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Full text of "Historia de la compañía de Jesus en Nueva-españa, que estaba escribiendo el P. Francisco Javier ..."

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IQ-AHD-SaNFORDsJVNIOK-VinVIERSnY 



'^^i^if'^li^^.^l 



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HI^TORIA 



DE LA 



<e<i^]»iiM^ )di m^m^ 



EN NUEVA-ESPANA, 



QUE E8TABA ESCRIBIENDO 



SEi IPo T?3SANCJESC® JAVKISm AlTalSCBIBB: 



AL TIEMPO DE SU ESPULSION. 



PUBLICALA 

FARA PROBAR LA UTIUDAD QUE PRESTARA A LA AlfERICA MR< 
XICANA LA SOLICITADA REP08ICI0N DE DICHA COMPA NIA» 

OARIiOB MKASIA DE BU8TAMANTB. 



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^fnAiibtu eoruinif eognoacetis eot, J. C. 



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TOMO II. 



Imprkbo for J. M. Lara, callc de la Palma num. 4. 



I ao9oa 



,^^^^tm^mmma^mjasa 



iTTT''' Lii ^1^1 rfiiil tSi^m.U'i "^ ->:'-^— -^- 



AL EXMO. SEJiOll GENERAL 



BQiF itQSBa SSe ®e&JBPB& f jeaJIF'OCF'£&9 



SECRETARIO 



l!^ Jii 3)'J0I?i^(9)]I<D UXM «iriB3!Bii ^ SQiiaaSSii^ 



Su casa en Mexico, 13de enero de 1842. 

Muy Sr. mio y amigo. 
En diversas ocasiones, ya como hombre publico, ya 
como ciudadano particular, ha manifestado V, su amor 
a las ciencias y que no es pcregrino en ellas, dispen- 
s&ndolas la proteccion que ha cabido en su esfera. Ac- 
tualmente preside con mucho honor y eficacia el esta- 
blecimiento Lancasteriano de esta capital, que ha lle- 
gado en sus dias & su mas alto punto de esplendor, 
acreditado en los ex4menes ptiblicos de sus alumnos. 
Tal es el motivo que tengo para dedicarle con gusto la 
publicacion de este segundo tomo de la historia de la 
Compania de Jesus, escrita por el padre Francisco Xa- 
vier AlegrCj originario del departamento de Veracruz 
y paisano de V. Esta obra en que estan consignados 
los sucesos principales ocurridos en mas de doscienlos 
afSos, durante la dominacion espanola, y que nadie ha 



^scrito con la critica y finura que caracteriza a este 
varon extraordinario, se acaba de pedir el original por 
el reverendisimo padre prep6sito general de la Com- 
paiiia en Roma, sin duda con el objeto de traducirla en 
los principales idiomas de la Europa, y por lo mismo 
har& el debido honor & quien en parte se ha constitui- 
do su Mec^nas. Deseo que asi se verifique, y que in- 
fluyendo por razon deldestino que V. ocupa en nues- 
tro gabinete, contribuya eficazmente al aumento de 
nueBtros conocimientos histdricos, de que tenemos tan- 
ta escasez por la falta de proteccion & los cronistas ^ 
historiadores de esta Ami^rica. Entre tanto, reciba V. 
con estas lineas las consideraciones de aprecio con que 
se protesta su menor servidor que atento b. s. m. 



^iSir/od t.^i^9w ^i^Ax^Ka'^i^^. 



CONTESTACION DEL 8R. TOANEL. 



Sr. auditor D. C&rlos Maria Bustamant«. 

Mi antiguo amigo y reepetable compajlero. 

Me hace V. justicia en confesajr por medio de su 
grata de 13 del corrienle, que amo laa ciencias y los 
conocimientoa ijtiles, y que los he cultivado cuanto hao 
permitido las varias situaciODes de mi inquieta fortuna. 
En el ejercicio de) entendimiento y ea et eetudio de 
tantos hombres ilastres que nos ban dejado sus leccio- 
nes, he ballade siempre un placer y una aatisfacciOD, 
que en vano se buscan en la cumbre torraentosa de los 
negocios pOblicos. Por esto he dedicado los periodos 
libres de rai vida & los adelantos de la educacioD pri- 
maria, y jam4s pude persuadinne que mereciese por 
ello un elogio, cuando no be becbo mas que eumplir 



con los deberes comunisimos de un ciudadano amaiite 
de la dicha y gloria de su p&tria. 

Doy por bien empleados aquellos pequefios atanes, 
porque V. me proporciona el gratisimo honor de dedi- 
carme el segundo tomo de la historia de la Compahia 
de Jesus de Nueva-EspatiOj escrita por el padre Fran- 
cisco Xavier Alegre, originario del mismo departamen- 
to de Veracruz, en que yo he nacido. Esta obra, for- 
mada con una gran critica, descubre luego que su au- 
tor es el te6logo distinguido que admiran las escuelas, 
y el mismo que ha reproducido las sublimes concepcio- 
nes de Homero en el idioma y en los melifluos versos 
de Virgilio. ^C6mo no he de estar contento con el fa- 
vor que V. me dispensa? Colocado, aunque sea acci- 
•dentalmente al lado de ese c6lebre literato, me parece 
que crezco de estatura para envanecerme de que nues- 
tra p&tria haya sido capaz de producir esos hombres 
inmortales, que fundan el nombre y la felicidad de las 
naciones. 

Acepto, pues, con la mayor gratitud la dedicatoria, 
y protesto ft V. que por mil motivos es su adicto ami- 
go y seguro servidor q. s. m. b. 

%^ %/^i^nd Dome/. 



W! M}r-'Ui*' 



au-^ ' . .'■-> ■ ■■ 






- ._-. 1 ^ •'.^ai>A-.«^i>'». ^In 



EL EDITOR. 




|0Y principio k cste segundo tomo de la Historia de la Com- 
pania de Jesus de la provincia de Mexico, escrita por el padro 
Francisco Javier Alegre de la misma Compaiiia, habiendo im- 
pendido un trabajo improbo en la impresion del primero; Ilev6- 
dolo con resignacion por las calamidades piiblicas sobrevenidas 
en cl aiio anterior, que cortando el comercio por espacio de mas 
de un mes, impidieron la colectacion de las suscriciones que ha- 
bia comenzado felizmente, sobreviniendo despues la rebaja de 
hecho de la moneda de cobre, en que se habian recibido no po« 
cas suscriciones, y cuyo desenlace no estuvo en mi c61culo. 

Los lectores de esta obra habran conocido la justicia con 
que desde un principio recomend6 su gran m^rito, y tenien- 
do ademas la satisfaccion de leer en clla la relacion de no 
pocos sucesos, que perteneciendo a la historia de este pais, 6 no 
se ban referido con exactitud, 6 se ha procurado ocultarlos ma- 
liciosamente a los mexicanos. £n el presente tomo verdn muy 
detallados los hechos relatives al Sr. Palafox con losjemitas^ es- 
critos no con la parcialidad que pudiera atribuirse al padre Ale- 
gre en causa propia, sino coroo pudiera referirlos un escritor que 
no perteneciese a la Compania de Jesus, sino con arreglo al es- 
|)cdientc que tuvo a la vista, y cuyas constancias no pueden des- 
mcntirse. Algimas personas prevenidas altamcnte contra la Com- 



poAia de Jesus, mc tiaii oiifesado dc bucna fe que liaii caiiibia- 
do de concepto con la Icctura de esia jniciosa obra, y conocian 
el m^hto de loa servicios de csia corporacion a la juvcntud y h las 
nactones barbaras, que en muy crecido niimero rcdujeron a la fu 
cat6lica, han calificado justa la pretension de que rcgrcsen varo- 
nes tan ilustres a esle pais, de donde fueron injuslamcnte lanza- 
dos, para que restablezcan la inoralidad y las ciencias, en gran 
parte perdidas, y sin las que no puede scr feliz una nacion. Yo, 
pues, tne doy por satisfecho y recompensados mis afanes con ha- 
ber conseguido este objeio, y conclujo supllcando a los bucnos 
anericanos que desean nuestra felicidad, haga cada iino por su 
parte cuanto pueda para que sc realice cl suspirado rcstableci- 
mientude esta GOciedad. Suplico igualmcntc, se inc dispense 
la libertad que me he tornado de anadir una ii oira nola al tcx- 
to para ilustrar algunos hechos ocurridos dcspitcs do habcr eicri- 
to el padre Alegre su iiistoria, y de que no pudo tencr noticiaf 
asi como al supremo gobiemo el que haya furmado £ inecrtado en 
el primer toioo un suplemento relalivo al Nuevo-M^vico, cuyas 
mwones no tuvieron los jesuitas. Uicelo con cl objeto de mani- 
ftwUr la aeccsidad que hay de eslablecerlos alii, u en otro« pun- 
tos, so pena de quo alentadoe los birbaros con job auzilios de 
los aventureros Tejanos continuar^n haci^ndonos una guerra a 
muerte y tin cuartel, que no podremoa resistir por la lalla de gen- 
te, de tropai y de dincro para pogarlaa, de modo quo si esta con- 
tiniiat no solo scremtw testtgos do muy horretidos destrozos, 
noo que probable mcutc perdsramos para siemprs una gran par- 
te deaquellos ricosdepartamentos, que bien adininistradoi^ pro- 
duciiian muy cuantioaas renlas a nueetro erario. DesengaAese 
el gobicrno y abra los ojoa para conocer esta dolorosa vordad; 
en ticmpo esta dc rcmediar males tan infandos. La/erocidad 
de lof indios genlHes no te doma siiw por medio de la* misivHes, if 
para estas nhtffuuos ton mnn proj»cs f ue /« jestatus. Algunas 
tribiis de burbarof han pruti^stado que no sc sometoruo al yugo 
del Evangelio sino cuando ee presenten log padres prietos (asi lla- 
man a tos jcsuilas); tan ventajosa idea les inspiraron sus mayoreti 
que los coaocieron y aioaron vordialmeatc. 



Kim 



aapfc;:??. - -.-. » Tir ,i ■ ^ ■jii».-rt^:■:^■.^:■^y^v:■■.^ . : 



«>^ :^^« *•- ^ -^ - 



l>E LA PROVIXCIA 



8>a ID) A. i^Q)a!ss>A,»?s^ 98 ffwmwm 



DC 



NUEVA-ESPANA 






ihiimm<i> ip^ 



SUMARIO. 



Favor del Sr. arzobi«po y otro« ilustres penKmai^. fleiinia c(Migre. 
gacion provincial. Milagros 6t las reliquias del martir S. Ponciano. 
FrutoB del Seminario de S* Gregorio. De ios tcpchuanes. Primera 
eotrada 6 te proviocia de Taraumara. Succsos de los xiximes. Mi* 
lagros de S. Igoaeio. Nuevas reducciones de Sinaina. Alsamiento do 
los negros. £spedicion contra loa rebeldes. Exito de la Jornada y 
orfgen del pueblo de B. Lorexizo. Vi^ita d# Guatemala. Aluorte M 
hermaiio Juan de Yereoiit y del f«dre fundador Pedro Sanchez. Bea«>f 
tificacioa de nuastro Santo padre Igiiaeio» y sus solemnea fiestas. A\-\ 
gunos prodigies por tnterceeion del Banto. Fnitos del colegio m&xinus/ 
y eotrada en la CompaTiia del padre Aionto Guerrero. Muertes de va» 
rios sugetos. Miniaterios on S. Gregorio. Fiestas de la beatificacion 
en los otros colegios. Fervor de los misioneros. Singular carta del 
padre Pedro <]e Veiasco. Construeoiou del fiierte ^de M/ootesclaros, y 
aliaaza con ios cbiaipas« Motives de guerra con los yaquis. Prinifira 
entrada i aus tieriras* Seguoda espedieioB. Ardud /del captten y £^z 
i^xito de la ^niprcksa. Alianza con los xixkoes. Temblores y edipe 
en Ay xico y sus frutos. Milagros de la imdgen de S. Ignacio en Gua^ 
cliaoa, y fuadacioo de la congregacioo. Seguoda entrada 6 los tarau» 
mares. Suoesos .de Sinaloa. Inquieiud dc los tebuccos. M«erte del 
padre Gabriel dc Logrouo, y frutos do la Amuaciata. Gaiio prodi^o<- 



— 2 — 

10 por intcrccijion de $• Luis Gonzaga. Estraordinaria vision de un 
indio. Ministerios del colegio de la Puebla. Visita de misiones de D. 
Fr. Juan del Valle. Sucesos dc los tepehuanes. De la robelion de ios 
tehuecos. Trabajos de Ios ministros de Pdrras. Consecuencias de la 
iniindacioD. Ministerios entre Ios taraumares. Prodigies de S* Igna- 
cio y piedad del rey Felipe III. Alzamionto de Ios chicoratos y suce- 
ceso del padre Juan Calvo. Muerte del padre Juan Bautista de Ve- 
lasco. Peste en Topia. M ision de Guadalajara. Octava congregacion 
provincial. Muerte del padre Dr. Pedro de Morales. Del padre Juan 
de Trcjo. Misiones en Michoacdn. Doctrina de Ios mayos. Razon 
del padre Pedro Mendez. Reduccion de la sierra de Yamoriba. Pri - 
niera casa de Loreto en Mexico. Muerte del padre Bernardino de 
Acosta y varios otros. Case raro en Tepotzotldn. Misiones de varies 
colcgios. Arribo & Sinaloa del capitan Iturbi. Sucesos de Ios rebcl- 
des chicoratos, y primera entrada & Ios devomes. Ministerios de Ios 
demds colegios. Nueva mision de Europa y fundacion de una con- 
gregacion en la Profesa. Mision d Nicaragua. Principios de la suble- 
vacion de Ios tepehuanes. Ho«tilidades en Santa Catarina y en Atoto. 
nilcu. £n Guatimap^ y Pap&tzquiaro. En el Zape, y gloriosas muertes 
de echo misioneros. Inquietudes de Ios xiximes. De la Sierra de To- 
pia. Peligro de Guadiana. Espedicion del gobemador contra Ios ap6s- 
tatas. Nuevas inquietudes y segunda Jornada. Doctrina de Ios yaquis 
y descripcion del Rio Grande. Establecimiento en Granada por via de 
mision. Descripcion de aquel pais. Union de Ios colegios de S. Pe- 
dro y S. Pablo y S. Ildefonsot y ereccion del colegio real. Revolucio- 
nes en Tepotzotldn. Informe del virey. Prevencion real sobre aquel 
curate. Pleitd con cl Sr. Cerna. Fundacion de MMda. Muerte del 
padre Pedro Diaz. Del padre Sebastian Ghieca. Del venerable sier- 
vo de Dios Fr. Pedro Cardete. Estado de Ios dem&s colegios. 

Favor del Sr. El siguiente ano de 1608 ray6 desde luego muy feliz k la provincia 
arxobirooyo- ^qu el favor y sinoiilares honores queinereci6 allUmo.y Rmo. Sr. ar- 
penonages. zobispo de Mexico D. Fr. Garcia Guerra, del 6rden de predicadores. 
Este prelado, el dia primero del ano en que celebra su institucion la 
Compaiiia, quiso mostrar el paternal afecto con que la habia mirado 
siempre, celebrando en la Casa Profesa de pontifical la niisa de aquel 
dia* honrando despues con su presencia nuestro refectorio, y dando k 
Ios jesuitas las mas lucidas y solemnes funciones de su Iglcsia Gate- 



■^■■■*iw«tawwBg»B3<igtBailB^aWBE y>Tri^; - >, ' *'«tffly « ^ : rrly^r .H:i^^;^ /ii3 » Jft '' . * ^ j^ga 



_3 — 

dral. £1 mismo afecto mostrb en las pr6ximas Carnestolendas, dan- 
do al pueblo la bendicion con el Santisimo, y empleando en aquellos 
tres dias largos ratos de oracion en nuestro templo. Acompanaban & 
su ilustrisima en un acto de tanta edificacion los Illmos. Sres. D. 
Alonso de Peralta, inquisidor apost6lico y electo arzobispo del Rio dc 
ia Plata en el Peru, D. Fr. Baltazar de Covarrubias, del 6rden de S. 
Agustioy obispo de Michoacint y D. Juan de Cervantes^ electo obis- 
po de Oaxaca. £1 ejemplo de estos cuatro prlncipes de la Iglesia se- 
guia el Exmo. Sr. D. Luis de Velasco, virey de Nueva-Espana, y el 
Sr. D. Lope de Armendaris, del hdbito de Santiago, general de la flo« 
ta, y todo lo principal de la ciudad que hicieron memorable su devo- 
cion y edificativa piedad, contribuyendo de su parte & estirpar la anti- 
gua libertad y paganas diversiones de aquellos dias. 

Poco despuesy & 16 de enero, se juntd en el colegio m^imo la sd- 
tima congregacion provincial. La inundacion del ano antecedente no 
habia dado lugar 4 ejecutarse & su tiempo. Siendo secretario el padre 
Juan Sanchez fix6 elegido el dia 18 por procurador el padre Francisco 
fiaezy rector del colegio de Tepotzotl^n. En el companero hallamos 
alguna variedad. La carta annua senala al padre Juan dc Ledesma* 
En el libro de las congregaciones hallamos anotado al padre Nico- 
las de Arnaya. Esto parece necesario seguir, aunque no carece de di- 
ficultad que un mismo sugeto en tan pocos aiios haya sido electo en 
tegundo lugar dos veces, como efectivamente lo habia sido el padre 
Arnaya el de 1599. Al siguiente mayo el padre Martin Pelaez, rec- 
tor de este colegio, pas5 & gobernar toda la provincia. Entre las va- 
rias mejoras que el padre Pelaez habia dejado al colegio m^iroo» no 
fu^ la roenor el suntuoso retablo cuasi para dedicarse y que se dediqd 
dn efecto el dia 31 de agosto al Inclito mdrtir S. Ponciano, cuyo cuer- 
po entero habia ^1 mismo traido de Roma, volviendo de aquella capi- 
tal & que habia sido destinado procurador el ano de 1603. Esta pie- 
za, que fu^ en su tiempo de las mas bellas de Mexico, cedi6 despues 
el lugar al glorioso apdstol de las Indias S. Francisco Javier. El San- 
to m^tftir roanifestd por ent^nces cuan agradable le eraaquel obsequio, 
J la devocion del pueblo & sus sagradoa despojos. Dos dias de la fies* 
la observaron algunos de la vecindad & un hombre que en alta voz, in* 
terrumpida con muchas l6grimas, oraba al Santo en una noche obscu- 
ra & las puertaa de nuestra iglesia. La manana siguiente descubrid el 
pi|8teri0f Al abrir nuestro sacristap la iglesia hall6 al hombre que con 



—4 — 

iin niiio en Io.5l>razo3 e.-nyeraha deade macho dntc». Preguntada la causa 
rRfiriu (\Mo nqtiel niuo, despties do una larga enfemiedad y dehabcr pa- 
5:ido dos dia!4 5<in alimento alguno, habia finalinente cedido & la fucrza 
del mat la noche aniecedente* Que h su juicio y los de su casa habia 
tnuerto, scgun todas las senas. £n esta afliccion, decia^ banado en 
diilcisimo llanto, lo encomend^ muy deveras al mArtir S. Poneiano, y 
dcjdndolo acostado en la cama vine & hacer oracion 6 esta iglesia. A 
poco senti en mi nn interior movimiento de confianza, que cuasi inde- 
liberadamente me hizo volver i, casa en que hall^ ^ mi amado hijo que 
hablaba, y con voz clara pedia de comer. A qui lo traigo & dar las gra- 
cias & quien lo ltbr6 de la muerte. A esta marayillosa relacion acorn- 
pa?iaba cl testimonio de los que habian oido los clamores la noche an* 
tecedente, los de su casa y la vecindad que habian sido testigos de la 
enfermedad y del desconsuelo de sus padres. £sto caus6 un piado- 
80 tunmlto dcia el altar del m&rtir, que no pudo desocuparse en mu* 
chas horas, y lo hizo mirar despues como un recurso universal en to* 
das las necesidades. 
Fnitofi dc S. El colegio Seminario de S. Gregorio, florecia como HiOTApret on uti- 
rcgono. ifginxos ministerios, y el SeSor que con los sencillos y ittttiildes de co- 
mmon, tiene siempre nquella familiaridad y partieulares confianzas, que 
niega k los poderosos y k los sAbios, segun el mundoy no dejaba de 
eonservar entre los indioe algunas almas eseogidas, k ifiienes preva- 
nia con todas las bendiciones de su dulsura. A imitaeion de lot ban* 
qiietee y limosnas que se hacian k los pobres en noestra I^sit, una 
India principal tom6 la devocion de juntar en sti oasa la noche de Na« 
vidad todos los pobres que hallaba mas desamparadoa y deffnodost 
Prevenlales abandante cena, Testidos, y aervliileB per e^ niiama la me- 
sa con una alegrla que te rebozaba al semblante. Hizo es^e aegun su 
coetumbre la Navidad de esle aiio, y habtendo eumplido eon el ofieio de 
Marta, se apKcd al de Maria retirtodoie k mia pteza mas seereta, donde 
tenia figurado el divine Naoimtentopara paaar la qocIm en eenteaaplacion 
de iU]ual dulclsimo M isterio. A poco rato^ ooa tapasadaiiligafse •inti6 
eobreeegida del soeno, y en M vt4 al Nifte Dies que aoiiri^iideee blan- 
damonte, le decia: „Bfadre, td ptenaae qee faaa ?««tido j regalado k 
loa pobres per mi amor; maa no has heehe bien 4 ellost lino k mU 
oitbrtendo rot deaoudes, y aliffieotiadonie ea eata gNM pobreva en que 
me vee**' O fiieae reaHdad 6 mistettoao snefto^ ^1 obr6 en aquelU 
itaa w proAiBdo deapreeto de ei fnt9<na« un amnento de virtud y eia 



JfcfcMilfc^Bi— — amy i ia ■ llW il l l i' il !'.!,^ V, rjrytj:mrrii fe^g?='FVe-i-v ^rV-'. -<-.--"'.r3rr''<r>'^ 



—5^ 

interior consuelo que jam&s podia traer ^ la memoria, ni vcr pintura 6 
im^en alguna del Misterio sin derretirse en suavlsiiuo Uaato. Era 
por eate miflmo tiempo eu la ciudad uo ejemplar de toda virtud y ctis* 
tiaoa perfeccion uoa india cbichimeca. Yi^ndola elevada d tan subU* 
iQ^ Ooat^p^i^fiqiQa y ftyoxea.divmois,. / descpofiando algiinoB confeso* 
res, quisieron sujetturla.^ exdmen dei diferentea maestros de espirttu. 
Fregunt^da^e im:^rciQi<^.y modo. de.vivirt respondia constantemen- 
te^. qoe j»K0Qiirab%.8erv\r 4i aji^ ATOQs con diligencia y amor: que de dia 
y d« ooctift au.ooqytwWi.QCupafCiQn eiia dor gracias & nuestro Seiior por 
haberla b?<?bo criptieiMU y.pedir eate mismo. iavor para todoa los bom- 
hsea, iiwgi44np^ntA.lQflL4e flU nactoo: que la continua niemoria de la 
paaioa y nuorte da Jesucnstanole daba logar k reirsei regalarse 6 
divertirad ooa.yaoaa coi|Tar9acioiiie8f ^6 oon otra alguna cosa de b 

tterra. ^^.^j ^. . . . ^ 

No -era asto Un 4igno 4o ad^iirarae ^n loa indios aqtiguoa en la ftt Fratos de lot 
ouantaesloa qu« poco dptes babian salido delas tiivebUia del pagank* ^^P^buanos, 
mo. Unaiadiafrmoaa cur^ndeimentre los tepebuanes, se babia despuea 
de- pooos meaea eonvertado i la {6^ cuando comeuz6 i senttrse en aque* 
Hespaieeeuiia-epideBiiade virueliiSy. de que nu^ieron mucboa. Fu^ Ik^ 
mada <le un aoldado e/tpaSM paia que coimra 4 au muger. Xa India ym 
erbrtiami, reapoodi^ eon stnceridad: S^enor, deade que el padre me ban- 
tiB^ y me desea^B6 4e mia antiguoa errorest yx> no euro con las yer> 
baay beobiaea quo aooatumbraba,- ni Qreo que vea pidais aemejante 
abeisinaeioiu ^icameole qae permiti6 niieatro padjre poner aobre ^ 
eftfenBO"laa-niaBO0riiiTOcando los aanloa nombres de Jestts y Maiia. 
Pueskija^ fespcMidi^'el^espaSoJ encantadQ de tal aimplicidad, cura de 
ese mode ^ mt muger. Entdnces la buena indiay baciendo aobre la en« 
fennafe sefiat de la cmzt y repitiendo aquellos dulclsimos nombres 
eoB ima ^enfianza-y devocioDf que la inspir6 & loa presentes, y singu- 
l ai me n te 4 ki- eBferma». se despidid dej&ndola con un grande a)iTio«que 
Ai^ prioetpie de ana muy fn^re y muy perfecte 8a1ud« £1 resto de la 
naekm -crecta ft gr andes pases en eristiandad y en poHcla. Se Teian 
aqnellae naeieiies salipages, qne pasaban la vida en el juego y en la 
o B sbf ia g aez^ aprender Versos ofictos^ cultivar sua eampos, cuidar 4t 
Itt-edueaeieade 8»»b^oe, eelebrar sus fiestas, vestirse bonestaments^ 
fbraenlar s»g^nere de comercioeon los veoinos espanoles, y guardar- 
le9 una eomtante fideKdad^ Habiendo por eate tiempo buido al mon- 

te un indio con malee designies de alborotar la tierra, eltos mismos 
Tom. II, 2 



dieron aviso d unos cspanoles que dormian igDorantes en el campo^ 
Los hicieron acogerse k la Iglesin de un pueblo vecino, les guardaron 
el sueno aquella noche, y & la manana los escoltaron por largo trecha 
hasta sacarlos del peligro. Esto mismo usaron repetidas veces con loa 
misionerosi que por ocasion de su oficio estaban ordinariamente maa 
espuestos A los resentimientos de aquellos foragidos. 
Primera en- ^^ guerra> que como apuntamos el aiio antecedente, se habia encen^ 
tradAilotU. ciido entre los tepehuanes del valle del Aguila, y parte de los tarau* 
mares sua vecinos, contra otros de la misma naclon mas septentrio- 
Dales, 6\6 motivo al apost6lico varon padre Juan Fonte para empren- 
der sujetar al imperio de Jesucristo aquellas nuevas gentes que des- 
cabrian y ofrecian tan vasto caropo & su celo. Por su consejo los ta- 
rau mares y sus confederados tepehuanes, dejaron la guerra con una 
docilidad admirable, y porque el cacique que envi^ (dice el mismo pa* 
dre en su carta) es advertido y ladino, les pidi6 & los taraumarcs el 
niiroero de los que esto decian, y lo trajo en una taleguilla de 
huesezuelosy y eran ochocientos cuarenta y dos hombres de guejra 
Sddeabrll de '^^^ ^^^ taraumares. Yisto esto« prosigue d mismo padre, vine & Gua* 
1608. diana & tratarlo con el gobemador, que informado de mi y de algunos 

caciques, dijo, doctrin&semos & la dicha gente: que de su parte acudi- 
na, y de presente pediria al virey tres sacerdotes, dos para esta nueva 
doctrina, que llamaremos valle de S. Pablo, y elotro para Ocotlan,que 
comenz6 & doctrinarse el aao paaado. Yo quedo muy contento y ani- 
mado, viendo la puerta que ae nos abre para grandes conversiones, y 
macho maa por ver so hace sin gastos de capitanes y sol dados, lo 
eaal ho procurado siempre, y proourar^, porque no habiendo extraor- 
dinarios gastos, con mejor gana los ministros del rey dardn sacerdotes 
para la doctrina, y sin duda los naturales gustan de vemos solos en 
sus tierras, y on viondo soldados y espauoles, se recatan. Ac& lo que 
veo 08, que habiendo side estos tepehuanes la gente mas rebelde, so- 
berbia y traidora de toda osta tierra, despues que se dieron de paz, no 
han cometido delito algtmo, por donde se haya ahorcado* preso 6 azo. 
tado algun indiot ni so van de aqui & los pueblos de los gentiles por 
disgusto de la doctrina 6 por apremio. Yo me encargar^ de esta mi- 
■ion, y pues nuestro Se&or me da salud y aun no soy viejo, tendria e?- 
eropulo de huir lo mas dificil y trabajoso. Saldr^ para ella de aqul 
& dos diss, porque he de visitar & Ocotl&n, y llevar^ conmigo al padre 
Juan del Valle, para que roiktuaroente nos ayudemos.^ 



— 7— 

UuU aqui el padre Foate en su carta. Lo9 nueve padres que tra- Sucom>«i1«!m 
bajaban en la TopfSt aunque no leaian ya por donde cstenderse k nue- 
voa coDquistas, tenian sia embargo mucbo que hacer aun con los xixi< 
mes gentiles j enemigos declarados de los ecaxees, que faabiaD Buj»- 
tado el cuello si yugo del Erangelio. A principiosdelaDohabJanda- 
do no pocas eaperanxas de coavertirse, y estaban ya para levantar sua 
iglesiaa. Un indio ap6atata bast6 pare spsrtarlos de tan aaludables pen- 
samientna. Entrdee por los pueblos de los xizimes< y en bus Doctor- 
nas arengas, 70 he hablado con el padre (iea decia) y estoy peifecta- 
mente inatruido de toda la auatancia de su doctrina. EI no tTa podido 
responder & las razooed con que te he impugnado cuanto predica' acer- 
ca de las cosas de la otm vida. Ta le be mostrado con el dado que 
los muertos y bus almas alii se quedoo en loa sepulcros que 168 cu. 
bren: que la Iglesia que conaerva estos cad&veres ea la verdadera epi> 
demia que uoa ha afligtdo estoa auosi y ellos y sua espauolee, la (inioa 
causa de lanto estr^o. No os eapanten las cosas que repite de glo. 
ria y de infiemo en la olia vida. Todo e> patraSa, y el miamo padre 
con l&giimas ha Ilegado i convencerse y confesar loa errorea en que 
haata ahora ha vivido. Con tan negras meDtiras el impio ap6staU( 
bien que no conaiguid apartar enterameute & los xiximes del deaeo de 
bautizarse, reafri6 & lo m^nos de tal suerte sua &nimoe, que en mu- 
chos meaes no pensacon en iUbricar iglesiae, ni dar enlrada & los cate- 
quistas. Entie los nedfitos, dice el padre Diego Gonzalez Cueto, de fsM'""" ''" 
mucbos oiuoa que )mn muwlo, solo uno ha ido sin bautismo por haber 
estado la madre al tieoipo del parlo aialada entre dos rios en tienipo de 
gran crecieBte, y eala desgracia del nino Ilora la madrs inconsolable- 
mente, conTesAndoie de ello como de uo gravisimo pecado. Tioneo 
todoa el debido coacepto de la confeaiont que practicaii cba una fre- 
cuencia y nimiedad increible. Y aunque despues se aepa su pecado 
y quieren castigarlosi van- confiadisimo?, y dicea que ya su padre lo 
supo y se los perdonAi cosa que al capitan y espaoolea, ha caido tan 
eagraciai que han mandado se lea perdone & los que esto dijeren para 
que ciezca en elloa la oslima y amor & este santo Sacramento. Kes- 
plandece mas esta piedad y la devocioa del rosario en dos pueblos, i 
quienea parece ba echado el Senor su bendicion. Todos ellos y cllasi 
)e rezan tan contiouamente y con tanto afeclo,y so coofiesHn con (ao- 
to dolor y cotdura, que cuando alU entro, auniiuo es la onlruda (raba- 
josidima, me comunica cl SeHor un graade consuclo. Ilubo indio <iii(i 



—8— 

se irroj6 en un rio caudaloso y precipitado, que Aadie se atrovia kvh- 
dear, y llegando muy quebraatadb & la orilla donde 70 estaba; jtou 
rigidndole yo aqtiella temeridad, mi fin^ padre, tne dijbi volo eracon^ 
Marmet 7 asi Dios me ayad6 para' qoe no me abogtts^. " 

Milagrowde Tombntaba el Senor ta devocion de I08 Duevod cristianod^eon'algu- 
gnacio. ^^ extraordinarios miceeibs, ya en la aalttdy'ya en las aem^t&rai, y 
otras cosas de que abn lbs "miamoa gei^tilestid poidiaii dejar de conre- 
nir. Entre todos ae bizo muy denotartm favor dd nuestro bienaTen» 
turadb padre Ignacio, que rdfenremba con iaa 'pajabiaer ttiiamaa del pa. 
dre Alon&o Gdbez en'caha al padre Martih Peiaess: ««Poiique lioU 
^608"''^^ ^® gar£ V. R. de oir las cosas qoe Dios obra entre estaa gentes por me- 
dio del nuestro padre, dbrd lo' que me acontecid pocos diaa faa en este 
real de S. Andres. Estando una muger con grandes dolores de parte, 
y llam&ndome para eonfesarla, y liabi^ndolo he^^bo, fu^ nuestro Sefior 
servido de ialumbrarla con un bijo. Pero dando mnostras de que le 
^piedaba otro, fheron tan excesivos y crueles los dolored que tuvo, que 
kiBgemidos y gritos quedaba, eran bien'i^gnifidali^o^'del' tortneMo 
que padecia en este trance. Se le aplieiMil HotieaHoi^ y otras'dosasde 
deivocion; pero ni acababa de parir; ni bentid alivio al'gtfito'en los con- 
tinuos dolbres. de matld6 tocar en la Iglesia la plegaria, t;omo snde 
hacerse, para que Dios la alumbrase y sacas^ de aqtfel t^rmino tan do- 
loroso cod bendicion. A todo esto no imbia eonsuelo. XiTam&ronmc 
, , por estar cerca para qoe lb dijese ub Evangelic, ^on'que fi^nen mucha 
f^ loi indies. Hlcelo, pero tampoco' tutK) efectb. En este aprieto^ 
▼iendo que & la pacifente le firltaban las faewart, k dije: Hija; enco. 
mi^Wate inuy dereras ft laSantfsinia Vlrgen,y <^cbfeJWf tma Ave 
Maria & nuestro 'behdito padre Ignacio que ba moetrado singular pa- 
troiinio en este gi^nero de.peligro* Acfui etik ^ teli^tritf. Saqif^ un 
boeso que sieropre traigo connii^, y ponl^nddsefo ella cotf mucba de- 
vbcion; cosa milagtosa, luego al neiomentb, la criatura que ^stabaden- 
tro toircida y atravesada, catisando gravisfmbs dbloms,' di6' Una 'rueha 
y aali6 con grandlaima facilidad. Foi$ gfabde la adbairacion de4os pre- 
f sentes,. y mucbo mas euahdo vierofn daer la criatora tan insensible, que 

^ i joicio de todos estaba mueita. En esta fconibsion ▼ol?f<5 la madrc ^ 

encomendarse muy de corazon ft nuestro padre, sintiendo que fucsc sin 
bantismo. No bien babia acabado esta oracioti, cuando el niiio did 
mnestsas de estar vivo. Llamftronme ft gran prise: lo bauUc^, y lue- 
go, contra lo natural de todos los recien nacidos, empez6 ft reir y to* 



> f III ■ I . II - II II .. I * ■ ■ ■ ji m'^ 9^ r?T" ? . w r^ii^j'iaq' if^^j j$yy "e..': ■ •'i^---^ .••:■:-.-:- SCJI^E^ 



ttiftr «1 pe«ho« Todos i voces bendocian a Dios en su santo, quepor 
^1- haei* tftntat mkericordias. - Lo maa digno de notarse fu^, quo dea- 
poea-de lesr doa tarones dichos, aintiendo todavia algunos dolorcillot", 
y dando-emdadot'porqtt^ ae ignoraba 6t qu€ pudieaen provenir y ea- 
tar la -eiifernia «iuy d6byiladl^ invocaron ella j todos & Dueatro padre 
Igmicks 7 hiego arroj6 nHierta aftd nina, conio de tres & cuatro ineaea, 
qaedando la paciente ain alguna lesion 6 reaulta peligrosa/' 

Aai bendeeift Dio4 la a^Slida piedad y siiicera f^ de aquellfts pdbfea Nuevas re. 
gentea que coa tanta anaia venian de todas partes 6 buscar su aaliuk ^^^ 
En fihndoaf aiguid^I ejemplo de los tehuecos ysinaloas la n^ciotiTe- 
cinade los tezoes y yecoratos, que conquist6 el padre Crist6bal de Vi- 
Ikrhai * El padre Alberto de Clericia^ de concierto con el oi»pitan Die^ 
go Martinec-do Hurdaide, trabajaron on la reduccion de algunos pW 
blea marltimos. Eatos, 6 por la ineomodidad que habian los afioaan- 
te e edeatea padecido por las estraordinanaa crecientes de los rios, 6 por 
dgun oteo capricbo, muy confbrme k ana g^nios inconstantes, desampa- 
raron repentinamente aus cttsas 4 iglesias, y se rethnrom ft un cenro que 
€oroiHiba «1 nar por todos lados, m^nos por mia angosta lengua de tierra 
que k> jtinta al continente. EI capitan Hurdaide march6 prontamente 
trair de eUos & la frente de algunos eapanoles y mas de mil indios fle«> 
cberas. Los fbgkivoa con mngeres y ntSos serian quintentos, ntime. 
TO Tmiy inferior y que debian temerlo todo de los indios que segtiian 
"al oapitan;' satf antignoa enetnigos. Por otra parte, la sitnaciofi de la 
peninsula' no les peimitia Tentaja algtma, poea ocopada la angosttinit 
era preciso se rindteseni Ascrecion. En este aprieto tuvieron la for- 
tona de tantaa y tan eonthmas Ikivias, que anegados los campos le fn^ 

■ • « 

fbrzoso i Hurdaide retirarse y dejar para mejor tiempo aquella espe. 
dicffofi. Este intervalo did lugar i las negociaciones del padre Alber- 
to, que en unos inimos penetrados del temor, tuvieron todo el efecto 
que podia pvometexse. Los rebeldes fueron, aunque poco i pocoi rea- 
1 ituy^dose 1 sus antiguas poblaciones. Entregaron las cabezaa de 
la sedicion, en quienes-se hrzo un ejetnpTar castigo: algunos fueron sen- 
teneiados al tfabajo de minas, y los denias repartidos por Versos pw^* 
bios en que se pudiese velar con mas inmediacton sobre su conducta, 
y en que pudiescn formarse al ejemplar de otros mas antiguos y mas 
fervoroso3 cristianos. En el discurso del ano se habian bautizado en- 
trc estos y los otros pueblos tres mil doscientos y treinta y ocho, de 
los cuales mil y doscientos habian cotequizado y aradido a! redil dc 



— 10— 

]a Iglesia el padre Pedro de Yelasco entre los ogncras, chicoratos y 
caguametos. Entre los zuaques y tehuecos, habian mejorado de si- 
tio varias rviciones y pueblos, i instancias de los padres Pedro Men- 
dez y Andres Perez de Rivas. Estas dos naciones las mas vecinaa 
al rio de Mayo, parecia habian de abrir puerta cou el tiempo & la con- 
quista de aquelios naturales. La comodidad de ser todos de una mis. 
ma lengua, y la mutua comunicacion de sus pequeiios tratos, vino en 
fin 4 ofrecer lo que tanto apetecia. Los mayos parecian estar ya bien 
dispuestos, gustaban del trato de nuestros misioneros, y bien presto lo 
veremos aumentar con gran numero de almas el rebauo del buen 
Pllstor. 
Alzamiento , Entretanto una dificultosa empresa y de no menor utilidad, daba ma- 
e negRM ^^^ ^| ^^|^ ^^ ^^^ operarios de la Gasa Profesa. Emprendi6 4 fines de 
Alio de 1609 este ano el Exmo. Sr. D. Luis de Yelasco sujetar por las armas algu- 
nibB tropas de negros bandidos, cuyo ntimero habia crecido demasiada- 
mente en el reino, y cuyos atentados ponian en continua inquietud los 
eaminos y las poblaciones todas desde Veracruz hasta M^juco. Los 
mal contentos se habian hecho fuertes en unos lugares por naturaleza 
inaccesibles, y por otra parte muy abundantes de provision, de donde 
salian & asaltar los eaminos y lugares, con un dano que se hacia sentir 
ya generalmente en Nueva-Espaiia, y con un ejemplo aun mas perni- 
cioso para todos los esclavos y hombres facinerosos que hallaban en 
elloB una segura proteccion contra las requisitorias de sus amos, y una 
constante impunidad de sus mayores crlmenes. £1 prudente virey di6 
esta importante comision & D. Pedro Gonzalez de Herrera, vecino de 
la Puebla, y suplic6 juntamente al padre Martin Polaez, vice-provin- 
cial, le concediese algunos sugetos de la Casa Profesa, que en cuali- 
dad de misioneros castrenses acompana^en & la tropa, y que en llegan- 
do la ocasion tentasen tambien de su parte la reduccion de aquelios 
foragidos, por todos los medios que les sugiriera su piedad y su celo por 
la salvacion de aquellas pobres almas. Destin&ronse los padres Juan 
Laurencio y Juan Perez, sugetos muy i. prop6sito para el ^xito fellz de 
aquel negocio. Salimos & nuestra empresa (dice el mismo padre Juan 
Laurencio) & 26 de enero de'1609, habi^ndose &ntes promulgado ban- 
do, que en aquel dia ni en todo el antecedente saliese de la ciudad ne- 
gro alguuo que pudiese dar aviso de nuestra marcha & los alzados. Es- 
tos & la sazon andaban tan insolentes, que en aquelios mismos dias ha- 
bian robado y prendido fuego 4 una estancia de caropo, aunque no pu- 



AJmh— Wi lli I iim.m ~,imit!iisr<l!i!.li!.J;4S:^^^:^ S^^&i>^ ■■'j^i.ni^^s^jj^ 



-^11 — 

dieron hacer presa en la gente que se salv6 por los pies. Pasaron luc- 
go & una pastorla, donde robaron seis indias, Uevaron preso d un espa- 
nol, y quitaron & otro cruelmente la vida, habUndolo abierto la cabeza 
y rtcogida con las tnanos la sangre que hebian con bdrbaras superati" 
cioioa ceremontM, Al prisionero Uevaron consigo hasta el pie de la 
sierra donde tenian su campo, y habiendo dado aviso arriba, baj6 ei 
caudillo de los negros, que llamaban Yanga^ al son de tambores y al- 
gunos otros ruidosos instrumentos* Yanga era un negro de cuerpo 
gentil, bran de nacion, y de quieu se decia que si no lo cautivarau, fue- 
ra rey en su tierra. Con estos elevados peusamientos, habia sido el 
primero en la rebelion desde treinta aiios &ntes, en que con su autori- 
dad y bellos modes para con los de su color habia engrosado conside- 
rablemente su partido. Ya vie jo, reservando para si la administracion 
civil y politica, habia fiado el mando de las arraas & otro negro de An« 
gola llamado Francisco de la Malosa^ nombre del amo & quien servia. 
£1 cautivo espanol en la presencia del negro, temeroso que le diesen 
tan crudamente la muerte como & su companero, esperaba ya por me- 
mentos la (iltima sentencia. El Yanga ent6nces, no temas, espimoU 
le dijo, no morirdSf jmei has tislo mi semblanie, Mand6 luego que le 
diesen de comer, y que se escribiese al capitan Pedro de Herrera y sus 
soldados una carta Uena de soberbia, en que le decia, que ellos se ha- 
bian retirado & aquel lugar por libertarse de la crueldad y de la perfidia 
de los espanoles, que sin algun derecho pretendian ser duenos de su 
libcrtad: que &voreciendo Dies una causa tan justa habian hasta en- 
t6nces conseguido gloriosas victorias de todos los espanoles que habian 
venido & aprehenderlos. Que en asaltar los lagares y haciendas de 
los espanoles no hacian sine recompensarse por fberza de las annas 
de lo que injustamente se les negaba. Que no tenia que pensar en 
medios de paz, sino que conforme & sus instruceiones viniese luego & 
medir las armas con ellos, y para que no pretestase su cobardia igno- 
rancia de los caminos, le enviaba el portador & quien no habian que- 
rido dar la muerte porque le sirviese de guia y le escusase el trabajo 
de buscarlos. Mand6 luego al espanol llevase aquella carta y condu- 
jese & los espanoles hasta aquel mismo puesto: pero que se guardase 
de subir i lo alto de la sierra, sino queria morir con ellos. 

Entre tanto nuestro capitan habia pasado revista de su gente, y ha- Emedicion 
llado cicn soldados con otros tantos aventureros, ciento y cincuenta in^ contra elkn. 
dies de arcp y flecha, & que se agregaron despues como otros doscien*- 



— 12 — 

tos hombros cntre espauolos, mulalos y meBtiiosi de las estaocias ve- 
cinas. Cuminando por rurabos estraviados entre lodazaresy pantinoa, 
per no ser scntidoa del enemigo, ae bused un puesto acomodado y se 
fortified una casa en que se guardasen todas las provisiones de guerra 
y de boca. £n este intermedio Km dot padres hitimes nuestra^ oiicio 
procurando que toda la gente se'pu^iese bien con Dtiw^ pcira que^u 
Magestad favoreCiese la empresa, gastandO todo eldiay bii0mi{>cute4e 
la noche/ Afligia sumamente al capitan la asperexa do'aqueUtB rsier- 
ras y la ignorancia del camino qilie debia seguir cuando Ileg6 ti veal 
el euviado d$ los negros con su orguUosatmrta. La primera diligeacia 
que biso el buen espanol iu6 confesarsev y eomulgar ^coa muoho ^eeo- 
noeiiniento del gran biBbeficio que Dlos le iutbia heebo en saearkh'ooa 
vida de l]Kd manos de tan ckrueles enemigOBi Letda la carta ma«ob6 
luego el ej^rcitOy ddnungo 21 de febrero» y se ap08l6 jdnto A- «n >arca« 
buco tres leguhs distante del real de* los lAorenos: al 1qdc» sigmente 
^escubrieroB los batidoresunacuadrillade eNoA que-' oda gran prisaen- 
sillaban algunds caballos/y tu intento, segun se sapadeapoes^ anppa- 
a&r 4 quemar un ingenio de azucar ea las ocTcaHlaiPdir'Oiizanni^y (ver 
si.podian baber 4 \tH manoitf un n^gro' de aqilkeHav paMoifas, nolicioso 
d9 lop camino^ de la Sierra; y al espaHol- que habiaa enviado con la 
C«rta arrepentido^ de haber dada & lo^ e'spafioles una' gms tan segura 
para acometerlos. ' 'Luego* qite siotieron 6 loa en^migos, dejando algu- 
nos caballos, flecbas y otras armas, huyerdn ft lo interior del bosque y 
diecoa aviso k los suyos. Dentro de- bret«l se' ay6 «d lo alto de la Sier- 
ra una espaotosa algaaara de hombres, niugeres y niios que damainm, 
upa$iol^ en la Iterra, UpafibkMl Con esta nottcia, ei eapitan D. Pe« 
dro Gonaedea mareb6 basta Hegar & un rio en campe liana y raao, de 
bueoos pastos^ d6sde dende'se deiscubria ^l real de lob anemigOB colo- 
qado eit lo alto de la Sierra 6n Teritajosa'iitiiaeioa pernaturaleaa y f>or 
aita* Sste dia se ocup6 la gents en ceirar noestro campo con buena. 
paliaada y cmcorrer latierfti>cen la vetitaja delmbev quitadd 4 los ne- 
gros buen numero de cabaHos. Hafaia bastante BH»ti^o dtf tanwr que 
ea la ordiuaria s^bda de la sUbidli positeen algOna e&boaeada, 6 ))or 
algun otro caoiino la impidieseBry aii se paes6 todo ^ dia^en buacar 
algun camino mas secrete y fidas seguro. No ballftnddset se reselvid 
el asalto para el dia siguiente. Habi^dbse eosfesadodesde las tres de 
la mauaoa toda la gente que iaHaba,. march6 al ej^ito en tres troaos.- 
O uuo de los indios flecbero», que fueradesus armas Servian tambieiB 



— 13 — 

do gasladores para jr con bachas y machetes abriendo el camino, 



la 



a de loa arcabuceros y tropa rcghda que guiaba por si mtamo el 
capilan: otra da loa avsaluiefoB j demfts goute advenediza que aoman- 
daba un olf^rez vobrino d« D. Podro GoDZa\ez, Pot el camino se hi- 
zo i. los eoemigos bastante daTio talaado alguoaa sementeras do mais, 
de tabaco y calabazas quo poi alU leniao. Llegando al pi6 de la Sier- 
ra avBQzaron algunos soldados recelosoa de algunaeinboscada. Se vid ' 
cu^ pnidente en bu temor, porque llegando & un puesto, un pentllo 
que acompauaba la maicba »ittXi6 & loa negras eiDbos<»doa y avu6 
con el ladrido & su amo. £1 capitani raarchando aobre egte aviso Ue- 
gu & un aitio que tenia & >u frente Unas grandea pefiai t^adoa que por 
lo alto coronabe una ceja A modo de muralla, tnu de la cual ae encu- 
bria mucha gentei esperando que nueitroB aoldadoa se empeuaraa mas 
CD la Bubida. Maa adelantoi en el misino camino, babian becho una ro^ 
aa de troncos, bejucoa j maleza coa que ae embarazaBan en el naallo. 
Aunque ae conocib la estratagema no pudo encootraine mejor cami- 
no, y hubieron de avanzar por aquella misnui parte. Cuando e] capir 
tan y toda la tropa estuvo k tiro, comonzaftHi 6 dtaparaT con flecbaa, gob 
piedna y con troncos, de tal manera, que partei6 milagro haber.quedli* 
do algunos coa rida. Sobre «1 capitan D. Fadro Gonzalez arrojaron ft 
plomounpefiascoquesvitdcDnpocadeeliimcioadel cuerpojperoap^naa 
volvid para antmar su gente que desmayabn, cuando otra grande ipsa, 
raspindole por las espaldas lo llev6 de encupotro aueata abqp, hiriaodo 
malamenle al page de annas que lo acompauaba. A laa vqcbb de uu fs- 
clavo auyo se creyd que babia muerto; pet-o 6], auaque. con tnucba ft>^ 
na, procure levantarae y animar & loa suyoa, dicieodo en alia voz, vim 
eatoy y sano grecias al SeTior, ivalor comptiierosi De bM dos padwa qii9 
Uevaado censigo el BaBto Criato y lo« Santoa Oleas seguiaa al »j6rfj> 
to, al uoodift uoapiedraeu lamejilla, al otrOf que Cu6 el padi^ Jwm 
Laureucio, (aMiiu6 ligenunente otra, y ma* uaa dectta que le poiKtr<} 
no poco ea una pianM de qua tuvo tfxe padficer mucUos diaa. \ p^ 
stu- de tan vigwosa realateBcia que soBtWo «J capitan coa la pritifAf 
colooina. llegando despues la ntagatardia eoD otro grande tfozo de iff, 
dioa fleelierosi toa oaemigo* kubieron de deaanipUu la emitioficadft f 
retiraree con prDci|NtiKtao i tu eatnpOt di$taQ(e aun niedia lagW dn 
aqud aitio. Esaslecortft InoM't-MCiaikvda paso la dificultod con lo« 
DMCV03 roparos que babian badioen ta6s> Bt^fiiei camijwi. Para Mi«. 
charto inad kabiou wpeiHdo con grandee tropcoa, cortidHtts y immnp 



— 14 — 

cos, el uno y otro lado, no dejando sino una scnda angosta, y esa con 
aigunas puertas de trccbo en trecho amarradas con fucrtes bejucos que 
no pudieron vencerso sin grande dificultad, y qne hubicran costado rou- 
cha sangre, si los emboscados hubieran tenido el valor de defender al- 
guno de aquelloe pasos, y no bubieran procurado salvarse tan aprisa. 
Sac«8o de la Despues de osta derrota, ya con seguridad de parte de los enemigos, 
^""^ y vencido lo mas ^pero, estrecho y peligroso del camino, se march6 

confiadamente al real de los Negros. £1 Yanga, que por su edud no 
estaba ya capaz de las fatigas militareSf se babia quedado en el pueblo 
y recogidose con las negras ^ indias cautivas & una pequena iglesia que 
tenian, donde con candelas encendidas en las manos y unas flecbast 
hincadas delante del altar, perseveraban en oracion mientras duraba la 
pelea, que al fin, aunque facinerosos y perversos, obraba en el los aun 
el amor y la veneracion & las cosas sagradas. Mientras practicaban 
BOS devociones lleg6 un aviso al Yanga que en el avanco del peuol ha- 
bian side derrotados los espcmoles con muerte del capitan y muchos de 
los suyos. Breve tuvo el pesar de desenganarae con la ooticia, y aun con 
la presencia de los fugitives que pusieron en constemacion todo aquci 
pueblo. £1 Yanga los detuvo para que con sus mugeres ^ hijos no to- 
masen luego la iuga. Deciales que aun vencido el penol tardarian trcs 
dias para veneer las dificuhades de aquel corto camino. Apenas ba- 
bta pronunciado estas palabras cuando oy6 la algazara de los indios 
amigOB y la voceria de soldados que estaban ya sobre el pueblo. Dcs- 
ampar&ronle luego con prisa y huyeron & los bosqnes vecinos, dejan- 
do la ropa, las armas, y aun la cena que tenian prevenida para aquc- 
Ha nocbe. £ntrando los nuestroa en el pueblo nos encaminamos lue- 
go i la iglesia, persuadidos todos & que el baberse puesto bien con 
Dies por medio de los santos Sacramentos habia side causa do la vic- 
toria. La entrada fu6 cerca de la nocbe. No se hizo poco en curar 
los machos heridos y procurar algun refresco & tantas gentes fatigadas. 
Se prendid fiiego 6 mas de sesenta casas, reservando la iglesia y algu- 
nos otros edificios para que sirviesen de cuarteles. £n medio de la po- 
blacion estaba un drbol muy alto y en su copa una t mode de Pa via des- 
de donde se descubria mucha tierra y lea servia de aialaya. Nueve me- 
ses habia solamente que ocupaban este puesto y se veian ya plantados 
mochos pl&tanos y otros irboles frutales, muchas sementeras de maiz, 
de fnjol, de tabaco, de batatas, algodon y otras legumbres, mucha abun- 
dancia de gallioas, gran nOmero de ganado, y^ algunos telares en que 



"-1 r " — """ ' ' " -"-^ f-^-^-*- ■■ '-:.> :. V:::.:r-.'~S^^tX^ 



— 15 — 

trabajaban las mugeres mientras quo los honibres la mitad se omplea« 
ba ea la labor del campo, y la otra mitad estaba destinada d la pro- 
feaioD de las armas. Los despojos que se hallaron en el pueblo fue- 
ron considerables en ropa, espadasf mucho maiz y otras provisioned 
de boca, algunos fusiles y no poca moneda. 

£1 piadoso capitan, convid&ndolos-eon la paz, hizo levantar en un Conclusion 
lugcr eminente una bandera blanca;' pero viendo que permanecian eh y^o^l'I^JI^'del 
su obstinacion determin6 se guir el alcance, dejando alguna guarnicioD pueblo dc S . 
en aquel puesto ventajoso. AIcanz<^ una cuadrilla de los alzados con 
quien bubo un pequefio cheque con p^rdida de algunos espanoles, y 
mas de los negrosy 4 quienes faltd en este lance uno de los mas bravoa 
oficiales, que atravesado de muchos balazos. vino 4 caer de lo alto da 
la cuesta, y por mas prisa que md di para ayudar 4 csta alma, cuando 
llegue ya habia espirado. Yolvi6 el capitan 4 levantar bandera blan- 
ca dejando una c^ula fimiadu en que les^ concedia perdon general* 
A qui se supo como el Yanga iba con su gente 4cia otra rancheria don- 
de intes tenian su habitacion, y que estaba muriendo en el monte uno 
de sus principales caudillos k quien ^1 habia hecho maestre de caropo. 
Marcharon los espanoles al primer puesto que habtan ganadode los ne- 
gros, desdo dondc obr^y taldndoles los campos y fatig^ndolos con corre- 
rias continuas en que salian siempre eon ventajas. Los padres en es- 
te intor\'4lo nos empledbamos en hacer nna mision que fu^ muy pro- 
vcchosa. Los soldados se- acomodaban iiicilmente k los ejercicios de 
piedad, y gustaban de ellos viendo que so pretendia su bien y se les 
trataba con suavidad y con amor, y las cabezas oran los primeros 
en acudir d tan.santas obras/' Hasta aqui la relacion del padre Jttan 
Laurencio^ ^ue llamado del padre provincial Rodrigo de Cabredo hubo 
de dejar aquella espedicion para venir 4 acompaiiarle en la visita dc la 
provincia. Kl Padre Juan Perez, que qued6 en el campo, prosigui6 las 
inismos practicas de piedad que babia entablado su fervoroso compa- 
uero. Todas las mauanas oian misa los soldados, y se les hacia luego 
una breve pUtica acomodada & su profesion. Despues de esto queda* 
ban en la iglesia los indios, rezaba el padre con cllos la doctrina oris- 
tiana, y se les esplicaba alguno de los mas substanciules y necesarios 
puntos. A la tarde se visitaban los enfermos, rezaban todos juntos en 
la iglesia el rosario de nuestra Seiiora y la letania de los Santos, tk que 
se anadia los vi^rncs algun cjempio d prop6si(o para la rcfuruiu do 
las costumbres que tcrminuba on una sangrienlu (lisri|»liiiH. Una con- 



— 16 — 

ducta tan cristiana do podia dejar do atraer sobro aquellos piadosossol- 
Capiiulanlof dados todas las bendictones del cielo. £n efectOf despues de varios 
ffofierao^\1. encuentroB en que cada dia se debilitaba mas y mas el p&rtido de loa 
roinal. negros^ hubieron de resolverse finalmente i escribir al virey proponi^n* 

dole algunas capitulaciones, que fueron; lo primero, que el Yanga y sua - 
principales companeros eotregarian deade luego & todos loa esclavoa 
' fugitivos que se hallasen en su campo: que para impedir en la s^rie el 
que aquella senrania sirviese de refugio t los esclavos foragidos^ se les 
concediese 6 todos los librcs otro puesto acomodado« no distante del 
que habian ganado los espauoles donde pudieran alojarse con sua hi*. 
JOB y mugeres, oblig&ndose & no permitir entre eUos algun negro es- 
clavo, y 6 buscarlos y recogerlos por aquellos montes para entregar- 
los & su dueBio por una corta paga* Protestaban, finalmente, que su in- 
tencion no habia sido faltar & Dies ni al rey, de quien eran y seriaa 
slempre muy fieles vasallos: que para conservarse en ima y otra de- 
pendencia, S. £• se dignase senalarles algun cura & quien reconocie-* 
sen en lo espiritual, y alguno que hiciese oficio de justicia para el go- 
btesQO politico de aqueUa poblacion. £1 prudente virey tuvo por biea 
condescender con esta suplica, concedii^ndoles el aitio en que estd hoy 
el pueblo de S. Lorenzo ^ & pocas leguas de la villa de CdrdovUf que 
se fuBd6 deques por los aiios de 1618. La administracion espiritual 
se agregd al beneficiado maa cercano del partido que llaman de la Ptm- 
idf y los negros ban perseverado desde entdnces en pacifica posesion 
de aquella tierra, con bastante tranquilidad y subordinacion & sus legi- 
times superiores. f 
Vinta de ^"X ^ ^^^ ^^^ ^^ ^^^ ^^* babiendo venido de N. M. R. P. ge- 
Guatcmala. Qeral licencia para que se coatase como casa y residencia de la 
Compania, y se anadiesen nuevos sugetos & la que so tenia en Gua- 
temala, pareci6 necesario enviar un visitador que diese una cuenta 
exacta y circunstanciada del estado de aqueUa fupdacion* Cometidse 
esta ocupacion importante al padre Cristobal Bravo, quien desompe- 
uando su comision, escribe asi al padre Martin Pelaez. „Llegu^ 6 me- 
diados del diciembre pasado de 1608 i, esta ciudad de Guatemala con 
saludf gracias i, Dies, donde los vecinos me recibieron mostrando el 
mucho afecto que nos tienen, visit&ndome el Sr. obispo y ambos ca- 

bildos, eolesi&stico y secular, el presidente y oidores* Hanme pedi- 

■ 

X EfltablecidoB alU Iob negroe acabaron con Iob indios, de quienes son enemigoc 
naturalee. 



— 17^ 

do ooe grandt) inslancio que Ik Compsfiia haga asienlo en cstaciiiHad 
y {Krnga estudioa de pnSposito, y en lo (]ud mas ban insistido cs en que 
se poaiese escuda da leer 3^ escribir, porque desean mucho que sub hi- 
joa ae erien desde diSobcoii la doctrina de la Compafiia y aalgan des- 
de U escuela al estudio, qued&ndose siempre enlre los Dues1ro!<, y ca- 
lo lo piden con tantas veroe c6mo si eatuviern eii c!lo su felicidad, hon- 
n y hacienda, y aidor bubo recien Tenido de Esparin que me dijo, que 
si no a^pieni en Bevilla que faabia padrea de la Compsirifa en Guatc- 
nrnla no babria venido & ella, y laego que IIeg6 envi6 un hijo que (cnia 
de ocho bBob at superior de estn rcsidencitt, pidii^ndolc con grnnde ins- 
twwift ^e lo criaeen alU poTque no babin do enviarlo 9 otra parte, con 
lo.aual «l podra rector se vi6 obli|7ido & recibirlc, y que aprcndicsc eu 
ki'CasB & leer. Con mi venida so han asentado las cosascomoen cual- 
quier Colegio, cod mucha edificacion de los de fucra y provecho dc log 
Buestros. Se ha acorDododo otra Igteaia mayor y capaz para todo, por- 
qoe In que babia no abarcaba la gente que de ordinario concurre d con. 
feur y comulgar,' y aqui so hixo este aiio la (iesla de la Circuncision 
con estmardiaario concurso. Be conocid bienk mucba gente quo hay 
«n b dudad y lo macho que ae puede trebajer en ella para gloria de 
Dioa. Tambien so vi6 b. mucba devocion que noa tienen, pues sien- 
do coatumbre deada que se (nad6 eita ciudad celebrarse cste dia en la 
ntedral in k ella el presidente con los nuevoa alcaldes y regidores, 
todo este acomp^amietilo Tino abora 6 la nuevm iglosia de la Compa> 
Mm. Tambien se hizo de esta casa ana mision & algunos pueblos de 
indioe con grende servicio de nuestro Seuor, y ae podrfi con su ayu- 
dsi continual' de cuando en cuando con notable provecho." 

HttMa aqui et padre Crist6bal Bravo, primer visitador do Guatema- 
la, donde por la auma distancia no podian llcgar en bus ordioariaa vi. 
aitna los padrea provinciales, y mucho maa despuea que con la ogrega- 
cioR de otros colegios ha crecido tanto la provincia. Este empleo se 
ha cootinnado haata ahora ouadi^ndole la visile del colegio de ciudad 
real y ultramaiinos, de cuyas Aindsciones hnblaremos en sus lespecti- 
vos'lugares. A la vuelta de su visitahalld en la provincia al padre Ro- 
drigo de Cabredo, que deapues de haber ejercitado este lustroso car- 
go, y gobemado con grande acierto la provincia del Perti, pastf por 
(trden de nuestro padre general & esta de Nueva-Espana, & que Uegd 
el dia 28 de marzo, habiendo deacrobarcado & 3 del mismo en cl pucr- 
to d« Aeapulco. 



Mucrtcdcl Kl colegio inaxiiiio niuy A lus prioci|>ios del auo, pcrdio en cl reli- 
Venmtia y giosa hennano Juao de Verentia* un perfccto ejciuplar de hcrmanos 

del ^dre Pe. coadjutores. IJatoado i la Compauia por una voz del cicio, so es- 

dre tjttnchez. r ^ u j^ jj. 

8a elo^o. iorzo en clia a corrosponder de uo modo quo hizo muy creible su ma- 

ravillosa vocacion en el continuo estudio de los ejercicios espiritualest 
en observancia do las mas raenudas reglas, en pobreza, trabajo, ejer- 
cicios de humillacion, y una amable sinceridad, digna de que la Ma- 
dre de Dios le favorccicse con singulares gracias. Muri6 el dia 3 de 
enero. El dolor de csta p^rdida, propia del colegio de Mexico, se es- 
tendid poco despues & toda la provincia con la inuerte del padre Dr. 
Pedro dc Sanchez^ primer padre fundador y provincial de nuestra pro- 
vincia, y primer prepdsito de la Casa Profesa. Fu^ sugeto de una con* 
sumada prudencia en el gobierno, digno de que recayese en ^1 la elec* 
cion del aanto Borja« y de ser la primora piedra de una provincia tan 
religiosa: suave sin debilidad, entero sin dureza, grande maestro de es- 
piritus, que manejaba con un singular discemimiento. Su virtud y sua 
letras Ic hicieron respetar de las personas mas autorizadas que bubo 
en su tiempo en Mexico. Su grave y nerviosa elocuencia le bizo ad- 
mirar en los ultimos aiios de todo g^nero de personas en la ilustre 
congregacion del Salvador, a que di6 principio y en que se ejercit6 
roochos auos. La cualidad de padre y fundador de la provincia^ no 
le 8irvi6 jam&s sino para ser el primcro en las penosas distribuciones* 
y en la obsen'ancia rigidisima de las ordenacionea mas mlnimas. £n 
ateucion d su cansada edad y la importaiicia de su salud, determina- 
ron los superiores poner otro padre que Ic aliviase en ciertos dias la 
carga de la congregacion, y aun esto apeuas pudo conseguirse por la 
instancia con que el pdbljco lo pedia, y la veneracion que tenian & su 
persona. Iropcdido de sus auos y acbaques para el ministerio del pul- 
pito, pas6 d maestro de espiritu de nucstros bermanos estudiantes en 
el colegio mdximo. Cuidando de la ageua perfeccion, crcciiS mucho 
en la propia y se 'prepar6 dignamente para cl descanso cterno, & que 
pas6, scgun creemos, el dia 15 de julio de 1609. 

La memoria de un goipe tan sensible & toda la provincia de Nueva- 

de N. S. Pb. Espana, no parcce que podia borrarso enteramente, sino con un moti- 

1 ^ '^&Ltl ^^ ^^ alegrla igual al que se recibio el ano siguiente con la noticia de 

tas. . la beatificacion del fundador y padre de la universal Compania, Lle- 

g6 & Mexico csta nueva feliz, & tiempo quo estaba ya para concluirse 

Dcdicacion 1& fdbrica del tempio de la Casa Profesa. Era muy doloroso k los pa- 



it^^^immmmammmmmm i ■!■ ■ I ' l li ' ^'1 Jt ■ Br■t3m:at'lff Sg^^=^:^^'i:^''^^•5^>■^^ 



— 19 — 

dres no dcdicar el ouevo tcmplo con una solemnidad tan plausible; pe- dc la iglceia 
ro no parecia poderse concluir en el tiempo que faltaba, ni se habria j^f^^^^ j^g 
concluido, si el Exmo* Sr. marques de Salinas, con el grande afecto 
que mostr6 siempre t la Compaula, no hubiera mandado entrar en la 
obra doscientos hombres, y acalorado con su proteccion y tal vez con 
8u presencia l<is trabajos. Con este socorro se logr6 en efecto aca* 
bar la Iglesia para el dia 31 de julio. Desde mucho tiempo 6ntes lue- 
go que lleg6 la bula autorizada, vispera de los santos ap6stoles S. Pe- 
dro y S. Pablo, se comunic6 la nueva al pueblo por un alegre y gene* 
ral repique de todas las campanas de la ciudad, d que siguieron lumi- 
nariaSf fuegos de artificio, con otras muchas domostraciones de rego- 
cijo en que quisieron tomar no pequeua parte las sagradas religiones, 
cuerpos y sugetos mas ilustres de Mexico. Se dispuso en el templb 
junto al altar mayor al lado del Evangelic otro mas pequeiio en que es- 
taba una primorosa estitua de nuestro padre, vestido de terciopelo ne« 
gro, bordado de oro y de la mias rica pedreria, con un Jesus en la nfia* ' 
no de la misma materia. El adomo solo de la estdtua se avalu6 en 
cuairocitnios mil ducados f • A proporcion estaba el altar mayor, y to-- 
do el resto dc la Iglesia. £1 presbiterio lo coronaban grandes blando*' 
nes y fubetes de plata y ^bano con braceros, en que se que- 
maban inciensos, imbares, y otros de los mas preciosos, esquisitos y 
suaves perfdmenes. Entre el innumerable tropel de gentes, que des- 
de las dos de la tarde concurri6 & nuestra Iglesia, apenas podian laii 
guardias que se pusieron en las puertas hacer lugar al Illmo. Sr. ar- 
zobispo, al Sr. virey, real audiencia, cabildos y religiooes. Enton6 las 
vlsperas el Sr. arzobispo desde su sitial, & un lado del altar mayor, y 
prosigui6 el core de la Catedral, y las mas raras habilidades de esta 
capital en voces 4 instnimentos. Arabadas las visperas sali6 todo el ^ C 
ilustre concurso A una alta lonja que habia fi la puerta del templo pa-| \^- 
ra ver cinco carros triunfales que esperaban para partir de alll A dis-j 
currir por toda la ciudad y que conducian los personages que el dia si- 
guiente y por toda la octava debian representar los cinco triunfos que 
por si y por medio de su religion habia conseguido el santo fundador. 
£1 primero, de lajuventud perdida; el segundo, de la ignorancia; el 
tercero, de la heregia; el cuarto, de la gentilidad; y el quinto, de lan^ 
forma en iodos los estttdos. Ocupaban los carros con vistoslsimo ador- 



1 iTaiita era la riqueza y picdad dc loa mexiconoe en aquella dpoca! 



— 20 — 

no y suavisima armonla do iostrumentos, seteota y dos niiios, la flor 
de lu juvcQtud roeacicana, y de nuostros estudios on gracia, en habilidad 
y en nobleza. Dur6 el posco hasta la omcion de la noche, y eotrada 
ella, continuaron fuego«, luminarias, repiques, mascaras y concursode 
geote A ver \o6 varios adornus que so preveuian en las calles para el 
j»iguiente dia. 
Dcmostracio. A las ocho de la maTiana comcnz6 d salir de la catedral la proce- 
di^ariM ™roJ ®*^" ^°° ^^^* aquella lucida carabana que nos habia favorecido el dia 
grocijo en ce. j dntes, 6. que 80 auadicron todas las cofradias de la ciudad. La de lo^ 
Iirnacio en \ i^^ros que estaba d cargo de los religiosos de la 6rdeu de predicado. 
M6zico, i res, que inspirada de aquellos rcligiosisiincs padros, habia prevenido & la 
' salida de la Catedral un Castillo portatil que tiraban veinticuatro salva* 
ges vestidos con maravillosa propiedud. Al pisar el umbral de las 
puertas, doce sacerdotes, que bajo de palio llevaban sobre sus hombros 
las andas del Santisimoi se le hizo del Castillo la primera salva con cua- 
renta y cuatro piezas. Luego rasg&ndoso un globo hermoso en que 
tcrminaba, apareci6 la Santisima Virgen j nuestro padre S. Ignacio, y 
despues de una breve repreaentacion* que hizo uno de los salvages, 
otros doce salieron en una vistosisima danza. A pocos pasos so veta 
jif : im elefante de enorme graodeza, de cuyo vasto seno salieron repeat!- 
; oamente innumerables bombas, cohetes y otras muchas inveucioncs de 
fuegos. . Al llegar 6. las casas de cabildo se veia una estdtua gigantesca 
de un cuerpo y cuatro cabezas, que rcpresentabaa los quatro herosidr- 
cas de aquellos tieaap.Q39 Luien^Calvincj ZuiagUo y MelauchtoK^ Ufia 
^s|ditta de S.. Ignacio coiocada. entre nubes. sobre la azotea de las mis* 
mas casas, disparando un ray^ que tenia en la diestia, pien^i5 Aiego 
(l aquel infame monstruo enUre las oxecraqiooes mei^iadas de aplauso 
de toda la multitud. Esta inge^iosa invenciony c9mQ la maypr parte 
del lucioucnto y adorno y feliz disposicion d^ los diierentes regocyoQ 
que ocuparon la ciudad aquellos diaA» se debi5 en gran parte ^ la de* 
vocion, capacidad y ma^niikrencia del Sr, D. Ga9Xia de Etpinar^ cpr-t 
regidor entonces de Mexico. For las demas calles estabftn repartjbd^ 
los cinco carros, en que sucesivaniente con bellas y hr^e^ves poesias se 
daban al Seiior las graoias por las victenas qoe^abia concedido 6 su 
siervo Ignacio, y eslo laisaio publicaban mil curioaas anvenoi^nes ^ 
verses diferenles en metros>6 idiowa^quese.veiwi repartidos eu ta^jaa 
y vistosos carteles por las cuadras. £1 triunfo de la horegSa so repre- 
8ent6 d las pnertas (lei temple dc los religiosos de S. Agustin eohre un 



,jkm.'mr.-7T' 






— 21 — 

capoz y bica adornado tc^itro, ca que se veian In f^ con tiara pontifi- 
cal, y cl glorioso Dr. S. Agustin, que teoian en medio y corooaban de 
su mano 4 nuestro santo padre Ignacio. .£n medio de las cuatro es» 
quinas estaba uq arco de bella arquitectui'a que t^rminaba en un glo- \y^ 

bo. £ste, abri^ndose y regando al mismo tiempo el suek> de iofinidad 
de floros, manirest6.do8 hermoeoa. ninos Testidos de S. Nicolds To- i 
lentino y S. Ignqcio, quo se dabao afectuoaamente los brazes* Doce .' 
de los mas gpraduados religiosos cpa capaa do brocade, inqcnsarios 
dorado^ y cruK alia, salieron d recibir aLiSeuQr, cantando el Te Deum^^ 
y & su retir^da «^ preodi5 fuego.&un castiUo.que ae veia sobre la tor-- 
re, una de las m^ ^Itasde la piud^d* A e^te tiejnpo.sdiu de nuestra 
Iglesia la estitua dq 5* Igoaqio^ Marohabaa por deIant^ una compa- 
nia de ciento y cincueuta^eabtdleroat.cuyo cos^ ep los vestido^ bp 
avalu6 en iqas de.oehmla- mil peaat. . Kran ie^toa. todoa . vizcainosi de 
las personas mas distinguidaa y n^as ^ricas de la ciudadi y Uevaban 1 
su frente 1^1 oidors decapo.de Ja t^d^ audiepcia, de unfi d^ las; casaa 
prioclpalcs de la proyin9i|i de Guip^^^pa* Segulanse otros ciento y 
ochenta.de Ipsmimbr^mAs Uu^tres dO.la.OQngregocioh delSalVador« 
con hachasen l^s manps. , Al ei^tr^. el 9euor en vl nuevo templo, uif 
Jesus, despid^ei?4<^ ^y9h ^Pi^..^,]9 n^iA alto dP Uila d^. las (orres, y, 
prendi6 fuego A un giga^te de p61vorai cenldo de una^iorpede lo mis. 
mo, que signi^ci^ba la geoUli^ad. . 

ColocadQ,ei^.8u lugar.el $aii(l$imftSacr(BiQntp y la cstdtua.de nues* 
tro santo pa4r€^.seis:antigup8, ^tfiiaieaSiCgmatrog.^Btfit^.persoQagett 
relativoa i, )m virtU4dejS en q^^ : m^ hslbiiia xjaaplandecido, se levanfa^. 
ron suceaivaineotQ de ips.vistpMs.tflatroa.jqoe.bcupfban ealas piias^ 
trasdie la nave p/incipali y vjiuerQ9 ^.gfrticer & ia dtvina Magestad^ en 
Dombre do S. igiiQcip y dB sus hijpsi fiq^ql templo, y & darle las gra» 
cias de la infiuit^L b^pigoidc^d coi); q^i^. babi^ .venido 4 honrarlo. En la. 
roisa. predic<i:de;las glorM^a dl^l;nMeyp bienf^yentqi^ado- el lUmot. Sr. ar* 
zobispo D. S'r* CarQi^ Guerria«.qi^ Qon. si| cabildq, prelados de las re- 
ligioner y QUra9^ muQbas. personasy honr<^ df^ues-. nuestro refectoriob 
Muy sem^ante^ fueton en todo 4 este dia lips siguient^s de la octava^ 
que toraafoii t 9u cargo el cabildo ecIesi4atico y sagradas religionesi 
fuera de dos- dyas, de qi^ qujso eocargarse la nobillsima, nacion vizcai- 
na. TuLVOse por una sensd nada^.equivppa de lo ipucbo que el Sefior 
se agradaba en los obsequies qqe se bacian i s\;k favorectdo siervo S« 

l^nacio, que habiepdo side desde Aa^s de mayo continuas y copiosi.- 
TOM, II. 4 



—22— 

simtis las lluviasy desdc la vispera liasta eenrarse b octava estavieraa 
los dins sereBi^moBt sin aguas ni temor de ellas, prosiguiendo poce 
despaes con la fueraa que es en ese tiempo tao regalar en estos paises. 
Faera de esta, no faltaron seuales aun mas admirables y decisivas qne 
aniniaron mueho & la devocion del santo fuadador de la Compania. 
del Una senora principalt saliendo de naestra Iglesia, cay6 del coche tan 
improvisamente, que no did lugar i. detener las mulas. Al caer invo- 
c6 llena de confianza i S. Ignacio, j annqoe le pas6 la nieda por par- 
te del braze izqtiierdo« el hombro 7 la cabeza, se levantd sin mas Ic- 
/ sion que una contusion muy ligera, ann yendu el coche cargado, y ha- 
bt^ndole dejado impresa en la ropa la senal de la rueda. Con esta ca- 
sa parece quiso manifestar el santo cuknio agradecia los Inocentes 
jubiios que se bacian d sn honor. £1 marido de esa niisnKi senora 
ensay&ndose para correr la sortija (diyeraon que los nobles Vizcainos 
dispusieron para el ultimo dia) en un cabaHo furioaoy se le desbocd 
con tal Impetu, que se estrelld contra ona pared y sacndi6 de si al gi- 
nete. Corrieron todos creyendo hallarlo muerto, 6 atardido al m^nosy 
y maltratado del golpe; pero ^1 qne habia Ikunado en su corazon d S. 
Ignacioy se lerantd may en sf y entenunente sano, y vino luego & dar 
faui gracias eon todoe sus compeneroa & su santo protector. 

£8te mismo fiivor esperimentaron en aquellos dias mismos muchas 
otras personas. Una Infeliz muger estaba ya en hu tihimas agonSaa, 
atraresada ki> cnatura y am fuenaar ^ r^or de loa continuos y recios 
dolores. Un piadoao asiatente le acoosejd que llamaae a S. Ignacio, 
refiri^ndole algonoe prodigioa de a^el mismo g^nero. Hizolo en su 
eorazont que aun para haoerl^ en los lAbios le fidtaba el aliento, y lue- 
go al momento pari6 sin lesion alguna soya 6 de la criatnra, un nino 
hennoaisimoy 4 quien en memoria del beneficio puso ri nombre de Ig* 
naeio. Otra, con solo la mtnaa diligencia, arro|6 la criatura ya co- 
menzada & corromper, y que segnn el juicio de los m^dicoe tenia ya 
cuatro dias de muerta en el seno de su madre, la que sin embargo que- 
d6 enteramente sana. P6r mas de veinte boras tuvo otra senora atra- 
vesada la criatura con gravisimos dolores, 4 igual riesgo del hijo y de 
la madre. Acorddse el marido de lo que habia oido decir de $• Igna- 
cioy y de una firroa suya, que se consenra como preciosa reliquia en 
nuestro colegio m&ximo. Mandd alii; pero creciendo por instantes 
loa doloresv y pareci^adole que tardaba* escribib en una c^dula el nom - 
bre del santo« y pooi^ndoselo 4 la enferma con irivisima f<§» consign id 



-r -1* I' -— ■ -i.i.'TyP ' SBi' ^cra r i , „jw<— «y -ifr -' ■ 



—23 — 

que arrojara al momcnto la criatura, quedaiido iodos maravillados eh 
las alabanzas al Sefior, admirable en sus santos. Aun fu^ mas mara- 
villoso el caso siguiente. Yaria cuasi en loa tiltimos t^rmioos de la vi- 
da un religioso de 8. Agustin^ cuando oyd el soleranc repiquc de nues- 
tra Casa Profesa* Se le di6 d entender la causa de aquella uavedad» 
y se sinti6 interiormente animado & valerse de aquel nuevo santo. Lo 
prometi6 rezar todos los dias de su vida su conmemoracion, si lo sa- 
caba de aquel peligro. Seria como las siete do la noche cuando osto 
dijo, y 4 la manana se hall6 tan perfectamente sano, que pudo levan- 
tarse de la cama 6ir h dar con admiracion de todo su convento las 
gracias al Seiior en nueslra Iglesia. Debemos contar entre los singu- 
iares favores en que por este tiempo quiso bonrar 4 sus dcvotos nues- 
tro glorioso padre, que estando euando lle[;6 la noticia de su beatifi- 
cacion la Casa P^ofesa muy gravada con nuove mil pesos que habia to- 
rnado i r^dito para la fdbricay y otros dos ihil que se le babian pres- 
tado» y habiendo de empeuarae de nuevo para una funcion tan ruido- 
sa, movi6 de tal suerte los dninios de algunos piadosos, que para el 
dia de su fiesta se hall6 eoteramente desempeiiada. D. Juan de Vi* 
llaseca, secretario del lUmo. Sr. D. Luis de Yelasco en el Peru y en 
estos reinoSf que fallecid por aquellos dias, dej6 & la Casa sin grava- 
men alguao, los once mil pesos, que justamente se necesitaban para 
satisfacer aquellos cr6ditos, y por otra parte las limosnas de toda la 
ciudad fueron tantas, y tanta la parte que se tomaron las personas mas 
iJustres en aquella solemnidad, que no bubo necesidad do nuevos em- 
peuos para salir con el mayor lucimiento, y cual ap^nas se habia vis- 
to en la America. 

Aunque en el colegio mdximo y dcmas do la provincia se ocup6 Frutosdelco. 
una gran parte del ajio y aun del siguiente, en preparacion para las y^tmda en 
fiestas que en todas partes se hicieron ruidoslsimas, sin embargo no se 1^ Companfa 
falt6 4 la gloriosa ocupacion de misioncs y ministerios, como el mas lonao Guerre, 
agradable y s6lido obsequio que podia hacerse 6. nuestro sunto legisla- ^' 
dor, dntes tomando posesion de los altares, pareci6 haber infuudido fi 
sus bijos un nuevo espiritu, segun se vieron aplicarse 4 su propia pcr- 
feccion y al provecho de sus pr6jimos. Se hizo una fervorosa mision 
al pueblo de S. Juan del Rio 4 peticion de aquel bcneficiado, que con 
espresiones muy cncarecidas did las gracias nl padre provincial y cn- 
grandecio el trabajo y d fruto dc iiuostros midioacros. En lo intoriur 
dc cufia, fueron muy considerables los progrcsos de lus cs'tudios que el 



— 24 — 

Illino. Sr. D, Fr« Garcfa Guerra honraba firecuentcmeate eon su pre- 
scncia, y no pocas' veces oon su doctlsima r6plica« Este^jemplarUi- 
mo princtpe, cada dia mas empeuado en dar & la Compailia nuevas 
pniebas de su amor y benevolencia, qako ser protector do la congre- 
gacion de la £nunciata en aqublla parte iqoe comprende los oetudian- 
tes de facultades mayores. Este ilusire ejemplo de amor y devocion 
& la Reina del cieb, tan propio'del sagrado 6rdeti de predicadores, ani- 
m6 & knuchas personas de car deter & alistarse entre los eongregantes* 
Fu^ uno de los primeroa el reverendistmo padre Fr^ Bartolom^ Ro- 
mero, Gompanero de sii lUma. y de su mismii religiony 4 ^ue siguieron 
cuatro prebendados de la santa' Iglesia Catedral. For esto^ chico in- 
signes sugetos di6 la congregacion^en este aiio treinta ysiete & varias 
religiones, tan aplicadoe d los ejercicios esptritiralest 6 la mortificacion 
y & las demas virtiides religiosas* qae era toe cotnnli entre los prela- 
dos que no ne^esitaban de la instroccion dd rioviciado 'Ids i^e veaian 
de la congregacion de la Anunciata; Entre los dichos treinta y siete, 
cupieron tres d la Gompania. Uno de' lellos 'fu6 el espiiitdal ydevoto 
padre AloHBo. Criierr«rOy nieto del 8r. D* Melchor de Yillaseca: la flor 
de la juventud* la geiltileza del cuerpo. Hi gmcia y favor de los Exmos* 
yireyes, el cuhivo en todas las artes librest eingularmente en las ma* 
temdticaSv la nobleza de la sangre y la opulencia del mas gnieso ma^ 
yorazgo que habia ent6nces en la America habian iijado en ^1 los ojos 
de toda la ciudad. For estas razonqs pareci6 al padre provincial no 
admitirle sin expresa licenciadol virqy. Este noble seiior la did con 
mucbo gusto« imadiendo la que en semejante ocasion d S. Francisco 
de Borja el emperador Cdrlos Y, que tendria mas envidioBoil que imi- 
tadores. 
Maertet do -^ ^^^ referidos frutos que did nuedtro Seuor al "Colegio de S. Pedro 
vwioa 0iigetas y s. Pablo debemos anadir las moertes de sei^ sugetos que sn Mages- 
tad llev6 para siy y que todos dejaron no pocas esperanzas de so eter- 
na felicidad. Dos sacerdotes y cuatro hermanos cbadjutores. Entre to- 
dos resplandeci6 singularmente la virtud del padre Heman Oomezj in- 
fatigable opcrario de indios en .Tepotzotldn y S» Luis do la Paz. Para 
aprovechar con la voz de muchos mintstros, redujo d arte y oompuso 
un copioso diccionario de la dificllima lengua otoml. Fu£ estrema- 
mente pobre y bumilde, y de un tenor tan igual y constante en el cum- 
plimiento de sus reglas y ejercicios ile todas las virtudes religiosas, quo 
nnnca pudo distinguirse cudl era en la que mas sobresalia, y la que ha- 



-X- .-.■-■ 



— 25 — 

cia, digdmoslo osi, el cardoter dc su ^nde ospiritu. Algunas pcrso- 

nas fidedignas dentro, y fuera do casn, vieron sobrc la iglcsia y cole- 

gio estnoidinarias senalcs del cie!o ol tienipo dc su mucrtc. La mas 

notable y autorizada fu^ la que vi6 el citado padre Fr. BartotomS Ro- 

tnero^ presentado del 6rden de predicadores, companero inseparable, y 

jnuy semejante ea el espiritu al Illmo. Sr. D. Fr. Garcia Guerra, ar- 

zobiapo de M^xieo*^ Saltendo de su fervorosa cracion el dia 2 de se* 

tiembre por la maiiana, desde donde se veia el cimborrio dc nuestro teni- 

plpf vi6 levantarae sobre ^1 una blanca y delgada nube que caminaba &cia 

el Oriente, de donde poco despues en fnnna dc una escalera la vi6 doblaf 

dcia el lenit y perderse eii utoa inm^nsa altura. £1 jtlbilo y mas qiie 

humano oonsn^lo'que sentia en su tfspirito'&'la vista de aqiicl fen6rhe'- 

no, le hrzb rdflejar con mayor atencioni Oyendo despues doblar en 

ntiestra casa pregiin(6 qui^ tiabiainuerto. Dij(§ronle que un padre muy 

recomeodable por su virtud y por los tfabijos padecidos por la salud 

de los indios. £n cfect6, dijo el bueii religiose, el difunto debi6 de ser 

un grando santo; y ref)ri6 con admirable sincferidad lo que habia visto, 

no dadando fiiese l^lativo & la persona del padre Hernan Gomez, y se- 

iial de la gloria & que inc^lediatamente habia subido de la cdrcel del 

cuerpo. A la diligencia y cuttivo de semejantes obreros no es mucho 

se viefien en los indtos tan raros ejeihplos de virtud. tJna doncella j6- 

ven 86 habia criado i. los pechos de la devocion, en frecuencia de sa- 14' • ten 

cramentos, en castidad y obsequios de la Santisima Yfrgen, & esmero en S. Grcgo. 

de nno dc los padres de S. Gregorio. £1 demonio, que con todos 9ns "^' 

ardides no podia haccr presa en aquella alma inoccnte, detcrmin6 ha- 

cerle guerra por medio de sus padres. Trat&banla como d una esclava, 

y llcgd & tanto el 6dio coi) que miraban su virtud, que llegaron & resol- 

vcT entregarla d algun deshoncsto que corrompieso su corazon, y la 

apartase del camino do la salud. No habicndo podido lograr su mal 

intento, el padre inhumano la 8ac6 un dia dc la ciudad con cl piadoso 

pretcsto de ir d visitar el c61ebre Santuario dc Guadalupe. Pcro dntes 

dc entrar en el templo la llev6 al mbnte, y amarrdndola fuertemente d 

untronco,*comenz6 d descargar sobrc ella cruelisimos golpes. No pcrmi- Sucem ex. 

ti6 la Santisima Senora que en aquel lugar santificado con su presen- traordinaho 

cia, se insultaso tan impunemente d la castidad y a la virtud de su sier- Santuario dc 

va. A pocos golpes que habia dcscargado sobrc su hija aquel bdrbaro, ^J?^ f™' 

vio junto a si un jayan negro y espantoso que comcnz6 k descargarlos 

solnre el con tanta fuorza, quo a |k>€o ratu cayo en tiorra aturdido del 



—26— 

susto y del dolor. A los gritoa que imbia dado, coDcuiTi6 alguna gente 
de los vccinos del Santuario que esta d la fulda. Hallan al horabre 
fuera de sentido y 4 la infeliz doncclla amarrada. A sua prcguntas no 
re8pondi6 aioo con un loodestisimo silencio, por no manchar el honor 
de lu padro. No estuvicron mucho tiempo en la duda, porque volvien- 
do en si 4 poca diligencia aquel indio se arroj6 & loe pies de su hija pt- 
di^ndole perdon con inuchas Idgrimas, que pasaron despues 4 derramar 
uno y otro en presencia de la Suntisima Virgen con acciones de gra- 
cias. Otra virtuosa viuda reeiatid por rouchos dias 4 las solicitudes de 
un hombre infamo. Corrido del dcsaire y ciego de la pasion intent6 
hacer yiolencia 4 la honesta matrona; poro Dios que protegia 4 su sier- 
va quitd las fuerzas 4 aquel lascivo y las did 4 la d^bil muger para que 
como una ligera pluina lo apartase de si. £1 mismo, annepentido» afir- 
m6 despues con juramento habersc hallado repentinamente tan debili- 
tadoy que no podia aun levantar los brazes. A estos grandes cjcmplos 
de virtuosa castidad anadamos un caso admirable con que quiso noes- 
tro Santo padre Ignacio favorecer la buena f% de estos indius. Un ni- 
lioy 4 quien por devocion al Santo se hahia dado el nombre de Ignacio^ 
lleg6 4 los (iltimos terminos de la vida. Sus padres y su abuelo encen- 
didas dos velas 4 nuestro padre, le pedian con lugrioias la salud del 
enfenno, 4 quien amaban tiemamente. Yuelvcn 4 vcrlo despues de su 
oracion y le hallan perdidoa los pulsos y dando ya los ultimos alientos. 
Conformdbanse con la voluntad del Senor, y daban ya las disposicio- 
nes para el entierro, cuando al anciano abuelo, oprimido de la melan- 
colia, le sobrecogi6 un pasagero sucno. En 61 se le reprcsent6 S. Ig- 
nacio con un Jesu8 en la mano y su nicto en la otra dici^ndole: JVb 
le aflijas, hijo^ ni desconjiesj que tu rUtio vive. r.A estas palabras despcr- 
t6 Ueno de gozo el buen viejo, y dudando si era sueno 6 realidad lo que 
habia visto, corri6 al lugar donde estaba el cuerpo cubicrto ya como 
muerto con un velo, le descubri6 el semblantcs y lo vi6 risueno y en- 
teramcnte sano. 
Fiostas en Estos repetidos prodigies de S. Ignacio en M6xico y en otras rou* 
loedemieco. ^j^^^ ciudadcs dc la Am6rica, hicieroa tan plauaiUes las fiestas de su 
beatificacion en todos los lugares donde habia casa 6 colegio de la Com- 
pania* En Guadalajara honru nuestro pulpito el Illmo. y Rmo. Sr. 
D- Fr. Juan del Valley nionge de S. Benito. £n Oaxaca se dcbi6 mu- 
cho al Illmo. Sr. D. Juan de Cervantes^ quo canto aquel dia misa pon- 
tifical, al Sr. D. Cristdbal Onatc, corrcgidor dc aqucUa noble ciudad. 



r ga- ■*» * ^ ' -t- . 1 .wiJ .T ii """^ - .' ' .v" ' '** — ^ " ■■"' 



-27— 

qtic quiso distinguirsc tomando A bu cargo costosas invonciones dc ro- 
gocijos pGblicos, y singular mente al esclarecido 6rden de predicadorcst 
que en el sermon, en proccsion, y en adomos deiglesia, contribiiycron 
con singular benevolencia nl lucimiento de aqnellos dias. En los su- 
getos de casa se Yi6 un nuevo fervor de cspiritu, y un deseo tan grande 
y cficaz do la propia perfeccion, que segun escribe el padre Juan San- 
chez, rector de aquel colegio, no contentos cou la hora de oracion quo 
todoe tienen en la Compania por la maiiana, sin alguna 6rden 6 insi- 
nuacion del superior ni algun otro motive, se veian acudir todos por la 
tarde una hora 6 media, segun lo perroitian las ocupacioncs de cada 
uno, 4 tener oracion en la iglesia ante el Santisimo Sacramento. A 
cste santo ejercicio atrilniye el mismo padre en su carta la folic idad 
aun temporal del colegio aquel ano, y lasespiritualcs bendiciones que el 
Scfior derramaba libcralmente sobre sus apost6licos trabajos con espa- 
noles 6 indios. 

Semejantes aumcntos de fervor y de celo se vieron en los colegios Fervor de lot 
de Puebla, Guadalajara Valladolid, y los demas; pero muy singular. n>Monc«»- 
mente entre las misioncB de gentiles & quienes la falta de todas las co« 
modidades temporales suplia el Seiior abundantisimamonte con celes- 
tialea consuelos. El padre Martin Pelaez, hablando & nuestro padre 
general de la visita de Guadiana; f,\lega€ (dice) & visitar estacasa don- 
de bice junta de los religiosos y padres graves de todas las misiones 
para asentar las casas, y dejar un superior de todas conforme & la 6rden 
de y. R- Senti un grandfoimo consiielo de ver & todos aquellos padres, en 
quienes se me reprcsent6 may viva mente el esplritu de los primerosde 
iniestra religion. Porque veidaderamente son vivos imitadores de ellos 
en la pobreza y desprecio de si mismos, en los trabajos que padecen, y 
en el celo por la salad de todas aquellas naciones de gentes b&rbaras, 
en cuya ensenanza andan ooupados. Son hombres deshechos de 
todas las comodidades hamanas, y que solo buscan la mayor gloria 
de Dios y bien de aquellas almas, como hijos verdaderos de nuestro pa- 
dre S. Ignacio, y oomo tales recibieron con grande conformidad y con* 
suelo todo lo que se dispuso y orden6 para el bien de las misiones^ sin 
reparar en comodidad ni trabajo suyo." Concuerdan bien con estas es- 
presiones las del padre Laurencio Mame, que habiendo llegado & Sin'a- 
loa escribe asl: „Ha side Dios servido, mi padre visitador, que llegase 
con salud 4 estas misiones, donde no creyera cuantas letras tiene la 
Compai&ia janta9 con tan aventajada santidad. Yisto h6, padre mio, 4 



—28— 

nnos $Auto8 viojoii» muy dccaidos dc todo lo dc cntc muado, miiy aficio« 
nados al trabajd y al padccor, dc una miouL pobreaa quo le qiH^roria 4 
V. R. cl corazon verlos tan rotos» tan descalaoB y tan noceflitados d^ 
todo, coino aodan crnintes innieUolis^ in ptlibus caprinis^ qnihut dignu* 
non est mnndus, Gloria a Dios que sabe on medio de las soledades y 
afliccionod darles tanto gozo y consudo! Ho hollado, mi padre, eilmen 
atajo para la porfeccion, que no quorria porder la oeaaion presente poc 
mi poca virtud* Digolb, porque estbs. dias paaados hubo. noticia de 
quo estos indios del partido de Sinaloa quiaieron quitar la vida al pa- 
dre Cristdbal de Viilaliaf quemo.ba.cabidoipor mi compiaiiQrQ cmaeifi pue. 
bios quo tenemos u nuestro <^argo, vcintidos legtiofi dola.viUa* y todoa 
llenos de gen to feroz y belicoBa. iQjali fuera mi Oiod setrido de que 
no fucsen solas amonaaas, sino que Ueglittemas 4 demudaar la aangre 
H)T Jcsucristo! Y. R. so lo pida & nuestro 8edbr, que yo por 'roie desi 
bctos no me utrevo. Yimos, mi padre, on conclusion en el.diaciUso de 
luestro viagc las mi^ones de Topia y Teptboaaes, y atuique:lMiiNA fill- 
a de regales del cuerpo hubo i^obra de c^MueW del almaj .Loe indioe 
los recibieron^n lo9 ppebloaeBiprdeseion con crubee oti las maDoe^ 
:aiitando la doctrinK en s6 leiigua«.eil la ciiil'lea deda despuee*^ pa« 
:re el fin de. nuostra v6aida.- EUos kioiaii. cq|> iQueitraa de wuy gran- 
alegrla,. y nosotros la teniarooa de yerlois y oirlos, de manera que no 
ra posible coniener las lagrimaa quo del corieiaon lebbaAban a lob ojoa. 
isi llcgamos k Sinalea, donde quedamos buffiioe, coateoto^y oondeaeo 
ie trabajar incansableoaeptp por elkien de eetaecalinae^ 'per nmor deL 
3enor y Criador de ellae que niarde 4: V, R-. &o." " 
^»rt^ ■ji'K"- A las dos antocede^t^l^ cartae ^qyue iMMyba^Mi^fimar uiiaiji4ea geiMh 
drePodroVei nd de l^.v^da penoflj^iina, p^fo . U^^ct d0 g0z»!espirit4alqHe:i|Kisaba» 
l^^Bco. nuestros misionercs, alamos otDa del f>adse Pedro die Yeiaeea^ eib 

que ae conozc^t lo .misqio ,de iin.modo.nias «NUiaifeW Sstieg^an eaget0> 
babia procurado ocult^ con el de^preoio- deisi-miatrib hao deloe mtm 
felices iog^nios, quo tenia, en aq\idllp9 tAfnaipoaiar prov&ncia* Pa^ctd 
a) padre provincial, t^tigo de su enaQontc aaUdunai UanfarliaA Mexi- 
co 4 leer, el curso de arteada filosoiOa y dar eate OenauolQ al £lknio* St^ 
D* Luis do Yolaaco, que ae babia inainuado en qucarfir ecmoieer 4 ua 
pariente de tan diatinguido merito* A eata iosiQoacion de loe aiipe- 
riorea, responde as! cl religiosi8iqv>. padrec. ^yReoi^J 1^ de Y. R., y. 
aunque eoroo Uena de paternal amori me iue de particulai Qonaiielo, no 
dej6 de sentir mi corazon to que algunae-vocca ae mo ofrecta, y era quo 



— 29-- 

vicndo por una parte In graa materintik ^crvicio d<d naestro^Senor y 
ocaaioDes de aa mayor gloFta* que .Wiui 8e.ofreC6D» y d^Jijtdqme (K>r otra 
mia faltas en rostra, conaideiraba queisi.para estaa ba.bia de habejr al- 
gima peiia*.8eria qttitamie el Senor»;.eQnao imin, tangMide einpileo; y^ 
pnea TOO oumpUdo esteaenuoueQto^^muc^.Gauaa t^odr^da ^1 ccayen- 
doest&.ealamemonadal .SanoF-micuJpa^piiaaTeojejequtarte. pena« 
¥oi mi 'padn^,me stea(Oiinuy.tiem|o^y. a%iotiadi> ^eatoti pgtNT^tQs: 
may oovadladd •^ incHnado ii eata mtniiiteyio >y avesao da miv paM a1 de 
laaciudadeavfe.txudy^aun^padeliiem'teBar po^ ooin|>U|' 

la aanta obediencid, nojotaBntp qaa'faeBei6on)griuid^>dtf90liii|d^ 
todavia lo riBp rado tt t O'& V. R.'.aoiiio:d pai&o aiaQnMb,>yi dMiio.dl anpe- 
rior sarma *afreee' proponai; la-Hiiicluuglamda Pioa^que)iqr^^attl|ifaaa 
impediri aonmiaflMutaiiBa; y pvada'i^ers^ fxmlocqua^eni eitoa'anail 80 

les imw ^e liraioiaiitaa han^ miierto vecian' baotiigdali 4. aacyaroa n ta^i ^ 
da lo que ma'piareea»aaltalw4aeguMl^4iiaa^kifiajdel:Sajior» qtia ai Imi- 
biara gaatada eate^^iampo anJeei^^urtaa.. Ahom MtW, <mc^ bautij^or y 
fiejar deaoa pioaoboamuohoa huaadBaepo% jiintarka^ydarlei) eapliitu. 
davida^ y eator mid ae hari^-ain aoz ai. leiigaa# puea Aunioa baut^^a^ 
pqdaMoM ^lecir que no tianen^aoniea niauo,piea^>aina.que qstin i^i^.lof 
poitMihueaea^ y piegue'al^nor<4Xiiiairvan;io4iiViaia. vidaidel b&utia- 
mo. Abani ea^el en8eiaalaa.4»aaracn8iaBBoa>y Taatis.de piti y eaxna 
aqueafeaa haeao^ ya^ atnados^ lo^oumLpaaeoci babUt daaec:por la.yoz.da 
Idgn^tMfetor y aanfoaya^np lo»aaa^eii<fiii« Aoy.au priooaic pa4r9i y to} 
coal' iot poedeii' babar maneateiry ecbasrm^oa* ; Lou pdeUtoa agii4$iiar 
era, 'las leagoaailMa aMiMfia^ivailaaa*.: •fim^aiaa/trea.anofthid.beeba lo 
poaible pafa salir>bl6(» eaa la wa, ^ngdeiadamante eon lat»tni^ y ; e^u» 
peaar la teyeara^ may ,iieeaaariaxBaai$er al piraaeiite poir biibeaai da bau-f 
tisar Io»qiia ki biblaiiiit Ma paaeaa, ml padie, aea aaayor gloria de JPioa 
aeddir & itaH y ae ioei aB t aa aliaaa bautizadaa, y racogar'y.bautuBar ^taa 
miiebaa qae-fidtfen, ^ba ooupar traaadaaooB trainta eatodiaptea, y dea« 
piiaa por fantami deaearteloftattparioi^qiie^patezafi.yd 6 loa iadioa 
perdidftyaKiaaguay ea» ouyi; aontioaaciao aa puadabacanlauoba. 
ISiptcMiauB/t^'ifatt eae puaato-a^podi&.aiiplir con muobaraadafitecioBg, 
por iimebba alroa »qae por «IU aabvaiv para asoa miniataBJaa^y para m* 
toa faltatt^ Renu^yaae tambian mi acmlimiento penaaadD4|aa taqgp da 
trocar el IModa Oristo y auui apdstolaa por tm Ari$UUU$f y aala por 
mia faltaa y jKir aa baber sabido laer eon la deUda diaposiaioii al libra 

TOMO II 6 



—30— 

de Io8 Santos EvaiigelH«. Finalmeiite, ir entre parientes solo puede 
senrir de m^noe quietud, y el Sr. Tire}', cocno tan piadoso y prudente^ 
do que gnatari que yo roe (piede por ac4« poes tanto importa para el 
senricio de Dioa y bien de eatas gentes desamparadas, y si alguna mer- 
ced quiere hacerme, sea enriar alguna buena limosna para omamento 
de la iglesia, que ahora acabo de hacer, como le tengo escrito, y esti 
tan pobre, que hasta misal y aobrepelliz es prestado. Ahora le tomo 
i escribir, no en 6iden de eeo, sine de la mucha eaiidad y honra que 
Y, R. me hace para que la estime y agi a de z ca, como yo faago, y ae de 
por contentoy de que yo quede en eatas partes, dec." 
FneHe de {^ humildad y desprecio de si mismo y de las bonras del mundo, ef 
7 •ii»ttT t eon ^MpCCP^ de toda came y aangre, el deaeo de padecer, el fer?oroGo cela 
100 ehimpai. ^ ]|^ aalvacion de las almas y la religioaa subordinaqion, no parece 
que pueden ir mas lejoa ni pintane con mas vivos colores que se ven- 
en la eitada carta del padre Pedro de Yelasco. De semejante car&c< 
ter eran Ips misioneros de los zuaqueSf smatoat y tehuecosr ias ultimas 
naoiones i que pot la costa del mar del Sur habia penetrado el £van- 
gello^ Las guems continuas^ la desbonestidad, la embriaguez^ habian 
misi repentinamente desaparecido entre aquellos nuevoe cristianos. 
Pot' todaa las orillas de aquel gran rio so veian asentarso nuevas po» 
UlDdienea, levantarse iglesias, cultivarae los campos, formalizarse el 
gObtemo y formaiae una cristiandad floridisima. No contribuy6 poco 
para cstos nuevos efectos la construccion de un fuerte en el pais de 
lot tehuecosy y cuasi en el mismo sitio en que habia estado muchos anos 
i^U^ la villa de Carapoa. Se fabric^ sobre un cerro escarpado y fuerte 
por naturaleza. Al Norte de.fo montana bana sus faldas el rio, y 4 los 
oMs vientos se esttenden unas vegas de bellisimos pastes. £1 recinto es 
bastante para poner en tiempo de guerra aun el ganado y los caballos 4 
euhierto de todo insulto. La figUra es cuadrada» de murallas bastante^ 
meMe gniesas para el g^nero de armas de acpiellas naoiones. Los 
cuatro ingulos defienden otros tantos torreones, que sirven tambien de 
atalayas. Aunque se GoncIuy6 esta fortificacion gobernando el Sr* 
marqu6s de Salinas, se le di6 sin embargo el nombre de Montesdaroff en 
honra del £xmo. Sr. D. Juao. de Mendoza, que desde algunos anos 
totes habia concedido la licencia, tomd del fuerte como su nombre ,el 
rioy que intes era conocido .por el de Zuaque y Sinaloa, segun la di- 
▼ersidad de naoiones que poblaban sus m&rgenes. £ste edificio no sir. 
vi6 solo para la seguridad de los soldados y misioneros para poncr frc- 



-■=! *t ■■■■;■•■■■■' 



— 3t — 

no d las cscursiones tie los gentiles y afiunzar la tidolidad do los recien 
convertidosy sine que & 8U fama sobrecogidos del temor los chinipas^' 
vinieron 4 tratar paces con el ciipitan Hurdaide y pedir sacerdotes que 
los doetrinasen en la f^. Era eata nacion vecina de los sinaloas por 
la parte del Oriente; y la que con ellos habia pu6stose en emboscada 
y hecho guerra & los eapaiioles en la entrada que por 6rden del coi^e 
de Monterey habian hecbo & las minas el aiio primero de este siglo. 
Dos de los principales, en nombre de todos los serranos que babitaban 
como & cincuenta l^as de la villa de S» Felipe, pidieron perdon do 
sus traiciones pasadas, y ser admiti^ bajo la proteccion de los espa« 
noles, con quienes querian cultivar una amistad sincera. La ant^a 
noticia que ae tenia de las minas de aquel pai^ pareci6 por entdnces 
bastante motivo para no disgustarlos con una 4gria respuesta, aun<|ue 
por otra parte no babia soficieBtemente fupdam^nto para epntar sobro 
la fidelidad de sus promesas. Para enyiarles padre era menester ex* 
presa licenciadel virey, y para pedirla se necebitaba de mas claras prue- 
bas que las que se tenian hasta ent6nces. £1 capitan procur6 coiite- 
nerlos con buenas esperanzas, y lo mismo & los mayos, sine que & es^ 
to8 se coticedid una solemne escritura firmada del mismo general do 
liga ofensiva y 'defensiva en su favor, y promesa de enviarles cuanto 
4nte8 algun padre, aunque esto aegundo iio Ueg6 4 ponerse en ejecu« 
cion hiMBta despuea de tres anoa. 

Deseaba tanto el capitan como los ministros del Evangelic dar doc- Motivoi de 
trina & los mayos, no solaraente por el bien de aquellas almas, sinp f^lJ^^ui^ 
tambien por abrirse puerta para la conversion de Yaqui, ultimo rio de 
Sinaloa, cuyas naciones por su nCimero y por su valor eztraoidinariOf 
daban & los espanoles y 4 la nueva cristiandad continuas inquietudes, 
£1 principio do ^Uas fu6, como en otras partes, un indio fugitive de la 
mision dd 8. Andris. Era este natural de Sinaloa, y habiendo estado 
algun tiempo en los reales de minas de la Topia, di6 vuelta 4 su pais 
con 4ninio de inquietar las naciones gentiles y acabar con los misione- 
ro8 y espanoles. Estaba bien instruido en los misterios de la religion 
y 80 hacia llamar Juan Lautarot aunque nunca habia querido recibir 
el bautismo. Anadidse 4 este por si bastantemente astuto y revoltoso 
UB cacique de los zuaques de gran reputacion en la guerra. Preten- 
diexon estos sublevar contra los padres y espanoles 4 los indios roayos, 
y se lisongeaban de poderlo conseguir con facilidad, no siendo aun cris- 
tianos. Una ocasion, que se ofrcci6 bien presto, Ics hizo perder lu 



trada 4 fiu 
ticmt. 



—32— 

cspcranza qae itenian, y di6 4 Io9 efip«lk>lc8 laphieba laas sincera. de 
hi fideKdad do ^quellea iiidkis. FM^«f|iieir ti»iiipo«ioedi6ift «lxl«ra» 
cion de lo» '^tMAfi^^ d^tfie ttttib& IMtmit Mmeioa feik rtiriager^ M6^ 
xico iel tk^tkn HuMaide. - L^^fito^ fflayostky^f mfieraB .leMvene 
& recibir eti'Mi9ifemtfl?y fbih6i)ttf>cbllP8tf 'pi«te<(ci(Ni. la^lngmCitudde 
aqaello^ fbfagtdOflr, "'' BioAMierWditkkW^WHMtmt^ i ^bdarfaui^nnoio. 
lies do £hnfafD'y del ihilkc^e'%^liMft(y. ' €<»>«rfarsQpUBs: MOchM de 
losiAcmJmftt ocm fbgitif6^V«^fibiWiisttpai8d|imidiV|^ 
capitanque habtaiyalliirglEUijblMlfc^ 

tadoy no tenidiidoae pors^gfUrd'cftfM iMti«ayo9f cos etinmiCK'6-iaa8 
Muliaa de criatiaiios, tomd'k^'i^9fek>1tldMd6r^nriM»'idirtode^^Yaqii^ 
fista nacion, la ntalr iiuiM^r6^,'la'ifl«t9'^MTMi y 4ar* maa oolta d»43ina. 
loai, tom6 iiiiliy de veraaltfiA^ftoilet'd^li^iMdles ibtrastei^oet^seiialiiaii 
gbaredido demi 86inbra. 'Bdl^cAadd'^fo^llalylanniQy ^fi'lb^ delcf* 
Her sobre loa brazos A eapltan- ^jMol y msltf M'cibti^ aiiladas, no per- 
dieron tiempo en prepa^ra^ 'paialtdlinti^6rtis& i^fitenoia* 
PHmera en- EfectivailieHte, el capitan, ^ti)%6 'qii^ lb dt>eit>ii lajgCif ettaaocopaoio* 
hes mas urgentes, parti6* eh'tm^ci delod apdatatas^^ ^Llegandd ^ laa 

• • • 

rib^ras del Taqui con^]y6e6¥^i^fkned^y"ttlguiito8ifidH)b ainiigoa^ qat 
harian por todosr cuatit^d^nbilslidmiA^do ftrtri^ i loeenemigps 

intiy prevehidoa y mujf r6sUeltci^'8'|i^dtir)e/ «Sati8fiKih(>de><i(Mflovie« 
sen armado en sus fronteras, y que recohode^ii qdo'no habialdgar tea: 
retirado y tan &spero ^dbhdd w ptjldl6se& penethir' las armaa laspaSolas^ 
determine reqaeriiios por nilsdio cfe^l^nos'prisiolbroi^ A que vohriesea 
lofl ^ristianos^fugitivoi^ f'ii^^j^hal^iMi6LduUni^ 
ldeaq[U^Ila^ae1*ra'. Los'y&q(itn^ti»€atieh)n Mctsahlbica jrse dividie* 
ton 6n yarios par^efes. Lotf'riolEi^'jtHciosb^, i tuy^^fireniie'estaba el 
cacique* .Snabatflutei fueitni'ife i^^ittit qiie i^' ofrecies^^f ^eApitaft 4ci paa 
y se le con6cdieae la qu^- tab ju^tfttt^ikte pedia. Uatf /^patddaiios de 
Lautaro seg;uian obstinadanl^nte ^'^dKftt&men ee]ilrali)S'yi4idnia& ya 
fhriosainente & las armas. Si^'^iMbafgb, poco deBptie#pafi9defoB r6ii- 
dirse al sentiAiienfo dc Aitaft^ttM, ^\i^ partid eon afj^a oe. otros al 
campo del capitan, prometi^da ^ ^ttifoe^e la ^nlieioli' una ^nstan- 
to amistad y que vbhrerian lira-^stk-^Lngerbsr eh' yendb-l^reeiiinlof^algu. 
noe de paftc de los espafiolcs: Ci%]^6 Hilrd^idepeideMe ftar'de las boe- 
nas palabras del cacique. £nri6'^ff^l dos itidi^s eristiaiiasMld la 
misma nacion y niguhos tebdecos, ' Bctt/' fu^se por^tiif Jtn^dmybUei 
proccdiese dH mala fb dcsdc 61 princrpior; 6* porqtieii su vvmlia LauU$y 



er»5J'3if?^l>S?ij*4L^j.' '. ■iSMri'^^^^. j. v v f i . ' . ' . r 



— 38 — 

f«».de.GU|ravida.8e.tratabai.halMa ya hecl^o^.t^ d los yaquis par- 

Udo.SMS TioleDtoi 9UO0 9e f^poderfuron da, las iadias cristianas, mataron 

alguno8'(de Ipateh^ecos.y. loi^ de«nafl,peidi^.Ia ropa y los caballos, tu- 

vitroii VMioha pena ^rx vqlver i ^iiar.el .cai^po y llevar la noticia de 

una iriicioo Iban n^gra. El capftap^ au^que moyido a) pismo ticmpo 

dei la.o6lera y la.vQigueQZjBo 90 ^ ^^aba en estado de hacer frente d 

iiBtt, jtaomk 490$9pQi:^da y : ^i^noerosa. .Di6 yuelta 4 la villas fonn6 un 

i(ii6f9ilp ^}fk V^yPK ^^^49. auS:prefidiarios y mas de dos roil indios 

QQilifq$biradp0b y,<n^cc^ con ^ltgeii9ia 4 las riberas del Yaqui. Es- 

tBj wgUH^ai -^spo^Acipn np fu^ mas f^^liz que la primcra. El capitan, 

aceqietido ^al r^per el dia de uDaipu}tjitud muy superior 4 la suya, 

dqiaMo ]iuiertO3,.0Qbra ,el pan^o mychos de los yaquis^ y muchos de 

■W j^ploitjaliados mayos y tejiuecos, bubo de alzar el campo y salir 

dt^ua tionraai aunque.tcaye^dp ^cvosigo.algunos prisioneros, por cuyo 

naedia iesp<uQ9ha.hacvk>8 Qptjar en sqntimiento de paz. No eran estos 

loi peBpami<ijatg». (del j^n^roigo. Qrgulloso con las dps antecedentes 

vjetoria4<y uraop^ iie.)iabec bepho salir dos voces de su pais sin fnito 

•igniioJa%«nAa0iO0panpla9».no in^entaban ra^nos que acabar con aque. 

Uoa^abofTecidoa estrupgeros y bailar al rededor de sus cabezas. Zroti- 

4irc^.les,d4ba,iA<i|M4tri^ para.defen^derse del fiiego de los fusiled, dispo- 

jua loi|>l^iigajr^.^ que. debian acpnieter 6 retinirse, y cumplia en todo 

epn.loe.ofic^oa de prudente gefe en el consejo, y de un valiente soida. 

^ eq la accion* 

..'.La defensa de una nuevfl^ q>istiandad, la seguridad de la propia vida Se«md« m 

J el honcgr y bui^na^repjLit^cton de Jas armas, obligaban al capitan Diego pedicioii. 

Martinez 4 oo.d^'ar sin castigo la traicion y la insolencia de los ya- 

^|iiui« > $ia ^un^l^go, el. prudente capitan veia bien que no eran estos 

4kMio losdepaa;^ jjiodios^ con qulepes un tiro de arcabuz decidia tal vez 

jdk WH^tPiunpalia^ Su numero^ su v.alentia y sus ardides, eran muy su- 

ffetipf eg 4 todas « ia^ demi^ naciones, 4 que hasta eut6nces habia sido 

.iiaGaaarip hacer guerra* Con estos pensamientos arm6 comocuaren- 

t^efpanolea, y cuat];o,niiI indios amigos, el mayor cuerpo de tropa, 

que hasta lenU^ces^e habia yisto en j^ipaloa. Llegando 4 tierras de 

•lop yaquist^enyii^; jUn papel , sellado, copio lo solia hacer con otras na- 

cipnes prpmfti^ndples la paz. ,La respuesta no la dleron hasta el dia 

jigoienia en qup al rayar el a]ba» cargaron sobre cl campo con tantain- 

trepidez y con tanto drden, que no se les pudo resistir mucho tieropo. 

El capitan, con los i^as bravos; de los espauoles y de los aliados, sos- 



—34 — 

tuvo algun tiempo el combate con un valor her6ico, mi^iUraa se reco« 
gia alguna parte del bagage y ae ponia en marcha el i«8to del ej^rcito, 
dcsnmparando el real» en que no era posible dejar de perecer. Los 
yaquit reaueltoa & acabar de una vez con un enemigo tan importuno* 
•e apoderaron de una gran parte del bagage, las cajas, loa caballos que 
on el ropetido aaalto no habian podido todos recoger, la plata labrada, 
la ropa, todo les servia para acometer, j de todo ae valian para defeii« 
derrio. La aangre propia y de loa que veian caer & au lado, irritaba 
maa au e6lera y ae les ola gritar con deseaperacion: ^^ata^ espafioU 
que battante$ quedan para acabar contigoJ*^ Efectivamentef faltd muy 
poco para que vteran cumplidos sus deseos. Kl ej6rcito espanol de- 
bia pasar necesariamente por un espeso bosque de muchos y gniesos 
drbolos, do mucha broza y peiiascos y cortados troncos, que 6 cada pa- 
80 imped ian el camtno. £1 capitan habia parlido au gente en dos tro- 
zoa. La vanguardia la encomend6 k su caudillo 6 lugar-t^iente con 6r- 
don do avanzar siempre, defendi^ndose y manteniendo en 6rden 6 loa 
indios alindoa. Di6le cerca de tres mil de estos y diez y ocho eapa* 
Holes. Loa restantes, con loa principales indios, y loa mas valeroaoa 
marchaban en la retaguardia, cerca de su persona. Los yaquia pare- 
cian baber aflojado algun tanto y rendidose al cansancio y fatiga da 
trea boraa 6 mas de batalla. Pero esto no era sine ardid para dejar k 
vanguardia que se empenase en el paso mas dificultoso de la aelva* 
Cuando ya comenzaba & entrar la retaguardia, y los primaros no tenian 
lugar de retroceder, volvieron i la carga con tal furiaf que en vez de 
batalla fu^ una derrota y fuga declarada. Los indios confederados lo> 
maron desde luego vergonzosamente por diversos caminoa y ae de»- 
bandaron con precipitacion. IjOS espanotes y su candfllo, no pudien- 
do ni con palabras, ni con golpes detener i los fugithroe, bicieroQ ireo- 
le algun corto rato; pero los enemigos con el bagage ae babian apodera^ 
do de la mayor parte de la polrora. No podian entre los troncos y la 
OMileza servirse de los caballos. Los pocos tiros que bacian eran sin 
e(ecto« defendi^ndose con maravillosa agilidad los indios tias de Iob 
gfuesiv? tn>nci>s^ desde donde por todos lados Uovian las ilediaa coq 
fuena poco in^rior a la de las balas. En este aprieto* do kaHaiido 
aaodo de hacer retirar al enemigo, y babi^ndoflr soltado la vos de qye 
el capMn babaa muefto, todos los dies y oclio tocaaroiiel pntido de la 
Riga T procufaroQ ganar las vecinas tienas de Mayou Todo el ej^- 
eito i(iao 4 r tdn cira e a solo k leaacmrdit de veinle 6 poco ons soUi* 






—35— 

do9 esparioles y alguuos pocos indios. Do los soldudos solo mrcve 
teoian los fusiles en cstado de scrvirso do cllos, los caballos heridos 
algunos y otros fatigados de calor y dc cansancio. Sin embargo, ha- 
ciendo prodigios de valor con un 6rden y una presencia de dninio y un 
acierto en sus tiros, que aun los enemigos mismos no pudieron vcr sin 
admiracioo, se fueron defendicndo hasta ganar una pequena altura en 
que pudieron tomar algun aliento. Los yaquis apostados ^ la falda, 
pretendieron desalojarlos, prendiendo fuego d la maleza, pero no ha- 
biendo surtido efecto por la buena diligencia del capitan, detcrminaron 
cercar el cainpo hasta la noche en que fucse mas fiicil sorprenderlo. 
Entre los espafioles se pasaba con suma inquietud. Hallabanso sin 
provisiones algunas de boca, cuasi cnteramente faltos do p6lvora, el 
cansancio era grande, y mayor la sed: veianse cercados de una tropa 
de enemigos* que habia mas de doscientos sitiadores para cada uno de 
los sitiados. £ran diversos los parecercs, y de ninguno se podia pro- 
■Mter buen 6xito« 

En este estrecbo le vall6 4 Hurdaide el conocimiento que tenia del Ardid del ca. 
genio de los indios, y su gonio fecundo en ardides militares. Tenian ^^ito do la 
amarrados algunos caballos de armas, do que por el cansancio y las emproM. 
heiidas no podian ya servirse para el resto de la Jornada. Era muy 
natural que en soltdndolos eorriesen luego en busca de agua y de los 
otros companeros que habian quedado en poder de los enemigos en el 
real deeamparado. Los enemigos habian de creerse que los espanoles 
afligidoe de la hambre y de la sed, hacian el ultimo esfuerzo para es- 
capdrseles de las manos. Por otra parte, no cstaban ya muy lejos de 
las tierras de los mayos, sobre cuya fidelidad podian contar seguramen- 
te. Mandd, pues, que para tres boras despues de anochecer estuviesen 
todos dispuestos para ponerse en marcha, y prevenida la lena para de- 
jar hogueras encendidas. £n efecto, i la bora senalada estuvo todo 
pronto. Se did libertad 4 todos loa caballos que no podian servir para 
la silla. Estos, como lo habia pensado el capitan, partieron inmediata- 
mente relinchando montc abajo con un tropel grandisimo. Los yaquis 
lossiguieron con algazara creyendoque eran Ins espanoles. Entre tan- 
to, favoreciendo Dies con especial providencia la ingeniosa estratage- 
ma, se puso en marcha el pequeno ej6rcito, dejando encendidas hogue- 
ras, y de trecho en trecho alguna ropa y otras cosillas en que se entre- 
tuviese la avaricia de los indios, por rumbo distante del que habian to- 
rnado en su derrota. Los caballos sueltos no pararon hasta las ro4rge^ 



— 3«-- 

nes del no, y loa enemigos que los seguian no pudieron desengafiavtfe 
sino despues de corridas algunaa leguas. Los espanplea y sas poeotf 
aliados roarchando en diligcncia toda la noche, al despuntar el dtki se 
hallaron en las fronteras de los mayos. Desde alli tilvo cuidbdoel ca^ 
pitan de escribir al padre Martin Perez, superior de la villa, en estofl 
t^rminos: „Dios perdone & esos hombr^s que me desampa^ttrOn y poi 
sieron & riesgo toda esta provincia. Yo y los soldados que conittigo qoe- 
daron, aunque heridos, estamos con vidd, y vamos caminando poeo 4 
poco por el cansancib d^ los ca hallos yde los heridos. Y potque no te 
hsrga alhoroto con las nuevas que Ilevarian, despa^ho por la poflta' i, 
cse soldado que me ha side muy fiel/' £ste billete fu6 de siima impdr- 
tancia en la consternacion en que se hailaban los &iiin)09. Toda Sitift* 
loa tenia vuoltos los ojos & la provincia de Y'aqui esperando el 6xitO de 
aquella espedicion, que parece habia de decidir tambietf el d^ la cris- 
tiandad. Con la noticia de la muerte del capifan que hahian dlDdo loi 
fugitivos, comenzahan ya & inquietarse los dnimos y no hahiar fiMnsM 
paia reniediar el desdrden. Todo cesd eoii la iloticia de su salud, que 
bastaha 6 eontenerlos ^n respeto, y [iocd- despues con 6u preacfncia; 
Hurdaide trajo titicb fteyMlkfl en el rditto y los brfetzos, aunqtie ninga- 
na de flecha eihpohs^ada; de los sold&dos ailgtmos miirieron d«apMB 
de las heiidas, riingimo en el cairipbk De los aliador quedaron bn la tt6- 
cion todos losque no huytirbn, fuera de unos- cientb de los priiifdipriee 
que acompanaron fielmeiite al cMpitkif. Los' mayos, con' la mittna be^ 
nevole&cia que &ntes habiati acogldo llos fugitivos; acogi<en>ndefiipttei 
(i Hurdiaide y i los suyos, procifr&ndblbs todos los tJivios que les per •> 
mitia su pobroza. 

La gloriosii retirada de aquellbs pbcos espanoles hx^ enlos &nimoM 
de los yaquis mayor y mas feli^ implosion de lo que podia espemitie y 
de lo quQ acaso no habria hecho la nlas completa victoria. Yiendb bd 
puflo de hombres combatir sin algun intervale un dia entero, sin per- 
der un soldado y hallar brecha de escapar en medio de mas de siete mil 
enemigos que los cercaban, quedaron espantados de un valor tan herdi* 
CO, y no qutsiefon fener por enemSgot: hombres tan valientefs. Eiivia« 
ron & tratar de paces & las dos indias cristianas que las siguiercm lue- 
gd & peticion del capitan los nias distinguidos caciques qiie deUan asett* 
tairlas capitulaciones. Laprimera' fui^ que hubiesen de entregar las ona- 
renta familias cristianas que habian dado motlVo al fotrnpcmiento. La 
segunda que habiesen de entregar i Lautaro y al zuaque Babilomo pa^ 



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— 37 — 

ra darles el casligo merecido. La tercera, que dedocupaiieii atguaas 
poaesiones y tierraa que habian usurpadu & loa mayoa, y no huUieaen 
de inquietar en lo de adelante 4 eata, ni alguna otra nacion aliada de 
loe espanoleSy los cuales se obligaban 4 tomarlos tnjo de su proteccion 
y defenderloe de sua eoemlgoa. Loa enviados lo prometieron todp con 
la mayor solemnidad poeible, y en prueba de su firme y determinada vo- 
luntad ^utregaron los prisioneros^ inucha plumeria y las mas precioaaa 
alhajas y ropa que habian tornado del bagage. Celebrdse eate aolem^ 
ne Crato eon estmordmajrio jubilo de los p^res, soldados y toda la pro- 
vineiat k 25 de abril de 1610« Dentro de pocos dias restituyeron 4 loa 
ocoroiria y demda fugitivos, y 4 laa dos cabezas del motin Lautarp y 
BdbilMBo, que«aprovech4ndose de sua naturales luces para cooperar 4 
la gncia del^. Sefior» pidieron el bautismo y ae dispusieron 4 morir cri»* 
tiaiiaaiente. P€|in48 de eso, para pruebas de la sinceridad de sua deseoa 
y pvendaa daau fidelidad, enviaron catorce ninosi hijos de loa caciqueSr 
que ae edacaaen en 9na espeqie de aeminano de indioBi que ae iiabio^ 
fbnmiA^M la villa de S . Felipe y Santiago. La pa» concluida oon los. 
yaqoift fu^ aegqida de la rendicion de otraa mucbaa nacionea quQ verp* 
aimibDemtefiopodian prometeiae de las armaa major fortuna que aqmen 
Urn nacion beKcoaiaima.- Los nebomes, nacion ho menos numeroaa* que 
habitaban' maa de ocheota rancherias al Este de los yaquia confinan^ 
eon los-tarabiunarea y tepehuanes del^tro lado de la sierra* Un cacique 
de-estoa pot maa.de seis ocieaea ae mantuvo en la villa de Sinaba pi<f 
dwndp i miajjatros que cultiyasen 4 sua gentee. Lo nusino practicaron 
loa nureti, vteinos de loa nebome$ y loa yaquia. Loa tepahuea, gent^ 
aeiarbnaayide mucbo espiritu^ babitadorea de una peninsula que for- 
mftft-fkMiirioa 6 bcazos del Mayo al: Orieote de los de esta nacion. Loa 
ftoDflftoahsf •na-ao^.coptentaroaaolaiilinte con pedir el bautismo, aiiio 
qoo dqjandp reauf Itamente la costa kifazftima que habiUban, vinieron 
4 poUiyr eQ|;re Ipil doa rioa de .Mayo y Zuaque, y a pedir 4iuxilio - par 
r& cpndilipir el reirtp de los siiyos. Pcx noivieinbre de eato ana salieron 
de.pais 4recibir.aLl capi.tan los oguej^raSv distiotos dc otra. nacion del 
mianio noiofai^-que pocaa Ipguas de 14 villa icultivaba ei padre Pedro de 
Telaacp deadp tr^^anc» 4Rt^ T^j^cbnle un granda niiai^x> de fle- 
chaa, pielep de gatPft montoBas^ niartaa :j otras cbaaii da Ja9>qae jmas 
eaUmaban. Vinieron ppr el miaiDpiQaea'4. 'b^ ma respetda. los 

itoeSf y 4*repetir faM:tnstftficiaa 9ue.^ft p^ras t)ocea habian l»ec|^o de pa- 
dues que lp4 inatroyeaen. Tanto pudo. el ejemplo da los guerreroa ya- 

TOM. 11. 6 



\ 



— 38 — 

quia, que d no impcdirles las justas prccauciones que ha parccido nece* 

sario tomar en esta parte, en ffolo este a no habrian quizd entrada en 

las redes dc la Iglesia mas de ochenta mil almas. 
Alianxa con » ,. i i. j i j ^ 

lotzinmM. ^^ alianza celebrada en los yaquis nos acuerda otra no menos im> 

portante que se celebr6 d fines de este mismo ano con los xiximes. Es« 
ta nacion camicera, y quiz4 la mas brutal de la America, habia algua 
ttempo dntes, k diligencias del padre Alonso Ruiz, celebrado paces con 
los cristianos acaxees, de que hicimos mcncion, por los anos de 1607. 
No se habian aun cumplido tres anos cuando volvieron 4 las hostiltda- 
des. Los acaxees padecian por la cristiandad y por la alianza con 
los espafioleSy & cuya destruccion los animaban y proeuraban traer los 
xiximes. £1 gobernador de Guadiana D. Francisco Ordono tuvo tt* 
den del marques de Salinas de pasar en persona k snjetar aquella na- 
cion. Parti6 en efecto k priricipios de octubre k la frente de doscien- 
tos soldados espanoles y mil y ciento de los indios, Ilevando consigo 
4 los padres Alonso Gomez y Francisco Vera. Estaban los xixrmes, 
dice el padre Alonso Gomez, partidos en doe puestos de Xocolilma y 
Huapixupe, No quiso el general dividir su campo, sino que marchase 
entero & Xocotilma donde ostaba la mayor fuerza del enemigo. Salie- 
ron al campo algunos xiximes 4 verse con el gobernador, el cual, rc- 
eibt^ndolos carinosamente, les mandd avisasen 4 los suyon que le es- 
perasen juntos en Xocotilma sin temor alguno, pues que no pretendia 
hacerles mal. Entramos en Xocotilma el dia 18 y al siguiente se pre- 
s^ntaron como ciento cincuenta indios bravos puestos en fila en punto 
de guerra, unos con lanzas y adargas, otros con arcos y flecbas, otnu 
con sus macanas, bachuelas y cuchillos, con el cabello largo y bien 
trensado con cinta de varies coloros y algunos embijados. Nuestios 
soldados se pusieron tambien ammdos bo 6rden militar y tono de bata- 
Ha. El general dijo 4 los indios que era aquella muy poca gente, y que 
s&bia habia mas en el pueblo, que pasados dos dias se juntasen todos y 
les hablaria lo que le habia movido 4 venir. En efecto, de alii 4 dos 
dias, que fu^ el de las once mil Virgencs, vinieron como doscientos 
hombres de guerra y muchos niiios y mugeres. £1 gobernador les hi- 
zo sentar y que los acordonasen los soldados espafioles € indios ami- 
gos: despues les dijo como vsnia de paz para su bien y provechoi que 
solo queria castigar 4 tres 6 cuatro de ellos y los demas se irian libres 
4 s^s catas. Mand<3 luego aroarrar 4 un indio apdstata, deudor de mu • 
chas muorieft, locual sc hizo con paz. Este roanifestd 4 otro de sus 



— 39 - 

couipa/ieros; pero queriendo prendurios, uri iiidio vIlJo gril6 que prime* 
ro se dejasen ma tar. Levantaronse todos y prctendian romper el cor- 
del de Ioa nuobtros que los cercaba, con algunos cuchillos y hachuelas 
que traian ocultas, porque de las que traian manifiestag los habia antes 
desarroado el capitan de S. Hipdlito. Finalmente, los soldados hubie- 
ron de acometer & los mas atrevidos, que eran unos once, 4 los cuales 
despues de catequizados y bautizados se di6 ^entencia de muerte. Cas- 
tigados estos se presentd un cacique xivime muy aborrecido de los su- 
yos por baberse ido d poblar entre los acaxecs con veinte pares de sus 
geantoB para instruirse en los misterios de la f^. Pidi6 el bautismo, y 
hall&ndose capaz, fu^ bautizado, siendo su padrino el mismo gobernador 
en bautismo y matrimonio, Uamdndose Francisco, y su muger Doila 
Maria. El gobernador los regal6 mucbo, y luego mand6 proroulgar un 
faandoy por el cual daba por libres de todos los delitos pasados A todos 
loe que con el dicbo cacique quisiesen bajar de sus picacbos y vivir de 
|iaz. Partimos luego k Guapixupe^ y habiendo el gobernador envia- 
do por delante algunos mensageros, fueron mal recibidos y flecbados 
de Io6 xiximes. A pocos pasos encontramos un espect&culo bien triste* 
que fu6 una grande olla y algunas otras menores de carne humana. £1 
oorazon babtan puesto en un asadorcillo, y los ojos sobre unas bojas de 
maiz. A qui roand6 el gobernador & requerir con otro de los presos & 
iin reyezueU) hccbicero, y que como dios era muy venerado. Hallaron- 
lo en consejo con los ancianos de su nacion, los que dej6 al memento, 
y vino a presentarsc al gobernador, diciendo que ^1 y diez y siete pue- 
blos rasallos suyos babian vivido siempre de paz, y no babian jam&s 
faltado k la palabra que dieron k los espanoles; que el baberse ahora 
inqaietado y buido sus gentes, era de temor por ]o que les babian veni- 
do 4 decir de Xocotilma. Luego mostr6 un peiiol vecino d que se ba- 
bian rofugiado los suyos, los cuales bajaron luego, aunque no todos 
juntos, y pidieron al gobernador sitio donde poblar, y padres que los 
doctrinasen. 

Concluida tan felizmente una espedicion tan arriesgada, los de Xo- Sqcmcm de 
cotilroa, cuyo pueblo se habia enteramente arrasado y entregado d las Xocotdma. 
llamas, remitieron veinte de los suyos 4 suplicar al gobernador perdo- 
nase 4 los dem4s de su nacion que babian quedado presos, y ofrecien. 
do poblar donde 4 su seuoria pareciese mejor. Intercedieron para es- 
te mismo efecto los padres, y el gobernador les di6 entera libertad. 
Suplic6 dcspues al padre provincial encomendase )a instruccion y doc- 



— 40 — 

tfina de aquellas gentcs i los padres Hernando dt Sanieren y AimMQ 
€hme2t'i coya diligencia, i la mitad del itto ngnieiite, mas de siete mil 
almas qae 4ntes como otras tantas fieras habitaban en ioapeMles»qiie- 
bradas y cue?as de k>s monies, se habian ya reducido k pobiactoaes 
tregnlares, y baatixidoso mas de trescientos. Fu^ may singalar enlie 
otros el baatismo de an anciano de mas de sesenfa afios y froiocso h^ 
chicero. Tocado de Dios por una grare enfermedad baDd es el lervo- 
roso celo del padre Santar^n la medicina de coeqio y alma. £Btr^6 
mucbos Idolos 6 las llamas en la plasa ptiblica del pueblo, j reciydo 
el baatismo ayod6 mucbo i, la conrersion de los suyos. £& soa eiifo. 
medades y trabajos puesto de rodillas ante algona derola ka ig en de 
huestro Redentor, se le oy6 decir mas de una rez con admirable sniee<» 
ridad: Dia$^ ya j^ f e he keeko mi Seior^ ijfa te he heeko At petdre^ d m mt 
Ma 3f sohtdf y fue no mutra jfo, que mdo te ^atero d tL Habiendo caido 
poco despues de sa bauttsmo en un caudaloso rio, dijo despnes wl pa> 
dre: Dios wu aiptdo porque «oy mi ft^o, me libro j me me6 p&r un hrm- 
4K»- Tanta era la prisa que se daban nuestros operaribs en la cooqois. 
ta de esta nacJon, y tan continuos y graves sos trabajos, qae el padre 
Rodrigo de Cabredo, vtsitador que ba sido de esta proviocia, eaoAe 
aai 6 nuestro padre general: ,,Cuando leo las cartas de los padrea de 
esta mision, me parece que veo en ellas una perfecta imitacioa de k» 
que el Ap<3et)oI escribia i los corintios segon la banri>re, deaniidas, ca* 
lores, firtos, enfermedades, persecuciones, soledades, dtosamparoa ytMiaa 
mil incomodidades que padecen y ileran cob estTaonfinana gusto y 
coosoelo por la mayor gloria de Dios y bien de aquellas almas que la 
obediencia les ba encomendado, &c.'* 

Tales eran las glortosas ocupaciones de nuestros mlsiooeroa, y nam^ 
q^e coQ menos dificultad y trabiyo no era menor el firuto que 4 maooa 
Uaoas se cogia en las ciudades. £1 concurso & los sennoaes, la fre* 
cuencta & los sacramentos, el fervor en las congregaciones y demaa 
ejercicioa de piedad, tuvieron^r este tiempo un singular aumenfo. Al 
celo de los precficadores contribuyd de su parte el cielo con doa ea* 
traorcfinanoa sucesos. £1 primero, fueron algunos dies de temblores 
continuos y los mas violentos que basta entbnces se babian espenmen* 
tndo ea estoa reinos. Acobanlados los animos con este terrible axote, 
sobreriiio poco tiempo despues el eclips de que basta boy dUra la &ma 
y el borror. Sucedio el dia f 1 de jonio, consagrado al ap6slol S. Ber* 
nab^, de las dos 4 las cuatro de la tarde. A las trc:^ que e^taba en su 



— 41 — 

(luyor aumcnlo, so ubiu.unM;i(> ^ntctaifiuiilc nl sui, y jiur ulj^im brute 
nto He vifsron Ua estreltoa, y (ai oc:o«arin cnceiider luces en las pic- 
xas fl« algunas coaas. Las piatura^* horribles que elgunos adtrOnonios 
babwn hecho de este fendnieoodeGdc uiguqos meses Antes, b-ibiuD prt^n- 
cupadokifl corazofiM que creian verya aquellns seriales precuretinis Hpl 
ultimo Juicio. Ti'uas aiaravillosax de que dejautlo obrar la naturalcza 
aeguo las ley ea aatableciclas por su/uiiuiita tiabiduria, i>e slrve tal vcz 
ladivina bondadpainlauluddesusaluiascscogidas. Entre estaa po- 
dewos conlar muchai^ que se acogieron til srguro puerlo de varias ruli- 
^ioDea. Doa pot catniaoa may eingularas on podemos omilir. Ilabia 
dado »u nombre i la cungregaciop 4* 1» Anunciala un j6ven de muy 
diferente carfictar de las deuis qua a^rvian & la Reina de la jiureza eii 
■quella piodoek sociedad.: Se Jiabia dudo por espacie de «iete auua i 
coDtinuaa torpezaa* cuando se Binlid Jlam^o dtl Seiior & cierla reli> 
gioo>' LuchA.muchoa diaa y nuicltas aoches'con esle penaaniieDto sin 
podeiio apartar de ai.. Para aos^ar aquellos reiuordiiuieutos y reco- 
btar^quella falaapazidB qti^ a« jactanjaiempreiy de<]ue nuocagozaii 
los impf OS, detenhinA, bien cootra su foato ir i. habliir ul prclado dc 
mq^ella religion, pan el daico cunsuelo du que do tiabnan de adrnitir- 
lci & to meaO« tan prentaihante. .Pero icuii fue eu c>>Drus>on y su sor> 
presa cuBodo viti.que el superior de aqut-l drden al iosiante lo adiiiili6 
ain ■^a« fxiniea, niMtdAadole que A la noche volvtese i vestirsc cl siui- 
■to h&bito J cvinenzsr au naviciadol 8»\i6 de alK nfligidisiino dudan- 
do 81 aquel peDSanuento.aeria de bueo: 6 mal esptrilu. LIeg6 eu os- 
ttacoogojas i aucash^y airojiBdvse. ante la imilgeii do ud Crucilijo: 
S^uor, le d«i:ia.con l&grtmaa, bien s^ que sois amoroso Padre dc pe- 
cadorBs; pcro yoiae hallo Ian iadignode profesarme eiervo vucstro cii 
medio de tantas torpexAs, qud no me pucdo persiudir !i que sea esln 
Tntstra voliiDtad, y que.puoda yn cumplir con oblrgecionea tun eatre- 
cha»>< Dadmei cAnooer. vaestro bencipldcilo, y aqui nie teneia prnnto 
4 eomplirle. Aaidijo, y.slzando Iqs ojoei llorusos i la uanta imagen, 
viti qua estando pendiente de un clayo, por Iros vcceu se apurlA noU- 
blemvnte de la p«rcd, con tnulo bprror de aquel joven, que <:ay6 liic- 
go an-tierradenuayado. Vulvitjndu en ei partiud nu&stro culegiu A 
bqcer una co^Cesion general y luego al i;onveiitu, en que despiieE rcci- 
bi6 muchas qtraa pruebas de que pios lo .qucria pnra el lalndo de per- 
feocion- i^ ia mianu ciiyiad.cayS tan .gravcmetile enfurma una don* 
CcIIbi bija de.un niCdicu, que su tni^mu.^iidre no le daba ya aino tics 



— 42 — 

hornts de vida. Tenia va perdida la habla y Jevantado e] pecho. £&• 
tretanto eDtr6 un padre del colegio traydudole una iirma denuestro pa- 
dre S. Ignacio, y mi^ntras le dccia la reconrjendacion del alma se la pu- 
so sobre el pecho. LIeg6 & estremecerse en este intcrvalOf y creyen* 
do todos que hiibia espirado, qued6 por al^un rato comn en un dulce 
sueno, del cual volvi6 poco despues libre de calentura, y pronuuciando 
afectuosamente el nombrc de i$. Ignacio. Hizo veto de dejar el mun* 
do, y entrarse religiosa y lo cumplid, habiendo dntea ofrecido un vote 
de Cera al altar de nucstro santo padre. 

MilagitM dc La repentina galud con«<e£midb nor medio de nuestro elorioso padre 
8. Ignacioen * , - » 

Gnadiana, y S. ignacio que acabamos de refenr, nos acuerda otro prodigio de los 

ftindacion do muchos con quo ya por esle tiempo se habia becho c^lebre la imftgen 
cion. del santo que se venera en el colegio de Guadiana, y lo refiere asi el 

padre Francisco Confreras, superior de aquella casa. Leonor JSlarii' 
nezy muger de) capitan Juan Zudia Pacheco, so hallaba con tan recioe 
dolores de parto que se desconfiaba do su vida. Aplic&ronsele sin efeo> 
to varias reliquias, pcro enri^ndole la milagrosa imdgeOf que aquS te- 
nemos, cesaron luego los dolores, y a) siguiente dia pari6 con felici- 
dad. Sobrevinole despues una maligna calentura, que yendo siempre 
en continue anmento dentro de muy pocas horns se vi6 desauciada de 
los medicos. Envi6me ^ llamar ^ la media nocbe» roi^rcolee 25 de 
mayo. Hall^Ia con un sudor frio, los ojos cuasi quebradost el pecbo 
ronco y elevado. La confcsd con grande dificultad porque las ansias 
eran de muerte, y & penas me parecia que pudiese amanecer. Ama- 
neci6 y di^ronle el Yiatico, y dentro de media bora la Extrcma Un- 
cion. Los medicos se despidieron y cesaron las mcdicinas como ya 
muerta. Quedaron los padres del colegio asisti^ndola. Uno de ellos 
pidio & los circunstantes que puestos de rodillas orasen k nuestro Se- 
uor le diese salud por los merccimientos de 8. Ignacio, cuya iroi- 
gen tenia & su lado la cnforma, y k quien en medio de sus ansias mi- 
raba 6 vol via la cara muchas veces. Ap^nas so hincaron 4 hacer es- 
ta oracion, cuando se priv6 totalmente, perdi6 la habla, crecieron laa 
fatigas y agoniz6 por mas de dos boras. Comenzaron los padres k 
decir la recomendacion del alma: tenianle al lado la candela y comen- 
z6 k boquear y estirarse el cuerpo, creyendo todos los presentes que 
habia espirado seguo todas las seuas. £n este mismo punto, cuando 
ya toda la familia y presentes la lloraban por muerta, volvio en al, se 
sent6 sola en la cama, y mirando k todos con una boca do risa: yo es* 



— 43 — 

toy buenn, les tlccia, Dios mc hn tinnndn pur U intcrccsiuii Jc S. I^- 
nacio, d^jeame tevantar. Divulgdje Incgo la fimo du uate jirtxtigiu, 
AcudiiS cuasi ludo el puehb ft vcrln y 6 acr tustigo do va n: 1 k,io Uin 
graiide, como ellos deciun, y <Iepu^ieron despues un ludn furma. llusis 
aqui el padru Francisco <1g Contrcras. La d(-vocioii<ILif) por eslusmfL- 
villas ha conacn-udo »iempro e^ta ciuadad 4 iiueatro saalo palriarf a, la 
fanieolado tambien cd ella una estiinacion y aprecio de ioa mlnisterioa 
lie la C-impaiiiu, que lu hacc laay digna do nucslro agradecimicnto. Con 
ocasiuQ de hubei ido el a,ua anlecc Jcnlu it la viaita el padro Martin Pelaez 
tlevado del amor que teaiu a aqiidla rc^idancin, de que babia sido el pri- 
mer fundador, le procuni el eOlido bien do la cunji;rcgacion do la Amiu* 
ciata, dejaiido 6rden para que luego aecdtablfcieso, como enefectosa 
ejecutd t principios del a.uo de Gil. Es muy cspre^iva y piadosa Ib 
carta del gobemador y capilan generul sobrc usle asunto, para quo pu- 
damoiS ORiilirla. „Entre los graudes bciicticioM (dice) que todo el rei- 
no y eata rcpublica recibe de la Compania de Jesus, uno, y ft mi ver 
de los man |irincipalea, es el habcr dejado pr^enado V. R. cuando vinu 
i ta vidiU de esta casa, que eu cilia ge eeUiblcciese ia congregacion -de 
Dueslra Senora, \a cual puso en cjccucion el padre F^anci^tco dc Coii' 
treras luego ijuc Uegd, con mucbo gusto y ciiidudo. V est, el dia de 
la Anuaciaciun se propuaoal pueblo, y el dia it de pAscuanos juntamou 
en la iglesia,y gustanda el padro rector Fiauci^co de Contreras que 
yo asisticra como protector, lo accptS con mueha vuluntad de servir ft 
!• Vfi^eo en cunnto pudiese. Nombramoa los oficiales que en seme- 
jantea congrcgaciouea suele baber, Por prefecio ft mi lenianle cl Dr. 
Martin da Egurrola, y en los demfta oticius ft los alcaldes ordiiiarioB, ofi- 
cialetf realea y demfts gentc honrada de c.^ta republics, y proleslo A, 
V. R. que habiendo entendidu el inlento de la congregatuon y los me- 
dios y fines de ella, ae ba rccibido cod general aplatuo de todoa, y 
que ca Bin duda uno de lue mas elicacea medioa que usa la Compauia 
para alcanzar el fin que pretendc de la salud de ba alinas. To, en nom- 
bre de todoa, beso ft V. R. las manoa por ealc singular bien que nos 
dejd, y le auplico eacriba al M. R. padre gencial noliciftndole «1 asicn- 
to de eata congregacion, y pidi^ndolo se airva mandarla agregar ft la 
primera de aquella corte con ol tUulo de la Anvnciala, y que aai mis- 
mo su palernidad tcvcrendisima ae airva enviurnos las letraa apo8t61i- 
caa y demas recaudoa con la mayor brcvcdad posible, pnrn gonr laa 
gracias ^ indulgenciaa. Dioa nueatro Seiior guards ft V. S. muchos 



— u— 

nuos pfira <]uo recibamos son:ejantcs in«rcedes* Guadiana'lS de abrtl 
&J 16il. Suy de vdcstra ptttemidud.^^Fitl/icttfro de Orrf'iio/a-" 

La solfetliid del padre provincial Martin Pelaez no se habia ceuido aO" 
lanicnto at bien de la capital de Nueva-Vizcaya. Habia diTidido tambien 
lus Tiiibiones y dcjado d' los ^uperiores de ellas muy cuerdos reglameo- 
iradadloiit"- ^^''' t*^** '^^ 6rdon loS padres Juan del Valle y Bernardd|de Cisneros, 
rnumareff. cntiiiron desdc cl pueblo de Papizquiaro pohr tierras de los xixiiheSf y 
antinciaron el reino de Dios i las rancherias y pueblos de Oankamtf 
Hitcoriiame^ (h-izame^ Httmaze y otros muchos. £1 padre Juan Fon- 
te, miBionero tambien do Tepehuunes y rcsidente en el pueblo de Za-* 
pe, Itivo ^rden de hacer s6gun«ia cntrada 6 los taratimare». Visitd rbu- 
chas qucbradas y cufevas, persuadiendoles que saliesen & poblar ensr- 
ihjs ma:^ cuinodos, y tuvoci consuelo de que mas de tres mil de aqde.- 
Ilos bdrbaros, diciies a su voz, Ic prometicson saJir& poblar el valle de' 
S. Pnblo como en efccto lo ejecutaroh,' y veremos despues. Eotreto*' 
nntiguos cn.stiai>Oj tepchilanes ^o veiah grandes ejerhplos de fidelidad. 
Acompnnaban en grande nuixi'ero los mfsioneros eo sus penosisimOs' 
cat'ninos. Y dicidndoles cl padre en ocasion que pasaba & un pueblo 
ccrcano que con uu muchacho le bastaba; esto lo hacemos, respondk^ 
un caciqUe, para qiic los cspaTioles y ios demfrs indios vean cuanto ca- 
timumostu persona, y cuan contentos Vi'vihios contigd. Habiendo uh 
espauol por no sc qu^ motivo perrintido que saliede otio de sucasaen' 
ocasion do estar muy enferiAo, los indids de Pap&zquiaro lo acogierohf 
fimpiaron, y acomodiironfe una clioza y una cuma. No* tenian de que 
hacorle colchon, y pidieron al padreJuaii del Yalleles diese alguno' 6 
Tana de que formarlo. El apost^lico varon !aun para si no lo teniae j 
bubicron de recogcr t&ntre las indias algiiba lana para dar al enffermb 
espanol algun alivio. Cohtinimron asi por algun tienipo eh su caida- 
do y asistencia con asombro y confusion de los espauoles, hasta qne 

paso k mejor vida. Los mas pequeilos defectos en la asistencia de la 

■ I ... 

doctrina y semejantes piadosos ejercicios, venian i avisarlos & su mi- 
nistro, y viendo en cierta ocasion & unos soldados con poca decencia 
en la iglesiai vino un inUio catccuineno &'decir al padi'e: estos 
no. son cristianbs: no tienen rospeto & la casa de Dios, pues vie- 
nen 1 comer y hablar en el templo. Estas pequeiias accaones de 
virtud on los ne<3fitos, son como aquellos primeros enaayos de la Ins 
natural en los niiios, que Uonan de consuelo 6 aus padres* y lea hacea 
concebir una idea grande de sus talentos en ana edad raadora. 



-.-46 — 

No etfto (as sucvoa en lu fe loa.suajiief, linoioai y Uhiueot, y mi Sncam d« 
•e veiaa on alios mu adullas lag virkides cristianu- S« (tvergMSft- ™''*"*- 
nn da andu deaaudoa. Habiuu formado dc adove ^lesua biihgae- 
maute capacas* i. qua venna do Isrgtis distancias, coo un^ .^avocioa 
que la iurundian i los cristiimoK aotiguos. . £s verdad qua ep las doa 
I'lluiias d« las ^icbaa Dar.ioii«u habiu aun bastanles gentiles, y fiim en- 
trt los ns(>Et« alguaos veatigios litt la^ antiguas su^rBtiqionea. Cm 
ocasion da habarse canvartida un iamoso bechiceTo, quiso el padf* 
Padio Mandez iaformarse da CI, de los ardidaa con que loB enySafcj 
el demooio para desengaTiarhis can la Iub da is saata doclriaa. I!al« 
J otroa desculviaroD al misu»ero' cdmo el demooio se les aparecia vb 
vaiias figuias y Bembres, que correapondiaii biaa i. la antigua idolatrfa 
de los giiogoa y romoops. A ana de aua tboses llomalwa Ouraba, gpa 
quiere dectr fortaleza. .Era como Marl^t.djos.d^ la guerra. Ofre- 
cianle arcos, flevhaa y todo g^er« da anna para el feliz Csita ds ana 
batallas. A otro Uamabaa. SthuatobotflW qui^ dscir, deleilai & qutao 
o&aeiaa pluiaaa, mantas, cuentecdlaa de yidrio 7 adoraoa mugenles, 
Al dioa de las aguas llantabui £ai)uiM&ua.. £1 mas venerado ds todpa 
en Coeokuamt, que aigpifica muerta. Acaso en estoa misiiiDB diw 
qua daba el sacerdote algunos ratos fi eatas averiguaciooes, falt6 uno 
da loa iastrumeotoB de caipinteria muy necesario & la f&brica deJa 
Igleaia. Oy6 decii que .el ladion )o habria enlenado, y que un viejo 
qas pocoa meses intea as lud)ia bautisado, sabiia sin duda donde esla- 
ba. Haod6 lucgp 6. llomar aj buen vie^o, y pragunUadole por el ias- 
tiuineato, bleu igooianie del motivo que babian tenido los iodioa pare 
decirlo, el aaciano.hacifndose crucesi reepoodid: i>No, mi padre, yp 
„jo DO »6 de esas coaaa desde que me luce cristiano." Esia rea- 
puaata pic6 la curiosidad del misionero, y-deieoso de infoimaraBile 
preguiitb ii ftjuas las sabia, y por qu6 medics. hEso, respond id, te ba- 
nbr&n dicha astoa mis hijos, porque &Dtee cuonto se perdia, venian k 
nCODBultftrmei y yo lea decia donde eataba dcapuea de haber hablado 
hCOd Hu^aiota, que se me aparecta en figura de un niiio muy hermo' 
msO) j me dacia donde eataba cada cosa. Despues qu^ me bauticii, 
nae me ba^parecido algunaa vocea muy enojado, y me ha dicho que 
,jio antra en la Igleaia,. ol me jfiersigne, ni dd cr^dito & lo que t6 me 
iJua waaaado. To me he librado de ^1 con venir siempre como vea i 
tja lgta«ia,7r ofr miaa para que no me eogane." Q/xeiA el padre ad. 
mnadff.da eali^rahcaon, confirmada con el taMinfonto d«:lod* el put- 



— 46 — 

bio, de que era el oHLculo. AninKS al indio d proseguir en sua buenoa 
prop6aito9, j loin6 ocasion para hacer una exhortacion muy fervoroaa 
& la maltitud. No ea de omitir la significacion de la palabra huUova^ 
que segun interpretan los peritos de aqael idioma, quiere decir, merv- 
diAno 6 cosa del Mediodia. 
lebelkm de No todoa los nuevos cristianos lo eran tan de corazon como este 
M oecos. ^^^^ viejo, y asf hall6 el padre Pedro Mendcz que muchos de su par- 
tido adoraban aun algunos idolillos. Supo donde estaban y yendo con 
algunos aoldados, los quebHS y los enterr6 ocultamente. Este santo 
celo estuvo para costiar la vida al apostdKco varon. Los id6]atras sin- 
tieroQ l^riamente este gblpe.' Los hechiceros animaban con sedicio- 
fias arengas & los quehallaban m^nos arraigados en la f($, y entre 'una 

r 

gran parte trataron 6t dar la muerte al padre y retirarse & los bosqu<^8. 
No pudo quedar tan oculto el proyecto que unos indios fieles no lo co- 
municaaen al misionero. Teninn ya los mal contentos tomatdas todas 
las avenidas del puebl6« y *no podia escapirseles la presa. Un gran 
nlimero de indios fieles tuvo valor de acompaiiarle en la Iglesia, donde 
el padre quiso ir & pasar la*noche y prepararse & morir. Sabi6ndose 
al dia siguiente en la villa el grande riesgo en que estaba el padre Men- 
dez, y que aun despues de diversos avisos no podia resolverse & dejar 
aquel su amado partido, los superiores, atendiendo i. sns muchos anos 
y qucbrantadd salud, le hubieron de mandar que se retirase al partido 
de Ocoroni, que 6\ habia engendrado en Jesucristo, y cuyos moradoreSt 
que le amaban tiemisimamente, lo recibieron con tanto gozo, que se 
decian mutuamente unos & otros, y aun & los espanoles que encontra- 
ban: ya vino nuestro padre, el que nos bautiz6 y nos abri6 las puer. 
tas del ciclo. En medio de esta comun alegria, solo el padro estaba 
acongojado, pareci^ndole que por sus culpas lo privaba Dios de la oca- 
sion de derramar su songre por Jesucristo. Algun tanto le mitig6 es- 
ta pena la promesa que le hizo el padre visitador de las misiones, de 
que volveria & trabajar en la conversion de los gentiles, si venia, como 
lo esperaba, licencia del virey para la doctrina 4 instruccion de los ma- 
yos. La carta que con esta ocasion escribi6 al padre Martin Perez* 
no puede leerse sin Idgrimas y sin quedar penetrado de los mismos sen- 
timientos de huroildad y de celo que animaban h este fervorosisimo 
anciano. „Aunque el padre visitador (dice) me ha dado buenas esperan- 
zas de que eh abridndose puerta para la cbnversion de los gentiles del 
rio Mayo, ser^ yo el primero que all* vaya, con todo tengo rauy gran- 



— 47 — 
d« ampscho y vergUeuza de baber aalidu (uuuque por 1* 0b«di«ncta] 
da «Dlro loB tehuecos, por p&receriue que lie vuelto laid cspaldas al pa- 
deeer y perdido las ocasioaes que alii tenia de sufnr y nierecer. qua ea 
lo que al bombre vino & buscar de Espaua & eataa partes. Sola ma 
ConauelftMT eeto valuntad de nuestro Seuor, y enteoder queV. R. 
volveri por ml vocaclon y me darft la mano, y me lerantarfti no & co- 
sas da bonrai ni da raf^lo, aiao & otras mayores ocasionea de padacar 
por quian por mi padaci6 t&nto, y por aquel & quten yo tauto be ofea- 
dido, qae ea lo que aiempre be deseadot despues que (rabajo eo ealaa 
incoltas setvos de la geDtilidad; pues no es raaKia que conlrediccioDea, 
peraecucioiieai oi peligrosi noa hagaa volver las espaldas afreatosasiea' 
ta, maiiaU i, oA que tan poco imporCo, habiendo de aotrar en eatos 
miamOB trabajoB y peligrosi otroa qua por sub grandes talentos impor- 
(an toab) i la Compania." £a lugar del padm Pedro Mendez en&6 & 
la mlsion de lea lehtiecoa el padre Laurmeio Adamt, que poco des- 
puas ae vi6 tambien en los mistnos peligros, como veremoa adalante. 

A) padra Pedro Meodcz, k los priocipios del auo siguientei paracid 161='- 
nacaaario traerlo i. Mexico. Se puede dudar si este grande bombre 
babria aerrido mas tltilmante 6 Dios en Us miaiones, de !□ que 8irvi6 
en la Casa Profesa i. los catranoa y & los nueatroa, con los qjemploa 
de sua religiosas virtudos. Era de una grande edi£cBcion ver 6 un 
bombre de aeaenta -auos, despuca de diez y echo de misioaea, tan a(- 
regladu y exacto en las diacrlbuciones mas inmimas de una Gasa ob-*. 
serranUsinia, cle una pobreza cstremada, de qn trabajo tan conatante, , 
como si acabara de salir de loa eatudios. Sua converBRCionea encen- 
dian & todoa en el deseo de la salTacion de laa ahnas, y puede deoirae 
con verdad que formtS olros tantos misJoneros cuaotos eran loa auge- ' 

toa que tiataba, y que no le oian ■uapirar, aino por los desicrtoa da 8t- 
naloa, vuellos aiempre los ojos tela aquel pais, que babia regado con 
aus Budorea, y en que daseaba acabar sua diaa .en aervicio de aquallas 
almas deaampsradas & que bien preato lo veremos volver. 

Ilustraba por eale mismo tiempo el colegio mAximo de S. Pedro y Muaita del 
S- Pablo con admirables virtudes el padre Gabriel de Li^roilo, que con padnOateiel 
universal aantiniiento da (oda la provincia, pas6 A gozar de la bien- frnlaa da b 
aventuranza, de que poco Anlea babia lenido una vision maravilloaai el 
IH de Dctubre de eate miamo tmo. Deaecbadas las grandes eaperan* 
zaa qua le daban bus ilustrea cuuaat obadaci6 & la voz de Dios que le 
lUnxi & la Compania, manifeat&Ddoaela aun ftntes de venir & Mexico 



sijtf fiimarbs fundadonig. En oHa fW^ sietnpf^ im perfM^tdej^mplar' 
de obcervancia relij^osa. Favoreci6le et etelo coo singularefl iluatra- 
oiotiiMf en la ^^micioB, 4 que <ltf ba todo tsl ti^ropo qofe \e dejaba libins «1 ' 
coofesoitarie. D^jd lletia aquelia^Casii, y lo eBtftan&hoj ^oda lapro^> 
vinCia (lel'nuave olbr d^ bus virtddes. A vielarde tales modelos, naes 
moobd que Idid congragantss, aun niftos de naestipo^ estudios. Be apli* 
caseii eon tatito esnero & \cb ejercicios de la mas sublime perfeceion. 
De la congregacion de . eetiidios fnayctres saliettm veistisfeVe pem di'« 
versas veligionev, y caa«if otroe taiitos de estndios menores. El fer- 
vor y devock^n en IM ocupaeiones piadosas de sua asistefickts era taU 
que habi^ndose hallado en cierta ocasion & ellas^os personas queoon 
DO pocd esodlndalo foAnentabad muy anfigUos rencores, tocades de^ 
aquel dievotb espectAciiKH se fuetbn juntarti^nte al padne prefeeto, j con 
tedala solemnidad de escribano y testigos, otorgaron eilcritura de' 
amistad coa juramento de no quebrantarlix jamfis. Entte todos fir6 muy 
nbtable la piadosa asrtucia con que triunf6 dd nnmdo un colegial de 
' S^ lld^nso. Eataba ^ste, como los mas forasteros queestudian en tos 
c^Mvictorioid, eittiomendado por su padre, k un cabaHero muy rico d^' 
eatai ciud^. T^o pudo ^ste sab^r los designios de su cKente sin un* 
grav^ cuidado de que no Uevasen mal sus padres aquella resofucion 
y le cu?paseil do algun desciiido. Para quedar & cubierto de toda sos- 
pecha» determin6 sacarlo del S^nrinario y remitirlo & su p&tria. {T se- 
rt ra^on, replied el j6ven, que saiga yo' del colegio, sin despedirme de 
jnis cfbnripafieros y sin agradecer & los padres lo que ban trabajado en 
mi educaid^^t Claro estd que ho, respondid el caballero: yo pasard 
coQtigo e» persona 4 practicar ese oficio de urbanidad. Partieron jun- 
tos flti efiikfo al Seminarfo, y conduci^ndolo el j6ven al aposento del 
pa^e rectbr, 41 se apart6' con pretesto de ir 4 recoger sus alfaajas, y 
fu4 pani' ir 4 postrarse 4 lbs pi^s del padre provincial, Rodrigo de Ca- 
brtfdo, pfDt^stahdo no levantarite hasia ser admitido en la Companfiu 
donde vivi6 mucttos alios, dando cada dia mayores pniebas de la sin- 
ceridad de su focacion, con gratide consnelo de sus padres, que Ao 
tuvierotf de so enfrada la manor pe^adumbre. 
Prodigioda Y ya <fue betnoa hecho mencioh del Seminario de S» tidefonso, no 
im^^^ pbdemoa omitir an case singularlsimb y que podr4 fomcntar mncbo la 
devocioti dd sii noble juventud para con el ang^lico j6ven S. Luis 
Gdntaga. 6uc^di6 con B. Pedro Camacbo, colegial del mismo cole- 
gib, que lo reficre con tstas ifbrmalps paiabras. „Estando en Atlis* 



III > 



— JO- 
CO, mi [i&tra, mil i una dehcsa fk pascar en nna tardc muy scri'tih, y 
en qae no pftrecis posible siiccedicra & tan gran bonanza la menor 
trorraBca d«l mnndo. P«ro no fu* asf, porque diverlidos en el pasoo, 
nM cogi6 la neche y con «Ua la major- temp estad, y aguacero tnas 
fiierte qua babia visto en mi nda. Habiendo pasado, no ein dificultad, 
dgtims arroyos que con las avenidfts ent<}nces enn rioa, faltaba el ul- 
tioM 7« eerca^ dondoibaniDB. No me atrAvia & pasar pol ta mucha 
agua J dmgraeias que habian «uc«dido en aquel parage. Pero ^r- 
fiAodome km macbes qne iban conmigo, mo upimi i pasar en la ca- 
T^gadura de una de mia compaSeros. A poca distancia du ta orilla, 
pefdiA'pfe la mula, y sin emba^o, me tuve basta la mitad del rio. Alii 
cat y me anvbatti ta corriente en un inatanle A mas de treinta pasos. 
Al caer, invoqutf i 8. Luis Gonzaga, i quien luve siempre por patron 
drsda qae of leer ffa *ida y mJl^roa en el ctdegio. Los compaSeroa 
no podian feme pm* la grsnde oscuridad de la noche. To, con la mu- 
efaa-^ua que me ofaria todo sin alcanzar pie, no pade dar voces, m 
ol hs suj^B, annque segun anpe despuea, me dieron (nuchas. Una 
nla VBZ'oI, ni nuy gnicsa, ni muy delgads, sino intermedia y suave, 
con que me deehiR que me tuviera que hatfo donde. Coh estb, senil 
al mismo liempo que do en m«clio de las toirientes Airiosaa (que alM 
eren i>m]>om per esMr el rio acanalado, y tlli una toma de molino, que 
todo bttcia mas cierta mi desgncia) me rompujaban k un fpSasco, en 
qoe nwtiendo hs manos, balM de que nstrme. Gritfi & mis compa- 
neros, y esture colgado dos 6 tree cuartoa de bora sin cansancio algu- 
no, mi6ntras ftii uno & su casa A traer cordetes, con que me fracaron 
de laa nanifiesto peligro; lo cnal reConoEco deber al Selior y & bu Mk- 
dM aantisima por la intBreesion del beato Luia Oonzoga. El pcilas- 
o» de qne ae aaf eatsba tan levantado, que yendo 6 otro dia por la 
mafiana loa que aquella noche habian aido tcatigos, ballaron que un 
hambre i eaballo deade el cauce del rio, no alcanzaba 6 6], y estaba 
tan InatroBo'y liso que no tenia agugero alguno de donde aairae. To. 
doa nanifiestOB indlcios de ta nerced que por medio de este bendita 
Santo me bizo nuestro 'Sefior. Fu^ eate case & dicx y aeis de octu- 
br« de 161t, aieodo testtgoa Antonio Hernandez de Sosa, Franciaca 
-Oarcia Tidal, Estevan de Soto y Felipe do Torres; y yo por ser ver- 
^ad lo firmo con juramento- — Ptdro Camaeio." 

Es de muy Averaa naturaleza, pero no contribuiri raenos 4 la pti- Suc«w> 
fclica ediSeacion un suceso eapantoso que refiorc ta *tiitu« del Semina- P«"*»^ 



-50— 

rio de S. Gregorio. Estaba un indio muy afiigido* parte por haberae 
huido su muger, y parte por su mala coaciencia, cuando oy6 por con- 
tingencia & un padre de aquel colegio que predicaba los jueves en el 
roercado. Las palabras del predicador le atraveaaroa el corazon j lo 
arrojaron en una tan profunda melancolfa, que no podia diaimular iloa 
de su casa. El domingo siguiente quiso ver si hallaba consuelo oyen- 
do 4 un padre de S. Francisco que predicaba en Santiago Tlaltelolco. 
Lleg6 & tiempo que ponderaba el orador el desastroso ^xitodeunoque 
habia callado en la confesion algunas de sus culpas. SaU6 de aqui ea- 
tremamente acongojado, y no queriendo resolverse & acertar con la 
tinica fuente de la tranquilidad y paz de su espiritu, determind salir hu- 
yendo de la ciudad, como si en cualquiera pais y ocupaciones no hu- 
biera de oir las voces de Dios, que no llevara consigo al torcedor de su 
mala conciencia. Sali6 en efecto d las tres de la maiiana y camioaba 
lleno de confusion por la calzada de S. Antonio, cuando vi6 de lejos an 
bulto que Ileg&ndose 4 ^1; ven ac&y miserable, le dijo« ^d6nde vaa? |pien- 
sas huir de lo que te atormenta, aunque vayas & los fines de la tienrnt 
£1 indio, atemorizado, respondi6: [Qui^n eres tu que sabes mis triste- 
zas? Descubri6se aquel bulto, y no vi6 sine un armazon de huesoa ae- 
cos que le dijo estas palabras: Da gracias al Setior que te ha sufirido 
tanto tiempo. Bien sabcs que ha muchos anos que no te confieaaai j 
que desde tu ninez has callado tal y tal culpa. Si no te enmiendaa, bre- 
ve vendrd sobre ti la ira de Dios. A estas voces cay6 el indio en tier- 
ra y estuvo fuera de si un largo rate: volvi6 ewzados los cabelloa, on 
sudor frio le corria por todo el cuerpo, y temblaba todo de pies & cabe- 
za. Sosi^gate, infeliz, le dijo el csqueleto, que soy venido para tu bien* 
Dios te llev6 el jueves al mercado y el domingo & Santiago. Ye al ja- 
cal de S. Gregorio y confi^sate con uno de aquellos padres. ^C6mo ha- 
rd eso, replied el indio un poco mas recobrado, que nunca be tratado 
i, esos padres, y dicen que riiien mucho, ni tengo siquiera un ramillete 
que llevarles? No es asi, hijo mio, replied la vision. Los padres siem- 
pre acogen bien 4 todo gdnero de personas cuando van verdaderamen- 
to contritas, ni es menester que les Ueves alguna cosa, pues ellos lo 
ban dejado todo por Dios y no buscan mas que las almas. Ve con se- 
guridad, enmidndate singularmente de tal y tal pecadoy y no digas eso 
que piensas de tus parientes. De tu muger no tengas pena: est4 en la 
calle de Tacuba en casa de N* De aqui d tres dias, & tal bora, la eu- 
contrards en la calle de Santo Domingo. Le hablards y no hard caao 



— 51- 

d« ti; pero despues te llamard y so avendrd & haccr vida contigo, auir- 
que ella ea tal, que durar^ poco en tu companla. Dijo, y el indio par- 
ti6 luego & S. Gregorio, y di6 cuenta dc todo d aquel mismo sugeto & 
quien habia oido predicar. Dudoso este de la verdad, dijo al indio que 
para que ^1 |e oyese no era menester tantaa mentiras, que el decirlaa 
era una culpa gravisima, porque no pretendia enganar t un hombre si- 
Do & Jesucristo, cuyas veces haeia el sacerdote. A si dijo el prudente 
confesor; pero la exactitud, la compuncion y Ugrimas con que se con 
fes6 el buen indio y con que prosigui6 por tres dias su confesion gene- 
ral, viendo cumplido en ese t^rmino cuanto le habia profetizado aquel 
horrible espect&culo, le dej6 firmemente persuadido, y mucho mas el 
ver que 4 pocos dias la muger que hacia ya vida con su marido, segun« 
da vez desaparecid, y ^1, sin ninguna inquietud de las que habia an- 
tecedentemente esperimentado, se dedicd al aenricio de una herroita, 
doode proeeguia haciendo una vida ejeroplarlsimat 

Con la misma confianza que llegaban al Seminario de S. Gregorio Ministeriov 
loB naturales de M6xico y sus merindades, ocurrian tambien los de iTMJbla. 

Puebia y su obispado al colegio del Espfritu Santo. Para conocer el 
fhito que lograba el celo de nuestros obreros en las c&rceles, en los 
hoflpitales y en los obrages, seria menester variar en cada ai!o los mu- 
chos caaos que refieren las annuas, y que siendo generalmente de un 
mismo car&cter, causarian quizd fastidio aun & los lectores mas piada- 
SO0. £n este g^nero de ministerios se ve cada dia, aun at presente, y 
se veHl siempre que la palabra de Dios desnuda y sencillamente pro- 
poesta, es semillay es espada de una infinita fecundidad y fuerza por si 
misma, aun prescindiendo de la destreza de Ta mano que la eiembra y 
del brazo q^ e la maneja« La Compaiifa, encargada por los soberanos 
pontifices y por los mas poderosos principes de eropleos lustrosisimos, 
ha esperimentado siempre mas sblido consuelo, mayor tranquilidad y 
mayor fruto en la esplicacion de la doctrina cristiana por las calles y 
plazas, en la instruccion de los rudos ^ ignorantes, y en las visitas de 
cILrceles y hospitales tan encomendadas por su santisimo legislador. 
Estas oeupaciones que en todas las partes del mundo hacen, dig&mos. 
lo asf , el car&cter de los jesuitas, florecian singularroente y florecen 
hasta ahora en el colegio de la Puebia. La ciudad y los innumerables 
pueblos de so resorte, son un campo fecundisimo que ofrecen siempre 
macha mies d los segadores evang^licos. El partido de Zacapoaxtla 
que dcbi6 d la Companfa cuasi los principios de la f<^, nccesitaba por 



— 52 — 

esttf tienipo mas que nanca do bu cuhivo. Ua cacique revolteaa a b 
frcute de aJguoos otros sus semejaoteB« habia infemado aota el IlUaa. 
6r. D« Ildefooso de la Mota, ya euU^ea digoisiiyiaohisfKV-de^Puebla, 
a su t>encficiado, de lasf msLS atroccs calumnias qae le ia4 mux ^^ di> 
Hipar. Los acusadores* temleodo el reseotiiiBeRto de au cwa» htiHii 
huido 4 los apDtes vccinos donicle muchos auos 4nt«a lea halMan aaea-* 
do nuestros miaioneros. A la £agp^y falta de nnjnrinn nipik^ hina prea- 
to una torpisiaia disoluciou, y 4 eaia:Uoa a|M>muiabte idoUtiia* Hahk 
ya maa de dos alios que asi viviaoy 4 peaar do todaa laa-diligeiiQiaa del 
celoso pastor,, que por todoa caipiDoa babia procurado el cemodioi. fu 
di6 4 los auperiorcs le enviasen doa padres misioneroa* Comenawoii 
estoa 4 pradicar ea el pueblo, y \\eg6 luego 4 loa fugitivoa la laniftqiia 
habian Uegadp 4 la cajbeceralos jeauitas. £1 amor que aieiopKehAbiao 
los de aquel pais piofesado 4 la Compaulai movi^ al.autordeaqnaUoa 
dos6rdencs 4 venirse 4 ver con. uao.de los miaionerjos una deaqueUas 
nocbes* Facilmente ie persuadi6 el prudeute y celoso miiualn^ 4 que 
se confesase, Ip que coipen^taadp desde aquelkr aiama nocha <Mialiaii6 
por otras tres, volyi^odosp de dia al.abrigo. de los boaquea. . Aaabada au 
confesioo, qued<^ conveocido de que era nepesajriq. retractaaa ptiUiaa^ 
qiepte dp cu^tpa teBtimQ|>ios babia levantado 4cau paaioc y ^adn* Tode 
)q proQieti6..el verdadero peoftente, y el primer dia de fia3la» aatanie^ 
eir la iglesia todo el partidOf eatr6 ooa el padre. Uiiic4rQBae lea^loftde 
rodilla^,y en presencia del beueiiciado y de todo el puablo: qua..«p 
deshacia en devotas l4grtxoas« diotando el miaiQaeroy repidaiidael ca- 
rique, se desdijo, se acus6 y pidi6 perdon de la injuria que Jiabialiechp 
4 :^u mipiatro. Fu^ronse luego 4 arrojar 4 sua pieSf y ^ibanadojanli- 
grimaa de gozo abraz6 primero alindiQ y luego, al pad|!e,. pr^ruynp^ea- 
do en alabanzaa suyas y de la Coropauia« que repiti6.despueacoAAf!M> 
tuosisiroas gracias en carta al Sr. obispo, al padre, provincial. yaLrec- 
tor del colegio. lios dem4s indios con la roismafacilidad qua babiaii 
seguido al cacique en su rabellon, \o siguieroa en Ja penitencia« y.deiir 
tro de pocos diaa reducidas 4 su aprisco aquellaa.avejaa deacarnadair 
y restituida al pueblo la tranquilidad, dieron la vuelta 4 au colegio. 
Tisitadel Sr. £] iHmo. Sr. D. Ildefonso de la Mota recibi6 4 loa pyadrea coalaa 

D. Fr. Juan . i . i • 

4el Vmlle. may ores deroostraciones de benevolencia, y no contenta con ellaa. fii^ 

luego en persoqa.al colegio 4 dar al padre rector y 4 toda. la Compar 

ilia las gracias por una obra tan del servicio y gloria del Se^uor yutilk^ 

dad de su rebano. Semejante dignacion tuvo poreato mismotienipa a|^ 



■MHmHHMMaw 



— 5» — 

lUmo. Rmo. Sr. D* Fr. Juan del Yalle, obispo de Guadailujara, del 
orden de S. Benito. Este celosisimo pastor, d imitacion del Sr. D. 
Alonso de la Mota que le habia precedido en aquella mitra, emprendtd 
la visita de su dilatadisima di6cesis. Llev6 consigo al padre Juan 6a- 
llegos. Pas6 hasta Sinaloa, j hablando delante de todos los espafioles 
e iodios en el templo, prote3t6 que habia venido hasta alU mas para 
ver por sus ojos los grandes trabajos de la Compania, y consolar su 
espiritu con la comunicacion y trato de hombres tan santos, que por 
juzgar hnbiese cosa alguna digna de remedio; estando, dijo, como es- 
toy persuadido y segurlsimo, que donde ellos gobieman todo estari con 
sumo concierto y reKgion. Aun di6 mas peso y mas autoridad 6 sus 
palabras en carta que despues de su visita escnbi6 al padre provincial, 
y dice asi: „He visto & casi todos los padres de estas misiones de To- 
pia y Sinaloa, de que vengo consoladisimo y muy edificado, porque he 
visto les debe mucho la Iglesia y su Magestad y la Compaiiia, por el 
provecho tan notable que en estas partes hacen, y por lo mucho que pa- 
decen entre estos barbaros que tienen k su cargo, y asi donde quiera 
que yo me hallare, he de ser pregonero de estas y de otras eosas bue- 
nas que en ellos he visto y tocado con mis manos, que por la breve- 
dad no digo ahora. Serd nuestro Seiior servido que algun dia las po. 
damos tratar & boca. Y en cuanto podiere tengo de ser gran protec. 
torde estas misiones, y de los padres que en ellas andan, dec." 

Tal era la idea quo de nuestros operarios se habia formado este ce- Sucesos de 
losisimo pastor. Ni era solo el amor que habia profesado siempre ik tcpehua- 
la Compaiiia cl que le hacia discttrrir tan vcntajosamente de los misio- 
neros jesuitas. £1 padre Hernando Santar^n, que con el padre Alon- 
so Gomez partia, como dijimos, cl cuidado do la nueva cristiandad de 
los ziximes, escribiendo al padre provincial dice asi: „Fui k S. Bar- 
tolomd, uno de los pueblos nuevos, y hall6 que el cacique tenia tam- 
bien dispuesta su gentc, que cl dia de S. Lucas bauticd cincuenta 
adultos. Entregan sus idolos al fuego, y se dejan cortar cl cabello con 
una facilidad, que cs para alabar k Dies, y mucho mas la emulacion 
de los que quedan por bautizar, y la ansia do saber la doctrina quo 
desde que sale el sol hasta quo se pono no cesan dc rezar y de apren- 
dcr las oraciones y catecismo, ni los que lo saben y estdn bautizados 
dc cnseiiarlo. Gloria sea k Dies que tan bien endulza el camino mas 
aspero que hay para estos pueblos con tan buena consecha como se 
coge y ospera eogoroiejor pora novicmbre, de que dar^ cuenta k V. R. 

T03I0 II 8 



— 54 — 

d&c." Entre los topehuanes no habia contribuido poco & 8U iDstniccion 
la compania de muchos indios mexicaDos que trabajaban en las minas 
de los reales vecinos. Estos formaron uua cofiradia de la Concepcioo 
dc nucBtra Seuora. La puntual asistencia y devociou en los ejerciciod 
do esta hermandad, que el Sr. obispo se sirvi6 de confirDiar y enrique- 
cer con indulgencias, fu6 un grande medio para hacer foitnar & los ne6- 
fitos una alta idea de nuestra religion, y animarlos d hacer lo que vetan 
practicar & los mexicanos. Anadiase el ejemplo de los muchos Viz- 
cainos y espauoles del real de Guanacevi. Estos, con ocasion de la 
beatificacion de nuestro padre S. Ignacio, habian hecho fiestas nada 
inferiores & las de cualquiera otra ciudad de la America. Fabricaron 
despues una eapilla y un retablo, con frontales, ornamentost Idmparas 
y dcm§8 alhajas necesarias de mucho precio. Esta magnilicencia y de- 
vocion pic6 la curioaidad, y sirvi6 mucho & la instruccion de los nue- 
vos cristianos. Los de Inde6, que con su fuga teuian en un grande sus- 
to d los espauoles de aquel real, se restituyeron con suroa facilidad i 
diligencias do los padres, quo tuvieron valor de irlos d buscar sin alga- 
na escolta hasta sus mismos picachos. Del valle de S. Pablo rccien 
descubierto, se veian bajar de ciento en ciento & poblar en sitios co- 
medos para su instruccion, y eran aun muchos mas los que de la ser- 
ranias de Ocotl&n habian venido al partido de S. Ignacio y pueblos 
del Zapo. En ninguna otra do las naciones de la America se hacia ad- 
mirar mas el poder de la gracia de Jesucristo y la suave fortaleza del 
yugo evang^lico, Acostumbrados d vivir en el pillage, sin casas, sin 
hogar, sin sementeras, y 4 la continua carniceria de los acaxees, de 
Carantapa y de la cordillera de Baimoa, parece que con alojarse en el 
puoblo dejaban con las quebradas y las breuas toda la fiereza 6 inbu- 
manidad que les inspiraban los montes. 
An6cciota pa. No podemos dejar de notar aqui lo que hcmos ya insinuado en otra 
ra la hiftoria parte del viago de los antiguos mcxicanos, que parece haber sido por 
cion de loe ^^^^ P^^ ^^ tepehuanes. Fucra de los nombres de Ocotldn, Atotonil- 
i?^ju*** P^ CO y otros muchos que son antiquisimos en aquel pais, y en la raiz y 
xicanoa. terminacion enteramente mcxicanos, lo convencen los indicios de que 

hemos hablado ya en el aiio dc 1604, 4 que anadiremos ahora las pa- 
labras del padre Diego Larios, misionero de aquel partido, que dice 
asi: „Cabando dolante de la iglesia que ahora se fabrica, se hallaban 
4 cada paso muchas ollas bicn tapadas con ccnizas y huesos humanos, 
piodras do varios colorcs con tjue sc cmbijau metales y otras cosast y 



— 5a — 

lo que ics cauaabn mns ailmirncion cron las ed(iilua»r y (igtiras que dc."- 
cubrian de varioB nnimaliia. A nii mc la cdun6 con ver una quo paro- 
cis Tivaraenle iin rtiligioMo con su hAbim, cerquillo y corona mny al 
propio. Y lo que he podido entender do indios muy vicjop, en que pa- 
T«rou aquf los antiguos mexicanos que salieron del Pforto fi poblar e«c 
reino do Mexico, y no debieron de eer pocost pucs una media legua ea- 
U Ilena de estos como acpulcroa y ruinaa d« cdificios y templos. Dios 
sea bendito, concliiye el piadoso misionero, que el lugar donde fu£ an- 
tigaamente tan ofcndido coo aacrilicioH d idolatrtas, ahora es honrado 
de aatos b&rbaroif, y la levanlan iglesias donde sea adoradai &c." 

Los tehuecoa, que engauados de sub hecbiccros, habian huido & los d^ ig, tdaa- 
montos i intcntado dar [a niuerte ol padre Pedro Meniiet, no se por- °°*- 
luoD niaa piadosaincnte con su auccesor el padre Lorenxo Adame. 
EaUndn en Macori vipieron en futiga algunos indioa do Asiaca k avi- 
aarie c6mo los Uandidoa habian onlrado 4 aquci pueblo y quemcdo la 
iglcaia. £nvi6 pionlamente avian al padre Andrde Perez, ministro de 
loa Kuaquea, para que le onviara otros doa aoldados, y creyiiadoBe con 
cuatro fluficicntemcnte eiicollado, ae dotermind & recorrer loa pueblos 
J Tcr ai podia prcvonir que los dcui&s no hiciesen fuga. Despuea de 
rariaa lentativas intitiles hiiiio do rclirarse & la villa. Los pueblos de 
Maeori, Sibirijoa y algunos otros numentaron bicn presto el numero 
dn los alxados, y todos dctcrminaron ncogcrsc a la sicrniR de loa Tu- 
paguca. Uientraa que loa tetiuccos volvian & aumergirse laEtimoaamon- 
U en laa tinieblas do su infidelidail, el padro Critlobal dt ViUalta, mi- 
aislro de los Sinaloas, preparaba entrado & los huiles, nacion guerrora 
4 iDfatimana como A aielo leguas mas al Norte, segun escribi6 el mis- 
mo miaionero. Por medio, dice, de un muchacho que cogioron mie in- 
dioa voy aprendiendo la Icngun do loa huite^, como si dijdnimoa fic- 
ebaros, con deseo de ir i su lierra & llevarles la luz del Gv angolio, y 
conociendo mis indios eslc desco, aunque de muy atris son enemigos 
capilalea de loa huites, con todo, fucron d hacer pacc^ con ellos llevdn- 
diries algunos donecilloa de loa que ellos tieneo, y fueron muy bion re- 
cibidos. ¥o pienso escribirles y enviarles algunaa cosillaa de las que 
alios ealimaD, y con csto tengo por cierto que saldrtn & verme, 
i|as con eatos dijea y cosillas aucle ouestro Senor traer & si eatoa 
■■dios como nifios &c. £n todo ol discurao del aHo se habian hecho 
■n sola la prorincia de Sinaioa mil ochocientos trointa y un bautismos. j'^^'^J?* <*° 

Apmas ae habian bautizedo cincucnla adultos y pocos mas p&rvu- tm de Pirmi 



— 66 — 

\oa en la niision lie P4rras» pero no era meoos por eso la aplicackw i» 
los operarios, ni debe serlo la memoria debida 4 sua ^onosisimos Ua- 
bajos. Este ano, dice en una suya el padre Arista, deade priacipios (ie 
Julio hasta fines de sctiembre ban sido tan grandes y tanpodero^aalu 
avenidas del rio de las Nasas, que de treinta auos a asta parte no te 
acuerdan los nacidos haber visto en esta tierra cosa semejoite. £n el 
pueblo de S. Gerbnimo abri6 nueve gargantas, dej6 la madre par doii> 
de &ntes corria, y vino 4 dar al sitio donde poco intes se babia muda- 
do el pueblo, Uegdndose muy pocas lanzas de nuestra casay hasta que 
haciendo punta por otro lado penii6 la fuerza que alii Uevaba y di6 !»> 
gar & algunofl reparos. En el de S. Ignacio subid tanto, que iL la pri- 
niera avenida le quit6 & la iglesia algunos estrivos, y 4 la teicaia 
la derrib6 por tierra y con ella la casa y yivienda de los padias, 
y otras muchas vecinas, aunque hubo lugar de sacar las kaihg^ 
nc8 y alhajas de la iglesia y casa, y con los vallados que se hicitrQa 
al derredor del pueblo se divirtid la aguaporotra parte. Luego se pie- 
curd aderezar otra igleaia» y los nuestres viven en algunos cobcrtiaoa 
de paja con barta incomodidad* En el pueblo de S. Pedro abrid el 
rio una grande boca con que inundd al principio algo del pueblo j m 
Uev6 algunas casas; despues se recogt6 d una gran canal que fti^ faa- 
ciendo junto^d nuestra casa, Uevindose los corrales de eUa y bordea 4» 
las parades, que no le faitd mas que media vara para entrar dantre 4a 
la casa. La agua que se babia derramado por los Campos^ 6 pety e 
hacia coz en algun alto, 6 porque se encontrb con la conioite de etie 
canal, revolvi6 sobre el pueblo con tanto impetu y con tanta grtma db 
los indios, que luego se pusieron en buida, diciendo qae ea otra 
semejante se habian ahogado mucbos de sus antepasadoe. Loa 
ques avisaron 4 los nueatros del peligro, diciendoles que no 
sen mas, y luego corrieron a las alturas. Por mucba phaa que se 
ron los padres, hubo de cogerles la noche obscnra y tempestoosa 
agua y truenos. Gui6los un muchacho por unos espesos jatales y aa-> 
teres que estaban ya tan Uenos de agua, que a un indio qoe ae man6 4 
buscar 4 sus corapaueros le daba por la cintura. Estos Uevaron 4 lea 
padres del otro lado del estero 4 un mesquital donde estuvaaron dee 
dias hasta saber, como all4 Noe, sijamctMmMsseni e^eae. Butioaron ea* 
tre tanto un puesto mas seguro donde estuvieron trece diaat j tan ui» 
c6aiodo, que ap^as pudo acomodarse una enramada para guafeceiee 
de la agua« Bi^« en tin, la iiiundaciou, y did lu^^ 4 que ae pudiese ir 



— 57 — 

algunos treclios & pi^ con lu agua lla rudillui y dondc cslnbainna lioii' 
do aobre uiios rullos i]c capaUaTias grucsas que llaniaii lua iiiJion uoLio- 
yaa. Llegaudo at puctilo ballaron que la Virgcn Sanliaima Aciuicn Ics 
padres hobiao cncomeodado la iglesia to hftbia guardado, y que cl lio 
pOT la parte que sc lo arrim^ aunque habia corrida par alii algunos dias 
coo fuerza, do habia hccho maa dauo del qua haliiau dejado. Midi6sc 
lo que habia quedado de m&rgen y aa cran doa pi6a cabales do tiecta 
areuucB, que fu^ cosa de gnmdo adnuracioUf y quo so tuvo por mi. 
Ugro &.C. 

La iDuadacion y eatcaordiiuriaa lluviae del auo antecedontc, fu^ se- 
guida do un(a cacasez y aequedad on el de 1618, quo bubo bustaiile ^'ynja°jon '" 
nsoa de lemor ua so eocaee eatoramento el ria, como eegun coufesa- 
ban loa iodios lee habia sucedido inucbas vec4d en tieinpe de eu gen- 
tilidad, y nunca dcspuoa dc bu bautisnw. Kaiaa sequedades oran or- 
dfaiariamente acaaipauadas do guerras saiigrienlaH quo bacian unas & 
olns Us naciones por ocupar les «steroB y charcoa mas hondos donde 
quedaba algun peiicado do. que alKncotane, cuya falla suplian coo las 
caroes de aus eDemigos. £d el trampo de quo hablaaiost eunque ea- 
tnro alguDOs meses cortado el rio, gozabaa beiriitanablonienle todos de 
la coila comodidad qaa les ofrecian loa charcoa. £1 teiuor era quo cl 
mucbo peje que raoria eu las ollaa mas profuodas no iDficiunaae las 
aguaa y murieao el qua quodaba. Verosimilaiente hubiera sabreveni- 
do esta cal&midad coa la haEnbte y la epidemia, y aus trLites cnOBOCuen- 
cias, si DO hubiera querido ol Seiiur lloviese tanto deada el fin de ae- 
tiambre que el rio recobr6 bu corrieute y osegurd el austentodo aque- 
llaa gentea laiaerablea, que apenas teuinn otro quo el pescado y les rai- 
CM que veiaD uacer eaponlAneameDte on los derramaderoa de los lios, 
y en drden t esto no puede dejarae de admirer cl ei'eoto aiugular do la 
JHviiiB proTidouciai que supo convertir en gnude ^ rovecbo de aquella 
tierr* lo quo se temia fueee au IMal deatruccion. Tanto los padres mi- 
aiooenis como los otros -cspaiioles so faabian fatigado muchoa anos en 
bowar de aquel rio alguna tenia para aprovechar las belUairaaa cam- 
pioaa qua atraviesa y que por las peoas Uuvias del pais ae perdian laa. 
timoBaroeDte. Lo que i. coata de nuicbo dinero y fatiga apenaa liabria 
caoM^uidD la indunria do loa bDmbrea, Dioe lo hizo en pocas boras en 
la innndacion del uio antecedonte. La avenida abri6 un canal capaci- 
«iBU>, y tan grande, que con lapocacreoienle del aguiento aiio ^aliiS 
por alii la agusi y eaplayindoae mnmamente, fecundizO loa cainpaa 



entre los ta. 
raumares. 



— 58 — 

vccinof? que so comcnzaron lupgo d scmbrftr con inosplicnbic alogrfa de 
nquellas pobrcs gcntes, y con no poca utilidad y aumento del cristia^ 
nismo. Las scmenteras del pueblo de S. Pftdro anitnaron d sembrar k 
algunos de los vccinos tepehuanes, y tragcron d aquellas tierras mas de 
doscientas familias dc conchas, mejuos y otras naciones, d quienes per 
este medio so comunic6 luego el pnsto cspiritual, deqaetanto mns ne- 
cesitaban. 
Ministerios Los conchos de que acabamos de hablar, es nacion bastantcmente 
numerosaque se estiendc hasta las orillas del rio grandc del Norte. Por 
la parte del septentrion confina con los laguneros, y al Mediodia tiene 
algunos pueblos de los tepehuanes y valle de Santa Bdrbara, por don* 
de habia comenzado d rayarles la luz del Evangelio d diligencias del 
upost6lico padre Juan Fonte,- que trabnjaba con suceso en uquel pais, 
aunque no sin continuos sustos de parte de algunos inquiotos, especial - 
mente entre los taraumares que habian bajado al valle dc S. Pablo. Un 
cacique tepehuan do grande roputacion entre los suyos por su valor y 
nobleza, habia comenzado d esparoir nimores sediciosos contra el mi- 
sionero y los nuevos cristianos conchos. La providencia del Senor di. 
8ip6 muy breve aquellos malignos conscjos. Sobrcvino al indio l\trti- 
manda (que este era su nombre) una fluccion d la garganta y al pecho 
que le cerr6 enteramente cl camino de la voz, y aun de jii respfracion 
que apenas alcanzaba con fatiga. Era csto d tiempo quo 6\ acababa 
de cerrar los oidos d las proposiciones de paz que por medio de^' algu. 
nos indios amigos suyos le representaba el padro Fonte. El azote del 
Senor lo hizo d6cil, y luego enfermo como cstaba parti6 d verse con 
el misionero, acept6 la paz que el gobernador roandaba ofrcccrle, y 
prometid haccr entrar en ella d los taraumares que no esperaban si no 
la serial que el les diese para ponerse en campana, y acabar con los 
conchos y demds cristianos de aquellas cercaniaa^ En este medio tiem- 
po se vi6 muy bien Id seguridad que trae consigo la buena coilciencia y 
la santa intrepidcz de los hombres apost6lico8. Lleg6 uno de los pa'^ 
dres d la estancia dc un buen espanol en ocasion que le tenia muy in- 
quieto la vecindad de unos indios que despues de varias muertes se ha- 
bian declarado piiblicos salteadores de aquellos carapos. Oyendo el 
padre de aquel hombre la justa causa de sus temores, sin delibcrar un 
punto, pasd un cuarto de legua mas adelante al lugar mismo donde e^* 
taban los indios. Lss habl6 al principio con dulzura, y luego con gran- 
de libortad y osadia les reprendi6 sus delitos y la inquietud en que te- 



—59— 

nian toda lu tierra« Inquiri6 de cada uno d pueblo & quo pertenecia: 
mandates dcjnr los arcos y aljavas, & que obedecicron con maravillosa 
docilidad. Eiit6nces cl padro con grande nfabilidad y blandura, [no 
scria raejor, les dijo, que en lugar de traer asustados los vecinos, ayu- 
darais 4 un pobre hombre 4 levantar su sementcra, que por falta de 
compaiieros sc le pierde en el campo? A estas palabras corrieron to* 
dos oon grandisinia algazara, y capitanedndolos el padre fucron & la se- 
mentera del buen cspanol, 6,hicieron lo que Ics habia insinuado cl padrct 
con tanta prontitud y alegria, que el honibre, fucra de si, dcspues do 
haberles agradecido su trabajo con algunas cosillas do las que ellos 
aprecian» quod6 dando al Senor las gracias dc la autoridad que sobre 
aquellas fieras concedia & sus ministros. 

Los antiguos cristianos do Papdzquiaro, del Zape y Santa Cruz, flo- Prodigio de 
recian cada dia mas en cultivo politico y cristiandad. La devocion d piedad dA 
la Virgen Santisiraa y d los santos, era la primera leche con que se pro- J?? ^* Felipe 
curaban formar. No dej6 Dios de manifestar aqui tambicn cuanto se 
complacia en su siervo S. Ignacio. Una nina, jugando en presenciade 
algunos indios con un real dc d cuarto, por esconderlo de otro do su 
edad se lo ech<5 en la boca, de donde con facilidad se le fue d las fau- 
ccs. Dentro de pocos instantes estuvo ya para entregar a Dios cl al- 
ma, morado 6 incbado todo el rostro. La madre, que estaba presente 
sin saber que era lo quo ahogaba d su hija, hizo alguna diligencia por 
libortarla pcro inutilmcnte. En cstas circustancias, vuelta d una imd« 
gen del santo con todas aquellas vcras que le sugeria su afliccion, pa- 
dre Ignacio, le dijo, dadme d mi bija que se me muere. Al mismo ins- 
tante la nina moribunda, sin alguna congoja 6 violcncia, depuso con 
so6iego en el suelo la moneda ensangrentada, y qued6 pcrfectamente 
Sana. Por este mismo tiempo la piedad del Sr. D. Felipe III, rey do 
Espauai informado de los grandes progresos que hacia la fc en las re- 
giones mas remotas de la America, y queriendo fomentar en todo su 
reino la devocion para con el August isimo Sacramento, d que crey6 
siempre vinculada la felicidad de su gobierno, como la de su austriaco 
nombre, habia mandado d todas las misiones dorados y muy curiosos 
sagrarios, en que pudicse colocarse con la debida decencia el adorable 
cuerpo del Seiior. El dia de Corpus de 619 se estren6 esta pieza en 
Papdzquiaro, depositdndose en ella el Santisimo con inmensojCi- 
bilo y admiracion de los tepchuancs, d quicnes en publico sermon y en 
las esplicacionea de doctrinas y privados coloquios, se habia procurado 



i 



—60— 

instniir suficicntemente eii la significacion dc aquel sacrosanto mis. 
terio. 
Entradadlos No SO pasaba con tanta tranqullidad on Sinaloa y en Topfa. En 
*^ ' la una, la guerra, en la olra, la epidemia, habian ofrecido bastanle ma- 
teria d los importantes trabajoa de los misioneros. El capitan Diego 
Martinez de Hurdaide, desde principios del afio, resolvid cntrar k liis 
sierras de los tepahues, y castigar la rebclion de los tehuccos. ftl pa- 
dre Andres Perez de Rivas, que le acompauo en esta arricsgada espe- 
dicion, la reficre difusamente en su historia, y con mas brevcdaden car- 
ta escrita al padre Martin Perez, superior de la mision, que dice asi: 
^ „En esta dare cucnta d V. R. de nuestra Jornada d Tepahue, de que 
tan to dopcndia el bien dc esta provincia. Lucgo que se juntaron los 
Eoldados cristianos en Toro, que es el ultimo pueblo dc convertidos, 
camino de Tepahue, todos los cspanoles y muchos dc los indios, so 
confesaron, con pldtica que para ello les bice. A dos jomadas cortas, 
cncontraron nuestros indios con cinco espfas tehuccos, de los cualcs 
se prendieron dos. Prosiguiendo nuestra Jornada so nos juntaron los 
tecayaguis, que caen d las vertientea del rio, y tambien llaman Cues, 
los conicaris, que aunque parecc que vinieron dc traicion, dcscubterta 
esta por cl capitan, se dieron por amigos, los mayos que salieron una 
Jornada dc su tierra d juntdrsenos, los yaquinis, que salieron mas do 
dos jornadas, los chinipas, los nebomes y los nures; de suerte que stn 
los que salimos, se juntaron de estas sieto nacioncs, mas de dos mil in- 
dios. Los tehuccos, viendo fanta gente y al capitan resuclto d casti- 
garlos, aunque se detuviera dos 6 tres meses, para lo cual lieraba do 
prevencion mas de cuatrocientas reses, comeniaron d temer, y algunos 
mas cucrdos pensaron en rendirse Lo hicieron algunas cuadrillas, 
d quienes el capitan, despues de un ligero castigo les di6 bastimcntos 
para que llegasen d sus casas. LIcgando d Tepahue, campamos en on 
pueblo desamparado d orillas del rio, y desde aqu! se envi6 un reqneri* 
miento i los tehuccos y d sus fautores los tepahucs, y con este, un pa- 
pel para un topile tehueco, que merecia cste tratamiento por lo biott 
que habia ayudado d los espafiolcs en otras ocasioncs. Con esto, bct- 
jaron mas de cuatrocientas personas. £1 cacique, aunque tenia e^do- 
la de perdon, no quiso ponerse ante el capitan sin echarso primero 6 
mis pies. Yo lo asegur^ y lo conduje al capitan, que lo recibid con 
mucho agrado, 6 intcrccdi por muchos otros para que no se les dicra 
aun aquel ligero castigo, para que cllos vean que somos padres y no 
jueces. 



— 61 — 

Macho coiunielo dos did ver reducidoe & loa mas de los ciistianofi; 
pero faltaban lo6 caciques principales, y delos mas culpados delos tepa- 
huea vinieron algunos, & quienes el capitan regal6 con ropa; pero lue- 
go se huyeron. £1 camino lohallamossembradode puas emp<mz<madas 
de tania adtmdad, que un yaqui que 96 davd murid en veiniicuairo horat. 
Me Uamaron, y pregunt&ndole qu6 hacia: aqui (dijo) me estoy acordan- 
do de DioSy y teni^ndoroe por miserable! porque tu no quieres bauti- 
sarme. Yo habia querido dilatarlo porque se instruyese mejor; pero 
viendo que iba muy aprisa, le bautic^ y luego muri6. Eran estaspuas 
poco nuu largos y mas gruesas que un alfiler. No hicieron mucbo da- 
fio, porque los amigos que usaban zapatos y alpargatas, se ecbaron 4 
recoger y se aseguraron los caminos. Estandp cerca del lugar donds 
estdbati los alzados, sali6 un cacique con otros como cuarenta indios, 
con un terciado en la mano que babia quitcido & un espanol con inten- 
to de acometer al capitan, si le quisiesen prender; pero nada logr6 y 
qaed6 en coUera. Los demas huyeron con el resto de los otros alza- 
do8 por una quebrada que corre entre unos montes altlsimos, por la 
eual sale de la sierra el rio de Mayo. Aqui di6 mucho cuidado el pa- 
sar por alii. Lo encomendamos mucho d Dios y el dia de la Anun- 
ciacion se dijo misa, que oyeron todos por el buen suceso, y ofrecie- 
ron los soldados 4 la Yirgen santisima hacerle una fiesta en la villa y 
comulgar todos« Y es asi que si Dios no bubiera cegado d los indios^ 
oon piedras desde lo alto de los montes, no bubiera salido uno con 
vida, porque la senda era tan estrecha, que era precise ir de uno en 
uno* A la entrada, para alemoritar d los enemigosj seahorcaron cinco, 
todos gracias d Dios bautizados y bien instruidos. Caminamos desr 
pues Ires diss, aunque jornadas cortas por la fragosidad de la sierra, y, 
Uegando d lo ultimo de ella, los enemigos quo nos esperaban, acometie- 
ron d nuestra vanguardia, aunque eran ellos mucho m6noB. Hubo al- 
gunos heridos, pero comenzando los soldados d disparur sus arcabuces. 
los alzados se pusieron en huida. Los indios amigos, como prdcticos 
en correr por aquellas sierras, mataron d algunos y trajeron prisione- 
ros d muchos, y entre ellos d los cabezas del alzamiento. A los demas 
se envi6 requerimiento de paz, y aunque por ent6nces no tuvo efecto, 
lo tuvo poco despues, porque los tehuocos,. as^ntadas por el capitan d 
su vuelta las cosas, fiieron vol viendo dsus pueblos, y los tepahues vi- 
nieron d darse de paz^ promctiendo guardarla sicmpro, y pidiendp pa- 
dres que los bautizasen. Dur6 esta Jornada mos y medio, sin mas p^r- 

TOMO 11. 9 



— 62 — 

dida de nuestra parte, que la de un yaqui, de que arriba se dijo, dec.'' 
Alzamiento Compuestas con tanta facilidad las cosaa de los tehuecos, no falta- 

»to«^yTOce! "*" ^^ ^^^ P*'*® j"®*^ motivoa de temor. Con ocasion de un fuego 
MM del padre se encendicron de tal suerte los dnimos, que llegaron d tomar los ar- 
008 y las flechas en el pueblo de S. Ignacio. La presencia de los pa« 
dres Juan Calvo y Pedro de Yelasco, soseg6 por entbnces el tumulto* 
Pero como habia entre los dos partidos antigua enemistad, no pudo 
apagarse cnteramente el deseo do la venganza en los cabuametos, que 
consider&ndose con los vecinos gentiles, rcsolvieron de acabar con Urn 
cbicoratos, y consiguientemente con los padres. £1 6dio contra la 
nacion, degener6 bien presto en 6dio contra la religion, que les prohi- 
bia la venganza. El padre Pedro de Yelasco, ignorante de sua mal« 
Tados dcsignios, pasd'd visitar los enfermos del pueblo de S. Ignacio* 
Los mal contentos se presentaron todod en la Iglesia por no caumur 
sospecha; pero al salir el padre del pueblo, hall6 muertos dos indioa 
cbicoratos, y averiguando los autores, vino en conocimiento de las da- 
nadas intenciones de aquella gcnte ingrata. Los padres, acompafia- 
dos de seis soldados, recorrieron los pueblos, procurando sofocar hm 
principios de aquellos movimientos. Pareci6 haber surtido efecto ea- 
ta diligencia, aunque bien presto tuvieron bastante fundamento para 
desenganarse. En una enramada que estaba & la puerta de un apo. 
sento, dice en carta propia el padre Juan Calvo, estaba yo una nocbe 
poco despues de la oracion, rezando mi rosario, cuando derepente, sin 
haber precedido cosa alguna, me sobrevino un temor grande quo me 
hizo temblar todo el cuerpo, y me oblig6 & entrarmo en el aposen- 
to, y apenas me hube puesto de rodillas para acabarlo de rezar, cuan- 
do tiraron un flechazo A un muchacho mio, que saU6 por agua al mis* 
mo puesto donde yo habia estado, libr&ndome el Senor, 4 lo que pue- 
do entender, por la intercesion de su Santisima Madre, Hemes puesto 
eete suceso con las mismas palabras del padre Juan Calvo en su carta, 
porque el padre Andres Perez en su historia y manuscrito, y el padre 
Faria, lo refieren del padre Pedro de Yelasco, sin duda por equlvoCO, 
siendo los dos ministros de un mismo partido. Estando ya cercana la 
p&scua, los padres hubieron de ir d la villa de S. Felipe y Santiago, 
donde tenian sus anuales juntas. Entre tanto, los foragidos se deja- 
ron caer sobre los pueblos de S. Ignacio y Cahuameto, quemaron laa 
iglesias y algunas casas, no sin resistencia de sus mismos amigos y pa. 
rientes cristianos, que habian qucdado en los pueblos, y que hubic- 



—63— 

roo lie acogerae a to maa alto del lo* monlci para dBTonder sus vida* 
y las alhajaa k imigeQes eagradas, qua habian tenido cuidado du pr*- 
MTTar del fuegn y de la pro&oacion dc aqucllus impios. 

A 1m priucipioB de cstas inquicludvs liabia tambien padoctdota pro- Muoitedel T 
viocia de Sinaloa un goipe rauy sensible en la muerto del padre Juan ^^^ viSm^ 
Bautista de Velasco, que por espacio do veintc aiios, sin mud.ir de si- ca. 
tio halMa cultivado con Jnvcncible paciencia las nacionea dal rio de 
Uocorilo, primero de Siaoloa. Foseia con perfoccion las doa princi> 
pales lenguaa del paia, en que fue dcspues niaestro< k cuyo cjenipio 
M fbmuron cuantos varones apost6licos trabajaroa despues en aquel 
Tafltisiroo campo. La pobre ropa de cama que Uevd de Mexico, le sit- 
n& en bu bltima enfennedad, en quo dcj<i admirablcs ejempios de to> 
das las vinudes, que tanto habia cjercitado en su vida religiosa. Pocoa 
diaa 4Dtes de morir, dijo 4 tin padre en una ospihtual conversacton, 
qua BO M acordaba haber mentido advcrtidame&te deade que tenia uso 
de raxon, Poca despuee, administr&ndole el aacramento dela Extre- 
DM Dncion, rodeado de lodoa los padiea misioneroe, &1 llcgar k aque- 
Uu palaliras: Quid d^iquuti per ardorem libidinU. Gracias i, Dioa, 
dijo, Icvantando al cielo los ojos, que en esa materia, desde que naci 
no he cometido cosa grave. Sin embargo de tan grande pureza de 
Gonciencia, quiao Dies probarle con algunoa temores, en fucrza de los 
cnalea preguntii una ocasion i. los que lo asistian: Y si me muoro do 
eata enfennedad, jme salvare? Uespondi^ronle lo que mi buena vida 
prometia en csta parte, y disipindosa repent I aainente aquellas dudaa y 
congoju, dijo con un semblante apacible y rlaueTio: Pues ai eslo ea 
va, muramos contentoe, y vatnos k ver & Dies. Con esta firme con- 
fianza parlib de eMta vida el die 29 de Julio de 16] 3. 

De la cpidemia y trubajos de los operarioa de la Compania en la p,^ ^ -j^ 
provincia de Topia y S. Andres, ofrece & nueatros lectorea U maa vi- ?(■■ 
va y agradable im^en una carta del padre Hernando de Santar&n, que 
dice asi: ,iSe ba acabado este ano un arte de lengua acaxee, y un 
vocabulario tan copioso, que con £lpodr4cunIquier padre por si apren- 
der la lengua, como lo csperimenta ahom el padre Andres Gonzalez. 
£1 trabajo que en esto ha tenido su autor et padre Pedro Gravina, ha 
sido grande, y tanto, que i mi roe causaba ndmiracion que tuviese taa- 
ta paciencia para eacaf un vocablo propio de la boca de eata bdrbara 
geotfl. que i vaoea era menesler medio dia para ello. Seria de ihu- 
cho alivio para el cmtinuo Irab^jo la nyuda y buoD finimo con que ha 



— «4 — 

▼enido el padre Pedro Mejia, que ei muy 4 propb^ito para ol pueato. 
De ml digo qae aunque me siento ya viejo y cansado, no ha de quedar 
por mi el procurar el bien de estas misiones, ni pedir salir de ellaa, no 
cerrando per eso la puerta k la obediencia para disponer de mi perso* 
na, como de an cuerpo muerto; pues harto roal seria si deapuca de dies 
y tiueve afios de mision, trabajos y malas venturaa, no hubi6ramo8 aa* 
eado siquiera la indiferencia que nueatro bienavonturado padre noa pi- 
de. Y ya que no con tantos quilates, k lo m^nos, ecce ego, si adhme 
pcptdo necessarius, rum recuse lahorem fiat voluntas Dominu No ban 
esperimentado los de alld cl jugo y contento que Dioa comunica 
& los de ac&. Mas da nuestro Sefior en un desamparo de estos, en an 
desavio de hallarse en un monte & pie, en una tempestad de nieve* 
que nos coge en una noche oscura, al sereno y agua, sin tienda ni 
abrigo, que en muchas boras de oracion y de encerramiento. Esto, y 
el parecerme que el pedir salir de aqui, es volver d Dies las espaldas, 
y dejar A Jesucristo solo con la cruz A cuestas, y quo all& en mi re- 
cogimiento me lo ba de dar en cara su divina Magestad, me maeve 
& no pedir salir de aqui. Y cuando en esto me ballare la muerte, me 
tendr6 por dicboso, y entendcr6 que el morir armado en la batalla, y 
solo en medio de estos bdrbaros, me serd de tanto m^rito, como rodea- 
do de mis padres y bermanos, y en este desamparo me prometo 'el 
amparo de Dios nuestro Senor, por quien se bacc. Esta escribe can- 
aado de sangrar con mis propias manos, por lo mucbo que en estos 
pueblos ba picado el cocolixtlif sin haber otro que les acuda sino 
solo yo, que en tres dias no me be sentado sino d comer, sangran' 
do y hautizttndo mas de setenta personas f. Dios les de salud d estos 
pobres, y el cielo d los mucbos que ban muerto, d Y. R. mucbos obre- 
ros, y d ml su espiritu fervoroso para obedecer como bijo verdadero de 
la Compania, &c." 
Miiioa a Ot. A los nunca intcrrumpidos afanes de los ministros de gentiles, ana- 
t>tipac. diremos los copiosos frutos con que bendijo el Senor los trabajos de 

uno de los sugetos del colegio de Guadalajara. Sali6 la cuaresma d la 
mina9 Ostoticpac, como d cincuenta leguas poco m^nos de aquella 
capital. A persuaciones del celoso misionero, se levantaron iglesias 
en los reales de la Resurreccion y S. Sebastian, en que basta entdncea 
no babia sino unas malas'cbozas. A un minero muy acongojado por 



t ;Ah! ;Cainto dicen estas palabras!!! Medit^^moelas. . . 



■a 



—65— 

haberle faltado al niejor tiempo los trabajadores, corrigio snavcmcnta 

el padre, dici^ndole que aquel era sin duda castigo del cicio, porquo 

coDsentia entre los sirvientcs escandalos y graves ofensas del Sefior, 

•in cuidar del bien de aquellas almas, por cuyo medio Dies lo dnba los 

bienee temporales. Le aconsej6 que hiciese en su casa una capilla 

deeente, que tuviese cuidado de que oyesen roisa sus indies, do que so 

jantasen de noche 4 rez&r cl rosario y oir la csplicacion de In doctri- 

na. El hombre reconocido fbrm6 luego al punto una capilla, mientras 

M edificaba otra mas decente de piedra, de quo mandd prontamente 

•bnr los cimientos. £1 padre las primeras noches se tom6 el trabajo 

de juDlar la gente; pero no pudiendo perscverar alii largo tiempo, cl 

boea mincTO bu8c6 persona de satisfaccion, & quicn cncomcnd6 para 

Mmpre aquel oficio, d^ndole su casa y cien pesos anualeSy fuera del 

HVtanto, con lo cual, que bien presto se divulg6por los reales vccinos, 

■e movieron & venir, atraidos del buen tratamiento muchos indios, y lo- 

gr6 por muchos anos una constante prosperidad. A este modo consi. 

goid oixuB gloriosas victorias, ya en la estirpacion del juego y de los 

timloB inicnos, ya en las restitucionos cuantiosas, ya en la composicion 

de antiguas discordias y semejantes vicios comunes en pcrsonas que 

BO coidan sino de ganancias temporales. Mostrar quiso sin duda el 

8eik>r cu&nto le ofende csta infame pasion con un caso admirable y de 

nmeha instruccion, que vamos k referir eon las mismas palabras con 

^e lo escribid el padre Caspar de Garvajal, rector de Guadalajara. 

nHabia en aquellas minas un cacique viejo y buen cristiano, llamado 

D. Felipe, que luego que alii lleg6 el padre, se habia confesado gene- 

imfanente. Era gran minero, y el que babia descubierlo las mas de las 

qae alii tenian los espanoles. Estando, pucs, alii el padre k principios 

de mayo, vino k mostrarle k D. Felipe, otro indio estrangero unas pie- 

draa que rendian k cuarenta marcos por quintal, ensayadas por fuego. 

Fb6 D. Felipe con el otro indio k ver la mina, y hallando ser verdad 

la manifeatb. Con esta ocasion se levantaron entre los vecinos gran- 

6m alborotos y discordias. Por bien de paz se dotermin6 que no fue- 

M eipafiol alguno, sino de cada cuadrilla dos indios. Confes6 y co- 

miilg6 D. Felipe, y al quinto dia de camino subiendo una scrrania, de Cato muy no 

donde ae divisaba el lugar de la mina, y faltando poco para llegar, ^^^''' 

hizo alto, y dijo k sus companeros: „Hijos mios, en aquel cerrito que 

dtmiis, est^ la mina en tal y tal parte. Id vosotros, si pudi6rcis, quo 

Dioa DO quiere que pase de aqui, sino que aqui me raucra: ayudadme 



—06 — 

d cncoinetidar a Dias, y sacando una pcqueila imigcn de nucstra Se- 
nora, que llevaba -sieinpre consigo, pronuDcid los Dulcisimoa Nombm 
de Jesus y Maria, y dentro dc poco espirb. Sus companeros atemo- 
rizados, no quisleron proseguir y volvieron con el cucrpo al real deloi 
Reyes, dondc se di6 scpultura con scntimionto comun per su cristiao* 
dhd y por su esperiencia en el conocimiento de los metales. Por nw- 
chos dias no se volvi6 d pensar en la mina, hasta que & un indio de 
los que habian ido, persuadid su amo que volviese al descubrimientOi 
8ali6 con otros por los mismos pasos que la primera vez, y llegando al 
lugar donde el otro fallecid, sintid en si ansias roortales y que i todi 
prisa se le acababa la vida, y espantado con la memoria de lo que le 
habia acontecido d D. Felipe, y con lo que en si esperimentaba, se hia- 
c6 de rodillas 6 hizo vote de volverse desde alii sin intcntar mas en 
adelante semejante viage, y luego recobrdndoso algo, so volvid coow 
pudo d su casa, roalo y achacoso, Fu6ronle & ver juntos con el pa- 
dre d quien habia llamado para confesarae, los principales mineroti 
dcseosos de saber el case, y dijoles en su Icngua estas razones: ,Jli« 
rad, senores: Dios tiene muchos hijos y d todos tiene que dar. Uinf 
cosas guarda para unos, y otras para otros. A vuestros abueloe di6 
las roinas dc Tinamactle; d vuestros padres las de Huaxacatlan j 
Chimaltitlan; d vosotros estas de Ostoticpac. Contentaos con ellae, 
y dadle gracias que quizas tiene guardadas para vuestros hijoe 6 niib* 
tos estas otras, d que yo iba, y no quiere que ahora se descubran." Ati 
habl6 aquel indio, y apretdndole la cnfermedad, lo confesd ol padre j, 
muri6 poco despucs. 

OeUva con- ^ ^"^^ ^^^ ^"°» ®^ ^^^ ^ ^® noviembre, se celebr6 en Mexico la oc- 

gregacionpro tava congregacion provincial. Fu6 elegido secretario el padre Agus- 

tin Cano, primer procurador, el padre Nicolds do Arnaya, rector del 

colegio de la Puebia: segundo, el padre Francisco de Vera, rector que 

era segunda vez del colegio de Oaxaca. La congregacion juzg6 ae 

debia pedir d nuestro padre general erigiesc en colegio las doe reai- 

dencias de Guatemala y Sinaloa, y concedicse asimismo licencia para 

fundacion de un colegio en M^rida de Yucatdn, que instantemonte lo 

pretendia, y de que trataremos d su tiempo. 

Muerte del ^® ®^*® mismo colegio llev6 el Senor para si algunos mescs dee* 

padre Pedro pues al padro Dr. Pedro de Morales. Habia ejercitado con muchos 

ora OB. cr6ditos la abogacia y obtenido algunos lustrosos eropleos en la ciu- 

dad de Granada, cuando le llam6 el Senor d la Compania, d cuya vor 



— 67 — 

renuneiando las grandoa capcranzos quo Ic ofrecia cl muodo, obcdccid 
prontameotc. Ed NueTa-Eepana tuvo siempre las primeras ealima- 
eionea que le graoged au toucha virtud, sazonada de un aire feetivo 
•icmpre J dulce, que le hacia el asilo de loa pobres. Con hu presencia 
we re8tableci6 el colegio de la Puebia, quo el padre vieitodor Juan de 
U Plaza pretendia ya cerrar. El ascendieote que cl padre tenia Bobre 
Im corazonea fu6 tal, que saliendo en persona i pedir limostia por la 
eiudad, junt6 en un solo dia mas de ocha mil peaoa; y que dieron es- 
to Mima sin bstidjo ae prDb6 muy bien, porque saliendo pocos dias dcs- 
pues & recoger el date con billets suyo una pobre dencella, volvi6 & bu 
caaa con mas de tres mil pesos. En Iob muchoa anos que gobernti 
aquel J otros colegios, moatr6 siempre ua grande celo per el buen notn- 
br« de la Compania, niucba suavidad, ntucha entercza, un raro espe- 
disote en tos negocios mae oscuros, y una constancia de inimo en las 
cons adversas, & que ae atribuyd ent6ncoa la prosperidad y repenlinos 
fum^ntna del coleglo de Puebia. Muri6 en Mexico el 6 de setiembre 
de 1614. 

Sigui6la k los tres meses el padre Juan de Trejo que c 
de edad, que apenas Uegaban i, veinliocho, dej6 herdicos ejemplos de de'lVeja™ 
todas toBvirtudea. De&de niSo se coDsagrdenlcramenle&losobeequioe 
de la Santisima Yirgen, y conociendo que no podia hacerle otro mas 
agradable que conservarse en la purezadealmay cuerpo, cuidbdeella 
DO aolo en ai, Uevando la virgiaidad hasta el sepulcro, sino en todos loa 
dem&a. Sa celo por esta amable virtud llegd k tantOi que sabiendo que 
un hombre vivia en mala amistad con una muger de aquella vecindad, 
y la haia de la noche en que solia venir & la casa, bo estuvo conslante- 
meDte esper&ndolo por muchoa diaa, y cuando y'\6 que por ser aun niiio 
no M bacia caao de bub Toces, ae valid de las ptedras que ocultamente la 
liraba deade ana azotea hasta que desterrd de su calle aquet esc&n- 
dalo. Estando en tercera probacion fu6 aeSalado & la mision de los 
xiximea, de que bablando con los padres en robusta salud: A mi (dijo) 
me espera la mision del cielo que esta la tiene Dies destinada k otro mas 
fervoroso. Sin embargo, habia ya dispuesto au tren para partir k To- 
piB, que era corao ae hall6 escrito de bu mano, dos raudas de ropa, 
fraEada, manteo, braviario, diurno y algun libro eapiritual. Enlr6 en 
ejercicioB para emprendei su viage, y i loa fres dias llegd la Doticia de 
eatar en la 61tima agonia el padre Horacio Carocci, insigne operario de 
iadioa en el colo^o do Tepotzotlin. El padre Trcjo, que le estima- 



— 68 — 

bi y conocia !a gran falta que habia do hacer & lo« pobres, dijo mist 
por su salud ofrcciendo en nianos de la Virgen Santisima su vida poc 
la del padre Horacio. Pareci6 haber aceptado el Seiior su s&crifick^ 
pues aquel mismo dta, habiendo salido de su retiro i instancias de an 
indio tocado do mal contagioso quo le llamaba 4 confesarsOy voIvi6 4 
casa herido de un mortal accidente. San6 el padro Carocci contim It 
comun espectacion, y muri6 el padro Trejo, dos voces victima de n 
ardiente caridad, el dia 3 de diciembre. 
Misionet en Este grande operario quo el Senor acababa do sacar de la provincia lo 
Michoacdn. svLpMvL su Magcstad por otra parte anadicndo nuevo fervor 4 machos otros 
que llcvaban copiosisimos frutos. En Tcpotzotldn el mcncionado padre 
Horacio Carocci, en S. Gregorio de Mexico el padre Juan de Tom* 
en Pdtzcuaro el padro Juan Ferro, eran otros tantos incansables mi- 
sioncros que en todas ocasioncs ganaban d Dios muchas almas singa- 
larraente entre los indios, 4 cuya salud e instruccion habian consi- 
grado sus talcntos. El padre Juan Ferro parecia haber recibido d^ 
cicio el don de lenguas, segun la facilidad y prontitud con que Iw 
aprendia, y la elocuencia y perfeccion de ellas que en 61 admirabui 
los mismos indios. Al grande fruto que so cogi6 este aRo en cl obis* 
pado do Michoacdn, ayud6 mucho la grande estimacion que hacia do 
nuestros minisierios el Illmo. y Rmo. Sr. D. Fr. Baltazar de Covar* 
rubias, religiose agustino. Este prelado, en una pastoral que dirigi^ 
4 todoslos beneficiados dcsu didcesis, les habia cncarecidamento en- 
comendado Uevasen 4 sus respectivospartidiismisionerosjesuitas. Fue- 
ra del antiguo afecto que esto pnncipe habia teiiido sicmpre 4 la Coin* 
pafiia, le movi6 4 esta dcmostracion lo que poco 4ntes habia esperimen* 
tado en la visita, y fu6 quo llegando 4 un partido distante de la capital 
hall6 aquellos pueblos estrcmamcnte dados 4 la embriaguez, mucho mas 
de lo que habia visto y oido en otras partes. En medio de esta general 
corrupcion hall6 un lugar de la misma jurisdiccion en que aquel vicio 
era por el contrario absolutamenle ignorado. Dando al Senor mucluuf 
gracias y animando 4 los caciques del pueblo 4 perseverar en tan bue- 
nos prop6sitos, no pudo menos que preguntar los medios con que so ha- 
bian prcservado deun contdgio que hacia tanto cstrago en todo lo rea« 
tanto de aquci partido. Los naturales me respondieron (escribe el ilus- 
trisimo al padre provincial) que ellos eran como losdem4s; peroqueha* 
bia poco mas de veintc anos que habia predicado en aquel pueblo el 
benditp padre Gonzalo dc T4pia con tanto espfritu contra aquel vicio, 



que deale entfinces lo liahian dojodo, 7 so hallnbnn muy bion ain hcbcr 
COBB que lea turbaae el juicio.' Con eata espbriencia y la carta del cc- 
loao paMor, los beneficiadoa A porfia pretendian de todaa partes opent- 
rios jeauitas. Partieron entrc si cuasi todo el obispado los fervoroaiw 
padna Ambiosio del Rio, Fra&cisco Ramirez, ; Juan Perro, todos anti- 
guoa minoQeros y muy ejercitadoa en este g^nero de eBpiritualca con- 
quiataa. El padro Juan Potto tuVo i su cargo la parte mas Irabajosn. 
CaiTi6 todo lo quo Uaman tiemt caliente & la costa del mar del Sur por 
loa paitidoa do Cinagna, Zocatula, Petatl&n y Tocpa haata Acapulco 
donde predict con gran provecfao de loa cspaSoIes que por entdnccs 
■Bl esperabon el barco de Filipinos. El licenciado Pedro Recendi dii> 
con eapresiones de mucho agradecimiento cuenta al padre provincial 
de loa glorioeoB (rabHJos'dd este grandc hombre. De Kacatecas so hi- 
xatamtuen miaion & laa hacibndaa de minna del real de P&nuco y do 
loa Ranraa. £n eMa segunda fiifi tan sonaiUo la conmocion y ti fruto, 
qno d Ticario de aqucJ partido con el alcalde mayor y vecinoa, trataron 
nayBiriamente de que flindase allf la Compaiiia. En nombre de to- 
Am paHx6 el vicario k Zacateciu^ donds ac^atmtnte ae hallaba en la 
ynmtm. el padre provincial Rodrigo Cabrodb; OfrecitJ ailio cUmbdo y al- 
nnaa lioioBnaa que ae liatnah ya jtmtado para eao intento. El padre 
pnTiD^I no pudo por entdncea condeacendcr; pero mostrando la delii- 
dft gntitud, piometi6 que ae teiidria cuidado de quo paaaaen i aquel 
mi por la cuaresma alg;unoa padrea, cbmo ae ejecut^ en muchoa Afioa 
■gmentea. De S- Laia de la Paz, & peticion do loa vicarioa do S. Luis 
AMoal y de 8. Miguel el Gmnde| doe poblacionea may conaiderables, pn- 
akron alganos padrea la cuaresma con utilidad igu'al al piadom celo do 
aqndloB pastorw, 

Botre tanto conaeguida del Ezmo. St. D. Diego Fernandez de Men- 
dDXa. marqufia de Guodalcazar, lalicenciaparaelaiuentoydoclrinadb 
loe indios del rio Mayo, se proccdi6 & la ejccucion de esta grande em- 
preaaeon mucho consuelo do lii criatiandad de GRndloa. Destinaron loa 
wapmuitB al padre Pedro Hondez, que deapues de diez y ochoaiios de 
mtsicmea habiaTuoItofiM^xicoymispirabaconatantemente por loa doner- 
toa deSinaloa, Porlid d padre en companla del capilan Htirdaide. La re- 
laeiCB de loa principioa do esta florida criatiandad, la lomaremos de las 
fMWMM cartas del capitan y del misionero, que insertamoa aqui en todo 
an tenor. La carta deD. Diego Martinez de Hurdaide dice osf; „Por sttr 
tienqio de grande hambre cun'ndo vine & la reduccion do Mayn, y habc^r 
TOMO II 10 



— 70 — 

gastacio todo lo que tenia, y tencr d mi cargo tanta gente 6 indioaaBii- 
gos, mo fue fuerza enviar 4 buscar maiz d las sierras do Nebome y d» 
Nurc. Habicndose los arricros alejodo sin mi 6rden cincuenta y cioeo 
leguas, me vino nueva quo estaban ccrcadoe de eoemigos, y aunqiioici 
estabamos mas apretados del hambre, sin comor mas que yerbas, me vi 
obligado d ir d socorrcrlos con^veinte hombres. £Dtr6 en las tierras ds 
los nebomcs gentiles, gente amiga que ha mas do cinco anos dieroalt 
obediencia, y me recibieron con grandes muestras de amor, con crucei 
puestas d trochos y enramadas, y algunas indias de edad con grandei 
ollas de agua, aspcrjdndonos y dicicndo: Tantos espanoies vengais i 
vivir en nucstras tierras como gotas de agua derramamos sobre vo«x- 
tros; y habiendo hecho esta ccremonia conmigo, pasaron al lugar doa- 
de habiamosdormido e hicieron lo mismo. • • • Prosegui adelante tm 
jornadas de poblaciones, y la (iltima dntes de llegar d ellos salieron tl 
camino con un gran socorro de alimentos. Hall6 puestas cmces, ar- 
cos y enramadas, acudiendo infinidad deindios comarcanosconsusbi- 
jos y mugeres dque les pusiese la mano en la cabeza, y decian: Aho- 
ra que me has tocado vivir6 muchos anos por el gran deseo que tenia da 
verte. Estdn estas naciones pobladas en unos llanos grandes que ae ha- 
cen enmedio del grueso de la tierra que corresponde d los rios de fifayo 
6 Hijaquimi, dcia el Norte. Es gente de natural muy blando y domds- 
tico, y mas dados d la labor y cultura de la tierra, que d guerras. Son 
grandes labradores, y siembran de riego con tan buen gobiemo en hf 
rcpresas y acequias como los espanoies. Tienen suma de gallinaa de 
Castilla, sus poblaciones son mas ordenadas y reducidas que las de las 
otras naciones de por acd. Sus edificios muy de asiento porque no son de 
leva como los de estos rios de petates; pero estos son de terrado de tier- 
ra d manera de adobes. Las indias en sus vestidos son muy honastas 
porque so cubren hasta los pies de pellejos de venado* tan bien adare- 
sados y los estiman en tanto, que por ningun precio quisieion daruno 
Aqui vinieron d dar la obediencia dos caciques de la tierra de adentio. 
En ninguna parte hall6 noticia de espanoies, que les pregunt^ por sa- 
ber de los del Nuevo-M^xico, aunque me la dieron do las vacas de Ci- 
bola y de otras grandes poblaciones. EsperimentS su buen naturalt 
docilidad y disposicion para recibir el Evangelioy en especial en los 
nebomes, quo con mucho sentimiento me dijeron: Primero nos acaba- 
remos todos que nos vengan d bautizar los padres. DSjeles que por qa6 
no habian hecho las instancias que los mayos, d quo rcplicaron queea- 



ttjaaifli Bi w i M II i r i --n- -- - | — | .-y. ^ i^i-.-.^- .^<.-:y . 



— 71 — 

faban persuadidos 4 quo los p&dres tendrian cuidado de entrar sin ser 
ttsniadoe; y prometieron vcnir lucgo t pcdirlo, quo flerd un grando fre- 
■o para teoer 4 raya los yaqaimis sus enemigoSy y ddndoles doctrina k 
los yaquimis, per la que tanto claman, se podrd hacer con mas segu- 
ridad. Tambien bajaron los nures, indios amigos que ha ailos que die- 
ran la obediencia* y est&n muy bien barbechados para sembrar en cllos 
la diTina palabnu Y. S. pida 4 nuestro Senor ayude esta causa 8U3ray 
y 4 Duestro padre provincial envie obreros para esta grande mies, que 
pioniete fhitos muy colmados. £1 Seiior los lleve & sazon, y guarde & 
V. R. muchoB aftos, dec." 

Hasta aqu( el valeroso capitan, que & la fidelidad, & la actividad y h^q^ del 
4 la pTudencia en el gobiemo de aquellos poises, juntaba la s6lida pie- p^^ro Pedro 
dad y el eelo de un ministro ^vang^lico. £1 padre Pedro Mendez re- 
fiere aaf su primera entrada 4 los mayos. ^Esme tan dificil escribir 
algo en esta nueva gente, que para hacerlo ha side forzoso retirarmo 
yencermrmey porque en tomando la pluma me cercan que no hay mo- 
de de epartarlos; pero al fin dir6 algo de nuestra entrada, que 4 gloria 
de Dio6 fii6 prdspera. Luego que se les di6 aviso sali6 diez leguas cl 
■layor caciqae 4 dar razon de la gente que habia podido juntar; mas 
adelante salieron otros quince principalcs, y 4ntes do llegar al primer 
pueblo de aquel rio (que Uamamos de la Santisima Trinidad) mas do 
coatrociontoia con sus mugeres € hijos, con mucha plumcria y muestras 
de rcgocijo. Habia muchas cruces puestas por los caminos, quo cicr- 
to 000 sacaban I4grima8 de devocion, levantaron arcos aunquo no de 
lanta hermosura como los de Mexico, pero que declaraban bion cl triun- 
§6^ que Oristo rey de reyes, alcauzaba do sus cncmigos, 6 hicieron sus 
eniamadaa para los bautismos. Fuimos en varies dias hasta la mar, y 
en diez y oeho leguas fundamos siete pueblos en quo se contaron man 
de nneve mil almas, fuera de otros muchos que la hambre tiene por csos 
montes, cayos caciques vinieron al Ilamado del general, y prometieron 
de aaentar su gente, que junta segun picnsan, pasardn de veinticuatn) 
mil almas. En loo primeros quince dias he bautizado tres mil y cien 
p4rvulo0, y quiniontos adultoe, fuera de viejos y enfermos in extremis, 
quo serdn como otros quinientos, que despues de bautizados se han ido 
en breve 4 gozar de nuestro Seiior. El sea bondito que tan breve con- 
cedi6 4 cstos lo que yo ha tantos aAos desco, y por mis pecadosi no al. 
canzo, &c." £n otra do pocos dias dcspucs escribe asi cl mismo nit- 
sionero. „No habia sabido que cusa son los mayo?, iiasln quo dc cspn- 



—72— 

oio voy bautizauJo adulUM, y ya en todo el rio, gcacias i Diiw meitlo 
Scnor, tcDgo casados tn fiuit edetme ciento cincueBta pue0« y «i- 
tro cllci« diez y aiete principales y topiles, todoe de Vm mcjores criilii- 
DO0 <iuo roe parece he tonido en todas las mnones en que ha etahi 
Amtcn con gran devocion & las coeae de Bueebo Seiktf; miia no Ik 
pierdcn por ningun caso, y en todo andan muy concertados y obedua* 
te0, que en el tnieco que tieaen ahora de cuaiido yivian en eu EbeHid 
parcoe bien que ha venido nueetro Sefior k mis afanas. 
Rcducckmdc A la nueva cristiandad de los nnyosy podemos aiiadir la t^ediiceM 
Yammiba. ^ ^^ seiranos de Tamoriba entre los xiximes. HaUa Asi de Mfe 
cspiiitaal conquista el padre Hernando Santar6n« eA Glutm al padre 
provincial: „Bn ^sta, daz6 cuenta & Y. R. de la pacifieMstoii y oob^ 
gregacion de los serranos de Yamoribai gente belioosa y seirily qrt 
huian de la sujccien de \ob pueblos por sas homicidi o s ^ idolatriasy y 4 
dendo se refijgial^ todes los males cristianes que ao nos teian db 
nucstros pueblos* Tres de ellos vinieron al aviso del capilaiH qua bi 
onvi6 k llamar con una cruz y bfind^ra blanca. Dijeion fus saliaa 
como trcscientas alma%y qaeestaban divididos, quanendo vsbtm lapaft 
y otroa no. £1 capitan envi6 4 decir que todos los que queriaii pasaa 
juntasen en el lugar mas c6modo, que el iria 4 verios y 4 -acabari 
todos los que querian guemu Amedrentados coo esta en:bijad% 
viaron cinco Indies, y entre ellos al principal, diciendo que todos 
rian paz« que fu^mos all4. Partimos con dos de eHos de Guapyapt 
d 10 do dicicmbre por un camino que habian abierto losde Baeapft 
muy trabajoso. Aqui estaban como ciento y veinte personaa^ quo a£ 
por bion ni por mol habian ppdido reducirse, parte por su fieressa ypafw 
to por la comodidad del rio y tierras muy f<^rtiles que alii tenialK AHi 
uscntamos un puoblo, 4 quien pusimos Santiago, y nos partimos 4 Ta- 
moriba: caminamos cuatro leguas de mal camino cuestli airrifaay donde- 
nos rodaron dos b6stias mas de cien estados. De aqui camiaamos id 
Sur otraa cuatro leguas de buen camino, y canadas apacibles^ ydos 
mas adelantoy siendo peiia tajada, y no habiendo camiiko por dondepa* 
.«)ascn las b6stia8, fu6 necesario quo el capitan tomase la vanguardia, y 
voucicse las dificultades^ quo no cran pocas, porque todo daba soepe- 
cha do alguua colada, y aquella noche habia dicho la guia> que lea 
iiius liabian do salir al camino, y con esto 4o8 indios amigos andahaa 
(urbiidus y tomcrosos, y 4 mi se mo llcg6 uno de olios, y mo dijo: pa- 
dre, vuclvotc, c|uc to ban do cortar la caboza; poro el Senor nuido el 



I--. '-* '-V. 



^^. 



lilfc^^Hm^M- M r-in i — lTn~r^~^~r^'^"~^*"^ ''"^'•'y ^^** jw-j ^ .. : e_.- ^-- ■"---■i.-» > 



— 73 — 

comEOn de loa rebeidcs, do suertc, que a la lardo Ucgamos d YamoriUi, 
|ne cae en iwa ladera muy apacible, y ciclo rauy scrcno, cntre pinos 
f ODcinaSi que parecia un paraiso. Hallaraos hcchos ramadas, y 
bodftlagente puevta de rodillas ante una cruz. Todas las antiguns 
86 convirtieron en pedir paz, aroistad, Iglesia, padres, bau- 
y qae no los sacisemoe de alii por acr aquellaa lierras tnuy fer- 
tiles y el fio tan caudaloao, con tantas vegas y sacas de ague, conio 
Yo krantd una cruz en ana de las enramadas, dije misa, y 
por noDfii»re al pueblo Santa Graz dc la Sierra. £1 tiempo que 
wfti emuvimobf mandamoa llamar & ios do Humaye, que vinieron vein- 
te nc^ y dieron la t>bedieacia. Mas adelante al Sur en otro rio, 
que Uamande IMLazatlan, esUn los de Altxamo. Ytao el principal do 

que lo8 fuesen i, baiitizar. Ser&n como cuatrocientas 
DespliclK) lambien el capiian doe indies que tenian entm- 
el pnelilo de loe inas, piaika que dieaen la pas y fuesen nae^tios 
.y no matasen & los qucest&il bajo-de fatobediencia dd reynues^ 
w eeoer • 

aqii el kmwtmo padre Hernando de Santar^n, que incesan- Primera Ca. 



le nfisdia Auetaa saciodea U rebaxio de^esncHsto. Bn fes da- ^^| Lorcto. 
I •oota la «Lpb8t6lica red de la predicacien y nnniateiioBy se gana- 
lan tMBfeiea mutliia ^Imaa. A fines tf el alio sigmnte se Tnamfest6 
Imp «ota pederMBO medio es la dev6cion de la Santisima Mitdre de 
Binpeira anifltarel lervor del pneblp cnstiasKs y conqviiitari& eu Ma- 
gaetad muohda eeraaooes rebeldes. Aanqiie babia ya en Mexico mu- 
dioe ci§IUbrea sntuarioa dedioados & la Vtrgen Madre, y aunqae las 
mae^ laaeengt^gaoionefli erigidas en nuestfos colegios, eitirban ain. 
gohaiBenCb •oonsagradaii A su calto, «ia easbatgOf parecia faltar & ua 
D0iet|D6 parlicalat «trac8ivo i ia "piedad, y no hab^r la CodapaiSia 
coB^ide pdrfeeiaiheole 4 aus-obligbcionea en esta parte, mi^ntras no 
teniBen au-I^eaia alguna-captlla d somejanzade la celestial recima- 
m4b Namiet, que eoh milagresa tnaiskmgracion ee yeneiu en Lofo« 
4D. ' Ea tsomftante i cuanteis ban aaludado ia histbria de nuestra roli- 
gioB, lm(8iiigiilttr^enev6lenciacon queqaisoJaReina de loa Angeles, 
qoe^vriese'ica^'la Gompafiia en «quella su faToreoida citidad, y que 
inin entraaen 4 -la ^piarte del ^euidado y cidto deaquel devoKiainio San- 
toario. En la Ato^rica no habia ann capilla alguna de Loreto, dts- 
pdoiendb aaila Frovidencia que aquella oasa peregrinaae hiciesc propia 

Cosipafiia eu eatus roinoa, on quolo bubicson do cousagrar tan- 



mm^ 



— 74 — 

to8 altarcs, cuantos son los que k scmcjanza do aquel augusto origi- 
nal se han erigido despues en Mexico, Tepotzotl&n, Guadalajara y 
otros varies colegios. Dedicdse esta primera capilla en nuestra Casa 
Profesa el dia 8 de sctiembre de 1615. Co8t6 su f^lbrica j primitiro 
adorno 6.000 pesos, 4 que seanadieron despues muchas joyas y dona* 
tivos preciosos, con que en memoria de los beneficios recibidos la en- 
riquecieron algunos devotos. Se le dotaron dos cores de mtisica, uno 
para las tardes de aquellos dias en que la Iglesia celebra los princi* 
pales misterios de la Ylrgen Santlsima, y otro para la salve y letanias 
que se cantaban despues de la pldtica y devotos ejercicios de la coii« 
grigaeion del Salvador, que por medio de este poderoso atractivo re- 
cibid considerables aumentos. 
Muertedel Pocos meses intes habia llevado para si nuestro Senor de aqueOa 

d^o AcosUu Qii^'i^ ^'^^^ ^ padre Bernardino de Acosta, uno de los mas antiguo« 
•ugetos que tenia la universal Compania, y que alcanz6 tres afios el 
gobiemo de su santo fundador. £1 amor & nuestra religion fu6 hare- 
ditario en su familia. Cinco hermanos que fueron, entraron todos en 
la Gompafiia y la honraron ooa sus grandes talentos y religiosas vixtu* 
del. Los padres Caspar, Diego y Joa6 de Acosta, fueron faien coiio« 
oidos en la Euxopa: al hermano Grist6bal de Acosta la muerte que le 
■obfecogi6 intes de ordenarse de sacerdote, no le did lugar tid^ax tan- 
to nombie. Su padre, despues de una fortuna muy lisonjera y pr6spe- 
ra, vino & caer en suma pobreza, que toIer6 con cristiaim' confomlU 
dad, y se retir6 4 uno de nuestros colegios, donde sirviendocooio elmaa 
htunilde coadjutor, acab6 tranquilaraente sus dias. £1 padre Bernar- 
dino, fu6 bombre de grande sinceridad que supo oonciliar con una es- 
tremada prudencia. Gobem6 en el colegio de Logrono, en la Europa, 
y los de Guadalajara, Oaxaca y Casa Profesa en la Am6rica, conatan- 
te siempre en sus religiosas distribuciones, may dado & la oraoioB y 
trato con Dies. Nadie oy6 jam6s de sus labios la mas leire murmufa* 
cion. £n la ultima enfermedad que le dur6 cincuenta diaa, dej6 ad- 
mirables ejemplos de paciencia* Tuvo siempre & su cabecera el libro 
de las regies de la Compania, que tan cuidadosamente habia uem- 
pre obeervado, y de que pa86 4 gozar el pr6mio el dia 29 de ma3ro. 

IJfaerte de o. ^ p^^ intervalo le siguieron en el colegio mkxivoo los padree Die- 
go Lopez de Mesa y Bernardino de AJbomoz. El primere, fu6 uno 
de lo9 flindadores que vinieron en la primera mision'del padre Pedro 
Sanchez. Despues do haber gobernado loa colegios de la Puoblay 






—75— 

Pitzcoaroy Yolladolid y la Casa Profesa, y ejercido con grando sati^- 
&ccion lo8 empleos de secretario y consultor de la provincia, cay6 en 
una especie de frenesi, ailo y medio 4btcs de su mueite. Aun en esta 
situacion tan lastimosa no dejaba de edificar 4 los de casa con la cir* 
cunspeccion de sua palabras, con su constante paciencia, y con un tan 
nfmio cuidado de la pureza de su conciencia, que se confesaba dos y 
tree vecea cada dia. Vuelto & su entcro juicio pocos dias doles de mo- 
rir M previno con actos fervoroslsimos para pasar de esta vida i, los 
80 de octubre. De la victoiioaa vocacion del padre Bernardino de ^ 
Albomoz, uno de los primeros que se recibteron en esta provincia, he- 
mes hablado yn, en el primer libro de esta historia. Aqui solo anadi- 
remoe, que todo el resto de su vida religiosa fu6 muy conforme 4 la pie- 
dad y al desengano con que se ofrecid al Senor. Amaba tiemamente 
1 la Gompania, y lo mostraba bien en la escrupulosa observancia de 
\mb nas menudas reglas. Se dedic6 luego que fu^ sacerdote & los mi- 
nisteriae de indict, en que pudo trabajar poco, probdndolo Dies con 32 
anos de continuas y molestas enfermedades, que toler6 con her6ica pa- 
cienciay hasta el dia 25 de julio en que pa86 al descanso. En el co- 
legid de Oaxaca falt6 tambien el hermano Juan Bautista Aldricio. 
¥n6 recibido en la Gompanfa en Roma por el padre Diego Laines, se- 
gnndo general; sugeto de rara humildad, que le bizo pedir con tan- 
taa lAgrimas y sinceridad el humilde estado de coadjutor, que hubieron 
de condescender los superiores, aunque habia side admitido para sa- 
cerdote, y era dotado de una singular viveza de ingenio. Todo el 
tiempo qoe no le ocupaba el oficio de Marta, lo daba al de Maria, en 
continua y fervorosa oracion ante el Santlsimo Sacramento. Decia- 
se qoe ffi aposento era el core en que asistia aun desde buen rato 4n- 
tes de levantarse la comunidad. A la oracion juntaba el ayuno, ladis- 
ciplina por lo comun tres veces al dia, y el silicic ordinario. Su do- 
Tocion para con su santo padre Ignacio le hacia decir muchas veces 
que no deseaba vida sine para verlo canonizado, y habi6ndole afirma- 
do por noticias que se tenian de Roma, que probablemcnte se canoni- 
zaria aquel mismo afio, dijo con grande jdbilo 4 voces: „iVfinc dimu 
tU tertum tuim Domine^ y pocos dias despues, el 7 do octubre, recibidos 
los Santos Sacramentos, descansd en paz. 

A laa antecedentes muertes do nuestros padres y hermanos, anadi- (^^g^ ^^^ ^^ 
remoB una de muy singulares circunstancias de un noble y piadoso ca- Tepotzotldn . 
ballero* Adoleci6 este dc un mortal tabardillo en un pueblo muy cer- 



— 76 — 

oanQ al colcgio clc Tcpotzotldn. Su antigtiD ofecto fitn cqii la Can- 
pafiia y dcvocion k S. Ignacio, lo hizo llaaiar liicgo 4 uno de loi. pfr 
cJrcsy con quicn so confcsd. Corriendo I09 t^fminoA do ni onfiynpi^ 
dud, vino d cacr cu un delirio, con odcmiuies, fi(tiga« y mU^fUBK^ 
bien diferentos de todoB los sintomt^ que acompanaii por lo opmui^ ^ 
csto g6nero do iicbrcs. Dos padres que acudieron llawMMJqa, le djjp* 
ron algUDOs Evangelios, y le aplicaron reliquias 6 iin4g«ne3| ^ngi^hfr 
mcDte la de N. P. S. Igoacio. £1 cnfcnno en csta ocAa^on goq pr 
uas y a]guna« palabras cortadas, di5 & entcnder que los tonnentos,^ 
padecia eran otros, no causados del accidente. Jl^os pad|:ef, nWjfi 
dos a volvcr al colcgio, dqjaron muy enci^rgado 4 los circunstantef b| 
avisason del 6xito, prometiendo encopieodarlo fervorosani^te al SeSWf 
A pocos dias recibid el confesor un papel de otro cabaU^^ M^tiff^ 
omigo y companero del enfenno, qup po^dremos fiqui ^ la letn^x ^^i 
padre: ayer l(ines 4 las ocho da la maftanq^ fui6 Diojs soryidq d^ Uenr 
para si 4 nuestro enfenno. Muri6 como un 9antQ, pojrque aquei ajpfi* 
dente que tenia el juevest so le quitiS 4 \bu» dos de^la piadrugfk^ c4 mr- 
ncs, y qued6 con todo su juicio, y de)ante de muchas p^rsooaa i^e djio 
quo lo habia un demonic atormentadp dos siglos: qu^s haUa viatq al| if^ 
fiemo, y en ^1 algunas perspnas coqocida^: que la Madre d^ Dif»M 
C4rmen, y el santo padre Ignapip le habian sido interceaprea w^ dm- 
dio de las oraciones de dos religiosos de Pf^vanto Casa. IS^tQ, y otfas 

■ * .^ ft 

cosas me habld con mucbas l^rimas, rog6 4 tpdos v^o ofendiMP^n i 
Dios, por lo mucbo que le babia costado una a|ma, pidi<^ 4 ^odos peK- 
don de tpdos los enojos que les bubiese dado inuy dp i^on|ZQn, y ^.f^ 
bado en la noche desde las diez basta el dia siguiejitp 4i|s o^bf^.i^ji^ 
manana« estuvo abrazado con un santo Cr^to, U^CjMVdp y ivd'jr^j^ 
misericordia, sin ser posible dejarlo de las i^nanos p^ tg^ o} *?^Itt^ Ak 
cho, y estaba tan en si, que dicipndo una peiapo^ qpp Ip ayi^l^ljiE^ j^ 
Salmo de David, err6 en cierta partOi y ^1 4yo: Np 1^ de dei^if ^ 
sine asi." Hasta aqui el dicho papel, qup 4 los sugpto9 piadospf pper 
drd dar materia 4 mupbas y muy importantes refle^yipn^r 

£n los demas colegios flprecian con tr^n^u^lidf d y fervor lp9 in^^i^ 

Tarioii cole terios. Dc Puobla se bizo una utilisima mision 4 lap nunfia ^ Tli^ 

S^^ pujaliua, en que trabaj6 gloriosamcnto el padre J^uis de Cobamivifar 

Los padres Juan Fcrro y Ambrosio de los Rios, segun su.costMpDJbre^. 

corrian sanlificando los di versos partidos do Micboac4n« pp ^^^ca^* 

tccas 3c enviaron tambicn misioneros al real de Hinas 4p los RaoKM» 



aimab celOi 'hli tntUfniu prtetJcai de ptednd, t>\ miamn |)rov«ehb en 
* pkMfls, 8e odttodtirft mejor por dm retar.aa de carta de «n ml 
o de GliadalBJBiB, y db uti Illtno, obnpo de Michoacftti. El cti- 
4rt )Ib GtrndRlKjeTK escribe bii «1 pndM provincial: „Los padraa de 
MIta Adegio tienen nlnd, nolnUa j eonlinuo tfUidsdo y Ir&bajo en pro- 
vMbo de ha almaa, y no ha lacido poCo en eMe Jubileo de loa cuer^n- 
fa honu, que ee has paaodo cdn no pequefio guito y recreacion de es- 
{Mritt, y tienen tanto de 61 eatba padres, que en todos tierapoe y ocs- 
riotiai nM lo isomtUiicsn & manos Henna, Muchos rcces roe pongo 
i (!t>ilBidA«r Umiaerfcordia que hace el Sefior & csta reptlblica, tenien- 
thi'itai'ilU& eMe Mnto tttlegio y pedazo de clelo poblodo eiempre de 
MMtM y tan bueOoa migetai, y loa que estin ol presente sin ninguna 
IdU^aMCioii) pttidehtes, cUordoay de mnfiho coBsejo, de ^ndcstalcn- 
1*7 Wiltotelo." EllUmo. Sr. D. Fr. Baltaaor deCobamiviafl.dan- 
life id padre pnrriacial las graciaa de lo muobo qne en favor do mis ovc. 
JiklMbajaban loa padres de aquet colegio, dice taU „Hanme pared- 
KAi Im aeihnonee, que btfn sido de niu<!ha doetrina y aceptacion del 
tttrAdo,-BlngularRieiltti loa del padre Jdan Ddvalos, y cdn ftiucho afec- 
m, fcntiaiiento y espfritu. El padre reiftor eaU may bucno, que pot 
Ha Wtbd y bnenos prendas rocrece'toda veneMcion y respeto, cuyo 
. inMo y fntrecer eatlmo pormis gtatades letraa." 

tat nn modo muy distlnto 6 iocolnparableineilte moB oficaz fli6 el AmboiSiiu. 
"jMUr MVido de dar & eonocer nl mando todoe \m trabajoa ft tiKOino- loaddwpiUii 
ikdodea de lu misioneros, y hi gtbnde dtiltdad do cms apostAlicoB ta- 
ftfts Al lo eBpiritual y temporal eb laa provincias de SIdbIimi. ACa- 
Ho i fMne^ios del verano, conlic^neia y tnei^^td que habia alcanXa- 
Hd Hel My Felipe HI D. Tom&a de Cardona, vecin'o de Sevilla, para 
la pietes de tai pdflaa en 61 mdr de Califomia, se habian afnuido dos 
'iUViba i efitgo inl capitan D. Juan de ItiAbi. A la ebtrada del gil- 
'fiilte halld acometidode loa catsarios, que llamaron Piihiltnguea, t in. 
tetaban antduees aqudUos tnarea. Apresaron el Uno do sus navios. 
El capttan Ilurbo con el oiro, entrd por el seno Califomio haata la il- 
tan de 30 gt^os. La falta de btmimentos le hizo volver al Sur la 
^OB, en bu^eot de algiin piierto. Lob indlos peacadofel dieron noti- 
cU al padre AA'drSa t>6rcz, ^e habian Viato una caaa grando nadando 
jfotire la dgUa. El padre, previcndo lo que era, habia ya escrito un 
(Mpd tfi6 delpBcbarl^a 66u un indio gran nadador, ai Ilcgaban & arri- 
'fKafie ffiutibo fe Ik itAta. Mifiillraa ae p^pafata eata embajada, d<M 

TOMO II. II 



— 78 — 

marineros cnviados por el capitan ospaiio] en un eaquifet aigntendo ha 
huellas de los Pescadores, maltratados de la hambre y de la aed, j 
acompanados de un gran numero de Indies, que lea seguian de tropelt 
se cntraron por las puertas de su pobre choza. £1 padre IO0 recibi6 
con mucha caridad, 6 informado de las necesidades del capitan y de 
su gente, paB6 4 bordo Ilevando todo cuanto pudo juntar de proyiao- 
nes en aquel miserable pais. Informd al capitan de la vecindad de k 
villa de Sinaloa, & la embocadura, de cuyo rio podia seguramente dar 
fondo, y pedir todo lo necesario al capitan Diego Martinez de Hordai- 
de. Parti6 Iturbe muy agradecido & la caridad del misionero, y edi- 
ficado de su trabajosa vida. Arribando al rio de Sinaloa, esperimen- 
t6 la misma benevolencia y liberalidad en los demaa sugetos de aqnd 
partido. Eotre tanto, noticioso el marques de Guadalcazar, lixfij 
de Nueva-Espaua, del corso que en aquellos mares hacian los Piehir' 
Ungues mand6 6rden al capitan Iturbi para que recibiendo k su boide 
& Bartolom6 Suarez, con algunos soldados del presidio de S. Aiidr6% 
que comandaba en Topla, saliese d encontrar la nao de Filipinaa, y b 
advirtiese tomar diferento rumbo y puerto que el de Acapulco, paxa 
no caer on manos de los piratas. Se obedecieron las drdenes de S. E« 
aunque no tuvicron efecto. Iturbi no pudo encontrar el barco de Fl- 
lipinas, que sin alguna adversidad habia ya surgido en Acapulco. Di6 
la vuelta t Sinaloa, en que fabric6 una barca chata para sondear Ja 
costa, y seguir su designio en la pesca de las perlas, de que Uev6 4 
M6xico considerable porcion, aunque las mas danadas, porque loa in- 
dios para aprovechar los hostiones, ponian al fuego las concbas. De 
las que logr6 sin dano, bubo una de tanto valor, que de quinto pag6 
al rey novecientos pesos. La aventnra de Iturbi sirvid no poco para. 
confirmar en la £6 4 los ne6fitos abomes, que volviendo 4 su pais de- 
cian Uenos de admiracion 4 los ministros: „ahora creemos que es verdad 
lo que nos decis de que por nuestro bien habeis venido de vuestras tier, 
ras, pasando la n>ar en grandes casas de palo. Nuestros ojos lo ban 
visto, y no lo podemos dudar." 
Suecsosdelos Mientras que estos fervorosos cristianos de los mas indiferentes an- 
irin^raentrZ c^^os sQcaban tan provechosas censecuencias, los rebeldes de Cbico> 
la 4 losnebo. rato y Cahuameto no cedian 4 las mas vivas exhortaciones de sus mi- 
nistros. Los padres Juan Calvo y Pedro de Velasco habian trabajado 
infitilmente en reducirlos. Resolvieron ultimamente llamar en su ao. 
porro al padre Hernando de SantariSn, que antes habia doctrinado 6 lot 



net. 






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—79— 

bftcapmsy y A quien todas las naciones vecinas conservaban grande ve- 
MiacioD. A los niegos, razones y dftdivas del padre parecieron ren* 
dine pfontamente« y algunos se rindieron en efecto; los demas« vuelto 
•1 padre & su mision de los xiximes, volvieron & su obstinacioDy que no 
cefl6 del todo sine con la violencia del castigo y fuerza de las annas 
con que entr6 k sujetarlos el valeroso Hurdaide. Gran parte habian 
lenido ea la terquedad de estos fugitivos algunos malvados tepehuanes 
que se habian avecindado entre ellosy y que para decirio asl, fuoron la 
kradura de aquella conspiracion general que dentro de poco veremos 
promnnpir con estruendo, y con mucha gloria de nuestra provincia. 
Ealas amarguras se templaron por otra parte con la nueva conquista 
de kM nebomesy que en ntimero de trescientos cincuenta vinieron k 
BuDoa A pedir el bautismo. Samoa era un pueblo & la ribera austral 
del tic de la Yillay fabricado muchos auos antes por indios de esta mis- 
na nacion, que hasta cste lugar vinieron haciendo escolta & Cabeza do 
Bacmy sua companeros, cuya aventura dejamos escrita en otra parte. 
Tan antigua era en estos indios la amistad con los espaiiolos que des- 
pnes habian siempre cuidadosamente cultivado. £1 padre Diego de 
GuxmaDy ministro de aquel pueblo, los recibib con increible consuelo; 
86 lea repartieron tierras y catorce fanegas de maiz para sus sicmbras. 
8e qoedaban esperando otros muchos de esta misma gente. 

A principios del aiio siguiente se repartieron de nuestra Casa Profe- Ministeriotde 
sa diferentes sugetos & misiones por el arzobispado. £n Sultepec, en ^\ Profesa y 
TaacOy en Pachuca, en S. Juan del Rio, tuvieron copioslsinia miesen 
que ejercitar su celo, no solo en las obras de espiritual misericordia, 
sino aun en la corporal por un ramo de peste que hacia no pequeno es- 
tmgo en los pueblos de los indios. Harto sentimos no podernos de- 
leoer con la relacion de los particulares frutos do estas fervorosas es- 
pedioiones de que estftn Uenas nuestras anuas, porque no crezca & in- 
manaoa yoliimenes esta historia. Al mismo tiempo que estos santifi- 
eaban los pueblos de la didcesis de Mexico, treinta compaiieros, bajo 
la oonducta del padre Nicol&s Amaya, navegaban el Oc^ano. Salie- 
ron de Cldiz en un solo navio, poca esfera para el ccio de tantos ope- 
rarios. La Providencia dispuso que haciendo mucha agua la nao, hu- 
bieaen de repartirse entre los demas barcos que componian la flota. 
Aunque en todos los navlos ejercitaron con grande utilidad todos sus 
miniflterios, y edificaron mucho con los ejemplos dc su vida rcligiosa, 
fu6 mas notable el provccho del barco llamado la Beatriz por un fspe- 



— 80— 

oial 8UC680 con que el cielo se deolar6 en su ikvor. F^m^mu^ pqriii* 
de Europa. ^^ ^^^ general ocho padrea 1 eete navio; pt ro kubievcNi de . piMff pm 
la monjficacion de que ni el capitaDf ni el pilotO:y pttiagenNi q«6Ma 
lecibirloa & au bordo* con el preteato de la eatreches del buqoe. Vw 
padrea repreaentaron humildementa que elloa ae alojaiioa muj gaila» 
aoa oon loa grumetes. y geotea de mar, y en nada perjodicariaa 4 ka 
paaageros. £n fiierza de eata modeata repreaeotaekMi aa xiiidid^ y la 
mayoc parte de loa miaioneroa eotraroa ea el bareo* Solo el pilaM^ 
ae obatinaba en oegarlea el paaage, vomitando votoa y Uaaftqaiaaw 
eacandaliqaban aun k geate no muy deaacoatunbfada i eate lei i g»B gti < 
No blaafemd aquel impio impunemente laigo tiempo* Al ina tm tefm 
loa padrea todoa aubieron al navio, uaa repentina apQplpgia. aetaNOfH 
gi6 i aquel miaerable y dentro de ouatro diaa lo aoab69 ain babe» Mb 
la Knenor aeiial de penitenoia, oi aun de aentido, i peaajr do laa mM 99^ 
quiaitaa diligenciaa y do la contumaaaiatenpiai qve eon eetio ofiniP im 
caridad le pagaron lo muoho quo loa babU ultsajado* A I09 11 4l 
setboabre tomaron puerto en San Juan de Ul<ia« y el padre NicoMa 
de Amaya luego que \\eg6 4 M^aioo ioBa6 aobre n el ff>Viemci ^ bi 
provineia. Poco deapuea de au Uegada ae fundi^ en la Cml FtqAa 
Hjm congregaoion 6 herroandad con el tltulo de Puriaima Cooepoipti 
Cmigregacion para solo aacerdotes. Ocbenta piadoaoa ecleaLlatiooa dioioa deada 
Qina. luego su nombre, y cetebraron su priiaera funcion el dia 8 de 



bre. El Illmo. Sr^ D* Juan de la Serna, que eataba fiiera da M^xioa 
en la visita de su du5ceaiay eacvibi6 4 la venerable (^ngregacion eaat 
tea Urminos: „De la fundacion de la aanta congvegacioa be recabU^ 
Qivicbo consueloy y con ^1 be concebido ficmea eaperanzaa de que bn 
de scr aervido muebo auesUro Seiior con taxi aanta iBatiiucioa^ y quft 
en la refbrmacion del clero y estado ecle8i4atiGo ban de. aer grnirina 
loa fervorea que Dioa h^ 4 esa aaala coogregacion, para ouyo aei»i 
centamiento acudir^ con la aficion y guato que el tiempo. iBoaliir4i^ 
En efectoy venido 4 Mexico au ibiaUiauQa, fuaatia. |aa nma 4a Im 
semanas 4 loa ejercicioa de la coagregacion, y logr6 con su aut^fidM 
un gran lustre. 
Mition 4 Gra- J)q,\ colegio de Guatemala ae emprendi^ eate auo i^^ utillain^ yii-r 
sion 4 instanciaa del conde de la Qomeiay presid^nte de ^quelli^ laaik 
uudiencia, 4 laa prqvincias de Nicar4gu^ que eran ti^nbieix de su ji^ 
i-isdiccion. El camino es mas de cieoto y voiate leg^aai que emprao- 
Hio gustosisimo cl padre Pedro dc Contrcra8» sygeto de grandoa talea* 



-^81 -r. 

Um y DMkl^i cKgftnMi9lo.aai, para e^ta eapecie de iuinidtorio«. £1 pre- 
aidente habia dado anticipado aviso de sn marcha 6 la ciudad do Gra< 
nii^ qu^ b e^>eral^ qpp impaci^cia. £1 IlJroo. Sr. D. Pedro do 
Vill%&9ll)i obiapQde.aquella di^cesU, ]e hoaped6 en up puebjo vccino 
i la oapitu) y Iq detuvo ^roa dia^ tratando asuatos pert^necientos al 
lliaii de fiia ov^aa. Ma^ifiMU) ua gnmd^ y muy aptiguo deaeo de 
qw fiw^apQ 4A ^iie). p^« y no sp qued6 en splaa palabraa como dea- 
pti^ yewVKMf., AvisfiiMlo ^ au i^eaia de la llegada del padre, maodd 
pfOOtpmi^epte ^rdeqi da que predicase en su catedral iodo^ Ipa sermo-. 
^mdelapr^ximacDafefimaty no a»tiafecbo cpa demosiracionea de 
tpiift9 apueoioi im\6. gn^d^ip^nte al miaion^io & que pawae i bospe- 
dame m au mifimo palaob* Eate bonor no pudo admitir el padre, que 
iflfiNi \k Ipable ooatuml^fe de nuestsoa mayorea, no quiao maa aloja. 
lOtfcil^. que el fay^apttal* Lo primero aoept6 con gu9U> predicando en 
bit enta d^ ri tpdoa loa dowingoa y vieinQa de ouaresma, y cuatro diaa de 
b^ Ma^Hia aa,iita, coa tan eatraocdinario gufto, coaourao, ooomocion y 
dociJJdadi del pueblo 4 aua aantoa conaejpa, cuanta era la ao^ptacion 
omaque lo babiaa recibido. Detuviere* al padro aua mu^bos dia^ dea< 
puoi de la euaroana, h^i^ndole una piadoaa viol^nQi^ para qMP 9P de- 
jaaa la chidad en que tanto ihiU) babia beobos y podriA ba,^^' mvcbo 
SUM coo el tiempo. Sin ettbarg^i si^ndole iorzoao ob^d^oer, hubi^on 
4e dearie ^dir no m gi»9d^ dok^r, aunque cpn 1^ ^peranafi de voWei 
al uio B^guieate, para el coal epparaVan poder dar asiei^to 4 1^. faada* 
cioii da un colegkk Lo que no pudo conaeguirae pov eal^acea eo 1^ 
eiudad de Ghranada, ae logr6 felizmente eo Zaoatecaa per la UberaUdad 
del nryieatiiB de campo D. Yioento Saldivar y Mendosa, eaballeco del 
4ffden 4a Santiago, paoificadoi y capitan general que babia sidp. de 
aquella provincia, y ub0 de aua primeroa pobladorea* Era muy aati- 
guD eo eale noble y piadoao oabt^levo el aiecto & la Compania de Je- 
au9 y el deaeo.de fui^dar un oolegio en aquelia ciudad* Le acaib^ de 
feaohrer el ejemplo de au aobiliaima eapoaa Dona Ana de Vanueliaa, 
que pooo antaa babia deiado en au testameoto el quinto de sua. bienea 
para la fondacion cb eate oolegio. Siguiendo el maeatre de campo ua 
tan piadoao ejemplo anadid al dicbo l^gado otraa cantidadea baata la 
BUma de veintiaiete mil cuatcocientoa y ua peaoa, loa ocbo mil para la 
fidnica de la igleaia y el reato para fondoa de que ae ausientaae la re- 
ligipaa eomunidad, y que ae emplearon poi; su direcoion en laa hacien- 
das de Siencguilla. Contribuy6 fucra dc eso para otras muchas obras 



—82— 

para adorno de la iglesia* eo torre* retablos j alganat 0tra« alhaju 
para el servicio de los altares. 
PrincipioB do Dejamos muchos otros menores sucesos aonque de graoda edifioi* 

la subleyacion t* • y tii « ^*a 

de lo8 tcpc- ^^^° P^"'^ refenr el mas notable de este aao, y en que sera preciso to- 
huanes. ear ligeramente cosas que por si mismas merecian una particular hit* 

toria. Las misiones de los tepehuanes habian gozado hasta alU da um 
profunda paz. En los pueblos del Zape, de Santa Catarina y Fipftti- 
quiaro con la religion habia entrado la policfa y cultivo en los trageiy 
en las casas y gobiemo de las familias. £ntre ellos j los espandes 
de los reales y haciendas vecinas, florecia un trato y coroercio moj 
franco y provechoso. Na se les oia quejar de la violencia 6 vol trata 
de los mineros: habian levantado bellas iglesias* & que coocurrian 4 li 
doctrina, misa y procesiones. Par otra parte, concluida la paz antra 
los conchos y el cacique Tucumudagui no tcnian los padres motivo al* 
guno de sobresalto. Sin embargo, no se habia aun estinguido antartp 
mente la mala raza de los hechiceros. Algunos de estos, persagoidos 
de la justicia y de los padres, se habian refugiado & otros pueblos de 
gentiles y entre los alzados cahuametos. Desde fin del ano antecadan* 
te, asistiendo un indio lagunero & un baile de tepehuanes, uno da astoSf 
de mucha autoridad y canas, le di6 un arco muy fuerte y adomado, di- 
ci^ndole que era de un gran senor que se habia aparecido en diyanas 
formas, y que vendria del Oriente 4 dar muerte t todos los padras y 
espanoles. Otro levant6 un idolo en el pueblo de Tenerapa qua daek 
venia & librar k su nacion de aquella nueva ley que habian introdudda 
los padres, y cerrar para siempre el paso 4 los estrangeros* Traiales 
el ejempio de dos indios y una india, llamados Lucas, Sebastian y Jos- 
tina, & quienes por no querer apartarse de sus errores habia tragado vi* 
vos la tierra. Aparecia en diversas edades, unas voces resplandaciaiH 
te con arco y flechas en las manos, y en fuerza de sus encantos se da- 
cia haber aparecido un muorto sobre el mismo sepulcro, y dicho & los 
presentes que breve volveria su dios & aquella tierra, y ^1 resucitaiia j 
se casaria de nuevo. £n medio de estas sediciosas conversaciones sa 
comenz6 & formar una horrible conspiracion que guardaron con un ta- 
nacisimo silencio. £s verdad que los padres habian conocido an alios 
roucha tibieza en los cjercicios de piedad, y una cierta aversion y das* 
pego &cia sus parsonas, que no pudo menos de notar el padra An- 
dres Perez en pocos dias que estuvo en Pap&tzquiaro de paso para 
Mexico. 



Lm coBJundoa detomuDaron qultarse la miscara y coer aobre lo^ Ho«tilidtd« 
padres j eap^oles el dia 21 de noviembre, dedicado i la Presentacion ^i,,, j Aioto. 
de la Viigea SantiBima, para el que se preparaba una gran fiesta en la ™'*=9' 7 ™^ 
igleaia del Zape ea la colocacion de una bellUima esl&tua, que pcco Henundode 
flntea se habia tnido de Mexico. La ocaaioa no podia aer mas opor- ^°'>"- 
tuna; sin embaigo, la codicia de una irria cargada de ropas quo ba- 
faiaii visto eatrar en Santa Catariaa, les bizo apresurer el rompimiento 
eo este pueblo, & quien siguieron luego los demia de la naciou. £n 
sTedO) mitfrcolfla per la maneoa, 16 de noviembre, comenzaron las 
bostilidades con el robo de las mercadurias y muerte del padre Hernan- 
do de Tobar; Este rervoroso jesuita habia llegado alii de Culiac&n el 
dia intes. Los iodios le recibicron con una traidora benignidadi y fi la 
iiMi5«ni» cuando ja se habia puesto en marcha para seguir bu viage, 
le aalieron al camino. Hicieron preaa en til estendiendo su c61eni & 
todoa Ins predicadorea del Evaogelio, sun los que no habian sido bus 
BunutRHi Este que ea Santo, (decian todos blasfemando) veremos si 
lo resDcita su Dioa 6 lo libra de nuestraa manos. iQu^ piensan estos 
que no bay sino ensenar Padre nuestro que estis en los cielos, y Dios 
Ifl salve HariaT A estas razonea el celoao sacerdote no pudo menos 
que volver por la honra de de Dios, y reprenderles su apoatasfa. La 
reapuesta futi una lanzada en el pecho con que niuri6 dentro de pono, 
iavocando con gnmde afecto al Senor por quien moria. Un indio me- 
xicano Ilaroado Juan Francisco, & quien tenian preso los lepebuanes, 
tiii tesligo de su muerte, y libre depuBo lo dicho coo juramento en 
Gnadiana. Alonao Crespo, espaiiDl que acompaSaba al padre, dejan- 
do la rticua que conducia, bc acogi6 6 la estancta de Atotoailco, don- 
de balld congregados algunos cBpauoIes, y al padre Fr. Pedro Gutier- 
rez, religioso de 8, Francisco, resistieion estoa algun ticmpo 6. la mul- 
titud de indioa que vino luego & cercarlos. £1 religioBO, que sali6 i. 
persuadirlos con un cmcifijo en las manos, tuvo por recompensa de au 
caridad una prociosa muerte alravesado de una flecha en el esttimago. 
De los dem&s solo eacaparon Lucas Benites, escondido en una chime- 
nea, y Criatdbal Martinez de Hurdaide, hijo del capitan de' Sinaloa, & 
quien preseTv6 un indio, agradecido de ioa buenoB servicios de su 
padre. 

Mientras esto pasaba en Atotonilco, una cuadrilla de tepehuanes en ^ ^?^' 
el pueblo de Guatimap^ scometi6 itreintaeepanoles que se habian he- qniuoijmiMr 
cbo fliertea en uoacaaa. Estaban ya t. punto de rendirsey eaporimen- ^j^^|" 



— 84-* 

tar ioila la irihumadidad de aqUellos b&rbarosi cuandl) itOBBO ilittLiMiia- 
da de caballos que pacia en la eampinri, cspaiitAdia tOtnd itiBk wpar 
lugar. Lob sitiadd^es, creyendo qiie fu6iie algunti partida de c^fiiiSdes, 
huyeron ft gran prisa, y los aitiadoa e8ca|)«ttm tdttiaiido luego el canli- 
no de Guadiann, HcTando 6 aquella ciudad la desolacibn y el eB^siitOi 
En Pap&tzquiaro el pueblo principal de la nacion, con la notlda qpt wt 
habia tcnido por la muerte de tres indios fieles y de iinoB miBteritttoi 
embozados, habliEi dado 6tden el teniente que se t^cogiesen todOB & li 
iglesia. El mismo dia que en Satata Catarina dierbh muerte ftl piube 
Hernando de Tobar« entraron en Santiago ddscientos indios bien aram* 
do9, y dospues de cometidas en una bermita Tecina, en las cttoas j en 
lascruoes y cosas santas que hallabab, las Hccibnefl fthas ihdigtmsy ptt- 
sieron cetco 6 la igleaia en que estbban tntnbien los dos padi^ Dii^ 
de Orom^o y Bernardo de Cisneros. . Los sitiadas teststierdn dos din 
apagando el fuego que diversas ocasiones prendleton & las puertai, de- 
fendi^ndose de las flechas y matandb tambien algunos tepehtiliiiita. 
Estos, temiendo que a los espafloles viniese socoito de Guadtdim, d%lh 
de sabian baber eiiviado ya aviso, legraron con la astUcia \o qne lUsno 
no habrian <ion la fuerza consegnido tan presto^ Mandartm deciri 
los sitiados que se apiadaban de ellos, y que los dejariah salir con ^ 
da cbmo dejasen las armas. Estos, por medio de otrb ind»o« reftpoA^ 
didron que no querian sine salir do alli^ que les dejafian atis etfiliSy 
tierras y ganados, y solo marebarian con sin familtas -A GtkafiaiiB. 
ACeptarbn gustosamente los p^rfidos tepefauanes. Los espailoles ftr» 
mando como una dovota procesion comensaron ft salir de la igtesia. 
Los enemigos quo los cercaban por uno y otro lado, repHmiekxtal^^Mi^ 
furor por algunos pocos instantes para que acabasen todos de -miUr* 
Cerraba la procesion el padre Bernardo- de CiineTos, Uevando M wdf 
manos el Santisimo Sacramento, que 6 por mayor consuelo dia los fie^ 
les, 6 por la confianza que tenian en el socorro ds Guidiaila, 6 |M 
inadvertencia en un caso tan repentino, habia dejado de donsuffiir. 
Accion que ni podemos disoulpar enteramehfe hi querriamos oondMlf; 
del todo. Llegando el padre con el Divinlsimo ft la mttad del cemeil- 
terio, y pareci6ndole que en aquel lucido iriterraTo de du fiurdr daiiaa 
oidos ft sus exhortaciones y prudentes consejos, comenz6 ft peristta- 
dtrles se sosegasen. En este misroo instante, como si las palabru de- 
su celoso pastor fueran senal de acometer, con una furia iAfemal caf« 
garon sobrc aquoUa tropa inoccntc. Hombres, mugeres y niA<y9, sifi. 









— 85— 

dtflluicioii- de edad ifi aeto> todo oedia' k su.furor. Cou lauzaa de pa(o 

M Bnsil, con flochoSfOODimaeatiasy y con espadas y hachas que 

habioB toifaadoUi^a espnnolea^ malmbsiif disBtroaaban y arrastrai^a 

siU'rMistenctaalgafHU/Alpadip'DiftgOkdeOrozco atraveavon cob 

iiaala»ta''y kd^bartolDteungolpe: de mapiaa^^ ,'AJ. padre Ci^neroa 

aiT^baMoti id^ laa maJbrnt araoafbimo! ouoBpot '^eh Benv* Y'^o^ parcce 

qa«iO'daJBvbn:doii ¥ifl4:atgBnp9'iii8t^tept aipo. pasit que > luvieaa qua 

aeolat loa uhiagea qbe:lUBeiib.>6|nBn.'adorahle Efidcoter." Afrojaroaa^ 

aiHi]o'la»|MS9tia8rpi9iiroiilaft-.y>bfiiMBanae •dnreilas eaa pl.^iayar .ea- 

alhM> >niiAia|pb aaiaodo'debipadfe eaira^ochojiBdioai Id' levtetaroa- on 

altak miaaltrvaquar 6t^:de!ipari^v4.'f asle ia atxavea^. pbr-junto al hoinbro 

tna flacha. ' Eaestalaaiado^repitieiidb^el padra aob eataapala^- 

i» Hacadf hijosjDiD8» dp inl.Ui;tqu/^ quiaillw% y didiaMo elloa eon 

^■a fani o, Jieai tiiWt i adttaettin: y jotraa pakdbraa ^ Ia:miaai le: eatendie- 

wnpto n Iwaaoa eafonna.^ crue^ y q^>oon'iuia:faablia la abridel cuer^ 

p».<|a aw jio 4iiiadH>yeon''qtt9 cbnsuih^ibaholocauaCo el S^cvoroao 



.J '; 



• Ba l9'4<***W*V'^<>(°P>^^^i®'^^ f^ ^^ igfesiAt solo seia pudieron En ei 2ape, y 
Iftcataifl^ daf ftirar d& loa teOBhuanea y sisuierop al camiao de Gua- muertedecin- 
dnoML. ■ Foea aaUa de li«gar ft la Sau^eds encontraron con el capitan 
HafCiQeadd'OliiniSy^ifie venia ft-lsu socprro: volvi6 atrfts & conducir-^ 
laa con algnaaa otraa tcopaa de ibgiUvoa que sa lea babia juntadp 4^ 
laa^puabloa yicafnpoa 'vecM<tt.' En hi Saaoeda, dos indiostepebaa- 
na«, cfdyandb qua ya %1K ^oma en loa demas •puaU90 no habria queda* 
d&aoA-vida aapaiiol'algunoy seibtfn entvaado por laa caaaa para apro^ 
TiaclMvae ^e Joa d^pojoa* > Presos y piiestoB (i tormanto, oonfpsaroa 
qiw al imanto- cm apaHar aun la^nii8iha,oiijidad'da.Ikimngo, y an pfaci 
to pbeo faM paiii quel lo cualplieican. Bii el Zapa 6 paeblo> de^S. lg« 
nacior'al miaaso-tiampa qua en Fapitaquiarovdieft y noeVe espaSoiaa 
^M con HMada 8eaaBtanag?oa^9olavo»^'habien.'>vahtdo ft; pfevenir-la 
laaAi del dia 2^1 V y- onatra pa4l«a nuaioneroB qua -ae iMibian coQg*ega« 
^c^ooa^alauamb piado8ode«%aio^itteron otraa^tantas^vfctktt da au 
tal^gtoby dalfanif'da'loa.apdgialaf. Dos de alios, que fueron los 
fndv^Laiad[a3llaveayJ^atidel'yatae> marieron el HiismQ dia 18. 
I;cii.padre8 Joan Foate y O^ndaimo de Moranta al siguiente dia 10 en 
^1 eanlno parael'^nieblo. t Sn el mismo dia .acab6 gloriosameato el 
padre Herhkuido de Santar^ii en el lugar ide Tenexapa de camijao para 
%rf-paeribdo*B.'Ignatio. Queriendo oo Toiicxapa deieiicrse ft decir 

TOMO II. 12 



— 86 — 

niiM, vi6 la iglesia doslrozada y vacto de fooCes d lug&r. Le 
eaiio mucho dolor; pero no imagind que fneflo general el aimmientor 
ni quirto el Soilor que lo alcansaaen varioa correoa que lo habiA mt* 
viado el padre Andrea Tatino* au antiguo compauero* Tqbi6 el ea- 
mliio para Guadiana* y al pasar un arroyo Bkiti6:el tropel cle loe tm* 
migoa que con grande algazara lo arrogaron en tierra« SI padret'cen 
au aaoAtunibrada dulzura, les pregunt6« qu6 mal lea habia becho* Bea^ 
pimdiiiroule oon un golpe de macana que le abri6 kcabesab £1 padie 
AdreN l^opoBi eon el ayiao opoituno que ae le did, tuvo lugar.iieie> 
liraran al Real de minaa de Indelid. £l-dealde mayor -D* JiianjdeAl* 
vaar nutluioao de lo lucedido en los pueUoa dtt tepehuanea, paad 1m« 
go eon doee aoMadoa al Zape, reconookS 4 la luz de la lona lea cmr* 
puM luunrlfMi de loa eapafiolea y la igleoia quemada: no tenienda dUf 
que kaceri y temiendo i|ue ae dejaaen caer loa rebeldea aobre el Beal 
do Uimnaaevii volvM allA con diligencia. • £n eleamioo tarieren; qaa 
kulVir algunaa deacargaa de flechas, de que fueron Iwridoa algnooat pa? 
ro ninguno de riosgo. Al capitan mataron el caballo. LaifiddidaA 
dn un indio niexicano le provey6 de otro en que proaeguir la jorntfa. 
Kii Duanaaovi le acogieron todoa & la igleaia, en que reaietieitMi 'v^ 
IcToaaineiile i los tepehuanest y loa obligaron & daar el< oerco .cod 
uiuerlea do muohoa de loa suyoa. La client que ne. hafaian podMa 
ttpagar en la aangre de los espaSolea, la deafogaron coaira laa 



y oAoinas de las minas que dnasaron impunemenioi y hubienm 
bade con iodo el gobierno de Nueva Vizcaya y aun de toda la Ami* 
rica, si Dios no kubiese cortado sua pesos atrevido»« £nlre loa aoa* 
xees que doctrinaba el padre Andres Tutino halld que en pueUo de 
Coapa, el maa vecino & loa tepehuanea» doa caciquea habiui oomBtt^ 
zadoi sembrar rumorea aediciosos y trataban de unirae oon loa iivp^r 
huanes. £1 misionero did aviso i D« Bartolom^ Sdarest capitan del 
iMi'lluimet. ^ ^^ ^® ^^^ Hip6Uto, que oon increible celeridad, oaminadaa en «ma 
noche y medio dia mas de eincuenta leguas,^ yiao & au }K>corro«: j GoUh 
curri6 iambien el padre Pedro Gravina, mis&oaerD de loa tiiimeaioe^ 
noticias iguabmente fintales de los puebloa que doctrinaba, £lcapi||n 
en Coapa hizo justicia de los dos caciqued que ae /supo baber dttdp 
socorro & los apdstatas. Csta ejecudon acabd de ftjar lot Animoe AoO- 
tuanies de los acaxees que no habian aon perdido todo el hoorrorA 'la 
sacrilega conducta de los tepehuanes. £1 padre Pedlo-'Graviiui vol> 
vio a sus xiximcs a cnlrarse en los pcligroe por estar esta na^on mas 



—87— 

dMlarada aun que lo> acaxeoa. Algiinos ilc elloii enlraron & los pii^- 
Uo> da au misma ntcian dondo so hallaban loa padres, que hubioraii 
•in diida rauerto i lua monos & no haberee reiinido con tiempo i Snii 
Hipdiilo. Quemaron la iglesia, letablos y ornainentas, aunque no (an 
impunemenle que no lea siguieran el aleance muchos de aquelloa puC' 
Moa en quieaes florecia aun la verda6era joligion. No moslrarou 
BMiMM fidelidad y coostancia los de S&n Hip6lito vivaraente aolicita- 
4w de loa tepehjanes y de los auyos. 8u respuesta fu4 que etioa no 
^Mm Kcibida mal de loa padres, y que habian eido bautizados por 
•I pwlre Santar^n. 

Da loB xiximee pas6 fi&cilmenls el eoDlagici al Real de Topta. Al- Dd Km] t, 
goiKM seificioeoB, aliadoa con loa tepebuanea, determinaran para el "'*P^- 
Ar& Reyea del ana aiguiente dar aobre-el preaidio y deahacsrae de 
kiafndraa Juan Acacio y Juan de Alvarez qua 1m doctrinaban. £1 j^^^ ^ jg^ 
afbu da aquella guarnicion oon la noticia que habia tenido dias an- 
IM^ hsbia paealo el lugar fuera de inaulto, y eata mina hiibo de reven- 
M* eoatn loa mismoa que la forjaban, proaoa y ajuaticiadoa lui gt&a 
dt h cOBBpiraclon. Loa tepebuanea mat deapachadoa de aqul paaa- 
lOB ft loa puebloa de Tecliobuapa y Garantapa, en que fueron bien re> 
dbidoa, 6 por coirupcion, 6 por temor de aua moradorea. Loa padraa 
IKc^ da Acevedo y Gaapar ds N&jen aa habian por 6rden de la obe- 
dtencia retirado & Sinaloa; pero paaando algunoa dias aia novedad an 
na poabloa determinaron reatihiirse, bien que con la eacolta de aeia 
aoUadoa y aesenta indioa amigos que lea obligA i llevar couaigo el 
prodw ito capilan Hurdaide. Hand6 tambien &bricar un foitin en «l 
yodilo i qoe pudieee acogerae la guamicion, y no aatiafecho aun de 
loa sidioa por bnberae aabido que algunoa habian aeguida i. loa (epo> 
m A Santiago, y que Mroa habian intenlado dat la muerta i. aua 
I, intantd prober au fidelidad mandando que acometiesaB i loa 
n ae aabia eatar en algunoa ranchoa recinoa. Loa ser- 
■ on nAntero de ciento y treinta acomotieron repentinaxieiite k loa 
ETOiao aer ava a l iadoa, los pusieroa en fuga, dieron muerle 4 
y Tolvwron con aus cabezaa y con una muger priaionera, por 
^ian aa anpo que no eoperabon aino un buevo refueno de genia para 
our aobra lodas laa pobladonea de aquellas aenaniaa. Aaf por el 
■idid del aabto c apitan, 6 ae declararon 6 ee hicieron enemigoa aque- 
Use poaUos, f M pudo por algun mas tiempo conlar aobra an fideli- 
dal ■e^j^uaeote. 



— 88 — 

Ti'Ii^rro dc bll alrevJiniciUo de los ap6statail no bc limilaba aoltmeote 4 kM p^ 

<'iinrliana. 



qikfnos pueblos y familias dc cspoitdles.' S^ supo despues que \ 
pu6l>Io d(;l Tunal, dos leguas distantes de Guadiana, y algunte 'olrOi 
cdinarcanos debhin sorprcndor' )a oiudad ^1 mbmo tiempo que los W- 
pchuaties ten sas puoblos acoihetreran 6 los padres y vecinos el diaSl 
de boviembre. La codicia de los de- Santa Catarina aiiCicipaiid« hi 
bbstilidades rompid estas medidas* y salv6 & la. capital. ' Avkadoi dt 
los fugitivos de Pap4tzquiaro, procuraron pdnerse en esftado de AtSs^ 
sftt formando fosos y trincheras,. j cerraiido iasoalleay aveaidu. 
Trabajaban en cstas obras publicas algunos indios-dei •Tunalt* 4 bt 
^ales '4iiy6 decir aft Migioso de San Juan de Dies: n'Opdaxm hoyfn' 
say que mnfiaaa lo vereis." Esia voz, junta con oiroa peqneiio%.ii|di* 
cios hizo que los arrestas^n.. Procediase 4 fuerza de tormeolDflrlLJbi- 
Aarles eonfesioDf'cdando repentioaoftentet ^in Aber de .doodo' ^ con 
qu^ roothro, s^ 8olt6 la toz qoe Yctaian . on tropa 4 la ciudad loa in^MWi 
y quo habian ya mtierto en las 'Ceh:dnia9 4 algunos o s p aSo lr s. - IfS 
mugeres y niaoa He acogieron 4 las igtesiasy los hombres conieBOO^ 4 
las amuu; Los soldadoa que guardaben los prcsos, .creyendo tepsr 
ya el eineniiga s<^nre los brazoe, les entran ias'.dagas porlos pechos. 
For toda la ciudad so conia con un terror p4aicOy aunque en 
pdrte seliaUbban los lepehuanes. Entire los indies lie kwpucbloa 
naMuios 8eliallah>n mudbosf de sus pefftrechM*'de guena» y / mcM U 
deun cacique una corona de rica plumecia para jurawa rey de Goa- 
diaaa. £ste y otros caciqued y goberdadores de* lee- puebloa pa g pt a n 
am la vida, puestos en bbrieas airodMor de la ciudad. Lifoffmado d 
tirey, nuindd que de las dos'cajas r^es de Guadiana y Zacatacatfae 
dieeo todd el dbkero accesario paia la gueffta,que coor coosuka da ks 
mas grtrea te6logo* yjunscoBsultosi' se decked 4 los apbetataa. £a> 
toetaalD se cogi6 en DuraDg^ana cspia* y puesCo en torsentoav dacla- 
t6 que los de Pap4tzquia£0 y otroe co ufi rier a das eslaban ya 4d(i|i k- 
gaas de la dndad* y qoe traian par eapilaai un ibdio Uamado P^ia, 
el que con fidsas pfcunesas de pea habia hecbo salir en Staliago 4 Jes 
padrea y espanoles de la iglesia. Con esta- notkia* y 6rdanasjfaP 
habian ya ttegado de Mexico* movi6 at go b c i n adu r D. Gaapar de;AI- 
Tear con setenia 6 poco niiSnos soldadoa^espa&Qles 'y dsDto y veiale 
indies amigos 4cia los reales de minas de Gaaoazevi, de lBdUii£;yla- 
gares vecioos. Al montar la cuesta que llaman del Crafeow turo q«p 
sostener un tuerte ataque de los indios. que con una oube 41 fle^as 



am peuascos c]iic haoiun rodur Ucftlc tu ciiiiibrc', prootiraban impi'ilir 
xufaida, que sin ciubargo so vrncii'i sin niiicrlc nlgnua de iiiic>Mra jinr- 
i En lit nma sc hnllaron los coduvGrex dc 1). Pi^dro Kendon, rcgidor K;.]h lUci 
Gitadiana. y do Fr. Sebastian Moiitano, religioao dominico, que dcs- "j^' -"]"" 
im do dos moscB consenaba aim la sangre frcsca en algunaa paries npat^miaK. 
Icuerpoy cxhaloba iiaasuavo fragaaeia. El dia 14 dc cncro Ho- 
I el gobemador & Guanazevi, que ball6 todo cuosumido al fucgo 
an^ 1& jglesia, en 4]ae se liabian encei-rado Ian veciiloS y fortiBcado 
■Bto perioilia et ticmpo. Dejando soeorrido csle sitio y abastecidn 
^flTwea do guerra y de boca, deterinin6 puar adelaDtu & rubornii 
'■6*m. ■■ ■ 

I!tmdi6 an- paqueuo cjdreito en dos (rozos, velnlicinco soldodos y se- 
■t»wduM anugoedi6alcapitffnMo[itaiIo,yelcotiVeitatuietey Irein- 
^^ Joe concboa •ali6 & buscar al enetnlgb. Loa dos c:impos debian 
VtfUao en cl Zape para el dia 28 de enero. £1 captlan Montauo ta- 
ct h fntuoa da haoer ptisiooaro & un iodlo principal llamado bijo d^I 
idfiM de Saota Catarina, per doude habia comenaado \tc Adicim). 
IdBf Inert de 1m indiaa de Siaaloai dec)«r6 por cdmplices enlacoda- 
qwion itodoa loe demas desde Guadiaoa para el Norte: Veriaa pat- 
k» do iudioa que »e cncontraban per los caminos citabaa para San- 
ifpt dO)Papil2quiaro, y d^ajtarecian Con adtnirable'velocidld. Jnnfda 
L.*l Zape para«l dtaaenalardo los .doa trozoi, ae hizo ju>li<!ia-eQ el 
leiqiie [maioaoro> ' 3e4iallen>il lea cuorpos de trei&ta.esparialeB eii- 
■ jmsbrea, mugeraa y niiioa; y como aerantd indids, todos boca aba- 
iv-i^BV-M creyu sei "algiiDa'aupenticiDaa ceremonia' de ios bUbarMi 
pwlo h*n obaervado otroaautoroa de lea nwradorea de la Flbnda. 
iM nmnrfTT ■1° loB padres Juan del Valte, Luis de Alavez; Jdan Fmi- 
^^ Gvn^ino de Horanta.ae hallaioa entarOB, y fresca aun la aaogro 
ktaalieridan Elgobenador.despueadehiiber dado &1oh eueAiigtis 
IgHAB «iwtosi aunque sin nwyor frulo. diti la ^-iielta & Guadiana tn- 
■ndo ccoaigo los cuerpos de lo« cuatro jcsuilae. Paaando por SaOla 
i^BriBadeapaohd i los ' capitanos Cristobal de Ontiveros y MmlaSo 
19c divenas nuobos, hho'buscar cuidadDsameiAe el cad&ter del padre 
fafHn t^Jft da tavat, i}iie no pudo encontrarse. Los dos oapltanes con 
\m JujlM-nmrntrtn nnf fntrtf-rr diferentes partidas de ochenM y cien 
■dkM qus nuaca tUvieroD valordc haetVles frente> De Sfcnta Cat&ti- 
la varchd el goberoador para Atotouilco. El enemigo te aali^ alen- 
timrtrtycon baitantc usndia y rc}<oliicion. Vcninn capitanendos dc un 



-90— 

mestizo ladino Ilainado Mutco Conclas y do otros muchos criadoi dt 
c<tpariolos que sc los habian agregado con el omor de la Ubertad j co- 
dicia del pillage. De los caciques principales era udo D. Pablo. £■- 
tc y otros trece do los mas atrevidos quedaron sobre el eampo 4 hi 
primeras descargas, y se hicieron algunos prisioneros; los demas senl- 
\*mron por la fuga. Uno de los presos declare que todo el bagage 4s 
los apbstatas, sus mugeres 6 hijos estaban en Tenexapa, donde tsnin 
un famoso idolo, que las habia prometido la victoria 6 incilaido 4 k rs- 
belion. £1 ej^rcito habit caminado aquel dia cinco leguas, j luatatl 
dicz basta Tenexapa; sin embargo, los soldados mismos, olTidados-A 
su cansancio, pedian que se les llevara al encmigo. £1 gobenHriir, 
tomando cincucnta soldados y sesenta indios aliados, la flor de sa ga- 
te, acompanado del capitan Juan de Pordejuela se morid paraTeBeiip 
pa & las sietc de la noche del dia 12 de febrero. A la maiiaiMi mamA' 
ci6 sobre el pueblo, y aunquo no fu^ tan eo silencio la mardia qoe'li 
la hubiesen sentido los b&rbaros y procuredo retirarse 4 los beeq ii eib 
sin embargo quedaron aun muchos al amparo de sus hijos j mogem. 
Se acometi6 por varias partes al pueblo: rourieron treinta de los tepe- 
huanes; quedaron prisioueros entre hombres, 'mugeres y nifioe nas dt 
doscientas y veinte personas. Aqui se hallaron dos niiias espafiolMi 
hijas de D. Juan de Castilla, teniente de Papitzquiaro, que habia ibmi^ 
to en el ataque el dia 18, y algunas otras negras y molataa criadaa ds 
los espauoles, ciento y cincuenta cabalgadurasy fusiles, cotaa j otias 
muchas alhajas de valor de mas de mil y quinientoe pesos* Ne pa- 
diendo seguir el alcance k los fugitives se tom6 la mareha por Santiifgai 
donde, como en Atotonilco, se did sepulture 6 loa muchos cadAvens 
que se hallaron sin poderse distinguir laspersooas* - Lea apdatatu tts 
osaron tener la campima, y el gobemador se parti6 para DnraBgo. 
En los pinos se le junt6 el capitan D, Sebastian de Oyarsabal eon 
cuarenta y cuatro soldados que enviaba en su socorro D. Franciaco 
de Ordifiola, y el capitan D. Heman Diaz con otra compania j do^ 
cientos indios amigos. Con este nuevo refuerzo y noticiaa de otraa 
paises que le venian de continues asaltos de los Tepehoanea dc|lend> 
n6 revolver sobre ellos sin entrar en la ciudad. Antes de partina 
entreg6 en la Sanceda al padre rector de Guadiana los cuatro coarpoa 
de los padres muertos en el Zape, que fueron recibidos con una aspa- 
cie de triunlb. Marchaban delante algunas companies de aoldadoat y 
al lado mas de treicientos iudios de 4 pi^ y de d caballo vestidos k aa 



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'♦T.r< 






^jg ^j r.,^ 






— 91 — 

nodoy y adoniados de su mas rica pluineria. £ntrc las aafvas dc Xrtn 
KiMadoa y repiquet de las campanas qucdaron depositaJoji en el con- 
viitode 8. Franciacoy en que al dia aiguiente, 7 dc marzo, se los can- 
A BUM muy solemne que ofici6 el reverendiaimo padre provincial Fr. 
Ima Gromez; y de allf fueron con el maa lucido acompananiiento, con- 
kieidos k nueatro (emplo, donde bajo el altar do nuestro muy santo pa- 
Ire Ifnacio ce lea di6 deoente sepulture, anotando sobre las cajas sua 
y el dia y ano de bus muertes. De las virtudes con que los 

el 8enor para unas muertes tan preciosas, y do otras particu- 
eirouiislanciaB, hablaremoa difusamente en el lugar maj propioi 
por major callar aqui donde se espera taoto y no so puode 
todo. 

lliifatfas que se hacian tan justamente estos honores 4 los despojos NuevM mot'. 
li ^qadloa miaionerost los tepehuanes y bus confederados en lugares ^<^^% wgun.' 
bm diatuites de la capital no dejaban de causar bastante inquictud. ^^ jomada del 
Loe cM Hesquital habian prendido fuego 6 Atotonilco, otro diatinto ^ 
iel qua keinoa oombrado, & ocho leguas de la villa del Nombre de 
Sba; £a la aierraf catnino de Cbiametlai habian muerto 4 algu- 
laa eapanolea enviadoa del gobemador coo tree mil pesos en ropa pa- 
a aacar de aqoella provinoia algunos indios- £n San Sebastian 
Haban con grande sobresaho aqnellos vecinos» y habian quemado en 
keaponeta la iglesia y convento de rcligiosos frauciscanos. El guber- 
Mdort-llevando consigo al padre Alonso de Valencia corri6 con inmen- 
o trabajo maa de doacientas leguas. Quit6 4 los encmigoa mucbo 
'pamio^ quemd sua sementeras, abraad sns pueblos, prendi6 miichas 
la aoa mogeres € hgos que no podiaa seguirlos on su contiauo movi- 
aieato, tom6 algimas espiaa que quisieron morir en los termentos 4n. 
Ba que quebrantar su obstinado sUencio. Lo ruidoso de la roarcba, 
jaa no podia ocultarse 4 los tepehuanes, y la esperanza de las aierraa 
M qae mochaa Tocea ae neceaitaban para bi^ eacaleraa de mano, fa- 
Foeaeian mudu> 4 loa alzados. Solo se vino 4 las manos con una par- 
jda de treiata de eUos. Una emboscada de nuestlros aliados los car- 
^ fiaiamante. Algunoa huyerooi, loa mas quedaron aobre el campo^ 
mra elloa un famoso cacique llamado Frandsco Cogozito* 4 quien ea 

de laa blasfemiaa que habia bomitado contra los santos y cosaa 
pclrmitid Dios queentre las muchas flechas de que se hall6 
irixado el cuerpo, tree puntas, atravesada la lengus, Ic salian por la 

Con eata viva fuerza de parte del gobemador D. Gaspar dc Al- 



— 92 — 

vcnr se habian cntkiqucciclu mucho Ulb fiwnas de lo** tepcbuapcsT y 
talt&doles tambivn muchas de las princip alea cabezia. . Ett esto^cir' 
cunstancias pareckS al padre Andrea. Lopes* ei Ooieo .minlsito 'd«-lw 
tcpehuanes, que copdo dyimosy habiaquedado pos vidii y ^eogidM i 
las minaa de Indeh^, pareci^t digo, k esteiimaioiMro gr^vement^ 
dolido de los descarrios de aquella& .Bua-amadaa- orejilh ^^! 
dar oidQ & sus proposicioiies de paz. No faabia aido ■ tut ■^gtinaral I** 
rebelion que no hubieaen quedado muchoa fieles &l)io» j ad t^y^'fw 
que sin embargo o| .temor de ser tratados cotoo o6«ipliceaM Ja>eip*» 
pirapio|i loahaoia andor fagitivofc • A aslMfpoviniediDi'de-iinibialiB 
anciaqat eiuri6 ^ 1 amoroso padre uona aalT^^ardia de^MlentidalrriHf 
y del gobemador & Guadiana. La India hizo su oficio con'fc.m^ti) 
ex%G^tud. Biendo coja y .enfenoa carnind-maaiii dotcqeatniiliiliM 
de -ranbheria enraneheriat lieviindo el pap^l y el diuitM'^l^adr^ Aa^ 
dr^ Lop«z, 4K>nno en prendaa de>' mi, verdaB;.- ,MuaJhoii de'los^^qiMitf 
habian (enido ^arte eh el mothi set n mepen idewde teego«q<» miA;'otMi 
quedanon en buena dispomcioD'tiara haeerlotoiuinioiAtlteB* -'l*aMM<^ 
senblante de las-oosas^en las'tmsMnea do Tapebuasieefrjfineil^del>«tfi» 
d6>16l7, que dejaremos en esta ahuacioii^iiparfandO'im Ittritb'KMr'ejM 
de tan tri8teeBpect6culot'para reoroaorloS'COtflit visla-^tf 4a mu6hii'-iiiie# 
^pie^prepafqba el Sefipr 6 sua obiWcui en-lbto AttiAoe eoafioes ito> W-' 
natoa« 

Doctrina dc Hemes hablado ya -en otra- partem db k'lHvneMta-'ygtterrera-iiacieB 
dLmnS^dll^^ toe yaquis, pobladores ikii gfwde'riode este'doiilbievr ^l^UtioK^ 
Rio Grande, dexwira quepaiten de^toda aquella provincia4 - BijimOfe QOBMdlao 
puesdeks entmdaade O. {Hegot Mmftinev de Hjirdaide haftiaD-^hi^ 
brado alianza, y dejado rafaMies y ^un pedido rmsioapi^os qublto^ 
se&asen la ley deT verdaiero DiosJ • Elespueed# convertid(»|'los. nah 
yo8 8u» visctnoe y suajantijgKoA enemigos, habiaft erecido mas; dc( Ma 
^Meoa y lmoian> tee mayegres «sfvorBea'|»op llevarie ii sua tMmftal'pfti 
dra.F^Miro Mendev; Alossoia aioa de ana ceiartaate idettdadiylbiv. 
vor en pedir ijridivtros^ baifti^tfdos yi, y i«pakidos>MQehos'4k4lloB-|io# 
M pueblos' antiguoa de cristSaftios^ ptfroci^ justd-Trg^soesdop «o» am 
vivas- ipstoicias, Por -setienibra del ano Ifthteeedent^ habia tlmidaiA 
M^sico el padre Andres P^mwz para ihipe<tar iM Sv. i-irey la»jjoeiu 
"^ias ne^csarias, que obtonidas con fadilidad, volVid (kir hi: ptimmQ^ia 
dcente ftrlo, y por i^ayb Aitf el primivotque eptr6'i :dqetriMip eMa-tili^ 
cien con .el padre Tonias B^silio. Ai;no de Yiaqui pueretou' ftor -nom^ 



— 93 — 

Itro ei rio del Eopiritii Santn. Uau(i/nrnn denAu lucgo du dusciciilur^ 
en (loAcifintoa Um purvuloii, y pnco A poco loii ndultaa, ijue cii cMto, co- 
mo en lod demos cjcfcicinR do roli{tinn, neguian el ojcmplo do Ion va- 

Nua el Ka9w(Mgun que inuchaBanosdi^BimcaabnnKnudafliemprr 
imu ■! Svpteotrtoa lu Bucvas conquiatas do I03 iniaionuriM lia podido 
■veriguarae) en laa acrniniaa quu por In parte del OrJenla dividon U 
-SoBom ^ la provincU de Tuauinsra, cerca de Tamitsopa. A pocas 
lagqaa da su fu8nte,.recfl>e cerca de Biia&eraca el arroyo do Gualzime- 
tBf liKgo «1 de Babupe, conieado aietnpre al Poniento; y eetrech&O' 
A>M luego por diex j ocbo loguaa antra dos Btenaa, riegn varios pue- 
hio9i anriquecMlo con ttlguoaa otraa vcriienlea, dospucs de haber da- 
da uoa grande vuslta fccia •! Norle. curro Acia el Sur por lag tisrraa de 
OpotA, <1b Guazavas y oliaai ain maa aumeiito que unox corios dcrra- 
maadelas eiarraa, que d diatancia de una 6 dosleguas io ciricn. £11 
rata Ingar, aanqua la dan el nombre del rio Grande, devde priocipios 
de fnayo hasta juljo auele quedar en aaco, i exccpcion de algunoa ea- 
teroa que oorren atempre al Sur> Rocibe coino i veiaUt leguaa el rio ^ 
laa Mulatos, el de Aros, y ntroa varios arroyoa, y saUendo luego & tier> 
rk maa abierta, ae ensancha do tal auorte que A liempoa oa forzoao pa* 
■arlo CD balaa, ea cuya conalruccion y manejo son iDuy dioalroa los 
notiiralca del paia, qua intaa poblabnn & S. Mateo, y viven oliora en 
S«^;uaripa> De aqui adelonte ouraentndo con cl rio de Oposura, y 
algniMi otrofl vertidorost corre por un largo cajon al Sudocslo como 
otma diex 7 ocho Icpias hqsia r\ pucbio de Soyopa. que doja A la de- 
rreha y A In inqiiierda, rom') li Ans lef;iias ol de Tonichi, doiidc an In 
jilntan doa arrnyns, y luo^fa el rio Chico on laa inmcdiacioncB del pue- 
blo dfl Nuri. A diez Inguoa de cole ninibo bona aolwc tni dcrccha e) 
pueblo de Cumuripa, y rccibn do la misma bandn un cnrlo nrroyo, quo 
tmce como i una legiin de Tecoripn, licia el Norlc: luego cnttu poi 
lai* lierraa del Zuaqui, y eorridnfl deado la junta Ireiiita y dos Icguo^ 
maa al SudoeelA, paaa per el pueblo do Buenaviata, dunde toma el 
nombre de Taqui por los habilndores de esfa nacion que cultivnn eua 
orillaa en ocho pueblo?, loa side eobrc la izquierdn, y cl una & la dcrc* 
cha cerca de au embocadurn. Fertiliza eatoa campoa con innundacio- 
nea periAdicas por cncro y julio. A la boca de eRic ria, dcspiiea do 
doctrinadO) auelen arribar loa Irarcoa do California A provcer a(|uctla>t 
rnstaa de granos, por all& muy eacnaoE. IjOs padrns TomAn Basilio 

TOM. II. 13 



■taMlMMMMIi^MABIMaii 



—94— 

y Andres Perez, en medio de aquelia nuraerosa gentilidad^ comenzaron 
8U ministerio, ofreciendo al Seuor las primxcias de. niucho>s p&rvulos, 
^ue de doscientos en doscientos baiit!zaron,;agregindoae tambien po- 
CO d poco algunos adultos, que en esto, como en los de.mas ejercicios 
de religiout seguian el ejempio de.sus.caciques, segun que lleno dc 
alegria y de confianza^ escribi6 el roismo padre Perez con fecha 13 
de junio de 1617. 

Ettablecimien Lps antiguos de«eos de los habitadores de Granada tuvieron por es- 
to c Granada |g jj^jjjp^ todo su efecto. La niision del padre Pedro de Contreras, 
les hizo formar tan alta idea de los ministerios de la Compania, que 
desde luego comenzaron ^ tratar de la fuudacion de un-colegio con el 
mayor fervor. Uno de los vecinos ofreci6 uAa casa qve para si habia 
comenzado d fabricar en el sitio mejor de la ciudad. Otro eclcsidsti- 
co prometid una hacienda que rentaba tres mil pesos, fuora de seis nul 
que se juntaron entre otras varias mandas. £1 Illmo. Sr. D. Pedro 
Yillareal auadi6 otras casas junto k la Catedral, y cinco mil pesos que 
& arbitrio de S. Illma. se habian dejado para obras pias* Vna libcra- 
lidad tan piadosa, acompanada de motives muy coaduceoles a la gloria 
de Dies, que vivamenterepresentaba el Sr. conde de la Gomera, presi. 
dente de Guatemalat no podia dejar de taner un efecto muy pronto 
Eir efecto, el padre Nicole de Ama3ra, aunque no admitid la funda- 
cion de casa 6 residenoia, mand6 que volviese § Granada el padre Pe- 
dro de Contreras con el padre Bias Hernandez, y que por via de mi- 
sion estuviesen en la ciudad hasta nueva 6rden. El jtibilo con que fue- 
ron recibidos de aquello» ciudadanos, y la prisa que se dieron en pro- 
curarles todas las comodidades en casa 6 iglesia, fu^ correspondiente 
al conato y ardor con que los habian solicitado, y tan constante que 
habiendo estado alii cuatro anos los misioneros sin alguna renta fija, 
que la calidad de pura mision no les permitia recibir, sin embargo, 
enin tan laigas y continuas las limosnas, que en esta parte jam&s tu- 
vieron que padecer en lo mas mfnimo. Comenzaron desde luego d 
practicar sus ministerios con conofridautilidad del pais, de que los mis- 
mos vecinos dieron un honorlfico testimonio, que citaremos mas opor- 
tunamente en otra parte. 
DeacripeUm Esta region fu^ descubierta y comenzada 4 poblar por los espaiioles 
"^ P*" el ano de 1622, y erigida despues en obispado el de 1634. Gil Gon- 
zalez, segun la relacion d<B G<miarat bautiz6 en ella treinta y dos mil 
indios. Las primeias poblaciones de espanoles fueron: Leon, resi- 



•>- - 



— d5— 

dencia del goboraador y del obispo, fundada por FrancMco Feruaa- 
dez de C6rdova el aii6 de 1(>23, y poco despues 4 Granada. Sogo. 
via^-de que andguamente ae sac6 mucbo oro, fuhdocion posterior de 
pedMiik84 iaen* & la boea del desagiiadero, cl Realejo, puerto c6inodo 
del mar idel ■ SuTf .sobre mi pequ^o no. Todaa estaa poblaciones es- 
ika ai rededor del fimoso lago de .Nicariguav ai merece este Donibre« 
oomunic&itdoae con el mar del Norte* Tiene de largo conno trointa 
leguast mas •■ de veinie idaancho, y may cerca de noventa en imbito: 
tiene fiujo y reflujo^ y abunda en muchos ^^neros de peges y tambien 
en cocodriloe. £1. pais eomercia en az^icarv en cacao, en tintea.de 
rail y purpura, con Panam^ Portobeloy Cartagena, Caracas, el Peru, 
Tabaaoo y otros paiscs vectnos. Los corsarioa fianceses saquearon la 
chidad de Leon el anode 1666, y la de Granada el de 1665 y 1675. A 
pocas leguaa de las dos ciudades principales hay otros tantos volcanes. 
De esta provincia se propuso i S. M. el ano de 1534 que se podria 
abrir un camino para la comunicacion del mar del Norte al del Sur por 
cl desaguadero del Gran Lago, que es, decian, un no tan grande.como 
el Cruadalquivir en Seville, rice de muchas mines de oro y poblado de 
innumefables gentes, y en que por la aolidez y variedad de sua made- 
ras podria bacerse un famoao astillero. Anadian la benignidad del tem- 
peramento, y el vieio de la tierra, tanto, que segun la relacion de un 
c^lebre holand^s, hay irboles que entre doce hombres no podian abra- 
zarlos. Herrera en este pasage da & la laguna de Nicaragua ciento 
treinta leguas de circuito. Creo que confundi6 las de Leon y Grana- ' 
da, que en realidad son doa, aunque se cOmunicon eatre sf . A la de Leon 
da Torquemada veinticinco leguas de circunfercncia, sobre diez de an- 
cho. De loa. volcanes el mas famoso por su altura, por sus erupcio- 
nes y sus bosques es el de Masaya, d que se baj5 el aiio de 1538, por 
6rden del rey, falsamente informado, que era alguna masa de oro 6 pla- 
ta k) que ardia en au fondo. El informante, Francisco Sanchez, daba 
al volcan mas de trescientas treinta brazas de profundidad, y pudo me- 
dirlas por medio de las cadenas y calderas con que por dos ocasiones 
se procur6 sacar aquel imaginario tesoro. £1 primer obispo de Nica- 
ragua fu^ el Sr. D. Garcia Alvarez Osorio. Gil Gonzalez err6 el 
nombre y el ano de la ereccion, que dijo ser el de 1531, habi^ndose 
origido la Catedral, segun el mismo, ^1 de 1534. 

El siguiente anot.comenzd con la ereccion del colegio real que hizo ip^^JJJ^^' p^' 
S. M# en el Seminbrio de S* Pedro y S« Pablo, y su agregacioii al Se- dro y S. rabl» 



— 1X3 — 

7 S. liaffun. mioario ilo 6. IlJcfunao, coo qne nJ siiipara y soidbTB do tan aogiwla 
del colegio proteccion ha florccido coaatantemcnte hasta el dia do hay. Dekdc g1 
'™' Duode 1589, coiDO dpjamM ja sBwitOy htibia porOfdeode N< U..R. 

Aoo de 1614. F- 6"d^^ nauocihdd el gobienio 7 miaiouamtiail de eui colegio ul 
pttdie Juaa da Lmko. P6ca mas de on awr ih^es en oAbikto te~ 
oido & S de jnoio da 1£W>, se tiaib de re^tsir * la CompsSix la wi- 
mhitslracion; paro bon unas tiondkiosea & <{ue nv m podia cDiideM«a- 
doi. Instaron aun ntsta aiios despves en eabtldo tmido & 8 de igoslo 
de 169T; pero ctin ri miiuno exlto. Kiitrc txite por denuido de loa 
patrono* aa habian perdida algunoa pnvoftiea, (fcminuy^DdoM olros. 
tuaoa (loe iofonnido S. H. por 1m doctores FtU^^ra jf ^uetadu, 4 
qniraos la real andiaicia babia enootnendado la revbion de cuealBB y 
vlsibl de aiiuel cokgio, dcteniiiil6 por su real c^dnlk da 29 de majrw 
Je 1613) qila la odmiiuatnckm de diclM colegio se encoincndaac a 
la CompoTiia, y sengregaao al Semiuatiequo ^lla tenia en Mexico, 
■[uedatnlo par S. N. cl patronaio de dicho colegin, j en lo> sefiores 
vireycB el derechv de aombmr cotegialeo, j proreer lu beca* en n«n)> 
bre de S. M., b coal c6dulu se iDsettAdBBpiiCBr«a la fieoifMlaciondB 
ladioa, lib. I tit. 28,1. 18. ..E^AaoiBeadpaDf (dice)y-«BC«Tf(Rtnocelgo- 
biero4 y idibiwatratkuidtl cofcgiD de B. Pedro y S. PaUn ile Heiicu 
41b ConfnBla dnJoaits y nm reUfioiDr, rtsrirraocb pata bob y Iob re. 
yea nuenras eucoesoree el patronaxgo de ^I,.y as niicsti& tolutitnd' 
qne las virayea de la NtMnte>E^wa piBscDteii los colegiales con- 
fWine a) naeatrt palronaigo raali para qtle estudien ailtes y teolcgia, 
81c." En CODBecuencia da csta real didan 4loa IT d« anora dal aiio 
da 1618, comp&Tcciendo Aate d BxnK. Br. D. Diego Pemandoz dc 
C6rdova, marqu^a da Gnadaloizar, d 8r. D. Jo^ Snaresdif Ofallo, 
ftflcal de S. M., cl padre NicoUa ^raofat prdvincialr y (d padra Diago 
Lariai, rector de S. Itdefonao, ae ley6HB auto del tenatr^^uiailta: „En 
ol nombra da Dioa Todtipoderosc, Padfe Htjo y Eapiriia Sanio, tree 
personas y ua solo Dim T a r da darel , trim y ub». En la ciudad do Me- 
xico en 17 diaa del mea deenerode 161B ^kw,el Sxroo. Br. D. Die- 
go FemaDdez dc CbrdoVa, nmtfu^s de Goadalttzar, rirey, lugar tc- 
ttiente dd rey nfeertn seSor, goberaaddr y ca^fitali general dc cstu 
NueTB-Ea|nua y preejdente de la real aodicncia cboncilleria quo en 
ella re^jidc, Aic, £a uotnbTo do la oat61ic4 real mogMtad del rry Fe- 
lipe in, iiiaa<iii iiiMiii. <«tnnilnpirrtiiH« al 1 ir Inan fiiinrr- tin ftrn 
Ile. ati Iwal ea «t« nolMAaaais, yd (ladreTiicaUB dn'AmcntlHo.-' 



—97— 

▼iDCial de la religioo de la Oompaiiia de Jeans de esla Niieira-Effparia, 
J el padro Diogo Larios^ rector del colegio Seminario de S. Ude- 
fousoi dijo: Que habiendo eotendido S. M« el oatado en quo tll- 
tknameDte eetaba el eolegio d^ S. PedfO y S. Fablot cuyo patro^ 
natlgo le pertenece^ nai por el universal de este rcino, come por 
kaber cesado la disposkion y fuddacion que al principio tQvo« que- 
daodo Taoaoto de tddo punio; usando de su aooatumbrada de^ 
Bseneia y graodezay descando el biea universal de este reino en ett 
crecimiedtD^ como tlKnbien en la Virtud y lotras de la juventody faa sidd 
seryMd iomar el dicho colegio^ poni^Bdole bajo su proteccion y ampa* 
iO| como ooHita de su real o^ula en que encarga la administraciofl 
M diebo colegio k la Companla de Jesus de esta ciudad de Mexico 
y religioaOe de ella, su fecha en 29 de mayo de 1012, cuyo tenor es 
cottio sigue: fjEX Rey, Marques de Guadalc&2ar, pariente d quien ten* 
go proveido por mi Tirey, gobernador y capitan general de las provin- 
cias de Nueva-Espodiav 6 la persona 6 petsonas & cuyo cargo faereel* 
gobiemo de ellas4 Por parte del padre Francisco de t'igueroa, proeu- 
rador general de hti^mpalkia de Jesuii de las indinsv sei me ha r6pre^ 
^ntado que ella ftindb y tttvo 1 au cargo el colegio de San Pedro- jr. 
San Pablo de \t ciudad de M^a:ico, y p^iaa diferencias qde sua pa- 
troQoa tuvierott y las oondicioneacoH' que quisi^ron eoiiaervar ei^e pe^* 
tionatgO'tes dtj6 la CoMpaftia el gobiemo del. kkiko colegio, de quo 
lo ha resultado mucho dano, y sera raa/or cflid4 dia ^i no se pone re^ 
medio ei| ello; ; Mas habi^ndoae esctnguido y t^dimide kis colegiatu- 
raa de loa dichoa patronoa, y quedando cdnio se debe el patronazgo' 
por mi, podrtomis yireyes de la HucYa Espaaa prOBefifar lo^ -eole^ 
gtales de ellas en mi nombre, como lo hacen los del Petti en el cole*" 
gio de Sari Marda de la ciudad de Lima, y' con esto rolver & encar- 
garse M dicho eelegio la Compaiiia, uin6ndo4e eon el Beminario q^ 
tiene & su cargo ett la de Mexico con qoe Tendrhi;& restaurarse de mas 
del bien universal que de ello se seguiria d la juventud iie aquel reino* 
SkipHcdme que atento lo ctial mandase poner el dicho colegio en* Ha 
forma que estd el de San Haftin de Lima debajo de mi prol^ocioo y 
i cargo de la dicfaa Compafilaf y vt^ por k» de mtconBeyo raid do 
las Indiasi por justos consideraeionea que A oHo aae btin movido, bar 
acordado de encargar, como por la preseiite onca r go y ertoomendo, 
el gobiornoyadtti!ttiiltniciotfdrf''dicAo^ colegio 'do -San 'F^ Am 
Publo de la ciudad de M4xkok la Cdimpafiia d« Jesus y religbsoift dcv 



— 98 — 

cIIQi qucJtindo cl jiatronazgo por mi, 6 'para que voa, 6 el ini virey que 
pnr tjcmpa fuerc dc oquellas provincias de Nueva-Fapanai pueda 
prcsenlar los colegialea de las colegiaturas que esUin reasupiidaa eii 
au patronazgo real y todas las que se hubiureh de proveer por la mis- 
ma razon para colegiales, nrtistas y (etilogoa; y as! oa mando que lue- 
go que llegaredes & la dicha ciudad de Mexico dois 6rden en que & la 
didia Compauia de Jeaus ac le d^ la poaesian del dicbo colegio para 
ol cfccto refetido, que tal ea mi voluDtad. Fecha en Madrid A 29 de 
mayo del612ari08. — Yo cl Rey. — For mandadodelrey nucstrosenor. 
Juan Ruiz de Coatreras." En cuya virtud y obedecimiento el dicho 
Sr. virey les niaad6 dar la pososiou, y ae las did el Dr. D. Juan Que- 
sada y Figueroa, oidor que fu^ de esta real Dudiencis, en 17 dias del 
mes do enero de 1614 auos. T porque este reiuo y republica de es- 
la ciudad y ta juveulud gocon y consigan la merced que S. M. les 
hacet habieiidA elogido para bu mejor efocto por medio tan eficaz, cu- 
mo lo es el cuidado, buena direccion y gobiemo de los dichos religio- 
SOS de la dicha Companiai S. £. en el dicho nombre y en conformi' 
dad de su real inleiicion, erige y funds el diche colegio real para que 
para siempre jamas perpetuamente coostala y pennaDezca. Y por 
abora le funda uuiendole al ctU^io Seminario de San Ildefonao, que la 
dicha CompaEfa tieoa & su cargo, quedando el rey nueatro seuor por 
aenor patron universal y perpetuo del dicho colegio, ea la forma y con 
los establecimientoa aiguientea. 

Frimerameqte, que ert el dicbo colegio Seminario y puerla principal 
de £1 ee hayan da poner y pongan laa armas realea de Gaatilla y do 
IieoD) para que con ellas se manifieste y conaerre la fiudacion real 
de esle colegio. 

Item: Que hayan de haber y sustentarae ea el dicbo col^io idoce 
eoitgiala, & cuyo nUmero por abora se reduce la dicha (undacioii, ae- 
gun la suatancia y canlidad de bienes y rentas que hoy tiene, cnno se 
eqMreaari adelante. 

Item: Que eatos doce colegialos ban da traer el manto aegun y dc 
h color y forma que hoy traen y tr^jerea los demas colegiales del di> 
cbo Semioaiioi diferenciindosa ea qua hayan de traer y traigan becau 
verdes largaa y coa roaeot ol eaho, como ae usa en loa colegios ma. 
yoraa de la Univeraidad de SalanumCs. 

Ilew Qm estos 4oc« cokgialas fanyaa de aer filuoofoe y tedlogos, 
y iatm dt Mfat doa JacnWaJaw j am colegUbms duran m» daw ona- 



•.v 



-99 — 

tlnaosy que es el tiempo bestante en que so pueden graduar debachille- 
res, sin que puedan hacer ni hag^n ausencia en c1 discurso de sus ee- 
tudios J cureofl. T porque despues de graduados puedan disponer su 
estado y designios^ se les concede, queriendo usar de 41, un ano de hos^ 
pedage en el dicho colegib con que por esto no se exccda del niiraero 
de doce, y acabado este tiempo se hayan de proveer y provcan las di. 
chas colegiatunts en otras personas en la forma que se dird. 

Item: Que k los dichos colegiales se les haya de dar y d^, luego que 
entraren en el dicho colegio im numto y una heca, y de dli d ires a9iat 
ciro manto y hecOf habi6ndo]o menester y^no mas en el tiempo de su 
colegiatura. f 

Item: Que estos doce colegiales ban de estar si^etos en todo & los 
estatutos y 6rdede8 del dicho colegio Seminario^ y al gobiemo del pa^ 
dre rector que all! estuviercy y i los demas sus delegados como todos 
los otros que alll viven, sin excepcion m prwUegio alguno en esta par- 
te, entendiendo, como dicen saber y advertir, que pueden y deben ser 
castigados como los demas cuando lo merecieren. 

Item: Para que vivan con la atencion que debon & su recogimiento 
ocup&ndose fructuosamente en sus estudios, para que de ellos resulte lo 
que se pretende en bien y acrecentamiento suyo y de la reptiblica; se 
les advierte que el padre provincial de la Compaiiia por si 6 por medio 
del rector del dicho colegio ha de tener y se le da poder y facultad pa* 
ra dupedir al colegial que no vhiere recogidamente y conforme 4 razon 
y & su ocupacion y ejereicio. Con que para ver de ejecutar la deter- 
minacion que en esto hubiere, el dicho padre provincial primero dar& 
cuenta 4 S. E, y vireyes que iueren, con entera claridad de las causae. 

Item:' Que S. E. 6 el virey 6 vireyes que adelante fueren, hayan de 
nombrar y nombren, y presenten los dichos colegiales absolutamente, 
tentendo consideracion en los nombramientos k que scan personas vir. 
tuosas, buenos estudiantes^ de buena estimacion y reputacion en su mo* 
do de vivir, hijos de personas calificadas de este reino, nobles ti honra- 
das y benem^ritas 6 criados de S. M* en quien concurran las dichas 
calidades. 

Item: Que el rector del dicho colegio, luego que por muertc, ausen- 
cia 6 haber cumplido el dicho tiempo, hubiere vacante alguna colegia- 

t Esta justa dispoficion no sc obscnra con gravdmcn dc los ninos pobrcs y sua 
padres y protectores, me consta por cuperiencia propia. 



— 100 — 
tunt) liiiya dc dur y Hv nviao dc cUo nl viroy quo fucic, para qiic nota- 
Itro y proves la colcgiaturu quo fulUrc- 

[iciu: Que loB dichoa cologial«i ronlos, por st^rlo en todas las con. 
currenctas dc comunUlail, refcctorio, y salicndo juntos con ios dcmus 
cobgiales del Scminario ^yan de preferir y preceder a todo$ ii\ lugar 
lie aatigufdad dt lodot y cualetquiera aclot. 

Item: Que en cada aemana el padre rector [es aciialo hom y din en 
quo todos loB colegiales rcalcs hayan de concurnry teocroTBcioa par- 
ticular, ct^mo y en la cantidad que Iq pareciene por t& salud d^l rey 
nucsUo scfior que cs 6 Tuere, y conaervocion de wu mow. 

Item: Que en csda iin afio, para aicmpre jam&s, on ctdisbo colegii) 
el dia de S. Udctiinso so haya do decir y dig^ una rojaa canUd^ c<q la 
solcmaidad convcnicuto por el rey nuestro wflor que «a v fucre, i quo 
hayao de aaistir el viroy y audiencia, y en reconocimiento del diclto pa- 
tnoaiigo real y de csta fuodacion el padre rector de) dicho colcgio, 
■cotapariado dc todoa Iob Gotegtale^f haya de dar U vela al vtroy quo 
C9 6 fucrc con la autpridad y gravedad que fuiud acto pide y la Coni- 
fhnitx Qcoetumbra t- 

Item: Que el padre recter del dicho colegio coaw que tieng en cl cl 
gobiemo ospirilua) y corroccion y odueaeion, haya de tener y Icnga la 
•nmtirrv^it vdministncion dg lo temporal, al rual ee 1e entr»gu«n todos 
1m bienes de este colegio, rentas y censo por inventario para quo Ios 
cobra y reciba en m y Ios gasteen nistesto de dicho> colcgiales, sin 
qua de aita odminislraciou haya de teDer ni tenga obligacion de dar 
duKta fiiimada «b oingun liempo. Fero porque podrU soaeeer quo 
por disininuifsa la ifflita 6 por la nuidaiiza de Loa tiempoa no hubicHC 
butante posiUe pan eonaerTane dicha ndmero dia doce colegiale?. 
fiainpro que e«ta diminucion aueedtere, dicbo rector dari nzon at di- 
cha virey que ea <t &ore, para que diaouniiya cl dicbo numoro de docc, 
6 iMTOvea y Ai 6ideB oomo la parezca para ctxiaerTBrlo. Y porque lam- 
bianpodhaKuedarque de dicbanenta BobrBBocantidadalguna, tam. 
hioii darfc cuenta para que ae aumante el nfimero de eole^ialea. V f^- 
la de cetoe dos casos en que ba de baber la puntuolidad y cloridad que 
conviene, tenieodo coroo se tiana la antoa y giande aatiafaccion dc 
la Compaiiia y w> ministroa 7 (eligioaoe, rin que por oato ae quiera gm - 

t Ad K liiio ciunda cl coodc del Vvnidilo icpuH> i l« jcmiiUs dc 6rdcn dr 
Fttvaada VII.porclp«4rDpvtiae)a)OutaBtn. Vfanem bnioria drlnTmn. 
jrloB dr MtixSeo, Unta A pifcin IIS. 



— lOI — 

Var en nada^ac ordcina que cuando el dicho virey quisiere, ha de {>oder 
enviar uno de los oidores de esta real audieDcia al dtcho colegto |mra 
que sepa el esiado de 6Iv y sus progresos en lo espiritual y temporal. 

Item: Todas las veces que se ofreciero on la administracion dd la 
dicha hacienda ser neccsario disponer, vender 6 enagenar alguna par- 
te de ella, no lo pueda hacer el dicho rector, sin drden 6 acuerdo del 
virey que es 6 fuore, y la enagenacion que de otra manera se hiciese 
sea en si hinguna, y de ningun valor y efecto. Asimisroo no haya de 
poder redirair ningun censo, ni deducirle, ni recibir el principal de €\- 
sin 6rden de dicho virey, el cual raandard hacer la redencion 6 reduc- 
cion que se ofrecicre, y depositar el principal hasta que por su 6rden, 
con acuerdo y consulta de dicho rector, se vuelva 4 imponer. 

Item: Por cuanto en dicha real c^dula v relaoion de ella se hace 
mencion de la fundacion que el rey nuestro senor hizo en la ciudad de 
los Reyes de las provincias del Perd en el colegio de S. Martin, sede- 
clara que en estk fundacion se ha de guardar todo lo que en aqueHa 
que sea mas conveniente y titil al aumento y conservacion de este co- 
logie, demds de estos establecimientos y cl^usulas, y asimismo se con- 
ccdcn las que alii hubiere en favor y estimacion de la dicha Compafiia 
y religiosos de ella en este ministerio. 

Item: En el dicho nombre cle la magcstad real se encarga y orde- 
na al virey que es 6 fuere, lenga particular afecio d este colegio 
y cuidado de d y de sua colegiales^ procurando no solo su conservacion 
y permanencia, sine su acrecentamiento y honra, haci^ndola asi & IdS 
colegiales reales promovi^ndolos & beneficios y otras ocupaciones de 
estado, como d los dem&s colegiales de dicho Seminario, por cuya 
compafiia y agregacion parece que quedan en el mismo patronazgo, 
proteccioa y aiinparo real, f 

Item: • Luego que los dichos colegiales y cualquiera de ellos sean re- 
cibidoshayan de hacer y hagan juramento en presencia de dicho rector 



t El actual i^obiemo ha xiombradp hoy una junta que cnticnde en lo ceondmioei 
y litcrario dc este colegio, digriilsimo de toda proteccion: es el monumento mas dig. 
no erigido 6 Minerva, y desde euyo dtrio respire y se dilata el corezon del via^io 
curioBO^ Fasa otro tanto con el colegio de S. Gregorio regentado por el Sr. Lie. 
D. Jutm Rodriguez Puehla^ el hombre mas 6. propOsito que pudiera ouscarse para 
■emajante destino. E«ste colegio ha hocho su revolueion litoraria coftio la hateil 
loa astrpB. es decir, en silenciot sin cstr^pito, y hoy est4 en el apogeo de su csplon. 
dor. Sa junta diKCtiva es digna ie todo elogio que so lo hard la poeteridad jtis. 
ta ^ impurcial. EHEimo. 8r. ministip de.l& guerra D. Joe^ Maria Tom^l es. el ao^ 
toal presiderite de la junta de S. Ildefonsd. 

TOMO II. 14 



k 




— 102— 

da qua guardar&n todoi loa capituloa y Htablecimieutos becbos y quo 
•a addaDte w hicieren ea eata fundacioii, y que se bvorecerin loa uom 
y Im otroa colegiales en todo tiempo, y ae honrai&n y cuidar&D aiempre 
en loe oficioe quo obturieran. 

Item: 8e erdena que sd dicbo colegio d padre rector tonga un ti< 
fan en que n ariente eeta fundadon y todoa loe proreimientos, merce* 
dw y corau tocantee al colegio y las nomuucionea, entradas y ealU 
daa do I<M colegiales, y ae escriba en &1 todo lo que toca i la hacienda 
y la dimioucioD 6 crecimiento de ella, pan que en lodo tiempo baya 
ntsra noticia de lo que en dicbo col^o sucede. 

T el dicbo padre Nicolia de Amaya, proviDcial de la dicba Compaq 
Ua de Jeaua, y el padre Diego Larioa, rector de dtcbo Culegjo Semi- 
nario que lo ea, y queda tambien por deeate col^io real y nueva fun- 
da^n, como lo ban de aer loa que adelante flieron cin quien intta de 
■bom as ban conferido todos loa capltulea y caaoa de su nao referidua, 
qM loa maa de ellos ae ban propuesto de au parte. Hala^ndoloa vis- 
to y entendido la auatancia de elloa, y 6idcdoa de verba ad veriuM, dj- 
jeron que como lal provincial por af, y por loa que adelante fiieren, 
y por la dicba Compafiia y colegio real y Benii nario de S. II- 
delbnao, y el dicbo rector por ^ y por Im que adelante fuereo, 
■eaptan y reciben la dicba fundacion del dicbo col^o real del rny 
MNrtro SeSor, y loa catablecimientoe y clinsulaa de ella; y por lo que 
i la dicba Compafiia y colegio toca para aiempre jamia perpetuamen- 
ta, la guaidarin y cumplirin inviolaUemente ain coUradecirla ni re- 
damarla abora ni en tiempo algunoi ni par ningnna cauaa de leaion, 
mtihKuon, eng^o 6 otni eualqnioi derecho. Perque el que en coal, 
qoiera manera lea pudiein puede pertenecert eeprenamente le rcnun- 
ciani y de 61 no se quioren ni pretenden aprovecbar ni aer oidoa en ea- 
ts raaon: y declanS el dicbo padre provindal que en au religion 6 ina. 
titsto pan elotorgamientodecaalq(uencontntoyobligacion,nDnaan 
tntadoa porqne por particular indulto y privilegio de au Santidad, 
d provincial de eata nligion'eo abaoluto en lodo, y 61 aolo disponci 
eoMtraU y obliga en todaa laa eoaaa e^ritnalea y temponlea. Pan 
al complimienlo de todo lo coal d dicbo 8r. virey lo ototgA^ an wi 
■ombn dri rey aneatn aeikir, haeieBda como baee todo lo iliimi ra. 
fndo y ordenado, cierfo yaegun,y'loedidMnpadre>inDriaeialyne- 
tor •• oUigan y obligan U dicha CompagJa y colegio y aoa pmrincia- 
Iwy i iB lM Mqna ■diiiato finna, fmtpm par d ii|or y naafiM 



— 103 — 

de derecho competentes scan coinpelidos al cumplimiento, y rcnunota 
ron las leyes de su favor y defensa, y la rcgla del derecho quo dice que 
la general renunciacion de leyes, fecha, no vale, y el dicho fiscal. Lie. 
D. Juan Suarez de Ovalle, corao mejor convenga, acepta el derecho 
que al rey nuestro senor y los que les fueren les resulta de esta funda- 
cion y otorgamiento; y yo Martin Lopez de Gauna, escribano mayor 
de esta Nueva-Espaiia, doy (e que conozco los otorgantes que lo firma« 
ron de sus nombres; testigos el Dr. Luis de Yillanueva Zapata, y Fer* 
min Deicu y NicoUs de Ahedo, y D. Simon de Egursa, estantes en 
esta dicha ciudad. — El marques de Guadalcazar. — El Lie. D. Juan 
Suarez de Ovalle. — Nicolds de Arnaya. — Diego Larios. — Ante mit 
Martin Lopez de Gauna. 

Por la misma benignidad del rey nuestro seiior se consigui6 la do- J^®' m^^'*'?*^** 
seada tranquil idad en el colegio de Tepotzotlan. Desde el tiempo de tlin. 
su fundacion quiso el Sr, D. Pedro Moya de Contreras se encargasen 
en 61 los jesuitas del oficio de p&rrocos, 4 que no pudo condescender 
el padre vis itador Juan de la Plaza. Su Illma. bien prcvi6 los distor- 
vios & que iba & esponer aquella iglesia, y procur6 remediarlo, prove- 
yendo el beneficio en uno de los sugetos que reconoci6 maa bien afec* 
tos 4 la compania. Aun asi no dur6 largo tiempo la paz. Estc k poco 
tiempo comenz6 & procurar por todos caminos apartar dlos indios del 
colegio. No pudi6ndolo conseguir se retir6 k Mexico desamparando 
su grey con no muy buena opinion de la Compania. Estos rumores* 
que podian impedir el gran fruto que con los naturales se hacia en aquel 
colegio, obligaron al padre rector y demas padres 4 proponcr que se 
admitiese el curato de Tepotzotlin, y aunque desde la primera congre- 
gacion provincial se habia propuesto generalmentc, y siempre resisti- 
do & este punto tanto los vocales como los padres generales en sus res- 
puestas, sin embargo, vistos los grandes inconvenientes, hubo de con. 
descender el padre Claudio Acuaviva el ano de 1608, como parece por 
sus respuestas 4 la s6ptima congrcgacion provincial. Con esta penni- 
sion se pas6 4 pretender licencia de S. M.,que en 8 de febrero de 1610 
pidi6 informe al Exmo. Sr. D. Luis de Yelasco el segundo, incluy6n- 
dole un papel en que se le proponia & S. M, no convenir que se die- 
se aquel curato & los jesuitas. A esta c^dula, 6 incluso informe, res- 
pondi6 el marques de Salinas con fecha de {iltimo de agosto del mismo 
aoo en el tenor siguiente, que no podemos dispensamos de trasladar aquf. 

,iSenor: La carta de V. M. de 8 de febrero de este ano rccibi, y ros. lnfonn« d«l 



— 104 — 
Id pondiendo 4 lo qua V. M. eu cll& metnattdii acercads loquc lua padrcfl 
do la compania piden ds que so t«s d6 en propiedad lo doctrioa de Te- 
polzotl&n digo: que habiendo vuto el papeliacluao.que V. M. me man- 
d6 con la carUa entieodo que at MTTicio de V. H. y deacargo de su 
ntl conciencia y bian d« ioa indios do aipul paitido, eMari may bien 
qua w la d6 i U compare eaU doctrina en proptedad, porque con el 
eelo que tienen del bien de Ioa indioa y de hi enaenanza, ban hecbo 
en nquella doatrina.muclia provecfao, ayudaodo & Ioa cl6ngos que en 
ella^ha habido desde el tiempo de D. Pedro Moja de Contreraa que alii 
fiieron, que ha treinta aiios, y el mianio aizolMmo, como me conala, 
deMA'toucho que la compaJUa guataae de tomar aquella docirina en 
pnpiedad para tratar de ello con V. H.; p^ la compafiia nq qoiao 
obligarse 6 ello, porque nunca han tntado de tenet doctrinaa en Mtaa 
iadiaa,*]rdoBquetienenenel Peril lea oblig6& teneilaa D. Fiancbcode 
Toledo, nendo alii virey; pen viendo poi eaperieocia en eala doctrina 
d eatorim que ban hallado en algiinaa clirigoa para coutinuar el fnito 
que ban hccko y hacen en aquelloa indioa, y que tiepen alii fundado 
«a colegio de au noviciado, donde pueden vi*ir en obwi'raaein jeligio. 
at, tntan de eate particulai, y aaf ae me nlieee ^na no Uene fuena al. 
gvui la raaon primera qua ae al^a en elpapel iocluao de que si se 
laa dfcavta doctrina an pn>|Hedad,preteBdeiinotnsde cltri|[be, iquien 
■nalim ir i ayudafi ponpw yo hi qne oottozco i estoa padtea en eate 
niBO trcinla y cinoo aSoa, y ayudan i cI£rigoa de muchaa doctrinaa, 
«Mi laa aaltdaa que fc eato auelen hacer, y nunca Ioa be visto nl mdo 
tantarda qoenr y apetecer doctrinaa (bera de cria porta nzonqoanr- 
riba dge. La aegunda naoo del papd, que ea de taa haciendaa que 
tiaoe aqoel ctdegio de TepotxotUn pan an Aindaoion y matento, y que 
arf ae podii tHoer que ocnpen i Ioa indioa deaqoal putidoen eUaa, 
luapoQO tiene fucna; lo uixh porqae 4 mimecoaata qua lo maa de 
^faaBna haciwidaa ea fixn 4b aqiwl paitidoi y lo otn ponpia anaqoe 
iMnea oaoa molinM en ti, Bane* ba taaido sa amfaasTeeenqoe T. H. 
■• hi BaB&ido le aim an eale golnnM qnqa B%BBB de kM iadioa de 
•qmI partido contn Ioa dicbee padieai y ea ci«Q> ^a b hnfaieraB ^• 
da « Ioa mokntann cb alga, y alfaBoe da Ids d^rifoa de a^ieOa doc- 
tnaa que no ban eatado bien cea Ioa dicbea paidra^ BO ae hnUetan 4aa< 



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«. - . 



— 105 — 

ml para que veaga en cllo, y cl general con mucha dificxdiad ha con* 
cedido que se pueda tratar de csto, y solo en esta ductrina por la iqe- 
tancia de los indios. Y asi se me ofrece que no hay razon dc memen- 
to que impida el hacer V. M. merced d los padres de la Compania, en 
lo que piden; 4ntes hay las que he dicho para que se Ic» conccda, d la^ 
cuales se puede anadir, que estos padres tiencn alii do ordinario tres 6 
cuatro sacerdotes que saben bien la lengua otoraite, que es la natural 
de loB indios de aquel partido, con que los doctrinan, en la cual lengua 
ninguno de los cl^rigos que ha habido en aquella doctrina los ha doc*: 
trinado como me consta, porque no la aprendcn por ser tan diflcil, y 
estos padres la aprenden con cuidado, y siendo tantos y religiosos acu-. 
diran mejor 4 la doctrina, que un clerigo solo aunque la supivra. Y , 
algunas voces que yo he estado en aquel lugar he visto lo que aquellos 
padres hacen en esto, y cudn bien puestas ticnen las cosas del culto di- 
vino y doctrina de los indios. Y es cosa cierta que 4 los mismos indio8« 
aun en lo temporal, estar4 mejor; porque como estos padres, confoc«. 
me 4 su religion, no pueden llenar ni aprovecharse delas ofrepdas, to.. 
das las distribuirdn entre los indios pobres, como mo consta que lo luu 
cen en el Peru, que sera de rauy grande bien para ellos, Y fisj por> 
esto, como por lo que yo s^ del Peru de las dos doctrinas quo alii tit*-, 
nen del cercado de Lima y de Juli, se nie ofrece que estaria muy bien 
al servicio de Died y de Y. M. que estos padres tuviesen, no solo la 
doctrina de Tepotau^tlan que piden, sine otras muchas. £1 no haber esta«i 
do mucho tiempo el 6l6ri^ de aquel partido en ^1, dino en Me^icoy^iia 
side porque aquellofl padres ban acudido con tanto cuidado 4 la dpc^riofUi 
no solo no hacla falta, sine 4ntes estaba muy mejor suplida, y asi lo9. 
vireyes y^ prelados lo ban tenido pot bien, y por medio mas conveniens 
te para el bien de los indios, Guarde Dios, 6ec." En consecuenoia^ 
de este informe y otras diligencias que practic6 el prudente principe 
en ^ de junio de 1618 anos, despachd cedula al marqu^ de Guadalca-- 
zar para que se diese 4 la compania en propiedad el curate deXepoto 
zotl4n proveyendo al Br. D. Sebastian Gutierrez del de C^tediAli van 
CO por muerte del Br. Agustin Diaz, la cual cedula insert6 Ja real au- 
diencia en auto de 27 de setiembre de 1618, que es comp ^igue* . . . .j 

Don Felipe por la Gracia de Dios, dice. Muy reverendo en Cri«to».p^^j^.^^^j 
padre doctor D. Juan de la Cerna, arzobispo do Ja igl^sia metropoli.- 
tana de la ciudad de M6xico de la Nucva-Espana de mi conscjo, 6.4 
vucstro provisor 6 vicario general, salud y ^acia. Bien sabeis, 6 dc- 



— 106 — 

bcia ashsr, qua net por derecho como por bulft apoittSIiea, i mi como a 
& rcy de Csatilla y Leon, peitfinece la preaeotacinn de todu las dig- 
nidades, canoDgiaa, racionea y otroe beneScioa ecleai&aticos, osi de Im 
da la dicha igleaia coma de laa demaa da las Indias, ialos y tiemt fir- 
DM d«I mar Oceano, y el proveer de di>«triDaa 4 Im dichos roinos, y 
Msntar y dividir los beneficios para que mis rasallos lo tengan do per- 
sonas doclaa de ciencia, coaciencia y buena vida; y para que so me 
giiarde este derecho y palronazgo, he mandado dar la 6rdea que so de- 
be tener y observar en lo susodicho, y por haber vacado uno de los cu- 
ntoa da la dicha iglesia metropolitana, por fin y niuerte del liceocia- 
do Agtistin Diaz, por justaa causas que me morierDD mandfi lilnrar una 
mi' real cfidula del tenor siguicnte. — El Rey> Marques de Guadalca- 
zari partente, mi virey, y capitan geaeral de ta Nueva-Espafla, A i la 
penoDa 6 persooas, 4 cuyo cargo fuere su gobierno. Como habreis en- 
tandido por parte de la companfa de Jesus de esa tiorra sa me suplici) 
le hiciese merced de la doctrina y bcnoficio de TepotzotUn, que tiena 
t >u cargo el Br. Sebastian Gulierroz, y por cidulaa mias oa manda A 
Tos ; k esa audiencia me informase deao de to que m M ofrecia acerca 
de ello, y tomtMen al arzebiapo de esa ciudad; y que ri en al aatretan- 
to pudiisedes vos oomponer lo que 4 eslo tooa, y que el dicho bene&cio 
m dieee 4 la diclia ctfmpaflfa, lo procur4sedea da suerte que tuviese 
aftcto como mas largo se contiese en laa dichas c6dulaa 4 'que rae re- 
fi«ro. T el padre Francisco de Figueroa, procurador de Is dicha com- 
paftisi en nombre del dicho bacbiller Sebastian Gutierrez, me ha au. 
plioado le hiciaae merced de preaentarla al curato que vac6 en U me- 
tropolitana de eaa uudad por el Ue. Agoatin Diaz que fallacid ti met 
de ietiembra del a&o pnsado da 617, 6 darle cMola para que le prave- 
yAaedea en til, 6 en otro que vacaae, con lo cual ae podria dar el de 
TipotKotUn 4 la dicha Compafila: y habiindoaa Tislo en al mi consejo 
nnl da laa Indias, lo que me infom>4steis en virtud de laa dichas mis 
o6duIaB, en carta de 34 da mayo del dicbo aSo, he tenido por bien da 
BUidar dar esta mi o4duIa por la coal oa mando, que ealando race tl 
ikbo beneficio cnrato de la dicha igleaia, pnmats en 41 al dicho ba. 
chiller Sebaatian Gutiamz, y si no en el primaro que Tacare. de ma- 
Ban, qua tenga eon eato eompUdo afecto k> que toea al dicho benefi' 
do da TepotzotUa que ha de estar 4 cargo do loa raligiosoa de Im di- 
obawM^afifaiy en ealamianaoonfbniiidBdeMiriboalanofaiipodeeaB 
«iaM. FtelMaa Madrid 4 5dajuiodaI«]S«BM^1MlB*r* 



— lot — 

Por manilado del tey nuostro Senor Juan Ruiz Jc Contreraa. En la 

ciudad de Mexico 4 26 dias del mes dc seticmbre de 1618 afioff, 1). 

Diego Fernandez de C(^rdova, dtc. Habiendo vtsto la real cedula de 

esta otra parte, y lo que por ella S. M. le ordena y manda, S. E. l^ 

iom6 en eus nianos,be96 y puso sobre su caboza, y dijo que la obedcciai 

y obedeci6 con la reverencia y acatamiento debido; y que atento d que 

hasta ahora nose ha proveido el dicho curato, que en la iglesia de eeta 

ciudad vac6 por fin y muerte del licenciado Agustin Diaz Prcsbitero^ 

que lo servia, le de8pach6 provision de presentacion de 61 al bachillcr 

Sebastian Gutierrez, bcneficiado del partido dc Tepotzotl&n, inserto en 

ella esta real cedula y obedecimiento, y asimisrao se dc el despacho 

necesario & la parte de la Compania de Jesus, para que en conformi- 

dad de lo contenido en la dicha real c6dula tengan & su cargo la doc- 

trina y administracion de los dichos indios de Tepotzotlan como S. M. 

ordena y manda, y asi lo provey6 y firm6 S. E.: El marques de Gua- 

dalc4zar. — Ante mi: D. Manuel Francisco de Gauna. — Y porque ree. 

pecto de estar vaco el dicho beneficio curato de esta iglesia por muerte 

del dicho licenciado Agustin Diaz, y no haberse presentado 4 61 otra 

persona, con acucrdo del dicho mi virey hice prcsentacion y nombra- 

roiento en el dicho bachiller Sebastian Gutierrez, y se le despach6 

provision para que le di^sedes la colacion y can6nica institucion de 

^1, por cuya causa quedd vacante el dicho beneficio de Tepotzotldn, al 

cual yo he de presentar persona que le tenga y adroinistre. Por tan- 

to, por la prescnte, y conforme 4 lo dispuesto por la dicha mi real c6* 

dula que desuso va incorporada con acuerdo del dicho mi virey, he ha* 

hido por bien de dar el dicho beneficio 4 los religiosos de la Compania 

de Jesus de esa tierra, para ahora, y hasta que por mi otra cosa se pro- 

vca y mande, para que le tenga y admin istre, ponicndo en 61 persona 

id6nea y suficiente, en quien concurran las calidades, que conforme i 

lo dispuesto por mi patronazgo real, y por la ercccion de los beneficios 

de esa Iglesia en la administracion de ellos y do las doctrinas, asi se- 

culares como regularcs, son nccesarias, la cual dicha persona religto- 

sa de la dicha Compania, que asi nombraren, ha do tener 4 su cargo y 

cuidado la administracion do los Santos Sacramentos, predicando 4 los 

naturales en la lengua que mas vulgarmente usaren, y confes4ndoIos y 

doctrin4ndolos, como cura y p4rroco suyo, segun y como el dicho ba* 

chiller Sebastian Gutierrez los ha tenido y administrado, y los tienen 

y adminiftran los deroas religiosos de esa tierra que tienen 4 su cargo 



— 108 — 
ei>tiicj;'.i)i. s il'H'ii'ln;i'<; Ji' tnaiioia, que mi ruul coQciouciii on todo a« 
ilcHcitrf^uu. V nsi os ruego y en cargo, quo en virtud do esta mi pre- 
iiRiilncion, d^is y hagais dar la poseston del dicho benoAcio & la dicha 
Oompania do Jcsu!>, & ciiyo cargo ha de estar, como dicha cs, con to- 
dos Ina dcmn-i recaudos y faculicUi's que para la dicha admlntBtracion 
fucrcD nccroarios. Dada en la ciudad do Mexico 6 27 dion del mes da 
sclicmbrcde 1618 aii.ya. — EI marques de Guadalc&zDr. — Rcfrendada 
de D. Manuel Francisco de Gauna." 
Poaciion dul Kn consecucncia de est a real provision, el lllmo. Sr. arzobispo pro- 
""'«'*' d'^ta" ^^'^"^ lucgo i dar & la Comparn'a la posesion de aquel beneficio, pro- 
" inelSr. voyondo al Lie. U. Sebastian Gutierrez el de la Santa Iglesia Metro, 
politana de Mexico, cooforme & la c^dula de S> M. Con eato se res- 
lituy6 la paz y la trauquilidad a aquel partido: ae puso en mejor tJrden 
la administracion y doctrina enlro los indios, cod gnindo conforroidad 
y armonia con cl lllmo. Sr. Cerna. De una pequeHa causa pudo na- 
ccr poco despuca un tlisturbio que impidieso por mucho ticmpo, y quo 
aun aiTuinasQ cntcramcntoel frulo quo en csie pueblOi y aun en (oda la 
Nuera-Espnua hacia ta Compania. £1 padra Crisldbsl Gomez, hombrc 
dotado do una rnra elocuencia, y quo por ent<!iiices florecia con grandc 
aplauso en el pulpito, predic6 por aquollos dins un sermon que la ma- 
ligiddad 6 la impmdencia hall6 modo de interpretar contra ol Sr. ar- 
lobispo. El lllmo., justamento indignado do aemejantc atrevimicnto, 
quisb pTOceder i caellgar por si mismo al que creia delincucnte. EI 
padre Nicol&e do Amaya, provincial enttincea, examinadaa afiriamenle 
hiB palabras y discursoa del orador, no ballaba en toda aquella pieza 
motivo elgiiao de lo)> que malicioaaraente se fingtan para irritar i aquel 
prelado contra el padre Gomez. En virtud de eato, repreaenlri modea- 
lamente al Sr. arzobispo las diligencios que habia practicado, le pre- 
aen(6 cl sonnnn, y auadio que para cnlcra satisfaccion de bu senarla 
estaba pronto 4 segutr cualquier arbittio que le sugiriese para que sir- 
rioac de esoanniento & los vcnideroa. No viniendo en eeto ol lllmo., 
y qiiericndo baccrse justicia por su mano, f\i4 neceaario, confonde al 
pnvilegio concedido & los regulares, elegir juez conservador en la per- 
sona del Dr. D. Antonio Membrila j Arriaga, maestre escuela do lit 
Santa Igleaia Catedral do Oazaca, que se ballaba por entdncea en M<- 
xtHK Para procediendo eata Anotificar algunoa autosain hBberniB- 
niftlMido IttfcemiiionaSt m lirtiid de laa coales procadia con iqaalla' 
apo«T61iCB acitwidad, b\ Sr. imcabispb l« mandA ponar pr«M ni la eir- 



— 109 — 

eel publica arzobispal. Todo parecia encaininarse a uu peligro6o 
roiupimiento: el Exmo. marquds de Guadalcazar, dio ordcn al Lie. D- 
Diego Gomez de Mena, oidor de la real audiencia, para que pusicdc en 
libertad al dicho conscrvador. No pudo csto ejecutarse sin algun rui^ 
do y violencia, por ipas que se procuraba evitar. Y hubiora ccdido en 
gran pcrjuicio de los ministerios, y nombre de la Companla, si cl pa- 
dre provincial, hombre de grando santidad y celestial prudencia, no hu- 
bicra presentado al Sr. arzobispo una juridica informacion, fecha en 18 
de noviembre de cste mismo auo, en que muchos y graves Icsligost ba* 
jo dc jurameutc, dcponian de las sencillas y nada maliciosas cspresio- 
ncs del predicador. Con esta demostracion se sqrenu ol dnirao do 
nquel prelado, y volvi6 k florecor en ^1 la anligua estimacion y aprecio 
que habia mostrado siempre d la Conipauia. 

Auadi6sc por estc mismo tiempo & laprovincia un nuevo colegio en Fuiidaciundcl 
la ciudad dc M^rida, capital de Yucaldn. Ninguna otra provincia ha- ^^f^ ^ 
bia prctendido con mas fbcrza ni conslancia la Compama. £s verdad 
que en dos tomos manuscritos que se halls^n en la provincia se dice ha- 
bcr ido en primera mision a Yucatan los padres Peuro Diaz y Pedro 
Calderon el ano de 1617, y -asi lo escribe tambien en su historia ma- 
nuscrita el padre Andres Porcz de Rivas; sin embargo^ cs preciso con- 
fesar que hay en todo csto roucho yerro. £1 mismo padre Andres Pe- 
rez escribe que esta misiou (k Yucatan del pac|re PcdrQ Diaz fuu larg<i, 
yquc se dotuvo en ella mas dp .un auo, lo cual sq cpnyence m^iiificij^- 
tamente falso, pues consta haber muerto en M^^xico cl padre )fG^ll^> 
Diaz a. 12 dc onero do 1618.' Lo segundo, porque en su ci^ta , ciMir 
ficante inserta en la nnua de 1618, so dice habei* ido on inisiou .d ftl^^t 
catdn trece 6 catprce anos dntes, que correspondc d los auos de l^QA 
6 1606. Lo terccroi porque en este mismo tiempo, quiero dcci)i>..^ 
alio do 1605, pone la primera mision ^ Yucatdn el R. P. Fr; Diegq 
dc CogoUudo, cscritor diligentisinio de la historia de aqiiella pipyipqju. 
Anadese, que como escribe el mismo ^adre Andres Perez^ lQ9,pfiiii4J>: 
ros jesuitas iueron a peticion de D. Tristdn (dcbia decir D. C4rl9R)^ 
Luna y Arellaocx, gobernador de aqucU^ plaza, y «s cierto qpq ppt.jas^, 
anos de 1617 uo.gobernaba ya I|, Cdrlos de Lupa, sino D*^ Ef{^i|^iM<i, 
Ramirez Briseuo. Esf pues, cierUsimo que la primera peticior^ <4®.-lli; 
repiiblica de Merida fud hjii joorta dc aquf^lr gobonfadgr^y^cabib^ s^Bj^dn 
lur, fecha en 12 de octubre de 16p4^,. £I.sigu^cntc-aiJu>:d<^; 3i6i){};fuee 
)x>n cnviados \oa ()adrcs.Pfdro. Diaz, y^ Pedro Cal/iqrpji,. ^(^ oHilQinHf 



TOMO II. 



15 



— no— 

t la cusluiiibrc (!e iiucstros mayorct?, se hospcdaron en cl liospitul del 
Rosario, (jiic dcspuos se di6 ^ los rcligiosos dc S. Juan dc Dios. Prc- 
dicabun en la Catcdral, qnc era la (\uc hoy sirvc de iglesia al dicho hos- 
pitali y en o1 convento de S. Francisco, por bouignidad dc aquella so- 
ralica faniilia, con accptacion y provccho dc loda la ciudad. £sto nio- 
vio de tal sucrte los ^ninios, que procuraron s^riamcnto pernianeciese 
ulli la Compania. £n un cabildo que se tuvo & 5 de agosto de aqucl 
niisnio auo se tratu que de las prinieras encomiendas que vacascn se 
dopositasen dos mil pesos para sustento de los padres, se cscribiese 6, 
S. M . y al real consejo para la confirmacion de csta merccd, y licencia 
para la lundacion dc uu colcgio. Estas diligencias no tuvieron efecto 
por cnt6nce3, y cl ])adre Pedro Diaz hubo dc volvcr despues de dos 
anos a Mexico con bastantc dolor dc aquella rcpublica, quo agradeci- 
da & su doctrina y cjemplos de su religiosa vida, conserv6 su retrato en 
la sacristia dc la Catcdral algunos anos. 

El regimiento de la ciudad prosigui6 cu sus diligencias para con cl 
padre general y provincial de Mexico, y & sus consejos 6 instancias 
cl pi ados e cabildo D. Martin de Palomar se oblig6 & dar dos mil pe- 
sos y unas casas avaluadas en cuatro 6 cinco mil para la dicha funda- 
ciou, por escritura que olorg6 ante Luis de Torres, en 3 de diciembre 
do 1609, la cual refrendb y ratified de nucvo en cl testamento, bajo 
cuya disposicion fallecid, otorgado ante Juan Bautista Rejon Arias, t 
1 08 31 de diciembre dc 1611. Pocos meses &ntes de la muerte dc D. 
Martin de Palomar habia el Sr. Felipe III dirigido al padre provincial de 
Mexico una real c^dula en que concede licencia para la dicha funda- 
cioh, fecha en S. Lorenzo & 16 de jolio de 1611* Dijimos ya como 
en la octava congregacion provincial, tenida en Mexico & 3 de noviem- 
bre de 1613, 88 suplicaba al M. R. P. general admitiese la fundacion 
de aquel colcgio, & que condesciende en sua respuestas dadas en Roma 
& 6 de febrero de 1616. £n virtud de (odos estoa documentos, el pa- 
dre provincial Nicolis de Amaj'a otorg6 pleno poder al padre Tomds 
Dorainguez, para que en nombre de la Compaiiia tomase posesion de 
aqvel colegio, precediendo la licencia y aprobacion del Sr. obispo do 
aquella ciudad ante Juan Perez en 5 de febrero do 1618. El Illmo. 
Sr. D. Fr. (ronzalo dc Salazar, del 6rden de S. Agustin, di6 su gm- 
tm Kcencia y aceptacion en ID de mayo de 1618, y cl Sr. D. Francis- 
CO Ramires Briserio provey6 auto on que Ics mandaba dar posesiou 
en 19 dift rii^po'delinianio aiio dc 1618. Homos dado tan ezacta y 



—Ill— 

circunsianciada noticia de todos esto6 posagoti, y piioslo eh-toda sti iiiz 
ecitos pasos juridicos do la fundaciou de Yucatan, para dijsonrodar el 
nudo que se halla en losantiguos manuscritos, yju^lifioar la mzonque 
tencnios para no seguir su cronologia en esto punto, rcspccto que de- 
bemos d la antiguedad y a la religiosidad de.sus autores. Los prime- 
ros jesuitas quo llegaron a Merida fueron los padres Toniad Domin- 
guez, por superior, Francisco de Contreras, Melchor Maldonado y cl 
hermano Pedro Mena, coadjutor, 4 que se agreg6poco despucs un her- 
mono estudiante, que aprendiese la leugua maya .general del pais, para 
que ordenado predicase y confcsase en ella a los indios, conforrae ^ ia 
voluntad del piadoso fundador. 

De la situacion, temperamento, poblacionea y cosas maravillosaa de ^^ridade" 
csta peninsula, tanto en lo fisico como en. lo. politico de su antiguo del pais, 
gobierno, y en lo moral de sus ritos, religion y costMinbres, trata lar- 
gamcnte el citado padre CogoUudo, cuya histc^ia teoeiiKM por una de 
las mas veridicas, exactas y juiciosas que se ban escrito en la Ameri- 
ca. La capital es M^rida, asiento del gobernador y capitan general, 
y silla episcopal fundada por el adelaniado D. Francisco de.Montejo. ' ' ' 
ea 6 de enero de 1542, aunque celebra por titular con fiesta de precepto 
& S. Bernabc, por baberse ganado en su dia la c^lebre bataJla de Tibohn^ 
(hoy M^rida) que asegur6 d los espanolcs la posesion del pais. M^rida 
estd cuasi en el centre de la peninsula en, 20 grades 10 minutes de Jiaii* 
tud boreal.. Valladolid, Campecho y Salamanca de Bacalar, son tacQf 
bien lugares derespaaoles y fundacion del mismo montejo. La Cate- 
dral fu^ erigida por el Sumo Pontifice Pio IV en 16 de ;diciembre de 
1561. £1 primer obispo co&sagrado de esta di6cesis fae el Illtno. 3r,; 
D. Fr. Francisco del Toral, y dntes de 6\ habian side presentackM.Ff, 
Juan de la Puerta y D. Fr. Julian Garc^s, con nombre.de obispo de 
Cozumql 6 de nuestra Sonera de los Remedies, y de&|)ues fu6 primer, 
obispo de Tlaxcala. La Catedral se de.dic6 por el nusmo Pontifice d 
S. Ildefonso, no sin especial. providencia,habiendp losr ciudadanos pre- 
tendido dedicarla 41a Encarnacioo, olvidados do una antigua proipesa. 
que habian hecho al Santo arzobispo de Toledo. En la dipha Iglesiai 
que es una f^brica suntuosa y magnlfica, se ve en' la capilla que i^i^ 
ve de gagrario una inscripcion en una piedra del payimentOY con esta^* 
palabras: Hicjacet Franc. S. R, E. Card, Archie, Ksta Upida lia» 
dado que pensar & algunos curiosos. Muchos la ban creido supuesta 
& capiicho. Otros hao disourrido con mucha variedad. Nt creemop 



— 112 — 

(|iio haya siilo mi'ilicius.uneiite iingtda |)ara atornicntar los iiigenios di* 
Ins anticiiniios, que .segnramentc huhiera sido iin tmbajo ocioso, ni po- 
demos avontiirartampocoalguna racional conjctiira. En el p^tiodrl 
convcnto dc S. Francisco C8t& una cruz de piedra con un santo Cris- 
tOy que es famn comun habersc hallado en laconquista. £n la huer- 
ta del misnio convento se ven aun algunas piedras curiosamente la- 
bradas con cotas y morreon(^s & la antigua romana, y piinica. Lo 
cferto es que los espanoles hallaron casas de piedra grandes y de bue- 
na arquitectura, con cruces en muchas de las puerlas y en un adora- 
torio dc Campeche: quelosindios eran dc los mas cultos y ladinos de 
toda la America, tanto en el gobicrno politico, como en los ardides de 
la gaerra. Las profcsias de Chilam Balam, 6 Cambal, y de otros an- 
tiguos sacerdoles de aquella nacion han merecido el ascenso de horn- 
bres muy cuerdos, y si se da cr^dito & las profeslas de las Sibilas, no 
hallamoB argumento para iieg4rsclo A las predicciones de unos gen- 
tiles como ellas. 
Mucrte del A la fundacion del colegio de M<^rida anadiremos la muerte del pa- 
Dia" ^^^^ ^^ IPedro Diaz, que le habia dado principio con au fervoroaa minoii. 
Fu^ uno de los primeros fundadores de la provincia y destinado por 
San Francisco de Borja para- nnaestro de novicios desde Europa, y 
que luego en llegando hiciese la prafesion de cuarto voto, aunquc [no 
tenia eino veintisiete aiios de edad. Gobernd dos veces el colegio dc 
Mexico, fu^ dos veces procuradori Roma, prep6sito de la Casa Pro- 
fesa, provincial y fundador de los colegios de Guadalajara y Oaxaca 
por muerte del padre Diego Lopez. £n su tiempo se abri6 la puerta 
i. laa misiones de infieles. En las fundaciones de Oaxaca y Guadala- 
jara, siendo rector y prorincial en el pleito aobre el sitio de la Profcsn, 
manifest^ una celcftfial prudencia. derivada de au mocha caridad con 
loa pr6jimos y continue trato con Dios. Fu6 admirable la prontitud 
J docilidad con que dcspucji de haberobtentdo cuantos empleos Instro- 
808 tiene la proTincia* t A lo« sesenta aiios poco menos de su edad« A 
la mas ligera insimnicion, emprendkS el Tiage & MMda de Tucatin. 
donde dcj6 tan burn nombre de la Compania y tan Miave olor de sua 
Tirtudes, quo estaba aun firoMa la memoria despues de catorec anos 
q[ae se fundd ^1 colegio. Entre muchas religiosisimas sentencias su- 
jMB que dej6 escrita*, y de qxie se valia ffecuentemente en su conrer- 
aacMMiy era vmj notable que an rebgioao ha da tener aiempre algima 
cosa que k eiltf HuMndo al apoaeMo. Miiri6coB acirtiiiiieBlodaflo- 



— 113— 

ria la provincia cl dia docc de enero dc 618: cl IHmo. Si\ D. Juan do 
la Scma, arzobispo de Mexico, el Sr. D. Juan do Nenteria, pbispo do 
la Nueva Segovia, y otras muchas personas dc distincion le visitaron 
en su enferrnedad, y dos padres qiie lo habian confesado general men- 
te dieron testimonio de que habia muerto con la gracia bautismal. 

A fines del ano murid tanibien en Granada de Nicaragua el padre Mucrio del 

podrc Scbnp- 

Sebastian Chieca, uno de los fundadores de aqucUa residcncia, joven tianChieca. 

de veinliocho anos de edad, pero muy maduro en virtud; dc singular 

aspereza de vida, y de una grande actividady celo para procurar la 

salud de las almas. £n el poco tiempo quo habia estado en aquolla 

tierra sc mereci6 tarobien por su constancia en el trabajo 4 inocencia 

de su vida las estimaciones de aquella ciudad, tanto que en los ullimos 

dias las personas mas distinguidas, hincadas las rodillas al redcdor de 

su pobre lecho, le pedian su bendicion y pretendian con 4nsia cual. 

quiera de sus alhajas. Los curas de la ciudad impidieron se enterra- 

80 el dia siguiente por la mauana para hacerle ellos d la tarde el funow 

ral con cuanta solemnidad permitia el pais. Los padres de San Fran-' 

cisco vinieron d nueslra iglesia 4 cantarle una misa en demostracion 

de lo qiie a! padre y d b Compaiila estimaban. Muri6 el dia 26 de 

diciembre del mismo ano. ■ > 

Entro los tepehuanes, con los buenos oficios del padre Andrds Lo* Inquictud de 
pcz habian ya vuelto tantos & sus pueblos* que parecid neccsario en- ^^ y«»V"8. 
viar en su socorro al padre Jos^ de Lomas, antiguo misionero de la 
Topfa. Las misiones del Norte no ofrecian por este tiempo cosa 
considerable: los pueblos todos de Sinaloa, singularmenle los yaquis, 
parecian crecer por instsntes en policia y religiom • Sin erobygirgo, no ' 

faltaban sustos y contradicciones i, los dos misioneros, Por dosTeeti 
habian pretendido algunos sediciosos dar la muerte al padre Tom^Q 
Basilio. La primera, con pretestode Uevarlo d visitar & an eiifermo: U 
segunda, quericndo abiertamente acometerle un indio bdrbaro, creyen- 
do que el bautismo que el padre habia dado d un hijo suyo era Im pau-^ 
sa de su muerte. En una y otra ocasion lucid bien la fidelidad deia 
mayor parte de los yaquis, que socorrieron prontamepte d su mini^o ' 
No fu6 menor el riesgo en que se vi6 el padre Andrds Perez yeod^'A 
visitar d un viejo enfermo: este le recibi6 con agrura, y cbreigidndole 
amorosaniente el padre, otro que estaba con 61 corri6 & tomar el aiod 
y la flecha, y hubiera quedado alii victima d su celo, si otra.indie^ 
los que acompfuiaban siempre al mjnistrd no se hubierp abk-a^daicate 



— 114 — 

aquel burbaro mientras sc ponia en seguro el misionero. Con la vida 
(le estos peligraba tal vez toda aquella nueva cristiandad. £n dos dis- 
tintas ocasiones, vueltos d su natural ferocidad, flecbaron & pna india 
do nacion Guaiama, que habia mucho tiempo estado entre ellos, y ca- 
sado con uno de los principales yaquis, y d unos nevonHfS, que con la 
seguridad de haber ministro en aquellos pueblos pasaban d ver al mi- 
sionero. A la india dieron cruel muerte sin poderlo remediar el padre, 
que bubo de ceder al tiempo, y dejar pasar aquella furia, en que no 
cran capaces de consejo. Al nevome sac6 y puso k cubierto de todo 
insulto la fidelidad de un buen cacique. £ntre tanto los mayos vinie- 
ron d quejarse de que babiendo ya los yaquis recibido padres y oido 
la palabra de Dios, conscrvaban aun algunas cabelleras de los roayos 
para celobrar sus bailes. Nosotros, decian, luego que comenzamos a 
ser cristianos, quemamos todas las cabelleras y huesos de nuestros anti- 
guoscnemigos. fistas cruelcs memorias creimos desde luego muy con- 
trarias d las leycs de mansedumbre y humanid^d que nos enseuaban 
los padres. Los yaquis, si son verdaderamente 6 desean ser de una 
misma ley don nosotros y soguir vuestra doctrinal deben olvidar las 
antiguas cncroistades, tratamos come 4 liennanosy y no perpetuar jun. 
tamente con las supers! iciones de sugentilidad el 6dio de sus vecinos. 
Una reconvencion tan justa avergonz6 d los yaquis. Respondieron 
que tales cabelleras y tales bailes se hacian sin su noticia. Hicieron 
exactas averiguaciones, hallaron algunas prendas semejantes, y juntas 
Be raandaron quemar publicamente en la plaza del pueblo principal de 
Torin. 
Muerte de aL Los grandes auoaentos que el ano antecedente habia tenido la pro- 
\Q^ ^^ Tincia se recompensaron bien con las grandes p^rdidas que en todas 
partes tuvo que llorar en el ano de 1619. Los padres Francisco Ma- 
JUinOy Pedro Mercado, y Ju&n Bautista Espinola, murieron en la Casa 
Pfofesa en 13 de agosto, 15 y 19 de octubre. £n el colegio rodximo 
los padres Francisco Yaez, Bilvestre Garcia, y Martin Fernandez; el 
tUtimo d 14 de noviembre, los dos primeros d 14 y 19 de julio. £a 
Oazaca falt6 el padre Juan Sanchez* y en Veracruz el padre Juan 
Rogel. . Estos dos uUimosi y el padre Pedro Mercado, eran de los pri- 
meros fundadores de la Provincia* y los otros de los mas antiguos de ella 
liombres de miicha religion y de muy sdlidas virtudes, de que espera- 
mom tratar difusamente en otra parte. £1 padre Juan Sanchez era el 
ttnidida Us i|iMi YUlieron con el padre Pedro Sancbest y muri6 d los 






— 115 — 

31 <Ie diciembre. EI padre Juan Rogel era el priinero que liabia vc- 
nido de la Compauia & la America septentrional con el padre Pedro 
Martinez. A su muerte precedi6 la ruina de la casa 6 iglesia de Ve- t ^ dc 
racruz, y de cuasi toda aquella ciudad en el incendio do los primeros Veracruz, 
dias de este aiio. Quem&ronse los conventos de Santo Domingo y la 
Merced. De nuestra Casa habia ya pasado el fuego sin considerable 
lesion; pero ocho barriles de p61vora que se quemaron en casa de un 
mercader con las piezas del techo y casa que hicieron volar i. todas 
partes, volvieron & prender el fuego en nuestra casa ^ iglesia, ayudado 
de un recio norte, con tanta violencia, que nada fu^ posible sacar sino 
el santisirao Sacramento, y al padre Juan RogeU que por su avanzada 
edad de noventa anos fu6 necesario cargarle dos sugetos en brazos y 
llevarle d casa de un hombre honrado. Los ciudadanos mostraron 
raucho en esta ocasion el antiguo y s6lido aprecio que hacian de los 
jesuitas. Luego se les prepar6 casa en que albergarse. El Illmo. 
Sr. D. Alonso de la Mota escribi6 k los curas que nos dejasen ejecu* 
tar nuestros ministerios en la parroquia, como ya ellos lo habian gus- 
tosamente ofrecido. Unos se encargaroh de proveerlos de ropa, otros 
de alimento, otros de juntar limosnas para fi&brica del colegio 4 iglesia, 
cuyas alhajas habian enteramente consumido las llamas: con esta li- 
beralidad dentro de poco se comenz6 la flibrica. EI padre Juan Ro. 
gel hubo de permanecer en la casa de un antiguo penitente suyo, en 
atencion- & su edad, que no permitia tantas mudanzas. Los padres 
iban diariamente & verlo, porque no conociera el religioslsimo'anciano 
que estaba en distinta casa. El dia 19 observaron que anduvo por 
toda la casa con una estraordinaria alegria y semblante de un ^ngeh 
Sentado k comer con su huesped k la mesa, repentinamonte se levafl* 
t6, junt6 las manos, alzd al cielo los ojos, y luego poni^ndolos carifio- 
samente^en su bieohechor que le miraba at6nito, sin hablar palabra nt 
dar muestra alguna de sentimiento 6 de congoja, los cend y di6 sii 
alma al Criador. La pdrdida de la ciudad se avalud en nias de dos 
millones, escribi6 el padre rector de aquel colegio, y con todo se ha 
sentido por mayor la de un varon apost6lico como el padre Juan Ro- 
gel, y de tan rara virtud y santidad, que se puede contar entre los mas 
insignes que ha tenido la Compaiiia. EI padre NicoUs de Arnaya, pro- 
vincial que era, y tan gran maestro de espiritu como dan k entender 
sus piadosisimos escritos, escribiendo al padre general Mucio Wite- 
Ueschiy despues de haber referido la carta de dicho padre rector, con* 



— lit) — 

cluye asi: Hubtii U(iui el padre, y pudiera alargarsc mas en la sauta 

vida del padic Rogel, que fue admirable, y de varon vcrdaderamcntc 

sunto, y dc los dc mayor virtud que en nucslro tierapo hemes alcanzado. 

Elogio delve- A las muertes de tan insignesjcsuitas podremos anadir la del vene- 

do^DfJ'Tr*! ^^^^ si^"^'^ ^^ ^*^® ^^- ^*^^^^ Cardete, de la familia scrafica. El 

IVdro Garde amor grande que este hombre raro tuvo siempre a la Compania, y la 

ft* 

cstimacion que di6 en Yucatan d los jesuitas, no permite que pasemos 
adelante sin dar en este ano, que ilustr6 con su mucrte, esta raucstra dc 
nuestro agradecimiento y mcmoria de sua hcruicas virtudes. Tuvo una 
santa 6 intima amistad con el padre Pedro Diaz, muy seroejante & 61 
en cl espiritu, 4 quien comunic6 como habia pcdidu muchas veces al 
Sefior que fuese 6 aquel pais la Compania. £1 Souor, anadi6y me lo 
ha conccdido; pcro por ahora no se lograr^ la fundacion prometida. 
El padre Pedro Diaz conscrv6 siempre tal vcneracion 4 8U XDemoTia, 
que dcapues dc catorce afios dijo d los padres que pasabon d fundar cl 
colcgio de M6rida: Yayan en Uora bucna muy consolados que alii ha- 
llardn al viejo Cardete, hombre de gran virtud y eantidad. Luego que 
llcgaron los padres, ya que las cnfermcdadcs con que lo ejercitaba cl 
Scnor no Ic dleron lugar para ir d visitorlos, advirti6 al guardian que 
pnsaso un oficio d Jos recien vcnidos,,y lea ofrcciese cuanto pudicsen 
necesitar. £1 pooo ticmpo que le dure la vida, tuvicron en el un pa- 
d^e d quien visitaban y amaban con la mayor ternura. En su ultima 
qnfermcdad^ cercado de sus hcrmanos y dc todos los nuestros, que iguul- 
mente le Uora ban, cxhort6 d unos y otros d que se amasen siempre 
muclio, y trabajascn como, buenos hermauos en la vina del coraun pa- 
dre de faroilias. Por mandado del lUmo. Sr. D. Fr. Gonzalo dc Sala- 
zar, so hicieron deapues de su muerto inforroaciones que autorizo el 
Ilino.« y en que los padres Tomds Doroinguez, y Francisco de Con- 
p^fW9 depusieron con juramento cosas admirables. £n el f^retro a- 
,|iri6 dois voces los ojos claros y hern^osoe que le voIvi6 d ccrrar otras 
tuitaa, derratdando muchaa Idgrimas de devocipn el citado padre Fran- 
pwcp dp Contreras. Muri6 el santo honibro d 2 de Setiembre dc 1619. 
El toatimoDio del Sr. obispo dice asf: „No8 el maestro D. Fr. Gonzalo 
de Salazar, por la miseracioD divina» y de la santa sedo apost6iipa de 
Roma, obispo de ostas provinciaa de Yucatdo, Cozumel y Tabasco, del 
cooRejo de S. M. d&c. Habiendo visto la informacion dada por cl pa- 
drp, Fr. J!u«^B do Arcllanoi guardian del convcnta del SerdAco padre 8. 
Franciacojcle ostaciudad atrda coDtenida, docituos que los tcfltigos en 



^\- •■- - - I II I III Ml- ir - — ^T-.-i-ir ■. ■».l*u.i. nan, vt^. --4^ ■•■>«'? ■ J-. _-^m. Ji.-we_i-^ 



-111- 

verdiMl. ¥ oertiUblimbfli- ^ue de tiem(m'd(>i^^ dci ctt^tlfkys-d d^lb ^. 
te quo v«lAifiio» & este hncetro otespadd-y <?oiibdWlb» at pjidrc 1^.-1^ 
tiro Candete, nos fu6 publico y noffbtid la dA«dt^i2Uty sd^ Ja4 y¥^li^(«»A, 
con que siempre procedi6 hasta cl fin de su vida. Y las vM64'tj<ie-'k 
visitamos esperi men tamos ser religiose santode toda virtud, porque en 
suspalabras t^»n compueatas'y macizas, en su virtud tan penitcnlo y re- 
ligiosa, nos coiisto ser uno de los santos religiosos que hatenido la 6r- 
d.;n del Serafico padre S. Francisco en esta provincia; y como tal le 
f stimamos y von? ramos con toda devocion, porqiic cl csplendor do su 
vi<l'(i movia d nu .stro interior espiritu para tratarle con el respeto y 
veneracion de siervo de Dios. Con cuya fe nos hallamos a las exequias 
y entierro de su cuerpo; a donde se moviu toda la ciudad, y lo que mas 
causo en nos y en todos generalmcnte grande admiracion, fue estar el 
dicho su cuerpo al cabo de mas de veinte horas de su fallecimiento tan 
flexible, amoroso y tratable, que se dejaba gobernar sus miembros con 
muy grande facilidad, cosa estraordinaria y particular en esta tierra don- 
de por ser caliente, k las ocho horas los cuerpos se corrompen y quedan 
tiezos. Y teni6ndolo como siempre le tuvimos por varon santo, con 
toda veneracion le besamos las manos, y procedia del dicho su cuerpo 
un olor suave que demostraba estar su alma en verdadero descaniM). 
Todo lo cual certificamos, 6 interponemos en estos autos nuestra auto- 
ridad, y lo firmamos ^." 

En Sinaloa 4 la mi tad del afio habia entrado el padre Diego de f^tado de lo« 
Guzman d los indios neboraes, que habia tiempo pretendian esta dicha. demas cole. 
La tierra, dice el mismo padre en su relacion, es muy apacible y f<§r- 
til por las muchas aguas que tiene. Los naturales muy d6ciles y fnas 
cortesanos que los demds que hasta ahora se han descubierto; tienen ca- 
sus de terrado, y las mugcres desde muy ninas andan cubiertas has- 
ta los pies con pieles de venado muy bien curtidas y pintadas. Han 
hecho iglesias y aniistad con los yaquis, y como estaban tan bicn dis- 
puestos por sus ])urientes los de Baimoa, en estos pocos mescs re han 
bautizado mil qisinicntos diez y seis adultos, fuera de cinco a.il no- 
vcnta y seis pdrvulos. £n toda la provincia de Sinaloa Be coniaban 
ya bautizados y roducidas d la chstiana politica setenta y cinco roil 
almas, y mas do cincuenta mil se veian correr de los paises vecinos 
en busca de las fuentes de la vida. Los dcm&s colegios de la provin- 
cia proseguian en el fervor de sus santos ministerios. En el colegio 

TOM. II. 16 



Novena con. 



— 118 — 

nidximOt siendo sccrctario el padre Juan dc Jicdesma, sc cclebr6 el 
dia 2 de novicmbrc la nona congregacion provincial, en que fueron 
elegidos procuradores d Roma y Madrid los padres Hernando dc 
Villafane y Juan Laurencio, rectores de los colegios de Sinnloa y 
de M^xioo. 



\:f 



I. 



DE LA PROVINCIA 



S>S S'^ C!)Q)&£l^^ltS^ 6>SI I?SI®^® 



UE 



NUEVA-ESPANA 






mamma) 7^2^ 



SUMARIO. 

Beatificacion de S. Javier, y muerte del hcrinano Marcos GarciiV 
Piden cl bautismo los chinipas y otras muchas nacioncs. Division de 
las inisioncs dc Sinaloa y S. Ignacio. De los comicaris, tepagues y 
sisibotaris. Renovacion del Seiior de Ixmiquilpan. Muerte del padre 
Francisco Ramirez, y rnision de Michoac&n. Resolucion de despoblar 
4 Granada, y nuevas instancias de los vccinos. Principios de funda- 
cion en cl Rcalejo. Visita del padre Luis do Molina. Peste on Tuca- 
Idn. Muerte del padre Yidal. Del padre Agustin Cano. Del padre 
Agustin de Quiroz. Del Sr. obispo do Michoacdn. Sucosos de misio- 
nes. Muerte do los padres Joaquin Serrano y Nicolas de Amaya. Otros 
en Puebla. Principios de flindacion en S. Luis Potosi. Sucesos de Si- 
naloa. De Tepehuanes. Origen de esta advocacion. Tumulto grande^ 
en Mexico. Destierro del ilustHaimo. Entredicho. Calumnia refiita-' 
da. Establecimiento de la Compania en Potosi. Sucesos do misio- 
nes. Pretension del Sr. obispo de Ciudad Real. Fundacion de S. II- 

defonso dc Puebla. Refutaso una calumnia acerca de esta fundacion 

• 

Enfermedad del ilustrisimo. Su muerte. Beatificacion de S. Francis- 
co de Borja. Muerte del hermano Juan de Aldana. Principios de fbn- 
dacion en Quer^taro. Posesion decasa 6 iglesia. Descripcion del pais. 
Santa Cruz y fundacion del colegio apostdlico. Donacion al colegio 
de Potosf. Int^ntato fundar noviciado en Mexico. Dotacion para es* 



T- 



— 120 — 

te cfccto. Mucrte 4e lu3 paduisj^^'jrj) dv lIurlj<rosa y Jikiu du Tol)ar. 
Del padre Martin Perez. Del capitan Diogo Martinez da Hiirdaide, 
6 inquictud do los ncbonics. Misiones en Michoacan. Cedula del rev. 
Mucrte del padre Jose Vides. Pretension del colegio dc Tduiacan. 
R^Ci(49^<ifi Iqs chiiuj)^^- IVlpuj^ie del Iieriuaoo Juan Castro. Carta 
del padrir 'Pedro Mcndez. Siiccsos de los jjuazave.s. Vislta del Sr. 
Ilcrinosillo y su muertc. Pretension del obispo di? Coniayagur.. Miier- 
to del liorniano Pedro do Ovalle. Canoaizaciori dc fS. Felipe dc Jesus. 
Inundacion grande. ServiciQS dc los jesuitas en la ocasion. Provich ji- 

• ■ 

cias del virey. Quejas contra la Compauia y su satir:ihccion. Mucr- 
te <lel padre Francisco Ramirez, Pretension do hf^ Indies de Topia. 
Succsos de los tarahumares. EntfH^:^ los aybiuo.s y batucos. C;.:-- 
ta del padre Martin de Azpilcucta. Muertes dc varios sugetos. IJi:- 
decima congregacion provincial. Minas del Parral. Inquietud d-; 
los guazaparis. Conspiiacion contra los padres. Mucrte dc los dos 
inisioneros. Consecuencias de este alzamiento. Transacion del plei- 
to dc S. Ildefonso de Puebla. Dotacion del colegio de Guadiana. 
Muerto del padre Cristdbfil Angel. Del padre Juan Laurencio, y pa- 
dre Pedro Gutierrez* .Redu.ccion dc los hinas* Do los humis. Muer- 
tc del padre Pedro Graving, Fnitos do Sinaloa y muerto del padro 
Herpahdo de .Villafaiie. Del padro AIodso Gomez de Cervantes. Del 
padre Lorenzo de Ayala. Frutos de Oaxaca. Peste en variaa ciu- 
dadcs y muerte dej-padre Juan dc Ledesma. Fundacion del colegio 
real de Crista. Muertc de. varies sugetos. Duodecima congrega- 
cion provincial. In^ujetyd dc los t<^pebuancs. Frincipios dc la re- 
duccion ih Sonora. Dcscripcion del pais. De los rios Colorado y 
Gila.. De sus ycrbas y raiccs modicinalep. De sus supcrsticiones. 
De sus gucrras. Cox^rcrsion de los tarabiunaics gcptentrionalcs. Su- 
cesos de inifsio^es. Fundi^ion del nuevo rectorado .()e S, Javier. Do- 
taciqn dcl^coWip de V^ra^^n^z. Doi)acion de D. Jutjji de Nava v 
contradiccion. JJuca^o. ^ Ips padres Alonso Guerrero y Bernar- 
difio.dc Llanos. Succsos 4ek los dcruas coleirios. 



I. 



... J ■ * . 

Beyifioacupp^ [ -^^ ;>Nncipio6 del ano dc 1^20, 6Ji fines del afio r.^lecedentc babia 
^I^.w.^.^^8^''''-'-^ ^ *^^*^^^-^^'^ ^^^ ^^ S. Francisco 

Tier T iDuono^ ^ ■ • ■ • ■ '' 

del termano ^^}9h ^-'uyas sol^n)u::3 fte#J|»s ocupfifi^a Its mayor parte del aSo en los 

Mirco. Gat- pole^ios de cst^a pvvvinc^ifi^^^ppnn^ptend© en toda^ partes el favor de 
los Ill.i^o3..4»r^lj«^ui?^.ilo Iftf <ia*'i|[!l<>p. y. ruligioncs cji^^ au toda« las ciu- 



— m — 

dacles dondc hnbia casu 6 colcgio, quisicroa tomursc una gran parte on 
ucusiun-de tauio jubilo para la Conopariia. Entre lodas sc singul^ri- 
7.6 graiidcincnte la Puebla do los Angeles y su Illrao. preladoD. llde- 
lonso de la Mota y Efxobar. Kn Cate col(?gio niurio algunos mcscs 
dcspucs cl fervoroso hermano ■!\Iarcos Garcia, quo junto en un grn- 
d'.> cniinentc todas las vlrtudcs prupias dc su estudo, una grande einr 
ceridad, una humildad profunda, una perfoctu jKibreza, un trabajo in- 
<;;in.sable, en treinla auos que sirviii las haciendas, en que sin embargo 
«lo la solcdad y libertad que ofrcce el campo, fu<i siempre observanti- 
siino de la distribucion rcligiosa. Probglc nucstro Sffior eon nucve 
afios de continual enfermedades, que loleradas con admirable pacien- 
cm, lo sacaron dc osta vida el dia 14 de diciembro. Por este misnio 
tiom[/0 se concedio licencia para una c^tedra de moral en Mdrida a 
pcticion del Sr. obispo. 

En It. o paises del !Norte la tranquilidad y fervor de los neofitos abiia »• jg« ^i y. 
mas puerta a1 Evapgclio cada dia. Los chinipas, pueblos situados en tinnoloflchi. 
lo mas alto del rio del Fuerte, sabieodo la grando harnUre que afligi6 nacionc^ "^ 
por csto tiempo a loa sinaloas, y otros pueblos vecinos, recogjerou un^ 
gran cantidad de maiz, frijol y otras semillas quo vinieron a ofrecer 
gustosamente d los misLoneros para el socorro de aquella ncccsidfid, pi- 
diendo que en recompensa fuesen d sus tierras d doctrinarlps en la fe. 
Con la esperanza de que en paisando las aguns se les (|aria gusto, par- 
tieron llenos de consuelo. Dieron aviso al rcsto dc la nacion, y de 
comun acuerdoy resolvierou abrir y allanar los caminqs: i-ediij^fonsc 
a cuatro pueblos, edificaron a^so, ^ iglesia, levantaron crucei? por tpdas 
partes, y lo que no sc habia visto en otro algqno dc lo§ pueblos, ello9 
espontdneamente vedaron, bajo de graves pcnas, que ningupo tuciese 
ni vcndicse algun licor que cmbriagase. A los chjnip^^ sq juqiaron 
para csperar al padre otras rancberias de gentiles vecinps, quo llama- 
ban buites, y que yfi de antes luibiau prct^ndido apsiqsaipente lo niis- 
mo. Los guazaparis, nacion numerosa yque ya por dos ocasiones ha- 
bia bajado d tratar de su doctrina, repiti5 la misina djligencia aun con 
inu!j vivas instancias por este mismo tiempo. La misipn de los nebo- 
mcsi crecia cada dia con nuevas geptes. No parccc, (escribe el padre 
Diego de Guzman) sinr> ^^0 Piosv ppr la iotercesion de nuestro paidre 
S. Francisco J&viec ya di)aitaD]dq esta ipision, pprquc fiiei^ de los in.u. 
cbos indios qi|€ tenemosi «i;pa d^ hr cri^tiano qgo h^^f>i^ del rip Sisi- 
buiari, ha recibi6 con grpndo alegria> poni^i^dp crycps y pidiendo p^res. 



— 122— 

Dice, que cont6 setenta ranchcrlas, y que era tanta la gente conio la 
de Mayo, rauy d6cil y que prometieron juntarse en cinco pueblos to- 
dos en tierra liana y cercanos, que puodan visifarsc en un dia. El ca- 
cique principal vino de alii ^ diez dias a csta villa d verse con el padre 
y con el capitun. Vinome luego t visitar y present6nie Ires Sguilas. 
Tambien me vinieron d ver los caciques de los batucos y me rontaron 
cien rancherias pobladas d orillas, y cOntinCian en visitarmc a menu- 
do." Hasta aqui el padre Diego de Guzman, por donde se ve con 
cudntas ventajas restauraba el Seuor en estos paises, cuanto habia 
perdido la religion entre los tepehuanes. En la provincia de Sinaloa 
se habian bautizado en el ano, siete mil y quinientos entre pdrvulos y 
adultos. 
Diviiiionde Con los nuevos aumentos do la mision en cslos ullimos afios, sien- 
de Sinaloa y ^^ V^ veinticuatro los sacerdotes, que la piedad del rey sustentaba 
San Ignacio. en aquellos paises, y habi^ndose avanzado las espirituales conquistas 
mas de sesenta leguas adelante de la villa do Sinaloa, parecia necesa- 
rio senalar en Mayo la cabecera de otra mision, donde residiese un su- 
perior, distiuto del que residia en la villa, y que a la ordinaria adminis- 
tracion de los indios juntase tamibien el cuidado de los nuestros. Sc 
8ciial6 por superior al padre Crist6bal Vallalta, antiguo misionero de 
los sinaloas. En sola esta mision, que comprendia los mayos, yaquis 
y nebomes, habia once misioneros, d cuyo cargo estaban, segun el pa- 
dron que por mayor habian forma do los padres, mas de veintiun mil 
almas en Mayo, treinta mil en Yaqui y nueve mil en lo poco que 
hasta entdoces se habia penetrado de los nebomes. El partido mas 
antiguo de los mayos se dividi6 en otros tres, de tres pueblos cada uno. 
El mas oriental y mas cercaoo, compuesto do mayos y tepahues, so 
did al padre Miguel Godines, el de en m^dio y cabecera de la mision 
cupo en Buerte al padre Diego de la Cruz, y el mas occidental y mas 
Yccino d la costa del golfo califprnio, tuvieron los dos padres Juan Ya- 
rela y Juan Angel. Estos y los demas ministios, tenian siempre un 
utillsimo ejercicio 6 en perfeccionar la imdgen de Jesucrislo en los ya 
bautizados, 6 en formarla en las muchas naciones vecinas de gentiles, 
que de todas partes pedian el bautismo. A instancias do los chinipas 
que de nuevo habian enviado cien indios principales al pueblo de To- 
re, hubo de pasar d sus tierras el padre Pedro Juan Castini. Ilabian- 
B6 juntado en el mismo pueblo y con el mismo piadoso designio, siete 
ti ocho caciques guazaparis. Parecidle esta buena ocasion al padre 



nes. 



— 123 — 

I»ra coocluir uq tralo de aliaDza entre los guazaparis y los chiuipas, 
cuja division y discordia podia ser uii grande obstdculo para la pro- 
mulgacion del Evangelic. Convid6 & los de una y otra nacion para 
un misrao dia, en que les di6 un solerano banquete, tratdndolos igual- 
raente como d sus comunes hijos en Jesucristo, y exhortdndolos d la 
paz, si querian recibir la ley del Dios verdadero. EUos se abrazaron 
y prometieron guardar una coQstante amislad. 

Del rio de Mayo se pas6 tainbien 6 la nacion de los comicaris, que Rcduccionde 
lom6 a su cargo el padre Miguel Godines, ministro de los tepahues. ^^^ "'^*^" 
Esta era una puerta muy franca para la conversion de los hios, nacion 
un poco acia el Este* d ocho leguas de Tepahue, y cinco de Comicari, 
cnyo ejemplo seguirian fdcilmenle los huvagueres y los tehuisos sus 
vecinos mas acia el centro de la sierra. Logr6 tambien el fcrvoroso 
padre Godines & costa de no pocas fatigas, que los basiroas y tebatas, 
quo poco &ntes por quererlos sacar de sus pueblos habian huido d los 
DionteSf volviesen de sus descarrios, y se aloja^fti en otros pueblos 
de cristiauos. En Yaqui trabajaban por este tiempo cinco misioneros. 
£1 padre Crist6bal de Yillalta, superior de aquella mision y residente 
en Torin, habia entrado & succeder al padre Andres Perez de Rivas^ 
que desde fines del auo antecedente, despues de diez y seis auos de 
inisiones, habia llamado la obediencia & Mexico para confiar d su pru- 
dencia y religiosidad los mas importantes empleos de la provincia. A 
los nebomes se destinaron los padres Francisco de Olinano y Diego 
de Wandersippe. Esta nacion> por mayor seguridad habia dado con 
todas las formalidades la paz y la obediencia al capitan de Sinaloa y 
confirm6 este aiio la sinceridad de su palabra, enviando al Seminano 
de indios de la villa once de los hijos de los principales caciques. £1 
padre Pedro Mendez, aunque no de asiento, di6 tambien feliz princi- 
pio & la mision de los sisibotaris. El padre Andres Perez de Rivas 
sefiala esta entrada del padre Pedro Mendez al aiio de 1628, citando 
una carta del mismo padre; y aunque cita al fin del mismo capitulo 
otra entrada ol ano de 1621, la.atribuye d otro misionero. Nosotros 
la hemes restituido d su verdadero autor el padre Mendez, guiados de 
un testimonio tan aut^ntico, como.es la carta anua original del aiio de 
1621 en que el padre Nicolds de Arnaya, dice asi: „Dar^ fin d esta 
mision con una que recibi del padie Pedro Mendez, grande ap6stol de 
toda aquella gentilidad, el cual, habiendo estado muchos aiios entre 
aquellofl bdrbaros, convirtiendo muchas almas d nuestra santa f^, me 



— 121 — 

parccio tracric d M('»xir.o, dondo ch^scnnsaso do sns muchos y glorio- 
Ros trhlwijos y nos edtfica^c a todos, y habiendo cstado algnn tirnipo, 
despues por un aiio entero, me importuii6 para que le volviesc entre 
sns gentiles 4 hijbs convcrtidos, V hiibb de cohdesecnder con sus nie. 
gos: llegado all^ rccibi una suya de eKte tenor, 8lc. Luego pone la 
carta que cila el padre Perez en su historia, la cual se convencc no ser 
del alio de 28, pucs sc halla en la annua dc 21 firmada por cl padre 
Nicolas de Arnayn, que inuri6 luego el aHo de 23. Sea do esto lo que 
tiiere, los sisibotaris so baI16 ser la nacion mns docil y mas cnlta de 
tnths las que ha^^ta alii se habiah descubierto. Tiabitan en unos vjil!i\s 
de bello cielo y ><aludablo temple, cerca()os do montes no muy nI:o«. 
Eii 6l trage, dice la citada carta, son muy difereatos de los yaqiri.-? y 
mayos. Los hotnbres se cubreh con una poqueila manta pintada de 
la cintura d la rodilla, y cuahdo hdce frio usafi uhas mantas gran^ 
dcs de algodon y pita. L^s mugieti^s viitl cargndas d6 vcstidos^ 
y al cntrar en la iglesitji baceti <tanto ruicto torao si fueran espafio* 
)as. Los faldellines <\ue dsan llegatl hAsti( dl suelo, db' piolos 
brunidas y.blandad (iomo una seda, conpinturas de eolores 6 de algo- 
<Lon y pita, que tieneh en abundahcia.' 8e ponen 1 mas do eso un de* 
Mhtal de la cioturA abajo, que en machab suele ber negto, y pareoo 
escapulario-de moDjAi$. Lasdonbellas especialkneaie usan.una.espe* 
e&e de jUbonbB 6 cor(>irio$ tnuy bieti l^bradoa; ti todd esto auadeii en 
el ikiviecno iittbs como roquetes, j. hsi todas son hooestisiomsb Son 
estod iti^os mny sdbtios en el ttomer, y por eEft> ^ozan de niiiy buena 
sahid. Sus casas don dd btuto y de ierrado^ 4' nrodo jdb las que Be ha-* 
cth de adbbes» f- ttiejorMt- potque aubqtu cl barrt).e8.8ia miSBclil de 
paja, lo pfBUBXk y disponendi» manera que quoda.coddb uha. piedtnt S 
lUego lo dubfen oon roadenla fiieites y bien labradas. £a las .daiiKas 
qae bac^An eft thuedM dd alisgiila, €vL^Mij..4e aotar ^\m auoqtle dan- 
tebbtt juntos hombres y lAulgerea, iii«d hablabab ni ae tocabaa ilHne** 
diatatn^te Ids ftiano^, siao i^idoa i los c^boadc inantas 6 pauos; de 
algodon, y las^n^ingerbs coA fet oJoaMi eLifl^lb cbn giabdo bofopostu- 
ta y recato. AM aRentabtui unob tndios gentifes . la poca circun^c- 
(HoD dti los cristianoH muy antiguos. .Todas las imaiensa recibici oii 
^hded bs^ertiDRas d« naevoa aumenlos abn la prot^ccion del Illmo. 
8r: 't). Fr. CrdAzalo de HeimosiUo, t>rhner obtspo de Guadiaiiay catie- 
dtal ilu«vAitatatb etigtda (lor bulaa aposUSKcab de Piiuio V y cHula da 
8, M. de 14 d6 JUttio de utt misttto aiio» 



s\ 



1 ™ . ' tm r 



— 125 — 

Renovaeion del Senor de Ixmlqnllimii, llamado 
do. Santa Teresa la antig^ua de Mexico. 

A la ciudad de Mexico fue esie auo felicisimo (1621) por la milagrosa 
renovacipn del Santp Cristo dc Ixmiquilpan, uno de los prodigies mas 
coustadtes y aver/guados en es4a Ntieva Espaua, y que pertcncciendo 
CQ parte 4 la inemoria del <Sr. Z). Aloi^so de ViUaaecaj insigne fimdador 
de Duestro colcgio niiximo, no crecjcaos ser fuera de proposito ador- 
nar esta nnrracion con la de un suceso tan ruidoso. Este piadoso ca- 
ballero habia por Ips auos de 1545 maadado tracr do los reinos dc Casti- 
11a diversas sagradas imagenes, de las cuales una del Santo Ecce Homo 
don6 & su colcgio de S. Pedro y S. Pablo, y se venera aun en aquella 
iglesia, otra de Cristo crucificado mand6 colocar en el tcmplo del Real 
y minas de Ixmiquilpan, que llamaban del plomo pobre, y que entonces 
ie pertenecian. Estuvo por muchos aiios la estdtua en un 4ngulo del 
altar al lado de la Epistola, hasta que por los de 1615 visitando aquel 
partido el lUmo. Sr. D. Juan Perez de la Sema, y considerando el 
grande estrago que el tiempo y el descuido habian hecho en la sagrada 
im&gen, y que apenas conservaba ya semblante humane, provey6 au- 
to para que en primera ocasion se enterrase. En mas de cinco alios 
no se cumpli6 con lo mandado, disponi^ndok) as! la Providencia que 
preparaba ya el camino 4 la admirable renovacion. Por todo este tiem- 
po se oyeron varias noches en la Iglesia tristes gemidos, horroroso os- 
truendoi y aun tal vez repique de las campanas, con espanto de los ve- 
cinos y aun de los ministros, que Ilegaban 4 desamparar la vecindad. 
Oianse en el aire musicas de voces ^ instrumentos, y veiansc tambien 
salir de la iglesia, como procesioncs de penitentes, que luego repenti- 
trnmente dcsaparecian. Dur6 esto hasta el dia 5 de marzo, segundo 
Tiemes de cuarcsma del ano de 1621, en que habiendo un recio hura- 
can arniinado la mitad del techo de la iglesia y concurrido en tropa los 
vecinos i cxarninar el estrago, vicron por una reja de las pucrtas que 
la santa imugcn desprendida de la Cruz caminaba por el aire, y dctras 
de ella, como ix doce pasos, la santi Cruz. Arrebatados de la admi- 
racion deserrajaron las puertas por no hallarse d mano las Haves, y 
v4eron como retrocediendo la Cruz y la imdgcn en la misma forma 
volvta d colocarse en su antiguo sitio. No estaba entonces en el Real 

el vicario de aquel partido, y aunque informado despues, nunca d\6 
TOMO If. 17 



— 126 — 

rredito, tonicndo csta coir.o lodas las antccrcl( ntcs cosas que habian 
acontccido, por ilusion dc los vccinoj?. Entre tanto, por la suma e^te- 
rilidad de aquel ano, detennino el mismo vioario sacar en procesion 
una devota imdgcn de Nuestra Senora que so veneraba en su iglesia. 
Rogdronle los vccinos que sacaso la estatua del Santo Cristo, y aun- 
que lo resislio mucho tiempo diciendo que estaba indecente, denegri- 
do, y casi sin cabeza, hubo al fin de condescender con tan feliz suce- 
so, que antes de llegar al medio del camino comenzo ^ entoldarse el 
oielo con grandes y densas nubcs. Al volver la procesion comenz6 
la lliivia, que se continu6 por diez y siete dias en el Real, y dos legtias 
en cnntorno, esperimentdndose la misma esteiilidad que antes en los 
pueblos vccinos. 

Paso lo dicho hasta el dia 19 de mayo, vispera dc la Ascencion, en 
que el mismo vicario oy6 diversas ocasiones entre las tres y cuatro 
de la tarde tan ruidosos golpes y gemidos, que A pesar de su incredii- 
Hdad, le obligaron d llamar gcnte y registrar la iglesia, aunque no ha- 
llando causa se corri6 de haberse (como decia) dejado asustar sin fun- 
damento. Ccrraba ya la puerta del templo cuando oy6 comenzarse 4 
repicar las campanas aprisa y r6ciamcnte. Con este motivo volvi6 4 
registrar detr^ y por los lados del altar mayor, y llegando dcia el iu- 
gar del Santo Cristo, le cay6 de lo alto una gota de agua en la oreja 
derecha. Con csta ocasion uno del concurso reconoci6 que sudaba la 
imagcn, y llegdndose muchos otros a certificarse reconocieron que so 
habia entcramente rcnovado. A vista de tan grande prodigio, comen- 
z6 el vicario d enjugar con lienzos el sudor, quo sin embargo procedi6 
tan copioso, que mojrt muchos hasta el dia siguientc d las ocho de la 
manana. Hici6ronsc muchas diligencias desde este dia 20 de mayo para 
asegurarso cuanto humanamente fueso posible do lo sobre natural del 
succso. Estos sudores so rcpiticron distintas ocasiones con otros cs- 
pantosos sucesos dc temblorcs y estraordinariofj movimientos, que por 
grandos procaucidnes que tomo el vicario no pudieron ocultarse al Sr. 
Arzobispo. Este, conforme d la gravednd del negocio, cnvi6 al Lie. 
1). Juan (le Aguado, provisor de los indiop, y visitador general dc la 
diocesis, acompanado de un notario, receptor y nn fiscal, para que hi- 
ciesc una exacta informacion, y en caso de no hallar cosa cicrta tra- 
jesc preso al vicario. Entre tanto, a las seis dc la manana cl dia 1. ^ 
de junio, habia sudado otra vez la santa imugen, piimero ngun, despues 
agua y sangro, quo brotandole tambien por la frcnte le foi*m6 una cin- 



— 127 — 

ta 6 faja al dcrrcdor como la conserva hasta hoy vu iVuu El provisor, 
proinulgados algunos cdictos, dctermin6 llcvar a su casa la imagon pa- 
ra ponerla 4 cubierto do todo fraudo 6 engafio. Vieron las piedras con 
que habian acunado la cruz sobre cl altar raatizadas todas de sangro 
frosca, que rcconocieron, y comprobaron dicho visit.idor y notario con 
vcinticinco testigos. En la casa del visitador se obraron tan frccuen- 
ics prodigies, ya de clarisinio resplandor en la obscuridad de la nochc, 
ya de movimientos, ya de sudoreo y sanidades repentinas, que depusie- 
ron mas de setenta y cinco testigos, que el Illmo. Sr. Serna di6 6rdcn 
para que so trajese d Mexico en una area cerrada. AI cargaria, aun- 
que no era la estatua sino de carton, sintieron un exhorbitante peso, 
que haciendo los circunstantes varias promesas piadosas, parecio dis- 
ininuirsc, y so pudo emprendcr la conduccion la manana del dia 14 do 
Julio. Comenzada la marcha fue tan viva la oposicion de los indios y 
vecinos de aqucllas minas, que arrancaron la estcitua de las inanos del 
visitador y vicario, quedando por ent6ncc8 depositada en el convento 
de religiosos agustinos. Aqui, sacdndola en procesion todos los dias, 
so csperimehtaron y se autenticaron admirables prodigies, singularmen- 
te un dia, que con espantode todos los circunstantes, se le vi6 abrir los 
ojos y volver el rostro dcia atrds. Con la noticia quo cada dia crccia 
de cosas tan raras, se di6 mas apretada 6rden para su rcmision d esta 
ciudad, de parte del Sr. Arzobispo y del Rmo, Fr. Agustin de Ardui, 
provincial de S. Agustin, con lo cual hubieron de condescender aque- 
Ilos vecinos, y se trajo d Mdxico'la sagrada im6gcn, que el piadoso Ar- 
zobispo deposit6 en su palacio, y algunos afios despucs, habiendo do 
partiree d los reinos de Castilla, la dcj6 en cl convento de S. Jos6 do 
religiosas carmelitas descalzas, donde despucs aca ha sido venerada 
con singular devocion do toda la ciudad, principalmcnte dcspues que cl 
Illroo Sr. D. Francisco de Aguiar y Seijas, scgun lo dispuesto por el 
Santo Concilio de Trento, visto cl proceso 6 informaciones juridicas, 
pronuncio scntencia de ser milagrosa aquella rcnovacion con todod los 
sucesos antccedentes y consiguientes della, el dia 18 de mnyo de 1689 
alios, t 



t Eela rclacion (son palabras del manuscrito del padre Alcgre) ota copiada 
del manuscrito con notas del autor, que bc conserva en cl archivo del vircinulo 
de Nueva-EHpaiia. 

Tambicn se vo consignada ci el tomo 3. "^ pdgina 1254 dc la Monarquia tjo 
£spana, historia de la vida y hechoB del rcy Felipe III, obra p^stnma del maeslm 




— 128 — 

^ Jel En ol colcgio du I'ui/.cuaro niiiy it los i-rintipios <lei afiu llcvu lI tic- 

limy nor psir;; si al padre ticrutiiino Rouiirez, nalunil ilo Siivilla, lioiiibrc dc 

' "'■ miicha oracion y Je un culo anliontu de la salvucion de las ahiini', en 

cuya conversion cmpleO la major jinrto do su vida, primcro con los ta- 

rascos, lucgo en la gran IcgHnadeSunPodroidcuyadticlnnndit'ipriii- 



GU Gonzalez Davilo, croniela Jc diclio icy y dv Fcliiio IV cl Crandi^, uarguruiiJu 
catc cs< T.tuT que liabia iciiio original cl proccBO que iiiaiid'i fnriiiiir tl urzuhisjju I,ii 
Kcma ... . Ilaata do vrAc, docimicnio [irccloso litis privaron I™ cspiinoliB, jr liirpo 
not adriu'ramos dc toi falla dc los apuntes qne pudo formar cl St. Ziiniarraga i«>brc 
U AjHiricion do nucxtra Sea. do Gnadati^, hnbiendo lanta dircrtiicla cntrc lu <!pu- 
M du [531 CD que su vctificd, i la del ajio en que ei.iti\6 d >Sr. La ^ciun, cuaii. 
lo va dc an cslado dc horriUli;s gutiras en que gubcmd cl Sr. /iuriiimiga, al dc 
un ctUidd de piufunda i'u:i y i,uictud del reinado de Felijic III. I.a iuvaiiioii ii<: 
EKjiana por los franccBi's cii 1308 liizo que tclos fc apodtraBcn dc ills prineiimltii 
nrchivof, eoiiio el dc Simancav, dc dondc han Eaeado Iob mas intgnrtantca doco. 
mciitoB relativos L las AniCricBS, j cuja cmnpilaclon, rormada por H. Hernmix. 
Compant, <)uo liaettt liof llega a veinle loiuoa, licniofl lo qxic pan) ariginat pol loe 
pimcroB eouquiBtadores, dc quo no teniainos noticia, y_ tambicn Icciuos lui ivla. 
cioncn de liis jr.incro* obiEpoa dirigidas al rcj-, uiuujue e)u la dcBgtacia dc liu- 

nariu t.u Icctura en el pure y castizo idioina cspafiol en quo W! esenbicroii p<-T 
■qucllos preladoe. 

Edla asombrosB rcnovaciim del Soiior de Santa Tccosa, no Bola lia Bido crcldu 
basta nuvHlrosdiaapurtodosIciiinexieanoBiSinocoiiliniiadii cxin prodigioa ungulanm, 
espaiinicutQiido eu ails piotcectoii co Lcdas los ealainidadcx pilblicaa, y ultimas 
lucnlc en la terrible cpldciuia del cAu/ira tiuritijque comenxdii cedcr luegoque if 
tacd en magnifiea proeei-iuii. Lob aEC*:licos crecn que en su rclioTacion BUfri6 
cl Sefioc lua miomaB congnjus que en el tridiio ^c la Cruz en el Cutvano, y que su 
miserieoidia dcia este pueblo inexicano ba «ido tanla. que por rnnediarlo y c*. 
Ungutr la abominable idolalrfo,' mlfriii una nuofa paiion. Sea de cito lo quo bc 
quiero, Bu majpiifioo tcrapVi da tcdiinaaio do bus beniladcH y de la gma piodad 
de nucstroB BcIcb; cs do bclliBima aniuilectuia, j eU cimbonio eanipca wbrc loa 
, naa ■uguislt^B cdifiuios, stilal&ndoac, aqui coinD pudiera el dc S, Podro en Roinu. 
Es Dn furot rudondo tosli^r.iJo sobre dos bilema dc columr.ati, que Uaina singular, 
inentc li> admiracion dc lodo vingcroquc lovisita con cntusiavmo. Eicflalo tambien 
con un (^into Icmor, la imAgen niifma del Scfior, que nadtc o(« rcrlo lino abruma- 
do dc tl 1 I'rofUndo icrpeto y coinfuBion: liabla sin duds nl eorazon y cicita al 
antpCii^iniento y al dolor. ^Ali! pleguc a BU bondad que yo la lenga picBCnto al 

ticmpo i,i:c exliolc cl iiUi:i:i Buspiro I SL-giiro estoy dc tenci una buena acogida 

huniiUado a bus pJUB, y dc s uor dc la dolencia de mis iniquidudi'i>, ennio los tHrai-li. 
laa cuando vciau cl Kiiubulu dc eala figura en la scrpicnte de broi:ee que MoiBeB Ics 
prcBCDtit en rl dcoierlo. l^^rrilu cuLii... Bl ^ut vitre mi ratlro no inorird- Valiin<i 
iBmH AfrteabuHlHr omim genit*. iSE. 



'^■-l---^-J^... "^ <»■»«- -:-.f.- ■?«. Jt^. - ■ , .. . ^ , -y 



— 129 — 

cipio con cscursionos que hacia dcsdo cl colcgio do Zacutccas. Fun- 
do ia fiimosa niision do Tepcliuancs, y Jucgo cl culegio do Guatemala, 
en que manifesto bastantcmcntc la celestial prudencia que sr.cuba del 
continuo trato con Dies. Su pobreza (uc suma, iiermaiia dc la 
grande humildad con que cscondia sus singuiares talentoa, y por la 
cual so mcrccio la cstimacion y confiauza del Sr. obispo de Guatcma- 
la, no muy propicio a los principios. Volviendo de la congrogacion 
provincial 4 su colcgio dc Pdtzcuaro, no le pcrmili6 su fervor pasar in- 
fructuosamente aqutllos dias. Fue haciendo niision por todos los pue- 
blos del camino, en que se detuvo hasta algunos diasdcfipuesde la cua- 
rcsuiH. Llcgado nl colegio tuvo unos fervorosos cjercicios, y aunquo 
con no se que intcriort-s prenuncios desu ccrcana mucrto,sali6cn mi- 
bion |> >r los pueblos dc la tiorra caliente, d que ningujio de la compa- 
fiia h-.bia entrado despues de la muerte del apostdlico padre Juan Fer- 
ro. En csta ocupacion le sobrecogi<3 la enfermedad ultima, dc que mu- 
rio a los 12 de cnero dc 1621. El padre Gcr6nimo do Santiago, mi. 
iiioncro formado al grande ejemplar de los padres Ferro y Ramirez, pro- 
sigui6 aquel evang6lico empleo, y despues de la cuaresma recorri6 ks 
partidos dj Toremendo, Baniquc, Purudndiro, Fenjamo c Irrpuato. 
Uno do aquellos beneiiciados, poco instruido en la conducta de nucs- 
tros misioneros, y observando que la mayor parte del dia cmplcaban on 
oir confesiones, pregunto a uno de los cspafioles vecinos de aquel par- 
lido: (,Quc anda haciendo este padre que conficsa tanto? [For ventura 
viene d juntar alguna limoena? Se le respondi6, como aun espontd- 
neaniente ofrecidas no habiii querido admitirlas, de quo qued6 muy 
e^iticado y deseoso do que pasase tambien el padre d su partido. De 
Zacatccas so liizo una provechosa mision al Frcsnillo y d las minas 
del Potosi, annquc distantes. Aqui se conoci6 tan sensiblcmente cl 
fruto, en la reforma do las costumbres, que se comenz6 d tratar de la 
fundaoion de un colegio entre algunas piadosas personas que efecti- 
vamente lograron poco despues sus deseos. 

Las esperanzas que se les dieron por cnt6nccs causaron tanto con- Rngoim;- a 
suclo a los vecinos de aquel real de minas, cuanto fue el dolor quo tu- dcspoblar Gra 
vo la ciudad de granada en Nicaragua de ver desvanecidas las que jJi^tancUw^^ 
hosta ent6ncc8 habia tenido de la fundacion de una cusa do la Compa- lo« vocinos. 
nia. Desde fines del ano anteccdente habia recibido cl padre Pedro do 
Cabruru, orden cerrada del padre provincial Nicolas de Arnaya, en que 
le manduba restituirse con el hcnnano Bias Hernandez al colegio de 



— 130 — 

(fuatciiiala. No fultaron al prudenlc superior razoncs para una clctcr- 
minacion al parccer tan violenta. El padre Florian do A} crve, a qu'wn 
cl ano do 18 ee habia cnviado per visitador dc aqiiella residencia y del 
colf^gio do Guatemala, habia sido de dictanien que no podia fimdarse 
ni gobcniarse bien un colcgio tan distante. El padre Sebastian Chie- 
ca, el padre Hernando Mejia, que habian estado alii, el padre Carba- 
jal, rector del colegio de Guatemala, y otros varios habian sido del 
inismo parccer. Por otra parte los jesuitas no habian ido alii si- 
no por via de mision, y hnbian cstado ya mas de trcs anos. Sabida hi 
resolucion del padre provincial se conmovi6 notablemente toda la ciu- 
dad. Sc junt6 cabildo el dia 10 de enero, en que el procurador dc hi 
ciudad presc^nto una peticiondel tenor siguiente. 

„Francisco Lopez de Castro, procurador general de esta ciudad dc 
Granada, provincia de Nicaragua, digo: que habra cuatro anus, poco 
mas 6 menos, que la Compariia de Jesus esta fundada en esta ciudad, 
con grande fruto de toda esta tierra, y muy grande aprovcchamicnto 
de todo genero de gentcs, y que los religiosos dc ella ban acudido y 
acuden al bien de las almas en confesioncs, sermones, ensofianza du 
Ids nifios 6 ignorantes, dando estudios d los que ban de ser saccrdo. 
tcs, y haciendo paces, y componiendo a los que est&n enemistados, y 
odificando toda la tierra con la buena vida y ejemplo, y dcseo de que 
todos se aprovechen y salven, como lo suele hucer la Compania dc 
Jesus en todas las partes del mundo; y aunque es vcrdad, y de parte 
do los superiores dc la dicha Compania ha habido alguna dificultad por 
estaresto tan apartado dc M6xico; pero (iltimamentc con la fundacion 
que el ailo pasado el padre Antonio de Grijalva orrcci6 del Realejo, 
trajo el padre Bias Hernandez carta d Y. S. do su Rmo. padre provin* 
cial en que ofrecia (i Y. S. favorecer esta fundacion de Granada, y ser 
intercesor con su general para que esta fundacion de tanto scnicio de 
Dies fuese adelante; y ahora de nucvo, cuando toda la tierra cstaba mas 
contenta con las buenas esperanzas que cl dicbo padre provincial Ic 
habia dado, ahora de repente el padre Pedro de Cabrera, superior dc 
la dicha casa, ha dicho quetienc 6rden de dicho padre provincial para 
irse y despoblar esta ca8a,lo que ha sido de tanta pena y dolor para to. 
da la tierra, que no pudiendo muchos declarar con palabras, lo Uoran 
y sienten como cs razon. 

A V. S. pido y suplico, que mirando lo mucho que importa la cstada 
de la Copipania de Jesus en esta ciudad, al servicio do Dies N. Senor y de 



■■^^ ^ ■ ■■■ ■■■ «i-i »ju-i I ■ I' L ' v mti vjs tnmmanatr^'st ^ » ^• ^ Tlrtm'llk^Jl& ■t^J.J^t^^,.>J»^■Vc-r i-^-, j-, ,-,»;.. 



— 131 

S. M., pucs con ella doscarga tanto s\i concicncia del bicn y provccho 
de estas almas, que piJa cncarccidamente d los dichos padres en un 
cabildo abierto, no salgan de csta ciudad, y que V. S. y todo el cabil- 
do abierto cscriban apretada y cncarecidainente al dicho padre provin. 
cial, representdndolc la gran neccsidadque hay en toda aquesta tierra 
do !a Compania do Jesus, el mucho fruto que hace, y el mucbo dano que 
ac ha de seguir dc su salida, y juntamente se le suplique que espere d ' 
la segunda resolucion de su general isimo, y para aquesto so despache 
una persona de autoridad que no solanicnto lleve las cartas^, sino tam- 
bieji de nizon de todo, y negocie lo que tanto nos irnportn, que para su 
viage ofrccen algunos de los vecinos, y yo en su nombre, todo el gasto 
necesario. Y en esto V. S. acudird al scrvicio de Dios y de S. M., 
y al provccho, edificacion, y ncccsidad de toda aquesta tierra. — Fran* 
Cisco Lopez de Castro." 

En consecuencia de esta pcticion se mand6juntar cabildo abierto el 
dia 17, en que d hi pasada peticion afiadid el procurador general lo si- 
guiente: „Que dado caso que los dichos padres se determinen d irsc, se 
les pida que la dicha casa ^ iglesia con todos los ornameplos y cosas 
pertcnecientes d ella, no se desbaga ni se venda nada, sino que se quede 
como so estd, porque el dcshacerse seria gran desconsuelo y dolor pa- 
ra todos los vecinos que ban ayudado, y noquieren que se les devuelva 
nosa alguna sino que todo se quede como estd hasta que se escriba en- 
carccidamente al dicho padre provincial, representdndolc lo mucho que 
ha hecho la Compania, y la raucha voluntad y amor que todos le tie- 
nen; y otro si, se le envie un testimonio dc los muchos vecinos que 
son en esta ciudad, y de la mucha gente forastera que va y viene por 
aquestos puertos, y de los muchos pueblos de indios nccesitados de 
doctrina &c." K vista la peticion, se acord6 que scan los padres de la 
Compania llamados para que les conste lo^'que pide el procurador ge- 
neral, y para ello fueron el capitan D. Pedro de Villa Real alcalde or- 
dinariu, y el capitan Cristobal de Villagra d traer d los padres, d los 
males se Ls refirio lo pedido por el procurador y la voluntad de esta 
ciudad, y vcnidos dijeron, que conforrae al 6rden del padre provincial 
ya so balnan de haber ido; mas por dar gusto d esta ciudad y al Sr. 
Gobernador y d todos los vecinos, les dejaron todas las cost s y la igle- 
sia, mandas y ornamentos en la forma y mancra que estd hasta dar 
cnenta personalmente al padre provincial, y que cstan en mucha obli- 
gacion, y lo estd y cstard toda la Compania de Jesus al amor quo to- 



•1 Rcalrjn. 



— 133 — 

(Ids Iwn moslrudfi J- .Icscndo b:i nompnriia. Con lo citnl, los diohos, 
jiij;[icia, caliililo y rpgiraionto do esia ciiidad, y los vrrinog q\;c A cstp 
cabiitlu se hallaron, hon veiiido y vicncti eo io que el prociirador gc- 
ncrul hii podiilo por si;r Un I'ltil y provechoso d todos. ¥ paro que 
coHdto Io firinaron &.u, A ostas dtligcncins auudjcron algunas man- 
dftB, que por lodas llcgnrian & seiseionlfja pesos; pcro Io quo mas peso 
di(') A todo, fiiu la sCiplien del Illmi. Sr. D. Fr. Iteiiito Gerdnimo Wal- 
todnno, que aim dnles de llcgar d su oltbpado escribid al padre provin- 
cini desdi! Ciirlago de Cosla Rica con fecha de 20 de ngoslo de 1621. 
rrincijjioB do Uivis insWncias (an grandes, tan vivas y Ian sincerag, tenian ya bas- 
l';^ tnnlc inclinajo d liniino del padre provincial, y acnb6 del todo do in- 
clinarlo lu fundiicion que cntonccs sc proporciun6 de la villa dt I Kea- 
lejo. Do (a-lc jiucrti) se habia escri'.a dcsdo el ano antecedenle & 
nucstro padre general, que en efecto aceplo la dicha fundacion que ae 
proponia muy vcntajosa en fccha de 3 de enero dc 1621, cuasi al mis- 
mo liempo que se Irataba de desamparar 4 (Jninada. Log vecinos del 
Rcalejo en vez de resfriarsc con estc cjemplar, tomnron mas finimo y 
detenninaron inforninr 6 S. M. para que se inlcresasc en el asunlo. 
En 6rden d esto, el prociirador general presenM una pelicion de ceic 
tenor. 

»En la villa y puerfo del Rcalejo, provincia de Nicamgun, & 13 dias 
^el mes do febrero de 1621 ante el capitan Crisi<5val de Salaznr, ccir- 
rcgidor dc csla villa por S. M. fu"^ leida esta pelicion. 

„Felipo de Aguero procurador general do esta villa, en nombre do 
ella y en viitud de Io acordado por el cabildo de 12 de este, digo: Que 
si bien coinun y provccho universal de esta villa y de log e^lantcs y 
babitunled eci ella, convicnc hacer informacion ad perpeluam, 6 Coma 
mas haya lugor en derecho, parn enviar & S. M. en su real con<i<;jo de 
las indias de los capilulos y cosas siguientes. 

Lo primcro, que esia villa ea puerto de mar, y corresponde al mar 
del Sur, i dondc vienen navios y fragatas asi del Perd, coino de Pana- 
ma, Nueva Eipaua, Sonaonate y otras partes, y que dc aqni se ^iieien 
de^pachar bajclos de aviso, y para otros efectos del servicio ilc S. M. 
4 ba isks Filipinas; y mediante lo diclio hay en esta villa rniicho trato 
y comercio dc los frulos de la tierra y otras iiicrcnderfas, y urude k 
clla mucha gcnte dc diferenles partes al dicho comercio. 

Item: que Tiasta ahora no ha habido ni hay conveoto alguno fundodo 
con licencio do S. M., y que ha careeido y carece de quien Ic predt-. 



n- M W-r ii M ■! I T^.Mti.. ft ^— -^-^-^ r^^^^^^^-.-c: ,i.^< -. ■• •) "t '^l.r i JiTmt 



— 133 — 

que la palabra evang^lica y acuda i la crianza de buenas costumbres 
de los niuos que en ella nacen. Por lo cual todos generalmente son 
ignorantes de lo que les conviene saber para su salvacion; de tal manem 
que solo tienen el oombre de cristianoSk 

Item: Que el padre Antonio do Grijalva cura y vicario que ha side 
en esta villa, const&ndole de lo dicho con celo del servicio de Dios y 
bien de las almas, ha hecho instancia en traer ^ esta villa un colegio 
dc la Compaiiia do Jesus, y para- su fundacion y dotacion ha hecho do- 
nacion y gracia de unas poderosas haciendas en el t^rmino do este 
corregimiento, llamada la Cosubina que tienen para su servicio treinta 
piezas de esclavos varones y hembras, donde hay dos obrages dc hacer 
tinta de anil, y que con la industria de los dichos esclavos se cojen ca- 
da ano de sesenta quintales para arriba, y tienen en dichas haciendas 
una grande estancia de ganado vacano de mil cabezas para arriba* y 
tienen una cria de mulas en que se hientm decincuenta & sesenta cada. 
afio, y es capaz de criar mas de quinientas t&da, ano, y saben los t«a- 
tigos que con roediana industria que en ella se ponga, las dichas hacien- 
daa valdr&n mad de seis mil pesos de renta cada ano, lo cual es muy 
bastante para fundar y sustentar dicho colegio, y led sobrar^ para bor 
cer mucha limosna como lo acostumbran los dichos padres. 

Item: Que con la venida de los padres de la Companfa 4 la ciudad 
de Granada de esta provincia & cierta mision, en que han estado dos 6 
tres anos, toda esta provincia de Nicaragua recibi6 y ha tenido mucho 
bien y utilidad para su salvacion y buenas costumbres; de tal maneca, 
que lo que hasta estos tiempos nunca se habia hecho, los vecinos de -er 
llos frecuentaban los sacramentos de confesion y comonion, de quiooe 
en quince dii&s, y algunos mas & menudo. Y los hijos de los espaSlo* 
les que en ella nacen, que su ejercicio era en sabiendo andar ser var 
queros y hombres de campo, sin ninguna doctrina ni policia, despuea 
que vinieron dichos padres se habia visto tan grande enmienda y mejo* 
ria aunque no han tenido colegio ni casa fundada, que unos cran ya 
muy buenos gram dticos y latinos, y los pequeiios todos & una, poiiticosv 
bien criados y doctrinados en el catecismo, de manora qucya se podia 
esperarde ellos grandes tetras y virtud. Y por haber enviado & ilamar & 
los dichos padres el provincial de la Compania, toda esta provincia 
queda hu^rfana y desamparada de toda esta doctrina cristiana y buenas 
costumbres, y lo que algunos han aprendido es fuerza se les ha de ol- 
vidar, y los que nacieren es fuerza hayan de quedar en la misma ig- 

TOMO 11. 18 



— 134 — 

norancin. Y olra ninguna religion es la que convienc en esta proviR^ 
cia tanto como la Compania, cuyo instituto es enscnar y predicar co- 
mo es pOblico. 

Item: Que si S. M. fuese servido dc mandar que la dicha fundacion 
tuviese efecto, en ello haria i, Dios nuestro Seuor un grato servicio y 
4 esta provincia, y particularmcnte ^ esta villa muy gran bien y mer- 
ced. For tanto, para que ^ S. M. conste, & V. pido y suplico 6i>c, £n 
cl mismo dia 13 se presentaron portestigos cl padre Antonio de Gn- 
jalva cura y vicario de la dicha villa, D. Geronimo Ponce de Leon, 
juez reformador de aquel corregimiento, d Pedro de Rivera escribano 
de cabildo, y d Ldzaro Isidro de Quevedo y D. Manuel de 2^'osa, que 
todos bajo la religion del jurameoto convinieron en los cinco capitulos 
propuestos. A esta informaeion acompaud una carta firmada de todo 
el regimiento el mismo dia 13 de febrero de 1621. 
Vurita del pa. £1 padre provincial Nicolds de Arnaya cometi6 al padre Luis de 
dwLaip de Molina, destinado visitador del coif gio de Guatemala, que pasase 4 
Granada y Realejo, que exaroinase los fondos de una y otra fundacion, 
y proveyese en interin lo que juzgase mas conveniente al servicio dc 
Dios. Para Granada se mand6 volver al padre Pedro de Cabrera, 4 
quien seualadamente pedia la ciudad, y el Illmo. Waltodano. Para el 
Realejo se seuald al padre Alonso de Valencia con facultad in scriptis 
del padre provincial fecha en 1 . ^ de octubre para que precediendo 
]< Hcencia de S. M. admitiese en nombre del padre general la funda- 
cion de aquel colegio, y diese k D. Antonio de Grijalva la patente de 
fundador. El padre Luis de Molina, aunque contra el juicio y dict&- 
men de cuasi todos los padres de Guatemala, recibida & mitad del auo 
siguiente la licencia do S. M. para la fundacion de un colegio en el 
Realejo, y una residencia en Granada, admiti6 lo uno y lo otro d la 
que podemos juzgar por el suceso, no con la mas madura circunspcc- 
cion. El mismo padre en la relacion que hace de su visita, conoci6 
los inconvenientes que podian tener aquellas dos casas, los pocos fon- 
dos dc una y otra, y sobro todo, la suma distancia de que era forzosa 
consecucncia la mala administracion en un gobierno no tan dependien- 
te y subordinado d la unidad como cl de In Companla. A lo que pa- 
rece se admitieron estas dos fundaciones con la lisongera csperanza ' 
de que se podria poner en Guatemala la cabeza de una vice-provincia 
si llegaban & fundarse algunos otros colegios en Chiapas, Comayagua 
y Costa Rica & que podian agregrase las misioncs de gentiles dc que 



Mi^MiaMMWfaBet.AkHBMasawMJMi^ii't^i.t'uMa'iwiu'A.w- f :j>saA-~ 



— 135 — 

Isabia mucho aun en las vecindades de Cdrtago, como pretendia el con- 
de de Gomera presidente de Guatemala, y el recien fundado colegio 
en M^rida de Tucat&n. La esperiencia ha mostrado cuan poco fun« 
damento^habia para esta imaginaria vice-provincia. Las casas de Gra- 
nada y el Realejo no pudieron subsistir largo tiempo. El colegio 
mas cercano k Guatemala que es el de ciudad Real, no vino & fundarse 
sino muchos aiios despues. La pretendida fundacion de S. Salvador 
4 fines del siglo pasado, y la de Valladolid, capital de Comayagiia, k los 
principles de este se ban con mas prudencia desechado en un tiempo 
en que ya la provincia mexicana trabaja demasiadamente con su mis- 
ma grandeza. El poco tiempo que dur6 la Compaiiia en el Realejo 
no dej6 de bacer considerable fruto. El padre Pedro de Valencia vino 
^ descubrir entre los indios de Suchaba mucha y muy disimulada ido- 
hitrla. Con aviso que di6 al Illmo. sali6 este luego & la visila- Ilzdld 
en efectoendiferentes pueblos grandes adoratorios, y en ellos mas de 
cuatrocientos idolos de diversas figuras. L]am6 al padre, que con un 
fervoroso sermon excit6 en el pueblo piadosisimo Ilanto. El Sr. Arzo* 
bispo 1o aviv6 mas baiiado en l^imas al dar la bendicion. Los sa- 
cerdotes de los idolos asistian & este espect&culo en trage de peniten- 
cia, y se hnbia luego de proceder & sentencia de azotes. Los espauo- 
les que se hallaban presentes instaron tanto por el perdon, que no pudo 
negarse el prelado, pero el cielo manifestd que no le era agradable se- 
raejante stiplica. Cuasi repentinamente se cubri6 de nuhes que arro- 
jaron gran cantidad de rayos, con tanto temor de los intercesores, que 
volvieron d pedir el castigo de los infamcs ap6statas, y dentro de poco 
volvi6 el cielo k su primera serenidad. 

El mismo efecto de piedad y compuncion que cau86 en los vccinos 
de Suchaba la tempestad, causd y con mucha mas razon en Guatemala 
una erupcion del volc&n muy d los principios del ano. Habianse oido 
algunos dias antes ruidos sordos que tenian ya no poco asustado al 
pueblo. El dia 20 de enero, dedicado & San Sebastian, que algunos 
anos antes se habia jurado patron de la ciudad, muy cerca de la noche 
salian dos de los padres llamados & auxiliar & una senora dc la prime- 
ra nobleza. En la plaza encontraron dos mozos con estraordinaria 
prisa. Preguntadod qu^ tenian, y si iban fugitives dela justicia: „De 
la de Dios, respondieron, y vamos k los monasteries k rogar 4 los reli- 
giosos hagan plegarias k nuestro Senor para que no se arruinc la ciu- 
dad." Inipediatamente comenzaron k oirse cspantosos bramidos del 




— 138 — 

volc^n. Las llamas subi an inasdc diezvnrosHobre lacumbrc, y uluni< 
brabnn bnsta una gran dislancin. Alucho liumo negro y espeso acbm- 
liaSaba dc cuando en cuaodo i. una coptosa Iliivia de ceniza y poca 
• piedra menuda. El eepanto natural en aemejantes lances tenia baa. 
tantetnente preparados los dnimaa para las exhortiLcioncs du los pa- 
dres, que lograron maravilloaas converaiones. Juntaronselcs algunoa 
DDBs piodosoB eclesittsticos congregantea de la Anunciatai que bicic- ' 
ron con esta ocosion dar su nombre i otros mucboa ii quienea el mis- 
ino auo hizo participes de todas las iodulgeDcias y gracias, agregan- 
dolos & la primaria de Roma el padre general Mucio Witelleschi. 
FeitB en Yd- £d cstos paises se ejercitabail las obras de eapiritual misericordia. 
■ion i Valla. I^" ^uc^'&n Con muy diverse g^ncro de calamidad fue prectso k loa 
dolid. espiritunles ministerios afiadir otroa no menos tncritorios de caridad 

corporal. £n toda la Peninsula bc hizo acntir una grande hambrc. 
Loa indioe, dejaodo la ciudad y las doctrinas, eran obligados 6. discur- 
rir por los roontes y laa selvaa en busca de raices y yerbas con que oli- 
mentaroe. No baatando el canipo & la necesidad de tantos pobrcs, 
se les vcia venir 4 vender aus pobres alhajuelas paTa coraprar un poco 
dc maiz, y acab&Ddose esias muy breve se encontraban de puerta en 
pwrta per la ciudad eDJambres de pobrcs. Los Srea. obispo y gober- 
tndor aun repartiendo largaa limosnas, y tomando las providencias mas 
eristianas en la provision y venta de los granos no podian ponei^ento- 
ro rcmedio & tanto mal. En el colegio ae daba do comer diariamento 
& mas dc cuatrocicntoa pobrea, y per medio de secttlares piadosos se 
austentaban muchos mua con limoenas que recogian loa padres para 
esle mismo efecto. Este motive Uev6 tambieu i la villa de Valladolid 
al padre Melcbor Maldonodp. Juntamente con hacer alii la causa dc 
lee pobrea hizo la, de Dios, predicando algunoa sermoncs, recouciUando 
enemistadcs en que ba sido siempre muy deagraciado aquel pais, visitan- 
do las c^rceles, c introdiicicndo Is. frecuencia de sacromentea. Agra- 
decide el cum y vicario, y todo el cabildo secular & tantos buenos, ofi- 
cio8)le :-,jplicaron volvieso & prcdicac alii la cuarcema, escribiendo pa- 
ra esta causa al padre rnctor Tomfis Dominguez. Tralcron antes de 
acomod :r olgun boapcdage y alojomiento tijo & arbitrio del niismo padre 
Haldol! do, que con cdiltcacion de lodos, nu quiso otro que una piezn 
delbos]iiluI dondcel se bobia inantenido todo el liompo dc su peregri- 
nacion. Uno dc losiniisricos vocinoasooblig6 &dai ul niisionero cl 
necesario sustento atiuclla y los demas cuaresmas quo quisiooea ir i 



H.iWIJIlia „ f '-h^^g-Tmil »*inr-*^'wm;.^^J -.4^' ! .-> -.^.;A . I ' I r Ij'TJiJa'-JMi'i'r 



— 137— 

\alladolid. Tanto era el bucn olor de cdificacion que hubia podido 
dojar un solo sujeto en pocos meses de detencion. 

En el colegio do Tepotzotliin muri6 el padre Pedro Yidal, insigno Mucrtc del P. 
operario do indies> en cuya inetruccion emple6 cuarenta aiiofl con un ^*^^° ^ *"^'' 
tenor invariable. Todo cuanto pudieramos decir de. sus religiosas 
virtudefi, no haria formar de ellasr tan aha idea eomo la cUrta que va- 
mos d referir del goberoador y caciques de Tepotzotlaa escrita al pa- 
dre provincial, que traducidu fielmente, dice aai: „£n cste punto de K 
media noche supimos como nuestro Senor llevd para si al ciudadano 
del cielo, a nuestro amado' padre Pedro Yidal, al que con su sombra 
nos cubria. Lo cual nos fu6 do grande pena d todos sua hijos, alcal- 
des, rcgidores y demas yecinos de este- pueblo^ que quedan liorando 
tristes y afiigidos de que nuestro Seiiornos bfiya s^cado^del inundo al - 
abogado de los pobres. ^Pero que podemos decir? £J1 ora el bdculo y 
arrimo de todos los de este pueble. Mas consoUdionos los quo quedamos 
hu^rfanos sin nuestro padre» con que ^ heberle Ilevado nu/sstro g^ran Sc* 
liOr H3il cielpt babird sido pan^ que mucbo cnejor allA ppeda abogar por no- 
sotfos delante desu divina Jklagestad. ;Luega que amaileci<6, tpdossua 
hijos y cofrades de las dos cofradias rpgamos eocaxecidamente a^ nuefi>* 
tro padre lector nos diet»o,Uconcia para naandar decir una'inisa caota* 
da- por nuestro padre difuutp. La qual se dira luego para que 90 acuor- 
de de nosotros delante de' Oios y de su santisima Madre.' £1 mismo 
Seuor» Hacedory Criador nuestro te guarde. Ta pueblo T^spotsotlaa 
mayo 2 do 1622." 

Siguid al padre Yidal el padre Agustiu Cano, rector deloolegio de Muertc del P. 
Valladolid,y qno de los primeros que se recibieron en esta provincia; -^E^^^*^^*"® 
excelente en las lotms bumanas y de un gran talento de (iCUpito, en 
que se ejercit6 por muchos anos enconocida utilidad de los que le oian. 
Llamado despues^ la cdtedra, leyd escritara cuasi veint&anos, en que 
qgpuso doctisimamente los piofetas mayores, las Epistolas deS. Pablo 
y los cdnticos del nuevo y yiejo • Testamento. Noticiosos l6d padres 
generalcs Claudio Acuaviva y Muoio Witellescbi de la> solidez y sabi* 
duria de sus esposiciones,. mandaron drden de que se imprilnieraQ* 
Pero no babiendo el padre por su grande humildad querido micntras 
vivid procurarlo por -ningunGamiiiOf despues de su lou^rte Id intentar 
ron algunas personas quo sabian dar a sus eseritOs Itc esdinacion corresp 
l>ondientc d su meritOr obligandosc a costear la impresion. Sin cm* 
bargo, ni impresos. ni manuscritos se ban eonservado, y carcce la pro- 



— 138— 

vincia con dolor dc estos coino de otros muchos documcntos de la ex* 
cclente sabidurin y piedad de nuestros mayores. Hace rnemoria de 
cste insigne varon la Biblioteca de la Compania en la edicion de Ro- 
ma anadida, y el Dr. D. Juan Jose de Eguiara y Eguren en su Biblio- 
teca Mexicana. En una y otra parte solo se hace mencion de los co- 
men tarios sobre los cdnticos de uno y otro Testamento y las Epistolas 
de San Pablo, y omitieron los profetas, de los cuales singularmente el 
Isaias fu^ una de sus obras mas aplaudidas. Muri6 el padre Agustin 
Cano 4 23 de sctiembre de 1622, 
Muerte del P. ^ ^^^ ^^^^ ^^^^ ^^^ mismo mes de seiiembre habia llegado felizmen- 

AguBtin de ^q ^ Veracruz la flota, y en ella destinado provincial el padre Juan 
Quiroz. 

Laurencio. Venia tambien como visitador el padre Agustin Quiroz. 

' Este gran sugeto solo vino 4 dejar 4 la provincia un gran deseo de si, 
y k ver marchitar tan presto como nacieron las esperanzas que se po- 
dia promoter de su prudencia. A los tres meses de llegado muri6 el 
13 de diciembre, de una enfermedad contraida en la navegacion. Ha- 
bia nacido en Anduxar de muy noble familia y tenido en su provincia 
de Andalucia los mas distinguidos cargos. En el poco tiempo quo 
estuvo en Mexico se tuvo tan alto concepto de su santidad, que el 
Exmo. Sr. D. Diego Carriilo de Mendoza, marques de Gelves, le vi- 
8it6 cuatro dias antes de morir, y todo el tiempo que estuvo en su pre- 
sencia fu^ hincado de rodiUas junto a su pobre lecho suplicdndole se 
acordase de il en el cielo^ y pidi^ndole su hendicion, quo despues de 
mucha resistencia le hubo de dar para su consuelo. Lo mismo hicie- 
ron 4 ejemplo del Sr. virey el marques del Valle, el conde de Santiago, 
el marques do Yillamayor y otras personas de la primera nobleza. 
Tanto es cicrto, que no hay honor mas bien merecido ni mas sincera 
estimacion que la que concilia la santidad. 
Muerte del Sr. No fu4 menos sentida en la provincia que las dos antecedentes la 
choBcan. muerte del Illmo. Sr. D. Fr. Baltazar de Covarrubias, dignisimo obis- 
po de Michoac4n. Este prelado am6 muy tiemamente 4 la Compa- 
nia, y se mir6 siempre como uno de ella. Los cuatro, cinco y mas 
dias solia permanecer en el colegio con solos dos pages, comiendo en 
ouestro refectorio, y edific4ndose, como decia, del recogimiento, estu- 
dio y trabajo de los padres, y puntualidad en sus religiosas distribucio- 
nes. Murio 4 los 27 de julio de 1622. £1 colegio, como tan obliga- 
do, tom6 la mayor parte en las honras quelo hizo su catedral. Predi- 
c6 uno de los padres, otro hizo la oracion funebre, y otros las poesias 



Ill III ■■inWM^iTi f ■■"iiiTMi ■ II — "ti I r im -i ^tf- ^-aw sa^ 



— 139 — 

y cpitdfios que adornaron el tumulo. Repartlcronse hus alhnjas en- 
tre los eclesi^sticos pobres conlo liraosna de misas. Los Sres. capitu- 
lares hicieron el honor de reservar las mas preciosas d la Corapania,y 
aunque se daban sin aquel gravamen con que sc habian distribuido las 
demas, sin embargo no se hubieron de admitir porque no se creyera 
que se recibian como estipendio, de que qued6 muy edificada toda la 
ciudad. La proleccion y sombra que perdia la Compania de Jesus en 
el ilustrisimo de Michoacan, la recompens6 el Senor con cl aprecio de 
otro del mismo car&cter y de la misma religion de San Agustin en el 
Illmo. Sr. D. Fr. Gonzaio de Hennosillo, obispo de Durango. El ano 
antecedente 6 poco antes habia tornado posesion de su dignidad, y es« 
tando lo mas de su rebano -k cargo de los misioneros jesuitas de Par. 
ras, Tepehuanes y Sinaloa, dctermin6 ir luego L reconoccr sus ovejas 
en compania del padre Francisco de Arista, superior de la residencia 
de Guadiana. £n esta visita qued6 su senoria sumamente propicio al 
ministerio y trabajo de aquellos misioneros, de que habl6 en cartas al 
padre provincial con las palabras de mayor veneracion, llam&ndolos 
varones santos, varones apostdlicos, verdaderos hijos de la Compania. 
Confirmd toda la cristiandad de la Laguna de San Pedro de Parras y 
del Rio de las Nassas, dejando para otro ano la visita de Sinaloa. 
Singularmente se agrad6 de una especie de seminario 6 convictorio de 
indizuelos, que 4 semejanza del de San Martin de Tepotzotian, se ha- 
bia hccho en Parras, donde aprendian d leer y escribir, d tocar algu- 
DOS instrumentos, y canto para el servicio de la iglesia. Estando alii 
raurieron dos j6vene8 de aquel seminario. El uno despues de haber 
recibido la santa Comunion, que habia pedido con grande instancia, 
y para la que se habia preparado confesdndose cinco veces en aquella 
misma mafiana. Ei otro, hablando con una imdgen de Nuestra Se- 
nora, Ic decia: „Madre do Dies, pagadme ahora todas las misas que 
OS he cantado los sdbados y vuestras fiestas toda mi vida; no me dejeis, 
que ya veo que me muero y no he hocho pcnitcncia de mis culpas.'' 
Kste tierno coloquio oia el ilustnsimo y !os prescntes bafiados en Id- 
grimas, vieudo como la divina gracia previcne con bendiciones de dul- 
zura algunas almas en las regiones mas barbaras del mundo. Los 
dos jdvenes eran de muchas leguas de alli, de los que llamaban serra- 
nos de Suavila, acaso lo mismo que Uamamos Coahuila al presente. 

Con la vista de unos sucesos tan aprcciables como estos, se anima- |?<^^«>» <^^ 
bar. al trabajo los misioneros en medio dc sus continuas fatigas. En ParraB. 



^140 — 

Parras un furiooo rama do pcste, en Sinaloa laB secreted conspiracio- 
nos do alguno3 inal-avonidos con lasfijocion, dieron bostaote materia 
H sus merecimiontos. El padre Toxn&s Basilio, misionero de Yaqui, 
recibi6 un flechazo en ol pecho sin haber pvecedido ooaa que pu^lieae 
dar inotivo d semejaatc ntentado. Se descubrid ser el autor an heehi- 
cero Uaraado Jtian Suca, algun tierapo ^ntes bautizado^ £1 agreeorr 
preso por los fieles neboracs on Tecompa, y llevado al capita n, en el 
camino se did k s\ mismo la muertc^ entrdndose por el muslo una fle«^ 
cha croponzonada. La que tiro al padre, 6 't6 tenia yorba, 6 no muy 
frcsca, ni tam}>OGb le entrd, rayendo del und al otro lado. La heridt 
t'uo grande y poUgrosa: lbs fieles yaquis acudieron prontanientc & sv 
socorro. Unos tpmaron & su cargo ir 4 llamar al padre mas cercano,. 
que lo era el padro Cristdbal de Yillalta; btros la cura de la berida, que 
en efecto,: despoes die algvmos diassand perfectamente. Este suceso no 
parece que lo pennitl4 Dtos en el padre Tom^ Banlio, sino 'para ani^ 
niarlo k nuevds peligrpe. A los dbs meses, por fines de nmyoyiomprea. 
did en compania'del padre Francidco Olina^o, la eonvendonde iosaif^ 
binos, cuyds primerQsipueblbs eran Teo[]^ y Matape» al Norte de Fo» 
rin, cabece'ra de Taqui. - £a esta primera entrada se baatiaaron cua<* 
trociontos y nueve pdrvulos, y seis enfermos adiiltos, de los ceales loe^ 
go Uevd ol Seiior f am si miichas primicias. Los albinos son de las 
inismas co^tumbrss y gonios 'de los sisibotaris de que arriba hemes ha« 
blado. • • 

Muerte del A los principios del afio siguiente murid en la villa de S. Miguel c^ 
Ser^o P^dre Jose Serrano. Era muy conocido y estimado en aquel lugar tm 
que habia becho muy frecuefttes misionea Aun fu^ materia de mayor 
sentimicnto la pdrdida del cspiritualisimo padre -Nicolas de Ama^hi^ 
quo pocos mcses 4ntes acababa dc dejar el gbbiemo de la provincia, 
Fi\6 compauero del veneraWo padre Gonzalo de Tdpia eh las primeras 
misLones d los chtchimecas y d Guadiana, y su humildad le mortific6' 
toda su vida con ol pcnsamiento de que por su tibieza se habia hccho 
indigno de derramar como 61, la sangre por Jesucristo. Gobcrnd coti 
grande suavidad y prudencia los coIegios.de Pucbla, Guadiana, Tepot- 
zotldn, en que fue seis anos maestro de novicios, procurador a Roma,- 
en que asistid d la congregacion general que se juntd por muerte del 
padre Claudio Acuaviva, El sucesor padre MucFo Witelleschi lo cnvid 
de provincial, y lo fue seis aiios con grande utilidad de toda la provin- 
cia. Estuvo muchos anos correspondi6ndose por cartas y hacicndo 



• — - ^J* ^l« 



■ •' ^1 -»■- -. .*. -w «^.APA*^t«J 



— 141 — 

bien 4 una persona que babia scmbrado por todo cl reino cartas uiuy 
contrarias i, su honor.- Edcribi6 varios tratados mistk^MS en que de retra- 
t6 el cardcter de su espiritu. Siendo provincial preguntada una per- 
sona de oardcter por un confidente suyo, [qu^ sentia de los jesuitas? 
Hay muchott, dijo, n>uy dignos de estimacion; pero al provincial todo 
M6xico lo tiene -por santo. MuFi6 el dia 21 de marzo de 1623. A la 
coniun opinion de su santidad, que hacia un grande honor k la Com- 
pallia, se anadi6 en aquellos dias mismos la entrada en nuestra reli- 
gion, 6 inmediatamente la muerte del Sr. D. Melchor do Oiiate, maes- 
tre-escuclas dc la Santa Iglesia Catedral do M6xico por sua limosnas 
y por 6u eminente literatura nniy venerada en toda la ciudad, que que- 
d6 nmy edificada' tanto de su piadosa resolucion, como de la paz y 
tranquilidad con -que dentro de rauy poco tiempo acab6 sus dias. 

En el colegio de la Puebla fallecieron los padres Juan Alvarez y Jjl^ ^ *^*]T 
Crist6bal do Villalta; El primero era sugeto de aquel colegio y natu- yarez y Cris. 
ral de aquella misma ciudad. Fu6 algun tiempo misionero de la To- *^^ villalta 
pta con nracho provecho de los indios, insigne en la devocion y temu- 
ra para con la Yirgen, k iftien entre suavf simos coloquios entregd su 
espiritu. £1 padre Grist6bal de Yillalta habia sido itiuchos anos mi- 
sionero en Sinaloa, y primer ap6stol de los sinaloas y los tz6es: los tres 
alios tiltitnos estuvo en los yaquis dc superior de aquellos misioneros. 
Llamado'ide Sinaloa para rector del colegio de Guatemala, le sobrcco- 
gi6 en la Puebla la illtima eilfcrmedad, en que dej6 edificada aquella 
comunidad con grandesr ejemplos de todas las virtudes. Estos y los 
demas c61egi6s, fuera ' de sus drdinarios ministerios de confesonario, 
pGlpito, educacion de la juventud, visitas de cdrcelcs y hospitales, no 
ofrecen por este tiempo cosa particular. De la Casa Profesa so hizo 
miaioh d S. Juan del Rio, d peticion 6 instancias de aquel bencficiado, 
que escribiendo al padre provincial, dice asi: „Dc esta vcz qucdan 
muy santos lod vecinos de este partido con la doctrina del padre Juan 
de Sangueza, el cual ha autorizado con su mucba virttid y ejemplos con 
que nos ha edificado; y asi obra tan grande solo pucdo pagarse dc la 
mano de nuestro Senor, por cuyo amor y servicio V. 11. reparte tan H- 
beralmente el fruto que haco la Compania de Jesus, que aqui ha sido 
muy grande, y al tanto esla obligacion, &c." Se repiti6 tambien mi- 
sion al real de minas de S. Luis Potosi, y d peticion dc aquellos ve- 
cinos, que desde algun tiempo dntcs instaban por la fundacion de un 
colegio de que habia ya muy bucnos principios. 

TOMO IT. 19 



— 142 — 

Habia mucrto en Mexico el afio antecedento D- Juan de Zavala y 
Fandrraga, alguacil mayor y dueno de unas minas en el distrito de S. 
Luis Potosi, dejando dispucsto en su tcstamento, que del valor de aque- 
llas haciendas se sacasen cincuenta mil pesos para la fundacion de un 
colegio de la Compauiu, y dichas minas como k mejor postor se ha- 
bian adjudicado & un sobrino suyo del mismo nombre, obligdndose k\0 
de mayo do 1622 este, d dar los cincuenta mil pesos siemprc que so 
vorificasc dicha fundacion. Se obtuvo licencia de la real andiencia y 
dccrcto, para que los albaccas proccdiesen al cumplimiento y exhibi- 
rion de dicho legado en 19 de scticmbre de 1623. Con estos docu- 
mentos sc cncarg6 al padre Luis dc Molina con otro padre y un hcrma- 
no coadjutor que pasascn alia por via do mision, y obtenido el bcncpli- 
cito del cabildo scde vacantc de Michoacan, vicscn si scria convenien- 
te cstablecciese casa en dicho lugar la Compania. El cabildo, en quien 
ha side siempre como hereditario el amor y la benevolencia para con 
nuestra religion, concedi6 su grata licencia fecha en 29 de dicicmbre 
dc 1623, aiiadiendo & ella una carta al beneficiado dc S. Luis que no 
podomos omitir sin pcrder un testiraonio el mas autcntico de nuestra 
gratitud con aquel cucrpo venerable. A buena dicha (dice) tione cste 
cabildo que en tiempo dc su gobierno sede vacante tenga principio una 
tan deseable cuanto util y provcchosa empresa, como es la fundacion 
y recibimiento de la Compania de Jesus en ese pueblo de S. Luis, & cu- 
yo cfecto va con otros compaileros el padre Luis de Molina, religioso de 
ella, persona aventajada y de muy grande opinion, en religion, letras y 
pulpito, amparado dc S. £. y de nuestra licencia quo lleva como Y. 
verd, y lo en clla dicho basla para que Y . con su santo celo haga lo po- 
siblo en favorecerles, honrarles y agasajarles en e^a parroquia y pue- 
blo, .en que no sera pcquena parte el darla de esta d todos los benofi- 
ciados para que hagan lo mismo en sus casas, iglesias y beneficios, 
honrdnd(.so con tales huespedes quo ayudan y no disipan. Guarde Dies 
a Y. <fcc. Yalladolid y diciembrc 29 dc 1623. — D. Eliseo Guajardo. 
— Dr. 1). Juan Fernandez de Celis. — Felipe do Govea y Florencia. — 
Por mandado dc los Srcs. dean v cabildo scdo vacantc. — Br. Bartolo- 
m6 Hilario de Ordufia, secretario. 

Entre tanto en Mexico en 10 tl, octubre del mismo se habia otor- 
gado cntre los albaccas y cl provincial Juan Laurcncio, la solemnc es« 
critura de que sc cntrcgaba li la Compania la dicha cantidad, obligdn- 
dose a todotj los aufragios que en cllu sc acostumbrun hucer d sus fun 
dadores. 



■M-ii-*! i*^'> -^ . • .»- ■• V-- ■ ^^' -•--:---- . ^ — .- ^■-■ib'A.C^.a*''' 



— 143 — 

Tal era la situacion de las cosas para la uueva funducion del Potusi, ^P*^®** *^® 

^ , Stnaloa. 

mi^ntras que en las misiones altcrnativamentc por sucesos pr6speros y 
adversos so procuraba promover la gloria de Dios. La hambre y la 
pesto afligieron por algunos meses d las provincias de Topia y Sina- 
loa. A los rninistros por las quebradas y preciptcios de los montes, por 
los rios crecidos, por las playas ardientes, por las raalezas y los bos. 
qucs, cntre pcligros de enemigos gentiles y de p6rfidos ap6statas dc dia 
y de nocbc les serd necesario recorrcrlo todo para proveerles de alimen- 
to, para confesar moribundos, para cnterrar caddveres, y para impedir 
supersticiones. Todo les servia de medio para instruirlos y para cnca- 
fninarlos ^ su eterna salud. Solo ud misionero anduvo mas de cuatro- 
cientas leguas en esto continuo oficio de caridad, y el gran padre du 
familias rocogi6 por medio de sus operarios y fieles administradorcs tan 
abundante cosecha, que en un solo partido pasaron de ctento y cincuen- 
ta los que acabando de recibir el bautismo volaron k la gloria. Por 
otra parte, era de un inesplicable consuelo el ardor con que los hures, 
los albinos y otras naciones gentiles perseveraban en sus buenos de- 
aeos dc entrar en el rebano del Senor. Los aibinos sobre todo dieron 
una clara prueba en ocasion bien critica. Salieron algunos de cUos 4 ' 
visitar como solian k uno de los misioneros mas cercanos. Pasaban 
por tierras de otros sus antiguos enemigos, que los comenzaron k fle- 
char. Ellos volvieron k su pais. Se hizo junta de la nacion para de- 
clararles la guerra. Hubo diversidad de pareceres. Los principalcs 
caciques fueron de scntir que no debia declararse. Nosotros (decian) 
tenemos ya bautizados y cristianos nuestros nines. Habemos fabrica- 
do iglesias y edificado casa k los padres, que esperamos ver muy bre- 
ve en nuestros pueblos para que nos ensenen y bauticcn. La guerra 
podr& ser impedimento para que no vengan los padres. Nuestros ene- 
migos no se Turn declarado en cuerpo de nacion i El atrevimiento de 
uno ti otro mal6volo, de que pudi^ramos vengamos con facilidad, no ha 
de ser causa para esponernos k riesgo ^de quedar mas iiempo sin bau- 
tismo. Perseveremos en paz, y pasemos la noticia al capitan, que el 
inquirird. los malhechores, y su respeto nos asegurard el pasage para 

ir k ver k nuestro padre. 

Aun era incomparablomcnte mayor el consuelo espiritual que reci- 

t RcflexioncB dc csta naturaleza apcnas las bacon los poUticos mas consuma. 
doi de EuTopa. ;OjaI4 sc tcngan prcscntcs en los Estadoe-Unidoe con respccto 4 
Jb pretendida agregacion do Tejas! 



— 144 — 

bian los mUioncros jesuitaa dfc la provincia Topehuanee, vicndo por su 
cuidado y diligencia volver d florecer la viua que tan lastimosamente 
habia arruinado cl enemigo comun. Deade principios del auo de 18 
habia eatrado degun dejamos escrito el padre Jos^ de Loroas. Esto se 
croy6 bastar por entooces on que eran muy pocos los quo habian cot 
menzado & restituirse & stw pueblos^ y solo de aquellos que babia hecho 
huir el temor. Poco k poco^ muertos los principales gefos, apretados 
por los espanoles, afligidos de las iQComodidadeSf atraidos do la dulzu. 
ra de los padres, se fueron agregando muchos otros; de suerte que dos 
auos despues hubicron de enviarso otros cuatro' padres por orden del 
Sr. virey, marques de Guadalci&zar, & peticiou del gobemador de Gua- 
diana, Los puebIos.de Guanaccvi, de Santiago, estancias de A:toto» 
^onilco y la Sauceda, volvieron k poblars6 con mas indios y espaiU^es 
quo antes. £1 pueblo de Saa Simon que antes era un lugar deapre- 
ciable de catorce familias, se bizo despues uno delos mayorescon una 
colonia que k 61 tse hizo bajar de los tarabidnaves del valle de San Pa- 
blo. La mas florida poblacion se bizo en el Zape, donde halua side 
mayor el estrago, disponiendo el Senor que asi como en ocasibn ^ 
una solemnidad que se proparaba k su Madre Santisiraa habia prorrnncb* 
pido la r&bia y furor, asl para honra de la misma Senora fuese este 
l>ueblo su mas favorecido, y en qaemas briliase ladevocion de los £e- 
les y su augusta protection. La im^en de la santS«draa Virgen, en 
cuya EK>lemno colocacion sc rebelaron los tepebuanes, fu6 entooces el 
principal objeto de su cdlera. Rob4ronle todos sus adomos^ quiUroo- 
la de sus andas, en que impiamente hicieron subtr dos indias, pttaelm- 
dolas on forma de proccsicm por todo el pueblo. Dieron k la est&tua 
un hachazo en la m^jilla izquicrda, y luego la aicojaron en an pozo. 
Bien se conbce que estaban poseidos del demonio, y qiie procediabaDi. 
mados del odio contra Ja religion los que tan indigiiamtdiite ultrajafaoo 
las sagradas im&genes; perode esto daremos aun tin 6tra parte pnie- 
•bas mas sogurr.s. 

Pasada la bormsca, teniendo los padres noticia del lugar en que 
habian arrojrr'o la imdgen, procuraron sacarla, y comenz6 k ser vista 
con gran \qv. racioii. El capitan de Guanazevi habia prometido k la 
Senora mand;.r retocar la sagrada est^tua, y promover eonsUinteinente 
su devocion si Ic ayudaba pur.i salir con felicidad de aqucllas peligro- 
sas invasiones y continuos sustos. Cumpli6 su promesa con la mis- 
ma picdad ({xic hi habia hcclu). EL padro Oviedoen hu Zodia<so Ma- 



k«Jfb>« tf« -■iW^'* '--.. *'JW m*m . -. ._ •m.-'^.t^^. JKJr^t^'^^''i 



— 145 



r •• 



riano, guiado de lus i)elabras del padre Andres Perez de lliv^a en su 
iiistoria de lus misiones, bastojite equivocas, djcc haberse nmndado ha- 
cer otra nueva esldtua d scmejanza de la priincra, cuyos fragmentos 
se distribuyeron como rcliquias. I^sto segundo no dice el padre Ri- 
^as; solo escribe que pasada la tempcstad el capitan de Guanaz.cvi 
niando hacer una de las mas hcroiosas imdgcnes que hay en el rteino, 
lo cual puede entenderse . que bq bizo de la misnia madera y de lo? 
raos fragmentos de la antigua intdgen. En nuestru carta anua. do 1G23 
se dice que csta iniagen es la antigua de bulto que despedazaroo, y ul. 
trajaron estoa bar baros en sualzamiento: renov^Ia el capitan. por voto 
que habia hocho do hacerlo a^, 'nandando hacer una de las ;nas bellas 
y acabadas imagenes que hay porac^ Aiiddase luego quo cuaiulo so 
coloc6 dc nuevQ, que fue cl dia 14 de agosto por la tarde, so Ic, canta- 
ron visperas muy solcmnes, y al otro^ dia bubo misa, y sermon» con tan. 
tas Ugrimas del predicador y los oyentes, que par^cia ^e -p^ipn; ya, 
por acordarse de.Ia nuierte do los.pidres y de inas do o<;h^nta porso* 
nas que alii habian muQrto;,yay por trQei;le8 4 la momona laf dpaisoTiQ 
que on la Virgen hicieron cstos bfrbaros, y la enlrauabl^ dovocion 
que el padre Juan del Yalle tuvo.^icmprc d aquelk santa im%en. 
I^aio misnio afirma una antigua historia majiuscrita, y supone e] docto 
|;adre Rinaldini en la d^dicatoria de una obra mlstica que cposagr6 a 
esta soberaua imdgen. Concue^da en lo mismo la cpmun opinion de 
aquellos v^cinos, ontre quienes man^6 h^cor ayeriguaciones niuy cxac 
tas el lUino. Sr. D. Pedro Tamt^ron este -ano pasado de 1763. Uno 
de los mas fidedignos testigos, (D. Francisco Jaques Gutierrez), anadid 
habor oido generalmentc, que cu^ndo se llevo ^ rotpcar d. Mexico la 
aania imdgen, yolviendo con clla el arriero, y abriendp.por no s^ qu^ 
motivo el pajon .en el eantuarip de Guadalupe^ pb^rv0 en el rostro 
la sefial del hachazo. yolvi6la d lleyar, y segunda vez Je acontcci6 
lo roismo. Instd aun tercera vez, y halldndola aun despues.de todo 
con la misma senali conoci6 no ser voluntad de la Seuora, que se com- 
pusicse. Hasta aqui son palabras formalcs del lUmo. Sr. Tamaron, 
quicB habiendo tqnido la pi^do^ curiosidad do medir la santa imdgeh, 
prosigue asi: ,,La santa imd^en, quo modi con mis manos, ticne dp alto 
vara y una tercia, y la cisura que eorro desde la mitad do la mejilla 
del lado siniestro, y baja por la baiba hasta cerca del cucUo, ticne po- 
CO mas do cuatro dedos do largo. Su semblante herraoso, magcstuosp 
y devoto, ioiunde fervor, y se conserva bianco y rosado. Ll^manlc 



mo. 



— 146 — 

comunmonte la Virgcn dd Hachazoy Nuestra Senora del Zape, Nucs- 
tra Senora del Yalle, y aun Ic ha dado tambicn la picdad dc algunos 
cl nombrc de nuestra Sonora de los misioncros. A esta sombra no en 
mucho quo con tanta fclicidad sc proccdicsc en el restablecimiento de 
las misioncs. 
Grande y cs- El siguiente afio dc 1624 es muy memorable en la Nueva-Espafia 
multo en M6. P^*"^ ^"^ podamos pasaf por 61 sin dar alguna noticia de los grandes 

xico.Vewla sucesos que en 61 acontecieron. Gobernaba el reino desdc ol afio dc 

Reyiflta Me- .. t i -n ^ v^ -rv. 

xicananame. 21 como virey y capitan general el Exmo. Sr. D. Diego CairUlo Pi- 

ro 1 , abnl ju^jj^^ conde de Priego, marquis de Gdves^ y ocapaba la silla metro- 
1835, y 2 de politana el Illmo. Sr. Dr. D. Juan Perez de la Cema. Porgrande 
junio del mis. q^g fu^se la pnidencia y la justificacion de entrambos principcs, no fal- 
taron motivos de discordia, y aun sin culpa de uno y otro podian traer 
Btt origen desde los fines del gobierno antecedente. El virey venia con 
particulares comisiones para la enmienda de ciertos abusos, en que 
principalmente era comprendido D. Mdchor de Baraezj caballero del 
6rden de Santiago y corregidor de Metepec, que se retrajo al convento 
de Santo Domingo. Pusieron los jueces guardias A dicho convento de 
predicadores, y las pusieron d causa de que se tuvo denuncia de quo 
el reo pensaba en bacer fuga, y entre tanto ocurri6 D. Pedro Gar. 
ces Portillo al provincial para que permitiese estraer cl reo. El 
Sr. arzobispo aboc6 asf la causa, y sin embargo de la apelacion 
interpuesta, el dia 1.® de noviembre 1623, declar6 por excomul- 
dos al licenciado D. Juan de Aharado y Bracamonte^ y al corregidor 
de la ciudad con-jueces de la causa, que en grade de fuerza so presen- 
taron i. la real audiencia recusando al Sr. arzobispo. Procediendo 
los pasos judiciales de la causa, el Sr. virey mand6 aalir desterrado de 
los reinos de S. M. al licenciado Melchor dc los Reyes, cl6rigo pres- 
bftero, con parecer y consulta dc juristas y te6logos seglares y rcgu- 
lares en 14 de noviembre de 1623, en el cual dia espidi6 tambien un 
auto y real provision, en que al dicho Sr. arzobispo se le mandaba re. 
poner, > dar por nulo todo lo actuado judicial 6 estrajudicialmentc so- 
bre el articulo que habia intentado de censura, por la espulsion del di- 
cho D. Jos6 de los Reyes, s6 la pena de diez mil ducados, y ser habi- 
do por estraiio de los reinos de S. M., 4 que S. S. Illma. obedeci6 
con protesta el siguiente dia 15. Entre tanto el Sr. obispo de la Pue- 
bla, que en virtud de las bulas apost6licas obraba como delegado de su 
santidad, dcBpach6 provision para quo el metropolitano absolvicse loa 



i>4Sb^BwJajuM-»i-daa»>'<.ik'l ^'^ « .•, .w ' 



— 147 — 

cxcomu1gado9, y en caso de negarse di6 coxnision k uti retigioso 
grave para hacerlo. Ed efecto, el Sr. arzobispose neg6 diciendo, que 
cl delegado procedia sin conocimieDto de la causa. Por dos ocasiones 
el religiose subdelegado absolvi6 y quit6 de la tabUUa los escomulga- 
dos en vlrtud de segunda comision, que bajo la pena de quinientos du- 
cados, se habia impuesto al metropolitano. No habiendo sui'tido esta 
diligencia el efecto deseado, el Ilimo. de la Puebla despacho tercera 
provision, declarando al Sr. arzobispo incurso en la multa de los qui* 
nientos ducados, y mand^ndole con pena do otros mi), que nlzase el 
cntredicho que desdeel dia 2 deencro habia puesto k la ciudad. Esta 
provision se le Dotific6 al Illmo. cl lOde enero, y manteni^ndose en la 
respuesta de que el testimonio en cuya virtud provey6 el delegado, no 
habia side sacado con noticia suya, ni autorizado por el notario ante 
quicn sc trataba la causa, apel6 y protestd el real auzilio de la fuerza. 
Sid embargo, el subdelegado procedid & la ejecucion de la pena pecu- 
niaria, notificando diferontes autos al cabildo eclesi&stico, i. los p&rro- 
cos y casas religiosas para que no guardasen el entredicho. £1 me* 
tropolitano de su parte envi6 al licenciado Martinez, cura de la Gate* 
dral, con una peticion, que dijo ser recurso de fuerza & la real audien- 
cia. La sala respondi6 que dicha peticion se entregase conforme el es* 
tilo d alguno de los procuradores del numero. 

Con esta respuesta al dia siguiente» 1 1 de enero, el Illmo. d las diez 
del dia paso personalmente d la audiencia. Los oidores D, Jucen de 
Paz VaUeciUo^ Di Diego de Avendmo^ y D, Juan de Ibarra, se pasa- 
ron prontamente k la sala de acuerdo, dondo en compafiia del marques 
proveyeron un auto de ruego y cncargo para que el Illmo. se volviese 
^ 8u casa, y desde alii pidiese lo que d su derecho convenia; respondid 
que no saldria de alii hasta que se le decretase una peticion que habia 
intentado presentar desde el dia antecedentc. Se lo notified segundo 
uuto con pena de cuatro mil ducados. En esta sentencia no convino 
el Dr. Avendaiio, y pareciendo que no bastaban los votos de dos oido- 
res, dijo el licenciado Ibarra al marques de Gclves, que en aquel ca- 
Mo tenia vote, con quo hubo de votar tambien S. E. Recibida del Sr. 
arzobispo la misma respuesta, se proveyd tercer auto en que se le en- 
cargaba lo mismo bajo pena de ser privado dc las tcmporalidadcs, y 
ser habido por estrano dc los reinos de S. M. El lilmo. se mantuvo 
siempro firme en su respuesta, en cuya virtud se did drden al Dr« D. 
Lorenzo Terrones, alcalde del crimen y M alguacil mayor, para que con 



— 148— 

todo el dccoro pos&ble saoasen a S. S. de la sola y dc Mexico, catiii. 
no. del puorto de San Juan de Ulua^ para que alli se embarcase en 
barcode su* eleccion a los rcinos do Casdlla. Esta brdca se cjecu- 
16 Inego al puhto, y sobro el medio diasalid el prelado para Guadalu- 
pe, dondd 6cm\6 aquel dia, y pas5 :& dormir al pueblo de Santa Clara. 
£1 dia siguiento 16s t res oidores arriba aombrados, sin nbticia del S r. 
viroy, en ateiicion d no haber habido cl dia antecedente raas votes que 
^os de dos oidores, y estar alli en la sala del crimen el licenciado^ ^^- 
qvez de Cimneros, que pudo haberse llamado, y hab^r faltado tambien 
el fiscal de S. M.; proveyeron nuevo auto deelaiando haber interveni- 
do discordia, y haberse de vor y detconinar en. remision. For tantp, 
mandaban & los ejeculprea nombrados que interin^e determinaba yol- 
viesen alSr. arzobispo d Mexico. Entre tantahabiondo su senoria^ x- 
comulgado al alcalde Terrenes, seapel<3al delegado, de quten dentro 
de.veinticuatro boras vino provision cometida al M. R. P. M. F. Akm- 
go de Almcria, del drden de predicadores,. jiara que losAbsolviese* y ae 
Uevase i, pura y debido efecto lo actuadq. £1 nuovb decreto de los 
tres oidores alcanz6al Sr/Illm6« en^S^on Jutm^TVo/i^uacdfiy^puebloidis. 
tante de Mexico nuevo leguast de donde lo&,cjecutores habian deter- 
minado no pasar adelante. £1 Exmo., entendidala causa, mand6 ar* 
restar en Palacio & los dicbos tres oidores, y responded al alcalde Ter- 
renes que prosiguiesQ ejecutando su comisioih. Diapuesto ya el coche 
para la.marcha en TeotihuacaB,:el lUmo. eiitr6 laiglesia^ abri6 elaa- 
grario, y espMSp ^ Divinisimo. Ifteoonvenido con los nuevoa> drdenea 
de S. £., dijo: que estaba visUax^.aqueUc^comourmdelaafan^^ 
de 9U digcesis. Cerrado el sagracio hizo traer una silla, y cuai^do aV 
guoo de. los tninistcos subia para hablarle en las^radas del preabiteriOt 
lo i^bri£^ y toinaba en sua nianos 'el augustisimo Sacramento, f £1 al- 
calde del. crimen di6 cuenta k S. E. de lo que pasaba .el mismo dia 14 
en la noche, en el cual el Sr. arzobispo did tambien '6rden ^ au pro- 
visor, para que alotro dia 15 de enero se promulgaae en Mexico ce- 
sacion 4 dimnis en todas las igleaias. 

. Ef^ctivarnente, d las echo de la mauaoa se 'ley6 el edicto en la ca- 
tedrni, en que se publicaba la cesacion, y se dedaraba el excelentfai- 

t H6 aqui an modo escandaloso dc borlarsc dc la autoridad real i la Bombra de 
AugVBto Sacramento del altar. Talcs procedimiontos ban traido muy funostos con* 
socucnciat 4 la religion y ministros que hoy dcploramos. 



.*«-;■*-'■■«-«»■ * ■ iw»- — - .■• 



— 149 — 

ma incurso en las censuras de la bula de ia cena^ y de la clemeatina 
primera de panis. Se coosumL5 el Santisimo Sacramento, se despidib 
de la igle.sia & innumerable pueblo« que atraido de aquella nuoca visU 
ceremonia habia concurrido en raucho nfimero. Se clavaron las puer- 
tas del teroplo, y comeuz6 un lugubre sonido de las campanas. Es- 
te golpe llen6 do coasternacion los ^nunos. La roelancolia y el eno- 
jo se veia pintado en los semblantes de la plebe. Al rededor de laa 
iglesias se formaba en diversos corrillos la gente que de ellas salia; 
pero se hablaba muy poco. Este triste silencio de la ciudad no inter- 
rumpido sino por cl clamor mas. triste de las campanas, causaba reli- 
gioso horror con que se miraban unos & otros* En estas circunstan- 
cias pasaba por la plaza un escribano de c4mara llamado D, Cristobal 
de Osorto, Esta vista excit6 el furor: los muchachos comenzaron 
la grita y la algazara« Uam&ndole herege y judio. La inconsiderada 
Toz de los muchachos sigui6 con mayor malicia la infiDita pleb« 
de mulatos, negros, indios y mestizos que con una negra nube de pie- 
dcas lo hicieron retraerse d gran prisa en palacio. Dentro de up ini- 
tante ya estaba rodeado todo de infinita gente, con palos, con piedras, 
con cuchillos para forzar las puertas. Se hizo sQua con el clarin pa« 
ra que la nobleza viniese d la defensa de la autoridad real. El exce^ 
lentisiroo hubiera bajado en persona^ pero lo impidieron los que lo 
acompaiiaban, diciendo, como era asi, que el pueblo furioso no acata- 
ria & su persona, ni k su alta dignidad. Oyendo su excelencia que 
entre la confusion de las voces muchos pedian al Arzobispo, mand6 al 
instante al inquisidor Z>. Juan Crutierrez Flores, que partiese 4 traerlo 
del camino. Este, al salir vi6 6. una persona distinguida, que segui- 
da de la multitud, prendia fuego & las puertas del palacio. La repre« 
hendid severamente, y contuvo d la plebc, diciendo d voces que iba 
& restituir d la ciudad a su Illma. Purecieron sosegarse muchos; sin 
cmbargOf otros proseguian. Quitaron el estandarte real que se habia 
puesto en uno do los balcones, y pasdronlo d la catedral. Despues 
dc un breve descnnso, animados de ciertas cabezas, volvieron d ccrcar 
las casas reales y prender fuego d las puertas, diciendo a gritos, que 
querian ver la audienciu. El virey mand6 d los oidores quo se mo.s- 
trasen en las ventanas; mas como echasen menos entre los demas 
al Lie. Z). Pedro de Vergara y Oaviria, se mand6 luego por 
^l d su casa, y venido les mand6 el virey que saliesen d la calle, y 
diesen por la plaza algunas vucltah para, sosegar con su presencia a^ 



TOMO ir- 



20 



— 150— 

pueblo farioso. Efeclivameute, caus6 uo poca adtiiiracion ver la 
quietud en quo entraron raicntras que la audieneia se maDtuvo en la 
plaza. Mudados dcrepente en otros hombres, se Ics oy6 pedir & gran- 
des voces pcrdon general, que se les concedi6 sin alguna dificultad. 
NueTa in. Todo parecia caminar ya d la tranquilidad y acostumbrada obedien- 
qosetod. ^jj^ y gujecion, cuaudo una pequeua circunstancia lo inud6 todo. Los 

oidores despues de hnber estado algun tiempo fu las calles se entra- 
ron en las casas dc cabildo. La plcbe ignomute, y presta d enfure- 
torse con cirilqtiier niievo accidente, crey6 qnr tsto era darlo autori- 
r)ad para procfdcr contra el vircy. Sobre un f.indamento tan irracio- 
mil se arroja con fiiria otra vcz sobre el palaci , prcnde fuego d las 
puertas, y lo llevan todo d fuego y sangrc. Sorian ya las cinco de la 
tarde, y la audieneia tcmiendo mayores des^irdencs inand6 publicar un 
bando para que todas las personas capaccs de tomar las armas se jun- 
tascn, y estuviesen k las 6rdenes del Lie. D. Pc?dro de Vergara y 
Gaviria. d quicn nombmron capitan general. Entre tanto, seguia la 
sedicion con tanta mayor furia, cuanto se acercuba mas la uoche, velo 
muy d prop6sito para cubrir las personas de difcrcntes partidos. A la 
oracion, en quo ya el fuego habia abierto bastantc brecha en las puer- 
tas del palacio, y crecido el concurso en mas dc tres mil hombres 
so acometi6 d saquearlo y d apodcrarse de cuantos habia dentro; pa- 
peles, plata labrada, ropa, todo se dio en pr^mio de los mas atrevi- 
dos, que entre la confusion gritaban: i Viva la iglesia y el rcy, f y 
muera cl mal gobki^o\ El marques de Gelves sabiendo que los mal 
contentos traian como distintivo para conocerse entre la obscuridad un 
pano bianco en el sombrero, se vali6 de la misma contraseuO, y gri- 
tando los que iban con dl, quo eran muy pocos, las mismas palabras 
que el pueblo repetia, salio dc palacio y so retir6 d San Francisco, sin 
mas lesion que un b.ilazo, que lo quemd el cuadrado de una media. 
A l^s once de la noch.' entre los repiques de l;if» campanas y las acla- 
ir.iciones dc loda la miiltilud entr6 en Mexico cl Arzobispo, (rayendo 
( ! Paulisini ; i^acramcnto. Lleg6 d la puerta do las casas do cabil- 
(1 \ en qu;^ sui apcan^o del cocbe, mand6 dar fi los oidores las gra- 
ri.i; , y paso a depositor al Divinlsimo en el oraioiio do su casa. La 
real audieneia desdc aniiella misma tarde tom<3 en si provisionalraen- 
Ir v\ gobieriT', y haciciulo despues junta de tc6logo> y jurisconsultos 



t ;Vivn lit inrloin, y viva la rnpifial . . . ;Qm' rontrasi*'. 






— 151 — 

perscvcr6 en ^1, y provoy6 auto en 26 de encro, en fucrza del cual 
gobern6 hasta la venida del marques de Cerralvo. £i Illmo. Sr. D. 
Juan Perez de la Sama saU6 de Mexico ^ los veinte y un dias del 
ines siguiente para Espana, donde S. M. le hizo obispo de Zamora. 
Vino despues el ano de 25 por visitador de la real sala y juez de 
residencia, Z>. JMartin Carrillo, quo fud despues arzohispo do Gra- 
nada. 

Este es el hecho puio y simple y sencilio en que hemes procura- Calumnia re- 
do contar todas aquelius circunstancias que pudieran denotar estudio do 
paries inuy ageno de uii historiador, y mas religioso. Algunos pape- 
les impresos y manu;critos hacon maliciosamento jugar a los jesuitas 
uu gran papel en esta c^rcna. Lo que consta es quo el religioso padre 
Juan de Ledesma Uamado del virev en la consulta de 14 de noviembrcr 
sc cscuso modestamenle de dar dict&men en aquella materia, como 
consta de la misma real provision en que mostro no ser pailidario del 
virey, ui tan adicto 6, sus interescs como se quiere dar d entender. Por 
otra parte, que no le fueron contrarios se v^, do que en la con- 
sulta que hizo la audiencia de los provinciates de todas las religioncs 
sobre si debia volverse al virey cl gobierno, el de la Compania y todos 
los demas, exccpto uno, fueron de sentir que debia volversele, como 
consta del informc que sc rcmiti6 d S. M. Eu uno de los papcles do a- 
quel ticmpo en que se trata del mode con quo se portaron las religio- 
nes en este grave negocio, do la Compauia se dice asi: *'IiOS padrea 
de la Compania con su singular prudencia desean siempre no dejar 
descontento d nadie, y esto intcntaron en este case, si bicn no parcce 
que lo consiguieron." Esto ultimo se anade porquc en una causa tan 
equlvoca, y en un derecho tan dudoso no faltaron algunos que se de> 
clarasen ya por el Illmo., ya por la audiencia, 6 ya por el virey aun 
en cartas ^ informes escritos u S. M., cuya conducta jamas dejaremos 
de reprobar como enteramento agena del institute y profesion religio- 
sa. Por lo demas, todo lo que vi6 el mundo, y lo que agradecida la 
ciudad escribi6 al rey nuestro senor, fue que los padres de la Casa P. o- 
fesa salieron todos fi la plaza, no con pequeno peligro do sus vid<> t^ 
procurando apaciguar la gentc con buenas palabrn.s y quictnila, oycii- 
do rauchas confesionos de los heridos, y hacicndo todos mny budos 
oiicios en servicio cc Dies y de la republica. f Volvii.».i!o d los a- 



t La prccrdentc relacion del tumuHo dr Mexico esiA mny exact r ,y dc todo pun* 



— 152 — 

itintoA mtLM propios de niiestra histork, el padre I^ie de Molioi 
pas6 k S. Luis Potoei donde fu^ recibido oon gcandc edpectacion y •• 
plftuso de aquellos vocinos. Hosped^ronse ^1 y saa compaHeroe io 
mm de las mad niinets casillas del logar, poniondo por cimieftto de k 
atieva plant a la humillacion y la pobresa. £1 padre Juan Laareoeie 
qae \\eg6 alll poco despues de paso ^ la visita de los demos cotegios 
qued6 (dice el padre Andres Perez de Rivas, su secretario, en suni aaiw* 
crito) sumamente ecUficndo de hi raortilicacion de nqueUoe baeaos pa- 
dreSy dela regular disoipliiiu que obeervaban en aquella peqneila casite, 
T d^l boen olor quo osparctan en todo aquel veciadario. Donde debeaiov 
advcrtit que el padre Perez en aquel parage dice haberae fundado este 
eoUgio dos anos antes de 1622. Lo contrario coneta de la escritura 
dd fundaoion, y clc la ficencia del cnbildu que fueron k fines de 23. 
htn rcpublicanoe viendo i, los padres en tanta e^trechez 6 incoraodi* 



to 6cmibnkie oon lo que «e lee en la eompilacion de dociunentoe hi«tdriooB pevtfeacv 
otolites al Minmdo de FeUpe IV ol gntnile, que oon el career de inediio* ee jriiWirfl 
•a-fl taoifi 1.^ de la Rervista Mezipana, imprcsa en csta capital en la oficina de 
p. I|pajioio Cuxnplidoen 1835,pdgina8 81, 107 y 199. La Icctura de dicho doco. 
mento es tan fa^itidioea por su estilo como ezacta, y llama singulaimentp la atencioo 
porque hace vcr que la deposicion del virey Iturrigaray por loe oidores de Mexico, ee 
ftfrUtt fotire el tipo de la del conde de Oelvet, proccdiendo ambas de una misaaa em. 
«a; m deeir, del odio y mala voluntad que loe oidoros do M^zloo tuvicroii 4 Joe yjp». 
3Pee, y con qakmes ftiemprc rivalizaron. Esta emulacion que por otra parte di6 por «». 
foltado el equilibrio de amboe podcres, y dc que rcsultd no pocobicn al pueblo moziea. 
no, pues Bi alguno de elloe se dosquiciaba y qucria sobrcponcrso d las leyes, el otio \» 
contenia ^ iba d la mano; equilibrio que hoy no sc conoce porque sobreponi€ndoee el 
actual grobicrno que preside los destines de Mexico d la constitucion y d hu leyes, o> 
tfa como le place sin reeponsabilidad alguna; defecto frandc quo haoe suepirfrr A h^ 
aexicanoe'qn giao parte por e] pasado rugimcn» viriendo hoy sin 'guttnti^a dt ep gei 
djir-ll^ltlT hffif lir inmcnsQs sacriBcios dc toda especic por constituicse en naeion libn^ 
.ffitaana 6 iodependientc. 

Cn la cronologia de los vircyes se notan dus tilulos de Castilla cop denominacio- 
net muy aproximada^:, y cuyos gobicmos son hasta cicrto punto andlogoe y may 
marcados por hechof) ruidoeos d saber, el conde do OdlveZf cl de Oeh>e§ y el de 
O&hg, en los gobicniop do loe dof pciaieros bubo tumultoe bastanta aangriestqi; 
•D el del tercero so notnron por piirte 4/^1 virey grandcs conatoe a la indopon4^no*3 
de C9ta America 4 imitacion dc la que cn sus dias habian conseguido los E^do^ 
IJnidos del Norte. Podrdse comprobar esta vcrdad con la Icctura dc su gobicnia 
de que se habla en el tomo 3. ^ Historia de los tres siglos de M<:xico durante el gobier. 
no espa&ol, desde la pdgina 56 d la 68 que publiqu6 cn 1836, imprenta de D. AIe> 
jandro^ald^s en Mdxico. 



•iJ^ 



/-<«^.>I*I '••' ' 



— 153 — 

dad de habitacion, quisietort proveeHes de otra nicjor, autw^uc no fu6 
necesafio, porque cl mismo D. Juaii de 26v:ila, sobrino del fiindador, d 
quien so babian adjiidicado lias haciendas de minas en satisfaccion dn 
los cincuenta mil pesos i, que ae hdbia obligtvdo d lb Compaiiia, di6 
las casas que habiati sido morada de su tie, avaluadas en ocho mil j 
qainientos pesos. Los ministerios conforme A la licencia del cabildo, so 
ejercitabati en la misma parroqiiia del lugar, y la liberalidad de los 
tecinos que no habia tonido lugar, quiso tenerlo en la iglesia. Habia 
en el lugar no lejns de nuostra casri una hermitu, la primem que ha- 
bia babido en aquel lugar, y tenia el nombre dc la Santa Veracruz. 
Asi Ic llaman las anuas de 24 y 25, aunque on los otros man«scritoG qu?^ 
tratan de la fundacion de esfe colegio, le llaman i\v S, SebfistiaVi sin 
dt)da per equivoco coti otra semejante cesion que sc hixo en sus prin- 
cipios al colegio de ^acatecas. Los republicanos hicieron donacion 
4 la Compania de dicha hermita' con altares, orAamentos y vasos sa- 
grados, aunque siempre bajo la nccesaria condicion del benepldcito del 
IHnio.,qac en aquel ano habia tornado posesiori dela mitra. 

A los 3 de noviembre cntr6 en Mexico el Exmo. Sr* D. Rodrign Sue -aoe dc 
Pacheco Jnarquez de Cerraho smgularmente afccto si la Compania, oe 
donde laego tom6 por confesor al padre Guillermo de los^ Rios, rector 
del colegio de San Pedro y San Pablo, sugeto & quien singularn^nto 
Fabian procure do infamar en la sedicion como eoemigo dj la autori- 
dad J gobierno del virey. La eleccion que hizo de su persona el 
marques de Cerralvo, y cl acertado gobierno de este senor, uno de los 
mas aplaudidos que ha tenido hr America, manifestaron bien presto 
todo lo contrario. Las misioncs no ofrecen por oste ticmpo cosa al- 
ginia estraordinaria. El numero de los cristianos en Sinaloa subia ya 
A 101.300, fuera de casi otros tantoa que entre piirvuloa y adultbs ba- 
bian muerto, en treinta y dos auos de fundada la mision. Entre los te- 
pefauanes se esperimentaba cada dia un nucvo fervor, singularmente 
despues que en Ttiraumara junto al valle de San Pablo sc dio mucrte 
4 ChHarte, uno dc los mal rontentos, y que procurabn aun sostener por 
li^rgo tiempo sn partido. El Illmo. Sr. D^. Fr. Gonzalo de Hermosillo 
es el autor do es?ta noticia en carta cscrita al padre provincial, despjios 
dc baber visitado esto aiio las misioncs de Topiii, y Toj chuanes. Cn^ 
mo yo, (dice) los he recibido puedo dar d V. S. mil parahicnes dc los 
liuenos succsos que los padres de la Compania tieu<^n en estas partes, 
AJ^onde la doctrina suya sc logra tan bien quo proincto imry gloriosoi^ 



— 154 — 

fined. En estos ultiinos dias se hizo la ontrada al valle ue S. Pabla 
con grandc accptacion y gusto de los mismos indios que la deseabanf 
y habian asi pedido, y en ella loa cspaiioles quitaron la vida d Oriarte, 
mucrte muy bien dcseada en cstc reino, por el animo inquieto y per- 
turbador que tenia, y que era la cabeza y caudillo de los indios. Yo 
estimo d V. S. y d todos los demas mis padres con estremos cncare- 
Prctennon cimientos el beneficio quo se les hace d estos uaturales &;c." 
df ^^Ciudad ^ '^^ antecedenles cspresiones del Sr- obispo de Nueva-Vizcaya, 
Real. podemos auadir otras aun mayorcs del Illnio. Sr. D. Bernardino Sa- 

lazar y Frias, dignlsimo prelado de Chiapa. Desde poco despues que 
pasaron d Guatemala los primeros jesuitas, habia instado esla ciudad 
para que alii se envinsen algunos misioneros. Creci6 cl deseo mu- 
cho mas despues que el auo de 22 tom6 posesion de a(]ue] gobierno ei 
referido prelado. LIeg6 6, tanto, que entie su sciio.ia y los vecinos 
determinaron enviar d Mexico todo avio, y trcscientos pesos para el 
vidtico, d que aiiadian encarecidos ruegos: no so pudo rosistir d tau 
urgentes motives, y d laa suplicas de un pastor tan acrcedor d nues- 
tras atencioncs. Partieron efectivamente un pa^re y uu hermano. 
Este en la plaza y en la puerta de la iglesia enseiiaba a los ninos e 
ignorantes la doctrina cristiana, mientras el padre predicuba, confc- 
saba, y ejercia todos los demas ministerios. La pobreza, y la desnu- 
dez de los dos misioneros, su admirable constancia en el trabajo, y la 
utilidad grande que se pvometian de tenerlos siempre en su compaiiia, 
comenz6 d suscitar en algunos dnimos pensamientos de tundacion. 
El Illmo. cscribi6 al padre provincial Juan Laurencio en estos t^rmi- 
nos: „iVotable merced he recibido con la do V. R. singularmcnte por 
venir por manos de los portadores padre Juan Antonio y su compane- 
ro, cuya venida la tenia muy deseada porque s^ de cierto, que ha de 
ser para muy gran servicio de Dies nucstro Senor, y bien de las almas. 
Han side recibidos con notable aplauso, y rogocijo general de todos, 
pronosticando el bien grande que ban do recibir de mano de nuestro 
Senor por medio de tales ministros. Yo me holgara ser un obispo tan 
caudaloso de hacienda como lo soy de deseos de servira la Compaiiia, 
que d ningun hijo suyo mientras viviere, en esto dard ventaja, para 
fundar aqni un colegio; pcro en cuanto mi corto caudal al canzarr^ 
hard cuanto pudierc remilidndome d las obras, y seran testigos 
nsl de mis deseos como de mis obligacionos. En el inte- 
rin he dado d los padres para su hospedagc una casa que cs tala 



— 155 — 

asigniiJa para hospital, In ciial y su sitio es para vlvienda perpelua. 
En lo demas no solo acudird do mi parte, pero alentard d todos tl que 
reconozcan el gran bien que con la CompaKia me ha cnviado nuestro 
Senor, que guarde &c." Fimdaciond« 

Tales eran los piadosos deseos del Sr. Salazar, que hubicra sin du- ^j^ p^^^la. 
da puesto en ejecucion, & no habdrselo poco despucs impedido la 
niuerte, que le sobrevino el ano siguiente de 1625. Las mayores fa- 
cultades que gozaba el lUmo. Sr. D. Ildefonso de la Mota, le ayuda- 
ron & poner mas presto per obra lo que aunquc con igual voluntad no 
pudo conseguir el dignisimo prelado de Chinpu. Habia el lUmo. do la 
Puebla labrado para su sepulcro y hospital de los naturates, una igle- 
sia dedicada al grande nrzobispo de Toledo, cuyo nombrc tenia, y 
anadldole atgunas piezas de casa; pero, 6 porque crcyesc que despues 
de sus dias no podria subsistir aquella obra de piedad, 6 por algun otro 
motivo, determin6 dar aquella iglesia y casas a la Companla para un 
colegio do estudios mayores de iilosofia y teologla: comunic6 este 
oculto designio con el Exmo. Sr. marquds dc Cerralvo cuando pas6 
por aquella ciudad 6 finer: de octubre del ano antecedente. Este se- 
nor, que amaba tiernlsimamente d la Compania, le aprob6 enteramen- 
le la accion, y le exhort6 d ponerla luegopor obra. Efectivamente, 
el dia 23 de enero dedicado al glorioso Dr- S. Ildefonso, se otorgaron 
las escrituras, sefialando su Illma. por patron para despues de sus dins 
al venerable dean y cabildo de aquella santa iglesia, dejando renta 
seiialada para los capitulares que en aquel dia asistiesen cada ano 
en nuestra iglesia, y aiiadida condicion de que si algun ano faltase el 
cabildo pasase el patronato al niismo santo titular, d quien en su nom- 
bre se presentaria la candela; para mayor'comodidad y lustre de aque- 
llos estudios, pretendi6 y consigui6 del Exmo. marques do Cerralvo, 
y del claustro de la universidad, que los cursos do 61osofia y teolo-. 
ftia que all! se estudiascn, pudiesen servir para j^raduarse en las mis-* 
mas facultndes con la certificacion del rector 6 prefecto de aquel 
colegio. De nucstros superiorcs consiguid tanibien que el primer 
maestro de teologia de aquel su ilustrisimo colcf;io, hubicse do ser cl 
padre Andres de Valencia^ dc cuya sabiduria habia form.ndo tan alta 
concepto, que cstando en el colegio del Espiritu Santo insto con los 
superiores para que leyeso piibticamente casos morales. Kl Illmo^ 
asistia muchas voces li cstas asamblcas micntras lo pcrmiticron sus 
achaqiics, y a fw cjcmplo rl clero: «abicndo qnr ;'i ninguno ordcnabn 



— 156 — 

ru Illma. sin cortificacion del padic Andres de Yalencwi, de qae asi^ 

tia en dichas juntas. Aunque la inuerte impidiO al Sr« obispo ver es- 

tahlecidos en su cologio los estudio^ la Companla cuinpli6 de su par- 

^e, seiialando para aquel mismo octubre un maestro de filosofia y dos 

de teglqgia., de los cuales fu^ uno el padre Andres de Valencia, & que 

despues se aoadiej^on otros dos, -cuyaa lecciones ban furaiado en 

nquella ciudad boinbres muy grandes, y continuan hasla el presento 

CUD notable lustre de aquella Dobilisima ciudad. 

Refatase una ^^^ podcmos pasar adelante en jauestra liistoria sin desvaoecor d 

calumnia a- nuuStros lectores una preocupacion que acaso les haiia juzgar ajuy de 

core a G c osta 

fundacion* otro modo acerca de la noticia pura y sincera quo henios dado de 1« 

fundacion de este colegio; preocupacion tajato mas poderota, ciwnliA 
tienc por autor 6 pur patrono> d lo m€nos un escritor digno por otra 
parte de la mayor vaneracion, tapto por su elevado car deter , como por 
su eminente sabiduria. Esta pluma si no gobernada por la pasion, d 
lo m6nos dirigid.a de informes poco favorables d nuestra religion* ha 
divulgado por todo el muodo que la Compania abusO de algun^-eapecie 
de insensatez que los anos y la ^nfermodad habian cauaado en el lUmo. 
Sr. D. Ildefonso de la Mota, y 4ie la confianza que haci^ su Illma. del 
padre Andr^ de Valencia y algunos otros jesuitas para sorpr ender in& 
consentimiento y firma de las escriturus de fundacion en los 6Uimo8 
inatantes de su vida. Es menester ignorar enterameote el cardcter del 
Sr. D. Ildefonso do Ja Mota, el tiempo de su enfermedad, las condicie- 
nes de la fundacion y las circunstancias de su muertc, para avanza^ d 
los ojos de todo el mundo una proposicion tan injuriosa d la Compafiia 
de Jesus. No nos pertenece en cualidad de historiadores hacer aqui 
una apologia juridica. La historia ensena con los hechos. La rela- 
cion misma que haremos de la onferraedad y muerte do aquel gran pre- 
lado, no interrumpird enfadosamente el hilo de los sucesos, y serd al 
mismo tiempo una prueba clara y conveniente de la falsedad de aque- 
lla calumnia. Hemos visto ya cuanto el lUmo. Sr. D. Ildefonso de la 
Mota fu^ siempre a fee to d la Compaiiia dcsde que era obispo de Gua- 
dalajara, y cuanto qued6 edificado en la visita de las inisiones, y agra- 
decide al trabajo de aquellos sus fieles coadj uteres. £n el obispado 
de la Puebla succedi6 y aun coadyuv6 algun tiempo d un prelado tan 
afecto d nuestros ministerios, como fu6 el Illmo. D. Diego Romano 
que acababa de fundar en Valladolid de Castilla el insigne cole^o de 
San Ambrosio, en que se mand6 sepultar. Su antiguo afecto anima- 



— 157— ' 

do coil la cstiumcion que veia on su dignisitiio antecesor, y su grande 
ujemplo en la fundacion de tin colegio, y la ternura con que mir6 aquo- 
lia su ohm haata prefeiisla & su amada esposa en el dep6siio de au ca- 
diYor, [no eran bastantes k inspirarle loa minnoa pensamientos? Por 
otra parte, no era hombrft de un carrier propio 4 dejarae sorpronder 
ittoilmente, ni «mprender cosa alguna sin la mas prudente reflexion. 
Era, dice el maestro Gil Gonzalez Divila, varon dc maravilloso cjem- 
plo, y tan atento en seguir los pasos de la virtucl, que su roemoria «n 
cl mundo de la Nueva-Espana, se venera como de obispo apostdlico. 
El vastisimo tcrritorio do la Nueva-Galicia, cntonccs aun no dividido 
en doe mitras, lo visitd perBonalmente muchas veccs, y una dc ellas 
con evidente riesgo de la vida en la rebelion de los acaicees. El de 
la Puebia vi8it6 treoe ocaaiones, y aun se preparaba 4 nueva visita 
cuando le aobrevino la ultima enfermedad. No acredita poco su vir- 
tud, dice el citado Gil Gonzalez, el haber aido intimo amigo del santo 
varon Gf egorio Lopez, y el haber muerto como 61 escribe, con palma 
J prerogativa de rirgen. Sena de eatranar que hubiese fundado un 
ecdc^o de la Compania, ai en ouantas partes estuvo no hubiera ido de- 
jandomoBumentoainaignea de magnificencia y de piedad. En Michoa- 
eim, en Guadalajara, en Puebia, en M6xico, sobre todo, dondefund6^ 
mooasterio de la Santlaima Trinidad, dot6 las salves de los s&badoa de 
coaresma en au Iglesia: di6 una eat4tua de plata de la Asuncion, y mas 
de cincuenta mil ducados en alhajaa de aacristia. Su roayordomo de- 
}6 porescrito eataa palabraa, que hacen aolaa el panegirico deun gran- 
de obispn. „Ai Sr. de la Mota le valid maa de novecientoa mil xluca- 
doa el obiapado, ftiera de treinta mil que trajo de au patrimoDio, y todo 
lo di6 de Iknosna y gaat6 en obras piaa. Solo gaataba en al y en au 
faiBilia, coosagraciones de obiapos y o^os eapedientea que ae le ofre- 
cian, cuando maa nueve mil peaos. I>ot6 muchas religiosas que en- 
traron «n eooiwntos. Cada mes y cada aemana tenia aeftaladas cuan- 
tioaas limoanas i gente honrada y vergonzante. Las que hacia d los 
indioa eran ^tremadas, y todo el afio en peao, y en loa afioe cnroa 
puerta franca en su casa, y en el p4tio montonea de maiz y carnc que 
.se lea repartia. Muchos domingos por la tarde visitaba los pobrea del 
hospital, y qnena que se hallaae alll el medico para cpie le diese razon 
de todos. Conaolibalos diaponiendo qae se lea acudieae con todo re- 
gale &c." Manifiestan bien el alto ooncepCo que el rey cat6lico D. 
Felipe II ae habia Ibrmado de su virtud y cximia litcratura, kia paia- 

TOM. II. 21 



— 158 — 

bras que S. M. escribiu ai sautitnino padre Cicmentu VIII, prcsentan- 
dole para el obispado de Jalisco en 22 de octubre de 1597. ^Tengo, 
dice, mucha satisfaccion de sa vida, ejemplo, letras y servicios parti* 
culares que ha hecho i las iglesias donde ha residido." Ni m^nos lo que 
anade el citado Gil Gonzalez por estas palabras. nFu6 tan grande la 
opinion que tuvo, que en toda la Nueva-Espana se tenia por asentado, 
que si la santidnd del sumo pontifice honrara A las Indias con los ho- 
Qores de capelo de cardcnal, csta gracia habia de ser para el obispo de 
la Puebla." 
EnfennedaU Era ya dt^ .sotcnta y nueve aftos, y sin enibirgo sc habia puesto en 
^ ^' camino para Tiueva visita, porque habia algun tiempo que no la hacia 
en las partes mas remotas de su obispado. La enfermedad lo hizo vol- 
ver muy presto del camino, y luego trat6 de recibir el Santo Vi&tico. 
El haber firmado la escritura de ftmdacion en aquel mismo dia, es lo 
que ha dado motivo a la prctendida estorcion de parte de la Compa- 
liia, sin advertir, que dosde muchos dias dntes habia tratado con el Sr. 
marques de Cerralvo sobro la fundacion de su colegio y pretendido el 
que los estudiantes se graduasen con la certificacian del rector 6 pre- 
fecto, comb consta del decreto del marques firmado en Mexico i 7 de 
6Dero de 25, que el Illmo. sobrevivid despues dos meses, y que en aquel 
acto y en todos los siguientes hasta el ultimo suspire conserv6 siempre 
una entereza de juicio que admir6 4 cuantos le vicron, y que se cono* 
cera mejor por la misma serie de los sucesos, Sabiendo que llegaba 
ya el Senor a su c4mara, pidid una gran fuente de plata sobredorada, 
on que habia side bautizado, como bijo de muy nobles y opulentos pa- 
dres, y a quien conservaba por esto particular aficion. En ella venian 
tres papeles: el uno, la protestacion de la £6^ que ley 6 con una ente- 
ro2^ y piedad, que la imfundia & los presentcs. El otro era su testa - 
mento que mostrd ^ su cabildo y curcunstantes, haci^ndolos testigos de 
<|ue aquella era su ultima voluntad, y confirmaba y ratificaba de nae* 
vo. El otro mostru sor un libro en que tenia cscrito de su mano to- 
das las capellanias que habia dado y beneficios dc que habia hecho co- 
Incicm. Hizo despues una cxhortacidn muy pat6tica i los presentes, 
y xoDcluyd con su amado cabildo con aquellas palabras: Hsec mando 
voins^ ul pacem hahealis ad tmbtcem^ persuadiendoles k la antigua paz y 
buena armonia que su I lima, habia tan felizmente conservado en diez 
y nuevo anos de su gobicrno. Abraz6 despues tiemamente a todos los 
capitularcs y i\ D. Luis dc Cordova, alcalde mayor de la ciudad. Dcs- 



— 159 — 

puss ciiton6 d Pange ItnguOf y cant6 la omcian, y despucs de hi comu- 
nion y un gran rato de recogiiniento el Te-Deum con admiracion de 
todos los presenter, que jam4s habian visto seinejante sercnidad. 

Vivi6 despues de esta religiosisima preparacion dos meses, poco m^- ,su mucrte. 
nos, en el cual tiempo prctendio el Sr, virey y real unLversidady loquc 
ya hemos referido. Cada dia lo sciialaba con nucvaslimosuasalos po- 
bres. Di6 hasta la cama en que yacia enfermo y el pabellon que la cu- 
bria, haciendo tomar juridica y real posesion al donatario, y pidiendose- 
la despues prestada para morir en ella. HaciaVeniralgunas voces a sii 
ante sala la Compatiia a que le cantasen el miserere 6 las leccioncs de 
difuntoH, a que aiiadia luego la oracion pro defuncio episcopo. Nada 
«c pas6 d su providencin. Dispuso su cntierro en el nuL'vo colegio do 
Sfm Ildefonso, preparo I:is bayetas, el bdlsamo, la ccra y aun los cu- 
chillos con que habian do abrir su cadaver, segun el ritual romano, en- 
•comendando que por mayor decoro y honestidad lo abrieson por un la- 
•do. No habl6 ni trato en todo este tiempo sino de su roucrte, tenien- 
do largos ratos de meditacion sobre el raodo con que habia de aparc- 
cer ante el soberano Juez, y el semblante con que su Magestad lo re- 
cibiria. Con esta preparacion y tan repetidos actos de amor, de con- 
lianza, de miseiicordiai de religion, de desengaiio y de tantas otras vir- 
tudes cristianas, sc dispuso para el ultimo trance. £1 mismo habia 
dicho algunos meses ^tes, y repiti6 cuando recibi6 el Yi^tico, que 
no moriria hasta los idus de marzo. £n llegando este dia pidi6 el 
Cruciiijo de la indulgencia, y habi^ndose pcupado largos rates en colo- 
quios consu Magestad, dijo: ^.Consumatum esiy y luego: mmanustuas Muerictanu 
Damine commendo spiritum meumJ*^ Respondi6 & toda la rccomendacion 
del alma, y comenzando un sacerdote & decirle: „Muria Maier gra- 
tia^^ y no pudiendo proseguir por la fuerza del llanto, el prclado pro- 
Agiiid aquelladevotajaculatoria, y acabada, fijos los ojos en el Cruci- 
fijo; le entreg6 su espiritu con suma tranquilidad & la media noche del 
16 de marzo de 1625. Se hicieron las debidas honras en su Santa 
Iglesia Catedral, y luego se depositb en el colegio de San Ildefonso, 
donde al lado del Evangelio una bien acabada estatua de m(irmol con 
aas armas, eterniza su memoria y nuestro agradecimiento. 

A la fundacion ventajosa de este colegio se afindieron otros muchos « .. 
mouvos para nacer este ano muy glonoso & la provincia mexicana. deSanPrwi- 
lileg^ por este tiempo la noticia de la beatificacion de S. Francisco de ^"^^^ ^^ ^'' 
Borja, su fundador, cuyas fiestas con el favor y scmbra del Exmo. mar- 

\3 



— 160 — 

qu^s dc Ocrralvo fucron muy RRmejantes 4 k» que dejanios escritasde . 

uuestro Santo padre Ignecio, y ocuparon algun tieropa a los deiii4»co« 

legios de la provincia. fismcrironsa stogulamieDta loa de Puebia y 

Guatemala. En csta ciudad di6 mucho credito 6. la Compaiiia la ge- 

neroaa resolucion de D. Lorenzo de Ayala, maestro-eacuela de aque- 

lla Santa Iglesia Catedral, que vcnciendo no pocas dificultadea, y des- 

preciando las grandes esperanzaa que su sangre y sua riquezas le efre- 

cian, 8ali6 fugitive de la ciudad y de enmedio de sua nobles deudos pa* 

ra venir k ofrecer al Seuor el sacriticio de si mismo en nuestro novi- 

ciado de Tepotzotlan con admiracion del excelentiaimo y de todas las 

pervonas do distincion que lo viaitaron en Mexico. £n esta her6ica 

accion I^^b habia prccedido poco dntes D. Sancho de Baraona^ cbaatre 

de aquella misma catedral, que k poco tiempo de religion pas6 k gozar 

c>l premio, muriendo aun de novicio. £n este colegio^ fundados pocoa 

arloa (intes los estudios de filosofia, pareci6 preciso condcscender coa 

los deseos de aquellos ciudadanos, dando tambien principto k las Ice- 

Clones pQblicas de leologia para que se enviaron de Mexico sugetos c9. 

Muarte del eoffidos. En el Rcakjo niuri6 el hermano Juan de Aldana^ varoo- da 
hanBanoJusn 
AJiUna. admirable sencillez, de quien hace honrosa inemoria nuestro menolo* 

gio el dia 7 de abril, aunque alii sin duda por equivoco se pone so 

mnertc el ano de 27. Habia ido en compania del padre rector AkMMO 

de Valencis, fundador de aquella rcFidoncia, y con ti niieiDo salki pa» 

ra Nueva-Espafla, siendo los priroeros y dllimioe morador^s de aquella 

casa que por 6rden de N. M. R. padre general Mucio WiteHes^hi vino 

d dcshaccr k los tree anos de flittdada. La esperiencia ensend 4 los sin 

pcriores, inconvenientes grandes que no se habian tocado a4 principio. 

La hacienda de Ttnta qae habia dado el Lie. D. Antonio de €hrijalv8, 

4 porqne no era lo qoe se habia infonnado, 6 pofqoe la poca esperien- 

eia de loi^ administradores en un g6acro do labranxa para ello« taaFimcr. 

va, no era la mas oportutia, no cotttHbuia lo scificieitte para la subm- 

tencta de los sti (rotes. Lo mismo acontecia en la romd^eia de Gfana. 

da, y en esta con mayor raabon, no t«iiiendo fondos olg«riio#, era ftece- 

tfario que los hcrmanos salies^a por lea logares vecinoa k reooger li- 

moana de que alimcntarse lifcs casas,y Tk> bastando csof que Ibea^n^ IkM. 

ta muy lejos por tierra, y add por mar, k Panamd y k Poiiobell^, con 

poco cr6dito de la Compania, mientras que dos 6 tree padraii qoadaban 

ioloa en los colegioa con dispendio de la dis^xibocion y <^baerraneia i^. 

liglosa. 



— IGl — 

Al padre po(lro de Cabrera quo gobernnba la rc&idencia do Graua- P""c»P">s c!c 

1 11 • r 1 ' .-111 i'»ndacion in 

flu, ocuparon luego Jos supenor^s on otra tunuacion mas icUzquciad& Qnereturo. 

Nicanigua, y ea que hasta hoy pcrseveran los gloriosoH frutos de su tra* 
bajo. Habia mucho tiempo que loa vecinosdol pueblo de Santiugo, Iidj 
ciiulnd de Quer6taro, liabian pretendido ae eetablecieso alii la Conip;!v 
fiia. Desde el ano do 1615, 6 poco 4iite8y ei alfercz D. TomiLs Gon. 
zaiez de Fig«ieroa habia olVecido d* la Compariia cincueDta mil pe^os 
para este piadoso deaigoio. So ocurri6 d la corte do Madrid por la H« 
cenciu, y S. M. por su real codula de 12 de uiarzo do 1018 pidio 4 Ir 
real audiencia le ioformase en la materia. Entrc tanto tnurid D. To- 
iiuia Gonzalez de Figueroa, y con 61 la pronta eaperaoza que se tenia 
<le la fundacion en Queretaro, hasta que la piedad del Dr. I). Diego 
Barriontos y Rivera, y su esposa Dona Maria Lomelin,. determinarou 
fundar alii un celegio, viata la licencia que habia vonida de S. M. en 
conlbrmidad del ventajoso iofbrme que despuea da muerto D, Tonia 
Gonzalez habia hecko la real audiencia. Otorgarxxn los fundadorea es- 
<*.ritura de treinta milr pesos para dicha fundacion* y la acept6 en su 
nombre y de sua sucesores el padre Jiiau Laurencio en 20 de junio de 
1625. Llevaba el padre Pedro de Cabrora, destinado rector de este co- 
legiOf cartas del Exmo. Sr. marques de Cerralvo par& el alcalde ma- 
yor de aquel lugar D^ Leemos de Astudillo con 6rden de que amparase 
y protegieae k la Compaiiia, y llevase 4 puro y debido efecto la funda- 
cion de aquel colegio, sin embargo de cualquiera contradicciones que 
fle ofrecieran de parte de particulare^ seglareSf cK'hgos 6 religiosos do 
cualquiera instituto. £1 Senor, que ain duda se agradaba de aquella 
fundacion, no permiti^S que fueson neccsarios seroejantes recuraoa. £1 
alcalde mayor era por si misrao bastantemente indinado k favoreeer- 
ii08« Los vecinos intea habian inatada muchas vecefl« y aun o&ecido 
algunaa mandas para la fundacion del £olegio. £1 clero y religiones re- 
cibieron 4 los primeros fundadores con aingular agrado, como lo mos*- 
tranm en las obras, 

Acaso por aquellos dias ac hall6 en aquel lugar ol padre Pedro de Poiamon de 
Egurrola, rector del colegto de Valladolid. Deapuea de faaber conse- ^"^ '^ ^^^ 
guido, 4 diligenciaa del alcalde mayor, sitio en que alc^arse con auii. 
<:icnte fondo y camodidad para la fSibrica da iglesia y colegio, al pa- 
dre rector Cabrera en compania del padre Egurrola fueron 4 rendir la 
obediencia al padre j;uardian de S. Francisco, p4rroco juntamente de 
^uel pueblo. Prc8ent4ronle las necesariao licencias y recoraendacio. 



— 162 — 

DCS del Sr. ^irey y gohtm^dor del arzobi/i^do, prutcstando que jamas 
nsarian dc cllas sina con ^1 beneplacito d?? su revcretidisifDi, i cava 
disposicion dejaban enters m^fite tanto la fundacion como la poeesioD 
del sitio qu3 teniio cscogido. Pooo despues de los padres cnf r6 el alcal - 
de mayor q<ie csforz/S las mismas nzofies con toda la riTeza y clocaen. 
cia qa? le mgeria su grande afocto. El rovereado padre guardian no 
solo reciKid con samo gusto i los padres, sino que para mayor ng- 
nificacion determin6 que de su roisroo convenlo se pasase el Soberano 
Sacramento i nuestra xglesia, senalando para rsta solemnidad el dia 20 
de agosto, consagrado al glorioso ab^ S Bernardo. En aquel corto 
inten-alo s^ dispuso para tcmplo la piezi mas capaz dc la casa, con^i 
de ciento y y veinte pasos, d diligencias del alcalde mayor y de su mu- 
ger Dona Isabel de Astudillo, tan semejante d su mirido en la piedad 
y amor para con la Compania, como en el apellido y en la sangrc. 
'Egtoe 60s scilores asistieron personalmente k disponcr y adomar la pc* 
qnefia iglesia. El rererendisimo guardian promulg6 edieto p^ra que 
todas las cofradias asistiesen el dia senalado en la parroquia con sus 
respectivas insignias, y el dia de la Asuncion de nuestra Senora man- 
d6 publicar en el piilpito la solemne procesion para el dia 20. El on- 
dor que I0 fue tambien en nueftra iglesia en la primera funcion, llera- 
do de nn ticmo afecto que habia profesado siempre k la Compania, no 
ae contcnt6 con publicar precisamente la futura poeesion, sino que des- 
cendiendo al motiro de aquella solemnidad di6 4 su auditorio una su- 
blime idea do la Corepaitia con aquellas palabras: Tgnem vent ndiert tii 
ierram. El dia de 8. Bernardo amanecieron colgadas las calles, y des- 
de muy temprano llena de gente nuestra iglesia en que se babia colo- 
cado la imigen de nnestro glorioso padre en medio del Serifico padre 
8. Francisco y 8. Antonio de Pddua. Trajo el adorable Saeraroento 
en la procesion, y cantbdespues la misa, el reverendo padre guardian, 
y predic6 el reverendo padre Fr. Juan Manuel. El piadooo alcalde 
mayor supli6 nuestra pobreza dando aquel dia en su casa k los religio- 
•os que tanto nos habian favorecido, un banquete magniiico, y & la 
CompaAia 61 y todo el lugar muchos parabienes de la paz y tranquili- 
dad con que habian tomado poeesion de casa 6 iglesia, de lo cual se 
mand6 dar tambien nn testimonio autorizado en toda forma. 
. . Tales fueron los principios delcolegio de Quer^taro, lugar antiguo, 

deQoer^taro grande y bien poblado, de terreno muy f$rtil,de ^mena situacion y de 
agradable temple. Est6 situado como k cuarenta leguas al noresf e de 



k'- 



— IG.J — 

Mexico, n los veintiun grailos do latitiul scptenlrional, y es como 
la garganta tie todo el comercio de Mexico coii los paises mas borea- 
los, J tierra adentro. El pueblo sedicc haber side fundado en tiempo de 
Moclheuzoma primero, quinlo rey de Mexico, ciento y diez ocho anos 
dcspues de la fundacion de aquella capital. D. Fernando de T6pia, 
cacique do Xilotepec, lo conquist6 por los anos de 1531,e)mismo ano 
que en M«^xico se aparecio la milagrosa Imogen de Nuestra Senora de 
Guadalupe, y tom6 posesion de 61 el dia 25 de julio dedicado al glo- 
rioso patron de Espaua de quien tom6 el nombre do Santiago de Que- 
rctaro f* Los indios de esle pais cran por la mayor parte ofomiteSt 
habia iambien algunos tarascos, y pocos niexicanos. En el dia es 
dcspues de Mexico la mejor y mas grande poblacion de espanoles en 
el arzobispado. El rey cat61ico D. Felipe lY le di5 titulo de ciudad 
por los alios de 1654, y provee alll S. M. un corregidor cuyo cargo es 
de cinco aiios. Los primeros predicadores y parrocos del lugar, 
y cuasi restauradores de su poblacion, fueron los reverendos padres 
franciscanos, que tienen alii un magnlfico convento cabeza de provtn- 
cia, y muy herraosa y bicn adoriiada iglesia. Hay tambien coiWen- 
tos de S. Agustin, de Santo Domingo, del Carmen, hospicio de la 
Merced, convento de S. Diego, hospital de S. Hip6lito, convento de 
religiosas de Santa Clara, Capuchinas poco ha fuiidadas por los afios 
de 1721, beacerio de Santa Rosa de Viterbo, y de Santa Teresa, de 
modema fiindacion, colegio seminario dedicado al Ap68tol de las in- 
dias San Francisco Javier, que A cargo de la Compbnia fund6 el Lie. 
D. Juan Caballero de Osio. A la roitad del siglo presente se divtdid 

t Influyb mucho para la poblacion, S. Sebastian de Aparicio, situado en un 
punto inmediato llamado de las Carretas de que en esta America fu€ plantador pa. 
ra recojer limosnas hasta Zacatecas, y de all! comenzd a fonnarse la poblacion d& 
Ja ciudad. Su eonquista tiene aire de rom&ntica. Convim^ronse Km otomis con 
Io« mexicanos en pelear & pudadas, quedando los vencidos i voluntad de los vence- 
dores. DepoiiiUlronse y cuslodiironse las annas de los combatientes para no hacer 
uso do ellas, y comenz6 la lid de los fnoquetea desde salido el sol hasta oculiarse en 
el cerro del Sangremal, donde hoy se halla el colegio llamado de propaganda 
^fide, Thunfaron los mcxicanos, y conienz6 d eetablecerse allf el gobiemo la. 
brindoffe la cru2 de una cantera inmediata. Ija eonquista dc Qucr^taro era necc. 
naria per su camino para tierra adentro, dondt cran saltcados los viandantes. (ma. 
nuscritos del P. Vega que sc hallan en la bbreria del convento dc S. Francisco de 
Mexico). EE. 



— 104 — 

cl curuto atiliguo quedattJu cti los cl6rigos scglarcs cl do cspauolo;?, y 
cl de indiod ^ los religiosos dc S. Ftancisco, cuya parroquia cs San 
Sebastian en lo que llanian la olra banda, la parto mas aincna dc la 
ciudad d las orilias del rio. Sus mas bellos cdificios son: el convento 
y patio principal dc S. Aguslin. £1 convonto 6 iglesia de S. Fran- 
cisco. £1 templo de nuestra Seuora de Guadalupe, el primcro dedi- 
cado a la santisiroa Sefiora, y con la prioiera congregacion de cldrigos 
codsagrados d su culto. £1 convento del Carmen y el colegto de bi 
Coiapailia. £n la igles^ia de Santa Rosa, ya so mire lafi&brica, ya la 
liqueza y gusto, 6 ya la dispoaicion de sus adomos, todo es dc un pri* 
ujor y delicadc^a que oncanta. £1 (erreno de la ciuda4 es dcsiguul 
en partes por las faldas de lomas en que esta edUicada. La parte mas 
ulta carecia de agua liasta que D. AnhtUe d$ Urm^a y Jirana, mer- 
^Hes dtl Villar dt la ^guUa, el afio de 17S26 em^proBdid traer el agua 
d la ciudad. La obra se concl(»y<^ •el anode 1736. £ate acueducto 
es de los ma^i belios de la A-m^jfic^. Fucra de la taijea.ciega que por 
inas de una legua viene eoLre los Mootes, todo el demas diatrito hasta 
la ciudad, de mas do 1332 varas Jio suptee arcos de hennosa canteria, 
y nuiy #eactLla a;t]uitectura| desig.uale$i en el ancho, y en el alto, segun 
estd mas 6 njteti^QS bajp el plan. L09 am altos «on de veinticincp 
varas, y )os mas anchos de di^z y ocbo varafi dos ierciaB; las baaas 
de diez y seis varas en cuadro. £1 costo de toda la obca Aieroa cieu* 
to cuatytTkia y do$ mt7 seiecieniot noveuta y tmptsos^de Urn cualaci puao 
el iparqu^s ochen^a y dos mil wmeciesiUfs ocJuuU y deU, £1 padie 
MvriUo ciiapdo la i^ceta de Mexico acrecenta ia altura en nueva va« 
ras, y disminuye el costo en diez j echo mil pesos. 

Quer^taro se 4ice ser vulgarmente el Paraiao de la AmSrica. De 
^h^cS^S^ W[d3«:ico y de otras paries se va alli d convalecer de varias enferme^ 
4e Qaer^taro. dades. Lo que ILonum la co^oda, que jes una quiehra entre dos cer- 
nos, 6 ya por la abaadancia de aus agaas, 4i por U frescara de sus 
boeques, 6 por la amenidad de aim kuertas, 6 por lo aaludable de aas^^ 
baftost 6 por el teinperamento del aire, 6 por la c^pia de las frutas,. 6- 
por la hermosura de su vista; es de los paseos mas belloe, y de los 
peises mas graciosos que puede pintar la simple naturaleza. £stra- 
muros del lugar se venera la milagrosa imdgen de nuestra Senora, que 
Uaman del PuebUto, y alli cerca ae ven unos pequefioa montecillos que 
se dice ser fabricados d mano en tiempo de la gentilidad, d semejanaa 
de otros que se hallan cerca de S. Juan Teotihuacau d nueve leguaa 



— 165— 

de Mexico, y que segun las divoraas interpretaciones, Servian de ata- 

layas 6 de adoratorios en que subian 4 ofrecer sus barbaros ;iacrificios. 

Pero lo que hace mas recomeD<kib]e 4 esta ciudad es ol santuario, y 

colegio de la Santa Cms, recoleccion de franciseanos. Esta Cruz co- y ftmdacioii 

locada en aquel sitio ^ peticion de ios mismos indios, y que por algun ^^ ^j^^^ 

tiempo estuvo sin culto alguno particular bajo de una cubiertu pagiza» 

despues que por bus milagrosos movimientos y otras maravillas co- 

raenz6 k hacerse c^lebre, fu^ puesta en una capilia al cuidado y cnlte 

de Ios religiosos de S. -Francisco, que edificaron alK un pequeno oon- 

vento, hasta que partiendo 6 ia Europa el venerable padre Fr. Jtniomo 

Linax consiguid de Fr. Jo§4 Jimenez Samamego^ ministro general del 

6rden serifico, liceneia para fundar un colegio de misioneros apos- 

t6KcoSv su feclia en Bladrid A 29 de octubre de 1681. Esta liceneia 

se consigui6 para el pueblo de S. Juan del Rio de Orizava, f ^ villa de 

C6rdova; pero no habiendo parecido conveniente en el consejo real 

de las Indias, el reverendisimo ministro general destin6 para ella el 

convento de Santa Cruz de Quer^taro, por 'patente dada en 12 do 

marzo de 1682, que aprob6 S. M. en 18 de abril del mismo aflo, y 

do que se tom6 posesion el 15 de agosto del siguiente de 1683. 

La Cruz es de piedra de canterfa blanquisca, oc]||ivado el m&stil y Ios 

brazos. De las varias medidas que se han hecho para examiner su 

milagroso aumento trata largaraente el cronista de aquel convento, por 

cuyo testimonio se vc, que el afio de 31 de este siglo, se hall6 de 

cuatro varas y tres dodos lo quo tenia descubierto, y que entdnces se 

le di6 una vara mas i la vara, de modo que solo quedasen visibles tres 

varas y tres dedos. Esto dice aquel escritor, y lo que podemos ase- 

gorar es que hatnendo llcgado a venerar esta santa reliquia el nno pa- 

sado de 1764, y soplicado al reverendisimo padre Fr. Mariano Duefias 

quo midiese exactamente la Santa Cruz; segun las medidas que ent6n- 

cee se hallaron, y conservo con voneracion tieno hoy el ro&stil tres va- 

ras y media, y una octava, y Ios brazos vara y una sesta. Es tarn* 

bieii fama comun que ha temblado muchas ^voces con estraordinarios 

movimientos, y la dltima, 6 una de las tiltimas voces, supimos que ha. 

Ilia ado el afio de en presencia del padre Tbmds ToUo do la- 

Compafiia, que quiso visitar el santuario de earaino para las misiones, 
doado poeos afios despues did la vida & manos de Ios barbaros. 

t Hoy esBte un eonvenlo dc Propaganda en Orizava, y olro en la Popam, »u. 
^urbio de Guadalajara. — EE. 

T05f« Jl. 2*^ 



— 166 — 

Djnacion al £1 Quovo colegiu de S« LuiD Potosi caminaba con progresos tan Ce^ 
Poto^.^ ^ ^^^^^ como babian sido los principios del dc Quer^taro. Todo el ano 
se habia estado esperando al Illmo* Sr. D« Fr. Alonso Enriquez de 
Arinendarisi que dc obispo de Cuba babia pasado & la initra de Mi- 
choac&n, para que con su autoridad confirmase la donacion que de la 
Iglesia y albojas do la Veracruz habia hecho d la Compaiiia aquella 
republica. Los malignos informes que de algunos de los padres se ba- 
bian dado & su II Ima., ten ian su animo justamente enagenado, y no 
parecia baber de ser muy favorable su sentenda. Acaso por este mis- 
mo tiempo pasaba no 16jos dc alii para la visita de Guadiana el padre 
Juan Laurencio« £1 padre Luis de Molina le 8ali6 al camino & pro- 
curar que viose al Illmo. y le desbiciese aquellas siniestras impresio- 
fies. Las razones del padre provincial, su religiosa humildad, y pni- 
dcnte reaignacion con que lo dejd todo al arbitrio de su senoria, lo 
dcsengaiiaron tanto, que dentro de pocos dias, hall&ndose alii misroo 
en la visita de su di6cesis, pas6 personalmcnte al colegio, confirmd la 
dicba donacion, y di6 mucbas gracias i los padres de la gran parte 
que tomaban sobre si del peso de su mitra. Ni contento con una de- 
mostracion tan honrosa, volvi6 d su casa, y envi6 un testimonio de la 
dicba confirmacion ^torizado con su firma, y refcendado de su secre- 
tario, £ste testimonio que su Illma., para prueba mayor de su benc- 
volencla, remitid con un religiose de la Merced que traia por confe- 
9or y compaiiero, llegd d nuestro colegio d tiempo que se hallaban pre- 
scntcs el alcalde mayor y otras de las personas mas distinguidas del 
lugar, que con rcpiques y otros publicos regocijos en cuasi todas las 
demas iglesias mostraron cuanta parte tomaban en aqucl beneficio y 
bonor que se concedia d nuestros religiosos. Los partidos de misio- 
nes ofrecian por este tiempo a Dies mucbas almas, y d los padres 
una abundante cosecha do merecimientos con la peste general que 
afligid por algunos meses cuasi todo el Norte. £n Mexico el dia 3 
iMeimm con. dc noviembre se di6 principio d la d^cima congregacion provincial, 
^J^J*^^ on que siendo secretario el padre Diego Diaz de Pangua, fueron elec- 
tos procuradores los padres Ger6nimo Diez, prepdsito de la Casa Pro* 
fe9a, y el padre Diego Gonzalez. £n esta congregacion se propuao 
por primera vez que se pidiera d su Santidad el priviiegio de confirmar 
en las misiones. La congregacion por fliertes razones no juzgd de- 
borsc podir por cnt6nccs, aunquc habia ya el ojemplar del Japon, ana- 
ilicndo que cuando en algun tiempo llegasc a prctcndcrse, sicmprc hu- 



— 167 — 

bic se de ser con previo consentimicnto do los senorefl obinpois ciiya 
aka dignidad siempre ha reconocido y en nada hvL procurado dismi- 
nuir con sua privilcgios la Compania dc Jesus. 

Entre otros varios negocios, do que fueron encargados nueslros pro- int^taae fini 
curadorcs, no era el menor impetrar del M. R. P. general la acepta- ^"^JJJJJP^^ 
cion de un colegio mucho tiempo dotes proyectado. Dcsde ol gobier* 
no del padre visitador Rodrigo de Cabredo, se habia comenzado ddis- 
currir sacar del pueblo de Tepotzotldn el noviciado y casa de proba- 
tion. La cl4usula del testamento de D. Pedro Ruiz de Ahumada, de. 
jaba al arbitrio del padre provincial la eleccion del sitio para la fun* 
dacion del noviciado. Los disgustos quo habia por entdnces con los 
beneficiados de aquel partido, cran motive bastante para dcsamparar 
aquel lugar. Aiiadiase la incomodidad del temperamcnto y el retire 
del pueblo, no el mas i, propdsito del mundo para las humiliaciones y 
deeprecio de la vanidad con que quiso nuestro glorioso padre que se 
educasen los novicios de una religion, cuyos bijos ban de volar por to* 
da la tierrsi y hacer guerra d los vicios, dentro, digdmoslo asl, de sus 
mismas trincberas. Con este pensamiento sc ocurri6 entunces d S. M. 
que fu^ servido despachar su real c6dula, fecha en 'Talladolid d 13 de 
junio de 1615, por la cual comete al Exmo. Sr. marqu6s de Guadal- 
cdzar la asignacion de sitio acomodado al intento de la CompafuQ. 

Habi6ndose luego sosegado los distiirbios que habian obligado d to- DoUcioo jm. 
mar esta resolucion, por la merced que hizo S. M. d la Compania de " ••*• •'*^*® 
darle en propiedad el curato y parroquia de Tepotzotldn, no se volvi6 
d pensar en la traslacion del noviciado, hasta que d fines del ano d» 
1624 el Sr. D. Melchor de Cuellar, y su muger Dona Mariana Niuo de 
Aguilar, trataron de fundar en Mexico una casa dc probacion con el 
titulo de Senora Santa Ana. £1 padre provincial di6 facultad y pie- 
DO poder para la conclusion de este importanle asunto al R. P. Gui- 
llermo de los Rios, por instrumento otorgado en 12 do diciembre de 
1624. Los piadosos fundadores otorgaron cscritura dc scscntamil pc- 
so^en 20 de enero del siguiente ano de 25, d que con el gran dcsoo 
que tenia dicha Dona Mariana de ver concluido cl noviciado, anadi6 
otra de cuarenta mil pesos en 24 dc abril de 1626. Con estos diicu- 
iQQiilos y la c^dula de S. M. que dejaba al arbitrio del virey cl esta- 
blecimiento del noviciado, se ocurri6 al Exmo. Sr. marques de Cerral- 
vo, quien insertando en su mandamiento la real c^dula, scfial6 esta 
ciudad de Mexico por dccrcto espedido t*n S do julio de 1626. Con 



— 168 — 

la misraa felicidad se coDsiguid para el nuero noviciado la licencM del 
Dr. D. Pedro Garc^s Portillo, provisor y vicario general y gobemm- 
dor del arzobispado, fecba en Mexico d 24 de juUo del misroo aflo, en 
cuya virtud so procedio a tomar poaesion de un sitio, donde hoy estft 
el colegio dc San Andres, y sc tomo efectivamcnte en 22 de agosto de 
liS26. Pocos meses despoca )leg6 la patente del padre Macio Wite- 
Heachi, en que concede k aqoelloa sefiores el patronato y privflogios 
de tales, fecha on Roma k 20 de mayo del miamo afio de 26. 

padwirp^dio ^^® *"° ^"® P^' ^^"^ P**^® ^**®^ ^ ^^ provincia, y si podemoe decir- 
do Horti^oza lo asi, k toda Nueva-Espana. Los literatos perdieron k nno de hm 
Tar. ^ mayores hombrcs que ha tenido la America, los indios k un operario m- 

fatigable, k cuyo ejemplar se formaron todos cuantos en San Crregero 
de Mexico, en Tepotzotl^n y en Puebla hubo en lou principios de la 
provincia: las misiones de gentiles al primer fundador de ellas, y que 
por cspacio dc treinta y cuatro aHos habia cuhivado el campo de Si* 
naloa. El primcro de estos grandca hombres fu6 el padre Dr. Pedre> 
de Hortigoza, primer lector de filosofia y teologla en el cok^io m&xi*' 
mo. En las honras^ que cbmo A nno de sua mas fembsos doctoretf Ife 
hizo la universidad, no dudaron decir en sermon y oracion fftnebi^v 
que babia sido sol y maestro universal de estos reinos. El Dr. D. 
Alonso Munoz, tesorero dc la santa Iglesia y catedrfitico muy antiguo 
de teologfa, aludiendo k la segunda mision de jesuitas en que habia ve- 
nido ol padre Pedro de Hortigoza, solia decir con gracia, que en la 
primera habia venido la Compaiiia, y en la segunda la teologfa. Del 
aprecio que los arzobispos y los vireyes, las provincias de nueva y an - 
tigua Espan&y y aun el padre general Clandio Acuaviva hicieron cons- 
tantcmente de su gran virtud y litenitura, nos apartaria mucho del hi- 
lo principal dc nuestra historia, y &que daremoe gustosamente mucho 
lugar en otra parte. Muri6 el dia 12 de mayo de 1626. A finoe del 
mismo ano, vispera de San Francisco Javier, que cnt6nces se celebra- 
ba & 2 de diciembrc^ fal]eci6 tambien en el mismo colegio su grande 
imitador el padre Juan de Tovar, llamado comunraente el Javier de 
Nueva-Espafra. Entr6 on la Compaiiia pocos mcses despues de fun- 
dada en Mexico, ya sacerdote y prebeudado de la santa Tgiesia'Oate- 
dral. Por cuarenta y siete aHos se ooup6 sin intermision en ayndari 
los indios en San Gregorio y en Tepotzotlfin, cxcclente en los idiomas 
otomi, mazagua, y mcxicano. Hombre de admirable pobreza, 'humil- 
dad y pacicncia, qiie mo5^r6 bion en los scis Ciltimos afios, privado de 



ta vista, nmrtilicaeton qne tolor6 «6ii una tratiquiUtiad imirarillosa, mn 
qiio aun el ardiente celode ayudar & los indios, que lo connimid sienipr^'», 
faiciete asomar 6 mis liibios mia palabra de sentiimento de aquolla caia^ 
nidad, 6 qae desdijeee en lo mas miiiiino de una conformidad perlecta. 

£1 tereevo de Ine sagetos arriba maociDBados fu6 ei fadre Martin Del P. Mar. 
t^roa, fimdador ioDtaineate con el vea^rable padre Gcazalo de Tapia ^*" ^^^^' 
fie las mbioMs do Sinaioa, en qeo'deade el «fio de 1500 hasta el presen- 
le se habia oeopado con un tenor do vtda inveiiablo, y eon gvande piHit- 
▼echo de aquelia cristiUMlady ifin ri^qaacer y vi6 llegar i su periec- 
cion. Pa6 siempiie^ aun en tnedk) de tantefl y tadcontkiuadaifaCigas, 
•de na ailenoio, de on TocegiaiieBilOy y de oaa observancia admirables. 
En los ikitimos dies afios, despiies de' hab^r feMpleado veintiseis> on lee 
x>ficios de inni'vida Aciiva y ieboriosa, ile proqik) con Asna enfermedad 
tque no Is daba Jogar ni aun para le^pantafse de una silla sin ageno sq- 
-coiTo. P4ir <tan iargo tien^ vaod emterarosfste t Dioa en leocion ee- 
piritual, en onbctoa, en *ee«tfaioas jaoulatortas, enjiobqeaa^ en paeieo- 
cia y abslnccion 4oftal de todo lo tevrena. ' Algonea vates empied mti 
«soiifairper elididen da los ailos ks aucesop de aqoella mision^ desde 
«I ide lOM htfsta et de 1090, tedoide su lAaiao; fragmeatos freciosos de 
^ue bemos profcu m do saear euanto aqut lie faa escrito vslativo daqae- 
Ikw tiempes, ebtvigtendb con su exaola oransiogia la oonfbsion ifue tal 
•ves ecurre en la liMeria da Sinaloa del padre Aadvto de fiivas. M u- 
•n6 el -dia 115 de abrtl. No M geipe menes doleroso para aquelias iwr- 
«ienes la oinerte del4einoso oapitan Diego MartiBeadetiurdaide, qae Del caniun 
«6ii el valor y cen las sfftnas, con la *pnidenoia y dl ctfBscjo, eod au tiDezdeHm-. 
'propia kacienda y eon la constahte proteoeion de todos los nsMone- ^|<l^t ^ ">- 
Tos, fix^ por mucfaos aik>s no menos ^1 oapitan que el -apdstol y la eo- log neTomas. 
lumna de aquetla cristiaadad. ^uoeedi6le en el <mfgo D. Pedro de 
Perea, y eon las precauciones neceesrias en los'prinoipiee de las nue- 
Vos gobiemos, habiendo btgado d visttarie los oaciques y gobernadeffes 
de los paeblos, quiso pfoceder A- la ^^veriguaciott deeterlos nunefes de 
akamientoi que eon ooasion dela muertede su predeeoser habiaa co- 
roeiOEado Aaentipar maliciosamenle a^gunos nevomesdel partido 4el pa 
dre Tandersipe. 8e decia efecttvaroente que lea de «sta Jiaoion ka- 
'bian cnriado -i los pueblos yocinos aqueHas cafias de tabaco que usa. 
'Ban como en prenda-de su aliansa y geneml oonspiracion. Mi^ntras 
^ue el prudente capitan hacia sobre'oste asunto las diligenciasy y dc- 
'4enia cerca de si & los caciques de los nevomos, algunos viejoe del pue- 



— 170 — 

bio on que residia el padre Vandexaipe, se AienHi 4 el y dij^ronle loi 
intcntos malvados de aus gontes, y como hobiaii oonjuridoee, que m 
dentro de cinco dias no rolvian al pueblo los caciqueSt babian de flecfaar 
al raisionero. El padre no juzgo deber hacer mucbo aprecio de ni 
aviso ya demasiadamente comun en las nuevas cristiandadesy y que 
acaeo no tenia mas cimiento que el miedo y la cabiloeidad de bus ned- 
fitcs. Entre tanto, habiendo llegado 4 los tree dias la noticia de que 
en la villa se babia dado la muerte por justicia 4 un indio que por au. 
tos babia resultado ser el gefe de aquella conspiraoion, loa Devomes 
abreviaron el plazo, y entrando un poco adentro en una pieza en qm 
actualmentd estaba el padre escribiendo, dos de losparientesdel muer* 
to le tiraron dos flecbas, la una le hizo en la frente una pequeoa hen- 
da, la otra le hiri6 mas profundamente en el pecho, aunque al soslayo, 
por baberse el padre al mismo tiempo levantado de la silla* avisads 
de un niiio que di6 voces. Huyeron los agresores, y el padre, bahien- 
do sacado del pecbo la saeta, aunque dejando dentro el pedernal y d 
nervio de venado con qua lo atan, despues de baber agradecido ft 
los unos la fidelidad con que babian corrido 4 favorecerlo y exhortado^ 
4 todoe 4 mantenerse en paz sin miedo de loe eepaiioles, qoe no caati- 
garian sino 4 los culpados, que eran bien conocidos, parti6 odd dili- 
gencia 4 Tecoripa, el partido mas vecino, que administraba el padre 
Francisco de Olinano. So confesd oon mucbo aosiegOt habiendo. ya 
comenzado 4 hacer su efecto la ponzoiia. Se procedid luego 4 la vs- 
traccion del pedernal y cura de la Uaga, que sin embargo de no aer 
muy fresca la yerba, le dej6 que padecer para mucbos anos. Deepues 
de seis dias, en que se conoci6 no baber peligro de muerte, le pasanui 
al rio de Yaqui, no juzgando los superiores por conveniente volverlo 4 
los nevomes, por quienes sin embargo clamaba el fervoroso misionero; 
tanto mas, que aun en el partido del padre Olinano se sabia que los 
indios babian arruinado una estancia, quemado laiglesia, y que babia 
side necesario enviar un piquete de soldados para la seguridad de aquel 
ministro. Todo estaba en paz, en regularidad y en fervor en loa de* 
mas partidos de misiones. Las circulares que del colegio de P4t9Ciia« 
ro se hacian frecuentemente por toda la dibcesis de Michoacan deade 
la fundacion de aquel colegio, y en que los padres Gonzalo de Tapia, 
MiMonei en Ger6nimo Ramirez, Juan Ferro, Ambrosio de los Rios, Juan de San- 
tiago, y tantos otros obreros infatigables habian ganado al cielo mu. 
chas aliiias^y un grande nombre & h Compania,8e babian interrumpi* 



■*'-'*-•- -—-*^ 



mm^ 



— 171 — 

do por mas de ties anos por motivos muy Justus. Los indies de cua- 
si todos los partidos, reconociendo la falta de aquel saludablo riego, 
en vano habian hecho las representaciones mas vivas. Determinaron, 
pues, ocurrir & S. M., como lo hizo en nombre de todos los tarascoa 
D« Luis de Castilleja y Puniata, deacendiente de los antiguos reycs 
del pais. S. M. condeseendid & unos deseos tan racionales, despach6 
su real cddula fecha en 17 de agosto de 1626, cuyo tenor hemos resuel* 
to insertar aqui como un testimonio el mas aul6ntico de la atencion de 
nuestros reyes para con los caciques de la Am^ricai y del alto aprecio 
queformaban de nuestros ministerios. [Fdf/a la c^dvla en elmanuscrito,'] 

Las muchas agues del aiSo antecedente de 26 habian dado principio Mtierte del 
4 la inundacion que dur6 cuatro aflos, y que no acab6 hasta el de 20 J^^j^^^ 
cuasi con la ruina total de la ciudad, y de que en llegando aquel tiem. 
po procuraremos dar una cxacta relacion. £n el colegio de Mexico 
muri6 el padre Jos6 de Vides, famooo abogado de la audiencia real 
de Mexico. Habia casado con uno senora principal, y muy rica de 
aquella ciudad, y en la continue fatiga de negocios y pleitos, conservd 
siempre un fondo grande de piedad, y una cordial dovocion para con la 
Yirgen Santisima y su Santisimo esposo Senor San Jo86. £1 grande 
afecto que tenia & la Compafiia de Jesus le habia hecho pedir al Sei&or 
que si le daba algun hijo varon habia de procurar cuanto estuviera do 
su parte, que sirviese d S. M. en la Compafiia, y habia de ponerle el 
uombre de Jos^. Entre estas fervorosas stiplicas de uno y otro vino 
d morir la virtuosa senora. £1, oprimido del dolor, busc6 consuelo en 
la vista y trato del venerable siervo de Dies Gregorio Lopez, d quien 
trataba con familiaridad. Llegado d su presencia el santo hombre le 
dijo con gracia: Seiior Tomas, lo que V. queria que hiciera un hijo 
suyo, ^no serd mejor que Y. lo haga? Dies se ha llevado d la seiiora 
para que Y. le sirva en la Compania de Jesus. £ste aviso lo llen6 de 
confusion y espanto. Luch6 por algun tiempo con las aecularea in- 
clinaciones > humanos respetos, hasta que finalmente se resolvid d se- 
guirla voz de Dios, muddndoseen estasegunda regeneracion el nom- 
bre de Tomds en Jose. A los 34 anos de una vida ejemplar, pasd d go. 
zar el premio de sus trabajos, el dia 10 de octubre de 1627. 

Por ese mismo tierapo los sciiores D. Juan del Castillo y doiia Ma. pretention de 

riana de Fuesta, su csposa, vecinos de Tehuacdn. habian comenzado fole^enTc 

hoaein. 
a tratar con grande ardor de fundar en aquelia villa un colegio de la 

Compaiiia, para io que de comun consent! mieuto otorgaron solemne 



— 172 ^ 

(^scritura de 13 dc Tlicienibrc delmisino ano, ohiigandosc d dar paracs- 
te efecto unas opuieatas haciendas que tenian cu aquellos territohos. 
Habia vuvlto poco aiitQ» de- Homa con unsi florida mision el padre Ge- 
roBuno Dies: eneargado- ja^laiDQOte del gobierno de la proTincia, (k que 
alguo tiempo aiUes habta venido do viaitador c\ padre Diego de Sosq. 
Uao y otro jusgaroiir deberse admitir la donaeioii, y proceder a la fun. 
dadon del cotegio, obtonida antes la licencit de S. M. y la aproba- 
cion de N. M. R. P. general; y pareci^ndoles que para uno y otro era 
tnuy corto el termino de dos anos, de»tro de loa cuales se espreeaba 
que haUiin de eotrar en Tebuacdn loa i^mdadorea del colegio, auplici- 
ron que tuvieaen por bifo alargar aquel plazo, come en efecto lo eje- 
outaran^ aunque no podemos saber la causa de haberse detenido en 
dilo seis aaos basta el de 1633, como diremos d su tiempo. Yolviendo 
4 lo prtseDte, en Sinaloa se agreg6 al lebailo de Jesucriato la numero- 
aa nacion de los Chinipas. ¥a desde el ailQ do 1621 el fenroroeo pa« 
Rdduccion dc drc Pedro Juan Castini habia entrado 4 aquellos paises, y dejado alii un 

log cbiniiKtf . 

b4bil catequista de los siaaloaa que les fuese instruyendo en la doctri- 
na, dospues de haber becho paees entrs esta nacion y los ^uazaparir, 
cuyo cacique Cabameai pedis tambiea con grande instancia el bautis- 
mo* Desde aqueUa. primera entrada se babian bautizado como cua- 
trocientos p4f vulos, y los adultoa bacian cads dia nuevias instanciaa 
para tener la misma ibrtuoa. Sin embargo de tan salwiabks deseos, 
d poiqtte jusgaron que todavia no les obUgaba su pretension para abs- 
tMMrso de los gentilicbs zaraos y erabriagueses, 6 porque cxoyeron ser- 
ies Hcito despediiss de susantiguosritosGon toda solemnidad^ datsimi- 
niiroo eelebrar ubo de aquellos bailes, oon mas riiido y mayor apara- 
to qae otras v^iies. En 41, uno de los principalea caciques, aturdido 
con )a fuerza del licor» aobre un tenue motive flechd a una parionta 
su^a. Tolvio en si^ y reconocido de su crimen qos teroia no fue^e mo- 
liKi de reterdar la entrada del padte en sua tieiras, resolTid ine 4 ar- 
rojar 4 sua pies. £jecat6 esto eon tanto fervor y diligencisY que en 
soloun dia anduro %m 4spero y penoso camino qos era regularmente de 
teas joniadas. £1 padre Castinit^ eompadecido de so eeguedad'4 igno- 
rancia» y por otra parte, entemecido de su dolor y I4grimas, lo re- 
cibi6 con bonignidad; pero sin embargo, llevado del celo de reparar 
con ana ' publica satisfrccion aqoel grave ese4ndalo que podia viciar 
todo al tenrsno para la semilla del Evangelio, le mandd que restitut. 
do 4 su puebio juatase an la enraroada que les scnria do iglesia 4 to^ 



— 173 — 

dus los caciques, confenose dclante de ellos su culpa, y leu auplicaso que 
para cscormicnto de los demas, eada uno dcscargasc sobre sus espal- 
das dos golpes de disciplina. Oy6 el bdrbaro una proposicion tan du- 
ra y parti5 luego & ponerla en ejecucion, & pcsar de toda la rosiston- 
cia y el respcto de los suyos. Acabado un acto de tanta cdificacion 
el tervoroso cacique vuelto ol pueblo, que habia concurrido de tropcl: 
yo (Ics dijo) por babor incunido en el delito que sabeis, me he sujeta- 
do k un castigo tan duro para ensenaros cual debo ser el dnimo y dis- 
posicion de nueetros corazones cstando para recibir el bautismo. S' 
mi ejemplo os ha engafiado, que oa desengaiie mi arrepentimicnto, y 
que OS persuada d que en lo de adelante babeis de tenor en mi un fis. 
cal y un ccloso vengador de las ceremonias gentilicasi de los licores, y 
do todos los vicios que olios ocasionan. £sta exhojrtacion y cste cjem- 
plo ba8t6 d desterrar para siempre de toda la nacion la envejecida 
costumbre de sus embriagueccs y profanes bailee. 

Sabida la holla disposicion do los dnimos^ rcsolvi6 el padre pasar do 
asiento d los chinipas, d que se habian juntado de las vceinas nacio. 
nos los hios, barohios, temoris, guazaparis en numero de mas de qui. 
nicntas familias. No pudo hacerlo tan presto como dcsoaba por ha> 
ber muerto poco despues de aquclla cuai'esma el hermano procucador 
de aquellas misiones, y que era como se esplic6 uno do ellos las ma^ 

nos y los pics de los misioneros. Era este el hermano Francisco de .,i 

•^ '^ Mucrtc del 

Castro, que de la tamilia del Exmo. Sr. marques de YiUamanrique beim. Fnn. 
sacado do Dies para humilde coadjutor de la Compaiiia, sirvi6 en ella ^*'*^ Castro, 
treinta y cuatro ailos dcsde el de 1598, en que vol viendo d Sinaloat 
do donde habia venido d negocios de su mision, lo Uev^ consige^l ve- 
nerable padre Gonzalo do Tdpia. Fu6 hembre dc grandc humildad y 
do constante mortificacion y obscrvancia. Algunos piensan haberse 
despues. ordenado de sacerdotc y pasado dc coadjutor temporal d cspi- 
ritual, d que parecc haber dado rootivp cl padre Juan Eueebio Niorem- 
berg. lievado de esta opinion cl autor, de los latinos y elcganlcs elo- 
gios do algunos de nuestros varones ilustres, quo por 6rdcn de N. M. 
1{. p. general Laurcncio Ricci se enviaron d Roma, escribe asi: ^^Li- 
Icrarum Tiaud ovmijio expers Maiae sacerdotis dignitalae admissil^ in 
q^a tameu eonsUtutus ^c." En las cartas anuas do nuestra provincia, 
on las vidas manuscritas do los claros varonca, en la historia del padre 
Rivas, que en cl lib. 3 c. ultimo se escribe su vida por un tcstigo ocular 
(|uc lu irato inuehos afio^, no so hacc inctiioriii algiina dr sjus onlcnes. 

TOMO II. 2*< 



— 174 — 

Nutstru int'iiulDgii* y <:l j'uilru Ovicilo tn ms fliigius do cuudjiitorcs lo 
poDcn fn estc gi-j,Jo: no hcmos podido subL,T cl fundanicnto que liivo 
I'l |)udrc Eiistbio. Sobrc cl din y ufio (Ic su mucrto no sc varia menus, 
m [)itdrc Oviedo en los rer<;riJoB elogios, y nueatro muiiologio Ic asig- 
nan cl dia 5 du fubrero. £1 padre Andrndc por dicicmbrc, cl padre 
Petrignani & 7 dc junio. Estos doa tjltimoa le haccn muerto el ano 
de 34. Nil BO qu6 motivo pucda habcr causadd (anta variacioo. Lo 
cicrlo cs que murid dejando on aquclla cniEion un gran vacio ol afio de 
1627 cidia 14 dc abri), como conata de la carta quo el padre Juan Va- 
ri-lu cscribi6 al padre provincial firmada en 16 de fubrcra do 1628, en 
lu cual el dicho padre Varel a, superior de aquella reaidencia, lo trata 
aicmpre, como cl padre Rivaa, con el nombre de hermano. 
Carta del P. Luego que lo permttiiS cl ticmpo pnafi el padre Coslini al paia de loa 
^dro Men- ebinipan, que con un increible jObilo lo recibieron en iglcsia y cnsa 
que tenian ya editicadaa. Colocdronao crucea en las caaas y calle?, y 
Be concedi6 el santo bautiamo & los mas bicn diepucatoa de loa adul- 
toa entre chinipaa, guazaparis, temoria y algunas olros naciones que 
cada dia engroaaban el partido de los fieles. El padre Pedro Juan 
Ckstioi, que habin conquietado cs(a nacion, y rcducidoJa ya cuaei en- 
tenimente al grcmio de le Iglesiat deapues de haber bstado la mayor 
parts del alio con eaa naeTos bijos, le fu£ forzoso dar la vuelta & loa 
sinaloas y loa huites, Loa chinipae y demas nacionea cupicion en 
Buerte dichosisima al padre Julio Fascual que & fines do aquel aiio lie. 
g6 de Mexico. Con la miama rapjdez que ae eatendian las cspiritua- 
les conquistas en Sinaloa dcia el Orlente, se propegaban tanibien por 
cl Norle icia laa rcgionea de los Bisibotoris. Eata nacion, & cuyos 
bautismos ya deade cl atio de 21 habia dado principio el padre Pedro 
Hendcz, logr6 por cstc miamo tienipo la fortuna de cultivaiBe con doc- 
irina dc asiento. El mismo padre Mondez, que haata entfinces habia 
estado en el Yaqui, parti6 Ueno de conauelo & esta empreaa, quo habia 
deseado con anain. Escrihiendo al padre provincial con fecba de 16 
de noviembre: „Aqui llegu6 (dice) & mediados de mayo acompaiiado 
de unoa indios ladisoa. Luego que loa aiaibotaris aupieron de mi ve- 
nida comonzaron L poner por leguas cntcras arcos dc yerba con gran- 
des cnicoH, y on los puoUos me recihian hincados de rodillas con cni- 
cea en las manos. No he hallado on esta nacion nutro dc idolatriu, y 
hochiccria muy pbva. Lob quo llamau comunmenlo hccbicerva en au 
lengUBa itoribe, son loa nuy vnlicnlea en la guerra. En wia mcscs no 



— 175 — 

lio tcniiJo noticia dc quo algiino sc hiya cmbriagnxlo. EI silio «]e los 
pueblos qu« lengo ya juntos y confrregados con sum i^lrsias, os en dos 
valles muy furtilcs de maiz y otraa legumbros. Los rioa ilo iindan 
aguas con que riegan sus scmcnteras todas con notable ariiticio, y asi 
nunca so padccc hanibre en cstos puestos. Dospucs de bautizados nua- 
ca picrdcn misa, y la oyeo con tanta dcvocion, que hasta dospucs que 
he dado gracias y echadoles la bcndicion no se van dc la iglesia. £n 
lo que mas so ecba de ver su bondad y bucna disposicion, es on que 
rancher ias que ten (an en algunos cerros de k veinte, de d treinta* y 
otras de mas casas fuertesy abistecidas de todo, y hacendillius sin vio* 
lencia ni brazo armado, las han cchado por el suelo y bajddosc a poblar 
jimto d las iglcsias, que en seis mcscs han fubricado trcsyaunque no las 
raayorcs; pero las mcjorcs y mas lucidas que he tenido, y la una so ha 
iledicado d nucstro glorioso ap6stol San Francisco Javier." 

Hasta aqui el padre Pedro Mendez» d cuya rclacion podemos ana- Succbob dc 
dir lo que acontcci6 al padre Alberto do Clericis en cl partido dc 
Guazavc con algunas nacioncs maritimas, poco dntes convertidas. 
Dispusieron cstos para cl dia 24 dc marzo una solcmnc pesca, para la 
cual quisicron quo cl padre los acompailara y les dijera misa en la pla- 
ya. Juntdronsc en numcro de mas de cuatrocicntos, y dcspues docc- 
Icbrado cl santo sacrificioy cntraron d su pesca, Ya estaban para echar 
el lance cuando observ6 cl padre que algunos indios sc habian aparta- 
do de los demas. Preguntdndoles la causa, reeipondi6 uuo de los mas 
ladinos, que de aqucllos algunod cran sepulturcros y entorraban los 
muertos, otros habian poco dntes onviudado y perdido sus mugeres, y 
otros finalmente las tenian con su ordinaria cnfermcdad, en las cua- 
les circunstancias debian, scgun cl rito del pais, abetenerso de la caK|i 
y de la pesca, que de otra sucrte no se haria pesca alguna. Procu- 
re el misionero desengaiiarlos do cste error, y llam6 a los demas quo 
estaban separados. Los pescadorcs se comenzaron d afligir y consul, 
taban ya entre si dejarla para ticmpo en que no estuviesc alii el pa- 
dre. £stc, conocicndo sus designios, les dijo que para desengaiiarloa 
da aquel abuso les prometia en nombre de la Santisima Virgen, cuya 
misa habian oido, que si cntraban todos d pescar, habian de echar un 
lance mas foliz y mas copioso quo nunca. Dijo estas palabras con 
tal fervor y ascvcracion, quo al instantc con una alogre algazara se 
arrojaron todos d la pesca invocando d la Virgen con estas dulces pa- 
labras: Nuostra Madrc Santa Maria. El padre entre tanto desdo la 



— 176— 

plnya viendo sii (e Ins r-iicomcnHaba :i la niisiiin. Scfiorn, y coopcran - 
do Dio9 A la sinccriiiud <!c nqitcllos ))obrcs, y & Ian oracJoncs de sii stcr- 
vo, fu6 taiiabtindanto lapesca, qucenuncuartodchor.i cogicrnnmu- 
chas arrobas de pege, con tal facilidad, que cuasi, dice cl padre Vnre- 
la en sa retacion sobre cl icstimonio do olgunos soldadoa cspaiiolcs, Ics 
venian & las manoB ealtdndolea Bobre Ib cabeza y al rededor del cuer- 
po. Junto con eate bcncficio lea hizo Dios el de desengaiiarloe de nqiic- 
|la vana observancia, y atraerlod i la derocion para con eu SanlisimR 
Madre, cuyo nombre qucd<S desde entdnces impuesfo i aquella costn y 
pesqueria. 
r- Ayud6 mucho nl aumeoto y espiritual conauclo de aquella nucva 
.. ' cristiandad la prcBencia y viva voz de au pastor el Illmo. D, Fr. Gon- 
zalo de Hennoaillo, que emprendiA poco despuea CL coata de inmensas 
fatigae la viaita dc aquella grande y la mafi remota parte de su didcesis. 
Seguido de innumerable tropa de indios, que de todas partea concurrian 
guatosisimoB fi ver yreciblr la bendicion del padre grande (quo asi le 
llamaban) pas6 mucho mas adelante de la villa de San Felipe haata 
Mayori, pueblo principal de los tehuecos. Confirm6 muchoa millarea, 
celflbr6 misa do pontifical, y ordend de 6rden sacro i algunoa que ba- 
bian venido de Topfa y Culiac&n. La misteriosa mageslad de las aa. 
gndas ceremoniaB, hizo fonnar & los neiSfitos una altisima idea de 
nnestra aanta religion. El Illmo. dcapnea do haber couBolado y aca- 
rieiado mucho i aquellafl aua ovejaa, volviendo & Topfa fu^ aobreco^. 
do de una mortal enfennedad que i pocoa diaa lo acabd en el camino. 
UerAae n cuerpo y se le di<S aepultura en la iglena de nueBtro cole- 
ffo de Sinaloa, con m^noa aparato del que demandaba su eminenle 
dignidad; peio con muy sincenis l&grimaa de loa indios y de todoa Ids 
imnoneroa, cuyoa tnbajoa habia siempre apreciado mucho. AI tiem. 
po que faltaba 6 la Compafila de Jeaua en Durango un padre tan tier. 
DO jr UD (an poderoso protector, en Talladolid, capital de Comayagna, 
PnteiMion V^ vnlgarmente Uaman Honduras, otro Illmo. prelado deaeaba y pe- 
' dia ardientemente algunos religiosoa de ella, que enlraran i la parte 
de sn pastoral solicilud. Era este el Sr. D. Fr. Alonso Galdo, del <3t- 
dsD de predicadorea, y halUndoee cargade de mucbas ygravisimaa oa- 
fonnedades, halna deade el aBo antecedente auplicado ft 8. M. le se- 
fialase coadjutor y le enviase algunoa religiosos de la Compaitia, pant 
lo cnal eecribid tambien al padre provincial GenSnimo Diez con fecha 
96 de jwnio de 16SS> &1 8r. conde de Gomera, presidente de bt nm.\ 



— 177 — 

audiencia de Guatemala, prametta dar d la Compafiia las doctrinns do 
.todo cstc obispado; sin embargo, on los superiores prcvalerio a las mas 
fuertes razones la esperiencia que go tenia dc los culegios del Ucalejo 
y Granada de Nicaragua, que habia sido necesario desamparar poco 
dntes. Estopasaba en Honduras. En Tehuacin estaba aun viva tod • 
via la pretension do un oolegio* ' £1 ano antecedente^ el licenciado 
D. Juan Bravo, cura de aquel partido, habia, en 16 de junio, escrito 
con n^evas instandias al padre provinoiaK For otra parte, D. Tristan 
de Luna y Arellano, alcalde mayor, bacia toda diligencia con el 8n 
marques do Cerralro, 4 cuya petioion habia escrito un ventajoso informe 
en 22 de mayo de 1629. 8. £. mand6 avaluar las haciendas que D. 
Juan Castillo y su esposa ofrecian d la Compafiia, que juntas monta- 
ban la suma de ciento ochenta y-seis mil pesos, y para mayor 
seguridad, no queriendo dar lugar d que se creyese que su grande afec? 
# to d la Compafiia hacia pasar atropelladaroente por nn negocio tan gra* 
ve, di6 comision d su asesor D. Pedro Barrientos Lomelin para que 
hiciese una exacta informocion da testigos mas autorizados sobre la 
utilidad de aquel establecimiento, que sin etnbargo pidi^ndose despoM 
muy duras condiciones no pudo tener efecto alguno, como veremos ade<* 
lante. 

En M^ico mun6 el hermano Pedra de Ovalle despues de cuarenta Muerto del 
y dos anos de una vida edificativa en la religion. En los ultimos aiios j^'^^q^L^ 
lo habia dedicado la obediencia d la instnlceion y cultivo de los nines 
Indies del Seminario de S. Gregorio. ProcuFalm sobre todo criarlos 
con la lochi6 de la devocion d la bienaventurafla Virgen en que fad sin- 
gulaiishno. Parece lo reconocid la SeHora por su fiel siervo Uevdndo^ 
k> d goxarel premio de sus trabajos el dia consagrado d su devotlsi- 
mo defensor 8. Ildefonso, 23 de enero de 1629. £1 padre Florencia 
en su menologio, y el padre Oviedo en las ytdas de ejemplares coadju. 
tores, le senalan el dia 16 de julio de 1<28. Lo contrario consta de la 
carta annua, d que juKgamos mas seguro conforraamos. 

Este ano fud por una parte el mas plausible, y por otra el mas cala- Cwionizacioii 
mitoso d la ciudad de Mdxico. A los principios de dl se celebraroa de 8. Felipe 
con la mayor solemnidad y fiparato que jamds se habia visto las fiestaB 
de la canonizacton de 8. Felipe de Jesus. Todos los gremtos se in- 
teresaban miieho en el aplauso de este santo mdrtir, el primero qae de 
estOB reinos y de esta ciudad habia aubidod los altares. Comeazdronse 
ins fiestas el dia 6 de febrero, justamente aquel en que treinta y nuere 



<t<:l Jiip'in. Li Coiiipafiiu do Jc^u:! i<Li:i Ilium do iiqucUa gmn |:nrlu 
cle go-f.ii f|i[.i 111 iocal)a [lor la cunoiiizui'iun de trea hijos suyoa que lia- 
biiin iicoiiii>;tiiiiiL a S. Feljp^!, en pi murtirio tenia (niiibicMi particulari's 
motivuM para Bingulntizarae en laa duiiioElracioiics lie vcncracion pnrn 
con cl inclita mdilir t'rancUcami. lliil>ia este pasado eu juvcnlud en 
loa cstudios dc nucbtro colegio mixiino de Mexico, y vivia aim en 
a!fiii\ iiil-<ino cologio cl padro Pedro Giiiiciroz que babia ti^nido cl lio- 
Qor y l;i Tclicidad do initniirlo en loi prim^ros ruditncDtos dc la grami- 
tico. Con csta oca^ion cnire todns Itts dcmas roligionea se flingnlnri- 
zd la Compafiia, y la liicida juvenlud da sus estudioa en cckbrar nqiicl 
luBlrc de Mexico y de la ncrSiica lamilia. Tuvicron cstas ficblas la 
•iDgularidad muy digna de iioUrae de que asi^tiese & ellus Anitmia 
JUarlint:, dichosa inadre <)cl benditu inurlir, la cual aicle dtaa despucp, 
indofll 12 de Febrerot. habiendo asistido uldia octavo de lalicstade Kubien* • 
avcnturado bijo quo celebraroo loa franciscanos deacolzoa dc S. Die- 
go, no temendo fclicidad mayor qu$ poder gozar Bolire la- ticrra, vuyu 
mferina aquol miamo dia, y pasu poco dcspuea, cl 20 del niismo, m 
aeotajiafiarle, como piadosamentc 6C debe ouperar, en laa morados 
«(ernaa. A tan felicca principiny del ailo, siguiemn, como Bucle suce- 
iet conTormu i la naturaleza de laa cosas humanafi, uno» tristUimos 
fines con In inundacion que ImisUl ahora llamao grantU^y quplo fu^ jcn 
ofitcto mucho mas que cuantas hastH enti'mcBs babin padecida csta ciu> 
dwi. Uabiaae coinenzado & Bentii desde fines del afio do 26 en que 
fueron, como dijimos, oopioriaiinaa las lluviaa. Creeiii el pcli^o con 
las del afiD de 27, en que sin embargo con la buena diligencta del 
Eimo. Sr- raarquea de Ccrralvo no ae tuvo el mayor susto. Oispuso 
8> £• por conaejo y dirucdun do lod lionibrca mita intcligentcs, que ao 
leTantase la nlb.irrada de S. Cristt'ilial una vara mas, y lo miemo las do 
Meikaltziiigo, S. Antonio, Cslvario, Tacuba y Alzci>polzalco. Quo 
BO rcparasen las de Zutupango y S. T.&zaro, obra antigua de D. Luis 
da Velasco cl vicjo. Que se.recdificaae una antigua calzada para di- 
Tertir el curso de los rios SaiKlorvm y Rloiiiles, do niodo, que dcspucs 
de haberae eaplayado por loa ejidoa de la Picdad y S. Antonio, viniese 
i deanguar eu la laguna dc S. LAzbto. Que se bicieae una presa dc 
mampoateria pnra divertir las nvcnidas de Pachuca, que engrosaban 
laa logunaa de Zumpango y S. Criatdbal: quo se proaiguieso el desague 
de Hoflhualoca, j se carmae una abertura qua pan hacer esperiencia 



— 179 — 

del incrcmciito del agua habia imindado ubrir el marquos de Gelv€Z 

por auto de 7 do inarzo de 16*2:^, Que so estacasen las acequias den- 

tro dc la ciudad para que las aguas corricsen sin perjuicio de las ca- 

llcs y casas. La superinteiidencia, dice en su relacion D. Fernando 

de Zcpeda, dc todas estas obras encarg6 S. E. & los rcligio^os dc la 

Compania de Jesus, con maestros quo dispusiescn su f&brica, y todas 

sc pusieron en ejecucion y se fucron hacicndo hasta mediado el ano 

dc 1629. 

Los rcligiosos de la Compania que aqui no senala ni indi>id(iu este i^cmcios de 

autor, sabemos por carta annua de 29, q\je fueron seis, cntre los cua- joBjeBuilascn 

^ . la ocaeioD* 

les el padre Bartolom^ Santos y el padre Crist6bal Angel, que en se. 

mcjante ocasion habian ya ayudado al Exmo. marques de Salinas, y 
scrvido bastantemcnte & la causa pdblica en el ano de 1G07. Con es- ' 

tas precauciones se pas6 el ano de 27 y el de 28 sin el mayor susto. 
La ciudad y el vircy, agradecidos al trabajo de los padres, se prome- 
tian ya una total seguridad; pero & pesar de las mas prudentes medidas 
so verified bicn presto todo lo contrario. £n e( ano de 28 fueron las 
lluvias demasiadamente tardias; en el de 29 comenzaron muy tempra* 
no, y con tal fuerza y continuacioo, que dspanoles 6 indios antiguos no 
se acordaban haberlas visto semcjantes. 'Fuera de la mucha agua que 
llovia, de la que trasminaba por las albarradas y las presas, se habian 
ya anegado todos los barrios dc la ciudadi de suerte que d pocos dias 
no se podia entrar 6 salir sino por las calzadas. Los barrios, compues- 
tos por lo comun de casas de adobe, todos se arruinaron cojiendo & 
muchos pobres bajo de sus ruinas. Otros quedaban aislados, y raorian 
de hambre y necesidad muchisimos. £1 dia 5 de setiembre navegaban 
ya las canoas por los arrabales do Santiago, de la Piedad, ypor las ca- 
Uea mas bajas. Las familias roligiosas comenzaron d desaroparar sus 
conventos, dejando prccisamcnte algunos pocos sugetos parte por lain* 
comodidad y el peligro, y parte por la falta de las limosnas. Dentro 
do poco se hallarou menos en la ciudad, fuera de los muertos, mas de 
vciniisiete mil peraonas, Muchas familias se pasaron & la Puebla, 
que por tanto, & fines del siglo qud tratamos, cuasi competia con la ca- 
pital en el ndmero y riqueza de sus habitadbres. Sobrevino 4 estos 
grandes principios de inundacion, que tenia ya muy constemados los 

dnimos, el copiosisimo aeuacero de S, Mateo, que basta ahora es fa- Estraordina- 
•^ • ° ' ^ , no affaacero 

mo30 en el reino, en quo desde la vispera hasta el dia llovi6 con in- en Mexico do 
creible fuerza par treinla y aeis horas continuas. Al dia siguiente, 22, durac^ra. ^ 



— 180 — 

ainanccio toda la ciiidad Ucr.a de uguu, que subia urns dc media vaia 
en la i)nrte mas aha. Encarecicronsc los bastimcntos con iiicsplica- 
blc duao de los pobrcs: no se oian sinp cianiores pidieudo & Dios mi. 
scricordia, y continuas plcgaiias eu las iglesias. Ni aun quedaba el 
consuelo de refugiarse ^ los altare:^ y al sagrado de las im^genes raila- 
grosas. Todos los tcmplos estaban ccrrados y aun despues de lodo 
]lenos de agua. Ccsaron los seimoncs, la frccuencia dc los sacramcn- 
tos, el comercio do las tiendasi el trato y comunicacion de las gentes, 
los oficios mccdnicosy y aun los publicos de audieilcia y tribunale^^. £1 
lUmo. St*. D. Francisco Manso y Zuiiiga, arzobispo de Mexico, pro- 
veycndo d tcido como celosisimo pastor, hizo primeramente traerdesu 
santuaiio & la milagrosa imdgcn dc nuestra Sra. do Guadalupe, accion 
que no habia tcnido qjemplar hasta cntonces. £ntr6 la Santa ira&gen 
en la ciudad en canoa con acompcuamiento de toda la noblcza, clero 
y religiones, el dia 24 de sctiembre. Di6 asimismo su senoria licen- 
cia que en los balcones, en tablados que se formaron en las encrucija- 
das do las callcs y aun en las azoLeas se pudiesen poner altarea en que 
celebrar el santo sacrificio de la raisa, que oia ol pueblo dcsde los tor* 
rados y ventanas vecinas, no con aquel respetuoso silencio que en los 
templosy sino ^tos con l^igrimas, soUozos y clamores que d los ojos 
aacaba ua tau nuevo y tan lasUnioso cspectdculo. Salia tambien todos 
los dias su Ulma. en una canoa por los barrios 6 visitar las casas de 
los pobres, lleyando tras de si algujias otras canoas cargadas de pan, 
Caroe, maiz, frijol y otras muchas cosas que repaKia d los mcneste- 
rosos. 
Providcnciaa No cumplia con menos exaotitud las grandas obligaciones de su ofi- 
del yircy. ^^ ^j Exmo. iDarqii6s de Ccr^lvo* Dividi6 los varies cuarteles y bar- 
rios de la ciudad entre religio3oa graves y otras personas de su satis- 
faccion, con 6rden de formar una lista de todos los pobres que en ellos 
so hallasen. Estas personas debian ocurrir cada torcero dia 6. palacio, 
donde en pan, en carnc, en seniillas y en reales, se les daba cuanto 
era mencator para el socorro de las necesidades de sus respectivos 
cantoncs. Mand6 asimismo formar otra lista de todos aquellos que 6 
por entera ruina, 6 por eminente peligro dc sus casas habian queda- 
do dcsacomodados, con 6rdcn de traerlos todos <l palacio. S. £. se cu- 
cargo dc muchisimos que en unode los mas grandes y mas fuertes cdi- 
ficioa dc la ciudad congrcg^ y alimcuto por mas dc^cis moscs. Los 
demia reparti6 por las casas ricas y comunidados Tcligiopas. Muohus 



IfK^rsonos do caudal, imitando estos ilustres ejomplares, socorrian. lib^' 
ralisiinaincQtc ^ los nccesitado8» y pagabaa casas en que sc mantuvie- 
sen d sus Qspen^s. Mand^roDse' tVaer todas las canoas do los ]hic- 
bloa vecinog, s^fabricaron angostas.cal^adas ea laecalles ^ raiz de laa 
paredes,. y pu^ntes de madera para el Aragin y comercto de la ciiidad. 
Tomada^ estas mas urgentes providencias secoineoz6 & pensar enlofl 
romedios pam tanto mal en lo futuroi So propusi^rpn pr6iQio»eii noBtb* 
bre de S. M. ^ los que diesen algua (irbitrio,.aunque Cucse knuy eottOK 
so, para desaguar ^ Mexico, y libmrla para sicinpre de tan coDtiotiioa , 
sobrcsahos. ..So presentaroh.muchlsiinosv y enUr^ ellos el |>adre Fran- 
ciscQ Calder.oni de la.Coaipauia.de Jesiua, repreaent6 de.un'sumidero 
de que parece habia habido <en la antigiiedad alguaas noticias en la k-^ 
guna de Tescuco,- y que acaao habria obstruidoy fsnsolvado el tiempo, 
d.por la estrechu/a de su vaso.iio era suficiente para reoibir tantaff 
aguas*. t : Para el recondcimiento de est^ y otroa raucb6s' roedioa' so 
di6 comiaion & personas iitteligentea. 3* £• entre tanto salid k recor- 
rer todo$ los contomoo^ de Mi^xiop .6 raiz <lc los monies que ciiien' su 
hermosisimo plan, espedicioo enque anduvo en pocos diasTOasdecien 
leguas. : ]^09p.ues d^ todo so cbnock) que el unico recurso era prose* 
guij- y perfeQcionar el;doaagua d» {iuebyeto^ra, que veintiun anos intea 
babia con^enzadp el marques xieiSalinas. .1^1 IU(no;'|SF. D. 'Francis- 
co MansOvedcrtbieodOi4 S. N»t con feoba. IlS ds octubre de 20, dice 
Ixaber muerto. eti aquel cottx> lieitipo knas. de tretnia mil indioa y de veta- 
te milfamUias de eapdiiok^ que 4ntes de.la'> iaundacion tenia Mexico,, 
apeoas quedaban eu Ja tciudad cuatrocieutaa. En una situacion .tan* 
lastimosa es facil ooncebirxuanto teadcii|n.<iue hacery padeCer? wi^-t 
troB op^tttDod en espirituales y temporales< obcas de tniscricortiia^ S i 

Es neneater confesar 4)ue' a. prindpids de ia inundacion'doi 8(Aih»m Qucjus con- 
llainaboo & parte alguna dnuestros operarioa; pero aunapehaavpodiall nfa^su^nl! 
andar por las calles sin.esponeree i las descortesias y i las-iaaidiwi^ tiefaccion. 
nes del pueblo. • Cod oeasion de haber el excelentisimo in]cstvi|af«i»4 
porintcndencia de las obras arriba dichaa 4 cuidndo de nuestniB religioM 
SOS, no faltaron personas desafcctas d la Compaiiia que de palabra y 
por cscrito publicaron por todala ciudad, y aun por todo el reino^ querioa 

jesuitas liubian dejado en las ulbarradas nigunos ojos y abcrtura%/bo- 

.i 



^.u*. 



t EbIc CD cl fanioeo Bumidcro llamudo PaHtitlan dc qne haUa el padrc l^hagtin 
y que se liu solicitado inainnifiiito por cl aymilaniicnto dc Mexico. 
TOMO M. 24 



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mo si junto con ellos no hubicscn asiistido da drdvii del vircy otras 
peruonas inlcligontea para no poderlos culpar do' jgnontncis. A^uiior, 
interpreluntlo mas malignamente cl hci^o, eiiailiat) quo cntohabin sido 
para rcgar unos lieiras. AuDque no bo decia qu6 Dlbamda?! qud li«r- 
nw, ni en qu6 pane se babian obierto los diqucs; sin embargo, un» 
impostum tan mal eurvida en unoa Animos conatcrOBdos, ball6 f&cil- 
mente cr^dito, sin advertir c6mo podian ostar laa nubee A djsposicion 
de los josiiitafli 6 qu6 necesidad habia de las aguaa de la laguoa pam 
el riego de tas tienast cuando caia del cielo con tanta abundancia 
Guanta jam&s ae habia villa en Nueva-Elapaiia. Final metite, dea- 
pues de algun tiempo de mortificacion gravisima, la razon, el silencio 
y la paeioncia de los calumniadoa. In con»tancia y puntualidad en los 
ininistorios i todas horas del dia y de la noche, el ver que ninguno dc 
JOB josuiiBS habia desampamdo la ciudad, nunque la Casa FrofcsBt con 
la falta total de laa limosnas, padecio increiblea trabajos, la liberalidad 
con que de nuestroa colegios ae Bocorria i. los pobres, pues de limos- 
nas TDanualea ae dieron del colegto mftximo maa de cuatro mil peeoa, 
niorn de treinta famiUas quo por algunoi meaea ntantuvo en casaB pro- 
piaB aun en ocnaion que con la ruina de otraa habia perdido maa de 
cuarenta mil pesos; todo esto, digo, y mas que tbdo la coofeaion del 
miaino Enrico Martinez, maestro mayor de la obra, que puesto on 
prisioB por 6rden del viray, confeatf habia hecbo ceirar la boca del dcs. 
agUe, impidtendo et paso del rio de Cuautitlfin sin (Jrden ni licencia 
del virey, y habia roto el vertldero, con lo cual el rio de Cuaulitltn en- 
tr6'poT la laguna de Zumpango, que tiene comuolcacion con la de 8. 
Citst6bal y la de Mexico, dapdo por eacuaa que el avio (\i6 poco y 
larde, y las avonidas nunca vislaa, y qua el haberle cenado fu^ por las 
"I' RMchaa lajaa que cayeioo impidiendo el paso. Esta priaioa y esta con- 
fewon volvieron au primeia eatimacion y antiguo reconocimiento i la 
' GvafMoia, i. quien aun despues de la iiiundacion, quedA bastante ma- 
teria.para sjercitar su celo en la peste que sobrevino at siguiente auo, 
oeanDnada de la humedad, de la faambre, de la corrupcion de los cadti* 
vBiMi de tantoB animalea y aun de muchos pobres que 6, coda paso mo. 
liaD en los primeios dias. 

No porque en eate tiempo bubieran ya bajado cnteramente las agues, 
lo cual no se vino 6, conaeguir sine hasta los principios del alio dc 
1U3, Antes loa nuevas Uuvias del ano de 1630, eingularmento por los 
meaea de junio y julio, io puieroD todo en nueva constornacion y cir- 



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eun:stancias en que la c^lebre procesion del dia dc Corpus cstiivo pnm 

prorampir en una sedicion aun mas niidosa que la del ailo de 24^ y cu- 

ya relacion es enteramente agena de nuestro asunto. En el colegio de Muerte del 

Mexico muri6 el padre Iirnacio de Zavaley natural de Oaxaca. de sinmi- ^^ ^P^^- 

, , , T . ^ CK) Zavala 

lar compostura y amabilidad de costumbres* La caridad bon que asis- 

tia d Io8 enfermoB de casa en cl oiicio de ministro, di6 motive i. su en- 
fermedad postrera en que tres dias dntes, vUitado segun se crey6 en> 
t6nces de nuostro padre S. Ignacio y S. Francisco Javier, tuvo noticHi 
de su prbxima muerte. tin estas mismas circunstancias fiil]eci6 el 
Dr. D. Pedro Garci^s Portillo, persona muy afecta d la Compaiiia, & 
quien como la ultima seiial de su estimacion, dej6 por heredera de su 
escogida numerosa libreria, que se aplic6 al colegio m&ximo. Falt6 
poco despues en cl colegio de Yalladolid el padre Francisco RamireSf 'J"*^'^*?!*-^*^ 
iusigne operario de los iridios tarascos, entr^ quiones emple6 fueradel ekeoBMmhet 
tiempo que lo ocupdia obediencia en los gbbiemos de Pdtzcuaro, Va» 
lladolid, colegio m&ximo y Casa Profesa, todo el resto de sesenta anofli 
que vivi6 en la Compafiia. Siondo ya de ochenta» 6 impedido de 
la gota, se hacia llevar en silla de nnanos al cementerio de la catedral 
para esplicar &■ los indios la doctrina cristiana: ejercicio santo en que 
le coji6 la filtima enfermedad lleno de dias y merecimientos de quo 
pas6 ft gozar el pr^mio en 22 de junio. Con su muerte tendria mu- 
cha mayor razon de quojarse uno de los boncficiados de la costa de 
Michoacdn, que pocos meses (Intes habia escrito al padre Diego de la 
Cruzt rector de P&tzcuaro, en estos t^rminos. „Despuesquc nos fal~ 
tnron el padre 6er6nimo Ramirez y cl padre Juan Ferro, nos ba des- 
amparado la Compania & los de esta tierra caliente, donde tant6 fru* 
to se hacia y tan gran sorvicio k nuestro Senor. Si Y. P. vicra la 
necesidad, se hallaria obligado en conciencia ft quitar alguno de los pa- 
dres de allft, y enviftrnoslo. [Es posible que la caridad de la Compa- 
nia solo se haya do estender ft los partidos de por ahf cerca, y que do 
hemos de mcrerer gozar dc la doctrina que otros anos hemos tonidot 

t 

Pnr la sangrc de Jesucristo que siquiera esta cuaresma nos envie on 

padre, y si fucrc do Icngua mexicana serft de mas provecho. Si supie. 

ra cuando Iloga ahf nuestro padre provincial fuera en persona a su-* 

plicftrselo y rcprcsentarle esta necesidad, si bien V. P. la puode re- 

mediar &c." 
Lo que este beneficiada intcntaba rcprosentar al padre provincial tu- ProtenRion de 

vJeron v^lor para hacer desde mUcho 'mas lejos los gentiles de Humo- Xopfa. *^ ^ 



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ae y Giiariiiunitf, pupblub d6 lo interior tie la sierra de Tojiiii, junto al 
iiacimieDto del rio Humace, que ctinndo '-deHOtnboca en el mar del Siir 
.' llanMD comiiDmento rio de Piaxda. Estos vioieroii hnela Guadiana 
4 verse coa el padre Godniiao Diez, que visitaba aqucl colegio para 
que lea inaDciaaa padres que los doctiinason, comoen eTecto »a ejecu- 
1A poco despucB con increiblc consuelo euyo, y de los mLiioDCros que 
liatlaron una tierra muy d6c\\ pura la aomilla ovang^Uca. A laa cerca . 
nias de estaa naciono^ hnbia entrado muchos anos antes <.-l apoel6Iico 
padre Hernando de Saetar^n como dejamoB escrito en otra parte. De 
esta capital de Nucva-Vizcaya ae hizo tambien una mision fruduoat- 
sima ol pueblo, y real de nunas do Gucncam^, una de loa primeroa lu- 
gares quo cultivO el padre Ramirez en au primera eotrada i la laguna 
^<8an Pedro y provincia de Parras. Aun fai -mas quo el de loa geuti. 
SuMMt.dflloi lea de Topia ol fervor de loa lorauraareB. A la coQversion de eatoa 
liabia dado principiodeadeel ailo de 1607 el veneitable padre Juan Fon- 
to.~ Primero las guerraa de unaa nacionea con otras, luego ol alzo- 
micnto de loa tepbbuanea sua vecinoa aofbcaron coa facilidad ol gra- 
1)0 que apenas comenzaba Abrotarenlasbellaa eaperanzaa. Uespues 
M habia becho una ti otra ligera excunion al valie do San Pablo, don- 
de.Bollan bajar algunoe de .esta aacioni que el padre Joa£ do Lomaa 
pncuraba atraer con dulzura. El fuego, aua no entcramente apaga- 
do bajo laa ceoisa*. volvi6 6. preuder on algunos corazones maa bien 
dfspueatoB. Stm loa tarautn ares > (dice el padre Joa^ Pascual)|Uno de 
ana maa antiguoa mtsioneroai gente pob'tica, y auu en au genlilidad a* 
ovbrian etioa, y mucho mw ellaa, con un tegidode pita becho de unaa 
pabiillaa aitvestrea de que ncaban hilo, y tan tii[Hdo, que la agua on 
61 se contiene alo demmarie 6 conaumirsa, mucho mas cuando cali 
tiraote. Son grandea labradores. crian avea de Coalilla con abundan- 
otB, y muchos tieoen aus manadaa'de ovejas, con lo cual mantienen 
algun trato y comercio con los cspanolea, que lee ferian ropa y otraa 
coaaa. Son belicosoa, y on las ocaaionea que ae ban ofrecido ban 
BMwtrwdo mudw valor, 6 per loa eapauoles 6 contra elloa. Al OHente 
ti«D«n «] rio de los Conchoat j al Foniente la Sinaloa, Sonora y las 
regiones del Nuevo-M^xico, al Nortey al Auatro la naciou do loa To- 
pdrusnea, cuya lengua bablan lamlHea comunmenle. Su region ae es- 
lieade aegun parece desde los veintisiete basta los veintinueve grados 
" ' J" litdiu ol fTnrtti £1 tratoyicumunicacioo con loa miniatros de loa 
, WpdIiiwtaiiiiOTitf t TMurOiQuhdiana'tpreaeBfcracal g obemador 



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D. Hip6]ito dc Yolasco, mnrquds de Snlinasy A pcdir pndre$; que lo^ 
doctrinasen de asionio, prometiendo poblnr & £>u cloccion en lu^areB 
mas 'c6EUodos qtie so les eefialaseii para su mojor admiiudtrucion. El 
gf^raador seual6 luogo al capitan Juan de Baraza, que de acucrdo 
oon el padre Juaa die Hevedia, destinado.^.esta empnesa por ei padre 
proviociai, reconociese y eligi^se los puestos roaa 6 prop68ito. Pasa- 
ron hasta Nonoava, donde juntaron haata cuatroclentas personasy con 
las cuales Junto al riacimiento del rio Florido se fund6 el pueblo de 
S. Miguel de las Bocas. Al padre Juan de Heredta, que cuitiVd al- 
gunos meses esta nueva vina, succedi6 el padk'e Gabriel Diaai« portu« 
gu6a de nacioo, que deapues de al^un tiempo fund6 el pueblo de San 
Gabriel, sobro el misino rio, cercnno al de las Bocas. 

No fu4 i. los nrincipios tan pacSfica y tan feliz la entrada que hi* Entrada do 

loB aibmos y 

cioron pw este mismo tiempo & los aibinos y br.tucas, el padre Mar« y batucas. 
tin de Aspilcueta, y el padre Lorenzo de C&rdenas* Esta nacion ha- 
bia pedido alguaos anos antes con grande ansia y fervor el bautismot 
y los padres Francisco de Olinano y Tomas Basilio, habian'bajado & su 
paisy.bautizado'rau'chbs p&nrulos, cpmo dejamos antes escrito. Con 
ia oiuerte del capitab Biego' Martinez de Hurdaide, y trato con algu* 
nos nebomes, que huyeron 6cia aquellas partes despues de la muerte 
que intentaron dar al padre Yandersipej se enfViaron algun tanto en su 
primar fervor, y parecieron recibir eon poco gustjo & los misioneros^ 
Un case bastantemente raro que aconteci6 laegoque se comenz6 d 
dar principio & la ini^ruccion y bautismoii dp los adultos, cnagcn6 mu- 
cho los doimos 6 iba & caiisar la ruina total de aqtoella nueva cristian- 
dad^ Eran en aqiiel puis muy temibles las tempestades y frecuentes 
los ray OS. £1 espanto de los indios, como suele suiceder, habta dege* 
narado en supersticibn. > Tenian en una pequeSa bdveda de barro en- 
oerrado el cuerpo de uno de sus principales caciques, que habia muer- 
to de un rayo. Estaba sentado el ead&ver, y alll concurrian en el tiem- 
po de Jas lluvtas'& ofrecerle sos votes y Eacerle 3tipli(»s para no morir 
unmodo tan vk»lento.< Skbido elehganoprbcur6' el padre convencer- 
los desu^rror. A laspalabras aBadi6Mas acciobes. Fue 6 la cue- 
va, sac6 ol.cueq»o de aqunl infeliz, arruind la bdveda, yno dej6 seiial 
alggna.de aquella abominable idolatrla. Comene6 4 pocos diss los 
bauttsmos, y e^tando apuntando •en los Hbrbs 4 los que acababa de bau- 
lizaf.de una pequena nube so' dbparb repentinamente nn irayo que 
0iat6 & una diehosa iridia,deJ8Tida /viva la cnatura que tenia en los 



Iirnzns. ]l,Mc siicrso drRconrortt'i (odns Ins ineili<la»i <lol mUiuncro. 
I.iw biti.'hiceroB y Ion anciaiioBclainaronnltameDte cmilniel Hantobau- 
lisriin y cDntro lu irreli{*ioQ y la imjiiedad de quien ee habia airevido ^ 
(irofunur cl i Jolu aiitiguci y tutelar.dcl pais; ■■□ embargo, pudieron mas 
Ins razooea del pudre para contcDcr k la multitud que vacilnba, y se 
confirm^ mas en la fii viendo pocos d'ma dtepuea que un indio, ya en 
teramente deaauciado habia comenzado i. mejorar, y en breve eetuvo 
sono despues de haber lecibido el bnulismo. Debemoa advertJr quo 
nl padre Andres de Rivaa atribuye estos cases al padra Francii<co Oli- 
iiano, el prtmero que BliiiDbr6 con la luzdel Evaogelio estas regioncs. 
El equivoco pudo estar en que dicho padre administxaba otros pueblos 
vecinoa de los nebomes. Nosotros bcinos senalado por el primer mi- 
sionero, que ndminialtd da asiento & eata nacion, al padre Lorenzo de 
Cjirdenas aobra el teslimonio de una carta fecha en 3 de dicieiiibre de 
1630, que el padre Ignacio de Zavala, yadifunto, eacribiu cl padre 
Martin do Azpilcueta. 
Carta dal pa. En ella da 8U autoT una . circimsUni'iada relacion de su enlradn fi 
de Axpilcuois 1<>3 batucas. Son, dice el eitado pudre, gento de lindo natural, cuasi 
de una lengua no djficili y parecida mucho 4 la de Ocoroiri. Nuuca 
aienten hambre, que Uueva 6 do, porque cuanto aiembran ea de regn* 
dio, que sua milpas parecen lodas buertas, con tanlas aacaa de agun 
; eras tan bien diapucstas coiao de hortaliza. Genie veslida y <le po- 
licik aa! ea su babla como en sua caaaa que laa tienon siempre muy 
timpiaa cou laa cocinas aparle, y las dcepensas para el maiz y piovi- 
won da coon. Elloa grandes tejedoroa y de verguensn, que bablao 
oinmpre con loa ojoe b^joa aia mirar al rostro. Kb lierra en que se 
puede cojer abunrlancla de (rigo y vino, puea las pariaa se dan de Mi 
aio sembrarlus, bien que la uba ea algo agria. Toda la genie qua si- 
gue kc'm el Norte y al Oricate es como esta, y mi«ntrM mas adenlro 
en mayor numero, de suerle que no tonenwH que envidiar ft los religio. 
SOB de San Francisco Ih roucfaa mies que tienen en el Nuevo^MfoicOi 
sino su solicitud y cuidado an cultivarlal S«tas son palabras del pa- 
dre Hartinde Azpilcueta. Aiiade, qua sin embargo de (an belles pren- 
daB los batucaa lo recibierou cen nigun deaden, sin arcos ni «nrama- 
das, ni qiiien lo Ilevara su pebro equipage, neg&banle loa aliraentoa 
y la madera pars fabrica de la ijileaia, y aun los pftrbuloe para el bau. 
tismn. Una conducta tan iirFgulnr- bubiera omedrentado dexde luego 
Aetn Ammo ^neeldel padie-- Axpiiouetn. Persuadido A qua t loe 






— I8T — 

gc^ntiles se habian de trator coino & los. niuus, no hizo daso do su^ dc«i« 
denes. Con cuenieciilaji de vidrio, con piiituros toscaH y liguras que 
^i niismo formaba y otraa cosillaa de esto g^nero loa comeuzo k ntraer 
blandanienie. Hallando cariiio y enCraSas de padre en su ministrot 
luego fueron parecicndo los p^rvulcto oct^Los y se bautizaron como 
trescientoa. Los adultos se dieron rtiucha prisa en instruirse sin em- 
bargo de las persuaciones de alguoos cristianos apdstatas de otros 
pueblost que (iretendian apartarlos de tan piadoso prop6sito. Descu- 
biertos, el uno de ellos se ahorc6 por su mano, y su muerte y castigo 
sirvi6 dc antidoto & la mortal ponzoua que habia pretendido propagar 
entre aquellos^ catecumenos. Esta doble persecucion vencid el misio- 
Dero con la pacicncia; otra mayor desbaratd poco despues con la in- 
dustria. Los indios vecinos del valle de Sonora y Yaviacora se cons- 
piraron & deshacerse de un vecino incdmodo que bautizados los batu- 
cas queria luego entrar 4 bus tierraa. Unos iodios fielea dieron al 
padre noticia de la conjuracion que ae formaba contra su vida. £1 
padre, conociendo su debilidad les mand6 decir con los mismos men- 
sageros que se diesen prisa, que los aguardaba con arcabuces y con bue- 
nos machetes para cortarles las cabezas y hacerles ver si los padres co- 
mo ellos decian, eran mugeres porque andaban con ropa hasta los pies, 
y no sabian malar a nadie. Dicho esto mand6 sacar algunas hachas 
y machetes que llevaba para repartirles como coea que ellos mucho 
aprecian, y dispar6 tambien en su presencia un arcabuz de un mozp 
espaTiol que lo habia acompaiiado. £1 fuego, el humo, el estallido de 
una arma para ellos nuaca vista, hizo formar & los batucaa, llenos &n- 
tes de tcmor, un altisimo concepto de su«ministro, como de un hom- 
bre invencible. Los mensageros partieron con diligencia 4 contar lle- 
nos de admiracion lo que habian visto. Sin embargo, el padre tomd 
prudentemente todaa sus medidas. Puso en seguridad cuanto el lu- 
gar permitia 4 las mugeres y los ninos. De los indios de arco y fle. 
cha dej6 alguna parte para defensa del pueblo y de la iglesia. Los 
demas mand6 4 tomar los pases estrechos por donde debian pasar los 
cnemigos. £1 con algrunos indios del Zuaque y Mayo, que habia trai- 
do consigo estuvo toda la noche en vela, y encomendando muy de co- 
razon a Sau Francisco Javier, 4 quien habia consagrado la mision el 
cxito dc aquel negocio. Los indios que se habian enviado 4 la guar- 
nicion de los pasos estrechos, viendo que amanecia y aun no se deja- 
ban vor ioi onemi^os, determinaron avanzar 4 buscarlos. A distan- 



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cia do una k-gua hallnron en »n valk; arenoso hucllas dc innumcrafolo 
gcnto, y por cinco scndas tm^tantemente nuchas quo alii sc juntabau 
pisudas rccientcs de hombres que huian. Hallaroii tambien algunas 
ilochas, macunas y una eapocie ckiehdzosu Cojieron cinco prisioneros, 
cl uno hu j6, los cuatro irajeron tA padre» segun la 6rden que les habia 
dndo que no matasen algi^no; Pucstos en su preaencia muertos del 
susto, el padre, ilevnndo adclantosu fi^bula, les dijo que no tuviesen 
temor, que ^1 no habia de nianchar sus manos con la sangre de unos 
cobardes y mugeres como elios, quo no habian tehido, siendo tantosy 
valor de verle la cam* Hizo luego disparar el arcabuz, y ellos con las 
manos en la cabeza cayeron por cl suclo aturdidos. Id', proBijguid, y de- 
cid i. vuestros parientes, que el padre que csti con los batucas tiene 
con qud matar much^ gente & untiempo, y que si no os ha Cortado las 
cabezas cs porquc no tiene' mal corazon como ellos. Que espere en 
breve en su tterin al capitan de los espauoles, que no tendrti de ellos 
|a piedad que yo he tcnida de vosotros. Dicho esto los dcspach6 A su 
tierra escoltados de olgnno^ indios fieles, porque no les quisiesen da^. 
muerte los batucas. Esta generosidad mud6 los dnimos de aquella& 
naciones, que algunos auos despues se vieron correr con -ansia k las 
fuentcs del bautismo, y fonnar una cristiandad quo dard niucha materia 
& esta historia. 
Muerto do va. • Entre tanto pordid oquella mision un grande ppcrari6 en el colegio do 
noe lagv Stnaloa, al padre Caspar Varola despues de muchos aiios de continoas 
y provechosisimas fatigaiu Lai'poca diligoncia de aqOalloa titoipoB, 
ofiultdndonos el mes y'el dia«de su muerte nos ha defiNiudaflo tambien; 
de algunas de sos particalare^yictudes. Lo. misiho hos obliga k decir 
del padre Francisco lUmaiies'doi Lson, coadjutor espiritual formado 
on el colegio -do Mexico; Solo sabemos de 61 qu^ por mas de cua- 
renta anos so ociip6 en onseiiar k los nines los primeros rudimentoa de 
la graradticat oficio poco lustroso a los ojos del mundo; pero en .quod 
vardn humildisimo hall6 medo de cumplir perfectamente con elaltisii- 
roo fin ddBu tnstituto, fbrm^ndo de cquellas tiernas plantaa tiMtrumen« 
tos aptos parii lit nuyor gloria de Dios, y santificacion de las almas. 
Sigui<5 & ano y otro en la Casa Profesa el padi^ Diego Diaz de Pan«» 
guai sugeto baddo para todoslos varios y fructuosos ministerios de la 
Conipaiiia, do una viva y j>odorosa clocuencia en cl pulpito, dc acerta^ 
do conscjo en los negocios, do admirable cclo y fuerza de cspiritu |mra 
lufl mieiooes, y rigidisimo . obuorvador del instituto, en cuyus disposi. 



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(uonos iTJis mcnudoB haliaba sictnprc miicho quo ndmirar y que alabar 
CQ BUS familiarcs convcrsiicioncs.. Fue maraviilosa sii obedioncia, no 
menos en dojar (os nplausos do la cdtcdrn, dcspucs do tnuchos unos pa- 
ra ir k las misioncs de Parras, que en dcjar despucs aquel sitio, en que 
8C ocupaba con tanta' utilidad para vonir a la congregacion del Salva- 
dor. Su rctiroy su humildad y una sinccridud de niilo, en medio de 
una eminente sabiduria, lo hicicron niuy ainublo d toda la provincia. 
Muri6 el dia VI5 do abiil de 1631. 

A fines del afio, el dia 3 de noviembrc, se junto en el colegio m^i- Und^cima 
mo la undecima congregacion provincial, en que siendo sccrctario el congregacion 
padre Tomas Domingucz, fucron clegidos procuradorcs & Roma y Ma- P"*^^"*®** • 
drid el padre Florian de Aycrve, y el mismo padre Domingucz. Vi- 
niendo d los postulados quo debian bacersc d nuestro padre general, 
determin6 la congregacion pedir d su P. M. R. que los provinciales so 
seualascn cada tres anos, cosa quo habia sufrido alguna alteracion des- 
de el ano de 602, en que vino & Nueva-Espana el padre Ildefonso, quo 
como todos sus sucesores hasta el presenle padre €rer6oimo Diez, 
habia gobernado scis por dispensacion de los padres generalesy d 
causa de la distancia. Se propuso que esta no era tanta, que 
no se pudiesen rccibir al ano dos 6 tres despachos de Roma, y que pa- 
ra obviar otros inconvonientes, so debia reducir k los t6rminos comu. 
nes y al uso de todas las provincias de Europa, muy conforme en esto 
i, la mente del Santo fundador, que no habiendo limitado tiempo & los 
rcctores, lo limita k los provinciales en la parte 9 de las constitucio- 
hcs, cap. 3 § 14. Lo segundo, que d los provinciales de Europa so 
quite la facultad de enviar d las Indias algun sugeto, ni de feriar 6 
contratar en esto d su arbitrio con los procuradores de America, ha- 
biendose tocado que semejantes sugetos eran acd do muy poca utili-' 
dad. Lo terccro, quo se impetrasc do su santidad el privilegio de cc- 
lebrar nuestros sacerdotes tres misas el dia de la conmemoracion do los 
fieles difuntos, que se decia haber impetrado para su provincia los pro- 
curadores del nucvo reino de Granada. Se pidi6 tambion que con- 
descendiendo con los deseos de los moradores de la Habana, se digna- 
se su padre conccder so estableciese alii alguna residencia de la 
Compania. Di6 ocision d esta su^lica la grando instancia que el aiio 
antecedentc pasando d su obispado de Guadalajara, habia hecho al pa- 
dre provincial^el lUmo. Sr. D. Leonel de Cervantes, que habia goberna- 
do dntes aquella di6cesis, y escrito sobre lo mismo al padre general, 

TOM. II. 25 



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haci6ndole prescntc cl antiguo afccto de aquolla ciudad desde que los 

• primeros jesuitas vinieron i, la Florida, d que so anadia ser una escala 

necesaria pant la navcgacion & Espatia. Poco despues de la congre- 

Mucrtc del P. gacion falleci6 cl padre Gaspar M encscs, rector que habia stdo, 4 in- 
signe operario do indios en el colegio dc Tcpotzotldn. Fu^ ungran- 
de ejemplar dc todas las virtudes religiosas, singularmente de una in- 
vencible paciencia, con quo reducido d su pobre lecho, de perlecia pn. 
decid y edific6 por mas de seis afios al colegio do Mdxico. En nutjs- 
tro menologio so hace mctnoria de ^1 el dia 11 de mayo do 1631. No 
sabemos por que, cuando consta habcr tenido vcfto en la congregacion 
pasada, que se concIuy6 cl 7 de noviembre, y mas cuando hallamos 
que mun6 cl 22 del mismo, en la carta que cscribi6 de bus virtudes el 
padre Melchor Marquez. 

Parral. ^^ ^^ niisiones fucra dc los ordinaries trabajos, nada so ofrccia 

digno de especial mcmoria, sine que liabi6ndoso descubicrto las mina? 
. del Parral, sc comenzaron d poblar de mas espaiioles las ticrras veci- 
nas de tepehuancs, y se facilitaba mas el socorro y seguridad para las 
nuevas conquistas do los taraumarcs, quo se habian comenzado el ano 
antecedents La paz en que estaba toda la cristiandad de Sinaloa no 
podia durar mucbo. Tantas naciones de iemorisj aibinos^ sisihotaris. 
Inquietudes batucaSf chinipas, nebomes y gtiazaparis, como se habian agregado en 

de loB Jfuaza- ^^ ^.^ pr6ximos al redit de la Iglesia, sin la mayor contradiccion, 
eran para los hombrcs opostCdicos bastantc motive de temor, sabiendo 
que no se fundan s6lidamente las nuevas iglesias sino sobro los sudo- 
res y la sangro de siis ministros. Efectivamenle, se formaba ya una 
tempeetad para venir d descargar sobrc las cabezas de algunos de los 
.miaioneros. EI cacique Comabeay, que habia tan instantemente pre- 
tendido cl bautismo y cxhortado d los demas de su nacion Guazapari 
d imitar un cjcmplo tan glorioso, poco despues vuelto d su natural fie- 
reza habia comenzado d sembrar palabras sediciosas contra el pndro 
Julio Pascual, que habia, como dijimos, succedido al padre Pedro Juan 
Castini« El buen padre procuro con bcneficios y con dddivas veneer 
la dureza do aquel rebelde ap6stata, que 6 cedi6 6 disimul6 algun 
I iompo hasta habcr fortificado su partido. No tard6 mucho en conse- 
guirlo, y d fines del ano antcccdente sc declar6 abiertamcnte en sus 
noctumas asambleas sobrc cl asunto, dc dar la muerte al padre Julio. 
Avisados de estos perversos designios, y no tomando para su defensa 
algunas prccauciones, los deles chinipas dicron noticia al capitan, quo 



I — ■ f ■* 



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al punto nian(l6 al padre seis soldados dc cscolta. La prosencia do 
cstos contuvo por algun tiempo & los partidarics del mal cacique. Hi- 
cieron al misioncro tantns promesas y parecicron entrar on su deber con 
tal fervor, que el honibre do Dios persuadido 4 que no habia habido 
fundamento para tanto temor, y que habian sido sospechas nacidas del 
grande amor que le tenian susfieles chinipas, volvi6 4 la villa los sol- 
dados. Entre tanto cl p6r(ido Comabeay con la alianza de los varo- 
hios habia fortificado su partido de Guazaparis mal coutentos. En- 
viaron los de Varohio 4 ilamur al padre para administfar la Extrema- 
Uncion 4 un enfermo, creyendo que con esta ocasion se detuvieso al. 
gunos dias en su pueblo. No habia aun llcgado la hora de Dios, ni 
«ra aquella sola la victima que debia ofrecerle su vida por la salud do 
los bdrbaros. £1 padre Julio lueg6 que ungi6 y consolo al enfermo, 
<li6 la vuelta 4 los chinipas, donde debia llegar muy en breve el padre 
Manuel Martinez, destinado para partir con el los trabajos de aquella 
nueva vifia. Llog6 en efecto el dia 23 de enero, y luego al veinticin- 
co partieron juntos al pueblo de Varohio. Cuatro dias despues tu- 
vieron la noticia do los malos designios de los guazaparis, y como a un 
catcquista que el padre Pedro Juan Castini habia dejado entre cUos 
casado con india guazapari habian dado cruolracnte la muerte 4 un 
hermano suyo. Se confinn6 mas la noticia el dia siguientc, cuya no- 
che tenian determinada para la ejccucion do sus perversos intentos. 
Juzg6 el padre Julio Pascual que debia prevenir aquellos barbaros, y 
llani6 en su ayuda 4 sus fieles chinipas. Hallanbase pocos de ellos en 
el pueblo cuando les lleg6 tan funesta noticia; pero sin embargo, toma* 
roD lacgo laa armas y corrieron 4 la defensa de su pastor. Los guaza- 
paris que entraron en sospecha de que venian contra ellos los chinipas, 
se juntaron con los varohios y con algunas otras naciones de gentiles en 
tanto ndmero quo los obligaron 4 retirarse. Libres de aquel miedo el 
ap6stata Comabeay y sua aliados, 4ntes de esclarccer el dia pusieron 
fucgo 4 la casa en que dormian los padres, y juntamente 4 la iglesia pa- 
ra dar 4 conooer el motive de su aborrecimiento y su crueldad. Los 
padres, despues de haberso mutuamente confesado y prcparado 4 la 
muerte,* hicieron lo mismo con algunos indios oficiales que habian trai- 
do, y otros indizuelos can tores para el servioio de la iglesia, y el padro 
Julio Pascual salio 4 hablarlcs con heroico valor. Su prcsencia y sus 
razoncs parecieron hacer algun efecto, y sea por cslo, 6 por alguna otra J*"®^ . *'° 
razon, pasd todo cl sabado 31 y la nochcsin que los guazaparis inten. roi. 



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tasen alguna otra novedail, aunquc en todo cstc tiempo no cesaron dc 
oir los padres iujurias 6 improperios que mostraban bien cuanto tenian 
que temcr del atrevimicnto y furor do aquellos blrbaros: li la manana 
asaltaron rcpentinamente la casa con grande alarido y trope! , qucbra- 
ron las puertaslos unos, otros asaltaron por las tapias, y comenzaron d 
dispararles una Uuvia dc flechae. Una atraveg6 al padre Julio Pascual 
por el est6mago. Herido como estaba sigui6 al padre Manuel Marti- 
nez, que sali6 fuera del unibrul diciendo: „No muramos como tristes y 
cobardes; demos la vida por Jesucristo y su santa ley." No acab6 de pro- 
nuncicir estas palabras sin quo una flecha le cosiese el brazo con cl 
cucrpo. Hincdronse luogo da rodillas, y herizndo tpdo el cuerpo dc 
flbchas consumaron felizmonto ol cnrso desu vida el dia 1. ^ de febro- 
rode 1632. 
Coiwecuencia • Los cadaveres cuasi palpitantes aun, y rebolcdndos;^ en su ^angre^ 
raiento arrastraron furiosos y encarnizados hasta poner las cabezas sobre una 

viga, donde con machete^^ con bacbas, con piedras con macanas se las 
dejaron qucbrantadas y sin Hgura de bumanos scrablantes. Fu6 muy 
digno do notar que ios barbaros no cortasen las cabezas para bailar con 
ellas, en aplauso y celcbracion de su victoria. Gran parte pudo tcner 
eu esto la fidelidad y cl valor de un indio llamado Crisanto Sunemeay, 
quo no pudiendo ya impedir la mucrto dc los padres, escondido tras de 
UQ pilar de la casa, se qucdu hasta el donungo en la noche en guarda 
de aquellos venerables dcspojos, upartando de alli con flecbas unos cua- 
tro 6 cinco que vio llegar, con animo de ultrajarlos. Los iieles chini- 
paSy cntendida la muerte de los padres, y que los ap6stata8 habian dcs* 
amparado cl pueblo do los varoiiios, para ir k quemar la iglesia do los 
guazaparis, sacaron los cadaveres, y con muciia venoracion y dolor los 
dieron sepultura en su iglesia, do donde poco despucs los trasladd el 
padre Marcos Gomez a su partido e iglesia de Comicary, junl4ndose 
todos los misioneros d sus bobras el dia 14delniismo mes dc febrcro. 
Juutamcnte con los padres dieron ^us vidas por la constancia en la fe 
y abominacion de la sacrilega impiedad seb muchachos cantores, y al- 
gunoa indios de Io3 cjuo habian traido consigo que fueron nueve, y solo 
so supo habersc su'vailo Crisanto Sunemeay. De los niiios Hiera do 
los seis muertos babia otros dos, quo ocultos debajo do una mesa cl uno, 
y oiro en una alacona, tuvicrou lugar dc huir cntre las garras do aque- 
Uas lieras, reservanduloa Dies para testigos de lus circunstancias do 
eifta accion. Los chioipus pasuron luego'lu noticia ul capitan D. Pc- 



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dro Pcrca, y a.1 superior do la niitiion, pidicndo qite so Its cnviasc otro 

padre, pero cstandoalli contiounmentocspuosto ol ininistro y oUos ^los 

insultos dolos guaxaparis y varohios qiiohabiun jiirado su |>6rdidu, fuo 

preCiso incorporarlus con los pueblos dB los smaloas, patlecieiulo oIIom 

este doloroso dcstierro de su patria, y la dcsolacion desus casas 6 iglo- 

sia, que era dc las mas lucidas por conservar la ft y la religion que pro- 

iesaban. Tomaronlos k su cuidado cl padre Friincisco Torices con o- 

tro compaficro. Kl capitan D. i*edro Perca por su parte sc encarg6 del 

castigo do los rebeldes. Kcfugiados estos & sus picachoa y quebrados 

profundas, estaban & cubierto do las annas osputlolaF, y se kubian bur- 

lado|impuncmeiite del capitun y dosu tropa. En osta atoncion babian 

llegado en su compauia algunos indios amigos, u quicncs cometio el 

alcancc. Estos, aunquo cristiunos, no olvidados de su antigua ficrcza 

on cl dorccbo que les daba una causa do gucrra tun justa, su lo creye- 

ron todo permilido, y la venganza pas6 mncho mas adelante de lo quo 

pcrinitia la cristiana niodonicioii. Murieron de los alzados cci*ca do 

ocbocientas personas de varohios y guazaparis. Los rci&tantes que sc- 

rian como cuatrocicntos, por diligcncia del padixi Torices se rcduj^ron 

d los pueblos de lossiualous, fucradeunos poc^s que se quedaron vi- 

viendo conio lioras en los montes, 6 se agregaron a algunos otros puc* 

bios de gentiles* 

Tal era el scinblante de las cosas entre los guazaparis y varohios. Tmniiaccion 
El seuo de la piovincia habia conseguido entre tanto dos muy conside- ^ iJdefonro 
rabies alivios. El primero en la transaccion de un pleito con el vene- 
rable dean y cabildo de la Santa Iglos<ia Catedml dc Puebla sobre la 
iuudacion del colegio do S. lidelbn^so. En viriud de la escritura de 
fundacion podia el colegio una gruesa cantidad do mas do veinte uril 
pesos d la Santa Iglcsia. £;>ta rcconvenia al colegio pretendiendo 
unular dicha escritura y dotaciouporhibersido otorgada dospussde re* 
cibidos por su senoria ilustrisiiua los sacrameulus en la ultima enier- 
inedad. Dur6 algunos auos el pleito^ haciendose cada dia nuovos cos- 
tos, hastaque interviniendo el Illrao. Sr. D- Gutierre Bernardo do Qui- 
roz, dignisimo prelado de aquella Iglesia, y teniendotio 4 este efecto 
varies cabildos en presencia dc su ilustrisima, sin acabarse de conveuir 
los capitulares trataron do elegir dipulados que en nombre de toda la 
asauiblea torminaran pacificauiente aquel nogocio. Fueron <^^tos los 
Sres. D. Juau Godiues, D. Gaspar Moreno y D. Alonso llcnera, Ca- 
iro los cuales y los padres rectores de los colegios del Espihtu Santo 



— 194 — 

J S. Ildefonso, 8c cclebro un concierto du traiisaccion en fucrza de la 
cual desistia cada una de las paries de sus rcspectivas pretensiones, 6. 
1. ® de abril de 1632. El segundo luti la dotacion del colegio de 
colcgio de ^uadiana que hasta entuuces se habia niantenido sobre inuy pocos ibn- 
Guadiana. ^Jos 4 inciertas limosoas. El fundador lii^ el Lie. D. Francisco Ro- 
jas de Ayora, primer provisor y vicario general del obispado de la Nue- 
va-Vizcaya. Sorial6 para este efecto la hacienda de S. Isidro de la 
Punta, con buenas tierras de labor y crias de ganado, ii que anadi6 en 
dinero efectivo quince mil pesos, con otras limosnas, fucra de lo quo 
despues dej6 en su testamento. Con este socorro se trat6 de poner 
luego clases de gramdtica y latinidad, como ardientcmente lo habia do- 
seado su primer obispo el Ilimo. Sr. D. Fr. Gonzalo de Hermosillo. 
Mucrte del P. En la Casa Profesa muri6 d los 28 de abril el padre Crist6bai An- 
gel y Juan o^U despues de *haber ocupado muchos afios los puestos mas lustrosos 
Laurcncio. ^jg ]j| provincia. Llamado del Senor 4 la Compania por un mode parti- 
cular; mientras mas prevenido le parecia estar contra los cnganos de los 
jesuitas, se esmer6 en conservar todo el tiempo de su vida religiosa la 
pureza de la conciencia como ^1 esplic6 d su confesor, cuanto cabe en 
las humanas fuerzas. No fu^ menos sensible el ano siguiente la niuer- 
te del padre Juan Laureucio^ observantisimo religioso que con su pru- 
dencia y ejemplo gobern6 diversos colegios, y la provincia toda, seis 
anos. Fervoroso misionero ^ incansable operario de la Casa Profesa 
en las lenguas otomi y mexicana, que siendo rector de Tepotzotlan, 
aprendi6 para bien do muchas almas de aquel y otros parlidos. A su ce. 
lo y prudencia debieron aun la temporal segiuidad el puerto de Vera- 
cruz y muchos otros lugares vecinos amenazados de una invasion de 
negros foragidos de que hemes hablado en otra parte. Retirado los 
tiltimos alios de su vida d la ocupacion de maestro de espiritu de nues- 
tra juventud, emprendi6 interpretar los salmos de David de un modo 
que sirvieran mas a fumentar la piedad 6 interior afccto, que d divertir 
el entendimiento 6 lucir la erudicion. En este ejercicio que lo era do 
una contemplacion no interrumpida llegando al salmo 72 en aquel ver- 
so: Deu8 nosier Deus salvos facien^ti^ et Domini Domini exiius mortis, 
ncometido de una maligna fiebre pas6 de esta vida a los 72 anos de su 
Mnertcdel P. edad el 26 de mayo, A ?1 de abril le sigui6 el padre Pedro Gutior- 
Pedro Gaticr, ^^^ coadjutor espiritual formado de un retiro y abstraccion admirablo 
do todo lo criado para unirse mas estrechamente al Senor por medio de 
vtw oootinua mtditacion* £Qse&6 por treinta anos gramdtica en ol 



^195 — 

colegio maximo, llegando & ver logrado el fnito de sii piadosa educn- 
cioD en hoinbres iniiy ilustres. Tuvo aicmprc por una de bus mayo- 
rcs gloria::} haber tenido en cl numero desuj^discipulos al iiisigne m^r. 
tir del Japon S. Felipe de Jesus, que lleg6 d venerar en los altares. 
£1 Illmo Sr. D. Lconel de Cervantes, obispo do Santa Marta, de Cu- 
ba, de Guadalajara y de Oajacu, se arrodillo en cierta ocasion delante 
del padre d besarle lamano y sfgradecerle las santas rodximas que ha* 
pia procurado inspirarle en su ninez. £1 padre Luis Bonifaz esp]ic6 las 
singulares virtudes de este siervo de Dios y pureza de su vida con 
aquel breve y grande elogio: Homo sine querela^ verus Dei culior absti' 
uei^% se abomni apere malo, el permanel in innoceiicia 9tia» Muri6 el dia 
21 do abril de 1633. 

Por este tiempo habia ya tornado en si el gobierno de la provincia 
el padre Floriano de Ayorve, que desde luego comenz6 d dar nuevo 
calor d la fiindacion de Tehuacan, no sabemos por qud motivos detoni- 
da hasta eut6nces. A representacion de dicho padre provincial los 
fundadores D. Juan del Castillo y Dona Mariana de Tuesta otorgaron 
nuevas escrituras, no habiendo tenido efecto las primeras en el senala- 
do plazo de seis anos, aunque sin culpa alguna de parte de la Compania. 
A lassegundas se ledi6 tambien el tdrinino de otros seis anos, que vcnian 
d cumplirso el de 30. Sin embargo de lo mucho que deseaba el padre A- 
yerve ver cumplida en su tiempo aquella fundacion, no tuvo efecto por 
ent6nces, y dilatada para tiempos mas calamitosos lleg6 d no veriiicarsc 
janids, £1 colegio de Yaliadolid tuvo este aiio considerable alivio en la 
piadosa liberalidad del Lie. D. Diego Gomez, que por clausula dc su 
testamento otorgado en 21 dias del mcs de marzo, lo dej6 por herede. 
ro de una hacienda de minas en el real de Santa Fd de Guanajuato. 

A la siguiente mision de la sierra de Topia se agreg6 por el mismo Rcduccion do 
tiempo nueva materia de merecimientos y trabajos con la reduccion de 
los hinas, que de algun tiempo dntes habian hecho fuga de sus pueblos. 
Son los hinas muy semejantes en ritos y costumbres a los xiximes 6 
toyas, de que hemes hablado en otra parte, aunque de diversa lengua y 
de gdnios mas d6ciles. Habitan la mayor parte en profundisimas que- 
bradas del ceutro de la sierra, y muchos d las margenes del rio de Hu- 
mace, que en su embocadura llaman de Piaxtla, muy cerca de su nn- 
cimiento, conio d cinco leguas de Yamoriba. La aspcrcza de los cn« 
mines habia cerrado la puerta d las armas espauolas y d los ministros 
del Evangelio, hasta que d peticion del Illmo. Sr. D. Fr. Gonzalo de 



— li)o — 

Fiormosillo hulx> dc ohcargnrso de bu conversion la Compania. El 
padro Luis Bonifoz, visitador entdnces dc aqiiellas misioneSf 8enal6 pa- 
ra cista anies^da ospedicion al padro Diego de Cneto, antiguo misio- 
neroy y muj & prop6sita pcra tan gran designio. .El Lie. Francisco do 
la Osa, beneflciado do Cogotd, que Ic encontro en su viage y aun al- 
gunos otros rnisioncros, procuraron apartario con muy iuertes razones 
de aqnel camino arduisimo, y como anadian infnicUioso. Nada prc- 
valeci6 en cl bucn religioso al amor de la obcdiencia. La vista y ia 
relacion de los trabajos y los riesgos, animaba mas su fervor. Con cs- 
to dnimo llego al pueblo de S. Sebastian de Huaimino, y dcsdo alii 
inand6 A rcquerir & los hinae. No pudo consegiiir que bajaran de la 
sierra sino scis, a quicnes propuso con los modes mas dulces cl ir.ten- 
to y fin de hu venida. La cabilosa nacion de los hinas, temiendo al- 
guns traicion de parte de los espaiiolos, rcs:pondicron ^ esta embajada 
que etlos no podian Ilegar A Huaimino, ni ponerse & discrecion de sus 
enemigos, que si el padro venia solo y busoaba su bien, tierras teuian 
en que sin peligro podia hablarles, que lo csperaban en Ixtitl&n (des- 
pues S. Javier) cuatro leguas mas &cia el nacimiento del rio. Una ref^- 
l^uosta tan desabrida y tun equivoca no acobardo al misionero de Jesti- 
cristo: con aquclla intrepidez que inspira el celo santo parti6 para Ix- 
titl4n. Al Ilegar tuvo cl desconsuelo de verse engaiiado de aquellos 
l)6rbaros. No hallo en el pueblo sino muy pocos vecinos: los dem&s, 
retirados en lo interior de la sierra, no parece que esperaban sino que 
cl misionero se empcnaso mas en su alcance. El padre, rasgando un 
Ijonzo 6 tafetan en que llevaba envuelta una pequena imiigen de la 
Vl^g^D Santisima, lo dividi6 en tres partes, en la una envolvi6 la mis- 
ma imdgen,. en la otra su rosario, y en la otra una bolsilla con varias 
roliquias, y las di<j a tres diferentcs niensajeros que las llevaran d las 
pfii^cipales rancberias como un pasaporto y prenda usada entre ellos 
de BOguridad. La rospuesta nada fu^ diferente de la primera. Dije- 
ron que en Qucibo^, dicz leguas mas adelantc, esperaban al padre. 

Cualquicra otro 6nimo que el de un varon apost6lico, hubiera descs- 
porado del buen exito. El padre Cucto, llevado de un nuevo fervor^ 
se pu80 lucgo en marcha 6 hizo nocho en el carnpo. A deshora comen- 
zaron k bajar deshilados, sin niiios ni mugeres mas de trescientos in- 
dios armados de arco y flecha. £1 buen padre, solo entre tantas fie- 
raa, puosta en Dios su confianza, los recibi6 con un rostro sereno, d&n- 
doles los gracias y preguntando si era aquel todo el cuerpo de la na- 



hf. 4 •..•_.■.&.- ■ •- - — 



— 1«7 — 

4*ion. Sabiendo quo no, y que conforme d au palabra io esperalNin on 
ol liignr citadOf partio lleno de consuelo pam Qtioibos (hoy Santiiigo). 
En el camino^ la riboni del rio hallo olavadnft en ]a arena trcs latiBfti^ 
y en eilas atadas sua prendas, quo hincodo de rodillas, bes6 con temum 
y con lagriraaa- £n Uegando al pueblo Itall^conbastante dolor muy po- 
009 de tos hinas; poro dosenganadoa luego que vieron que el padre voniai 
solo, fueron bajando con sue familiaa. £1 padre les propuso su emba>* 
jada de parte de Dioa y del Sr. obiapo que Io enviaba. Concurriendo 
el Seuor & sua fervoroaas exhortaciones traiaron de formar alli un pues^ 
blo« al que se di6 el nombre del Bspiritu Santo, per la prontitud cuo 
que habia su graoia obrado en aqueilos corasones* . Entregaron gozo- 
SOS para el bautismo mas de ciento cincuenta p4rvulo9. Levantiron- 
se crucesy y se fabric6 una igleaia pajiza, celebrando misa el padre, y 
deteniendoae algunoa dias en esplicarles la santa f(§ y obligacionea de 
onstianoa. Hecho eato di6 la vuelta & Otatitlto, su partido, prome* 
ti^ndoles volver luego & verlos, en habiendo dado cuenta de su oomi- 
sion al ilustrisimo y al padre Luis de Bonifaz. Entre tanto muri6 el 
Sr. obispo de Guadiana, y el padre Bonifaz ocup6 la obediencia en el 
gobiemo de loa oolegios. Los hinas se hallaron en la mayor desola« 
cioD. En poeas naciones totes de sit bautisrno se vi6 mas constanle 
fervor. Escribieron al superior de ia mision de S« Andresf pero estei, 
que habia sido de dictimen contrario & aquella entrada, no tuvo por 
conveniente resolver k su favor. Por otra parte, el padre provincial 
Oer6ninio Diez« que ent6nces era, tenia seiialado al padre Diego de 
Cueto por su rare talento de pulpito para la Casa Profesa. Esta reso- 
luoion hubiera ^in duda arruinado enteramente la robion de loa hints. 
Estos se pusieron dentro de pocos dias en Durango, donde ont^nces 
se hallaba el padre Dtez, que jio pudo resistir & las siaeeras instaaciaB 
COR que pedian que entrase el padre Cueto k sua tterras. Yuelto el 
misionero, aunque loa principales y caciques de la nacion permaneoian 
on sns buenoe deseos, losdem&s se habian enfriado notablemente, y no 
pensaban en dejar sus aniados picachos^ El padre desde el real de 8. 
Sebastian hocia frecuentes escursiones d diversas partes de la sierra 
con suceso nniy desigual k su fervor y sus fatigaa* Ni 'le fultaron peli- 
groB de la vida de parte de un indio ap6statB del Tunal, k quiensua da- 
Jitos tenian desterrado k aquellas brefias. £1 capitan del presidio, aviaado 
de los indios de Tepuxtla que el p^rfido procuraba atraer otros 40U par- 
;tid<i, Io puflo en prision, y entrando por 6rden del gobernador k la si^iv 

TOMO lU 26 



— 198 — 

ra, hizo bajar k muchos y los- rediijo a poblaciones lijns, repartiendoles 
(*ien fanngas de inaiz para siis si«*nihr:jR, y nlgunas vacas y cnballos. 
Occido cl ni'imoro fu<'? nocesario cnvi.ir a I padre Ciicto un nuevo com- 
panero que ^ud ol padre Pedro Jimenez. El asicnto do los pueblos 
daro muy poco: una grande hambfc que sobrevino los oblig6 d dcsalo- 
jarlos y volversc a los montes en busca de yerbas y raices para el ne- 
cesario sustcnto. No parece que podian volver a las qucbradas y (k 
los bosqties siu rcvestirse de su antigua fcrocidad y de toda la aspere- 
za do aquel clima. Pocos votvieron d sus pueblos, losdcmds: para re- 
dimirse de aquolla esclavitud, determinaron desbacerse de los padres. 
Ninguna asistoncia a la iglesia, ningun cuidado de traer sus bijos al 
bautismo, ni de iustruirse ellos. Por otra parte, se les notaba andar 
siempre armados y recatarse de los niisioneros. Estas sospechas, y 
aun los avisos de algunos fieles, bicieron al padre Cueto enviar 4 su 
companero d Guadiana d inforniar al gobemador D. Gonzalo Gomez 
de Cervantes para que biciora entrsir al capitan Bartolom^ Suarez de 
YillaltA, boinbre muy icmido en aquellas rogioncs jKira lareduccion de 
los rebeldes. 

Por la ausencia del gobernador no pudotener tan pronto efecto csta 
espedicion; sin embargo, la dulzura del padre Cueto y su valor, rerae- 
4i6 una gr&n parte del dano. Redujo d mucbos y form6 do ellos un 
nqcvo pueblo, que ya era elsestocon el nombre de Santiago en el mis- 
nio Bitio de Queibos, por otro nombre de Quiiitldn. La entrada del ca- 
pitan Bartolom^ Suarez no vino d efoctuarso hasta el tietnpo do que 
vamos bablando, Habiendo Hegado d Yamoriba en compania del pa- 
dre Diego Jimenez d los 18 de noviembre, en vez de encontrarse con 
los gefes de los binas t|uc habia citado para aquel sitio, se ball6 con car- 
ta del padre Juan Mallen, en que le avisaba la mala disposicion de sus 
'dntmos, y como se armaban para delbnderle la entrada. Confirmaba 
esta sospccba vor que d los 20 de nnvicmbre aun no parcciaalgunode 
i^llos. Serono cste temor una carla del padre Cueto, en que asegura- 

• baal capitan quo los binas serian con el al dia siguiente. Recibi^ronlos 
cn el campo los indios cliados en numero de ceroa de dos mil que se 
habian juntadode divcrsos puebloo en cl contro de una media luoa que 
formaban vistosamente aritiados. La entrada cerraban treinta 6 pocos 

• tnas -Boldados espanoles, que baciondo fuego pusieron en respeto y aun 
€n constern>icion d los nuevos huospedes. Despues de haberlos reque- 
rido con graves palabras del abondono de sus pueblos 6 infidelidad pa-^ 



iMta 



^U -<ltf.r.i«^ .k. — ■ ■ ■•••'* 'vtA^M' 



— 199 — 

ra con sus niinistrod, Ics hizo jurar de uucvo fidclidad al rey nuestro se* 
uor, y on forma jiiridica se otorgo instrumento delafundaciony aaiea- 
to de los pueblos, entreg^ndosc niiituainenle sus caciques al capitan 
flechas, y el a ellos balas. Lucgo marcharon todos en procesion a la 
icrlesia dondo sc canto la salve i, nuestra Seiiora. £1 padre les hizo 
una breve y fervorosa cxhortacion, y cl capitan no menoa senalado en 
la prudencia y el valor que en la piedad para enseuar ^ los indios la ve« 
neracion que se debe & los niinistros del Altisimo, hincadas las rodilla^ 
le be86 los pics. Reparti6 luego a los hinas muchos coHtales de iiiaiz 
y algunas cargas de carae, con 'que sacudieron de si enteramente el 
susto con que habiau estado hasta entdnces. Concluida esta cereino- 
uia con un festivo baile de los hinas se paa6 & sus tierras, y rendidas 
cl piadoso capitan las annas u los pi^s de una im&gen dc ia ^Virgen 
Suutisima, Ics liizo un largo razonamiento exhortandolos ^ la paz, al 
aprccio de sus almas y veneracion de sus ministros. En prueba dela 
que cl les tenia, no sin grando resistcncia y confusion del padre Cue- 
to, que ya estaba presente, se arroj^ ^ sus pi^ii, y dejando ensenados 
a los b&rbaros con ejemplos de tan rara humildad, dcspues de haber 
hocho traer un idolo formado en una niacana (de que tenian noticja; 
pero no habian podido los padres habcr k las manos) y taj&dolo en pie- 
zas d los pies de la misma im&gen, di6 la vuelta d S. Andres. 

Por aquellos mismos paises como nueve leguas mas adelante del lu* I>e los htunis. 
gar de Queibos 6 dc Santiago, habitaban otras nacioncs, d quienes la 
configuracion de los picachos altisimos, que defendtan la cntrada de su 
pai«9 habia hecho dar el nombre do los Humis. Habia muchos aikM 
qaek costa.de inmensos pcligros habia visitado estas ranchcriaii el a- 
postblico padre Hernando de Santarcn, y bautizado algunos p4rvulo8« 
No pudo el fervoroso padre darles doctrina de asiento, por ser mas ne- 
ccaaria y provechosa su presencia en otJ^os pueblos de la sierra. Ellos 
aficionados con el trato de los padres ministros de Papazquiaro, cada 
dia crecian en deseos del bautismo, de cuya sinceridad dieron ana pnio. 
ba nada vulgar en ticmpo de la rebelion do los tcpehuanes que jamaa 
pudicron traerlos 4 su partido ni apartarlos de aquellos santos prop6si. 
tos. Lo que al priucipio mas hubian resistido, que era salir dc sus 
quebradas, voluntariamento hicicron dcspues por si mismos saliendo 4 
|»oblar on llumaze y Huarizamc, alcgando csto por merito ul padre 
Nicolas do Estrada, rector do Guadiana, y al padre (veruuiuio Diez 
provincial, paru que cntrascn a su ticrra los padres. Esto aconteoiu 



— 200 — 

por lo8 amis cic 1680, coiiio on su lugiir ckjumos escrito, y dcsde cntdDceff 
el padre Estrada en medio dc las ocupacioncs dc su cargo de rector, ha- 
oiii lugur para algunas escurnones al pais de aquelloa fe1*voro0os cate- 
oCiinenos^ hasta que por 6rden del padre provincial Florislno de Ayerve 
P&06 & doctrinarlos a la isitad de esteano el padre Pedro Qrstinat mi- 
nifltro de oquel partido de santa Maria de Otais, que ocup6 el padre 
Mucrtc del ^^^80 XimoDoz, Cuaiido comenzaba el padre Gravina 6 tratar del 
padre Pedro bautisxno de los adultos, c&rgfvdo de anos y do gloriosisiraos .trabc^oe en 
nn nuevo olima» y camioos impracticables, le sobrevino la ultima en* 
fermedad de que muri6 4 la ontrada del ano de 16d4 al 17 -de enero. 
£1 celo grande de la salvaciorn de las almas, que coiisiwii6 siempre cl 
corazon do esto grando hombre, en cerca de treinta a&is que ee con- 
ftHigr6 cntcrameDte d su ^ultivo, so roligiosa observancia, su alUsiiBa 
oontcmplucion de que quodaron senales nada cquivocaa, y otras de sue 
admirablcs virtudes, dar4nen otra pcurte mucha materia con que odtficiir 
a nucstros lectores. Hoora su memoria nuestro menologio el dia 15 
de enero dol afio de 1635, conforme en esto k una carta raanuscrita 
del padre Ibarra, que copid tambien en su bistoria el padre Andres Pc 
rez. Esta carta osta sin fecha, y parece haberse esorito deapues de 
algUQOs auos. £1 dia que le hemes sefialado, es el que pone en su 
elegante y curioBa felacion, el padre Diego Ximetiez, quo tanto en Otais 
comoeB Humaze, lo sucoedid en el mtmsteriOf y cuya obra hubtertutios, 
4 no flsr tfn larga, inaertado aqui k la leira gustosamenfte. 

£ste nnisionero no meooa en lo material de los lugarea^ que en las 

pBSfTechoaas fatigas y fenror de espirita, seguia Las kueUas del padre 

iSravina. Dejando el partido.de Otais al cuidado del padre Francisco 

Serrano, se encarg6 de la mision de los humis! con lo mucho que en 

poco tiempo habia trabigado an antdcesor,ball6 mny dispuedta la mice 

para introduciria por medio del bautismo eo los graneioa del gran padre 

de familias, y bautito enpocos dias raasde tresciontosadultos* Causabau 

bastante snqaietud al mbioneroalgunos do los mas obstioadoa ap68ta-> 

tea de los tepehuauos, y nun imiohos foragidoe de los malhechoi^ do 

los reales de minas y pueblos do espailoles, qUe asegurabon en la aspe- 

resa de aqoella sierra lorimponidad de sua delitos, y hactan con su de- 

pravado ojempio no poco estniga on otras ranoherias de gtotilcs, cer- 

canas & los pueblou do iiuiiiaisc y Guarizame, i quicnos se dieron lee 

Bonbres de 8. Podro y S. Bartolome. A costa dc niuoho trabajo pudo 

conseguir para librurkiM dc aquel eofiiagio, que so rodvgetKjn d un nuovd 



_iim !»• ' ^ M !■' . . .'^ .J.-.-* __ 



t'ruio df Si- 

pueblo diez leguus do Guarizanjo, d que di6 ol nombrc do S. Pablo, uaioa y imici. 

Auoque habi«n faltado ya Ia« nucvas conquistas en vl partido do Li H^^^nao Vi- 
viila de Sinaloa, fiin embargo, no tral)ajaban poco los misioncros en for- Uafafic. 
raar aquellos pueblos d la polStica crisliana, ensenarlcs lo3 oficios me- 
cdDi<ios, fabricar iglesias mas dccootes, y desarraigar la cizaiia que la I 
vez prendia por medio de algunos gentiles do pueblos distantcs que per 
alH pasaban^ y 4 los que luego se procuraba tracr ui rcdil do la iglcsia* 
Los neofitos se hacian macstros de estos nuevos catecumenos, y los 
persuadian y doctrinaban con tanta mayor facilidad, cuanta afindc a 
las palabrascl cjomplo. $o vi6 un niiio de los que cantaban diario- 
monte la dootrina en la iglesia haccrse ap^stol, y cateqinsta de otro do 
su edad, persuadirlo al bautismo, ^ instruirlo perfectamento bien en la 
creenoia y obligaciones do cristiano. A cste liempo, aunque no so sn- 
ha el mes y el dia, falu> d la sinaloa el padre Hernando de Yillafaue, 
grande cjemplar y patron de eslas misionos, on que ocup6 mas de 
treinta anos. Habi^ndolo enriado la provincia de procurador a Roma 
en la oongregacion celebrada el auo de 1619, tanto en la capital del 
mundo con su Santidad y con el general de la Compafiia, como en Ma- 
drid con cl Scnor D. Felipe III, hizo siempro la causa de los indios con 
mayor aplicacion. Yuelto de su viagc sin podcrlo dctener^ la espccta- 
-cion que sentt:i de su grande prudencia para los emplcos de mas lustre, 
pidi6 encarecidamentc a los superiores lo volvicsoa d Sinaloa, donde 
edificando siempre con su vida observante, y aprovechando d los indios 
<:on sus continuas fatigas, acab6 su carrera en bucna vejez« con la ac- 
tividad y fervor de un nuevo misioncro. 

No fu6 menos sensible en la Casa Profesa la muerte del padre Alon- Mucrto del 

ao GromeK de Cervantes, ilustrc por su orl^en, de una de las mas nobles 1^^^ Alonso 

CTomez dc 

y antiguas fanulias de Mexico, y tnucho mas por sus leligiosas virtu- Cervantes. 
tudes. Su propio abatimiento y bumillacion parece. haber^sido la ocu- 
pacion y continuo estudio de su vida. Esta lo hizo en medio do gravi- 
simas enfermcdades que padijci() muchos anos, huir siotnpre dc aquellos 
colegios en que podia t-eneraiguna estimacion. Llamado do las mi- 
sioncs para el colegio de Oaxaca d peticion del Illnio. Sr. D. Juan Go- 
inea dc Cervantes su tio, a pesar do su rendida obcdiencia se opuso con 
•tal vigor y cncrgia de razonce, quccl Illmo.,y los superiores no mchoci 
editicudos que satisfcchos, hubicron de conservarlo ontro sus amados in- 
di(»s. Lo mismo hizo desjuics do ulgunos anos dcslinado al colf><^io dc 
ijrtiudalujara Ai>eticion dc su lihnoi hermano D» Lionel dc C<'r\;inteij. 



^203— 

Su vida flic un cokitintio cjercicio de pacicncia en los ultinios anot en 

quo lo cjercito el Scfior con agudisinios dolorcs ocasiunados do liabcrlo 

dospcnado una inula en una dc las mas profundas y fragosas barrancas 

dc la sierra de Topia. Prcdicando d las religiosas del real convcnto do 

Jesus Maria sobrc aqucllas palabras: Ecce sjxmsus venit, exile obriam 

eij rcpcntinamente enniudeci6, y habiendo qucdado algun rato como 

fucra do si con los ojos fijos en el cielo, cayo de la silla, do donde Uo- 

vado d casa, dcntro do pocas horas cspird el dia 7 do diciembre de 1684. 

Al mcs siguientc muri6 en el coleffio de Mexico, dondo actualmen- 
Mucrtc del . : ° J • . . , J T All 

l»a(lrc Lorenzo ^® ejcrcia cl cargo dc ministro el padre Lorenzo Ayala, de quien ar- 

dc Ayala. Yiha dejamos hecha mcncioii por el singular dcsengano, con que renan- 
ciando la dignidad dc maestro c«cuela de la Santa Iglesia Catcdral de 
Guatemala, y muchasotras esperanzas con que lo lisongeaba su cdad, 
su caudal, su literatura y su nobleza, se consagr6d Dios en la humfl- 
de y trabajosa vida de la religion. Consume dentro de pocos afios so 
sacrificio el dia 14 de enero dc 1635. Esto roi^mo ano se acab6 en el 
colegiodo Sinaloa un hermoso templodetres naves, con grande rego- 
cijo, y no poca cdificacion de aquella nucva cristiandad. D. Tomas 
Perez, rico labrador de aquella provincia, contrihuy6 con grucsas li- 
inosnas. En los demas pueblos so animaban los misioneros d pcsar 
dc su pobrcza, d cdificar deccntcs iglesias, y mucbo mas d formar en las 
almas dignos templos del Espiritn Santo, instniy6ndolos cada dia mas 
& fondo en la religion, y on toda cristiana virtud. No se adelanta- 
ron menos las f^bricas en la Casa Profesa, d cuidado del padre prep6. 
alto Luis Bonifaz, y en el colegio mdximo por cl padre Andres Perez 
de Rivas,'y en el colegio de Oaxaca querespird algun tanto de los grandes 
trabajos que d causa dc la pobreza suma, so habian padecido los anos an- 
tecedentcs, con la piadosa libcraltdad de D. Juan Franco de Utuite, que 
di6 catorcc mil pesos para la compra de una hacienda, y ofrecia hasta 
veinte mil para el edificio de la iglesia, aunquc esto no llcg6 d tenor efec* 
cto como veremos adclante. 

Aunquc ya por estos aflos habia dejado la Compafifa la administra- 
xoca ^^^^ ^®^ pueblo de Xalatlaco, no dejaban de hacer nucstros opcrarios 

copioso fruto en los indios con frecucntes misioncs. Este cjercicio 
fu6 mucho mas provechoso y ncccsario cl aiio de 1636 por la epidemia 
que cuasi generalmente corrio entro los indios dc una maligna calen- 
tura,quc ellos llaman cocolixtli. En lo interior do la ciudad so prac- 
ticaban los demos ministerios con fervor y aceptacion. Se tuvo cntrc 



-<^r^ 



^^-^jl^l^^—Miy^iM^M^aiaMa^ifc*— »— ^^-J^i^iW*'!* > I ■■.■^>"— »^*r» <*«^~ — • ■ V - • ^ i^^f ^ mtm •mm-^ J J « ^. 



— 203 — 

otrad grandcs utiiidadcs ol Bulido consuelo dc componcr un ruidoso plci* 
to outre el lllmo. Sr. D. Fr. Juan de Bohorquoz. Ilabia puosto su so- 
fioria cDtrcdicho a aquellos religiosisimos padres, :|: y prohibido bajo gra- 
V isimas cciisuras que ningun ciudadano cntrara en su iglesia, y asi so 
habia observado por mas de un afio con grande consternacton de los 
animos, en que aquclla obscrvantisiina religion se ha grangcado cuasi 
dcsde su fundacion, singularisimo aprecio. £1 Sr. obispo inflexible & 
las mhs fuei-tes reprcsentaciones, se -dejd rcndir de un padre de los 
nuestros, aiz6 el entredicho, sc compuso toda aquella diferencia & sa- 
tisfaccion de cntrambas partes, y volvi6 d toda la ciudad la alegria con 
el edificativotrato y comunicacion de aquella religiosa comunidad. 

En Tepotzotlan, Pdztcuaro, y los demas colegios on que los pueblos do Pcstc en va- 
indios son la principal ocupacion, di6 el contagio abundante pftbulo al "^® ^*^" j^i 
celoy caridad de los padres que sin interrupcion se entregaban al cor- padre Juan de 
poral y espiritual alivio de los enfermos. Esta constante aplicacion en *^""^°* 
Tepotzotlan, donde por razon do p&rrocos era mas continua la fatiga, 
co8t6 la vida d los padres Juan Manuel y Pedro Marcos, que acaba* 
ron victimas do su caridad en agradable holacausto, segun podemoses- 
pcrar de sua religiosas virtudes. £n eatas circunstancias en quo tan- 
tos indios morian de desamparados aun dentro de las ciudades y en cl 
mismo centro de Mexico, hizo una gran falta el sabio y observantisimo 
padre Juan de Ledesma, que por rouchos aiios en medio de los aplau- 
Bos do todo el reino y ocupaciones de la cdtedra, en que es tenido go- 
neralfoente por el segundo de la provincia despucs del padre Pedro de 
Hortigoza, hizo siempre un gran lugar al ministerio de indios en el 
seminario de S. Grcgorio, cuyo templo reedific6 cuasi enteramente, y 
ctiidaba por si mismo como el mas humilde coadjutor. Su religiosa 
vida escribi^) cl padre Juan Eusebio Nieremberg en sus claros varonea 
y de el hacen honrosa mcncion rouchos de nuestros autores. Murid el 
dia 12 dc octubre. 

A la tnuerte dc cste grande hombre siguicron otras muchas que pu- _ 
sieron en gran costcrnacion d la provincia. En Sinaloa faltaron doa varios boj^c. 
insigncs hcrmanos, padre Juan y Gaspar Yarela, tan scmejantes en ^^' 
la sangrc como en la regular observancia y espiritu apostdlico. £1 
primcro fu6 misionero de los mayos, luego rector de Sinaloa, de 
dondo volvi6 d succcd:>r d los vcnerablcs padres Julio Pascual y Ma« 
nucl Martinez en cl partido dc chinipas. Lo imit6 on esto su horma- 

I Pnrccc que focron los dcmiaiccn. 



— 204 — 

niano quo s.icado dc ia mision pura el roctorado de Zacatecas, instil 
tHiito, que hubo dc rcsiituirlo la obedicncia a su trabajoso partido do 
Mocoritu, donde acabu gloriosainente ocupado. Muri6 tambion el pa- 
dre Martin de Ay.pilruela, hombro de rara oHpedicion y actividad parn 
emprender asuntos de la gloria de Dios entro las oacioi>9S b&rbaras* 
Fue primer miiiioncro de los batncas> do la nobilisima familia do S* 
Francisco Javier, y grande imitador de bus trabnjos on la conversion 
de los gentiles, y no ineuos en Jsi pureza virginal, que segun el testi- 
monio de sus confesurcs conserv6 liasta la muerto. Muy semejantea 
a \os antecedentes, tue el cuarto misionero difVinto padre Bias de Fare* 
dcs, que despucs de haber cultivado algunos alios Ips pueblos de Oeo^ 
roiri, y otros ccrcanosd la villa de Sinaloa, parti6 con nuevos -brioe d 
los tepahpes y comicaris, y sucesivainente d. otras nucvas naciones^ 
donde son siemprc mayores los trabajos. Bsto eftSinaloa. No fu^ 
me nor el estrago de la muerte en otros colcgios* **£n ei ool^gio in4xi« 
mo d 28 dc fcbrcro de 1637 muri6 el padre Diego de Sancti EalieYBiK 
insigno mi^cstro y sucesor en la citedra del pad ce Pedro de Hortigoza. 
Fue en la filosofia discipuio del venerable'padre Goa^lo de Tapia. El 
Exmo. Sr. marques de Guadalo&zav lo tomd por su director^ luego quo 
vino & Nueva Espana, y habieado do partir de aqui para los rcinos del 
Peru con licencia que habia.pretQndido donueatro padr» generalf lo 
llev^.ooDsigo dLimay luego 4 SeFilla. Ep todas partes fii6recono« 
eidp poruno de lop gvandes te^logos que temn la Oompaiiia en oqiiel 
tiempo. A pesap- delos orios ydel •natural aimor 4 aqueUa proviaci^en 
que habia vestido la sotana, volvid A Mexico donde kMheefioresvittyes 
D/ RodrigoPaciieooraarqutede.Cerralvo. y D. Lop& Dies de. Amen* 
daria roarqu6s de Cadereitay lo luvieron por con£eeor ygoia ei^ los.iar* 
poctantes negooios de su gobierno. Aun fu6 mayor^ que pon.todo^ eeta^ 
por una constante observancia de las mas monudas regies, por una poo* 
funda humildad y recoginiicnto, y por una suma pobieza de que el 
lUnio. Sr. obbpo do G6rdova y otras personaa graves de Elspana, que- 
da]X)nJ)nstantemcntjo edificadoa. 

' Pbff junio del mismo aiio muri6 en el misnu) colegio de. Mexico el 
hermaDQ.Pfidro Nieto, que llamedo do Dios a la Gompania len la edad 
(ie 7S auoa despues do hpber militado en. la Florida. bajo el comando 
del fidel^intftdo D. Pedro Mendez de Aviles, y rchusado algunos dc los 
consuUqr^ a^rnitirlo |>o|: su avanzada edad, fu6 admiiido per el padre 
provincial Antonio de Mendpza, sin duda con particular inspicacioiv 



^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^j^^m^^mm^^mtimmm ■ im^mi « ^•- — --~- — — — . __^ ^.-. • ^^(•'■■r': .'.-iifc '^h 1^ "» **■*•■ 



— 205 — 

del ctelo« En elia ciespuefl del novieMo fu6 enviado 4 las hacieadM 
de Santfr Lucia que eirvi6 veinte aikie, con Itfactividad y diligeaci&idA 
un j6ven» y con el fervor y edificacion de un novicio* Al fin do esloa 
afios en que contabo ya lo& 102 de mi edad, a6 te 6ncomend6 la porteria 
del oolegio real de S. lldefonso, y eenal&ndole para etfte efecto un*- 
poaentillo batftantemente estrecho bajo de U esCalera^ entf6 nuiy con^ 
tcnto on doficio diciendo: En eete apoeMitico he de estar loa anoi 
de S. Alejo, y fu6 asi, que vivid en aquella ocupaoion treimta aikM, en« 
tregado stempred la oracion y Metros piadosos- ejercicioBt baela' el dia 

3 de junio de 1627 en que m«ii6, 6 los 132 de su edadi Poco &ntea tl 
dia 27 de marzo habia muerto en Una hacienda- junto al piUlUo de Ma^ 
linalco, el padre Pedro de Egiirrola. Fu6 algttnoe afios misionett) en 
la aiemt de Topia, Uamado deepueepara el gobiorho'dealgunos-colegioej 
on que manifest6 etngular' pnldeaeia aacada del fondb de su cominua 
y fervorosa oracion^ singularmente^n lafundaoiooy gobiernodelxxrieA 
gio de Quer^tarode que fu6 primer rector. Al ci^deeetd titeopo* y 
ya aquejado de algunaa enfermedadee^ obededd ain lamtecr niuebirti 
de repugnancio k la 6rden de loe liupetioreB que lo'deatidaroii k las-mi- 
sioneb de Parra«. De alii vuelto & TepOisBOtlftn 4- pesar de' eue^alioa y 
8U8 achaquee, emprendi6 el trabajoso-eitudio de la lettgua ototfi p€(* 
ra a3rudar 4 doe naturalecN|ue le dMeron steoqilre un paternal^ tfmor; 
MuridUeno deconsuelo y do celeati«d alegnaii vi«ta de unaimtgcn de 
la Sontlsima Yirgentquepor utm nneterioaaciauididftd Uevaron unOft 
indios al apoeento del enfermo^ y ioe padresagdstiiioe'de Malidalco' lo 
ecpnliaron con gran aolenmidad en su ii^ena.. 

Habia ya segun parece desdc principios de eit« ano'tbntado' iati Daodicima 
cargo el gobtenio de la provincia el (ladre Luis: Boniiius, habieiido dkdo pro^ncial, 

4 toda ella un ilustre c)emp]ar de inoderaoion/y de cuairlejcis deben 
eelar de toda an^icion mundana^lde h^eedo In- Gompafiia^ Pu6^ ^ 
case que confortne al postulado de- la antecedefite Ooiigre{(abknr 7<^. 
M. R. P« G. Mnoio Witellesobi, luego que se -cuoiptierdD ioe^ treii 
alios delprovincialato del padre Florian do Ayvnre aenalodd ^Roum 
4 principios ddi afio de 632^ manddpatentedeprbviiioial^al padre Luifc 
Bonifiiz. £1 humilde. padce sin dar 4- pcrsom-^dguna noti^is de^'sn 
patente, dcj6 correr toda el afie. de- 3& y 3d, y>hybieta:dk j 4do piesn r 
de 37, si con otra motive no se hubiera subido-d^ RomaiAvaaigiiBhite, 
Desouhierto, hubo de rendirel cuello 4 yugo'tan pesodo ODil notabk 
cdificacion de toda la provincio. Cumplidoe los seiaaikMrde la tiitiant 

TOM. II. 27 



— 306 — 

congregacion provincial, juntd los padres en el cologio mdximo el ditt 
primero de noviembro, y fu6 elegido secretario el padre Andres de Yv* 
lencia, y el dia 4 por procuradores los padres Andres Perez de Rivas; 
rector del colegio de Mexico, y Pedro de Yelasco rector y maestro de 
novicios en Tepotzotl&n. En esta congregacion, entre otras cosas 
conducentes al dom^stico, hallamos baberse pretendido de N. M. R. 
P. general, que fuera del provincial nombrado, seiialase su P. M. R. 
otro que hubiese de gobemar en caso de muerte 6 absoluta inhabilidad 
del primero como despues acd se ha practicado constantemente. Tarn- 
bien que se estendiese & esta provincia el rezo y misa con rito doble & 
los Santos M^tires Cosme y Damian, en cuyo dia fu6 confirmada 
nuestra religion: se instd asi mismo sobre la pretension de que se iro- 
petrase de su Santidad priviJcgio paraalgunode los simples sacerdotes, 
de confirmar en las partes mas remotas donde no podian llegar en sun 
visitas los senores obispos. A estas peticiones se aiiadieron otras dos 
de mucho honor & la provincia. La primera que se tratara con S. B. M. 
de la de declaracion de M&rtires & los padres venerables Gonzalo de 
Tapia, y los otros diez que en Tepehuanes'y Chinipas habian muerto 
por Jesucristo 4 manos de los b^baros, como tambien & los padres Pe- 
dro Martinez, Juan Bautista de Segura y sus companeros muertns por 
la misma causa en la Florida. Debent namque^ afiadieron los padres, 
inter hums nottrtiepromneiae JUioa camputari. La segunda que S. P. 
M. R. eaviaae facultad para imprimir las obras filosdficas y teolbgicas 
del padre Juan de Ledesma, que sus disclpulos dentro y fuera de la 
Compania habian deseado con ansia y nunca conseguido de la profun- 
da humildad de su autor. 

T<^vian los padres d sus respectivos colegios acabada la congrega* 
cion, y fu6 cosa muy singular y testificada, separadamente por muchos 
sacerdotes, y algunos testigos de vista, que habiendo salido algunos pa-, 
dres de Tepotzotldn & recibir & su rector, el padre Pedro de Yelasco, y 
d&ndole el parabien de su elcccion; pidan, (les dijo), vuestras reveren- 
cias al Seilor, que nos traiga con bien de Roma. Pues ^c6mo? replica - 
xon, [no esti nombrado en primer lugar el padre Andr6s Perez? £s asi 
respondi6el padre avergonzado, es asi; pero puede que nos toque la 
suerte. £1 suceso mostr6 bien que no habia dicho el padre aquellas 
palabras sin luz particular del cielo. Dentro de poco Ileg6 pliego de 
Roma, en que venia seiialado provincial el padre Andres Perez de Ri- 
vas, con lo cual hubo de partir 4 Roma el padre Velasco en coropailia 



: ' ^rtfc r. 



— 807 — 

del padre Diego Salazar, £s may digna de memoria para comun edi* 
ficacion, la competcncia que hubo en estas circunstancias entre el pa. 
dre Luis Bonifaz y cl padro Andres Perez de Rivas. £1 uno con la 
mtsma humildad con quo habia dejado correr doe anos sin declarar su 
patcnte de provincial, luego quo lleg6 ol nuevo gobiemo, aunque dc au 
trienio no habia aun cumplido el primer ano, dej6 gustosamente el oil* 
cio. El padre Andres Perez, que veia no haber cumplido su antece- 
sor el tiempo, y que ostaba tan lejoa como el de semejantes pretensio- 
nes, pretendia que se maotuvieso en el gobiomo basta curoplir sua trea 
anos. No ddndose alguno de los dos por voncido, se hubo de ramitir el 
asunto al juicio do la consulla. Esta determind que el padre Andres 
Perez tooiase el cargo de la provincia, y que se diese 4 N. M. R. P. 
general noticia de lo sucedido, para que en otro trienio pudiese lograr 
el acertado gobierno del padre Luis de Bonifaz. En el corto interv&- ])f qq^ Jq y^^ 
lo que restaba del ano despues de la congregacion, murieron en P&tz- P^^j^ ^"^ 
cuaro el padre Ambrosio de los rios 4 18, en la Casa Profesa & 23 el Rjoi, Heman! 
Padre Hernando Mejia, y en el colegio m^ximo el padre Melchor ^ , ?^^J^£r ^ 
Marquez & 28 del mismo mes de diciembre, Todos tres sugetos de qaez. 
probada virtud, especialmente el primero, infatigablo operario por mas 
de cuarenta aiios del colegio de P&tzcuaro, y formado al grande ejem- 
plar de los padres Gonzalo de T&pia, Juan Fcrro y Ger6nimo Ra- 
mirez. 

De este mismo caracter de misioneros circularcs fue el padre Cristd- 
bal Gomez, que ejercit6 este oficio con mucha gloria de la Compania 
y provecho de las almas por n^as de treinta anos. Es verdad que 41a 
universal y constante lama de su elocuencia, lo pretendian 4 porfia las 
ciudades todas de Nuova-Espaua. La naturaleza habia juntado en 61 
todas las cualidades de un grande orador. Un genio fecundo de s6li- 
dos y juiciosos pensamientos, una fantasia muy rica do vivas im4ge- 
nes que ponia cuasi 4 los ojos de los oyentcs, una espresion pura, sen* 
cilia y hermosa, una presoncia venerable, una voz sonora, mucha exce- 
lencia en las bellas Ictras, y mas que todo una no interrumpida oracion 
y cclo ardiente de aprovechar 4 su auditorio. Esto le hacia huir los 
aplausos de las ciudades y prodicar con mas gusto 4 los indios y gen- 
te ruda conforroc al espiritu de la Ck)mpania. Su religiosa humildad y 
paciencia insensible luci6 bien en la dura persecucion que de parte de 
un gran prelado tuvo que padecer sin culpa alguna de su parte, de que 
dejamos hecha mencion en otro lugar. Mun6 4 los 10 de febrero d# 



~«08— 

1686. £n kft dem^i oele^twde la piovmcia fte-cjcfcitdban con la or- 
dinaria tranqmlidad j fervor lot miniflterioe. 
^^^^ ^^ ^^ pa«ba as) en las mieionee do tepebiianes. Algnnas rsliquiaa 
del paaado tncendto broCaban ial vez debajo de lai eenhsasv y pooiafi 
enbastante cenetermcion a aqnella eristiandad y aospastores. Ub ca. 
eique principal del pneUo del Zape Uamado D. Felipe, ae habia red- 
rado al monte senttdo del rigor y enlereaa con ^pie el miaiottero le le- 
prendia sua deadrdenea, En eate retire ae le jtint^ nn be nwan o warf^ 
Haniado D. Pedro, bombre inquieto y popular, aauy incUaado 4 la aii- 
peraCicion de am mayorea, y enire loa auyoa corria por fiunoao becbiee- 
ro. Este, con varios engaiioe y aedtctoaaa arengaa enfroeaba catia 
dia maa el partido de loa mal eontentoa. Por diligoneia del padre 
Gaapar de Contreraa, anperior de aqnellaa niaienea, veaelTio el eapt- 
. tan D. Juan de Baraaa envtarlea una embejada de indm amigoa, di- 
ci^ndolea c6mo eataba nodctoao de aua deaignioe; peio ain embai^go, 
- pronto a perdonarloa y recibirloa en au-afliiatad ai aeguiaa au eonaeio 
y ae realitiiian voluntartamente & an poeblo. Inteiin que ^ ptadoao ea^ 
pitan por eatoa medioa aoavea pietendia apagar la aedieion, pennilifi 
Woe cpie alia ae deavanecieae baeiendo que ae deaeargaae la tcmpeatad 
iobae la cabeca del infeHz D. Pedro. Un tadio del pueblo de Saota 
Catarina, perauadido a que eate con aua becbizee babia cauaado la en* 
fermedad de una bermana anya le di6 muerte mientraa dormia. Loa 
dlemiB c6mplicea, aorprendidoa k la manana, y cre ye ndo que aquel gol- 
pe Tenia de mano de loa espafiolea, ae eaparcieron ain aaber uBoade etroa 
por diferentea rumboa. El D. Felipe, que era el pr i n ci p al eandiUo, 
feomando el camino por el' valle de S. Pablo, fu^ al Parral k uiojaiae 
ft loa piee del gobemador que eataba aJli acaao. 

Pxaminado aobre las causae de su deacontento y de au fuga, oMip6 
gravemente d su ministio que actuabnente era el padre Martin Suaras. 
Una^cahimnias de eate g^nero aunque tan aensiblea al deeoin de la 
CompaJlia, eran sin embargo mucbo maa to l er a blea que el alsamtento 
que ae temia de toda la nacion, y la raina de aqnella enatianilad. Acu. 
aaba el p^rfido al padre Martin Suarez de aer un bombre dnro 6 in« 
flexibloy poco d prop6aito para aquella ocupacion, y de baberle nanrpa- 
do aua tierraa para aembrar en eUas. El i^bemador madnramente 
intbrmado en el negocio, haU6 quecl indio ae babia buido de.an pneblo 
el dia 2 deabril, y que la corta parte de tierra no la babta aembrado el 
miaionero baatn el mea de junio. v eao en laa miamaa tierraade aiempN^ 



— 209 — 

Xo t'umlu mejor In acuaaeioa aobre el rigor Jc au tralo y aspercza d« 
■u genio. Todo cl partido d«puso que no leconocia en cl fadn Uw- 
tin Suarez, tino una roadra amorosUimn, que acudia con jtrande «ari- 
dad 4 todaa lua necesidadea, que aia intaHs algano lea preatalia njnv 
aiadoa y todoi los apens neccMiioa para la labcr de aua campaa, y 
que el cacique no podia quqaras aino ile Ja jnala^apoaieion d« h iad* 
too y de au indDeiiidad & laa suavea sMmneatacioaea dd padre. Asi 
triunfb la l%de lairreligion,y lainocancia deUperfidia. 

Mientraa que aai fluctn^an «Qlra penecuciooes 7 iemoaea loami- 
sion«rM de Mpeboanea, no panes uno qne djlataado Jaitietra ana ami 
nl Norte de Sinaloa, vtvseia A oada p*ao nuevoa campoa t la> hoaea da 
oueatroa opetanea. Beade fioeadel silo^de 636,6. puBcipioa de JS, 
faabiaaalido dalaemisianaa par BUgrandBaaciauIad 7 ({uabmntoa en 
moa de caarenta auea da apMl6lisaaiattgaasl pajdre Pedro lUendesi 
i>te graoda bombre, aai per la diilaura yjauKvidad de bub eoMtnitma, 
come por la lacgs eapensncia qua Iwiaa colwado eaa d largo into de 
aqtiellBB geotaa, eta almaa 4 pcepdato-del munla pnik BiiMiir «1 ^iriaaa 
de la Banta Igkaia Diwnm naetonaB, alfajrendo inaaa, miaahu jafc 
4mia A otraa tax la craancia y oUigRcioBM criatlanaa. Ia ^tinw aa. 
cion que <loctrui6, -fii^ la-de loa aiailntafia y eahuanpaa; oeafinaba 
oonloahaliitadaresdei valla de fioaora. Con el amable traiodat va. ^'''^fi^^ 
roB de Dioa y regularidad qM olwervafaaDAuiidadaMaieato an loa am. de Sonon. 
tia«M flua cecinos to«B«tagoa & nfirinaafia i lanligiaai 7 & loa ni- 
niatnis ipK fei inquiateii ton aakaa gr fodaataa xi&ximaa. fiatrd* 
aa«cadcr al padie AfandeE en la imaoa deioa uibolaiia H fwiaa Bar- 
tolomA Caatano, angete nmy apt* (nra JlevradelaiitB Ja* opintnalaa 
osB^uielaa dedganantigaatainDneio, AlguatMnpad(^>uei«o«p*> 
xaron & aer t«« viraay tan utgentaa ka iananciaa de.loa aoBum*, da 
quo habiajramiichaBlMatiaadoaan loa puddoa Teeisoa, qaaalfvte 
CaetaiioeoB lacultad de tod auparioraa, ae halU preciaada t antrar i 
aiM tierraa & principioa delano do qua vmmoalrataBlo, 

Eatnraak region, noa de laa maa Arlilea, daiaa maa rieasy delw jp^lj^''" 
Maa bien poUadas de .la Nuen>£ifiana, qoa hi dodo daapaea mek tao 
gloiioaa materia 4 laa fidigas de los jeanilaa, ■mdo porvtia^nuto la 
ttUioia region icia el Norte de la Anrtiice, y an qaa tenuaan laa d^ 
minioa da la nioaarquia aapafMa; por taM» poco eonooida ann da loa 
aaJMoai nwrece bi«a qae tngamoa de ella ana naa prdija deacripcaoB, 
•aparalmenta habiendo de ociipar en lo de adehnte nnoho Ingar aa 



—210 — 

nucstra historia. Del vaHe de Sonora tuvieron noticia los antiguos, 
aunque muy imperfecta, y de ^1 hace meDciod D. Antonio de Herrc* 
ra en el cap. 1 1 lib. 9 d^cada 6, aunque alii le da aquel cronista 
el nombre de Voile de Sefiora, sea porque aai le pusieron los espano* 
lea, y 8ufri6 deapues alguna variacion, aea porque 03reron mal el nom- 
bre que k aquella region daban sua naturalea, sea por el nombre de algun 
principal cacique que pudieron confundir con otro de este nombre famo- 
BO en la entrada que bizo Hernando de Soto & la Florida. £st& aituada 
la provinota como & cuairocientas leguas de Mexico, y ciento y treinta 
de la villa de Sinaloa. Al Oriente tiene una larga cordillera de mon- 
test que la divide de la Tarauroanu al Poniente el seno de Cortes 6 
mar de Califi)mia, que bana sus costas desde la embocadura del Yaqui 
hasta la del famoso rio Colorado. La junta del rio Xila con el Colo- 
rado ponemos por an tiltimo t^rmino 6cia el Norte, aunque algunos la 
estrecban mas por esta parte, y ieia el Sur el rio Yaqui, que la separa 
de Ostimiiri y Sinaloa. Del curso del rio Yaqui, cuyo conocimiento pudo 
mucho mas contribuir i la inteligencia de este pais, escribimos larga- 
mante en el libro antecedente, cnando tratamo^de la conversion de aque* 
Uaa naciones, y poniendo su embocadura de este en 28 grades, poco m^- 
■oi# segun loa mas modemos mapas, y la junta de los rios Xilay Colorado 
i los 84 y 80, damos & la Sonora 'sets grades y medio de latitud sep- 
tentrional, que vienen & ser ciento y treinta leguas de largo, y deado 
860 y 80 basta 266 y 42 grades de longitud, aunque en los mapaa ma- 
■uscritos hay mucha variacion, asi en el numerode loa grados como 
en el mode de computarlos. Los rios que ri^gan esta provincia son 
el citado Yaqui, el de San Pedro, el Xila y el Colorado, fuera de otroa 
pequeiios, y muebo dntes de llegar al mar pierden sus agues y sus noro- 
brea en la arena, y son el de Matape, el de los Hures que nace junto 
al real de Cananea, y a poca distancia del pueblo de Opodepe se junta 
eon otro que nace en Zaracatzi. £1 de Coscopera; que de alll toroa 
su origen y se pierde en los llanos de Santa Rosa. £1 de Tubutama 
que nace cerca de Arizona, y cerca de Bizani, veintidoa leguas totes 
de llegar al mar se consume en las playas. £1 de Tubac, cuya fuen- 
ta es una legua al Norte de Santa Maria Soamea, y junto al mismo 
presidio de Tubac acaba su carrera, si no es en tiempo de agues muy 
abundantes, que suelen llevarlo mas al Norte basta San Franciaco 
Javier del Bac. £1 rio de San Pedro, que Daman tambien defies So- 
Jiahipuris tiene su fuente como dos leguas al sudeste del presidio de 



— 211 — 

Tcrrcnate, y desagua on el rio Xtla, 6 poco mas do 38 gredoa de aU 
(ura* £1 Xila nace en los 36 en la parte que mira al am de la. sieira 
de MogoUon, tierra de apaches, en un logar Uamado de Todos Saotos' 
atraviesa el valle de Santa Lucia» donde engruefia con alguAos arro- 
yos. Su direccion en la fuente en al audoeatey aunque deapues aigue 
por lo general al Poniente, formando fertiUaimoa vallea como el de la 
Florida, & cuya entrada como d 46 leguaa de au orfgen ae enriquece 
con laa aguaa del lio de San Francisco, que naee eu la miama aiarra 
de Mogollon, por la parte del Norte. Deapues de haber regado laa 
tierras de los Pimas y Cov'omaricopaa, y recibido laa aguaa del rio 
Verde y del Salado, que nacen de las aerranfaa de los Apaches, corre 
al Poniente un despoblado de cuarenta leguaa haata juntarse con el rio 
Colorado. 

Este rio es el mas caudaloso de cuantos haata ahora se has deacu- De IO0 riot 
bierto en la America Septentrional. El padre Francisco EusebioKi* xa^"** ^ 
no, que lo pas6 & instancias de los naturales de aquel pais, afirma que 
en aquel sitio, que era como i seis ti ocho leguaa del mar tiene mas 
de doacientas varas de anchov sin cncontr6rsele fondo si no es en laa 
orillas, y que'todo ^l es muy abundante de pege, aunque no individlia sus 
especies. Por su grandeza, anehura y profundidadf se coooce que vie- 
ne alii de rouy lejos, aunque oa se sabe hasta ahora eosa cierta acerea 
de su origen. Su corriente hasta hoy conocida es Norte & Sur: ni falta 
quien crea que nace en la Canada de aquellas grandea lagunas i. cuyaa 
orillas vive la nacion Mosemlec, donde viene & deaaguar el rio Muer^ 
to. Por el c^lebre viage del varon de la Hontam se sabe que aquelloa 
grandea lagoa no est&n muy distantea del Nuevo-M^xico, segun el in- 
forme que de estas gentes le dieron sus habitadores, como afirma tarn- 
bien en au relacion D. Gabriel de C6rdonas que habla larga y vents* 
josamente del asiento, costumbres y politics de aquellaa geutea, poco 
diversas & las nacionea de Europa. Despuea que el Colorado reciba 
al Xila como i doce leguaa de su junta, antra regando laa tierraa de 
los Yumas y otras nacionea de Quiquimas, Cuanasy que segun la re- 
lacion del padre Sedelmair, antiguo y diligente misioneroi serin maa 
de treinta mil almas & la nbera izquierda, todaa de la miama lengua de 
los Pimas, aunque algo diferentes en el dialecto. No faltan & las rr- 
beras de estos rios y en toda la provincia coaas que pueden interesar 
bastantemente la curiosidad do loa hombrea de letras. Como & una 
legua del rio Xila ^ la isquierdn, 4 los 34 grades y cerca de 30 minup* 



—212— 

tos de hditad M v<i la que tlaonn caaa. gmde de HactBZuina>. Es iia 
^dificio coadrilengo ds caatro Bkoat qos 4 poasr de ■aantigiiwdiul'pBr* 
manooe aun en pit. Los lecfaoa ■on d« ngaa.ds txdto, y laa poredw 
dfl materu muy Ubda qm^fmeca la m^or ai^gamaza. EaU dJridida 
«(t mucboir campaitinieBtim, piasas ^ iWdRKrta dsbaabmto capacidad 
pan' alojanvanallfttitMOofle aadaBte. Ss )a h»dada el nomfare- de 
McielaKitiWpw)atruljcioitaaintaat»daB(fielpaiB,.de cpw la &brioa- 
n» loa mtnaotrnwi en sa fiunoao naga del Septenlrion ea.buaca^ las 
regiones siMisaridionales que ocuparon deaimaa. A tfiitanciada tna 
litgaaa de eMaeaaajy k laderecfaoidel riotaavealaaniinasdeobo edi- 
fieiotqnepareoe miioha'maB>8UntBOso'y grands que «l^uaM«bttnioa do 
deolr. Gnantoa han visto aquellaa romaa dkten babertes:paracidOr >•» 
de UD palacio nolo, sioo de una entera ciudad dividida eo muohaa oua- 
draa igualea todaa, y d« tru 7 cualro bIIm, aagnn afirma oonro tevtigo 
oenlar'e) padre Ignscio Jamr Keler dealgunasAbncaaquttbabiaivis. 
M'«nSo[iora, yque ee cr«en aer esdw misinaa.quaBe-hallan 41aa'ribe- 
ne^el Xitai Loa pimaa-miia aepmitrioaalaK-Pefieren conatantament* 
U kw tniaiooeroa, de oiroa-polaciaa nui|;Blflao»que MtaallwcwJo inl«>- 
rior del^paia^ do tnamiirosa disponoiaH y aimatrta. Enlre etloa uira 
e» ibnna de laberinto que parece haberaidw: esas de placer de^lgtm 
graii'prfimpe; 8a f^an. aegnn l»a iodioa lo pinion eo la Kreoa, ea de] 
■no^qt>eBev»enhnnrgen< t SeoonooaqtietKi'fu^'iiiujnooitB l«>de> 
Mitnoo qutt en eato»4ierrB8'huii«ron tevneKioaneat^wr otmarariaase* 
IHvde anUgua^]> d«iBbI« pvbtacion. Entodaalaanmediacioncsdese- 
KM grMdu'edificraeitnin'&'algHDBs-leguBa <le> diataaoiai donde- quiera 
que B«' cBVal&iti«tra'BebalI«) fragiDeillcmdaloBalMiiaDtenMtile fina 
-;)> d« 'vairiee esioresi I>*s'l«gB>»fk>-DrTiba de-la can: gmndadeMoote- 
■timal, ifftaalla^iaa acvqaiaianoba y prefmidaf ckpos dat Rbaataoer de 
)lgaannBira^ii}Ma<«iadlMl,'ydareBartDacbu>leguaaulMH]iMlh>sipingttes 
ItaDo*. nredn legtMd^^dMw edifioio) bI Pdni^tej aa Te^unailagona 
i^ff deBBgnseti el rio perun angoatO' ventderci . Su'pe^MAea 7 lare- 
KUIiiridaddeBdifigui*-cmM'eirauUi>;{nfdien<'h<)o«r>jt»igar<qiu>'entobra 
iNrlidmlMB, B)'ne-i«<dMmto(i«T« M.pronindiM-liteU ahon' intoMUh 
Mr, nrnqneCDR- votl^'veirdeW MtadtdoB se |ui>pt«o)MiM)xaMimn «u 

t O padre Vega en aiu mBDiucribM iofditoi que cxiiten en la libKrfa del con- 
Vanto de de' S. FrnDciaoa do Mfiieo, y d6 que le remitid copla 1 Eipefta dc drden 
detrefiian ipie tiwi il bWia m fiMoriaC'ri N(MVDiMliDd«elSh'D. JaBnBlutist»Ma. 



— 213 — 

fondo. A la banda del Norte de la aterra de MogoUon ctrea de laa 
fueotes del rio de S. Franeiseov ae encuentran unoa posos de baatan* 
te profundtdad cavadoa en roca yiva, y legufi deacubrid el campo eapa^ 
nol el afio de 17379 Servian de trojes & loa apachea en que guardabaa 
8U8 granoSf que sirvierou no poco en aquella ocasioo & nuestms gen- 
tes. Toda la region por lo general ea mnj f<^rtil, j singalannente k 
Pimeria alta, en que tal vez de ocho almndes de siembra se baa eojtdo 
quinientaa anegas de maiz. Las legumbrea se cojen en abundaaeia* 
El frijol & la tercera 6 cuarta siembra degenera en otra especie qua loa 
naturales Uaman tepari, de menos sustancia, y no tan deliciosa al guato. 
£1 temple de la tierra es mas caliente que templado« especiftlmenta 
«n laa cercanias de la costa del mar de California* En lo mas orient 
tal se siente bastantemente el inviemo, y nieva en mucbos llanos aun« 
<iue se disipa muy breve. £1 partido de Santa Maria Soamca es el 
mas frio de toda la provincia. £1 padre Ignacio Keler, fundador de es« 
ta mision, solia docir que el verano de an pueblo comenzaba 6 las on- 
ce, y acababa ft las tree del dia de S. Juan Bautista. Aquellas gentea 
y sus ministros gozan por lo general de buena salud: entre los natura- 
les paaan mucbos de cien aiios, excepto los pimaa altos que segun so 
cree por razon de las aguas y sombrio cauce de sus arroyos, son es- 
puestoB ft dtversos acbaques* £1 mas temible entre ellos es, el que 11a* 
man saguaidodo 6 v6mito amarillo. La cria de ganados caballar y va* 
cuno seria muy abundante como lo era antiguamente« si las continuas 
invasiones de los saris y apacbes dieran lugar 4 su cria. Animalea siU 
vestres hay mucbisimos, tigres, osos, venados de varias especiesf lo« 
boa, gates monteses, cameros que Haman simarrones, berrendos de la 
iigura y tamaiio de las cabras monteses, conejos y liebres en increibla 
abundancia, ardillas y otros mas comunes. Lo particular es una es* 
pecie de leones 6 leopardos estremamente timidos, que gimen en vitfn* 
dose acosados y huyen do la gente. Los jabaKs, no son enteramente aa* 
mejantes ft los cerdos domftsticost sine que tienen el ombligo en lo supa« 
rior do! lomo: los que qnierea aprovecharse de su came, luego que muera 
ct jabali le hincan por «1 ombligo un carrizo 6 caiia hueca para que por 
nlli evapore cierto almiecle, que de otra suerte iniiciona muy en brave 
0. inutiliza enteramente la caza. Hftllanse en los montes diversoa g^- 
neros do viboras y culebras* La quo los opatas Haman Co tiene cas- 
^•abcl y su picadura es mortal. Tienen los nalurakspbru su ponzoiia 
\iii rcmodio bastantomoiKc cstraorrliimrio: cojoii oiitre dos palois la ca- 

TOMO 11. 2S 



— 214 — 

b€Xa de la vibon* j eon la otn numo esUenden la cola y ie dan por kf 
largo del etiarpo ▼arioa mordidaa. £0 cosa manviUoaa que el herido 
BO ae Iuiidia» J al animal eomienaa luego 4 hincharae monatninaanmnte 
iMUta qua revienta. Otro g^ero de rfboratambien de caacabei ea el «a» 
dmtOf an remedio es el agengibre tnaiirado y pueato aobre la lienda. 
Otro g^nero de vibora Uaman Uvco maa temible que laa otras dos poc- 
qott no tiene caacabei que aviae para preveoir la picada. Hay otraa 
pintaa de Colorado y negro, pequeuaa y muy ponzouoaa8» que cayendo 
de lo alto ae quiebran en pedazoa como si fueran de vidiio. Enlie laa 
Ottlebraa qua no bacen dano al bombre hay una no muy large* pero de 
umk groaura diafbrme que se dice atraer con aa aliento la preaa. Lla- 
manao corot en lengua opata^ y parece aer laa miamaa que en la iaia 
da Cuba llaman majaeat y buyos en el nuevo reino* Loa naluralea usan 
de ellaa en lugar de gatoa para, caaar loa ratooea. De pajaroa tienen 
todoa cnantoa ae conocen en la America, y parece no aer alii tan eaca- 
aaa laa ^iguilaa de doa ^^>^w>ffi pues tienen en au lengua nombre par- 
ticular qna lea diatingue da laa atraaaguilafl» Lliimanlaa xipipiraigu* 
J laa de unacabexa pa^^*^ Guegue llaman k un p4jaro 4 quien tenian 
por anuncio de una prdjuma guerra* y a esta cauaa le daban tambien 
el nombre de mtmagua. Laa relacionea que bemoa viato de loa padrea 
minonefoa no noa dan la deacripeion de eata ave, ni dicen tampoco ei 
fundamento que podian tener loa oaturalea para aemejaole peranacion* 
y ^?— y *if KQfKKleiBoa dejar de aoadir uaa palabra de laa yerbaa y raicea ma- 
dicinalea- de Sonora. Fuera de loa comunea simples que conoce ya 
todo el mundo, y de que ea tan fecunda y tan aplaudida la Americav hay 
aqui mucboa otroa poco 6 nada conoeidoa que merecen paitieularalen- 
etott. La Foiz de la tomiuagua tomada en cocimiento por olgunoa diaa 
ea-un especitico contraa las calenturaa tan eticaz como la quimu Lo 
miamo liace la raiz de conaguai 6 yerfaa de vibora* que tomando suco» 
cimiento hace prorumpir al doliente en un sudor copioao* Para loa 
paamoa aai interiores como eslemoa* de tumores &Cm uaan el cocimieii-^ 
to de la yerba que llamaa /laro^at en electo tan pronto* que dimdolaen 
al **—*»■*** 4 uua bestia Je carga se ba viato luego levantarse y prose- 
guir can el aliento que aniu^ la jor oada. La que llaman t^uagmai oa 
un remedio prontisimo routru el dolor de muela^s. Para loa dolores dc 
vieatre* de co:»tado y culicos* usua tie la raiz del tairago* cspecio du 
lecluigd siUehirc. Para t:l !^i:«iiu|uuii* vivuula^f y dciuaa culculurus pus- 
tileiicidlc6 luuuui ui c\H:iuacuti> dc lu uiba i|uc lluuiau viviuatu* El 



r 



— 215 — 

cocolmecate es un simple de estraordinaria virtud; en Opata le llaman 
cocomeca, como si dij^ramos, fuera el dolor. Crece en loa sierras aiin 
sobre las penas, echa unas guias largas que se arrastron por el suelo jr 
su roiz es eolorada. Su cocimiento se di. por bebida ordinaria y por 
lo comun con felicidad en cuasi todo g^nero de enfermedades. Del 
san, la raiz es un purgante fuerte, bueno para los g&licos, si no esUu 
ya muy d^biles; la hoja para los fkus y varias otres dolencias. La.go- 
milla y la jojova son ya bastantemente conocidas en todo el reinck La 
corteza interior del matze es muy & prop6sxto para limpiar y purificar 
las llagas y hacerlas encarnar con brevedad. La leche de las ramas 
del caguiraguo es excelento para lus g&licos. La misma virtud tieoe 
el tepuru y la de deshinchar todo g^nero de llagas y tumores. £1 c6* 
cimiento de la yerba que llaman tabuquit, segun el testimonio y espe* 
riencia de las mugeres del pais, sirve para hacer fecuudas las mugeres 
est^riles. £1 cumem6 es un eficacisimo y prontisimo ciustico* La 
yerba chupi la usan reducida i. polvos como de tabaco para descargar 
la cabeza y aliviar su sudor. £1 magot es un Arbol pequeiio muy lo- 
sano y muy bermoso ^ la vista; pero & corta incision de la corteza 
brota una leche mortal que les servia en su gentilidad para emponzo- 
uar sus flechas. £1 antidote de rste veneno y de otro cualquiera tie- 
nen muy pronto en la taramatraca 6 caramatraca. Observ6 cl p$idre 
Francisco Pimentel, que en calidad de capitan sigui6 el campo espa* 
uol en la cspedicion del ano de 1750, que ninguno murid de cuantos 
6 la comieron, 6 mascada la pusieron sobre la herida. Un antiguo 
misionero de la mi&ma provincia afirma haber visto & un baquero tan 
maltratado & coses de un potro indomito, en el semblante y la cabezai 
que en algunas heridas se le veian los huesos, y que sin mas remedio 
que esta yerba quebrantada y puesta con aguardiente de mescal por 
mode de emplastro, lo habia visto al dia siguiente, cicatrizadas las lla- 
gas, montar & caballo y proseguir en su ejercicio. £1 mismo asegura 
haberla visto user con felicidad para preservarse de rabia, y conclnye au 
relacion diciendo: „Tanto he oido decir dc esta poderosa raiz, que por 
mi veto d ninguna sine & ella debiera darse fl nombre de panacea." La 
escoba amarga que elios llaman sisico, suelda con mucha prontitadlos 
huesos quebrados: la raiz del yusi les 8ir\'e para las obstrucciones de 
orina. Para concluir con. las cosas modicinales de esta region^ aHadire* 
mos la agradable produecion de un guaano quepodemos Uamar de ohr^ 
como al otro Uaman de seda. £ste en las tierras mas calientes de la 



— 216 — 

pr<>tiiicia, pegado k Imt rocas tfyadas ea lo8 cajones de las sierras, la- 
bra un ovillo de un humor glutiooio y aromitico que le endurece j vie- 
ne a qnedar oomo el incienao. El industrioso artifice no aobrevive k 
k mx frabajo, Los naturalea se aproTechan de ^1 y lo usan contra el 
aire zahumando con dicho aroma k los quo padecen de este peligroso 
aceidente. 

Las nacionea que pueblan en cata provineaa pueden reducirae k cua- 
tro: piroaa, opataa, apaches y aeria. A loa pimaa ae pueden reducir los 
opaa cocomaricopas, hudcoacanea, yiimas, quiquimaa y otroa puebloa a 
una 7 otra orilla de loa rioa Xjla y Colorado, que hablan la miama Ion- 
gua de loa pimaa. Eatoa ae parten en altoa y bajos. Loa aegundos 
fueron loa primoroa que con el nombre de nevoroea bejoe, recibieron el 
bautiamo, de quienea dejamoa ya eachto, y parte de aus puebloa, como 
Nure y Onabaa, pert^iecen k laa miaiones de Sinaloa. Loe altoa ocu* 
pan deade Cuicupe haata Coboroa del Este a Oeate, y de Sur k Norte, 
deade alii haata loa rtoa Xila y Cobrado, aunque de la otra banda 
de eete hay muchoa que hablan todavk el miiaao iJioma. A los se* 
ria que habitan la coata del seno Califiifnio, deade algunas leguaa al 
Norte de la embocadura del Yaqui haata la bahia de San Juan Bautis* 
ta, pueden reducirae los guaimas, pocoa en ntimero, y de la miaraa len- 
giMi. A los opatas se reducen loa tovaa y eudeves, poco diferentesen el 
idioma y laa coatumbres. Laa aerraniaa al oontorno de eataa regiones^ 
pcupan generahnente los apaches, nacion numerosisima y que se es> 
tiende hasta el Nuevo-M6xico, los cuales como los seria, maa que en* 
tre los pobladores, debian contarse como el asote y ruina de la provin- 
cia de 8onora. En ntnguna de estas nacioncs se ban hallado letras^ 
m otra alguna invencion que pudiese inatruir k la poateridadde losau- 
peaoa pasados, como los geroglificos egipcios y mexicanos. Solo hay 
enixe ellos algonas confiisas y desfiguradas tradioiones, cuyo misterio- 
so secrcto no revelan sine con sub» dificultad, aunque su contenidoes 
siempre de muy poca importancia. Haata el presente,jam^ se lesha 
podido averiguar sacridcio, religion, ni algun g6nero de culto, ni nin« 
guna.adoracion, ni ningun idolo, aunque no ban faltado hechiceros 6 
engaiadores que con nombre de tales vivan k espensas del miedo y crc- 
dulidad do loa maa sencillos. Las supersticiones y abuses gentilicos quo 
tenian son muy raroa para dejarlos de referir. Loa ninoa recien naci« 
doa, sin diatinclon do aexos, padecen el tormento de picades con una 
fspina la parte superior e inferior de los pirpados, jn forma semicircu^ 



Utk^L 



— 217— 

lar. Las pcqueuas picadunui llenan luego dc un color negro, quo tie- 
nen por cona de singular hermosura. Cada niilo tiene un perl^ que es 
una especie de padiino, que conyidan sua padres. Este, despues de 
haberle hecho un largo discurso al recien nacido sobre las obligacio- 
nes propias de su sexo, le va tentando por todo el cuerpo, cstirdndole 
los brazos y piernas, y luego le impone un apellido 6 norobre de su len- 
gua, no significativo. Despues de la ceremonia, el peri y el nine se 
reputan en lo civil como una misma persona, y tienen con sua respec- 
tivos parientea la misma relacion. Lo mismo bacen las mugeres en 
su proporcion con las ninas. Con los muertos suelen enf error todo el 
ajuar de su casa, como ha sido costumbre de otras naciones. Los apa-^ 
ches tienen esto de particular, que i. nadie entierran sino & los que 
mueren en guerra contra los cristianos y & los niiios recien nacidos. 
Con los primeros lo hacen por ocultar su p^rdida en las batallas y no 
dar i BUS enemigos ese motivo de Yanagloria. Con los nines usan otra 
ceremonia bastantemente extraordinaria, y es que la madre del muer- 
to per unos pocos diss lleva de la propia leche de sus pecbos alguna jf. 
cara 6 pequeno vaso con que riega la sepultnra de su hijo. 

Tenian varios g^eros de adiyinaciones 6 agUeros, muy semejantes p^ bus mipcn 
& los de los antiguos gentiles de Grecia y do Roma. La mas particu. 
lar era por las langostas. Tomaban sus agorercs en las manos uno 
de estos animalejos: prcgunt&banle por donde habian de acometcr los 
apaohes. Para que respondiera el mudo Or^culo, lo aaian por la ca. 
beza, y se observaba cuidadosamente la mano 6 pie que movia prime- 
ro la langosta, persuadidos i. que por alii convenia esperar al enemigo. 
Aun era mas conforme 6 los antiguos ritos del paganlsroo lo que ha- 
cian en los caminos reales, en los eclipses y en los reyos. A la ma. 
nera de las est&tuas de Mercurio, que los griegos y romanos ponian en 
los caminos, se sabe que en Sonora formaban tambien sus montes de 
piedras, de palos, de huesos de animales. Todos los pasageros esta- 
ban obligados 4 contribuir dc su parte con alguna de aquellas cosas. 
Los de d caballo arrojaban alii las varas que llevaban para azotar sus 
b^stias. Los de & pi6 recogian algun tronco 6 piedra con que hacian 
crecor mas aquel cumulo. Cuando cl sol 6 la luna padecian algun 
eclipse, salian todos los hombres y mugeres desus casasdando los mas 
fuertes alaridos y haciendo cuanto estruendo podian. Esto se supo por- 
que estando ausente de uno de los pueUos el padre misionero en oca- 
sion dc uno de cstos eclipses, quisicron repicar las campanas, y lo hu« 



— 218— 

bicran hccho a no habcrlo impcdido un espanol que procur6 desenga* 
fmrloa y avisd luego al padre. Ed levaDt&ndoso algun aire impetuoso 
crcian firmemente que venian los apaches sobre sua tierras. £1 que 
moria picado de alguoa vibora, decian que sin duda hubicra muertode 
rayo. £n las tempestades cuando mas asusta el estruendo de los true- 
nos y rayoA k las person as cuerdas, ellos se regocijaban con bcules y 
daban saltos de placer; bien que por otra parte temerosisimos de este 
g^nero de muerte. £1 tocado de rayo era para ellos como para los 
antiguos romanos una persona contaminada, cuyo trato y comunica- 
cion se evitaba con el mayor cuidado. Si vivia, se desnudabade todo 
cuanto tenia en el cuerpo, y sus parientes jam4s consentian que vol- 
viese 4 pisar su casa. £n el campo habia de estar y alii se le llevaba 
el sustento, la bebida y todo lo demas necesario. Y para que en otro 
tiempo no los mate el rayo, hacen cabo de ano con una olla de agua 
que arrojan sobre aquel infeliz y con que lo banan desde la cabeza 
hasta los pies* Si muere, lo tienen tres 6 cuatro dias sentado, eepe« 
rando que vuelva la alma, v dicen andar atemorizada volando al rede* 
dor del cuerpo. Despues de este tiempo, si no vuelve en si, lo llevan 
& enterrar sentado y con sus mejores vestidos, poniendo &8u lado com- 
petente porcion de sus ordinaries alimentos. 
De SUB gncr. Dejadas otras muchas ridiculas creenciaa y ceroraonias en sus en- 
tierros y sus raatrimonios, que no son todas para escribirse, diremos 
solamente alguna cosa de sus guerras. £1 j6ven que desea valer 
por las armas, dntes de ser admitido en toda forma k esta profesion, de* 
be hacer m^ritos en algunas campanas, ydi siguiendo el alcance k los 
enemigos, ya escoltando algunos pasageroH por tierras y pesos peligro- 
sos; despues de probado algun tiempo en estas esperiencias y tonida la 
aprobacion de los ancianos, citan al pretendiente para algun dia en 
quo deba dar la ultima prueba de su valor. Los antiguos guerreros 
armados de arco y flecha, de picas, de adargas, forman un grande cir- 
culo, cuyo ccntro ocupa el j6ven pretendiente, con uno de los mas dis* 
tinguidos soldados, que le sirve de padrino y ae pone k sus espaldaa con 
las manos sobre los hombros de su abijado. £1 capitan, que cs siem- 
pre alguno de los mas bravos y que ha conseguido mas famosas victo- 
rias, Ic hace un largo diacurso, ponder^ndole los grandes trabajos que 
debc sufrir en la campaila: que la hambre, los fries, las caloros, las vi- 
gilias, el sudor y la fatiga, son los pasos por donde se logran las vie 
torins y sc cterniza la memoria. Dicho esto, saca de su carcnx al* 



rat. 



•V - ^r * _ ' 



— 219 — 

ganoa pica y unas de iguila secos y endurecidos, con los cuales c(s 
mtenza & sajarle desde loshombros hasta las munecaSf no derechameD- 
to sino con algunas undulaciones que aunienten mas el dolor. Luego 
pasa 4 ejercitar la mimna operacion en el pecho, en los muslos y en las 
piernas. Todo esto sufren con una constancia increible, sin un que- 
jido ni un suspiro, aunque por todas las partes de su cuerpo corre d hi- 
los la sangre; pero no tienen por desdoro que el grave dolor saque al 
pretendiente & los ojos algunas l&grimas y que aun corran por sus me- 
jillasy mientras por otra parte conserra en el semblante el decoro y la 
serenidad de un inimo despreciador de los tormentos. Aun no acaba 
aqui el duro noviciado de estas gentes. Mi6ntras es el m^nos aniiguo 
de aquel gremio, no debe pretender alivio alguno. En todos los lan- 
ces qae se ofrecen ha de llevar siempre lo poor. £1 ha de ^asar toda 
la noche en vela, guardando los caballos. £n todo este tiempo por in- 
tolerable que sea el frio, no ba de acercarse 4 alguna de las hogueras 4 
calentarse como los dem4s. Si tal. vez muestra alguno mortificarse 
con el excesivo frio, no pierden los antiguos guerreros la ocasion de en- 
seilarlo 4 trabajos, como ellos dicen, arroj4Ddolo como de burla en al- 
gun charco, 6 ban4ndolo con algun c4ntaro de agua. A la guerrapre- 
ceden siempre, como en las naciones de Sinaloa, las arengas de los vie- 
jos. £1 modo de celebrar sus victorias^ sus bailee, los can tares de sus 
viejas y demas barbaridades, son enteramente semejantes. Solo son 
distintos de los de Sinaloa, y muy semejantes 4 los habitadores de Ca- 
nad4, en los insultos y vejaciones que hacen 4 los prisioneros de guerra. 
Aun entre los opatas, que son los mas racionales y de genio mas sua- 
ve, usaban salir algunas viejas mas autorizadas con tizones ardientes 
y quemarles en varias partes del cuerpo, singularmente en los muslos. 
Esto hacian aun con los nines mas tiemos de cuatro y cinco anos. 
Cuando no era tanta la crueldad, por lo m^notf les obligaban 4 acompa- 
liar el baile, que solia durar 4 voces dos y tres dias, remud4ndose los 
venccdores, y bailando siempre los cautivos, que en siendo nines y mu* 
geres tiemas morian tal vez de la fatiga. En las guerras que hacian 
4ntes de ser cristianos, no tomaban para si cosa alguna del bo tin, sino 
que lo repartian todo entre los viejos que no podian ya salir 4 campa- 
Tia. Esto era porque creian quo si vestian alguna ropa de sus encmi- 
gos habian de cacr en sus manos. Ya en este punto no son tan es- 
crupulosos. El modo de curar las heridas es con peyote, que ellos 11a- 
rnau pcyori hecho polvo, de quo rcUcnan la llaga, limpidndola y rcno- 



— 2«0 — 

vindolft tre> veca en coda doa diaa, 6 cod una c^>ccie do b&lauio, 
cofflpuesto da peocaa de maguey, mweol, lechuguilla y palma de ditil, 
de (|ue bay mucho en el paia, y tambieo de echo, que lltman tq)6, el 
cual lea airre tambien pars tefngerax la aed, habi^ndoae eaperimenta- 
flo miiy uociva la agua para loa heridoa de flecha. 
ConvuwoD Talea eran las nuevas nacionea que da nuevo pretendian cl baudv 
muMt^^ mo, y que comenzaba i cultiTar el padre Baitolomfi Castafio- No po- 
trionklo. CO podia coDlribuir i eata glorioaa empraaa la puerta que al miamo liein> 
po 8e abha al 8ur de la misma provincia pani la cODTeraion de loa la> 
raumarea. Hemos ya habWo vaiiaa Tecea de eata nacion, y poco bt 
vimoe coaio i aos inatauciaa cntraron por loa auoa do 1630 el padre 
Juan de Heredia, y el padre Gabiiel Diaz, reduci^ndose mucbaa Ami* 
liaa al pueblo que entdncea ae fimn6 de San Miguel de laa Bocaa. Los 
demaa tarauroarea, cuyaa tiernta aranzan tnucbo icia al Norte, y vie- 
Don, como dijimoi, & confinar con la provincia de Sonoro, se afici<»>a' 
ban mas eada dia i la vida quieta y tranquila de los ya doctrinadoa. 
Por oira parte, con la poblaeion del real deSan Josi del Parrel, at cut- 
tiro de cuyas minas ae di6 principiopor los auoade 1631, ofreeia ma. 
yor comodidad para el asiento de estaa miaionea y aegaridad de sua 
miniatios. SolicHaron, puea, un espaiJol de aquel real, qua lea eacri- 
bieae una carta y la trajeae & Mexico si padre Andr^ Perez de Rivaa. 
No podian los taraumarea deaear que gobemaae augeto maa & prop6- 
aito pam conaeguirlo. El padre que babia empleado gnstoaamenla loa 
bFiob de su juventud en el serricio de los indios, y que sabia aprecisr 
cuanto es juslo este ministerio importantfaimo, destintS luego para Ta- 
raumara & loa padrea GerAnimo de Figueroa que antes eataba en Te- 
pehuanca, y al padro Joati Paacual Talenciano, que concluia entdnces 
BUS estudios. Llegarou al Parrat por junio de 1639. £1 gobernador 
D. Francisco Bravo de la Serna, que se hellabft en aquel Real, man- 
d4 vcnir alii los caciques de los laraUmeres, y teni^ndoloa prcaenles 
lea encargd mucho el cuidado y veoeracion debida k loa miniatros del 
Allisimo, cuyaa manos bca6 hincndo de rodillas para darlea ejemplo> 
El padro Oerdnimo de Figueroa penetr<S hasta el real de San Felipe, 
hoy Chibuahufi. £t padre Jos4 Pascual quedfi en San Miguel de las 
BoCQs para aprendcr el idioma. Kale partido doctrinaba, conto drji. 
mo9, cl padre Gabriel Dinz, do quton habin nsf cl padre Caspar de 
Contrerns, visilador do la provincia de Tcpchuana y Taraumara, cs- 
'.Tthicndo al padre provincial fi princtpios de cstc n)iamo nfio. MVerds^ 



p<i— *L» *-^f fc >'Wai'^ ^■ 



—221 — 

^eramente, dice, no s6 de qu^ vine mas admirado, ai de au anaia da 

gaoar almas i, Criato, si de au faomildad ea atijetarae k cooaa de ntfio 

un venerable anciano, ai de an pacieneia en tolerar impertinenciaa y 

bobeiias de gente salvage, si de su caridad en socorrer & pobres j pa* 

aageros, si del retire de su oracion y ejercicios eapiritualeSy si del ea* 

mero y cuidado en el cuUo divine. Finalmente, alii vi k Pablo Ap6a* 

tol en la vida active, y d Pablo Ermitano en la contemplativa. £ata 

fervoroso misionero aumentaba cada dia su rebano con el socorro de 

on cacique principal, 4 quien puso por nombre Nicolis, y ft quien dea* 

tia6 Dios para ap6stol de su nacion. Este como ocho meses ftntea 

habia bajado con mas de sesenta personas de sos hijos y parientes t 

pedir el bautismo. Conseguido despues de muchas pruebas, fu^ un 

medio cficacisimo, y un fkieliaimo coadjutor del padre Gabiiel Diax eai 

la labor do aquella vina. Los taraumares rccibian con hambre tan pia. 

d<>8a la palabra divina, que dentro de dos meses tuvo el padre Figue- 

rea dispuesto para «1 bautismo un gran numero de adultos* Senald* 

ee para esta glorbsa funcion el dia 15 de agosto. Apenas se habia 

dado prineipio cuando una negra nube, casi repentinamente ofu8C6 el 

cielo. Los truenos eran incesantes y cuasi rauy cootinuos los rayos. 

&i padre conoci6 la turbacion ^ inquietud que osto causaba en los 4ni- 

mos de sus cateciiimenos. Los anim6 dici^ndoles, que el comun ene« 

migo mostraba asi inutilmente d sentimiento y mbia de verioa saltr 

de la obecuridad ft la, admirable laz de ia 0^ aanta, que ft la iglesia da 

lesucriato no le faltaban armas para ponerlos en fuga. Diciendo es« 

to comena6 ft rezar en alta voz los exoreismos, y con ellos ft ^ai* 

parae Va nube y restituirse la aerenidad al dia. No fuft eate el tmica 

modo €on que el deroonio intent6 combalir, y con que quiso Dios pro^ 

bar la f<$ de aquellos nuevos criatiaaoB* £1 dia 28 de aetiembre, ^ 

fuerza de una copioaa lloria, orecid estraordinaiiameate un rio vecun^ 

Lo que cau'sd mas horror {u6 un animal de grandeza y figura haataea* 

t6nces nvnca viata en el paia, que llevado de la corrknte bramaba con 

espanto y constemacion de todo el pueblo y de los padres mismos qua 

foeron tcstigos del soceso. A esto terrible asote sigui^ la hambret 

por habor barrido el rio fnrioso con todas las siembraa. Los pttdre^, 

como ordinariamente acontece en las nuevas converstones, tuvieron 

el trabajo de buscarles alimentos, pam que oprimidos de la calamidad 

»e deafalleoiesen «a ia fi§« 

f!«e9ta fuensa de las agtms, invodadon dc los rios, hainbre y sus otnus sionvfl. 
TOMo ri, 29 



—222— 

tristes consecuencias se hicieron sentir por este mismo tieropo en to^ 
dos lo8 paitidos de Sinaloa, coa mucho trabajo y m^rito de los ininifi- 
tros. Fu^ mayor que en otras partes en ei partido de Guazave, en 
que «e temi6 arrumase el rio la nueva y vistosa iglesia de trcs naves, 
que & costa de inmensas fatigas acababa de fabrics r en Taniazula el 
padre Juan Romero. Quiso Dies que la misma corricnte llevd 4cia 
aquelia parte, por donde pcligraba el templo, un grueso tronco que 
agregada la mucba broza le cerr6 el paso y puso d cubierto el edilicio. 
Con esta ocasion uno de los mas antiguos y mas fervorosos cristianos 
Tino k dar aviso al misionero que cierlo embustero ique preciaba de 
encantador y adivino habia andado haciendo juntas secretes con algu- 
Dos del pueblo. No se pudo haber & las manos al pretendido encan- 
tador; pero los caciques, en abominacion de tan grave impiedad, des- 
pues de haber castigado 4 algunos de los delincuentes, pusicron fue . 
go & las cases en que se habian celebrado aquellas sacrileges asam- 
bleas. Esto pasaba en el partido de la villa; por donde sc ve que la 
mala zizana que procuraba sembrar el enemigo comun, nunca Ucgaba 
4 sofocar enteramente la buena semilla que antes rendia mas colma- 
do8 7 apreciables frutos en el corazon de los nuevos cristianos. Es- 
to 80 vi6 bien en que habiendo ido algunos de los nevomes del pueblo 
de Bamoa & visiter & otros gentiles de su nacion, que habitaban mu- 
chas leguas de alii en los confines de Sonora, celebraron estos su ve. 
nida con un convite magnifico & su mode, y en que conforme & su 
costumbre se debia beber largamente. Los nevomes cristianos, en 
medio del placer y de la comun alegria, instados vivamonte de sua ami- 
gos y parientes, no creyeron series permitido aun el prober aquellos li- 
cores, antes reprendieron en los suyos, que estando ya los padres en 
otros pueblos cercanos, y pretendiendo ellos bautizarse, hiciesen cosa 
tan agena de la scveridad y pureza de costumbres que demanda la ley 
de Jesucristo. 
Ftmdacion Por el mes de abril de este mismo ano, habiendo ya crecido nota- 
tondo de San blemente el numero de los misioneros y de los partidos, parecid nece- 
Javier. sario anadir otro nuevo superior & los dos que antes habia en Sinaloa« 

El Duevo roctorado se llam6 de San Francisco Javier, 4 cuya juris- 
diccion permanocian los partidos de Comoripas, Ayvinos, Yatucos, 
Ures y Sonoras. Los rios dc Yaqui y Mayo con las naciones de Te* 
pahues, Conicaris, Onabas y Moras, quedaron como antes bajo la ad- 
vocaciou de N. P. S. Ignacio,y las dcmas misionetj ^ciael Sur alrec- 



— 223 — 

torado de la villa de Sinaloa. Esta division hallamos en alguoos ma- 
nuscritos atrazada hasta el provincialato del padre Francisco Calderon; 
pero no concuerda esto con la razon de los tiempos. Consta por una 
carta del padre Diego de Vandersipe, firmada 4 24 de abril de 1630 
haberse hecho en aquel mismo raes y alio con la autoridad del padre 
Leonardo Xatino, visitador de aquellas misiones, on nombro del pa- 
dre provincial, que era entonces el padre Andres Perez de Rivas. En 
solo el vallo de Sonora so habian formado cuatro pueblos & diligencia 
de los padres Bartolom^' Castano y Pedro Pantoja, que i principioa de 
enero habia entrado d acoropafiarlo. Con la docilidad y buena disposi- 
cion de los sonoras se pudo este ano dar principio 6 los bautismos de 
los adultos en los cuatro pueblos, que eran el de San Pedro de Acont- 
ziy la Concepcion de Babiacora, los Remedios de Banamitzi, y San 
Ignacio de Sinoquipe, d que debe anadirse el Rosario do Hacameri, 
poblacion mas antigua, y en que desde el ano antes se habia dado prin- 
cipio & los bautismos, segun el catdlogo de misiones y partidos que 
el alio do 685 hizo y autoriz6 en toda forma el padre Diego de Almo- 
nazid, visitador de aquellas naciones. El numcro de los bautizados 
adultos subia ya d 2819, el de pdrvulos 4 1527. Tan rdpidos pro- 
grcsos en poco mas de un ano no so habian visto hasta entdnces en 
otra alguna dc aquellas naciones. Es vcrdad que en ninguna^otra se 
habia hecho tan sensible la virtud de aquel bauo sacrosanto. Los in- 
dios, con la rcpetida csperiencia, llegaron <i tencr lal confianza de que 
en bautizdndose habian de sanar, no solo de las espirituales prro in'n 
de las corporales dolencias, que en sinticndo algun leve princii in de 
enfermedad, llamaban luego al padre para que los instruyese y b:\nti- 
zasc; esta persuacion lleg6 4 poner 4 los misioneros en no poco cui- 
dado. Lo primero, de que no formasen alguna falsa idea del efecto 
del Sacramento, y lo scgundo dc no rebautizar 6, algunos, especial, 
mente pdrvulos, porque tal vez enfermando desnucs de bautizados vo- 
nian sas padres, gentiles aun, dicicndo al misioncro. . • . Aqui te traigo 
k mi hijo para que lo vuelvas 4 bautizar y sane de su mal. 

Bendijo el Senor los trabajos dc toda la provincia, ofrcciendo al mis- Dotacion del 

mo tiempo ventajosas dotacioncs para dos coleoios iinialmentc neccsi-*^^*^^''**^®^*^* 

DO racruz. 

tados quo provochosos. En la ciudad do la Pucbla, la noble seuora^ 
Dona Constanza Pricto, y su hijo el Dr. D, Fernando de la Scrna, ( 
racionero dc la Santa Iglesia Catedral, dicron una hacienda avaluada 
en cuarenta y cinco mil pesos para fundacion y dotacion del colcgio 



— 224 — 

de Veracruz^ obligdndose asimiamo dicho senor k dar tambicn despue* 
dfl su fallcciimento una gruesa iibrcria. So otorg6 y acept6 la eecri* 
turn en 22 de febrero de 1639, preecntes los padres Pedro de Vela«co 
7 Pedro de la Serna, hermano del fundador, por particular comiaion, 
i|iie para el efecto tuvieron del padre Andres Perez, dada en 15 dias 
del miflmo mes y ano; se auadieron luego al colegio olgunos sagetos, y 
■e pU80 claee de gram&tica y escuela do niuos, con grande satisfaccion 
de aquelloe republicanos que cscribioron como intoresados, dando las 
gracias k los insignes fundadores. Lo mismo hizo el Ulmo. Sr. D. 
Juan de Palafox y Mendoza, que vino de alii 4 poco al obispado de la 
Puebla. Para que fueso nms universal el fruto de aquel colegio, supli- 
c6 su seAoria Illraa, al padre provincial Andres Perez, pusiese alii un 
■ugeto que leyese k los cl^rigos teologia moral, como luogo se ejecut6, 
fomentando el Illmo. de su parte k esta institucion, con precepto que 
impuso 4 los ecleii4sticos de que hubiesen de asistir 4 aquella utilisi- 
ma leccion; bien es verdad que mudadas luego las cosas, como no bay 
cosa mas variable que las opinioncs y afectos bumanos, t:ivo que su. 
frir cste colegio y su fundador una crude pcrsecucion, priiicipio de ma- 
les y de dolores que afligieron por algunos anos la provincia. 
Dcmteioii de El otro insigne bonefuctor fuo el capitan D. Gaspar do Nava, no- 
Nava "y^ii! ^'® 7 pod^roso vecino de Durango, capital de la Nueva.Vizcayn. Es- 
tiadiedoiL te en el tcstamcnto, bajo cuya disposicion fullcci6 por el mes de ma- 
yo, dej6 por hcrcdera a su alma, y su caudal para que se dislribuycse 
en obras pfas 4 arbitrio del padre Andres Perez, o del que por ticm- 
po fucsc provincial de la Compania, y sefiuladamcntc para quo sefun- 
daso un colegio nuovo de la Compaiiia, 6 so dicsc cicrta y fija dota- 
cion 4 alguno dc los colcgios ya cstablccidos que no la tuviese, con 
condicion quo le hubicsc do reconoccr por fundador y haccrle como 4 
tal todos Jos honorcs y sufragios que acoslurabra nuostra religion. No 
carcci6 dc contradiccioti'^s la libcrnlidad dc c£tc piadoso caballero de 
parte de la fabrica dc la Suuta Iglesia Catedral; perocediendo la Com- 
pafua con noble d'^sinlcn's cuatro mil pesos per via de limosna 4 dicha 
fiibricn, rcs6 la contradlccion, la ciudad qued6 cdificada del modesto 
cortc que so tomo en aquol lance, y cl Sefior obispo dio al padre Fian- 
risco dc Ibarra, rector do aquel colegio, las gracias por instrumento 
firmado de su mano, del tenor siguientc: „En lu ciudad do Durango 
en 19 dias del mes de agoslo dc 1039 anos. — Ante su scnoria Illma. el 
Sr. Dr. D. Alonso Fxauco y Luna, obispo de Durango, del consejo d^ 



—226 — 

S. M. dpc. El rtverendo p«dre Franciaco d« Ibarra, ractor d<il coIo* * 
gio de la Compania de Jesua y viaitador de las mifliones do Tepehua- 
nes, pareci6 y dijo: que habrd como tree meaes, poco mas 6 m^Doa, que 
fallecio en esta dicha ciudad cl capitan Caspar do Nava, vecino do 
ella, y por su testa mccto y ultima voluntad, dcja por hcredara on el re- 
roaniento de tus bienes k mi alma 4 dif^oaicion de sus albaceas, y del 
M. R. P. ADdr68 Perez, provincial do la dicha Coippania de Jesua. Y 
teniendo noticia de la pobrcza y nccoaidad de oata Santa Igleaia Cato- 
dral» y atendiendo k la vecindad y domicilio del dicLo difunto, en la 
manera que mejor haya lugar de derecho, en nombre de la dicha Cora- 
pania de Jesua, y dicho M. R. P. provincial, daba y did libra y eapon- 
tineamente por via de limoana en favor de la alma del dicho difunto k 
la dicha Santa Igleaia Catedral cuatro mil pesos en realos, especial y 
seualadamente para la obra y edificio material de ella, quo so va ha- 
ciendo, y no para otra coaa: dichos cuatro mil pesos en realei?, real- 
mente los trajo y cxhibio, y su sefioria Ulma. los recibi6 y so di6 por 
cntregado do olios para el dicho efecto, y so otorg6 dcpositario on taor 
to que so disponga lo que convenga, y mandaba y mand6 quede este 
recaodo on el archivo de la Santa Iglesia, y al dicho R. P. rector sc 
Ic do un tanto de ^I, en manera que hoga f^, y lo firm6, siendo testi- 
gos cl Sr. nrcediano D. Francisco Rojas de Ayora, y M«ircoade Yi- 
llafranca, veciuos de csta ciudad. — Alonso, obispo de Durango, 

En Mexico murieron dos sugetos de conocida virlud y constantcfa- Mucrtc delos 
made santidad. A 18 de marzo muri6 cl padre Alonso Guerrero y ^ Guerrerov 
Yillaseca, nioto del insigne fuiidador del colegio m^&imo y succeorde Bernardino da 
au patronato, de cuya entrada en nuestra religion hicimos momoriacn 
otra parte. Al desongaiio dc su vocacion, corrcspondid constantemnn- 
tc su vida religiosa. En cl builicio de la ciudad, 4 vista de sus nobi* 
lisimos dcudos, y en el colegio mas numeroso de toda la provincia, 
guard6 siempre un retiro, una abstraccion y un silcncio como en las 
aoledadcs de la Tobaida. Varon dc scncillisima ubodicncia y profun- 
da humildad, dc adrairablc pobroza y f.iniiliar tralo con Nucstro Scnor 
por una continua y ftrvorosa cracion, en que tal vcz lo hallaron arro- 
bado. Yivi6 veintiocho ailos en la Compania, y rcspiran hasta hoy 
fragrancia sus raros ejemplof . Poco dcFpues le siguio cl padre Bernar- 
dino dc Llanos, que por espaciodo cuarcnta aiios Icyo las infimas ela- 
tes de gram4tica en el colegio mdximo propoioionado 4 csta aunque 
oscura, impr»rtante ocupacion, no tanto" por su cxcelcncia en latinidad 



—226 — 

y letras humanas, cuanto por la singular dulzura de su g6nio, por mi 
paciencia ioveocible, por su caridad para con loa ninos hu^rfanos, y 
singularmente por su tiema devocion para con la Virgen Santisima, 
prenda mas aprcciable & quien ha de formar d la virtud los iniraos 
aun tiernos, y que apenas pucden criarse con leche mas suave, que 
con la piedad y afecto de hijos para con la Madre de Dios. Con es- 
te dulce nombre en los Idbios, acab6 su carrera cl padre Bernardino de 
Llanos el dia 22 de octubre. Su aposento qued6 lleno de una celestial 
fragranciOf que percibieron por muchos dias todos los sugetos de casa. 
La Santisima Senora, segun es constante tradicion, apareciendo a un 
amante siervo suyo de la religion de San Francisco, le dijo ser aqael 
jesuita cl que mas ardientemente la amaba en este mundo. La santi- 
dad de su siervo, declar6 el Senor en vida, y despues de su muerte con 
algunos extraordinarios sucesos, d que dareraos lugar en otra parte. 
Sucotoi de Las cartas anuas de los domas colegios en todo el ano de 39, y cl 
Jofldemaf co- giguiento de 640, no ofrecen cosa alguna que sea de contar, fuera de 
los ordinaries ministcrios que en todas partes se cjercitaban con tran- 
quilidad y con fervor, singularmente en Pdtzeuaro, en San Luis de la 
Paz y nuevo colegio de Quer6taro. Solo en Tepotzotldn y en Vera- 
cruz habia comenzado d turbarse la constante sorenidad con ocasion 
de varios pleitos. La Santa Iglesia Catcdral de Puebla intent6 que 
D. Fernando do la Soma revocasc la donacion que habia hecho d la 
Compania de una hacienda dc campo, manddndole bajo pena de exco- 
munion que no diese d los religiosos poscsion de dicha hacienda, y 
aun llcgado d embargarle la rcnta de su prebenda. Por otra parte, 
on virtud do una cedula dc S. M. espedida en 1 1 de agosto de 637 
so habia reconvcnido al padre rector de Tepotzotldn sobro varios 
puntos en que los anteccdentes seuores arzobispos y vireyes no ha- 
bian juzgado debcrsc comprendcr el partido do Tepotzotldn, unico 
curato do gcntes no rccicn convertidas que administraba la Compa- 
fila. Hiillabase la scde arzobispal vacanto por muerte del Illmo. 
Sr. D. Francisco Vcrdugo, y en cxpectacion del Illmo. Sr. D. Feli- 
ciano de la Vega, obispo de la Paz. S. M., informado por el padre 
Pedro de Velasco cuando cstuvo de procurador en aquella corte, des- 
pacho en 25 dc octubre de 640 cddula al Exmo, Sr. D. Diego Lopez 
PachecOf duqnc dc Escalona ya virey de JSUxico, desde 28 de agosto de 
1640 para quo le informasc en el asunto. Los puntos de la real ce- 
dula cran sobre que los religiosos quo hubicscn de ejcrcitnr el oficio ds 



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— 227 — 

p&rrocos, fuesen examioados por penonas nombradas por el ordinario, 
en cuanto & la suficiencia y doctrina % jdioma; punto k que como nada 
contrario t las constituciones y privilegios de la Compania, no podia 
nuestra religion dejar de sujetarsey como las demas; no asi en otros en 
que la ejecucion hubiera sido contraria al instituto de la Compania, eo- 
mo era la provision, colacion, institucion can6nica, visita, correccion 
del ordinario y facultad de removerlo & su arbitrio. Uno y otro ne- 
gocio parecian haber tornado buen semblante. £1 Exmo. informd muy 
d favor de la Compunia, que hasta despues de algnnos anos permane- 
ci6 en pacifica posesion del curato de TepotzotUn, aunque ofreci6n- 
dose nuevos disturbios sobre otra nueva c^dula, hubo de dejar la admi- 
nistracLon de aquel partido, como yercmos & su tiempo. 



Fin del libro sesto.^ 



VB L.\ PROVIRCIA 



&S &&, ®Q)9iS>^i[^SA, S)S 4[^S®^!^ 



DE 



NUEVA-ESPANA. 






SUMARIO. 

Recapitulacion de la primera parte de csta historia. £stado de Ici 
ohispados do Nueva-Espaiia. Pretension de colegio en Zelaya. Muc r- 
te del padre Luis do Molina, y primeros cnsayos de la congregacion do 
la Punsima. Mision en el obispado de la Puebia & peticion del Sr. 
Palafox. Carta del rey al Sr. Palafox en quo le encarga d6 las gra- 
cias al padre Juan de Avalos que fu^ uno de los misioneros. Division 
de los gobiernos de Sinaloa y Sonora. Visita del gobernador de Gua- 
diana. Espedicion d Ccdifomia. Grobiorao del obispo de Puebia. Re- 
conviene el Exmo. 6 lllmo. Sr. Palafox al gobernador de Sonora. D^- 
cimatercia congregacion provincial. Estado del pleito sobre la funda- 
cion del colegio en Veracruz. Muerte de tres insignes operarios en 
la Casa Profesa. Muerte del Illrao. Sr. D. Juan Sanchez Du- 
que, obispo de Guadiana, admitido en la Compauia. Muerte del 
padre Luis de Bonifaz, y pretensioncs del gobernador de Sonora. Seo- 
tencia de la real audiencia en el asunto. Alzamiento de los tobosos y su 
motive. Confederacion de los cabezas y tobosos. Informe del Sr. 
obispo de la Puebia, y respuesta del padre Calderon. Dotacion de 
Guadalajara. Muerte de algunos sugetos. Muerte del padre Andres do 
Yal. Visita del padre Juan dc Bueras, y mision del obispado de Pue- 
bia d peticion del Sr. obispo. Alzamiento dc los tobosos y confedera- 
cion dc las sictc nacioncs con muerte de dos religiosos franciscanos. 



— 229-- 

Hostilidades de los indios tizauosr Espodicion d^ O. Luis de Valdetf 
al castigo do los alzados. Exito de esta Jornada y sosiego de los iii<* 
dies. Eetado de las misiones de Sonom, y muerte del padre provincial 
Juan de Bueras. Principio y establecimiento de la venerable congre- 
gracion de la Parisima. Ihistres congregantes de eila* Yisita del Sn 
Palafox en sa di^cesis, y mision del padre Lorento Lopez. Dotacioil 
del colegio de Guatemala, y jura de S. PrancisCo Javier porsu patron « 
Gobiemo del padre Pedro de Velasco. Auidenio de las misiones. In- 
tontos de la reduccion de los himeris. Noticia de los guazaves y sa 
rcduccion, Fidelidad de Job ancianos tepchuanes^ y epidemia de los 
pueblos. Peste entre los tarauniiares y casos prodigiosos. ftuina de la 
tglesia de la Compaiiia en Durango. Muerte de D. Fernando Alvarez 
de Toledo, y del padre Bartolome Perez. Muerte del padre Gaspar. 

Hasta aqui ha corrido sin tropiezo alguno la pluma por el largo es« RecaDitula 
pacio de ochenta atios^ ofrecicndo & los juiciosos lectores, si no una te- eion de los li. 
la do prodigies y de sueesos milagrosos, & lo menos una serie de tra* ,^, 
bajos dirigtdos constante y generalmente d la mayor gloria de Dm y 
sanlificacion de sue redvmdoa. No queremos dar d entender que todos 
los sugetos que en elBtos alios vivieron en nuestra provincia fuefon otros 
tantos varones esclarecidos en virtud y en sabiduria, como folsamente 
tian calumntado las bislorias de las 6rdenes religiosas, algunos hereges 
<ie nuestros tiempos. Muchos habr6 babido tibios, muchos imperfec- 
tos, machos impnidentes, y aun quiz& algunos que faayan correspond! • 
do mal al tsstttuto y regla santisima que profesaiMai« ^qui^n podr& ne« 
garlo? Pero mietatras la relacioo de sus defectos no contribuye en c6» 
sa algiina k la s^rie de la historia 6 & la comun edificacion; mientna 
sus imperfecciones 6 sus colpas son secrctas y aun rigorosamente cas* 
tigadas dentro de los claustros religiosos, ^deber& acaso el histdriador 
descubrirlas por dar asunto k la curiosidad de algunas lenguas malva* 
das, y no le obligari dates k callarlas y sepultarlas en un profundo ol- 
vido la caridad cristiana? Esto hemes dicho por satisfacer k la mal 
fundada critica de aquellos que querrian hallar en las bistorias religio* 
sas eacandalo para infamar cl estado regular, 6 para autorizar sus cri^ 
mcncs, cuando por olra parte no querrian usar do esta libertad en las 
propias historias do sus principcs, 6 do sus heroes de romance. Por lo 
demds, si hemes hecho, 6 htciercmos en lo de adelantc honorifica me* 
iiioria de muchos ilustrcs mucrtos, cs y scr^ ^olo dc aquellos que poy 

TOM. II. 30 



— 230— 

8u particular fervor 6 iooeeiicia de vida se liaD mcrccido lo6 aplausotf 
y la veneracion de aquellos pueblos y lugares que ediftcaron con sua 
ejeinplo0« Si, todos no aon asi; pero i )o menos ^no ea baatante mate- 
ria de alabanaa el hecho miamo y la aencilla relacion de lo aconteci- 
do en eatofl anos? Siete aacerdotea y trea hermanoa eatudiantes vienen 
A eapenaaa de S. M. sin roaa caudal que el de au Turtud. £n Caiiartaa, 
en Veracruz, en Puebla, procuran detenerloa; en Mexico lea ofreceti 
opulentaa dbtaciones; en P&tzcuaro, en Guatemala, en Gkiadalajarai en 
Valladolid, en Oaxaca, en Puebla, loa pretenden loa cabildos ecleaiia. 
ticos. Loa lUmoa. Srea. D. Franciaco y D. Fr. Domingo de Arzoln, 
lea procuran colegioe en la Nueva-Galicia; el Sr. D. Antonio Mo- 
ralea en P&tzcuaro; el Sr. D. Fr. Juan de Medina en Yalladolid; el 
Sr. D. Pedro Moya Contreraa lea conTida con el eurato de Tepotzo- 
tl&n, con borlaa en la Universidad. £1 Sr. D. Ildefonao de la Mota lea 
funda un nuevo colegio en la Puebla. Loa Srea. D. Fr. Bernardo dc 
Alburquerque en Oaxaca, D. Fr. Juan Ramirez en Guatemala, deapuea 
de que ae satisfacen de au conductai lea favorecen con el maa diatin- 
guide aprecib. El Sr. D. Podro de Yillareal lea ofrece aitio y cau- 
dal en Nicaragua. £1 Sr. D. Bernardino de Salazar lea ofrece fun- 
dacion en Cbiapas. £1 Sr. D. Leonel de Cervantea en la Habana. 
£1 Sr. D. Domingo de Salazar loa Iley6 conaigo k Filipinaa. £1 
* Sr. D^" Bartolom^ Guerrero al nuevo reino de Granada. En 
diez y aiete colegioa que babian fundado basta entdnces, loa maa 
de elloa sin mas renta que laa gratuitaa limosnaa, ae lea ha viato 
Gonstantea en el confeaonario, continuoe en el pdlpito y en la esplica- 
cton de la doelrina criatiana por laa callea y plazaa; la aaistencia k loa 
moribundoa maa animosa y maa frecuente en tiempos de peate y de loa 
n^ayores rieagotf; las visitaa de circelea y hoapkales; el conaaelo y 
ayuda de loa ajuaticiados; la educacion de la juventud en laa eacue- 
laa, en loa estudios en los acminarioa con la leche dc sana doctrina, 
y lo principal con la frecuencia de aacramentoa, con la devocion i la 
Virgen Santisima y dcmda cjercicioa de laa congrogacionea. Al Nor- 
te de la America, sin maa armaa que el aufrimienk) y la dnlzura, ban 
ailadido al imperio de Jesucristo y & loa dominioa de nnestroe cat6licoa 
reyes, mas de doscientas Icguas, y en el laa maa de treacientaa mil al* 
mas, fuora de otras tantas que entrc pdrvulos y adultoa babian ya muer- 
to con Jas aguus del bautismo. Anadanse las vastaa provincias de To- 
pia, dc S. AndrSs, dc Tcpobuancs, do ki laguna de ParraSi do Tarau- 



— 231 — 

nrares, y la sangre de tmce de sus ilustres hijoa que habian muerto por 
Jesucristo i manos de los b&rharos. Mas de den iglesias krantadas 
cl Terdadero Dios sobre las ruinas de la idolairia. i 

Tal es el plan que de la provincia mexicana de la Compania de Je- Estado de lot 
WIS, hemes procarado delinear en los seis priineros libros de csta histc JJJJ^eL^^ 
ria. Los 'sigmentes van 4 abrir k nuestra vista un teatro bastantemcn* fta. 
te diverse en muchas cosas. Gobernaba el reino el Exmo. Sr. D. 
Diego Lopez Pacheco, raarqu6s de Villena, duque de Escalona. £1 
mrzobispado vacaba pormueite del lUmo. Sr. D. Feliciano de la Vega* 
ypromovido 4 esta •silla del obispado de la Paz, muri6 en el pueblo de 
Tixtla ▼iniendo de Acapulco, el 6 de enero dc 1641, La silla epis* 
•copal ^e ia Pnebla la ocupaba el Illmo. Sr. D. Juan de PdlafoxyMen^ 
•deza; la de Michoac4n el Sr. D. Fr. M4rcos Ramirez de Prado, la de 
Ouatemala el Sr. D. Juan Sanchez Duque; la de Guadalajara el Sr. D. 
Agusttn de Ugarte y Saravia que este mismo &iio pasd k la sede de Are- 
qnrpa. En la Nueva-V izcaya el Illmo, Sr. D. Fr. Diego de Evia,que 
l*or enero de este auo torod posesion de su dignidad. En Oaxaca el 
l^hno. Sr. D. Bartolom^ de Benavente. En la provincia estaba ya 
para cumplir el t^rmtno de su gobiemo el padre Andres Perez de Ri* 
vas, y seiSalado su sucosor el padre Luis Bonifaz, que en el mes de fe- 
brero tom6 k su cargo el gobierno de toda la provincia. El Sr. obis* 
po de la Puebla pareci6 mostrarse muy propicio al Sr. D. Fernando de 
la Soma, fundador de Veracruz en el pleito que sobre la donacion de 
una hacienda le habia movido el ilustre cabildo. Habi6ndose este pre* 
bendado presentado k su ilustrSsima sobre el embargo do su renta, pro* 
wey6 que se le entregason los libramientos como prebendado con fe* 
cha en la ciudad de Huexotzingo k 20 de enero de 1541. En conso- 
cuencia de este proveido se present6 peticion ante el Dn D, Juan L^ 
pex de Merlo^ su provisor y vicario general para que se alzaae 
efectivamente el embargo, quien con fccha del 31 del mismo mas 

t Cuando Voltaire medio compuso la fachada de una i^rlesia quo lo afeabm tu em$m 
hizo poner Ueno de orgulio cita inscripcioo..... Erexit Deo^ Vo/tesre... ^Con eaints 
mayor satisfaccion y mas josUcia podian deeir loe jcmiitaiM... Erijimoa al Dlos 
vcrdadero aobro las ruinas dc la idolatria mas de cien iglesias 4 JewciistoT ^Y aim 
ticnc valor el espintu. de contradiccion 6 inmoralidad para dudar fi convendri ic- 
poner <^n America esta corporacion que ha multiplicado tantas pmebas de sa neeeti- 
dad y titilidad? El euadro quo ha trazado en bosqucjo cl padre Alegre ci efeetiTOi 
y ntdic omrk desnentitlo.— ££. 



— 2d8— 

y afio, mandu que so acudieae con los libramientos acoatinnbradoa auii« 
que con la advertencia al contador de la aaota iglesia que rcscrvase de 
dicba cantidad lo que importase el valor de los dieziuos que se hubic- 
sen dejado de pagar en dicba bacienda, y que asl lo prosiguieac ba- 
ciendo basta la decision. De este auto apel6 D. Fernando de la Ser- 
na para ante el juez metropolitano de Mexico, interponiendo, si espre- 
sa 6 tacitamente se le dcnegabay el real auxilio de fuerza en 9*de mar- 
zo del uiismo ano. Procodicndo en la causa el Dr. Merlo, sin embar- 
go & la apelacion interpuesta so le despacbd en 20 de abril una real pro- 
vision n^and^ndole rcmitir los autos, y vistos se despacbb otra en 7 de 
niayo declarando que hacia fuerza el ecUsioMicOf y se espidid carta do 
ruego y encargo para que otorgase la apelacion y repusiese y diese por 
Qulo lo actuado deques do ella, y las partes se presentaron ante el 
Dr. D. Pedro Barrientos Lomelin, provincial y vicario general del ar- 
zobispado por el cabildo sede vacante. 
Pratenskm de £1 pleito intontado por el ilustro cabildo de la Santa Iglesia Catedral 
lay«. de la Puobla contra el Dr. D. Fernando de la Sema, no solo militaba 

coptra la fundacion de Veracruz^ sino que bizo tambien iluctuar por 
miicbo tiempo la protendida fundacion de Tebuac&n, y Ciltimamente vi- 
no 6 perderia del todo, como veremos poco adelante. £ntre lanto co- 
in«az6 i raytur esperanza de un'nucvo colegio en la di6cesis de Micboa- 
cAOy donde muy al contrario de lo que acontece ordinariamente en las 
coias humanas, con el trato y comunicacion parecia auoientarse cada 
dia mas la estimacion y aprccio de la Compania. Enfermd muy i k» 
(nrincipios de este aiio ^n 8, Miguel el Grande el Lie. D. Juan de So» 
tOf ciira propietario de aquel lugar, y dejaba en su testamento por alba- 
cea al padre Dr. Diego de Molina, rector del cc^egio de Quer^taro, or- 
denando que del remanente de aus bienes se fundase en Zelaya* su pa- 
|ria| un colegio de la Compania con la advocacion de la gloriosa Asun- 
cion de puestra Senora. Su opulento caudal fue lo menos que di6 k 
puestra religion el Lie. Soto« Lo mas fue que conforme & la licencia 
que Uevado de su grande afecto babia impetrado desde tiempo ^ntes 
4el padre general Mucio Witellcscbi se di6 tambien d si mismo, mu- 
riaiido consagrado k Dies con los votos de la Compania, en que hubie- 
ra entrado mucho totes si le bubieran dado lugar las indispensables 
obligaciones de su ministerio. Con su muerte se pesaron las cosas muy 
de otra manera de parte de los superiores. £1 padre Luis Bonifaz, 
habidos los votos de la consulta, ?<o juzgo debet^se admitir aquel pia* 



— 233 — 

do$o hgadOf Muuurrir la Compaaia en alguna nola habitudo mtter^ 
to 4» tUa el leUadort y Muda un. jtsuUa el albacea. llubo, fuies, de 
rcuuDciorae y repartirae en limosoas y otras obras piadosas d prove, 
rho de su pallia y su parroquiat y el iDtcotado colegio no vino i fun, 
darse en aquella eiudnd liasta despues de och^nta afios, conio dircmo^ 
en su iugar. 

En el colegio de Tepotzotl&n, doiide hatiia ido pocoa diuia intes A Mucrtc del P. 
predicar el dia de la Circuncision, fallccid el padre Luia de Mdiimv f'""' ^^ ?^°' 
inuy cercano y 8eme|ante no menos en la sangre que en la virtua y li^* rosentayosdo 
teratura k aquel gran jesuita del mismo nonibre que tanto ilustr6 la Uo^ '*on dclTpu- 
togia y la juriaprudencia. Fu6 el padre. Luis dotado de una ealrnoau risima. 
dinaria elocuenciav y el mas aplaudidoorador quo tuvo por entdnoes^lai 
Casa Profesa, & cuyo pulpito puede decirse con verdad comenz^ k da^ 
aqoel lustre que despuea se ha procurado.conservar con la mejor elec-' 
Cion. Jamfts se le oy6 palabra que indicara mayor aprecio de otro* 
oradores, cosa bastantemeote rara on este genero de ptrofesiony y maa^' 
no ignorando el buen padre que tenia muchoa ^inulos & 'qilien dabmi; 
celos aua aplsuaos. £dific6 muchoa auos la Casa Profesa con ttnaf 
abatraccion y rettro talt que ae decia comanmeate'que el padre Molifm 
no ae habia de procurar ver sine en al' altar •d en el pHlpito. : Asi ttf^ 
vo tiempo para darse macho al tratp con Dids, eiqraa luces dej<} apun^ 
tadas en variaa obras. Enlre'ellas dej6'un}u8to volumen que intitu^ 
16 E$p^ deprtladoSf y gran parte deun excelente comentario sobfe 
ios salmoa. Muh6 4 los tres diaa de.enero de. 1641 -Los grandeaejenfr^ 
ploa de virtud que perdi6 la Caaa Profesa con elpadi^ lAiis- de^'Holiv 
na loa recomjpensd poco deapuea eon la vetaida del padra Pedf^JtMik ; ,. ..]/ 
Caslini, k quien por su edad y enferroedades pareci6 necesariotraendo 
Sinaloa* despues de haber trabajado alll muohos afios* singularmenda . ... . 

con la Bueva'cristiandad de loa ehinipas* Pobo tiempo le goz6 la Ca« ' ^ 

sa Profeaa, porqoe k causa de un grave accidente pareci6 le seria maa 
oportnna morada 1^ del colegio m^iximo; Aqul* cpiivalecido en brere, 
coinenzdi4bii8car modo dedeafogar el celoaanto.quelo consumia y. que 
habia pi9rdido<aon loa he6fit0B y 16a g^tiles de Sinaloa au proporcionado 
pdbuio, Dios lo trajo sin duda para cchar los primeros cimientos y He. 
var despues & su pcrfeccion tina de las mas ilustres y de las edificantea 
congregaciodes de Jesus. Comenzd el padre & traor d sf con suavi- 
dad algunos pocos^ pcro eiicogidos estudianles. En el confesonario y 
en privadas conversaciooes procuraba afkionarlos al cxlimen de con* 



~t34 — 

ciencia, & alguaos ratot de oracion, freeuencia de saeramentos y otroa 
cjorcicios dte piedad. Como era tan dulce an trato y de tan graode ma- 
giatorio de eapirttu, hallando por otra parte una materia ddeil y bien dia- 
puosta en los j6venes congregantes de la Aatmefo/Ot cracid muy en br«- 
ve aquella piadoaa escuela que liabiade rendir luego tan glorioaoa frutoa. 
Tero mientras verooa subir la venerable congregacion de la Puriai- 
ma 4 aquel estado de lustre y de perfeccion en que ae mantiene haata 
hoy en dia* no podemos pasar en ailencio la miaion que se hizo por ea* 
te tiempo en el colegio del Espiritu Santo en el obbpado de la Puebla. 
Ilabia el lUmo. Sr. D. Juan de Palafox dado nuevamente k cUrigos mu« 
choa beneficioa de au didceaia* cuya adminUtracion tenian totea los re- 
gQlarea de vartas drdenes. Una rautacion como eata no podia menos 
que eaponer laa feligresias 4 grandes alteraciones. Para precaver sua 
conaecuencias, y juntamente para adiestrar, como decia au iluatrfaima« 
A loa nuevoa curas en el celo y cuidado pastoral, le pareckSconvenien- 
ta que se repartieaen por aquellos pueblos cuatro miaioneros de la Cchd- 
paillav peritOB en el idioroa de aquellos indioa y jra acoetumbradoa & ea- 
ta g^nero de eacuraiones como loa habia tenido aiempre aquel colegio. 
£1 padre provincial Luis de Bonifaz condescendid prontamentev aenar 
fando cuatro augetos de las cualidades y circunatanciaa que pretendia 
«l ihiatriaimo, quien por si misiiio quiso senalarlea loa lugares y t^r- 
ounoa de sua respectivas >misiones. Al nno destind laa dudades de 
Tkieala, Huexotzingo y Cbolula, con Topoyango, Nativitas* Hoa- 
mantla* 8. Felipe, 8. Martin, Totomdmacan y otros pueblos da aqaelloa 
eoolomos. Al otro di6 por t^rmino la ciudad de Tepaaca, AcatmingOt 
MiMa de la Amozaqoe, Quechula, Acultxingo, Tecamachalco, Nopaluca, Tehoa. 

di^^Mis de Qim y varios otros lunres vecinos. A unos y otros cometi6 su iluatrf- 

PneUitipeti. , ' ^ ' 

ekm del Sr. sima todas sus veces y autohdad para cuanto pudiera ofirec^rselea eo 

^^^^* la prictica de sus saludables ministerios. La mision se hizo coo tan 

Botable fruto y provecho de aquellos kigares, que el prelado ae dign6, 

por carta eacrita al padre provincial y aun k loa dos padres miaiooeros, 

4 darlea laa gractaa por lo mucko que habian trabajado en utilidad de 

SMSovejaa y an descargo de su soUcitud en la Puebla. f Loa miakmeros 



t Uoo de loe ministroi f^ el padre Juaa de ATaloe que di6 euenta por una car. 
ta al iltntrieisno, y cfte la remitid al rey. S. M.« en carta eecriU deade Cuenca, fe. 
cha 4 13 de junio de 643, al Sr. Palafox, Ic dice: „Y 4 Juan de ATaloe, xeligioeo 
de la Compajila de Jesus, uno de los misioneros, le dareis graeias por to bien que ha 
pifxiedido en estas matcriaa, y le dBreis ha pareeido bien lo que cserihia en earta de 
4 de abril del ado pasado* cuya copia me remUtstcis, dtc ^^Nota i^l eit/or. 



•^236 — 

de Sinaba perdieron uno de los mas insignos obreros en el padre Yh YM^delA.. 
cente del Aguilat que por etpacio de treinta y trefl afios habia cultiva- gaila y perto 
do aquella vifia. Entr6 en la Companfa renunciando lafl grandes es^ Tq>eha«can. 
peranzas que le daba la sombra y proteecion de su ilustre heitnano D* 
Juan del Aguila, yaentdnces doctor de la Universidad de Alcal&y dea« 
puea obispo de Lugo. Bn todo el tiempo de su vida carg6 el padre Vi- 
cente la pesada cruz de unos molostfsimot eacrApulos, si intolerablea en 
todos tiempos, mucho mas en la ocnpacion de misionero. Sin embaigo« 
jamto se qnej6, jam&s propuao el ejercicio; intes habi^ndose mudado 
en aquelloB dias todos suif conmisioneros, ^1 solo continu6 en el empleo 
sin intermision, siendo cuando rauri6 el mas antiguo ministro de Sina- 
loa. Di61e el Seiior en au Ciltima enfermedad una admirable paz 7 se* 
renidad de esplritu, premio sin duda de su continua mortificacion 6 ino* 
cencia de vida y princtpio de etema quietud. Muri6 el 6 de marzo de 
641. Lo dero&s de Sinaloa y Tepebuanes no ofrecia sino l&stimas, pri- 
mero con grande bambre* ft que se sigui6, como sucle suceder, una 
mortal epidemia. Una y otra did ft los padres una grande cosecba de 
merecimietos en buscar alimentoa para sus bijos* en seguirlos por los 
arenales, por las malezas, por los pantanos y las breiias donde se par- 
tian ft buscar el alimentOt y donde oprimidos de la enfermedad solian 
quedarse hasta rendir el alma. Entre estas angustias y penalidades 
crecia el cuidado de Ins supersticiones y abuses ft que tal vcz por su 
antigua costumbre solian recurrir por llbrarse de la enfermedad. Bn 
los principios de esta peste, en un pueblo de la mision de Taqui, uno 
de SOS saludadoree 6 curanderos babiendo practicado sus misteriosas 
ceremonias en el enfermo:. • .Levftntate, bermano» le dijo, ya estftsia* 
no. Tent6 el infeliz ft levantarse; pero en el roismo movimiento oa. 
y6 muerto con vergQenza del infkme beobicero y eacamiiento de todoa 
Km Tecines que no volvieron ft valerse de tan malrada medkiBa. En 
este partido se habian bautizado en ol afio mas de mil treacientos pftr. 
Tulos. 

En lo politico bubo alguna mutaeion en aqncllas naciones, quo ft* Diviaon de 
8ult6 en mayor utilidad de la nuera cristiandad de Taraumares. EI ^ Jj^SSTy 
gobcmador y capitan de Sinaloa D. Pedro Perea, bizo asiento con el Sonon. 
£xmo« Sr. duque de Escalona sobre el descubrimiento y gobiemo de 
las provincias de Sonora, y condescendiendo S. E. en nombre de S. M., 
sc dividiu el roando de unas y otras naciones, poni^ndose la cabecera de 
Sonora en el Real do S. Juan Bautista, boy dcspoblado. Para dar In^ 



— 236 — 

uUiina mono a esto negoeio, partis de Sinaloa por cl mesdc octubrc cl 
cupitan D. Pddro Fcrea eo compania del padro Ger6nimo do Figueroa, 
iiiitiionero de Taraiunaresy por cuyaa tien'os le pareci6 podia ser roe- 
jor y mas breve el caroioo para ealir 4 IO0 Siaibotaris por los pueblos 
do Jiribelxi y Salnutripot qab admioLstraban miaioneros jesuitas. Esta 
UBpedicion ojecutada con felicidad, hizo mas traginable el camino del 
Parral, cuyas minas estahan ent6ncoB en boga, y facilit6<iue penetrase 
la luz k inucbas nacioncs nuiQ septentrionaleSy asi de la lengoa de IO0 
taraumarc8, como de otras vccinas de pimeria, por cuyas rancheriaa 
ol padro Gerdnime de Figueroa iba industriosamente dejando tmiy ga^* 
nados loa inimos y sombranda de pasa el grano evaog^lico. Los ta- 
raumares, sea por amor y reverencia al mialonero de que por la vo- 
cindad de los oristianos tenian ya muchas noticias; sea por afecto & la 
religion y deseo de abrazarla, 6 lo quo parece mas natural, por el te- 
mor de las armas, de que marchaba escoltado el capitaoi y por respeto 
& su autoridad, se mostraban por todas partes muy d6eiles, concurrin*i 
con todo g6nero de provisiones, y comerciaban con los espanolos gti j« 
tosaro^ntsi JEl gobiemo do Sinaloa did el virey d .D. Luis Ceatin 
de Cana^w 
Vinta del go. En este estado se ballaba ol gobiemo politici^ de las misiones, cuan- 
Guadimiia. ^ ^^ ^* ^^ Vald^, caballero del drden de Santiago, gobemador y ca- 
pitan general de la Nuova-Yizcaya, tuvo 6rden de pasar & visitar loa 
if»pyoa partidos do Taraumarcs, del Parral y denias lugares vecinos^ 
^li6 d esta empresa por mayo do 1642 y d Huexotitldn, puoblo en que 
residia el padre Qer5ntino.de Figueroa^ superior de aquella mision; hi* 
zo bajar. los caciques do toda9 aquellas cereanias para el asiento y 
tijanquilidad de sus poblacioneay en que iiombr6 gobernadores y capita- 
^eB con un apai^ato y solemnidad que dej6 llenos de admiracion, y no* 
ipoteos de respeto y de satisfacciones d aquellos nuevos vasallos de S« Af •* 
Yerdad ea que toda la arojkonia de estos estahlecimientosse turb6poco 
despoes por discordias y disenciones de sus kigar tenientes, mas aten-* 
. 1 tfiff cooio suoiQ suceder, d sus intereses.particulares que d la publica 
- f t^1idad». . ,Np Su^ nia^ feliz la espedicion que d la mitad de este ana 
se encQD|end6 al cuidadp y valor do D, Luis Cestin de Canas. Reci- 
bi|6 ,6rdcn del marqu6s de Yillena, do pasar desde Sinaloa al roconoci« 
mien to del seno y cpstasjo Californias, y do Uevar consigo para csto 
efjeCfto ali pa4i^ JivpJAto Cortes, lidbil misioncro de aquella provincia, y 
r]uc cl [jadrp pcovxnciifil .^uis.de Bonifaz habia vcnido en concedcr 11 






— 237 — 

6. £. Pariieron do Sinaloa por cl mes de julio y Uegar^n dlaiala de 
S. Jos^y cnyos habitadorea los recibieroii con bastantea mucstraa de 
placer, y aun prometicron ay\tdar al buseo de las perlaa, como los espa* 
iioles los dcfcndiesen contra otra nacion enemiga que habitaba en la 
tierra finne. De alii pasaron corriendo la costa hasta el seno 6 ba- 
hia de la Paz. El padre Jacinto Cort6s, conforme & la costumbfe de 
la Compania, da en carta escrita al padre provincial noticia de su viB« 
ge y de las costumbres de aquellos natttmles, que nos dar6n knatieria 
para lugar mas oportuno, Lo mismb hizo cl gobemador de Sinaloa eil 
larga relacion que reintti6 al Sr. virey y que junto con las apretAdtiS 
drdenes de S. M., encendieron en su inimo grandes deseos de llevarift 
su perfeccion aquel importante descubrimiento. Hubieran sido mtsf 
cficaces para moverlo d emprcndcr s^riamente un descubrimiento f 
una conquista tan importante, d haber venido informe en mas felioes 
circunstancias. Cuando Ileg6, habia ya sido el duque ddpueettf del 
gobiemo desdo 10 de junio de aquel mismo ailo» en quie ei Olmo. 9t\ 
D. Juan de Palalbx, convocados secrctamente los oidores^ habia tedutti 
do posesion del gobiemo por seisretas 6rdenes de la corte, mientntfllek 
gaba D, Gania Sarmiento- deScHamafor^ dcstinado virey de Nueva- 
Espnna. Los motivos de la deposicion del duque de Escalooaf fueron 
al parecer, algtmds letes taspechas' contra 4U UtdMU Habia preecdit^ 
do poco tiempo ftntes eldia primero dedicicmbre de 1640 laconspirv^ 
cion de Portugal contra el rey D. Felipe lY, y ta aclamaciea y eoro* 
nacion del duque de Braganta, En un tiempo en que ann lot prtmis* 
ros seilores de Espafia no- estabon libres de las timidas ipresuncioiiea 
del conde duque de Olivares, primer ministro da estodo, no fu6 niooho 
que 4 las acciones mas menudas y & los diehet mas equinkoos -se iM 
diese mayor cuerpo, d tanta distancia como de M^xtea 4 la cdrte dp 
Espana. £1 Exmo. duque de Escltlona prob6 tan biend^S. M»- laVae- 
titud y fidelidad de su conducta, que satisfecho el rey volvi6 d nombnir- 
lo virey de Mexico, d que hubiera vuelta efectivameate, si necesidadei 
mas uYgentes qo lo hubieran Uevado al gobiemo de fiiciiia. El ti(MB« 
po que estuTo en la corte, procurd acalorar el deseubrinnentb- y c^m- 
quista do California, debi^ndose d su actividad las mas sdtias y efietf- 
ces providencias, como veremos en la s^rio. X 

X Este es uno de los sucesoe mms notables y escandaloaos ocurridoi en la Ntie« 

t'a.EspafiB, y de que lie dado idea en un imprpHo que piibliqud on M^Fxico- en 1831 

en la imprenta de D. Alejandro Vald^s, intltulado: El venerable 8r. D. Juan db 
TOMO !!• '<)i 



— 238— 

a 

Pur la auscncia y dcpoatcion del duquc de Eacaluna so hullo ci 
lllmo. Sr. D. Juan de Palafox con la mayor autoridad y podcr, asi en 
lo cclesidfltico como en lo secular que habia tonido hasta entunces, ni 
tuvo despues hombre ninguno en la America. Obispo dc la Catedral 
IDAS rica de las iodias, goboroador del arzobispado y aun elccto arzo- 
Inspo de Mexico, visitador de la real audiencia, y gobernador y capitan 
general do Nuova-Espana; todo este inmenso peso tenia que temer 
sobre si el racionero D. Fernando de la Serna en el pleito comenzado 
de lo8 diezmos. Efectivamonte, sin embargo dc la sentencia obtenida 
e;i 8U favor por el Dr. D. Pedro Barrientos Lumelin, dia 2 dc encro 
de 16429 en que revocaba cl auto del provisor de la Puebia en cuan- 
to 4 la reservacion de la cantidad correspondiente al diezrao de la ha- 
cienda, tuvo autt mucho que padecer en sus bicnes y en su misma per- 
sona por muchosdias, y mas que todo, la mortificacion de haber tcnido, 
aunque inculpablemente, ocasion de los gravisimos disturbios, que poco 
detpues pusicron 4 la provincia en la mas triste situacion. £1 apode- 
rado de la Santa Iglefda apQl6 de este auto para ante el delegado de 
mi santidadi que lo era el«8r. obispo de Oaxaca en 7 del mismo mes. 
Etta apelacion so admiti6 solamente en cuanto 4 lo devolutivo, man- 
dando que en cuaoto 4 lo ejecutivo ae guardase lo antecodentciuento 
proveidoy como consta do auto de 6 de mayo. La parte de la Iglesta 
recam6 por via de Rierza 4 la real audiencia en 17 do junio, y en 15 
de setieokbre ae provey6 auto en que aquellos senores declararon hacer 
fuerza el juez provisor y deberse admitir la peticion en ambos cfec 
tO0f para lo que ae despacbd real provision. Sin embargo, el lllmo. y 
Exmo. visitador, Aierli do este aaunto que defendia coo el mayor 
ardov, en todo lo demaa procuraba favorecor d la Compania, como siem.- 
pre 4ntes lo haUa <^ccutadbj&n Europa. 

Bien bc hubo mcnester un brazo tan podcroso como este para no ce- 



Falafox y Mendoza justifScado en' cl tribunal de la razon, por haBer rcmitido d E». 
-pallb J veparado d^l vireinato de Mexico al Bxno. Sr. D. Diego Lopez Pacheco, 
dmpie de Eaeidoiia. Este pioccdimiento tiene macbaa aimpatias cob d que ua6 la 
foal andiencia'de Mexico con el vircy D. Joad Iturrigaray, y en ambor, bub autorea 
mdnos 8C guiaron por prtncipios dc josticia que por amor A la dependencia de In 
America con la Espaiia, La idea de la indepcndcncia los cspantaba y hacia quo 
vieacn culebhoaii y fantaEmas cuando se la figuraban posiblc: succao que al Cm m? 
verified por loa miamos medioa dc que sc vnli^ cl gobicrno para irapcdirlo porque 
#i> erat injalin. — EE. 



— 239 — 

der a la aatucia y a Ins inicuas pretensionos ^1 gobernador dc Sonn- 
ra. Habta cste entrado en aquolla provincia en compafiia del padre 
(Ter6nimo de Figueroa, y pretendido el gobierno do aqucl pais bajo el 
t4tuIo de Nueva-AndaUtcia. A poco tiempo se di8gu8t6 con cl padre 
Figucroa, que no podia redocir i aprobar la dureza y rigor con que 
trataba 6 los indios, escollo on que siempre tropiezan los celosos mi- 
sioneros con gentcs acostumbradaa i buscar sua particularos intereset 
y no Io8 de Jeeucristo. Con este motivo intents desbacerse, no solo 
de aqucl censor, sino dc todos los jesuitas, 6 introducir en aquella re- 
gion misioneros de otros 6rdenefl, como si todos no hubiesen de defen- 
der con la misma enCereza la libsrtad do los indiosquepretendia opri- 
mir. No pudieron estar tan sccretos sus dcsignios que no los pene- 
trasc el padre Figucroa, y diese jironto aviso nl -padre Pedro Pantoja, 
visiti^dor de aqucl partido de S. Francisco Javier. Este escribid pron- 
tamente al padre pronnctal, y se ocurrid al Exmo. 6 lUmo. Sr, D. 
Juan da Palafox, que reconvino luogo al capitan y le bizo entrar en 
su (li bcr; bien que lo dur6 poco tiempo aquella violonta sugestion, y 
en breve lo veromos cxcitar en el mismo asiinto nuevas turbacionei. 
La gravcdad dc los negoctos que se iban entrelazando unos eon 
otroi, principalmento en el obispado de la Puebia, movid al padre pro- 
vincial Lui:i do Bonifuz d anticipar cerca de un ano la congregacion 
provincial, que scgun cl uso constante no debia comenzar sino hasta 
el mes de noviembrc de 1643. La fl.itadebia salir pormarzode aquel 
ailo, y no daba tiempo para consultar 4 los padres de los colegios dis- 
tantes; asi ca que o1 padre Luis Bonifez 4 aquellos vocales que se ha- 
llaban en los colegios cercanos dc Puebia y Tepotzolftn, habidos 
sus votos, se rcsolvi6 juntar la congreghcion provincial, irregular y ez-i 
traordinaria para el dia 22 de enero en la Casa Proim. Concuivie* 
ron en num<^ro de 27 profosos, stipliendo la congregacion por la aii* 
toridad que Ics dan nuestras constituciones, los defectos do tieinp<s lu» 
gar y niimero do los vocales en la primcra sesion que se tuvo el dia 
31 dal mismo me;?, en que fu^ tambien elegido secretario el padre Ho- 
racio Carocci. La eleccion de proCuradofes se dej6 para el dia 8 de 
febrero, en que fueron elegidos los padres Andres Perez de Rivas, rec- 
tor del colegio m&ximo de M6xico, y el padre Juan de Sangfleza« reo-* 
tor del colegio y casa de probacion de Tepotzotl&n. EtUdo del 

Kl Illmo. Sr. obispo de la Puebia no tard6 mocbo en saber que la ^l^j^ioii de 
Compania habia anticipado la eleccion dc su9 procuradores, para que Venoms. 



— 340 — 

dicse cuenta en Madrid y Roma de la situacion do sua negocios, en 
que por parte de 8u Catcdral era rouy iateresada S. S, L Con esU 
ocasion se escribi6 enldnces por su 6rden un ioforme y defeosa auto- 
rizuda do sus derechos para rcmitir & Espaoa en aqueiia misoia flota« 
pareci^ndoloy como dice, muy debido & la juata defensa que la flota qua 
lleva la queja, lleve asimismo la satiafacciou. Eate papel est4 dividi- 
do en tres puntoa: el priniero, ai eran juatificadoa los medios que iom6 
^qmelia Santa Igleaia para defender aua derechos: el segundo* ai eatos 
medioa eran neceaarios ea cl eatado de laa coaaa: el tercero, ai el pro- 
pj^ prelado puede y debe aaistir & la dafenaa de au Igleaia en caao ae- 
mjGJante* Corro eato informe en manoa de todoa, como tambien otroa 
imichoa papelea aobre el miamo oaunto. Entre tanto, el Dr. D. Fer- 
oaado de la Serna tenia mucho que padecer en la proaecucion de au 
pleitp: con ei cabildo.de la Catedral da Puebla, Sin atencion k la* p6* 
i^cion intexpu^ata. del auto de 2 de enero del a&o antecedentet ae pro- 
e^dio. 4 darlap6r incurao. en la exoomunion del auto de 4 demarzod^ 
6i39« Recurri6 por via d^ fuensa aegunda ves & la real audiencia. Salid el 
pleiio 4oB vacea en diaeordia en 26 do febrero y 10 de marzo; haata que 
ill.dia 22 de )iiayo declares aquei tribunal no hacer fUerzA el juez pro- 
iqapr 4^ la ]^uflbla en den«igar la apelaoion que interponia el Dr. Ser- 
Utida :1a 4efiaitiya. 

.:«Xgai CaHA Piofaaa de Mexico perdi6 eate atio trea iluatrea obreroa* 
4lMf46apuea.ila ganadaa al Seiior muchaa almaa en laa miaionea de 
gCHlile^ iluatraban con aua ejemploa aquella comunidad* El primeno 
fiaA d pH^9 'imn de Afdepast flamenco de nacion« homJbve do nnuy 
toMMai aiapdridad y de un grande celo de propagar la fe de Jeaucriato, 
dsjqiie d&6 muy.claraa pruebaa aun deade au ninezy no dejaqdoae cor* 
Foteper de laa aolicitacionos y raaloa tratamientoa dc uno de aua her-« 
ntoOa, quQ a&guia la aectii de Calvino. Diez y aiete auoa cultiv6 la 
aricjMi y^qui con la misma regularidad de yida y religioaa diati-ibucion 
ilk, l08 c^gios. Cada auo bacia por eapncio de un mea edtera lea 
^^leKfioa de N. P< S. Ignacio. La caridad con que aai^tii} haata el 
fiUJRtnAi^tlieoiQ iAAenfermode contagio, hizo maa precioao el aaorificio 
•daa^ii vidt* qae ofr^i5 al Senor el dia 9 de fehraro. S<gui61e poco 
tiempo deapu^a M padre Martin de Egurrola. Suagraveaachaquea le 
aacaron de las miatouea da Parraa en que habia trabajado maa de on- 
de auoa para el minUtario de la Caaa Profbaa que ejercit6 aieta aEos, 
p^ admirable prudeocia. fja SiaatlMnaA Tirgen le pag6 la -aingulai 



— 241 — 

(levocion cod que la voncrO toda au vida, avia&ndulc con voz chira y 
distiota du la hora do su inuertc, Aun iue nias i-CDdiblc lu fulta del 
l»adrc Fedio Mendoz, antiguo inisionero j de los fuiidadorcs de las de 
Siaaloa, en que entr6 k aucccdcr al venerable padre Gonzalo dc Ta- 
pia. Fud primer ap6«lol de los tc)iueco8 y de los niayos: paB6 u los ya- 
quis, y su ultima conquista fuerbn los sisibotari;;* con que abri6 puer- 
ta & la cooquista de Sonora, y & la numerosa cristiandad que ha flore- 
cido en nquellas provincial. Tuvo todas loa cualidadeis propias de un 
misionoro, una mansedunibrc inalterable, grande amor a loa indies y 
cclo & toda prueba de los mayores trabajos. Varias vcccs hemo^ he- 
cbo mencion de este operarid en lo que dejamoa escrito^ y la relacion 
de 8U religioia vida« nos dura auto larga materia en otra parte. Dea* 
canad c^n paz el dia 22 de julio. 

£a el numero de loa iluatrea muertos de nueatra provincial debemos Muertc del 
contar al lUmo. Sr. D. Juan Sanchez Duque, obiapo de Guadalajara* juan Sanchez 
Habia nactdo eate prelado en un Ingar vccino d Talavent de la Roba, ^^^gJ^ 
dc padrea rouy pobres. Loa primeroa rudimenloa de gram&tica y aun u^ara admiti. 
la fiIoaofia> estudi6 en el colegio de la Compauia de Jeaua de la villa p^^j*^*"^ 
dc Oropeza. Paadde ahi 4 Alcald d cursar teologfa, en que an oapa« 
cidad y aua viitudeale gnngear^ el patrocinio del Dr. Eapinoaa y al* 
gunoa olroa piadoaost eon cuyoa brazoa pudo borlarae en aqueUas fa* 
cultades, y hacerae opto para mali lustroaoa einpleoa. Electo obiapo 
de Nueva-GaKcia por proAiocion del 6r. ]>. Franclaco de Rivera iUk 
silla de Michoacdny dcae<S con.anaia reaunciar aquella alia pero peaa* 
da dignidad, y retiraree d vivir entiQramenie k Dioa^ y aai «q la Con* 
pania de Jeaua, d quien babia conaervado aiempre muy lingular Tftta0» 
rarioa. La diatancia del romanp pontffiee, cuya licencia erfek indiapta* 
aablcmente neceaaria para el valor de la renonciav djlat6 por algw 
tiempo aua deacoa* Pero acometi^ndola la iiltima enfennedad« Ikaa^ 
al padre rector, y habi^ndolo pedido con humildad y con Idgrimaa qui: 
lo admitieae en la Compania, oonfomie d la licencia que tenia >« aK* 
ca9zada da loa superiorea* promctiendo impetrarla (ni vtvia) de «it 
aantidad para renunciar el obiapado, fu^ admitido d loa votoa reUgio^ 
80S qtjo htzo con grande edificacion de los preaenlea, y poooa diaa dea- 
pues arrojado aobre una cruz dc centza aobre el desnudo auelo, eapM 
con tranquilidad por ^1 mes de marzo do este miamo ano. 

A loa princtpiba del aiguiehte tom6 d su cargo el gobiemo de la pro- ]^„^^ ^ p, 
vincia el padra Frofnciabo Colderon por mncrtc del padre Luis de Bo- LaiadeBoni. 



— 243 — 

(\7. y prftni. iiif;,/. siifTcto ^ gmn pnidencia y religiosidad. Se ocup6 ccrca do 
r^, vcinte anos on ol ejereicio de las misiones, de donde le sac6 la obc- 

dicncia para el gobierno de los colegiales. llemo^ ya reierido los 
grandofl ojemploa de moderacion que di6 en la vez primera que tuvo 
ol ofieio de provincial. No fueion menorea Ids de pnidencia j man- 
sedumbre cristiana que di6 en el segundo, en que comenzaban ya los 
sordos inovimientos de aquella borraaca que habia de agitar tan violeo- 
lamentQ a toda la provincia. Ya singular duizura del padre Luia de 
Bonifaz, impidi^ que prorrumpiera con estruendo en su tiempo; pero 
viendo que al fin no podia enteramente prevenirlo todo, ni reracniiar laa 
coaaa con nn presencia^ fle parti6 d la viaita de los colegioa- A pocos 
diaa de llegado d Valladolid, acometido de un violento dolor j oprimi- 
do del peso de tantos cuidados, pasd de esta vida el 3 de febrero do 
1644. Otron ponen su rouerte el dia 16 de marzo. £1 padre Fran- 
cisco Calderon, que le succedi6 en el cargo, era hombre p'^co 4 pro* 
p6Bho para laa presentes circunstanciaa, annque en otras h'lUiera sido 
mny apreciable hu condueta. Era de un genio vivo y ardiente, y que 
atrnito siempre d la justicia de sua fines y rectitud de intencion en 
lo que hacia, no atendia tanto d la conducencia y proporcion de los 
ifiedios* Es verdad que k la variedad de asuntos importantea que ocu* 
paron el tiempo de su gobierno, ap^nas daban lugar para tomar justa- 
mente la« medidas. Por una parte el gobemador de la Sonora D. Pe- 
dro Perea perseveraba en su antigna pretension dc introdocir minisfros 
de otras religiones en aquella provincia, principal mente en el vaile de 
Cumnpas, en que el padre visitador Pedro (^antoja habia puesto al padre 
Kgidio de Montefrio, y de que el mtsmo capitan diez aiios antes habia 
dado posesion al padre Tomds Basilio. En consecuencia de este de- 
signio llev6 consigo & Vanamitzi cuatro 6 cinco religiosos. El padre 
visitador, informado de esta novedad, escnbi6 luego & dicho capitan y 
al superior de aquellos padres, y pas6 inroediatamente k la viaita de di- 
cho pueblo en que el gobemador tenia su casa y famOia. A los reli- 
giosos 4 quienes el capitan llevaba engafiados, y que con un santo co- 
lo y reeta intencion, solo eran guiados del deseo de la salvacion de las 
almas, fue facil desenganarlos; no asi el capitan, que ofendido de loa 
requeriniientos que en toda forma le hizo el visitador, proninipi6 en 
amargas quejas contra los de la Compaiiia. De todo se did cnentm 
al Exmo. Sr. conde de Salvaticrra y al padre provincial Francisco 
Calderon, enviando para este efecto k Mexico al padre 6er6nimo de la 
Cnnal, anliguo mi^ionoro del valle dc Sononi. 



— 243 — 

Mientras sc toinulmn dc parte de la Conipunia cstas jiihtoM provi- RcniHtcncia de 

dcucias, el canitui D. Pedro Perea mortificado de no haber podido ^*** *»ympri» r 

cnfermcdad v 
cjecutar sus pruncros provectos, y protcndioiulo coinplacer ^ aquelloa mucrtcdolgo* 

rcligiosos que habia einpefiado eii su Heguiimento, puso los ojos en los *^"'***'''* 
llymcris, nacioQ situada ea Io8 varios valles que forma la Sierra Ma- 
drc ontre Occidento y Norte del valle de Sooora. Dbpuso desde iue- 
go 8u marcha llevando conbigo Io;b mismos ministros y muchos otros 
seculares. £ste aparato nunca vUto cd su pais cspantb d los Hyme- 
risy pueblos gentiles aun. Corrioron luego & las armas y ocuparon los 
pasos angostos do los montes por doudo se podia entrar en sus tierras. 
£1 capitan, que no se ballaba con tropas ni provisiones suiicientes pa* 
ra resistir a tanta multitud de b&rbaros, so vi6 precisado d retroceder 
con tanta prisa y susto, que auadida la mortificacion on un genio pun. 
donoroso y altivo, lo derribo tn la cama con una grave enfermedad. 
Se hizo conducir d Vananiitzi« donde fu6 forzoso dentro de pocos diaa 
adniinistrarle ios Santos Sacramentos, asisti^ndole constantomente en 
todo cl tiempo do su enfermedad el padre visitador y loa- demds que 
alU se hallaban* con una caridad que no pudo dejar de roconocer, y 
por lo que se vio obligado d mandar d su muger Dona Maria de Ibar. 
ra, que pliblicamonte en la iglesia diese d los padres las debidas gra« 
cias. Sin embargo, d fines de setiembre, halldndose ya enteramente 
convalecido, 6 paroci^ndole que lo cstaba, determind pasar d Toapa, 
donde tenia citada una junta para la ejecucion da sus designios. Par- 
tis efectivamente; pero agravandosele con la agitacion del camino su 
ontigua enfermedad, de que aun estaba mal sano, espird dentro de po« 
cos dias & los 4 de octubre. Dosed nuicho en esta ultima enfermedad 
verse con el padre visitador Pedro Pantoja, y en efccto lo mandd lla*> 
Diar. Por mucha prisa que se di6 el padre llegu d tiempo que aunquo 
conocia y daba rouestras de entender, babia ya perdido enteramente cl 
uso de la habla. £1 padre procur6 pagarle con todoe los oficios de 
caridad posible su antigua aversion para con la Compania asisti^ndolo 
hasta el ultimo suspiro. 

No contento con eso continu6 dcspues lo mismo con su viuda Do- 
na Maria de Ibarra, d quicn suplic6 le diese licencia para llevar el ca- 
ddver al pueblo de Acantzi como lo ejecutd con el mayor acompaiia* 
miento y pompa que permitia cl pais. El mismo padre visitador can* 
t6 la misa 6 hizo cl cnticrro, ddndolc sepulture on una capiUa al lado 
derccho dol evangelio. Poco tiempo despues lleg6 cl padre GerdoL* 



— 244 — 

mo do la Canal, trnyondo favorable scntcncia del real acucrdo. Lie- 
vuba comctida la rcsidcncia del difunto D. Juan de Pcmlta, gobcrna- 
dor do Sinaloa, con aprctadas drdcnes pnra que D. Pedro Perca dcja«c 
el mando luego, y tomada <licha residencia saliese detoda la pro\'iacfa 
de Nueva-Andalticia. A los religiosoa quehasta cnt<5nce8 ae habian 
detenido en Babiape con esperanzas de entrar en loa himeria, se lea no* 
tiiic6 un auto de ruego y encargo para que dejasen luego la ticnn y se 
restituyeaen & sus antiguos pucstos. 
Alzamiento ^^o en Sonora. En loa confines de Pdrras y provincia de taniu- 
de lo6 toboMM mafea eran de mayor consecuencia las inquietudes de los naturales. 
Comenzaron estas por algunos g6nios revoltosos del pueblo de 6. Fran» 
CISCO del Mesquital, doctrina de la familia serifica. EMos, con la su- 
jccion y santa disciplina, comenzarou & huirse del pueblo, pretestando 
que no podian Bufrir la dureza y males tratos de aquellos relig^osov. 
F4cilmente pas^ el contagio de este & otros pueblos vocinos hasta cl 
Tizonazo, cuyoe naturales, que estaban & cargo de la Compafiia, no du- 
doron poncr ^n sus-mioisCros las longuas atrevidas. £n efecto, Heg6 
su atrevimieuto & tanto, que persuadido el Illmo. Sr. D. Fr. Diego de 
-Evia & que la opresion de lot doctrineros era la causa de su abatimien* 
to, intenti) quHar d los regulares todaa aquellas doctrinas, y aun Ueg6 
4 httcet un viotento despojo en el padre Juan de Zep^da^ actual misio- 
iieiro ^ Tixonato. Brave sad^ubrid^ue no la violencia de los (ran* 
cisoanoa y los jesaitas, sino el amor de la libertad y sus fines particu- 
lares eran el vie^dsro .motive de su fuga. Comeozturon las-hostilida- 
des por Io& tobosos, g^tes beltcosas y bdrbaras, y que Servian como de 
asilo & todos lbs fbragidos y mal contentos de aqueHas provinciaa. 
Los robos y las muertes eran ordinarias no solo en los carros y espa- 
noles que enoontraban en los caminos, pero aun en -las poblaciones y 
en los reales de minas mas poblados. En los reales deMapimi, del Par, 
ral y en S. ittiguel de las Boeas se vivia en un continue sobresalto, os^ 
pecialroente en las crecientea de las lunas, en que solian juntarse. Pa*> 
m reprimir estas correrias determind D. Luis de Yaldes, gobemador 

lie la Nueva-Yizcaya, que saliesen del Parral tres eompafiias bajo la 
co'nducta del capitan Juan de Barafia, oficial que habia servido lai^ 
tiempo en el pais, y que juntaba 4 un grande valor el conociroiento del 
terrene y una grande esperiencia del genio y mode de pelear do los in- 
dies. A la'frente do doscientos scsenta entre soldados 6 indios cono- 
eidos, entrd dtclio capitan hasta las I'lltimas ranchcrias de los tobo8o» 



-iA V 



— 245— 

cerca del rio grande del Norte. Hubo varios ehcueii(ro8 en que les ma* 
t6 muchos 6 hizo algunos prisioneros. Las rocas y picachos y la If. 
gereza de bus pies valieron d los demds. - Al mismo tieiripo que el -ctf . 
pitan Barasa los acometia, dig&'moslo asf, dentro de sus mismas triche- 
ras, un trozo de ellos cay6 violentamente sobre las tierras de Inde^. 
Tularon los campos, Ilev&ronse la mayof parte de) gahado, y con mucf- 
to de algunos cspanolcs dieron la vuelta d su pais con tan increible vc« 
locidad, que en dos dias caminaron- mas dc sctentb leguaJs. Esta prisa 
les fu6 en la ocasion bastante pemrciosa, porque encontrdhdose con el 
trozo de espaiioles que tdlvia, no pudieron escusar el! cheque, en .que 
perdido todo cuanto habian hurtado en Inde^, muertds y prcsbs muchos 
de los suyos, el resto hubo de buscar abrigo en los monies y juntarse 
con el grueso de la nacion. 

Esta junta fu6 muy daiiosa para toda la -provincia . Los toboiios'i . Confeden- 
vi^ndose con poca gente y fuerzas para poder-hacer frente ft \6k espi^ bexM 7 tobo. 
noles 6 indios aliados, dcterminaron traer ft so partidd ft l^^ cftbeKaii^ 
nacion numerosa y guerrera del partido de Tizonazo. £1 goberniidor 
de Nueva-Vizcaya D. Luis Yald^ hiibia p^k^'todos Ids ihediospro^ 
curado la paz y amistad de estod indios. Para date ^fe^Oy'ddsjpiaeii'de !: , 
muchos buohds oficios-leshabiarenviado & D» Alvaro de'-Morantft, g»l ' 
bcrnador de Tizonazo, en coxnpaiSfa'del'padf^ JuaA Zepeda, miiiiscrp 
del misroo pueblo. La negociacion fli6 tan feliz, qoe dentro' de pocbs 
dias bajaron mas de cuatrocientoi aoompaJlaBd6 i loe anViaSoe^ y se 
presentaron al gobemador prometiendo redileiro^ 4, riitios c6modo0« !»• 
ccrse cristianos y ser fieles vasaDte de 8. M. ' Habiend6 faltad6 fioco 
despues del partido de llzonazo el padre Juan de Zepeda,-los cabezak 
sc creyerbn ylesdbfigados de 8US*amtiguaSph!ftAe8atol' No iVolVieron ft 
dcjarse rer en pueblo alguno de Gristiah6s, y habidndblesenviado 'o^. 
gunda vez al capitah D. Alvaro paia' solieibribs ft^ la paz de'Vutil«t da 
su pais, le dieron cfUel miteilei etf el caAiino. Tale^ emnias diipoitl. 
clones de los ftnimos etitre'tos oabezas ouaiido los ibbdsospretendieix>a 
hacerlea tomar parte en ad »)zatni6nto. 

El 6xito fu6 cotno podia pironleterse de tales prin^ipios.' Los cabe- 
zas, para prueba de la stnceridad- con que entraban ^n sus intereses, les 
comunicarbn sus aiitiguos resentimientos con los 'espafioles, y edmo 
cllos habian dado la muerte al capitan D^ Alvaro, seoreto liasta cnt6n. 
ces oculto. Contfaida la alianza en' toda forma, comenzaron luogo ft 
Hcntirse los efeetos. El capitan Barasa so mantenia sobre las ormas, 

TOMO II. 32 



— 246 — 

y corria la tierra proveyendo por todas partes a la scguridad del comer- 
CIO. ^Pero qu6 providencias se podian tomar bastanteinente cficacca 
contra tropas desbandados de bandoleros que amanecian al dia siguien- 
te 4 treinta 6 cuarenta leguas del sitio donde habian hccho el dano? 
La primera accion de los confedcrados fu6 cargar sobre una tropa de 
carros quo conducia Marcos Beltran escoltado de otros quince hcm^ 
brcs. Los furagidos acometicron con tanta furiq, que de eilos once de- 
jaron mueitos sobre el campo y & los cuatro llevaron prisioneros. £1 
conductor, malamcnte bcrldo, tuvo la fortuna de escapar de bus manos: 
cargados de dcspojos dieron vuulta k sus rancherias, donde por seguo- 
da vez rosolvi6 acometcrlos el capitan Barasa. Ya marchaba en su 
busca cuando rccibiu 6rden de volver con su tropa 4cia otra parte. £a 
marchas y contra marchas so le hizo gastar in(iti]niente el tiempo con 
deshonor del^uen capitan y dauo de toda la provincia, por infonnes 
de algunos Amnios que finalmente lograron hacerle dejar las armas y 
retirarse 4 su presidio k los fines del ano. 
Infonne del ^^^^^ y^ venido por este tiempo, impreso en fispana, el infonne 
8r. chkpo de que de parte de la Santa Iglesia Catedral de la Puebla se hiibia pre- 
poei^^d&pa. sentad^ 4 S. M. y corria por todo el reino con no poco deshonor de la 
dreCaldeion. Compania, Para remediar este dano, el padre Francisco Caldcron im. 
pTimi6 una respuesta demostrando en ciertos puntos la falsedad de di- 
cho informe, y volviendo por el honor de la provincia que tenia & su 
cargo; el cual, refutadas las d6biles razones con que habian pretendido 
impugnarlo, se insert6 despues en el memorial que se present6 4 S. M. 
de parte de la Compania» y corre impreso entre las manos de todos. £f • 
ta qiu partcid juHa defmsa de la Companies dolid dliame$Ue al lUmo. Sr. 
Mspo de la Puebla que crcia uUra^ada su dignidad y lot derechos de su 
iglesia. Ayud6 en parte que 4 los 6 de julio de este misoio ano, el 
Dr. D. Pedro Barrientos Lomelin, provisor y vicario general del ca- 
bildo sede vacante, juez en grado de apelacion en segunda instancia 
sobre el pleilo de D. Fernando de la Sema, provey6 auto en que inhi- 
bia al Dr. D. Juan de Merle, provisor de la Puebla, que de modo al. 
guno conociese procediese ni actuaso en dicha causa. £sto era en 
tiempo de que el Ulmo. D. Juan de Manozca, electo arzobispo de 
Mexico, habia ya tornado por su procurador el gobiemo de la didcesis 
y ccsado el del Illmo. D. Juan de Palafux. 

A los 21 de marzo murio en el colegio de Mexico el padre Mateo 
Castrovcrdc, natural di> la mii»na ciudad, cclebre orador y de genio es- 



I* * *■ . . . Ill I ■ I ■ ^— ^— ^M— »1— — fc»JM^l«^«*<a6%«Ot'''«TMI#l> 



— 247 — 

traorJinario pcra la pocshi hitiiiay castollana. Loyu teologia niucho Muerte del P. 
ticmpo en los colcgios dc Puebla y Mexico. Fue hombrc de cstraor- ^J^^*'^'" 
dinario rccogiinicnto y abstraccion, que le hizo olvidar aun las calles 
dc 8U patria. En cstc retire hall6 tiempo para cntregarse 6 Dios en lar- 
gos rates do oracion y para escribir muy utiles tratados, enlrc los cua- 
Ics fu6 un piadoso y crudito comcntario sobrc los cantares, que no lie* 
g6 21 ver la luz. £1 colegio del Espiritu Santo perdi6 on el padro 
Diego do licrrera un antigue y fuinoso operario que per mas de cin- 
cuenta anos se emple6 en la instruccion y ayuda de los indies, tanto en 
la ciudad como en los vccinos pueblos, para donde incesantemente lo 
solicitaban los beneficiados* Acabo su carrera 4 10 de agosto con 
universal sentiraiento de los naiuralos. Pocos meses despues fallecid 
en Mexico el padro Miguel Godines 6 Wading, sugeto que en las hu- Muerte del P. 
manas y divinas letras, en la prudencia para el gobiemo, en el ejercicio g^^^ 
de las misiones y en el roagisterio y discrecion de espiritu, di6 mu- 
cho lustre & la provincia. Despues de muchoa aiios do misiones en 
Sinalua, siendo prefecto de estodios mayores en el colegio m&ximoi 
escribid el admirable compendio de la teologia mistiea que habia cor- 
rido con tanto aplauso, y que en nuestros dias el padre Ignacio la Ra> 
guera acaba de iluetrar con dos copiosos voliimenes. Este autOTy al 
|irincipio de su obra, recogid con la mayor diligencia cuantaa noticias 
pudo haber & las manos del padre Miguel Godines, y escribe haber 
muerto el dia 12 de diciembre, no muy conforme en esto &lo8 manus- 
critos de nuestra provincia que ponen su muerte el dia 18 del misroo. 
En su vida procuraremos valernos do las dem^s noticias del padre la 
Reguera y de otras que tenemos mas paHiculares. 

£1 pnSximo enero de 1646 fall6 al colegio miximo del Espfritu San- Muerte del P. 
to, que actualmente gobemaba, y 4 toda la provincia, una grande lum* Andm de Va 
brera en el padre Andres Valencia, igual on todo g^nero de literatursy 
k que anadido un religiosisimo tenor de vida, mereci6 & si y & la pro* 
vincia la estiraaeion de las primeras personas. £1 Illmo« Sr. D. Alon- 
80 de la Mota, justo reconocedor del m^rito de los hombies literates, 
lo pidi6 para el colegio del Espfritu Santo, y le encomend6 la instruc- 
cion de su clero en las matenas morales. Fundado el colegio de San 
Ildefonso, quiso que fuese el primer maestro de teologia de aquellos es- 
tudios. £1 mismo aprecio hizo de su dictdmen el Exmo. Sr. marqo^s 
de Yillena. Tuvo per una alma favorecida del Serior noticia cierta de 
su pr6xima muerte k quQ se dispuso en el ejercicio de todas las virtu* 



—248— 

dcs» y murio con traoquilidad el dk 11 de eoercH auoque la l^lioteca 

mexicana, stguiendo el mcoologio del padre Juan Antonio de Oviedo« 

lo seuala el }1 de enero del aiio antecedeatet no sabemos con que fun- 

damento. 

Vmu del P. £n ette miamo llego de la3 ialaa Fiitpinaa el padre. Juan doBjiieraF, 

ruT mi Jm ^^'^^'^^^ visitador dc la proyincia de Nueva-Eapaiia^ y que concluida 

pordolMiiMu la viaita debia entrar & gobornarla en caUdad de provinciah Hallin- 

il pctickm del ^^^^ ^^° noUcias algunaa del pais y de Ice colegiea^ tomd por compa- 

Sr. obi^M. ^jQ y aecretario al padre Juan de Sangiiesa, que hafata vuelta de Ro* 

ma al colegio de Tepotzotlin. £n laa preaeatca cutmnstanciasera cl 

padre Juan do Bueras el hombro nuM 4 propdsito del nmndo paia enco- 

meodarie el gobicmo de la provincia. A su venerable ancianidad y 

^ contaniada pmdencia ae allegaba una sinceridad.de inimo y una ino- 

\' ce&eia y 6uavi^^ deeoatumbrea adnuFftble»xnuclia instniccion en lee 

menoroa ipicea del institutot mucbo ^spiritu y ffecuente trato con Dioa 

en la oracion. El p^dra .Tisitador ae dedicd deade luego eoteramente- 

&.r€atablecer la paz y buena aiwonia.con el Ulmo. Sc. obiapo de la 

Pucbla; 8u prudcnda y el %ltp copcepto que.ae babia fonmdo.de au 

yirtud, que tratlucia en tpda su cpadvicta, fu^ baataotopafa qee.ea po« 

00 raenos de un ano, qifeobtuvo el oficio de viskador, oalmaee algiin 

tanto la borraaca, y aun ^e conqibi^een eeperanzaa de una peffecta 

tranquilidad. Pidi6 a) 3r. pbispo al padre yiaitador al^aoa ouaione* 

roa qu^ ejercitasen su s^nto- minialerie per joa poebloa maa remotoe do 

su .Qbi|9p4do . ^^naji^rpnse. Im^Oi los. padrea Jllateo de . UrraoE^ y\jiwtm* 

^ l^opez, graqde^opexario^B indios, y de quien habia oieatrAdo.aieiii<. 

pre su S. S. Illma. jparticujtar estimacion. £1 padre viaitador repre- 

8enl6 al lllioo. al misoio Uenipg c6ino haji>ia probibido & Iqs miaioac- 

ros quo no predicaacn y confesasen en loa .pueblos que popo 4ntea ao 

habian quitado k los regularas. de Tacioa 6rdenes, por quitar entre las 

familias r^ligLosas este mof^yp de aentinueBto, y qua po pepafaea.q^e 

la Compauia de Jesus babia teqido parte algunaen i^l dpspojp de las 

doctrioas, como algunos halaan qperido darles k entende^* .^q elpfio- 

tivo dc la inision quo por 6rdon de suisenscrriaibabian h^l|o en ^quo- 

llos pueblos algunoe anos dntes, £1 Sr« obiapo .ooiioci6 todo al pcao 

dc esta razon, y condeacendi^gustosamentei admirando la pru d eacia y 

circunapcccion del padre visit^ori, Ca|icedi6 4 los doa operarios sua 

iacultades todaa para todps Ipa cases qme pudieran ofrec^rse^ ea el 

fueco interior de la^ conci^pcias, y en.carg4odoles singularme^te 1|^ 






—249^ 

iostniccion de los negvos de lofl iiigejD[iQS« loe hizo comenzur su'jormi' 
(la . opostdlica por el lado dc IzC^r. y tierra Calit^^tc. . . 

Salieron de la Puebla el dia 12 de julio, y comcnz^foA ma santos 
miaisiefios por el pueblo deS. Salvador el Verde.. £^1 cieloidorrarna- 
ha por todiaus partea 4an abundapte^ bcndicioncs/sobra jsvs trabajos, que 
ol cura de Tepexuxuma, Dr.D. Eugenie Romero y muQbo9 otros es. 
cribicfon mil agradeciinicntos al Sr. obispo, reconocicndo que el cspi- 
rita de Dios haU&bay obrsba por medio de a^ucllb8.su8.xDiDi3tros. £1 
padre 'Ma^eo de UrFoz- predioaba. y confesaba a loa esponoiies, y el pa- 
dre Lortezo Lope? ^ Io6 indios* hh poea. aitlud del primero 1& hizo 
zendir muy 'en breve 4 la cooliQuafatiga, j'^ofermd en la villa de Atlix. 
cio. £} padre Lopez contiQti6 0(4o la tniaioncoD tin copiioso fruto y 
utitidad de lo8'iiidio0,'que}iubofHicblQen que/arre))atftdos' do su sen- 
oillo fibfTor, eschbiefoo'de cornim acvMido al Sr« Ubiapo'fara que el pa. 
die^ encaigaai do su adidiiuiitraokHi- £a Teopaafbui hall6. U pai. 
aoilero una de -aquallas abnoa-en i]ue 61 S^nonae agrada tal fes de 
rmai n r das nqoazaa desti ouaerioonUa yiHn, pfofdodidad? de: aos. joioios. 
Habia' ^fimoado ana iddta-de raAcbiem'fiSo^'dB txind yrotitos'taiiiaiido 
la^imutf eawcmUe apoataaia* ! J£a|&a{Bidotba«titada> •Ptalia'i laL mira y 
OPpUBftoion de la tSootfina, conftsaba h»' ciiulewkaa} pfaro an ati:Qtea. 
zod 'iaili63 faabta adorado aI vahlKd€0t> Oioa* taicdoocUaE an ttyd tf^ 
adcnato.' Eafleuada 'de ' mm- iB ^e lk^o padrda 6 1& idobtfiii *y'al bbbs 
profunda dlaiitelo; daba'sosadoQeC^iDoasAiMMtp^dtli^iidh qUe bdaber. 
vdba ^{m el kntfydr ireapalo^ .Ti«$itda:i|iiiidO0«iQODto:4ML8c|S<{Ckt><Mii/fe^ 
qae^vaiadb hmrolM de 'su-fiickn^d^ twoi'T'^MitdiU^ witiMvrfh 
]6^mKiM6'<llatoMar. L6 declare caai aioc^rtia-Ui|;riDMMi el toieln (atlMio 
de'sttfahnay^aopltGindole lajoef^^ae «n lQa--Qii8teitaa-|if)^ i^ 

la.^^ antttieaa. Hl^tolo el^ndve con.elvmyor aitealra.^^^a|«atiltoai' qoe 
podb datoierae en-aljHiebkuy ^Mdph!^clfi«ydada'lnihb.flapifcrttoMj4 
mi ingeiuo Veeino, cottfahne 4<Ia tnattacoiqn dal fir..iabb|ML- ^ A ^opaa 
Waadeilegado'vmiarQii.AaliBailajQaoio aqliella t)obi«} etMt^.Mxp^ 
mhnraate lUidfeigojada y da«<Maa. da .Whbila. .XA haiAikte .rafotigabla 
al 'fUKM ae puao aa oainino* -aqntae diataba buatro -l^guai. V bnui ba 
dier de ia ncibbe. fla)l6 k^ eD£mi»iQuy^afligida,xon.i)itaMffeajni« 
gestionea y auii Mariorcb ap.ftnQiMeal4Ql^'inal:espiiit4.r'.:IDaaMa iqna 
BO hioiese apmdo^ lasdoafmfta Mpadca: i«%la.iiUMliea ouy fitbr- 
taa p^ra impn^aar los mirt^ioa do la.i&qae «9gurai)n|^iilBa a|io<^ la 
captacidad -de la india. Afcotada y aatiMeft^ha eon k«l wwdmo^. del ee* 



—260— 

loso ministro, y guarnecicU con los tiltimos Sacrainentos de la Iglesia, 
parcci6 ontrar en una inalterable screnidad, y enccndida en fervorosos 
actos de contricion y de confianza en Dies, le entreg6 el alma a las 
once del dia siguiente. Alentado el padre Lorenzo Lopez con este 8a« 
ceao, pro6igui6 fu apostdlico ministerio con un nuevo fervor, tomando 
d camino dicta Orizava. Santific6 de paso muchoe ingenios y algu- 
nos pueblos. 

Dc Orizava, donde se le junt6 el padre Pedro de Orgaz, retrocedie« 
ron los misioneros dcia Maltrata, con noticia que tuvo el padre Pedro 
Lopez do alguna idolatrfa que habta aun entre los naturalcs de aquel 
pueblo. En sermonos, on pldticas, en conversaciones privadas, comen* 
zaron desde luego & combatir aquel gravisimo crimen. Favoreci6 el 
Senor ni ccio con pronto y feliz suceso. Dos indios de los mas an- 
cianos y mas obstinados en su error, vinieron una noche k verse con 
los padres, y despues de muy largo coloquio, en que les propusieron 
muchas y muy groseras dudas, los Uevaron 4 un arroyo cercano. AUf 
les mostraron un arbol gnieso, en cuyo tronco tenian oculto un peque* 
no idolo de figura humana, & quien do noche la mayor parte del pue- 
blo iba & ofrecer bus cultos con copal, incienso y otras ceremonias su- 
porsticiosas. El padre les mand6 sacar y qucbrar en su presencia ft 
aquel objeto de abominacion, 4 que obedecieron gustosamente, sigui^n- 
doles todos los demas en el descngafio, como los habtan seguido en la 
infidelidad. De all! pasaron 4 la villa de C6rdova, donde el padre Lo- 
renzo Lopez recibi6 carta del lUmo. Sr. D. Juan de Palafbx, en que le 
sigoificaba que se alegraria que pasase ai pueblo de Gozamaloapan, si- 
tuado junto al rio de Alvarado, no muy 16jos de la costa 4 predicar el 
dia de la limpia Concepcion, en la dedicacion de un nuevo tcmplo de- 
dicado 4 este gloriosisimo misterio. Obodecid el padre prontamente 
y public6 el jubilee en aquel lugar, de que recogid un eopiosisimo firu- 
to que continu6 en Taootalpa, Alvarado, Talixcoya y Medellin. De 
aqui hubiera pasado 4 Veracruz, solo distante tres leguas, si en los 
ultimos dias de diciembre no hubiera el padre Lopez recibido segunda 
carta del lUmo., que lo llamaba para que lo acompanase en la visita 
de su didcesis, que intentaba comenzar 4 principios del ano siguiente, 
y en que tendr4 lugar mas propio esta segunda espedicion. 

Las que se hacian por este mismo tiempo al Norte de la America en 
la provincia de Taraumares eran de muy distinta naturaleza: quitado 
^1 mando al capitan Juan do Barasa» el Unico que habia por esperien- 



MMU^-^K 



—251 — 

cia y por valor capaz de sujetar & los alzados, y el tioico & quien dice 
tomian, se comenzaron & csperimentar cada dia mayores estragos. Las 
dos naciones confederadaB, tobosos y cabezas, coino un torrente sin di- 
qUes corrian la tierra, mataban y robaban impuncmente en los caminos 
y los poblados, en las haciendas y en las minas« A los principios del 
alio so habia dado el coroando de las annas con el titulo de tenicntc de 
gobernador y capitan genefal« al maestre de campo D. Francisco Mon- 
tano de la Cueva, Se poso luego en campana; pero con tal dcnprccio 
y atrevimiento de los indios, que en aquellos mismos diss acomctieron 
sus haciendas, robaron todo el ganado, talaron los sembrados, pusie- 
ron fuego & las casas y dieron 4 conoccr 4 todo el mundo su debilidad 
6 su ineptitud para aquel empleo. Con la impunidad de estos delitos y 
ninguna resistencia de los espaiioles, crecia cada dia mas el n(imcro 
de los alzados. 

Por uno de los pocos indios que se pudieron haber 4 las manos, se 
supo que los salineros, maroites, julimes, conchos y colorados, so ha- 
bian allegado al partido de los cabezas y tobosos. Nada se estrand 
mas que la sublevacion de los conchos, nacion ddcil y que hasta ent6n. 
ees habia sido la mas fid 4 los espanoles y. la primera en defenderlosu 
No hallando motives que pudiosen indudrlos al rompimiento, se les 
enviaron algunos que sondeasen sus 4nimoa; pero en breve se decla- 
raron de un modo que no dej6 dudar de la disposicion en que se halla* 
ban. En el pueblo de S. Francisco de Conchos, doetrina de la 8or4- 
fica familia, la manana del dia 25 de marzo estando (xgra celebmr la 
fiesta de la Encamacion los padres Fr. F61iz Cigar4n j Fr. Fnmciis- 
CO Labado, sintieron una extraordinaria conmocion y algazara en el 
pueblo. Saliendo 4 las puertas vierop al cacique, por nombie D. Jo* 
s6y que corria 4cia la iglesia huyendo de una multitud de indios qua 
le seguian armados de arcos^ flechas y maoanas. £1 cacique se enM 
por la iglesia; pero sus enemigos no se hallaban en 4nimo de respetar 
aquel sagrado asilo, y ciegos de la c6lera se entraron en aquel Ingar 
santo. Los religiosos no pudieron disimular un atentado tan sacrfle- 
go, y procuraron impedirles la entrada con un celo que les cost6 4 en- 
trambos la vida. A las puntas de las flechas y golpes de las roacanaa 
acabaron felizmente, regando con su sangre la casa de Dies, cuyo ce- 
lo los consumia. Entre tanto, otra porcion de ellos entr6 4 las pie- 
zas interiorcs del convento, donde se habia refiigiado el cacique IX 
Jos6. Mi^ntras f nos pretenden forzar las puertas, otros mas atrevi% 



— 252 — 

dos pusiqron fiiego & los teehes, entpe-euyas llamas acab4 et bqco 4ai« 
ciquo. Dea<)tii pfraaron al pnebto dei S^ Pedro^ •doctviiui' lambion-dc 
religioflos franciaca&os sobn-U iiii8i»a>do de Codc1iob< Loa^norado* 
res de oste puebioy ya 'de/cftwuevtb confer grueep do la nacioiv habiaa 
^8aa(fidoiiaainiDiotn>4|ii« pMia8e<ai:padieyigiiio MaeaydaifiConTr 
pafiia de Jgbqb^'^ cuyb paitidosdiataba sal^aeialegiias, una eacolta^de 
Teinte 6 hoinUlaraufiMre8.pankla.aegundadc4eJra p^nraopaydd-i^ 
bio, 81 Hegabaii i inv^dislo laBaleadcn* B«[|o aate espeeioso protasUr 
86 ocultaban doaigoioa permeiqaieiniov^ Imb iatentoa ertm,;- aegim ac 
supo d^ueSy-acabar con^la vida de aquel rehgieso, y atribuirlamuar' 
te 4 Ida tatauiaarae ipara ineidiir li los^eapaiioW «ontra esiatiaoioii y 
oUigarla-i HDind cob l«p^ deinaa elzadoat La pro^idqboia d^el Sofior 
diapiMo (]ue rat6ntraa' el reiigioae^'franciacano fu6 & venleicon^liuidbra 
Vigiiio Maez, aconietieron los foragidos concbos las aldeas .f .faacie»- 
das vecinaa & S. Pedro. Loa ^laturalea ya oonoeidoa no aguardaroD i 
que volvjese lu' miniitn) noaedtef y deMttipamron laajcaaaa^en^ogliiK 
dolaa & las ilaniaa. Ek^z0ilaflo/''6nieo>piiebl6'de:a^ueIW8iote;Ba« 
Clones que estebaii oargoid» la Compafiii y en que eataba el.padie 
Diego de OsMio, aigu|6> 1)165 presto la nistna forttma, como^loe d^S, 
^Bartolom^^. 'Bv toia, ' Maaabmhbiia! y Atotonifoa, qiie docirhiabaiitloa 
padrea fhLUdndattoa.^ . 

Con»el»ii(iotbo:dep«stpMi^'IiD8tilidades y la^noticia queaetuvo de qua 
por eate miMno-lieni(ioiodos/lcHi iitdiba coacbbs-que se hallaban an al 
Parral yauaciSxtbiiii^ifaaliiattdasaiispiMdo^ el|M^ Nieolis^a Z^ 
pedae8cribi6'|L^ieBi^e-ife'l^bei^nador D; Pirancisoo Atontono pam 
que dieaarprbvi^encta aowMpdadfeale para la s^gbridadde^loe nedfitos 
taraumareryda-Mla'ftitttktMt ]^yft ^if^nd AMifdarlos retiraf & ausrea- 
peetivos parttdoa eoniorHie &'k> qtMdMda'el afto ^anteeedente liabia 
cRspuesto'ciItpadre visitiftdbr^Marfiii Suavec. 'Req^dndi^el maisatrada 
xmtapo' que ptfta eLdia^aiguiewta de la focba, c|ue era el 26 de abrii, n^ 
TnUiriaqmiie8>8o!dadds>ci(m«i):oabo'[yal:a ascoltado aquelloa padres; 
sin . ambargo^ivabidif divi^pJEflradO' Wiu'ohos dias «l 'efeoto de eata pmniew 
aa, y credfSwio etda^iniMiiKte ^iiaa elpeligiro, ^ padm Zepeda ejeoot^ 
las drdenea y mapddi $ lodba tos Msiomr^B^ dojroe panidos estaban^n 
•fronteras.de elgiina-'' da latfi^cienea confederada^^ que se retirasen al 
real de S. F^ipe^ ^ Ohiboahaad ' Bl padN»' Diego de Osorio que ad. 
miniatraba ^1 puetblolldi Tieonazo, se i^ti^d hT real In^6. 
Hostilidades Los natumib^de osti»'parti<lof^lio eran Ids Qlfimos que habian entra. 



— 253 — 

do en la liga do las sietc naciones, recompemaron csta tsrdanza con de Im de Ti. 
mas frecaentes y mas craeles mtaltos. Eligieitni uno quo preflidtese *^"^'®- 
d toda !a nacion, & quien obedecian como ^ rey. Era €ste un indio 
bastaittemente ladmo y sagaz, que en memoria del ilustre jesuita que 
lo habta baatizado, so haeia Hamar Geronimo de Momnta. A otro 
Haniado NictiUa BtUuri [6 pies de liebre] dieron el oficto de capitan« 
A uno Hamada Htmcmdote dienm el titulo de obicypo^ A mi cuidado 
pertenecian las cosag de la religion, 61 les deeia mtM, retnedando con 
ridiculas € impuras ceremonial el adorable sacrificio, dl loscaflabay los 
descasaba is, su vokintad. Parti^ronse kiego en tree trozoe, Ilevando 
^ todas partes e) suslo y k deselacioii. Los unos acometieren el sttio 
de Ramos: otros fuenm ^tcta Cuencam^: otros dcia 8. Pedro, pueblo 
ccrcano y de la jurisdiccion de Parras. Aqui, como en lugar m<6Bos 
poblado, fli6 mayor el estrago. Despves de haber muerto k machos y 
puesto feego k las easas, eatMtoo en la igletia, i|uebi«roB) anas^aron 
y profafiaron cnanle no pedki series de Bkogana vtilidad. La eovtin- 
gencta de haber ide k Parras el padre Diego del Castiilo, c|ue 4oetri- 
naba k aquel poebks lo libr4 de la mvorte. 

Los fongidos determioaron pasar k Parras, y habtan ya emprendi. 
tio el camino que habteren de dofar avisados de sos e^^Naa, da lagente 
y arraas qfue habta pam resistiries. £a este camino cautiraroa 4 una 
espaiiola y cuatro hijos suyas qoe preseataivn al p^rfido Moraata, 
C/«aiido eetaban en su pfesencia leiirieiido con jactaneia los robos y 
muertes qns habian heclro, la buena muger no podia contaner iaa Ik* 
grimas* Se trat6 en eu janta de malaria;, pern prevaleek» la opinion 
de los que tuvieron 4 mayor gloria haoevia que les sirfiese en lot o6« 
cios mas groeeros. iio tuvieran la misflBa piedad can «s liijos: de ties 
varones qntaron 4 los dea la Tvda 4 loe ojoa de la iaftdis aoadre, y al 
mas pequeiKo poees dias desposs. Lo raismo quisieron faaoer ecm una 
htja; pero Tenctendo la lascivia 4 la iofbumanidad, hubo de aatri^giiur* 
sele a uno de los priacipales caciques que la pre t en dia para sf , piedad 
mas cruel para hija y madre que la muerte que kubteran podi^ dar* 
les. Apartadas al dta siguiente, 4 la madre por nemhre Antenm 
Tremiho^ le quitaron el calzado y booeelOB vestidee que llevaba: car. 
t4ronle el pelo: haeianse senrir de eila en cortar lenst eaiyr agua 
y todo to demas que acostambraban hacer entre eUos las raugeres, £1 
jmdre Nicolis do Zepcda, dc quien tenemos una prolija reiacion docs- 
tc ali£amieato, y que conocia a la muger dicba y a sti riMrido AnHmh 

TOM. II. I3I1 



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Perez de Molina^ ascgura que u pocos dias de cauliverio y de trabaje/ 
casi repentinamente encanecid, Despucs de algunos raeses de tan tris- 
to servidumbro y de haber mudado muchos amos, que por un capoto 6 
un caballo la compraban, hubo de pasar d los tobosos, como un gage 
y prenda que aseguraso la alianza entre las dos naciones, y estos cuan* 
do trataron do rcndirsc a los espaiioles y dc restituirse d sus pueblos, 
quisieron quitarle la vida por no dejar un testigo de sus maldades; la 
que despues de haber padccido aun mas sensible ultragc, el mismo in. 
dio que la hnbia tan gravcmente injuriado, la dej6 en el campo, a me- 
dia Icgua dc la hacienda de D. Diego de Ontiveros, diciendole que se 
fueso como se fu6 en cfccto, donde aunque recibida con cristiana ca^ 
ridady oprimida de la vergUenza y del dolor vivio algunos mcscs en 
amargo llanto. 
Eipcdicion Entre tanto las naciones confederadas habian juntadose para deler. 
Valditalcat. ""^nar los modos de hacer la gucrra y los puestos en que debian repar* 
tiro de loa al- tirse para no carecer de alimentos, de que por su multitud empezaban 
ya d sentir alguna fulta. En esta asamblea resolvieron acometer al 
valle del Espiritu Santo 6 del rio Floridot y singularmente el puebia 
de San Miguel de las Bocas, do que esperaban sacar mucho botin y 
llevarse al padre Nicolds de Zepeda, d quien conocian muy bien do 
mis anos que habia adminiHtrado el pueblo del Tizonazo. En efccto, 
aqucl valle era el mas poblado de haciendas abundantes en ganado y 
fecundas en grano, con que habrian podido mantener la guerra mucbo 
tiempo. La providencia del gobernador D. Luis de \AW€b cort6 & 
tiempo todas estas medidas. Este prudente caballero dividi6 su gente 
en cuatro partes. En Atotonilco dej6 al maestro de campo D* Fran- 
cisco Trevino con 6rden de recibir en paz d los Indies, que acaso perse- 
guides en otras partes viniesen d pedirla rendidos. Al capitan Crist6bal 
de Ncvares envt6 por el lado de los conchos. Dio por otra parte 6rden al 
capitan Juan de Barasa para que prontamenio vinicsc con toda la gente 
de su presidio d juntdrsele d pocas leguas del real de Cuencam^, don- 
do ^1 con la mayor parte de la gente debia salir d lines dc agosto. Pe- 
netro hasta las salinas en busca de los foragidos, cuyos designioa acer- 
ca de la entrada que pretendian haccr al rio Florido y pueblo de las 
Bocas, so entendieron por algunos espias. A pocos dias de marclia so 
hall6 el campo del gobernador d visjta dc la desordcnada multitud de 
los biirbaros, que sobrcccgidos dc tcmor sc rccogicron d lo mas alto do 
un montc, dosdc dondc griUiban conllisainoutc pidicndo paz y enarbo* 



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Inndo bandcra blanca. D. Luis Valilos, aun contra los votes dc la 

mayor parte de su conspjo, determino recibirlos al |>f!rdoii, y en csta 

contianza bajo el cacique Morania acompafmdodc los principalcs (i ju- 

rar la obcdiencia y acojorse ^ ]a clcmcncia del general. Este, para 

inayores muestras dc la sinceridad con que los admitia, Ics dio ol ca- 

potillo de campafia que Ilevaba, bien conocido por la cruz de Santia- 

go de que era caballero. Un religiose franciscano les di6 tambien su 

capilla, y pidicndo tres dias de tregua, volvi6 el JMoranta 4 los suyoa 

para asegurarles de las buenas intcnciones del gobemador y atraerloa 

a la paz. En rehencs quedaron diez y echo 6 veinte caciques. Se 

conocid bien presto cuan poco se podia contar sobre la palabra del 

p^rfido ap6stata« Fasaron los tres dias y algo mas, que la benignidad 

del gobernador quiso csperarlos sin que pareciesen; y no pudiendo sub. 

sistir el cjercito mas largo ticm|>o cntre aquellas 4speras montanas sin 

bastimcntos, determin6 el general pasarse al cerro Gordo, dondc era 

muy facil provcersc de lo neccsario. El capitan Bartnlom^ de Acos- 

ta, que con quince soldados habia qucdado de guamicion en San Mi- 

giiel de las Bocas, tuvo la fortuna de aprisionar una cuadrilla de vein. 

tiocho 6 treinta personas con scis de las principales cabezas, 4 los cua* 

les, corao 4 los rebcnes que habian quedado en el campo, avcriguados 

gravisimos delitos,se les di6 sen tone ia de mucrte, disponi^ndolos 4 mo- 

rir cristianamente el padre Nicolas de Zepeda, su antiguo ministrOy 

que habia mandado llamar el gobemador para ver si por su medio po« 

dia reducir 4 los foragidos, 4 cuyas tierras se disponia 4 hacer Dueva 

cntrada. EUos, que no estaban ignorantes de los dcsignios del gene* 

ral, do quien dcspues de la traicion antecedente no podian prometerse 

bucn cuartel, se encaminaron 4 su teniente D. Francisco Montaiio quo ' 

habia qucdado, como dijimos, en la fronterade Atotonilco. La parcia- 

lidad del cacique Morania envi6 4 este un iodio j6ven, do buena pre« 

sencia, muy ladino y muy estimado entre ellos por su valor y sus ar- 

dides, 4 quien llamaban DominguiUo, Este, despues do haber preten- 

dido justificar en cuanto pudo la conducta de los suyos, pidi6 en nom- 

bre de todos ser adrnitido 4 la paz y buena gracia del gobemador; j 

anadi6 que la mayor prenda que podia d4rseles de ser benignamente 

oidos, seria ehviarles de parte del gobernador 4 un indio noble de 8U 

nacion, 4 qutcn ellos amuban tiernamente, y cuyos consejos les pesaba 

no haber seguido en la ocasion. Era este un indio de muy bellas cos- 

tumbres, muy fiel 4 1m eiu>aiioles, y seguia cntdpces al macstre de cam* 



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\iO. Ksic, toniicndo quiucscn qiiiUirlc la vida, rc6isti6 largo tiempo 
oHviarlo Imuta que log mismos diputados sc ofrecieron ^ quediur en 
prcndaa, con que probaron BiocoraBiente cm propuceta. 
Ezito de csta Partido cl buen indio, Uamado Francisco Mandd, iuvo que luchar 
Jornada y so. |^}gu|| tiempo con la obstinacion de sua naturales, que no iodos babian 
iDdioc. con0en(ido de buena fc en la embajada de DominguiUo. Verosimil. 

meRte habria tenido esta negociacion el mismo ^xito que la antere- 
dente, si no hubieran sabido quo el gobernador i los 18 de seliembre, 
pardendo de Cerro Gordo ^ la frente de cineo compaBtas y oracho nu- 
mero de indios amigos tepebuanoa y taraumares habta entrado 4 sua 
tierra«; con este nuevo temor bubieron de rendirse y el Mandd voWi6 
k Atotonilco 4 dar al roaestre de campo estas alegres mioTas. Se di6 
luego parte i D. Ruis Yaldca, quien fu6 de parecer que no ae recibie- 
aen i la paz aino con la condici(ni de baber de entragar laa eabezaa y 
iiiotoi>ea principales ^1 alsamiento, cuyo casttgo y eacanniesito de 
loa demai era el fin principal de tantos gaatoa como se hacian k la 
real hacienda. Con esta condicion bajaron 130 de los mas pacificos 
y de alU i pocos dias el miuno cacique Hbronto con el grueao de loa 
aalineros* los cuales mantuvo siempre k la vista D. Francisco Monta- 
BO hasta la vuelta del gobernador que ooo esta noticia rino k la mi- 
tad del mes de noviembre k dar el 6rden conveniente en el castigo de 
los colpados y la distribueioB de los pneUoe k que debian agvegaras* 
No se hioo ei^to sin bastantes dtficultades aun menos de parte de loa 
iadios que de los mismos espaiioles. Entre estos babia gran diacor. 
dia sobre el pueblo k que debian inoorporarse los cabezas* Uno de 
los capitanes se ofreoia k asentarlos en el Cerro Goido, Uevado de par. 
ticularea miras, como deques mani£est6 el suceso. £1 gobernador 
quiso sin embargo que volviesen alTisonaso, cono vc^sderon enc^. 
to k priacipios del ano do 1S46* aunqoe no oon tan boen 6rden como 
se deseaba. Los ^muloa del capitan Juan de Bacasa informaiHui al 
gobernador que no convenia confiarle el asiento y estaUeGumento de 
estas oaoiones por ser bombre de genio ispero* 4 quien los indios lia* 
bian teaido siempre un grande horror. Llevado de estas rasones, qua 
parecian no tencr mas objeto que el bien de los indios, D. Luis VaK 
d^s, hombre sano y de baenaa intencianes fi6 la emprem 4 aqael mis- 
mo sogeto que ae oirecia 4 pobl&rlos en Cerro Gordo. Este no pens6 
aioo en conseguir de los indioa lo que no habia oonseguido del gober- 
nador. Efiectiyamente, loe condujo al Tizona^, pero con palabram, coq 



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doneciUos j con amenazas, inspiriiadoles mixioaaB tnuy ooetrarios d 
la publica tranqoiiidacl, dontro de poco tiempo ae comensaj'Oii d cs* 
poriflieniar loi tiistes«fectoa de au maUciosa condueta, Loa indios en 
liequeBos ouadrillaa se deaparecian cada dia del pucUo y ae acogian d 
la caiBa de au conductor, que sin cvidado algano de au docirina 6 ina* 
truccLoB Iq9 man tenia en su aervicio d pesar de laa derneatracioiies de 
los oiiaioaeroa, y ann de expreeaa ^rdenea de D. Luia Vald^B,queBHiy 
tarda cooocio aer enganado. Par otra parte, el lUmo. obiapo de Du- 
rango, ioipresioaado contra loa reUgioaoa de la Cooapania y de S. Fran- 
ciacoy de cuya dureza creyd, cocao dijimoay babiaa tenidQ oeaaion loa 
raovimioAtoa paaadoa loego que aupo haber bi^adp de pax ka nacioaea 
alzadaa, de6tin6 parrocoa cldrigoa que recibieaen loa piaUoa del Tizo- 
nazo y de S« Miguel de laa Bocaa, que adminifllraba la Compamot y 
otroa doa que eataban d cargo da loa religioaoa franciaoanoa. £1 go- 
bernador mand6 ionnar una junta de loa ca^itanea y m^^Um maa prin- 
cipalea de lot puebloa vecinoBi j vespondid ai Ulmo.^ que de enlregax 
aquellaa adnuniatmcionaa d nuevoe pdrroGoa, que entfafaaa aio eoeoct- 
iniento ni espeiiencia alguna del ^nio y coatuad>re8 da loa iadio% en* 
tps otroa gravea inconvementea ae seguiria infaliblenaenle faaberae de 
turbar y rojnper la paz y tranquiJidad de loa aueroa eataUecimieACo^ 
que entdncea ae pretendian. Le proponia con viveza razooea capaoea 
de deaunpreaionarlo del ialao coooapio en que eataba de lea auaidne* 
roa regularea^ y anadia que mi^ntraa no le coofftaae de la roluntaddel 
rey, no podia reaolverae d privar de la adnuniatracion de atqiiel rebafio 
d loa religioaoa franciacanoa y jeaaLtaai en que d coafca de aiidor y de 
sangre habian intioducido la fi§ de Josucriato, Con eata c eaolnciOA der 
8iaU6 entuBcea de su intento el lUmo. 8r. D. Fr. Diego de £via. hot^ 
indios aalineros y vecinoa del real de Mapimii que no babinn nun da« 
jado las armaa, ateroorizadoa pooo deapuea per «1 ei^tan Joan de Ba» 
rasa, hubieron tanbien do rendirae, y diatribuidos per au vmao en di« 
ferentea pueblos, deacansi^ toda la tierra de laa boatilidades paaadaa. 

En la uueva mision de S. Francisco Javier, provincia de Sononit Fitado A 
deapuea de la muerte del capitan D. Pedro Pcrea, caminaha todo con las mkiones 
prosperidad. £1 padre viaitador Pedro Pantcja que con el padre Bar- moOTtoM ^ 
iolonie Caatano, habia sido fundador de aqueUa miaon, no pepdonaba l"R»vuieiftl J. 
cuidado ni trabajo aJguao para avansar maa cada dia laa eapihdudei 
conquistas. Dividid ioda la region en aiete partideey deqne ouidaban 
otros tantos nuatonerea. Al padie Franetaoo Paris encomendd lea 



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poieblos de Ures y Nocaroori. £1 partido dc Huccapa con los pueblos 
de Bananiichi, Senoquipe, Arizpe y Teuricatzi al padro Ger6nimo Ca- 
nal. £1 de Curoupas al padre Egidio Montefrio: el de Yatuco al pa- 
dre Juan de Mendoza; cl de Guasdavaa con Oposura y Nacoberi al 
padre M4rco6 del Rio: el de Matape al padre Pedro Bneno, y el de 
Babiacora, que administraba el raismo padre visitador. En el auo que 
hablamos de 46, se bautizaron en los siete partidos dos mil ciento cua- 
renta y nueve personas entre p&rrulos y adultos. For lo demos, la 
hambre que se hizo sentir bastantemente en este tiempo, di6 copiosa 
materia & los misioneros, tanto de Sonora, como los pueblos ^septentrio- 
nales de Sinaloa. El padre visitador Juan de Bueras, crey6 conducir 
la vislta general de la provincia, poniendo la (iltima mano i, los nego- 
cios de Sonora. Caminando para Guadiana rccibid carta de los padres 
consultores, por las cuales conoci6 ser necesaria su prcsencia en Me- 
xico, para donde volvi6 con diligencia, y dando por concluida la visita 
tomd k su cargo el gobiemo de la provincia. A pocos dias se comen- 
z6 a sentir gravemente enfermo, y administrados los santos Sacramen- 
tos, descansd en paz con mucho sentimiento de sus stlbditos y de rou- 
chos estraiios que lo trataron. 6oberu6 diez afios la provincia de Fi- 
lipinas, & donde habia ido de la de Toledo. En todas partes edific6 con 
una sinceridad de espiritu, con una apacibilidad de costumbres, con 
una huroildad, que casi babia llegado k serle natural, y con una discre- 
cion y suavidad admirable. En medio de una rigorositnma pobreza» 
hall6 su caridad fondos suficientes para socorrer A muchas familias de 
Cbina y Ja pones, que buycndo de la cruel persecucion que se movia 
contra el nombre cristiano, se desterraron voluntariamente & Filipinafl, 
y sacrificaron & la £6 todos los bienes de la ticrra. £1 tiempo que go- 
bern6 en Nueva-Espana con la suavidad y dulzura, que era el alma de 
todos sus dictdmenes, estuvo detcniendo aquella tempestad que algun 
tiempo despues de su muertc prorrumpi6 con estruendo. Descansd en 
paz el dia 19 de fobrero en el colcgio mdximo. Por su Tallecimiento 
se abri6 cl segundo pliego en que se hall<S senalado provincial al pa- 
dre Pedro de Yelasco, actual rector de aquel colcgio, hombre de mu- 
cha roligiosidad y de cminente literatura, con que oscureci6, 6 por me- 
jor dccir, ilustr6 la noUeza de su origen. Tom6 el padre Pedro do 
Yelasco posesion del provincialato el dia 12 de fcbrero, aunque & prin- 
cipios del aiio siguiente recibi6 carta del padre general, en que lo con* 
firmaba por el trionio entero ol gobiemo de la provincia. 



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£1 padre provincial Juan de Bueras habia fintes de morir puesto la principios y 
ultima mano d la ilustre y venerable congregacion de la Purisima, de ^^^?^"^*" 
que por tanto debemos dar aqul, como en su lugar propio, una breve y mgacion do 
cxacta relacion. Dijimos por los anos de 1641 como habia pasado de *"^^' 

la Casa Profesa al colegio m^ximo el padre Pedro Juan Castini, y co- 
monzado 4 juntar algimoa piadosos estudiantes de las clases raayores, 
d quienes hacia familiares y fervorosaa pidticas sobro materias de es* 
piritu. A poco tiempo, con el dulce trato del padre y el buen olorde 
devocion que inspiraba aquella edificativa juventud, comenzd d aumen- 
tarse el numero y d Ilegarse algunos ejemplares sacerdotes y sccula* 
res de algun cardcter. Este aumento lleno de consuelo al padre y le 
obligd d dar alguna forma regular d aquellas juntas. Se 8enal6 dia 
que hubiese de ser jueves 6 el que en su lugar vacase en la semana, 
para que no faltasen loe cursantes d la tarea de sus cstudios. Se dea. 
tinu para teatro de sus devociones y pidticas el general, de que d poco 
tiempo se pnsaron d la interior capilla de Loreto^ y se fijaron las pld* 
ticas d solo los tiempos de adviento y de cuaresn^. Asi persever6 
por todo el ano do 42, hasta quo d principios del siguiente creyendoel 
padre poderse promoter algo mas del fervor y constancia de aquellos 
sus alumnos, les propuso que so eligiese un prefecto de entre ellos mis- 
mos a pluralidad de votes, como fud efectivamente elegido el Br. Pe. 
dro Velazquex da Loayxa. £n este mismo dia, que fud justamente el 
30 de abril, pareciendo muy estrecha la pieza en que hasta ent^nces 
habian hecho sus ejercicios, se pasaron al core de la iglesia. Fuera 
dc esta mudanza de lugar y la institucton del nuevo prefecto, todo lo 
dcmas se qued6 por ent6nces en la misma disposicion, hasta el advien* 
to dc 1642, en que aumentado ya el numero de los oyentes parecid ne- 
ccsario bajarso al crucero al brazo derecho, donde ante el altar de la 
Anunciata prosiguieron sud piadosos mtnisterios. A fines del ano* da 
45 se habian ya agregado mas dc cuarenta sacerdotes, y como otros 
tantos seglares deseosos de su aprovechamiento; con lo cual, mas ani^ 
made el padre Castini, les propuso que formasen una congregacion en 
que se perpetuase el fruto espiritual de que gozaban. Proptisoles esto 
despues de una pldtica el dia 7 de diciembre de 45, y fud oido con tan« 
ta aceptacion, que inmediatamente despues partieron juntos al aposen* 
to on que yacia enfermo el padre provincial Juan de Bueras d pe- 
dirlcs erigicsc aquelja socicdad en congregacion, conlbnue d las otras 
uiuchas que habia en nuestras casas y colcgios, y les concedicsc plena 



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libertad 6 f«e«)UK) d« hacer aim juntaa y en elfos deliberar fa sabs- 
tanciai cdv#cici0i], modd eondtekHi60, y estaMos mas eonducenfea 
al fim ^ue preftendiaii de la perfeecioo oristiaiia* AiadiefoBy que «u re- 
vertacia Isa aofialase lugar propio para aua eapirituales cxMipaciooea 
y piopto prefodo qaa lea dirigieae: que queriaa (tiese aeftaladJEonente d 
mino padre Pedro Joaiv Caetim; y fiaalmeniey que al mianiia padie ee 
le encargaae la ceBtinuaoioii de dichae pUtieaB) ao aole en adviemo y 
cvaretma, aino en todoa iaa eeaKHMia del aiio, en lea dia» que n\ euer* 
po de la coDgvegacion parecieeen maaproporcionadea. £T padre riai- 
tador y pronrkieial eoBdeseendt6 ga o ^foa a metite eon tan piadoaoadeeeoa: 
pr<inieti6 cooperar de bq parte 6 que el padre general agregaae aqueHa 
noeva congf^gacMw 4 la primoria de la Anonciata de tlonMr. Para In* 
ffsrda aua juntoa la* ofirae*6la oapiHa de la Ceneepeien, qne per en* 
l6anBe« estaba ya acabtadeee. Ne aeeptaron eate hmier creyendo que 
era nauy pequefiki la pieEa pam loa aomentea qae ae premetian en le 
fiilniOt y per otrn paite muy en lo iarterior de) colegk^ para que tan^ 
taa paraonaa aeculafaa podiaaeH alff coneurrir tan ft^cuentemente era 
nmcfaa incomodidad de k>a augetoa de caaa» Beterminaron, puea, quel 
daraa en la mtama l^^ede que aerrta de entierro^ y en que vencidas na 
poena diAenltadea ban peraeverade basta el preaenle. En la argnienfe 
jtfntay qua aa tavo c^ 7 de enera del ailo en que tamoa, prtmeramente 
Be mtificanm an el designie de formar una congregacien, y qcnsieroa 
qua tuvteie per tilalo la PurUimor Coneepcion de JVkestra Sehtrra^ par 
oapeoial devoeiDa da tedorf 1 eat^ gionosfsime misterie. Gonrrmteron. 
en que loa pdaaevoa eficialea da la eeagregneioft feesen nneve, an pre- 
fecta y doa aaittentea». que naceaariamentfe hubieaen de ser aaecr«K>Cea 
y aeia eoneiliarioa, doa edeai4stieoa de* algua 6iden aacro y eua- 
tfo fecularaa que bubteaes da elegirsa cada aflo^ en el dia que ac- 
nalaae la naama congvcgaeioa, que caai deade entdneea fu4 el 27 da 
afleio conaagrado i la nKmena del padie S. Juan Cria6stonio. Para 
la phmecaeleccion ae dn$in6 el dia 17 deaquelmMRymeay en elcual 
elegidoa con sunia concerdia loa nueve ofidales, todo el coarpo de la 
ceogregacion Its cedi6 al dcreebo para qua en au aembre^ y de aeuer- • 
da coa cl padce Caatiai^ formaaan loa reglaraenloa y conatttuctaaea 
GOBvenientea i perieccion y sabaiatencta da obra taa piadoaa, 6 inme* 
diataaiente pasaron ba electoa k preaeatarse al padre provincial Juan 
da Bueraa que eataba aua grayeneate eaiertno de lee acbaquea de que 
muii6 poco despucs. Coniirmo cl padre viailador la oleecjon de loa 



_ 26fl ~ 

nucvos oficiulefi y los niievos reglamontos que se habian formado en ki 
junta antocedcntc; peco.^ causa dc la grave enfermedad del padre Jinn 
de Bueras, ni dc la primera creccioD, ni de la confirmacion, pudo que- 
dar instrumento autentico por donde pudiesc constar y pretonderais la 
formal ercccion y agregacion dcscada de Roma. Fallecio, coitrib di« 
jimos, deotro de pocos dias el padro Juan do Bueras; y habi^ndose sue- 
cedido en el gobierno dc la provincia cl padre Pedro de YelascOffi^gdn 
lo resuclto en nuova junta de ^0 de febrero, prosent6 la congregacion 
un escrito al nuevo. provincial pidiendo oonfirmacion de todo lb hacffea 
alii actuado, que concedi6 con accion de.gracias d padre Pedro Te- 
iasco en 20 dc mar^o de 646 . Deade estc tiempo, tanto de parte del padne 
provincia], como del padre Pedro Juan Castini y lavenerablo cnongfe- 
gacion, so eecribid a nuestro Jd. B» P. general, ein cuya institncion ad 
podia tener algunu firmeza el nueivo cdificio, ni procederse 4 formarlas 
constituciones y reglas para su permanencia y pevfeccion. A peMtr 
de tan vivas diligencias, taid6 cinco afios la aproliacion del padt« ge- 
neral, que no lleg6 basta el de 1651, en que ya gobemaba el ptuke 
Picdlomini. Su antecesor el R. P. Vincencio Cjarraffa habia en efto- 
to desde el ano de 1646 erigido y agregadb i la AsniDciata de Roma; 
pero eata primeira instituc^on mn n^ticia alguna en M^xioo hafaia pa-- 
«ado k FilifiufiL^ por descQid«» 4e I99 condactores, do donde no Tino 4 
Nueva-E«paqa]baaUelanod9 lfi53«Seco«iOc^laparticdarprovideB. • . 
cia del Senqr en babei^e ifnp^tn^ oonficmacion dri padre Picolonn. 
ni, sin nolicia alguna de la 4}ue babift oenoedido m antecesor* y como 
ae vi6 despues» no bubiera podido te«er efoc4o alguno, par venirapnAa. 
da y agregada 4 la primaria de Rojoaa la eongiegadon de la Pucuima 
fundada en la Oa^a Profeaa de M^iico; equivDco tanto mas «abitaii« 
cial, cuaato era cierip baberse fundado en dicba Gaaaotra, congrega. 
don de veneral^^ sQicerdotes bajo el mtsmo titulo «a tientpo 6ek lUmo. 
Sr. 0* Juan de la Soma, de que bablamos por los anos de ICItt^ y de 
que aunque muy d^biles, quedaban aan alganas memories que Tolrie^ 
ron 4 rctvivir pocp despues, como direraoa 4 su tiempo. 

Tales fueron los principios de la ilustre coogregacion de la Purin- nwlnsooii. 
ma. Comenz4ronla unos pocos estudiantes qne fprmalizada ya la PtESS^J** 
planta y mudado el martes en jueyes^ en quo solian ser sus piadoops 
juntas, bd)ieron d« ocder el lugar 4 las primeras pocsonas de la fop4. 
blica, q^e tanto del cabildo ecleai4stioo como de la loal audieiioia,in. 
quisicion y otros tribunales, concurriei[Oii. i pprfia 4 dar sot oombiwy 

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• 

tnbiijar en su propia pcrfeccion. Talcs fuerun ci lllrao. Sr. D. Jmm 
cle PalacioSy eKl6nces catcdratico de prima de laycs dc Ja rcrl Vi j/er- 
sidad y dcspucs obispo de Cuba, dunde }m\i6 y di6 ^ luz el tjinodo pro- 
viocial, en que lanto resplandece su celo, pir.dad y prudencia, y que 
hasta ahora se' obscrva con tanta cxactitud y vcneracion en aquella 
didcesis. El Illnio. Sr. D. Juan dc Mailozca, ent^ncea inquisidor de 
.M6xico,y despuecj obispo do Cuba y Guatemala y clecto de la Pu^bla. 
El Dr. D. Juan Manuel de Sotomayor, caballero del 6iden dc Cala- 
irava y oidorde la real audiencia. El Exmo. Sr. D. Juan de Leyba, 
conde de Banos, virey, gobernador y capita n general de estos reim*. 
de cuyos udmiralJes ejemplos en cste asuiito hablaremos en otra parte, 
y en qulen puede gloria rse la venerable congrcgacion de la Purisima de 
baber dado al mundo aquella grande luz de dcsengano, con que renun- 
ciando al mundo se acogi6 & la humildad dc la vida rcligiosa eiitre los 
carmelitas descatzos de Madrid. Con cste mismo csplendor, y lo que 
68 mas, con el mismo fervor en sus espirituales ejercicios de oracion, 
leccion y frecuencia de Sacramentos, cultos de la Virgen SanlSsimn, 
fraternal concordia, piadosas limosnas y visituf) d^) hospitales, perma- 
nece aun hoy csta ilustre junta « 
ViiitAdelSr. Para principios dc esto afio habia resuelto, como dijiraop, el Illmo. 
dideens, y mi' 3f • obispo de la Puebla D. Jtuin de Palafox emprender la visiki desu 
hn^cTl!^ vasta dibcesis, en que habia conseguido del padre nsitador Juan de 
ptt. Bueras, le acompafiase el padre Lorenzo Ijopett, fervoroso operuriodc 

indxos en el colegio del Espirttu Santo, que por mandadb de S. S. llkna. 
acababa de llegar de la mision que efvcribimos el ano antecedtnK*. 
Dcbpucs de seis meses de eontinua fatiga, de caminadas mas do 240 
leguas, de habsr predicado mas de doscientos sermones, y oido de pc- 
nitencia mas dc sieto mil almas, siu mas descanso que el de los pocoa 
dias que corrieron dc 15 de enero d 5 del mes siguiente, volviiS el in- 
cansable espiritu del padre Lorenzo Lopez d la tarca de gus ministe- 
rios apostulicos, y salid do Puebla acompafiando al Sr. obispo. En to- 
do el caniino que fu6 dc mas de cuatrocientas Icguas, rcpartida ontre 
St la fatiga, cl Sr. obispo predicaba <i los espanoles y cl padro Lopez ^ 
lo9 Indies, cuyas ctiufesiones bia solo por no ir algun olro sacerdote 
que supiese ei idioma mexicano, otomit y totoni'xo que el padro poseia 
juntos en igual pcrfeccion. La aspereza de los caminos, la desigual- 
dad de los temperamentos, y el no intcrrumpido trabajo de la mision, 
■obre un cuerpo no muy robusto y nun cansado ya con los vingea y 



— 263 — 

pr>n(|3:i^ t.'.roil?? ih Li misioii antoccdenlc, atrajeron al p:idre Lopez lu6. 
fro que llcgo ul puerto do Veracruz unas tercianas dc que no pudosa- 
imr, Imsta quo por ^:rdcn do los in6dicos sali6 para Jalapa. El Illcno. 
Je ofreciu con grande liboralidad todo lo que parecicso neccsario a su 
curacion y convalocencia, aunque las providoncias quo so dieron del 
<*.olcgio do Veracruz ao dicroa lug*ir 4 admitir e«te fivor. Entrelan- 
.to, el Sr. obispo reconi6 los restantes pueblos de la costa, y tuvo la 
b^nignidad de esperar ai padre ya convalccido en Mzala^ d doce leguas 
de Jalapa, desde donde prosIgui6 con el misnio fervor y espiritu, hasU 
volvor ix, la Pucbla & los 27 de junio. 

El Sr. I). Juan de Palaibx dio al padre provincial Pedro d(j Velas- 
co las giacias de lo mucb.) que en aquella ocasioa babia Irabajado por 
(^1 bien do su rebaiio el padre Lorenzo Lopez, significando al mismo 
tiempo cuanto gustaria que no salieso el padre de .iquolla ciudad y co. 
legio en <}ue eran tan gloriosos y tan utiles sus trabjjos. 
• . En eii^te inismo tiempo, cuarcnta afiosdespues dc cstablocida en Gua- Dotacion 
tcniala la Conipania, y habi^ndosc mantcnido en ella de voluntarias li- Ouattt^day 
mosnafi con no pequefia.s iucomodida dee, le proveyo el Senor do cuan- j^ de San 
tiosa dotacion por la piadosa genorosidad del capttan D. Nicolas Jus^ vier por pft- 
tiniatw^ vecioo de la raisma ciudad, caballero del h^bito de Santiago, y ?**? .,| 

rama de la nobilisima familia de los Justinianos de Geneva, que ofreci6 
para la fundacion treinta mil pesos. Acept6 el padre provincial Pe- 
dro de Velasco, y condrmd dcspues el padre general Vicencio Carrafa^ 
concediendole todas los gracias y privilegios que 4 sus fundadore^ 
acostumbra la Compania. El piadoso caballero por la singular devo- 
cion que tuvo sicmpre & nuestro glorioso patriarca Sr. S, Ignacio, qui. 
so dejarlo por sucosor de su patronato, para que on el dia de su fiesta 
se dedicase a 61 la candela que se acostumbra dar ^ los patronos. Con 
estos Duevos aumentos crecia justamente el csroero y aplicacion de 
los obreros d la comun utilidad de aquella republica, en que tan prove* 
chosamente se empleaban sns saludables exhortaciones. Este aprecio 
y docilidad se manife8t6 singulannente, en el siguiente ano de 1647. 
Lleg6 k Guatemala la funesta noticia del yiolento teiremoto, que por 
mayo de aquel mismo ano habia casi enteramento amiinado en pocos 
minutos la ciudad de Santiago de Chile en los reinos del Peru. Afta- 
diase on la relacion, como entre la ruina comun de los edificins en quo 
babian muerto mas dc mil personas, habia caido tambien cl palacia 
episcopal. Gobernaba actualroente aquella didcesis el Illmu. v Rmo. 



— 264 — 

Sr. D. Fr. Caspar dc Villarroel, y cavaudo para darrepul.urii & su ca- 
daver, Ip hallaron fiin la menor lesion dando rauchas gracias 4 Dios y 
alapdftol de laa Indias S. Fmncisco Javier, dequienera siogularmen^ 
te; devoto* y k quien habia invocado al desplomarse el edificto. Refirto 
este ca^ prodigioso predicacdo en la fcstividad de S. Francwco Javier 
el padre Lucas de Salazar, y concluy6 exhortando d su auditorio 4 la 
devocion y recurso 4 tan podero^o abogado para defenderse del terri- 
ble azote de los teinbloros, de que ha sido siompre tan molestada la cuu- 
dad de Guatemala. Estu piadosa exhortucion tuvo mas efecto que cl 
que podia prometerse el orador. A Ion quince dias, ya la ciudad ea 
pleno cabildo habia reauclto jurar por patron contra los temblores d S. 
Francisco Javier, pronietiendo hacerle 4 sus espensas la fiesta ennuesr- 
traiglesiu, y asistir en tonna de ciudad, cotno efoctivaraento lo juraron, 
pfecediendo la aprobaciou y confirmacion del Sr. D. Diego de ATeii- 
dano, prebidente de la real audiencia, y del lUmo. Sr. D. BartoloiD« 
Gonzalez Soltero, que con acuerdo de su cabildo y general aplausa y 
alegria del pueblo, hizo de guarda el dia 3 de dicicmbre en que hon> 
ra la Iglesia 8U:memoria. 
^ Habia ya cerca de un ano que gobernaba la provincia el padre Pe- 
^i^idro de Velasco, cuando vinieron de Roma nuevos pliegos en qae-el 
juJJJ'*^ inismo padre venia senalado provinciaL Fu6 esta asignacfon ungdU 
pe.dplorpso para el humildisimo padre, como lo niostr6 bien, consi- 

IBvSUtO qB' la v^ 

radnockm d« gui^odp oon instancias de N« M-. R. P. general que no se le conta8» 
lot hymens. ^^ trienio de su gobiemo desdo este nuevo 6rden, sino desde el dia 21 
de febrero de 1646, en que por fallecimiento del padre Juari de Buera& 
lo habia tornado d su cargo. So crBy6 desde juego una particular pro. 
videncia del Senor haber- puesto en tiempo tan calamitoso a la frente 
de la provincia un hombio de tanta circunspeccion, de tan acreditada 
literatura, de tan grande fortaleza de^nimo, junto con una bumildad 
tan her^ica« una moderacion y aun unaa canaa tan respeiabWa an lo 
humano,^ que^un los mas doclarados 6roulos de laCompafiiino tunc. 
ron ptro crimen de que acusarle sino de alguna defetenoia 4 Ioa>diet4^ 
meoea del padre Francisco Calderon, actual prep6sito dela€asa Pro- 
fesn. En su visita.de que habia vuelto poco dntes, habia dej^do dlodoa,. 
los colegyos prudentisimos reglamentos y ordenanzasxpB que se veiaa' 
todos obligados i proceder en la mas xigprosa observanoift^ Cuid68i«» 
gularmente de lai misiones de losgentilca 4 que ^1 miwQO habia dedi^ 
<*do tan gustosa.y utilmoa.te:Siis primcros fervoros. Tuvci cl 86l«do- 



— 265 — 

consuclo do muchos espirituales aumentos debidos ;il forvor de lo8 opc- 
rarios. En la mision de S. Fmticisco Javier se aumcntb el rcbano do 
JesuCristo con mas de veinto mil adultos que recibieron el bautismo, se- 
gun la relacion del padre Pedro Pnntoja, k quien por su singular acti- 
vidad y celo se habia continuado seis anos en el oficio de visit-^dor. 
Nuevamente, paf* arrancar de ^I toda la ocasion do los pasados dis- 
turbios, pretendia envi»»r dos niisioneros que llcvason la luz del Evan- 
gelio i los hymens. Ksta nacion parecia estar la mas b'icn dispuesta 
del mando para recibir la seinilla de la santa dectrina. Machos de 
cllos salian con frccuencia al valle de Sonora d visitar (\ los niisionc-' 
ros mas vecinos, y u mostrarles el giisto que tendrian de verlos en sua 
tierras. 

Tal vez las inadres, atraidas del buen hospedago que halluban en los 
pueblos de los cristianos, traian a sus hijos para que se bjutizasen co- 
mo en efi^cto se cjecut6 con nmchos. 

El padre visUador propuso en una de las juntas d tos padres, si les ' 
parecia convcniente ^ncargarse la Compania de aquella naeva empre- 
sa, y convini^ndose y aun oirect^ndose todos al trabajo, 6enal<5 d lo8 
padres Pedro Buenb y Fr&ncisco Paris, que aceptaron la comision con 
estraordinaria alegria. Ya se disponian para la Jornada, cuando se ^u-* 
po por una carta del capttan de aquellas minas c6mo intentaba hicer 
justicia en Babispe de un indio malhechor, lo que avisaba para que se 
dojase hasta mcjor ocasion la entrada d los hymeris, que aunquu dis- 
tantes, no dejarian de lener rouy presto la Doticia y servirles dc r6mo. 
ra para sujetarse d los espanoles. En efecto, no parcci6 prodencia cs- 
poner la vida de los dos misioneros d la natural inconstancia y barbd- 
rie de unas naciones, que con inuy ligeros motivos mudan ordinaria. 
mente do consejo, y se despach6 luega «orreo d los padres para que sus- 
pendiosen la partida hasta nucva 6rden. 

Los frutos <iue se espei-aban do la conversion de los hymens recoin. Noticiadclos 
peQB6 elcieloabundanfementecon la entera reduccion de losguazavep. £^^.^y«« 
„Habita -esta nacion (dico en su carta de 4 de ahril el padre M&fcod 
del Rio) como d «iento cincuenta leguas de la villa de Siualoa,^ y lldV 
manse sxm, 6 porqne en «u pat9«nndura muy temprano la pitaya de qUe 
hay grande abondant^ia, 6 porqueliay muchas milpas. Yiniendo de Si- 
naloa se camlna patii estd-s gentos entre Noite y Ponicntc, y estdn ro- 
partidoe en ctiatra vaMcs conotros taiit09 pueblos, de los cualcrs riega 
UD brazo del no Yaqui, teniendo al Oriontc los babispcs, y al Pdnictit© 



-266 — 

la niibion dc Cuiimpas, dc Sunor.i, con onyoG moradorwS c.sii;i cmpa^ 
rr.ntnrlos, hahlaii la niisniA lengu », y oJjsjrvati las niism.is cosfirnn.cs.*' 
DeHtie ciiatro 6 cinco anos JinttAS li:»bi.i iiiU'iJtado sujetnr c*<l!i niici-)]! el 
» apitan D. Pe«lro Perea, acordono < I silio y mandel acornctor por va- 
rias partes, loqiie no pudo conr/jgLiir yi:io a cost.i de m*audcs nos;jos» 
Ijob gimzavce, avisados de eu inarcha cscogioron pucslo vcnt.njoso, don- 
de atrincherados i. su modo y prevcnidoa de viveres, eppcraron al one- 
migo, cuya« tropaa ae componian do mas do cien ospafioles y dos m.l 
indioB aniigos. Puro de todas partes fu^ igual la rcsL-i-jncia de Jos 
vuleroso'3 guazivcs. D.:rramaron mucha aaugre de iiidios contedera- 
dos, y mm la dc no pocos espanoles, y ie hubiviran h'.H-h ) valvr.r ol pi j 
utras, si al valor no hubii*ra euplido la indiiatna. M iudij }).>:i. r Ijogo 
A los conlornos, quo [favorocido del vier.lr., prendio velozni'jnle en los 
(roncos y ramajos do que habian formado ?us t'iuciicras y Gca<{»ii pa- 
b6 niuy presto d sus choz.if=^. No desinayo por cso cl valor do los cer- 
cados, 6ntes crcciendo con la desesperacion se exliortaban iniituanicn- 
tc d vender caraa sus vidao y morir antes que ciitrogarse. VA capitau 
scntia vivamente darse por vencido de un'punado de gentcssin di.^cipli- 
na^ V conocia niuy.bien de cuaiito cstorbo podia serle dejnra las espal- 
das nacion tau valerosa para los designios quo nieditaba. Entre os- 
tos pen sarnie ntos, sabiendo que era gente cuidadosisima dc sus milpas 
y sembrados, hizo entrar por sus cumcnteras que estaban en los vailcs 
vecinos muy verdes y hermosas, una porcioa do vacasy caballos, man- 
d&ndolos al mismo tienipo requerir con la paz. Koia estratagoma in- 
vo todo cl efccta que cl capitan 82 promcita. ]ia vista do sus milpas 
destrozadas fue para ellos uu espect^culo mas triste que el de sus oho- 
zas ardiendo para moverlos a rcndirse. Bajaron do paz, y dcsde co- 
tdnces se habia comenzado lenlamcnte por la vuelta de los anos ante- 
cedentes A trabajar en su conversion. Por febrcro de 45 hizo una en- 
trada k sus tierras cl padre Cri8t6bal Garcia, y dando noticia al padre 
visitador de las demostraciones de gozo con que habia side rccibido, so 
deterjninaron al ano siguiente, por niarzo, destinando d los padres Mar- 
cos ^1 Jlio y Egidio de Afontefrio, a quicnes no pudieron vor salir dc 
8uti tierras sin mucho dolor. Compadecido el padre Marcos del Rio, 
les prometi6 volver en breve 6 verlos, como en cfecto volvio de alii a 
dos qnescs, A su arribo Ic ofrecieron para cl bautismo mas de cuatro- 
ciepjtos pdrbulos cotno en prendas de que ellos hafian lo mismo, y pa- 
ra pl>ligar al padre & perseverar en sus pueblos. Movido de tanto fer- 



— 26r — 

vorcl i..i:'i».,.rj, J- Inlaid., .;! l.;..;.-|.licil.. di; los ci.j.. rior.s.. Iwln .I;; 
oiii'lvsccnUiT con dU9 licHcmt. f:,iiiljr.'i cl griino ili! !:i lUviiia pi.Lbra 
pint Isii litliB su.fsrt, que [hit cbril Hi- cjfj ufu tenia ya luuliiadus y 
ri:iliiciiJjs_& la policia crisliiina, r.Kix (!e cualm mil aihiUoa. 

No Servian d« menor coQf iioiii Ijm cjeiii;)ioM da fiTvor que ae vt-ian FideliJnd tin 
en l:i onligua crisliandnri de I.-h i.'[hIium]cs. 1.-j.s del putblo de San- '<>• «Dcian(M 
tn Cntarina dundi liubia |>r(>riim|iido hi coiii«)iiriicion dd itno du 1616 epidrmia cii 
Irtviiroti bi;.n la mnn< h.i d«mi p^a^J.i oposlasi;i con un grini<Ieeje!iiplo «"P'»bIo.. 
tic fidi'liJ:iil y lie cunstuntiu on la locacion |iri;siinlu. Queilaban uuu 
uiguntis fuiieaias rcliiiiiias ilcl alzainieiito i!u loa snliiieros y lobo-ioa, y 
no faltaban entre Ins dc iin pucWo algunts qxiunial nvenidtis con la su- 
j(;cicm y <!isciplina do los iiiiiiialros, iniunluroii sacuilir un vug') que so 
li'S h;iciii d>^ t^Mo jicao. Loii l('|H'h;tBnpH nrs;: im: clam. s cod la iioliciai.'u 
.>i!is plitic.'fl seiliL-iosaB rtj juiilaron [i.ira poniT rtiuedio, y ll.-.mandu fi 
ill piL'Ssneia 4 loj mozod i(]i|iitclui<, el indio gubtroador les liizo uii 
grave razunamionto en Bnla furrtin: „Vosotfo*-, liijos raios, suia j6ve- 
nea, y la Tilta do esperienciii us arrastra tras el amor de la novedad. 
EscLichnd log consejos do *uestre< padres nnaanoa. Nucatros mayo- 
fc9 tuvicrcn cstos desigtiioa ntreviiJoa quo ahora lumcDlaia voaotros. 
Dieron l:i inuerte 4 bub poatores y maostros, y i, muchosotroa inocen- 
tes. Ptro ^quS coosiguieron con rcbelarsc contra Dbsf Nosotroa quo 
iilcamamoj aquellos tjempua y estos, ob dircmos la verdad. EIlos ps- , 
garon con muy desuslruHaa niuertes la pona de au delito, y H iiosotros 
uos dejaron la triste herencia de inuchaa calamidadcs nuiica fintes vio- 
las en ct pail. El poder de los eapaijulea as(A6 nuestras aeiiicnteTas y 
nueatras caea^. Los miamos de la nacion, diacordca entro xi, volvie. 
roD unoB contra olros bub macsnas y flechas. La£ scqucdades, laa ham. 
bres, laa epid'emioa ban a^^otado el nucnero de nueeii'aa gentcs que ape- 
uob llegn hoy t la mitad del que nosotroa alcanzamos. Tenod siem- 
pru ^a la ntcmoria lo que lantas veces nos rcpilc nubtitro padrCf que no 
bay mas que un vcrdndero Dioa, y que lodo ni hu da acabar con I^ 
muerte. Nosotros somos Icittigoa quo dcspuos quo hcinoa ob^-'dccido A 
nuestroa ininistroa, y vivido como buenoa criatjanoa, bcmoa hallado la 
paz y la Iranquilidad que tanto npeleceii lus lionibrcs, y que a los que 
viven quietos y pacfticoB en bub puebloa Uios da lo neocsario para ]a 
\iilo, y inucbo consuelo y aoaiego en el fin do bus dias-" % Eataa pa- 

; ipjaliiiiui: lot rcvolloHM de nucitn fpoca dtt pngicia, tuvirnn pmrnln 

tcic TB-onamlonlat ;Quf divcrsa (erii nut^ra lucrli:! — EE, 



— 26S — 

labros Ixistat'uD pnra apugar el incendlo que ya cooicnzaba a plunder, 
y el padro Goronimo Regano, inisionero del pueblo, que refiere este su- 
ceso, quedtS no nionos cdificado que agradecido al fervor y constancia 
de los ancianot) a quicnes debia su vida y la salud dc todo su rebano. 
A esto pueblo, couio & muchos otros de topehuancs y taraumares^ adi- 
gi6 por este tnismo tieinpo una epidcmia coo que qulso el cielo probar 
su fervor y eu fe. Los misioneros atendian d todas partes con gran ce- 
lo, como lo muestran siemprc los de la Compaala, y sabe todo el mun- 
do en semojantes circunstancias. En medio de la afliccion no (alta- 
ban grandcs motivos dc consuelo. £n Santiago de Papazqui^o un 
indio moribundo san6 repenfinamcntc haciendo vuto de servir con su 
miisica a la soborana Virgen en las fiestas dc una cofradia dcdicada al 
misterio do ru Concepcion en gracla. Este mismo pueblo, temiendo 
pjr la faltii de agiia, mucha esterilidad del aiio, hizo una devota pro. 
cesion d la noisma Senord, que no se acab6 sin una repentina y copto- 
sisima Iluvia, principio de otras muchas que siguieron, y que hicieron 
uno de los aiios mas Dlrtiles. Aunque de muy distinta naturaleza no 
fu^ de raenos gloria para el Seiior la constancia de una india que des. 
pues de baber resistido largo tiempo a las solicitudes de un soldado es- 
panel, lo apartd de si enteramento con un valor her6ico. Habi6ndole 
traido algunas d&divas para su vestido y adorno, la j6yen india en su 
presencia las arroj6 en el fuego dici^ndole. • • Seiior, dejadme. • • ^que- 
reis que por daros gusto arda mi alma eternamento en los infiemos co- 
mo esas vuestras prendas? No os canscis, que no pienso ofender 4 
Pios. • • • 

La epidemia y la sequedad se hicieron sentir igualmente entre los 
viximes, taraumares y otras naciones vecinas de que sacd el cielo co- 
piosisimos frutos. Los xiximes hallaron i la sequed^d pronto remedio 
en una devota plegaria que hicieron al SantlsinK) Sacramento, espues- 
to publicamente en su iglesia. Entre los taraumares hizo mayor es* 
trago la epidemia, singularmente en el pueblo de S. Miguel de las Bo* 
cas. A algunos dias de contagio cay6 hefido el misionero padre Ga* 
briel Diaz, portugues de nacion, que no perdonaba trabajp alguno por 
la salud corporal y espiritual de sus amados ne6fitos. Libre de la en- 
fennedad atribuy6 su curacion s^l patrocinio del gloriosfsimo Arc&ngol 
San Miguel, y apenas mal convalecido, volviendo 4 sus ordinorias ta- 
ireas exhort6 a sus feligreses 4 que hiciescn una devota procesion aa- 
eapdo la cst^tua del santo'por el pueblo puesto 4 la sombra de 9u nom- 



ftlff riiTTl 



— 269 — 

bre, y (\i6 cosa de fisombro que puntualmente deade aquel mismo diA 
ninguno otro muri6 de la enfermedad, siendo asi que en los dias ante- 
cedentcs jam^s bajaron de cuatro 6 cinco los enderros. Aun de otro 
mode mafl marevilloeo quiso Dios mostrar & aquellos nuevos cristianos 
la podcrosa intercesion de su glorioso titular. Fresentdee a! padre una 
india teniendo en sue brazoe una criatura de cuatro mecres, ya en los 
illtimos trances de la vida per haber tree dias que no tomaba el pecho al 
rigor del eontagio. Exhortaba el padre i la boena india & que lo enco- 
mendase muy de veras al Santo Arc&ngel, prometi^ndole c^e no dejaria 
desocorrerla. Al oir estas palabras la tiema criaturai con admiracion 
del padre y de algunas otra0 personas que so hallaban presentes, 
pronunci6 en alta, clara y distinta voz estas palabrast Saneie Sonde 
Michael^ y luego, volviendo k su natural mudez, busc6 ansiosamente 
el pecho de la que la tenia en sus brazos, y al dia siguiente ya estaba 
con una cntera salud. En memoria de tan raro prodigio Uamaron k 
la dicha nina Inis de 8. Miguel todo el resto de su vida. No quiso 
honrar menos el Sefior k su fidellsimo siervo S. Ignacio. A una india 
del mismo pueblo sobre el eontagio de que estaba gravemente enfemia, 
8c anadieron los dolores de un dificoltoso parte. Llamado el padre k 
su socorro, despues de eonfbsarla, la exhort6 k confiar en Dios^que la 
sncaria de aquel peligro porta intereesion del santo, y luego, poni^n* 
dole al cuello una medaila con m imdgen, comenz6 k rezar sobre la do- 
liente la oracion del oficio: apenas la acab6 cuando la enferma arroj6 
una criatura que al parecer de lodos los ciTCunstantes estaba mnerta. 
No por eso de]6 de acudir eon diligencia el fervoroso misionero k ver 
si daba algunas sefias de vida. Hizo eon ella la misma diligencia, y 
al instante comenzd k darias tan claras, que todos clamaron k milagro. 
El padre la bautiz6 con increiUe jiibilo, y dentro de pocos instantes 
V(J6 ai cielo. Con otro semefante suceso obrado por intereesion del 
mismo Banto en el pueblo del Tizonazo con el hijo de on cacique gen- 
til que ya trataban de sepultar, trajo IKos al bautismo mas de sesenta 
gentiles testigos del prodigio. Esto en las misiones. 

En el colegio de Guadiana 6 de Durango se pas6 desde la mitad del Amiinaie la 
ano con bastante incomodidad, aunque no sin esperimentar la benevo* '.fi^l«^* de 1<m 
lencia de aquellos [nadosos ciudadaoos. Habiase fabricadojdesde el aiio de Duniiigo. 
1616 una iglesia vistosa y bastantemenle capaz; pero4) loese por la pri- 
sa con que so lyaiso acabar, 6 por poca fijeza de los materiaies on tier, 
ra, no muy poblada aun, y donde habia pooos maMUns intel^eiiles en 

TOM. II. 35 



— 270 — 

la arquitectura, con las copiosas Uuvias de esto ano, ac vino ^ tiemt 
una noche con tan espantotio ruido, que despertd atemorizada toda la 
ciudad. Imb campanas de la torre que se taneron por ai miBuias al 
desplomarse el edificio, avisaron que elestragoera en nuestro colegio. 
£1 gobernador D. Luis de Yaldes fu6 el piimero que corri5 al so- 
corro de los padres, y temiendo que el colegio corrieae^ la misma suer- 
te 6 que hubiese padecido con la ruina del templo, rogi^ instantemen- 
te al padre rector se pasase con su comunidad k las casa» del ayunta- 
luiento. £1 mismo ofirecimiento hicieron los religiosos de S- Francis. 
CO y de S. Juan de Dies; pero no habiendose reconocido algun peligro 
en la casa, no pareci6 necesario desampararla. Al dia siguiente con- 
currieron las personas mas distinguidas de la ciudad convocadas de su 
devocion A desenterrar el Divinuimo Sacramenlo. £1 Illmo. y Rino» 
Sr. D. Fr. Diego do £via, fu6 el primero que con una barrcta comen- 
z6 k cavar la tierra como k cinco varas del sitio en que habia estado 
el altar mayor. El gobernador, prebendados de la Santa Iglesia, re* 
ligiosos y republicanos siguieron un ejemplo de tanta piedad. Habrian 
cavado ya como vara y media de profundidad^ cuando se descubh6 una 
de las sagradas formas. A.este cspectAculo, hincados de rodillas aque- 
Uos ilustres trabajadorcs y llorando detemura, tom6 cl Sr. obi^o la 
forma, y poni6ndola en un c4liz con solomne repique de su catedial y 
las dem4s iglesias, la condujo bajo de palio 4 una interior capilla del 
colegio. Despues de esto se prosiguid cavando con mayor ardor^ pe* 
ro no pudo hallarse alguna otra forma, hasta que advirtiendo que sc 
habia comenzado 4 cavar muy lejos del lugar donde estaba el sagrario, 
sin embargo de habersc alii encontrado i^na de los formas, se comenz6 
mas arriba, y 4 las cuatro de la tarde vino 4 descubrirse la caja de made- 
ra sin pucrta junto al pi6 del altar mayor, y en ella el vaso del bogrado 
depusito algun tan to aboyado, con muchas astillas dentro de ^1, y algu- 
nas otras esparcidas por el suelo del sagrario. Todas las recogi6 con 
suma vcneracion el ilustrisimo prolado, y entrc los repiques y tiermsi- 
mos afectos de todos los circunstantes, las condujo 4 la misma capilla. 
Aquella tarde y todo el dia siguiente prosiguieron 4 imitacion del Sr. 
gobernador, nobles y plebeyos en desenterrar las santas im4genes, sin- 
gularmente la de la Santisima Virgen, c6pia de la que pintd S. L(i. 
cas, que habi^ndole caido encima toda la torre se halld sin lesion al- 
guna en rostro y manos, aunquc roto y maltrado cl i-opagc. Para re- 
paro y adorno do esta santa ini4gon, que era el oncanto de los corazQ- 



— 271 — 

ncs, ofrecid lucgo un vecino de la ciudad frescientos pesos. £1 gober* 
imdor, por su singalar afccto & la Compafiiay quiso salir los dias si- 
gaientes en compania del padre rector & pcdir liinosna para nueva ft- 
hrica con tan feliz suceso en la comun l&stima de todos los vecinos, que 
«o1o el primer dia se juntaron ires mil pesos* No dejaremos de notar 
como desenterr&ndose los cucrpos de los benditos padres que habian 
tnuerto & manos de los tepehuanes, se hall6 el del padre Luis de JUo" 
vez entero con la piel enjuta, el rostro levantado al cielo» y formando 
con la mano derecha la senal de la cruz. Estos cuerpos se deposita- 
ron dcspues en la Santa Iglesia donde aun hoy descansan. 

A I colegio de P&tzcuaro falt6 un continuo benefactor, y & toda aque, Muerte dc D. 
lla ciudad un grande ejcmpio en el inngne caballero D. Fernando Al- ^J^"dc Tol 
varez de Toledo, alguacil mayor del Santo Oficio. Habia cste por su ledo y del pa. 
singular piedad pretendido y obtenido de los superiores ser admiii* ^^ pcroz. 
do en la Compania & la hora de la muerte. Sintidse herido de una 
grave enfermedad, y sin esperar & los tiltimos mementos pidid con ta* 
Yes instancias ser admitido & los votes religiosos, que sin poderse resis* 
tir el rcctor^de aquel colegio, los hizo en presencia de muchas peno- 
nas que i^deaban su lecho, protestando que aunque no llegase 4 los 61- 
timos t^rminos la enfermedad, era su &nimo vivir como religiotfode la 
Compania todo el tiempo que el Seiior quisiese concederle, dejanda ii- 
bre facultad al padre provincial para disponer de todos sua biehes. fit 
jubilo interior con que se banaba su alma dijo ser el mayor quo habia 
tenido en su vida; reboz6 & los ojos en abundantes Ugriroas de devo- 
cion que la infundid ft todod los presentes. Fu6 ana contingeheia 
misteriosa, y que se hizo mucho lugar en la atencion ^ pliblioo, que 
^ la misma hora que ofrecia al Senor el sacrificio de su libertad por roe* 
*dio de los votes, se vi6 formarse sobre el techo de su eaaa un arco iris 
tie singular belleza. Aun fu6 mas dolorosa la p6rdida que hizo el co- 
legio de M6rida en el padre Barieiam^ Perex^ sa actual rectcur dcspues 
de haberlo side de Zacatecas, Veracruz y Oaxaca, homhre singular, 
Unto en los dones de la naturaleza como en las religiosas virtudee: 
de una pobreza quo pasaba k grave necesidad en sub vestidos, en sua 
muebles, y aun en los libros, en que jam&s tuvo de su uao flino el hre- 
viario y la biblia: de una humildad honorifica y & prueba, tanto de Jos 
placeres 6 aplausos, como de los dosprecios, en que di6 maravillpaot 
ejemplos. Sua grandes talentos se hicieion admirar de las primeras 
personas del reino, y el lUmo. Sr. Fr« Bartolom6 de' Bbnavente, obb* 



— 378 — 

po do Oaixaoa, oytodole haUar sin aJguaa (mvoncion on ua puiito que 
so dign<3 oonsultarlei dijo dcspuos aUisraado k algunos dc sua prcben* 
dados* « • • Mmcha iitmrUuta debe hdber en la Com^nia, pues ule horn* 
hre no ocm^laaptmttaM cAudnu* £1 Illino. Sr. D. Maroon de Rue* 
da« obiapo de Yueat^n, despuea gobemador y capitan general de esta 
Nu6Va«£4panai sabida mi muerte, mando doblar de cabildo en au cate* 
drali paa6 peraoaalniente 4 dar el pdaame k loe padres y decirle ud res- 
ponao, y al dia aiguiente aaisti^ ooo el Sr. gobernador de aquella pro* 
vincia y todo mi cabildo al entierro. Descaasd en paz el dia 4 de se* 
tiembre en cl colegio de la Puebla. 

A loa doa moees, 4 de noviembre, falleci6 en el eolegio rodximo el 
infatigaUe padre Alonao de Ro^, natural de la ciudad de Guatonoa- 
la, nngulaniMnte devote de la Santiaima Yiigea, y compaTiero inaepa- 
rable del eaptritaaliainio padre Bernardino da Jjlanoi^ de quien liiciiaoe 
nwfnoria por loa aiioa de 1639. Fu^ oiaeetro tree anos en el novicia* 
do de Tepoteotltof acompanaddo d loa novioioa en todas las distribu- 
clones de aquetta exacdaima probacion. Traido despues para procu* 
rador del oolegio niximo, habi^ndoae acabado en su tiempo la interior 
capiUade la Concepcton, y dcterminddoee que nuestroa hermanos ea- 
(udianlea ae juntaaen en ella k la oracion de por la manana, el padre 
anatid con elioa k esta knportantiaiana diatribucioji basta pocos meaca 
intea de nerir qua ae lo impidieroa sua acbaquea. £a medio de las 
gm^es ocupacioBea de su oficio hacia logar para alguaos otroa ratos de 
oraoion, y para confeaar y esplicar la doctrina k loa indios en el Semi, 
nario de 8. Gregorio. Ea su enfermedad repiti6 mucbas voces |rni. 
eias al Befiori <|ua del oficio de procurador no as la haUa pegado mat 
^fw d poteo de laa coZIaf , y lo manifestafaa hieni tanto en la pobreza de 
«Q apoaeato y an peraoaa^ como en la iranquilidad de ooaoeiKaa, con 
t{ue aviaado 41110 ae coafesase como para morir» res^poAdid siBcaramott- 
te: aai la iia proeaiada hacer cada dia para deeir nMsa* 

En la Gaaa Proieaa da Mexico muri6 k loa piiaciiaos del €»o el pa- 
^re Gaapar de Carvaial, satuial de la FueUa de ioa Angelaa. UanMu 
do de DfOB^Ia Crnnpafiiaen-lo aaaa florido da au edad y daauacaponua^ 
t»s per Medio dt la eonveraackm -eapidtuai de un benaano caa^utor: 
f\i<§ en eHa uao de loa hombiBS mas aapiritoaioa que ba teiado la jpaavib- 
^, de aumo raoogimiento y abstraccion oon que badia lugar 4ia«a lau 
tsbasy eoDStantiaiaaaadavooioaeB. A au oeioae dabid en gran parte 
Hi^vrottion*da loa ehacbimecas, Imaehiobilee, que ea vano ae liabia 



r«g 273. 




ZL P. FSOHaXEIiASCO, 

\U.:., "1^;, ,^o„. ,= . ■( casa ;-.- voiidpKa;.:^ii^C.,..\:[... 



— 273 — 

tcntado por las arnruui. Esta (ii6 au ocupacion siciido superior en S. 
Luis dc la Paz, con tanto nmory reconociraicnto do aqucilos bdrbaroa, 
c]uc entendi^ndolo cl Exmo. Sr. marques dc Salinas no quiso nonibmr 
capitan dc aquella provincia sin que cl padre lo oprobasc. Gobcrno 
los colegios de Veracruz, Guadalajara y Guatemala, y dus voces el co- 
legio real de S. Ildefonso, la scgunda en circunstanciasbieD criticasyy 
tales, que el padre visitador Rodrigo de Cabre<lo licg6 6 decir en con- 
suha, que 6 habia de eotrar & goberoarlo cl padre Carvajal,^ hebia d« 
cstinguirsc el colegio. Fu^ escogido de Dios para dirigir eo ol caoii- 
no del ospiritu 4 roudias almas muy favorecidas da S. M., entre ]a« 
cualos se cuenta la vener&ble madro Sor Juana de S« Luis, gloria del 
inonasterio de 8. Gerunimo de esta ciudad, 4 quien mas de una vex 
maniieftt^ cl Sefior cuanto so agradaba en el alma de su a ante maes. 
tro y confewr. En los iiltimos ailos de sn larga vida io probd el cwm 
lo con mucluis y gravisimas cnfermedades de ojos, de cabeaat de estd. 
mago, de vaso, de higado, de ludropeda, de gota continiuu y cmdamen. 
tc dc apoplegia* En medio de la comun companion con que todov fe 
miiaban como 4 un varon de dolorea, se manluvo con ua rqstrp I4)fuut 
ble y sereno, dando gracioa 4 Dios por Iqa diversos tormentos con que 
lo a^ia, faasta que «ittti6ndose detener coo violeiicta en la c4rcei dal 
cuerpo, y abrasado en vivisimos descoe de gozar de Dios, se valid de 
un poderofio medio. Preeentd 4 la Santisiaia VSigen un memorial lie- 
no de dttlciaiaoe uHecUrn y taernSeimas qu^os, y para mas ascgurane 
de 8u &kz 4xito lo encomend 6 4 su antiguo amigo y companero d pa- 
dre Antonio Arias, que habia muerto desde el ano de IGOd, poni^ndo- 
le este sobrescrito: Deo et Vtrgmu dthsdimmo Patri Ankmio Aria9, 
in codali sodetate Juu, 6e conocid la eficacia de este momorialy e» 
que 4 pocos dies, el 10 de fisbreroi pas6 con tranquiUdad de esta vjda 
4 los 85 aik>s de eu edad, y 64 do jrcdigion. 

Hasta aqui, no sin particular deeignio, hahaamos d^de eorrer gus- ^^^S|nJ!* 
tosamento la narracion por lof dem4s suceeos de este ano, iemeroso de 8r. obiipo de 
volver les ojoe 4cia la ciudad de los Aoigelee, donde no podiamos ofce- p^^jj^^^^ 
«er 4 noestros lectoresaioouB tjjstiflimoeflpect4€uloy las violentatf erupr Maeva-Eqia. 
ciones de un iaeeadio que ya medio apagado ya cubierto, habia eetad(» 
siempre araeaaaaado 4 Ja pvovincia. Finalmente^ laduia Jey de h M*r 
tona y de la cixmobfia nos Ueva coo dolor ^ renovar i^ mqiporifi 4^ 
acciooee tan niidosas. f HpdUbese, cofiao hemes dicho repetidas v«^ 

^ ;Iiertoro«! Atcnckm 6 impareialidad on lo que vaiii 4 rcr» Eato o« piden-£JB. 



-274 — 

tcs gobcrnando el obispado de la Puel)la el lllmo. Sr. D. Jiiati dc 
Palafox y Mcndo7a y la provincia del Nueva-Espana el padre Pe- 
dro de Velasco, sugctos cntrambos de iiuslre nacimientOy de grande li- 
terature, y do un m6rito sobresaliente. La obligacion de Duestro oficio 
no DOS da derecho pare calificar las ocultas intenciones, sino solo pare 
referir los bechos. Sin derogar un punto & la alta reputacion que tie*- 
ne en el mundo el Illmo. Sr. Palafox, y d la que se ba merecido siem. 
pre la Companla de Jesus, pudo baber entre uno y otro altereciones 
muy renidas; ni el referir nosotros desnudamente los pasos de estas con- 
troversias podr4 servir de escdndalo sino k los que no supieren que iSv 
Cfer^nimo y S. Jlgustin^ las dos mas grondes lumbreres de la Iglesia ca*> 
t61ica, tuTieron entre si disensiones muy dgrias: que S. Gregorio el 
Grande, y Juan, patriarca de Constanlinopla, Uamado el ayunadar por 
la aspereza de su vida, los dos con fama de eminente santidad, discor- 
daron sobre ciertos puntos, y aun dos concilios, como el Antioqueno y 
el Efesino primero, jxirt erroris odioj pari veritatis amore^ con igual 
detestacion al error, con igual amor & la verdad; y que finalroente para 
hablar con las palabras mismas que escribid Facundo en semcjante 
asunto al emperedor Justiniano: Pro eadem rdigione qua recti cdUur 
Deus^ rum foitim disseniire d $e titotcem, ied eliam Umdabiliier pugna- 
ri adoersum se rectwtmt, et religiassisimi passunt, dum eo$ non raUover- 
euHus, sed alleriua tdterum latei mterUio, Quiere decir: que por la mis- 
ma verdad de la religion cat6lica con que Dios ha querido sor honrado, 
pueden no solamente discordar entre si, pero aun pleitear laudablemen- 
te los hombres mas rectos, los mas ejemplares y mas religio^os; no por- 
que se dejen cegar de la pasion hasta ignorar el modo con que Dios 
quiere ser bonrado basta desamparar la justicia 6 la verdad, sino por- 
que no pueden conocerse & fondo las intenciones unos & otros. 
niM J mimer C)uando lleg6 & la America el Illmo. Sr. D. Juan de Palafox, halld 

•'^^^^I^jy^-ya contcstado el pleito que de parte de su Santa Iglesia Catedral se 
sor do FttCDui* 

habia puesto al Dr. D. Fernando de la Serna, prebendado de la misma 

Iglesia, sobre una hacienda que habia dado para fundacion del colegio 

de Veracruz. Este pleito se sigui6 con bastante ardor; pero sin pasar 

i agrura de una y otra parte, basta que de parte de la Santa Iglesia Ca. 

tedral se public6 un papel con titulo de dtfenaa^ firmado^por el ilustri- 

simo, y dirigido al rey nuestro senor, k que el padre Francisco Calde- 

ron se vi6 obligado k responder refutando algunas proposiciones, y 

aclarendo otras de algun sentido cquivoco, miontras que se formaba 



— 275 -- 

otro mas formal y juridico que dcspuoe se imprimi6, y en quo por mc- 
nor se respondc d todos los argumcntoe que & su favor habia promovi- 
do con bastante elocuencia y cnergia el de ]a Santa Iglcsia Catedrsl. 
Esta que pareci6 justa defensa de la Compania, acnb6 de agricar el 4iii* 
mo del Illmo. y Exmo. Sr. obi.s|>o, y junt^ndose de una y otra parte al- 
gunos otros pequenos raotivos, que aunque por si de ningun momento, 
son de roucho peso en dnimos ya adoloridos, vino a parar en una san- 
grienta contradiccion en estc auo de 1647- £1 Sr. obispo se did por 
agraviado de ciertas proposiciones de algunos predicadores jesuitas* 
singularmente del padre Jumn de S. Migudf que en las presentes cirw 
cunstancias fu6 f&cil & algunos mal intencionados torcer & sentidos 
perniciosos y denigrativos de la conducta y dignidades.de S E. I. Sin- 
ti6 tambien, como significa en mas de una de sus cartas, que los pa* 
drcs no le hubiesen visitado en una enfermedad de que adolecio 6 prin* 
cipios de este mismo ano; que no le hubiesen convidado para el Ju- 
bilee de cuarenta boras en el.colegio del Espiritu Santo, y que 
hubiesen sacado de la Puebla al padre Lorenzo Lopez, de quien 
su ilustrisima, como de un insigne operario de indios, hacia particular 
estimacion. Por otra parte, & los jesuitas de los colegios de Puebla 
no les faltaban motivos do sentimiento viendo cuanto discordaban 4 
su parccer las palabras del Sr. obispo con lo que hacia y eseribia en las 
ocasiones que se presentaban» prohibiendo predicar en su obispado al 
padre Juan de S. Miguel, y procediendo 4 otras demostraciones menos 
ruidosas; pero, no menos sensibles contra algunos otros individuos. 
Ello es quo en estas ligeras escaramuzas y privados resentlmientos pa- 
saron muchos dias hasta el 6 de marzo del ano presente, mi^rcoles de 
ceniza en la tarde, en que de parte del Dr. D. Juan de Merlo, provisor y 
vicario general del Illmo. Sr. D.. Juan de Palafox, so notified iloi pa- 
dres rectores de los colegios todos de aquella ciudad, un edicto en quo 
dcsdc luego suspendia las licencias que tuviesen los padres de ellot 
como contra ventores del Santo Concilio Tridentino, para aseguranede 
la suficiencia de dicbos religioios, y por otras juatas causas, y quo den. 
tro de veinticuairo horas se le prescntasen las dicbas licencias, y que de 
no hacerlo asi, se procederia & lo que bubiese lugar en derecbo. 

Para la perfecta inteligencia de eata controveraia debe suponenet <iue 
los roligiosos de la Compania de Jesus tanto en esta como en las demi» 
provincias de las Indias, se hallaban en quieta y pacifica pososion del 
privilegio concedido por Questro Santloimo padre Grcgorio XIII, da 



— 276 — 

feliz mutnoria, cuyas palabras eon: Eisdtm que ut semct ah a!tu/uo 
itlarttm pariittm EpUeope approbati ad praedkandum^ confessiones au- 
dtendHMf eimisaasedebrandum in aecclens, et Oralotw societatis praedic^ 
lm^ promlfUsteriorttm Juijusmodi exerciiio tdterwf Ucentiam, el approba- 
Honem db tdis Ejphcopis peiere^ sett habere minime teneaiUttr, Privilcgio 
que conflrm6 la Santidad de Gregorio XIV y de Paulo V en la bula: 
Qftamhim Rdigio^ espcdida el afio de 1606. Es ciertOrpara nodisiinU' 
lar coaa alguna, que algunos teologoe aun de la miimia Compauia ha- 
bian entcndido de otra manera eete privilegio, y que en el obispado de 
Guadalajara por les anoe ds 1021 9C habian suscitado no s6 qu^ dudas 
Bobre 8u inteligencia; pero habi6ndose cnt6nces formado un parecer baa- 
tantemente fundado y docto, que firmaron, fucra de otros insignes te6* 
logos, lotf doctorcs D, Diego SarrienioSf D, lAds de Cifnentes y D* 
Juan Cano^ los dot primeros prebendados de la Santa Iglesia Catedml 
de Mdxico« y los doctores D. Fernando Francisco Rieuefio y D. Luis 
de Herrera do la Satita Iglesia Catedn^ de la Puebla, fik:ilmente de so- 
isg6 la eontroversia, defitiendo i, tan pmdente dict&meft el Dlmo. Rmo. 
Br. D. Fr. Jaan del Yalte qtie gobernaba dquel obispado. Estaba, pucs, 
la provincia de Nueva-EspaHa en pacifiea posesion de selenta y cineo 
•3of tolerada por todos los St'es. obtspos quo en todo ese iiempo habia 
habido en la America. £1 mismo Sr. D. Juan de Palafox en seis anos 
que babia goboitiado su di6cesis, jamds habia movida duda alguna so- 
hie este punto; ^ntes como hemos visto en sus visitas y fuera de ella* 
en nrochas otras ocasioaesy se habia valido de los jesuitas para mi- 
iiodes en lodo su oBispado, y eacomend a do & otros muchos los mo- 
nasterioft de sus religiosas con positivas instancias. Be habia queja- 
& su ihistrfsima algunas voces, y aun repite en ea carta al padre Flo- 
fe&cio Caroci, do que bs jesuitas se hubioien retirado del confesona- 
rio de sus monjas, y habidndose niudado en seis afios, como dice en aque- 
lla mismacartai cuabi todos los sttgetos de aquellos colegios bien le cons- 
taba & S. S. L que lo hacian sin particular licenoia suya y en faorza 
de sus prhileglos. Sin embargo die todo esto^ persuadido & lo que pa- 
Mce,. y d& bastantemente t entender en sus cartas, & influjo de su pro- 
visor^ qoe no habia privileglo bastante &- &voreoer 4 los jesuitas en 
esia posesioo,. se detefmind & notificar el dicho edicto. 

Las ra^ones que mas peso hicieron en el Animo de su ilustrisima^ 
pairecen haber side <fie al primkivo privilegio de la Santidad de Paulo 
tn, siendo anterior al Santo Concilio de Trento, quedaba aWgado 



— 277 — 

poi* la disposicion contraria en el capitulo 16 de la seccion 23, twno 
eonfiesa el misrao padro Suarez que despues habia on contra las deci* 
slonesde Pio V en el ano de 1671, y la de Clemente VIII en elaflbde 
1604. Que la de la Santidad de Paulo V,*aunque posterior d todas esaa, 
como espedida en ef ai5o de 1606, cstaba espresamente revocada por 
contraries constituciones de Gregorio XVyUrbano VIII. Perodci^d- 
tas dos revocaciones no podia ignorar la parte de la Santa Iglesia Cate- 
dral quo la priniera de la Santidad de Gregorio XV cstaba espresa- 
niente revocada el ano de 1626 & peticion del Sr. D. Felipe IV, per 
medio de D. Rodrigo Silva, duque de Pastrana, su cmbajador en Rb- 
ma, como consta de la mismb bula que nos ha parecido aqui vaciar A 
la lotra: 

„Feii. jP. Julio Episeop, Orarien»e^ Noitro, el Sedis Apoiffolica in 
Hispaniarum regnis Nuncio. Ven.frat: alioB dfel ret Chegorio Papa 
XV. Predeeessore n<i$tro emanarunt liieroi ietunis MequenHs^ videKeit: 
Gregorius Episcopu8 servuM Mervoriim Dei ^c« (km atlfem, ncui ae€t» 
pimu8^ circa txecutionmn litterarum prtBdiciurwn in regnis ■Hiapanm-' 
rum faciendam nonmtUa per dileclum JUiumnobUemvirym Roderieum 
de SUvaf Ductm Pastrana ehariuimi in Xptofilii nosiri Philippi IBIt- 
paniarum Regis Caiolici apud AVw, et Sedem Jiposiolicam oralorsm 
eiwdem Philippi Regis- nomine coram dilecUs filUs noslris Dommieo 
SS, duodecim ApostalorumCrimnasioy loanne Garzia^ SS. quoturcoro- 
uoiorum^ MSlinOt ac SeipiankCobeUuiio SanciiB Susanna, necnon JinUh 
nio Semcii QmspirH iUnhrum PresUuHs Cardindlilms respeelive nun- 
cu^aiis ad id A fwbis spetialiihr deputatis deductafuerini, t^c. et iMtu 
prapio^ el ex seientia ceria^ ac matura deUb'eratione nostra, deque ^postO' 
lica polestaiis pleniiudinefrdL iua per prasentes conmiiiimns, e't man" 
damns, ul in regnis Hispaniarvm pradictis iantum ni execuuiione liUie' 
rarum inseriarfm hmusmodi super sederi authoritate nostra curis^ stfk^ 
cias, donee aliier 6 nobis seu Romanis Ponttfidbus suecesoribus hdHiris 
provisum Juerit^ coniradictores quosltbel et non obstantihus. Dahnn 
Romce apud 8, Petrum suhannulo Piseatorisdieseptimafebruani'dhn. 
1625. Poniificatus nostri anno 2«o" 

Por donde se r6 manifiefltamente c6mo la bula del Sr. Gregorio XV Bobra k bnla 
se manda suspender en todos los reinos de Espaiia, y no solo en el ofits- ^©^XV y w 
pado de Jaen, como se aleg6 por la contraria parte, confundien^- el umiucion. 
Breve de 7 de febrero de 1625 con otro de 21 de abril del mismo aiiol 
en que la bula del Sr. Gregorio XV, que comiensa inseruiahUi, maa. 

TOMO II. 86 



— 878-^ 

dftd f uspender en los demis rhinos de Espana, ae concede con limitacion 

al eminentiaiino Sr. cardcnal Sandoval, ent^inces obispo do Jaen, por 

particular atenoion 4 su persona y dignidad, de que hablaremoa 

deapues. 

Sobra la bula For lo tocante 4 la bula del Sr. Urbano VIII efpedida en ol auo de 
del Sr. Urba- ,".«« • i. j / . , , 

BO VIII. ICliop aunque quiera entenderse como eapreaamente revocatoria de loa 

pi^ivilegios de ia Compaiiia, es cierto y le constabu muy bien al Illmc. 
Sr. obispo de la Puebla, que dicha bula no estaba legitimamente publi- 
cada y promulgada en las Indias. Y aunqae en las constituciones pon- 
tificias rouchos doctores no rcquieron eata promulgacion cm todoa loa 
lugarcs dcls^.cristiandad; .pero cuando se trata de revocacion de privi- 
legios conviene la mayor parte, en que se requiere publicacion on aque- 
Uosmitmoa higares en que ae hallaii loa que gozan de dicbo privilegio, 
eatando en posesion coptraria, lo cifol tiene niucha mayor fuerza eh 
latf Indias por el particular privilegio de que gozan loareyes cat6licos, 
deque no tengan fuenrA de ley las bulaa que no fueren pasadas por el 
real .y supremo. conaejo cqidq ea cprriente, y haata hoy se esperimenta 
( ca,da pasD aun en materiaa de. mayor lAaportaiicia. Adddaae, que aun 
en glioma ers fama comun t|uie el roiaoto Foniifice Urbano VIII en el 
aiguiente ano de 1 629 habia de nuevo conoedido, 6 rivaUdado el privilegio 
d^ U. Compaiiia en cuanto d las regionea y provincias de las Indiaa. 
i^'^pp^^"*' . .Viendo, puea, los padres rectores de Iba^colegios de Puebla que en 
txodel t^rmi- lo* privilegios de la Compauia no coastaba estar revocados espresa- 
v^*n8o?°^^ inente por bula alguna de su Santidad, que los favorecia la larga po^ 
de loa cole, seaioa con ciencia y aun con benepUcito de todos los Srea. obispos de 
^^* la America, que no los ignoraba, y. que aun por mil caminos diverao» 

los habia basta alii fomentado el Sr, Pal^fox, aunqbe ' pudieran haber 
respuesto en dcrecho otroo muchas cosas 4 la notiticacion del edicto, 
solo dijeron no ser cllos parte legitima en aquel caso, y que trat4ndoee da 
privilegios conccdidos 4 todo el cuerpo de la religion, este edicto debia 
notificarse al padre provincial, 4 quien pasarian luego la notioia, y sin 
cnya Ucencia no podian contcstar on ol aaunto. Sin embargo, mien* 
tras daban aviso al padre provincial, quo so hallaba en Mexico 4 solas 
veintidos leguas, por no pareccr dcsobcdientes al edicto, se abstuvieron 
al dia siguiente, 7 de marzo y juevcs primcro de cuaresma, de salir con 
' ' (a proceaion de la doctrina cristiana y do predicar en la plaza los dos 

lermonos que siemprc so hacian en castelkmo y mexicano. Instaba el 

1 1 

vierna^ para cl cual se habia promulgndo ya sermon desde algunos diaa 



— 279 — 

antes, en cuya aiencion, despues <ie larga deliberucion y cotrauUft, M 
resolvib que el padre Pedro de Valencia y Luis de Legaspi, que habia 
de predicar el dia siguiente, pasasen ^ ver a su iiustrisima, como efec« 
tivamente pasaron deniro del Urmino senalado de las veiniicuatro lioras^ 
suplicdndole humildemente, que en atencion 4 su privilcgio y al esc&n^ 
dalo que podia ocasionarse de cesar la Compania en sus ministerios en 
cl tiempo santo de la cuaresma, en que 4 todo el roundo son tan piibli- 
cos, se dignase sobrcsecr en cl asunto y no actuar juridicamente contra 
los padres rectores que no eran parte legitima, 4 lo menos mientras que 
venia la resolucion del padre piovincial que no podria tardar: que la 
Compania no ignoraba los derechos de la mitra en csta parte, ni queria 
desobedecerle, sino solo proceder de acuerdo y con la direccion de su 
provincial. A esta representacion respondi6 su ilustrisima con muchas 
quejas de la Compania, y de algunos religiosos de los colegiales de 
Puebla, negdndose redondamente 4 la sOplica de los padres, y conclu- 
yendo con que so le niostrasen las licencias 6 privilegios. Instaron 
los padres en que su seiioria se dignase esperar la resolucion del padre 
provincial. Estuvo firme en su resolucion el Sr. obispo diciendo que 
la Compania siguiese su derecho y 61 seguiria el suyo. liuego, vol- 
viendoso al padre Luis de Legaspi: MucJio me peseta le dijo^ que sea tmei- 
tra paiemidad el predicador de mahana. Con esta respuesta tan llena 
do amargura y dolor, volvieron lod padres al colegio fluctuando en un 
mar de dudas y congojas. Se junt6 segunda consulta de los sugetoa 
mas graves y mas doctos de los dos colegios, en que se rcsolvid lo primefo 
que el Sr. obispo no podia quitar absolutamente las licencias de confe- 
sar y predicar 4 tres colegios de la Compania, y aun 4 todos los de 8U 
obispado como lo habia hecho. Esta resolucion se fundaba en varioe 
decretos de la congregacion de Eminentisimos establacida en Roma pa- 
ra los negocios de regulares, uno del dia 16 de enero de 1606 en que ae 
dice: Dominos ordinarias non posse facullalem audiendi eonfessiaiUM 
omnibus simuluniusconventusregularibuSi eadem sac, congregatione in- 
consulta adimere. Otro del dia 20 de noviembre de 1615 en que se 
dice: lUmi. ejusdem congregationes PP. rati vix fieri posse^ ut sic sine 
scandalof magnaque animarum pe^micie conlingantf re mature perpensa 
ad omnen scandali maleriam submovendami et qud magis spiritttali pia- 
rum mentium consolatiioni consiUatur el ^atuunt insuper eosdem .Irehie- 
piscopoSf Episcopos^ locorumque ordinarias confessiones audiendi fa^ 
cultalem omnibus simul unius convenius regularihus confeioriis eadem sac. 



— 280 — 

congregatione ineowtuUa ladimere n&n po$»€. Quod quidem deeretum 
fit iidem Illmi* pairis opporlunum^ el neceuarium durerunU Ha inriolo' 
biliterjubent obsertari, Quierc decir uno y otro: Que los ilustristmot 
padres de aqnella sacra congrcgacion juzgando que apenas pueden aetne- 
J antes cosas hacerse sin escdndalo y sin gran detiimento de las almas, 
considerado maduramente el caso para quitartoda materia de escAndalo 
y para proveer mejor al consuelo espiritual de las almas piadosas, esta- 
blecen y^^determinan que los arzobispos, obispos y ordinaries de los lu- 
gares no puedan sin consultar & la misma congregacion quitar las fa« 
cultades de confesar juntamente k todos los confesores regulares de un 
convento, monasterio 6 colegio, y lo mismo so habia declarado el aiio 
lintes de 1646 el dia 21 de febrero en favor de los regulares de la Ru- 
sia, aunque era tan dificil el recurso 6 la sagrada congrcgacion desde 
unos lugares tan distantes de Roma. Y aunque es verdad que en el bre- 
ve del Sr. Inocencio X obtenido en este mismo pleito se declar6 des- 
paes que los Sres. obispos de Indias, por esta razon de dificil recurso 
podian suspender las dichas licencias & tudo un monasterio 6 colcsgto 
de regulares sin consulta do la sacra congregacion, y que el decreto 
citado de 20 de noviembrc do 615 por dcfecto de intencion y de con- 
reniencia moral, no se estendia 6. regiones tan remotas de la sede ro- 
mana; pero esta limitacion declarada el ano de 48 no podia sufragar & 
lo qae el Sr. obispo habia obrado en principios de 47, ni quitaba 4 los 
paidies el derecho de entcnder aquel decreto como lo habian entendido 
casi todos los autores que habian escrito husta aquel tiempo. A que so 
anade que aun en el mismo breve de la Santidad de Inocencio X, en 
que se limita aquel decreto & favor de los obispos de las Indias, se po- 
hen al fin estas palabras: Verum ab hue generali suspentiontf qua vix •«- 
ne $candalo, et animarum, pernicie contingere potest, abstinendum esse 
Episcopis nin gravisima subsistente causa, super quo sacra congrtga^ 
Ho iUoruim conctentids graviier voluit esse onerafas. Quiere decir: Quo 
pudi6ndose apenas haccr esta genen^I suspension de todo un monaste. 
rio 6 colegio sin grandc cscdndalo y detrimento de las almas, se abs. 
tengan de ello los obispos, si no fuero con causas gravisimas, sobre lo 
cual la misma sacra congregacion les encarga gravemente la concien - 
cia. Y sicndo ceto asi respecto d un colegio entero, [qu^ seria con dos 
colegios y un Seminario quo habia en la ciudad de la Puebla, y aun 
con todos los colegios de aquella jurisdiccion, pues lo mismo se habia 
mandado notifiear & los jcsuitas del colegio de Veracruz? Atendiendo 



— 281 — 

d estas razoncs detcrniinaron los padres quo c1 llusf risiino cxcedia en ?kgunda re- 
dichu suspension los limites do su autoridad. moiWoe!^ ^"* 

Dcterminaron lo scgundo, que aun cuando las facultndcs de S. S. I.^ 
se estendiesen d poder suspender generalmcnte las licencias dc coitfe- 
sar y predicar 6 todo un colcgio, y aun a todos los dc su di6cesis, era 
cierto y constante que no las podia suspender k aquellos inismos a quie- 
nes una vez las habiadado, por expresa decision de la Santidad de Pio 
y en la bula que comienza: Elsi mendicanfium, cspedida el ano de 
1567, donde se dice: Statuimus eliam quod Ulc qui stmel in vna dioee- 
si admissus por episcopum fuerii, semper ineadem diocesi haheatur pro 
admiso nee amplius examinari^ vel presentwi in ilia dioccsi dtbeat lam 
quoad praedicationes faciendas^ quam quoad confessiones audiendas, Y 
que la bula de Pio V no fu6 revocada en csta parte por otra del Sr. Gre- 
gorio XIII, que comienza: In tanta^ so ve por declaraciones posteriores 
de la sagrada congregacion una do 1691, on que expresamente se dice 
no haberse revocado otra del ano de 1606, y la misma del ano de 6 1 5, en 
que se dice en la primera parte: Statunt ae decernunt archiepiscopis^ 
episcopiSf locorumque ordinaiiisadquos confessariot approhandi jus special 
confesariosregulares alias ab ipsis liberi approbatos ab audiendis confession 
nibus suspendere post hctc minime licerc, nisi ex nova causa^ eaque ad con^ 
fessiones ipsas periincnte^ aulob non servatum inteixHctum ab ipsiusordina^ 
riispositum ^-c, y otra posterior aprobada porlasantidad de Urbano VIII, 
afio de 6 25, en que se dice: Que Regvlaressemelexaminati, el aprobati non 
subsunt amplius examini episcopt^y lo misnrto rcspondi6 la sagrada congre- 
gacion en ocasion de este pleito de la Puebla, como se puede ver en el 
breve de Inocencio X d la segtinda pregunta propuesta do parte de la 
Compania. Episcopus regularempro confessionibus semd approbatum si- 
ne nova causa suspendere possit ab ipsis audiendis. Respondit non posse 
sine nova causa eaque ad confessiones ipsas pertinenie, Por otra parte, ea 
certisimo que lo que se dice de las licencias de confesar, so entiende . 
tambien de las de predicar, siendo uno mismo el ex4men y aprobacion 
que requiere cl concilio, y habiendo en la suspension la misma razon 
de escdndalo, y expres&ndose tambien estas en la bula dc la santidad de 
Pio Y. £s tambien constante que esta aprobacion y licencia de los 
Sres. obispos que requiere el concilio Tridentino, no es preciso que se 
conceda porletraspatentes en forma, sino qiie pueden darlas los Illmos. 
por cartas misivas simplemente, y sin aTguna solemnidad, y aun de ti- 
VH voz, como cs comun opinion de Ids autores, y confirmd la sacr^ 



— 282 — 

congregacion en la quinta duda propuesta de parte.de la Coinpauia: 
I An liceniia audiendi confessionesf et praedicandi ab tpiscopo per Vute^ 
ras missioaSf an solum per liUeras paterUes Caticellanac concedi possit? 
Jiespondit posse concedi el'uun per liUercLs missivas vel ore ienus si tla 
episcopo videlnlur. 

. Supuestob cstos genomics principios, en quo uo habiii duda, ol mismo 
padre Luis du Legaspi quebabia de prcdicar cl dia sigiiieDtc 8 de mar- 
zo mostr6 carta original del Illmo. Sr. D. Juan de Palafox, fecha en 
Tototepeci. 24 de febrcrodel ano antecedento do 1646, en que no solo 
le daba su iluslrisima permiso, pero aun lo encargaba quo predicase^ 
concluyendo la carta con csta csprcsion tan llona do benevolencia y de 
humanidad: Eticomiendeme d Dios vtiestrapaiemidad, y pida lo mismo 
a sus oytnlesy que siento mucho no ser yo uno de ellos. En virlud de es- 
tos documentos determinaron los padres consultores quo dicho edicto 
suspensive aun cuando pudiese estenderse (que negaban)4 todos lossu- 
getos dc los dos colegios, no podia comprcnder k aquellos quo tenian 
las licencias del mismo Sr, D. Juan de Palafox; y siendo uno de estos 
el padre Legaspi, podia predicar sin embargo de dicbo edicto, y asi 
que se tocase d sermon en nuestra iglesia, especialmente que para predi- 
car los regulares exentos en su propia iglesia, el concilio Tridentino 
solo rcquiere la bendicion del obispo diocesano, y que segun la comun 
opinion de los autores, aunque no so obtenga, basta que se pida, como 
efectivamente se habia pedido aquel mismo dia 4 su ilustrisima per los 
padres Pedro de Valencia, y el mismo padre Luis de Legaspi que habia 
de predicar. 

Constat 6x Tomada no sin bastante turbacion y conffoja esta rcsolucion el dia 
fact. concord. j o j^ 

Nam. 4. siguiente del 8 de marzo, cstando ya para subir el predicador al pdlpi. 

Notificacion . ^ |^ jj^^^ media de la manana fu6 llamado del notario de su ilus- 
al padre rcc- . 
tor del Espf. trisima el padre rector Diego de Monroy, d quien se intim6 scgundo 

nromulffacicm **^^^» ^^^ inhibicion de confesar y predicar dntes de mostrar las licen- 

del edicto ge. cias s5 pena de excomunion mayor. Este auto se notific6 solamente 

Nam. 5. ^^ padre rector del Espiritu Santo, sin noticia alguna del padro Luis 

de Legaspi, quo entre tanto estaba ya predicando, segun consta del he- 

cho concordado. El ilustrisimo, creyendo ultrajada su dignidad, man- 

d6 notificar d los padres rectores de los dos colegios tercer auto, ame- 

nazando con pena de excomunion mayor, y de fijar ptiblicamente d to- 

doa los que de la Compania se atreviesen & confesar y predicar sin 

previa licencia, 6 sin demostracion de ella. So rcspondi6 escusdndo- 



kd.. 



— 283 — 

86 de podcr contcstar en este asunto sin 6rden del provincial, para lo 
cual 80 concodi6 t6rmino de veinte dias, dentro do los cuales so abstu- 
viesen enteramente de dichos rninistcrios. Aquella tnisma tarde se pu- 
blicrt un odicto general en que condenando d los rcligiosos de la Com- 
pania de JesUs de desobedientes, transgresorefl y coniravcntores del 
santo coixcilio de Trento, biilas pontificias y declaraciones de los car- 
denales, les manda s6 pena de excomunion no confiesen ni prediquen 
on su obispado, y debajo de la misma pena k todos sus feligreses no 
oigan sermones ni pl&ticas de los religiosos de la Compafiia, rti se con- 
fiesen con ninguno de ellos, por cuanto temerariamente por falta de 
jurisdiccion se esponen 4 hacer confesiones inv&lidas y sacrilegas. El 
mismo Sr. Illmo. di6 mayor autoridad 4 la promulgacion de este edic- 
to, asistiendo personalmonte i, ella on la iglesia de las religiosas de 
la Santisirr.a Trinidad. Y aunque su tenor rezaba quo se fijase en las 
puertaa de las igiesias, nunca lleg6 k ejecutarse, quizd temi6ndose pru- 
dentcmente el escdndalo y descortesfas del pueblo, ya bastantemente 
conmovido y dividido en facciones; bien que se imprimid poco despues 
y so divulg6 por todo el reino. £n una de las claCisulas de dicha 
edicto 80 daba & entender como todas las demas religiones se habian 
humildeinento sujetado y obedecido al primer auto de su ilustrlshna, 
m^nos la Compafiia; sin embargo, procediendo despues 4 exacta ave- 
riguacion sobre este punto, convinieron todos los prelados de las de- 
mas religiones que d nmgftno de dlos se le hahia notificaio avto seme- 
jtttUe. 

El Illmo. y Exmo. Sr. D. Juan de Palafox procedia 4 su parecer Razonos en 
coh bastante justifies cion, y se creia autorisado par4 semejantes de- J^ ^ toda- 
mostraciones, parte con los decretos del santo concilio Tridentino en obiipo de la 
que probibe 4 los regulares predicary confeaarsin aprobacion y licen- ^^^^^' 
cia de los obispoe dioceaanos; parte por la bula de la Santidad de Gre- 
gorio XV, que comienza: In scruiabUif espedida en el aiio de 1622, 
en virtud de la cual se llamaba y decia proceder como legado de su 
Santidad* A los padres parecia que aun en este modo de proceder por 
oaosuras, excedia el Sr. obispo los Hmites de su autoridad, no pudi6n: 
dolo hacer ni por dereclio que le diese el concilio, ni por el que le da- 
ba la citada constitucion de Gregorio XV. No porcl concilio,' porque 
en fuerza de aqixel decreto solo pueden proceder contra regulares exen- 
tos en aquellos casos que allf so expresan, y en que est4n sujetos 4 la 
jurisdiccion dol ordinario. Y aunque lo est4n, segun el concilio en 



— 284 — 

cucinto a las liccncios de confcsar y prcdicar; pero no aquellos que tie' 
ncn privilegio conatante y posterior al mismo santo conciliOf como era 
el do lo8 jcrtuitas, cl cual aunque juzgasc el Sr. obispo que no lea fa- 
vorecia, no por eso podia proceder k quitarles la posesion, ni mucho m^' 
nos u importer censuras; porque la ioterpretacion de los privilegios esik 
reservada al inismo Sumo Pontlfice, y no 4 lob mismos ordinaries que son 
parte, ni aqn & los mctropolitanos, como cs comun opinion, y aun e^tk 
docidido en estc mismo pleito 4 la cuarta duda propucsta 4 la sagrada 
congregacion por parte del Sr- obispo. Si verba privilegiorwn tint ohS' 
cfi)*a, et ambigua non metropolitanum^ nee viciniorem episcopum; sed #u- 
mum pontificem pro interpretatione esse adeundum: lucgo aun dado caso 
.que estuvieren ambiguas y obscuras las palabras del privilegio que go- 
zaban los colcgios 4ntc8 de recurrir al Sumo Pontlfice por la interpreta. 
cion, no podia el Sr» obispo turbar su antigua posesion, ni mucho me- 
nos proceder con censuras contra ellosen virtud del.cohciIioTridenti« 
so. Y es esto tan cierto 6 incontestable, que aun en esta misma con- 
troTersia habi6ndos8 pfeguntado en la cuarta duda de parte de la Com. 
pania, ^si el ordinario en este caso podia protieder con censuras con« 
tra los regulares exentos? Se respondid que si podia, pero no en fuer- 
za del concilio Tridentino: Po8se procedere non qtadem in vim contSii 
Trideniini. . 

Resta, pues, que solo podia hacerlo en fuerza dela bula de Gregorio 
Wf y esto s( declar6 la sagrada congregacion: Posse procedere non 
fuidgm in vim concilii Tridentini^ sed in vim constitutionis Chregori JCV 
quae incipit: Inecrutabili Dei pi^ovidenGta, Pero cs constante qneeBta 
bula de Gregorio ILV estaha dnies mandada suspender para todosloa 

; reinoede Espahaporla Sanlidadde Uvkano VIII, como consta del bn. 

' Te espedido al Sr. Juliq Zacheti,. despue» cardeiial que arriba dejamos 
citado, 4 peticion del duque d» Paslrami* Y aunque se alegaba haber 
cesado dicba suspension de Urboiio VIII 4 instancias del cardena] 
Stindovalf obispo de Jaen, es certisimo que aun despues de ialimitaoion 
becha 4 favor de aquel eminentisimo en atenoion 4 su dignidad^ la bdla 
del Sr. Gregorio XV qued6 generalmente mandada sospendef para 
todos los otros reinos de Espana; tanto, quo aun despues de miicbbs 
anos en el de 1705 hablando el Sr. Felipe V con todos los Sres: obisi 
pos do la America .en c^ula de 4 de octtibre, dice: ,,Y habiendo via. 
to su instancia en mi consejo real ile las Indtas, y teniendo presents 
que la santidad de Gregorio XV espidi6 el aiio de 1622 una bula sii|e. 



— 285 — 

tando a los regiilaros en muohas cosas (i \fx jurisdiccion de los obispoEi, 
dando d estos f;\cultad para proceder contra cllos no solo con penas, 
ghio con censuras: lo cual, d instancia del Sr. Felipo IV (quo cstd en 
gloria) mand6 suapendcr la Santidad de Urbano Vlll cl afio de 1625, 
cnviando facultad al nuncio de Espana (que ent6nccs era) nrdcnase a 
l03 obispos de estos reinos no ejccutasen la bula del afio de 1622; lo 
cual hizo el nuncio ordenando d los obispos y araobispos do estos rei- 
nos, en virtud de santa obediencia, no usasen ni procediesen d lo por 
clla mandado. Y estando, coiho eertd en los bularios la bula do 1622, 
y no la de 1625, en que la Santidad de Urbano VIII la derog6 6 sus- 
pondi6, sc ticne entendido ho ha faltado algonrprolado en la Nueva- 
Espafia que ha procedido contra los regulares, poni^ndoles Censuras de 
que (en caso ique tuviera facultad para ello) deberia abstonersc, pro. 
cediehdo con raansedumbre > no jndicialmente por obviar cualquier in- 
quietud, litigio 6 nola en aqnellas partes, en coya inteligencia ruego y 
' encargo por la presente d todos los araobispos y obispoe de las iglesias 
metropolitanas y'catedrales.... que contra- los religiosos de todos los 
6rdene's die sus 'distritos y jurisdicciones, asi curas como no curas, no 
pongan excomunidnes d&ninguna manera en ninguii'tiempo,'6i no eff ^ 
en los catios qu^ Jos breves p<Mtificios y Concilio de Trenito lea conce- 
diesen e8|)i^38ainente autoridad pkra ello, &o. De esta real c^dula se de- 
duce manifie^tanienfe, lo primero, que dicha bula del 6r. Gregoiio XV 
comb in^nfdiida "sirai^ndet pore! Sr. Urbano VIII, no daba ningunaau- 
toridad al Sr. obispo derla Puebla paVa proedder coiiio delegado de su 
Santidad, ni pitra 'Rilmiiidr cehsiiras -contra regulares exekitos. Lo se- 
' gundo, qiie la limitacion ptiesta deiipues por el mismo Santisimo Padre 
Urbano VlII d favor del Eminentfeinio Sandoval, dbispo de Jaen, no 
alz6 la suspension mandada hacer para iodo lo restante do los reinos 
de Espana, comb pretendia el Sr. D. Juan de Palafox. Lo teroero, 
que si el ano de 1705, cincnenta y siete aiioff dcspues^de las ireipUeatas 
de la sagrada congregacion, todavia se creia suspcndidfr eil^ los'Veittos 
cle Espafia la dicha bula de Gregorio XV^ y por consiguiente no po- 
dian los Sres. obispos proceder en virttid de ella contra los rcgulares 
con censuras, ic6mo pudo d Illmo, obispo de la Puebia el dia 8de mar- 
zo de 1647, un aiio dntcs de las respuestas de lasagrada congregacion, 
proceder d ello en virtud de una bula mandada suspender? 

Sin embargo, aunque por estas y'otras razones que no hacen d nues- ^^ noticia 
tro asunto, juzgaban los padres que no Ics obligaba dicho edicto, y es-. vLdaf*'/'^ 

TOMO 11. 37 * ' 



_286 — 

brar*^ conMT* ^^^^" librcs de incurrir on la cxcomunion cou que en el se Ics amena* 
vadoref. zaba, por cvitar la publica nota y cscdndalo del pueblo, se abttuvierau 

de confeaary predicar en todo el resio de la cuaresma^ quilando estefo- 
menlo d la indignacion del Sr. ilusirisimo^ como dcponen varioa teatL- 
g08 y consta del hecho conoordado niimero 12. Entre tanto Ucgaban 
unos sobre otroa los corroos al padre provincial Pedro de Vela^co, que re- 
sidia en Mexico, con individuates noticias dc lo que pasaba en Puebla. 
]ja primera diligcnciu dol padro provincial fu^ mandar haccr en lodoa 
Ics colegios oraciones y plegarias al Senor por cl acierto de In Compania 
ennegocio de tanta consecuencia^yporel lUmo. Sr. obispo de la Puebla. 
£n el colegio del Eapiritu Santo di6 6rdcn para que se hicicse csto por 
algunos dias con el Santiaimo Sacramento espuesto en la capilla inte- 
rior. Tratd luego del pronto remedio que demandaban neccsidades tan 
urgentes. Juntos los contniltores determinaron *que la Compania de 
Jesus estaba gravemonte injuriada: que al padre provincial^ corao 4 su 
cabeza en estos reinos, le competia volver por el honor de la afligida 
provincia, y hacer pdblica la religiosa y edificativa tonducta de clla en 
todos los aauntoe que en el dia se disputaban: que el remedio mas pronto 
y eficaz era proceder &Ja eleccion de conservadores conforme & los am- 
plisimos privilegios de que en esta parte gozaba la Compania. De es. 
te mismo dicidmen fueron otros sugctos de los mas autorizados do esta 
capital, de que haremos mencion poco despues. No podia dudarse que no 
babiendo en las'Indias jucces conservadores senalados por los concilios 
provinciales, como requiere la bula del ano de .623 de la Santidad do 
Gregorio XY, no estaba obligada la Compania 4 conformarse con di- 
cha constitucion en esta parte, y podia proceder conforme al privile- 
gio de Gregorio XIII. Fluctuando en varias dudas sobre las personas 
que se oligirian en eato ncgocio tan importante, la esclarecida y gra- 
visima religion de Santo Domingo por medio de su provincial el Rmo. 
Ff* JAzaro de Prado^ se present6 al padre Pedro de Velasco, diciendo: 
qn^ cnando estaba li religion de Santo Domingo en las Indias, no era 
rezon que la Compania de Jesus buscase en otra parte el alivio de su 
afliccion, pues fuera de ser gloria suya entrar a la parte do la pcnali- 
dad y el trabajo.que padecia la Compania, dosde luego ofrccian hasta 
los cilices de su iglema si fuese necesario, para el socorro y gastos do 
la defenda. Gonerosidad que jam&s bprrari el tiempo de nucstra rae- 
moria, y 4 que agradocido, como era justo, el padre provincial Pedro do 
. Velasco, pa86 4 nombrar de la niisma sagrad^ religion 4 los rcvcrcii* 



— 287— 

disimos padres Pr. Juan de Pnrcdes, predicador goncral de 8u 6rdeD y 
actual prior del real convento do Mexico, y al Rmo. padre maetitro Fn 
Aguslin Godines, dofinidor y elector en capltulo gcucraldel mismoiSr- 
den, personas en quicnes parecian concurrir todao las cualidadea nece- 
sarias para la dicha comision, Hizose el nombrainiento en virtud de 
las biilas y prLvilegios apost^licos el dia 20 de marzo. 

Pero 4nte0 de pasar adelante en la relacion de los hcchos, debcmos Eetolucion 
-advertir, que la Compania no eligri6 nt pudo elegir jueces conserVado. da^in^Mto 
res porque se le mandasc observar el decreto del Concilio Tridentioo, punto. 
de no predicar 6 confesar sin licencia del ordinarioi come se quiso dm 
A entender en la primcm duda propucata & la sagrada congregacion de 
•parte del Sr. obispo. iJin quando EfnBCOpui aUqua decrtia ConcUii 
Trideniini pracipit obBervari^ e< execuiunU mandarin regtUaria quicuM" 
ijue etiam socieltUis Juu «ti6 prat /e«te fuod Auttumodt praecepla tti/Wn- 
gtml 9ua privUegia po9nni eligere comfercahreti! £1 Sr. obispo ide la 
Pucbla bien informado estaba de lo contrario, no solo por los jesuitasy 
4 quienes acaso tendria por sospechosos, sino por personas indifcrentes, 
y aun inclinadas & S. £• I., como el fiscal de S. M. D> Pedro Melian, 
su intirao amigOyy d quien juntamento con el maestre de campo D. An- 
tonio de Yergara, di6 sus poderes en Mexico. Este* puee, en caria do 31 
de raarzo le dice estas palabras que no podemos omitir:,, Hame pareci* 
do avisar 4 V. £. que de las disputas y confbrencias que ha excitado 
mi pedimentOy ha Uegado & entender que no se trata de nombrar con- 
servadores porque el provisor niand6 exhibir las licencias do confesar 
y predicar; ni fuera de substancia la qu^a, pucs siendo este derccho 
tan claro y asentado por el concilio, 4 oadiQ hacQ injuria quiep usa del 
quo le pertenece«" 

„El agravio pretenden flindar *en que debieodo el provincial podir 
primero las licencias y aprobacion que (uviesen los padres, y con quo 
ban administrado desde que V. £. Ueg5 4 esa igksia, (que se dieses. 
t4n prestos 4 exhibirlas, y que algunas son de V. £.) empez6 despo. 
j4ndolos del uso y poeesion en que por ellan estaban, y declarando en 
autos y edictos p6blicoe por sacrilegas, nulas y escandalosas Lis 
confesiones que hacian y habian hecho 4nte8, por lo cual y otras jus- 
tas causas, so movia el provisor 4 prohibirles desde luegp aquellos lui. 
riiterios. V, E. con mas certidumbre y &cilidad iuandar4 ajustar si 
esto es cierto y pasa asi en el hecho, y lo que puedc pesar y obrar en el 
derccho, como quien mejor lo sabe, para roandar al provincial, que salvo 



el quo lo perienece^ y aiu fultar 4 su copservncion :y . dtlbn^, so le in* 
cILne tambion k escusiar ^tos crobarazos, suavizando en cuanto fiiere 
posibie la matena, para que la Compailia no pueda tcner causa justa de 
nombrar coilseTvadorcd, que es ol cuso-on que el fiscal lo podriy debe 

* ■ 

cedlriuleciry y la audieocia 6 el Sr, Vircy no consentirlo sin contmve- 
nir a] derccho y buias apost^lioaa. ' Guatde Dioa d V. E. como deseo. 
M^xicbdl de marzode 1647. Serviddrde V. E.z=iDr, Pedro JSUlian.^' 
/De «sta raiama carta y lo didio knt^s ae coligey que tampoco se nom- 
brai'on Ibis conservadorcs^ poiqde el ilustrisionoi guardado el 6rden 
del dcrocboy qoisiose procedear contra lee religiosos de la Cbmpania en 
aqUcUoBcaflOs, eh quo corho lea d^m^s regulares .eetiii sujetos 4 lo6 
Stea;obidpo8 en virttid dal •CodcTUo Tndenti'noj come parecese quiso * 
-dar^ eotcnder en. la 'eeguoda-bonaulta propuedta on eatos t(6rnu608: 
^An quando {frdinatim procBditJuris ordme servahy adtersiu regtdares 
praedietos'm metbus^ inqmbuM per CtmcUium -TVidentinum out constu 
tutionfis apostolicds ipH subjiokmiur, potsifU conservatorhajudica aug^ 
note? Sd Teigindnient9'oomo.tampioco ee eligieron por pretender Ion 
jeauitas conieaar y jiredicar mn licencias del diocesano en vlrtud de su 
privilegioainmostrariopneaefitabanprontos dmbstrario y ^exhibirdi- 
laHas iioenciaa, como en efecto laamostrarob y exbibieron luego que fue. 
roh reatituidosd'sti antigua poseaion por bl cabildo, y como las mos. 
trarbn y elhibieroii al miamo Sr. obispo despues de la notificacion del 
ll^eve del 9t, Inoceneio. En cuya virtud tampoco hace contr^, la Com- 
pafifa la tercera' duda ^ropueatu por el Sr. oblapo. lAn regularibus 
ettam Soc. Jem assererUibus ie habere prwSegia quo- minui obediani 
EpUeopo in execiUume detretorwn juris commuhis^ Cone. Trid. tt eamt^ 
Ikutionum apastolicarum ordinariij debearU ipsis adktbefe fd^/»^ a^sfufii 
exhiMtitme kuftumodi pflMltgiommf ; 

M6nos militaC contra la Compafiiala caarta dudac propueata pear el 
Mustrisimo y concebWa en eetos iftwinorf: i^dwintaHU qno'fBgtdari^ 
quicumque kfiUm societiuia Jm« §i3pibtaHt aUqm p^ivStgui^ tiordiMt*imb 
judicmt ea ndh suffragari cdiui'^d^ qwagitUr, tt ad temitdnfeufire ¥^ 
gtdares pTaedieii posainif ac debeant p*(>90cai*i ad SwMtm Pontifid^mf 
vel in partibus hhdiarim renUfHaimis ^metrapoUlanum, autordinuri^im 
viciniorem, vel poiiiis possint Iwe'easU'cligerejudieesconMirvatortai De. 
cimo3 que no milita contra la Cottipaflia esta pr^nta, pues la pib- 
vincia no eligi6 eemejantes conservadbrcs para 2a intetpretacian ds mi 
privUegiOj que gabian muy Men estar re8e}vadad la SUtii ApostSU^.a dt 



•^289 — 

quien kabia dimanado; siiio para que miiniras vcnia dc su StuUidad cs* 
ia inteiyvctacion aulciit'tca, no fuesen despojados sus r<!ligiosos deluco de 
dicho privilegio de que cslahan en Ian anii^uay qiiida y Ivauquila pose- 
sion. Finalmentc, no perjudica al clerccho de la Compania la rcspucsta 
dc la sagrada congrcgacion a la octava duda que so propuso en cstos ter- 
rainoe: i^n qitaado epmopi jura^ vel decimal cat^dralimn adversvs re- 
gulares praediclos dote siut spoiiantes aecclesias^oram judiee competeule 
luentur^ librosqu&j meinoralia tl alle<raiiuhes jiroductinf, jtts eclessiai'um 
caUiedralium ej^rimentes, cl acquisUiones reh'giosoruyij aliaque td ge* 
neris ad nnmerantes, huiwmodi scxiptorun^ cccalione possinf, regulares 
nominare conscrvalorea, praelendentea injttrtam sili inferri referenda im* 
moderatas acquisitiones? La junta de los cmincntisimos rcspondi6 
[respond.^ con esta niodoracion: S^i episcopi pro Itiendisjurihus edcaict' 
iiim catedralium coram judice competenii hiiiusmodi script a prodiicant, 
el regtdarium immoderaias cuiquUiliones vcraciUr^ el modesU i^ferant^ 
non liccre regxdarilms obeam causam ad conservalqires recwrrere en quo 
parccc que en el caso contra rio en que juzgaba hallarsc la provincia, 
si Ic fu6 licito valerao del cxtraordinario rcmcdio de la eleccion do 
conservadores. . . , • • 

A esto efcclo se imprunio un manific^to con tUulodo ResolucinnJu" Parcccres do 
ridica sohre el derecho cier.l6 d^ la Cotnpania de Jemuen el ncmbramien' y gabias per. 
io dejuecea conservadoreBi divididoa en( tres puntos; ^le los cualcs cl pri- ■?"*** ^^ ^1^- 
niero conttene la justiiicacion d6 las cadsas, el segundo, de las porsor 
nas, y el tcrcerov'^1 modQ, circunstanoj^s y U90 do dicba eleccion. Esto 
papol 6e di6 4 i^qonocer y aprobar & jmuchos sugctos del cabildp ccle- 
ai^stico, claustro de la real Uaiver8id4d y sagradas rcljgiones, cuyo pa- 
recer ha parecido necesario insertar a,qui d la loUra, 

Parecer de algunos Sres. del cabUdb'de la Santa Jgltsia de Mexico. 

„Uemos visto con atencion los cscritos.flobre csta ca^sa, y sentimos 
que en cl pedir y quercr reconoccr el provisor de la Pucbla las licen- 
cias do confesar y prediear & los religiosos (le la Coi'tipania dc Jesus 
(supuMA te lie^ncia y tolemneiadel Sr. obispoy susapnobiteioiied que 
sc mnestran) en ol modo parece' 8e;htt esoedtdo^ y quoios dichos reli- 
giosos d^bon'scr roBtituidos al cr^dito y biiena opinion, -y d la poe^sion 
prin^ra en que edtaban ^'qae^nok. dobierbo atit privadoe^ empeaidndosD 
por la suspension y des^jo; y que #estituidoa,ddBdo8deBteniuno com- 
pctento, y pidi^ndoseM (x ordenindoseles en tleccnte y dcbida' fonna, 



— 290 — 

los dichos rcligiosos mtiestrcn sus privilopns 6 licvhcins, tomo ofreccnf 
panicuyo efecto scntimos quo jiista y Icgitimamonte han nombrado 
jueces conscrvadores, y cstc es nucstro parccer debajo de mejor, si que 
nos sujetamos. — Dr. D. NicoUs de la Torre, dean y catedratico de 
prima de teologia en la real Universidad. — Dr. D. Juan Parcja y Ri- 
vera, can6nigo.— ^Dr. D. Diego Rodriguez Osorio, racionero. — Dr. D'/ 
Juan de Poblete, chantre de la Santo Wesia Catedral. — Dr. D. Leon 
Lazo, can6nigo. — Dr. D. Antonio de Esquivol y Castafieda, racione- 
ro. — Dr. D. Cristobal Mill4n, racionero y caliiicador del santo oficio. 

Confdrmome con el parecer del Illnu). y Rmo. cabildo de la Santa 
Iglesia de Mexico. — Dr. D. Jacinto de la Serna, cura dc la Catedral 
y.visitador del arzobispado. 

Conr6nnome con el parecer del Illmo. y Rmo. cabildo, y de los de- 
mas padres maestros y doctores, como tambien fundado en dcnecbo y 
teologia moral, tan santo, justo y necesario, salvo dec. — Dr. D. Cri8<» 
tobal Guticnez de Medina, cura de la Catedral. 

Parecer de la eicJarecida or den de Santo Domingo, 

A todo lo contenido en cste papel suscribo como d verdades ciortar/ 
manifiestas, notorias y seguras. — Fr. Ldzaro do Prado, maestro provi- 
sional calificador del santo oficio. — Fr. Juan de C6rdova, maestra 
quondam provincial comisaiio del santo oficio. — Fr, Francisco Na* 
ranjo, maestro rogento catedr&tico de Santo Tomds, calificador del 
santo oficio. — Fr. Alonso de Gironda, maestro calificador del aanta 
oficio, — Fr. Juan de A3rrolo, predicador general, calificador del santo 
oficio. — Fr. Rodrigo de Medinilla, presentado. — Fr. Lorenzo Maldo- 
nado, presentado. — ^Fr. Francisco de Burgos, maestro calificador del 
santo oficio. — Fr. Lorenzo de Figueroa, maestro calificador del santo 
oficio. — Fr. Gregorio Curiel, presentado.— -Fr. Jacinto de Guevara, 
preseniado. — Fr. Jacinto Calderon, presentado, 

Parecer de la aerdfica orden de San Francisco. 

llabiendo visto este papel con todo cuidado, nos ajustamos al pare* 
cer de los Rmos. padres maestros que le ban firmado, y somos del roia- 
mo parecer. — Fr, Hilario de Ibarra, maestro provincial. — Fr. Luis 
Cortes, predicador calificador del santo oficio, padre de provincia. — 
Fr. Francisco de Guzmdn, defioidor. — ^Fr. Gabriel de Angulo, custo- 
dio. — Fr. Fernando Ortiz, lector. — Fr. Juan Lozano» predicador y pa. 



— 291 — 

dre do provincia. — Fr. Bernardino dc la Concepcion, prcdicador, guar- 
dian do Cuernavaca. — Fr. Andres dc Posada, lector jubilado, padre do 
provincia. — Fr. Andres dc Artcaga lector jubilado. — Fr, Antonio Me- 
nendez, lector jubilado. — Fr. Agustin de Amezaga, lector jubilado. — 
Fr. Bartolomd do Lctona, lector do tbologia, calificador del santo oO- 
cio. — Fr. Agustin Sanchez, prcdicador, vicario del conveuto de Md« 
xico. 

Parecer de la inclita religion de Stm JIgnslin, 

Vistos y entondidos los fundamentos de parte dc los muy RR. PP. 
conservadores, tcnemos por cierta 6 infaliblc su jurisdiccion y lo contc- 
nido en cste papel, y lo firmamos. En nuestro convento de Mexico en 
18 de marzo do 1647. — Maestro Fr. Diego do los Rios, provincial ca- 
lificador del santo oficio. — Maestro Fr. Francisco Mendoza, provin- 
cial absolute, deHnidor mayor. — Maestro Fr. Bartolon)6 Pacho. — 
Maestro Fr. Agustin Vald^s. — Maestro Fr. Ger6ninio Melgarejo, lec- 
tor de teologia. — Fr. Liicas Garcia, lector de teologia. — Fr. Migiiel do 
Consucgra, lector de teologia en el cojegio real de S. Pablo. — ^Maes- 
tro Fr. Antonio Barrientos, prior del convento de Mexico. — Maestro 
Fr. Diego de Porras. — Maestro Fr. Agnstin Diaz, lector do teologin. 
— Maestro Fr. Diego Rcyna, lector de teologia y prior de Oaxaca. — 
Maestro Fr. Nicol&s Caroacho, lector de teologia on cl colegio real do 
S. Pablo. — rMaestro Fr. Martin do'Peralta, calificador del santo ofi- 
cio, provincial absoluto, rector del colegio real de S. Fablo« 

Partcer de la vuigne drden de nwuira Senara de lu Merced. 

Habiendo visto con toda atencion este papel y bulas en 41 content- 
das, nos conformamos y somos del fAismo parecer qae tantosy tan gra- 
ves padres, maestros y doctores, y lo firmamos en este convento de Me- 
xico en 20 dias de! mes de mayo de 1647. — Maestro Fr. Rodrigo Cal- 
cinas de S. Ramon, provincial. — Maestro Fr. Gcr6nimo de Andrade, 
padre de provincia. — Maestro Fr. Pedro Vald6s, secretario general, 
calificador del santo .oficio. — Maestro Fr. Tom&s Cano, regente dees- 
tudios. — Maestro Fr. Francisco de Pareja, dcfinidor general. — Prescn- 
tado Fr. Juan Hurtado. — Maestro Fr. Alonso Sedeilo, lector de teo- 
logia. — Maestro Fr. Francisco Hernandez, catedritico de filoeofia en 
la real Universidad. — Fr. Nicolds de Zepeda, lector de artes, — Maes- 
tro Fr. Juan do Ayrola, com«;ndador, calificador de la snprema, doca- 



— 292- ^ 

no (le hi real Univcrsicfad. — Maoslro Fr. Francisco dc Armcnta. — 
Prcsentado Fr. Pedro Tudela. — Prcsontado Fr. Juan dc Valverde, se- 
crotario do provincia. — Maestro Fr. Juan dc Alarcon. — Prcsentado 
Fr. Cristobal dc Soto, dcfinidor tfcneral. — Mac8tro Fr. Juan de Rue- 
dii, lector dc" tcblogia, pafrbrinador del santo oficib. — Prcsentado Fr^ 
Nicolas de Valdivicizo, Icdor dc teologia, 
Pcdimcnlo Sin embargo de lo inuy juslificado que parecian estarlos motives do 
lucion^ (IcTTa ''^ Companfa de Jesus parti proceder al iiombrainiento de jueces con- 
rcal audirn. sorvadorcfl, cl fiscal do S. M. D. Pedro Melian, por razon dc su oficio^ 
virey. ^ ^^ ^*^^ obligado d prcaentar una pcticional Exmo. Sr. conde do Sal- 
vatierrn, liacicndole prcscntc rcpetidas 6rdencsy cedulas de S. M. pa- 
ra que los rogularcs no procediesen d elcccion de conservadorcs, sino 
en 3(jucIlos car/os gravisimos en que el dorecho lo permite, y previa 
ni6ndolo cdmo per cstilo y forma necesaria estd prevenido en dichas 
ccdulaS) que los conservadores asi nombrados dntcs de cmpezar d usar 
dc su ofieio, se prcscnten en la real audiencia con las causas dc su 
nombramicnto, para que siendo conforme d derocho bastantes y dignas 
dc aquel rcmedio, se les permita el uso, 6 se les prohiba y cscuse no lo 
siendo. El virey en. cl mismo dia pas6 csta peticion al Dr. D. Mateo 
de Cisncros,.su asesor general, que conviniendo con el Sr. fiscal en la 
circunspcccion con que so debia proceder en el asunto,^t/ro^<5 ser muy 
basiantes las causas, y hallarse la Compahia en uno de aquellos casos en 
que el derecho le permitia usar de aqud extraordinario remedio. Solo 
habia gravisima dificultad en la prcsentacion d la real audiencia; por- 
quc estatidp gud pcfidi^nte la vnrita del Illmo. y Exmb. Sr. D. Juan do 
Falaro:f, y por con^iguiente los Sres. oidoros sujctos d la jurisdiccion 
de S. E. I., DO parecc les qucdaljfi libertad para dctcrminar en cl caso 
en contra de aquel mismo d quion rcconocian por juez. Por estas cau- 
sas el padre provincial Pedro di^ Yelasco, habiendo tornado dictdmen dc 
muchos sugetos gravisimos dentro y fuera de la Compaiiia, se resolvi6 
d recusar a ioda la audiencia con el ejcmplar de D. .Garcia de Valdds 
Osorio, que pocos anos dntcs por semejante causa habia practicado lo 
mismoy con aprobacion del real y supremo couse^o de las Indias. El 
E:^mo. conde dc Salvatierra, con parecer de su asesor general, di6 por 
buena la rccusacioo, y recayendo toda la autoridad en S. E., permiti6 
d los dos revci'jndos conservadorcs nombrados por la Companta de Jesus^ 
ol uso librc do su. jurisdiccit^n en todo lo ^ue mire d las injurias y tur. 
hacion dc privilegios, <iin cstondcrso al punto dc las Ucencias de predw 



t ^ . .*- 



— 293 — 

car y confesar, por no ser tocante d conservatoria. Aprob6 tombieil el 
nombramiento el Illmo. St. arzobispo D. Juan de Manozca dando ttf 
Hcencia para que los reverendos juecea comenzascn & actuar en la cauaiC 
desde la ciudad de M6xico, por estar la de la Puebia, en que residia el 
Sr. D. Juan de Palafox y su provisor dentro de las tres dietas concedi< 
das A los conservadores de la Compania, por la Santidad de Gregorid 
XIII en la constitucion que comienza: Aequum reptttamus cj-c, Fu6 del 
mismo dict&men el Illmo. y Rmo. Sr. D. Fr. M drcos Ramirez de Prfc. 
do, cnt6nces obispo de Midioac&n y visitador del tribunal de la Sontc 
Cruzada y despues arzobispo de Mexico, cuyo honorifico testimoiild 
citaremos despues en lugar mas oportuno. 

Establecida asi y reconocida por las primeras personas de Mexico Eecrito del 
la autoridad de los jueces conservadofes, present6 el padre provincial ^'t^'Jdioto 
Pedro de Velasco en nombre de su religion el primer escrito, en que, de los con- 
Buponiendo no ser el pleito por haberse pedido las Hccncias de confe« 
Bar y predicar, que estaban prontos i exhibir siempre que debida y jus- 
tiflcadamente se pidiesen, se querellaba en toda forma de veintiocho 
notorios agravios que pretendia haber becho k la Companfa de Jesufl 
el provisor de la Puebia. Pedia rcstitucion de actos y edictos, y res^ 
titucion & 10S ministerios de que habian sido violentamente despojadoc 
los colegioe de aquel obispado. En consecuencia de esta peticion los 
reverendos jueces provej'eron un auto del tenor siguiente....„En la ciu- 
dad de Mexico, & dos dias del mes de abril de mil seiseientos cuarenta 
y siete, los M. RR. PP. Fr. Juande Paredei, predicador general prior 
de este convento real de Santo Domingo, y padre maeHro Fr, ^gU8» 
tin Godinesy definidor y elector del capitulo general de nuestra Orden, 
jueces apost6licos conservadores en virtud de bulas y letras apostdlicas 
para el negocio y causa contenida en este proceso, que ante bus PP. 
se ha fulminado & pedimento de la parte de la Compaiiia de Jesus con* 
tra el Illmo. y Exmo. Sr. D. Juan de Palafox y Mendoza, obispo dd 
la ciudad de los Angeles del consejodo S. M. d^c, y contra el Sr. D* 
Juan de Merlo^ can6nigo doctoral de la santa iglesia Catedral de los 
Angeles, provisor y vicario general en ella y su obispado por dicho se* 
fior obispo: habiendo' visto los autos de la dicha causa, dijeron: Que an« 
to todas cosas se debian declarar y se declaran por legitimes jueces de 
esta causa, por concurrir en las personas de sus paternidades reveren. 
das las cualidades que se requieren conforme & las bulas, letras apiE>st6<k 
licas y privilegios prcsentados y pasados por el real conscjo de Indies* 

TOMO II. ' 38 



— 294 — 

y por ser este caso de los cxpresamente contenidog on ellas, y hallaree 
dcntro de las tres dietas computadas dcsde el ultimo fin dc la di6cefii» 
de dicho obispado de la Puebla de los Angeles, en que linda con este 
Arzobispado, y por tener como tienen accptada dicha jurisdiccion; y 
usando de ella y atendicndo & lo que por razon de su oficio les toca y 
pertencce y se les comcte y manda segun lo pedido por parte de dicha 
religion, y los iecaudos para ello presentados d informacion dada en 
sujustificacion, debian de m.indar y mandaron; Que ante iodas cosas 
la dicha religion y sus reUgiosos sean restituidos y ampavados en4a po^ 
stsiony uso y costumbre en que ban estado y estdn, en particular los do 
lod colcgios de la dicha ciudad de los Angeles, de conft'sar y predicar 
ptiblicamente en la dicha ciudad y fuera de ella en las iglesias de di- 
chos sus colcgios, en las demas dentro y fucra de la dicha ciudad, y en 
las plazas y lugares publicos en conformidad de sus constituciones y 
privilegios, pr^ctica, posesion y uso corriente de olios, sin haber po- 
dido usar dicho scnor obispo ni su provisor de los medios de vio/enctcr, 
despqjo^ injurias y agravios repetidos en los auiosfechos y promvl^ados 
en nombre del dicho sehor provisor, en seis y en echo del mcs de marzo 
pasado de este uno, y en el edicto pubiicado en el dicho dia del dicho 
mes con los motivos y ccnsuras en ellas declaradas, y con tanta nota, 
murmuracion y escdndalo de todo el pueblo, en modo de venganza y 
con grande injuria dc la dicha religion, ejecutandolos en el santoticm- 
po de la cuaresma con tan drduo y terrible medio. Y en 6rden 4 ello 
se les notifique & S. S. Illma. y Exma. el dicho seiior obispo, y al di. 
cho scnor su provisor, que dentro dc seis dias repongan, anulen y den 
por ningunos los dichos autos y cdictos, hacicndo y proveyendo otros 
en debida forma para ello, restituyondo & la dicha religion en la dicha 
su posesion, uso y costunibres en que han estado y estaban al tiempo 
que 30 proveyeron y en. que se promuIg6 el dicho edicto, dejdndolcs 
libremonte sin estorbo ni impedimento alguno el ejercicio de los dichos 
ministerios de confcsar y predicar, y abran y quitcn las ccnsuras so- 
bre ello discemidas y promulgadas contra los dichos rcligiosos, para 
que no predlcasen ni confesasen como lo estaban hacicndo quieta y 
pacificamente y contra lus vecinos de la dicha ciudad y otras pcrso- 
nas para que no les oyesen sus scrmoncs ni se confesasen con ellos, 
y absuelvan ad caulelctm d cualquiera de dichas personas y religiosos 
en quien se pudieso haber originado algun cscrdpulo de poder haber 
incurrido en ellas formando otro edicto de todo, y que este so publique 



— gr95 — 

en la dicha ciudad dc I09 Angeles, en las roismas iglesias y con la 
misma solemnidad y forma qu0 se ley6 y pub]ic6 el referido. Que 
focho lo susodicho quedard rostitmda la dicha religion en los dichoe sue 
privilegioSy uso y costumbre. Y tambien so les notifiquc recojan j 
hagan recoger todos los volumencs impresos y de mano, del libro que 
se hizo 6 imprimi6 con pretesto de informe en razon de diezmos que 
rcfiere la querella, para que de €i se quiten y tilden todas las palabras 
dc injuria que miran al descredito contra la viitud y buenos procedi- 
mientbs de la dicha religion y sus religiosos, publicando para ello en 
cl dicho termino los edictos necesarios con graves penas y censurae 
en las iglesias de la dicha ciudad de los Angeles, y en las demas que 
sea necesario de su obispado, y se haga saber cste auto al Illmo. Sr. 
arzobispo de esta ciudad, y a sus seiionas los demas seuorcs obis- 
pos do estos reinos, para que mandcn hacer en ellao la misma 
diligencia sobre recoger los dichos libros, y que como se fueren 
recogiendo en la dicha ciudad y obispado de la Puebla y en esto 
arzobispado y los demas obispados de esta Nueva-Espana, se vayan 
romiticndo y se remitan k sus patemidades para dar la forma y 6rden 
necesaria en quitar de ellos lo que mira al agravio 6 injuria que con 
los dichos libros se origind contra la dicha religion y sus religiosos, y 
que venga & noticia de todos cuan injustamente fucron puestas y ee* 
critas en ellos las palabras que miran d dichas injurias, haciendolas p(i. 
blicas con ocasion del dicho libro, para que de cste mode quede la di- 
cha religion restitaida y amparada en su loable opinion y la de sus re* 
ligiosos. Todo lo cual hagan, cumplan y ejecuten precisa y puntual- 
mente su £xa. el dicho senor obispo de la Puebla y el dicho seiior eq 
provisor, sin poner en olio estorbo, cscusa, dilacion ni impedimcnto al- 
guno dentro de los dichos seis dias de la notificacion; y de haborlo asi 
ejecutado, envicn y prescnten ante sus patemidades testimonios nut6n- 
ticos dentro de dicho tiempo, s6 pena en cuanto al seiior obispo dc do$ 
mil ducados de castiOa de S. M., y en cuanto al dicho seiior provisor 
do cxcomunioil mayor, Trina candnica monitione praemisa latae senten- 
tiae ipso facto incurrendaf en quo desde luego sus patemidades le dan 
y declaran por incurso lo contrario haciendo, y de mil ducados de cas- 
tilla aplicados en dicha forma. Y si su Exa. el dicho seiior obispo y 
cl dicho senor su provisor tienen causa 6 razon Icgitima para no lo 
cumplir sin proeeder & innovar en cosa alguna, la den ante sus pater- 
nidadcs dentro del dicho termino por sus procuradorcs con sus poderee 



— 296 — 

bastantes y especiales para ello, que se lea oird y guardari juaticia, 
con apcrcibimiento que pasado dicho termino procederdn 4 agravacion 
y reagnivacion do dichas censuras hasta poner eclesi^stico entredicho, 
y cesacion d Divinis, y d ejecucion de las dichas penas pecuniariaSy 6 
imponer y ejocutar otras do nuevo. Y asimismo procederdn d la eje- 
cacion de los dichos desagravios do dichas injurias y dcspojos fulmina- 
doe* para ello los dichos edictos, hacicndolos leer y publicar, y alzar^n 
las dichas censuras, raandando absolvcr las dichas personas y rcligio* 
aos como estd dicho, y procederan d lo demas necesario y conveniento 
para la dicha entera rcstitucion del despojo, injurias y agravios que en 
todo lo referido recibid Isc dicha religion y sus rcligiosos en la forma 
que mas eonvenga. Y en cuanto d lo demas pedido por la dicha re- 
ligion» reservaron en si el pro veer para cuando est^ fecho y ejecutado 
todo lo contenido en esto auto; para todo lo cual y lo demas que se 
pueda requcrir y requiera citacion, desde luego por esto auto sus pa- 
temidades les citan en bastante forma, y les aperciben que pasado di. 
cho termino procederdn sobre todo como hallaren por derecho y justi- 
cia, sin les mas citar ni llamar sobro ello, porque como queda dicho 
es para todo cada cosa y parte de ello, y lo dcpendientc, anexo y con- 
cerniente desde luego les citan plena y perentoriamente, y les seualan 
Iqs estrados de su audiencia que son y les asignan en la celda de dicho 
padre prior en este dicho convento de Santo Domingo de esta ciudad, 
donde en su ausencia y rebcldia se hardn y notificardn todos los autoa 
que en dicha causa se hiciercn y pronunciaren, y les parardn entcro 
perjuicio, como si en su prescncia se hicieson y en sus personas se no- 
tificasen. Y no pudiendo scr habidos, baste notlficarse en las casas 
de su morada, haciendolo saber d eualquicra de sus criados 6 vecinos 
mas corcanos, para que se los digan y hagan sabnr, y no pucdan pre* 
tender ignorancia, causdndoles todo el mismo perjuicio que si en sus 
personas se hicieran las dichas notificaciones; 6 se lea y publique en 
voz alta el tenor de este auto d las puertas de dichas sus casas 6 en 
otro lugar p(iblico, para que mojor llegue u su nolicia en conformidad 
de lo dispuesto por el dcrocho y hula conscrvatoria. Y para la ejecu- 
cion de este auto se despachc mandaraiento en forma de su insercion, 
y de las bulas y cedula que cstan en cstos autos, y do la querella en 
ellos presentada; y mandaron d cualquiera notario 6 escribano publico 
6 ireal, 6 d cualquiera cl^rigo 6 sacristan que fueren requeridos en cl 
dicho mandamiento por cualquiera religiose de la Compania de Jesus, 



— 207 — 

lo Botifique en sus penonas, pttdiendo bueBamente ter bafaidoa, 4* en la 
fo^ffia de su usa e8preBada,y den testiinonio de ello sin lo retener, pena 
de jexoomnnion ittayor latae aenienUae, y de doscientos pesos aplicados 
en dicha fonna. As! lo prpveyeron, mandaron y firmaron en estoscecri- 
toB, y por ellos estando en la dicha cclda do su audiencia.— ^Fr. Juan de 
Paredes, prior. — Fr« Agustin Godines, maestro definidur y elector del 
eapitulo general. — Ante mi y por su mandado, Fr. Lui^ Ortiz, notario 
epo0t6lico. 

No hubo poca dificultad en Lallar modo do notiucar ai Sr. obispo de 
la Puebla el i^ferido auto; sin embargo, se logr6 cjecutarloen toda for. 
ma por medio de uno de sus familiares, y lo mismo 4 su provisor y vi- 
cario. Para informar desde luego la autoridad do los apost6licos juc- 
CCS, promulgaron luego un edicto impugnando la resolucion juridica 
que se habia promulgado de parte de los contiervadoics, probando no 
ser suficientes las causas, ni 4 prop6sito las personas paiia semejante 
comision. Decia que no pudo el Sr. conde de Salvatierra^oon inhibi- 
cion de la real audiencia, dar permiso para que procediesen en la cau* 
sa, y mucbo menos en jurisdiccion agena contra los capitulos 16 y 17 
de la bula in Coena Domini, Alegaba que aun cuando fuese legitime 
su nombramiento y jurisdiccion, todo cuanto raandaban. en «u edicto 
era nulo y sacrilegamente no solo contra las bulas y concilios diame. 
tralmente, sino clara y abiertamente contra el Sr. condc, que son fbr*> 
males y espresas palabras de S. £. I. en carta al Sr. fiscal D. Pedro 
Melian, fecha 4 9 de abril de aquel mismo ano. Afiade allt misrao que 
dichos jueces pasaban al pleito de los diezmos, en que ellos mismos 
eran partes formales, y pretendian recoger sus alegaciones; libertad nun« 
ca vista estando pendiente la causa en el consejo y 4 los ojos del 6r. 
virey y de una real audiencia que debia mirar por su autoridad. En 
virtud de esto, sin reconocer su autoridad ni sujetarse 4 su jurisdiccion, 
los llamaba en todos sus edictos y papeles irUrusoa^ presurUuoi09f vo- 
noSf y con otras voces y fdrmulas de no pequefk) desprecio, llegando A 
rotularlos por piiblicos excomulgados. Y ya que bemos vaciado aqu( 
las razones que mortan al Illmo. y Exmo. Sr. obispo de la Puebla 4 
no reconocer la jurisdiccion de los reverendos conservadoreFr, no ecri 
Aiera do nuestro asunto proponer en contra ligecamcnte las que habia 
para ser iegitimo y constante el dcrecho de su nombramiento. T de- 
jando aparte lo que ya en'otra ocasion hemes advertido, que la Compa- 
fila no procedi6 4 la eleccion de conservadores porque el ordinario d* 



— 298 - 

la Puebla liubicse mandado 6 sua religiosoa exhibir las Ucencius do con- 
fcsar y prcdicar, aunque esto se quiso d;ir & entcnder en muchos pape- 
les impresos y manuscritos por todo el reino, y aun en las cortes do 
Roma y Madrid, sino por el modo injurioso y violento con que se ha- 
bian pedido, comenzando por un repentino despojo. Como el lllmo. 
Sr. D. Juan de Palafox y su provisor D. Juan de Merlo (autor princi- 
pal de todo lo obrado) nunca podian resolverse k confesarlo asi, no es 
niucho que no hallasen causa bastante para proceder al non>bramiento 
de conservadores. Mas fuerza podria hacer que se impugnase la cua- 
lidad de las personas. No era la primera vez que se habia visto en la 
America ser los religiosos jueces conservadores, y estaba aun rauy fres. 
CO el ejcmplo del Rmo. padre Fr. L4zaro dc Prado, que habia sidonora- 
brado tal en cierta causa pocos anos intcs, sicndo rector de Porta-Coe- 
li: estaba constante la bula del Sr. Paulo III que comienza: Licet de- 
bilis, espcdida el ano de de 1549, en que senala por jueces k la Compa- 
nia para la defenoa de sus privilegios, i los abadcs, priores y cualquie- 
ra otras personas constituidas en eclesi^stica dignidad. Constaba de la 
bula aut6ntica de la Santidad de Clcmcnte YII, y se guarda en el real 
convento de Santo Domingo, espedida & 8 de marzo de 15339 y man- 
dada guardar por esta real audiencia con tcstimonio del secretario San- 
cbo Lopez de Aburto & 26 de marzo de 1596, en ocasion scroejan- 
te de nombrar conservadores, por la cual concede su Santidad k los re- 
ligiosos en las Indias: Ut quasqumque personas eclesiasticas, seculares 
et rdigiosas etiam in dignitate eclesiastica non consiitutas, dummodo lu 
ieraiae existant; aut si liter atae non sint, assesorem litercUum habeant m 
Sacris Ordinibus sint constitutae. Aun mas general 6 ilustradamcnte 
concedi6 lo mismo & los religiosos de la Compaiiia en las Indias la 
Santidad de Gregorio XIII en bula espedida en 24 deoctubrede 1579: 
Ut loco qualificaiarum personarum in consertatores assumendarunif quos^ 
vis idoneos, et probos viros seculares^ clericali caradere insigniiost non 
tamem canjugatos eligere valeant. Quicre decir: que en lugarde aque- 
llas personas calificadoras que requiere el derecho comun, puedan nom- 
brar por conservadores d cualquiera seculares honrados y virtuosos, co- 
mo no sean casados y tengan algun 6rden cleiical; palabras que en 
yano procuraron desfigurar y torcer & sontidos muy agenos delainten- 
cion del Sumo Pontifice algunos papeles contraries. 

Por otra parte, los reverendos conservadores, actuando desde la ciu- 
dad de Mexico contra el ordinario eclesitotieo de PueUa, no excediaa 



— 299— 

dc las tres dictas, quiere decir, de aquel terrilorio que por privilegio de 
Pio y y Gregorio XIII estd senalado 4 los conservadores de la Com. 
paDia. Es verdad (pues no dtbemos disimular cosa alguna de las que 
puedan favorecer la justicia y la saDa intencion de entrc ambas par- 
tes) que al Sr. obispo de la Pucbla pareci<5, no con poco fundaracntc* 
haber cesado estos privilegios de la Compania y de las demds religio- 
nes por la constitucion de la Santidad de Gregorio XV, quo comienza: 
Sanctissimus^ espedida el ano de 1621. Efectivamcnte, esta bula in* 
duco nueva fornia en el nonibramiento de jueccs conservadores, deter- 
minando entre otras cosas que hayan de ser nombrados en los conci* 
lios provincialcs 6 diocesanos; y en cuanto ^ lo dcmds, que no cs con- 
trario 4 su tenor, rcnueva y rovniida la antigua constitucion del Sr. 
Bonifacio VIII, inscita en cl cuerpo del derecho al capitulo de off ct 
potentate judic, Delegati in 6., en la cual se previene que ConservaioreM 
huiustnodi extra civitales sen dioceses in quibus fuerint dcputati contra 
quoscumque procedtre^ aut aliquos ultra unam dietam d fine dioeccsum 
eorufndem trahere non praesumant, De lo cual inferia el lllmo. Sr. 
Palafox que los nombrados por la Compania, ni eran legitimes conser- 
vadores, por no estar nombrados en sinodo provincial 6 diocesano, ni 
ue contenian dentro de los Umites de su territorio, pues citaban perso* 
nas habitantes en la ciudad de los Angeles, siendo asi que los confines 
de aquel obispado distan mas de doce leguas, esto es, mas de una die- 
ta de la ciudad de Mexico. Sin embargo, las razones que hacian & fa- 
vor del ilustrisimo, no eran tan incontestabies que por ellas se pudie- 
ra despreciar enteramente la autoridad de los nombrados conservadores. 
Y en cuanto & lo primero que mira 4 las personas, es indubitable que 
no habiendo en las Indias jueces algunos nombrados por los concilios 
provinciales 6 diocesanos, y aun no celebr&ndose aqui semejantes con- 
cilios sino rarisimas veces, por muchas razones que ha habido para dis- 
pcnsar en esto, qucdarian las religiones sin recurso alguno, espuestas 
4 perder todos sus privilegios si no pudieran elcgir y nombrar otros 
conservadores para la justa defensa de sus ecepciones. Y esta es la 
razon entre otras, porque todas las familias religiosas instaron 4 S. M. 
el Sr. D. Felipe IV para que se interpusicse en 6rden 4 suspender la 
ejecucion de esta bula, y 4 la congregacion de los cardenales int^rpre- 
tes del sagrado concilio, para que declarase algunas dudas que hacian 
muy dificil su observancia* No nos consta de la suspension de dicha 
bula en los reinos de £spai!ia, aunquo no falta quicn lo afirmc; pero 



-*—.•• 



—800 — 

consta quo no estttvo pasada'por el real conscjo, ni recibida, ni practf- 
catlft 6 promalgada en las Indias; pues no obstante la dicha conatitu- 
cion lo9 religiosos do Santo Domingo habian nombrado conservadore^ 
conforme & mis privilegiosi y el mismo R. P. Fr. L^zaro de Prado, 
que entdnces era provincial de dicho 6rden, habia sido poco9 afiofl in- 
tes nombrado conscrvador de otra farailia religiosa, sin que hubiera- 
obstado para cllo la citada constitucionde Grcgorio XV, que ahora tan- 
to se queria hacer valer; y es csto tan constante, que aun despues db !» 
declaracion de los cardcnales, emanada en este mismo pleito y coniir- 
mada por el Sr. Inocencio X, qued6 cstablecido que no habiendo jue- 
ces sinodales, pudo la Compania scrvirse del privilegio d ella concedt- 
do por la Santidad de Grcgorio XIII para nombrar otras personam, y 
podr& scrvirse en lo de adelantc, como en lo dismas se conforme d lb 
mandado en dicha bula Sanctissimus, Asi se resolvi6 la s6tima duda 
propuesta^por parte de la Compania en estos terminos: iJln faeuVeu 
eligendi conservatores concessa iocietati d Gregorio XIII suffragetur in- 
locU in quibus non adsunt judiees sinodales? E, prtvUegiorum Creg, 
Xlir suffragari quoad hoc ui societas non tcneatur ex Vlis eligcre con^ 
servatores, dummodo tamen in reliquis serveturforma constilutionis Gregi 
XV liac de re editae. 

A lo demas que anadia S. E. I. ora aun mas fdcil la rospuesta. La' 
recusacion de la real audiencia en las circunstancias de cstar pen- 
diente la visita, parccia necesaria. Habia cjemplar muy reciente au* 
torizado con la aprobacion del real consejo. Por otra parte, no habior 
aun la providencla que despues tom6 S. M. en su cedilla de 25 de ene- 
ro de 48, en la cual, si bien se considers, no imprueba el Sr. D. Feli- 
pe IV, dntes en cierta raanera justifica la conducta de la Compania ew 
esta parte, como harcmos vcr mas adelante. Que los conservadorev 
obrasen expresamente contra cl decreto del Exmo. conde de Salva- 
tierra, y nula y sacrilcgamente contra las bulas y concilios, sin duda 
se decia creyendo que dichos jueces prctcndian que lbs religiosos do 
la Compania prcdicasen y confesasen sin Hccncias del brdinario con- 
tra el santo Concilio de Trento, y de las constituciones y* sagradoff 
c&nones; pero on el mismo tenor del cdicto, que por eso bemoaiiiserta- 
do &la letra, se ve que loB revereados jueces, conforme d sti eomiston* 
y al decreto de S: E., solo prctondian que la Compania fdeee rbstitui-' 
da al use libro y= pacfflca posesion de sus mrnisterios y privilegids que" 
estaban prontos a manifcstar, como nranifcstaron despues ofectivamen* 



— SOI — 

tc. De esto mismo capitalo do injurias procediu ol lilandar los ruve- 
rendos juecea que sc recogicson los volttracnes impresos con titulo do 
informes oa materia do diczmos, por parte de la Santa Iglesia Gate* 
dral de la Puebla. [Acaso el pretender como rezaba el edicto que so 
notason y tildasen de dicho papel todas las palabras injuriosas k la 
Compafiia, cuyo honor amparaban y defendian, era cxceder los liniites 
do 8U jurisdiccion^ ni contravenir al (lecrt t ) del vircy qae les concedia 
el USD libre en todo ]o quo raira d injurias y turbacion de privilc- 
gios? ^£ra impedir las alegaciones en materia de diezmos, ni hacerso 
jiioccs en la causa? Sin embargo, el Sr. obispo de la Puebla, satisfe- 
ciio con cstas nizoncs, aunquo al parcccr tan incontestnblcs, en cartas 
privadas y en papolcs im^*.^sos, impugn6 sicmpro el nombraniientu y 
la Jurisdiccion de los reverendbs jueoes, que Ucgo, como hcmos dicho, 
a rotular como cxcomulgados el 6 de abril de aquel mismo aiio, pro- 
inulgando su pro visor y vicario D* Juan Merlo un edicto en que los 
declaraba por intrusos y sin alguna jurisdiccion, mandando S6 pena do 
oxcomunion mayor, que ninguna persona en aquclla ciudad y obispado 
los tuvioson ni creyesen verdaderos conservadorcs, ni oycso ni leycse 
sus autos y edictos, ni asisticse d la publicacion de cHos &c. Fijo nsi- 
mismo por ptablicos cxcomulgados 6 trcs macstros de gramfitica y uuo 
dc retdrica del colegio del Espiritu Santo y & un maestro de teologio, 
y al procurador de la Compaiiia, porque procuraban sostencr la juris- 
diccion do los revcrendos jueces. Estos, de su parte procedian de la 
misina suorte contra el provisor, dcclardndolo por incurso en las cen- 
s!iras fulminadas en su edicto, y ograv&ndoltis do nuevo. La ciudad 
y aun la dtdcesis toda de la Puebla afligida por una y otra parte con 
ccnsuras, ponas y amenazas do gravisimo tcrr6r, se hallaba en el os- 
candalo, turbacion y desconsuelo mayor que podih csperimentar. Por 
una parte el rcspeto dobido k Id mitra y & la voz do su pastor y la 
[mrlicular estimacion que se habia grangoado el Sr. D. Juan ^o Pala* 
Ibx-llevaba los dnimos & creer que cstaba de su paiio la justicia y la 
ntzon. Por otra, los mas caerdos y juieiosbs no podlan porsuadirse i 
r]uo todo el cuerpo de la Compaiiia fuese capaz de tan negras calum- 
ei^is, como se lo imputaban, ni era fdcil imaginaf c6mo los Illmos. 
Sros. D. Juan dc Manozca y D. Fr. ftfdrcos Ramirez, como el Exmo. 
condc do Salvatierra, el rcctisimo tribunal ^c Id ihquislcion, y los 
iioriihrcs mas graves do las religiones podian protejer d los jesuitas y 
' tM'oiitJccr III cnUoridad de lus jueces upostulicos, si cllosfticsen prcsuD- 

TUMO 11. 30 



— 302 — 

td8, intrusos e ilegitimos, como Be nombraban en los edictos del ordi* 
nario dc Puebla. £1 vulgo, mas grosero, siguiendo cicgamentc el ejem- 
plo de los mas distioguidos, 6 gobernado de su incliaacion y su capri« 
cho, ya favorecia & uno, ya & otro partido. De una y olra parte se 
esparcian informes y papeles, se borraban m(ituamente las censuras 
por los diversamente apasionados, aunque con mayor desenvoltura y 
demostraciones de menosprecio las de los reverendos conservadores. 
Esto movi6 al santo tribunal de la inquisicion & mandar & aquella ciu- 
dad dos comisarios que enfrenasen el pueblo insolente y enfurecido, 
haciendole mirar con la debida veneracion, tanto la dignidad episco- 
pal, corao la apost6lica autoridad de los jueces, y que recogiesen todos 
los libelos infamatorios que cada dia se divulgaban contra los conser- 
vadores y que (son palabras formales del mismo edicto publicado cl 18 
de mayo) no parecian hechos y escritos, sine con dnimo expreso de in- 
famar y calumniar t la Compania, y descreditar el grande fruto que 
csta religion ha hecho y hace en servicio de la santa Iglesia Cat6lica. 
Los comisarios destinados fueron el Dr. D. Crist6bal Gutierrez de 
Medina, cura do la Santa Iglesia Caredral de Mexico, y el Dr. D. Mi- 
guel de Ibarra, que Uegados t la Puebla se alojaron en el convento do 
S. Agustin, donde erigieron tribunal y procedieron contra muchos de. 
lincuentcs que remitieron d las circeles de Mexico. Se tom6 esta 
providencia & peticion de D. Antonio Gaviola, fiscal del santo oficio y 
de D. Pedro Melian, fiscal de S. M., que conforme 4 la obligacion dc 
su cargo no cesaban de manifestar & los Sres. obispos y virey tan gra- 
ves dosdrdenes como resultaban, y cuanto se podian temer mayorcs 
cada dia en la ciudad y obispado de la Puebla y aun en toda la Nueva- 
Espana. La peticion que en 2 de mayo present6 al Exmo. conde do 
Salvatierra, el fiscal D. Pedro Melian, pas6 S. E. en cl mismo dia al 
Dr. D. Mateo de Cisneros, su asesor general, cuya respuesta, aunque 
difusa, ha parecido poner aqui por contenerse en ella un compendio 
de todo lo sucedido hasta ent6nces. Dice asi: . • . „Exmo. Sr« Ha- 
biendose rocusado la real audiencia k pedimento de la Compania de 
Jesus a causa de su subordinacion al Sr. obispo visitador, con quieh li- 
tigaba, en que sigui6 Y. E. el superior dictimen del real y supremo 
consejo de Indias, que provey6 lo mismo en case semejante y m^nos 
circunstanciado; y habi^ndose fecho demostracion por parte do la 
Compania do los autos de los jueces conservadores en cumplimiento 
del dccreto do V. E. do 30 de marzo, provcido al escrito prcscntado 



— 303 — 

ostc.dia i>or el Sr. fiscal dc csta real audiencin, on quo lialiiendo sa- 
lido por incitativa del Sr. obispo, r(^prcscntando Ins renlos cudulas que 
previenen la atcncion con que deben cstar los siiperiorcs niogisfra- 
dos para en los casos de pcrmitir el uso dc Ins bulas conscrvatorins, 
dec. &c. dec. 

Mi^ntras que en Mexico por parte del fiscal de S. M., del £Amo. Sr. 
virey, del Sr. arzol)ispo« del santo tribunal de la f<§, del Rmo. comisa- 
rio de S. Francisco y otras muchas graves personas por tan di versos 
respetos y caminos se deseaban y procuraban los nicdios de paz^ el 
Illmo. Sr. D. Juan de Palafox, que, como dijimos, babia rotulado por 
publicos excomulgados & los maestros que en d colegio del Espiritu 
Santo cnseuaban gramitica y ret6rica, aunque habia ya dntes conlbr- 
mo al concilio Tridontino y c^dulas dc S. M» crigido el scminario de 
S. Pedro, cuyos colegiales y aun los mismos familiarcs dc S. I. cur- 
saban las escuelas de la Companfa; sin embargo, instituy6 c&tedras en 
otro nuevo colegio de S. Juan Rvangelista, y dcstind maestros quo 
acudiesen d la ensefianza, asi dc los colegiales do dicho colegio como 
de los del Seminario de S. Pedro. A csto efecto promulgo el dia 21 de 
mayo un cdicto prohibicndo s6 pcna de excomunion mayor, lafcie sen- 
tenliae una pro trina canonica monitione praemissa, y de dos mil duca- 
dos, que ninguna persona do cualquier estado, calidad 6 condicion que 
sea, por si ni por interpuesta persona sc atrcva k impedir que todas las 
personas quo quisieron ayudar al dicho colegio & ser cnscfiados, ni tam- 
poco se atrevan k molestar, afligir ni causar dano alguno en las perso. 
nas y padres dc familia que onvian & sus hijos d dicho colegio, ni en siis 
biencs directa ni indircctamente, ni con titulo 6 color alguno. Este 
edicto cargado de scmpjantcs penas en una materia en que no parecian 
ncccsarias, di6 desde lucgo algun cuidado k los jesuitas, y el efecto 
mostr6 dcspues que no fucron vanoa sus rccelos. Si algun j6ven'de 
nuestros estudios qucria pasar k los nucvos dc S. Juan y no querinn sus 
padren, incurrian en las censuras y se proccdia contra olios como in- 
cursos en la excomunion y pena pecuniaria, camino por donde ma. 
chos honrados vecinos afectos k la Compafila tuvicron mucho que pa. 
docer y quedaron espuestos k los resentimientos del provisor y otros 
oficiales del Illmo., de quienes al mismo tiempo se csperimentaron 
grandes vejaciones en los estudiantes de la Compafiia, cuyos negocios 
sin otra causa tenian lo bastante para salir mal dcspachados. Tlntrd tan. 
to tomando cada dia mayor cuerpo las diferenrias, habia parccido ne« 



— 304 — 

ccsario que el Sr. vircy imparticsc cl auxilio real 4 lop rcvcrcndoR 
conservadorcs para haccr respetar su autoridad y ojccutar librcmcnte 
9US provciraicntos, lo quo hasta alii apcnas habia podido tcocr efccto 
alguno por las violencias del provisor de la Puebla, quo per c»tc niis- 
mo tiempo hizo el vircy venir & Mexico. Los religiosos jueces ho:- 
bian ya declaradoincurso en las penas de su primer cdicio» y fijado de 
participantes al Illrao. Sr. obispo, goipe que S. S. recompens6 con otro 
mas sensible juntamente y mas ruidoso. Hizo erigir en su iglepia Ca- 
tedral un triste tumulo cubierto de bayetas. £1 pueblo lleno de ter- 
ror desdo la noche dates con el lugubre clamor de las campanas« quo 
casi sin interrupcion sc habian tocado 4 Anathema, Concufri6 con tro- 
pcl inn^ienso a este espcct4culo. £1 Sr. obispo acompanado de la ma- 
yor parte de su cabildo sali6 de su palacio y sin pcrdonar alguna do las 
pavorosas cercmonias que prescribe el ritual, apag6 candelas, las arrojd 
al suelo, las pis6 anathematizando solemncraentc 4 los dos reverendos 
conservadorcs y 4 los religiosos de la Compania; cl uno procurador 
del colegio, y el otro maestro de teologia. Predic6 despues el Sr. 
obispo esplicando y aplicando 4 los sugetos las tremendas ceremonial 
de aquel acto,. y lament4ndose de la dcsgraciada sucrto de aquellas al- 
mas endurecidas, sobre quienes so habia llegado 4 dcscargar un goipo 
tan doloroso. £1 vulgo qued6 tan cncendido contra la Compania quo 
4 no impedirlo lel Sefior, inspirando 4 algunas piadosas personas que vc« 
laron toda la noche en las calles do nucstros colegios les hubieran (co- 
mo se supo despues) entregado 4 las llamas. 

£ste furor y desarreglo del pueblo que cada dia so aumentaba 
cMisiderablemente, hizo tomar en Mexico la rcsolucion de que los con- 
servadores auxiliados del brazo secular, asi para la seguridad de bus 
personas, como para remedio de tantos desordenes pasasen personal-^ 
mente 4 la Puebla. Con la noticia de esla rcsolucion el lllmo. Sr. D. 
Juan de Palafox escribi6 al fiscal de la real audiencia la siguiento 
carta, cuya copia en papel sellado autorizada en toda forma, se guarda 
en el colegio ro4ximo de Mexico: „Pcrsona celosa del servicio.de S. M . 
me ha avisado c6mo los padres de la Compania con extraordinarias dili- 
gencias y empefios han conseguido con ol Sr. virey que imparta el auxilio 
para que se ejecuto lo que proveyeren y han proveido los religiosos de 
Sto. Domingo, que nombr6 por conservadorcs el provincial do la Com- 
pania. Y aunque este aviso es en materia que con dificultad se lo puede- 
dar cr6dito porcstarelpleitotanensusprincipios, no declarada ni asonta- 



— 305 — 

dasu juriscliccion, con todo, mc siivio cic niotivo pnrn significnr A V. quo 
si es cicrto lo que so mc nvisa, que tnien consign porsonr.s pnra inquic 
tar osta rcptlblica y obispado, y que vienen con este ^niniOy son mu- 
chos los inconvcnicntos qao pucdt^n resultar al s^&rvicio do Dios y de 
S. M.; porquo aunque yo doseo tanto la quiclud y paz publica do oh* 
los roinos y la solicito con todo desvelo, cs muy de tomer quo no sere 
tan poderoso, que pueda sosegar a un vulgo entcro si so prcndiesc al- 
gun faego. V. coioo niinidtro de S. M* teng^ advertido csto aviso, y 
prop6Dgak> al Sr. virey, represontandble estoa.y otros danos quo. to 
pueden recelar &c." Esto cscribia S. • £. L Qon fecha 27 dc ^aya. 
Aun con mayor urgencia so e8plio6 algunos dias despuos en estos t6r«. 
mines: „En esta oiudad se ya hafrtendo^rande provencinn de arn^ins 
dcia los convcntos de S. AgusUn y de bi'Gompanfa. y se procedo con 
grande inquielud aguardando cada-dia. una desdicha. • El pueblo !ia 
scntido vivamcntc ^te ultimo ^cdicto'de esos doe fraiks en quo so ar- 
rojan d mandar que no obcdezean d au obispo en lo espirituaU cossi 
cscandalosa en provincias €at6licaa. Uaoe publioado por algunos ro- 
ligiosos que cada dia aguardan hofubpcs fuCiBeTo^s de Mexico, para 
que introduzcan aqui una desdicha* - Yo exhorto &'la paz & mi9 subdir 
tos prtvada y publicamdnte; perok>3 ^ccidentda de estas malerias solo 
Dies puede prevenirloa. Cada dia amenaztin grandcs inquietudes j 
de8asosfegoa»«Ln que pueda sabcfse que fin ha n de tener. Vuclvo unf\, 
dosy tres veces & requerir & V« en nombiio d^ S. M.* c<uno visitador ge- 
neral de estoB reinos y ■! consejero, y .coona prelado. y vasallo .del rcy 
nucstro senor qae ponga el nemedio en CH^toque 8. M» mandn por c6«' 
dula'dc 1^ de mayode 1-603, - y. que ascgtrca ,nu persona y ministrps 
con ptiblica y notoria demostracion^ pcotcatindoles que todoslos dau6(^ 
mucrtes, alborotos 6 inquietudes^ cpie de no remediar.^to con el.Sr* 
virey podioren resultar, aean por cuenta* de la omision que en esto Y. 
tuviere, y la de estos senorcs^ puo9 cotoo miniatros de Sir M., c^tdn oUi- 
gados* A 8U8tentar> en 'pas eslas pro^incias, y no dejar-al arbitrio de un 
abogado lo que fi6 de tales y.toii ^ves nunistroa. Y para que en to- 
do tiempo* conste y pue4a haecr f6,.y; pdre ^1 pdrjuieio que de derecho 
hubiere lugar, eano i Y. teta ob papel seUado^ y vdljgomo do.ostos 
mcdios por los rccursos que luh.qnitado ol Sr. virey 6 todiwiefltaci eaa- 
8n9« Guarde Dioi A Y. muchosaiiosk . Angeles*^ de jtuiiod^l647/.' 
Talcs eron los temores delUlmo^ y Exmo. Sr. D» Juande Palafox: 
TxTo cuitn l^jos estuviesela Gompania de Jesuftdc busear lionibrosfa- 



— 30C — 

rinorosos pnra inqutetar, ni do prevenir arinaf, 6 \os rcvorondoe conser- 
vadorcs dcllovarlflp, lo mani fiesta bien la carta rospueeta del Dr. D. Pe- 
dro Melian, onqueesto pnidentc ministro, ain faltar al respeto y aun A 
la inclinacion que profesaba & tan gran prelado, le da bastantemente k 
rntendcr que no se ignoraba en Mexico el ongen de sus rccelos. La 
carta del Sr. fiscal dice asi: ,,Exroo. Sr. — He difendo responder 4 las 
cartas dd Y. £. que he recibido eatos dias, esperando de uno en otro 
que encaminase Dios los medios mas convenientes para serenar esta bor- 
rasca y asegurar la quietud pliblica, que tan aventurada sc considera. 
Mas ya que perdida esta esperanza, veo que camin&ndose por una y 
otra parte con mayor tezon« se descubren tan declarados los empeiios 
y cercanos lospeligros, como se conoce por las cartas de Y. E., en 
especial la de 27 de mayo, y con mas aprieto en la do 6 de este mes 
que acabo de rccibir, no queda otra diligencia & mi obligacion ni otra 
puerta k mi confianza, que echanne 4 los pi6(r de Y. E. A suplicarle 
como 8U antiguo scrvidor y como fiscal y ministro de S. M., que por 
el amor que Y. E. debe y ticne k su servicio, y por su celo al de Dios 
y al bien pCtblico, haciendo una her^ica demostracion de uno y otro, y 
de la prudoncia y demas talentos que con esa necesidad se le encarga- 
ron, ponga Y. E. en ejecucion lo que omo afirma y crecmos mas so. 
licita y desea» y abra camino & los medios con que pueda, no solo dete* 
nerss y templarse, sino sosegarse del todo este disidio que 4 tan pelt- 
groso cstado ha reducido las cosas. Al Sr. virey hab]6 luego y mos- 
tr6 la carta de Y. E., y se lia puesto en cuidado con ella, asegurtedo- 
me quo se interpondria & pedir 4 Y. E. lo mismo, por lo que desea el 
scrvicio do nuestro Senor, ol de S. M. y la quietud y sosiego de esta 
rep(iblica. Yo vuclvo a suplicar 4 Y. E. se sirva de abrazar este ca- 
mino, pues cualquiera quo escuse los esc&ndalos que se padccen y los 
peligros y males que amenazan, es seguro &la conciencia, bonesto &Ia 
opinion, y muy provechoso 4 la conveniencia de todos. Y esme pre- 
cise para ma» inclinar 4 Y. E. valerme de su mismo argumento, pues 
debe pcsar mas la quietud universal de un reino para que no se turbe, 
se aventure 6 se pierda, que la pretension del provisor, para que cuan. 
do mas justificada se detenga y reduzca 4 pedir lo que no se le podr4 
negar por t6rminos mas templados y mas suaves; y mas cuando Y. E. 
afirma que no ser4 poderoso 4 sosegar un vulgo entero si algun fuegu 
se* prendiese. Con que se halla Y. E. mas obligado 4 quitar la dispo. 
sicion y disipar la materia, porquc nunca pucdo parocer qjuc la dio 4 



— 307 — 

quo ardieso aia rcmcclio, quien la deja prondcr sabiendo que dcspaes no 
ha de poder rcinedinrse. Y en cuanto d la prevencion do las armas 
tampoco escuso advertir d V. E. quo ha dias se dice per uca con pMu 
cidad quo por V. E. se conienzaron d prevenir. Creo yo que no scrd asi, 
6 serd con probable causa para la defensa permitida. [Pero de quien, Se* 
nor, la necesita por semejante medio en provincias del rey nuestro senor^ 
un prelado tan venerable, un consejero suyo tan conocido y un visitador 
general tan autorizado, d quien por su sangre y persona tantas atcncio- 
nes se debeul Por acd he hecho lo que me ha tocado, y r^stame solo es* 
ta instancia que muy de corazon hago d V. E., d quien otra vcz supli* 
CO, y cuantas do derecho sean necosarias, con toda veneracion y rospo- 
'o, requiero se sirva de admitir d la composicion de este disturbio los me- 
dios mas convenientes, protestaudo los daiios que de lo contrario resul- 
Wen. Y qucdo con mucha confianza en la prudencir^y grandcs obli- 
gaciones de V. E. que le ha de deber el reino su quietud, y S. M. ee« 
to singular servicio que se avontaje d los otros. Guarde Dies d V. E. en 
la felicidad y gusto que deseo. M6xico 10 de junio de 1647» — Dr. JO. 
Pedro MdianJ*^ 

En la Puebla por este mismo tiempo por parte del cabildo eclesids- 
tico se pidi6 a la ciudad le ayudase en la sCiplica que intentaban hacer 
al Exmo. Sr. virey en 6rden d que dispusiese con su benignidad algun 
medio para que cesasen las discordias entre el Sr. obispo y los religio- 
sos de la Compania de Jesus, d que satisfizo la ciudad nombrando de 
su parte d dos de sus capitulares, que fueron el alOlrez mayor D* 
Ger6nimo de Salazar Mendez Montes, y D. Alooso Diaz de Herrera. 
Entre tauto el conde de Salvatierra, solicitado de las cartas misterio* 
sas del Sr. obispo, escribi6 d la roisma ciudad, y su alcalde mayor D. 
Agustin Yald^s y Portugal, culpdndoles de no haber dado aviso algo. 
no d S. E. de los peligros que amenazaban y que prevenia el Sr. oblf* 
po en sus cartas. Junto el cabildo en 15 de junio respondid d S E.« 
que la ciudad no tenia de que avisarle, porque los des^rdenes que se 
podian temer en el pueblo eran solo en materia espiritual por las exco* 
muniones que se fulminaban de una y otra parte, y no por algun mo- 
tin 6 levantamieoto, en lo cual la ciudad estaba muy atenta d cumplir 
con su obligacion en lo que le tocaba del real servicio. En este mis- 
mo cabildo propuso el dicho alcalde mayor d los capitulares, c6mo el 
cxculcntisimo habia cscrito al Sr. obispo visitador una carta, la cual 
liabia cntregado por su mano el escribano de cabildo, en que le amo- 



— 308 — 

nottu d'o s\x purtj y lo ptde con insfancia, y Ic requiesc en'Oombrode 8. 
M., elija medios para que cesaaenidichas controversiaavproponi^ndo- 
lo cl que le pareqia mas d propbsito con.ejomplarea.de que- en- otras 
ucasi ones. se habia dado S. M. por bicn servido. £xhibi6 tambien 
otro.capituJo de carta cacrtta al miamo alcalde mayor, «fiique lodecia 
quiaiera quo lli^gase aqueila k sua nianos dtitesque hubieaen >8alido de 
iQ.ciUdad.lotfcotutaiirtns quo iban-d ia a^pHcay por cuaato la contro* 
varsia que cl Sr. obtapb tenia con loBTeligiososvde la Compania, la h«- 
bia pasado d S. M. y d S. £v con ternitncNi^muyjofenaivoa d l&ciudad 
d^ hi. Puf bht por hal)Cr cacrUo a loa inintstros de la real audiencia quo 
cfltaba dicba ctudad apeligradn, y quo no tendria fuerzas para^apagar cl 
iucgoque en:ellaae€nbendiese por el amor que insinuaba lo teniau sua 
ovojas, y-qoe por 6] faharian ai natural de su rey. Concluia el exec 
ledti!<imo prcvinieodo a In ciudad estuviese.muy unida con su alcaldo 
mayor, aeisti^ndolo cuidadoaamento en todo para quc.coa ma9:.autori« 
dad se represcntaae la real jueticia. La ciudad ^'o:ipondi6 quo si l«ia 
partea intero^adaa con maHcia habiaa escrito. asipaca. altera r los dni- 
mos, cUa no habta rcconocido en sua vecinos algun movimiento que 
pudicse dar cuidado( pues shlo bubtera, darialuego noticiad & JB. con 
la solicitud dcbida d su quietud, niirando siempte .el^mayor . servicio do 
S. M. Anadi6^ que cl babcr envi;jido los capitularea.comi8arios, era 
solamentea la aiiplica y no d otra cosa, y en cuanto- al amor ^ue el 
Sr. obispo in8inuaba,«satisiiicic8ecl inismo alcalde mayor .d.S. .E. Lo 
quo hcmoa dicbo en todo csto constat por el tcstimcnio de loa citadoa 
cabildoSf inscrto en la representacton- quo la misma Cesarea ciu« 
dad do la Puebla hizo' A Sk M. tres auoa dcspues,- el 23 de abrii do 
1650, firmada por dicz do sns capitularea, y que-hemoa pueeto d la le- 
tra para que se vca cuales cran los horabrcs facinero9os, y la preven- 
cion de armas que lanto cuidado daban al lilmo. Sr. PalafoiQ. . 

Por otra parte, sc habia recibido en Mexico carlA de S. E. L cou 
fccha 11 de junio en que parccia remitic d.la prudencia y jiisfiticacion 
del Sr. virey ol ncgocio. £1 capitulo do carta escrita al Sr. fifsoal D. 
Pedro Moli^n dice asi: . „En esta^ diibroncLa mideeeo no bu sido^ mas 
quo asegurar eatas almas. El Sr.r^ondo es naturalmentO; virtuoso, y 
por su sangre nobilisimo. No bode crccryaquo ii^^ndo materias do 
mi conciei^cia do su clcccion dcjura de sor la imi^ sogura i>ura mi. W 
y cl Sr. D. Pedro do Oroz sou varonua dpctos y quo noquorran quo yt> 
?uo condcnc ni los pudrcs dc la Coinpafiia sc pcrjudiqucn, sine <iuo cc- 



diendo en algo todo6, ae tome olgun honesto acoaiodaimdiito por la 
paz que ea amaUe y necesaria. Y asi yo lo dejo en manos del Sr. vi- 
rey con la conferencia y consulta de V. y del Sr. D. Pedro. Oigase il 
lo8 religiosos de la Compania, propdoganselea noedios que parecieren 
mas proporcioaadoSy y remitaDseme por si yo tuviere alguua cosa que 
proponer, y despuea de oido yo por S. £• se resuelva como quicn go- 
bierna estas provincias en provision, 6 como mandare lo que estuviere 
mejor ^ las partes, que todos lo cuinpliremoa en la forma que fuere 
servido. [Qui6n podia desconfiar de una propueata tan racional fir- 
raada del sugete mas autorizado que ha tenldo la Am^r ical £n ofec- 
to, eata carta llen6 de consuelo 4 los Srcs. arzobispo y virey, y 4 to- 
das las peiisonaa que se intcresaban en la publica quletud. En su con- 
fieauencia el excelentlsimo pas6 un oficio al Sr. fiscal D. Pedro Mc- 
lian en estos t^rminos: „Para mauana d las mieve he reduelto hacer 
junta para conferir los medios que se ofrccen en estas difer^cias en- 
trc el Sr. obispo de la Puebla y la Compania de Jesus ysusjueces con- 
serradores, 4 quo conviene asista Y., y que par un rate deponga el ofi- 
cio de fiscal, pues yo depongo el de virey, interponii6ndome como me- 
dianoro, por juasgar que es servicio de S. M-i 4 que tod4>s d^bemos In 
primera atcncion. Y del celo, letras y prudencia de Y. fio que traer4 
discunido lo que pareciere mas conveniente 4 este fin, que cs lo que 
yo deseo, y que guarde Dios 4 Y. muchos anos. Palacio 14 de junio de 
1647. — El t<mde 4e Salvalierra*" La misma citacion se htzo 4 los de- 
mas intefesados, que todos ooneurrioroaalMguientedia 15, dcJicosisimos 
de que se.abriese camioo 4 la eompostcion de tan peligrosascontrover- 
stas. Aquel dia y aun el siguienie 10^ se g08tf>en varip^s proposicio- 
nee que como proliminares queria a^entar una y otra parte, y en que con 
bxstante docilidad se habia quedado de acuerdo, no sin grandc e^erana;a 
de quedark) tambien <sn el fondo del negocio. Pcro ^cu4l tu6 la sorpre- 
sa y aunci dolor de todos loa que componian esta junta cuaado vieron 
rspentuiamente deabaratadaa todas mia medidas, y desvanecidas bis 
grandss espexanzas quekuhian conccbido do una pronta y amigable 
coraposteion? En efecio, aq^iella misma tarde del 16 de junio llegd 4 
Mexico la noticia de que el tluaUiaimo Sr« obispo visitador desde la no- 
etic antecedents se habia ausentado do la c4udad de los Angeles, sin 
qu3 por diligencias algunas.te UubiiMsa podido saber di^ndc estaba, ni 
que caraino habiu tornado. 

No |>odeinQa aqui dejrtr de bac^r una iieqiicjua digrosion sobrsj 1 j quo 
r«>3F^ II. 40 



— 310- 

para justificar esta ausoncia do 8U Catedral, cscribio cl mismo Sr 
obispo d la Santidad de Inocencio X en su famosa carta dc 8 de encr< 
de 1649; alii dice: „Que sabiendo que los intentos de sus contrana 
no eraD otros que darle la muerte, 6 apoderarse de su persona y triun 
far con los dcspojos de la mitra cautiva, huy6 por evitar este escdnda- 
lo y sacrilegto, y quitar 4 sus ovejas la ocasion deesponerse 4 la muer- 
te por la defensa de su pastor.^ Esto era una consecuencia dc 
aquella prevencion de armas y de aquella tropa de facioerosos que es- 
cribi6 al Sr. fiscal dc la real audioocia, hacian en la Puebla los jesuitas. 
Pero por la pdblica voz y fama de toda la ciudad de Mexico confir- 
mada por el misroo Sr. fiscal en su citada carta de 11 de junio, y por 
el testimonio de la ciudad do la Puebla en el cabildo de 15 del mismo 
y su respuesta al Sr. virey, sc manifiesta cu4n mal informado estaba en 
esta parte S. £. I. Y de haber alguna prevencion de annas para va- 
lerse de violencia, es r4cil de imaginar si estartan mas prontos 4 obedecer 
4 los jesuitas que 4 aquel que por obispo, por arzobispo, por decano del 
consejo de Indtas, por virey, y actualmente por visitador general tenia 4 
sudiscrecion y bajo de su mano todas las fuerzas de la Nueva-Espaiia y 
tantos honestos titulos con que poder servirse de ellas? A que se alle- 
ga que cuando los religiosos de la Compania 6 alguno de ellos por un 
exceso de maldad imponderable fiiese capaz de concebir tan negro 
designio, ;no le era mucho mas f4cil apoderarse de la persona del ilus- 
trisimo en los caminos donde no le acompanaban (como dice) sino dos 
criados, que en la ciudad de los Angeles donde por la aficion que tan- 
to pondera de su grey por su persona, por su dignidad episcopal y por la 
cualidad de visitador habian de velar muchos mas en su conservacion y 
en su defensa? Ni es creible que ignorase todo el mundo la derrota 
que segaia en su viage una persona de car4cter tan distinguido, y per 
tanto mas dificil de ocultarse. En la misma carta 4 los ndmeros 18 
y 19, dice: „Que busc6 refugio en los montes, y entre las fieras, escor- 
piones y animates ponzonosos, de que abundan estas regiones, hall6 la 
compania y seguridad que nohabiapodidoencontrar en aquella implaca. 
ble religion." T en la carta original latina escribe: Tamdem in par^ 
vulo tugurio per quatuor menses delituu Las cartas originalos que ea- 
cnbi6 por este tiempo al fiscal D. Pedro Melian, no est4n muy de 
acucrdo con esta relacion. Dos de ellas son firmadas en Chiapa a 
8 y 12 dc oclubre, otra de 7 dc noviembre esta firmada en Tepeyahual* 
ro. hy^iw distantc Ho la Puebla, como 20 leguas al Nordcsto, y rumbo 



— 311 — 

muy contrario al que se debia seguir viniendo de ChtapOf especialmen* 
te cuando viniendo ya de vuelta d su iglcsia, no tenia que andar 
por caminos estraviados. Pero la verdad es, que aunque firmaba dcs- 
de estos diferentes lugares para alucinar, (coroo dice 4 sus contrarios) 
no estuvo jam^ en Chiapa, ni en los montes entre las fieras, escorpio- 
nes y sabandijas ponzonosas, sino 12 leguas a I Nordeste de la Puebla 
en la hacienda del capitan D. Juan de Vargas^ que hoy llaman Santa 
Jlna, en la jurisdiccion de Nopaluca. La casa de este noble caballero 
fu6 la pequena choza en que estuvo escondido cuatro meses, y su ilustre 
familia, de quien fu6 atendido y cuidado como merecia su dignidad y su 
persona, fueron las fieras y escorpiones entre quienes hall6 mas segu- 
ridad, como se inostr6 en el sumario presentado en Roma d la sacra 
congregacioQ el ano de 1651 numero 12 his non^ y despucs en el me- 
morial & la sagrada congregacion de Ritos niimero 21. 

Sea de esto lo que fuere, el Exmo. conde de Salvatierra dispuso 
luego que pasase A la Puebla el capitan D. Diego Orejon, caballero 
del 6rden de Santiago y corregidor interino de la ciudad de Mexico 
para que inquiriese los motives de la ausencia del Sr. obispo, y diese 
las 6rdenes necesarias en la quietud de aquella repCiblica. Esta pa« 
reci6 buena ocasion para que en su compauia pasasen tambien & la 
Puebla los reverendos jueces conservadores, k quienes antecodi6 algu- 
nas jornadas el padre provincial Pedro de Velasco. Se envi6 6rden al 
mismo tiempo 4 D. Agustin Vald^s de Portugal, alcalde mayor de la 
Puebla y 4 toda aquella ciudad para que auxiliasen al dicho capitan 
D. Diego Orejon en todo lo que perteneciese i, las comisiones de que 
venia encargado. Los religtosos jueces fueron recibidos en la ciudad 
con todo el aparato y pompa esterior correspondiente & la dignidad de 
que iban revestidos. El lilmo. Sr* Palafox & su partida habia dejado en- 
cargado el gobierno de su Iglesia & tres provisores 6 vicarios genera^ 
les en defecto unos de otros. £1 primero, el Dr. D. Juan de Merlo; 
pero porque se temia que su demorh en Mexico no fuese tan breve, 
substituia al Dr. D. Alonso de Varaona, y en tercer lugar al Dr. D« 
Nicole Gomez. De estos tres provisores, el primero estaba rctirado 
en Mexico por 6rden delSr. virey. De los otros dos, el uno en preseo* 
cia de tres capitulares comisarios, renuncib selemnementQ el dia30 de 
junio, y D. Alonso de Salazar Varaona, chantre de aquella Santa Iglesia, 
renunci6 asimismo el 4 de julio, como consta del hecho concordado en 
Roma a los numeros 10 y 11. En atencion 6 estas renuncias y al 



— 312 — 

grave iiKonvenimite de quedar aqadla tglesia destitoida de mi pastor 
y sin otro algano que le soccediese en el gobierno, intent&adose T&rio0 
arbitrios poco decorosos al caerpo del cabildo, 6flte deelar6 la sede va- 
cante, y en conseeuencia de eeta declaracion toiii6 en si el gobiemo 
de la didcesis. £1 Illnio. Sr. D. Juan de Palafox preteiidi6 despoea, 
que tanto la declaracion de su cabildo, como la renuncia del gobema- 
doff babia side forzada, por varioa motiToa do fuerea y tenaor con que 
loa compelieron & ano y 4 otro* En efecto, ae babia nodficado & to- 
dos Ids capitularea una real provision acerca del anxilio impartido 4 loa 
roverendos jueces conservadores; pero segun consta del mismo hecho 
concordado, esta intimacion se biso al cabildo congregado el 6 de Ju- 
lio de 1647y el cual declar6 que dntes de la dicha intimactony babiaa 
ya tomado ei gobierno por ostas palabras. ,,Y su seiiorfa (eeto ea, el 
cabildo) dijo que 4ntes que yo el escribano intimase la real provision 
de S. M. de su real auxilio^ tenia recibido en si el gobiemo.'' Es tam- 
bien cierto, que dicho gobemador D. Alonso de Varaona, no protests 
jam&s ni signified de algun otro mode que se le hubieee hecho algtrna 
fUersKa 6 violencia, coroo pareco por aquellas palabras que se citan en 
el hecho concordado: „Que considerando las diferencias que habia 
entfe el Illmo. Sr. obispo y los padres, con diferentes procediroicntoe, 
&c.; y mucho mas de que despues de dicha renuncia, habi^ndoaele no- 
tificado & 61 singularmente la dicha real provision por estar enfermo y 
no haberse podido hallar presente al cabildo, re8pondi6 que asentia 4 
aquello que hubiese determinado la mayor parte de dicho cabildo, co- 
mo consta del misrao hecho concordado. Ello es cierto que jam&s ae 
prob6 semejante violencia, ni los artificios con que pretende el Sr. 
obti^ en su carta que losjesuitas hicieron declarer sede vacante. S«* 
bemoe por el testimonio de un autor oontempor&neo y nada afeoto k la 
Compafiia, que 68ta ninguna parte tuvo en la declaracion de la aede 
vacanto. Loa conservadores (dice este eschtor) fueron recibidoa con 
repique de campanas y otros aplausos, y obrando en su comision, pre- 
tendi^ren nombrar gobemador al dicho D. Cristdbal Gutieirezde Me- 
dina (cura de la Cated^al de Mexico, que habia side enviado por comi. 
sario del santo tribunal) y entendido por los prebendados, declararon 
sede vacante, 

Los reverendos jueces en este intervalo, habian mandado quitar tc^ 
das laa c6dulas de excomunion que babia fijado el ilustrisioio, y para 
entere satisfaccion del piiblico, hicteron que el cabildo en debida ^r^ 



— 313 — 

vA^ pidkse d lot padr os lai UcenciAa de pratlicar y coofesar. Ol>ad0- 
cieron prontameste los je«uitas, y aaliendo en forma de prooesioa de 
lofl dofl colegio8, no sin grande cdificacion de toda la ciudad, ki ma- 
uaBa del dia 18 de julio, presentaron dichas lieencias d log tres comi* 
sarios que para este reconociroiento habia nombrado e) cabildo, y fue- 
roa loa Sres. D. Miguel de PobLcte, roaestre de escuelaff y despucs ar-. 
zofat^^ d6 Manila, D. Jacinto de Escobar, candnigo doctoral, y D« 
Lorenzo de Oria, racionero. Aqui nos ee neceeario otra vez aeordar k 
naestros lectores lo que cl Sr. Palafox C8cribi(i d sn Santidad en la 
citada carta: dice aal, al numcro 26: „Quavfiicis mihi certiseim^ emur 
taret nee nuaSf neque meortm aniecceaorum kabn*e /tcen/ia««" Que cons- 
tandole ciertamente que dicbos padres no tenian lieencias suyas nide 
sus antecesorcs. Esta proposioion tan universal y con tanta firBoeaa 
aaeverada, no concuerda con lo que el mismo Sr. Illmo. escribi6 poco 
mas abajo al niiriieco 28, en que dice: f,Ei huie eapiiulo itde voeanii 
jesuilicOf obtulerunt lieentia$ qua$dam eemfiUndi ti predicandi ab aUem^ 
€pise(^ns obienttUf tx qu%hu» quatuortanium trant sieortin mnUcteummn.^* 
Qne al dicho cahildo sede Taeante mostniroa los padres al^nas Iicoii« 
cias de otros dres. obispos, en que solo cuatio babia de sics aatecesores} 
pudo anadir 8L E« 1.6 estas que conBesa de bus ant8oeiK>res otras cuMra 
suyas; conviene 4 saber, las de los padres Ger6niv«o ds Lobera, SolvMbr 
de Morales^ Francisco de Uribe j Diego ds >lguxlar, que per el heoho 
coDcordado en Roma, consl6 haber presostado las lieencias Mod9mi 
episcopif J ja mian ocho. Pudo anadir ft los padres Luis de Legaspi, 
Pedro de Urrox, Diego de Orgaz y Z^orenzo Lopez, k quienes 8. L ukvao 
babia ocupado en las misiones, <;oneedi^ndoles no solo ficenciosda coiw 
fesary predicar, sino toda^sus facultades amplisimas, eonio tambien to 
babia hecho el afio de 41 con el padre Juan Divalos, k quien por tasto 
en c^dula que dejaiM<Vs arriba citada, manda B. M. dar las graeias. Sf 
k estOB anadimo^ k Urn padrds Agustin de Leitwi y Matias de Bocaar- 
gra, k qniepcs el Sr. D. Joan de Palafox favorecia singularmente yd^ 
quienes ^ valid nniebas teces, tanto para sermones, oomo para <:oa» 
fesoirtrio de menjas, y el padre Juan Velazquez, d<e quien cd misms 
^cto primero del provincial deeta babersc presentado dos afies y me- 
dio 6ntes, ballaremos que fuera de las cuatro lieencias que el Sr • obtspo 
confiesa de sus antecesores, babia otras cinco suyas eonstantes por cl 
edicto y hecho concordado, coneedidas k los rsvereados padres Juan Ve- 
lazquez, Gerdnimo de Lobera, Salvador de Morales, Francisco tJribc y 



— 3!4 — 

Diego (le Aguilar, y por cartas misivas y 6rdeiic8 ezpresas dt: S. S. L 
otras sicte k los padres Luis Legaspi, Pedro Urroz, Diego de Orgaz, 
Juan Ddvalos, Lorenzo Lopez, Agustin Leibay Matias Bocanegra. De 
luodo, que de veinticuatro sacerdotes que habia en los colegios dc Puebla, 
y 80 presentaron al cabildo sede vacante, once tenia n expresas licencias 
in acriplis del Illino. y Exmo. iSr. D. Juan de Palafox, fuera del padre 
Lorenzo Lopez, que ya no se hallaba en aquella ciudad; d que llcgto* 
dose cuatro que su ilustrisima confiesa dc sua antocesores, eran quince 
loB que tcnian las licencias por derecho necesarias, aun prescin* 
diendo de todo privilegio para el (jercicio dc su ininisterioi sin cmbar- 
go de afirmar el ilustridimo con tanta asevcracion, quele eonstuba cier- 
tamente no tener los padres dc la Compunia licencias suyas ni de stis 
antecesores. 

Presentadas, pucs, con la debida solemnidad estas y la demas licen- 
cins ante los comisarios nombrados el dia siguiente« 19 de julio, se pro- 
mulg6 el edicto quo vamos 4 referir en todo su tenor. 

„Nos el venerable dean y cabildo scde vacante de la Santa Igleaia 
Cntedral de esta ciudad de los Angeles, 4 todos los fieles cristianos de 
cualquier estado, calidad 6 condicion que scan, estantes y habitantea 
en esta dicha ciudad y en las dem&s partes y lugares de dicbo obispadOf 
salud y gracia en uuestro Senor Jesucristo dec. 

Hacemos saber como habiendo entendido que los religiosos de la 
Compania de Jesus, estantes y moradores en los tres colegios de la ciu* 
dad, ajustdndose sierapre en todo el institute de su sagrada religion y 4 
las determinacLones de la santa sede apost6lica, con especial atencion 
y obediencia d las del santo Concilio dc Trento, querian parecer ante 
Nos d presentar las bulas y privilegios de su Santidad, y las Ucen* 
cias de aprobacion en virtud de que ban ejereido el roinisterio de la 
prcdicacion y administracion del santo sacrameuio de la penitenciai 
cooperando d la ejecucion de tan santo intento por la obligacion que en 
Nos rinde por el oficio pastoral que ejercemosy encargada y ordenada 
por su Santidad en varies decretos, bulas y concilios; nos parcci6 con- 
veniente para dicbo efecto nombrar comisarios de toda inteligen^ia y 
satisfaccion, como de becho nombramos d los Sres. Dr. D. Miguel p€» 
blete, maestro 4e escuelas, Dr. D. Jacinto Escobar, can6nigo docto- 
ral, y Lie. D. Lorenzo de Orta, racionero, ante quienes con la asis- 
tcncia del Dr. D. Alonso de Otamendi Gamboa, racionero, nuestro ae- 
cretario, se bicicsc la dicha presentacion, vista y cxdmcn de las bulan. 



privilegios y liccncias que se mauifeKtasen, para cuyo cfecto estando 
en la sala de nucstro cabildo, juevcs 18 de este mcs de julio a las nue- 
ve de la raanana, parecieron los religiosos padres recto res do los trea 
dichos colegios de la Compania de Jesus de esta ciudad con todos los 
sacerdotcs, predicadores y confesores estantes y moradores en cllos, vi- 
niendo 6. dicho lugar con publica advertencia y ejemplo universal de 
esta republica, manifestando la humildad, obediencia y reconociniien- 
to que por su sagrado instiluto profesan d la autoridad eclesiastica or- 
dinaria y diocesana, como dimanada de la santa sede apostblica, en 
cuya obediencia religiosa militan como ministros de la perfeccion cvan- 
g^lica. £ hicieron presentacion de las bulas, privilcgios y licencias 
que tenian y habian tcnido para ejercer el dicho ministerio: conviene 4 
saber, una bula de la Sanlidad de nuestro Santisimo padre Gregorio 
XIV» de felice recordacion, espedida el ano primero de su pontificado 
6 los 21 de setiembre, afio de 1591, en favor de la sagrada Compafiia de 
Jesus, en que les concede 4 los sacerdotes de dicha religion estantes y 
habitantes en las Indias, que en el las para ejercer dichos ministerios 
de predicar y confesar fuera de sus iglesias, se presenten tan solamen- 
te 4 uno de los ordinarios de aquel reino, y con su aprobacion pucdan 
confesar y predicar en todos los demds obispados de 61, sin que necesi- 
ten de nueva aprobacion de los dem4s ordinarios; confirmando en estos 
el mismo privilegio concedido 4nte8 4 la dicha religion por diez aiios por 
la Santidad de Gregorio XIII 4 los 8 de setiembre, ano de 1573, y pro- 
rogado por otros diez anos por nueva concesion del sobredichoy dada el 
ano d6cinio de su pontificado 4 los 16 de agosto de 1584, prorog4n4o* 
lo el dicho Santo Padre Gregorio XIV por espacio de veinte aiios cor- 
rientes desde el dia dicho de la data. Y estando en sufuerze, vigor y ob- 
servancia, se confirm6 de nuevo por la Santidad de nuestro Santi- 
simo padre Paulo V, por bula de quo se hizo presentacion, dado el ano 
segundo de su pontificado 4 los 4 de setiembre de 1606, en que de nue- 
vo concede 4 la dicha religion todos y cualesquiera privilegios conce- 
didos 4 ella por^la Santidad de sus antecesores Gregorio XIII y Grego- 
no XIV, confinn4ndolos, roQov4ndolo8y concedi4ndolos de nuevo y per- 
petu4ndolo8, para que perpetuamente pueda gozar y goce dicha religion 
de'lo favorable en ellos concedido, haciendo irrevocable esta concesion 
porser fecha 4 dicha religion en titulo oneroso y remunerative por los 
aumentos que de ella recibe y ha recibido la santa £4 cat^lica y religion 
crifctiana. Y asiroismo prcsentaron dichos religiosos un breve apdstdli* 



— 316 — 

CO de la Santichul io niiestro may Strntfoifiiofadfo Urfatno VIII, cipc« 
dido cl aflo.iegundo de su poBtificado'& IO0 10 de febrero de 1625, en 
que & peticion del Exmo. 8r. duque de PCMtmna, embajador de £§pi- 
fia en Roma, suspendid en aquellos reinoa la bula de la Santidad de 
Gregorio XV, espedida el afio eegundo do su pontifioado 4 loa 6 de fe- 
brero do 1622, en que derogaba y revocaba dichos pnvilegios y otm 
niuchos concedidoc* & los regularef , dejando en dicfaos reinoa en au Aier- 
za y vigor los privilegioe meneionadoa en dichos bulas, ain que por di* 
cha revocacion padczcan milidad alguna. Y para mayor validaciony 
Uso librc de dichos privilegioe, exhibieron una c^dula del rey nuoatro se* 
nor, su fecha en S. Lorenzo & 5 de setiembre de 1630, refrendoda por 
Pedro de liedesmn, sccretario d(>l real consejo de Indiae, d eual, ad^ 
miticndo por prcsontadas en dicho consejo his hulas mencioo&daa en 
este nuestro edicto, las da por pasadas |)or la vista de dicho conaejo, y 
rimnda d todos sus vireyes, audicncias y goberaadorca no pongan im- 
pcdimento d su ejecuciqn, para quo dicha religion goce ccn toda liber« 
tad do dichos privilegios y Io en ellos concedido en todosiaa iadiaaoc- 
cidentales sujetasd su real carooa. En cuya conformidad, ajuatiade- 
se en todo & dichos privilegios despues de restituidos en la poaeaion de 
su loable opinion y uso corriente de dichos privilegios por edictoa que ae 
publicaron en eata ciudad en 14 y 17 de este mes de julio, d 18 del mil- 
mo mes con 6rden y liceneia de su provincial, exhibieron las lieenoiaa 
qoe tenian todos loa aaceidotea moradoree en esta ciudad de loa Angeles 
en dichoa tres eolegios, dadaa con prescntacion, exiraany aprol>aciaii de 
dicho ordincrioy cons(a!ido ser parte de ellas de estemiastro ovdinano, 
dadas por los Sres. obispos de esteobispado, y laa rostantea por loe Sraa. 
arzobispos de Ia<;iudad de Mexico yotros diocooAOsde esta.MueVa.fii- 
pana. Y vistos dichos privilegios y liocncias con iaforme de nuca- 
tros comisarios, estando en nucstro ayuntamiento an la sala.de Mieaifo 
cabildo, Tiemes 19 de dicho noes, eitadoe 4inle diem para dicho jefeeCo, 
haDamos scr baatantes para ejercer y habor cjorcido los dichoa miaiate^ 
rios dc oonfesar y predicar en noestras iglcsias d todo g^ncro de par- 
eonas, seculares y reltgiosas sajetas d naeelra jurisdiccion, sin haber 
cootravenido al santo Coaeilio de Trcnto, ni mexicano, ni d huloa al- 
gunas pontificias, declaracienes ni c!e los eminentinmos cardenalea; y 
juzgando del ontoro cr^to de las muchas Ictras y loables virtudea do 
esta segrada religion, juzgnmos ahora Io que siemprc tuvimos entcndi- 
^o, que donde luce el nriagi84erio de todas cicnctas, no habia dc htiber 



— 317 — 

sjin!>ra di tanta igaorancia, y donde so cjemplitica touta virtud qo ha* 
bla dii fdltar el fundamento de la huoxildad y roconocimiento 4 la juris- 
diccioa ordinaria. A cuyo motivo, y on atencion 4 la grandc idoneidad, 
letras y suficiencia manificsta do dichos religiosos, y conform&ndonos 
eo todo & lo dispucsto por el sanlo Goncilio de Trento, haciendo jui- 
cio de bastante aprobacioQ cuanto en Nos es d mayor abundamiento, de 
Duevo concedemos cuanto al ejercicio de confeflar y predicar la licen- 
cia bastante como de derecho poderoos en corrcspondcncia al rec^noci- 
miento que esta sagrada religion libre y espontdneamente ha querido 
usar con nucstra autoridad ordinaria, para que con nuevo titulo gocen 
y puedan usar la jurisdiccion que ya tenian por la concesion de sua 
privilegios y presentacion fecha 4 un ordinario, conforme 4 ellos pr4c- 
iicai posesion y uso corricnte de dichoa religiosos. Y asimismo decla- 
ramos por la presente, que dichos religiosos ban sido legitimos minis- 
tros, y haber administrado con bastante jurisdiccion el sacraoiento de 
la Penitencia y cl ministerio de la predicacion en dicho obispado. Y 
para que el uso de dichos privilegios tenga la debida ejccucion sin impe- 
dimento alguno, como lo tiene ordenado nuestro Santisimo Padro Gre- 
gorio XIY en la hula mencionada» y confirmada por la Santidad de 
Paulo V, por la autoridad que en Nos reside, alzamos cualquier 
mandato 6 prohibicion que para efecto de no confesarse con dichos re- 
ligiosos, ni oir sus scrmones haya sido intimada 4 nuestros feligreses, y 
por el consiguiente cualquiera pena 6 excorounion mayor que por trans- 
gresion do lo dicho Ics haya sido impuesta. Y araonestamos i todos 
los fieles estantos y habitantes en este obispado, seculares y religiosos 
de nuestra jurisdiccion, continvien la enscnanza y ejemplo de esta sa- 
grada religion con asistencia 4 sua sermones, no perdiendo el fruto de 
su doctrina, y con la frecuencia de confesiones con dichos religiosos, 
gozando el saludable remedio de sus almaai. Para cuyo efecto maada- 
mos dar y dimes la preseote carta de edicto general firmada de Nos, ae- 
Uada con nuestro aello y refrendada de nuestro secretario, para que te 
lea en miestra igleeia Catedral, y en las demas partes que fuese coa- 
veniento en esta ciudad y en todo este obispado, y se fije 4 las pucrtas 
de dich^ iglo;)ias, y que ninguna persona sea osada de quitar, tildar 6 
horror este nuestro edicto, §6 pcoa de excomunion mayor Imtae setiien- 
tiae una pro irma canoniea monUUme pratmiiOt y de quinientos duoados 
aplicados conforme 4 la c^dula de S. M. Dada en la ciudad de IO0 An- 
geles a 19 dias del mcs de juliq de I64.7--*-Dr« D. Juaq do Yega^ dean. 

TOMO II. 41 



— 318 — 

— Dr. D. Jacinto de Escobar. — Dr. D. Miguel de Poblete chantre. 
—Dr. D. Hernando de la Cerna, racionero. — Lie. D. Lorenzo de Orta, 
racionero. — ^Por mandado de S. S. D. Alonao Otamendi Gamboa, se- 
cretario.** 
Compafiia al Hcmos puesto A la letra esto edicto para que se vea si en todo su 
ejercieio de tenor hay aquellas palabras que el Illmo. Sr. Palafox escribid i la 
riot. ' Santidad de Inocencio X; con viene d saber, que hs rdigiosos de la Com- 

pafitdi no necesifaban de las licencias de los genores ofnspos para oir con- 
fesiones de aeetdares par sus primlegioSy y si acaso fas necesitaban las 
iienen^ y las habian mostrado i. dicho cabildo, y caso que no las tuvie- 
ran 6 no fueran suficientes, dicho cabildo sin cxinien alguno se las 
concedia generalecr. Jesuitas religiosos non indig^e licetUiis Episco- 
forum ad audiendas saecullarium confessiones propter sua prwUegia^ et 
$% egerent eas habere^ et capUtdo exhibUas esse^ el si non haberenif atf< 
suffHentes non essenty eas capiitdum generaliter etiam sine exdmine con" 
eedere libentisinU ^c, Restituida la Coropania por el citado edicto ft 
sua antigaos ministerios, pareci6 voWer & entrar en posesion de elloe el 
pr6ximo dia 22 de julio dedicado k Santa Maria Magdalena en que 
aquel colegio del £»piritu Santo hace anual memoria de su flindacion 
conforme & la voluntad y espresa cl&usula de su insigne fundador D. 
Melchor de Cobarruvias. Predic6 este dia el padre provincial Pedro 
de Yelasco. Fu6 estraordinario el concurso, y como es tan mudaUe 
el corazon del hombre, aun muchos dc los que preocupados habian con- 
denado la conducta de los jesuitas, no pudieron contener las l&grimas 
de gozo al ver rcstitutdos & sus santas ocupaciones k aquellos que por 
tantos anos las habian ejercitado con un desinteres, una constancia, y 
una utilidad de que aun los mayores 6inulos no podian dejar de con- 
yenir. 

Este intervale de serenidad dur6 muy poco, y solo fu^ un leve des- 

canso que previniese los &nimos para una nueva borrasca. Lleg6 6 la 

' Nueva- Espafia k principios de octubre, noticia cierta de que el Exmo. 

Vuelve 4 la ®'' ^' ^^'^'^^ ^^ Sarmiento, conde de Salvatierra, pasaba k los reinoa 

iglcfiaelobw. del Perfi, cuyo lugar debia ocupar en Mexico el Illmo. Sr. D. Mar. 

oe^ f^^^ cos de Torres y Rueda, obispo de Yucatan. Con este nuevoggobiemo 

creyC el Ilhno. Sr. D. Juan de Palafox hab^rsele mudado k su ^Tor 

la fortuna, y di6 prontamente vuelta k su iglesia k principios de no- 

viembre. A su regreso, hall6 c6dula de S. M. en que le Rtandaba ce- 

•ar en la visita de tribunales que tenia fiada k su cuidado, A pocos 



— 319 — 

dias e8cribi6 al fiscal D. Pedro Melian el siguionte capitulo de carta, 
con fechade 16 de noviembre de 1647. „A V. y al rnaestre de cam- 
po D. Antonio Urratia do Vergara, he dado poder por si fuere neco- 
sario para el efecto; pero en el estado que hoy se halla la materia, su- 
puento que estdn dosagraviados, como dicen, los padres de la Compa* 
nia, y en la posesion en que estaban ^ntes que mi provisor proveyera el 
primer auto, y esto se liizo con sentencia definitiva que dieron los con- 
servadorcs, con que fundi «tm< officio wo* Con roandar S. E. ahora do 
oficio por la pliblica quietad que no se minore en lo obrado por ollofl 
en la restitucion de su posesion, sino que vuelvan las cosas al estado 
que tenian cuando mi provisor proveyd el primer auto, y que por ana 
y otra parte se alzen las censuras y quiten los papeles, cometiendo es- 
to al alcalde mayor de esta ciudad, los padres ban conseguido todo lo 
que pretendian; y con notificarme & mf la real provision de que no in- 
nove y obedecerla, queda tarabien ese punto en el que se le debe, y 
vuelven & correr las materias como corrian intes que se comenzase ee- 
ta diferencia. Y para esto no parece que es menester mas que obrar 
el Sr. virey de oficio, despachando esta provision y obedeci6ndola to^ 
dos por tocar esto 4 la superioridad de su cargo; pero si para ello fuere 
menester alguna peticion, envio para todo poder & V. y al Sr. roaee« 
tre do campo D. Antonio de Vergara, y el papel incluso en que se di* 
ce esto mas expresamente, dec." En concecuencia dc esta carta y 
otras semejantes escritas al dicho maestro de campo, present6 este, sA- 
bado 23 de noviembre, una peticion en nombro del Illmo. Sr. D. Juan^ de 
Palafox, en que proteatando como en la citada carta pertenecer esto & 
la superioridad de su cargo, ropresentaba como habia siempre recla- 
mado contra la fucrza quo le bacian dichos conservadores, lo quo otfii 
vcz ropresentaba de nuevo, y caso de no declararse este articulo, p'e- 
dia se alzasen de una y otra parte las censuras, remitiendo la deci- 
sion de la fuerza al consejo. Presentada esta peticion, mand6 el 
Ezmo. concurrir al R. P. prior de Santo Domingo, al Sr. fiscal D. 
Pedro Melian, & su asesor D. Mateode Cisneros, y los venerables pa- 
dres Pedro de Yelasco, provincial^ y Andres Perez de Rivas. El pa* 
dre provincial habia ido & recibir y cumplimentar en la villa dA 
Tacuba al Illmo. Sr. D. Marcos de Torres y Rueda, y en mi lugar 
a!fi8ti6 & la junta el padre Marcos de Irala, prefecto de estudios m&yo- 
res en el colegio mdximp. liabida consults, provey6 auto S. E. |to- 
rd que los con9?rvadorc8 alzasen las censuras y provision real al ^.' 



— 320— 

IHino. para que no innoTaae com alguna en la Testitucion quo haKia 
hocho ei cabildorf De parte do los conservadorea, en el dta misnio se 
provey6 auto del tenor siguiente. 

,yNo0 Fr. Juan de Paredes, predicador general de la 6rden de Sto. Do- 
aiiDgOt prior deau convento real de eata eiudad de Mexico, joez conaenra- 
dor en yirtnd de bulaa y letraa apoatdlicaa paaadas por el real consejo de 
Indiaaf cuya juriadiccion eat^ admitida y auxiliada, la caal hemos ejer- 
cido juntamente con el padre maeetro Fr. Agustin GodineSf definidor 
y elector en capitulo general de dicho drden, y cada uno in sohdum en 
lacauaa de querella por conaervatoria dada por parte de la aagrada re- 
ligion de la Compania de Jeaus, y el padre Pedro de Velaaco, au provin- 
cialy contra el Illmo. Sr. D. Juan de Palafox y Mendoza« obiapodela eiu- 
dad de loa Angeles, del conaejo de S. M. y del real de laa Indies, y el 
Sr. Dr. D. Juan de Merlo, candnigo doctoral de la Santa Iglesia Gate* 
dral de la eiudad de los Angeles, su provisor, sobre las injuriaa quo ae 
representd haber hecho 4 la dicha religion, eon pretesto que exhibiesen 
sua religioeos de los tres colegios de la dicha eiudad las licencias de 
oonfeaar y predicar, y lo demas contenido en el proceso de la causa* 
en la cual piocedemos al preeente in solidumf por ausencia de dicho pa- 
dre maestro Fr. Agustin Godines, habiendo su paternidad k mayor 
abundamiento aubdelegado on nos su jurisdiccion, d^c. Por la pre- 
aente alzaroos y quitamos las censuras f\i1minadas sobre la dicha cau- 
sa contra S. S. I. dicho Sr. obispo y su provisor, y otras personasque 
por esta razon estuvieren puestos y rotulados por excomulgados en eata 
eiudad en la de los Angeles y otras partes. Y damoslicencia 4 cualquier 
capellan del dicho Sr. obispo, 6 cualquiera otro sacerdote secular 6 re- 
gular que la tenga para confesar, para que lesabsuelvan de dichas cen* 
suras. Y mandamos se tilden, borren y quiten los r6tulos de ellaa por- 
cuanto habi^ndose presentado por via de fuerza ante el £xmo» Sr. 
conde de Salvatierra, virey de esta Nueva-Espaiia y preeidente de la 
real audiencia, como en quien reside la autoridad y jurisdiccion de di-^ 
cha real audiencia en este caso, por estar recusados los demas senoree 
de ella, se despacb6 real provision, remitiendo la detenninacion del 
dicho artioulo de fuerza 4 S. M* y al real consejo de las Indies, y para 
que en el interin que se ve y determine fuesen absueltoe, con que no ae 
innovase en cosa alguna hasta la dicha determinacion. £n cuya con- 
foimidad j^e ha de hacer la dicha absolucion, y const4ndonoa de ella ae 
han de quitar didios r^tulos. Dada en la eiudad de Mexico, en la eeU 



— 321 — 

da de nucstra audienciu, y eoilada con cl sello de nucstro oficio H 23 
dias del iiie« de novicmbre de 1647. — Fr. Juan de Paredes, prior.— 
Ante mi y por mandado de su patcrnidad. — Fr, Luis Ortiz, iiotario 
apo8t6lico. 

De parte del Illmo. Sr. D. Juan de Palafox se rnrapli6 asi con la Certi6caeion 
real provision, como con el citado edicto de los conservadorcs. S. £• °** Sr.obikpo 
I. remiti6 ol maestro do campo D. Antonio de Vergara certificacion de 
haber sido absuelto ad eautelam de las censuras impuestas, particula- 
ridad de que nos consta por carta del mismo Sr. Illmo. al fiscal D. Pe« 
dro Melian con fecha de 3 de diciembre, en que dice: „Yo desco tan* 
to que se ponga silencio k las materias, y que acabon de tencr enlero 
acomodamiento, que para que so reconozca mi dnimo no pcrdonard di- 
ligencia alguna. £n esta conformidad remitid al Sr. maestro de cam* 
po D. Antonio Urrutia y Ycrgara una certificacion no necesaria ni 
para los consorvadores ni para mf» porque ni la absolucion lo fii6, pucs 
esto acomodamiento no ba sido de justicia sine do gobierno, y mirando 
& mayores fines." £n la misma carta se queja su sefiorla de que hms- 
ta el dia de la fecha, ni de la CompaHia, ni de algunas otras religiones 
le hubiesen viaiiadot y en posdata aftadida de su puiio, de que los jesiii* 
tas y sus apasionados andaban mostrando copias de todo lo que podift 
parecer d su fiiTor en el pleito preoente. No pretendemoe que faesea 
tan perfectos todos los sugetos de los colegios de Puebla, que tal vez 
en las conversaciones no se jactasen algunos imprudentemente de lo 
que lee era faTorable. Este celo aun m^nos pure podia parecer camt- 
no necesario para deshacer las preocupaciones del vulgo y volver por 
el honor y buen nombre de su religion que juzgaban indignamente u1- 
trajada. Lo cierto es quo el cuerpo jAe la religion y el padre provin- 
cial Pedro de Yeiasco jam&s autoricaron este des6rden, y Antes proeti- ' 
raron con el ejemplo, con (^denes repetidas, y aun oon reprensiones, 
-que se tratase al Sr. obiifpo de la Puebla con todo el decoro y respeto 
que 80 d^iia A su persona y al alto caracter de que estaba r^estido. 
Peio si aun en persooas religiosas con tantas precauciones era dificil 
^onsegair una moderacion tan superior 4 todds los motivos de dolor en 
que se hallaban anegados, macho maa lo era moderar los excesos de 
uuestvos estudiantes seculares y demas apasionados de la Compailfa, en 
quienee no cabia taaU pnidencia ni tanto sufWmiento. El trapreden- 
te celo de este g^nero de gentes y las demostraciones en que tal vez 
prorrumpieron m^nos decorosaa 6 la dignidad del Sr. Palnfbx, no de- 



— 322 — 

ben imputarse jamds ti los jesuitas-que positivainente las improbabaD y 
contradccian. Y si el mismo Sr. Illmo. con todo el peso de 1 1 au tori- 
dad quo S. M. le Imbia tan dignamente confiado y la mayor que se ha 
visto en Nueva-Espana, raconoci6 no ser poderoso para sosegar el tti/- 
. gOf ni estorhar el qiie por la defensa de su pastor cometiesen algunos ex- 
cesos, icdmo podian los religiosos de la Compahia encerrados en sus eo^ 
legios impedir que toda lajuventud de la Puebloj que hasta enlSnces no 
habia recoiocido oiras escuelas, que todos sus parientes parttdarios y 
afectos se coniuviese en los limites de un justo dolor a visia de tanios tn- 
sultost como d la religion y aun d ellos tnismos se hacian en sus personas? 
^Acaso los jesultas intentaron jamds hacer c6mplicc al Illmo. y Exmo. 
Sr. D. Juan de Palafox, de que el vulgo ignorante borrase con inmun- 
dicias los edictoa y censuras de los conservadores? [De*que saliendo 
>ie 8U sermon pretendicso prendcr fuego d un colegio? ^De que pinta- 
se de negras cruces las paredes? |De que por befa y escarnio pusieso 
nombres & sus religiosos? [De que apedrease muchas veces de noche 
y aun de dia, tal vez 4 los ojos de S. E. I.* las ventanas y balcones de 
los que sabia series afectos? iDq que se pusiesen torpisimos pasqui- 
nes? iDe que se cantosen impurisimas coplas on deshonor de un cuer- 
po tan respetable por su virtud y por sus letras? Bien sabian que to- 
do esto era muy ngeno de la sautidad de su car&cter, d^l esplendor de 
sus cargos, de la sublimidad de sus talentos y de la nobleza de su san- 
gre. Todas estas brillantes cualidades procuraron reconocer en las 
siguicntes pascuas de Navidad entrindose por las puertas de su pala- 
cio, y b§sando humUdemente aqueUu mano, de que el Sehor habia queri- 
do servirsepara afligirlos con golpes (an sensihles. 
V -^ iLf • ^^ ^^^^ estado, aun mas de tregua quo de paz, permaneci6 todo has. 
choac&n. De ta la mitad del auo siguiente de ] 64S| intervale de quietud de que nos 
valdremos con gusto para registrar entre tan to sucesos mas pr6speros de 
la provincia. No se puede dejar de atribuir k una particular y amoro- 
sa pro\iiencia del Senor que al mismo tiempo que en el obispado eran 
los jesuitas violentamente removidos del ejercicio de sussantos minis- 
tcrios, llegase & Nueva-Espaua la noticia de la abundante mies que los 
obreros de la Compauia acababan de recoger en la villa de Madrid y 
algunas otras ciudades vecinas por medio de una fervorosa mision he- 
cha 4 instancias del Eroinentisimo Sr. cardenal arzobispo de Toledo. 
No era m^nos s6lidamente afecto d la Companla el Illmo, y Rmo. Sr. D. 
Fr. MdrcQG Ramirez de Prado,obispo de Michoac&n. Pretendi6, puoa, 



— 323 — 

del padre provincial dog fbrvorosos operarios que confurme A lo que ha- 
bia ucoslumbrado aili desdc su fundncion la Compania, recorriesen en 
rnision los pueblos do su dioceyis. Senalaronso efectivamente los pa- 
dres Andres Cobian y Tomas Chacon. El ilustrisimo Ics comunicrt 
todas sus veces y autoridad, y escribio d todos los bencficiadbs de su 
jurisdiccion cartas llenns de clogios a la Compania. La niision durrt ! 
mas de seis meses, en que corricron mas de trescientas leguas por los 
muchos pueblos do aquel obispado: fu6 muy abundante la cosecha, sin- 
gularmente en las villas de Zamora, Colima y pueblos de la costa, don- 
dc por la mayor distaucia 6 intemperie de los paises, no era tan fre* 
cucnte el pasto espiritual. La grande utilidad que de estos gloriosos 
trabajos re8ult6 & todo el territorio de Michoacdn, so conocerd por 
carta escrita del Sr. obispo al padre rector del colegio de Valladolid 
con fecha de 12 de noviembre: ,»Voy, dice, esperimentando la buena 
doctrina que los padres sembraron en estas plantas secas y dridas, que 
ya se hallan no solo jugosas, sine con admirables fnitos de virtudes crifl- 
tianas. Alabo d Dios que tai^ maravillosas mudanzas se sirve hacer 
por los hijos de tan santa Compafiia." 

En el colegio de Tepotzotldn falt6 el angelical hermano Domingo de Moerte del 
Yillanueva, que podemoa liamar con razon el Kotska y el Gonxaga de bennano Do- 
la provincia de Mexico. En veintiuo auos menos algunos meses de noeva. 
edad y veinte meses de^Compaiifa, floreci6 en heroic isimas virtudes que 
hasta boy respiran en olor de suavidad. Fu6 de una humildad profun- 
da, de una austera y constante mortificacion de pasiones y sentidos^de 
una admirable inocencia de vida, con que segun sus confesoree conser- 
v6 hasta la muerte la gracia del bautismo; sobre todo resplandecid 
en cl una modestia y pureza angelica de cuerpo y mente, y una 
amorosa no interrumpida union con Dios por medio de la oracion y tra- 
to interior con su Magestad, que en vano se le procur6 tal vez diver- 
tir como superior d las fuerzas de su cuerpo, con esteriores ocupacio- 
nes, sacdndolo del retire de Tepotzotldn, ya d las haciendas, ya d Me- 
xico en compafifa del prodnrador. En las calles y plazas de la ciudad 
hallaba siempre d su araado y se abrazaba con h\ en alta y suave con- 
templacion. Asi consumado en breve y en poco tiempo, Ueno de dias 
y merecimientos, una lenta calentura perfeccion6 ei sacrificio de au 
vida el dia 15 de abril de este presente afio. Su memoria estd en ben- 
dicion en toda la provincia, y singalarmente en el noviciado de Tepot- 
zotldn, donde el apoeento en que pas6 de esta vida se consagrd despues 



i 



— 324 — 

on ur:i [irivada capillu para rccuctdo del singular fuvor coa que quiso 
el cl Ao uuuifustar cuanto so coinplacia en uqudla alma becdita. Po- 
CO uiUos de inorir, luostrando en el scmblantu y en la vuz uu gozo ea- 
traorcilnario, interruciipiu sua nrdientes afectua diciendo d uno dc los 
que Ic cvislian: „Abra, hermano, nbra la puerta, verd la procesion/' 
Quedaron todus pcrsuadidos que la procesion que vcia cl angelical her. 
iniiDo no era otra que la do aquellas purisimas Yirgencs que siguen al 
Cordero de Dios, entre quicncs debia pasar muy presto ^ gozar el pre- 
mio do sxis virtudcs. En efecto, consuinado en breve, y en poco tiero- 
po lleno de dius y m'jrecimientos, lleno do tranquilidad y de dulzura, 
dentro do pocos iuctantes salio de esta vida la noche del 15 de abril. 
Qued6 su semblante aun tnas apacible, mas hermoso y de mas vivos 
colores que dntes de morir. Fu6 cosa rauy digna de notar que arodndo- 
lo todoa los de casa con singular tcrnura y veneracion, todos so halla- 
ron en su muerte poseidos, en vez de tristeza 6 compasion, de un singu- 
lar consuelo y jubilo interior, y movidps & invocarlo, en vez de so- 
correrle con los sufragios acostumbrados. 
Muerte del P. JCn el colegio mdximo de Mexico, en que actualroente leia ei curse 
4^. de artes, muri6 & fines de esto mismo ano el padre Simon Tostado, na- 

tural de Zacatecas, que en pocos anos de edad y de religion lleg6 k 
una perfecta ancianidad, y i, ser un vivo ejemplo de la regular obscr- 
vancia. Su retire, su tenor censtante on los religiosas distribucioncs, 
su fervor y puntualidad en los ejercicios espirituales, su modestia y 
flu aplicacion al trabajo, le merecieron particular veneracion aun de 
personas acostumbradas d no ver sine acciones de piedad, y sugetos 
que aspiran & la perfeccion. Muri6 en una dulce tranquilidad de es- 
plritu, sin kaber tenido deque reconciliarse en las postreras horas, el 
dia 19 de noviembre. 
Peste en Yu. Ardia en M6rida, capital de Ifucatin, por esto tiempo una furiosisi- 
ma peste que asol6 la mayor parte de la provincia. A los excesivos 
calores del pais, y al mayor que causa por los meses de abril y mayo 
el inoendio de los campos vecinoa en toda la peninsula, se allegd este 
ano una scoa tan rigorosa, quo hasta los principios de agosto no habia 
habido una 11 u via considerable. A esta infelicidad se anadi6 la infec- 
cion de las aguas del mar, con tan prodigiosa mortandad de peces, que 
fuera de los innumerables que arrojaba la agua 4 todas las playas, se 
veian hasta muy larga distancia las olas cubiertas do los muchisimcs 
que sobrenadaban muorlos. £1 goburnadur tom6 la providcucia de en- 



— 325 — 

viar cuadrilias do indios con caboa cspauolcs 1 tudus las costaa b\ dor- 
rcdor para que se quemasen los caddveres, cuyo mal olor sc hacta ya 
sentir aun en la capital, que por donde raenos dista nueve Icguas- del 
mar. Esta que pareci6 accrtada resolucion 4 los principios, solo sit- 
vi6 de aumentar el calor, sin impedir ni la corrupcion del aire, ni dis- 
minuir la infoccion de los peces niuertos, cuyo fetor y cuyo niimero se 
aumentaba cada dia mas en las orillas. El pucrto de Campeche fue 
el primero en sentir los rigores del contagio con muertc de la mayor 
parte de sus vecinos. A principios de julio habia ya prendido en la 
capital con tanta generalidad, que para no conlristar mas & sus afligi- 
dos moradores pareci6 uecesario mandar que no se tocasen ogonias ni 
dobles algunos, y poco despues que ni al salir el Divinisimo se tocasen 
las oampanas. Aumentaba'la calamidad la falta do allmentos por la 
esterilidad que habia ocasionado la seca, la ninguna provision do me- 
dicamentos en un pais donde apenas se conocia enfermedad alguna re- 
gional, y la fklta total de medicos, profesion hasta ahora pocos aiios des- 
conocida en lo interior de aquella tierra. El contagio era tan univei^l, 
que en las mas casas cayendo consdcutivamente todos los de la fkmilia, 
no habia quien asistiese d los cnfermos; y tan violentos, que niuchos mo- 
rian en el dia mlsmo, y aun & las ocho 6 diez horas que se senttan he- 
ridos. Los indios que se repartian cada semana k servir en lad caSae 
do espaiSolcs eran los ubicos enfbrnieros, y d voces los cirujanos y los 
mddicoB. A pocos dias, no bastando lad parroqukis, se mandaron nbrir 
sepulturas en todas las iglesias. Los cuerpos, en hombros de indios 6 
de negros, se llevaban deede las dos de hi mafiana, y en Junt&ndose al- 
guna pbrcion considerable, un rdsponso que se decia generahnenfe sd- 
bre los cadiveres, era toda la soicmnidkd del entierro. Auti estb durd-may 
poco, porque no habiendo ya terrene en las iglesias fu6 n^cesaiio beh- 
decir terreno en el cdmpo, donde sin mas ceremonia se se]^ultaban. EI 
Santisimo Sacramento salia sin otra comitiva que la del sacerdote que 
.lo llevaba y un indio con un farol pof delante, y sucedid ta\ vcz caer 
rcpentinamente el ministro y haborlo deentrar en el zahuan de una ca- 
sa mientras venia otro saeerdote que continuase aqucl santo ministerio. 
En el colegio de la Compaiiia, do ocho religiosos que lo habitaban 96. 
lo dos qU6da?Dn con vida, y esos enfermaron tambien muy grave- 
monte. f 

t Sfiitiinon tjuc no ac dcKcriban loti Hintomas de csta cpid^mia que parccc scr fel 

<')i6lcra morbus que cu menus dc un sij»lo ha reeorrido Ires vcces loda la tierm. 
TOM. II. 42 



— 32C- 

MueHe do al- Quiso cl Sciior quo do prendicsc muy luego la peato en el colcgio* 
giuiot reli^io. pjj^j.j^ qyjj gjj ^^^ iinportantc ocasion socorricscn k sus prdjimos con cl 

mayor fervor, y se dispusiesen con acto de ta^ta caridad dun genero do 
iBUcrtc quo la Santa Iglcsia compara alguna vez al raartirio. £fccti- 
varaente, scgun el testimonio misrao dc aquelios ciudadanos, siendo on 
tan corto niimero, parccia miiltiplicarlos la caridad con que dia y np- 
cho asistian sin intcrrupcion d todo gonero de pcrsonas en todos los 
cuarteles do la ciudad. Estos padres, dccian, parocen dngeles, que ni 
comcn ni descansan, ni ducrmcn. Uarto scntimos no poder uveriguar 
los norabros dc todos los que murieron tan gloriosamente, como victi- 
mas del amor de sus pr6jimos y pcrfectos obscrvadores de su santisimo 
institute. Los antiguos papeles solo hacen meraoria expresa del pri- 
mcro y ultimo do estos ilustres mucrtos. Uno de cllos fue el padre 
Pedro Navarro quo cumpliendo exactamente con el oficio de rector, 
asi como era el primero en la autoridad, lo fue tambien en el cjeinplo 
con quo se sacrific6 al servicio de los apestados, & pesar de su poca sa- 
lud y debiles fuerzas, y en fervor y alegria con que di6 la vida en 
ministerio tan piadoso. £1 rcsto de su vida rcligiosa no desmerecia 
esta gracia del Seuor. Fu6 muy singular la humildad con que pudicn- 
do por sus bellos talentos obtener los primeros aplausos 6 por el puf- 
pito, 6 por la c4tedra, todo lo renunci6 por dedicarsc d mas utiles, aun- 
que m6nos lustrosas ocupaciones. Propuso con cuanta energia Ic ins- 
pir6 su desengano: primero, el curso de «rtes en Mexico, y luego la 
congregacion del Espiritu Santo de la Puebla, siemprc ansioso de vo?- 
ver & las misiones de gentiles, en que se ocup6 los primeros siete auos, 
despues de sacerdote. Pero ya que no lo concedi6 el Setior la gracia 
de morir como deseaba por la propagacion de la santa f(§, tuvo & lo 
m6nos el consuelo de morir victima de la caridad, animando i sus sub- 
ditos para que le siguiesen con cl ejeroplo y con la voz. Acab6 en 
paz el dia 23 dc agosto. En los pocos dias que quedaban dc aquel 
mes murieron otros cuatro saccrdotes, 
Elonodelmu A primero de setiembre falleci6 de la misma enfermedad el herma- 
tevMT"* ^^ ^^^^ Estevan, que aunque coadjutor temporal, habia gloriosamente 
trabajado con los heridos del contagio, ya ministrdndoles el sustento y 

Dcspucsdel ano de 1833 que la tuvimos en Mexico, Bobrevino la honrible cpideroia 
dc los pccee que infestd las playas, y en las de Veracruz y otnw pucrtoe, fu^ preci. 
•o entcrrarlos en grandcs zanjas, y sc alribuyd d alguna crupcion de volcan mariuo 
que apareci6 on los dos marcs. — EE. 



— 327 — 

mcdicinas, ya disponi^ndolos para recibir los santos Sacramentos, ya 
nuxilil ndolos fervorosamcnte para cl ultimo trance. Las memorias de 
la provincia nos lo representan como uno de los mas perfectos coad- 
jutoros que en ella ban florecido, incansable en los trabajos, oficios 
do Marta, sin cstorbarsc para cl interior recogimiento y continua pre- 
sencia del Senor. Sumamente austcro consigo mismo, 6 ingeniosisi- 
mo en hallar modes de mortificarse mas ciniel y mas ocultamente. Los 
nudosos cordelcs con que se cenia las cspaldas, babian criado en ellas 
unos vcrdugones de tal dureza, que no pudicron bacer prcsa en olios 
las ventosas que se intcnt6 ccbarle en su ultima enfermedad. Ayuna- 
ba al ano fuera de la cuaresma comun, otrad dos, una en bonra dc la 
Santisima Virgen, otra en bonra de nuestro glorioso padre S. Ignacio. 
Los recios golpes de su disciplina cuotidiana, fueron tal vcz rctraben. 
te saludable d algunos j6vencs pcrdidos que pasaban de nocbe por la 
calle. Uno de cUos, pcnetrado del pavor y del susto, no m^nos que de 
compuncion que babia sido su discipulo en la escuela, cay 6 cnfermo la 
misma nocbe, ,y con mucstras do una sinccra penitencia muri6 & los 
dos dias. Su oracion era tanta, caanta le daban tiempo lasocupacio- 
nes estcriores que le encargaba la obediencia, y aun cslas no del todo 
la interrumpian. Los de fiesta, pasaban de seis <i ocbo boras las que 
daba k cste santo cjercicio. Era profunda la bumildad con que para 
deslumbrar el alto concepto que algunos formaban de su virtud, refeiis 
ordinariamente las libertades y tmvesuras de su mocedad, singularmen. 
te como en cierta ocasion babia cstado para ser despedido dc la Com- 
pania. £s muy instructivo y muy pr&ctico cl case para que podamos 
omitirlo. Habia nacido el bermano en el pueblo de Huebuetoca, y 
criddose en el de Tepotzotldn, lugares en que se babia la lengua oto- 
mi, que por tanto entendia y bablaba & la perfeccion. Despues de al« 
gunos aiios de religioso, viendo cu&n pocos ministros babia do aquella 
lengua por su grave dificultad, le pareci6 que ordendndose de sacerdo- 
te podia ser dc mucba utilidad k la religion y & sus pr6jimos. Lleva- 
do de este al pareccr tan piadoso pretesto, entabl6 su pretension pro- 
poniendola k sus superiorcs. No creyeron estos conveniento condes- 
cender con sus deseos, acorddndole su regla, y desengan&ndole de ser 
aquella tentacion del dcmonio transfigurado en Angel de luz. No se 
aquiet 5 el bermano, instd una y mucbas voces, basta que viendo loB 
superiores su inquietud y dureza dc juicio, determinaron despedirle. 
Par^ cste efccto, lo llevaron al colegio mdximo de Mexico en ocasioQ 



en qiic 9c leui ca rerectono la iicsta dc todos Santos del padre Pedro 
Rivadcncim. Yi6 alii cl premio copioso con que renranera el Seiior la 
nbyoccion y el abatimicnto buscado per su amor en csta vida, la hii. 
milde obediencia y la persevcrancia en aqucl estado por donde sii Ma- 
gestad nos llama 6 su servicio. Mo?ido interiormente dc aquella pia- 
dosa lecciony corrio luego de la mesa i arrojarsc i los pies del supe- 
rior^ rcnunci6 a todas sus antignas ideas, y prote8t6 que queria vivir y 
morir en el estado humildc de coadjutor temporal, sujeto y rcndido 4 
cuanto de el dispusioae la obediencia. Esta tcntacion y peligro en 
que se habia visto, Aie el medio de que se sirTi6 cl Senor para arraigar 
en su corazon una humildad muy sinccra, y de que el se vali6 para 
consenrarla todo el resto de su vida, que adomada de todas las Tirtu- 
des propias de su estado lo dispuso para una dulce y tranquila moerte 
el dia ] . ® de setiembre de 164S. 
Detencion en £n las misiones dc Sinaloa y Sonora todo corria con nrosperidad. 

Smaloft del 

almiruite D. ^^ ^^ ^® Sinaloa, especialmente como de mas antiguos cristianos, 
Pedxo Cun. enui mayores y mas frecuentes los ejemplos de dcTocion, & que contri- 
roe 4ffm|4w- ^^^ singulamiente la edificativa conducta de D. Pedro Portel de Cas* 
sanate del b^to de Santiago, nombrado por S. M. almirante de la 
California. Hall&base este caballero en Sinaloa, disponiendo una es- 
pedicion & la California. Desde el ano de 1643 babia renido de Cs* 
pana enviado por S. M. 4 influjo del £xmo. Sr. mlirqu^ de Villeua, 
con facultad de armar una escuadra para la conquista y poblacion de 
aquellas regiones. £1 almirante, luego que lleg6 4 Mexico y partici- 
p6 su comision al Exmo. Sr. conde de Salvatierra, de conibrmidad con 
8. £•« pidi6 al padre Luis de Bonifaz algunos religiosos de la Compa- 
nia, y en su consecuencia el Sr. virey escribid al mismo provincial en 
estos t^rminoe: „M. R. P. provincial: S. M. (Dios le guarde) fu6 ser- 
vido de hacer merced al almirante D. Pedro PorUH dc Ckusanate de 
fiar 4 su cuidado y diligencia el descubrimiento de la California, cosa 
qde ban intentado mucbos y no ban podido eonseguir: y por la mucba 
esperiencia que este caballero tiene en la marineria y otras facultades^ 
se tiene por sin duda que ha de tener buen efecto su viage y preten<» 
sion, en particular llevando consigo padres de la Companla de Jesus, 
do que estoy muy gustoso, y le prometo muy buenos sucesos. Para 
dar principio 4jellos, estimar4 mucbo que V. P. M. R. le ayude en 
cuanto se ofceciere, y que d4 6rden que en las casas y misiones de la 
religion hagan lo mismo, por lo que conviene al servicio de Dios y de 



— 329 — 

• 

S. iVf ,, y V. P. saho que en cinnto ee me ofrczca me ho do vakr 
do sii favor; y asi le snplico njire esta causa, y haga toda mcrced nl Sr. 
D. Pedro Cassanate. Palacio y octubre 13 de 1C43." El padre Lijis 
do Bonifaz. reconocido Jil favor del Exmo. y del almirantc, despacho 
6rdcn a los misioneros dc la costa de SInaloa para que en touo uivurc- 
ciesen los piadosos designios dc aqucllos sefiores, y destinu para acom- 
panurle d los padres ^ndr^s Baez y Jacinto CorUs^ que ya en olra oca- 
sion habia, como dyimos, entrado en California. El almiranto Ileg6 
^ Sinaloa 4 la mitad del ano de 44 y ya se disponia 4 su viago cuando 
recibid 6rden de salir 4 convoyar la nao de Filipinas, que algunos cor- 
sarios ingleses esperaban sobre las costas del mar del Sur. Conduci* 
da felizmente la uave al puerto de Acapulco, volvi6 d Sinalca para sc- 
guir su destino. Mi6ntras so hacian las nccesarias prevcnciones, 6 
per descuido,6 como se crey6 entdnces por malicia de algunos dm ulos, 
so le queraaron dos barcos. £1 aoimoso general di6 luego providencia 
para que se fabricasen otros tantos. Por rnucho calor y prisa que con 
su presencia y autoridad daba 4 la construccion de los nuevos bajelei^, 
no pudicron echarse al agua hasta el prcsente ano de 1648. fistotf 
cuatro anos que el servicio de S. M. lo detuvo on Sinaloa, ccdieron en 
grande utilidad de toda aquella provincia, no solo en lo temporal, sino 
aun mucho mas en lo pcrteneciente 4 la religion. £1 almirante era 
el primero en todos los ejercicios de piedad, severisimo en no per mi r 4 
sua soldadoB y gente de tripulacion el menor des6rden que pudiese es* 
candalizar los 4nimo8 flacos de aquella nueva y fcrvorosa cristiandad. 
No contento con el ejemplo que daba 4 los nedfitos en las cosas indis- 
pensables de la religion, se estcndia 4 muchas otras para hacerles for- 
mar un alto concepto de los augustos misterios y de los ministros quo 
los ejercian. Confesaba y comulgaba con frecuencia, ola misa cada 
dia y la ayudaba muchas voces, roostraba 4 los sacardotes una profun- 
da veneracion. Si habian de salir algunas devotas procesiones, 4 que 
son muy inclinados los indios, saliq con elloa 4 limpiar laa caller y 
adornarlas de raraos y de floreSi lo' que hacia singqlarnfiente en la de 
Corpus y semana santa; despuea de haber ayudado 4 lavar los pies 4 
doce pobres^ lea daba alguna limosna considerable, lo quf( freouentei 
mcnte hacia tambien con otros mucbos de los indios. 

Tal era el ejemplo de devocion con que aniroaba 4 los indios el al- Su viage 4 
mirante D, Pedro Portel dc Cassanate todo el tiempq qqc dur6 la ft- ^1!^^ do il 
brica dc los dos navios. Concluidos, parti6 con los dot padres senala^ 4 S. E. 



— 3S0 — 

fins. El alitor do las noticins do California, hablundo dc esta c?spodi- 
cio:i, dice quo el almirante reconocio la costa interior del goHo, y quo 
por la seqnedad y csterilidad dd pais, no hall6 lugar para establcc?r 
un presidio: quo final mentc, andando do costa en costa, interrumpio sii 
dcBCubrimiento porsalir otra vez d esperar la nao de Filipinaa. En In 
relacion original firmada de su mano, quo so guarda en el archivo de 
la provincin, no se dice cosa alguna do estas. 
Gobicmo del El dia 1*3 de mayo do esto aiio de 48, sali6 de esta ciudad para el 
Yu**^tto* c^ P"*^'''*^ ^® Acapulco, de donde dcbia pasar al Peru el Exmo. Sr D. 
dulas del rcy Garcia de Sarmicnto, conde de Salvalierra, en cuyo lugar, conforme a 
las c^dulaade S. M. entr6 el Illmo. Sr. D. Mdrcos de Torres y Ri/(- 
dOf obispo de Yucatan, que desde el dia 24 de noviembre habia estado 
Nuchas ires, retirado en la villa de Tacuba. La amistad del Illmo. de la Puebia 
tione«dclSr. con el Sr. obispo gobernador, le d\6 materia d nuevos procedimientos, 
especialmento habi^ndose recibido por estc mismo tiempo difercnlcs ce - 
dulas de S. M., todas con fecha do 25 de enero de cste mismo aiio quo 
interpretaba gcneralmcnte & su favor. Estas realcs c6dulas veniao 
dirigidas tres d la audiencia, dos al Illmo. Sr. Palafox y una al padre 
provincial Pedro de Yelasco. En la primera de estas, anula S. M. la re- 
cusacion de toda la real audiencia, manda d los oidores que sin embar- 
go de dicba rccusacion puodan y deban conocer do todos y cualqiiicr 
articulos de fuerza que se ofreciescn cntre el Sr. obispo y la religion 
de la Companfa. Anade S. M., que habi^ndose mandado cesar al Sr. 
obispo de la Puela en la visita, cesaba tambion la causa de la rccusa- 
cion, X y juntamente da nueva 6rden para que en caso de haberse de 
admitir recusacion general de la real audiencia, pase el conocimiento 
do los negocios d algunas otras personas en quien pueda verificarse la 
ley cuarta, titulo d^cimo, libro segundo de la nucva Recopilacion, y 
de no hab6rlas, pase d la real audiencia de Guatemala. En las otras 
dos, una sccretay otra publica, dice S. M., c6mo babicndo encarga- 
do al obispo y su provisor, y d los jueces conscrvadores, quo luego que 
la reciban cescn en sus procedimientos, sin continual en esta causa, y 
que unos y otros se absuelvan ad cautelam, y sigan las apelaciones que 
en esto pegocio tuvieren interpuestas, 6 se valgan del auxilio real do 
las fuerzas en la forma que bubiere lugar de derccho, ha parecido A 



t Caando la recusacion so bizo fungia dc visitador c1 Sr. Palafox y uo sc Ic lia- 
hia quitado la visila. Distingue tempera et roncordahinjura. 



— 331 — 

S. M. a\is:ii-lo 4 su real uuilicncia, pura que si no lo cjecuturcn asi, 
use de los reinedios que cl d* rccho pcrniile, y avise a S. M, de lu rc- 
sulti. En la terceru privada cedula dirigida 6. la n.isina ren! audicn- 
cia, cs inuy notable la clausula final, que dice asi: „Y declaro que |>or 
el case referido dc pcdir el ordinario de la Puebia las liccncias de con- 
lesar y predicar, y proceder sobre esto a lo que le toca por el concilio 
y sagrados cinones, no se debe perniitir ni pasar al nombraniiento y 
uso dc juecc^. conservadorcs. f En esta conformidad, lo tendreis en- 
tendido para usar de la dicha facultad con dicha dcclaracion en el caso 
referido, y no dntcs, para lu cual tendreis guardada y en secreto csta 
mi cedula, y no la publicareis si no fucre nccesaria, &c. 

Dij Linos ser muy digna de notarsc esta clausula porquo de cllase in- cddula al imi. 
fiorc quo el haber improbado, conio cfjctivamcnte improb6 S. M. la <lrcprcvincial 
c^leccion de jueccs conservadores en la otra de las referidas cedulasdi- po. 
rjgida al padre provincial Pedro de Velascc, fu6 por cstar infonnado 
S. M. del Illmo. Sr. obispo de la Puebia, que la Goinpania de Jesus 
habia nonnbrado conservadorcs por haberseles pedido lea licencias de 
r^nfesar y predicar. Esto mismo quiso persuadir S. E. I. & la corte 
de Roma y d todo el mundo como dntes hemos notado, reclamando siem- 
pre la Compaiiia que el baber procedido k dicbo nombramieuto no era 
Pino por cl agravio que se le hacia en ol injurioso raodo dc pedirlas, y 
one estaba pronjia k mostrarlas siempre que debidamente se le pidieson. 
Ei cual violcnto modo de proceder no dej6 de conocer cl rcy nucstro 
senor, mandando y proponiendo on otra real cedula al Sr. obispo de la 
Puebla los t^rminos en que debia proceder. El tenor de esta c6dula 
es 4 la letra el siguiente: „Revercndo en Cristo padre Juan do Pa- 
lafox y Mendoza, obispo de la Iglesia Catcdral dela Puebl*; de los An- 
geles de mi consejo real de las Indias: Por las cartas que me cscribis- 
teis on la ocasion do la (iltima flota que Ucgo k estos reinos, y por 
otras que ban Uegado de diferentcs ministros mios, y por los autos y 
papelcs que se ban recibido en dicho mi consejo, he entendido que co- 
mo ordinario mandaisteis vos, y vuestro provisor en vuestro nombre, que 
los religiosos de la Gompania de Jesus de vuestra di6cesis, presentasen 
ante vos dentro de veinticuatro boras las licencias que tenian para con- 

t El nombramiento de los consenradores no se hizo para qne cntendiesen en lo 
cscncial del negocio, sino para ((tie amparasen 4 los jesuitas en el goce y posesion de 
SIM privilcgios y que no litigascn de^wjadoe, aaf como en los recursos do fucrza las 
audicncias no sc mczclan en la naturalcza del juiciot sino en cl modo dc scgiiirlo. 



— 399 — 

fosaf y ])ru'dic.ir, y prohilHendoloii ci hticcrlo ontro tanto que no tavie- 
SDH vucBtra n|Trobacioti. Y qtio los diclics rcligiosoa sc agmviaron de 
csto, y on virlud do lus bulas que diccn ticncrii nombraron por jueccs 
€onservadorc3 d los rcligiooos del 6rdcn do Santo Domiago, para quo 
procediescn a su rcstitucion y dosagravio, ftjnd&ndolo principalmento 
en el brovc t6rtnido que le8 did vucstro provisor para exhibir las liccn- 
cios, y on habcrlcs prohibido dcntro do ^1 el ejercicio de confesar y pre- 
dicar, do quetambien habian rcsultado nuevas dtferencias, pues sobre los 
procedimientosde dichos jueces conservadores, habiades pasado los unos 
Y loa otros a disccroir censurad, ellos contra vos, y vos contra ellos, has- 
ta llcgar a ponerse en las tabltllas con grave cscdndalo y pcrjuicio de 
ki quictud publica. Y habicndcsc visto todo por los del dicho mi con- 
sejo con la atencion y cuidado que la gravedad 6 importancia do la ma- 
teria pide, y consult dndoseme sobre cllo, descando como deseo que no 
pueda haber nada que turus la paz p6blica de mis vasallos, en que tan- 
to debo residir mi mayor onidado y el do todos mis ministros, particu* 
larmcnte los preiados eelesi^uHicos, & quien principalmento les toca por 
BU oficio pastoral, y por que cesen los escrtlpulos y esc&ndalos que es 
luerza resulten de semejantes competencias; he considerado que se po- 
dria coniponer csta materia dando t^rmino eompetente eomo de quince 
6 veintt dias d los religtosos de la Compania de Jesus, para que den- 
tro de 61 exhiban d vos 6 vuestro provisor las licencias 6 privilegios 
que tuviercn para predicar y confesar en vuestro obispado, peniiiti6ndo- 
selo 6 ddndoles liceneia de nuevo en caso que lo tengais por necesa- 
rio, para quo durante dicho t^rmino oontieseii y prediquen i^oftio lo ha- 
cian. Con lo cual vuestra jurisdiccion queda ilesa, pues dentro del 
t^rmino qi t les di6redes confesardn y predieardn eon permiston y con* 
sentimiento vuestro; y si pasado el t^rmino no hubieren presentado pri- 
vilegios y licencias bastantes, 6 no las pidiesen de nuevo, ent6nces po- 
dreis oontinuar d prohibirles el ejereiero de confesar y predicar, y asar 
de todos los remedies juridicos que os competen en conformidad de lo 
que pcrmite el derocho, y me dar^ por servido de lo que dispongais y 
ejecuteis asi. Y en este y en cuantos casos se ofrcciercn, e^ero de 
vuestra atencion y celo,que ahntareis y fatorecereis d la religion de la 
Compania de Jesus y d las demds de vuestra di6cesiB como lo Ucnen me- 
recido, por lo que ban ayudado y ayudan al cumplimicBto de la oUi. 
gacion pastoral y ei fruto espiritualdc las nlmas en csas provincias, sin 
dar uiulivo d quo dcsconfien do vuestro afccto, que cl serviciu que en 



— aaa— 

osto me hiciorcdes mo 8cra agrudablo. F^cha en Mudrid 4 ^^ dc ono- 
ro de 1648 afioe. — Yo drey. — Por mandadodol rey nucstro sonor, Juan 
Bautisla Sa^nz JVatnirrete*" . 

For el contesto de esta real c^dula so ve como el prudcntc medio quo qaj^ i a 
S. M* )>fopoii6y e&c&fgaal Sr. ;obi$pd do la Puoblai es ol roisQOK^quQ magesud. 
propuso d S. £. I. el fiscal D, P^dro Mei^an, ei mistnor que propuso^ en 
fi^ dictatricn el Ulmo.^oabUdo do M.^xiQO« y el raiemo quo propusieron 
on su auto loa reverendos jueces cooservadorcs, y d que aiempre estuvo 
pronto k siyetarse la Compauia de Jesus. La segunda c6dula dirigida 
al mismo Sr, ilustrisiroo es de cste tsnor: ''£1 rey.^Reverendo en CHf. 
to padre obispo de.la iglesia CaSedral de la oiudad de la Puebla do los 
Angeles do l&p^ovinGia -de Tlaxcala en la Nueva-EI^ana, del mi con- 
scjo realde Ins Indias: Asi por la carta que: me oscribisteis en 24 do 
mayo de 1647, como por los pedimentos que se ban hecbo y papeles 
que se ban presentodo en el dicho ml consejo por los religiosos de la 
Compauia de/Jesus, so ba entendido lo que ba pasado acorca dc pro- 
bibirlcs vos^ vuvstro provlsor el confesor y predicar en vuestro obis- 
pado, por no baber presentado )as licencias quo tcnian para bacerlo en 
el t^rmino quo para ello les disteis, y decis en Tuestra carta que por 
eso y lo dem^s quo acerca de ello pas6 fu6 fuerza excomulgar & los mi- 
nistros de la Compania que tiene los estudios de gram&tica, como k 
quien impide lajurisdiccion eclesi^tica, y dar 4 los que acudian k oir- 
les roaestros de mejor doctrina 6 intcncion. Lo que babi6ndoso visto 
todo por los del dicbo mi consejo con la atencion que la materia pido, 
con lo que sobre ello pidi5 mi fiscal, y coD8uU£ndosemei«.tendicndo 4 
lo quo esta religion tiene merecido por lo que ba ayudado y ayuda al 
fruto eapiritual de las almas, be temido por bien do dar la prescnte, por 
la cual OS rucgo y cncargo quo 4 los religiosos do la Compania de esa 
ciudad los dejeis corrcr con los estudios de gram4tica que tcnian 4 su 
cargo, como corrian 4ntes que aucediose este case, porque con esta cau- 
sa no se ejecnteto do lidevo los enconos, cuando es tan agono de la 
materia presentc, ^quo de hacerlo f ejccutarlo asS, mo dare de v6s 
por bien scrvido. Fecba en Madrid 4 25 de enero de 1648. — Yo d rey. 
— Por mandado del [rey nuestro senor, Juan BatUista Saenz Navar- 
reieJ" 

Aunquo on cstas doe c^dulas se improbaba abicrtamentc cuanto ha- 
bia obrado cl Sr. obispo de la Puebla tanto en 6rden 4 los estudios, cq* 
mo aKmodo violcnto de pcdir las licencias; sin embargo, no se dejaba 

TOMO II. 43 



(If) vooenr uUamsnte que In corte do Mndrid Imbia anulndo lu olcccion 
do conson'adoreff, y todo lo obrado por el Kxmo. conde cio Salvatier* 
rn en la rccusacion dc la real audicncia. Pero de estos dos, puntos el 
primero ya hemiM visto que fu6 por un informe poco sincero, dando 4 
cntonder que se habian nombrado los jueces por haberse pedido las Ir- 
ecnciafi, callamdo las circututancias injuriosas que dieron motivo bas- 
tante al nombramionto, y que S. M. impruoba en la citada cedula. V*\ 
segundo nrticulo do la recusacion parecia aun (oner mayor Teroflimili- 
tud; poro nun este no era tan contrario k la Compaiiia como so queria 
dnra rntendor. S. M. no imprueba absolutamente la entera recusacion 
do In aiidiencin, X pucsdntcs da forma en lo que dcbe hacersc en caso que 
Bucoda otra vr2; conviono & saber, que pnso el conocimicnto[4'la real au- 
dienrin do Cuateninla. Tampoco imprucbn entcramcnte las cnusns de 
|n recuflacion, pues las liabia dado por suficientes en la causa de D. 
Garcia Osorio de VaJdvs^ y en la misma c<?dula anade, que babi^ndof^ft 
mandado crsar al Sr. obispo on la visita, ccsaba tnmbten la causa dc la 
rerusncion. Solo dispone el rey nuestro Bonor en dicba c6dula, que 
el vircy no pudo avocarse a *i, con solo el dictdmcn de 9u asesor, toda la 
jnrisdiccion de la mtdienria, y que conformc d la ley cuarta, titiilo 10, 
libro 2 do la Recopilacion, debio nombrar algunas personas quo rcco- 
nocirnr'n la suficiencia dc las causas y conociescn del negocio, si Ics 
parcciescn bastnntcs, Yerro, que si lo fu6, no tuvo en 61 parte algu- 
na In Compania, la cual solamente us6 de su dcrccbo autorizado con 
un ejcmplo muy recicnte, rocusando un tribunal que nunque rectisiino 
estaha drpendientc y subordinado al Sr, ohispo visUador, 

Lo quo on virtud de la resolucion do la corte de Mexico se crcyA 
autorizado dobrar el Illmo. Sr. obispo de la Puebla, con la confianza 



t Prrvicnc csta ley qnc Bi todos lo« del coufcjo 6 todos los oidom fucrcn rccn. 
•r.doii, todavta olios no cmbargADtc la recusacion, nombren y pong^n Ictrados para 
que hecho por ellos cl juramonto que debcn Imc^ r puixlan juzgar y detcrminar cl di. 
clio ncjrocio principal, sin mas CBpcrar que so prucbc 6 determine cl ncgocio dc la re- 
cusacion. Pero si la otra parte en cuyo jKTJnicio t e hacc la tal rccuFacion, quisicrc 
que lucgo no juzpuc 6 determine el diclio nojocio principal, 6 qui^iorc que so eispcn^ 
d quo »»*• di'tonnino primero ol ncjocio do la ncusacion, que sc hapa qnc csto qucdc 
d wi ofirojTrr. Y si aquollos letrudos quo aw fucron tornados por acompanamirnio 
fuercn una voi rccusadoc* y fucrc probable la rccupacion y probada en la mancra m 
sodiclia, que los quo sc^unda voz fuoron toni:»do:« no pucden rot rceuHadon, 



— 335 — 

que Ic diiba la aniistad del Sr, obispo goboruador, se vera por ^n oficiq 
escrilo que se prcsento do parte de la Coiiipauia con ocasion die haber- 
sc interpuesto esto principe para tratar de paz, y llainado para eslc 
eiecto a los padres provincial y algunos otros, el dia 22 de scticnibrc. 
El padre Pedro de Velasco respondi6 por dicho escrito,eii que se con- 
tienc todo cuaDto habtamoe do relerir, quo sicndo en materia tan deli- 
cada y entro personam tan respctablcs, sicmpre so lo eecu«a muclia pC: 
na ^ un bistoriador cuando puedc citar documcntos quo liablen por sf 
iiiismos. Dice, pues, asi: ,,Ilhno. y Exmo. Sr. — Habi^ndpso eervi. 
do V. E. de mandarme Ilamarcon otros padres de mi religion &2'2 de 
sotienibre de este presente aflo do 48, parecinios en presiencia de V. E. y 
dondc nos propuso deoficio cuanto doseaba, dejando los-pleitos eii ci 
cstado que tienonefi' Roma y en el realconsejode Indias, sc ajustase 
ia paz entro cl Sr. obispo de la Puebla.y nuestra Compaiita de Jemis. 
Y como por ellanipormi parte jamds ha ialtado este mismo de- 
800, rcprcscn tamos & V. E.por ent6nce8 esta vordad, y que para (}ue 
constasc en todo tiempo de ella d S. M. y su supremo consejo, nos die- 
so licencia de proponer por esen to lo quo hubiera en razon de estor 
para que eonocida 4a causa del dano, pueda V. E.ocurrir discreta y 
prontamonto qJ remodio* . . ' : * 

Motiv6su por algtmos dgraviosque en forma de procedimienlus jii- 
dicialos hizo 6, mi religion cl'Sr. obispo do la Pucbla cl nombratniento 
de juoces cdnservadores, sin que en manera alguna sc qucjase la Com- 
pafiia del punto do pedir las licenciae, ni lo ncgasc, sino solo del modo 
y Urmhios en que se jndieron, attnque mas se quiera dar d enlender otra 



cosa.^'* 



De lo obrado por los jueces conservadores, apel6 el Sr. obispo y su 
provisor, y recurri^ al real auxilio de fuerza. La determinacion de 
este articulo se remili(i al consejo, disponiendo que en el interin no se 
innovase de una ni otra parte, como dc la Compania ni de dichos con- 
servadores no se ha innovado judicial ni estrajudicialmcnte, de hecho 
ni de derecho, con obra ni conpalabra, comoes cierto y consta a V. E. 

Radicada esta causa en el consejo, recurrid el Sr. obispo a Roma, 
sin noticia ni rccelo de la Compania, y entre tanto hasta el mes de ma- 
yo de este afio, se contuvo el Sr. obispo sin alterar ni innovar sobre lo 
remitido; y lo que concerUi, con que sc gozd de paz y'quictud, y sc pu- 
do avisar a su niagestad de ello; pero dcsdc mayo en adelantc Iiasta 
hoy se han movido lantas, tan graves y cstraordinarias inquietude.^ por 



— 838 — 

parte dol 8r. bbivpo y.sii proT]for> ejeroieadocoinojues Im jmiadiecioo 
que en taaUMi trtbimalea eqta roconoeido oQmo parte, qoe aMadas las 
inaaoB de los jueoes InferioreBt no quoda otro medio que recurrir a V. 
£. y para que hagia guardar y cumplirloque S, M* y au eonaejo ha 

reaaelto*. . . . 

. Algunaa de iaa ioaovaoioaea que el Sr. obiap6t Bu.provi«or y par^ 
pialea han hecho desde el mea de tnayoi y proponerlaa todaa en eato 
eaerito uo ea poaible n\ .coBventente* sod: Primera. La mafiana . del 
16 do mayobizo elSr* obiapo una demoatracioa publica ialiemdo en 
9U carroza descubierta acompauado de muchachon y genie vulgar, 
que ccUbraban el victor apedfefn^dojas ca9a» de twestroe qfedost e 
irrUd)idolo8 conpciabtwi* Esle paaeo dure largo tiempo por iaa ca- 
Uea principales de la Qiudad> jcon u(i solemniaimo y conliiiuo repique* 
Otraa piiblicas demostracipuea y aclainacioiiea d^ eataa ae han conti* 
nuado despues, especialmeate eon la llegada de flota» erdenadaa a. cc. 
lebrarlos triuofos que dice haber conseguido ebHoma y Madrid con* 
tra la Compaiiia. 

Segunda: el publicar y derrainar traaladpa de o^dulaa y bulaa de 
edicloB y excomuniones; papeles para iSSAiDonaxt d pueblo y retraerlo 
de la Compaufa, mostrando Breves AposuSlicqa^ique ouando loa tenga 
consta con cvidenc^a no estar pasados por el real eonaejo de las Indies. 

Tercera: Iaa diligenoias que lia hecho y hace cl Sr. obiapo por de9- 
hacer los estudios de .la Compaulay usando no aolo de ruegoa y pro. 
mesas, aino de amenazas, negando cl beneficio comun de iaarfrdenes a 
nucstros estudiantes. 

Cuarla: la audacia de los criados y familiares del Sr. obispo, ymu* 
chos clerigos con armas, cs notoria en la ciudai da Fuebla, y muy 
ocasionada publicando contra la Cpmpi^ia cpa^s iufainea da aimoniai^ 
y cohechos, asesinatoS) y otr^s atrc^cidades indjg^ns de imaginarae, con 
que la religion padece gravisimamente en el honor, y los religioaoe so 
esponen k desacatos e irri^iion^s. 

Quinta: cl Sr. obispo en sermon que predicu en ap catcdral en 6 de 
setiembrc do oste miamo uno, alribuyo la peste de la Veracruz 4 loa 
excomulg .<Ios, a las courc sioncs y eonfe^prcjs saorilegos iusistiendo 
mucho en istoy y en que h\.i hercgias habian comenzado por argumeu* 
los, cosas que sc cntendio Incu que sc decian por la (Jonipaiiia. 

Scsto: los rigorcs conlinui)s do que vicuen qucrellas a V. E. de pru- 
cusos, vcjacioncs, pritjionc^", cxcomuuiunus, cmbargos de hacienda y 



— 337 — 

amouazas contra personas cclcsl&sticastson notorios todo en causae quo 
traen su origcn, o tienen nlguiia conecxion con la causa de la Compania 
y por huber obeJecido a unaroal provision y ordcnes del virey, no to- 
cando a los Siiibditos la justificacion. 

Septima: A lo dicho pertenecc la pri&ion mas rigdrosa que se ha oi- 
do ni visto, de tres prcbendados los mas ojemplares del cabildo, cada 
uno de por si en el colegio de S. Juan, negada loda comunicacion, y c\ 
decir y oir misa aun en dias festivos habiendo facilidad y comodidady 
sin darles lugar en inucho ttqmpo & la defehsa natural dedarsi* 
quicra un poder 6 hacer otra dijigencia. Poniendo en la misma cdr- 
eel y sej^arado con el mismo rigor d 2>. JiguBttn Vald^s de Portugal, 
que liabia sido alcalde mayor de la Puebia, caballero del orden de San- 
tiago, de la mayor cualidad, y da- los mayores servicios y m^ritos en 
esto reino. Dcmas de otras prisiones menos estrcchas de otros tres 
prcbendados en sus cases, y otros eclesi&sticos en la c&reel episcopal* 

Octava: Los auxilios que ha procurado para preiider otras personas, 
y el rumor y voz de haberse dado en gran n^mero contra seglares y re- 
ligiosos cXentos, que aunque no se hayan dado se Iran pnblicado con 
grande turbacion y esc&ndalo, retir^ndose de Puebia y Mexico muchas 
personas aficionadas k la Compailfa por este temor. 

Novcna: Que estando ausentes el dean D. Juan de la Vega, y el 
prebendado Montesinos de la iglesia de la Puebia, el pro visor sicndo 
parte formalisima, con otras manifiestas nulidades, procesu y actuo has. 
u dar en rebeldia una llamada sentencia, convidando muchas personas 
que asistiesen d }a piiblicacion, 6n 1^ cUal jiistaiilente condenaba d los 
rcligiosos de la Compailia de sacrikgoa, exeomuigadog, aimoniaeoBf 
y otros cnmenes y delitos gravisimos, Gomunieando traslados de esta 
sentencia, con conocido perjucio de nuestra religion r 

IMcima; Finalmente, habi^ndose celebrado con oficio doble atios ha 
on la catedral de la Puebia la festividad de nuestro glorioso P. 8. Ig- 
nacio, como se ha celebrado y celebro cste aBo de 49 en la santa igle* 
sia metropolitana de Mexico por ser dia festivo en ambas ciudades, 
el Sr. obispo orden6 este mismo ano de 48, fuese el oficio en su ca- 
tedral solo semidoble, y por su respecto algunas de las religiones de 
aquella ciudad no correspondieron con el repique que ha sido costum- 
bro cii las fiestas.de los santisimos fundadores. Notable, y no loable 
satisfacciun. 

JOsto sc prcsonla pur ahord a V. E. para conocimicutu de !o que «e 



—338 — 

baobnuUi y obn desdeel mes de mayo eonln ImCmmpmMUt j mam mSec 
un* Nuetftra reUcioa ha procurailo cou pacieneiay retifo y doloroffo 
nufrimieDto en todo este tiempo observar modestia religiosa en soa pro- 
cedimientos, unto que por no faltar k ella poco ni mueiiOv ha dejado de 
defenderae hasta su Uempo en tan graYes cargos y desdoros. No ha 
faitado ni k la cortesia ni al respeto debido al Sr. obiapo* aunque sin 
correspondencia. No ha hecho aplauso ninguno por lo que «abe ba- 
ber reaultado a su favor en el real conaejo: no ha permitido que de 
obra 6 de palabra ae otenda al Sr. obispo* no ha hecho pedixneato al- 
guno ni diligencia que pueda tenerse por innovacion. 

For tantOf 4 V. £. pido y auplico ae sirva de teuer enlendido, co- 
mo en cierto y notorio» que de parte do la Compaiiia no se ka faitado 
ni faltari un punto 4 lo dispuesto por S. M. en su real conaejo* y 
asi miamo que las inquietudes y desi>sosiegos que hoy conlurban la 
paz p^blica, resultan de no dar el Sr. obispo veniadero cumpliiiiiento 
a lo ordenado por 8. M.« y consiguientemente se sirva de ioterponer 
toda su autoridad para que guarde, cumpla y ejecule inviolablemente 
la forma de quietud y remedio proveido por S. M. en su real conaejo 
sin permitir innovacion alguna en todo 6 en parte, y de disponer eo- 
mo se deshaga todo lo movtdoy alterado y fecho nulamente, que eu es- 
to hara V. E. I. justicia &c. 

Otro si: suplica mi religion 4 Y. E. que habieudose de aseutar al- 
gun tratado y concierto, el Sr. obispo y su provisor cnvieu poder bas- 
tante para que conste en la corte de S. M- y curia de su Santidad, y en 
todo el mundo lo que cada una de las partes promete, y como lo cum- 
pie. Mexico y octubre2 de 1648. — Pedro de Velasco. 

Entre los prebendados presos, de que habla el escrito antecedente al 
numerosietc, se incluiael Sr. D. Miguel de Poblete, maestre esctielaa 
de aquella santa iglesia catedral, a. quien el afio siguiente presento S. 
M. para arzobispo de Manila: D. Agustin Valdes de Portugal, alcalde 
mayor dc Tepeaca, y que lo habiasido de la Puebla, preso, como alii 
se dice, y despojado de su oficio, apelo a la real audiencia, quien to- 
mando en si el gobiemo despues de la muerte del Sr. obispo gobe ma- 
dor, lo rcstituyo 4 8u alcaldia y antiguos> honor es. Intento lo miamo 
el Sr. obispo de la Puebla contra D. Diego Orejon, corregidor que ha- 
bia sido de Mexico, y cuballcro del urden de Santiago, y que habia 
uuxiliadok los Jucccs conservadorcs en laauscncia del Sr. obispo, co- 
mo queda refcrido. Pidio su I lima, por los. procuradores todo lo uc- 



~33& — 

tundo por dicho corregidor en la Puebla, 6 iuformacioncs heckas con- 
tra sii persona. Nada pudo conseguir por cslar todos los escritos en 
poder del escribano Mclchor Suarez, que previniendo esle lance se 
liabia pucsto en seguro muchos dias antes, y no es de pasar en silencio 
que dicho Melclior Suarez habia sido criado c intimo familiar del Sr* 
obispo de la Puebla, y secretario suyo en la visita. El Sr, obispo go- 
bernador, procedio sin embargo contra D. Diego Orejon, lo de8poj6 del 
oficio de corregidor, nombrando en su lugar a D. Francisco Cordova, 
y a indujo de dicho Sr. obispo de Ja Puebla cometio sa residencia i\ 
D. Pedro de Oroz, intimo amigo y apoderado de dicho Sr. lUmo. Mas 
osta residencia anulo despues la real audiencia por auto de 5 de julio 
del ano siguiente, restituyendo a D. Diego Orejon en su oficio de regi- 
dor y corregidor interino. El Sr. D. Juan de Vega, dean de la santa 
iglesia catedral de la Puebla, y el prebendado Montesinos, se habian con 
ticmpo retirado & Mexico y al colegio de S. Pedro y S. Pablo donde 
cstaban actualmente cuandose promulgo contra ellos la agria senteocia 
de que se hace mencion en el escrito, y sin embargo de lo cual despues 
de la partida del Ilmo. Sr. D. Juan de Palafox, fueron por cedula de 
S. M. rcstituidos, aunque ya entonces el Dr. Montesinos habia pasado 
de esta vida. Fuera deestas personas es constante que el Sr. obispo 
de la Puebla pidio auxilio para arrestar d otras muchas, entre las cua- 
les se afirmo ser una el mismo padre provincial Pedro de Yelasco. No 
falta quien diga que cfectivamente llego el Sr. obispo gobernador 4 
darlo firmado de su puno el 13 de agosto de este mismo ano« £n esto 
nada se puede averiguar de cierto, lo que si consta es^ que habiendo cor- 
rido la voz de que pretcndian apoderarse de la persona del padre pro- 
vincial, que por entdnces no se hallaba eu Mexico, luego que lleg6 4. 
esta ciudad pocos dias despues, present^ndose al Sr. obispo goberna- 
dor con aquella confianza i intrepidez que le daba su celo y la rectitud 
de su conducta: "Aqui vengo Senor, le dijo, a que me prenda S. E." 
Lo demas que paso en esta confercncia no se pudo saber: solo se obser- 
ve que el Sr. obispo al despedirse guiso arrojarse d los piCs y besar la 
mano a! provinciaU que solid enternecido a dejarle mucho mas trechd 
del que acostumbraba, p que en lo de adelante se mostro no tan inclina' 
do a los dictdmenes del Sr> Palafox, como habia sido hasta entdnces* 

Esta repentina mutacion prometia alguna serenidad en los procedi- 9^^^^' 
micntos del Sr. Palafox.. En Mexico se comcnzo li, tratar con calor bla que pase 
(Ip algunos medios de compos icion, pero todo se trastornu bien presto de CaHtlua!'** 



— 3^) — 

rnn la voniila do las rrsniias de Romn y do Madrid. Dc la corte do 
nncslros roycs no fucron imiy fnvoraldcs :d Sr. ohispn dc la Piiebla: S. 
M. mojor informado, asi por el prociirador q jc se liabia cnviado dc csta 
provincia, como por olras personas dc fuera dc la Companfa, tuvo por 
bicn dcspachar una cedilla en 6 dc febrcro, en que entre niuchas ala- 
hanzas correspondientes al merito dc su lima., le dice estas palabras: 
'*He juzgado por ncccsario mandaros, como por la presente os mando, 
quclnego que rccibais esta lo ejecuteis, y os vcngais sin ningunadila- 
clon en la primera ocasion que se ofrecierc, pues pudi^ndose creer ve- 
rosimilmentc que altiempo de vucstra llegada i eslos mis reinos liabrd 
iglesia vaca, la que se proporcionare a vuestras partes y m^ritos cspo* 
to sciialaria liasta entirnces. Espero de vuestra prontitud en la ejoru- 
cion de mis ordenes« y de lo que me prometo en las obligacioncs do 
Tuestra sangre, y de lo que debeis d mi con^nza, que sin hacer en esta 
nmgnn reparo, facilitareis el puntual y breve cumplimiento, y yo tendrt* 
ocasion para estimar este por uno de tantos servicios agradables como 
me habeis hecho. De Madrid & 6 dcfel)rcro de 164i8. (Mano propin 
del rey nuestro seuor.) Estoy cierto^ que ejeciitdreis lo qve aqiti os 
oNicHo^ con la puntuaHdad con qUe me obedeceU en todo^ por convenir 
Mdtni servicio, y siempre iendrd memoria de vuestra persona para 
hbhraros y favor eeeros. — Fb el rey. — Por mandado'del rey nuestro se- 
izor. — Juan Bantista Suarez Navarrete. 
Introduccicm Enlajnisma flota que lleg6 & Veracniz ti principios de setiembrc 
la curia dcRo.^^^ ^^ Roma el licenciadoD. Silverio Pineto, a quien el Sr. Palafox 
hUbh enViado & aquella corte, trayondo una copia del Breve del Sir. Tno- 
e^tioy autorisada- por el Sr. obispa de Gddir, por haberse llevado el 
•riginal al real consejo. Esta negociacion se introdujo en Roma sin 
cilaeion m noticia alguna de la provincia dc Mexico. El agente en- 
viado del Sr. Palafox partio con pretesto de ir a visitar en nombre de 
8U nima. el sepulcro dc los santos Ap6stoles. El procurador general 
de la Compaiiia se hall6 repentinamente atacado cOn einco proceso9 
del 9r. obispo de la Pnebla, y sin los documentos necesarios para su* 
defensa, por no haberse podido remitir de esta provincia ignorante de 
tal Tccurso. Por otra parte, una d& las cosas en que mas habia padcci- 
dola Compatiia, era en no hallar notaries 6 cscribanos que quisiesen au- 
torizar los instrumentos, por el temor qnehabian concebidb dc las ccn- 
siifas y de la indignacion del Sr. obispo^ Sin' embargo, con las noti> 
dasTagM y gehetales qne pudo contcst/i en el negocio, mientras le lie- 
gaban los documentos mas autenticos. 



cinco enuueaiiiimai caxdenalei v coaico monseaojoes. Lo« carjeniUs ^^^^ P^ f^ 

- , conocumonto 

fo^Eon <%H«^ 'SflK:i<t»f Gindti^ Carpena^ y Pranchioiu Los vxoiise- d^eitact^iwi. 

jigires, /Is^^aaiU)? Maraldo^ Pauktccif y Famtsio. Lo priraero que oe 

vii en estacongregacion, fu^ uoa carta d^l Sr. obispo de Puebb eacrita 

^ 8U gantidad confecha 25 de mayo de 1647, que cuasitoda se reducia 

al pleitode diezmoSy y 4 ppoderar las exkorbitautes riquesas de la Com- 

pauia oDDoeva EapaSa, fuodandp «i deiei^ko ea el concilio Moguotuio 

ioBerio ea el cap(tulp: Si qui$ laicm 16 cuesiioo 1* ^ y en el hsir 

teraoenae citado ea d C9f italo in aliquibus de d€cimi9. Qu^ l^ijra 

jusgado la pongcegacion de eiUa prtoiera cart^, se ve por lo que fil 

mismo Pc6spero Fagaaao« uno de I09 xaiexabros 4e la junta, escribio 

deapuee aobre el capHolo de ojfflcio ^ potesiUe Jud- Deleg* al numero 

20, donde mueatra que loa doe goacilio* no favorecen 4 la pretension del 

Sr. Ptalafoz ea el caso del Dr« D< Hernando de la Cema, que f|i£ comp 

el mismo dice al ndmero 19, toda laman^ana dc k discordia* Se 

tratd despues aobre las licenqias de prcdicar y confesar. La sacra coa- 

gregacion, oidas las alegacioncs d^ una y oifa parte, respox^i^: Que Iqs 

Jesuitasenlaciudad y obispado de la Puebla no podian oir confesiones 

de seculases ein aprobacion del obispo dipcesano: que no podian predi- 

car en iglesias propias sinsu bendtcion, ni en las ageaas sin su Ucencig, 

ai en las propias oontradici^ndolo el diocesano: que contraviniendo & 

esto, podia el Sr. obispo proceder coiao delegado de la sede apo8t61iQ9, 

ooa eensurae en faerza de la constitucion de Gregorio XV, que co- 

mienza tnscrutaMt: que mostcaadose que dichos religiosos ao te- 

nian dicfaa liceacia ai a^probacioa, pudo el Sr. obispo 6 su provisor 

maadarles que se abstuvMsea de eoaiesar y predicar: que por eata eauf a 

no pudieroa pooceder dichos Jesuitas al aombramieato y eleccioa de 

conservadoresv y por coasiguieuie fueroa auUui las censures contra el 

Sr. obispo y su provisor, por ellos fnlminadas. Pero la roisma sagre- 

4a congi«gaoioa, eeriaineate en el Senor, exhorta y amonesta al obispo* 

que acord4ndo«e de la cristiaaa maasedunjhret'mire con paternal afectp 

4 U Compaiiia de Jesvsi que cpn eM laudable iastituto tan provechoea- 

nenteba ixA^ade i ABcesatt4e«ieate trab^ ea la Igleaia de Dios; y 

qae reconoci4adoU como su coadJMiura may 4til en el gobiemo de au 

Iglesis!, la ibroeote coa benignidad y la restituya 4 su aatigua beaevo- 

lencis, oomo coafia y se promote que lo hara^ coaat4ndole de su celff^. 

piedad y puaiual sdicitud* £sta es puatualnente la respuesia de la 

TOMO II. 44 






— 342 — 

cong^rcgacioh dada en Roma en 16 de abril de 648, € inserta en el bre* 
ve del Sr. Inocencio, espedido el dia 14 de mayo del mismo ailo- 
Subreiicio. ^^^ contesto mismo de esta sentencia sev^ como los agentes del Sr. 
nes dela nar. obispo en 8U narrativa habian suprimido todas las circunstancias que po* 
dian figurar la caasa k favor de los Jesaitas. Callaron el privilegio 
concedido 4 la Compaiiia en Indias, callaron la violencia con que an- 
tes de saber si tenian tal privilegio 6 tales licencias, se les suspendi6 
del ejercicio de sus ministerios, callaron las injuriosas palabras de los 
edictos fulminados antes de responder quien dnicamente era parte le- 
g(tima. Callaron que la bula insemtabili del Sr. Gregorio XV, esta- 
ba mandada suspender en EspaSa por breve del Sr* Urbano VJII, 
cttm sicut accepimna, espedido el dia 7 de febrero de 626. Por el con* 
trario, se di6 k entender aqui como antes se habia hecho en Madrid, 
que el nombramienlo de conservadores habia sido porque se espidie- 
ron laslicencias de confesar j predicar, aunque de muchos modos se 
habia manifestado lo contrario* Esto se convencer& mejor por las pre- 
guntas sueltaa y abatraidas que ain aligarae d laa circunatanciaa del 
hecho propusieron k la congregacion los agentes del Ilmo., cuyas res* 
puestas se insertaron tambien en dicho breve, y pondremos aqui k la le- 
tra, no disimulando cosa alguna en contra ni en favor, enla sencilla es- 
posicion que de ello hici^remos* 

Primeramente: ^Si caso que el obispo mande observar 6 ejecutar 
^°^^" ^ algunos decretos del concilio Tridentino, puedan los regulares aun de 
la sagreda la Compafiia elegir conservadores, pretendiendo ser contra sus privile- 
oQogregacioD. ^^^ semejante precepto? — Respnesta: Si el obispo manda k los regula- 
res aun de la Gompafiia observar 6 ejecutar algunos decretos del concilio 
Tridentino, en aquellos casos en que por el mismo concilio 6 por cons- 
Utuciones apo8t61icas los regulares exentos est&n sujetos k la jurisdic- 
cion y correccion del obispo, no pueden'por esta causa nombrar conser- 
vadores. 

N6tese que en el caso presente no se pandaba observar ningun de- 
creto del concilio'de Trento* Porque en el capitulo 15 de la sesion 23 
solo se manda lo que estaba prevenido por derecho comun en el capi- 
tulo atqttia eptacopua de panit y 6, y en la Clementina dudum de se- 
puliur. § ae deinde^ y es que ninguno confiese ni predique sin aproba- 
cion del obispo, k lo cual jamas habian contravenido los jesuitas. Lo 
aegundo, que el concilio Tridentino no pudo derogar k un privilegio con- 
oedidoy renovado y confirmado muchas veces, afiot despnes, como el 



ie la Compailia, que el ailo de 606 habiaconfirmado Paulo Vm. Fi- 
nalmente, que aun cuando algun religioso delinquiese confesando siu 
licencias, noes este alguno de aquelloscasosenque per las constitucio- 
nes apo8t61icas, 6 por el conciliOf pueda el obispo ingerirse a corregir* 
lo 6 castigarlo, mucho menos con censuras y con escdndalo. 

Segundo: iSi cuando el obispo procede segun el orden del derecho 
contra regulares exentus, en aquellos casos en que por el concilio 6 
constituciones aposuilicas le estan sujetos, puedan nombrar conserva- 
dorest — Respuesta: No pueden* 

Esta pregunta no es del asnnto. Lo primero porque el caso no es de 
aquellos en que los regulares exentos k la jurisdiccion del obispo por 
el concilio Tridentinoy ni por constituciones apost61ica8 como hemos 
dicho y haremosconstar mas en otra parte. Lo segundo* porque no 
no es gnardar el 6rden del derecho despojar primero y luego reconocer 
los titulos, sino al contrario, reconocer los titulos, y no los habiendo* 6 
no siendo bastantes, quitar la posesion* 

Tercero: |Si cuando los regulares aun de la Compaiiia, afirman to- 
ner algun privilegio para no obedecer al obispo en la ejecucion de los 
decretosdel derecho comun,del concilio de TrentOt o constituciones apos* 
t^licas, se les haya de dar f6 sin niostrarlo?-Respuesta: No esta obliga- 
do el ordinario 4 dar fe sin la entera exhibicion de dichos privilegios* 

Esta pregunta supoue que loe padres no quisieron mostiar el privile- 
gioy y que respondieron tener privilegio para no moatrarlo^ cosa que 
el mismo Sr. obispo dyo 4 los mismos padres por modo de irriaum% f 
y que se atribuyd y nunca se prob4 dicho por ellos* Por el contra- 
rio» consta que se presentaron al Ilmo. Sr. D. Juan de Mafioscat arzo- 
bispo de M^xicOf que se presentaron al Sr. D. Fr. Marcos Ramirez de 
Prado, obispo de Michoac4n, que autonz6 con su firma una de las co- 
pias* Consta que se presentaron al cabildo de la Puebla como se to 
por su edicto de 19 de julio de 1647* Consta que se presentaron al 
mismo Sr. D. Juan de Palafox» como se ve por carta suya de 9 de no- 
viembre de 1648, que se eonserva en ei archivo de nuestra Casa Pro- 
fesa, y si no se le presentaron antes. fu4 porque no debieron present&r- 
sele arUee de ettar reatituidot en lapae^ficaposesion de quehabian $%• 
do despojadoi, 

t Eata especie ridlculm ae ha propdgado hasta nueftroi diaa por loa encmigot 
de loe JeiuitaB. 



Cuailb. [Si enw qoe didM tvguInM praieikteili ulgait fMivilegio, y 
las onhnarfos jnsguen M AiToreoeiles en fA Mumo do (fae M tnittt, 
puednEA y Mmn recuirir al Sunnno Pbotfffoe, 6 en Ittb Indiai por la tui- 
ma divtancia al metrofMiitano d al ordinario mas vecino, 6 fMiadaii ele. 
gir para est<$ jiieoM coMienrafk>fQsf~R«8pfieBta: Cuando las palabima 
del piiTilegio fyereii obacunui y attbtginuii no ee Ifcito Ocurrir al me- 
tropoKtano, ni al obispo mai vecino, ni tampoco iMfmbrar comenrado* 
rea, sino que precisamente se ha de oonmiltar al Sumo PontffScfe. 

Esta resolucion no hace contra la Compafiia, como hemoa ya noCa- 
'!o en otra parte, porque ella no eligi6 consenradorea para que mter^ 
pretaran mts prwiJegioB^ y 0OIO milita eonti^ el ordinario, pnee eatando 
la interpretacion de ka pririlegioa de regularcs tan apretadaikiente ro* 
#onrada & sa SAtttidad, y iiendo ju«taittente el eaeo en que se haltaliii 
la Compaflfa, el 9r. obispo de la Poebla, tntee de ooniultar d la ailla 
apoetdlica, y sin espemr Su reaohiciott, pft>cedl6 A oondenar A MM roli^ 
gioaos por sacrilegos^y contraventoree deH Concilio Tridentino. 

Ctuinto. [Si la cotiMttucion de Gte|roiio XV ceitna de Urn n^onser. 
Anadores de regnlares ctM^rende fgualmeate & lea tellgi^Bos da laCom^* 
pafiia que i I08 de las otras ^rdeoes, de aoerte que todba bus prinlegiotf, 
en <5rden & esto Vengan ft reduoirse H lea t^rminoa de dicha conatitH. 
eion, y no pi^iedan en lo tMidei^ ^egir coDserradorea, sino ieguh la 
forma de dicha coi1istltuoittfi?*-*Re«paesta: La dicha constitaoioB com. 
pmide ft la Cbmpaftfa db Jesds, como i las demas religioiiesi y msim% 
dcbcn elegir cdlkservadores e^nforme t aa tenor, sin embargo de caidea. 
qiiiem piivilegios por ei«ar tolos Muoidoa ft los Iftmiinos de 4khn 
constitucion. 

ConrieUe ikotar que antique despoes de eska dedavaoioat yh Ho aesi 
Hdto elcglr de otra fbrma oonservadores, pero ftdtes da alia, cuaaAi 
los ftombr6 la CompaRf a, pudo usar da aiii frivilagHM, no obstante Im 
Obnstitucion de Gre^rid XV, queooftaienzaYSafic<ft4t0it»pubUoadael 
ftfio de 1621. La iraftdtt es, porqoeasta bula mo astaba paSadn por 9I 
cbn^'i j6 ni pfctiitdgada cte tfts ttidifts safieientomaBle, y tntsa sa asta* 
ba en la posesidh y prftctStea i^otftraria «|eOQloriada por la real audien- 
citi de M6xieo que pocos ftflos fttkfes babta atmliado ft an Rmo. guar* 
dian de S. Francisco, nombrado conservador oontra el 8r. diispo da 
Oaxaca, y al Rmo. P. Mtro. Fr. Lftzaro de Prado, provincial que en- 
t6nces era de Santb Domingo, y que siendo vector de PorlapfOoeK, ha- 
bia side nombrado conservador por la religion de S. AgustiH, contra el 



visbr de los ntturales dd itrzobispado de Miktcb. 

La sexta pregunta es fucra del caso de este pleito, y & la s6tinifl.' jfli 
los cobservadores nohibradbs deblan ski oUlgtidas i& dat e&ucion y fhin* 
za de eiStar d derecho y pagar cofftas, caso que foeden vencidos ett id 
pleito? fl6 redpondid begatlvainente. . 

Octavo. I Si cualidb loi obispolB defefidieiidD imtte jiiece^ compiotieii- 
te8 los derechos y diezmba de mn catMmleci 6bhtni '^ikhxm religi(MJ«' 
que despojon de sa dote t lad iglenas^ pnblieaik ^le^Aioi, libifitie 6 aK*» 
mbrialcs ft favor de dHaft, tdfaieiUk) las posesioites y teitiBh db dMeV 
religfosos, pnedah e&tos nombricr cobiiarvadoreft eon pretedtb die f{ik<i ile* 
lc6 hace iDJaiia hadeiK^ patmiteEi this exhoi1)ikaiited r^tbt y ba'd^hdairT' 
— Respuesta: Bt los obispbs pot dofenddr !ob deit Aos de «ds ^leiMii* 
Ante jaez competentb pabHcin ^eiaaiBJtthteiB idtfcritbs refiiiettda con nid* 
dodtia y c'oh verddd tas grandee rentas de loa Wii^bMy n^fMMcn pdi 
edt6 proceder & hombvar conserVadDreft. 

Pcro St en el escritd qae pr6nitdg6 la Santa Igleda tfatedrtf die Ik 
Pueblase guardah>n edhui doa condidonei, conrt6 A la hiisnMi ^eo ta gfe^a" 
clon, que bien Informoda de lb toti^traiio, cbnflrm6 ilaCdmpalifa ^^ 
antiguo privilegiocomb eondta del micuno Paj^^nanb Membi^deeiBta jtrtiNu 

Noveno. ^Si algiknios de dicbos rdigiobbeapiMMrdo ^ii iiMt MeiAiStf 
puede oir conferiobea de i^tdarea en otra ttiUquiera atrn^ue M Mxi* 
ain aprobado poAr su bUapdf— ^Reapiife^: Mb puedeb. 

fista resbluckmabrogtS cfhteramehfe el privitegio de qno {(ozabaaM 
jesuitas en lai Indiaa, peno no imprbb6 16 que babtan obrado t Ma iA r 
teuian 6 creian tener dichoprivilegiOvyaainorespondelaiMij^da^ili* 
gregacion qne no pa^emm tibfijpoMbje,iteb qo^ tab poiftlen: kofrj^ol*^. f 

D^cimo. jSli A obispo contr4^uAioa ^egulareii que ptdffleitti wn^tiitf 
Iicencia y confietttn scfetdlarei en mx Attem pHeda i>iio«oeder WHq^^M^- 
di6ndolo8 de tales mimcrteriiNr, y r e p i i i ul ftadolbi don edfteles y k)boanii.' 
medtba y petfas dd derecb^— Itespneirtat A ioi t eg uld ras iqite oy«nr 
conferfbnes de seenlaf^irin Sieencia y mpMkek^n 'Ael cMlfio'd«*n^el 
lugfar 6 que predican en ftea propita -igfesias sin p(Mt su litadtdon jMU* 
ra en las agenas sin su fieencSir, ^6 tkfrinen ^A tes pl-d^to eontiradicite^i 
dolo el dicho oblspo, puede eifte «b iMxA delacenstStueion de Grogia* 
no !KV, que cbMenza: ImindeiBtti Vei pt^ldenda^ cotao delag«4# 



■*** 



Hay su difinnnMna entre mfmdmron^ m f^kdn. 



—346— 

de la sdde apo8t6liea, 8U^>eiiderlo0 de dichos ministerioa de confemr y 
predicar, y proceder contra>^Uo8 con otros remedios y pena« del de- 
recho. 

8e debe advertir aqudlo que ya hemos notado en otra parte, que la 
CODslitucion que comienza: inscnUabili de Gregorio XY, estaba y eatk 
mandada suspender en £spana por breve del Sr. Urbano YIII, espedi- 
do k peticion del Sf • D. Felipe IV, por medio de su embajador D. Ro- 
drigo de Silva, duqua de Pastrana, en 7 de febrero de 1625 que pusi- 
moB arriba. A la sagrada congregacion se le propuso de parte de la 
Gompania que dicba bula estaba mandada suspender; pero no habien- 
do podido constar aut^nticamente de dicbo breve del Sr. Urbano Yin, 
oomo dice Fagnano en el lugar citado al n(im. 37, se procedid 4 la re - 
aolucion antecedente. Oeopues de tree mesee se vino & encontrar cl 
breye aut^ntico, y se present6 4 dicba congregacion, como refiere Juan 
Naldo, abogado do la curia romana, que form6 sobre ello un doctisimo 
alegato. Y^ase la real c^dula despacbada el ano de 1705 por cl Sr . 
D. Felipe Y, cuyas palabras bemos 4nte8 citado. 

Und^cimo. ^Si cuando al obispo le consta que dicbos regulares no 
tiepen licenciaflii pueda mandarles que se abetengan de los tales minis- 
terios basta que las muestren en el t^nnino sefialado? ^Y si para esto 
80 ba de requerir al provincial que reside muy 16jos de alii, 6 en otra 
dibcesis, 6 4 los mismos confesores, 6 4 los superiores de aquellos luga- 
res de la didcests en que ejercian dicbos ministerios? — Respuesta: Pue- 
de el obispo mandarlo asl, ni para esto es menester requerir al provin- 
cialy sine 4 los mismos religiosos 6 4 los superiores de aquellos lugaies 
de la didcesis. 

No bay duda que const4ndol6 4 los obispos que los regulares no tie- 
^en Ucencias de confesar y predicar, puedo proceder desde luego, co« 
mo aqui declara la sagrada congregacion; pero el case en que se ba* 
llaba el Illmo. de la Puebla era absolutamente muy diverse. No le 
eonstaba que los jesuitas no tenian Ucencias* y 4nte8 podia constarla 
do lo contrario. £s ciertisimo, y declar6 despuos la misma congrega. 
cion 4 la quinta y sexta duda propuesta de parte de la CompaTiia, que 
para taletf rlicencias no son menester letras patentes de la secretarla del 
obispo, sine que pueden concederse por cartas misivas y aun de viva 
Toz. Esto supuesto, veinticuatro sacerdotes habia entdnces en los tres 
colegios del Espiritu Santo, S. Ildefonso j Seminario de S. Gregorio. 
De estos veinticuatro, por el hecbo concordado en Roma al niun. 43, 



— 347 — 

«mmta que Iob padrM GeitSnimo de Lobera, Salvador db HbfaK^, 
FVanciBCo de Uribe y Diego de Agoilar, tenianyprescntaronlicenciis 
del mismo lUmo. Sr. D. Juan de Palafox. Del mismo edicto del pro- 
visor consta que doe axios y medio intes ae faabia preseotado yobt^ni- 
4o licencias de S. E. I. el padre Juan de Velazquez. A los padres 
Juan D&valos, Pedro de Ordaz, Mateo de Urroz y Lorenzo Lopez, di6 
su sefioria patentes de misioneros para todo su obispado, y comunic6 
todas sus voces. £1 padre Luis de Legaspi, tenia carta de S. E. I. en 
que le manda predicar desde Tototepec con fecha 24 de febrero de 1646. 
A los padres Andr^ de Valencia y Luis Suarez, seuald S. E. L con 
t)tros de la Compania y de otras sagradas religiones para que confesa- 
«en en los conventos de religiosas de la ciudad de los Angeles, y per- 
niiti6 lo mismo al padre Juan de Figueroa. A los padres Juan de Va- 
llecillo, rector del colegio del Espiritu Santo, y Diego de Monroy, rec- 
tor del colegio de S. IldefonsOf convid6 su senoria con sennones, al 
primero con el de la Purlsima Concepcion en el monasterio de religio- 
sas del mismo titulo, y al segundo con el de S. Miguel en su Santa 
Iglesia Catedral. A los padres Agustin de Leiba y Matias de Boca- 
negra, habia convidado tarobien S. E. L con mucbos sermones, y se- 
nalado por confesores en los conventos de religiosas. Favorecia sin- 
gularmente el Sr. obispo & estos dos padres: los tenia frecuentemente 
consigo, y los honraba muchas voces con su carroza y con su mesa. 
De suerte que de veinticuatro sacerdotes, diez y seis tenian expresaa 
licencias del Illmo. Sr. D. Juan de Palafox, las mas de ellas tit crtjK 
tiSf 4 las cuales si afiadimos los padres Diego de Velasco, Juan lifen- 
dez y Luis de Sosa, que las mostraron de su antecesor el Illmo. Sr. D« 
Bernardo de Quiroz, hallar^mos que eran 19 los que sin privileglo al- 
guno tenian en la ciudad de la Puebla todas las licencias de derecbo 
necesarias para predicar y confesar; luego no estaba el Sr. obispo en 
case en que le constase que los jesuitas no tenian licencias, sine intes 
en case en que ciertamente le constabe, 6 a lo m^nos podia constarle 
con suma facilidad que las tenian. La segunda parte de aquella con- 
sulta es tambien agena del asunto. Los padres rectores de los cole- 
gios de la Puebla nunca respondieron que no podian ser requeridos ni 
que so requirieso al padre provincial residente en otra didcesis. 
Lo que unicameate respondieron, fu6, que no podian ni mostrar las li- 
cencias ni contestar en asuhtos de nucstros privilegios, sin consenti- 
miento ni 6rden del padre provincial, pidiendo t^rmino para dar parte 



fl«i aeiioria y 4 ^ ^fflHid^ coi|gffefamof|. 

agopoi de csta cpntrovemyB, y ^im no kabi^a^ose probado m peeiidp 
pffpfawr janM* no perteneceo 4 eata bistoria* D^ parte da la Compa- 
ni«« 8U procurador general con lo poco qua pndo adquirir de noUciaff 
por I08 iHiBinos proceeoe del Sr. PalafiiXy propuao tamfaien 4 U aagimda 
oo^greg^cion alguqas diidi|8« P rimen u n onte: ^ loe okispoe de la- 
dias puedea euepender i ^ido ua roonasteria 6 col^io lag liceaciaa de 
confeaarT — ^Refpoesta. For la sunm dietanoia pueden bacerlo cu !«. 
diaa loe obispoe; pera apenaa pudi^ndoee procader i, eata ganecal aoa- 
paampn, ain eae&ndalo f detrimento da Urn alnae, debea ahsteaeraa dp 
elloe loe obiepae, ei no fiiere can gi^iYiaiaiae cansae, en lo pualae lea an- 
caig^ gravemeDte la conciencia. 

Segunda. ^Si estimdo un regular aprobada para oir confeaioneay 
puede el obispo, sin naeva causa, euependerla la lioencia? — Reapuesta: 
I^o puede srn oaeTa'eaBea» y qpe sea perteneciente al misoia thbuiml 
de H confesion. 

Tercera. ^Si la bula de la santidad de Pio V, 34 en el 6rden del lai- 
lario, concedida 4 instaacias del rej cat6lico, na 4 petictoo de loe le- 
gularcsy eat6 revocada en las bulas de loe Sumoe Ponii6cee en qae ae 
nitigan l^e excepciones de los regulares? — ^Beepoeeta: La declaraciMr 
de eso pertenece al SMmo Pontifiee^ pero dioba bala solo puede aor da 
utilidad en lugares donde bay^efecto de p4rrocoe. 

Cuarta« /Si el obispo puede proceder con censuras -eoalca loe xe^. 
lares cxentos, caso quo sean inobedientes ea oir confeeconesf 4Y oi 
esto pueden en rirtud del Concilio de Tiento^ 6 por cu4l c4aoa7 — 
Respuesta: Pueden,. no en fueraa del C!oncilio»Mo do la cosatUufiioa 
de Gregorio XV, que comieoza: ItuerulahilL 

Por esta resolucion se ye que la inobedkncia en oir confesione8.(awi' 
cuando la hubiese) no es alguna de aquellas 'Causas por donde loe ««• 
gulares exeatos est^n en fuenu del Conoilijo de Trento sqjetoe 4 Im, 
jurisdiccion y correecipn de los ordinaries, y asi icaenlaa tos primaniss 
consultas que de parte del Sr. *obii^>p aepropusieron 4 su jSaatidad, 4e 
que arriba bablamos. Dopde es muy de notar que el Sr. Palafox, ba - 
btendo en la consulln quintabecho saencion d^ Ja oonstitucbn del iir^ 
Gregorio XV, que comicnza: Smus^.y irala de los cooaervadorcs,^Aus^ 



— 349 — 

ca hiso mencion de la bula tnieruiahili del inismo Pontifice, pbrque 
como 4 miniatro tan antiguo del consejo le coDstaba muy bien que 60^ 
ta bula estaba mandada suspender, como arriba so ba demostrado, y que 
no podia proceder en virtud de ella; pero por otra parte, tampoco pu» 
do proceder en virtud del Concilio de Trento, como aqui expresamente 
ae decide; luego no pudo en fuerza de ninguna constitucion 6 cdnon 
proceder & tales ceniuraa, ni estas pudieron ser de algun valor. Diji- 
mos aun cuando la hubieee, porquo el que no la bubo, consta por oua- 
tro teitigoi examinados en el proceso primero del mismo Sr. Pelafoz, 
cuya deposicion se cita en el becbo concordado en estos tdrminos: 
,,Por lo cual sabe este toetigo, por haberlo visto, que sin embargo de 
que los dichos religioaos de )a Compaiiia en la cuaresma de este pre« 
aente ano de 47, cesaron en la adminiatracion cspiritual de predicar y 
confesar, ^o." 

Quinta. [Si la licencia de predioar y confesar se puede concedor por 
tsartas misivap, 6 son necesarias letras patentes de la secretaria del 
obispo? — Respucsta: Se pueden conceder por cartas miiivas y aun de 
viva voz, si al obispo le pareciere. Lo mismo se responde 4 la sesta. 

S^tima. [Si la faoultad de elegir conservadores dada d la Gompanf a 
por Gregorio XIII, le favorece en aquellos lugares en que no bay jue- 
oes sinodales.^ — Respuesta. Les sufraga en cuanto k no elegir conaer- 
vadoroB entre dicboe jueoea, como en los demas se guarde la f<nrma de 
kt "Constitucion de Gregorio XV. 

Ootava. [Si los conservadores de ia Compania pueden proceder 
<^on censuras contra los vicarios generales de los obispos en fuerza do 
la constitucion de Gregorio XIII, que comiensa: JB^tun reputamui 
dada en lo ultimo de febrero de 167d? — Respuesta: Pueden con cen» 
suras y ponas elesidaticas probibirlos las iiyurian y agravioa maiii- 
fiestos. 

Estas son las respuestas de la sagrada congregacion, insertas y ooA- M «i wAor 
firmadaa por el breve del Sr. Inocencio X, con que crey6 baber triun- radmiMlbia 
lado de la Ckunpania el Sr. D.Juan de Palafox. Vino, como deeiamos, estramdicial 
A princifMoa de setiembre una copia de dicbo breve autorizada por el St. presenUn*las 
obispo de Cidix, la cual el Sr. obispo de la Puebla^ dcspues de presea- li<^n<^iA** 
4arla al Sr. obispo gobernador, paa6 & los padres rectores de los colegioa 
-de la Puebla, juntamente con una carta fecha en 10 de octubre. Loa pa* 
<<ires, consultado el provincial, respondicron estar prontos & mani&star 
aus lioencias y privilegioa, las cuales sin ser necosario dicbo breve de an 

TOM. II. 46 



— 350 — 

Santidad, habrian tambien manifestado desde el prtnctpto de aquellaa 
controversiaSy si se hubiesen pedido en los terminosquo ahora se pedian. 
Efectivamente, el dia 23 del misino octubre se presentaron los tres pfu 
dres rectores, Juan de Figueroa, Diego de Monroy y Pedro de Valen^ 
cia con las licencias de todos siis subditos. Lcidas y reconocidas por 
el Sr. obispo^ confirm6 todas las que habia suyas y de sua antecesores, 
concedi6 muchas otras de nuevo, y con fecha de 8 de diciembre pro* 
inu1g6 un edicto del tenor siguiente: „Nos D. Juan de Palafox y MeD- 
doza, dz;c. Habiendo dado noticia de dicha reeolucion y breve de nues* 
tro Santisimo Padre Inocencio X 4 los dichos religiosos de la Compa- 
fiiade Jesus, result6 que dichos rogularcs exhibieron y presentaron las 
licencias que tenian de otros obispos fuera de nuestra di6cesis y algunas 
nucstrasydo nuestros predecesores el dia 23 del mes de octubre deeste 
presente ano, por mano de los padres Diego de Monroy, Juan de Figue- 
roa y Pedro de Valencia, rectores de los colegios de esta ciudad, pidi^n- 
donos que concedi6ramos licencias k los que las tenian de otros obis- 
pos, y confirmfiramos las dadas por Nos y nuestros antecesores. Y 
Nos 4 los dichos religiosos concedimos dichas licencias como lo pe- 
dian, con lo cual ccsaron los efectos del primer edicto publicado el dia 
8 de marzo do 1647, mediante el cual prohibimos 4 todos los fieles de 
nuestra jurisdiccion, que no se confesasen, ni oyesen sermones de di- 
chos religiosos, ^c. Y hacomos notorio que dichos religiosos tienen 
nuestra licencia, en virtud de la cual pueden predicar la palabra de 
Dies, y administrar el Sacramento de la Penitencia, y que es llcito 
& cualesquiera fieles de nuestra di6cesis confesarse con dichos regula- 
res, oir sus sermones, &c. Dado en la ciudad do los Angeles 4 S dias 
del mes de diciembre dc 1 648. — Juem, obispo de la Puebla de los An- 
geles. — Por mandado del obispo mi sciior, Lucas de Perea^ notario." 
C'rcunitan ^"^^ demostracion quiso haccr el padre provincial Pedro de Yelasco 
etaw de etta del rendiroiento y profunda veneracion con que la Compania sacrifica 
^j^SoT' y ha sacrificado siempre todos sus sentimientos ^ intercses 4 la obe. 

diencia de la sede apost6lica en sus menores insinuaciones; sin em- 
bargo, se protcst6 que dicho breve no estaba en cstado de observarse en 
los doroinios do Espana, mientras no venia el pose del consejo real de 
las Indias. Lo segundo, quo no era obtenido sine en fuerza de los 
cinco procesos que habia remitido 4 Roma S. S. I., sin que hubiesen 
llegado los autos do los roverendos conservadores, ni otras algunas es- 
crituras dc parte de la Compaiiia, que no hahia ndocitadapara la eurim 



— 351 — 

ramana^ y sin cuya contestacion no podia baber juicio contradictorio* 
Anadiase que el dicho breve do contenia sentencia definitiva, asi por * 
la razon dicha, como porque el mismo Sumo Pontifice dejaba todavfa 
salvo su derecho d las partes para rccurrir d la dicha congregacion, 
como efectivamente se iba prosiguiendo en Roma la causa, por lo cual 
se habia quedado en aquella corte el Lie. Juan Magano, uno de los 
agentes de S. L Fuera de eso, aun cuando dicho breve estuviesepa- 
sado por el real consejo, y contuviese sentencia deiinitiya en juicio 
contradictorio, era menester que se presentase & la real audienda^ y se 
hiciese constar & las partes el breve original, 6 con citacion suya se sa- 
case una copia; pero esto ni se habia hecho hasta ent6nccs, ni se hizo 
despuesy ni se ha hecho hasta ahora, porque segun el testimonio aut^n- 
tico sacado de la secretaria del Sr. nuncio de Espaiia, eZ original esta' 
ha notahlemente viciado, rayado, horrado y enmendado de letra posterior 
en algunas partes, como veremos en el ano siguiente, en quo con oca- 
sion del pase volvieron d excitarse algunas controversias. Entre tan- 
to el Sr. D. Juan de Palafox, concedidas las demas licencias, 6 con- 
firmadas, habia retenido en su poder cinco de otros tantos padres mas 
mozos, diciendo que queria comparecicsen d exdmcn, no m6nos para 
inostrar el reconocimiento debido k la dignidad y jurisdiccion episco- 
pal, que para darles esta ocasion de lucir su literatura, y tenerla 6u se- 
iioria de honrarlos y aplaudirloe en publico. Los padres, quo no sos. 
pechaban cosa alguna de su desdoro estaban ya para comparccer en el 
dia senalado- por S. I., cuando repentina y extraordinariamente lleg6 
de Mexico 6rdon de que no se presentasen d exdmen los padres. Mo* 
vi6se d esto el padre provincial Pedro de Yelasco por noticias que tu- 
vo de que se trataba hacer dicho exdmen con mode poco decoroso d la 
constante opinion y credito de la Compania de Jesus. Sin manifes- 
tar d S. E. L estos ocultos motives se le hizo decir por medio del pa- 
dre Pedro de Valencia, que estando d disposi'cion del padre provincial 
presentar para confesores los sugetos que quisiese, no era su voluntad 
se presentasen d exdmen los cinco dichos religiosos. Asf se evit6 pru- 
dentemente un golpe muy sensible d todo el cuerpb de la religion, y 
acab6 en paz el aiio de 1648. .g.g 

Los principios del siguiente de 1649, fueron bastantemente quietos. Gobieroodel 
El 16 de febrero, cumplidos los tres afios de gobierno del padre Pedro 5©R|^'^?2J 
de Velasco, so abri6 el pliego en que venia nombrado provincial el pa- rcspiicsta al 
dre Andres de Rada, maestro que era de novicios en Tcpotzotldn, rec- u PueUa. 



— 362 — 

tor del colegio nM&ximo el padre Horacio Carocci» y prepdnfto de laCku 
sa Profesa el padre Andres Perez de Riv^s. Un mes despues llegd 
aviso de Espafia, y en 61 el breve del Sr. Inocencio con ol pase del 
real.y supremo consejo, y c^dula dc S. M . para su ejecucion; peio al 
mismo tiempo lleg6 noticia, c6mo aunque habia pasado por gobiemo en 
la forma ordinaria, sin embargo, & peticion de la Coropania de Joaus y 
de otras religiones so habia mandado retener y entrcgar )o8 aatoa al 
fiscal del consejo. No obstante, el Sr. D. Juan do Palafox en carta 
oscrita al padre provincial Andres de Rada 4 7 de abril* le reqniera pa« 
ra que scan publicamento absuoUos los religiosos que S. I. habia eicoo- 
mulgado. Respondi6 esta carta el padre provincial con otra fecba a 
19 del mismo mes, en que representa modestamente & S. E. I.> que di- 
cho breve no estaba todavia en estado de observarse, pues se hailaba 
mandado retener en el real consejo, como 4 S. I. le eonstaba. Loa»- 
gundo, que ni por el breve ni por algun otro instrumento ccmstaba qoe 
los dichos rcligiosos hubiesen side declarados incursos en las preten^' 
didas censuras, y aun cuando lo estuvicsen, pretender que lueaen pu' 
blica y ruidosamento absueltos, era expresamente contra el decoro dm 
la Compania, y ua gran motive de turbacion y de escindalo al pyeUo, 
por lo cual, la magestad del Sr. D. Felipe IV en c6dula duigida k mvk 
senoria en 12 dc diciembro del aiio antecodente le decia estaa pala« 
bras: „Ha parecido advertiroe mircis 4 las religiones con afecto y be* 
nevolencia de padre y pastor, sin mostraros con ellos desabrido, tino 
grato y benigno y liberal en todo lo que 03 tocare, teniendolas en el 
ejercicio dc la predicacion y confesion por coadjutores de nuestra pro* 
pia obligacion, que como 4 obispo os toca; de suerte, que entre ellos y 
vos sc conserve la paz y conformidad que he deseado haya, sin que 
cstas difercncias de jurisdiccion sean causa que 4 las ovejas y feligre* 
ses dc vuestro obispado les falte el paste espiritual, que es el que laa 
hace conscrvar en paz. Y asi os rucgo y cncargo, que con estas ateu* 
ciones ejeculcis el dicho breve. Y cspero de vuestro celoy al servieio 
de Dios y mio; que si esta carta os alcanzare all4, lo har6is asi por 
vucstra persona, yquc cuando os vengais dejareis tales 6rdenesy pre* 
ccptos, quo en auscncia vuestra haya la misma conformidad, union y 
paz y quietud cntrc las religiones y vuestros provisores, oficiales y sdb- 
ditos, como os lo vuelvo 4 cncargar con todo afecto . Porque si de 
aqui resultasen nuevas difcrencias 6 alguna inquietud, no podria admi- 
tir f4ci1mento la disculpa cstando tan en vuestra mano; mas de bacerie 



—363— 

ednH> aqni oa aiinerto, cb mt» de a^ t«n oonfotme 4 vuMHtt dMigs- 
cftODt me dar6 por servido de ella." Aai ces6 por ei]t6nco9 eata pt«u 
tensioDf ocopado por la presente el 8r. obispo de la Puebia eii otrotf 
mayores etnpeSo^r 

Eotre tanto, failecid ol 22 del mismo mee do abril el Illmo* y £xmo. Muerlc del 
Bt" D, M^MJM de Torre© y Rueda, y tan to por c^dula de S. M. eoroo Sr. obispo go. 
por partictf]«r> reoometidacion y poder de) niisnio &hr. obispo gobema' 
dor, entr6 en el gobiemo la real fttidiencia. £sto niati6 tiltimamenfe 
al nitno* fir^ D< Juan de Palalex k di^poner su partida 6 los reittos de M^irchaiEs. 
Ca9lilta, ckMforme & las apfetadas 6rdeAes que tenia de la corte. Efee^ paiia el Sr. 
tirame&te, en ki flota qoe esfaba surta en el puefto de Veracfuz, se bi- ^^ \^o^ de 
20 & la Tela el dta 12 de jonio, dejando porgobemador de so obtspado 1^- 
ti Dr* D. Juan de Merlo. A instancias de ^ste se habia prcscntador 
«tt la real audiencia el breve del Sr. laocencio y remitfdose los autos 
al 9r. fiseaT, qouen aleg6 no poderse renritir la ejecncion. Sin embar- 
go, proreyd auto la real andteneia en I. ^ de julio en estos l^mnBoi^ 
^^Ciimplase y ejeetitese d dkh& breve y c^dukts de S. M, toccades A €h^ 
para lo cual lAmediataniettto se de8pach6 una real provhion. £1 pa* 
dre Juan de Barriemtoa, proevorador de la Ccmipanla, represent6 efScaz^ 
mcnte cb vsrio0 eseriftos que no se debia dar cfr6dito & dicho breve, 
mi^ntras noue nmmfegUiM d (>rigimil eanltu riiibrioas de los sdkores dd 
censejo^ poev seria la nisiiia que fiaMe la real audiencia de la cerfifiea* 
eioD d8( nn escribano 6 notario que hued la parte dontraria. Esta rti* 
zon, foera de otras muohas que habia anteeedientemente represeota^^ 
el dr. fiscal ia6 de tavlo peao, que se n)and6 sobreseer en la ejecudioA 
del auto y provision real despaebada por decreto del diaS de julio <5on* 
cebido en ostos t^rminos: ^PresMese d hrem origimd que ee refiere^ 
y lUvete con esiapetickmalSr'JUeal^ yen d imierinee $m pe n dala real 
prooimm numdadadeepachmrw** AsFqued6 eon la respnesta fiscAl sue* 
peas^ en laa I nd i ai y cenw nandado retener en el snpremo consejo di^ 
ebsi breve, 4 qraan sin emfaorgo en cuatrto induce ntiev<y dereebo-, obe< 
dee»6 y ha obedecido' dsepues eoBStantoiiiente- ki Conipaftia de Jesus sin 
reefeiaar 6 8U» antignoe privilegioe. 

£n R^nm^aiMdiirdmaalanro'tiempoelnleitoperlttresistendadne » 

hacta la parte eentrana k la cemmiicaetoB de la9 escntnvae y hecbd del ^eito en 

ceneordadov qne no vino k mnaeotditm basia la tdfiDia semn tenidia en ^'^'^^ 7 ^.^^' 

maretolucum 

17 de dieiembre M ano de 1^5SL De eela combinaGion de eeeritums 
y hecho coneordade ie dedii|en>ti treee reeohtewnee faw>rahke todas d td 



— 354 — 

Compahia en \ob puDtofl priDcipales de esta controTeraia, como puede 
'verao en el cuaderno que se intitula: Procerus ei finis causae angelo- 
politanae^ impreso en Roma en la imprenta de la reverenda c&mara 
apost6]ica en 5 de noviembre de 1653. Y aunque despoes de recibido 
el breve escribid el Sr. Paiafox k la Santidad de Inocencio X su pro- 
lija carta de 8 de enero de 1649, en que acusa tan gravemente d loa 
religioso3 de la Compaiiia, y aun propone al Sumo Pontifice las refer- 
maciones 6 estincion total de esta religion, no juzg6 su Santidad por 
conveniente rosponderle; y cometida & la sagrada congregacion au lee- 
tura, sin contestarle & sua acusaciones ni k sua propuestas, se conclu- 
y6 poniendo perp^tuo sUencio 4 peticion de la Compariia, y sin declarar 
cosa alguna en el punto de censuras que hubiese incurrido alguno de 
los padres. La misma congregacion encomendd al cardenal Spada 
Carta del ear. escribiese al Sr. obispo de la Puebla el modo con que en esto debia 
afsr. Pa^x portarse, como lo hizo en la siguiente carta: „Iiustre y rcverendlsiDM) 
Sr.9 y como hermano. Habiendo la particular congregacion (4 xjuien 
8U Santidad cometi6 la decision de las controversies entre Y. S. I. y la 
Compaiiia de Jesus) madura y s^riamente examinando los procesos y 
autos enviados por Y. S. I., ha querido por mi medio significarle, que 
en cuanto 4 las censuras que acaso alguno de los religiosos pudiere ha- 
ber incurrido, d6 Y. S. I. privadamente y sin algun testigo facultad 4 
los superiores de sus colegios, para que absuelvan k cualquiera que ae 
creyere 6 recelare incurso en ellas, en todos los puntos de cualqaier 
modo pertenecientes 4 esta causa. De modo que para conservar maa 
la cristiana caridad, ni se haga pCiblico este mandate, ni se permita 
que llegue 4 noticia de otro alguno, comunicando 4 Y. S. la necesaria 
y oportuna facultad en cuanto sea conducente 4 este fin. Pero ajsi 
como la misma congregacion amonesta s6riamente 4 dichos religiosos 
de la Compaiiia de Jesus para que eon tode obsequie y veneracion se 
esfuercen en recenocer vuestra dignidad y vuestros meritos, sin lo coal 
no podr4n, conforme 4 su institute, ocuparse en el bien de las almas 
quo est4n 4 cargo de Y. S. I.; asi tambien exhorta una y otra vez 4 
Y. S. I. para quo con aquella cstimacion conveniente 4 un tan lauda- 
ble y provechoso 5rden, fomente y abrase con paternal amor 4 esta re. 
ligiosa familia que con tanta utilidad y fatiga ha ayudado y suda en 
cultivar la vina del Sen or, para que asi con el mdtue censentimiento 
de los 4nimos, la santa f6 cat6lica y la mayor gloria de Dies, se pro. 
pague y promueva toda prosperidad. Fecha en Roma el dia 17 de di« 



— 355 — 

ciembre de 1662. De Y. S. muy afecto, y eorao hennano.— J9. Care 
Spada. — JIf. Jilberico, secret ario. 

Cste 6xito tuvici'on las famosas controversias entro el Illmo. y Xerminacion 
Exmo. Sr. D. Juan de Palafox y la religion de la Compania, y habi6n- delaadiferen. 
dos6 esparcido contra el honor de esta provincia tantos papcles, y pu. paiafoz con 

blicado singularmente veinte anos dcspues un libro sin nombrc de au- ^^ padres je. 

soitas. 
tor con este titulo: HUtoria de D, Juan de Palafox^ ohispo de la Pue, 

hloy y despues de Osma, y de las diferencias que tuvo con losjentUas, pa- 
recia razon que aquella historia fundada solamente sobre lo que dej5 
escrito el Sr. D. Juan de Palafox, asi en su vida interior, como en sua 
cartas al Sumo Pontifice y otros lugares de sus obras, se respondiese 
de parte de la Compania con otra en que hallasen por si mismos los 
instrumentoe y no se oyera la voz de la pasion, que es la que unica. 
mente habia en aquella pseitdo historia, fompuesta por algunos hcre-> 
ges de Francia. Por lo que mira & las cartas del Illmo. Sr. D^ Juan 
de Palafox, singularmente la que oscribi6 al Sr. Inocencio con fccha 
8 de enero de 1649, en que resume y -compendia cuanto habia escrito 
contra la Compaiila y sus religiosos en todas las demas cartas y pape* 
les suyos, podemos responder con innumerablcs testimonies do no me- 
uor auforidad que la del Sr. Palafox. y que no tenian el roismo interns 
en la causa para escribir un poco enfkdados, como el Sr. obispo dc la 
Puebla con^esa de si mismo en carta cscrita al Rmo. padre general de 
los carmelitas, fecha en Osma & 18 de diciembre de 1657. Las pie- 
zas justificativas que vamos k anadir de las muchas que dejamos cita- 
das en la misma s^rie de la narracion, har6n formar 6 nuestros lecto« 
res un juicio complete, asi dc la verdad de cuanto hemes refcrido, co- 
mo de dichas cartas. 

Informe que hace & S. M. el DV. O. Pedro Mclian, fiscal de la real 
audicncia de Mexico. Seuor: apcnas acababa do componcrse, 6 tem. 
plarsOf &c. 

Segunda carta del mismo Sr. fiscal. En carta de 19 de ngosto dije 
& V. M., &c. 

Carta del Exmo. Sr. D. Garcia de Sarmiento, conde dc Salvatierra^ 
al M. R. P. Vincencio CarrafTa, general de la Compania de Jesus, 
Hubiera estimado mucho que el primer conocimiento, d&c. — Rivas, 

Carta del Illmo. y Rmo. Sr. D. Fr. Mdrcos Ramirez de Prado, 
obispo de Michoacdn y despues arzobispo de M6x]co, al mismo reve- 
rendo padre general. Ln distancia grando de aqiiestc reino, no roe ha 
Ace. — Rivas, 



— 366 — 

Carta del lllmo, 8r. D. Jwui de MuPQMcat mmohktpo de Mteieo i 
nucstro Santisimo Padro Inocencio Xi Beatiaiiiio Padivt-aBte lot 
ojo3 de V. 8., poroee y «e praaenta, &c. — Rwat. % 

Declaraoipn que eo el oiiaino dia en qae recilii6 el aagrado ViAtaee 
hiso el Illmo. y Exmo. Sr« D. M&rcoa de Torres y Rueda, ohi«po do 
Yucatdo y gobomador de esioa reinos. 

Proteata hecha por las dos eoclarocidaa reUgiones do Santo Doinni# 
go y Bam Francisco* con ooaaion do faaberse publioado la Temdmuem 
del Sr. Palafox el tiempo que Bj/^ virey. Las sagiadas religiones laeii^ 
dicantos de esta Nueva-Espaoa, &c. 

Bespueetas de veinte aonores obispos de EapaHa aobre la carta al 8r« 
loocencio X. 

fte^uesita del eminentKtoio eardcnal Bdluga coosuttado oofavo h, 
publicacion de la ciirta del Sr. Inocencio. 

Caria del Sr. D. Felipe lY 6 D. Juan de Palaibx, cnyo original oa 
guarda en el real archive de Simancas. 



EL EDITOR. 

A la pi^ina 873 do e^ tono, be cdiocado el retreto del padre Podio da Yel^^ncw 
osi coino en las impognaoioncs de lot jeeuitits, IO0 wem^fOB do eeioe ban oolocado «l 
dei Sr. D. Juan do Palafox para moBirar 4 la Amdrica qoi^o fad aquol hoinbic qua 
Boatuvo una lid tan rcuida con cl gigantc dc poder, prcstigio y autoridad que ha tw. 
to la Nucva-Espafia. No se rccusard nuestro testimonio por ser sacado do un escri. 
tor poblano apasionado del Sr. Patafoz, cs decir, del can()nigo Berista(n, que on el 
aitfcido Velasco, tomo 3 de su Bildioteea HiBpano-Amerieana pAgina 884, 4iee li»- 
siguieikta. 

Vclasco (P. Pedro) nacid en Mexico el ailo de 1581, de la eaclacecida omgi^ dfi 
los condcslablcs dc Castilla. Fad iobrino del vircy D. Luis, 6 hijo de D. Diego, del 
6rden dc Santiago, y dc Doiia Maria Mclcndez Avilds, dc la casa del conquistador 
do la Florida. Estudid en cl colegio dc S. Ildcfonso la filosofia, y rccibid el grado- 
dc maestro en artcs en la Univcrsidad dc Mdxico. Por conscjo del venerable Gre. 
gorio Lopez, d quien fud & yiaitar i bu bonnita de Santa Fd, tomd la aotana de je. 
suita d I08 15 anos dc su cdad. Salid tan avcntajado tcdlogo, que svpo do moiao. 
ria toda la Suma dc Sanlo Tomds: y oonsta que ajad4 ol padre D. Rubio ea ktobra 
dc los Comcntarioa sobrc Aristdtclcs, quo tanto aprecio mcrecicfon ca Aadriea 7 
en Europa. Pcro prefbiendo la salud do bus pr6jimo8 d su propia ilustracion, y 1%. 
gloria dc Dioe a las humanas que podia lograr por las ciencias, pidi6 ser destinado 4 
las miBioncs do los infiolcs, y fiid 14 afios mlsioncro dc los indios de Sinaloa, y cl' 
apdsto] y primer prcdicodor quo convirtid 4 los ehicorMto9^ haeapaeett gBzopaa^ oro. 
niratos, bayacato9 y c^ametot, de los cualee bauti36 mas dc aeis mil adukps y 4i 



— 357 — 

Volviendo & tomar e) hilo do nuostra narracion, on el ano de 1649 Muerto del 
todo lo demas corria con prosperidad,'quo solo pudicron interrampir ^J^q„°"** 
las muertes de algunos sugetos insignes. £o Pdtzcuaro, el padre To- 
m«u3 Chacon, fervoroso operario que por espacio do mas de 20 auos 
cultiv6 la nacion do los tarascos. Jam^s us6 s^bana de lino sino en 
la ultima enfermedad obligado de la obediencia. Trajo siempre sobre 

todofl BUS hijoB hasta cl ndmero de veinte mil. Y habicndo dcscado la provinoia de 
la Compafifa tencrlo en Mexico y cmplfeado en cdtedras, le escribid cl provincial, 
ofreci^ndole la do filoeofia del colcgio mdzimo de B. Pedro j S. Pablo. A lo quo 
respondid en carta, que he leido, asf: „Yo, mi padre provincial, mc siento muy afi. 
cionado d estos pobrecitos, y i. este ministcrio, j rcpugnante al lucido do los espano. 
Ics; lo cual, aunquc no debiora toner logar, para rendirmc d la santa obediencia, to. 
davfa lo repreaento d V. P. como amoroso padre, y corao d superior le pongro por de- 
lante la mayor gloria de Dioe, que por ventura sc impcdird con mi mudanza; pue!« 
en los tree pruneros aiios se muhcron bautizados por mi mas de trcBcientos indios, 
de lo cual se habrd seguido d Dies mas gloria, quo si en este tiempo hubiera yo lei- 
do en Mexico un curso de artes. He aprendido ya dos idiomas de ostas gentes, y 

voy tras cl tercero Las cdtedras sc podrdn alia suplir con otros muchos con 

mas satisiaccion. . . . y es muy grandc mi sontimiento al considcrar que ho do trocar 

el libro del Evangelio do Cristo por los de Axistdtelcs £1 Sr. virey, mi tio, ton- 

drd d bien que yo mc quedc cntre estas gentes dcsamparadas: ya le escribo sobre 
ello." .... En efccto, permanccid alU 14 anos, al cabo do los cuales, fu^ traido 4 
Mexico, donde le nombraron catedrdtico de sagrada Escritura y luego rector del 
colcgio de S. Ildofonso. En 1638 pasd d Madrid y Roma, como procurador gene- 
ral de la provincia de la Nueva-Espafia, y d su rcgreso trajo catorce religiosos je- 
suitas enropcos. Fu^ en seguida prepdsito de la Casa Profesa de Mexico, reetor del 
mdximo y provincial nombrado en 1646. En su gobienv> se 8uscit<) la molostisima 
controversia de los jesuitas de la Puebla de los Angeles con su obispo el venerable 
Sr. Palafox. Nucstro Velasco sostuvo la causa de su religion, sin haberso excedido 
jamds en las Defenaaa que el mismo escribid, y en las que no se nota palabra que se 
oponga d la modestia religiosa, ni d la cortesanla. Sobro lo cual cs digno de notar- 
sc lo que dejd escrito su confesor el padre Domingo Alburquerquc: „;Co8a rara, 
{dice) caso estupendo! ; Argumento de pureza de ooncicncia y alma, como on oielo 
cxento de peregrinas impresiones! Pongo por testigo al mismo cielo, y al mismo 
Rey de los cielos, y d cuantos con €1 reinan, de que en todo el tiempo que confess 
al padre Velasco, no lo ball^, ni tuvo jamds de qud aousatse en razon del Sr. D. 
Juan de Palafox, ni de cosa que d S. E. tocase, ni aun dUesede mil leguas, como si 
nunca tal obispo hubiem en el mundo; y e8to,.aun en su tiltima eniiennedad y pos. 
trcras reconciliaciones.**. . . . Contlauo en. la oncion y en la leccion de las santas 
Escrituras y del Dr. Ang^lico, que leSa de rodiDas^ como cl Eximio Suarez, £dleci6 
cl padre Velasco de 86 ados d 36 de agosto de 1849. Lo hizo Ioh oficioa de aeplultu. 
ra cl nimo. D. Nicolds de la Torre, obispo dc la Habana, con asistcncia del lUmp. 
TOMO II. 46 



— 358 — 

el pecho una cruz con agudas puntas de hierro, fuera de otraa morti- 
ficacioncs con que so afligia ordinariamente. Per muchos anos toiD6 
para si ol oficio do locr en cl refoctorio, el coal no permiti6 que otio 
cjercitase aun en el tiompo que fu6 rector de aquel colegio. Destina- 
do segunda vcz al mismo empleo, propuso con tan vivas instancias, que 
por no mortificarlo hubieron de condcscendcr los superiores. Li 
mucrte sc lo ocasion6 do Ips fatigas de una mision, que por cicc^ 6 
mas meses habia hecho en compania del padre Andr6s Cobian el a3o 
antccedento por todo el obispado de Yalladolid. Muri6 el dia 1. ®de 
mayo, en que honra su memoria nucstro mcnol6gio, aunquc en 61 se 
pone su fallccimiento cl ano de 1644, con un conocido equivoco, pues 
cl ano dc 48 habia becho la mision (Jo que hablamos, y cuya relacioo 
cnviada por su compancro, sc conscrva en el archivo de provincia. la 
carta anua de 49, cs dondo sc reficro su mucrte, y cl mismo autor del 
menol6gio so veria prccisado ^ corregirlo, si hubiosc advcrtiio que vi- 
nicndo dc Espaila cl ano de 1628, y habiendo mucrtp cl de 4 i no po- 
dia habcr cstado 22 anos entre los tarascos, comn alii mismo se dice. 
Maertodel £n cl colegio de Guatemala muri6 el padro Francisco de Arista de 
cb^de A^ edad de 84 aiios, los mas do.ellos empleados en la conversion de los 
ta. gentiles en Parras y laguna de S. Pedro. Fund6 con inmensos tra. 

bajos aquclla crisliandad, en que cstuvo solo algun tiempo, rodeado dc 
gravisimos peligros de la vida: dcspues do 16 anos de estc apostc>lico 
ejercicio, pas6 & Guatemala muy 4 los principios de la fundacion dc 
aquel colegio. Su fervor y la suavidad de sus religiosas costumbres 
le atrajeron bien presto la estimacion dc toda la ciudad. Fue muy sin- 
gular la que tuvicron do su persona los Illmos. Sros. D. Fr. Juan do 
Sandoval y D. BarloIom6 Gonzalez Soltero, obispo de Guatemala. El 
primcro quiso tencrlo d su cabeccra hasta cl ultimo alicnto, y solia dc- 
cir que moriria gustoso si cl Sonor lo concedia csa fortuna. El segun- 



D. Fr. Mdrcos Ramirez do Prado, obiepo dc Michoacdn, que se hallaban en M<*xi. 
€o. E^ribi6 

Variai Cartas y reprcscntaciones, sobrc los niidosos asuntoe do ice jesuitas con 
cl Sr. Palafox. Imp, y Mts, 

Apologia por las doctrinas y coratos dc los rcligiofxw. Imp. en foL 

Arte de una dc las Icnguas de Sinaloa. Mt. 

Comentario sobrc el Evangelio de S. Juan. J\ia. 

Hace mencion de ^1 el padre Alegrc en su Historia de la provincia de la Compa. 
nia de Jestu de Mexico, 



—359 — 

do, no contento con asistir personalmente & sus exequias, hizo convi- 

dar para cllas d entrambos cabildos, y los mas dist'nguidos ciudadanos. 

Uno de los padres quo lo habia confesado generalmcntc catorcc anos 

dntos, a los sotenta de su edad, depuso con juramento sin ser pregun- 

tado, quo hasta aquci tiempo no habia perdido la gracia bautismal. 

£n Mexico, faUcci6 en cl colegio mdxirao el padre Baltazar Cer- Moerte del 

vantcs. Despues de haber empleado los primeros anos de su sacerdo- pwiw Balta- 
. . "^ '^ zar Cerran. 

cio en las misiones de Sinaloa, fu6 llamado 4 leer filosofia en el cole- tea. 

gio de Mexico, de dondc pasd 4 Oaxaca, su p&tria, no sin gran repug- 
nancia suya, que propuso inuy eficazmente, aunque con mucha resig. 
nacion 4 los superiores. Aqul, renunciando los grandes aplausos que 
le seguian en el pulpito, en que tenia singular gracia, se resolvi6 d nu • 
predicar sino en mexicano k los indios de Jalatlaco, pequeno pueblo, 
que aunque sin litulo de curas, habia tornado la Compania 4 su car- 
go. £n este trabajoso y obscuro ministerio, peraever6 algunos anos 
hasta que vino 4 M6xico, donde Dios le queria poner 4 nuostra juven- 
tud como un espejo clarisimo de observancia religiosa. Fu6 do una 
nimia escrupulosidad on todo cuanto podia amancillar la pureza evan- 
gelica que prescriben nuestras reglas: estrechisimo en la pobreza: cons, 
tante en la penitencia y distribucionos: muy abstinente, y de tan to re* 
tiro, que muchos no le conocian en la casa. Le prob6 el Senor ccrca 
de trcs anos con muchas y gravisimas enfermedades, que toleradas con 
una penitencia y alegria cdificativa, le Uevaron al descanso el dia 2 
de Julio. 
£1 siguiente nies experimcntb la provinoia mayor perdida en el pa- .^^ ^. 
^re Pedro do Velasco, uno do los sugetos de primer 6rden que ha teni- dre Pedro d« 
do la Compania en estas partes. Consumido de los trabajos y fatigas 
de su anteoedcnte gobierno, acabd en cl colegio m4ximo, donde se ha- 
bia rctirado. Sus nobilisimas cunas, su eminente literatura y profun- 
disima humildad, su celo por la salvacion de las almas, que le hizo tra- 
bajar catorce aiios entre los gentiles, su contfnua mortificacion, su fre- 
cuento trato con Dios, acompanado de algunas singulares gracias con 
que el Senor se dign6 roanifcstar cuanto se agradaba en la alma de su 
siervo, le merecieron la cstimacion y aprecio de las primeraii personas 
del rcino y do muchos gravisimos sugetos de £uropa, donde habia ido 
do procurador de la provincia. Es buena pnicba de la constanto opi- 
nion de su virtud, que en tantos ruidos maliciosos, y en tantos eacritos 
y papeles, como en el tiempo en que fue provincial se divulgaron con- 



Ira la Compania y contra muchisimos sugclos en particular, nunca 
hablaroD senaladunente del padre Pedro de Velasco en cosa que mi- 
rase 6 pudiese raanchar su porsona, siendo el que per razon de su oti- 
cio estaba & la frentc de los ncgocioa. Muri6 el dia 26 do agosto. 
Honrd au cDtierro el Illmo. y Rmo. Sr. 0. Fr. M&rcoa Ramirez de Fra. 
do, obispo de Michoae&n, qua Be hallaba en Mexico en la visita del 
tribunal de Cruzada. Llevaron en hombroa el cuerpo los preladoa de 
las religiones, € hizo el oficio sepulcral el Sr. Dr. D. NicoUs dc la 
Torre, caledrfttico de prima de cfinones dc la real TJoiverBidad, dean de 
la Santa Iglpsia Mel ropoli tana y obispo electo de Cuba. En el ilinrio 
de Gregorio Marlin del Guijo hallamoa apunlado eale dia con ettas pa- 
* labrad: „Miiri6 A 26 de agosto cl padre Pedro da Velasco con aena. 
lea de pcrfecto religioso y vcrdadero amigo de Dioe." La relacion do 
auB virtudeR teodri maa oportuno lugar en otra parte. 
Muion en ^^ *'' P^'ii^o advientc, el IHtno. Sr. D. Juan de Mafiozca, dcscan. 
Mexico J an do rer bfolar en su didceais los miEmos fruloa de peuitencia quo con la 
fervoroaa mision de la Compafilaae habian cogido tan copioBnniente en 
la de Toledo, iaai6 al padre provincial Andres de Rada desttnaae algu- 
Doa Bugetos para este importante miniateiio. Para esle efecto y jun* 
lameute para borrar de loa Aniraos m^nOs cucrdoa los impresionea que 
acaso habrian hecbo en elloe tantbe rumorcs y tantos libelos infamttlo- 
rioa, reBaIvl6 predicar un solemne edicto el dia 21 de novienibrc, cosa 
no ftcoBtumbrada has^ entCnces, proponiendo las graciaa 6 indulgeo- 
ciaa concedidas & aquclloa piadoscs ejercicioa, y auadiendo otras S. 
8. I. Seiialti para la mision trea semaaaa en trea diferentea igleaias; 
que fUeion la de la Santisima Trinidad y las doa parroquiaa de Santa 
C atarina Mirtir y de la Santa Veracruz. Para ol solemne jubileo de 
las dOctrinas de8tin6 la Caledral y las iglesias dc la Compa'fi{&, tijando 
el dia de la comunion general para la festividad del ap6stol S. Andrea. 
Su ilustrisima, asistiendo persoDalmente & laa esplicaciones de doctri- 
na en su Iglesin Catedral, y ^ varies ejcrcicios de ta mision en otros 
difcrcntcs iglesias, aniinalui el Ibrvor de lou operorios, ft ineitaba con el 
ejemplo h au rci.urio para aprovecbarse de aquci tierapo tan precioso en 
que todo respiraba religion, devocion y cspiritu de penitcncia. Esta 
miama diligenci^i tiabia hecho al miamo liempo el ilustriaimo en cuasi 
todaa los parroq'.iias dc su didcesla, despachando por todas paries misio- 
^^ neros de la Compaiiia, y previuiendo & todoa los beneliciadoa con el 

Bk edicto y cartas cordilleraa. £n cl arzobiapado dur6la mision por mas 



— 361 — 

de cioco meses hasta la cuaresma do 1650. Ei fnito, taaUi en la ciu- 
dad como en su jurisdiccion, fu^ muy proporcionado ix lus piadosas in- 
tenciones del pastor, y al fen'or, uctividad y cclo do los minnrtros 
evang^licos. Lo mismo se hizo en el obispado de Michoacdn con tan- 
tas bendicioocs del cielo, que en solo la villa de Zamora, fueron mas 
de ochocientas las confesiones, donde por la poca concordia que rei- 
naba entre los ciudadanos, no se tenia esperanza de fruto alguno con- 
siderable. 

Los principles de estc afio fueron funestos al colcgio do Guatemala Mucrte del 
por la inuerte del Ulrao. Sr. D. BartohmS Gonzalez ^oUero, obispo de ^' ^^^ ^^ 
aquella Iglesia Catedral, y singular apreciador de la Compailia, que 
aconteci6 k los 25 de enero. £n tiempos tan calamitosos y en que 
combatido de tantas maneras zczobraba el honor y buen nombre dc los 
jesuitas, se esforzd su ilustrisiraa d dar las pruebas mas sinceras, no so- 
lo de estimacion, sino de una tierna familiaridad. Tuvo siempre por 
confesor d alguno de los padres: consultaba con ellos los negoeios mas 
graves: honraba por lo comun las fiestas de nuestra Iglesia con su 
presencia y frecuentemente con su mesa d los padres, d quienes tara^ * 

bien especialmente d los macstros, procuraba algunos extraordinarios 
asuetos y lleraba al campo con singular dignacion y muestras de con- 
fianza. Finalmcnte, am6 d la Compania hnsta el fin de sus dias 11a- 
mando d sus religiosos para que ie at'idtiescn, y cntregando d Dies el 
alma en sus manos, Dej6 al colegio algunas de sus mas estimadas al- 
hajas y una librena con poco m6nos de dos roil cuerpos de iibros. Fu6 
natural de la ciudad de Mexico, rector de su Universidad, 6 inquisi- 
dor en su tribunal, hombre de grandes letras, y uno de los mas aplau- 
didos oradores que tuvo esta ciudad. 

La provincia de Sinaloa nds ofrece por este ticmpo un suceso muy q^^^ „^^ ^^j 
cdificativo y de aquellos con quo Dios ha manifestado en todos tiem- cacinae Alon 
pos que no edtd abreviada su diestra podcrosa. Habia entre los zua- 
ques un indio anciano y de los ^primeros que el padro Andres Perez 
habia bautizadode su nacion. La lioblcza de su origen y haeanas he- 
chas en sus guerras, le liebian mereoido un lugar muy distinguido en- 
tre los gentiles, 7 sii fervor y celo le hizo distinguir muy presto entre 
los crtstianos. Llam6se en el bautismo D. Monso ThticnU Era bien / 

formado de telle, de un entendimtento claro, de un g6nio8Uave,^aman- 
tisimo del Wen dc sas naturales, que sabia colocar prudentemente en 
Ja debida fidclidad d Dios y el rey. Estas prendr.s lo inereeicron la 



— 362 — 

csdiiiacion (I'll capilun D. Diego Mnrtinez tie HurJuiJL-, quJ |>ur tan. 
to lo lionri^ con ol litulo io ^bernador de todo el riu de Zuaqiie. Kn 
eate olicio corrcHpondio enlcrainente & la especlncioii del capitan go - 
bernnntlo los pueblos con dulzura, airayendolos con eu cjcmplo al cullo 
dc Dios, y mimtcDi^Ddoloa -en Iq obedicncia de S. M< >' du tos capita- 
nes de la provincin, que todos succeaivameDle lo contiouaron ea cl 
eniplco- Asi paaO hasta cl aiio do 4S, que y& rcndido al peso de la 
fdod, pidio liccncin para rcnunciar aquel cargo y vivirsolofi si miamot 
prcpnr&ndosc p<i.ra salir en paz do cste mundo. Dos ttuos, poco m£- 
no.i, pasu en xii quictud, ciitrcgado & cjercicios de devocion, y dispo- 
niendoiic ti niorir. Coiiiulgulxt todaa las ficataa del Senor y de la Vir- 
gcn Simiiaimn, y otms solcinnidndca cntre afio, y altamcDtc penelmdo 
del saludublo pcnsamiento do su prdxiina muerte, rcpelia eata diligeo- 
cia siemprc que aabJa que cl niisionero baliia de hacer ausencia i otros 
pueblos, como cm muy frccucnto y neccsniio, para que on aquel corto 
iDleivalo no lo sobrevinieac la mucrle sin csta crisliana prcpnracion, 
Aconlccid, pues, que sin noticia suya salid el padre de Mochicaui, bu 
ordinoria rcxidencla, para Charay, pueblo do su visila. A pocos dias, 
•nuy do Riaiiana, le avisaron como cl buen anciano se habia hecho llfi> 
var alli; y que dcseaba vcrlo. EI padre le reprenditJ amorosamente 
quo en una edad tan avanzada hubicse tornado aquel trabajo, esponi6n' 
dose & peligro de raorir on el camino, cuando sabia la puntualidad y cl 



gusto con que c 



&. la raenor insiouacton do Ioe 



rermoB. Padre mio, respondid D. Alonso, ioB fiscalos, & cuyo cargo ca- 
U el avisarto do los enfennos, estaban en sub labranzas 4 una legua 
del pueblo. No me parecid molestorloB, ni tuve corazon para csperar 
tanto ticmpo. Has de saber que ha muchoa anos quo inceAantcmooto 
me fatiga el 'pcnsamiento de la cuenta que ho de dar & DioB, y en es- 
los Cllimos (iempos sin el cuidadode otras ocupactones, ba side mas 
conlinuo el tormento. ^Ay de mi! mc decia, ^en qu6 he de parar? ^qu6 
8er& de mi despues de la rauerteT. . . .Eataa congojas, el dia do ayer 
fueron tales, que sin podermc contener en proaencia de mis hijos y fa- 
miliai prorrumpi en unos aollozos y Uanto amarguisirao. Los de casa, 
Bohido el motivo de mis l&giimas procuraron cuanto lea fu6 poaible 
eonsolanne y animar mi confianza en la misericordia de Dioa 6 inter* 
cesion de nuestra Madre la Tirgea Maria. Ofreci^ronme alimsnto 
que no pude pasar. Enti5ncea mis pohma gentM llevandoalgunaa pia- 
d(MM oihaldw de Sores y otni coma, we fueron k la iglooa i implontr 



• I jj**"-* 



— 363 — 

p^^ su padre el socorro de la Virgen Maria nucstra Madre. Rezaron 
el rosario, y juntos con lo8 muchachos de la doctrina, cantaron algu- 
nas coplaa en alabanza de nuestra Scfiora, de Ia8 que para cste fin han 
compuesto los padres. Quiso Dios, padre mio, condescender con los 
piadosos ruegos de mi f.imilia y consolarme. La Virgen Santisima se 
me dej6 ver como estd en la iglesia, acompanada de S. Ignucio y S. 
Francisco Javier, y me dieron prendas seguras de mi salvacion. Cuan- 
do volvieron 6, mi casa mis hijos, me hallaron banado en Ugrimas de 
consuelo, y les pedi que me trajesen & darte esta noticia. 

El prudente misionero que oia este dii>carso, aunque satisfecho de la 

picdad y edificativa conducta de D. Alonso, crey6 que habia soiiado el 

bucn anciano, 6 que la cdad decrepita, junta con una leve indisposicion 

le hacian vacilar cl juicio. Presto salid de su turbacion, cuando el 

viejo D. Alonso prosiguio diciendo: „La Virgen Santisima nuestra 

Madre, me dijo: Alonso, hijo, no te de pena por los pocados que co- 

metiste en tu gentilidad cuando no conocias d Dios, que csos por el 

bautismo so borraron y consumieron. Por las faltas que cometiste 

siendo cristiano, estards tres dias en el purgatorio, y morir&s el s&ba- 

do. Qued6 at6nito, dice en su relacion el misionero, oyendo semejan- 

tes razones de boca de un hombre simple y sencillo, que lo era, y de un 

natural muy apacible y sin algun artificio. Dijele entdnces: Fue9 

hoy es sdbado, ^haste de morir hoy? & que respondi6 levantando la ma- 

no: ahora no: el otro s&bado tengo de morir, y anadi6: Yo no he he- 

cho mal d nadie, ni he levantado falso testimonio, ni be tenido masde 

una muger, ni he cometido homicidio, ni he hurtado cosa agena. £8to 

do tomar vadeas, melones y elotes, es usanza nuestra, que no defende- 

mos la coRlida, si no que con liberalidad nos socorremos y nos comu- 

nicamos hermanablcmente nuestras cosas, sin reparar en mio ni tuyo. 

He padecido mucho por defender d mis subditos; pero todo lo he lie 

vado en paciencia. He acudido d las cosas de la Iglesia con mucho 

cuidado, sirviendo d los padres y respetdndolos, y procurando que todos 

los respeten y amen como deben, y asi S. Ignacio y S. Francisco Javier 

me lo agradecieron, y prometen que me ayudardn d la bora de mi muerte. 

Dicho esto se reconcili6 y se fu^ dla iglesia, dondc recibido el Vidtico 

y la Extremauncion, volvi6 al pueblo de Mochicaui. Yo qucd^ (dice 

el padre Villanuno) Ueno de admiracion y de grandisimo consuelo, y 

dentrodo pocos dias volvi al pueblo con la curiosidad y deseo de ver si 

aquello se cumplia, y conBnnar la relacion que la Virgen habia hecho 



— 364 — 
ftsudovolo y publicarla. Liicgo que llcgu^ & MocKicaui con la pro. 
L'idion dc Bcudir 6. otroa enfcrmost ^^ ftlgnnos bauiismoG, de eaperar 4 
nicngcr 1.1 guntu dc etia inilpiia y otroa etubarnzos caseros, se me pu6 
Jslu nicinoriiL ti>do hnsU cl viornoa It medio dh, c]uc acorddndomc del 
vicjo 1e cnvie da mi cnaa el nlimento y & prcgunlurlc como ostalM. 
Rcupondid quo agrudcciii iiiuc1ir> lo qua lo linbia cDviidoi pero que gaa- 
tarin mae do lit comiila celestial del nlraa, pidi^adomo le diese la go- 
inunion el ilia eiguiente quo deaeaba sniirde esla vidu coneacnuevo re- 
fiii-rzo. El pudrc, viondo quo pormanecia constantemento en la mja- 
ma pcreuncioD, panii 4 vcrlo a la tarde, Ic pregunt6 si queria coofcsar- 
ec. Respimdl6 que solo 1-j Blligi.in loa pecadoa Je su gcntilidad quo 
liabia conrdsado muchas voces. Al «iguientc dia Bubado, partio muy 
tetiiprano S. la ijjiesia vcBlido a lo cspaaol ron lapada y daga y $ombrt- 
ro de pluma, quo lo Jiabia regaludo por favor el cnpitan Huidaide. Co- 
mulgu hincada da rudilloa hacicndo Antes fjrvorostsimoa actoa de fe, 
esperanza y caridad, y pcrscvcru maa do dus boras en accion de gra - 
cias. Despjcs dc estc ticmpo habieodo o^istido al aanto sacrificio que 
\nili6 nl padre orrccioso por lil, siouda ya la^ nueve do lo Diauaaa y sin- 
licndoEO muy debilitado, sc rctird 4 sii cnsa. Todos loe iadios y los 
quo liabia uapaHoles eu el pueblo dondn ya sc liatHD publicado el cbso, Ic 
soguian en tropaa dc au casa & la iglcsin, y de vuelta 4 su casa. Do 
nlli d poco. le aoguid tambiea el padro ouiJadoso del ^xito, y en cuys 
prc»cncia & laa once del dia entrc afectos muy cristianos, sin mas «ii. 
fermedad que la de los aSoa y uoa ligora indiaposicLoD, pas^ tranqutla. 
mente de cata vida, dejando tan finncs eaperanzas de au Belvacion, y 
encendida en oquella nueva crialiandad una tiernn confionza eo U 
Sanliaima Virgen. Al siguicnte dia domingo ae le hizoel mas solera - 
no funeral que sc babia visio en aquellos paises. Kl padro ViUanuno 
-prodicd de sua honras refiriendo el caso que ya ac habia hecbo publico, 
y tmnandode alii ocasion para aniraados a la dcvocion y tierna con- 
fianza ea la Santisima Virgen, y al cumpUmiento de Ins oUigacioiteB 
de la vidacrietiaDn. 
Muerlo dc PocDB mcsc'S dcspues le sigui6 otro de loa principalcs caciquesi qu« 
^^ ^' habi^ndolo iialtadu en el fervor 6 inocencia do vidn, conaiguid en eu 
muerto-la raiama. tfanquilidad. Llamibase Btnito Batfoe^ui, cristin> 
no uitiguo y diligente catequisla, per cuyo medio muchos habian aido 
inslrutdoa cii las vordades de la religion, y prcparados al bautismo y & 
la ptttieipacion de los sagmdod misterios. En mnchoa aSos JSR)4» 






—365— 

de}6 de otr misa cada dia, ni de empkar on la igleeia muchoa ratoa da 

oracion, Afiadia los viemcs y s&bados una recia discipliaa, de que 

qacdaban regados con sangre c) suelo y las paredes. Con tan piadowa 

disposictoncs, conociend^ que llegaba el fin do sua dias, so apreflur6 4 

Ilenar aquel t&ltimo tiempo con mas frecuentes ej^rcicios de piedad* 

Confesaba una y aun dos veces cada dta. T aunqne parecia al mt. 

sionero que no era peligrosa la indisposieion; sin embargo, no so atrfr- 

via & negar este consuelo & las afectuosas instancias del enfermo. Ub 

vicrnes, oerca de la media noche, mand6 llamar al padre: volvid este 

A su casa y To halM favdndose el rostro, pies y manos. Preguntado 

come cstando enfermo hacia semejante cosa en una hora tan importu. 

na, respondi6 con una boca de risa: Estoy aseando mi cuerpo para 

reoibir el Santo Oleo que ahora me bas de dar, y manana el Santin- 

mo Sacramento, porqne ba Ilegado ya mi bora, comotebediebo mucbas 

veces. El misionero,' aunqne no ballaba indicios algunos de muerte 

tan pr<5xima, le administrd la Extreraauncion, y al dia siguiente el 

Santo Yi&tico. Perseverd un largo rato en accion de graoias, detipuee 

de lo cual, mand6 llamar & los nines y nifias que aprendian la doctri« 

na, y babi6ndolos convidado para que le ^antasen las oracioaes de 1|l 

Iglesia, y algunas otras piadosas letras que en su lengua les hahiaii 

compuesto los padres en alabanza del Sefior y de su Madre Santlsimat 

sobrecogido como de un apacible sueSo entregd su alma al Dies. Un 

soTdado espaflol del presidio de Sinaloa que acompafid on esta ocasion 

q1 padre y fu6 f estigo de lo referido, qued6 tan lleno de asombro y de 

una saludable compuncion, que sin poder contener las Ugrimas parti6 

luego de alll d bacer una confesion general, cii3ra sinceridad probd po- 

ni^ndose en estado con la que babia side ocasion de sus eulpas, y 

pcrsevcrando despues en una cristrana regularidad de costumbres. 

Estos eran algunos de los preciosos JlVutos quo en la villa de Sinakxi Prjncipio do 

caian ya de maduros per si mismos sin fkticra, dntes con sumo cousue- I* inqiiietud 

^ de lo8 tarau- 

1o do los obreros evang6licos. No pasaba asi en la mision de Taran- marcs. 

mara. Este terrene, ingrato al sudor de sus operarios no produeia per 
estos afios sine abrqjos y espinas, que por poco llegan dsofbcarentera- 
mente la semilla de la divina palabra. Desde la mitad del afio de 46, 
cuatro de los principales caciques babian comenzado k amotinar los 
pueblos. Lldmanse, Sopigiori^ TVpor, OcTunairij ^ Z>. Bmrti6lom&» No- 
tic iosos los padres de las pldtlcas sedictosas de estos fbragidos, pasaven 
aviso al gobcmador dc la Vizcaya que mm era D. Luis Vald^s, "L\ 

TOM. II. 47 



— 366 — 

diligencia de eutc caballero, si no impidid del todo la conspiracioD, 4 
lo menos con la muerte del cacique de S. Pablo, tepehuan de nacion* 
estorlxS que & log taraumares se agregase el socorro de una gente ladi- 
na, industriosa, aguerrida y abundante de todo lo necesario para mao- 
tenerse largo tiempo en campafia. Perdida la csperanza de este au- 
xilio, lo6 taraumares comenzaron & obrar por si solos. El primer gol- 
pe cay6 sobre el pueblo de S. Francisco de Borja, lugar que por la 
abundancia de pastes y fertilidad de sus tierras, era el granero de don • 
de sacaban los misioneros el necesario sustento. Cinco espauolea j 
algunos indios que se habian enviado & defender este puesto, murieron 
& manod de los b&rbaros que los cercaron, y pusieron fliego & las casas 
donde se habian retirado. A los taraumares de S. Felipe de Chihua- 
hua que habian tambien ocurrido d la defensa, no hicieron dano algu- 
noy queriendo tenerlos gratos para hacerlos entrar en su partidp. £1 
capitan Juan Fernandez de Carrion, justicia mayor del Parral, con la 
poca gente que pudo juntar de mercaderes y vecinos de los pueblos, 
cntr6 algunas leguas en busca de los agresores. Esta especie de 
avcnturcros no era muy propia para una espedicion arriesgada y que 
pedia algun tiempo. Asi, despues de algunas ligeras escaramuzas con 
algunas cuadrillas desbandadas, sin haber podido encontrar con el 
grueso de los enemigos, bubo de volverse al Parral, donde 4 cada uno 
lo llamaban sus negocios dom^sticos. Informado el gobernador de 
Nueva-Vizcaya, hizo entrar en las tierras de los alzados al capitan Juan 
de Barrasa, 4 cuyo cargo estaba el presidio de Cerrogordoj hombre de 
mucho valor y de una grande esperiencia en guerras de este g^nero. 
Dos eclesi4sticos que creian tener para con los indios mayor autoridad 
de la que efectivamente tenian, pidieron licencia al mismo gobernador 
para entrar con el capitan Barrasa. A pocos dias de marcha, no solo 
pretendian tener parte en todos los consejos, sine que & su arbitrio des* 
pachaban tropas de indios amigos, tomaban puestos, disponian las jor- 
nadas, y causaban en el ejercito una division siempre pemiciosa. Kl 
gobernador instruido de lo que pasaba, mand6 retirar del campo 4 
aquellos dos cclesiisticos, y en su lugar quiso que fuese el padre Ft- 
gUio Maez^ ministro dc Satevo. 
Castiga el iro. Con este nuevo 6rden march6 4 largas jomadas 4cia el valle del 
alzadon!' ^ Aguil^, donde se sabia haberse acogido los alzados. Por muchos dias 
no se pudo Uegar 4 las manos, hasta que habicndo enviado al capitan 
Diego del Castillo 4 reconocer el campo de los enemigoSi encontr6 



■fc - __- 



— 367 — 

to con una tropa do ellos, de que hiri6 & mucbos y niat6 atgunos* Go- 
nocido por medio de algunos prisioneros el ntimero do los contrarios, y 
los ventajosos puestos que ocupaban, determin6 el capitan Barrasa dar 
aviso al gobemador de la Yizcaya, que ya era entdnces D. Diego Fa- 
jardo, pidi6ndolo juntamente vlveres y algun mayor ntimero de solda- 
dos. £1 nuevo gobemador, recibida esta noticia, m&rcb6 en persona 
al Parral, de donde i la frente de trescientos sesenta hombres entre es- 
panoles € indios amigos, partj6 k juntarse con el capitan Barrasa, co- 
mo lo ejecutd el 18 de enero de 1649 con extraordinaria diligencia. 
Logr6 su sefioria que atemorizados los indios con varios acometimien- 
tos felices, y con rouchas partidas de espafioles que por todas partes los 
seguian, quemadas mas de trescientas de sus pequenas poblaciones y 
taladas sus sementeras, y muertos 6 prisioneros muchos de los suyos, 
viniesen rendidos & somet^rsele y d pedir la paz. Se les concedi6 con 
la condicion de que habian de entregar & los cuatro caciques autores de 
la sedicion. El principal agente de esta negociacion, que fu6 un ca- 
cique llamado D. Pablo, juntos luego muchos de los suyos parti6 en 
busca de los alzados y volvi6 al campo con la cabeza de D. Bartolom6 
y con la presa de sus hijos y muger. La misma fortuna corri6 poco 
dcspues el cacique Tepox, que cay6 en manos de una tropa de fieles 
taraumares. La conciencia de su'delito le hizo pelear con desespera- 
cion hasta morir erizado todo el cuerpo de innumerables flechas. <Sio- 
pigiosi y Ochacari solitarios y errantes de bosques en bosques, presos 
ya sus hijos y mugeres, y la mayor parte de su s6quito, se hubieron de 
rondir por flierza, poco despues de la partida del gobemador. Este, 
4ntes de volverse al Parral, dej6 en el mismo valle del Aguila una po- 
blacion nueva, & que di6 por norobre la villa de Aguilar. El sitioera 
muy propio por la abundancia de agua y fertilidad de los campos, y por 
otra parte en bella situacion para servir de freno & la inquietud de 
aqueilas naciones. Estaba muy cercano el valle Papigochi muy po- 
blado de taraumares, y donde le pareci6 podia cstablecerso una flo- 
rida mision, cuyo ministro atendiese juntamente d los cspanoles de la 
villa. Quiso que se encargase la Compania de este cuidado, y cfeclt- 
vamente so envi6 luego al padre Cornelio Bendin, fcrvoroso flamenco 
que poco tiempo dntes, animado de este espiritu apostdlico, habia veni- 
dode Europa. 

El ccloso inisioncro avanz6 mucho en poco tiempo. Era dotado |/*^i5on dc 
de un natural muy blundo con que le fuo facil haccrso anmr de los in- P^pigociu. 



— 368— 

dios, quo iiresto sc congregaron en grande numero. Fabiic6 caaa e 

iglesia en lugar algo apartadolde la viila, enseAando el misoio pftdre i 

los indios, y ayud&ndoios personalmente en el trabiyo aim do sus pro- 

pias cboaas. Su caridad le traia de rancfao en rancho por todos loa 

contornos, alhagando 4loa naturales, y rara vez volviasin mucho acorn- 

panamiento; de los que d^aban las brenas y los bosques, venian & esta- 

blccerse cerca de la iglesia. Comenz6 luege & instruirlosy y eo poce 

tiempo habaa ya conferido el bautismo & la mayor parte de io« adultos. 

En medio de unoe progresos que Uenaban de consuelo no ie faltaba al 

santo bombre mucba materia de mortificacioii por las vajaciones qis 

bacian & los nc6fitos mucbos vecinos do la vilUt mas atentos 4 sea tem- 

porales intorescS) que 4 la propagacion del reino de Dies. £n vaao 

se quoj6 el misionero d la justicia y aun al gobernador del Parial. Na- 

da vali6 sine para atraerle nuevoe enemigos entre los mismos espano- 

los, de quienes no falt6 un malvado que intentase poner sua manos 

sacrilegas en el Cristo del Seiior. Los indios, que ball&ndose afligi- 

dos y cuasi reducidos 4 esclavitud se creian enganadoi^ procuraron 

dcsbaccrse de uoos vecinos tan inc6modos. No estabaa aun bien apo • 

gadas las cenizas del pasado alzamiento. La nueva villa la miraban 

como freno que babia querido impon^rseles, y & los moradores como 

otros tantos tiranos de su libertad. D. Diego de Lara, gobernador de 

la nueva villa, con esta noticia avis6 al padre que no tenia ae^ra la 

vida, y que se retirase. £1 bendito hombre respondi6 que no j;iodia 

resolversc & desamparar & sus amados b^os: que 61 no les babia hocho 

mal alguno, ni tenia por qu^ teroer, y que en todo trance estaba diapues- 

to d morir por su rebailo. Era osto d fines del aiio de 49, y presos por 

ont6occs algunos sediciosos, pareci6 sercnarse un tanto la borrasca« 

Renudvoso Esta fingida paz no dure sino mientras fortificaban mas su partido. 

Ta wdicion y j^^ principales autores eran Z>, Diego Barrasd, cacique de S. Diego 
muero cl pa- * * ** ^ ^ 

dre Coraelio Iguacbinipa, D. Luis Cacique de Yagunaque y Teporaca, otro bravo- 
noT de 'be ^^clquc que en el motin antecedentc babia side muy fiel d los espi:iio- 
Urbaro*. les, y abora babia vuclto las armas contra ellos. Aconteci6 que el dia 
15 dc mayo de cste afio dc 50, fucsc cl padre Comelio d dar la Extre- 
muuncion d una iodia jovcn, quo luogo murio dntes de dos boras. La 
madre, pcnctradu del mas vivo dolor, saU6 como furiosa gritando por ct 
pueblo (jiio cl padre con uquellos acciteo babia muerto d su bija. Ei» 
lus dniijio^ y;i cuiiinuvldos. hizu una grande iinprcsion esta calumnia^ 
Yu cuatii corrian a las urinas. y no sin grande iutigu del misionero vi-. 



< I ^ . 



— 369 — 

Diofon a soscgar^^ por eiitonces. Sin embargo, iisi 1(:^ trcs caciqitcs 
uombradoS) como algunoa liecbiccros, que nunca faltan cntrc eslus Ren- 
tes, tomaron de aqui ocasion para avivar mas sus platieas scdiciosas. 
£1 cacique de Yagunaque era un declarado ap6stata. Decia publica- 
mcnte que no habia de volver 4 ver padre ninguno sine para darlc la 
muerte: que no queria oirlos ni aprendor mas de su ley, que el no ten'ui 
mas Dios que su carnc^ su muger y sus hijps. . £1 Teporaca era un in- 
dio de bastantes luces y de una persuacion na4ural« que apenas dc\|aba 
liberCad para resistir & sua discursos* For otra parte, se le oroia tan- 
to mas, cuanto habiendo side dntes muy amigo de los espaiioles, np.se 
persuadian d que se hubiese vuelto contra ellos sin raeooes muy justifi- 
cadas. Ailadiase el cr^dito de su vajor y astucia militar con que babia 
hecho tanto estrago en los mismos de su nacionen la guerra pasada, y 
que habia tantos motivos de crecr em{^earia mejor en los estraiios por 
la defensa desus naluraks. . Convocados mucbos pueblos y dispuesto 
todo lo necesano, ia madrugada del s4bado 4 de junioy vispera de p^- 
cua de Pentecosles, prendicron fucgo & la casa del padre, doshoras-dn- 
tes de amanecer. JLa algazara de los eoomigos que rodeab^n.ppr tp- 
das partes la easst el calor y d bumo, avis6 ki^go al misiooen j;^ un 
soldado que se le habia enviado de escoka». lltamadp. fabvaii VaBque^^. 
Uno y otro corrieron bien presto 4 sus armas: el:p^dra^.6 un. devotp 
Crucifijo, el soldado al arcabu2 y la etpada pa^ deiexidef«i8 y defen- 
der, al misioncro. £8te, como se supo despues ,por unos muchaches 
que le asistian, vuelto con adniixable-serenidad 4 Fabian Vazquez. No 
estamos (le dijo) en cstado de defendemos, ni de ofender con esas ar- 
nias. £s Ucgada la hora de Dios, y no nos toca aino disponemos p^. 
ra ella. La casa est4 cercada de innumerables b4rbaros,y cl fqego nos 
har4 salir d^ ella bie|i presto para, enti^arnos en sus manos. Apro;- 
vechaos do este corte tiempo,y de un sacerdote qua t^ncis 4 vupstro 
lado. Dicho «8to, se 8ent6 4 confesarlp cusmto j>e^Ua'^ jooasion^.y 
luego con un valor intr^pido abn6=la puerta, , que vendue v^<4 Jaiglesi^; 
los indtos le eiguieron coo grange alaridp ft3c^i4ndQlo:inceaantcnieni|e 
ka;5ta el pi4 del altar niaypr, donde so postrd.ya desangrado*. A^w, 
uno 4 quien peeps dias antes -hahla elpadr^ bautizadpf le eohO un cgr- 
dcl sx\ cucUo, y arrastrdndole ,por toda la, ig^aaj lo. faci6 hasta una 
<x\rz que estaba en ol fiementerio. £iiJLre; tapto^ upos.le tiraban flcolias, 
otro8 lo herian con gruesais macanas, haslu que llegando 4 la cruz os- 
|>ir6 al golpe do una piedra en ibrma de uiacana con que le dieron on 



— 370- 

c1 cclcbro. Con la mtsma crueldad dieron la muertc k su companefo 
Fubian Vazquez. Conseguida esta bdrbara victoria, corrieron otra 
vcz d la iglesia, despedazaron los altares, arrojaron por tierra y pisa^ 
roD con cscdrnio las estdtuas sagradas, buscaron con grandes ansias 
cl vaso de los Santos Oleos y los derramaron, diciendo: aquf eet&n los 
aceites con quo este nos mataba. Lo mismo hicieron con las sagra- 
das formas, profanando los vasos y vestiduras santas que repartieron 
entre si. Hicieron todo csto con tanta aceleracion, que dntes de salir 
el sol habian ya desamparado todos el pueblo de Papigochi y retir&do. 
se & los montes. 
Diligencias Tal fu6 el ^xito glorioso del padre Comelio Bendin, varon dotado de 
dmoMdeeft. ^^^^ ^^^ cualidades necesarias para el ministerio evang^lico: de una 
te roceto. mansedumbre y dulzura inalterable: de una grande fortaleza de espfri- 
tu para emprender cualesquier trabajos por la gloria de Dies: de un ce- 
\o ardiente por la salvacion de las almas; pretendtd con ansia desde es. 
tudiante en Flandes la mision del Japon. No haUendo podido conse- 
guirla por la revolucion de Portugal, tuvo por un singular favor ser 
nombrado para las de Nueva-Yizcaya, y aun se crey6 baber tenido no- 
ticia del g^nero de muerte que le esperaba por medio de una alma fa- 
vorocida de Dies. Lo que bemos escrito y escribiremos de 61 y de 
otro companero que le sigui6 presto, se ba tornado de las informacio- 
nes que por mandado del ordinario y & peticion del padre provincial 
Andr6s de Rada se hicieron en la villa de Aguilar, en el Parral y en 
Durango, pararemitirse & la curia romana. Luego que en la villa ae 
tuvo la noticia, pas6 & Papigochi el capitan Diego de Lara y Trujillo, 
justicia mayor, y con algunos soldados. Hallaron los cuerpos desnu- 
dos al pi6 de la cruz. El del padre tenia cinco flechazos de la cintura 
arriba, y dos en los dos brazos: tres golpes de roacanas en la cabeza 
&cia & la frente, y otro en el cerebro, fuera de algunas otras contucio- 
nes. Se observ6 que al padre no habian cortado parte alguna de su 
cuerpo, como es costumbre general de estas naciones para celebrar sus 
bailes. Al soldado le habian quitado la cabellera con todo ehcasco. 
Recogidos todos los pocos restos de cosas tocantes al servicio de la 
iglesia, dieron vuelta &la villa llevando los cuerpos, y depone con jura - 
mento el mismo D. Diego de Lara que habiendo tenido el cuerpo del 
padre en las casas de su vivienda por casi treinta horas, se enterr6 dia 
de p&scua de Esplritu Santo, que fu^ & cinco de junio, estando tan 
blando y tratable, que parecia estar vivo. De la villa de Aguilar, pa^ 



^ft< ^— r^-^- ■ — 



— 371 — 

SO lucgo la noticia al gobemador, que estaba en cl Parral. Sedi6 6r- 
den luego al capitan Juan de Barrasa que pasaso & la villa, y mientras 
cste venia, march6 con loda la gente que pudo juntar de cspafioles 6 
Indies amigos del capitan Juan Fernandez de Morales. Son muydig- 
nas de notarse las palabras que cste piadoso caballero escribi6 al padre 
Nicolds Zepeda con fecha 15 de junio. Yo (dice) me tcngo por muy 
dichoso en haber sido el primero que vino d esta averiguacion y a ha- 
cer guerra en desagravio del vilipendio con que trataron estos bdrbaros 
d este santo religioeo que tanto bien les habia venido k bacer, y desa- 
cato al altar y santos colocados en ^1. Confio en Dies que antes que 
yo vuelva & poblado be de rer el castigo de estos, y la mision ocupada 
por otro padre de la misma religion, y esa villa y su distrito muy au- 
mentada por los m^ritos y sangre con que cst4 regada de este proto- 
martir de ella, &c. Juntos los dos campos, dcterminaron marcbar en 
seguimiento del enemigo, conforme 4 la 6rden que tenian del gobema- 
dor. Los rebeldes ocupaban un sitio muy defendido por naturaleza. 
Era un peuol batrtantemente alto, aislado de dos arroyos, cuyos altos 
bordes del lado del monte bacian dificil la gubida. Ensenados por lo 
que habian visto obrar 4 los espaiioles en semejantes lances, hab&an 
aiiadido la industria & la naturaleza, impidicndo los pasos, y formando 
de trecbo en trecbo una especie de trincheras con grandes piedras y 
gruesos troncos, k que agregaron algunas cortaduras donde lo perraitia 
el terrene. 

Quizd jam^s, desde los tiempos de la conquista se habia visto en los Vigoroaa re. 
indies mas regular y mas vigorosa resistencia. Es verdad que les fa- iJ^^^J^uma! 
voreci6 no poco la vanidad y la imprudencia del capitan que habia ve- y ^lato infeliz 
nido del Parral. Estando ya en las cercanias de este pucsto que con- ^ ^ 
venia atacar, mud6 repentinamente el 6rden de la marcha, dijo que 4 61 
le tocaba la vanguardia, y que el capitan Barrasa dcbia quedarse en la 
retaguardia 4 cuidar del bagage mientras que 61 asaltaba el pefiol. No 
dur6 largo ticmpo la contienda. El capitan Barrasa, hombre de mu« 
cho seso y prudencia, condescendi6 con su vanidad, y se qued6 con al* 
gunos pocos Boldados al asiento y disposicion de los rcales en que de- 
bian alojarsc. El capitan Fernandez march6 con los dcmas al asal* 
to; bien que fucse igual el valor, era muy desigual el numero y la na- 
turaleza del terrene. De nuestro campo ap6nas eran trescientos horn, 
bres entre cspafioles 6 indies aliados; los rebeldes eran cerca de dos 
mil, y colocados en lo alto ap6nas perdian flecha. Los nucstros ha- 



— 8T2 — 

t)ian dc luchar al mismo ticmpo con la dificuTtad do la subida, habian 
do abrirsc camino apartando las picdras, troncos y broza con que lo 
habian ccrrado los enemigos, tenian que defenderso de las ffecbas y de 
Fas piedras y 4rboles que rodaban sobre ellos de lo superior del monte. 
Kn veneer estas dificultades loutilmentc todo el dia, el capitan Fer- 
nandez, arocnazando yn la nochc y ftitigada la gente, hubo dc retirar- 
sc avcrgonzado & los realcs, que lo mejor que pudo habia fortificado el 
capitan Barrasa. La noche se pas6 con bastante cuidado, y d la ma- 
fiana dcspues do babcr dichoniisa el padre Yigilio Maez, que acompa- 
naba el campo, se junt6 consejo. Se dctcnnin6 que no se debia asal- 
tar el pefiol dntc^ de enviar por socorro de mas gente: que solo se de. 
bia procurar atraer k los eneraigos al llano, no siondo posible sitiarlos 
por la poquedad de nucstros soldados. Efectivamente, se contavieron 
Km nnestros en su campo. Los eneinigos, engrcidos del suceso del dia 
anterior, lo atribuyeron & temor, y bajaron d insultarlos. Lo mismo 
hicieron conseoutivamente sets dias sin considerable ventaja de una ni 
otra parte. Kn el setimo, en un re^odo que hacia uno de los rios ca- 
bicrto dc espesa arboleda, dispusieron una emboscada de mas de cien 
hombrcsy y no dejando sine los precises en la altura, bajaron los de- 
mas con grande alarido dcia el real. Se trab6 muy en breve la bata. 
Ha. Los indios, con una fuga maliciosa se retitaban todos dcia aque- 
11a parte dobde tenian apostada su gente. Csta traza les sali6 tan 
felizmente como pensaban. £1 capitan Fernandez vi^ndolos huirpre- 
elpifadamento y no sospeehando que en gente tan inculta cupiese se« 
mejante astucia, los sigui6 con ardor acompanado de algunos espafloles. 
Su temeridad estuvo para costarle muy cnro. Empefiados ya en el 
bosquc, vuelven los fugitives la f^ente y comienzan d Hover flechas de 
todas partes; al tnisrao tiempo so muestran d la espalda loS que estaban 
de refresco, y los envuelven do todos ladosv Un espaflol cayd vivo en 
manos de los rebeldes. El capitan y los demas se vieron en gravisi- 
mo peligro, y d "no baber envkdo el capitan Barrasa algunos de d ca- 
balK) que sostuviesen d los de d pi6, bubieran quedado todos en el cam- 
po. Con el nuevo socorro, los eneraigos ganaron' las alturas y Ics dt*- 
Jaron tiempo para tina quicta retirada. Al prtsionero que bablan lie- 
vndo consigo, quitaronla vida poco dcspues d vista de los demas cspa- 
nolefj. Se supo al dia siguiento que babta llegado d los alzados un so- 
corro de mil hombres. En el campo cspanol, por el contnirio, cada dia- 
cm menos d ni\mcro; el socorro pretcndido no se pudia esperar ni tnir 



»'* 



gaemiy db booai comeBsabni ya i fiiltxrleB^. deipiheii ioblimiibesiiiem 

to a{>^M fiodfiatt^haeerlo mn =p6rdtda:^ si k sentiftu J6s Bnemigoii;} Ei 

qao ptrMhetia ahU Mi^mf sinitt iioehe. DeMln la mkad 4e< la tanla fle^oo* 
menzaron 4 disponer las coaaa ^aitila Martfha «on,i»l4Day)6rTeoa^ 
aileB<»^'povquai|ioae<iiiM»in(]tecJ6algupod^ loa^nefaii* 

iiarias'odliMiriaay qii^ j^ertttaiiebiemii ^ str^niiitvbcbibuiil^dDiMta 

mv^r tanie db la ti6elie»' ^ Ltiege^a oacnrecib^oc^^^ 

geftte y el Imgage -tpie^iy «Maii^cer' €Hftaba»'fltierti Se tbdd neflgb en ri 

tmlle lie 'Papigo^K^ Lo9 4adio0'tiliii<lM^ de^aa^faiber' teaidoenkl 

gaaadoivi.|0»Mald(M toK ki ^i»t!i4^da<!yiooirM<»ii<i^ptt^ 

k^t^ y amMnadai laiia'A dkeaKUf^^mha^vjii fnA la laaaafaa j|iipi9 

ltadoiXX>ff 111 tropd* ' .n..<..) 

Na puda olgabernadoit D; Dieg6F&§4»do^M^)er^ iMio dsMajua sigao la en. 
iiada aki^ikim^gnnklekidigmdbft. ! Le flblli^nraohouquei lost «BiieBHgA F^^®^ ^ 
aa hulaten-fpsedadtynb Maaiaibiiatigaf pcicb amt-vanagldnotei da iniH caitiga & los 
i:«litadaii(pa«eaMiiiMAa0:apapiMk^a^ Di8paeBto;dbli.aatna»dit '^^^^^* 

ligeneia to(fo lo neMosinb, iHmqoa^j^eatabavtnoyia&lsadaalaa^i^aiii^ 
mareiid ^ graada^ joitiadaa. Ik^^ palioly «» qae'j i|ub {Rrmanaoiaii Jaa 

cefvoa etMT ^ fiisd «l liovitbfa. ' Al ]p¥ittie# aealtay km' r^batcle^ auaqab 
f or eiiti600M«o ara^imif gratide a( ttOmafo/. reaiaticMa Valerbiamanfe 
mn%uieJa:)eifmdleMtgaiiavtiisdim Nd>de9may6:al gofacrw 

widoir, y 4 la mananaiaigitieiite atoM^aomitov pordbapoftai pavadtw 
▼ettiir4as(ftiexiai(>d6l«Birtngd'i Eitd asdletediaiqQb vah)r»ipeid M 
ton la aiMBa »fottaiia. <itie'atraiif>veoeai > Mutieron eDiambai ataqaa^ 
tnubkas do Umwajm^ y fea^ mas valerbaoay entto eUos.el /qua gbberoaha 
4 lot daaiaaty hafaiaijido d j^ncipal agrasor en la iouhcfta iel mbid- 
iieio.^^ Dd Ida! tquaptntopaa acbaron m4noa tree da laa aoaal valerotoa 
soldados, y algiaioa da laa indiQia amigoa. El gobaniaddr itcM6 algiit 
naa liendaa» aunqto uagaaa. da (fecha aaipoiizol|ada. Los vebeMes, 
priradoa do aa capita»y fiiyoiaeidos da laoscuridad da la noche, dea» • 
amparaian ol poastou A pesat^ da laa grandes y coaiiotias llmr taa* ae 
ieaiigvid ^atat TomdcfaiOf euyo rio^pio noidfrecia vado alguno^dotu. 
ro algobernador y lo.faieo leaeT'd^unaaJinntaa. ? En bllaa so le inai^ 

TONO II. 48 



—374 — 

eiempre & que ae i^tirasc & cuiar i la rilla. No condesccncliu atoo cob 
mocha difieultad 4 ha vivas represontacioncs del padre JO06 Paacualf 
superior do aqudlaa miMoneSt que lo acorapafiaba cd eeta capedicion. 
Ea efectb, su natural ardtonte y deaeoso do la gloria de las armas no 
era may & propdsilo para.tralar con ios indios y para rcducirlos d Jos 
medics de pax, que era el principal intento, y que ausente 61 ao conai- 
gui6 con iacilidad, corho veremot adelante. 
IMcimacuar. Entre tanto, en Mexico por 6rden del padre provincial Andrds de 
cion^'pra^ Rada, se habia juntad^ la congrcgacion provincial para el dia 12 de 
cial. junto, en que fu6 elegido secretario el padre Marcos de Irala, y el 14 

Bombrados procuradores lbs padres Baltozar Lopez y Diego de Sala- 
fair. Fu^ eeta la d^cimacuarta congrcgacion quo se babia celcbrado en 
Uk'provincia. ' Eli ^la ae Uy6 & Ids padres congrcgados una cedula do 
S* M. en que encargaba al padre provincial y k toda la prpvincia la 
oapecial asiatencia i, la pertona del £xmo« Sr. D. Lois Enriquez de 
Guzman, conde do Alva de Liste, que acababa de Uegar & eatos rci- 
noa, y toni6 pofeesion del Vireinato en 3 del sigaiente mcs de julio. 
. Favbreci6 S. E. ocm muestnu de particular estimacion & la Compa - 
' • i&ia on todas las resultas del pasado litigio. A Ios tree dias del mea do 
julio asistid 4 una secrcta audiencia, en que mandd determinar la cau- 
sa do loa prebendados, prcsos 6 desterrados de Puebla. Se despachd 
el raisino dia real provision para que las justicias de dicha ciudud y 
obispado, auxiliason al juez quo enviase el Sr. arzobispo 4 la ejecucioD 
de su auto proveido en 6 del antecedente mes de junio, en que mando 
itiesen librds de la c4rcel y restituidos 4 sus prebendas con sus biencs y 
cmblumentos, y declar6 que no hacia fuerza dicho Sr. arzobispo, 4 quien 
como 4 roetropolitano so babia apelado de la causa en no conccder la 
apelacion^ quo el promotbr fiscal do dicho obispadd de la Poeblh babia 
interpuesto para anto el Sr. obispo de Oaxaca. En consecUencia do 
esta real provision, el Sr. arzobispo despach6 por ejecutor de ella al 
Lie. D. Juan de'Racinns, clerigo presbitcro, su mayordomo, y por no- 
tario 4 Melchor Suarez, secretario de provincia, y que Id babia aido 
del Illmo. S. D. Juan de Palafox en el tiempo de su viaita. 
A ' d 1 c'e ^^ podemos, ya que hemes vuelto 4 tratar de este asonto, pasar en 
lo d un ca. gilcncio un case muy autorizado, y con que Dies quiso volver por el 
UcSmpafift! honor do la Compania. Habion quedado rauchos 4nimo8 muy ena- 
gonados, y nun rauy mal impresionedos desde el pleito con el Sr. obitf - 
pb do la Pueblo. Enti* oatoe, cl Br. Jose Lopez de Olivas, clerigo 



-.375— 

•Bdbdi&cono do la ciudad de Mexico, no perdia ocamon de hablar contra 
^a Compania y sus religiosos, con una libertad que causaba esc&ndalo. 
-Quiso el cielo amonestarlo del modo que refiere 61 mismo por laa palabras 
^Biguientes: „E1 Br. Jos6 Lopez de Olivas dec." f Eeta firma, por auto 
del Sn proviaor D. Pedro Barrientos, proveido en el dia 14 dd octubre 
del mismo ano de 50 ante Francisco Benneo, notario receptor, se man- 
d6 reconocer bnjo de la religion del juramento; y efectivamente, ha- 
biendo el (vicario) notario Pedro de Sa leido la dicha certificacion de 
^icho Br. Josfi de Olivas en 16 del mismo mes, se ratified con jura- 
mento en ser verdad cuanto en ella se contiene, y ser a^uella fltt firma, 
como consta de instrumento original que se guarda en el archive de 
provincia. 

Por este mismo t tempo faeron celdbrados y notorios los repetidos Sudoreidela 
sudores de la estiSltua de la Concepcion de nueslra Seiiorti, que se tc cJ^^^^* 
•neraba en la capilla del Ingenio de Xalmobnga, perteneciente ai cole- de Xalmolon. 
^io de S. Pedro y S. Pablo de Mexico, en la jurisdiccion de MalinaK ^' 
t;o. Este prodigio habia comenzado desdc el mes de diciembr^ d^ ano 
anteccdento en prcscncia dd Rmo. P. Fr. Garcia Bacfir yiearid pro- 
vincial del 6rden do la Merced, y del Lie. D. Ger6nim6 de Soria y 
Mcodoza, vecino de las minas de Temascal tepee, que lo atestiguaron 
jcon juramento ante el escribano Juan de Soria Villegas, que 4 mas do 
eso dio fe y testimonio de otras trcs ocasiones en que 61 mismo £u6 tes- 
4igo ocular de la maravilla. Las dos 61timas fueron en los dias 31 de 
octubre y 1. ® de noviembre del ano que tratamos, y porque este testi- ^g^ ^q i^^^ 
monio hacc relacion de los otros dos, nos ha parecido ponerlo aqui so- 
Jamente^ y dice asi: ^,Juan Soria de Villegas, escribano publico por 
S. M. del pueblo, provincia y jurisdiccion de Malinalco y Tenantzin- 
go, certifico, doy (6 y verdadero testimonio, & los que el presente 
vieren como hoy 1. ® de noviembre do este presente ano, estando 
osistiendo al padre Gaspar Yarcia, religiose coadjutor de la Com- 
pania en una onfermedad de que cst4 en cama en este Ingenio de 
Xalmolonga, perteneciente al colegio de S. Pedro y S. Pablo de 
Mexico, que el dicho padre administra; hoy dicho dia como 4 las cua- 
tro de la tarde, yendo 4 barrer lu iglesia un mozo espaiiol Uamado Juan 
Bautista, que sirve en dicho Ingenio, hall6 sudando el rostro de la im4. 
gen de nuestra Seiiora, la mismade que de haber sudado en mi presen- 

t Es sensible que en cl manuscrito Talte este lelato y paiece que te 8uprimi6 de 
intento. 



376 



m 4 1) di iliriwihii d» 1449 y ay«r 31 d» Mdtoe4» 
afiib liBfli^ dttdB tfliliiiiQBiiis ▼ UsnMfdo kw dUM^ dia ^ 

ididba cafiila, j ▼! ^nelodo-d rosUo de ladidift. iMlge^b 
broUodo ndor, jdelamoadelc^isqaMrdo U^wMw mi> yta 0ve- 
mcamo ligrima; 6 yo« el fiirrihiiin^ h^t ladidba imiyn pMi» lia» 
^■ak d midM por no h«ber«iccfdoto <|oekhfCMg|L, jhfhj^iwWn lim* 
ff ^NJa . fwffiL^ con Qm Itf f wmiia hub CBaafth&ai mMunikJiflaBDO adbq v 
,ieipeto 4 M^^ 1^ pieseqtef. T pam que cooitq di tM ?inB ada- 
grosiCOfDO Dioa ofaiaeii cata iin<y^ letatg dp w ffdidnra jFfoni 
Hadie, de oficio lo aaieoto por tefltimonio^ qo^ ea fiidiQ 
nio de Xalmokniga, jorisdicctoii de Malinaloo, hoy 1. 9 de 
del65O.ano0»Miido tesdgDslloTerdar^y iattenuIagioIKJw* de 
.HennofiDa y C^adova, enaxpendeio de M tlinalcQ» D* Nieotta Aiafa. 
9^ 00 hemwno, D. Nicolipa de Leacaao, Hi Nicolia da SaataMaiia, 
^edfo Bantista^ l4tou de BoUe8» Joan de Ugaite^ MigpdIVsiem»J<»6 
FelifMB C^rbaja^ SdMutiaa de Pd^aos* Joan Coma, y el dicbo Joan 
Bautiata, eapaooles, y oUaa -penonas, veciiioa y co t a otat en el paaMo 
de Malinaloo, 6 hagp mi aigoo en tewtimonpa de Teidad.^ — Jtu^ Smim 
jie VSbgaSf eecribano piiUico. 



Fin del llbro 8etl|uo« 



DB IiA rROVTlfCIA 



"8)» ^ii^ •C^-Sii»jll$?;^^^8)ll:«^iP^^. 



NUEVAiESPANA. 






MimAfOO. 

OongregacioQ intentada en la Profesa. Muerte dc los procu|ra4o- 
ires . 7>einblore8 en Cruatemala y so fVuto. Muerb del paidre Diego d^ 
Mendoza^ j liennano Alejandro Suarez. Sucesqs do* Taraumares* 
Mtterte de los padres Diego de Yahdercippe, y Nicol&s ae Estrada. 
Diiereneias sobre' el carato de Tepotzotl&n. Petlcion de los indios^ 
Bespuesta fiseal. ' intentos del Sr. obispo de Guadiana*^ Real prori- 
sion. * Entrada & Taraomares del padre Antonio Jacom^ Basils. Re* 
beHon de los indtos* Moerte del padre 7 sos ciretnnAancias. * Host!- 
Kdades de los MHbaros. Esp^cion desgraciada de los espaMes. 
Fin de ^sta jomada. '8ueeeos d^ Fanas. Peticion del eaUldo de 
Chiapa ysBreepnesta. MiMedel imdr^'Bomtngo de Albarquerqae 
y hemaBS* AloBS^'Tello^ Exile * dto h^bclriiiad^Tepotzotf&n. fin*- 
oemi de B«Bora. . C}«tt»'dcl fNidb^ Ckrdnirao^ek'Gaiial. ''*^ 
kMi ^wMidiiij a M y WRias def B e aera . ' D^etisftqiiiMa coB J g r egi i eloitt pro^ 
viacial. Miileo de fiiiiiQBee«n MMda. Jubilee ^^i^y^tuo eii ^tlHxt- 
co. Mision k la Habana. Transacion -sohre'ei pleite^ S. Attdr^s. 
Muerto del padre Juan del Real. Congregacion de S. Francisco Ja- 
vier. %oeas« de.wisirtncifi.'" D q aa e i e n ^de^ Ciiadidiijiwj y ft^ pr es e fl t a- 
oien dd aAenwider y ^wUHo' d^VMda. ' jM^de SPFiMdiM«^*fa. 



— 378 — 

del Sr. obispo. Muette de km padres Gonzalo IMvalos y Fnuicbc* 
Caldcron. Sucesos de la congregacion de S. JaTier. Caso raro de 
iin indio en la mision de Piaxtla. Jubileo de doctrinas. Piedad del 
Exnio. Sr. coode de Banos, D^cimasesta coDgregacion proTincial. 
Muerle del padre Horacio Carocci* Peote eo Ptoaa j Tarmoman. 
Piadosa muerte de un espaSol. Sucesos de Tepehoanes de S. Andr^ 
de la Sierra de Topia. Misiones del padre Jofl6 Vidal. Muerte del 
padro Jos6 Collantes. Muerte del padre Castini y principio de la es- 
clavitud de lo8 cinco Senores. Patente de herroandad con la coDgre- 
gacion de S. Javier. Fruto del jubileo de las doctrinas. Sucesos de 
Parras y Topia« Espedicion & California. Imdgen de S. Javier en 
el colegio de la Veracruz. Congregacion de negros en la PueUa. Su- 
cesos de Taraumara. Epidemia en estas misiones. Muerte del pa- 
dre Pedro Romano, del padre Grer6nimo Soriano, del padre Juan Ta- 
mayo. Hostilidades de los tobozos. Jura de S. Francisco Javier en 
Durango. Muerte del padre Leonardo Xatino. Espedicion 4 Cali- 
fornia. Congregacion provincial, d6cimasctima. Patrocinio de S. 
Javier en S. Ildefonso 6 iglesia de Tepotzotldn. Mision de Guara- 
f^%U, Pretension de los tubaris, y carta del padre Alvaro Sierra. 
Nacion de los chicuras y sucq30S dc Sinaloa. Canbnica erecoion de 
la esclavitud de los cinco Senores. Privilegio al colegio real de S. Il- 
defonso. Muerte del hermano C4rlo9 Martinez. Pretension de Chiai- 
pa. Pposicion de D. Juan de Valticrra. Entrada en la Compania de 
lUi bijo primogenito. FundacioQ del noviciado de ^i^anta Ana. Ca- 
r$ctcr do su fundador. Muerte del padre Bartolomd Castano. Del 
padre Andres Cobian. Restablecimiento de nuevos tarabumares. En- 
vianse nuevos ministros. Reduccion de los guasliparis. Yisita del 
Lie. Ugarte en Sonora. Misiones circulares eu Puebla y Michoac4n, 
Muerte del benpano Juan Bautist^ Vazquez. Se repite la mision en 
la Habana. Sucesos de Tarabumara. Congregacion provincial, d6. 
cimao2tava. Entrada del padre Tom4s de Guadalajara en Tarauma* 
ra. Son repelidos con agrura los raisioneros. Bautismos en Guesu- 
carichic y otros lugares. Reduccion de Papigochi. Muerte del her* 
mano Juan Bautista Vazquez. 

lesi. El siguiente aiio de 1651 se hallaba en Mexico ya consagrado, y 

disponiendo su partida para las islas Filipinas cl Illmo. Sr. D. Mi* 
guel de Poblete, arzobispo de Manila. El grande aprecio quo hacia 









— 379 — 

de la Compania y el desco de ver florecer'el clero dc cstos reinod eri 
-Virtudes propias de su estado, le hizo pensar en que se instituycse en la 
Casa Profesa de Mexico una particular congregacion de sacerdotee 
consagrados al culto de la inmaculada Goncepcion de nuestra Sei^ora. 
Esto no era propiamente sine emprender restaurar la que en el mismo 
lugar y con el mismo titulo se habia formado algunoB ados i^ntes por 
los de 1616, en tienipo del Illmo. Sr^ D^ Juan de la Serna, de que he- 
mos hablado en otra parte* Por entdncea no se di6 k aquella piadosa 
junta otra forma que la de algunas conferencias e^irituales y algunos 
otros piadosos ejercicioa a aHbitrio de Ice mismo4»congregado6. Asi no 
podia subsi^ir semejanto estableoimientOf ni Uamarse congregacion la 
que no ostaba confinnadm por el padre general^ k qufen linicamente es- 
ta cometida esta facultad on la Compafiia por las bulatf poiHificias. Pa- 
ra darle, pues, toda la necesaria subsistencia y participar de las indul- 
gencias, se resolvib el ilustrfslmo y otros piadosos sacerdotetf, que ha- 
bian ya dado sus nombres, escribir & la Santidad del Sf. Inocencio X 
y al padre Goswino Nichel, general de la CSonpailta, para que se