unas reliquias. 

41 



i 



322 HISTORIA 



El facistol del coro, hace juego con la sillería, está 
sustentado por un balaustre de marmol de Tecalli, so- 
bre unas gradas de esta misma piedra y rematando con 
un nicho cuadrado en el que está una virgen de marfil 
y cuatro niños de bronce dorado con tarjetas; todo el 
pavimento del coro es de madera sobre polines que for- 
man una especie de caja acústica. 

La balaustrada de fierro que corona los muros del co- 
ro es doble, comprende en los dos primeros intercolum- 
nios dos hermosísimos órganos, uno de grande magnitud 
en el lado sur, y otro menor en el lado norte, el prime- 
ro tiene 82 misturas, el segundo 29. 

Aunque después hablaré de todas las pinturas y es- 
culturas que posee la Catedral de Puebla, es oportuno 
referir que en 14 columnas de las naves laterales hay 
pendientes 14 pinturas magníficas en liensos ovalados 
representando las estaciones del calvario, son originales 
de Miguel Cabrera y han sido avaluados estos cuadros 
en 20.000 pesos. En los muros laterales de la puerta nor- 
te hay dos cuadros gigantescos, uno representa la apa- 
rición de San Miguel Arcángel, es pintado por Luis Ba- 
ruecos, costó 5000 pesos; y otro de San Cristóbal, pintado 
por Lara, costó 700 pesos. En los muros de la puerta 
sur hay otros dos grandes cuadros; uno representa el pa- 
trocinio de San José, no se sabe cuanto costó, pero es 
;DÍntado por Miguel Zendejas; y otro con hechos de la vi- 
la de San Felipe Neri, original de Cabrera. 

Después del Tabernáculo, Ciprés ó Altar Mayor debe 
lencionarse el de los Santos Reyes, llamado Capilla Ma- 
or. Se estrenó el año de 1765, ocupa el cuadro de la 
ave principal por el fondo, elevándose su pavimento 



DE PUEBLA 323 



sobre un zócalo de mármol de Tecalli con balaustrada 
de fierro, el altar del medio se compone de cuatro cuer- 
pos sobre un zócalo de dos varas, con cuatro columnas 
cada uno; el primer cuerpo es jónico, el segundo corin- 
tio, el tercero de orden compuesto y el cuarto ático: las 
columnas del primero son cuadradas y las de los deiciás 
espirales ó salomónicas; ocupan los intercolumnios unos 
nichos adornados de conchas y ménsulas y en ellos es- 
tan las estatuas de los Santos Reyes. El segundo y ter- 
cer cuerpo lo llena una espléndida pintura de medio pun- 
to de 9 Va varas de alto, representa la Concepción de la 
Virgen rodeada de bellísimos ángeles y destacándose 
de un fondo de los de la escuela de Rafael de Urbino, 
esta obra fué pintada por el Lie. Presbítero D. Pedro 
García Ferrer familiar del Sr. Obispo Palafox. 

La ara ó mesa del altar ostenta un costoso sagrario de 
plata macisa, y encima de él un nicho de cristal que con- 
tiene la estatua de la Virgen de la DefenzUj que descan- 
za sobre una peana y columna de plata también macisas, 
la columna sola tiene tres cuartas de alto. 

Voy á referir algo de la historia de la Virgen de la De- 
fenza. 

Hubo en Puebla un hermano de la Tercera Orden de 
San Francisco llamado Juan Bautista de Jesús, nació en 
la Villa de Palustan, del Arzopispado de Toledo el año 
de 1599,fu?ron sus padres Juan Sanchezy Catalina Fer- 
nandez, quedó huérfano y vino á Nueva España el año 
de 1621, llegó cerca de Puebla y se colocó en una Ha- 
cienda de D. Pedro Alonso. Con lo que ganó de su tra- 
bajo compró á Ludovico Blorio, unas "Horas de la Vir- 
gen'* y un pedazo de sayal, se proveyó de un poco de 






.f 



324 HISTORIA 



maiz y de un cántaro, y se internó en el monte del Pi- 
ñal. Alli se hizo un saco de sayal y comiendo bellota» 
de encino pasó el primero, segundo y tercer día, la no- 
che de este se avistó un león cerca de la enramada en 
que vivia, pero no le acometió, pasando aventuras de 
esta naturaleza vivió seis meses en el monte del Piñal 
comiendo yerbas y pájaros. 

Al cabo de este tiempo y buscando la comodidad de 
oir misa se trasladó á la sierra de la Maliuche donde vi- 
vió dos años en la caja del agua que baja para Tepeaca. 

Ocurrióle la idea de pedir limosna para volverse á su 
tierra y fabricar en ella una hermita y bajóse al conven- 
to de Atlancatepec donde lo albergaron los religiosos fran- 
ciscanos, alli oyó una voz que le dijo, — "Mira hombre 
vas perdido,'' entonces desistió de pedir limosna y de ha- 
cer la hermita en su tierra y se volvió al monte de la 
Málinche y se entregó á las más duras penitencias, traía 
doce aros de hierro en el cuerpo, cuatro en cada muslo? 
dos en cada brazo y una cadena de ciento sesenta esla- 
bones que tenía nueve varas de- largo, enredada en el 
cuerpo y metida en las carnes, asegurada con tres can- 
dados, además otros cilicios, todo lo que trajo consigo 
quince afios, vivió en una cueva de la Málinche cuatro 
aflos con licencia del Sr. Obispo de Puebla D. Alonso de 
la Mota y Escobar. Tomó el hábito de la Tercera Orden 
de San Francisco y bajaba periódicamente á confesarse 
al mismo Puebla, como la cueva en que vivía Juan Bau- 
tista de Jesús estaba en el corazón de la sierra, solían 
acercarse á ella algunos animales feroces y sabido es- 
to por su confesor le mandó buscase otro sitio más có- 
modo y cercano. Hallólo en un repecho que estaba so- 



DE rUEBLA 325 



bre una barranca cerca de San Juan de Tlaxcála que se lla- 
ma Atldhuitec en cuyo repecho formaba la cueva un gran 
peñasco, por donde bajaban unos riachuelos, la compu- 
so cerrándola con una pared, le hecho puerta y llave, 
allí vivió un año y este fué el primer asilo de la " Vir- 
gen de la Befenza" imagen de la Purísima que había con- 
seguido y colocado en el lugar preferente de la cueva, 
allí le sobrevino al hermano Bautista un accidente que 
estuvo á punto de privarlo de la vida, entonces un reli- 
gioso de Santo Domingo le aconsejó que se pasara á u- 
na cueva que había en el cerrito de Centepo, (cerro de S. 
Juan) próximo á la ciudad y tomó el consejo. 

Mudado á Puebla en la cueva del cerrito, muchas per- 
sonas le aconsejaron que se hiciera carmelita descalzo 
y podría ser en soledad hermitafio. Para esto se fué á 
estudiar al Colegio del Espíritu Santo ó la Compañía, a- 
demás iba al Carmen los jueves y domingos á comulgar; 
pero mirando que no era para el estudio porque lo que 
estudiaba un día se le olvidaba al siguiente, dio la sota- 
na de limosna, trocó su libro por un ''Arte de bien mo- 
rir'', que estuvo^estudiando seis meses hasta aprenderlo 
de memoria, se fué á la hermita de San Juan Bautista 
del cerro cuya historia haré adelante por ser de funda- 
ción clerical, y cerca de ella cavó una cueva pequeña, 
hizo una sepultura, cubrió su fondo con huesos humanos 
que recogió de los campos santos y allí dormía colgado 
con medio cuerpo sobre los huesos. Mirando que algu- 
nos curiosos iban á verlo, se propuso no hablar con na- 
die, se encerró y por una ventanilla que caía ¿ la her- 
mita oía misa; los vecinos de Puebla le mandaban pan 
y algunas viandas que no comía y bajaba á darlas de li- 



i 



326 HISTORIA 



mosna, vivió allí cuatro años. "Con las penitencias llegó 
á enfermar y el Licenciado D. Pedro Miranda compa- 
decido de él se lo llevó á un cuarto de su casa en la ca- 
lle Mayor de Puebla, el hermano se llevó consigo su pe- 
queña virgen de la Concepción, que es la de La Defenzüy 
y estuvo encerrado en su aposento, minoró las peniten- 
cias de orden del padre Lie. Miranda, oía todos los días 
misa en el oratorio de su bienhechor que le decía éste. 
Habiéndose ido á México el padre Miranda y quedándo- 
se solo Juan Bautista de Jesús se volvió á la Sierra de 
la Malinche á la caja del agua su primera morada, allí 
pensaba terminar su vida, pero por una carta que le es- 
cribió el padre Fray Francisco de Cristo, que era su di" 
rector espiritual, el 18 de Marzo de 1639 se fué de nue- 
vo al cerro de TldhuiteCy pero hallando su antigua her- 
mita ocupada por el hermano Diego Ligero, se volvió k 
la caja del agua por no desalojarlo, pasando por un lu- 
gar muy ameno del monte encontró una gruta que hizo 
su morada, allí también abrió una sepultura, colocó en 
ella doce calaveras y unos huesos, encima una tabla y 
allí dormía. 

Fray Francisco de Cristo le aconsejó que de limosna 
hiciera una capilla para su virgen cita, así lo ejecutó Juan 
Bautista de Jesús y levantó una capilla de seis varas 
donde colocó su pequeña imagen de la Concepción que 
tuvo allí diez y seis meses, en quien vio grandes mara- 
villas, que por mandato del lUmo. Sr. Obispo Don Juan 
de Palafox y Mendoza se las declaró por escrito por 
auto de éste y mandato del Sr. Doctor Don Andrés Sa- 
enz de la Peña, Cura Párroco de Tlaxcála^ ante Tomás 
del Río Notario y Escribano Público el año de 1649, des- 



fe 



DE PUEBLA 327 



pues que el Sr. Palafox había recogido la imagen el año 
de 1646. 

Entre las inumerables maravillas que se testimoniaron 
por el Escribano Del Río de la Virgencita del hermano 
Bautista, solo referiré las que le dieron el nombre De la 
Defenza, era la capilla de la Virgen el centro de reunión 
de las más l^ermosas y canoras aves de la montaña al 
salir y ponerse el Sol coronaban las azoteas de la ca- 
pilla entonando un melodioso concierto, anidaban en 
los árboles inmediatos y cuando estallaban las tempes- 
tades tan terribles como frecuentes en el monte de la 
Malinche, se refugiaban las aves dentro de la capilla de 
la Virgen y silenciosas y sobrecojidas por el terror, ro- 
deaban á la imagen: luego que se disipaba la tormenta 
salían gozosas á posarse en las alturas de la capillíi 
unas y otras en los árboles vecinos. 

Todos los días entraban aves huyendo de los gavila- 
nes, los que como si respetaran el lugar huían sin pe- 
netrar tras de sus víctimas que se posaban en torno de 
la Virgen como la más segura defensa contra sus ene- 
migos. Multitud de conejos y liebres penetraban asora- 
das al pequeño templo huyendo de los gatos montéeos. 
El testimonio dice que una ocación un gato montes hizo 
presa á una paloma en la puerta del templo y habién- 
dolo visto el hermano Bautista le gritó al gato — ¡Déjala 
por la Virgen Santísima que es su defensa! y soltó el 
gato á la paloma. 

Por todo esto el hermano llamaba á su Concepción 
"La Virgen de la Defenza'/' 

Antes de que esto se testimoniara por el Escribano 
Del Río ya había llegado á noticia del Venerable Don 



328 HISTORIA 



JuaD de Palafox y Mendoza como he dicho, tanto la vida 
del hermano Bautista como las maravillas de su Vir- 
gencita. Llamólo á su presencia, examinó su espíritu y 
lo calificó con el nombre de Anacoreta entendido. Pi- 
dióle la imagen, se la dio Bautista y entrególa al Doc- 
tor Don Andrés Saenz de la Peña el día 7 de Marzo del 
año de 1646, la tuvo el Sr. Palafox en su oratorio hasta 
el mes de Diciembre del mismo año. 

El año de 1643 había venido de España enviado por 
el Rey Don Felipe IV á influjo del Marqués de Villena 
Don Pedro Portel de Cassanate, Caballero del hábito de 
Santiago, nombrado por el Eey Almirante de Califor- 
nias con facultad de armar una escuadra para la con- 
quista y población de esas regiones de Californias. Lue- 
go que llegó á México participó su comisión al Virey 
Conde de Salvatierra, de conformidad con él pidió al 
Padre Luis de Bonifar de la Compañía de Jesús algunos 
religiosos para que lo acompañaran en su expedición, 
recomendándolo el Virey con el Provincial el 13 de Oc- 
tubre de 1643. 

Hizo Cassanate su primer viaje á Sinaloa acompaña- 
do de los padres Jesuítas Andrés Baez y Jacinto Cortéz, 
llegando el año de 1644 y ya se disponía á seguir para 
Californias cuando recibió orden de salir á convoyar la 
Nao de Filipinas que algunos corsarios ingleses espera- 
ban en el mar del Sur, conducida felizmente la Nao á 
Acapulco, Don Pedro Portel de Cassanate volvió á Si- 
naloa para seguir su destino. Mientras se hacían las pre- 
venciones se quemaron dos barcos y Don Pedro mandó 
hacer otros nuevos que no pudieron botarse al agua 
sino hasta el año de 1648 permaneciendo entre tanto 



DE PUEBLA 320 

cuatro años en Shialoa. Durante este tiempo contrajo 
relaciones epistolares con el Sr. Palafox y el año de 
1646 que vino á México Cassanate lo fué á visitar á 
Puebla. 

En Enero de 1647 regresó el Almirante á Slnaloá, 
llevando consigo á "La Virgen de la Defensa," que lo 
dio el Sr. Palafox para proveerlo de Defensa en todos 
los peligros de su navegación y de tan prolijo viaje cori 
la expresa condición de Que la restituyese á la Santa 
Iglesia Catedral, dice el Padre Fray Juan de Villa Sán- 
chez en su citado 'Informe al Ayuntamiento de Puebla." 

Fray Agustín de Vetancourt en su "Menologio Fran- 
ciscano," añade Don Pedro Portel de Cassanate la llevó 
consigo á la California: volvióla A México; de allí la 
llevó al Perú, por mar, A Chile donde murió el Almiran- 
te. Dejó mandado al Capitán Don Alonso González sé 
devolviese la Virgen A la Catedral de la Puebla; y por 
mano del Padre José Maria Adamo, se despachó al puer- 
to de Acapulco y llegó A Puebla á principios de Mayo 
de 1676. Duró ausente y viajando 29 años 5 meses. • 

Trajo dos lámparas de plata y dos blandones, que do- 
nó á la Catedral para el culto de su protectora y defen- 
sora, el mismo Almirante Don Pedro Portel de Cassanate 
al morir. 

Respecto al hermano Juan Bautista de Jesús, primi- 
tivo dueño de esta Virgen murió el 23 de Marzo de 1660, 
está sepultado en el convento de San Francisco, en la 
capilla de la Tercera Orden de Tlaxcala. Escribieron 
8u vida el Lie. Don Pedro Salgado Somosa, la imprimió 
Diego Fernández de León en Puebla el año de 1683: 
el Padre Tomás Domínguez, de la Compañía de Jesús, 



¿30 HISTORIA 



en 1630: el Doctor Luis de Monz(in^ en 1632: el Padre 
JFray Francisco de Cristo, su confesor carmelita: el Pa^ 
dre presentado Fray Francisco Vallinas, dominico, se- 
gún Yetancourt, la escribió tres Teces y otras tantas la 
rompió temiendo la vanidad, pero se la mandó escribir 
Fray Roque de Figueredo y entonces la publicó el afio 
de 1649. 

Relatada la historia de la Virgen de la Defensa, sigo 
la descripción del altar de los Reyes. 

Los laterales son uno de Santa Teresa de Jesús, y otro 
de San Francisco de Sales, sus retablos son de orden co^ 
rintio compuestos cada uno de ocho columnas salomó- 
nicas y, zócalo todo de Te(?(illi, llenando los intercolum- 
nios :unos lienzos con pasajeísbistóricos de dichos Santos. 
I^ cúpula tiene pintada una gloria, por Villalpando, de 
quien son ta^nbién unas heroínas que adornan las pe- 
chinas. 

En este altar están erigidos dos monumentos, uno al 
Sump Pontífice Gregorio XIV y otra al Sr. Palafox, con 
los bustos de ambos, en el de Palafox está la siguiente 
iascripción que sintetiza la historia de le Catedral y dice: 

D. O. M. 

Templum hoc sub titulavi Virginis Mariíe inmacuhUe 
Conc^ptionis nominí inchoatum Imperante CaroloVin- 
victisimo anno á nativitate Domini millesimo quingen- 
tésimo delude RegnanterPhilipo II, prudentisimo filio et 
PbiUpo in, piiasímo Nepote per annos Septuaginta en 
ingontom inollem dedutum: tándem Inocencio X, Cristi 
Vicario :yniversalis:E<ilQsia3 Clavum tenente, et magno 
. •• . ,/•....,.■...... . ' • 



PE PUEBLA . ; , . _ 331 



Philipo IV, Domino Cleraentissimo Hispanice et vivique 
Americad Dominante et hanc plegata Septentrionalem 
ejus, nomine Marco Tucatonenci Episcopo moderante et 
catolic¿e Majestatis mandato consumabit exornavit con- 
decoravit Joanes á Palafox et Mendoza, hujus Sánete 
Ecleci8e, Episcopus et plusquam centum á sua prima 
destínatione transactis annis, et plus duodecim centum 
Milibus numerorum medicorum magnificentius Patronis 
et dulcissimis Dominis Regia liberaliiate impensis sumo 
Venerabilis Capituli, Cieri que tum Sécularis ordinis, 
tum regularis et hubes nobílissime Civitatis et Popolorum 
concursu plausu letitia qué ínmarrabili solemne ri tu 
omnium precibus profucis lacrimis dícabit benedixit 
Sacravit, die 18 Mensis Aprilis anno 1649. 




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•^.^L.4.¿,^S^ . ^ ^^ ^^ 3^ ^ ^ ■_^-J^.J>j^ 



CAPÍTULO XX 

Continua la descripción de la Catedral. Altares 
' del fondo de las naves. Capillas, Pinturas, Es- 
culturas, Aniversarios. 




ay dos altares situados en los fondos de las naves 
colaterales, están dedicados á San José uno, y á S. 
Miguel otro, sus retablos hechos el año de 1776, son to- 
dos dorados de orden corintio é iguales en estructura. 

Se compone cada uno de cuatro columnas en el pri- 
mer cuerpo, y dos chicas en el segundo ocupando los 
centros las estatuas de dichos santos sobre peanas de 
plata con adornos del mismo metal dorado, en grandes 
nichos de cristales. 

En los altares con^espondientes á los retablos de San 
José y San Miguel se colocaron los cuerpos de los san- 
tos mártires Satrapio y Herculano que trajo de Roma el 
Sr. Obispo Vázquez. En el interior de las puertas que 
cubren dichas reliquias están pintados unos floreros de 
mano de D. Miguel Carranza y unos círculos de flores 
con los nombres de los santos, de letras de oro. 



DE PUEBLA 333 



I 



Entre los pedestales del altar de San José, está una 
copia de una Virgen de Rafael de Urbino, y otra de la 
Sacra Familia de Corregió.' Entre los del altar de San 
Miguel está una copia también de la Transfiguración 
del mismo Rafael de Urbino, esta copia es directa toma- 
da del cuadro original; hay otro cuadro notable de la 
comunión, obra del Dominiquino. Delante del altar do 
San José está el sepulcro del lUmo. Señor Vázquez con 
este humilde epitafio: 



^^ Fieles j rogad á Dios por un pecador. 



'* 



Junto á la puerta de la capilla de Santiago hay una 
lápida con una inscripción en español, puesta por el 
Venerable Cabildo, en la que se dice que el cadáver 
que cubre aquella lápida, es del Sr. Obispo Vázquez. 

Hay también en el altar de S. José dos buenas esta- 
tuas de S. Joaquín y de Sra. Santa Ana, y en el de San 
Miguel otras de San Gabriel y San Rafael, las cuatro en 
peanas de plata sobre repisones. Las mesas de los dos 
altares tienen frontales y sagrarios de lo mismo, sirvien- 
do estos de nichos á unos crucifijos, d j los cuales el del 
sagrario del altar de San Miguel es obra de Cora asi co- 
mo la estatua de San José. 

Los 8os altares están resguardados por unas balaus- 
tradas de fierro. 

Las capillas que contiene la catedral son las siguientes: 

Del lado del Evangelio: Es la primera la de Santia- 
go j esta se comunica con la iglesia del Sagrario; destrui- 
do su retablo por viejo se pintó al temple y se puso la 
estatua del Santo sobre un repisón. 



334 HISTORIA 



Segunda capilla. Es de San Pedro, el Canónigo lee- 
toral Doctor Don Ignacio Vasconcelos hizo de su pecu- 
lio el altar que se estrenó el año de 1830, es de orden 

cpmpuesto, con dos columnas, seis pilastras y un nicho . 
del Santo que está sobre una peana de planta. En estii 
capilla hay una copia de un San Francisco, hechíi por 
el Caballero Barón de Camuccini, original de Basano, 
esta pintura y otras que mencionaré las triajo el Sr. 
Vázquez de Roma, con la Virgen llamada del Folino de 
Rafael de ürbino, copiada por Tibaldi Director de la 
Academia de Pintura en Parma. La Transfiguración 
mencionada, del mismo copista, y el San Gerónimo del 
Dominiquino. 

Tercera capilla. Es de la Virgen de Gtmdalupe, es- 
tá junto á la salida del. crucero, su altar es todo dorado 
y de dos cuerpos, ocupando el medio, del primero la i- 
magen que está en un trono de plata con vidrieras. A- 
bajo de la Virgen de Guadalupe hay un sagrario con 
una estatua de Santa Catarina y en el segundo cuerpo 
una de San Juan Bautista de una y media vara de alto, 
de plata vaciada y sobre una peana del nüsmo metal 
del que son también el frontal y sotabanco. T^pto el 
cuadro principal de la Virgen y dos medios puntos d.e 
nueve varas de las cuatro apariciones, son obra áe La- 
ra, '*E1 Miztequito." 

Cuarta capilla. Es de San André^^ hay en ella un 
cuadro del Corazón de la. Virgen, original de ;D. Fran- 
cisco Morales y una Asunción de mucho ,mórito artísti- 
co, cuadro original del B^rón Vicente Camuccini, com? 
prado en la almoneda del Cardenal Vidoni, por mano 
del Conde Lavaggi, quien aseguró al Illmo. Sr. Obispo 



l 



DE PUEBLA 335 



Vázquez que era obra original del referido C¿imuccin¡, 
á cuyo estudio iba el dicho Cardenal con frecuencia pa- 
ra verlo trabajar, y le dio por este cuadro trecientos pe- 
sos. 

Quinta capilla. De la Purisima Concepción llamada 
de los Platei'os; el retablo es dorado, llenando el centro 
un nicho de cristales con la estatua de la Virgen sobre 
peana de plata. En uno de los muros hay un nicho de 
cristales con la estatua de San Eligió, los adornos son 
de plata lo mismo que dos lámparas que penden del te- 
cho. Hay ocho cuadros buenos, antiguos, de escuela 
española. 

Sesta capilla. De la Preciosa Sangre de Cristo^ cuya 
estatua del táiiiafio natural, ocupa el centro del altar 
del fondo, y el resto seis muy buenos cuadros de la Pa- 
sión de Cristo, pintados por D. José de Ibarra, que susti- 
tuyeron á las pinturas antiguas que habia; también es- 
tá alli un Ecce Homo que se atribuía á Guido Rini, pero 
examinado por conocedores le negaron este origen; 
hay también cuatro láminas flamencas, que representan 
la calle de la Amargura, y la conversión de San Pablo. 
Los altares de los muros, uno es de Jesús Nazareno, y 
otro de San Diego de Albalá. 

Séptima capilla. Es de San Ignacio. El aHo de 1747 
un suceso que se tuvo por prodigioso, ocurrió en Puebla 
y sirvió para renovar la devoción que se profesaba en 
la Catedral á San Ignacio de Loyola. Fué el caso que 
desde el aflo de 1706, se le había destinado una capilla 
de ella, habiendo la Provincia, dice el padre jesuíta Dá- 
vila en su "Continuación de la Historia de la Compañía 
de JcsÚ3," y otros devotos adornádola con tres altares con 



.')3tí HISTORIA 



hermosas imágenes, una del Santo Pc\dre y otra de San 
Francisco Javier y la tercera.de San Francisco de Bor- 
ja. Al principio hubo mucha devoción á los gloriosos 
Santos Jesuítas; pero entibiada después, la capilla quedó 
reducida á bodega de la Sacristía, sin que se viese en 
ella lámpara alguna^ ni se celebrara en ninguno de los 
tres altares el Santo Sacrificio de la Misa. Pero querien- 
do el Señor volver á encender en el corazón de los fie- 
les aquel olvidado afecto y reverencia á sus siervos, 
permitió que aquel lugar fuera el sitio al que se dirigie- 
ran varios rayos que cayeron en la capilla en diversos 
afios, á lo que no se daban por entendidos ni los seño- 
res Capitulares, ni los que anteriormente frecuentaban 
ese santo lugar. Pero el 22 de Julio de 1747, en que 
comienza la novena de San Ignacio, estando los Canó- 
nigos en coro rezando vísperas, cayeron dos rayos con 
poca distancia de tiempo, y el 27 del mismo mes cayó el 
tercero con la circunstancia de que el cielo por la míi- 
yor parte estaba sereno y despejado de nubes, y solo 
hacia la parte del Oriente había una pequeña nubécula 
muy distante de la iglesia Catedral; ninguno de los tres 
rayos produjo daño alguno en las personas, ni perjuicio 
considerable en los altares de la capilla. Este suceso 
que fué autentizado con todos los requisitos legales, re- 
novó la resfriada devoción de los fieles, y sobre todo del 
Cabildo eclesiástico, que resolvió no solamente asear la 
cnpilla, cx^mo lo liizo, sino que por acuerdo del Cabildo 
quedó determinado que el 31 de Julio día dedicado al 
Santo Patriarca, se. celebrase su fiesta como de segunda 
clase, colocando su imagen en el altar mayor, proce- 
sión de vuelta entera, rogaciones de campanas, canto 



DE PUEBLA 337 



de Letanías Mayores con las preces y oraciones acos- 
tumbradas en este género de rito decretado á los San- 
tos Patrones. Hasta aquí el padre Dávila. 

En esta capilla hay doce cuadros firmados por Juan 
Rodríguez Juárez y un San Jerónimo copia de uno de 
Correofio que existe en Parma, sacada por el mismo Ti- 
baldi y otras tres pinturas de Villálpando. 

Entre |os c¿vnceles de las puertas había otras dos pin- 
turas de Juárez. En toda la iglesia y en las columnas 
de las naves laterales, hay catorce pinturas ovaladas 
de las Estaciones, son originales de Miguel Cabrera, se 
hizo de ellas un avalúo estimativo, en treinta mil posos 
por su escuela, época y autor. 

En el crucero de la entrada del lado norte, hay dos 
cuadros colosales, de ocho varas cada uno; son un San 
ICguel del Milagro original de Berrueco y un San Cris- 
tóbal también original de Lara El Miztequito. 

Capillas del lado de la Epístola. Es la primera de h\ 
Virgen de las Nieven^ da entrada á la sacristía, tiene dos 
altares; en el principal un nicho grande con marco de 
plata, y en qste la estatua de la virgen de ese nombre, 
que se posa sobre una peana también de plata. Hay en 
esta capilla veintiuna pinturas dei Magon, el Salvador,. y 
los Doctores, una pintura de Luis Berrueco, y dos óva- 
los con San Rafael, y San Gabriel, obras d« Ibarra, En 
otro altar había. un nicho con la estatua de San Panta^ 
león, que se pasó, á la capilla de la. virgen de Guadalupe 
al nicho que ocupaba San Juan Bautista, y en el nicho 
en que estaba San Pantaleón se colocó una Virgen de 
Loreto^ San Pantaleón es obra de Cora. Arriba déla 

4S 



338 HISTORIA 



puerta de la sacristía hábíá una virgen de Guadalupe) 
también de Luis Berrueco. ' / . 

Segunda capilla. De la Virgen de la Antigua, tiene 
un altar sin nüiguna cosa notable, es nuevo, se hizo el a- 
fio de 1852. En él estaba la cüistodia que llaman To- 
rrecilla, porque tiene ésta figura, y dbs cinco sesmas va- 
ras de alto, dividida en cuatro cuerpos fuera de lü pea- 
na que se le agregó pósterioriííeírte: su planta es eicágo- 
na, y su arquitectura corintia, el primer cuerpo sé com- 
pone de doce columnas, enriadas dos tercios arriba, y 
adornada la parte inferior con finos dibujos pareados so- 
bre pedestales unidos, sostienen una cornisa y bóveda 
artezonada los pedestales se avanzan sirviendo de repi- 
sas á las estatuas de Davitf, Melquisedech, Zacarías, E- 
sequiel, Abacire y Miqueas: en los netos de los mismos 
tiene bajos relieves de los patriarcas, y en los interme- 
dios hechos'de la Sagrada Escritura: en los resaltes de' 
la cornisa otros relieves de santos mártires y penitentes, 
y en los frentes otros pasajes de la vida de Jesucristo: 
coronan la cornisa las estatuas de San Juan Bautista, 
S. Pedro, S. Pablo, S. Andrés; y tras de estas unas gra- 
ciosas pirámides lyarecidás: ocupa el centro de este cuer- 
po un Cenáculo de inucho mérito artístico. El segundo 
cuerpo es seittejante al anterior: sus estatuas son las de 
Salomón, Santa Isabel, S. Zacarías, S. Joaquín, Señora 
Santa Ana, y S. Juan Evangelista: bóveda es dorada y 
artezonadlEK; ocupa el centro un zócalo con bajos relieves 
de santos doctores y ángeles, y sobre él, un elegante sus- 
tentador del hermoso sol de la custodia que antes se co- 
k)caba: ' 



DE PUEBLA 339 



El tercer cuerpo tiene solamente seis columnas sobre 
sus pedestales, sosteniendo una cornisa de serafines y fo- 
llaje en el piso: remata con seis^estatuas, cuatro de las vir- 
tudes teologales, en la medianía la de la Purísima Con- 
cepción, y en el centro la del Eterno Padre. 

El cuarto cuerpo tiene un zócalo, y seis estípites con 
ángeles de medio cuerpo, recibiendo una corona, y una 
graciosa cupulita que remata en una preciosa estatuita 
de Cristo resucitado, de fina y perfecta modelación, y 
en el centro otra de San José. 

Toda esta riquísima pieza es una obra maestra del ar- 
te, es de plata con dorados del mismo mct¿il, fué hecha 
por el platero mexicano D. Miguel Torres; pesa. 157 
marcos, seiis onzas, costó quince mil seicientos setenta y 
dos pesos, dos reales, seis granos. El aüo de 1854 se 
guardó esta preciosa alhaja, porque desde 1847, em- 
pezó á despertar la codicia de al gfiínos gobernantes, y el 
cabildo tuvo que dar algunas cantidades entre los prés- 
tamos que se le imponían para salvarla, hasta que el Sr. 
Obispo D. Pelagio Antonio Labastida y Dávalos deter- 
minó que se quitara dé la vista retirándola de la capilla 
de la Antigua. 

La tercera capilla, és de las Reliquias, está junto á la 
salida del crucero; hizo su altar el lUmo. Obispo de Hon- 
duras Doctor D. Alonso Zalazar Varona hijo de MéxicOy 
Canónigo Doctoral de la Catedral de Puebla, Tesorero, 
y Chantre en 1624 y 1640, Gobernador del Obispado de 
la misma Pviebla, Vicario de Monjas. Está sepultado 
en esta capilla. Las reliquias que posee la catedral de 
Puebla son tantas y tan curiosas que. en 1732, se publicó 



340 HISTORIA 



uiía novena de las Animas en esa ciudad, que no he po- 
dido encontrar, y en ella estaba agregado un catálogo 
de las reliquias adquiridas hasta entonces, cuyo catálogo 
se formó con motivo de que el 31 de Mayo del mismo a- 
ño, de 1732, se colocaron solemnemente en esta capilla, el 
cuerpo momificado de San Floro, que regaló el Pontiflce 
Benedicto XIV, con otras treinta y tres reliquias de san- 
tos mártires. En las cuchillas del altar hay dos pintu- 
ras notables de S. Miguel y S. José que son de Ibarra. 
En el altar de la izquierda hay un S. Sebastián que es 
copia directa y muy exacta del que estaba en el altar de 
ánimas de la Catedral de México, pintado por la célebre 
mexicana conocida con el nombre de La Zumaya, espo- 
sa del pintor valenciano Baltazar Echa ve, la copia que 
está en Puebla es hecha por Ibarra. El frontal del al- 
tar de esta capilla era de plata. . 

Cuarta capilla. Es de San Nicolás Obispo, está al o- 
tro lado del crucero y salida Sur deja Catedral, en el 
altar principal en Un nicho de cristales está la estatua 
de ese Santo, hecha por Cora, hay otro altar á la iz- 
quierda también con un nicho de cristales con una esta- 
tua de la Virgen del Carmen, obra también de Cora, 
otro nicho pequeño con un S. Juan Nepomuceno, en el 
altar principal hay cuatro cuadros de Santos Obispos, y 
uno grande á un lado, los cinco son de escuela Españo- 
la; los cinco lienzos de la vida de S. Juan Nepomuceno 
son del buen tiempo de Miguel Gerónimo Zeudejas. 

Quinta capilla. Es del Divino Redentor, en el altar 
principal, hay una malísima estatua del Sr. de los Azo- 
tes, fué traida de Acatzingo durante una de las pestes 
que han asolado á Puebla y se quedó en la Catedral, 



DE PUEBLA 841 



por los milagros que obró durante la enfermedad, tie- 
ne una columna de pinta aunque hueca de algún valor, 
el altar es antiguo todo dorado, la imagen está dentro 
de un nicho con cristales. Hay nueve cuadros de la Pa- 
sión de autor Español, un medio punto grande de nue- 
ve varas, esta es una de las buenas pinturas que hay 
en Puebla, está hecha y firmada por ^""Villálpando año 
de 1683 J" Este cuadro representa la Transfiguración de 
Cristo, y el pasaje de la Serpiente de metal del desierto. 

Sexta capilla. Se llama de La Sábana Santa, en el 
altar principal, hay una copia notable de esa reliquia 
al pié de la cuil se lee esta inscripción latina: ^'Extrae- 
tum ab originan Taurini,' solo se descubre el Jueves y 
Viernes Santos, los que conocen la Sábana Santa que 
se conserva en Turín dicen que la copia es enteramen- 
te exacta. Hay un cuadro de la Virgen de la Piedad, o~ 
tro de la Calle de la Amargura, otro que parece ser un 
retrato del Salvador, de autor incógnito, y había unas 
láminas flamencas de la vida de Jesucristo. 

Séptima y última capilla. Es de La Virgen de la So- 
ledad, la imagen es pintada, de escuela antigua, su al- 
tar muy viejo, en 1725 lo mandó dorar y pintar de nue- 
vo y de su peculio el Illmo. Obispo de Oaxaca Doctor 
D. Diego Felipe Gómez de Ángulo, abogado de las Au- 
diencias de México y de Guatemala, Consultor y Comisa- 
rio de la Inquisición, Provisor, Prebendado, Chantre, 
Arcediano y Deán que fué de la Catedral de Puebla. 
También mandó pintar toda la capilla, las pinturas de 
ésta se renovaron, después se pusieron unas nuevas de 
mano de Ibarra, quedando solo de los antiguos los dos 
grandes lienzos que hay en los muros. 






342 HISTORIA 



El altar tiene diez columnas de Tecalli, los lienzos 
con medios puntos de nueve varas cada uno representa, 
uno la Crucifixión y otro el Descendimiento, spn de autor 
Español, cuyo nombre se perdió al renovarlos, entre los 
intercolumnios del altar hay otros cuadros de la Pasión 
modernos de Ibarra. El frontal de este altar es de plata 
lo mismo que unos mecheros. 

Antes de hacer la descripción de la Sacristía, referi- 
ré todo lo que de notable queda en la Catedral. 

El cuadro de medio punto del altar de los Reyes qne 
representa á la Concepción, es una imitación del entilo 
de Rafael de Urbino, tiene un valor estimativo. 

Los Angeles que están en las ejutas del colateral so- 
bre fondo oscuro, el cuadro del Nacimiento, y el de la 
Adoración de los Reyes, fueron considerados por el Sr. 
D. Pelegrín Clavé Director de la pintura en la Acade- 
mia de S. Carlos de México^ como obras muy especiales 
en su género, lo mismo que el cuadro de la Trinidad que 
está en el último cuerpo del altar. Estos seis cuadros 
fueron pintados por el Venerable Sacerdote Pbro. Lie. 
Don Pedro García Ferrer, quien como gratificación, y 
más bien para que no careciera de materiales durante 
su trabajo recibió la suma de cuatro mil pesos. Este pa- 
dre era el Capellán y Confesor del Venerare D. Juan 
de Palafox y Mendoza. 

En los colaterales do Sta. Te^resa de Jesús, y el de Sn. 
Francisco de Sales hay diez y ocho cuadros en cada u- 
no, por lo que suman treinta y seis en los dos. 

La cúpula de esta capilla de los Reyes tiene pintada 
una Gloria con la Virgen de la Asunción, y varios Santos, 
fué pintada por Villalpando el año de 1683, así como 



DE PUEBLA 343 



^MritatMU 



las Cuatro heroínas de las pechinas. 

Los cuatro Evangelistas pintados al temple en la cú- 
pula son de Julián Ordoñez. 

En los laio^ de las puartas del coro, al norte, el cua- 
dro de la alegoría del Sacramento; el de la Asunción, 
qué tiene la particularidad de estar retratados en él los 
canónigos del año de 1752; el de la Virgen de la Merced, 
en una visión con San Raymundo de Peñafort, y el Rey 
Don Sancho; y el de San Ildefonso cortando el velo á 
Santa Leocadia, son todos originales de D.José do Iba- 
rra, teniendo el primero su firma y el año de 1752. 

En el lado sur del Coro, donde está el altar de San 
Juan Nepomuceno, hay otros dos cuadros en lo que está 
el completo de los retratos de los canónigos, y oficios, 
dol citado año; son también de Ibarra estos cuadros* El 
de San Juan Nepomuceno en el rio, es de Miguel Geró- 
nimo Zendejas, el del martirio del mismo santo, es de 
Salvador del Huerto, y el Ecce Homo que está, es de au- 
tor portugués, este Ecce Homo lo confunden con el Cris- 
to del judio Diego de Al varado que ya he descrito, y á 
este Cristo con otro que en 1673 donó á la Catedral el 
Canónigo D. José Goitia Oyanguren, este Cristo, era de 
marfil con peana de ébano y cantoneras la cruz, de pla- 
ta, dorada,' costó mil pesos. Ignoro donde estará colo- 
cado éste, pero las tres imágenes son distintas entera- 
mente. 

En el trascoro, ó altar de Animas los dos medios pun- 
tos que hay uno con San Miguel, y otro con el Ángel de 
ki Guarda así como los dos cuadrítos de las ánimas son 
de Zendejas, estáíi firmados por él, el año de 1797, 



344 HISTORIA 



Los ambones y el pulpito se estrenaron el }8 de A- 
bril de 1732 los que había antes eran de madera. 

La Sacristía. Tiene 20 varas de largo, y 11 varas '/4 
de ancho. Es de bóveda dividida por un arco en dos 
porciones. 

En el testero principal está un medio punto de siete 
varas representando el Triunfo de la Iglesia, firmado 
por Baltazar Echa ve; á los lados hay dos cuadros de 
medio paisaje que representan: uno el triunfo de la Fé 
y otro, el de la Religión, y en un formero, hay pintada 
una visión del Apocalipsis, todo obra de Echave, y co- 
pias de unas estampas de Rubén s. 

El resto de la misma sacristía lo cubren cuadros 
grandes del Patrocinio de la Virgen, un Cenáculo, un 
Lavatorio, y otros dos cuadros triangulares, todos son 
de Luis Berrueco, hay dos óvalos de José Ibaí ra que re- 
presentan uno á S. José, y otro, á S. Miguel. Dos vír- 
genes de Belem que están allí, no se puede asegurar 
quién las pintó. El cuadro do S. Ildefonso es también 
de Berrueco. 

La estantería para guardar los ornamentos es de ma- 
dera fina lo mismo que dos grandes mesas con hermo- 
sas tapas de Tecalli. 

En un ángulo está la fuente para lavarse las manos, 
es de Tecalli escogido, se estrenó el afio de 1765, tiene 
3 varas y media de alto, la base y lá primera tas^a son 
las de Tecalli, de esta taza se eleva un balaustre dé 
plata que sostiene otia de Tecalli también de una 
taza, la primera tiene dos varas de diámetro, y la se- 
gunda de arriba, una vara y una sesma, remata esta 
fuente con una estatua de San Miguel de plata. 



DE PUEBLA 345 



Entre las curiosidades que hay en la Sacristía deben 
mencionarse tres juegos de ornamentos antiguos rica- 
mente bordados, hechos en París: uno blanco, otro i^ojo, 
y el tercero morado, otro de tisú de oro. Estos cuatro 
ornamentos fueron regalados por el Illmo. Sr. Obispo 
Vázquez, lo mismo que una arca de mármol verde 
traída do Italia, para depositar al Divinísimo los Jueves 
Santos. 

Un palio fi]o en una especie de armazón, dorado, es- 
tilo Carlos V. que servía para la procesión del Corpus. 

Una gran decoración llamada Perspectiva^ pintada 
por Julián Ordofiez y costeada por el Cabildo Eclesiás- 
tico. 

La Sala Capitular. Tiene entrada por la Sacristía, es 
un gran salón de bóvedas, con una cúpula que le co- 
munica la luz, tiene una reja de fierro al principio, está 
tapizada de lienzos flamencos con dibujos históricos, a- 
rribá hay una colección de retratos de veintiséis Obis- 
pos de Puebla. 

Hay un magnífico cuadro con el retrato de cuerpo en- 
tero del Papa Gregorio XVL que trajo de Roma el Sr. 
Obispo Vázquez. 

Ün cuadro de la Concepción, de escuela Española, un 
Cristo en el medio punto y dos óvalos á los lados con 
retratos del Emperador Carlos V. y del Papa León X, 
pintados por Ibarra. 

En la misma Sacristía hay una puerta que la comuni- 
ca con el departamento llamado El cofre, donde están 
varias oficinas, y la Capilla de los Santos Oleos^ que es 
una preciosa con su cúpula quQ la ilumina. 

44 



•] 



VAfí HIKTOmA 

El Hr. Don José Zalas^r Varona natural de Puebla 
sobrino del Dr. Don Alonso Zalazar Varona, qoe dije es. 
tá sepultado en la capilla de las reliquias, gastó en a- 
domar este lugar más de 15,000 pesos, y allí está sepul- 
tado. 

El tenebrarío que antes se guardaba en la Sacristía 
es una pieza muy elegante, tiene cerca de ocho varas 
de alto, es todo de madera de ébano, con adornos de 
plata, fué diseflado y hecho en su totalidad por D. José 
Mariano Castillo. 

Todas las pinturas que atesora la Catedral de Puebla 
incluyendo las del Sagrario que se mencionarán des- 
pués al describir las Parroquias, ascienden al número 
de docientas treinta y ochoj todas de mérito indisputable. 

Las esculturas que posee la misma Catedral son cUn- 
to noventa y tres, de las que solo mencionaré las muy 
notables, que entre otras son. 

Un Calvario con figuras de media vara, cuyo grupo 
lo forma el Cristo, aun vivo, la Virgen,. San Juan y la 
Magdalena, obra suprema, no obstante que se retocaron 
las ropas, pintándolas de nuevo, aunque por fortuna no 
80 tocaron los rostros, ni pies; por lo que perdieron, a~ 
domás del carácter que ya había dado á la pintura la 
antigüedad; les hicieron desaparecer unas manchas de 
sangre en los vestidos y manos de las tres figuras, he- 
chas con la mayor inteligencia, naturalidad y gusto ar- 
tístico. Este magnífico grupo lo adquirió el Illmo. Señor 
Obispo Porez, del Sr. Canónigo Conde, aunque se igno- 
ra su autor, se supone que es Napolitano, ó Español 

1 éi\ Virgen de la Defensa, finísima escultura, que ape- 
sar del maltrato que sufrió en la Hermita del Hermano 



DE PUEBLA 347 



Juan Bautista expuesta al aire, y el polvo, y del que 
necesariamente recibió en los viajes que hizo con Don 
Pedro Portel de Cassanate, expuesta á los aires del mar 
no perdió su colorido, ni la brillantez de él. 

El Crucifijo de marfil que trajo el Illmo. Seflor Váz- 
quez de Roma. 

La estatua de S. José hecha por José Villegas Cora. 

Las de S. Joaquín y Sra, Santa Anua cuyas cabezas 
también hizo Cora. 

Los Cristos del mismo autor que están en los altares 
de San Miguel y San José. 

La estatua de S. Nicolás Obispo, del mismo. 

Una Virgen del Carmen de vara y media que está en 
la capilla del anterior, también de Cora. 

La Dolorosa que está en la capilla del Divino Reden- 
tor, del mismo Cora. 

El San Juan Nepomuceno que está en su altar al lado 
del coro. 

El Apóstol San Pedro que está en la capilla de hu 
nombre. 

Las de S. Juan y S. Pablo, cuyos autores se ignoran. 

Las de San Felipe de Jesús, y la de Sta. Rosa María^ 
que son de Bernardo Olivares, y la de Sta. Catarina, de 
un tal Domingo, que están en la capilla de la Virgen 
de Guadalupe. 

Un San Alfonso Maria de Ligorio y un San IldqfonFo 
de siete cuartas, obras de Bernardo Olivares también, 
y están en la capilla de San Andrés. 

Las estatuas de S. Andrés y S. Antonio de Padua, de 
autores regnícolas. 



i 



348 HISTORIA 



La hermosa Purisima que está en la^capíHá de Plate- 
ros, de siete cuartas de altura, hecha por Juan Lngardo 
uno i de los discípulos más aventajados de Cora. Esta 
Purísima es la que se pone en el altar mayor en las 
festividades de la Virgen. 

El S. Eligió, patrón de los plateros, y el San José die 
media vara, ambos de Cora. 

El Cristo de los milagros, que está en la capilla de 
este nombre, es hecho en Loja España, llegó vestido de 
tiinica con mangas, y aquí se adoptó á los usos del.país^ 
el San Juan, la Dolorosa y el Jesús con la .Cruz, son 
también obra de Juan Lugardo 

La más notable escultura que puede decirse posee 
Puebla en su Catedral es sin disputa la de S. Ignacio de 
Loyola que está en la capilla de su nombre, fué hecha 
por Bernardo Olivares, copiado el rostro de una mas- 
carilla sacada en yeso del Santo momentos después de 
su muerte, cuya mascarilla poseían como una reliquia, 
los deudos del Padre Jesuíta Francisco Javier Lazeano 
nacido en Puebla el 24 de Octubre de 1702, hijo del Ca- 
pitán del Batallón del Comertío D. Antonio Lazeano y 
de Doña María Rosa de Áltamirano y Castilla, Rincón 
Gallardo Biznieta del Conde de Santiago, según he di- 
cho en la página 207, por parte dé Don Antonio, el Pa- 
dre Lazeano era pariente muy próximo de la faniilia de 
S. Ignacio de Loyola. La estatua de ésfe fué hecha en 
^ 1705, y colocada en la Capilla en 1706.. 

Las de San Francisco Javier, y San Francisco deBor- 
ja retocadas por el mismo Olivares. 

Dos estatuitas de San Miguel, y de S. Francisco de Asís. 

La Purísima que está en el altar de Animas; 



DE PUEBLA 349 



Un Calvario de figuras chicas, del que el Cristo y lá 
Dol jrosa son hechos en Guatemala. 

El San Juan, de Zacarias Cora, y los bustos de San 
Francisco Javier, y S. Luis Qonzaga del mismo. 

El Padre Eterno del tamaño natural, y dos niños, obras 
de Bacilium, ó Bacilio. 

Entre las reliquias ó cuerpos de santos mártires traí- 
dos de Roma, hay dos repuestas, y otra preciosamente 
incrust^ida por D. José María Legazpi. 

Como se vé de distintos cronistas é historiadores he 
formado la descripción dé la muy notable Catedral de 
Puebla, concordando sus noticias y ampliándolas con los 
datos que yo adquirí durante mi corta residencia en tan 
hermosa y célebre ciudad, muchos de los objetos que men- 
ciono han desaparecido de la vista del público, unos por 

• estar guardados, y otros por ha])erse perdido y sacrifica- 
do en las revoluciones, pero he querido que en estas pági- 
nas quedaran consignadas todas las maravillas de las be- 
llas artes que haposeído tan grandiosa Basílica, que qui- 
zá como ninguna de la República encierra tantos primo- . 

•res no obstante su pequenez relativa, y que es muy dig- 
na de considerarse como un relicario, en el quese ateso- 

• ran tantas bellezas de todo género consagradas al culto pe- 
ro qué demuestran la óülturá de los poblanos, y el anhelo 
de sus prelados y cabildos por reunir cuanto de estimación 
han producido los genios notables Angelopolitanos, y del 
extranjero. Paso á dar una corta noticia de las alhajas 

• que ha tenido la misma Catedral, y de la riqueza de sus 
aniversarios. 

Había una colección de cuarenta y ocho bichas, ó ha- 
cheros de plata con sobrepuestos dorados de artística he- 



350 HISTORIA 



chura de una vara, y una tercia de altos, y cuatro de dos 
varas muy sencillos pero también de plata. 

Ocho blandones para cirios de una arroba de peso, con 
adornos dorados, y de dos varas tres cuartas de tamaño. 

Veinticinco candiles de plata. Entre ellos dos, de tres 
varas de tamaño. 

Seis lámparas del mismo metal, entre ellas una que 
pendía de la linternilla de la cúpula mayor, constaba de 
mil ochocientas cuatro piezas, con adornos dorados,con 
candelabros para cuarenta y dos luces, tenía ocho varas^ 
cinco sesmas de alto, y dos varas una tercia de diámetro: 
se estrenó el Jueves de Corpus del año de 1751, pesaba 
tres mil seícientos ochenta y seis marcos, costó sesenta 
y siete mil pesos fué construida por D. Diego Larios, era 
toda de plata pintada, ó marcada de buena. 

Ocho jarras bruñidas con ramilletes de plata copella, 
de dos varas tres cuartas de alto. 

Dos incensarios de oro, con navetas de lo mismo* 

Un cáliz antiguo grande de oro. 

Otro cáliz moderno de oro de colores cincelado primo- 
rosamente, fué hecho por D. José Isunza, hijo de Puebla. 

Tres custodias: la de La Torrecilla^ que he descrito, o- 
tra toda de oro adornada con diamantes escojidos por un 
lado del sol, y por el otro con esmeraldas muy grandes, 
se estrenó el día 1^ de Junio del año de 1727. Otra cus- 
todia más pequeña que la anterior, toda de oro, adorna- 
do el sol con un círculo de perlas negras, y los rayos con 
perlas blancas, disminuyendo su tamaño del centro á la 
circunferencia. El pie era de oro de distintos colores, 
y estaba adornado con mucho gusto con brillantes, es- 
meraldas, topacios, ametistas, granates, y perlas, se e^- 



DE PUEBLA 351 



treno en Septiembre de 1803 fué la última obra que hi- 
zo D. José Isunza, ya no pudo cincelarla por su aviin- 
zada edady y lo hizo D. Antonio Villafañe. 

La mayor parte de los frontales de todos los altares 
de la Catedral eran de plata, algunos primorosamente 
cincelados, entre ellos llamaba la atención uno quesepo- 
nia en el altar mayor cuando se colocaban en el treinta 
y cuatro bustos dorados de madera, que contenían reli- 
quias en él pecho, cuyos bustos costeó el Illmo. Sr. Váz- 
quez, este frontal se pasó al Sagrario de donde desapa- 
reció, al mismo tiempo que un trono de plata; ambas pie- 
zas se sustituyeron con otras de metal dorado hechas por 
D. Nicolás Mora. 

Se explica esta riqueza, porque además de las rentas 
que he referido, la Catedral de Puebla contaba, con cuan- 
tiosos capitales para aniversarios y capellanías, todos 
puestos en fincas que producían pingües rentas, entre 
esos capitales los más productivos para el sostenimiento 
del culto fueron los siguientes que menciono sin orden 
cronológico. 

2000. — Pesos con que dotó un aniversario de difuntos 
para el 1 1 de Noviembre de cada afio el Dr. 
D. Francisco Flores de Valdés y Sierra Comi- 
sario de la Cruzada en el Obispado de Puebla 
Cura párroco del Santo Ángel Analco. Año 
de 1689. 

3200. — Pesos que dotó para un aniversario y la pro- 
cesión del día 4 de Agosto, el Deán de la Ca- 
tedral de Puebla Dr. D. Francisco Gallegos 
Osorio. Año se ignora. 



352 HISTORIA 



15010. — Pesos que dotó el mismo para las misas diat 
rías de prima. 

9280. — Pesos con que dotó una capellanía para las mi* 
sas de los sábados, el Tesorero D. Ruy García 
de Avalos. 

3000.^— Pesos con que dotó un aniversario en la Cate- 
dral á la Virgen de Guadalupe el Illmo. Sr. 
Obispo de Cuba D. Juan García de Palacios 
Canónip:o Doctoral de la misma en 1660. 

6000. — Pesos con que dotó un aniversario á Señora 
Santa Anna el Sr. Prebendado Lie. Alonso 
García de Vargas. 

2600. — Pesos conque dotó un aniversario de los Des- 
posorios para el día 26 de Noviembre de ca- 
da aflo el Canónigo D. José Goitia Oyanguren 
el año de 1673. 

2000. — ^Pesos con que el mismo dotó un aniversario 
de difuntos para el día 2 de Junio de cada año. 

6000. — Pesos con que dotó un aniversario para las 
misas de Renovación el Illmo. Sr. Dr. D. Die- 
go Felipe Gómez de Ángulo Obispo de Oáxa- 
ca Deán de la Catedral de Puebla, el áftó de 
1725. 

2000.— Pesos con que dotó la función de San Lorenzo 
el 10 de Agosto de cada año el Dr. D. Nico- 
lás Gómez Briseño, natural de Puebla, hijo de 
D. Felipe Briseño, y de Doña Maria de Cár- 
denas Cura del Sagrario de esa ciudad, el año 
de 1680. 

1000. — Pesos con que el mismo dotó un aniversario 
por el Sr. Palafox. 



.s 



DE PUEBLA 353 



13000.-4-Pesos con que dotó la función d9l día de la 
Transfiguración^ el Sr. D. Pedra de laHedeza 
y Verásteguiy natural de Puebla, Wjo del Ca- 
pitán D, Domingo ide la HedezsaVerá&teguiy y 
de Dofla María Caballero .de la Carrera, Ca- 
nónigo y ; Tesorero 4e6püésr de la Catedral de 
esa Ciudad» 

3130. — ^PetoB con que dotó una capellanía para que 
se rcaoitiise eemanaríamenteuna misa en la Ca- 
tedral el Prebendado Dr. D. Miguel Ibafiez 
deSegovia. 

3000. — Pesos con que dotó los maitines y una misa re- 
zada el día de Nuestra Seliora de los Dolores, 
el Canónigo Doctoral Dr. D. Antonio Jaure- 
guiy Barcena, natural de Puebla, el año de 
1720. 

4000,44^Pqsos más con que ^l mismo dotó un aniver- 
:sario pAra el día de la Encarnación. 

3(XX)»--^Pesos con ique fundó una capellanía el Maes- 
trescuelas Dr. D; Gregorio López del Castillo. 

3000, — ^pesos con que fundó otra Capellanía en 1688 
el Dr. D. Gregorio López ée Mendizabal, Pre- 
bendadO) Canónigo Penitenciario. 

2000^-^Pesos con que ,el mismo dotó un aniversario 
de Tfiquiem para el día 3 de Septiembre de ca- 
da afio. 

4000, — Pesos con que dotó un aniversario de misa re- 
zada y. maitines el día de S. José en la Cate- 
dral de Puebla el Dr. y. Maestro D. Carlos Ló- 
pez Tori ja, en 1692, Prebendad© de esa Iglesia. 

.45 



k' 



i 



354 HISTORIA 



2000. — ^Pesos con que fundó un aniversario de réquiem 
para el día 3 de Septiembre, enr 1692, el Deán 
de la Catedral Dr. Gerónimo Luna. 

1000. — Pesos con que el Chantre Dr. D. José Tomás 
Luna y Arias dotó un aniversario de réquiem, 
para él 2 de Enero de cada año. 

5000. — Pesos con que el mismo dotó un aniversario 
de 7 misas á 8 José en el mes de' Octubre. 

2000. — Pesos con que el mismo fundó otro aniversa- 
rio para el dia 30. de Junio. 

1040. — Pesos con que fundó una capellanía el Provi- 
sor del Obispado Lie. Melchor Márquez de 
Ansarina. 

10000* — Pesos con que fundó una capellanía para mi- 
sas todo el afio en la Catedral, el Canónigo 
Provisor, y Vicario General D. Gaspar Moreno. 

11300. — Pesos con que dotó aniversarios para S. -Mi- 
guel, S. Agustín otro de réquiem^ una capella- 
nía en 1688, y 1692, el Prebendado Dr.D. Jo- 
sé Osorio de Córdova. 

3000. — Pesos con que fundó una capellanía, con la o- 
bligación de celebrarse 75 misas cada afio, el 
Dr. D. Silvestre Pineda, Secretario de Cáma- 
ra y Gobierno del Sr. Palafox en 1665. 

7000. — Pesos con que el Prebendado y Juez Hacedor 
Lie. D. Francisco Requena Gal vez, natural de 
Puebla, dotó un aniversario de réquiem, para 
el día 20 de Mayo, de cada afio. 

2600. — Pesos con que dotó los maitines la víspera de 
la Pascua de Espíritu Santo, ó Pentecostés, el 



DE PUEBLA 355 



Prebendado Lie. D. Pedro Rodríguez de Ledez- 
ma Cornejo Nuñéz de Prado. 
6000. — Pesos con que fundó una capellanía para que 
se celebrasen 52 misas cada año en la Cate- 
dral, el Arcediano Dr. D. Andrés Saenz de la 
Peña, en 1674. 
1000. — Pesos con que dotó un aniversario para el 22 
de Julio á S. José el Maestrescuelas Lie. D. 
Juan Sánchez Navarro. 
2000.^ — Pesos con que el mismo dotó un aniversario 

para el día del Dulce Nombre de María. 
2000. — ^Pesos con que dotó un aniversario á S. Barto- 
lomé Apóstol, el Lie. D. Bartolomé Solórzano 
Cura de Cholula, y Prebendado. 
3047 .—-Pesos con que dotó un aniversario para el 27 de 
Septiembre el Canónigo Dr. D. Ambrosio Vera. 
4000. — Pesos con que fundó un aniversario á S. Ca- 
yetano, en 1683, el Canónigo Dr. D. Francis- 
co Rafael del Villar y Muñoz. 
800. — Pesos más que fincó, para que ardiera cons- 
tantemente una lámpara delante de la imagen 
dé este santo que estaba en una de las capi- 
llas de la Catedral. • 
Solo estos aniversarios y capellanías formaron un ca- 
pital de Noventa y cinco mil, ciento noventa pesos á la 
Catedral, las otras donaciones inter-vivos que no refie- 
ro por no ser difuso, formaron otro de Trescientos cua- 
renta y nueve mil seiscientos sesenta y tres, y todo el ca- 
pital de Cuatrocientos cuarenta y cuatro mil ochocientos 
cincuenta y tres estaba fincado en propiedades urbanas 
y rurales, esto fué hasta principios de este siglo. 













"tJoTr3^5Tjx5TJlj^oT3T7x5*vx3rT^ 



CAPITULO XXI. 

Algo sobke el origen de las parroquias de Puebla. 
Antigua denominacíon y división. Las cuatro 
PRIMITIVAS. Secularización deella«. El cura 
de Atlixco. El Sagrario; Su fundación. Des- 
cripción. San José. Capilla del Nazareno. 
Historia de esta imagen. Capilla pe naturales. 
Casa de ejercicios. Parroquia de S. Sebastián. 
Ídem DE S.Marcos. Virgen del Buen Suceso. 
Capilla de & Diego. Iglesia de Santa Anna de 
Naturales. El Sr. de la Salud. Pago de los dien- 
tes primeros, de los niños de Puebla. Su limpia 

DESPUÉS DE LAS • ENFERMEDADES. EL SeNOR DE LOS 

Trabajos. Su^ historia. Robo á la .Virgen del 
Nicho. Capilla del cerro de S. Juan. Robo que 
le hicieron. Parroquia del Santo An&el Anal- 
co. De la Cruz ó Santa Elena. Del Santo Ecce 
HaMo.!S|:PLA?rEÉDS. Balvanera. San Juan del Rio. 
EL Cirineo. los;^Polore8. los Remedios, las Pia- 
dosas. Gibas noticias curiosas. 



I as primitivas parroquias que se establecieron en el 
"^Obispado de Tlaxcala, se llamaron ^'Doctrinas de 
Indios/' en unos lugares, y ^'Custodian'' en otros, en ma- 
bas se administraban los Sacramentos por los religiosos 
Franciscanos pero en 1545, el segundo Obispo de Tlax- 
cala, D. Pablo Gil de Tálavera, quien murió en esé'affo, 



DE PUEBLA 357 



Uabla organizado, las ^^Custodias*' de Tlaxcala y Hue- 
xatzingoj de la misma manera que las parroquias de 
Espafla. De estas dos custodias ó parroquias^ partieron 
los religiosos Franciscanos á fundar las demás del O- 
bispadO; la división parroquial que subsiste ahora pare- 
ce que data de esa época, pues en 1544 se mencionan 
ya como pertenecientes á la Administración espiritual 
de Tlaxcala, los lugares de Ocotldny Tlaxcala, Sta. Cruz, 
TzompantepeCy Xaltocan, Hueíf-OtlipaUy Tlaxco y Paño- 
flan, puntos que con 8. Dionisio, formaron más tarde lo 
que se llamó 12^ Vicaria del Obispado de Puebla; y la 
Custodia de Huexotzingoy comprendía á Zacatelco, Ixta- 
cuiodla, Texmelucan y ChiauMzincOj lugares que después 
formaron la 14* Vicaria del mismo Obispado, con la va- 
riación de qué Zacatelco con los pueblos de TeÜatlancay 
TopoyancOf Chiaiitempany Apetatitldn, TeolocholcOf S. Pa* 
blo del Monte y la Resurrección formó la 13*^ Vicaria; 
y ¿ la 14^ so le agregaron en lugar de Zacatelco, que se 
le quitó, los pueblos de Nativitas, S. Miguel del Milagro 
y San Salvador el Verde. Es probable que Fray Julián 
Garcez baya hecho la primera división, y que Fray Pa- 
blo Gil de Talavera solo haya hecho efectivos los pri- 
vilegios que tenían los religiosos, sin perjuicio de las fa- 
cultades que se llamaron Sólitas concedidas* por el Pa- 
pa á loa Obispos de las Américas, y las que les fueron 
otorgadas en virtud de la queja que elevaron al Rey en 
1537. 

El hecho es, que de las Custodias de Tlaxcala y Hue- 
xotzingo salieron los religiosos Franciscanos á fundar 
las demás. De la primera fueron á fundar todas las 
del Obispado de este nombre, y de la segunda las de 



'*. 



358 HISTORIA 



Cholula, Tecamachálco y las Miztecas según el Padre 
Remesal, y otros autores. 

Las parroquias de la Ciudad de La Puebla np se or- 
ganizaron sino hasta después que se pasó á ella la silla 
Episcopal de Tlaxcala en 1550, antes, los Francii^canos 
principalmente administraban los Sacramentos, en el 
lugar que he señalado al hablar del convento de las 
Llagas de San Francisco. 

Entonces creo yo que se dividieron en parroquias de 
la Ciudad Episcopal, y en parroquias de Vicaria Forá- 
nea, como hoy se llama, aunque no precisamente con 
estos nombres, que según varios cronistas no se hallan 
en los primeros documentos sobre la traslación de la 
Sede de Tlaxcala á Puebla que autorizó el P. Gerónimo 
García, que fué el primer Secretario de Cámara y 
Gobierno en esta última Ciudad. 

La primera parroquia de que hay memoria es la de 
San Sebastián, ó S. Marcos hoy, pues la administraron 
los Franciscanos y la consideraban como ayuda de su 
convento de las Llagas de San Francisco. 

Siguió á ésta la de San José instituida en 1588, al 
mismo tiempo el Sto. Ángel Analco^ y la Stá. Cruz. El 
Sagrario es posterior á todas, pues la primera Capilla 
de este título se comenzó á edificar por disposición del 
Sr. Palafox, de suerte que antes de esto hubo cuatro pa- 
rroquias en Puebla y fueron: 

1*. San Sebastián. 

2*. San José. 

3*. El Santo Ángel. 

4*. La Santa Cruz. 



DE PUEBLA 359 



Esto está demostrado con la secularización de ellas, 
porque el Señor Obispo Don Diego Romano de Victoria 
y (Jarda, que fué el sexto de la Diócesis, electo en 1577 
y muerto en 1616, fué el que inició la seculari25ación dan- 
do esas cuatro parroquias de la Ciudad á individuos 
del clero secular. 

Más tarde el Sr. alafox llevó á cabo completamente Li 
secularización de < odas las del obispado, pero la inicia- 
tiva se debe únicamente al Sr. Obispo Romano, hiendo 
Puebla el lugar de donde partió esa reforma que después 
se hizo extensiva á todas las parroquias de la llamada 
Nueva Espafia. 

No es ajeno á la historia de esa ciudad hacer aunque 
brevemente la de la secularización de las parroquias de 
este obispado. 

El Sr. Obispo Romano después de un juicioso y madu- 
ro estudio, en vista de las dificultades que se presentaban 
á los frailes para la administración de los sacramentos, es- 
pecialmente á los indios, presentó clérigos para las cua- 
tro principales doctrinas del obispado, pero no pudo rea- 
lizar su idea desde luego, por que se suspendió la ejecu- 
ción de la Real Cédula, en que se fundaba este procedi- 
miento; porque se alegó qué la referida Real Cédula que 
fué dada en Barcelona el 1° de Junio dé 1585, por el Rey 
I). Felipe II. para que los curatos no fueran quitados álos 
religiosos mendicantes, estaba en vigor, asi como el Breve 
del Sumo Pontífice Paulo III del año de 1544 por el que: 

Primero: se concedía licencia á los religiosos mendi- 
cantes para que con licencia de sus prelados fueran á 
las cuatro partes del mundo. 



[ 360 HISTORIA 



Segunda: los constituía sus delegados y comisarios/ sin 
restricción ninguna. 

Tercera: les concedía todo gónerode privilegioss, gra- 
cias, é indulgencias. 

Podían por lo mismo en Puebla, donde residía el Obis- 
po administrar todos los sacramentos según la bula lla- 
mada Omnímoda: por estos alegatos los religiosos queda- 
ron algún tiempo más en quieta y pacífica posesión de 
las custodias, ó parroquias. 

El Obiwspo de Puebla siguió recibiendo informes de que 
los frailes no eran competentes para la administración, 
de los sacramentos en ciertos lugares, que solían aban- 
donar esa tidministración, que en las sierras había indios 
que eludían el bautismo, y otras cosas, entonces supli(*.ó 
al Rey que las parroquias pasaran definitivamente á los 
clérigos para que'por obligación las administrasen, resi- 
dieran en ellas, y pudiesen los obispos visitarlas y reco- 
nocerlas. A consecuencia de estas gestiones vino la Real 
Cédula de 1583, en la que el Rey mandaba que se pre- 
sentasen clérigos para las doctrinas, ó parroquias, así 
en las fundadas, como en las nuevas que se erigiesen, y 
que los clérigos fuesen preferidos á los frailes. 

Presentóse esta Cédula á la Real Audiencia, que go- 
bernaba por la muerte del Virrey D. Lorenzo Suarez de 
Mendoza Conde de la Corufia, y el Sr. Obispo de Puebln^ 
autor del pensamiento de secularización, presentó clérigos 
para las doctrinas más importantes de su obispado; no se 
puede precisar cuales fueron las doctrinas que seculari- 
zó entonces el Señor Romano de fuera de la cabecera 
de su Diócesis, en ella secularizó las cuatro que se consi* 



DE PUEBLA 361 



derabaa establecidas dando entonces la preferencia ala 
de San José, que se reputaba la principal. 

El año de 1640, con arreglo al dictamen del Consejo 
de Indias sobre el cumplimiento de las cédulas expedi- 
das para la secularización, procedió el Venerable D. Juan 
de Palafox y Mendoza, á poner clérigos en todas las doc- 
trinas que tenían los frailes en el obispado de Puebla, em- 
pezando á ejecutar esto el día 28 de Diciembre del mis- 
mo año de 1640. 

Ese día se había trasladado el Sr. Palafox á Tlaxcala, 
por cuya ciudad se propuso empezar la secularización, 
notificó al guardián del convento de Franciscanos, la cé- 
dula mencionada, así como que dentro de tres horas se 
presentara á examen ante dos sinodales, y él mismo. 

El padre guardián contestó que para ello necesitaba 
del aviso y licencia de un prelado que se encontraba en 
México, y por lo mismo pedía por favor que se le conce- 
diera ün tiempo prudente para resolver. El Sr. Palafox 
no contestó al guardián, dejó pasar las tres horas seña- 
ladas, y en seguida mandó poner una campana grande 
en una hermita próxima al lugar en que alojaba, mandó 
tocarla, se reunieron los feligreses que iban á ser, les se- 
ñaló á uno de los clérigos que llevó para sinodar, como 
primer cura párroco seculñv y notificó á españoles é indios 
que lo reconocieran como tal, y dejándolo funcionando 
se retiró. 

Poco mas o menos hizo lo mismo en todo el obispado, 
aunque no personalmente, y en poco tiempo no quedaba 
en los curatos de su Diócesis, mas que un fraile. Este fué 
Fray Gabriel de Arias, guardián del convento de San 
Francisco de Ailixco, con quien pasó el hecho siguiente: 

46 



362 HISTORIA 



Llegado el Cura clérigo nombrado para ese lugar, lo 
acompañaba otro, por amistad, el guardián supo la lle- 
gada de estas dos personas, y mandó repicar á vuelta 
las esquilas del convento. 

El padre cura creyendo al oir el repique que era un 
homenaje para adularlo, y debilitar la energía que se es- 
taba desplegando, mandó decir al guardián: 

— Que su paternidad calle las lenguas de sus campa- 
^ ñas, que la suya tiene mucho que repicar; que dentro de 
tres horas improrrogables se presente á examen. 

— El guardián contestó: al enviado, digale vuestra 
merced á su señoría que el tiempo es muy largo, y la 
materia me parece brtve, que en el acto sustentaré cual- 
quier examen que se me haga; y tengo preparados, au- 
la, docel, materias, y auditorio; que si su señoría se dig- 
na honrar este convento, desde el momento que cruce el 
dintel de su portería gozará de las comodidades que en 
su humildad puede suministrar este claustro. 

El padre clérigo y su compañero pasaron al convento 
los recibieron los religiosos, sonó un segundo repique, y 
en el acto comenzó el examen. 

La tradición dice que el examinado sabía más que los 
sinodales, y el caso se consultó á Puebla, sonando al ter- 
minar el examen el tercer repique. Inmediatamente re- 
solvió el Sr. Palafox que Fray Gabriel de Arias queda- 
ra de Cura Párroco de Atlixco, único fraile que con ese 
carácter quedó en todo el obispado. 

He dicho que la parroquia del Sagrarlo se instítuyó 
en tiempo del Sr. Polafox, se levantó la fábrica en un 
ángulo del atrio que hacía contra esquina al portal de 
Borja, ó Iturbide, mirando la puerta principal al Sur, 



DE PUEBLA 363 



esta obra se demolió para hacer la que hoy existe unida 
á la Catedral por Nordeste, con el frente á la plaza ma- 
yor. La portada es de cantería de muy mal gusto; la plan- 
ta interior tiene 20 varas de largo, por 1 2 varas tres 
cuartas de ancho, y su forma es semejante á la de la sa- 
cristía de la Catedral, con bóvedas, y arcos, aunque me- 
nores; el altar principal es moderno de mampostería, y 
de orden compuesto, fué diseñado por Julián Ordoñez. 
Tiene dos cuerpos: el primero con columnas pareadas 
comisa, y un frontis a>^ierto, ocupando el medio un gran 
lienzo de la aparición de la Virgen del Pilar de Zaragoza, 
de autor español, y los estremos unas estatuas sobre pea- 
nas: el segundo cuerpo es un ático con jambas y cor- 
nezuelo, llenando el medio un óvalo cuyo eje mayor es- 
tá orizontal, con una pintura de la institución de la Eu. 
caristía. Los adornos son dorados. El sagrario, era de 
plata, el trono y frontal eran del mismo metal, sustituidos 
como he dicho por una liga, metálica. En los muros la- 
terales hay dos altares con retablos pequeños, y circun- 
da á los tres una crujía de fierro; á la derecha de la en- 
trada está la puerta que comunica con la Catedral, y en 
el frente opuesto una capilla pequeña donde se halla el 
bautisterio, esta capilla es de cal y canto, cuadrada, con 
su cúpula, y por su forma parece ser un fragmento de 
la antigua Catedral. 

Tiene tres altares en sus muros con retablos dorados, 
y unos lienzos: uno del lavatorio; otro del bautismo del 
Salvador, es original de Villalobos; y en el altar princi- 
pal, hay un gran cuadro de la Oración del Huerto, pin- 
tado por Miguel Gerónimo Zendejas á los noventa y dos 
años de su edad; probablemente esta fué la última obra 



364 HISTORIA 



que hizo de esa magnitud; un crítico, hablando de esta 
obra dice: "Se revela que su tacto estaba cansado, por 
la inexactitud y vacilación en los extremos, pero tam- 
bién observará el que sepa ver, que así el Jesús por su 
expresión, hermosura, y agonía, como la composición, 
toda es una obra maestra; la oscuridad de la noche, la 
franqueza y destreza en los terrazos, y las yerbas, el 
excelente rompimiento de luz, y la lejana turba que lo 
viene á aprehender, dan aun á conocer lo que era Zen- 
dejas, y lo que hubiera sido si hubiera viajado por Euro- 
pa, ó por lo menos hubiera tenido una escuela tan esme- 
rada como en el día/' 

El cenáculo, la multiplicación de los panes y la lluvia 
del maná que están en el retablo principal del Sagra- 
rio, son también obras de Zendejas. 

Volviendo al Bautisterio la fuente bautismal ocupa la 
medianía del mismo, es toda de TecalU, se compone de 
una taza sobre un balaustrado, rematando en una jarra 
con asas y azucenas de bronce. 



Antes de la construcción del Sagrarlo, la parroquia 
de San José era reputada como la principal de la Ciu- 
dad, porque era la que bajo su jurisdicción, ó división 
eclesiástica, comprendía las casas de los vecinos más 
ricos de Puebla. 

El templo de esta parroquia está situado á orillas de 
la Ciudad; al Norte, comprende su feligresía los barrios 
de San Antonio y las Caleras, los pueblos de San Felipe 
y San Gerónimo, la Resurrección, las haciendas y ran- 



DE PUEBLA 365 



chos, que están contiguas al Cerro de Belem ó Guadalu- 
pe, y el de Loreto, el barrio de Xanenetla, el molino de 
S. Francisco, y desde la plazuela de éste nombre, hasta 
la esquina de la Merced, tomando las aceras que mi- 
ran al Sur. 

La Iglesia es de tres naves, aunque no son de una 
construcción muy perfecta. Tiene un bonito altar en 
cuyo centro está la imagen de San José, de la cual se 
refiere que fué hecha de un árbol que en tiempo de 
tempestades le caían muchos rayos: esta noticia es tra- 
dicional; pero si se sabe, que para librar á la población 
de las tempestades juraron por patrón de ella, á S. José 
tanto el Cabildo Eclesiástico, cuanto el Ayuntamiento. 

Esa Iglesia, al lado del Evangelio, tiene una Capilla 
en forma de crucero, la que según la tradición, que re- 
fería Don Francisco Javier de la Peña al anotador de 
"Puebla Sagrada y profana," su abuelo; era obra de un 
hijo del arquitecto director del Escorial de España, fué 
adornada con todos sus altares modernos hechos por 
José Manzo. 

En esta capilla se venera la imagen do Jesús Nazare- 
no, cuya descripción hace así un escritor piadoso. 

"Esta Sagrada imagen es la primera, la más bella y 
la que infunde más devoción entre los que la miran; es 
de bulto, de cuerpo entero y de la estatura más perfec- 
ta y proporcionada de un hombre; de rostro aguileno, 
frente espaciosa, nariz seguibda, ojos hermosos y agra- 
dablemente llorosos, como astros que aun brillan en el 
eclipse de las lágrimas que corren por sus mejillas, in- 
terpuestas entre la sangre que cae de las heridas de la 
cabeza; el semblante muestra amabilidad y tristeza, co- 



366 HLSTORIA 



mo si fuera informado de un espíritu afligido y atribula- 
do; pero dominante de la misma aflixión, y excelso sobre 
la pena: el movimiento que corresponde al acto de lle- 
var la Cruz, muestra el sagrado bulto, cargado, pero no 
oprimido: imita en todo á la naturaleza; pero con aque- 
llas proporciones y aquel medio que prescriben las 
galanterías del arte." 

"Es esta Sagrada imagen la que agótalos inciensos de 
las más religiosas adoraciones; en esto es parecido ivl 
Divino Original, en que prospera su culto, domina los 
corazones, y reina en las almas con su hermosura." 

El origen del Sagrado busto se refiere de esta manera: 
Habiendo embargado el Santo Oficio de la Inquisición 
á un escultor famoso que vivía en la Calle de S. Pedro; 
entre los bienes secuestrados se halló esta Santa Imagen, 
que con los demás se entregó en Depósito, á un Andrés 
Fernandez de Sandrera, quien para que tuviera el debi- 
do culto la colocó en la referida Iglesia de San Pedro: 
de aquí por ocasión de un disturbio (aunque no se dice 
cual) pasó á la Iglesia de Señor San José, pero porque 
no cabía tanta devoción en tan estrecho lugar, medita - 
da la suntuosa fábrica que hoy deposita este Sacratísi- 
mo bulto, se puso la primera piedra por las venerables 
manos del Illmo. Sr. Dr. D. Manuel Fernandez de Santa 
Cruz, el día 3 de Agosto de 1693." 

'Tara los crecidos gastos de esta obra concurrieron 
con sus limosnas todos los gremios y vecinos de esta ciu- 
dad, y duró en construcción trece años, porque se dedi- 
có el 16 de Abril de 1706.'' 

"La renova(dón de la referida capilla se hizo siendo 
capellán el Presbítero Sr. D. Miguel Uribe y Palacios, 



DE PUEBLA 367 



quien tuvo el gusto de verla terminar en el mes de Julio 
de 1848." 

No se sabe si la capilla que se llama de Naturales fué 
la que arregló como parroquia el Sr. Obispo D. Diego 
Romano^ ni si es anterior á la iglesia principal, antes de 
que perteneciera á esta sostenían el culto en ella los in- 
dios, á quienes estaba encomendado su cuidado, la puer- 
ta se cerró á consecuencia de que en esta capilla se or- 
ganizaban los Neixcuitilli, ó Danzas de los indios, para 
la fiesta y procesión del Corpus de la Catedral, y también 
en ella se reunían todos los santos que traían los mismos 
indios para el Corpus, y habiendo surgido una diferencia 
entre dichos indios desde el afio de 1809, por el orden de 
colocación de los referidos santos, empezaron á abando- 
nar ésa costumbre, y venían directamente de sus barrios 
á la procesión. El Sr. D. José- Martínez Salcedo, Mayor- 
domo de la Archicofradía del Santísimo Sacramento a- 
proyechándose de esa circunstancia, propuso A los indios 
que su capilla sirviera de Sagrario, aprobaron, la idea, y 
el mes de Junio de 1827, se cerró la puerta. 

Luego que se consiguió esto, el mismo Martínez Salce- 
do promovió el adorno y pinturas que hoy tiene, para lo 
cual los mismos indios. solicitaron del Sr. Obispo Pérez 
la licencia de vender alguna plata de la citada capilla: y 
no obstante que esta pertenece hoy á la mencionda pa- 
rroquia, ellos siguen proporcionando lo que pueden pa- 
ra fomento del culto, y el año de 1860 nombraron su Sín- 
dico, al Sr. D. Antonio Reyes, vecino del barrio de S. Jo- 
sé quien parece que fué el último que funcionó como tal. 

Hay en esa parroquia una capilla pequeña dedicada á 
Sefiora Santa Auna, otra más chica dedicada al Santo 



i 



308 HISTORIA 



EcceHomo,de cuyo culto estaban encargados los cofra- 
des que se llamaban de "La Clavería de Faroles." 

En uno de los altares de la iglesia están las estatuas 
de S. Crispin, S. Crispiniano, y S. Aniano, cuyo culto sos- 
tenían los Zapateros. 

Hay otro altar de la Purísima cuyo culto sostenían loa 
Tejedores. 

En otro hecho provicionalmente colocó el Sr. Cura 
Presbítero D. Miguel Gerónimo Martínez, una imagen del 
Corazón de la Virgen, la que donó á los Archicofrades 
del Sacramento, quienes la juraron por patrona el día 5 
de Junio de 1859 con cuyo motivo se hizo una délas pro- 
cesiones más suntuosas del barrio. 

La casa de ejercicios que hay en esta parroquia, fué 
fundada por los presbíteros poblanos D. Sebastián Nuflez 
del Prado, y D. Joaquín Polaneo Santa Cruz, se estable- 
ció por el año de 1830. 

D. Roque de la Peña, y D. Fernando Gutiérrez de Nan- 
sa, montafieces ricos, que vivieron muchos años en Pue- 
bla, pues el primero llegó á ella en Julio de 1763, y mu- 
rió el día 6 de Junio de 1824, daban doce mil pesos ^ por 
mitad para la ampliación de esta santa casa, en la que 
están sepultados los presbíteros Nuñez del Prado, y Po- 
laneo Santa Cruz; pero los religiosos carmelitas no qui- 
sieron vender esa finca que les pertenecía, y se frustró 
la ampliación. 

En esta casa estuvo oculto el Catedrático de Filosofia 
Sr. Vázquez después Obispo de Puebla, en una de las pe- 
ripecias políticas, ocultándolo el Director D. Manuel Sua- 
rez sacerdote que se cayó muerto en Mayo del afld de 



DE PUEBLA 369 



1 834 sustituyéndolo el presbítero D. Ignacio González 
Silva que desempeñó ese cargo como veintisiete años. 



La parroquia de S. Sebastián se hizo en la Hermita 
que se consagró á Santa Águeda en 1534, que era doc- 
trina de indios servida por los religiosos franciscanos , 

Su jurisdición comprendía los barrios de su nombre, 
de Santiago, S. Diego, S. Matías, San Miguel; y las fin- 
cas rústicas siguientes: Hacienda de la Noria, y ranchos 
del Agua Azul, Del Popuio, y Gallinero, y los molinos 
del Mayorazgo, de Enmedio, y de Amatldn. 

Antes del afio de 1812 contaba esta parroquia con una 
población numerosa, dispersa en los barrios indicados, 
cuyos vecinos se ocupaban en varías artes de primera 
necesidad;, además cultivaban grandes y feraces terre- 
nos que ))roducian trígos, cebada, maíz, y toda clase de 
verduras, pero la epidemia del tifo que el citado afio de 
1812 los invadió, lentamente despobló esos barrios, de- 
'sapáreciendo más de tres cuartas partes de su censo; 
por esto se hizo incongruo el Curato y tuvo necesidad 
de reunirlo al de San Marcos, de cuyos productos se su- 
fraga el sueldo de un vicario fijo, los costos de la admi- 
nistración parroquial, y gran parte de los del culto. Es- 
to decía en 1860, el Sr. D. J. M. Rivera historiador de 
las parroquias de Puebla, y cuyos datos tomo, para am- 
pliar lo que yo recogí en esta ciudad. 

Las invaciones del Cólera morbus disminuyeron á la 
mitad el censo que dejó la epidemia de 1812, de tal ma. 
ñera que los barrios más poblados, apenas contienen hoy 
unas cuantas familias, y por donde quiera se ven rastros 
de' construcciones, y ruinas. 

47 



370 HISTORIA 



El Ayuntamiento, y el Cabildo Eclesiástico, con mul- 
titud de vecinos de la Ciudad cumplen anualmente el Vo- 
to que hicieron, en tiempo dé la epidemia del tifo, de a- 
compafiar ¿i S. Sebastián el día 20 de Enero, antigua- 
mente iba una procesión desde la Catedral, y el Cabildo 
hacía la función religiosa; hoy queda de ese Voto tan só. 
lo una romería de vecinos del centro, que van más á di- 
vertise que á cumplir el Voto. 

En 1748 se estrenó la actual iglesia de Saní Sebastián, 
la anterior y primitiva fué de adobes de xalnene con te- 
cho de tejas, y de figura de caballete; en 1746, los indios 
solicitaron la reposición y en el acto fueron apoyados 
por los vecinos de la ciudad, y el Obispo D. Pantaleón 
Alvarez y Abreu que era tan celoso del culto, y que ha- 
bía continuado la obra de secularización de las parro- 
quias; mandó que se procediera á la reedificación de la 
Iglesia de San Sebastián, en el mismo año de 1746, em- 
pezándose la construción en el de 1747, estrenándose el 
20 de Enero de 1748, con una gran función de iglesia*, 
y una solemne procesión en la que se llevó la imagen» 
de San Sebastián. Aunque algunos vecinos contribuye- 
ron para la obra, el Sr. Obispo gastó en ella Diez y seis 
mil pesos. 



La Parroquia de S. Marcos á la que se incorporó la 
•anterior, se fundó en la Iglesia de S. Antonio Abad, cuya 
imagen se venera en ella hasta la fecha; el año de 1675, 
se estrenó esta parroquia consagrándola á San Marcos E- 
vangelista, á causa de que uno de los años anteriores se dis- 
puso que la procesión que salía de la Catedral el 25 de 
Abril, con motivo de las Letanías, no se dirigiera á San- 



DE PUEBLA 371 



to Domingo, como era costumbre, sino á la iglesia de S. 
Antonio Abad,. que desde 1604 se había pintado por ra- 
zón de que las monjas Teresianas, establecieron ese año 
su primer convento anexo á esa iglesia; la nueva parro- 
quia y su vivienda contigua fueron erigidos sobre la de 
S, Antonio Abad, y el pequeño convento que hicieron 
las monjas de Santa Teni^sa. 

En el .altar mayor de dicha iglesia de S. Marcos, se 
venera la imagen de la Virgen del Buen Suceso, 

Corresponden hoy á esta parroquia además de los lu- 
gares que he mencionado, los barrios d.e Santa Ana, y 
San Pablo de Naturales, y las capillas de S. Diego, y 
El Nichú^ de las que hay necesidad de relatar algo de 
las imágenes que contienen, y de una de las costumbres 
más originales que se registran en la Puebla de los An- 
geles. 

En el templo del barrio de Santa Anna llamado vul- 
garmente Santanita, se venera al Señor de la Salud á 
quien se le hace una solemne función, acompañada de 
una romería constante en todo el día, el Tercer viernes 
de- cuaresma, 

Al noroeste de la ciudad está este templo, que es un 
santuario ruinoso que forma un contraste bien triste con 
las demás iglesias de Puebla, notables todas por su aseo 
escrupuloso, su rica ornamentación, y la de sus vasos 
sagrados, y sus imágenes casi todas notables obras de 
arte. 

• 

El templo del Señor de la Salud, es el antítesis de to- 
do esto. En un terreno calizo- arenoso, se levanta la igle- 
sia con los rudimentos de torres que le dejaron las ba- 
las francesas en el sitio de 1863¿los muros están negrus- 



\ 



372 HISTORIA 



eos, sucios, remendados de mil medios colores, sus cor- 
nizas truncas, y despostílladas, están cubiertas en unos 
tramos de un musgo verdi-negro, y en otros de adheren- 
cias calinas, y de parásitos amarillentos; anánico» nopa- 
les crecen entre las grietas de los coronamientos arqui- 
tectónicos, de los que descienden columpiándose por el 
viento algunos cardos secos, cenizos, y atizonados. Hay 
unas truncas paredes de adoquines de piedra y texontle 
en algunos puntos, que en un tiempo formaron una e^e- 
cie de claustro, ó cosa parecida, y del que en la actua- 
lidad no queda sino una solana, ó correddr ruinoso, en 
el que al oscurecer silban los niureíélagos, y se s<rfazan 
otros avechuchos, rodean á este conjunto unos promon- 
torios de tierra, dátídole un aspecto exterior al t^siplo 
que contrista y entristece. 

El interior aunque más remozado correspende al exte- 
rior; es un templo de tres naves, y sólida constnicoión 
que acusan la suntuosidad de su origen, que al parecer 
data de 1608, aunque hay una inscripción en una piedra 
que está en la puerta de entrada norte dél claustro 6 vi- 
vienda con una fecha diferente. 

En esta iglesia va lentamente devorando el tiempo 
todo lo que en alguno fué ornato; la lechada de cal con- 
que pintaron las paredes ha perdido en parte su blan- 
cura, amarillea por unos lugares, se ostenta negroscaen 
las junturas de las piedras, y verdi-negra en las de los ar- 
cos y molduras. 

El piso es de toscas lozas negro-asiuladas, y surcado 
por vetas de un color indefinible que han fbnnado los 
desprendimientos calizos, el polvo y el terreno salitroso 
sobre que descansan. Todos los muros de la Iglenia es- 



DE PUEBLA 373 



tan destartalados, sin cuadros ni adornos, esto está en 
armonía con la mezquina construcción del retablo prín- 
dpá!, ó altar mayor, que es de palo pintarrajeado de 
blanco, azul y amarillo, y en cuyo centro se levanta el 
Cristo de la Salud, á cuyos pies, entre unos ramilletes 
de descoloridas flores de trapo y de papel, chisporrote- 
an unos cabos de velas de cera, ennegrecidos en el arran- 
que de las flamas por las pavesas. 

El Sr. de la Salud, es una escultura antigua, de bue- 
nas proporciones y actitud, pero completamente descui- 
dada, y con ese tinte especial que dan los indios á sus 
sontos, por la proximidad con que les colocan las luces, 
y los zahumerios de copallij é incienso. 

A su derecha hay un altar de Señora Santa Anna* y 
á su izquierda otro de S. Lázaro Obispo, sentado, y cal- 
zado con unos zapatos descomunales. A este Santo se 
le compran los dientecitos de los niños, es decir, se le 
dan de limosna tantas monedas cuantos son los dientes 
que aparecen en el borde alveolar de los maxilares su- 
perior é inferior que forman las dos arcadas simétricas, 
en los primeros meses de la vida. 

No pude investigar el origen de esta costumbre singu- 
lar, que se ejercita con cierta solemnidad, pues para 
llevar al santo la limosna por los dientes que le han sa- 
lido al niño, se busca padrino ó madrina, según el sexo; 
se va al Templo llevando una vela de cera, y arrodilla- 
dos los padrinos ofrecen las monedas y la cera, que han 
de dejar precisamente encendida para lo cual hay a- 
bundantes albortantes de hoja de lata en el Templo. 

No ha faltado religiosos que hayan combatido esta 
coetumbre, pero no han podido extinguirla. 



374 HISTORIA 



En el mismo Templo se practica la de limpiar á los 
niños, que han sanado de alguna enfermedad propia de 
su edad, como fiebres eruptivas/zarampión, escarlatina, 
viruelas etc. la limpiada consiste en llevar al niño al 
templo, y con unos haces de flores, restregarles todo el 
cuerpo especialmente la cara y las manos, dejando las 
flores arrojadas en el pavimento del templo. 

Hay también en éste en un zócalo una enorme cruz 
de piedra macisa, que es objeto de especial veneración 
de los indios. 

También pertenece como he dicho á la parroquia de 
San Marcos, la Iglesia del Señor de los Trabajos que es 
uña imagen de Jesucristo, en el momento de caer bajo 
el peso de la Cruz; esta imagen es muy conocida en to- 
da la República, por los millares de ediciones que se 
han hecho de su efigie, y los milagros que se le atri- 
buyen. 

La historia ú origen de esta imagen es el que sigue: 
un joven del pueblo que no tenía ningunas nociones de 
dibujo, ni de pintura, la pintó sobre una pared de ado- 
bes de tierra, se le colocó un nicho abierto construido 
en el lugar que estaba la pared, que era en la parte ex- 
terior del atrio del templo primitivo, allí permaneció 
muchos años, y á causa de una profanación cometida 
en el rostro de la imagen, y la cual irritó el piadoso ce- 
lo de los naturales dueños de ese templo,- fué trasladada 
la pared con dicha imagen que tenía pintada á costa de 
ímprobo trabajo de algunos meses, el día 28 de Febre- 
ro de 1784 al retablo de la nave izquierda del templo, 
siendo Obispo Diocesano el Sr. Don Victoriano López 
Qonzalo, y Cura de la Parroquia de San Marcos el Lie. 



DE PUEBLA 375 



Presbítero D. Pedro J. de Barros, permaneció en ese al- 
tar 72 años, y el 11 de Septiembre de 1856, volvió á 
trasladarse la pared de adobes con la imagen del Señor 
de los Trabajos al altar mayor, donde hoy se venera, 
ni en una, ni en otra ocasión sufrió la pared la más lije- 
ra conmoción, siendo más notable la primera traslación 
que se hizo con vigas, reatas, y á pura fuerza muscular, 
sobre la segunda dice un escritor, el Señor Rivera: 
*^E1 mecanismo razonable y buen resultado de esta difi- 
cil y peligrosa maniobra, que requería una tan detenida 
circunspección, cuando era intenso y justo el deseo de 
conservar la imagen sin la menor lesión, al frente de 
la» arduas dificultades que oponían la remoción y trans- 
porte del enorme trozo de pared que era necesario inte- 
resar para lograr el efecto, se debieron al talento y pe- 
ricia del honorable Señor Manzo: los costos á la muni- 
ficencia de un insigne devoto, y el proyecto al celo del 
Señor Cura de San Marcos. Con las limosnas, muy es- 
casas en la actualidad, y con algunos arbitrios escogidos 
por el Párroco y Padre Capellán, acaba de reponerse 
en gran parte la fábrica del templo: (1859), se han eri- 
gido nuevos altares, se han reformado los retablos, pin- 
turas, y esculturas; y la sacristía se encuentra digna- 
mente servida para suministrar lo necesario á la cele- 
bración de las funciones del culto Divino." 

La función al Señor de los Trabajos se celebra cada 
año el cuarto viernes de cuaresma, vienen á ella rome- 
rías de puntos muy distantes de la república pues los ro- 
meros parten solos ó con sus familias y cerca de Puebla 
se van reuniendo, generalmente vienen los convalecien- 
tes de enfermedades y los presos que han recobrado su 



376 msTORiA . 



libertad, le traen á la imagen ofrendas consistentes en 
dinero, muletas, pequeños cuadros, figuras de plata y de 
cera y otra multitud de objetos. 

La iglesia es amplia, bien construida, aunque algo os- 
cura y por su situación hoy, frente á las estaciones, es 
más concurrida que antes. 

Otra de las capillas pertenecientes á la parroquia de 
S. Marcos es la de la Virgen de los Dolores, llamada 
Del Nichoy es muy antigua pero no se puede precisar la 
fecha de su construcción; fué enriquecida por la Silla 
Apostólica, con muchas gracias, privilegios é indulgen- 
cias. La Exma. Señora Doña María Josefa Alegría, 
Condesa de Contramina, viuda y después esposa del Vi- 
rrey D. Miguel José de Azanza, mandó á Puebla el afio 
de 1799 unos ciriales y cruz de plata, un puñal de oro 
para la virgen (tenía una sesma) y fué avaluado en 68 
pesos; tres clavos macizos de oro y una corona de espi- 
llas de oro también. Todas estas alhajas se las regaló 
á la Virgen de los Dolores de la capilla Del Nichoy pero 
se las robó Damián Valdivia, español, mayordomo de 
carros, el día 4 de Enero del año de 1800, en San Mar- 
tin Texmelucauj y desapareció con todos estos objetos 
sbi que jamás se hubiera vuelto á saber su paradero^ 

La última capilla perteneciente á San Marcos es la 
del cerro de San Juan; fué hecha el afio de 1640 por el 
Sr. Palaf ox y dedicada á San Juan Evangelista, por lo 
que el cerro tomó este nombre, pues se llamaba Cente- 
peco, ó Cetepec y el lugar donde se levantó la capilla, 
Amatlán. El mismo Sr. Palafox la dotó de vasos sagra- 
dos, paramentos é imágenes y tenia especial cuidado de 
que todos los domingos se dijera misa en ella; esta cir- 



DE PUEBLA 377 



canstancia hizo que el cerro eístiivicra muy concurrido 
los citados domingos y que empezaran á avecmdarse al- 
gunas personas en sus alrededores, los indios antiguos 
vecinos de éstos, no vieron con agrado- esta inmigración 
y comprendiendo que la erección de la capilla era la 
causa, una noche se robaron los vasos sagrados, casu- 
llas y destruyeron varias imágenes, como principal au- 
tor de este robo ftié aprehendido un indio rico del barrio 
de San Sebastián, llamado Benito Luis, quien murió en 
la cárcel de Puebla el afio de 1647. El robo tuvo lugar 
el de 1645. 

La parroquia del Santo Ángel Analco es también una 
de las primitivas de Puebla. 

Mirando los indios trabajadores en la fundación de la 
ciudad en 1531, que para recibir el sacramento de la 
confesión que frecuentaban, tenían que esperarse áque 
lo hicieran primero los españoles y meztizos, pidieron 
al Virrey Don Antonio de Mendoza la fundación de una 
doctrina especial para los indios con exclusión de los 
blancos y meztizos, el Virrey les negó esta gracia y las- 
timados los indios con la negativa, sin consultar á nadie 
levantaron por faena^ diarias una hermita que termina- 
ron en breves días; esto tuvo lugar el afio de 1560. He- 
cha la hermita ocurrieron á los religiosos dominicos pa- 
ra que les dieran un santo Patrón, á lo cual se negaron 
por no entrar en dificultades con los franciscanos que 
de hecho administraban los sacramentos á todos los in- 
dios de la otra. banda del Rio ó Analco y por una cues- 
tión que había tciiido lugar entre los indios de este rum- 
bo y los Mixtéeos que patrocinaban los dominicos. De- 
es 



i 



378 HISTORIA' 



sairados por todas partes los Analtecasy recibieron un 
día un recado del Guardián de San Francisco, quien les 
decía que su hermita sería servida como doctrina espe- 
cial según deseaban por los franciscanos, 1^ pidieron 
entonces un Santo Patrón y estando en Puebla Fray 
Diego Mercado Guardián del Convento de Jlaxcála les 
aconsejó que su doctrina la presidiera el Santo Ángel 
Custodio ó de la Guarda, y así se llan>ó esa custodia, 
doctrina ó parroquia desde entonces. 

En 1628 organizó los límites de esa parroquia Fray 
Francisco Flores Valdés que es el primer cura de que 
hay memoria. 

Extensa era entonces la división de esta parroquia; 
comprendía desde la garganta ó medianía de los cerros 
de Loreto y Guadalupe, en linea recta hasta encontrar 
el Rio de San Francisco, es decir, como hasta hoy la 
Ladrillera de Carranza y de ahi toda la margen izquier. 
da del Rio de San Francisco hasta su salida de la ciu- 
dad, después se señaló á la Parroquia de la Cruz, desde 
la medianía de los cerros ante dichos, hasta la margen 
tierecha del Rio de Alcececa y toda la extensión de ésta, 
hasta su desembocadura en el Rio de San Francisco. 
Ambas parroquias producían lo suficiente para cubrir 
los gastos de sus dos párrocos y sus correspondientes 
vicarios; pero desde el año de 1812, á causa de la epide- 
mia del Tifo y emigración de muchas familias, hubo ne- 
cesidad de hacer lo que con las parroquias de San Mar- 
cos y San Sebastián: reunirías y dejar á la Cruz como 
ayuda y la comprensión se fijó así: margen izquierda 
del Rio de S. Francisco, pueblo de S. Baltazar, hacien- 
das del Gallinero, la Calera, S. Diego de los Alamos, S. 



DE PUEBLA 319 



Bartolo, Rancho de Cárreto, Los Molinos de Guadalupe, 
Santa Bárbara, y el Santo Cristo, las ladrilleras de Az- 
cárate y de Benitez y los barrios de los Remedios y la 
Luz, el Alto, San Juan del Rio, Xonaca, y Ranchos de la 
Rosa y Virgen de Guadalupe. 

Eqrla iglesia del Santo Ángel se venera otra imagen 
de Jesús Nazareno cuya cofradía habían quitado los es- 
pafioles á; los indios, y éstos la reclamaron siendo pues • 
tos en posesión de ella por el Virrey D. Sebastián de 
Toledo Marqués de Mancera en 1672. 

También existe allí una imagen del Sefior de las Tres 
caldas, cuya capilla se hizo con las limosnas que daban 
los comerciantes de la Nao de China, con esta imagen 
pasó el caso curioso dé que dichos comerciantes le re- 
galaron una túnica toda bordada de seda, y de mucho 
valor, la cual nunca le quiso poner el Padre Cura, dis- 
gustados por esto los comerciantes, reclamaron la túni- 
ca, y después de grandes discusiones se las devolvió el 
Cura, entonces mandaron hacer, otra imagen fielmente 
copiada de la db la Iglesia del Santo Ángel, habiendo 
sido hecha tan igual que se conftmdían las dos, la vis- 
tieron con la túnica bordada de seda, se la llevaron, y 
no volvieron á dar nada de limosna á la de la Parroquia, 
o Hay también un divino Rostre, que llaman de la Ve- 
rónica, el que tiene dedicada otra capilla que fué hecha 
con limosnas de los indios segadores. 

En el atrio de la iglesia se enterraban los vecinos prin- 
cipales de la feligresía, aun existen algunas lápidas cu- 
briendo sus sepulcros, entre ellas hay dos en idioma me- 
xicano, en el mismo atrio en el ángulo Noroeste hay una 
escuela para nifios que se sostenía con los donativos de 



\ 



380 HISTORIA 



lo8 vecinos; desde el año de 1835 hasta el de 1858, fué 
dotada por el Ayuntamiento, después por quien sabe que 
circunstancias el Cuerpo Municipal dejó de sostenerla, 

y el Sr. D. José María Córdova se hizo cargo de ella, 

« 

consiguiendo mantenerla abierta á sus expensas hasta 
fines del año 1859, que se vio obligado, A clausurarlí^por 
falta de recursos. 

La iglesia del Santo Ángel es grande, su arquitectura 
nada tiene de particular, situada sobre una ligera emi- 
nencia del terreno, y teniendo al frente una extensa pla- 
za, desde ella se disfruta de una de las vistas panorá- 
micas de Puebla más hermosas. 

La parroquia de la Santa Cruz, lo mismo que las an- 
teriores estuvo á cargo de los religiosos regulares hasta 
el año de 1641, en que la secularizó el Sr. Palafox, y 
desde esa fecha, por no haberse presentado cura para 
ella hasta 1683, quedó agregado todo el barrio del Alto 
á la parroquia de S. José. 

El Sr. Obispo D. Manuel Fernández Santa Cruz, hizo 
la subdivisión de los dos curatos, y mandó que se colo- 
cara al Santísimo Sacramento en la Cuarta Capilla de 
las Estaciones, ó del Calvario lo que se verificó solem- 
nemente el día 8 del mes de Septiembre del mismo afto 
de 1683, desde esa fecha se consideró la Capilla como 
parroquia, siendo su primer Cura el Presbítero D. Lo- 
renzo de Covarrubias. 

El 13 de Febrero de 1684, á consecuencia de lo mo- 
lesto de la subida á la capilla de la Cuarta Estación, es- 
pecialmente por la noche, para los feligreses que iban á 
los bautismos, por varios desórdenes que ocurrían en 
ellos, y por haber tenido lugar en una noche el hecho 



DE PUEBLA 38 1 



de que un pardo, golpeó á un padrino que subía á bau- 
tizar á un niño, y se llevó á éste, se trasladó la parro- 
quia á la capilla llamada de los Mestizos, porque estos 
la hicieron, y es la del Santo Ecce Homo, allJ permane- 
ció la parroquia, y en la casa de la Plazuela del Alto que 
había sido del Sr. Obispo D. Diego Osorio de Escobar y 
Llamas se estableció el Curato. Nueve años duró fun- 
giendo de parroquia la Capilla del Ecce Homo, y el 19 
de Febrero del año de 1693, se volvió á trasladar, á la 
Capilla que se llamaba de "los Espafioles,** dedicada á 
Santa Elena, que hoy es la antisacristia de la Iglesia de 
la Cruz. 

Establecida allí la parroquia se acordó levantar una 
iglesia para ella que tuviera comodidades; sabido esto por 
los vecinos del Alto, expontaneamente empezaron á con- 
tribuir para la obra, y el día 10 de Abril del año de 1693 
se abrieron los cimientos del templo. Su construcción 
se hizo lentamente porque solo se contaba para ella con 
las limosnas de los vecinos de la feligresía, asi es, que 
se vino á concluir el día 22 de Marzo del año de 1714, 
el siguiente día 23, se bendijo consagrándose á la Santa 
Cruz, siendo Cura propio el Presbítero D. José María Pé- 
rez Zalazar. 

De la serie de capillas aisladas que pertencen á estas 
parroquias nada hay digno de mención, sin embargo na- 
rraré algunos hechos referentes á algunas de ellas. 

La iglesia de Xonaca es muy antigua parece que fué 
edificada por el año de 1<504, y reedificada en 1782, su 
nombre es del idioma mexicano y significa Cebolla, fal- 
tándole la terminación TI, expresa ser lugar de las cebo- 
llas, constituye el barrio de este nombre una plazuela, y 



382 HISTORIA 



ocho callejuelas, una de ellas más poblada que las demás 
porque era camino para la Resurrección, pueblito que 
está en la falda boreal del cerrito deManzanilla; y lia ca- 
pilla referida; en la que tomó la comunión el día 1® de 
Marzo del afio de 1705, la Señora Doña Juana de la Cer- 
da, hija del Duque de Medina — Celi, esposa de D. Fran- 
cisco Fernandez de la Cueva, Duque de Alburquerque, 
Marques de Cuellar, y 24° Virrey de México, dándote 
la cédula en el palacio episcopal, y al mismo tiempo 
un valioso collar de perlas, el entonces Obispo de Puebla D. 
Garcia Legazpi Altamirano, este hecho estaba represen- 
tado en un cuadro de una vara de alto que se perdió en 
una de tantas revueltas políticas que ha sufrido Puebla. 

Esta capilla pertenece á la Cruz, y hoy á la parroquia 
de Analco. En este barrio del Alto estuvo la garita de 
la Resurrección,, y en el hizo el Señor Obispo Vázquez 
una suntuosa casa de campo, que hasta hoy se conoce 
por la "Casa del Obispo," y que por los años de 1883 á 
1884 pasó á poder del Sr. D. Ignacio Arispe y Ramos. 

Para ir mencionando la serie de iglesias y capillas per- 
tenecientes á la parroquia de -áwaZco, y ayuda de la Cruz, 
creo indispensable hacer una ligera descripción del Ba- 
rrio del Alto que tan notable ha sido siempre en Puebla 
por varios motivos siendo el principal por su hermosura 
de otros tiempos, y la fertilidad proverbial de que goza. 

Los primeros que empezaron á poblar este barrio fue- 
ron en realidad los religiosos franciscanos con la edifica- 
ción de su convento de Las Llagas de San Francisco, que 
como se ha visto levantaron á la orilla de un bosque, y 
del rio, junto al paraje llamado por los indios Almolóyay 
por los veneros de agua cristalina que tanto llamaron la 



DE PUEBLA, 383 



atención de Fray Toribio Benavente ó Motolinia. Con 
el establecimiento del convento empezaron á poblarse 
sus alrededores al oriente, y después de la fundación 
de la ciudad, y reparto de los solares céntricos de ella, 
empezaron también las solicitudes de terrenos en el ba- 
rrio del Alto. 

En muy pocos años fueron repartidos todos los terre- 
nos que mediaban entre la falda del cerro de S. Cristo- 
bal, Belem, ó Guadalupe, hasta frente al Convento del 
Carmen, al otro ladodelrio, llamándose por esto esapar- 
te de la ciudad Analco en toda su extensión, pero la na- 
turaleza parece que quiso dividir el Analco^ en dos frac- 
ciones por medio del rio de Alcececa, cuyo curso he des- 
crito, Quedando la parte baja relativamente al sur, y la 
alta al norte que es la que verdaderamente constituye 
el barrio del Alto. 

Aunque al hacer los repartos de terrenos y solares se 
procuró seguir el alineamento general de la ciudad, el 
terreno no lo permitió y por esto las calles del Alto no 
quedaron completamente paralelas á las de la ciudad, 
ni las manzanas de las dimensiones establecidas, contri- 
buyendo también á esto los accidentes del terreno. Del 
rio á la plazuela de Román que era la salida para Ve- 
racruz, se pudo conservar aproximadamente la delinca- 
ción general de la ciudad, es decir, al sur del Analco, ó 
parte baja de el, al norte no se pudo llevar rigurosamen- 
te esta delincación. Esto mismo le dio variedad y her- 
mosura, al lugar, y lo hizo interasante al extremo que un 
siglo después de la fundación de Puebla, en 1631, estaba 
enteramente poblado y convertido puede decirse en un 
jar#n. 



384 HISTORIA 



La feligresía de la parroquia de los franciscanos, co- 
mo entonces se le llamaba, competía en número con la 
de S. José, y cuando se agregó á esta en 1641, por orden 
del Sr. Palafox, los censos de una y otra eran casi iguales. 

Además del convento de S. Francisco, el Alto se com- 
pone de 30 manzanas irregulares en la actualidad antes 
eran 41 pero habiéndose cerrado varios callejones se re- 
dujeron al primer número, la manzana más grande hoy 
llamada vulgarmente de los tívolis, se compone de las 
calles: De Adán, al norte. De los lavaderos de Almóloyaj 
al oriente: De la Agua Santa, al sur, y del Paseo de S*. 
Francisco, al poniente. Estaba cortada por dos callejon- 
citos que la dividían en tres partes, hoy todo el frente 
que da al Paseo está prolongado sin interrupción, en es- 
ta manzana están los lavaderos públicos de Almoloyay 
bajo una galera de bóveda semicircular, hay un estan- 
que con 100 piedras para lavar, el asoleadero para las 
ropas es una plazuela que se prolonga, y une á la de la 
Cruz, estos lavaderos están constantemente ocupados 
por las mujeres del Alto, y son una de las obras públicas 
de mayor utilidad que hay en Puebla, toda la construc- 
ción es de mampostería, y se mantiene siempre muy a- 
seada, en la misma hay unos hermosos baños, hoy algo 
abandonados, que se llaman de S. Juan Bautista, una 
fábrica de cerveza, un tívoli, y varias casas modernas 
al norte en la calle de Adán y en la de Eva, hizo una e- 
legante casa de campo hace poco el Sr. D. Alejandro 
Kuiz. En la cuarta manzana se encuentra la parroquia 
de la Cruz y capilla de Sta. Elena es de construcción 
antigua, y no posee ninguna cosa notable; en la duodé- 
cjwa manzana está la iglesia d^ PVvxt<iroH-, en la 4écimii 



DE PUEBLA 385 



novena la de S. Juan del Rio, en la vigésima tercera la 
de las Piadosas, que es la capilla de la casa de ejercicios 
de este nombre, que después fué casa de campo del Ge- 
neral D. José María Couttolenc. La iglesia de Balvanera 
está en la octava manzana, estas son las principales a- 
demás de las del Calvario. 

El Barrio del Alto está atravesado por una amplia y 
hermosa calle que dividida en dos se llama 1* y 2^ Na- 
cional del Alto, y termina en el puente de mampostería 
que está sobre el rio de Alcececa, y se llama de "Noche 
Buena" en este puente se formó un pequeño monumento 
coronado por un costoso y artístico busto de bronce del 
General D. Antonio López de Santa Annaquefué arran- 
cado de ese lugar, arrastrado por las calles del Alto, la- 
pidado, y perdido por las masas populares en una de las 
caídas del Dictador. Al norte de este puente se levanta 
la iglesia de los Remedios, que siempre ha pertenecido 
á los indios, no tiene nada de notable fué el centro del 
fuerte de la Misericordia ó Zaragoza, en el sitio de 1863 
puesto por los' franceses, se hizo notable este punto por 
su resistencia, y en 1862 el 5 de Mayo fué el punto que 
defendió el General Porfirio Diaz. En la Garita de A- 
mozoc habla una hermita, y en los molinos contiguos del 
Cristo, y de Santa Bárbara hay unas capillas. 

La capillita de la Misericordia quedó arruinada, exis- 
ten además en este barrio la capilla del Cirineo, que es- 
tá abandonada, la de la Verónica, y la de la Virgen de 
los Dolores del Puente. 

Hubo en este barrio en la calle de Cárdenas una no- 
table casa de campo que hizo en unas ruinas que com- 
pró, el año de 1850, un francés llamado Albano, que 11a- 



386 HISTORIA 



mó tanto la atención, que fué cantada en los siguientes 
versos que se cree son del Sr. D. José María Maclas. 

"Del tiempo destructor la cruda mano 
Horriblemente destrozado había 
Estas mansiones de la Patria mía .... 
Mas el terreno inculto, el polvo vano 
Tomó en jardín el laborioso Albano. 




xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx???xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx 

XXXXXXXXXXKKX^XKX^KfffXKXKXXXXXXKXXKXXXXXX 





CAPITULO XXII. 

Continua la materia del anterior. Fundaciones 

CLERICALES. HOSPITAL DE S. PEDRO. EL HOSPITALI- 

TO Ó S. Juan de Letrán. Orfanatorio de S. Cris- 
tóbal. La Concordia ó S. Felipe Neri. La Luz. 
La Mansión de Tecajete. Iglesias del Corazón 
DE Jesús, Corazón de María. Nueva casa Laure- 
tana. Asilo de Sta. Inés. 




cerca del Hospital de San Pedro que es el más no- 
table de Puebla, existen estas noticias: '^El año de 
1632, (según dice el Sr. D. R. Zamacona en su laborio- 
sa "Reseña Histórica déla Ciudad de Puebla,'' que publi- 
có en 1892) el Obispo de Puebla D. Gutierre Bernardo 
de Quirós elevó al Rey de España una solicitud para e- 
rigir un Hospital donds se curaran tantos infelices que 
piei'den la existencia por falta de recursos para medici- 
. narse, no pudo realizarse tan ñlan trópico pensamiento 
por haber sido desechada la solicitud." 



388 HISTORIA 



'"Después á mediados de ese mismo siglo • insistió el 
Illmo. Sr. D. Juan de Palafox y Mendoza, y consiguió la 
Real Cédula para fundar el Hospital y orden para que 
de los fondos del Real Patronato se construyera el edi- 
ficio dotándolo con la ropa y útiles necesarios á la asis- 
tencia de ochenta enfermos/' 

"Estos gastos ascendieron á 32,570 pesos y como es- 
ta cantidad no bastara para llenar las necesidades de 
una Provincia como era entonces Puebla, el General D. 
Eustaquio Coronel de Benavides compró unas casas y 
un mesón para anexarlas al edificio ya constituido jun- 
to á la Iglesia de San Pedro, de donde tomó su nombre 
el hospital.'' 

"Aumentado este con el nuevo terreno se formó un 
departamento para curar el mal venéreo, conocido en 
aquella época por mal francés. El sostenimiento de es- 
tas salas era costeado por el Sr. Benavides y como á su 
muerte no dejó ningunos bienes raices para el estable- 
cimiento, la Real Audiencia dispuso que el tesoro Real 
ministrase los fondos necesarios de la misma manera 
que lo hacía con la fundación primitiva.'' 

"A pesar de estos arbitrios no quedó el Hospital sufi- 
cientemente dotado y algún tiempo después el Sr. San- 
ta Cruz, Obispo de Puebla cedió algunos capitales que 
ingresaron á los bienes con que ya contaba el estable- 
cimiento, así como con los que el Pbro. Mota que á pe- 
sar de su escasa fortuna, contribuyó á llevar adelante 
los sentimientos humanitarios de sus antecesores." 

''Desde su fundación quedó bajo la administración 
eclesiástica, pero bajo la inspección y vigilancia del Go- 
bierno Civil. Así permaneció hasta el día de nuestra 



DE PUEBLA 389 



emancipación política, siguiendo después bajo la tutela 
del Obispo diocesano que se sujetó á las prescripciones 
^ de los estatutos que formó el Sr. Palafox, es decir, bajo 
la inspección de dos visitadores que anualmente nombra- 
ba el Cabildo." 

**Desde la independencia hasta la publicación de las 
leyes de Reforma, fué favorecido el establecimiento 
por varios legados que algunos particulares le "hicieron; 
mas no se sabe la fecha de algunos de ellos, porque cuan- 
do se secularizaron los Establecimientos de Beneficen- 
cia en virtud de las leyes citadas, la administración e- 
tilesiástica no entregó los títulos de dominio aunque los 
censatarios hacen sus pagos al corriente hasta la fecha." 

'*En la actualidad tiene magníficas condiciones higié- 

m 

nicas. Su movimiento anual se estima en ochocientos á 
mil enfermos, siendo el término medio de la mortalidad 
de 100 á 120." 

A este magnífico compendio de la historia de este hos- 
pital que hace el Sr. D. R. Zamacona, agregaré algunas 
noticias complementarias. 

El Hospital de San Pedro, es un notable edificio por la 
solidez con que está construido, su excelente distribución, 
amplitud y comodidad de todos sus departamentos. El 
Prebendado Don Mariano González Cabofranco que fué 
su comisario estableció una lotería para auxilio de este 
establecimiento, y dejó una imprenta muy bien monta- 
da para el mismo, la que había pertenecido á Don Pe- 
dro de la Rosa, y además una buena y numerosa li- 
brería. 

Entre los favorecedores de este hospital merece espe- 
cial mención D. Juan Luis Palacios, riquísimo comer- 



390 HISTORIA 

• I 1 1 iii 

ciante español, en mantas y tejidos de algodón que en 
el afio de 1804 le dio veinte mil pesos que tomó la Jun- 
ta de Consolidación de Obras Pías, establecida por GU)doy 
Ministro del Rey Carlos IV, y no los devolvió. 

Este hospital estuvo una época, en 1 746 á cargo de 
los religiosos de San Juan de Dios, ellos establecieron 
en un puente provisional que se había echado sobre el 
riO) á uri hermano que pedía limosna en ese lugar, y co- 
mo se sabía que en el precitado establecimiento se cura- 
ba principalmente el mal venéreo llamado francés ó bu- 
bas, la tradición cuenta que el puente tomó este nom- 
bre y se denomina desde entonces "Puente de las Bu- 
bas." 

El Sr. Palafox redujo á una sala las de mujeres, que 
eran dos, además convirtió las rentas del Hospital, se- 
gún Juan Diaz de la Calle Secretario del Rey y Escriba- 
no de Cámara en su Consejo/' en otra obra mayor, para 
criar niñas huérfanas/' Las que vivían en clausura, se 
les enseñaba todo lo que era permitido; tenían porte- 
ra, tornera y maestra estas niñas en el año de 1646, eran 
treinta doncellas. A 3,000 pesos que tenía entonces el 
hospital de rentas, se le aplicaron otros 3,500 pesos y 
6,500 más, al año para el sustento, dotes y casamientos 

de las citadas doncellas huérfanas. 
• En esa misma época el Rector del Hospital era nom- 
brado por el Obispo, ganaba 300 pesos cada mes tenía 
además casa gratis y criados pagados. 

La fábrica del Hospital la terminó el año de 1640 su 
Mayordomo entonces Doctor D. Juan Nieto Davales, 
Prebendado de la Catedral. 
. La parte que en esta obra tomó el Sr. Obispo Santa Cruz 



DE PUEBLA. 391 



noB la refiere así el padre mercedario Fray Miguel To- 
rres en su obra "Dechado de Príncipes Eclesiásticos/' 
página 242, "Adelantó el providente prelado su estudio 
en poner en mejor forma así el gobierno interior, como 
la fábrica material del Real Hospital de S. Pedro; en el 
cual con un actiVo celo empezó la reforma por la Iglesia, 
cuyo techo se hizo á su diligencia de hermosas y firmes 
bóvedas, porque era de madera antigua, y maltratado el 
que antes tenía, pasó luego al interior del Hospital, y la- 
bró tres salas muy capaces, una para enfermería de 
hombres Españoles, otra para los indios y la tercera 
para solas las mujeres; todas con tal disposición que 
desde cada una, pudiesen los enfermos oir la Misa que 
se dice en un altar que hace frente á todas ellas. En 
un lugar más retirado y menos combatido del viento, 
mandó labrar un Saloncillo recojido, para que en el se 
curasen los dolientes de humor gálico. Labró también 
decente vivienda, así para el Rector, como para el ca- 
pellán y demás ministros y sirvientes del Hospital y dis- 
puso se labrasen unas y otras piezas de fuertes bóvedas 
para asegurar más la duración de la fábrica. Atendió 
á que estuviese bien surtida y administrada su botica, 
para cuyo aumento cuidaba se remitiese á España por- 
ción de pesos y que estos se empleasen en medicinas 
para que las tuviesen de mejor calidad, en más canti- 
dad y á menos costo los pobres enfermos á quienes Dios 
y el Rey habían puesto á su cargo. Esta iglesia se ce- 
rró en Marzo de 1863 y volvió á abrirse en el mismo año. 
También el Hospital de Ntra. Señora y S. Juan de Le- 
trán [á] Hospitalito estuvo desde su fundación bajo la 
administración del clero, el Obispo nombraba Rector, su 



392 HISTORIA 



institución fué exclusivamente para que se curaran se- 
ñoras enfermas. Este Hospitalito existía ya en el año de 
1646. La iglesia comenzó á fabricarse el año de 1707, 
contribuyendo para ello especialmente el clero, y algu- 
nos vecinos, en 1708 uno de ellos promovió un litigio 
sobre el sitio en que se levantaba la iglesia, y cuando 
la obra de esta se encontraba á la mitad, en el año de 
de 1711, uno de los más fuertes terremotos que se han 
sentido en Puebla, cuarteó y desniveló las paredes. 

Muchos años estuvo suspensa la construcción, y has- 
ta el año de 1830 quedaron definitivamente arregladas 
las diferencias que había sobre el terreno que ocupa la 
iglesia, y entonces se continuó con entusiasmo la repara- 
ción de esta, que terminada que fué se abrió al público el 
día 14 de Febrero del año de 1832, y se inauguró solem- 
nemente el 19 de Marzo del mismo año, celebrándose una 
gran función de iglesia. En esta se hicieron dos her- 
mosos altares, se decoró con gusto la capilla que tiene 
para los ejercicios nocturnos, mucho contribuyeron al 
esplendor del culto del Hospitalito los profesores de 
Medicina D. Mariano Anzures, anciano octogenario que 
fué cura interino del Sagrario y murió del Cólera mor- 
bus el año de 1833; y D. Agustín Arellano quienes fo« 
mentaron los ejercicios nocturnos para los que el pri- 
mero daba la cera que se consumía. 

Este Hospitalito en su origen fué montado con lujo 
para su época porque la mente que se tuvo al esta- 
blecerlo fué de que se recibieran en él á solo señoras 
decentes á las que su situación pecuniaria no les per- 
mitiera medicinarse en su casa, pero D. Manuel Verga- 
11a vecino de Puebla suplicó al Sr. Obispo que se admi- 



DE PUEBLA 393 



tieran mujeres eníermas sin distinción y ofredó contri- 
buir para la asistencia diaria de cuatro. Así se resol- 
vió, y se admitían las enfermas sin distinción, pero este 
establecimiento duró muy poco tiempo. 

Se pensó también considerarlo como un sucursal del 
Real Hospital de S. Pedro, pero esto tampoco se verifi- 
có, esta idea volvió A germinar cuando el Prebendado 
D. Mariano González Cábofranco, estableció la lotería 
para dicho hospital, pero habiendo quedado enteramen- 
te ciego al estar presenciando una preparación química, 
no volvió á ocuparse más del asunto. 

Las campanas del Hospitalito amanecieron arrojadas 
del campanario el 9 de Septiembre de 1861, al poco 
tiempo se cerró la iglesia/y en 1875 se volvió á cele- 
brar en ella el culto. 

El Orfanatorio de S. Cristóbal, fué fundado el año 1604 
por D. Cristóbal de Rivera, apoyado moralmente por el 
Chantre de la Catedral, Canónigo D. Pedro Gutiérrez 
Pisa, grandes dificultades tuvo que vencer el primero, 
pero consiguió antes de morir, ver establedido el Orfa- 
natorio, al que dejó dos casas para que con sus rentas 
fueran auxiliador los niños expósitos. 

En 1676 se puso la primera piedra de la Iglesia que 
se iba á levantar á San Cristóbal, y la Purísima Concep- 
ción y se terminó el año de 1687. 

El Lie. Presbítero D. Cristóbal de Rivera concibió la 
idea de esta fundación desde una tarde que paseando^ 
por las orillas, en una barranquilla del cerro de Loreto 
próxima á Xanenetla, vio que unos perros devoraban los 
restos de un niño recien nacido, preocupado con este es- 
pectáculo, ideó la fundación y cciTiUnicó su proyecto al 



394 HISTORIA 



Chantre D. Pedro Gutiérrez Pisa éste aprobó el pensa- 
miento, y ayudó al Lie. Rivera á vencer las primeras 
dificultades. Como los recursos con que se planteó este 
benéfico establecimiento fueron tan limitados, siempre 
ha luchado con la escasez, pero no le han faltado, hu- 
manitarios bienhechores que lo han protegido distinguién- 
dose entre estos los Señores D. José Bringas y D. Rafael 
Olaguibel. El General D. José María González de Men- 
doza, siempre que ejercía algún mando en Puebla, se es- 
meraba en favorecer este Orfanatorio y á él se deben 
alguuas de las mejoras que ha sufrido. 

El templo aunque angosto es de muy buena construc- 
ción, y actualmente decorado con gusto y lujo. Había 
antes un bellísimo sagrario de*plata, y en esta iglesia pue- 
de decirse que hay una colección de estatuas de Zacarías 
Cora, pues son obras suyas, la Purísima, S. José, S. Joa- 
quín, Sra. Santa Anna, S. Pedro, S. Juan Nepomuceno, 
S. Francisco de Asis, y S. Cristóbal con su níSio. 

El 17 de Julio de 1846, tomaron posesión de este Orfa- 
natorio las Hermanas de la Caridad, que de paso diré que 
procedentes de Europa llegaron á. Puebla el 13 de No- 
viembre de 1844, habiendo salido á encontrarlas hasta 
Amozoc el Sr. Obispo Vázquez, en unión de muchos veci- 
nos de la primera ciudad, en la Parroquia del último lugar 
fueron recibidas por el Sr. Obispo alli se les cantó un Te 
Deum, y después en elegantes carruajes fueron traídas á 
Puebla, se apearon en la iglesia del Espíritu Santo ó La 
Compañía, donde también se les cantó otro Te Deum, y 
terminado éste, se les alojó en el lugar que provicional 
mente se les había escogido, ¿I su llegada hubo un repi- 
que general en todas las iglesias, las calles se adornaron. 



DE PUEBLA 395 



El día 9 de Septiembre del afio de 1861, amanecieron 
arrojadas, en los pavimentos de las calles las campanas 
de varias iglesias, y entre las que dejaron en las torres 
de las que las conservaron se cuentan las tres que tenía 
la de S. Cristóbal, « 

Mucho hizo también en favor del establecimiento el 
Presbítero D. Tomás Furlong, que murió del cólera el 
afio de 1833. 

Como las anteriores, es también fundación clerical el 
Oratorio de S. Felipe Neri, llamado La Concordia. Ya 
he dicho que fué este edificio un pequeño convento que 
hicieron los religiosos franciscanos, y se llamaba La Ve- 
racruz. 

En 1671 llegaron á Puebla los padres felipenses, pro- 
cedentes de México, donde tuvo origen esta institución. 
La llamada ''Congregación del Oratorio de S. Felipe Ne- 
ri" comenzó por una sociedad de clérigos Sacerdotes, que 
se llamó "Unión'' tuvieron sus primeras juntas en 1648 
en la sacristía de la iglesia de S. Bernardo de esa ciu- 
dad, establecida difinitivamente la "Unión" compraron 
unas casas en la Calle de S. Felipe Neri, para hacer igle- 
siay un hospicio. En 1650, pensaron establecerse también 
en Puebla, cosa que no pudieron conseguir sino hasta el 
afio siguiente. 

Fundóse el Oratorio de S. Felipe Neri en Puebla el a- 
fio de 1651, y se confirmó su fundación en el de 1671, por 
Bula del Pontífice Clemente X, y Cédula del Rey D. Car- 
los II. siendo este Oratorio el primero que se fundó en 
toda la Nueva Espafia, porque los congregantes de Mé- 
xicoj solo hicieron una capilla que se dedicó en esa ciu- 
dad el 24 de Mayo de 1661, diez afios después de la fun- 



396 HISTORIA 



ición en Puebla. El año de 1G84 comenzaron á levan- 
s un templo de grandes proporciones en la citada ca- 
e de S. Felipe Neri de México^ y el día 6 de Junio de 
687, la bendijo el Arzobispo D. Francisco de Aguiar y 
Seijas; el 4 de Abril de 1768 se maltrataron mucho la casa 
é iglesia, y pidieron prestada la Casa Profesa de los pa- 
dres jesuítas, se les prestó; de día funcionaban en ella, 
y de noche se iban los felipenses á quedarse á sus ca- 
sas, hasta el 20 de Abril de 1771. en que por Real Or- 
den, se les dio en propiedad la casa y Templo de la Pro- 
fesa, á trueque de la de la calle de S; Felipe Neri que 
entró al dominio Real, de manera que el Oratorio de 
México vino verdaderamente á establecerse en ese afio, 
aunque la casa de la calle de S. Felipe, se denominaba 
^'Congregación y Oratorio*' desde el afio de 1673, dos 
años después de la confirmación de la fundación en Pue- 
bla. 

En 1676 tomó á su cargo el S. Obispo Santa Cruz, 
la ampliación ó reforma del Convento de la Veracruz ó 
la Concordia, llamado ya Oratorio de S. Felipe Neri, gas- 
tó en ello más de 14000 pesos, porque hizo un claustro, 
espacioso y tan bien dispuesto que competía con el me- 
jor que hubo en Puebla, y era el de S. Cosme y S. Damián, 
de los religiosos mercedarios, se construyeron las piezas 
necesarias para los sacerdotes, acólitos, servidumbre, etc. 
se hizo xma amplia casa de ejercicios, y se les dio en for- 
ma y solemnemente posesión de la Iglesia al primer 
Prepósito D. Andrés Saenz de la Peña, en razón de que 
siguiendo la costumbre de sus fundadores mexicanos, te. 
nian al Santo Patrón en la Iglesia de Santa Teresa, en 
cuya sacristía tuvieron sus juntas recien llegados á Pue- 



DE PUEBLA 397 



bla ese día fué la imagen de S. Felipe Neri procesional- 
mente de Sta. Teresa á la Concordia. 

Como la iglesia cuando sirvió de Catedral, mientras 
se decoraba la bóveda central de esta, fué también 
adornada ad-hoc, no se le hizo ninguna reforma notable, 
y por esto conservó la torre que hicieron los francisca- 
nos, por el afio de 1809, el Sr. Obispo Campillo dio 1,000 
pesos para el aseo y pintura de la iglesia citada, y des- 
de entonces entró verdadero {jiror por componerla, lle- 
gando al grado que el afio de 1835, dice de ella D. Fran- 
cisco Javier de la Pefia en su "Puebla Sagrada y Pro- 
fana," nota 6. "Hoy sin exageración puede llamarse 
una segunda catedral, así por su capacidad, como por 
haberla adornado magníficamente su actual Prepósito 
D» Joaquín Furlong, genio emprendedor y activo: en es- 
te Oratorio hay una casa de Ejercicios espirituales am- 
plísima y cómoda, que también le ha debido muchas 
mejoras, y el establecimiento de una lotería para cos- 
tear frecuentes y numerosas tandas de ejercicios/' Ape- 
sar de estas mejoras la iglesia no fué decorada con mu- 
cho gusto. 

Había en La Concordia un notabilísimo cuadro origi- 
nal de Diego BorgraflF, representaba á S. Francisco de 
Asís tenía la firma del autor y la fecha de su ejecución 
en un papel pintado fingiendo estar pegado en el lien- 
zo. El Santo estaba en una gruta oscura, puesto de ro- 
dillas, con las manos enclavijadas, y la capucha calada, 
la actitud de S. Francisco era muy natural, las luces y 
las sombras densas hacían un contraste maravilloso, y 
el rostro del Santo era admirable. Este cuadro fué ava- 
luado por D. Pelegrín Clavé en 1500 pesos. 



1 

] 



398 HISTORIA 



Había también la vida de S. Felipe Neri pintada por 
^áscual Pérez (a) El Miztequito, el mejor de estos cua- 
Iros era el éxtasis de S. Felipe, fueron pintados estos 
cuadros el afio de 1690. 

Había una particularidad, verdaderamente notable 
en la torre de esta iglesia. Loa días 17 y 18 de Octu- 
bre del año de 1856, durante el sitio que las fuerzas li. 
berales, pusieron á las llamadas reaccionarias que acau- 
dillaba D. Joaquín Orihue^a, se cañoneó vivaniente á la 
Concordia, especialmente á la torre, el 17 llegaron á 
quedar las tropas del Gobierno en ese punto divididas 
únicamente por una pared que habían aspillerado los 
reaccionarios: El día 18 al amanecer se rompió un 
fuego vivísimo en la Concordia, á pocos instantes las 
tropas del Gobierno desalojaron á viva fuerza á las de 
los reaccionarios de todas las azoteas, y se empeñó el 
combate en los claustros y casa de ejercicios, que eran 
defendidos palmo á palmo, pero por fin tuvieron los 
reaccionarios que replegarse al reducto que formaba la 
iglesia; entre tanto la torre era cañoneada rápida y 
certeramente. Llegó Miramón con 200 hombres de la 
reserva á reforzar y sostener el punto, pero era tarde, 
apesar de su arrojo fué rechazado, y al grito de "Viva 
el Supremo Gobierno" se arrojaron los liberales sobre 
el último atrincheramiento, penetrando á él el Teniente 
Coronel Flores. En estos momentos caía una gran par- 
te de la torre de la Concordia, y tanto de los pedazos 
de escombros que arrancaban las balas de cañón, y las 
granadas, cuanto de los que cayeron en masas bastan- 
te grandes, saltaban multitud de f railecitos, y santitos de 
harro cosido, de seis á ocho pulgadas de alto, los sóida- 



DE PUEBLA 399 



dos de una y otra parte recogieron multifud de estos 
sautifos y fraileeitos, que se regalaban como una ver- 
dadera curiosidad, pues estaban perfectamente hechos, 
en todos sus detalles, y tan sólidos que se arrancaban 
de la torta de mezcla sin romperse. Por más que he 
procurado investigar el origen ó causa porque esa torre 
estaba formada en su mayor parte con esos fraileeitos 
ó santitos, no me ha sido posible averiguarlo. 

La Iglesia de la Luz, es también fundación clerical, 
muy pocos son los datos que hay acerca de ella, solo se 
sabe que el año de 1768, el Presbítero D. Manuel 4^1 Toro 
vecino del barrio de Tepetlapa, en el que hizo muchos be- 
neficios, tenia gran prestigio entre los carreteros y arrieros 
que viajabiln entre Puebla y Veracruz, era muy devoto de 
la Virgen de la Luz, por lo que se propuso levantarle un 
templo, para que aquellos oyeran misa al salir á sus via- 
jes, obtenido el terreno y arregladas las licencias nece- 
sarias, empezó á levantar dicho templo. Algunos veci- 
nos le ofrecieron cooperar para la obra pero no todos 
cumplieron esta promesa, no obstante esto el Padre To- 
ro, continuó la obra haciendo grandes esfuerzos. Murió el 
padre sin concluirla, y todos creían que jamás se termi- 
naría, -en efecto duró mucho tiempo interrumpida, pero 
el año de 1818, apareció otro genio tan emprendedor 
como el, y fué el también Presbítero D. Pedro Romero 
quien como su antecesor esforzándose y poniedo en ac- 
ción su actividad, y sus relaciones consiguió ver termí- 
nada completamente la obra. 

Este templo tiene un bonito aspecto, pero no contiene 
nada de notable. 



400 HISTORIA 



Otra de las fundaciones modernas del clero es la Man- 
sión de San Juan Nepomuceno, conocida también por la 
Mansión de Tecajete, á causa de hallarse en la calle de 
este nombre. 

El Sr. Obispo, Licenciado D. José María Luciano Be- 
cerra y Jiménez tomó posesión del Obispado de Puebla 
el 17 de Febrero del año de 1853. El 1.^ de Diciembre 
del mismo año dio un edicto reglamentando las condi- 
ciones para ingresar al instituto clerical, el Sr. Obispo 
Vázquez lo había establecido antes en Belem, bajo la di- 
rección de los padres de la "Congregación de la Misión," 
el Sr. Becerra quiso confiarles además la vigilancia de 
los eclesiásticos suspensos, y locos que estuviesen en la 
misma casa de Belem, los padres misioneros manifesta- 
ron que su instituto, no era el de carceleros, y que creían 
que esa compañía perjudicaba á los nuevos levitas, di- 
ce el Presbítero V. de P. A, pero el Sr. Becerra no pen- 
só lo mismo, llevó á cabo su proyecto con. energía y los 
misioneros se retiraron á la casa llamada La Mansión, 
para destinarse á los fines de su instituto, facilitándoles 
la ocupación de ella el Sr. Canónigo D. Antonio Haro y 
Tamariz. Esta casa había sido de la Mansión Clerical 
de San Juan Nepomuceno, fundada bajo los auspicios y 
diligencias del Doctor D. Pedro Piñeyro y Osorio, que 
fué Doctoral en el año de 1821, 1831, y como albacea 
del Maestrescuelas D. José Fernando Avilez, cediéndoles 
la casa de la Calle de Tecajete^ y la capilla de la 2.*^ ca- 
lle del Carmen. Esta capilla estuvo algún tiempo al cui- 
dado do los religiosos carmelitas, y en ella estuvo de vi- 
sita San Juan de ía Cruz, que como he mencionado al 
tratar dol Carmen, es Patrono de Puebla, por los rayos. 



DE PUEBLA 401 



Ee oportuno referir aquí el origen áe este patronato. "El 
Glorioso San Juan de la Cruz (dice un documento), Abo- 
"gado contra los demonios, por acuerdo de esta muy No- 
*'ble y leal Ciudad de loa Angeles, celebrado el día 4 de 
"Octubre de 1681 anos, fué nombrado Patrono, como 
"consta en el*Libro N. 30. foja 913. En este día lajusti- 
"cia y Regimiento dijo: que mediante á que para impe- 
"trar el soberano auxilio de la Divina Majestad de Nues- 
"tro Dios y Ssiiar, es necesario valemos del amparo de 
"sus Santos, y que aunque tienen nombrados y elegidos 
"por sus Patronos á otros, llevado de sus buenos deseos, 
"para gloria de Dios, pone en el número de sus interce- 
"sores 4 el Santo Padre para que cumpla en ellos lavo- 
"luntíid de Dios, pues el caso referido da á entender se- 
"rá de su agr¿ido nominarlo por tal patrono, y todos los 
"Capitulares en conformidad con general aplauso y de 
voción prestando voz y caución d^Iiaio et grato/' 

La visita de San Juan de la Cruz fué en Junio de 1829, 
y parece ^ue uno de los objetos que tuvo fué de que 
aunque por un solo día se admirara de cerca la obra de 
Zacarías Cora, autor de esa estatua, que murió el día 9 
de ese mes, del afio de 1819. 

Jll año de 182G quedó establecida difinitiviamonte la 
Mansión Clerical, y el día 25 de Febrero del de 1827, se 
estrenó la iglesia con una solemne función. 

El Sr. Obispo D. Carlos Maria Colina y Rubio volvió 
á confiar á'los misioneros la dirección de dicho clerical 
que se había extinguido debido á las guerras de la épo- 
ca. Aunque no de origen clerical, pero si de las fundacio- 
nes modernas son las iglesias del Corazón de Jesús, y la 

del Corazón de María. . . 

ai 



402 fflSTORIA 



La primera tiene este origen: en el con vento de la Mer- 
ced vivía un pobre fraile llamado Fray José Maria de Je- 
sús Huesca, era muy querido en Puebla, y en la soledad 
de ese ruinoso claustro concibió el pensamiento de le- 
vantar un nuevo templo consagrado al culto del Corazón 
de Jesús, no contando ni con un solo centavo, emprendió 
la realización de su idea, y empezó por pedir limosnas á 
sus amigos que eran muchos, habiendo reunido una can- 
tidad de dinero, relativamente pequeña para la magnitud 
de la obra que se proponía realizar, siguió pidiendo li- 
mosna á los fieles en general, la reputación de honradez 
de que gozaba, lo favoreció, empezando á pedir el afio 
de 1857, luego que reunió unacantidad regular empezó 
la construcción previo el arreglo sobre propiedad y po- 
sesión del terreno y de unas ruinas que existían en la 
Calle de Espejo una de las dos de este nombre que hay 
en Puebla, y es la que al oriente forma la manzana con 
las calles del Señor de los Trabajos al sur, de S. Pablo 
de Naturales al norte, y jardín é iglesia del mismo Señor , 
aprovechando los materiales que le pudieron ser útileg 
de las ruinas mencionadas. 

El templo fué terminado y consagrado el año de 1860 
sus altares son de forma enteramente moderna, las imá- 
genes tienen ricas vestiduras y todos los paramentos y 
vasos sagrados son nuevos. 

Enfrente de esta iglesia hay otra dedicada al Corazón 
de María, en ella hay la particularidad de que en sus 
dos muros laterales, en seis grandes tableros, están pin- 
tadas al Aresco multitud de imágenes de la Virgen bajo 
muchas de las advocaciones en que es conocida en todos 
los países católicos del Mundo, y en algunos hechos de 



DE PUEBLA 403 



8u vida, con un letrero al pié de cada cuadro, indicando 
el nombre con que es conocida la Virgen y notas de los 
males y desgracias para que es invocada. 

La Iglesia del Corazón de Jesús, de Puebla es la pri- 
mera que bajo esta advocación se levantó en toda la Re- 
pública. La del corazón de Maria se estrenó el 18 de Di- 
ciembre de 1866, haciendo la función en la primera. 

Hay otra pequefta iglesia que se llama "Oratorio del 
Parral/^ en la antigua plazuela de los Locos. Este Ora- 
torio se compone de una sola pieza, larga, angosta, y con 
techo de vigas muy bajo se estrenó el mes de Junio del 
afio de 1886, fué bendecido por el Sr. Obispo Mora y 
Daza, y consagrado á la Virgen de Pontmain, iba á ser 
la patrona la imagen del Corazón de María según de$eo 

« 

del Presbítero D. Luis de la Torre, que fué quien preten- 
dió levantarle una iglesia en Puebla. 

El mismo padre Huesca levantó en el barrio de San- 
ta Anna de naturales la iglesia Lauretana que es conoci- 
da con el nombre de "La Casa Santa'" contando con la 
cooperación de las principales familias de Puebla, mu- 
chas de las cuales contribuyeron semanariamente para 
las rayas de los albañiles desde que se comenzó hasta 
que se terminó la obra. El templo aunque pequeño es 
bonito, su construcción es airosa, tiene dos torrecillas y 
el cementerio está enladrillado, en unos arriates hay pe- 
queños arbustos, el conjunto es risueño. La historia de 
esta fundación está compendiada en esta inscripción 
que está en una piedra en dicho cementerio y dice así. 
El día 4 de Julio del868 se comenzó esta 
Santa Casa de Loreto. 
Y el 7 de Juniodel839se celebró la primera misa. 



4G4 HISTORIA 



Por su fundador Sr. José María de Jesús Huesca. ' 

' **ün esclavo de Maria." 

En la manzana que forman las calles de Zayas, al nor- 
te; de la Nahuala, al oriente; do Alfaro, ál sur; y de S. 
Ramón, al poniente, dentro de la manzana y al sudoeste 
de ella se levanta la antigua y pequeña iglesia llamada 
"San Ramoncito'' de la que dice la tradición, comodela 
de San Juan del Rio que es la pnmem iglesia que se le- 
vantó en Puebla, algo conserva, "San Ramoncito "de la 
arquitectura de la época de Carlos V. pero debe haber 
sido reformada después, sin que se sopa con que funda- 
mento se dice también que allí se dijo la primera misa 
en el año de 1531, pero parece que esto es un error. 

Además de todas estas iglesias hay algún as otras den- 
tro de algunos establecimientos públicos como el "Asilo 
de mendigos de Santa Inés,'* en hx parte alta de los co- 
rredores, y corriendo de oriente á poniente con la entra- 
da por este, lado hay una capilla como la del Oratorio 
del Parral, larga, estrecha con techo de vigas, en la que 
se celebra el culto. Nada notable tiene esta capilla. 

Contigua á la parroquia de S. Marcos está otra igle- 
sia dedicí^da á S. Ildefonso, tiene entrada por un peque- 
ño cementerio que sombrean unos frondosos arbustos, 
de esta iglesia se sirvieron los religiosos agustinos du- 
rante el tiempo que la suya se reconstruía, á causa délos 
perjuicios que sufrió en los sitios, no hay datos preciaos 
de su fundación. 

En el "Asilo de Caridad" que fundó el Licenciado D. 
Joaquín Valdez Cara veo, el 18 de Noviembre de 1888, 
hay otra capilla de gusto enteramente modeino queben- 
d^o ese día el Sr. Obispo D. Francisco Melitón Vargas 



DE PUEBLA. 405 



En la Casa de Maternidad hay otra que será minuciG* 
sámente descrita al tratar de ese edificio, y, por último, 
las iglesias de los Gozos, y de Guadalupe cuya historia 
se narrará al hacer la de los colegios. 

Además de estas capillas, y templos en forma, que es- 
tán dentro del perímetro de la ciudad, en sus orillas, en 
las fábricas, hay otros, siendo dignos de mencionarse 
porque aunque modestamente se llaman capillas algu- 
nas tienen las dimensiones de unas iglesias, y son las de 
la fábrica del ''Mayorazgo;'' la del 'Tatriotismo'' que es 
de la propiedad del Sr. D. Dionicio Velasco; la de la Benefi- 
cencia'* y lade''GuadalupeAmatlán;'* y Molino de ''Santa 
Barbara". El día 3 ó 4 de Junio de 1863 con motivo de ha- 
ber vuelto á la clausura las religiosas, algunas cuyos con- 
ventos habían sido destruidos durante el sitio de ese año, 

no pudieron volverá ellos, y se instalaron en otros lugares 
y fueron: las de la Santísima, que se reunieron en la "Ca- 
sa de Recogidas" de la Calle de la Sacristía de Capuchi- 
nas, aq«l había una capilla enteramente arreglada, por- 
que, dicha casa tomando el nombre de "Santa María 
Egipciaca," que el Sr. Obispo Santa Cruz dio á la que él 
fundó, estaba establecida en la Calle de las Recogidas, 
y es distinta de la anterior, esta segunda fué fundada por 
elSr. Obispo D.Francisco Fabián Juero en 1767, costeando 
toda la obra, el Presbítero D. José García, natural 
de la Hacienda de S. Francisco Tlaxcantlüy en el valle 
de San Andrés Chalchicomula. El Sr. Obispo D. Francis- 
co Pablo Vázquez, por los años de 1832, ó 1833, tras- 
ladó esta ''Casa de Recogidas,** que también se llamó de 
Santa María Egipciaca, & una; casa de la calle de la Sa- 



406 HISTORIA 



cristía de Capuchinas, y con este motivo se hizo en este 
local una gran capilla que vinieron á usar las monjas de 
la Santísima, el año de 1863. 

En la casa de la esquina de las calles de Belén, y Ve- 
nado, se reunieron las monjas de Santa Teresa ese mis- 
mo año, y su primer cuidado fué erigir una capilla, mo- 
dificando el local para formarla. 

En la calle de Morados número 7 se reunieron las de 
Santa Catalina y también hicieron desde luego capilla 
ú oratorio como le llamaron, apesar de que por sus al- 
tares, prnamentos, imágenes, y vasos sagrados tenía to- 
do el aspecto de una iglesia. 

En cambio, por las leyes de Reforma, y por la fortifi- 
cación y sitio de Puebla desaparecieron por haber sido 
demolidas, la capilla de Aranzazú, entre los cerros de 
Guadalupe y Loreto, San Dieguito, San Antonio, de los 
Coleros, Las capillas del Cordón y 3.* Estación, en el a- 
trio de S. Francisco, La Cruz del Milagro, La Capilla de 
S. Lázaro, en Santa Anna por esto el Santo fué traslada- 
do á la iglesia donde está el Sefior de la Salud, Santa 
Rita Calle de S. Agustín. La iglesia de Guadalupe del Ce- 
rro, Las Torres de la Iglesia de Loreto del Cerro, y San 
Pablo en gran parte, de todas estas solo se reedificó S. 
Dieguito, y se repusieron el Hospitalito, la Casa de Ejer- 
cicios de S. José, capilla, la del Justo Juez de S.Roque, y 
San Luis. 




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CAPITULO XXlil. 



Primer colíigio que se iba a fundar en Puebla. Co- 
legios DE Niñas de Jesús María. De Santa Gertru- 
dis. De S. Francisco de Sales. De Guadalupe de 
Mercedarias. De los Gozos Sacramentales. De Je- 
sús María. De Teresianas. De Infantes. De San 
Pantaleon. De S. Pedro. De S. Juan Evangelista. 
Palafoxiano. Teólogos de S. Pablo. Morados. Re- 
al Colegio de S. Gerónimo. Seminario. Carolino. 
Academia de Bellas Artes. Escuela de Medicina- 



-w-^l 21 de Febrero del año de 1597 dio en Roma 
y^y cl Pontífice Clemente VIII, una Bula, concediendo 

^ permiso para que en la Ciudad de los Angeles de la 
Nueva España se pudiese fundar un colegio de niñas 
vírgenes nobles. Por circunstancias que se ignoran no 
tuvo verificativo esa fundación, y la bula se guardó en 
el archivo del Obispado. 

Teniendo noticia de esta concesión el Sr. Obispo D. 
Manuel Fernandez Santa .Cruz, buscó en. los archivos 
ese documento, el año de 1G81, y lo encontró unido á 
ima Real Cédula en la que se facultaba para poder eri- 



408 HISTORIA 



p;ír un colegio de niñas contiguo al monasterio de. reli- 
giosas de S. Gerónimo y un Brev^e apostólico eft que se 
concedía que fueran dos religiosas de ese convento las 
que gobernaran el colegio, una como rectora, y otra co- 
mo portera, en cuyos cargos durarían tres años, reno- 
vándose por elección, volviendo á su claustro las que 
habían desempeñado la comisión, para lo que debía 
abrirse una puerta que comunicara al convento con el 
colegio, y la que solo debía abrirse c¿ida tres años para 
que pasaran las electas y regresaran las que habían 
servido. Desde luego emprendió el Sr. Santa Cruz la 
fundación del colegio, venciendo la dificultad que se le 
presentaba de que las rentas de el estuvieran separaidas 
de las del convento. 

Conseguido ésto dichas rentas fueron bastantes, dice 
el Padre Fray Miguel de Torres, en su "Dechado de 
Príncipes Eclesiásticos,'' que ya he citado, para susten- 
tar doce niñas españolas, y bien nacidas, aunque pobres. 
A este número se agregaron otras diez tiiñas colegíalas, 
para cuya vivienda labró el Dr. Don Diego de Victoria 
y Frias, Prebendado que fué en 1673, y después Dean 
de la Catedral, todas las piezas necesarias en el nuevo 
colegio gastando en esto la suma de 3,000 pesos de su 
peculio, y para alimentos y vestuario de las diez cole- 
gialas añadidas les dejó al morir fincados 42,000 pe^os, 
con cuyos réditos se les asistía, y se les daban para su 
dote cuando tomaban estado 000 pesos precisamente en 
reales á las que hubieran estado ocho años cumplidos 
en el colegio. 

Se les dieron por patronos á este colegio á Jesús, y á 
3Jari¿i; por lo que el colegio tomó este nombre. 



DE PUEBLA 409 



El mismo Sr. Santa Cruz había fundado ya aunque en 
menos categoría otros dos colegios, uno en 1677 el mis- 
mo año que llegó á Puebla el día 4 de Enero, que le dio 
por patrón & "S. José,'' y otro en 1678 dedicado á "San- 
ta Gertrudis'' en ambos reunió doncellas pobres, y les 
impuso clausura para lo que hizo los edificios bajos, pe- 
ro cerrados, comprando los sitios. 

Prosperaron tanto estos establecimientos, que en 1681, 
se decidió á establecer otro, con mejores constituciones 
y de niñas más escogidas, así lo verificó intitulando á 
este nuevo plantel, "Golegio de San Francisco de Sa- 
les," á él concurrieron las hijas de las principales fami- 
lias á^ la ciudad, y en poco tiempo fueron tan notables 
los frutos que daba este colegio, que convencido el Sr« 
Santa Cruz de la docilidad é ingenio de las niñas de 
Puebla, pensó en fundar con las más aprovechadas o- 
tros dos colegios,, uno en Tlaxcala, y otro en Atlixco, 
para el de este lugar escogió dos niñas Salesianas que 
bajo la dirección de una religiosa de ese lugar, dirigie- 
ran á su vez á las tiernas educandas. 

No habiendo prosperado mucho los colegios de estos 
dos lugares, determinó el Sr. Santa Cruz, reducir su nú- 
mero, pero para que pudieran estar atendidos debida- 
mente los redujo únicamente á dos. Mandó levantar 
dos grandes edificios, en un sitio adecuado, dice el Pa- 
dre Torres bitado, con viviendas capaces para hospedar 
muchas colegialas, y dispuso que estuviesen los dos co- 
legios tan juntos que solo los dividiese por la parte de 
afuera una sala muy capaz que sirviera igualmente á 
entrambos de Capilla, en que cada comunidad por su 

coro oyesen á un tiempo misa, confesaran y comulga- 
se 






410 HISTORIA 



ran en sus confesonarios y comulgatorios, separado to- 
do en disposición que no se molestara nadie. Reformó 
las constituciones como se lo dictaba la experiencia, 
escogió dos rectoras á su entera satisfacción, y dio á 
uno de los colegios por titular y patrono á S. José, y al 
otro á Santa Teresa de Jesús. 

Los resultados de tan juiciosas determinaciones no se 
hicieron esperar mucho tiempo, en menos de veinte años 
pasaron de cincuenta las colegialas de ambos planteles 
que tomaron el velo de religiosas. Del colegio de S. 
José tomaron el de capuchinas cuatro d^ sus alumnás, 
dos en Santa Ménica, una en el convento de Puebla, y 
otra en el de Oaxaca. Del colegio de Santa Teresa, pro- 
fesaron cinco en el mismo convento de Santa Ménica de 
Puebla, cuatro en el de Oaxaca todas hijas de la prime- 
ra ciudad, distinguiéndose por su notable saber, y virtu- 
des Sor Sebastiana del Nacimiento, y Sor Catarina del 
Sacramento cuyas vidas se escribieron. 

El Doctor y Canónigo Magistral D. José Gómez de la 
Parra, después Obispo hablando de estos colegios dice: 

^•Tuvo su Excelencia Ilustrísima más de treinta cole- 
gialas en cada uno de los dos colegios, gastando en dar- 
les de vestir y en su sustento 6,000 pesos en cada un a- 
fio. El Illmo. Sr. Venerable Dean, y Cabildo ha solici- 
tado con todo empeño la conservación y permanencia 
de estos colegios, señalando algunos emolumentos y ma- 
nuales para el sustento; y algunos han ofrecido dar al- 
gún socorro anual para el vestuario. Encargando el cui- 
dado de estos dos colegios y también el de las Vírgenes 
á el Canónigo D. Ignacio de Asenjo y Crespo, en quien 
como ten inmediato Familiar de su Excelencia y que 



DE PUEBLA 411 



siempre asistió á los colegios, substituye el Venerable 
Cabildo la falta de su Ilustrísimo y Exmo. Prelado/' 

Muerto el Sr. Santa Cruz, el Obispo D. Pedro de No- 
gales Dávila, continuó siendo el protector de estos plan- 
teles. 

No he podido saber en que lugar de Puebla estuvieron 
situados. 

El Colegio de los ''Gozos de María," es otra de las an- 
tiguas fundaciones de este género que hubo en Puebla 
como las anteriores empezó por un plantel de educación 
durando así unos cuantos días y convirtiéndose luego 
en un convento de religiosas que se llamaban Sacramen- 
tarías y se disolvieron á causa de las leyes de reforma, 
eldia 23 de Febrero del año de 1861, pertenecían á S. 
Felipe Neri y se consagraban á la educación, en 1852 
llegaron á tener 250 educandas; la fundación de este 
claustro es contemporánea al establecimiento de los Fe- 
lipenses en Puebla; la iglesia parece que se empezó á 
construir el año de 1699. 

El Colegio de niñas de Guadalupe, fué levantado á 
principios del siglo pasado; la iglesia se estrenó el 12 
de Diciembre de 1722 costando su construcción 60,000 
pesos. El año de 1 765 se trasladaron á este plantel 
las colegialas mercedarias y en ese año se estrenaron 
varios departamentos que se construyeron con este ob- 
jeto. 

Si como dice Mercator y afirma Fray Miguel de To- 
rres, tantas veces citado por su obra "Dechado de Prín- 
cipes Eclesiásticos, refiriendo el primero que: Pasada 



412 HISTORIA 



la Silla Episcopal de Tlaxcála, á La Puebla se hizo Se- 
minario/' y el segundo diciendo: "Los dos Colegios Rea- 
les de San Pedro y San Juan, que halló nuestro Príncipe 
(el Sr. Obispo Santa Cruz), fundados ya por los Señores 
Obispos sus antecesores quienes los erigieron desde que 
de la Ciudad de Tlaxcala se pasó la Silla Episcopal á es- 
ta de la Puebla;" no hay duda que la primera ciudad 
de la Nueva España en que se fundó un seminario fué 
Puebla. Corrobora esto Rivadeneyra en los párrafos 
13 y 14 de la "Observación 6.* al Concilio IV Mexicano," 
al decir: "Es de ponderar que en una ciudad como Mé- 
xico después de los encargos arriba dichos de los Con- 
cilios, de las Cédulas y de las leyes, no se fundase aquel 
Colegio Seminario hasta el año de 1697. Por los años 
de 1690 ó cerca, habiéndose pedido al Rey la licencia 
para su fundación, en su Real Cédula, extrañó S. M. que 
basta entonces no se hubiera hecho; aunque con equí- 
voco se dijo allí, cuando ya estaban fundados el de Pue- 
bla y el de Valladolid, pues aunque ya lo estaba el de 
Puebla, el de Valladolid hasta dos ó tres años no se fun- 
dó por el M. R. Obispo actual de aquella Santa Iglesia, 
D. Pedro Anselmo Sánchez de Taglo: y pudo estar aque- 
lla equivocación en haberse confundido con el Colegio 
de San Nicolás de Valladolid, yaeh aquel entonces fun- 
dado por su obispo el lUmo. Vazco de Quiroga." 

Lo que dicen Mercator, Fr. Miguel Torres y Rivade- 
neyra puede referirse al hecho siguiente. El cuarto Obis- 
po de Puebla D. Bernardo de Villagomez, fué presenta- 
do para este obispado por el Rey D. Felipe II, el dia 10 
de Febrero del año de 1559, y tomó posesión de él, el 
d/a 16 de Julio dé 1563, hay que notar, que dos üfios des- 






DE PUEBLA 413 



pues en 1565, asistió al Segundo Concilio Mexicano, en 
ese mismo año "reunió en un solo local, contiguo á su o- 
bispado, y en una casa amplia, á los estudiantes de la- 
tin, que en grupos de dos, tres, ó más concurrían á reci.. 
bir lecciones en distintas partes/' tal vez á esta reunión 
llamen Seminario los cronistas, porque hasta el 22 de 
Junio de 1592, se expidió la Real Cédula para que se 
pudiera fundar en Puebla un colegio conforme á lo dis- 
puesto en el Concilio de Trento. Apoyado en esta Real 
Cédula, y en una licencia especial que para ello tuvo 
del Rey, el afio de 1643 fundó el Sr. Palafox el Colegio 
de Teólogos de San Pablo, el siguiente de 1644, dándoles 
constituciones, y para distinguirlos ya de otro colegio 
mandó que usaran manteos morados. Recapitularé la his- 
toria de este colegio, que tanto distinguió el Sr. Santa 
Cruz, para narrar la del que ya existía antes que éste, 
un biógrafo dice: 

"Aplicó toda su autoridad en darle mayores realces á 
el lustre de dicho colegio, para esto lo hizo así en los Es- 
tatutos como en la Veca^ Hermano del Colegio Ilustrísimo 
de Cuenca en Salamanca, aunque sus ilustres, nobles, y 
sabios Colegiales se contentan, y glorían con intitularse 
Hijos, ó pequeños traslados en la América, de el mayor 
original, que tiene para Colegios la Europa, gobiérnase 
este dicho Colegio así en las oposiciones de los preten- 
dientes á sus Vecas, como en las imformaciones de no- 
bleza, que preceden para vestirla, en la elección del Rec- 
tor, que es siempre uno de sus Colegiales, y en todo lo 
demás de su gobierno, y estudio, conforme á todo el Co- 
legio Mayor de Cuenca. Para cuya inviolable observan- 
cia consiguió su Ilustrísima una Cédula del Rey D.Carlos 



414 HISTORIA 



II quien la mandó despachar en Madrid á los 28 de Mayo 
de 1693 años, en la cual dice, y encarga su Magestad» 
que los Colegiales de San Pablo estén relevados de todas 
aquellas públicas asistencias que obligan al estado "Ecle- 
ciástico, Privilegio que gozan los Colegiales, ya mayo- 
res, ya menores de Esjjaña, con quienes nunca se en- 
tienden los mandatos ordinarios en cuanto á la asisten- 
cia en Prosesiones, ni funciones que no sean literarias." 

El Obispo de Manila Dr. D. Diego de Camacho y Avi- 
la en el sermón que predicó en los funerales del Sr. Obis- 
po Santa Cruz, dice acerca de este Colegio: 'Y como 
fué su Uustrísima Colegial Mayor del Insigne Colegio de 
Cuenca en Salamanca, trasladó á la Puebla con sus mis- 
mos estatutos todo el Libano de su Colegio,'' después di- 
ce el mismo orador: '*Dejó su Excelencia Uustrísima, en 
su testamento á este Colegio diez mil pesos de legado/' 

El colegio que parece, fué el primero que se fundó en 
Puebla era el de San Juan Evangelista. Fué fundado 
por el Licenciado Presbítero D. Juan de Larios, no La- 
ro, como equivocadamente dicen algunos historiadores 
que fué cura ó beneficiado de Acatlduy dándole los esta- 
tutos del Real Colegio de Granada en Espafia, lo dotó 
con más de cien mil pesos de capital principal y fundó 
varias capellanías para los colegiales. 

Cuando el Sr. Palafox tomó posesión del Obispado de 
Puebla ya existía este colegio en todo su apogeo, por lo 
que se cree que fué fundado en tiempo de su antecesor 
D. Gutierre Bernardo de Quirós. 

El año de 1641, siendo rector del Colegio el Doctor 
D. lüigo de Fuentes y Leyva, Prebendado, hizo traer 
de Acatldn, donde estaban sepultados los restos del Li- 



DE PUEBLA 415 



cenciado D. Juan de Larios, solo se encontraron ya los 
huesos de este ilustre fundador, se le hicieron en la Ca- 
tedral unas suntuosas honras fúnebres y se llevaron 
después esos restos proce^ionalmente á la capilla de di- 
cho Colegio donde se sepultaron, cubriendo la fosa con 
una gran piedra curiosamente labrada en la que se es 
culpieron dos dísticos. 

De este colegio dice otro historiador. '*E1 afio de 1640 
tomó posesión de la Mitra de Puebla, el Illmo. y Vene- 
rable Señor D. Juan de Palafox y Mendoza, luego en- 
grandeció el Tridentino uniéndole otro colegio consa- 
grado á San Pedro Apóstol, que junto á su Palacio E- 
piscopal levantó desde los cimientos/' y el padre Fray 
Miguel Torres, hablando del Sr. Santa Cruz dice: '^En 
los dos Colegios Reales de San Pedro y San Juan que 
halló nuestro Príncipe ftmdados ya por los Señores 0- 
bispos sus antecesores quienes los erigieron desde que 
de la ciudad de Tlaxcala se pasó la Silla Episcopal á 
esta de la Puebla.'' "Están dichos colegios contiguos 
á el episcopal palacio y de éste se pasa á ellos, poruña 
puerta que cae á la mayor biblioteca que tiene Puebla, 
la que fundó el Seflor Palafox trayendo de México mu- 
chas obras y encargando á Europa otras." "El Señor 
Santa Cruz que tanto afán tenía por la instrucción pú - 
blica, puso al corriente las rentas de los colegios de S. 
Juan y San Pedro, que reunió el Sr . Palafox, pero que no 
obstante esta circunstancia, las entradas de dinero ve- 
nían divididas; buscó haciendas de labor en que fincar 
los capitales del colegio y organizó la Pensión Conciliar 
para lo que se denominó el Colegio Seminario Palafoxia- 
no Tridentino y pudieron hacerse ya los gastos, que ás- 



416 HISTORIA 



cendían á más de diez y seis mil pesos anuales, permi- 
tiéndole las rentas aumentar el local de la Biblioteca, 
afiadir estantes, aumentar la librería, para lo que tam- 
bién cedió la suya que era selecta y numerosa, teniendo 
cuidado de que á la llegada de cada flota se comprasen 
todos los libros nuevos y esquisitos que venían de Eu- 
ropa." En 1850 el canónigo y Dean después, D. José 
Francisco Irigoyen enriqueció esta Biblioteca con once 
mil volúmenes que compró de la que fué del Señor Obis- 
po Vázquez. 

El lUmo. Sr. D. Domingo Pantaleón Alvarez de Abreu 
duró veinte años en el Obispado de Puebla, del año de 
1743 á 63, en el intervalo de este tiempo fundó el cole- 
gio de San Pantaleón, sobre cuya fundación hay muy 
pocas noticias, solo se sabe que dicho prelado gas- 
tó en la obra más de treinta mil pesos y que éstsi, duró 
cinco años sin haberse dejado de trabajar. Su sucesor 
el Illmo. Sr. Dr. D. Francisco Fabián Fuero, decoró el 
general, cuya sillería mandada hacer por el Sn Alva- 
rez Abreu, fué colocada en 1765; este mismo Sr. Fue- 
ro, reformó la Biblioteca, porque añadió el Colegio de 
San Pantaleón al Seminario Tridentino Palafoxíano y 
con este motivo hizo el edificio de dicha Biblioteca des- 
de los cimientos, toda de bóveda, con una lujosa estan- 
tería de cedro blanco, también adquirió para ella mu- 
chas obras notables. 

El Colegio de San Dorainguito Mártir llamado de In- 
fantes, es también fundación hecha por elSr. D. Manuel 
Fernández Santa Cruz. A poco tiempo de haber toma- 
do posesión del Obispado supo que muchos de los niños 
de Puebla, que servían de monacillos en la Catedral, y 



DE PUEBLA 417 



las parroquias^ carecían sus familias hasta de lo necesa- 
rio para alimentarlos, apesar de lo cual asistían algunos 
á los oficios puntualmente, y en las grandes funciones 
permanecían sin tomar alimento hasta el medio día. 
Conmovido con esto^ el aflo de 1704 mandó hacer una 
lista de todos ellos, escogió á los necesitados, los sacó de 
sus pobres casas, y los reunió en una extensa casa que 
había en una calle próxima á la Catedral^ que para el 
efecto desocupó D, Juan Arreguín; como había algún co- 
mercio en las piezas que daban á la calle, del departa- 
mento bajo, guardaba varios efectos D. Jorge Cruzat 
quien desocupó también eliocal que tenía. El Señor Sta. 
Cruz, aunque provisionalmente, arregló la casa para él 
efecto que se proponía, y concluida la obra, que fué bre- 
ve, metió en ella á diez y seis niños fundadores dándo- 
les por patrón al niño mártir San Dominguito, monaci- 
llo de la Catedral de Zaragoza en España; les nombró 
uñ rector, hizo las constituciones del establecimiento, en 
las qué como capítulo principal s6 prevenía entonces^ 
que los niños salieran siempre acompañados, y ala igle- 
sia fueran en comunidad ios necesarios para la asisten- 
cia del Coro, les puso maestro de canto, les compuso un 
local para escuela en el colegio de S^ Pedro, y en la ca- 
sa donde los reunió les hizo un oóinodo salón para que 
les sirviera, de aula á fin de que allí estudiaran gramáti- 
ca y retórica en sus nociones, y de aUí pasaxan al cole- 
gio Seminario de S. Pedro y S, Juan, ó Palafoxiano, á 
cursar completamente esas materias, proveyó de ropa 
interior, manteos, vecas, bonetes, sobrepellices, y calza- 
do á todos, asi como de diez y seis camas con ropas y 
abjrigos suficientes. 



418 msTORU 



a^mmm 



Los diez y seis niños fundadores fueron. 

De la Catedral Agustín Cruzat. 

Pedro Deloya. 

Ignacio Duran. 

Ignacio Calderón. 

Felipe de Jesús Cana. 
Juan Delgado. 

De la parroquia de S. José. Domingo Salmerón. 

Pedro Domínguez. 
Agustín de Liz. 

De la del Santo Ángel. Bernardo Laurent. 

Juan Muñoz. 

De la de S. Sebastián. José María Dieguez. 

Juan Pover. 
José de la Mota. 

De la de la Santa Cruz. Ildefonso Rascón. 

Atanasío Dehesa. 

A estos niños se les denominó fundadores, y según sus 
aptitudes se les fueron dando estudios. 

Para sostener este plantel hizo el Sn Santa Cruz una 
escritura de Mil pesos anuales que dio mientras vivió, y 
en su testamento dejó legada la misma cantidad de sus 
bienes. • 

Como el establecimiento dio un magnífico resoltado/ 
muerto el Sr. Santa Cruz, el Cabildo Eclesiástico añadió, 
quinientos pesos más para el sostenimiento de los niños, 
y conforme á lo dispuesto por el mismo Sr. Santa Cruz se 
establecieron diez vecas ñjas. Después adquirió el Cabil- 
do la propiedad de la casa en que se fundó el colegio, y 
w/is tardo algunos capitales, aunque pequeños, aumen- 



DE PUEBLA 419 



taron las rentas. Este colegio no sólo dio niños para el 
coro, pues muchos de ellos siguieron la carrera eclesiás- 
tíca, y figuraron en el clero angelopolitano. 

Al mencionar las obras hechas en Puebla por los Je- 
suítas expresé lo relativo á las fundaciones de los cole- 
gios Real de San Gerónimo, San Ildefonso, San Ignacio, 
San Javier para indios, y el Espíritu Santo ó Carolino, 
como se le puso por haberle dado por Patrón á San Car- 
los Borromeo, faltando solo añadir por lo que respecta á 
este último, que las rentas con que contaba antes de la 
ley de desamortización, consistían en doce casas, once 
accesorias, cinco bodegas, catorce huertas, situadas en 
las orillas de la ciudad, y en Amozocy en censos sobre 
las haciendas de Teoloyuca, en S. Juan de los Llanos, y 
en unas grandes tierras de labor llamadas el "Sabino," 
y San Josó Xulapan. en Acatldn, cuyos productos ascen- 
dían á 7306 pesos, 4 reales. El fondo asignado especial- 
mente d las cátedras de medicina era la pensión de me- 
dio real por carga de harina de las que se consumían 
en el Estado, creada por decreto del Congreso Constitu- 
yente de 1828, destinándose también para el caso de un 
déficit, los productos de las loterías pequeñas de S. Fe- 
lipe, y S.Pedro. Los productos de las harinas rendían do 
450 á 500 pesos, y además el producto de las pensiones. 
El Congreso del estado del año 1833 favoreció mucho 
este Establecimiento, y entre sus Directores D. Pedro 
Senties que le proporcionó muchas mejoras y adquisi- 
ciones. Después de la promulgación de la ley de desa- 
mortización el C. (Gobernador del Estado D.Miguel Cas- 
tulo Alatriste aplicó á beneficio del colegio Carolino mu- 
chas escrituras de redención. 



420 HISTORIA 



El edificio ha tenido grandes deterioros el 16 de Sep- 
tiembre de 1828 se estableció en uno de sus locales un 
Museo de antigüedades que llegó á tener 1226 objetos, y 
para establecerlo se deformó una parte del local, des- 
pués en 1833 con motivo de la explosión de la pólvora 
que ya he referido, sufrió mucho el edificio, hecho que 
lamentó mucho el Sr. D. José Antonio Cardoso, quien 
además de que en esa catástrofe se lanzó entre las lla- 
mas a salvar algunas victimas, y ayudó á cargarlas per- 
sonalmente cuando fueron conducidas al hospital, este 
dignó hijo de Puebla cooperó después muy eficazmente 
á la reposición del edificio. Poco tiempo después fué 
cuartel de la Brigada Cívica de Artüleriay y se vio en el 
desaseo y abandono más completo, por último en 1860 
se vendió un patio, y algunas habitaciones, en las que se 
estableció una fábrica de cerveza denominada **E1 Fé- 
nix", cuya venta ocasionó más tarde disputas judiciales 
y administrativas, y haciendo sacrificios se dejó satisfe- 
cho al dueño de la cervecería de "El Fénix", haciéndo- 
le desitir de los derechos que tenía, y el colegio volvió 
á entrar en posesión del patio y habitaciones de que iu* 
debidamente fué despojado. 

Desde la expulsión de los Jesuítas el Gobierno Espa- 
ñol tomó posesión del edificio, y de todas sus dependen- 
cias. El Gobierno Mexicano después de hecha la inde- 
pendencia siguió con la posesión y dominio del colegio, 
y vino á declararse colegio oficial del Estado. 

Hablando de este dice el Sr. Don Mariano Ramos (pa- 
dre) en su "Recopilación de Noticias Históricas y Esta- 
dísticas de la Ciudad de Puebla". "Años de 1884yl8á6,'' 
aJ ocuparse de Jo que llama Gabinete de Historia N atural 



DE PUEBLA 421 



•*Lo más notable que se encuentra á la vi^ta son dos 
cuerpos artificiales, de un hombre y de una mujer per- 
fectamente imitados, figurando estar sin epidermis para 
el libre estudio anatómico en investigación de la mus- 
culatura, arterias, venas, nervios etc, de la superficie 
del ciuerpo humano. Estos manequíes también se abren 
para estudiar la conformación interior, y casi todo el or- 
ganismo del uno, y el otro sexo, distinguiéndose por los 
colores que cubren todos los intestinos y entrañas, va- 
sos generadores y respiratorios, cuanto atafie al cono- 
cimiento anatómico que se desee adquirir, alumbrado 
por las doctrinas de los libros que hablan sobre esta ma- 
teria, la más importante al bien de la humanidad." 

"Mucho ayuda al efecto un esqueleto que cubre un ni- 
cho y ocupa el tercer lugar, pues ahí puede hacerse 
examen analítico de las partes que cubrió la carne, el pe- 
lo y demás accesorios: toda la osamenta está numerada 
y clasificada para ser el estudio útil y provechoso; al 
pió del esqueleto hay tres calaveras y otros pequeños hue- 
sos." 

"Se sabe tradicionalmente que el esqueleto perteneció 
á un hombre de origen séltico: tiene sobres! una peque- 
ña tarjeta que así lo indica." 

"Los cráneos y pequeños dientes fueron encontrados 
en una escavación hecha en el distrito de Chólula en 
una especie de cripta de familia que debió ser notable en 
muy antigua época porque los restos estaban buenos y 
resistentes como hoy. Los depósitos que había de ceni- 
zas en otras pequeñas y preciosas urnas de barro finísi- 
mo, varías joyas como collares, aretes, pulseras, y otros 
adornos de oro de rara y simbólica construcción^ se qh- 



422 HISTORIA 



cuentran en poder de los propietarios de los sitios en 
donde se hicieron las esca vaciónos. Las urnas cinerarias 
aun conservan los hermosos colores y exquisito vidria- 
do que recibieron hace acaso más de seis siglos; y por 
lo mismo ha sucedido con el esmalte de las hermosas 
dentaduras de los cráneos/' 

"Sobre del nicho se admira un hermoso pavo real per- 
fectamente disecado.'' 

"Por correlación de esta serie d.e examen central di- 
go, que sigue una serpiente disecada de las que llaman 
Mazacoatl, enredada en un pequeño tronco, también con- 
servado. Este reptil fué traido de la Hacienda de Santa 
Lucía, Distrito de Atlixco." 

"En el aparador ó escaparate central, se presentan 
entre vidrieras en su parte inferior, diez subdivisiones 
y en ellas diversidad de ejemplares de Oamioa ó repti- 
les, entre ellos un Boa que medirá cuatro varas de lar- 
go por una tercia de circunferencia en su parte más 
gruesa. Este animal perteneció á un domador de fieras 
que lo presentaba en el circo enroscado en su cuerpo 
allá por el año de 1833: murió aquí y lo vendió al Cole- 
gio del Estado." 

"Hay Ofidios, Crustáceos, Acantopterigios, Malacop- 
terigios, Plectóquatos, Lof obranquios y Condropterigios. 
En la parte superior del aparador hay 180 subdivisio- 
nes ocupadas de otras tantas cajas que la mayor parte 
de ellas contienen porción de ejemplares bellísimos 
de mariposas y de insectos, gusanos, arañas, etc., con 
los nombres que la ciencia les ha dado para clasifloar- 
los como á los reptiles, Miriápidos, Arácnidos, Coleópte- 
ros^ ííemíspteros, Dípteros y Lepidópteros. Hay además 



DE PUEBLA 423 



once cajas supernumerarias que contienen otras varie- 
dades de las especies que quedan señaladas. Entre los 
reptiles hay un Caimán ó Aligador y una Iguana, nota- 
bles por su mayor tamaño. Fuera del aparador y on 
el suelo se ve un gran perro disecado, color blanco in- 
gerto de dogo; un producto á manera de plancha marí- 
tima ó mineral muy curioso y una Cierva de la familia 
de las Gacelas. A los laterales de la serie que llevo 
descrita se encuentran también en el suelo productos di- 
versos de minerales y mariscos, fósiles de gran tamaño 
y petrificaciones, siendo la más notable. Sobre unos grue- 
sos ateneros de barro cocido; hay también una piel de 
Caimán notable por su formidable espesor y consisten- 
cia.'^ 

"Para dejar terminada la descripción de esta parte 
del Gabinete de Historia Natural, es preciso retroceder 
á la derecha de la entrada y demostrar en sus paredes 
42 cartelones llamados planchas murales sobre lienzo 
ahulado de negro, sus autores son el Dr. Gervais y el 
publicista Masson que representan variadas coleccio- 
nes de dibujos de colores, imitando con toda perfección 
los objetos que para el estudio práctico, allí han reuni- 
do los sabios naturalistas, pertenecientes á los tres rei^ 
nos animal, vegetal y mineral, desde su forma primiti- 
va hasta su disecación^ por lo que se ven las partes del 
cuerpo humano reunidas y separadas, con sus nombres 
propios y sus diversas faces y colores, en gran tamaño 
y hasta mínimas dimensiones: se ven sin piel, con la 
musculatura manifiesta, así como todo el ramaje de ve- 
nas y de arterias, de nervios y tendones, de vasos y de- 
más sistemas del cuerpo humano, y todo el organismo in- 



424 HISTORIA 



terno como el corazón, los pulmones, el hígado, las en- 
trañas abdominales y aparatos generativos; la parte 
huesosa en conjunto y separada, admirándose entre és- 
to la espina dorsal en «us dos principales faces, ocupa- 
das sus hoquedades por la médula, cuya fuente ó manan^ 
tial es el cerebro desde donde camina humedeciéndolas 
por el centro .de las vértebras hasta el coxis, en esta 
principal subdivisión del cuerpo humano, como lo hace 
por todas las demás/' 

''En una de las planchas murales, se manifiesta un 
busto femenino, que como si fuera de cristal se traspa-, 
rentan todos los Intestinos contenidos bajo el tórax y la 
región humbilical perfectamente delineados y coloridos. 
Otro cartelón presenta cráneos, mandíbulas, carpos y 
metacarpos, húmeros, dedos, rótulas, tibias, etc.^ en es- 
tado de completa disecación. Otro el esqueleto huma- 
no en sus dos principales faces marcando el nombre de 
cada hueso. Lo mismo se ve en otros cartelones refe- 
rentes á la disecación dé diversos cuadrúpedos, aves y 
peces.'' 

"La Geologííi tiene también destinadas sus planchas; 
la Zoología otras así como el reino vegetal cuenta las 
suyas, en que se describen las raices, los tallos, la her- 
borización, la flora y unientes con su clasiñcadón de pó- 
talos, cálices, pistilos con coloridos y cualidades." 

''Los cartelones referentes al reino mineral manifies- 
tan las produciones infinitas que contiene, las cristaliza- 
ciones, las estalactitas, y eSítalacmitas. Los de mariscos 
por lo consiguiente son variados é instructivos. Uno 
designa los fósiles, y en otro par medio de un ingenioso 
mapa de colores las capas de que se compone la costra 



DE PUEBLA 426 
— —'■—^■'" — ■f.-f.- "> 



del globo terráqueo. Y en otro más las proftindidades 
del mismo globo, y los sitios en que se forman las cris- 
talizaciones. En el estante número 1 sé cóntieiieii ejém- 
plareá variados del reino animal en sujetos disecados, 
y conservados otros por preparaciones químicas, como 
Quirópteros, Cuadrúmanos entre los que sóbréi^ale un 
facsimilé de una gigantesca mano de Qorila, ün Orang- 
gutan, uh gran murciélago. Hay también allí fcnónie- 
nos singulares como uri gran cráneo también de Orang- 
gutan, en cóntrapósiciíSn dé un pequeño esqueleto que 
por sus largos brazos manifiesta haber pertenecido á la 
raza dé íos macacos. Hay allí (además) algunos anima- 
les conservados en botellas de espíritu de vino. En la 
palote inferior del mismo estante hay acopiados y coloca- 
dos enbuto orden multitud de caracoles, conchas y otros 
mariscos, ó ejemplares de moluscos muy variados, así 
como hermosas producciones de coral, pómez, esponjas, 
y ramajes submarinos que tanto enriquecen los gabine- 
tes de -Historia natural. Tátnbién en este estante se 
guarda un ejemplar de mono del Senegali" 

"En el estante 1.^ hay en gran tamafio para el estu- 
dió áhatómldo un ojo y una oreja humanas Con todas sus 
partículas y dependencias. EA él 2.** estante hay vaHos 
ejemplares de Félidos, entré ellos un Tígfrino cazado en 
terrenos de Izácar Matamoros, una Zorra y Ortolina. 
En la parte inferior del estante hay una colección dé mo- 
luscos en 84 cajitas." 

' "Kstante número 3 en su parte superior hay doQé 
ejemplares de animales carniceros y marsupiales. En 
la parte inferior 78 ejemplares dé moluscos eñ sus res- 



^ti£ HISTORU 



^»^"í" 



peetíT*» cajíto». En el estinte Dúmero 4 hay 24 ejem* 
piaren, de roedores, como ratones, tuzas, conejos, liebres, 

y en Ja p^rte inferior 77 ejemplares de moluscos en car 
jjUk £n!el 5.^ estante hay nueve ejemplares de paqui- 
dennoil y desdentados, y alli se deposita un vaso de cuer- 
pq de Rinoceronte^ obsequio de Monseñor Guillow." , 

"En la parte inferior de la derecha hay ^1 ejémpla»- 
res de zoófitos, y en la izquierda 79 pomos de productos 
orgánicos. En el estante 6.^ hay 28 legajos encartona- 
dos á manera de volúmenes conteniendo la diversidad 
4c la Flora Francesa, con documentos auténticos y ade- 
más cuatro tomos en folleque tratan de la propia ma- 
teria.'' 

"En la parte inferior se ven multitud de ejempla- 
res que presentan la diversidad de maderas que produ- 
cen los terrenos del Estado; haciéndose aquí relación de 
fósiles diversos que manifiestan húmeros, rótulas; fému- 
res, tibias, tabas, y otros huesos de gran tamafio y rara 
configuración. En el estante 7.^ h^y }2 ejemplaresde 
aves de rapiña diversas, entre ellas iin gavilán joven 
que amenaza á una víbora pnroscad^ en un troDi^ort En 
la pArto inferior hay 12 ejemplares de producciones y 
seinillas vegetales de los más raidos/' . ' 

, "En el estante 8.^ hay diez ejemplareis de av^.rapa^ 
ees diuroas. En la parte inferior bajo los númeoros 3 y 
4 Higuenejomplajras de varias flores agripólas y medi^ 
cinalcs. En el estante 9.^ hay 15 ejemplares de aves 
rapftces diufn(^s. . En la parte inferior bajo los números 
cljfco y<^iíj[,j.s¡¿:uen los ejemplares agrícolas ^y .fructífe- 
^rw or|^l9j%l$^^.de imitación. En el estante 10 jiay sie- 



DE PUEBLA 427 



inferior bajo el número 7 siguen los productos relacio- 
nados. En el estante 1 1 hay nueve ejemplares de aves 
rapaces nocturnas, y en lá parte inferior bajo el número 
8, setenta y cuatro cajitas de semillas diversas. En el 
estante 12 hay 32 ejemplares de aves dentrirostros, y 
en el inferior bajo los números 9, y 10 setenta y dos ca- 
jitas con muy variados ejemplares 'geológicos. En el '' 
estante 13 hay treinta avecillas dentrirostros y en la 
parte inferior bajo los números 11 y 12, ciento sesenta 
y cuatro cajitas con gran acopio de ejemplares zooló^- ' 
COS. En: el estante 14^ veintisiete avecillas preciosas 
de la^ familia dentrirostros/' 

"En el estante 15 hay un gran huevo de Avestruz,' 
y en- la parte inferior bajo los números IS, 14, 15, y 17, 
dos cajitas con ejemplares geológicos. En el estante M, 
treóe aíves fierirostros. En el estante 17, cuarenta j^^ dos- 
avecillas carirostros y en la parte inferior bajo los -nú- 
meros l4>, 17 y 18, ciento setenta y áós bajitas con ejém- ' 
piares geológicos. En el estante 18, cuarenta aves Üb- ■ 
nirostros. Sobre los estantes 15, 16, 17, y 18, hay^eten- ' 
ta y ciiico legajos encartonados que deben <íonténei* es- 
tudios sobre los objetos que allí se contienen.'* í j ^ » 

''Entre estos y los estantes que siguen hay una imagen 
de la Virgen de los Dolores en un marco dorado^ pon la 
especialidad de que, excepto el rostro, manos ^^ pié^, y> 
las caras de los serafines que lá acompañan, 4oda eséd 
revestida de finidimas plumas que imitan les. colores. y « 
repliegues de túnica y manto, asi como los cambiantes 
del í3eiaje que la rodea. Mide cosa de dos tercias de 
largo, por media vara de ancho, y es un objeto 4nuy cu- 
rioso más propio de un museo que del lugar que ocupa. . 



438 HISTORIA . 



Se encuentran en el suelo de este mi^mo triayecto seis 
grandes caracoles, cinco ejemplares del ladrillo compac- 
to y hermoso, que inventó el Sr, D. Ignacio Guerrero, 
y además donde se. en^vientra^l cuero del paquidermo 
Aligador ó Caimán del que se ha: hablado ^ntes. En 
el estante 19, hay treinta y seis avecllUs beUisimifó'cor 
nirostros. En el 20 hay, y eptinueve avecillas, y áeis 
niditos con ejemplares de empoUación de los mismos 
conirostros. En la parte baja, de los dos* estantes hny 
ciento sesenta y ocho cajitas que. con tienen varios ejem- 
plares geológicos. En el e$tante 21 se contienen cin- 
cuenta y cuatro aves tornirostros y un nidito de. los* mis- 
mos/'. . 

"En el estante 22 hay ventiseis aves sindáctilas y tre- 
padoras, entre ellas dos hermos^^s guacamayas de los 
má3 vívo^.colpres. En el bajo de estos estantes conti- 
tinúa la colección : de ejemplares de paleontología en 
ciento cuí^re^ta y dos cajitas, En el estante 23. hay 
venticuatrp s^ves trepadoras. En el estante. 24 hay. diez 
y seis de las mism^ entre, ellas, d.Qs Peco de Canoa muy 
singula^res. . En los. b^os de estos estantes hay ciento 
treinta y dos cajitas con ejemplares mineralógicos/' 

'*En el estante 25 hay seis aves gallináceas, faisán, 
garza, polla, y gallo, un pavo real, lina guméa y un pe* 
nélope; allí mismo. hay un Faisán Real muy hermoso, y 
unafive del Perú de prolongada cola y de colores muy 
bellos. En el estante 26 hay diez y siete aves gallina-^ 
ceas y un bellisimo Quetzal. En los bajos de estos estan- 
tes hay ciento treinta cajitas con productos mineralógi- 
cos. En el estante 27 hay diez y nueve aves entre las 
(7¿/^6'e numeran palomas diversas. En el estante 28 hay 



i ■ 



DE PUEBLA 429 

diez y aiete 9,ves zancudas entns elfas la rara Eñpátula^ 
En los bajoa se cuentan cincuenta y nueve ejemplares 
de mineralogía. En el estante 29 hay ventiuna aves 
zancudas. En el estante 30, diez de las mismas zancu* 
das entre ellas la grulla, la ceniza, dos pintada^;, y nn 
pajaro tricolor.'' . j • 

"En los bajos haj^Mvenciseis ejemplares de mineralo- 
gía.. En el .estiinte 31 hay diez y seis aves zancudas 
entre ellas el original Sacabuche.'- 

"En el estante 32 hay catorce aves palmípedas, entre 
ellas la Pamcda el Cormehuas y el Ave- loca. En el es- 
tante 34 hay trece aves {palmípedas muy esqui^itas. En 
los bajos de estos tres últimos estantes se encuentran 
ciento treinta y seis ejemplares de mineralogía, y junto 
á ellcis, en el suelo, dos gruesos tubos del gran carrizo 
llamado Tarro.'* 

*?E1. salón en que todo esto se encuentra mide de lar- 
gó 68 vara», por 7 de ancho, y 5 de altura; tiene siete 
ventanas' al oijente, una puerta al norte, otra al occiden- 
te, y otra al sur, la más practicable es la del norte, to- 
das dan á loe píisillos.'' 

"Debe advertirse que los carteles 6 planchas murales, 
que hay colgadas á la izquierda de la entrada, y por 
otros sitios del salón, se deben al estudio y trabaja de 
algunos profesores aventi^jados del propio Colegio, que 
trazaron los dibujos y dieron los coloridos sin más apa- 
ratos que sus propias manos, quedando también hechos 
que parecen exquisitos grabados; extendiendo el estudio 
respecto de mariposas y otra diversidad de insectos, 
que después de usar para distinguirlos del microscopio 
tuvieron la pacMencia do ir aumentando científicamente 



430 HISTORIA 



su tamaño hasta una pulgada por lo que las lieildres, las 
pulgas, las chinches, Phihit*u$ pubis, y los diversos pio- 
jos que existen se ven perfectamente en toda su cáprí. 
chosa y rara configuración 

**Por último, hay un pequefio gabinete que puede con- 
siderarse como el laboratorio para que los alumnos 
aprendan alti á disecar los animaieá^ á engarzar sus 
partes huesosas, á revestir sos formas con la debida 
propiedad, ya con su piel y su plumaje; ya para dibu- 
jar su fisiología, modularlas, clasificarlas, y componerlas; 
para todo lo cual hay todos los instrumentos y útiles ne- 
cesarios; la puerta incrustada de este gabinetíto d{( al 
gran salen del prin<!;ipal/' 

"Oomo sucede con frecuencia en el gabinete de 200- 
logía ó sea de Historia Natuml que las personas encar- 
gadas de la colocación de los objetos, los cambian de 
estai!)tes, y aún á los del suelo, hé notado que muchos 
ejemplares de animales como de otros objetos j^a no 
ocupan los lugílres' en que tomé: loií apuntes de consi- 
guiente no van de acuerdo los brevetes que tienen ai pié 
en dichos estantes, y esto produce confusrpneé que por 
mi parte dejo salvadas ,para el buen juicio de. los visi- 
tantes al Qalón." 

Hasta aquí el distinguido y laborioso hijo de Puebla 
Sr. D. Mariano Ramos, en su impreso que he citado. 

Hubo en este Colegio Garolino un cuadro muy- nota- 
ble de Diego Borgrarff que mandó avaluar el General 
Traconis á causa de que pretendió comprarlo elSr, D. 
Lorefnzo Ceballosj lo avaluaron dos ó tres peritos, y todos 
lo estimaron en el precio dé más de 2,500 peso8¿ por lo 
que ñor lo compró dicho señor, Ceballos, representaba 



DE PUEBLA ' 431 



esa pintura la Concepción de la Virgen, tenia la firma 
de Borgraif, y la fecha de 1635; estaba maltratada, las 
ropas blancas se hablan puesto amarillentas, pero era 
de un mérito indisputable tanto en este colegió cuanto 
en ei de San Gerónimo (después Aduana) hubo bibliote- 
cas muy numerosas y escogidas, y el aflo de 1844 se es- 
tableció en el primero la "" Sociedad literaria'^ que algo 
aumentó la Inblioteca. 

La Escuela de Medicina se estableció en Puebla el a- 
fio de 1833, tomando un decidido empefio en ello el Sr. 
General D. Cosme Furlong, que era Gobernador eíiton- 
ceSy y por un decreto de la Legislatura. D. Mariano 
Marín, y el General D. Manuel Rincón, que también de- 
sempeñaron el Gobierno del Estado, hicieron grandes 
esfuerzos para establecer ese plantel, logrando el últi- 
mo iiiaugararlO;el afio de 1835, aunque no se precisaban 
loe fondos para sostenerlab 

El de 1854 36 interrumpieron los cursos de las cátedras 
que se' daba» en^ esta Eseuela^ en Enero de 1855, fué 
chAieunáda peor wden del Presidente de la República D. 
Antonio López de Santa Anna; pero el Gobernador libe- 
ral D. Francisco Ibarra : la voltio á establecer el mé& de 
Abrildelaftodel856. LaKegeneiadel Imperio la mandó 
clausurar el afio del863yyeníel de 1868 se volviáá esta- 
blecer, ocupando elattíguo Colegio de S; Juan y S: Pedro. 

£1 2 de Abril de 1891, se inauguró el Palacio del Go- 
bierno del Estaóo en este edificio^ pol* lo que se quitó de allí 
la Escuela de Medicinadla que desde Enero 4e ese mismo 
aflo se había trasladado al Colegio del Estado^ antiguo 
Carolino,enel que se le sefialó.eUercerpatío^oI segun- 
do piso dándole entrada porcia oálle/ €lel mismoCaroUno. 



43? HISTORIA 

Es la Escuela de Medicina un establecimiento perfec- 
tamente montado, aunque adolece el local de algunos 
defectos para una institución de esta naturalezía. 

Pwebki cuenta tíoií una *' Academia de Bellas A!»tes," 
que fué fundada en el afio de 1812 por el* Presbítero D. 
José Antonio Jiménez de las Cuevas, uiiít dé tósKombres 
más notables que ha producido el Estaco de Puebla' y 
del que hay muy pocas noticias biográficaá, por' lo que 
aunque ligeramente dcáré una idea de él. Nació' este 
Ilustrado Presbítero el día 17 de Bnenro del año de 1755 
en S. Andrés Chalchicomiüa^ mis padres eran- muy po- 
bres, á los veinte años de edad vino á Puebla A estudiar 
atenido á la bondad y escasísimos recursos de un orga- 
nista del convento del Oarmen^ quien *áe empeñó con un 
religioso del mismo para que se le diera un iiugaf de a- 
graciado de i^apa, en el SeminaHo' Palaf o>:sia^o^ oo6á que 
le consiguió el religioso; en trece meses cowctayó'el es- 
tudio de , dramática y eia ella como en la»: demás; mate- 
rias obtuvo las priineras .califieiacioaes^ «ha^biendo^ con- 
cluido FilQ$ofi^ y Teología, inmediataiaQntffuónoiiibra- 
do catedr?ético. de la pdmer.a¿ ! i j- ;. .\ .. ) ; . 

■ Vivió con tanta bumriláad ^le nótenla má^' qué un 
vestido despreciable/ una; maflank inüy Aria 'to sorpreti 
dióelSr, ObispoPérfez ten el cuarta ftíi que vivía^ ©alia de 
los Gozos y ai que lo iba á visitar el Prelado^ ' calen tAndose 
jurt to á una lurabraáadje carbón, el Obispo se retiró y ¿ los 
pocos momentos le mandó regalar una ríca capa de pa- 
ño negro. Se le veía comer en -las fbndás más baratas 
no obstante esto hacía diariamente limosnas especial- 
mente á los nifios, esquivaba todo género de convites y 
reuniones, lo que le valió c^e ^^ \% ta^Yvccra dé misántropo 



DE PUEBLA 43o 



y de hipócrita, al mismo tiempo que fué nombrado 
catedrático de Filosofía, se le destinó á las de sintaxis 
latina y oratoria. Sirviendo ésta se opuso y obtuvo la 
de prima de teología, que sirvió treinta y ocho años, en 
cuyo desempeño murió, siendo también regente de es- 
tudios cuando falleció. Se acostaba á las doce de laño- 
che, se levantaba á las cuatro de la ma ñaña, estudiaba 
dos, tres y hasta cuatro horas diarias, en su humilde 
cuarto, leyó cuarenta veces la Biblia, explicaba la doc- 
trina cristiana los domingos á los niños en el templo de 
San Felipe Neri ó la Concordia. Su profundo saber se 
conoció en una controversia ú oposición que sostuvo 
sobre toda la Suma teológica de Santo Tomás, con los 
afamados teólogos Llave y Moreno. 

Fué uno de los que cuidaron con gran empeño y mi- 
nuciocidad las rentas del Seminario Palafoxiano, con 
más interés que si fueran propias, cuidando su inversión, 
cubriendo algunos desfalcos con hábiles combinaciones. 
Se deben á su caridad los premios establecidos y dota- 
dos competentemente, con que los seminaristas eran es- 
timulados, separó las viviendas por facultades. En su 
rectorado accidental de ese colegio pensó y promovió 
que se asignaran al Seminario como fondos el tres por 
ciento de la cuarta y media parte episcopal de los nove- r 
nos, pero se le convenció de la ninguna necesidad que 
habla para ello, cuando con solo orden en la administra^ 
ción de las rentas, éstas bastaban á llenar las necesida- ' 
des del colegio, entonces tomó mayor empeño y logró 
ver las rentas al corriente. Por fin pensó en fundar u- 
na Academia de Bellas Artes en Puebla,, la que fué a-. . 
probada por el Gobierno el 28 de Marzo de 1812, insta- 



434 HISTOKIA 



lada solemnemente el 25 de Julio de 1813 y confirmada 
con las reformas oportunas por el 4.^ Gobernador del 
Estado, General D. José Antonio de Echávarri y el Congre- 
so Constituyente del Estado, el día 24 de Mayo de 1824. 
Para la dirección de este útilísimo plantel, se creó una 
Junta compuesta de un Director eclesiástico y veinticua- 
tro socios: doce eclesiásticos y doce seculares. 

Jiménez de las Cuevas murió teniendo la satisfacción 
de ver completamente establecida la Academia. 

También tomó empeño en el fomento de ella, entre 
todos sus directores, el Presbítero D. Antonio María de la 
Rosa, que fué mayordomo de los conventos de monjas 
de la Soledad y S. Gerónimo. Se llegaron á establecer 
en dicha Academia dos escuelas gratuitas de primeras 
letras para niños y una para niñas: la escuela de dibujo 
que fué nocturna para niños y otra para niñas. Allí se 
enseñó el dibujo por el notable pintor paisagista, y de 
figura D. Julián Ordoñez, hijo también de Puebla donde 
nació en 1784, discípulo de Miguel Gerónimo Zendejas^ 
Ordofiez duró enseñando el dibujo en la Academia, cua- 
renta años, desde que se instaló en Julio de 1813, hasta 
que murió el 7 de Diciembre de 1853. 

El célebre arquitecto y pintor, D. José Manzo, ense- 
ñaba también dibujo en el mismo establecimiento, y D. 
José María Legazpi notable retratista en cera, fué precep- 
tor de primeras letras, así como también D. Ángel Ber- 
mudez. 

El 9 de febrero de 1849, con la protección del Gober. 
nador del Estado, Don Baltazar Furlong, se estableció 
una lotería á favor de la "Academia dé Dibujo," y se 
dispuso que se trasladara del Colegio Carolino á la Acá- 



DEPUEBAL '335 

■^— — -•~~— — -■ • • ' , ■ 

demia el Museo de antigüedades del Estado, deiqnetra- 
taré después. En 1861 se enrinqueció dicha Academia 
con. muchas délas pinturas que habían pertenecido á 
los conventos extinguidos. Hay cuatro salas para los 
alumnos de dibujo, provistas de todos los útiles necesa- 
rios, con >^uenos modelos en yeso, cuadros con vidrieras 
con dibujos antiguos y modernos, obras de algunos discí- 
pulos aventajados, al crayon, lápiz plomo, acuarelas etc. 

Esta Academia de Bellas- Artes está situada en la ca- 
lle de las Bóvedas de la Compañía núm. 10. El edifi- 
cio es bren construido tiene un patio cuadrilongo, como 
de cincuenta varas de largo por treinta de ancho con 
portales á los lados oriente, sur y norte; en los muros 
de este patio están suspendidos trece cuadros de dos y 
media varas de alto por una y media de ancho, de es- 
cuela antigua española ó imitación de ella, representan 
á Jacob y sus hijos padres de las doce tribus israelitas 
y otro el grupo de Laócoonte y sus hijos muertos por 
unas serpientes. 

Dos grandes puertas dan entrada á los salones de lec- 
tura y de escritura de enseñanza gratuita, regularmente 
amueblados. En el centro del patio hay una fuente de 
muy antigua construcción, en el ángulo noroeste está el 
pasillo para otro patio y en el ángulo noreste está la es- 
calera para los departamentos superiores, y la habita- 
ción para el encargado del establecimiento y en otra 
pieza hay una biblioteca con 18 ó 20 estante», que con 
tendrán aproximadamente como dos mil volúmenes. 



CAPITULO XXfV. 

Casas Mt/NrciPALE»- Carceb- Rastro. Plaza de mek 
GADO, Panteón de la Agua Azul. Alumbrado. Re- 
lojes PÚBLICOS. HI8TOKL4 DEL RELOX DE CATEDRAL. 

Palacio de Gobierno. Alhondioa. Cámara Legis- 
LATiTA. Palacio de Justicia. Museo. Monumentos 
Públicos. Paseos. El Teatro en Puebla. Algunas 
fundaciones particulares. Casa de Maternidad. 
Asilo de mendigos. Hospital deÑiños.Teresianas. 



I as Casúíi Consistoriales! de Puebla, ó Palacio Muüí- 
*^^cipal, como hoy se les llama, forman un edificio si- 
métrico en su exterior, pero muy irregular en su inte- 
rior, que está situado en el portal que se conocía por 
(le ^^ La Audiencia,'^ y ahovñ por de *^ Hidalgo/^ ocupan 
desde el centro de él, hasta la esquina de la primera 
calle de Mercaderes. Este edificio fué en su origen de 
un sí)lo piso, con un portal de pilastras cuadradas: en 
el año de 1713 se reconstruyó en su totalidad/ á todo 
costo^ 80 presume que en esafepoew 51.^ prolongó el portal 



DE PUEBLA 437 



de arcos hasta la esquina de la calle de Guevara. Se- 
gún indica la distribución del local, este se hizo única- 
mente para el Cuerpo Municipal, aunque con alguna 
amplitud, pero su buena ubicación, unida A la carencia 
de un edificio especial para ei Gobierno del Estado hizo 
que este hubiera arrendado para sus oficinas la mayoj» 
parte del municipal, después que desocupó el Obispado- 
La necesidad de establecer los salones de recepción, de 
acuerdos, de descanso, y las piezas necesarias para ins- 
talar la secretaria particular del Gobernador, las seccio- 
nes de Gobernación y Milicia, las de Justicia, Hacienda^ 
Fomento, y en estáis los archivos, para utilizar el gene- 
ral, hubo necesidad de agregarle otro departamento en 
el último piso, esta fué la causa de que. se deformara el 
edificio, perdiendo su regularidad primitiva. Por el año 
de 1853 se estableció en la parte baja la Mayoría de 
Plaza, y con motivo de los sitios y revoluciones, hubo 
épocas en que las Casas Consistoriales se convirtieron 
en un verdadero cuan el, porqué unas veces por guar- 
dias de honor, otras por numerosos retenes, el local ser- 
vía de asilo á tropas más ó menos educadas, pero que 
todas lo maltrataban. 

En la planta baja hay un patío regular que tiene en uno 
de sus ángulos, una pieza, y una pequeña caballeriza, la 
primera ha servida de calabozo algunas veces, cerca de 
la puerta principal hay una pequeña pieza que se ha 
utilizado para cuarto de banderas, durante el arrenda- 
miento al Gobierno. La tesorería Municipal se colocó 
también en la parte baja. A la izquierda de la entrada 
del zaguán hay una curiosa lápida antigua que dice: 



438 HISTORIA 



Señor D. Felipe V. por la gracia de Dios, hiendo 
Alcalde mayor de esta nobilísima ciudad 
El Sr. D. Juan joseph de Veytia Linage, Caba 
Uero de la Orden de Santiago del Consejo de S. 
M. en el rea\ y Supremo de Indias. Se reedi 
ficó este palacio y las Casas de Propios y Rentas 
año de 1T13.'^ 
Los salones del Municipio y los del Gobierno, cuando 
estuvo allí, estaban bien amueblados y alfombrados, ha- 
bía varios retratos de algunos Presidentes de la Repú- 
blica, y eran los del Sr. D. Tenito Juárez, D. Sebastián 
Lerdo de Tejada, el Sr. General D. Porfirio Díaz, D. 
Ignacio Zaragoza. Adornaban el local unas estatuas de 
yeso del Benemérito D. Miguel Hidalgo, del Sr. D. José 
María Morelos, de D. Vicente Guerrero y de D. Ignacio 
Zaragoza las cuales hizo el Sr. D. Pedro Centurión. 

El archivo del Ayuntamiento está casi todo cuidado- 
samente empastado, y ordenado. En la pieza donde es- 
tá existe el cuadro de un religioso franciscano con un 
plano topográfico en la mano, que dicen es el de Pue- 
bla, y el religioso ser Fr. Toribio Benavente MotoUnia 
están además en el cuadro un español y dos indios, uno 
de estos está clavando una estac>a en el suelo„ y el espa- 
ñol tiene en la mano un cuadrante, una regla, y un 
compás. Este cuadro fué pintado por el Sr. D. Agustín 
Arrieta, y verdaderamente no se ha podido definir la 
idea que tuvo al pintarlo dicho Sr. Arrieta. 

La rep<5sición y ornato del portal Hidalgo se debe al 
Sr. D. Ignacio Guerrero y Manzano, de quien tendré 
que ocuparme con alguna frecuencia porque fué uno de 
}os hombres mAs útiles, laboriosos, y honrados, que en- 



DE PUEBLA 439 



tre otros muchos ha producido Puebla donde nació el 
afio de 1811, y murió el ;Í0 de Abril de 1889. Era co- 
merciante y gozaba de una justa estimación entre todos 
sus compañeros y en la población en general; mirando 
que el portal de Hidalgo ostentaba en su techo las vigas 
toscas y desnudas, y estaba pintado de diversos colores 
que le daban un aspecto desagradable excitó á todos los 
comerciantes del mismo portal para que se le decorara 
convenientemente; comprendiendo todos la utilidad de 
esta iniciativa se prestaron gustosos, se le puso cielo 
raso, se uniformó en lo posible la pintura de las colum- 
nas y fachadas. 

Esto lo hizo el 8r. D. Ignacio Guerrero con el simple 
carácter de particular, porque después ocupó con justi- 
cia un sitial en el Ayuntamiento. 



La cárcel pública estuvo muchos años en Puebla situa- 
da en los bajos de las Casas de Cabildo teniendo entra- 
da por el que hoy llaman "Callejón del Teatro,'' y se 
conocia antes por "Callejón de la Albóndiga." Antigua- 
mente tenía un solo patio, y los presos dormían hacina- 
dos en unos cuartos estrechos. El Coronel Flon mandó 
enlozar el patio y blanquear y asear en lo posible los 
cüartoa 

Esta cárcel estaba atenida á los recursos municipales, 
y sufría las alternativas de estos. El año de 1834 otro 
hijo de Puebla, de quien ya rae ocupé al narrar el cole- 
gio Carolino, el Sr. D. José Antonio Cardóse unido al 
&Y D. José Salas, también nacido en la misma ciudad, 



440 lllSTOHÍA 



acometieron la obra de caridad de ministrar de su pe- 
culio alimentos á los presos más necesitados, empeza- 
ron por remitir á la cárcel cuatro ó cinco, comidas dia- 
rias, el número de necesitados aumentó, por lo que los 
señores Cardóse y Salas llegaron á proporcionar diaria- 
mente el año de 1835 hasta cuarenta comidas comple- 
tas, después ministraron algún dinero, y por fin cuida- 
ron de que no les faltasen vestidos á los presos, y aun 
á sus hijos. 

El mismo Sr. Cardóse para aumentar los recursos 
organizó una original -cofradía que se llamó de los Her- 
majioH de la Caridad j tomando este nombre de los anti- 
guos, que ya he mencionado, se compuso solo de carga- 
dores de las esquinas, de la plaza, y de las casas de co- 
mercio; su objeto era cargar y acompañar á los cadá- 
veres, fué su director el Sr. D. José M. Cardóse, al que 
se ocurría á pedirle toda la cofradía , una tanda, ó los 
cofrades que se necesitaban, mediante la donación de 
una limosna de la que la mitad era para los Hermanos 
que asistían, al entierro y la otra mitad se destinaba al 
fondo, que se invertía en la caridad de los presos de la 
cárcel. Esta hermandad duró bien organizada hasta el 
año de 1855. 

Desde el 20 de Enero de 1825, gozaron de más am- 
plitud los presos de la cárcel porque todos los sentencia- 
dos á presidio pasaron al local que se había señalado 
para él en el antiguo colegio de jesuítas de S. Ignacio 
frente al Hospicio. 

líl año de 1867 construyó el Sr. D. Ignacio Guerrero 

la nueva cárcel en el ex-convento de S. Juan de Dios, 

con el objeto d^ conseguir el local que ésta ocüpalDa ei; 



DE PUEBLA 441 



el callejón de la Albóndiga, para levantar allí el teatro 
que lleva su nombre, pasándose á los presos ese mismo 
afio. 



El Bastro ó Casa de Matanza de la ciudad estaba si- 
tuado antes en la callé del Destierro, era un estableci- 
miento montado á la antigua, y solía carecer de agua, 
además su ubicación era antihigiénica por lo que se pen- 
só en colocarlo en mejor local. El afio de 1886 se inicia- 
ron los trabajos preliminares, y en el siguiente se conti- 
nuó la obra levantándose el edificio en la calle del Rio 
de S. Jerónimo, se le hizo una fachada de gusto moder- 
no, y se inauguró el 15 de Septiembre del afio de 1887. 

Hace algunos años el Ayuntamiento casi no percibía 
ninguna utilidad por abasto y degüello, pues aunque la 
matanza anual era de 80, á 100,000 cabezas de ganado 
lanar y vacuno los padres jesuítas tenían dos rastros 
para los colegios de la Compafiía, y había otro para to- 
das las comunidades, y el municipal; pero los introducto- 
res de ganado eludían el pago conduciendo las reses á 
los rastros de los jesuítas y comunidades mezclado con 
las que estos recibían de las haciendas ^e ellas. 



La plaza del mercado estuvo en la Principal ó de Ar- 
mas, el Gobernador Coronel D. Juan José Andrade la 
mandó quitar de allí el mes de Enero del afio de 1832, y 
se fijó para establecerla en media manzana de la que 
forman las calles de la Portería de la Santísima, hoy Por 
firio Díaz, frente de la iglesia de Santa Catarina, y Cos- 
tado de Santo Domingo, pero por muy costoso el proyec- 



9M 



442 HISTORIA. 



to no pudo realizsarse, y se eatableció, en l^ manzana si- 
guiente al norte, en tin lote del convento de Santo Do^ 
mingo, ampliándose después. 

Hoy forma la plaza de mercado un cuadro que mide 
200 vara^ por lado, en el que en la Calle de la Cruz 
de Piedra, y en el ángulo que forma ésta con la 2.* de 
Sto. Domingo, tiene incrustadas varias casas, lo mismo 
que en la calle de Arista, cerca de la esquina con la de 
la Cerca de Santo Domingo. Divide la plaza de las ca- 
sas por el lado oriente, la calle ó callejón déla Reforma, 
que se abrió en prolongación de la calle del Estanco de 
Mujeres para unirla con la de los Gallos, el 18 de Septiem- 
bre del año de 1856, derribándosela capilla del Capítulo 
que he descrito; en el ángulo sudoeste está la plaza lla- 
mada del maiz. 

- El día 15 de Octubre del año de 1854, se colocó so- 
lemnemente la primera piedra de la serie de locales que 
constituyen la actual plaza, desde esa fecha se fué am- 
pliando lentamente, y el año de 1873 se edificaron en 
el atrio de Santo Doiningo todos los locales para tiendas 
y otros comercios desde el "Teí'cer Orden'' hasta el pié 
de la torre del templa, én la calle de Arista y después 
en la de la "Cérea de Santo Domingo." 

Tiene la plaza seis entradas que llaman portillos, dos 
por Ja oalle'dB*'Arifeta,-dos por la de la Cerca de Santo 
Domingo,? y dos-por la de la Cru^ de Piedra además del 
callejón de la Refortna. 



En Noviembre del año de 1827 se prohibió poruña 

ley, el que fueran sepultados cadáveres en las iglesias, 

y empezaron á llenarse los panteones de San Francisco, 



/ 



DÉ PUEBLA. -'443 



San Antonio, Xalnenetlay y el Carmen; el año dé ^¡1833 
• 8e "hizo camposanto el extenso' terreno que* ^ media 
entre la casa de baños termales delvPaseó Nuevo, '^ el 
• édfflcfty de S. Jarier, en cuya iglesia también se^ siéf^lta* 
ron varios cadáveres, de los epidemiados' del Gotera 
Morbus. En los atrios de las iglesias de la Concbrdia, 
Analco, laMerced, S. Pablo, S. Pablito, y S. Juan* del 
Río, se inhumaban también cadáveres desde que fun- 
daron esas iglesias, hasta el citado año d^ 1827. El 20 
de Mayo de 1880, quedaron clausurados los panteones 
referidos, á causa de que el día 6 del mismo se estrisnó 
el de la "Agua' Azul,'' nombre d^l rancho mriiediato. 

Este panteón es municipal, al sudoeste de la ciudad, y 
como á media legua de ella se levanta la fachada de él, 
que es un pórtico suntuoso de orden compuesto, estilo 
romano, formado por altas y gruesas columnas de can- 
tería, que sostienen una cornisa sobre la que descansa 
un airoso frontis, triangular, descansan estas columnas 
sobre una gradería proporcionada. Se llega á él por 
una amplia calzada sembrad^ de árboles á sus dos la- 
dos, y por la que están tendidos los rieles de una: tran- 
vía que pasa por la puerta del panteón y continúa has- 
ta la fábrica de Amatlán, Del pórtico de él, se pai&a á 
los salones destinados al despacho, administración, depó- 
sito de cadáveres, anfiteatro para las autopsias, vivien- 
das de dependientes, etc. y después al gran -cementerio, 
que no tiene portales ni gavetas ^^egún el uso antiguo, 
pero en cambio contiene suntuosos monumentos, ^y; cons- 
trucciones costosas y de mucho gusto, mide iá;^ área del 
panteón 56,179 metros 52 centímetros cuadrados,. y es- 
tá limitada en todasu extensión por unaaUa.ceroaqüe 



444 HISTORIA 



i 



sigue la fígura del terreno que es un cuadrilongo cuya 
parte más larga es de norte á sur, y está dividido en cin- 
co clases ó categorías, en lo que se llama primer pan- 
teón, el que se comunica con el segundo recientemente 
agregado por una puerta abierta en la cerca al norte, 
siendo este segundo departamento más grande que el 
primero. En este el terreno está dividido por callejuelas 
á cuyos lados se encuentran los sepulcros. 

■ 

Cerca de la entrada hay un gran macetón, y dos bo- 
nitas fuentes de ñerro pintadas imitando mármol, en el 
centro está un gran sepulcro de ladrillo y sobre de él 
un azulejo que conmemora la fundación, y dice: 
"Aquí yacen los restos de la niña 
M*. Merced Huerta. Falleció el 5 
de Mayo de 1880, y se sepultó el 
día 6 del mismo, siendo la funda- 
dora de este Panteón." 
**A los 7 meses 17 días de su edad.'' 
"Este recuerdo lo dedica su padre á su 
hija querida.'/ 

Rodeando á este están los sepulcros, en todos los que 
se nota un gusto especial, en unos se nota la riqueza de 
los deudos, y en todos un sentimiento cristiano y una 
poesía pura y sentimental que conmueve. El visitante 
no encuentra allí epitafios ni inscripciones en los 
que se revele el extravío de los sentimientos, las ter- 
nuras sagradas de los hijos, los padres, los hermanos, 
las esposas, están expresadas, con acierto y elocuen- 
cia, ó por obras mudavH, que significan mucho al que 
puede sentir* Entre grandes arboledas , bajo fron- 
dosos arhnstoH^ rodeados de matas floridas, se levan- 



DE PUEBLA 445 



tan las tumbas, algunas muy notables, entre estas me- 
recen mencionarse la de la « Familia Lions » como dice 
«arriba del pórtico de este mausoleo que es un pequeño 
templo de bóveda coronado por una esbelta cruz. La de 
la «Familia Ruiz,» que es una preciosa capilla de can- 
tería pavimentada de mármol, con reja de fierro blanco 
V dorado, en el interior tiene un altar de escavola con 
una escultura del Salvador y una Virgen de Guadalupe 
alli están sepultados D. Antonio Ruiz, la señora Ricarda 
Acuña de Ruiz, y los niños Asunción y Miguel Benitez 
Ruiz. El de la «Familia López,» que es un soberbio 
monumento de forma piramidal que remata en una cruz 
inmisa de seis extremos por estar duplicados los brazos, 
imitación de las de las tumbas de los Cántabros del 
Monte Medulio, sacrificados por Augusto, la capilla está 
cerrada por una reja de fierro con otra cruz calada, allí 
está sepultado D. Antonio López, la capilla tiene un al- 

• 

tar de mármol jaspeado de púrpura, verde opaco, y 
amarillo, las ventanas tienen vidrios de colores. Basta 
esto para dar una idea de la suntuosidad de los sepul- 
<:ros de la Agua Azul, como Chtos hay muchos, que se 
hierguen al lado de otros que son una costosa capilla sin 
más adorno que una lámpara, una cruz, y unas iniciales. 
En todos reina el más escrupoloso aseo, y en las con- 
memoraciones de los difuntos, desaparecen las. tumbas 
bajo millares de flores naturales, que colocan los deudos 
de los cadáveres. Una campana anuncia la llegada 
de estos, y la servidumbre se presenta á cumplir con sus 
. deberes de colocarlos en las fosas, con el mismo cuidado 
todos, desde los que llegcín en refulgentes carrozas hastíi 
los que van en una tosca caja de madera conducidos á 



446 HISTORIA 



hombros de cargadores, no es estraño todavía en Puebla 

'Ver llegar al Panteón cadáveres de niños vestidos de 

santos con papel de china y seguidos de una música, 

que ahoga con alegres danzas^ las lágrimas de los padres. 



Ya he referido que al Coronel Flon se le debe, si no 
el alumbrado, el orden, la perfección, y difusión de él, 
antiguamente recien fundada la ciudad todos los veci- 
nos tenían obligación de poner un farol, en la fachada 
de cada casa, en una ventana ó balcón precisamente 
este farol se encendía desde poco después que se ponía 
el sol, hasta el toque de ánimas primero, y de la queda 
después. 

Bueno es recordar que respecto á estos toques en 
Puebla, ha habido variaciones verdaderamente origina- 
les. El 6 de Febrero de 1537 el Ayuntamiento de Mé- 
(rico mandó que "para el buen régimen se toqvxe gueda 
á las nueve y media, y los que fueren topados con ar- 
mas las pierdan, y los metan en la cárcel para saber su 
vida.*' En Puebla á imitación de México, se organizó el 
toque de queda, dándose desde la del 8 de Diciembre 
de 1550, de líis nueve á las diez de la noche los 
vecinos, como en esa ciudad, que eran topados con, ó 
sin armas, se llevaran á la cárcel proformula; porque 
eran todos muy conocidos por las rondas que hacían 
los mismos vecinos de capa y espada, después en 1559 
se dio el toque de queda á las nueve y así duró muchos 
afios, estando encargado de ello el Pertiguero de la Ca- 
tedral. Ei toque de las tres campanadas, á las tres de 
la farde, para que al o\t\íi& s^ r^íiaran tres credos, em. 



DL PUEBLA. 447 



pezó ií darse en Puebla el día 13 de Noviembre de 1694, 
un día después que en Méa^ico, donde se inició y aceptó 
á moción del padre José Vidal de la Compañía de Jesús, 
y se extenuó á Puebla al día siguiente de haberse da- 
do por primera vez en dicho Méadco. La queda se su- 
primió en Puebla el 6 de Febrero de 1881. 

Volviendo á los faroles, se apagaban á la queda, y la 
Ciudad quedaba también envuelta en las tinieblas, Flon 
puso los primeros faroles públicos, que han sido de acei- 
te, después de trementina, de petróleo y por último de 
luz eléctrica, y como para su instalación se hizo un edifi- 
cio, para no dejar de mencionar este daré una idea de 
alumbrado actual. 

A catorce kilómetros al sur de la ciudad, y en la 
margen izquierda del río Atoyac, se levanta ese edificio, 
de construcción sencilla, moderna, y elegante, y es la . 
estación de la ^^Compafiía de Alumbrado Eléctrico." 

Las, maquinarias son de lo mejor que se ha produci- 
do hasta hoy y les sirven de motor las aguas del Ato- 
yac, estas imprimen movimiento á ima turbina doble 
del sistema '^Leffel," con la potencia de 180 caballos de > 
vapor, e§ta turbina hace funcionar cuatro dinamos de 
^'Thompson Honston/' de los cuales tres Jsoñ para los 
tres circuitos de focos de aro, número 12, y uno para 
lámparas incandecentes. 

Los cuatro circuitos, á 8 kilos, en longitud de 14 ki-, 
lóm^tros^ dan un total de 112 kilómetros de alambre de 
cobre aislado del número 6, sin comprenderse el cir-,. 
cuito interior de la ciudad, donde además, existe un mo- 
tor de la fuerza de 80 caballos de vappr para un dina- 
mo de corriente alternativa, en planta de incandecen- 



44>^ HISTORU 



da. í>os tres dinamos parala luz de arco alimentan 102 
focoH de 1,200 buiia.s, y lo» otros dos de incandecencia 
á 750 lámpara» de á 16, 32, 65, bujía», produciendo un 
e<iu¡ val ente por cada noche, de 126,400 bujías.. 

El primer contrato para este alumbrado fué por 15 
afto», y el Ayuntamiento paga á la empresa 2,500 pesos 
anuales. 

Este alumbrado se estrenó, en la sombrerería del Sr. 
D. Margarito Carcaño Portal de Hidalgo número 5, con 
un dinamo movido por una máquina de la potencia de 
4 caballos de vapor, y el 2 de Abril de 1888 se estrenó 
en la ciudad con 101 focos sencillos de arco voltaico, 
algunos de estos focos están sobre elegantes columnas 
de íicrro. Posteriormente se han hecho algunas refor- 
mas al contrato en sentido de aumentar y perfeccionar 
el alumbrado. En los barrios existe aun el alumbrado 
do trementina. 

La ciudad posee los relojes públicos de la Catedral 
Santo Domingo, San Francisco, San Agustín, San José. 

Sobre el de la Catedral hay los datos siguientes. El 
17 de Julio do 1553 se comprometieron ante el cabildo 
.lorgo González y Esteban de Ayala á hacer el relox 
bajo las siguientes condiciones. « 1* Había de ser de al- 
tura y grandeza del relox de México, y un palmo más, 
2* Comenzarlo desde luego para entregarlo dentro de 
seis meses á satisfacción y contento de la ciudad, de no 
ser asi lo repondrían á su costa. 3* Que por termino 
do un año lo había de manejar y regir el maestro que lo 
hiciera enseñando á dos indios que en lo de adelante lo 
gobernarían. 4" La paga de dicho relox había de ser 
(ío quinionto^^ posos de tipuxque en tostones, docientos 



DE PUEBLA 449 



pagados luego, y el resto acabada la obra, así mismo 
se les ha de entregar desde luego cuatro quintales de 
fierro, y que la Ciudad les había de dar cuatro solares 
en una cuadra donde los pidieran, donde no estén en 
perjuicio. 5* Y conforme á estas condiciones habíanse 
de obligar para esto é cumplir con los dichos maestros 
dos personas del Cabildo de esta ciudad á quien ellos.pue- 
dan pedir ló pague. Diego dé Ordáz, Diego de Villanue.- 
va, Esteban de Ayala, Jorge González.' 

Se convocaron postores por el Ayuntamiento, en virtud 
de la propuesta anterior, y presentó escrito Alonso Sán- 
chez cerrajero, casado, diciendo que sabía que los an- 
teriores pedían trescientos pesos -de minas (quinientos 
de tipuxque)^ cuatro quintales de hierro, y cuatro solares, y 
que él bajaba cincuenta pesos de minas y lo haría un mes 
antes que los anteriores. 

El cabildo acordó que se admitiera la proposición se le 
dieran á conocer las clausulas de la proposición de Gon- 
zález y Ayala, y en razón de que no presentaba fianzas 
se le dieran solamente cien pesos de oro común, de los 
. doscientos contenidos en la 4.* proposición, firmando por 
Alonso Sánchez, Alonso Soltero ante los testigos Cris- 
tóbal de Ley va, y Francisco Galvez, y autorizando el 
•escribano Andrés de Herrera. En seguida el mismo 17 
de Julio de 1553 mandó que se pregonara la almoneda 
del relox, por tres días en las calles y casas de costum- 
bre, y que se rematara la construcción en quien más 
baja hiciere, autorizando al Aguacil Mayor Gonzalo Díaz 
de Vargas, y Alcalde Pedro de Villanueva, las personas 
siguientes. Licenciado Antonio Caballero, el mismo Pe- 



450 HISTORIA 



dro de Villanueva, así como Gonzalo Díaz de Vargas, y 
Diego de Villanueva, Diego de Olguin, Juan Ochoa Ele- 
jalde y Alonso de Mata., 

El 18 de Julio el pregonero Jorge Martin hizo los pri-. 
meros pregones aríte el pueblo, y en presencia de loS 
testigos Juan de Sanvicente y Bartolomé Rodríguez, y 
nadie hizo postura: el 19, y el 20, se continuaron los 
pregones, y tampoco hubo postores. El 21 de Julio del 
mismo año de 1553 el licenciado Antonio Caballero, 
Corregidor de la Ciudad; Martin de Calahorra y Pedro 
de Villanueva, alcaldes ordinarios de la misma por S. M; 
Gonzalo Díaz de Vargas Alguacil mayor de ella; y Juan 
Ochoa de Elejalde y Alonso de Mata, regidores, en pre- 
sencia del escribano Andrés de Herrera, mandaron que 
el pregonero Francisco Galvez pregonará la construc- 
ción del relox en calidad de remate partiendo de la pos- 
tura de Alonso Sánchez, nadie pujó, y fincaron el re- 
mate en dicho Alonso Sánchez en lo que habla ofre- 
cido, presentes como testigos Juan de Villafranca, escri- 
baño público, Luis de Salo y Bartolomé Nufiez, vecinos 
de Puebla, y el mismo día firmaron el contrato los fun- 
cionarios arriba expresados, firmando por Alonso Sán- 
chez que no sabía leer ni escribir Bartolomé Nufiez. 

El 31 de Julio se presentó al cabildo Jorge González, 
y bajó á 20 pe'sos de minas, el mismo día, los mencio- 
nados Antonio Caballero, Pedro de Villanueva, Diego 
de Villanueva, Diego Olguin, Alonso de Mata y Gonza- 
lo Hidalgo de Monte Mayor, regidor también, en presen- 
cia del escribano Andrés de Herrera, dijeron que se prego- ' 
nara, se pregonó y por fin se remató definitivamente á fa- 
vor de Jorge González, y Mlow^o ?^^Tití5v^T.\\vfe ^^^^oA^ado . 



DE PUEBLA 451 



El 16 de Agosto del mismo año de 1553, el regidor 
Diego de Villanueva pagó á Jorge González, cien pesos 
de oro común en cuenta de dicho remate^ y este se dio 
por recibido de dos quintales de fierro que le había en- 
tregado el regidor Juan Ochoa de Elejalde. 

En estas circustancias el Ayuntamiento tuvo noticia 
de que Jorge González se quería ausentar de la ciudad 
y lo mandó aprehender y encerrar en la cárcel, enton- 
ces el 27 de Agosto de 1554, éste presentó un escrito, 
diciendo que no era cierto que pretendiera ausentarse, 
y pj'oponiendo fiadores, el regidor Alonso de Mata pro- 
puso que se admitiera la fianza, y se acordó que se 
admitieran para cuatro meses contados desde eK2T de 
Agosto, en cuyo término debia acabar de hacer el re- 
lox, el mismo día se extendió la fianza siendo fiador A- 
lonso Martínez de Toro, y compareció Hernán Vázquez, 
calcetero y dijo : "que por cuanto Pedro Flores que so- 
lía ser alguacil estaba preso en la cárcel de esta Cibdady 
embargado en ella sobre razón que dé cuenta de lo que 
ha cobrado de las mandas del relox, por lo cual dijo, 
que salía é salió por fiador del dicho Pedro Flores". . . . 
"que pagaría todos los pesos de oro en que fuere alcan- 
zado,'' y el 25 de Septiembre del mismo año de 15i?4, 
estando reunidos en las casas de cabildo el muy Illtre y 
Rmo Sr. D. Fr. Martin de Ojacastro Obispo de esta dicha 
Oibdad, D. B. Romero Dean,D. Francisco de León Arce- 
diano, D. Alonso P. Chantre, D. Juan de Velasco maes- 
tre escuela, D. Ruy García Tesorero por una parte, 
y por la otra D. Francisco Rengel Alcalde por S. M. 
Gonzalo Díaz de Vargas Alguacil Mayor y Diego de 
Ordáz Regidor convinieron : "Primeramente que el di- 



452 HISTORIA 



cho relox, que la dicha cibdad hace de presente, se ha de 
poner é estar continua é perpetuamente en la Iglesia ma- 
yor Catedral de esta cibdad, en la parte é lugar donde 
más conveniente sea, por lo cual, la cibdad á su costa 
de mampuesto de madera ó de otra cosa se haga el edificto 
conveniente para ello, el cual ha de sonar de presente en 
la campana grande que la Santa Iglesia ha de hacer, y 
que sea obligada la cibdad á hacer campana suficiente 
dentro de cinco años primeros siguientes; la cual dicha 
campana se ha de poner en la dicha Iglesia en la parte 
que más convenga." 'Ítem: que porque se haga la difcha 
campana luego de la dicha Santa Iglesia, la cibdad tiene 
por bien que se aprovechen del metal de» la campana 
quebrada que la Iglesia habrá dado para hacer la cam- 
pana para el dicho relox, pesando los quintales que tie- 
ne de metal y que el tiempo que se hubiere de hacer por 
la cibdad la campana para el dicho relox, la dicha San- 
ta Iglesia sea obligada á dar los quintales que tuviere 
la dicha campana del mismo metal que es agora la di- 
cha campana; la cual campana que la cibdad ha de ha- 
cer para el dicho relox de la dicha Santa Iglesia, se sir- 
v^a de ella perpetuamente." 

"ítem: que después que la cibdad diere su campana 
hecha para el dicho relox se tanga en ella la Queda siem- 
pre; é que en el entretanto que la dicha campana se pon- 
ga se tanga la Queda en una campana común de las nueve 
d las diez: é por ello se pague al sacristán cada mes un 
peso de oro común, é que si el dicho sacristán no quiere 
tañer la dicha Queda no se le pague." 

"Lo cual que dicho es, los dichos señores otorgaron ó 
quedaron de lo cumplir, según que en las condiciones se 



DE PUEBLA 453 

contiene; é que para- que de ello consten lo firmaron de 
sus nombres/' 

'Tr. Martín Obispo de Tlaxcala. — El Dean F. de León. 
— El Dr. Alonso Pérez. — El Maestre de escuela, Ruy 
García. — Rengel. — Gonzalo Díaz de Vargas. — Diego de 
Ordaz. — Pasó ante mí, Andrés de Herrera escribano pú- 
blico y del consejo." 

La construcción del relox se acordó el treinta de Ju- 
nio de 1553 por el Ayuntamiento y el Obispo Ojacastro, 
y desde luego se determinó lo que había de dar el cuer- 
po municipal, y el obispo, y que se recibiera lo que qui- 
sieran dar los vecinos y fué lo siguiente: 

"El Cabildo en nombre de la cibdad, é de los # 

propios de ella cincuenta pesos de tipuxque. ... 50 00 
50 00. El Sr. Obispo por sí cincuenta pesos de 

oro común 

Diego Villanueva un quintal de fierro. ....... 

El Sr. Alcalde Villanueva un quintal de fierro . . . 
El dicho Gonzalo Díaz de Vargas, Alguacil ma- 
yor diez pesos de tipuxque 10 00 

Juan Ochoa Regidor, dos quintales de fierro . . . 
10 ÓO. Diego Ordaz diez pesos de minas ...... 

5 00. Alonso de Mata Regidor, cinco pesos 

minas 

Yo* Andrés de Herrera, escribano, diez pesos ... IQ 00 



70 00 70 00 

Cobró este dinero Diego de Villanueva. 

Don Luis de León Romano, Corregidor de la Ciudad 
dio 90 pesos de tipuxque á cuenta de pago de cinco quin- 
tales diez y nueve libras de cobre que se tomaron á Luis 



454 . HISTORIA 



Fernández Portillo. El mismo Don Luis de León Roma- 
no depositó en poder de Juan dé San Vicente el 25 de 
Agosto de 1655 sesenta pesos de oro común, para* que 
se pagaran en cuenta de lo que se tenía que hacer de 
cobre para el relox. 

* El 3 de Junio de 1553 entregaron el Sr. Obispo, el Co- 
rregidor, y Diego Villanueva, Olguín, entregaron lo que 
para el relox habían dado las personas que siguen: 

Luis dé Mancilla. . .' ". . . 10 00 

Gerónimo de Viena 10 00 

Pedro Díaz de Aguilar 5 00 

Formicedo 5 00 

Pedro Calderón 5 00 

Fernando de Villanueva .... 5 00 

Rodrigo de Paredes 2 00 

J. Pérez Simal, confitero .... 2 00 

Alonso Flores Núñez 2 00 

Pareja, calcetero 1 00 

Serguera, zapatero 1 00 

Francisco Pérez, maestre ... 2 00 
Pedro de Paredes, el viejo . . 2 00 
Juan Vasquez, zapatero .... O 04 tomines. 

Pedro Nieto, maestre 1 00 

Alonso Martín Acuña 1 00 

Alonso Sánchez, herrero .... 1 00 

Segovia 1 00 

Juan Pérez Romero 2 00 

Juan Rodríguez 2 00 

Andrés Dorantes 6 00 

Gaspar de Herrera 2 00 

Martín de Salinas * 1 00 



DE PUEBLA 455 

Ortiz, maestre 1 00 

Diego de Iretas* 2 00 

Pedro Moreno 10 00 

Villaf ranea, escribano 1 00 

Rengel, casado con la pan y 

agua 6 00 

Villafuerte 6 00 

Treminio, sastre 2 00 

La Odresa 1 00 

Juan Alvarez, sastre 2 00 

Alonso Martín Herrero . . 1 00 

Francisco Gutiérrez 2 00 

Juan Pérez, de la casa de San 

yicente ? O 04 tomines. 

Andrés Molina 3 00 

Lázaro de la Rosa 2 00 

Antonio Pérez 2 00 

Cabrera 1 00 

La viuda de Márquez 6 00 

Juan de Carbajal 6 00 

La viuda de Diego Núñez ... O 06 tomines. 

Carbajal 4 00 

El Doctor Gutiérrez 2 00 

Diego Fernández Cantero ... 1 00 

La viuda de Maldonado 4 00 

Gonzalo Rodríguez 6 00 

Gonzalo Carrasco 6 00 

Gerónimo Ginovez 1 00 ^ 

La viuda de Gonzalo Fernán- 
dez 4 00 

La Rascona 16 00 



456 HISTORIA 



Alonso de Salcedo ,. . . 2 00 

Pedro de la Torre Ceguero. . .2 00 

Alonso de la Parra 2 00 

Diego Cortés 4 00 

Rodrigo Ladrón 2 00 

Antonio de Colingüe 4 00 

Antonio de Vega, panadero. . 4 00 
En 7 de Julio de 1553, entre- 
garon 1 os mismos, cobrado á 

Diego deOjeda .'. 4 00 

Francisco Rubio 6 00 

Juan Sarmiento .' . 4 00 

Francisco Reynoso 6 00 

Lázaro Sánchez 4 00 

Gregorio Ginovez O 04 tomines. 

Antonio del Rincón ........ 4 00 • 

Cristóbal de Cunada 2 00 

Don Felipe.. 10 00 

Azuar '. 1 00 

Andrés Pérez 4 00 

Palacios 2 00 

Juan Rodríguez Chirinos .... 5 00 

Juan Palacios 2 00 

Blas García, zapatero 1 00 

Cristóbal del Carpió 1 00 

Alonso Martín partidor, dará 

lo que quiere 

Sebastián Rqdríguez 5 00 

Hernán Gilarte 4 00 

Garrote 3 00 

JJernán Blázquez 3 00 



DE PUEBLA 457 



Gregorio Díaz 2 00 

Esteban de Carbajal 2 00 

Juan Pérez Hermoso O 06 tomines. 

Bartolomé Marín 1 00 

Lipas 1 00 

Castro Mercader 2 00 

Barco, el vecino antiguo .... 2 00 
La mujer de P. González, bor- 
dador 2 00 

Ortiz, sastre 2 00 

Manuel Ruiz Portuguez 1 00 

Juan Gaxo 2 00 

Diego Carrillo 2 00 

Rodrigo de Segura 2 00 

Lorenzo Ginovez O 04 tomines. 

Gonzalo Hidalgo, regidor 5 00 

Diego Herrera 2 00 

Francisco Núñez 6 00 

Cristóbal de Morales 6 00 

Juan de Morales 1 00 

Oliveros 2 00 

Saavedra 3 00 



Son 299 0(J 

Terminado el relox, el 19 de Julio de 1560, Jorge Gon- 
zález cobró al Ayuntamiento 280 pesos de oro común 
que aun se le debían de la hechura del relox, el cuerpo 
municipal acordó que se reconociera el relox, nombran- 
do Jorge González una persona por su parte, y la ciu- 
dad otro por el suyo, y declarara qué cantidad de fierro 



458 HISTORIA 



había recibido, y después el Ayuntamiento cumpliría con 
lo que estaba obligado. Jorge González insistió en su co- 
bro alegando que hacia más de un año que andaba bien 
el reloxj y que ya había enseñado á un indio á manejar- 
lo, nombró Jorge por su parte á Luis Flamenco, y el 
Ayuntamiento á Juan Ruiz, éste no hizo el reconocimien- 
to, se quejó Jorge, se obligó á Juan Ruiz, y por fin se 
examinó el relox se declaró en excelente estado y se 
pagó á Jorge González, su autor, lo que se le debía. 

El relox colocado en la Catedral empezó á funcionar 
el 13 de Junio del año de 1559. 

Erróneamente algunas personas creían y así lo asegu- 
raban que este relox lo había regalado á Puebla el Em 
perador Carlos V, que era el de la Catedral de Burgos, 
y de ella se trajo para colocarlo en la de Puebla, esto, 
como se ve por los datos anteriores no es cierto pero 
tiene origen esta conseja en el hecho siguiente: el relox 
que existe actualmente en la parroquia de la ciudad de 
jPZaZpam Distrito Federal, es el primero que tuvo la Cate- 
dral de MéxicOy de la que se pasó á la primera ciudad, 
cuando la segunda estrenó el que hoy tiene. Si Carlos V 
regaló á la Catedral de México el relox de la de Burgos, 
es el que está en Tlalpam^ y no el de Puebla, que hizo 
Jorge González. El relox de Puebla desde que se cons- 
truyó daba las horas y las medias con una campana en 
la segunda división del segundo cuerpo de la torre del 
lado norte de la Catedral, y la carátula siempre ha esta- 
do del lado de la plaza, á la primitiva se le variaron los 
números pero no he podido investigar en qué época se 
hizo esto. 

El Jueyes Santo, 28^ de Marzo de 1872, se extrenó la 



DE PUEBLA 459 



nueva carátula trasparente que tiene ahora, y se ilumi- 
na todas las noches, últimamente la maquinaria sufrió 
una modificación porque antes el relox al .señalar las ho- 
ras y las medias, sonaba la campana, y ahora suenan á 
las horas y los cuartos las campanas llamadas de las A- 
nimas que están en el primer cuerpo de la torre, para 
esto se reformó la maquinaria, pero el conjunto de ella 
es el mismo que hizo Jorge González de 1554 á 1559. 



El actual Palacio de Gobierno del Estado se encuentra 
en el antiguo colegio de S. Juan que se forma de un gran 
patio con corredores de portales de arcos, las piezas des- 
tinadas á las oficinas están decoradas con gusto y sen- 
cillez. 

El Palacio de Justicia se encuentra establecido en el 
antiguo colegio de S. Pantaleón, que es un edificio mejor 
que el de S. Juan, por su construcción, y por su ubica- 
ción y distribución, también tiene un gran patio de ar- 
cos, en el que se plantó un bonito jardín que se mantie- 
ne bien cultivado, tanto en la parte baja cuanto en la al- 
ta están situados los juzgados, y en la última las salas 
del tribunal Superior. El General, que conserva su anti- 
gua y rica sillería, sirve de Salón para jurados. 

La Cámara legislativa del Estado está situada en el 
magnífico edificio que se construyó para Albóndiga prin- 
cipal en tiempo del Virey D. Antonio María deBucareli 
y Ursua, con aprobación del Rey Carlos III; y para la 
construcción de este edificio, concedió este Rey á la Ciu- 
dad de Puebla el arbitrio de Sisa de los vinos, que con- 
sistían, según la Real Cédula relativa en cuartilla de ron 1, 



460 HISTORIA 



sobre cada cuartillo de vino que se vendiese en dicha 
Puebla, empezándose á cobrar este impuesto el aflo mis- 
mo de su creación que fué el de 1777, se hizo el edificio 
en el mismo lugar en que estuvo, aunque provicional- 
mente, la antigua albóndiga general que se estableció 
en Noviembre de 1712 por el Obispo D. Pedro de Noga- 
les Dávila cuando suprimió las trojes de S. Martín Tex- 
melucan y Tlaxcála y la administración de los trigos de 
S. Pablo del Monte, Natívitas, y huertas de la ciudad. 

Entonces parece que la albóndiga se hizo comunican- 
do en todas direcciones una gran casa, y parte de otra. 
Después que se instaló en el actual edificio el Congreso 
del Estado, se dejaron tres bodegas para cereales con 
entrada por la calle de la Carnicería, hubo otra bodega 
destinada para el mismo objeto en el Teatro de la pla- 
zuela de S. Francisco, y otra en la casa chica de Barci- 
nas, plazuela de S. Agustín. 

La fecha precisa del estreno de la Albóndiga no la pue- 
do precisar por no haber encontrado los datos que soli- 
cité con empeño. 

El salón de sesiones del Congreso es el mismo que sir- 
vió mucho tiempo para los bailes de la Lonja Comer- 
cial, es espacioso, está dividido en tres que pueden lla- 
marse naves, teniendo la luz por la parte alta, la deco- 
ración es bonita al mismo tiempo que seria, los sillones 
de los diputados están en la división céntrica, circuidos 
por una balaustrada de madera sobre el pavimento al- 
fombrado, en el centro hay un elegante docel para el 
presidente, secretarios etc. En la [dos naves laterales 
hay bancas de madera para el público, en el fondo del 
salón frente al sillón del presidente hay un gran cuadro 



DE PUEBLA 461 



del Cura D. Miguel Hidalgo, pintado por D. Francisco 
Morales, y copia muy exacta del que existe en el salón 
llamado de Embajadores de la Capital; en el cornisamen- 
to están á trechos iguales escritos con letras de oro los 
nombres de muchos mexicanos ilustres. Se entra á este 
salón por otro largo y estrecho con una gradería de ma- 
dera formando asientos, que parece antesala, y desde el 
cual ni se pueden ver ni oir á los diputados, hay un ele- 
gante salón de descanso para estos, á la izquierda, y o- 
tras cuatro piezas que sirven de secretaría, archivo etc. 
El año de 1886 existían en el mismo edificio al oriente 
la oficina de Contaduría de Glosa. Los bajos del edifi- 
cio se arriendan para bodegas al comercio, así es que el 
patio está siempre obstruido por maquinarias instrumen- 
tos agrícolas, barriles con clavazón, y otros objetos que 
dan un aspecto impropio y desagradable al local, los de- 
partamentos exteriores, de la misma parte baja, se a- 
rriendan también para comercios, el año de 1891 el za- 
guán servía de expendio de plantas y flores á un horti- 
cultor. 

La Jefatura Política ^tuvo en ese mismo edificio, aun- 
que tenía puerta para la calle. El 8 de Junio del año de 
1825 el Congreso del Estado estableció un gabinete de 
lectura para el público en una de las piezas contiguas al 
salón de sus sesiones, y como era natural duró muy po- 
co tiempo. 



Puebla posee un pequeño Museo, en la calle de las 
Bóvedas de la Compañía número 10, en el mismo edifi- 
cio de la Academia de Bellas Artes que he descrito. Es- 
te museo es el que el Ip de Septiembre de 1828 se esta- 



i 



462 HISTORIA 



bleció en el Colegio^ Carolino á iniciativa de D. José 
Manzo con el fin de formar un conservatorio de Artes, 
entonces llegó á tener 1226 objetos que hoy están redu- 
cidos á los siguientes, algunos de ellos quedaron en el 
Carolino en el gabinete de Historia Natural. 

Terminando la escalera que he mencionado al ocupar- 
me de la Academia de Bellas Artes, un pequeño corre- 
dor á la izquierda conduce al Museo, que tiene varios 
estantes ó escapai'ates. 

El 1.^ Contiene una colección de conchas, caracoles, 
y algunos mariscos curiosos, en su parte superior hay 
un tibor grande de China. 

El 2.^ Contiene también conchas, caracoles, y obje- 
tos de coral. 

El 3.*^ También contiene la misma colección. 

El 4.^ Encierra una colección numismática de varias 
monedas y medallas, y dos cuadros que representan el 
antiguo consulado de Veracruz. 

Hay una colección de pequeñas figuras vaciadas en 
veso. 

Una estatua de tamaño natural de S.José de Calazans. 

Un plano curioso en relieve (íe barro que representa 
la Ciudad de Puebla tiene algunos geroglíficos, probable- 
mente mexicanos, pero no tiene inscripción ni tarjeta 
que explique su origen. 

Un lienzo de la América. 

Una momia de mujer y otra de una niña dentro de un 
nicho, encima de él está una vasija de cristal que con- 
tiene un feto en espíritu de vino. 

Habia también una momia de un hombre que ahora 
ya no está á la vista. 



DE PUEBLA 463 



El 5.^ Estante contiene dibujos, estampas, pinturas, 
estampados de colores en lienzo, é hilaza, pozuelos de 
loza fina, modelos de yeso, moldes,* ánforas, unas esferas, 
primeros ensayos hechos en Puebla de 1830 á 1834 por 
los señores D. Julián Ordoñez, D. José María Legazpi, 
1). José Manzo, D.José Pazaycs y otros artistas y fabri- 
cantes. 

Dos retratos á lápiz del Sr. Cura D. José María Mo- 
rales v Pavón. 

Unos zapatitos para muñeca, de una pulgada de tamaño. 

Un S. Vicente Ferrer en una cascara de piñón sobre 
una cepita de madera. 

Un pequeño globo de marfil que contiene dentro otros 
seis, todoá calados. 

El 6.^ Estante contiene 34 frascos con fetos humanos, 
culebras y reptiles. 

Unos fósiles, muelas, quijadas, huesos etc. 

Unos ejemplares de geología, una espada del pez de 
este nombre, varías cornamentas de ciervos, esque- 
letos de niños, cráneos, pieles de lagartos, conchas 
de armadillos. 

Un grabado que representa á dos niñas mellizas uni- 
das por el abdomen tiene una fecha que dice^'l^. de Ju- 
nio de 1792. Nacida en Zaragoza de Agreda y de Dio- 
nicio Blango''. 

El 7.*^ Estante contiene producciones de los reinos Ve- 
getal y Animal. 

Encima de él esíá un pequeño modelo de un telar, y 
otras piezas de madera. 

Dos víboras, escultura antigua, cuatro ídolos ó Tepi- 
Xonilis de piedra, una peana dorada. 



464 HISTORIA 



En las paredes están suspendidos, un pequeño lagar- 
to, un pez-espada, una liebre con dos cabezas, cuatro 
cornamentas de ciervos. ' 

Un modelo de corateral de la iglesia de la Soledad he* 
cho por D. José Manzo. 

'Dos grabados antiguos de una orquesta. 

Otro del suplicio de unos mártires. 

El 8.° Estante contiene colecciones de minerales, mues- 
tras de mármoles, cristali¿kciones, cuarzos y fósiles. 

Encima de él, hay una ratonera de madera y alambre, 
varios modelos de arquitectura, y siete idolitos de piedra. 

En la pared están suspendidos unos estribos de made- 
ra tallada muy antiguos, y un curioso lienzo con gero- 
glíflcos mexicanos. 

El 9.^ Estante contiene varios ídolos de barro, y de 
piedra, de diversos tamaños, loza, y varios objetos an- 
tiguos probablemente mexicanos, algunas obsidianas, y 
mármoles. 

Encima del estante está un Chimal y un arco para 
disparar flechas. 

El 10^. Estante contiene: unas máscaras de obridia- 
na, y de mármol, trastos, zarcillos, adornos, juguetesan- 
tiguos de las razas primitivas, lienzos, papiros, pergami- 
nos, papeles, con escrituras antiguas, geroglíficos, unos 
en una piel blanca de gamuza. 

Dos dibujos representando unas jarras antiguas, con 
copias de las que se encontraron de obsidiana en unas 
escavaciones que se hicieron el año de 1818 en el Esta- 
do de Veracruz. 

Un casco, y seis petos y espaldares, de armaduras de co- 
bre^ seguramente contemporáneas ala conquista deMéxico 



DE puí:bla. 465 



En er pavimento hay varios ídolos, algunos muy no- 

m 

tables especialmente unos de TecallL 

Dos estatuas de yeso en sus columnas. 

Hay también una estatua de una monja de piedra blan- 
ca, un lienzo del Señor de la Caña, y cuatro santos pin- 
tados al oleo. 

No pude averiguar si los objetos están estudiados, y 
clasificados, ni si alguna vez ha tenido catálogos este 
pequeño museo. 

■ 

La historia del Teatro en Puebla está enteramente os- 
cura. Según el Sr. D. Pascual Almazan, el primer tea- 
tro de que hay noticia existió hasta antes del año de 1550, 
en el lugar donde hoy se levanta el Obispado. Era todo 
de madera y en él se daban representaciones de títeres, 
V de autos sacramentales. 

Algunos autores dicen' que el teatro más antiguo en 
Puebla es el conocido por El Principal que se estrenó el 
25 de Mayo de 1790 siendo Virey de México D. Agustín 
Ahumada y Villalón, Marques de las Amarillas, quien 
dio permiso para la construcción de un teatro en la Ciu- 
dad de los Angeles, donde se divirtiera la vil canalla, 
pero antes de este y además del que habla el Sr. Alma- 
zan, hubo otro, en el hecho de que el día 6 de Febrero 
de 1735, es decir cincuenta y cinco años antes de que 
se estrenara el Principal se incendió el teatro que había 
en Puebla, en 1842 se estrenó otro teatro llamado del 
Progreso que estaba en la Calle de Tecali, que también 
se incendió durante el sitio que los franceses pusieron á 
la ciudad el año de 1863, de manera que hay noticia de 
tres teatros antes que se hiciera el de Guerrero. 



466 HISTORIA 



Este fué construido por el infatigable Sr. D. Ignacio 
Guerrero y Manzano, por cuya razón lleva su nombre. 
Este digno hijo de Puebla concibió la idea de hacer un 
teatro sino igual en dimensiones al Nacional de México, 
al menos tan cómodo como este, y decorado según el gus- 
to moderno, para llevar á cabo su idea era necesario 
trasladar la cárcel á otro lugar, y se comprometió á re- 
formar el exconvento de S. Juan de Dios dándole una 
forma adecuada para prisión, obtenida la concesión el 
Sr. Guerrero no vaciló un moiliento, y personalmente ayu- 
dó á dar principio á la obra de la nueva cárcel, diariamente 
visitaba los trabajos hasta que consiguió ver trasladar á 
los presos de la cárcel del callejón de la Albóndiga ala nue • 
va de S. Juan de Dios. Logrado esto, empezó desde luego 
los trabajos de la construcción del teatro, por el mes de 
Mayo de 1867, los cuales duraron once meses. El díal.^ 
de Febrero de 1868, habia terminado aunque no del to- 
do la obra y ese día se inauguró el teatro, dándose la 
primera función dramática en él, el Domingo 12 de A- 
bril del mismo aüo de 1868, día de la Resurrección, gas- 
tó el Sr. Guerrero en la construcción 84,000 pesos, no 
obstante que empleó la mayor parte de la madera útil 
que formaba la plaza de Toros de S. Gerónimo. 

El año de 1863 pasó el teatro á poder del Ayuntamien- 
to que dio por el, la cantidad de 63,000 pesos. 

Está situado en el portal de Hidalgo, aunque no es muy 
grande tiene las dimensiones competentes pues puede 
contener cómodamente 1600 expectadores, el patio está 
bien dispuesto, el foro es amplio, los palcos cómodos y 
el adorno de buen gusto; lo precede un vestíbulo v unos 



DE PUEBLA 467 



departamentos que dan a la calle que casi siempre han 
sido ocupados por up café. 

El teatro "Principar' está situado en la plazuela deS. 
Fraiícisco su construcción es muy sólida, y de buen gus- 
to; por el orden en que está distribuido puede contener 
1500 personas, este teatro lo tuvo contratado muchos 
años el Sr. D. Miguel García y le produjo pingües ga- 
nancias. 

El teatro "Del Progreso" estuvo situado en la calle de 
Tecali fué de la propiedad del Sr. D. José María Alva- 
reZ; era todo de madera pero sólidamente construido y 
tenia capacidad para contener 1400 personas. 

Hubo otro teatro llamado del "Genio", estaba en la ca- 
lle de la Puerta Falsa de los Gallos, era pequeño pero 
muy concurrido, también se incendió en el sitio del mes 
de Marzo del año de 1867. 

Se ve que Puebla ha tenido siete teatros en distintas 
épocas contando con el llamado "Del Casino", por estar 
situado en el local que ocupaba éste, en la calle del Co- 
rreo Viejo, cuando se trasladó dicho Casino de esa calle 
á la del Estanco de Hombres, el teatro se abrió al públi- 
co en el primer lugar, .esto tuvo verificativo el dia28de 
Febrero de 1891. 



Entre los establecimientos modernos merece especial 
mención la Casa de Maternidad cuya historia y descrip- 
ción compendiaré en pocas palabras. 

A principios del año de 1878 los albaceas del Sr. D. 
Luis Haro y Tamariz presentaron una solicitud al Ayun- 
tamiento, pidiendo peritiiso para establecer con un lega- 
do de dicho Sr. Haro una Casa de Maternidad en la ca- 



468 HISTORIA 



He de Porfirio Diaz, el Cuerpo Municipal pasó á estudio 
del Regidor comisionado de la salubridad pública qfB 
lo era el profesor de medicina y cirugía Dr. Samuel Mo- 
rales Pereira, éste mirando desde luego un amago á los 
más triviales preceptos de la higiene púbUca pidió á la 
corporación municipal un tiempo prudente para estudiar 
el proyec1;o con toda conciencia, y proponer un regla- 
mento al que se sujetara la erección de la Casa de Ma- 
ternidad que se pensaba fundar, y en general todos los 
establecimientos de beneficencia de ese género que pu- 
dieran fundarse en lo de adelante. Esta juiciosa deter- 
minación y pedido del Regidor D. Samuel — Morales Pe- 
reira, unida á las justas observaciones que hizo so- 
bre lo inconveniente que sería establecer en una calle 
tan cén — trica y poblada dicha Maternidad, atropellán- 
do todas las conveniencias sociales, y aun la moral, y 
despreciando hasta los principios más triviales de la hi- 
giene; provocó casi un conflicto porque los aibaceas del 
Sr. D. Luis Haro y Tamariz, se habían fijado en dicha 
calle de Porfirio Diaz, y creían combatir las razones 
científicas y de conveniencia social del ilustrado Regi- 
dor Morales Pereira, cada vez que con él discutían el 
punto, no concediéndoles las cualidades indispensables 
de higiene, espacio, ventilación, alejamiento del centro 
poblado, que debía tener la Casa de Maternidad según 
los adelantos modernos y la cultura de Puebla. Aunque 
el Regidor Dr. Morales Pereira, comprendía que sus es- 
fuerzos en bien de la Ciudad, y de la institución que se 
quería plantear se los aconsejaba el deber y el bien pú- 
blico, viéndose reducido á la minoría de su personali- 
dad, y casi en lucha con los aibaceas del Sr. Haroy Ta- 



DE pup:bla 469 



mariz, que por su riqueza, su talento, su noble pensa- 
miento, iban ganando gran número de prócelilos en la 
opinión pública, ocurrió el citado Regidor á las luces de 
su maestro el distinguido profesor de ihedicina cirugía y 
obstetricia D. Juan M. Rodríguez, quien dei^de México 
apoyó las ideas y dictamen de Morales Pereira. Des- 
pués de grandes discusiones verificadas en el Palacio de 
Gobierno ante el entonces Gobernador del Estado Ge- 
neral D. Juan Crisóstomo Bonilla, y el Secretario de Go- 
bernación Sr. D. Francisco Diaz de Sajiciprian, el Re- 
gidor Dr. Morales Pereira indicó lo conveniente que se- 
ría establecer tan útil y humanitaria Casa de Materni- 
dad en la. plazuela de S. Agustín,^ esta idea del Regidor 
fué muy mal recibida y contra ella se alegó desde luego 
que el Ayuntamiento no podía enagenar la plazuela ci- 
tada porque como tal, no era ni propio, ni arbitrio de la 
Corporación Municipal. Morales Pereira adujo entonces 
mil razones legales, y de conveniencia pública y por fin 
los albaceas del Sr. D. Luis Haro y Tamariz compren- 
diendo la justicia de las razones expuestas por el Regi- 
dor accedieron, y en una carta autógrafa de 2 de Sep- 
tiembre de 1878, ellos, que eran los Señores Lie. D.Vi- 
cente Gutiérrez Palacios, D. José Antonio Pérez Ma- 
rín, D. Clemente López, y los profesores de medicina 
D. Manuel Noriega, D. Estaban Lamadrid, D. Francisco 
Arrioja, y otros, dijeron á todos los miembros del Ayunta- 
miento,que'^al fijarse los albaceas del Sr. Haro en la pla- 
zuela de S. Agustín para levantar en ella la Casa de Mater- 
nidad, tuvieron presente no solo las excelentes condiciones 
higiénicas que concurren en este sitio, donde aislado el 
edificio en medio de un jardín, será perfectamente ven- 



470 HISTORIA 



tilado por los cuatro vientos, sino también que no que- 
dando en el centro de la ciudad estará sin embargo ro- 
deada de población por sus cuatro lados lo que propor- 
cionará bastante seguridad, indispensable en estableci- 
mientos de-esa clase donde se albergan mujeres en muy 
delicado estado: seguridad con que no puede contarse 
en el jardín botánico, en las Piadosas, y en otros lugares 
en que se ha pensado". Terminaban las personas men- 
cionadas arriba suplicando á cada regidor que concu- 
rriera al cabildo extraordinario que se verificaría en los 
primeros días de la semana siguiente, en el que debía 
señalarse día para el remate de la plazuela de S. Agus- 
tín, que ya habia acordado el Ayuntanaiento. 

Esta fué la causa de la fundación en dicha plazuela 
de S. Agustín de la notabilísima y hermosa Casa de Ma- 
ternidad de Puebla que es sin disputa la primera en su 
género en la América, y que su belleza se debe á la fir- 
meza de las opiniones del Regidor Morales y Pereira 
pues si se hubiera ubicado en la calle de Porfirio Diaz su 
exterior no tuviera el risueño aspecto que tiene embelle- 
ciendo uno de los barrios más viejos de Puebla, ni su in- 
terior por su extensión tuviera la higiene, ventilación y 
comodidades de que disfruta. 

Allanadas las dificultades que he mencionado los hon- 
rados y activos albaceas del Sr. D. Luis Haro y Tama- 
riz, que de paso diré que era hijo de la ciudad de Pue- 
bla procedieron á levantar el suntuoso edificio de cuya 
construcción se encargó el hábil arquitecto Sr. D. Eduar- 
do Tamariz, y cuya breve descripción hago en seguida. 

La arquitectura de la Casa de Maternidad es exterior- 
wcnto sonciUa ñero de muy agradable aspecto, toda la 



. DE PUEBLA 471 



fachada está surcada por fajas de ladrillo alternando con 
otras de manipostería amarillenta, y la corona una ai- 
rosa cornisa que remata en diez y seis plintos con otras 
tanta? almenas en forma de macetones. Tiene veintio- 
cho ventanas el frente, doce en el piso bajo, y diez y seis 
en el superior. Los cuatro ángulos del edificio se adelantan 
sobre las fachadas formando baluartes, lo misma que la 
puerta principal única en el primer piso, arriba de ella 
en el segundo tiene una gran ventana en el centro, y dos 
menores á los lados de ella, y bajo del caballete de la 
techumbre una circular. 

Todo el conjunto del edificio está circundado por un 
bien cultivado jardín en el que se han aprovechado al- 
gunos camellones para sembrar hortaliza. 

El interior de esta Casa de Maternidad es hermosísí- 
m^ su gran patio cuadrilongo tiene su mayor extensión 
de oriente á poniente, en el que también hay un frondo- 
so jardín de plantas exquisitas, de perfumes suaves, y 
notablemente desarrolladas. 

El aspecto de este patio tiene mucho de mozárabe por 
su conjunto general, algo de bizantino por la variedad 
y combinación de los colores de la decoración, y mucho 
de renacimiento por el adorno, siendo muy notable el en- 
lace de los corredores que descansan atrevidamente so- 
bre delgadas columnas cilindricas de piedra, que tienen 
de veinte á quince centímetros de diámetro, y tal vez 
menos por una altura considerable, estos corredores le 
dan al patio cierta singularidad que encanta, las pare- 
des tienen puertas cuadradas y sencillas que hacen re- 
saltar más la hermosura de los corredores. 

La escalera es magnífica, muy cómoda con los tramos 



472 HISTORIA 



convenientes de descansos, los techos son de bóvedas ar- 
ticuladas de rieles de' fierro y ladrillos, y los de todos los 
departamentos son lo mismo. La capilla está en el cen- 
tro del edificio frente á la puerta principal, es muy her- 
mosa á la par que severa, su aspecto es casi gótico, de- 
corada en su interior con sencillez y gusto, los muros es- 
tán tapizados con lujoso papel oscuro flordelisado de oro, 
la techumbre que es de zinc y fierro está decorada in- 
teriormente, las ventanas están cubiertas de cristales fi- 
nos de muchos colores. En toda la capilla hay cómodas 
bancas color de nogal con reclinatorios, el confesonario 
está convenientemente situado. El altar es muy sencillo y 
degusto enteramente moderno, en el centro tiene un ni- 
cho en el que está una Virgen del tamaño natural de bis- 
cuit,ú otra materia semejante es una hermosa escultura 
délas conocidas en París por la ^'Santa Virgen Madre de 
los niños''. 

A la derecha de la entrada de la capilla está el bau- 
tisterio, sus puertas y canceles cubiertos de cristales fi- 
nos apagados y grabados en blanco, las paredes tapiza- 
das con lujo y mucho gusto, en el centro de la pieza se 
eleva sobre el pavimento una magnifica fuente bautiz- 
mal de mármol de Tecali curiosamente pulimentada, y 
provista de todos los adminículos necesarios. A la iz- 
quierda está la sacristía también provista de ornamen- 
tos y vasos sagrados. Sobre la sacristía y el bautisterio 
se extiende la Trihtina General en la forma de los anti- 
guos coros de los conventos de monjas; á los lados de la 
capilla, y á una altura conveniente hay dos grandes tri- 
bunas para Señoras excuí^adas, el frente de estas tribu- 
nas está velado por tupidas celosías de maderas puli- 



DE PUEBLA ' 473 



mentadas y barnizadas; todo se previo en la construc- 
ción de esta capilla con relación al instituto á que está 
destinada. 

Los departamentos para las enfermas están hechos de' 
tal manera que quedan aislados de todo ruido, incluso el 
délas calles adyacentes, del que los aparta el jardín 
que se interpone entre ellas y las paredes del edificio. 
Gada departamento se compone de una pieza sola, lujo- 
samente tapizadas sus paredes con papel, cielo raso, y 
pavimento de los llamados de ruido apagado hay en ca- 
da departamento un catre de bronce, con colchón de la^ 
na sobre tambor de resortes, dotada cada cama de seis 
sábanas, dos cobertores, una colcha blanca, un buró, un 
candelabro, dos ó más escupideras, y demás trastos, ta- 
petes, dos sillones acojinados, y dos lijeros, sofá; (corti- 
nas de cretona en las puertas además goteras blancas, 
transparente y persianas; todos los cuartos tienen ven- 
tanas que dan al jardín exterior para recibir la luz, y 
renovación del aire cuando se necesita, tienen bastido- 
res con cristales apagados en blanco, ventilador todas^ 
las piezas en el verano, y calentadores de vapor en el 
invierno, y además una lámpara con velador opaco. 

El guarda-ropa del establecimiento es abundante, en 
grandes estantes hay una buena provisión de sábanas, 
toallas, camisones, pañales, fallas, fajeros, y cuanto se 
necesita para mudar diariamente ropa limpia á cada en- 
ferma, y cada momento á los niflos. 

Hay una botica perfectamente surtida y arreglada; la 
asistencia de las enfermas se hace exclusivamente por 
señoras, pero el médico está listo á todas horas del día 



. .j 



474 HISTORIA 



y de la noche, según los casos, en todos los cuartos hay 
llamadores eléctricos colocados de tal manera que la en- 
ferma sin moverse, ni cambiar de posturas ni abrigo pue-^ 
de llamar á la hora que lo necesite. 

La cocina es pequeña pero notable por su aseo y bue- 
na disposición, todos los braceros, hornos, lavaderos, 
carboneras, etc, son de azulejos, la agua abunda, las 
chimineas están construidas de manera que no difunden 
la menor partícula de humo, ni gaces, arriba para los u- 
sos de la cocina hay en ella una pequeña fuente de pie- 
dra constantemente llena de agua, 

Al sur del edificio hay en la parte alta una gran 
azotehuela con lavaderos, y una especie de terra- 
do velado por una menuda celosía de madera, para que 
hagan ejercicio ó se solacen las convalecientes, sin que 
puedan ser vistas desde la calle de Juan Múglca, 

Los baños guardan armonía con todo lo demás del es- 
tablecimiento, hay un salón para la dirección, otro de 
recepción en el que están los retratos del Sr. D. Luis Ha- 
ro y Tamariz, y el del notable arquitecto que hizo tan 
bello edificio, el Sr. D. Eduardo Tamariz. 

Las asistentas, servidumbre, médicos, matronas etc. 
tienen locales especiales, y el reglamento interior de es- 
ta Casa de Maternidad es una obra perfectamente com- 
binada y estudiada, y á la altura de la civilización y de 
los conocimientos modernos sin olvidar eh el, los princi- 
pios más sanos de caridad, compasión por la desgi*acia, 
y conveniencias sociales. 

Tal es esta moderna fundación angelopolitana, única, 
tan bien organizada, atendida y montada, en toda laRe- 

ública Mexicana, porque ninguno de los estableeimien- 



puD 



DE PUEBLA 475 



tos de este género pueden compararse con el de Puebla, 
Como rivalizando con esta grandiosa institución tie- 
ne la misma Puebla otra no menos grandiosa que es un 
monumento de perseverancia de fe inquebrantable, de 
confianza ciega en los nobles y levantados sentimientos 
que abrigan los hijos de Puebla cuando se trata de au- 
xiliar al desvalido, y de evitar la desgracia de sus se- 
mejantes, es, el ^'Hospital de la Caridad, ú Hospital de 
la Infancia/' situado en la calle de la Obligación número 8, 
haciendo esquina con la de Cabecitas. Antes de descri- 
bir el edificio, bien humilde por cierto todavía, voy á dar 
una ligera idea del origen que tuvo esta humanitaria fun- 
dación. 

A principios del afio de 1875 llegó á Puebla un joven 
médico llamado Samuel Morales Pereyra, es hijo de la 
Ciudad de Jalapa, donde nació el 18 de Agosto de 1848. 
En muy pocos días se hizo conocer por su vasta instruc- 
ción, sus maneras distinguidas y sus sentimientos nobles 
y levantados, pronto se vio rodeado de muy buenos a- 
migos que lo relacionaron con la mejor sociedad circuns- 
tancia que le proporcionó una escogida y numerosa clien- 
tela, el grave cuidado de haber fallecido la virtuosa au- 
tora de sus días lo obligó á abandonar á Puebla por un cor- 
to tiempo. Para atenuar en algo su pesar decidió volver 
á ella a radicarse así lo verificó;^ y á poco tiempo de ha- 
berlo realizado concibió la grandiosa idea de fundar un 
hospital para niños, además de los sentimientos de con- 
dolencia y de caridad qiie le inspiraba la nifiez doliente 
y desvalida. Morales Pereyra consideraba su proyecto 
como una ofrenda que debía hacer á la galante y hos- 
pitalaria Puebla á la que profesaba un apego y un cari- 



476 msTORiA 



fío tan grandes como á la risueña Jalapa donde habla 
nacido. 

Pero ¿como realizar tan grande pensamiento, sin re- 
cursos, y reducido á sus personales esfuerzos? sin em- 
bargo. Morales Pereyra no vaciló porque parece que 
Puebla está predestinada á traer y abrigar genios de es- 
ta naturaleza, como Fr. Francisco García el lego galle- 
go por quien se hizo el convento de Santo Domingo. D. 
Alonso del Moral, el padre Jesuíta Antonio Herdoflana 
fundador de S.Javier, Fr. Juan de Herrera, el Obispo D. 
Manuel Fernández Santa Cruz, D. Juan de Palafox y 
Mendoza, el Presbítero D. Manuel del Toro, D. Cristo- 
bal de Rivera, Fr. José María de Jesús Huesca, D. Igna- 
cio Guerrero Manzano y otros muchos que he mencio- 
nado en esta obra, así es que Morales Pereyra, resolvió 
emprender la fundación de su Hospital de Niños. 

Con timidez revelaba su proyecto* porque hubo perso- 
nas que al oirlo se sonreían, otras que creyéndolo un ma- 
niático procuraban alejarse de él, con rapidez, nada de 
esto preocupaba á Morales Pereyra, al contrario excita- 
ba más sus ideas, y se propuso por fin llegar al terreno 
de la práctica. 

Un día encontró en la calle al Sr. D. Luis Gago, á quien 
ya había comunicado su pensamiento, y lo había aplau- 
dido y le dijo: 

— Hoy empiezo la fundación del hospital de niños, 
¿cuánto me da V .? 

— Gago sin vacilar le contestó: Dos pesos, y metiendo 
mano al bolsillo del chaleco se los dio á Morales Pereyra. 

Este se emocionó profundamente, en aquellas dos mo^ 
nedas vio brillar la luz del porvenir, no pudo contestar 



DE PUEBLA 477 



á Gago, que comprendiendo también lo augusto de aque- 
llos momentos procuró despedirse y se retiró. 

Morales Pereyra, estrechando convulsamente aque- 
llas dos monedas en sus manos, y brillando en sus ojos 
esa inspiración de los grandes genios, y esa decisión de 
las grandes voluntades se dirigió en busca del Sr. D.Joa- 
quín Martínez que también conocía y aprobaba sus pro- 
yectos, lo vio le contó lo que habia pasado con el Sr. D. 
Luis Gago, y terminó por pedirle otro auxilio. 

El Sr. D. Joaquín Martínez, mirando algo de raro en 
aquel hombre, y comprendiendo su mérito le dio otros 
dos pesos. 

Esto pasaba en la mañana del día 6 de Aril del año de 
1877. 

Era bastante para Morales Pereyra, en aquellas cua- 
tro monedas vio el principio de su grandiosa idea reali- 
zada, y con paso rápido se dirigió al Establecimiento de 
Farmacia de la Calle de la Carnicería número 8 propie- 
dad del Sr. Ibañez en busca de este, eran las 12 en pun- 
to de la mañana, habiéndolo encontrado le suplicó el Dr. 
Samuel Morales Pereyra que se dignara aceptar el en- 
cargo de Tesorero de los fondos con que pensaba fun- 
dar un Hospital para niños en Puebla, y al efecto le en- 
tregaba cuatro pesos, producto de lo que había colecta- 
tado hasta ese momento, las 12 del día. 

El Sr. Ibañez creyendo esto una broma, y tomándola 
como tal, con cierto sarcasmo amistoso abrió el cajón de 
la derecha de un escritorio y depositó allí los cuatro pe- 
sos con un papel encima que decía 

'^Hospital de niños, Dr, Morales Pereyra.'* 



478 HISTORIA 



Desde ese momento este no descansó, lleno de fe, son- 
riente como quien goza con una victoria, se lanzó en 
busca de más recursos y el 15 de Mayo del mismo año, 
1877, varias personas cuyos nombres estampo en estas 
páginas con verdadera satisfacción, le habian propor- 
cionado los primeros recursos para la fundación de un 
hospital á Morales Pereyra, y fueron: 

D. Luis Gago. 

„ Joaquín Martínez. 

,, Ángel Rangel. 

„ Pedro Prado* 

„ Ramón Romay 

„ Rafael Bretón. 

„ Néstor Rangel 

„ . Luis Rueda. 

„ Daniel Blúmenkron 

,; Rafael Quintana. 

„ Francisco Arrioja. 

„ Julio Blúmenkron. 

), Miguel Pavón. 

„ Carlos Tagle. 
León Díaz Rubín. 



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pesos. 


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20 


» 


25 


91 



„ José Ovando» 
,. Luis Bello. 
„ Vicente de la Hidalga. 50 „ 
A los quince días después que Morales Pereyra llevó 
los primeros cuatro pesos al Sr. Ibañez, este tenía ya en 
su poder en efectivo, y recibos pagados á herreros, car- 
pinteros, y otros artesanos valores que ascendían á la 
suma de ochocientos y pico de pesos. 
Un hombre como Morales Pereyra necesitaba un co- 

Ufe 



DE PUEBLA 479 



laborador del mismo temple de alma que él, y la Provi- 
dencia que parece velaba por la niñez doliente de Pue- 
bla se lo proporcionó en el Sr. D. Miguel Vargas, ilustre 
republicano á quien la libertad y la reforma le deben 
grandes y cruentos sacrificios en su juventud, el cam- 
peón de las libertades públicas, halló un medio de luchar 
por el triunfo de sus sentimientos cristianos y de benefi- 
cio y caridad para los niños y empezó á secundar las 
miras de Morales Pereyra con el ardor y la fe de un ver- 
dadero apóstol. El 8 de Mayo del mismo año el Dr. Mo- 
rales Pereyra dirigió una carta al Sr. Ibaflez en la que 
le daba las gracias por el servicio prestado, y lo autori- 
zaba para que entregara al Sr. D. Miguel Vargas, el e- 
fectivo y factuips que tuviera en su poder, pues desde 
ese momento este último Señor debía ser el administra- 
dor y colaborador de lá obra. 

Unidos Morales Pereira y D. Miguel Vargas continua- 
ron con más ardor sus trabajos, y por fin el 4 de Agos- 
to del mismo año el Sr. Ibañez tuvo la agradable sor- 
presa de recibir la esquela de invitación para que con- 
curriera al acto solemne de la bendición é inauguración 
del ^'Hospital de Caridad" para niños que tuvo verifica- 
tivo el día 5 de Agosto del año de 1877, con asistencia 
del C. Gobernador del Estado General Juan Crisóstomo 
Bonilla, quien admirado del hecho, declaró ese día casa 
de benificencia al Hospital. 

Estos hechos relativos al Sr. Ibañes fueron certifica- 
dos por él, el día 15 de Mayo de 1888, bastanteando su 
firma y autorizando este certificado el Escribano Públi- 
co Licenciacjo D. Juan. M. Necochea. 

El hospital se estableció en upa casa particular de la 



480 ' HISTORIA 



propiedad del Sr. D. Francisco Ibarra Ramos, á quien 
la pidió en arrendamiento el Sr. D. Miguel Vargas, y se 
alquiló por una módica suma mensual, esta casa estaba 
situada en la calle de la Obligación, hoy de *^Carlós Par 
checo'\ Habiendo sabido el Sr. Ibarra Ramos el objeto 
del arrendamiento solo cobró cuatro meses de renta, des- 
pués los fundadores compraron una casa antigua al Sr. 
Agustín Mora, como representante del Sr. D. Jorge Ber- 
kenbluch, y más tarde el Sr. D. Miguel Vargas compró 
al Sr. Licenciado D. Manuel Cerdán un terreno y unas 
ruinas que se agregaron al Hospital, en este local comen- 
zó á levantarse el departamento principal y como si la 
suerte quisiera probar la constancia de los fundadores 
sucedió que empezada la obra era visÜBda diariamente 
por Morales Pereyra, que lleno de regocijo vio que se le- 
vantaron y quedaron en pié y erguidas las columnas que 
debían sostener el corredor, pero un día uno de los tem- 
blores tan frecuentes en Puebla derribó unas y desnive- 
ló otras, se reparó el perjuicio y la obra continuó. 

En la actualidad es un edificio cómodo que contiene 6 
enfermerías, de las que dos son para enfermitos aislados, 
y tiene además dos pequeílos departamentos para en- 
fermedades especiales, sala de operaciones, y otra de cu- 
raciones ambas construidas conforme á los adelantos mo- 
dernos, ventiladas, aseadas etc. Una de estas salas se de- 
coró y terminó su construcción debido al Sr. D. Vicente 
de la Hidalga quien ministró para ello los recursos «ne- 
cesarios, hay además un magnífico comedor, uíia amplia 
cocina, guardaropa, baflos, lavaderos, tres patios, siendo 
uno de ellos un precioso jardín para cuyafprmacióndie- 
. ron varios tiestos con plantas dé adorno y frutales va- 



DE PUEBLA 481 



rías familias y señoritas de Puebla. Tiene además el 
Hospital un oratorio muy aseado aunque sencillo, una 
sala para consultas, otra para visitas, un departamen- 
to para la xVdmin!straCión, un depósito de juguetes para 
los niños, anfiteatro y cuanto se creyó necesario para la 
institución, entre lo que merece mencionarse la botica. 
En la sala de consultas se expidieron solo en los prime- 
ros diez años de la fundación 36,000 recetas á los pobres, 
siendo el término medio 10 diarias. En la sala de ciru- 
gía se practicaron durante el mismo tiempo 1200 opera- 
ciones de pequeña cirugía, y 376 de gran cirugía. 

Largo serla enumerar todos los detalles de tan nota- 
ble y útil fundación, baste decir además de los primeros 
recursos con que contó de 4 pesos, y los que ministra- 
ron las personas de la lista anteriormente inserta, que 
las más distinguidas familias de Puebla se encargaron 
voluntariamente al principio de la costura de la ropa pa- 
ra los niños, y las camas, y procuraron regalar algunos 
muebles al hospital infantil. 

Este se ha sostenido hasta hoy por donativos mensua- 
les y extraordinarios, con algunas subvenciones del A- 
yuntamiento en un año, con el producto de algunas mul- 
tas que le dedicaron los juzgados del ramo penal, has- 
ta fines del año de 1879, con una subvención acordada 
por la Legislatura del Estado hasta el año de 1888, con 
el producto de funciones públicas, con un especial dona- 
tivo del finado Sr. D. José de Jesús Cano que consiste en un 
taller de carpintería, y con la decidida protección que im- 
partió á este establecimiento el Sr. D, Vicente de la Hidal- 
ga quien al morir le dejó 3,000 pesos que están fincados. 

•1 



I 



482 HISTORIA 



. Además formaron una "Junta Protectora de Benefi- 
cencia'' las personas siguientes. 
Seflora Doña Enedina García Rebollo de Márquez. 

,, „ Anna Millan de Marín, 

,j ,. Guadalupe Marín de Beistigui. 

„ „ Concepción Bustillos de Gavito. 

„ „ Solc^dad Caballero de Gutiérrez Palacios.. 

„ ,, Inocencia López de Matienzo. 

Estas contribuyeron para fomento del Hospital con, 
donativos periódicos de dineio, semillas, géneros, ropa, 
y cuando esta terminó sus funciones entregó 2,000 pe- 
sos en efectivo, como los 3,000 ai:teriore^, también se 
fincaron. 

Hubo también otra junta tan distinguida como la an- 
terior compuesta de Sefioritas de las principales faiiií- 
lias que también contribuyeron con donativos en nume- 
rario, también los extranjeros residentes en Puebla han 
contribuido con su óvolo para el sostenimiento del Hos- 
pital de niños. 

El Dr. Samuel Morales Pereyra, tuvo la satisfacción al 
ver realizada su idea de ser director del establecimien- 
to hasta el año de 1886, y desde esa f^cha á la presen- 
te ha desempeñado la dirección el Sr.Dr.D. Ignacio Ra- 
mos. Los señores D. Pedro Blazquez,. D. Norberto Ro-I- 
dán, D. Jesús de la Fuente y D. Eugenio de la Peña, han» 
prestado gustosos sus servicios al Hospital y en. él ter- 
minaron su carrera los señores Ramos, Blazques, y de 
la Fuente, distinguiéndose también por la buena volun- 
tad -y eficacia con que han prestado los auxilios de su 
ciencia á los niños enfermos los pi'ofesores de medicma 
y cirugía í). Secundindo E. Sosa, D. Juan B. Caldérénv. 



DE PUEBLA 4«3 

D. Francisco de P. Marín, D. Plácido D. Barriga, D.Gus- 
tavo O' Farril, D. M. Rivadeneyra y otros. 

El Hospital cuenta con 30 camas, y en 19 años que 
lleva de establecido ha tenido aproximadamente el si- 
guiente movimiento: 

Niños entrados, por año 1210 

Muertos, por año . . . . ; 107 

Curados, por año 1094 

No se hado un solo caso de muerte de algún niño por 
imprudencia ó abandono, ni por impericia, así como tam- 
poco por podredumbre de hospital, ni ninguna afección 
séptica. La administración de tan útil establecimiento ha 
estado como indiqué antes, desde su fundación, bástala 
fecha á cargo del Sr. D. Miguel Vargas, y en los 19 años 
que he dicho lleva de fundado el Hospital se han gasta- 
do más de 46,000 pesos, se han: recibido 2,238 niños en- 
fermos; de ambos sexos, se cura gratis á los niños no asila- 
dos habiendo aumentado en los últimos años las consultas 
al extremo que se tienen como término medio 80 diarias!. 
Además de lo que he referido el hospital tiene todos los 
instrumentos quirur jicos necesarios, y de forma moder- 
na, planchas y aparatos indispensables. 

Todas las costuras después de la inauguración, así co- 
mo el abastecimiento de hilas, vendajes, etc. estuvieron 
al cuidado de la Señora Doña Soledad Moreno de Var- 
gas y hoy desempeñan esta misión las señoritas Juana 
Villalpando, y Adelaida Villalpando. 

Hay dos enfermeras, siendo una de ellas la directora^ 
dos ayudantas, una lavandera, y un mozo y una cocine- 
ra. El Dr. Samuel Morales Pereyra adornó la entrada 
con viscos de cristales rotos, embutidos en la mésela, hoy 



484 HISTORIA 



la entrada principal está por la 2/ calle de '•Cabecitas," 
de San Agustín. 

Otro de los establecimientos modernos es el Colegio 
Teresiano para nifias. El día 3 de Febrero del afio de 
1889 consiguió el Sr. Obispo D. Ramón Ibarra y Gonzá- 
lez ver llegar á Puebla procedentes de Espafia á las re- 
ligiosas de Santa Teresa de Jesús, que como se propuso 
debían fundar un colegio superior para señoritas, en e- 
se día llegaron á Puebla las religiosas, y desde luego se 
establecieron en la calle de la Alcantarilla número 2. en 
una casa que se les había preparado. Asistieron á su re- 
cepción varias de las principales damas de la sociedad. 
Kl colegio se fundó desde luego, y fué tan bien aceptado 
que inmediatamente concurrieron á las cátedras que se 
establecieron las nifias de las familias más notables. Se 
gestionó que ocuparan un edificio más propio y se logró 
la adquisición del antiguo colegio de S.Luis Rey de Fran- 
cia que pertenecía á los religiosos dominicos, se pudo 
obtener el que pasaran á el, el 19 de Junio del mismo 
año y basta el siguiente, de 1 890, se consiguió que el e- 
diflcio y la iglesia dejaran de pertenecerá los dominicos, 
y pasaran á ser propiedad de las teresianas. Estableci- 
do definitivamente el colegio, las educandas vistieron 
traje uniforme de los colores del hábito de Santa Teresa de 
Jesús, falda color de café y chai negro, las principales 
familias de Puebla tienen á honra educar allí á sus niñas. 

Para terminar este volumen haré una ligera mención 
de los monumentos públicos que ha habido y hay en Pue- 
bla, si bien cada uno de sus templos y edificios públicos 
puede considerarse como tal, los propiamente monumen- 
tos son pocos. 



DE PUEBLA. 485 



El año de 1746 el padre jesuíta Miguel Ortega erigió 
un verdadero monumento á la Virgen del Refugio en la 
esquina de las calles de Guevara y la Santísima, que de- 
sapareció ya. 

El 4 de Noviembre de 1763 el gremio de plateros le- 
vantó un gran monumento en la Plaza Principal al Rey de 
España Carlos III, se componía de un pedestal de cantería 
oscura de dos cuerpos, sobre el que descansaba una colum- 
na que sostenía una estatua de cobre ligado del monarca. 

El 27 de Octubre de 1825 el Congreso del Estado de- 
cretó que en la cúspide de la .columna que había en ía 
Plaza Principal se colocaran las armas de la República, 
y en los cuati'o lados se pusieran unas inscripciones, 
que conmemoraran el grito de Independencia, la entra- 
da del Ejército Trigarante á Puebla, (2 de Agosto de 1821), 
la jura de la Constitución de la República del año de 
1824, y la de la Constitución del Estado. Fué derribada 
esta columna el año de 1842. 

En la misma Plaza se levantó en 1853 un monumento 
coronado por un gran caballo de ye^^o, en el que monta- 
ba una figura femenina que tenía en la mano derecha 
apoyándolo en el caballo un medallón elíptico con el 
busto de Santa Anna. Este monumento fué lapidado por 
.el pueblo, que lo rompió la tarde del 15 de Agosto de 1855. 

En la plaza del Boliche existe ahora la fuente de pie- 
dra que estaba en la Principal, la taza es de figura an- 
tigua, en el centro de ella se levanta una pilastra rodea- 
da de esculturas de piedra que sostienen una gran loza 
de lo mismo, y sobre la que descansa una airosa escul- 
tura de S. Miguel también de piedra, fué trasportada del 
primero al segundo lugar el 8 de Septiembre de 1873, 



486 msTORiA 



En el Paseo Nuevo había una columna pequeña, aisla- 
da qiie^sostiene un busto del General D. - Miguel Bravo 
Ha sido sustituida por un bonito monumento al mismo 
héroe. 

En la plazuela de S. José hay un monumento á la me- 
moria de Rosains Victoria y Fernández con una lápida 
que dice: 

"Aquí murieron por su Patria 

En el año de 1830 

Juan N. Rosains. 

Francisco Victoria. 

Cristóbal Fernández 

Aquí vivirá por siempre ó morirá 

La Libertad. 

El tercer Congreso Constitucional 

Dedica este monumento de gratitud y honor 

al heroico patriotismo 

Por decreto de 30 de Marzo de 1833. 

En 1885, renueva esta inscripción la escuela 

de trabajadores". 



Además de las lápidas que he mencionado al tratar 
de los ediñcios en la torre norte de la Catedral hay una 
en piedra que dice. 

**Reinando Carlos 11. Nuestro Sr. 
El maestro iiiayor Carlos García 
Durango que empezó la fábrica 
de esta torre y la aca^ó el año 
MDCCLXVIII y no sucedió desgracia. 
Costó cien mil pesos." 



DE PUEBLA 487 



■^^ 



Puebla ostenta ya un edificio de arquitectura moder- 
na y estilo norte americano. Es la iglesia metodista le- 
vantada en la esquina de las calles de la portería de Sta. 
Catarina y Fuente de Carrasco, cuyo origen compendia- 
ré ligeramente. El mes de Junio del año de 1869, gestio- 
naron los protestantes la adquisición de una iglesia en 
Puebla, no pudieron conseguir su objeto, pero pocos días 
después se establecieron en una casa particular de la 
calle de Muñoces, insistieron en sus pretensiones y por 
fin consiguieron adquirir la Capilla de la Virgen de los 
Dolores, llamada del Nicho. 

El 28 de Noviembre del mismo año se provocó un tu- 
multo contra los propagandistas de la nueva religión; el 
pueblo en grandes corrillos recorrió la ciudad gritando 
mueras á los protestantes, la gente se aglomeró frente á 
4a capilla del Nicho ^ y habiendo visto quehuian algunos 
de los protestantes los lapidaron, la autoridad contuvo 
el desorden, y todo quedó tranquilo, pero poco después 
compraron una casa en el edificio del Exconvento de 
Santo Domingo en la que volvieron á celebrar sus cul- 
tos protestantes el 2 de Febrero de 1875^ y abrieron pú- 
blicamente su templo el 7 de Marzo del mismo año. 

No habiendo encontrado la oposición que en los pri- 
meros momentos, inauguraron en una accesoria de la 
calle de los Gallos otro templo, y por último el 4 de Ma- 
yo de 1892 estrenaron el que en toda forma construye- 
ron desde los cimiento» en la esquina de las calles que 
he mencionado* 

En el barrio del Alto en lacalle de los 'Térros" se en- 
cuentra el Hospital Español, hoy de la "Beneficencia" 



488 HISTORIA 



Por último en la calle de ^'Cárdenas" del mismo Alto, 
está el Colegio y Escuelas Salesianas de Artes y Oficios. 

En el almanaque histórico de Puebla encuentro sobre 
este plantel las siguientes noticias. 

"Este plantel, cuya dirección está á cargo de los ca- 
ritativos y afanosos sucesores de D. Bosco, fué fundado 
en nuestra invicta Puebla á iniciativa del digno caballe- 
ro Sr. D. Ignacio Benitez, Presidente que fué de la "So- 
ciedad Católica de Puebla'', 

Aprobada debida y oficialmente su idea por el lUmo. 
Sr. Obispo Dr. D. Francisco Melitón Vargas, se llevó á 
cabo, ingresando elprimer alumno el día 9 de Abril de 
1894, y siendo su primer Director el virtuoso Padre Ra- 
fael M. Piperni hijo de S. Francisco de Sales. 

Bajo la dirección de dicho sacerdote, y teniendo por 
tema el "temorde Dios y el trabajo," progresa diariamen- 
te el Colegio, en cuyo seno se hallan actualmente 120 
niños asilados, 60 de los cuales son aprendices artesa- 
nos y los restantes se dedican á los estudios elementales. 

Las tres cuartas partes de dichos niflos viven en el 
Colegio, sin paga alguna, sostenidos por los donativos de 
la caridad cristiana. 

En el amplio local del establecimiento, situado en la 
calle de Cárdenas número 2, existen los talleres de im- 
prenta, zapatería, sastrería, herrería y carpintería, asis- 
tidos por seis padres salesianos, siendo de admirar el or- 
den y recogimiento que reina en los salones de trabajo 
durante las siete horas diarias que los alumnos dedican 
allí al aprendizaje. Se están, al presente, edificando va- 
rias oficinas para la instalación de oficios nuevos, sien- 
do notable el adelanto y las mejoras d?l plantel en año 



DE PUEBLA 489 



y medio que lleva apenas de haberse establecido. Los 
talleres se encuentran perfectamente montados, traba- 
jando en la imprenta cuatro prensas, sin que dgede fal~ 
tar día alguno grandes obras que hacer. 

Todos los niños son internos pues el reglamento del 
Colegio no admite aprendices externos. 

Honra á Puebla sobremanera el Colegio Salesiano y 
la sociedad entera debe de estar agradecida al R. P. Pi- 
perni, cuya virtud, talento y caballerosidad hacen de él 
un director digno de tal plantel." 

Hasta aquí el citado Almanaque. 

Actualmente (1897) hay 128 alumnos todos pobres y 
necesitados: tendría el doble, si estuviese acabado el pi- 
so de arriba. De los 128 niños, una mitad son aprendices 
artesanos repartidos entre ocho talleres, y otra mitad a- 
tiende únicamente á los estudios elementales, acabados 
los cuales y consintiéndolo la edad, pasan al aprendizaje 
de un oficio, si así se estima conveniente y oportuno. ^ 

Para la numerosa sección de niños simplemente estu- 
diantes, tiene bien arregladas las cuatro clases elemen- 
tales diurnas, asistidas por profesores experimentados. 
Los jóvenes artesanos reciben su instrucción elemental 
en las horas de la noche, después de su salida de los 
telleres, teniendo en las distintas horas del día la res- 
pectiva instrucción de música vocal é instrumental, de 
dibujo, de caligrafía, matemáticas y teneduría de libros. 

En cuanto á la parte material, se han levantado de 
los cimientos salas altas, amplias y sanas para las cla- 
ses, ensanchando las de los talleres, aumentando la ma- 
quinaria de éstos, en modo particular la de la imprenta, 

02 



490 HISTORIA 



en donde tiene una cantidad de tipos bastante para mo- 
ver continuamente siete prensas, de las cuales tres son 
movidas por el vapor. Los trabajos de la imprenta, por 
lo fino, limpio, correcto y barato, han recibido los aplau- 
sos de personas competentes y respetables de varios 
puntos de la República: lo cual prueba el satisfactorio 
aprovechamiento de los alumnos en su oficio. En otros 
talleres: en el de carpintería y mecánica, por ejemplo, 
bajo la dirección de un excelente maestro de dibujo, se 
ha construido una máquina de rayar papel que por su 
perfección puede competir con las costosísimas máqui- 
nas de este ramo que vienen de Norte- América. 

Varios jóvenes aprendices han salido ya de los talleres y 
ganan en el seno de sus pobres familias el pan de su tra- 
bajo, de vez en cuando visitan el establecimiento, de- 
mostrando así la gratitud que nutren para el colegio que 
los formó. Algún alumno, ha entrado en el Seminario 
Conciliar de esta ciudad, para cursar los estudios supe- 
riores con aspiración al Sacerdocio. 

El vasto patio destinado para el recreo de los niños 
se llama ^^ Plaza Don Bosco/' y en el que están los talle- 
res y salas para clases y teatro, está hermoseado por 
tres lados con imponentes, altos y esbeltos portales: en 
las horas meridianas y en los días de lluvia sirven muy 
bien para recojer bajo de ellos á los alumnos, gozando 
á la vez de la misma amplitud y evitando las aglomera- 
ciones tan nocivas á la salud. 

La alegría tan natural de los niños, y tan proverbial de 
los de este Colegio, vino á aumentarse este año por la orga- 
nización de la banda musical, compuesta de 40 jóvenes, 
dirigida por el excelente profesor Sr. D. Juan Anzures, 



DE PUEBLA 491 



Por ausencia del Padre Piperni dirije este estableci- 
miento el ilustrado Padre Visintainer, generalmente es- 
timado como el anterior entre la Sociedad de Puebla. 



Verdaderamente en Puebla solo hay dos Paseos públicos 
que son: El de San Francisco, y el de Guadalupe. El pri- 
mero se llama ^Taseo de Hidalgo," pero es generalmente 
conocido por Paseo Viejo, lo constituye una frondosa ar- 
boleda de fresnos que bajo el clima de Puebla se desa- 
rrollan de una manera notable, tiene al poniente el río 
que en los tiempos primitivos se llamaba de Xochimehuaca 
y al oriente lo limita un caserío. En el centro hay una 
fuente en la que se crian pescados de colores, y recibe 
el agua de la llamada Caja del agua de Almoloya. Toda 
la orilla del rio desde el puente de San Francisco, está 
formada por una banca continuada de mampostería, cor* 
tada en uno ó dos lugares. En el centro del Paseo hay 
bancas de fierro, al lado de la plazuela de Antuñano 
otra banca corrida de mampostería, así como al lado de 
San Francisco frente al atrio formando la calle de "La 
Agua Santa." Detras de la banqueta de esta calle al 
norte de ella se levanta un Kiosko de madera para la 
música. 

El otro Paseo sa \lama de *^Bravo" está al sur y fren- 
te á la iglesia de Guadalupe, es una extensa y poblada 
alameda circundada por una banca de mampostería, 
tiene dos glorietas con fuentes y al sur otra muy gran- 
de donde se erigió un hermoso monumento á Bravo eh 
Noviembre del año de 1896. En las glorietas hay ban- 
cas de mampostería, y los pavimentos están enlozados. 
En el ángulo noreste tiene un pórtico de bastante gusto 
y otros que corresponden á las bocas calles que termi- 



492 fflSTORIA 



nan al oriente. Este paseo es muy frondoso y bello y con 
justa razón muy concurrido. 

En la Plaza de la Constitución que está limitada al 
Sur por la Catedral, al Oriente por el portal "Morolos/' 
al Norte por el de "Hidalgo," y al Poniente por el de 
"Iturbide," se levanta un hermoso jardín cuadrilongo 
que forman cuatro calles, y configurando ellas limitan 
el jardín unas bancas de fierro, dentro de las cuales co- 
rren cuatro amplias calles perfectamente pavimentadas 
con bancas de fierro á sus dos lados y sombreadas por 
robustos árboles. En el centro serpentean las callejue- 
las del jardín que tiene dos amplias glorietas con fuen- 
tes de mamposterfa y bancas de fierro, las glorietas es- 
tan adornadas con estatuas de bronce, una es la Venus 
de Cánova, de 5 pies 4 pulgadas de altó, otra la Heve^ 
también de Cánova, y de 5 pies, 7 pulgadas de alto, son 
fundidas por M. J. Seelig & Co Wiliamsburgh de Nueva 
York, costaron la Venus 110 pesos, y la Heve 150. 

En el centro del jardín se levanta un Ejosko de esti- 
lo morisco, el cual descansa sobre una caja acústica de 
piedra. La generalidad de los árboles de que está po- 
blado este jardín son fresnos y troenos, y alguno que 
otro eucaliptus, las flores abundan en todos los camello- 
nes, y están bien cuidadas y cultivadas. 

Las huertas y jardines del Alto, y los cerros sirven 
también de paseos así como las Estaciones de los ferro- 
CQ^rriles que son: la del Mexicano, que nada tiene de no- 
table, la del Sur, la del Interoceánico y la de las Tran- 
vías ó Cholula. 



5-íH^ 



CAPITULO XXV. 

CoLEGiio DE San Vicente de Paul. — Ea Misericordia 
Cristiana. — Liceo de Artes de la Sacra Familia. 
Asociación de Señoras de la Caridad. — Casa de 
Salud de San Vicente díí Paul. — Monte de Piedad 
'*ViDAL Ruiz" Y Cementerio de la Piedad.. 

M o parece sino que Puebla con sus fundaciones mo- 
J dernas pretende rivalizar con la época floreciente 
para la caridad, del tiempo del ilustre D. Manuel Fer- 
nández Santa Cruz; pues además de las mencionadas, 
debe enumerarse, el Colegio de San Vicente de Paul pa- 
ra niñas y señoritas, á quienes se les da la enseñanza 
Elemental y Superior; fué fundado perlas Hermanas de 
la Caridad, siendo Obispo el}Illmo. Sr. Calima de vene- 
rable memoria, quien lo encomendó al cuidado y direc- 
ción del Sr. Canónigo D. José V. Covárrubias. En la ac- 
tualidad subsiste el establecimiento bajo la protección 
de la Sagrada Mitra. Está situado en la calle de San 
Gerónimo. 



494 HISTORIA 



Otra de las instituciones modernas de Puebla es *'La 
Misericordia Cristiana/' sociedad anónima perfectamen- 
te organizada y floreciente en la actualidad, cuyo origen 
es el que sigue: Una persona verdaderamente caritati- 
va concibió la idea de fundar una casa de arrepentidas, 
y crear un establecimiento en donde estuvieran con la 
más completa y absoluta separación tanto las arrepen- 
tidas cuanto las jóvenes que tuvieran peligro de perder- 
se. Esa persona reunió un grupo de virtuosas damas, y 
de algunos caballeros los que el día 1° de Febrero de 
1893, discutieron la manera de llevar á cabo tan gran- 
diosa idea, y acordaron constituir una Sociedad Anónima 
por suscrición pública, con el nombre de "La Misericor- 
dia Cristiana,"' y que el establecimiento no viviera de 
limosnas, sino del producto de las industrias que en él 
se implantaran, resuelto esto ese día 1° de Febrero, del 
año citado, se suscribieron la mayor parte de las accio- 
nes fundador as j y se postuló para la Junta Directiva á 
las estimables personas siguientes: 

Presidenta, Señorita Concepción G. de Quevedo. 

Vice-presidenta, Señora Doña Guadalupe Marín de 
Béistegui. 

Vice-presidenta, 2.* Señora Doña Anna Rodríguez 
de Ortiz Borbolla. 

Tesorera, Señora Doña Josefa Bretón de TurnbuU. 

Pro-tesorera, Señora Doña Concepción Sánchez de 
Carrasco. 

Secretaria, Señorita Dolores López y Guarneros. 

Pro-secretaria, Señorita María Muñoz y Miranda. 

Vocales, Señora Doña Inés Carrillo, Viuda de Alvarez 
Rui. 



DE PUEBLA 495 






Vocales, Señora Doña Josefa Guerrero de Muñoz Ovan- 
do. 

„ „ rolla Josefa Ábrego, Viuda de Ázpiros. 

„ „ Doña Asunción Cordera, Viuda de Dufoó. 

„ „ Doña Concepción Calderón de Cha vez. 

„ „ 0oña Eh ira Dufoó de Maraña. 

„ Señorita Teresa Béistegui y Marín. 
„ „ María Cervantes y Milanos. 

Gerente, Señor Licenciado Don Félix Béistegui. 
Consultores, Señor Licenciado Don Juan B. Carrasco. 

„ Don Francisco Muñoz Ovando. 
„ Don Antonio Couttolenc. 
i Presidenta Honoraria, Señora Doña María de Jesús 
Kern de Rubín. 
Presidenta Honoraria, Señora Doña Auna María Tridón, 
Viuda de Couttolenc. 

La sociedad se propuso emitir ciew accionen fundadoras 
al portador, de á cien pesos cada una, y las utilidades 
que obtuvieran serían esclusivamente aplicadas al sos- 
tenimiento del establecimiento y para formarles dotes á 
sus protegidas. 

Se propuso además emitir 400 acciones redituables, 
al portador, de^á 100 pesos cada una, numeradas pro- 
gresivamente yjas cuales se podían, adquirir pagando 
desde luego su importe total, ó por medio de veinte men- 
sualidades de^ á 5 pesos, una vez cubierto su valor y 
transcurrido un año de la explotación del negocio in- 
dustrial ganarían los tenedores de estas acciones 
un cinco por ciento anual. Considerándose estas accio 
nes redituables, un préstamo hecho á '*La Miser.ccrdia 



496 SIHTORIA 



Cristiana/' esta las redimiría por medio de sorteos anua- 
les en los que serían agraciadas cinco para pagarles á 
los tenedores de ellas que las presentaran. 

El 2 de Marzo del mismo año de 1893 se reunieron ya 
las personas antes mencionadas y aprobaron la minuta 
de la escritura constitutiva de la Sociedad Anónima "La 
Misericordia Cristiana," la que debia extenderse al es- 
tar suscritas 75 acciones fundadoras, y 100 redituables. 

Tales fueron los preliminares de tan benéfica funda- 
ción que una vez organizada se estableció en el barrio 
del Alto en una amplia y cómoda casa frente á la Igle- 
sia de San Juan del Río, en la que las arrepentidas lla- 
madas vulgarmente Magdalenasj ocupan un departa- 
mento enteramente incomunicado del resto del edificio, 
en el que también se estableció una escuela de Artes 
y Oficios para niñas y señoritas pobres; grande parte 
tuvo en la fundación y sostenimiento de este estableci- 
miento el ilustrado Presbítero Don José María de Yer- 
mo y Parres, 

También merece mencionarse un Colegio de Artes pa- 
ra niños que se fundó en 1891 bajo la denominación de 
* 'Escuela Superior de la Sociedad Católica: '^ siendo Se- 
cretario de dicha Sociedad el Sr. Lie. Francisco Chavez 
Ortiz quien con es3car¿\cter tomó con empeño la funda- 
ción y sostenimiento de la escuela; proyectó la dotación 
de herramientas y máquinas de los talleres. En 1894 
quedó la escuela bajo la exclusiva dependencia del re- 
ferido Señor, cambiándosele el nombre que tenia por el 
que ahora lleva "Liceo de Artes de la Sacra Familia," 
y se trasladó del ex-convento del Carmen en donde fué 
fundado al local que hoy ocupa, calle del cinco de Mayo 



DE PUEBLA 487 



jadmero 6. Las materias que se enseñan son las que se 
relacionan con la instrucción religiosa y elemental; a- 
demás música que dirije el Sr. Juan B. Anzures, desde 
Julio del año de 1896, en cuyo tiempo han hecho rápidos 
progresos, los alumnos. También se enseñan teneduría 
de libros. Dibujo é Inglés y los oficios de Pintura, Dora- 
duria, Carpintería, Imprenta, Herrería, Latonería, Fun- 
dición, Sastrería y Encuademación. El principal objeto 
del establecimiento, es favorecer á niños pobres, y aun 
se reciben ¿ estos de preferencia. Actualmente cuenta 
con 309 alumnos, siendo de ellos 46 internos. El día de 
la fiesta titular del Establecimiento en el año de 189.6 ae 
consagró solemnemente el Oratorio, por el Illmo. Sr. 
Obispo de Chiapas Dr. Don Miguel Mariano Luque. 

Otra fundación notable es la "Asociación de Sefloras.de 
la Caridad.'' Esta institución que está ramificada en casi 
J;oda la República, en Puebla tiene un Consejo Central; que 
íwéf establecido el año de 1850, elque celebra mensualmen- 
teiS.us juntas. Desde su instalación fué formada por dis- 
tinguidas Damas de la Sociedad Angelopolitana, como 
fueron Doña Guadalupe Ituarte de Almendaro, Osio de 
Pardo, Nájera de Tagle, Hierro de Alonso, Casulo de Ca- 
so, Robredo y muchas otras, cuyo recuerdo reanima en 
las generaciones sucesoras el espíritu de caridad. En 
1896 fué el Centro de seis secciones locales y doce con- 
ferencias establecidas en las Poblaciones .principales de 
la Diócesis, como Atlixco,Apetatitlán, Alzayanga, Aljoju- 
ca, Atzizintla, Chalchicomula, Ixtacuistla Ixtapan, IzA- 
car, Tlatlauqui, Chietla y Huajuapam, entre la conferen- 
cia del Consejo Central y las foráneas, además de haber 



498 HISTORIA 



asistido y socorrido, en el año económico, que terminó 
en 1896 dos mil setecientos sesenta y tres enfermos, con 
medicinas y alimentos repartieron seiscientas trece pie- 
zas de ropa, alimentos á mil decientes cuarenta y seis 
pobres. Dándoles veintiuna comidas extraordinarias, y 
en cuatro ocasiones, desayunos á mas de ciento sesenta 
niños de ambos sexos. Siguiendo el ejemplo del Conse- 
jo Superior, arbitró recursos sin perjudicar los fondos de 
IOS enfermos, dicho Consejo Central, y estableció una 
Cocina de Caridad que bendijo el Sr. Director Diocesa- 
no Pbro. Don Juan Huerta, en la festividad de la Pre- 
ciosa Sangre de Cristo. En ella se ministraron al prin- 
cipio diez desayunos y doce comidas diarias, antes de seis 
meses repartía veinticuatro comidas; y á los nueve dis- 
tribuía cuarenta y cinco comidas diarias. Finalmente, 
las entradas ascendieron en el afio á $5,495 pesos 43 
centavos y los gastos importaron $4,532 pesos 5 centavos. 
La iniciativa del establecimiento de la casa de Salud 
de San Vicente de Paul, se debió á la muy respetable y 
distinguida Señora Doña Inés Carrillo de Alvarez Rúl. 
Fué fundada por el Sr. Deán D. José V. Covarrubias y 
los miembros del Cabildo Angelopolitano, quienes reali- 
zaron su proyecto de a>^rir un pequeño Hospital en al- 
guno de los barrios más poblados de esta ciudad^ con 
el fin de beneficiar á las personas que por su falta ab- 
soluta de recursos, no pueden atender á sus enfermeda- 
des. Se buscó un local que reuniese las condiciones ne- 
cesarias, de higiene, comodidad, y amplitud y pareciendo 
bien la casa número 8 de la Plazuela de los Plateros, en 
el barrio del Alto y antigua quinta de recreo de la fa- 
milia García Teruel; con la colaboración activa de la 



DE PUEBLA. 499 



«MMHMUBkrtUiUMlÉMh 



Señora Carrillo de Alvarez se comenzaron los trabajos 
para llevar á cabo tan caritativa idea. El Sr. Dr. Don 
Gregorio Encinas, determinó la manera como debían de 
arreglarse las cuatro enfermerías que ocupan el frente 
•de la casa, y la que destinó enteramente aislada, para 
las enfermedades contagiosas. A su fallecimiento, el Sr- 
Dr. Don Ángel Contreras, siguió dirigiendo las obras, á 
él, se debe todo el resto de la distribución de la casa y 
el perfecto arreglo de la sala de operaciones. El día 19 
de Julio de 1895, fué inaugurada la casa y bendecida por 
el inolvidable lUmo. Sr. Obispo Dr. Don Francisco Me- 
litón Vargas y los fundadores de tan benéfico plantel 
tuvieron el placer de ver coronados con feliz éxito sus 
esfuerzos. El referido Sr, Dr. Contreras, es el Médico 
Director del establecimiento y de la manera más empe* 
ñosa y caritativa presta sus servicios profesionales. 

Cuenta la casa con una dotación muy abundante de 
ropa para atender á la asistencia de doce enfermas, quie- 
nes reciben esmeradísimos cuidados de las personas que 
la dirijen. Hay un bonito jardín y en él un estanque pa- 
ra baños de inmersión, un patio á la entrada y dos pe- 
queños que corresponden al servicio de la cocina y la- 
vaderos. Todas las demás oficinas de la casa, entre 
otras la Botica, están perfectamente distribuidas. El ma- 
yor orden y aseo, reina en toda ella por lo cual, esta ca- 
ritativa institución honra tanto á sus fundadores cuanto 
á; las personas que la tienen á su cargo. En la casa con- 
tigua, se estA construyendo el departamento destinado 
para enfermerías de hombres el cual queda enteramente 
separado del de mujeres; quedando entre ambos^ la Ca- 
pilla de los Plateros: que es anexa y sirve para el culto 



500 HISTORIA 



público y para el del Hospital. Del 19 de Junio de 189& 
al 30 de Diciembre de 1896, se asistieron 95 enfermas. 
Operaciones practicadas 30. Defuncioiíes 9. El abaste- 
cimiento de hilas y lienzos para las operaciones está á ^ 
cargo de la Señora Carrillo de Alvarez. 

El cementerio de la Piedad se fundó el afio de 1891 y 
fué la primerar inhumación el día 5 de Junio del misma 
El terretío que ocupa tiene 350 varas de largo per 250 de 
ancho, la puerta de entrada ve al Oriente. Se estableció 
el cementerio bajo la razón social de ML Grajalés y Cia, 
Esté situada entre lois barrios'*de San Sebastián, San 
Matías y Rancho de la Garita de Chblula. Tiene una sa- 
la de depósito que hasta 1896 no estaba aun concluida 
A la entrada del Pántfeón y á mano izquierda está la Ca* 
pilla que es provisional; contiene un altar muy^ sencillo, 
con un crucifijo de escultnra de regular tamaño, está 
provista de todo lo necesario para la celebración de la 
misa; bendijo el panteón el Illmo. Sr. Obispo de la Dió- 
cesis Dr. Don Francisco Melitón Vargas. El primer ca- 
dáver que se sepultó fué el del niño Pedro M. Rangel, 
el sepulcro no tiene ninguna lápida- Hay una Capilla 
Qstiló Corintio de la familia de Don Daniel Blumenkron, 
Un túmulo muy elegante, todo de mármol blanca ro- 
deado de seis coluranitas y cadenas de metal nikelados 
del Sr. D. Luis Laporta y entre los sepulcros más nota- 
bles están los de la Señora Clara Moran de Drusifl a y los 
Señores Don Joaquín Sesma, Juan Matienzo y Rafael Mo 
ro. Los que están adornados con suma sencillez: pera de 
buen gusto son los del Señor Ignacio Benitez socio que fué 



DE JñJEBLA 501 



del Panteón, el dei 9n José Fernández de Lara poeta 
nray estimado de la Sociedad de Puebla y algunos otros* 

Hay además lugar separado para sacerdotes, y reli- 
giosas: así como otro que cedieron para los defensores 
de la Patria y el resto del terreno está dividido en l.*2.*' 
3.* y 4.* clase. 

El 5 de Mayo de 1890 fué la inauguración del Monte 
de Piedad *'Vidal Ruiz'' siendo Gobernador elSr. General 
Don Rosendo Márquez, dicho establecimiento lo entregó 
el Sr. Don. Alejandro Ruiz con cerca de medio millón de 
pesos en objetos varios, alhajas y efectivo, al Gobierno 
del Estado, en Marzo del año ,1896. S'endo desde el mo- 
mento Patrono el Sr. General Don Porfirio Diaz quien 
con gusto aceptó la proposición que le hizo el Sr. 
Don Alejandro Ruiz de que fuera Padrino del Monte de 
Piedad y lo Declaró casa de Beneficencia. La entrega 
se hizo ante los Sres. Gobernador del Estado General Don 
Mucio P. Martínez sus Secretarios y otros caballeros: 
quienes quedaron conformes, habiendo en varias cajas 
la suma de 280 mil pesos en efectivo.^Fué director en 
tiempo del Sr. Ruiz, el Sr. Lie. Don Ignacio Pérez Sala- 
zar, quien renunció é hizo entrega de su cargo al Sr. 
Don Manuel Noriega. Las primeras prendas con que se 
abrió el libro de partidas fueron dos relojes <íe los Sres, 
Lie. Don José de Jesús López y otro quienes á otro día 
fueron á desempeñarlos, pagando los réditos. 

El establecimiento de este benéfico plantel se debe 
primero á la Señora Doña Gertrudis Ruiz de Vidal, quien 
dejó el cuantioso capital para su fundación y después al 



502 



HISTORIA 



empeño y enerjía del Sr. Ruiz, quien venció todas las 
dificultades que surgieron hasta dejar cumplida la dis- 
posición de la finada Señora. El monumento á su me- 
moria son los votos de gratitud de la Sociedad Benefi- 
ciada. 




PÍÑ DEL TOMO PRIMEBOi 



FE DE ERRATAS. 



Página 


Linea Dice 


Debe decir. 


12 


25 


Cuextlautlan 


Cuextlantlan 


13 


31 


lomevios 


lomeríos 


21 


16 


y como hallaron 


y como no hallaron 


28 


1 


y formaban 


y formaran 


29 


11 


Alonso Martín Camacho Alonso Martín partidor 


49 


8 


41 Varas 


14 varas 


55 


5 


sobre 


sobre censos 


57 


4 


rigiendo 


siguiendo 


59 


1 


tramicion 


transición 


60 


2 


Ectepeco 


Cetepeco 


60 


7 


Almecabla 


Almecatla 


71 


16 


si comprendido 


y comprendido 


78 


9 


Zalinapa 


Zahuapan 


80 


6 


padronos 


padrones 


80 


9 


Zahurpau 


Zahuapan 


83 


8 


varón la traza 


varón hizo y dio la 
traza 


85 


22 


conserva autentico 


conservaba auténtico 


87 


12 


Lucas 


Lucar 


87 


14 


Señor Agustín 


Fray Agustín 


89 


26 


Juan da Aora en Texcoco Juan de Aora murió en 








Texcoco 


129 


4 


caminando 


Caminando 


155 


16 


llamado S. Diego 


llamados S. Diego 


147 


1 


el padre del Oratorio 


el padre Pichardo del 


• 






Oratorio 


156 


2 


así es que en 1538 


por lo que en 1538 


156 


27 


empeso 


empezó 



FE DE ERRATAS 



Página 


Linea Dice 


Debe decir 


157 


26 


odra 


obra 


176 


11 


en 1856 y el P. D. María 


r en 1855 y el P. D. Ma- 






no Davila en 1856 


riano Dávila en 1888 


185 


24 


que muñeron despu^ 


que murieron después 








hasta sumar 138 


186 


5 


alhajas en parte 


alhajas eran en parte 


224 


20 


pelo 


peto 


239 


1 


Juero 


Fuero 


242 


25 


remicoriales 


vemicoriales 


256 


29 


quien inició esta fué 


quien inició antes es- 
ta foé 


257 


16 


de algunas familias 


de las familias 


258 


17 


algunos 


algunas \ 


258 


25 


delante 


adelante 


286 


6 


D. Balio 


D. Basilio 


289 


7 


Obispado 


Obispo 


305 


13 


FloUsta ó FloUsta 


Flotisla ó Elotista 


337 


12 


treinta mil pesos 


veinte mil pesos 


337 


23 


pinturas de Magon 


pinturas; .son de Ma- 
gon 


350 


15 


plata pintada 


plata qidntada 


368 


16 


l'olaneo 


Polaneo 


368 


24 


Polaneo 


Polaneo 



Y otras erratas lijeras de caja que no es necesario determi- 
nar porque las nota el buen sentido del lector. 



índice del tomo pbikebo. 



Pag. 

Unas palabras 7 

Capitulo L Primeros habitantes del Valle de Puebla. 
Nombres de este Valle en la gentilidad. Significa- 
ción de los nombres simbólicos del mismo. Gerogli- 
fico mexicano del nombre del referido Valle. Quie- 
nes eran los Olmecas y los Xicalancas. De donde , 
vinieron. Sus derroteros. Como eran los Olmecas y 
Xicalancas. Su dispersión y aniquilamiento 11 

Capitulo IL Fundación de la Ciudad de Puebla, Se le- 
vanta sobre las ruinas que dejaron los Olmecas y 
los Xicalancas. Día de la fundación. Motivos por- 
que se hizo en el lugar que ocupa. División de so- 
lares. Repartición de los primeros 33 Nombres de 
los fundadores, delineadores y sobrestantes. Pri- 
mera misa en Puebla, Donde se dyo. Progresos de 
la Ciudad. Número de casas levantadas en Diciem- 
bre de 1531. El Rey de España le concede el títu- 
lo de Ciudad de **La Puebla de los Angeles". Le 
dá escudo de armas. Descripción de éste. Reparto 
de tierras. Nombres de los primeros propietarios.. 17 

Capitulo III. Primer Ayuntamiento de la Ciudad. 
Autoridades del año de 1533. Real provisión sobre 
el Ayuntamiento. Título de la Ciudad. Confusión 
de fechas de este título. Puebla en 1535. Intento de 
abrir el camino para México. Habitantes en 1537. 
Sus nombres. Dimensiones de las manzanas, calles 
y plazas. Declinación magnética de la Ciudad. Ha- 
bilidad con que fué determinada. Desagüe primiti- 

e4 



nalco. SAngríantd lucha entre mixtéeos pardos y . 
meztizos. Los primeros abandonan bu iglesia. O- 
tras noticias sobre los religiosos dominicos 125 

Capitulo IX. Los Agastinos. Su llegada á la Nueva 
Espafia« Se establecen en Puebla. Fundan el conven- 
to de Sta. María de Gracia, llamado después de nues- 
tra Sefiora de la Encamación. Capilla de Tercero» 
después de Sta. Bita, La Santa Escuela es la misma. 
Destrución del templo por un incendio. Pinturas 
que se perdieron. Reposición del mismo por medio 
de limosnas. Nombres de algunos bienhechores y 
bienhechoras que contribuyeron. 151 

Capitulo X. Los hermanos de la Caridad. Ofden 

hospitalaria conocida por los hipólitos. Es la cuarta 
orden monástica en la Nueva España. Aprueban 
sus constituciones el ordinario, y los pontífices Gre- 
gorio XIII, y Sixto V. Les dá pase el Consejo de 
Indias. Cual tué su origen. Fundan el convento 
-hospital de la Puebla de los Angeles. Lo consagran 
á S. Roque. Hace donación de sus casas para que 
se hiciera el convento D. Alonso del Moral. Se 
suprime la orden de los hipólitos por decreto de las 
Cortes Españolas en toda Nueva España, con ecep- 
ción de las de la Ciudad de Puebla. Iglesia Imáge- 
nes. Varios datos históricos 161 

Capitulo XI. La Compañía de Jesús en Puebla. Al- 
go sobre la venida de los Jesuítas. Su paso por Pue- 
bla. Se intenta detenerlos. Se les ofrecen sitio y 
fondos para que fundaran un colegio. Padres que 
vinieron á México. Sale para Puebla el P. Sánchez 
de la Concha. Se le hace donación de unos sitios. 
Diversas opiniones de los historiadores sobre las 
fechas de la fundación y terminación del edificio de 
"La Compañía". La cabeza del falso visitador D. 
Antonio Benavides (a) El Tapado. Llegada á Pue- 



bla de la Princesa del Gran Mogol Mirra. Toma las 
aguas del bautismo y se llama Catarina de S. Juan. 
Le dicen por cariño la China de Puebla. Sus nove- 
lescas aventuras. Sus virtudes. Su muerte. Cargan 
su cadáver canónigos, prelados, regidores, magis- 
trados. Se sepulta en la sacristía de la Compañía. 
Incendio de pólvora en este edificio. Muertos. Apa- 
rece el Colera-morbus en Puebla 169 

Capitulo XII. Seminarios de Jesuítas. S. Gerónimo. 
S. Ildefonso. S. Ignacio. S. Javier. La Penitencia- 
ría. Iglesia del Refugio. Expulsión de los jesuítas 
de Puebla. Relación de los que fueron expulsados 
de cada colegio. Notables jesuítas nacidos en esta 
ciudad 187 

Capitulo XIII. El convento é iglesia de la Merced. 
Fundación de la orden. Sus prerrogativas. Fué la 
primera de que vino un religioso á la Nueva Espa- 
ña. El hospital de S. Cosme y S. Damián de Pue- 
bla. Lo compran los mercedarios. Fr. Juan de He- 
rrera funda el convento é iglesia de la Merced en 
Puebla. Medio que adoptaron los mercedarios pa- 
ra adquirir dinero. Como era la iglesia. La desfi- 
gura Fr. José Santos Coy. Destruye y desfigura el 
convento el Gral.D. Pascual Miranda. El Carmen. 
Noticias sobre la orden. Fundación del convento 
de Puebla. Capillas. Panteón. Huerta. Pr:)ductode 
las'peras. Pinturas que llevó á Londres Lord Co- 
kraneo 209 

Capitulo XIV. Hospital de S. Bernardo ó deS. Juan 
de Dios. Llegada de los religiosos juaninos. Funda- 
dor del Hospital de Puebla. Cuando se puso la pri- 
mera piedra del convento. Solemne procesión al 
inaugurarse la iglesia. Decadencia de la institución 
hospitalaria. En Puebla no obedecen el decreto de 
las Cortes Españolas que la suprimen. Síndicos. 



El convento es convertido en cárcel. Los religiosos 

• 

Betlemitas en Puebla. Fundan el convento y hospi- 
tal de Betlem en el cerro. Antigua hermita de San 
Cristóbal. Consejas y tradiciones populares sobre 
este Santo. Un rayo destruye la iglesia de Betlem 
La manda derribar el Obispo. Se reedifica y se con- 
sagra á la virgen de Guadalupe. La renueva el Pa- 
dre Osorio. Se destruye para construir una obra de 
fortificación : 221 

Capitulo XV. Los religiosos de Propaganda Fide 
Fundan en Puebla el hospicio é iglesia de Nuestra 
Señora del Destierro. Aprovechan la fundación que 
hizo el Beato Sebastián de Aparicio. Apuntes bio- 
gráficos de éste. Duran cuarenta años en Puebla. 
Renuncian la fundación. Renuncian el hospicio é 
iglesia. Pasan á poder del Cabildo Ecleciástico u- 
nos solares que poseían. En ellos funda Flon el jar- 
dín Botánico. Pretenden algunos vecinos que el hos- 
pital se pasara al cerro de Loreto. Noticias sobre el 
origen de la Casa Santa. El Padre Zambrano hace 
una iglesia. Accidente de Doña Maria de Vega. Da- 
tos antiguos sobre el cerro de Loreto. Estado ac- 
tual de la Fortaleza 231 

Capitulo XVI. Origen de las órdenes monásticas fe- 
meniles. Las Dominicas. Santa Inés del Monte Po- 
liciano. Las religiosas. Del Saco. Convento de Sta. 
Catalina de Sena. El má«=i antiguo de Puebla. Con- 
vento de la Concepción. Sus fundadoras Sor María 
de Jesús. Publicación solemne de las vemicoriales 
para su beatificación. Convento de San Gerónimo. 
Convento de Santa Clara. Sus fundadoras. Doña I- 
sabel de Villanueva. Datos sobre la iglesia y con- 
vento de clarisas. Su botica. Hijas de Puebla que 
florecieron en este convento. Convento de Sta. Inés. 
Casja de Sta. María Egipciaca. Colegio de niñas ó 



convento de Sta. Móníca. Datos sobre este monas- 
terio. El corazón del Sr. Obispo D. Manuel Fernán- 
dez Santa Cruz 244 

Capitulo XVII. Capuchinas de Puebla. Fundadora 
del convento. Dificultades que surgieron. El Padre 
Cumulas. Fundadoras venidas de México. Recep- 
ción que les hicieron. Toman posesión de su con- 
vento. Les entrega las llaves Fray José Cumulas. 
Beaterío de Sta. Rosa. El memorial de la Virgen. 
Visita del Sr. Santa Cruz. Lee el memorial. Les o- 
frece su ayuda. El Padre jesuíta José Bellido. Se 
continua la obra del Beaterío. Lleva el Sr. Sta. Cruz 
á las Terceras á su palacio episcopal. Lo que gastó. 
La Madre Águeda. Convento de Sta. Teresa. Sus 
fundadoras. Se establecen junto á S. Marcos. Cons- 
truyen su convento en la calle Mayor. Sta. Te- 
resa de Jesús. Descripción de su belleza por un con- 
temporáneo. Convento de la Soledad. Traen á la 
virgen de España. Su vestido. Quienes lo hicieron. 
Convento de la Santísima. Casas que dio el Obispo 
Mota. Lo que dio el Obispo Escobar Llamas 263 

Capitulo XVIII. Origen del Obispado de Puebla. Se 
erige para Yucatán. Se traslada á México. Se nuli- 
fica el primero. Se erige el de Tlaxcala propiamen- 
te dicho. Se traslada la mitra de esta ciudad á Pue- 
bla. Primer edificio episcopal que se hizo en esta 
ciudad. Balcón cuyo fierro se trae de Vircaya. Se 
arma en Puebla. Segundo edificio episcopal. Ter- 
cer edificio que es el actual. Vaguedad de las noti- 
cias que hay sobre estos edificios 283 

Capitulo XIX. La Catedral de la Puebla de los An- 
geles. Su origen é historia. Corbetizo de paja bajo 
el que. se. dy o. la primera misa. Primera iglesia Ca- 
tedral. La santa Veracruz ó la Concordia sirve- 
también de catedral. Segunda Catedral. Riqueza 



de sus rentas. Constituciones de la Contaduría de 
la misma hechas por D. Juan de Palafox y Mendo- 
za. Nuevas constituciones del lUmo. D. Pedro No- 
gales Dávila y D. Mannel Fernández Santa Cruz. 

Descripción de la Catedral 292 

Capitulo XX. Continua la descripción de la Cate- 
dral. Altares del fondo de las naves. Capillas. Pin- 
ti'iras. Esculturas. Aniversarios 332 

Capitulo XXI. Algo sobre el origen de las Parro- 
quias de Puebla. Antigua denominación y división. 
Las cuatro primitivas. Secularisación de ellas. El 
cura de Atilxco. El Sagrario. Su fundación. Des- 
cripción. San José. Capilla del Nazareno. Historia 
de esta imagen. Capilla de Naturales. Casa de E- 
jercicios. Parroquia de S. Sebastián. ídem de San 
Marcos. Virgen del buen suceso. Capilla de S. Die- 
go. Iglesia de Santa Anna de Naturales. El Sr. de 
la Salud. Pago de los dientes primeros de los niños 
de Puebla. Su limpia después de las enfermedades. 
El Señor de los trabajos. Su historia. Robo á la 
Virgen del nicho. Capilla del Cerro de San Juan. 
Robo que le hicieron. Parroquia del Santo Ángel. 
Analco. De la Crazó Sta. Elena. Del Santo Ecce-ho- 
mo. Plateros. Balvanera. San Juan del Rio. ElCí- 
reneo. Los Dolores. Los remedios. Las Piadosas. 
Otras noticias curiosas 356 

Capitulo XXII. Continúa la materia del anterior. Fun- 
daciones clericales. Hospital de S. Pedro. El Hos- 
pitalito ó San Juan de Letrán. Orfanatorio de San 
Cristóbal. La Concordia ó San Felipe Neri. La Luz, 
La Mansión de Tecajete. Iglesias del Corazón de 
Jesús y Corazón de María. Nueva casa Lauretana. 
Asilo de Santa Inés 387 

Capitulo XXIII. Primer Colegio que se iba á fundar 
en Puebla. Colegios de niñas de Jesús María. De 



Santa Gertrudis. De San Francisco de Sales, De 
Guadalupe, de mercíídarias. De los Gozos, sacra- 
nientarias. De Jesús María. De Teresianas. De In- 
fantes. De San Pantaleón. De San Pedro. De San 
Juan Evangelista. Palafoxiano. Teólogos de San 
Pablo, morados. Real Colegio de San Gerónimo. 
Seminario. Carolino. Academia de Bellas Artes. 

Escuela de Medicina 407 

Capitulo XXIV. Casas Municipales. Cárcel. Rastro. 
Plaza de Mercado. Panteón de la Agua Azul. Alum^ 
brado. Relojes públicos. Historia del Reloj de Ca- 
tedral. Palacio de Gobierno. Albóndiga. Cámara 

Legislativa. Palacio de Justicia. Museo. Monu- 
mentos públicos. Paseos. El teatro en Puebla. Al- 
gunas fundaciones particulares. Casa de Materni- 
dad. Asilo de Mendigos. Hospital de niños. Tere- 
sianas . Colegio Salesiano 48() 

Capitulo XXV. Colegio de S. Vicente de Paul. La 
Misericordia Cristiana. Liceo de Artes de la Sacra 
Familia. Asociación de Señoras de la Caridad. Ca- 
sa de Salud de S. Vicente de Paul. Monte de Pie- 
dad '* Vidal Ruiz" y Cementerio de la Piedad 493 

Fe de erratas 

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