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HISTORIA DE LA GUERRA EUROPEA DE 1914
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
HISTORIA
DE LA
GUERRA EUROPEA
DE 1914
ILUSTRADA CON MILLARES DE FOTOGRAFÍAS, DIBUJOS Y LÁMINAS
TOMO PRIMERO
PROMETEO
SOCIEDAD EDITORIAL
Qermanías, F S.— VALENCIA
ll^ól^v
BLASCO IBANEZ EN LA PLAZA DE UNA ALDEA DEL ARGONA BOMBARDEADA POR LOS ALEMANES
* I Fot. ,7. Francli)
ÍNDICE
Págs.
Introducción 9
EL PRÓLOGO DEL DRAMA
I. — El atentado de Serajevo 13
II. — Las reclamaciones de Austria. ... 19
III. — La alarma en Europa 25
IV. — Negativa de Austria á una petición de
Rusia. — Alarma en París. — La con-
testación iiumilde de Servia. — Aus-
tria declara la guerra 27
V. — La hora grave. — Optimismos y pesimis-
mos.— Las primeras manifestaciones. 54
Vl-VII. — Los trabajos de la diplomacia. ... 58
Vil!. — El presidente Poincarc interrumpe su
viaje. Alarma general. — Los antimi-
litaristas de París 44
IX. — Austria declara la guerra á Servia. . 47
X. — Actitud de Rusia. — Su movilización
parcial. — Inutilidad de las gestiones
pacificadoras. — Las naciones empie-
zan á arruinarse. — Llegada de Poin-
caré á París 51
Pásrs.
XI. — Declaraciones de Inglaterra sobre la paz.
— La situación en Londres y París.
— Movilización rusa. — Reclamación de
Alemania. — Vanas esperanzas de con-
ciliación. — Las naciones se preparan
para la guerra 57
XII. — Los bastidores del drama. Despachos
de Guillermo II y el zar. — La conducta
del kaiser. — Unanimidad francesa. — El
ciudadano Hervé y la huelga general.
— El caricaturista Hansi 65
XIII. — Alemania declara el «estado de amena-
za» en todo el Imperio. Un discurso
del emperador. — «Ultimátum» alemán
á Rusia y á Francia. ¡Es la guerra! —
Entusiasmo en Rusia. Serenidad de
París 70
XIV. — Asesinato de Jaurés 75
XV. — Los bancos de París. La moratoria. —
Orden de movilización general. — El
gobierno habla á la nación.— La acti-
tud del gobierno ingles.- Estado de la
opinión en Inglaterra. — La prensa fran-
Págs.
P4?s.
II.
III.
IV.
V.
Vi.
vil.
VIII.
IX.
X.
XI.
XII.
cesa y la prensa alemana. — La movi-
lización rusa. — La última esperanza de
paz desvanecida 82
EL ROMPIMIENTO
El 2 de Agosto 92
Primeras hostilidades. Los grandes su-
cesos del día 99
-La violación del Luxemburgo 103
-La unanimidad de Francia IIÜ
El entusiasmo de París. — Los extranje-
ros 116
La muchedumbre y la Estación del Este. 127
Continúan las hostilidades. Manifiesto
del zar al pueblo ruso. — La retirada
del embajador Schoen. Un artículo
de Clemenceau 154
Los trabajos pacificadores de Jorge V.
Actitud de Inglaterra.— Maquiavelismos
de la diplomacia alemana. Sus inten-
tos para «comprar» la neutralidad in-
glesa 142
-El 3 de Agosto en la Cámara de los
Comunes 147
-Sucesos del 4 de Agosto. — La firmeza
de Bélgica. Declaraciones de Sazo-
nof en la Duma. Atropello de embaja-
dores en Berlín. Entusiasmo en Bru-
selas y en París 156
-Memorable sesión del Parlamento fran-
cés 166
-Rompimiento de Inglaterra y Alemania. 182
-El pueblo inglés y la guerra 188
XIII. — La defensa de Bélgica. — Alocución del
rey. — Palabras de Guillermo II y de
su canciller. Falsas noticias acerca
de la situación de Francia.
XIV. — Los belgas y su rey
XV.— El general Joffre
XVI. — Los responsables de la guerra. .
XVII. — Los apologistas de la fuerza. .
PUEBLOS Y MONARCAS
194
201
218
256
252
I. -La raza prusiana 258
II. — Los Hohenzollern 262
III. - Bismarck y la grandeza de Prusia. 274
IV. — La guerra de 1870 y el Imperio de Ale-
mania 290
V. — La política interior de Bismarck. — Or-
ganización del Imperio 515
VI. La política exterior de Bismarck. . . 524
Vil. — La marina alemana 333
VIII. — El ejército alemán 545
IX. — El espionaje alemán 374
X. - La juventud de Guillermo II 595
XI.— Él 408
• XII. — La historia de Calígula en Alemania. . 440
XIII. — La Alemania que se ve y la que no
se ve 452
XIV. — El pangermanismo 465
XV. — El «brillante segundo» 491
XVI. — La Medicina y los dos emperadores. . 515
XVII. Francia 518
XVIII. — Rusia y el paneslavismo 548
XIX. — Servia y Montenegro 564
XX.— La guerra 578
ARTILLERÍA GRUESA ALEMANA. EL GIGANTESCO MORTERO UOWITZER, DE 21 CENTÍMETROS
INTRODUCCIÓN
No hay en la historia de la humanidad guerra
alguna que pueda compararse con la presente.
Las grandes invasiones de los bárbaros que
dieron ñn á la llamada Edad Antigua; las avalanchas
galopantes de los hunos y de las hordas mongólicas;
los choques europeos que por su duración recibieron
los títulos de Guerra de Cien Años y Guerra de Trein-
ta Años; los avances arrolladores del turco hasta los
muros de Viena; las campañas de los reyes españoles
contra medio mundo; las conquistas napoleónicas que
durante quince años trajeron trastornado al conti-
nente; todos los hechos de la historia belicosa de los
hombres, palidecen y se achican frente á la guerra
de 1914.
Un día de esta guerra equivale, por sus pérdidas
en hombres y dinero, á un mes ó un año de las guerras
famosas de otros tiempos. Las grandes cabalgadas de
jinetes vándalos y hunos, exageradas por el terror de
los cronistas y los medios de subsistencia de aquellas
épocas, tal vez fueron menos importantes numérica-
mente que las cortinas de caballería que esparcen
como simples avanzadas los ejércitos del presente
para ocultar sus movimientos.
Esta es la primera guerra que hacen los pueblos
con ejércitos formados por el servicio obligatorio; el
primer choque de naciones enteras puestas sobre las
armas. Hasta hace pocos años los ejércitos se contaban
por miles de hombres; hoy se calculan por millones.
Antes podían desarrollarse las guerras y durar años y
años sin que por esto se paralizase la vida productora
de los países beligerantes. Mientras en un lado de la
nación peleaban los militares de oficio y una minoría
de ciudadanos reclutada por la suerte, el resto del
país proseguía sus trabajos ordinarios, sin otra altera-
ción que la de una lógica inquietud por el resultado
de la lucha. Muchas veces acababan las gentes por
familiarizarse con esta situación anormal. Ahora la
guerra paraliza por completo la vida económica, siendo
esta catalepsia tanto más profunda cuanto más rica y
vigorosa es la nación. Fábricas y talleres se cierran
por falta de brazos; todos los hombres, desde los diez
y ocho años á los cincuenta, van al combate; los fe-
rrocarriles no existen para el tráfico mercantil, pues
emplean todo su material en el transporte de comba-
tientes, armas y bestias; los puertos se convierten en
lagunas muertas, con archipiélagos de navios inmó-
viles y silenciosos y rosarios de minas sumergidas que
obstruyen sus bocas de acceso.
Las batallas duran meses y se extienden en un
frente de centenares de kilómetros, abarcando los lí-
mites de varios Estados. Las vías férreas funcionan
incesantemente á espaldas de los ejércitos en lucha,
10
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
CALLE DE AMBBRBS BOMBARDEADA I'OR LOS ALEMANES
(Fot. liül)
transportando á enormes distancias los combatientes,
según las imperiosas necesidades de la oportunidad
táctica. El mismo soldado que dispara su fusil entre
las fronteras de Alemania, Francia y Suiza, monta
rápidamente en un vagón y va á disparar de nuevo á
orillas del mar del Norte. El alemán que pelea en las
trincheras de la Champaña, se ve tres días después
luchando en Polonia á orillas del Vístula.
Nunca se han visto chocar y morir tantos hombres
juntos en un terreno de operaciones tan vasto.
La mitad aproximadamente del género humano
está en guerra en estos momentos directa ó indirec-
tamente. De los 1.700 millones de seres que consti-
tuyen la población del globo, 8ri4 millones (entre me-
trópolis y colonias) se odian y gastan su dinero para
exterminarse.
¿Cuándo se conoció esto en la Historia?...
Quince millones de hombres están hoy sobre las
armas, y antes de pocos meses tal vez serán veinte.
Con sólo que la guerra se prolongue un año, llegarán
á ser 25 ó 30 millones los combatientes: cifra mons-
truosa con la que jamás soñaron Aníbal, Alejandro y
Bonaparte.
La guerra de 1911 es la más estupenda y loca ma-
tanza que pudo imaginar el espíritu de destrucción
que de vez en cuando desorienta y enloquece á la
humanidad.
No menos espan-
to infunde el pen-
sar lo que esta gue-
rra significa para
la vida económica
de los pueblos.
Antes de que se
declarase, y antes
también de que na-
die pudiese sospe-
char su repentino
y absurdo estalli-
do, la situación
financiera del mun-
do civilizado no era
próspera. La gue-
rra balkánica ha-
bía trastornado el
organismo finan-
ciero internacio-
nal, que es de gran
delicadeza, como
toda máquina gran-
de y complicada.
La circulación de
valores entre las
naciones sufría
cierta parálisis. A
esta situación esta-
cionaria había que añadir el trastorno en los negocios
de América, producido por las revoluciones mejica-
nas y la crisis económica del Brasil y la l\(])ública
Argentina.
Los poderes financieros estaban buscando un re-
medio para res-
tablecer la cir-
culación de va-
lores, cuando la
gran guerra ha
venido á hacer
más penosa la
situación.
Todos los cam-
bios internacio-
nales aparecen
dislocados; las
grandes Bolsas
están cerradas;
los pagos entre
lasnaciones(aun
aquellas que se
mantienen en la
neutralidad) re-
sultan difíciles,
si es que no es-
tán suspendidos;
el dinero se ha uno de los pórticos de la catedral
ocultado* el oré- de rbims despi-és del bombardeo
(De L'lUiistiation)
HISTORIA DE LA GUERRA EUROPEA DE 1914
11
dito no existe. ¿Caánto va á costar
esta guerra monstruosa, desencade-
nada por el imperialismo?...
Paul Leroy-Beaulieu, el sabio eco-
nomista, en un discurso ante la Aca-
demia de Ciencias Morales y Políti-
cas de París, ha hecho el presupues-
to del actual conñicto.
«Basándonos — dice Leroy-Beau-
lieu — en que el sostenimiento por
término medio de un soldado moder-
no, con sus armas y demás efectos,
representa un gasto diario de 12 fran-
cos á 1'2"50 por hombre, para las
cinco naciones participantes de la
guerra actual (Alemania, Austria,
Inglaterra, Rusia y Francia), y eva-
luando la duración de esta guerra
sólo en siete meses (que es lo que
duró la guerra de 1870-71), se llega á
un total aproximadamente de 3.5.000
millones.
»Pero hay que añadir á esta cifra
los gastos de otros pueblos compro-
metidos en la lucha (Bélgica, Ser-
via, Montenegro, Japóo) y de los Es-
tados neutros que han tenido que
movilizar sus tropas, gastos que re-
presentan en bloque de 3.000 á 4.000
millones; se llega de este modo á un
total de 38.000 ó 39.000 millones,
sólo para los gastos inmediatos de la
guerra. Pero una vez terminada ésta
sobrevendrá un período de transi-
ción, que puede durar cuando menos
dos meses, y que añadirá todavía
4.000 ó 5.000 millones á los gastos
efectivos del conflicto.»
Del mesurado cálculo de Leroy-
Beaulieur esulta que el sostenimiento
CASA DE AMBERES DESTROZADA POR TN 0BÚ3 ALEMÁN
En el último piso un dormitorio en desorden con una cuna próxima á caer. En el primer piso
un salón. En el piso bajo un café
DESPUÉS DE LA BATALLA DEL MARNE. UN CAMPO SEMBRADO DE CADÁVERES
(Fots. Rol)
de la guerra actual costará de 45.000
á 50.000 millones, si es que sólo dura
siete meses.
Pero por desgracia, todo hace pre-
ver que durará algo más, ¿y quién
sabe hasta dónde puede aumentarse
esta cifra enorme de millones?...
La tenaz Inglaterra, que llega
siempre al último límite cuando su
cólera fría le hace adoptar una reso-
lución extrema, ha declarado que la
victoria será del pueblo que en medio
de la ruina universal pueda disponer
del último millón.
«El dinero— come dice el citado
economista — es sobre todo necesario
al iniciarse la guerra para su pre-
12
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
paración, y al final para su liquidación. En principio,
resulta menos necesario durante el curso de ella para
su sostenimiento.»
Y como único consuelo en medio de este cuadro de
horrores económicos, Leroy-Beaulieu, al ocuparse del
triste porvenir que nos aguarda, termina así: «Las
sociedades modernas tienen tal fuerza de renovación
y de progreso, que cada pueblo, haciendo un llama-
miento al conjunto de sus fuerzas nacionales, puede
soportar el fardo de los gastos, con grandes sufrimien-
tos ciertamente, pero sin llegar á verse aplastado por
completo.»
Esta guerra europea es ya una guerra mundial. La
gran batalla de razas que se desarrolla en el centro
del viejo mundo se ha esparcido fragmentaria por todo
el planeta. Los japoneses baten á los alemanes en las
costas de la China; las tropas sud-africanas de los alia-
dos invaden las colonias germánicas; hombres de di-
versas razas y colores, venidos de los lugares más
remotos de la tierra, dan su sangre en los campos de
Europa á la gran cruzada contra el imperialismo; los
navios armados se persiguen por todos los mares del
globo; se agitan las aguas con las explosiones ocultas
de los torpedos; suena el cañón á lo largo de las cos-
tas de América, en las soledades del Pacífico y entre
los paradisíacos archipiélagos del mar de las Indias.
Las naciones tituladas neutrales pueden á duras
penas mantenerse al margen del conflicto. En unas, la
tradición política y el entusiasmo del pueblo pugnan
por vencer la prudencia de los gobiernos, queriendo
pasar de la inercia actual á una actividad belicosa.
Otras, por su posición geográfica, atraerán segura-
mente la invasión y el atropello de un imperialismo
que no reconoce derecho ni respeta compromisos, y
para defender su
existencia ten-
drán que salir
forzosamente de
la neutralidad.
Nuevos com-
batientes entra-
rán en la lucha.
Son muy conta-
dos los pueblos
de Europa que
lograrán vivir
aparte de esta
conflagración
mundial.
Vamos á rela-
tar el desarrollo
y los horrores de
unaguerramons
truosa entre to-
das las guerras,
que empieza en 1914 y nadie sabe cuándo terminará.
«La Historia es una resurrección», decía Micholet.
En la presente Historia no hay que resucitar nada.
Los hombres y los hechos están aún con vida ante
nosotros. No hemos de interrogar á muertos, forjando
hipótesis sobre su inmovilidad silenciosa y el brillo
enigmático de sus ojos empaüados. Los que nos rodean
están vivos ó son moribundos que aún pueden hablar
y dicen la verdad de los últimos momentos.
Las ciudades incendiadas; las muchedumbres pa-
cíficas en pavorosa fuga, dejando á sus espaldas la
casa en escombros y los parientes fusilados; los mo-
numentos arquitectónicos que respetaron los siglos
bárbaros y acaban de ser suprimidos para siempre
por el ojo y la mano de un artillero que se cree civili-
zado; todos los horrores de una guerra que puede lla-
marse única, están ahí, á corta distancia de nosotros,
como testimonios de deshonra, justificando el anate-
ma, el grito generoso de la indignación.
Procuraremos ser imparciales en nuestro relato,
aunque jamás historia alguna, en sus deseos de im-
parcialidad, ha llegado á librarse de las influencias
de la pasión. Somos hombres de nuestra época; vemos
dolorosamente cómo en unas cuantas semanas se han
suprimido varios siglos de trabajo y de progreso, y no
podemos permanecer fríos é impasibles ante estas
maldades irreparables de la más desatentada de las
ambiciones. La humanidad parece retroceder á la
época de las cavernas. La ciencia, raptada y violada
por el antiguo bárbaro, le sigue y le ayuda como una
esclava triste. ¿Van á morir también — como mueren
los monumentos y los hombres — las más nobles aspi-
raciones de la humanidad?...
¡Una guerra mundial, una guerra cuyo término
nadie conoce, cuando los hombres creían en la paz
más que nunca,
y guiados por la
ciencia y el arte,
que, según Goe-
the, no tienen
patria, avanza-
ban hacia la ma-
yor perfección
posible, hacia la
ciudad futura
soñada por este
poeta generoso
y humano, del
que son nietos
espurios los in-
telectuales ale-
manes que ahora
glorifican lasha-
zañas bárbaras
del militarismo
de su país como
algo divino!
FAMILIAS DE CAMPESINOS BELGAS QUK HUYEN ABANDONANDO SUS CASAS ANTE LA
APROXIMACIÓN DE LOS ALE.MANKS i,l'"ul. Rol)
VISTA GENERAL DE SElíAJEVO. CAPITAL DE LA BOSNIA
El prólogo del drama
El atentado de Serajevo
EL 28 de Junio de 1914 la ciudad de Serajevo (1)
fué testigo de un suceso que en el primer mo-
mento no tuvo mayor importancia que cual-
quiera de los numerosos atentados personales del fa-
natismo patriótico, pero que veinte días después sirvió
de pretexto para iniciar la guerra europea.
Serajevo es la capital de la Bosnia, vasto territorio
que, en unión con la Herzegovina, quedó anexionado
al Imperio de Austria cuando ambos dejaron de perte-
necer definitivamente á los turcos.
Bosnia y Herzegovina viven hace tiempo en una
(1) Esta ciudad, que goza ahora de una celebridad mundial
& causa del atentado que dio pretexto á la guerra europea, es
conocida con diversos nombres: Bosna Serai. Seraio, Seraievo.
Sarajevo y Serajevo, procedentes todos del primitivo titulo de
Sera'í que le dieron los turcos á causa del gran Serrallo ó pala-
cio que hizo construir Mahomed 11, y en torno del cual se ele-
varon ochenta mezquitas y numerosos bazares.
situación semejante á la de Alsacia y Lorena. La ma-
yoría de sus habitantes son de raza eslava, servios
por su origen y sus afectos, y su deseo vehemente es
unirse á la Servia libre, vivir bajo el gobierno de Bel-
grado. Cuando estos dos territorios fueron emanci-
pados por Europa de la dominación turca, lo lógico
hubiese sido permitir que se incorporasen espontá-
neamente á la nación constituida por sus hermanos
de raza y creencias religiosas.
Pero el Imperio austriaco ha sido insaciable en sus
apetitos de anexión. Constantemente derrotado ea los
campos de batalla desde hace más de un siglo, busca
en las intrigas diplomáticas y los compromisos se-
cretos un medio de adquirir nuevos territorios, con-
solándose así de las victorias que nunca obtuvo. Su
fidelidad á la Triple Alianza la ha cobrado con cre-
ces, haciendo que Alemania le apoyase con su enorme
poder y sus amenazas cada vez que solicitaba una
anexión. Nunca ha combatido en las guerras moder-
nas contra Turquía, y siempre á la hora del reparto
se ha llevado la mejor presa.
Contra toda razón histórica y étnica se anexionó
á Bosnia y Herzegovina, pretendiendo hacerlas aus-
14
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
UNA VISTA DE BBI.CUADO
En el fondo el puente del ferrocarril que ponía en comunicación con Austria y que ahora está roto
triacas. Contra toda lógica quiso fundar recientemente
el pequeño reino de Albania, dando su corona á un
principillo alemán, empresa que ha costado mucha
sangre y dinero para venir a terminar de un modo
grotesco.
Bosnia y Herzegovina sobrellevan con impaciencia
la dominación austriaca, aprovechando todas las oca-
siones para protestar contra ella. Su rebeldía sorda es
semejante á la de los alsacianos y
loreneses, pero más violenta y ra-
dical en sus procedimientos de ac-
ción, por la diferencia de sangre y
de costumbres. Una sociedad cons-
piradora, la Narodna Obrana, pare-
cida en sus fines á la Liga de Pa-
triotas de Francia, une á los servios
de las provincias anexas con sus
hermanos de Belgrado, militares,
profesores, estudiantes, patriotas
entusiastas que sueñan con recons-
tituir la «Gran Servia» de otros si-
glos, dominadora de toda la Europa
oriental, y que casi se apoderó del
Imperio de Bizancio.
Estos servios anexionados al Im-
perio austriaco tienen otros moti-
vos, además de los de su origen,
para mostrarse hostiles al domina-
dor. Austria imita los procedimien-
tos alemanes en Alsacia, fomen-
tando una emigración de austriacos
á Bosnia y Herzegovina. Gentes de
los diversos Estados de su vasto
y descosido Imperio se trasladan
á estos territorios, ocupando los
mejores puestos bajo la protección del gobierno y
haciendo una guerra sorda á los antiguos pobladores
de sangre eslava. Los croatas, gente violenta que
siempre dio el contingente más bravo á los ejércitos
austriacos, habitan también la Bosnia, pretendiendo
oprimir á los de origen servio con un mal disimu-
lado apoyo de las autoridades. Austria, en vez de
unificar á sus pueblos bajo la igualdad de la paz,
TIPOS DE ALDEANOS SERVIOS
HISTORIA DE LA GUERRA EUROPEA DE 1914
15
PLAZA TERRASSIE, LA PRINCIPAL DB BELGRADO
procura separarlos fomentando los odios de raza, para
sostener de este modo su autoridad central, caduca y
vacilante.
Los austríacos trasplantados en Bosnia son se-
mejantes á los alemanes establecidos en Alsacia y
Lorena. Bullen ruidosos y entusiastas al amparo del
EL EMPBltADOl: DE AfSTHlA Y MC l'AMll.IA
Á SU izquierda Is duquesa de Hohenberg y su marido el archiduque Francisco Fernando, asesina-
dos en Serajevo. Á su derecha el archiduque Carlos Francisco y su esposa Zita de Korbón y Parma,
actuales herederos de la corona (Kots. Külj
dominador, organizando manifestaciones de lealtad y
adhesión al gobierno, pretendiendo hacer creer que
no existe antagonismo entre el país y las autoridades,
que todo el pasado está en el olvido, que sólo unos
cuantos locos sin importancia persisten en los anti-
guos odios... hasta que un hecho ruidoso se encarga
de revelar el fuego oculto tras de
esta fachada alegre, las fuerzas hos-
tiles é irreductibles que siguen agi-
tándose en el misterio.
Otro núcleo de poblacióu impor-
tante existe en Bosnia y Herzegovi-
na como una raza aparte, pero pací-
fico, conciliador, poco afecto á las
aventuras y los peligros, deseoso
de reposarse, en una tranquilidad
propicia á los negocios, de las perse-
cuciones sufridas en otros tiempos.
Son los judíos de origen hispánico;
los «españoles», como los llaman en
todo el Oriente de Europa; hebreos
expulsados de la península ibérica
que aún guardan en la sinagoga y
en la intimidad de sus viviendas,
como idioma del hogar, un caste-
llano anticuado.
En Serajevo son muchos miles.
Representan lo mejor del comercio,
exhibiendo en los rótulos de sus tien-
das apellidos españoles de rancio sa-
bor. Su cultura ha creado bibliote-
cas, en las que figuran los mejores
libros escritos en castellano. Ade-
más, han fundado varios periódicos,
que aparecen impresos en caracteres
16
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
hebreos, pero que están redactados en nuestra lengua.
El «español» de Bosnia y Herzegovina, cuyos ma-
yores recibieron asilo del turco en estas tierras cuando
fueron expulsados de la Península, permanece al mar-
gen de toda agitación política. Bastante quehacer
tiene con defenderse de los ataques del antisemitismo,
difundido en toda Austria por el apasionamiento reli-
gioso.
Su placidez de buen comerciante sólo se altera con
una melancolía soñadora cuando habla de los <afíanda dirifíida
contra Austria-Hung-ria. es decir, los trabajos realizados para
separar de la monarciuia austro-liúngara territorios (jnc le per-
tenecen, y lamenta además, muy sinceramente, las cojisecuen-
cias funestas de esta labor criminal.
»E1 liobicrno real servio lamenta (|ue oficiales 3' funciona-
rios servios hayan colaborado en esta propaganda, poniendo en
peligro las buenas relaciones de amistad y de vecindad á las
que se había comprometido solemnemente el Gobierno real ser-
vio en sus declaraciones de 31 de Marzo de 1909.
»E1 (iobieruo servio, que des-
aprueba y rechaza toda tentati-
va de ingerencia en el destino
de los pueblos de cualquit!ra
parte de Austria-Hungría, con-
sidera como un deber advertir
del modo más categórico, á los
oficiales y funcionarios y á toda
la población del reino, que en
adelante procederá con la ma-
yor severidad contra las perso-
nas que se hicieran culpables de
semejantes trabajos, y que em-
pleará todas sus fuerzas en pre-
verlos y reprimirlos.»
Esta declaración será puesta
en conocimiento del ejército
real i)i>r medio de una orden del
día de Su Majestad el rey de Ser-
via y pulilieada en el órgano oli-
cial del ejército.
Además de estas exigen-
cias, el gobierno austro-
húngaro formuló otras, aiin
más severas. Según ellas,
el reino de Servia debía
comprometerse á lo si-
guiente:
1." A suprimir cualquiera
publicación que excite el odio y
el desprecio hacia la monarquia
austro-húngara, y cuya tenden-
cia geni^ral se dirija contra la in-
tegridad territorial de aquélla.
2.° A proceder inmediata-
mente á la disolución de la aso-
ciación denominada Narodna Obrana, confiscando todos sus
medios de propaganda, y procediendo de la misma suerte con-
tra las demás sociedades y asociaciones servias que se dedican
á combatir á Austria-Hungría,
El Gobierno real servio adoptará las medidas necesarias
para que las sociedades disueltas no ])uedan continuar su fun-
cionamiento con distinto nombre y forma.
3." A eliminar iiunediatamente de la instrucción pública de
Servia, tanto en lo que se refiere al cuerpo de profesores como
á los medios de instrucción, todo lo que sirva y pueda servir
para fomtiiitar la propaganda contra Austria- Hungría.
4." A alejar del sím-vícío militar y la administración en ge-
neral á todos los oficiales y funcionarios culpables de propa-
ganda contra la monarquia austro-húngara, cuyos nombres y
hechos se reserva el Gobierno austro-húngaro por ahora para
comunicarlos oportunamente al Gobierno real de Servia.
5.° A aceptar la colaboración en Servia de los órganos del
Gobierno austro-húngaro para la supresión del movimiento
subversivo dirigido contra la integridad de la monarquía.
ALEJANDRO, PRÍNCIPE tlEREDBRO DE SERVIA
G.° A abrir una investigación judicial contra los cómplices
del com[)lot de 28 de Junio que se encuentren en territorio ser-
vio. Tomarán parte en esta investigación funcionarios delega-
dos del Gobierno austro-húngaro.
~.° A proceder urgentemente á la detención del comandante
Voislav Zankositcli y del llamado Milán /igaiiovitch, empleado
del Estado servio. eoiiipi-Diiietidos ambos en el proceso de Se-
ra j evo.
8." A imiiedir con mediilas eficaces el concurso de las auto-
ridades servias en el contrabando de armas y explosivos á tra-
vés de la frontera, y á licenciar y castigar severamente á los
funcionarios de servicio en la frontera, en .Scbabetz y Loznica,
culpables de haber a\ udado á los autores del crimen de Sera-
jevo facilitándoles el paso de la frontera.
9," A dar explicaciones al Gobierno austro-húngaro sobre
los conceptos injustos vertidos por altos funcionarios servios
tanto en Servia como en el extranjero, los cuales se han ex-
presado, no obstante su carác-
ter oficial, después del atentado
de 28 de .lunio. en términos hos-
tiles hacia la monar(|nía austro-
liúngara.
10. A advertir inmediata-
mente al GobieriKi austro hún-
garo la ejecuciíhi de todas las
medidas coni|)reiididas en los
artículos precedentes.
Aquí termina lo más in-
teresante de las exigencias
contenidas en la Nota, pero
todavía el gabinete de Vie-
na colocó al iinal un llama-
miento importante, pues
tiene un verdadero carác-
ter de iilUnuitiiDi:
Kl (iobieruo austro- húngaro
espera la respuesta del Gobier-
no real servio, lo más tarde has-
ta el sábado 2.") de este mes. á
las seis de la tarde.
Un plazo de 48 horas fué
todo lo que pudo conceder
Austria para contestar á su
petición repleta de amena-
zas. Dos días nada más para
decidirse entre la paz y la
guerra, para salvarse del
peligro de una invasión,
publicando inmediatamen-
te en el D'mriu Oficial la más humillante de las cons-
tricciones que se ha impuesto jamás á gobierno al-
guno.
Hay que fijarse en el alcance de las imposiciones
austríacas. Todo lo referente al esclarecimiento del
crimen de Serajevo, aunque formulado en un tono
irritante de amenaza, podía aceptarlo el gobierno de
Servia, deseoso del esclarecimiento de los hechos,
para demostrar la inexactitud de las encubiertas acu-
saciones dirigidas contra él. Pero ¿y la exigencia de
separar del servicio á todos los oficiales y funciona-
rios civiles que se hubiesen expresado alguna vez en
contra de los gobernantes austro-húngaros, enemigos
constantes de la raza servia?... ¿Y la pretensión inau-
HISTORIA DE LA GUERRA EUROPEA DE 1914
23
dita de intervenir los delegados austriacos en la vida
interior de Servia, constituyendo una especie de Inqui-
sición para perseguir á todos los que no se mostrasen
afectos al Imperio?
Con la aceptación de las peticiones austríacas, todo
lo mejor del pueblo servio quedaba á disposición de la
venganza del Imperio. Jefes del ejército, magistrados,
profesores, periodistas, iban á ser perseguidos en su
propia casa, no por el atentado de Serajevo— pues esto
es de lo que menos se acordaba ya el gabinete de
Viena— , sino por lo que habían escrito ó habían ha-
blado durante diez años en defensa de la raza eslava
y en pro del engrandeci-
mieoto de su patria.
A pesar de lo desmesu-
radas que resultaban estas
exigencias, equivalentes
casi á un suicidio nacional,
el gobierno de Belgrado las
aceptó casi por completo,
como se verá más adelante.
Servia deseaba la paz,
aun á costa de su dignidad.
Quiso sacrificarse antes de
que sus intereses de peque-
ña nación produjesen un
conflicto europeo.
Quien no quiso la paz y
deseó el rompimiento y la
guerra desde la presenta-
ción de su Nota fué Aus-
tria-Hungría.
Los hechos que relatamos
á continuación lo demues-
tran claramente.
El Imperio austríaco,
eterno derrotado en todos
los campos de batalla, se
mostró desde el primer mo-
mento altivo, atropellador,
irreductible. Tenía enfrente
á un pueblo valeroso, pero
pequeño. Además, el Im-
perio aliado, la fuerte Alemania, estaba á sus espaldas
para protegerle y aconsejarle.
III
La alarma en Europa
Fué el jueves 23 de Julio cuando el gobierno aus-
tro-húngaro presentó á Servia una Nota amenazante.
Al día siguiente (viernes 24 de Julio) el ministro
de Negocios Extranjeros de Austria- Hungría, conde
Berchtold, por medio de los embajadores de su país
PEDRO I, REY DE SERVIA
ante las potencias europeas, puso en conocimiento de
éstas la Nota «verbal» dirigida al gobierno de Bel-
grado, acompañándola de otro documento en el que
intentaba explicar la actitud adoptada por el gabinete
de Viena.
Estos documentos fueron dirigidos á los gobiernos
de Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Rusia y
Turquía. Un detalle digno de tenerse en cuenta: Fran-
cia fué la primera potencia que recibió las Notas de
Viena, y las recibió con una gran anticipación sobre
las otras naciones. Los diplomáticos de la Triple
Alianza tenían prisa indudablemente en enterarla del
conflicto, para saber cuál
sería su actitud. Detrás de
Austria estaba Alemania,
todavía oculta, pero dis-
puesta á mostrarse con ges-
tos de amenaza tan pronto
como cualquiera potencia
intentase amparar á la pe-
queña Servia.
El documento austríaco
adjunto á la copia de la
Nota dirigida á Servia co-
menzaba recordando á las
potencias que el gobierno
servio en 1909 había reco-
nocido la anexión al Impe-
rio de Bosnia y Herzego-
vina, y luego decía así:
Al día siguiente de este reco-
nocimiento. Servia ha empren-
dido una política encaminada á
inspirar ideas subversivas á los
servios de la monarquía austro-
húngara, preparando de e.ste
modo la separación de los terri-
torios austro-húngaros limítro-
fes de Servia. Servia ha sido el
hogar de una agitación crimi-
Tial. No tardaron á formarse so-
ciedades y agrupaciones que de
una manera franca ó clandesti-
na se han dedicado á promover
desórdenes en el territorio aus-
tro húngaro. Estas sociedades y agrupaciones cuentan con ge-
nerales y diplomáticos entre sus miembros y hasta funciona-
rios del Estado y jueces; lo más saliente del mundo oficial y no
oficial de Servia.
El periodismo servio está por completo al servicio de esta
propaganda dirigida contra Austria-Hungría, y no pasa un día
sin que los órganos de la prensa servia exciten á sus lectores al
odio y al desprecio contra la monarquía vecina, y á atentados
dirigidos más ó menos abiertamente contra su seguridad y su
integridad. Un gran número de agentes sostienen por todos los
medios la agitación contra Austria-Hungría, corrompiendo á
la juventud en las provincias limítrofes.
En la mañana del mismo viernes 24 de Julio, el
embajador de Austria- Hungría en París, conde Szec-
sen de Temerin, se apresuró á presentarse en el Mi-
nisterio de Negocios Extranjeros, dejando una co-
'i4
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
pia de ambas Notas á
M. Bienvenu-Martin,
ministro accidental,
pues el ministro titular
y presidente del Conse-
jo de ministros, M. Re-
ne Viviani, estaba fue-
rSi de Francia desde el
1(5 del citado mes,
acompañando al presi-
dente de la Hepública
en su viaje de visita
á los soberanos de Ru-
sia, Noruega y Dina-
marca.
Inesperadamente se
presentó por la tarde
en el mismo Ministerio
el embajador de Ale-
mania, M. de Schoen.
Tambic^n éste tenía que hacer una comunicación po-
cas horas después que el representante austriaco.
M. Bienvenu-Martin lo recibió en presencia de
M. Felipe Berthelot, director adjunto de negocios po-
líticos y subsecretario accidental. Los dos diplomáti-
cos franceses presintieron que algo de grave impor-
tancia estaba próximo á salir de labios de su colega
alemán. La Triple Alianza iba á manifestar su verda-
dero pensamiento. Y el embajador Schoen, lentamen-
te, con cierta tristeza, comprendiendo la importancia
Kl. (IKMCUAI
l'ITMlv. .IKl'
DEL BJÉUClTi
de cada palabra caída
en el silencio del des-
pacho ministerial, el
valor representativo de
cada línea para la tran-
quilidad de Europa,
leyó su breve Nota. En
ella el gobierno de Ber-
lín declara:
1." Que !i|)rii('l);i cu .su
l'diuloy en su l'orm;i la Nota
(liriffida por Austria á .Ser-
via.
2.° Que espera que la
discusión quedará locali-
zada simplemente entre
Viena y Helj^rado.
3." Que si una tercera
¡yoteiicia intentase interre-
nir en la discusión, podría
resultar de esto una tensión
ffrare entre los dos grupos de potencias que existen en Europa,
Terminada la lectura se hizo un silencio penoso.
Luego el embajador y los dos franceses se saludaron
fría y cortésmente al separarse. Sabían lo que repre-
sentaba esta Nota. Podían considerarse ya como ene-
migos. El papel que Schoen guardaba en un bolsillo
al retirarse equivalía á un deseo manifiesto de rompi-
miento. O una inmovilidad deshonrosa, ó la guerra.
Iba á llegar para Europa el momento temido por
13 DM1, ESTA 1)1
O SEKVIO
ARTILLERÍA SERVL\
HISTORIA DE LA GUERRA EUROPEA DE 1914
25
UN ESCUADRÓN DE CABALLERÍA SERVIA
(Kut. Kol)
unos y ansiado por otros durante cuarenta y cuatro
años.
a
Este acto diplomático produjo estupefacción al ser
conocido en París y luego en muchas capitales de
Europa.
El imperíalismo germánico hablaba de pronto con
una clarídad brutal. O Rusia abandonaba á los ser-
vios, que son de su raza, dejando que Austría los
aplastase con su superíorídad, ó Alemania, caso de no
ser así, avanzaría en apoyo del Imperío aliado, pro-
duciéndose como con-
secuencia la guerra eu-
ropea.
Y lo que hacía aún
más trascendental di-
cha actitud era que
Alemania se apresura-
ba á notificar esto á la
República francesa an-
tes que á ningún otro
país, con la clara in-
tención de prevenirla
del peligro que corría
manteniéndose aliada
de Rusia y dejando que
ésta interviniese en de-
fensa de los servios.
Resultaba visible que
todo el asunto austro-
servio, la presentación
EL GENERAL HOTZENDORF, JEFE DEL ESTADO MAYOR
DEL EJÉRCITO AUSTRÍACO
de la Nota amenazante á Belgrado, el plazo inaudito
de 48 horas para contestarla, la rapidez en comunicar
á Francia lo ocurrido con una amenaza de parte de
Alemania, era un plan concertado de antemano por
los dos Imperios para intimidar á la alianza franco-
rusa ó infligirle la humillación de una huida, abando-
nando ambas naciones á Servia en manos de Austria,
ó separándose Francia de Rusia, en cuyo caso ésta
tendría que batirse sola con la Triple Alianza.
El texto de todas las Notas de Austria estaba re-
dactado por el conde Esteban Tisza, el primer minis-
tro de Hungría, diplo-
mático agresivo y rudo,
en estrecha relación
con el gabinete de Ber-
lín y ganoso de imitar
las glorias de su com-
patriota Andrassy, co-
laborador de Bismarck
y uno de los fundadores
de la Triple Alianza.
Los gobiernos de Aus-
tria y Alemania apare-
cían francamente uni-
dos, pero no para una
solución conciliadora.
Deseaban valerse de
esta circunstancia, que
les parecía favorable,
para imponer á las po-
tencias adversarias
26
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
i—Él
LA CUESTIÓN DEL ITLSTBR
Bendiciendo las banderas de losfregimicntos de voluntarios
una humillación''mortal. Austria quería aprovechar el
momento para librarse por siempre de la vecindad
molesta de Servia, suprimiéndola... Alemania acep-
taba igualmente la buena oportunidad, para que Rusia
se cubriese de vergüenza abandonan-
do á un pueblo eslavo ó fuese á una
lucha armada, para la cual — según
su creencia— ni ella ni su aliada Fran-
cia estaban en condiciones' de prepa-
ración.
o
A pesar de los deseos de rompi-
miento que animaban manifiestamen-
te á los gabinetes de Viena y Berlín,
muchos creyeron que durante las 48
horas concedidas por Austria ú Servia
las potencias de Europa conseguirían
resolver el conflicto pacíficamente.
Sir Edward Grey, con toda la au-
toridad que proporciona la represen-
tación diplomática del pueblo britá-
nico, estaba trabajando por alcanzar
una solución favorable, no sólo cerca
del gabinete de Viena, sino con el Im-
perio alemán, que había adoptado esta
cuestión como si fuese suya.
Nadie podía creer que Alemania
aceptase abiertamente la triste misión
de guardar arma en mano todas las
avenidas para impedir la intervenciún
de la justicia, mientras Austria es-
trangulaba á la pequeña Servia.
Se dijo además que Guillermo II,
aunque aprobaba el ulriniatum aus-
tríaco, no había conocido su texto en
el primer momento y que al leerlo lo
juzgaba severo en demasía. Algunos
hasta esperaban que influyese bonda-
dosamente en el ánimo del emperador
de Austria, haciéndole aceptar una so-
lución pacífica.
¡Vanas ilusiones! El momento es-
cogido para el vltimatii m daba á sos-
pechar las verdaderas intenciones de
los dos Imperios. Todo se mostraba
favorable para ellos. Las potencias
adversas á su política dominadora se
veían en una situación difícil. En In-
glaterra la cuestión del Ulster amena-
zaba con una guerra civil casi inme-
diata. Un verdadero ejército de irlan-
deses protestantes, enemigos de sus
compatriotas católicos y autonomis-
tas, esperaba armado y disciplinado
el momento de sublevarse contra el
gobierno. En Rusia acababan de es-
tallar huelgas imponentes y la crisis
obrera iba tomando el carácter de una
rebelión. El presidente de la República francesa y el
jefe del gobierno, ministro de Relaciones Exteriores,
estaban navegando en el mar Báltico de vuelta de
Rusia, lejos de su país y privados de iutervenir eficaz-
LOS VOLUNTARIOS DEL ULSTER
HISTORIA DB LA GUERRA EUROPEA DE 1914
2?
mente en su dirección. Estas venta-
jas eran en gran parte previstas y
en otra parte fortuitas, debidas á la
casualidad; pero todas por igual ser-
vían á los intereses y las arrogan-
cias austro-germánicas.
Un deseo más vasto y no menos
generoso que el de vengar el asesi-
nato de Francisco Fernando impul-
saba á los dos Imperios. El inespe-
rado suceso de Serajevo les había
servido de pretexto inicial.
Unas semanas después la casuali-
dad volvía á trabajar en favor de la
Triple Alianza, poniendo á su alcance
las potencias del Triple Acuerdo en
una situación embarazosa, preocu-
padas de su vida interior y sin poder
atender libremente á los asuntos ex-
teriores: Inglaterra en los comienzos
de una guerra civil; Rusia con ame-
nazas de revolución; Francia casi
sin gobierno.
Llegaba para Alemania — cuando
menos podía sospecharlo — la ansia-
da ocasión de abatir de un golpe (el
golpe rápido y fulminante de su tác-
tica militar) á las potencias adver-
sas, eterno obstáculo de sus ensue-
ños de dominio universal.
La reclamación de Viena á Bel-
grado no era mas que el primer epi-
sodio de algo más grande concebido
bajo la inspiración de las circunstancias y pronta-
mente ejecutado.
Raramente volvería á presentarse una ocasión tan
favorable para obligar á las naciones hostiles á humi-
llarse ante la Triple Alianza y reconocer su superio-
ridad.
Y si intentaban resistirse á la humillación... ¡la
guerra!... una guerra iniciada con rapidez, de seguro
é inmediato triunfo sobre unos enemigos que, por el
momento, estaban dispersos, sin preparación, ocupa-
dos en sus cuestiones internas.
Por esto la diplomacia de Viena á cara descubierta
y la de Berlín con sus ocultas inspiraciones sólo qui-
sieron conceder plazos de breves horas para respues-
tas que exigen maduro examen.
Por esto trataron la suerte de los pueblos con la
rapidez de una operación de Bolsa, disponiéndose
para la guerra antes de conocer la suerte de las peti-
ciones austríacas, con el deliberado propósito de tener
por inaceptable y ofensivo lo que pudiese contestar
Servia.
¡O la sumisión ó la guerra!... Pero á toda prisa; en
el curso de unas cuantas horas; antes de que las po-
tencias contrarias hubiesen podido agruparse y po-
nerse de acuerdo.
EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA FRANCESA, M. POINCARE, CON EL ZAR
DE RUSIA, AL DESEMBARCAR EN PBTERHOF
IV
Negativa de Austria á una petición de Rusia. — Alar-
ma en París. — La contestación humilde de Servia.
— Austria declara la guerra.
Llegó el sábado 2.5 de Julio. A las seis de la tarde
expiraba el plazo de 48 horas exigido por Austria para
recibir la contestación del gobierno servio.
El telégrafo había hecho conocer en la noche ante-
rior un intento de intervención de Rusia. El gobierno
ruso, por medio de su embajador en Viena y del em-
bajador de Austria en San Petersburgo, rogó al gabi-
nete austríaco que prolongase por unos días el plazo
concedido á Servia, alegando la escasez de tiempo
que representaban 48 horas para el estudio y res-
puesta de las numerosas reclamaciones contenidas
en el ultiinatmii .
Los periódicos de Viena, al comentar la petición
de Rusia, dijeron así, reflejando la voluntad de su
gobierno:
El gobierno austro-liúnt^aro ha rehusado acceder á la peti-
ción (le Rusia de un nioiio tirme, pero cortés.
Kl gobierno austro-húngaro se mantiene y se mantendrá en
el punto de vista siguiente: que el arreglo de sus cuestiones
28
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
EL DEFENSOR DE SEUVTA. El, ZAR DE UÜSIA, NICOLÁS II
con Servia constituye un asunto que no interesa á nadie mas
que 6. Austria-Hungría y á Servia. La monarquía austro-liún-
gara está decidida desde el principio de la cuestión á mante-
nerse en este punto de vista, xean cuales sean las circunslan-
cias. y (í rechazar loda lentalira de intervención.
La actitud de Austria era clara y firme. Conceder
un plazo más largo equivalía á dar tiempo á la diplo-
macia europea para mezclarse en el asunto. Y de per-
mitir una intervención extranjera, tendría que mode-
rar sus propósitos, aceptando las explicaciones de
Servia y una solución pacífica. No; el asunto intere-
saba á los dos gobiernos únicamente. Debían dejar
solos al Imperio enorme, de peso abrumador, y á la
pequeña nación predestinada á la muerte.
Rusia, protectora natural de los pueblos eslavos,
no tenía por qué intervenir — según el gobierno aus-
tríaco — en este conflicto, originado realmente por un
antagonismo de razas. Debía presen-
ciar con indiferencia cómo sacrifica-
ban á uno de su sangre.
París empezó á alarmarse con es-
tas noticias.
Presintieron muchos que algo muy
grave iba á ocurrir para la paz de
Europa. El gobierno ruso no podía
tolerar fríamente que Servía fuese
atropellada y sacrificada, y una in-
tervención suya contra el Imperio
austríaco arrastraría á Francia como
aliada, y haría avanzar igualmente
^^^ por el lado opuesto al Imperio ale-
S^W man, surgiendo la guerra inevita-
IjliS blemente.
' Muchos, con ün optimismo senti-
mental, se oponían á esta idea, como
si la guerra fuese algo monstruoso,
impropio de nuestros tiempos. Espe-
raban una mediación, á última hora,
de las potencias. Confiaban en los
consejos de Alemania á su aliada...
¡Todo menos la guerra!
En unas cuantas horas la amenaza
del conflicto europeo ganó la aten-
ción de París, haciendo pasar á se-
gundo término otro asunto que traía
preocupados ú los parisienses, y por
acción refleja á una gran parte del
mundo, pues sabido es la resonancia
mundial que adquieren todas las
ideas y sentimientos de la metrópoli
francesa.
Se estaba desarrollando on aque-
llos días la vista del proceso de ma-
dame Caillaux, autora de un aten-
tado mortal contra el periodista Cal-
mette, director de Le Finara, á raíz
de la campaña hecha por éste contra su esposo, el
ministro Caillaux. El proceso había caldeado los áni-
mos. Desde meses antes, la opinión aparecía dividida
en Francia, según las opiniones políticas de unos y
otros. La discusión de un simple delito tomó, por la
categoría de las personas que figuraban en él, la im-
portancia de una lucha de partidos. Las sesiones de la
vista del proceso terminaban tumultuosamente fuera
del Palacio de Justicia, cou luchas entre los opuestos
bandos, heridos y cargas de la policía.
Esta efervescencia, que empezaba á recordar la
época tumultuosa del proceso Dreyfus é iba marcando
una separación entre avanzados y conservadores, fué
tal vez apreciada en Viena y Berlín como una demos-
tración más del desconcierto en que vivía Francia y
su imposibilidad de defenderse por medio de una acción
unánime.
(I'ol. Meurisse)
HISTORIA DE LA GUERRA EUROPEA DE 1914
29
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El kaiser dando la mano al general francés Pau en las üllimas maniobras militares
celebradas en Suiza
»E1 Gobierno real deplora sinceramente las consecuencias
terribles de esta actividad criminal.
»E1 Gobierno real lamenta que ciertos oficiales y funciona-
rios servios, según se desprende de lo que comunica el Gobier-
no imperial y real, hayan participado en dicha propaganda,
comprometiendo las relaciones que se había obligado á guardar
el Gobierno real en su declaración de 31 de Marzo de 1909.
»E1 Gobierno servio, que desaprueba y repudia toda idea de
intrusión en el destino de los habitantes de todas las regiones
de Austria-Hungría, considera como su deber advertir oficial-
mente á los oficiales y funcionarios y á toda la población del
reino, que en adelante procederá con todo rigor contra las per-
sonas que resulten culpables de semejantes actos y los repri-
mirá enérgicamente.
»Esta comunicación será puesta en conocimiento del ejér-
cito real por medio de una orden del día, publicada á nombre
de Su Majestad por el principe heredero Alejandro. Dicha co-
municación será impresa en el próximo número del Boletín
O/ciul del Ejército.»
Además, el Gobierno real servio ofrece someter en la pri-
mera sesión de la Shoupchtina (1) una enmienda á las leyes de
prensa, castigando los artículos que sean susceptibles de pro-
ducir sentimientos de odio contra la monarquía de Austria-
Hungría. Del mismo modo perseguirá todo lo que tienda contra
su integridad territorial:
1." El Gobierno real se compromete, con motivo de la revi-
sión de la Constitución que ha de efectuarse en breve, á intro-
ducir en el artículo 22 una enmienda que permita secuestrar
dichas pul)l¡cacioncs. lo que no es posible aliora, según los tér-
minos cat(;góricos del citado artículo, todavía en vigencia.
2.° El Gobierno imperial y real no ha ofrecido todavía al Go-
bierno real servio la prueba de que la sociedad Narodna Obrana
y las otras sociedades similares han cometido hasta el presente
actos criminales por medio do sus miembros. Á pesar de esto,
ol Gobierno real aceptará la petición del (iobieruo imperial j-
A>iTE.S DB I,A GTIKKUA
|EI kaiser saludando al zar de Kusia
(I) Shoupchtina es el uombre del I'.-irl,imento servio.
32
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
EL PRESIDENTE DE LA UEI'ÚULICA FRANCESA, 51. I'OINCAUÉ, CON EL I'IU^CU'E DE CALES, AL DESEMBARCAR EN INGLATERRA
(Fot. Rol)
real y disolverá la sociedad Narodna Ohrana y cualquiera otra
que pueda promover aifitacióii contra Austria.
',i.° El Gobierno real servio se obliga á eliminar iiniKMliata-
meiite de la instrucción pública de Servia todo lo iiue pue