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Full text of "Historia de la Compañía de Jesús en la provincia del Paraguay : (Argentina, Paraguay, Uruguay, Perú, Bolivia y Brasil) según los documentos originales del Archivo General de Indias"

HISTORIA 



DE LA 



compañía de jesús 



EN LA 



PROVINCIA DEL PARAGUAY 

(ARGENTINA, PARAGUAY, URUGUAY, PERÚ, BOUVIA Y BRASIL) 

SEGÚN LOS DOCUMENTOS ORIGINALES 

DEL 

ARCHIVO GENERAL DE INDIAS 

EXTRACTADOS Y ANOTADOS 

POK EL 

R. P. PABLO PASTELLS, s. j. 



TOMO II 



MADRID 

LIBRERÍA GENERAL DE VICTORIANO SUÁREZ 
48, Calle de Preciados, 48 

I915 





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HISTORIA 



COMPAÑÍA DE JESÚS 



EN LA PROVINCIA DEL PARAGUAY 



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HISTORIA 



COMPAÑÍA DE JESÚS 



EN LA PROVINXIA DEL PARAGUAY 



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HISTORIA 



DE LA 



compañía de jesús 



EN LA 



PROVINCIA DEL PARAGUAY 

(ARGENTINA, PARAGUAY, URUGUAY, PERÚ, BOUVIA Y BRASIL) 

SEGÚN LOS DOCUMENTOS ORIGINALES 

DEL 

£>paLm. ARCHIVO GENERAL DE INDIAS 

EXTRACTADOS Y ANOTADOS 

POK EIj 

R. P. PABLO PASTELES, s. i. 



TOMO II 



MADRID 

LIBRERÍA GENERAL DE VICTORIANO SUÁREZ 

48, Calle de Preciados, 48 
1915 



PARECERES SOBRE EL TOMO PRIMERO DE ESTA OBRA 



Romae 27 Octobris 191 2. — Reverende in Xto. Pater. — P. X.=rAccepi volumen 
primum Historiae Societatis in Provincia Paraquariensi, quod mihi RV. de- 
dicare dignata est, quodque ipse grato ac libenti animo accepto, tum propter 
filialem añ'ectum quo a RV. mihi offertur, tum etiam propter ipsius operis pre- 
tium. Summopere enim placent res in illo contentae et forma, qua liber typis 
editus est. Praeterea in eo facile video ingentem ac rite ordinatum RVae. labo- 
rera. Congratulor igitur RVae. faustum primi voluminis exitum, ac Deum precans 
ut copiosis suis auxiliis RVae. adsit ad similia volumina edenda meam pera- 
manter impertió beneditionem. — Commendo me SS. SS. — Rae. Vae. — Servus 
in Xto., Franciscus Xav. Wernz, Praep. Gen. Soc. Jesu.=R. P. Paulo Pastells 
Coll. Sarrian (Arag.). ' 

(Hay un membrete que dice): Nunciatura Apostólica. — Madrid 6 Noviem- 
bre 1912.— Rvdo. P. Pablo Pastells, S. J.=:Muy Rvdo. P.: Me ha entregado el 
R. P. Astraín el primer tomo de la Colección sobre la antigua provincia del Para- 
guay, y con sumo gusto le presento mis sentimientos de gratitud y mis felitacio- 
nes más sinceras por la empresa de tanta importancia que ha emprendido y que 
espero, con la ayuda de Dios, llevará á cabo, para honra de la Iglesia y particu- 
larmente de la Compama.=Gustoso aprovecho la oportunidad para enviarle mi 
saludo de despedida y los sentimientos de gratitud con que soy de V. afimo. y 
S. S,, que le bendice. — f A. Card. Vico, Pro-N.° ap.° — (Rubificado.) 

(Hay un membrete que dice): Comunidad de PP. Franciscanos. — Pastrana y 
Agosto 23/914.= El Príncipe de Lüwenstein, Presidente del Instituto interna- 
cional de las Misiones de Hünfeld, Alemania, me escribió, con fecha 20 de Ju- 
nio, encargándome un trabajo cerca de las Misiones; y, manifestándome la forma 
en que quiere lo haga, me dice: «Tenga presente para este trabajo la obra del 
P. Pastells, S. J., Historia de la Compañía de Jesús en la provincia del Pa- 
raguay, Madrid, 1912». Aunque no tengo la satisfacción de conocer esta nueva 
publicación de Ud., al ver la aceptación con que la ha recibido dicho Instituto, 
le felicito de corazón y pido al Señor le conserve la salud para que siga adelante 
con sus trabajos — Fr. Lorenzo Pérez, O. F. M. — (Rubricado.) 

(Hay un membrete que dice): Instituto Histórico e Geographico de Sao Paulo 
(Brazil).— Sao Paulo 7 de abril de i9i4.=Ex.™o e Rev.°^° Sur. P.^ Pablo Pastells: 
Theno a honra de communicar a V. Rev.™^ que na sua sessao de 5 de Abril de- 



cidíu o Instituto Histórico e Geographico de Sao Paulo felicitar a V. Rev."^''' pelo 
admiravel trabalho que realizou publicando o primeiro tomo da Historia de la 
Compañía de Jesús en la provincia del Paraguay, de que teve conhecimento 
o Instituto na mesma sessao, nella sendo lidos e commentados muitos dos docu- 
mentos por V. Rev.'"^ colligidos, sobretudo os que dizen respeito ao Brazil e aos 
paulistas. Assim pois e' com o maior pracer que tenho a honra de saudar a 

V. Rev.'"^ felicitando- o por tao preciosa obra Ignorando a actual residencia 

de V. Rev.'"''', tomo a liberdade de escreverlhe para a casa do seu editor en Ma- 
drid. Reiterando a V. Rev.™^ as protestas de consideragao a louvor do Instituto 
Histórico e Geographico de S. Paulo, tenho a honra de assignarme de V. Rev.'"^ 
servo mui grato e admirador. — Alfonso d' E. Taunay, orador do Instituto Histó- 
rico e Geographico de S. Paulo, Professor da Universidades. — 16, rúa V. de Ouro 
Preto. — Sao Paulo. — Brazil. 

(Hay un membrete que dice): El Jefe del Archivo general de Indias. — Particu- 
lar. — 23 de Noviembre i9i2.=R. P. Pablo Pastells: Mi muy respetable y querido 
amigo. — Ayer fui sorprendido muy agradablemente con el ejemplar del tomo I de 

su interesantísima obra Historia de la Compañía de Jesús , y me apresuro á 

darle mi más entusiasta enhorabuena, al par que le envío un millón de gracias 
por el regalo del ejemplar, que será conservado con el interés que se merece 
obra de tal importancia y de autor tan querido en esta casa. — Mucho lo echamos 
á Ud. de menos, pues al cabo de tantos años lo consideramos á Ud. como parte 
integrante y muy esencial del Archivo y todos deseamos verle con nosotros. — 
Esperando se digne mandarme lo que á bien tenga, y deseando verle pronto, le 
saluda con sincero afecto su muy att.° amigo y s. s., q. 1. b. 1. m. — Pedro Torres 
Lanzas. — (Rubricado.) 

Jornal do Commercio. — Domingo 14 de Setembro de 19 13. — Livros Novos. — 
Pablo Pastells, S. J.: Historia de la Compañía de Jesús en la provincia del Pa- 
raguay, Madrid, Victoriano Suárez.=En 1905 o Padre Pablo Pastells foi incum- 
bido pelo Geral da sua ordem de procurar no Archivo das Indias de Sevilha 
materiaes relativos á historia dos Jesuítas. A colheita foi enorme; a publicagao 
occuparia numerosos volumes, e exigirla largos anuos. Assim, parecen preferivel 
editar um catalogo, com a data, o comego, o ñm, o numero de paginas de cada 
documento, o lugar que occupa em cada masso, e um ligeiro transurapto, mais 
ou menos completo, do conteüdo. Mesmo assim so uma parte da America do Sul 
reclamará cinco impossantes tomos, de que temos a vista o primeiro, que val até 
o anno 1638. — O autor da mais do que promette no titulo: abarca além do Para- 
guay, o Brasil meridional, o Uruguay, a Argentina, a Bolivia, o Perú; acompanha 
os quinhentos e noventa e sete papéis arrolados de outros nao menos importan- 
tes, tildados almnde, as vezes reproduzidos integralmente; copioso Índice alpha- 
betico, de mais de trinta paginas a duas columnas, facilita as pesquizas; notas 
eruditas esclarecen! pontos obscuros (i). 



(1) El autor de este articulo es el Dr. D. Juan Capistrano de Abreu. 



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2 PERÍODO CUARTO 1 638- I 654 

dio. — Virtud, letras y grados del Maestro Peralta. — S. Yl. hace merced al Obispo 
Cárdenas de la tercia parte de la vacante del Obispado del Paraguay, — El curato 
de Londres. — Remoción de los Gobernadores de Tucumán y Buenos Aires. — 
Indios vacos del Corpus é Itapúa. 

Parecer de una Junta en Madrid en vista de nuevos accidentes surgidos sobre 
diferentes puntos propuestos por el P. Ruiz de Montoya relativos al Paraguay y 
Río de la Plata. — Motivos para la traslación de la catedral de San Lorenzo de la 
Barranca á Mizque. — Conveniencia de la erección de un Tribunal de la Inquisi- 
ción en Tucumán.- — Procedimientos de su Obispo. — S. M. feculta al Marqués de 
Mansera para armar á los indios en su defensa contra los portugueses. — Consulta 
de la Junta de guerra, en vista del parecer de otra particular, sobre las proposi- 
ciones del P. Montoya. — Respuesta del Gobernador Hinestrosa al P. Provincial 
en orden á la defensa de los indios de sus reducciones. — Victoria de los indios 
del Paraguay. — El P. Salazar y D. Fray Francisco de Borja. — La Audiencia de la 
Plata propone en primer lugar entre los más digaos de premio al Obispo Cárde- 
nas. — Viaje del Visitador Palacios de Madrid á Lima. — RR. CC. sobre supresión 
del servicio personal, pago de tributos y su exención por veinte años á los in- 
dios de las reducciones del Río de la Plata y Paraguay, sin que puedan ser en- 
comendados. — Los azogueros de Potosí piden se les devuelva á Fray Bernardino 
de Cárdenas. — Elogios de éste á la reducción de San Ignacio. — Títulos del cura 
de Buenos Aires Juan Vizcaíno y Agüero. — Vencen los indios en Mbororé á 
400 portugueses y 5.000 tupis. — Grandes elogios del Obispo Cárdenas á los reli- 
giosos de la Compañía del Paraguay y á sus reducciones. — El Consejo prohibe 
el pase á la petición de los azoguei'os de Potosí á Su Santidad y al Nuncio. — 
Pídese aumento de personal de la Compañía á S. M. para la provincia del Pa- 
raguay. — Muere el Arzobispo de la Plata. 

RR. CC. á los Obispos del Paraguay y Tucumán extrañando que el primero 
fuese consagrado por el segundo sin tener Bulas. — Delitos denunciados por el 
Obispo de Santa Cruz de la Sierra á S. M. — El Gobernador Hinestrosa acusa 
al Obispo del Paraguay de infracción del Real Patronato. — Elogios del Gober- 
nador del Tucumán á la Compañía y al P. Pastor; pide más religiosos de ella. — 
La ciudad de San Antonio de Guadalcázar, hecha por Martín de Ledesma en el 
Chaco. — Otorga el Consejo 30 religiosos para el Paraguay por Buenos Aires. — 
El P. Lupercio Zurbano representa la necesidad de más religiosos en su provin- 
cia, confirmada por otros. — Pide S. M. informes sobre la conveniencia de fundar 
un Colegio de la Compañía en Cochabamba. — Beneficio y trajín de la hierba del 
Paraguay por los indios de las reducciones. — Origen de los disgustos entre el 
Obispo Cárdenas con los Padres y el Gobernador. — El Marqués de Mansera 
otorga á los indios de las reducciones armas y municiones para defenderse de 
los portugueses. — Minuta de misiones concedidas á los de la Compañía de treinta 
años á esta parte para el Tucumán, Paraguay, Río de la Plata y Chile. — Decreto 
de destierro del distrito del Paraguay á varios sujetos, mandado ejecutar por el 
Virrey á D. Diego de Escobar. — Castigo á los guaicurúes. — Petición del P. Gon- 
zales en queja del Obispo del Paraguay y cuarta carta ordenando en Provisión 
Real, la Audiencia de la Plata, la comparecencia. — Avío á los misioneros que fue- 
ron con el P. Pastor al Paraguay. — -Se resuelve la mudanza de la catedral de San- 
tiago del Estero á Córdoba, 



ARGUMENTO . 3 

Promoción del Obispo Cárdenas á Popayán y cambio del Gobernador Hiñes - 
trosa. — Respuesta del Obispo á la orden de comparecencia. — El P. Pastor solicita 
alivio en los tributos y cédulas de recomendación para los indios, y S. M. las 
otorga. — Tiempo que han de servir personalmente los indios á sus encomen- 
deros en el Paraguay y Río de la Plata. — Diligencias de Lariz sobre el oro que 
se supone explotado por los religiosos del Paraná 5' Uruguay, con ocultación de 
los Reales quintos, contra Vcnturilla y Felipe. — El P. Pastor pide que los indios 
de Paraguay, Uruguay é Itatines se declaren libres, por la distancia, de servir á 
sus encomenderos. — Varias RR. CC. á favor de los Padres de la Compañía y de 
los indios de sus reducciones del Paraguay, Paraná y Uruguaj'. — Nuevas provi- 
siones para la comparencia del Obispo Cárdenas ante la Audiencia de la Plata y 
respuesta del Obispo. — El Capitán Yegros y otros responden á un escrito del Pa- 
dre Manquiano. — Acuerdo del Cabildo de la Asunción para que los indios de 
Itapúa y Corpus miten á sus encomenderos en vez de- pagar tasa y tributo. — El 
Obispo y sus aliados invaden la iglesia de la Compañía en la Asunción. — Religio- 
sos que el P. Pastor condujo al Paraguay. — R. C. para que no se moleste á los 
indios del Paraguay. — R. C. al Deán y Cabildo de la iglesia de Popayán, que sus- 
pendan admitir al gobierno de esta iglesia al Obispo del Pai'aguay. — R. C. al Ar- 
zobispo de la Plata, que averigüe si la consagración de dicho Obispo se hizo sin 
Bulas. 

Diligencias de Lariz en averiguación de si existían minerales de oro en las 
20 reducciones de los guaranís. — El Obispo Cárdenas reprueba la visita de Lariz 
y habla mal de los Padres y sus reducciones. — Lariz pide datos y prácticos Cjue 
le acompañen en la pesquisa; respuestas del Obispo y Gobernador. — R. C. que 
la Audiencia de la Plata remita los papeles y autos sobre los encuentros del 
Gobernador con el Obispo y de éste con los Padres y excesos imputados. — 
Ventura y Felipe son procesados y el P. Taño pide testimonio. — Los vecinos 
feudatarios y Procuradores de la Asunción reclaman para sí el descubrimiento, 
y la retirada de Lariz. — Nombra éste á D. Martín de Vera para que vaya á com- 
probar la noticia del oro dada por el indio Cristóbal Cuma. — El P. Manquiano 
pide que varios Capitanes asistan á la pesquisa. — Respuesta del Capitán Cristó- 
bal de Acuña. — El Virrey y el Gobernador mandan que vayan al Perú los Capi- 
tanes Ramírez, Arestigueta, Hernández y otras personas. — R. C. de avío al Pa- 
dre Ovalle y sus compañeros, que pasan al Reino de Chile. — Escribe Osorio á 
Lariz sus disgustos por las disidencias del Obispo y Cabildo secular con los Pa- 
dres de la Compañía. — El P. Taño pide á Lariz que haga todas las diligencias en 
averiguación de las minas de oro. — Alivio á los indios del cargo de la Compañía, 
decretado por S. M., por lo bien que se han defendido de los portugueses. — De- 
clárase que los indios no están obligados á servir para pagar su tasa sino en 
frutos de la tierra. — Respuesta del Tesorero y Provisor y Vicario general, Sede 
vacante, de la Asunción y del Licenciado Fernando Sánchez al requerimiento 
del Gobernador, sobre que diesen obediencia al Obispo Cárdenas. — Obedécense 
y no se cumplen dos provisiones sobre la comparecencia del Obispo ante la 
Audiencia de la Plata. — El Obispo de Buenos Aires principia la fundación de un 
Seminario y Lariz se opone. — A instancia del P. Montoya de que se ejecute la 
R. C. que exime á los indios del servicio personal, el Conde de Salvatierra tasa 
el tributo. — Revocación del auto de destierro dictado por el Gobernador contra 



4 PERÍODO CUARTO I 638- I 654 

el Maestre de Campo y varios Capitanes. — Suplícase la suspensión de la ejecución 
del auto de comparecencia del Obispo 5^ defiéndese su jurisdicción. — Examen de 
lengua á los doctrineros en la Plata. — Asaltan los portugueses la reducción de 
Boymboy. — El cronista mayor de Indias pide datos á los Prelados sobre sus igle- 
sias y personas, para la Historia. — ^Asalto de los indios á los portugueses; líbrase 
el P. Arena y muere de un balazo el P. Arias. 

El Arzobispo Oviedo comete al Provincial de la Merced la averiguación de si 
el Obispo Cárdenas se introdujo en el Obispado de la Asunción como propieta- 
rio, administrándolo y gobernándolo sin mostrar las Bulas de Su Santidad. — Lo 
sucedido en el Itatín; necesidad de socorro; salida de Rojas, vecinos y soldados 
de la Asunción; orden del Gobernador al Alcalde de Talavera. — El Duque de 
Braganza nombra Maestre de campo á Tabarés para conquistar estas tierras y 
abrir paso para el Períi. — Observaciones del P. Arenas y de Rojas al Gobernador. 
Orden é instrucciones de éste á Francisco de Arce y Francisco Velásquez. — Es- 
cribe el Gobernador al Cabo de escuadra portugués. — ^Junta del Cabildo de la 
Asunción con el Gobernador y propuesta de éste. — Autos sobre la averiguación 
de minerales de oro. — Otorga el Cabildo poderes para pedir la restitución de los 
frutos, renta y tributos que le pertenecen por los indios de sus encomiendas, de 
que están despojados por los doctrineros del Paraná, Uruguay é Itatines; la no 
comparecencia de Cárdenas, y la expulsión de los Padres del Paraguay. — Infor- 
me de la ciudad justificando la expulsión ejecutada. — Exhortortarios y Cabildos, 
con autos sobre lo mismo. — Información contra un Memorial del P. Pastor. 

R. C. á la Audiencia de la Plata, sobre que dé relación de lo que hay tocante 
á minas de oro que no se quinta en el Itatín, Paraná y Urugua}', del cargo de la 
Compañía; cantidad y tiempo que se benefician y por qué no se quinta el oro ni 
se cobra tributo á los indios. — -Otra sobre lo mismo al Fiscal. — Otra á Lariz, 
que informe el estado que tiene la fundación del Seminario. — Autos relativos á 
la expulsión de la Compañía y repartición de sus bienes. — Tasa el Virrey en un 
peso el tributo del indio reducido por los Padres en el Paraguay; los exime de 
tributos por veinte años; confirma la tasa dispuesta en 25 de Noviembre de 1542 
y manda no haya novedad en el uso de las armas. — Informe de Fray Pedro No- 
lasco. — Quejas del Cabildo eclesiástico por la intrusión del Obispo Cárdenas. — 
El P. Manquiano pide al Visitador, que compela á los calumniadores á ir al des- 
cubrimiento de las minas. — Petición del mismo Padre ante el Juez conservador. 
Vuelve el P. Ovalle á Chile con 18 religiosos. — El Cronista mayor de Indias y 
el Obispo de la Paz. — Otra petición del P. Manquiano al Gobernador, para que 
obligue á declarar á varios Capitanes dónde están las minas. — R. C. al Arzobispo 
de la Plata, sobre la consagración de Cárdenas. — ^Otra á la Audiencia, que remita 
los autos relativos á los encuentros del Obispo con el Gobernador y los Padres, 
procurando la paz y observancia del Real Patronazgo. — Consulta del Consejo 
sobre los procederes del Obispo Cárdenas, del General Núñez, sus hijos y sobri- 
nos contra las personas y haciendas del Colegio de la Asunción y las calumnias 
de varios Capitanes tocante á las minas. — Materias suministradas por el Obispo 
de Santa Cruz para el primero y segundo tomo del Teatro Eclesiástico del Perú 
y Nueva España. 

D. Andrés Garavito de León da cuenta á S. M. de los excesos del Obispo Cár- 
denas, del estado del Paraguay' y de la restitución de los Padres de la Compañía 



ARGUMENTO t; 

de Jesús á su Colegio de la Asunción. — Instancia del P. Míinquiano, para que el 
Visitador cite y emplace á icarios Capitanes. — Memorial de Fray Pedro de Cár- 
denas, apoderado de Fray Bernai-dino; reduce sus agravios á seis capítulos. — 
Exhortatorio de éste al Cabildo y su respuesta. — Palabras entresacadas de un 
Informe del Cabildo y vecinos de la Asunción á la Audiencia de la Plata en orden 
ú. riquezas ocultadas por los religiosos de la Compañía en el Paraná y Uruguay. — 
Los contenidos en el auto, manda el Visitador que salgan á descubrir las minas 
de oro ocultadas; notificación y respuesta. — El Seminario de Buenos Aires. — 
Proceder de Lariz contra la inmunidad eclesiástica. — El P. Manquiano pide el 
castigo de los calumniadores contra quienes se querelló.— Pide Garavito de León 
al P. Taño las Cédulas y papeles que sirvan al intento de su visita y de la que 
Lariz liizo á las reducciones.— Respuesta del P. Taño. — Nuevas peticiones del 
P. Manquiano. — Retractación de Yegros; respuesta de Núñez al P. Manquiano; 
petición de Venegas; otra del P. Manquiano contra Ramírez y sus confederados; 
otra del P. Rojas; otra de Arestigueta defendiéndose de los cargos del Procura- 
dor de la Asunción. — En los libros de acuerdos no se halla poder, mandato ni 
instrucción á Capitanes ni otros en que se obligase á descubrir las minas que se 
delataron. — Respuesta de Núñez y Capitanes á los escritos de Vega y del Pa- 
dre Manquiano. — Sentencias y autos del Juez metropolitano declarando nulas las 
censuras y excomuniones del Obispo Cárdenas. — Retractación de Ramírez. — Res- 
puesta de Vega á Núñez. — Relación del Obispo de la Paz enviada á Gil González 
Dávila. — Retractaciones de Vallejo, Villasante, Yegros, Luis de Céspedes Xeria y 
Venegas. — Relación de Navamuel sobre el gobierno de la Audiencia, iglesia y re- 
ligiones de Charcas. — Examinador Real. 

RR. ce. á la Audiencia de Charcas, sobre los alborotos que hizo León para 
hacerse recibir por fuerza, que procure la paz entre el Obispo y los de la Com- 
pañía, y sobre la intrusión del Obispo en el Gobierno del Paraguay, su consa- 
gración, y reprensión por inmiscuirse en el gobierno secular. — Rectificaciones 
de Yegros y Arestigueta — Niega Núñez ser parte en la causa y c|ue responderá 
por vía de información; su relación cierta en lo de minas y tributos de indios; 
excúsase de salir á descubrir aquéllas. — Visita de Lariz en San Cosme, Santa 
Ana, San Miguel y Santo Tomé. — El Visitador apremia á los que han de salir al 
descubrimiento. — Urge el P. Manquiano; excúsanse Núñez y Arestigueta; prisio- 
nes, por exceder el plazo prefijado por el Visitador. — -El Obispo de Buenos Aires 
pretende fundar Seminario y el Gobernador prefiere la construcción de la cate- 
dral. — Fray Alonso Vique confuta al Obispo de Tucumán y defiende la celebra- 
ción de dos misas diarias. — Consulta sobre los examinadores que han de concu- 
rrir con el Catedrático de lengua á los exámenes de los doctrineros. — Apelación 
de Casco de Mendoza. — Confesiones tomadas por el Visitador. — El P. Manquiano 
pide sentencia. — Apelaciones; petición de Núñez; protestas del P. Rojas; ratifi- 
cación de los presos y procesados. — Nueva petición del P. Rojas sobre compul- 
sación de testigos. — Fallo 3^ sentencia del Visitador. — Pide el P. Rojas que no se 
admita apelación. — Testimonio de sentencias, satisfacciones y retractaciones en 
esta causa. — Embargo de bienes y auto para que los procesados se aperciban á 
salir en la barca, en ejecución de la sentencia. — Ofrecimiento de fianzas abona- 
das. — Pastoral del Obispo de Tucumán sobre las dos misas diarias de D. Fray 
Bernardino de Cárdenas. —Retractación de Venegas. — Entrera de los reos al Al- 



6 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

férez Agustín Valerio; danse á la vela. — Fallecimiento del Deán de Buenos Aires. 
Extorsiones de Lariz. — Retractaciones de Cuéllar y de Ramírez.- — ^Remisión de 
los autos á la Real Audiencia de la Plata. — Acumúlanse las declaraciones juradas 
de testigos con los autos del oro de las supuestas minas. 

Propuestas para prebendas. — Ratificación de testigos. — Veinte fundaciones en 
el Uruguay y Paraná, á más de 23, destruidas por los portugueses del Brasil. — 
Petición del P. Rojas á la Audiencia de la Plata en respuesta á la del General 
Núñez y Capitanes ya referidos. — Sentencia del Deán D. Gabriel de Peralta, 
como Juez conservador, contra los Capitulares de la Asunción de 1648- 1649. — 
Autos del Visitador, sobre que sean puestas en ejecución las Cédulas que tratan 
del tributo y exención del servicio personal de los indios; del género con que 
habrán de pagar la tasa y el tributo, y de la confección de los padrones de las 
reducciones de la Compañía: que se notifiquen al P. Taño, para ver si hay otras 
órdenes sobre los particulares de que se trata en la causa. — Fundación de Nues- 
tra Señora de la Anunciación de Itapúa y de otros puntos desde Paraná hasta el 
Iguazú. — ítem de San Ignacio, la Encarnación, la Laguna de Santa Ana de Yagua- 
pua, Corpus Christi, Acaray é Iguazú. — El P. Boroa, primer misionero del Uru- 
guay, funda la Concepción y San Nicolás. — Fundación de muchas otras después 
del martirio del P. Roque González. — Relaciones juradas de los PP. Borgues, 
Berthot, Bonilla y Benavides; sobre fundaciones de pueblos por los de la Com- 
pañía, con licencia del Gobernador. 

Autos sobre los encuentros del Obispo Cárdenas con el Gobernador y religio- 
sos de la Compañía. —Memorial de dicho Obispo contra dichos religiosos. — 
Exhortatorio del Arzobispo de la Plata, Ocón, á Fray Bernardino de Cárdenas, 
pidiéndole envíe los recaudos de su consagración. — Razones para que el Visita- 
dor haga personalmente su visita á las reducciones; reparos del Oidor, contesta- 
dos por el P. Pastor. — Comisión del Arzobispo al Vicario de Potosí sobre la con- 
sagración de Cárdenas. — El Visitador da cuenta de su visita á siete pueblos del 
distrito de la Asunción, y del auto sobre la averiguación de las minas de oro, — 
Es absuelto el Capitán Benítez. — Diligencias para que el Visitador entable el tri- 
buto en las reducciones. — Excúsase éste de ir á visitarlas y razones que alega 
para ello. — Insta el P. Pastor para que la haga, y dé forma de cómo se han de 
gobernar los misioneros en paz y en guerra. — Respuesta del P. Taño con la no- 
ticia que desea el Visitador en orden á los fines de su visita. — Autos de cómo se 
verificó la conversión de los indios del Paraná y Urugua)^, por la predicación de 
la Compañía, sin armas. — Intentan los portugueses apoderarse de Buenos Aires. 
Leva en Tucumán. — Lariz ahorca al Capitán de un navio, vecino de Buenos 
Aires. — Papeles relativos á la consagración y posesión de Cárdenas del Obispa- 
do del Paraguay sin haber recibido las Bulas. — Llegada y proyectos de Baigorri; 
ataca á los de la Compañía.— Orden de que los hijos de caciques no acudan, ín- 
terin S. M. determine, á la mita. 

Disturbios entre el Obispo Cárdenas y los Padres de la Compañía; conviene 
que S. M, resuelva. — Cualidades y buen proceder del Presidente de la Plata. — 
Refiere el Presidente á S. M., que el Obispo Cárdenas está detenido en Potosí ha 
más de dos años por el Virrey. — Exámenes }'■ examinadores de lengua. — Senten- 
cia Baigorri á Lariz. — El Arzobispo de la Plata acusa de novedad la doctrina de 
D. Fra}^ Bernardino sobre la celebración de dos misas diarias. — Buen recibí- 



FEBRERO 1638 7 

miento de Baigorri en Buenos Aires. — Reprueba Sarriiienl'o los procedimientos 
de Lariz. — El Visitador Garavito de León nombra á Cristóbal de Garay Gober- 
nador interino del Paraguay. — Comete el Virrey á los Oficiales Reales de Buenos 
Aires la confección de los padrones de las reducciones. — R. C. prohibiendo la 
fundación de conventos y hospicios en Indias sin licencia de S. M. y manda c¡ue 
se demuelan. — Propone el Consejo á un Oidor de Chile para el gobierno del Pa- 
raguay. —El mercedario Fray José de Torreblanca, su conducta y proposiciones. 
D. José Nieto de Ariza, Oidor de Chile y Gobernador del Paraguay. — El Obispo 
de Tucumán pide misión de mercedarios. — Manda S. M. á Ariza que vaya á Chile 
á servir la plaza de Oidor, y se obedece la R. C. — Cinco sentencias dadas en resi- 
dencia contra Lariz, pronunciadas por Baigorri; otras 23 por el mismo al mismo. 
Diligencias practicadas por la Compañía con los Oficiales Reales de Buenos Aires, 
sobre que los indios del Paraguay paguen tributo. — Baigorri elogia al Obispo de 
Buenos Aires Cristóbal de Mancha y Velasco; pide para los clérigos los curatos 
de la Compañía, Seminario y catedral. — El Obispo aprueba los procedimientos 
de Baigorri; pondera los estragos de un contagio y el celo de los religiosos du- 
rante los trece meses que duró. — Reforma de los conventos de la Merced. — Pro- 
pone el Obispo la reducción de los Obispados del Río de la Plata y del Paraguay 
al de Tucumán. — La Real Audiencia de la Plata manda cumplir los autos de vista 
y revista proveídos por la misma á petición de parte del Maestre de campo Juan 
de Vallejo Villasante, su hijo y de Pedro Antonio de Aquino. — R. C. al Arzo- 
bispo de la Plata que procure que D. Fray Bernardino de Cárdenas se venga de 
su voluntad á España ó que renuncie el Obispado del Paraguay, quedando con 
alguna congrua para sustentarse, y que nombre Gobernador para aquel Obis- 
pado, que sea clérigo ó prebendado de los Charcas y no religioso. 



598. 1638- -2— 15 . 74—4—6 

Carta de la Real /ludiencia de la Plata d S. M. — Entre otras cosas, 
refiere las buenas calidades de virtudes, letras y religión que se ha en- 
tendido tiene Fray Bernardino Cárdenas, religioso de San Francisco, y 
el singular fruto que en el distrito de ella se ha reconocido con su pre- 
dicación y doctrina apostólica, sumamente necesaria para la conver- 
sión de indios; por ser innumerables los que en el decurso de largos 
años ha convertido en aquellas partes. Suplica, se le ocupe en uno de 
los Obispados de aquel reino. — La Plata, 1 5 de Febrero de 1638. 

4 fs. — Original. — Emp.: <-Por auer entendido. ...:' Tenn.: «executadas por ella». 
Al dorso se lee: «Vista en 22 de Octubre de 639 — decretada dentro». — (Rubri- 
cado.) — Al margen dice: «Sépase de la secretaria si se le ha enviado cédula de 
govierno en ínterin que llegan las bulas, y si acude alguna persona por parte del 
electo al despacho de ellas>. — (Rubricado.) — <-.ynuioseleí. 



8 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

599. 1638—2—25 74—4—6 

Carta de ¡a Real Audiencia de ¡a Plata, cu aprobación del Arzobispo 
de aquella iglesia; su enseñansa, predicación, limosnas y caridad.. — La 
Plata, á 25 de Febrero de 1638. 

2 fs. — Original. — Emp.: «En las buenas » Term Al dorso: «Vista en el con- 
sejo a 8 de Octubre de 1639». 

600. 1638— 3— I 74—4—6 

Carta de consulta del Presidente de la Plata., D. Juan de Lizarazu, 
á S. M. — En ella repite la de l.° de Marzo de 1636, sobre la entrada 
de los Mojos por Santa Cruz de la Sierra. Hace relación de haberse ave- 
cindado 400 portugueses del Río de San Pablo del Brasil en el paraje 
de Itatín, en la provincia de los Orejones, 30 leguas distante de la ciu- 
dad de San Lorenzo la Vieja. Pondera dicha entrada, las crueldades 
ejecutadas con los indios, destruyendo tres reducciones y maltratando 
é hiriendo á los Padres de la Compañía que estaban en ella, y la impor- 
tancia de la conversión de aquellos indios para dar calor á la conver- 
sión del Paraguay y á las reducciones de infieles, que la Compañía de 
Jesús hace en aquellas provincias. — Potosí, I.° de Marzo de 1638. 

2 fs. — Original. — Emp.: «El año pasado » Term.: «aquellos indios». — Al dor- 
so: «en 4 de Noviembre de 639 — que se le avisse al Presidente lo resuelto en la 
carta inclusa, y que él cita, y lo que últimamente tiene su Magestad resuelto en 
esta materia, y como esta remitida al Vi Rey para que obre en ella conforme el 
estado de las cosas y dígasele lo que esta probeydo en esto». — (Rubricado.) 

601. 1638— 3— 15 74—6—28 

Memorial. — Presentado por el P. Pedro de Elgeta, Vicerrector del 
Colegio de Buenos Aires, al Gobernador de esta ciudad, D. Mendo de 
la Cueva, pidiendo socorro para los indios del Uruguay contra los por- 
tugueses del Brasil. Dice que tres banderas de éstos, se hallaban ya 
sobre la reducción del Caro, ocho leguas del Uruguay, cautivando la 
gente cristiana y reducida. Que según aviso que recibió de Janeiro son 
300 los portugueses de San Pablo que han entrado, sin otros muchos de 
toda aquella costa, que salían en barco á saquear dichas reducciones. 

Responde el Gobernador: que 'por haber tenido aviso del que fué Go- 
bernador de Río Janeiro, Rodrigo de Miranda, y del de Angola, de que 
el Holandés había sacado 6o bajeles á principio del mes pasado y re- 



aiARZU 1638 9 

partidolos sobre el Brasil; y dedicado seis de mucha mayor fuerza para 
venir á dar sobre Buenos Aires; y de la rota que tuvieron dos bajeles 
que rompieron á seis nuestros, metiéndolos en fuga, degollando alguna 
cantidad de gente é hiriendo á muchos: que por esta razón y la del le- 
vantamiento de los Calchaquíes y la destrucción de la reducción de 
Santa Lucía, y el notorio peligro de las ciudades de San Juan de Vera 
y Santa Fe; se ha visto obligado á denegar el socorro que el P. Provin- 
cial solicita. — Trinidad, 1 5 de Marzo de 1638. 

Es copia del instrumento exhibido por el P. Francisco Díaz Taño ante el Es- 
cribano de S. M. Baltasar de los Reyes y León, en la Asunción, á 23 de Enero 
de 1657. — Fs. 247 á 247 v.'° 

602. 1638— 3— 16 • 74—6 — 47 

Carta de Feliciano, Obispo de la Pas, á S. M. — Da cuenta de haber 
visitado segunda vez todo su Obispado (l); que estuvo á punto de 



(i) He aquí una <<■ Descripción del Obispado de la Paz, hecha por un ex Je- 
suíta.— l^a provincia de Sicasica tiene en el Obispado de la Paz los pueblos si- 
guientes: Palca, que distará de la Paz 10 leguas y tiene un anejo llamado Toto- 
ral, distante 8 leguas á la falda de IlUmani, cerro célebre por su riqueza, altura 
y nieve perpetua, que se ve de muy lejos. De Palca se pasa una cordillera fre- 
cuentemente nevada para entrar á los Yungas, cuyo pueblo principal, residencia 
del Teniente general, es Chuhimani, que distará de Palca 18 leguas y tiene un 
anejo que dista de él 6 leguas. Después, á la distancia de más de 20 leguas, está 
Challana, que es el último de Yungas. Luego, para salir á la Paz, está Coroico, 
que distará de ella 25 leguas. A una legua de este pueblo está el puerto, donde 
se embarcan para entrar á Moxos por el río. A las 10 leguas (para la Paz) está 
un lugar llamado Pongo, vecino ya á la cordillera, que se pasa para entrar á la 
Paz, distante de ella 8 leguas. 

Por el camino que tira á Oruro está Calarmrca, que creo dista 12 leguas de 
la Paz. Luego está Hayuhayu. A la parte del valle de Mecapaca está el pueblo de 
este nombre, distante 4 leguas de la Paz. Más adentro, á las 12 leguas, está Ti- 
rata, célebre por sus vinos, y por este valle, siguiendo el río, se entra también 
á Yungas. A las 3 leguas de la Paz, yendo para Oruro, está Achocalla, que anti- 
guamente lo anegó una laguna vecina y perecieron todos, mientras el Párroco 
estaba ausente, por haberse entregado sus habitantes á diversos vicios. De allí 
á 9 leguas está Calamarca, y de allí á 10 Hayuhayu. 

La provincia de Pacages coge del Desaguadero á la Paz por el camino real, y 
á esta provincia creo pertenece Bereugiíela. 

La provincia de Omasuyos está á la otra parte de la laguna. Su capital es el 
pueblo de Hachacacíii, que distará 3o leguas de la Paz. Saliendo de esta ciudad, 
á las 9 leguas, está el primer pueblo, que es Pucarani, que tiene por anexo un 



10 PERÍODO CUARTO 163S-1654 

muerte y tan peligroso, que se atribuye á milagro de Nuestro Señor el 
haber convalecido; y que hasta la fecha había confirmado más de 52.000 
personas y obrado lo demás que refiere. —Paz, 1 6 de Marzo de 1 638. 

2 fs. — Original. — Emp.: «En los quatro años.. ..* Term.: «que la pueda es- 
cribir», 

603. 1638—3 - 18 74—4—13 

Memorial. — Presentado á S. M., en que se hace un breve epílogo de 
las acciones de D. Pedro Esteban de Avila, Gobernador de las provin- 
cias de Río de la Plata y puerto de Buenos Aires, y en especial de las 
que se le censuran, con enumeración de sus servicios, testimonio fiel de 



santuario de Nuestra Señora de las Peñas, en un monte distante 6 leguas. Des- 
pués se sigue Puquhia, que distará de Pucarani otras 9 leguas. Luego, á la orilla 
de la laguna, está Carabuco, que distará de Hachacachi 9 ó 10 leguas. A esta pro- 
vincia creo pertenecen también los pueblos de Hilabaya y Qniahaya, del valle 
c^ue toca á Sorata, del cual distará Quiabaya 8 leguas y otro tanto Hilabaya. 

La provincia de Sorata ó Laricaxa (contando desde Quiabaya y Hilabaj^a) tiene 
á Sorata, que es la capital, que distará 40 leguas de la Paz y 16 de la laguna; 
Combaya, de quien es anejo el célebre santuario de Nuestra Señora de Chuchu- 
laya, que distará 8 leguas; Ambatia, y algún otro más adentro, que no me acuerdo 
ni sus nombres, hasta llegar á Charajani, que es el áltimo del Obispado, y á un 
lado, á distancia de 10 leguas, está Pelechuco, que es como la puerta para entrar 
á las misiones de los franciscanos, cuyo primer pueblo, llamado Apolobamba, dis- 
tará 40 leguas de Pelechuco. Por esta parte está también la misión de los Agus- 
tinos en la nación de los Léeos. 

La provincia de Paucarcolla tiene á la parte de HachacacJi't mw pueblo llamado 
Mojo, que distará de éste 10 leguas y otro tanto de P ática r colla; luego Puno, et- 
cétera. Y dicha provincia tiene dos ó tres anejos, que son minerales de oro y 
plata. 

Chucuito, después de los pueblos del Occidente de la laguna, tiene, pasado el 
Desaguadero, á Yuiiguyo, que distará del dicho Desaguadero 6 leguas. A otro 
tanto del referido pueblo está el celebérrimo Santuario de Nuestra Señora de 
Copacavana, y á éste pertenece una isla que está en la laguna, que no sé lo que 
dista. Esta provincia de Chucuito, á distancia de más de 10 leguas hacia la Puna, 
tiene un curato que en un tiempo fué mineral muy rico de plata, la que se cor- 
taba á sincel, llamado San Antonio de Esquilache. En la misma laguna descubrió 
una isla bien grande un Corregidor de la provincia de Omasuj'os, que, perdido 
el barco con una tempestad, quedó inhabitada; porque la pérdida fué en circuns- 
tancias que la gente que estuvo á poblarla salió fuera á una fiesta.» — Es copia 
procedente de los papeles de Jesuítas cspañrdes y americanos desterrados á 
Italia, y letra del último tercio del siglo XVIII y muy probablemente inmediata 
posterior á la extinción de la Compañía, .Se halla ahora en mi poder. 



MARZO l63S II 

sus procedimientos; á fin de que S. M. mande híicer el justo reparo que 
la materia y el sujeto piden, y no se dé lugar á que se le moleste y des- 
estime con detrimento de la confianza que merece su buen proceder. — 
Sin fecha. 

10 fs. — Einp.: «Dun Pedro Estevan » Te,' m.: «recibirá merced». — En papel 

aparte se lee el decreto siguiente: «Hauiendose dado por Don P.° Estevan Da- 
uila los memoriales inclusos, he acordado de remitirlos al Conss.° de las Indias 
para c¡ue se vean en él con toda atención, y si pareciere consultarme cerca de lo 
q. contienen se liaga. — (Rubricado.) — en M.d A i8 de Margo de 1638. — Al Conde 
de Castrillo». 

604. 1638—3—23 74 — 3 — 26 

Consulta del Consejo de Indias á S. M. — Sobre el remedio que con- 
viene poner á los excesos y robos que hacen los portugueses de la villa 
de San Pablo del Brasil con los indios del Paraguay. — -Madrid, 23 de 
Marzo de 1638. 

Hay 5 rúbricas. — Original. — Al dorso se lee este decreto: «Esta bien y asi lo 
he mandado». — 2 fs. 

605. 1638—3—25 75—6—8 

Carta de seis curas clérigos d S. M. — Se quejan de la severidad y 
rigor de su Arzobispo el Maestre D. Fray Francisco de Borja; supli- 
cando sea promovido al Arzobispado de los Reyes, vaco por muerte 
de D. Fernando Arias de Ugarte, y que al Arzobispado de la Plata se 
envíe un Prelado que sea clérigo; y entre éstos, señalan al Dr. Juan de 
Mañosea, Inquisidor de la Suprema, por su gran talento, virtud, letras 
y demás dones naturales. — Potosí, 25 de Marzo de 1638. 

Original. — i f.° y el de carátula. — Emp.: «La muerte » Tcnn.: «buenas 

partes». 

« 

606. 1638 — 3— 31 74—6—28 

Victoria de Caazapamini. — Certiílcación del Maestre de campo Ga- 
briel de Insauralde y de los testigos jurados PP. Alonso Arias y Anto- 
nio Palermo, de la Compañía de Jesús; Antón de Figueroa y Felipe Mar- 
tín; Alféreces Adrián de Esquibel y Pablo de Almirón; Miguel Ortiz de 
Leguisamo, Sargento Mayor, y Antonio Serrano de Araya: hecha ante 
el Capitán Nicolás de Villanueva, Teniente de Gobernador, Justicia ma- 
yor y Capitán á guerra de la ciudad de San Juan de Vera; á petición 



12 PERIODO CUARTO I03S-I()54 

del P. Basilio de Ledesma, por comisión del P. Diego de Alfaro, Co- 
misario del Santo Oficio. — Ratificación. — San Juan de Vera, 31 de 
Marzo de 1638, 

Es traslado exhibido por el P. Francisco Díaz Taño en la Asunción, á 23 de 
Enero de 1657, ante el Escribano de S. M. Baltasar de los Reyes y León. — Folios 
209 á 214 v.'° 

607. 1638—4—6 74—6—28 

Petición. — Presentada por el P. Basilio de Ledesma, en nombre y con 
poder del P. Provincial Diego de Boroa y del Superior de las reduc- 
ciones del Paraná, Uruguay y sierras del Tapé, y Comisario del Santo 
Oficio Diego de Alfaro; ante el Capitán Nicolás de Villanueva, Teniente 
de Gobernador, Justicia mayor y Capitán á guerra de la ciudad de San 
Juan de Vera. Dice que le conviene se haga información de la des- 
trucción que los portugueses y mamalucos de San Pablo han hecho y 
hacen en las reducciones de los indios (l). Y por cuanto en dicha ciudad 



(i) No tuvieron más remedio los Padres de la Compañía, para evitar el total 
cautiverio de los indios situados en la cuenca del río Grande y Sierra del Tapé, 
que trasladarlos á la cuenca del Uruguay, á través de mil penalidades y peligros. 
Véase, en efecto, con c[ué colores lo pinta el P. Misionero de la Natividad al Pa- 
dre Antonio Ruiz de Montoya en carta de 30 de Septiembre de 1638: 

«Pax xpi. — Mi P."^ La c^ue recibí de V.^ R.^ desde el rio Jeneiro reciuila el 

mes de Junio De muchos originales mejores que el mío abr;í sauido el proceso 

de la venida de los Portugueses, y asi solamente digo que en la red.°'^ de S. Ana, 
que era ya la frontera, auia ya juntado nro. S.^' como 600 indios de Jesús María, 
Capibarí, S. Joachin y Sudutari, y auia muchos mas para recojer fuera de la 
gente del caagua, que es mucha, que trataua de reducirse en la Tapera de Jesús 
M.^, y ya auian llegado los Tendotaras, que trujieron 3 criaturas que a pocos dias 
de bautizadas se fueron al cielo, 3'- el ?.*= Luis Arnot auia trabajado muy bien en 
disponer la gente para resistir al Portugués, y auiamos leuantado cruz desta 
parte del ygay para mudar la red.°" de S. Ana, y yo estaua haciendo la roga 
q.do llego nueba cierta que el Portugués estaua'^cerca del Tebiquarí, y a pocos 
días vbo nueba cierta de que estaua destruida S. Teresa [cuyos habitantes], 
viéndose cercados de todas partes, anochecieron y no amanecieron. Los indios de 
S. Ana y los dos capitanes fueron a decir como se auian ido todos. Nosotros nos 
vinimos a la Natividad, adonde quedamos el P.^ Domingo de Mutioa y yo; pero 
el dia de Nauidad [1637], visto C[ue no auia nadie, porque se fueron [á] Númbiti 
los del Ararica, y, por otra parte, estañamos en peligro, nos fuimos a S. Joseph. 
No faltó que ofrecer a nro. S.'', como V.^ R.'"^ puede [re]presentarse; cada uno 
decia su libertad; otro [decía] que nosotros llamauamos a los Portugueses, otro 
que el P.*^ Alonso de Arias era P.'^ de los Portugueses, y que vino con ellos la 



ABRIL l63<S 13 

hay abonados testigos de vista de la destrucción hecha aquel año en 
dichas reducciones, adonde fueron al socorro contra los enemigos por 
requerimientos de los Padres de la Compañía de Jesús y mandamiento 
de D. Mendo de la Cueva y Benavides, Gobernador de estas provin- 
cias: Pide sean examinados por el interrogatorio que presenta. Fué 
admitida esta petición en la ciudad de San Juan de Vera á 6 de Abril 
de 163S. 

Sigue la notificación del auto al P. Ledesma, el interrogatorio, compuesto de 
seis preguntas, y la relación jurada de los testigos: PP. Francisco de Alarcón, Luis 
Arias de Mansilla, de la Compañía de Jesús; Gabriel de Morera, Alcalde ordina- 
rio de San Juan de Vera; Bernardo de Centurión, Sargento mayor; Gabriel de 



vez pasada a Jesús María; y lo que peor es que no faltó quien de los Ararica 
hurtase el ornamento del P.^ Diego de Alfaro, y quebraron el cáliz y todo lo pro- 
fanaron. Por la Circunsicion volví a S. Cosme con el P.^ Adriano Formoso y se 
volvió a recojer la gente de aquella red.°°; 3'o fui dos veces al Ararica, adonde 
auian ya vuelto los indios; bauticé y administré el sacram.'° de la penitencia. La 
primei'a vez no me reciuieron muy bien, la 2.^ me reciuieron mejor y estauan 
haciendo sus ranchos; que casas e yglesia ya se auian cjuemado y auian vuelto al 
ser de sus Agüelos; pero no faltaua quieii se olgaua de ver al P.*^ 

Los del Turutuy también se voluieron luego a la Tapera, porque los indios 
vellacos que mataron al P.*^ Cristóbal de Mendoga y otros dieron en nros. hijos; 
y al cap.^" Ai^arete de S. Ana le mataron su muger y a otras 4 ó 5 indias de su 
casa y asilo, obligaron a voluer mas que de paso; lo qual ayudó mucho, y tomó 
Dios nro. S."" este medio para que se hiciese la mudanza de la sierra, que a sido 
la vida del cuerpo y alma de nuestros hijos. Yo desde diciembre hasta mayo no 
pude ir a S. Ana, que no poco lo sentí, porque estauan aquellas obejuelas para 
ser despedagadas de los lobos. Por la asunción, el P.^ Pb.° fue á la sierra, 3^ con 
sus oraciones y eficacias efetuó la mudanga de toda la sierra, comengando por 
S. Cosme. Poco antes desto auia llegado el cap." guaibica de S. Ana (que es el 
que en el Ararica se opuso mucho a la mudanga q.do V. R. se halló allí, con 
cosa de 200 almas, al qual trujo a pequa el indio valiente de Jesús María, digién- 
dole que viniese a comer a .S. Miguel que alli tendría P.^: vbo varios pareceres 
acerca si auia de ir P.*^ hacia el ygay a recojer la gente de S. Ana. Finalmente, 
el P.^ Pb.° me enbio por maio con orden de que no pasase el ygay, sino que 
desde alli embiase a llamar la gente que estaua esparcida, sino fuese con ocasión 
de algún enfermo que no pudiesen ti'aer. Tardé cosa de diez días y juntó nro. S."^ 
buen golpe de gente, de suerte que con los que tenia ya en S. Miguel de S. Ana 
y los que truje, fueron seiscientas almas. Mientras yo hice esta mission, se hizo 
el ya gaco de S. Joseph y S. Thome. A la vuelta de S. Ana hallé al P.^ Pablo de 
Benauides, que estaua cojiendo sus obejas, y nos vinimos juntos a S. Miguel, 
y poco después del Corpus le arrancamos, con lo que quedaua de la sierra, 
el P.^ Pb.° de Benauides, P. Miguel Gómez y 5^0. Después de la i.'"^ jornada, el 



14 PERÍODO CUARTO 1 638- I 654 

Isaurraldc, Maestre de campo; Adriano de Esquivel, Alférez; Antonio Serrano 5^ 
Miguel Ortiz de Leguizamo, Sargento. — Sigue la certificación de fe, que se debe 
dar á dichos testigos por el Teniente gobernador, quien mandó entregar el ori- 
ginal y los traslados que pidiesen al P. Ledesma, autorizados, á falta de Escri- 
bano público, por el mismo Nicolás de Villanueva; siendo testigos Gabriel Mo- 
rera y Domingo Barbosa. — San Juan de Vera, 6, 7 y 8 de Abril de 1638. — Folios 
41 á 54. 

608. 1638— 7— 2Ó 74—6—4 

Testimonio. — De información sobre los méritos y servicios de los pa- 
dres y abuelos del Dr. x-^drián Cornejo, Comisario del Santo Oficio y 
de Cruzada y Vicario en la ciudad de Córdoba; para que siendo, como 



P.<^ Pb.° se adelantó para preuénir las cosas; el P.^ Pablo venia delante con cosa 
de 600 almas de sus hijos, seguíame yo con otras 600, y por retaguarda el P.^ Mi- 
guel con 1.200, con las demás del Ararica. Y S. Miguel y otros de S. Ana }ra es- 
tauan en el Vruguay. Mucho auia que decir de lo que ayudó el P.^ Pb.° que, 
como V.^ R.^ sabe, es S.'°; yo no poco me confundí de verle de noche subir la 
cuesta de S. Miguel trayendo en la alda de la ropa parte de la carga de vn yndio 
por aliuiarle. 

Mucho padegieron los indios por ser el coraron del ynbierno y camino tan largo, 
y por el agua. Nos vbimos de detener en vn rancho vn dia, en otro que apenas auia 
leña 3 dias y en otro otros 304. Las indias vnas cargadas con dos criaturas, 
otros leuantauan como a cuestas los enfermos, )r no faltaua quien lleuaua vn tre- 
cho su gesto y luego voluia por vn enfermo. Y asi no era mucho que los P ^^ se 
apeasen, como lo hacían, para que subiesen los enfermos; con todo eso se vio 
ser obra de nro. S.'', pues vinieron muy contentos, y los que menos trabajo me 
dieron fueron los de S. Ana, y saliendo luego que yo quería de los ranchos. Aca- 
báronse las vacas antes de llegar al Caro. Finalmente, a 7 de Julio llegué a este 
puesto de Mborore, que está una legua mas acá de S. Francisco Xauier, y lo an 
pasado muy bien, porque el P.^ Xptoual Porcel y sus hijos nos han acudido mui 
bien con los indios que estauan ya acá del año pasado de S.*-"^ Ana, y los que 
truje ai 300, fuera de 216 almas que están ya aquí del Paniupa, y míís 150 indios 
que quedaron en la Tapera y algunas lumbireras de otras red.*^^, confio en 
nro. S.^ que se traerán presto. Por todos S.'°^ digen que emos de ir el P.^ P.° Ro- 
mero, P.^ Adriano Formoso, P.^ Pablo de Benauides y yo. Al presente trabajan 
con mucho fervor y estos acuden bien a la doctrina y se les puede hablar alto 
acerca de que no tengan mangebas. Tres buenas rogas an hecho para el P.^ para 
los que se han de traer de la sierra; cosa de 500 bacas les emos muerto ya; a 6 
cada dia, y algunos dias nos oluidamos de matar y no les hage falta; ahora tratan 
ya de hager flechas, piedras y adiestrarse con escopetas, que ai aqui como en 
todas las demás red.^^ El dia de S. Tiago colocó el P.<^ Pb.° el santiss.° Sacram.° 
en S. Xauier y nos hallamos unos 12 de la Comp.% y ese dia se le dio a esta 
red."" por titular la Natiuidad. Yo dixe al P.^ Pb.° que si fuera otro cualquier 



lULio i638 15 

es, capaz, hábil y suficiente para cualquier merced que S. M. se digne 
hacerle; se le reciba en su Real Consejo de Indias dicha información al 
tenor del interrogatorio que presenta, con la declaración jurada de tes- 
tigos, y á vista de los títulos é informaciones á que éste se refiere. — • 
Córdoba, 26 de Julio de IÓ38. 

Los títulos son los siguientes: el de Comisario del Santo Oficio, Capellán y Vi- 
cario del convento de Santa Catalina de Sena, Vicario de Córdoba, cura y Vicario 
de la nueva población de Calcbaciuí, Visitador de dos conventos de monjas y 
Capellán del Gobernador D. Felipe de Albornoz y de su ejército para Calchaquí, 
y Provisor y Vicario general del Obispado de la provincia del Río de la Plata.— 
55 ís.—EptJ).: «En la ciudad de Córdoba » Term.: «Dros. un peso». 



S.'" propusiera, pero que a nra. .S.'-'^ quién no haría lugar! V.'' R.''^ dijiera lo mis- 
mo y confirmóse. 

A primero de Agosto fui a nra. S.''^ de Loreto y está aquello echo vn pa- 
raíso en todo, y vo di muchas gracias á nro. S.^' y a nra. m.^ por lo bueno que 
está todo después que yo falté de acjuí. Hicimos la profesión, la octaua de la 
assumpcion de nra. S.'-^ (que hasta en esto nos quiso hacer fauor nra. S."^^) en 
manos del VP Pb.°; predicó el P."^ Comiss.° j nos hallamos vnos 17 de la Comp.''', 
y el P.^ Juan de Ornos adornó lindam.ente la yglesia y en todo andubo magnifico 
y Uberal. El jueves siguiente se higo en S. Ignacio su fiesta, en ciue predicó el 
P. Claudio, \ el domingo siguiente colocó el P.*^ Pb.° el Sanctiss." en San Carlos; 
predicó el P.*^ fran.co ximenez, j el P.^ Jerónimo Porgel lo higo mui cumplida- 
mente, y el P.^ Miguel de Sandoual higo vna plática en la lengua a ios que auian 
de comulgar, que me olgué de oírle. 

Desde S. Carlos me volui aqui, adonde lo hallé todo adelantado con la vigilan- 
cia del ?.■= fran.co ele céspedes, que es un Ángel, y con su zelo y vigilangia cre- 
cerá todo ¡n z'troque liom/ne. Quiera nro. S."^ que yo me sepa aprouechar de tan 
buenos exemplos y no se me pase el tiempo en vano como hasta aqui 

Del sugeso de la guerra con los Portugueses y como los encerraron nros. hijos 
y de la prouidengia de Dios en despargirlos y gegarlos, effectos de las missas, 
oi-agiones y penitencias de tantos buenos; sabrá V.^ R.^ de buenos originales y 
testigos de vista. Yo no me hallé, y gracias a Dios basta lo que el año antege- 
dente vi. Vn indio tengo aqui de S. Xptoual a quien cojieron los Portugueses \ 
él engañó a un tal Pedroso y le trujo hacia el Capibarí y abisó a los de Carutuy . 
c[ue le higiesen gelada, como la higieron, y dieron sobre los Tupís, que se c|ue- 
daron a resistir, y mataron 4 Tupís, y el Portugués, sin disparar su arcabuz, se 
metió al monte y dejó su hamaca fermosa y fregada, capote, ett.; ya es fama 
constante que le mataron mas allá de Jesús María 

Sé que V.^ R.^ gusta de mis cartas, aunque de tan mala letra, y así, aunque lo 
e quitado del sueño, e sido largo. Al P.*^ fran.co Díaz mis cordiales saludos y que 
tenga esta por suva, y lo mismo al H.° Blas, y V.^ R.'^ los reciua del P.'^ fran.co de 
gespedes. En los S.'°^ sacrificios de V.^ R.^ mucho me encomiendo. — Natiuidad, 
30 de Sep."^^ de i638.> 



I 6 PERÍODO CUARTO 1 638- I 654 

609. 1638— 10— 8 74—6—46 

Acuerdo. — Entre el Sr. Obispo del Tucumán D. Fray Melchor de 
Maldonado de Saavedra y el Gobernador D. Francisco de Abendaño y 
Valdivia. Visto lo pedido por el P. Fray Alonso Sotelo, Franciscano de 
la ciudad de Santiago del Estero y por el P. PVay Juan de Chaves de la 
de Jujui, sobre la doctrina de los indios ocloyas; y los autos hechos por 
el Teniente y Cabildo de aquella ciudad y el Gobernador Martín de 
Ledesma, en razón de la reducción de dichos indios; y los últimos autos 
que dicho Teniente remitió, por donde consta haber comenzado á po- 
blarse los indios con cierto número de casas; y vista una cédula en que 
S. M. comete á ambas autoridades, que unidas reduzcan á poblaciones 
todos los indios, dando la forma como haj^a de ser y otra, de 1 634, en 
que S. M. da la última forma que se ha de guardar en la provisión de la 
doctrina de los religiosos: mandaron que se prosiga la población de los 
ocloyas que cometieron al Teniente de Jujui y al Cabildo de dicha ciu- 
dad, poniendo para conseguirlo los medios más suaves y eficaces, con- 
fiándolo á la administración de los religiosos de San Francisco. Y en 
cuanto á haber entrado el P. Gaspar Osorio de la Compañía de Jesús, 
declararon que no perjudicaba al derecho de propiedad que tiene la re- 
ligión de San Francisco. — Santiago del Estero, 8 de Octubre de 1638. 

Es traslado que concuerda con el auto original que se dio á petición del Padre 
Provincial Diego de Boroa, de la Compañía de Jesús. — En Santiago del Estero, 
á 21 de Mayo de 1639, del cual traslado se sacó otro en Córdoba del Tucumán, á 

14 de Septiembre del mismo año. — 2 fs. — E?np.: «En la ciudad » Tcnií.: «gouer- 

nacion». 

610. 1638? 74—3—26 

Papel sobre las molestias que reciben los indios del Paraguay de los 
portugueses del Brasil. 

Comprende 5 números. — 2 fs. — Sin fecha, lugar ni firma. 

611. 1638? 74—3 — '2-^ 
Memorial. — En que se numeran por anos los daños causados por los 

portugueses de San Pablo del Brasil á las reducciones que tienen los 
Padres de la Compañía de Jesús en el Paraguay. — Sin fecha, lugar, ni 
firma. 

Es copia. — Consta de 5 págs. en f.° 



MARZO 1639 17 

612. 1639— I — 20 74—6—50 

Certificacióii del Deán y Cabildo del Tncunián. — En ella refieren 
á S. M. lo bien que procpde el Obispo de aquella iglesia, D. Fray- 
Melchor Maldonado de Saavedra; que mediante su buen Gobierno se 
hacen con mucha puntualidad los oficios divinos, y con tener el Semi- 
nario á su cargo y acudir los colegiales á la iglesia, conforme á la erec- 
ción de él, se sirve la iglesia con tanto lustre y música, como cual- 
quiera de las más ricas iglesias del Perú; dando á dicha iglesia de su 
renta más que todos los demás Obispos; procurando el adorno del altar 
y que el culto divino se haga con la decencia posible, etc. — Santiago, 
20 de Enero de 1639. 

Un pliego. — Original, con el sello del Cabildo. — Emp.: «El DEan » 

Term.: '•<Como mereze>. 



613. 1639 — 2—8 74_4_5 

Carta de D. Alonso Herrera Gncmdn á S. M. — Sobre los procedi- 
mientos de D. Fray Melchor Maldonado, Obispo del Tucumán. — San- 
tiago del Estero, 8 de Febrero de 1639. 

6 fs. — Original. — Emp.: «Por la carta » Term.: «de perderse». — Al dorso está 

el dictamen fiscal con el decreto del Consejo de 10 de Abril de 1641: «que se 
haga lo que dice el señor fiscal con todo secreto». — (Rubricado.) 



614. 1639— 3— I 74—4—6 

Carta de la Real Audiencia de la Plata á S. M. — En que avisa de las 
noticias que tiene del Gobernador del Paraguay, tocante á los excesos 
de los portugueses de San Pablo y en aprobación del P. Fray Bernar- 
dino de Cárdenas, presentado por S. M. al Obispado del Paraguay. Le 
agradece esta merced, suplicándole otras mayores, promoviéndole para 
otra de las iglesias que están vacas en aquel reino. — La Plata l.° de 
Marzo de 1639. 

2 fs. — Original. — Emp.: «no se halla » Term.: «y predicación». — Al dorso: 

«sacada en R.Q'i— decretada dentro en 30 de abril de 640». — (Rubricado.) — Al 
margen: «saqúese relación de este capitulo — y póngase con la que hubiere de 
este Prelado para traerla quando se consultaren otros obispados».— (Rubricado.) 
Tomo ii. 2 



l8 PERÍODO CUARTO I638-1654 

615. 1639—3—4 75—6—8 
Carla de los religiosos del convento de San Francisco de la ciudad de 

la Plata á S. M. — ^En aprobación del buen proceder del Arzobispo de 
ella, D. Fray Francisco de Borja. — Plata, 4 de Marzo de 1639. 
2 fs. — Original. — Emp.: «Precisa obligación » Temí.: «firmissima es». 

616. 1639—3—4 74—4—6 

Carta del Presidente de la Plata á S. M. — -Refiriendo que los dos 
memoriales que se dieron contra él, firmados por el P. Fray Juan de 
San Nicolás, descalzo recoleto de San Agustín y el P. Ignacio Hurtado 
de la Compañía de Jesús, se reconocieron por ambos y se averiguó que 
el primero lo escribió Alonso Bravo, criado de D. Antonio de Ulloa, y 
el otro se encaminó por la misma mano. — Potosí, 4 de Marzo de 1639. 

1 f.° — Original. — Emp.: «Vn memorial de seis hojas » Temí.: «todas estas ca- 
lumnias». — Anejos á esta carta van los siguientes documentos: i.°, el Memorial 

atribuido al P. Fray Juan de San Nicolás, que empieza: «Señor con limpieza » 

y termina en el f.° 12 v.'°: «cada yns.^», fecho en la Plata á 2 de Febrero de 1637, 
con la declaración jurada y legalizada de dicho Padre, negando su paternidad al 
Memorial; 2.°, una información en que consta que Alonso Bravo, autor de dicho 
Memorial, es, y ha sido, criado de D. Antonio de Ulloa Chaves; 3.°, una declara- 
ción del P. Ignacio Hurtado sobre haberle prohijado un Memorial contra el Pre- 
sidente, negando, con juramento, ser el autor de dicho Memorial, en la ciudad de 
la Plata, á 20 de Octubre de i638. — Este documento está debidamente legalizado 
y consta de 2 fs. 

617. 1639— 3— 10 74_4_i7 

Carta del Cabildo Secular de Potosí á S. M. — Agradécele la presen- 
tación de Fray Bernardino de Cárdenas al Obispado del Paraguaj?', y 
suplica no permita se ausente á tan remota provincia, por el fruto que 
hace en esta tierra tan necesitada de maestro. — Potosí, 10 de Marzo 
de 1639. 

2 fs. — Original. — Emp.: «Siendo tan acertada » Ternt.: «Dios lo haga como 

puede». — Al dorso: «Vista en 6 de Junio de 640. — Al memorial». — (Rubricado.) 

618. 1639—3—29 74_3_3i 

La yunta que S. M. mandó formar por los negocios del Administra- 
dor del Río de Janeiro y los dependieiites de ellos; en que se sirvió de nom- 



Abril ióSq 1^ 

bnir al Obispo del Porto, D. Sebastián. Zambrana^ Jnaii de Solórzano 
Pe7'eira, D. Juan de Palafox y Mendoza^ Cid de Almeida y Francisco 
Pereira Pinto. — En el punto de las entradas que los moradores de la 
villa de San Pablo en el Brasil han hecho y hacen á las provincias del 
Paraguay y Río de la Plata para sacar indios, que venden por esclavos; 
consulta á S. M, lo que parece más conveniente, á fin de que se casti- 
guen y remedien los excesos y daños que de ellas resultan. — Madrid, 
29 de Marzo de 1639. 

Va firmado este documento con firma autógrafa y rúbrica de D. Juan de Pala- 
fox y Mendoza. — Contiene 26 puntos. — 7 fs. — Emp.: «N.° i.° En respuesta de 

una consulta » Term.: «están padeciendo vasallos de V. Mag.d» — Al dorso dice: 

«Consulta i.° — Respuesta de S. Mag.d. — ('orno parece y asi lo he mandado». 

619. 1639— 4— I 74—4—15 

Testimonio. — De información hecha por mandado del Sr. Goberna- 
dor del Paraguay D. Pedro de Lugo, sobre el auxilio prestado á las re- 
ducciones de la provincia del Uruguay en virtud de requerimiento que 
le hizo el P. Francisco Clavijo, Procurador y protector general de las 
provincias del Paraná y Uruguay.— Sigue á este requerimiento la de- 
cisión de la Junta de guerra convocada por el Gobernador; nuevo re- 
querimiento del P. Clavijo hecho en la reducción de la Concepción del 
Uruguay; nueva Junta de guerra; declaraciones de los indios espías; in- 
terrogatorio hecho á Ips IJ portugueses presos en Caazapa Guazú, con 
sus declaraciones sobre lo sucedido; y el estado en que halló la pro- 
vincia del Uruguay, para que S. M. se sirva de poner el remedio que 
más convenga á la conservación y seguridad de dichas provincias. — 
Asunción, l.° de Abril de 1639. 

31 k.— Emp.: «El P.® Francisco Clauijo » Term.: «Joan de Uega Estrada, 

SS.° Pu.° Y de Cau.°» — (Rubricado.) — Hay 2 fs. en blanco que sirven de cubierta 
al documento. 

620. 1Ó39— 4— II 74 — 4—15 

Carta de la ciudad de la Asunción á S. M. — Dándole cuenta de la 
visita que hizo el Gobernador D. Pedro de Lugo y Navarra, con 60 sol- 
dados, á la provincia del Río Paraná y sus reducciones; que con mo- 
tivo de las irrupciones de los portugueses de San Pablo en las exten- 
didas provincias del Uruguay, pertenecientes al Gobierno del Río de 



20 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

la Plata; á petición de los Padres de la Compañía, pasó á ellas con su 
gente y cerca de 3.000 indios que fueron en su compañía, llevando 
más de 1 50 mosquetes y arcabuces manejados por ellos; y halló que 
tenían fragua y se labraban y forjaban estas bocas de fuego y usaban 
de ellas por tener maestro militar que los enseñase y ejercitase. Acom- 
paña información de todo, y suplica el remedio, como asimismo el que 
se eviten estas correrías y entradas, ó que se retire á los indios cerca 
del pueblo de Buenos Aires (i). — ^Asunción, ii de Abril de 1639. 
2 fs. — Original. — Emp.: «Como es tan pressisso » Term.: «Vssar dellas». 

621. 1639—4—20 74—4—15 

Carta de D. Pedro de Lugo, Gober-nador del Paraguay, á S. M. — 
Dice que visitando la provincia del Paraná, requerido por un Padre 
de la Compañía de Jesús protector de aquellas reducciones, pasó á la 
del Uruguay donde halló á los portugueses de San Pablo del Brasil 
en el Caazapa Guazú; que allí mataron cinco ó seis y fueron presos 16 



(i) Esto habían realizado ya los Padres, pero no cerca de Buenos Aires, para 
que huyendo de Sella no cayesen los indios en Carybdis; lo cual ni era factible, 
por razones que más tarde se verán, ni justo ni conveniente, por ser contra el 
natural y temperamento de los mismos indios. El buen suceso que tuvo la tras- 
lación nos lo demuestra el P. Domenec en carta dirigida al P. Antonio Ruiz desde 
la Candelaria, de 12 de Mayo de 1639, Por estas palabras: 

«Por no cansar a V. R. no repito lo que ya sabrá por mil vias: la destrucción 
de todo lo de la otra banda del vruguay el año pasado de 38, con q. se canonizó 
nra. mudanza, aunq. tan desapropositada a los ojos humanos, y en el retirar y 
mudar los pueblos nos ponían a nosotros y a los indios por exemplo et litteroe. 
a quien lo mandó. No ay palabras con q. encarescerlo, porq. realm.^ este pueblo 
y el del caro parece q. nro. S."" les a mirado siempre con particulares ojos, pa- 
sando estos dos años y medio con tanta salud y contento que es para alabar al 
S."^ — este año pasado de 38 truximos a este paraná dos pueblos de la sierra: 
S. Josef, q. está vn poco mas arriba de S. Carlos, y S. Cosme, q. está a vista deste 
pueblo; agregáronse, para que comiesen, a S. Ign.° y a Loreto, y no es dezible 
quan bien lo an pasado, dándoles los indios chácaras con gran voluntad y nos 
tiene admirados la comida de aquellos dos pueblos, que solos ellos en este pa- 
raná manan siempre en comida, sustentando sus clientes y embiando gruesas 
limosnas al vruguay, y en esto an excedido los lauretanos, y no piense V. R. que 
es lisonja. Todo el dia están rezando y tienen mas coro que los cartuxos; no sé 
q.*° trabajan ni sé de donde sacan tanta comida. Está la red.'i como V. R. la 
dexó, buenos, hijos y hombres, &. La Iglesia está hecha un brinquiño, q. el 
P.® Joan de Ornos lo a puesto todo q. es gloria.» 



ABRIL 1639 21 

y dos muchachos que remitió al Gobierno del Río de la Plata; que en 
un paso del monte donde se podrían huir los portugueses dejó ocho 
soldados y un golpe de indios y al Padre Diego de Alfaro, Superior de 
aquellas reducciones, á quien mataron de un pelotazo en la frente que 
le dieron los portugueses peleando con los indios (l). Trata de los mos- 
quetes y arcabuces y fragua de la reducción de la Concepción en que 
se labran y usan de ellos en la guerra los indios contra los portugue- 
ses. Acompaña información de todo. — Asunción, 20 de Abril de 1639. 

2 fs. — Original. — Emp.: «Visitando las Redugiones » Term.: «y se acostum- 
bren a ellas». 



(i) «De la yda del gov.°'^ del paraguay con 60 españoles y exército de indios 
a buscar el enemigo portugués al Caagapa guagu (escribe el P. José Domenec al 
P. Antonio Ruiz de Montoya) es mejor callar q. decir poco; demás de q. le an 
ydo a V. R. larguísimos informes de todo. Al fin, al buen P. D.° le mataron aque- 
llos enemigos de Dios de un escopetazo que le dieron en la frente, q. no duró 
medio quarto de hora. El primer tii'o que dispararon le hizieron en el P.^ Fi- 
nalm.^, los portugueses que se cautiuaron se pasean por el paraguay y se huyrán 
cada y q.do quisieren. Todo esto está amenazando ruina, porq. tenemos nueuas 
muy ciertas que auian de salir este febrero de [i6]39, 600 hombres de S. Pablo, 
y ya V. R. puede pensar a qué y adonde y cuan gran fuerza es si nro. Sr. no los 
confunde, como espero de su misericordia. Continua centinela hay por todas las 
fronteras. Por todo el uruguay ay g.^ hambre y peste de cámaras, ten[ien]do 

t[r]asas de otra peste mayor Por muchas de V. R. hemos sabido varias cosas 

dése Brasil y del Teco y Piratininga y Cariyos, y ventas }'• compras; cosa es que 
pone espanto ver la ceguedad q. ay en esta parte y hemos aprendido muy dificul- 
toso el remedio. Si vuiera mas arcabuzes y poluora era lo fino; porque los indios 
brauamente se adiestran y animan y no tengo duda q. si vuiera mucho desto que 
los indios serian otros. Agora ay buen golpe de armas y 27 escopetas cogieron 
a los portugueses esta postrera vez — Candelaria y Mayo 12 de 1639.» — Autó- 
grafa. — Al dorso se encuentra el sello de la Compañía en placa sobre lacre. 

Con gran precisión y detalles declara lo sucedido en estas irrupciones y dis- 
turbios el inmediato sucesor del P. Diego de Alfaro, P. Claudio Ruyer, en carta 
fechada en el mismo río Uruguay y dirigida al P. Antonio Ruiz de Montoya, Pro- 
curador general de las misiones del Paraguay de la Compañía de Jesús, en 21 de 
Julio de 1639, cuyo tenor es como sigue: 

«JHS.=Pax Xpi.=Vna de V. R. pa. el P.^ D.° de Alfaro, de S.'a mem.^, su fe- 
cha en Madrid en 9 de Diz.*^ del año pasado, recebi dos dias ha en la Concep.°°, 
estando yo de partida p.^ las Red.^^ de S.'° Thome y Reyes del Yapeyu, adonde 
al presente voy; la qual fue para mi y para todos de grandiss." consuelo por 
sauer de cierto la buena llegada de V. R. a la dicha villa, y mas por la buena en- 
trada q. V. R. tuuo para hablar con su Magestad y tener lugar de representarle 



22 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

622. 1639—5-5 75-6-8 

Carta del Cabildo secular del Cuzco d S. M. — Dice que por Cédula 
Real les tiene mandado le den cuenta de las personas que fueren más 
á propósito, en todas las ocasiones que se ofrecieren de su servicio, y 
que, por muerte de D. Hernando de Vera, está vaco aquel Obispado y 
con grandísima necesidad de Pastor, que sea tal cual conviene por haber 
muchos años que no se ha visitado ni confirmado á los naturales, por 
las muchas ocupaciones y falta de salud de los pasados. La persona de 
D. Fray Bernardino de Cárdenas, Obispo del Paraguay, les ha parecido 
será cual conviene, por ser religioso ejemplar y de partes que se re- 



de espacio las maluadas [incursiones] de los portugueses de S. Pablo, y el afecto 
y efficacia con q. su Magestad tomó a pecho el poner remedio a todo, como es- 
pero que la diuina misericordia lo licuará adelante hasta perficionarlo. No dejo 
de sentir la indisposición de V. R., aunq. espero q. en breue nro. S.'^ le abrá dado 
entera salud, y q. con ella muy cumplida nos le ha de volver presto por acá con 
el cumplimiento de todos nros. desseos. 

Ya V. R. abrá sauido la desgracia de la muerte repentina de nro. buen P.*^ Diego 
de Alfaro, Superior dignissimo destas Reducciones, a quien vn mal portugués 
nos mató en el Caa^apa guazu, adonde fue el Gouernador del Paraguay, D. Pedro 
de Lugo, con 6o soldados españoles, por cuya couardia, floxedad y remission, el 
buen P.^ fue animando a sus hijos a q. peleassen valerosam.^^ con los enemigos, 
que se auian retirado en vn montecillo, y vn maluado, escondido en vna chossa 
de a pocos pasos, conociéndole muy bien, le apuntó y hirió en la frente sobre el 
ojo derecho, con que le derribó luego, perdiendo la habla, aunque no el sentido, 
porque tomándole vn P.^ la mano y diciendole que se la apretasse para que le 
diesse la absolución y concediesse la indulgencia plenaria, dijo que abrió el ojo 
ysquierdo, le miró y apretó la mano, que fue dia de San Antonio abad, por la 
mañana, después de haber caminado todo el exercito 3 leguas la noche. 

No por esto se meneó el Gouernador ni sus soldados, antes se alejó mas de 
aquel lugar, y dizen que hubo pena de la vida a sus soldados a que no se llegas- 
sen al monte. — por la muerte del buen P.^ Superior pensaban los enemigos te- 
ner victoria; pero fue todo al contrario, porc]ue al punto que espiró, que fue 
dentro de media hora o poco mas, llegando su bendita alma al Diuino conspecto, 
alcanzó de S. D. M. tanto esfuerzo en sus hijos, que arremetieron con tanta vio- 
lencia el monte que mataron luego a 4 Portugueses, vnos dizen que 9 y muchos 
tupis, y al Capitán dellos hirió malamente el Ho. Domingo de Torres en un 
muslo, de vn mosquete, con que desmayaron y se vieron obligados a rendirse, 
pidiendo misericordia de rodillas, y el Gouernador, con sus soldados, estañan 
como espantados y fuera de si, pero lexos y puestos en seguro, al fin mis hijos 
cogieron a 17 Portugueses, los quales, desarmados y medio desnudos, a petición 
de los P.<=^, licuaron ai Gouernador, que estaua media legua del lugar de la pelea, 



MAYO 1639 23 

quieren, por su mucha virtud y caridad, tan acepto á los españoles é 
indios con tanto extremo, que le siguen con particular amor y afición: 
de suerte, que tienen por sin duda ha de ser el remedio de aquel Obis- 
pado, que tan necesitado está de Obispo.— Cuzco, 5 de Mayo de 1639. 

Original. — i f.° mayor. — Siguen 14 firmas, más la del Escribano público y de 
Cabildo. — Al dorso se lee: «En 18 de henero de 640. — Al memorial». — (Rubrica- 
do.) — «digase de la secretaria sy a ynbiado cédula de gobernador al obispo de 
Paraguay, como esta mandado, y si an ymbiado por sus bulas». — (Rubricado.) — 
«Imbiose la cédula de Gouierno y el virrey escriue la recibió y se la rremitio, y 
hasta ahora no se ha ymbiado por las bulas».— (Rubricado.) 



y se los entregaron para que hiziesse justicia dellos, como era razón que lo hi- 
ziesse; pero no lo hizo, por más requerimientos que se le hizo, sino que los Ueuó 
al Paraguay por todos los pueblos de ytapua, yuti, caagapa, &, y con muy poca 
guarda y sin prisiones, y assi del Paraguay se le huyeron 5; ni al matador del 
buen P.^, que se supo quien era, no le hizo caso, y al cabo y a la postre se de- 
claró por no juez, y los remitió al Gouernador del puerto, después de haber 
hecho informaciones llenas de mentiras contra nosotros y contra nros. hijos; la 
chusma que tenian los Portugueses era de 2.000 almas; 40 portugueses se huye- 
ron del Caagapa guazu antes de la violencia. 

Después de muerto el buen P."^ D.°, q. esta en gloria, En sauiendo yo la muerte 
del buen P.^, de ytapua, adonde me hallaua, despache vn proprio al P.^ Prov.', 
que bajaua entonces del Paraguay para Santa Fe, y fue nro. S."^ seruido que la 
nueba le cojió en las corrientes, de donde S. R. vino volando, affligido y lasti- 
mado, como lo pedia el caso, y de esta suerte estañamos todos, llegado S. R. el 
jueves de Pasqua en el Paraná y Vruguay, compuso las cosas, y por mas que yo 
repugnasse y propusiesse mi ineptitud para tal officio, me lo encargó, y de Santa 
Fe me escriuio q. alli auia hallado vn pliego de Roma y que n. P.^ mandaua a 
S. R. que prosiguiese y a mi me mandaua tomasse el officio y carga que tenia 
ya puesto sobre mis flacos ombros, pacienzia que se ha de hazer; luego se ofreció 
ocassion de hazer dos missiones, la vna a la sierra, adonde embié a los P.^^ Pablo 
de Benauides, Juan Agustín de Contreras y Miguel Gómez, con 800 yndios; pade- 
cieron mucho por las muchas aguas que huuo, y a la medida de los trabaxos fue 
la cosecha, que traxeron casi 1.300 almas. La 2.^ fue el Rio. ai-riba, porq. el fa- 
moso Mburua bajó al Senagua a pedir socorros a nros. hijos para contra otros 
yndios del Rio mas arriba que le auian muerto a vn nieto suyo, y el P.'^ Altami- 
rano le traxo hasta la Concepción, avisándome a Ytapua (adonde yo estaua toda- 
uia aguardando al P.'^ Ximenez para entregarle aquella reducción), y sin aguardar 
mas vine luego, y llegué primero a la Concepción que el dicho Mburua, a quien 
yo regalé y tomé como pude por mi mesmo y por medio de los caciques, y a 
Santa Maria, a el }' a otro cacique que se auia quedado alli por consejo, di cami- 
setas y varas de capitanes y les prometí de enviar mis hijos — fuese; y luego dis- 
puse las cosas para yr, y con parecer de casi todos los P.'^^ fui en pers.^ con los 



24 PERÍODO CUARTO 163S-1654 

623. 1639—5—9 74-4—15 

Autos.— Que el Cabildo de la ciudad de la Asunción hizo á petición 
del Sargento mayor, Francisco de Rivas Gavilán, vecino y Regi- 
dor Anal de dicha ciudad; tocante á los mosquetes, arcabuces y mu- 
niciones que tienen los Padres de la Compañía de Jesús en las reduc- 
ciones del Paraná, para defenderse de los ataques de los portugueses 
de San Pablo del Brasil. Manifiesta los peligros que existen en permitir 
el uso de dichas armas á los indios con perjuicio de la soberanía de 
España en aquellas dilatadas regiones. 

Notificada la petición y el decreto del Cabildo. Sigue una carta de requeri- 
miento al Cabildo, escrita por el P. Miguel de Ampuero, Rector del Colegio de 



P.^= Xpoual. de Altamirano, P.° Mola, Andrés Valera, Juan de Porras y S.*° Do- 
mingo y cerca de 700 yndios, q. todo fue necess.°, pues q.do entendíamos de te- 
ner todo el rio por nro., y yo yua con determinación de tomar las Red.'^^^ que 
yo pudiesse y dejar alli todos los P,^* que yo lleuaua si fuese necess.°, y halla- 
mos a todos enemigos, pues al viejo hizo luego su mandaye, y su hijo Zatal Di.°, 
como caudillo de todos, determinó de matarnos a todos, y a mi, con la señal que 
le dieron de que traya antojos, él, con sus propias manos, me auia de matar el 
prim.°, para enseñar a los demás a matar P.^^, y luego a los demás y a todos 
nros. hijos; pero sucedió muy al revés, pues ellos quedaron vencidos y bajamos 
a las Reduc.^^ mas de 400 almas, y a Mburua, con otros principales, embié a 
S. Ign.° en grillos; y mientras estuuiraos allá, dos vezes vinieron los ynfieles con 
exercito contra nosotros con gran poder, pero ambas fueron rechassados, con 
pérdida de doze, muchos heridos y muchas canoas que les ganaron nros. hijos, 
aguardando estamos a los maluados Portugueses, muy resueltos de que no han 
de Ueuar a ning.° de nros. hijos si es posible, y q. que todos hemos de morir en 
la demanda. 

No he visitado antes las Reduc.^"^ del Paraná. S. Ign.° del Yaueuiri se ha mu- 
dado a la orilla del Paraná, por instancia que han hecho los yndios, no lo he 
visto antes. El P.*= Comotal y el P.^ Juan Cassasali están allá; en loreto está el 
F.^ Juan Pastor, y el P.^ Arnot está con el P.® Cataldino en S. Joseph. todo va 
bien, gras. a Dios, que si los Portugueses nos dejaran viuir en paz serian vn Pa- 
raíso terrenal estas Red.'^'^^ ¿entro de 3 ó 4 años; q.do las red.^^ tomadas tengo 
de temer, q. ahora ay hambre en todas ellas. El S."^ nos ayude y me g,^ y traiga 
a V. R. con salud, como yo deseo, y sup.co a S. D. M. en los 83.°^ Sac,°^ y or,°" 
de V. R. mucho me encomiende. — De este Río Vruguay, 23 de JuUo de 1639. — 
In d.° S.° de V. R., Claudio Ruyer.» 

Al margen se lee: «Mí P.^ amantiss.° V. R. se sirua de remitir ésta al P.^ Pro- 
curador General, el P.^ Fr.co Días, q. no tengo lugar de escreuir a S. R. sí no 
quatro palabras». — Al dorso hay el sello de la Compañía en placa sobre lacre. — ■ 
Origina!. 



MAYO 1639 25 

la Asunción, fecha en 23 de Marzo de 1639, que mandó el Cabildo juntar á la 
proposición de Francisco de Rivas. En 26 de Marzo el H.° Antonio Rodríguez, 
Procurador general de la Compañía de Jesús, entregó otra petición del P. Miguel 
de Ampuero, alegando razones para que se retirase la proposición del referido 
Sargento mayor. Unida ésta á los autos el día 28 de Marzo, el mismo Hermano 
Antonio Rodríguez presentó nueva petición, requiriendo otra vez al Cabildo 
para que dejase de entender en este asunto, privativo del fuero eclesiástico. 
Unida á los autos, se recibió en el Cabildo, á 4 de Abril de 1639, una petición 
del Alférez Sebastián de León, Procurador general de dicha ciudad, apoyando 
la proposición de Ampuero. Pero sin pretender pleitear con los Padres de la 
Compañía, suplica pasen todos estos autos, por vía de noticias, á S. M.; lo que 
se verificó á pesar de la nueva petición, requerimiento y protesta hechos por 
el P. Miguel de Ampuero, con el informe que cierra dichos autos, que no es otro 
sino la carta de que se hace mención en el número anterior. — 14 fs. — Copia tes- 
timoniada sacada del original. — Asunción, 9 de Mayo de 1639 (i). — Emp.: «El 

Sargento maior » Term. en el f.° 14 v.'°: «Joan de uega estrada, SS.° Pu.° Y de 

Cau.°» — (Rubricado.)— (Hay 2 fs. en blanco que sirven de cubierta al docu- 
mento.) 



(i) a 7 del mismo mes y año escribía el mismo P. Miguel de Ampuero al Pa- 
dre Antonio Ruiz, Procurador en la Corte de las misiones del Paraná y Uruguay, 
la carta siguiente: 

«Pax xpi.=Aunque el despacho que hago a S.^ fee es muy a la lijera para dar 
cuenta al P.*^ Prov.^ de lo que a pasado en este Paraguay con la traida de estos 
Portugueses de S. Pablo que los Indios del Uruguay cogieron en el Caazapaguazu, 
y lo mal que lo a hecho el Sr. g.^"" j como se le an escapado y huydo 5, los mas 
alentados y culpados; con todo eso no quise dejar de escribir estos renglones a 
V. R.^, avisándole como recebi con singular consuelo mió la suya escrita en 
el rio Jenero antes de su partida, que se me doblo con la buena nueba que el 
P.^ Thomas de Vreña me escribió de que por la via de Angola se avia sabido 
que V. R.^ y el P.^ Proc."'^ fran.co dias llegaron a Portugal, gracias a nro. S."" 

Mucho me entretube también con las cosas que V. R.^ en la suya me escribe, 
aunque en llegando al capitulo en que habla con el P.'= Diego de Alfaro se renovó 
el dolor de su dichosa muerte de vn balazo que le dio un portugués de S. Pablo, 
como el P.^ Prov.' y de las reduce. '^^ avran escrito a V. R.* con relación de todo 
lo sucedido — y al P.^ Thomas escribo embie con esta a V. R ^ vn tanto de todos 
los papeles que le remito al Puerto, para que V. R.^ sepa lo que a pasado en 
este Paraguay con el g.""^ y otros, nunca nos an de faltar trabajos— y porque los 
papeles hablarán y el despacho me da prisa no soy mas largo. — Todos los de 
casa vuelven á v. R.'^ el retorno de sus recomendaciones. Y se encomiendan mu- 
cho en los santos sacrificios de V. R.'' Yo cumplo cada sábado con mi missa y 
otras cosas que hago por V. R.* y buen succeso de lo que fue a negociar. V. R.^ no 
se olvide de mi, que bien lo e menester. — Asump.°°, 7 de Mayo de 1639.- -De 
V. R.^ siervo, Miguel de Ampuero».— (Rubricado.)— Autógrafo, 



20 PERÍODO CUARTO I 638-1054 

624. 1639—5—20 74—6—47 

Carta de Feliciano^ Obispo de la Paz, electo Arzobispo de México. — 
Da cuenta de cómo salió del Obispado de la Paz, por la merced que 
S. M. le hizo en promoverle al Arzobispado de México, y del estado en 
que le dejó. — Lima, 20 de Mayo de 1639. 

Original. — 2 fs. — Emp.: «Guando V. M » Tenii.: «conciencia de V. M » 

625. 1639—6 — 16 74—4—21 

Carta de los Oficiales de la Real Hacienda del Potosí á S. M. — En 
aprobación del Contador José Sáez de Elorduy; y que en considera- 
ción de sus servicios se le haga merced del Gobierno de Buenos Aires; 
dando por motivo que antes en solo cinco años entraron en la Caja de 
Potosí, procedentes de derechos reales de esclavos de dicho puerto, 
294.524 pesos 4 reales, con que se pagaban salarios de Gobernadores 
y estipendios de las misiones que los Padres de la Compañía de Jesús 
tienen en las provincias del dicho puerto y Paraguay, que son muchos; 
y de algunos años á esta parte han faltado estos envíos; y en sólo ocho 
años se han suplido y pagado por esta cuenta de dicha Caja 59-578 P^" 
sos, sin lo que va corriendo cada año, y se pierde en Buenos Aires esta 
hacienda; porque los Gobernadores la aplican á otros fines más apa- 
rentes que lícitos. — Buenos Aires, 16 de Junio de 1639. 

2 fs. — Original. — Emp.: «Siendo como es » Term.: «servir a V. Magd.» 

626. 1639—7—8 74—4—45 

Manifiesto. — -Hallado este día en un escritorio de la casa de Miguel 
de Castro y traslado del que se remitió para convocar las provincias á 
la sublevación maquinada por Juan Vélez de Córdoba y sus cómplices, 
y apagada por el Corregidor de la Villa de Oruro (l), D. Martín de Es- 

(i) El Corregimiento de Oruro, dice D. Cosme Bueno, «confina por el Norte 
con la provincia de Sicasica, por el E. con la de Cochabamba, por el S. y SO. con 
la de Paria, por el O. y NO. con la de Pacages. Fundóse el pueblo de Oruro el 
año de 1595, con noticia de las ricas minas comenzadas á trabajarse por los incas 
en los cerros inmediatos. Está en el 17° 58' de latitud, en un paraje cercano á un 
pueblo arruinado nombrado Ururí. Erigióse en villa, por cédula del S.""" Feli- 
pe III, en 1606, con el nombre de San Felipe de Austria de Oruro. Tiene Ca- 
bildo secular pleno, con dos Alcaldes y demás oficios correspondientes. Tiene 



JULIO 1639 27 

peleta y Villanueva con el último suplicio que hizo ejecutar de los cul- 
pados en ella. 

En dicho Manifiesto se hacen patentes las razones ciue asisten así á los crio- 
llos como á los indios y naturales, que siendo legítimos señores unos y otros 
de la tierra, se ven oprimidos de la tiranía y tratados poco menos que esclavos; 
y para ver si pueden salir de tamaño cautiverio se proponen las razones siguien- 
tes, comprendidas en varios puntos, para esforzar los ánimos á que sacudan el 
yugo de sus cervices: Punto i.°, el Pontífice Alejandro VI dio permiso á los 
Reyes de Castilla para que sembrasen el Santo Evangelio en estos Reinos. Pa- 
sados los españoles á ellos, se convirtier on, por su codicia, á la tiranía, dego- 
llando á los Reyes y naturales señores de ellos, usurpándoles no sólo las vidas 
sino todos sus haberes y tierras con cuanto éstas fructifican. 2.°, no contentos 
los españoles con lo dicho, tienen tan oprimidos á los naturales que, fuera de pa- 
gar tan crecidos tributos; precisan á que concurran cada año á mitar á los mine- 
rales de Potosí y Guancavelica 10.000 indios á cada uno de estos minerales, de 
que resulta que no gozan de la vida, de sus mujeres y haciendas ni ganados; y 
muriendo los más en tan rígidos destemples quedan los hijos huérfanos, las mu- 
jeres viudas, los ganados perdidos, las casas desamparadas y los pueblos des- 
truidos. 3.°, á esto se agrega Cjuc pasando á estas tierras los guampos sin más que 
sus cuerpos, les chupan la sangre, dejándoles tan desustanciados que sólo les 
queda la boca para quejarse, siendo entre ellos más honrado el que más roba y 
más tiranías ejecuta; y como el recurso va tan lejos y las Audiencias y Superio- 
res, que debían amparar al desvalido, favorecen la sinrazón por sus intereses; 
gime y llora el pobre sin recurso ni remedio humano. 4.", para verificar todo lo 
dicho, véase cuantos arbitrios se dan cada día nuevamente para sacar dineros, 
queriendo empadronar á los criollos y mestizos para que paguen tributo, como 
se vio en Cochabamba, Pues, porque los criollos se opusieron á tan injusta pre- 
tensión, hubo horcas, muertes y detención de pobres, con mofa y escarnio de los 



cinco conventos de religiosos: Santo Domingo, San Francisco, San Agustín, la 
Merced y San Juan de Dios, con hospital. Tuvo también Colegio de Jesuítas. 
Tanto la villa como toda su jurisdicción es de temperamento frío y seco. Su cielo 
tempestuoso; sus frutos, papas, quinua y alguna cebada. Críase ganado menor y 
de la tierra. Fabrícase no poca pólvora, por ser su terreno salitroso, aunque no 
tanta como tiempos pasados en que estaban sus minas de plata y oro en mucho 
auge. Hoy están en decadencia; las más de ellas aguaoas, y difícil es de remediarlo 
por falta de declive en el terreno. Por aquel motivó se va aminorando mucho el 
vecindario. La extensión del Corregimiento es de 18 leguas de E. á O. y al rumbo 
opuesto 20. Sus habitantes llegan á 8.000 en todo el distrito, que comprende 
cuatro curatos. El primero es el de San Felipe, de españoles; el segundo, de in- 
dios, nombi-ado San Miguel de la Ranchería, con una viceparroquia nombrada 
Copacabana; el tercero es el de San Ildefonso de Paria; el cuarto es el de Sepol- 
turas, con un anexo en el Asiento de Sorasora. Estos dos últimos están fuera de 
la villa. — Año 1771. — Es copia. 



28 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

españoles á los criollos, tratándoles con vilipendio y desprecio; como se vio en 
el donativo que se acaba de exhibir, el que se quedará entablado perpetuamente 
por tributo, si los criollos no lo reparan con tiempo; siendo el que se ofrece el 
más á propósito que se puede discurrir por las razones que siguen. 

Pide el autor se lean con algún cuidado los referidos puntos por los señores, 
criollos, caciques y hermanos para que se esfuercen á procurar la amada liber- 
tad por varios motivos: primero, porque hallándose entre ellos uno de la Real 
sangre de Incas del Gran Cuzco, en quinto grado de parentesco, con deseo de 
restaurar lo propio y volver á establecer esta Monarquía, les suplica á los criollos 
y á los caciques y á todos los naturales le den la mano para libertar la patria 
del yugo de la tiranía de los guampos que los consumen; segundo, porque pro- 
mete á los españoles criollos emplearlos en las conveniencias del Reino, según 
se mostrasen fieles, y á los caciques honrarlos, como es razón, por señores de la 
tierra; adelantándolos en conveniencias, librando á los naturales de tributos y 
mitas, para que gocen en quietud lo que Dios les dio, y que se alcen con lo que 
tienen recibido de repartimiento de Ibs Corregidores, cuyo nombre tirano se 
procurará borrar de su República; tercero, porque se ofrece en lo presente para 
intentar esta empresa, hallarse el Rey de España en guerra con Portugal é Ingla- 
terra, y en este Reino todos los navios embarazados en los empleos y en la ar- 
mada de Portovelo, y por eso, sin gente ni armas en Lima, siendo ésta la ocasión 
más á propósito que imaginar se puede. Y así manos á la obra, que la justicia y 
el favor de Dios les han de amparar en tan justa demanda. 

Protesta, que nunca es ni será su intención oponerse á la ley de Jesucristo, ni 
permitir que se aparte ninguno del gremio de la Santa Iglesia; antes sí procurará 
cuanto fuere de su parte el aumento de ella, no permitiendo se profanen los 
templos de Dios ni las cosas sagradas, antes venerarlas como merecen y tienen 
obligación los cristianos. Siendo su única intención restablecer el gran Imperio 
y Monarquía de sus Reyes antiguos. 

Reserva otras muchas razones que no se pueden fiar de la pluma para la vista 
de cada uno de los suyos; previniendo á sus hermanos, que serán todos bien tra- 
tados y pagados anticipadamente. Que él sólo quedará con la gloria de haberlos 
libertado á todos de tanta tiranía. No se firma este papel por excusar riesgos; 
podrán los criollos darle asenso á quien lo lleva, que es de los suyos. Dios los 
guarde y les dé el esfuerzo que desea con todos aciertos, etc. Está comprobado 
con las firmas de Juan Vélez, ser su letra con la que está escrito dicho Manifiesto. 
Sin fecha. — Anejo. — Fs. 2 á 3. 



627. 1639—7—20 74—4—6 

Carta del Dr. D. Juan de Palacios d S. M. — Dando cuenta de cómo 
por medio del P. Rector del Colegio de la Compañía se absolvió al Go- 
bernador de Buenos Aires, enfermo y excomulgado, y como habiendo 
pedido por viático la comunión el día de Pascua no se la permitió dar 
el dicho Provisor; á quien habiendo llamado él al dicho Colegio en pre- 



SEPTIEMBRE 1 639 29 

sencia del P. Rector, concedió se le diese al día siguiente y así se eje- 
cutó.— Buenos Aires, 20 de Julio de 1639. 

2 fs. — Original. — Emp.: «Hallando » Temí.: «deseaua». 

628. 1639—7—20 74—4—6 

Carta del Dr. D. Jiuim de Palacios d S. M. — Da cuenta del estado 
en que halló la ciudad de Buenos Aires, de su perturbación y encuen- 
tro de sus cabezas. Gobernador y Obispo; por qué causa y hasta dónde 
llegó. — Buenos Aires, 20 de Julio de 1639. 

2 fs.— Original. — Emp.: «Llegado a esta ciudad » Term.: «mas culpa». 

629. 1639— 9— 14 74—6—46 
Carta del Obispo de Tiicuinán á S. M. — Dice, que en este Obispado 

y en los términos de Jujuy viven los ocloyas, que hasta que llegó á su 
Obispado no han podido ser reducidos; y que al ^entrar en él, le al- 
canzó en dicha ciudad Fray Francisco Trujillo, á quien envió por Vi- 
sitador de aquel convento y otros comarcanos el Viceprovincial de 
San Francisco, Fray Alonso Vique, y le pidió aquella doctrina; pues 
tenía religiosos capaces que sabían su lengua. Confirió, el Obispo, la 
materia con el Gobernador D. Felipe de Albornoz, y hecha la nomi- 
nación, presentación y colación; desde 1634 hasta Agosto de 1638 no 
se envió doctrinero ni quien cuidase de aquellas almas. Que habiendo 
á los dos años salido por Provincial Fray Francisco Trujillo, le requirió 
más de ocho veces que enviase copia de ministros á aquella parte; y 
tanto por el Obispo como por el Gobernador, D. Francisco de Aben- 
daño y Valdivia, sucesor de Albornoz, se hicieron todas las diligencias 
que parecerán por los papeles que van con esta carta. 

Que uno de ellos es un exhortatorio al Provincial de la Compañía 
Diego de Boroa, estando su provincia en congregación, rogándole en- 
víase operarios y misioneros á todo este Obispado; reparando los daños 
donde ya estaba recibida la fe, y predicando el Evangelio á los que no 
conocían á Dios. 

Que lo que resultó de esto, constará á S. M. por otro exhortatorio al 
Gobernador D. Francisco de Abendaño y Valdivia, en respuesta de 
una consulta que le hizo, sobre si debía dar la presentación para aquella 
doctrina al religioso que le nombraba dicho Provincial de San Fran- 



30 PERÍODO CUARTO 163S-1654 

cisco: á lo cual respondió contradiciendo y protestando los daños, que 
los caciques de aquella provincia y el Cabildo de Jujuy le habían con- 
tradicho y protestado. 

En su consecuencia, los primeros obreros enviados por la Compañía 
de Jesús á aquellas provincias fueron dos religiosos y un estudiante: el 
mayor de los cuales se llamaba Gaspar Osorio (l), varón simple, per- 
fecto, de vida aprobada, de prudencia cristiana y cuya vocación se mos- 
tró por el celo grande de dar á conocer á Dios, predicar su Evangelio 
y convertir las almas de los gentiles, confirmándolo con las obras; por- 
que entró en los ocloyas varias veces, bautizó é hizo otras cosas del 
servicio de Dios; pasó grandes destemples de tierras y por asperezas 
donde apenas á pie se puede andar, redujo á los indios con dádivas, 
predicación y obras apostólicas á que se redujesen cerca de la ciudad, 
junto á un río, en pueblos y con iglesias; y dejando allí á otro religioso; 
con su compañero y el estudiante, pasó al otro gentío á predicarles. 
Caminaron algunos días; encontró diferentes gentes; fuéles predicando: 
unos les recibían bien y otros no tanto; pero todos le oían. 

Salióles una nación que llaman Chiriguanaes, que sei'ían hasta 50. Es- 
tos hicieron escarnio de su predicación; quitáronles su ropa y las vesti- 
duras sagradas con que decían misa; y una mañana, estando rezando, 
los mataron con unos garrotes, habiendo muerto la noche antes al es- 
tudiante, diciendo el P. Osorio al morir: ¡ay, Jesús!, sin haberles recla- 
mado cuando les escarnecieron y quitaron lo que llevaban. Comieron 
asado al estudiante y no quisieron comer los cuerpos de los religiosos, 
porque dijeron que estaban flacos; y no se espanta, porque el dicho 
Gaspar, para obra tan grande, se había dispuesto con muchos ayunos 
á pan y agua. Cortáronles las cabezas, desolláronlas y lleváronselas; y 
otros indios, llamados Palomas, dieron sepultura á los dos cuerpos. 
Todo esto consta por las informaciones que hizo la ciudad de Salta, en 
cuyos términos sucedió lo sobredicho, con testigos indios que se halla- 
ron presentes. 

Añade, que Fray Francisco Trujillo envió un religioso por sí que 
administrase á los ocloyas, contradiciendo la Cédula de 1634; y él (el 



(1) El otro, Antonio Ripario. 



SEPTIEMBRE 1639 31 

Obispo) ha mandado que lo expelan, en la forma que S. M. verá en el 
exhortatorio, y que se guarde la Cédula y el Patronazgo Real. Que Fray 
Francisco Trujillo respondió judicialmente al exhortatorio con mu- 
chas amenazas contra el Gobernador y el Obispo é injurias á la Com- 
pañía de Jesús; diciendo, que han hecho á S. M. grandes informaciones 
contra dicha religión en cosas y materias de esta provincia y las del 
Paraguay y Chile, y un largo papel extrajudicial; que los que le han 
leído le han dicho, que son cosas indignas de que las digan religiosos 
contra negros, cuanto y más contra una religión de crédito tan asentado. 

Refiere este Obispo, que no ha estado en el Paraguay ni en Chile; 
pero que ha gobernado y asistido á la provincia del Tucumán desde 
Agosto de 1634, andando en ella casi 800 leguas; y lo que siente en 
este caso es: que dicho Provincial, Fray Francisco Trujillo, en su apo- 
sento por Agosto ó Septiembre de 1638, sintiendo que el P. Osorio 
hubiese entrado á predicar en aquella parte, con mucha cólera, le dijo: 
«A fe. Señor, que me la ha de pagar la Compañía y que les ha de cos- 
tar muy caro». Sufriólo el Obispo y procuró templarlo, y fuese. Supo 
además el Obispo que dicho Provincial había favorecido á un religioso 
díscolo de la Compañía llamado Francisco de Córdoba, natural de 
Aragón, á quien tenían preso, el cual se huyó de la cárcel y Fray Tru- 
jillo le amparó en sus conventos, y que un religioso de su religión pu- 
blicó gravísimos libelos contra la Compañía, diciendo que los echaba el 
P. Francisco de Córdoba. La Compañía ha tomado por medio callar y 
visitar á los religiosos de San Francisco, que les han cerrado las puer- 
tas y quitado la comunicació'n. 

Termina la carta diciendo, que la Compañía de Jesús descarga la 
conciencia de S. M. y la del Obispo; porque, sin ayuda de costa por 
parte de S. M. ni la suya, continuamente discurren todo el Obispado 
haciendo misiones. «Esto es lo que veo; lo demás no lo e visto», y si 
alguna cosa ha visto digna de remedio en algún religioso particular, lo 
avisa en secreto al Provincial, y sabe que pone el remedio que con- 
viene; mas, no por eso condena al común de la religión, de donde ve 
que echan algunos, quizás de los que han ocasionado con sus costum- 
bres á que la religión los eche y ella padezca. Pide se repare el descré- 
dito, dándoles un oído y moderando la otra parte el exceso en los in- 
formes; pues los oueden hacer de la verdad con modestia religiosa, y 



32 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

para que se corrija lo que hubiere que corregir y no divulgándolo por 
vía de libelo, de que no resulta servicio de Dios ni de S. M. — Córdoba, 
14 de Septiembre de 1639. 

4 fs. — Original. — Hay un sello. — Emp.: «En este obispado ■» Term.: «lo que 

fuere servido». — Al dorso se halla el dictamen fiscal de 24 de Enero de 1641. 

630. 1639 — 9 — 16 74—6—28 

Real Cédula al GoherJiadoj- del Paraguay. — Sobre los daños produ- 
cidos por los portugueses de la Villa de San Pablo y otros lugares del 
mar del Sur distante 1 5 leguas de la costa del Brasil, en las provincias 
del Paraguay adonde han arruinado las reducciones en que los indios" 
estaban juntos y eran doctrinados, y han despoblado tres ciudades de 
españoles, Guaira, Jerez y Villa Rica; trayéndose de ella y de las reduc- 
ciones y otros pueblos tan excesivo número de indios, que hay testi- 
gos que afirman llegar á 300.OOO almas: y porque no los hallan en más 
de 350 leguas que han destruido; dando la vuelta hacia el Río de la 
Plata, comienzan á hacer lo mismo en las reducciones del Uruguay y 
Tape, donde han cometido infinidad de delitos y atrocidades que re- 
fiere, ordenando el remedio consiguiente á tantos males. — Madrid, ló de 
Septiembre de 1639. 

Fs. 59 á 64 v.'° 

631. 1639— 9— 16 122—3—2 

Real Cédula al Virrey del Perú., Marqués de Mansera. — Sobre el cas- 
tigo de los portugueses que entran por el Brasil al Paraguay á cautivar 
indios. Dice, que por las relaciones de los Virreyes sus antecesores 
y por otras, se ha entendido las entradas que hacen los portugueses 
del Brasil y otras naciones, con que de ordinario se mezclan en la pro- 
vincia del Paraguay para cautivar y llevar á los indios que la habitan; 
perturbando y disipando con esto el cuidado y trabajo que, por orden 
de S, M. y por medio de los religiosos de la Compañía de Jesús, se ha 
puesto para su conversión, enseñanza y vida política. Y como quiera 
que para remedio de tan graves y escandalosos excesos mandó (S. M.) 
formar diferentes Juntas, como la gravedad del negocio lo requiere; y 
en ellas se le han propuesto los medios que han parecido convenir para 
castigo de los excesos pasados y atajarlos en lo porvenir: entenderá lo 



SEPTIEMBRE 1 639 33 

que ha resuelto S. M. por la Cédula que va con ésta. Sin embargo, por- 
que después acá se ha entendido que se prosiguen las dichas entradas 
y cautiverios, y cada día con mayor libertad é insolencia, y no bastará 
lo dispuesto en la dicha Cédula para su remedio; procure, por su parte, 
dando para ello las órdenes necesarias al Presidente de los Charcas y 
Gobernadores del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán; juntar la ma- 
yor fuerza que pudiere de gente armada, excusando en cuanto fuere 
posible los gastos de su Real Hacienda, ayudándose los unos á los otros 
y previniendo y disponiendo las cosas de suerte, que sean debelados y 
escarmentados los que fueren á hacer dichas entradas y cautiverios; y 
los que pudieren ser presos sean castigados judicialmente, por todo 
rigor de derecho, como enemigos declarados de la religión y de esta 
Corona. — Madrid, l6 de Septiembre de 1639. 

Emp.: «por lo que an escrito » Term.: «Los referidos». — ídem al Licenciado 

D. Juan de Lizarazu, Presidente de la Plata. — ídem al Gobernador del Río de la 
Plata. — ídem á D. Francisco de Abendaño, Gobernador del Tucumán. — ídem al 
Gobernador del Paraguay.-^Fs. 279 v.'° á 280. 

632. 1639 — 9 — 16 122 — 3 — 2 

Real Cédula al Virrey del Perú, Marqués de Mansera. — Avisándole 
lo que S. M. ha resuelto para remedio y castigo de los daños, que los 
portugueses de la villa de San Pablo del Brasil cometen y entradas que 
hacen por aquella parte al Perú; encargándole que, por su parte, lo pro- 
cure evitar. Dice que por diferentes vías y relaciones ha llegado á su 
noticia, que los de San Pablo y otros lugares del mar del Sur, distantes 
15 leguas de la costa del Brasil, han hecho desde 1614 varias entradas, 
así por la tierra adentro del Brasil como por el puerto de Patos y Río 
Grande, donde acaba la demarcación de Portugal; con que, por haberse 
acabado y extinguido los vecinos que había en ella, continuando sus 
delitos, pasan á la de Castilla y entran en las provincias del Paraguay, 
donde han arruinado no sólo las reducciones en que los indios estaban 
juntos y eran doctrinados, sino que han hecho despoblar las ciudades 
de españoles Guaira, Jerez y Villa Rica; trayéndose de ellas y de las 
reducciones y otros pueblos tan excesivo numero de indios, que hay 
testigos que los llegan á 200.000 almas. Y porque ya no los hallan en 
más de 350 leguas, que han destruido; dando la vuelta hasta el Río de 
Tomo n. 3 



34 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

la Plata, comienzan á hacer lo mismo en las reducciones del Uruguay 
y Tape, en que han cometido tanta infinidad de delitos y atrocida- 
des — Madrid, i6 de Septiembre de 1639. 

ídem al Licenciado D. Juan de Lizarazu, Presidente de la Audiencia de la 
Plata. — ídem al Gobernador del Río de la Plata. — ídem á D. Francisco de Aben- 
daño, Gobernador del Tucumán. — ídem al Gobernador del Paraguay. — Emp.: «Por 
diferentes bias y relaciones » Tenii.: «que os pareciere». — Fs. 272 v.'° á 279. 

633. 1639— 9— 16 7Ó— 3— 5 

Real Cédula al Gobernador del Rio de la Plata. — Que ha llegado á 
noticia de S. M. por diferentes vías y relaciones que los vecinos de San 
Pablo y otros lugares del mar del Sur, distantes 1 5 leguas de la costa 
del Brasil, desde 1614 han hecho varias entradas por la tierra aden- 
tro del Brasil, como por el puerto de Patos y Río Grande, donde acaba 
la demarcación de Portugal; con que por haberse acabado los que había 
en ella pasan á la de Castilla y entran en las provincias del Paraguay, 
donde han arruinado las reducciones en que los indios estaban juntos 
y eran doctrinados, y han hecho despoblar tres ciudades de españoles. 
Guaira, Jerez y Villa Rica, llevándose de ellas y de las reducciones 
hasta 30.000 almas; y porque ya no los hallan en más de 3 50 leguas, 
que han destruido, comienzan á hacer lo mismo en las reducciones del 
Uruguay y Tape, y han nombrado Capitanes mayores y ordinarios y 
Oficiales de guerra, levantando bandera y formando ejército de 400 
portugueses y 2.0C^ indios más ó menos, caminando por los límites de 
la Corona de Castilla más de 200 leguas, como si fueran por tierras de 
moros, abrasando, talando y destruyendo pueblos y cautivando tantos 
millares de indios, que han llevado al Brasil, vendido y repartido como 
esclavos, hinchando de ellos los ingenios de azúcar, haciendo hereda- 
des y llevándolos hasta Lisboa y otros lugares de Portugal, como si 
fueran negros de Guinea ó berberiscos. Y no contentos con despoblar 
pueblos y reducciones, pusieron fuego á las casas, quemando en ellas 
famiUas enteras; sitiando las ciudades que quisieron defenderse; en- 
trando algunas á sangre y fuego contra los indios, sin que bastase su 
humildad ni el sujetarse luego á sus armas para que no matasen, des- 
pedazasen y abrasasen á muchos; cometiendo inauditas crueldades para 
rendir á unos y atemorizar á otros; llevándolos en colleras y cadenas 



SEPTIEMBRE 1639 35 

presos más de 300 y 400 leguas, cargados de cera silvestre, maderas 
y otras cosas; sin darles más sustento que el que pueden los mismos 
indios alcanzar de los árboles, caza y pesca; muriendo muchos de ham- 
bre, sed y cansancio; con que van dejando tantos cuerpos muertos, que 
por el rastro de ellos se puede saber de dónde los traen. Y es tanta su 
crueldad que al que enferma lo matan, porque no les embarace. Y á la 
india que por traer el hijo á cuestas no puede con la carga que le re- 
parten, se le quitan y matan; y si algunos ó algunas, casados, van sin 
sus consortes; los hacen casar otra vez, porque el amor de lo que dejan 
no los haga volver. 

Con este rigor, de 300.OOO almas, que han sacado del Paragua}^, no 
han llegado 20.000 al Brasil. Y contra la obligación de católicos no han 
cometido menos atrocidades; pues con capa de cristiandad, para enga- 
ñar á los indios, llevan para estas ¡ornadas religiosos de iguales costum- 
bres; y porque á veces no hallan los que han menester, visten hábitos 
y abren coronas á soldados para que los tengan por frailes, predicán- 
doles nuevas opiniones y aun sectas; diciendo que lo que enseñan los 
de la Compañía de Jesús es falso, y hacen decir misas y echan suertes 
sobre los sucesos á que van y otras infinitas supersticiones; y en lle- 
gando á los pueblos, profanan y queman las iglesias y cuantos se reco- 
gen á ellas; saqueando los vasos y ornamentos sagrados, deshaciendo, 
picando y rompiendo las santas imágenes, cual si fueran estatutos de 
luteranos; y ha sucedido salir los religiosos de la Compañía con el San- 
tísimo Sacramento, para que fuese amparo de su reducción, y los han 
arcabuceado; y muerto á un religioso y á otros españoles y hecho re- 
tirar á los demás. Y porque dijeron que estas entradas habían de tener 
castigo y remedio, respondió uno de los Capitanes que si las prohibían, 
habían de negar el bautismo y la crisma recibida. Se tiene entendido 
que la mayor parte, demás de ser delincuentes facinerosos, desterrados 
de Portugal por sus delitos, son cristianos nuevos; y se sabe que á los 
indios que se les reparten, les ponen nombres del Testamento Viejo. 

De estas entradas ha resultado que los indios reducidos, bautizados 
y enseñados á costa de la Real Hacienda, y con tanto celo de su con- 
servación y doctrina, han perecido, con descrédito de nuestra fe; y unos 
se hallan muertos, otros heridos por los montes y los demás cautivos; 
acabándose de esta suerte totalmente 14 reducciones del Paraguay, sin 



36 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

quedar más que dos; porque sus moradores se bajaron huyendo por el 
río Paraná. Y que las del Río de la Plata infestadas, se teme no estén 
destruidas como las demás; porque Antonio Raposo Tabares, Capitán 
mayor de estas entradas, las ha hecho ya por el Tape y Uruguay y sa- 
cado de aquellas provincias, en que hay 20 reducciones, más de 40.000 
almas. Y de los que van á ellas muchos son holandeses, franceses y de 
otras naciones del Norte, á quien por este medio se les facilita su en- 
trada á la costa del Perú; y en 1638, quedaba esta gente en la provincia 
del Itatín, á 80 leguas de Santa Cruz de la Sierra y del Potosí; y si los 
indios reducidos se dan la mano con los que entran por el Itatín y éstos 
con los chiriguanaes, la provincia del Paraguay está arriesgada; pues, 
de cuatro ciudades que tenía le faltan las tres y sólo queda la Asunción, 
cuyos moradores apenas pueden defenderse de los guaycurús; que, si 
se juntan con los portugueses del Brasil se apoderarán de esas provin- 
cias; porque demás que algunos vecinos de las tres ciudades despobla- 
das, viéndose sin indios, casas ni haciendas, se han juntado con los 
portugueses y les dan aviso; irían á otros pueblos y reducciones. 

Y habiéndose visto por Ministros de los Consejos de Portugal é In- 
dias todos los papeles y relaciones cerca de ello para su remedio, se 
les ofreció consultarle: y vS. M. resolvió y mandó, que por su Consejo 
de Portugal se despache sobrecarta ó sobrecédula de la que mandó dar 
su señor padre en lO de Septiembre de lóll y promulgó en Lisboa, 
para que se guardase por ley lo en ella contenido, en 13 de Octubre del 
mismo año, por la cual se dispone: que ningún indio pueda ser cautivo 
ni puesto en esclavitud, ni privado del dominio natural de sus bienes, 
hijos, ni mujer; agravando las penas de las demás Cédulas^ leyes y or- 
denanzas de su libertad; de modo, que todos los que contravinieren á 
ellas incurran en pena de la vida y perdimiento de todos sus bienes y 
en caso mayor y crimen lessae maiestatis; y que estas penas se entien- 
dan y ejecuten en todos los que con mano armada ó en otra forma 
fuesen á cautivar indios, así de la Corona de Portugal como de la de 
Castilla, etc. 

Sigue la parte dispositiva de la Real Cédula^ y luego añade, que para 
remedio de lo pasado se manda, se dé libertad á todos los indios que 
hubiere en todo el Estado del Bi-asil y en sus ciudades, villas y lugares, 
aldeas, ingenios, rozas y otras haciendas, casas y ministros; así de los 



SEPTIEMBRE I 639 37 

que se hubieren traído de la demarcacióa de Portugal como de la de 
Castilla y provincias del Paraguay y Río de la Plata; declarándose haber 
sido y ser siempre libres y no poder ser esclavos. Y para descubrir los 
indios de esta calidad, se publique luego un edicto por el Santo Oficio, 
con término competente, dentro del cual cada uno manifieste y exhiba 
los que tuviere en su poder. Y que habiéndose reconocido los indios 
que hubiere de esta calidad y en poder de qué personas, cuántos son 
casados, cuántos solteros, de qué edades, calidades, tierras ó provin- 
cias; sean obligados á entregarlos luego que se les mande por el Santo 
Oficio, y con ellos todo lo necesario, para que sean restituidos á sus 
tierras; y se entregarán á los religiosos de la Compañía de Jesús, para 
que por su orden sean vueltos á sus tierras y reducciones; y si no se 
pudiere sacar toda la costa, lo que faltare se supla de las condenacio- 
nes que sobre estas entradas se hicieron. 

Y porque algunos indios, por no tener en sus tierras parientes, ó por 
estar ya casados con indias, ó indias con indios del Brasil, ó por vejez ú 
otras justas causas no quieran volver al Paraguay ni al Río de la Plata, ó 
por ser pueblos gentiles y ellos ya cristianos no convenga que vuelvan: 
estos tales, con examen de los religiosos de la Compañía, y dejándolos 
siempre en su libertad, se reducirán á las aldeas del Brasil más cerca- 
nas, para que sirvan á quien quieran y les pagare su trabajo. El mismo 
edicto, por orden del Santo Oficio, se publicará en Portugal, Islas Ter- 
ceras, de la Madera y Cabo Verde y en las demás que pareciere; y los 
indios que fueren hallados serán llevados, á costa de los que los tuvie- 
ren, á Río Janeiro y de allí á sus tierras ó reducidos á las aldeas. Se 
prohiben los fraudes y que sean atemorizados ó persuadidos los indios 
á que se queden, so las penas referidas. Se dará comisión al Santo Oficio 
y á los Gobernadores de la Bahía y de Río Janeiro, para que procedan 
contra los culpados en tales jornadas, y particularmente los que han 
ido por Capitanes y cabezas, nombrándose á Antonio Raposo Tabares 
y á Federico de Meló, que en los papeles se han visto más culpados; y 
que por lo menos sean sacados de la tierra y enviados presos á estos 
reinos, con el recato posible, de modo que se eviten escándalos y albo- 
rotos; y por el mismo estilo se procure que venga PVay Antonio de 
San Esteban, carmelita, y Fray Francisco Valladares, que se entiende 
es monje benito; Juan de Campo y Medina, clérigo castellano, que fué 



38 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

Cura de Guaira; Francisco Jorge y Salvador de Luna, clérigos natura- 
les de la villa de San Pablo; que son los que se han hallado en entradas 
y las fomentan. Y también convendrá que salgan del Brasil los caste- 
llanos ó portugueses que hubiesen sido vecinos del Paraguay, para que 
no sirvan de guía; nombrando en particular á Sebastián de Peralta, 
Diego Guillermo, D. Diego de Orrego, Fulano Ponce, Francisco Sán- 
chez, Fernando Melgarejo, Gabriel Brito, Amador González y Pedro 
Domínguez; y si vinieren presos, vendrán remitidos al Consejo de las 
Indias. 

Que se promulgue ley para que los portugueses del Brasil no puedan 
pasar de la línea de la demarcación que hay entre la Corona de Portu- 
gal y la de Castilla, á reducir ni sacar indios, etc., so pena de la vida y 
perdimiento de bienes. Encarga S. AI. al Gobernador del Río de la 
Plata, eche fuera de aquella provincia á todos los que hubiesen entrado 
de las provincias del Perú; y haga que esta Cédula se publique en las 
ciudades y villas que le pareciere. ^Madrid, l6 de Septiembre de 1639. 

Es copia legalizada. — Anejo. — Emp.: «Por diferentes vias » Terin.: -«que os 

pareciere». 

634. 1639—9-20 75—6 — 7 
Certificación autorizada. — Dada por el Obispo del Río de la Plata, 

Fray Pedro de Carranza, de la virtud, letras y grados (recibidos en la 
Universidad de Córdoba del Tucumán) del Maestro Gabriel de Peralta, 
Visitador de dicho Obispado y Cura de Buenos Aires. — Buenos Aires, 
20 de Septiembre de 1639. 
Hay un sello del Obispado. — Original. — 2 fs. 

635. 1639 — —14 74—6—46 

Testimonio de autos. — Tocante á la doctrina de los ocloyas, ocupada 

por un Padre de San Francisco, después de cuatro años de no haber 
tomado posesión de ella y contra la forma prescrita por Real Cédula 
de 1634, á la que contradijeron los Padres de dicha Orden en Tucu- 
mán. Comprende un exhortatorio de I'ray Melchor, Obispo del Tu- 
cumán, al Gobernador de esta provincia, D. Francisco de Abendaño y 
Valdivia, y á Fray Francisco Trujillo, Provincial de San Francisco; en 
que les comunica la carta y decreto de su señoría, fecha en San Miguel 
á 23 de Mayo de 1639, en que el Gobernador le consulta sobre el con- 



i639 39 

tenido de una carta del Teniente de Jujuy en que le avisa, cómo los 
PP. Franciscanos ganaron despacho del Juez metropolitano para la po- 
sesión de la doctrina de los ocloyas; con declaración de que no eran 
comprendidos en la Cédula de 1634, por tener la religión la nominación 
de atrás con esta doctrina. Consúltale el Gobernador al Obispo, si debía 
dar la presentación al religioso que le nombraba el Provincial para 
aquella doctrina, por las razones contenidas en dicha consulta: á lo que 
respondió el Obispo, después de haberse informado del Fiscal eclesiás- 
tico, contradiciendo y protestando los daños que los indios caciques de 
aquella provincia y el Cabildo de la ciudad de Jujuy habían contradicho 
y protestado. Lo mismo se hace al Provincial^ defendiendo la Real Cé- 
dula de 1634 y el Real Patronato; destruyendo las razones en que se 
apoyan los PP. Franciscanos para pretender la posesión de aquella 
doctrina en la forma que la pretenden. 

Dice: que insistió muchas veces con el P. Provincial, Fray Francisco 
Trujillo, para que ocupasen aquella doctrina, sin que la proveyesen 
durante algunos años; que respondió á una carta particular del Licen- 
ciado Pedro de Obando y Zarate sobre la materia, cómo había hecho 
lo que debía y proveído de remedio; y que no era culpa suya, sino de 
la religión, el no haberse proveído dicha doctrina; que buscase cual- 
quiera sacerdote aprobado que quisiese encargarse de entrar á dichas 
partes y socorrer aquellas necesidades espirituales; que habiéndole, le 
daba el poder necesario para ello. 

Refiere, además, lo que le pasó estando la Compañía de Jesús junta 
en Congregación provincial en Córdoba; la petición que hizo al P. Pro- 
vincial Diego de Boroa y el resultado que dio; entre otrps, el que á los 
dichos ocloyas entró por operario el P. Gaspar Osorio y corrió sus va- 
lles y rincones, con grandísimo peligro, por caminos inaccesibles, donde 
hizo muchos efectos, y le dio cuenta, consultando el negocio y pidiendo 
licencia para entrar á las provincias del Chaco por aquella parte; que 
quería, con peligro de su vida, entrar á la conversión de aquellas áni- 
mas, donde ya otra vez había estado y donde hay centenares de mi- 
llares de infieles (l); envióle amplísimos poderes y licencias, y muchas 

(i) Acerca del modo de vida, diversidad de naciones, número, usos, costum- 
bres, religión y ritos de los infieles del Chaco; es interesantísimo lo que nos des- 



40 PERÍODO CUARTO I 638- I 654 

gracias en el Señor, asegurándole en su nombre colmado premio; con 
lo cual volvió otra vez á los ocloyas y procuró inducirlos á que se redu- 
jesen. Y estando las cosas en este estado, el Provincial, Fray Francisco 
de TrujiUo, nombró por doctrinero de los dichos ocloyas al P. Fray 

cribe el P. José Cardiel en su «Relación del Chaco y sus misiones». Hablando de 
los habitantes de esta región se expresa en los siguientes términos: 

«Los habitadores del Chaco En orden á la disposición del cuerpo, á excep- 
ción de los Mataguayos^ que son mal agestados y de estatura muy mediana, y de 
los Tobas, que tienen muy ancha la frente; los demás son, por lo general, bien 
dispuestos y de facciones muy regulares. Entre todos se distingue la nación de 
los Abipones, quienes, sino tuvieran el color propio de indios, se confundieran 
con los españoles más bien agestados. Y aun en la estatura los ganan mucho; 
porque en casi todos es más que mediana, y en muchísimos heroica; casi todos 
son lampiños, y aun los pocos pelos que les nacen en la barba se los arrancan de 
raíz con unas pinzas, como también los de los párpados y cejas. Pero el pelo que 
les niega la Naturaleza en la cara se lo recompensa muy abundantemente en la 
cabeza. Esta está poblada de una cabellera tan espesa y tan fuerte, que si no son 
cerdas á lo menos lo parecen. Y ésta debe ser la causa de encanecer ellos tan 
tarde y de nunca encalvecer. A lo menos, habiendo yo visto entre ellos tantos 
viejos decrépitos, estoy todavía por ver un solo calvo. Las más de las naciones 
usan pintarse el cuerpo, especialmente la cara, haciendo primeramente el dibujo 
con una espina é introduciendo después la resina del palo santo ú otra goma de 
color negro, con que queda indeleble la pintura. A los varones solamente les 
pintan la cara, y aun ésta mu)'' poco, siendo todavía muy niños; pero las mujeres 
tienen mucho más que padecer; porque en llegando á la edad de doce años ó 
catorce les pintan toda la cara y los pechos, precediendo á esta ceremonia mu- 
chos ayunos 5'^ una dieta rigurosa; y como les punzan toda la cara y los pechos 
con espinas, quedan por algunos días tan hinchadas y desfiguradas que dan mucha 
compasión, y no puede uno menos de admirarse al ver que aun entre aquellos 
bárbaros sufren las m.ujeres horribles martirios por parecer bien. Los vestidos 
son tan distintos como las naciones; pero todos son tales, que aun el más cum- 
plido sólo sirve para no ir del todo desnudo. Los indios Lulos é Isistines no usan 
otro que unas plumas de avestruz atadas á la cintura, bien que repartidas con 
alguna simetría y proporción, y esto sólo por delante; y sus mujeres, en vez de 
plumas, traen á la cintura un delantal tejido de hilo, que sacan de una especie 
de paja muy común en aquella tierra. Con esta miseria están ellos en su infide- 
lidad tan contentos como pudieran con sedas ó brocados, en tanto grado, que en 
el pueblo de Valbuena, aunque iban }'a vestidos todos los demás; cuatro indios 
viejos jamás se han podido reducir á que dejen sus plumas y usen calzones. So- 
lamente el día que habían de comulgar se los ponían, y al llegar á su casa los 
arrojaban de sí como si fueran grillos. Uno de ellos se redujo finalmente á llevar 
jubón, pero sin calzones; y en esta figura tan ridicula se andaba muy serio por 
el pueblo, sin que á ninguno le disonase ni le hiciese burla. Otras naciones usan 
una especie de zamarra, hecha de pieles de animales, y á las veces de jabalí con 



i639 41 

Juan de Chaves, á quien hizo contradicción; porque siendo así que en 
todo el tiempo atrás había estado en Salta, Jujuy, Esteco, Tucumán, 
Santiago y Córdoba; si era capaz, no halla causa por donde no se hu- 
biese anticipado el Provincial en enviarle á dicho ministerio; y si no lo 

el pelo por dentro sobre las carnes vivas; y lo que para nosotros fuera un cilicio 
cruelísimo é insufrible, es para ellos una seda. Qué mucho, si con los fríos y soles 
tienen la piel tan dura y curtida como una suela. Algunos tienen el cuerpo todo 
cicatrizado de las heridas que les han hecho las espinas, y las que á nosotros nos 
lastiman y rasgan la piel, á ellos no les dejan otra señal que una i-aya blanca. 
Donde las espinas no entran no es de extrañar que no entrasen las lancetas; y 
así, en los pueblos, para sangrar á los indios grandes teníamos una navaja de 
tajar plumas, porque nos despuntaban todas las lancetas, y éstas sólo servían 
para sangrar á las mujeres y á los muchachos. También algunas parcialidades de 
Mataguayos se hallan que andan totalmente desnudos y sólo llevan en la mano 
un tizón para defenderse del frío, repasando sucesivamente con el tizón todo el 
cuerpo. Así hombres como mujeres usan brazaletes y collares formados de Con- 
chitas y dispuestos con alguna simetría; aunque las mujeres, como en todas par- 
tes, son en esto más curiosas y prolijas. Todas taladran la ternilla de las orejas; 
al principio con una espina muy sutil, luego meten otra un poco mayor, y así, 
insensiblemente, van agrandando el agujero; y como esta operación comienza^ 
desde muy chiquitas y dura hasta que son ya viejas, es increíble lo que se estiran 
las orejas. Muchas he visto que les llegan hasta los pechos y era mayor que el 
puño el agujero de cada oreja. Y aunque á nosotros nos parezca esto cosa mons- 
truosa y propio de podencas, ellos lo tienen por uno de sus principales adornos. 
Y si en todas parece tan mal, en las viejas es mucho más horrible; pues rara es 
la que llega á esta edad sin tener rasgadas las orejas y hechas pedazos; porque 
en sus debates y peleas luego se asen de las orejas y se las rasgan, y así les cuel- 
gan por los dos lados de la cara aquellos pedazos de orejas, que forman la figura 
más fea y extraña que se puede imaginar. Cuando ya es muy grande el agujero,' 
en lugar del tarugo de madera se ponen una hoja de palma, enroscada y bien 
ajustada, para no tener tanto peso. En cuanto al cabello, son los peinados muy 
diferentes, según el gusto ó antojo de cada nación. He visto algunas mujeres 
entre los indios Tobas que traían el pelo cortado á manera de cerquillo, y los 
hombres, en llegando á cierta edad, se arrancan de raíz el cabello de la parte an- 
terior de la cabeza, haciendo un camino desde la frente hasta la coronilla, lo cual 
entre ellos es nota de ancianidad y de graduación y les tienen respeto los demás 
indios. Y como entre nosotros, para encubrir la calva, se ha hallado modo de 
formar el cabello artificial, ellos, ya que se les ha negado la Naturaleza, han in- 
ventado calvas artificiales. Entre los indios Pasaynes sólo los muchachos dejan 
crecer el cabello, y en llegando á los años de la pubertad se los cortan con mu- 
chas ceremonias y fiestas públicas, á la manera que lo hacían los romanos cuando 
un muchacho se vestía la primera vez el vestido propio de los hombres y dejaba 
el de los niños. Tres ó cuatro días antes de esta función van á puesta del sol con 
el hechicero, todos los que han de i'ecibir este grado, al bosque; y allí, junto á un 



42 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

era, no halla justificación por donde sacar que hoy lo sea. Prohibe, bajo 
pena de excomunión ¡atae sententiae, una pro trina canónica monitione 
jure praemisa^ ip so fado incurrenda^ etc., al clérigo que aceptase aquella 
doctrina, y revoca el poder de Vicario y de Juez eclesiástico al que lo es 

árbol que de antemano ha dedicado el hechicero con particulares ceremonias 
para este fin, hacen sus preces y otras mil supersticiones, que nunca nos han 
querido declarar. Finalmente, llegado el día señalado, vienen en procesión desde 
dicho árbol al pueblo cantando, y cada -uno ti^ae en la cabeza una insignia que le 
ha dado el hechicero; como una flor, otro un ramito de árbol, y otros otra cosa 
semejante. Desde este día ya salen de la esfera de muchachos y se acompañan 
con los demás mozos como con iguales suyos. Y si alguno, acordándose de lo 
que poco ha dejó, juega con algún muchacho, le hacen burla los demás y le 
dan vaya. 

Pero ya es tiempo de referir las diversas naciones que habitan hoy el Chaco, 
su número, costumbres, ritos, etc. Las naciones son muchas, como denotan los 
diversos nombres con que se llaman los indios de cada partido, y mucho más los 
idiomas tan diferentes que usan; pero el número de individuos no corresponde 
con mucho al de las naciones en que se dividen. Y así, quien guiándose por las 
Memorias y relaciones antiguas tomase el nombre de nación por lo que ordina- 
riamente suele significar, darían al Chaco diez tantos más de habitantes de los 
que tiene. Esto en ninguna manera sea dicho para tachar de infieles y mentiro- 
sas las dichas relaciones; porque después acá ha sucedido en el Chaco esta mu- 
tición, y á excepción de la nación de los indios Mataguayos y Chirigitanas^ que 
todavía son muy numerosas; las demás, sin exceptuar ninguna, están hoy redu- 
cidas á un número muy corto de individuos. Esta disminución se debe atribuir 
á las epidemias, especialmente á las viruelas, que hacen en ellos más estragos 
que los fusiles y espadas de los españoles; y es maravilla que no sea aún mayor, 
atendido su poco gobierno y peor conducta. Luego que uno se siente herido de 
las viruelas lo abandonan todos, hasta los parientes más cercanos, de miedo que 
se les pegue el mal, y dejando á su cabecera la corta provisión de un cantarito 
de agua y algunas frutas ó raíces, se mudan á otro paraje; dejando á aquel mise- 
rable condenado á morir de pura miseria ó de la fuerza del mal, ó en las garras 
de algún tigre. 

También concurre mucho para esta disminución las continuas disensiones y 
enemistades de unos con otros; y como no hay entre ellos Magistrado que haga 
justicia, cada uno se la hace. Para esto escogen siempre el tiempo de sus borra- 
cheras, cuando la razón no puede hacer su oficio ni proporcionar la satisfacción 
con el agravio; y entonces se la toma cada uno cuanto le dicta su pasión, ó 
cuanto le permite la resistencia del contrario. Todos sus convites ó borracheras, 
que es lo mismo, acaban siempre como el de los centauros y las Pitias; y se- 
gún he visto el modo como las celebran los infieles, tengo por ciertísimo que 
si las mujeres bebieran tan sin tasa como los hombres; ya no quedara un solo 
indio en todo el Chaco. Luego que comienzan á calentarse con la clilcha, traen á 
la memoria todos los agravios pasados y presentes, y para vengarlos echan mano 



i639 43 

en esta materia hasta que se ponga el asunto en el estado en que antes 
estaba, y que le use en todo y por todo el Juez ejecutor de su carta; y 
ruega al Provincial, Fray Francisco Trujillo, que luego entregue en po- 
der del Sr. Gobernador despacho y patente, para que Fray Juan de Cha- 
de cuanto se les pone delante. Primero abren la función las ollas y calabazas con 
que bebían; luego se siguen los huesos, palos y terrones, hasta que, finalmente, 
vienen á las puñadas v golpes; y lo que para ordinariamente en echar sangre por 
las narices ó en alguna leve contusión, pararía indefectiblemente en muertes de 
una y otra parte si tuvieran las armas listas, como sucede siempre que las muje- 
res no las esconden ó comienzan la gresca antes de perder el juicio con la chicha. 
Últimamente, concurre también no poco para dicha disminución, el estar siempre 
en guerra una nación con otra y destruirse mutuamente. Las dos famosas nacio- 
nes de indios Lules é Isistines están hoy reducidas á un número muy corto; y pre- 
guntándoles la causa todos ellos la atribuían al furor de los indios Tobas y Moco- 
vis, con quienes han mantenido guerra muchos años. Del mismo modo se ha des- 
truido casi enteramente la nación de los Omoampas y otras; argumento fortísimo 
contra los que exageran tanto la disminución de los indios, atribuyéndola única- 
mente á los malos tratamientos y crueldad de los españoles, pues en el Chaco 
no han sido ellos ciertamente la principal causa de su despoblación; antes bien, 
estos mismos indios, de muchos años á esta parte, tienen en continuo sobresalto 
á los españoles; y á poco que se desmanden, despueblan la provincia, matan y 
roban á su salvo, y no hay seguridad ninguna en los caminos. Y siendo así que 
al principio de la conquista, siendo los españoles un puñado de hombres y mu- 
chísimos los indios, les pusieron freno y sojuzgaron; ahora, que los españoles se 
han aumentado más y los indios han decaído otro tanto, no los pueden sujetar. 
Pero viniendo en particular á referir las naciones que habitan hoy día el Chaco 
son las siguientes: Abipones, Mocovís, Tobas y Apitolagas, Lules, Pasaynes, Vi- 
lelas, Yois, Atalalas, Matagua}ros y Chiriguanas, aunque éstos no pertenecen en 
rigor al Chaco. No cuento la nación de los Malbalás, en otro tiempo numerosa, 
porque está hoy reducida á siete ú ocho familias esparcidas en las demás na- 
ciones. Todas ellas, aunque en sí tan distantes, tienen, con corta diferencia, unas 
mismas inclinaciones, los mismos ejercicios y una misma forma de gobierno, ó 
por mejor decir, un mismo desgobierno. Cada uno es señor de sí y vive como le 
da la gana, sin reconocer en otro ningún legítimo derecho para que le mande cosa 
alguna. Y esto es lo que principalmente retarda su conversión, porque es me- 
nester ganar á cada uno de por sí, y regalarle también (que es el sermón más 
eficaz), lo cual no sucediera si tuvieran algún régulo ú otro superior á quien es- 
tuviesen sujetos; porque ganado éste, toda la nación siguiera su ejemplo. Es ver- 
dad que tienen todos sus caciques, y ordinariamente es el más valiente ó el ma- 
yor hablador de cada nación; pero sacando el caso de haber de hacer guerra á 
sus vecinos ó á los españoles, es un título desnudo de toda autoridad para man- 
dar y mucho más desnudo de renta. El cacique más respetado 3^ de maj^or repre- 
sentación entre ellos ha de ir á cazar y pescar si quiere comer, y su mujer todos 
los días ha de ir á buscar raíces ó frutas, como las demás indias, tan mal vestida 



44 PERÍODO CUARTO I 638- I 654 

ves se retire á su claustro y no administre los Sacramentos á los ocloyas, 
hasta que habiendo llegado el Obispo á Jujuy y entrado á los dichos 
ocloyas, en caso que convenga, informe y consulte al Gobernador y se 
tome el acuerdo más conveniente; y en caso que dicho Provincial no 

como ellas; y en sus borracheras, tan buenos golpes lleva el cacique como los 
otros. La vez que íuí á las tierras de los infieles con los soldados, el Comandante 
de éstos quiso pasar el río Bermejo y visitar en sus propias casas á la nación de 
los Chuntipies, y á este fin rogó al cacique que envíase algún indio de los suyos 
que tirase la balsa. El cacique, no teniendo seguridad de que sería obedecido, y 
deseando dar gusto á los españoles, se despojó luego de sus pieles y pasó á nado 
el río, tirando al mismo tiempo la balsa. Entre tanto, estaban sus vasallos en la 
ribera opuesta mirando y alabando el afán con que trabajaba su cacique, sin que 
nadie se comedíese á ayudarle. A los mismos términos está reducida la potestad 
y mando de los padres para con sus hijos. Tienen todos ellos por principio asen- 
tado que si castigan á los hijos, especialmente varones, cuando chicos; después, 
cuando los padres sean viejos y no tengan yñ. fuerzas para buscar la comida, los 
hijos se vengarán, abandonándolos y dejándolos morir de pura miseria. Y consi- 
guientemente á esta máxima, jamás los contristan ni les niegan nada, como ani- 
males sin razón, cuya solicitud y cuidado de sus hijos nunca se extiende á más 
que á defenderlos y alimentarlos. 

Su religión no se puede decir á punto fijo cual sea; porque como todas estas 
naciones tuvieron antiguamente comercio con los españoles, no se puede dis- 
cernir si los puntos y artículos de su religión son tomados de los cristianos y al- 
terados por su ignorancia y rudeza, ó si son los primitivos que por tradición han 
recibido de sus antepasados. Lo cierto es que en todo el Chaco jamás hemos 
hallado ídolos en nación alguna; y si alguno tienen, no es otro que su vientre. 
Este es propiamente su Dios, á quien ofrecen toda su aplicación y cuidados, sin 
levantar jamás el pensamiento á los que están sobre ellos; y según estos princi- 
pios viven una vida completamente animal, sin más empleos ni ejercicios que los 
que tiene un caballo en el prado, que no piensa más que en comer y en echarse 
después de haberse hartado. También es cierto que reconocen un ente supe- 
rior, á quien cada nación llama con nombre propio, conforme á alguno de sus 
atributos. Los indios Isisthies le llaman Afio, que quiere decir el primitivo ó an- 
terior á todo. Los Pasaynes le llaman con un nombre que en la propiedad de su 
lengua significa el que ve lo pasado y lo presente; y á este modo las demás na- 
ciones. También conocen y confiesan la inmortalidad del alma, y tienen todas las 
lenguas nombre particular y propio con que llaman al demonio. Sacados estos 
puntos, todo lo demás de su religión está en puras consejas que cuentan los 
viejos y son los archivos donde todas estas cosas se conservan; de modo que pre- 
guntando nosotros á alguno sobre estas cosas, luego nos responden: Yce el toma 
valexto^ que quiere decir, que los viejos son los que saben de eso. Verdad es que 
ni los unos ni los otros las creen, y los mismos viejos, al contarlas, suelen reírse 
de tales extravagancias. Algunos rastros se hallan entre ellos de maniqueísmo, 
según el modo como sienten de las cosas molestas al cuerpo, como de las enfer- 



1 639 45 

provea de remedio, manda por esta su carta á Fray Juan de Chaves y 
sus compañeros, en caso que su paternidad no se lo mande, que se 
salga de la dicha doctrina hasta el tiempo sobredicho; invocando, si 
fuere preciso, el auxilio real del Gobernador; lo que cumplirá para el 

medades y de los animales ponzoñosos; pero la causa de este error no creo que 
sea su religión, si no su ignorancia y rudeza, que no alcanza los muchos bienes 
y provechos que Dios saca de estas cosas. A su cixencia sobre la inmortalidad 
del alma se debe atribuir el sumo respeto que tienen á sus difuntos; pues siendo 
así que á cuantos animalitos crían en sus propias casas los estiman como á sus 
propios hijos; en muriendo los arrojan al campo y no se acuerdan más de ellos; 
pero de sus difuntos tienen continua memoria y les hacen exequias. Cuando ya 
el enfermo está para expirar le cubren la cara, sin duda por no ver los visajes 
horribles que suelen hacer los moribundos; y muchas veces antes que acaben de 
expirar ya les meten en una red y los envuelven con ella hechos un ovillo, de 
manera que los ojos están pegados con las rodillas, y los llevan al lugar donde 
se ha de hacer el entierro. En esto no son muy escrupulosos; y conocí á un 
indio que, al irlo ya á envolver en la red, esforzó cuanto pudo su voz moribunda 
y les avisó que le dejasen, que estaba vivo todavía. Y el P. Ferragut, estando con 
los indios Málvalas, infieles, viendo que llevaban á enterrar á un indio les avisó 
con mucha eficacia que todavía no estaba muerto, y ellos, con grande paz, le 
contestaron que no importaba, que por el camino moriría, y prosiguió adelante 
el entierro. Una vez sola he visto esta función, porque los infieles se recatan 
mucho de que nosotros seamos testigos de sus ritos y ceremonias, porque saben 
hacemos burla de ellos, y fué con esta ocasión: 

Estando yo en el pueblo del Río Dorado murió improvisamente una india 
mocobí, y como ya sabía que muchas veces comienza el entierro antes que haya 
acabado el enfermo, fui corriendo, no sin peligro, hacia aquella parte del bosque 
donde oía los llantos, por ver si le podía administrar el Bautismo. Estaba el cuerpo 
envuelto en una red, en la postura que he dicho, y junto á él dos viejas que sólo 
por la voz se conocía que lo eran; en lo demás, según lo desgreñadas y tiznadas 
las caras, los saltos descompasados que daban sobre el cadáver, los alaridos con 
que entonaban sus canciones fúnebres y la infernal música de unos calabazos 
con que acompañaban sus lamentaciones; no parecían sino unas furias salidas 
del Infierno: cosa más horrible ni la he visto, ni la espero ver en mi vida. Aun 
ahora, no acabo de entender cómo unas viejas ya caducas y decrépitas podían 
dar saltos desmedidos. Si no es que digamos que el diablo, en aquellas ocasiones, 
mueve aquellos cuerpos medio difuntos, ó lo que es más verosímil, el furor y 
entusiasmo de que están poseídas. Mientras éstas guardaban el cuerpo, otros 
abrían la sepultura; y otros, con gran priesa, cortaban palos y disponían todo lo 
necesario para el entierro. Luego que me vieron se alborotaron contra mí; pero 
un indio de ios que allí estaban los contuvo, y así pude yo certificarme de que 
estaba muerta. Luego que estuvo dispuesta la sepultura, formaron en el plan de 
ella un catre de palos, para colocar sobre ellos el cuerpo, y otro tanto encima de 
él, para que no le oprima la tierra, con lo cual gozan de contado sus difuntos 



46 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

dicho efecto si fuere necesario, en virtud de santa obediencia y so pena 

de excomunión mayor. — -Córdoba, 14 de l639- 

10 fs. 

uno de los mayores bienes que la antigüedad deseaba á los suyos en su acostum- 
brada deprecación de sit tibí térra levis. Junto al cadáver ponen ordinariamente 
un cantarito con agua, porque, como tan materiales, no conciben que se pueda 
vivir en estado alguno sin comer ni beber; y por el mismo fin entierran con el 
difunto las flechas y otras arfnas y matan algunos animales de los que en vida le 
servían. El mismo día del entierro se cortan los cabellos todos los parientes del 
difunto; costumbre entre ellos universalísima, y ya usada en tiempo del Santo 
Job, para denotar un grande sentimiento. Queman todas las cosas que sirvieron 
al difunto, para que no aflijan á los vivos con su memoria, y una de las primeras 
que arde es la casa en que murió. Verdad es que para ellos no es gran péidida- 
porque sólo se pierde un poco de paja y algunos palos, y si la viuda quiere, el día 
siguiente puede hacer otra tan buena como la quemada. Mas, aunque apartan de 
sus ojos las memorias del difunto para templar su dolor, no le apartan de su 
memoria. El llanto general dura muchos días, y algunas naciones lloran cada día 
á sus difuntos por espacio de una hora ó poco menos, antes de amanecer, con 
llanto universal y reglado, como nuestro canto; de modo que para los misioneros 
es un despertador seguro, que les avisa que ya viene el día. 

Ni se acaban con esto todos los oficios con que los vivos honran los difuntos: 
falta todavía uno muy principal, que es la traslación de los huesos al cementerio 
que cada nación tiene destinado para este efecto. Está éste en lo más intrincado 
y espeso de un bosque, sin duda con el fin de que no pisen á los difuntos los 
animales, y como son tan andariegos, ordinariamente mueren lejos de él; pero 
aunque diste 200 leguas, como algunas veces acaece, luego que conocen que es- 
tará ya consumida la carne y bien descarnados los huesos, emprenden aquel 
largo viaje, sin más fin que el llevarlos á la sepultura de sus antepasados, y allí 
colocan los huesos con las mismas precauciones que en el primer entierro para 
que no les oprima la tierra. Y se reputaría cualquiera de ellos por el hombre 
más desgraciado, si supiera que sus huesos no habían de descansar en aquella 
tierra después de sus días. Dejo otras mil extravagancias con que honran la me- 
moria de los muertos, para venir ya á tratar de su medicina y del método que 
observan con los enfermos. 

Su principal felicidad en esta parte está en necesitar poco de ella y de sus re- 
medios, porque si estuvieran sujetos á tantos achaques como nosotros ya no 
quedara uno de ellos; porque, exceptuando las sangrías, que por no alcanzar la 
circulación de la sangre aplican en la misma parte que duele, sea en el estómago, 
sea en las sienes ó en otra cualquiera, traspasando la piel con un cuero agudo de 
pescado; todas las demás curas se hacen con ensalmos. Luego que uno de ellos 
se siente enfermo, llama á algún hechicero; y como ningún mal atribuyen á la 
mala constitución de humores, si no á la mala voluntad del demonio ó á la ma- 
licia de algún hechicero; éste, sin más averiguar, comienza luego su cura, ento- 
nando junto á la cabeza del enfermo ciertas canciones disparatadas que ni ellos 



I 639 47 

636. 1639 74—3 -31 

Minuta de Real Cédula. — Para remediar los excesos cometidos por 

los portugueses de la villa de San Pablo del Brasil contra los indios de 

las reducciones del Paraguay, que se hallan á cargo de los misioneros 

de la Compañía de Jesús. — Sin fecha ni lugar. 

Rubricado por el Consejero señalado para su redacción. — 2 fs. en 8.° 

mismos entienden lo que significan. De cuando en cuando aplica su boca sobre 
la parte dolorida y chupa fuertemente para sacar fuera la enfermedad, y luego, 
en un tono fúnebre, prosigue su canto, capaz de quebrar la cabeza y matar á un 
santo. En este afán persiste sin parar seis ó siete horas, y muchas veces, después 
que uno está vocerreando toda la noche junto al enfermo sin parar, luego, á la 
mañana, entra otro de refresco á reanudarlo, y esto mismo se repite cada día 
hasta que acaban con el pobre enfermo ó la naturaleza por sí misma expele la 
enfermedad. 

Entre los indios Tobas el canto de los médicos se reducía á estas palabras 
Che y echa, che y echa, che y echa Ye Ye Ye, y nada más, y esto mismo repiten 
toda una noche; de modo que cuando, por mi desgracia, había algún enfermo 
cerca de mi casa, era imposible dormir de noche mientras duraba la cura. Si el 
enfermo sana paga al hechicero su trabajo y si muere suele éste pagarlo; porque 
como ello? se jactan que pueden matar á cualquiera con sus maleficios, muchas 
veces les atribuyen la muerte del enfermo y se pone en armas toda su parentela 
para vengarla. 

Pero en medio de una total falta de medicamentos se mantienen ordinaria- 
mente sanos y robustos y, llegan muchísimos de ellos á aquella edad tan avan- 
zada de C|ue en nosotros hay pocos ejemplares. Viva quedó á nuestra salida en 
el pueblo de la Concepción, de indios abipones, una vieja que, así por las cosas 
de que se acuerda y da razón, como por el testimonio de todos los demás viejos 
del pueblo, cuenta más de 130 años; y no sólo está sana y anda por sus pies; sino 
que alguna vez da de mamar á alguno de sus biznietos. Y viéndola un día el Pa- 
dre Pedro Gandón con un niño á los pechos, le dijo, por fiesta, que no afligiese 
á aquella pobre criatura haciéndola chupar un pedazo de cuero seco y medio 
muerto; y ella, al oir esto, con gran desembarazo, exprimió uno de sus pechos y 
salió un chorro de leche tan blanca como pudiera de una mujer de 40 años. Cosa 
que parecerá increíble á cualquiera que no sepa el estilo de aquelhis gentes, 
entre las cuales se tiene por urbanidad y política, cuando una mujer va á casa 
de otra, dar el pecho á cuantos niños de leche hay en la casa; y como no cesan 
jamás de llamar aquel humor, á los pechos acude siempre y no se seca. Sus en- 
fermedades son, por lo común, tabardillos y calenturas, ocasionadas de andar en 
aquellos soles ardentísimos; pero ignoran lo que es terciana, fluxiones, dolores 
reumáticos, gota, asma y otras mil especies de achaques que experimentamos 
nosotros. 

Este beneficio no deben tanto á la benignidad del clima, cuanto ai modo de 
vida rústico y salvaje con que endurecen aquellos cuerpos, y sobre todo á su 



48 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

637. 1640-5—5 74—3—26 

Consulta del Consejo de Indias. — Que podrá S. M. hacer la merced 
ordinaria á Fray Bernardino de Cárdenas, electo Obispo del Paraguay, 
de la tercia parte de la vacante de aquel Obispado. — Madrid, 5 de 
Mayo de 1 640. 

Hay 6 rúbricas. — Al margen dice: «Todo el Consejo», y al dorso; «Como pa- 
rece». — Original. 

gran parsimonia, que á las veces llega á dieta rigurosa; no porque ellos tengan 
por virtud la templanza en el comer; sino porque el terreno no les ofrece más, 
ni ellos con su industria y trabajo se lo procuran. Su mantenimiento ordinario 
son las raíces, fruta y la miel, y á las veces algún pescado, y la carne de algún ja- 
balí, tigre y alguna otra fiera. En los meses que dura la algarroba están todos 
bien tratados y contentos, como si nunca hubieran de padecer liambi-e; pero en 
entrando el invierno, es increíble la miseria tan extrema en que se ven re- 
ducidos. 

Los indios Alataguayos, en esos casos, no perdonan á ninguna sabandija y pa- 
san al horroroso extremo de comer sapos, cosa que nosotros sólo lo habíamos 
oído á los predicadores ponderando los tormentos de los condenados. Lo peor 
es que después de haber experimentado un año todos los rigores de un hambre 
rabiosa, no por eso escarmientan el siguiente, ni toman contra ella mayores pre- 
cauciones que el pasado, ni son más liberales en sembrar ni más diligentes en 
hacer sus provisiones. Lo más sensible en este tiempo y lo que no se puede ver 
sin entrañable dolor es oir los llantos de las pobres criaturas, que están llorando 
todo el día de pura hambre, esperando que á puestas del sol llegue el padre, que 
fué á pescar, ó la madre, que fué en demanda de algunas raíces. Y después de 
todo esto, llegando el tiempo de la sementera del maíz, siembran un puñado y 
algunas calabazas, ni más ni menos que el año antecedente, en unos hoyitos que 
hacen con una estaca, á que está reducido su arado y todos los instrumentos de 
su labranza. Cuando el maíz llegó á sazón, comen como si no se hubiera de aca- 
bar, y lo que pudiera durarles dos ó tres meses bien repartido no les dura dos 
semanas: ya porque el indio en teniendo que comer no sabe irse á la mano, ya 
también porque en teniendo uno, todos los deni^is de aquella parcialidad se 
creen con dereclio para comer de aquello como si fuera suyo. En esta parte es 
increíble hasta dónde llega su desinterés, y con toda vei"dad se puede decir que, 
aun en medio de tanta pobreza y necesidad, ninguno de ellos tiene cosa propia. 

En medio dé tanta hambre y dieta no se extrañará ya que se mantengan sanos 
y exentos de muchísimos ataques ordinarios entre nosotros. Mucho más se debe 
extrañar, á mi parecer, que siendo el mal gálico originario de aquellos países, y 
nacido entre los indios, estén también exentos de él los infieles. Es verdad que 
son más templados y menos sensuales en su barbarie que muchos cristianos, á 
quienes pueden servir de no poca confusión los infieles del Chaco. Ordinaria- 
mente no se casan los hombres hasta la edad de 25 años, y en las naciones que 
están apartadas es del todo desconocido el adulterio, y pagaría indefectiblemente 



MAYO 1640 49 

638. 1640—5—21 76—3 — 8 

Real Cédula original al Virrey del Peni. Marqués de Mansera. — 
Dice que por parte de Antonio Ruiz, de la Compañía de Jesús, Procu- 
rador del Paraguay y Río de la Plata, en nombre de los indios nueva- 
mente reducidos que están á cargo de dicha Compañía; se le ha hecho 

con la vida la mujer que faltase á la fe debida al matrimonio. Para menores dis- 
gustos se valen del repudio, y en este caso todos los hijos se van con la madre, 
á no ser que el marido se los compre, como hacen más comunmente, especial- 
mente á los hijos varones, dándole algún caballo ú otra paga semejante. Es ver- 
dad que está también introducida la poligamia, ó por tener una gran parentela 
y muchos allegados, cosa que sumamente apetecen, ó por la gran facilidad con 
que tienen acomodados á sus hijos é hijas, pues ni á aquéllos les han de buscar 
patrimonio ni dote á éstas. Pero á más de no ser esta costumbre sino de pocas 
naciones, aun en la que está introducida, son muy pocos los que se toman esta 
licencia y nunca tienen más de dos mujeres. Y como en ninguna parte tienen 
domicilio ni habitación fija, muchas veces tienen una mujer en una parte y otra 
en otro lugar muy distante. Sacando esto, por lo demás, son en este punto muy 
circunspectos y mucho más moderados de lo que se pudiera esperar de su poca 
razón y mucha barbarie. Lo que principalmente contribuye para esto es el sumo 
respeto que tienen al parentesco; y como su modo de vivir no consiente que 
vivan juntos mucho gentío, porque en dos días acabarían con la caza, pesca y 
con los frutos, que son los únicos depósitos que tienen para su subsistencia, or- 
dinariamente sólo viven juntos los de una parentela; y siendo entre ellos cosa 
tan sagrada el parentesco, no es mucho que en medio de su rudeza j brutalidad 
no se entreguen á aquellos excesos tan ordinarios en naciones más cultas y po- 
líticas que ellos, y consiguientemente no es maravilla que se preserven de un 
mal en otro tiempo tan infame. 

Pero lo que principalmente les guarda de estos y otros muchos ataques es, á 
mi parecer, el uso que hacen de la chicha, que como es purgante los limpia de 
los malos humores. Esta bebida se compone,.... 

Sobre todo se exceden á sí mismos cuando celebran las fiestas que ellos llaman 
del diablo, instituidas para apartar de sí todos los males que temen: como las 
viruelas, la seca y otras semejantes; para conseguir buena cosecha de algarroba, 
de miel, de agua para los pozos, victoria de los enemigos, y así de otros bienes 
semejantes. Estando ya todos ellos acostados, un viejo anda dando vueltas por 
el pueblo, haciendo sonar un calabazo que tiene en la mano y acompañándolo 
con un canto fúnebre y tristísimo; lo cual sirve de publicación auténtica de las 
fiestas, y al mismo tiempo quedan avisadas todas las mujeres que han de hacer 
prevención de chicha para 15 días que deben durar las fiestas, circunstancia 
indispensable en todas cuantas celebran; pues ni por los vivos ni por los muer- 
tos se hace jamás fiesta sin borrachera. Intimadas ya las fiestas, escogen al que 
ha de hacer el papel de diablo, que es el principal y aun el único de toda aque- 
lla comedia, y se i-etira á una choza que le tienen preparada, algo apartada del 

Tomo ii. 4 



¿o Í^ERlODO CUARTO 1638-1054 

relación de que por estar lOO leguas distantes de las poblaciones de 
españoles y cerca de naciones gentiles, de quien, por no tener armas, 
reciben en ocasiones mucho daño, como también de los portugueses 
de la villa de San Pablo del Brasil, que piden breve y eficaz remedio: 
suplicó se le concedieran algunas armas de fuego, como se ha hecho 
con otras naciones. Y visto por el Consejo, lo remite S. M. á su exce- 



pueblo, y allí mora algunos días retirado del trato y comunicación de los de- 
más. Delante de su choza forma una plazoleta, y plantan algunos troncos pin- 
tados de varios colores para bailar alrededor de ellos. Llegado el primer día 
de las fiestas comienzan á beber, bailar y cantar, y prosiguen la misma ocupa- 
ción todos los 15 días continuos, si no es algunos ratos que, vencidos de la 
chicha y del cansancio, se caen en tierra dormidos, y en despertando vuelven 
á darle á la chicha y á proseguir su baile, interrumpido con el sueño. De re- 
pente, á lo mejor del baile, aparece el que hace el papel del diablo, vestido todo 
de paja, y enniascarado pónese á bailar en medio de ellos, y con una voz gan- 
gosa y contrahecha comienza á decir sus oráculos y pronósticos. Díceles, que 
este año ha de haber mucha algarroba y miel para hacer chicha y grande abun- 
dancia de agua en los pozos para beber; que no aportarán en sus tierras ene- 
migos; que no los castigará con epidemias, y á este modo dice cuantos dispara- 
tes le vienen á la cabeza y á la boca. Y ellos, al oir estos oráculos, los celebran 
con una gritería y algazara infernal, propia del que los da. Lo peor es que aunque 
todos ellos saben muy bien y conocen al que se hace diablo, en oyéndole hablar 
se dicen unos á otros: No hay que duda?', el mismo diablo es; y las pobres mujeres 
y los niños están temblando al oirle hablar con aquel tono de voz tan extrava- 
gante, no sea que se enoje y les envíe peste ó algún otro mal. El último día, al 
nacer el sol, bailan alrededor de las tinajas en cjue se hizo la chicha, y conforme 
van bailando las van haciendo tiestos con unos palos que tienen en las manos, 
para que no sirvan para otros usos, último cumplimiento de fiestas tan diabó- 
licas. Y esto es todo el comercio y comunicación que tienen con el demonio, 
pues ni á ellos ni á los hechiceros se les aparece jamás, ni son otra cosa sus he- 
chicerías que puros embustes y mentiras urdidas con el fin de que les tengan 
miedo y ganar con esto de comer. Puede ser que en otros tiempos muy remotos 
diese el demonio oráculos en aquellos países, y cesando después éstos, como 
han cesado todos los otros del gentilismo, hayan querido ellos remedarlos para 
suplir su falta con éstos ú otros de su invención. 

Al verlos tan aficionados al canto y que es una de las cosas principales para 
la celebración de sus fiestas, era cosa muy natural pensar que estuviese entre 
ellos la poesía en mucho crédito y hubiesen hecho en ella grandes progresos; 
pero en medio de todo esto, está todavía en aquella tierra la poesía en la cuna, 
como estaba ahora dos mil años, y camina con los mismos pasos que su música. 
Tienen coplas ó canciones de guerra, que cantan al tomar las armas para pelear; 
pero entre todas no hay ninguna composición que pase de tres ó cuatro pala- 
bras, y esas comunes y triviales, sin elevación ni gusto de poesía. Verdad es que 



JUNIO 1640 Í¡I 

lencia para que, habiendo oído á los Gobernadores confinantes, dis- 
ponga lo que más convenga sobre el armarse los dichos indios para su 
defensa, á que le asistirá el Presidente y Audiencia de los Charcas, á 
quien S. M. escribe. — Madrid, 21 de Mayo de 1640. 

Original. — Con firma autógrafa de S. M. — i f° más el de carátula en papel de 
sello 4.° del año 1640. — Emp.: «Marques de mansera » Term.: «me auisareis». 

639. 1640—6—4 74—3—38 

Poder. — Sustituido por el P. Antonio Ruiz de Montoj-a, de la Com- 
pañía de Jesús y Procurador de la provincia del Paraguay, dado por el 
Canónigo y Maestro Gabriel de Peralta, de Buenos Aires, en el agente 
de negocios (en Madrid) Jerónimo Garabito. — Madrid, 4 de Junio 
de 1640. 

2 fs. en papel de sello segundo de 68 maravedís del año de la fecha, ante No- 
tario.—^/;//..* «En la billa de Madrid » Tenii.: «El Licenciado Ledesma». — Co- 
pia legalizada. 

para ellos es lo mismo que si fueran composiciones ó poemas larguísimos, por- 
que las alargan cuanto quieren, repitiéndola sin cansarse millares de veces. Con 
estas dos solas palabras: Peitolo Yavalí, que quiere decir corred por el valle, te- 
nían los indios Lules, Isistiiies, materia muy bastante para cantar toda una noche. 
Y los indios Pasaines comienzan á cantar, al ponerse el sol, este motete: Ocolte 
Colate Nitai, cata que viene el zorro; ó este otro: Yilep tütai, atip pereiiai; que 
senecfua; el hechicero viene, sea bien venido; y al nacer el sol por la mañana los 
halla todavía repitiendo la misma canción. 

En el mismo deplorable estado están todas las demás artes, no porque les 
falte capacidad; pues estos mismos, puestos en las reducciones, aprenden con 
mucha facilidad la música para cantar en la iglesia, y á tocar todo género de ins- 
trumentos y cuantas artes les enseñan; sino parte por innata flojedad y pereza, y 
parte por falta de gobierno y policía. Sólo aprecian las armas y en ellas se ejer- 
citan desde niños para mantenerse con la caza, y principalmente para defenderse 
y ofender á sus enemigos. Y por nuestros pecados están sus armas en tal repu. 
tación que no una vez sola han asolado la provincia, sin hallar en los españoles 
resistencia. No porque hayan ellos cobrado mayores bríos ó mayor pericia en 
manejarlas, sino por el sumo descuido de los españoles en el manejo y práctica 
de las bocas de fuego, arma siempre temida del indio^ cuando está en buenas 
manos, contra la cual no han podido hallar bastante reparo ni equivalente en las 
que ellos usan » — Es copia. — Ignoro dónde se halla el original de esta magní- 
fica á la par que sencilla relación. Cuando se ejecutó la expulsión de los Jesuítas 
del Paraguay, el P. Cardiel se hallaba en el pueblo de la Concepción con los Pa- 
dres Marimón, Villavieja y Conde y luego fué expatriado á Italia, donde com- 
puso esta relación, probablemente en Bolonia. 



52 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

640. 1640—12 — 14 74—4—6 

Testimonio. — De una carta del Cura de Londres en que avisa el mal 
estado en que están las cosas de aquella parte, así en lo temporal como 
en lo espiritual, y lo hecho por su señoría ilustrísima en esta razón con 
el Gobernador. — Córdoba, 14 de Diciembre de 1640. 

8 fs. — Copia sacada del original por mandamiento de su señoría ilustrísima. — 
Emp.: «Dos meses a » Term.: «Juan Martel Melg.°, S.°» — (Rubricado.) 

641. 1640—12—28 74 — 4 — 6 

Carta del Obispo de Tíictimán. — En ella da cuenta á S. M. del peli- 
gro que han tenido la gobernación del Tucumán y la de Buenos Aires 
con la remoción de los Gobernadores, enviando al de Tucumán al 
puerto, á devoción del Visitador D. Juan de Palacio; añade que hizo 
dos contradicciones, demás de la que el año pasado hizo á D. Francisco 
de Abendaño: una, representando el estado de Tucumán, y otra, del 
puerto; y cómo respondió mal el dicho Gobernador. Envía los autos, 
que son los que acompaña en esta carta. — Fecha en Córdoba, á cuatro 
leguas, visitando su distrito, á 28 de Diciembre de 1640. 

2 fs. — Original. — Emp.: «Esta Provincia » Tei-m.: «como fuere servido». — Al 

dorso está el dictamen fiscal y la pi-ovisión del Consejo, fecha en 8 de Enero 
de 1644. 

642. 1640 74- 6—2% 

Instrucción. — Se halla en un libro del Cabildo que usaba para sus 
acuerdos la ciudad, justicia y regimiento de la Asunción y fué remitida 
al Capitán Cristóbal Ivamírez por Martín de Orue de Sarate, Francisco 
de Vega, Cristóbal de Balbuena y Ocampo, Alcalde ordinario; Fran- 
cisco de Espinosa, Juan Cabrera, Pedro de Gamarra, Alonso Pizaño, 
Lorenzo Ortega y Marcos García de Roa, Regidores: donde, entre otros 
capítulos se halla uno, que encarga pedir al Gobernador, D. Pedro de 
Lugo y Navarra, se sirva hacer un informe á su Alteza del estado de 
los indios del Paraná; y que no obstante que por orden de su Alteza 
visitó y empadronó los indios del Corpus é Itapúa y los ha publicado 
por vacos y puesto edictos para que se opusiesen á las dichas vacantes; 
no ha habido persona que quiera oponerse; porque la tasa y tributo no 
la han de pagar en servicio personal, como es costumbre, y la pagan 



ENERO I 64 I 53 

los indios circunvecinos y todos los demás de esta provincia: para que 
se despache con los demás papeles al dicho Procurador general de la 
ciudad. 

Es copia del libro original exhibido por el P. Juan de Rojas, de la Compañía 
de Jesús, y devuelto por el Escribano Pedro de Salas, que la saco. — Asunción, 
3 de Agosto de 1651. — F.° 211. 

643. 1640 74—6 — 29 

Capitulo. — De una instrucción que el Cabildo de la ciudad de la 
Asunción de este año parece haber remitido al Capitán Cristóbal Ra- 
mírez y se halla en un libro del Cabildo de dicha ciudad, que al pare- 
cer usaba para hacer sus acuerdos, en que se dice: «otro si se pida al 
señor don Pedro de lugo y nauarra, Cauallero del orden de Santiago, 
gou.°^ y cap." general destas Prou.^^ por su mag.'^, se sirua de hacer 
vn informe a su altega del estado de los yndios del Paraná, y que no 
embargante que por orden de su altega visitó y empadronó los indios 
de las Reducciones del Corpus y Itapua, del rio del Paraná y los ha 
publicado por vacos y puesto edictos para que se opusiesen a las di- 
chas vacantes; y como no a hauido persona que se haya opuesto ni los 
quieren por muchas causas, y porque la tassa y tributo no la an de 
pagar en servicio personal, como es costumbre y la pagan los indios 
circunvecinos y todos los demás desta prov,^: para que se despache 
con los demás papeles al dicho nuestro procurador general en que su 
Señoría hará bien á esta ciudad». 

Concuerda con el original, de donde lo sacó el Escribano de S. M. Pedro de 
Salas. — Asunción, 5 de Marzo de 1652. — Al dorso se lee: «Renunciación del Ca- 
bildo de la Asunción de los tributos de los indios en frutos:>. — Fs. 185 á 186 v.'° 

644. 1641 — I — 17 74—3—26 

Parecer de la Junta particular. — En vista de los nuevos accidentes 
que han resultado en los diferentes puntos tocantes á las provincias 
del Paraguay y Río de la Plata, propuestos por Antonio Ruiz de Mon- 
toya, de la Compañia de Jesús, dice: que en virtud de decreto de 20 de 
Diciembre, dirigido al Licenciado D. Juan Zambrano de Villalobos, se 
han reunido los que de la primera quedaron, agregándose á ella el 
Dr. D. Francisco de Alfaro, en lugar de D. Juan de I^alafox: y en con- 



54 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

formidad de lo mandado por S. M., le consultan sobre lo que les ha 
parecido, después de haber oído á dicho religioso los once puntos que 
á continuación se expresan. — Madrid, 17 de Enero de 164I. 
Hay 4 rúbricas. — Original. — 3 fs. 

645. 1641 — 2—2 75 — 6—8 

Carta de Luis Pacheco^ de la Compañía de J^esús, d S. M. — Aprueba 
la persona del Dr. Juan Jerónimo Navarro, clérigo presbítero é insigne 
médico de aquella ciudad, y suplica se le haga merced de una prebenda 
ó dignidad en la iglesia catedral de la misma; para que con esto viva 
en ella, para utilidad de todos sus vecinos. — La Plata, 2 de Febrero 
de 1641. 

I f.° y el de carátula. — Original. -^w/.; «Aunque es verdad » Term.: «de 

mano de Vuestra Magestad>. — Lo mismo dicen por cartas separadas las religio- 
nes de Santo Domingo, San Francisco, la Merced y el Administrador del Hospi- 
tal Real. 

646. 1641— 2— 4 74_3_38 

Acuerdo del Consejo. — Sobre una petición del P. Hernando de Sa- 
lazar, en virtud de la cual se estraña al Arzobispo de los Charcas don 
Fray Francisco de Borja; que teniendo hecho escritura de pagar á di- 
cho Padre 2.000 ducados, dé ocasión á queja; y se estimará cumpla con 
esta obligación. — 4 de F'ebrero de 1641. 

I iP — Emp.: «Se bio... .» Term.: «Al Consejo». — (Ha}- una rúbrica.) — Original. 

647. 1641 — 2— 26 74—6—48 

Carta de D. Juan Zapata., Obispo de Santa Cruz de la Sierra., 
á S. M. — Dice que conviene mucho mudar la iglesia que está en San 
Lorenzo de la Barranca á la villa de Mizque; porque aquella ciudad 
está en lo último de la diócesis, y si ha de residir allí el Prelado no 
puede cumplir con sus obligaciones, ni administrar los diezmos, por 
estar á trasmano. Fuera de que la ciudad va en gran disminución y la 
iglesia que hay en ella necesita muy á menudo de costosos reparos á 
causa de los temporales; que asistiendo en Mizque, se podrán proveer 
dos Canónigos más, que se pagarán de los diezmos que tengan igual 
renta, con los prebendados, como en Panamá y Cartagena; que se po- 
drá hacer, agregándoles la renta del curato de Mizque, como tiene el de 



ABRIL 1641 55 

San Lorenzo, y la renta que se da á un Seminario que hay en Mizque 
que se puede excusar ahora; y que dándosele orden para ello, lo dis- 
pondrá; y que en San Lorenzo bastará que haya un Cura vicario res- 
pecto de que los Padres de la Compañía son los que allí más ayudan (l) 
los que sirven el curato. — Villa de Mizque, 26 de Febrero de 1 64 1. 
2 fs. — Original. — Emp.: «Los galeones » Term.: «executo. 



1641 — 3— 3 74—3—26 

Parecer que da por caj'ta el Presidente de la Plata al Virrey del Perúy 
Marqués de Mansera. — Sobre que conviene se erija un Tribunal de la 
Inquisición en Tucumán. — Potosí, 3 de Marzo de 1641. 

Anejo á la carta del Virrey. — Copia sencilla. — i f.° 

649. 1641— 4— 9 154— I— 19 y 74— 6— 46 

Real Cédula al Provincial de la Compañía de Jesús. — Que por carta 
del Obispo de Tucumán de I4 de Septiembre de 1639, S. M. ha enten- 
dido las diferencias entre esta religión y la de San Francisco tocante 
á la reducción y administración de Sacramentos de los indios ocloyas. 
Le encarga que las excuse, ajustando las materias con la paz, quietud, 
buena conformidad, modestia y clausura que es justo, por los inconve- 
nientes que de lo contrario resultan; y que los indios sean reducidos y 
doctrinados en nuestra santa fe católica, pues es su principal ministerio 

(i) En la residencia de Santa Cruz de la Sierra tenían, por cierto, una cruz 
bien pesada los 4 Padres y 3 Hermanos que en ella moraban, porque su vida era 
un continuo movimiento, acudiendo á indios y españoles, c^ue no tenían más 
doctrina que la de la Compaíiía, ni había persona en San Lorenzo que en otra 
parte se confesase fuera de dicha residencia. Y acontecía frecuentemente per- 
manecer uno solo en casa y discurrir los demás por los caseríos y ranchos de los 
indios, distantes 8 ó 10 leguas, sin hallar árbol ni reparo en toda esta distancia 
para defenderse de los ai-dientes rayos del sol, ni lugar donde guarecerse de los 
continuos aguaceros y tormentas; y el término de estas penosas jornadas solía 
ser llegar deshechos por el cansancio y sudor á una estrecha choza en que habi- 
taban tres ó cuatro familias, que tenían encendidos otros tantos fogones llenán- 
dolas de humo y fuego, como si fuera un horno; ó perderse por el camino, ex- 
puestos á porfía al rigor de los rayos y de las aguas. Fuera de lo cual, el viento 
Sur es allí tan molesto y destemplado que mata á los peces en el agua y obliga á 
los pájaros á favorecerse de los hombres, quienes tienen entonces harta necesi- 
dad de precaverse contra los pasmos que en tales ocasiones son muy frecuentes 
y aun funestos. 



56 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

y el ánimo con que se fué desde los principios que se entablaron los 
religiosos en esas provincias: en que se tendrá de él por bien servido. — 
Madrid, g de Abril de 1 64 1. 

I f.° — Emp.: «B.^ y deuoto » Term.: «por vien seruido». — Lib, 8, fs. 257 vuel- 
to á 258. 



650. 1641— 4— 9 154 — I — 19 y 74_6— -46 

Real Cédula al Provincial de San Francisco. — Que por carta del 
Obispo de Tucumán de 14 de Septiembre de 1639 entendió S. M. las 
diferencias movidas entre su religión y la Compañía de Jesús, sobre 
nombramiento de personas para reducir á los indios ocloyas y su ad- 
ministración de Sacramentos; alegando los de su parte se puede excu- 
sar el cumplimiento de la Real Cédula de 1634, en que se dispone la 
forma en que se han de hacer estas nominaciones; y se encarga se 
excuse por su parte toda diferencia, ajustando las materias con la paz, 
quietud, buena conformidad, modestia y clausura que es justo; y tenga 
entendido que de no disponer se guarde enteramente por su religión 
lo dispuesto en dicha Cédula; se tendrá S. M. por deservido: de que le 
ha parecido advertirle para que la observe y haga observar, sin ir con- 
tra ello en manera alguna. — Madrid, 9 de Abril de 1 64 1. 

I f.° — Emp.: «Benerable » Term.: «en m.''^ alg.^» — Lib. 8, f.° 258. 

651. 1 64 1 — 4 — 9 74—6 — 46 

'Real Cédula al Licenciado D. jluan de Lizarazu., Presidente de la 
Real Audiencia de la Plata. — Para que haga cumplir la Real Cédula 
de 1634, en cuanto á la nominación de religiosos para doctrineros; pues 
cuando fuera así que tuvieran los de San Francisco los Breves que di- 
cen, no pueden tener ejecución mientras no fueren pasados por el 
Consejo; y en cuanto á lo que toca á la reducción de los indios ocloyas, 
que vea sean reducidos por los medios que tuviere por más conve- 
niente, en conformidad de las órdenes y Cédulas que en esta razón es- 
tán dadas. — Madrid, 9 de Abril de 164 1. 

Al margen se lee: «Id. al Pres.''^ — Id. al Gou.°'' de Tucuman.» — i f.° — 

Emi),: «Pres.'^ > Term.: «rae daréis aviso. F.^» 



MAYO I 64 1 57 

652. 1641— 4— 9 74—6—46 
Real Cédula al Obispo de Tiicuvián. — Que se ha recibido su carta de 

14 de Septiembre de 1639 sobre las diferencias entre los religiosos de 
San Francisco y la Compañía tocante á nombramiento de religiosos para 
la reducción y administración de los ocloyas, y pretensión que tenía el 
Provincial de San Francisco contra una Real Cédula del año de 1634, 
en que se da la orden que se ha de observar en estas nominaciones. 
Se le ruega y encarga, que procure se eviten encuentros y disensiones^ 
ajustando las materias con toda paz y buena conformidad; por los in- 
convenientes y daños que de lo contrario resultan: y se tendrá por bien 
servido. — Madrid, 9 de Abril de 1 64 1. 

I f.° — Emp.: «R.do » Term.: «Por vien seruido de». 

653. 1641 — 5 — 4 120 — 4—1 

Real Cédula al Visitadoí' de la Audiencia de los Charcas, D. Juan 
de Palacios. — Dice que un vecino de Santiago del Estero, en carta de 
18 de Febrero de 1639, le escribe dilatadamente lo mucho de que es 
notado el Obispo del Tucumán, en razón de los acelerados procedi- 
mientos de sus acciones y gobierno, que todo obliga á procurar su re- 
medio. Y porque desea saber con puntualidad la verdad de todo lo 
que en razón de lo sobredicho ha pasado y pasa; le manda que, ha- 
biendo visto la copia de dicha carta que adjunto remite, procure con 
todo recato, diligencia y secreto enterarse bien de ello, informándose 
de personas desinteresadas; y reconocida la verdad le avise de lo que 
resultase, junto con su parecer; porque visto, se provea lo que conven- 
ga. — Madrid, 4 de Mayo de 1641. 

Es copia del tomo II, encuadernado en pergamino o,3i2X 0,216, de oficio. 
Charcas, desde 16 de Abril de 15 13 hasta 22 de Octubre de 16 14. — F.° 340 v.'° — 
Emp.: «Ligen.do » Ter/fi.: «de Contreras». 

654. 1641 — 5— 31 74—3—26 

Consulta de la Junta de Guerra de Indias. — Habiendo visto la con- 
sulta inclusa de una Junta particular sobre las proposiciones de Anto- 
nio Ruiz de Montoya, de la Compañía de Jesús; dice lo que se le ofrece 
en razón de una de ellas, que trata de que se habiliten en el manejo 



58 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

de armas los indios del Paraguay y Río de la Plata. — Madrid, 31 de 
Mayo de 164 1. 

(Hay 6 rúbricas.) — Original. — Al dorso dice: «Escríbase al Gonde de Chinchón 
y al Virrey, como lo dice la junta, ordenándose se aplique el remedio que con- 
viniere para que no padescan opresión los indios». — 2 fs. 

655. 1641 — 6—8 74 — 3 — 26 

Carta del Marqués de Mansera á S. M. — Dice lo que se le ofrece en 
razón de erigir un Tribunal de Inquisición en la provincia de Tucu- 
mán. — Callao, 8 de Junio de 1641. 

Original. — 2 fs. — Al dorso dice: «Deci-eto del Consejo de 26 de Marzo de 1642. 
Júntese con esta carta todo lo proveído y consultado en la materia, y saqúese en 
relación y traygase para todo al conss.° para tomar resolución deste punto, y al 
Virrey se le responde se queda mirando». — (Hay una rúbrica.) 

656. 1641— 9— 6 76—3—8 

Carta de D. Gregorio de Henesírosa, Gobernador del Paraguay, al 
Presidente de la Real Audiencia de la Plata. — Dice que al recibir la de 
su señoría, tocante á la prevención de armas, hizo reseña de la gente 
de esta ciudad y la villa del Espíritu Santo y halló 700 españoles y 
250 arcabuces y 65 portugueses, unos casados y otros solteros. Tiene 
noticia que el Gobernador de Chile ha pasado la cordillera. Por Cédula 
Real que remite á su señoría, S. M. le encarga la defensa de las reduc- 
ciones que los religiosos de la Compañía han hecho y tienen á su cargo 
en el Paraná y Uruguay. Con este cuidado se embarcó en Lisboa para 
este gobierno, y llegado á la Bahía, tuvo noticia que los portugueses del 
Brasil habían salido de la villa de San Pablo para dar sobre estas pro- 
vincias y llevarse de las reducciones, que han quedado, los indios que 
los religiosos de la Compañía de Jesús han convertido en el Uruguay, 
Paraná y Tape, de donde llevaron años pasados muchos millares cau- 
tivos. Procuró llegar por Diciembre á Buenos Aires, de donde salió lo 
más presto que pudo, y navegando el Paraná tuvo nueva cómo el ene- 
migo había llegado con gran fuerza. Sacóle de pena la segunda nueva 
del buen suceso y victoria que los indios alcanzaron contra 450 portu- 
gueses, bien armados con armas de fuego, y 2.000 tupis; todos los cua- 
les fueron rebatidos por espacio de ocho días continuos, con muerte de 
muchos portugueses y tupis, obligándoles á la fuga y siguiéndoles los 



SEPTIEMBRE I 64 I 59 

alcances (l). Esta victoria se alcanzó con el favor de Dios y mediante 
algunas armas de fuego que dichos religiosos les buscaron para su de- 
fensa; sin las cuales hubieran quedado los indios vencidos y en colle- 
ras de hierro, y el enemigo con el paso libre y llano para Santa Cruz de 

(i) Sobre esta victoria y sus antecedentes, concomitantes y consiguientes va- 
mos á publicar cuatro documentos notabilísimos. £1 primero es una carta del 
H.° Simón Méndez al H.° Diego de Molina, residente en Sevilla, del tenor si- 
guiente: 

«No dexaré de dar quenta, mi H.° Diego de molina, de lo sugedido por acá 
acerca de los vezinos de S. Paulo, avnque brevemente, por[que] auemos todos 
experimentado la prouidencia particular que tiene Dios de esta nueba Xptian- 
dad; pues no 3^maginaron los malditos de S. Paulo otra cosa sino acabar con las 
reducciones q. quedauan, como auian acabado con las demás, destruyendo esta 
nueba y florida xptiandad, ganada para Xp.° por los Hijos de la Comp.^ con yn- 
dezibles trabajos— asorados, pues, con la publicación de las Bulas y cédulas 
Reales q. auia traydo el P.*^ Fran.co Diaz Taño del Papa y del Rey, en que prohi- 
bían el yr a coger y cautiuar los yndios a sus tierras (haziendo esclauos a los que 
Dios hizo libres), q. se publicaron en el Rio Genero y las villas de santos y san 
paulo, lo llenaron tan mal q. hizieron del remedio dolencia — los del Rio genero 
se amotinaron contra el P.^ Fran.co Diaz y contra todo el colegio, haziendo desa- 
tinos, hasta yntentar quitar la vida al dho. P.^ Fran.co Diaz — les ayudauan los 
de San Paulo — hecharon a los F.^^ del colegio fuera, haziendo cosas que si no es 
con grande escándalo del nombre xpiano no son para referir. Y para echar el 
resto de su maldad se confederararon de juntar las más fuergas que les fuesen 
posibles; venir a dar sobre las reducciones y acabar con ellas, destruyéndolas y 
licuando los yndios cautiuos y los padres a más bien librar enbiarlos a españa; 
pensando que con esto quedauan libres, no se acordando de la Justicia de Dios 
que no se lescapa cosa. — ^Juntados, pues, salieron más de 400, según nos anisa- 
ron antes de que saliéramos del Rio genero, con algunos 2.000 tupis. Indios gue- 
rreros, por conseguir su mal yntento — sabiendo esto el P.^ Procurador procuró 
q. saliésemos lo más presto q. pudiésemos para dar auisso a los P.^^ de lo q. auia — 
fue nro. S."" servido de darnos buen tiempo, que aportamos a buenos ayres a 
tiempo que se consiguió lo q. se pretendía — luego que tubieron auiso los P.^^ mi- 
sioneros de la venida desta valga, se juntaron, que estauan repartidos en glo- 
riossas missiones y dispusieron las cosas de manera q. pudiesen resistir a tan 
peruersos enemigos; juntando luego los más yndios q. pudieron y cosa de 400 
armas de fuego, q. con mucho gasto y diligencia se auian juntado y fueron el total 
remedio destos míseros. — Procuraron los F.^^ por medio de varias diligencias de 
espias q. embiaron por el Rio del Vruguay a saber del enemigo; el qual llegó a 
los primeros de margo algunas jornadas de las reducciones — ya sabidos sus yn- 
tentos por medio de dos muchachos q. se auian salido dellos para venir a nues- 
tras Reducciones, dieron auiso de lo que deseauan saber, con que se pusieron a 
punto para recebirles de la manera que lo meregian. Traya el enemigo al pié de 
600 canoas: las treszientas se le auian rodado Rio abajo con vna grande creciente; 



6o PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

la Sierra y Potosí y para Buenos Aires. Da su parecer sobre el modo 
cómo se deben defender estas provincias é indios contra los que han 
querido dar á entender que no se les deben consentir armas de fuego, 
aunque sea para su defensa; fundándose en que pueden usar mal de 

las demás trayan ocupadas con su gente y chusma, q. era mucha — baxando, pues, 
ya cerca de las Reducciones con su gruesa armada; les salieron los nuestros, más 
armados de animo 3' de confianza en Dios que no de canoas, pues no llegauan 
a 80 — en ellas auia al pie de 800 yndios, con algunas bocas de fuego; los demás 
estauan en tierra — puestos, pues, todos a punto de guerra, les acometieron a los 
II de margo; tomando los nuestros por patrón a nro. P.^ S. Fran.co Xauiér, les 
dispararon vn verso q. auia y les lleuó 3 canoas a pique para buen principio — 
los nuestros husaron de vna estratagema q. fué dexarlos venir cargando sobre 
ellos hasta cierto paraje, para luego dar sobre ellos; como lo hizieron, dando 
luego buelta sobre ellos con tal animo y denuedo, que boluieron las espaldas 
aquellos del exercito de los vencedores asta estos tiempos, dexando 14 canoas, 
echándose al agua algunos, juntamente con sus armas, saltando a las orillas del 
Rio acosados de la valentía de nuestro pequeño esquadron — los demás los reco- 
gieron a su paligada, q. dando en esta ocasión y en otras al pie de 60 muertos y 
muchos heridos, y de los nuestros no más q. ocho heridos, algunos [j^a] sanos; 
procuraron los nuestros cercarlos para que no se les escapasen, auiendo primero 
pasado varias sircunstancias q. en semejantes ócassiones suele auer, q. dexo por 
no alargarme, ellos, reconociendo nuestro yntento y [denuedo], se procuraron 
huyr por vnos montes, dexando algunos despoxos y juntamente las canoas que 
auian traido, por no les auer sido concedido el boluer por rio. — Recogieron los 
nuestros todo lo que auia quedado del enemigo, dando mil gracias a su diuina 
Rlag.d de tan gloriosa Victoria de tan soberbio enemigo — vbo casos de singula- 
res providencias de Dios, en ocho dias q. estuvieron los enemigos a la uista. — Al 
cabo de algunos meses q. auia pasado lo referido, enbiaron los P.*^^ 150 yndios a 
Reconozer la tierra y se toparon con 10 Portugueses y algunos Tupis, a los quales 
acometieron, y matando 5 de los portugueses les cogieron q.'° tenian y más 45 
almas ynfieles q. truxeron a nuestras Reducciones, viniendo todos los yndios 
cargados de despojos — pasados algunos dias después desta seg.da Victoria, bol- 
uieron otros 150 yndios a reconocer la tierra y auer si se auia ydo este enemigo, 
y aliándole rancheado en vna fuerte palizada, le acometieron y los obligaron a 
dexarla y juntamente los hecharon de otras — obligándoles a dexarlas por no po- 
der resistir al valor de nuestros Yndios; cogiéronles algunas cosas y algunos yn- 
dios infieles q. auian dexado enfermos en los ranchos. Hazen mil crueldades en 
estos míseros, q. si viniera a casos particulares se tapara los oydos. Va Dios mi- 
lagrosamente ayudando a estas Reducciones y cooperando a los muchos sufragios 
y oragiones q. por esta causa se hazen y azian todo el tiempo q. duraba la gue- 
rra — esto es por mayor, mi H.° Diego de Molina, q. como tan aficionado a las 
cosas desta apostólica provincia le enbio esta suma de lo sugedido después que 
llegamos acá. Estamos con algún cuidado asta uer si buelue, por auer dicho auia 
de embiar por nuevo socorro a San Paulo — para q.do buelua abrá ya al Pie de 



SEPTIEMBRE 1 64 I 6 1 

ellas contra los españoles; no advirtiendo que no se pueden defender de 
oti-a manera, como por largos años lo ha mostrado la experiencia; por 
venir el enemigo bien pertrechado de ellas y en gran número, y que 
no se les puede socorrer de esta ciudad á tiempo, por haber tan pocos 

600 armas de fuego q. se hazen en las mismas Reducciones. Vn P.^ es el Maestro, 
aviendo dado primero pringipio el H.° Domingo de torres, a quien se deve la 
enseñanga del vso de las armas en los yndios, q. paregia cosa ymposible, como 
algunos dezian; y agora son ya diestros soldados — al F.^ Diego de montiel dé mis 
humildes saludos. — Noviembre 23 de 1641. — Reducciones de la provincia del 
Paraguay. Rio Vruguay. — Sieruo de mi H.° Diego de Molina. — Simón Méndez.» 
(Rubricado.) 

El segundo documento es una carta del P. Francisco Díaz Taño al P. Procu- 
rador general de las Indias, Diego de Montiel, donde, entre otras cosas, dice: 

«Lo de nuebo de por acá ya V. R. lo sabrá; es Provl. el P.^ Fran.co Lupercio, 
q. lela 2° de Tlieologia en Lima, muy docto sieruo de Dios, prudente, suaue y 
observante, la Prou.^ está muy contenta; a mi me a cabido ser su Corap.° des- 
pués de tantos caminos. Pero es necess.** obedeger. 

Los Portugueses de S. Pablo voluieron sobre nras. Red.*^^, tube noticia dello 
en el Rio Janeiro, sali lo i." q. pude y assi como llegué a buenos ayres anisamos 
a los Padres Missioneros; embiaronse mosquetes y arcabuzes mas de los q. ya 
tenian, con los quales el H.° Domingo de Torres los auia enseñado a tirar, llegó 
el auiso y socorro a tpo. y antes q. el Enemigo llegase; q.do llegó le pareció desta 
vez llenarse todas las Reducgiones, vinieron 400 portugueses, todos con armas 
de fuego, y con ellos otros muchos mestigos, mulatos y negros, q. también traían 
armas de fuego, y fuera destos 2.500 flecheros, indios feroses que llaman Tupis, 
y en el camino vengieron a otros muchos de una nagion que llaman guanana, y 
todos los trugeron contra nras. Reducgiones; bajaron por el Rio del Vruay con . 
250 embarcaciones buenas, fuera de otras pequeñas, cubrían el Rio; nros. indios 
los estauan aguardando al fin de vna corriente del Rio; no auia en el Rio mas de 
setenta embarcaciones, la vna grande y en ella arbolado un liengo con la imagen 
de S, Fran.co Xauier, y en la [¿proa?] vn buen esmerillon; en tierra estauan los 
demás indios en celada, todos apergebidos con armas, flechas, macanas, hondas, 
langas, 250 arcabuges, entre ellos 60 mosquetes q. tenian en el Rio en comp.'"' del 
esmerillon; paregiole al enemigo q. tenian ya la Victoria en la mano, fueronse 
llegando, y nros. indios les fueron saliendo al enquentro; en este tpo. los Padres, 
q. estaban mirando este espectáculo, se arrodillaron todos diciendo las letanías, 
y llegando a los S.'°^ Confessores y nomlDrando al S.'° Xauier, cuio Patrón y avo- 
gado auían elegido en esta defensa; el indio que tenía a su cargo el esmerillon al 
mismo tiempo lo disparó sobre el enemigo y le echó a pique tres embarcaciones, 
trastornando la gente q. en ellas nenian, matando a muchos, porq. estaua lleno 
de clauos, piedras y balas enRamadas; espantó el hecho al enemigo de suerte 
q. casi no se acababan de determinar a lo q. harían; llegaron los mosqueteros y 
dieronles vna y otra carga, matando muchos y hiriendo a otros, acometiéndoles 
con tanto animo q. catorze embarcaciones mas gercanas las tenían ya cogidas, y 



62 PERÍODO CUARTO 1038-1054 

arcabuces en ella y ser necesarios para su defensa, por estar en fron- 
tera y á vista de enemigos infieles y por estar aquellas reducciones tan 
apartadas, que cuando vaya el socorro será después de recibido el daño 
y el enemigo haberse hecho señor de los indios^ tierra y paso. Por lo 

viéndose perdidos se echaron al agua, saliendo mal heridos muchos y quedando 
otros muertos, dejando las embarcaciones con buenos despojos; los demás, hu- 
yendo del esmerillon q. se les voluia a gercar, se fueron arrimando hacia tierra, 
donde estaua la emboscada, de donde comengaron a sentir su daño, con muchas 
muertes 3' heridas; retiráronse a vna punta de monte, donde se fortificaron; cer- 
cáronlos los indios y por ocho dias los tubieron bien apretados, hasta q. vna 
noche hicieron fuga; siendo sentidos, fueron tras ellos los indios y en el monte 
vinieron con ellos a las manos, donde vbo mas muertes, y finalm.'^ la victoria 
quedó por nros. indios y el enemigo derrotado; salieronsele al enemigo 300 in- 
dios de los q. traian cautiuos y se vinieron a nras. Red.*^^; esto sucedió la domi- 
nica in pass.® passada, quedando solos ocho muertos de nra. p.'^ 

El enemigo se retiró bien apartado de nras. Red.^', a vnos pueblos de indios 
infieles q. auia cautiuado a curarse y rehacerse de comida, y q.do entendíamos 
q. se auian ido, rodaron vnas canoas con señales q. eran suias. Subió el cagiq. del 
acaragua, que se llama el Cap.° Ign.°, con solos 50 indios a reconoger el rio, y de 
manos a boca se enquentra con vna esquadra del enemigo q. venia a hager vn 
fuerte gerca de las Reducciones p.^ desde alli, con el socorro q. auia embiado a 
buscar, dar de improuiso sobre las Reducgiones, echó el cap." ign.° su gente en 
tierra, dispúsola en dos alas, diuidiendo las armas de fuego por ygual, y cami- 
nando hacia el enemigo con silencio fue sentido del. Pero acometiéndole con 
animo, dándole por vna y otra p.'^ vna carga y otra, lo derrotó y higo huir, con 
muerte de muchos, dejando las embarcasiones q. auia bajado y toda la comida, 
armas, vestidos y auio de caminos, y la prega que auia cogido, q. eran 46 almas 
infieles, conq. no se atreuio a detener mas por alli; los indios vo-luieron cargados 
de despojos y animados a defenderse dellos, si bueluen, porq, después se les an 
salido otros muchos cautiuos, y digen q. quieren voluer. Los indios se uan aper- 
gibiendo de armas y se van exercitando en ellas, y esperamos en el S."^ q. su di- 
uina mag.d los a de defender siempre, como lo comengo a hager — De las Re- 
ducgiones, 9 de Noviembre de 1641. — Sieruo de V. R., Fran.co Diaz Taño.» — 
(Rubricado.) 

El tercer documento es otra carta de este mismo Padre al referido H.° Diego 
de Molina, concebida en estos términos: 

«Pax xpi. — Aunq. en otra ocasión tengo escrito a mi H.° diego de molina dán- 
dole auiso de todo lo de por acá y de nro. viaje, agora lo ago por la via de chile 
porq. me aseguran alcansara la armadilla, auisando de las cosas de nras. Reduc- 
ciones y enquentros q. los indios an tenido con los portugueses del Brasil; tres 
ueges an venido a las manos con ellos; la primera acometieron los portugueses 
a las Reds. con 400 armas de fuego, que traian otros tantos portugueses, y 2.500 
tupis amigos suios, indios guerreros; venian todos en 300 embarcasiones por el 
Rio del Vruay; saliéronles al enquentro los indios de las Reducciones, dieronles 



SEPTIEMBRE 1 641 63 

cual, y en el ínterin que estos enemigos portugueses estuvieren en la 
frontera de San Pablo del Brasil, juzga no se les prohiba á dichos indios 
las armas de fuego con que se han comenzado á defender, á sí y á sus 
mujeres é hijos; porque estorban, demás de esto, el paso al enemigo 

la batalla en el Rio, mataron a muchos y les hicieron dejar todas las embarcacio- 
nes, saltando en tierra, quedando los indios Señores del Río; en tierra los cerca- 
ron de suerte q. estubieron a pique de perecer todos, matáronles muchos y les 
obligaron a huir, dejando muchos despojos. Las otras dos veges los indios los 
fueron a buscar sabiendo q. estaban sitiados en dos fuertes y andaban corriendo 
la tierra, dieron con dos esquadras de portugueses y les acometieron y alcanga- 
ron la victoria dellos, con muerte de muchos; quitáronles todas las embarcasio- 
nes q. traian, con todo el matalotaje, ropa, poluora, municiones y pressa de indios 
infieles q. auian cogido, de los quales supieron como estauan en dos fuertes bien 
fortificados, ocho dias de camino de alli; salieron los indios a reconocer la fuerga 
q. tenian, y llegaron a tal tiempo que les acometieron, ya no con flechas como 
solian, sino con mosquetes, q. hablan de lexos, y viéndose los portugueses apu- 
rados por todas p.'^^ trataron de huir, dejando el fuerte con todo lo q. tenian en 
él; los indios, no contentos con el despojo, fueron en su seguimiento hasta el 
2.° fuerte, donde confusos los portugueses, oyendo las muertes de sus compañe- 
ros y viendo ya sobre sí los indios, q. aunq. al principio procuraron hager rostro 
a los indios; pero el daño que recibían les obligo a huir y dejar el segundo fuerte, 
con lo que en él tenían; estos fuei-tes deshicieron y asolaron los indios, y se vol- 
uiei-on cargados de despojos, animados ya a hager rostro al portugués y a salir al 
enquentro si voluiere. 

He querido referir en breue a mi H,° diego de molina estas victorias para que 
con sus oraciones les ayude allá a voluer por su just.^ y libertad. 

Con las nueuas q. an uenido del alsamíento de Portugal se an embargado los 
nauios que entraron el año pasado, y entre ellos los del cap.'^ domingo Theme, 
en q. venimos; a padecido mucho y mucho mas vbiera padecido si no le vbiera- 
mos ayudado; an enbíado al s."^ Virrey sobre ello, diciendo q. ellos auian venido 
con licencia y no an tenido culpa en lo que los de Portugal hicieron; no sabemos 
lo que resultará. 

Después que llegué no e tenido vn dia de salud; e estado tullido de las manos 
y Rodillas; el H.*^ domingo de torres me dio unos sudores, conq. me voy hallando 

mejor — ^De buenos ayres, 20 de febrero de 1642. — Siervo mínimo, Fran.co díaz 

taño.» — (Rubricado.) 

El cuarto y último documento está sacado de los anales de la provincia del 
Paraguay escritos por el R. P. Provincial Lupercio Zurbano, sucesor del P. Diego 
de Boroa, y enviados al M. R. P. Mucio Vitelleschi, General de la Compañía de Je- 
sús (1641-1643), en 56 fs.; donde, entre otras muchas cosas, dice: 

«Luego que recibí la patente de V. R salí de Lima a 9 de Mayo de 1640 y 

me vine por tierra; gasté quatro meses y medio en el camino hasta Jujui. De 

aquí pasé a Salta Coll.° de esta Prov.^ visítelo, aunque de paso: y de ay 

pasé a los Coll.°^ de S. Miguel de Tucuman y Santiago del Estero Coll.° de la 



64 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

y se les debe premiar, como se hace en el reino de Chile; porque en 
tener estas armas no hay ahora peligro, por estar en frontera del ene- 
raigo, que tan á menudo les inquieta, y en adelante tampoco, por no 
haber en toda esta tierra salitre, azufre ni plomo ni otras municiones 

Ciudad de Córdoba, que es el máximo de esta Prov.^, donde están los estudios, 

Seminario, Provacion y Noviciado Parti para el puerto de Buenos Aires, en el 

qual hallé a mi antecesor, el P.^ Diego de Boroa, y al P. Proc. gene.^ Fran.co Díaz 

Taño, que ya auia llegado con sus compañeros enbié [a misiones] a un 

P.^ que venia professo otro dexé en el Coll.° y un her.° q. leyesse la grama- 
tica; y el resto de los demás P." y her.°^ me traxe al Coll.° de Cord.^, vnos para 
q. tubiessen su tercera probación, otros p.^ proseguir sus artes y Theol.^ Comen- 
tóse otro curso de artes p.^ los seminaristas, q. aguardaban los de Europa. Apa- 
gosse con nra. llegada vn gran incendio de discordias q. ardia entre el Obispo y 

Gouern/ visitaba el Coll.° q.do de rrepente me truxeron nuevas de aquella 

famosa victoria que los nros. alcangaron de los crueles enemigos de S. Pablo, la 

cual escrevire aqui brevem"= por aver sucedido en este tiempo por el mes de 

Margo de 1641.» 

1. Insigne Victoria q. alcangarotí nros. Indios de los enemigos de S. Pablo. — 

Traxeron nueva nras. espías q baxaban por el Rio Vruguay vn grande exer- 

cito de quasi quatro cientos Portugueses y dos mil y setecientos Tupis se tocó 

al arma en las reducciones y de las principales se convocaron con presteza quatro 

mil y docientos indios de guerra en Embororc, que está vn dia de Acara- 

gua, donde estaba alojado el enemigo. Salió este del dicho puesto con grande 
orgullo y gritería, con mas de 300 canoas, que llenaban todo el rio, apellidando 

victoria según bogaban víanos delante venían a buena distancia 4 canoas 

nras. expiando sus designios, hasta que a boga arrancada volaron a toda priesa 
a dar aviso tres quartos de legua del Embororc, donde estaba aloxado nro. exer- 
cíto. Deste salieron cinco canoas ligeras y bien armadas a desafiar animosas a los 

contrarios a competente distancia D. Ignacio Abiaru les requirió que 

no pretendían mas que defender su libertad, Yglesias y Padres nros, soldados, 

que estaban en las demás canoas impacientes ya de la dilación de la guerra, se 
metieron entre las de los enemigos con vna bala en que iba vn tiro pequeño de 
artillería y enarbolado un estandarte con la Ymagen del Apóstol del Oriente 

S. Fran.co Xavier dispararon en tan buena hora que echó a pique tres 

canoas del enemigo, con muerte de dos portugueses y algunos tupis de los 

que traían acudieron luego veloces las demás canoas nuestras con la arcabu- 

zeria y hicieron notable estrago en los enemigos, los quales intentaron acome- 
ternos por tierra, lanzando en ella la gente de siete canoas; pero salieron de 
emboscada al enquentro 20 mosqueteros de nros. indios, que al primer acome- 
timiento derribaron dos de los de S. Pablo y los demás se retiraron temerosos 
de su daño. Pero avíendo saltado por otra parte en tierra, sin ser sentido, el otro 
mayor grueso del exercito enemigo, se trabo vna tan sangrienta batalla que duró 
hasta la noche, que con sus tinieblas solo pudo despartirlos, quedando muertos 
doge portugueses de su parte, con muchísimos Tupis, y de la nra. solo tres, con 



SEPTIEMBRE I 64 I 65 

sino las compradas de los españoles, y ni los indios saben hacer pól- 
vora, y aunque la supieran hacer no tienen de qué, ni por donde les 
vengan ó puedan venir los materiales, con que cesa toda la sospecha 
que se ha dado á entender. Y bien industriados en la milicia y doctri- 
nados en la fe, como lo están, pueden ayudar á la defensa de las ciu- 
dades de los españoles en cualquiera acontecimiento de enemigos, como 
lo han hecho en la de las Corrientes y Santa Fe: por lo cual, es bien 
valemos de ellos; y cuando no hubiera otra razón para permitirles di- 
chas armas y municiones en orden á su defensa, á que tienen derecho 
natural, obligaba á ello el ver que en esto dependen totalmente de los 

algunos pocos heridos. Casi la misma fortuna corrieron ambos exercitos otra vez 
(y aun otras) que se afrontaron por tierra, siempre con pérdida considerable del 
enemigo, hasta obligarle a pedir treguas por cartas; Respondiéndoles nros. indios 
con balas (pues no merecía otra respuesta su sacrilego atrevimiento, confirmado 
con invasiones repetidas tantos años); en este estado se hallaban las cosas desta 
batalla q.do vn dia después de estos sucesos se armo en las nubes una horrible 
tempestad que descargó sobre los nros. a tiempo que estaban haciendo vna con- 
trapalizada para obligar a los enemigos se diesen; pero ellos, aprovechándose de 
la ocasión .... se fueron huyendo y metiendo a gatas por la espesura de vn bosque 

q, tenían cerca. Advirtiendo los nros. la fuga fueron tras ellos, y a distancia 

de vna legua que solam.'*^ anduvieron en todo el dia, por ser insuperables las 
asperezas del bosque, les dieron alcance y cercaron, teniéndolos assi toda la 
noche. Llegada la mañana les dieron el mas cruel Santiago que vieron jamas 

aquellos montes; duró la batalla hasta las dos de la tarde Viendo q. entre la 

espesura deste bosque inculto no podian jugar las armas vinieron a las manos, 
pero con mexor fortuna de nros. indios, pues murieron solos tres, con quarenta 
heridos. El daño q. recibió el enemigo fue sin comparación maior, pues quedó 
todo aquel bosque lleno de cuerpos muertos, principalmente de los indios Tupis: 
y hubieran acabado con todos nros. balerosos indios si, ya cansados de romper 
por la espesura de aquella breña, no hubieran dexado huir infamem.'*^ a los ene- 
migos de S. Pablo, q. se iban lamentando de su mala suerte y desgraciada 

fortuna Según refieren personas verídicas venidas del mismo Brasil al puerto 

de Buenos ayres faltaron 120 portugueses, parte de los que salieron heridos de 
la batalla y murieron en ella, parte de los que tigres y una tempestad de piedra 
mataron, como en las reducciones de los Ytatines refirieron los que de ellos se 
huieron. De los Yndios Tupis llegaron muy pocos, porque fueron muchos los 
que murieron en la batalla y fuera de ella por el camino, y no menos los que se 
huian de los enemigos y se pasaban a los nros. por las horrendas crueldades 
que con ellos vsaban; dellos bautizaron nros. P.®^ muchiss[im]os, como después 

veremos Luego que tube la nueva desta [victoria] en el Coll.° de Córdoba, 

traté de partirme a las reducciones para coger el fruto de la guerra, q. es la paz, 
con la qual convidan ya de aqui adelante a V. P. estos anales » — Originales. 

Tomo ii. c 



66 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

españoles y religiosos de la Compañía de Jesús, en cuyo poder están 
de ordinario depositadas y sólo se les fían en el tiempo preciso que les 
amenaza de cerca el peligro, por lo cual no hay riesgo de que en algún 
tiempo se alcen contra los españoles. Esto juzga por la experiencia de 
treinta y seis años de milicia en Chile y después en la defensa de Fuen- 
terrabía. Su señoría y esa Real Audiencia ordenarán lo más conve- 
niente. Dará cuenta de lo que fuere sucediendo. — Asunción y Septiem- 
bre 6 de 1641. 

Original. — 2 fs. — Emp.: «Con el Padre Prouincial » Term.: «manda V. S.^» — 

En el mismo A. g. de I. 74 — 6 — 28 se halla una copia sacada del original exhibido 
por el P. Juan Antonio Manquiano, á quien se le devolvió, en la ciudad de la 
Asunción, á 19 de Marzo de 1651. — Fs. 54 bis á 55 v.*° 

657. 1641 — 10— 2 75—6—8 

Memorial del P. Hernando de Salazar, de la Compañía de Jesús ^ del 
Consejo de la general Inquisición. — Dice que S. M. le hizo merced de 
mandar se le diesen 2.000 pesos ensayados cada año sobre el Arzobis- 
pado de los Charcas, para el cual estuvo presentado antes de D. Fray 
Francisco de Borja, que hoy le posee; á cuya paga se obligó el dicho 
Arzobispo al Receptor de su Consejo, con escritura pública que otorgó 
en esta Corte, y por Real Cédula se mandó á los Oficiales Reales de 
Chuquisaca los cobrasen y entregasen á su apoderado en las Indias ó 
los remitiesen á dicho Receptor. Y habiendo pasado casi siete años, no 
le ha pagado más que uno, poco más ó menos, en virtud de un embargo 
que se le hizo de cierta cantidad de plata que remitió á Sevilla, y en 
Chuquisaca no ha pagado, aunque ha sido requerido por los Oficiales 
Reales y por su apoderado, el inquisidor D. Antonio de Castro y Cas- 
tillo, sin responder á las cartas de éste ni á las del exponente, y reca- 
yendo, según consultas del Consejo y respuestas de S. M., faltando el 
Arzobispo al Receptor de dicho Consejo sobre la obligación de pagar 
la cantidad referida: suplica á S. M. libre otra Cédula á los Jueces de 
diezmos, á quien toca el repartimiento de ellos, y á los Oficiales Reales 
de Chuquisaca y demás á quien tocare; que al tiempo de dicho repar- 
timiento, antes de entregar al Arzobispo las cuartas decimales arzobis- 
pales, separen de ellas los 2.000 pesos ensayados, así los corridos hasta 
aquí como los que fueren corriendo, dando libranza de ellos á dichos 



OCTUBRE 164 1 67 

Oficiales, para que los cobren y metan en la Real Caja y entreguen á 
su apoderado; porque de otra manera no será posible cobrar del Ar- 
zobispo. 

2 fs. de sello 4.° de 1641. — Original. — Emp.: «Hernando de Salazar > 

Term.: «Rezeuira merd.» — Al dorso se lee; «en 2 de otu.^ de 641 — que se de so- 
bre c.^=^ de la dada para que los oficiales reales la cumplan y executen con toda 
puntualidad y aprieto y con el se escriba al argobispo diciendo que se a extra- 
ñado que no aya cumplido esto en conformidad de lo que su Mag.d a mandado, 
(rubricado) — buelve a suplicar — en el q." a 4 de feb.' de 642— No a lugar lo que 
pide y lo acordado». — (Rubricado.) 

658. 1641 — 10 — 14 122 — 3 — 2 

Carta de D. Gabriel de Ocaña y Alarcón al Virrey del Perú, Conde 
de Chinchón. — Sobre tener armas los indios de las reducciones de la 
Compañía, dice: que entre las proposiciones de Antonio Ruiz de Mon- 
toya, de la Compañía de Jesús, sobre defensa, conversión y aumento 
de los naturales de las reducciones que su Orden tiene en el Paraguay 
y Río de la Plata, hay una en que trata de que todos los indios anti- 
guos cristianos que estuvieren en frontera de los portugueses del Bra- 
sil, de cuya lealtad no haya duda, se ejerciten en el manejo de armas 
de fuego, por la falta que hay de españoles, para que se puedan defen- 
der de los portugueses que entran á robar á los dichos indios; por los 
irreparables daños que la experiencia ha mostrado han recibido las re- 
ducciones de dichas provincias de los portugueses de la villa de San 
Pablo, quedando la mayor parte de ellas destruidas, sus indios cauti- 
vos y vendidos en el Brasil ó muertos en los caminos con notable 
crueldad; y que estos daños se puede temer se continuarán; respecto 
del levantamiento de Portugal, haciendo aquella gente nuevas entra- 
das con más libertad para cautivar y llevar los pocos indios que ha- 
bían quedado, á que era necesario ocurrir; y que, pues los españoles 
eran pocos y desarmados, los indios se armasen y procurasen defen- 
derse lo mejor que pudiesen, como lo hacían en otras fronteras. Y 
propone, que las armas que. les permitiere tener á dichos indios y las 
municiones de ellas hayan de estar á cargo y en poder de los religio- 
sos que los doctrinasen, teniendo para ello algunos legos que cuiden 
de su manejo; no entregándoles más que las que bastaren para este ñn, 
y recogiéndolas luego; y que en cada reducción no haya más pólvora 



68 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

n¡ munición de las que juzgaren bastante para la invasión que se te- 
miere, y si quisieren tener más de respeto hayan de estar en la Asun- 
ción; y que los religiosos las puedan comprar de las limosnas que 
S. M. les manda dar ó de otros efectos que no sean gravosos á los in- 
dios; y que para adiestrarlos se puedan llevar de Chile algunos Herma- 
nos que hayan sido soldados, sin que entren para esto españoles á re- 
sidir en las reducciones, y los Gobernadores no les pongan impedimento 
en esto. Vistas estas proposiciones (l) en una Junta particular y en la de 



(1) Uno de los principales documentos, ó el principal de todos, con que iba 
pertrechado el P, Antonio Ruiz de Montoya, como Procurador general de su pro- 
vincia del Paraguay, para fundamentar sus proposiciones ante S. M. y el Consejo 
de Indias; fué una carta que le entregó en Córdoba de Tucumán el R. P. Provin- 
cial Diego de Boroa, fechada en la misma ciudad á 1 1 de Septiembre de 1639, 
dirigida á S. M. y concebida en estos términos: 

«Señor.=Diuersas veces se ha dado á V. M. cuenta de parte desta Prouincia de 
la Compañía de Jesús del Paraguay, de las agresiones que de muchos años á esta 
parte y muchas veces han hecho los moradores de las Villas de S. Pablo y Santos 
del Brasil, hostilmente, á las Reducciones que tenían en las Prouincias del Guaira, 
del Gouierno del Paraguay, adonde destruyeron once ó más, licuándose muchos 
millares de Indios cautiuos y otros muertos cruelmente; los Pueblos [fueron] sa- 
queados y destruydos y hasta las mismas Iglesias profanadas; llegando su osadía 
á tanto, que no sólo destruyeron y despoblaron las Reducciones que la Compañía 
tenía á su cargo; pero 3 Ciudades de Españoles que con gran detrimento y daño 
suyo obligaron á retirarse, que son la Villa Rica, la Ciudad Real de Guayrá y la 
de Xerez, y los Pueblos de Indios á ellas sujetos de la jurisdicción del Obispo. 

Y auiendo asolado aquellas Prouincias, dieron tras las del Uruguay y Tape y des- 
truyeron la Reducción de Jesús María, que tenía más de 1.200 familias, quemando 
y profanando la Iglesia feamente, de que soy testigo ocular, como también de 
los muchos muertos que dexaron quemados, como quien los ayudó á enterrar. 

Y también destruyeron la reducción de San Christóbal, cuya Iglesia quemaron 
día de la Natiuidad del Señor, y dejaron los campos llenos de cuerpos muertos, 
que ansi mismo enterramos. No contentos con esto, y con más de 25.000 almas 
que licuaron al Brasil captiuas, boluieron el año pasado de [i6]38 y destruyeron 
la Reducción de S.'''^ Theresa, que tenía más de 4.000 almas, y en parte la de 
S. Carlos y de los Apóstoles, y obligaron á retirarse, con muchas muertes y pér- 
didas, dejando sus sementeras y pueblos, otras tres Reducciones de los Mártires, 
de la Candelaria y de S. Nicolás del Piratiní, tres leguas solas del Uruguay. Y 
auiendo en ocho meses destruydo 2 prouincias, demás de las Reducciones dichas, 
que fueron el Caamo y el Caagua, de la jurisdicción del Río de la Plata, al fin del 
año, como relamiéndose en la sangre derramada de parte de ellos en la Reduc- 
ción de los Apóstoles; se boluieron á sitiar en ella, corriendo la tierra y capti- 
uando y talando las comidas, que sauido por el P. Diego de Alíaro, comisario 



OCTUBRE 1 64 1 69 

Guerra de Indias, S. M. ha resuelto se sirva S. E. decir con toda dis- 
tinción y claridad el estado en que se hallan las reducciones de indios 
de las dichas provincias, y si es así que los dichos portugueses hacen 
los daños referidos y si para su remedio conviene permitirles armas y 

del Santo Oficio y Superior de las Reducciones; pidió, y los Indios del Uruguay 
exortaron á D. Pedro de Lugo y Nabarra, del áuito del Santiago, [vjuestro Go- 
uernador del Paraguay, que se hallaba visitando el Paraná; que se llegase al 
Uruguay á echar con sus soldados, junto con los Indios reducidos, al enemigo de 
aquella Reducción, impidiéndole el paso á las demás. Fué, y la mañana que se 
higo el acometimiento, los Indios, que iban delante de los Españoles, desalojaron 
al enemigo, y en vna de las chozas se quedó escondido vn Portugués y mató de 
vn pelotazo al P. Diego de Alfaro, que yba en la retaguardia animando los Indios; 
de que mostraron tanto sentimiento que se arrojaron como leones, y mataron 
9 dellos y muchos de sus Tupís, quitándoles la presa que tenían de más de 2.000 
captiuos en vna palizada, muchos dellos christianos de nuestras reducciones, y 
los más ynfieles ynocentes, que en su vida les hicieron daño. También captiua- 
ron 17 Portugueses y vn negro, que entregaron á Uuestro Gouernador, que no 
peleó, estando á la vista, y lo mismo casi todos los Españoles. D. Nicolás Nnen- 
guirú, Capitán General de Guerra por Uuestro Gouernador del Río de la Plata, 
que con los Indios, sus soldados, había alganzado la uictoria y preso y entregado 
los 17 Portugueses; pidió á uuestro Gouernador del Paraguay los castigase por 
sus delitos y para escarmiento de otros y satisfacción de la muerte de su P. Diego 
de Alfaro. Dio largas. Instaron los Padres y los Indios que no pasase con aquellos 
presos más adelante, porque iban espiando la tierra y era necessario hacer al- 
guna demostración. Excusóse. Llegó al Paraná. Requiriéronle de nuevo. Estubo 
fuerte en pasar con ellos adelante, aunque se ofrecían á llenarlos, si no se reco- 
nocía por Juez (aunque lo era) á Buenos Aires. En ñn, llegó con ellos á la 
Asumpción, adonde, en lugar de hacer justa demostración de sentimiento contra 
los enemigos presos por la muerte del Padre, y el castigo exemplar que mere- 
cían sus delictos, auiéndoles hallado con el hurto en las manos, castigándoles 
como V. M. se lo tiene mandado; dexándose Ueuar de la corriente del Pueblo, 
en especial de los soldados que le auian acompañado en la jornada, que deuian 
de estar corridos de que la facción no se hubiese hecho por ellos si no por los 
Indios del Uruguay, que alcansaron la victoria; se boluieron contra los que de- 
uian estimar y premiar, por auer peleado tan valerosamente contra los enemigos 
de Dios y de su Santa Fe y de V. M., sin proceder contra los delinquentes, no 
teniéndolos aprisionados, como fuera justo; cjue fué ocasión de huyrsele 5 de los 
más pernisiosos y alentados, sin hauerlos podido hallar; poniendo en el mismo 
peligro á los demás, que despachó á vuestro Gouernador del Río de la Plata. Y 
todas las demostraciones de enojo que se auían de auer hecho contra hombres 
ynfieles á su Rey y Señor, que le an destruydo tantas Prouincias y abierto y 
allanado el paso á los enemigos de su Real Corona, ya muy serca de Sta. Cruz 
de la Cierra, en los confines del Perú; de que V. M., informado de su Presidente 
de los Charcas y de los Procuradores de esta Prouincia, ha mostrado justo senti- 



70 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

SU manejo, y en qué cantidad para este efecto, y la forma que se podrá 
dar en ello para la mayor seguridad de dichos indios }'• que no resulten 
las alteraciones y levantamientos que suelen hacer, mayormente ha- 
llándose como armas de fuego; y qué otro medio habrá para atajar y 

miento, mandando poner el deuido y presto remedio; las han conuertido contra 
los Indios fieles, y los Padres de la Compañía de Jesús, que los tienen á su cargo, 
que á costa de muchos desuelos, expensas y trauajos, sudor y sangre, les están 
defendiendo y impidiendo el paso: que á no ser así hubieran ya llegado al mismo 
Paraguay, como se lo tienen amenasado: haciendo grandes papeladas vuestro 
Gouernador y Cabildo de la Ciudad de la Asumpción engañado, embiando yn- 
formaciones é ynformes con cosas mal fundadas y supuestas contra los Indios, 
tocando á los que los tienen á su cargo, y calumniando las armas de fuego que 
les concede Dios y la naturaleza, como medio vnico de su defensa y de estas 
Prouincias y Reynos, hasta que V. M, prouea de otro remedio: ni en el usarlas, 
estando como están en poder de los Padres que los tienen á su cargo, no ay pe- 
ligro alguno; por carecer demás de eso los Indios de poluora, sin la qual no les 
son de prouecho, como se ha experimentado en el Reyno de Chile y en los 
Valles de Calchaquí, que con tener muchas armas de fuego que cogieron a los 
Españoles no an hecho con ellas daño alguno por falta de munición; y los yncon- 
uenientes que acumulan los ynformes más parece nacen de pasión y emulación 
que de zelo y peligro: y con todo yntenta el Gouernador del Paraguay y algunos 
apasionados de aquella Ciudad que se lo aconsejan, quitárselas. Y á su reclamo 
y persuación, como se entiende, vuestro Gouernador del Río de la Plata, D. Men- 
do de la Cueba y Venauides [hizo lo mismo], mostrando en esto, como en otras 
cosas, su mal afecto á la Compañía y á los ñeles reducidos, con muy grande ofensa 
de N. Sr. y de V. M.; porque lo mismo es quitar á los Indios ñeles vasallos de 
V. M., que en su servicio derraman sangre y dan sus vidas, las armas de las ma- 
nos con que defienden sus pueblos, mugeres y hijos, que dárselas á sus enemigos 
declarados, dejándoles el paso franco sin resistencia á estas Prouincias y á los 
Reynos del Perú, adonde tengo fresco y nueuo aviso se van entrando apriessa; y 
que Vuestro Gouernador de Sta. Cruz de la Zierra quedaba al presente en Chu- 
quisaca pidiendo ayuda y favor para salirles al camino á D.Juan de Lyzaraso, vues- 
tro Presidente de los Charcas, que con celo, fidelidad y uigilancia acude siempre 
á las cosas de Vuestro Real seruicio. Y aunque destos puntos tengo dado quenta 
á vuestro Real acuerdo de la Plata y al Conde de Chinchón, vuestro Virrey, y á 
D. Juan de Palacios, de vuestro Consejo y vuestro Visitador General de vuestra 
Real Audiencia de los Charcas y de estas Prouincias, que con vniversal aplauso 
de todos los estados ha comentado ya á exercer su comisión, desde el Puerto 
de Buenos Aires á estas Gouernaciones, por donde ba pasando con diligencia al 
Perú, y por su mucha Christiandad y celo del seruicio de V. M. y bien común, 
acudirá con eficaz remedio, en quanto fuere en su mano, á los males que amena- 
gan y ynconuenientes que se pueden seguir. Pero como el más eficaz remedio 
ha de venir de vuestra Real mano, suplico á V. M. fauorezca y ampare debaxo 
de ella á los de la Compañía, que con tanta fidelidad le siruen en estas prouin- 



ENERO 1642 71 

castigar á los portugueses de manera que se les ponga freno para ade- 
lante. — Madrid, 1 4 de Octubre de 1 641. 

Firma D. Gabriel de Ocaña y A\arcón.~ Emp.: «Entre las proposiciones » 

Term.: «naturales». —Fs, 291 v.'° á 293 v.*" 

659. 1642— I— 10 74—3—31 

Copia del cap. i." de la consulta que el Consejo hizo á S. M. en 10 de 
Enero de 1642 (que hasta ahora no ka vuelto respondida), satisfaciendo 
á otra de una Junta par ticidar sobre las proposiciones de Antonio Ruiz 
de Montoya, de la Compañía de Jesús. 

2 fs. — Emp.: «i.° En primer lugar » Term.: «Los portugueses del Brasil». — 

Nota: en pliego aparte va el decreto del Rey disponiendo la consulta y la resolu- 
ción del Consejo tocante á la misma. 

660. 1642— I — 10 74—3—26 

Constdta del Consejo de Indias á S. M. — Dice lo que se le ofrece so- 
bre las proposiciones de Antonio Ruiz de Montoya, de la Compañía de 
Jesús, habiendo visto la consulta inclusa; que hizo razón de ellas la Junta 
particular á quien S. M. las cometió. — Madrid, lO de Enero de 1642. 

(Hay 7 rúbricas.) — Original. — Al dorso, entre dos rúbricas de Consejeros y la 
del Rey, se lee: «Como parece encargándose a los virreyes que se ponga en de^ 
fensa lo del Paraguay». — 6 fs. 



cias, hasta dar la uida muchos en la demanda; y á estos pobres Indios, que por 
defender la fe y sus Iglesias y el paso á su enemigo, siendo fieles á su Rey y 
Sr., derraman animosamente su sangre; mandando á vuestros Gouea-nadores no 
les molesten, como muchas veces lo hacen; mas, antes, los defiendan de tantos 
émulos y contrarios como tienen, multiplicando ynformes contra ellos y los Pa- 
dres que los doctrinan: pagando muchos años ha á la Compañía de Jesús que les 
está siruiendo continuamente el hacerlo, para procurar su descrédito para con 
V. M. y sus Reales Consejos, con relaciones siniestras que ellas mismas muestran 
la pasión con que se escriben; suspendiendo el juicio de ellas hasta que á la 
Compañía se le hagan notorias y i-esponda á ellas; que al presente no puede, por 
auerles negado el Gouernador del Paraguay con mano poderosa los tantos de lo 
actuado; aunque los han pedido jurídicamente, como más largamente informará, 
con los papeles que le embió el Procurador General de las Indias de la Compa- 
ñía de corte » — De Córdoba del Tucumán, 11 de Septiembre de 1639. — De 

copia, sin firma, 2 fs. — Paraquar. Hist., tomo I, núm. 68. 



72 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

661. 1642 — 3 — 16 74—4 — 6 

Carta de la Real Audiencia de la Plata á S. M. — Proponiendo en 
primer lugar, entre los sujetos eclesiásticos que en aquellas provincias 
reconocen más dignos de premio, al Obispo del Paraguay, D, Fray Ber- 
nardino de Cárdenas. — La Plata, l6 de Marzo de 1642. 

2 fs. — Original. — Emp.: «como lo a hecho » Term.: «hazemos ahora». — Al 

dorso se lee: «en 9 de Abril de 644. — Al memorial». — (Rubricado.) 

662. 1642—4—7 74—3 — 26 

Consulta del Consejo de Indias á S. M. — Dice lo que se le ofrece 
(como S. M. lo mandó) sobre los medios que ha propuesto Antonio 
Ruiz de Montoya, de la Compañía de Jesús, para la paga de los salarios 
de los Ministros del Tribunal de la Inquisición, que ha representado 
conviene se ponga en Tucumán. — Madrid, 7 de Abril de 1642. 

Original. — Al dorso, entre dos firmas de Consejeros y la del Rey, se lee: «Como 
parece». — 2 ís. 

663. 1642 — 7—29 74—4—46 

Consulta 26 escrita por el Visitador^ Dr. D. Juan de Palacio^ á S. M. 
En que le da cuenta de cuanto ha hecho en su servicio y de los su- 
cesos que en él ha tenido desde que salió de Madrid para la visita de 
los Charcas, el 26 de Octubre de 1638, hasta 29 de Julio de 1642, en 
que escribe de la ciudad de Lima, donde reside por orden del Virrey, 
aguardando el de S. M., á quien ha dado cuenta extensísima en otras 
consultas de lo que en ésta indica sumariamente. — Lima, 29 de Julio 
de 1642. 

10 fs. — Original. — Emp.: «aunque tengo » Term.: «que en el padesco». 

664. 1642— II— 25 76—3—8 

Real Cédula original al Marques de Mansera., Virrey del Perú, — Re- 
mitiéndole lo que ha pedido Antonio Ruiz de Montoya, de la Compa- 
ñía de Jesús, sobre que á los indios de las provincias del Río de la Plata 
y Paraguay se les permita manejar armas de fuego y que las haya en 
sus reducciones; para que, no hallando en ello inconveniente, y oídos 
que sean sobre la materia las Audiencias Reales de los Reyes y de los 
Charcas y los Gobernadores del Río de la Phita y Paraguay; disponga 



NOVIEMBRE 1 642 73. 

lo que tuviere por mejor para su defensa, poniendo la que fuere menes- 
ter en el Paraguay. — Zaragoza, 25 de Noviembre de 1642. 

Siguen la firma y rúbrica autógrafas de S. M., las de su Secretario D. Gabriel 
de Ocaña y Alarcón, las rúbricas de cinco Consejeros, otra con la palabra «con- 
sultado» y otra final para autorizar el resumen «Assda.» — 2 fs. en papel de 
sello 4.°, año de 1642. — Emp.: «El Marques de Mancera -» Term.: «me avisa- 
reis». — Se halla repetida esta Cédula en 122—3 — 2, lib. 5, fs. 297 á 298 v.'° del 
mismo A. g. de I. 

665. 1642 — 11—25 122 — 3 — 2 

Servicio personal de los indios de las nuevas reducciones. — Real Cédula 
á los Gobernadores de las provincias del Rio de la Plata y Paraguay. — 
Dice que por Cédula de 14 de Abril de 1633 mandó á los Virreyes del 
Perú y Nueva España y á los Presidentes de sus Audiencias Reales y á 
los Gobernadores de sus distritos, que tienen facultad para encomendar 
indios; quitasen el servicio personal en que estuviesen tasados y le re- 
dujesen á que pagasen su tributo en los frutos, cosas y especies que 
pareciere más cómodo. Le incluye la Cédula inserta en ésta. Y ahora 
Antonio Ruiz de Montoya ha representado, que los religiosos de la 
Compañía han hecho en esas provincias reducciones y poblaciones de 
indios por medio de la predicación evangélica (l) y que para su con- 
servación y aumento y excusar las vejaciones de los encomenderos 
que les obligan á tributar el servicio personal, por no estar declara- 
do lo contrario para dichos indios; convenía que se les quitase, de la 
misma manera que se ha hecho con los demás naturales del Perú, sin 
embargo de las Ordenanzas que para ello hay en esas provincias; man- 
dando se guardase en cuanto á las dichas reducciones y las del Corpus 
Christi y de Acaray ó Itapua (en que había duda) lo resuelto y orde- 
nado por dicha Real Cédula arriba inserta. Y visto por el Consejo y 



(i) Las reducciones eran 22, de las cuales las de San Ignacio y Nuestra Se- 
ñora de Fe pertenecían á la provincia de los Itatines y las otras 20 estaban situa- 
das por igual en las vertientes de los dos ríos Paraná y Uruguay. Las 10 que 
pertenecían al Uruguay eran: La Concepción, San Miguel, Santa María la Mayor, 
Los Apóstoles, Los Mártires, San Nicolás, San Javier, La Asunción de Nuestra 
Señora, Santo Tomé j Los Reyes. Las otras 10 del Paraná eran: San Ignacio, La 
Anunciación, La Candelaria, San Cosme y San Damián, Santa Ana, Loreto, San 
Ignacio del Yabcbirí, San Carlos, San José, y Corpas Christi. 



74 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

una Junta particular, S. M. manda alcen y quiten precisa é inviolable- 
mente á los indios de dichas reducciones dicho servicio personal en 
cualquiera manera que estuviese y se hallase entablado; disponiendo 
paguen sus tributos á los encomenderos en los géneros y especies que 
fuere más cómodo, guardando en razón de ello la orden y forma con- 
tenidas en dicha Real Cédula precisa y puntualmente. Y esto solamente 
se ha de entender con los indios de las reducciones que han hecho los 
religiosos de la Compañía por medio de la predicación evangélica y de 
las de Corpus Christi y de Acaray ó Itapua, en que no estaba decla- 
rado lo que se había de hacer; porque para con los demás indios y 
pueblos de esas provincias se ha de guardar y cumplir lo que está or- 
denado y mandado en razón del servicio personal. — Zaragoza, 25 de 
Noviembre de 1642. 

Sigue la firma de S. M. y por su mandado la de D. Gabriel de Ocaña y Alar- 

cón. — Señalada del Consejo. — Fs. 298 v.'° á 3oi. — Emp.: «por cédula nra > 

Temí.: «remisión alguna». — En el A. de I. 74 — 6 — 28 hay copia de esta Cédula, 
sacada del original, exhibida por el P. Juan Antonio Manquiano, en la ciudad de 
la Asunción, á 17 de Abril de 1651, fs. 117 a 118 v.'° 

666. 1642— II — 25 122—3—2 

Real Cédula al Gobernador del Río de la Plata. — Dice que Antonio 
Ruiz de Montoya, de la Compañía de Jesús, le ha hecho relación que 
los religiosos de ella han reducido muchos indios por la predicación 
evangélica á poblaciones en esas provincias y que para que vayan en 
aumento y tengan lugar de quedar bien instruidos en la santa fe cató- 
lica é introducirse en las labranzas y granjerias, para que no se des- 
hagan dichas poblaciones y se aumenten los indios de ellas; convenía 
no acudiesen á servir de mita, pues no estaban tasados ni pagaban tri- 
buto; y que cuando se tasaren, se señale de qué leguas han de acudir á 
la mita. S. M. manda, que por ahora no se les obligue á los indios de 
dichas reducciones á que acudan á servir de mita hasta que estén tasa- 
dos; y en el ínterin le enviará razón muy distinta de la forma en que 
se hace dicha tasa, y de cuántas leguas se obliga á los indios de esa pro- 
vincia á que vayan á servir de mita, y las órdenes que en razón de esto 
están dadas, con su parecer. — Zaragoza, 25 de Noviembre de 1642. 

Sigue la ñrma de S. M., y por su mandado, la de D. Gabriel de Ocaña y Alar- 



NOVIEMBRE I 642 75 

con. — Señalada del Consejo. — Emp.: «Antonio Ruiz de Montoya »■ Tenn.: «lo 

que conuenga». — Fs. 301 á 301 v.*° 

667. 1642 — 11—25 122—3—2 

Real Cédula al Marqués de Mansera, Virrey del Perú. — Que informe 
lo que se le ofreciere sobre la tasa que se hace de los indios de las re- 
ducciones de las provincias del Río de la Plata y Paraguay y de cuán- 
tas leguas acuden á servir de mita; y si es muy apartado de sus pue- 
blos, los daños que de ello reciben. — Zaragoza, 25 de Noviembre 
de 1642. 

A la firma de S. M. sigue la de D. Gabriel de Ocaña y Alarcón. — Señalada del 

Consejo. — Emp.: «Antonio Ruiz de Montoya » Term.: «lo que conuenga». — 

Fs. 301 v.'° á 3o2 v.'" — ídem á la Audiencia de los Charcas. — ídem al Goberna- 
dor del Paraguay. — ídem al Obispo del Río de la Plata. — ídem al Obispo del Pa- 
raguay. 

668. 1642— II — 25 122—3—2 

Real Cédula al Gobernador del Río de la Plata. — Dice que Antonio 
Ruiz de Montoya, de la Compañía de Jesús, le ha hecho relación que 
la conversión de los indios itatines es importante, por confinar con las 
provincias del Perú y muy conveniente que se evite que entren en ella 
los portugueses; á cuyo fin los religiosos de la Compañía habían co- 
menzado á convertirlos y tenían ya dos reducciones, y facilitada la 
entrada en los payaguas pidiendo se les confirmasen; encargándoles las 
prosigan y conserven, y que los Gobernadores y Obispos no se las qui- 
ten, antes les ayuden; pues el medio de la predicación era el más fácil 
y seguro para la reducción de los indios gentiles: y que en esta con- 
versión no entren por ahora otros religiosos, ni se les dé licencia para 
que lo hagan sin dar primero cuenta de ello á S. M. Le encarga la con- 
versión y población de los itatines y payaguas, y que para ello dé el 
favor y asistencia que hubieren menester á los religiosos de la Compa- 
ñía de Jesús, sin impedir á los de las demás Ordenes el entrar á reducir 
los dichos indios. — Zaragoza, 25 de Noviembre de 1642. 

A la firma de S. M. sigue la de D. Gabriel de Ocaña y Alarcón.— Señalada del 
Consejo. — Emp.: «Antonio Ruiz de Montoya » Term.: «por bien seruido», — Fo- 
lios 3o2 v.'"^ á 3o3 v.'° 



76 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

669. 1642 — II— 25 122—3—2 

Real Cédula al Gobernador de Tucimián. — S. M. dice que Antonio 
Ruiz de Montoya, de la Compañía de Jesús, le ha hecho relación que 
á instancia del Obispo de esa provincia los religiosos de su Orden en- 
traron á la pacificación del Chaco, empezando por los ocloyas, de 
quienes bautizaron 6oo, fundando una buena población y aprendiendo 
su lengua para enseñarlos; y que los de San Francisco habían pedido 
su doctrina y conversión por estarles encargada antes por dicho Obispo, 
sin haber dado principio á ella en cinco años. Pide á S. M. no se le 
quite á los de la Compañía dicha doctrina y reducción. S. M. manda 
se les conserve en la del dicho pueblo y de los demás que fundaren 
en aquella provincia; y si los de San Francisco quisieren entrar, tengan 
á su cargo los pueblos que redujeren; con que en el mismo pueblo no 
puedan concurrir á doctrina religiosos de ambas Ordenes. Y procure 
que entre todas haya la paz y conformidad que conviene, ayudándose 
mutuamente. — Zaragoza, 25 de Noviembre de 1642. 

A la firma de S. M. sigue la de D. Gabriel de Ocaña y Alarcón, — Señalada del 

Consejo. — Emp.: «Antonio Ruiz de Montoya » Term.: «fee Católica ;». — ídem al 

Obispo de Tucumán. — Fs. 303 v.'° á 304. 

670. 1642 — II — 25 122—3—2 

Real Cédula al Gobernador del Rio de la Plata. — Uícele S. M. que 
Antonio Ruiz de Montoya le refirió, que para el alivio y conservación 
de los indios reducidos por su religión en esas provincias es justo que 
se tase el tributo que han de pagar, encargándolo á personas desinte- 
resadas é inteligentes. S. M. se lo comete, con intervención del Obispo, 
procurando sea con moderación, y que de ninguna manera exceda, 
antes sea menos, de lo que pagaren los indios antiguos pacificados; 
pues siendo nuevamente convertidos y tan pobres, es bien sean alivia- 
dos; y que la tasa que así hiciere con el Obispo, antes de ejecutarla, la 
remita á la Real Audiencia de la Plata; para que, con su parecer, venga 
al Consejo y se determine lo que convenga.— Zaragoza, 25 de Noviem- 
bre de 1642. 

A la ñrma de S. M. sigue la de D. Gabriel de Ocaña y Alarcón. ^ — Señalada del 

Consejo. — Emp.: «Antonio Ruiz de Montoya » lenn.: «me auisareis». — Fs. 304 

á 304 v.'° 



ABRIL 1643 77 

671. 1642— II— 25 74—6—29 

Real Cédula en que se quita el servicio personal á los indios. — Que en 
caso de vacar alguna encomienda de las tasadas en servicio personal, 
suspenderá el proveerla hasta que con efecto esté hecha la tasa; y el 
que la entrare á gozar de nuevo, la reciba con este cargo y sepa que se 
ha de contentar con los frutos y especies de ella. Y que los indios de 
las reducciones que han hecho los religiosos de la Compañía por medio 
de la predicación evangélica y las del Corpus Christi y de Acaray ó 
Itapua no sirvan personalmente. — Zaragoza, 25 de Noviembre de 1642. 

Fs. 100 á io3. 

672. 1Ó42 74—3—31 

Memorial. — Del P. Antonio Ruiz de Montoya, de la Compañía de 
Jesús, Procurador de las provincias del Paraguay y Río de la Plata, con 
ocho puntoSj sobre los cuales suplica recaiga con brevedad el parecer 
del Consejo, consultado á S. M. 

Sin fecha ni lugar.- — Consta de 2 fs. en 8.° — Eiiip.: «Antonio Ruiz > 

Term.: <los puntos de este memorial y consulte a V. INI. lo que mas pareciere 
convenir al servicio de Dios y de V. M. > — Al dorso se lee: «Al Cons.° de Indias 
con orden >. 

673. 1643—4—7 122 — 3 — 2 

Real Cédula para que no tributen los indios por tiempo de veinte años. 
S. M. se refiere á la de 30 de Enero de 1607, dirigida al Virrey del 
Perú, Marqués de Montesclaros, en que se ordena que por diez años no 
se encomienden ni tributen los indios que se redujeren á la fe y obe- 
diencia de S. M. por la sola predicación del Evangelio, como en ésta va 
inserta. Y habiéndole hecho relación ahora Antonio Ruiz de Montoya, 
que los reducidos por la Compañía de Jesús en las provincias del Río 
de la Plata y Paraguay por medio de la predicación evangélica han pa- 
decido muchos trabajos, con invasiones continuas de portugueses del 
Brasil, y se han hallado necesitados á trasladar sus poblaciones, con 
pérdida de sus cortos caudales, edificios y sementeras, con que habían 
quedado imposibilitados de restaurar tan presto el daño recibido; le 
suplicó, que no paguen tributo por algún tiempo. Y visto en Junta par- 
ticular de diferentes Ministros de S. M. y en el Real Consejo, ha tenido 



78 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

por bien que á los indios de dichas reducciones del Río de la Plata y 
Paraguay que hubieren gozado de los dichos diez años de exención de 
tributo, lo sean por diez años más desde el día en que esta Cédula lle- 
gare á aquellas provincias; y á los que todavía los estuvieren gozando 
desde que los cumplieren: de suerte que todos los indios de las dichas 
reducciones hayan de estar exentos de tributar los veinte años, y que 
para lo que hubieren de tributar después los dichos indios, hagan la 
tasa antes que se cumpla el dicho tiempo y la envíen al Consejo en la 
forma que se les ordena por Real Cédula de 25 de Noviembre de 1642. 
Madrid, 7 de Abril de 1643. 

A la firma de S. M. sigue la de D. Gabriel de Ocaña y Alarcón. — Señalada del 
Consejo. — Emp.: «Por quanto » Term.: «mi voluntad». — Fs. 304 v.'° á 306. 

674. 1643—4—7 122 — 3—2 

Real Cédula al Marqués de Mansera. — Que informe sobre si conven- 
drá confirmar el nombramiento que el Presidente de la Audiencia de 
los Charcas hizo en el Provincial de la Compañía de Jesús de aquella 
provincia, de protector general de los indios de las reducciones que 
los religiosos de la Compañía de Jesús han hecho en el Río de la Plata 
y Paraguay; conforme lo ha suplicado en un memorial el P. Antonio 
Ruiz de Montoya,de la misma Compañía. — Madrid, 7 de Abril de 1643. 

A la firma del Rey sigue, por su mandado, la de D. Gabriel de Ocaña y Alar- 
cón. — Señalada del Consejo. — Emp.: «Antonio Ruiz de Montoya » Term.: «lo 

que conuenga». — Fs. 3o6 á 3o6 v.*°— ídem á la Audiencia de los Charcas. 

675. 1643—4 — 7 74—6—29 

Real Cédula. — Haciendo merced á los indios de las reducciones del 
Río de la Plata y Paraguay de que por tiempo de diez años, demás de 
los diez primeros concedidos por la Cédula de 30 de Enero de 1607, 
arriba inserta; dejen de tributar y no puedan ser encomendados; con 
declaración, que á los que ya hubieren gozado de los diez años prime- 
ros, corran los diez que ahora se les prorrogan, desde el día en que esta 
Cédula llegare á aquellas provincias. — Madrid, 7 de Abril de 1643. 

Fs. 98 v.'° á 100. 



JULIO 1643 79 

676. 1643 — 4—7 74—6 — 28 
Real Cédula. — Incluyendo otra, fecha en Madrid á 30 de Enero 

de 1607, dirigida al Virrey, Marqués de Montes Claros, y en la que se 
le ordena que, por tiempo de diez años, no se encomienden ni cobren 
tributos de los indios que se redujeren á nuestra santa fe católica y 
obediencia de la Real Corona de S. M. por la sola predicación del 
Evangelio. Y ahora Antonio Ruiz de Montoya le ha hecho relación de 
las continuas invasiones de portugueses del Brasil, que han necesitado 
á poblar en otras partes las reducciones de los indios, con pérdida de 
sus cortos caudales, edificios y sementeras; por lo cual S. M. ha tenido 
por bien de hacer merced á los indios de dichas reducciones, como 
por la presente se la hace; de que por tiempo de diez años, demás de 
los diez primeros concedidos por la Cédula arriba inserta, dejen de tri- 
butar. — Madrid, 7 de Abril de 1643. 

Es copia del original exhibido por el P. Juan Antonio Manquiano. — Fs. 115 
á 116. 

677. 1643—4—25 74—3—27 
Carta de los diputados del gremio y comunidad de azogueros de la 

Villa Imperial de Potosí á Su Santidad. — Pidiendo se les devuelva la 
persona de Fray Bernardino de Cárdenas, Obispo de la provincia del 
Paraguay; el cual ha convertido últimamente y reducido al suave yugo 
del Evangelio á más de 6. 000 infieles en las regiones más remotas de 
su Obispado. — Potosí, 25 de Abril de 1643. 
Original. — i f.° 

678. 1643—7—20 75_6— 8 
Papeles del Licenciado Juan Vizcaíno de Agüero^ Cura de Buenos 

AireSy en que pide una dignidad ó prebenda en una de las iglesias de 
Buenos Aires ó Tucunián. — Llévalos el Sargento mayor D. Juan de 
Miranda; van dirigidos á Juan Fernández de Córdoba, y en su ausencia 
ájuan de Vega y Estrada, agentes de negocios en el Real Consejo de 
Indias. En ellos consta el título de los grados de Licenciado y Maestro 
en Filosofía, para los que fué presentado por el P. Rector de la Uni- 
versidad de Córdoba de Tucumán, Francisco Vázquez de la Mota, y 
por el Cancelario y Maestros Juan Pastor, Simón de Ojeda y Jerónimo 
Graciano, siendo aprobado con AAAAAy conferidos dichos títulos por 



8o PERÍODO CUARTO 1 638- I 654 

el Obispo del Paraguay, D. Fray Cristóbal de Aresti.— Buenos Aires, 
20 de Julio de 1643, 
Fs. 5 v.'° á 6. — Testimonio legalizado. 

679. 1643— 10— 5 74_6— 28 
Carta de Fray Bernardino de Cárdenas^ dirigida á los PP. Adriano, 

Silverio y Luis y al Superior de las misiones del Paraguay (l). — Agra- 
dece los honrados regalos recibidos en la reducción de San Ignacio, y en 
especial los espirituales de ver tanta virtud, santidad y cosas dignas de 
eternas alabanzas, de que las da infinitas á Dios, en cuyo servicio piensa 
hacer cosas de mucha importancia á su honor y defensa, en orden á 
desmentir calumnias y testimonios falsísimos; é informará de estas ver- 
dades puras que va viendo hechas en tanto servicio de Dios y del Rey 
y salvación de tantas almas, de las cuales conviene dar razón y noticias 
fidedignas al Virrey, al Real Consejo y Tribunales mal informados. 
Añade que vuelve forzosamente al Paraguay, difiriendo, con dolor de 
su alma, la ida á esas reducciones santas y el gozar de la vista de su 
paternidad reverenda y de los demás Padres para ocasión de más gusto 
y espacio. — San Ignacio, 5 de Octubre de 1643. 

Es copia del oi-iginal exhibido por el P.Juan de Rojas ante el Escribano Pedro 
de Salas, en la Asunción, á 3 de Agosto de 1651. — Fs. 209 á 210 v.'° 

680. 1644—1-^9 74—6 — 28 
Petición presentada por el P. Tomás de Ureua^ Procurador general 

de la Compañía de jíesiís, al Teniente general y Almirante de las proviii- 
cias del Rio de la Plata, D. Luis de Aresti. — Tocante á que se le reciba 
información jurídica y auténtica de lo que los indios han obrado y 
obran en las provincias del Paraguay, Uruguay y Tape en defensa de 
ellas y de sus pueblos y reducciones; estorbando el paso á los portu- 
gueses del Brasil de la Capitanía de San Vicente y San Pablo, que las 
invadieron en número de más de 400 portugueses y más de 3.000 in- 
dios guerreros; que sin más ayuda que la de los Padres, defendieron 
dichos pueblos; matando á muchos portugueses y obligando á los demás 
á la fuga, con pérdida de muchos indios, embarcaciones, armas y muni- 
ciones; desalojándolos de los puestos en que se habían fortificado: con lo 

(1) Eran los PP. Adriano Crespo, Silverio Pastor, Luis Lobo y Claudio Ruyer 



ENERO 1644 81 

cual se libraron de invasiones las provincias del Paraguay, de Santa 
Cruz de la Sierra y del Perú. 

Admitióse esta petición en el puerto de Buenos Aires, á 9 de Enero de 1644, 
y declararon en ella los testigos jurados siguientes: Miguel Vidal, Domingo de 
Aguirre, Juan Rodríguez Báez. — Es traslado del original exhibido por el P. Juan 
Antonio Manquiano, del cual sacó copia el Escribano de S. M. Pedro de Salas, 
en la Asunción, á 29 de Marzo de 1651. — Fs. 31 á 39 v.'° 

681. 1644 — I — 14 74—6—28 

Auto proveído po7' el Almirante D. Luis de Aresti, Teniente general 
de Gobernador de la provincia del Río de la Plata. — En el que manda 
se dé el original y traslados de la inforriíación hecha á petición del Pa- 
dre Procurador general de la Compañía de Buenos Aires, Tomás de 
Ureña, tocante á la victoria del Mbororé, ganada por los indios de las 
reducciones contra los portugueses invasores del Brasil, que en número 
de 400 blancos y 3.OOO indios fueron derrotados, con pérdida de mu- 
chos blancos y 2. 000 indios y 90 canoas. Declaran en esta información 
con muchos detalles (l) y como testigos: Miguel Vidal, Domingo de 

(i) Fuera de estos detalles 3' de los que ya referimos al tratar de esta victo- 
ria, el P. Lupercio Zurbano nos comunica en sus Anales manuscritos los que po- 
nemos á continuación: 

'íRediiccion de la Asumpciojí de el Borore. — Ya llegamos a la reducción famosa 
del Borore q. ha de hazer aun mas gustosos que hasta aqui estos presentes 
anales. Cuidan della el P.^ Joseph Oregio y P.« Xpoual. de Altamirano. Tiene 
380 familias y 1300 almas poco mas o menos que frecuentan los Sacram.°s en 
tanta paz de sus conciencias como sino hubieran estado estos años en continua 
guerra por ser la frontera de los enemigos. Preparanse p.^ hazer sus confessiones 
principalm.^ generales antes y después con rigurosas diciplinas, cosa particular 
en indios, pero 3''a muy común a los desta red."^ del Borore, famosa por la chris- 
tiandad de sus naturales y celebre por su valor en las armas: pues ella fue fiel 
testigo de aquella insigne victoria, arriba referida, que alcanzaron nros. indios 
de las armas portuguesas. 

Aqui digo en esta reducción ha sido el palenque de bien sangrientas batallas: 
aqui donde se hizo temer el Indio Guaraní del mas insolente enemigo: aqui las 
velas y centinelas á muchas leguas de distancia para q. no [les] coxa de repente el 
portuguez: aqui donde nros. Indios, con dirección de los P.^^, han hecho continuas 
correrías trayendo de aquellos montes las ovexas, las de los fieles e infieles, que 
se yba dexando descarriadas el enemigo, después de la rota que le dieron los 
nros.: aqui el teatro de las mas terribles tragedias q. refieren las historias, como 
después veremos: aqui donde han padecido inumerables trabaxos en tiempo de 
las guerras los P.*=^ Xpoval. de Altamirano y Andrés Gallego, de cuias Cartas 

Tomo n. 6 



82 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

Aguirre y Juan Rodríguez Báez. — En la ciudad de la Trinidad de Bue- 
nos Aires, 14 de Enero de 1644. 

Traslado autorizado y exhibido por el P. Francisco Díaz Taño ante el Escri- 
bano Baltasar de los Reyes y León. — Fs. 188 á 206. 

principalm.'^ recogeré aqui lo mas particular q. les sucedió a los portuguezes 
después q. los derotaron nros. yndios. Diuidieronse, pues, en tropas por aque- 
llos montes: como toros rabiosos que sallan garrocheados del cogo, yban bra- 
mando furiosos buscando los q. como fieras vivian en ellos, ya que no auian po- 
dido hazer suerte en los de las reduciones. 

Llegaron, pues, estos crueles enemigos de San Pablo al Tebiquari donde es- 
taban retirados muchos indios de la sierra, y en particular, algunos pocos de 
aquella ñorida red.'^ de S. Teresa q. siendo de mas de 6000 almas, la destruyeron 
llevándose toda la gente menos estos pocos q., como indios al fin, vivian descui- 
dados del peligro q. les amenagaba quando de repente dieron sobre ellos los 
dhos. portuguezes derotados, y cogieron muchos, escapándoseles por pies no 
pocos; los quales, después, impacientes del daño de sus compañeros, se convo- 
caron advertidos y trataron de hazer la guerra al portuguez, mas viendo q. yba 
muy sangrienta la batalla, vsaron de vna estratagema digna mas de vnos sol- 
dados de flandes, que destos barbaros yndios, y fue enti-egarse librem.'^ al ene- 
migo con animo de hazer lo q. después executaron; quedaron los portuguezes 
alegres en tan buena presa aunq. recelosos, maniataron algunos de los princi- 
pales, y a los demás dexaron sueltos: mas estos, de noche, desataron a los presos, 
y al mexor sueño, dieron sobre los enemigos portuguezes despertándolos con sus 
p[ro]pios cuchillos, y muchos de sus arcabuges, matando vna buena tropa dellos, 
y de sus enemigos los Tupis, si bien no pudieron acabarlos porq. se pusieron en 
arma, y huyeron a los montes, q. es su ordinaria guarida. Entre estos alborotos 
y rebueltas los Yndios de nro. Vruguay con los otros del Tebiquari viendo la 
suya se huyeron a los nros.: quedándose esta tropa de los enemigos portuguezes 
perdida por aquellos montes. 

De otra tropa de los mismos enemigos, q. se adelanto del Vruguay, traxo 
nuevas vn Indio muy ladino q. los auian acabado y consumido los yndios. Cas- 
tigo bien merecido por sus insolencias y crueldades, como el de otros 10 portu- 
guezes de otra distincta tropa, q. eran los mexores soldados de Gerónimo pe- 
droso, de los cuales traxo otro semexante correo la nueva de su desastrada 
muerte. Y a vista de tantos desastres aun no escarmientan los miserables, an- 
dando como fieras carnizeras diuididos en manadas por aquellos montes para 
hacer presa en los pobrecillos indios q. andaban por ellos descarriados. De todas 
las tropas de los portuguezes q. se fueron huyendo después de la Batalla, estaba 
con mucho rezelo no rebolviessen contra las reduciones; el cual me quitó vn 
Capitulo de Carta del P.^ Xpoual. de Altamirano, q. dize assi: 

«Ya, gracias á nro. Señor, auemos salido del cuidado de portuguezes q. se 
auian rancheado en las cabegadas de aquel arroyo q. se llama Apiterebi, al 
qual se auian retirado apurados de los Yndios Gualachos a quienes nro. S."", por 
sus justos juicios, ha tomado por instrumentos para castigar a estos malos honi- 



FEBRERO 1644 83 

682. 1Ó44— 2— 15 74—6—48 

Relación que hace á S. M. D. Juan Zapata^ Obispo de Scn/ta Cruz de 
la Sierra, en el Reino del Perú.— Sobre la mudanza de la iglesia cate- 



bres de S. Pablo. Vna tropa de los portuguezes, q. fue la primera q. salió deste 
rio Vruay para ir a su tierra; ha venido nueva de lo mal que les auia ido con 
nros. indios del Vruay; llegaron a la tierra de los Gualachos, y derramados por 
las chacras destos con deseo de juntar comida teniéndose por muy seguros, vna 
noche dieron sobre ellos i mataron los mas de los portuguezes, y con tanta 
crueldad, q. después de auerlos hecho pedagos, les quitaron toda la carne de las 
pantorrillas, muslos y bragos para comérsela, como de hecho lo hizieron; y des- 
pués, quemaron los huesos, y las cabegas de los muertos, las pusieron por trofeo 
encima de los caballetes de sus casas, peláronles las barbas y colgáronlas por las 
alas de los tejados, en odio del mal que les auian hecho los dhos. portuguezes. 
De los quales, otra tropa que aceilo a pasar por alli, viendo tan horrendo espec- 
táculo en los de su nación, después de grandes lastimas y llantos, los enterraron.» 
Hasta aqui el P.*^ Altamirano y prosigue: «Estos, después de auer llorado sus pa- 
rientes Lucitanos muertos (con tan infames circunstancias), comengaron a juntar 
matalotaxe en las tierras de los Gualachos (gente infiel) los q.^*^^, viendo la inso- 
lencia destos hombres, y como les quitaban las comidas, pelearon contra ellos, 
y les mataron 7 portuguezes, hirieron a otros muchos, y les mataron muchissi- 
mos de los Tupis y de la gente del rio arriba a la cual quitaron de las colleras 
para pelear; pero no les ap[ro]vecho esta traga, porque queria Dios fuessen ven- 
gidos de los Gualachos; y estando en estas apreturas la gente del rio arriba, .se 
le salió muchissima al portuguez, y se acogió a los Gualachos, y estos, por la Ene- 
miga antigua q. tienen con nros. indios Guaranis, mataron muchísimos dellos: 
pero al fin compadegidos, o por mexor decir cansados de matarlos, les han 
p[ro]metido se quedarán en sus tierras, de los cuales se han venido algunos muy 
ladinos y contado todo lo referido, y como los portuguezes, después de muchos 
encuentros que tuvieron con los Gualachos, vna noche se escaparon; y al huirse 
ellos, se les huyo mucha gente del rio arriba de la qual mataron mucha los Gua- 
lachos, reservando las mugeres para sus torcidos intentos (q. son siempre por 
este fin privilegiadas en s^mexantes encuentros); pone horror el contar las cruel- 
dades q. han hecho los Gualachos en esta pobre gente, y no menor espanto el 
oir la maquina de cuerpos muertos q. ay entre nro. rio Vruay, y tierra de los 
Gualachos, y las manadas de tigres q. se sevan en sus carnes despedagando a los 
Yndios viuos q. andan descarriados por aquellos montes. Dios aplaque su Justa 
ira, y se compadesca de aquellos pobres.» hasta aqui la carta del P.^ 

Pero lo que mas admiración ha de causar es, q. toda la tierra q. han pisado los 
sacrilegos pies de los de S. Pablo, ha quedado como apestada con vna multitud 
de gusanos que no dexa cosa a uida, rindiendo muy sagonados frutos la tierra cir- 
cunvezina q. no hollaron sus plantas; cosa q. por verse con los ojos y tocarse con 
las manos, causa mayor pasmo al entendimiento y veneración a los juicios de 
Dios. El q.', añadiendo prodigios a prodigios, ha permitido q. en todos los luga- 



84 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

dral de San Lorenzo, en las provincias de Santa Cruz de la Sierra, á 
Mizque, del dicho Obispado. — Villa de Mizque, [5 de Febrero de 1644. 
2 fs. — Original. — Emp.: «Relagion » Term.: «y de V. M.» 



res donde han estado los portuguezes enemigos se ayan oído de noche por es- 
pacio de 3 años, ruido de rodelas y de espadas, estruendo de armas, confusión 
de voges, y gritería q. tiene amedrentados a todos los Yndios ,de la tierra; los 
cuales añaden, que han oido muchas veges distinguirse las voces, y articular ra- 
zones como entre personas, q. se echan vnos a otros la culpa: Diciendo los vnos, 
por vosotros nos vemos nosotros en esta desventura; replicando los otros, antes 
no, sino nosotros nos vemos por vosotros en esta desdicha; y porfiando en se- 
niexantes coUoquios un rato, luego se oye un estruendo de espadas y rodelas tan 
grande, q. parece al q. ay q.do dos exercitos afrentados se están dando la batalla: 
todo lo qual ha puesto tan estupendo miedo y pavor a los indios q. habitan aque- 
llos paraxes, q. antes de ponerse el sol se suelen venir al Pueblo, no atreviéndose 
de miedo a quedarse por alli de noche. Sobre el q.^ caso, discurriendo los mas 
acertados, han sospechado y no sin fundam.'° q. aquellas voces repetidas alter- 
nativam,^ a coros, aunq. tan descompasadas y tristes, son de los portugueses de 
S. Pablo y de los indios Tupis, q. toman por instrum.^° p.*^ estas invasiones contra 
nras. reduciones, echándose los vnos a los otros la culpa de las desdichas y cala- 
midades, muertes y desventuras q. vnos y otros padescieron en la vltima batalla 
y después della por permisión y alta p[ro]vid.^ de N. S."", el qual deve de auerles 
dado parte del Ynfierno a aquellos miserables hombres, y crueles enemigos, en 
las mismas tierras q. fueron testigos de las horribles crueldades y tiranías q. han 
vsado con estos pobrecitos Yndios en invasiones repetidas de tantos años; prin- 
cipalm.^, donde echaron el resto de su poder p.^ destruir y acabar de vna vez 
con todas las reducciones, cautivando todos sus naturales; y aunq. no salieron con 
su intento (pues quedaron ignominiosam.^ vencidos de nros. indios); con todo se 
descarriaron muchos con el tropel y alboroto de la guerra por aquellos montes, 
en cuya busca se han hecho gloriosissimas entradas y correrlas q. solas ellas po- 
dian ylustrar estos anales.» 

« Varias corre? ias en busca de los indios descarriados antes y despjíes de la ba- 
talla.— ^o de otra suerte q. la misteriosa Ruth, han salido varias veces los indios 
desta redu.° del Borore a recoger para las troges delúdelo las espigas q. los se- 
gadores de Satanás, digo los portuguezes de S. Pablo, dexaron caer en la siega 
q. hizieron por espacio de dos años en el extendido campo de la gentilidad del 
Rio Vruay, trayendo en 10 manoxos de otras tantas entradas de correrías q. hi- 
zieron con dirección de los Padres, las espigas de quasi 600 almas. Los inmensos 
trabaxos y peligros q. en estas entradas han sufrido, refiere un cap. de carta del 
P.^ Xpoval. de altamirano, q. recopilado, dice assi: «Ha sido muy grande el tra- 
baxo q. los indios desta reducción han pasado estos dos años caminando conti- 
nuara.'^ este Rio Vruguay arriba en busca de los Yndios, q. los portuguezes de 
S. Pablo dexaron, buscándolos por los arroyos y montes espesos donde se auian 
escondido de miedo: por cuya industria se han reduzido como 600 almas q. es- 



FEBRERO 1644 85 

683. 1644—2—15 75 — 6— II 

Relación de los delitos del Arcediano D. Lucas Navamuel en las pro- 
vincias de Santa Cruz de la Sierra, hecha á S. M. en su Real Consejo 
por el Obispo D. Juan Zapata de Figueroa^ y de cómo no puede casti- 
garlo por el amparo que le da el Arzobispo de la Plata. Que en caso aná- 



taban ya perdidas y condenadas, o a cautiverio perpetuo (bolviendo el portuguez 
a reconocer los puestos como suele), o a peligro evidente de su condenación 
eterna, quedándose como fieras en aquellos montes. Con estos motivos se han 
animado los desta Reduce." a buscar las ovexas descarriadas, exercitando en 
traerlas singular caridad; logrando en esta ocasión lo q. los Padres les han en- 
señado, cuidando de sus cuerpos y sus almas, partiendo de su comida y pobreza 
con ellos, y saliéndose de sus mismas casas para darles hospedaxe aun a los es- 
traños e infieles, q. traian a bueltas de los fieles; y esto, tanto es más digno de 
consideración q.'° mas odio les tenian los dichos infieles del rio arriba y sabiendo 
q. por hazerles daño se juntaron con los portuguezes y destruieron las comidas 
del Acaragua, puesto antiguo desta reducción y q. hicieron todas sus diligencias 
para que las cautiuasen. Oluidados, pues, de todos estos agrauios, nros. Yndios 
principalm.^ de este Borore, los han ido buscando por los montes y traído a esta 
reducción, no perdonando fatigas ni trabaxos q. se padecían buscando los en- 
fermos y trayendolos dos, tres y a ueges cinco días, acuestas por entre insupe- 
rables serranías y espesura de los bosques, pasando hasta la cintura los arroyos, 
y los rios mas arriba, cargados con aquellos enfermos; carga que aunq. en si tan 
pesada, se la hazia suave y ligera el amor y caridad a sus p[ro]xímos q. era tan 
ardiente, q. alg.*''^ destos indios los han traído los nros. de 3o, 50 y aun 70 leguas 
de camino por entre espesos bosques, gastando en su busca dos y tres semanas 
y aun vn mes entero de viaxe». Hasta aquí, en sustancia, la carta del P.<= Alta- 
mirano. 

Donde es digno de toda advertencia y ponderación, q. han llegado ya a tanta 
ventura los P.®^ y pastores desta inculta gentil. d q. no solo ellos, sino los mesmos 
yndios q. ayer sacaron de las selvas como ñeras, hazen ya officio como de Apos- 
tóles andando en continuas correrias y missiones por aquellos valles, y montes 
incultos, traiendo tropas de fieles, j de infieles, q. andan como fieras silvestres 
por aquellas selvas huyendo de los lobos carnizeros de S. Pablo. 

Los q.'^* han vsado de innumerables estrataxemas p.^ no bolverse a su tierra 
[con] las manos vagias, ya q. las sacaban en la cabega de la batalla del Bororé; y 
assí han andado bebiendo los vientos para recoger ellos primero que los nros. los 
indios que andan en tropas a manadas como de animales por aquellos montes. 
Las tragas y estratagemas han sido muchas; las principales son las dos siguientes: 
La I.* q.do los dhos. portuguezes de S. Pablo salieron del Borore, fueron cami- 
nando y llegando al primer arroyo llamado Varumbacá, sitio de mucho gentio, 
los engañaron diziendo q. ellos eran de D Ignacio Abiarü (q. es un Cap." vale- 
roso, 5' nombrado de los nros.) conq. se dieron luego los infieles, los q.^" desean 
mas caer en las manos de los nros. q. no en las de aquellos tigres carnizeros; 



86 PERÍODO CUARTO I 638- 1 65 4 

logo se llalla respecto al Deán de la misvia iglesia^ D. Juaíi Álava de 
Alvarailo [i), por tenerlo debajo de su protección el 7nisrno Arzobispo 
en. dicha ciudad. — Entre otras cosas refiere que, teniendo el Arce- 
diano mala amistad con una india, de las que están en el recogimien- 
to del servicio de los Padres de la Compañía de Jesús; estampó en 
cera las dos llaves de la casa del dicho recogimiento, y por estampa 
las mandó hacer á Juan García de Vargas, oficial de herrero de aquella 
ciudad; y valiéndose de ellas, entraba en la dicha casa y sacaba la india 
y la llevaba á la suya. Y habiendo entendido este delito, los Padres de 



porq. saben ya muy bien los infieles el buen trato que les hazemos cuidando de 
sus almas y sus cuerpos, no dando oydos a las fingidas palabras de los portugue- 
zes, q. nosotros los vamos a recoger para hazer pólvora de ellos y semexantes 
tramoyas y mentiras, para persuadirles q. no se dexen traer a nras. reducciones; 
como si los truxeramos para otra cosa q. para bautizar los infieles, doctrinar a 
los fieles, y enseñar a estos y aquellos el camino verdadero del cielo. 

Pero la mas diabólica estrataxema q. estos descomulgados enemigos han usado 
fue, q.flo quisieron coger por fuerza de armas el Acaragua; mas no pudieron la 
primera vez, aunq. si la segunda, con este ardid y engaño, echando voz por toda 
la tierra y embiando nuevas a los Yndios que venian Padres a sus tierras a ha- 
zei-los Xpianos., y hijos de Jesuxpo. Y como la Sangre del Venerable P.^ Xpoual. 
de Mendoza esta alli, dando vozes al Cielo por la saluacion de aquellos pobres 
yndios; al punto que oyeron sacerdotes, por la grande estima q. tienen dcllos se 
ofrecieron de paz conq. engañosam.*^ los cogieron a los menos; pero a los mas 
(que descubrieron luego el engaño), no pudieron vencer con el ayuda de 
nro. Señor; el qual les cumpla a aquellos pobrecitos sus deseos y les embie el 
pan de su salvación por las bocas de sus missioneros; dándoles a éstos, pies her- 
mosos y ligeros para que evangelizen a aquellos miserables, sepultados en la 
noche de su infidelidad, el nombre santo de Jesús y p.^ q. los traygan y redusgan 
adonde estén con paz libres de aquellos misioneros fantásticos del infierno y de- 
clarados enemigos de misioneros verdaderos, quales son nros. P.^^, por cuyo 
medio ha conocido al verdadero Dios esta inculta gentilidad y hechose estas 
apostólicas entradas y correrlas en q. ha interesado el Cielo grande multitud de 
predestinados y ostentado Dios su paternal p[ro]vid.^ en innumerables casos, 
q. han sucedido tan singulares, q. para q. mas campeen, me veo obligado a darles 
titulo aparte en los presentes anales » 

(i) En el mismo legajo se halla también el testimonio legalizado de la rela- 
ción que el mismo Sr. Obispo hizo en San Lorenzo de la Frontera, á 7 de Agosto 
de 1639, de los delitos de este Deán, de sus amancebamientos y otras cosas que 
en la cabeza del proceso se contienen: que no los castigó por tenerle bajo su pro- 
tección tres años había el Arzobispo de la Plata. Que cuando se hizo la publica- 
ción de la Santa Bula, salió el Deán de su casa 3^ fué á la iglesia con determina- 
ción de decir la misa mayor; lo cual, siendo entendido por el P. Rector y demás 



MARZO 1644 87 

la Compañía trataron de poner remedio y castigar la dicha india, y 
sobre esto perdió el Arcediano el respeto al Rector, que era el Padre 
Lucas Regio, poniéndole las manos. — Villa de Salinas del Río Pisuerga, 
del valle de Mizque, 30 de Junio de 1638. 

Es testimonio legalizado en 15 de Febrero de 1644 en la misma villa. — ■"] fs. y 
2 de carátula. 

684. 1644—3—6 7S— 6— 8 

Carta de Fray Bernaniino de Cárdenas^ Obispo del Paraguay ^á S. M. 
Informa como Obispo y Pastor a S. M., que el modo y medio más eficaz 
para conservar y aumentar en aquellas provincias la ley y fe divina y 
poseerlas en paz y quietud es ayudar, fomentar y amparar con su Real 
patrocinio y socorro á los celosos y apostólicos religiosos de la Com- 
pañía de Jesús del Paraguay; pocos en número, pero equivalentes á 
muchos en el celo y trabajo y en el fruto copioso con que han acren- 
tado á la Corona Real de S. M. gran cantidad de naciones de indios y 
á la iglesia de fieles hijos. Llama á dichos religiosos, renovadores del 
celo y espíritu de sus primeros Padres San Ignacio y San PVancisco 
Javier, Coadjutores incansables de los Pontífices y fieles servidores y 
vasallos de S. M. que aseguran y descargan su conciencia. Añade, que 
en el Paraná y Uruguay y otras partes de estas provincias tienen dichos 
religiosos 22 reducciones de indios, muy numerosas, y casi todas las 
del Paraná y Uruguay convertidas y hechas por ellos de poco tiempo 
á esta parte y reducidas á la obediencia de S. M. Que antes, ni cono- 
cían Dios ni Rey, y eran enemigos de españoles y asaltaban á los pa- 
sajeros y á los pueblos; y ahora están domesticados, hechos hombres, 
buenos cristianos y fieles vasallos, no sin costa de las vidas y sangre 



Padres de la Compañía de Jesús, le exhortaron y requirieron se volviese á su 
casa, y de no hacerlo cesarían los Oficios divinos y no se predicaría ni publica- 
ría la Santa Bula; por cuanto estaba legítimamente excomulgado. — 2 fs. + 2 en 

blanco y el pliego de carátula. — Emp.: «relación q. hace » Tenn.: «Scriu.° de 

su mag.d pp.co I Cab.°» — (Rubricado.) 

En 30 de Mayo de 165 1, se ve figurar al Licenciado D. Lucas Rodríguez de Na- 
vamuel como Tesorero de la iglesia metropolitana de los Charcas; ponderando 
á S. M. cuan benemérito es el Licenciado D. Juan de Alvarado, Deán de Santa 
Cruz de la Sierra, y digno de que se le haga merced de superior prebenda. — 
Véase su carta á S. M., fecha ut supra, en la Plata. — A. de I. 74 — -4 — 6. 



88 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

que gloriosamente derramaron por la exaltación de la fe algunos de 
ellos. Que asisten á estas reducciones unos 50 religiosos de dicha Com- 
pañía y las defienden con valor de los asaltos de los portugueses del 
Brasil, con grandes gastos hechos á su costa, con armas, municiones y 
demás pertrechos de guerra que, en faltando, serían destruidas y redu- 
cidos á esclavitud sus naturales, con algún riesgo de la ciudad de la 
Asunción; y la experiencia ha demostrado que mientras no estuvieron 
allí los Padres con sus armas resistiendo, los portugueses fueron seño- 
res de aquellas partes: con que se ve ser totalmente necesaria tal pre- 
vención, y más, por la alteración presente de Portugal. 

Y por no recibirse hijos naturales de ella, por ser poco aplicados al 
estado de religión, y en especial á la Compañía de Jesús; es de parecer, 
que S. M. debe socorrer á esta provincia para que vayan á ella religio- 
sos de la Compañía de Jesús, y ayudarlos con limosnas para el avío de 
los religiosos que allá vayan y sustento de las dichas reducciones. — 
Asunción, 6 de Marzo de 1644. 

Original. — 2 fs. — Emp.: «Por ser » Term.: «de españa». 

685. 1644-3— 15 74— 3--25 

Consulta del Consejo de Indias á S. M. — Sobre lo que se le ofrece en 
lo que contienen dos cartas del gremio de los azogueros, que escriben 
sus diputados de la villa imperial de Potosí, en abono de D. P>ay Ber- 
nardino de Cárdenas, C^bispo de las provincias del Paraguay: una, para 
Su Santidad, y otra, para su Nuncio; y que no conviene se entreguen. — 
Madrid, 15 de Marzo de 1644. 

Hay 5 rúbricas. — Al dorso se lee: «Como parece». — Original. — 2 fs. 

686. 1644—4—7 75—6—8 

Carta del Gobernador del Paraguay á S. M. — Sobre que convendrá 
enviar religiosos de la Compañía de Jesús á aquellas provincias. — Asun- 
ción, 7 de Abril de 1644. 

2 fs. en papel de sello 3.°, de un real, de los años 1640 y 1641. — Original. — 
Emp.: «En horden.. ..» Temí.: «I deñenda». 

687. 1644— 4— 14 75—6—8 

Carta del Licencia'lo D. Gabriel de Peralta., Vicario general^ Canó- 
nigo y Provisor en Sede vacante del Rio de la Plata. — Informa- la nece- 



JUNIO 1644 89 

sidad que hay de religiosos de la Compañía para la enseñanza, conver- 
sión y doctrina de los indios y españoles de este Obispado (l); porque 
dichos religiosos trabajan incansablemente y con grande fruto y llevan 
é[ pondus diei et cüstns; y aunque el año de 1639 envió S. AI. 24 sacer- 
dotes y tres legos para los tres Obispados de Río de la Plata, Tucumán 
y Paraguay; dos murieron en el mar (3), uno se quedó muy enfermo en 
Río Janeiro y otro murió luego que llegó; y de los que acá estaban en 
las misiones del Paraná y Uruguay murieron cuatro y uno mataron los 
portugueses de San Pablo, dos murieron en la misión del Chaco, á ma- 
nos de los bárbaros, por causa de la predicación del Santo Evangelio, y 
en lo restante de la provincia han muerto otros: con que es conocida la 
necesidad que hay de dichos religiosos, principalmente en esta ocasión 
de la rebelión del Brasil y Portugal, que han querido destruir aquellos 
pueblos y señorearse de los indios; que lo hubieran hecho si no fueran 
los dichos'religiosos que, acudiendo al servicio de S. M., han defendido 
el paso al enemigo, poniendo á riesgo sus vidas muchas veces. Pide 
24 sacerdotes: seis para el distrito de Buenos Aires, seis para las ciu- 
dades de Santa Fe y San Juan de Vera de las .Siete Corrientes y 12 
para las reducciones del Paraná, Uruay y Tape. — Buenos Aires, 14 de 
Abril de 1644. 

2 fs. — Original. — Einp.: «Por no auer » Tenii.: «Por V. M.» 

688. 1644 — 6—29 74—4—6 

Carta de D. Dionisio Pérez Manrique á S. M. — Avisa la muerte del 

(i) Hablando del estado de su provincia en común, escribía el P. Provincial 
del Paraguay Lupercio Zurbano: 

«Tiene al presente 180 sujetos; destos, los 115 son Sacerdotes; Profesos, 54; 
estudiantes theólogos, nueve; artistas no los ay; coadjutores, 54; novicios, 5; Di- 
funtos del año [i]64i hasta el de [16)43 q. se escriuen estos anales, 7, y todos 
Sacerdotes.» 

(2) Fueron los PP. Antonio Wansurk, hermano del P. Justo, y Juan Soyer, 
belgas. El primero era natural de Amberes y tenía seis hermanos en la Compa- 
ñía; el segundo de Mauveuge. — Vid. Techo, libro XII, cap. XLI. 

Los demás que fallecieron al llegar fueron tres Padres: Ignacio Balsama, caste- 
llano; Domingo Martínez, de Benevento, y Packman, suizo, quien se dedicó á 
cuidar de los negros apestados y se le pegó el contagio. — Ibid, cap. XLY. 

Diremos aquí de paso que los PP. Díaz Taño y Diego de Boroa indujeron al 
P. Techo á escribir su Historia de la provificia del Paraguay. 



90 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

Arzobispo de aquella iglesia, D. Fray Francisco de Borja, y propone 
sujetos.— La Plata, 29 de Junio de 1644. 

2 fs. — Original. — Emp.: «Víspera de San Juan » Term.: «serblclo su3^o». 

689. 1644—7—25 122—3 — 2 

Real Cédula d D. F^-ay Bernardino de Cárdenas, Obispo del Para- 
guay. — Le dice S. M. que por cierto testimonio é información que se 
ha visto en el Real Consejo de las Indias ha entendido que, sin haber 
recibido las Bulas de Su Santidad para ese Obispado y las ejecutoriales 
que para el cumplimiento de ellas se suelen dar y enviar en su nombre, 
pasados por los de su Consejo de las Indias; acudió á D. Fray Melchor 
Maldonado, Obispo de Tucumán, para que le consagrase, como lo hizo: 
y porque esto ha parecido caso nuevo y contrario á lo que está dis- 
puesto por Constituciones apostólicas. Pontifical romano y Cédulas de 
su Real Patronazgo; ya que no es bien se abra puerta y cause conse- 
cuencia para lo de adelante en esas provincias, le ha parecido adver- 
tirle: que ha extrañado mucho, que no teniendo Bulas para poderse con- 
sagrar ni ejecutoriales de ellas, ocurriese al dicho Obispo y recibiese 
la consagración, ocasionando semejante novedad é introducción, de 
que se sigue muy mal ejemplar; pues siempre se debe guardar el estilo 
ordinario y lo que está dispuesto y ordenado en semejantes casos y su 
Real Patronato. — Fraga, 25 de Julio de 1644. 

Sigue á la firma de S. M. la de D. Gabriel de Ocaña y Alarcón. — Señalada de los 

señores del Consejo. — Emp.: Por cierto testimonio » Term.: «R.' Patronazgo». 

Fs. 308 v.'° á 309. 

690. 1644—7—25 122—3—2 

Real Cédula al Obispo de Tucumán. — Que ha entendido ha consa- 
grado á D. Fray Bernardino de Cárdenas, electo Obispo del Paraguay, 
sin tener las Bulas de Su Santidad para ello, ni habérselas exhibido, 
como lo debía hacer conforme á derecho, con las ejecutoriales que para 
cumplimiento de ellas y mejor observancia de su Real Patronazgo se 
suelen dar y despachar en su nombre, pasadas por los de su Consejo 
de las Indias. Y porque esto ha parecido caso nuevo y contrario á lo 
dispuesto por Constituciones apostólicas. Pontifical romano y Cédula 
de su Real Patronazgo, le ha parecido advertirle: que ha extrañado mu- 



SEPTIEMBRE I 644 9I 

cho haya hecho semejante novedad é introducción, por el ejemplar que 
de ello se sigue; y le encarga, que siempre guarde en las consagraciones 
que hiciere el estilo ordinario y lo dispuesto y ordenado en semejantes 
casos; mirando, como es justo, que no se abra puerta á semejantes con- 
secuencias en esa provincia, ni se altere ni perjudique su Real Patro- 
nazgo; pues ve lo que esto conviene y cuan propio es y debe ser de su 
estado y obligación. — Fraga, 25 de Julio de 1644. 

A la firma de S. M. sigue, por su mandato, la de D. Gabriel de Ocaña y Alar- 

cón. — Señalada por los señores del Consejo. — Emp.: «Por cierto testimonio » 

Term.: «oblig.°°» — Fs. 309 á 309 v.'° 

691. 1644— 9— 16 74—6—28 

Carta del Gobernador del Paraguay, D. Gregorio de Hinesttosa^ 
á S. M. — Sobre la infracción del Real Patronato cometida por el señor 
Obispo (l) en deponer á su arbitrio los curas por él colados, formán- 



(i) El verdadero origen de las disensiones que mediaron entre el Goberna- 
dor, D. Gregorio de Hinestrosa, y el Obispo D. Fray Bernardino de Cárdenas, 
en la ciudad de la Asunción, nos lo refiere el R. Padre Provincial de la Compa- 
ñía, Francisco Lupercio Zurbano, en los Anales que escribió de la provincia del 
Paraguay, dirigidos al M. R. P. General Mucio Vitelleschi, con estas palabras: 

«Tubo principio este incendio de vnas palabras tan pesadas, q. dixo un cierto 
ecclesiastico al mesmo Gover."^ en publica plaga, q. a no haberle reportado a este 
el respeto q. se deve al abito y sacerdocio, vbiera sucedido vna grande desgracia. 
Pero como las injurias fueron tan grandes, considerándolas mexor a sangre fría, 
quiso satisfacerse y satisfacerle, tratando de prenderle y echarle de la tierra: y 
p.^ salir mexor con su intento se la guardo para un dia que en la mesma plaga, 
acompañado de mas de 300 españoles, desarmaba á los portugueses por causa 
del algam.'° de Portugal. Hallóse a esta acción presente el Obispo, y a su lado el 
Ecclesiastico, cuya vista le reboluió la sangre al Gov."^, de suerte, q. ciego de co- 
lera envistió con él, apellidando la voz del Rey; pero como nadie acudiesse, fa- 
cilm.*^ se le escapó de entre las manos; el qual, viendo q. no auia podido en plaga 
salir de dia con su intento, de alli a pocos dias lo executó de noche en su mismo 
convento, y entrando en él de mano armada, sacó al dicho religioso, con violen- 
cia, desnudo, mandándole después poner vnos grillos y abito diferente del que 
p[ro]fesaba y lo echó rio abaxo en vna canoa a la qwiA de S.^ Fee. Deste caso 
tan extraño y raro se originaron las disensiones y pleitos q. ha auido entre el 
Obispo y Gov.'' y demás cómplices, q. ha estado por instantes p.^ perderse 
esta ciu.d toda, o irse a pique la mexor parte della, combatida con tan sangrien- 
tas olas; en caso tan extraño, el Obispo p[ro]cedió luego contra el Gov.'' y sus 
aliados con las armas de la Yglesia, q. son las censuras, declarándoles por des- 
comulgados, añadiendo entredicho y cesasion a diuinis. Y ultimara. '"^ se desnudo 



92 período cuarto 1638-1654 

doles causas y promoviéndolos luego á mayores empleos, como lo hizo 
á uno en el de Gobernador eclesiástico, y últimamente quiere remover 
á los Padres de la Compañía de sus doctrinas por poner clérigos; lo 
que es sumamente peligroso, porque quedarían indefensas de los ata- 
ques de los portugueses del Brasil, que continuamente las invaden. — 
Asunción, 16 de Septiembre de 1644. 

Copia exhibida por el P. Díaz Taño ante el Escribano Baltasar de los Reyes y 
León, á 23 de Enero de 1657. 

692. 1644— II — 10 75—6—8 

Carta del Gobernador de Tiiaimán, D. Gutiérrez de Acosta y Padilla^ 
á S. M. — Informa la necesidad que hay de religiosos de la Compañía 
en su provincia, los muchos servicios que éstos prestan en sus misiones 
y el fruto de ellas. Que podría S. M. conceder 40 religiosos, por la falta 
que hay de ellos, y elogia al P. Juan Pastor que ha más de cuarenta 
años que se ha ocupado en convertir almas al Señor, entrando en tie- 
rras de gentiles solo y con manifiesto peligro de su vida, y en las du- 



las vestiduras Episcopales, hasta el abito mismo de su religión seráfica, quedán- 
dose con sola vna túnica interior, descubiertas las espaldas, con vna soga al 
cuello y agote de sangre en la mano, sallo de su catedral en p[ro]cession, ago- 
tándose. Quedó con esta novedad y triste espectáculo todo e! Pueblo pasmado, 
no acabando de creer lo q. con sus ojos veia. Encaminóse la p[ro]cession a nro. 
coll.°, por orden del S."" obispo, q. está en frente de la Catredal, plaga en medio; 
fue avisado el P.^ Rector de como venia la p[ro]cession, y assi salió con su co- 
mun.d a recebirla, y sabiendo la acción q. venia haziendo el S.'' Obispo, apresu- 
rando el paso, le salió con algunos P.^^ al encuentro; alcanzaron la p[ro]cession 
en medio de la plaga, donde no se oia otra cosa que sollogos del Pueblo y el 
misere[re], q. se cantaba en tono lúgubre y triste, acompañado con los golpes de 
los agotes del buen prelado cj. venia detras del Xpo. Llegó a su presencia el 
P.^ Rector y de rodillas le suplicó suspendiesse tan rigurosa demonstracion, por- 
que con aquellos azotes los iba dando maj^ores en los corazones de todo aquel 
Pueblo, y levantándose lo p[ro]curó cubrir con el manteo, q. rebatió su Señoría, 
sin poderle rendir ruegos ni ragones, con q. tubieron por bien de dexarle p[ro]- 
seguir con su devoción, hasta q. llegó a nra. Yglesia, donde estaba el resto de la 
Comunidad aguardando; entonces se llego a él con toda resolución el P.<^ Rector 
y le dixo: «S.^, ya V. S.^ ha llegado al lugar de mi jurisdicción, y tengo de vsar 
de ella», y mandando a los P.*^^ le ayudassen, vnos asiendo la disciplina, otros 
echándole los manteos, le impidieron de hecho p[ro]seguir tan extraña y dolo- 
rosa demonstracion. Y assi se vistió luego, y bolviendose a su Yglecia, hizo vna 
platica en q. declaró el fin de su acción: lo qual hizo tan extraño ecco en el co- 



NOVIEMBRE 1644 93 

dades en leer Teología, gobernar y predicar. — Santiago del Estero, 
10 de Noviembre de 1644. 

I f.° y el de carátula. — Original. — Einp.: «Siete meses » Term.: «Dios nues- 
tro señor». 

693. 1644 — 11—20 7S— 6— 8 

Carta de Martín de Lcdesma Valderrama á S. M. — Dice que en dos 
cartas le dio cuenta del descubrimiento y población que hizo de la 
nueva provincia del Chaco Balamba, en las vertientes de la cordillera 
del Perú, hacia los llanos y nacimiento del sol, aptas para fundar mu- 
chas poblaciones de españoles por el número casi infinito de infieles 
que la habitan hasta la boca y remate del río Marañón, que es territo- 
rio de más de I.300 leguas de ancho desde la mar y costa del Brasil á 
dicha cordillera. Y que á fa parte del Sur está el Reino del Perú, que 
todo lo que poseyeron los ingas serán 700 leguas desde Potosí á Pasto 
y de ancho no pasa de lOO leguas, etc. Que en este descubrimiento y 



razón del Gov."", q. no se puede facilm.^ ponderar lo que trabaxó la Compañía 
p.^ poner en paz estas dos cabegas; pero como los motivos de los sentimientos 
eran tan graves, auia insuperables dificultades q. venger, y cada dia parece crecía 
mas y se emprendían mayores incendios de disgustos; porq. estando el Gov."^ 
descomulgado pocos lo evitaban, y con esto se indignaba mas el Obispo, y era 
echar azeite al fuego para q. levantasse mayores llamaradas. Tomó finalmente 
la Compañía la mano, con beneplácito de entrambos, y después de varias de- 
mandas y respuestas, por entonces se concluyó la paz entre el Obispo y Gov."", 
absolviéndole de las censuras a la puerta de la Catredal, delante de toda la Cle- 
recía y demás religiones, pidiendo el Gov."^ a la nuestra le honrasse y apadrínase 
en aquel acto; y assi vino a nra. Casa, acompañado de toda la Ciu.d, instando al 
P.^ Laureano Sobrino, su Rector, como lo hizo, con otro compañero, y llegando 
el Gov."^ al teatro, postrado de rodillas, pidió al Obispo humilm.^ su absolución, 
y se la dio con la dicha publicidad y solemn.d, y se fueron en p[ro]cesion a otra 
Parroquia, quedando todos por entonces muy contentos 3^ muy agradecidos a la 
Comp.* por averíos puesto en paz; aunque después se bolvieron a renovar las 
llagas por aver querido el Obispo prender al Gov.''. Y aunq. yo tomé la mano 
para apaciguarlos, no se pudo acabar del todo q. se acabassen encuentros y dis- 
gustos entre el Gov."^ y Obispo, q. es D. Fray Bernardino de Cárdenas; el qual 

pidió dos P.^s para hazer con ellos personalm.^ míssion a la Villa rica no pudo 

darlos por entonces la Assumpcion, y assi salieron de las Reducciones el P. Joseph 
Domenec y el P. Miguel Gómez, y fueron al Coll.° de la Assumpcion, q. les auia 
de aviar de matalotaxe para el camino; mas por los nuevos encuentros del Obispo 
con el Gov.^ no les pudo acompañar su Señoría, con que se fueron solos». 



94 PERÍODO CUARTO I 638- I 654 

población hizo en la nueva ciudad de San Antonio de Guadalcázar, que 
sustentó más de seis años á su costa, más de 50-000 pesos de gasto; 
que muchos de estos indios son vecinos á los minerales é ingeni(>s de 
los chichas y lipes (l) y á la villa de Potosí; que si la provincia estuviera 
llana S. M. gozara con sus frutos muchas rentas, y Dios nuestro Señor 
fuera servido por la conversión de la gentilidad, que ya se comenzaba 
á conocer y se iban bautizando por mano del P. Gaspar Osorio, de la 
Compañía de Jesús, varón de Dios y de ejemplar memoria, que por dos 
ó tres veces que por orden suya anduvo en muchos pueblos y algunas 
provincias, siempre fué bien recibido y estimado. 

Añade que en dos valles que están en la cordillera de los Chichas hay 
3,000 indios de los ingas orejones del Cuzco y churumatas, que se re- 
tiraron á ellos cuando los españoles entraron en el Perú y prendieron 
á Inga en Cajamarca; labran plata y tienen minerales; distan 15 leguas 
del camino real que va del Tucumán á Potosí. Que en el río Bermejo, 
cerca de los indios tonocotés, cacas y lules, que huyeron del Tucumán 
al tiempo de su conquista, conviene se funde una ciudad para defensa 

(1) Los Padres del Colegio de Chuquisaca solían ir á dar misiones á esta pro- 
vincia. En 1 638 dieron una que duró varios meses, de la cual refiere el P. Fran- 
cisco Dueñas que predicaron en Oploca, puesto de muchos indios y concurso de 
españoles, el Santo Jubileo en español y en quichua, con mucho fruto; pasando 
luego á hacer lo mismo al ingenio de Pablo de Espinosa y al de Esteban Sánchez 
Yayupisa, donde celebraron el día de Ceniza; y de allí fueron á predicar á los 
pueblos de la Salina, Socorcha, Moho, Mobaya y Suipacha, con el mismo fin, acu- 
diendo la gente para ganar el Jubileo de 4, 6 y liasta 12 leguas á la redonda, y es- 
tando ya cerca de Semana Santa, dieron la vuelta. Termina dicho Padre refi- 
riendo algunos casos particulares que les acontecieron y que sería nunca acabar 
pretender referirlos todos. 

El partido de los chichas confina por el NE. con la provincia de Cinti; por el 
Sur, con la de Tucumán, sirviendo de división el río de Quiaca; por el Oeste, 
con la de Lipes, y por el Norte, con la de Porco. Según nos describe en 1769 el 
docto Catedrático de la Universidad de Lima D. Cosme Bueno, la provincia de 
Lipes «confina al Norte con la de Carangas; al NE., con la de Paria y la de Porco; 
al Este, con la de Chichas, y al SE. y Sur, con la de Tucumán. Tiene de largo 
NO. -SE. 60 leguas y 20, por donde más, de ancho. Es fría y seca, infructífera, á 
excepción de Lica y Tahua, donde se coge muy buena quinua, que es como mijo, 
algunas papas y cebollas. Abundan en ella las vicuñas, huanacos y vizcachas, que 
son perdices muy grandes, y avestruces. Báñanla ríos pequeños, y el de San Juan, 
que es algo considerable, la divide en parte de la del Tucumán. Dos ó tres de 
estos pequeños ríos, después de haber corrido algunas leguas, se pierden en la 



DICIEMBRE 1644 95 

contra los enemigos de la Corona, de Europa; pues el año de 1632 sa- 
lieron de San Pablo del Brasil compañías de portugueses y reconocieron 
los llanos hasta las vertientes de dicha cordillera y de la villa de San 
Bernardo de Tarija y pasaron muy cerca de dicho río. Suplica se haga 
dicha población, pues hay más de 10. 000 indios de nación amorosa y 
blanda, y en menos de 20 leguas de su contorno otros 20.000. — San- 
tiago del Estero, 20 de Noviembre de 1644. 

4 fs. — Autógrafo. — Emp.: «en dos cartas » Term.: «con lo que .era mío y 

tenia». 

694. 1644— 12— 7 75_6-8 

Carta de D. Diego Douionte y Robledo y D. Juan, de Orozco y Ayala 
á S. M. — Dicen que en el Consulado se ha conferido la carta de don 
Gabriel de Ocaña y Alarcón de 1 7 de Noviembre, escrita de orden del 
Consejo, y la proposición de los PP. Baltasar de Lagunilla y Juan Pas- 
tor sobre la ida de los 30 religiosos concedidos á este último, que pe- 



arena. En algunos de ellos se encuentra algún oro. Hay llanos grandes de mucha 
sal, como también hay en esta provincia mucho salitre; del cual y del buen azu- 
fre que se coge en los cerros donde hay volcanes, que son cuatro, fabrican los 
indios mucha pólvora de la calidad que se les pide, moliendo los ingredientes en 
pellejos con piedras de mano. En el distrito de San Antonio, anexo del curato 
de San Pablo, hay vetas de pedernales redondos, como balas de á 24, que suelen 
reventar con estrépito, y en su parte cóncava se ven unas puntas brillantes como 
diamantes. Hay minas de cobre rojo y blanco, que tocan en oro y plata. Tam- 
bién las hay de hierro y de piedra imán. De plata muchísimas y muy abundantes 
en casi todos los cerros de esta provincia, cuyos metales, especialmente en las 
de Jaquehua, llegaron á dar 3.000 marcos por cajón. De modo que es la provin- 
cia más abundante y poderosa del reino y de que se ha sacado mayor riqueza. 
Hoy las más ricas han dado en agua, que si se lograra su desagüe rindieran 
mucho. En el asiento de San Cristóbal está una que llaman la Hedionda, á causa 
del gran hedor que despide por su boca. Se dice que la veta estaba en barra 
cuando se trabajó sin esta incomodidad. Hoy no se trabaja; porque el que entra 
dentro, muere sin remedio. Pudiera trabajarse atajo abierto si hubiera ánimos y 
caudales en la provincia para ello. La poca gente y la carestía de bastimentos ha 
hecho desmayar en el trabajo de las minas, pues apenas llegan los habitantes 
á 3.500. Comprende la provincia tres curatos: el del asiento de San Antonio de 
Lipes, pueblo casi arruinado, habiendo sido en otro tiempo una población grande, 
como lo muestran los vestigios y la iglesia; el de Saii Pablo, antes denominado 
de Santa Isabel de Esmofuco, hoy pueblo arruinado, 3' el de Sa7i Cristóbal-*. 



g6 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

dían fuesen por Buenos Aires y no por el Perú. Confórmanse con esta 
petición; para cuya ejecución, sirviéndose S. M. de concederlo, puede 
la Casa de la Contratación disponer se haga este viaje en navio de 150 
toneladas, con las municiones y pertrechos necesarios para su defensa; 
y si hubiese de llevar algunos frutos, que no pueden ser otros que vino 
y aceite y cosas del sustento ordinario, no es de perjuicio para los co- 
mercios. — Sevilla, 7 de Diciembre de 1644. 

1 f.° más 8 en blanco. — Original. — Emp:. «En el Consulado » Term: «que mas 

combenga». 

695. 1644— 12— II 75—6—8 

Carta del Presidente de la Casa de la Contratacmi de Sevilla, don 
Juan de Góngora^y los Jueces oficiales Luis Alcázar y Andrés de Mu- 
nihe, á S. M. — Dicen, que en carta de 1 7 de Noviembre del mismo año 
les escribió el Secretario D. Gabriel de Ocaña y Alarcón; que Baltasar 
de Lagunilla, Procurador general de la Compañía de Jesús de las Indias, 
ha dado un Memorial en que refiere, que S. M. concedió al P. Juan 
Pastor para que pueda llevar consigo 30 religiosos al Paraguay; y pidió 
se les concediese ir por Buenos Aires y no por el Perú, por las razones 
alegadas, de que pide información. Responden que se conforman con 
ellas: y así, puede S. M. darles licencia para que vayan á Buenos Aires 
en un navio de 150 toneladas, llevando consigo sintos de vino y aceite 
y cosas del sustento ordinario, con que abreviarán su viaje, con ahorro 
de la Real Hacienda. — Sevilla, II de Diciembre de 1644. 

2 fs. — Original. — Emp.: «El Srio » Term.: «Real seruicio». 

696. 1644— 12— 19 75—6—8 

Carta del Provincial de la Compañía de Jesús, Francisco Lupercio de 
Ziirbano, á S. M. — Dice que conforme á la Real carta de 1 5 de Mayo 
de 163 1, ha pedido á los Obispos y Gobernadores de Paraguay, Tucu- 
mán y Buenos Aires informen á S. M. de la necesidad que experimen- 
tan hay de religiosos de la Compañía; y él lo hace con la verdad que pide 
la materia y como fiel vasallo suyo. Empieza afirmando que su provin- 
cia abraza los tres gobiernos dichos; que en el de Tucumán hay 5 co- 



DICIEMBRE 1644 



legios, el principa], que está en Córdoba (i), y los de Santiago del Es- 
tero, San Miguel de Tucumán, Salta y Rioja. Que se ha emprendido de 



(i) He aquí el estado del Colegio Máximo de Córdoba en 1643, descrito por 
el mismo R. P. Provincial Zurbano: 

«Estos dos años pasados por aver llegado los PP.^^ q. V. P. nos embio han 

pasado de 60 los sujetos deste coll.°, mas al presente ay solos 54, de los cuales 
son los 22 Sacerdotes, estudiantes 9, Coadjutores 15, novicios 8. Ay dos maestros 
de Tlieol.''^ escolástica, vno de gramática y dos de artes. Los dos años antece- 
dentes a este de 43, en q. se acabó el curso, q. era común a los de dentro y fuera, 
con ap[ro]vecham.° de todos; destos vltimos se graduaron 5 de maestros en este 
mismo Coll.°, por ser vniversidad, dándoles grados el Sr. Obispo, D. Fray ¡Mel- 
chor Maldonado, con toda solemn.d, para autorizar la tarde del dia de N. P.^ 
S. Ygnacio, como auia autorizado la mañana en el pulpito, con grande loa de la 
Comp.^, contra muchos q. entonces la mordían tan injustamente como siempre. 
El acto general de la Theol.^ del año pasado se dedicó al S.'^ D, Fray Bernardino 
de Cárdenas, Obispo del Paraguay, q. pasaba a su obispado, y no poco se admiró 
de ver en esto vltimo del mundo las letras en tan alto punto q.'° en qualquiera 
otra Prov.^ mas lucida. 

Alg."^ perdidas de hacienda ha auido con ocasión de la peste, q. las restauró 
luego N, S.'^ con vna gran limosna de veinte mil pesos, q. dio con su misma per- 
sona a este Coll.° El Hermano Alonso, nieto de Herrera, cuia vocación en señal 
de agradecimiento a tan gran bienhechor, diré aqui brevem.''^ Era casado (auien- 
dolo sido otra vez) y escrivano Real, y de grande exemplo a los de este oficio y 
no de menor a los de aquel estado. Muriósele la muger, y sabiendo que se que- 
ría entrar en la Compañía un sobrino suyo, estudiante, que auia venido de Es- 
paña a heredarle por carecer de hijos Se vino con él a la Comp.^, con toda su 

hazienda, dexandola al Coll.° Por augmento deste coIl.° se puede contar tam- 
bién una Torre para las campanas, ornam.°s p.^ la sacristía, vestidos para el niño 
Jesús, vn retablo para el altar con sus quadros, en forma de arquitectura, muy 
agradable a la vista, que servirá mientras se haze la Yglesia nueva (para que se 
vaya trayendo la madera) con la plata que V. P. assignó de la legítima del P.*^ Ma- 
nuel de Cabrera, q. con tan grande liberal.^ dexó a este coll.°, cuyos augmentos 
también son vnos corredores en el patío interior p.''' abrigo de la casa, y vna ca- 
pilla domestica p.^ las platicas (que son cada ocho días) y puede competir con 
con las mexores de Europa. En su descripción quedara corta la pluma, por 
averse alargado en ella tanto el pincel. Esta toda hecha con admirable arquitec- 
tura: sus frisos, por arriba, parece se salen de la pared; sus columnas, de jaspe, 
remedadas tan a lo natural, que parece lo son; entre columna y columna, embu- 
tidos los quadros de Nros. Santos, maravillosam.'*^ pintados; en los vacíos que 
hazen, los principales misterios de la Virgen; en el testero un Xpo. crucificado 
(dexando a un lado y a otro los principales pasos de su passion), que con aver 
pretendido pintarle muerto pareze quedó viuo, según esta vivam.'^ pintado. En 
la cabegera está el retablo, labrado con estremados lagos y labores, dorado, y es- 
tofado como los mexores de Europa. Carga todo él sobre unas gradillas de lo 

Tomo ii. 7 



98 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

nuevo la conversión de los calchaquíes (20.000) con solos tres sujetos, 
siendo necesarios muchos, pues les dan buena esperanza de reducción ( I ). 



mismo, y en medio un sagrario de la misma mano. q. es custodia preciosa del 
Xpo. con que espiró N. P. S. Ignacio (q. dio V. P. al P.<= Juan de Viana q.do fue 
por procurador a Roma) (*); la cumbre sirve de Vrna al sagrado deposito del cuer- 
po de S. Epimaco Mártir, tesoros con que se honrra esta Capilla, juntam.'® con la 
bellísima Imagen Madre, q. está en medio en vna concha, q. faltan palabras con 
q. descrebir sus primores. A sus lados, en dos nichos, están dos bultos de talla 
de S. Miguel y el Baptista, q. son los dos cherubines q. asisten y hazen cuerpo 
de guardia a aquesta arca misteriosa de la Ymagen de Maria, q. en su Rostro, 
modestia, gravedad y hermosura dize ser reyna de cielos y tierra y complemento 
de esta Capilla: hizose en la Colocación desta S.^ Ymagen una grande fiesta, con 
ricos altares y procesión solemne, que honrró el SJ Obispo y lo mexor de la 
Ciu.d Vbo sermón y dixose misa con toda solemnidad. 

Colocóse en la natividad de la Virgen este año de 43, y el antecedente se hizo 
otra semexante colocación en la Capilla del Noviciado a otra belliss.^ Ymagen que 
traxo el P.® Proc."^ de España, cuya hermosura robó aquel dia los corazones de 
los q. la acompañaban, principalm.'^ el de vn estudiantico de nros. estudios, Con- 
gregante suyo, q. quedó tan preso de su amor que al colocarla en la concha del 
altar se le ofreció con voto de perpetua virginidad, q. observa con gran gozo de 
su alma y no menor gloria de esta Señora, por averia defendido constantem.^ de 

vn ladrón poderoso q. a solas se la queria robar » 

(i) Sobre la Misión de Calchaquí, escribe el P. Zurbano al M. R. P. Vitelleschi: 
«Por ser con estos indios Calchaquíes frontera la ciu.d de Salta, por esso des- 
pués de ella trataré aquí de ellos y de la Mission q. siempre se les ha hecho, no 
correspondiendo el fruto al trabaxo. Es, pues, esta misssion de Calchaqui mui 
antigua en esta Prov.^, de quien se ha hecho relación en los anales pasados. In- 
termitióse con ocasión que dieron los vecinos de Salta por sus pprios. intereses. 

(*) Cuando ocurrió la expulsión y el destierro de los Padres de la Compañía de Jesús de la pro- 
vincia del Paraguay fué regalado este Crucifijo por los Padres de dicha provincia á Doña Ana de 
Mendoza, Duquesa de Borja, Virreina de Guatemala y descendiente de San Francisco. A la muerte de 
esta señora pasó á su nieto D. Francisco Javier de Uriarte y Borja, Capitán general de la Armada. 
Quedó á muerte de este señor el Crucifijo en poder de su mujer, que era prima suya, Doña Javiera 
Uriarte, viniendo, por haber muerto sin hijos, á heredarlo D. Isidoro de Uriarte, su sobrino. Habiendo 
éste fallecido, pasó el Crucifijo al poder de su viuda, y ahora religiosa de las Esclavas, Maria Jesús 
Labarreta, que está en Londres; debiendo pasar á su muerte al de los hijos de D. Enrique Uriarte, Ge- 
neral de Artillería, muerto hace quince ó veinte años en Valencia. El mayor de sus hijos, también 
artillero, reside, casado, en Madrid. El que esto escribe celebró dos veces ante esta preciosa reliquia 
por Junio de 1894, en la ciudad de Cádiz, el santo sacrificio de la Misa. 

En las Páginas Escolares del mes de Julio de 1910, núm. 75, publicadas en Gijón, se halla la des- 
cripción siguiente: "La Cruz tiene 44 centímetros de largo; los brazos, que empiezan á los 4 centíme- 
tros, tienen 28; la anchura es de 5; en cambio el espesor apenas llega á un centímetro. Tiene enderredor 
délos brazos grabada la siguiente inscripción: "Este es el S. Christo con que murió N. P. S. Ignacio, 
abrazándose con él. Diólo para esta provincia del Paraguay N. P. G. Mucio Viteleschi al P. Juan de 
Viana, P. C, como consta en la historia de esta provincia, pág. 3, cap. 5, núm. 1, escrita por el Padre 
Juan Pastor., — Hace también mención de este donativo del P. General al P. Viana el P. Nicolás del 
Techo, Historia de la provincia del Paraguay, lib. V, cap. XIX. 



DICIEMBRE 1644 99 

permitiendo ntro. SJ por sus altos juizios que fuessen en el al(jam.'° de los indios 
(que duró años) castigados de los mesmos Calchaquíes, los que fueron causa de 
su ruina, q. en gran parte se deve atribuir a averies faltado los nros., y después 
de varios encuentros con los españoles, aviendo dado la paz al Gov/ D. Felipe 
de Albornoz, pidió a mi antecesor P.^^ q. continuassen aquella mission para con- 
ñrmar con la fuerza de la palabra divina, la paz y lealtad de aquellos indios a su 
Rey. Prometió hazerlo y en orden a este fin, informado del P.^ Hernando de To- 
rreblanca y Pedro Patricio, q. estaban haziendo mission en el Pantano de Lon- 
dres, q. por medio de aquellos indios diaguitas, que son la mesma gente, lengua 
y parentela que los Calchaqtiies^ se podia entrar a ellos para ganarlos a Dios y 
apaciguarlos del todo, les dexo muy encargado que no saliessen, que no per- 
diessen ocasión de la entrada; pero en ausencia suya se juzgó mas fácil el bolver 
a entrar a estos indios desde S. Miguel de Tucuman, atravessando las sierras, y 
en orden a esto vinieron los dichos dos P.^^ a San miguel, e informado yo de 
ellos de nuevo de la importancia desta mission, de que ya tenia mucha noticia, 
q.do visité el coll.° de Salta; me determiné en el nombre del Señor de embiar a 
los P.^^ como lo hize, amándoles de todo lo necess." Fueron los P.^* y entraron 
en el Valle de Calchaquí, donde fueron muy bien recebidos de los caziques e 
indios, corriendo todas sus tierras: q.do en mi ausencia, estando visitando el Pa- 
raguay, y sin aguardar respuesta de quien dexe en mi lugar, se salieron los P.*^^ a 
hazer relación de lo q. auia pasado; q. quando lo supe, lo senti no poco, pues mi 
intención era de que no saliesen del Valle; y assi al punto di orden de que vol- 
viessen a entrar, como lo hizieron, siendo esta vez también recebidos de los in- 
dios como la primera; aunq. el demonio, tan pesaroso como embidioso del bien 
de aquellas almas, las p[ro]curó inquietar con todas sus fuerzas. Lo primero, por 
auer entrado alli ciertas personas eclesiásticas sin duda con buen fin, pero los 
efetos no fueron buenos, porque los indios se alborotaron por el tratam.'° q. les 
hizo vno de ellos, más áspero de lo que convenia. Pero este daño lo remedió 
luego Dios nro. S."^ con su salida, con que en esta parte se quietaron los indios, 
pero soplaron después tan recios los vientos, q. levantaron aun maior tormenta 
y alboroto en los indios, con ocasión de q. los españoles vezinos de la ciu.d de 
la Rioxa hizieron vna correrla contra vn cazique diaguita cercano al Valle de 
Calchaqui; lo que viniendo a noticia del cazique mas brioso y principal del Valle 
de los Calchaquíes; los gentiles, rezelandose de que por alli se renovaba la guerra 
contra ella, se pusieron en arma llenando sus casas de flechas, y de pertrechos 
de guerra. 

Con esta ocasión corrió la voz por todo el valle q. venían a guerrear los Espa- 
ñoles, y luego comengo a peligrar la asistencia y aun la vida de los P.^^ q. ya es- 
taban acementados con casa E yglegia conforme a la pobreza de la tierra. Dieron 
aviso algunos indios a los Padres de q. sus vidas peligraban, fuesse esforgando 
esta voz y por no errar consultaron sobre lo que harian al P.^ Rector de Salta, 
q. le pareció se saliessen asegurando sus vidas, y guardándolas para mexor oca- 
sión. Sallo el P.^ Hernando de Torreblanca, pero con díssimulo para no alborotar 
los indios, dando sus achaques y escusas de que iba a un negocio de mucha im- 
portancia: quedóse entre ellos el P.^ Pedro Patrizio, el q.^ animado de nro. S."^ pa- 
reció asegurarse lo primero del estado del Valle. Salió, pues, y corrió el Valle 



100 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

hasta llegar cerca del pueblo del Cap.° Chumbicha, q. sabida su llegada, previno 
no llegase a sus casas por tenerlas con mucha prevención de armas y asi le salió 
a recebir media legua antes del Pueblo, adonde oyó al P.'' y le dio sus quexas a 
que el P.*^ satisfizo con la verdad en la mano, que era no aver tal movimiento de 
guerra contra ellos de parte de los Españoles; con todo el Cazique quedo siempre 
rezeloso. 

Y el P.^ se volvió a su puesto, y hallo q. alg."^ indios forgados de la neces.d o 
de la hambre, auian dado en su pobre comidilla, que dexo en su rancho, y 
alg.°^ trastecillos de muy poca consideración, que eran todas sus riquezas; hizo 
el P.^ demostración de sentim.'°, pero mayor la hizieron los caziques de lo suce- 
dido, porq. estaban ygnorantes del caso, hizieron pesquiza, y casi todo q.*° no 
estaba consumido (por no ser comida) lo restituieron al P.® corridos del hecho, 
q. quien conozca el natural brioso, y belicoso de los calchaquies tendrá esta por 
grande maravilla. 

Con todo como el P.^ Hernando se auia partido ya, y el P.'^ Patricio se hallaba 
solo, le pareció no era acertado quedarse en el Valle y asi determino salirse; y 
porq. no se le inquietasen los indios les dixo tenia neces.d de ir a prevenirse de 
algunas cosas necesarias p.^ la estabilidad y conservación de aquella mission, y 
assi pidió a los Caziques indios q. le acompañassen. Los quales sospechando con 
sus buenos entendimientos, q. era achaque, y que en verdad el P.^ se les Yba, 
hizieron vna fineza, q. p.^ calchaquies fue grande; no queriendo darle indios q. le 
llevassen, diziendole q. si le faltaba alguna cosa le darian indios bastantes para 
q. la traxessen de Salta; pero el P."^ no admitió la oferta por juzgar necesaria su 
salida, y asi con sentimiento de los Caziques, se partió a otro pueblo adonde le 
dieron guias, con que llego a Salta y de alli al Coll.'' de Córdoba para verse con 
el P.^ Rec/ q. tenía mis veges (por estar en las Red."^^), comunicó con él sus diffi- 
cultades, q. se las allanó todas, y boiuio a aviar con orden de q. luego al punto 
bolviesse con su compañero a entrar en el Valle de Calchaqui, y no saliessen, y 
q. esa era la volu.d de Dios y de la obed.^ Solvióse con esta resolución el P.^ Pa- 
tricio, y en S. Tiago enfermó y se detubo, con q. vbo lugar de tener yo noticia de 
su salida, q. lo senti mas de lo q. puedo significar, y señalando nuevo Superior, 
y un compañero mas, les ordene que entrassen al Valle, y q.do quisieron no pu- 
dieron, por orden q. dio el Gov.^ de la Prov.^ de Tucuman q. no entrassen en 
Calchaqui religiosos, por información que tenia de q. peligraban sus vidas. Cuando 
visité la primera vez hallé esta imposibilidad para llevar adelante aquella es- 
p[irit]ual conquista. Bolvi al Coll.° de Cordova para pasar a las Redu." y dexe 
dispuesto con el S/ Obispo, y escrevi al S.'^ Gover/q. venia de nuevo, pidiendo 
diesse la dicha licencia, la cual ydo yo, solicito el P. Rector con mucho cuidado, 
y la dieron ambos muy ampia y honorífica con que salieron los dos P.^^ Her- 
nando de Torreblanca y Pedro Patrizio, y entraron en el Valle de Calchaqui, y 
el suceso de entrada fue el q. el P.<= Hernando cuenta en una carta que dice assi: 

^Extracto de tina carta del P. Heriíando de Torreblanca, misionero en el Valle 
de Calchaqui, al P. ProvJ del Paraguay Fra7icisco Lupercio de Zurbano,fha. en 
28 de Marzo de 1644. — Habrá como dos meses que fui a visitar los pueblos del 
Valle de Hualfin y los de la jurisdicción de Salta: viven los indios oy en la an- 
chura q. tubieron en su gentilismo: recibiéronme con amor; levantaron cruces e 



DICIEMBRE 1644 lOI 

Que por falta de religiosos no socorre á los avipones, que los desean y 
son paso para el Chaco (l), donde se dice que hay gran número de in- 



iglesias y acudieron a misa. Con ocasión de la enfermedad de don Fran.co Vtimba 
Curaca, principal del Valle de Aiiguinachao, fué el P.^ Patricio a verle y de camino 
a su gente que es la mayor fuerza del Valle. Teníale levantada yglesia donde se 
juntaron parte de sus indios y oieron misa liincados de rodillas dejando fuera sus 
armas y quitándose el adorno de sus cabegas que es un gran manoxo de hilos. »=: 
En otra prosigue:=«No muestran mucho gusto los indios en que aprendamos su 
lengua. Es también dificultosa de reducir á método; aunque los primeros P.^^ tra- 
bajaron, como muestran sus escritos, es cosa muy dimidiada; reconocen en el de- 
monio deidad, danle como a tal, veneración y culto, llamanle por su nombre en 
sus borracheras, ofrecenle sacrificios, juntan a esto muchas supersticiones que 
seria largo contarlas. A los niños, desde muy tierna edad, les imponen en esto. 
Al nombre de Christiano tienen horror; aunque tienen abuso de llamarse muchos 
infieles con los nombres que están bautizados los Xpianos. con q. ay vna confu- 
sión eterna; procuramos con dadivas quebrantar la rebeldía de muchos; estiman 
cuentas de varios colores; hasta agora no tenemos de los Calchaquies quien nos 
de vn jarro de agua, ni lave una camisa y asi ha sido menester traer muchachos 
de fuera, que no ha costado poco el traerlos, vestirlos y sustentarlos; para aver 
de edificar unos ranchos de adobes ha sido fuerza contentar a los Yndios y gastar 
con ellos. El temple de este sitio es bueno; el agua salobre. Me da nro. S."^ gran- 
des esperanzas de la conversión de esta gentilidad, que el dia de hoy vive en 
medio de las abominaciones de sus antepasados, observando sus ritos con tanta 
vniformidad en todos los Pueblos q. admira. ■> — Córdoba, 28 de Marzo de 1644. 

(i) Los PP. Juan Pastor y Gaspar Sequeira fueron los destinados por el Pa- 
dre Provincial, Francisco Lupercio Zurbano, para ir á tentar el vado para la en- 
trada en el Chaco, pasando primero por los Avipones. Así lo escribe el referido 
P. Provincial al P. General Vitelleschi, con estas palabras: 

«Salieron de Mission (por orden mia) el mismo P.^ Rector [del Colegio de San- 
tiago del Estero], Juan Pastor, con el P.^ Gaspar Sequeii-a Llegaron a Mata- 
ra como ICO leguas de Santiago, y aunque tienen Cura es como si no lo tuvie- 
ran, porque no están doctrinados, cuya vida y Dios no es mas que comer y beber, 
alcanzándose vna borrachera a otra; destas tienen alg.^^ mas solemnes y generales 
entre año (que corresponden a las honras q. nosotros hazemos a nros. difuntos"), 
porque ellos, con essas borracheras, dicen que las hacen á los suyos. En honrra 
de quantüs difuntos hazen memoria, tantos avestruces ti-aen muertos al q. haze 
la borrachera o convite; a este vienen en procession, traiendo la doncella de 
mexor pareger un Avestruz muerto sobre su cabega, a quien va siguiendo toda 
la parentela del difunto, representado en el Avestruz. A hazer el convite es ley 
que le han de traer ofrendas, cada vno lo q. quiere, el qual las recibe, pero con 
obligación de que quando ellos hizieren semexantes combites y borracheras ha 
de contribuir con otro tanto, durando esta obligación hasta nietos y bisnietos, y 
sobre su cobranga ay inumerables pendencias y muertes. Luego lloran sus di- 
funtos, derramando lagrimas por vna hora, y pasada, empiezan a reir y dan car- 



102 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

cajadas. A toda esta gente tan barbara hizieron mission los P.^^, confesándoles vn 
Padre en su lengua Tonocote., que es particular. 

De aqui se partieron p.^ los Avipones, distantes 6o leguas Caminaron la 

mitad del camino por montes la otra mitad por las lagunas del rio Bermexo, 

que se estendia 45 leguas en ancho, como suele q.do sale de madre con las ave- 
nidas llegaron después de muchos trabajos dos leguas de los Avipones dos 

[indios] de los mas animosos fueron a reconocer un mal paso Le pareció al 

P.*^ Rector fuesse su Compañero con ellos y a una legua fueron sentidos de 

los indios avipones, los quales devieron de tocar al arma, pues en vn quarto 

de hora vinieron como 200 dellos corriendo a vña de caballo en pelo, y todos 
desnudos, con sus arcos y flechas en la mano, y di ludiéndose en dos tropas cer- 
caron por todas partes al P.^, apuntando con ellas. No temió el P.^ viéndose en 

lance tan apretado, antes muy animoso les hablo desta manera. Teneos, hijos, 

mirad q. no vengo de guerra sino de paz; Padre soy que os vengo a dar a cono- 
cer a Dios, por saber sois tan buenos indios; sabed que no os vengo a hacer mal, 
sino mucho bien. Con estas y semexantes ragones les quito a aquellos barbaros 
las armas de las manos, arroxando ellos librera.^ sus arcos y flechas en la tierra, 
dándole la bienvenida y saludándole a su vsanza. Viendo, pues, el Padre desar- 
mado aquel bárbaro exercito y ya rendido a sus pies, les dixo como quedaba 
atrás el Pai gtiasii, que ellos llaman Padre grande, que les venia a enseñar la ley 
de Dios, y traia muchas cosas. Al punto vn cazique embió a su propio hijo, con 
quatro o cinco de sus basallos, para que traxessen al P.^ Rector, y él con los de- 
mas y el P.*^ caminaron hasta el Pueblo, que estaba todo alborotado; mas al punto 
se sogegó con su entrada y la del P.^ Rector, q. solemnizaron con grande ñesta 
y alegría, cantando las indias a su modo, dándose de palmadas en la boca. Luego 
sacaron en lugar de alfombra un duro cuero de baca, y sobre él vnos morteros 
de palo, sobre que ambos se sustentassen, como lo hizieron, con grande gusto de 
su alma, repartiéndoles parte de las cosillas que llevaban, como anzuelos, aguxas^ 
cuentas aguíes y alfileres, q. so[n] las piedras preciosas mas estimadas destos 
barbaros El dia siguiente tomaron posession de aquella tierra y ciega gentili- 
dad, con vna Cruz q. enarbolaron; después dixeron su missa debaxo de vn toldo, 
y acabada, salió el P.*^ Rector revestido, con vn Xpo. en las manos para q. todos 

le adorassen, como lo hizieron, declarándoles los myst.°* de la fee, quién era 

aquel que adoraban y como querían quedarse con ellos. Todo le pareció bien a 
Caliguila, q. era el Cap." principal de ellos, el q.- les convido con su pueblo, que 

estaba distante dos lueguas pasado el Bermexo y assi se fueron al pueblo 

convocados todos los Caciques, les dixeron la causa de su venida, que era darles 
a conocer a Jesu Xpro., a que respondió por todos Caliguila: que bautizassen en 
hora buena sus hijos y que levantassen Yglesia; mas que solo reparaba en que 
acudiessen mañana y tarde los muchachos a la doctrina, porque se harian floxos 
para las armas, como los Xpianos. Matarás^ por acudir a api"ender la doctrina a 
la Yglesia. A que respondieron los P.^^ que no tenia fuerga esta razón, pues los 
Españoles acudían a la Yglesia y eian tan valientes como ellos mismos sabían. 
Quedo Caliguila satisfecho de otras muchas condiciones que puso para ad- 
mitir a los P.^5 y al punto de vna palma levantaron vna belliss.^ Cruz y 

5U Yglesia 



DICIEMBRE 1644 103 

Tienen [los Avipones] buen natural, muy parecidos en todo a los Españoles, 
bien agestados y valientes; viven mesclados con otras naciones; su govierno es 
bárbaro; sus casas, por ser de esteras de Enea, son portátiles, y assi viven oy en 
esta parte y mañana en la oti-a; entiendense por chiflidos, como si se hablaran 
distintam.^ en su lengua; los hombres andan totalm.^ desnudos. Solo qAo haze 
frió vsan de pellexos de Nutria; a vn lado traen vn garrote y al otro la alxava, 
con flechas colgadas de vn luerte ginto; en una mano el arco, en la otra traen su 
langa; pintanse de varios colores, q. parecen vnos tigres; taladranse la nariz, la- 
bios y orexas con aguxeros enormes, metiendo en ellos plumaxes para salir bí- 
sarros; peíanse desde la frente, como tres dedos de ancho, hasta la coronilla, 
trayendo en lo restante cabellera; solos los que mataron a alguno, en q. ponen 
su mayor gloria, para hacerse valientes, padecen horribles martirios, q. pone 
grima el contarlos. Sajanse las piernas, desuellanse el cuerpo con vnas varas ñu- 
dosas, punganse bragos, muslos, lengua con vna espina de raía, y con la misma 
cinco viexos otras tantas veces cada vno (o fiera barbaridad) le atraviesan las 
partes mas sensibles, estando el paciente immoble, vntandose con su sangre, 
p.* mostrar su valor; quedando con esto en el numero de los valerosos soldados, 
después de aver pasado por tan riguroso examen. 

Las mugeres andan vestidas con vnas redes espesas. Pintanse desde la cintura 
arriba, q. es lo c|ue traen descubierto, con varié. tí de colores. No traen cabellos 
sino cortados como a navaxa, y pelado como calva desde la frente a la mitad de 
la cabega el anchor de una mano. No crian mas de dos hijos o dos hijas, matando 
los demás con crueldad inhumana, q. aun no se halla en las fieras. No comen con 
sus maridos, y menos asisten a sus borracheras y combites; q. algo bueno auian 
de tener en medio de tanto malo» El dia que muere un Cacique se mudan todos 
los nombres, aiunando por vn mes sus parientes y basallos; su ayuno es no co- 
mer pescado sino solamente carne. 

Entre esta gente tan barbara estubieron los P.^^ espacio de dos meses, vno de 
los quales estubo el P. Juan Pastor solo entre ellos (por auer su Compañero 

buelto por lo que auian dexado en los Mataras) está mas adelante dia y medio 

de camino la nación de los Guamalcas, infieles, a que no fueron, como lo desea- 
ron, por no atreverse a acompañarlos los Indios Avipones, por estar con ellos 
encontrados; como ni tampoco se atrevieron a llevarlos a otros 7 pueblos que 
están mas adelante, }' por lo menos quedaron dispuestos los ánimos de aquellos 
barbaros para recebir otra vez a los P.^^ q.do llegare la hora q. tiene Dios seña- 
lada p.'"' la otra del chaco, regada ya con la sangre de aquellos dos invictos héroes 
nros.. el P.^ Gaspar Ossorio y P.*^ Ant.° Ripario.» 

Y en otro párrafo más abajo añade el mismo P. Provincial: 

«Se ha procurado llevar adelante la entrada de la mission glorioss.^ del Chaco 
que se empego con la bendición de V. P. [el General Mucio Vitelleschi] y con 
mu}^ buen pie, pues esta 3'a i-egada aquella tierra con la sangre de dos mártires: 

el P. Gaspar Osorio y P. Antonio Ripario El P.'^ Ju.° Pastor salió del Coll.° de 

S. Tiago, donde era Rector, con el P. Gaspar Sequeira por los Avipones, q. es 

puerta p.^ el Chaco y la hallaron cerrada y assi se bolvieron a su coll.° Pero 

donde mas esfuergo se puso fue en q. saliesse del Coll.° de Salta el P. Ignacio 
de Medina y fuese a Oinagiiaca, como fue, desde donde despachó a vn Indio muy 



104 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

dios, üue en el gobierno del Paraguay hay el Colegio de la Asunción (l) 
y 7 reducciones, las 5 en el río Paraná, las 2 en tierra de los itatines, y 
por falta de religiosos no se fundan otras 2; y de ahí se desea pasar á 
la otra banda del río Paraguay, donde se dice hay mucha gente que se 
continúa con la de Santa Cruz de la Sierra, del Obispado de Misque. 
Que en el gobierno del Río de la Plata hay 2 colegios, el de Buenos 
Aires y el de,Santa Fe y 15 reducciones junto al río Uruguay y Tape, 

ladino llamado Lorengo a los Mataguaies (que es paso para el Chaco), entre los 
q}^^ estubo un mes y traxo la relación siguiente: 

«Los mataguaies, que están repartidos en 4 parcialidades con otros 4 Curacas, 
aunq. [son] tres los principales, están sitiados 12 leguas desde Omaguaca poco 

mas o menos Lorengo por Chicza, q. es pueblo de los Ocloias, llego donde 

ellos estaban, y la prim.^ visita q. hizo fue al Curaca mas respetado.. .. en secreto 
le dio mi recaudo [escribe el P. Medina] y mostró los donecillos de cuchillos, 
chaquiras y aguxas q. les embiaba; mandó luego llamar a los demás Curacas, en- 
tre los t|uales y Lorengo, a solas, confirieron el recaudo y embaxada, y con 
g.de contento resolvieron que les estaba muy bien el admitirnos para que les am- 
parassemos entre tanta sobra de incomodidades, trabaxos y desventuras como 

padecían, y con esta resolución se levanto el Curaca maior y en publico hizo 

un largo razonamiento de lo que contenia la embaxada, y que assi él como 

los demás Curacas estaban muy contentos y resueltos en recebir P.<^^ de la 
Comp.^ q. cuidassen dellos, y cj. en señal desta verdad y voluntad admitían aque- 
llos dones. Fue tan grande la algagara y contento cj. recibió la gente con esta 
nueva, q. dize Lorengo q. le cogían vnos de vn brazo y otros de otro, traiéndolo 
de vna a otra parte con g.<^e fiesta y alegría, y assi fue notable el agazaxo q. le 
hizieron todo el tiempo q. estubo entre aquellos bárbaros Y añadieron á Lo- 
rengo me dixesse q. auían entrado ya muy de golpe las aguas en sus tierras y en 
la de los Ocloyas, y q. assi me detubiesse, q. passadas, saldrían con mucho gusto 
a llevarnos, y q. les llevasse alguna herramienta p.''^ allanar los passos y gri- 
taban las viexas me dixessen les llevasse alg.^cosa con q. cubrir su desnudez, por- 
que los mosquitos las acababan.» — Original. — No hizo el P. Medina esta entrada; 
porque se juzgó preferible la de Calchaquí, por falta de sujetos para entrambas. 

(i) «En este Coll.° (escribe el P. Francisco Lupercio Zurbano), q. es de los 
principales, por ser esta ciu.d cabega de toda la Prov.^ del Paraguay, ay 10 Padres 
y 6 herm.°^ En lo temporal (q. siempre ha sido de valor) ha tenido agora su 
augmento en una buena estancia. En lo espual. de los p[ro]xímos ha atendido 

este Coll.° con el desvelo y cuidado q. los mas desvelados y cuidadosos y con 

no menor se acude a la chacra de este coll.°, q. es una mission continua y con 
mucho fruto, por estar rodeada de quasí todas las chacras de esta ciu.d, acudiendo 
a ella dos leguas en contorno a confessar y comulgar como sí fuera Parroquia. 
Con que fuera de la Ciu.d se acude a toda su Comarca y dentro se ha acudido a 

todos, príncipalm.*^ a apagar fuegos de discordias Cj. ha atizado el demonio 

lo p[ro]curó avivar entre las dos cabegas, Obispo y Gov."" » — Ibid. ' 



DICIEMBRE 1644 105 

donde bautizó el mismo P. Provincial al pie de 800 adultos en la visita 
que hizo; y estos indios defienden con valor el paso de los portugueses 
de San Pablo (l). Y por haber fallecido en los cuatro últimos años 
18 religiosos y haber muchos viejos entre los restantes; juzga ser nece- 
sarios 60 sujetos, 20 para cada gobierno. — Buenos Aires, 19 de Di- 
ciembre de 1644. 

2 fs. — Autógrafo. — Emp.: «Guardando el orden » Term.: «y mias». 

697. 1644—12—20 75—6—8 

Carta del Gobernado)- de Buenos Aires, D. Jerónimo Litis de Cabrera, 
d S. M. — Informándole, á petición del P. PVancisco Lupercio de Zur- 
bano, Provincial de la Compañía de Jesús, que necesita aquella provin- 
cia de 20 religiosos de dicha Compañía; así para Buenos Aires, tierras 
circunvecinas y ciudad de Santa Fe; como para llevar adelante la con- 
versión de la gentilidad y conservar la ya convertida en el Uruay y 
Tape, donde hoy tienen dichos Padres 15 reducciones (que aunque 



(i'i Las reducciones del río Paraná eran las 10 siguientes: San Ignacio, admi- 
nistrada por los PP. Adriano Crespo 3^ Luis Lobo; constaba de i.ooo almas. — 
Anunciación de Nuestra Señora ó de Itapúa, por los PP. Francisco Céspedes y 
Andrés Gallego y un Hermano; tenía 2.199 almas. En ella habían fallecido los 
PP. Miguel de Sandoval, en 25 de Enero de 1641, y Andrés Valera, el mismo 
año. — La Candelaria, donde residían los PP. Antonio Palermo y Juan Sasatelli; 
constaba de 1.490 almas. — San Cosme y San Damián; vivían en ella los PP. Pablo 
de Benavides é Ignacio Aquilino; tenía 2.100 habitantes y fallecieron de la peste 
unos 400, de los cuales i32 eran párvulos. — Santa Ana, donde moraban los Pa- 
dres Silverio Pastor y Alonso Arias, con 850 almas. — Loreto, cultivada por los 
PP. Claudio Ruyer y Pedro Canigras; constaba de 1.476 almas. — San Ignacio de 
Yabebiri, á cargo de los PP. Simón Masseta y Miguel Gómez, con 1.750 habitan- 
tes. — San Carlos, bajo ia dirección de los PP. Pedro Alvarez y Juan Bautista de 
Hornos, con 2.300 moradores. — San José, atendida por los PP. Luis Ernot y Juan 
Antonio Manquiano; 1.441 almas. — Corpus, asistida por los PP. Pedro Romero y 
Juan de Porras; tenía 1.604 habitantes. 

Las reducciones del río Uruguay eran: Asunción del Mbororé, por los Padres 
José Oregio y Cristóbal de Altamirano; i.3oo almas. — San Javier; cuidaban de 
ella los PP. Felipe de Viveros y Juan Suárez; 1.560 almas. — San Nicolás, dirigida 
por los PP. Andrés de la Rúa y Alonso Gutiérrez, con 1.803 almas. — Los Após- 
toles; fueron sus operarios los PP. Adriano Formoso y Pascual García; contaba 
1.535 almas. — Santa María la Mayor; estaban en ella los PP. Pedro Comental y 
Simón Vandini, con 2.637 almas. — Los Mártires, á cargo de los PP. Juan Agustín 
de Contreras y Francisco Ricardo, con 1.400 almas. — San Miguel; trabajaban en 



I06 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

había más, los portugueses de San Pablo las robaron). Y de allí salen 
también á hacer misiones á las Corrientes, etc. — Buenos Aires, 20 de 
Diciembre de IÓ44. 

I f.° y el de carátula. — Original.— ^w/.; «En conformidad » Temí.: «de nues- 
tro señor». 

698. 1645 — 5 — 14 120—4—5 

Real Cédula á la Audiencia de los Charcas., que informe sobre la licen- 
cia que se ha pedido para fundar un Colegio de la Compañía de Jesús 
en la villa de Cantata^ valle de Cochabamba. — El P. Bartolomé Tafur, 
Procurador general de la Compañía de Jesús por la provincia del Perú, 
le ha hecho relación que Juan Clemente, vecino de la villa de Oruro, 
había donado á la Compañía cantidad de dinero suficiente para fundar 
un Colegio de religiosos de ella en la villa de Camata, jurisdicción del 
valle de Cochabamba, como parecía por el testimonio que presentaba; 
pidiéndole licencia para dicha fundación. Manda S. M. le envíe rela- 
ción de la cantidad de dinero que ha dado Juan Clemente y si es la su- 



ella los PP. Cristóbal Portel y Juan Bautista Mexía; había 1.860 habitantes. Una 
tormenta deshecha les derribó la iglesia y la levantaron de nuevo, mejorada, con 
ayuda del H." Domingo de Torres. — Concepción de Nuestra Señora; cuidaban 
de sus 3.065 almas los PP. Francisco de Molina y Diego Suárez. — Santo Tomé, 
contaba más de 3.000 almas, cultivadas por los PP. Pedro de Mola 3^ Carlos Ar- 
conato.— Los Re)^es, con 1.600 habitantes, administrados por los PP. Diego de 
Salazar y Juan de Salas. — El Superior de las reducciones del Uruguay y Paraná 
era el P. José Cataldino. 

A la misión de Villarrica habían ido, por disposición del P. Cataldino, los Pa- 
dres José Domenec y Miguel Gómez, falleciendo el primero en la demanda. La 
misión de los Itatines la desempeñaban 6 Padres, siendo Superior de ella el 
P.Justo Mansilla; fué visitada en 1643 por el P. Provincial Lupercio Zurbano, 
Las reducciones eran dos: la de San Ignacio, administrada por los PP. Domingo 
de Muñoa y Bernabé de Bonilla, constaba de 600 familias, parte cristianas y parte 
catecúmenos, y la de la Virgen María de Fe, vulgo Taré, con 550 familias, corría 
á cargo de los PP. Manuel Bertot y Cristóbal de Arenas, á quienes ayudó el Pa- 
dre Vicente Badía. 

Estos datos están sacados de los anales de la provincia del Paraguay, origina- 
les, dirigidos al P. General Mucio Vitelleschi por el P. Provincial Lupercio Zur- 
bano, con fecha de Córdoba del Tucumán, 8 de Septiembre de 1644. 

En el Colegio de Buenos Aires había 8 Padres, 5 Hermanos y un Maestro de 
Gramática; y en el de Santa Fe, donde se hacía escala para ir á las misiones del 
Paraná y Uruguay, residían de ordinario 4 Sacerdotes y 2 Hermanos coadjutores. 



DICIEMBRE 1645 107 

íiciente para edificar iglesia y casa en que habitar los religiosos que en 
el Colegio hubiesen de asistir; y si quedará con que se puedan susten- 
tar, y qué sitio tienen en que fabricarle, y si es á propósito para ello, y 
si ceixa de la villa hay otros conventos y de qué religiosos, y si en el 
distrito del valle están algunas casas ó colegios de la Compañía, y qué 
conveniencias ó inconvenientes resultarán de conceder esta licencia. — • 
Zaragoza, 14 de Alayo de 1645. 

Sigue la firma de S. M. y la de su Secretario D. Gabriel de Ocaña y Alonso. — 
Señalada del Consejo. — Es copia del tomo VI, encuadernado en pergamino, 
0,310X0,215, departes, Charcas, desde 24 de Julio de 1642 hasta 8 de Junio 

de 165 1. — Fs. 78 v.'° á 79 v.'° — Emp.: «Presidente » Term.: «conss.°» — ídem al 

Corregidor de la villa de San Felipe de Austria. — ídem al Cura, Beneficiados y 
clerecía de la iglesia parroquial de dicha villa. — ídem al Arzobispo de la iglesia 
metropolitana de la Plata, — ídem al Cabildo secular de la villa de San Felipe de 
Austria. 

699. 1645 — 6 — II 122—3—2 

Real Cédula otorgada á petición de Antonio Riiiz de Montoya, de la 
Compañía de Jesús. — Para que los indios de las reducciones, que los 
religiosos de ella han hecho en las provincias del Río de la Plata y Pa- 
raguay, puedan beneficiar y trajinar la hierba de este nombre, con ca- 
lidad de que de ninguna manera la hayan de poder comerciar para sus 
doctrineros ni curas, ora sean clérigos ó religiosos; sin que se les ponga 
impedimento en ello. — Zaragoza, II de Junio de 1645. 

A la firma de S. M. sigue, por su mandado, la de D. Gabriel de Ocaña y Alar- 
cón. — Señalada de los del Consejo. — Fs. 347 á 347 v.*° — Emp: «Antonio Ruiz de 
Montoya » Term.: «mi voluntad». 

700. 1645 — 12—22 74—6—28 

Certificación y ratificación del Gobernador del Paraguay., D. Grego- 
rio de Hinestrosa^ dada á petición del P. Laureano Sobrino. — Sobre la 
conducta observada por el Obispo, Fray Bernardino de Cárdenas, con 
dicho Gobernador y los Padres del Colegio de la Asunción, de la Com- 
pañía de Jesús, por haber dado parecer contrario á los deseos de su 
consagración; por lo cual hizo varias propuestas el Gobernador para 
que se ausentase de dicha ciudad siquiera media legua, y le dejase por 
dicho tiempo el mando, porque en él expulsaría á los dichos Padres del 



I08 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

Colegio. Grandes promesas que para ello le hizo en hacienda y dinero 
por sí y por medio de Fray Lope de Hinestrosa, agustino. 

Para defender á los Padres, tuvo el Gobernador que poner guardia 
en el Colegio y pedir auxilio de 400 guaraníes de las reducciones, que 
le fueron otorgados, para repeler en caso dado la violencia armada de 
los adeptos del Sr. Obispo. — La certificación se hizo en la Asunción, 
á 25 de Mayo de 1645, y la ratificación á 22 de Diciembre del mis- 
mo año. 

Fs. 226 á 229. 

701. 1646— I — 19 76—3—8 

Provisión del Gobierno de Lima^ para poder usar los indios armas de 
fuego, dada por el Virrey del Perú, D. Pedro de Toledo y Leiva, Mar- 
qués de Mansera, y dirigida al Capitán de la sala de a?-mas de la ciudad 
de los Reyes. — Empieza por un Memorial presentado por el P. Anto- 
nio Ruiz, Procurador general de la Compañía de Jesús de la provincia 
del Paraguay, en .que dice que él y sus compañeros fundaron muchas 
poblaciones de indios infieles, reduciéndolos á pueblo á costa de la 
sangre que derramaron siete compañeros suyos, con atroces martirios 
que les dieron los gentiles; y estando pacificados y doctrinándolos, fue- 
ron invadidos por los portugueses del Brasil, casi sin resistencia de los 
indios, por no tener otras armas que flechas de cañuelas; y deshicieron 
en la provincia de Guaira, Obispado del Paraguay, II reducciones de 
á 700 y de á 800 y de 1. 000 indios. Y en la provincia del Tape, juris- 
dicción de Buenos Aires, destruyeron otras tantas; descuartizando in- 
dios con alfanjes y machetes, pasando mucha cantidad de infantes á 
cuchillo en los mismos pechos de sus madres; dando con otros en las 
puertas y árboles, é hkiendo malamente á dos religiosos que tenían á 
cargo aquellas iglesias; quemaron los templos, desterrando de ellos el 
Venerabilísimo Sacramento del altar; y para mayor mofa de nuestra 
sagrada religión, las sacristías y los mismos altares, donde por muchos 
años se había celebrado el sacrificio de la misa, destinaron para lugar 
de sus inmundicias corporales; haciendo y cometiendo otros delitos tan 
enormes, que dieron claro testimonio de ser judíos y herejes. Y ha- 
biendo acudido, en nombre de su provincia, á los pies de S. M. con in- 



ENERO 1646 109 

formaciones jurídicas, que puso en sus Reales manos, con cartas del 
Sr. D. Juan de Lizarazu, Presidente entonces de los Charcas, y de los 
Sres. Obispos y Gobernadores, que apretadamente pedían el remedio, 
cautelando los inconvenientes que hoy se experimentan; y vistos y exa- 
minados estos papeles por una Junta particular, que para el caso se se- 
ñaló: erigió S. M. para el remedio un nuevo Obispado y una Inquisición 
en la ciudad de Río Janeiro, en el Brasil, de donde emanaban todos es- 
tos daños, y mandó ejecutar todos los medios que él propuso, con otros 
que á la dicha Junta paf-eció añadir, ordenándolo en largos capítulos de 
una carta de S. M.; y mandó despachar al Sr. D. Jorge Macarenas, que 
entonces era Virrey del Brasil, la ejecución dé todo. 

Y estando ya el nuevo Sr. Obispo é Inquisidor en Lisboa para hacer 
viaje á su iglesia y poner en ejecución las órdenes y mandatos reales; 
y él de partida para la dicha ciudad, para ir acompañando al dicho se- 
ñor Obispo, para que con su autoridad y la del Sr. Virrey se le entre- 
gasen todos los indios que dichos portugueses habían llevado cautivos; 
sucedió la rebelión y alzamiento de Portugal, con que no tuvieron efecto 
dichas órdenes. A cuya causa volvió (el P. Ruiz) á la Corte y á los pies 
de S. M., que mandó se diesen arbitrios para el remedio. Uno de ellos, 
y el más eficaz fué, que S. M. mandase se diesen armas de fu^o á los 
indios, que la Compañía había escapado de tan pernicioso enemigo, ya 
declarado; y pusiese presidios de los mismos indios, que en 25 pobla- 
ciones tenían y hacían una buena provincia; los cuales era necesario 
usasen de dichas armas, así para su defensa como para poder impedir el 
paso á los enemigos, que ya con el nuevo alzamiento pretendían conquis- 
tar toda la provincia del Paraguay, y por allí bajar al puerto de Buenos 
Aires; lo cual habían ya empezado á hacer en tiempo que se reputarían 
por vasallos de S. M., seis años antes del alzamiento, destruyendo la 
provincia de Guaira; en que asolaron tres ciudades de españoles, Ciu- 
dad Real, la ciudad de Jerez y Villa Rica, de donde se llevaron muchos 
pueblos de indios que servían á las dichas ciudades y gran parte de los 
vecinos, que llevaron por trofeo, dejando toda aquella latísima Sierra 
yerma. A cuya causa, el gobierno y obispado de la provincia del Pa- 
raguay, quedó reducido con la pérdida de dichas tres ciudades á solo la 
ciudad de la Asunción y un lugar pequeño en que se juntaron algunos 
vecinos de las ciudades destruidas, cuyo número no llegaría á 500> y 



lio PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

de esos, muchos inútiles para la guerra, y no pocos de ellos portu- 
gueses. 

La cual proposición, vista y examinada por una Junta particular y 
por la de guerra de Estado, se sirvió S. M. de remitirla á su excelencia 
para que en esta razón se ejecutase lo que más conviniese á su Real 
servicio, la cual tiene su excelencia en su poder. 

Y habiendo vuelto dichos portugueses, en número de 500, con 2.00O 
indios tupis, contra dichas reduciones, y visto por el Gobernador del 
Paraguay la poca ó ninguna defensa que tenían, les dio algunas escope- 
tas; y con otras pocas que en tan corta Sierra pudieron hallar los Padres, 
se pusieron en defensa, acaudillándolos el H,° Antón Bernal, religioso 
de la Compañía, que en Chile, siendo soldado, ocupó con su valor muy 
honrosos puestos, y otros religiosos legos que pusieron sus vidas á tan 
conocidos riesgos; mataron 14 portugueses y prendieron I O, que lleva- 
ron al Gobernador, quitándoles cerca de 2.000 gentiles, que ya habían 
cautivado para llevar á vender al Brasil; y con esto, en la Corte se dijo 
que de 500 portugueses no habían escapado con vida más que 30; 
porque, atemorizados, se acogieron á los montes, donde perecieron; de 
que D. Pedro Esteban Dávila, caballero del Orden de Santiago, Gober- 
nador que fué del puerto de Buenos Aires, llevaba relación á S. M. en 
que claramente consta de este suceso y utilidades de estas armas; y se 
ha experimentado en otras ocasiones en que volvieron dichos portu- 
gueses, y principalmente en la última entrada que hicieron á la ven- 
ganza de sus malos sucesos pasados, en que les mataron los indios 60 y 
puesto los demás en huida; no les siguieron el alcance por haberles fal- 
tado munición, y les quitaron todos los indios que traían en su ayuda; 
de que S. M., teniéndose por bien servido, les concedió que en diez 
años no pagasen tributo ni sirvan: con que están muy favorecidos y 
deseosos de acudir á su Real servicio. 

Y teniendo aviso de los religiosos de aquella provincia, que dichos 
portugueses venían con ánimo de apoderarse de la ciudad de la Asun- 
ción, confiados de hallar en ella gente de su nación que los ayudasen, 
donde no se duda se harían señores de toda la tierra y de la de Tucu- 
mán, donde están recogidos los portugueses de aquellas provincias: 

A su excelencia pide y suplica se sirva de ver este negocio con la 
atención que pide su gravedad, de que depende el logro y quietud de 



ENERO 1646 I I I 

estos reinos; y de mandarle dar las armas necesarias para resistir á 
2.000 portugueses y á 2.000 tupíes, que también muchos manejan ar- 
mas de fuego; y mande que por ahora, vista la apretura y falta de ellas, 
por haber su excelencia socorrido tantos presidios y armado tantos 
soldados; se le den 500 cañones, 70 botijas de pólvora y otros tantos 
quintales de plomo, ó lo que su excelencia fuere servido; para que por 
Santiago de Chile pueda pasar á la dicha provincia, sino es que sea de 
menos costa, que en Jujuí se dé el plomo y en Tucumán la pólvora; y 
asimismo que los Oficiales Reales le den el avío necesario para ponerlo 
en el Paraguay, que en ello serán servidas ambas Majestades. — Anto- 
nio Ruiz. 

Sigue la Real Cédula, fecha en Zaragoza á 25 de Noviembre de 1642, 
en razón de que si conforme al estado de las cosas no hay inconvenien- 
tes en permitir que los indios se ejerciten en las armas y que las haya 
en sus reducciones; antes, si su excelencia reconociese puede ser de la 
importancia que se representa por el P. Ruiz de Montoya; disponga lo 
mejor, así para la conservación y aumento de aquellas provincias como 
para la defensa de ellas; poniendo las que se requiere en las del Para- 
guay, para evitar la entrada de los portugueses, que tan dañosos son 
para los indios, y aplicando el remedio que convenga para que no pa- 
dezcan opresión y sean siempre amparados. 

Sigue el decreto para que dicho Memorial pase al informe del Go- 
bernador D. Pedro de Lugo Navarra; el informe de éste, dado en la 
ciudad de los Reyes, 24 de Noviembre de 1644, y el acuerdo general 
de Hacienda de 23 de Marzo de 1645, otorgando la petición en la forma 
que lo suplicaron á S. M. en la Real Cédula presentada. 

Sigue otro Memorial del P. Antonio Ruiz de Montoya, que habiendo 
sido servido su excelencia, con parecer de dicho acuerdo, ordenar se 
den hasta 1 50 bocas de fuego, 70 botijas de pólvora y 70 quintales de 
plomo, para que se lleve á las provincias del Paraguay para la defensa 
de aquellos indios; suplica que, en conformidad de lo resuelto en di- 
cho acuerdo general, despache provisión para que de las armas del 
Callao se saquen las bocas de fuego que á su excelencia pareciere y 
que se embarquen en un navio que de próximo está de partida para el 
puerto de Arica, con las 70 botijas de pólvora que están mandadas dar; 
y que vaya registrado y consignado á los Oficiales Reales de Arica, para 



112 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

que la remitan en los cajones que se hicieren para ella; y de un modo 
análogo la pólvora, fletándolo á costa de la Real Hacienda, y se entre- 
gue á los Oficiales Reales de Potosí, y ellos hagan lo mismo hasta po- 
nerlo en las reducciones de la Compañía de Jesús del Paraguay. 

Sigue el decreto de su excelencia de 15 de Enero de 1646 al Capi- 
tán D. Juan del Soto, que lo es del patache Nuestra Señora de la An- 
tigua^ para que lleve lo dicho á los Oficiales Reales de Arica, y se eje- 
cute lo demás conforme á lo solicitado por dicho Padre. — Los Reyes, 
19 de Enero de IÓ46. 

Concuerda con su asiento. — D. José de Cuevas y Ulloa.- — (Rubricado.) — A con- 
tinuación se lee: «Dio dos pessos y medio Hdo. de soria, a quien escribió estas 
doce ojas — (Rubricado.) — dos. gratis — corregdo». — (Rubricado.) — 10 fs. más i en 
blanco y el de canitula; el primero y último de los folios son de sello 4.° y un 

cuartillo, años de 1646 y 47. — EmJ>.: «Don Pedro de Toledo » Term.: «de 

vro. cargo». 

702. 1646—3—24 75—6—8 

Minuta. — De las licencias que de treinta años á esta parte se han 
concedido á los religiosos de la Compañía de Jesús para que puedan 
llevar á las provincias del Tucumán, Paraguay, Río de la Plata y Chile, 
los sujetos siguientes: En 1621, al P. Vázquez, para volver á Tucumán 
y llevar para esta provincia y las de Chile (l) y Paraguay, se le conce- 
dieron 30 religiosos y 4 criados para su servicio. En 1627, al P. Gaspar 
Sobrino, para llevar á las provincias del Paragua}?', se le concedieron 



(i) En dos Reales Cédulas expedidas en Madrid á 3o de Julio de 1633 á la 
Casa de la Contratación de Sevilla; manda S. M. que dejen volver á las provin- 
cias del Perú á Alonso Mesía, de la Compañía de Jesús, y que pueda llevar para 
aquellas provincias y las de Santa Cruz de la .Sierra y Chile 12 religiosos de su 
Orden y 3 criados, proveyéndoles de lo necesario para el viaje. — A. de I. 154 — • 
I — 19, lib. 8, iP 170. 

Y por otra Real Cédula fecha en Madrid, 9 de Abril de 1628, se mandó asi- 
mismo á los Oficiales Reales de Hacienda de la ciudad de los Reyes, que prove- 
yesen de lo necesario á los religiosos de la Compañía de Jesús que desde aquella 
ciudad fueren á las provincias de Santa Cruz de la Sierra, de los 19 que llevaba 
consigo Cristóbal García Yáñez, de la misma Compañía; de los cuales habían de 
pasar algunos á Chile, Arauco y otras partes muy remotas de dicha ciudad. — 
Ibid.— Fs. 115 á 115 v.'° 



MARZO 1646 113 

40 religiosos y 4 criados (l). En 1635, al P. Bautista Ferruñno, para el 
Río de la Plata, 20 religiosos y 2 hermanos (2). En 1639, al P. Fran- 
cisco Diaz Taño, á él y 24 religiosos y 3 legos para la provincia del Pa- 
raguay. 

Sacado del libro de frailes. — A continuación se lee: «En 18 de margo de 646 — 
dense treynta religiosos los quatro legos». — (Rubricado). — Al dorso se dice ser 
necesarios para esta misión 806.204 maravedís, más 7 reales diarios para cada 
religioso, desde sus colegios respectivos hasta Sevilla, á razón de 8 leguas por 
día, más 2 reales diarios durante su permanencia en esta ciudad. — Madrid, 24 de 
Marzo de 1646. — Fernán Antonio Sánchez y Manuel de Plaza Lazárraga. — i f.°. — 
Original. — Emp.: «Hauiendose reconocido » Term.: «del Paraguay». 



(i) Véase la Real Cédula expedida en Madrid, 7 de Marzo de 1627, á la Casa 
de la Contratación de Sevilla para que se les proveyese de lo necesario para el 
viaje que habían de hacer, por Lisboa á Buenos Aires, en los navios que habían 
de salir para el Brasil y otras partes circunvecinas; y la dirigida sobre lo mismo 
á D. Fernando Alvia de Castro. — Pardo, 21 de Enero de 1628. — A. de I. 154 — 
I — 19, lib. 8, fs. 99 v.'° á 100, 106 v.'° á 107 y 107 v.'° á 108 v.'^° 

(2) Consúltese la relación presentada en el Consejo por dicho P. Ferrufino, 
aprobada por el Consejo en Madrid, 23 de Diciembre de 1634, y la Real Cédula 
de 23 de Marzo de 1635 á la Casa de la Contratación de Sevilla, mandándole dar 
los registros y despachos necesarios para que dicho Padre pudiese llevar á las 
provincias del Paraguay por Lisboa y puerto de Buenos Aires, para el servicio 
del culto y vestuario de los religiosos repartidos en 9 colegios y 18 reducciones, 
por ser la tierra muy pobre y valer caras las cosas en ella, los géneros referidos. 
Mandó S. M. asimismo, vista la petición de dicho Padre en el Consejo; que por 
las indicadas vías pudiese llevar la mitad de los que no tocaren al servicio del 
culto divino y de los que fuesen para él por entero, libre de derechos. Eran los 
siguientes: 

«500 varas de paño negro para manteos y sotanas; 400 de paño pardo para 
ropas; 2.000 de estameñas para medias y calzones; 2.000 de cordellate para cal- 
zones y salios de invierno; 9.000 de lienzo para sábanas, camisas y sacristía; 500 
de ruán para albas, amitos y toballas de la Iglesia; 200 sombreros; 6 quintales de 
cobre labrado para el servicio de los colegios y oficinas; 500 [vai-as] de tafetán 
para una colgadura del Colegio de San Miguel de Tucumán; 10 Frontales y 10 
casullas para las iglesias de los colegios; 9 imágenes de bulto para 3 retablos de 
dichas iglesias; 6 niños Jesús de bulto y 4 andas para cofradías de indios; 2 cus- 
todias, con sus andas, para el Santísimo Sacramento; 20 lienzos de pinturas de 
santos; 20 quintales de cera para el culto divino; 100 arrobas de aceite para el 
gasto de dichos colegios y reducciones; 600 ducados de libros de diferentes cien- 
cias para los dichos colegios y reducciones.» — A. de L 154 — i — 19, lib. 8, fs. 199 
á 199 v.'° 

Tomo ii. 8 



114 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

703. 1646— 7— I 74 — 6 — 28 

Decreto. — Dado por el Virrey, Marqués de Mansera, al Maestre de 
campo D. Diego de Escobar, para que mande salir del distrito de su 
gobierno á los sujetos comprendidos en la adjunta lista, encaminándo- 
los, de dos en dos, hacia el Perú, imponiéndoles graves penas si se di- 
rigiesen á otras partes; y le exhorta á apaciguar los efectos de la con- 
dición áspera del Sr. Obispo del Paraguay, tan empeñada con una re- 
ligión que hoy es uno de los pilares que tiene la iglesia de Dios. — Lima, 
I.? de Julio de 1646. 

Sigue á este documento una lista de las personas más culpadas, y que á rostro 
descubierto asisten al Sr. Obispo del Paraguay para todas sus acciones, y revuel- 
ven aquella República tan en deservicio de Dios y son: Cristóbal Ramírez, Tomás 
de Arestigueta, Luis de Amarás, Fray Antonio Nieto (apóstata de más de 20 años, 
amancebado públicamente y con hijos, confesor y consejero principal del Obispo) 
y Diego Hernández, portugués. — Fs. 234 á 235. 

704. 1646— 7— 31 74—6—28 

Certificación. — Dada por el Maestre de campo D. Gregorio de Hi- 
nestrosa. Gobernador del Paraguay, de pedimento del P. Luis Hernot 
de la Compañía de Jesús, á favor de los 400 indios de las reducciones 
que fueron al castigo de los Guaicurúes y sus aliados, en compañía de 
los españoles, bajo el mando del Maestre de campo Baltasar de Pu- 
chele. Los delitos que imputa á los Guaicurúes, son: de haber asolado 
la ciudad de la Concepción del río Bermejo, y haber matado 14 espa- 
ñoles y cantidad de indios cristianos, y robado más de 400 caballos 
con que estaban vaqueando los dichos indios amigos de las reduccio- 
nes de los Padres de la Compañía de Jesús. — Asunción, 31 de Julio 
de 1646. 

Instrumento exhibido por el P. Rector Francisco Díaz Taño, ante el Escribano 
Baltasar de los Reyes y León, en la Asunción, 23 de Febrero de 1657. 

705. 1646—9—25 75—6—8 

Real Cédula al Presidente y Jueces oficiales de la Casa de contratación 
de Sevilla. — En que consta haber dado licencia S. M. á Juan Pastor, de 
la Compañía de Jesús, para volver á las provincias del Río de la Plata, 
Tucumán y Paraguay, llevando 2(> religiosos y 4 legos de la misma 
Compañía. Manda se les provea para su pasaje y matalotaje desde Se- 



OCTUBBE 1646 115 

villa á la provincia de Tierra Firme, dándoles á cada uno un vestuario, 
un colchón, una frasada y una almohada, para la mar, distribuyendo 
en ello 806.204 maravedís; demás de lo cual, pagará el gasto que di- 
chos religiosos hicieren desde sus conventos hasta Sevilla en la forma 
ordenada, sin descontarles los 4 ducados que á cada uno se dio en la 
Corte; acudiéndoles con dos reales cada día para su sustento, desde 
que allí llegaren hasta que se embarquen; y dé orden como vayan bien 
acomodados en los navios y que se concierte con los maestres y dueños 
de ellos, lo que por su pasaje, flete, matalotaje y de los libros y vestuario 
que llevaren, se les hubiere de pagar. Que luego que llegaren al puerto 
de la ciudad de San Felipe les provean hasta Panamá de lo que tuvie- 
sen necesidad, y desde dicha ciudad hasta el Callao; y los Oficiales 
Reales de la ciudad de los Reyes paguen lo que montare el dicho con- 
cierto, y les provean para su viaje hasta el Cuzco; y los Oficiales del 
Cuzco hasta la provincia de los Charcas; y los de ésta, hasta las de Tu- 
cumán, Río de la Plata y Paraguay. — Zaragoza, 25 de Septiembre 
de 1646. 

I f.° más otro en blanco. — Original. — Emp:. «Mis Presidente » Term.: «de 

las Indias». 

706. 1646— 10— 15 75_6_33 

Minuta de Real Cédula al Gobernador de Tucuinán. — Avisándole lo 
resuelto sobre que la Iglesia Catedral de la ciudad de Santiago del tes- 
tero se mude á la de Córdoba, y que ejecute lo que se le ordena. — ■ 
Madrid, 1 5 de Octubre de 1646. 

3 fs. más el de carátula. — Emp.: «Mi gouernador » Term.: «me daréis 

quenta». — Al dorso se lee: «Vista». — (Rubricado.) 

707. 1646—10—23 74 — 6—22 

Carta y Provisión Real. — Dirigida á Fray Bernardino de Cárdenas, 
Obispo del Paraguay y promovido á la Iglesia de Popayán; á los ac- 
tuales Gobernadores de la provincia del Paraguay y Río de la Plata; 
á los Tenientes, Alcaldes ordinarios y demás justicias de dichas provin- 
cias, y á todos los requeridos con ella, con inserción de otras Cartas y 
Provisiones Reales firmadas del Presidente y Oidores de la Real Audien- 
cia de la Plata, sobre la comparecencia del referido Obispo á dicha 



Il6 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

Audiencia y el cambio de Gobernador D. Gregorio de Hinestrosa, en 
vista de los memoriales presentados por los Procuradores de ambas 
partes; es á saber: de Fray Pedro de Cárdenas Mendoza, por la del 
Obispo, y de Antonio González del Pino, por la del Gobernador Hines- 
trosa y de la de la Compañía de Jesús del Paraguay, en la causa de 
conservaduría contra dicho Obispo; con decreto :de la dicha Audien- 
cia de que, si en el término de un mes no ejecutare el Obispo el tenor 
de la sobrecarta; se le dé la tercera que se pide, con sus penas, ejecu- 
tándolas, haciéndole salir como extrañado del Reino y con la multa pe- 
cuniaria impuesta en la segunda provisión. Notificóse ésta al Obispo en 
la ciudad de San Juan de Vera, á 23 de Octubre de 1646. 
Fs, del 41 al 51. 

708. 1646—10—23 74—6—22 

Respuesta de D. Fray Bernardino de Cárdenas á las dos Reales Pro- 
visiones en que la Real Audiencia de la Plata le intimó la necesidad y 
orden de comparecer ante la misma, en la causa suscitada con los Padres 
de la Compañía de ye sus y el Gobernador del Paraguay D. Gerónimo 
de Hinestrosa. — Dice que las tales Provisiones fueron negociadas con 
falsísimas relaciones por los religiosos de la Compañía, y traídas por su 
mano; las cuales le hicieron notificar con el Capitán Mateo González 
de Santa Cruz, Alcalde ordinario de la ciudad de las Corrientes. Se 
desata en invectivas contra dichos Padres, declarando que tienen tan 
oprimidas aquellas provincias, que ya no los pueden soportar; promete 
tratar de otros puntos, en otro papel que irá después de esta respuesta; 
y aunque con protestas de que se le hace fuerza; dice, se presentará á 
la Real Audiencia á dar cuenta de todo, para el mayor esclarecimiento 
de esta causa. — Fecha en 23 de Octubre de 1 046. 
Fs. 51 á 62. 

709. 1646—12—22 75—6—8 

Memorial del P. Juan Pastor, Procurador general de la Compañía 
de Jesús por la provincia del Paraguay, á S. M. — Dice que los 24 pue- 
blos del Uruay y Paraná, que están á cargo de la Compañía, se han 
defendido de doce años á esta parte, á costa suya, de los portugueses 
del Brasil; que con 700 armas y municiones que compraron echaron á 



1646 117 

los portugueses dos veces ignominiosamente de su tierra; con que desde 
el año 1640 no se han atrevido á volver contra ellos. Lo cual redunda 
en beneficio de la provincia del Paraguay, cuya resistencia depende de 
estas armas, con que acudirán los indios á defenderla al llamamiento 
de los Gobernadores. Pide por ellos merced de alivio en los tributos á 
juicio del Virrey ó Presidente de los Charcas, y cédulas de recomen- 
dación para los Gobernadores, en que se apruebe la resistencia hecha 
por los indios á los portugueses. 

2 fs. de sello 4.° de 1646. — Impreso. — Al dorso se lee: «En 14 de diziembrede 
646. — Al Señor fiscal. — (Rubricado.)— Elfiscal dice que parece justo se despachen 
cédulas una al virrey para que procure por el alivio de los indios por lo bien que 
se dice [obraron] en haber tomado las armas contra las rebeliones de los por- 
tugueses, y otra al Gobernador del Paraguay para que en nombre de su md. les 
dé gracias [y cuenta] de lo bien que se da por servido y que les aliente para lo 
de adelante y que él mirará por su alivio y protección. — En Madrid, á 1 7 de di- 
ziembre 646. — (Rubricado.) — En 22 de diziembre de 646. — Agase como lo dice 
el Señor fiscal». — (Rubricado.) 

710. 1646 75—6—8 

Copia de la ordenanza en que se señala el tiempo que los indios han 
de servir personalmente á sus encomenderos en las provincias del Río de 
la Plata y Paraguay. — En lugar de la tasa, se señalan treinta días de 
trabajo cada año; y lo que de más trabajaren, que en la Asunción ha 
sido tres meses, se pague á real y medio cada jornal, en moneda de la 
tierra. Sigue la declaración de las ordenanzas 60 y 6 1, en que se dice 
que la tasa es de 5 pesos cada indio, ó 3Ó reales en moneda de Castilla, 
más los treinta días de trabajo, ó bien sesenta días de trabajo; que- 
dando los diez meses restantes libres á los indios para sus labores. 

I f,°. — Es copia. — Emp.: «Por cuanto » Term.: «de la tierra». 

711. 1646 75—6—8 

Memorial del P. Juan Pastor., Procurador general de la Compañía de 
Jesús por la provincia del Paraguay., á S. M. — Dice que de seis en 
seis años viene de allá un Procurador sacerdote y otro compañero á 
tratar negocios muy importantes en orden á la conversión de infinita 
gentilidad que hay en aquellas provincias y llevar á ellas los religiosos 



Il8 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

que S. M. les envía. Suplica se haga una limosna para subvenir á tantos 
gastos como esto ocasiona, dándoles embarcación decente á él y á su 
compañero en los navios de ambos mares de Sur y Norte, y que no se 
les pida avería de sus personas, y se les den las cédulas necesarias para 
los Generales y Ministros á quienes tocare la ejecución. 

2 fs. de sello 4.° de 1646, la primera página impresa. — Al dorso se lee; «Inf.^ la 
casa y lo que se acostumbra con otros religiosos y particularm.'^ los p.^® de san 
Fr.co, — (Rubricado.) 



712. 1646 75—6—8 

Memorial presentado al Real Consejo por el P. Juan Pastor^ de la 
Compañía de Jesús de las provincias del Paraguay, Tucumán y Rio de 
la Plata. — Expone la dilatación del Santo Evangelio en aquellas pro- 
vincias por la predicación de sus ministros, á que no poco han ayudado 
los de la Compañía de Jesús que, á expensas de S. M., se ocupan hace 
cuarenta años en ellas a costa de inmensos trabajos, riesgos de la vida 
y muriendo en la demanda 10 religiosos. Que actualmente se ocupan 
50 y más sacerdotes, administrando todos los Sacramentos á los indios 
en 22 pueblos y tienen reducidos al pie de lOO.OOO almas. Y habiendo 
muchas más por reducir, suplica se manden unos 50 religiosos de dicha 
Compañía que puedan darles la mano para salir de tan miserable es- 
tado. Porque los calchaquíes, que tantos españoles é indios amigos han 
muerto, piden ya Padres y tienen dos, cuya predicación oyen con al- 
gún fruto. Los del Chaco, que según el General Martín de Ledesma^ 
que entró á su conquista en IÓ25 por orden del Virrey del Perú, son 
innumerables, y el año de 1 63 9 mataron á los PP. Gaspar Osorio y 
Antonio Ripario, que les predicaban el Santo Evangelio; hoy, recono- 
ciendo su yerro, tratan de que les vayan Padres á predicarles el ser 
del verdadero Dios. Y entrando el mismo P. Juan Pastor con otro Pa- 
dre en la provincia de los Avipones, distantes 1 50 leguas de la de 
Tucumán y 50 del puesto en que mataron los hechiceros á dichos dos 
Padres; le recibieron en paz, y levantaron cruz é iglesia en su tierra, y 
ofrecieron oir la palabra divina, y gustarían de que sus hijos fuesen bau- 
tizados; pero por falta de Padres sólo estuvo con ellos dos meses, siendo 



1646 119 

así que años atrás no pudo rendirla con fuerza de armas el General 
Martín de Ledesma (l). 

Estas naciones son: los guamalcas, en número de más de 1. 500; más 
de 2.000 mataguayes y 6.000 tanuis; los de Quintiguiguid, tan nume- 
rosos que, cuando los fundaron á los principios los españoles, se hicie- 
ron de ellos 30 encomiendas; más de 4. 000 taoches, 5. 000 alenos y 
chimochicas, 8. 000 entre chanaes, carcanos y botitis, y más de lO.OOO 
de los mismos, mezclados con los tonocotés. Además hay otros, llama- 

(i) De la virtud y confianza que le merecía el P. Pastor; de los trabajos apos- 
tólicos de la Compañía de Jesús de la provincia del Paraguay y de las excelentes 
cualidades de su Provincial, el P. Lupercio Zurbano, escribe, dando cuenta de 
su visita, el Obispo del Tucumán, Sr. D. Fray Melchor de Maldonado y Saavedra, 
á Su Santidad Inocencio X en los siguientes términos: 

« Lleva mis poderes el P. Juan Pastor, varón noble por sus padres, mas no- 
ble por su virtud y religión, Religioso de la Compañía de Jesús, que ha padecido 
mucho entre Indios infieles, adonde entró solo con vn compañero a predicar la 

fee, y con orden Ntro. y de sus Prelados a treinta años que no entra Obispo 

en la parte donde oy escribo esta carta, que es muy retirada y sin comercio. Ay 
muchas naciones baptizadas y bueltas a la idolatría, sin obediencia a Dios ni al 
Rey, viviendo como brutos. Visité los reducidos, confirmé, prediqué y embié a 
llamar a los retirados. Embiaron sus mensajeros; volvieron con recaudos llaman- 
dolos al conocimiento de Dios, Salime a la Ciudad de la Rioja; aguardé alli la 
conclusión desta platica. Vinieron; pidieron maestros evangélicos; ofrecieron 
salir de los retiros en que vivían; rogáronme que víniesse en persona a darles 
forma de población, baptizar los que no lo estaban, confirmar y darles dirección 
en sus matrimonios. Vine a este fuerte con grandes gastos, trabajos y por cami- 
nos despoblados y terribles, donde quedo disponiendo passar adelante a tierras 
incultas, y donde no entra Español si no es con escuadras; pero yo entraré sin 
ellas y sin armas con el ayuda de Dios, los dejaré poblados en otra parte y hecho 
lo que pudiere en el conocimiento de Dios, y me saldré a mi Obispado. E pedido 
a la Compañía de Jesús operarios para esta nueua planta: faltanle sujetos y assi 
no me a embíado mas que 2 Religiosos, que no han llegado, y los aguardo por 

oras Juzgo que devo en conciencia dar quenta a V. S.d de los Ministros que 

en esta parte son mayores Obreros en el seruicio de Dios y en dar a conocer su 

nombre Las Religiones en esta parte están en miserabílissímo estado; tienen 

de todo muy poco; hacen lo que pueden, y no pueden producir casi fruto. Los 
mas conventos son de 2 Religiosos. Las casas caydas; las provisiones son lo que 
con indecencia se mendiga, sí no es qual o qual Convento; y ese revienta porque 
pende solo de limosnas; y essas las dan gentes pobrissimas. La falta de lo tem- 
poral, de ordinario, acarrea falta en lo espiritual. 

La Religión de la Compañía de Jesús tiene sus haciendas fundadas en labranza 
y crianza, en providencia y cuidado cristiano y prudente; de sus frutos comen, 
visten y tienen viáticos para los caminos; no mendigan, con que se excusan mu- 



120 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

dos tobas y motoyes, muchos de los cuales son labradores retirados 
del español. Cerca de Santa Fe, en el Río de la Plata, los indios que 
obligaron á despoblar la ciudad del río Bermejo piden Padres, que no 
consiguen por falta de ellos; que si los hubiera se reducirían también á 
población los que viven en los llanos de Buenos Aires y Córdoba de 
Tucumán; que, en ocasiones, saliendo al encuentro de los españoles por 
los caminos, hicieron grandes matanzas de ellos. Y lo mismo se haría 
con los charrúas, que discurren por los llanos del otro lado del Río de 
la Plata, delante de Buenos Aires, hacia el Brasil, cautivando y matando 
á muchos náufragos españoles en aquella costa. 

En el Uruguay, Paraná é Itatines (i), tienen los Padres 22 pueblos, 

chas indecencias. En el culto Divino, Templos, altares, emplean su mayor cuy- 
dado, y tienen grandes gastos, y traen para esso de todo el mundo lo mejor que 
hallan, con que se alientan los fieles. Dan muchas limosnas, y sustentan mugeres 
y personas pobres, que no tienen mas trato que el espiritual en el temor de Dios 
y oración y frecuencia de Sacramentos. Continuamente andan, con orden mia, 
discurriendo el Obispado, predicando, enseñando y corrigiendo y administrando 
con mucho fruto espiritual; y de todo me dan quenta. Defienden al Indio y al 
miserable en lo que pueden. Con estas acciones se concillan contra sí muchos 
odios, en particular de otras Religiones, que en esta circunstancia de tiempo los 
an baldonado en los pulpitos, plazas y calles; diciendoles muchas injurias y lle- 
gado a darles empellones, sin que ayan hecho mas defensa que callar, sufrir y 
hablar bien de quien los injuria. E ocurrido al remedio, y si no bastare, passaré 
a los medios mas rigurosos del derecho por amparar la justicia desta Religión 
que tiene Dios en las Indias, como brazo derecho de su Iglesia; amparar el cré- 
dito de su verdad y quitar el escándalo de los fieles, que parece permite Dios 
que mas estimen y sigan su doctrina. Y Tanbien seria conveniente que V. S.d hi- 
ciesse demostración, agradeciendo a la Compañía su zelo y cuydado y la grande 
obediencia que tiene a essa Santa Sede Apostólica. 

El Provincial que govierna esta Provincia de la Compañía oy se llama Fran.co 
Lupercío de Zurbano, de nacimiento Español, muy noble varón, prudente, relí- 
giosíssimo, muy modesto y muy sufrido, y de gran caridad y digno de que V. S.d le 
dé su apostólica bendición y mande a su General se lo agradezca, porque es mu- 
cho lo que merece su gran paciencia — Tucuman y fuerte del Pantano, i8 de 

Diziembre de 1645. — Besa el pie de V. S.d y le da rendida obediencia.=El Obispo 
de Tucuman.» — Es copia en 2 fs. — Paraquar. Hist., tomo I, núm, 86. 

(i) € Redticdoftes de los indios Ytatines. — Han entendido estos años en el cul- 
tivo esp[irit]ual destos indios 5 Padres con el Superior, que es el P.^ Justo man- 
gilla, en dos Reducciones solas q. tiene este Ytati: la i de San Ygnacio, el Tare o 
N. S.* de fee la segunda, y en ambas a dos han trabaxado gloriosam.^ los Padres 
en sus moradores Ytatines. 

A los quales me parti el año pasado de 43, acabada la visita de la Assumpcion, 



1646 121 

en número de 16. 000 indios de tasa, que serán lOO.OOO almas, viviendo 
como cristianos é impuestos en buena policía. Y aunque los mamalu- 



que Sumara.^ deseaba, y porq. la mitad del camino estaba muy pantanoso, fui 
con mis compañeros por el Rio Paraguay en vna balsa hasta el puerto de Jujuy, 
y amblamos por tierra las cavalgaduras p.^ la otra mitad del camino, aunq. lo 
alargamos, fuimos con el riesgo q. este rio se navega por las continuas correrías 
q. vnos indios infieles llamados Payaguas hazen por él en busca de su ordinaria 
comida, q. es el pescado que en él cogen, en las quales han muerto algunos es- 
pañoles q. han cogido descuidados, y por esta causa Íbamos muy sobre aviso, y 
todas las noches en centinela, y fue n. SJ seruido q. después de 13 dias de na- 
vegación tomamos Puerto en el dho. Rio Jujui sin haber encontrado a estos tan 
temidos cosarios; alli hallamos nuestras cavalgaduras, q. auian pasado gran parte 
del camino nadando, donde tube aviso q. el P.^ Justo Mancilla auia venido a hazer 
vna mission hazia las cabezadas del Tobati, q. es otro rio entre este de Jujui y 
la Asumpcion, con deseo de juntar y reducir alg.°s indios q. auian tenido noticia 
andaban descarriados por aquellos montes, Embiele a auisar de mi ida, dándole 
orden nos siguiesse, como lo hizo; y a los 9 dias de camino llegue a la Red.°° de 
S. Ignacio con algún trabaxo, por ser, como dixe, los caminos tan malos, los ca- 
lores rigurosos y aquellos montes llenos de garrapatas. El P.<^ Justo raansilla llego 
405 dias después; alégreme mucho de ver esta reducción, q. esta en vn puesto 
muy alegre y sano, tanto q. xamas ha auido en él peste, ni enferm.d de conside- 
ragion, y con tener el pueblo mas de dos mil i trescientas almas no auia sino qual 
o qual enfermo. Recibiéronnos los indios con demonstraciones de alegría, con 
sus arcos y dangas a su modo. 

Dista desta reducción la segunda del Tare 40 leguas, no mexores q. las pasa- 
das; comuniq. con los F.^^ si podia yo ir alia, y convinieron todos q. no era con- 
veniente, por ponerme a riesgo de que entrassen las aguas y me impidiessen la 
buelta a tener nra. Congreg." (y lo mesmo me auian dicho los P.^^ de la Asump- 
cion), y también el riesgo de las Reducciones del Paraná y Vruguay me daban 
priesa, por el gran peligro en q. estaban de los enemigos de S. Pablo; por auer 
avisado personas fidedignas querían venir sobre ellos, y q. se quedaban prepa- 
rando con grande fuerga de armas para el efecto; ocassion en q. hiziera yo mucha 
falta, y assi me resolui a quedarme en S. Ignacio, j embiar a llamar a los P.*^ Ma- 
nuel Berthod y Xpoual. de arenas, como lo hize con el P.^ Domingo Muñoz; y 
para q. en la ausencia de los P.^^ cuidasse de aquella Red.°" A los 18 dias vinie- 
ron acompañados de todos los Caziques del Pueblo, traídos del deseo de ver al 
Pay Guazu, q. assi llaman al Superior, y de los donecillos y rescates Ciue les es- 
creui les traia; recibilos con grande gozo mió y no menor suyo. Dieronme tan 
por menudo cuenta de la red.", que suplió por la q. podia tener auiendo ydo a 
vissitarla, y assi ninguna falta se hizo en no auerla visto personalm.% por aver 
venido todos los principales. Alli concluí la visita y dispuse lo conueniente para 
el buen acierto de entrambas red.®^, con q. di la buelta a la Sunmp.", después de 
auer repartido en esta reduc." de S. Ignacio y embiado a la otra del Tare quan- 
tidad de donecillos (y vestidos a los demás principales de ambas reducciones). 



122 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

eos de San Pablo se han llevado cautivos más de 2 5. 000 almas de 
aquellas provincias, reducidas en la mayor parte á 14 pueblos, á la 

q. son las armas mas poderosas con q. se ganan para Dios las voluntades destos 
pobres indios. 

Reducción de S. Ignacio. — Tiene esta reducción mas de dos mil y trescientas 
almas, de q. cuidan con extraord.° trabaxo y desvelo el P.^ Domingo jVIuñoz y 
Bernabé de Bonilla, cogiendo a manos llenas el fruto de sus grandes trabaxos ' 
en la frequencia de los Sacram.°^ y reformación de costumbres, borracheras y 
vicios semexantes. Enséñaseles la doctrina Xpiana. y predícaseles a su tiempo, 
al modo q. dexamos dicho arriba, en las reduc.^= del Rio Paraná y Vruguay. Ha- 
zese mucho fruto en los infieles que se recogen de aquellos montes, donde an- 
dan como fieras silvestres^ y se traen a poblado, donde se les enseña a vivir como 
hombres y como xpianos. después de bautizados. 

Fuei-a de las ordinarias correrias y miss.'^^ q. hazen los P.^^ por aquellos 

montes y valles circunvezinos, se hizo vna de ptirticular gloria de nro. S/ y de la 
Comp.^ al pueblo de Aracayu, por causa de auerle pedido al obispo del Paraguay, 
a quien está sujeto, les quitasse de alli el cura, q. era clérigo, y les embiasse 
P.^s de la Comp.^ como se hizo, iendo a suplir la falta del cura depuesto el 
P.e Justo mangilla, y después del el P.e Domingo Muñoa, q. estubo con ellos 
7 meses, con mucho consuelo suyo y provecho de sus almas con amor y es- 
tima tan grande al P.e y a la Comp.=^, q. luego que supieron los indios sus mora- 
dores q. el Obispo del Paraguay les aula señalado por cura vn clérigo, ubo en 
todo el pueblo vn llanto general, y al punto se determinaron los caziques mas 
principales de ir a echarse a los pies del Obispo a suplicarle no les quitasse de 
alli la Comp.^, y p.^ salir con su pretensión han hecho exquisitas diligencias. — 
Por lo dicho consta quan provechosa fue esta ida del P.e Domingo Muñoa a este 
pueblo de Acarayu, y también porq. a la voz y fama de q. estaba alli P.e de la 
Comp.^ salieron mas de 70 almas infieles de aquellos montes, a quienes bautizó 

Luego, el año de 43, salió el P.e Justo mangilla por aquestos mismos montes, 
de donde los sobredichos infieles auian venido, a reconocer la gente q. por alli 
auia; llegó a un desierto o despoblado donde alg.°s dellos solian andar como 
fieras y no halló a ninguno. Estando en este paraxe, vieron de repente venir 
3 indios p.^ ellos; mas entendiendo q. eran españoles arrancaron a huir, metien- 
dosse a toda priessa en el monte; fueron en su alcance alg.°^ de los nros., y todos 
3 vinieron muy alegres a ver al P. Justo, agradeciéndole vbiesse entrado en su 
tierra, añadiendo q. desde q. el P.e Alonsso de Barsana (Apóstol de muchas gen- 
tes) auia andado por aquellas tierras, auian deseado tener algún P.e de la Comp.^; 
el dia siguiente traxeron sus hijos y mugeres y otras 5 familias con toda su chus- 
ma, y de alli avisaron a otros y estos a otros, y assi fue corriendo la voz, y vinie- 
ron muchos, los q.i^s, en señal de que deseaban y querian tener en sus tierras 
Padres de la Comp.^ y hazerse Xpianos., se cortaron las cabelleras, q. es la ma- 
yor hazaña q. hazen estos indios en su infidelidad. 

En tan buen estado se hallaban las cosas q.do teniendo el P.e Justo el auiso de 
mi venida al Ytati (como dixe ai-riba) fue forzoso el dexar estos buenos indios, 



1646 123 

Villa Rica, Ciudad Real del Guaira y Jerez, que habían sido juntadas 
por los de la Compañía; hay mucha gente metida por los montes que 



prometiéndoles q. bolveria, como lo cumplió, dentro de dos meses, hallándolos 
perseverantes en el mesmo puesto q. les aula dexado; de los montes auian baxado 
otros y traído sus hijos y hijas p.^ q. las bautizasse el P.e, y cada mañana y tarde 
se juntaban todos, hombres y mugeres y chicos y grandes, p.^ q. los ynstruyesse 
en la doctrina xpiana., todo con mucho gusto suyo, y esperanzas de tener alguno 
de la compañía por su cura y Pastor; pero por causas urgentes que vbo, ni bien 
se pudo quedar con ellos ni traerlos consigo. 

Después de auer referido las miss.es q, salieron desta reduc", resta solam.e para 
concluir con ella vn Capitulo de carta del P.e Bernabé de Bonilla, q. dize assi: 

«La Yglecia deste Pueblo esta ya acabada; es consuelo entrar en ella, porq. 
aunq. la pobreza de por acá es mucha, en parte la ha socorrido la limosna del 
P.e Rj de la Assumpcion, q. dio el quadro de nro. P.e S. Ignacio q. estaba en la 
Yglecia del coll.°, y con esta ocasión se dio nueva advocación a la de acá (siendo 
antes de S. Benito); ya tenemos a nro. S."^ dentro della, gracias a su diuina Mag.d 
q. se ha dignado hazernos Comp.^ en tanta falta della. Hizose su colocación con 
vna procesión muy solemne a lo de por acá, con arcos, altares y dangas; y por 
postre de la fiesta vbo combate general de todo el pueblo, con q. ha quedado 
muy gustoso y confirmado en las cosas de nra. S.^ fee, y cada dia ha de creger 
mas, como esperamos, con el ayuda y favor del cielo.» Hasta aquí el Padre. 

Reducción de N. Señora de Fee. — Cuidan desta Red.", llamada por otro nombre 
Tare, el P.e Manuel Berthod y Xpoual. de Arenas. Ay en ella como dos mili y 
doscientas almas, las cuales no han correspondido a los excesivos trabajos q. han 
tenido los P.es en su cultiuo espiritual, pues fuera del poco aprecio q. han hecho 
de venir a la doctrina y a la yglecia, alg.°s han llegado a tales excesos q. les han 
perdido el respeto a los P.es en tanto grado q. han llegado a poner las manos 
sobre ellos, y aun a darles con vn palo, como lo hicieron con el P.e Domingo 
Muñoa, dándole con vno en la cara, y no quedando satisfechos de verlo bañado 
en su sangre, le dieron muchos empellones, tratándole de hombre ruin y de de- 
monio. Al P.e Xpoual de arenas lo echaron a i-empujones de sus casas, quitándole 
el báculo de la mano, y no le hizieron poca cortezia en no darle con él en .la ca- 
beza. Al P.e Vicente Badia, q. auia ido a componer semexantes excessos; en sa- 
biendo su llegada, vn Cap." Nandua., de los mas principales desta nación, le vino 
a visitar todo lleno de vino, y viéndolo el P.e quasi privado de sus sentidos, le 
dixo si era aquel el ser q. los P.es les enseñaban; a que respondió con libertad y 
desvei-guenga: es el ser que hemos de tener y nros. abuelos nos enseñaron. Su 
hijo Batu yaguasu parece heredó de su Padre Nandua, el poco respeto a los 
P.es; pues auiendo entrado en la casa de éstos un perro suyo y dándole, porq. se 
comió la carne, algunos golpes, él se defendió con gritos; a los quales salió mucha 
gente, y enti-e ella Batu, el qual, con vn garrote en la mano, vino a averiguar la 
causa; y hallo, con prüeva de testigos, q. el perro auia tenido mas razón que el 
P.e que lo mandó castigar; el qual, sin replicar ni bolver por su derecho, vbo, 
como si fuera culpado, de recebir vna buena reprehensión del libertado Indio. 



124 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

se podrían reducir y conquistar por medio del Santo Evangelio. Y en 
particular en la provincia de los Itatines, 8o leguas río arriba del Para- 
guay y cerca de las cordilleras de Santa Cruz de la Sierra y circunve- 



Los pasos de Batu y de su padre Nandua. siguieron otros dos sobrinos suyos 
llamados Perú Borohebe y Nuatambagua., de los quales el primero hirió con el 
palo ya dho. al P.e Muñoa, y este segundo le hizo (porq. le auia quitado la vara 
de alcalde) salir toda la gente de la yglecia, estandoles el P.e enseñando la doc- 
trina xpiana., diziendo el indio atrevido a gritos que no oyessen aquel demonio, 
q. todo lo q. dezia era mentira y q. echaba los hombres al infierno; luego obede- 
cieron todos al nuevo predicador de satanás, y se salieron los indios de la Yglecia 
sin poderlos detener el Padre. Con esto ya todos los indios del pueblo miraban 
a los Padres como a gente ultraxada; y no auia ya indio por vil que fuese que 
con obras y palabras afrentosas no hiziesse suerte en sus personas, no teniendo 
cosa segura dentro ni fuera de casa, ni queriéndoles servir como de antes. 

Deseando, pues, los P.es poner remedio eficaz a tantos males y excesos halla- 
ron por vnico el sacar del Tare a los principales quatro motores contra los 
P.es, q. eran Nandua., su hijo y dos sobrinos, y assi los sacaron (después de rom- 
pidas muchas dificultades) y llevaron al Yapeyu, q. es la reducción inmediata a 
Buenos ayres, y con su salida se apaciguo todo el pueblo y resucitó de muerte 
a vida aquella pobre cristiandad, como diré en el cap. siguiente: 

Coino el estado desta cJiristiandad se mexoro después del suceso referido. — Que- 
daron con esta salida de sus principales cabegas mas mansos q. vnas ovexas los 
bravos leones del Tare y todos los del pueblo tan enmendados y corridos q. pa- 
recian otros, viendo que el Nandua., q. ellos tenián por su Dios, auia sido echado 
del Pueblo a otro tan distante; con q. los demás cobraron grande estima de los 
P.es, muy sujetos ya i rendidos a sus mandatos; y tanto, q. estando el P.e Domingo 
Muñoa rezando sus horas, al primer gadpe de la campana para entrar la gente en 
la yglecia, oyó tan grande ruido y estruendo en el Pueblo q. le obligo a dexar el 
rezo, persuadido que auia sucedido algún motin o que se emprendía fuego a las 
casas, q. por ser pagisas están expuestas a semexantes desgi-acias; mas saliendo 
luera vio q. eran los indios y niños y demás gente q. a todo correr, luego q. oye- 
ron la Campana, venian de tropel a la Yglecia para aprender la doctrina, y pro- 
siguen con gran tesón. Saben ya rezar y se precian de esso; los indios q. estaban 
en los pueblecillos de la Comarca se han recogido todos a este, y tratan con mu- 
cho calor de hazer sus chácaras y sementeras; de suerte q. podemos dezir con 
mucha razón, cj. esta mudanza del Tare ha sido obra del brazo poderoso de Dios. 
Y porq. mexor se vea pondré aqui, aunq. abreviado, vn cap. de carta del P.e Ber- 
nabé de Bonilla, q. dize asi: 

«El estado de la mission antes del sucesso referido no puede concebirlo bien 
quien no lo vio, y por auerle yo visto recien entrado a esta espiritual conquista, 
doy agora con mucha admiración y afecto infinitas gracias al S."^, q. tan en breve 
tiempo ha hecho vna mudanza tan extraordinaria en el assiento en la fee de los 
Xpianos. antiguos y muchedumbre de los q. se han hecho Xpianos. de nuevo, 



1646 125 

ciña á otras que corren hacia el Oriente, hasta dar en las vertientes del 
Marañón; cuales son las naciones de los indios cuantos, guacamas, gu- 
chitas, guatos, los cuales son labradores; otros, nambicuarucos, characu, 
quiriquichi, dori, curmani, gonni, cocone, aygua, guaquichi, tata, gue- 



mexora de costumbres, destierro de bayles, llantos gentílicos, borracheras y 
amancebamientos, yntroduccion de la obediencia y respecto a los P.es, tantas 
veces perdida en tiempos passados; frequencia de entrar en la yglecia y de los 
santos sacram.°s En lo temporal también no ay mas q. desear, porq. auiendo obe- 
diencia en la gente no ay cosa dificil.» Hasta aquí el P.e Bonilla, cuya carta des- 
cribe bien el estado y mexoras desta nueva xpiandad. 

Contra la q.^ han pretendido también asestar sus tiros los actuales enemigos de 
S. Pablo (que por todas partes quieren tender las redes de su iniquidad contra 
los miserables indios). El fundam." desto dio vn indio q. agora 5 años llevaron 
cautivo estos enemigos; y dize, q. venían con determinación de dar sobre el Tare; 
pero C|. en llegando a las tierras de esclavos les salieron al encuentro los Yndios 
Guananas, q. los mataron quasi a todos; él, con otros 3 Tupis, se salieron de sus 
vñas para traer las nuevas; Nombra q. venían 3 Portugueses de fama en estas 
diabólicas conquistas: Gerónimo Pedroso, Francisco Fernandez. El tercero no se 
conoce por el nombre q. el indio le da de Carayrubicha. Entre el desconsuelo de 
nueva tan triste dio no pequeño alivio lo q. cuenta [sobre] el mismo del viaxe de 
los q. quedaron después de la batalla del Borore i rota de los de S. Pablo, contra 
los q.^^^, mas arriba del Paraná, salieron vna manada de tigres de S. Pablo, echando 
3 infieles al infierno, matando 11 Christianos, 5 bacas, 20 caballos y otro mucho 
ganado, sin estar hombre seguro fuera ni aun dentro del Pueblo. El cual, con solo 
este enemigo, estaba tan temeroso como si estubieran los de S. Pablo en la tie- 
rra; haziendo él el destrogo q. auian de hazer ellos, por espacio de dos años, en 
los quales no le pudieron alcangar con trampas; porq. no repetía la presa donde 
vna vez la mordia, ni con escopetas; porq. era tan astuto, q. no cevaba en ella 
puesta a tiro. Pero nro. S."", viendo la mudanza del Tare, quiso, misericordioso, 
quitarle aquel azote de la tierra, como les aula castigado ia sus maldades pasa- 
das; y assi dio animo, valor y traga con q. mataron al tigre, dando aquella pobre 
gente mil gracias a Dios por tan feliz suceso, quedando libre toda la tierra de tan 
carnizero enemigo, q. la tenia inquieta y asolada. 

Este es el estado desta nueva Xpiandad., esto lo q. tenemos en pacifica pose- 
sión sujeto al imperio de Xpo. y al de nro. grande monarca Filipo, con cuya 
liberalidad, sin estruendo de armas, mas q. las trompetas de la predicación, han 
caldo los soberanos muros desta nueva gerico de la Prov.^ de los Ytatines. Estos 
son los q. ha conquistado la Comp.^ para añadir piedras a su real corona, precio- 
sas margaritas a la celestial Jerusalem. Estas son las piedras toscas q. han sacado 
los hijos de V. Pd. de la tosca cantera desta inculta gentilidad, pulidas con el 
inmenso trabaxo de tantos años.» — Anales de la provincia del Paraguay, escritos 
por el P. Lupercio Zurbano. — Original. 



126 " PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

tual, guinchú, cureche, ciyu, charare, guayarapos, todos infieles (i); y 
donde el año pasado quitaron la vida los hechiceros al V. P. Romero 
con una espadaña de madera y le sacaron la lengua por debajo de la 
quijada, y le cortaron las manos y abrieron el pecho, todo en odio de 
la ley santa que les predicaba; siguiéndole un buen hermano en tan 



(i) «.Catalogo de las naciones de indios que ay de la vna y otra vanda del rio 
Paraguay para cofivertir al Evangelio de Xpo. — Los Cuantos, Guacamas, Guchi- 
tas, Los Guatos; hablan la Lengua Guayarapo y son labradores. 

La entienden las Naciones siguientes: Nambiquarucu, Characu, Ouiriquichi, 
Doii, Curmani; no siembran. 

Gonni, Cocone, Aygua, Guaquichi, Tata, Guetual, Guinchum, Cureche, Ciyu, 
Charare, Guayarapos; y todos [estos] son labradores, q. es gran medio para plan- 
tar en ellos la fee, como impedimento el no serlo. 

A vista de tanta gentilidad, claro está que los fervorosos Padres destos Itati- 
nes han de estar muy ansiosos de convertirla al Evangelio de Xpo., como se ve 
en vn capitulo de Carta del P.e Domingo Muñoa, q. dize assi: 

*Por acá todavia estamos pocos, y si vbiera sujetos, quizas se pudiera tratar de 
provar ventura en la otra vanda con los Guarapos para dar principio a alg.^ re- 
ducción. De poco tiempo acá han salido a Tare algunas veces por sus intereses 
estos Guarapos, y con ellos algunos indios de la otra vanda, y si se les ofre- 
ciessen Padres quizas los admitieran, por el interés de sus rescates, y con esso 
auia mucho camino andado para lo q. vbiere de Indios Guaranis por alia, y tam- 
bién para otras naciones de Gualachos, q. le han dicho al P.e Manuel Bertold 
q. ay muchos. El miedo del portuguez es bravo estorvo para todo; pero por lo 
q. tanto vale, como las almas, no es mucho q. se pongan también a riesgo muchas 
cosas, y aun las vidas de algunos Padres, si fuesse menester, y mas si tubiessen 
compañeros para no morir sin confession quando algo sucediesse. E importara 
mucho q. lo mas presto q. fuesse posible se procurasse entrar en la otra vanda 
del rio, aunq. no fuera sino por los q. se salvarian, quanto mas presto se entre- 
gase. N. Señor se compadesca dellos y los alumbre con su fee y con su gracia.» 

Hasta aqui el P.-e Muñoa, donde se hecha de ver su buen desseo (y el mismo 
tienen los demás P.es y yo no menor si se pudiera) de la conversión de toda esta 
numerosa gentilidad, de q. nos dio noticia el dho. Indio Guaramina; al qual, aca- 
bándosele los dedos de pies y manos, también se le acabaron las naciones; pero 
no es assi, sino q. ay mucho gentilismo q. convertir a nra. Santa fee, y assi tengo 
avisado a los P.es hagan diligencias por mayor del numero de las almas, q. serán 
sin duda muchas. Pero son pocos los obreros, q. instantem.te tocan a las puertas 
de la misericordia ¡de V. P.d les dé la acostumbrada limosna de fervorosos com- 
pañeros, q. con lo hermoso de sus apostólicos pies anden sobre los áspides y 
basiliscos, leones y dragones destos Itatines infieles, Calchaquies, Chacos, Avi- 

pones y demás fieras naciones vecinas a las nras — Octubre 12, Anno 1644. — 

Fran.co Lupercio de Zurbano.» — (Rubricado.) — Original. — 6 fojas. 



1646 1^7 

feliz y glorioso tránsito, muriendo en sus mismas manos con el mismo 
género de muerte (l). 

Suplica á S, M., mande vayan 50 religiosos, que, según los informes 
de los Obispos y Gobernadores de aquellas provincias que consigo 
lleva, tantos y más son necesarios; pues casi ninguno de aquellas pro- 
vincias se reciben en la Compañía. Y aunque seis años ha fueron 27 re- 

(i) ^Relación de la gloriosa muerte del P.^ PP Roinero y del Hp Matheo Fer- 
nandez, entre los Yndios Ynfíeles, a sus manos. — Murió el P.e P.° Romero, de la 
Comp.'"' de Jhs., de hedad de 64 años, profeso de 3 votos y de Comp.^ 38, a 22 de 
Marzo del año pasado de 1645 años, a manos de los yndios y[n]fieles de la Prov.* 
del Ytati, hauiendo entrado por mi orden a predicarles el santo Evang.°; y como 
los annuales q. henbio son del año de 44 y la relación de la vida exemplar y 
uerdaderam.*^ apostólica y dichosa muerte del P.e P.o Romero no puede 3'r hasta 
el año siguiente de 45; para consuelo de V. P.d y mayor claridad de las calunias 
que contra la pi'ou.^ y este buen P.e nos han leuantado, daré hen ésta Vna breve 
notigia a V. P.d de su vida y muerte y motivos della. 

Fue el P.e P.° Romero natural de Sevilla; paso a las yndias, a la ciu.d de Car- 
tagena, adonde le recibió el P.e Diego de Torres, a 7 de Marzo de 1607, el mismo 
año que por horden de N. P.e Claudio Aquaviua, de S.ta m.ia, vino a fundar esta 
Prou.^ adonde acabo su noviciado; con gran fervor hizo sus votos y comenzó a 
estudiar el curso de artes, con caudal de yngenio y aprouecham,'° en letras; pero 
sabiendo la necesidad de muchas naciones ynfieles, que perecían por falta de 
obreros, y que la necesidad hera extrema, se dedico y consagro luego a su ser- 
vigio y conuersion, que apretado de la necesidad admitió luego el P.^ P.^; el año 
de 61 1 lo Ueuo consigo y le fio vna de las arduas hempresas y dificultosas misio- 
nes de la Prou.* de la nagion Guaycuru, fiera, barbara y sangrienta, hen q. estubo 
casi 10 años, con grandes peligros, continuas persecusiones y incomodidades y 
trabajos, hasta que el año de 621 fue al parana, adonde, y en el Vruguay y Sie- 
rra del Tape, perseuero en continuas missiones, fundaciones de reducciones he 
Yglesias, con continuos y grandes trabajos de hambre, sed, peregrinaciones, fríos, 
soles, malos tratam.'°s, y vltrages de los ynfieles, hasta poner las manos en él; 
peligros grandes y heuidentes de la vida hen caydas, peligrosos naufragios, y de 
los hechizeros y malos yndios hen las nuebas entradas q. hizo, como Superior 
q. fue muchos años de las Misiones; sudores y trabajos y mayores Peligros de los 
Portugueses de san Pablo, defendiendo las Redu.°^^^ de sus latrocinios y violen- 
cias, de quienes hen la sierra fue cautiuo y preso en guarda, y despojado y ro- 
bado, y heridos sus compañeros, siempre obrero ynconfusible he yncansable; 
cathequizando, enseñando y bautizando muchos millares de ynfieles, convirtien- 
dolos no menos con el exemplo de su S>}^ vida, hen especial su recato y pureza 
Angélica, que con su predicación, perseverando siempre en el mismo tenor de 
uida, hen q. le alie el año de 41, que fue la primera vez a las misiones, y en el 
de 44 q. le dexe por V.ce R or del Colleg.° de la asump.°° mientras la congreg.°° 
Prou.i, hen que por hazer su deuer y no irse tras los yntentos y agiones del 



128 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

ligiosos, eran muchos los muertos cuando allá llegaron y también los 
que faltaron de la provincia; por ser la tierra enferma y los trabajos 
muy grandes y continuos. 

2 fs. — Emp.: «Jvan Pastor » Term.: «se lo suplico». 



D."^ D. Fr. Bernardino de Cárdenas menos ajustados, paso muchos desvíos 5^ 
desayres con entereza, humildad y paciengia. 

En este ynter, atendiendo a la misión de los ytatines y a su mucha nesegidad 
y a que las varias prouincias y naglones ynfieles que tienen a la vista pedian vn 
varón de su sptu. y valor y larga esperiengia, le señale en este colegio de cor- 
doua, con vnanime parecer de mis Consultores y aclamagion vniversal de todos, 
por Sup."*" y explorador de aquella nueba y espiritual conquista, y como el espi- 
rita del S.'' es vno, al mismo tiempo q. Yo se lo congedi aqui en Cordoua, mouio 
al P.e P.° Romero hen el Paraguay a que instantem.*® me lo pidiese, hordenan- 
dolo todo la diuina providencia a vn mismo fin; y asi, quando llego el P.e R.or de 
la sump."'^ a su colleg.°, el P.e P.° Romero vio congedida su p.°°, y cumplidos 
sus deseos; fue yndesible el gozo de su feruoroso espíritu, y enbió luego a pedir 
auio a los ytatines para partirse sin dilación a aquella mission. Ofrecióse vn grande 
estoruo con los yntentos del S."^ D. Fr. Bernardino de Cárdenas de echarnos de 
aquel coUeg." de la sump.°" y de las missiones del Paraná y de la misma mission 
de los ytatines, para donde estaua de partida el P.e, q. se detubo, ayudando como 
buen hijo a su madre, y como buen subdito a su supp.o"^ y R.^'' del colleg.°, hen 
lo justo y nesesario del collegioy medios nesesarios q. se tomaron para este fin, 
como mas largo escriño a V. P.d; en q. el P.e P.° Romero acudió con los años a 
que todos los demás obedecimos, recreciéndose en esta ocasión nuebos sentim.'°^ 
contra el P.e del S.'^ D. Fr. Bernardino, q. no puede sufrir se le oponga nadie, 
haun en la propia justicia y nesesaria defensa. 

En fin, la salida del S."^ D. Fr. Bernardino de la sump.°'' dio lugar a la partida 
del P.e P.° Romero a los ytatines, adonde llegó con gran gusto y jubilo de su 
alma por diziembre de 44, como me hescriue en vna de 23 de hen.° deste año 
pasado de 45, que toda ella [rjespira llamas de amor a nro. S.'^ y a sus hermanos 
y compañeros, ensalgando y magnificando su mucho espíritu hen la renovación 
de los votos y trato con nro. S.''; sus trabajos y luzim.*° de ellos en aquellas Re- 
ducgiones hechas; la colocagion q. se hizo del santissimo Sacram.'° en la Redu.°" 
de nuestra S."^^ de la fee de Tare, frontera de las naciones ynfieles; sus angias de 
entrar a convertirlos a su Criador, disponiendo su viaje, como lo hizo luego, con 
consulta y pareger no solo de todos los P.es sino de los casiques, Capitanes he 
yndios de las dos Reducciones, en complim.'° de la primera condición de las 
hordenes que le di al P.e para aquella mission, que si pasaua a la otra banda del 
Rio paraguay, de la Sierra de los ynfieles; fuese con el Pareger, por lo menos, de 
los mas padres. 

Salió el P.e P.° Romero de la Redu.°" de N. S.^ de la fee a 25 de hen.°, dia se- 
ñalado de la conuerssion del apóstol de las gentes, S. Pablo, en compañía del 
. P.e Justo mangilla, obrero antiguo de aquella mission, y del H.° Matheo Fernán- 



1646 129 

713. 1646 (?) 75—6-8 

Memorial del avío que está comprado para los reliyiosos de la pro- 
vincia de Tncumán en ropas^ matalotaje, ornamentos y medicinas; y lo 
que falta. 

2 fs. — Es copia. — Emp.: «Diez y nuebe arrobas de lana » Term.: «13742». 

dez, gran lengua y experimentado Comp.° de los P.es de ella, y con algunos Ca- 
pitanes y gente escogida, como 30 ó 40 yndios, los mas de la Redu.°" de Nra. S.^ 
de fee, como mas conocidos de los ynfieles; llegó a los primeros pueblos a 13 de 
fr.° de 45, sin auer aliado )nnpedim.'°, que se temian de los PaAí^aguas, henemigos 
de los Xpianos.; fueron muy bien regibidos del casique Carubay y de los yndios 
de su pueblo, muchos de ellos conocidos y contratantes de los de nuestra Redu.°° 
de fee, y estubieron tan lejos de espantarse como suelen, ó huirse, que antes les 
salieron a regebir, aderegando los caminos, con tanbores, en señal de regosijo, y 
desenbarazandoles una diosa o casa en que se ospedasen. Yntentó el P.e P.° Ro- 
mero pasar adelante para darme mas entera Relación de vista de aquellas nagio- 
nes; pero asi los de aquellos pueblos como los mismos yndios xptianos. y corop.°^ 
de los P.es les dixeron que no convenia por entonges pasar mas adelante; q. alli 
podia hazer vna Redu.°" tan grande como las ya hechas; y encomendándolo a 
nro. S/ y consultando con el P.e y con aplauso de los yndios, levanto alli vna 
Cruz y hizo vna pequeña Yglesia, q. la dedico, la nueba yglesia, a la gloriosa 
S.'^ Barbara, en caso q. viniese aprouagion del Sup.""", que hera hasta adonde se 
extendía su ligengia, y dando q.'^ de todo al P.e Ror. de la Sump.^"^, a quien dexe 
cometido q., consultado, pudiese dar la dha. ligengia de asistencia de Padres en 
ella. Y escriuiendome la puerta que se abria al Evang.° y las conueniengias que 
hauia para no dexar desamparado aquel puesto, adonde los avian regibido con 
tan grande agasajo y gusto; comprehendiendo ya hen su feruoroso Corazón todas 
aquellas nagiones y Prov.^^ hasta el chaco y confines de S.'* Cruz de la Sierra y 
lo ynterior de aquel gentilismo, pidiéndome y nombrándome sujetos aptos para 
aquella j'mpresa; volvió a hembiar al P.e Justo mangilla a la redu.^'^ de N. S.^ de 
fee del Tare y a los Capitanes, para que luego despachasen a la Sump.°°,- y venida 
la ligengia voluiesen con el P.e Alonso Arias, con ornam.'°* y cosas nesesarias, a 
lleuar adelante aquello; y el buen P.e se quedo con el H.° Matheo y 3 yndios 
Xptianos. y 3 muchachos, lleno solo de confianga en Dios y feruor; junto vna 
buena tropa de niños y niñas en la yglesia a la doctrina y catesismo; a los padres 
les predicaua ya de dia, ya al romper del alúa, a su vsanga, los misterios de la fee 
y el fin de su venida; Regebia mensaje de los yndios ynfieles, y enbiaualos para 
atraherlos al hevang.°; vinieron los yndios guacharapos (que es nagion diferente 
de la guarani) a darle la bien venida con vn presente de pescado, ofregiendole 
su pueblo liberalmente si queria estar hen él. 

Cuando el P.e P.° Romero llegó a aquel pueblo halló alli vn yndio del Rio 
arriba, adonde deseaua el P.e tener entrada, llamado guiragueray; agasajóle y 
diole muchos dones, para ganarle la voluntad, y con él henbió vn mensaje a los 
casiques de aquellos pueblos haciéndoles saber su venida y fin de ella, y rogando- 

ToMo II. 9 



130 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

714. 1647 — I — 12 75—6—8 

Memorial del P. Baltasar de Lagiinilla^ religioso y Procurador de 
Indias^ de la Compañía de Jesús, á S. M. — Suplica se dé licencia al 
P. Juan Pastor y á los 30 religiosos que consigo lleva á la provincia del 
Paraguay para que vaya por Buenos Aires, por ser mucho más breve 
y de menor gasto que por el Perú, señalándole navio por medio y or- 
les le viniesen a ver; y mientras los aguardaua, no estaua ogiosa su ardiente ca- 
ridad y santo zelo; pues demás de doctrinar a los presentes, se ocupaua en apren- 
der la lengua mas general de las nagiones sircunvezinas, que la Guaraní ha mu- 
chos años sabia muy bien. 

En esto se paso poco mas de vn mes, y mientras el P.e estaua dando tragas de 
encaminarles a la vida por la predicagion del Santo hevang.° [a] aquellos pueblos 
infieles del Rio arriba; ellos le estauan tramando y decretando la muerte. Porq. el 
yndio a quien el P.e agasajó y enbió a q. conuocase la jente para oyr la palabra 
de Dios, por su mal corazón, siruio de convocar los casiques para no regebir la 
luz del santo hevang.° y hapagar aquella antorcha de la yglesia, q. con doctrina 
y exemplo se la hauia de dar; y si bien que este yndio fue el solicitador; pero el 
pringipal motor fue vn gran hechizero llamado mboroseño, que antiguam.'^ fue 
cautiuo de los Portugueses de San Pablo y se escapo dellos boluiendole a traer 
por guia, y alcanso tanta authoridad con los yndios del Rio ariba, hentre quienes 
estaua, que auia dado y repartido varas de alcaldes y alguaziles suios a sus con- 
fidentes como cap.^°, y como si fuera sagerdote, cruzes como de fiscales o minis- 
tros de la yGlesia a otros; y temiendo sin duda que los P.es les auia[n] de quitar 
su authoridad, convocó los infieles contra el P.e; y fingiéndolos conuocados, que 
serian como hasta 40, q. venian al llamamiento del P.e; llegaron, bien armados a 
su uzanga, serca del Pueblo, y a 21 de Marzo por la tarde enbiaron un mensajero 
con dos o 3 indios, que a la mañana vendrían a uer al P.e; y avnq. vno dijo de- 
lante del P.e P." Romero q. aquellos yndios venian a matarle, el P.e, como tenia 
aquel animo tan generoso y despreciador de la vida por el bien de las almas, 
respondió con la írase del yndio: dexadios; si nos mataren, mátennos. El dia si- 
guiente, muy de mañana, estando mui serca los yndios ynfieles, dijo vna yndia 
al P.e q. los del Rio arriba venian a matarle; hauiso q. pudo seruir al feruoroso 
P.e para ofreger de antemano el sacrifigio tan gercano de su vida y sangre, y pre- 
pararse con feruorosos actos, para aguardar la muerte como valeroso y no huirla 
como couarde; ni le hera posible, porque los ynfieles vinieron luego por la ma- 
ñana, guiados, según escriuen, de Guiragueray, q. es a quien el P.e P.° Romero 
agazajó y cargó de dadiuas, a fin de q. llenase su palabra el Rio arriba, hen oca- 
sión que la gente del Pueblo faltaua de él, a 22 de Marzo, y avnq. los 3 yndios 
xptianos. Comp.°^ del P.e, i-ezelosos del sugeso, le preguntaron si apersibirian 
sus harmas, él les respondió q. no; y asi antes mostraron regosijo en su venida, 
y el P.e P.° Romero salió de su chosa con el H,° Matheo y los 3 muchachos a 
rregibirlos y los saludó amorosam.'^, ablandóles de las cosas del gielo, del fin de su 
venida y de las conveniengias espirituales y tempoi-ales q. se les auian de seguir 



ENERO 1647 131 

den de la Casa de la Contratación de Sevilla, que ajustará esta materia 
como convenga al Real servicio. 

I f ° de sello 4° de 1644. — Original. — Al margen se lee: «Dentro, en carta de 
la casa de la contratación, está el decreto del conss.° de 12 de Henero de 1647 en 
que se concedió la licencia que se pidió por este memorial en 14 de Noviembre 
de 1646. — Informe la Casa». — (Rubricado.) 



della. En acabando de ablar, les dixo que se fuesen a descansar en casas de sus 
parientes, con yntento de yrse a dezir misa. Leuantose el cap.^" de ellos, llamado 
Tucambi, dio la contraseña y dixo a los yndios ynfieles, sus compañeros: hea 
pues (como de dezir suio), y al punto el uerdugo, que estaba apersibido y serca 
y se llamaba cherunbi, levantó con anbas manos una grande y pesada macana o 
palanca y le dio vn fiero golpe lien los hombros, a que el P.e dixo: Jesús; leuantó 
segunda y 3.^ vez la macana sobre la cabeza, con q. le deribo sin sentido en el 
suelo; fuele a la mano vn indio ynfiel de aquel Pueblo, reprehendiéndole que 
porq. hauia venido a matar su P.e, a que respondieron con saña q. a ellos también 
los matarían por auerlos regebido; añadiendo: si nosotros queréis P.es^ nosotros 
no los queremos; y a otro yndio xptiano. de la Redu.°° de Tare llamado Gon- 
zalo, q. quiso defender a su P.e no le matasen, le pasaron de vanda a vanda con 
vna flecha, de que cayo muerto; hera mui buen yndio y mui fiel a los P.es, y 
aquella mañana, poco antes de su muerte, corriendo la uoz de q. los yndios yn- 
fieles venian a matar al P.e, hauia dho. q. no rehusaua el morir por amor de 
los P.es Otros acometieron furiosos al H.° Matheo fernandez, a quien apresura- 
dam/* quitaron la vida, y avnq. hera donado, le contamos por hermano nuestro; 
porque tenia de los P.es fran.co vazquez truxillo y Diego de Boroa, mis antese- 
sores, facultad, a q. se llegó la mia, de ser rebebido en peligro de muerte, q. se 
le cumplió felizm.'^ en aquella hora. 

El P.e P.° Romero no estaua del todo muerto, ni le auian acabado de matar en- 
tretenidos con los comp.°^, y entre tanto vna piadosa vieja infiel se llego animosa 
al P.e, entre la fiereza de los henemigos ynfieles y sus flechas y macanas, y 
a[l]lando al P.e viuo, le 3'ua echando agua caliente para q. boluiese hen si, se 
bien estaua mortalm.'^ herido, bañándose en su sangre, y si con este benefigio 
boluio en si, seria para mas boluerse a nro. S.^ jesuxpo y ofrecerle su sangre y 
vida por los q. se la quitauan, a ymitagion suia, q. rogó por los que le crusifi- 
caban. Muerto el H ° Matheo rrepararon los matadores en que todavía estaua 
viuo el P.e y dichoso sacerdote, y arremetiendo con furia le acabaron de matar, 
abriéndole las entrañas; cortándole con vn cuchillo la garganta, sacándole la len- 
gua por debaxo de la barba, y cortándole los dedos de las manos se los metie- 
ron dentro de las entrañas; superstigion, según dizen, suia, p.^ que no tomen 
venganga de los q. le mataron; de q., avnq. fuera posible, podían estar bien se- 
guros y que su sangre no clamara venganza, sino misericordia y clemencia p.^ sus 
matadores. 

Todo esto se supo de los que se aliaron presentes y lo refirieron el yndio y 
muchachos q. se escaparon, y les salieron a consolar del pueblo al monte, donde 



132 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

715. 1647— I— 21 75—6—8 

Memorial del P. Juan Pastor^ de la Compañía de Jesús ^ Procurador 
general por la provincia del Paraguay^ al Real Consejo de Indias. — 
Dice que los indios que los Padres de la Compañía de Jesús han redu- 
cido á pueblos en el Paraguay, Uruguay é Itatines, están muy aparta- 
dos de la Asunción y otras ciudades en cuyo distrito caen; y una Or- 
denanza obliga á los indios de sus reducciones, que de 30 leguas vayan 
á servir á sus encomenderos ó á otros, con orden de los Gobernadores 
ó Alcaldes, por cierto tiempo. Y aunque éstos están más lejos, quieren 
los españoles que vayan á servirles contra su voluntad, en agravio de 
dichos indios y contra la Ordenanza aprobada por S. M. (en 1618). 
Pide se mande á los Gobernadores y justicias de aquellas provincias 
que, so graves penas, les dejen libres. 

2 fs. de sello 4.° de 1646; la primera página impresa y en la segunda se lee: 
«en 14 de dic."^ de 646. — Al señor fiscal. — (Rubricado.) — El fiscal dice que esta 



les escondieron; después de ydos los matadores cargados de los despojos, del 
ofnam.'° y rescates q. tenia el P.e; le henterraron aquellos yndios ynfieles, q. le 
recibieron, con dolor y sentimiento, y al H.° Matheo 3^ al yndio Gongalo. Los mo- 
tiuos que tubieron para matar al P.e se supieron de lo que el yndio que envió 5'^ 
diligenció la muerte del P.e, llamado Guiragueray, dixo antecedentem.'^ a su 
muerte a paracu, Cap.^ de la i.^ Redu.°° del ytati y nros. yndios; que sacados 
de las cartas de los P.es Justo Mangilla y Alonso Arias y Domingo Muñoa y Ber- 
nabé de Bonilla y xpobal. de arenas, P.es de aquellas Redugiones, que vnifor- 
mem.**^ me lo escriuen, hen suma son: el descrédito de sus enbustes y engaños, que 
se temió el ecliizero Mboroseño con la entrada y doctrina de los P.es; y que los 
casiques la rehusauan, porq. les quitaban las mangebas a los yndios; les uedauan 
y impedían sus boracheras y bebidas; les prohibían e ympedian las guerras con 
que se uengan vnos yndios de otros, sus henemigos; q. los ympiden sus afeites de 
colorado q. vsan para sus lasgiuias; que aprietan mucho a los yndios en sus cos- 
tumbres. También se dixo que el hechizero que mandó convocar la gente para 
matar al P.e y el yndio que la diligengio, mostrauan sentim.*° con los P.es por 
auer desterado al casique Nanduabuzu, su amigo desotros dos; a lo qual no hauia 
interuenido el P.e P.° Romero, que estaua mas de 150 leguas lejos de alli, en 
el parana, Prov.^ distinta; y quando vbiera intervenido, hera acto virtuoso y 
loable; porque el sup.""^ de los ytatines, algunos años antes, 3' otros P.es, los sa- 
caron de la Redu.o'^ de Tare, por ympedir con su soberbia y malas costumbres 
y pernisiosas ablas la conversión de los infieles y progreso en la fee de los nuebos 
xptianos.; como se uio por los efetos y mudanga grande q. hizieron de costum- 
bres, después de su salida de aquella Redugion. Causas todas q. hazen mas glo- 
riosa la muerte del P.e P.° Romero; ni su vida apostólica y trabajos 3'nmensos de 



ENERO 1647 133 

ordenanza que se pide se mande guardar es á fin de aliviar á los indios del ser- 
vicio personal, y según consta de una cédula de 25 de septiembre de 1642 años 
está del todo quitado el servicio personal a los indios destas reducciones, y assi, 
con que se observe esta cédula, se prouee más cumplidamente a este fin y se 
puede escusar la confirmación de la ordenanza que se pide. — Madrid, 21 de 
Henero de i647>--. — (Rubricado.) — «en 26 de henero de 647 — désele la cédula que 
dize el señor fiscal». — (Rubricado.) 

716. 1647 — I— 31 75—6—8 

Memorial del P. Juan Pastor á S. M. — Dice que se concedió licen- 
cia y el aviamiento necesario para ir al Paraguay á 24 sacerdotes de la 
Compañía y á 4 hermanos, y lo mismo pide para sí y su compañero. 

I f.° de sello 4.° de 1647. — Al margen se lee: «en doce de henero de 647 — de- 
seles el aviamiento que piden y la cont.ria ajuste la quentas. — (Rubricado.) — «El 
compañero que Uebo, en conformidad de la licencia, es el Padre Ignacio Siris, 

35 años continuos hentre yndios fieles, y los mas entre ynfieles, pedia otra muerte, 
ni sus venerables canas, otro matiz que el de su sangre, muriendo en la de- 
manda y dando su sangre y vida por la salvación de las almas y conversión de 
los gentiles, que con tanto amor los rebebieron y enterraron, como ya dixe, y 
aun traxeron después sus venerables güesos en vna caxa bien breada, con mu- 
cha veneración y estima, a nra. Redu.°° de nra. S.""* de la fee, y aparte los del 
H.° Matheo y aquel buen yndio q. murió con ellos; en las dos Redugiones del 
ytati hizieron tiernisimo testim.° hen la perdida de tan gran Pe.; los padres de 
aquella misión lo sintieron tanto mas, q.'° conogian mas la falta grande que hazia 
a la conversión de aquellas gentes; si bien templaua su dolor la gloriosa muerte 
del difunto y la esperanza de q. su sangre auia de ablandar los corazones duros 
y empedernidos de los gentiles; y asi, entre dolor y gozo, celebraron la nueba 
con repiq. de campanas y vn Te Deum laudamus; y lo mismo hizo el colleg.° de la 
sunp.°°, siguiendo el repique de nuestra casa la cathedral y parochia y la aclama- 
ción de la gente bien intencionada y pia. Si bien la hemulacion hizo su sentim.'° 
toda la Prou.^ se aluorogó y alentó a tan gloriosas empresas con la feliz dichosa 
[muerte] del P.e P.° Romero, estimado y venerado de todos; y cómo [me] tengo 
por dichoso de tener parte en las dichas glorias vltimas de este apostólico varón 
y de auer experimentado y echo prueba de su heroica virtud hen la observ.** 
tan puntual de mis ordenes, sin q. diese paso q. no fuese ajustado a ellos, piedra 
de toq. del oro finísimo de sus exelentes virtudes, tan felizm.^^ coronadas con tan 
gloriosa muerte, pudiendo yo dezir del P.e con verdad, con san Cypriano: accepit 
coronaví de co7isummatiofie virUitis. [Lo] q. pide mas estendida narragion, q. se 
hará a su tiempo; q. yo solo pretendo dar a V. P.d hen esta, sumaria y breue no- 
ticia de su muerte y de las causas de ella, q. tanto la eleuan y ensalgan para 
gloria de Dios y de la comp.^ — Cordoua y hen.° 26 de 1646.» — 4 fs. — Del P. Lu- 
percio Zurbano al P. General de la Compañía de Jesús, Mucio Vitelleschi. — Ori- 
ginal. 



l34 PERIODO CUARTO 1638-1654 

sacerdote, y por ser asi los firmé en Madrid a 29 de Enero de 647 años. — Juan 
Pastor». — «Para el abiamiento de los religiosos que an de ir a las provincias de 
Tucuman, Paraguay, rrio de la Plata, conforme a la orden que está dada por su 
Mag.d, son necesarios cinq.'^ y nueve mili setecientos Y ocho maravedís, esto sin 
el gasto que han de hazer desde los colexios o casas de donde salieren hasta lle- 
gar a Sevilla, que se les han de contar a razón de siete R,^ para cada uno de los 
dhos. religiosos, de que a de constar por certificación de los superiores del co- 
legio o casas donde salieren, contándoles a rragon de ocho leguas por dia y más 
dos R.^ en cada vno de los que se detubieren en Seu.^ aguardando embarcación. — 
fecho en Madrid a tr.^ Y uno de henero de mili y seiscientos Y cuarenta y siete 
a.°^ — Fran.co Ant.° Sánchez». — (Rubricado.) 



717. 1647—2—4 74—6—40 

Real Cédula al Gobernador del Paraguay., encargándole cuide mucho 
del alivio y conservación de los indios de las reducciones de la Compañía 
de Jesús. — Madrid, 4 de Febrero de 1647. 

I f.° y el de carátula. — Enip.: «Ju.° Pastor, de la Compañía de Jesús » 

Term.: «a mi serv.°» — Hay la firma y rúbrica autógrafa de S. M., las firmas de 
seis Consejeros y firma y rúbrica del Secretario D. Gabriel de Ocaña Alarcón. — 
«Asentada». 



718. 1647—2-5 75—6—8 

Alemorial del P. Juan Pastor., Procurador de la Compañía de Jesús 
del Paraguay, á S. M. — Dice que por su orden vuelve con 32 religio- 
sos á dicha provincia, y que para el ornato y servicio de 34 iglesias, 
vestuario y otras cosas necesarias para 200 religiosos, que viven en 
8 colegios y 26 residencias, y sólo las pueden haber del Perú, que dista 
500 y más leguas, con extraordinarias diligencias y por medios ajenos 
de su instituto; necesita llevar consigo las cosas que á continuación ex- 
presa para las iglesias y culto divino y para los colegios, residencias y 
doctrinas dichas. Suplica se sirva de hacer limosna de que las pueda 
llevar sin pagar derechos desde su embarque hasta la provincia del Río 
de la Plata. 

2 fs. de sello 4.° de 1647. — Original. — Emp.: «Juan Pastor » Term.'. «pasan de 

ducientos». — Al dorso se lee: «en 5 de Febr.° de 647 — A la casa que recono- 
ciendo esto que se a de llebar dé las licencias necesarias para ello». — (Ru- 
bricado.) 



FEBRERO 1647 135 

719. 1647— 2— 14 75—6—8 

Real Cédula al Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de la Contra- 
tación de Sevilla. — Dice que el P. Juan Pastor, de la Compañía de Jesús, 
Procurador del Paraguay por su Orden, vuelve á su provincia con 
31 religiosos; y ha hecho relación á S. M. de la necesidad que tiene de 
llevar algunas cosas para el culto divino, adornos de las iglesias, ves- 
tuarios, libros y otros géneros para los religiosos que lleva y otros 200 
repartidos en 8 colegios y 26 residencias; suplicando licencia para lle- 
varlas á las provincias del Paraguay, por el puerto de Buenos Aires, 
libres de derecho. Y habiéndolo tenido por bien, mandó S. M. dar 
esta Cédula, por la cual les manda, den á dicho Juan Pastor los despa- 
chos necesarios para que por la vía de Buenos Aires pueda llevar las 
cosas y géneros aquí referidos en la forma que lo pide; reconociéndolo 
al embarcarse, para que no exceda de lo que se le permite. — Madrid, 
14 de Febrero de 1 647. 

Es copia que concuerda con el original, que llevó en su poder el P. Juan Pas- 
tor. — Sigue la legalización. — 2 fs. de sello 4.° de 1655. — E?np.: «El Rey ■» 

Terin.: «que asi es mi voluntad». 

720. 1647— 2— 14 122 — 3—2 

Real Cédula al Gobernador del Paraguay, que excuse d los indios de 
las reducciones, que han hecho los religiosos de la Compañía de Jesús, del 
servicio personal] en conformidad de lo dispuesto por la Cédula en ella 
inserta. — Dice que por Cédula de 25 de Septiembre de 1642, le envió 
á mandar á él y al Gobernador del Río de la Plata excusasen á los in- 
dios de las reducciones que habían hecho los religiosos de la Compañía 
de Jesús del servicio personal, por ser nuevamente reducidos, según en 

ella se contiene más particularmente, y es del tenor siguiente (sigue 

la Cédula, en la que va inserta asimismo la de 14 de Abril de 1633.) 
Y ahora Juan Pastor, de la Compañía de Jesús, le ha representado que 
los religiosos de ella han hecho diferentes reducciones en esa provincia 
y en las del Uruguay é Itatines, que estaban muy apartadas de la ciu- 
dad de la Asunción y de otras en cuyo distrito caían; y que una or- 
denanza de las con que se gobernaba esa provincia, no obligaba á los 
indios de las reducciones y pueblos que tenían á su cargo los de la 
Compañía, que estaban más de 30 leguas de las ciudades de esas provin- 



136 PERÍODO CUARTO I 638- I 654 

cías; con que no les tocaba según lo dispuesto por la dicha ordenanza. 
Y que convendría se le ordenase al Gobernador y á las demás justicias 
de esa provincia, que en ningún caso fuesen contra lo dispuesto por 
la ordenanza, dejando á los indios de sus reducciones libres del servicio 
personal, sin que de ninguna manera les obliguen á él. 

Y visto en el Consejo, con lo que dijo su Fiscal D. Jerónimo de Ca- 
margo: le manda S. M. al Gobernador vea dicha Cédula aquí inserta, y 
la guarde y cumpla y ejecute precisa é inviolablemente, sin contravenir 
á ella en manera alguna; reservando á los indios de dichas reducciones 
del servicio personal, sin obligarles á él por ningún pretexto ni causa, 
que así es su voluntad. — Fecha en Madrid, á 14 de Febrero de 1647. 

A la firma de S. M. sigue, por su mandado, la de D. Gabriel de Ocaña y Alar- 

cón; señalada del Consejo. — Fs. i v.*° á 4. — Emp.: «Por cédula mia » Term.: «mi 

voluntad». 

721. 1647— 2— 14 122—3—2 

Real Cédula al Gobernador del Paraguay ordenándole que dé las gra- 
cias á los indios de las reducciones del cargo de la Compañía, por lo bien 
que se han defendido de los portugueses del Brasil. — Dice que Juan Pas- 
tor, de la Compañía de Jesús, le ha representado que los religiosos de 
ella han convertido, en el distrito de esas provincias, más de 200.000 
almas á la fe y á la obediencia de S. M., sacándolos de los montes en 
que vivían en su infidelidad como bestias fieras, matándose en continuas 
guerras y comiéndose unos á otros; y que los dichos religiosos, á costa 
de inmensos trabajos y pérdida de la vida de muchos, que han pade- 
cido á manos de hechiceros enemigos de nuestra santa fe, los habían 
reducido á vida política y cristiana á 24 pueblos; donde tienen iglesias 
decentemente adornadas: y que los dichos indios cantan en las misas 
que se ofrecen con música, viviendo con quietud y paz, con esperanza 
de que se aumenten y con su ejemplo se conviertan otros de esas provin- 
cias á la fe y á su obediencia, de que resultarían muchas conveniencias; 
pues asegurándose del todo, acudirán con su tributo al aumento de la 
Real Hacienda. Pero que nunca á los dichos indios les faltaban perse- 
cuciones de personas de autoridad y de otros, movidos de particulares 
intereses; y los religiosos que los asistían padecían grandes inquietudes 
y molestias; y que de no remediarlo, se podría temer volviesen estos 



FEBRERO 1647 137 

indios á sus antiguos ritos y montes; y para esto sería el remedio eficaz, 
que se le ordenase al Gobernador y al Obispo de esa provincia que, en 
todo, favorezcan la causa de estos indios, dando la ayuda necesaria á 
los religiosos de esta Compañía que los asisten y doctrinan, sin permi- 
tir que nadie les moleste ni perturbe; y que ni el Gobernador ni el 
Obispo innovasen cosa en contrario en las reducciones, ni con los reli- 
giosos de ellas, sin su orden. S. M. le manda ampare los indios de di- 
chas reducciones y á los demás del distrito de su Gobierno, excusán- 
doles las vejaciones y molestias, que suelen recibir, por ser nuevamente 
convertidos á la santa fe; y no consienta se hagan molestias ni nove- 
dades con los indios de dichas reducciones y cuide mucho de su alivio, 
que así conviene á su servicio. — Madrid, 14 de Febrero de 1647. — El 
Rey; por su mandado, D. Gabriel de Ocaña y Alarcón; señalada de 
los de su Consejo. 

Fs. 4 á 5. — Emp.: «Juan Pastor » Term.: «mi seruicio». 

722. 1647—2 — 14 122—3—2 

Real Cédula al Gobernador del Paraguay, encargándole cuide mucho 
del alivio y conservación de los indios de las reducciones de la Compañía 
de Jesús. — Dice que Juan Pastor, Procurador de ella, le ha hecho re- 
lación de que aquellos indios del Uruguay y Paraná, que están á cargo 
de la Compañía en 24 pueblos muy copiosos y lustrosos, se habían de- 
fendido valentísimamente de doce años á esta parte de los portugueses 
del Brasil, comprando á costa suya armas y municiones y otras cosas 
necesarias para su defensa, en mucha cantidad y de valor, que pasan de 
300 bocas de fuego; obligándoles á ello las invasiones de dichos portu- 
gueses que los llevaban cautivos al Brasil, donde los vendían por escla- 
vos. Y que después que les concedió licencia de armas, habían defendido 
su tierra echando los portugueses de ella, hasta ponerlos en huida por 
dos veces; con que gozaban hoy de paz, sin que se hubiesen atrevido á 
volver sobre ellos. Que el enemigo intenta apoderarse de esa provincia 
por su poca resistencia; y que si alguna había de temer por este caso, 
era por parte de estos indios; y que en la ocasión que les llamase su 
Gobernador, acudirían con sus armas á defender la tierra. Suplica se les 
haga alguna merced de alivio en los tributos que pagan, dejándolo á 



138 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

disposición del Virrey del Perú ó del Presidente de los Charcas. Y visto 
en el Consejo con lo que dijo el Fiscal D. Jerónimo de Camargo; como 
quiera que ha encargado al Virrey cuide del alivio y conservación de 
los indios de las dichas reducciones: todavía, porque conviene alentarlos 
para que continúen el servir con sus armas como hasta aquí, les dará 
en su nombre las gracias por lo bien que le han servido y les encar- 
gará que lo continúen en adelante, por las ocasiones que se puedan 
ofrecer, con el celo y atención que hasta aquí; alentándoles mucho para 
que lo hagan, que así conviene á su servicio. — Madrid, 14 de Febrero 
de 1647. — El Rey, y por su mandado, D. Gabriel de Ocaña y Alarcón; 
señalada del Consejo. 

Fs. 5 á 5 v.'° — Emp.: «Juan Pastor » Tcrm.: «mi seruicio». 

723. 1647—2 — 14 122 — 3—2 

Real Cédula al Virrey del Perú, Marqués de Mansera^ encargándole 
cuide del alivio de los indios de las reducciones que los PF. de la Com- 
pañía de Jesús han hecho en el Paraguay. — Madrid, 14 de Febrero de 
1647.— El Rey, y por su mandado, D. Gabriel de Ocaña y Alarcón; 
señalada del Consejo. 

Fs. 5 v.'° á 6. — Emp.: «Juan Pastor » Term.: «mi seruicio». 

724. 1647 — 2—14 74—6—29 

Real Cédula al Virrey del Perú, Marqués de Mansera, encargándole 
ponga todo su cuidado en procurar por el alivio de los indios de las re- 
ducciones de las provincias del Uruguay y del Paraná, por lo bien que 
han servido defendiéndose de los rebeldes de Portugal. — Madrid, 14 de 
Febrero de 1647. 

Fs. 97 á 98 v.'° 

725. 1647— 2— 14 74—6—28 

Real Cédula al Virrey del Perú, Marqués de Mansera. — Que en vista 
de la relación del P. Juan Pastor, de la Compañía de Jesús, Procurador 
general de ella del Paraguay, de que los indios del Uruguay y del Pa- 
raguay que se hallan á cargo de los religiosos de dicha Compañía, for- 
mando 24 pueblos, se habían defendido á costa suya de los portugue- 
ses del Brasil con armas y municiones y otras cosas necesarias para su 



MARZO 1647 139 

defensa en mucha cantidad y de valor, que pasan de 700 bocas de 
fuego, y que después que les concedió S. M. licencia para defenderse 
habían puesto en fuga dos veces á los portugueses, sin que se hubiesen 
atrevido á volver sobre ellos, estando dispuestos á defender la provin- 
cia siempre que el Gobernador les llamase á ello: suplicando alivio en 
los tributos que pagan. En virtud de lo cual, encarga S. M. al Virrey; 
ponga todo cuidado, como es justo, en el alivio de los indios de las di- 
chas reducciones, alentándolos para que continúen defendiéndose de 
los rebeldes de Portugal en las ocasiones que adelante se ofrecieren. 
Fecha en Madrid, á 14 de Febrero de 1647. 

Es copia del original exhibido por el P. Tomás de Ureña. — Recibió el original 
en 17 de Abril de 1651 el P. Juan Antonio Manquiano. — Fs. 114 á 114 v.'° 

726. 1647 — 2 — 16 122—3—2 

Carta de D. Gabriel de O caña y Alarcóii^ d los Sres. Presidente y 
Jueces oficiales. — Dice que en la Junta de Guerra se vio la carta de 
sus mercedes de 18 de Diciembre de 1646, en que avisan no haber ha- 
llado persona que quisiese llevar las armas y municiones al puerto de 
Buenos Aires; y juntamente se vio la licencia que el Consejo concedió 
al P. Juan Pastor, de la Compañía de Jesús, para que pueda hacer su 
viaje con los religiosos que ha de llevar en derechura á dicho puerto. 
Y porque en ella se comete á sus mercedes busquen navio, y ajusten el 
viaje con el dueño de él; encarga la Junta á sus mercedes que con el 
dueño y maestre del navio, que hubiere de hacer el viaje con dichos 
religiosos, se saque por condición llevar las armas y municiones que 
se le entregaren para aquel puerto; y sus mercedes verán qué cantidad 
se les podrá sacar por la permisión que se les concediere; y procurarán 
disponer que sirva con alguna considerable, para que con ella se com- 
pre algo de lo que se ha de remitir. — Madrid, 16 de Febrero de 1647. 

Fs. 6 á 6 \}°—Emp.: «En la Junta » Term,: «muy particular», 

727. 1647—3-23 75-6-8 
Memorial del P.Baltasar de Lagunilla^ Procurador general de la Com- 
pañía de Jesiís, por las Indias Occidentales, d S. M. — ^Dice que ha- 
biendo dado licencia á Juan Pastor para que vuelva al Paraguay con 
su compañero y 26 religiosos y 4 hermanos de su Orden, por Buenos 



140 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

Aires, y no por Panamá y Lima, para cuyos Oficiales Reales de estos 
dos últimos puntos se le dieron los despachos del aviamiento; suplica 
se le manden dichos despachos hablando con los Oficiales Reales de 
Buenos Aires; y dado caso que por faltar allí el comercio de Brasil y 
Portugal, no haya dineros en aquella caja con que pagar el aviamiento 
que se dará á dichos 32 sujetos; se mande á los Oficiales Reales de 
Potosí, que hagan el pagamento. 

I í.° de sello 4.° de 1647. — Al dorso se lee: «en 23 de mar^o de 647 — deseles 
otras tales cédulas como las que les están dadas, y para que se les pague en 
Buenos Aires, y constando por zertificazion de los oficiales reales que no hay di- 
neros en aquella caxa para hacer la paga, se haga en Potosí «.^Rubricado.) 

728. 1647 — 5—29 74—6—22 

Petición de Antonio González del Pino. — Hecha á nombre de los Pa- 
dres de la Compañía de Jesús del Paraguay, en la causa con el Obispo 
Fray Bernardino de Cárdenas, sobre que se declaren por notorias inju- 
rias y caso de Juez conservador, lo que dicho Obispo ha hecho y está 
haciendo á la referida Compañía; al cual, habiéndosele notificado la ter- 
cera Real Provisión de 1 7 de Septiembre de 1646, sobre su compare- 
cencia al Tribunal de la Plata, dio una respuesta muy larga llena de 
nuevas injurias y libelos infamatorios, reiterando las que tiene hechas á 
la Compañía, todas contra toda verdad y justicia. Y haciéndole segunda 
intimación dijo, tenía otra real provisión derogatoria de dicha tercera 
carta contra el hecho de la verdad. Y queriéndose ejecutar las penas im- 
puestas en dicha provisión, alborotó la ciudad, llevando consigo muchos 
clérigos y seglares españoles, indios, negros y mulatos armados con 
garrotes y palas de bogar; para impedir la ejecución de lo' mandado 
por su alteza. Y habiéndose retirado el P. Cristóbal de Grijalba, que 
pedía el cumplimiento de dichas provisiones, á la ermita de San Se- 
bastián; fué acosado por el Obispo con la gente y tumulto de su sé- 
quito, mandando á voces le pegasen fuego; como se hubiera ejecutado, 
si algunas personas que llegaron de autoridad, no lo hubieran estor- 
bado y librado de aquel cerco que le tenían puesto. 

Siguen, la respuesta del Fiscal y varios autos de la Audiencia, para que se libre 
cuarta carta en Provisión Real al Obispo del Paraguay, ordenándole la compa- 
recencia; y que de no ejecutarse vía recta de cualquier punto donde estuviere 



MAYO 1647 141 

dentro de veinte días, se ejecute la pena de extrañamiento y ocupación de tem- 
poralidades. — Fecha de los tres autos, La Plata, 3 y 18 de Septiembre de 1646 y 
29 de Mayo de 1647. — Fs. 62 al 65 v.'°. 

729. 1647—5 — 31 74—6—22 

Real Provisión dirigida por el Virrey D. Pedro de Toledo y Leiva, 
Marqués de Mansera^ al Obispo del Paraguay Fray Bernardina de Cár- 
denas. — Le ruega y encarga que, luego que se le intime y llegare á su 
poder esta Carta ó Provisión Real en cualquiera manera, guarde, cum- 
pla y ejecute la provisión despachada por el mismo Virrey en 29 de 
Junio de 1645, y la primera, segunda y tercera de la Real Audiencia 
de la Plata; para que, sin embargo de sus respuestas, baje luego sin di- 
lación ni detención alguna á dicha ciudad, como se le había ordenado, 
por convenir así al Real servicio; y sin embargo de cualquiera otra or- 
den ó mandato que haya ó se diga haber en contrario, en cualquier 
manera, según y como se contiene en las dichas provisiones y acuerdo 
suso incorporados, que ha de cumplir sin ir contra su tenor en manera 
alguna; so las penas y apercibimientos en ellas contenidas, en que se le 
declara por incurso lo contrario haciendo. Y se manda al Gobernador 
D. Diego Escobar Osorio, ó á la persona que en su lugar gobernare en 
la provincia del Paraguay, y por su falta á cualesquier otras personas 
que administraren justicia en ella; que si luego no cumpliere y ejecutare 
el Obispo las dichas provisiones y órdenes que le están dadas; hagan que 
salga y le saquen luego sin dilación alguna para bajar á la ciudad de la 
Plata, haciendo todas las diligencias necesarias para este efecto; bajo la 
pena de 2. 000 pesos ensayados para la Cámara de S M. y de suspen- 
sión de sus oficios (l). — Los Reyes, 3 1 de Mayo de 1647. 

Fs. 29 al 31 v.'o 



(i) Por vía de antecedentes á lo ocurrido durante el borrascoso período de 
permanencia del limo. Sr. Obispo D. Bernardino de Cárdenas en la diócesis del 
Paraguay, que dio por resultado el asalto, saco é incendio del Colegio de la ciu- 
dad de la Asunción y la expulsión de los Padres de la Compañía de Jesús del 
mismo; transcribiremos aquí la elocuentísima relación de aquellos acontecimien- 
tos que nos dejó manuscrita, en clásico latín y estilo didáctico, el R. P. Provincial 
Juan Bautista Ferrufino, y es como sigue: 

«Anno 1643. — Fratri Bernadino de Cárdenas, in Peruuia versanti, Regis Ca- 
tholici litterae allatae sunt, quibus ad Paraquariensis Ecclesiae infulam, si acce- 



142 ■ PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

730. 1647— 5 — 31 . 74—6—22 

Petidón.— Hecha, por el Sr. Antonio González del Pino, en la ciudad 
de la Plata y 31 de Mayo de 1647, en nombre de la Compañía de Jesús 
y su Colegio de la Asunción, á la Real Audiencia de la Plata; para que 



derent diplomata Pontificis summi euehendus, nuntiabatur. Non displicuit ho- 
mini talium rerum auido ambientiq, ea honoris exhibitio, et Regis ad tantum 
culmen se euehere volentis, suffragii authoritas. Angebat tamen eum máxime, 
dilatio sacrorum diplomatum, quibus summus Pontifex Regis Catholici ratam 
habere solet voluntatem, et extra ordinem concederé ob Infularum in Indiis ra- 
ritatem, vt electas ab vno tantum Episcopo consecretur. Morae ergo impatiens, 
consiliorum suorum vires omnes colligit, intenditq in id vnum: vtrum scilicet iure 
aliquo sibi liceret praeuertere communem ordinem, et Pontificis mentem in tanto 
locorum interuallo interpretara Oua de re ab eo rogata Academia nostra Cordu- 
bensis, apud Tucumanos, docto prudentiq scripto (cui deinde accessére Prouin- 
ciae et Hispaniae doctissimorum virorum calculi) respondit: id neutiquam ex 
sapientum virorum placitis, aut sacrorum consiliorum Pontificumq decretis, aut 
Catholicorum vsu licere. Sed nimium pruriebant ipsi pedes ad nouam dignitatem, 
quam vt tam sanis consiliis retardari se permitteret. Currus cupiti honoris non 
audiuit prudentis regiminis habenas, etsese in perniciem suam praecipitauit. Nam 
leuibus argumentis adductus, nouo prorsus et periculoso exemplo, non expec- 
tatis litteris Summi Pontificis ab vno tantum Episcopo in Episcopum (si Superis 
placet) consecratus, ad Paraquariae Ecclesiam se contulit, seditq praecipitanter 
in loco non suo. 

Ob sententiam vero quam Patres Cordubenses, rogati, dixerant; Societati in- 
fensus, omnem in posterum lapidem mouit, quo eam de statu dimoueret, diffa- 
maret, perderetq. Sub initio quidem initae dignitatis, ita de se credi volebat ac 
si Societatem amaret, coleretq; et Nostri, quamuis scirent simúlate omnia agi 
(^nam scriptis ad Patres Cordubenses litteris ofiensum animuní aperuerat), Prae- 
sulem reuerebantur, cauebantq máxime mei Praedecessoris iussu, ne authoritas 
ipsius eleuaretur aut aliquá censura notaretur; non potuére tamen ita se semper 
gerere, quin non approbarent iniquissimas vexationes, quibus ille prophanos 
sacrosq homines premebat, et reipublicae pacem perturbabat. His rebus, cum 
accessisset aemulorum nostrorum peruersitas falsa in aures Praesulis insusurran- 
tium et affirmantium a Societatis hominibus passim exagitari ipsius dignitatem, 
et in dubium Sacerdotum ab ipso inauguratofum consecrationem, aliorumq sa- 
crorum confectionem adduci; dempto simulationis opérenlo, sub ciñere doloso, 
latentem ignem expromens, per diuersa loca scintillas sparsit; quae, vt fit, magna 
excitauére incendia. 

Edicit ergo primum pro suggestis et condone, anathematis paena proposita, ne 
quis ex suis popularibus filios suos Societati erudiendos tradat, aut templum 
nostrum ingrediatur, aut peccata confessione apud nos deponat, aut alia vlla Sa- 
cramenta suscipiat. Mox notarium ad Collegii Rectorem destinat cum libello, 
quo iubebat Societatem ex villa suburbana, alendo armento peropportuná, abire 



MAYO 1647 143 

la cuarta Carta ó Real Provisión despachada por dicha Audiencia en 
orden á la comparecencia de Fray Bernardino de Cárdenas ante ella, 
le sea notificada por uno de los Gobernadores del Paraguay ó Buenos 
Aires; á fin de que sea efectivo su cumplimiento. 

locumq alus cederé; Rectori vero exigenti sibi dari intentatae litis instrumen- 
tum, vt ex forma iuris satisfacei-et; responsum est a Praesule litem non intentan; 
ex sua ipsius volúntate, non ex alterius iudicis sententia, rem totam transigí. 
Cum igitur vis timeretur, negotium ad Prouinciae Praetorem delatum est; qui, 
illico ad villam nostram, CoUegi praecipuum subsidium, praesidiarios milites 
destinauit, iussitq Societatis bona contra cuiuslibet temerarios ausus armis de- 
fendí. 

Praesul frustratá audacia ferocior, peruersum ex ira consilium sumens de ex- 
pellendis ex vrbe Assumptionis Patribus, et in exilium transportandis agitat. 
Verum in Collegium nostrum per Praetorem submissi milites obstáculo fuere, 
quominus apertam vim tum intentare auderet. Ouare vbi vidit Praetorem secum 
in destinatum facinus neutiquam conspiraturum, populi ánimos pertentat, vnum- 
quemq compellans, vt in nostram perniciem coniuret. Ouis mortalium identidem 
inquiebat tolerare potest, Patribus his diuitias superesse quas in propia commoda 
et in extruendis ornandisq ad miraculum templis et domibus profundant, vobis 
vero ad rem familiarem etiam necessaria deesse? illos innumeris Indorum milli- 
bus Regi et reipublicae inutilibus impeditare vobis, ne vnos quidem seruulos 
adesse, quibus dignitatem a Maioribus vestris Indiarum debellatoribus deriua- 
tam tueamini? Sed si vos ad tantam egestatem seruitii defectu peruenistis, quid 
de filiis, quid de nepotibus vestris fiet? qui ad iustitias redacti, nihil nisi pulchra 
et inania nobilitatis nomina omnium rerum egentes iactabunt. Ouin igitur exper- 
giscimini et sequimini vnicam quam vobis oñero, vos et nepotes vestros ditandi 
viam? Patres de Societ.^ ab vrbe expellamus, caetera in procliui erunt. Hác ad Pa- 
ranam et Vruaicam eundum est viá, cum reliqua itinera ad Indos vobis subiicien- 
dos praeclusa fuerit. Indignum est pauculos homines multis iam annis remorae 
esse vestrae generositati, et retardare impetum cupidinis plus aequo iustae; indig- 
num est nescio quos adueñas tot tantisq prouinciis dominari, vxores vero ves- 
tras stirpium nobilissimarum faeminas, seruitiorum defectu, aquatum lignatumq 
per se iré. In dotem filiarum vestrarum dignam párate iram: quodcunq, me duce 
et Praesule vestro, audebitis; iustum piumq iudicate. Haec passim in publicis 
priuatisq congressibus, viris faeminisq cum obtruderet; pleriq, tantorum prae- 
miorum spe allecti, partim suopte ingenio, partim Praesulis in speciera pii autho- 
ritate et eloquentia decepti, pedibus manibusq in sententiam eius ibant. Quos 
vt magis deuinciret sibiq arctiori necessitudinis vinculo colligaret, viam iniit 
pessimam; nam innúmeros homines vagabundos, audaces, notos bigamos et per 
Eclesiásticas leges sacris Ordinibus interdictos, raptim in Sacerdotes consecrat; 
non doctrinam exigebat, non pietatem, non probatos mores. Satis idoneus quisq 
ad Sacros Ordines putabatur, si Societatem odisset. Aptam aetatem et statuta 
témpora non expectabat; pro libitu omnia dispensabat, quo citius numerosam 
haberet tanquam stipatorum cateruam. Atq his hominibus promittebat, pulsis 



144 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

Sigue el acuerdo dado por la Audiencia en este sentido, en la ciudad de la 
Plata, á 6 de Junio de 1647 Y su notificación á 28 de Marzo de 1648, estando re- 
unido el Cabildo de la Asunción. 

Y habiéndose mandado á 1 7 del mismo mes por el Sr, Gobernador D. Diego 
de Escobar Osorio al Alcalde ordinario de esta ciudad, el Capitán Melchor Casco 
de Mendoza, que intimase á D. Diego Ponce de León, Tesorero de la catedral, 

Societatis Patribus, Indorum oppidis eorum loco praeñciendos, vnde parentibus 
suis seruitia transmitterent, ditescerentq. His artibus plerorumq ciuium ánimos 
allexit et ad quiduis audendum disposuit. 

Oberat violentis ausibus et peruersis consiliis Regius Praetor Gregorius Hi- 
nestrosa vir generosus, quem vt Praesul etiam concuteret, ob priuata quaedam 
negotia eum probroso notauit anathemate, et ab caeterorum consuetudine absti- 
nere iussit. Quo facto viluére apud plebem ipsius imperia et eneruata regiorum 
ministrorum potentia est; eoq res deuenit, vt Praesul vsurpatá pntestate é templo 
protensa hasta in forum prodierit, plebemq Ecclesiastico fulmine intentato ade- 
gerit ad se sequendum, vt Praetorem trahei'et ad vincula; qui militum praesidio 
munitus ad vim repellendam se armauerat, defendissetq, ni plebs, Religiosorum 
quorundam hominum monitu, saniora consília capessiuisset, Praesuliq faedum 
facinus meditanti operam suam opportune denegásset. Frustrata hac intenta- 
tione, cum cerneret neutiquam se posse rem suam agere, ni simul Praetor et 
Praesul esset, omnia machinamenta in posterum admouit, vt vtramq potestatem 
in se coniungeret; quod (vt videbimus) magno Reipublicae detrimento aliquando 
obtinuit. 

Sub Ídem tempus Canonici omnes et in Ecclesiastica dignitate positi, commu- 
nicatis Ínter se consiliis, in ea opinione erant, vt existimarent é reipublicae bono 
fore, si Praesuli sine litteris Pontiñciis praeter ordinen consecrato, et ob id mi- 
nime abs se ex iuris forma admisso, nuUumq ius ad dignitatem habenti, obedien- 
tiam denegarent. Verum cum hoc ipse subodoratus esset, Canónicos omnes car- 
cere inclusos, praetensis infamibus causis diu m.ultumq vexauit, coactiq sunt 
fuga salutem quaerere, et poenae grauioris metu exilio voluntario aut latebris se 
mulctare. 

Dum haec aguntur, repentino consilio ipse ex vrbe in non longé semotum 
Indorum oppidulum secedit, arma comparat, Neomystas et suae factionis homi- 
nes eó conuocat, famamq, spargit se eo comitatu ad noua oppida, opera Societa- 
tis in Paranae littore constructa, pro muñere suo inspicienda propediem iré velle: 
Haec in specie; sed reuera non leuibus argumentis timebatur, ne his copiis Prae- 
torem aggrederetur, quo comprehenso, CoUegium nostrum defensore nudum 
inuaderet, Sociosq é prouincia expelleret. Guare Praetor necessario praesidio 
destitutus, sibi timens, de república anxius, bonos vexari et exulare, pessimos 
vero triunphare et Religiosis optimis vim parari dolens; litteras ad Paranenses 
Caziquios Neophytos nostros mittit, quibus, nomine Regis interposito, iubebat 
sexcentos Indos bene armatos seligi, qui sibi et reipublicae periclitanti quanto- 
citius adessent: addebat iussis minas, nempe inobsequentes capite luituros. Pa- 
tres Nostri qui Neophytis praeerant in hoc ancipiti negotio, quid agerent, non 
satis apud se constituebant. Si enim suaderent vt irent, yerebantur, ne mali suc- 



MAYO 1647 145 

y á Fernando Sánchez del Valle, Canónigo, retraídos ambos en el Colegio de la 
Compañía, cuyo Rector era el P. Laureano Sobrino; un exhortatorio del dicho 
Gobernador para que dentro de tres días restituyesen una custodia, ornamentos, 
misales y otras cosas que tenían en su poder de la iglesia catedral, y diesen la 
obediencia al Obispo, y dejasen de tocar las campanas y celebrar los oficios di- 
vinos en forma de catedral; y otro exhortatorio al P. Rector para que dentro de 

cessus aut imprudentes ausus sibi, tanquam complicibus, imputarentur. Si vero 
arbitratu nostro non irent, tum demum Praetores regios in Societatem insurrec- 
turos; dicturosq ab nostra authoritate Indos omnes ita penderé, vt etiam Regio - 
rum ministrorum mandata in perditis Reipublicae rebus audire renuant. Qua- 
propter ne calumnia, qua absolutum imperium in Neophytos affectare ferebamur 
vires sumeret, ñeque inobedientium capitibus malum aliquod crearetur, illis sua- 
sére; vt iustis, Praetori obsequentes essent, et Reipublicae operam suam nauarent. 

Venientibus Neophytis Praetor, amicorum militumq Hispanorum cateruá co- 
mitatus, decem leucis extra vrbem progressus mandat, vt se sequantur, rectaq 
pergit ad Episcopum in Indorum, vt dixi, oppidulo degentem, quem sic affatus 
fertur. Hactenus, o Praesul, consilia mea et industriam in id contuli, vt respublica 
pace frueretur; sed ex variis experimentis comperi, te praesente res quietas esse 
non posse; quare rogo etiam atq etiam, vt te subtrahas seditiosis hominibus, et 
prouinciam per tuas artes quotidianis periculis obnoxiam, proximamq ruinae, 
tándem magno metu liberes. Id si facias Regem, Rempublicam et te amabis. 
Enimvero, intulit Praesul, abibo; meq iis sisttam qui Regis vices immediaté in 
America gerunt; et tui publicarumq rerum, rationem reddam. 

Praetor eum verbis staturum et abiturum autumantis, vrbem repetit, quam 
Praesul compendiaría viá vsus, prior ingressus claustro Franciscanorum se mu- 
niit, arma parat, auxiliares conuocat, remq eo deducit, vt consilia nulla profutura 
viderentur. Tum Praetori in mentem venit recte se facturum si a doctis Religio- 
sisq viris quaereret, vtrum vera esset sententia asserens Episcopo sine Pontificiis 
litteris consecrato, nullum ius, ad designatam sedem ineundam retinendamq, 
inesse posse. Asserentibus id et Chirographo confirmantibus Patribus Merce- 
nariis, nec non Dominicanis; Nostri etiam rogati, syngrapham addiderunt. Quare 
Praetor Canonicum illum, qui ante Episcopi aduentum sedi vacanti praefuerat, 
e latebris erutum rogat, vt velit officio suo fungi, et ita se gerere, ac si Sedes va- 
caret. Admisit ille, quo viso, Episcopus loco cessit et secundo Paraquario flumine 
extra prouinciam abiens in vrbeculá (Corrientes vocant) sexaginta leucis ab 
Assumptionis vrbe perstitit. Vbi dúos Íntegros annos consumpsit in acuendo 
stylo sti'ingendoq contra Societatem; cuius famam aculeatis scriptis, famosislibe- 
Uis, calumniisq adeo enormiter lacerare contendit, vtn ihil turpius faediusq 
excogitari posse videatur. Quidquid abominandum, quidquid detestabile vbiuis 
aliquando a quouis perpetratum est, illud Societatis viris afñngebat, spargebatq 
figmenta sua non tantum in vulgus; sed etiam ad circumiacenti remotaq regna 
viris in dignitate positis mittebat; nullo alio ñne, quam vt nobis noceret, et in- 
signem plagam inferret. Quin eo deuenit, vt emendicato et mentito nomine So- 
cietatem nostram calumniarum a se fictarum authorem faceret; cuní enim fas- 
ciculum nostrarum litterarum ex itinere per Ordinis sui Religiosum intercepisset, 

Tomo 11. 10 



I46 PERÍODO CUARTO l638-l654 

treinta días mandase que los religiosos doctrinantes de aquel gobierno fuesen á 
instituirse en sus curatos, conforme al Real Patronazgo y otras Reales Cédulas. 
Dieron sus respuestas é intimaron dos Reales Provisiones: una, del Virrey, y 
otra, de la Audiencia de la Plata, para que comparezca en ella dicho Sr. Obispo; 
requiriéndoles con ellas de palabra y con un exhortatorio por escrito, firmado por 
dichos Tesorero y Canónigo. Y al Sr. Gobernador y al Teniente general, Cabildo, 

finxit vnas in eo a se repertas, quibus nonnuUus é nostris ex CoUegio Assump- 
tionis Cordubam scribens, deplorabat statum Societatis quod iis criminibus et 
faeditatibus se deturpasset, quibus eam Paraquariensis Praesul asperserat. 

Societas ne nimio silentio et conniuentia sibi et alus noceret, Senatum Regium 
Chuquisaquae in Peruuia degentem, et Proregem rogat, vt Religioni de re Chis- 
tiana bene meritae considant, seq indefensam contra grauissimas Praesulis Para- 
quariensis iniurias tueantur. Admisso patrocinio, Senatus per litteras Praesulem 
iterato ad se vocat; renventem, redditibus annuis ex Regis aerarlo Indiarum 
Episcopis assignari assuetis, priuat. Pertinaci, ius naturalitatis, vt vocant, adimit; 
et ceu externus homo foret, cuiusuis dignitatis petendae obtinendaeq incapacem 
pronuntiat. Perstitit tamen ille in proposito, et in dies ferocius Societatem eo 
vehementius exagitabat, quo videbat potentius defendí. Cum itaq rescisset dúos 
e Nostris Senatus Regii decretum contra se attulisse, eosq Sacris in Sacello non 
procul ab sua domo operari; excandescens, Neomystarum suorum et mancipio- 
rum cateruá nec non plebeculá comitatus, eó tumultuarle conuolat; ignem Sacello 
injici imperat, remq tanto furore agit, vt vix ab oppidi Praefecto, regii nominis 
authoritatem interponente contineri potuerit. 

Nec hic stetit furor, sed in pios manes etiam impie saevire amauit. Sub idem 
tempus, magnus ille Pater Petrus Romerus (de quo late in alus circularibus litte- 
ris) nostrae Paraquariae non ínfima gloria, vir Apostolicae virtutis, multorum 
oppidorum fundator, Guaicuruae gentis ferocissimae pater, innumerabilíum In- 
dorum domitor et doctor, postquam triginta totis annis per Prouincias Paranae 
Vruaicae et Tape ínter summa vitae pericula fidem Christianam felicissime pro- 
pagando, plurima Barbarorum míllia Sacris Vndis tínxísset, et Sociis ómnibus 
ibidem versantibus octennio integro cum potestate et laude praefuisset; tándem 
Itatinae missioni praeesse iussus vlteriorem Paraquariae ripam qua ad Peruuiam 
vergit, hactenus ab Hispa iñs intactam, daemoni bellum illaturus, tentare voluit: 
quo in opere dum versabatur, insignis veneficus, daemone instigante, eum, et 
Matthaeum Fernandez non Sacerdotem, clauá aggredítur, prosternitq. Patris morte 
peruulgatá, nemo fuit, qui Martyrem non appellaret; nemo, quí non eum inmen- 
sis laudibus exornaret, affirmaretq omnium virtutum fuisse protot)^pum, Deoq 
plenum hominem, et insatiabili animarum Christo lucrandarum desiderio flagran- 
tem, nec non ad quiduis audendum pro gloria Dei, pie temerarium. Noster vero 
Praesul ausus est tantae gloriae labem ínferre, et nostrum heroem scripto et dicto 
haereticum, schismaticum, et moribus ínfamem nominauit; et asseruit, necem 

ipsi illatam in sui vindictam fuisse. [¿Ouasi?] vero ferociter barbareq blasphe- 

mus in Deum fuisset ille, qui tot oppidorum fundatione Christianum ímperium 
auxerat, qui infatigabilíter extenderat manum, vt tot Barbarorum míllia ad Christi 
fidem reduceret, et qui lassauerat brachia in opere Dominí; qui deníq milla 



MAYO 1647 147 

Justicia y Regimiento; como de hecho hizo demostración el Alcalde de ello en 
el Cabildo, donde fueron leídas: después de lo cual, el Teniente general, Capitán 
Diego de Yegros, en nombre de todo el Cabildo, dio el obedecimiento, supli- 
cando de la ejecución. 

Sigue el exhortatorio firmado por D. Diego Ponce de León y Fernando Sánchez 
del Valle, fecho en la ciudad y Colegio de la Asunción á 17 de Marzo de 1648; la 

linguas sibi optabat, vt per totum terrarum orbem vnum Deum amandum colen- 
dumq praedicaret. Huic rei indignati hereticae prauitatis censores, quamuis mille 
ferme leucis abessent Praesulis scriptum de ea re rescidére, publicoq edicto ve- 
tuére, ne quis harum inuectiuarum pestem apud se retineret. Sic infamia in 
Authoris caput retorta est, suoq telo se confodit inuidiá, et magnus ille heros 
frendente nequicquam daemone, in aeternum viuet; cuius gloriae fax maledicen- 
tiae fabellis particulatim scissa, non in ludibrium nec esca vermibus dabitur, sed 
dominum benedicet, qui se ab impietatis sacrilegiis incontaminatam seruauit et 
fecit suarum laudum clarissimum praeconem. 

Cum interim quaraquam hoc modo agen ti, nunquam aut ofñcium hominum, aut 
reuerentia publica deesset, commode, vt Didacus Escobarius Osorius vir nobilis 
e Chileno regno, Gregorio Hinestrosae, Praetori successurus, in Paraquariam 
proficiscens, Praesulem ex itinere conueniret, qua occasione vsus; incauto ho- 
mini et parum circumspecto persuadet, vt sibi sedem suam repetere volenti non 
obnitatur. Ad id impetrandum spondet se in posterum lites vitaturum, simultates 
depositurum, cum suis hostibus amicitias compositurum, pacem deniq publicam 
conseruaturum. Nouus Praetor, quia sciebat Peruuiae Proregis et Senatús de- 
creto vetitum, ne ille Paraquariam repeteret, ita se in speciem dissimulanter 
gessit, ac si tanto negotio immisceri noUet; sed reuera conniuentia vsus, venien- 
tem admisit, sedatamq prouinciam, non pensatis rerum momentis, iterato, magnis 
periculis exposuit. 

Assumptionis vrbem nullo apparatu postliminio ingressus, claustro se Fran- 
ciscanorum claudit; mox ad sólitas artes deuolutus, suae factionis homines con- 
uocat, consilia aperit, Ecclesiasticum Magistratura repraesentat rogatq vt se pro 
legitimo Episcopo recipiat, a quo cum nuUis machinamentis impetrare posset; 
violenter Ecclesiam Cathedralem inuadit, insidetq, in qua diu noctuq cum nu- 
merosa familia in posterum vixit. 

Canonici veriti, ne ille iacto semel audaciae fundamento, atrociter iterum in 
se aliquid auderet, ad CoUegium nostrum, tamquam ad asylum conuolantes, ne 
se ob Praetoris incertitudinem et Praesulis furorem magno periculo expósitos 
deserant, enixe postulant. Patres vero quamuis non ignorarent quantum ea res 
incommodi et molestiarum creatura esset; quia tamen tantorum virorum autho- 
ritas, et causae integritas amicitiaq multis experimentis in perditis rebus probata 
id exigebat, omni subsidio destitutos admisére: quorum Praesul constantiam 
iterum labefactare adorsus, actum egit; nam nuUis blanditiis, nullis promissis, 
nullo ferociae ostentamento adduci potuerunt, vt ex iuris norma solemnibus cae- 
rimoniis (quamuis initio violentiae metu tolerárant) ad Pontiñcalem Sedem non 
legitimé inauguratam inducerent. 

Torquebatur ille, nihilq de furore remittens, ipsa ambiti honoris frustra tione 



148 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

respuesta del Cabildo, dada á 30 de Marzo de 1648, y el testimonio sacado de su 
original por el Alcalde Melchor Casco de Mendoza á 5 de Abril de 1648; la inti- 
mación al Sr. Obispo por el Sr. Alcalde, por mandato del Gobernador D. Diego 
Escobar de Osorio, en dicha ciudad, á 20 de Agosto del mismo año. y la respuesta 
del Prelado, firmada por él y dicho Alcalde; la cual respuesta se leyó ititra mis- 
sarimi solemnia en la iglesia catedral de la Asunción, por Bartolomé de Vega, su 

et dolore in dies intolerabilior, multa voluens animo id ipsum passim recidebat, 
vt existimaret authoritati suae derogan ob Societatis placitum, quo docuerat, 
sine praesentibus Summi Pontificis litteris neminem iure consecrari posse. Qua- 
propter in unam Societatem verbo et scripto rursus inuectus; publice in Concio- 
nibus, priuatim in congressibus res ipsius eleuabat, iniuriis gravissime ofifende- 
bat, calumniis exagitabat, saeuitiam vero animi per haec máxime ostendit. 

Eo die quo Sacrosanctum Christi Corpus solemni apparatu et festiua supplica- 
tione colitur, eo tempere, quo venerandum ómnibus in honorario plegmate ex- 
ponitur, in publica condone foedisimum libellum, bene longum, falsissimis crimi- 
nationibus et opprobriis refertum, horrescentibus ad tantam indignitatem ómni- 
bus, alta voce contra Societ.is homines pro suggestu legi iussit. Quo peracto, 
Venerabilem Eucharistiam per vocis compita solemni pompa circumuehens, vbi 
ad próxima Collegio loca peruenit é regione templi nostri ad conciiiandum 
horrorem, hierothecae nigrum velum obtendit: quasi vero bonus Jesvs funestus 
esse vellet iis, qui non ambulant in tenebris, sed constanter pieq sequuntur Ducis 
sui vestigia et nemini, quantum in ipsis est, vllam dantes offensionem, in ómnibus 
exhibent se sicut Dei ministros in multa patientia. 

Haec publice, priuatim vero calumniarum cantilenam recantabat, iniuriarum 
telam redordiebatur, asserebat identidem vnicam Societatem obstáculo esse, quo 
minus ciues Paraquarienses numeroso Indorum seruitio gauderent, splendideq 
viuerent. Deinde egregios illos Neomystas suos compellans, lamentabatur sibi 
deesse oppida, quibus pro meritis eos praeficeret; Societatem omnia vsurpare, 
Reipublicae paupertatem, Sacerdotibus ignominiam tantum reliquisse. Si illa ex 
Paraná, Vruaica etltati abiret, sacros prophanosq homines ditescere posse. Haec 
obtrudebat ignauissimis viris, aliorum manibus viuere assuetis, et Indorum ab 
Societate per summos labores et pericula reductorum, iniustissimá seruitute, 
immodico cupiditatis quaestu, abuti volentibus. Cumq nihil non moliretur, vnde 
nomen nostrum in odium horroremq apud omnis generis homines adduceret; vt 
nos ab Patribus Dominicanis abalienaret hoc insuper addidit, quod subiungam 
totius rei exordio paulo altius repetito. 

In America lege antiqua cautum est, ne qui Religiosi, quauis in vrbe, Catholici 
Regis iniussu coenobium templumue sibi construant. Sed Patres Dominicani in 
Assumptionis vrbe, ob vrgentes causas (consensu magistratus regiam mentem 
interpretantis et exigentis, vt ab Rege ius perpetui domicilii impetrásse se, quam 
citissimé possent, ostenderent) domum aedificauerant, neglexerantq petendi di- 
plomatis ergo ad Regem adire. Ouare Praesul sub initium initae dignitatis, con- 
silio communicato cum Gregorio Hinestrosa Praetore, in non neminem S.ti Do- 
minici alumnum etiam offenso, de diruendo monasterio serio egit; quod ne faceré 
vellet, Collegii nostri Rector de genibus obtestatus minus nihilo profecit; uam 



/ 



JUNIO 1647 '49 

Secretario, á 23 de Agosto de 1648; citando su señoría para todo lo en él conte- 
nido á todos los cómplices y fautores en forma de derecho. — Fs. 65 v.'° á 84. 

731. 1647—6—9 122—3—2 

Real Cédula al Obispo del Paraguay encargándole cuide mucho del 
alivio de los indios de las reducciones que han hecho los religiosos de la 
Compañía de Jesús que los asisten. — Dice que Baltasar de Lagunilla, 



de facto ille, plebis et mancipiorum multitudine stipatus, ad faciendam ruinam se 
contulit, fecitq; quod dum vrgeret et scalas nostras portátiles ad id opus mitti 
postularet, Rector educi prohibuit, Episcopoq nunciari iussit, se neutiquam per- 
missurum vt nostra supellex Religiosis aedibus destruendis inseruiat; Societatis 
supellectilem ad aedificationem, non ad destructionem esse factam. Paucis, post- 
quam id contigit, annis; alus rationibus adductus, facti poenitens, cum Patribus 
Dominicanis amicitiam redintegrauit, et Coenobium suum denuo a fundamentis 
erigentibus opem suam contulit. Perfecto vero opere, Venerabilem Eucharistiam 
in templo coUocantibus affuit honorarias hospes, et ad vniuersam concionem 
quae ad celebrationem conuenerat, conuersus; ut nos in inuidiam omnium addu- 
ceret; creditis, inquit auditores, Vniversorum Dominum sub hac pañis specie 
latitantem? credite etiam, nam id per praesentem Deum iuro afñrmoq, me Socie- 
tatis Jesv rationibus et persuasionibus adductum vtvestram domum et templum,o 
Dominicani, a fundamentis diruerem. Haec, intolerandá temeritate, cum dixisset; 
horruére omnes, facti conscii et nostrae inocentiae testes oculati, quorum non- 
nuUi ob tam sanctas Praesulis execrationes suspectam Societatis integritatem 
habuére, et nutantibus in vtramq partem animis: vtrum iuranti coram summo 
teste Praesuli, an compertissimis in clarissimum, sanctissimumq Ordinem obser- 
vantiae nostrae testimoniis magis crederent; incerti haesitauére. 

Sic excusso diuini timoris fraeno temerarie praeceps, crescente per atroces 
gradus rabie, publice pro suggestu in Aede máxima nos execrandos et a consor- 
tio piorum hominum segregatos proclamat; et vetat templum nostrum, vtpote 
Schismaticorum, quemquam ingredi; edicitq anathematis praesenti poena propo- 
sita, ne quis priuatim vel publice apud Societatis Sacerdotes sacra vlla suscipiat, 
aut peccata sua expiet; qui secus faceret, etiam in mortis periculo Vnctione ex- 
trema et Sacro viatico priuandum, prophanaeq terrae mandandum pronuntiat. 
Ex qua re sequuta publica Christianae plebis ofensio, et magna animorum iac- 
tura. Lamentabantur enim pii et prudentes ciues suas conscientias violentari, et 
aegre ferebant e materno pietatis sinu in quo adoleuerant, ad nouercales curas 
se traduci. Execrabantur iniusta Praesulis imperia hoc edicto non tantum Socie- 
tatem vexantis, sed plerorumq animas torquentis, et dubii valoris Sacris intri- 
cantis, nomentumq illud a quo pendet vtrauis aeternitas, solitis privilegiis et 
auxiliis per nefas violentiamq spoliantis. Reperti non pauci qui sibi noxio, et 
improbando in Societatem amore per biennium, quo haec vexatio tenuit, pecca- 
torum suorum Confessionem distulerint. Nemini impune licebat implacabili An- 
tistitis furore potestatiq se opponere, qui omnes praeoccupabat aditus, ne sua 
decreta violarentur. Parochi seduló per se inuigilabant, ac per nocturnos diur-. 



150 PERÍODO CUARTO 163S-1654 

de la Compañía de Jesús y su Procurador general de las Indias, le ha 
representado, que habiéndole suplicado Juan Pastor á S. M. le mandase 
dar Cédulas, para que el Obispo y el Gobernador de la provincia del Pa- 
raguay amparasen á los religiosos de la misma Compañía que cuidaban 
de las reducciones de indios, que por medio de la predicación evangé- 
lica habían convertido á la fe en esas provincias, y favoreciesen á éstos, 

nosq speculatores cauebant, ne Sacerdotes nostri aegros inuiserent; falso persuasi 
irritis Sacramentis morientes per nos polluendos potius quam explanaos. 

Matrona nobilis (illius amita qui Sede vacante Ecclesiae Paraquariensi praesi- 
debat domiq nostrae viuebat) in mortis agone constituta vltimis cotestationibus 
impetrárat, vt ad se a peccatis absoluendam vnus e Nostris secreto veniret. Quod 
vt per suos exploratores resciit Praesul, illi tanquam perpetuo iiTemisibiliq ana- 
themate irretitae vltimae Vnctionis et Eucharistiae subsidia pertinaciter dene- 
gauit; seuereq cauit, ne quis mortuam in sacrum tumuhim inferret. Ouam rem 
non ferens pius nepos, amitam in sella portatili ad templum nostrum aduehi 
voluit, vt Viatico instrueretur et ad luctam vltimam vngeretur; vbi et iam sine 
pompa sepeliuit. Enimuero irritauit ea res suopte ingenio ferocem. Ergo extem- 
plo religiosos et suae factionis homines, nec non numerosam Neomystarum 
Sacriq Ordinis candidatorum cateruam convocat, tumultuarioq apparatu et con- 
silio templum nostrum aggreditur, et eo tempore quo placabilis hostia adoranda 
eleuabatur, caceante aciem oculornm fiirore, turbulenter et incondito clamore, 
sterquilinio inferendum matronae cadauer effodi imperat. Contra vero defunctae 
consaguinei numero plurimi et magnis affinitatibus cum nobilitate coniuncli, 
cuneo facto, cum armis vítores aduolant; quos, nisi Nostri Patres clausis valuis 
arcuissent; verendum erat ne concitatis vtrorumq animis res ad seditionem cum 
Sacri loci prophanatione deueniret. Interim praetor monitus accurrit, fecitq vt 
vtrimq discederetur, manesq quiescerent, nec sacra turbarentur. 

Exinde Nostri, cum Praesulis concitati ferociam in dies maiorem conspicerent, 
grauius aliquod periculum veriti, praesertim cum ad sedandam vim tempestatis 
nec Chuquisaquénsis Senatús decreta, nec Peruuiae Proregis authoritas, nec So- 
cietatis amicorum pii conatus valuissent; procellam temporis declinare constitue- 
runt: et quamuis scirent nihil earum execrationum animaduersionumq ob inno- 
centiam ad se attinere, nec in Episcopi potestate esse, per Apostólica iura et pri- 
uilegia, anathematum vinculis Religiosos illaqueare; tamen, vitandae offensionis 
causa, a faciendis publicé Sacris et ordinariis nostrae Societatis officiis obeundis, 
totis viginti mensibus, cbseratis templi foribus, suo se tecto continentes, non 
minus in otio quam in labore clari, abstinuerunt: vbi nullam dantes occasionem 
vnde quis iuste oífendi aut conqueri posset, memores veritatem sui esse vindi- 
cem propugnatricemq, iram patientiá compensabant, iniunas silentio premebant, 
aculeata dicteria tolerando retundebant, atq in frequenti ieiunio, cilicio, flagella- 
tione pro persequentibus se orabant, et clamabant ad Dominum, vt se per acerba 
Diicis sui vestigia cuntes dirigeret, confirmaretq. 

Haec pietatis ofñcia domi cum feruerent, foris furebant obtrectatores, et si 



lUNIO 1647 151 

sin permitir molesten ni á unos ni á otros; y que no innovasen en di- 
chas reducciones sin expreso mandato de S. M.; y que sin embargo de 
que por Cédula de 14 de Febrero de este año había mandado al Go- 
bernador de esa provincia amparase á los indios de dichas reducciones 
y á los del distrito de su gobierno, excusándoles las vejaciones y mo- 
lestias que suelen recibir, por ser nuevamente convertidos á la santa fe; 

quandoq multitudinis animi nostra lenitate emolliti mitescerent, paululumq resi- 
deret tumor; Praesul ipse admouebat rábidas faces, carpebatq inertiam, et de- 
nuntiabat simplici indoctaeq plebi coelestes iras, si se Societatis consortio con- 
taminarent. Vnde plebs nos tanquam execrationi deuotos auersabatur, et vt 
vrbem abitu purgaremus, scrupulis omnia replebantur perq mille labyrinthos 
imperitorum conscientiae sine regiminis filo errabant, nec iam licebat Sociis 
apparere in publico, nisi vt conuitiis et probris- obruerentur. Pater Procurator 
bis ob necessaria negotia é Collegio ad Praetorem egressus, obuiam habuit cum 
sua caterua Praesule.Ti; qui, vt Patrem vidit, exarsit; stentoreaq voce iubebat com- 
prehendi, et duci in carcerem, cippo infami macerandum: cum ille intrepidé se 
irato stetit, adsum, inquiens, o Praesul; cippi, manicarum, ergastuli et vinculo- 
rum pro gloria Del appetens; nihil horum recusantem in oculis et manibus habes. 
Praesul in haec dicentem manus iniicit, et suae Patrisq conditionis oblitus, ac si 
ferire vellet Scipionem, eleuat, libratq. Deinde bene longo probrorum elencho 
oneratum, á se cum indignatione dimittit. 

Patrem vero Rectorem sexagenario maiorem, multis in Societate gestis magis- 
trantibus, Solidaq virtute venerandum, vrgentibus de causis bis in publicum pro- 
deuntem nouella illa Sacrorum homunculorum turba innumeris conuitiis, proca- 
cibusq salibus, et Praesulis (vt fertur) praescripto, non sané humaniter aspersére; 
nec his contenti, sordes insuper et mala pútrida in modestissimum virum, ver- 
mina prorsus scurrilitate suo se facto singuli sugillantes, proiecerunt; hostibus 
etiam nostris ad tanta hostimenta indignantibus. Vsq adeó turpissima facta, si 
praecipue modestos et inméritos laedant, bilem etiam improbissimis mouent. In 
his vero, ethis similibus Patres altitudinem animi verbis et vultu prae se ferentes, 
ita se gerebant, ac si beneficio conciliati, non maleficio oppressi viderentur, fa- 
tebanturq identidem nullum aliunde tantum animo gaudium accidere posse quod 
eam aequaret voluptatem, quam in perferendis pro iustitia conuitiis haurirent. 

Poterat haec virtus ferrum frangere et emollire sílices; sed Praesulis inuete- 
ratus furor, et induratus, nulla virtute domabilis, nuUo lenitatis fraeno tractabilis, 
eo tum excandescebat magis, quo nostros placabiliores cernebat. Ergo noua irae 
pabula, non lenimenta quaerens, in dies nocentior erat, et ad id praecipitium 
deuolutus est, vt pro suggestis palam falsis argumentis ostenderet, doceretq nihil 
peccari ab iis, qui furtiuas manus nostri CoUegii rebus iniicerent. Duabus autem 
rationibus adduci se dicebat, vt id alus persuaderet; nam aiebat Societatis arti- 
bus hactenus procuratum, ne Indi Hispanis seruirent; vnde concludebat cuiq 
licitum esse damna sibi illata ex suae defraudationis bonis, licita compensatione 
resarciré. Addebat decimis partibus prouentuum, et quartis defunctorum Epis- 



152 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

sería muy conveniente para la conservación y aumento de aquellos na- 
turales, que se le diesen las dichas Cédulas en la forma y con las cali- 
dades que las pidió Juan Pastor: le ruega y encarga los ampare y favo- 
rezca, sin consentir se les hagan molestias ni vejaciones, ni que se haga 
novedad en las dichas reducciones; haciendo que se guarde todo lo que 



copo iure debitis, constanter ab Societate in tot Indorum oppidis fuisse se defrau- 
datum; quae omnia liberaliter populo concedebat, suadebatq, vt sibi pro libitu 
ex Collegü bonis sumerent, faciliq negotio ditescerent. Vtrumq autem falso titulo 
et perperam asserebat. Nam iure decimas et quartas a nobis Religiosis ob privi- 
legia, nec ab Neophytis ex Regís plácito, et communi consuetudine exemptis, 
exigere non poterat. Et Rex Catholicus prudentissimo edicto cauerat, ne Indi suo 
patrocinio et dominio subiecti, priuatis hominibus seruirent; nouerat enim a ca- 
pessenda vera Religione nullá re absterreri magis Barbaros, quam corporum 
vexatione: mallebatq rectae legi cum sui aerarii dispendio Indorum ánimos rite 
subdi, quam corpora per iniustam vim subiugari, indignumq existimabat illos 
illiberali seruituti subiicere, qui a daemonis tyrannide ad libertatem Filiorum Dei 
sua sponte conuolabant. Tamen, ob asserentis authoritatem, perfrictae frontis ho- 
mines multa damna nobis inferebant, nostra bona passim diripiebantur, et pha- 
naticorum libidini patebant. Cumq in vnum e latronibus palmarii furti reum in 
flagranti delicto deprehensum Societas accusationem legitimé adornásset; Praesul 
eum e carcere educi dimittiq voluit, et pro reo haberi vetuit. Quare nebulones 
sceleribus libertatem nacti, cum impunitate crescente licentia pro libídine omnia 
agebant, et plañe liostium more in nostra grassabantur, tantumq ea nobis residui 
erant, quae in suburbano praedio et villa rerum nostrarum curam gerentes, vt 
vim illatam repeliendo e grassatorum manibus eripiebant, conseruabantq. 

Hae res virum manu et consilio strenuum exposcebant: neutrum autem repe- 
riebatur in Praetore, qui quodam quasi inertiae lethargo sopitus, aequa lance non 
ponderabat temporis momenta, nec vt par erat aestimabat Praesulis mores; nec in 
iniurias idónea seueritate aniraaduertebat. Ouare hunc hominem iterum iterumq 
aggressus, Praesul dolosis artificiis et quiritatione rogat, vt se publicis armis et 
authoritate adiuuet ad extrahendos ex CoUegio nostro Canónicos et vi elicien- 
dum, vt se solemnibus caerimoniis pro legitimo Praesule recipiant.Haec in specie; 
sed reuera ea occasione viam sibi aperire, et portam patere volebat ad Patres 
nostros expeílendos. Praetor nec negare nec concederé auxilia ausus, lentissime 
vrgentissimum negotium agebat, periculossimaq Reipublicae vlcera longe quam 
necesse erat, benignius tractabat. Namquamuis Duumuiri Magistratus annuicapita 
et caeteri assessores aperte Canonicorum et Societatis rebus fauerent, seq strenue 
tumultuantibus opponerent, nec falli se insidiosis artificiis sinerent; Praetor ta- 
men ad ardua negotia mollis, Praesuli se intempestiuo metu nimium inclinabat; 
qua demissione illi ánimos dedit, vt Duumuiros (quos Alcaldes Hispani vocant) 
Societatis et Canonicorum defensores vexaret, cogeretq Eclesiasticis censuris 
adhibitis publico abstinere; quin eo Praetorem adduxit, vt Duumuiris insignia 
dignitatis demeret et de gradu deponeret, Mox reuertentibus Calendis Januariis, 



JUNIO 1647 153 

fuere conforme á leyes y ordenanzas, sin contravenir á lo que por sus 
Cédulas estuviere mandado, que así es su voluntad. — Madrid, 9 de Junio 
de 1647. — El Rey, y por su mandado, D. Gabriel de Ocaña y Alarcón; 
señalada del Consejo. 

Fs. 7 á 7 v.^'^^Emp.: «Baltasar de Lagunilla » Ternt,: «Mi Voluntad». 

Praesulis authoritate (nam Praetornomine tenus praefecturam gerebat) in Duum- 
uiros maximi Societatis hostes eliguntur; et pro Assessoribus, eiusdem farinae 
homines designantur, a quibus facile obtinuit vt decretum scriberent publicoq 
Magistratús libro insererent, quo Societatis ex Paraquaria proscriptio iuberetur. 
Obtento hoc decreto, insolenter ferox plebem omnem in templum, tanquam in 
Praetorium conuócat; quo etiam Religiosos et Sacerdotes. Sacerdotiiq candidatos 
conuolare iubet, vbi affuére simulata pietate in genua coram Venerandis Myste- 
riis (nam potens est religionis apud plebem telum) prouolutus sacram Oden, qua 
diuini Spiritus íauor inuocatur, intolerabili simulatione inchoat; Deumq qui 
totus charitas est (hórreo dicere) in odii plusquam Vatiniani patronum postulat: 
Infunde amorem cordibus, ore tenus clamat, qui corde tyrannidem machinabatur 
furoremq spirabat. Funesta prece peracta; imperato silentio, bene longum enchi- 
ridium earum turpitudinum et haeresum, quas Societate affingit, expromit, legiq 
iubet. Deinde apocriphum Regis decretum quo fingebat mentiebaturq eam esse 
Regis Catholici voluntatem vt Societas e Paraquaria expelleretur, ipse per se 
alta voce explicat. Tum rationes ob quas censeret Societatis proscriptionem 
authoritate publica iam sancitam, omni modo procurandam apperit. Deniq vultu 
ad grauitatem composito adstantes compellans, promite, inquit, et vos mentem 
vestram et claré dicite, vtrum honestum iustumq nec non rationi consentaneum 
existimetis, ex hac regione Patres de Societate Jesv tanquam schismaticos, hae- 
reticos, execrandos, nec non públicos Regii aerarii defraudatores eiici. Affirman- 
tibus pauculis Sacerdotibus ab eo nuper inauguratis ex vilissima notorum tur- 
piumq hominum faece; caeteri ob tam foedas in S.mum Ordinem causas ad pro- 
positi facinoris enormitatem torpuére. 

Praetor ex inmenso lethargo imminentis periculi metu ceu tonitrui fragore ex- 
pergefactus, cum rescisset quid in templo ab Praesule ageretur, de summa rei, 
quam eo deducendam numquam putauerat, deliberat; captoq cum paucis consilio, 
quam celerrimé potest, antequam seditio coalesceret; omnes Canonicorum et 
Societatis amicos, ob Episcopi tyrannice agentis furias ex vrbe ad suburbana 
praedia et latebras dilapsos; fide publica interposita, ad vrbem reuocat. Vbi offi- 
cere iubet, intentos paratosq esse ad omnem nutum; rescisse enim se consilia 
Praesulis, volentis per tumultum rempublicam concutere, lacerareq; plebeculam 
et initiatorum cateruam ab arbitratu furentis penderé. Qua propter labantibus 
rebus se opponerent, et suam fidem sibi et Regi praestarent. Vt vero currentibus 
Cilcar adderet, eos omnes ab annui Magistratús potestate eximit, sibiq immediate 
ne denuo vexarentur, subiicit. Atq hi vt erant ciuitatis primores, nobilitatisq flos, 
nec non magnis necessitudinibus cum populo obnoxii, viriq optimi suo officio 
non defuturos spondentes, labantes res aliquousq restituerunt. Nam plebeculam 



154 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

732. 1647—7—23 74_6— 28 

Instrucción original firmada por el Cabildo de la ciudad de la Asun- 
ción en su libro de acuerdos de 2j de yulio de 164!] y exhibida por el 
P. Juan de Rojas ante el Escribano Pedro de Salas, á 5 de Agosto 



ad tumultum incitatam authoritate sua, et fortitudinis ostentatione coercuerunt, 
Praetoriq animum addiderunt, vt Duumuirorum decretum de expellenda Socie- 
tate seditiose conceptum repeteret, rescinderetq. Ouia vero Praesul, tumultu non 
coalescente, per nocturnas tenebras ignem Collegio inücere destinarat, semelq 
incendii faciendi esca reperta fuerat; amici nostri in ordines distributi per vices 
in Collegio contra repentiam vim incendiariorum excubias in posterum egére. 

Praesul, postquam neq tumultus neq insidiae prosperé cessére, et quae occulte 
conatus fuerat, áspera foedaq euenerant; extrema omnia experiri et rem omni 
audita hactenus enormitate foediorem, tentare constituit. Ouippe Religioso ho- 
mine peregré extra Paraquariae fines ad oppidum Corrientes profecturo ad se 
clam vocato, litterarum fasciculum in manus dat, mandatq secreto rem agi; i, in- 
quit, amicissimum caput, et eas litteras mihimet ipsi inscriptas ad me denuo per 
te remittendas tecum fer, vt vero eo quo vadis perueneris, data opportunitate 
sub aduentum tabellarii, famam sparge et palam dic: hoc fascículo colligatas esse 
Regis litteras, quibus ipse ego iubeor independenter a Praetore et Magistratu 
regio Societatem Jesv e Paraquaria expeliere. Dic etiam diploma Pontificium his 
additum quo Schismatici (nam eo nos nomine compellare solitabat) in exilium 
opera mea transportar! praecipiuntur. Adornatá fábula, vir (si Superis placet) re- 
ligiosissimvs proficiscitur, nihiloq secius quam mandatum fuerat, antequam litte- 
ras remittat famam spargit; atq vt fit, volauit et non diu post Assumptionis vrbem 
rumoribus suis compleuit, variaq expectatione pro diuersis studiis detinuit. 
Praesul quiduis simulare doctus, identidem incusabat optatissimarum litterarum 
moras: venere tándem, festoq campanorum sonó et tumultuantis plebeculae, nec 
non Neomystarum incredibili approbatione gratulationeq suo scribae et Authori 
ex authographo redditae sunt; qui, eas tanquam ab Rege et Pontífice Romano sibi 
missas fingens, actum aiebat de Schismaticis, iam tuto Collegium inuadi posse, 
nihil se nec inuasores tantis Authoribus peccaturos. Eas voces multorum plausus, 
festaeq, ac murmurationes eorum, praesertim, qui nostris Neophitis inhiabant, 
consequutae sunt. Non deerant tamen plurimi qui fidem allatis litteris deroga- 
rent, quod Praesul eas legere, et Regis chirographum signatusq Pontificis ceras, 
ostendere renueret. Vt er'go vidit fidem suam vacillare, ad eam confirmandam 
rem excogitat abominandam. Solebat ipse nouo prorsus exemplo, quamuis tanta 
esset in vrbe Sacerdotum caterua, vt quartam pene partem ciuitatis constitue- 
rent, ex priuilegio, vt aiebat, singulis diebus semel intempesta nocte, deinde alto 
iam Solé, bis Sacrum Christi Corpus conficere. Noctu ergo, dum primis Sacris 
operatur, consecratam hostiam manu praetendens, ad populum promiscui sexús 
et aetatis, his horis non sine scandalo confluere consuetum, conuersus: creditis, 
inquit, sub hac pañis specie latere Christum vniuersorum Conditorem? cum 
omnes quodam cum horrore asseruissent, addidit: eodem modo credite litteras 



JULIO 1647 155 

de lóji. — En uno de sus capítulos informa la necesidad de que los 
indios del Paraná de las reducciones de Itapúa y Corpus, encomenda- 
dos á los vecinos de dicha ciudad, hagan mitas enteramente y sirvan á 
sus encomenderos en lugar de tasa y tributo, como lo hacen los demás 
indios de la provincia; por el grande desconsuelo y alteración que cau- 



Regis Catholici mihi redditas esse, quibus Societatem Jesv expeliere iubeor. 
Hórreo vltra progredi, vereorq ne inauditorum hactenus per ulteriorum narra- 
tionem fides denegetur, testesq legitimi pro rei magnitudine a me requirantur. 
Testes non deerunt; sed prius mihi vel nolenti vlterius progrediendum est. Prae- 
sul, qui impudenter saepe mentiendo persuadendi etiam apud suos vim amisisse 
se sciebat, solemnius iterandum iuramentum, vt crederetur, existimauit. Quare 
eodem die orto iam solé, Pontificali et publica caerimonia ter veneranda myste- 
ria, geminata temeritate pertractans; vt ad eam Sacrificii, partem venit, quá hostia 
a confidente consumí consueuit; ad populum cum Christi Corpore iterum con- 
uersus: is ir.quit, rerum omnium Dominus quem manu gesto, in stomachum tra- 
iecturus, proueniat mihi in iudicium et condemnationem si falsum sitquod assero, 
nempe litteras Regis Catholici apud me esse, quibus iubeor Societatis Jesv ho- 
mines ex mea dioecesi eiicere, et quibus adiguntur sub poena laesae Maiestatis 
Paraquariae Praetor, et ciues omnes ad eos expellendos, operam auxiliumq mihi 
conferre. Haec ille. Atq ego huius rei non nocturnos, vt ante, tantum testes 
adhibeo, sed diurnos; non dormientes, sed bene vigiles, non paucos homines, sed 
omnes pene ciues, qui enormitate patentissimorum pcriuriorum concussi, eo 
adducti sunt; vt vilis'simam de suo Praesule opinionem conciperent. Verum, quia 
plerorumq ánimos inclinauerat ad spem potiundi Neophytorum nostrorum ser- 
uitio, si Societas expelleretur; fascinari et praecipites se ab eo duci sinebant, 
approbabantq pessimum consilium, nec tanto sceleri reluctabantur, dum conse- 
querentur rem, quam perdité deperibant; et vt innocentium Indorum sanguine 
sudoreq iniustam sitim satiarent; tam palmaribus mendaciis, Sacramento teme- 
rarie peieratis, velum obducere non verebantur. 

Ob id ego per totam prouinciam, ne malum malo rependeremus, in quasuis 
hebdomodas singulis Sociis verberationem, ieiunium et cilicium iniunxi, precesq 
quotidianas augeri volui et praesidium B.*^^ Virginis inuocari, clamariq ad Domi- 
num; vt Praesulis oculos aperiret, potentiq brachio in ruinam se praecipitantem 
reí raen aret, et in viam salutis reduceret. 

Sub Ídem tempus Ill.nius Episcopus Tucumanensis Fr. Melchior Maldonatus 
cum rescisset, quid in Paraquariá ageretur, legissetq famosos, quos calumniator 
noster sparserat, libellos; consolatoriam ad Patres Paraquarienses scripsit episto- 
Llm in haec verba: — Legi, inquit, o Reuerendi et multum dilecti in Christo Patres 
Fratresq, familiae vestrae aerumnas, quae cor meum alto vulnere relicto acriter 
lancinárunt; nam quod Ill.mus Episcopus Paraquariensis Frater Bernardinus de 
Cárdenas me, meosq mores etiam suis libellorum aculeolis fixit, quasi meis de- 
bitum peccatis dissimulanter habui. Exquirenti vero mihi omnium expeditissi- 
■■ mam et breuissimam rationem qua Societatis integritas innocentiaq demonstra- 



156 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

saría á los mitayos si los dichos indios del Paraná pagasen sus tributos 
y tasas en especie, como se dice ha mandado la Real Audiencia de la 
Plata; razón por que no se han encomendado, ni los vecinos de esta 
ciudad los han aceptado. 

F.°2I2. 



retur, in menten venit Deum Optimum Máximum id a Societate máxime velle, 
vt modesté patienterq aduersa toleret: virtus enim insectatione, ceu aurum igne 
probatur; nec alia mihi sese oñert, o Paires, Praesulis Paraquariensis calumnias 
in vos confictas diluendi ratio, quám si Societatis Jesv Matris vestrae solitis arti- 
bus, hoc est, tolerantiá et animi demissione pugnetis. Calumniatoris vestri calamus 
et vox, ceu minacia fulgetra, praenuntiant horrenda tonitrua, toto orbe audiri iam 
coepta, quae rupe fortitudinis et constantiae vestrae excipienda sunt, ne noceant; 
immobili modestia situ repercutienda sunt irritati vexatoris tela, vt in casum cum 
laude et indemnitate vestrae Societatis et instituti recidant. His virtutibus Ducis 
nostri Jesv Christi Discipuli, daemonibus et tyrannis iníamiam creauére. Virtus 
rebus aduersis non exercitata, semper suspecta est. Numquam vir magnanimus 
fortitudinis laudem referet, si non violentis hostibus aliquando restiterit. Nullus 
patientiae corona donabiturqui non resistendo. Heroica charitas nulla esse potest, 
si insignes hostes defuerint. Haec Christiana apothegmata et paradoxa pro con- 
cionibus ac in scriptis passim docemus: nunc non diligamus verbo, sed opere et 
veritate. Haec est victoria, quá Jesvs Dux noster vicit mundum; vincemus et nos, 
si sequamur vestigia voluntatis eius. Oua viá Dux praecessit, hac subsequendum 
est militibus et Sociis. Vincemus, si dixerimus; nondum restitimus vsq ad sudo- 
rem sanguineum, nondum Cruci cum Christo afñxi sumus. Nulla eloquentior 
acriorq apología est, quam Christi patientis et silentis imitatio. NuUo argumento 
ferox antagonista certius concluditur, quam praemissis Christianae patientiae 
operibus. Nullus patrocinium tutius ambitur, quam Dei, At ne dum patientiam 
laudo inertiam comendare videar; scitote, o Patres, instrumenta iuridica a me 
non improbari, quibus vos a ñctis calumniis ex Superiorum vestrorum volúntate 
purgetis. Sed in his rebus minimam ñduciam collocate, in diuino vero praesidio 
maximam. Per gradus adhuc crescet tempestas et subreptus turbine áer, ita mis- 
cebit omnia, vt naufragii vitandi spes nulla superfutura videatur. Bonus Jesvs 
tamen non deerit periclitantibus Sociis, nec aliquando permittet, vt tot templa 
Sacramentorum vsu frequentissima destruantur et centum millia hominum ex 
summa barbarie ad veram fidem et humanitatem Societatis laboribus reducto- 
rum, aliquando pereant. Qui Jonam ex ventre ceti et tempestate liberauit, vt 
praedicaret Niniuitis; non tempestati et fluctibus eos deuouebit, qui tot gentes 
ad poenitentiam commouerunt. Ouod in me est, faciam ne meis desim partibus, 
in defendenda ornandaq Societ.^ Jesv. Per totam Dioecesim meam indixi preces 
publicas et nouendialia supplicia, nec non plura ieiunia; monuiq litteris circulari- 
bus, vt in ómnibus vrbibus et pagis meae curae subiectis, pro incolumitate Socie. 
tatis Paraquariensis grauiter afflictae clamarent ad Dominum. Insuper per litteras 
docui Summum Pontificem et Regem Catholicum, Socios Jesv veré Apostolorum 



JULIO 1647 157 

733. 1647—7—23 74—6-29 

Testimonio de un acuerdo hecho p oí- el Cabildo de la Asunción. — Está 
copiado del libro de acuerdos del dicho Cabildo, por instrucción dada 
á los Procuradores nombrados, y firmado por el Alcalde ordinario Se- 
bastián de León y Sárate. Dice así: «ítem informaran quan conveniente 

in morem vitam degere, fructuosissimamq in mea prouincia operam collocare; 
ideoq pro meritis laudari et iuuari deberé. Válete, Socii mei et conserui aman- 
tissimi, meq Deo etiam atq etiam commendate, In vrbe Esterensi. Fr, Melchior 
Maldonatus, Tucumanensis Episcopus, — Haec illa. 

Peruviae vero Prorex, Marchio Manserae, cum certis nuntiis intellexisset, sua 
iussa perperam haberi, et Paraquariae Prouinciae ob temeritatem Episcopires 
nouas in dies molientis, et lentitudinem Didaci Escobarii Osorii Praetoris, gra- 
uissimum negotium leuius quam par erat tractantis, máximum periculum immi- 
nere; dum Andream Garabitum generosum S.i Jacobi Equitem in Chuquisaquensi 
Senatu Regium Senatorem eo iré, aut subdelegare alium, et ex praescripto suo 
par tanto malo remedium adhibere; quamprimum iubet. Senator, vrgentissimis 
rebus Chuquisaquae implicitus, Sebastiano de León et Sarate viro nobili, gestis 
magistratibus claro, manuq strenuo, suas vices ex Proregis imperio demandat, et 
ad rem bene agendam per litteras adscritam animat. Verum nec id profuit, nam 
Praetor Paraquariensis, quamuis palam Proregis imperia et Senatús iussa non 
detrectaret, affirmabat tamen rempublicam ad ea exequenda idoneis auxiliis, ob 
vsurpatam ab Episcopo potestatem, destituí; seq eius artes timere et viribus in- 
feriorem fateri. Quamuis vero pusillum animum, sic se gerendo ostenderet; non 
tamen inanis erat metus: quippe rumor non leuibus indiciis ortus increbuerat, de 
eo deponendo vinculisq onerando Praesulem consilia agitare; tantumq ea fama 
apud omnes valuerat, vt Praetor, Assumptae in Coelum Virgini, Vrbis tutelam, 
sacra die a Praesule ad maximam Aedem inuitatus, iré renuerit; asserens se eo 
iré nolle, vbi sibi vincula parabantur; quin, eo ipsum animi paruitas deduxit, vt 
vinculorum metu, relictis Canonicorum et Societatis amicis, ad partes Praesulis 
vltima tentantis se inclinauerit, auxiliumq suum ad Canónicos é CoUegio nostro 
vi extrahendos daturum se promiserit. Qui cum nec se tutos, nec Societatem 
viderent; ne sua occasione illa opprimeretur exularetq, ad Indorum oppida, tri- 
ginta leucis ab vrbe dissita, clam ómnibus fuga dilapsi, voluntario se rursus exilio 
mulctauérunt. 

Praesul, intellectá Canonicorum fuga, vnam Societatem iam aggreditur, omniaq 
ad eam, susq deq euertendam machinamenta admouet: quo facto, satis ostendit 
se non tam Canonicorum extrahendorum ergo, quam Societatis expellendae, adi- 

tum in nostram domum tot artibus hactenus quaesiuisse » — Literae Annuae 

Provinciae Paraquariae Societatis Jesu Admodum R. P. Vincentiti7n Car-affam 
eiusdem Societatis Misae ab Patre Joanne Baptisia FeíTufino, Paraquariae Prae- 
posito Prouinciali. Quibtis' continentur Res Annorum 1Ó4J, 164.8 et 164Q.— Ori- 
ginal, 

Para completar los antecedentes por ambas partes, ponemos á continuación la 



158 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

será que los yndios del Paraná de las reducciones de ytapua y corpus 
mandados encomendar a los vecinos desta dicha ciudad hagan mitas 
enteramente y siruan á sus encomenderos en lugar de tasa y tributo, 
como y de la manera que lo han hecho y hacen los demás yndios 
desta provincia; y el inconveniente, grande desconsuelo y alteración 
que causada a los yndios circunvecinos, que hacen mitas, si los dichos 

defensa que hace el Sr. Obispo Fray Bernardino de Cárdenas de sus derechos y 
de sus actos, juntamente con los ataques que dirigió á los Padres de la Compa- 
ñía de Jesús del Colegio de la Asunción del Paraguay y de las reducciones del 
Paraná y Uruguay, condensados en el siguiente edicto que contra ellos publicó: 
«Nos, d. frai Bernardino de Cárdenas, De la orden del glorioso P.^ S. fran.co y 
por la gracia div.^ y de la S.'^ sede Apostólica obispo legitimo y verdadero del 
Paraguay, procediendo como tal, y juntam.''^ como inq.°'' de derecho en nra. dió- 
cesis, y como delegado de la silla apostólica, con su autoridad plena, p.^ la visita 
g.^ de nra. igla., sin q. aya lugar de apelación, ni recusación, ni oposición alg.^, 
como está determinado y mandado por el s.'° Congilio Trident." en la sesión 24, 
cap. II, y también como defensor de los frailes y libertad de la igla., replicando 
sus injurias, conforme al capítulo delicia de seni.'^ excoimmicatiofiis et interdicti^ 
dezimos: q. este dia q. se cuentan, 5 de nov.^ del año de 1644, emos sabido que 
esta mañana se hizieron s.^ la authoridad, caridad y fee de la igla. católica y de 
sus obispos tremendas y nunca oydas injurias, y cisma perjudicial y Anglico; todo 
por traza diabólica de los P.^^ Jesuítas, q. van añadiendo un yerro a otro, y un 
abismo tras otro abismo, a fin de estorvarnos lo q. con zelo del servicio de dios 
y del Rey católico y bien de la xpiandad. determinamos hazer en la visita de las 
doctrinas del Paraná y huruguay, de sus [reducciones, por la] gran riqueza de 
oro q. los dichos jesuítas, curas intrusos sin patronazgo R.' ni institusion canó- 
nica de aquellas doctrinas, sacan con abundansia p.^ embiar a Reynos estrange- 
ros, usurpando deslealmente a mí Rey católico y s.""^ [D. Felipe IV, q. D. g., sus 
reales quintos], y también otras quantíosas partidas de muchos millares de pesos, 
y otros graves perjuicios y daños de su R.^ Jurisdision y de la eclesiástica y del 
bien común desta República, p.^ lo qual, viendo los dichos P.^^ Jesuítas que no 
auian podido efectuar el dañado intento con que trajeron de aquellas redusíones 
un ex.'° de 800 indios con arcabuzes y otros [géneros] de armas p.^ q. nos pren- 
diesen, captívasen o matasen malignas s.*' la dignidad episcopal los dichos je- 
suítas, al qual nos acometieron y cercándonos la casa e iglesia y saqueando y 
robándonos estos aposentos y estansías del pueblo de yaguaron, del qual míla- 
grosam.'^ [nos libró] dios, y trujo a este del paraguay, al qual nos a venido si- 
guiendo el dicho exercito de indios arcabuzeros, capitaneados de los dichos 
religiosos jesuítas, y nos tienen en grandíss.° aprieto, y a esta ciudad, y mayor 
con el cisma q. an íntroduzido a este mismo fin de estorvarnos la dicha visita' 
[tan] del servisio de dios i de su magd, valiéndose p.^ esto de la persona del ca- 
nónigo xptval. sanches de vera, q. de todo punto, por enfermedad q. dios le a 
dado en castigo de la persecusion de nro. antecesor el illmo. 8,°'' d. xptval. de 



JULIO 1647 159 

indios del Paraná pagasen los tributos y tasas en especies, como se dice 
está mandado por la real Audiencia de la Plata; causa por que no se an 
encomendado, ni los vecinos desta dicha ciudad los an acetado». — 
Asunción, 23 de Julio de 1647. 
Fs. 186 á 186 v.'° 



Aresti, a que ayudo por traza del P.^ d.° de alfaro, de la comp.% está incapaz e 
impedido y sin juizio, y como a tal lo engañaron los dichos jesuítas, trayendole 
de su estansia, donde estaba retirado por su impedimento forzado, y haciéndole 
firmar una petision en q. pedia al gov,""^ d. greg.° de hinestrosa le pusiese en po- 
sesión del oficio de provisor, q. auia tenido antes, por la sede vacante, y después 
por nos, alegando p.^ esto q. eramos obispo intruso con fribolas y falsas razones, 
contra las cuales [adujimos?] instrumentos y pruebas jurídicas y evidentes, porq. 
lo q. dize la dicha petizion de que nos consagramos sin bulas de su s.d noto- 
riam.'^ es falso, como se vera por la fecha de las dichas bulas, que fue 14 meses 
antes de nuestra consagrasion; y lo q. dlze q. no hizimos el juramento y protes- 
tasion de la fee, también es falso, como se prueba con el testimonio autentico del 
illustriss." S.°^ d. melchor de saavedra maldonado, obispo de tucuman, q. da fee 
de como hizimos el juram.'° y protestaslon de la fe, conforme a derecho y como 
su s.d lo manda por sus bulas; y asimismo es falso el dezlr q. no fuimos legítimos 
ni tomamos posesión; porq. antes con mucho q. viniésemos a este obispado, en 
la silla de Potosí, tuvimos carta del cabildo sede vacante, en q. nos embio resi- 
bim.'° en forma p.^ el govierno, por la cédula de su mag.d, aunq. no hubiesen 
llegado las bulas, llamándonos con gran aprieto por las gravissimas necesidades 
deste obispado, haziendonos instansia q. abreviásemos nra. venida; el qual papel 
está en mi poder entre los de nra. consagrasion, bastante p.^ ella, aunq. no ubiese 
bulas, porq. en la q. prohibe entrar los obispos al govierno sin bulas pontifi- 
cales, está exceptuado quando a instancia del cabildo eclesiástico y necesidad de 
la iglesia, q. entonces no incurre en pena; y trae por exemplar desto... . a un se- 
ñor obispo q. por distar su igla. 30 leguas de Roma, a instancia del cavildo de la 
dicha iglesia, entró a governarla sin bulas ni confirmasion, y era santo, llamado 
Biocardo, cuyo n.^ está en el martirologio Rom.°, el mismo día en q. nos consa- 
gramos; lo qual no creemos dejase de ser p.* nuestro consuelo y prueba del 
acierto y legitimidad de nra. consagrasion, aun quando ubiera sido sin bulas, in- 
terviniendo tanta necesidad y tanta instancia del dicho cavildo, en cuyo n.^ nos 
fue a recibir 2.* vez y a dar la obediencia el mismo canónigo xptobal. Sanches de 
vera, a quien dimos los papeles y testim.° de nra. consagrasion y juram.'°, para 
q. le viesen en el dicho cavildo; y juntam.*^ con ellos embiamos una custodia rica 
y presiosa p.^ el S.™° Sacramento de nra. catedral, q. resivio el dicho cavildo, 3^ 
en agradesim.'° proveyó auto p.^ q. se dijese por nra. salud una misa cada año 
el dia del corpas xpti.; y el dia de nra. entrada en esta giudad nos hizieron so- 
lemniss.° rescivim.*°, con altar y palio y todo lo dispuesto en el pontifical; y 
aulendo entrado en la dicha nra. igla. catedral y subido al altar mayor, volvimos 
al pueblo, dlziendole q. en señal de posesión le daba la mano de esposo de la 



l6o PERÍODO CUARTO 1638-1654 

734. 1647—8—9 74—6—28 

Petición presentada por el P. Jiiaii Antonio Manquiano^ de la Com- 
pañía de Jesús ^ Procurador general del Colegio de la Asunción del Pa- 
raguay al Real Consejo. — En ella le hace relación de cómo celebrando 
misa y alzando la hostia y el cáliz consagrado, fué la iglesia intempesti- 

dicha nra. igla.; y asi la vinieron abasar, como a porfía lo hizieron todos, chicos 
y grandes, y en primer lugar los cavildos eclesiástico y secular, dándonos la po- 
sesión y obediencia con solemniss.° aplauso; y no contento con esto, el dicho ca- 
vildo, de su mera voluntad, hizo después un papel y escrito en q. p.^ mas abun- 
dancia y firmeza nos daba la obediensia y posesión; y aviendosenos dado tantas 
vezes y con tanta solemnidad, se hecha de ver claram.*^ la malisia y falsedad con 
q. an introduzido tan perjudicial sisma; pues aunq. faltasen los dichos requisitos 
y otros, aviendo estado tolerado governando tanto tiempo nro. obispado, a sido 
absurdo y temeridad loca, como el provisor que eligieron, el hazerse juezes los 
dichos jesuítas para declarar q. eramos obispo intruso y sin jurisdicsion, dándola 
quien no la tiene p.^ ello a quien no la puede tener por ningún derecho, y por 
estar él incapaz de ella y de govierno; y cuando el nro. estubiera en duda y en 
pleyto, durante él no podemos ser desposeydos antes de sentensiarle el concilio 
o el papa, cuya jurisdicción suprema an usurpado y atribuydo a sí los q., o de- 
clarando, o dando consejo, o procurando ccn pareseres y otras dilig.^^ cuales- 
quiera, an sido causa del dicho sisma y perjuisio tan grande de nra. juridicsion 
ordin.^ y tan legitima de obispo del Paraguay por 1 1 bulas de nro. Santiss.° P.^ y 
S.'' vrbano 8.°, en una de la quales su s.<3, p.* q. nadie pusiese impedimento a 
nro. govierno y jurisdision, nos absuelve de todos los q. podia aver de censuras 
y irregularidades o suspensiones, y nos da facultad p.^ q. los q. contradijeren, o 
se opusieren, o quisieren estorvar nra. jurisdicsion, lo sentensiemos como el caso 

merese, i da nra. sentensia por rata y valedera 

Por todo lo cual, usando de la dicha potestad y autoridad y de las arriba dichas 
de ordin.° y de inq.""^ a iure en nra. diócesis y delegado de la silla apostólica 
p.^ utilidad y reformasion de nra. iglesia y defensor de sus derechos, jurisdicsion 
y libertad, avisamos y hacemos saber a todas las personas deste ntro. obispado, 
de qualquier estado q. sean, q. el aver introduzido por provisor al dicho canó- 
nigo christoval sanches, afirmando, o persuadiendo, o publicando, o en otra cual- 
quier manera perjudicando nra. jurisdicsion legitima ordin.^ y apostólica, en 
dezir q. no somos legitimo obispo deste obispado, sino intruso y sin jurisdicsion; 
es cosa temeraria i errónea y sisma, y q. los autores y causadores de ella son 
sismaticos y descomulgados por el consig.*^ en muchos derechos, y dignos de ser 
expelidos de todo el obispado y privados de los beneficios y bienes adquiridos 
en él, y anatema[tizado]s y malditos de dios y de sus santos: y aunq. es notorio 
en común a esta ciudad quienes son los autores, con todo eso, porq. no preten- 
dan ignorancia, nombramos al P.^ Laureano sobrino, R.""" de los dichos jesuítas, 
q. oy publicamente [promueve] el dicho sisma a cara descubierta, y a los 12 teó- 
logos de su colegio, q. el dicho R.""" dijo q. eran autores y apoyadores desta sen- 



AGOSTO 1647 t6l 

vamente invadida por el Capitán Diego de Yegros, lugarteniente de go- 
bernador, y los Capitanes Cristóbal Ramírez, Melchor Casco, Juan de 
Azurza, Tomás de Arestigueta y otros seculares, en compañía del Re- 
verendo Obispo D. Fray Bernardino de Cárdenas, con muchos clérigos 
y religiosos del seráfico Padre San Francisco, del convento de dicha 



tencia sismatica, y a los demás q. supieredes o uvieredes oydo apoyar el dicho 

sisma y mandamos a todos nros. subditos eclesiásticos y seculares cuiten a 

los dichos jesuítas en todo y por todo como a tales sismaticos y excomulgados; 
no los comuniquen ni entren en sus casas ni iglesias, ni les faborescan, so pena 
de ser participantes en el dicho sisma y excomunión de derecho, al [tenor refe- 
rido], q. ponemos p.^ q. asi lo cumplan y guarden, sin escusa alg.^ [ni interpreta- 
ción] q. lo contrario dijeren, y de q. les publicaremos como a tales sismaticos des- 
comulgados, p.^ lo qual les citamos desde luego en forma [con] perentoria m.°; y 
esto especialm.'^ y en particular se entienda p.^ q. ninguna persona se confiese 
con'los dichos, ni oyga sus sermones, ni platicas, ni misas, y para q. sy la dijesen 
en su iglesia algunos, que estarán descomulgados; y porq. en su casa y colegio tie- 
nen y an tenido los dichos indios del Paraná con las dichas armas contra nos y la 
iglesia; ponemos entredicho general en la parroquia de nra. s/^ de la encarnasion 
desta giudad, y en las dichas iglesia y colegio y en sus capillas suburbanas, y en 
todas las iglesias del parana y Uruguay q. fuesen de nrá. jurisdicsion, y en las 
q. no lo son por facultad q. tenemos del gobierno eclesiástico del obispado del 
Rio de la plata; advirtiendo q. todos los religiosos, de qualquier religión y 
exempsion q. sean, tienen obligasion de guardar inviolablem.^*^, so pena de exco- 
munión mayor ipso fado ificurrenda, los entredichos del ordin.°, no obstante 

qualesquier indultos y privilegios por la clementina prim.* excomuniones, la 

qual está confirmada por el santo Consilio Tridentino en la sesión 25, cap. 20, y 
mandamos q. este nro. auto se lea y publique en nras. iglas. y en otras partes 
en concurso de gente, y sacando tantos de él se embien por todo nro. obispado, 
p.^ q. lleguen a notisia de todos; q. es fecha en esta dicha ciudad el dicho dia 5 
de nov.^, año de 1644, y lo firmó su señoría íUustriss.^, de q. doy fe. 

Otro si declaramos al dicho canónigo xpval. sanches de vera por no provisor y 
por sismatico e incapaz y descomulgado y anatema[tizado], y poder de nra. ju- 
risdicsion, y sus aciones todas por nulas y sismaticas, y mandamos pena de mili 

pesos de plata acuñada p.^ la santa cruzada, y de privasion perpetua de su pre- 
benda, desista luego del dicho provisorato y su exercisio; y so las mismas penas 
mandamos y de excomunión a todos nros. subditos, le eviten al dicho canónigo 
xptval. sanches, y no le obedescan ni comuniquen. — Fecha 7it supra, frai Bernar- 
dino, obispo del Paraguay. — Por mandado de su s.ria iUustriss.^ del obispo, mi 
s.""", ju.° Garsia de villamayor, scrib.°» 

Pasando por alto los demás cargos que aquí se acumulan contra los Padres de 
la Asunción y de las reducciones, porque de ellos se trata en muchos documen- 
tos de este tomo, nos ceñiremos solamente á dar á conocer un documento pre- 
sentado al parecer al R, P. Procurador general de Indias, para que lo cursase al 

Tomo 11. 1 1 



1 62 



PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 



ciudad; y sin atender al requerimiento y protestación que les hizo desde 
el altar mayor le dejasen acabar la misa, se vio necesitado á consumir 
luego, sin poderla acabar; y creciendo el desorden, impusieron mano 
violenta en dos. religiosos de su religión, etc.; prendiendo por mano del 
dicho Obispo á uno de los seglares que estaban oyendo misa, arras- 
trándole y maltratándole con acciones indignas del templo de Dios; 



Consejo de Indias, en el cual se da respuesta al cargo de que los Jesuítas asistían 
á los indios en la batalla que dieron á los paraguayos. 

v-Cargo 3." — A lo que dice el Cargo tercero q. auiendo su Mag.d consentido 
q. los indios de nras. reduciones tuuiessen armas de fuego para defenderse de 
las invasiones de los Portugueses de S. Pablo del Brasil; los de la Comp.* conuir- 
tieron indios y armas contra el Sr. Obispo del paraguay, acompañándolos quatro 
Padres de la Comp.^ por orden del P.® Fran.co Díaz Taño, q. era Superior, asis- 
tiéndoles él y ellos quando se dio la batalla en q. mataron i8 españoles de los 
contrarios y muchos indios de vna y otra parte. 



Se responde lo i.°, q. dichos indios no fueron 
por orden de los Padres, sino con orden expresso 
del Gou.°'^ Sebastian de León, q. mandó a los cazi- 
ques le diesen rail indios, para q. fuesen en su 
Comp.^, como consta del dicho orden y mandam.'°, 
en que se lo mando con penas de la vida y exortó 
a los Padres, sus curas, no les pusiesen estoruo, 
por ser para el seru.° de su mag.d, con las demás 
ragones que se expresan en dicho mandam.*°; y el 
mismo Gou.°'' los lleuo consigo desde las reduc- 
ciones, como todo consta de autos y informaciones 
q. se llevaron al Consejo; cuios tantos autorizados 
se presentan, para q. conste de la verdad con que 
este cargo se desuanece. 

Lo segundo, se conuenge con las declaragiones 
q. han hecho los Gouernadores i testimonios que 
han dado, de q. todas las vezes q. dichos indios han 
acudido a las cosas del seruicio de su Mag.d y de- 
fensa de las Ciudades; an sido siempre llamados 
por los Gouernadores, sin que los religiosos ayan 
embiadü jamás indios con armas por su orden a 
parte ninguna; sino que losGou." los an conuocado 
y llenado, embiando cabos q. los Ueuen i govier- 
nen, como de dhas. informaciones consta. 

Lo 3.°, desuanece este cargo mas en particular 
las diligencias e información que higo el Juez con- 
seruador quando el Sor. Obispo Don Fray Bernardino publicó esta calumnia, para 
sauer la verdad, y halló ser calumnia, y por tal la declaró; porq. los testigos vna- 



Importa se pongan las pala- 
bras formales del mandamiento 
y exhortatorio, citando el fol. de 
los autos; no quiero decir todas 
las palabras, sino las precisas 
q. hacen al caso para el descargo. 
Y si en los decretos de la Audien- 
cia de Chuqui;iaca y del Sr. Vi- 
rrey le mandan al dicho Sebas- 
tian de León con apremio que 
admita el Govierno y que lleue 
gente e Indios para su defensa, 
o por lo menos si tuvo carta de 
el Sr. Presidente de Chuquisaca 
azerca de esto, q. he entre oydo 
la tubo, y si en especial hablan 
de nros. indios y de que nosotros 
le ayudemos a dicho governa- 
dor; también importará mucho 
poner las palabras formales. 
También he entendido que 
auiendo D. Andrés de Garavito 
condenado a dicho Sebastian de 
León y a los demás amigos nues- 
tros a que no tubiessen officios 
públicos; la Audiencia reuoco 
dicha sentencia: importará tener 
a mano estos Autos y ayudarse 
para ese descargo de lo que en 
ellos huuiere a proposito del in- 
tento. 



AGOSTO 1647 163 

que á no haber hallado las puertas del Colegio cerradas, hubiera pasado 
más adelante la dicha invasión. 

Pide además sea citado y emplazado en forma de derecho el Gene- 
ral Francisco Núñez de Avalos, farante, muñidor y principal ruidoso en 
aquella República, y solicitador de los ánimos para demoler conventos 
y religiones, perseguir y capitular criados y Gobernadores de Su Alteza, 

nimes declararon, como testigos de vista, auer sido falso testim.°; y muchos de 
los testigos son los mismos Capitán y Cabos que truxeron y gouernaron los di- 
chos indios, como de dicha información consta, cuyo tanto autorizado presento. 

Lo quarto, conuengen de siniestro el dho. cargo las sent,^^ q. dieron los Juezes 
conseruadores y señores Oydores declarando ser falsas las calumnias todas q. en 
informes, relaciones, libellos y otros papeles auian publicado los confidentes del 
Señor Obispo; y vna dellas era lo q. el cargo dige, y en especial se procedió con- 
tra Fran.co Nuñes de Abalos; muy confidente del dho. Señor Obispo, y le conde- 
naron por sentencia, aueriguando con muchos testigos esta calumnia ser falsa; 
como consta de la causa q. pasó ante el Señor Dean del Paraguay, siendo Gou.°'' 
del Obispado 5^ Juez conseruador de la Comp.*^; y los autos están en el archiuo 
del Col.° del Paraguay. 

Lo quinto, se responde a lo q. dize el cargo, q. quatro religiosos acompañaron 
a los dhos. Indios por orden del P.^ Fran.co Diaz Taño, q. era sup.""", y que él y 
los dhos. padres asistieron a los dhos. indios el tiempo de la batalla; que es ver- 
dad q. en aquella ocacion fueron quatro Padres, no por orden del Padre Fran.co 
Diaz Taño, sino por Orden del P.^ Diego de Boroa, Vice-Prou.^ q se hallo pre- 
sente quando el dho. Gou.°'' sacó los Indios de las reducciones; el qual pidió y 
requirió al dho. P.<^ Vice-Prou.^ le señalase dos Padres para q. fuesen con dichos 
Indios, como siempre solian ir, todas las vezes q. los Gouernadores los licuaban, 
para cuydar de sus almas y administralles los Santos Sacramentos, por caer al- 
gunos enfermos en los caminos, en lo qual nunca se auia experimentado reparo 
ni inconveniente, y siempre auia sido de hedificacion su ida; porq. no solo acu- 
den a los indios, sino a los Españoles q. con ellos van; y juntam.'^ pidió el dicho 
Gou.""^ que señalase algunos religiosos para el Col.°; porque licuaba orden de 
restituir el Col.° y todo quanto le auian quitado a la Comp.^, y era necess." que 
fuese persona q. fuese recibiendo todo y asistiese al Juez conseruador, q. tam- 
bién iba en Comp.^ del dho. Gou.""^ Y asi, el dho. Padre Vice-Prou.l señaló por 
Proc.""^ del Col.° al P.^ Juan Antonio Manquiano y al Padre Fran.co Diaz por 
Sup.°'' para q. asistiese en el Col.°; los quales fueron, no en Comp.^ de los In- 
dios, sino del Juez Conseruador y de los Prebendados, que entonges iban; como 
todo consta de dichos autos y Exortatorios. (Al margen se lee: «También con- 
uendria aqui poner las palabras formales destos autos y exhortatorios, y en es- 
pecial del requerimiento del Gouernador al P.^ Vice-Prou.^».) 

Lo sexto, se responde a lo que dice el cargo, q. dhos. religiosos asistieron a 
los indios al tiempo de la batalla; que es verdad q. se hallaron alli, sin enten- 
der jamás q. sucediese tal cosa; porq. fue inopinado y repentino; porq. 3'endo 



164 PERÍODO CUARTO 1 63 8- 1 654 

que no han querido ejecutar ni asentir con su dirección é intento; y 
que ha pretendido y pretende destruir su sagrada religión, colegio y 
misiones, con color y capa del servicio de Su Alteza y bien público, para 
expulsar los religiosos de la Compañía de Jesús de esta ciudad y mi- 
siones. 

Pide además á Su Alteza se sirva mandar al Gobernador D. Diego de 
Escobar Osorio, que cite á los Capitanes Diego de Yegros, Cristóbal 
Ramírez, Melchor Casco, Juan de Azurza, Tomás de Arestigueta y Ge- 
neral Francisco Núñez; para que comparezcan ante el Virrey y Real 
Audiencia de la Plata á estar á derecho con su sagrada religión dentro 

todos caminando en comp.^ de los Prebendados y Juez conservador, se uieron 
(Al margen se lee: «Conuendra que se citen las palabras formales de los Autos 
por las quales se cite esta circunstancia».) cercados de gente armada, q. el Señor 
Obispo embio para matar al Gou.""^ y no dexarlo entrar en la Ciudad; lo qual, 
reconocido por el Gou.o"^, jgg comengo a requeiñr de parte de su Mag.d se quita- 
sen, q. iba a la Ciudad, como su Gou.°^ a mirar por la paz y bien de todos; pero 
ellos, aunq. al principio ya dudaban de lo que harian, por auer oydo pregonar el 
titulo de Gou.""^ y los requerimientos q. les hacia; pero el Sr. Obispo les mandó 
que acometiesen de hecho, dando una carga al Gou.""^ y hiriendo algunos indios; 
y aunq. volvió el Gou.""^ a requerirles se quitasen, le dieron otra carga, enuis- 
tiendo para matarle; con q. el Gou.°'' mandó a los Indios se defendiesen y le de- 
fendiesen; en cuia defensa sucedieron las muertes de dhos. españoles y de seis 
indios solamente de la parte contraria, y dos de la parte del Gou.""^; esto consta 
de la satisfacción q. en descargo de su conciencia dio el Señor Obispo, diciendo 
que él auia tenido la culpa de lo sucedido, como por ella consta, cuio tanto auto- 
rizado presento. Desto mismo dio cuenta el Señor Obispo de Tucuman a su 
santidad, en la Consulta que le hizo sobre estos disturbios; donde dize que vio 
la dha. satisfacción original y mandó sacar vn tanto della, con q. el cargo se des- 
uanege. 

Pero se añade q. si los dhos. religiosos no se hallan alli, demás de morir los 
heridos sin confession, a que acudieron luego, [no] defendieran a muchos de los 
contrarios del Ímpetu de los indios, que los tenían ya -cansados y cercados en el 
monte y los querían degollar, y los religiosos acudieron a librarlos y a detener- 
los para que no fuesen en los alcances de los q. huian a la Ciudad. 

Todo esto es la pura verdad de lo que pasó y consta también de las informa- 
ciones citadas, con que este cargo queda conuencido.» — 2 fs. 

Tocante á éste y los demás descargos, véase el «Informe hecho al Sr. Phe- 
lipe IV por el P. Andrés de Rada, Visitador de la Compañía en el Paraguay». — 
Córdoba y Agosto 5 de 1664. — Hállase en la «Colección General de Documentos 
tocantes á la persecución que los Regulares de la Compañía de Jesús suscita- 
ron contra el Il.™° y R.™° Sr. Fr. D. Bernardino de Cárdenas ....» — Tomo II, 

págs. 5-19, publicada en Madrid, M.DCC.LXVIII, Imprenta Real de la Gaceta. 



AGOSTO 1647 165 

del término que les fuere señalado. Suplica también el cumplimiento 

de la Real Cédula fecha en Madrid á 28 de Diciembre de 1619, para 

que el Gobernador del Paraguay, Diego de Escobar, quite la vara, uso 

y ejercicio de su Teniente el Capitán Diego de Yegros, por defecto de 

aprobación real. 

Recibida por el Gobernador dicha petición y Real Cédula. Obedece á ésta y 
ruega de su cumplimiento por la razón que expresa; y en cuanto á la citación de 
comparecencia, por ser en tan grave perjuicio de los susodichos; manda se les 
dé traslado de ella, y fecho, se le dé el testimonio que pide á la parte del Cole- 
gio. — Hízose la notificación á 9 de Agosto de 1647. — Fs, 18 á 21. 

735. 1647— 8— 17 74—6—28 

Petición. — Hecha por el Capitán Diego de Yegros, Teniente general 
de gobernador y Justicia mayor en las provincias del Paraguay; el Ge- 
neral Francisco Núñez de Avalos; Capitanes Melchor Casco de Mendoza, 
Juan de Azurza, Tomás de Arestigueta y Cristóbal Ramírez Fuenleal; 
en respuesta al traslado de un escrito que ante su señoría D. Diego 
de Escobar Osorio, Gobernador del Paraguay, presentó Juan Antonio 
Manquiano, religioso de la Compañía de Jesús y Procurador del Cole- 
gio de la Asunción; del cual escrito dicen, ser todo él sin fundamento, 
siniestro, falso, calumnioso, y que carece de cierta y verdadera relación 
en todo y por todo, y que debe ser repelido por lo general del derecho 
y las razones que expresan.— Asunción, 17 de Agosto de 1647. 

Y vista por el señor Gobernador, se les mandó dar á las partes el testimonio 
que piden; lo que se hizo con fecha del día siguiente. — Testimonio concorde con 
el original, sacado en la Asunción á 12 de Abril de 1651, por Pedro de Salas, Es- 
cribano de S. M. — Fs. i3 á 17 v.'° — Y á continuación sigue otro tanto del mismo 
documento, cosido en el mismo cuaderno y sin foliar. 

736. 1647—8—27 75—6—8 

Memorial del P. Baltasar de Lagunilla, Procurador general de la 
Compañía de Jesús de las Indias, á S. M. — Dice que habiéndose con- 
cedido licencia para volver al Paraguay al Procurador, P. Juan Pastor, 
con su compañero, llevando 30 religiosos de su Orden; pide que en la 
Casa Real de la Contratación de Sevilla no se les impida hacer este 
año el viaje. 

Dichos religiosos son los siguientes: i.°, Juan Pastor, natui'al de Valencia, 
sacerdote, de 64 años; 2.°, Andrés Próspero, sacerdote, de Sangüesa, 3o años; 



1 66 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

3.°, Gil González, sacerdote, de Olmedo, 29 años; 4,°, Luis de Castro, sacerdote, 
de Burgos, 28 años; 5.°, Matías Ruiz, sacerdote, de Zaragoza, 3i años; 6.°, Felipe 
Negrete, sacerdote, de Madrid, 27 años; 7.°, Matías de Guzmán, sacerdote, de Va- 
Uadolid, 30 años; 8.°, Luis de la Guardia, sacerdote, de Nájera, 33 años; 9.°, Pedro 
de Medina, sacerdote, de Logroño, 30 años; 10, Miguel de Alarcón, sacerdote, de 
Cuenca, 28 años; 11, Juan de Tapia, sacerdote, de Potes, en Liébana, 29 años; 
12, Francisco de la Cueva, teólogo, de Madrid, 25 años; 13, Vicente Conrado, 
teólogo, de Tarazona, 23 años; 14, Antonio Vidal, de Ceniceros, teólogo, 24 años; 
15, Miguel de Avila, de Avila, teólogo, 22 años; 16, Francisco Jiménez, de Pla- 
sencia, teólogo, 26 años; 17, José de Molina, de Belmonte, artista, 20 años; 18, Vi- 
cente Hernández, de Alcalá de Henares, artista, 22 años; 19, Juan Antonio, de 
Oropesa, teólogo, 24 años; 20, Andrés de Baeza, de Málaga, teólogo, 26 años; 
21, Ignacio Siris. sacerdote, de Estella, 3o años; 22, Diego Altamirano, de Ma- 
drid, artista, 20 años; 23, Pedro de Cheva, de Entrena, en la Rioja, artista, 19 años; 
24, Andrés Lujan, de Casarrubios, teólogo, 22 años; 25, Juan Romero, de Cogo- 
lludo, teólogo, 24 años; 26, Francisco de León, de Sanabria, teólogo, 26 años; 
27, Miguel de Castillo, de Medina de Rioseco, teólogo, 25 años; 28, Alonso de la 
Rúa, de Jadraque, artista, 22 años; 29, Cristóbal Pereira, valenciano, teólogo, 
23 años; 30, Hermano Juan Caro, de Olite, en Navarra, 28 años; 31, Hermano 
Diego de Chave, de San Sebastián, 28 años; 32, Hermano Lamberto Caspe, de 
Embid, en Aragón, 30 años. — i f.° de sello 4° de 1647. — Al dorso se lee: «en 27 
de agosto de 647 — pasen y deseles el despacho que les toca en la forma ordina- 
ria». — (Rubricado.) 

737. 1647 — 9—13 122—3—2 
Real Cédula al Gobernador del Paraguay. — En ella se le ordena y 

manda ampare y favorezca á los indios de las reducciones y á los re- 
ligiosos que cuidan de ellos, sin consentir se les haga molestia ni veja- 
ción; haciendo que se guarde todo lo que fuere conforme á leyes y 
ordenanzas, y sin contravenir á lo que por sus Cédulas estuviere man- 
dado. — Madrid, 1 3 de Septiembre de 1647. — El Rey, y por su mandado 
D. Gabriel de Ocaña y Alarcón; señalada del Consejo. 

Fs. 10 á 10 v.'° — Einp.: «Balthasar de lagunilla » Temí.: «mi voluntad». 

738. 1647 — 9—13 122 — 3 — 2 
Real Cédula al Deán y Cabildo de la iglesia catedral de Popayán. — 

Díceles S. M., que tuvo por bien de promover á esa iglesia á D. Fray 
Bernardino de Cárdenas, Obispo del Paraguay; y por Cédula de 1 7 de 
Abril de 1645, les rogó y encargó que en caso que él pudiese encar- 
garse del gobierno de esa iglesia le diesen poder para ello. Y porque 
después han ocurrido causas y razones que han obligado á mudar de 
resolución; les ruega y encarga, que si D. Fray Bernardino de Carde- 



SEPTIEMBRE 1 647 I 67 

ñas se presentare ante ellos con su Cédula, suspendan el admitirle al 
gobierno de esa iglesia hasta nueva orden suya, que así es su voluntad. 
Madrid, 1 3 de Septiembre de 1 647. — El Rey, y por su mandado don 
Gabriel de Ocaña y Alarcón; señalada por los de su Consejo. 
Fs. 10 v.'° á II. — Emp.: «Fray Bernardino ^^ Terin.: «mi boluntad». 

739. 1647— 9— 13 122—3—2 

Real Cédula al Arzobispo de la Plata, D. Fray Pedro de Oviedo^ que 
averigüe lo que pasó acerca de la consagración del Obispo del Paraguay, 
y si se hizo sin Bulas. — Dice que el año de 1644 se dio en su Consejo 
de Indias por parte de D. Fray Francisco de Borja, su antecesor, un Me- 
morial reíiriendo que había tenido noticia de que D. Fray Melchor de 
Maldonado, Obispo de Tucumán, había consagrado á D. Fray Bernar- 
dino de Cárdenas, electo del Paraguay, sin tener Bulas de Su Santidad 
para ello; por cuya causa había tratado de la averiguación, para proce- 
der á lo que conforme á derecho debiese hacer; y que para este efecto 
se habían examinado algunos testigos que pudieron ser habidos en esa 
ciudad, y que continuaba su averiguación; de que le daba cuenta, para 
que tuviese noticia de este caso é hiciese de él el reparo que pedía. 
Con la muerte de dicho Arzobispo no se debió de averiguar como era 
necesario este negocio, y por ser de mucho escrúpulo y de la gravedad 
que se deja considerar; le ha parecido remitirle copia del Memorial de 
su antecesor y de una información que con él se presentó; y rogarle y 
encargarle, que con noticia de ello sepa el estado en que lo dejó y pro- 
siga en él y le concluya ó lo averigüe de nuevo; y conforme al estado 
que tuvieren las cosas, dispondrá lo que juzgare por más conveniente. 
Y por que él promovió á D. Fray Bernardino de Cárdenas á la iglesia 
■de Popayán; si juzgare que no conviene que pase á servirla; remitirá al 
Deán y Cabildo de dicha iglesia la Cédula inclusa, para que no le admi- 
tan al gobierno de ella; esto, en caso que tengan noticias ciertas que no 
está gobernando la dicha iglesia; porque si las tuviese, no convenía 
hacer semejante novedad, por el escándalo que causara; y le dé cuenta 
de lo que resultare. — Madrid, 1 3 de Septiembre de 1647. — El Rey, y 
por su mandado D. Gabriel de Ocaña y Alarcón; señalada del Consejo. 

Fs. II á 12. — Emp.: «a Don Fray Bernardino de Cárdenas » Ter7n.: «a mi 

seruigio». 



l68 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

740. 1647— 10— 7 74—6—29 

Auto proveído en la ciudad de Santa Fe por el Maestre de Campo don 
Jacinto de Laris, Gobernador de las provincias del Rio de la Plata. — 
Dice que habiendo salido á la visita general de sus provincias, y en 
particular de las reducciones que están á cargo de los religiosos de San 
Francisco y de la Compañía; supo por voz común haber minerales de 
oro en los ríos de Paraná y Uruguay, donde están 20 reducciones gua- 
raníes, á cargo de los Padres de la Compañía de Jesús. Conviene averi- 
guar y diligenciar lo necesario para su verificación; para lo cual manda 
:;e ponga por auto lo referido, con las diligencias que fueren, hacién- 
dose, por convenir así al servicio de Dios y de S. M. 

Sigue una certificación del Gobernador, hecha en Santa Fe á 3o de Agosto del 
mismo año, de que en esta ciudad hizo las diligencias posibles Fray Jerónimo de 
Lencinas y hablado al Guardián de San Francisco, sin saber cosa alguna que dé 
claridad á este asunto. Prosigue esta diligencia, hecha en San Juan de Vera de 
las Corrientes á 25 de Septiembre del mismo año, practicada con el Padre Guar- 
dián de San Francisco sin éxito alguno: y otra en la reducción de Nuestra Señora 
de la Limpia Concepción del Itatí, jurisdicción de la ciudad de San Juan de Vera, 
á 7 de Octubre, practicada con el P. Fray Jerónimo de Aguilera, Vicario provin- 
cial de San Francisco, y Fray Pedro González, de la misma Orden, sin resultado 
alguno. — Fs. 41 á 42 v.'° 

741. 1647 — 10 — 10 74—6—29 

Carta de Fray Bernardino de Cárdenas^ Obispo del Paraguay, al Go- 
bernador D. jacinto de Laris. — Reprueba la visita que este Goberna- 
dor intenta hacer á las reducciones del Uruguay y Paraná administradas 
por los Padres de la Compañía de Jesús, por suponer que fué inducido 
á ella por sugestiones de los mismos Padres. Añade que éstos han usur- 
pado en veinte años 40 millones á S. M., del tributo que han impedido 
pagasen los indios de estas provincias; que han usurpado la jurisdicción 
real y eclesiástica en materia de patronazgo; que el P. Ruiz dice en su 
libro haber en dichas reducciones casi lOO.OOO indios, y apostaría que 
no Je han de manifestar á su señoría 2O.O00, porque no paguen tributo 
ni servicio y tenerlos para el suyo solamente; que allí los mantienen 
desnudos, silvestres y salvajes como si no fueran cristianos; que no 
quieren guardar los doctrineros el examen, presentación real é institu- 
ción canónica del Obispo en la admisión de su doctrina, queriéndolas 



OCTUBBE 1647 169 

eximir de la jurisdicción real y eclesiástica; que ponen Padres extran- 
jeros en las doctrinas sin saber la lengua; que las encomiendas de aque- 
llos indios pertenecen á los vecinos de la ciudad de la Asunción, porque 
los conquistaron y pacificaron á costa de su sangre y vida é inmensos 
trabajos, y los han conservado y vuelto á pacificar muchas veces, y que 
los dichos indios puestos en cabeza de S. M. no le pueden ser de nin- 
gún interés con su tributo de fríjoles, tabaco y mandioca, que no tienen 
ningún valor ni venta. Compara las pretensiones de los Padres á las de 
Aquitofel; y pide, como los Macabeos, que se conviertan contra ellos 
sus consejos, y que siga el Gobernador los del Obispo, si quiere ser fa- 
moso como otro Hernán Cortés y Colón, pudiendo añadir á la Corona 
real otro nuevo reino de no menor importancia que el del Perú. Ofrece 
su persona, que aunque tan anciana y trabajada, no huye el cuerpo á 
tan gloriosos trabajos. — Asunción, lO de Octubre de 1647. 

Fs. 84 v.'° á 91. 

742. 1647—10—20 74—6—29 

Auto fecho en 25 de Octubre. — En él se certifica haber llegado el 
Gobernador de la Plata, D. Jacinto de Laris, á la reducción de Nues- 
tra Señora de la Encarnación de Itapúa, á cargo de los Padres de la 
Compañía de Jesús; seguido de otro auto, fecho en esta reducción de 
guaraníes el mismo día, para que se escriban dos cartas: la primera á 
Fray Bernardino de Cárdenas, y la segunda al Gobernador del Para- 
guay, D. Diego Escobar Osorio, ambas metidas en el mismo pliego, 
dirigido á este último, cuyo texto se pone á continuación. En ellas se 
piden datos concretos sobre los minerales referidos y personas prácti- 
cas que sepan donde estén, para que le acompañen en esta pesquisa. 

Estas dos cartas son copias de las originales que se enviaron. Sigue la fe de la 
entrega del pliego hecho el día 20 de Octubre á los indios Diego Tirapux y Her- 
nando Cajirán para que lo lleven al P. Diego de Salazar, doctrinero que asiste en 
San Ignacio, quien lo remitió á la Asunción por medio de los indios Lorenzo 
Guapi, Francisco Ingay é Ignacio Abancatu. Dase fe asimismo de cómo el Go- 
bernador dio orden á todos los soldados que con él fueron, que hiciesen todas 
las diligencias posibles en procurar con los indios el descubrimiento de dichas 
minas de oro; prometiendo al que las descubriere el cargo de Capitán de infan- 
tería española y un vestido de paño cumplidamente. — Fs. 42 v.*° á 47 v.'° 



170 PERÍODO CUARTO 163S-1654 

743. 1647—10 — 20 122 3 2 

Real Cédula á la Audiencia de los Charcas. — Que por parte de la 
Compañía de Jesús del Paraguay se le han representado los excesos de 
D. Fray Bernardino de Cárdenas, cometidos desde que entró en la igle- 
sia de aquella provincia, así en haberse consagrado y hecho recibir sin 
Bulas, como en perturbar la paz, disipar la jurisdicción real y cons- 
pirar los vecinos é indios contra dichos religiosos, por causas y fines 
particulares, intentando desposeerles de los bienes que son suyos y 
despojarles de las doctrinas y misiones que tienen á su cargo, y ha- 
ciendo otras cosas de mucho escándalo y gravedad; suplicándole el re- 
medio conveniente y que no se hiciese novedad en las doctrinas y mi- 
siones sin orden suya. Y visto en el Consejo, con los autos y papeles 
presentados para comprobación del Memorial por parte de dicha reli- 
gión, y las cartas de los Cabildos eclesiástico y seglar de. la Asunción 
dando cuenta de los procedimientos de dicho Obispo, la enemiga y 
encuentros que tenía con dichos religiosos y con el Gobernador don 
Gregorio de Hinestrosa, y lo que escribieron el Obispo y Gobernador 
quejándose el uno del otro, y lo que dijo el Fiscal, D. Jerónimo de Ca- 
margo, en el Consejo: ordena S. M. se le remitan luego los papeles y 
autos que hubieren causado en esa Audiencia y en la provincia del Pa- 
raguay sobre los encuentros de su Gobernador con dicho Obispo, y el 
de éste con los dichos religiosos, y sobre los excesos que se les impu- 
tan; para tomar la resolución que conviene. — Madrid, 20 de Octubre 
de 1647. — El Rey, y por su mandado, D. Gabriel de Ocaña y Alarcón. 
Señalada del Consejo. 

Fs. i3 v.'° á 15. — Emp.: «Por parte de la Religión » Term.: «que Conbiene». 

ídem al Virrey y Audiencia de Lima. — ídem al Arzobispo de Lima. 

744. 1647 — 10—29 74 — 6 — 28 

Carta de D. Jacinto de Laris, Gobernador de Buenos Aires, al Go- 
bernador del Paraguay, D. Diego de Escobar Osorio. — Dice que de las 
Corrientes avisó de su llegada para visitar las reducciones de la Com- 
pañía que tocan á su gobierno, tanto por la orden de S. M. como por 
las palabras que han pasado de que había minas en estos parajes; para 
lo cual escribió al Obispo, para que le enviase un hombre y relación 



OCTUBRE 1647 171 

por extenso del lugar donde puedan estar, para ayudar con ella á Su 
Majestad, que tanto al presente lo ha menester: lo mismo suplica á su 
señoría, pidiendo se sirva despachar á toda prisa este asunto y el en- 
trego de la carta que incluye para el Sr. Obispo; y que aguarda en la 
reducción de Nuestra Señora de la Encarnación; y que si el Obispo se 
determinare á acompañarle será cansarse en valde, mientras no le diga 
dónde está este oro; y que se lo advierta el mismo día en que tomare 
dicha determinación. — Encarnación, 29 de Octubre de 1647. 
Fs. 8 á 8 v.'° 

745. 1647—10 — 31 74 — 6—29 

Carta del Sr. Obispo del Paraguay, D. Fray Bernardino de Cárdenas., 
dirigida á D. Jacinto de Laris, Gobernador de las provincias del Río 
de la Plata, en respuesta de la que éste le escribió en ig de Octubre desde 
la reducción de Nuestra Señora de la Encarnación de Itapúa. — En ella 
se extiende en consideraciones injuriosas contra los Padres de la Com- 
pañía de Jesús, infiriéndoles gravísimos cargos en lo tocante á tener 
usurpadas las doctrinas del Paraná y Uruguay contra el Patronazgo real; 
que impiden el pago de los tributos de los indios, en perjuicio de la 
Real Hacienda; que tienen armados á los indios y que no permiten vi- 
sitas de españoles. Gobernadores ni Obispos en sus reducciones. No 
satisface ni da conclusión á lo preguntado y pedido por dicho Gober- 
nador en lo tocante á los minerales y noticia del oro que deseaba sa- 
ber. — Asunción, 31 de Octubre de 1647. 

Fs. 78 á 84 v.'° 

746. 1647— 10— 31 74—6—28 

Carta del Gobernador del Paraguay, D. Diego de Escobar Osario, d 
D. Jacinto de Laris, Gobernador de Buenos Aires, en la que contesta á la 
que recibió con fecha ig de Octubre de este año. — Dícele los disgustos 
que está pasando desde hace un mes que entró en aquel gobierno, á 
consecuencia de las disidencias continuas habidas entre el Obispo y el 
Cabildo de la ciudad con los Padres de la Compañía de Jesús desde el 
tiempo de su antecesor D. Gregorio de Hinestrosa; da cuenta del origen 
de estos conflictos y de cómo dos prebendados se han hecho fuertes en 



172 PERtODO CUARTO 1638-1654 

la Compañía y allí sustentan su iglesia catedral, y los Padres dan lugar 
á ello. Pídele que no haya diferencias entre los dos en ningún tiempo 
sobre asunto de jurisdicción, y que se deje de visitar las reducciones 
de los Padres que no pertenecen á Buenos Aires, como no la visitaron 
sus antecesores; quienes no pasaron jamás de la reducción del Itatín, 
que está á Q leguas de las Corrientes. Responde á lo de las minas, ase- 
gurando que las hay; pero como los que han manejado la del Paraná 
son castillos fuertes, no hay quien pueda entrarles; ni aun Gobernado- 
res, ni Sres. Obispos. Añade que entregó su carta al Obispo, á cuya 
relación se remite. Termina relacionando los conflictos que lamenta. 
Fs. 9 á 12. 

747. 1647— II— 9 ^^—6—2$ 

. Petición de los Capitanes Melchor Casco de Mendoza^ Juan de Azurza, 
Cristóbal Ramírez Fuenleal y del Alférez García Venegas de Guzmán, 
vecinos feudatarios y Procuradores generales de la Asunción^ cabeza de 
las provincias del Paraguay. — Presentada al Gobernador del Paraguay 
D. Diego de Escobar Osorio sobre el intento del Gobernador de Bue- 
nos Aires, D. Jacinto de Laris, escrito á su señoría, de ir á visitar las 
reducciones del Paraná y Uruguay y descubrir las minas de oro que 
en ellas hay; y de que le enviase para el efecto un hombre que supiese 
con certeza dónde estaban; porque con 20 soldados chapetones las 
quería descubrir. Representan que con tan poca gente no es posible 
llevar á cabo su intento, como no lo pudo lograr el Gobernador, que 
luego fué del Paraguay, D. Pedro de Lugo y Navarra; y luego se infor- 
maría á S. M. de que no había el tal oro. Suplican se les dé un tanto 
de la carta del Gobernador Laris, y tantos de las que su señoría le es- 
^ cribiere en respuesta de ellas, y de las que á ellas respondiere Laris; 
porque en esta razón, y lo demás que se ofreciere, quiere esta parte ha- 
cer informe al Rey nuestro señor y á su Real Consejo de Indias, al se- 
ñor Virrey de estos reinos y á la Real Audiencia de la Plata, á fin de 
que vaya con dicho informe y este escrito; para que en su virtud y con- 
formidad el Rey nuestro señor despache á esta parte licencia y facultad 
para ir á hacer dicho descubrimiento; que lo harán con sus armas, y á 
su costa descubrirán para S. M. otro nuevo Potosí y más rico, de que 
gocen la Real Corona y sus vasallos tan crecidos aumentos. 



NOVIEMBRE 1 647 173 

Después de las firmas añaden que, luego de conocida la intención de 
Laris, presentaron exhorto á su señoría para que vií^itase dichas reduc- 
ciones con 3CX> vecinos, ó enviase persona de toda satisfacción con ellos, 
para empadronar y sacar las mitas y requerir al Sr. Laris se saliese de 
dichas doctrinas, por estar en jurisdicción de la ciudad de la Asunción. 
En esta ciudad, á 9 de Noviembre de 1647, 

Fs. 6 á 7 v.*» 

748. 1647 — II— 9 74 — 6 — 29 

Auto proveído por D. yacinto de Laris, Gobernador de las provincias 
del Río de la Plata. — Para que se pongan con los demás autos de la 
averiguación del oro las dos cartas del Sr. Obispo del Paraguay, Fray 
Bernardino de Cárdenas, de 10 y 31 de Octubre de 1647; en respuesta 
de la que el dicho Sr. Gobernador ¡e escribió en 19 de Octubre del 
mismo año, desde Nuestra Señora de la Encarnación de Itapúa; sobre 
que se le enviase razón bastante para saber con certidumbre dónde se 
pudiesen hallar en estos parajes del Paraná y Lruguay las minas de 
oro, que ha corrido por voz común y general y se dice por cosa cierta 
haber en ellos; y se la enviase la persona que lo hubiese visto ó de ello 
tuviese bastante claridad. — Limpia Concepción del Urugua\^, 9 de No- 
viembre de 1647. 

Fs. 77 v.'° á 78. 

749. 1647— II — 14 74—6—29 

Auto y cabeza del proceso contra Ventura y Felipe, indios, proveído 
por el Gobernador de las provÍ7icias del Río de la Plata, D. yacinto de 
Laris. — Sobre el informe x noticia siniestra del oro en tierras de las 
reducciones que tienen á su cargo los Padres de la Compañía de Jesús 
del Paraná y Uruguay, certificando por cosa cierta habían visto y sacado 
dicho oro; y que los Padres tenían un castillo con piezas de artillería y 
muchos indios que le guardaban; que sacaban el oro de una peña; que 
hacían arroyos cuando llovía, y á trechos unos pozos, donde después, 
con unas frasqueras, sacaban el oro; que habiendo cogido \"entura una 
piedra que tenía piedrecitas de color de sangre, y halládola los Pa- 
dres al reconocer su hato y vestuario atada á un muslo, le habían azo- 



174 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

tado y tenido preso más de cuatro meses; después de los cuales se había 
huido á Buenos Aires, dando al Gobernador la noticia referida. Añadió 
que viendo los Padres ser poco el oro que sacaban, se habían ido á otra 
parte, donde sacaban más; y que él llevaría al Gobernador á las dos 
partes dichas. El resultado fué, que enviando por delante el Goberna- 
dor á Ventura y Felipe, á cargo del sargento Lucas Pérez de Galarza, 
se le huyeron de San Juan de Vera á la última reducción del Uruguay, 
llamada el Yapeyú; y reclamados por el Gobernador, los devolvieron 
los Padres, presos, á su presencia. 

Repreguntado muchas veces por el Gobernador sobre la saca del 
oro, dijo que no lo había visto y que estaba fuera de su juicio cuando 
decía estas cosas al Gobernador; y preguntado el indio Felipe dijo, que 
sí había abonado á Ventura; pero que él le había metido en ello y no 
sabía otra cosa. Ventura fué quien, según es notorio y público, engañó 
al Gobernador D. Jerónimo Luis de Cabrera y á otras personas; siendo 
causador de la fama que ha corrido y corre de sacarse y haber muclío 
oro en tierras de las reducciones del Uruguay y Paraná. Para castigo 
de los dichos indios y ejemplo de los demás, se mandó abrir esta cabeza 
al proceso y tomarles declaración. 

Sigue una fe y testimonio de lo dicho, dado por el Escribano de vi- 
sita Gregorio Martínez Campuzano, en la reducción de Santo Tomás, 
14 de Noviembre de 1647; si auto y nombramiento de defensor, acep- 
tado y jurado por Esteban de Vergara; la declaración del indio Ventura 
y su confesión, hecha el mismo día, y la del indio P'elipe; instruyendo 
cabeza de proceso contra Ventura sobre la convocación de los indios 
rebeldes balomares, á quienes persuadió que aguardasen al Gobernador 
y españoles que consigo llevase en el paso del Salto, que es estrecho y 
peligroso, del Uruguay y camino de Buenos Aires, y los peleasen; y 
que también podrían asolar los indios de Yapeyú. 

Sigue el nombramiento de intérpretes á favor de Francisco Valde- 
negro y Antonio Fernández Montiel, y la declaración jurada de los tes- 
tigos y de Felipe, guaraní; un auto en que se nombra defensor; la con- 
fesión del indio Ventura relativa á los indios rebeldes balomares; otro 
auto para que se le dé tormento, notificado y ejecutado en igual fecha, 
con la declaración afirmativa de Ventura; otro auto de cargo; publica- 
ción y conclusión de la causa; citación y notificación al defensor; una 



NOVIEMBRE 1647 175 

petición ce éste, pidiendo la libertad de sus defendidos^ presentada ante 
el Gobernador Laris; quien decretó se juntase con los autos, notificán- 
dole al defensor la ratificación del testigo Felipe, guaraní; la de Ven- 
tura; el auto de conclusión y la sentencia condenando á Ventura á 
200 azotes, en la plaza pública de Santo Tomé, y destierro perpetuo 
de las provincias del Paraguay, notificada y ejecutada el día 15 de No- 
viembre del mismo año, con tasación de 10 pesos de costas de á 8 rea- 
les, y 6 reales de papel. ' 
Fs. 50 v.'° á 74 v.'° 

750. 1647— II — 17 74—6—29 

Auto proveído por el Maestre de campo D. Jacinto de Laj'is, Gober- 
nador de las provincias del Río de la Plata. — En que se nombra á don 
Martín de Vera minero de oro, con cinco soldados, para que vaya á ver 
la noticia del oro que ha dado un indio llamado Cristóbal Cuma, natu- 
ral de la reducción de la Asunción, quien señaló un arroyo que baja 
de la serranía, nombrado Niaevmbuy, que cae entre la tierra y las re- 
ducciones que despoblaron los portugueses de San Pablo; cuyos indios 
son los reducidos que están interpolados en dicha reducción de Nuestra 
Señora de la Asunción; quien ha de ir con ellos para la verificación del 
hecho. — Concepción del Uruguay, á 9 de Noviembre de 1647, 

Sigue la notificación, y partida de D. Martín de Vera y sargentos Cristóbal de 
Ahumada, Ambrosio Guerra y Marcos de Vega, hecha el mismo día, y la certifi- 
cación y declaraciones de no haber hallado oro, hechas en la reducción de Nues- 
tra Señora del Yapeyú del Uruguay á 17 de Noviembre de 1647. — Fs. 74 v.'° á 
75 v.'° 

751. 1647 — II — 19 74 — 6 — 2g 

Petición presentada ante el Gobernador del Río de la Plata^ D. Ja- 
cinto de Laris, por el P. Francisco Díaz Taño., Superior de los religiosos 
de la Compañía de J-esús de las 20 reducciones y pueblos del Paraná y 
Uruguay. — Suplica se le den testimonios auténticos de todo lo que en 
la causa hecha contra dos indios llamados Domingo y Felipe se ha 
practicado, y consta por diligencias y autos, en averiguación de las mi- 
nas de oro que falsamente atribuían á los religiosos de la Compañía del 
Paraná y Uruguay, suponiendo que existían en sus reducciones y que 



176 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

dichos religiosos las explotaban; lo cual resultó falso, según las declara- 
ciones juradas de D. Martín, cabos, soldados y lenguas que fueron por 
orden del Gobernador en averiguación de la existencia de dichas minas. 
Por auto del Gobernador D. Jacinto de Laris, le dio los testimonios de 
referencia Gregorio Martínez Campuzano, Escribano de S. M. y de vi- 
sita, en la reducción de Nuestra Señora de los Reyes del Yapeyú, IQ de 
Noviembre de 1647. 

Fs. 91 á 93. 

752. 1647 — II — 19 74—6—28 

Petición presentada por el P. Juan Antonio Manquiano, de la Com- 
pañía de Jesús, Procurador general del Colegio de la ciudad de la Asun- 
ción del Paraguay y misiones del Paraná, Uruguay é Patines, á don 
Diego de Escobar Osorio, Gobernador de la Asuitción. — Tocante á las 
injurias y agravios manifiestos que el Obispo D. Fray Bernardino de 
Cárdenas y sus consortes han imputado á la Compañía de Jesús: una 
de las cuales fué decir, que en las misiones del Paraná y Uruguay hay 
oro que se beneficia y saca ocultamente por los Padres misioneros, en- 
cubriendo dicho tesoro á S. M. Suplica mande que, sin dilación ni ex- 
cusa, vayan los aludidos Capitanes Cristóbal Ramírez, Melchor Casco y 
el General Francisco Núñez á dichas reducciones, y asistan al dicho se- 
ñor Gobernador, y den la cierta noticia que han dicho tener del oro. 
Vista esta petición, manda el Gobernador que el P. Juan Antonio Man- 
quiano exhiba el poder que tiene de los misioneros del Paraná, Uruguay 
é Itatines, y fecho, proveerá lo que hallare por derecho. 

Notificado el decreto por el Capitán Cristóbal de Acuña al P. Man- 
quiano, dijo éste que se remite al poder que tiene presentado; y vista 
por el Capitán esta respuesta, mandó traer al Gobernador dicho poder, 
que este Padre tenía presentado en la causa que sigue contra el Ilustrí- 
simo Fray Bernardino de Cárdenas, sobre la comparecencia que está 
mandada hacer á su señoría por la Real Audiencia de la Plata; y cons- 
tando ser bastante, se dé traslado de esta petición á los Capitanes y 
General referidos, para que respondan á ella. — Fecho en la ciudad de 
la Asunción, á 19 de Noviembre de 1647. 

Fs. 3 á 5 v.*° 



DICIEMBRE 1647 177 

753. 1647— II— 29 74—6 — 28 

Auto proveído por el Gobernador deL Paraguay^ Maestre de campo 
general D. Diego de Escobar Oso?-io, en virtud de una carta del Marqués 
de Mansera^ Virrey del Perú, fecha á 1° de Julio de 1646, eti la cual se 
le ordena mande salir de dos en dos á los Capitanes Cristóbal Ramírez, 
Tomás de Aristigueta y Diego Hernmtdez, con otras personas, y los en- 
camine al Perú, imponiéndoles graves penas para que no se diviertan. — 
En su cumplimiento ordena lo mismo el Gobernador, bajo la pena de 
1. 000 pesos de plata acuñada para la Cámara de S. M. y gastos de 
guerra, por mitad, con apercibimiento que pasado el término de veinte 
días se ejecutará esta pena y procederá contra los susodichos, conforme 
á derecho. Y para la notificación de este auto dióse comisión en forma 
al Capitán Diego de Yegros, quien la hizo á 2 de Diciembre del mismo 
año. — Fecha del auto, en la Asunción á 29 de Noviembre de 1647. 

Fs. 236 á 237. 

754. 1647 — 12 — 10 122—3 — 2 

Real Cédula á los Oficiales Reales de Buenos Aires. — Por Cédula de 
S. M. de 18 de Julio de 1 643 se concedió licencia á Alonso de O valle, 
de la Compañía de Jesús, que vino de las provincias de Chile, para que 
pudiese volver á ellas con su compañero y otros 24 religiosos de la 
misma Compañía y 4 criados; y por otra de la misma fecha se ordenó 
al Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla, 
que les proveyesen para su pasaje y matalotaje y un vestuario á cada 
uno, un colchón, una almohada y una frasada para la mar; y que en lo 
referido distribuyesen 806. 204 maravedís, sin descontarles los 4 duca- 
dos que por esta cuenta se acostumbra á dar en su Corte á cada religioso, 
por no habérseles dado cosa alguna; y además 2 reales cada día, desde 
■que llegasen á dicha ciudad hasta que se embarcasen; y que luego como 
llegasen á la ciudad de San Felipe de Portovelo los dichos 24 religio- 
sos y 4 criados, pagasen al Maestre ó dueño del navio lo que por el con- 
cierto de su pasaje, ñete y matalotaje, libros y vestuario, constase que 
había de haber; tomando para su descargo, traslado signado de Escri- 
bano público. 

Lib. 6, fs. 15 v.*° á 16 v.'° — Emp.: «Por cédula mia » Term.: «Traslado sig. 

nado». 

Tomo ii. 12 



178 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

755. 1647 74 — 6 — 29 

Autos y diligencias hechas por el Gobernador D. jacinto de Laris. — 
Sobre las calumnias del oro, que se supone explotado por los religio- 
sos del Paraná y Uruguay, con ocultación de los quintos reales, contra 
dos indios, el uno charrúa, llamado Venturilla, y el otro Felipe, gua- 
raní, inducidos para que dijesen lo que había, y se halló haber sido 
todo embustes y mentiras. 

Es copia sacada del original, en 53 hojas de papel común, en la ciudad de la 
Trinidad y puerto de Buenos Aires, á 16 de Enero de 16 

756. 1647 74 — 6—29 

Petición presentada por el P. Francisco Díaz Taño, Superior de 4.6 re- 
ligiosos de la Compañía de Jesús, doctrineros de las reducciones del Pa- 
raná y Uruguay, al Gobernador D. Jacinto de Laris. — Dice que los 
émulos de la Compañía achacan á dichos religiosos que todos los años 
sacan á escondidas de ciertas minas que labran, gran cantidad de oro; 
usurpando al Rey sus reales quintos; y luego lo mandan á reinos ex- 
traños, como se ha publicado en una carta que ha corrido en nombre 
del Obispo del Paraguay, Fray Bernardino de Cárdenas, para el de Tu- 
cumán. Lo cual, si fuera verdad, merecían dichos religiosos ser casti- 
gados con ejemplar castigo; y así es necesario se averigüe, para que se 
castiguen si se hallaren culpados, y si no lo son para que conste jurí- 
dicamente su inocencia. Suplica se hagan todas las diligencias al efecto 
necesarias, comunicándole la jurisdicción que tiene sobre dichos reli- 
giosos, para que su señoría use de ella, averigüe y pregunte así á otras 
personas, como á los mismos religiosos, recibiendo juramento de ellos 
en forma, y poniéndoles precepto y excomunión, como si fuera Supe- 
rior, para que digan todo lo que en esta parte supieren; y que si alguno 
de los religiosos saliere culpado se le dé conocimiento de la causa, para 
que los pueda y mande castigar, según su delito y el derecho lo dis- 
pone: y hallándolos su señoría inocentes, pide se le dé testimonio de su 
inocencia, con un tanto de los autos, para pedir justicia. Y que si cons- 
tare haber dicho cualquier indio ó español, que ha visto ó sabe dónde 
está el oro y minas de referencia; diga dónde, obligándole á ello con 



FEBRERO 1648 179 

graves penas; pues es justicia: y si se excusare, sea tenido por calum- 
niador y por tal castigado, según derecho. 

Sigue el decreto de traslación á los autos 3^ diligencias comenzadas, que se han 
de continuar en averiguación de este asunto.— Fs. 47 v.'° á 50 v.'° 



757. 1648— I — 28 76—3—8 

Testimonio del original de una Real Cédula al Marqués de Mansera^ 
Virrey del Perú. — Dice que Juan Pastor, Procurador general del Para- 
guay, ha representado que en 24 pueblos de las reducciones del cargo 
de la Compañía, muy copiosos y lustrosos, se habían los indios defen- 
dido valentísimamente de doce años á esta parte de los portugueses del 
Brasil á costa suya, comprando 700 bocas de fuego para su defensa, 
obligados por las invasiones que les hacían, llevándolos cautivos al 
Brasil, donde los vendían por esclavos; echando con ellas á los portu- 
gueses de su tierra, con ignominiosa fuga, por dos veces, con que hoy 
gozaban de paz. Suplicó dicho Padre á S. M. les hiciese merced de alivio 
en los tributos que pagan: y visto en el Consejo, con lo que dijo el 
Fiscal, D. Jerónimo de Camargo, encarga S. M. al Virrey ponga todo 
cuidado en aliviar los indios de dichas reducciones, por lo bien que se 
han defendido de los rebeldes de Portugal, y los aliente para que lo 
continúen en adelante. — Madrid, 14 de Febrero de 1647. 

El traslado del original de esta Cédula, que se halla en poder del P. Tomás de 
Urrueña, lo hizo D. Juan Antonio Rallo de Arroyo, Escribano público de Ca- 
bildo, en Buenos Aires, á 28 de Enero de 1648. — i f.°, más el de carátula, en pa- 
pel común, habilitado, por falta de sellado, en Buenos Aires, sello 4.°, para el 
año 1648. — Emp.: «El Rey » Term. en el f.° i v.'°: «Sno. peo. y. de Cauido». 

758. 1648 — 2—17 74—6—29 

Provisión dada en contradictorio juicio por la Real Audiencia de la 
Plata. — Sobre que los indios no están obligados á servir para pagar su 
tasa, sino en frutos de la tierra. Viene inserta en ella una Real Cédula, 
de Zaragoza y 20 de Noviembre de 1642. 

La de la provisión es fecha en la Plata, á 17 de Febrero de 1648. — Fs. 187 á 
200 v.*° 



1 8o PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

759. 1648 — 3 — 17 74—6—22 

Respuesta del Licenciado D. Diego Ponce de León, Tesorero de la ca- 
tedral de la Asunción y Provisor y Vicario general en Sede vacante del 
Obispado del Paraguay, y del Licenciado Fernández Sánchez del Valle, 
Canónigo de ella, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición y de Cru- 
zada; al requerimiento y exhortatorio del Gobernador D. Diego de Esco- 
bar Osofio. — Sobre y en razón de que diesen la obediencia al Obispo 
D. Fray Bernardino de Cárdenas y que asimismo le entregasen la cus- 
todia y algunos ornamentos de la Santa Iglesia Catedral, que dice tenían 
en su poder, y que no se tocase la campana que acostumbraban tañer 
para el rezo de las horas canónicas; todo lo cual debían cumplir dentro 
de tres días, con otras razones que contiene dicho requerimiento. 

Protestan por las irregularidades cometidas en la consagración del 
Obispo Cárdenas, hecha sin Bulas contra la voluntad del Metropolitano 
y con sola la asistencia de un Obispo, sin tener dispensación particu- 
lar, ni poderle valer la general; tanto por lo dicho, como por haberse 
introducido sin Bulas presentes ni ejecutoriales en el pleno y absoluto 
uso de la jurisdicción episcopal, y en la canónica posesión y juramen- 
tos necesarios; porque incurrió en inhabilidad é incapacidad de juris- 
dicción espiritual, sin que sea primero habilitado por la Sede Apostó- 
lica, según las Bulas de Bonifacio VIII y Julio III: con lo cual, quedó 
dicho Capítulo con las jurisdicciones ordinaria y eclesiástica que antes 
tenía. Tratan del abuso cometido por el Obispo en vivir en la catedral 
y de los escándalos cometidos en ella durante la disciplina, que en la 
misa de media noche toman los indios inmediatamente después de la 
consagración; y del intento de sacar á los prebendados del Colegio de 
la Compañía de Jesús y apartar la neguilla del grano; entendiendo por 
grano á sus secuaces y por neguilla á los religiosos del dicho Colegio. — 
Colegio de la Asunción, 17 de Marzo de IÓ48. 
Fs. 31 v}° al 34. 

760. 1648—3—28 74—6—22 

Obedecimiento sin cumplimiento del Cabildo de la Asunción á dos Rea- 
les Provisiones: una del Virrey, y otra de la Real Audiencia de la Plata, 
para que comparezca en ella el limo. Sr. Obispo D Fray Bernardino de 



AGOSTO 1648 181 

Cárdenas: presentadas con requerimiento á dicho Cabildo por el Tesorero 
D. Diego Pon ce de León y el Canónigo Fernando Sánchez del Valle. — 
Asunción, 28 de Marzo de 1648. 

Fs. 34 á 35- 

761. 1648 — 3 — 30 74—6—22 

Respuesta del Cabildo y regimiento de la ciudad de la Asunción á las 
Reales Provisiones del Virrey del Perú y de los Sres. Presidente y Oido- 
res de la Real Audiencia de la Plata. — Sobre que comparezca en ella 
el Obispo del Paraguay D. Fray Bernardino de Cárdenas, y en la que 
suplican del cumplimiento de las mismas en lo tocante al artículo de 
que, no compareciendo, haya de ser tenido por extraño de los reinos y 
privado de las temporalidades; por haber sido ganadas aquellas provi- 
siones por los religiosos del Colegio de la Compañía de Jesús de esta 
ciudad y doctrinantes de las provincias del Paraná y Uruguay, con si- 
niestra relación, por las razones que aduce. Contéstase asimismo en esta 
relación á los cargos inferidos contra el referido Obispo por los seño- 
res D. Diego Ponce de León y Fernando Sánchez del Valle. — Asun- 
ción, 30 de Marzo de 1 848. 

Firman este documento Diego de Yegros, Melchor Casco de Mendoza, Juan de 
Vallejo Villasanti, D. Luis de Céspedes Jeria, Melchor de Pucheta, José de En- 
cinas, Juan de Asurza, Andrés Benítez, García Venegas de Guzmán, Manuel de 
Villalobos y Pedro Antonio de Aquino. — Fs. 35 v.'° á 40 v.'° 

762. 1648—6—3 74—6—48 

Carta de Cristóbal., Obispo de Buenos Aires, á S. M. — Da cuenta de 
que ha dado principio á la fundación de un Seminario en aquella ciu- 
dad y la oposición que le hizo el Gobernador D. Jacinto Laris. Suplica 
se haga merced de dicho Seminario y de los dos novenos de los diez- 
mos y de alguna ayuda de costa, para que pueda permanecer y ponerse 
en el estado que conviene. — Buenos Aires, 3 de Junio de 1648. 

Original. — 2 fs. — Enip.: «Esta S/^^ Iglesia T>Term.: «De V. Mag.d» 

763. 1648—8—3 74—6—28 

Auto proveído por el Maestre de campo general D. Diego de Escobar 
Osorio, Gobernador del Paraguay. — Mandando se notifique á los Maes- 



l82 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

tres de campo Sebastián de León, Juan Dávalos de Mendoza y Capita- 
nes Pedro de Gamarra, D. Diego de Riquelme Guzmán, Rodrigo Ortiz 
de Sárate, Fernando Zorrilla del Valle, Diego de Olavarri, Antonio 
González Fredes, Ciprián Delgado, Rodrigo de Osuna y Espinosa, Ga- 
briel Sánchez Romero y Francisco de Vega, que vengan á esta ciudad; 
sin embargo del auto que proveyó para que saliesen de ella, que desde 
luego lo revoca en todo y por todo. — Asunción, 3 de Agosto de 1648. 

Siguen las notificaciones. — Es copia del original, que entregó el Capitán Fran- 
cisco de Vega y sacó Pedro de Salas, Escribano de S. M., en la ciudad de la Asun- 
ción, á 22 de Abril de 165;. — Es. 127 á 128 v.'° 

764. 1648—8—28 • 74—6—28 

Petición presentada por el Capitán D. Gabriel de Cuéllar y Mosquera, 
Procurador general de la ciudad de la Asunción^ al Sr. Gobernador 
D. Diego de Escobar Osorio. — Suplica suspensión de las comisiones 
que el Sr. Licenciado D. Andrés Garabito de León, Oidor de la Real 
Audiencia de la Plata y Visitador general de las provincias de Tucu- 
mán, Paraguay y Río de la Plata, despachó al Maestre de campo Sebas- 
tián de León y Sárate; para ejecutar las Reales Provisiones del Virrey 
y Real Audiencia, de comparendo^ para que el Obispo Fray Bernardino 
de Cárdenas comparezca en la Real Audiencia de la Plata, dentro del 
término en ella dispuesto, por razón de las excomuniones que sobre él 
y los demás individuos mencionados pesan. Y también para que pueda 
dar cumplimiento á las Reales Cédulas que tiene dicho Sr. Obispo en 
su poder sobre causas y cosas de su Real servicio y conservación de su 
estado y reino, y á otro pliego que habrá cuatro ó cinco días recibió 
asimismo de S. M. 

Siguen requerimientos y protestas en caso necesario á esta súplica; la res- 
puesta y auto del Gobernador, negativa, tocante á la suspensión de dichas comi- 
siones; y en cuanto á las censuras con que les condenó Fray Bernardino de Cár- 
denas fueron éstas revocadas y anuladas por el limo. D. Fray Pedro de Oviedo, 
Arzobispo y Juez metropolitano de la Plata; con conocimiento de causa y en con- 
tradictorio juicio. 

En orden á las Cédulas, que dice haber recibido el Obispo Cárdenas de S. M., y 
más siendo de tanto perjuicio de partes como se ha dado á entender; pudiera 
haber excusado inquietudes, haciendo demostración de ellas al Gobernador. 
Apercibe éste al Procurador para que sea más templado en sus escritos. — Sigue 



SEPTIEMBRE I 648 I 83 

la notificación de esta respuesta en 28 de Agosto de 1648. — Es copia del original 
mostrado por el Capitán Francisco de Vega, Procurador de dicha ciudad, en 22 de 
Abril de 165 1. — Fs. 129 á 133. 

765. 1648—8—29 74 — 6—22 

Memorial presentado por el Capitán D. Gabriel de Cuéllar y Mos- 
quera, vecino y Procurador general de la ciudad de la Asunción y pro- 
vincia del Paraguay, ante el Gobernador del Paraguay Diego de Escobar 
Osorio. — En defensa de la autoridad y jurisdicción ordinaria del Obispo 
Fray Bernardino de Cárdenas contra las persecuciones que, de cuatro 
años á esta parte, ha experimentado del Maestre de campo Sebastián 
de León, y diez ó doce personas seculares á quien acaudilla, fomen- 
tándolo todo el P. Laureano Sobrino, Rector del Colegio de la Com- 
pañía de esta ciudad, con dos prebendados que están en dicho Colegio. 
Después de reseñar dichos agravios, suplica de parte del Obispo, mande 
sin dilaciones al referido Sebastián de León, que cese de la comisión 
subdelegada que pretende ejercer contra el referido Obispo. 

Contesta el Gobernador, que vistas por él y consideradas las calumnias graves 
que en sí contiene la petición contra personas eclesiásticas, religiosas y seculares; 
parece que en ella se pretende suscitar nuevas inquietudes, escándalos y albo- 
rotos; y que asimismo se encamina todo á impedir y embarazar la ejecución y 
cumplimiento de las Reales Provisiones de comparendo, que ha de hacer en la 
Real Audiencia de la Plata el Sr. Obispo D. Fray Bernardino de Cárdenas, etc.; 3' 
por las descomposturas y desacatos de la dicha petición: por segunda amonesta- 
ción se le apercibe que, de aquí adelante, en los escritos que presentare hable 
compuestamente y pida lo que precisamente tocare al derecho de la ciudad, sin 
introducirse contra dichas Reales Provisiones. — Asunción, 29 de Agosto de 1648. 
Fs. 22 á 28 v.'" 

766. 1648 —9 — 28 74 — 6—44 

El Arzobispo de la Plata, D. Pedro de Oviedo, escribe á S. Af.— Que 
respecto de que en aquella iglesia hay prebendados muy prácticos en 
la lengua de los indios; sería muy conveniente se les diese licencia para 
que pudiesen examinar en ella á los docrineros, como se hace en Quito 
en estos exámenes: no dependiendo sólo del Maestro de la lengua, por 
los inconvenientes que de ello resultan. — Plata, 28 de Septiembre 
de 1648. 

2 fs. — Original. — Emp.: «Ouando se erigieron.... » Tenn.: «muy attentos». — Al 
dorso se lee: «En el conss.° a 6 de Xbre. de 1649. — Informe el Virrey y la Audien- 
cia de los Charcas». — (Rubricado.) 



184 • PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

767. 1648— II— 3 74—6—28 

Carta del P. Justo Mansilla al Sr. Teniente de Villa Rica D. Fran- 
cisco de Rojas Aranda. — Le da cuenta del asalto que hicieron los por- 
tugueses á la reducción del Mboymboy; para que como Capitán á gue- 
rra acuda al socorro que el caso pide y dé aviso de él al Gobernador 
por el más breve despacho. — Caguazú, 3 de Noviembre de 1648, á las 
cuatro de la tarde. 

Fs. 69 á 69 v.'° — Autógrafo. 

768. 1648— II — 3 74 — 6—29 

Carta del P. Justo Mansilla al Teniente de Villa Rica D. Francisco 
Rojas Aranda. — Le anuncia que acababa de recibir aviso cierto de 
cómo los portugueses de San Pablo habían entrado con mano armada 
en la reducción que el año pasado, por el asalto del mismo enemigo, 
se retiró de Taré á Mboymboy. — Caaguazú, 3 de Noviembre de 1 648. 

Autógrafo. — F.° 69 v.'° 

769. 1648— II — 3 74—6—29 

Carta del P. Justo Mansilla al Gobernador del Paraguay Diego de 
Escobar Osorio. — Le anuncia que el l.° de Noviembre por la mañana 
los portugueses de San Pablo asaltaron la reducción de Mboymboy, que 
es la que el año pasado, por semejante acometimiento, se retiró desde 
Taré. — Caaguazú, 3 de Noviembre de 1648. 

Autógrafo. — Fs. 68 á 69 v.*° 

770. 1648— II— 7 74—6—28 

Carta de Francisco de Rojas Aranda al Gobernador del Paraguay 
D. Diego de Escobar. — Le da cuenta de haber recibido aviso el día de 
la fecha, por carta del P.Justo Mansilla del día 3 del actual en Caa- 
guazú, de cómo habían asaltado los portugueses de San Pablo la reduc- 
ción de Mboymboy. Hace reseña de los indios de pelea de varias po- 
blaciones y de los medios que adoptó para repeler al enemigo. — Villa 
Rica, 7 de Noviembre de 1 648. 

Fs. 66 á 67 v.'° 



NOVIEMBRE 1 648 1 85 

771. 1648— II— 8 74_6— 47 

Capítulos que los Rvmos. Arzobispos y Obispos del Perú y de la Nueva 
España han. de remitir, para poner la últivia mano en la historia de sus 
santas iglesias y de si tnismos, en virtud de Real Cédula fecha en Madrid 
á 8 de Noviembre de 1648; enviados por el Maestro Gil González Dá- 
vila, Cronista mayor de los Reinos de Castilla é Indias. 

I f.*' — Original impreso, firmado y rubricado por el Secretario de S. M. D. Ga- 
briel de Ocaña y Alarcón. — Emp.: «DE SY MYSMOS » Temí.: «de todo él» 

772. 1648— II— 8 74—6—47 

Real Cédula para que en las Indias se saquen relaciones de lo sucedido 
en ellas desde su descubrimiento, y de lo demás convenido en las adver- 
tencias que se remiten con ésta, para la Hist07-ia eclesiástica que se está 
escribiendo. — Madrid, 8 de Noviembre de 1 648. 

I f.° — Original impreso, con firmas y rúbricas autógrafas de S. M. y de su Se- 
cretario Gabriel de Ocaña y Alarcón, con cinco rúbricas de otros tantos Conse- 
jeros de Indias. 

773. 1648— II — 12 74—6—28 

Carta autógrafa del P. Justo Mansilla al Gobernador D. Diego de 
Escobar y Osorio. — Dícele que el 7 de Noviembre dieron los indios 
asaltos al enemigo portugués en su real (que era el puesto donde el año 
pasado, por otra invasión del mismo enemigo, se había retirado la se- 
gunda reducción), y rescataron al P. Cristóbal de Arena, á quien tenían 
preso y con guarda de día y de noche seis días había; y mataron á pe- 
lotazos 6 6 y portugueses y á algunos tupis; pero como las armas de 
fuego que tenían fuesen pocas y las de los mamalucos 1 80, se hallaron 
obligados á retirarse, con 9 muertos y algunos pocos heridos de pelo- 
tazos. Mataron también al P. Alonso Arias (l), que les acompañaba. 

(i) Del asalto que dieron los portugueses á las reducciones del Itatín, en 
tiempo que estas se veían privadas de armas para su defensa; se aprovecharon el 
Gobernador D. Diego de Escobar y el Obispo D. Bernardino de Cárdenas para 
quitárselas á los Padres de la Compañía, y entregar sus indios á clérigos y enco- 
menderos. 

Véase el proceso histórico ó la forma con que se deslizaron dichos aconteci- 
mientos, tal como lo describe el R. P. Provincial del Paraguay, Juan Bautista Fe- 



i86 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

Añade que los indios no querían estar más en la frontera, ya que las 
armas eran desiguales y se les quitaba las que el Rey les dio. — ^Itatín, 
12 de Noviembre de 1648. 
Fs. 85 á 85 v.t° 

rrufino, en las Anuas de 1647, 1648 y 1649, dirigidas al M. R. P. General Vicente 
Caraffa, donde dice: 

«.Itatinensis Missio. — Alterum famosae crudelitatis monumentum, funestissi- 
mam scilicet Itatinensium coloniarum depopulationem, breuiter scribere pro tristi 
colophone aggredior. Itatini prouincia feré in Americae Australis medituUio, me- 
dia Ínter Peruuiam et Paraquariam, duobus circiter supra Capriconum gradibus 
sita est. Ante viginti annos nuUis oppidis insignis erat. Sed vt caetera olim Para- 
quariae, viculis aut latibulis habitabatur. Post Guairaniae vero deuastationem So- 
cietas more suo, vt nouis victoriis compensaret, eam sibi prouinciam assumpsit. 
Anno igitur i63o, tres Patres Cruce tantum armati, eo progressi, statim quatuor 
oppidorum fundamenta iecerunt; quorum dúo Mamalucorum rabiem experta, 
antequam omnino conderentur, deleta sunt. Residua vero, securiori et remotiori 
loco aedificata, diu felicissimé steterunt. Vnum B.'^^ Virgini Foyensi seu Fidei, 
vulgo Tare dictum, alterum S.*° Ignatio dicatum erat; in quibus hactenus supra 
decem millia capitum Baptismo tincta fuerant. Et sané nescio, vtrum alibi in Ame- 
rica gloriosius laboriosiusq aliquando insudatum sit, quam in hac gente demanda 
poliendaq. Hanc missionem fundauit P. Jacobus Rangonier, vir omnium opinione 
Barzaeo similis; qui moriturus a corpore suo a se nimium vexato maceratoq ve- 
niam postulauit. Huius adiutor fuit P. Nicolaus Enartius, Patris Caroli Lotharingi 
quondam nobilis Ephebus, cui in summa solitudine mortuo socio, animam iam 
exhalanti, vt orexim excitaret Barbarus in benevolentiae significationem vipe- 
rae igne tostae frustum pro delicioso refocillamento ori admouisse fertur. Eius- 
dem plañe virtutis P. Dominicus de Muñoa (nam de P."^ Christophoro Arenas iam 
dixi) dum in deserto nemore Barbaros iuuarét, eodem cum Xauerio mortis ge- 
nere extinctus est. Veré genuini in vita et mórte Xauerianae virtutis imitatores. 
Itatinorum etiam campum ante quadriennium Venerabilis P. Petrus Romerus, et 
Frater noster Matthaeus Fernandez a Barbaris pro fide occisi, sanguine suo pur- 
purárunt. Talibus viris adoleuerant Itatinensium res, et non degeneres successo- 
res eamdem spartam egregié excolebant fecerantq, vt dúo illa oppida omni vir- 
tutum genere splendescerent, et optabant Christianae religionis proferre fines, 
nouaq circum oppida plurium Barbarorum inuitatu condere, condidissentq adue- 
niéntibus ex Europa auxiliis; nisi suo iterum ingenio vsus daemon, laetissimas 
spes succidisset et nouellum illum Euangelii agrum, tot sudoribus laboribusq 
excultum, nec non sanguine rigatum, ex feracissimo squalidum ac sterilem fe- 
cisset, et fruges ante messem consumpsisset, dulcesq fluentes pietatis aquas sú- 
bito amaras noxiasq é salubribus reddidisset. Res sic sese habuit. 

Anno 1647, Sexto Idus Septembres, Mamaluci latrones repente Foyense oppi- 
dum. Sica Virgine Foyensi non procul Leoclio in Quercu inuentá dictum, centum 
ab vrbe Assumptionis leucis situm, maiori tumultu quam damno inuaserant. 
Quippe vacuum pene incolis ad rusticationem delapsis repererant, ducentisq 



NOVIEMBRE 1648 1 87 

774. 1648— II — 13 74—6—44 

Traslado del auto proveído por el limo. Sr. D. Fray Pedro de Oviedo^ 
Arzobispo de la Plata. — Por el cual da comisión, en virtud de la juris- 
dicción metropolitana que usa, al Rvdo. P. Provincial Fray Pedro No- 

tantum Neoph3^tis vincula iniecerant; quos postmodum omnes adunatis viribus 
Foyenses latrones Mamalucos insequuti, vi adhibitá, a captiuitate liberárant. 
Eapropter Patres cum Neophytis Foyensibus de mutanda sede, latrociniis ni- 
mium expósita, serio egére; captoq consilio, placuit vtrumq oppidum, quadraginta 
leucis abs se iniuicem ante dissitum, vicinitate quasi coadunare; vt unum alteri 
in bello subsidio foret. Id, vt commode et tuto exequerentur, ne deinde ob de- 
serta loca in transmigratione egerent, prius in medio ad vtramq Reductionem 
itinere sementem fecére; ad quam faciendam, cum Pater Christophorus Arenas 
Foyenses Neophytos suos duxisset, remq alacriter vrgeret; de repente Calendis 
Nouembribus anno 1644. Mamalucorum cohors improuisos aggreditur; diripit 
omnia; vincula iniciit; Pater vero Christophorus, ne Neophytos pietate sua a cap- 
tiuitate retardaret, quatuor satellitibus custodiendus traditur, stramineaq casa 
includitur tanta rerum omnium penuria, vt ex formicarum oneribns, non procul 
a Patre furta sua vehentibus, victitandum illi fuerit. 

Sub Ídem tempus Peruuiae Prorex mille ferme leucarum itinere scloppeta et 
alia arma vehi curauerat in Paraquariam; vt nostri Neophyti se contra latrones 
defenderent: verum Praesulis Paraquariensis (de quo supra) suasu, obstínate 
Praetor Didacus Escobarius Osorius Patri Justo Mansiliae, Missionis Itatinensis 
Superiori ea denegárat, et ad suos Neoph3'tos vacuum remiserat. Vix in prouin- 
ciam redierat, cum ipsi nuntius affertur de Mamalucorum inuasione, de Patris 
Christophori carcere, de Foyensium captiuitate et caeterae prouinciae periculo; 
quibus rebus, vt succurreret, assumpto sibi in Socium Patre Alphonso Arias, qui 
futuram sedem pro Foyensibus non procul a S. Ignatii oppido ornabat, cum 
S.ti Ignatii oppidanis vltro se offerentibus ad latronum castra seu caulas se con- 
fert: nullaq data mora, facto Ímpetu, Ignatiani Neophyti Patrem Christophorum é 
carcere exemerunt; cumq etiam populares suos Foyenses eadem vi e vinculis et 
seruitute liberare vellent; Mamaluci, iunctis copiis, armis et numero feroces, 
contra nitentes ad fugam, non sine sanguine eos adegerunt. In hoc conflictu La- 
trones insignem quoq cladem Societati intulerunt; quippe Pater Alphonsus Arias, 
dum magno animo in praelio cadentes expiaturus, in latrones inuectos pro libér- 
tate popularium comitatur, et pii Pastoris munus é luporum faucibus oues suas 
tutantis impleret; glande plúmbea iterato laethaliter confossus, inter fugientium 
suorum dissipata agmina cecidit, et bonus Pastor animam suam pro ouibus 
suis dedit. 

Occiso Patre, Mamaluci, sacri cruoris libamento ferocientes, sacrilega victoria 
crudeliter vsi, obuios quosq vinculis onerárunt, et numerosa hominum praedá 
potiti, ad iter se accinxerunt. Patres contra, qua confertim fugiebatur citato cursu 
contendentes, Ignatianos Neophytos per se et per suos comités admonent, vt 
diurno nocturnoq itinere non intermisso duplicatoq ad S.ti Ignatii oppidum se 
eonferant; inibi noua consilia capi posse. Sed quid consilii in tanto periculo? cons- 



1 88 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

lasco, Comendador de la Merced de la ciudad de la Asunción, y al Pa- 
dre Sebastián Alvarez, presbítero, in solidum^ con igual facultad; para 
que luego que se les presente y llegue á sus manos, en ejecución de la 
Real Cédula de 13 de Septiembre de 1647 fecha en Madrid; hagan por 
ante sí información y averiguación de si se introdujo el Obispo don 
Fray Bernardino de Cárdenas en dicha ciudad de la Asunción del Pa- 
raguay y su Obispado, como propietario, á la administración y gobierno 
de él, sin mostrar las Bulas de Su Santidad: haciendo comparecer y de- 
clarar ante sí á todos los testigos que sepan del caso; invocando, en los 
casos que convenga, el auxilio del brazo seglar: y hecha la información, 

tabat ob instantes latrones nihil aliud superesse quam, aut statim fugere, aut se 
illic subsidio armorum tueri. Sed omnino potior fuga erat; neq enim arma suppe- 
tebant; et virtus semel fracta, impar tanto discrimini erat, satisq profecisse quisq 
videbatur, si immanissimorum hostium sacris capitibus non parcentium, manus 
quomodolibet euasisset. Ouapropter ne in eamdem quam Foyenses fortunam ipsi 
incurrerent, oppidum suum deserentes ad vicina Paraquariae loca (nam 60 ab 
Assumptionis vrbe leucis aberant) cum multitudine, armentis et sacra supellec- 
tile, ducibus Instructoribus suis, fugam adornauere. 

Et itinere P. Justus Mansilia per litteras Didacum Escobarium Osorium, Para- 
quariae Praetorem monet, de Foyensium captiuitate, de Patris Alphonsi nece, de 
Ignatianorum fuga, de caeterae prouinciae periculo; rogatq, vt velit ad se suosq 
Neophytos contra hostes tutandos, nec non hinc inde latronum timore sparsos 
iterum congregandos auxilia mittere, et locum assignare ad quem se miseri con- 
ferrent. Interim vero, dum responsum praestolantur, ad Ipanei fluminis ripas, 
non procul ab Indorum oppidis externorum Sacerdotum curae subditis, aliquan- 
tisper steterunt. P. Rector Paraquariensis de eadem re edoctus, cum Patris Man- 
siliae litteris ad Praetorem pergit; et non magis dolore tristissimi casüs, quam pe- 
riculi metu instigante denuntiauit, videret etiam atq etiam quid ageret: dum non 
adhuc conclamatum esset, patriae simul consulerent, et miseris hominibus com- 
municatis consiliis prospicerent; auxilia Praetor tantum mitteret, et authoritate 
publica transmigrationem confirmaret. De caetero CoUegium suum paratum esse 
sumptus faceré ad transportandos exules, nouamq sedem tuto in loco erigendam. 

Sed Praetor prouinciae suae negligens et Praesulis Bernardini de Cárdenas 
artibus fascinatus, tantum q non oppresus; in eam opinionem ab eo se duci passus 
est, vt existimaret a Societatis cura Itatinenses Neophytos remouendos esse, et 
externis Curatoribus tradendos. Ouare Hispanorum militum cohortem e5 quam 
primum mittit, specie quidem auxilii, sed reuera vt noua miserrimaq calamitate 
eos conficeret, et ab amantissimis Patribus violenter, si opus foret, abstraheret. 
Ibat cum militibus sacerdos vnus ab Episcopo submissus, titulo visitatoris insig- 
nitus; qui ad Ipaneum flumen cum pervenisset, cohorte armatá stipatus, tugurio- 
lum Patrum ex improuiso ingressus, per Notarium Praesulis Paraquariensis de- 
cretum legi iubet, quo Patres ob easdem causas, quas in Paraquarienses Socios 



NOVIEMBRE 1 648 1 89 

cerrada, sellada y firmada, con numeración de fojas, se la remitan. — 
La Plata, 13 de Noviembre de 1648. 
Fs. 3 á 4. — Anejo. 

775. 1648— II — 14 74_6_29 

Carta del Teniente de gobernador de Villa Rica, D. Francisco de Rojas 
Aranda, al Gobernador del Paraguay D. Diego de Escobar Osorio. — 
Le da aviso de cómo mataron los portugueses de San Pablo un religioso 
de la Compañía de Jesús. Anuncia su salida para socorrer aquellas re- 

confinxerat, a Sacramentorum confectione prohibeat. Deinde ipse per se Visita- 
tor ex Praesulis praescripto imperat, vt Patres ab Itatinensium cura se impos- 
terum abstineant, et ante biduum ex prouincia proscripti abeant. 

Cum vero P. Justus Mansilia omnium Superior qui iam ab missionis fundatione 
egregiam operam inibi coUocárat, contra niteretur, velletq Praesulis decreti 
exscriptum, nec non tempus sibi dari ad legitimé diluendas iniurias Societati 
factas; nil obtinuit: nam asserebat Visitator apographum quidem decreti se datu- 
rum, sed vellent, nollent, Patres nullá interpositá mora abituros. Igitur P. Justus 
ad ductorem cohortis conuersus, litteras Regis Societatem apud Itatinos protegí 
volentis expromit rogatq, ne tanta auctoritate protectos velit ipse opprimere et 
contra ius rectumq a Patrum suorum tutela auellere. Cum autem nihil haec 
apud homines dominorum suorum imperio praeoccupatos proficerent, viderentq 
militum arma ad vim inferendam in se expedid conuertiq; graue aliquod pericu- 
lum veriti, procellam tempestatis tantisper declinare, et filiolis suis, quos Christo 
Ínter tot angores genuerant valedicere constituunt. Ouos repentino infortunio 
attonitos, sic breuiter, nomine omnium, Pater Justus Mansiliae allocutus fertur: 

Non nos, inquit, o filii, a vobis auellit mortis metus aut laborum nausea; per 
nos non stat quin vos sinu nostro, tanquam filiólos quos in Christo parturiuimus, 
foueamus. Hactenus sanguini et vitae non pepercimus, vt vestris corporibus et 
animis saluti essemus. Id testatur Patris Alphonsi recens effusus et adhuc calens 
crúor; id testatur Patris Christophori Arenas carceris et doloris augustiis, tantum 
non perempti, liuidus color; loquuntur Societatis in vos amorem P. Petrus Rome- 
rus, eiusq Socios, inter populares vestros nuper occisi; loquuntur Patres Rango- 
nierius, Enartius et Muñoa omnium calamitatum genera, vt vos ad humanitatem 
fidemq pellicerent, diu multumq vsq ad mortem experti; et adhuc in nobis ebullit 
sanguis, optamusq vitam et sanguinem vestris vtilitatibus profundere. Sed vis 
adhibetur, avellimurq coacti a charis pignoribus. Nihil ergo dubitetis, o filii, de 
óptimo animo, voluntateq nostrá nullá vnquam terrarum intercapedine mutandá. 
Paratissimi sumus, sedatis his fluctibus ac procellis, ad iteranda nostra in vos 
officia, renovandosq vbicumq sitis pro salute vestrá labores. Nunc cedimus tem- 
pestati, ne illa vos nobiscum penitus obruat. Sed cum annuerint maiores et redierit 
serenitas, quocumq casus vos traxerit, nos comités habebitis. Nec sitim dum vos 
sitietis, nec famem dum vos famescetis, nec mortem dum vos moriemini, formi- 



190 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

ducciones, y pide que la gente que viniere de la Asunción, vengan 
como pudieren; porque en la primera resistencia está el remedio. Pide 
socorro de vacas, porque ni los Padres lo tenían. Añade que en Tala- 
vera hay mucha gente desocupada, que pide vayan al socorro; si bien 
entiende que corren riesgo los pueblos de Teracañi y Mbaracayú. — 
14 de Noviembre de 1648. 

Pide que vayan dos religiosos de San Francisco, para retener alguna furia del 
enemigo; por ser afectos de él. — Autógrafa. — Fs. 76 á 77 v.'° 



776. 1648— II — 14 74—6—29 

Carta de Juan González, jíerónimo Árcete y Peralta y Pedro Acandia 
al Gobernador del Paraguay D. Diego de Escobar y Osorio. — Le remi- 
ten la del Licenciado Miguel Díaz, por la que echará de ver lo sucedido 
en el Itatín y la necesidad que hay de socorro. Piden la brevedad en 
el de munición y soldados, siquiera para ayudar á retirar las reduccio- 
nes y guarecer á las que se vienen retirando. — Villa Rica, 14 de No- 
viembre de 1648. 

Autógrafa. — Fs. 78 á 78 v.'° 



dabimus; quin vincula et seruitus ínter catenatos filios nobis dulcescent. O filioli 
mei, vtinam vos sinu meo omnes fouere possem. Caeteram orationem Patris et 
Sociorum singultus abrupére, nec non Neophytorum omnium eiulatus. Tanta 
enim vtrimq comploratio fuit, quamtam calamus exprimere non potest. 

Auulsi Patres a filiis, ad Collegium Assumptionis se recepére, vt inde nempe 
faedius expellerentur (vt ante vidimus) et augerent clarissimorum exulum nu- 
merum. Praesul Paraquariensis tamquam egregia aliquá victoria per suas artes 
et ministros potitus, triumphabundo similis, Reductiones Itatinenses earumq 
sacram supellectilem elegantem sané et pretiosam ab Assumptionis CoUegii Rec- 
toribus, superioribus annis eleemosynae nomine transmissam; externis Sacerdo- 
tibus attribuit. Tum'filii nostri amantissimi, a materna Societatis sedulitate ad 
nouercales Curas tantisper traslati sunt, vt nos deinde vehementius amarent. 

Id vt resciit Manserae Marchio, Peruuiae Prorex, diploma scripsit, quo seue- 
rissimé iubebat Itatinensem prouinciam Societati restituí. Ouapropter, vbi Patres 
ab exilio reuocatí ad Collegium Assumptionis rediére, nouus Paraquariae Prae- 
tor ex Proregis volúntate datis ad me litteris enixé contendit, vt vellem Socios 
ad Itatinenses suos postlíminio remittere, ad quam rem auxilium suum índus- 
triamq spondebat. Ego filíolis in Christo charissimis ad sua nemora et antiquas 
latebras ob nouorum Curatorum seueritatem auaritiamq íeré íam dílapsis condo- 



NOVIEMBRE 1 648 191 

777. 1648— II — 15 74—6—29 

Acuerdo y yunta de guerra. — Celebrada en la ciudad de la Asunción 
y convocada por el Maestre de campo D. Diego de Escobar y Osorio, 
Gobernador, Capitán general y Justicia mayor del Paraguay; con mo- 
tivo del aviso dado por el P. Justo Mansilla, de la Compañía de Jesús y 
Rector de las reducciones del Itatín y sus anejos, en un papel firmado 
de su nombre, fecho en Caaguazú á 3 del corriente; y otro á Francisco 
de Rojas Aranda, su Teniente y Capitán á guerra de la Villa Rica del 
Espíritu Santo, sobre haber asaltado los portugueses de San Pablo el 
día l.° de Noviembre la reducción de Mboymboy. — Asunción, 15 de 
Noviembre de 1648. 

Fs. 70 á 72 v.^° 

778. 1648—11 — 16 74—6—29 

Carta del P. Diego de la Torre al Gobernador del Paraguay D. Diego 
de Escobar y Osorio. — Le da cuenta de la pujanza del enemigo portu- 
gués; de la muerte de un Teatino en el Itatín, y del peligro en que se 
halla principalmente la ciudad de Talavera de pasarse sus moradores al 
enemigo, por las deudas contraídas, que no pueden satisfacer; á fin de 



lens, memor sanguinis effusi, et laborum pro domanda docendaq hac gente sus- 
ceptorum, Patres Justum Mansiliam et Barnabam Boniliam (nam caeteri partim 
occisi mortuiue partim aegri erant) eo rursum misi; vt dispersos congregarent, 
maioriq quam antea labore ¡n vnum oppidum reducerent. Oui ad vrbem Assump- 
tionis cum peruenissent, a Praetore benévolo excepti, per vnum e regiis ministris 
auctoritate publica tándem restituti sunt; et vt plañe prouinciam administrarent, 
Magistratus Ecclesiasticus externos illos Sacerdotes a Praesule Paraquariensi 
immissos reuocauit, et ab vsurpato per alterius errorem officio abstinere iussit. 
P. Justus Mansilia istinc nuper ad me scripsit inenarrabili gaudio ab Indis octo 
decemq leucis obuiam progressis se fuisse receptos; et quamuis pauca essent 
capita, sperare tamen se sparsá per nemora et latebras de Societatis reditu fama 
redituros omnes, pristinumq numerum (si captiuos excipias) propediem imple- 
turos. lisdem litteris addit, satis exaggerari non posse quanta damna ab iis qui 
eos máxime iuuare debebant, Neophyti passi sint; quae omnia (Deo scilicet mor- 
talium scelera in bonum finem conuertente) ad geminandum Societatis deside- 
rium amoremq inseruitura confidimus. ínterin ego curabo, ne quid eis desit; fa- 
ciamq, vt ad tutiora loca et latrociniis minus expósita octingentaecirciter familiae, 
postquam coaluerint, transportentur.» 



192 PKRÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

que acuda á este reparo si no quiere ver desaparecer dicha ciudad. — 
16 de Noviembre de 1648. 
Fs. 88 á 88 v.t° 

779. 1648— II— 16 74—6—29 

Carta de Francisco de Rojas Aranda, Teniente de la Villa Rica del 
Espíritu SantOy al Gobernador del Paraguay D. Diego de Escobar Oso- 
rio. — Dice que le escribe á media noche, desvelado con los cuidados, 
juzgando que Mbaracayú y lerecañi son montañas y es forzoso; que 
á pesar de ser vigilantes los Padres de la Compañía y aguardar al ene- 
migo, éste se les ha entrado sin sentir. Dice que Talavera está sin co- 
mida y con la gente desparramada; que corre riesgo; que sería bueno 
dividirla. Añade que sale al punto para trasladar los indios á este pue- 
blo; que si estuviera alentada la repartiría á Atirá, para mejor sustento, 
sobre Aguaray, una legua de Villa Rica; donde hay puestos de mucha 
pesquería, caza, montes, leña y agua. Refiere que el enemigo está ofen- 
dido de los Padres, y por eso él está determinado á tener una entre- 
vista con los portugueses y vencerlos con cortesía. — 16 de Noviembre 
de 1648. 

Autógrafa. — Fs. 83 á 84 v.'" 

780. 1648— II — 16 74—6—29 

Lista de los vecinos y soldados que han de salir de esta ciudad^ con 
sus armas y caballos y demás avíos y pertrechos de guerra, para las pro- 
vincias de arriba, al socorro de las reducciones del Itatí contra los portu- 
gueses que vienen contra ella, y para las demás cosas que se ofrecieren 
del Real servicio de S. M. — Los cuales vecinos han de estar aprestados 
para cuando se mande salir á lo referido, cada vez que convenga, y para 
los demás acontecimientos que se ofrecieren. — Asunción, 16 de No- 
viembre de 1648. 

Fs. 73 á 74 v.'° 

781. 1648— II — 17 74—6—29 

Orden y capítulo de carta que el Maestre de campo, Gobernador don 
Diego de Escobar y Osorio remitió al Capitán Bartolomé Duarte^ Al- 
calde ordinario y Teniente de la villa de Talavera; para el socorro de 



NOVIEMBRE 1 648 igÍ 

12 hombres de los de dicha villa, que ha de enviar al Capitán Francisco 
de Rojas Aranda sin dilación alguna, y sean de los sobresalientes que 
no hagan falta en la villa. — Asunción, 17 de Noviembre de IÓ48. 
Fs. 75 y 76. 

782. 1648— II — 17 74—6—29 

Carta de D. Francisco de Rojas, Teniente de gobernador de Villa 
Rica, al Gobernador del Paraguay D. Diego de Escobar Osorio. — Le 
da cuenta de cómo en el día de la fecha tuvo aviso por carta del Padre 
Justo Mansilla, fecha en Caaguazú á 3 de Noviembre, de que los portu- 
gueses de San Pablo habían asaltado el día de Todos los Santos la re- 
ducción de Mboymboy, adonde el año pasado se trasladó la de Taré. 
Ha pedido socorro de soldados de Villa Rica al Teniente de Talavera. 
Añade que, temiendo estos lances, fué á los pueblos fronterizos, donde 
hizo prevención de armas y reseña de los indios que podían pelear, y 
halló 180 de éstos en Ipané, 100 en Guarambaré, 155 en Atirá y 160 
en Aruaya. — Villa Rica, 1 7 de Noviembre de 1648. 

Autógrafo. — Fs. 66 á 67 v.*° 

783. 1648— II — 17 74—6—28 

Carta del P. Bernabé de Bonilla al Gobernador del Paraguay don 
Diego de Escobar Osorio. — Dice que á la nueva de la invasión acudió 
el P. Justo Mansilla; que éste se halla ausente del pueblo, recogiendo 
la gente que pudiere para retirarla á puerto seguro; y en esta pre- 
tensión camina (Bonilla) con el golpecillo de gente que se ha podido 
juntar. Que el P. Alonso Arias (l) acometió con su gente y armas al 
enemigo con mucho brío, muriendo, con otros 120, 14 de sus indios, 
saliendo muchísimos heridos; que los del enemigo son muchísimos; 

(i) El P. Alfonso Arias falleció el 7 de Noviembre de 1648, á la edad de 
47 años y 20 de Compañía, en el grado de Coadjutor espiritual formado. Antes de 
ingresar en ella había cursado Filosofía y Derecho en Salamanca; enseñó después 
Humanidades en Burgos; y siendo ya sacerdote, se embarcó en Lisboa para las 
Indias occidentales. Habiendo invernado en el Brasil acompañó al P. Juan de Al- 
meida en sus excursiones á varios pueblos y aldeas. Al llegar á Buenos Aires fué 
destinado á la provincia del Tapé, donde aprendió la lengua tratando con los 
indios, y de allí fué trasladado á los Itatines. Además del guaraní hablaba el dia- 
lecto de los Guatos y de los Payaguas. 

Tomo u. 13 



t94 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

aunque menos los muertos, que no ha podido bien averiguar. Refiere 
que el Duque de Braganza hizo á Tabarés Maestre de campo para con- 
quistar estas tierras y hacer paso para el Perú, y que se prepara á en- 
trar con mucha gente; y Andrés Fernández, con otra escuadra, aunque 
pequeiia, por Mbaracayú, y hacia la otra banda del Paraguay, á recoger 
primero los infieles que allí hay. Los enemigos de ahora, según el Pa- 
dre Cristóbal de Arenas, parece serán l8o, y con ellos tres españoles 
de la villa avecindados en San Pablo; y los tupis eran pocos, porque 
se les murieron muchos. Termina diciendo, que se avergüenza del tra- 
tamiento que en la Asunción se hace á la Compañía, cuando oyó al 
P. Cristóbal de Arenas contar la cortesía con que le trataron los enemi- 
gos, así de palabra como de obra en su sustento y regalo. — Pinai, 14 de 
Noviembre de 1648. 

Sigue una posdata puesta por Francisco de Rojas Aranda al Gobernador, con- 
tándole á su señoría, desde Atirá, el peligro de este enemigo; que será fuerza re- 
tirar á Mbaracayú y á Terecañi; y aun juntos los halla colocados á riesgo de pe- 
recer de hambre; porque Talayera carece de caza, pesca y río, y todo esto hay 
en Atirá; razón por la cual allí ha de ser el traslado. Sólo ganado falta, porque es 
mucha la gente; y aunque hay raíces es todo viento. Que si el enemigo llega al 
Ipané, le será fuerza retirar la chusma á esta nueva población, y con la gente de 
guerra hacer frente al enemigo. Dice que en Mbaracayú está por caudillo un ma- 
maluco portugués; que hay mucha gente peligrosa en Talavera, etc. — Atirá, 17 
de Noviembre de 1648.— Autógrafa.— Fs. 86 á 87 v.'° 

784. 1648- 1 1 — 19 74— ó— 29 
Instrucción y orden que el Maestre de campo D. Diego de Escobar 

Osorio, Gobernador del Paraguay, da al Maesire de campo Francisco 
de Arce y al Sargento mayor Francisco Velázqtiez Prieto. — Para que con 
la gente de socorro que envía, que será de 60 hombres arriba para esta 
facción, acudan á la defensa de la reducción de Mboymboy; por haber 
tenido aviso del P. Justo Mansilla y del Capitán Francisco de Rojas, 
que la asaltaron los portugueses de San Pablo. Comprende cinco capí- 
tulos. — Asunción, 19 de Noviembre de 1648. 
Fs. 80 á 81. 

785. 1648-11—24 74—6—28 
Auto y bando. — Mandados publicar por el Gobernador del Paraguay 

D. Diego de Escobar Üsorio en vista de la carta del P. Justo Mansi- 



NOVIEMBRE 1 648 I95 

lia, de la Compañía de Jesús, Rector del Itatín y sus anejos, en 12 del 
actual; en que vuelve á certificar la venida del enemigo portugués de 
San Pablo á aquellas partes y los acometimientos y muertes que ha 
hecho. Ordena y manda que todas las personas que al presente se ha- 
llaren en la Asunción y sus contornos y los vecinos ó moradores de 
las villas, Rica del Espíritu Santo y Talavera del Rey y provincia de 
Mbaracayú; salgan sin dilación alguna á las dichas villas, pena de la 
vida; por convenir así al servicio de S. M. y guarnición de los dichos 
lugares, respecto de los accidentes que podían sobrevenir. Y so la mis- 
ma pena, manda que ninguna persona de los vecinos y habitantes 
de la Asunción salga sin orden suya para las ciudades de las Cgrrien- 
tes y Santa Fe, por tierra ni por río; revocando cualesquier licencias 
dadas de palabra ó por escrito, á fin de que la ciudad esté con el se- 
guro que conviene al servicio de S. M. — Asunción, 24 de Noviembre 
de 1648. 

Sigue la publicación del bando hecha el mismo día en la Plaza Mayor de la 
ciudad por voz de público pregonero y á toque de caja de guerra. — Fs. 89 á 
90 v.*° 

786. 1648 — 11—24 74 — 6—29 

Auto. — Mandado publicar por el Gobernador del Paraguay D. Diego 
de Escobar Osorio á consecuencia de los avisos dados por su Lugar- 
teniente de la Villa Rica del Espíritu Santo y los demás, tocante á la 
entrada del portugués rebelde en la jurisdicción de dicha provincia; á 
fin de que los comprendidos en la lista para el socorro de los pueblos 
y reducciones de indios salgan luego y los caudillos guarden la instruc- 
ción que les tiene dada, y que los vecinos, feudatarios y demás mora- 
dores de la Villa Rica y Talavera salgan á asistir en ellas, según su 
obligación. — Asunción, 24 de Noviembre de 1648. 

F." 82. 

787. 1648— II— 25 74—6—28 

Carta del Gobernador del Paraguay D. Diego de Escobar Osorio al 
Capitán y Cabo de la escuadra portuguesa que entró en tierras de su 
gobierno é hizo algún daño en él. — Dícele que aunque en su gobierao 
no falta valor y fuerza de gente para salir á cualquier reparo; para que 



196 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

se entienda, por la obligación que le corre de ser Gobernador, que no 
ha faltado; le requiere con esta carta. Que si la indignación con que ha 
procedido la han causado personas particulares y estuviere en su mano 
el remediarlo, da palabra de hacerlo; pero que si la venida es para otros 
efectos, pondrá por obra la defensa de lo que tiene á su cargo. Pide 
respuesta. — Asunción, 25 de Noviembre de 1548. 
Fs. 97 á 97 v.'° 

788. 1648— 12— 8 74_6— 28 

Lista de los vecinos encomenderos de los indios de las provincias del 
Itatín que están hoy retirados de ellas , para que den el socorro que puedan^ 
conforme al auto proveído por el Gobernador del Paraguay D. Diego de 
Escobar Osorio, en la ciudad de la Asunción, á 8 de Diciembre de 2648. 

Fs. 95 á 96. 

789. 1648— 12— 8 74—6—28 

yunta del Cabildo de la ciudad de la Asunción congregada en las ca- 
sas y morada del Gobernador D. Diego de Escobar Osorio. —Este dijo 
en ella, que además de los avisos recibidos tocante á la presencia y da- 
ños del enemigo portugués y de las providencias dictadas con este mo- 
tivo; ahora se ha recibido nuevo aviso de que otra escuadra mayor y de 
más fuerza de gente se encaminó á la provincia de Paraná y Uruguay; 
de donde se aguardan mayores inquietudes, por ser muchas las reduc- 
ciones y pueblos, que están todas á cargo y doctrina de los religiosos 
de la Compañía de Jesús. Que los portugueses que asaltaron el Taré se 
han atrincherado en él, y que la escuadra que lo asaltó viene encami- 
nada hacia las reducciones más vecinas á esta ciudad. Por cuya causa, 
todos los caciques é indios de Caaguazú y sus alrededores habían des- 
amparado sus reducciones y extraviádose en tropas y cuadrillas por di- 
ferentes partes, y se habían venido á guarecer, al abrigo de sus enco- 
menderos y españoles, á las tres reducciones de indios de su nación y 
parientes llamadas San Francisco de Atirá, San Pablo de Ipané y la de 
Guarambaré, que están 30 ó 40 leguas de la Asunción y 15 de las de 
Villa Rica y Talavera; y que para reparo de estos daños le ha parecido 
se les señalen asientos donde se pueblen y estén más cercanos; y se 
nombre persona hábil para que los junte todos y empadrone, como se 



1648 197 

acostumbra, poniendo con cada cacique sus sujetos y vasallos; y se di- 
vidan rata por cantidad por tercias partes en dichas tres reducciones; y 
sean doctrinados por los Curas clérigos propietarios de ellas y socorri- 
dos de sus encomenderos. Que sobre dicha proposición pedía parecer 
al Cabildo y Capitanes; y conferidos los pros y contras del asunto, uná- 
nimemente dijeron en todo y por todo en la propuesta de su señoría; 
y que se dé noticia de este acuerdo al limo. D. Fray Bernardino de 
Cárdenas para que provea de Coadjutores clérigos á los dichos Curas 
propietarios. Que para la ejecución de esta facción y acuerdo, nombra- 
ban al General Diego de Yegros y en su compañía al Capitán Juan 
Riquel, para que con la brevedad posible saliesen con comisión de su 
señoría del dicho Gobernador para dicha ejecución, que lo aprobó; y 
mandó se hiciesen las demás diligencias contenidas en los pareceres y 
se despachase la comisión al General Diego Yegros, á quien daría ins- 
trucción de lo demás que había de hacer; el cual aceptó dicha elección 
y nombramiento. — Asunción, 8 de Diciembre de 1648. 

Sigue un auto en que se manda se haga lista de los vecinos encomenderos de 
los indios del Itatín, para que den lo que fuere necesario á dicho General y Ca- 
pitán para el sustento de los indios; y se aperciban dos españoles suficientes para 
llevar los caballos y ganados que le fueren entregados para el alto socorro; man- 
dando asimismo al Lugarteniente de la Villa Rica del Espíritu Santo, que sin di- 
lación alguna haga una recogida de ganado vacuno para el sustento de los dichos 
indios, en el entretanto que de esta ciudad se le despacha más socorro. — Fs. 91 
á 94 v.*° 

790. 1648 74—6—29 

Venida de los portugueses sobre los Itatines. — Autos en razón del so- 
corro de las reducciones de Mboymboy, por la entrada de los portu- 
gueses de San Pablo en ellas, y avisos que acerca de esto ha habido. 
Fs. 85 á 102. 

791. 1648 74—6 — 29 

Carta de Miguel Díaz al Capitán Francisco de Rojas Aranda^ Te- 
niente de gobernador y Capitán á guerra de Villa Rica. — Dice que á la 
una llegó un mensajero de los que despachó á Caaguazú, enviado del 
Corregidor de Guarambaré, el cual cuenta cómo los portugueses están 
en Mboymboy, donde mataron á la gente del dicho pueblo y á un Pa- 



VgS PERÍODO CUARTO 163S-1654 

dre de la Compañía de Jesús; que los indios del Caaguazú salieron a 
la defensa y pelearon con ellos, y perecieron lO indios, con que se re- 
tiraron á dicho pueblo, porque se les acabó la munición; que la chusma 
está retirada sobre Pinay y hacia Carayatapey, y un Padre con ellos; 
que indios, con sus mujeres, vienen á estos pueblos y salen á recibirlos 
los de aquí. Pide que vaya en persona á socorrerlos. 

Sin fecha. — Fs. 79 á 79 v.'° 

792. 1648- 165 8 74—6—22 

Autos sobre la averiguación de los minerales de oro descubiertos en las 
provincias de Uruguay ^ Paraná é Itatines en el distrito del Paraguay. — 
Años de 1648 á 1658. 

793. (Sin feclia.) 74—6—22 

Carta de poder. — Por ella el Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciu- 
dad de la Asunción lo otorgó al Licenciado Pedro Quijano, Relator de la 
Real Audiencia de la Plata, ausente, y al General Diego de Yegros, pre- 
sente, de partida para la dicha Real Audiencia, y al Licenciado Agus- 
tín de Carraona Tamaris, presente, y á Alonso Pinto, Procurador de la 
Real Audiencia; á todos juntos y á cada uno de por sí in solidum. Pri- 
mero, para pedir restitución de los frutos, rentas y tributos que les per- 
tenezcan por todos los indios de sus encomiendas, conforme á Reales 
Ordenanzas, de que están despojados por los doctrineros de las provin- 
cias del Paraná, Uruguay é Itatines. Segundo, para que todos los indios 
de dichas tres provincias les paguen el tributo; y los que vacaren por 
muerte de sus encomenderos, se vuelvan á encomendar por los Gober- 
nadores de ellas, conforme á dichas Ordenanzas y Reales Cédulas de 
sucesión, etc. Tercero, para evitar que el Obispo Fray Bernardino de 
Cárdenas sea obligado á comparecer ante el Tribunal de dicha Real 
Audiencia. Cuarto, para que salgan de su ciudad y de las provincias 
referidas los religiosos de la Compañía de Jesús: para lo cual, presentan 
memoriales, informes, probanzas y todo lo demás que fuere conve- 
niente; representando el riesgo que tienen de perderse aquellas pro- 
vincias, los religiosos extranjeros que hay entre ellos de naciones que 
mueven guerra á la Real Corona, y la certeza de los muchos minerales 



MARZO 1649 - 19.9 

de oro y plata y perlas y piedras preciosas que encubren y de los que 
han gozado muchos años. 
Fs. i37 á i39 v.'° 

794. 1649-3—26 74—6—22 
Informe de la ciudad y vecinos de la Asunción. — En él hacen reseña 

de todo lo que se ha ofrecido de seis meses á esta parte, en justifica- 
ción de la expulsión que les ha movido á ejecutar de los religiosos de 
la Compañía de Jesús del Colegio de esta ciudad, necesitada a este ex- 
tremo por motivos de propia conservación, abriéndose con esta dispo- 
sición la puerta para que se descubra otro nuevo mundo, con ricos 
minerales de oro y otros metales de mayores riquezas que las de Po- 
tosí; suplicando á su alteza disimule con lo hecho y se dé por bien ser- 
vido y no les mande los vuelvan á recibir, porque sería su total ruina 
y destrucción. — Asunción, 26 de Marzo de 1649. 

Al frente de todos los vecinos firman Fray Bernardino de Cárdenas y los indi- 
viduos del Cabildo secular. — Fs. 89 á 98. 

795. 1649—3—26 74—6—22 

Traslados de los exhortatorios y cabildos celebrados^ con los autos co- 
rrespondientes, tocantes á la expulsión de los Padres de la Compañía de 
yesús, pedida y ejecutada por el Obispo y la ciudad de la Asunción el 
año de 1648 y /¡.g. 

En 28 de Julio de 1648, D. Fray Bernardino de Cárdenas solicita entrar en el 
Cabildo, donde presenta un requerimiento contra los Padres doctrineros del Pa- 
raná, Uruguay é Itatín, sobre violación del Real Patronazgo en la ocupación de 
cerca de 30 doctrinas; pidiendo que sean expelidos y echados de las dichas doc- 
trinas y de este Colegio, según las penas establecidas por las leyes del dicho 
Patronazgo. 

Sigue auto del Cabildo de 28 de Julio del mismo año, en que se hace constar 
ser cierto lo contenido en el exhortatorio del Obispo, añadiendo que los doctri- 
neros son extranjeros de todas naciones y algunos de las que mueven guerra 
á S. M., y están en las dichas provincias con tantas armas y pertrechos de guerra. 
Que echaron al Obispo y dos prebendados en 1644, y asi que mientras fueren 
doctrinados y haya Colegio en la Asunción esta provincia no ha de tener paz; 
que los costos que hacen á la Real Caja son de gran cantidad de pesos de plata 
cada año y que no se ha de descubrir la mucha riqueza de minerales de oro, 
plata y pedrería de que gozan los dichos religiosos extranjeros, con ocultación 
de los reales quintos de S. M., y esta es la causa por que se han hecho tan ricos y 
poderosos, con otras muchas que se reservan para dar cuenta de ellas á S. M. 



2t)0 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

Sigue otro auto del Cabildo del mismo día para que se notifique, exhorte y re- 
quiera al P. Rector del Colegio, Laureano Sobrino, para que dentro de tres días 
se salga de la ciudad y república y provincia con todos los religiosos conventua- 
les que tiene, Sacerdotes y legos, por las causas y razones que se contienen en 
su decreto. 

Sigue el exhortatorio del Obispo Fray Bernardino de Cárdenas, haciendo en 
él gravísimos cargos á los religiosos doctrineros como violadores de las leyes del 
Real Patronazgo y otros delitos que menciona; que fueron la causa dichos Padi'es 
de haber sido expulsado dos veces el Obispo de su jurisdicción, y que por dere- 
cho natural, canónico y divino deben ser extrañados del Reino; la cual ejecución 
impone con censuras y otros agravantes, en la ciudad de la Asunción á i8 de 
Agosto de 1648. 

A este exhortatorio sigue un auto del Cabildo de la misma fecha mandando 
guardar, cumplir y ejecutar las Reales Cédulas del Patronazgo de referencia, y 
un exhortatorio, fecho en dicha ciudad á 6 de Marzo de 1649, en el cual Fray 
Bernardino de Cárdenas, Obispo, Gobernador y Capitán general del Paraguay, 
mandó que ipso fado sean expulsados los Padres de la Compañía de Jesús por 
las gravísimas causas, crímenes, ilusiones enormísimas hechas contra el Real Pa- 
tronazgo, jurisdicción y hacienda y contra la jurisdicción eclesiástica y dignidad 
pontificia y rentas decimales y contra el bien común y general de esta república. 

Sigue la notificación á los Padres de la Compañía de la Asunción á 6 de Marzo 
de 1649, y el informe dado á la Real Audiencia sobre la expulsión de los Padres 
de aquella ciudad, por todos sus vecinos, dado en 26 de Marzo de 1649, en el 
cual afirman que por no perderse estas provincias han sacudido tan pesado yugo, 
con que se han de recrecer grandísimos servicios á Dios Nuestro Señor y á Su 
Majestad y grandes aumentos de su Real Corona; porque confían se han de des- 
cubrir los ricos minerales que están en las provincias del Paraná y Uruguay; ha- 
biéndose abierto con esto la puerta para que se descubra otro nuevo mundo de 
mayores riquezas que las del Potosí, y que de ello se han de recrecer grandísimos 
útiles á dichas provincias y descubrir grandes cosas, que son las que ocultan di- 
chos religiosos. — Del f.*^ 7 al 21 v.'° 

796. 1649—5 — 21 74—6—28 

Información jurídica para remitir á S. M. y su Real Consejo^ Virrey 
del Perú y Real Audiencia de la /'/ató.— Mandada hacer por el Obispo 
Fray Bernardino de Cárdenas, en su nombre, al Capitán Cristóbal Ra- 
mírez Fuenleal, Alcalde ordinario de la Asunción, contra el Memorial 
presentado á S. M. y su Real Consejo por el P. Juan Pastor, en que de- 
cía que los indios del Paraná y Uruguay tenían más de 700 bocas de 
fuego, compradas á su costa, para defenderse de los portugueses del 
Brasil, y que eran necesarios dichos indios, con dichas armas para la 
defensa de aquellas provincias, por tener que sacar fuerza los españoles 
para defenderse de los portugueses en ella, y que acudirían al llama- 



IONIO 1649 201 

miento de los Gobernadores en todas las ocasiones que se ofreciesen, 
para lo cual pedían exención de tributo y el uso de dichas armas, que 
les otorgó el Virrey Marqués de Mansera: para comprobar la falsedad 
de esta relación y de cómo aquellas armas las manejan contra la Asun- 
ción; y que los doctrineros son extranjeros de las provincias que hoy 
mueven guerra á su Real Corona. — Asunción, 21 de Mayo de 1649. 

Siguen las declaraciones juradas de los testigos Marín de Almirón, Juan de la 
Rotela, difunto; Sebastián de Escobar, difunto; Tomás de Ayala, Gonzalo de Ro- 
das, Jerónimo Pabón, Juan Valdés, Melchor de Pucheta y Marcos Guillermo. — 
Fs. 7 á 28 v.t° 

797. 1649— 6— 21 74—6—29 

Provisión y tasación del tridtito.—Ddiáa por el Virrey, Conde de Sal- 
vatierra, D. García Sarmiento de Sotomayor, en vista del Memorial 
presentado por el P. Antonio Ruiz de Montoya (l), Rector del Colegio 
de la Asunción, Procurador general del Paraguay, en que dice que su 
religión redujo en dicha provincia al Evangelio y obediencia de S. M., 
con muerte de 9 sacerdotes padecida en glorioso martirio, 24 pobla- 
ciones de gentiles en el Uruguay, Tape y Paraná, y en la provincia de 
Itatín 3 poblaciones de gentiles confinantes á la provincia de Santa 
Cruz de la Sierra, que hoy doctrinan en paz más de 50 sacerdotes de 
la misma Compañía. Añade dicho Padre que estos indios han tenido 
de algunos años á esta parte reñidos encuentros con los portugueses, 
quienes intentan la conquista de aquellas tierras para hacer pie en el 
Perú, sufriendo éstos insignes derrotas de parte de los indios, los cuales 
han auxiliado varias veces á los españoles á pacificar la tierra, logrando 
victoria de otros indios rebeldes, y todo á su costa. Y que han com- 
prado de su hacienda más de 600 bocas de fuego y municiones, á cuyo 
valor se debe no estar aquella tierra en poder de portugueses, según 



(i) Del P. Ruiz de Montoya tenemos, además de la Conquista espiritual hecha 
por los religiosos de la Compañia de Jesús en las provincias del Paraguay, Pa- 
raná, Uruguay y Tape, las siguientes obras, publicadas sin alteración alguna por 
Julio Platzroann en Leipzig, en la imprenta de B. G. Teubner, MDCCCLXXVI: 
Catecismo de la lengua guaraní. Arte de la lengua guaraní, VocaMtlario de la 
lengua guaraní^ Tesoro de la lengua guaraní. 

La primera edición de la Conquista espiritual y del Tesoro se publicó en Ma- 
drid, 1639; la del Arte y Vocabulario, en Madrid, 1640, y la del Catecismo, en 
Madrid. 1648. 



202 PERÍODO CUARTO 1638- 1654 

consta de las certificaciones que presenta; y en virtud de lo cual des- 
pachó S. M. la Cédula que presenta, en que manda se les haga merced, 
por vía de gratificación, eximiéndoles del servicio personal: razón por 
la cual suplica la ejecución de dicha Real Cédula, de que hace presen- 
tación, declarando á dichos indios pertenecientes á su Real Corona, y 
asimismo por presidiarios de las fronteras, como los declaró su ante- 
cesor el Marqués de Mansera, y además que sean declarados por S. E. 
libres de tributos y mitas, para que prosigan animados en el servicio 
que están haciendo á S. M., etc. 

Sigue el texto de la Real Cédula, fecha en Madrid a 14 de Febrero 
de 1647, dirigida al Marqués de Mansera; la certificación del Capitán 
D. Jerónimo de Bustamante Marqués, vecino de Córdoba de Tucumán 
y Alcalde provincial en la ciudad de los Reyes, y la de Francisco Al- 
varez Rej/'ero, vecino de Potosí, fechas en la ciudad de los Reyes en 
5 y 8 de Agosto de 1648 respectivamente. 

Sigue la respuesta del Fiscal de la Audiencia de los Reyes, Doctor 
D. Jerónimo de Mansilla, y la del Fiscal protector, Dr. D. Francisco 
Valenzuela; el acuerdo general de hacienda en que se halló S. E. con 
los Oficiales Reales, en que pareció, atento á las razones que en dicho 
Memorial representa el P. Ruiz y ser ajustadas y ciertas, que S. E. re- 
ciba por vasallos de S. M. los indios de dichas provincias nuevamente 
convertidos, y desde luego sean declarados por tales y pertenecientes 
á la Real Corona, y que paguen sólo un peso de tributo de á 8 reales en 
plata por cada un indio, en reconocimiento de servicio; para lo cual, 
llagan el padrón los Oficiales Reales de Buenos Aires, y que les cobren 
con la mayor suavidad y blandura que fuere posible, sin que el Gober- 
nador los ocupe en servicio suyo. 

Sigue la decisión del Virrey conformándose con dichos pareceres. — 
Los Reyes, 21 de Junio de 1640. 

Es copia del original, presentada por el P. Juan de Rojas y sacada por Pedro 
de Salas, en la Asunción, á 16 de Agosto de 1652. — Fs. 166 v.*° á 178. 

798. 1649—6—23 122 — 3—2 

Real Cédula á la Audiencia de la Plata que informe en razón de las 
minas que se dice hay en las reducciones que los religiosos de la Compa- 
ñía de Jesús tienen en el Paraguay. — Dice que el Dr. D. Fabián de 



yuNio 1649 2o3 

Valdés Carrillo, su Fiscal en ella, en carta de 24 de Febrero de 1646, 
refiere, que habiendo tenido noticia que en las provincias del Itatín, Pa- 
raná y Uruguay, que se comprenden en el gobierno y Obispado del 
Paraguay, á cargo de los religiosos de la Compañía de Jesús, había mu- 
chas minas de oro y que no se quintaba el que de ellas se sacaba, con 
que se defraudaban los derechos pertenecientes á su hacienda; y que 
pudiendo ser los indios de aquellas provincias tributarios, como los 
demás, no lo eran; y que por muchos de los Gobernadores y Obispos 
del Paraguay se había intentado entrar á visitarlas y averiguar todo lo 
referido y no lo habían podido conseguir por la oposición que hacían los 
religiosos de la Compañía de Jesús que cuidaban de aquellas reduccio- 
nes: por el celo que tenía á su servicio se resolvió á intentar la averi- 
guación de ello y á dar cuenta al Virrey, á quien remitió testimonio de 
los autos sustanciados en esta razón, de que le remitía duplicado, para 
que proveyese el remedio conveniente. 

Y visto por los de su Consejo de Indias; porque respecto de no ha- 
ber remitido con dicha carta el testimonio que en ella dice, no se ha 
podido tomar resolución en la materia; y se quiere saber lo que en ella 
ha pasado y el estado que hoy tiene, y qué noticias hay sobre aquellas 
minas, y si se saca de ellas cantidad considerable de oro, y de qué tanto 
tiempo á esta parte le benefician, y la causa porque no se quintan ni 
se cobra tributo de los indios de las dichas provincias: le manda, le en- 
víe relación de todo muy particular y distinta, con traslado autorizado 
de ios autos que en esta razón se hubieren sustanciado, con su parecer; 
para to.mar la resolución que más convenga. — Madrid, 23 de Junio 
de 1649. — El Rey, y por su mandado Juan Bautista Navarrete; seña- 
lada del Consejo. 

Emp:. «El Dr. D. Fabián » Term.: «que mas combenga». — ídem al Goberna- 
dor del Paraguay. — ídem á los Oficiales de la Real Hacienda del Rio de la Plata, 
ídem al Fiscal de la Audiencia de los Charcas, D. Fabián de Valdés y Carrillo. — ■ 
Hállase también esta Cédula en el mismo A. de I. 74 — 6 — 28. — Fs. 21 k 22. 

799. 1649—6 — 23 122 — 3 — 2 

Real Cédula al Maestre de campo D. yacinto de Laris, Gobernador 
del Río de la Plata. — Que informe el estado que tiene la fundación de 
un Seminario que el Obispo de aquellas provincias, en carta de 3 de 



204 PERIODO CUARTO 1 638- 1 654 

Junio de 1648, refiere ha empezado á hacer en la ciudad de la Trini- 
dad y si podrá conservarse sin que se le apliquen dos novenos, que en 
los diezmos de ese Obispado tocan á la Real Hacienda. — Madrid, 23 de 
Junio de 1 649. — El Rey, y por su mandado Juan Bautista Sáenz Nava- 
rrete; señalada del Consejo. 

Emp.: «El Obispo » Term.: «combeniente>-. — ídem á los Oficiales de la Real 

Hacienda del Río de la Plata. — ídem, en respuesta, al Obispo, denegándole la 
gracia que propone, y cese en ella hasta nueva orden de S. M. para proseguir la 
fundación, y pidiéndole' su parecer sobre el cpntenido de las Cédulas anteriores. 
Fs. 24 á 25 v.'° 



1649—6—23 74 — 6—28 

Real Cédula al Dr. D. Fabián Valdés Carrillo^ en respuesta á su carta 
de 4 de Febrero de 1646. — Que habiéndose visto en el Real Consejo de 
Indias, por no haber venido con ella el testimonio, que decía remitía, 
de lo actuado en orden á la averiguación de las minas del Itatín, Pa- 
raná y Uruguay, y á que no quintaba el oro que se sacaba de ellas, y 
á que pudiendo ser los indios de aquellas provincias tributarios, no lo 
eran: no había podido tomar el Consejo resolución en la materia. Le 
manda, envíe relación distinta del estado que hoy tienen dichas minas; 
qué cantidad de oro se saca de ellas; de qué tiempo á esta parte se be- 
nefician; por qué no se cobran los quintos y no tributan los indios de 
dichas provincias. — Madrid, 23 de Junio de 1649. 

F.° 196. 

801. 1649—6—28 JA— 2— 22 

Testimonio. — Sacado del original por el Alcalde ordinario de la ciu- 
dad de Santa Fe, Antonio de \^era Múxica, á petición del P. Pedro de 
Alvarado, de la Compañía de Jesús, Rector del Colegio de dicha ciudad, 
hecha en la ciudad de Santa Fe, á 23 de Junio de 1649, en nombre de 
su religión y del P. Laureano Sobrino, Rector del Colegio de la x\sun- 
ción: para que se le dé un traslado de los autos hechos en la Asunción, 
sobre la expulsión de los religiosos de la Compañía de aquella ciudad 
y repartición de sus bienes, que se hallan en manos del Procurador de 
la misma D. Gabriel de Cuéllar: para que hagan fe y pueda ocurrir con 
ellos á pedir justicia en los Tribunales superiores. Notificóse por auto 



SEPTIEMBRE I 649 205 

esta petición al Capitán Gabriel de Cuéllar, quien, habiéndolo oído, en- 
tregó el mismo día para el dicho traslado una carta informe del Cabildo 
y vecinos de la Asunción, escrita en seis hojas, y el exhortatorio para 
la expulsión de los Padres, en dos hojas y media; y que en cuanto á la 
información pedida, dijo: que la remitió con Fray Juan de Villalón; y 
que á tenerla la exhibiera con los demás autos que tiene entregados. — 
Santa Fe, 28 de Junio de [649. 
Fs. 85 á 98. 

802. 1649— 7— 21 74_6_22 

Provisión Real, por vía de gobierno, en que el Sr. Virrey.^ viendo los 
servicios que los indios que la Compañía había reducido en las provin- 
cias del Paraguay hadan á S. M., los relevó en los tñbutos, tasándolos 
en un peso de plata, en virtud de Cédula de ij de Febrero de 164.^, en 
ella inserta. — Estos servicios constan de diversos testimonios y certifi- 
caciones que han dado los Gobernadores de estas provincias del Para- 
guay y Río de la Plata, en que se expresan las veces que han socorrido 
las ciudades de estas provincias contra los indios rebelados; lo que hi- 
cieron en defensa de esta frontera contra el rebelde portugués; victo- 
rias que han alcanzado de ellos en diversas ocasiones y el allanamiento 
que últimamente han hecho del valle rebelde de Calchaquí. — Ciudad 
de los Reyes, 21 de Julio de 1649. 
Fs. 145 á 146. — Anejo. 

803. 1649—9—2 122—3—2 

Real Cédula al Maestre de campo D. Jacinto de Laris, Gobernador 
del Río de la Plata, sobre cosas tocantes al puerto de Buenos Aires y 
agregación del gobierno del Paraguay. — Madrid, 2 de Septiembre 
de 1649. — El Rey, y por su mandado Juan Bautista Sáenz Navarrete; 
señalada del Consejo. 

Emp.: «ase Recluido * Term.: «entendido». — Fs. 34 v.'° á 35 v.'« 

804. 1649 — 9—20 122 — 3 — 2 

Real Cédula en respuesta al Gobernador del Río de la Plata D. Jacinto 
de Laris, sobre tributar ó no los indios de las nuevas reducciones. — Dice 
S. M. que recibió la carta de 9 de Junio de 1648, en que le da cuenta 



206 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

de la visita que hizo en las reducciones de indios del cargo de la Com- 
pañía de Jesús, y de lo bien doctrinados que los tienen en 19 reduccio- 
nes, las 15 del distrito de ese gobierno y las 4 del Paraguay; y en ellas 
se habían hallado 30.544, y 7.554 podían pagar tributos y estaban prác- 
ticos en el manejo de las armas. Y así había comunicado con dichos 
religiosos sería justo que pagasen algún tributo moderado que no les 
fuese gravoso, para que con eso se excusase su Real Hacienda de suplir 
los estipendios con que se acude á los que los doctrinan. Y recono- 
ciendo la razón que había para esto, vinieron en ello, con tal que no se 
encomendasen á particulares, sino que quedasen en su Corona; con que 
dichos indios estarían contentos y pagarían con voluntad dicho tributo, 
y que éste había parecido se podía señalar de 3 pesos de á 8 reales á 
cada indio de los de 18 hasta 50 años, según las Ordenanzas de esas 
provincias; con que podría satisfacerse el estipendio de los religiosos 
doctrinantes y sobrar cantidad considerable para otras obligaciones de 
esa Caja. Y juntamente dice, que no tenía fundamento la voz que había 
corrido de que había minerales de oro en dichas reducciones, y remite 
testimonio de los autos hechos en dicha visita. 

Y visto en el Consejo de las Indias, con lo que dijo su Fiscal D. Gre- 
gorio de Contreras, y reconocídose que por Cédula de 7 de Abril 
de 1643 hizo S. M. merced á los indios de dichas reducciones, que por 
diez años, demás de los diez concedidos á los nuevos reducidos por Real 
Cédula de 30 de Enero de 1607, no tributasen ni fuesen encomenda- 
dos; y que por otra de 25 de Noviembre de 1 642 ordenó al Goberna- 
dor que, con el Obispo de ellas, los tasase: manda que con asistencia 
del dicho Obispo y Oficiales de la Real Hacienda, interviniendo los 
que los gobiernan en lo espiritual y en lo temporal, les haga notorio lo 
dispuesto por Real Cédula de 7 de Abril de 1 643, en que les hizo mer- 
ced de prorrogarles la exención de tributar y ser encomendados por 
diez años, sobre los diez concedidos á los nuevos reducidos por medio 
de predicación; y que sepa de ellos si de su voluntad ofrecieron pagar 
los 3 pesos de tributo cada año, y si cuando lo hicieron eran sabedo- 
res de la merced referida, y si quisieron pasar ó no por el dicho ofreci- 
miento, no obstante que esté por acabar el tiempo de ella; y dé cuenta 
de la resolución de los indios al Consejo; y en el ínterin no innovará 
en la cobranza del tributo; y pasado el término de la dicha exención 



IÓ49 207 

hará el reconocimiento y tasa de ellos, en la forma y como se dispone 
en la Cédula de 25 de Noviembre de 1642, con intervención del Obis- 
po; y hecha, la remitirá, para que se trate de su confirmación. Y sobre 
los otros puntos que contiene su carta, no se ofrece qué decirle más de 
que no se haga novedad en cuanto al manejo de las armas en que están 
instruidos los dichos indios; por lo que importa que puedan defenderse 
de los portugueses del Brasil y pueblo de San Pablo, en caso que inten- 
ten hacerles alguna invasión. — Madrid, 20 de Septiembre de 1649. — 
El Rey, y en su nombre, Juan Bautista Sáenz Navarrete; señalada del 
Consejo. 

Emp.: «Ase resiuido » Term.: «ymbasion». — Fs. 37 v.^° á 39. — Un traslado 

testimoniado del original de esta Real Cédula se halla en el mismo A. de I. 
74 — ó — 22, fs. 259 á 260 v.'<' 

805. 1649— II— 29 74„6_44 

Informació?i. — Hecha por el Rvdo. P. Presentado Fray Pedro No- 
lasco, del Orden Real de Nuestra Señora de la Merced, redención de 
cautivos. Provincial del Paraguay, Tucumán y Río de la Plata y Juez 
Comisario del Arzobispo de la Plata D. Fray Pedro de Oviedo, sobre 
haberse introducido en este Obispado del Paraguay el Rvmo. Sr. Obispo 
D. Fray Bernardino de Cárdenas sin las Bulas de la confirmación, ni 
haberlas presentado ni manifestado ante el Venerable Deán y Cabildo 
de la Santa Iglesia Catedral de esta ciudad de la Asunción del Para- 
guay, ejerciendo la potestad de orden y jurisdicción como si fuera 
Obispo propietario del dicho Obispado; y los demás autos presentados 
por el dicho Venerable Deán y Cabildo, y los que á su pedimento se 
acumularon á la dicha información. Que en cumplimiento de lo que el 
limo. Sr. Arzobispo y Juez Metropolitano le ordena y manda, que se 
remitan á su señoría ilustrísima la dicha información y demás autos re- 
feridos, cerrados y sellados, con persona de toda satisfacción y que dé 
recibo de ello; así lo proveyó, mando y firmó. — Asunción del Para- 
gua, 29 de Noviembre de IÓ49. 

Fs. 5 á 68.— Anejo. 

806. 1649 ;4— 6— 28 

Real Cédula al Gobernado?- del Paraguay. — Dándole cuenta del tras- 
lado de una carta del Dr. Fabián de Valdés Carrillo, Fiscal de la Real 



2o8 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

Audiencia de la Plata, fecha en 24 de Febrero de 164Ó, en que refiere: 
que habiendo tenido noticia que en el Itatín, Paraná y Uruguay había 
muchas minas de oro, sin quintar el que se sacaba; y que pudiendo los 
indios de allí ser tributarios no lo eran; y que habiendo intentado mu- 
chos de sus antecesores entrar á visitarlas no lo habían podido conse- 
guir, por la oposición que hacían los religiosos de la Compañía de Jesús 
que cuidaban de aquellas reducciones: intentó la averiguación de ello, 
para dar cuenta al Virrey, con testimonio de los autos sustanciados en 
esta razón, que le remitía duplicados para el remedio. Mas que no ha- 
biendo recibido el testimonio á que se refería la carta, quiere saber Su 
Majestad lo que hay sobre las minas; la cantidad y el tiempo que se 
benefician y por qué no se quintan, ni se cobra tributo á los indios de 
aquellas provincias. 

Sigue el obedecimiento, en la ciudad de la Asunción, á 6 de Marzo de 1651. — 
Traslado autorizado del original á 10 de Marzo del mismo año. — Fs. 102 á 102 v.'° 

807. 1650— I — 15 74—6—50 

Carta del Cabildo eclesiástico de la Asunción del Paraguay á S. M. — 
Dice que el año de 1642, por el mes de Mayo, entró el Rvdo. Obispo 
D. Fray Bernardino de Cárdenas en esta ciudad, y en carta dio á am- 
bos Cabildos la forma que pone el Pontifical para los que traen Bulas 
de su confirmación con que se le había de recibir. Y sin embargo de 
que no las tenía, ni presentó al Cabildo los ejecutoriales de S. M., que 
para cumplimiento de dichas Bulas se suelen despachar; se introdujo 
en el gobierno espiritual y temporal de este Obispado como si fuera 
Obispo propietario de él. Y reparando el Cabildo en ello, se lo advirtió 
y dio á entender que no podía usar de jurisdicción, porque el Cabildo 
no se la había dado, que ni aun la de ruego y encargo se la había dado; 
de que se exasperó, etc., continuando con el oficio pastoral. Después 
parece que ocasionó algunas inquietudes, escándalos y alborotos que 
obligaron al Gobernador D. Gregorio de Hinestrosa á requerirle que 
saliese de esta provincia, para que se excusasen mayores daños. 

El Obispo se fué al Obispado de la Plata, donde estuvo más de tres 
años, y el Cabildo continuó con su jurisdicción, de que le había des- 
pojado el Obispo; el cual ganó, por relaciones siniestras é informes fal- 
sos, provisión del Arzobispo metropolitano, en que le restituía á este 



ENERO 1650 209 

Obispado; y volvió auxiliado de la Real Chancillería de la Plata, que 
presentó su Procurador al Cabildo, quien replicó suplicando de dicha 
provisión y ocurriendo ante el Juez metropolitano por las razones que 
alega. Que en este tiempo entró dicho Obispo á esta ciudad, en con- 
travención de cuatro Reales Provisiones de comparendo, que se le habían 
notificado en San Juan de Vera y no las quiso cumplir. El Cabildo 
contradijo ante el Gobernador D. Diego de Escobar Osorio esta entrada, 
y viendo la omisión del Gobernador, se vio obligado á retirarse al Co- 
legio de la Compañía de Jesús, lo cual, visto por el Obispo, les quitó 
las prebendas y rentas de ella y nombró en ellas para que las ocupa- 
sen á sus criados y confidentes. 

Ocurriendo el Cabildo al Arzobispo de la Plata Fray Pedro de Oviedo 
en contradictorio juicio; por autos de vista y revista, le restituyó á su 
prebenda y renta de ella; y queriéndoles el Obispo poner presos, alega- 
ron las Bulas de Julio III, que por estar la causa ante Su Santidad no 
les podía obligar; por lo cual, inquieto el Obispo, trató de ir en persona 
á sacarle del Colegio con más de lOO clérigos que había ordenado, con 
otras amenazas: que por excusar nuevos escándalos y que los religiosos 
no padeci-esen injustamente, acordaron de salir del dicho Colegio y ciu- 
dad y retirarse á unas reducciones que están 30 leguas de ellas. 

Dentro de veinte días murió el Gobernador y se hizo nombrar por 
tal el Obispo, por un simple traslado de una Cédula de Carlos V, y al 
tercero día convocó la gente al toque de cajas de guerra, y con graves 
penas les mandó fuesen con sus armas á echar del Colegio á los religio- 
sos de la Compañía de Jesús; como lo hicieron sus clérigos y otros mi- 
nistros de guerra que para el dicho efecto nombró, quebrantándoles las 
puertas; y por fuerza los sacaron de él, imponiéndoles manos violentas, 
y los echaron á la provincia del Río de la Plata, y dio á saco todo 
cuanto había en el dicho Colegio, é hizo muchas afrentas y molestias 
á los dichos religiosos, y les quitó todas sus haciendas, estancias, gana- 
dos mayores y menores, los esclavos que en ellas tenían y se aprove- 
chó de ellos; y hallándose dichos religiosos sin remedio, ocurrieron á 
buscarlo á la Real Audiencia de la Plata, que declaró por nula la elec- 
ción hecha en la persona del Obispo y la expulsión de los religiosos y 
mandó que fuesen restituidos en su Colegio y les volviesen todos los 
bienes que les habían quitado; y el Virrey nombró por Gobernador á 
Tomo n. 14 



210 PERÍODO CUARTO I 638- I 654 

Sebastián de León y Zarate, y a 12 leguas de esta ciudad escribió al 
Cabildo que iba á gobernar esta provincia; y un Alcalde ordinario le 
escribió que entrase, que quedaría disponiendo con el Cabildo su reci- 
bimiento. 

Entendiéndolo el Obispo, convocó al punto muchos soldados espa- 
ñoles, indios y negros, y por bando que publicó les mandó, con penas 
de la vida y de excomuniones, no le dejasen entrar á esta ciudad. Y al 
mismo tiempo mandó demoler el Colegio de la Compañía de Jesús y 
pegarle fuego por veinte partes, y se abrasó una capilla rica de la Con- 
gregación de Nuestra Señora y parte del Colegio. Y cuando reconoció 
que ya estaba el dicho Gobernador 2 leguas de la ciudad, y que se venía 
á ella con muchos españoles é indios del Paraná que le acompañaban; 
le salieron al encuentro más de 200 españoles, armados con armas 
ofensivas y defensivas, y muchos indios, á defenderle la entrada, y en- 
tre ellos el Capitán Cristóbal Ramírez, Alcalde ordinario. 

El Gobernador les hizo muchos requerimientos; les mandó leer á 
toque de caja y voz de pregonero su título, y cuando juzgó que se re- 
dujeran, tocaron las cajas de guerra á acometer, tirando muchos mos- 
quetazos, de que mataron un indio, cacique principal del Paraná, é 
hirieron á otros que venían en su compañía; con que se trabó una re- 
friega, de que quedaron muertos y heridos algunos de una y otra parte, y 
habiendo huido los del campo de dicho Rvdo. Obispo, dicho Goberna- 
dor entró á la ciudad y fué recibido de todos, y el Juez conservador 
nombrado por la Compañía de Jesús comenzó á hacer diligencias para 
hacer restituir lo que se les había quitado, que parte de ello se halló en 
la Iglesia Catedral (l). 

(i) Veamos cómo refiere estos sucesos el R. P. Provincial del Paraguay Juan 
Bautista Ferrufino: 

«4.'° Calendas Martias anno 1649. — Paraquariae Praetor Didacus Escobarius 

Osorius repentina morte sublatus est Vix puluere iniecto iuxta sepulti 

tumulum, crudelitatis tropheum erigens in funebri veste et animo, plebem quae 
officii et honoris causa conuenerat, compellat (Illmus. Praesul D. Fr. Bernardi- 
nus de Cárdenas) et persuadere conatur vt nullá data mora secum Collegium So- 

cietatis aggrediantur Vbi illuxit, bis sacrum de more cum fecisset ex illa 

mensa exiens in Chrisli innocentes Socios ad arma conclamat, et confluentes 

mixtim sacros prophanosq asseclas suos animans canere bellicura, et in nostrum 
Collegium conglomeratüs inuasionem faceré iubet. Actum erat de summá reí, ni 



ENERO 1650 211 

Y después de estar sentenciado el Obispo, en cumplimiento de Rea- 
les Provisiones del Virrey y Chancillería Real de la Plata, salió de esta 
ciudad, con que cesaron las inquietudes que ha causado en ella y me- 
noscabos que ha tenido, y en particular la Iglesia Catedral, donde él 
vivía, y en que se hallaron mil inmundicias, sacos de sebo, hierba, vino 



e templo in forum eggresis Duurauiris, ad quos mortuo Praetore summa potes- 
tas deuoluta erat, ob priuatas rationes quamuis Societatis hostes ipsi essent, res- 
titissent, prohibuissentq vltra sub poena capitis prophanos homines progredi, et 
Sacerdotes ad sua remisissent 

Ne sua consilia iterum euanescerent; placuit (Praesuli) sollicitare ciuium áni- 
mos, et non minus inusitati honoris desiderio quam nominis nostri odio, ambire 
defuncti Praetoris vices; tantumq potuit, vt Caroli quinli Imperatoris priuile- 
gium, consuetudine et noua regiminis forma introducta abrogatum, de eligendo 
nouo Praetcre in locum casu dem'ortui, perperam in suum interpretatus, non 
solum persuaserit se, publica aclamatione, in Praetoren eligi posse; sed etiam 
plebem ad se tumultuaria designatione et clamore eligendum degerit. Ouo ob- 
tento; imposterum, vna manu Ducis baculum, altera pedum, quo nos potentius 
feriret, praetendens; pro Praetore et Praesule se gessit. 

Patribus vero conuasari plausit et pretiosa quaeq periculo eripere, Ilicet ergo 
ditissimam templi tum vasorum argenteorum, tum segmentatarum et holoseri- 
carum vestium supellectilem arcis includunt, curruiq impositam, clam per dúos 
e Nostris Sacerdotibus ad Paranae oppida transmittunt. Verum in Praesulis sa- 
tellitum manus non procul ab vrbe incidentes; ómnibus rebus vi spoliati, ad 

Collegium ex itinere rediré coacti sunt. lile praedam omnem ad se aduectam 

coram ómnibus iactabunde explicat, et maioris Aedis parietibus tanquam nundi- 

narum ostentamenta affigit, eoque deuenit vt vno eodemq in Sacro planetas 

toties mutarit, quoties opus fuit ad ostentanda pretiosissima quaeq nocturni la- 
trocinii spolia 

4.'° Nonas Martias eo ipso die, quo in Praetorem tumultuario electus est, 
aggredi Collegium nostrum voluit, fecissetq ni in aurem ipsi insusurratum esset, 
ne vellet auspicatissimam lucem turpi facto poUuere; non tamen diu differre po- 
tuit conceptam inueterato odio vindictam; quapropter eas omnes calumnias, quas 
sparsim variis temporibus, tum famosis libellis, tum priuatis litteris, tum voce, 
nostro nomini insperserat; in vnum codicem redactas per suum Notarium ad Co- 
Uegii Patres quamprimum destinat, eas causas esse asserens, quare eos ex Para- 
quaria abire vellet, rogabatq homo vrbanissimus, vt sua sponte exirent, ni vis ad 
eos expellendos, damnorumq quae violentam invasionem comitari solent, autho- 
res haberi mallent. Cum his mandatis Notarius, multis militibus stipatus, in Co- 
llegii aream ingressus obuiam habuit R.dum p. Rectorem et aliquot Domésticos; 
quibus cum intimare vellet infame decretum; Rector ex iuris norma exemplar 
authenticum, cui legitimé responderet, sibi praeberi postulauit; quod cum ex 
Praesulis praescripto more suo pro libitu omnia agentis negaretur, negauit etiam 
audire se velle, simulq cum suis cubículo se inclusit. Nihilominus Notarius, ne- 



212 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

y otras muchas cosas, que parecía despensa; y lo que más se debe llorar, 
que la tenía hecha lugar común, y se hallaron muchos excrementos 
en ella; que después de haberla limpiado, en muchos días, no se pudo 
entrar á ella por el mal olor que tenía; de que pidieron testimonio y lo 
remitieron á S. M. Y con la indecencia grande que allí había, tenía des- 



mine é Nostris auscultante, decretum in CoUegio summatim per capita legit; 
foris vero denuo coram his testibus, quos ad id adduxerat, fusé et alta voce re- 
petivit. 

Re intellectá, Praesul, eumdem eodem rediré iubet, nuntiareq Patribus velle 
se valúas templi et CoUegii nostri patere; cui Rector omnium nomine respondit: 
obseratas domús nostrae ianuas nuUi ciuium fraudi esse, sibi vero et Sociis si 
paterent, damno esse posse. Ouapropter, qui sic iubebat aperiri, uteretur iure 
suo, aperiretq si ingredi vellet. Ouo accepto responso pulsantur tympana, ad 
arma conclamatur; Praesul, singulos compellat, hortatur, rogat vt meminerint se 
pro patriae bono, pro suis et liberorum diuitiis, pro pace ciuitatis magnam rem 
aggredi; sublatis enim Patribus et in exilium transportatis, omnia in expedito 
fore; non tantum vnum CoUegium, sed cuneta Paranae, Vruaicae, Itatini oppida 
in vnius domus expugnatione victoribus praedae cessura. His dictis, é templo se 

proripiens et seditiosam cateruam post se trahens, ad Praetorium pergit; ibiq 

reliquum orationis deblaterauit sententiam auditote quam in hos homines 

pronuntio (mox intolerabili fastu addidit): Pro sacra prophanaq potestate, quam 
gero, in poenam foedissimorum criminum, quae a me saepius publicé priuatimq 
relata sunt, é CoUegio expelli Jesuítas omnes, et extra prouinciam transportan 
statuo iubeoq. Siquis in eis expellendis operam suam non contulerit, ego Praesul 
et Praetor nomine Dei et Regís, vtriusq laesae Maiestatis reum declaro; ipsius 
vero feudos omnes et mille Philippaeos fisco regio addico, perpetuoq anathemate 
ex nunc ferio, qui cunctatus fuerit, et suum consilium meo interposuerit, sciat 
se his poenis indubie mulctandum 

Multitudo numerosior erat, quam exigeret vnius domus depraedatio; sed fere 
ex Ínfima plebe: si qui autem honesti ciues se immiscuerant, partim supplicio- 
rum timore, partim maleficii auertendi nostrasq res a depopulatorum furiae eri- 
piendi spe conuenerant. Praecipuum vero robur constat ex Sacerdotibus ad id 
negotium consecratis, qui diu ad omnia fidem promiserant, et opera ad flagitia 
iam exhibuerant. Quos omnes Praesul in tres ordines partitos, duobus iuuenibus 
manu promptis, infensissimis Societatis hostibus, subesse iubet. Atq vt sica essent 
delectisimis Ducibus speciosa nomina; vnum archistrategum, alterum vero lega- 
tum nominauit 

In CoUegio vero longé alia facies. Nam vbi ex Odeo per templi fenestraní se- 
ditiosi venire visi sunt, P. Rector Socios omnes ad Sacellum domesticum cogit, 
et memor domum Dei more castrorum non deberé defendí, monet patientiae 

Christianae Ante aram Virginis multis luminibus conspicuam in genua prouo- 

luti, tacitis votis intenti, euentum praestolantur. 

Interim confusae multitudinis voces audiuntur, interposito Dei, Regis et sacri 



ENERO 1650 2l3 

cubierto el Santísimo Sacramento; y hoy queda tan desolada dicha Ca- 
tedral, que no tiene ornamentos decentes con que servirse. 

Añade, que se fué dicho Obispo sin satisfacerla más de 4. 000 pesos 
que le quitó para pagar con ellos á sus deudos; que hizo muchos agra- 
vios y molestias á eclesiásticos y seculares, quitándoles con manos po- 



Praetoris aut prophani Praesulis nomine, insanis clamoribus nostras fore aperire 
iubentis. Intus vero silentibus ómnibus, áselas et secures aliaq ferramenta pos- 
cunt; mox morae impatientes trabe valúas CoUegii arietant, minutimq diffractas 
subruunt, deinde confuso ímpetu, ceu hostes in vrbem captara, intra limen pro- 
rumpunt. Campanas ín víctoriae signum ad módulos músicos pulsant, cubiculo- 
rum obseratas ianuas euertunt, aijgulos lustrant. Vbi, vbi latent? ínclamant. Egre- 
giis illis Neomystis et pauculis de plebe homunculis de scurrilitatis palma ínter se 
certantibus. Quos vero metus adduxerat, partim locí reuerentia et amore Nostrí, 
partim sua índole, nam homínes domi suae honesti neq prorsus sceleríbus assueti 
erant, modesté se gerebant. Tándem ad Sacellum domestícum deuenére, vbi re- 
pererunt Socios omnes in genua prostratos, maníbus, vultu, oculís ín Vírginis 
imaginera aut Coelum erectis; paratos scilícet ad omnera nutura díuinae proví- 
dentiae. 

Primas archístrategus seditiosorum homínum ductor prorurapít, et ex 

abrupto Patres compellans armatá vrbanitate rogat velint loco cederé, eam ením 
esse voluntatem Regís et Sacrí Praetorís et Dei; sí sua sponte non abirent, ipsos 
inferendorum damnorura reos et futurarum turbarum authores fore. 

Rector omníum nomine raodesté respondít, se suosq nullas turbas excitare 
dorai suae clausís portís, pacis ergo quieté viuere, tumultuum motorem plus 
nímium esse cognítum. Caeterum non videri é re díuina, et maíore Deí gloría si 
índe abirent, vbi constantíssíraé anímis Deo lucrandis diuinoq cultui augendo ípsí 
magno cum emolumento et splendore ínsudárant. Nec videri eam Regí Catholico 
aut Senatuí regio íniectam esse mentem, vt ex Prouinciis suis expelli vellent 
víros Reipublicae Christianae vtilíssimos paratissimosq ad orane obsequium. 
CoUegium suum a quinquaginta annís íussu Regis et Supremí Senatus decreto 
alioruraq IMagistratuura diplomatibus fuisse confirraatum. Quantum attinebat ad 
Praesulem, certo se scire nec Praesulis nec Praetoris (quamuis legitimus esset) 
potestatem aliquo iure ad id extendi; vt innocentes opprimat, «innoxios bonis 
priuet, Religiosissiraos víros iniuste vexet, et nuUíus culpae reos in exilium 
transportet. Ouapropter non existimaret fore, vt ípse aut sui domestici suura Co- 
llegiura nísí víolentía coacti, aut in frusta secti desererent. Ouo dicto, recentissi- 
mas Regis litteras, quibus Patres de Societate Jesv ín Paraquaria contra suos 
hostes a Magistratibus defendí iubebantur promens, multítudinis ductorí reui- 
sendas oífert; quí non ad litteras legendas missum se professus, ad armatos Sa- 
cerdotes comités suos conuersus quorsum, inquit, o commilitones, capta consilia, 
et ín quos ductu meo venistis? Simul hoc dixit, simul vni in R.dum Patrem Rec- 
torem manus íniiciunt violenterq protrudunt, et e Collegio impeliendo extrahen- 
doq eiícíunt. Alií níhil raitiores in alíos Socios inuolant, humí medio corpore 



214 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

derosas sus haciendas, de que no ha hecho satisfacción ninguna; que 
en su tiempo se han hecho á Dios Nuestro Señor innumerables ofensas 
porque en la ciudad había Hbertad de conciencia, y daba ocasión á ella 
con las misas que decía una hora después de media noche, á que asis- 
tían hombres y mujeres, de que se han experimentado muchos males 



prostratos tote nisu amplectuntur, brachiisque et pedibus protractos tanta cru- 
delitate et ignominia, quantá publici satellites facinorossos homines prendere, 
vexareq solent, foras educunt. 

Eminebat inter omnes P. Didacus Boroa exprouincialis, vir summae apud omnes 
ordines aestimationis et prouinciae nostrae columnam, qui defectissimis viribus 
humi iacens, a protrudentibus protrahentibusq vim passus a sensibus aliquan- 
tisper alienatus; vt resumpsit animum, non suá, sed Paraquariensis reipublicae 
infamia motus, effigiem Christi cruci afñxi manu praetendens in domus limine sic 

furentes perstrinxit 

Plura dicere paratum furibundi perturbant, propelluntq nuUá venerandae ca- 
nitiei, nuUá dignitati, nuUávirtuti reverentiá adiiibitá. Alii interim nullo lenimento 
placabiles P.^'" Antonium Manquianum CoUegii procuratoi-em multis iniuriis et 
scurrilibus dicteriis oneratum, toties insaper per rabiem pugionum capulis toto 
corpore contundunt; vt de vita, liuoribus et tunsionibus obtritus, periclitatus 
fuerit. Nec parcunt impii Patri Bernardino Tholo multis abhinc annis caeco, nec 
Antonio Rodríguez fratri nostro ob decrepitam aetatem et morbum decumbenti; 

sed vtrumq eodem Ímpetu cum reliquis per vim raptum extrahunt 

Nihil his mouebatur Praesul sed exacerbabatur magis cum rescisset Domi- 

nicum Ruisium vrbanae militiae centurionem in foro supra reliquos amarissimé 
deflere et lamentar! Reipublicae inexpiabile delionestamentum; iussit eum per 
capillamenta ad se trahi, et quasi magni criminis reum in carcerem protrudi, in- 
famiq cippo pedes arctari; quo seueritatis exemplo caeteros reddidit tardiores 
ad publicam commiserationem, et piorum lacrymas ad domesticas tenebras 
damnauit. 

ínter haec diuersa populi studia ad fluminis portum ventura est, et quia naui- 
giüla transportandis in exilium Patribus nondum instructa erant in littore, solé 
ardentissimo expositi sunt; quam rem non ferens pius Sacerdos in Canonicum 
ab Rege nuper glesignatus, Praesuli modeste suggessit, vt dum ad iter apparan- 
tur omnia, liceret Patribus in Collegio suo sub tecto ab solis iniuriis esse; cui ille: 
quid inquit nectunt moras? efferantur ilico, exportentur. Non ausus tamen est 
denegare Martino SuarioToleto nobilissimo grauissimoq viro postulanti, vt domi 
suae non procul a littore tantisper interim diuerterent. Atq ibi confertim conue- 
nére in exilium profecturos Societatis pauci amici (nam reliqui ex vrbe fugerant) 

viriq Religiosi, tantae calamitati condolentes 

In huiusmodi rebus dum sunt, in Collegio interim omnia praedonibus lustra- 
bantur, diripiebantur, lacerabantur. Díceres in vrbe capta furibundos vítores 
grassari, domestica supellex, mobilís omnis momento euanuit, nec sacris absti- 
nuére prophani. Praesul ípse, ne quid elaberetur e manibus per compita concur- 



ENERO 1650 2-IS 

que hov se lloran sin remedio; como tampoco lo tenían dos pueblos de 
indios que despobló v los trazó a una y dos leguas de la ciudad, con el 
fin, según han mostrado los efectos, de resistir con ellos á cualquier 
Gobernador que allá fuese nombrado por el Virrey. 

Suplica á S. M. se dé aviso de todo á Su Santidad, para que ponga 



sitabat, ipse Societatis amicorum domus ángulos excutere, conclauia et arcas 
aperire, promptuaria adire, vexare familias, indagare numquid (nam praecipua 
quaeq iam abstulerat) Paires Societatis domesticae sacraeue supellictilis depo- 
suissent. Ipse in ómnibus insignis erat, quinimo eó dignitatem suam abiecit, vt se 
svb lectis prono corpore inuestigando sterneret et septuagenarium caput aranea- 
rum telis in infulae vicem innecteret. 

Mox ad villam nostram suburbanam hominem ex magistratu cum satellitibus 
mittit, qui ex praescripto suo vnu?n e Nostris Sacerdotibus senio et mortis con- 
fectum, nec non alterum Fratrem ducei^et ad littus, et exulibus adderet. Tanta 
vero fuit mandati seueritas, vt febricitans Pater é lecto prosilire iussus, nullo 
concesso spatio, retículo impositus, per mancipia iliico transportaretur. Per 
eundem hominem index eorum, quae in villa inuenta sunt, tanquam si iure et 
ordine procederetur factus est. Sed reuera is labor inutilis fuit, nam cuiq pro 
libitu tumultuarie sibi ex his tantum tritici, mellis, viniq et reliquarum rerum 
sumebat, quantum lubebat aut audebat. 

Eodem tempore aliam cohortem ad praecipuum CoUegii praedium quinq boum 
millibus locuples misit, quos omnes, ne vno quidem relicto, ita diuisit, vt maxi- 
mam partem suis vtilitatibus reservaret; reliquam vero, tum suis asseclis et clien- 
tibiis, tum stipis nomine, homo religiosissimus pauperibus concederet. 

Vbi autem vtcumq navigiola parata sunt, Patres tenuissimo viatico instructi, 
suma mentís vulcusq constantía, secundo flumíne ad oppidum Corrientes Híspa- 
nis habitatum, sexaginta ab vrbe Assumptionis leucis in Boni Aerís ditionis 
finibus situm, incommodissimé deuecti sunt. Inde P. Rector Cordubam, omnia 
me coram docturus, perrexit. Caeteri vero Patres Fratresq ín domo campestri 
Sacello instructá, sex milliaribus ab oppído iam dicto distante, inuitatu nobilís et 
polentis viri Manuelis Capralis Aipoimi. tanquam in exule Collegio perstiterunt. 
Et sané tanti benefactoris munificentissima acta his monumentis dignissima est; 
vtpote qui per octo Íntegros menses nihíl aegris sanisq Socíís, tum cíborum, tum 
medicamentorum deesse volueríí; sed omnia eleemosynae nomine propensissimo 
animo constanter procurarit. Nec ibi segne fuit exilium; nam prae'erquam quod 
ad Sacellum ex adiacentibus víUís confluerent multi Sacramentorum ergo, sin- 
gulis feré hebdomadibus dúo e Nostris ad vicinum oppidum excurrebant, et per 
ordinaria nostrae Societatis opera dílígenter íncolas excolebant 

Erat in templo nostro ex Hispanía magno sumptu nuper aduectum nobilissi- 
mum maíoris arae pegma, opere structili fabré venusteq caelatum et auri pig- 
mento non tenuiter neq parce illusum. Tota moles per aequalia interualla encar- 
pís amalthaeis proiecturis et striatis pilis, nec non Diuorum loculamentis et sígillis 
ad miraculum sculptis, distincta ad tholum vsq surgebat, et totam superficiem 



2l6 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

remedio, y declare lo que se debe hacer con tantos Sacerdotes que ape- 
nas saben leer; siendo muchos de ellos ilegítimos, bigamos, oficiales de 
oficios mecánicos, otros sin edad, y de otros Obispados sin reverendas 
de sus Ordinarios; y sobre el punto principal de su instrucción, de que 
se ha hecho información por orden del Arzobispo de la Plata, en con- 
formidad de la Real Cédula para dicho efecto despachada á 13 de Sep- 
tiembre de 1647: que por ella constará la justificación con que ha pro- 

parietis arae contigui, mira spectantium iucunditate exornabat. Id opus cum 
sacro Venerabilis Eucharistiae tabernáculo ad principem Ecclesiam translatum 
ita deartuauit; vt si restitueretur Societas, integritati et prístino splendori nulla 
arte restituí posset. Reliquam templi et sacri reconditorii supellectilem tum ad 
Sacerdotum, tum ad varium Ministrorum cultura, et parietum Altariumq vela- 
menta spectantem, extulit distraxitq. Homunciones nihili et plebis quisquilias 
in cubicula nostra induxit, ibiq cum mancipiorum et ancillarum pútrido grege 
viuere voluit, vbi tot annis viri integerrimi castitatis florera conseruarant, et Par- 
theniara Adronitidem in faetidura Pandochium conuertit. Subsellia, lectos, por- 
tas, officinarum instrumenta, fenestrarum latera efferri iussit, vt nudi parietes et 
tectum dura faces iniicere vellet, solummodo arderent. 

Ad extinguendam Societatis memoriam reuerentiamq B.ti Francisci Borgiae 
statuam elegantem sané ex ligno inaurato, et ad staturam hominis magnificara in 
S.i Petri speciem conñnxit, S.tum vero Xauerium collateralem, nihil talium dig- 
nitatura ambientem in S.ti Blasy Episcopi ciuitatis Tutelaris figurara transforma- 
uit, et quia illius capillaraenta aliquousq diffusa Infulam non capiebant, ea ferra- 
mento destruí deponíq iussit; quo facto nos duplici telo confodit. Imaginera 
S.ti Ignatii saepius in alterius Dílií formam, frustrato semper succesu, effingere 
tentauit. Nec nouum fuít in hoc Praesule nostri S.ti Patríarchae nomen ex homi- 
num memoria delendí desideríum. Nam dudum in oppido Corrientes íuuenem 
queradam in Sacerdotem consecrans Ignatii nomen illi ademit, et Nionium pro 
aui memoria vocari voluit. Ouinirao, nec ipsum puduit in Coelorura Reginam 
minus esse reuerentera. 

In Congregationis Partheniae oratorio nostro colebatur imago B.'^^ Virginis 
supra quam dici potest praecellens, quae eleganti imposita loculamento spectan- 
tium oculos animosq nescio quo fulgore percellebat; porro quamuis toto coi^pore 
maiestatem spiraret diuinumq quidpiam praeseferret, in facie taraen sculptoris 
ars praecipue eluxerat; quippe grauiter in Coelura intenta ab óptimo Filio culto- 
ribus suis ardente et modesto affectu sospitatem postulare videbatur. Frequen- 
tissimi ciues multa praeter rerum naturam beneficia huic se deberé íatebantur. 
Siue ergo artem spectares, siue intus sospitantem gratiara considerares; inter 
praecipua totius Americae simulacra numerabatur. Hanc singulis annis omnium 
ordinum concursu é sacello eductam pretiosissimisq thensis superimpositara, 
supplicantium more per vrbem nobilissimorum hominum humeris circumferri 
solerane erat. Praesul vero nuUo apparatu sordidis duorura mancipiorum mani- 
bus ad suum templum transferri voluit. Et quia scilicet non placebat Praesuli 



ENERO 1650 217 

cedido este Cabildo, y lo que ha padecido por ello y por guardar las 
Bulas apostólicas y Real Patronazgo. — Asunción, I 5 de Enero de 1650. 

Firman esta carta el Licenciado D. Gabriel de Peralta, D. Diego Ponce de 
León, Hernando Sánchez del Valle, y por mandato del Deán y Cabildo su Nota- 
rio y Secretario IVIateo del Valle. — Original. — 3 fs. y el de carátula.— jSw/.; «En 

diversas » Term:. «R.^ Patronazgo». — Al dorso se lee: «En el q.° a 29 de Abril 

de 1654. — Confor.® la resolución que se tomare en lo general se responderá lo 
que resultare». — (Rubricado). 

piísimo affectus in Coelum intentae; vt caput demitteret, de eolio ipsi amputando 
inflectendoq egit. Non tulit tamen plebs deformari suam Patronam, quapropter 
ab intentata leuitate destitit. 

Seruabatur domi nostrae peritissimi in Europa pictoris opus, Seruatoris imago 
eo schemate, quo olim venerabili virgini Mariae Escobariae se visendum prae- 
buisse fertur. Et quia ad amorem erga Societatem suam testandum, bonus Jesvs 
in veste Jesuítica se tune ostentárat; eandem pictor in linteo expresserat: qua- 
propter non paruum incitamentum domesticis erat ad tanti reciprocationem 
amoris et ad induendum Jesvm Christum, qui se sociorum suorum vestibus in- 
duebat. Sed praeterquam quod maximae beneuolentiae esset gratissimum mne- 
mosynon; nescio quid etiam siue ab arte, siue caelitus inditum spirabat, quod ita 
reuerberabat aciem oculorum et amabili quodam horrore, nec non imperceptilibus 
splendoribus perstringebat; vt se totis oculis respici non sineret. Has domesticas 
delicias in Societatis odium ita deleuit, vt caput Christi abscissum in Veronicae 
(vt vocant) speciem adaptárit; reliquum vero Corpus in partes minutas laceratum 
amplius extare noluerit; asserens, id esse Societatis figmentum, plus nimium sibi 
assumentis, et arbitratu suo Christum personatis et non solitis vestibus induentis. 

Sed nec ordinario in schemate Christo pepercit. ínter sacram supellectilem 
Crux argéntea eminebat nongentis Philipaeis in Europa coempta, quam insignie- 
bat ex eadem materia auro illusa Christi patientis imago: hanc a Cruce auulsam, 
altera Crux ipse futuras e eolio suo ante pectus pendulam aliquandiu gestauit. 
Deinde tamen in Collegii restitutione in Indiae ancillulae árcala, inter veteres cal- 
ceamentorum quisquiUas et friuola vtensilia, reperta est. Caetera Diuorum signa 
haud inelegantia domi nostrae nuper summa reuerentia habita, in principis tem- 
pii angulis sine honore relicta sunt. Lampadem argenteam magnae molis et va- 
riae artis in frusta fractam ita distraxit, vt partim fragmenta apparuerint, partim 
euanuerint. Horologium rotatile, quod vnicum erat in ciuitate é nostra turri ela- 
tum in suum gallinarium transtulit; vnde factum, vt aliquot rotae et aequamenta 
perierint. Concionatorum suggestum, Poenitentiae tribunalia, altaris suppedanea 
dissipata sunt. Nec mitins pleraq domas nostrae instrumenta tractata sunt, vt 
nuUo deinde artificio restaurari quirent. 

Haec ad me Cordubae degentem cum relata essent ad Senatum Chuquisaquen- 
sem in Peruuiam illico iré volui; sed censuére Patres consultius me facturum, si 
ego aegritudinibus obnoxias, et viribus senio defectis meo loco ad iter qaadrin- 
gentarum leucarum hominem expeditiorem mitterem. Quare P. Simón Ojeda, 
Rector Cordubensis, eo opinione celerius meo iussu delatas ad Senatum retulit: 



2l8 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

808. 1650—2—7 74—6-28 

Petición del P. Ju an Antonio Manquiano , Procurador general de la 
Compañía de Jesús de las proviitcias del Paraguay. — Presentada al Vi- 
de Praesulis Paraquariensis in locum demortui Praetoris electione, de Collegii 
nostri per eum deuastatione, de Patrum exilio, de insolentia plebis, et reliquae 
Provinciae periculo. Senatus his rebus máxime indolens, electionem Praesulis 
Paraquariensis in Praetorem, vtpote temerariam, tumultuariam, et iuri non con- 
sonara abrogauit. Praeses vero Senatus ad quem pertinet, ex Regis praescriptb, 
vacantium Reipublicae officiorum substitutos, interim dum ab Rege de successo- 
ribus prouidetur, eligere; in Paraquariae Praetorem Sebastianum de León et Ba- 
rate, nobilitate et militari titulo insignem. nominauit; cui in mandatis per litteras 
dedit, vt quamprimum Societatem Jesv Collegio et rebus suis restitueret. Ouo- 
niam vero non sine fundamento verebatur, ne ille suis artibus nouo Praetori a se 
electo ad dignitatem praecluderet aditum; suo decreto sanciuit, eos omnes laesae 
maiestatis reos fore, et bonorum omnium privatione punitum iri; qui Praetorem 
a se electum, et ad cautelara ab orani magistratus approbationis necessitate abso- 
lutura, non agnosceret reciperetq. Earadem electionem non diu post Prorex Pe- 
ruuiae confirmauit, quo facto aliqua spes restituendae rei affulsit. 

Praesul interim per litteras Proregem docuerat de sua in Praetorem Para- 
quariensera populi suffragiis electione, et de Patrum expulsione eiusq causis; a 
quo petebat in dignitate confirman iuuariq. Enimuero, his auditis, exarsit Prorex 
doluitq ea remedia non ante adhibita, quae ipse praescripserat. Ouapropter eo 
illico ex Senatu Chuquisaquensi Andream Garauitum Leonis, S.ti Jacobi equitem 
Senatoremq regium integerrimum iure iubet, et auxiliares copias ex Boni Aeris 
et Tucumaniae prouinciis contrahere; vt, si Praesul Paraquariensis resisteret 
(quod máxime timebatur) vi viam sibi aperiret ad res pacificandas restituendasq. 

Sed antequara Senator in Paraquariam iter adoi-naret, iam Sebastianas de León 
nouus Praetor a Praeside Chuquisaquensi electus, patriae suae periclitantis et 
Reipublicae calamitatera miseratus, difficillimo negotio immisceri se permititens, 
dignitatem quamuis aegre adraiserat; quam vt bene ettuto adiret administraretq 
ad Paranae oppida se contulit, habitoq inibi militum delectu, mille Neophytos 
nostros ad sui tutelara eduxit, et se pro iraperio sequi iussit. Eum comitabantur 
etiam aliqui Hispani, partim necessitudinibus ipsi obnoxii, partim ex eorum nu- 
mero qui, quod atrocitatem temporis fugientes voluntario se extra Paraquariam 
exilio mulctauerant, ab Praesule tamquam perduelles et Regi rebelles habiti et 
fortunis pi'iuati erant. His accessére Canonici exules, et admodum Reuerendus 
Pater Nolascus, Mercenariorum Provincialis, a nobis in Judicem Conseruatorem 
contra Praesulis iniurias electus; nec non P. Franciscus Diaz Tanius Reductionum 
Paranensium et Uru[gu]a¡censium omnium Superior, tresq alii é nostris Patri- 
bus qui, ex iuris norma, iussu meo rogatu noui Praetoris, auxilium suum Jiidici 
ílonseruatori ex Proregis et Senatus Regii volúntate offerentis, causara tue- 
rentur. 

Atq hoc comitatu surarao silentio centura et vigintirailliaria progresus, vbi 
nouem circiter leucis ab vrbe Assumptionis abfuit; Magistratuum annuum monet 



FEBRERO 1650 219 

sitador Oidor Licenciado D. Andrés Garavilo de León, replicando á la 
respuesta dada por el General Francisco Núñez de Avalos, excusándose 
de ir á descubrir los tesoros que tanto ha publicado; diciendo que eran 

de legitima sui in Praetorem Paraquariensem electione, et priuatis litteris aliquos 
ciues praesertim vero vnum a Duumviris, qui potestate máxime valere videba- 
tur. rogat; ne se Senatús decreto opponant, sed viam sibi ad adeundam sine tu- 
multu dignitatem complanent: interim iter progreditur. Duabus leucis ab vrbe 
aberat, cum Duumviri litterae redditae sunt, quibus pessimá simulatione (nam 
iunctis cum Praesulc consiliis ad ei resistendum bellum in vrbe apparabatur) 
Praecori de nouis honoribus gratulatus respondebat; se popularium ánimos incli- 
naturum ad id, vt velint venienti festino apparatu obuiam procederé. Id etiam 
spondebant, viso Senatús decreto, ciues multi viriq nobiles, qui ad eum salu- 
tandum venerant: Non deerant tamen qui insinuabant arma in vrbe parari. Quae 
res ita distrahebant Praetoris animum; vt dubius, vtrum ad pugnam, an ad pom- 
para procederet, vestium cultum cum armis adhibens; Hispanos, omnes comités 
suos, et Neophytos ornari armariq in vtrumlibet euentum iusserit. Sic in cons- 
pectum vrbis processerat, cum ex aduerso equitum turmam et peditum cateruas 
ordine militari, ferocientibus militibus quam laetis ciuibus similiores, obuiam 
sibi progredientes conspicit. 

Quo viso, copiis etiam in ordlnes distributis, misisq internunciis, iterum atq 
iterum rogat; vt suae ab Senatu regio electionis legitima instrumenta pacifice 
inspicere, seq pro suo Praetore recipere velint. Cum ex Praesulis volúntate im- 
perioq palam reluctarentur omnes et saepius respondissent se neutiquam id 
facturos; Praetor praeconem eo procedei-e iubet vnde ab vtrisq copiis facile 
audiri posset, qui praefecturae suae títulos ex Senatús plácito alta voce pronun- 
tiet. Vix praeco dixerat, cum frequentes ex aduersa parte Sclopeta explodunt; 
vnum e Praetorianis militibus occidunt; Praetoris ipsius veste:n plúmbea glande 
transadiguut: quo conspecto, ille laeuam chlamyde inuoluens, dexteraní nudo ense 
armans; ergo, inquit, ad pugnam venimus: mox equum incitans, per ordinessuo- 
rum latus, milites ordinat ad praelium, signoq dato, ex clamore vniuersim sublato, 
nuUo intermisso temporis spatio, primus in confertos vehitur; reiiqui tela, lapi- 
des, glandes in reluctantes ciues' mittunt; cum vero ab laeua parte resisteretur, 
reducto paulisper pede, iterum impressionem faciunt priusq ordines turbati fuere 
quam secundum impetum tulére. Deinde ensibus et clauis res acta est, tantaqvi 
Praetoriani in aduersos irruerunt; vt incitati protinus fuga vrbem proximam re- 
peterent, domibusq se absconderent. Juuit victos vrbis vicinitas; nam si longius 
processissent extra vrbem, difñculter accensa Pi-aetorianorum animositas siste- 
retur. Viginti et plures Hispani Indiq aliquot ex factione Praesulis in pugna et 
fuga occisi sunt; pauci vulnerati; ex Praetorianis dúo tantum milites desiderati 
sunt. Deo iustitiam vlti^a opprimi nolente. 

Interim dum pugnabatur fugiebaturq; Praesul, prophana in veste gladio accinc- 
tus; lanceara manu gerens, torque et amictorio conspicuus, ob dignitatem et ca- 
pularem aetatem turpis, dux et miles, in foro ordinabat omnia; atq vt insigniter 
non praeliando noceret, ignem in domura et templum nostrum iniici iubebat; 



220 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

tan grandes y mayores que los de Potosí; calumniando á los religiosos 
de la Compañía de que los tenían encubiertos á S. M.: y ahora se ex- 
cusa frivolamente, negando lo que ha dicho. y haciendo poco caso de lo 

ipse lentas vrgere flamraas; ipse pías mulleres ad extinguendum incendium pro- 
perantes increpare; ipse turrim nostram succisam in subiacens templum, vt suo 
casu duplicem ruinam faceret, machinis inclinare; ipse primus in scelere insig- 
nis esse qui, quia nihil de éuentu eius diei timuerat, superba quadam stoliditate 
et confidentia, solium sibi in templi maioris frontispicio et coUateralia subsellia 
suis asseclis ornari curabat; quibus, vt iactitabat, victores vrbem ingredi et con- 
clamatum esse vidit, in templum suum se recipiens cum imbelli multitudine, et 
Sacerdotum Religiosorumq turba se inclusit. 

Praetor vrbem cum suis victor ingressus, forum occupat, et receptui signurn 
dans milites circum se, dum imbellis multitudo é templo egrediatur domosq suas 
tuto repetat, stare iubet. Mox Judiéis Conseruatoris rogato, omnes templi aditus, 
appositis vndequaq vigilibus, nequa bellum resurgat, aut Praesul elabatur milita- 
riter obsidet; quibus rebus dispositis, ad extinguendum templi et Collegii nostri 
incendium cum reliquis copiis properat. Ardebat plus quam in viginti locis; sed 
Dei beneficio longé pigrius quam Praesulis furor optaret; qua in re illud memo- 
ria dignum accidit. Praesul indignatus flammarum lentitudini, dolens templi cul- 
men ignem aegre concipere, turrim contiguam diruere tentauit, vt toto pondere 
recidens, templum subiacens dissolueret, soloq adaequaret. Verum non sine mi- 
raculi specie contra accidit, quam putaret. Ouod vt perspicuum magis sit, scien- 
dum est turrim octo pilis ligneis impositam fuisse; quas, cum ferramenlis omnes 
a basibus rescindí curásset, earum septem in aere pendulae ita steterunt, vt sola 
molis superimpositae compage adhaerentes, sustentarentur; octaua vero quamuis 
penitus succisa, suprabasis stylobatem resedit et se totamq molem duabus cir- 
citer vlnis inclinauit in templum cum euidenti ruinae periculo. Sic ergo succisam 
penitusq inclinatam et feré in aere pensilem, Praesul diu multumq adigere co- 
natus est; vt suo casu se subiacensq templum solo adaequaret; sed... . nulla in- 
dustria id consequi potuit. Et duobus diebus cum sic stetisset, nuUo fere 

negotio in alteram, quam inclinata erat partem inflexa, in Collegii aream innoxie 
cecidit. Ouo euentu templum á totali ruina et incendio Dei, vti fatemur, beneficio 
exemptum fvit. Media tamen pars Sacelli domestici et officinarum aedificium ali- 
quotq. Nostrorum cubicula igne consumpta sunt: Templum vero et reliqua do- 
mus pedetentim quondam erecta; tantum detrimenti pauculis mensibus passa 
sunt, quantum feré per quinquaginta annos caeperant ornamenti. 

Sopito incendio R.mus Judex Conseruator Praesulem eosq qui immediate So- 
cietatis expulsioni et Collegii combustión! direptioniq operam suam contulissent, 
publico anathemate illaqueatos, et a communi piorum coetu seclusos, templorum 
valuis singuloruní nominibus affixis, pronuntiauit. Deinde Praesulem priuataní 
domum prius ingredi iussum rogat, vtcriminum. obiectonim capitibus per legíti- 
mos testes comprobatis satisfacere velit, ni eorum reus pal im haberi mallet. Cum 
vero indefensum se ille et nullius patrocinio adiutum diceret, nec obiectas de 
opressá Societate criminationes dílueret; sententia in eum ab Judice Conserua- 



FEBRERO 1650 221 

que tiene escrito y firmado. Demuestra con cinco argumentos las con- 
tradicciones en que incurre, y suplica se sirva su señoría juntar á esta 
causa el informe que presenta, y compulsar las declaraciones de dichos 

tore prolata est, quae praecipue in eo sita fuit, vt Societatis bona et famam res- 

titueret. Vtrumq vero faceré pertinaciter renuens anathematis nodis vinctus, 

commoda in naui cum honesto quatuor familiarium famulitio ex Senatus Regii et 
Proregis volúntate sui rationem redditurus extra prouinciam delatus est. Subinde 
per eundem Judicem anathematis poena proposita, supellex et bona Collegii 
vndequaq conquisita sunt, longe plura reperta quam sperabantur 

Interea, cum quatuor hi Patres quos cum Praetore et Judice Conseruatore ad 
Assumptionis vrbem iuisse docuimus, neo de restaurando Collegio, neo de in- 
colendo agerent, sed in priuatis cuiusdam ciuis aedibus degerent, rumor non 
omnino vanus increbuit, Societatem eó rediré nolle, vnde adeó foedé expulsa 
semel fuisset. Quae res admodum afflixit multorum ánimos, praesertim eorum 
qui, Societatis causa easdem pene cum Sociis aerumnas perpessi fuerant. Ouare 
vrbis Praetor et aliquot ex ciuili magistratu viri primarii, nec non Ecclesiastici 
in dignitate positi, datis ad me litteris, etiam atq etiam contenderunt, ne vrbem 
a tot annis Societatis opera excultam deserere vellem. Respicerem ad mentem 
Regis, cuius authoritate fundatum esset Collegium, et ad Proregis Senatúsq vo- 
luntatem, qui de restituenda Societate decretum scripserant. Considerarem tot 
Hispanorum, ^'Ethiopum, Indorumq animas ab vna Societate solatium doctri- 
namq sperantium. Non esse aequum plebeculae errorem primariis ciuibús, qui 
a Societatis partibus constanter steterant aspergeré, et paucorum nebulonum 
scelus populiq alieno arbitrio agentis, temeritatem in totam ciuitatem deriuare. 
ídem priuati homines cum a me per litteras enixé etiam postúlassent, persua- 
sére. Jussu ergo meo, P. Rector Paraquariensis cum Sociis exulibus ad Assump- 
tionis vrbem rediit. Redeuntibus octo circiter lencas obuiam honoris ergo pro- 
gressi sunt ciuilis Magistratús nomine, Petrus Gamarra et Mendoza Praetoris 
assessor, multiq viri nobiles; et Canonicorum nomine, Didacus Ponce de León 
vrbis Vicarius, pluresq selecti Sacerdotes cum illustri et festino comitatu; qui 
illos laeto bombardarum sonitu, tympanorum tibiarumq harmonía, nec non lauto 
conuiuio exceptos; in exornata nauigia transtulerunt; mox R.do Patri Rectori 
Praetoris honorarias litteras tradiderunt, quas hic visum est, interim dum naui- 
gant, transcribere. 

R.de admodum in Christo Pater Laureane Sobrine: R.dus admodum P. Joannes 
Baptista Ferruñnus aeterno vrbem hanc atq adeó vniuersam prouinciam obstrin- 
git beneficio, inenarrabiliq laetitia afficit; dum te, Sociosq tuos, nobispostliminio 
■ restituit. Pace tua dicam, o Pater, Societatis causa factum est, vt templum ves- 
trum spoliaretur; Sacellum arderet; domus in ciñeres redigeretur; bona diripe- 
rentur; nam si praeclarisima virtute non praecelleretis, nusquam daemon cum 
suis asseclis tam insignem cladem vobis intulisset. Inuidiae daemonis vestris vir- 
tutibus exacerbati, sunt haec monumenta. Caeterum gratulor venientibus et eos 
amplector, per quos pietas et iustitia é Paraquaria exules, denuo redibunt. Flos 
vtriusq Magistratús, meo et totius ciuitatis nomine ad clarissimos exules reue- 



222 PERÍODO CUARTO I638-1654 

testigos que tiene alegados, para que conste la verdad; y en su confor- 
midad compela al referido General á descubrir dichas minas y riqueza, 
que tanto ha pregonado se aprovechan de ellas los religiosos, sin dar 

hendos properant. Ego vero domi curo, vt solemni apparatu, quam honoriñcen- 
tissimé, sed longé infra merita in vrbem vos introducamini, Macti animis, o Pa- 
ires, nam vestra expulsio, bonorum direptio, domus combustio, et caeterae 
iniuriae Lydius lapis fuere quo virtutis vestrae veré aureae probitas tentaretur. 
Redite ergo probad ad nouos labores, resumite falcem quam Praesul in messe 
vos coegit relinquere; et scitote, vos virtute vestra et vestri aduersarii peruersi- 
tate immensam laudem fuisse consequutos, hunc Deus adiuuet, vos vero toti 
Reipublicae diu seruet incólumes. Ex vrbe Assumptionis, lo Decembris 1649. 

Alias etiam litteras per filiolum, votiuá Societatis veste indutum, priuati in 
nos amoris monumentum misit, in haec feré verba: Didaculus meus, spe benevo- 
lentiae et fauoris tui plenus, honoris ergo, ad te, R.de admodum Pater, Sociosq 
tuos reducendos a me missus, obuiam procedit. Blandiéris opinor alacriter occu- 
rrenti, et amabis amicissimi Capitis filium. Maturate reditum, o Patres, nam vos 
in littore spectant Virginis Mariae statua, nec non S.i Michaelis et Diui Ignatii 
sigilla; vt vobiscum suis loculamentis restituantur, et comitentur reduces, qui 
etiam expulsis, eamdem cum exulibus iniuriam passi sunt. Templum et CoUegium 
vestrum tantillo tempore prístino splendori reddi non potuit; sed speramus fu- 
turum, vt ad maiorem Dei gloriam diruta, combustaq propediem reaedificentur, 
lacerata restaurentur, obruta resurgant. Ad quam rem, opem meam, industriara 
et dignitatis meae vires spondeo. Válete meq Deo commendate. Sebastianus de 
León et Sarate. 

Nec inania verba fuere, nam vbi Patres in conspectum vrbis venere, hinc Prae- 
tor in foro portui próximo armilustrium instituens, et inde eius Assessor ex or- 
natis nauigiis in fluuio alterna sclopetorum explosione, inter faustas amicorura 
nostrorum acclamationes, eorum aduentum celebrárunt. Naui exscendentibus, 
prodiere gratulabundi obuiam Praetor et alter Magistratus primariiq ciues et fre- 
quentissimus populus. Inde ad maximam ^dem itum, vbi Canonici selectiq 
Sacerdotes linteati et alii variam musicam exercentes, nobilissimo hymno, Te 
Deum laudamus, laetissimá harmonía cecinerunt. Actis rite gratiis, supplicatio 
instituta est, peractaq quanta máxima potuit pompa. Nouissimé Virginis statua 
de qua suprá, educta ex aede maiori, thensis magnificis super imposita nobilium 
humeris ferebatur, Praetore cum cohorte omniq nobilitate et ciuitate prose- 
quente, tanta plerorumq alacritate; vt vrbs post fuñera reuiuiscere videretur. 
Hoc igitur triumpho cum Patribus Virginis statua in templum Societatis inuecta 
est; vt intelligatur cuiusmodi tándem Societatis causa esset, si Coelorum Regina 
exules comitabatur et reduces. 

Vbi suis sedibus Virgo et Patres restituti sunt, Missae Sacrificium coram vtroq 
Magistratu Solemni ritu cantuq celebratum est. Et quia is dies proximus Calendis 
Januariis erat; Vesperae sub noctem decantatae sunt. Sequenti vero die circum- 
ciso Jesv sacra a nobilioiúbus Canonicis in templo nostro frequentissimo concursu 
Sacrum factum est; atq vt ciuitas nouo nos beneficio obstringeret, resq nostras 



FEBRERO 1650 223 

parte á S. M., con otras calumnias de que se le tiene convencido; y no 
descubriéndolas, sea castigado como falso calumniador. 

Decretóse por el Oidor el traslado y auto, é hízose la notificación al interesado, 
en la Asunción, 7 de Febrero de 1650, por el Escribano Salas. — Fs. 48 á 50. 



stabiliret, eodem die in Duumuiros et caeterum Magistratum elegit homines So- 
cietati addictissimos; qui, aut cum Nostris exulárant, aut partibus Sbcietatis cum 
bonorum suurum dispendio fauerant. Ouae omnia, quamuis grata essent Sociis; 
tamen, longe vberiorem laetitiam peperére ii, qui ad Sacramenta in templo nos- 
tro admissi, profusis lacrymis de restituta pietate gratulabantur; asserentes, nihil 
sibi gratius accidere potuisse, quam dum viderent ibi Sacra administrad, vbi 
paulo ante prophani homines perditissime debacchabantur: eo enim insolentiae 
processum a praedatoribus fuerat, vt templum nostrum (idem de máxima JEde 
íactum est) sacrilego vsu prophanatum, sanctissimisq ritibus exauthoratum; de- 
nuo lustrari statisq religionibus ante nostrum aduentum expiari debuerit. 

His peractis, mutata facie vrbis, pessimae audaciae successére pristini mores: 
Sacrorum vsus restitutus, Sodalitates Hispanorum, .^thiopum, Indorum et pue- 
rorum repetitae, Praefecti et Assessores denuo electi, Catecheses et Condones 
frequentissimé habitae, scholae apertae tanto feruore, quanto diu sub initia Co- 
Uegii rem Christianam Maiores nosti-i promouisse proditum est. Deniq ita se 
gesserunt pleriq ciues satis vt ostenderent nulla sua culpa, sed Praesulis incita- 
mento, et caeco errore, superiores extitisse tumultus. Quod ad meum iudicium 
attinet, spero futurum, vt tanto suauiores vberioresq fructus in ea vrbe colligan- 
tur, quanto acriores pruinae procellaeq saeuiores praecessere: vt enim seges gelu 
et arbores tempestate radicantur; sic magnae res aduersis solidantur. Ouarauis 
vero non pauci ciues a nobis aut pudore factorum suffusi, aut Praesulis artibus 
fascinati adhuc abhorreant; speramus fore, vt partim nostra soUicitudine, partim 
rearum conscientiarum angore eos poeniteat. Interim nos curabimus hos homines 
potissimura onerare beneficiis, qui nos nostraq maleficiis deformauére; et supra 
tam insignes ruinas, Deo dante, heroicae charitatis aediñcium erigemus; vt nihil 
cedant posteriora prioribus.» — Literat Anmiae Provinciae Paraquariae Societatis 
Jesii ad admodum R. P. Vincentiiim Caraffam, ehisdcm Societatis missac ab Paire 
Joa/ine Baptisia Fer7iiJiito, Paraquariae Praeposito Prouinciali. Quibus coittinen- 
tur res anuoruin 1647, 1648 et 1649. 

El P. Juan Bautista Ferruñno, siendo todavía teólogo, estuvo en Chiloé de com- 
pañero del P. Melchor Venegas en 1608; fué largos años profesor; luego Rector 
del Colegio de la Plata, y en 1624 le escogió el R. P. Provincial Nicolás Duran 
Mastrilli por compañero cuando fué á la provincia del Paraguay, hasta llegar á 
Córdoba de Tucumán, donde le dejó de Rector de aquel Colegio, para tomar por 
Socio al P. Diego de Boroa. En la quinta Congregación provincial, celebrada 
bajo la presidencia del P. Francisco Vázquez Trujillo en 1632, fué elegido el Pa- 
dre Ferr .ñno Procurador á Roma y Madrid; regresó de Europa en i638, nom- 
brado Viceprovincial de Chile; desempeñó este cargo hasta 1642 y en 1645 el de 
Provincial del Paraguay, cesando de este oficio en 1651. 



224 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

809. 1650-4—8 75—6—8 

Real Cédula al Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de la Contra- 
tación de la ciudad de Sevilla. — Que Julián de Pedraza, de la Compañía 
de Jesús, Procurador de su Orden de las provincias de las Indias, ha 
hecho relación que el P. Alonso de Ovalie (l) volvía con licencia á Chile 
con su compañero y l8 religiosos de los 24 que le estaban concedidos. 
Y que tenía necesidad de llevar algunas cosas para el culto divino, 
adornos de las iglesias, vestuarios, libros y otros géneros para los re- 
ligiosos que lleva consigo y los que están repartidos en Colegios, resi- 
dencias y doctrinas de aquella provincia; suplicando licencia para lle- 
varlas libres de derechos. Y habiéndose visto en el Consejo, manda se 
den á dicho P. Alonso de Ovalie los despachos necesarios, para que 
pueda llevar las cosas y géneros en esta Cédula referidos, en la forma 
que lo pide, reconociéndolo al tiempo de embarcarse para que no ex- 
ceda de lo que se le permite. — Madrid, 8 de Abril de 1650. 

Es copia que concuerda con el original exhibido por el P. Pedro de Salinas, y 
que volvió á llevar en su poder, en 2 de Enero de 1655. — Por el Escribano Tomás 

Carrasco Orellana. — 2 fs. de sello 4.° de 1655. — Emp.: «El Rey » Tenn,: <que 

asi es mi voluntad». 

810. 1650—4—22 74—6—28 

Causa contra el General Francisco Núñez de Avalas. — Petición del 
P. Juan Antonio Manquiano, de la Compañía de Jesús, Procurador ge- 
neral en el Colegio de la Asunción, tan sacrilegamente destruido y 
quemado, en la causa de la conservaduría y desagravio que su religión 
ha seguido y sigue ante el Juez conservador apostólico Felipe Gómez 

(i) El P. Alonso de Ovalie nació en Santiago de Chile en 1601. Era hijo del 
Capitán D. Francisco Rodríguez de Manzano y Ovalie y de Doña María Pastene; 
fué admitido en la Compañía por el P. Provincial Pedro de Oñate, á la edad de 
17 años, en el Colegio de Santiago, y enviado al noviciado de Córdoba de Tucu- 
mán; en esta ciudad hizo sus estudios; fué excelente orador y profesor, Rector 
del Colegio de San Francisco Javier, y elegido Procurador por su viceprovincia 
durante la Congregación que celebró el Viceprovincial de Chile P. Ferrufino 
en 1640. Asistió á la octava Congregación general que tuvo lugar en Roma 
(21 Noviembre 1645 — 14 Abril 1646), en la que salió elegido, en 7 de Enero 
de 1646, el séptimo Prepósito general Vicente Carrafa, que le envió de nuevo á 
Chile nombrado Rector del Colegio de Concepción. Falleció en San Pablo de 
Lima el 9 de Marzo de 1651. 



ABRIL 1650 225 

contra el Sr. Obispo D. Fray Bernardino de Cárdenas y sus cómplices 
y aliados sobre los agravios, injurias, falsos testimonios, calumnias, 
robos, imposición de manos violentas, expulsión, demolimiento é in- 
cendio y demás daños^ que los religiosos de su Orden han padecido del 
dicho Obispo y demás cómplices y aliados. Dice, que el General Fran- 
cisco Núñez ha sido uno de los que más se ha señalado en perseguir á 
su religión, solicitar su expulsión, ejecutada por sus persuasiones y en- 
gaños; que él fué el farante y muñidor y quien hizo la peroración y 
razonamiento, no sólo para hacer firmar los decretos dañados, infor- 
mes libelosos é instrucción escandalosa contra la Compañía; sino tam- 
bién, que para que tuviese efecto su expulsión y demás daños; solicitó 
y persuadió la elección del dicho Obispo en Gobernador. Pide se abra 
información sobre lo referido; tomando declaración de las personas que 
supieron, entendieron y vieron el caso; compeliéndolas con censuras 
á que digan la verdad. 

Siguen las declaraciones juradas de los Capitanes Mateo González de 
Santa Cruz y Agustín de Isaurralde; del Maestre de campo General 
Alonso Pizarro; de los Capitanes Alonso de la Madrid y Diego Fernán- 
dez; del Alférez Juan Navarro, y del Capitán Melchor Marelos Hipólito. 
Dice este último testigo, que por muerte del Gobernador D. Diego de 
Escobar trataron de elegir Gobernador, como eligieron á D, Fray Ber- 
nardino de Cárdenas en Gobernador y Capitán general de estas pro- 
vincias; y viendo que las cosas iban á mucho rompimiento, después de 
haber dicho su parecer, se retiró á su estancia; porque todos, por induc- 
ción del dicho General Francisco Núñez y Gabriel de Cuéllar, trataban 
de expulsar á los Padres de la Compañía de Jesús de su Colegio; y que 
el día de ello, prendieron á este testigo y estuvieron para darle garrote; 
porque contradecía y decía su parecer que no se hiciese tal expulsión, 
ni tal Gobernador. Y vio que el día de la expulsión quebraron la por- 
tería los ministros que estaban nombrados para el efecto, y entraron 
dentro, y arrastraron á los religiosos y les dieron de empellones hasta 
echarlos fuera; y luego dieron saco y robo á las haciendas del dicho 
Colegio, y á los ganados del dicho Colegio de la estancia de Yariguay, 
San Antonio y Chacra de San Lorenzo; que el hijo del General Fran- 
cisco Núñez fué el que más se aprovechó de los bienes y ganados del 
Tomo ii. 15 



220 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

dicho Colegio; y todo se hizo y causó por consejo del mismo Francisco 
Núñez de Avalos y por su dirección y entable. 

Fray Felipe Gómez, del Orden de la Merced, Juez conservador apos- 
tólico en esta causa, en vista de estos autos é información hecha contra 
el General Francisco Núñez de Avalos; mandó se diese vista de ellos 
al Procurador general de la Compañía de Jesús, para que pida su justi- 
cia. — Asunción, 22 de Abril de 1650. 
Fs. 55 á 65. 

811. 1650—5 — 3 74—6—47 

Relación que hace el Obispo de la Paz D. Antonio de Castro y del Cas- 
tillo de las cosas notables del Obispado de Nuestra Señora de la Paz, en 
conformidad de lo mandado por S. M. (Dios le guarde) por Cédula, su 
fecha en Madrid á 8 de Noviembre de 1648, según los capítulos que con 
ella envió el Maestro Gil González Dcívila, Cronista mayor de los reinos 
de Castilla ¿Indias. — Comprende lo que toca al Prelado, á su iglesia, 
á la ciudad de la Paz (donde dice que hay cinco conventos, el último 
de los cuales es de la Compañía de Jesús, y en que suele haber una 
docena de religiosos en cada uno) y al resto del Obispado. Describe 
dicha ciudad, por otro nombre Chuquiabo, su temperamento, aves, 
cordillera, río que pasa por medio de la ciudad y pila de piedra de que 
se sustenta, del agua que se trae del río; que en la Compañía de Jesús 
y en el convento de San Francisco hay dos pilas de piedra como de 
jaspe y cristalina en que el agua se ve subir por los pilares, procedente 
del mineral de Berengela, de la provincia de Pacajes, y donde se dirá 
su hermosura y cómo lo formó naturaleza á modo de minas; porque son 
vetas y criaderos de estas piedras, y que por ser tan vistosas se han lle- 
vado á Lima, donde también hay pilas de ella. Refiere los conventos, 
todos buenos, y sus templos bien adornados y el lucido culto divino 
que en ellos se tributa al Señor, Susténtanse de limosnas y Capellanías, 
aunque la Compañía de Jesús no las tiene ni se vale de limosnas. 

Iglesia Catedral; Cabildo secular; división de Obispados; Obispos que 
ha tenido esta ciudad; curatos del Obispado; entre estos curatos hay al- 
gunos de religiosos dominicos, agustinos y mercedarios; y los Padres de 
la Compañía tienen un pueblo que llaman Juli, en la provincia de Chu- 
cuito, cuyo Gobernador en lo secular provee S. M.; es el mejor del Obis- 



MAYO 1650 227 

pado y el más bien gobernado y aumentado en el culto divino; porque 
los Padres de la Compañía de Jesús se aventajan en esto á todos los de- 
más. Relación de la gobernación y provincia de Chucuito y de su gran 
laguna y comarca alrededor. A la ciudad de Chucuito, cabeza de su pro- 
vincia, hanle quedado dos curatos, habiendo sido cuatro muchos años; 
á cuatro leguas de distancia está Ilane, donde suprimieron de otros tres 
curatos el uno; luego está Julí, paso común para el Santuario de Copa- 
cavana, donde hay cuatro Padres que administran cuatro parroquias 
con su superior Seminario de lengua y de ordinario ocho ó diez sacer- 
dotes, etc. Descripción de la provincia Pacajes; aves; edificio de piedra, 
que no se ha hallado otro semejante, de Tiaguanaco; lo que vio en el 
pueblo de San Andrés el Sr. Obispo D. Fray Domingo de Valderra- 
ma; minerales de Berengela; piedras de jaspe; río desaguadero de la 
laguna de Chucuito; laguna de Challacollo; cabeza de los pescados que 
se llaman Suches. Descripción de la provincia de Omasuyo y relación 
de los milagrosos santuarios que hay en ella. Descripción de la de La- 
ricaja y cosas maravillosas de ella; provincia de Paucarcolla. — Paz y 
Mayo de 1 6 50. 

Sigue la certificación y fe de los Escribanos, que sirve de legalización, hecha 
en la Paz á 3 de Mayo de 1651. — 32 fs., más uno al principio con el escudo de 
armas pintado de la ciudad de la Paz, alrededor del cual se lee: «Paz y amor se 
juntaron, y pueblo de paz fundaron, para perpetua memoria, los discordes en 
concordia». En el fondo del mismo escudo se halla un río; en el centro un león y 
un cordero; en la parte superior interna, una corona con flecos; sobre él un casco 

y como cimera una paloma, y orla alrededor. — Emp.: «Esto el dia de hoy » 

Tertn.: «Francisco Pacheco cerq.'^*, scribano de su mag.d^ — (Signado y rubricado.) 

812. 1650— 5 — II 74—6—28 

Petición presentada p07- el P. Juan Antonio Mangtdano , de la Com- 
pañía de Jesús ^ al Gobe?'nador del Paraguay Sebastián de León y Zarate. 
Dice que en tiempo de su antecesor D, Diego de Escobar Osorio (que 
Dios haya) algunos vecinos de la Asunción, entre los cuales comprende 
al Capitán Melchor Casco de Mendoza, Capitán Tomás de Arestigueta 
y Capitán Cristóbal Ramírez Fuenleal; opusieron contra los religiosos 
del Colegio de esta ciudad cosas muy graves y siniestras: por las cua- 
les, dos de ellos, por sentencia de su señoría, van á comparecer en la 
Real Audiencia de los Charcas; y el otro, por sentencia del Juez con- 



228 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

servador, va destentado de esta ciudad y provincia. Y como los tres 
firman que en las reducciones del Paraná y Uruguay hay minerales de 
oro, de que se han enriquecido los religiosos de ellas y los Padres de 
este Colegio; y aunque el Gobernador del Río de la Plata D. Jacinto 
de Laris averiguó su falsedad; todavía, porque se aviva con los dichos 
de hombres malévolos á la Compañía esta noticia, es necesario, para la 
defensa de su parte, que dichos Capitanes señalen Procuradores para 
su defensa en la demanda que á ellos y á sus compañeros ha de poner- 
les ante el Visitador general; para que declaren dónde están dichos 
minerales antes que se vayan: y si respondieren ser necesaria su presen- 
cia para dicha maanifestación no se les obligue á salir de esta ciudad al 
término señalado; sino que aguarden al dicho Visitador, que su señoría 
les concederá muy de buena gana todo el tiempo necesario. 

Vista y habida por presentada la peticiün con los documentos originales, 
mandó el Gobernador que los susodichos dejen poder aceptado en personas que 
estén á derecho con el P. Manquiano sobre los extremos representados; en la in- 
teligencia quede no hacerlo, usará de los remedios dispuestos por derecho. Hecha 
la notificación, y oída, reconocieron sus firmas por verdaderas en el documento 
presentado por dichos Capitanes ante el Gobernador Diego de Escobar, y habida 
licencia para volver á sus chacras, prometieron no salir de la ciudad sin particu- 
lar licencia.— Asunción, ii de Mayo de 1650. — Fs. 23 á 25 v.'° 

813. 1650— 6— 18 74—6—44 . 

Real Cédula al Arzobispo de la Plata para que, en cojiformidad de lo 
que se le ha ordenado, prosiga en la averiguación que le está cometida sobre 
haberse consagrado el Obispo del Paraguay sin Bulas. — Dice que por la 
R. C. de 13 de Septiembre de 1647, le mandó prosiguiese en la averi- 
guación que su antecesor había empezado para verificar si D. PVay Ber- 
nardino de Cárdenas, Obispo del Paraguay, se había consagrado sin Bu- 
las, y que la concluyese y acabase ó averiguase de nuevo, y conforme al 
estado que tuviesen las cosas dispusiese lo que juzgase por noás conve- 
niente; con el ajustamiento que el caso pedía, y diese cuenta del resul- 
tado con la mayor brevedad posible. Le vuelve á encargar prosiga la 
dicha averiguación, si ya no la hubiese ejecutado, ó la haga de nuevo 
con tal diligencia que con efecto se averigüe si dicho Obispo se consa- 
gró sin que hubiesen llegado á su poder las Bulas; para que quede con 
eso comprobado el exceso que en esto se hubiere cometido y se haga la 



JUNIO 1650 229 

demostración que el caso pide, de suerte que sirva de ejemplo en ade- 
lante y todos se ajusten á guardar lo dispuesto por los Sacros Cánones 
y se eviten los escándalos é inconvenientes que de lo contrario resul- 
tan. Y de haberlo ejecutado le dará aviso, remitiendo á su Consejo de 
Indias con la mayor brevedad posible dicha averiguación. — Madrid, 
18 de Junio de 1650. 

Sigue el auto proveído por el Arzobispo electo de la Plata y Obispo del Cuzco, 
Dr. D. Juan Alonso Ocon, en la ciudad de la Plata y 8 de Junio de 1652; para que 
se haga la información prescrita por la Real Cédula susodicha, y la que se hizo 
antes de su señoría ilustrísima, y las declaraciones juradas de Juan Bautista Gon- 
zález, presbítero, Fiscal y promotor general de este Arzobispado, Luis de Fer- 
nández de Peñalosa, Juan Díaz Caballero, presbítero, y el Licenciado Manuel de 
Ataide, presbítero. — Fs. 71 á 79 v.*° — Anejo. 

La misma Real Cédula se halla en el A. de L 122 — 3 — 2, lib. 6, fs. 49 á 49 v.'° 
Emp.: ■iPor cédula mía > Term.: «.que fuese posible». 

814. 1650—6 — 18 122—3—2 

Real Cédula á la Audiencia de los Charcas. — Sobre que remita los 
autos causados en ella sobre los encuentros del Obispo del Paraguay 
con el Gobernador y religiosos de la Compañía de Jesús, procurando 
la paz y observancia del Real Patronazgo. Dice que por su Cédula de 
20 de Octubre de 1647, mandó se remitiesen al Consejo de Indias los 
papeles y autos causados en esa Audiencia y en la provincia del Paraguay 
sobre los encuentros del Gobernador con D. Fray Bernardino de Cár- 
denas, y de éste con él y con los religiosos de la Compañía de Jesús, y 
sobre los excesos que unos á otros se imputaban, para proveer con vista 
de ellos el remedio conveniente. Y ahora Julián de Pedraza, de la Com- 
pañía de Jesús, le ha vuelto á representar los agravios y molestias qae 
los religiosos de aquella provincia recibían del dicho Obispo, tratando 
de quitarles las doctrinas y misiones á que siempre habían asistido y 
desposeerles de las posesiones que tenían adquiridas, hasta de la casa 
y Colegio de la ciudad de la Asunción; causando mucho escándalo en 
los vecinos de aquella tierra; perturbando la paz y ocasionando otros 
graves inconvenientes en descrédito de su religión: suplicándole prove- 
yese en ello el remedio conveniente y se consiga la paz y el crédito de 
ella, para proseguir en los ejercicios de su instituto, de que había re- 
sultado el fruto que era notorio. 



230 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

Y visto por el Consejo, con las cartas, memoriales y papeles de esta 
materia y lo nuevamente representado en nombre de dicho Obispo, 
con lo que alegó su Fiscal: ordena y manda remita, en conformidad de 
lo dispuesto por dicha Cédula, á su Consejo, todos los autos y papeles 
causados en esa Audiencia y en la provincia del Paraguay cerca de los 
encuentros habidos entre el dicho Obispo y Gobernador y religiosos 
de la Compañía de Jesús, y sobre los excesos de unos y otros; para que 
con vista de todo se tome la resolución conveniente. Y por lo que im- 
porta evitar estos encuentros, le encarga atienda mucho á la quietud de 
aquella provincia por todos los medios que conformes á derecho y á su 
Patronazgo y regalía lo pudiere y debiere hacer. Y que en lo que toca 
á las doctrinas que los religiosos de la Compañía tienen en aquel Obis- 
pado, disponga se observe el derecho de su Real Patronazgo, sin que 
se haga novedad en lo que perteneciere á su regalía, ni en mudarles las 
doctrinas que actualmente estuvieren poseyendo; para que se excusen 
encuentros y vivan con la unión y conformidad que deben. — Madrid, 
18 de Junio de 1650. — El Rey, y por su mandado, Juan Bautista Sáenz 
de Navarrete; señalada del Consejo. 

Emp.: «Por cédula mia » Tenn.: «que deuen». — ídem al Virrey y á la Audien- 
cia de Lima. — ídem al Arzobispo de Lima. — Fs. 44 v.^° á 46. 

815. 1650— Ó— 30 74—3 — 2; 

El Consejo de Indias consulta d S. M., con ocasión de una Real Orden 
que vino con un Memorial del Procurador general de la Compañía de 
Jesús, que trata de los procedimientos del Obispo del Paraguay D. Fray 
Bernardino de Cárdenas. — Dice lo que estaba ordenado para averiguar 
sus excesos, y lo que de nuevo se previene para evitarlos. — Madrid, 
30 de Junio de 1650. 

Hay 6 firmas. — Original. — Al dorso se lee: «Esta bien», y después de la rúbrica 
real «Juan Bautista Navarrete».— 2 fs. 

816. 1650— 8— 18 74—^- 28 
Pf/icií/w.-— Presentada al Juez conservador apostólico Fray Felipe 

Gómez, Comendador del convento de la Merced de la ciudad de la 
Asunción, por el P. Juan Antonio Manquiano, Procurador general en 
el Colegio de dicha ciudad, contra el General Francisco Núñez de Ava- 



AGOSTO 1650 231 

los, tocante á que habiéndose hecho información plena y sumaria de 
las cosas más graves de injurias y agravios manifiestos, destrucción, 
saco y robo de aquel Colegio y capilla de Nuestra Señora de la Con- 
gregación, que se obraron por orden del Obispo Fray Bernardino de 
Cárdenas y por los consejos, solicitud y persuasiones vehementes y 
continuas del dicho General; al tercer día de haber sido elegido Gober- 
nador el dicho Sr. Obispo se verificó la expulsión y demás daños refe- 
ridos; y que en pago de la buena doctrina y enseñanza que la dicha 
religión dio al referido General, á sus hijos y sobrinos, fueron éstos los 
principales ejecutores de la expulsión, robos y sacos, acudiendo perso- 
nalmente, por no poder acudir su padre por estar ciego, y fueron sus 
hijos los que despoblaron las estancias de San Antonio y San Isidro, 
sacando de ellas 6.000 cabezas de ganado vacuno y otra manada de 
ovejas y carneros, y los demás que les ayudaron, que han hecho fuga 
por no pagar ni estar á derecho con su parte. Suplica que, vista su re- 
lación ser cierta y verdadera, fundada sobre autos jurídicos é informa- 
ción hecha contra dicho General, se le mande citar ante este Tribunal, 
tomarle su confesión, y proseguir en esta causa hasta dar sentencia de- 
finitiva, según hallare por derecho, que será justicia. 

Notificósele por auto de 23 de Abril al General por el Notario apostólico An- 
tonio Oncadesa, y no habiéndole hallado en su morada se repitió el auto de com- 
parecencia en 12 de Agosto de 1650, notificándosele el 17, quien dijo que le oía; 
y habiendo comparecido dicho General aquel mismo día ante el Juez conserva- 
dor, se negó á dar respuesta alguna antes que le mostrase dicho Juez la comisión, 
forma y orden que tenía para ello de la Real Audiencia; y requerido, con pena 
de excomunión ipsg fado incurre/ida, repitió la misma protesta; con que el Juez 
mandó suspender la ejecución y que se hiciesen las demás diligencias al caso 
necesarias. Hizo luego el Juez nuevo requerimiento para que se presentase de 
nuevo, dentro de una hora, á responder en los cargos que se le hacían. Nueva 
notificación y la misma respuesta dada por el General; quien fué declarado por 
público excomulgado para que se fijase su nombre en la tablilla. 

A 18 de Agosto de 1650 mandó el Juez conservador, por medio de su Notario 
apostólico, un exhortatorio al Sr. Gobernador general Sebastián de León y Za- 
rate, para que le impartiese el auxilio del brazo seglar contra dicho General 
Francisco Núñez de Avalos. Contestó el Gobernador pidiendo la vista de los 
autos para proveer sobre ello lo de justicia, y habiéndolos leído dijo, que impartía, 
é impartió desde luego, el auxilio del brazo real á favor del Juez conservador y 
señaló para el efecto al Maestre de campo General Rodrigo de Rojas Aranda, 
Alcalde ordinario de dicha ciudad, quien admitió el cargo; y el mismo día se des- 
pachó por el Juez mandamiento de prisión contra Francisco Núñez de Avalos y 



23 2 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

embai-go de los bienes; lo que notificado al Alcalde dijo que lo oía. Y á 23 de 
dicho mes y año, vista la rebeldía del preso en no querer reconocer la autoridad 
del Juez conservador, mandó que, por último apercibimiento, se le notifique pa- 
rezca ante el Juez conservador, para hacer la dicha declaración, dentro de tres 
horas, que le señala por tres términos, canónicas moniciones; y el último, por pe- 
rentorio, pena de excomunión mayoi laiae sente7ttiae una pro tri?ia canónica mo- 
nitionc, juix praemissa, ipso fado incurrenda, y de 20 pesos de plata acuñada. 
Notificado el auto, respondió Francisco Núñez de Avalos que se afirmaba en 
sus primeras alegaciones y protestaciones. Al día siguiente le declaró el Juez 
por incurso en la excomunión y pena pecuniaria, y que se fijasen en las puertas 
de las iglesias las declaratorias para que los fieles eviten su comunicación. Leyóse 
esta sentencia á Francisco Núñez, quien dijo se afirmaba en las respuestas que 
tiene dadas; en consecuencia de lo cual se fijaron las declaratorias en las puertas 
de la catedral y en otras iglesias; y el día 25 hizo el Juez otra exhortatoria al 
Gobernador para que compela al procesado á que haga las declaraciones que se 
le han mandado hacer por autos, de manera que esté á derecho 5^ le reconozca 
por juez legítimo, como lo es y consta por el nombramiento que se hizo en su 
persona, y declaración de la Real Audiencia de la Plata, ser caso de conservadu- 
ría los agravios que se han hecho á los religiosos de la Compañía de Jesús. — Fo- 
lios 66 á 76 v.*° 

817. 1650— II— 9 74—6—28 

Petición. — Hecha por el P. Juan Antonio Manquiano, religioso pro- 
feso de la Compañía de Jesús y Procurador general de las provincias 
del Paraguay, en vista de los autos que ante el Maestre de campo don 
Diego de Escobar Osorio, Gobernador que fué de las provincias del 
Paraguay, habían pasado tocante á lo que los Capitanes Melchor Casco 
de Mendoza, Cristóbal Ramírez Fuenleal, Tomás de Arestigueta y el 
General Francisco Núñez de Avalos y los demás que parecieron cul- 
pados; por lo que dijeron y publicaron contra los religiosos de la Com- 
pañía de Jesús calumniosamente, y en particular sobre que tenían es- 
condidas minas ricas de oro en las provincias del Uruguay, Paraná é 
Itatín. Suplica que, habiendo por presentados y reproducidos los dichos 
autos y todo lo que en ellos por su parte se ha allegado y pedido y de 
nuevo expresado; se sirva proveer de justicia según derecho, declarando 
á los dichos Capitanes en, tal caso por siniestros y calumniadores é in- 
cursos en las dichas penas, y á los dichos religiosos libres de las dichas 
calumnias. 

Sigue la notificación hecha á los referidos Capitanes, en la ciudad de la Asun- 
ción, los días 29 de Octubre, 8 y 9 de Noviem.bre de 1650. — Fs. i á 2 v.'° 



NOVIEMBRE 165O 23j 

818. 1650— II— 14 74—6—48 

Relación. — Hecha por el Obispo de Santa Cruz de la Sierra Fray 
Juan de Arguinao, de lo sucedido en aquel Obispado, conforme á las 
preguntas y advertencias de la Real Cédula fecha en Madrid á 8 de 
Noviembre de 1648, para el Cronista mayor de los Reinos de Castilla 
y de las Indias á fin de que pueda perfeccionar el primero y segundo 
tomo del teatro eclesiástico de las iglesias del Perú y Nueva España, Y 
tratando en primer lugar de sí; refiere Fray Juan de Arguinao ser natu- 
ral de Lima, hijo legítimo de Domingo Arguinao de Ayala }'• Ana María 
Gutiérrez Bejarano, bautizado en la parroquia de Santa Ana en 8 de 
Mayo de 1588; que estudió Artes en el convento del Rosario de predi- 
cadores de Lima, y fué graduado en todos los grados de Teología en 
aquella Universidad, donde obtuvo por oposición, y leyó durante siete 
años, la cátedra de Sagrada Escritura, y luego la de Prima de Teología, 
hasta que le vino la Real Cédula de su Obispado. Escribió un tratado 
de Hermenéutica Bíblica y unos comentarios sobre las Epístolas de San 
Pablo á los hebreos y á los romanos; sobre las materias de Gratia, de 
Auxiliis y de Trinitate, y el tiempo que fué lector en su convento otras 
muchas materias de Teología, según el orden que pone Santo Tomás 
en sus cuatro partes, sin imprimir cosa alguna. Le confirmó Fray Fer- 
nando de Trejo en Lima; estudió Gramática á los diez años en la Com- 
pañía hasta los catorce, que recibió el hábito de predicadores en el 
convento del Rosario de Lima; estudió Artes y Teología en el Colegio 
de San Hipólito; le ordenó de tonsura y menores el Arzobispo D. To- 
ribio Alfonso Mogrobejo; de Epístola Fray Domingo de Valderrama, 
Obispo de la Paz; de Evangelio y de sacerdote el Arzobispo de Lima 
D. Bartolomé Lobo Guerrero; fué Prior del convento de Trujillo, Visi- 
tador y Vicario provincial, fundador del Colegio de la Trinidad de 
Lima , y estuvo en su Orden desde 1602 hasta 1647, en que fué con- 
sagrado, por gracia que le hizo Su Santidad Inocencio X en lO de Sep- 
tiembre de 1646, consagrándole en su iglesia catedral el Obispo de 
Lima Dr. D. Pedro de Villagómez, y en 7 de Noviembre de 1 648 entró 
en su iglesia, gobernándola por las Sinodales de la Metropolitana, visi- 
tando todo su Obispado una vez, habiendo confirmado 5-374 personas 
dos años ha que entró en su Obispado; en él no se ha hecho conversión 



234 PERÍODO CUARTO 1 638-1054 

ninguna, no por falta de obreros del Evangelio, que junto á los indios 
infieles están muchos y con ellos tratan y conversan y les hacen al- 
gunos beneficios para atraerlos á la fe y conocimiento del verdadero 
Dios (ocupación propia de los religiosos de la Compañía de Jesús que 
residen en el Colegio de San Lorenzo de la ciudad de la Barranca); no 
se convierten los infieles porque son rebeldes al alma (l). — Villa de Sa- 
lina, valle de Mizqui, 14 de Noviembre de 1650. 

3 fs. y uno en blanco. — Original. — Emp : «El Maestro....» Term.: «Miguel Gar.* 
Morato, Scriu.° Pu.co y Cabi.°» — (Signado y rubricado.) 

819. 1650— II — 15 74—6—48 

Relación. — Hecha por Fray Juan de Arguinao, Obispo de Santa Cruz 
de la Sierra, de su Obispado para el Cronista mayor de Castilla y de 
las Indias Gil González Dávila, en cumplimiento de la Real Cédula des- 
pachada en Madrid á 8 de Noviembre de 1648. Refiere que su iglesia 
está fundada en la ciudad de San Lorenzo de la Barranca y fué dedi- 
cada á San Lorenzo; dice las capillas que tiene, á qué santos están de- 
dicadas; que sólo en el Colegio de la Compañía de Jesús fundado en 
dicha ciudad hay una gran reliquia del santo Lignum Crucis y una ca- 



(i) Concuerdcín estos datos, y aun los completan, las notas biográficas saca- 
das de los Anales Martinianos, compuestos por un alumno del Real Colegio de 
San Martín de Lima, cuyo original se halla en el Archivo Histórico Nacional de 
Madrid, Códices y Cartularios, Ms., núm. 241 b., en donde se lee: 

«El limo. Sr. Dr. D. Fray Juan de Arguinao fué hijo legítimo de Domingo Ar- 
guinao y Ayala, bilbaíno, y Doña Ana María Gutiérrez Bej araño, natural de Lima. 
Nació en esta ciudad en Abril de 1588; fué bautizado por el Maestio Juan Sán- 
chez, cura de la parroquial iglesia de Santa Ana, en 8 de Mayo de aquel año, 
siendo su padrino el Capitán Mateo Alcayaga; en 1595 le confirmó en la capilla 
de Nuestra Señora de Copacabana el Obispo del Tucumán D. Fray Fernando de 
Trejo; estudió Gramática en los estudios de la Compañía de Jesús, y cursando la 
clase de mayores tomó el hábito de religioso de Santo Domingo en el convento 
grande del Rosario, á 24 de Julio de 1602, de mano del P. Provincial Maestro 
Fray Juan de Lorenzana, confesor de Santa Rosa, y profesó á 8 de Mayo de 1604, 
en manos de Frají^ Agustín de Vega y Faria. Prior de dicho convento y después 
Obispo del Paraguay. Dióle las primeras órdenes Santo Toribiu de Mogrobejo; 
ordenóle de Subdiácono el Obispo de la Paz Fray Domingo de Valderrama, y de 
Diácono y presbítero el Arzobispo D. Bartolomé Lobo Guerrero. Dedicóse por 
muchos años al ejercicio de la cátedra del pulpito y confesionario. Obtuvo, por 
oposición, la cátedra de Prima de escritura y después se le confirió la de Prima 



NOVIEMBRE 165O 235 

beza de una de las 1 1 .OOO vírgenes. Dice los Obispos que están sepul- 
tados en la villa de Salinas, del valle de Mizqui; el número de preben- 
dados y Capellanes que tiene; el de parroquias, y á qué santos están 
dedicadas, y el de conventos de religiosos y monjas, hospitales, ermi- 
tas, quién las fundó y con qué renta; y hablando de la Compañía dice: 
también hay un Colegio de la Compañía de Jesús, donde de ordinario 
hay 5 ó 6 religiosos sacerdotes, con su Rector y Prelado, y 2 hermanos 
legos. Describe todos los lugares que tiene el Obispado y que en él hay 
1 1 doctrinas, 9 de clérigos y 2 de religiosos de San Francisco, y lO.l 14 
personas cristianas, de las cuales 2.717 son españoles, 6. 13 1 indios, 
427 mulatos, 839 negros. Pone luego el número de conventos y Orde- 
nes á que pertenecen; añade que no hay Seminario. Entre las imágenes 
de gran devoción coloca la de Nuestra Señora del Rosario, la de San 
Lorenzo, San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, etc. Enumera 
los ríos, fuentes, lagunas y demás cosas notables; los frutos más seña- 
lados y las hierbas medicinales. Termina diciendo que en todo su Obis- 
pado hay 25 clérigos y 30 religiosos. — Villa de Salinas, valle de Mizqui, 
15 de Noviembre de 1650. 

Original. — 4 fs. — Emp.: «La Iglesia » Term.: «Miguel Gar.^ Morato, Scriu.° 

Pub.co y de Cab.°s — (Signado y rubricado.) 

de Teología Escolástica, que Felipe IV mandó formar para su religión. Fué Pre- 
sentado y Maestro regente mayor de estudios, Prior y Vicario provincial de Tru- 
jijlo, Prior del Rosario y Prior provincial de la provincia de San Juan Bautista, 
electo en 24 de Julio de 1641; durante su gobierno se construyó el Noviciado y 
el Colegio de la Santísima Trinidad, y terminado su gobierno fué presentado 
para el Obispado de Santa Cruz de la Sierra y consagrado en la catedral de Lima 
en 17 de Noviembre de 1647 por el Arzobispo D. Pedro de Villagómez, siendo 
asistentes D. Francisco Godoy, Obispo de Trujillo y de Guamanga, y D. Fernando 
Avendaño, electo de Santiago de Chile. Entró en Santa Cruz de la Sierra el día 7 
de Noviembre de 1648, cuya diócesis gobernó hasta 1661; habiendo edificado el 
Colegio Seminario de San Juan Bautista, el Hospital de Santa Bárbara y confir- 
mado 7.320 personas. Promovido al Arzobispado de Santa Fe, entró en su iglesia 
á caballo y sin palio, por prohibirlo una Real Cédula de 1658. Erigió en ella el 
templo de religiosas dominicanas de Monte Policiano. Fué, finalmente, promo- 
vido al Arzobispado de los Charcas, que no aceptó. Murió á la edad de noventa 
años. Escribió sobre la primera y tercera parte de la Suma de Santo Tomás, un 
comentario para la inteligencia de la Sagrada Escritura, un tratado sobre la Epís- 
tola de San Pablo ad Romanos, otro sobre la Epístola ad Hebi'aeos y las materias 
de Auxiliis, de Gratia y de Ti huíate, cuyas obras no se imprimieron.» 



236 período cuarto i 638- i 654 

820. 1650— 12— 8 74_5_3 

Carta del Licenciado D. Andrés de iSeón Garavito, Visitador y Go- 
bernador del Paraguay^ á S. M. — Da cuenta de algunos excesos del 
Obispo del Paraguay D, Fray Bernardino de Cárdenas; del estado en 
que tiene dicho Visitador la provincia después que entró en ella, resti- 
tuyendo en el Colegio de la Asunción á los Padres de la Compañía de 
Jesús; se extiende en consideraciones sobre lo que convendría disponer 
para su buena conservación, tanto en lo que toca á las reducciones que 
tienen á su cargo los de la Compañía en esta Diócesis, cuanto á las de 
claraciones que para quitar gravísimos escrúpulos sobre la conservación 
de dicho Obispo, recibido sin Bulas y entrado sin ellas en plena po- 
testad de la Iglesia y su Obispado, se deberían pedir por medio del 
Embajador ordinario en la Curia romana. — Asunción, S de Diciembre 
de 1650. 

2 fs. — Original. — Emp.: cPor el mes » Term.: «lo que fuere seruido». — En 

papel aparte, que sirve de sobrecarta, dice: «En el Conss.°, a 29 de Abril de 1654. 
Visto y lo resuelto>. — (Rubricado.) 

821. 1650—12—29 74—6—28 

El P. Juan de Manquiano reproduce su instancia ante el Gobernador 
D. Sebastián de León y Zarate. — En ella suplica mande parecer á los 
Capitanes Melchor Casco de Mendoza, Cristóbal Ramírez Fuenleal, To- 
más de Arestigueta y al General Francisco Núñez de Avalos; y ha- 
biendo parecido los cite y emplace perentoriamente en forma de dere- 
cho, para que lo estén con su sagrada religión en los estrados del señor 
Oidor Visitador general, ó de otro }uez competente que de la dicha 
causa pueda y deba conocer, por sí ó por sus Procuradores, como tiene 
alegado. El motivo porque reproduce la instancia es, porque ha llegado 
á su noticia que lo repugnan; pues dicen que no hay causa bastante 
para ello, y las causas son más que bastantes, porque en su escrito di- 
jeron: que el Colegio é iglesia de la Asunción están entredichos; que 
no es nuevo en él calumniar, y que son ellos calumniados, por ser bue- 
nos republicanos, padres de la Patria, defensores del bien común y por- 
que atienden á las causas do la religión católica y al servicio y aumento 
de la Real Hacienda; que los Rectores de aquel Colegio y los misione- 
ros han sido causa de la ruina de aquella provincia y de la despoblación 



DICIEMBRE 1650 237 

de tres ciudades; que en ningún tiempo han visto á ninguno de la Com- 
pañía mediar en las discordias; antes bien siempre los han visto par- 
ciales y animarse á la parte que quieren, aunque sea contra toda razón 
y justicia; que no saben sean los de la Compañía de provecho á S. M., 
y menos que hayan hecho fruto ni provecho, así en lo temporal como 
en lo espiritual, antes impedido el que pudieran tener estas provincias, 
por poseer muchas riquezas y minerales en el Paraná y Uruguay y no 
haber cosa que no aventuren para que no se descubran, y por eso no 
quieren que entren españoles de esta provincia en las del Paraná y 
Uruguay, ni las visiten, ni que confirmen los Obispos y Gobernadores 
(siendo público y notorio que el Gobernador D. Pedro de Lugo y Na- 
varra, caballero del hábito de Santiago, y el Gobernador Martín de 
Ledesma y Valderrama, de la provincia del Paraguay, y el General don 
Gabriel de Vera y Aragón visitaron las dichas reducciones é indios del 
Paraná, y el limo. Sr. D. Fray Cristóbal de Aresti las visitó dos veces 
y confirmó los dichos indios y los de la provincia del Uruguay, que 
pertenecen á la del Río de la Plata; las visitó y confirmó el ilustrísimo 
Sr. Obispo D. Fray Cristóbal de la Mancha y Velasco, y también los 
visitó el Gobernador D. Jacinto de Laris, caballero del hábito de San- 
tiago); y que el pueblo no es indocto, porque sabe y conoce de dónde 
le viene el daño, y que cuando se mueva no será por susurros, sino 
defendiendo su derecho natural, por redimir su provincia y librarla de 
tiranos enemigos que la inquietan, disfrutan y arruinan. Estas calum- 
nias contiene el dicho escrito. 

Y porque se ofrecen desde luego á la prueba y dan á entender que 
el P. Manquiano los quiere desaforar, citándoles para ante S. M., Real 
Audiencia y Sr. Virrey, á fin de imposibilitarles su defensa, por ser 
mucha la distancia, gastos y pobreza: los emplaza para ante el Sr. Oi- 
dor Visitador, que de próximo se está aguardando en dicha ciudad. 

Vista y habida por presentada la petición, notificóse á los interesa- 
dos; quienes respondieron que en esta ciudad no hay Letrados, ni Pro- 
curadores, ni persona á quien dejar sus poderes. 

El General Francisco Núñez de Avalos, para el efecto del reconoci- 
miento pedido por el P. Manquiano, hecha la señal de la Cruz, dijo: que 
satisfaciendo á los vituperios é injurias, renombres y otras razones muy 
en perjuicio de la persona de este declarante; calidad y mérito y anti- 



238 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

güedad que en esta ciudad tiene, donde son notorios y conocidos; sen- 
tido del libelo que calumniosamente le impuso el dicho Procurador, á 
que se remite; satisfizo y respondió por su parte lo que consta en dicha 
petición que se le ha leído, donde está escrito su nombre. Y que por 
no Tener vista y ser ciego rogó á una persona lo firmase por él. 

A 29 de Diciembre de 1650, en la ciudad de la Asunción, el Oidor Visitador 
mandó se saque de los autos, que se han seguido de oficio sobre la expulsión de 
los religiosos de la Compañía de Jesús de este Colegio, las palabras del informe 
que se hizo al Rey nuestro señor, en que se trata de los minerales ricos y pedre- 
rías que los dichos religiosos ocultan en las reducciones. Y asimismo del libro 
del Cabildo, en la respuesta que dio al exhortatorio del limo. Sr. D. Fray Ber- 
nardino de Cárdenas, las mismas ó iguales palabras sobre la materia del oro, y se 
pongan por testimonio en estos autos, por haberse de ajustar en ellos el punto 
más esencial que su señoría trae á su cargo; y hecho, se traiga para proveer. — 
Fs. 26 á 27 v.'° 

822. (Sin fecha.) 74—6—28 

Memorial presentado á S. M. en el Consejo de Indias por Fray Pedro 
de Cárdenas^ apoderado de Fray Bernardina de Cárdenas, Obispo del 
Paraguay y electo de Popayán. — Dice que ha entregado otras cartas, 
peticiones y autos al Consejo de Indias, por los cuales constan los agra- 
vios y vejaciones que injustamente ha recibido en su persona y dignidad 
episcopal por defender la jurisdicción y Patronazgo Real de S. M.; á 
los cuales autos añade los que de nuevo presenta, y suplica anden todos 
juntos; pues por ellos constará más distintamente lo que ha referido, 
que reduce á seis capítulos. 

El primero, que por querer visitar las reducciones de los Padres, 
aunados éstos con el Gobernador D. Gregorio de Hinestrosa, no sólo 
impidieron la visita con fuerza de armas, sino que pusieron manos vio- 
lentas y sacrilegas en la persona del suplicante; aunque para defenderse 
tomó en las suyas la custodia del Santísimo Sacramento del altar en el 
pueblo de Yaguarón, notificándole autos en que no lo tenían por legí- 
timo Prelado, y que le expelían, como le expelieron, de dicha pro- 
vincia. 

En el segundo dice, que su consagración fué legítima, hecha por el 
Obispo de Tucumán, conforme al ceremonial romano, con cierto testi- 
monio de que estaban despachadas sus Bulas, que le detenía injusta- 
mente una persona poderosa por sus particulares respetos; y al efecto 



1650 239 

presentó carta de un Cardenal de Roma y cuatro cartas de Consejeros 
que afirmaban lo mismo (l). 



El cuarto, en este estado las cosas, el Virrey Marqués de Mansera 
mandó que el suplicante no volviese ni entrase en su Obispado, sino que 
compareciese á la Audiencia de los Charcas, mediante lo cual se halla 
expulso de su Obispado y tuvo necesidad de irse al de Buenos Aires, 
donde se halla detenido en la ciudad de las Corrientes por más tiempo 
de cuatro años, y sólo le han dado en todo él 2.600 pesos. 

El quinto, que los capitulares de su iglesia se han alzado con el go- 
bierno de ella, persuadidos por el Gobernador y los Padres. 

El sexto, que todos los dichos disturbios ha padecido, porque intentó 
visitar los pueblos y reducciones de indios de los Padres; como se opu- 
sieron á las visitas que intentaron los Rvdos. D. Fray Tomás de Torres 
y D. Fray Cristóbal de Aresti, sus antecesores; que al suplicante le 
ofrecieron 20.000 pesos, y por no haber querido venir en excusar dicha 
visita, se han valido de las extorsiones indicadas. 

Añade (jue los Padres, por no saber bien la lengua, en los catecismos 
que han impreso se hallan muchos vocablos de que resultan proposi- 
ciones, no sólo malsonantes sino hereticales. Y que en una pesquería 
de oro que han entablado en el río del Uruguay traen ocupados 3.000 
indios; sin que de todo esto se hayan pagado quintos ni otros algunos 
derechos á S. M. Y antes, por esta causa y por otras que han dado y 
por sacar los dichos indios de sus temples y naturales, mudándoles de 
unas partes á otras á su voluntad, se han ocasionado las muertes de 
más de 40.OOO de los dichos indios, y se han seguido y siguen cada día 
otros graves inconvenientes. 

Pide remedio y castigo, ó que se traiga al Gobernador de Hinestrosa 
á la Corte, para que se le exija cuenta de todo en el Consejo; que se 
declare válida y legítima de nuevo la consagración, y por injusta y vio- 
lenta la expulsión; y que sea restituido á su Obispado, castigando al 
dicho Gobernador, al Virrey y cooperadores y á los que usurparon la 
Sede vacante; que se le paguen sus deudas, y que se ponga orden y re- 

(i) Falta aquí el capítulo tercero. 



240 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

medio en adelante en el modo como han de proceder los Padres en sus 
reducciones. — Sin fecha (l). 

Fs. 52 a 54 v.*° 



(i) a este memorial de parte, entregado por el apoderado Fray Pedro de 
Cárdenas al Real Consejo de Indias, corresponde otro papel, escrito y presentado 
por un Relator al mismo Real Consejo, tocante á las extorsiones que hacía el 
Obispo D, Fray Bernardino de Cárdenas á la Compañía de Jesús del Paraguay, y 
es del tenor siguiente: 

«Lo que el Obispo del Paraguay a hecho y obrado contra la Comp.^, de que 
ofendida clama a Dios y al Rey nuestro Señor en su Supremo Consejo de Indias 
para que en lo que sea de su conocimiento le sea dada satisfacción y en lo demás 
se suplique al Summo Pontífice que lo haga. 

Lo primero, intentó expelerla de aquella Prouincia, sin causa ni ocasión que 
para ello huuiese, como consta de los autos y memoriales. 

Lo segundo, la impuso mas grauemente con los motiuos que dio para ello, 
como fue dezir que era inñel a Dios y rebelde a su Mag.d, vsurpadora de su Real 
hazienda y que tenia tiranizadas aquellas Prouincias, impidiendo á los Prelados 
y Governadores la entrada, por beneficiar a su saluo vna mina de oro; que co- 
municaua con los enemigos desta Corona, y que, finalmente, las tenia como si 
no fueran de su Mag.d; que sin mostrar las bulas no podía entrar a gouernar 
aquella Iglesia. 

Lo tercero, aumentó los agravios con los medios de que vsó para la expulsión 
que pretendía, diziendo que para el efecto tenia Cédulas Reales, y afirmándolo 
por tan de fe como que Christo estaua en una hostia consagrada, de que hizo sig- 
nificación delante del mayor concurso de gente que se pudo juntar en la Ciudad 
de la Assumpcion, con cuyo pretexto convoco al Pueblo para inuadir el Colegio, 
con promesas que le hizo de que tendría por despojo todo lo que la Compañía 
posseia y los Indios de su cargo; con que sin remedio consiguiera su intento si 
el Gou."'', con armas, no se pusiera a impedirlo; y por espacio de dos años estuuo 
con continuas hostilidades, obligando a los Religiosos a que estuuiessen ence- 
rrados y defendidos con escolta que el Gouernador puso. 

Lo quarto, remató sus injurias con executar la expulsión, entrando de hecho 
eu el gouierno de aquella Provincia y acometiendo con gente armada al Colegio 
y expeliendo a empellones, arrastrando y maltratando con las espadas a los Re- 
ligiosos del, y dando a saco lo que en el auia y después poniéndole fuego por 
doze partes. 

Lo quinto, agrauó todo lo referido con publicar, por medio de un Religioso 
lego de San Fran.co, un papel en esta Corte y repartirlo por todo el mundo, en 
que hizo jactancia de sustentar todo lo que se a dicho, fundándolo en las mayo- 
res maquinas de agrauios que entre Católicos se han inuentado. 

Todo lo que assi se refiere, que es una breue sombra de lo que a passado, 
consta de los autos, y de los mismos consta ser contra la verdad, injurioso y 



ENERO 1651 241 

823. 1651— I— 2 74—6—28 

Palabras entresacadas de un exhortatorio que Fray Bernardina de 
Cárdenas despachó para el Cabildo, justicia y Regimiento de la ciudad de 
la Asunción, su fecha en 28 de Julio de 1648, por el Escribano de S. M. 
Pedro de Salas. — Respuesta del Cabildo al exhortatorio del Sr. Obispo: 
Y no se ha de descubrir la mucha riqueza de minerales de oro y plata 
y pedrerías de que gozan los dichos religiosos extranjeros, con oculta- 
ción de S. M., causa de que se hayan hecho tan ricos y poderosos, y 



ofensivo de los piadosos oidos de los fieles; todo lo qual a obrado y dicho contra 
la Comp.* por los fundamentos siguientes: 

Lo primero, por quatro sentencias dadas por p. Andrés Garauito de León, en 
que, condenando en graues penas por diuersas causas tocantes a la materia a los 
que siguieron al Obispo, incidentemente condena sus procedimientos, como 
dellas consta, y en especial condena por falsos y calumniadores a los diuulgado- 
res y delatores de la mina. 

Lo segundo, por dos autos o sentencias dadas por el Virrey y Audiencias de 
Lima y la Plata con que dieron comission al Maese de Campo Sebastian de león 
y garate la vna, y la otra a D. Andrés Garauito de León, para que restituyesen 
la Jurisdicción del Gouiei-no a su Mag.d y el Coll.** a la Comp.^ 

Lo tercero, por otra sentencia dada contra el Obpo. por el Juez conseruador 
aprouado por la Audiencia, en que le condena por falsso y calumniador, y a la 
Compañía declara por inocente. 

Lo quarto, por seis retractaciones de los Capitulares seglares q. le siguieron, 
firmando sus decretos, y en especial del Secretario, con que autorizó todos sus 
instrumentos, declarando todos auer concurrido con el Obispo por temor de sus 
amenazas y lúgores, y ser contra la verdad todo lo que firmaron y falso todo 
quanto el Obp.° a dicho contra la Comp.* 

Lo quinto, porque quanto el Obp.° dice contra la Comp.^ es vago e incierto, 
y por palabras generales, sin especificar lugar ni tiempo, si no diga quándo o en 
qué ocasión ha impedido a los Obispos y Gouernadores que entren a reconocer 
sus Reducciones, quando consta auer entrado el mismo Obispo Don Fray Chris- 
toual de Aresti y Don fray Christoual de Mancha y Velazco de sus mismas cartas 
originales que están en los autos, como assimismo consta auer entrado Don Pedro 
de Lugo y nauarra, Don Gabriel de Vera y Aragón, Don Gregorio de Hinestrosa, 
Martín de Ledesma, Don Jacinto Lariz y Sebastian de León y garate, Gouerna- 
dores, y assi de lo demás. 

Lo sexto, porque quando lo dicho faltara no deuiera de ser oido el Obispo en 
delictos tan graues como impone a la Comp.^, porque no estuvo en mas funda- 
mento q. el dezirlo, pretendiendo probar mucho dello con firmas supuestas y to- 
mándolas en blanco, y autorizando sus instrumentos con un Secretario que él 
mismo declaró ser falso lo contenido en ellos, como consta de su retractación, y 
el delicto no se presume sino se prueba; y a la Comp.^ asiste el derecho de la 

Tomo a. 16 



¿42 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

otras muchas causas que se reservan para dar de ellas cuenta á S. M. y 
á su Real Consejo de Indias, al Sr. Virrey de estos Reinos y á la Real 
Audiencia de la Plata. 

Y visto por este Cabildo, Justicia y Regimiento, en conformidad de 
dicho Real Patronazgo y leyes de la Recopilación que hablan sobre que 
no se consientan extranjeros, que tenemos obedecidas y mandadas 
cumplir, y al mayor servicio de las dos Majestades divina y humana y 

Innocencia en que se halla, mientras con euldengia no conste de lo contrario, y 
lo que consta es que es contra la verdad todo quanto el Obispo dize. 

Lo séptimo, porque quando todo lo que el Obispo afirma fuera cierto, no era 
de este conogimiento, pues nunca pudiera Justificar su acción, auiendo procedido 
contra la Comp.^ sin Jurisdicción ni modo judicial, sino a fuerza de poder y de 
armas. Y del conocimiento de causa y ser oido resulta presunción en el Obispo 
y otros, a imitación suya, de que pueden executar tales resoluciones; de lo qual 
quantos sean los incombenientes que resulten, reconocerá qualquiera que con- 
sidere aquellas Prouincias, tan lexos de la influencia de su Mag.d y su Real Con- 
sejo. Y lo dicho se entienda sin que por ello sea visto la Comp.^ escussarse de 
dar razón de todo, como la da y dará mas cumplida si necessario fuere, mas esto 
deve ser sin dependencia ni conexión de las escusas del Obispo; pues no puede 
releuarlos el auer obrado mal ó bien la Comp.^, no perteneciendo a él la enmien- 
da, sino dar de ello cuenta a su Mag.d 

Resulta de lo dicho ser de tal calidad los agravios que la Comp.^ a recibido 
del Obispo que exceden toda ponderación, estando de él tan infamada, que los 
sucesos del Paraguay, para ella tan trágicos, son materia y fomento de diuersos 
Libelos que publican sus mal afectos, notándola de que se a leuantado con aque- 
llas Prouincias y que es robadora de sus tesoros. Y el Pueblo lo cree, porque lo 
autoriza el Obispo, afirmándolo a su Mag.d y supremo consejo tan desembaraza- 
damente. 

Tan extraordinaria manera de injurias y tanto peso de agrauios, q. excede toda 
tolerancia, está clamando por la Justicia, y excluiendo qualesquiera medios de 
composición por uia de gouierno, porque es la herida en el alma desta Religión 
tan benemérita de la Iglesia de Dios, notándola el Obispo en la fidelidad a Dios 
y a su Mag.d, con que no ay medio: o aquellos religiosos cometieron los delitos 
que les impone, y en caso tal sean borrados sus nombres de la memoria de los 
hombres; y si no (como es cierto) piden que se les dé la satisfacción deuida---la 
que se ofrece es que el Obispo no buelua a aquella Prouincia, y a su Santidad se 
suplique que, conforme a Justicia, dé el escarmiento que piden las injurias 
hechas a la Comp.^ y los escándalos que a ocasionado en aquellos Vasallos. Y en 
lo que sea de su conocimiento, se encargue a la Santa Inquisición que haga Jus- 
ticia; y al Nuncio de su Santidad que la haga en lo que a delinquido el religioso 
que hizo el papel, y que sea repelido de los autos y mandado recoger, como a 
su Macf.d esta pedido; y en todo espera la Comp.* cumplimiento de Justicia, que 
es la oT&cia y fauor que al presente suplica, &.»— (Sin fecha.) — 2 fs. 



ENERO 165 1 243 

conservación y aumento de estas provincias y reinos del Perú, decimos: 
que los dichos religiosos, así los de este Colegio de la Compañía como 
los doctrineros de las dichas provincias de Paraná, Uruguay é Itatín, 
se salgan de ellas y las dejen libres y desembarazadas; y no bastando 
requerimiento, sean expelidos y echados con todo rigor, usando de 
nuestro derecho natural de las gentes; y en caso de resistencia, que 
sean necesarias las armas, las tomen sus vecinos hasta su entero cum- 
plimiento. — Asunción, 2 de Enero de 165 1. — En testimonio de ver- 
dad, Pedro de Salas, Escribano de S. M. 

Fs. 31 á 3 1 V.'* 

824. 1651— I— 2 74—6—28 

Palabras entresacadas por el Escribano de S. M. Pedro de Salas, en 
cumplimiento del auto proveído po? el Visitador D. Andrés Garavito de 
León de un informe que hizo el Cabildo y otros vecinos de la ciudad de la 
Asunción á la Real Audiencia de la Plata.— Y por no perdernos y per- 
der estas provincias hemos sacudido tan pesado yugo de nuestra Repú- 
blica, con que se han de recrecer grandísimos servicios á Dios nuestro 
Señor y á S. M. grandes aumentos á su Real Corona; porque confiamos 
en la Divina Majestad se han de descubrir los ricos minerales que están 
en las provincias del Paraná y Uruguay; que además de los motivos y 
razones que van expresados en dichos informes, el mayor y que no 
admite medio alguno y antes permitido, es salir de esta ciudad. Y más 
adelante, en dicho informe, están las razones siguientes: Y suplicamos 
á V. A. se dé por bien servido de lo hecho, pues es tan del servicio de 
ambas Majestades divina y humana, y en ello se ha abierto la puerta 
para que se descubra otro nuevo mundo de mayores riquezas que las 
de Potosí; y confiamos que Dios nuestro Señor ha de favorecer nuestra 
causa por ser tan de justicia y verdad, y que de ella se han de recre- 
cer grandísimos útiles á estas provincias y se han de descubrir grandes 
cosas que ocultan dichos religiosos. Sacado de dicho informe, que está 
en los autos de expulsión de los dichos religiosos desde foxas 30 
hasta 31. — Asunción, á 2 de Enero de 1651. 

Fs. 30 á 3o v.'° 



244 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

825. 1651 — I — 10 74 — 6—28 

Auío proveído por el Sr. Licenciado D. Andrés Garavito de León, 
Visitador general del distrito de la Real Audiencia de la Plata. — Para 
que los contenidos en él, es á saber: Melchor Casco de Mendoza, Cris- 
tóbal Ramírez Fuenleal, Juan de Asurza, García Venegas de Guzmán, 
Diego de Yegros, Tomás de Arestigueta y Francisco Núñez de Avalos; 
dentro de veinte días, salgan á descubrir las minas del oro personal- 
mente: ofreciéndoles su merced para que lo hagan con entera seguri- 
dad toda asistencia y ayuda necesaria, sin perdonar costo, trabajo ni 
diligencia, á trueque de que se consiga tan gran riqueza; fuera de las 
mercedes y honras que S. M. (Dios le guarde) les hará en recompensa 
de servicio tan señalado. — Asunción, 10 de Enero de IÓ51. 

Sigue la notificación á los comprendidos en dicho auto y la respuesta de éstos, 
pidiendo se les mande dar dichos autos con dicho decreto, para con vista de 
ellos decir y alegar lo que vieren convenir á su justicia y defensa. Sigue otra ins- 
tancia del P. Manquiano para que se sirva mandar dicho Visitador se le dé vista 
del dicho auto de que salgan los dichos señores al descubrimiento dentro de 
veinte días, para el efecto que pretende. Y las respuestas del General Francisco 
Núñez de Avalos, Capitán Tomás de Arestigueta, General Diego de Yegros, Ca- 
pitán Cristóbal Ramírez, Capitán Melchor Casco de Mendoza y Alférez García 
Venegas de Guzmán, vecinos feudatarios de la Asunción; suplicando se les ad- 
mitan las defensas que dan de los cargos inferidos por el P. Procurador Juan An- 
tonio Manquiano, á fin de que no tenga efecto su demanda. Siguen los traslados 
de estas defensas al P. Procurador general de la Compañía de Jesús, quien dijo 
haberlo oído. — Fs. 32 á 47 v.'° 

826. 1651 — I — 10 74—4—13 

Carta de Fray Cristóbal, Obispo de Buenos Aires, á S. M. — Le da 
cuenta del estado en que se halla la fundación del Seminario que había 
empezado. Representa la necesidad que hay de él, y que ha cesado en 
su disposición, en conformidad de lo que S. M. le envió á mandar, y 
queda esperando nueva orden para continuar. — Buenos Aires, lO de 
Enero de 165 1. 

6 fs, — Autógrafo. — Emp.: «Fue Vra. Mag.d.... » Temí.: «su maior seruicio». 

827. 1651 — I— 20 74—6—48 

Carta de Fray Cristóbal, Obispo de Buenos Aires ^ d S. M. — Pondera 
los desaforados procedimientos del Gobernador D. Jacinto de Lariz 



ENERO 165 I 245 

contra la inmunidad eclesiástica y demás gobierno político; refiere al- 
gunos casos particulares tocantes á esto, y dice cómo tiene en lo uni-» 
versal y particular tan grande enemistad con dicho Obispo, que le ha 
querido matar y le ha levantado testimonios en orden al modo de go- 
bernar su iglesia (l). — Buenos Aires, 20 de Enero de 165 I. 

6 fs. — Autógrafo. — Einp.: «Fue seruido » Term.: «y de su diuina Magestad». — 

Al dorso se halla el dictamen fiscal, pidiendo se le participen los papeles de Bue- 
nos Aires, donde consta el estado que tiene la residencia de D. Jacinto de Lariz, 
para ver si constan los mismos cargos que refiere el Obispo. 

828. 1651 — I— 20 74—6—48 

Carta de Fray Jiian^ Obispo de Santa Cruz de la Sierra^ á S. M. — 

Dice que conforme á las preguntas y advertencias que fueron con una 

Real Cédula fecha en Madrid á 8 de Noviembre de 1648; remite las 

relaciones de lo sucedido en aquel Obispado, para que se pongan en la 

Historia eclesiástica del Perú. — Villa de Salina, Valle de Mizqui, 20 de 

Enero de 165 1. 

2 fs. — Original. — Emp.: «Por vna » Tetni.: «que e podido». — Al dorso se lee: 

«El fiscal, que se remitan las relaciones al Cronista Gil González de Avila, advir- 
tiéndole que no se valga de mucho que viene supperfluo y que no importa para 
la Historia>. 

829. 1651 — I— 23 74_4_i3 

Carta del Gobernador de Buenos Aires D. Jacinto de Lariz (2) áS. M. 
Informa, en virtud de lo que se le ordenó por Real Cédula de 23 de 



(i) Sobre las turbulencias del gobierno de D. Jacinto de Lariz en el Río de la 
Plata (1646-1653) publicó en Madrid, el año 191 1, D. Enrique de la Peña un libro 
en que se trata de un modo particular de los disgustos mediados entre dicho 
Gobernador y el Sr. Obispo con motivo de la fundación intentada por este últi- 
mo del Seminario de Buenos Aires. 

(2) El Maestre de campo D. Jacinto de Lariz, Caballero del Hábito de San- 
tiago, fué nombrado por Felipe IV Gobernador y Capitán general de la provincia 
del Río de la Plata, vacante por fallecimiento del propietario D. Ventura de 
Múxica, ocurrido el día 8 de Enero de 164!; expidióle S. M. el título, en Zara- 
goza, el día 2 de Mayo de 1644; tomó posesión de su cargo en 9 de Junio de 1646, 
en las Casas del Ayuntamiento de Buenos Aires, entregándole el bastón é insig- 
nias del mando D. Jerónimo Luis de Cabrera, quien, desde el 29 de Octubre 
de 1 64 1, lo había desempeñado interinamente por designación del Virrey del 
Perú D. Pedro de Toledo y Leiba. 



240 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

Junio, sobre la fundación de un Seminario que pretende hacer el Obis- 
po (l), y dice no conviene, y que en su lugar urge se edifique la iglesia 
catedral, por estar toda destrozada y sin torre y las campanas colgadas 
de un palo. — Buenos Aires, 23 de Enero de 1651. 

2 fs. — Original. — Emp.: «De Veynte y tres » Te?-m.: «Servicio de Dios». — Al 

dorso: «el fiscal dice que la erección de seminarios está encargada por el Conci- 
lio de Trento; mas, Abla donde hay posibilidad para ello — y no parece la hay en 
Buenos Aires, donde apenas se pueden sustentar solo cuatro prebendados, y las 
campanas están colgadas de palos por falta de torre; debessele estimar al obpo. 
su buen celo, y que suspenda proceder a la erección a costa de los X.™°^ y de 
los dos novenos Reales. — M.<3, Junio 22 de 653». — (Rubricado.) — «En el conss.°, 
a 7 de Julio de 1653 — en todo como lo dize el S."^ fiscal». — (Rubricado.) 

830. 1651— 2— 6y7 74—6—28 

Cinco peticiones pt-esentadas por el P. Juan Antonio Manquiano, Pro- 
curador general de la Compañía de yesiís en las provincias del Para- 
guay- — Van dirigidas al Oidor Visitador D. Andrés Garavito de León 
en las causas con el Capitán Cristóbal Ramírez, Capitán Melchor Casco 
de Mendoza, Alférez García Venegas de Guzmán, General Diego de 
Yegros y Capitán Tomás de Arestigueta sobre las calumnias falsas de 
las minas de oro y muchas riquezas, de que se afirma se aprovechan y 

(i) El Obispo era entonces D.Cristóbal de Mancha y Velasco, sucesor de 
D. Fray Cristóbal de Aresti, fallecido en 1638, y por no haber aceptado el Obis- 
pado Fray Martín Riaño, nombrado por S. M. en Diciembre de 1640, fué elegido 
Mancha y Velasco en su lugar por Felipe IV en 12 de Abril de 1641, y consa- 
grado en Lima por su Arzobispo D. Pedro de Villagómez el día 30 de Noviem- 
bre de 1645; tomó posesión de su Diócesis por Septiembre de 1646. 

El día 5 de Agosto de este mismo año había pasado á mejor vida el Alcalde 
ordinario de Buenos Aires Pedro Sánchez Garzón, y el de la víspera de su 
muerte, en una de sus últimas disposiciones testamentarias ordenó, que el pro- 
ducto de la venta de dos de sus casas, situadas en el solar que en la época de la 
fundación le tocó á Juan de Garay, una en la esquina de la Plaza Mayor y otra en 
la calle que iba al río, se hubiese de aplicar al socorro de los pobres, comisio- 
nando para el cumplimiento de esta cláusula al Superior de la Compañía de 
Jesús. El Sr. Obispo avocó á sí el conocimiento de este asunto, y por auto de 
26 de Febrero de 1647, aplicó los bienes que dejó á su muerte el referido Pedro 
Sánchez Garzón para la fundación de un Colegio seminario en aquella ciudad, y 
escogió el solar de la última de dichas casas para levantar el edificio. Mas como 
lo hizo sin consultar al Vicerreal Patrono, en 6 de Julio de 1647 se presentó el 
Sr. Lariz con 30 soldados á la casa habilitada para Seminario, y penetrando en 
ella echó á cajas destempladas á los que la ocupaban; mandó tirar á la calle todo 



FEBRERO I 65 I 247 

han aprovechado los rehgiosos misioneros de Paraná y Uruguay, sin 
que S. M. ni la Iglesia tengan la parte que les toca; y otros agravios, 
injurias y calumnias. Representa las contradicciones en que han incu- 
rrido y pide que se averigüe la verdad, como es justicia; y que vayan á 
descubrir luego dicha riqueza; y no descubriéndola, sean castigados y 
declarados por falsos calumniadores; para que conste al mundo todo y 
se publique la inocencia de su parte. Trasladóse á los autos de la ma- 
teria, notificándose á los de la parte contraria para que respondan. — 
Asunción, ó y 7 de Febrero de 165 1. 
Fs. 77 á 86. 

831. 1651 — 2— 13 74—6—28 

Petición del P. Antonio Manquiano al Oidor Visitador D. Andrés 
Garavito de León, en la causa contra el Capitán Cristóbal Ramírez, Mel- 
chor Casco de Mendoza, Tomás de Arestigueta, Garda Venegas de Guz- 
mán, General Francisco Núñez y General Diego de Yegros. — Trata de 
la calumnia falsa de las minas de oro que han dicho gozan los religio- 



el ajuar y se retiró luego el Gobernador al fuerte, dejando frente del Seminario 
soldados para que nadie intentase volver á entrar en él. 

El Sr. Obispo Fray Cristóbal de Mancha mandó abrir información sobre éste 
y otros sucesos; querellóse, ante su señoría ilustrísima, el clérigo Alonso Pérez 
contra el Gobernador, y fué éste declarado incurso en la excomunión latae sen- 
teníiae del canon Si quis síiadente diaholo y de la Bula de la Cena, y terminado el 
proceso envióle el Sr. Obispo á la Real Audiencia de Charcas y al Consejo Su- 
premo de Indias de Madrid. 

En el entretanto, el día 2 de Agosto de 1647, salía el Gobernador para Santa 
Fe á visitar las misiones de la Compañía de Jesús, en cumplimiento de las Reales 
Cédulas de 24 de Mayo de 1634 3^ 25 de Septiembre de 1635, despachadas al 
Maestre de campo D. Pedro Esteban de Avila, con 40 soldados, el Oficial Real 
Agustín de Lavayen, el ensayador de metales D. Martín de Vera y el indio Bue- 
naventura, denunciador de las minas de oro de que en documentos anteriores 
se ha hecho mención, regresando á Buenos Aires á ñnes de Diciembre del 
mismo año. 

La Real Audiencia de Charcas dictó una provisión en 21 de Agosto de 1647, 
y dio cuenta de todo lo actuado al Consejo de Indias; quien resolvió en 29 de 
Mayo de 1649, que no se podía fundar en Buenos Aires Seminario sin permiso 
del Patrono, y dado caso de que su erección fuese necesaria, debía preceder la 
averiguación de si se contaba con fondos para sostenerlo, con infoi-mes del Go- 
bernador y Oficiales Reales, comunicando el resultado á la Audiencia. 



24S PERÍODO CUARTO 163S-1654 

SOS de la Compañía de Jesús de las provincias del Paraguay, con ocul- 
tación de S. M.; etc., acusando de rebeldía á los contrarios por no 
haber respondido ni puesto en ejecución lo que su señoría les mandó 
por su auto. — Proveído y rubricado por su señoría en la Asunción, á 
13 de Febrero de 1651. 

F.° 87. — A 15 de Febrero de 165 1 presento el General Diego de Yegros su 
satisfacción ó retractación, por la cual pide y suplica se le dé por relevado y ex- 
cusado del dicho descubrimiento del oro y por libre de la prueba que dijo daría 
en la petición referida; pues tiene suficientemente respondido y satisfecho orde- 
nadamente, según obligación y justicia. Dióse traslado en los autos y notificóse 
esta petición y decreto al P. Manquiano, que dijo lo oyó. 

Y á 20 de Febrero del mismo año presentó su respuesta el Capitán Tomás de 
Arestigueta, aduciendo sus razones y pidiendo se mande sobreseer en esta causa, 
dándole por libre de ella y que no tenga obligación de contestar; que se ponga 
perpetuo silencio al P. Manquiano y que no le inquiete ni perturbe; pues no hay 
derecho que contra él haga. Decretóse el traslado y autos, y notificóse esta peti- 
ción y decreto á dicho Padre.— Fs. 88 á 90 v.'° 



832. 1651— 2— 25 74—6—28 

Petición presentada por el P. Juan Antonio Manquiano al Oidor Vi- 
sitador D. Andrés Garavito de León en la cansa contra el General Fran- 
cisco Núñez de Avalos, Ci-istóhal Ramírez^ Melchor Casco de Mendoza^ 
Tomás de Arestigueta, García Venegas y General Diego de Yegros. — 
Habla de las minas de oro fingido que han publicado gozan los religio- 
sos de estas provincias, con ocultación de S. M. Y que no habiendo 
respondido sino dos á lo alegado por él, convenciéndolos de calumnia 
y falsedad, de que les tiene acusados de rebeldía; les acusa de nuevo de 
la misma y pide que, habiendo dado por acusada la rebeldía, se sirva 
su señoría mandar sacar los autos de su poder y entregárselos, para ale- 
gar lo que convenga á su derecho. — Recibida en la Asunción, á 25 de 
Febrero de 165 1. 

Sigue á ésta otra petición, que es la tercera, suplicando se sirva, habiendo 
dado por acusada la dicha rebeldía de los dichos Francisco Núñez de Avalos, 
Melchor Casco, Cristóbal Ramírez y García Venegas de Guzmán; mandar proveer 
de justicia, según hallare por derecho. — Proveído en auto en la Asunción á 28 de 
Febrero de 1651. — Fs. 91 á 92 v.'° 



MARZO 1651 249 

833. 1651— 2— 28 74—6—28 

Petición presentada por el P. Juan Antonio Manquiano al Oidor Vi- 
sitador D. Andrés Garavito de León en vista de la retractación y petición 
hecha por el General Diego de Yegros. — Suplica que, supuesto que el 
dicho General confiesa ser falsas, como lo son, las calumnias relativas 
á las minas de oro explotadas y ocultadas por los religiosos del Paraná 
y Uruguay; es necesario que su señoría lo declare, conforme hallare 
convenir según derecho y justicia; obligando á los culpados á que ha- 
gan todo aquello que el derecho dispone en semejantes delitos. Pro- 
veído y señalado para que se incluya en los autos. — Asunción, 28 de 
Febrero de 165 1. 

Fs. 93 á 93 v.'° 

834. 1651— 2— 28 74—6—28 

Petición presentada por el P. Juan Antonio Manquiano en la causa 
con el Capitán Tomás de Aresiigueta y demás cómplices sobre calumnias 
de que los religiosos de la Compañía de "Jesús de las provincias del Pa- 
raguay tenían escondidas ricas minas de oi'o, de que gozaban con oculta- 
ción de S. M. — Dice que en la respuesta dada por dicho Capitán (que 
por estar la dicha causa propuesta en el Real Consejo no se debe pedir 
aquí cosa alguna contra él, sino recurrir al Consejo) se condena dicho 
Capitán á sí mismo y justifica más la petición del Padre. Porque ha- 
biendo infamado en el Real Consejo á los Padres, y pedido dicho Padre 
sean compelidos á que muestren las dichas minas, á que se obligaron; 
y no haciéndolo, sean declarados por calumniadores y castigados con- 
forme á derecho: pide que se ejecute, para que así como se ha espar- 
cido la calumnia, sean rehabilitados, con el conocimiento del castigo 
dado á los calumniadores, dichos religiosos en su crédito y reputación. 
Proveída y señalada para los autos. — En la Asunción, 28 de Febrero 
de 1651. 

Fs. 94 á 94 v.'° 

835. 165 1— 3 — I 74—6—28 

Respuesta dada por el General Francisco Núñez de Avalos al traslado 
de un escrito y autos presentados por el P. Juan Antonio Manquiano, 



250 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

que parece son los hechos en sumaria ante el nombrado Juez conservador 
de la Compañía de Jesús, Fray Felipe Gómez. — Dice que no consta que 
él haya dicho lo que refiere en su escrito el Procurador, que labren oro 
ó que lo saquen los religiosos de las minas; y que aun cuando lo hu- 
biese dicho no por eso debían darse por agraviados; porque no está 
prohibido y sólo se manda pagar quintos á S. M.: ni tiene él obligación 
de ir á descubrirlo, que con más comodidad pueden hacerlo los Padres 
doctrineros ó el P. Procurador; que por noticias dadas de existencia de 
minas nunca se ha visto castigar á nadie; que aun cuando entrasen á 
descubrirlas no les sería de provecho, porque los indios de aquellas 
provincias se las encubrirían: que sólo sería esto factible, á su parecer, 
poblándose en dicha provincia una ó dos ciudades de españoles. Pide 
al Juez Oidor Andrés Garavito de León le releve de lo contenido en el 
auto, por las razones expuestas. Respondiendo á la información y autos 
presentados por dicho P. Procurador, dice los motivos que le asistieron 
para repeler del conocimiento de esta causa la ingerencia del titulado 
Juez conservador'Fray Felipe Gómez, Comendador de la Merced. Pro- 
veída y señalada para los autos por el Oidor Visitador. — Asunción 
I.° de Marzo de 165 1. 

Fs. 95 á 98 v.'° 

836. 165 1— 3 — 6 74—6—28 

Decreto del Cabildo de la ciudad de la Asunción. — En él se hace cons- 
tar que no tiene noticia, ni en los libros de sus acuerdos se halla razón 
ni fundamento para decir, que* esta ciudad y provincia se haya obligado 
jamás, ni dado poder, mandato ni instrucción á los Capitanes Cristóbal 
Ramírez Fuenleal, Melchor Casco de Mendoza, García Venegas, ni á 
los demás que firman los escritos de la causa que se sigue contra ellos 
por el Colegio de la Compañía de Jesús de esta ciudad, para que en su 
nombre y á su costa se obligase á descubrir y buscar las minas de oro 
que delataron; y el haberse ofrecido y obligado á ello los susodichos, 
fué por su mera y libre voluntad, por los fines que en ' dichos escritos 
parece. — Asunción, 6 de Marzo de 165 1. 

Fs. 101 á loi v.'° 



MARZO 1 65 I 251 

837. 1651— 3— 6 74_6_28 

Auto proveído por el Visitador Andrés Garavito de León. — Mandan- 
do presentar á su presencia las personas que han declarado como tes- 
tigos en la información, que por comisión del limo. Sr. Obispo D. Fray 
Bernardino de Cárdenas hizo el Capitán Cristóbal Ramírez Fuenleal, 
siendo Alcalde ordinario de la Asunción, el año de 1649; por la gra- 
vedad de las cosas que en sí contiene, especialmente sobre las minas, 
de oro que hay en las reducciones que tienen á su cargo los religiosos 
de la Compañía de Jesús; y en su averiguación, por la particular ins- 
trucción que su señoría tiene para ello: fuera de la cual, S. M., por Cé- 
dula particular, manda se haga exacta diligencia en averiguación de lo 
mismo. — Asunción, 6 de Marzo de 1651. 

Siguen las declaraciones juradas de los testigos Francisco de Espinóla, Marcos 
Guillermo, Tomás de Ayala, Jerónimo Pabón, Melchor de Pucheta, Gonzalo de 
Rodas y Juan Valdés; sus ratificaciones y rectificaciones y la fe de defunción de 
Juan de la Rotela y de Sebastián de Escobar. Sigue un auto mandando que se 
acumulen estas declaraciones y se junten con los autos del oro, y que se notifi- 
quen al Procurador general de la Compañía, lo que se hizo por el Escribano Pe- 
dro de Salas, en la Asunción, á 20 de Marzo de 165 1. — Fs. i á 6 v.*° 

838. 1651— 3 — 10 74--6— 28 

Petición presentada por el Capitán Francisco de Vega, vecino y Pro- 
curador de la ciudad de la Asunción, al Oidor Visitador D. Andrés 
Garavito de León. — Es respuesta de unos autos que pasan entre el Pa- 
dre Manquiano y los Capitanes Cristóbal Ramírez Fuenleal, Melchor 
Casco de Mendoza, Tomás de Arestigueta, García Venegas de Guzmán; 
Generales Francisco Núñez de Avalos y Diego de Yegros, sobre las 
minas de oro que los susodichos han afirmado están ocultas en la pro- 
vincia del Paraná, Uruguay é Itatines, y que las gozan los religiosos 
misioneros. Dice que es siniestro y ajeno de verdad que esta ciudad 
les diese poder á los susodichos para decir, que en su nombre se obli- 
garon á manifestar las dichas minas de oro, de que afirmaron gozan los 
dichos religiosos, ocultándolas á S. M.; y que los tales no sólo han in- 
currido en las penas de falsos delatores y calumniadores, sino también 
en la de infidelidad y poco respeto á S. M., intentando por este medio 
la expulsión de dichos religiosos de las dichas provincias, decretándola 



252 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

por otros medios. Por lo cual su señoría les condenó en penas dignas 
de su delito y á que fuesen quemados los dichos decretos públicamente, 
como se hizo. Pide sean los susodichos castigados por su infidelidad, 
infamando aquella ciudad con tales escritos presentados en sus nom- 
bres á S. M. Trasladóse esta petición en autos, con copia autorizada de 
la Real Cédula al Virrey del Perú, para que haga averiguación del oro 
que se saca en el Uruguay y demás de este gobierno que no se quin- 
tare, y del obedecimiento dado á dicha Real Cédula. Sigue la notifica- 
ción á los susodichos Capitanes y Generales. — Asunción, lO de Marzo 
de 1651. 

Fs. 79 á 100 v.'° 

839. 1651— 3— 29 74—6—28 

Petición presentada ante el Visitado?' Andrés Garavito de León por el 
P. Juan Antojiio Manquiano en la cansa sobre las calumnias y minas 
de oro fingidas contra el Capitán Cristóbal Ramírez Fnenlealy otros sus 
confederados. — Es respuesta á la información que dicho Capitán hizo, 
haciéndola firmar con dolo á los testigos que ahora declaran ser falso lo 
que en dicha información se dice, y que no supieron lo que firmaron; 
en virtud de lo cual pide sea declarada dicha información por falsa, y 
á dicho Capitán por falso calumniador é incurso en las penas del dere- 
cho contra los que cometen tales delitos, por las razones siguientes: 

Primera, porque dicho Capitán ha cometido crimen falsi., compo- 
niendo y dictando las declaraciones que no declararon los testigos, ha- 
ciéndoselas firmar con engaño y sin leérselas ni tomarles juramento; con 
que quiso infamar á los religiosos de la Compañía de Jesús y expeler- 
los de la Asunción, como se hizo; infamándolos después con la dicha 
información falsa, haciéndosela firmar con dolo á los testigos. 

Segunda, porque dijo que el P. Juan Pastor informó falsamente á Su 
Majestad que los portugueses del Brasil venían muchas veces á dar so- 
bre las reducciones del Paraná, Uruguay, Tape é Itatín; con otras ficcio- 
nes de poca fidelidad que con dolo hizo firmar á los testigos, según és- 
tos declaran. 

Tercera, que en todos los demás escritos que el dicho Cristóbal Ra- 
mírez ha firmado en razón de las minas de oro; diciendo que las gozan 



AbRtL 1651 253 

Jos religiosos, con ocultación de S. M,, prefiriéndose á descubrirlas á su 
costa, pide que dicho Cristóbal y sus aliados sean compelidos á descu- 
brir dichas minas, y no haciéndolo sean castigados según derecho por 
los falsos testimonios levantados á los religiosos. 

Cuarta, porque demuestra el dolo con que procede fingiendo le pe- 
saba de las calumnias hechas á los religiosos en esta ciudad, y mandán- 
dole el Juez conservador, bajo excomunión, exhibiese dicha informa- 
ción; la negó, con juramento, diciendo que no sabía de ella. 

Sigue el decreto de notificación de esta petición á Cristóbal Ramírez, 
fecho en la Asunción á 29 de Marzo de 165 I, y su ejecución por el 
Escribano Pedro de Salas en 19 de Abril del mismo año. 

Fs. 29 á 3o v.'° 

840. 1651— 4— I 74—6—28 

Petición p?'esentada á D. Andrés Garavito de León por el Capitán 
Tomás de Arestigiieta en respuesta de ¡a presentada por el Capitán Fran- 
cisco de Vega, Procurador general del Cabildo de la ciudad de la Asun- 
ción. — Defiéndese de los cargos que le hizo el Capitán Vega; alude á 
la Real Cédula fecha en Madrid á 23 de Junio de 1 649, y pide al Visi- 
tador mande se le oiga en justicia; declarando no haber lugar el que se 
ha reconvenido por el pedimento del Procurador general; pues, más 
parece venganza que otra cosa. — Asunción, l.° de Abril de IÓ51. 
Proveído en autos.— Fs. 103 á 104 v.^° 

841. 1651— 4— 2 74—6—28 

Petición presentada ante el Oidor Visitador D . Andrés Garavito de León 
por el General Francisco Núñez de Avalos, los Capitanes Cristóbal Ra- 
mírez Fuenleal^ Melchor Casco de Mendoza y el Alférez García Venegas 
de Guzmán. — Es contestación á un escrito presentado á su señoría por 
el Capitán Francisco de Vega y al decreto del Cabildo de la ciudad de 
la Asunción y también de una Real Cédula, fecha en Madrid en 23 de 
Junio de 1649. Dice ser falsa y sin fundamento, por lo general, la peti- 
ción presentada por Francisco de Vega; que para obrar como obraron 
•y escribirlo que escribieron no era menester instrucción especial del 
Cabildo; que bastaba ser útil lo que propusieron para que se compren- 
, diese tenían poder para ello del Cabildo, etc. Piden y suplican no pro- 



254 í'erÍodo cuarto 163S-1654 

ceda más el Visitador en esta causa con ellos como partes interesadas, 
pues no lo son por ninguna causa de derecho, y en lo demás haga y 
mande hacer según lo que más convenga al Real servicio y aumento 
de su Real Hacienda y del bien común; y de estos autos, Real Cédula 
y su escrito piden, para resguardo, un tanto autorizado que haga fe. De 
esta petición borró su nombre y firma Diego de Yegros, porque no 
concurrió á lo que en ella se dice, y al traslado que se le dio del Pro- 
curador general de la ciudad tiene bastantemente respondido. Dióse 
traslado al P, Manquiano y á Francisco de Vega, que oyeron la notifi- 
cación. — Asunción, 2 de Abril de 1651. 

Fs. 105 á 108 v.'° 

842. 1651— 4— 17 74—6—28 

Petición p7-esentada por el P. Juan Antonio Manqtiiano. — Es res- 
puesta de la que el General Francisco Núñez de Avalos presentó en 
contestación á un escrito de este Padre y en la que niega haber dicho 
el cargo que se le hace, y que no consta haber afirmado que los reli- 
giosos de la Compañía que evangelizan á los naturales de la provincia 
del Paraná, Uruguay é Itatín hayan gozado ni gozen, con ocultación 
de S. M., las grandes riquezas que se le supone haber dicho gozaban. 

Refiere que tiene puestas las mismas palabras del General, sacadas 
de la petición que firmó y presentó á fojas 13. Responde en particular 
á lo que dijo: 

Primero, que no sabe por qué se agravian los religiosos, y el Padre 
en su nombre, pues el sacar oro y plata no está prohibido; en que des- 
cubre su malicia, callando el cargo que se le ha hecho, porque afirmó 
que lo sacaban usurpando á S. M. lo que le tocaba y estorbando que 
los Gobernadores entrasen en dichas provincias. 

Segundo, que, como ciego, está excusado de ir á descubrir las referi- 
das minas; debiendo considerar que también lo estaba cuando, ciego de 
pasión, inventó tales calumnias. 

Tercero, añade que cinco hombres no bastan ni pueden ir á buscar 
las dichas minas. Pero castigados estos cinco según el derecho dispone, 
no se atreverán otros á inventar tales testimonios falsos. 

Cuarto, al sentar que el P. Manquiano debe hacer las diligencias para 



ABRIL l6st ¿55 

descubrir tales minerales; no advierte que habiendo él levantado tan 
manifiesto testimonio falso contra los religiosos, siendo reo y autor de 
estas ficcioneSj á él toca probarlo; de lo contrario incurre en las penas 
impuestas contra los infamadores, por decir que de las dichas minas y 
riquezas gozan los expresados religiosos sin dar á S. M. la parte que le 
toca, ni á la Iglesia. 

Quinto, tocante á las injurias hechas á los religiosos del Colegio de 
la Asunción, solicitando la expulsión y despojo que se hizo en esta ciu- 
dad, y aseguraba dicho General que se podía hacer y lo exhortaba, tra- 
yendo el ejemplo de Fuente Ovejuna y otras razones que en particular 
dicen los testigos, solicitando la elección de Gobernador á favor del se- 
ñor Obispo, para ejecutar sus intentos, lo que el dicho General niega; 
pide haga el Visitador parecer ante sí los testigos de la misma informa- 
ción para que reconozcan sus dichos, y según hallare ser justicia, y con- 
forme á derecho, mande que el referido General sea castigado, para 
ejemplo de otros, en lo tocante al fuero de su señoría; remitiendo al 
Juez conservador lo tocante á la censura. — Proveído por el Visitador 
general y rubricado el decreto de auto en la Asunción, á 1/ de Abril 
de 1651. 

Fs. 121 á 122. 

843. 1651— 4— 17 J4—6~2S 

Petición del P. Juan Antonio Manquiano presentada al Oidor Visi- 
tador el Licenciado Andrés Garavito de León. — Responde á la petición 
presentada en l.° de Abril de este año por el General Francisco Núñez 
de Avalos y los Capitanes Cristóbal Ramírez, Melchor Casco de Men- 
doza y el Alférez García Venegas de Guzmán. Dice se deben repeler 
de los autos semejantes escritos, por haberlos cogido muchas veces en 
falsedad y querer informar con ellos, con nuevas calumnias inventadas 
contra los religiosos; para que sean castigadas según derecho. 

Lo primero, tocante á la transmigración de las dos ciudades de 
Villa Rica y Guaira, donde dicen perecieron más de 40.000 almas; dan 
á entender que los dichos religiosos hicieron la transmigración con 
tanto secreto que las mismas dos ciudades no lo supieron, ni lo enten- 
dieron, y de más de 60.OOO familias que tenían dichas provincias, no 



256 Período cuarto 1638-1654 

han quedado vivos más de dos pueblos. Cuando consta, por el testimo- 
nio del Cabildo todo y Regimiento de dicha villa, que esta transmigra- 
ción la hizo y procuró el Obispo D. Cristóbal Aresti, presente á la in- 
vasión que hicieron los portugueses del Brasil, sin que religioso alguno 
de la Compañía de Jesús se hallase en ella. Y en cuanto á la mudanza 
de los dos pueblos de indios, Nuestra Señora de Loreto y San Ignacio, 
que solos habían quedado en aquella provincia, de donde habían llevado 
cautivos los portugueses, según afirma una Real Cédula, 300.OOO almas; 
el Cabildo y Regimiento de la referida ciudad de Guaira requirió á di- 
chos religiosos para que los retirasen. 

Satisface á la segunda calumnia, sobre los tributos que no han pagado 
los indios á S. M. por culpa de los religiosos; y alega las Reales Cédulas 
de exención que hasta entonces se habían publicado. Disuelve además 
los dichos siniestros de la otra parte; probando que la reducción de la 
Encarnación de Itapúa la fundaron en 1615 los religiosos de la Com- 
pañía con licencia del Gobernador general Francisco González de Santa 
Cruz, y que desde el año de 1611 entrai'on con licencia del Visitador 
D. Francisco de Alfaro para reducir los indios del Paraná. 

En tercer lugar, se manifiesta evidente la calumnia de la parte con- 
traria cuando dicen, que no saben dónde están las minas que ocultan 
dichos religiosos, y por otro lado dicen dónde están, alegando los en- 
sayos y manifestación que hizo el Arcediano D. Pedro Manrique de 
Guzmán, con tanto ruido, que movieron al General P'rancisco González 
de Santa Cruz á salir con 1 00 hombres en su busca, y trasegó aquellas 
provincias, y todo resultó engaño y ficción, porque habían sido piedras 
traídas del Perú; y tocante á las calumnias de las armas de los indios, 
las deja para el Procurador y capitulares del Cabildo de la ciudad, á 
quienes calumnian, para que respondan á ellas. 

Dióse traslado de esta petición á los autos por decreto del Oidor de la Asun- 
ción, á 17 de Abril de 165 1; notificándose á los de la parte contraria el 19 y 20 
del mismo mes. — Fs, no á ii3 v.'° 

844. 1Ó51— 4— 18 • 74—6—28' 

Petición. — El Capitán Francisco de Vega, Procurador general de la 
Asunción, pide al Sr. Licenciado D. Gabriel de Peralta, Deán de la igle- 
sia catedral de dicha ciudad. Provisor y Vicario general del Obispado 



r 



ABRIL 165 I 257 

del Paraguay; un tanto autorizado en forma que haga fe en juicio y 
fuera de él de la sentencia y autos de vista y revista del Sr. Juez me- 
tropolitano, que en- grado de apelación pronunció sobre las censuras y 
excomuniones que andaba fulminando el Sr. Obispo D. Fray Bernar- 
dino de Cárdenas en esta ciudad contra diversas personas; en que de- 
claró ser nulas y de ningún valor las dichas censuras. El cual auto, 
proveído en la ciudad de la Plata en 7 de Febrero de IÓ48, se publicó 
en la ciudad de la Asunción y se ejecutó por el Juez subdelegado del 
dicho Juez metropolitano. 

Es copia mandada sacar del original del auto que está en el oficio y autos del 
Venerable Deán 3^ Cabildo de la ciudad de la Asunción, á 18 de Abril de 165 1. — 
Fs. 134 á 137 v.í° 

845. 1651— 4— 22 74—6—28 

Petición del Capitán F^-ancisco de Vega, Procurador general de la 
ciudad de la Asunción^ presentada al Visitador D. Andrés Garavíto de 
León. — Es respuesta de los capítulos calumniosos al Cabildo de aquella 
ciudad, contenidos en la petición hecha por el General Francisco Núñez 
de Avalos, Capitanes Cristóbal Ramírez Fuenleal, Melchor Casco de 
Mendoza y el Alférez García Venegas de Guzmán diciendo que, en 
nombre y á costa y expensas de dicha ciudad y provincias, se habían 
obligado á descubrir unas minas, ricas de oro, inventadas y gozadas, 
con ocultación de S. M., por los misioneros del Paraná, Uruguay é Ita- 
tines. Pide sean castigados y multados y que sea expelida de los autos 
y quemada dicha petición, por las calumnias que contiene y las razo- 
nes siguientes: 

Primero, por sus falsas afirmaciones, valiéndose de noticias ya des- 
vanecidas, por las cuales procuraron la elección de Fray Bernardino de 
Cárdenas por Gobernador y Capitán general de estas provincias, que- 
riendo colorear con ellas la expulsión y daños que de ella resultaron 
contra el Colegio de aquella ciudad y sus religiosos; por cuya causa su 
señoría los condenó y multó por sentencia definitiva, promulgada en 
20 de Diciembre de 1650; mandando quemar públicamente todos los 
decretos, informes, instrucciones y poderes; declarando que los susodi- 
chos, traspasaron las leyes de la naturaleza y obligaciones cristianas; y 
que fuera más que razonable declararlos por enemigos de la Patria, 
Tomo ii. 17 



258 PERÍODO CUARTO 1 638- I 654 

como que tan de propósito tratai^on de su ruina, persiguiendo y deste- 
rrando la virtud. 

Segundo, que las noticias que dio el Arcediano D. Pedro Manrique 
de Mendoza, dieron margen á que el General Francisco González de 
Santa Cruz saliese con lOO españoles y muchos indios amigos para los 
sitios y lugares de los metales, de que dio noticia dicho Arcediano, y 
halló ser todo siniestro y falso; y que las piedras que decían eran de 
Itatín habían sido traídas, para muestra, del reino del Perú. 

Tercero, sobre las censuras con que les calumnian haber incurrido 
en ellas los capitulares y que por delitos anduvieron ausentes y desco- 
mulgados y no quisieron parecer, siendo llamados á la residencia, que 
tomó el Gobernador D. Diego de Escobar, difunto; se responde, que el 
limo. Juez metropolitano, enjuicio contradictorio, declaró por auto de 
vista y revista, en la Plata, á 20 de Febrero de 1648 y á 5 de Marzo y 
4 de Mayo del dicho año; ser nulas todas las censuras que el dicho se- 
ñor Obispo Cárdenas fulminó contra los dichos capitulares y demás 
personas que no seguían sus designios; como consta de dicho autos, 
publicados é intimados en la Asunción al Gobernador Diego de Esco- 
bar, y de su respuesta y auto, proveído por éste, á un escrito que pre- 
sentó Gabriel de Cuéllar y Mosquera en favor del dicho Obispo á 26 de 
Agosto de 1648, con notificación de él en 28 de dicho mes y año, que 
presenta. 

Cuarto, en cuanto á los cargos que hicieron al Gobernador Sebas- 
tián de León y Zarate; todo se redujo á la suma de 80 pesos de mone- 
das y frutos de la tierra, que hacen 27 pesos y medio de plata, para las 
costas de autos; resultando condenado el Capitán Cristóbal Ramírez y 
otros ocupados, que salieron de caso pensado al camino real á matar 
al Gobernador, á pena de destierro de estas provincias y multados en 
cantidad de plata para la Real Cámara. 

Quinto, sobre la obligación de buscar el Cabildo dichas minas, sería 
útil si fueran ciertas; pero que siendo, como son, fingidas, sería su ruina. 

Sexto, ni es el bien común ni el de la patria lo que los contrarios se 
proponen, sino su ruina; pues con tales calumnias, escritos, informes, 
poderes y decretos sólo lograron echar de su casa y Colegio, con vio- 
lencia y armas, á los religiosos; sacándolos arrastrando y á empellones y 
golpes, derribando las puertas, profanando lo sagrado, robando cuanto 



MAYO l6¿I 259 

tenían, hasta los ornamentos, cálices y vasos sagrados, demoliendo los 
altares y confesonarios, y al Colegio pegándole fuego por tantas y di- 
versas partes. 

Pídese el castigo y que sean echados y desterrados de la República, 
como perjudiciales al bien común: primero, por común falso; segundo, 
por escritos libelosos; tercero, por orden del Virrey y sentencia del 
Juez apostólico; cuarto, por vindicta y ejemplaridad pública; quinto, 
por haber sido ellos los causantes de todos los daños que resultaron de 
la elección (contra todo derecho) de Gobernador, de la persona del 
Obispo Fray Bernardino de Cárdenas. Suplica destierro perpetuo para 
todos los culpados, á excepción de los que con cristiano celo han dado 
satisfacción á dichos religiosos. — En la Asunción, á 22 de Abril de 165 1. 

Proveído y rubricado en decreto de autos y testimonios que pide el Procura- 
dor general, con notificación á los de la parte contraria hecha el mismo día. — 
Fs. 123 á 126. 

846. 1651— 5— 2 74—6-47 

Carta de Antonio, Obispo de Nuestra Señora de la Paz, á S. M. — En 
ella le remite, por lo que toca á dicho Obispado, con el mayor ajusta- 
miento que ha sido posible, guardando las advertencias particulares 
que da el Cronista mayor Maestro Gil González Dávila; la relación que 
manda la Real Cédula de 8 de Noviembre de 1648, dada á pedimento 
de dicho Cronista mayor de ios Reinos de Castilla é Indias. — Paz, 2 de 
Mayo de 165 1. 

Original. — 2 fs. -Emp.: «La relación > Term.: iCronista mayor». — AI dorso 

se lee: «En el Consejo, á 9 de Octubre de 1652. — Avísesele del recibo y la rela- 
ción se entregue al historiador».— (Rubricado.) — «Entregóse la relación al Cro- 
nista y la voluio». 

847. 1651-5 — 5 74—6—28 

Petición presejitada por el P. Juan Anto?iio Manqiiiano, de la Com- 
pañía de Jesús y su Procurador general en las provincias del Paraguay, 
en la causa de las calumnias del oro fingido é información falsa y demás 
injurias que el Capitán Cristóbal Ramirez Fuenleal ha hecho contra los 
religiosos de dicha Compañía ocupados en la predicación del Santo Evan- 



26o PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

gelio en ¡as provincias del Paraná, Uruguay é Itatines. — Pide se declare 
dicha información y cuanto en ella se dice por nulo, falso, libeloso é 
inicuo, y que dicho Capitán sea compelido á que lo retracte pública- 
mente, como dispone el derecho canónico y la Bula de la Cena del Se- 
ñor, por las razones siguientes: 

Primera, porque dicha información es nula en derecho, por falta de 
jurisdicción, por no tenerla dicho Capitán en cuanto Alcalde ordinario, 
ni el Sr. Obispo en cuanto á Gobernador, por ser dichos religiosos 
exentos del fuero secular y el dicho Sr. Obispo intruso y sin jurisdic- 
ción alguna; y así, la dicha información, hecha por su comisión, en 
cuanto Gobernador intruso, fué nula y de ningún valor. 

Segunda, porque dicha información es un libelo lleno de calumnias, 
como los mismos testigos lo declaran, descubriendo el dolo y engaño 
con que dicho Capitán se la hizo firmar, sólo con ánimo de infamar á 
dichos religiosos y apoj^ar las calumnias que dicho Capitán había es- 
crito, y para paliar la expulsión sacrilega que quince días antes había 
hecho de dichos religiosos, sacándolos de su casa y Colegio. 

Tercera, que no le puede salvar el decir ahora mal de los mismos 
testigos, á quienes dicho Capitán hizo firmar la información referida, 
ni lo que añade diciendo que no fué citado para ver, jurar y ratificar 
los dichos testigos; siendo así que él mismo hizo la dicha información, 
sin citar á la parte contraria, y remitiéndola á tantas partes sin la dicha 
citación; y preguntándole por ella el Juez conservador, la negó, con 
juramento de que no la había visto, ni sabía de ella. Ni tampoco le vale 
decir que está indefenso; pues había de considerar que así quedaría co- 
metiendo tal delito é inventando tales calumnias, con que desde el año 
de 40 continuamente ha perseguido á dichos religiosos, hasta que los 
vino á expulsar de esta ciudad. Ni le abona tampoco en su acción, que 
el Capitán Melchor de Pucheta se ratificase en su dicho; por cuanto, 
según derecho, está tachado, por ser uno de los capitulares que decretó 
dicha expulsión y firmó otros informes, instrucciones y poderes man- 
dados quemar púbUcamente, siendo multado por ello. Suplica se sirva 
mandarlo así, como lo tiene pedido y alegado. 

Decretóse el traslado á los autos, en la Asunción, á 5 de Mayo de 165 1. — Fo- 
lios 98 á 99 v.^° . . 



MAYO 1 65 I 261 

848. 165 L — 5 — 13 74—6—28 

Retractación hecha por el Capitán Cristóbal Ramírez antes de recibir 
los últimos Sacramentos. — Dice que daba satisfacción pública á los re- 
ligiosos de la Compañía de Jesús del Colegio de la Asunción y misio- 
nes de las injurias que han recibido de que en sus reducciones había 
minas de oro, las cuales ocultaban, con fraude de los quintos de S. M., 
por aprovecharse de ellas. 

Segundo, de que en dichas misiones todos eran extranjeros y de los 
enemigos que hacen guerra á la Corona de España, de quienes se podrá 
tener muy poca satisfacción. 

Tercero, de que impedían la visita de los Obispos y Gobernadores 
y comunicación de los españoles con las dichas reducciones con este fin; 
usurpando mucha cantidad de pesos á S. M.; engañándole con informes 
siniestros, para llevar gruesos estipendios que cobran de la Real Caja; 
impidiendo asimismo la predicación de las Bulas y que paguen los in- 
dios diezmos á los Obispos; engañándolos con rebatos falsos y nuevas 
de enemigos portugueses de San Pablo; y juntamente ayudó con pedir 
se aprobase la expulsión hecha de los religiosos del Colegio y hacien- 
das, hallándose el día que se hizo, sin estorbarla como debiera como 
Alcalde ordinario; concurriendo en la disposición y nota de los decre- 
tos que se dieron para que se ejecutase, firmando el poder é instrucción 
que se dio á Gabriel de Cuéllar; cuyas injurias se repitieron en un in- 
forme que se despachó á S. M. y Real Audiencia de la Plata, que firmó 
con otras muchas que el dicho informe contiene. 

Ruega se les haga notoria esta satisfacción á los PP. Diego de Boroa, 
Rector del Colegio, y Francisco Díaz Taño, Superior de las reduccio- 
nes, para que las admitan y le perdonen; y encarga á sus herederos 
que si debieren hacer otra satisfacción la hagan; porque su voluntad es 
que dondequiera que debajo de su firma se hallare haber escrito con- 
tra los dichos religiosos, sea público haberlo revocado. 

Testigos de esta retractación son Fray Ambrosio de Salas, Guardián 
de San Francisco del convento de esta ciudad; Maestro Juan Vizcaíno 
de Agüero, Canónigo de esta santa iglesia, y Francisco Ramírez de 
Guzmán, ante los Escribanos Cristóbal Ramírez Fuenleal y Pedro de 
Salas. — Asunción, 13 de Mayo de 165 1. 



262 PERÍODO CUARTO 1 658- 1 654 

849. 1651 — 5 — i; 74—6—28 

Petición presentada ante el Oidor Visitador por el P. Juan Antonio 
Manquiano, Procurador general de la Compañia de Jesús, en la causa 
de las calumnias sobre minas de oro fingidas que algunas personas han 
dicho tenían escondidas los religiosos de las provincias del Paraguay. — 
Dice que el Capitán Cristóbal Ramírez Fuenleal, movido de su concien- 
cia, á la hora de la muerte, hizo retractación, declarando ser falsas las 
injurias y calumnias que contra la inocencia de dichos religiosos había 
antes sostenido; hace presentación el Procurador, con el juramento ne- 
nesario, de esta retractación, y suplica se ponga en los autos un tanto 
de ella para resguardo de su derecho. Traslado á las partes, proveído 
y rubricado el decreto de arriba en la Asunción, á 17 de Mayo de 165 I • 

Siguen las notificaciones á Francisco de Núñez, Melchor Casco, García Vene- 
gas, Tomás de Arestigueta, Diego de Yegros y Francisco Ramírez de Guzmán, 
como hijo y heredero del difunto Cristóbal Ramírez. — Fs. 138 á 139 v.'° 

850. 1651 — 5 — 17 74_6— 28 

Petición del P. Juan Antonio Manquiano, de la Compañia de yesús. — 
Hecha al Juez conservador apostólico, Comendador de la Merced, Fray 
Felipe Gómez, en la causa de conservaduría que ante su Paternidad se 
sigue contra los capitulares de 1648 y 1649 sobre los decretos, pode- 
res, informaciones, instrucciones y demás escritos injuriosos y calum- 
niosos contra los religiosos de la Compañía de Jesús de las provincias 
del Paraguay, mandándolos expeler de ellas, como lo hicieron, despo- 
jándolos de sus bienes y haciendas y demás daños que son notorios. 
Dice que en virtud de que algunos de dichos capitulares, reconociendo 
su culpa, han presentado ante su Paternidad peticiones y escritos satis- 
factorios en que revocan los dichos decretos, y declaran por nulo cuanto 
en ellos han dicho, y afirman ser calumnias, ajenas de verdad, restitu- 
yendo á dichos religiosos su buena opinión, crédito y fama: suplica á 
su Paternidad muy reverenda se sirva mandar al presente Notario le dé 
traslados de dichas satisfacciones, autorizados; para que den fe en todas 
partes y Tribunales, en juicio y fuera de él. 

Y por decreto del Juez conservador apostólico se le dieron traslados 
de las satisfacciones y retractaciones hechas por Juan de Vallejo Villa- 
santi, el General Diego de Yegros, el Capitán D. Luis de Céspedes 



JUNIO I 65 I 263 

Jeria y el Alférez García Venegas de Guzman; cuyos traslados dio por 
mano de su Notario Antonio Oncadesa, en la ciudad de la Asunción, 
á 17 de Mayo de 165 1. 
Fs. 142 á 157 v.'° ^ 

851. 1651 — 5 — 30 74—6 — 44 

Carta del Dr. D. Luis José Merlo á S. M. — Expone los inconve- 
nientes que tiene la ejecución de lo que propuso el Arzobispo, Maestro 
D. Fray Pedro de Oviedo, acerca de que el Examinador Real fuese clé- 
rigo y no Padre de la Compañía. — Plata, 30 de Mayo de 165 I. 
2 fs. — Original. — Emp.: «En conformidad > Term.: «la verdad». 

852. 1651— 6— 8 122—3 — 2 

Real Cédula á la Audiencia de los Charcas sobre que averigüe los al- 
borotos sucedidos en el Paraguay con la entrada que hizo Sebastián de 
León con indios de guerra para hacerse recibir por fuerza en el gobierno 
y castigue á los culpados. — En carta de 25 de Enero de 1 65 O dice á Su 
Majestad la Audiencia que, aunque en conformidad de lo proveído 
por gobierno por el Marqués de Mansera, su Virrey, despachó provi- 
sión para que D. Fray Bernardino de Cárdenas compareciese en esa 
Audiencia, y para su cumplimiento se habían también despachado por 
ella diversas provisiones hasta la cuarta carta, con las penas de las tem- 
poralidades y extrañeza del Reino; no había tenido efecto. Antes, ha- 
biendo muerto el Gobernador de aquella provincia D. Diego de Esco- 
bar Osorio, el Cabildo de la ciudad de la Asunción, con ocasión de una 
Cédula antigua del Emperador Carlos V, nombró al dicho Obispo para 
el gobierno secular, y luego trató de expeler á los religiosos de la Com- 
pañía de Jesús del Colegio de aquella ciudad y de las reducciones de 
indios de ellas y de las demás de aquella provincia; y que, con efecto, 
expelió á los del Colegio y repartió sus bienes, aplicándolos á la iglesia 
catedral y á otros efectos, de que dio larga cuenta á esa Audiencia; y 
en ella se declaró por nulo el nombramiento de Gobernador, y el Pre- 
sidente nombró en ínterin á Sebastián de León para que lo fuese, y el 
Conde de Salvatierra, su Virrey, lo aprobó; y por gobierno ordenó que 
el Licenciado Andrés Garavito de León, su Oidor de esa Audiencia, 



204 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

que estaba elegido por Visitador de aquellas provincias, fuese vía recta 
á la del Paraguay á sacar de ella al dicho Obispo, para cuyo efecto le 
dio (esa Audiencia) los despachos necesarios; y había más de dos me- 
ses y medio que salió á su ejecución y el Virrey le envió título de Go- 
bernador y Capitán general de las dichas provincias, para que con 
más mano pudiese obrar en la materia; y también le da cuenta de la 
noticia que había tenido de que el dicho Sebastián de León se valió de 
los indios de las reducciones que están á cargo de los religiosos de la 
Compañía, juntando más de 3.OOO con armas de fuego y otras, con los 
cuales fué sobre la ciudad de la Asunción, para hacerse recibir con 
aquella fuerza por Gobernador, de que resultaron los efectos que re- 
fiere esta Audiencia; y juntamente envía copia de la carta que escribió 
á ella D. Jacinto de Lariz, su Gobernador y Capitán general de las pro- 
vincias del Río de la Plata, en que trata de diferentes cosas tocantes á 
las reducciones de la Compañía, y de lo que había dispuesto para mayor 
seguridad del puerto de Buenos Aires. 

Y visto todo por su Consejo, con lo que en razón de esto escribieron 
el Virrey Conde de Salvatierra, el Obispo del Paraguay y otras perso- 
nas, con las demás cartas y papeles de la materia, ordena y manda: que 
luego como reciba ésta, proceda á la averiguación de los alborotos suce- 
didos en la Asunción y provincias del Paraguay con la entrada de Se- 
bastián de León, con los indios de guerra que llevó para hacerse reci- 
bir por fuerza por Gobernador de ella, y castigue á los culpados, siendo 
seglares, en caso que ya no esté hecho cuando ésta llegare; y si hubiere 
habido cómplices eclesiásticos, dispondrá que por la mano del Juez or- 
dinario de esa iglesia metropolitana se castiguen; y de lo que hubiere 
hecho é hiciere en esta razón le dará cuenta en su Consejo en la pri- 
mera ocasión. — Madrid, 8 de Junio de 1651. — El Rey, y por su man- 
dado, Juan Bautista Sáenz Navarrete; señalada del Consejo. 

Emp.: «En carta de... .» Term.: -^se ofrezca». — Fs. 53 á 54 v.'° 

853. 165I— 6— 8 122 — 3 — 2 

Real Cédula á la Real Audiencia de los Charcas sobre que procure la 
paz y conformidad entre el Obispo del Paraguay y religiosos de la Coni- 
pañia de yesús, ejecutando lo demás que se le ordena. — Dice que por 



lUNIO 165 I • 265 

cartas y relaciones que se han tenido ei\ su Consejo y por lo que esa 
Audiencia ha escrito en 25 de Enero de 1650, se han entendido los en- 
cuentros y turbaciones que había entre D. Fray Bernardino de Cárde- 
nas y los religiosos de la Compañía de Jesús de las provincias del Pa- 
raguay; y que habiéndose introducido dicho Obispo en el gobierno 
secular, por muerte de D. Diego de Escobar Osorio, expelió á dichos 
religiosos del Colegio de la Asunción y de las reducciones de indios y 
repartió sus bienes, aplicándolos á la catedral y á otros efectos; con que 
se hallaba alterada aquella tierra, causando grandes inquietudes en ella, 
de que resultaban los inconvenientes y daños que se consideran. 

Y conferido por los de su Consejo de las Indias, como quiera que 
por su Cédula de esta fecha le envía á mandar que oiga ala religión de 
la Compañía sobre la restitución de sus conventos, bienes y doctrinas, 
y que proceda en ello conforme á derecho y como hubiere lugar; ha 
parecido poner remedio en dichas inquietudes: y así, le manda trate, 
con la atención y desvelo que la importancia de la materia requiere, de 
reducir á toda paz y conformidad al dicho Obispo y religión, procu- 
rando se conserven en ella mientras estas cosas se resuelven, tratando 
de ello por todos los medios posibles; hasta que, con vista de los in- 
formes, autos y papeles que sobre esto ha mandado pedir, se tome la 
resolución que convenga; y que en las reducciones y doctrinas que di- 
chos religiosos tienen en aquellas provincias se guarde lo dispuesto por 
su Real Patronazgo; porque conservarlos en ellas, ha de ser debajo de 
este presupuesto y sin contravenir á lo dispuesto por él; y si en las 
dichas reducciones hubiere religiosos de la Compañía extranjeros de 
estos Reinos, y de los prohibidos á pasar á las Indias y que no sean na- 
turales de ellos; los hará luego remitir á España, no dejando ni permi- 
tiendo que asistan allí extranjeros. Y en esta misma conformidad ha 
mandado escribir á su Virrey para que cuide de la ejecución. 

Y al Obispo del Paraguay se le advierte lo mucho que se ha extra- 
ñado el modo con que se ha portado con la religión de la Compañía, 
y que atienda á conservar la paz que se desea, excusando discordias y 
turbaciones que causan tan mal ejemplo, y que esto lo haga mientras 
se toma última resolución sobre todo; y al Superior de la dicha religión 
que hay en aquellas provincias se le encarga lo mismo, y que advierta 



266 PERÍODO CUARTO 1638- 1654 

á los religiosos de las reducciones instruyan á los indios de ellas, junta- 
mente con la enseñanza de la fe y del Santo Evangelio, en lo que de- 
ben hacer en cuanto al dominio temporal; porque se ha entendido que 
los inclinan á que el reconocimiento espiritual y temporal se le den en- 
teramente al Papa; y aunque en esto es de creer que obrarán los Supe- 
riores de aquella religión con la obediencia que de vasallos suyos tan 
beneficiados debe prometerse, todavía será bien que ponga particular 
cuidado en apurar el fundamento que esto tiene y cómo lo practican 
los religiosos de aquellas reducciones; y siendo cierto, tratará con todo 
desvelo, por los caminos más seguros y eficaces que hallare, de deste- 
rrar este abuso, por los inconvenientes que resultarían si se arraigase 
en ellos esta opinión. Y así para esto, como para todo, será conveniente 
que no pierda de vista las cosas de aquella y las otras provincias sus 
confinantes, teniendo correspondencia con los ministros y personas 
celosas que hubiere en ellas. — Madrid, 8 de Junio de 165 1. — El Rey, 
y por su mandado, Juan Bautista Sáenz Navarrete; señalada del Consejo. 
Emp.: «por diferentes cartas » Term.: «en ellas». — Fs. 54 v.'° á 56 v.'° 

854. 165I— 6— 8 122 — 3 — 2 

Real Cédula d la Audiencia de ¡os Charcas. — Dice S. M. que así por 
carta del Virrey Conde de Salvatierra de 3 1 de Marzo de 1650, como 
por lo que le ha representado esa Audiencia en la de 25 de Enero del 
mismo año, y por lo que ha avisado D. Fray Bernardino de Cárdenas 
en Jas de 25 de Abril de 1649 y por otras noticias que se han tenido 
de esas provincias; se ha entendido que habiendo fallecido D. Diego de 
Escobar Osorio, su Gobernador y Capitán general de las provincias del 
Paraguay, se introdujo dicho Obispo en el gobierno secular de ellas, y 
luego trató de expeler á los religiosos de la Compañía de Jesús de la 
ciudad de la Asunción y de las reducciones de indios que tienen en 
ella y en las demás partes de su distrito; como con efecto lo hizo y re- 
partió sus bienes, aplicándolos á la catedral y á otros efectos. 

Y visto en el Consejo, con lo que en razón de esto han representado 
los religiosos de la Compañía de aquellas provincias y los demás pape- 
les tocantes á la materia: le manda y ordena, que oiga á dichos religio- 
sos sobre la restitución de sus conventos, bienes y doctrinas, y proceda 
en ello conforme á derecho, y de todo lo que hiciere en razón de esto, 



JUNIO 1 65 I ¿67 

le dará cuenta en su Consejo, remitiendo copia de los autos que en ello 
se causaren. — Madrid, 8 de Junio de 1651. — El Rey, y por su man- 
dado, Juan Bautista Sáenz Navarrete; señalada del Consejo. 

Emp.: «asi por lo que á escripto » Term.: «Se causaren». — Fs. 57 á y v.'° 

855. 1651 — 6—8 122—3 — 2 

Real Cédula al Obispo del Cuzco y electo Arzobispo de los Charcas 
D. Juan Alonso Ocón. — Incluyese en ésta la de 18 de Junio de 1650, 
sentada en este libro, y porque hasta ahora no parece que sus antece- 
sores hayan hecho la averiguación que se les encargó sobre haberse 
consagrado D. Fray Bernardino de Cárdenas, Obispo del Paraguay, sin 
Bulas, ni ejecutado lo que en razón de ello se les advirtió por la Cédula 
arriba inserta y la que en ella se cita; siendo materia tan grave y en 
que debían haber procedido con todo cuidado y puntualidad para que, 
conforme á lo que resultase de su averiguación, se proveyese lo conve- 
niente: le ruega y encarga que cuando pase á gobernar ese Arzobis- 
pado, en virtud de los despachos que se le remiten; reconozca si su 
antecesor ejecutó lo contenido en la Cédula referida y si hizo la averi- 
guación del modo de la consagración del dicho Obispo, y si para ello 
precedió la presentación de las Bulas ó se hizo sin ellas; y si estuviere 
hecha, la enviará á su Consejo de las Indias, y no lo estando, lo hará 
por su persona, con mucha brevedad, y la remitirá en la primera oca- 
sión, ejecutando lo dispuesto en la Cédula arriba inserta como si con él 
hablara; para que, vistos los autos que en razón de esto se enviaren, se 
reconozca por su Consejo lo que se debe hacer en este caso. — Madrid, 
8 de Junio de 1651. — El Rey, y por su mandado Juan Bautista Sáenz 
de Navarrete; señalada del Consejo. 

Emp.: «yo mande dar » Term.: «en este caso». — Fs. 58 á 58 v.'° 

856. 1651— 6— 8 122 — 3—2 

Real Cédula al Obispo del Paraguay reprendiéndole el haberse intro- 
ducido en el gobierno secular y lo que ha hecho con los religiosos de la 
Compañía de Jesús, encargándole la paz y conformidad. — Dice que se 
han recibido sus cuatro cartas, las tres de 25 de Abril de 1650 y la 
otra sin fecha, en que le da cuenta de que por muerte de D. Diego de 



268 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

Escobar y Osorio, el Cabildo de esa ciudad le eligió para el gobierno 
secular, en virtud de Cédula y privilegio dados por Carlos V. Y que 
por las causas y motivos que representa había expelido á los de la Com- 
pañía de Jesús del Colegio y reducciones que tienen en esa ciudad de 
la Asunción y provincia, y aplicado sus bienes y hacienda en la forma 
y para los efectos que avisa. En vista de lo cual y lo que le han infor- 
mado otros Ministros y personas particulares en esta materia; le ha pa- 
recido advertirle, que se ha extrañado mucho el haberse él introducido 
en el gobierno secular de esas provincias so color de las Cédulas que 
dice hay del Emperador, no habiéndose practicado en otras vacantes 
de Gobernadores, y estando las cosas en diferente estado y con órdenes 
posteriores para lo contrario; tomando mano con esto para obrar tan 
aceleradamente en el modo con que se ha portado con los religiosos 
de la Compañía, expeliéndolos de sus Colegios y reducciones y despo- 
jándolos de su hacienda; siendo esta materia tan grave y en que no 
podía pasar á la ejecución sin darle primero cuenta de los motivos y 
causas que á ello podían obligar, para que S. M. proveyese lo conve- 
niente; pues á él sólo le tocaba la parte del gobierno espiritual, en que 
debía proceder con la templanza y modestia que pide el ministerio; en- 
caminando sus acciones á la mayor quietud y conformidad, particular- 
mente en partes tan distantes y en donde tanto se necesita de ella para 
el buen ejemplo de los inferiores. Y así le encarga ajuste sus procedi- 
mientos á lo que debe por el estado y dignidad en que se halla y la 
obligación que tiene de mirar mucho por lo que fuere del mayor ser- 
vicio de Dios y de S. M., teniendo presente la confianza que hizo de él 
cuando le presentó para esa iglesia; y que de aquí adelante tenga mu- 
cha atención con la religión de la Compañía, procurando siempre con- 
servar la paz que se desea; para que los indios, que son nuevas plantas, 
no se retraigan de admitir la santa fe católica y la predicación y ense- 
ñanza-de ella, viendo entre la cabeza de ese Obispado y la dicha reli- 
gión discordias y turbaciones de tan mal ejemplar: y así lo hará mien- 
tras se toma el medio y última resolución sobre todo (l). — Madrid, 8 de 



(i) Hallábase ya en esta fecha, desde 17 de Marzo de 165 1, en la ciudad de la 
Plata el limo. D. Fray Bernardino de Cárdenas, en el convento de San-Francisco 
de Chuquisaca, y sabiendo que el Conde de Salvatierra había sucedido al Mar- 



JUNIO 165 I 269 

Junio de 165 1.— El Rey, y por su mandado, Juan Bautista Sáenz de 
Navarrete; señalada del Consejo. 

Emp.: «Hanse recluido » Term.: «sobre todo». — Fs. 59 á 60. 

857. 1651— 6— 8 122—3 — 2 

Real Cédula al Provincial de la Compañía de Jesús de las provincias 
del Paraguay sobre la paz y conformidad que su religión debe tener con el 
Obispo de ellas, y lo demás que se le advierte. — Dice S. M. que por di- 
ques de Mansera en el Virreinato del Perú, por una carta que aquél le envió 
desde Lima en i.° de Junio de 1651; le contestó en 3o del mismo mes y año la 
siguiente carta, cuya copia exacta del original publicamos á continuación: 

«Traslado fidelisimo de una carta que el Obispo del Paraguai D. Frai Bernar- 
dino de Cárdenas embió al Sr. Virrei Conde de Saluatierra, que oi gouierna, de 
los 30 de Junio deste presente año de 1651. 

«La carta de V. Ex.^ de i.° de Junio recebí; y auiendola leido con atención 
i reuerencia, esperando algún consuelo, puse su firma en mis labios, i sobre mis 
ojos enternecidos, i aun auian de estar bañados en lágrimas de sangre, de ver 
que auiendo venido un Obispo, pobre, cargado de años y de trabajos excesiuos, 
tribulaciones y peligros de vida, a buscar i pedir el remedio de tan grandes ma- 
les i daños cometidos en lesión enormísima de la Magestad diuina i Católica (de 
cuyos Ministros esperaua justamente el remedio tan debido i forgoso), no le hallo, 
ni justicia, sino antes al contrario; pues veo que los malhechores i autores de 
grandes crímenes, i robos, i usurpaciones de la hazienda Real i de su patronazgo, 
i jurisdicción, i dominio, i causadores de tantas muertes y maldades i engaños, 
están fauorecidos y triunfantes; i en las dotrinas, contra Cédulas i contra la fór- 
mula del Concilio Tridentino; en tan gran daño i destruicion de aquellas Prouin- 
cias y Ciudad: i el Obispo, zelador, deseoso del reparo tan necesario, anda arras- 
trado por caminos tan largos i penosos, afligido, injuriado, despojado de su Iglesia 
i bienes, padeciendo, por seruidor de su Rei i de la fe, tan intolerables trabajos 
i extremas necesidades, con cuyo peso no pueden pasar adelante mis onbros tan 
ñacos, i ancianos, ni mi pobre consciencia. Y asi, desde oi, pongo sobre la de 
V. E. i sobre la de los demás Ministros Reales (para que corran por su cuenta) 
todos los tan acerbos males i daños de la Ciudad i Prouincia del Paraguai i de 
sus Iglesias, como son Eregias grauisimas i aueriguadas contra la Generación eter- 
na i temporal del Verbo Diuino, i contra la Virginidad Purísima de Nuestra Se- 
ñora, i contra el nombre soberano de Dios (*). I las nulidades de todos los Sacra- 

(*) Alude en este lugar el Prelado al Catecismo guaraní, el cual fué compuesto por Fray Luis de 
Bolaños, religioso de la misma Orden del Sr. Obispo D. Fray Bernardino de Cárdenas. Nótese que 
este señor ignoraba la lengua guaraní y sólo podía hablar por referencias en este caso particular. 
Véanse los 11 documentos relativos á la Juma convocada para examinar la doctrina contenida en 
dicho Catecismo guaraní, que son: 1.°, una carta del Arzobispo de la Plata Dr. D. Alonso de Ocón al 
Oidor D. Juan Blázquez de Valverde, dada en la Plata á 12 de Julio de 1655; 2.°, la Real Cédula 
fecha en Buen Retiro, expedida á 1.° de Junio de 1651 á dicho Sr Arzobispo, y la continuación de la 



270 PERIODO CUARTO 1638-1654 

ferentes cartas y relaciones tenidas en su Consejo se ha entendido los 
encuentros y disensiones entre el Obispo de esas provincias y los reli- 
giosos de su orden que asisten en el Colegio de la Asunción y reduc- 
ciones de indios que están á su cargo, y las turbaciones y escándalos 
quQ de ello han resultado, causando los daños é inconvenientes en lo 
espiritual y temporal que es notorio. Y como quiera que en razón de 
esto ha mandado advertir al Obispo; todavía es necesario que cada uno 
por su parte concurra por lo que le toca á ello. Le encarga prosiga 
toda su atención en conservar la paz y conformidad entre dicho Obispo 
y los religiosos de la Compañía, mostrando en esto la prudencia y mo- 
destia con que en todas partes se gobierna; pues es tan del servicio de 
Dios y suyo excusar diferencias, para que los indios, que son nuevas 
plantas, no se retraigan de admitir la fe, viendo entre la cabeza de ese 
Obispado y su religión discordias y turbaciones de tan mal ejemplo; y 
advierta á los religiosos que instruyan á los indios de las reducciones, 
con la enseñanza de los misterios de la fe y del Santo Evangelio, en lo 
que deben hacer en cuanto al dominio temporal; porque se ha enten- 



mentos por falta de jurisdicción en los Curas, por no estar instituidos con la fide- 
lidad que manda el Reí Ntro. Sr. en sus cédulas i el Santo Concilio Tridentino, 
i la perdición de innumerables almas, i los robos i usurpaciones de la Hazienda 
Real, que montan cada año mas de 500 mil pesos; i en los quarenta antecedentes 
mas de quince millones. I estos sin que entren los quintos del oro, que es voz 

carta del Sr. Arzobispo á Valverde; 3.°, la carta de D. Fray Bernardino de Cárdenas dirigida al señor 
Arzobispo, desde la Paz, en 14 de Mayo de 1655, su postdata y la continuación de la carta del Sr. Ar- 
zobispo y comisión que da al Gobernador del Paraguay; 4.°, comisión dada por el mismo Sr. Arzo- 
bispo al Gobernador eclesiástico del Paraguay, en caso de que el Gobernador no pueda usar de la 
precedente, en la Plata, á 7 de Agosto de 1655; 5.°, edicto del Gobernador, notificado al Provincial de 
los Jesuítas, Asunción, 23 de Octubre de 1656; 6.°, otro edicto nombrando los individuos que debían 
componer la Junta referida, fecho en 20 de Octubre del mismo año; los individuos nombrados fueron: 
el Dr. D. Adrián Cornejo, los Licenciados D. Gabriel de Peralta, Pedro de Mendoza y Pedro de la 
Cabex; Fray Pedro de Villasanti, Francisco Caballero Bazán, Esteban de Ibarrola, el Maestre de 
campo Francisco de Espindola de la Santa Cruz y R. P. Francisco Vásquez de la Mota, con el reli- 
gioso 6 religiosos que llevase consigo á dicha Junta y examen; 7.°, respuesta del R. P. Provincial de 
la Compañía Francisco Vásquez de la Mota, dada en la Asunción en 25 de Octubre de 1656; 8.°, junta 
de los señalados, celebrada en 31 de Octubre de 1656; 9.°, 10.° y 1!.°, pareceres del Deán, Guardián de 
San Francisco y demás personas que la componían. Firmaron en ella los siguientes: Dr. D. Juan Bláz- 
quez de Valverde, el Dr. Adrián Cornejo, Licenciado D. Gabriel de Peralta, Pedro de Mendoza, Pedro 
de la Cabex, García Moreno, Fray Pedro de Villasanti, Francisco Caballero Bazán, Esteban de Iba- 
rrola y Francisco de Espinóla de Santa Cruz.— Vide Historia del Paraguay, escrita en francés por el 
P. Pedro Francisco Javier de Charlevoix, de la Compañía de Jesús, con las anotaciones y correcciones 
latinas del P. Muriel, traducida al castellano por el P. Pablo Hernández, de la misma Compañía.— 
Tomo III, páginas 300-349.— Madrid. Librería general de Vi(:toriano Suárez, Preciados, 48, 1913. 



JUNIO 165I 271 

dido que los inclinan á que el reconocimiento espiritual y temporal se 
le den enteramente al Papa: y aunque en esto es de creer que obrará 
con la obediencia que de vasallos suyos tan beneficiados debe prome- 
terse, es menester ponga particular cuidado en ello; teniendo presente 
que los religiosos que asisten en esas reducciones han ido en su nom- 
bre y á expensas de su hacienda, como Patrón que es de lo espiritual 
en las Indias por concesión apostólica, á instruir á los indios en la fe; 
y así es necesario no se les divierta de la sujeción y reconocimiento 
que deben tener á Su Santidad en lo eclesiástico y á él en lo temporal; 
porque de lo contrario se tendrá por deservido. — Madrid, 8 de Junio 
de 165 1. — El Rey, y por su mandado Juan Bautista Sáenz Navarrete; 
señalada del Consejo. 

Emp.: «Por diferentes cartas » Term.: «por deservido>. — Fs. 60 á 61 v.'° 

858. 1651—6—10 74—6—28 

Petición presentada por el General Diego de Yegros al Visitador don 
Andrés Garavito de León. — Solicita que en vista de las satisfacciones 
bastantes dadas por él en otros escritos suyos, que da por repetidos, so- 
pública (i creo que es cierta) que ay en aquellas Prouincias; que esa es otra gran 
partida. I otra la de la limosna de las Bulas de la Santa Cruzada, cuya expedición 
an estoruado en aquellas Prouincias tantos años arreo, priuando a las almas de 
viuos i difuntos de tan grandes bienes i gracias. I otra partida de los diezmos, o 
por lo menos veintenas, cuya paga deben por derecho Canónico i diuino aque- 
llos Indios, i la an estoruado sus Curas del Paraná i Huruguai, quitando a las 
Iglesias Catedrales del Paraguai i Buenos Aires mas de cien mil pesos de renta 
cada año, poniéndolas en pobreza estrema, i obligando a que S. M., de su caja 
Real aya suplido tanta suma de pesos para suplir y dar congrua sustentación a 
los 2 Obispos de dichas Iglesias i a sus Prebendados, que monta gran suma de 
pesos. Y mayor es la de los innumerables pecados, de discordias, de cismas, de 
descomuniones, desprecios dellas, desobediencia [a] la Iglesia i Rei Católico, Ex- 
pulsiones de Obispos, Sacrilegios y otros abominables pecados que ai en aquella 
Ciudad i Provincias, mas reforgados y con mayor auilantez por la ausencia i ex- 
pulsión del Prelado i Pastor, que les hazia rostro, i iua poniéndoles remedio i re- 
paro, y por estoruar este los Padres de la Compañía, i quedarse con los intereses 
grandes, i riquezas de aquel Reino (que tienen tiránicamente usurpado a Nues- 
tro Rei, con mas de cien mil vasallos, i quiza para entregársela al Tirano de Por- 
tugal), procuraron con falsísimas relaciones, que me sacase de mi Obispado el 
Marques de Mancera con sacrilegas Prouisiones, sin auer causa alguna para ha- 
zerme comparecer en esta Audiencia; pues no han hallado culpa ni mui pequeña 
contra mi, sino mui grandes seruicios hechos a mi Rei. Y asi debe V. Ex.^, no 



272 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

bre la causa del oro que sigue contra él el Procurador de la Compañía 
de Jesús ante su señoría; toda vez que por dicha causa y otras ha sido 
ya condenado y multado por el Juez conservador apostólico, sea dado 
definitivamente por libre. — Sigue el decreto del traslado y al proceso, 
proveído por el Visitador, en la Asunción, á 10 de Junio de IÓ51. 

F.° 157. 

859. 1651— 6— 17 • 74_6_28 

Petición presentada por el Capitán Tomás de Arestigueta: — En vista 
del traslado que se le dio de la del P. Manquiano, en que pretende con- 
testación á la demanda puesta contra él sobre las minas de oro, plata y 
otras, que públicamente se han hecho notorias, sin que la causa prin- 
cipal haya dimanado de proposición que el peticionario haya hecho; 
suplica á su señoría se sirva de declarar por supuesta, atentada y sin 



apoyar ni dejar de remediar esto; porque en casos tan graues, la omisión i tibieza 
es grauisima culpa: Contra fé, Rei, Iglesia, i Obispos della; con peligro de incu- 
rrir en muchas penas i censuras del Derecho i Bula de la Cena, en que incurrió 
sin duda su antecesor de V. Ex.^, cuyas acciones no es razón prosiga V. Ex.^, 
sino que las destruA^a; por ser tan implas; como lo ha hecho V. E. mui justamente 
en otras de menor importancia. Y con este intento, creo 3^0, que V. E. cometió 
el gouierno del Paraguay al Oidor D. Andrés de León Garauito, quitándole a 
Sebastian de León, ebrio publico y onbre pésimo. Lo qual fué embiar otro León 
cruel, que, dándose por deudo desotro, a dos manos i garras, aa acabado de des- 
truir aquella afligida Ciudad i ciudadanos, i Señoras nobilísimas, poniéndolas en 
estremas necesidades i aflicciones; cuyas vozes, lágrimas i agrauios vayan tam- 
bién sobre la consciencia de Y. E.% i de la Audiencia i demás Ministros; que yo, 
ya, Señor, e cumplido sobradamente con mis obligaciones de Católico Obispo 
i leal Vasallo de mi Rei, padeciendo por su seruicio tan grandes trabajos i desam- 
paros por espacio de mas seis años. Y asi, con licencia de V. E., me retix-o a un 
rincón pobre, desde el qual daré continuos avisos al Rei Ntro. Sr. y a sus Con- 
sejos, i a Su Santidad, i al Sr. D. Juan de Palafox, que me manda le avisé de 
todo; i sustentándome con la pitanga de una misa en todas las que dijere, i con 
mis pobres oraciones, i lágrimas, pediré el remedio y la justicia (que no alcanzo 
en la tierra) al Rei del Cielo, postrándome con umildad y confianga ante su jus- 
tissimo Tribunal, para el qual cito á V. Ex.^ — Oi 30 de Junio de 165 1 años. — En 
este conuento de mi glorioso P.^ San Francisco de Chuquisaca^.=i luego, un poco 
mas abajo, de propia letra y mano: «Excmo. Señor.=Besa la mano de V. Ex.^= 
Su Sieruo y Capellán, Fr. Bernardino, Obispo del Paraguay.» — A continuación 
se lee: «Está fidelisimamente trasladada de su original, i lo juro /;/ verbo Sacer- 
dotisa. — [Paraqtiar. Hist., tomo I, núm. 87). — 2 fs. 



JUNIO 1 65 I 273 

fundamento la pretensión de dicho Padre, en consideración de lo que 
tiene él alegado en sus escritos, que da por reproducidos; y mande se 
le oiga de justicia y declare no tener obligación á contestar dicha de- 
manda; y que en resguardo de los perjuicios que se le han recrecido, 
nombre dicho Padre persona secular contra quien siga él su justicia. — 
Sigue el decreto de autos, proveído y rubricado por el Visitador, en la 
Asunción, á 17 de Junio de 165 1. 
Fs. 159 á 159 v.'° 

860. 1651 — 6— 17 74—6—28 

Petición presentada por el General Francisco Núñez de Avalos. — 
Hecha en la causa que se sigue por nueva Cédula de S. M. de pedi- 
mento é informe del Fiscal de la Real Audiencia de la Plata, Doctor 
D. Fabián Carrillo Valdés, y por autos de 24 de Enero de 1646, des- 
pachados por duplicado á los Tribunales superiores y al Real Consejo 
sobre la averiguación de las minas de oro del Paraná, Uruguay é Ita- 
tín y sobre las causas por que no pagan tributos los indios de estas tres 
provincias. Dice, que de esta Cédula y de unas peticiones y recaudos 
presentados por el P. Manquiano y otra por F'rancisco de Vega se le 
notificó traslado, mandado dar á las partes por su señoría; y no sien- 
do el suplicante parte, satisface solamente á todo por vía de informe 
y relación cierta. Declara que el pleito sobre los tributos lo siguió él 
en la Real Audiencia de la Plata (siendo Procurador general de esta 
gobernación), en contradictorio juicio con la otra parte, representada 
por el P. Díaz Taño (que hoy está en esta ciudad), siendo Fiscal don 
Antonio de Ulloa, el año de 1634; y en su ejecución, fué el Gobernador 
Martín de Ledesma Valderrama á las provincias del Paraná y empa- 
dronó dichos indios y los demás que se trasladaron de la Villa Rica y 
Ciudad Real, despoblada de este gobierno; y que por sentencias del 
Juez comisario y de la Real Audiencia, en grado de apelación, como 
consta de los autos en que ofició de Secretario Fernando de Aguirre, 
se sancionó el derecho de propiedad que los encomenderos tienen de 
dichos indios y de sus tributos. 

Pide sea servido su señoría de mandar dar traslado á dicho Fiscal 
D. Fabián Carrillo Valdés, para que responda á las contradicciones de 
la otra parte, y remita dichos autos sustanciados, que cita dicha Real 
Tomo ii. 18 



274 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

Cédula, como á parte legítima que es; y en el entretanto suspenda la 
causa y averiguación, sin dar lugar á que se ofusque con dichas con- 
tradicciones, sino que se consiga en todo el cumplimiento de la Real 
Cédula en esta causa de averiguación. — Proveyó y rubricó el decreto 
de auto D. Andrés Garavito de León, en la Asunción, á 17 de Junio 
de 1651. 

Fs. 160 á 161 v.'° 

861. 1651— 6— 23 74 — 6—28 

Petición presentada por el General Francisco Núñez de Avalos. — 
Hecha en la causa sobre averiguación de las minas de oro del Paraná, 
Uruguay é Itatín, del gobierno del Paraguay, al Visitador D. Andrés 
Garavito de León en respuesta del auto que le notificó su señoría, sobre 
que dentro de quince días saliese para dichas provincias al descubri- 
miento de las referidas minas de oro y lo demás deducido en el citado 
auto. Responde que por vía de satisfacción hizo relación cierta de cómo 
él no era parte en dicha causa, sino el Dr. D. Fabián Carrillo Valdés, 
Fiscal de S. M. de la Real Audiencia de la Plata; que en un Memorial 
informe presentado en el Real Consejo y firmado por Fray Pedro de 
Cárdenas, se afirma que hay y que se labran tales minas de oro en di- 
chas provincias; que en las causas y probanzas judiciales hechas por el 
Gobernador D. Francisco de Céspedes y el Gobernador D. Pedro Es- 
teban de Avila en su gobierno y puerto de Buenos Aires, y otra en las 
Corrientes por el Teniente Manuel Cabral; están citadas las sobredichas 
minas de oro de las mencionadas provincias. Añade que no puede ir 
al descubrimiento por ser viejo, ciego y no parte en dicha causa; y que 
el descubrimiento de estas minas supone un viaje de más de I20 leguas, 
y que en dichas provincias hay más de 40. 000 indios enemigos rebe- 
lados contra sus encomenderos españoles, y con gran número de armas 
de fuego; y que en 1649 asaltaron 4.OOO de ellos esta ciudad de la 
Asunción con dichas armas y otras, y la pusieron en el sumo y misera- 
ble estado en que su señoría la halló, matando españoles é indios de 
ella y robándola, como más largo consta del proceso que su señoría 
sobre ello tiene hecho. Suplica á su señoría le otorgue su petición libre- 
mente para donde y como la tiene interpuesta. Sigue el decreto del Vi- 



JUNIO 165 1 27S 

sitador de que no ha lugar esta súplica y de que cumpla el General con 
lo que está proveído. — Asunción, 23 de Junio de 1651. 

Sigue á ésta otra petición presentada en el mismo sentido por el Capitán Mel- 
chor Casco de Mendoza y denegada por el Visitador; fué notificado el decreto de 
no ha lugar á los demandantes por Pedro de Salas, en la Asunción, á 23 de Junio 
del mismo año. — Fs. 163 á 165 v.'° 

862. 1651— 6— 26 74—6—28 

Petición presentada por el General Francisco Núñez de Avalos al Vi- 
sitador D. Andrés Garavito de León. — Hecha para cumplir con el auto 
en que se le ordena salga al descubrimiento de las minas de oro del 
Paraná, Uruguay é Itatín dentro de veinte días, ofreciéndole muchas 
cosas para su avío, sustento y alivio durante el viaje. Pide para ello, se 
le dé licencia para que pueda ir por el río en embarcación propia suya 
y de allí pasar al puerto de Itapúa, aviado y con dos hijos suyos sa- 
cerdotes; para que, si fuere necesario, le ayuden como á viejo y ciego 
y sirvan por él juntamente con otro soldado. Que se le señale término 
y tiempo competente para salir de la Asunción, porque veinte días es 
muy poco para prevenir la balsa de su embarcación y demás avío y 
llevar los indios de su encomienda, que han de ir en su ayuda y com- 
pañía por cuenta de lo que le deben, demás que les pagará su trabajo 
conforme á la Real Ordenanza; y para sacarlos de su reducción pide 
orden de su señoría, etc.— Dióse traslado de esta petición, por decreto 
del V^isitador, al P. Manquiano, á 26 de Junio de 1651. 

Fs. 167 á 168. 

863. 1651— 6— 27 74_6_28 

Petición presentada por el P. Francisco Díaz Taño. — Sobre que se le 
den tantos autorizados de la aprobación y visita que el Gobernador 
D. Jacinto de Lariz, del Río de la Plata, hizo de cinco reducciones nue- 
vamente formadas en las provincias de este Río, que son: San Cosme, 
Santa Ana, San José, San Miguel y Santo Tomé, hasta entonces no vi- 
sitadas ni aprobadas por ningún Gobernador. — Sigue el decreto para 
que se den dichos tantos, dado en la ciudad de la Asunción, á 2"] de 
Junio de 1651. 

Fs. 204 á 204 v.'° 



276 PERIODO CUARTO 1 638- 1 654 

864. 1651— 6— 27 74—6—28 

Aiiio proveído en la ciudad de la Asunción por el Visitador D. Andrés 
Garavito de León. — Visto las peticiones de Melchor Casco de Mendoza, 
Cristóbal Ramírez Fuenleal, ya difunto, Tomás de Arestigueta, Fran- 
cisco Núñez de Avalos, Diego de Yegros y García Venegas de Guzmán, 
respondiendo al auto que se les notificó en 3 de Enero de este año, 
en que pretenden excusarse de ir al descubrimiento de las minas de 
oro y demás riquezas que en diferentes escritos tienen dicho hay en el 
Paraná, Uruguay é Itatín; y visto los instrumentos presentados por el 
P. Manquiano y Francisco de Vega, á quien se le dio traslado de pe- 
dimento de dicho Padre, para que, como Procurador de la Asunción, 
pidiese lo que convenía al bien y procomún de esta ciudad: dijo, que 
á pesar de las excusas alegadas por los demandados, cumplan éstos lo 
ordenado por dicho auto de lO de Enero; con apercibimiento de que 
pasado el término señalado se proveerá de remedio conveniente. De 
esta obligación se exime al General Diego de Yegros, por las satisfac- 
ciones presentadas en estos autos en abono de dichos religiosos; y se 
incluye al Alférez García Venegas, por haber firmado la petición que 
dieron los demás á fojas 1 04, con que se entiende haber contrariado 
su misma satisfacción. — Siguen las notificaciones hechas á los deman- 
dados en 19, 20, 21 y 27 de Junio de l55l. 
Fs. 162 á 162 v.'° 

865. 1651— 6— 28 74—6—28 
Petición presentada por el P. Juan Antonio Manquiano al Visitador 

Andrés Garavito de León. — Es respuesta de un decreto de su señoría 
en que mandó se le diese traslado de un escrito presentado por el Ge- 
neral Francisco Núñez de Avalos en que, después de haber intentado 
varios subterfugios y excusas para no salir al descubrimiento de las 
minas que dijo haber en el Paraná, Uruguay é Itatín, por saber que son 
falsas é inventadas; ahora pide se le dé licencia, indios y balsa para ir 
á la ciudad de las Corrientes, lugar bien apartado de dichas provincias, 
para prepararse al expresado descubrimiento; y pide se le dé término 
de un año para este efecto. En vista de las razones alegadas sobre las 
falsedades de la ocultación de dichas minas de que gozaban los reli- 



JUNIO 165 I 277 

giosos de la Compañía, de las cuales falsedades se retractó y desdijo 
luego con manifiesta contradicción; de las retractaciones hechas por el 
Capitán Cristóbal Ramírez de Fuenleal, estando para morir; del Maestre 
de campo Juan Vallejo Villasanti, del General Diego de Yegros, Capi- 
tán D, Luis de Céspedes Xeria y Alférez García de Venegas; y de la di- 
ficultad que opone para el descubrimiento, que si fueran ciertas tantas 
riquezas no la opondría; y de que la objeción de su ceguera y vejez no 
reparó el General Núñez en alegarla cuando calumnió á los religiosos; 
y que todo hace suponer que intenta huirse con sus dos hijos clérigos, 
delincuentes y excomulgados, puestos en la tablilla; y que el uno se 
fugó de la cárcel, y el que dice está en las Corrientes también se huyó 
de esta ciudad de la Asunción, por el saco y despojo que hizo de las 
vacas de Yariguay, bienes del Colegio de la Compañía, en que está 
condenado y sentenciado; y no son buenos ministros para ir á dicho 
descubrimiento: suplica á su señoría, mande ver este su escrito y haga 
lo que juzgare convenir á la buena fama de dichos religiosos, tan sin 
razón infamados, á la autoridad de S. M., al bien público y á lo que se 
debe á la verdad y justicia. — Proveído y publicado el decreto de autos 
por el Visitador, en la Asunción, á 28 de Junio de 165 1. , 

Fs. 169 á 170 v.^° 

866. 1651— 6— 28 74_6— 28 

Petición presentada por el Capitán Tomás de Arestigiieta al Visitador 
D. Andrés Garavito de León. — Es respuesta del auto en que se le manda 
que, sin embargo de lo por él alegado, salga al descubrimiento de las 
minas del Paraná. Dice que no se debe entender con él: primero, por- 
que esta causa se ha seguido contra Capitulares y Cabildo en virtud de 
decretos, informes y poderes que él no ha firmado, pedido ni deman- 
dado. Suplica se le mande oir de justicia, como en este escrito se con- 
tiene; declarando no se entiende con él la fuerza del dicho auto. — Pro- 
veído y rubricado el decreto, para que se ponga con los autos de este 
escrito, por su señoría el Visitador D. Andrés Garavito de León, en la 
ciudad de la Asunción, á 28 de Junio de 165 1, 

Fs. 171 á 172. 



278 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

867. 1651— 6— 28 74—6—28 

Atito del Sr. Oidor Visitador D. Andrés Garavito de León en vista 
de la petición del General Francisco Núñez de Avalos y de la respuesta 
que á su traslado dio el P. Juan Antonio Manquiano. — Manda se guar- 
den los autos de lO de Enero y IQ de Junio de este año, como por ellos 
está proveído; responde á lo que alega dicho General; y dice^ que haga 
al canto y manifieste el sitio y derrotero, que es preciso tenga; sin re- 
celo que por el camino otros le ganen la mano y defrauden el premio; 
porque se prohibirá con penas capitales que ninguno salga: y esto haga 
secretamente para asignarlo y dentro de un día, porque su merced or- 
dene lo que convenga al mejor expediente de este negocio, Y en aten- 
ción de lo que últimamente pide y propone para poder salir; sea y se 
entienda sin perjuicio del término de los veinte días, que van corriendo, 
desde la notificación del auto de 1 9 del corriente; y éste se notifique á 
todos los contenidos en él, porque brevemente consulten lo que deben 
hacer. — Asunción, 28 de Junio de 1651. 

Sigue la notificación al General Francisco Núñez de Avalos, que se sometió á 
ella, fecha el día 3o de Junio, y á Tomás de Arestigueta, y en el mismo día á 
García Venegas de Guzmán, y al Capitán Melchor Casco de Mendoza á i.° de 
Julio, y al P. Juan Antonio Manquiano á 3 de Julio. Y á 17 de Julio del mismo año, 
por haber traspasado el tiempo de veinte días prefijado, el Oidor Visitador y 
Gobernador proveyó auto de prisión, que se les notificó el mismo día, y se en- 
tregaron presos bajo la custodia del Capitán de guardia D. Fernando de Avalos; 
y el día siguiente se verificó la prisión de García Venegas, de que se hizo cargo 
el Alférez de la compañía del Capitán D. Fernando de Avalos, Diego de Yegros. 
Fs. 173 á 175 v.'° 

868. 165 1 — 7—13 74—6—44 

Respuesta y confutación. — Hecha por el P. Fray Alonso Vique, del 
Orden de nuestro Padre vSan Francisco, Lector jubilado en Santa Teo- 
logía, J-'rovincial que ha sido de las provincias del Tucumán, Paraguay 
y Río de la Plata; contra un papel, ó por mejor decir, libelo infamato- 
rio, compuesto por los Padres de la Compañía (según se entiende), 
autorizado con nombre del limo. Sr. Obispo de Tucumán contra el del 
Paraguay. Va dividida en siete partes: en la primera se prueba y ates- 
tigua que no hay precepto divino, natural, ni positivo eclesiástico que 
prohiba el decir dos misas en un día los sacerdotes, y mucho menos 



JULIO 1651 279 

los Obispos; y responde á los cánones que alegan los contrarios. En la 
segunda se averigua y prueba, que aunque en los dichos cánones hu- 
biera precepto prohibitivo, no se entiende en caso de necesidad; por- 
que está exceptuado en los mismos cánones. En la tercera se ponen 
algunos cánones y Concilios, con que se prueba ser cosa muy usada y 
razonable el decir un sacerdote muchas misas en un día. En la cuarta 
se prueba y averigua, que la costumbre que alegan los contrarios contra 
el decir dos misas en un día no es razonable ni obligatoria. En la quinta 
se prueba con razones teológicas y se responde á las contrarias. En la 
sexta se prueba con sentencias y autoridades de Santos y Doctores. En 
la séptima con lugares de escritura. — Córdoba del Tucumán, 13 de 
Julio de 165 1. 

10 fs. — Emp.: <Frai Alonso Vique » Term.: «Los Sres. Obispos». 

869. 1651— 7— 14 74—6—44 

Copias de consultas y cartas para S. E. el Virrey del Perú: del 
Arzobispo de Lima, fecha en la misma ciudad en 27 de Febrero de i6j;i; 
del Obispo de Arequipa, en dicha ciudad, á 26 de Marzo del mismo año; 
del de Trujillo, en esta ciudad, á 12 de Abril del mismo año, y del Ca- 
bildo eclesiástico de la ciudad de la Plata, en forma de petición, sin fe- 
cha. — Todas, relativas á los examinadores que han de concurrir con 
el Catedrático de lenguas á los exámenes de los doctrineros de indios. 

Testimonio legalizado concorde con el original, la traslación del cual se hizo 
en los Reyes, á 14 de Julio de 1651, en papel de sello 4.° de un cuartillo del año 
1650-51. — 8 fs. y 2 en blanco. — Emp.: «Antes de ayer > Term.: «Miguel de Vá- 
rela». — (Rubricado.) 

870. 165 1- 7—17 74_6— 28 

Auto proveído por el Oidor Visitador Goberyíador D. Andrés Gara- 
vito de León. — Llama á los testigos de la información que el P. Procu- 
rador Juan Antonio Manquiano presentó, para que en lo que se hizo 
tocante al General Francisco Núñez de Avalos ante el Padre conserva- 
dor, sobre las injurias que los religiosos del Colegio de la Asunción 
habían recibido, hagan fe; y al efecto sean examinados: y diciendo que 
han hecho dichas declaraciones, se les lean; para que las ratifiquen ó 
rectifiquen, conforme les cumpliere, en averiguación de la verdad. Re- 



28o PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

cibiéronse las declaraciones de los testigos jurados Capitanes Mateo 
González de Santa Cruz, Alonso de la Madrid y Agustín de Isauralde; 
Alférez Juan Navarro, Maestre de campo Alonso Pizarro y Capitán 
Melchor Mareco Poblito.— Asunción, 4, 5, II, 13, 14 y 17 de Julio 
de 1651. 

Fs. 179 á 181 v.'° 

871. 1651— 7— 20 74 — 6—28 

Declaración. — El Capitán Tomás de Arestigueta, en la causa de ave- 
riguación que se sigue por Cédula de S. M. y de pedimento del Doctor 
D. Fabián Carrillo Valdés, Fiscal de la Real Audiencia de la Plata, so- 
bre las minas de oro de las provincias del Paraná y Uruguay, del go- 
bierno del Paraguay, ante el Oidor Visitador y Gobernador Andrés 
Garavito de León, declara: que no ha dicho de minas de oro, ni tam- 
poco si se labran ó han labrado por ninguna persona; sino tan sólo de- 
fendiéndose, por un escrito ante el difunto Gobernador D. Diego de 
Escobar y Osorio, se hallará una firma suya de que hay antiguas noti- 
cias que en dichas provincias hay minerales: y siendo esto así, ayer, 19, 
se le notificó auto de prisión de su señoría, con orden de que quedase 
preso en la cárcel pública, de que apeló por ante S. M. Suplica se le 
otorgue dicha apelación y se le dé testimonio de todos sus escritos de 
lo que á él toca, para ir en seguimiento de su justicia. 

En la Asunción, á 20 de Julio de 1651, se proveyó y rubricó el decreto de jun- 
tar esta petición al proceso, y que á su tiempo se le darán todos los testimonios 
que pida. — Fs. 176 á 176 v.^° 

872. 1651— 7— 20 74—6—28 
Petición presentada ante el Oidor Visitador y Gobernador D. Andrés 

Garavito de León por el Capitán Melchor Casco de Mendoza. — En ella 
apela del auto de prisión ejecutado contra él el día 19 de Julio, y su- 
plica sea servido su señoría de otorgarle libremente dicha apelación y 
de que se le den dos testimonios de lo que á él toca y de lo que toca 
al dicho Real Fisco; para llevarlos á la parte legítima que sigue la causa. 
Por decreto de su señoría se juntó esta petición al proceso, y que á su 
tiempo se le darán todos los testimonios que pidiere. — Asunción, 20 de 
Julio de 1651. 
Fs. i§2 á 183 v.'° 



JULIO 1651 281 

873. 1651— 7— 24 74—6—28 

Auto proveído por el Oidor Visitador y Gobernador D. Andrés Ga- 
ravito de León. — Manda se tomen las confesiones á los presos, y en 
virtud de él hicieron las suyas, conforme al interrogatorio hecho por 
su señoría, el General Francisco Núñez de Avalos, el Capitán Melchor 
Casco de Mendoza, el Capitán Tomás de Arestigueta y el Alférez Gar- 
cía Venegas; quienes respondieron á las cuatro preguntas que les dirigió 
su señoría, reconociendo en la primera las firmas dadas en el mes de 
Agosto de 1647, ^r^^s el Gobernador D. Diego de Escobar, en respuesta á 
la petición del P. Procurador general de este Colegio Juan Antonio Man- 
quiano; y que el primero de los presos reconoció la que se hizo á ruego 
suyo, ante el Gobernador D. Sebastián de León. Que tocante á las ra- 
zones y cláusulas que contiene la dicha petición y fué objeto de la se- 
gunda pregunta, el primero, tercero y cuarto testigos se remiten á lo 
que dicho tienen en sus peticiones y el segundo lo afirma. A la tercera 
pregunta, sobre riquezas y minas ocultadas por los religiosos y tributos 
no satisfechos: el primero se remite á lo alegado en sus peticiones; el 
segundo, que no ha visto las dichas minas y no sabe más que lo que 
ha dicho de que era voz común que las había; el tercero lo mismo que 
el segundo, y el cuarto se remite á lo que en sus peticiones tiene ex- 
puesto. Y á la cuarta pregunta, relativa á la retractación de Cristóbal 
Ramírez, firmante con ellos en dicha petición, se remiten á lo que di- 
cha retractación contiene. — Asunción, 24 de Julio de 1651. 

Sigue un auto del mismo día mandando dar traslado de estas confesiones al 
P. Manquiano, y con lo que respondiere, dentro del segundo día, se reciba la 
causa á prueba con todos cargos de publicación; y concluso con término de sus 
días que corran, pasados los dos, para decir y alegar desde la notificación. Esta 
se liizo por el Escribano Pedro de Salas, en la Asunción, á 26 de Julio de 165 1, 
y al General Francisco Núñez, Capitán Melchor Casco de Mendoza, Capitán To- 
más de Arestigueta y Alférez García Venegas de Guzmán se les notificó dicho 
auto á 28 de Julio de 1651. 

874. 1651— 7— 28 74—6—28 

Respuesta dada por el P. Juan Antonio Manquiano al Oidor Visita- 
dor y Gobernador D. Andrés Garavito de León. — En que demuestra 
que la prueba de la causa que se pretende recibir, con término de sus 
díaSj con todos cargos de publicación y concluso, como en el auto de 



282 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

26 de Julio se le notificó, después de las confesiones hechas por la parte 
contraria, es superflua y excusada; por cuanto de los mismos escritos, 
decretos y demás autos que los dichos General Francisco Núñez de 
Avalos y demás cómplices hicieron y firmaron, que tiene su señoría 
reconocidos, está bien probada y calificada la culpa de sus calumnias 
y falsedades y la inocencia de los religiosos; por lo cual deben aquéllos' 
ser castigados sin dilación alguna, ejecutando en ellos las penas del 
derecho, por las razones siguientes: 

Primera, porque de los autos y escritos presentados por dicho Ge- 
neral y sus cómplices, consta de dichas calumnias (fs. 6, 13 y 16) que 
las tienen reconocidas todos (f.° 28), y en los autos, decretos, poderes 
é instrucciones que su señoría mandó quemar (fs. 30 y 31) y ahora de 
nuevo en sus confesiones lo confiesan. 

Segunda, consta la falsedad de dichas calumnias por el encuentro y 
contradicción de los escritos que, convencidos de ello, no han satisfe- 
cho, confesando con su silencio la verdad. 

Tercera, que reconvencidos y reargüidos de falsos calumniadores y 
de que fuesen tenidos por tales si, compelidos, no descubrían las minas; 
no lo quisieron hacer (f." 1 68). 

Cuarta, consta también la falsedad de dichas calumnias, expresadas 
en petición (f.° 104), con los autos. Cédulas Reales y demás instrumen- 
tos presentados en petición (fs. lOQ y 122). Y ahora, en su confesión, 
confiesa el General que dictó los autos antecedentes á la elección que 
se hizo del Sr. Obispo en Gobernador de las provincias del Paraguay 
y los posteriores á ella y su confirmación, donde están todas las calum- 
nias citadas en los autos, decretos y demás instrumentos; con que está 
convencido de la negativa que en dicha confesión dijo, de que no tenía 
que satisfacer á los religiosos; y lo mismo confiesa Melchor Casco de 
haber escrito dichas calumnias, excusándose con el Gobernador difunto 
D. Diego de Escobar. 

Pide el P. Manquiano sean sentenciados los calumniadores definiti- 
vamente, con debido pronunciamiento, y que se saquen los tantos que 
fueren necesarios de dos autos ó decretos, que están en el libro del Ca- 
bildo de esta ciudad, en que no se admitieron los tributos que los indios 
de Itapúa y Corpus ofrecieron pagar en el ínterin que S. M. ordenara 



AGOSTO 165 1 , 283 

otra cosa, como lo había ordenado la Real Audiencia de la Plata; y 
ninguna persona quiso oponerse á las encomiendas de dichos indios, 
aunque el Gobernador D. Pedro de Luna los declaró por vacos; con 
que se conoce la falsedad de las calumnias puestas á los religiosos. 

Proveyóse por orden el traslado, con citación de los procesados, en la Asun- 
ción, á 28 de Julio de 1651, é hízoseles la notificación el mismo día por el Escri- 
bano Salas. — Fs. 190 á 192. 

875. 165 1 — 8 — 1 74—6—44 

Carta que el Cabildo eclesiástico de Quito escribió al Virrey del Perú^ 
en respuesta á otra del mismo de 2^ de Febrero de este año, sobre los 
examinadores de lenguas. — Dice que lo que se practica allí en los as- 
censos para beneficios es, que primero son examinados los opuestos en 
la lengua y aprobados por los examinadores sinodales, que casi todos 
son prebendados, expertos en ella, y no por otra persona particular. 

Es copia legalizada y testimoniada, en los Reyes, á i.° de Agosto de 165 1, en 

sello 4.° del mismo año. — Fs. i y otro en blanco. — Et?ip.: «En conform.d » 

Terin.: «Joseph de Oualle, escriu.° de su mag.d» — (Rubricado.) 

876. 1651— 8— I 74—6—28 

Petición. — El General Francisco Núñez de Avalos, Capitán Tomás de 
Arestigueta, Capitán Melchor Casco de Mendoza y el Alférez García 
Venegas de Guzmán, presos en la cárcel pública de la Asunción, dicen 
cada uno por lo que le toca y tiene alegado ante su señoría D. Andrés 
Garavito de León, en la causa de averiguación que se sigue sobre las 
minas de oro, que de noticia se dice hay en las provincias del Paraná, 
Uruguay é Itatines, y sobre las causas por que no son tributarios los 
indios de estas tres provincias: y piden, por los motivos que alegan, los 
haya su señoría por presentados en grado de apelación, otorgándosela 
libremente, como S. M. manda; y que se les den los testimonios que tie- 
nen pedidos para ir en seguimiento de ella, y que por ser causa del Real 
Fisco se les han de dar sin derechos; que ellos, por más sevir á S. M., 
harán los gastos de llevarlos á la Real Audiencia de la Plata y traer los 
traslados de los autos que tiene en su poder el Fiscal de ella, Dr. Fabián 
Carrillo Valdés; y citan las Reales Cédulas en que se piden, con muy 
grande ahinco, los traslados de dichos autos hechos y sustanciados que 
presentan, con el juran;ento necesario que haga la fe que en derecho 



284 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

hubiere lugar, por venir sacado sin autoridad de Escribano y sí, tan 
solamente, para su inteligencia, en la forma que está. Que con dichos 
autos se excusarán las contradicciones de los contrarios, y se hallarán 
los lugares y asuntos donde se dice existen dichas minas, y todas las 
dificultades que se pueden ofrecer y nuestras molestias y prisiones, et- 
cétera. 

Proveyóse el auto de traslado y extendióse, en la ciudad de la Asunción, á 
i.° de Agosto de 1651. — Fs. 193 á 194 v.'° 

877. 1651— 8— 3 74—6—28 

Petición. — El General Francisco Núñez de Avalos, preso en la cárcel 
de la Asunción, dice: que en el proceso y autos de averiguación de las 
minas de oro del Paraná y Uruguay, por Cédula de S. M., y á pedi- 
mento del Fiscal de la Plata Fabián Carrillo Valdés, de que se le dio 
traslado á él y demás presos; parece, que entre dichos autos se han 
arrimado, de pedimento del P. Manquiano, los que por su pedimento 
y querella se hicieron en sumaria por el Comendador Felipe Gómez, á 
título de conservador, sobre injurias hechas á los religiosos de la Com- 
pañía, la cual presentó ha más de cuatro meses y se le dio traslado de 
ella. Pide á su señoría (D. Andrés Garavito de León) se sirva mandar 
quitar dichos autos de sumaria de ramo de conservaduría y las ratifi- 
caciones de los testigos de ella, que no sirven más que de ofuscar el 
proceso y diligencias de averiguación á que se arrimaron y á él perju- 
dicarle, por enemiga conocida que dicho Padre le tiene, etc. 

Decreto. — Que por consuelo de dicho General, ande la dicha información en 
cuaderno aparte. — Asunción, 3 de Agosto de 1651. — Fs. 197 á 198. 

878. 1651— 8— 5 74—6—28 

Respuesta. — El P. Juan de Rojas, Procurador de la Compañía de 
Jesús en las provincias del, Paraguay, en virtud del poder que tiene y 
se otorgó ante el Escribano de S. M. Pedro de Salas, que presentó con 
el juramento y solemnidad en derecho en la causa que se sigue contra 
el General Francisco. Núñez de Avalos y Capitanes Melchor Casco, To- 
más de Arestigueta y García Venegas y otros culpados sobre calum- 
nias contra los religiosos de las provincias de los Itatines, Paraná y 
Uruguay, diciendo que tienen minas de oro y plata y piedras y per- 



AGOSTO 165 I 285 

las preciosas escondidas y las gozan con ocultación de S. M., con otras 
calumnias, dice: que su señoría D. Andrés Garavito de León le dio tras- 
lado de una petición apelando del auto de prueba para excusar la pena 
y castigo que merecen, añadiendo de nuevo otras calumnias contra los 
dichos religiosos, como de su petición consta, á la que responde; 

Primero, que cuando el agravio es notorio y permanente y se conoce 
el ánimo de continuarlo, en derecho no se debe admitir apelación 
alguna. 

Segundo, que el que calumnia á su prójimo y tiene obligación de 
probarla para librarse de la pena; si no lo hace, debe ser castigado sin 
dilación alguna ni apelación, con penas- de azotes é infamia, según los 
Sacros Cánones y otros derechos, y con mayor rigor cuanto es más 
digna la persona calumniada. Ni les excusa lo que siniestramente alegan 
para ir en busca de las minas, que los indios del Paraná y Uruguay son 
carniceros y tienen armas de fuego; por cuanto se les ha ofrecido se- 
guro bastante y los dichos indios son buenos cristianos y obedientes á 
los Gobernadores, como consta de los autos de las visitas que éstos y 
los Obispos han hecho, de que hace dicho Padre presentación; y si 
tanto recelo tienen á estos indios, podían ir á descubrir las de Itatín, 
donde son pacíficos y están desarmados. Que por informaciones, autos 
y causas consta de que los indios de las reducciones ni saquearon, ni 
quemaron, ni robaron la ciudad de la Asunción; porque solos dos 
bohíos ó ranchos viejos de paja, que estaban fuera de la ciudad, se que- 
maron, sin saberse de cierto quién fuese el autor; y los robos que pu- 
blican, constan haber sido hechos por los indios de la ciudad y los que 
convocaron los calumniadores para salir á matar al Gobernador Sebas- 
tián de León y Zarate, cuando venía entrando á su gobierno. 

Tercero, porque son reiteradas las calumnias de los procesados, y en 
particular las de Francisco Núñez de Avalos, incitando al pueblo contra 
los religiosos de la Compañía, según declaración de muchos testigos, 
que consta en la hoja 84 de estos autos, y por la petición que presen- 
taron y reconocieron de la hoja 13, y de los decretos, poderes, instruc- 
ciones é informes que su señoría mandó quemar públicamente, como 
se prueba por la petición de las hojas 35 y 104 de estos autos; de las 
cuales calumnias les tiene convencidos dicho Procurador por petición 
de la hoja 109 é información de la hoja 54* 



286 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

Pide se sirva el Oidor Visitador, en vista de lo dicho, que no dé lu- 
gar á dilaciones ni apelaciones frivolas como las que intentan dicho 
General Núñez y sus cómplices; que sean declarados por falsos calum- 
niadores y se ejecuten en ellos las penas del derecho. — En la Asun- 
ción, á 5 de Agosto de 165 1. 

Don Andrés Garavito de León proveyó que esta petición se junte al proceso, 
y sin perjuicio del estado que tiene se dé traslado de ella á las partes, como les 
notificó el Escribano de S. M. Pedro de Salas aquel mismo día. — Fs. 201 á 203 
vuelto. 

879. 1651— 8— 8 74—6—28 

Petición presentada por el General Fra^icisco Núñez de Avalos, los 
Capitanes Melchor Casco de Mendoza^ Tomás de Arestigueta y el Al- 
férez Garda Venegas de Guzmán al Oidor Visitador D. Andrés Gara- 
vito de León. — Es respuesta á la presentada por el Procurador de la 
Compañía de Jesús, P. Juan de Rojas Aranda, y papeles que presenta, 
por vía de información, con relación, según ellos dicen, cierta y ver- 
dadera, reservando su prueba para ante Juez eclesiástico que pueda 
castigar, juzgar y sentenciar á dichos religiosos doctrineros y restituir 
y devolverles de sus bienes los que son obligados, por los innumerables 
daños recibidos en sus personas y haciendas, feudos y encomiendas de 
indios que les han quitado y despojado y de sus réditos y tributos de 
más de veinte años á esta parte; de que tienen dada cuenta á Su San- 
tidad y Generalísimo Padre de su religión. Satisfacen á dicho escrito y 
papeles denegando contestación de pleito con dichos contrarios, y sí 
sólo, por vía de relación cierta, dicen: 

Primero, que no saben por qué se ofende tanto el P. Procurador de 
que digan por mayor una parte de verdad de las muchas que se pue- 
den decir sobre el asalto, daños y robos, quemasones y muertes de es- 
pañoles é indios que perecieron el dicho día de la batalla y destrucción 
de la ciudad del Paraguay, con el trozo de 4.OOO indios de guerra que 
á ello vinieron de dichas provincias, y con ellos dichos contrarios. 

Segundo, que no pertenece á dicha causa ni á su justicia, ni al dere- 
cho de antigua propiedad y posesión que tienen de los indios y enco- 
miendas de dichas tres provincias los conquistadores, sus hijos y sus 
nietos y demás pobladores de dicha ciudad y provincia; la certificación 



AGOSTO I 65 I 287 

que presenta el P. Procurador Rojas del Sr. D.Jacinto de Lariz, en que 
dice que 1 5 reducciones de indios de dichas provincias pertenecen á su 
gobierno del Río de la Plata: por la contradicción que le hizo, antes que 
la diese, el difunto Gobernador de estas provincias, D. Diego de Esco- 
bar Osorio, y el Sr. Obispo de este Obispado. 

Tercero, tampoco son de esta causa los traslados que presenta dicho 
Padre de los decretos de cabildo sobre los indios de dicha provincia; 
por faltar en ellos las diligencias judiciales que los Procuradores genera- 
les de esta ciudad y de las despobladas de Villa Rica y Ciudad Real hi- 
cieron ante el Gobernador D. Pedro de Lugo y Navarra, contradiciendo 
los edictos y nuevas encomiendas que de los dichos indios pretendió ha- 
cer, de pedimento de los Padres, y á título de indios de reducciones y 
misiones por ellos reducidos y conquistados: y como se alegó y probó 
lo contrario por dichos Procuradores^ se quitaron dichos edictos por el 
dicho Gobernador, dejando á dichos conquistadores, á sus hijos y des- 
cendientes, su derecho legítimo de propiedad cómo y de la manera 
que les fué otorgada por S. M, 

Cuarto, ni hace al caso la certificación que presenta dicho Padre del 
Gobernador D. Luis de Céspedes Xeria y les dio al principio del tiempo 
de su gobierno; antes da ocasión y puertas á que se diga los grandes 
pleitos que con los Padres doctrineros sostuvo el referido Gobernador 
hasta ser llevado preso á la Real Audiencia y depuesto de su gobierno; 
y residenciado, en su ausencia, se le dio por libre y absuelto de lo que 
se le había impuesto. 

Quinto, ni perjudica á la causa el testimonio dado por el Obispo 
D. Fray Cristóbal de Aresty; pues dice el Obispo, que Gobernador ni 
Obispo llegó adonde él estuvo. Y es cierto que el primer Obispo, don 
Fray Pedro de la Torre, fundador de la iglesia catedral de la Asun- 
ción, fué por tierra á los reinos del Perú y provincias del Itatín, vol- 
viendo por ellas á la Asunción, ejercitando durante el camino su oficio 
pastoral. Y otro tanto, en sus respectivos empleos, hicieron los prime- 
ros Gobernadores y conquistadores de estas provincias. 

Piden se les otorgue, con la apelación, la libertad necesaria para se- 
guir su causa y que sean sueltos de las prisiones, etc. 

Sigue el decreto del Oidor Visitador y Gobernador Andrés de Gara- 



288 PERÍODO CUARTO I 638- 1 654 

vito y León sobre que legitime esta parte, dentro del segundo día, con 
recaudos, la relación de las cosas que mezclan en este escrito; toda vez 
que en ella fundan la pretensión de que se suspenda esta causa. — Asun- 
ción, 8 de Agosto de 165 1. 

Siguen las notificaciones hechas con igual fecha. — Fs. 213 á 218. 

880. 1651— 8— 9 74—6—28 

Petición presentada por el General Núñez de Avalas, los Capitanes 
Melchor Casco de Mendoza, Tomás de Arestigueta y Alférez García Ve- 
negas de Guzmán. — Suplican del decreto proveído por su señoría don 
Andrés Garavito de León, dado en la Asunción á 8 de Agosto de 165 1 ; 
exponiendo la imposibilidad en que se hallan de comprobar con los re- 
caudos que ordena su señoría los asertos emitidos en la petición que 
dio margen á dicho decreto; en razón de la condición de presos en que 
se hallan constreñidos y del poco tiempo disponible para ello: suplican 
sea servido haberles por presentados en el dicho grado de apelación 
libremente, como por Cédulas Reales se ordena y manda, soltándoles 
de la prisión en que están y dándoles los testimonios de dicha causa 
para proseguirla. 

Sigue el decreto que manda juntar al proceso y auto las dos peticio- 
nes que dieron causa y motivo á este pleito; que bastó el tiempo que 
han estado libres para poder acudir á lo que ahora representan. Cer- 
tificación del Escribano dando fe de este decreto y de las dos peticio- 
nes presentadas, y de que se proveyó el auto de prisión para sustanciar 
esta causa. — Asunción, á 9 de Agosto de 165 1. 

Fs. 219 á 221. 

881. 1651— 8— II 74—6—28 

Petición del P. Juan de Rojas al Visitador D. Andrés Garavito de 
León en la causa con el General Francisco Núñez de Avalos y demás 
cómplices de las calumnias contra los religiosos de la Compañía de Jesús, 
sobre ocultar ricas minas de oro, etc., en las provincias del Paraná, Uru- 
guay é Itatines. — Dice que para calificación de loque tiene alegado 
contra ellos, pidió se compulsasen las declaraciones de algunos testigos 
en que se expresan dichos agravios, en virtud de los cuales el Virrey 



AGOSTO 165 I 289 

Marqués de Mansera mandó desterrar de estas provincias algunos de 
los dichos calumniadores. Y suplica se sirva mandar que los autos com- 
pulsados, donde constan estas declaraciones, se arrimen á esta causa 
para la definitiva sentencia. 

Por decreto del Visitador general se proveyó el traslado, sin perjui- 
cio del estado de la causa y que se responda para la primera Audiencia; 
y pasado, con respuesta ó sin ella, se traiga. — 'Asunción, II de Agosto 
de 1651. 

Sigue la notificación á los de la parte contraria con igual fecha. — Fs. 222 á 223 

882. 1651— 8— 17 74—6—28 

Fallo y sentencia dados por el Visitador Licenciado Andrés Garavito 
de León. — Dictados en la causa que se ha seguido á pedimento y por 
querella del P. Juan Antonio Manquiano, Procurador general del Co- 
legio de la Compañía de Jesús de la ciudad de la Asunción y demás 
religiosos de las reducciones que tienen á su cargo, sobre las injurias 
y calumnias que han dicho é impuesto el General Francisco Núñez de 
Avalos, General Diego de Yegros, Capitanes Melchor Casco de Men- 
doza, Tomás de Arestigueta y Alférez García Venegas de Guzmán 
contra los dichos religiosos, y en particular sobre imputarles la oculta- 
ción de las riquezas y minas que encubren en dichas reducciones, sin 
que S. M. tenga la parte que le toca, y lo demás cerca de esto dedu- 
cido. Condena á Francisco Núñez de Avalos y Tomás de Arestigueta 
en destierro perpetuo de las provincias del Paraguay, Río de la Plata 
y Tucumán y en 500 pesos ensayados á cada uno; y á García Venegas 
en dos años de destierro de la Asunción y su distrito y en 200 pesos 
ensayados; y al dicho Venegas y á los que tienen vecindad, en suspen- 
sión de ella por cuatro años; que cumplan los indios mingándose los 
sesenta días de su tasa por cuenta del Tesorero de la Real Hacienda 
de S. M.; absuelve á Diego de Yegros, por la satisfacción que ha dado 
y no haber firmado la petición del ofrecimiento y otras de estos autos. 
Y en cuanto á la información que hizo Cristóbal Ramírez Fuenleal, por 
comisión del Sr. Obispo D. Fray Bernardino de Cárdenas siendo Go- 
bernador; declara las calumnias acumuladas en dicha información, de 
ningún valor y efecto; y por la satisfacción que de todas ellas dio en 

Tomo ii. 19 



290 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

vida por instrumento público, habiendo ya muerto, para en cuanto á 
las penas, quedó extinguido todo, reservando al dicho Padre su dere- 
cho á salvo para que ocurra donde más convenga. 

Pronuncióse este fallo, en la ciudad de la Asunción, á 17 de Agosto de 1651, y 
notificóse á las dos partes el mismo día por el Escribano Pedro de Salas.— Fo- 
lios 238 á 240. 

883. 1651— 8— 23 74—6—28 

Petición del P. Juan de Rojas. — Es respuesta de la que presentó el 
Capitán Tomás de Arestigueta, que no debe ser admitida: l.°, porque 
mucho antes de que se tuviese noticia de la Real Cédula de S. M.; su 
parte se querelló y comenzó esta causa ante el Gobernador D. Diego de 
Escobar, y después ante su señoría, pidiendo contra dicho Capitán y 
demás delatores; 2.°, porque según consta de los autos compulsados de 
la causa de la conservaduría, dicho Capitán, mucho tiempo antes, con 
dichas calumnias, fomentaba la expulsión de dichos religiosos; por cuya 
causa envió orden, que está en los autos, para que fuese desterrado el 
Capitán Tomás de Arestigueta; 3.'', porque se mancomunó y firmó otros 
escritos en que de nuevo calumniaba á dichos religiosos, queriendo 
probar las continuas calumnias aducidas contra ellos; 4.'^, porque es- 
tando las riquezas y minas que han fingido en las provincias del Paraná, 
Uruguay é Itatines, donde es fuerza que se busquen, instan en que para 
su averiguación se vaya y vuelva de la Plata; dando excusas para no ir, 
á fin de que por este medio lleven adelante la calumnia, teniendo con 
sus promesas suspensos á los Tribunales y á todo el mundo. 

Suplica se ejecute la sentencia sin excusas, señalándole tiempo y 
penas nuevas para que la cumplan. 

Sigue el decreto de traslación en los autos, dados en la Asunción á 23 de Agosto 
de 1651. — Fs. 243 á 244. 

884. 1651— 8— 23 ']á,—^—2'Í 

Apelación. — El General Francisco Núñez de Avalos, Capitán Melchor 
Casco de Mendoza y Alférez García Venegas de Guzmán, después de 
hacer relación de los trámites seguidos en la historia de su causa, sen- 
tenciada en vista por el Visitador Andrés Garavito de León; apelan 
ante S. M., Real Consejo de Indias, Virrey del Perú y Real Audiencia 



SEPTIEMBRE 1 65 I 29 1 

de la Plata, por ser dicha sentencia en gravísimo perjuicio y daños de 
sus personas, vidas, honras y haciendas, familias, mujeres é hijos, con 
todas las protestas hechas antes, y en particular la intimación que antes 
de dicha sentencia hicieron de las Reales Provisiones, carta y sobre- 
carta de apelaciones, que de nuevo intiman, por su notoriedad; que lo 
son por privilegios que tiene esta ciudad; que por estar presos, oprimi- 
dos é indefensos no las han podido sacar del Archivo de ella. Piden 
los testimonios necesarios de dicha causa y sentencia, citación de las 
partes que contradicen dicha averiguación y causa, etc. 

Sigue el decreto de traslado á los autos, en la Asunción, á 23 de Agosto 
de 1 65 1, dado por el Licenciado D. Andrés Garavito de León. — Fs, 245 á 246 v.'° 

885. 1651— 8— 23 74—6—28 

Petición presentada por el Capitán Tomás de Arestigueta. — Apela en 
ella de la sentencia de vista dada por el Visitador Oidor D. Andrés 
Garavito de León ante la Real Audiencia de la Plata, para que en ella 
se revea su causa; en razón de que en toda ella no se hallará firma suya, 
con oficio y sin él, en decretos, informes, ni en otro papel alguno sobre 
dichas minas de oro ni de los demás que se le impone. Pide se revoque 
y enmiende dicha sentencia definitiva y condenaciones en ella dadas 
contra su persona y que se le declare por libre de ellas; apelando de lo 
contrario de la dicha sentencia para ante S. M., Virrey y Real Audien- 
cia de la Plata y donde más le convenga. 

Sigue el decreto de traslado de esta petición en los autos. — Asunción, 23 de 
Agosto de 165 1. — Fs. 241 á 242. 

886. 165 1— 9-8 74—6—44 

Carta del Virrey Conde de Salvatierra á S. M. — Remite los parece- 
res que han dado los Prelados de los Reyes, Trujillo y Arequipa, y el 
Cabildo, Sede vacante, de la iglesia de la Plata, sobre el Catedrático de 
lenguas quichua y aimará que pretende el Arzobispo de la Plata, y dice 
lo que se le ofrece; y es, que prosiguiendo los Padres de la Compañía 
en esta enseñanza y exámenes, concurran con él los examinadores nom- 
brados por el Arzobispo. — Los Reyes, 8 de Septiembre de 165 1. 

I f.° y el de carátula. — Original. — E?np.: «Mándame » Term.: «algunas 

de R.°°» — Al dorso se lee el decreto del Consejo de 29 de Julio de 1652: «Como 
lo dice el virrey y así se le aprueba>. 



¿92 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

887. 1651— 9— II 74—6—22' 

Testimonio. — De las sentencias pronunciadas por el Sr. Licenciado 
D. Andrés Garavito de León, Caballero del hábito de Santiago, Oidor 
de la Real Audiencia de la Plata, Visitador general de su distrito y Go- 
bernador dé estas provincias del Paraguay; y otros autos proveídos 
para su ejecución y satisfacciones que se dieron en la causa de las in- 
jurias y agravios que los religiosos de la Compañía de Jesús padecieron 
en la ciudad de la Asunción y provincias del Paraguay, con la expulsión 
que se hizo de sus personas y despojo de todos los bienes, demolimiento 
é incendio de su Colegio y capilla, motivándose los dichos daños con 
muchas y grandes calumnias; en especial la ocultación de las minas de 
oro, plata y perlas por dichos religiosos, que labraban y gozaban sin 
pagar quintos á S. M., etc. 

Contiene: l.°, la sentencia en que se mandaron quemar los decretos 
y demás papeles de la expulsión; 2.°, otra sentencia sobre los daños, 
robo y despojo que se hizo al Colegio; 3.°, un auto declaratorio de di- 
cha sentencia y mancomunación de los reos; 4.°, otro auto sobre las 
minas de oro fingido para que salgan á buscarlas; 5-°, otro auto sobre lo 
mismo, en que no se les admitan excusas á los falsos delatores; 6.°,. sen- 
tencia sobre la calumnia del oro y penas contra los calumniadores; 
7.°, satisfacción y retractación del Maestre de campo Juan de Vallejo 
Villasante; 8.°, satisfacción y retractación del General Diego de Yegros; 
9.°, satisfacción y retractación de D. Luis de Céspedes Xeria; I0.°, sa- 
tisfacción y retractación de García Venegas de Guzmán; 1 1.*', satisfac- 
ción y retractación del Capitán Cristóbal Ramírez Fuenleal; 1 2.°, auto 
en que se mandaron apercibir los falsos delatores del oro para salir á 
su destino; 13.°, otro auto sobre lo mismo, reagravándoles las prisiones; 
14.°, nueva satisfacción y retractación dada por García Venegas de Guz- 
mán; 15.°, decreto para que se pregone la sentencia del oro en lugar 
de la satisfacción; l6.°, pregón que se dio, pregonando la dicha senten- 
cia en la plaza pública de la ciudad de la Asunción á 6 de Noviembre 
de 165 1, junto á las casas de Cabildo, donde estaban presos Francisco 
Núñez, Melchor Casco de Mendoza y Tomás de Arestigueta en un ca- 
labozo que la reja sale á la dicha plaza: por voz de Miguel, negro, en 
altas voces, con mucho concurso de gente, se publicó esta sentencia, 



SEPTIEMBRE 1651 293 

con asistencia del Capitán Juan Fernández de Córdoba, Alcalde provin- 
cial; el Maestre de campo Rodrigo de Rojas Aranda, y Lázaro de Or- 
tega Vallejo, Alcalde de la Santa Hermandad, y otras muchas personas, 
de lo cual da fe Pedro de Salas, Escribano de S. M. — Asunción, 1 1 de 
Septiembre de 165 1. 

Fs. 196 á 223 v.'° 

888. 165 1— 9-18 74—6—28 

Petición. — El P. Juan de Rojas pide al Visitador D. Andrés Garavito 
de León que no se admita la apelación que maliciosamente intentan el 
General Francisco Núñez, Melchor Casco de Mendoza y García Vene- 
gas de Guzmán, y que no salgan estos reos de la prisión en que están 
hasta que cumplan con el tenor de la sentencia y den cumplidamente, 
por instrumento público, la satisfacción debida que dispone el derecho; 
reagravándoles las penas, siendo inobedientes, y señalándoles tiempo 
determinado para que dentro de él salgan á cumplir su destierro. Las 
razones en que funda que no ha de haber lugar á la apelación son: 

Primera, porque habiéndose comenzado esta causa así ante el Gober- 
nador Diego de Escobar, como ante el Gobernador Sebastián de León 
y Zarate y después ante su señoría, independientemente de las noticias 
que después se tuvieron de que S. M. enviaba orden por relación del 
Fiscal (Dr. D. Fabián Carrillo Valdés), sólo por lo que los dichos reos 
afirmaron en la petición de fojas 6 y 13, que están en los autos y en 
diversos decretos, poderes, instrucciones é informaciones, no tienen 
excusa para abroquelarse con dicho orden y relación del Fiscal; por 
haberse preferido de su voluntad á mostrar las dichas minas y riquezas. 

Segunda, porque habiendo afirmado que dichas minas estaban tan 
cerca, que las del Itatín no distan más de 40 leguas, no hay para qué 
acudir á la Real Audiencia de la Plata, que dista 5 00 leguas, y volver 
de allá para descubrirlas; por las cuales dilaciones harto se descubre 
la falacia de su apelación. 

Tercera, porque constando haber dado cuenta á S. M. de dichas 
minas y héchole relación de dichas calumnias, se deduce estar conven- 
cidos por este hecho; pues la relación que hizo el Fiscal al Consejo íué 
por la que dichos reos le hicieron mucho antes, desde que trataron de 



294 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

expulsar á los religiosos; como consta de los autos compulsados del 
Juez conservador que están en los autos (del Visitador). 

En la Asunción, 25 de Agosto de 165 1, se proveyó por el Visitador el decreto 
de autos, y en 18 del mes de Septiembre del mismo año mandó dicho Visitador: 
que los dichos reos cumplan con la sentencia, en cuanto por ella se manda que 
den satisfacción más cumplida á los religiosos del Colegio de esta ciudad y re- 
ducciones sobre las calumnias del oro y otras que se tramaron de ellas, y fianza 
depositarla de la condenación pecuniaria que se les hizo, y de presentarse en la 
cárcel de Corte de la ciudad de la Plata dentro de seis meses, desde el día que 
saliere la primera embarcación del puerto de esta ciudad ó pagar lo juzgado y 
sentenciado, en caso que no lo cumplan, los fiadores; para que los dichos reos 
puedan ir en seguimiento de su causa libremente. Y esto ajustado, se les oye su 
apelación y se les dé testimonio de los autos, exhibiendo los pesos para la saca 
y costas de oficiales; con apercibimiento que de no hacerlo, se remitirá la causa 
original, con persona fiable, siendo por su cuenta y riesgo si por caso fortuito se 
perdiere. Siguen las notificaciones hechas á ambas partes, en la Asunción, á 18 
de Septiembre de 1651. — Fs. 247 á 249. 



889. 1651— 9 — 20 74—6—28 

Petición dirigida á la Real Audiencia de la Plata por el General Fran- 
cisco Nimez de Avalas, Capitanes Melchor Casco de Mendoza, Tomás de 
Arestigueta y García Venegas de Giizmán. — En ella refieren á su modo 
lo acontecido en la causa fallada y sentenciada de vista por el Visita- 
dor D. Andrés Garavito de León, y lo alegado por ellos en su defensa 
en las diversas peticiones presentadas hasta el momento inclusive de 
su apelación del fallo al Tribunal superior de la Real Audiencia de la 
Plata. Suplican, les dé por presentados en el dicho grado de apelación, 
ó en el que más hubiere lugar para su defensa, y sea servido de mandar 
al Sr. Oidor les otorgue libremente y sin gravamen alguno sus apela- 
ciones, y que dicha causa y proceso, cerrado y sellado, se entregue á 
persona seglar y segura que no esté afiliada á los contrarios; para que 
los lleve y entregue á esa Real Sala y en manos de su Fiscal, adonde 
protestan ir para dar cuenta de todo y pedir su justicia. 

Sigue el decreto de traslado de esta petición al P. Procurador gene- 
ral del Colegio. — Asunción, 20 de Septiembre de l6$l. 

Fs. 250 á 253 v.'" 



SEPTIEMBRE 1 65 I 295 

890. 1651— 9— 27 74—6—28 

Petición dirigida á la Real Audiencia de la Plata por el P. Juan de 
Rojas, Procurador de la Compañía de Jesús del Paraguay^ en respuesta 
á la presentada por el General Francisco Núñez de Avalos, Capitanes 
Melchor Casco de Mendoza^ Tomás de Arestigueta y Alférez García 
Venegas de Guzmán. — Dice que los susodichos no deben ser oídos más, 
sino castigados, llevando á debida ejecución la sentencia dada contra 
ellos y el auto último en que se manda ejecutar: 

Lo primero, porque esta causa no se comenzó á pedimento del Fiscal 
Fabián Carrillo Valdés, sino al del P. Juan Antonio Manquiano, en 30 
de Octubre de 1647; por tener noticia cómo dichos delatores esparcían 
en esta ciudad y provincias las referidas calumnias, cooperando á ellas 
con D. Fray Bernardino de Cárdenas desde 1644: como consta de los 
autos que hizo el Juez conservador el año de 1645; requiriendo el Pa- 
dre Procurador al Gobernador Diego de Escobar y Osorio remitiese al 
Paraná y Uruguay á estos calumniadores, como lo pedía D. Jacinto de 
Lariz, Gobernador de Buenos Aires, que á la sazón visitaba estas pro- 
vincias; sin que entonces se tuviese noticia alguna que dicho Fiscal hu- 
biese pedido algo, ni se hubiese despachado la Cédula que á 23 de 
Junio de 1649 se despachó y llegó á esta ciudad por Marzo de 165 1. 

Segundo, porque estando dicho Fiscal tan lejos de estas provincias 
no pudo tener noticias de ellas sino por manos de dichos delatores, 
como la tuvo la Real Audiencia por los decretos, poderes é informes 
que enviaron. 

Tercero, porque habiendo pedido el Procurador que fuesen los de- 
latores á descubrir las minas de los Itatines, que están tan cerca y pa- 
cíficas las 2 reducciones que allí existen, no han querido ir; y para pa- 
liar su culpa, sin distinción de dichas provincias, dicen que distan 
150 leguas, donde hay más de 40.000 indios armados enemigos de es- 
pañoles, carniceros, desobedientes y soberbios. 

Cuarto, porque dicen que han sido forzados á salir á buscar las di- 
chas minas sin ser citados y sin haber hecho con ellos primero dili- 
gencia alguna; cuando consta todo lo contrario de los autos. 

Quinto, porque contradicen que el P. Procurador ha contradicho la 



296 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

averiguación y manifestación de dichas minas; constando lo contrario 
en foxas I, 3, 26, 48, T] , 79, 81 y 85. 

Y la excusa de que son viejos de más de sesenta años no es tal, por- 
que esta edad les obliga á observar mejor los mandamientos de Dios 
y á no levantar tan graves testimonios á sus prójimos. 

Sigue el decreto de traslación á los autos de esta petición, dado en 
la Asunción á 2'] de Septiembre de 165 1, y otro decreto de remisión 
de la causa y de que el Escribano no admita petición que no sea orde- 
nada al cumplimiento del auto proveído cerca de su apelación; aperci- 
biendo á los reos se ajusten al cargo con que se les ha oído su ape- 
lación. 

Siguen las notificaciones hechas á los reos el mismo día. — Fs. 254 á 257. 

891. 1651 — 10— 9 74—6—28 

Auto. — Proveído por el Visitador Andrés Garavito de León para el 
embargo de los bienes de Francisco Núñez de Avalos, Tomás de Ares- 
tigueta, Melchor Casco y García Venegas de Guzmán; ejecutado por el 
Sargento mayor Luis de Molina, Alcalde de la Santa Hermandad. — 
Fecha del auto, en la Asunción, 9 de Octubre de 165 1. 

Fs. 257 á 259 v.'° 

892. 1651 — TO— 16 74—6—28 

Auto. — Para que los procesados General Francisco Núñez de Ava- 
los, Capitanes Melchor Casco y Tomás de Arestigueta, habiéndoseles 
notificado, se aperciban para ir en la barca (que está de próximo para 
traer bastimentos á esta ciudad de la Asunción), en ejecución de la 
sentencia, á cuya vista de autos y determinación de la Real Audiencia 
se han de presentar presos, por no haber dado las fianzas, como está 
proveído; habiendo de ir como tales y entregados á la persona que lleva 
á su cargo la dicha barca, corriendo el término de los seis meses desde 
el día que saliere de este río; y el Alférez García Venegas á cumplir su 
destierro para fuera de esta ciudad y su distrito. 

Siguen las notificaciones hechas en el mismo día, en la ciudad de la Asunción, 
16 de Octubre de 165 1; y después de la del Capitán Tomás de Arestigueta, hizo 
éste fuerza al Escribano Pedro de Salas, con muchas voces, para que recibiese 
unas provisiones, que el Escribano no recibió; y ordenando el Visitador que se 



* OCTUBRE 1 65 1 297 

recibiesen, volvió el mismo día á la cárcel á pedir las provisiones contenidas en 
la dicha orden: la una, era un traslado, que parece estar firmada por Francisco 
de Vega, Escribano público, que tiene 7 tojas; y la otra, original, de 3 fojas. — 
Fs. 260 á 261 v.'° 

893. 1651 — 10— 20 74_6_28 

Provisiones presentadas por las partes, en razón de las apelaciones 
hechas para ante la Real Audiencia de la Plata, de la sentencia de vista 
del Visitador D. Andrés Garavito de León en la causa seguida contra 
el General Francisco Núñez de Avalas y los Capitanes Melchor Casco de 
Mendoza, Tomás de Arestigueta y el Alférez Garda Venegas de Guz~ 
man. — En la primera, dada en la Plata á 19 de Marzo de 1 587, se man- 
da: que no se impida á cualquiera persona que sea el seguir y proseguir 
las apelaciones que conforme á derecho interpusieren para ante la Real 
Audiencia de la Plata, etc. Y en la segunda, dada en la Plata á 9 de 
Octubre de 1587, se ordena: que siendo con ellas requeridos por parte 
del Procurador general de la ciudad, se vean sus cartas y Provisiones 
Reales dadas y libradas por su Presidente y Oidores en favor de la 
ciudad de la Asunción; que ante el Obispo, Juez general, Jueces con- 
servadores y demás justicias, etc., sean presentadas: y las guarden, 
cumplan y ejecuten en todo y por todo, so las penas contenidas en 
dichas cartas, etc. 

Sigue el pregón, hecho en la ciudad de la Asunción en 21 de Abril de 1588, y 
el obedecimiento por el Licenciado D. Andrés Garavito de León, hecho en dicha 
ciudad en 20 de Octubre de 165 1. — Fs. 262 á 272. 

894. 1651 — 10— 24 74_6_28 

Fianza presentada por el Alférez Juan Venegas de Guzmán y el Al- 
férez D. Pedro de Valdivia y Urisuelas ante el Oidor D. Andrés Gara- 
vito de León. — Prestada en abono de los 200 pesos á que salió conde- 
nado por sentencia de dicho Oidor Visitador y en lo más que por la 
Real Audiencia se mandare; presentándose por sí ó por su Procurador 
dentro de ocho meses, que habrán de correr desde el día que saliere 
la barca, que está presta para llevar bastimentos; y hecho esto saldrá á 
cumpHr su destierro. — Asunción, 24 de Octubre de 1651. 

Sigue otro auto, fecho en la misma ciudad á 18 de Marzo de 1652, por el cual, 
visto que el Alférez Garcíí^ Venegas no había salido á cumplir su destierro 



298 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

después de haberle dado tiempo sobrado para su avío, y que había sido preciso 
reducirle á la cárcel, donde estuvo más de quince días; en virtud de los legíti- 
mos impedimentos alegados posteriormente, manda se le suelte de la prisión; 
o'bligándose su hermano el Alférez Juan Venegas á que, pasados los días de Se- 
mana Santa y feriados, le hará salir con efecto; de lo contrario pagará todas las 
costas y daños que resultaren en las diligencias que se hicieren sobre el cumpli- 
miento del dicho destierro. Sigue la fianza hecha por el Alférez Juan Venegas á 
favor de su hermano en el mismo día del auto. — Fs. 287 á 288 v.'° 

895. 1651 — 10 — 26 74—6—28 
Petición dirigida á la Real Audiencia de la Plata por el General Fran- 
cisco Núñes de Avalos, Capitán Melchor Casco de Mendoza^ Capitán 
Tomás de Arestigueta y Alférez García Venegas de Guzmán. — En ella 
ofrecen fianzas abonadas de ir y presentarse por presos en la Real Sala 
de dicha Audiencia, dentro de los ocho meses de la Ordenanza y tér- 
mino del Paraguay, que empezarán á correr desde el día que salga de 
la Asunción la barca del Capitán Serbin, en que han de ir; y no lo ha- 
ciendo en el dicho término, salvo los casos fortuitos de muerte ó en- 
fermedad, darán y pagarán sus fiadores la sentencia que su Alteza diere 
contra ellos en dicha causa. 

García Venegas de Guzmán añade, que la dará en la misma forma; 
presentándose por su Procurador con poder bastante; y todos de en- 
viar testimonio de su presentación, con que quedarán libres de dicha 
fianza sus fiadores. Suplica sea servido de mandar á dicho Sr. Oidor 
que luego mande recibir dichas fianzas y dadas en la forma referida, 
le suelte de su prisión y cárcel, para que libremente trate de aviarse y 
de lo demás que le convenga para ir en seguimiento de su justicia. 

Sigue un decreto del Visitador sobre que den memoria de los fiado- 
res que ofrecen, para que siendo tales y ciertos de la obligación que 
han de hacer, se reciban y se les pueda dar despacho. — Asunción, 26 
de Octubre de 165 I. 

Sigue otro decreto de igual fecha, por el que se manda que, fuera de García 
Venegas, dentro del segundo día, ajusten los demás la ñanza en la forma referida 
en el decreto antecedente. Notificóse á los interesados á 29 del mismo mes y 
año. — Fs. 273 á 274 v.'° 

896. 1651 — 10— 27 74—6—28 

Petición del Alférez García Venegas de Guzmán al Visitador D. Car- 
los Garavito de León. — Dice que por estar pobre y preso, no pudiendo 



OCTUBRE 1651 299 

dar fianza depositaría; suplicó á su señoría de que dicha fianza fuese, 
de que si se confirmase en la Real Audiencia de la Plata la sentencia 
que su señoría ha dado en esta causa, los fiadores pagarán la condena- 
ción hecha por su señoría. Que en cuanto al destierro de dos años, saldrá 
á cumplirlos cuando por su señoría se le ordenase; y por fiadores pre- 
senta á D. Pedro Badía y Brisuela y al Alférez Juan Venegas de Guz- 
mán.su hermano. Suplica se sirva su señoría mandar recibir dicha fianza 
en la forma ofrecida; y hecha, se le despache mandamiento de suelta. 
Sigue el decreto para que se le reciban las fianzas que ofrece, pre- 
sentándose por sí ó por su Procurador, dentro de ocho meses, en la 
Sala de la Real Audiencia de la Plata. — Proveído en la Asunción, á 27 
de Octubre de 1651. 

Sigue la notificación. — Fs. 275 á 275 v.'° 



897. 1651 — 10— 30 74—6—28 

Petición dirigida á la Real Audiencia de la Plata por el General Fran- 
cisco Núñez de Avalo s y los Capitanes Melchor Casco de Mendoza y To- 
más de Arestigueta. — Dicen que tienen presentada é intimada á su 
señoría el Visitador D. Andrés Garavito de León apelación de su sen- 
tencia, y que libremente y sin gravamen pidieron se les soltase de 
su prisión y cárcel para ir en seguimiento de su justicia; y sin haberles 
notificado la respuesta y lo proveído por dicho Oidor al cumplimiento 
de las Reales Provisiones que le fueron presentadas, ni haberles dado 
tampoco testimonio el Escribano Pedro de Salas de la notificación de 
dichas Provisiones; ofrecieron, por fin, fianzas por escrito en forma y 
se decretó presentasen memorial de los fiadores: y acudiendo á esto, 
Francisco Núñez de Avalos ofreció al Capitán Martín Juárez de Toledo, 
y Tomás de Arestigueta á Francisco Muñoz, que habían de hacer la 
fianza, de que se presentarían por presos en la Real Audiencia de la 
Plata, conforme á la Ordenanza, que empieza á correr desde el día que 
saliere de la Asunción la barca del Capitán José Serbín, que se estaba 
aderezando. 

Suplican sea servido su Alteza de mandar al dicho Oidor que ordene 
sean recibidas dichas fianzas en la forma que las ofrecen, y les suelte 



300 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

de su prisión y cárcel libremente, sin impedimento que les estorbe ir 
en seguimiento de su apelación, debajo de dichas fianzas. 

Don Andrés Garavito de León decretó traslado de esta petición á los autos 
sin perjuicio de la causa. — Asunción, 30 de Octubre de 1651. — Fs. 276 á 277. 



í. 1651 — 10—31 74—6—46 

Carta del Obispo del Tucumán á S. M. — En que remite copia de la 
primera carta pastoral que escribió para reparar el escándalo que ha 
causado el Obispo del Paraguay D. Fray Bernardino de Cárdenas en 
decir dos misas al día y persuadir y predicar que era mal hecho el no 
decirlas todos los Sacerdotes. — Córdoba del Tucumán, 3 1 de Octubre 
de 1651. 

Original. — i f.'^ y el de carátula. — Emp:. «Sobre el decir » Term.: «fuere ser- 

uido». — Hay un sello del Obispado. — Al dorso se lee un decreto del Consejo de 
27 de Abril de 1652, que dice: «a este obpo. se le responda que habiendo dado 
cuenta de todo al Virrey, a la Ynqq.°° de Lima y al Consejo, pudiera hauer es- 
cusado darla a Roma hasta ver lo que resultaua. Al virrey, que supuesto la no- 
ticia que le dio este obpo., se espera lo que la ynqq.°° de lima y el abian obrado; 
y al obpo. del Paraguay se le diga que no haga novedad ni la introduzga contra 
la orden de los sagrados Cánones, que no diga mas que una misa cada dia, ni 
lo predique ni enseñe; y corra la consulta que esta acordada». — (Rubricado.) — 
Al margen se lee: «S.^^ — Conde. — Enrriquez. — V.^ Marin. — Barreda. — Contre- 
ras. — Ramírez. — Mendoza». 

899. 1651— II— I 74—6—28 

El P. Juan de Rojas ante el Visitador D. Andrés Garavito de León. — 
Dice, en respuesta de la petición dada por el General Francisco Núñez 
de Avalos y Capitanes Melchor Casco y Tomás de Arestigueta y el 
Alférez García Venegas de Guzmán; que en dichos delatores y calum- 
niadores se debe llevar á debida ejecución la sentencia pronunciada 
por su señoría: deshace sus argumentos y suplica les compela á que den 
á su parte la satisfacción más cumplida que se les manda dar, y junta- 
mente que las fianzas que dieren sean de todo lo juzgado y senten- 
ciado; y que sin excusa alguna salgan en la barca del Capitán Manuel 
Rodríguez, y no en la del Capitán José Serbín, por estar aquélla apres- 
tada y ésta muy maltratada; y que no se le entreguen los autos origina- 
les, por los daños é inconvenientes que se temen de su perdimiento, 
sino un tanto de ellos, pues es justicia; la cual pide, etc. 



NOVIEMBRE 1 65 I 301 

Sigue el decreto de auto, en la Asunción, á i.° de Noviembre de 1651, y otro 
del mismo día en que hizo el Visitador parecer ante sí al Capitán Martín Suárez, 
á quien dio á entender la calidad de la fianza y á lo que había de quedar obli- 
gado, supuesto el ofrecimiento que dicho Francisco Núñez había hecho; y ente- 
rado y cierto de lo que contenía y efecto de su obligación, dijo que nunca ofreció 
hacer la dicha fianza, ni la quería hacer; y ordenó el Visitador que se notificase 
á Francisco Núñez, el cual respondió que tenía fiadores y los daría. — Fs. 278 
á 278 v.'° 

900. 1651 — II— 2 74—6—28 

Auto del Visitador D. Andrés Garavito de León. — Proveyendo que 
la notificación hecha al General Francisco Núñez de Avalos se haga á 
los presos Melchor Casco de Mendoza y Tomás de Arestigueta, y que 
no quedando en todo el día ajustadas las fianzas, según está proveído, 
se aperciban para ir presos en la barca; sin perjuicio de proveer cerca 
de la satisfacción más cumplida que se les ha mandado dar en crédito 
de la verdad en la causa sobre la calumnia de ocultación de minas por 
los religiosos de la Compañía de Jesús de este Colegio y sus reduccio- 
nes: y porque la prisión, en atención á su edad y á motivos de su propia 
conveniencia, ha sido en la sala de Cabildo y sin prisiones; se remue- 
van de ella á un calabozo de la cárcel y se les ponga en prisiones. 

Notificóse y ejecutóse el mismo día de este auto, fecho en la Asunción á 2 de 
Noviembre de 1651, por el Alcalde Pedro de Gamarra y el Capitán de guardia 
José Serbín, de lo cual da fe el Escribano notificante Pedro de Salas. — Fs. 280 
á 280 v.'° 

901. 1651— II— 3 76—6— 2% 

El Alférez García Venegas de Guzínán ante el Visitador D. Andrés 
Garavito de León. — Da satisfacción á los religiosos de la Compañía de 
Jesús en razón de las calumnias que se les han impuesto por la enemiga 
del Obispo D. Fray Bernardino de Cárdenas; retractando lo que como 
Regidor del año de 1648 había firmado y ratificándose en la retracta- 
ción dada anteriormente tocante á las calumnias referidas. 

Dióse traslado de esta reparación al Procurador de la Compañía de Jesús por 
decreto del Visitador, fecho en la Asunción á 2 de Noviembre de 165 1. — Esta 
retractación admitió el P. Juan de Rojas en otra petición que por decreto pro- 
veído por el mismo Visitador se juntó con los autos de la materia. — Asunción, 
3 de Noviembre de 1651.— Fs. 281 á 282 v.'° 



302 PERÍODO CUARTO l638-l654 

902. 1651-11— 3 74—6—28 

Auto proveído por el Visitador D. Andrés Garavito de León. — Visto 
la satisfacción que de nuevo ha dado el Alférez García Venegas y la 
respuesta del P. Procurador Juan de Rojas aprobándola, y atento á las 
fianzas que ha dado, manda despachar orden suelta para que salga á 
cumplimiento de su destierro, saliendo de esta ciudad; y apercibién- 
dole no se envuelva en adelante en semejantes calumnias, en especial 
contra personas sagradas, por cuya violación se incurre en gravísimas 
penas y censuras. — Asunción, 3 de Noviembre de 1651. 

Siguen las notificaciones hechas el mismo día á García Venegas y al P. Rojas 
por el Escribano Pedro de Salas. — Fs. 283 á 283 v.*° 

903. 1651 — II— 4 74—6—28 

Petición hecha por el P. Juan de Rojas al Visitador. — Solicita que en 
la causa fallada contra el General Francisco Núñez de Avalos y Capi- 
tanes Melchor Casco de Mendoza y Tomás de Arestigueta sobre ca- 
lumnias falsas y minas de oro que fingían que las gozaban, con oculta- 
ción de S. M., los religiosos de la Compañía de Jesús; se dé á ésta 
satisfacción pública, atendida la rebeldía de los sentenciados en no 
querer dar satisfacción más cumplida de dichas calumnias. Suplica se 
dé dicha satisfacción, mandando su señoría que al tiempo ó antes que 
los susodichos reos fueren sacados de la prisión en que están para ser 
llevados á la barca donde han de ir á cumplir su destierro; sean pues- 
tos en pública plaza, y allí, en su presencia, públicamente se lea la di- 
cha sentencia. El Visitador proveyó por decreto de 4 de Noviembre 
de 165 1, que se publique la dicha sentencia á toque de caja en la plaza 
pública de la Asunción al tiempo que los dichos reos sean sacados del 
calabozo para entregarlos en la barca. Lo que se ejecutó dos días des- 
pués por voz de Miguel, negro, en altas voces, con mucho concurso de 
gente, asistiendo á ello el Capitán Juan Fernández de Córdoba, Alcalde 
provincial; el Maestre de campo Rodrigo de Rojas Aranda y Lázaro de 
Ortega Vallejo, Alcalde de la Santa Hermandad; de lo cual da fe el 
Escribano de S. M. Pedro de Salas. 

Fs. 284 á 285. 



NOVIEMBRE 1 65 I 303 

904. 1651 — II— 7 74-6—28 

Auto del Visitador Andrés Garavito de León.- — Proveyendo la entre- 
ga de los reos General Núñez de Avalos, Melchor Casco de Mendoza 
y Tomás de Arestlgueta; dando orden para el efecto al Maestre de 
campo Rodrigo de Aranda y Capitán de guardia Nicolás García Bueno 
que los llevaran, con la escolta necesaria, á la barca que va á cargo del 
Alférez Agustín Valerio; quien dio recibo de haberse entregado de ellos, 
dándose á la vela el día 7 de Noviembre de 165 1 en la ciudad de la 
Asunción; de lo cual dan certificación el General Pedro de Gamarra y 
el Escribano Pedro de Salas. 
Fs. 286 á 286 v.'° 

905. 1651 — II— 8 74—6—48 

Carta del Obispo de Buenos Aires Fray Cristóbal á S. M. — Da cuen- 
ta de la muerte del Deán D. Pedro Montero de Espinosa, y de los ma- 
los procedimientos del Gobernador D. Jacinto de Lariz, y de las extor- 
siones y molestias que hace á los habitantes de aquella provincia; refi- 
riendo casos particulares. Remite copia de un auto de estatutos que 
hizo publicar dicho Gobernador contra la libertad eclesiástica é infor- 
mación en derecho que sobre ello se hizo. — Buenos Aires, 8 de No- 
viembre de 165 1. 
4 fs. — Autógrafa. — Etnp.: «Con la obligación » Term,: <R.^ seru.°> 

906. 1651 — II— 8 74—6—22 

Testimonio de la retractación del Capitán D. Gabriel de Cuéllar y 
Mosquera^ vecino y Tesorero de la Santa Cruzada de la ciudad de la 
Asunción, en grande abono de los Padres de la Compañía de Jesús de 
aquella provincia. — Dice que experimentó la ira y pasión rigurosa de 
Fray Bernardino de Cárdenas, descomulgándole y multándole, con 
mucho daño é inquietud suya, y habiéndole ocupado, con graves pe- 
nas, para el oficio de Secretario y siendo Procurador general; por el 
grandísimo temor que concibió de sus rigores se amilanó y obró todo 
cuanto él quiso que dijese y escribiese y procurase, y que otras perso- 
nas escribiesen, dijesen y firmasen contra los Padres de la Compañía, 
y á ojos cerrados, sin examinar si era verdad ó mentira; siendo así que 



304 PERÍODO CUARTO 1 638- I 654 

halla en su conciencia que todo nacía de su ciega pasión, calumniando 
á los dichos Padres de cosas que no hay en ellos: porque cuanto se dijo 
y escribió acerca de la poca fidelidad de los dichos Padres contra Su 
Majestad, que le usurpaban oro y le enviaban á reinos extraños, que 
pretendían quitar aquella provincia al Rey nuestro señor, y que eran 
cismáticos y herejes, inquietadores y escandalosos y perjudiciales á la 
Repúbhca; todo es falso y falsísimo: y quisiera tener una voz de trom- 
peta para publicarlo á todo el mundo y deshacer las calumnias de los 
dichos papeles, que por él han pasado y se han negociado y firmas que 
hizo firmar en la dicha ciudad de la Asunción, y cosa de 35 firmas que 
firmaron unos vecinos por otros, y la firma de su hijo D. José de Cué- 
11a r y Mosquera, que tenía siete años, la firmó por él; y todo lo hizo, y 
lo demás que se le imputa, por mandado del dicho Sr. Obispo, que se 
lo mandó como Gobernador y Capitán general de la dicha provincia 
del Paraguay, en nombre de S. M., con pena de la vida y de traidor, 
etcétera. — Córdoba, 8 de Noviembre de 165 1. 

Fs. 121 á 122. 

907. 1Ó51 — II— 9 74—6—28 

Petición del P. Juan de Rojas, Procurador de las provincias del Pa- 
raguay, en la causa de las calumnias de las minas de oro y otros testi- 
monios falsos que con ello han levantado á los religiosos déla Compañía 
de Jesús del Paraguay. — Dice, que constando de diversos instrumentos 
dichas calumnias; donde más se expresaron fué en una información 
que hizo el Capitán Cristóbal Ramírez, siendo Alcalde ordinario, que 
hizo firmar á los testigos, con dolo, lo que quiso, sin saber ellos lo que 
contenía lo que firmaban; como consta de sus deelaciones, y vuestra 
señoría lo tiene así declarado por sentencia definitiva. Y el dicho Ca- 
pitán Cristóbal Ramírez, á la hora de la muerte, lo declaró; retractando 
las dichas calumnias y dando satisfacción á la parte, ante el presente 
Escribano, por escrito: y porque la dicha información está en cuaderno 
aparte, y conviene conste que el dicho Capitán la hizo y dio la satisfac- 
ción, pidiendo perdón de lo que había hecho; conviene se arrime al 
dicho cuaderno un tanto autorizado de dicha retractación y satisfac- 
ción: y esto suplica á su señoría se sirva mandarlo así, como lo pide. 



^ t6sl 5oS 

'Sigue un decreto de traslación en los autos de un tanto en la satisfacción, que 
pide el P. Procurador. — Asunción, 9 de Noviembre de 165 1. — Fs. 100 á loo v.'° 

908. 1651 — II — 12 74_6— 28 
Remisión de los autos de ¡a causa por querella del P. Procurador de 

la Compañía de Jesús contra el Goieral Francisco Núñez y los Capita- 
nes Melchor Casco y Tomás de Arestigueta, que van en u}¿a barca que 
se dirige á Santa Fe, presos, d la Real Audiencia de la Plata, por no 
haber dado las fianzas que se les mandó en dicha causa. — Estos son los 
autos sobre la averiguación de las minas de oro y plata del Paraguay, 
y fueron entregados en los parajes de los Sauces por el Maestre de 
campo Rodrigo de Rojas Aranda al Alférez Agustín Valerio; quien se 
obligó á entregarlos en Santa Fe al P. Procurador general de la Com- 
pañía de Jesús del Colegio de dicha ciudad, para que con la seguridad 
y brevedad que la materia pide se despachen al Real acuerdo de la 
Audiencia de la Plata. 

De esta entrega al Alférez Agustín Valerio, hizo notificación el Maestre de cam- 
po Rodrigo de Rojas Aranda al General Francisco Núñez de Avalos y Capitanes 
Melchor Casco de Mendoza y Tomás de Arestigueta en la dicha barca de Nues- 
tra Señora de la As7¿ncidn, del Capitán Manuel Rodríguez Moreno, á 1 2 de No- 
viembre de 1 65 1. — Fs. 289 á 289 v.'° 

909. 1651 — 12—17 76-6—46 

Carta del Obispo del Tucumán á S. M. — En conformidad de lo que 
se le encargó, propone sujetos para las prebendas de aquella iglesia, 
informando de D. Pedro Carmenantes Jover, Deán; del Dr. D. Cosme 
del Campo, Arcediano; del Dr. Adrián Cornejo y del Dr. D. Juan Ca- 
rrizo Mercadillo. — Córdoba del Tucumán, 17 de Diciembre de 1651. 
2 fs. — Hay un sello del Obispado. — Entp.: «Siempre » Term.: «fuere seruido». 

910. 165 1 74_6_28 

Declaraciones de los testigos jurados Capitán Rodrigo de Osuna y Es- 
pinosa, Manuel Andrés, Capitán D. Diego Riquehne de Guzmán, Licen- 
ciado Antonio Núñez Correa, Licenciado José Serrano de Araya, Capi- 
tán Antonio González y Maestre de campo Sebastián de León. — Conte- 
nidas en unos autos exhibidos ante el Escribano Pedro de Salas por el 
P. Juan de Rojas, y hechos ante el Licenciado Fernando Sánchez del 
Valle, Chantre de la Santa Iglesia de la Asunción; en virtud de comi- 
ToMO II. 20 



3o6 . PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

sión del Dr. D. Cosme de Campo, Tesorero de la Iglesia Catedral del 
Tucumán, Juez conservador nombrado por el Colegio y religiosos de 
la Compañía de Jesús: sacados del primer cuaderno, y declaraciones 
hechas á las preguntas primera, novena y veintitrés, propuestas á di- 
chos testigos jurados, en la Asunción, á 9, 1 5, 18, 19 y 20 de Diciem- 
bre de 1645, á petición del P. Procurador Cristóbal de Grijalba. 
Fs. 224 á 233 v.'° 

911. 165 1 * 74—6—2S 

Petición presentada poí- el General Francisco Núñez de Avalas ante el 
Oidor Visitador D. Andrés Garavito de León. — En ella apela de los 
autos dictados contra él, y en particular del auto de prisión, para ante 
S. M. y su Real Consejo de Indias, Sr. Virrey del Perú y Real Audien- 
cia de la Plata; y suplica sea servido de mandar ver lo que refiere y 
alega, para que conste en la causa que contra él se instruye, y otorgarle 
dicha su apelación libremente, y se le dé testimonio de lo que á él toca, 
para ir en seguimiento de su justicia. 

Por decreto de su señoría juntóse al proceso esta petición, y que á su tiempo 
se le darán todos los testimonios que pidiere. — Fs, 177 á 178 v.'° 

912. 165 1 74—6—28 
Rectificación y ratificaciones. — Hechas: la primera, por el testigo ju- 
rado Capitán Diego Plernández, y las segundas por el mismo Capitán 
y los demás testigos jurados Melchor Maréeos Pollito, el Maestre de 
campo Alonso Pizano, Alférez Juan Navarro, Capitán Mateo González 
de .Santa Cruz y Capitán Agustín de Insauralde; para los efectos de la 
información recibida por el Juez conservador apostólico Felipe Gómez, 
Comendador de las Mercedes, en la causa de la conservaduría promo- 
vida por los religiosos de la Compañía de Jesús. 

Firman esta rectificación y ratificaciones los referidos testigos ante el Escri- 
bano de S. M. Pedro de Salas.— Fs. 199 á 200 v.'° 

913. 165 1 74—6—28 
Petición presentada al Licenciado D. Andrés Garavito de León. — So- 
bre la fundación hecha por los Padres de la Compañía de Jesús de 20 
pueblos de indios, desde su principio infieles, ya bautizados, en los ríos 
y provincias del Uruguay y Paraná, donde su señoría al presente se 



i6si 307 

halla en la visita, de las que pertenecen al gobierno del Río de la Plata 
y jurisdicción de su señoría, que son las 1 5 siguientes: Nuestra Señora 
de la Candelaria, San Cosme y San Damián, Santa Ana, San Carlos, 
San José, la Concepción, San Miguel, los Santos Mártires, Santa Ma- 
ría del Iguazú, los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, San Ni- 
colás, San Javier, Nuestra Señora de la Asunción del Mbororé, Santo 
Tomé y los Santos Tres Reyes del Yapeyú (l). Dice que aunque todas 
15 reducciones se han hecho por orden de S. M. y en su Real nombre, 
solamente lO de ellas están aprobadas por los Gobernadores anteceso- 



(i) Según el Capitán de navio de la Real Armada D. Félix de Azara, la fun- 
dación, traslaciones y situación de estos 15 pueblos, con otras observaciones por 
él verificadas, se reducen á las siguientes: 

I. La Candelaria; fué fundado por los PP. Rocj^ue González y Pedro Romero, 
en 1627, en el Caazapa-Miri. En 1637, transmigró el pueblo cerca del de Itapúa. 
De allí pasó á la costa Sur del Paraná, sobre el río Yguarupá. En 1667, se trasladó 
4 20° 26' 46" latitud austral y 1° 53' 29" de longitud. La situación del pueblo 
era "llana, sobre el alto de la barranca del Paraná. Residía en este pueblo el Su- 
perior de las misiones y un Procurador general Coadjutor. Cuando la expulsión, 
tenía 3.687 almas. 

n. San Cosme y San Damián; fundólo el P. Adriano Formoso, en 25 de Enero 
de 1634 en sierra del Tapé, en Ybyty-miri, 28° 48' lat. Cuatro años después pasó 
al Paraná, entre el río Aguapey y la Candelaria, á cují^o pueblo se incorporó, se- 
parándose de él en 17 18, á una legua al E., donde hizo el P. Diego Suárez ob- 
servaciones astronómicas. En 1740, pasó al Paraná, y en 1760, se trasladó á 
27° 18' 55" lat. y 1° 21' 52" long., sobre una suavísima colina, media legua dis- 
tante del Paraná. La expulsión le cogió con 3.346 almas. En 1790, contaba i.i 1 1. 

in. Santa Ana; fundado en i633 por los PP. Pedro Romero y Cristóbal de 
Mendoza, en la serranía inmediata al río Yacuy. Se encargó de los neófitos el Pa- 
dre Martínez; transmigró el pueblo, en 1638, al Paraná, cerca del Peyuré, de 
donde pasó á 23° 27' 45" lat. y 2° 2' 19" long,, á 2 leguas del Paraná, sobre una 
lomita. En 1667 tenía 4.497 almas; en 1790, contaba 1.750. 

IV. San Carlos; lo fundó el P. Mola, en 1631, en Caapy, donde fué destruido, 
y de sus reliquias y de las de otros pueblos se formó otro, con el mismo nombre, 
en 1639, en 27° 44' 36" lat. y 1° 43' 48" long. 

V. San José; fundado por el P.José Cataldino, en i633, junto á la sierra de 
Tapé, hacia 29° 5' lat.; en 1638, pasó al E. del Paraná, enti-e Corpus y San Igna- 

^cio-Miní; en 1660, se estableció en 27° 45' 52" lat. )' i? 52' 3" long. Cuando la 
expulsión tenía 2.041 habitantes; en 1790, 1.341. 

VL La Concepción; fundólo el P. Roque González, el día 8 de Diciembre 
de 1620, en 27° 58' 44'' lat. y 2° 3' 47" long. Acogió las reliquias de otros muchos 
pueblos destruidos en el Guayrá, en la sierra del Tapé y en el Caaguazú ó Itatí. 
De esta matriz salieron San Luis v Santo Ángel. La iglesia es de cinco naves; en 



3o8 Período cuarto i 638- i 654 

res de su señoría, cuales son: la Candelaría, San Carlos, la Concepción, 
los Santos Mártires, Santa María del Iguazú, San Pedro y San Pablo, 
San Nicolás, San Javier, Nuestra Señora de la Asunción y los Santos 
Reyes; dándoles un ornamento entero y una campana, y á los 2 reli- 
giosos que siempre asisten á cada una de ellas 233 pesos 2 reales y me- 
dio cada año para su vestuario y sustento, que es la cuarta parte del 
sínodo que se suele dar en el Perú á un Cura. Y para las 5 restantes, 
que son: San Cosme, Santa Ana, San José, San Miguel y Santo Tomé; 
desde su fundación hasta el presente, nada se ha dado para el culto y 
religiosos, y su señoría ha visto en la dicha visita lo que se ha hecho 
en ellas. Y fuera de las dichas habían fundado otras 23 reducciones, 
que destruyeron los portugueses de San Pablo del Brasil, así en estas 
provincias como en las del Guayrá; y en las provincias del Itatín, go- 
bierno del Paraguay, tienen otras 2, hechas de la misma manera, sin 
que S. M. haya dado por ellas cosa alguna. Y habiendo visto el Visita- 



la sacristía se ven los huesos ó reliquias de los PP. Juan del Castillo, Roque Gon- 
zález y Alonso Rodríguez, muertos por los indios en 1628, y los del P. Diego de 
Alfaro, que murió en 1639, y todos son reputados por mártires. 

VIL San Miguel; el P. Cristóbal de Mendoza lo redujo, en 1632, en la sierra 
del Tapé, hacia 28° 45' de lat.; de allí se transfirió á las inmediaciones de Con- 
cepción, y en 1687, se situó en 28° 32' 36" y 3° i' 33"; tenía en 1667 este pue- 
blo 3.525 almas, y en 1790, sólo 1.973; la iglesia medía 100 varas de longitud y era 
de sillería hasta la cornisa, sin más cal que en las junturas por fuera; su pórtico 
á la plaza tenía siete arcos, con otras tantas estatuas en sus coronamientos. 

VIII. Los Santos Mártires del Japón; se formó en i636, con las reliquias de 
los pueblos de Jesús María, del Ybytycaray; de San Cristóbal y de San Joaquín, 
asolados por los mamalucos á los cuatro ó cinco años de su fundación; en 1704, 
pasó á 27° 47' 37" lat. y 2° 10' 58" long.; tenía 1882 almas durante la expulsión 
y 937 el año 1790. 

IX. Santa María la Mayor ó Iguazú; fundado por los PP. Diego de Boroa y 
Claudio Ruyer en 1626, y en 25° 31' 51"; por Noviembre de 1633, se situó cerca 
de.l antiguo pueblo de los Mártires, de donde se pasó á los 27" 53' 14" lat. y 
3° 14' 56" long., á media legua del Uruguay; cuando la expulsión constaba de 
3.084 almas y en 1790, 911. 

X. Los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo. En la sierra del Tapé, so- 
bre el río Ararica, fundó el P. Pedro de Alfaro el pueblo de la Natividad, en 1633; 
en 1637 ó 1638, pasó al Uruguay, tomando el nombre de San Pedro y San Pa- 
blo, 27° 54' 43" lat. y 1° 51' 41" long.; tenia una bellísima fuente de piedra si- 
llería y un hermoso lavadero. Desde el pueblo conducía á esta fuente un her- 
moso paseo de árboles llamados Ybaró. 



1 65 1 309 

dor su adelanto, conviene que las dichas 5 reducciones estén aproba- 
das y puestas como las demás bajo la protección de S. M., como pue- 
blos fundados en su Real nombre, con los emolumentos y privilegios 
que las demás. 

Pide testimonio de la obediencia de los 15 pueblos á S. M., del estado 
en que las hallaba su señoría, y de cómo defienden las fronteras, es- 
torbando el paso á los portugueses con sus armas á costa de su sangre; 
auxiliando á los Gobernadores que les han llamado para los castigos de 
los indios caracaras de Santa Lucía, calchaquíes, guaicurús, y otras 
acciones del servicio de S. M. 

Fecho en Nuestra Señora de los Reyes del Yapeyú, á 19 de Noviembre de 1647, 
ante el Gobernador D. Jacinto de Lariz, quien dijo que en cuanto á las 5 reduc- 
ciones de San Cosme, Santa Ana, San José, San Miguel y Santo Tomé, las apro- 
baba, y que son en grande utilidad de S. M., por estar defendidas con los indios 
que ha visitado y armas de que usan, así de fuego como de flechas, y en todo 
muy adiestrados. — Es copia del original presentado por el P. Manquiano, testi- 
moniada por el Escribano Pedro de Salas en 1651.— Fs. 204 á 207 v.^° 

XI. San Nicolás; fundáronlo los PP. Roque González y Ampuero, en 1626, so- 
bre el río Piratiní. En 1632 fué trasladado al Uruguay; en 1652 se incorporó al 
pueblo de los Apóstoles, y en 1687 volvió al punto de su origen, 28° 12' o" lat. y 
2° 21' 7" long. En 1767 contaba 4.194 almas y 3.667 en 1790. 

XII. San Javier; estableciólo el P. José Ordóñez, en 1629, sobre el arroyo Ta- 
bytihu (Tabitín). 

XIII. Nuestra Señora de la Asunción; se fundó cerca del río Yyui, en tierras 
del cacique Nezü, el cual y los suyos mataron al P. Juan del Castillo, cuya muerte 
vengaron los indios de Concepción. En 1767, constaba de 1.670 almas; en 1790, 
tenia 1.379, con 27° 51' 8" lat. y 2° 26' 56" long. 

XIV. Santo Tomé; instalaron este pueblo los PP. Luis Arnot y Manuel Ber- 
thod, en 1632, cerca del Ybicuy; por Marzo de 1639, huyendo de los mamalucos, 
fué trasladado al Uruguay, y algún tiempo después á 28° 32' 49" lat. y 1° 43' 17" 
longitud; en 1767 tenía 2.400 almas. 

XV. Los Santos Tres Reyes del Yapeyú; lo estableció el P. Pedro Romero, 
en 1626, pegado al Uruguay, en latitud 29° 33' 47" y 1° 2' 3" long.— Vid. <íGeo- 
grafia Física y Esfer."' de las Provincias del Paraguay, y Misiones Guaranis, 
compuesta por D."- Félix de Azara, Cap. de Navio de la R.¡- Armada, en la Asump- 
cion del Paraguay. Año de MDCCXC». — Ms. en folio, con algunos dibujos y pla- 
nos de antiguas reducciones, en colores, plantas del añil y de la hierba mate, y 
al final un plano, en colores, de la Asunción del Paraguay, levantado por Julio 
Ramón de César. Encuadenado en piel colorada; contiene 284 hojas; hay índice, 
prólogo, 698 números y una Tabla de los cálculos para formar la Carta del Para- 
guay, Misiones Guaranis y Corrientes. — Sign. — Biblioteca de la Real Academia 
de la Historia, de Madrid. Colección Mata Linares, tomo 65. 



3IO PERÍODU CUARTO I 638- I 654 

914. 165 1 74—6—22 
El Colegio de la Couipauia de Je^ús de la Asunción del Paraguay en 

razón del oro de las minas supuestas en el Itatín, Uruguay y Paraná. — 
Causa que hizo y fulminó el Licenciado D. Andrés Garavito de León, 
por querella de los Padres de la Compañía, contra el Capitán Melchor 
Casco de Mendoza, el Capitán Cristóbal Ramírez Fuenleal, el Alférez 
García \^enegas de Guzmán, el General Diego de Yegros, el Capitán 
Tomás de Arestigueta y el General Francisco Núñez de Avalos.. 

Consta de 2 cuadernos: el primero de 289 fs., á los cuales preceden 2 que sir- 
sirven de carátula y sigue otro que sirve de cubierta. El segundo tiene 102 folios. 

Emp. el primero: «El P.« Juan Antonio Maq.° » Term.: «T.° XpVal. de p.'°» — 

(Rubricado.)— ^?«/. el segundo cuaderno: «Auto. — En la ciudad de la assump." » 

Term.: «p.^ la parte». — (Rubricado.)— El primer cuaderno se halla repetido en el 
mismo A. de I. 74 — 6—28. 

915. 1652— I— 22 74—6—22 

Sentencia. — Dada y pronunciada por el Sr. Licenciado D. Gabriel 
de Peralta, Deán de la Santa Iglesia Catedral de la Asunción, Provisor 
y Vicario general del Obispado del Paraguay y Juez conservador apos- 
tólico de la religión de la Compañía de Jesús, nombrado en virtud de 
privilegios y Bulas apostólicas concedidas á ella en la causa de conser- 
vaduría seguida á pedimento de los PP. Juan Antonio Manquiano y 
Juan de Rojas, Procuradores de la dicha Compañía, Colegio y demás 
religiosos que están ocupados en la predicación del Santo Evangelio y 
conversión de los naturales del Paraná, Uruguay é Itatines; contra los 
Capitulares de dicha ciudad, de 1648 y 49, sobre los decretos en que 
mandaron expulsar al P. Rector y demás religiosos de la Compañía del 
Colegio de dicha ciudad y del Paraguay, y aun á fuerza de armas; mo- 
tivando estos decretos con las calumnias de la ocultación de ricas minas 
de oro, plata, perlas y piedras preciosas en dichas provincias del Pa- 
raná, Uruguay é Itatines, y que era un nuevo mundo más rico que el 
Potosí; que usurpaban los quintos y derechos á S. M. y gran suma de 
las Cajas Reales; que impedían las visitas de dichas provincias á los 
Obispos y Gobernadores, y la comunicación de los indios con los espa- 
ñoles, para que no se supiese de dichas minas; armando á los indios 
con armas de fuego para defenderlas, so pretexto de que eran para los 
mamalucos; impidiendo que pagasen diezmos, tomasen bulas, diesen 



ENERO 1652 311 

tributo y sirviesen á los españoles, para aprovecharse de ellos, etc.; con 
otras calumnias escritas en informes, poderes, instrucciones, cartas y 
otros instrumentos remitidos al Rey, Virrey, Audiencia de la Plata y 
públicamente en libelos, sin autor ni firma; consintiendo y cooperando 
con el Obispo Fray Bernardino de Cárdenas, principal autor de dichos 
agravios y expulsión de dichos religiosos; la cual ejecutaron aquellos Ca- 
pitulares con inhumanidad y sacrilegio, invadiendo dicho Colegio con 
gente armada, gobernada por el Teniente Juan de Vallejo Villasanti y 
otros ministros de guerra, rompiendo las puertas con una viga, en- 
trando con armas y tumulto; y hallando á los religiosos de rodillas, en 
oración, en la capilla de la Congregación de Nuestra Señora, los saca- 
ron arrastrando; y dándoles empellones y golpes con los pomos de las 
dagas, diciéndoles muchas injurias y dando a saco el Colegio, capilla, 
sacristía é iglesia, robando cuanto había, hasta los ornamentos sagra- 
dos, y cuanto había en el dicho Colegio, estancias y chácaras; buscando 
por las casas de los devotos de dichos religiosos lo que habían dado á 
guardar; y salteando, pocos días antes, en el camino real, dos carretas 
en que iban 2 Padres y llevaban algunos ornamentos y toda la demás 
plata labrada de la iglesia: cálices, custodias, lámparas, candeleros y 
vinajeras; tratándoles mal de obra y de palabra. Y después de todo lo 
referido, demolieron el Colegio y capilla, hicieron pedazos todas las 
puertas y ventanas del Colegio, y de la iglesia hasta los altares, confe- 
sonarios, pulpito, barandillas, cajones de la sacristía, rejas y cuanto 
había; pegaron fuego al dicho Colegio, capilla y corredores de la iglesia 
por muchas partes, que todo consta de vista de ojos y pruebas noto- 
rias; hicieron pedazos y rompieron las imágenes y profanaron la clau- 
sura religiosa, permitiendo que viviesen en el dicho Colegio y celdas 
de dichos religiosos mujeres é indias de mal vivir, en compañía de mo- 
zos y estudiantes perdidos. Y lo demás deducido en dicha causa. 

Y vistos los autos y la declaración de la Real Audiencia de la Plata, 
que declaró ser dichos agravios casos de conservaduría; y las retracta- 
ciones de unos Capitulares y rebeldías de otros; absuelve de penas á los 
unos, fulminándolas á los otros, que en el documento se expresa: man- 
dando que todos los decretos, instrucciones, poderes, informes y de- 
más papeles en que dichas calumnias se expresaren; sean borrados, 
testados y casados de los libros, protocolos, procesos, archivos, secre- 



312 * PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

tarías y demás lugares donde se hallaren. — Asunción, 22 de Enero 
de 1652. 

Fs. 236 á 241 v.'° 

916. 1652— 2— 21 74—6—29 

Auto proveído por el Licenciado D. Andrés Garavito de León, que 
teniendo ya en términos de concluida la visita, queda dispoyiiendo salir 
muy en breve á la de los pueblos cercanos á la Asunción. — Y deseando 
ajustarse en esto con la obligación de su cargo, juzga preciso estar en- 
terado antes de las órdenes particulares que S. M. ha despachado en 
favor de dichas reducciones, sobre haberles prorrogado á los indios de 
ellas el tiempo de no pagar tasa ni tributo. Mas como quiera que por 
Real Cédula fecha en Madrid á 23 de Junio de 1 649, que obedeció á 
6 de Marzo del año pasado, se le encarga la averiguación de las minas 
de oro y causas de no cobrarse tributos de los indios de dichas reduc- 
ciones: por el informe y relación que el Fiscal de la Audiencia de la 
Plata hizo en el Real Consejo de las Indias: manda se haga saber al 
P. Francisco Díaz Taño, Superior de las reducciones, presente todas las 
Cédulas y demás papeles que pudieren conducir á este intento; porque 
el suyo es de cumplir lo que por ellas se manda. Y que presente la 
visita hecha por Jacinto de Lariz á las reducciones de su distrito del 
Río de la Plata, teniéndola dicho Padre en su poder, por razón de que 
pueda instruirse antes. 

Sigue la notificación y respuesta de dicho P. Rector del Colegio de Santiago 
del Estero; manifestando que habiendo dejado en el Archivo los documentos de 
referencia, para el efecto que pretende, debe dirigirse al P. Juan Suárez de To- 
ledo, á quien ha más de dos meses hizo entrega de todos los papeles y demás 
cosas de su oficio. Que estas Cédulas y demás, tocantes á dichos tributos, se ha- 
bían presentado ya ante su señoría, sacando de ellas tantos que obran en la causa 
de las calumnias de las minas de oro, de donde se pueden sacar los tantos nece- 
sarios. Y en cuanto al intento de su señoría de enterarse de todo para dar cuenta 
á S. M., si bien de palabra había dado cuenca dicho Padre á su señoría de muchas 
cosas que pueden ayudar á este conocimiento; en este escrito la da de todo lo 
que á este fin puede conducir, comenzando desde el principio que los religiosos 
de la Compañía de Jesús entraron en estas provincias. 

Sigue un auto del Visitador mandando se saquen tantos de dichas Cédulas 
presentadas; visto que el dicho Padre se ofrece á informar por escrito de lo de- 
más que se pidiere concerniente á la materia, que resultará de la inspección de 
las Cédulas; mandó se saquen testimonios y se pongan en estos autos, para pro- 



FEBRERO 1652 313 

veer con su vista lo que más convenga. — Asunción, 21 de Febrero de 1652, — 
Fs. 93 á 97 v.'° 

917. 1652—2—26 74—6—29 
Auto proveído por el Licenciado Andre's Garavito de León^ Goberna- 
dor y Visitador general de su distrito. — Para que sean puestas las Reales 
Cédulas que tratan del tributo y exención del servicio personal de los 
indios de las fundaciones realizadas por la predicación evangélica de los 
Padres de la Compañía de Jesús; á fin de que se dé noticia de ellas al 
P. Francisco Díaz Taño, para que informe si hay otras órdenes que 
hablen en la materia propuesta, y la forma como ha de constar este 
modo de reducción con los pueblos que tienen á su cargo los religiosos 
de la Compañía de Jesús; ora sea por certificación jurada de quien la 
deba dar, ora por otro instrumento legítimo, por ser el fundamento 
principal que se ha de asentar para el principio y progreso de la visita 
que ha de hacer á dichas reducciones. ítem, para que diga en qué 
género deberán pagar la tasa y el tributo, cumplidos los diez años de 
prórroga. ítem, que se le proponga á dicho Padre que la confección de 
los padrones se haga con los papeles necesarios; de suerte, que si con 
la dilación no le alcanzaren en esta ciudad, pasen á la de San Juan de 
Vera de las Corrientes, donde ha de hacer alto el Visitador y consul- 
tar con dicho Padre el camino que haya de seguir. — Asunción, 2^ de 
Febrero de 1652. 

Fs. 103 á 104. 

918. 1652—2—28 74—6—29 
Certificación jurada de Miguel de Avila, vecino de la Asunción. — En 

que refiere lo que presenció durante los diez años que estuvo sirviendo 
de muchacho de los Padres misioneros. Dice que cuando el P. Roque 
González de Santa Cruz entró en el río Paraná, el año de 1615, á predi- 
car el Santo Evangelio á los indios del dicho río, llegados al puesto de 
Itapúa, dio principio á la reducción que hoy llaman de Nuestra Señora 
de la Anunciación de Itapúa, y al pueblo é iglesia; ayudándole él en 
todo, hasta que llegó, como dos meses después, el P. Boroa, que fué á 
ayudarle á acabar la reducción, iglesia y pueblo, donde quedó; porque el 
P. González acudió á otras partes del dicho río á apaciguar y reducir 
los indios de él: que luego se pasó el pueblo de esta parte donde hoy 



314 PERÍODO CUARTO 1 638- I 654 

está, sin que á ello se hallase otro español alguno más de los dichos Pa- 
dres Boroa y González y los PP. Tomás de Urueña y Pedro Bosque, 
que fueron á ayudarles: que dichos PP. Boroa y González salieron va- 
rias veces Paraná arriba, á hallar á los infieles de todo el río, hasta el 
Iguazú, sin español alguno, ni aun el mismo Avila. Y á un español lla- 
mado Diego Hernández de Sanabria, enviado por el Gobernador del 
Paraguay, comenzaron á tratar mal los indios que de arriba habían 
bajado; y á no defenderle los Padres, le hubieran muerto. — Asunción, 
28 de Febrero de 1652. 
Fs. 1 13 v.'° á 1 15, 

919. 1652—3—6 74—6—29 

Certificación jurada del P. Diego de Boroa, de la Compañía de Jesús ^ 
Rector del Colegio de la Asunción y Viceprovincial del Paraguay; al Rey, 
Virrey del Perú y Real Audiencia de la Plata. — Que habiendo tomado 
la Compañía á su cargo la conversión de los indios paranás, el P. Mar- 
ciel de Lorenzana, Rector del Colegio, hizo reducción 12 leguas del 
Paraná, hacia el Paraguay, que llaman .San Ignacio; de donde años des- 
pués entró el P. Roque González de Santa Cruz al río Paraná, de indios 
infieles de guerra, y dejándolos bien dispuestos volvió á misionarlos el 
año 1614; y con licencia del P. Rector y el General Francisco Gonzá- 
lez de Santa Cruz, su hermano, que, por muerte del Gobernador, go- 
bernaba estas provincias; sin escolta de soldados españoles comenzó la 
reducción de la Encarnación, en Itapúa, á 25 de Marzo de 1615; en la 
cual levantó cruz y comenzó iglesia, adonde le halló dicho P. Boroa, 
como dos meses y medio después, sólo con un niño de hasta 10 años 
llamado Miguel Dávila, que le ayudaba á misa y á buscar los enfermos 
y otras cosas. 

Ocupábanse ambos Padres en doctrinar la gente y acabar una iglesia 
en que trabajaban por sus manos; y quedándose solo el P. Boroa, bajó 
el P. Roque González, acompañado de indios, á dar principio á la re- 
ducción de la Laguna de Santa Ana, donde levantó cruz, una pequeña 
iglesia y juntó más de 300 almas; de donde pasó á la Asunción, á dar 
cuenta al Gobernador Hernando Arias de Saavedra de las reducciones 
comenzadas; quien visitó el día de Santa Bárbara la última reducción, 
y se volvió al Aguapey, por donde había ido, aquel mismo día, sin 



MARZO 1652 315 

dormir en Itapúa, adonde poco después aportaron las canoas de infieles 
de guerra que habían visto y fué causa de la retirada. 

El P, Roque bajó con el Gobernador á la reducción de Santa Ana, y 
la dejó á los Padres de San Francisco, para juntarla con la de Yaguari, 
y se volvió para terminar la de los de Itapúa y sus comarcanos. Fundó, 
con licencia del Gobernador, la reducción de Yaguapúa, y de allí subió 
en misión el Paraná, hasta debajo del Salto de Guaira, adonde subió 
también dos años después el P. Boroa, estando los indios esparcidos en 
caseríos y puetlezuelos; y comenzó el año 1622 la reducción del Cor- 
pus Christi, con él P. Pedro Romero, juntando en ella 400 familias; y 
después dio principio á la del Acaray, más abajo del Salto de Guaira, 
junto con el P. Royer, reduciendo allí lo restante del río; y pasado al- 
gún tiempo entró el P. Boroa por el Iguazú, donde levantó cruz, iglesia 
y una populosa reducción, con licencia del Gobernador. Y todas estas 
reducciones fundaron sin escolta ni español alguno, y sin el niño espa- 
ñol que estaba eii Itapúa, por la ojeriza que le mostraban los indios al 
español y á Juan de Zayas, que le ayudaba á misa y fué la primera vez 
con él á Itapúa y dentro de pocos días le volvió á San Ignacio. 

El P. Roque González fué el primero que entró en la provincia del 
Uruguay, á quien avió el P. Boroa del Paraná desde la reducción de 
Itapúa, sin llevar más que un muchacho llamado Hernando, natural de 
la Asunción, que después fué Hermano coadjutor, y cosa de 7 indios. 
Le recibieron los del Uruguay con las armas en las manos, le derriba- 
ron una cruz que levantó sobre el río, tomando posesión de él en nom- 
bre de S. AI., y le quisieron matar varias veces; mas él perseveró y le- 
vantó cruz é iglesia en el puesto que llaman la Concepción. Y de la 
otra banda del Uruguay, el de San Nicolás, con ayuda de los indios, 
sin español alguno. Después, D. Francisco de Céspedes envió tres sol- 
dados con mensaje para el Padre; los dos dieron luego ocasión á los 
indios de que tomasen las armas, y el P. Nicolás Duran envió al Padre 
Ampuero á dar cuenta al Gobernador, el cual los mandó salir luego. 
Después del martirio del P. Roque González, los Padres que le suce- 
dieron hicieron por el Uruguay y Sierra del Tapé, con licencia de los 
Gobernadores, muchas reducciones apostólicamente, como las del Pa- 
raná, á costa de sangre derramada de muchos misioneros, por predicar 
el Santo Evangelio; ayudándose de las limosnas que el Rey dio y da 



3l6 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

para su sustento, y de las que los PP. Provinciales de la provincia y 
algunos Colegios, especialmente de la Asunción, han ofrecido; sin que 
los españoles gastasen un real. — Asunción, 6 de Marzo de 1652. 

Fs. 109 á 112. 

920. 1652—3—7 74—6—29 

Certificación jurada del P. Pedro Bosque, de la Compañía de yesús. — 
En que se refieren todas sus ocupaciones desde 1619, en que fué en- 
viado por el P, Provincial Pedro de Oñate á la provincia del río Paraná, 
á la conversión de infieles, donde halló al P. Roque González de Santa 
Cruz, en la reducción de Itapúa, en cuya compañía estuvo algunos me- 
ses, hasta que volvió el P. Diego de Boroa á cuidar de ella; que aunque 
la había comenzado, bajó á la de San Ignacio para construir su iglesia; 
que luego bajó, el P. Bosque, á la de Yaguapoa, para estar en compa- 
ñía del P. Pedro Romero, de donde se volvió después á la de Itapúa; 
que vio cómo el P. Roque González de Santa Cruz pasó al Uruguay á 
convertir los infieles de aquel río, como lo hacía el P. Diego de Boroa 
en el Paraná, sin escolta de soldados ni español alguno. Fundó el Pa- 
dre Boroa la reducción de Corpus Christi, adonde le fué á ver algunas 
veces, y cuidó de dicha reducción cuando dicho Padre fué á fundar 
las del Acaray é Iguazú. Que después pasó al Uruguay, para ayudar al 
P. Roque González á reducir los indios de las reducciones de San PVan- 
cisco Javier del Aguarati y de los Reyes del Yapeyú. — Asunción, 7 de 
Marzo de 1652. 

Sigue la aprobación de este Padre, abonado por el P. Rector Diego de Boroa. — 
Fs. 112 á ii3 v.'° 

921. 1652—3—20 74—6—29 

Certificación jurada del P. Manuel Berthod tocante á las reducciones 
de los Itatines. — Dice que concluidos sus estudios en Córdoba, hacia el 
año 1630, fué enviado á las reducciones del otro lado del Uruguay, al 
Caazapa Miní, que se intituló la Candelaria, de 600 indios reducidos 
por el venerable P. González de Santa Cruz, venerable P. Pedro Romero 
y otros; á que ayudó el P. Berthod, bautizando aquel año durante una 
peste á unos 400 adultos in periculo viortis y enterrando á 1. 000, entre 
párvulos y adultos. Que anduvo á pie 6 jornadas de dicha reducción 



MARZO 1652 3l7 

hacia las cabezadas del Uruguay, pasando por tierra de los guananas, y 
redujo 3 pueblecitos de 150, 40 y menos el tercero, los cuales todos se 
redujeron. Que pasó á las reducciones más nuevas á hacer compañía al 
P. Francisco Jiménez en San Carlos del Caro, al P. Adriano Crespo en 
Caazapa Guaztj, y al P. Pedro Mola en los Mártires del Caapi; adonde 
reducían los Padres á los indios entrando por sus tierras con la cruz en 
la mano, y muchas veces con peligro de la vida. 

Después le llevó el P. Romero, Superior de las reducciones, y entra- 
ron en la provincia y sierra del Tapé, en 13 de Junio de 1632; y en la 
otra banda de la sierra, en los campos que corren hasta Buenos Aires 
150 leguas, hallaron un pueblo de 400 indios, donde levantaron una 
cruz de 40 pies de alto, y le llamaron de San José; allí se quedó el Pa- 
dre Berthod, yendo el P. Romero á fundar la reducción de San Miguel, 
quien la dejó al P. Cristóbal de Mendoza. 

El pueblo de Santo Tomé vino á ser de 1. 400 y más familias, é iban 
á la escuela 900 muchachos, y en él bautizó el P. Berthod más de 3. 000 
almas, y el P. Luis Ernot, á quien acompañaba, bautizó más (l). Algu- 



(i) Del P. Ernot nos hace el P. Andrés de Rada el siguiente elogio fúnebre. 

<Belga genere, Marienburgii, apud Boloniam parentibus claritate generis cons- 
picuis, originem duxerat: Pater adolescentis, vti Dux militum, quibus in Belgio 
praeerat; vbi gnarus pertractandis armis aetatem necessariam adiuit: muniis mi- 
litaribus illum admouit, in quibus impauidi animi in ardua semper innitentis 
paruulum frequenter alus faciebat, doñee a familiari consuetudine quam vigessi- 
mum aetatis annum ingressus cum Socio ex nostris adivit, Societatis amor illi 
subrepsit; et vt acquiesceret suadentis consiliis, qui adolescentis indolem virtuti 
innatam introspexerat, é militari vestigio gradum ad litteraria exercitia refferre 
decreuit, quorum fila iam olim vacaturus martialibus exercitiis praesciderat. Pe- 
racto feliciter Philosophiae studio, vt suggestibus é coelo pareret, Societatem 
adiuit: prius Romam se contulerat Procuratoris comes (nostri) tune temporis 
Ídem iter aggredientis, quam profectionem juvenem Provincialis iniunxerat: amo- 
rem et animum Societatis experturus. Tyrocinio peracto, humanioribus litteris 
tradendis intentus est apud Lauretanos. Vnde in Paraquariam cum P. Gaspare 
Sobrino, Prouinciae hujus Procuratore, gressus sibi laetissimos composuit. 

Vbi Corduvam apud Tucumanos delatus, multa conuoluit quibus singula mo- 
menta moderatores vrgebat; quoadvsq vt votis ejus fauerent devicit. Illa erant 
expeditionem in barbarorum tractus, quos Christiano nomine lucraretur, quam 
citius indulgerent; profectionem ex Belgio, hispaniaq eam subjugationem ad 
fidem suasisse solummodo; hanc duntaxat mentem in hos orbis secessus a pro- 
pinquis adduxisse. Quapropter Guairanorum Prouinciae, quae largam ardori ma- 



3í8 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

nos meses des'püés de la fundación de Santo Tomé^ y á 7 leguas dé esta 
reducción, camino de la de San Miguel, se formó la de San José; y por 
■ falta de otros, los PP. Berthod y Ernot cuidaron de reducir á la de 
Santo Tomé los indios comarcanos, haciendo iglesia y casa, alternando 
cada mes, y redujeron 400 indios, hasta que el P. José Cataldino fué 
por Cura de ella. 

Que después pasó áSan Miguel, pueblo de i.ooo indios; luego á San 



teri^m subministrabant; operarium insignem moderatores destinauere primori 
ex calamitosis tempere ab assiduis Mamalucorum irrupüonibus, quibus in Domi- 
nicum gregem quotidie insultabatur, ibi adeo faeliciter se gessit, vt Brasiliensium 
furori coactos in Reductiones Neophitos eriperet; vt deinde gentis miserae inco- 
lumitati consentaneum visum sit locorum curam, quibus certum periculum a Ma- 
malucis industriae ejus, et prudentiae demandare, in transferendis é natiuo solo 
in alium populis Guairanis multum sudoris expendio; laboriosior enim pars sibi 
accídlt, per fl uñí en enim ocultis arenarum obicibus in acerbum magnum conges- 
tarum interceptum, ductaturus indígenas magni Tayaobae cum vniuersa supe- 
llectile nunc pi'aelturus, per loca immanissimis hostibus referta, foi-midandaque; 
illud mirandum est: in via tot periculis scatente nuUum ex compopularibus desi- 
derátum. 

Aliquando lintea indumenta corpori, proximiora exuit, quae hispanos dúos 
aberrantes ex concavis commonstranti, per montium latibula, donaret; quos vt 
ad suos reuocaret, fidei praecipue restitui-us, relatis gressibus viam multarum 
leucarum institit, vbi ad eam partem qua Guaira ingentis alvei numen ex prae- 
alta saxi crepidine immani Saltu camporum circum assidentium terrore se totum 
praecipitat, deventum est. Malignae naturae morbus strato humili et in aprico 
dúos menses incubitare fecit; non alius cibus ih os elanguidum efferebatur, prae- 
ter insuaues montium fructices, quos auarae arbores duobus pueris victum illius 
diei aegrotanti quaesitum procedentibus, subministrabant. Viaereliquum vsque, 
peregrinus ille populüs quem ductabat, pedem fixit; largam sufferendi materiem 
ambitioso laborum animo intexebat, vti de alus apostolicis viris, qui laborante 
populo codera tempore suam operam nauarunt, toties insinuaui. 

Hac tempestate cum Tape latissimus campus sese denuo aperiret. iniunctis su- 
periorum, periculosam expeditionem studiosus subiuit; vbi adeo strenue sui pe- 
riculum fecit, vt breui ducentas supra mille familias militaturas Supremo Regum, 
sub vexillis Christi, in populum coegerit; et cum ille maiorem numerum capere 
non posset, Patri Christophoro de Mendoza ansam peperit novae reductionis furi- 
"damina reliquorum receptacula, locaturo. Vbi Caziquius elatione insolenti me- 
tuendus, dimidiam Neophitorum partem in seditionem oberi-auit; quo cum avo- 
lassetin auxilium, delato nuncio calamit'atis, superbientis ausus compescuit oblato 
pellicum grege, quas ille amando male deperdebat, et quae mali causa habe- 
bantur. 

Hic et multi calami deñcei'ent, in absoluendum suis numeris innixi pei-egrina- 



MARZO 1652 319 

Cosme, de 600, á 3 leguas de San Miguel; después á la Natividad de 
Nuestra Señora, de I.300 indios y á 4 leguas de San Cosme, y en fin, 
5 leguas más adelante, al pueblo de Santa Ana, de la otra banda del 
Igay, río grande que desemboca en el mar, donde en un año redujo 
hasta 1. 000 indios; después pasó al pueblo de San Cristóbal, recién 
fundado, y al que acudía el P. Mola desde el suyo de Jesús María, de 
3.000 indios, á 4 leguas de San Cristóbal. 

No pasó á los demás de la sierra, San Joaquín y Santa Teresa, que 



tiones quas confecit; viarum errores, quos extricauit, indagaturus abducturus 
que ex suis latibulis homines, belluis quaní hominibus propriores; labores ítem 
quos exantlavit cum a Mamalucis in Neophitos quotidie furore hostili.irrumpen- 
tibus; cum a tigridibus eorum tractuum magno numero accolis, hinc a lúe infes- 
tius sólito semel baccante; illinc a fame, qua miseri excedebantur et praecipue a 
ferocia gentiliuní quibus sermonibus et exortationibus frequentibus assúescen- 
dum illi erat, doñee in Christianos penitus immigrarunt. Has praeter laborum 
cohortes maiores sufferendo exsuperauit. Ouare transmigratio populi rursus 
attentata, in locum tutiorem a consortio, vicinitateque aliarum Reductionum in 
eum obai-mavit. 

Rebus populi a S.'° Thoma in accolarum commodum rursus ita peractis, recep- 
tui illi per breue tempus cecinit P. Provincialis Franciscus Lupertius, vt in Sancto 
Josepho excolendis theologiae materiis liberius vacaret, vt probata examine lite- 
rarum sufñcientia, facilius via sterneretur ad gradum professi quatuor votorum 
ínter nostros communem conscendendum; quem postea demeritus adiuit. Breues 
indutiae quibus ab assueta in tartáreos hostes armorum tractatione vacauit, acrius 
acuere feruorem; quo deinceps correptos, multa nocum.'^ neophitorum igno- 
rantiae intulit. Animarum commodisq sese congeminabat: nullus stat populus 
in cujus substructionem non incubuerit aut quem, incrementis maximis, non for- 
tunauerit. Subierat curam populorum Sancti Caroli, Sancti Michaelis et illius, 
qui a Regibus nuncupatur. Nunc postremo Sancti Ignatii de el Jaueuiri; vbi fluxus 
sanguinum quo se venter exonerabat, cum morbis alus supremum illi diem 
devexit. 

Superiore gradu in eo virtutes omnes affulsere, quae nouissima hujus aegritu- 
dinis diuturnis laboribus protractae, puriores igne euasere; in qua luculentos 
charitatis actus pro verbis solitus proiedtare. Frequens materia votorum erat, [ut] 
Deus animara iam solueret é corporis integumento, spem faciente conscientia, ad 
superos evolaturam: compos fuit animi.et mentís, vsqdum angustia corporis omni 
Sacramentorum supellectili, viatico ad aeternitatem praediues subterfugit. Sexa- 
gessimo nono aetatis suae anno obiit; excujus vitae cumulo, plusquam dimidiam 
partem, triginta et octo scilicet annos, culturae gentium devotas manus accom- 
modauit, in cujus morte complorationes Neophitorum, prae dolore, benevolen- 
tiae signo coelum vsq conscendebant. — Cordubae Tucumanensi, die 7 Januarii 
ann. i6ó8. — V. P. Seruus in Xpo. Dno. — Andreas de Rada.» 



320 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

destruyeron los portugueses de San Pablo del Brasil; como asimismo 
destruyeron los de Jesús María, San Cristóbal, Santa Ana, Santos Már- 
tires y Apóstoles, obligando á todos los demás de la sierra y de los 
campos á retirarse al Uruguay y al Paraná, adonde están ahora seguros 
y quietos; después fué este Padre á la Asunción, de la cual ciudad pasó 
á la provincia del Itatín, el año IÓ39, la cual tenía el estado siguiente: 
Habiendo los portugueses robado y destruido 1 3 reducciones, después 
de fundadas por los Padres en la provincia del Guayrá, el P. Antonio 
Ruiz envió á los PP. Ignacio Martínez, Justo Mansilla, Diego Ferrer y 
Nicolás Henarcio á los infieles de hacia la ciudad de Jerez, y más ade- 
lante á los Itatines y Chiriguanes, donde hallaron á los indios en pue- 
blecillos, sin Cura y sin iglesia; mas apenas se habían comenzado 2 ó 
3 reducciones, dieron sobre ellas los portugueses, que destruyeron á 
Jerez; retirándose los pocos indios que escaparon con los Padres, y se 
redujeron unos en Taraguy y otros en Ibu, en Yateba, en Tarciri y en 
Jutay. 

Volviendo el portugués el segundo año, cautivó y desbarató los di- 
chos pueblos y reducciones, y huyendo del enemigo pasaron los in- 
dios á la otra banda del Paraguay, entre infieles; otros se ampararon 
del Payagua y otros se escondieron; de suerte que se retiraron al fin los 
Padres al Caaguazú, 40 leguas de la Asunción y 4 jornadas del Ipané, 
con solos 200 indios, reliquias de varios pueblos, los más caciques, y 
^ 6 "J Capitanes, cuando allá fué dicho P. Berthod. 

En estos trabajos murieron los PP. Diego Ferrer y Nicolás Henarcio, 
y el P. Justo Mansilla contrajo una enfermedad de muchos años que le 
obligó á ir á la Asunción y pasar á los aires frescos del Uruguay. A 
estos 200 indios bautizó el P. Berthod, auxiliado de los PP. Vicente 
Hernández y Domingo Muñoa, y le ayudaron á reducir otros 300, con 
grandísimo trabajo de los Padres, en tres años, que bautizaron el mis- 
mo Padre y su compañero Bernabé de Bonilla, sin ayuda de españoles 
ni soldados. 

El P. Vicente Hernández fué á fundar la reducción del Taré, 9 jor- 
nadas del Caaguazú, y después fueron los PP. Domingo Muñoa y Cris- 
tóbal de Arenas, y en tres años padecieron mucho y fructificaron poco, 
por ser los indios muy semejantes á los chiriguanaes. Al P. Domingo 
Muñoa dieron con un palo en la cara y á su compañero derribaron en 



MARZO 1652 321 

el suelo, instigados por unos hechiceros, á quien el P. Vicente Badía 
• sacó del pueblo con traza; después fué allá el P. Berthod, y en un año 
bautizó á 500, casó á 300, dejó reducidos más de 500, entre ellos 14 fa- 
milias que contrataban con los de Santa Cruz de la Sierra y Chirigua- 
naes; dedicaron la reducción á Nuestra Señora de Fe, y volvióse dicho 
Padre á San Ignacio. Después, el venerable P. Pedro Romero pasó de 
Nuestra Señora de Fe á los indios de la otra banda del Paraguay, y 
fué muerto in odiumjidei, con su compañero el Hermano Mateo Fer- 
nández y un indio cristiano. 

Dos años arreo volvieron los portugueses sobre Nuestra Señora del 
Taré, que tuvo que retirarse á Mboymboy; donde, después de la pri- 
mera invasión, yendo el P. Muñoa á reducir los huidos, falleció, de 
vuelta á Mboymboy, á unas 6 leguas, y en manos del P. Cristóbal de 
Arenas, su compañero, á quien prendieron los portugueses en esta re- 
ducción la segunda vez que la invadieron, cautivando la gente de ella; y 
yendo el P. Alonso Arias á socorrerlo fué muerto por los portugueses 
á balazos, habiendo librado á su compañero, que á los tres meses mu- 
rió de dolor de la pérdida de tantas almas. Los que escaparon de este 
pueblo y del Caaguazú al Ipané fueron expulsados con los Padres, y 
despojados éstos de los indios por orden del Sr. Obispo D. Fray Ber- 
nardino de Cárdenas; y de 1. 000 familias que dejó el P. Berthod, sólo 
quedaron 30O: 1 50 en Ipané y 150 en Aguaranamby, que hallaron los 
PP. Justo Mansilla y Bernabé de Bonilla, cuando fueron restituidos á 
dichos pueblos, y con sumo trabajo han vuelto á juntar hasta 800 fa- 
milias, que hoy tienen en dichos pueblos, sin más socorros que las 
limosnas de este Colegio. — Asunción, 2o de Marzo de 1652. 

Sigue la certificación del P. Diego de Boroa, Rector del Colegio, en abono del 
P. Manuel Berthod; dada en dicho Colegio á 27 del mismo mes y año. — Fs. 140 
vuelto á 144 v.'° 

922. 1652—3—26 74—6—29 

Certificación jurada del P. Bernabé' de Bonilla, de la Compañía de Je- 
sús, misionero de la provincia de los Itatines, sobre las reducciones de esta 
provincia. — Dice cómo el año 1640 ó 41 (^l) fué enviado por el Padre 

(i) En 1641 se celebraron en la provincia del Paraguay las fiestas del primer 
centenario de la fundación de la Compañía de Jesús, como se habían celebrado 
Tomo u. 21 



322 ' PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

Rector del Colegio de la Asunción Miguel de Ampuero á la misión de 
los Itatines, donde halló 2 reducciones recién fundadas por los Padres 
Diego Ferrer, Justo Mansilla, Vicente Fernández y Domingo Muñoa: la 

en Roma y en Europa en 1640, distinguiéndose de un modo especial las nuevas 
reducciones, y muy en particular las de los Itatines, que fueron las que se cele- 
braron con mayor solemnidad y esplendor en 1642. Véase si no lo que nos dice 
á este propósito el P. Lupercio Zurbano en las anuas de aquel año dirigidas al 
M. R. P. General de la misma Compañía: 

«Ni bien será cortar el hilo desta historia, ni tampoco penoso al gusto de V. P.d 
y los q. leyeren estos anales, antes gustoso mucho, el referir aqui, al pie de las 
reducciones, las solemnes fiestas q. en ellas se hizieron al glorioso centenar de 
nra. sagrada religión, después de auerlas hecho primero los principales collegios 
desta Prov.^, esta a imitación de las Prov.^^ de España, y todas a exemplo de su 
cabega la de Roma, vio xpiana, y seriam.^ renovados los juegos seculares y pía- 
nos, convertidos ya en sagrados. 

Y assi, luego q. llegaron las nueuas de las insignes fiestas q. España auia hecho 
a este dorado siglo de la Comp.^, se trató con el Coll.° de Córdoba, que es el 
máximo de toda ella, celebrar con deuida alegría los cien años tan bien logrados 
de su madre la Comp.^, como lo hizo el dia de su fundador y Patriarca nro. San 
Ignacio, precediendo lo primero repetidos repiques de campanas, vistoso ade- 
rezo de altar, vísperas y pcession. solemne por las calles, con el aparato q. per- 
mite la cortedad de la tierra; missa cantada y sermón, q. predicó para autorizar 
mas la fiesta el S/ Obispo de Tucuman, D. Frai Melchor Maldonado de Saauedra, 
donde hizo tanto alarde de su grande talento como de su voluntad a la Comp.^, 
metiendo en espacio de dos horas todos los heroicos hechos y gloriosas hazañas 
q. obraron sus hijos en 100 años. La primera noche solemnizaron varias inven- 
ciones de fuegos de todos géneros, principalmente vna hidra de 7 cabegas y vn 
gigante q. representaba la heregia, a quien abrasó vn cohete q. sallo de la mano 
de Nro. P. S. Ignacio, q. con estandarte en ella y manteo suelto al viento estaba 
sobre vna columna q. se le erigió y podía mereger su traga y arquitectura mayo- 
res theatros. Rematóse toda la fiesta (y felizm.^) con vn coUoquio, q. por cumplir 
con ambas fiestas del siglo de oro de la Comp.^ y solemnidad de su Fundador y 
P.^ N. S. Ignacio, se intitulaba el «Soldado profetico de su siglo». Representán- 
dose su vida desde el balazo de Pamplona hasta velar sus armas en monserrate; 
después salieron las- diez Sibylas a profetizarle lo restante de su vida, hasta que 
llegó a ser fundador de la Comp.^ de Jhs. en Roma, y Padre de un siglo futuro, 
conq. auia de honrrar su Religión. El aderego de vestidos y adornos de los per- 
sonaxes fue a vna mano en todos muy rico y luzido, por ser todos los ropaxes 
de lujosas lamas, y personaxe vbo q. sacó encima más de 4.000 pesos, sirviéndole 
de cabellos sueltos al viento Sartas de finissimas perlas. 

No quiso ser menos q. Cordova el Puerto de Buenos ayres, y assi sallo airo- 
sam.^ del desempeño de este centenar con vn acto Sacramental, en acción de 
gracias, el i .° dia, a que pregedlo mascara de soldados en diuersidad de inven- 
ciones. El 2.° solemnizaron los estudiantes con dos carros ti-iunfales, el vno en 



MARZO 1652 323 

una, de San Ignacio, en el Caaguazú, y la otra, de Nuestra Señora de 
Fe, en Taré. En la de San Ignacio habría como 200 indios reducidos, 
algunos ya bautizados; los cuales, con las salidas que hizo el P. Vicente 

forma de nave y de castillo el otro, con variedad de mussica (q. baxo de las re- 
ducc.^^ para hazer la fiesta mas alegre); los restantes a caballo, con diferentes 
libreas ricam.'^ aderezados; a los q.^^^ no quedaron en nada inferiores los Yndios 
y los negros, abriendo por cuenta de aquéllos el tercero dia, y el quarto por 
quenta de éstos, y todos la dieron muy buena. El dia vltimo parece q. era el pri- 
mero y q. empegaban entonges las fiestas, pues lo lleno todo vna solemniss[im]a 
pcesion. del Sacram.°, con vn colloquio de Estudiantes en acción de gras. Otro 
de niños españoles de la Escuela, dándole la baya al demonio en favor de 
N. S.° Padre. Otro de indios de la misma edad, y de negritos el otro, y todos 
por ser en su lengua, que apenas sabian hablar, con singular gracia, acabándose 
con ella la fiesta; q. Santiago, la Assumpcion y los demás coll.°^ pcuraron. tam- 
bién solemnizar según su posibilidad. Mas con igual voluntad q. los passados. 

Pero las Reducciones con voluntad y con obras tales, q. avnq. fueron las vlti- 
mas en celebrar este siglo dorado de la Comp.^ se pudieron algar con la gloria 
de primeras; y porq. pienso que gustara mas V. P.d de la relación de estas fiestas 
(q. de las q. admiró Roma), por auerse hecho entre indios Barbaros, q. ayer an- 
daban como fieras por los montes; las refiero aqui mas por extenso, conq. V. P. 
quedara muy contento de ver en esta pobre gente tan bien logrados los sudores 
y afanes destos sus menores hijos, y la Comp,* bien pagada, no tanto de que 
Roma le celebre su primero Siglo, España se lo ensalge, Europa se lo solemnize 
y las naciones de todo el orbe se lo aplaudan; quanto de q. esta pobre nagion, 
con ser la inferior de todas, aplauda, solemnize, ensalge y celebre aquesse siglo 
con las solennes fiestas q. le haze en 4 reducciones. 

La i.^ fue la de S. Fran.co Xavier, que por Patrón de todas ellas en sus es- 
p[irit]uales conquistas deuia salir el primero a festexar este Siglo; preparáronse 
asi los Padres como los indios con singular fervor y deseo de hazer vna fiesta 
digna de tan grande sugeto. Aderegaron los indios primeram.'*^ sus casas, blan- 
queándolas por de fuera con sus listas negras, q. hazia el pueblo mas vistoso por 
nuebo q. lo estaba antes. Aderezóse la Yglecia, después de blanqueada toda, con 
puertas y ventanas muy bien hechas, hermoseóla vna varandilla muy vistosa. 
Coronóla vn hermoso pulpito, curiosam.^ pintado, con variedad de maderas; 
adornó el cuadro del Santo Xavier, q. estaba en el altar mayor vna excelente 
moldura y vistoso marco. Levantóse vn gracioso campanario. Para la pcesion, es- 
taban trazados excelentes arcos triunfales con particular orden y pporcion, que 
por las inclemencias del tiempo no fue posible lograrse; pero si el altar mayor, 
en que se armaron otros tres altares, en forma y disposición diferentes, con va- 
riedad de flores, ramilletes, candeleros, relicarios, paxaritos, contrahechos, que 
todo junto hazia vna yracible primavera. Martes comengai'on a llegar alg.°^ de 
los P." q. estaban convocados a la fiesta, con sus cantores, capitanes y otra mu- 
cha gente, y a todos se hospedo y dio de comer liberalm.^ El Miércoles llegaron 
los demás P.®^ q. faltaban, con el superior de todas las Reduc.^^, los q." fueron 



324 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

Badía, en año y medio ó dos años que allí estuvo, llegaron hasta 500 fa- 
milias; en cuyo cultivo y en bautizarlos se ocupó el P. Bonilla, en com- 
pañía del P. Manuel Berthod primero y después solo y luego en compa- 



rccebidos con repiq. de campanas, toque de tambores y chirimías, y hospedados 
con el mismo agazaxo q. los pasados, dando de comer a los yndios, con gran ca- 
ridad, en 9 mesas de mas de 3o pasos de largo cada vna, en medio del patio de 
los P.®^, para mas agazaxarlos. 

Empegáronse a su hora las vísperas solemnes, q. cantaron a tres coros los can- 
tores, como se podía en la mexor catredal. Vistiéronse con capas 5 Padres, y los 
demás, hasta 11, con sobrepellizes; muchos acólitos revestidos y dos incensarios; 
que el hazerlo indios, y con extraña compostura, le hazia la fiesta mas gustosa 
al santissimo, que estaba descubierto debaxo de un bello dosel ricam.^ adere- 
zado, el qual se auia colocado con repique de campanas, disparando arcabuzes 
y tocando chirimias: Danzando después de las vísperas vnos niños, con tanto do- 
naire y gracia como si fueran españoles. Al toque de las auemarías se siguió su 
repique de campanas, interrumpiéndolas quatro ternos de chirimías, q. a las 
quatro esquinas de la plaga, alternativam.*^, se correspondían; no dando lugar las 
aguas a luminarias y otras muestras de alegría aquella noche. Nació el día de 
jueves, q. saludaron al romper del alva las Campanas, chirimías y Arcabuzes. 
Antes de la misa maior recitó vno de los P.^^ vna elegante or[aci]on, en q. puso 
delante de los ojos el triunfo conq. S. Ignacio entraba en el cielo aqueste Siglo 
primero. Siguióse la misa, q. fue del S.° Xavier, oficiada con excelente música; 
predicó un P.^ con elegante lengua. Después de todo se leyeron grande número 
de poesías en varias lenguas. 

A la tarde representaron los yndios del Borore vn coUoquío de g.de aparato 
con mucha ppiedad y viveza; el argumento del fue la victoria q. los yndios alcan- 
garon de los Portuguezes de S. Pablo, refiriendo la junta que los caziques hizíe- 
ron entre sí acerca de los daños que auian recebído de los Lusitanos en varías 
Provincias y quánto les importaba acabar con ellos; por otra parte, los de S. Pa- 
blo trataban desistir de sus intentos, por lo mal q. les avia ido en la batalla; pero 
solicitados del demonio, bolvian a ellos; animanse los Yndios a la pelea, embian 
sus espías, q. cogieron las de los Portuguezes, los quales, medio desesperados, 
tratan de volverse a sus tierras; pero incitados de Satanás segunda vez, se expo- 
nen al peligro; dase la batalla, quedan venzídos los luzítanos, salen los demonios 
con las almas de algunos dellos, traen los indios los despoxos y presentanlos a su 
Padre y patrón Santo Francisco Xavier. Conq. se acabó el colloquío y la fiesta, 
con vníversal aplauso, en aquesta Reducción. 

La 2.^ q. le siguió fue la concepgíon, ymítando en todo a la pasada en solemni- 
dad de vísperas, missa y sermón, música, aderego de altares excelentes, oraciones 
y poesías (en q. las demás reducciones igualm.^ se esmeraron, y assí dellas como 
de ésta diré solo lo particular, por no repetir las mismas cosas en todas); antes 
de empegar la solemn.d de las Vísperas se dio el bastón de capitán de esta redu- 
cíon a D. Alonso Nenguíru, por muerte de su Padre D. Nicolás Nenguíru, 



MARZO 1652 325 

nía del P. Domingo Muñoa, hasta que los vio á todos cristianos, lo que 
se hizo sin ayuda de español ni clérigo secular. 

ítem, que fué acompañando al venerable P. Pedro Romero de la re- 



Cap.^ G.' de todas las reducciones, como arriba diximos: Diosele el bastón con 
salva de arcabuzeria, chirimías y clarines, con aplauso de todo el pueblo, acgion 
q. hizo no poco célebre la fiesta; pero mucho mas una pcesion solemnísima por 
toda la plaga, en la qual, por vna y otra vanda, se levantaron hasta ÓOO arcos, 
vestidos todos de ramas olorossímas, con variedad de cosas de la tierra, fuera de 
4 altares q. no los vio xamas mexores el Virrey. Precedió a la pcesion la solda- 
desca de ñecheros, rodeleros y arcabuzeros, tocando caxas y tremolando sus van- 
deras, a que se seguían los estandartes, y luego los Padres, con sobrepellizes 
vnos, otros con cagullas, para llevar el palio del Santissimo, q. era el alma de 
toda la pcessíon, q. solemnizaron muchas dangas, varias figuras, vnas, puestas 
en sancos y otras sin ellos, todo lo qual, con el ruido de las caxas, estruendo de 
arcabuzes, sonido de trompetas, música de voces y de varios instrum.°^, forma- 
ban tan solemne pcession q. se acabó a la vna del día. A la tarde se representó 
vn Colloquio por los del Borore, q. duró hasta la noche, y podía tener aplauso 
entre los españoles, conq. dio honrroso fin a sus fiestas el Vru[gu]ay y principio 
a las suyas el Paraná. 

En la Reduc.° de S. Ignacio del Yabibirí, la qual se llevó la palma en la so- 
lemnidad de las Vísperas, q. cantaron a 7 coros otras tantas capillas de música 
q. vinieron a ésta de 7 reducciones; de tan solemnes vísperas bien se dexa en- 
tender quáles serían las fiestas. Lo mas particular q. vbo en ellas fue lo siguiente: 
Antes de missa se pusieron en buen orden 4 compañías de soldados, cada vna 
con su cap.'^ y arcabuzes; delante de cada cap.'^ yba vnr paxe que le llebaba la 
pica, y delante de cada arcabuzero su rodelero, haziendo vn alarde muy vistoso; 
pero entre todos sobresalieron los soldados de S. Joseph, q. iban todos talquea- 
dos en vestidos, morriones y rodelas, q. parecían vnos soles según el talco bis- 
ílaba. Caminaban siempre delante de la pcessíon, marchando con grande orden, 
sin perder ninguno sus hileras, haziendo ya sus caracoles, escaramusas y encuen- 
tros, donde el lugar lo permitía, haziendo a vezes su salva a la pcessíon, q. pasó 
por 4 altares vistosam.^ compuestos con cosas nuevas y figuras de viexo testara.", 
y en los dos se representó brevem.*= el Sacrificio de Abraham q.do quiso inmolar 
a su hijo Ysac. Los Yndíos de S. Ignacio hizieron (entre otras) vna danza muy 
ingeniosa de letras en escudos, los quales, en varios encuentros y lazos, venían 
a formar el nombre de S. Ignacio. A la noche salieron las quatro compañías de 
arcabuzeros en 70 canoas por el río, con mas de 500 faroles de tagiba; represen- 
taron muy bien la batalla, a que ayudó mucho la multitud de luges, q. hizo la 
fiesta mas lucida, y finalm*^ 

La Red.'^ de la Anunciación de Ytapua echó el zello y puso la corona a este 
prim.° Syglo de la Comp.^ en la forma siguiente: a 14 de Junio de 1642 (que fue 
el año destas fiestas), sábado por la mañana, vinieron todos los P." del Paraná 
río abaxo; al llegar al puerto se les disparan arcabuzes, tocaron chyrímías; des- 



320 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

ducción de Nuestra Señora de Fe á la colocación del Santísimo Sacra- 
mento, de donde pasó dicho P. Romero á la otra banda del Paraguay, 
levantando cruz y dando principio á una pequeña población; la cual no 
tuvo efecto por la traición y malicia de gente más bárbara de la tierra 
adentro, que, conjurada por un gran hechicero, dieron muerte al dicho 
venerable Padre. 

ítem, que en 1647, á 8 de Septiembre^ por la noche, dio de repente 
en la reducción de Nuestra Señora de l'e, de Taré, el portugués de San 
Pablo; quien habiendo muerto algunos indios y sido llevados otros, se 
despobló la gente, y se fundó otra reducción 10 leguas más acá, en el río 
Mboymboy; y^en esta diligencia de recoger los indios dispersos murió 
el P. Domingo Muñoa, en un desierto, con sumo desamparo y necesi- 
dad. Y estando solo en dicha reducción de Mboymboy el P. Cristóbal de 
Arenas, el año 1648, dio segunda vez en ella el portugués de San Pablo, 
el día de Todos los Santos; y habiéndose atrincherado en dicha reduc- 



embarcaron, y sentados en la ribera los recibieron con entremesito breue los in- 
dios, disputando 3 dallos sobre qué fiesta harían á los P.^^, qué dangas?, qué mu- 
sicas?; estando en esta disputa los tres llegó el quarto, corriendo a caballo, del 
Pueblo, dándoles prisa, interrumpiéndoles sus dangas y canciones, porq. se gas- 
taban las velas de la Yglecia, y todo lo demás se enfriaba si ¡detenían alli mas a 
los Padres; los quales subieron a caballo, precediendo gran tropa de arcabuce- 
ros y rodeleros en forma de gueri-a, y a poco trecho q. auian caminado les sallo 
al encuentro vn venerable viexo en sancos, q. se hazian de enorme estatura, 
con la barba cana y crecida, de edad de 100 años, con otros 100 muchachos a los 
lados pintados y muy de fiesta, el qual detubo a los Padres, dándoles la bienve- 
nida lo primero, y lo segundo las gracias de venirle a honrrar su tierra de tan 
lexos. Representaba el viexo este pasado siglo de la Comp.^ Alegró estrañam.^ 
a los Padres con vnos romanges, al proposito que les iba cantando por el camino 
con sus 100 muchachos, interrumpiéndole a veges éstos con algazara y gritería, 
hasta q. llegaron cerca del pueblo, donde estaba vn corral con 100 bacas, donde 
vbo su tramoya, ofreciéndolas vn personage a los Padres en honrra de los 
100 años de la Comp.^ Mas adelante estaban 100 arcos para la pcession; cerca de 
la yglecia 100 luces encendidas y a su puerta lOO pajies, q. ofreció otro a los Pa- 
dres en memoria del centenar, con un distico diferente en cada vno de essos 
centenares de bacas, arcos, velas y panes. Sobre la puerta principal de la Yglecia 
estaba levantado vn arco toral, a un lado pintada la piedad, con esta letra: Pie- 
tate duce; al otro, la Sabiduría, con ésta: Sapientia comité; en medio, vna vene- 
rable matrona, q, significaba la Comp.^, con la siguiente inscripción: Centellaría 
Sodetas Jcsu triumphat. 

La Yglecia estaba a las mil maravillas, llena toda de inscripciones, hasta ios 



MARZO 1652 327 

ción, para dar luego en la de San Ignacio, teniendo preso y con guarda 
al P. Cristóbal de Arenas; el P. Alonso Arias, compañero del P. Bonilla 
en San Ignacio del Caaguazú, acometió de repente la palizada del ene- 
migo y sacó de sus manos al P. Cristóbal de Arenas. Y habiéndose pe- 
leado sangrientamente de una y otra parte, con muerte de unos y otros; 
perdió el P. Alonso Arias su vida en defensa de sus fieles, animándoles 
á ella; los cuales, viéndole muerto, se volvieron á su pueblo; donde, te- 
niéndose por mal seguros del enemigo, se retiraron con los PP. Arenas 
y Bonilla 22 leguas hasta el río Ipané; esperando el auxilio de soldados, 
que llegó después de un mes, dado por el Gobernador D. Diego de Es- 
cobar y Osorio al Obispo Fray Bernardino de Cárdenas, para expeler 
á dichos Padres y despojarles de sus indios; como se hizo, embarcando 
con sus indios extraños á 3 Sacerdotes en una balsilla rota, con gran 
quebranto, alaridos y lágrimas de aquellos pobres desamparados; los 
cuales huyeron por los montes, reduciéndose casi 1. 000 familias á so- 
las 300, que hallaron los PP. Justo Mansilla, Superior de la misión, y 
Bernabé de Bonilla, que esto atestigua, divididas en dos pueblos, cuando 

tirantes, muy al proposito, y el sermón, música y demás aparato q.'° se podía 
desear. Quiso aventaxarse a todo vna oración en prosa, q. antes de la missa so- 
lemne oró vn P.*^ de los nros., cuio argum.° era, lo i.°, las virtudes heroycas de 
los 6 generales deste siglo, y el augmento q. dieron a la Comp.'* Los fauores que 
le han hecho todos los Pontifices, y el sumo de todos Xpo., dándole vn instituto 
q. abrazasse todo el mundo, todos lugares y ocupaciones, por acudir a las almas, 
en cárceles, hospitales, galeras, escuelas, pulpitos, missiones y congregaciones; 
contaba por menudo lo q. la Comp.^ ha hecho entre hereges, cismáticos, infieles 
y xpianos. en cada parte del mundo; la gracia q. Xpo. le ha hecho a la Comp.* 
pasándola por el crisol de tantas persequsiones, y de todas siempre victoriosa; y 
assi le siguió un triunfo con todas sus partes; tiraban el carro 6 monstruos: infi- 
delidad, apostasia y los semexantes; iban metidos en él 9 clases de grados di- 
uersos y ministerios varios de la Comp.^, indiuiduando alg.°^ de sus hijos los mas 
insignes deste siglo en todas giencias, aplaudían este triunfo los reyes, monarcas, 
emperadores, pontifices, Patriarcas y cortesanos del Cielo. Salieron al encuentro 
a esta carroza triunfal Jesuxpo. y su madre Santiss[im]a) como fundadores de la 
Comp.% dándole abragos y ósculos de paz, como a su esposa; sus 4 ruedas eran 
los 4 votos; los cocheros 6 generales q. ha tenido; yba en este carro la Comp.* 
de Jhs., en pie, vestida de blanco, de la pureza de intención, los ojos levantados 
al cielo por su alta contemplación. Llevaba por blasón en el pecho el Santiss[im]o 
nombre de Jhs., como su blasón y mayor gloria. Rematóse, finalm.^, la oración y 
fiesta con vn coUoquio a la Comp.^, pronosticándole nuevos y feliciss[im]os si- 
glos, q. le conceda nro. S.*^, como estos sus menores hijos deseamos. > 



328 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

por orden del Virrey y Real Audiencia de la Plata fueron restituidos, 
el año 1650, por el Gobernador D. Sebastián de León y Zarate; como 
consta de la fe y testimonio que se tomó en dicha restitución; número 
que por las diligencias hechas por el P. Bonilla, y principalmente por el 
P. Mansilla, aumentó á 8oo familias. — Asunción, 2Ó de Marzo de 1652. 

i 
Sigue el abono que hizo á favor de este Padre el P. Diego de Boroa, y un auto 

del Visitador que, por la urgencia de su partida para la visita que ha publicado; 

difiere la resolución de lo que se debiere ejecutar hasta la vuelta de su visita de 

dichas reducciones. — Fecha de este auto, Asunción, 8 de Abril de 1652. — Fs. 144 

vuelto á 147. 

923. 1652—4—5 74—6—29 

Certificación dada por el P. Pablo de Benavides, de la Compañía de 
Jesús^ á S. M., al Virrey, á la Real Audiencia de la Plata y al Visitador 
D. Andrés Garavito de León, — Dice cómo fué enviado el año de 1625 
por sus Superiores para ayudar á la conversión de los indios infieles? 
que los religiosos de su Orden habían reducido y reducían en las pro- 
vincias del Paraná y Uruguay, con licencia de los Gobernadores; y de 
cómo subió el Paraná, con el P. Antonio Ruiz de Montoya, hasta las 
provincias del Guayrá y Tayaoba, sin otra escolta ni armas que una 
cruz en las manos. Y por medio de unos pocos religiosos, en algo más 
de cuatro años estuvieron hechas las reducciones de San Francisco Ja- 
vier, del Ibitirembeta; San José, del Tucuty; la Encarnación, del Nua- 
tingui; San Miguel, San Antonio y San Pablo, del Iñiay; Jesús María y 
Santo Tomé, del Tayaoba, donde estuvo, y en algunas otras de las re- 
feridas que vio por sus ojos; hasta que los mamalucos de San Pablo 
destruyeron los mismos pueblos, que los españoles de la Villa Rica del 
Espíritu Santo y Ciudad Real tenían junto á sí, obligándoles á retirarse 
adonde ahora están, más cercanos á la Asunción. 

Y que volviendo de dichas provincias por el Paraná, con algunos Pa- 
dres; halló los indios de dicho río de paz en las 3 reducciones de Nues- 
tra Señora de la Encarnación de Itapúa, Corpus Christi, y Nuestra Se- 
ñora de la Natividad del Acaray; y la de Santa María la Mayor, en el 
río Iguazú, junto al Paraná; hechas por los Padres, sin armas ni escolta 
de español alguno. 

ítem, que subió á la provincia del Tapé, lOO leguas del Paraná, hacia 



lULIO 1652 329 

el Norte, con 3 Padres; y dentro de un año, por el mismo método, ha- 
bían reducido más de 4.000 indios en pueblos, llamados de San Miguel, 
Santo Tomé, San Cosme y San Damián, y la Natividad de Nuestra Se- 
ñora, que tuvo á su cargo; hasta que hechas otras 5 reducciones, que 
son: las de Jesús María, San Cristóbal, Santa Ana, San Joaquín y Santa 
Teresa de Jesús, vinieron los mamalucos de San Pablo, y destruidas 
estas 5 reducciones, de donde llevaron más de 30.OOO almas; se vieron 
obligados á retirar las 4 de San Miguel, Santo Tomé, San Cosme y 
San Damián, y la Natividad, que hoy se llama San Pedro y San Pablo; 
las cuales perseveran hoy día en los ríos Paraná y Uruguay entre las 
demás que allí tienen, reducidas por ellos, los Padres de la Compañía. — 
Asunción, 5 de Abril de 1652. 

Sigue la aprobación de la persona de este Padre por el Rector del Colegio 
Diego de Boroa. — Fs. 124 v.'° á 126 v.'° 

924. 1652—6—7 74—4—6 

Carta de la Audiencia de la Plata á S. M. — En cumplimiento de las 
Cédulas de 18 de Junio de 1650, que es duplicada la una de la otra, 
remite los autos sobre los encuentros del Obispo del Paraguay con el 
Gobernador y religiosos de la Compañía de Jesús, y procedimiento de 
los unos y los otros, y el Memorial de 20 hojas que presentó en aque- 
lla Audiencia D. Fray Bernardino de Cárdenas, Obispo del Paraguay, 
contra los religiosos de la Compañía. Que no se había dado cumpli- 
miento á las Cédulas en que se mandó guardar el Patronazgo real en las 
doctrinas que administran los religiosos de la Compañía en el Paraguay; 
por haber recusado por su parte al Licenciado D. Antonio de Quijano 
Heredia, Oidor de dicha Audiencia, y al Dr. D. Diego Benítez de Ma- 
queda, protector de ella y Fiscal; las cuales con toda brevedad se re- 
solverán, y con ello se podrá cumplir el mandato de S. M. — Plata y 
Junio 7 de 1652. 

2 fs. — Original. — Entp.: «De la Villa de Potosi » Term.: «dicha plaza». — Al 

margen se lee: «sacóse copia de este capitulo y se junto con los demás papeles 
de esta materia>. 

925. 1652—7—6 74—6—29 

Instancia que hizo el P. Diego de Boroa, de la Compañía de Jesús. — 
En ella expone nueve razones, para que el Sr. Oidor D. Andrés Gara- 



330 PERÍODO CUARTO 1 638- I 654 

vito de León haga personalmente la visita de las reducciones que dicha 
Compañía ha hecho y fundado en las provincias del Paraná y Uru- 
guay. — Colegio de la Asunción, 6 de Julio de 1 65 2. 

Sigue la respuesta del Sr. Oidor, con los reparos que se le ofrecen para llevar 
á efecto dicha visita, hechos en su posada á 15 de Julio de 1652. Y la respuesta 
del P. Provincial Juan Pastor á los reparos del Sr. Oidor, sin que conste la fecha. 
Fs. 152 á 165. 

926. 1652—7—9 74—6—44 

Comisión que el Obispo del Cuzco y Arzobispo electo de la Plata ^ doc- 
tor D. Juan Alonso Ocón, dio al Vica?io de la villa de Potosí, Licencia- 
do Pedro de Esguivel. — Para que en cumplimiento de la Real Cédula 
de 18 de Junio de 1650, haga información sobre si el Obispo del Para- 
guay, D. Fray Bernardino de Cárdenas, se consagró antes de recibir las 
Bulas. — La Plata, 9 de Julio de 1652. 

Sigue la información, empezada en la villa de Potosí á 16 del mismo mes y año, 
en la que declararon como testigos jurados: el Licenciado Bartolomé de Vega, 
presbítero; el Licenciado Hernando de Mena, Cura que fué de la ciudad de Jujuy, 
en el Tucumán; el Licenciado Pedro de Agramonte y Saldivar, y el Licenciado 
Salvador Correa, presbítero. — Fs. 80 á 87 v.'° 

927. 1652— 7— 10 74—6—44 

Exhortatorio del Dr. D. Juan Alonso O con. Obispo del Ctizco, Ar- 
zobispo electo de la Plata, para el Sr. Obispo del Paraguay D. Fray Ber- 
nardino de Cárdenas. — Dice, que en virtud de una Real Cédula dada 
en Madrid á 18 de Junio de 1650, va procediendo á la averiguación de 
si dicho Obispo del Paraguay se consagró antes de haber recibido sus 
Bulas ó no. Y porque sabe que dicho Sr. Obispo se halla en la Plata, y 
que en su poder está un tanto y testimonio de su consagración y de 
todo lo que para ella precedió, de donde es cierto se puede tomar mu- 
cho para aclarar la verdad de ella y remitirla al Consejo de Indias, 
como manda dicha Real Cédula; exhorta y requiere, que luego le remi- 
ta los recaudos que tiene en su poder de su consagración, para que se 
saque un tanto de ellos y se ponga con los autos en este particular; 
que, sacado, se los volverá á su poder, para en guarda de su derecho. — 
La Plata, 10 de Julio de 1652. 

Notificóse al día siguiente al dicho Obispo; quien, en su conformidad, le dio al 
Notario público Diego Ortiz Gallo un cuaderno de 54 fojas, que dijo ser el testi. 



JULIO 1652 331 

monio de su consagración, para los efectos mandados por el exhortatorio de su 
Ilustrísima; que tiene otros papeles tocante á su derecho y justicia; que servirá 
de ponerlos por testimonio, para dar cuenta de todo al Real Consejo, y enviará 
los dichos recaudos. 

Sigue un auto del mismo día del limo. Dr. D. Juan Alonso Ocon, en que ha- 
biendo visto lo exhibido por D. Fray Bernardino de Cárdenas, que se contienen 
en un testimonio de su consagración, y de los motivos que para ello ocurrieron; 
por donde consta con más claridad que fué antes de recibir las Bulas, que es lo 
que S. M. manda averiguar por dicha Real Cédula: ordena á su Notario sacar un 
tanto de dichos autos y testimonio de consagración, en la forma que está, á la 
letra, sin disminución alguna, y ponerlo en los autos de esta causa. 

Estando empezando á sacar, en virtud del auto desuso, testimonio de los re- 
caudos que por él se manda; le pidió los autos originales el Sr. Obispo del Pa- 
raguay y no se los quiso volver. Por lo cual no se prosiguió en la saca, como 
parece, por certificación que va al pie de estos autos. — Sigue una rúbrica. — Ante 
mí, Diego Ortiz Gallo, Notario público.— (Rubricado.)— Fs. 68 á 70 v.'° 

928. 1652—7—24 74—6—29 

Auto del Visitador Gobernador D. Andrés Garavito de León. — En 
que dice, que habiendo sido muchas las ocupaciones de calidad que le 
han detenido en esta provincia del Paraguay, cuando le pudieron dar 
algún resuello, publicó la visita general de la tierra por Agosto del año 
pasado, ajustándola en tres meses por lo que á su merced tocaba; que 
si se retardó más fué por la poca traza que dieron los vecinos para sa- 
tisfacer á sus encomendados, á que fué preciso acomodarse, conside- 
rada su estrechez; y prosiguiendo el uso de dicha visita, pasó á 7 pue- 
blos del distrito de esta ciudad, dejando en todos la forma conveniente, 
según las instrucciones que el Gobierno superior le dio, ajustadas con 
las de S. M. Y porque el principal motivo de haberse ofrecido á la 
obediencia fué la instancia con que se le encargó la visita de las reduc- 
ciones que tienen á su cargo los Padres de la Compañía de Jesús en 
estas provincias; deseando mostrarla con efecto, formó ciertos autos, 
que se intimaron al P. Francisco Díaz Taño, para que le instruyese de 
algunas noticias. Y al efecto presentó éste algunas Cédulas Reales y 
otros recaudos auténticos que conducen al intento. Y efectuando ya su 
visita, el Capitán Nicolás García Bueno le entregó, en el pueblo de Ita, 
una carta del Conde de Salvatierra, de 30 de Septiembre del año an- 
terior, respuesta de la que su señoría le escribió de 1 4 de Marzo; y en 
ella le insta á continuar en su cargo hasta la llegada del nuevo Gober- 



332 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

nador; y que en el entretanto, para salir de una vez de la duda, averi- 
guase la verdad sobre las minas de oro que los religiosos de la Com- 
pañía eran avisados de aprovecharse de ellas en sus reducciones. Y 
aunque por orden de S. M. el Rey se había cometido dicha averigua- 
ción al Virrey, y á su juicio esto está ajustado exactamente en crédito 
de dichos religiosos, por la causa que tan al cabo se llevó con esta 
mira; todavía por las instancias que le han hecho el P. Rector del Co- 
legio de la Asunción Diego de Boroa y el P. Provincial Juan Pastor, 
para que salga con efecto á la visita de dichas reducciones; escribió al- 
gunos reparos dicho Visitador; con que ha sido preciso consultar al 
dicho Provincial en algunos puntos, cuyo despacho corre ya y se es- 
pera. Mas habiendo recibido, á 14 del corriente, de manos del Padre 
Pablo de Benavides carta del Presidente y Visitador de la Real Au- 
diencia de la Plata D. PVancisco Nestares Marín, fecha en Potosí á 10 
de Enero del presente año, en que le dice que según la relación que 
S. M. ha tomado sobre los negocios de dicha Audiencia, parece forzoso 
que luego vaya á ella; queriendo componer ambas cartas, ha resuelto 
esperar la respuesta del Provincial para ponerse en camino; y á un mis- 
mo tiempo, disponiendo sus cosas y las de esta república, pueda, de 
vuelta á la ciudad de la Asunción, continuarla á la de la Plata. Y siendo 
necesario autorizar su visita, que por otro lado debe ser pacífica; manda 
que se aperciban los vecinos que tengan feudos con sus armas y caba- 
llos, para que estén prontos á la salida cuando se tocare al arma; y és- 
tos han de ser los que tengan feudos en San Ignacio, Itapúa, Corpus y 
en los pueblos antiguos de Loreto y San Ignacio y en las demás reduc- 
ciones del Paraná, que se han insinuado con diferentes títulos por los 
Procuradores de la ciudad; para que dentro de seis días los presenten: 
quedando la puerta abierta á los demás vecinos que por su voluntad le 
quieran acompañar. — Asunción, 24 de Julio de 1652. 

Sigue el pregón de este auto, hecho el día siguiente, y otro auto de 28 de 
Agosto, en que manda incluir en los autos con que se le ha pedido por dichos 
religiosos salga á la visita, algunos reparos que puso su señoría, por vía de apun- 
tamiento, y la respuesta del Provincial á dichos reparos. 

Sigue otro auto de emplazamiento, hecho por el Capitán Juan de Ibarra á los 
vecinos y encomen4eros de la Villa Rica del Espíritu Santo; para que los que 
tengan feudo sobre los indios de los pueblos antiguos de Ipaumbucú, Pirapó, 
Guayrá, Itapúa, Corpus y otros cualesquiera; se aperciban y parezcan á la visita 



AGOSTO 1652 333 

que ha de hacer el Visitador de las dichas reducciones. — Hízose el pregón del 
auto precedente en dicha villa en 28 de Agosto de 1652. — Fs, 147 á 152. 

929, 1652— 8— 18 74—6—22 

Testimonio. — De la absolución dada por el Rvdo. Fernando de En- 
cina, Cura de la catedral de la Asunción, por comisión del Juez conser- 
vador D. Gabriel de Peralta, al Capitán Andrés Benítez, en la casa de 
su morada, eti 18 de Agosto de 1652. 
F." 242. 

930. 1652—8—28 74—6—28 
Diligencias que se hicie?-on para que el Sr. D. Andrés Garavito de 

León, Visitador de las reducciones, entablase los tributos. — Encargo que 
tuvo de esta visita. =El P. Díaz Taño, Superior, por medio del Procu- 
rador, presentó algunas Reales Cédulas y otros recaudos auténticos que 
conducían al intento; y en este estado, habiendo salido á la visita de 
los pueblos; en el de Ita, el Capitán Nicolás García Bueno le entregó 
un pliego con cartas del Virrey Conde de Salvatierra de 30 de Sep- 
tiembre de 165 1, en respuesta de las de su merced de 14 de Marzo, no 
admitiéndole las excusas para volverse á su casa, por lo que importaba 
su asistencia; hasta que se entendiese por el Gobierno, el que venía 
proveído por el Virrey. Que de camino averiguase de una vez sobre la 
duda de que se aprovechaban los religiosos de la Compañía de Jesús 
de las minas de oro en sus reducciones, que tanto por el Virrey como 
por orden de S. M. se le había cometido: y aunque esto estaba tan re- 
suelto en crédito de dichos religiosos; todavía, por las apretadísimas 
instancias que le había hecho el P. Rector del Colegio de la Asunción, 
Diego de Boroa, para que con efecto saliese á visitar dichas reduccio- 
nes, y por haberlas continuado en dos cartas que le escribió el Reve- 
rendo P. Provincial Juan Pastor, poco ha recibidas; ha sido preciso con- 
sultar algunos puntos, cuyo despacho corre ya y se espera. 

Mas habiéndole entregado el P. Benavides una carta del Presidente 
Visitador de la Plata D. Francisco Nestares Marín, fecha en Potosí á 
10 de Enero de este año, en que reclamaba su presencia; componiendo 
con ésta la del Virrey, resolvió esperar la vuelta del despacho del re- 
verendo P. Provincial para ponerse en camino, disponiendo sus cosas 
y las de esta república, y dar vuelta en la forma más conveniente á di- 



334 PERÍODO CUARTO 1638-1654 

cha ciudad. Mas, para que todo se haga sin violencia y con el lucimiento 
que le corresponde á su cargo; determina que se aperciban los vecinos 
desde luego con sus armas y caballos, por la obligación de sus feudos, 
para cuando se tocase al arma, porque todos estén prontos en la salida; 
y los que tuvieren pleitos pendientes por encomiendas con título de 
conquista, presentarán sus derechos bajo el término de seis días; que- 
dando la puerta abierta á todos los demás que quisieran acompañarle 
voluntariamente, asegurándoles el buen agasajo y tratamiento en dichas 
reducciones. 

Sigue el pregón y la lista de los apercibidos para la visita de las reducciones 
del Paraná y Uruguay. En auto dado en la Asunción á 28 de Agosto de 1652, pre- 
senta el Provincial P. Juan Pastor provisión del Gobierno sobre la tasa de los 
indios de las reducciones, que tienen á su cargo los religiosos de la Compañía de 
Jesús, para cuya visita ha estado siempre dispuesto. 

Sígnense nueve respuestas á los reparos que por vía de apuntamientos hizo 
el Oidor para proseguir en su visita; que son nueve razones de conveniencia 
dadas por el P. Rector Diego de Boroa á fin de que se continuase; las que admite 
como motivos bastantes el Visitador, exceptuando sólo la de las minas de oro, 
que menosprecia por no haber quedado entrada para la calumnia, según lo ave- 
riguado exactamente en los autos. 

Respuesta del Oidor, dada en 15 de Julio de 1652. 

Sigue la respuesta del P. Provincial á los Padres del Colegio de la Asunción, 
sobre los reparos que el Sr. Oidor hace acerca de su venida á visitar las reduc- 
ciones del Paraná y Uruguay. 

Sigue otra declaración del Rvdo. P. Provincial, con petición al Juez, para que 
se efectuase la visita en las reducciones, acompañada de la provisión que pre- 
senta; y la respuesta del Visitador, fecha en la Asunción á 28 de Agosto de 1652. — 
La fecha del testimonio es en la Asunción, á 16 de Noviembre de 1652. — Fs. del 
cuaderno, 169 á 183 v.'° 

931. 1652—8—28 74—6—29 

Auto proveído por D. Andrés Garavito de León^ Oidor Visitador. — 
Excusándose de ir á visitar las reducciones que la Compañía de Jesús 
administra en la provincia del Paraguay, según suplicaba el P. Provin- 
cial Juan Pastor; presentando, para más obligarle, la Real Provisión de 
que se hace mérito en este auto. Dice que el fin de esta visita es el des- 
agravio de los naturales y la tasa de tributos, donde no se hubiere 
hecho. Que el primero, excusa de la visita; porque no sirviendo los in- 
dios de estas reducciones á los españoles, y habiendo sido mandados 
encomendar en la Real Corona; no se ha podido ofrecer materia de 



DICIEMBRE 1652 335 

queja, ni satisfacción de paga. El segundo, porque la tasa viene ya ajus- 
tada por la provincia del gobierno y encargada á los Oficiales Reales 
de Buenos Aires, y no á otra persona, como se pidió por el P. Procu- 
rador general; fuera de esto, si S. E. el Virrey, Conde de Salvatierra, 
hubiese juzgado necesaria la visita á las reducciones, se la hubiera en- 
cargado en la Provisión, ó el Marqués de Mansera, su antecesor. — 
Asunción, 28 de Agosto de 1652. 

Sigue un despacho para los Oficiales Reales de Buenos Aires, que se entregó 
al P. Pedro Martínez, compañero del P. Provincial Juan Pastor. — Sigue el testi- 
monio del traslado y su legalización. — Fs. 178 á 180 v.*° 

932. 1652 — 10—14 74—6—28 

Auto del Oidor de la Real Audiencia de los Charcas, el Licenciado 
D. Andrés Garavito de León.— D^áo en vista de la petición presentada 
por el R. P. Juan Pastor, Provincial de la provincia del Paraguay, para 
que visitase la doctrina de los indios itatines de las provincias del Pa- 
raná y Uruguay, en vista de una ejecutoria del Virrey Conde de Sal- 
vatierra. Por las razones que aduce, se excusa de hacer dicha visita y 
darles forma de cómo se han de haber así en paz como en guerra, á 
que les provocan los portugueses; quienes se han llevado 10 reduccio- 
nes juntas del Guayrá al Brasil, y 80 y más pueblos de dichos indios, 
reducidos y por reducir. Añade que siete años atrás les visitó el Go- 
bernador de Buenos Aires D. Jacinto de Lariz, sin entablar sus cosas. 

El Juez Visitador encarga á los Jueces Oficiales Reales de la Real 
Hacienda del Río de la Plata dicha visita; ,para que saquen los padro- 
nes tributarios en dichos pueblos, afectos á la Real Corona. — Asunción 
del Paraguay, 14 de Octubre de 1652. 

Del testimonio se sacó un traslado por el Tesorero D. Nicolás de Valdivia y 
Brisuela y el Capitán Lorenzo Suárez Maldonado, en Buenos Aires, á 1 1 de Di- 
ciembre de 1652. 

933. 1652—12 — 6 74—6 — 28 

Diligencias que se hicieron por parte de la Compañía.^ con los Oficiales 
Reales de Buenos Aires., sobre que los indios del Paraguay pagasen tri- 
buto. — Auto de los Oficiales Reales, Tesorero, Capitán D. Nicolás de 
Valdivia y Brisuela y Capitán Lorenzo Suárez Maldonado, Alcalde or- 
dinario de Buenos Aires y Contador interino por falta de propietario; 



336 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

dado en vista de las diligencias hechas y petición presentada por el 
P. Juan Pastor, Provincial de la Compañía de Jesús del Río de la Plata, 
Paraguay y Tucumán; en apoyo de la presentada y sancionada por el 
Virrey Conde de Salvatierra, declarando presidiarios á los indios de 
aquellas fronteras, y mandando que sólo paguen un peso de á 8 reales 
cada uno, en reconocimiento del vasallaje que á S. M. deben. 

El Tesorero dice que, á pesar de los inconvenientes expuestos, re- 
suelve salir luego y sin dilación de la ciudad, y poner en ejecución la 
provisión de su excelencia de 21 de Junio de 1649, y buscar el perso- 
nal necesario; en la confianza de que su excelencia mandará sufragar 
los gastos forzosos que este personal acarree. 

El mismo obedecimiento dio el Capitán Lorenzo Suárez Maldonado 
á la Real Provisión; pero que no podrá cumplir, por ser Contador in- 
terino, por razón de ser Alcalde ordinario; el cual cargo sólo le dura- 
ría veinticuatro días, y que en dejando de ser Alcalde cesaba, por el 
mero hecho, el cargo interino de Contador. — Buenos Aires, 6 de. Di- 
ciembre de 1652. 

Fecha del traslado: Buenos Aires, 6 de Diciembre de 1652, — Fs. 163 á 168 v.'° 

934. 1652 74—6—29 

Petición presentada por el P. Juan Pastor, de la Compañía de Jesús, 
Provincial del Paraguay^ al Visitador D. Andrés Garavito de León. — 
Para que se sirva tomar el trabajo de visitar los indios y pueblos que 
están á cargo de los religiosos de dicha Compañía en las provincias de 
los Itatines, Paraná y Uruguay, á fin de que les dé forma y modo de 
cómo se ha de gobernar en sus pueblos, así en tiempo de paz como de 
guerra; á que son provocados cada año por los portugueses del Brasil, 
que con mano armada van á buscarlos para esclavizarlos, á pesar de ser 
cristianos y reducidos á pueblos por dichos Padres y estar debajo del 
amparo del Rey, á quien reconocen y en cuyo servicio militan; los cua- 
les portugueses, en el Guayrá, han llevado juntas 10 reducciones, y 
tanto de esta provincia como de otras se llevaron otros 80 y más pue- 
blos, que asimismo se redujeran; obligando á dichos indios, para no ser 
del todo destruidos, á pertrecharse con armas de fuego con buenos su- 
cesos; y aunque D. Jacinto de Lariz, Gobernador de Buenos Aires, los 
visitó siete años ha; no entabló sus cosas como era menester para su 



1652 337 

conservación y gobierno. Y habiendo venido su señoría por orden del 
Virrey y Real Audiencia de los Charcas, para la pacificación de los 
disturbios pasados y visitar este distrito; convendría al bien de los in- 
dios que su señoría los visitase y les diese forma en todo lo que han 
de hacer en adelante en servicio de S. M., que los ha tomado debajo 
de su protección; y declarándolos el Virrey por presidiarios en la fron- 
tera del Brasil contra los portugueses, librándoles del servicio personal, 
con obligación de pagar cada año un peso de plata corriente de á 8 rea- 
les, por tributo y vasallaje, como consta de la Cédula y Provisión que 
originales presenta. 
Fs. 165 á 166. 

935. 1652 74—6—29 

Respuesta del P. Francisco Días Taño^ Rector del Colegio de Santiago 
del Estero^ de la Compañía de Jesús^ al Gobernador Visitador D. An- 
drés Garavito de León; sobre la noticia que desea tener de las cosas to- 
cantes á las reducciones del Paraná y Uruguay, para los fines de la visita 
y tributos que los indios de ellas deben pagar á S. M.; y otros puntos 
conducentes al Real servicio y bien de dichos indios. — Lo primero, en 
cuanto á los tributos y recaudos que sobre esta materia se han presen- 
tado concernientes á las Reales Cédulas expedidas, dice: que el Virrey 
Conde de Salvatierra, en virtud de la Cédula de 1 4 de Febrero de 1647 
y en cumplimiento de la de 7 de Abril de 1643, y los recaudos que 
se remitieron desde Córdoba á dichas misiones y reducciones, donde 
se entendía hallarían al Sr. Visitador en visita de ellas, y que por esta 
causa no se han traído á esta ciudad; si es necesario se traerán: señaló 
lo que cada uno de los vasallos debe pagar. 

Lo segundo, sobre la forma cómo ha de constar que dichas reduc- 
ciones se fundaron por medio de la predicación del Santo Evangelio é 
industria de los religiosos de la Compañía de Jesús, dice: que aun cuan- 
do esto consta ya á S. M. y su Real Consejo, al Virrey y á la Real Au- 
diencia de la Plata, por informaciones bastantes hechas á pedimento 
del Fiscal en 1635; con todo, en el Archivo del Colegio de la Asun- 
ción se hallan algunos instrumentos originales auténticos, que se pre- 
sentan ahora, por donde consta lo referido; es á saber: la reducción de 
las fundaciones de Itapüa, el Corpus, Aguapoa, Acaray, Iguazú y todas 
Tomo ii. 22 



338 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

las del Uruguay y Tapé; según testimonios y certificaciones que dieron 
los Gobernadores y los PP. P'ray Juan de Córdoba y P'ray Gregorio de 
Osuna; los PP. Diego de Boroa, Pedro Bosque y Diego de Alfaro, que 
dieron principio á dichas reducciones en el Paraná y Uruguay; D. Mi- 
guel de Avila, que anduvo en su compañía siendo niño de diez años, 
sirviéndoles por otros diez. Lo mismo consta de las reducciones que se 
hicieron en las provincias de Guayrá, Paranapané, la Tibaxiva, Pirapó, 
Ibitirimbeta, Iñuatingui y en las de Tayaoba, Incay, Itucuti, Tucuti y 
tierra adentro. 

Lo tercero, que en la Cédula de 25 de Noviembre de 1642, hecha 
en Zaragoza, se declara que dichos indios pueden pagar su tributo en 
trigo, cebada, maíz, fríjoles, algodón, lienzo, gallinas, yuca y pescado 
y otros semejantes; pero que por las dificultades que se ofi-ecieron or- 
denó el Virrey que se pagase en plata y no en género, como por di- 
chos recaudos consta. 

Lo cuarto, en cuanto á la confección de padrones y distinción de las 
edades de los indios y de los caciques; la mejor ocasión de hacerlo será 
durante la visita: si bien no es necesaria la diligencia, porque les falta 
por lo menos nueve años, para cumplir los diez de que les hizo mer- 
ced S. M. 

Últimamente, lo mismo parece respecto á la averiguación de los ca- 
ciques y vasallos que han de pagar el tributo, la cual convendrá hacer 
durante la visita. 

Añade que la provisión de las reducciones de los ítatines no ha es- 
tado á su cargo, sino del P. Justo Mansilla; quien dará razón de ellas 
luego que llegue á la ciudad. Finalmente, que conduce á la noticia que 
desea tener el Visitador, la confirmación que el Virrey Conde de Chin- 
chón y vS. M., en su Real Consejo de Indias, dieron de la palabra que 
se dio á dichos indios y contrato que con ellos se hizo, en nombre de 
S. M., de que no habían de servir personalmente; lo mismo que algu- 
nas Cédulas Reales y una certificación que han dado los Oficiales Rea- 
les de las Cajas de Potosí, de cómo en éstas están las aprobaciones de 
todas las reducciones, que los religiosos de dicha Compañía han fun- 
dado por medio del Santo Evangelio, y en nombre de S. M., en dichas 
provincias; las que se presentan con los demás recaudos. 

Fs. 104 á 107. 



ABRIL 1653 339 

936. 1652 74_6_29 

Autos sobre que los indios del Paraná, Uruguay é Itatines fueron con- 
vertidos y reducidos por el Santo Evangelio y no por armas. 

Justifícase cómo los dichos indios se redujeron por el Santo Evangelio; desde 
f. 6. — Diligencias que se hicieron con D. Andrés Garavito de León para que los 
visitase, y ejecutase las Cédulas Reales de S. M. en orden á los tributos; desde 
f, 60 hasta 74. — Revisión de la tasación del tributo; desde f. 74 vuelta. — Ejecuto- 
ria sobre la palabra que se dio á los indios de no servir personalmente; á f. 42 
vuelta. — Auto en que D. Andrés Garavito de León se excusa para no visitar las 
reducciones; f. 86. — Cédula Real para aliviar á los indios de los tributos; á f. 5 
vuelta. — Cédula Real en que S. M. concede otros diez años más para no tributar 
á los indios; f. 6 vuelta. — Cédula Real para que dichos indios no sirvan perso- 
nalmente y tributen, y esto se ejecute luego en todas las reducciones, y muy en 
particular en las del Corpus é Itapúa; f. 8. — Termina diciendo que la información 
grande se remitió al Consejo. — F.° 92. 

937. 1653—4-4 74—6-44 

Papeles tocantes á la consagración del Obispo del Paraguay, D. Fray 
Bernardino de Cárdenas, y á la posesión que tomó de su Obispado antes 
de haber recibido las Bulas. 

Provisión del limo. Sr. Arzobispo y Juez metropolitano de la ciudad de la Plata: 
incluye una Real Cédula en que S. M. manda hacer averiguación del modo como 
se consagró el Rvdmo. Sr. Obispo D. Fray Bernardino de Cárdenas, sin tener 
Bulas presentes y se introdujo sin ellas á la plena administración de la jurisdic- 
ción episcopal y gobierno del Obispado del Paraguay. — ^Juez delegado en esta 
averiguación fué el Muy Rvdo. P. Provincial de la Orden de Nuestra Señora de 
la Merced; Notario, el P. Fray Felipe Gómez, religioso profeso de la dicha Or- 
den. — Lleva 68 fs. escritas en todo y es parte. — A la vuelta está el resumen y 
anotación de lo que contiene este proceso. — Vinieron con carta del Arzobispo de 
los Charcas de 1653. — El resumen, escrito á la vuelta, dice así: «Desde f.^ i.^ 
hasta la 4 está la comisión del Sr. Arzobispo D. Fray Pedro de Oviedo, de buena 
memoria, para que el P. Provincial Fray Pedro Nolasco haga información de si 
el Sr. Obispo del Paraguay se introdujo antes de recibir las Bulas al gobierno de 
aquel Obispado. :=Desde f.* 5 hasta 68 está la información y recaudos actuados 
en la dicha razón por el dicho P. Provincial Fray Pedro Nolasco é insertos he- 
chos. — En fs. 69 y 70 está el exhortatorio del Arzobispo de la Plata para el se- 
ñor Obispo del Paraguay y para que exhiba los autos que precedieron á su con- 
sagración y la exhibición de ellos. — En f.^ 71 está la Cédula Real para que el 
Sr. Arzobispo D. Fray Pedro de Oviedo haga averiguación de si el dicho señor 
Obispo del Paraguay se consagró ó no antes de recibir las Bulas. — Desde f.^ 72 
hasta 79 está el auto proveído por el dicho Sr, Arzobispo para que se haga la in- 
formación desuso y la que se hizo ante su señoría ilustrísima. — Y luego se sigue 
desde f.^ 80 hasta 87 Comisión que dio al Vicario de la villa de Potosí para que 
en ella hiciese la misma información, y la que allí se hizo también. Y consiguien. 



j340 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

temente, desde 88 hasta 89, [se inserta] un traslado de la Cédula Real que or- 
dena que el Arzobispo haga esta averiguación, y en las otras 2 fs. últimas, el auto 
en que manda que se remitan éstas originales, quedando traslado en este oficio, 
y una certificación de mí, el Notario Diego de Ortiz Gallo (con su rúbrica). — La 
Plata, 4 de Abril de 1653». — Sigue la legalización de 3 Escribanos, hecha en la 
Plata ¿i 19 de Mayo del mismo año. 

938. 1653—5-9 74-6—44 
Papeles tocantes d la consagración del Obispo del Paraguay D. Fray 

Bernardino de Cárdenas, y á la posesión que tomó de su Obispado antes 
de haber recibido las Bulas. — La Plata, 9 de Mayo de 1653. 

93 fs,, el último de los cuales es de sello 3.°, un real, de los años de 1648 y 49, 
habilitado para los de 1652 y 53. 

939. 1653-5-9 74—6—44 
Traslado de la Cédula Real de 18 de Junio de 16^0, fecha en Madrid^ 

en que se ordena al Obispo del Cuzco y electo Arzobispo de la Plata, doc- 
tor D. Juan Alonso Ocón, averigüe si el Obispo Fray Bernardino de 
Cárdenas se consagró antes de recibir las Bulas. 

Sigue el auto en que se manda se remitan las informaciones originales á S. M. 
en su Real Consejo, las que se remitieron en la armada del año de 1652, que- 
dando traslado en este oficio; y una certificación del Notario Diego Ortiz Gallo. — 
La Plata, 9 de Mayo de 1653.— Fs. 88 á 93. 

940. 1653— 5 — 16 74—6-22 

Auto del Licenciado D. Andrés Garavito de León, Oidor de la Plata, 
Visitador^ Gobernador y Capitán general de las provincias del Para- 
guay. — ^Ordenando que en el ínterin que S. M. determina la tasa, los 
hijos segundos y siguientes de caciques no acudan á la mita. — Asun- 
ción, á 16 de Mayo de 1653. 
F." 48 v.'° 

941. 1653-5 — 30 74—6—44 
Carta del Arzobispo de la Plata á S. M. — Vuelve á remitir testimo- 
nio de una información que, en virtud de lo que se le ordenó por Real 
Cédula de 1650, hizo sobre la consagración del Obispo del Paraguay 
D. Fray Bernardino de Cárdenas^ y de otros autos que se hicieron en 
esta razón en aquella provincia: y dice, que por ellos se verifica que el 



MAYO 1653 341 

dicho Obispo se consagró en Tucumán antes de recibir las Bulas, y él 
mismo lo confiesa; y que fué á su Obispado sin tener las dichas Rulas, 
y se introdujo en la posesión y ejercicio del oficio pastoral, de que re- 
sultaron los inconvenientes que se han experimentado; y para que ce- 
sen, convendrá tomar resolución en ello con brevedad. — Plata, 30 de 
Mayo de 1653. 

I f." y el de carátula. — Original. — Enip.: «En galeones » Tenn,: «tiene man- 
dado». 

942. 1653 — 5—30 74—6—44 

Carta del Arzobispo de la Plata d S. M. — Refiere que hace cuatro 
años que fué á aquella ciudad el Obispo del Paraguay, D. Fray Ber- 
nardino de Cárdenas^ llamado del Virrey, por los disturbios que tuvo 
con los religiosos de la Compañía de Jesús; y que por la Audiencia fué 
declarado por legítimo Prelado, y se le exhortó á que nombrase Provi- 
sor y Gobernador del dicho Obispado; remitiendo la determinación de 
su vuelta á aquella provincia al Gobierno de donde emanó el llama- 
miento; y aunque lo había solicitado el dicho Obispo, no lo había con- 
seguido, ni lo conseguiría hasta que S. M. tomase resolución en ello. 
Refiere el miserable estado en que se halla la provincia del Paraguay, 
por estar divisos así los eclesiásticos como los seculares en cisma; acla- 
mándole unos por Prelado y negándole otros; y pondera cuánto con- 
viene tomar resolución en el caso, por la necesidad que están pade- 
ciendo aquellos fieles de Prelado que los consuele y les dé el alimento 
espiritual. — Plata, 30 de Mayo de 1653. 

Original. — i f.° y el de carátula. — Emp.: «Por otra > Tenn.: «lo que mascón- 
venga». — «En el Consejo, a 18 de margo de 1655. — Visto y lo resuelto». — (Ru- 
bricado.) 

943. 1653—5-30 74-6-44 

Carta del Arzobispo de la Plata á S. M. — Dice, que en conformidad 
de lo que se le ordenó por Cédula de 10 de Septiembre de 1652, re- 
mite 10.200 reales, libres de costa, para los gastos del pleito de los 
diezmos con las religiones, por lo que puede tocar á aquella iglesia; di- 
rigidos á la Casa de la Contratación de Sevilla y consignados al doctor 
D Iñigo de Fuentes. — La Plata, 30 de Mayo de 1653. 

Original. — i f.° y el de carátula. — Emp.: «Mándame » Tenn.: «a V. M.» 



342 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

944. 1653 — 5—30 74—6—44 

Carta del Arzobispo de la Plata á S. 71/.— Pondera las muchas bue- 
nas cualidades y el proceder del Dr. D. Francisco de Nestares Marín, 
Presidente y Visitador de los Charcas. — Plata, 30 de Mayo de 1653. 

1 í.° y el de carátula. — Emp.: «Sin embargo » Term.: «sus seruicios». 

945. 1653-5— 31 74—4—7 
Carta de D. Francisco de Nestares Marín^ Visitador de la Audiencia 

de la Plata. — Da cuenta á S. M. de los avisos que se tuvieron de que se 
recelaba que los portugueses intentarían apoderarse del puerto de Bue- 
nos Aires; de la leva que se hizo en Tucumán, y de haber ahorcado 
el Gobernador D. Jacinto de Lariz al Capitán de un navio, vecino de 
aquel puerto, que hizo viajes á Canarias; por haber vuelto con negros 
que compró de arribada en el Brasil, y de los portugueses que del dicho 
puerto fueron y volvieron en el referido navio, etc. — Potosí, 3 1 de 
Mayo de 1653.' 

2 fs. — Original. — Emp : «En razón » Term.: «noticias necesarias». — Anejo 

á este documento es un testimonio de la declaración hecha por el P. Fray Do- 
mingo de la Concepción, capuchino. — Fecha, á 17 de Marzo de 1653, en la villa 
de Potosí. 

946. 1653—6—25 74—6—22 

Mandamiento dado por el Licenciado D. Andrés- Garavito de León, 
Oidor de la Real Audiencia de la Plata, Visitador general de su distrito 
y Gobernador de la provincia del Paraguay. — Por el cual consta: que 
el Virrey Conde de Salvatierra, vistas las noticias que tuvo de los su- 
cesos del Paraguay, nacidos de discordias graves entre el Obispo Fray 
Bernardino de Cárdenas y los Padres de la Compañía de Jesús; mandó 
juntar acuerdo Real de Justicia, del que resultó que su excelencia le 
hiciese nombramiento de Gobernador en forma, para que apaciguase 
dicha provincia, y pudiese después nombrar por Gobernador lugar- 
teniente de ella la persona más á propósito que le pareciese, y, deján- 
dole en el puesto, prosiguiese la visita. 

Adjunto se incluye el nombramiento por Provisión Real, en la que consta el 
auto proveído en dicho acuerdo, fecho en la ciudad de los Reyes á 27 de Octu- 
bre de 1649, en el que se declara intruso Gobernador al Obispo Fray Bernardino 
de Cíírdenas, y se aprueba el nombramiento en ínterin del Capitán Sebastián de 



JUNIO 1653 343 

León, hecho por el Presidente de la Plata, D. Francisco de Nestares Marín; y se 
nombra al Dr. D. Andrés Garavito de León para obligar al Obispo á comparecer 
en la ciudad de la Plata, y para restituir en su Colegio y haciendas y en la quie- 
tud y pacífica posesión de todo lo que antes tenían á los Padres de la Compafíía 
de Jesús de la Asunción, y se impida el destierro del Deán y Cabildo de aquella 
catedral que no aprobó la persecución que el Obispo, á fuerza de armas, hizo ó 
intentaba hacer á dicha Compañía hasta su total destrucción. En virtud de sus 
facultades, D. Andrés Garavito de León nombró por Gobernador del Paraguay 
al General D. Cristóbal de Garay, nieto de los fundadores de Santa Fe. — San 
Juan Bautista de Vera, de las Corrientes, á 25 de Junio de 1653. — Fs. 145 á 150. 

947. 1653—6—30 74_4_7 

Carta del Visitador de los CJ tarcas, D. Francisco de Nestares Marín, 
á S. M. — En que dice que el Obispo del Paraguay ha más de dos años 
que está detenido en aquella villa por orden del Gobierno superior de 
aquellos reinos; sobre las disensiones que ha tenido con los Padres de 
la Compañía de Jesús, y que conviene se tome resolución con su per- 
sona. — Potosí, 30 de Junio de 1653. 

2 fs. — Original. — Emp.: «El Reberendo » Term.: «lo que fuere servido^. — Al 

dorso: «eu el cons.°, a 21 de enero de 1655. — Visto y lo resuelto». — (Rubricado.) 

948. 1653—6—30 74_6_44 

Carta del Arzobispo de la Plata á S. M. — Avisa del orden que se 
envió por mano del Virrey sobre que los Prelados de aquella iglesia 
hagan elección de Prebendados de ella, para que concurran al examen 
de lengua de los pretendientes de beneficios, juntamente con el reli- 
gioso de la Compañía de Jesús en cuyo cargo estuviere la cátedra de 
dichas lenguas, y aprueba el que dicha cátedra esté en la dicha reli- 
gión; y propone por conveniente que, para que en la ejecución del or- 
den referido se proceda con menos embarazo, se provea lo siguiente: 
l.°, que no se coarte á los Obispos que precisamente hagan elección 
de Prebendados para examinadores, por ser muy contingente que no 
haya entre ellos quien sepa á la vez las dos lenguas quichua y aimará 
con la eminencia de los examinadores; sino que tenga libertad para 
poder elegir Prebendados religiosos ó Curas de las parroquias de indios 
de aquella ciudad, con que el Prelado se evitará los disgustos que pueda 
tener con los Prebendados sobre elecciones; 2.°, que haya de elegir dos 
examinadores, para que con el religioso Catedrático sean tres, confor- 



344 PERÍODO CUARTO 1 638-1 654 

me con lo dispuesto por el Concilio de Trento; 3.°, que en los Sínodos 
diocesanos se haga nombramiento de 12 ó más examinadores, para que 
de los nombrados se elijan los dos que han de concurrir con dicho Ca- 
tedrático, con que se harán los nombramientos con toda iustificación. — 
La Plata, 30 de Junio de 1653. 

2 fs. — Original.— EmJ>.: «El Conde de Salbatierra....» Term.: «de carta». — Al 
dorso se halla el dictamen fiscal y el decreto del Consejo, conforme al parecer 
del Arzobispo.— En el mismo A. de I. 70—2—18 se halla una carta del Virrey 
Conde de Salvatierra á S. M., fecha en los Reyes á 20 de Julio de 1653, y en su 
núm. 9 acusa recibo de una Real Cédula de 16 de Septiembre de 1652, llegada á 
sus manos á principios de Julio de 1653, aprobando el oficio de examinador de 
la lengua de los indios del Arzobispado del Chuquisaca, que ha estado siempre 
á cargo de los Padres de la Compañía, mediante el informe que hizo el mismo 
Virrey, y de que podría el Arzobispo nombrar los examinadores de su Cabildo 
que le pareciere para concurrir con él; al cual lo notificó, remitiéndole un tanto 
del dicho capítulo de carta de S. M. y otro á dichos Padres para su cumplimiento. 

949. 1653—6—30 74—6—44 

El Arzobispo de la Plata escribe á S. M. — Que en materia de doc- 
trina había hallado en su Arzobispado una novedad excitada por el 
Obispo del Paraguay, D. Bernardino de Cárdenas, acerca de que todo 
Sacerdote puede y debe decir, sin incurrir en pena alguna, antes bien, 
con grande mérito, dos misas cada día, como no diga la segunda por 
dinero; que esta doctrina la predica en los pulpitos, la enseña en pa- 
peles manuscritos y la persuade con su ejemplo; porque ha muchos 
años que acostumbra á decirla, sin más necesidad que decir que se for- 
tifica su espíritu con estos duplicados sacrificios de cada día. Que ha es- 
parcido dos papeles, si ya no son más, por diferentes partes, en que 
pretende probar esta doctrina; que el primero y fundamental no le ha 
podido haber á las manos, aunque lo ha solicitado, para remitirlo á Su 
Majestad con esta carta; pero le han asegurado en la Compañía de Je- 
sús que le tienen remitido al Real Consejo de Indias, con otro que es- 
cribió contra él el Obispo de Tucumán; y que por el segundo, que es 
el que ha podido haber y remite con ésta, se reconocerá la tenacidad 
con que defiende esta doctrina y la poca fuerza que le hacen los pre- 
ceptos eclesiásticos y la costumbre universal de la Iglesia, observada y 
guardada de más de seiscientos años á esta parte, ofreciendo probar 
su opinión en otro escrito. Y aunque el que envía salió en nombre de 



AGOSTO 1653 345 

Fray Alonso de Vique, de la Orden de San Francisco, es cosa cons- 
tante y fuera de duda que es del dicho Obispo. Pondera los inconve- 
nientes que de esta doctrina, y de esforzarla con la viveza que lo hace, 
se pueden seguir. Y aunque enviaba orden para consultar esta nove- 
dad en la Sagrada Congregación de Ritos; le ha parecido dar cuenta 
á S. M., para que si pareciese conveniente se provea de remedio, antes 
que tome más cuerpo la autoridad de quien la pretende introducir. — 
Plata, 30 de Junio de 1653. 

2 fs. — Original. — Emp.: «Vna novedad » Term.: «introducir», — Al dorso está 

la respuesta del Fiscal de 17 de Marzo de 1655, donde dice que de lo mismo dio 
cuenta al Consejo el Obispo de Tucumán, sobre cuyo punto se tomó resolución 
en 27 de Abril de 1654; y porque en esta carta dice el Arzobispo que este punto 
se consulta con la Sagrada Congregación de Ritos; se podrá reconocer si paran 
estos papeles en poder de su agente é impedirle el uso de ellos, hasta que se 
conozca el efecto de la resolución referida del Consejo. 

950. 1653—7—27 74—6—48 núm. 7 
Testimonio de un certificado de la sentencia dada enjuicio de residencia 

contra el Maestre de campo D. Jacinto de Lariz, Gobernador que fué de 
la provincia del Río de la Plata, por el Gobernador D. Pedro Baygorri 
Ruiz, y los Capitanes Cristóbal Ramírez y Lorenzo de Lara, sus acom- 
pañados. — De ella resulta que fué condenado á doce años de suspen- 
sión, trece años de destierro á Chile, 1. 000 pesos ensayados, 1 2. 5 00 
pesos corrientes, 7. 5 00 pesos con el 4 tanto, privación perpetua de ofi- 
cio, confiscación de todos los bienes que ganó en aquel gobierno, sin 
los cargos no líquidos, que son los comprendidos en las condenaciones 
de los números 3, 18, 42, 54, 55» 59, ^I y 47! y 9^0 reales de restitu- 
ción á la Real Caja. — Buenos Aires, 27 de Julio de 1653. 

14 fs. y el de carátula. — Emp.: «visto este proceso » Term.: «S.° M.°''de g.°°» 

(Signado y rubricado.) 

951. 1653-8-7 74-4-6 
Carta del Dr. D. Francisco Sarmiento de Me?idoza d S. M. — Refiere 

el gusto y consuelo con que fué recibido en Buenos Aires el Goberna- 
dor D. Pedro de Baygorri, por haber tenido oprimidos los habitadores 
de aquella tierra su antecesor, D. Jacinto de Lariz, cuyos procedimien- 
tos reprueba con ponderación. — Potosí, 7 de Agosto de 1653. 

2 fs. — Original. — -Emp.: «A quatro de Enero » Term,: «Conss.", a 16 de abril 

-de 1654. — Visto». — (Rubricado.) 



346 PERIODO CUARTO 1 638- 1 654 

952. 1653-9-15 74—4—13 

Carta del Licenciado D. Andrés Garavito de León, Visitador de la 
provincia del Paraguay, á S. M. — Dice que habiendo sido puesto por 
el Virrey, y sosegado en el gobierno del Paraguay las cosas que se le 
encargaron; en conformidad de la orden del Virrey, había nombrado 
en su lugar por Gobernador á D. Cristóbal de Garay y las causas que 
para ello tuvo. Tocante al punto de los indios de las reducciones es de 
parecer, que el Gobernador entre con noticias seguras y estando de 
asiento en la provincia las adquirirá de raíz y descubrirá las causas; 
porque él no había podido ejecutar su propósito por vía de visita, es- 
tando dispuesto á hacerla, por las causas que informa por autos, ha- 
biendo cometido el Virrey á los Oficiales Reales del puerto el padrón 
de los indios de las dichas reducciones. — Santa Fe, IS de Septiembre 
de 1653. 

2 fs. — Original. — Emp,: «En esta misma ocasión t Tenn.: «lo que fuere ser- 

uido>. — Al dorso: «En el Conss.°, a 17 de Abril de 1654 — reconózcase si en los 
pliegos que an venido ay otras algunas cartas desta mat.^, y si las ay se traygan». 
(Rubricado.) — «Traese copia de vnos capítulos de carta del Gou.""^ de Buenos 
Aires Don Pedro de Baigorri, q. tratan de las reducciones de los de la compañía 
y no se a recluido ninguna q. trate del cargo de Gou.o"^ del Paraguay. — En el 
conss.°, a 2 de Ma}ro de 1654 — espérese la resolución que su Magestad tomare a 
la consulta que está resuelta». — (Rubricado.) — «Díxo el Sr. Sño. q. no hauia que 
responder a esta carta>. 

953. 1653— 9— 16 74—3—27 
Consulta de la Cámara de Indias á S. M. — Cumpliendo con lo que 

ha mandado, propone á un Oidor de la Audiencia de Chile para ir á 
gobernar las provincias del Paraguay, por las inquietudes que ha ha- 
bido en ellas. — Madrid, 16 de Septiembre de 1653. 

Hay 3 rúbricas. — Al dorso se lee: «Hagasse assi». — Original. — 2 fs. — En el mis- 
mo A. de I. 70 — 1 — 21 se lee que propuso la Cámara esta misma consulta en i8 de 
Julio, y que en virtud de la aprobación de S. M., indicó en i.° de Agosto de 1653 
para dicho cargo, y por su orden, los Oidores D. Andrés de León Garavito, doc- 
tor D. Juan Blázquez de Valverde y el Dr. D. Juan de Puerta Gutiérrez. A 8 de 
Agf)sto excluyó la Cámara á Garavito, después de haber hecho constar D. Fran- 
cisco Suárez Madrigal á D. Juan Subiza, seis días antes, que contra Garavito no se 
hallaba en la Secretaría cosa alguna, ni la podía haber, por no haber llegado los 
autos de lo que obró en el Paraguay, ni haber dado cuenta de ellos el Virrey. 

En el mismo Archivo 70 — i — 25 se halla una respuesta del Agente fiscal doc- 



SEPTIEMBRE 1653 347 

tor D. Juan Ouiroga Ordóñez, fecha en Madrid en 12 de Septiembre de 1653, re- 
ferente á lo que se le había mandado, «que reconociendo las cartas y autos que 
han benido este año de la audiencia de la plata sobre las causas del Obispo del 
Paraguay y relixiosos de la Comp.*"- de Jesús y mas papeles: informe si el Liz.c^o 
don Andrés de León Garavito, oidor de los Charcas, en la comisión que hubo 
para proceder en las inquietudes y alborotos que se causaron por el obispo y 
religiosos, se arrimó mas en alguna de las dos parcialidades, y si alguna de ellas 
se ha quexado de sus procedimientos». Responde D. Juan de Ouiroga: «parege 
que por el memorial segundo, impreso, que por parte del dicho obispo se dio 
en esta Corte, en el núm. 21 se dice que los Padres de la Compañía tuvieron so- 
licitud para que la dicha comisión se diese a dicho oidor d. Andrés de LeoiT, y 
que habiendo entendido ser gierto, se higo recusagion de dicho Juez para dicha 
comision=y habiéndose reconogido los autos que se han remitido, parege que 
habiendo benido a la Ciudad de la Plata D. Gabriel de Cuellar, procurador Ge- 
neral de la Ciudad de la asungion (contra quien seguía querella el procurador de 
la Compañía de Jesús, por decir fue el pringipal motor de la expulsión que se 
higo de aquella giudad a los Padres), dio en la Audiencia petigion de recusación, 
expresando causas para que dicho D. Andrés de León no fuera en dicha comi- 
sión, por tener un hermano de la compañía y ser yntimo parcial con sus religio- 
sos, y que por ellos, antes que se le cometiese, amenagaban con los castigos que 
abia de hager dicho Don Andrés de León, y que se habían de originar nuevos 
alborotos y otras cosas, a que probeio la aud.^ de la Plata que acudiese al go- 
bierno y Virrey » 

«Por los autos hechos por dho. D. Andrés de León, en virtud de su Comisión, 
en la ciudad de la asunción (añade Ouiroga), parece que dicho Juez dio toda la 
satisfacción a loa Padres de la Compañía que es imaginable, bien adecuada a 
sus querellas y pedimentos, mandando, con execugion, quemar los acuerdos del 
Cavildo de dha. Ciudad, y mandando dar satisfacciones por escrito a los quere- 
llados y otras penas, cuyas sentencias manifestaron y publicaron dichos Padres 
en Lima y otras partes de las Indias y en esta Corte, como consta del mem.l que 
dio el p.s pedraga, que aunque en el de la respuesta del religioso francisco se 
duda de la zertega del traslado de dicha sentengia, abiendola reconocido en los 
autos por su original e hallado estar berdadero el dho. traslado y muy a la letra». 
«Y asimismo berífica las causas de recusación el que en lo tocante a la aberi- 
guacion de las minas de las reducgiones no se a actuado mas que en orden a que 
no se debe creerlas acá; desbaneciendo los dichos de los testigos y suponiendo 
por los autos ser calumnia decir las aya y oírla por tal dicho Juez». 

Termina diciendo: «esto es lo que e reconocido y entendido por la mas exacta 
dílígengía que e puesto para el mas berdadero entender.— Madrid, setiembre 12 
de 1653. =0.°"^ D. Joan de quiroga ordoñez».=(Hay una rúbrica.) 

Presentóse á la Cámara otra Memoria de los Oidores y Fiscales de las Audien- 
cias de los Charcas y Chile para los que de ellos se hubieren de proponer á Su 
Majestad para los cargos de Gobernador y Capitán general de las provincias del 
Paraguay. Figura en el primer lugar de toda la lista el Licenciado D. Andrés de 
León Garavito. Al dorso de este documento se lee: «i. León Garavito — no ay 
not.* aya procedido mal. pero an venido los autos Véanse los autos del Para- 



348 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

guay luego. =Traese vn papel que ha hecho el Agente fiscal de lo que consta 
por los autos que aora an venido de lo tocante al Paraguay que están en su po- 
der, cerca del modo con que a procedido en aquellas causas el Liz.do D. Andrés 
de león Garauito.=S. E. Cont.as Gon.z Enrriquez.=En la Cámara a 15 de 
Sep.^ 1653. — A Nieto de Ariza diciendo a Su Mg.ti que será el de menos depen- 
dencias y que a él se le adbierta acá lo que deue hacer ».==(Rubricado.) 

El Sr. Licenciado D. José Nieto de Ariza figura en la lista referida como el úl- 
timo de los Oidores de Chile y^ estaba entonces en la Corte de Madrid. 

954. 1653— 9— 18 74-3—33 
Copia de una Real Cédula que generalmente se despachó á las Indias, 

para que se guarden las que prohiben se funden conventos ni Hospicios 
sin licencia de S. M.,y que se demuelan los que se hubieren hecho sin 
ella. — Madrid, 1 8 de Septiembre de 1653. 

2 fs. — Emp.: «Por quanto yo mande » Term.: «en virtud de z.'^ se obrare». 

955. 1653 — 10— 5 74—6-46 
Carta del Obispo del Tucumán á S. 7!/. —En que le informa de la pé- 
sima conducta de Fray Juan de Torreblanca, mercedario; de quien, 
entre otros delitos muy graves, reñere el Obispo haberse llamado Sub- 
delegado apostólico, y haber dicho que Su Santidad no tiene potestad 
para canonizar y que el Sumo Pontífice, por dineros, canonizó á San 
Ignacio de Loyola; que S. M. Felipe II fué el peor Rey y de peor con- 
ciencia que hubo en el mundo y que está en los infiernos; que S. M. 
posee el Imperio y Reino de las Indias con título injusto y tiránica- 
mente; que si hubiera querido ser Rey de aquel Reino lo fuera, y que 
en las minas de Lipe le quisieron coronar por tal 300 hombres, y que 
allí fué cabeza de bando; declarando muchos testigos de su religión, 
que si el tirano de Berganza fuese allí, le ayudaría con otros. Refiere el 
Obispo lo que ha obrado y se va obrando, y lo que le parece que puede 
haber de riesgo. — Córdoba del Tucumán, 5 de Octubre de 1653. 

Original. — 2 fs. — Hay un sello del Obispo. — Emp.: «Las materias » Term.: «y 

perdidas>. — El Fiscal de S. M. pide en pliego aparte castigo pai-a este sujeto, y 
que si después que esté la causa en estado de definitiva no se ajustan allá á la 
pena capital; parece forzoso condenarle á reclusión perpetua: y que se dé cuenta 
al Consejo con la prontitud posible de lo que se fuere obrando, con copia feha- 
ciente de todos los autos. El ('onsejo resolvió, por decreto de 18 de Abril de 1654, 
que se envíe orden al Visitador de los Charcas, con copia de la carta del Obis- 
po, y hallando comprobado el caso de cualquiera de los delitos que se refieren; 



NOVIEMBRE 1 653 349 

prenda á este religioso, valiéndose para ello de todos los remedios políticos y 
económicos que concede el derecho á la regalía de S. M., y le remita preso á 
buen recaudo á la Corte, y esto se le encargue con aprieto. 

956. 1653 — 10—27 74_3_27 

Resolución de S. M. á la consulta del Consejo de 2j de Octubre. — 
Para que se dé embarcación por el puerto de Buenos Aires al Licen- 
ciado D. José Nieto de Ariga, proveído por Oidor de la Audiencia de 
Chile y Gobernador y Capitán general de las provincias del Paraguay. 
Madrid, 2^ de Octubre de 1653. 

Va dirigida á los Sres. Presidente y Oficiales Reales por el Consejo. — Copia 
sin firma. — i f.° 

957. 1653— II— 4 74-6—46 

Carta del Obispo de Tucwndn á S. M. — Refiere que la primera reli- 
gión que entró á predicar el Evangelio en aquella provincia con los 
conquistadores, descubriéndola, conquistándola, poblándola y sirvién- 
dola apostólicamente fué la de la Merced, la cual ha venido á gran dis- 
minución; pondera el mucho fruto que ha hecho en aquella tierra con 
su buena doctrina y ejemplar vida, y propone por conveniente que se 
envíen hasta 35 ó 40 religiosos por el puerto de Buenos Aires. — Cór- 
doba del Tucumán, 4 de Noviembre de 1653. 

Original. — 2 fs. — Hay un sello episcopal. — Emp.: <La Religión » Term.: «lo 

que mas convenga». — N. B. — La fecha en el original dice 1553; pero es error no- 
torio y debe decir 1653. 

958. 1653 — II— 7 74—3—27 

Carta que D. Juan Bautista Navarrete escribió á D. José Nieto de 
Ariza, para que no se fuese en derechura al Gobierno del Paraguay; sino 
que se embarcase luego en los galeones, para ir á servir su plaza de Oidor 
á Chile. — Madrid, 7 de Noviembre de 1653. 

Es copia. — I f.° 

959. 1653— II -14 74^3_27 

Carta del Licenciado D. José Nieto de Ariza á D. Juan Bautista 
Sáenz Navarrete. — En que dice que ejecutará lo que se le manda so- 



35° PERÍODO CUARTO 1638-1654 

bre que se embarque en los galeones, aunque con las descomodidades 
que representa. — Sevilla y Noviembre 14 de 1653. 
Original. — 2 fs. 

960. 1653— 12— 3 74_6_48 

Testimonio de 2j serifencias .—Dadas en residencia en otras tantas 
demandas puestas al Maestre de campo D. Jacinto de Lariz; pronun- 
ciadas por el Gobernador actual, D. Pedro de Baygorri, con los Capi- 
tanes acompañados Cristóbal Jiménez y Lorenzo de Lara. — Buenos 
Aires, 3 de Diciembre de 1653. 

44 fs. — 10 en blanco, intercalados. — Emp.: «En la ciudad de la Trinidad > 

Term.: «E.°° de su mag.d y Ress.^» — (Rubricado.) 

961. 1653 — 12— 3 74—6—48 núm. 9 

Testimonio de cinco sentencias. — Dadas en residencia en otras tantas 
demandas puestas por la Santa Igl'esia Catedral del Río de la Plata con- 
tra el Maestre de campo D. Jacinto de Lariz, Gobernador que fué de 
aquella provincia; pronunciadas por D. Pedro de Baygorri y firmando 
con los Capitanes Cristóbal Jiménez y Lorenzo de Lara, sus acompaña- 
dos. — Buenos Aires, 3 de Diciembre de 1653. 

6 fs., más I de carátula y 3 en blanco, intercalados. — Emp.: «en el pleito...... 

Term.: «Fran.co de Riuadeneyra». — (Rubricado.) 

962. 1653— 12— 6 74—4—13 

Copia de tres capítulos de carta escrita á S. M. por D. Pedro de Bay- 
gorri, Gobernador de Buenos Aires. — El primero, en abono de D. Fray 
Cristóbal de Mancha y Velasco, Obispo de la Diócesis; el segundo, 
sobre la falta de premios de los clérigos del Obispado, porque los re- 
ligiosos de la Compañía sirven los curatos con nombre de reducciones, 
sin querer entrar por el Real Patronato, ni sujetarse á lo dispuesto por 
el Santo Concilio de Trento; el tercero representa la falta de Semi- 
nario y la mucha pobreza de la catedral. — Buenos Aires, 6 de Diciem- 
bre de 1653, 

2 fs. — Emp.: «I quanto al estado » Term.: «amparo de V. mag.d» — Al dorso 

se halla el decreto del Consejo y la respuesta del Fiscal, pidiendo informe al 
Obispo y Gobernador; y tocante á las armas que las recoja y ponga donde están 



DICIEMBRE 1653 351 

las demás del presidio, teniéndolas en custodia y buena forma, y en caso de que 
se necesite de alguna, délas con cuenta y razón á las personas que las hubieren 
de distribuir para manejarlas. 

963. 1653— 12— 6 74_4_i3 

Carta del Gobernador de Buenos Aires. D. Pedro de Baygorri, á Su 
Majestad. — Da cuenta de su llegada en 18 de Febrero y su toma de po- 
sesión el 19; de la resistencia que le hizo su antecesor; de la peste que 
hubo durante once meses entre todos los estados; de lo bien que lo hizo 
el Obispo durante ella y del socorro con que proveyó la ciudad. Pide 
navios de negros para levantarla de su postración; trata de la fidelidad 
de los portugueses casados y avecindados^ de la pacificación de los cha- 
rrúas, lograda por U. Jerónimo de Cabrera; de la guerra que pretende 
hacer á los calchaquíes; ataca á los Padres de la Compañía de Jesús 
como contrarios al Real Patronato y por el uso de las armas en que 
adiestran á los bárbaros; dice que los indios de sus reducciones no to- 
man bulas, ni pagan limosna de misa, ni diezmos, ni primicias, ni han 
de reconocer Obispo, y han de tener armas no sujetas á los Goberna- 
dores; que hay religiosos extranjeros; que sus curatos son gruesos; que 
sus feligreses tienen todo lo que hace á los hombres en su tierra ricos, 
sin pagar tributo á S. M.; que ha recogido en poco tiempo todas estas 
noticias por vista de ojo; trata de la residencia de D. Jacinto de Lariz, — 
Buenos Aires, 6 de Diciembre de 1653. 

10 fs. — Original. — Emp.: «Por orden » Term.: «servicio de V. M.» —Al dorso: 

«En el Conss.°, a 14 de Abril de 1654. — Saqúense los puntos desta carta que mi- 
ran a los navios de permiso que pide, y a lo que toca a los padres de la Compa- 
ñía y lo demás que toca a Gouierno y traygase». — (Rubricado.) — «traese. — En el 
conss.°, á 7 de Mayo de 1654 — con todos los papeles que ha remitido Baygorri 
con esta carta y los puntos copiados della lo vea todo el Sr. fiscal». — (Rubrica- 
do.) — «executose lo que se mando por este decreto». 

964. 1653— 12— 12 ;5_6_8 

Carta de D. Fray Cristóbal de Mancha y Velasco^ Obispo de Buenos 
Aires, en que da cuenta d S. M. de algunas cosas tocantes d su oficio 
pastoral., cuyos puntos van sacados en relación al margen de ella. — Da 
gracias de haber enviado por Gobernador á D. Pedro de Baygorri, por 
lo bien que procede, y pondera lo mal que lo hizo el Gobernador don 
Jacinto de Lariz, que amedrentó los comerciantes con malos tratamien- 



352 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

tos y fué causa de que llevasen sus frutos á Tucumán, dejando la pro- 
vincia sin vino aun para decir misa en muchas ocasiones, y sin otros 
géneros necesarios. Que en este estado sobrevino un contagio que duró 
trece meses y en que perecieron 1.7 1 6 personas, todas con Sacramen- 
tos, por el cuidado que puso en ello. Que también murieron muchos 
indios bárbaros sin bautismo, y muchos bautizados y sin Sacramentos, 
habiéndolos bautizado, antes que él fuera Obispo, Sacerdotes indiscre- 
tamente, sin enseñarles primero el conocimiento del verdadero Dios; 
sin haberlos podido socorrer con tiempo, por no darlo la enfermedad, 
con que hizo cuanto pudo, logrando la salvación de muchos: en lo cual 
y en todo lo demás le ayudaron con grande celo las tres religiones de 
Santo Domingo, San Francisco y la Compañía de Jesús, sin perdonar 
trabajo, ni lluvias^ ni lodos, ni soles; sino con caridad ardiente, se ex- 
pusieron á todo, sin que pueda él distinguir cuál religión se aventajó, 
porque todas guardaron las disposiciones que se les dio por días, para 
las confesiones, y él y sus Curas, en el tiempo que no les cogió el mal, 
á dar el Viático y Extremaunción; trocándose los que iban fuera, no á 
la voz de sus Prelados sino á la suya; á que unos y otros estuvieron con 
favor y espíritu del cielo. Que se reformaron los conventos de la Mer- 
ced por inútiles. Que en la jurisdicción de Chuquisaca hay tres Obis- 
pados y tres provincias: Tucumán, Río de la Plata y Paraguay y que 
conviene se reduzcan al de Tucumán; y los conventos también; porque 
de otra forma los rehgiosos no pueden guardar su instituto, ni los con- 
ventos tener clausura. Refiere la pobreza de Buenos Aires, y el buen 
modo con que la socorrió el Gobernador Baygorri, y cuánto importa 
vayan allá navios de negros, tanto á la Real Hacienda como á otras 
públicas utilidades. Habla de los Prebendados de la catedral, de la va- 
cante del deanato, por muerte de Pedro Montero, proponiendo para él 
al Canónigo más antiguo, Lucas de Sosa, y á otros para canonjías, cu- 
yas cualidades pondera. — Buenos Aires, 12 de Diciembre de 1653. 
Autógrafa. — Deteriorada. — 7 fs. — Emp.: «Rendido ....> Term.: «su diu.^ mag.d» 

965. 1654— I— 2Ó 74—6—22 

Provisión de la Real Audiencia de la Plata, de pedimento de la parte 
del Maestre de campo Juan de Vallejo Villasanti, su hijo, y del Alférez 
Pedro Antonio de Aquino; para que se guarden y cumplan los autos de 



ENERO 1654 353 

vista y revista proveídos por dicha Real Audiencia en ella. — Hállase en 
esta provisión inserta la sentencia dada por el Licenciado D. Andrés 
Garavito de León en la causa de que conoció sobre la expulsión del 
Colegio de la Asunción de los religiosos de la Compañía de Jesús con- 
tra el Teniente Diego de Yegros, Melchor Casco de Mendoza, Juan de 
Vallejo Villasanti, Alcaldes ordinarios de 1648, y los Regidores del 
mismo año; y contra Juan de Vallejo Villasanti y Cristóbal Ramírez 
Fuenleal, Alcaldes ordinarios en 1649, y los Regidores del mismo año; 
pronunciada en la ciudad de la Asunción á 24 de Diciembre de 1 65 4: 
de la cual apelaron el Maestre de campo Juan de Vallejo Villasanti, el 
General Diego de Yegros, el Capitán Melchor Casco de Mendoza, el 
Capitán Cristóbal Ramírez Fuenleal, el General Juan de Vallejo Villa- 
santi, el Alférez D. Luis de Céspedes Xeria, el Capitán Juan Riquelme, 
Tomás de Ayala, Andrés Benítez, Alféreces Pedro Antonio de Aquino 
y García Venegas de Guzmán, Capitán Melchor de Pucheta, Diego Ji- 
ménez de Vargas, Juan de Cáceres y Sargento mayor José de Encina. 
A 29 de Diciembre de 1650 concedió, después de haber exhibido es- 
tas partes en poder del Tesorero, Domingo Barbosa, las cantidades de 
plata en que estaban condenados para la satisfacción de la ayuda de 
costa y salarios; la apelación del dicho Juez Oidor. Alonso Pinto pre- 
sentó la petición de apelación referida, en nombre del Maestre de cam- 
po Juan de Vallejo Villasanti, del General Juan de Vallejo Villasanti, 
su hijo, y del Alférez Pedro Antonio de Aquino, en la Real Audiencia 
de la ciudad de la Plata, á 25 de Septiembre de 1653; Y el Presidente 
y Oidores proveyeron en dicho día se recibiera dicha apelación, dando 
traslado de ella á la parte de la Compañía de Jesús, Antonio González 
del Pino y al Fiscal, D. Juan de Retuerta; presentándose al mismo 
tiempo otra petición, pidiendo se sobreseyese en la ejecución de la sen- 
tencia dada por Garavito, en el ínterin que se determina esta causa en 
el Real Consejo, con restitución de dichos Capitulares en sus oficios y 
de la condenación pecuniaria que se les hizo, con obligación de vol- 
verlas caso de que se confirmase dicha sentencia. A petición del Fiscal 
Retuerta, á ló de Enero de 1654, los señores de la Real Audiencia, en 
auto de vista, mandaron que no se ejecutase la sentencia de Garavito 
en los Capitulares, en cuanto á sus oficios, ínterin no resolviese el Real 
Tomo ii. 2I 



^54 fERÍODO CUARTO i638- 1654 

Consejo de Indias; declarando no haber lugar en lo tocante á la con- 
denación pecuniaria. Nueva petición interpuesta por la parte que re- 
presenta Alonso Pinto, y vista la súplica del Fiscal, hecha en su apoyo; 
trasladóse la petición á la otra parte, presenciando Alonso Pinto la no- 
tificación. Oída la respuesta, en auto de revista, fecho en la Plata á 26 
de Enero de 1654; se confirmó el de vista. 

Mandóse la ejecutoria, en la misma ciudad, á 17 de Abril de 1654. — Fs. 270 
á 273. 

966. 1654 — 5—22 122—3 — 2 

Real Cédula al Obispo de Tiiciimán. — Es respuesta á una carta suya, 
de 31 de Octubre de 1653, en que refiere el escándalo que había cau- 
sado D. Fray Bernardino de Cárdenas, Obispo del Paraguay, celebran- 
do dos misas diariamente, así en los lugares de su Obispado como en 
en los demás por donde había pasado; predicando y persuadiendo á 
que las dijesen todos los sacerdotes, sobre que publicó un escrito, apo- 
yándolo con muchas proposiciones. Y que habiendo prevenido en esa 
Diócesis lo que le pareció necesario para reparo de los inconvenientes 
que podrían resultar de semejante novedad, había dado aviso de ello al 
Virrey, al Tribunal de la Inquisición y á Roma. Y visto por los de su 
Consejo, con los papeles que remitió, ha parecido responderle: que ha- 
biendo dado cuenta en él de lo referido al Virrey y al Tribunal de la 
Inquisición pudiera haber excusado darla á Roma, hasta ver lo que re- 
sultaba de ello, pues el representar á Su Santidad lo que se ofreciere 
sobre las cosas de las Indias siempre se debe hacer por su Consejo y 
por mano de su Embajador en Roma; de que estará advertido para lo 
de adelante. — Buen Retiro, 22 de Mayo de 1654. — El Rey, y por su 
mandado Juan Bautista Sáenz Navarrete; señalada del Consejo. 

Emp.: «En carta de » Teim.: «lo de adelante». 

967. 1654 — 5 — 22 122 — 3—2 

Real Cédula al Obispo del Paraguay, D. Fray Bernardino de Cár- 
denas. — Que se ha entendido el escándalo que ha causado en esa tierra 
con haber celebrado dos misas cada día continuamente, predicando y 
persuadiendo á que las dijesen todos los sacerdotes, y publicando sobre 
ello un escrito, apoyándolo con muchas proposiciones; y porque en 



iukio 1654 355 

eáto ha obrado contra lo dispuesto en los Sagrados Cánones, ha pare- 
cido advertírselo, para que no se introduzca por su parte semejante 
novedad de aquí adelante, como se le ruega y encarga, ni predique, ni 
enseñe por escrito ni de palabra esta doctrina á los sacerdotes^ por los 
escándalos é inconvenientes que de ello han resultado y pueden resul- 
tar. — Buen Retiro, 22 de Mayo de 1654. — El Rey, y por su mandado 
Juan Bautista Sáenz Navarrete; señalada del Consejo. 

Emp.: «asse entendido » Term.: pueden resultar». — Fs. 82 v.'° á 83. 

968. 1654—5—22 122 — 3—2 

Real Cédula al Virrey del Perú. — Que dé cuenta de lo que hubieren 
obrado él y el Tribunal de la Inquisición de Lima con la noticia que 
se le dio por el Obispo de Tucumán del escándalo y turbación que 
había causado' el decir dos misas al día el Obispo del Paraguay, pues 
no es justo permitir semejante novedad; y por ahora ha mandado ad- 
vertir á dicho Obispo no diga más que una misa cada día, guardando 
lo dispuesto por los Sagrados Cánones, sin causar mal ejemplo en esta 
parte. — Buen Retiro, 22 de Mayo de 1654. — El Rey, y por su man- 
dado, Juan Bautista Sáenz Navarrete; señalada del Consejo. 

Emp.: «El Obpo » Term.: «en esta parte». — Fs. 81 á 82 v.'° 

969. 1654— 6— I 74 — 6—47 
Real Cédula al Arzobispo de la Plata. — Que en vista de los autos, 

cartas y demás papeles remitidos por él, la Real Audiencia, el Virrey 
y otros ministros y personas sobre las disensiones movidas entre don 
Fray Bernardino de Cárdenas, Obispo del Paraguay, y los Gobernado- 
res D. Gregorio de Hinestrosa, D. Diego de Escobar Osorio, D. Sebas- 
tián de León y los religiosos de la Compañía de Jesús y otras personas, 
originadas de ciertas palabras que dijo en público Fray Pedro de Cár- 
denas, hermano ó sobrino del Obispo, del dicho Gobernador D. Gre- 
gorio de Hinestrosa; y también de haberse consagrado el dicho Obispo 
sin tener presentes las Bulas y haber sido de parecer los religiosos de 
la Compañía y otros de que respecto de esto, no era válida la consagra- 
ción; y los daños que resultaron á consecuencia de esto: ha resuelto Su 
Majestad rogarle y encargarle, como lo hace, que supuesto que el di- 



3S6 PERÍODO CUARTO 1 638- 1 654 

cho Obispo se halla en dicha provincia; procure que de su voluntad se 
venga á España; dándole á entender que S. M. se tendrá por ser- 
vido de ella; y caso que no lo pueda conseguir, trate de reducirle á 
que renuncie el Obispado, quedando con alguna congrua para susten- 
tarse; y disponga que nombre desde luego Gobernador para aquel 
Obispado que sea clérigo ó Prebendado del Arzobispado de los Char- 
cas, y no religioso, y de las condiciones que expresa; y que dé dicho 
Obispo sus veces á uno de los Obispos más vecinos á aquella iglesia, 
para que ejerza los Pontificales en su Diócesis: para todo lo cual comu- 
nique con la Audiencia, á quien encarga lo mismo por otra Cédula de 
igual fecha. — Buen Retiro, I.'' de Junio de 1654. 

Es copia que se halla en el nombramiento del Gobernador eclesiástico del Pa- 
raguay, Dr. D. Adrián Cornejo. — Fs. i á 2. 



PERÍODO QUINTO 



DESDE LA REAL CÉDULA EN QUE SE ORDENA LA SALIDA 
DEL OBISPO FRAY BERNARDINO DE CÁRDENAS DEL PARAGUAY, HASTA SU MUERTE 

(1654-I6Ó8) 



Argumento. — RR. CC. sobre la ida de D. Fray Bernardino de Cárdenas á Es- 
paña ó renuncia de su Obispado y nombramiento de Gobernador eclesiástico; 
que se recojan los escritos del Obispo y de los religiosos de la Compañía en este 
pleito; prohibiendo ir á misiones religiosos extranjeros. — Tributos y licencia de 
armas. — El Catecismo de Fray Luis de Bolaños. — Ida á España de los litigantes 
y de Fray Pedro Nolasco, y reprensión á la Audiencia, prohibiendo los conser- 
vadores contra los Obispos y Arzobispos. — Cumplimiento de las RR. CC. del 
Patronazgo Real de Indias en las doctrinas de la Compañía. — Resoluciones del 
Consejo en este pleito, notificadas al Virrey.— R. C. sobre nuevo Visitador del 
Paraguay y Real Instrucción al mismo. — R. C. reformando la precedente Ins- 
trucción. — R. C. sobre visita de Obispos á los religiosos curas en cuanto á curas 
y proposición de ternas. — Fábrica de la Catedral de Santa Cruz de la Sierra; 
conventos de su Obispado; Colegio de la Compañía de Jesús de San Lorenzo. — 
Holandeses echados de Pernambuco. — Provisión con auto de no haber lugar 
al uso de la Conservaduría en las causas contra el Obispo Cárdenas y los cóm- 
plices; se manda salir del Paraguay, San Juan de Vera, Corrientes y Santa Fe 
á Francisco Núñez de Avalos y D. Gabriel de Cuéllar. — Licencia para llevar 
ornamentos y libros sin pagar derechos. — El Obispo Cárdenas se excusa de nom- 
brar por Gobernador del Obispado del Paraguay á D. Juan Segura de Avalos y 
es enviado para este cargo el Dr. Adrián Cornejo. — Va de Gobernador al Para- 
guay D. Juan Blázquez de Valverde. — R. C. aprobando la propuesta de erección 
de dos ciudades en medio de las reducciones y á orillas del Paraná y Uruguay. — 
R. C. sobre las dos misas del Obispo Cárdenas; otra sobre examinadores de len- 
guas á opositores de beneficios. — Relaciones del indio Domingo sobre la exis- 
tencia de minas de oro explotadas en la doctrina de la Concepción, de un ejér- 
cito de 14.000 arcabuceros, y con otras armas, adiestrado en las reducciones, y 
de los Padres extranjeros que hay en ellas. — Sobre la ejecución de la R. C. en 
que se prescribe la salida del Paraguay del Obispo Cárdenas, invitándole á ir á 
España. — Testimonio de lo obrado por el Arzobispo de la Plata, D. Juan Alonso 



3c;8 PERÍODO QUINTO 1654-1668 

Ocún, en ejecución de la R. C. anterior.— Gobernador eclesiástico del Paraguay 
con poderes del Obispo Cárdenas. — Estipendio anual á los PP. de las 15 misio- 
nes que hay en el Paraguay y Río de la Plata. 

R. C. rasgada y R. O. de castigo. — Facción contra los indios hornetes, cha- 
guanustes y ahonastes. — El Dr. Adrián Cornejo, Gobernador eclesiástico del Pa- 
raguay. — Castigo de los neengas. — Informe de lo obrado en la pacificación de 
los raches y zaigurus. — Victoria contra los calchaquíes y castigo ejecutado sobre 
ellos por el Gobernador Baygorri, á quien habían matado su hijo heredero y ma- 
jí^ordomo y robado toda su hacienda; pide el socorro de los indios de las reduc- 
ciones. — Total pacificación del valle de Calchaquí. — Victoria de los indios del 
Yapeyú contra los portugueses. — El Dr. Adrián Cornejo pide una dignidad ó 
prelacia en Indias; sus méritos y servicios. — D. Andrés de Robles pide se le 
restituya al gobierno de Buenos Aires ó ir á España.— Facultades ordinarias con- 
cedidas por Su Santidad á los Arzobispos y Obispos de Indias.— El P. Pablo de 
Benavides pide al Visitador D. Juan Blázquez de Valverde, que tome declara- 
ción al Capitán Martín de Vera sobre lo obrado por Lariz en el Paraná y Uru- 
guay en averiguación de las minas de oro. — Otra declaración sobre el valle de 
Calchaquí. — Méritos, servicios y grados del Dr. Juan Laso de Pueyo.— Declara- 
ción de Manuel Cabral sobre dicho oro; ídem del indio Domingo. — Autos y dili- 
gencias hechas por el Oidor Blázquez de Valverde sobre lo mismo. — Carta del 
Visitador Lariz relativa á las diligencias que hizo en averiguación de dichas mi- 
nas; efectos de sus diligencias y visita.— Decreto de S. M. sobre un memorial 
del P. Simón de Ojeda.— Carta de Baygorri al P. Miguel Gómez. — Alberto Boni- 
faz pide á S. M. suspenda el envío de Jesuítas á las Indias hasta que se hayan 
presentado los delincuentes del Paraguay. — Auto para que todos los que tuvie- 
ren noticia de los minerales de oro lo manifiesten. — Nombramiento de Goberna- 
dor eclesiástico del Paraguay en favor del Dr. Adrián Cornejo. — El Visitador 
pide volver á servir su plaza de Oidor de la Plata, por estar ya en paz la provin- 
cia del Paraguay; aprueba la virtud, letras y procedimiento del Gobernador del 
Obispado. — El P. Simón de Ojeda pide navio de permisión en que naveguen 
á Buenos Aires 34 religiosos que van al Paraguay. — Victorias contra portugue- 
ses en 1 65 1. — Victoria de los chacararas. — Visita y numeración de los indios del 
Uruguay y Paraná, con el fin de asentar en ellos el tributo; reservados. — Conver- 
saciones y libelos de dos religiosos franciscanos. — Castigo de guaicurús y neen- 
gas. —El P. Taño pide que los delatores se ratifiquen en lo que afirmaron de te- 
ner los religiosos de las misiones del Paraná, Uruguay é Itatines ricas minas de 
oro ocultas.^Otra petición del P. Juan Bautista Mejía sobre lo mismo. 

RR. ce. para que los franciscanos se ajusten al Real Patronazgo y remitan á 
España á Fray Piñeiro y Arteaga. — Sentencia del Visitador contra el indio Do- 
mingo. — Apercibimiento á las personas comprendidas en el auto de que se pre- 
vengan para ir en su compañía al descubrimiento de dichas minas. — Informe 
sobre tributos y encomiendas de los indios del Paraguay; sobre no guardarse el 
Patronazgo en July. — Doctrina de las Piezas y licencia para el ejercicio de Pon- 
tificales al Obispo Cárdenas.— Testimonio de erección de la iglesia de la Plata. — 
Cumplimiento del Real Patronazgo en las doctrinas. — Otro auto para que vayan 
al descubrimiento de las minas los que faltaban por mencionar en el auto anterior. 



ARGUMENTO 359 

Presentación de Lariz en el Consejo.— Respuesta del Capitán Francisco Sánchez 
de Cabrera al P. Taño, en que alega una Provisión que manda que los indios de 
Itapúa y Corpus se encomienden á los vecinos de la Asunción. — Sobre ajuste de 
nao para el viaje del P. Ojeda á Buenos Aires. — Excusas del Capitán Benítez y 
del Alguacil D. Gabriel de Cuéllar para no ir con el Gobernador al descubri- 
miento de las minas; respuesta del P. Juan Bautista Mejía — Visita y padrón de 
los indios de San Francisco Javier y de Santa María la Mayor. — R. C. encargando 
que después del fallecimiento del Obispo pi-osiga el Dr. Cornejo gobernando la 
iglesia del Paraguay. — Noticia dada por Luis de Céspedes Xeria y Juan Vallejo 
de que Luis Pereira y su mujer tienen oro sacado del Uruguay; respuesta nega- 
tiva de estos declarantes. — Andrés Benítez protesta del escrito del Procurador 
de la Compañía de Jesús; respuesta del P. Mejia; satisfacción y retractación de 
Benítez; absolución de las censuras en que pudo haber incurrido, previa cau- 
ción juratoria. — R. C. para que Blázquez de Valverde ejecute las instrucciones 
y haga guardar el Patronato en el Paraguay. — Declaraciones del maloquero de 
San Pablo Domingo Farto; nuevas excusas para evitar el descubrimiento de 
las minas. — Retractación del indio Domingo, después de recibir el Santo 
Viático. 

Los curacas del valle de Calchaqui aclaman á D. Pedro de Bohorques por su 
Inga. — Este desea tener una entrevista con el Gobenador de Tucumán en la 
ciudad de Londres y obedecer sus órdenes; describe su entrada triunfal en el 
valle de Calchaqui á los Capitanes Pedraza y Neira.— Declaraciones de los indios 
Venturilla y Domingo; excusas del Capitán Riquelme, rebatidas por el Padre 
Mejía. — Real Cédula sobre ajuste y calificación del Catecismo guaraní. — El doc- 
tor D, Adrián Cornejo da cuenta á S. M. de los asuntos de su gobierno eclesiás- 
tico del Paragua)^ — Petición de Juan de Vallejo Villasante. — Excúsase Baltasar 
de los Reyes. — Es aclamado por Inga D. Pedro de Bohorques. — Visita y padrón 
de los indios de los pueblos de los Mái-tires y de San Miguel. — Cartas del Ca- 
bildo de San Juan Bautista de la Ribera y del P. Superior de Calchaqui, Eugenio 
Sancho. — Razones de Melchor de Pucheta y Baltasar de los Reyes para no ir al 
descubrimiento de los minerales de oro. — Sale D. Alonso de Mercado de Córdoba 
en dirección á San Juan Bautista de la Ribera. — Valor de las monedas del Para- 
guay. — El P. Francisco Vázquez de la Mota escribe al Gobernador Mercado sobre 
los acontecimientos de Calchaqui. — Ajuste de viaje de 34 religiosos que han de 
ir al Paraguay. — Visita y padrón de San Carlos del Uruguay. — Llegada del Gober- 
nador Mercado á San Juan Bautista de la Ribera. — Ordena Valverde la compa- 
recencia del indio Domingo, y escribe á D. Pedro de Bohorques y al P. Eugenio 
Sancho avisando de su llegada á San Juan de la Ribera, valle de Londres — Pro- 
pone á Bohorques una entrevista consigo en dicha ciudad. — Declaración del indio 
Domingo. — El P. Taño, en vista de las contradicciones de Domingo, pide se reci- 
ban las declaraciones de Cristóbal de Balbuena y otras personas. — El Visitador 
manda se haga saber el fin de su visita á los indios de San Nicolás; responden és- 
tos que el verdadero oro consistía en la buena doctrina que les daban los Padres 
de la Compañía. — Visita y padrón de San Nicolás y de la Limpia Concepción de 
Nuestra Señora. — El Visitador manda tomar su confesión en la reducción de la 
Limpia Concepción de Nuestra Señora al indio Domingo, por la delación que 



36o PERÍODO QUINTO 1 654- 1 668 

hizo de que en esta reducción se saca oro en el lugar que señaló y pintó en el 
mapa; confesión jurada del indio Domingo. 

Respuesta de Bohorques á D. Alonso de Mercado y Villacorta. — ^Junta sobre el 
recibimiento que se le había de hacer. — Carta del P. León al Capitán Nieva re- 
lativa á Bohorques y á los indios de Calchaquí. — Otra del mismo Padre al Capi- 
tán Pedraza sobre los asuntos de dicho valle. — El P. Taño pide se obligue á los 
que han asistido con Valverde al descubrimiento de las minas delatadas, mani- 
fiesten dónde se hallan, so pena de incurrir en las de los falsos calumniadores. — 
Visita y padrón de San Miguel del Uruguay. — Certificación del Escribano, de lo 
pintado en los Mapas que se hallan en los autos y fojas en que se refieren; pe- 
tición del Superior, que se declare por mentiroso al indio Domingo y se res- 
tituya la buena fama á los religiosos del Paraguay, Uruguay é Itatines.— Per- 
dón pedido por Domingo y otorgado por los Padres. — Se escribe al P. Superior 
de las misiones de Calchaquí desvaneciendo la voz de prevención de armas es- 
parcidas para entrar al valle. — Petición denegada á Santayana. — Visita y pa- 
drón del pueblo de los Mártires. — Cartas del P. Sancho al Capitán Nieva y al 
Gobernador D. Alonso de Mercado y Villacorta sobre Calchaquí y Bohorques, á 
quien acompañará el P. Torreblanca para celebrar la entrevista con su señoría. — - 
Trabajo de los indios del Perú y su remedio. — Visita y padrón de Nuestra Se- 
ñora de los Reyes del Yapeyú y de la Asunción de Mbororé, — Entran Bohorques 
y el P. Torreblanca en San Juan de la Ribera. — Actas de las Juntas á que asistie- 
ron Bohorques, el P. Torreblanca, los Capitulares de San Juan y Me la Rioja, 
sobre la más acertada forma de reducir á los calchaquíes. — Visita y padrón de 
Santo Tomé del Uruguay. — Vuelta de Bohorques, llevando título de Teniente 
general, Justicia mayor y Capitán á guerra del valle de Calchaquí, y permiso para 
dejarse llamar Inga de los indios del valle. — Visitas y padrones de la Candelaria, 
Santos Cosme y Damián, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto, San Ignacio Ya- 
bebiry, San José y Corpus Christi. — Indios reservados de tributo. — Visita y pa- 
drón de la Anunciación. — Mercado manda que Bohorques dé razón de los cura- 
cas é indios sujetos y sus familias del valle de Calchaquí; cúmplelo Bohorques; 
manifiesta éste al Gobernador la existencia de dos Guacas. 

El Presidente de la Plata nombra por protectores de los indios del Paraná, Uru- 
guay, Yabebiry é Itatines á los Provinciales de la Compañía de Jesús, ó á los Pro- 
curadores en su representación. — Pregón, que los vecinos de la Asunción que 
tuvieren títulos de encomienda de los indios de Itapúa y Corpus, ó derecho á 
ellos, lo representen dentro de cuatro días.- Aviamiento de 34 religiosos para la 
provincia del Paraguay. — Títulos de encomiendas y ocho peticiones de vecinos 
de la Asunción notificadas al P. Francisco Díaz Taño. — Plenísima retractación 
hecha por los Capitanes Andrés Benítez, Pedro Antonio de Aquino y Juan de Va- 
llejo Villasante. — Respuestas del P. Taño á ocho peticiones presentadas con títu- 
los de encomiendas por ocho vecinos de la Asunción. — Sentencia pronunciada por 
el Oidor D. Juan Blázquez de Valverde. — Testimonios de las sentencias de Bláz- 
quez de Valverde sobre las minas de oro delatadas del Uruguay, Paraná é Itatines 
y contra el indio Domingo. — Breve suma de los caciques que lo eran desde su 
gentilidad en el Uruguay y Paraná. — Cédula sobre Patronazgo y su cumplimiento 
en Chile.— Carta del Gobernador Mercado al Virrey sobre el informe que le hizo 



ARGUMENTO 36 I 

Bohorques, de su entrada en Calchaquí é impresiones de los PP. de la Compañía 
de Jesús respecto de ella.— Títulos y peticiones presentadas por varios vecinos 
de la Asunción al Gobernador Valverde tocante á los indios de Itapúa y Corpus"' 
respuesta del P. Francisco Díaz Taño en nombre de dichos indios. — Motivos que 
tuvo el Gobernador del Tucumán para permitir á Bohorques que se introdujese 
entre los indios por descendiente de los Ingas. — Petición de Cabra! sobre los in- 
dios del Corpus é Itapúa. — El Conde de Alba ordena la prisión de Bohorques al 
Gobernador del Tucumán D. Alonso de Mercado, y sacarle de la confianza en 
que está entre los indios del valle de Calchaquí. — Fundamento que tuvo la noti- 
cia del levantamiento informado por el Obispo del Tucumán al Gobernador Mer- 
cado. — Recelos de alzamiento general de los indios de la provincia del Tucu- 
mán. — Nueva orden del Virrey para prender á Bohorques.— Cei-tificaciones sobre 
las visitas practicadas por el Gobernador Valverde en las provincias del Uru- 
guay y Paraná. — Visita y padrón del pueblo de Corpus Christi.— Tributo que han 
de pagar á S. M. los indios del Paraguay.— Petición del P. Ojeda. — Entrada de 
Bohorques en Calchaquí. — Tributo, padrón y numeración de indios. — Pide el 
P. Taño ante el Oidor que á los indios del Paraguay y Uiuguay se ^les dispense 
de todo impuesto, fuera del peso de tributo que cada uno de ellos pague. — Autos 
y diligencias hechas acerca de la averiguación de los minerales de oro y riquezas 
que delataron los Capitulares de los Cabildos de la Asunción de 1648 y 1649 en 
las provincias del Uruguay, Paraná é Itatines — Orden de Mercado á las ciudades 
de las fronteras del valle de Calchaquí y á los PP. de la Compañía de Jesús de 
que le den cuenta de los ocultos intentos de los indios de jaquel valle. — Cartas 
del Gobernador del Tucumán. — Reconocimiento de los movimientos de Bohor- 
ques. — Responde el P. Taño á lo representado sobre si los indios de Itapúa y 
Corpus deben ponerse en cabeza de S. M. 

Diferencias entre el Dr. Cornejo y el Oidor D. Juan Blázquez de Valverde. — 
Representa Belaustegui sobre el derecho que los vecinos de la Asunción tie- 
nen á los indios de Itapúa y Corpus; respuesta del P. Taño. — Declaración de Mar- 
cos de Toro sobre la del curaca del pueblo de Molna tocante á Bohorcjues. — 
Conventos del distrito del Paraguay; Alonso de Mercado se opone á que el 
Provincial saque á los PP. de Calchaquí. — Crítica y delación. — Aviso de cómo 
Silpimana se había convocado con los calchaquíes para dar en Anguinán y Tu- 
cumán, y de que guardaban al Inga para matarlo, y luego á los PP. de Calcha- 
quí, con designio de pasar á la Rioja. — Alborotos de los indios de los Sauces, 
que trataron de matar á Díaz de Alvarado; se escapa éste á media noche. — Re- 
ducciones del Pantano; Luis Enríquez se ha ido con su gente y familia á Calcha- 
quí. — Alteración de la frontera y de la Rioja, ocasionada de la bajada de Bohor- 
ques al valle de Famatima y de la convocación que allí hizo con los caciques de 
ambas jurisdicciones para dicho levantamiento. — Carta de Bohorques, por donde 
consta que está en el valle de Calchaquí. — Respuesta de Belaustegui al protector 
de los indios de Corpus é Itapúa P. Francisco Díaz Taño.— D. Alonso de Mer- 
cado se determina á ir á la estancia donde reside Bohorques; para facilitar su 
captura envía al Capitán Jordán, prosiguiendo él su viaje hasta Choromoros, 
donde esperará para celebrar conferencia con Bohorques. — Diligencias que hace 
para sacarle de entre los calchaquíes. — El Capitán Trejo declara lo que vio y 



362 PERÍODO QUINTO I 654- I 668 

pasó en el asunto de su comisión; carta de Bohorques al Gobernador, escrita 
desde San Pablo. — Orden de captura de Bohorques; los indios del valle le de- 
fienden; es declarado traidor; se fulmina sentencia de prisión ó muerte; delégase 
para la ejecución á los Capitanes Aragón y Trejo. — ^Junta de caciques en casa de 
Calcapí, en que se trató de prender al Cabo que los convocó al valle de Calcha- 
quí. — Declaración de los Capitanes Aragón y Trejo, de cómo se les frustró su 
tentativa de ejecutar la prisión ó muerte de Bohorques. — Nuevas declaraciones 
en contra de éste. — Se explora la voluntad de Gonzalo de Barrionuevo para en- 
tender si se resuelve á tomar á su cargo la muerte de dicho D. Pedro; acepta 
esta comisión. — Carta de Bohorques, entregada al Gobernador por el P. Pedro 
Patricio, quejándose de que Gonzalo de Barrionuevo le había dado veneno en el 
agua y conspirado con los indios para quitarle la vida. — Reparo de los PP. Pi- 
mentel, Patricio y Torreblanca en firmar las actas de las dos Juntas y conferencias 
antecedentes, por tocar en parte á disposiciones de guerra. — Carta del P. San- 
cho al Gobernador, dándole cuenta de haber remitido sus órdenes á los PP. Pa- 
tricio y Torreblanca, y que los indios se han adherido al partido del Gober- 
nador; se da á entender á los indios de mita de Calchaquí que Bohorques no es 
su Inga, sino un español alborotador. — Respuesta del Gobernador á Bohorques. — 
Expone Bohorques sus agravios al Gobernador contra el Obispo y algunos Padres 
de la Compañía, haciendo manifestaciones de lealtad y patriotismo. — Recelos del 
Virrey por la entrada de Bohorques; declaraciones de los PP. Patricio y Torre- 
blanca, conformes á su estado. — Llegan los Padres de Calchaquí, con poder de 
Bohorques y de los caciques del valle, á tratar de paz. — ^Junta para conferir el 
estado actual del valle, el ánimo desleal de Bohorques, los medios para sacarlo 
del valle, las prevenciones de guerra que hizo y la bajada de los PP. Patricio y 
Torreblanca, enviados por Bohorques á tratar de paz, — Muerte frustrada de Bo- 
horques. — Dispónese la entrada á dicho valle. 

Los indios de Yocabil; parcialidades del distrito de Santa María, donde asis- 
tían los PP. de la Compañía; acometen y saquean su casa, profanan la iglesia y 
arrojan de ella á los Padres. — Concédese á Bohorques y á los caciques, á instan- 
cia de los PP. Patricio y Torreblanca, perdón general y seguridad de sus vidas, 
en la forma y medios acordados por dicha Junta, y que han de volver dichos Pa- 
dres con su respuesta dentro de ocho días. — El P. Patricio se ofrece á conferen- 
ciar con Bohorques; vuelve sin respuesta, por haber hallado en San Carlos su 
casa reducida á ceniza, sin alhaja alguna, ni alma viviente y un arroyo que la 
inundaba; supo de 15 indios que se había fortificado Bohorques en Chuchugasta, 
con los pulares y rebeldes del distrito de Londres. — Sobre el tributo de los in- 
dios del Paraná y Uruguay y encomendados en la Real Corona. — Exhortatorio 
del Obispo de Tucumán á los Oficiales Reales de Córdoba, tocante á los estipen- 
dios recibidos por dos PP. de la Compañía, que han asistido á los indios de 
Calchaquí; respuesta de éstos. — El Obispo da cuenta del nuevo Inga, levantado 
por el Gobernador en estas provincias; otras noticias del valle y de Bohorqu^es. — 
Batalla del Gobernador con Bohorques y victoria en favor de S. M. junto al Real 
de San Bernardino. — Carta de Bohorques al Gobernador después de la batalla. — 
S. M. pide más informes sobre el Dr. Adrián Cornejo. — Ejecución de la nueva 
Cédula; capítulo añadido á los del Patronazgo Real, en la presentación de los 



ARGUMENTO 363 

PP. de la Compañía á los curatos y doctrinas Cjue tienen en la provincia del 
Paraguay. — El Virrey manda al Gobernador de Tucumán, que haga salir del valle 
de Calchaquí á D. Pedro Bohorques, bajo indulto, y en caso que no salga, entre 
con gente y armas á verificar la prisión de D. Pedro y el castigo y la pacificación 
de los indios del valle. — Fundamento principal del empeño que tuvo Alonso Mer- 
cado con D. Pedro Bohoi-ques. — Es considerado éste como Inga en Calchaquí.— 
Asiento de las proposiciones y capitulaciones de Bohorques y pacificación de los 
indios calchaquíes. — Visita que hizo el Dr. Adrián Cornejo á las reducciones de 
los religiosos de San Francisco. — Batalla y victoria sobre calchaquíes y Bohorques. 
Auto final á los proveídos en la causa seguida por el Gobernador D. Alonso de 
Mercado contra Bohorques. — Resolución de la Audiencia de la Plata á oir las 
proposiciones de Bohorques en orden á salir de Calchaquí y de haber cometido 
al Oidor Retuerta lo contenido en su Real Provisión. — Disposición del Virrey 
en este sentido. — Cumplimiento de las Cédulas y presentación que en su obe- 
diencia hicieron los religiosos de la Compañía de Jesús, siendo los primeros que 
presentaron terna para sus doctrinas. — El Juez comisionado, Juan de Retuerta, 
en la causa de indulto de D. Pedro Bohorques y calchaquíes, remite los indios 
pulares á sus encomenderos — No llegan las armas que remite el Virrey para 
completar las prevenciones en la frontera calchaquí y disponer la gente de las 
ciudades de la provincia para salir á operaciones. — R. C. relativa á Bohorques. — 
R. C. sobre averiguación de defectos del Dr. D. Adrián Cornejo. — Nuevos pode- 
res, asignándose al Obispo Cárdenas 2.000 pesos. — Entrega éste al Juez comisio- 
nado los autos fulminados contra Bohorques. — Se dirige este Juez al paraje de 
Ecoipi para asistir en el sitio señalado del fuerte de San Bernardo. — Manda se 
le den á Bohorques 400 pesos, y otros tantos á él, para avío del viaje que han de 
emprender á Potosí. — Inventario de los bienes de Bohorques; sus acompañan- 
tes. —Los calchaquíes de paz; preparativos de marcha. — La paz de los calchaquíes 
es fingida. — Hombres en guarda de Bohorques. — Terquedad bélica de los cal- 
chaquíes. — Acompañan al Juez D. Juan de Retuerta, de vuelta al Perú, el Gober- 
nador, Cabildo de la ciudad y otras muchas personas hasta el fuerte de San Ber- 
nardo. 

Se dispone el Gobernador al castigo y pacificación de los indios del valle 
después de la salida de Bohorques.— Enteran de todo lo sucedido á S. M. el 
Oidor de Lima D. Francisco Sarmiento de Mendoza, y desde la Plata el Licen- 
ciado Retuerta. —Junta de guerra antes de la entrada á Calchaquí. — Avisa el 
Conde de Alba á S. M. la salida de Bohorques; gastos que ha causado. - Robos 
y daños de los indios de la frontera de San Miguel de Tucumán desde el princi- 
pio del levantamiento. — Entrada del Gobernador Mercado con su ejército á la 
pacificación de los indios de Calchaquí. — Es nombrado para el gobierno de Bue- 
nos Aires; y para el de Tucumán, D. Jerónimo Luis de Cabrera. — Relación del 
Conde de Alba sobre el estado de la pacificación de Calchaquí. — Consejo de gue- 
rra celebrado en Chicona, jurisdicción de Salta, en que se acordó juntarse con 
la gente de guerra del Capitán Francisco de Nieva, y reconocer el estado del 
valle de Calchaquí. — Declaración de una mulata, huida de Calchaquí. — Erección 
de un Colegio seminario en San Lorenzo. — Obras de la Catedral y Hospital 
Real en dicha ciudad. — Marcha del ejército, á las órdenes del Gobernador Mer- 



364 PERÍODO QUINTO 1 654- 1 668 

cado, de los Fulares á Calchaquí y de Pompona á Angastaco.— Consejo de gue- 
rra en los Paciocas; resuélvese retroceder á Tolombón para unirse con el otro 
cuerpo de ejército que salió de la frontera de Londres con el mismo intento. — 
Estado y disposición de la guerra contra los calchaquíes. — Familia que se supo- 
nía tenía D. Pedro Bohorques en Calchaquí. — Rompen la guerra los calchaquíes; 
señalada victoria alcanzada por el ejército. — Llega la gente que entró en el valle 
por la frontera de Andalgala, á cargo del Maestre de campo D. Francisco de 
Nieva, con gloriosa victoria sobre los indios. — Envíase persona al Virrey para 
informar de la guerra, favorable á las armas reales, é inconvenientes de no pro- 
seguirla. — Enviánse los cautivos á Salta por las quebradas de Guachipas.— Fa- 
vorables sucesos obtenidos en los asaltos de Tolombón, Chuchugasta y otros 
pueblos, después que se incorporaron ambos cuerpos. — Conveniencia de que el 
Virrey envíe plata y municiones para desnaturalizar los calchaquíes. — Se avisa 
al Gobernador de los felices sucesos con que se prosigue la guerra. — El Consejo 
de Indias avisa á S. M. de lo sucedido con los calchaquíes, fomentados por Bohor- 
ques, las asistencias dadas al Gobernador para la defensa de la provincia, el cas- 
tigo de dichos indios y su desnaturalización. — Son admitidos de paz algunos pue- 
blos. -^Relación del Consejo á S. M. sobre este alzamiento y su parecer, — ídem 
del Obispo de Tucumán á S. M. 

Dos cartas del Conde de Alba al Gobernador para que vaya á encargarse del 
gobierno de Buenos Aires; respuesta de éste sobre el inconveniente de cumplir 
su orden por el rompimiento de la guerra; su favorable estado, por haber empe- 
zado á bajar los desnaturalizados y lo C[ue importa proseguir la conciuista de Cal- 
chaquí; orden de asalto á los Quilmes; fuga de 14 soldados después del asalto dado 
en la quebrada de Omacatas, en que fueron ganadas las fortalezas de los Quil- 
mes. — RR. ce. al Virrey sobre los sucesos de Calchaquí; que el Sr. D. Fray Ber- 
nardino de Cárdenas formalice su renuncia al Obispado del Paraguay; confírmase 
la R. C. de 15 de Junio de 1654; sobre misioneros extranjeros. — Dos consejos de 
guerra en Pacioca: uno, otorgando la paz al pueblo Gualfingasta; otro, en Cafalla- 
tes y Famalluc, desnaturalizándose de estos dos pueblos los indios para ir á po- 
blar los llanos de la jurisdicción de Salta, y lo mismo respecto del pueblo de 
Chuchugasta. — Prisión de Bohorques en la cárcel de Lima. — Consejo de guerra 
en Cafayate. — Tercera carta del Conde de Alba á Mercado para que se parta para 
Buenos Aires sin detenerse. — Tres cartas del Gobernador para el Virrey. — Mar- 
cha del ejército hacia los Bulares; sacan cuatro pueblos, quedando sólo por des- 
naturalizar los Quilmes. — Otro marcha desde Cafayate hasta los Quilmes. — Asalto 
de los gualfines; de la fortaleza inexpugnable de los Quilmes. — Relación de Fray 
Cristóbal, Obispo de Buenos Aires, sobre la victoria del valle de Gualfín. — Con- 
sejo celebrado en el Real y pueblo de Atapsí. — Lo sucedido en Calchaquí desde 
21 de Octubre hasta i.° de Noviembre, en que se retiró el ejército á la ciudad de 
Salta. — Causas que tuvo el Gobernador para esta guerra y sus resultados. — Don 
Alonso Mercado manda empadronar y sacar á los indios pulares. — Respuesta de 
S. M. á dos cartas del Virrey, en que dio cuenta del alzamiento de Calchaquí y lo 
proveído para su reparo. — Lo que se había ofrecido después contra los calcha- 
quíes, y asistencias que se dieron al Gobernador Mercado. — Bulas del Obispado 
de Santa Ci'uz de la Sierra para Fray Juan de Rivera. — El P. Hernando de Torre- 



ARGUMENTO 365 

blanca da cuenta al P. Francisco Jiménez de lo sucedido después de haber entrado 
al valle de Calchaquí con el Gobernador, y luego desde Salta, ya salido de él. — 
Otra del Conde de Alba, tocante á la alteración de los calchaquíes en Tucumán; 
responde el Gobernador á la tercera orden de S. E. para pasar al gobierno de 
Buenos Aires.— Motivos que tuvo Alonso Mercado para entrar en Calchaquí. — El 
P. Francisco Velázquez á otro P. de la Compañía, relativo á esta guerra. — Sale 
el Gobernador de Salta y llega á San Miguel de Tucumán. — El Virrey le da las 
gracias por los buenos sucesos de la guerra. — Patentes en blanco dadas al Presi- 
dente para levantar gente y formar las compañías que D. Alonso le pidió. — Al 
Gobernador del Río de la Plata, sobre las asistencias que ha de dar al de Tucu- 
mán para la pacificación de Calchaquí. — ídem al Presidente de los Charcas, — 
Agravios que los caciques, principales y demás indios de las provincias que 
mitán á Potosí representan sobre el entero de dicha mita de parte del Corregi- 
dor, Justicias y mineros de aquella villa. — Los tafíes ofrecen la paz al Obispo 
Fray Melchor Maldonado de Saavedra y éste la acepta. — Distribúyense por mano 
de los Oficiales los 25.000 pesos remitidos por el Presidente délos Charcas para 
la consignación del ejército. — Los indios que quedaron por conquistar tratan de 
la paz. — Se consulta el ofrecimiento de ella hecho por los calchaquíes al Maestre 
de campo Francisco de Nieva y Castilla; dice el Gobernador, que no debe admi- 
tírseles sin que sean desnaturalizados con las armas. 

Don Jerónimo Luis de Cabrera toma posesión del gobierno de Tucumán en la 
ciudad de Jujuy; inconvenientes de este proceder; sale Mercado para Buenos 
Aires. — Mercedes dadas en esta campaña. — Auto de la venida del Gobernador del 
Tucumán D. Jerónimo Luis de Cabrera. — Informe de su antecesor sobre el esta- 
do en que deja la referida provincia. —Auto de Mercado, para que el Capitán Fran- 
cisco de Nieva le dé razón de lo sucedido á su paso por los pueblos hasta jun- 
tarse con él en Tolombón; respuesta de dicho Capitán. — Otros dos sobre la paz 
de los indios tafíes y anfamas, pedida al Obispo de Tucumán, y sus condiciones. 
Estado del Tucumán al entregar el mando D. Alonso Mercado á D. Jerónimo Luis 
de Cabrera. — Entrada del Gobernador Mercado en Santiago del Estero, y del Ca- 
pitán Francisco de Nieva, procedente del fuerte de Andalgala; presentación á in- 
dulto del mestizo Luis Enríquez, con 15 de los suyos, después de la derrota sufri- 
da por los malfines en la quebrada de aquella frontera por los del dicho fuerte.- — 
Modo cómo D. Jerónimo^Luis de Cabrera fué recibido en el gobierno de Tucu- 
mán. — Fray Antonio Piñeiro y Fray Gaspar deArteaga; el P. Díaz Taño y el P.Juan 
de la Guardia. — Salida del Gobernador Mercado de Santiago del Estero hasta 
la toma de posesión de su gobierno en Buenos Aires. — Satisface al cargo de no 
haberle dado cuenta á S. M. de lo sucedido en el alzamiento de Calchaquí, fomen- 
tado por Bohorques, y de quedar preso Bohorques en Lima. — Remite, con un 
Memorial, los autos, é informa al Virrey de la verdad que contienen ambos es- 
critos. — Informa D.Jerónimo Luis de Cabrera al Virrey sobre si D. Alonso.de 
Mercado se había dejado engañar de Bohorques y el tratamiento que le hizo en 
las vistas que con él tuvo. 

Toma de posesión del gobierno del Paraguay por D. Alonso Sarmiento de Fi- 
gueroa. — 'Construcción de un fuerte que hizo á dos leguas de la Asunción. —