(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "Historia de la lengua y literatura castellana"

•o' . 






,ií^. 




^k 



■}>^y^^ 



í'*t 



ñ.^ 



-,..> 



vT^,: 




íí)KÍ;.i 



/». ^ 



■^i 



í* «3 



;PV 



*^^^ . 



-^.^«^ 












^•T-. 



i-íf6t'^^Ji 



15 







r,/^i^T:s '^'í 




r 



Digitized by the Internet Archive 

in 2009 with funding from 

University of Toronto 



http://www.archive.org/details/historiadelaleng06ceja 



HISTORIA DE LA LENGUA 

Y 

LlTEBATORA CASTELLAM 

COMPRENDIDOS LOS AUTORES HISPA NO-AMERICANOS 



(ÉPOCA DFL SIGLO XVIII: 1701-1829) 



POR 



D. JULIO CEJADOR Y FRAUCA 

1 w 
CATEDRÁTICO DE LENGUA Y LITERATURA LATDIAS 
DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL 



TOMO VI 




MADRID 

TIP. DE LA «REVISTA DE ARCHIVOS, BIBL. Y MUSEOS» '"7, 

Olóí^aga, 1.— Teléfono 3.1 85 'J a , ñ 

1Q17 ^'^xv r I 



1917 -t> 



y^y.i^ 



ÉPOCA DEL SIGLO XVIII 

Erudición y crítica. — Lucha del arte nacional 
y del seudoclasicismo francés. 

(17OI-1829) 



"Donde no se conserva piadosamente la herencia de lo 
pasado, pobre o rica, grande o pequeña, no esperemos que 
brote un pensamiento original ni una idea dominadora. Ln 
pueblo nuevo puede improvisarlo todo, menos la cultura 
intelectual. Un pueblo viejo no puede renunciar a la suya 
sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en ima 
segunda infancia, muy próxima a la imbecilidad senil." 
(Meméndez y Pel.^yo.) 

Literatura francesa.— CréhiWon (1674-1762). Destouches (1680- 
1754). Ducis (1733-1816). Marivaux (1688-1763). Montesquieu (1689- 
1755), Lettres persanes (1721). L'Abbé Prévost (1697-1763), Manon 
Lescaut (1731). Voltaire (i.* época, dramática, 1694-1750), Oedipe 
(1718), Henriade (1723), Marianne (1724), Za'ire (1732), Lettres phi- 
losophiques (1734), Alzire (1736), Le Mondain (1736), L'Enfant pro- 
digue (1736), Zulime (1740), Mahomet (1742), Mérop^ (i743)> Vau- 
venargues (1715-1747). Duelos (1704-1772). La Enciclopedia (1750- 
1765). D'Alembert (1717-1783). Diderot (1713-1784). Voltaire (2.* ép., 
histórica, 1750-1762), Siécle de Louis XIV (1751), Candide (1752), 
Essai sur les maurs (1756), Charles XII (1756). Helvetius (1715- 
1771). Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), Nouvelle Helotse (1761), 
Contrat social (1762), Entile (1762). Sedainc (1719-1797). Voltaire 
(3.* ép., filosófica, 1762-1778), Dictionnaire philosophique (1764)- 
Beaumarchais (1732-1799), Barbier de Séville (1775), Mariagc de 
Fígaro (1783). Oiénier (1762-1794). Buffon (1707-1788). Condorcet 
(1743-1794). Jean B. Rousseau (1670-1741). Le Franc de Pompignan 
(1709-1784). Florián (1755-1794). Delille (1738-1813). Bemardin de 



2 ÉPOCA DEL SICl O X\'IH 

Saint-Pierre (1737-1814), Paul et Virginie (1787). La Harpe (1739- 
1803). Chateaubriand (1768-1848), Átala (1801), Génie du christianis- 
me y Rene (1802), Les Martyrs (1809). Itincraire de París á Jérusa- 
lem (1811). Mad. Staél (1766-1817), Lettres sur J. J. Rousseau (1788), 
Litterature (1800), De l'Alleviagne (1810). Bonald (1754-1S40). Jo- 
seph-Marie de Maistre (1753-1821), Du Pape (1819), Soirées de S. Pé- 
tersbourg (1821). Lois Courier (1772-1825). 

Literatura alemana. — Klopstock (1724-1803). Wieland (1733-1S13). 
Lessing (1729-1781). Winckelmann (1717-1768). M. Mendelssohn 
(1729-1786). Herder (1744-1803). Goethe (1749-1832). Schiller (1759- 
1805). Juan Pablo Richter (1763-1825). Kotzebue. Federico y Guiller- 
mo Schlegel, Xovalis. Kleist (1777-1811). Brentans (1778-1842). Uhland. 
Hoftmann (1776-1822). Chamisso (1781-1838). 

Literatura inglesa. — Pope (1688-1744). J. Thomson (1700-1748), 
E. Young, Nocturnos (1742-46). Berkeley (1684-1753). Defoe, Robin- 
son Crusoe (1719). Swift (1667-1745), Viajes de Gulliver (1726). Steele 
(1672-1729). Addison (1672-1719). Samuel Johnson (1709-1784). Mac- 
pherson y sus poemas del seudo Ossian (1760-63). W. Cowper (1731- 
1800). Robert Burns (1759-1796). S. Richardson (1689-1761). Fielding 
("1707-1754). Goldsmith, El Vicario de U'akcficld (1766). L. Sterne 
(1713-1768). D. Hume (1712-1776). Robertson. Gibbon (1737-1794). 

Literatura italiana. — Teatro: Maffei (1675-1755), Mérope. Anto- 
nio Conti. Metastasio (1698-1782). Prosa: Giannone. Vico (1668-1744), 
Sciensa nuova. Muratori. Restauración: Parini (1729-1799). Goldoni 
(1707-1793). Gozzi. Alfieri (1749-1803). Monti (1754-1828). Ugo Fos- 
eólo (1 778- 1 827), / Sepolcri. 

1. Desde 1701 á 1829 corre una sola época literaria, que se 
diferencia de la anterior, de pura decadencia, y de la que le si- 
gue del romanticismo. El ingenio español despierta de su modo- 
rra, primero á la erudición y á la crítica histórica y literaria, 
después al arte puro. Es época de crisis, de lucha entre lo na- 
cional y lo francés, entre el decaído arte popular y el sendocla- 
sicismo que viene de Francia. Despertar es abrir los ojos y echar 
de ver, juzgar, opinar. Todos los escritores de algún vriler en 
el siglo XVIII analizan, critican. Entáblanse polémicas históri- 
cas y literarias, tíranse los trastos á la cabeza, los más sesudos 
pasan de la raya en la contienda y disparatan lindamente, aun 
defendiendo causas justas y verdaderas. Disparan hasta Feijóo, 
el padre Isla, Fomer y Huerta, que tienen de su parte la razón ; 
nada se diga de Na.sarre, Montiano, Luzán, los Moratines, que 
ia tienen harto menos. Erudición, crítica y polémica se entablan 



espíritu literario de la época i 

en todos los terrenos, en el científico, en el religioso, en el socio- 
lógico, en el histórico, en el literario. Sólo nos atañen los dos úl- 
timos. Nicolás Antonio y el Marqués de Mondéjar, Alvarez de 
Toledo y Perreras promovieron la lucha histórica. El criterio 
Ijistórico apúrase con los debates y los falsos cronicones se olvi- 
dan para siempre. Escribense infinitas crónicas é historias de 
Ordenes religiosas, de diócesis, de poblaciones, de provincias 
ultramarinas; como si, viendo cerrado un ciclo histórico, qui- 
sieran los españoles, al despertar en nueva era, recoger y guar- 
dar las memorias de la pasada. Mina, efectivamente, de no^ 
ticias han de ser, sobre todo, para los americanos venideros 
y que ya comienzan á beneficiar los historiadores de aquellas 
Repúblicas. 

La lucha literaria es más encarnizada y dura toda la épo- 
ca (1701-1829). Pero todos despiertan, puesto que todos lu- 
chan : cosa que no se vio en el reinado de Carlos II, época de 
tranquilidad de cementerio. El empuje vino de Prancia con la 
dinastía borbónica, y aunque el mayor estruendo de la pelea se 
oiga durante el reinado de Carlos III, había comenzado con el 
siglo XVIII, con la guerra de Sucesión. Menuda herrería sonaba 
en la Universidad de Salamanca y más estruendosa la armaron 
Feijóo, el padre Isla, Torres de Villarroel, Flórez, Sarmiento y 
Nasarre, los primeros que echaron mano de la picota destruyen- 
do lo viejo y carcomido con ruido y polvareda nunca antes vista 
en España. Como el empuje era francés, la restauración preten- 
dió ser reglamentaria, académica y seudoclásica. Las primeras 
señales del despertar fueron la creación de Academias al amparo 
del rey borbónico Felipe V, copiadas de las de Francia. La le- 
vadura literaria francesa solevó la masa toda, y siendo por na- 
turaleza el arte francés tan contrario del español, al punto mis- 
mo del despertar halláronse divididos los literatos en dos ban- 
dos, los del partido nacional y los del partido afrancesado. La 
lucha comenzó al momento y tan fiera y larga, que ésta es la 
hora que todavía no ha llegado á su fin, por haberse enzarzad.-S 
después con la división literaria la división político-religiosa, 
al comenzar el siglo ^'ix y aun acaso antes. Es, por consiguien- 
te, la época que historiamos, época crítica, de crisis literaria, 
de lucha entre el arte francés, que aquí se quiere trasplantar, y 



4 ÉPOCA DEL SIGLO XVIII 

el arte nacional, que al estruendo despierta á su vez. Pero, re- 
pitamos, todos despiertan, todos opinan, critican, analizan y lu- 
chan. Era la segunda vez que á Francia tocaba despertarnos. 
La primera fué en el siglo xii, con la llegada de los clunia- 
censes y el favor del Rey y más de la Reina. Esta vez fué con 
la venida de un rey francés, que la Reina trata de españolizar 
cuanto puede. En la Castilla épica de antaño, la lucha literaria 
entablóse en torno de la poesía épica, entre el Myo Cid, del 
tipo nacional, y el mester de clerecía, de carácter afrancesado ; 
en la España de ahora, que acababa de ser grande literaria- 
mente por el teatro del siglo xvii. la lucha literaria acerca del 
teatro había de ser y lo fué. El arte español es de suyo objeti- 
vo, épico y dramático : épico pudo serlo tan sólo en edades pri- 
mitivas; ahora no podía ser más que dramático, que es la epo- 
peya de las edades cultas. 

Cabe dividir esta época en tres períodos. El primero com- 
prende los reinados de Felipe V y Fernando VI (1701-1759), 
durante los cuales el despertar cíñese á lo erudito, á la histo- 
ria, á los trabajos académicos, sin alcanzar todavía al arte puro, 
que sigue tan decadente como en la época de Carlos II : lírica 
gcngorina y académica, piltrafas dramáticas de santurrone- 
rías, con el viejo entremés arrastrándose por todas las hedion- 
deces. En el segundo período, reinados de Carlos III y Car- 
los IV (i 760- 1 807), los dos bandos, nacional y afrancesado, 
despertados del todo, levántanse pujantes desde lo erudito á 
lo artístico. Vienen á las manos, luchan teatro nacional y teatro 
francés, quedando vencedor el prianero con Ramón de la Cruz. 
Desquítase la lírica entre eruditos afrancesados, señoreando la 
égloga seudo-clásica, hechiza, traída de los jardines de Versa- 
Ues, y hecha oficial en Europa con la Academia de los Arcades 
de Roma; desquítase el género didáctico, el más francés y me- 
nos poético de todos, brillando los dos mejores fabulistas es- 
pañoles, Iriartc y Samanicgo; desquítase el humanismo erudito 
de fieles traductores helcni.stas, lo único sano de las produccio- 
nes eruditas de la época. En el tercer período, reinado de Fer- 
nando VII (180R-1829), la guerra de la Independencia cae con 
todo su peso [¡atriótico en la balanza del bando nacional, sus- 
tituyendo al lirismo scudoclásico pastoril de Meléndez el liris- 



ESPÍRITU LITERARIO DE LA ÉPOCA > 

mo todavía clásico, pero veteado ya de romanticismo por la 
fogosidad, en Cienfuegos y Quintana, señoreando por lo po- 
pular en Arriaza, y consolidase el teatro nacional, no sólo en 
el saínete con Juan del Castillo, sino en la comedia con Goros- 
tiza, Bretón y Ventura de la Vega. Aunque el romanticismo 
no hubiera llegado á poco, á darle un nuevo y tremendo empu- 
jón, la literatura nacional, vencedora en toda la linea, del 
seudoclasicismo francés, habia echado ya tan hondas raíces 
que hubiera ido medrando y subiendo por días, y acaso más 
castiza, más realista, menos exagerada, menos septentrionali- 
zada, menos ideal y soñadora que con la extraña levadura ro- 
mántica. El verdadero romanticismo español, el realismo y la 
independencia artística, había rebrotado en Ramón de la Cruz, 
en Arriaza y Bretón, sin necesitar extraños romanticismos, sol- 
dando la tradición literaria del siglo de oro. 

La afectación y el mal gusto, como fealdades y arrugas de 
vejez, habían llevado al sepulcro la literatura española, tanto 
la poesía como la prosa, al acabar el siglo xvii. El seudo- 
clasicismo francés, que nos trajo la nueva dinastía borbónica, 
no podía resucitarla, por ser cosa todavía más muerta, ya que 
se reducía á una fría imitación en España de otra fría, amén 
de falsa, imitación en Francia de otra italiana, y ésta de la añe- 
ja literatura helénica. Los españoles verdaderamente tales tuvie- 
ron bastante sentido común para no tomar con gran calor aque- 
lla novedad literaria, que sólo entretuvo por acá á los afran- 
cesados, sin llegar al pueblo. Aun la gente de letras, hallando 
más tomo en los estudios históricos y científicos que resonaban 
en el resto de Europa, prefiriéronlos á los literarios. Así se fun- 
daron las Academias y se quiso hacer historia y ciencia en 
España, aunque por venir todo de Francia, la ciencia y la his- 
toria tomaron el tinte enciclopédico y general, sin fundamentos 
macizos, experimentales y al por menudo, y las Academias no 
fueron más que Academias francesas, de aparato y buen tono. 

La lengua literaria sufre en el siglo xviii la más honda 
perturbación que jamás había sufrido. En divorcio como se 
hallaba con el habla popular desde el siglo anterior y en manos 
de la cultalatiniparla gongorina de los eruditos, chupando ape- 
nas por escasas raíces el jugo del pueblo, vióse expuesta á los 



6 ÉPOCA DEL SIGLO XVIII 

aires del galicismo que los eruditos bebían en sus continuas 
lecturas francesas, peste de la cual no solamente se mancilla- 
ron los del bando francés, sino hasta los del bando nacional, 
á tal punto, que desde 1701 no puede fiarse ni sirve de autori- 
dad como de lenguaje castizo ningún escrito ni escritor, por 
excelente literato que sea. Los del bando nacional siguen más 
apegados al popular léxico; los del bando francés, sacado acaso 
Leandro IMoratín, que en esto sólo fué nacional, van cerce- 
nando el léxico y apartándose más y más del habla popular, 
conforme á los principios de la escuela literaria francesa. Pero 
unos y otros desbarran y no sirven de autoridad en punto á 
casticismo. El argavieso de voces y construcciones extrañas des- 
terró del lenguaje literario sus más finas preseas: "La mitad 
de la lengua castellana (escribía Capmany á fines del siglo xviii, 
en su Filosofía de la elocuencia, pág. i, art. 3) está enterrada, 
pues los vocablos más puros, hermosos y eficaces hace medio 
siglo que ya no salen á la luz pública. " 

2- Entiendo por civilización lo contrario del salvajismo. Si éste fué 
satisfacer y dar largas el hombre á todos sus instintos brutales, de 
su peso se cae que civilización será refrenar el hombre y reglar esos 
mismos instintos sometiéndolos á la razón, que en el hombre debe se- 
ñorear todo su obrar y querer. La filosofía de Xietzsche proclama la 
soltura de todo instinto, tira al verdadero salvajismo, aunque esta 
vez reflexivo y científico. Pero no es Nietzsche más que la voz de 
la filosofía moderna y moderna civilización, empolladas una y otra 
en el siglo XVIII por los libertinos, la Enciclopedia y la filosofía fran- 
cesa. El huevo pusiéronlo los renacentistas, desenterrándolo del anti- 
guo paganismo: obrar confor^ne á la iiaturalcca, dijeron ellos, por 
boca de los estoicos: C^v óiioXopuiisvtu; xfi ipúoEi. Verdad es que esta 
sabiduría pagana puede interpretarse suponiendo que la razón es 
parte de la naturaleza y que vivir conforme á la naturaleza, si para 
el bruto es abandonarse en mano de sus instintos, para el hom- 
bre racional será reglarlos conforme á los dictados de la razón. 
Pero Rabelais, adalid del naturalismo ético, declarado en Panta- 
grttel, la filosofía francesa del siglo xvm y Nietzsche, voz del 
moderno pensar, no lo entendían así, sino con toda la brutalidad 
salvaje del dar rienda suelta á los instintos, bien que con el mar- 
chamo científico de que eso es lo que dicta la sana razón. El fnito 
de este salvajismo científico es el mismo que el del salvajismo á 
secas, el del primitivo salvajismo: el egoísmo, la destrucción de la 
sociedad, de la familia y, por consiguiente, del mismo individuo, que 



espíritu literario de la época 7 

necesita para perfeccionarse vivir en sociedad y en familia. El pro- 
greso material no sólo no pone barreras á esta destrucción y al egoís- 
mo, antes les sirve de cauce por donde despeñarse más raudamente. 
Hago estas declaraciones porque en la definición dada de civilización 
y salvajismo estriba el quicio del criterio filosófico que ha de supo- 
nerse en el autor de la presente Historia. La cual no podrá entera- 
mente contentar, según esto, á los que profesan otros principios filo- 
sóficos. Ellos podrán escribir otra Historia para los que en sus doc- 
trinas comulgan; la honradez cientifica del autor pedía manifestar 
desde aquí su criterio, ya que desde el siglo xviii los hombres há- 
llanse divididos en dos tan encontrados bandos como los dos principios 
filosóficos declarados. El criterio estético no puede desentenderse, ni 
se desentendió jamás en los tratadistas, de esas doctrinas filosóficas. 
Por ejemplo, el mero hecho de declararse deterministas y positivistas 
los que siguieron la escuela naturalista francesa, ó el escribir como 
tales, aunque nada digan, los más de los autores modernos, es ya 
afiliarse á uno de los bandos. De parte del mismo se pone todo aquel 
que proclama la indiferencia ética, porque prescindir de un principio 
positivo como es el de la razón señoreadora del hombre es aceptar 
su negación, poniéndose en el bando contrario. Hay que añadir una 
palabra más. El enemigo de los filósofos franceses, á cuya cabeza 
estuvo Voltaire, y el enemigo de Nietzsche es harto conocido : el cris- 
tianismo. Lo cual basta para que demos por averiguado que el cris- 
tianismo fué y es el defensor de la doctrina que ellos impugnaron. 
Y cuando se habla del cristianismo no se trata de los errores prácti- 
cos ó teóricos de los hombres cristianos ; la cuestión es de ideas, no 
de los que las profesan. La idea cristiana, como contraria á la fe- 
licidad humana, es la que combatieron Voltaire y Nietzsche ; la 
idea naturalista, de la plena libertad de los instintos, es la que los 
mismos dos filósofos defendieron. De igual manera, la mayor parte 
de los que profesan este naturalismo en teoría, condücense práctica- 
mente como si profesaran la doctrina contraria. El alma europea 
seguirá siendo durante muchos siglos cristiana, dijo Hegel. Este com- 
portamiento, opuesto á la teoría, que entre los cristianos suele acha- 
carse á hipocresía, es el que todavía mantiene en pie á la sociedad, 
á la familia y al individuo y pone vallas al egoísmo destructor, pese 
á todos los filósofos rebeldes del mundo. Esta manera naturalista 
y pagana de ver la vida, del paganismo vino sin duda, y débese al 
tan decantado y por otros muchos conceptos ensalzado Renacimiento ; 
pero sus frutos sazonados brotaron en Francia y de ella pasaron á 
Europa en el siglo xviii. La llamada Cristiandad lleva desde entonces 
en su seno una nueva levadura; el pensamiento, el arte, la civiliza- 
ción, en suma, vuelve del cristianismo al paganismo, pero al paga- 
nismo más desenfrenadamente naturalista, sin el freno de la pagana 
religión y de la elevada filosofía griega, que levantaba los espíritus 



8 ÉPOCA DEL SIGLO XVIII 

hacia una especie de espiritualidad, preparación de la evangélica. 
El siglo XVIII corta, pues, la civilización cristiana y brota un nuevo 
pensar irreligioso, determinista, materialista, ateo y un arte de la 
misma naturaleza, que se distingue enteramente del de los siglos an- 
teriores. La lucha, en todos los órdenes, entre ese positivismo y el 
esplritualismo cristiano es el acontecimiento más capital de la historia 
moderna, que la explica toda ella y explica no menos el arte. En 
España, defensora antaño del cristianismo, la lucha es más espan- 
tosa que en parte alguna, debido además al espíritu de apego á 
lo tradicional y al espíritu ético de la raza, que no acaba de com- 
prender la aniquilación de la moral ó su aéreo zanj amiento en prin- 
cipios puramente racionales que el mismo análisis científico, como 
el de Kant, con una mano asienta y con otra socava y destruye. 
La historia literaria durante el siglo xviii es, como siempre, con- 
secuencia natural de la historia política. Venida á menos política- 
mente España, viene á menos su literatura ; crece, en cambio, el 
poder político de Francia y con él señorea su literatura á la ven- 
cida España y á Europa entera. "Comíamos, vestíamos, bailába- 
mos y pensábamos á la francesa", dice Quintana en su Introduc- 
ción á la poesía castellana del siglo xviii. Divídese, poética y litera- 
riamente el siglo XVIII, en dos mitades: en la primera sigue el co- 
rrompido gusto del siglo XVII, más estragado y caído todavía ; en la 
segunda llega á su mayor esfuerzo, entre los eruditos, la reacción 
seudoclásica francesa, que, exagerándose, acaba en el más trivial 
prosaísmo, hasta que revive, al comenzar el siglo xix, el espíritu na- 
cional con la francesada, preparándose la llegada del romanticismo. 
"Pecaron los cultos, dijo Forner (carta al Duque de Montellano), por 
demasiado poetas... Luego cayó la ambición de la fantasía, y pecó 
por vil y ruin, como antes pecara por encopetada y escabrosa" : lo 
cual no es más que señalar como con el dedo el espíritu gongorino y 
d espíritu seudoclásico. Lo que fué para Europa España en el si- 
glo XVII cuanto á la literatura, tras 'Su poderío político del siglo xvi, 
es Francia para Europa en el sig'lo xvín cuanto á la literatura, tra? 
su poderío político del siglo xvii. Porque el arte sigue á la política 
y la influencia de su señorío se derrama en las naciones vecinas cuan- 
do ya el poderío de la política va decayendo. Durante todo el si- 
glo xviii el arte nacionaJi vive moribundo sin morir del todo, lucha 
con sus escasas fuerzas contra el arte seudoclásico francés. Luzán, 
Moratin, Iriarte, señalan la época en que ell seudocflasicismo sobre- 
puja, á parte del teatro, y queda más postrado el arte nacional, esto 
es, durante el reinado de Carlos IH. Pero á poco comienza el arte 
nacional á revivir en los mismos clásicos Quintana y Cicnfuepos. mer- 
ced á la revolución política, harto notoria en sus ideas que, preparada 
por la enciclopedia, revienta el año 93 en Francia. La guerra de la 
Independencia awiva más y más el espíritu nacíonail y hace menos- 



espíritu liter.\rio de la época 9 

preciar el seudoclasicisnio por servil y por francés. Los mismos últi- 
mos defensores del clasicismo, los escritores de la escuela sevillana, 
levantan la enseña del español Herrera contra la enseña puramente 
francesa de Moratín. Y llegado el año 30 se recogen en España los 
frutos de la independencia literaria, que la Revolución francesa ha- 
bía sembrado en la política de toda Europa y que el último esfuerzo 
del antiguo régimen absolutista é imperialista en la persona del do- 
minador Napoleón había espoleado más y más contra él. Así la Re- 
volución francesa despierta en todas partes anhelos de independencia 
literaria no menos que política y los robustece y los lleva á sazón 
el último golpe imperialista de Bonaparte. 

J. Valera, Hist. de Esp., 1. 13, c. i : "En España misma, desde el 
advenimiento de los Borbones, empezaron á prevalecer el gusto y la 
imitación de las letras francesas, siguiendo nosotros el movimiento 
intelectual de aquella nación, y remedándole más ó menos incompleta 
y desmañadamente en todas sus fases é incurriendo en la grave 
falta de renegar, olvidar ó menospreciar lo mucho bueno, peculiar 
y castizo que había aún en nuestra propia civilización, aunque de- 
caída." Adviértase, sin embargo, que Valera, Menéndez ,Pelayo y 
demás críticos, demasiado clásicos y académicos, no parecen tener 
ojos para ver el movimiento del arte popular, que sólo les merece 
menosprecio. Cueto mismo tilda de grosería las coplas todas y de 
vulgarotes y malos á los copleros del siglo xvín, ni acaban de com- 
prender el espíritu eminentemente popular de Arriaza. Para ellos la 
literatura del siglo xviii está solamente en los afrancesados eruditos. 
Yo entiendo que valen harto más los copleros festivos y satíricos 
que bullen entre el pueblo durante todo el siglo, y nada se diga 
de Ramón de la Cruz y Bretón. Para estos críticos apenas hay más 
teatro que la Raquel, de Huerta, y las demás tragedias seudoclásicas, 
y luego Moratín ; como si todo este teatro erudito hubiera vivido 
fuera de los libros, á lo-s cuales sólo parecen atender semejantes crí- 
ticos é historiadores. El arte popular y nacional, menospreciado como 
siempre por los hombres de letras, fué mucho más sincero y recio, 
á pesar de las groserías plebeyas en que incurría, por hallarse tan 
apartados pueblo y eruditos. 

A las controversias de Valcárcel, Pérez, el padre M. Casas, Es- 
pmosa y Pedro de Valencia, descubriendo la superchería de los falsos 
Cronicones, siguieron las refutaciones de los orientalistas Kircher y 
Marracci. Pero al siglo xviii estaba reseri'ado acabar con los embus- 
tes históricos que malearon tantas obras del siglo xvii. Primero Ni- 
colás Antonio, el Marqués de Mondéjar y Martí les dieron el golpe 
de gracia, el cual fué más tarde corroborado con los documentos des- 
cubiertos, de los cuales se valieron Segura, Feijóo, Mayans, Flórez, 
Alonso Vázquez, Risco, Masdeu y Villanueva, al esclarecer la histo- 



10 ÉPOCA DEL SIGLO XVIII 

ría eclesiástica y civil de España. Véase la Historia critica de los^ 
falsos cronicones, iS68, por José Godoy Alcántara. 

Las causas de la entrada del galicismo en España durante el si- 
glo XVIII son, además de las ya apuntadas principales, esto es, la mu- 
cha lectura francesa en que los eruditos andaban enfrascados y la 
flaqueza que ya el habla erudita se traía consigo por haberse divor- 
ciado durante el siglo xvii del habla popular, con la cual anduvo tan 
abrazada en el siglo xvi, el olvido que los eruditos del siglo xviii te- 
nían de la mayor parte de los antiguos libros españoles. Los más amigos 
de lo nacional apenas salían de Calderón y Solís, de Granada y León 
los menos. Los autores tenidos como autoridades en el Diccionario 
académico de las ídem, son pocos, relativamente, y los más citados 
son del siglo xvii, sobre todo los gongorinos y archicultos, quedán- 
dose olvidados los mejores del siglo xvi y los más allegados al pueblo 
en el manejo del idioma. Descubrir á Calderón á mediados de siglo 
fué una hazaña, y para ello la pegaron con Cervantes, que quedó, 
como siempre, maltrecho á puras coces de muías yang^esas y á puros 
palos de malandrines y follones. Nuestros ascéticos eran casi entera- 
mente desconocidos, y los más sonlo todavía el día de hoy. Los ora- 
dores sagrados del siglo xviii no leían más que sermonarios france- 
ses, mudando enteramente el estilo antiguo español de la homilía en 
el discurso de la oratoria sagrada francesa. Si el mismo Vargas Pon- 
ce dijo que sólo teníamos sermonarios de oradores conceptistas, los 
cuales no aparecen hasta Paravicino, habiéndolos que nada tienen 
de tales hasta mediado el siglo xvii, ,:qué sabrían de este menester los 
pobres curas ni menos los ricos y afrancesados abates españoles? La 
oratoria sagrada española del siglo xviii es de lo más infame que 
puede concebirse: ha recogido lo peor de la antigua oratoria espa- 
ñola, el gongorismo de la forma, y lo peor de la francesa, el estilo 
discursivo, dejando lo bueno francés, el lenguaje rotundo y elegante, 
pero brioso y natural, de Bourdaloue, por ejemplo, y lo bueno es- 
pañol, el estilo de homilía. Ahora bien, los oradores sagrados fueron 
en la época clásica los intennediarios entre el pueblo y los eruditos, 
fueron los arcaduces por donde el habla popular llegó principalmente 
al habla erudita. Rotos estos arcaduces, maleada la oratoria sagrada 
por el gongorismo y luego por el arte francés, la lengua erudita quedó 
casi apartada de la lengua popular. Los oradores del siglo xviii tu- 
vieron, sin embargo, el mérito de oponerse al galicismo triunfante; 
consúltese J. Mir, Prontuario de liisp. y barbar., t. I, pág. i.xxv. Los 
traductores y los periodistas, gentes que escriben á vuela pluma y sin 
cultura maciza, fueron los que más divulgaron el galicismo: el Diario 
de los Literatos de Es('aña (1737), la Academia del Buen Gusto (1749), 
la Poética Matritense. El ser de moda y de buen tono cuanto olía á 
francés entre pisaverdes, señoritangas y todo linaje de gentecillas de 
ligeros cascos, contribuyó más que nada á que muchos galicismos se 



espíritu liter.\rio de la época i 1 

generalizasen en la conversación. Consúltense : Sátira, en el Rebusca 
de los obr. liter. del P. Isla, 1790, pág. 178, y Fr. Gerundio, 1. 4, c. 8; 
Feijóo, Teatro, t. I, disc. XV; Forner, Exequias de la 1. cast.; L. Mo- 
ratín, La Derrota de los pedantes; Gallardo, Criticón, núm. 2 ; J. Mir, 
Prontuario y Centenario quijotesco, 1905; Capmany, Filosofía de la 
elocuencia; Vargas Ponce, Declamación contra los abusos introduci- 
dos en el castellano, 1791 ; T. Iriarte, Epist. i." (1774). 

Es notable la lucha literaria secretamente entablada por Cataluña 
contra Castilla en la mitad del siglo xviii, abogando por el habla castiza 
castellana catalanes como Esnarcega, Andrés, Bogard, Escuder, Boix, 
Cerda, Fuster, Belmont, Armengol, Bessa, Amador, contra castellanos 
afrancesados en el habla como Cadalso, Meléndez, Moratín, Jovella- 
nos, Azara, Cienfuegos, que quedaron vencedores, merced al arte lite- 
rario, en que tanto sobrepujaban á los del contrario bando. En 1S02 
(t. III, pág. 83) pudo escribir el Memorial Literario un soneto al idio- 
ma fallecido : "pues ha espirado | la lengua castellana que Dios haya"' ; 
conviniendo en el fallecimiento el Pensador Matritense y el Mercurio 
de España, como antes Forner, que habia endechado sus Exequias. 



PRIMER PERIODO 

La erudición histórica. — Las Academias. — Los copleros- 
festivos Y satíricos. 

Felipe V (1701-1745). Fernando VI (1746-1759). 

3. Desde 1700, en que falleció Carlos II, hasta 17 14, la 
guerra de sucesión divide á los españoles como á Europa entera : 
unos siguen á Felipe V, el francés; otros al archiduque Carlos^ 
el austríaco. La Princesa de los Ursinos españoliza cuanto pue- 
de á su esposo Felipe V, y al morir ella (171 4) y entrar en 
España la nueva reina, la intrigante Isabel de Farnesio, reco- 
mienza la lucha, que con algunas treguas, dura lo que el Rey, 
hasta 1746. Mal podían levantarse las letras de su postración 
entre el estruendo de las armas y la guerra civil. Que comien- 
zan, sin embargo, á levantarse durante el mismo reinado de 
Felipe V basta, para mostrarlo, ver la fundación, durante él, 
de la Biblioteca Nacional {171 1), de la Academia Española 
(1714), de Medicina (1734), de la Historia (1738), la Valen- 
ciana (1742), la del Bii<:n Gtisto (1749); y en el de Feman- 
do VI, la de Bellas Letras de Barcelona (1751), y de Sevilla 
(1752), la de San Femando (1752) y de Sagrados Cánones- 
(1757). No puede decirse que en aquellos tiempos era noche en 
España y día en el resto de Europa, cuando en ningima nación 
de Europa había un Diccionario del idioma nacional como el que 
entonces hizo la Academia Flspañola : el Diccionario de Autori- 
dades. Tampoco puede añadirse que se rompiera enteramente 



14 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

la tradición literaria, á pesar del olvido en que cayeron la ma- 
jor parte de los antiguos autores. 

La poesia mejor de este período es de dos géneros, los 
más bajos y allegados á la prosa, pero sinceros, populares y de 
mayor relieve que la poesía pastoril, fría y de mohosa imita- 
ción italo-francesa que los eruditos afrancesados gastaron en 
el período siguiente. Estos dos géneros son el festivo y el sa- 
tírico, de los autores que Cueto llamó "copleros familiares, 
cliabacanos y descarados", menospreciados por la crítica ga- 
licana de la segunda mitad del siglo xviii y todavía no aten- 
didos en lo que merecen por los historiadores modernos. Hay, 
ciertamente, chabacanería á veces, conceptismo á ratos, en 
aquellas coplas; pero siempre hay vida y sinceridad, gallardía 
de versificación, vigor apasionado en las diatribas, donaire e 
ingenio en el gracejo: y eso suena algo mejor y llega más al 
alma que el bobo pitido de caramillos y zamponas con que nos 
muelen las orejas mentidos y sosos pastores de una Arcadia 
afrancesada. La literatura nacional cuenta en este período con 
•escritores tan castizos, sabrosos, independientes y regocijados 
como Gerardo Lobo, Sor Gregoria de Santa Teresa, sor María 
<lo Ceo, Torres de Villarroel, el padre Butrón, el padre Feijóo, 
el padre Isla, Afán de Rivera, sor Ana de San Jerónimo, el 
Marqués de Lazan, fray Juan de la Concepción, Jorge Pitillas, 
sor Francisca de la Concepción, José Joaquín Benegasi y Lu- 
jan, Ramón de la Cruz, Maruján, Trigueros, y con varones 
tan eruditos y castizos como Juan Lucas Cortés, Berganza, In- 
terián de Ayala, el padre Losada, Mayans y Sisear, Juan de 
Iriarte, los dos Suárez de Figueroa, el padre Larramendi, el 
^jadre Murillo Velarde, el padre Flórez, el padre Sarmiento, 
Jorge Juan, Antonio de UUoa, Luis José Velázquez, Llaguno y 
Amírola, Piquer, Pérez Bayer, el padre Terreros y Pando, 
Berni y Cátala, el padre Gumilla, el padre Alegre y el padre 
Burriel. Del bando afrancesado álzanse los primeros clamo- 
res por Montiano, Nasarre, Luzán y Porcol. Todos estos nom- 
bres prueban que el pensamiento español despertaba, que la cri- 
tica se renovaba, que la historia se rehacía, que el buen hu- 
mor no había abandonado ni las coplas ni la prosa, que á las 
-discretas teorías francesas de Academias y de tres ó cuatro 



POLÍTICA Y LITERATURA DEL PRIMER PERÍODO l3 

tratadistas respondían buen golpe de castizos escritores con la 
práctica, llevándoles gran ventaja en el espíritu y en la manera 
de escribir. 

4. Al acabar el siglo xvii no había en España más que un poder, el 
Poder real. Todo gira en torno suyo; el pueblo español era una ma- 
nada de pobres harapientos. Tal fué la obra del absolutismo de la casa 
francesa de Austria ó de Borgoña. En 1700 muere Carlos II y se en- 
troniza otra rama de la misma casa francesa con Felipe V : el abso- 
lutismo ya ni siquiera manda desde Madrid, manda desde Versalles. 
La manada de pobres harapientos ya ni sirve á un señor, sino á criado 
ó nieto de un señor. Si la primera servidumbre dio por fruto la 
España del siglo xvii, la segunda dará la del siglo xviii. Todavía 
puede caer más España, y caerá, hasta que el pueblo, abandonado por 
sus literatos, gobernantes y clases elevadas, que, educados todos á la 
francesa, se van con los franceses, que, hechos al despotismo pagano 
y antiespañol, siguen al déspota Napoleón, se levante él solo, y sin 
armas ni capitanes, con sus hoces y palos, echen, tras heroica lucha, 
á franceses y afrancesados más allá de los Pirineos. Así renació el 
•espíritu castizo español de Viriato y Numancia. Pero el siglo xviii 
-es de lo más triste que encierra nuestra historia, y su literatura, en 
•consecuencia, la más fea y extranjeriza. En vano el Reino de Aragón 
se levanta contra el testamento de Carlos II, negándose á servir al 
grand Roi, cuya fórmula es "El Estado soy Yo". Todavía quedaba un 
rescoldo de la fiera independencia aragonesa. Sabe muy bien la demo- 
•crática corona que Luis XIV tiene que decir á su nieto al partir para 
España : "Debéis estar convencido de que los Reyes son señores ab- 
■solutos y que, naturalmente, tienen la completa disposición de todos 
los bienes, lo mismo los que poseen las gentes que pertenecen á la 
Iglesia, que los que poseen los seglares. Todo lo que se halla en la 
superficie de nuestros Estados, de cualquiera naturaleza que sea, les 
pertenece por el mismo título." Con la toma de Barcelona fueron de- 
rogados uno á uno los últimos Fueros de la Corona de Aragón. El 
Real Acuerdo fué el único arbitro en España. En vez de la anterior 
■enemiga tradicional contra Francia en la época de los Austrias, viene 
«on la de Borbón el Pacto de Familia. "No os olvidéis de que sois 
Príncipe francés", le dijo Luis XIV; y llegó Felipe V á serlo más 
•de lo que su abuelo había pretendido, hasta tenerle después que re- 
cordar cómo era Rey de España: tan despreciados y por los suelos 
traía Felipe V á los españoles y honrados con todos los cargos á los 
franceses. 

Entre los infinitos copleros que, aunque inficionados del mal gusto 
■de la época, satirizaban lo que hallaban censurable y hacían con sus 
•coplas el papel de los periódicos de hoy, merece citarse, por lo agu- 
do y conceptuoso, el padre José Antonio Butrón, autor del poema 



1 6 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVITl) 

Harmónica Vida de S. Teresa, en estilo alg^o estrafalario. Escribió 
versos contra los frailes, contra la Princesa de los Ursinos, contra 
Macanaz, contra el Duque de Berry, contra el confesor del Rey, con- 
tra todo bicho viviente. Poeta siempre descontentadizo, desahogaba 
su bilis hasta contra las provincias donde habia vivido, como Galicia 
y Soria. Pero siempre es fogoso y satírico de buena ley. No veía de 
buenos ojos nada que fuese francés. En esto le siguieron Bolea, Ma- 
ruján. Olmeda y otros ciento, y les sobraba razón hasta por la punta 
de los pelos. De Francia no nos vino otra cosa mejor que el rey Fe- 
lipe V, y este señor prefería los franceses á los españoles, seguía 
más francés en el trono de España de lo que le encargara Luis XIV. 
Hizo Grandes de España á todos los Pares de Francia, distribuía car- 
gos y honores á los de su tierra, y los Embajadores de su tierra 
gobernaban realmente en España. Y todo esto después de aquellas 
infamias de tratados de La Haya (1698), de Londres (1700), en los 
que Luis XIV, sin consultar á España, repartía su corona como vil 
mercancía á quien le venía en talante. El pueblo no podía atravesar 
á los franceses, y la grandeza protestaba como podía. La lírica po- 
pular de esta época es, pues, satírica, festiva, de asuntos poco ele- 
vados, de las menudencias caseras y de algo de la rastrera política 
que se hacía en España. No llevaban más los tiempos; pero en esto 
mismo se muestra bien la vena castiza de la raza, siempre de buen 
humor, satírica y socarrona. Si no le echan harina en la tolva, por 
falta de cultura y de levantados pensamientos, muele, más que sea 
paja que le echen, y si nada le echan, se muele á sí misma, como 
las piedras de molino. Los cultos han gritado y abominado de aque- 
llas coplas, seguidillas y versos cortos, que cantan hasta á la sarna, 
al reumatismo, á las almorranas; pero peor lo hacían los que se las 
echaban de cultos, como el Cabildo de Salamanca, que obligaba á un 
tan verdadero poeta como Gerardo Lobo á poetizar aquella catedral, 
declarando que "forma con sus piedras un panegírico visible de su 
autor; el Cabildo de la Santa Iglesia, imaginando las figuras del 
mármol como figuras de retórica, hipérboles de bulto, alegorías, pro- 
sopopeyas". Y prosopopeya tuvo el bueno de Gerardo que llamar á la 
cúpula, así como á la iglesia entera sinécdoque del arte y catacresis 
marmóreo de la gloria, viendo Un Demóstenes suyo en cada peña, 
de modo que el templo forma con espanto | un cántico de Dios en 
cada canto. Pues si éstos desbarran por lo gongorino, aguardemos á 
los eruditos reformadores seudoclásicos y afrancesados, que, por no 
pasar de la raya, nos darán por elegante poesía el agua de cerrajas 
de sus frías tragedias, mientras el arte popular se había levantado 
ya hasta poder ofrecer los saínetes de don Ramón de la Cruz, ver- 
dadero teatro popular y único nacional en España, desde Juan del 
Enzina, Lope de Rueda, Cervantes y Quiñones de Benavente. Pertene- 
cen ¿ este período, no menos que al anterior, Alvarez de Toledo y 



S. XVIir, I7OI. Lie. JUAX LUCAS CORTES I7 

don Francisco Benegasi y Lujan; pero les ganan en soltura, chispa 
y brío los poetas festivos y satíricos nuevos, acicateados por la lucha 
contra lo extranjerizo: en el reinado de Felipe V, Gerardo Lobo, el 
padre Butrón, José Joaquín de la Concepción, más festivos que satí- 
ricos, y en el reinado de Fernando VI, Torres Víllarroel, Nieto Mo- 
lina y Maruján. más satíricos que festivos y de más valer que los 
anteriores. Hasta de entre los imitadores afrancesados oyóse la sá- 
tira de Jorge Pitillas, que, mofándose de los copleros castizos, tiene 
tanto ó más brío castizo que corrección seudoclásica. De Villarroel, 
el padre Isla y Feijóo nada hay que añadir, porque ellos se bastarían 
para enaltecer la más encopetada época literaria, ni menos de los 
eruditos é historiadores, algunos de los cuales no han sido sobrepu- 
jados en todo el siglo xix. Fea es, pues, y raquítica la literatura de 
este período cuanto al arte puro, mas no tanto, que la erudición y el 
saber no lo compesen en gran parte. A pesar del espíritu académico, 
con el nuevo sentido que fué tomando este vocablo, á pesar de las 
Poéticas seudoclásicas, á pesar de la autoridad que los neoclásicos iban 
cobrando en España, los poetas nacionalistas no menguaron en bríos 
ni menos se callaron, antes arreciaban en la lucha, ya embistiendo 
con bilioso empuje contra los denostadores de la vieja literatura cas- 
tellana, uno á uno y con diatribas personales, como el guerreador 
Maruján; ya riéndose bufonescamente de sus versos exóticos á la par 
que de los propios castizos, echándolo todo á chacota y solazando has- 
ta á los mismos contrarios con sus genialidades y cosas, sus rarezas 
y sus salidas de tono, como el simpar Torres de Villarroel. Y ¿qué 
valen junto á las coplas de estos dos poetas nacionalistas los fríos y re- 
glamentados versos de Montiano, Xasarre y de todos los demás aca- 
demizantes? 'Con llamarles chabacanos á los primeros creen Cueto y 
los demás críticos eruditos que los dejan para siempre aplastados. 
Lo que se expresa con viveza y pasión, lo que con suelta sinceridad sale 
del alma, vive siempre, es eterno en el arte. No hay lector imparcial 
que no lea con deleite aquellas sátiras y no deje caer de la mano 
las tan decantadas églogas y odas del período siguiente. 

5. Año lyoi. El licenciado Juan Lucas Cortés (1621-1701), se- 
villano, del Consejo Real de Castilla, gran erudito, juntó materiales 
para la reconstitución de la Crónica general, de orden del Consejo. 
Tenía escrita la Vida de S. Fernando III y riquísimos apuntamientos 
manuscritos, que en almoneda compró (1702) el cardenal y nuncio 
Aquaviva y otros extranjeros, sobre todo los ministros daneses Ehren- 
cron y Frankenau (véase Gallardo, t. IT, col. 606). De aquí sacó éste 
último sus famosas obras: Sacra Thcmidis Hispanae arcana iuriumque 
legumque orius, progressus..., Hannovers, 1703; Bibliotheca hispa- 
nica, historico-gcncalogica-heraldica, Lipsiae, 1724, la mejor obra en 
su género, con 750 autores y 1.490 obras. 



1 8 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

Dos José Ignacio de Barbera, capitán en Valencia, publicó Esfera 
esffañola reformada, poema en cien octavas, Madrid, 1701. — 'Fran- 
cisco BoTELHo DE iMoRAES Y Vasconcellos (1670-1747), de Moncorvo 
(Portugal), vivió en España y publicó El nuevo Mundo, poema he- 
roico, Barcelona, 1701. Loa, Lisboa, 1709. El Alfonso, París, 1712; 
Salamanca, 1731 (reducido á 10 cantos), 1737. Gratas expresiones... 
á Clemente XI, Luca, 1716. Historia de las Cuevas de Salamanca, 
1734, novela satírica contra los libros de caballerías, en estilo afec- 
tado. Panegírico historial Genealógico de la familia de Souza, Cór- 
doba (sin a.). Poema en loor de S. Juan de Sahagún, 80 octavas. — 
Don Vicente Díaz de Sarralde, valenciano, que vivía en Ñapóles 
el 1718 y era alcalde de la Real casa y corte, publicó Epopeia pane- 
gírica de los celebres triunphos... que comandando las invictas armas 
de... D. Carlos de Austria... obtuvo... el principe Eugenio de Sabaya, 
Ñapóles, 1718, poema gongorino en 98 octavas. Antes, en 1701, sien- 
do abogado del Real Concejo de Valencia, había allí publicado El Sal- 
vador en su imagen, auto. — Juan F.'=° Gemelli Careri (1651-1725), 
napolitano, viajero que de las Filipinas pasó á Méjico, donde, con las 
noticias de Sigüenza, escribió Giro del mundo. Ñapóles, 1701, siete 
vols. — Don Manuel Grossin y Brote, de Embun, montañas de Jaca, 
presbítero, publicó Jardín espiritual de varias flores para el recreo y 
sustento del alma, Zaragoza, 1701 (parte en verso). — ^Ventura F. Ló- 
pez publicó La rota, canto épico, Toledo, 1701. — Don Francisco de 
Párraga Martel de la Fuente publicó el libro novelesco Historia de 
Lisseno y Fenissa, en seis discursos, Madrid, 1701. — El Patán de Ca- 
ramanchel despierta que eslava dormido, á los gritos de tantos pape- 
lones, y como poeta antiguo mete también su cucharada en sus frases, 
contradiciendo á todos en este romance, 1701. — Relaciones y villan- 
cicos impresos (15 distintos en una carpeta, 1701-1799, Vindel). — 'El 
bachiller don Fernando Romero publicó la comedia /íungwc las ra- 
tones bastan, jamás la justicia sobra, Madrid, 1701. — Juan de Villa- 
Gutierre Soto-Mayor, abogado de Valladolid y del Supremo Consejo 
de Indias, publicó Historia de la conquista de la Provincia de Usa... 
(Guatemala), Madrid, 1701. — Fray Alonso de Zamora (n. 1660), do- 
minico bogotano, publicó Historia de la provincia de S. Antonio del 
Nun'o Reino de Granada, Barcelona, 1701. 

Año 1702. El doctor Juan Agustín Mateo publicó Gritos del «*• 
fiemo para despertar al mundo, prosa y verso, Zaragoza, 1702.— íEIl 
licenciado don Miguel Casbas v Aynsa, de Huesca, publicó el poema 
religioso Colirio del sel-ador del Manná Eucaristico, Huesca, 1702. 
Fundación práctica de la Cofradía de la Minerva..., ibid., 1704. — Eu- 
genio Coloma escribió Obras posthumas de poesía, Madrid, 1702. — 
Don Manuel Cruzado y Peralta, ayuda de furrier de la real caba- 
lleriza de la Reina, publicó Las tretas de la vulgar y común esgrima..., 
Zaragoza, 1702.— José González Texaua publicó Historia de S. Do- 



S. XVIII, 1703. FR. DIEGO GRACIA Y NAVARRO IQ 

mingo de la Calzada, Madrid, 1702. — Don Francisco Lorenzo db 
Rada, maestro de campo, publicó Promptuario de... la espada, Méjico, 
1702. Nobleza de la espada, Madrid, 1705, tres vols. Defensa de la 
verdadera destreza, Méjico, 171 1. — Don Antonio Moreno, natural y 
cura de Molina, publicó Vespertinas sagradas concionatorias, Madrid, 
1702. La Nirnpha más celestial en las márgenes del Gallo, la milagrosa 
aparecida Imagen de N. S.' de la Hoz, Calatayud, 1762. Molina vin- 
dicada, Madrid, 1763. — Don fray Francisco Núiñez de la Vega, do- 
minico, obispo de Ciudad Real, de Chiappa y Soconusco, escribió 
(1692) Constitutiones diocesanas del obispado de Chiappa..., Roma, 
1702. — 'Francisco Ruiz de Vergara, de Álava, publicó Regla y esta- 
blecimientos nuevos de la Orden y Cavallería de... Santiago, Madrid, 
1702. — Don Manuel Vega, monje y chantre de Ripoll, publicó Poema 
elegiaco y dramático en las fiestas de la traslación del cuerpo de S. Ole- 
gario, 1702. 

6. Año i7o¡. Fray Juan Interián de Ayala (1656-1730), merce- 
dario madrileño, profesor de hebreo en Salamanca, rector del Cole- 
gio de la Vera-Cruz, vicario provincial, cofundador de la Academia 
Española, gran exégeta y canonista, teólogo, orador elocuente, de ex^ 
traordinaria memoria y gran pericia en las lenguas sabias y facul- 
tades excelentes para la poesía latina al estilo de Marcial y Catulo, 
publicó Epítome de la vida de S. María del Cervellón ó de Socos, 
Salamanca, 1695. Exequias generales de la Acad. de Salam. á la Reina 
D. Mariana de Austria, ibid., 1696. Sermones varios, dos vols.. I, Sa- 
lamanca, 1703; II, Madrid, 1720. Aclamación festiva en la Acad. de 
Salam. al nacimiento de Luis I (1707). Noticia de la enfermedad y 
muerte de Doña María Luisa de Saboya, Madrid, 1715. Elogio y ora- 
ción fúnebre á Luis, Rey de Francia, Madrid, 1715. Elogio y oración 
fúnebre al Marqués de Villena, 1725. Breve elogio... de... D. F.'° Far- 
nesio, Duque de Parma, ibid., 1728. Examen... del estado religioso de 
S. Pedro Pascual, contra el de Juan de Perreras, 1721. Humaniores 
atque amoeniores ad Musas excursus, 1729. Pictor Christianus, 1730; 
traducido al castellano por Luis Duran en dos vols., 1782, 1883; al 
ital., 1854. Cleandria Hispánica, sive de viris illustribus Hispaniae 
(ms.). Acción heroica..., 1740 (en el Mercurio Literario). Los roman- 
ces que escribieron á su fallecimiento los académicos, están manuscri- 
tos en la Academia. 

Don Francisco Alvarez de Velasco y Zorrilla, poeta bogotano, 
gobernador de las provincias de Neiva y la Plata, publicó sus Obras 
en Madrid, 1703. Es el caballero peruano, á quien contestó sor Juana 
Inés de la Cruz, por la' carta de admirador que en verso le escribió. 
Consúltese M. Pelayo, Hist. pocs. hisp.-amer., t. II, págs. 24-25, nota. 
— Narciso Feliú de la Peña y Farell publicó Anales de Cataluña, 
Barcelona, 1703, tres vols. — 'Fray Diego Gracia y Navarro (1638- 



20 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

1714), agustino zaragozano, prior y definidor (1690), publicó Cuares- 
ma, Zaragoza, 1703. Narración histórica de la milagr. venida de Ma- 
ría Sma. á defender á Zaragoza y de su prodigiosa imagen... del Por- 
tillo..., ibid., 1706. Sermones, 1708 y 1711. — Fray Francisco Pxjeyo 
Y Abadía (t 1722), franciscano de Zaragoza, publicó Espejo evangé- 
lico fabricado de todas las ferias mayores y menores con sus domini- 
cas desde Ceniza hasta Resurrección..., Madrid, 1703.- — Sor íMariana 
Sallent, monja clarisa en Borja, publicó Vida de S. Clara, en cuarte- 
tos, Valencia, 1703. — ^Fray Benito de la Soledad publicó Memorial 
historial y política cristiana que descubre las ideas y tnáximas del 
Christianissimo Luis XIV para librar á la España de los infortunios 
que experimenta por medio de su legitimo Rey D. Carlos III..., Viena, 
1703 (en favor del archiduque Carlos). 

Año 1704. Don García Aznar Vélez escribió las comedias El sol 
obediente al hombre. También hay piedad con celos. Qué es la ciencia 
del reinar, impresas en la pte. 48 (año 1704). — Abr.^hán Gómez Sil- 
VEIRA, judío portugués, publicó Sermones, Amsterdam, 5464 (1704). — 
Fray Jaime Jordán publicó Historia de la provincia de ¡a Corona de 
Aragón de la Orden de los Hermitaños de S. Agustín, pte. I, un vol., 
Valencia, 1704, dos vols., 1712; tercer vol. ; 2.*, 3.° y 4." ptes., 1712; 
cuarto vol., por fray Pedro de San Francisco de Asís, Zaragoza, 1756. 
— Fray Francisco Antonio de Montalvo publicó Historia gral. de 
la Orden de S. Jerónimo, Salamanca, 1704. — David Nieto ben Pinhas 
publicó De la Dizñna Providencia ó sea Naturaleza Universal ó Natu- 
raleza Naturante. Tratado Theologico dividido en dos diálogos, en 
portugués. Vara de Justicia y segunda parte del Cuzari, 1714, en he- 
breo y castellano. — Fray Lucas de S. Catalina, lisbonense (1660- 
1740), publicó, con el anagrama de Félix de Castanheira Turacen, Sa- 
rao político, abuso enmendado , Lisboa, 1704, 1723, colección de nove- 
las y poesías portuguesas y castellanas, y el auto sacramental El Orien- 
te ilustrado: Primicias gentílicas, Lisboa, 1727. — '.Antonio de Ubilla 
y Medina (1643-1726), madrileño, Marques de Rivas, secretario de Es- 
tado, escribió de orden del Rey, Sucesión de Felipe V, su viaje á 
Madrid y sucesos de la campaña de Ñapóles, Milán y su ejército, Ma- 
drid, 1704. 

Año 170^. Manuel Botelho de Oliveira (1636-1711), de Bahía 
(Brasil), publicó Música del Parnaso, diz'idida en 4 coros de Rimas 
Portuguesas, Castellanas, Italianas y Latinas..., Lisboa, 1705, con dos 
comedias: No hay amigo para amigo y Amor, engaños y zelos. — El 14 
de Diciembre de 1705 el Consejo de Castilla aprobó el voto que hizo 
el Ayuntamiento de Granada, contrario á las comedias. Los eclesiásti- 
cos, sobre todo los jesuítas, ganaron asi la partida tras tanto pelear y 
escribir contra ellas, por considerar el teatro como mala escuela 
de costumbres, no siendo, como siempre, más que retrato y espe- 
jo de las costumbres, que eran las que había que mejorar, comen- 



S. XVIII, 1706. FR. ALEX. DE LA MADRE DE DIOs 21 

zando tales apóstoles por sus casas y colegios, donde el voto de po- 
breza acaso sólo se quedaba para los individuos particulares. — Josi 
LuPERCio Paxzaxo Ibáñez de Aoiz, zaragozano, publicó Anales de 
Aragón desde el año 1540 hasta 153S, Zaragoza, 1705. — Francisco So- 
brino publicó Diccionario nuevo de las lenguas española y francesa,. 
Bruselas, 1705, 1734. Gramática nueva española y francesa, 4.°' edi- 
ción, Bruselas, 1732. — Tomé Tavora de Abreü, de Chaves (Portugal), 
soldado hasta 1705, que se retiró y cultivó la comedia haciendo los 
entremeses: Yo nada. El Sueño de Menga, La Ahorcada fingida, La 
Riña de Peric^ y Menga, La Cena del huésped. El Sacristán afeitado 
por la hija de Akalde, Las quejas de Cintia, La Justicia de París, El 
Galán en su retiro, El Marinero perdido, baile. — Fray Ser.^fín To- 
más Miguel publicó Historia de... S. Domingo de Gusmán, Valencia, 
1705. Historia de... S. Vic. Ferrer, comentada y aumentada por fray 
Francisco Vidal y Mico, Madrid, 1856. — Do.n' Gregorio de Zúñiga y 
Arista, natural de Magallón (Aragón), publicó Doctrina del Cavallo 
y arte de enfrenar, Lisboa, 1705. 

7. Año 1J06. Don José Taf.alla Negrete, abogado de Zaragoza 
desde 1665, poeta castizo, aunque de asuntos caseros y de encargo, 
galano en el discreteo y fácil en versificar, publicó Descripción de 
las fiestas á... S. Pedro Arbués..., Zaragoza, 1664. Justas del Reino 
de Aragón, rasgo épico, ibid., 1706. Poesías varias, ibid., 1706; ó Ra- 
millete poético..., 1714, obra de su mocedad. El Divino aragonés le 
llamaban, por su facilidad de improvisación en academias y justas 
poéticas, desde que en 1678 su amigo el Marqués de Alcañices le 
llevó de Zaragoza, donde había sido admirado, á Madrid, donde acaso 
no tuvo par en su tiempo. — El cardenal Luis Antonio Belluga y 
Moncada (1662-1743), de Motril, publicó obras canónicas desde 1706, 
y Contra los trages y adornos profanos. Murcia, 1722. — Fray Fran- 
cisco Miguel Echeverz (1672-1745), de la villa de Verdún (Huesca), 
mercedario, publicó Vida de... S. Ramón Nonat, Zaragoza, 1706, 1716; 
Barcelona, 174S. Exhortaciones, Zaragoza, 1717. Escala del cíelo. Mur- 
cia, 1726; Zaragoza, 1727. Pláticas, Zaragoza, 1724, cuatro vols. ; Ma- 
drid, 1735, 1728, 1763-65-67-68. Pláticas doctrinales, Madrid, 1736. 
Vida de... Fr. Josef Monteagudo, Madrid, 1741. Cuaresma, dos vols., 
Madrid, 1755. Y otras. — Don Pedro Enguera (t 1735), de Alcañiz, 
maestro de Matemáticas en Madrid, publicó Discurso astronómico 
sobre el eclipse de sol de 1706, Madrid, 1706. Breve tratado de relaxes 
solares, Madrid, 1723. Adición del reloj vertical, 1736. Adición al 
Luminaria de Jer. Cortés, 1741. — ^Fr.\y Alexandro de la Madre de 
Dios, de Tomellosa, publicó Chronica de los Descalzos de la Santí- 
sima Trinidad... segunda parte, Alcalá, 1706; la 3.' pte., Madrid, 1707. 
La primera parte la escribió fray Diego de la Madre de Dios en 1652. 
Vida de la V. M... María del Castillo, 1707. Vida de la V. M. Anna 



22 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

de Jesús, 1707. Manual Christiano, 1707, 1737, 1794. Lus del Alma, 
1707, 1729, 1755, 1768, 1785. — Don Francisco de Rojas Sandoval escri- 
bió El Manchcgo más honrado y bandido por su honra, el valiente Pedro 
Ponce, comedia (ms. Bibl. Nac, lie. 1706). — Fray Tomás Torres pu- 
blicó Llave interior que abre la puerta del palacio humano, poema en 
tercetos, Zaragoza, 1706. — ^Juan Francisco de Vallejo y Riquelme, 
probablemente hijo del autor de la compañía cómica de Manuel Va- 
llejo y de su mujer la famosa actriz María Riquelme, que representó 
en Madrid de 1624 á 1631, escribió Habladmc en entrando, 1706 
(ms. Bibl. Osuna). Honor tiene leyes contra los Reyes. — Fray Juan 
DE ViLLALVA (1650-1722), de Sestrica (Aragón), dominico, publicó 
Vida del V. P. Fr. Pedro del Portillo, Zaragoza, 1706. Sermones qua- 
dr age simales, ibid., 1710. Cursus philosophicus, dos vols., 1715-16. 
Cursns theologicus, tres vols., 1717-19. — Vindicias catholicas Grana- 
tenses. En León de Francia Año de i'joó. Libro raro, sobre las famo- 
sas reliquias del Sacro-Monte y su defensa, atribuido á don Diego de 
Laserna. — El p.\dre Diego de Villafranca publicó Cronología sacra, 
origen de la religión de los PP. clérigos reglares menores..., Madrid, 
1706. 

Año 170/. Don Félix Antonio Alvarado, heterodoxo sevillano, 
publicó en Inglaterra Diálogos ingleses y españoles, 1718, ''ricos en 
proverbios, frases y modos de decir galanos y castizos'' (M. Pelayo, 
Heter., III, 100). Liturgia inglesa, 1707. — Don Luis Francisco Cal- 
derón Altamirano de Chaves Hinojosa y Paredes, natural de Tru- 
jillo, publicó Opúsculos de oro, zñrtudcs morales cristianas, Madrid, 
1707. — Pedro Díaz Jurado publicó Cánticos y entremeses. 1707. — 
Fray Melchor del Espíritu Santo publicó El Patr. S. Juan de 
Mata..., Madrid, 1707. — M. Cardellosa Guerrera publicó Festivos 
alborozos... en el feliz nacimiento de... Luis I, en romances endeca- 
sílabos y serio-jocoso, Cádiz. 1707. — Manuel Lobato de Castro (t 1721), 
portugués de Barcelos, publicó Métrica descripción de la entrada que 
hizo... D. Thomas de Almeida en Oporto, Coímbra, 1707. Métrica 
descripción... con que... D. Juan V solemnizó el día del Corpus..., 
1719, Lisboa, 1720. — ^El bachiller Jerónimo de Porras Vicentelo de 
Leca (t 1719), sevillano, marqués de la Torre de Ginés. catedrático de 
Leyes, publicó Antídoto de la memoria y la verdad, Sevilla, 1707 (so- 
bre el derecho de Felipe V á la corona de España). — Tomás de Fuga 

Y RoxAS publicó Compendio militar..., Quesada, 1707. Crisol de la 
española lealtad. Granada, 1708. 

8. Año T/n<?. Don Pedro de Peralta Barnuevo, Rocha 

Y Benavides (1663-1743), doctor en aml)os derechos, catedrá- 
tico de prima de matem.áticas en la Universidad de Lima, fué 
erudito en ciencias, lenguas y literatura, y escribió en altiso- 



S. XVIII, 1708. D. SEBASTIÁN DE LA ENZIXA 23 

nante y gongorino estilo hasta 48 obras, cuyo catálogo dio en el 
prólogo de su campanudo y prosaico poema Lima fundada 
(1732). "En el inmenso mar de la erudición, dice un contem- 
poráneo suyo, navega á todos vientos"; "ocho idiomas son 
los que abran otras tantas bocas al caudaloso Nilo de su cien- 
cia", "fénix americano". Su pluma estuvo al servicio de los 
Virreyes, que le hacen su privado y consejero, y legisla en la 
Academia del Virrey Marqués de Castel-dos-Rius (1709-1710), 
donde, según el secretario, eran usuales "los primores más 
difíciles, siendo en lo que continuamente se decía, ya todas 
las voces de una letra vocal, ya todas de una misma inicial, 
ya retrógradas, ya con ecos, paranomasias y otras delicadas 
armonías y artificiosas elegancias". 

9- Algunas obras de Peralta Barnuevo: Lima triunfante, Lima, 
1708. Imagen política y gobierno del Excmo. Sr. D. Diego Ladrón de 
Guevara, 1714. El Júpiter Olímpico, 1716. Panegírico y poesías... re- 
cibimiento en las Escuelas del Virrey Príncipe de Santo Biiono, ijiy. 
El Templo de la Fama vindicado, 1720. El Teatro heroico, 1720. Júbi- 
los de Lima, 1723. Elisio peruano, 1725. Fúnebre pompa... del Duque 
de Parma, 1728. Historia de España z'indicada, 1730, obra de más 
erudición que crítica; el t. II no se publicó. Lima fundada, dos vols., 
1732, 1863. Canto panegírico y poesías compuestas en celebración del 
maravilloso tiro con que el Principe N. S. viató un feroz toro..., 1734? 
El Cielo en el Parnaso, certamen, 1736. Pasión y triunfo de Cristo, 
1738. Relación de la sacra festiva pompa que en reverente acción de 
gracias de la exaltación á la Cardenalicia Dignidad del Em. Sr. D. Fr. 
Gaspar de Molina y Oviedo..., 1739. Loa para una comedia Amar es 
saber vencer y El Arte contra el poder, de Zamora. Comedias del Fé- 
nix americano (tres com. con loas y entremeses. La Barrera, pág. 721). 
La Rodoguna, imitación de Corneille. Triunfos de amor y poder (1710) 
y Afectos vencen finesas, tomo que merece publicarse. Consúltense : 
J. M. Gutiérrez, en Rev. del Río de la Plata (1894), t. VIH, págs. 194- 
211, 331-367 (1875) ; t. IX, págs. 61-101. M. Pelayo, Hist. poes. hisp.- 
amer., t. II, pág. 207. 

10. Año iyo8. MiGUET, de Actoa de Mendoza, de Lisboa, además 
de obras portuguesas, escribió Culto de Apolo, con una comedia y loas. 
La Adoración de los Reyes Magos, auto cómico, 1708. — Don Martín 
Cerón Mancha y Girón, alguacil mayor de la Inquisición en Grana- 
da, publicó Fiel despertador y mayor amigo de la verdad (sobre la 
destreza), Jaén, 170S. — Don Sebastián de la Enzina, ministro de !a 



24 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

Iglesia anglicana, publicó El Nuevo Testamento... corregido y re- 
visto, Amsterdam, 1708. — tDoN Luis Enríquez de Navarra, natural de 
Almansa (?), publicó Laurel histórico. Madrid, 1708, en alabanza de 
Felipe V, en más de 800 octavas. — Fray Francisco Jesús María San 
Juan del Puerto, franciscano, publicó Misión historial de Marruecos, 
Sevilla, 1708. Crónica de la provincia de S. Diego en Andalucía, de 
los franciscanos, Sevilla, 1724. — Don Agustín López de Mendoza y 
PONS, aragonés, conde de Robres, escribió Historia de las guerras 
civiles de España (1700-170S), Zaragoza, 18S2. — Fray Tomás de Mon- 
TALVO, franciscano, publicó Chronica de la Provincia de S. Pedro de 
Alcántara... de S. Francisco en los Reynos de Granada y Murcia; 
I.* pte., Granada, 1708 (no hubo 2.' pte.). — Don José Vicente Ponce 
DE León, de quien hay notables poesías y dos loas en el códice M-i de 
la Nacional, compuso además Todo se rinde al amor, Madrid, 1708. — 
El padre Pascual Ranzón, jesuíta, publicó Gloria de Tarasona, me- 
recida en los siglos pasados, Madrid, 1708. — El padre Baltasar Ru- 
bio, jesuíta, publicó El clarín de la fama y cithara de Apolo con mé- 
tricos rasgos á las Reales Fiestas que en el felicissimo nacimiento de 
el Príncipe N. Señor D. Luis Jacobo... exccutó la... ciudíid de Oren- 
se, Santiago, 1708. — Juan Francisco de Tejera escribió Mcrlin y los 
animales, mojig. y El Minué francés, sarao: piezas ambas mss. de 
la Bibl. Nac. Además Las Casas de Madrid, moj., y La Rueda y los 
buñuelos, entremés {Flores del Parnaso, 1708). — El Conde de las To- 
rres escribió la zarzuela Decio y Araclea, 1708. 

11- Año 170P. Don Manuel Oms de Santa Pau (t 1710), mar- 
qués de Castell-dos-Rius, grande de España, virrey del Perú y Chile 
(1709), celebraba en su palacio de Lima (1709-10) famosas academias 
poéticas que se hallan en Flor de academias, ms. de 1709-1710 (Ga- 
yangos, hoy Bibl. Nac), editada por Palma en Lima, 1899. Los inge- 
nios que en ellas recitaron versos son don Miguel Sáenz Cascante, 
presbítero; el padre fray Agustín Sanz, calificador del Santo Oficio 
y confesor del Virrey; el Marques de Drenes ó sea don Juan Eusta- 
quio Vicentelo y Toledo, que había sido gobernador de Tierra Firme; 
don Pedro José Bcrmúdez, don Juan Manuel de Rojas y Solórzano, 
secretario de S. M. y del Virrey; el doctor don Pedro de Peralta Bar- 
nuevo, catedrático de Matemáticas, cosmógrafo é ingeniero mayor del 
Perú; don Jerónimo de Monforte y Vera, poeta festivo; don Matías 
Anglés de Meca, el Marqués del Villar del Tajo, general del mar 
del Sur; el conde de la Granja don Taiís Antonio de Oviedo y Herrera, 
gobernador del Potosí. Véase Cueto, Poesía del s. .vviii, 1893, pági- 
nas 83-01; M. Pclayo, Hist. poes. hisp.-amcr., t. \\, pág. 199. 

Kl padre Francisco Alerón (1635-1715), de Viana, jesuíta y cro- 
nista de Navarra, publicó Anales de Navarra, Pamplona, 1709-15, dos 
vols., 1766: continuó á Moret desde 1527. — Alonso Crespo de la Pn 



S. XVIII, I7II. D. AXTOXIO TELLO DE MENESES 25 

NiLLA tenia acabada en Zamora á fines de 1709 su curiosa obra filo- 
mena española, que se dirige á saber hablar y escribir la lengua cas- 
tellana (Desagravios ortógrafos de su bárbara injuria), que no se im- 
primió, en diálogos, con alguna pedantería. Fué autor de Saber ser 
loco es cordura (Barrera). — Fray Francisco de Ledesma (í 1712), 
mercedario madrileño, escribió Historia breve de los conventos de 
D. Juan de Alarcón y S. Fernando de Religiosas Mercedarias de esta 
Corte..., Madrid, 1709. — Juan Bautista López escribió la comedia El 
milagroso imposible y S. Rita de Casia (ms. Bibl. Nac, cop. 1709). — 
Cipriano Pina Pestaña (16S1-1736), de Lisboa, publicó Sih'a á la ce- 
lebridad de los felices años de la Reina N. S. D. María Josefa de Aus- 
tria, Lisboa, 1709. Imágenes del Príncipe perfecto, Madrid, 1723. Poe- 
ma heroico al nuevo natalicio del Smo. Sr. D. Alejandro, Infante de 
Portugal, ibid., 1723, en 65 octavas. — Santa María de Nieva, 1709. 

Año ijio. Don Francisco Antonio de Castro publicó Alcides ale- 
górico. Burgos, 1710. Los siete sabios de Grecia en sus siete veneradas 
sentencias, ilustradas con morales discursos, Madrid, 1723. Vida... del 
V. P. Diego de Luis de Sanvitores, poema en octavas, Madrid, 1723, 
1732. Vida de S. Ana, poema en romance octosílabo, Bilbao, 1723. — 
Fray Joaquín García de Muñatones (1685-1735), mercedario madri- 
leño, rector del colegio de Alcalá, publicó en perfecto latín maca- 
rrónico Establecimiento {vulgo Leges) quae forzossitcr debent guar- 
dari in Collegio Alcalayno quod llamatur de la Purísima, 1710, 1731. 
Honoraria Regis Ludovicí I..., versu et prosa eleganti, Alcalá, 1724. 
— Fray Pedro de Jesús IMaría publicó Coloquio espiritual de las Mon- 
jas, Sevilla, 1710. Fuente de Agua Viva y Vestido Espiritual de N. 5".°, 
ibid, 1712. — Fr.\y Antonio Marqués publicó el poema Vida de San 
Francisco de Asís, Alcalá, 1710. — ^Don Miguel Monreal publicó En- 
gaños de mujeres y Desengaños de hombres, Madrid, 1709. — Juan Ig- 
nacio Ociioa publicó E.vpresión panegírica, solemne demostración de 
las festivas reales y majestuosas pompas con que solemnizó el Maes- 
tre de Campo D. Thomas de Endaya... en Philipinas el feliz nacimien- 
to de N. Príncipe D. Luis Felipe Fernando, México, 1710. — ^Jerónimo 
OsoRio DE Castro (1627-1714), portugués, compuso las comedias El 
Valor vence imposibles, Lisboa, 1710; La Nueva aurora en Marsella; 
La Estrella del sol de Padua; El Penitente galán; El Espejo más ho- 
rrible; En llamas se acendra el oro, todas de santos. 

Año ijii. Fundóse este año la Biblioteca Nacional, cuya historia 
puede verse en Rev. de Archivos, 1916. — ^Julián Maciel, de Lisboa, 
presbítero, publicó Fábula de Acis y Calatea, Lisboa, 171 1. Oración, 
ibid., 1719, 1721, 1722, 1725. Oratorio, ibid., 1722. Sátira en 32 octa- 
vas (ms. Bibl. Nac. Lisboa D-3-22). — Don Antonio Tello de Mene- 
ses escribió bastantes comedias sagradas, cuya colección manuscrita 
poseyó Agustín Duran, entre ellas: Hallar vida dando muerte y en la 
desgracia la dicha (171 i~l, La Grandeza en el sayal y Príncipe funda- 



20 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVItl) 

dor (1730), El Eterno temporal y Criador criatura (1734), El Mayor 
de los milagros por premio de un santo celo y santos corporales de 
Daroca, Ser deidad vence el amor, zarzuela. Todas están mss. en la 
Bibl. Xac. Otras, véanse en La Barrera y en Memor. Acad., t. X 
(1911). — Fray Pablo Yáñez de Aviles, bernardo madrileño, escribió 
Compendio historial y aparato á los anales correlativos de las dos co- 
ronas, publicado por don Antonio Morales y Rojas, Madrid, 1711. 
Sermones varios, 1717. Basa de la tradición de N. S." del Pilar, Ma- 
drid, 1720 (véase Muñiz, Bibl. Cisterc, pág. 357). Cronología española, 
dos vols., 1732. España en la Sacra Biblia, dos vols., 1733. Memorial 
que presentó al rey Felipe V. Anales de San Bernardo, dos vols. (ms., 
1732)- 

Año lyiz. El padre José de Andía Irarrazábal (n. 1673), jesuíta 
de Santiago de Chile, predicó en Lima Sermones, publicados por su 
primo en 1712. — iLuis Calisto Costa y Faria (1679-después de 1752), 
portugués de Guarda, párroco, publicó Fábula de Alfeo y Arethusa, 
Lisboa, 1712. El Poder de la Armonía, fiesta de Zarzuela, ibid., 1713. 
Villancicos..., ibid., 1719. Villancicos, 1723. Comedias: Son triunfo de 
Amor los Zelos, IJ12; Las Quinas de Portugal, El Sitio de Campo 
mayor, Rugero y Bradamantc. — Don Juan Francisco Escuder, zara- 
gozano, alguacil mayor de Zaragoza, escribió Comedia nueva titulada 
los desagravios de Troya, Zaragoza, 1712, con música de don Joaquín 
Martínez de la Roca. Breve desengaño critico de la Historia de Es- 
paña, escrita por el Dr. Juan de Perreras, Madrid, 1720. Relación his- 
tór. y panegír. de las fiestas que... Zaragoza dispuso, con motivo 
del... Oficio propio de la Aparición de N. S." del Pilar, Zaragoza, 1724 
(rara y con buenas noticias). Parabién á la Iglesia..., 1724. Las Es- 
clamaciones de... S. Teresa, con... endechas endecasílabas, 1725. Y 
muchas en ms. — Don José Osorio de Paz, bogotano, vicario en Tunja, 
publicó Quinquenio sacro, sermones, Madrid, 1712. — ^Don Francisco 
Santos de la Paz escribió Ilustración de la destreza indiana, póst., 
Lima, 1712. 

12. 'Año 1713. Don Eugenio Gerardo Lobo (1679-1750). 
nació en Cuerva ( Toledo ), hijo de don Eugenio Lobo y 
doña María Rodríguez de la Huerta; fué soldado y era ca- 
pitán en la guerra de Sucesión, hallándose en los sitios de Lé- 
rida y Montemayor y en la conquista de Oran. Pasó á Italia 
con Felipe V, donde estaba en 1743; fué herido en la batalla 
de Campo Santo y volvió á España reinando Fernando VI, de 
quien obtuvo grandes recompensas .por sus servicios : diósele 
el grado de teniente general, el hábito de Santiago y el mando 
de Barcelona, donde murió de una caida de caballo. Compuso 



S. XVIII, I713. LUIS GONgALVES CASTEF.LA 27 

versos desde niño y á los catorce de su edad El Triunfo de las 
mujeres, loa dedicada á la Virgen^ Sevilla, 1713. Este mismo 
año comenzaron á imprimirse por pliegos sueltos en Sevilla 
sus poesias liricas, algunas de singular gracia y donaire. Com- 
puso dos comedias : El Tejedor Palomeque y mártires de To- 
ledo y El viás justo Rey de Grecia. Fué el mejor poeta de su 
tiempo y de la escuela popular, muy despreciado y escarneci- 
do después por los seudoclásicos. No se preciaba de poeta, sino 
que hacia versos porque sí, por pasatiempo, entre ocupaciones 
más graves. Los retruécanos y mal gusto de la época malearon 
su ingenio desembarazado, ameno y de buena cepa castellana. 
Improvisaba y picaba en todo : teatro, poesía épica, lírica, sa- 
tírica, sagrada, sobresaliendo en lo festivo y epigramático, por 
lo desenfadada y juguetona de su musa, popular y castiza. 

Cómica Relució)! hecha á una Señora, Sevilla (romance, sin año). 
Relación nueva. Triunfos de la Castidad y martirio de Nizetas, Se- 
villa. Carta á D. Luis de Narváez, Sevilla, en verso. Jardín ameno de 
las musas, plantado entre las tareas de la milicia..., Granada (sin a.). 
Selva de las Musas, Cádiz, 1717. Obras poéticas. Pamplona, 1724; Ma- 
drid, 1738, 1758, dos vols. ; ibid., 1769, dos vols. El más justo rey de 
Grecia, loa (ms. Bibl. Nac). Poesías, Bibl. Aut. Esp., t. LXI. 

13. Año I7i¡. Don José de Castañeda (t 1766), madrileño, te- 
niente director de Arquitectura de la Academia de San Fernando 
(1757), escribió La Paz general (ms. Bibl. Nac, copia de 1713). Com- 
pendio de los diez libros de arquitectura de Vitrubio, escrito por 
Claudio Perrault, trad. 1761. — Enrico Caterino Dávila tradujo del 
toscano la Historia de las guerras civiles de Francia, Amberes, 1713. 
— 'Do.\ Jerónimo Manuel Dávila San Víctores y la Portilla (nació 
165 i) publicó El Rayo de la guerra, hechos de Sancho Dávila y suce- 
sos de aquellos tiempos, Valladolid, 1713. — José Garcés estrenó, entre 
otras comedias: La Sirena de Trin-acria (1732), Santa Cecilia, dos 
partes (1713) ; Cada uno para si (1713), Los Prodigios de la Virgen 
(1722), El Divino Orfeo, auto (1722) ; El Escudo de la fe S. Ermenc- 
gildo (1722), Pachecos y Palomcques (1722), Errores de Simón Mago 
(1723), El sin segundo embustero Guzmán de Alfarachc (1732), Los 
Bayalardes, tres bailes (1730), S. Juan en el Apocalipsis (1731), Qua- 
tro eses ha de tener amor para ser perfecto : sabio, solo, solícito y se- 
creto (1734). Véase Almacén de la Villa y Pérez Pastor, Mem. Acad., 
t. X (1911). — Luis Goncalves Castella, de Vimieiro, capellán en 
Évora, publicó Canción á la gran victoria que tuvieron nuestras armas 
de el exército de España... 1712, Évora, 1713. — Fray Manuel Jimé- 



28 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

JCEZ Y Andaría (1689-1713), trinitario, gran poeta latino, publicó 
Mathaidos opiis heroicum, seu vita S. Joannis de Matha, en hexáme- 
tros y nueve libros, Lyon, 1713. Epigrammatum, cuatro libros, im- 
preso con el anterior. — Don José Ortiz de Morales, cura bogotano, 
publicó Coronas de oro del Patriarca S. José, 1713. — Don Francisco 
PizARRO PicoLOMiNi, marqués de San Juan, tradujo en verso el Cinna, 
<ie Corneille, Madrid, 1713, 1731. — .Don Juan Bernardino Rojo, ca- 
pellán, compuso las comedias El Amor correspondido sin poder hallar 
ju centro, Mesina, 1713, y El Esclavo de María. Publicó Porphyrico 
iheologico moral y militar, útil y provechoso á todos y necesario á los 
que sirven en los excrcitos y armadas de S. M. C. principalmente á 
los eclesiásticos, Mezina, 1713; Sevilla, 1733. Theurgia general y es- 
pecífica de las... piedras preciosas..., Madrid, 1747. Ilustraciones va- 
rias que en diálogos alternativamente se preguntan entre sí Tales Mi- 
lesio y Bias..., Madrid, 1747. Tratado de recreación instructiva sobre 
la danza, su invención y diferencias, Madrid, 1793. — ^El padre Anto- 
nio DE SoLÍs (1680-1764), jesuíta sevillano, publicó El Luis Gonsaga, 
Sevilla, 1713. Gloria postuma de S. Fernando, ibid., 1730. Sábado Ma- 
riano, 1734. Hist. de N. 5"." de la Antigua, 1753. Historia del Smo. Sto., 
1746. Vida de S. Ignacio, 1754, etcétera. — José Luis Velasco Are- 
llano, mejicano, escribió Triunfo de Felipe V, poema, Méjico, 1713. 
Llanto por la muerte del Delfín de Francia (id.). Desengaño en silva 
libre, ibid., 171 1. Estímulo cristiano, canto moral (id.). 

14. Año 17 1 4. El 3 de octubre de 17 14 se firmó la Real cé- 
dula estableciendo la Academia Española, siendo su primer di- 
rector DON Juan Fernández Pacheco, marqués de Villena y 
duque de Escalona (1650-1725), que tenía mucha mano con 
Felipe V y ambos deseaban centralizar y reglamentar el saber 
y el habla. Centralización y reglamentación, cualidades muy 
francesas y propias de un Rey absoluto; pero tan contrarias 
al habla y al saber como al espíritu independiente de la nación 
española, sólo pudieron dar de sí lo que dieron : en el habla, 
empobrecimiento y raquitismo tlcl libre y rico idioma caste- 
llano; en literatura, lo que .se ha llamado arte acadciiiicG, ó sea 
encanijamiento y cnsalonaniicnto del arte. Los Estatutos, cal- 
cados sobre los de la Academia Francesa, encargaban "propo- 
ner reglas de buen gusto, así en el pensar como en el escribir". 
El criterio en la elección de voces consistía en no admitir las 
infinitas que corren por el pueblo y son las íuiicas que al idioma 
pertenecen, según proclama hoy la lingüística, y .sí tan sólo 
admitir las halladas en los autores (lue la Academia llamó clá^ 



S. XVIII, I7I4. ACADEMIA ESPAÑOLA 29 

sicos, en los cuales faltan infinitas populares y sobran muchas 
culteranas y latinas, por haberse preferido los autores más 
cercanos del siglo anterior á los del siglo xvi. 

En dos cosas tuvo acierto la Academia, aunque entrambas- 
fueron maleadas por el espíritu centralizador y reglainentario. 
La primera fué el atenerse al trabajo filológico sin meterse en 
el literario; pero á poco bastardeó en este propósito, pues ni 
ha formado filólogos, estudiosos del idioma, ni los ha busca- 
do, antes ha preferido aquellas personas de viso y brillo social 
que sólo se pagan de condecoraciones, algunas ilustres en li- 
teratura, rarísimas las algo entendidas en filología. De aquí 
ha resultado que ni las doctrinas lingüísticas modernas hayan 
todavía llegado á la Academia, que cada vez se haya trabajado 
rrtenos en el idioma y se haya convertido el ser académico en un 
honor de políticos, periodistas y literatos, que ni entienden ni 
tienen afición á las tareas filológicas, fin principal de la Aca- 
demia. La segunda, el haberse compuesto los primeros años el 
m.agnífico Diccionario llamado de Autoridades, por las citas 
que encierra (1726-39), en seis volúmenes, el mejor de las len- 
guas de Europa en todo el siglo xviii ; pero que al comenzarlo fi 
mejorar para la segunda edición, quedó empantanado en el pri- 
mer tomo (1770), no habiéndose hecho en adelante más que com- 
pendios, cada vez más pobres y llenos de galicismos de aquella 
obra, que sólo debía haber sido la primera piedra del edificio. 
Con esto se ha hecho un gravísimo daño al lenguaje literario, en 
vez de servirle de provecho. Porque, ateniéndose los escritores 
como á norma al Diccionario académico, no se atreven á emplear 
otras voces que en él no se hallen, y como en él falta la ma3'or 
parte del riquísimo vocabulario popular y sobran voces cultas, 
el lenguaje literario se ha empobrecido cuanto á lo nacional 
y castizo, y en cambio se ha culteranizado, hasta el pimto que 
se asombrarían Góngora y los culteranos más extremados. 
Hasta al habla de las ciudades han cundido muchedumbre de 
voces latinas, desconocidas de nuestros clásicos y puede de- 
cirse que el castellano de la gente instruida se ha hecho otro, 
latiniculto, cada vez más alejado del habla popular y castiza. 
Por la misma centralización, habiendo compuesto la Academin 
una Gramática conforme á los antiguos cánones filológicos, ni 



3o ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

la moderniza segi'in la nueva filología, ni permite, con su 
monopolio, en escuelas y establecimientos oficiales, que los filó- 
logos modernos compongan otras, que se verían sin apoyo ofi- 
cial y sin público. Hizo además la reforma de la ortografía, 
con tan mala mano, que por seguir la etimología, contrasta 
por lo desastrosa con la ortografía antigua fonética, maravillo- 
samente canonizada por Nebrija. Y por ser tan oscura la eti- 
mología y calzar tan pocos puntos de ella la Academia, como 
no saber que abuelo viene de avoltis, avus, hase hecho de la 
ortografía, que es lo que de niños se aprende, la ciencia más 
recóndita y arbitraria que hay, hasta el punto de que siendo 
cosa tan inútil y de ningún provecho, tenga que gastar su vida 
en aprenderla el que pretenda guardarla y sólo lo consiguen 
los cajistas de imprenta a maravilla, y medianamente los gran- 
des ingenios. Hasta esto debemos al espíritu académico, re- 
glamentado, centralizador, absolutista y pedante del afrance- 
samiento de la España del siglo xviii. 

15. En 6 de Julio de 1713 se juntaron para fundar la Academia 
ocho personas; tres más asistieron á la junta del 3 de Agosto: don 
Juan Manuel Fernández Paolieco, don Juan Perreras, don Gabriel Al- 
varez de Toledo, don Andrés González de Barcia, fray Juan Interián 
de Ayala, el padre Bartolomé Alcázar, jesuíta; el padre José Casani, 
jesuíta; don Antonio Dongo Barnuevo, don Francisco Pizarro, don 
José de Solís y Gante y don Vicencio S<iuarzafigo Centurión y Arrio- 
la. "El principal fin que tuvo la R. Academia Española para su for- 
mación fué hacer un Diccionario copioso y exacto, en que se viese 
la grandeza y poder de la lengua..." Asi en el de Autoridades, con 
el cual cumplió su propósito en cuanto cabe cumplirlo, trabajando 
unos cuantos años; pero ahí paró el carro. Después acá la Academia 
no ha cumplido con su fin, puesto que no ha mejorado dicho Diccio- 
nario. La razón es llana: el ser académico se convirtió en cargo ho^ 
norífico, en vez de ser cargo de trabajo; la Academia se llenó de 
hombres ilustres que cual florones la adornaron, en vez de ser taller, 
■donde estorban los florones. El Diccionario de Autoridades es el me- 
jor que tenemos; pero sólo prueba lo que la Academia pudiera haber 
heciio con el tiempo y lo poco que hizo con haber hecho tanto al 
imprimirlo. No admite el Diccionario voces que no se hallen escritas: 
error de criterio filológico, pues el habla no es lo que se escribe, sino 
lo que se habla. Asi que nu teniendo para nada en cuenta el habla 
se ha divorciado de ella, conservándose por esos pueblos riquísima, 
sin llegar al Diccionario sino la millonésima parte. Pero aun ci- 



S. XVIII, I7I4. ACADEMIA ESPAÑOLA 3 1 

ñéndonos á los escritos, quedaron sin consultar centenares de auto- 
res, y de los más expresivos y ricos en lenguaje. Y es que no entran 
en la Academia filólogos bien penetrados del criterio moderno, de 
que el idioma hay que buscarlo, más que en los libros, entre las gentes 
donde vive; ó á lo menos afanosos trabajadores que rebusquen las vo- 
ces en los libros. No hay ni uno solo hoy día en la Academia que 
se dedique á uno ú á otro de estos trabajos, y otro tanto sucedió en 
los tiempos que pasaron, salvo raras excepciones. Si la Academia fue- 
ra una institución particular, nadie tendría derecho á achacarle faltas : 
da lo que quiere; trabaja cuanto y como le viene en gana; escoge 
para su seno las personas que le parecen, las que le dan lustre, ya 
que no hayan de trabajar para los fines de la Academia, ó sea para 
hacer un Diccionario y una Gramática. Pero la Academia es institu- 
ción oficial que, al no cumplir su obligación, causa daños graves á 
la lengua, á la cultura y á los particulares. A la lengua, porque que- 
da ésta reducida oficialmente á lo que no es, á un coto cerrado de 
voces, muchas galicistas, latinas, bárbaras, quedando excluidas un 
sinfin de otras castizas. A la cultura, monopolizando el trabajo 
filológico que otros pudieran emprender y que no emprenden por- 
que sus obras no tendrían entrada en los centros oficiales de en- 
señanza y por el consiguiente hasta en los no oficiales y no se 
ganarían la estimación que por sólo el marchamo académico se 
llevan las obras monopolizadoras de la Academia. Los particulares 
que, con dedicar toda su vida y esfuerzo á la filología y ser los que 
por derecho propio debieran entrar en la Academia, no lo consiguen 
por ser tales filólogos, si no son además figuras políticas ó literarias 
de relumbrón, que no suelen ser los que de veras gastan el tiempo 
en estudiar en vez de politiquear é intrigar. Para que se vea todo 
en un solo caso práctico, sucede que un académico sin título alguno 
universitario, sólo por ser académico, preside tribunales de oposicio- 
nes á cátedras universitarias, sin entender la materia de la asigna- 
tura y quedando debajo de él catedráticos de la Universidad, maes- 
tros en la materia, varones encanecidos en el estudio, á quienes se 
premia sometiéndoles en dignidad y provecho á una persona lega, que 
se pasó la vida en el periodismo ó la política. No sé cuántos acadé- 
micos sabrán latín ó griego ; pero presiden oposiciones de griego y 
latín, con su doble voto, si es menester, con mayores honorarios y con 
la honra de presidir á catedráticos que conocen el latín y el griego 
mejor que no conoce su propio idioma el orondo académico que preside 
el tribunal. Por eso la elección para académicos de personas no dadas 
al estudio, de políticos ignorantes, de periodistas pretenciosos, de sai- 
neteros incultos es una injusticia manifiesta para con los catedráticos 
y filólogos, que les quedan sometidos de por vida ; un insulto al sen- 
tido comi'in : un grave atentado á la cultura, al idioma v á muchos 
particulares. Añádase lo que ya Nicolás de Moratín escribió (véase 



32 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

en su lugar) del tener, por estatuto académico, que solicitarse la en- 
trada y el honor de ser académico, cuando los honores no se solicitan 
más que con los méritos y obras. No valen para nada, de hecho, ni 
obras ni méritos para entrar en la Academia, y hay que mendigarlo 
con ruines bajezas, por las cuales no quieren pasar los varones de 
entereza y dignidad. Esto lo sabemos muy bien sabido los que cono- 
cemos la Academia por dentro y conocemos y tratamos como amigos 
á los académicos en sus propias casas particulares, los que entende* 
mos de filología y lengua castellana y no entendemos de arrastrar 
por los suelos nuestra honrada dignidad é independencia de hombres, 
nada más que de hombres. Para mantener esos monopolios, tan da- 
ñinos al idioma, á la cultura y á los verdaderos estudios, es para lo 
que la Academia llama á su seno políticos poderosos, influyentes pe- 
riodistas. Punto tan grave para el idioma y la literatura tenia obli- 
gación el historiador de tocarlo breve, pero imparcial y francamente. 
Del Diccionario académico sigue, por desgracia, en pie el juicio que 
escribió Larra: "Todos le debemos respetar cuando acierta: es decir, 
que tiene la misma autoridad que todo el que tiene razón, cuando él 
la tiene." Diccionario de la lengua castellana (de Autoridades), seis 
volúmenes, Madrid, 1726-29-32-34-37-39. La 2.° ed., sólo el tomo pri- 
mero, 17S3. El Diccionario común es un compendio, jNIadrid, 1780; 
2.' ed., 1783; 3.', 1791 ; 4.", 1S03; 5.', 1817; 6.', 1822; 7.% 1832; 8.", 1837; 
9.*, 1S43; 10.', 1852; ii.°, 1869; 12.', 1884; 13.", 1899; 14.», 1914. Gra- 
mática, 1771, 1772, 1781, 1796, 1858, 1862, 1864, 1865, 1870, 1874, 1878, 
1880, 1888. Colección de las obras de cloquencia y poesía premiadas por 
la R. Academia Española (1777-1782), Madrid, 1799. 

16. Año 1714- Don Vicente de Bacallar y S.-vnna (1669-1728), 
de Cagliari (Cerdeña), marqués de San Felipe, eminente historiador. 
publicó Vida de los dos Tobías, Madrid, 1709, 1746, t. III de la Mo- 
narquía hebrea, poema en 500 octavas. Palacio de Momo (con seud. de 
Enicio Anastasio Helio politano), Lyon, 1714. Historia de la Monar- 
quía de los Hebreos, Genova, 1719, dos vols. ; Madrid, 1727; Haya, 
1727, 1745 (dos ediciones); Madrid, 1746, 1749-50; Haya, 1761; 
Madrid, 1761, 1771, 1776, 1784, 1795. Comentarios de la Guerra 
de España... hasta 172^, dos vols., Genova (s. a., 1729); Madrid 
(s. a., 1756, cuatro vols. con las Memorias). Memorias políticas y mi- 
litares para servir de continuación á los comentarios del MarquéA 
de S. Felipe, desde el año 1725, en que concluyó este autor su obra 
hasta el presente, con los tratados de Pas y Alianzas de España co- 
rrespondientes, por D. José del Campo-Raso (t. III), Madrid, 1792. 
Contimiación á los Comentarios del Marqués de S. Felipe desde el 
año 17 3S, por D. Joseph del Campo-Raso (t. IV), ibid., 1793. — Fray 
Juan de Jf.síjs María, de Mañcru (Navarra), trinitario, lector de Teo- 
logía en Salamanca, provincial y definidor general de su religión, pu- 



S. XVIII, I715. D. JUAN ISIDRO FAJARDO 33 

blicó Tesoro escondido en la ley antigua, manifestado en los siglos 
dorados de ¡a ley de gracia: el misterio altísimo de la Sma. Trinidad, 
moralizado en varios discursos predicables, 1714; Barcelona, 1870, dos 
volúmenes. Libro de la vida en la escuela de la muerte, lecciones vi- 
tales para vivir bien y morir santamente, Zaragoza, 1751. Diálogos 
Místicos y Morales sobre la Doctrina Cristiana, Pamplona, 1719. Ars 
amandi Deum, Schola orationis et contcmplationis. Theologia Mys- 
tica, 1722. El Redentor redimido : Jesús Nazareno, rescatado de poder 
de moros en 1682..., comedia, 1776. — Feay Domingo López publicó 
Noticias históricas de las tres provincias del Orden de la Sma. Trini- 
dad..., en Inglaterra, Escocia é Hibernia, Madrid, 1714. — Fray Fran- 
cisco VÁZQUEZ publicó Chronica de la prov. del Smo. nombre de Je- 
sús de Guatemala de... S. Francisco, dos vols., Guatemala, 1714-16. — 
Don Salvador de Velasco escribió Colegio mayor de S. Clemente de 
Bolonia, ibid., 1714. 



17. Año 171 5. Sor Gregoria Francisca de S. Teresa (1653-1736), 
poetisa lírica sevillana, escribió poesías sagradas populares muy de- 
licadas y sentidas, sobre todo un Coloquio espiritual. El mal gusto no 
había llegado hasta ella: parece del siglo xvi. Poesías de la V. M. Sor 
Gregoria Francisca de S. Teresa, París, 1856. 

Sor María do Ceo (1658-después de 1752), de Lisboa, franciscana 
(1676) en el convento de la Esperanza de la misma ciudad, dos veces 
abadesa, publicó la Vida de S. Catalina, Lisboa, 1715, donde hay versos 
castellanos. Triunfo do Rosario, repartido en cinco Autos, 1740; los 
cinco en castellano. Obras Varias. Madrid, 1744, dos vols. Suyas son 
las poesías publicadas como de Sor Marina Clemencia, nombre de 
otra, monja del convento de la Isla de San Miguel (Azores). Tres autos 
á San Alejo, y tres comedias: En la cara va la fecha. Preguntarlo á 
las Estrellas y En la más oscura noche. Correspondencia con los Du- 
ques dte Medinaceli, en prosa y verso (cop. ms. Bibl. Nac). "En la 
soledad del claustro, dice Serrano y Sanz, llena la imaginación de re- 
cuerdos mundanos, mal apagado el fuego de sus amores en el siglo, 
exhalaba sus quejas en versos tan apasionados y llenos de vida como 
la prosa de sor Mariana Alcoforado, la Eloísa del siglo xviii, cuyas 
cartas han sido objeto de tanta admiración como de tanto escándalo." 

Don Juan Isidro Fajardo Monroy Marrón (í 1726), madrileño, 
caballero de Calatrava (i6g8), regidor de la Corte (1712), consejero 
y secretario de Decretos, académico, publicó Resumen de los tratados 
de paces... (1014-1715), Madrid, 1715. Memorias para la historia de 
Felipe III, 172'^ (seud. Juan Yáñez). Carta guia de casados y Avisos 
para palacio, del portugués, de don Francisco Manuel y don Luis de 
Abreu y Meló, Madrid, 1724. Coleccionó las Poesias de don Joseph 
Pérez de Montoro y de otros autores, que comprende además las su- 

TOMO TI. — 3 



34 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

yas, varias de Gerardo Lobo, de Candanio, Bocángel, Valentín de Cés- 
pedes (nis. 5, Bibl. Nac). 

Don Vicente de Aguilar y Baños publicó Candelera de luz..., 
sobre la licitud del teatro, Granada, 1715. — ^El padre José Cassani, 
jesuíta (t 1750), uno de los fundadores de la Academia (1714), cuya 
Historia, publicada al frente del Diccionario, redactó, fué maestro de 
Matemáticas en el Colegio Imperial y publicó Vida de S. Stanislas 
Kostka, Madrid, 1715. Vida de S. Luis Gonsaga, ibid., 1726. Continuó 
los Varones ilustres, del padre Alonso de Andrade: Glorias del segun- 
do siglo de la C." de Jesús..., Madrid, 1734, dos vols. ; vol. III, 1736. 
Historia de la Compañía de Jesús en el Nuevo Reino de Granada, 
Madrid, 1741. Es autor en demasía panegirista de su Orden. — El pa- 
dre Fernando García de Palacios, clérigo menor madrileño, publicó 
Sacromonte de Aragón, breve noticia del... santuario de... N. S.' de 
la Peña, de Calatayud, Madrid, 1715. — Fray Agustín de Madrid, 
franciscano madrileño, publicó Vida de la V. M. Sor Jerónima de la 
Asunción, Madrid, 1717. Relación del viaje que hizo el Abad D. Juan 
B. Sedoti, desde Manila al Imperio del Japón, ibid., 1717. Memorial 
del estado de la provincia de S. Gregorio en Filipinas y de las misio- 
nes del Imperio de la China. 1715. — Fray Miguel de San José (1682- 
1757), madrileño, publicó Estudio de la verdad contra el demasiado 
aprecio de la opinión, Madrid, 171 5. Bibliographia Critica, Sacra et 
Prophana, cuatro vols., ibid., 1740-41-42. Crisis de Critices, arte sive 
Tractatus de vetere et nova critice, Madrid, 1745. La Crisis ó Arte 
de la Crítica ó Respuesta á una Carta del Dr. D. José Cevallos, en 
asunto de varios escritos sobre el terremoto. Granada, 1756. 

18. Año lyió. Fray Alonso de Aguilar, agustino, publicó Plá- 
ticas de obediencia, Córdoba, 1716-17, dos vols. — El doctor Antonio 
Barboza Bacellar (1610-1663), de Lisboa, hizo muchas poesías cas- 
tellanas, mal escogidas después de su muerte en A Phcnis Rcnascida, 
1716. — Luis Botelho Froes de Figueiredo (1675-1720), de Santareni, 
abogado en Madrid y corregidor en Alicante, iniblicó las comedias 
Mesa de ingenio, Convidado de piedra, Con amor no siempre la verdad 
es lo mejor y Alegoría del Smo. Sacramento. Sonetos (tres) á la 
muerte de la Duquesa de Arcos, Madrid, s. a. (1716). — Fray Francis- 
co DÍE7, DE Robledo, carmelita, publicó Oraciones sagradas, Alcalá, 
1716. — A Fénix Rcnascida on Obras poéticas dos mclhores Engenhos 
portugueses publicada por Malinas da Costa, colección en cinco to- 
mos, con [)oesías castellanas, Lisboa, t. I, 1716, 1746; t. II, 1717, 1746; 
t. III, 1718, 1746; t. IV, 1721, 1746; t. V, 1728, 1746. — Ignacio Garcez 
Ferreira, de Almcida, comentó Los Lusiadas, Ñapóles, 1731; t. If, 
Roma, 1732, y escribió Elogio parenético á la magnánima piedad del 
Rey M. .S". D. Juan V, Roma, 1716. — ^Gaspar Leitaó da Fonseca, de 
Thoniar (Portugal), publicó Tres sonetos..., Lisboa, 1716. La Isabel, 



S. XVIII, I717. FR. DOMINGO LOSADA 35 

poema místico, ibid., 1731. Adamastor, en 70 octavas (ms.j. Varias 
poesías (ms.). — Fray Diego de Madrid (t 1746), capudiino madrileño, 
predicador de Felipe V, publicó Apología pro Ideis Hieronymianis, 
Alcalá, 1716. Crisis encomiástica, Madrid, 1723. El César ó nada, ser- 
mones, tres vols., ibid., 1729- 1730- 1732. Sermones, tres vols., ibid., 
1737-3S-41. Vox tiirturis (ms.). — Don Juan S.\lvo y Vela, sastre, cen- 
sor de comedias desde 1712, escribió piezas de las que hay mss. en la 
Nacional: Fin de fiesta para la zarsuela ''La Finesa en el delito" (?) . 
El Laurel de Apolo, auto. El Mágico de Salerno, Pedro Vayalarde, 
desatinadas comedias de magia (cinco partes). No hay poder contra 
la fe y reina del mahometano , comed. 5'. Antonio de Padua, id. (cen- 
sura 1721). La Vizcondesa y la boda y Cuhielos, entr. (1716). De otras 
véase Pérez Pastor, en Memor. Acad., t. X (1911). — Fray Pablo de 
S. Nicolás, Jerónimo (1659-1743), madrileño, publicó Veinte y un 
Sermones de S. Jerónimo, Alcalá, 1716. Siglos Geronimianos, Madrid, 
1723, los tres primeros tomos; t. I\', 1724; t. V, 1726; t. VI, 1727; 
t. VII, 1728; t. \'III, 1730; t. IX, 1732; t. X, 1733; t. XI, 1736; 
t. XII, 1736; t. XIII, 1738; t. XIV, 1739; t. XV, 1740; t. XIX, 1744, 
postumo (queda interrumpida la narración en el año 1418). Antigüe- 
dades eclesiásticas de España en los quatro primeros siglos de la 
Iglesia, Madrid, 1725. 

Año 1717. Blas Luis de Abreu, médico portugués de Ouzem, 
gran gongorino, publicó Águilas hijas del Sol que vuelan sobre la luna, 
Coímbra, 1717, obra cómico-trágica. Fénix Lusa... (ms. Bibl. Évora, 
Cod. CXIV, 27). — El abate Alcina publicó Vida de Perico del Cam- 
po, obra restituida á su idioma original, Madrid, 1792. Es traducción 
de La z'ie de Pedrillo del Campo, román comique dans le gout espa- 
gnol, por T. G. D. T., París, 1718; Amsterdam, 1720. — Victorino Vic- 
toriano Xavier Amaral Pinel (1697-1739), de Setubal, hizo poesías 
y comedias: Pensar galán al hermano, Sólo merece el que calla, Sueño 
de amor verdadero. Fundación de Setubal, El Amante muerto, baile. 
— Don Manuel de Añero Puente, alférez de caballería (1717), es- 
cribió la segunda parte de la comedia calderoniana Luis Peres el Ga- 
llego, Sevilla, 1717. — Don Pedro Bermúdez de la Torre y Solier 
publicó El sol en el Zodíaco. Certamen poético... de Lima, Lima, 
1717.— 'FÉLIX Luis Couto (1642-1713), de Lisboa, escribió Affectos y 
discursos del arrepentimiento, de 1479 coplas en verso heroico, Lisboa, 
1717. Castalia portuguesa cuja copiosa corriente se forma das poesías 
portuguesas, castellanas, latinas, gregas, hebraicas... (ms. Inocencio 
da Silva), del cual se imprimió el libro anterior. — Antonio de Frías 
publicó El Lucero mejor del Sol Divino, Vida de S. Juan Bautista, 
poema, Madrid, 1717. — Fray Domingo Losada (1673-1741), francis- 
cano madrileño, electo obispo de Ciudad Rodrigo, cargo que renunció, 
publicó Panegírico en loor de S. Domingo y S. Francisco. 1717. Ora- 
ción fúnebre en las exequias del Duque de Escalona. Alcalá, 1718. 



36 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

Compendio cronológico de los privilegios de los Regulares de Indias, 
Madrid, 1737. Y otras obras. — Don Prudencio José Martínez Flor 
escribió La Aurora de Manzanares, N ." S." de Peña Sacra, comedia, 
1717 (ms. Bibl. Nac). — 'El Marqués de la Mina: Memorias militares 
sobre la guerra de Cerdeña y Sicilia en los años de ijij á ¡"¡20 y 
guerra de Lomhardia en los de i/S4 ó iy¿6..., Madrid, 1898, dos vols. 
— Fray Ginés de Quesada publicó Vida... de la V. M. Gerónimo de 
la Assumpción, Madrid, 1717. — José Suárez de Silva (t 1739), de 
Lisboa, publicó Diario métrico en aplauso de la Inm. Concepción, 
Lisboa, 1717. Romance endecasílabo, ibid., 1728. Endechas, ibid., 1728. 
Cloris y Adenio y Colección de sonetos (mss. Bibl. Nac. Lisboa, 
D. 4-44 y D. 40). — José Valles, valenciano, autor de los últimos años 
del siglo XVII y principios del siguiente, compuso en 1717, según Fa- 
jardo, El Guapo Francisco Esteban, que le atribuye Moratín, i.* y 2.* 
partes; Propio es de hombres sin honor pensar mal y hablar peor 
(ms. Bibl. Nac.) ; No hay fiera más irritada que una mujer indignada. 
La Margarita. 

ts. Año iyi8. Teodoro Ardemans (1664-1729), madrileño, hijo 
de alemán, arquitecto y pintor, maestro mayor de Felipe V y su pintor 
de cámara (1704), publicó Descripción de las minas de Almadén, 1718. 
Declaración y extensión de las Ordenanzas de Juan de Torija, Ma- 
drid, 1719. Tratado de construcción, 1719. Fluencias de la tierra 
y curso subterráneo de las aguas, 1724. Ordenanzas de Madrid... á los 
alarifes, Madrid, 1754, 1820, 1830, 1848, 1866. — Don Sancho Guerrero 
publicó el poema Dolores gloriosos de María Sma., Málaga, 1718. — 
José de León y Mansilla publicó Soledad tercera siguiendo las dos 
que dexó escritas... D. Luis de Góngora, Córdoba, 1718. — ^El padre 
Luis Losada (1681-1748), de Santa María de la Hermida (Galicia), 
jesuíta (1698), docto filósofo escolástico y mordaz satírico, encubier- 
to con más de treinta seudónimos, contra Torres Villarroel sobre todo, 
por cuestiones de la alternativa de cátedras (1718), en Conversación- 
diálogo Apologética Christiana y Carta de un profesor; luego en La 
Juventud triunfante (1727), obra gerundiana de Losada y su discí- 
pulo el padre Lsla, del padre F. "=<> Javier de Idiáquez y otros, con 
motivo de la mojiganga que ordenaron para los discípulos de los je- 
suítas. Escribió dos cartas con el seudónimo de Cura de Morille, sobre 
el linaje de Santo Domingo, en que anduvo á la greña con el mismo 
Torres. Con el de Renato Balduino escribió otros opúsculos latinos. 
Inspiró al padre Isla algo de la idea de escribir el Fray Gerundio. 
Sus obras con seudónimo, en P. L. de Losada, por Antonio García 
Boiza, Salamanca, 1915. Fn la Bibl. Nac. hay mss. El Borracho, en- 
tremés. Loa á D. Felipe Gil de Taboada (1750). Loa á la consagración 
del Obispo de Villagarcía. En Cueto (1893, t. I, pág. 112), puede leerse 
un buen romance suyo y exorbitante loa k Gerardo Lobo. Conocidas 



S. XVIII, I719. D. AGUSTÍN G. DE MONTIAXC Sj 

son SUS Institiitiones Dialecticae, Salamanca, 1721, y su Cursus Philo- 
sophici Rcg. Collcgü Salmanticensis, S. I., tres vols., ibid., 1724-30-35. 
— Juan José Saenz de Lezcano publicó la Crónica, hecha por las 
Madres del Seráfico Monasterio de Santa Ana en la ciudad de Pía- 
senda, Madrid, 1718. — Don José Martín de la Sierra, natural y cura 
de Talayera, publicó Mapa de arcanos y verdades de nuestra católica 
religión, comentando el catecismo del P. Ripalda, Madrid, 1718-39, 
cinco vols. — GiNÉs Miralles Marín publicó Escuela de Daniel. Dis- 
cursos políticos y morales á su profecía, Madrid, 1718, 1722, 1729. — 
Fray Juan de Palomares, franciscano de Peralveche (Guadalajara), 
publicó Precisa ciencia de Sacerdotes, Madrid, 1718. Sermones mis- 
celáneos, ibid., 1727. — ^DoN Francisco Ventura de Urbina escribió la 
zarzuela Triunfar en el rendimiento, representada en 1718. 



20. 'Año 1719. Don x\gustín Gabriel de Montiano y 
LuYANDO (i 697- 1 764), hijo de don Francisco Antonio de Mon- 
tiano y doña Manuela de Luyando, oriundos del Valle de Me- 
na; nació en Valladolid, perdió sus padres de niño y adoptado 
por su tío don Agustín Francisco, ministro de la Audiencia 
de Aragón, después regente de la de Mallorca y fiscal del Con- 
sejo, debióle su esmerada educación. Su residencia en Palma le 
obligó á dejar la emprendida carrera de Leyes y entregóse 
á la historia y literatura. Vino á Madrid en 1727 y granjeóse 
el favor del ministro Patino, que le nombró oficial de la Se- 
cretaría de Estado (1735), de donde subió á oficial mayor y 
á secretario de Cámara de Gracia y Justicia (1746), cargo que 
desempeñó hasta su muerte. En 1736 entró en la Academia 
Española. Fué escritor laborioso, distinguido estadista, de los 
que fundaron la Academia de la Historia y la dirigió, así como 
fundó las de Buenas Letras de Sevilla y Barcelona, pertene- 
ciendo á todas las de España y á varias extranjeras. Se han 
impreso varios de sus discursos académicos y dejó bastantes 
obras manuscritas. Fué discípulo de Luzán, tuvo erudición, 
aunque harto pobre fantasía. Comenzó abrazando la escuela 
conceptista con el melodrama La Lira de Orfeo, cantado en 
Palma de Mallorca (1719) y con el fastidioso poemita El Rap- 
to de Dina {lyiy); pero en su edad madura asentó entre los 
reformadores, con candidas pretensiones de dar, no ya solos 
preceptos, sino también ejemplares y dechados de todo linaje 
de poesía. Su crítica es retórica, de bajo vuelo, afrancesada. 



38 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

aunque sin menospreciar, como Nasarre, la literatura españo- 
la tradicional. En su Discurso sobre las Tragedias Espaíiolas, 
Madrid, 1750, y Discurso II.... ibid, 1753, no halla otras que 
ofrecer como perfectas más que los ensayos é imitaciones de 
los clásicos hechas en nuestro siglo de oro, las únicas no na- 
cionales, pero algo parecidas á las francesas, la Nise Lasti- 
mosa, de Bermúdez, la Elisa, Dido y hasta el A tila furioso, 
de Virués, y el Hercules Furente, de Lx3pez de Zarate, encar- 
nizándose en cambio en El Duque de Viseo y en el Castigo sin 
venganza, de Lope, porque faltan á las unidades. A ellas ajus- 
tó sus dos tragedias Virginia (1750) }• Ataúlfo (1753); pero 
ni se representaron ni representadas gustarían á nadie; de es- 
tilo prosaico y versos arrastrados y mal medidos, sin interés 
alguno, á pesar de no faltar á ninguna de las reglas francesas. 
No hay español que arrostre á leerlas ; pero fueron traducidas 
al francés y elogiadas por D'Hermilly y hasta analizada Vir- 
ginia, nada menos que por Lessing, aunque después volvió en 
su acuerdo, cuando entendía mejor el castellano. El padre 
Isla le llamó "un Sófocles español, que puede competir con el 
griego"!!! En 1763 leyó la oda A las Artes en la Academia 
de San Fernando, donde remontó el vuelo algo más de lo acos- 
tumbrado. Fué secretario de la Academia del Buen Gusto, con 
nombre de Humilde. Evitó todos los escollos para sacar una 
prosa sensata. La sensatez, según sus contemporáneos, en todo 
fué su nota, mas su sensatez le hacía preferir el Quijote de 
Avellaneda al Quijote de Cervantes, y la escuela francesa a 
la española, y le llevaba á cantar la gota, al ver á Nasarre 
afligido de ella, en versos archipedestres y verdaderamente go- 
tosos. Con Nasarre, Luzán é Iriarte representa la escuela re- 
formadora, que convirtió el culteranismo antiguo en amane- 
ramiento moderno, el viejo é hirviente mosto de la lírica en agua 
fría. Poesías en Aut. Esp., t. 67. La Lira de Orfeo, vielodr. 
(ms. Bibl. Nac). Elogio histórico del Dr. D. Blas Ant. Na- 
sarre, Madrid, 1751. 

21- Después de la muerte de Nasarre acudían á la tertulia de 
Montiano: Luzán, Juan Iriarte, Ignacio Hermosilla y Sandoval. Anto- 
nio Pisón, Luis Vclázfiuez, marqués de Valdeflores; Felipe de Castro, 
escultor gallego; Bernardo Iriarte, Eup;cnio Llaguno, á veces Campo- 



S. XVIII, I7I9. FR. FRANCISCO BERGANZA 3g 

manes. Cueto, Pocs. cu el siglo xviii (1893, I, pág. 246) : "Hemos co- 
piado estos versos que escribió Montiano cuando no había llegado á 
los treinta años, porque sugieren una reflexión importante de historia 
literaria. Rrescindiendo del espíritu conceptuoso, hay en ellos una al- 
tura de entonación, un calor y una armonía de que no se encuentra 
ni un destello en las obras poéticas que Montiano escribió en la cabal 
madurez de su vida literaria. ¿ Será que el poeta perdió su inspiración 
cuando, al entrar en la senda de la sensatez crítica francesa, abjuró, 
por decirlo así, de la poesía genuína de su patria? Puede, hasta cierto 
punto, sospecharse. Pero, ¿cómo culparle por ello? Era hasta una ne- 
cesidad histórica poner coto á aquel torrente de mal gusto, que torcía 
el recto sentido de los españoles y afrentaba á la civilización intelec- 
tual de la nación. Montiano, que en aquel momento de lucha entre dos 
impulsos literarios no podía alcanzar una conciliación ecléctica, que 
sólo ha llegado á ver claramente la Europa más de un siglo después, 
no titubeó entre la fría razón y la imaginación extraviada. Se decidió 
por la cordura, que era grande en Montiano, aunque no tan grande 
que llegase á ver que ella sola no podía constituir una literatura na- 
cional bella y vigorosa. El crítico reformador no fué tan imparcial 
como lo requería la fama de sensato que le dieron los hombres de su 
siglo. Lo cautivó de tal manera la escuela francesa, que se tornó in- 
capaz de sentir, y, por consiguiente, de juzgar el espíritu y las belle- 
zas esenciales de las letras castellanas del siglo de oro. A no ser así, 
¿ cómo habría podido dar la preferencia á la supuesta segunda parte 
del Quijote de Avellaneda sobre la misma parte genuína de Cervan- 
tes?" Aprobación de la edición del Quijote de Avellaneda hecha en 
1732. "No creo, dice Montiano, que ningún hombre de juicio pueda 
declararse en favor de Cervantes, si compara una parte con otra." 
Llegó á perder Aíontiano á tal punto el sentimiento poético, que no 
se limita á extremar la llaneza del estilo en sus versos. Los asuntos 
que escoge dan claro indicio alguna vez de su falta completa de fa- 
cultades estéticas. Consúltense: N. Alonso Cortés, Miscelánea Valliso- 
letana, Valladolid, 1912, págs. 12-23 '< 'd- -D. A. de Montiano, en Reí'. 
Crít., 1915, pág. 109; Cándido María Trigueros, Memorias de la Aca- 
demia sevillana de Buenas Letras, t. II. 

22. Año 171Q. Fray Francisco Berganza y Arce (1663-1738) 
nació en Santibáñez de Zarzaguda, entró de benedictino en Cárdena 
(1682); estudió en Salamanca, donde estuvo doce años: volvió á Cár- 
dena de predicador mayor (1605") ; fué prior de San ^Tartín en Ma- 
drid (1709), abad de Cárdena (1721-1725), definidor de la Orden (1725), 
general (1729), y murió en Madrid. Varón de talento grande, vasta 
erudición, amante de la verdad y de España, publicó Antigüedades dt 
España..., Parte primera, Aíadrid. 1719. Parte segunda, ibid.. 1721. 
Perreras convencido... con los Chronicones corregidos..., Madrid, 



40 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

1729. Discurso canónico-monástico, 1722. Consúltese : Martínez Añí- 
barro. Diccionario. 

Juan Claudio Aznar de Polanco publicó Arte de Escribir, Ma- 
drid, 1719. — P. Juan Cabrera (1658-1730), jesuíta de Villarrobledo, 
publicó Crisis política; determina el más florido imperio y la mejor 
institución de Príncipes y Ministros, Madrid, 1719. — Don Benito 
Carrasco Pan y Agua, escribano del Cabildo de Manila, publicó Rela- 
ción de la navegación de estas Islas Pliilipinas por el Reynof de Sián, 
Embaxada..., Manila, 1719. — Don Nicolás G.\llo (1690-1757), ma- 
drileño, abogado (1715), presbítero (1719), gran orador y ejemplar 
varón, el primero que se atrevió á reformar la oratoria sagrada. Seis 
tomos de sus Sermones andan impresos. No quiso ser confesor de 
Femando VI por su gran humildad. — Fray José Mariaca y Sana- 
BRiA, agustino madrileño, publicó Apparatus Concionatorum, Madrid, 
1719. — Don Francisco Xavier de Meneses (1673-1743), conde de 
Ericeira, de Lisboa, publicó Romance á la muerte de Manuel Pimen- 
iel, 1719. Fábulas de Eco y Narciso, Lisboa, 1729. El Tesoro de la 
Armonía. La edad del Empíreo. — Don Miguel de Montreal publicó 
Engaños de mujeres y desengaños de los hombres, Madrid, 1719. — 
Fray Antonio de S. Cayetano, franciscano de Santarem, escribió la 
comedia El Rosicler de la aurora y admiración de los montes, repre- 
sentada en Leiria, 1719. — Fray Francisco de Paula Sopuerta escri- 
bió Relación histórica de... María Sma. en su triste Soledad, que se 
venera en... Madrid, con poesías de varios ingenios, Madrid, 17 19. — 
Francisco de Sousa de Almada, portugués, publicó varias obras, la 
mayor parte métricas, en latín, portugués y castellano. El Triunfo 
por la discreta, comedia, Lisboa, 1719. Thalia sacra ou Dramas sacros, 
ibid., 1740. Thalia sacra o» Loas sacras, ibid., 1736. 

Año IJ20. Don Alonso de Anaya y Espinosa escribió, satirizando 
á menudo la política en la primera y segunda veintena del siglo xviii, 
varias comedias. Con celos no hay majestad y crueldad con su amante 
(ms. Ribl. Nac.) y otras que trae La Barrera.— F.steb.^n de Cabrera 
publicó Canoro Clarín Celestial, cuyas canciones son Romances Espi- 
rituales..., Córdoba, 1720, dos vols. — Don Juan Duran Ruiz de Cór- 
doba, cadete del regimiento de las Alpujarras, escribió en la primera 
cuarta del siglo xviii la comedia Timbre y blasón de los Lusos y 
conquista de Granada (ms. Bib!. Nac). — Daniel Israel López La- 
guna, judío, publicó Espejo fiel de vidas, que contiene los Psalmos de 
David en ver.w, Londres, 5480 (1720). — Don Juan de Mirabel publicó 
Jardín de las Damas y Recreo de Caballeros ó sea el Desagravio de 
las Mujeres, Ma<lrid, 1720. 

23. Año ly^r. Don Dirco de Torres Vii.i.arrokl ó el 
Gran Piscator de Salaw-anca (1693- 1770), nació de padres po- 




EL GRAN 

PISCATOR 

DE SALAMANCA 

(niECO DE TORRES VILLARROEL) 



S. XVIII, 1721. DIEGO DE TORRES V'II.LARROEL 4I 

bres en Salamanca, donde estudió estando a pupilo, gramática 
ó latin, y á los quince años (1708) ganó por oposición una beca 
de Retórica en el Colegio Trilingüe, donde vivió hasta 171 3 
en pura holganza, porque era viejo y enfermo el Rector, per- 
diendo los buenos hábitos del pupilaje y saliendo "gran dan- 
zante, buen toreador, mediano músico y refinado y atrevido 
truhán". Vuelto á casa cayó en sus manos el Tratado de la 
esfera, del padre Clavio, que "le deleitó con embeleso indecible 
y fué la primera noticia que llegó á sus oídos de que había cien- 
cias matemáticas en el mundo". Desgarróse un día de casa de 
sus padres y fuese á Dios y á ventura hacia Portugal, donde 
se hizo ermitaño en Trasosmontes, médico y danzante en Coim- 
bra, soldado en Oporto, torero en Lisboa, esto es, vivió la vida 
de los picaros. Ocúrrele volver á casa y asentar el juicio, lee 
Filosofía natural y Matemáticas y se ordena de subdiácono 
(1715), hace dos oposiciones á beneficios curados, logra la pri- 
mera letra y es nombrado Vicerrector (1718). Leía sin orden 
ni concierto, sin ahondar en nada y desde 1721 comenzó la 
publicación de sus famosos almanaques y otros breves escritos 
astrológicos y literarios, y para atraerse la atención del pú- 
blico, presidió un acto de conclusiones que hizo no poco es- 
truendo. Unos le admiran, otros se le ríen; él se descoca, se 
ríe de todos y se va á Madrid en 1723, donde á fuerza de 
maña y buen humor salió de laceria adquiriendo amistades 
y bordando almanaques. Estudia Medicina y se gradúa de ella 
en Avila. Halla entrada y alojamiento en casa de la Condesa 
de Arcos y se retira á estudiar y escribir ; pronostica la muerte 
de Luis I el año 1724 y la consiguiente polémica de los doctos 
sobre el valor de la astrología judiciaria labra su popularidad. 
Pero una contienda con el médico Martínez es causa de que 
el obispo de Sigüenza, señor Herrera, le mande volver á Sa- 
lamanca, donde se lleva por oposición la cátedra de Matemá- 
ticas y Astrología (1726) entre vítores del populacho, lumina- 
rias y músicas. Enseña tranquilo hasta 1732, que se gradúa 
de licenciado y maestro en Artes; pero enredado en un de- 
lito de un su amigo, en el que no tuvo, al parecer, parte, es 
desterrado de España y huyen ambos á Burdeos, y vueltos, su 
amigo es recluido y él desterrado á Portugal, donde, aunque 
bien agasajado, fué rodando triste y pesaroso hasta que el 



42 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

Rey le le\"antó el destierro en 1734 á megos de sus hermanas, 
á condición de no escribir ni venir á Madrid, aunque logró 
licencia para lo segundo el año siguiente y hasta 1743 sigue 
explicando su cátedra, y pasando en Madrid los veranos y es- 
cribiendo Los Desahuciados del mundo y de la gloria (1736- 
1737), Juguetes de Talía (1738), Anatomía de lo zñsihle é in- 
visible de ambas esferas (1738). El año de 1743 le fué en gran- 
de, pasándolo en la corte en casa de la Duquesa de Alba, y 
entonces escribió sus dos mejores libros, los Sueños morales 
y los cuatro primeros trozos de su Vida. Vudto á Salamanca 
en 1744, el siguiente se ordenó de presbítero y pasó una gra- 
ve enfermedad; pero recobró la salud en 1746; enseña en su 
cátedra, vuelve á Madrid en 1751, logra la jubilación y lo 
pasa viviendo con honra en el pueblo donde nació. En 1572 
publica sus obras, costeando la magnifica edición de 14 tomos 
desde el Rey hasta las gentes del pueblo, por pública suscrip- 
ción. Este mismo año informa al Consejo, comisionado por la 
Universidad, acerca del unificar las pesas y medidas, trabaja 
por el enriquecimiento de la librería de la Universidad y se 
entrega á asistir á los enfermos. Murió el 1770 en el palacio 
de Monterrey de Salamanca. Varón de extraordinario inge- 
nio, algim tanto estrafalario y un mucho despilfarrado por fal- 
ta de base científica y por la ignorancia que en aquellos tiem- 
pos había en España, representa á su época como nadie y el 
ingenio y genio español, inagotablemente rico y despierto, pero 
harto picaro por naturaleza; de admirable buen Inmior en 
todo tiempo, pero en todo tiempo maleducado, peor ayudado 
de las circunstancias, modesto, franco, abierto y derrochado las- 
timosamente. Enemigo de las modas francesas, en letras é 
ideas, fué el campeón práctico de la literatura nacional, cu- 
yas sales castizas, chabacanerías y desgarros contrastaban en la 
Academia del Buen Gusto con las soseras remilgadas y frías 
acadcmiqueces de los demás. Conocía él muy bien el atraso de 
España; lo llora, como Feijóo; pero ni él mismo hace más 
que coger al vuelo por el mundo noticias semicientíficas, diver- 
tir á las gentes ignorantes con ellas, trayéndolas embaucadas; 
su fama, grande entonces, hubo de desaparecer como el humo. 
Como escritor es admirable i>ar la sinceridad con que en todo 
procede, mostrándose desnudo, por decirlo asi, y empleando 



S. XVIII, I721. DIEGO DE TORRES VILLARROEL 4? 

un lenguaje castizo y rico, á imitación de Ouevedo, á quien 
siempre siguió, con mucho menor ingenio, i>ero con mayor natu- 
ralidad. El y después Forner, y el padre Isla son los tres 
escritores más castizos, ricos en voces, desenvueltos y desenfa- 
dados, sinceros y nacionales del siglo xviii. Su donaire y sus 
chistes desarmaban á los mismos seudoclásicos, que le dejaban 
vagamundear como escritor independiente y cerril. No tiene Vi- 
llarroel la menor afectación ni el mal gusto que se hallan hasta 
en el padre Isla. Fué escritor fecundo y enciclopédico, carácter 
de aquel siglo, escribiendo en prosa y verso romances festivos 
y poemas heroicos, tratados de las lombrices y colmenas y vi- 
das de santos, sueños, comedias, papeles físicos, médicos y 
astrológicos ; cartillas, rústica, eclesiástica y astrológica ; pronós- 
ticos, calendarios, etc., etc. 

2-1. Torres (El Ermitaño y Torres) : "El Ermitaño. No hay duda 
que tus obras tienen necesidad de mucho castigo, porque en muchos 
pasajes se reconocen delincuentes; también es cierto que en las más 
de ellas reina la libertad y te puedo asegurar que en estas soledades 
me produce su lectura un género de deleite que se conforma con mi 
desengaño. He visto en muchas de ellas el poco caso que haces de las 
ceremonias y pesadeces del mundo político ; he visto la inclinación 
que tienes á burlarte de los cuidados que muerden á los hombres ordi- 
nariamente ; no se me ha escondido la solidez de tus verdades ni el 
provedio de tu moral. Tu estilo me agrada porque es natural y co- 
rriente, sin sombra alguna de violencia ó afectación; tus sales me 
divierten... Torres. No dudo que mi castellano es menos enfadoso 
que el que se observa en los escritos modernos. Mi cuidado ha sido 
hacer patente mi pensamiento con las más claras expresiones, huyen- 
do de hablar el Castellano en Latín ó en Griego, peste que se ha 
derramado por cuasi todo el Orbe de los Escritores de España... La 
lectura de mis obras tiene alguna cosa deleitable, no tanto por las 
sales como por las pimientas. Es cierto que propongo algunas verda- 
des y sentencias; pero si le faltara esto, ya hubiera quemado todos mis 
papeles. Los más de ellos los he parido entre cabriolas y guitarras y 
sobre el arcón de la cebada de los mesones, oyendo los gritos, chan- 
zas, desvergüenzas y pullas de los caleseros, mozos de muías y cami- 
nantes; y asi están llenos de disparates, como compuestos sin estudio, 
quietud, advertencia ni meditación. A esto puede añadirse que tengo 
tantos enemigos como la dieta; éstos, con sus sátiras, me han des- 
templado el estilo, y en mis defensas he divulgado lo que me ponía 
en la pluma el resentimiento y no la reflexión... La necesidad ha 
tenido mucha influencia en esta parte, porque yo estaba hambriento 



44 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

y desnudo, con que no trataba de enseñar, sino de comer y de ganar 
para la decencia y el abrigo ; esto lo he publicado muchas veces en 
Jiiis impresos." Torres, Prólogo general á sus obras (digno de leerse) : 
'•Yo, cuando escribí los más de estos papeles, era un mozo vagamundo, 
haragán, revoltoso, criado en la calle como los verracos de San Antón 
y los perros de la ciudad de Jerusalén, de espíritu libre, de ingenio 
atolondrado y más amigo de las bullas y de los locos espectáculos 
que de las escuelas y las soledades... Nunca tuve traza, inclinación 
ni sosiego para ser estudiante; siempre caminé vago, sin sujeción, sin 
libros y sin maestro...; pero también sabia que estaba en la tierra 
•de los ciegos, porque padeció entonces la España una obscuridad tan 
afrentosa, que en estudio alguno, colegio ni universidad de sus ciu- 
•dades había un hombre que pudiese encender un candil para bus- 
car los elementos de estas ciencias." En el Diario de los literatos 
(1737) se dice: "En cuanto á la dicción castellana, no puede negarse 
que es la menos impura que se halla en las obras de los españoles mo- 
•dernos... El número de sus períodos es desafectado, sin que por esto 
deje de ser hermoso. Corre la dicción en sus escritos con gracias que 
no son forasteras del natural. La abundancia en el idioma es mara- 
villosa, y antes, en algunos pasajes, llega á ser vicio el exceso de la 
fecundidad..." Su modestia' se ve en estas palabras: "Yo confieso 
que para mí perdieron el crédito y la estimación los libros, después 
que vi que se vendían y apreciaban los míos." Sus profecías, además 
<ie su habilidad é ingenio, fueron fruto del hondo conocimiento que 
tenía de la sociedad. Así profetizó la revolución francesa en aquella 
su décima famosa: "Cuando los mil contarás | con los trescientos do- 
blados I y cincuenta duplicados 1 con los nueve dieces más, | entonces, 
tú lo verás, | mísera Francia, te espera | tu calamidad postrera | con 
tu Rey y tu Delfín [ y tendrá entonces su fin | tu mayor gloria pri- 
mera." Estas predicciones salían en los Piscatorcs, Pronósticos ó Al- 
manaques que publicó el Piscator salmantinus, Diego de Torres, desde 
1721 á 1753. Extracto de los pronósticos de el Gran Piscator de Sala- 
manca desde el año ijz^ hasta el de 1/53, Salamanca, 1753, dos vols. 
Torres escribió muchas poesías líricas y algunas dramáticas, la mayor 
parte de las cuales están en los tomos Vil, VIII y IX de la edición 
■de 1794-99. Hay varias colecciones de poesías, una más antigua, de- 
dicada al Marqués de Cuéllar, en un códice de Gayangos; otra impre- 
sa en Madrid, 1761 ; otra, Ocios políticos en poesías de varios metros 
¿el Gran Piscator de Salamanca, Madrid, 1726; Sevilla (sin a.); otra, 
que cita García Boiza, de 1738 (Bibl. Sorbona de París). Las mejores 
y más personales y castizas son seguidillas, villancicos, glosas y pas- 
marotas. Sus piezas de teatro, en Juguetes de Thalia, Salamanca, 1738; 
Sevilla (sin a., 1744); Salamanca, 1752. Contiene: F.l Hospital en que 
cura amor de amor la locura, com. jocosa, con entremés y baile. Juicio 
de Parts, zarz., con introd., baile y saínete. I'in de fiesta. La Armonía 




(Sexagenario, propiedad de D. Mariano Ortiz.) 



S. XVIII, 1 72 1. DIEGO DE TORRES VILLARROEL ^b 

en lo insensible y Eneas en Italia, zarz., con intr., sain. entremesado y 
fin. Otra introd., intermedio. Cinco saínetes. Dos Fines de fiesta^ 
Diálogo entre un sordo médico y un vecino gangoso. Los Figurones^ 
villancico. Sueltas : El miserable, sain. Fiesta de gallos y estafermo eit 
lü aldcgücla, id. A Villarroel le era permitido todo en la Academia del 
Buen Gusto, entre literatos tan severos y reglados. Estrafalario y cha- 
bacano, valía más que todos ellos. "La regla de todas las reglas, ¿no. 
es el dar g^sto? — escribía Porcel en su Juicio lunático (ms.) — . ¿Qué 
mayor prueba de cuan vanas son las decantadas reglas del arte, que 
ver á un poeta (Villarroel) que no quiere usarlas, sin más que llevar- 
se de su genial chiste, ganarse la admiración y la complacencia de los 
mismos graves legisladores?" A la Marquesa de Sarria y á la Du- 
quesa de Arcos se les caía la baba al ver el despejo y donaire de aquel 
llano, simpático y festivo sacerdote, de numen desenfadado, estrafa- 
lario, indócil á las reglas de origen exótico de los preceptistas de su 
tiempo, aferrado á la vieja musa española, la cual por más desaseada 
y andrajosa que ya anduviese por aquellas calendas, todavía con su 
misma desenvuelta cerrilidad, su gracia nativa, su soltura y donaire, 
daba quince y raya a sus encogidas, peripuestas y frías hermanas ve- 
nidas de Francia. Allí era querido y admirado Villarroel, á pesar de 
que se burlaba de todos y de las doctrinas que los demás acataban. 
Su mejor obra en prosa es la Vida, ascendencia, nacimiento, crianza 
y aventuras del Dr. D. Diego de Torres Villarroel, los cuatro prime- 
ros trozos, Madrid, 1743; otras cinco ediciones el mismo año en Se- 
villa, Valencia, etc.; Valencia, 1745; Madrid, 1789, 1792. El Quinto 
iroso de la Vida... debió de salir en 1752, y publicólo con los demás 
en el t. XIV de sus Obras, Salamanca, 1752; Madrid, 1792. Se.vto 
iroso de la Vida..., Salamanca, 1758; y con los demás en el t. XV de 
sus obras, 1794-99; Salamanca, 1894; Madrid, 1912 ("La Lectura")^ 
Otras obras: Entierro del juicio final y vivificación de la astrologia, 
Madrid, 1727. Conquista del reino de Ñapóles por su rey D. Carlos de 
Barbón, Madrid, 1735. Los Desahuciados del mundo y de la gloria, 
tres partes, Salamanca, 1737, 1752. Vida de la ven. madre Gregaria de 
S. Teresa, dos vols., Salamanca, 1738, 1752. Sueños morales, visiones 
y itisitas de D. Francisco de Quevedo, Salamanca, 1752; Madrid, 1786^ 
1791. Es imitación de los Sueños, de Quevedo, con rico lenguaje y pin- 
tura de las costumbres madrileñas. El Ermitaño y Torres, en que se 
trata de la piedra filosofal. Salamanca, 1752. Anatomía de lo visible 
é invisible de ambas esferas y viaje fantástico, Salamanca, 1752. Las 
obras completas que publicó por suscripción, encabezada por Fernan- 
do VI, llevan por titulo : Libros en que están reatados diferentes cua- 
dernos physicos, médicos, astrológicos, poéticos, morales y mysiicos, 
que años passados dio al público en producciones pequeñas el Dr. don 
Diego de Torres Villarroel, de el Gremio, y Claustro de la Universidad 
de Salamanca y su Cathedraiico de Matkematicas, jubilaáo por eí 



46 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

Jiei nuestro Señor, 14 tomos, Salamanca, 1752. Nueva edición de sus 
Obras, con mss. que entregó don Judas Tadeo Ortiz Gallardo, en 15 
vols., Madrid, 1794-99. — Letargo, mejoría, verdadero, juicioso testa- 
.mento... de D. D. de T. V., Madrid, 1730. Consúltese: A. García 
Boiza, D. Diego de Torres Villarrocl, Salamanca, 191 1. 

2 5. Año i'^2i. Don Andrés de Alcázar y Zúñiga, maestre de 
ícampo, publicó El Benjamín de la SSnia. Trinidad y niñaj de sus 
ojos, la gracia y la descripción del hombre, en verso, Sevilla, 1721. — 
Don Manuel Andrés (1658-1735), de Graus, abad de Estada, publicó 
.Athenas sacra y política para formar á un hombre perfecto á lo hu- 
mano y á lo dizfino, Zaragoza, 1721. — Don Pedro Azara y Alayecto, 
aragonés, publicó Notas al desengaño crítico sobre la Historia de Es- 
paña del Dr. D. Juan Perreras, publicado con el nombre de D. Cristó- 
bal de Fuertes, Valencia, 1721. — Fray Juan Blázquez del Barco pu- 
blicó Explicación de la doctrina cristiana. Cartilla moral y predica- 
ble..., Madrid, 1721. — ^Pedro Silvestre del Campo (t 1726), sevillano, 
publicó Epitalamio del Duque de Sexto, Madrid, 1721. Proserpina, 
poema heroico jocoserio, ibid., 1721. Otras poesías mss. en la bibliote- 
ca del Duque de Alburquerque. — Francisco de la Torre Caballero 
publicó Agudezas de Juan Oven, traducidas en metro castellano, Ma- 
drid, 1721, dos vols. 

Año I'JZB. Rabí Isaac de Acosta publicó Conjeturas sagradas sobre 
los Profetas Primeros, 1722. — El padre José Antonio Butrón y Mú- 
xiCA (n. 1677), jesuíta de Calataj'ud, poeta popular agudo y concep- 
tuoso, desenfadado satírico, algo grotesco y estrafalario en ideas y 
estilo, que solfeó á los frailes y hasta á la Princesa de los Ursinos, 
-á Macanaz, al Duque de Berry y al confesor del Rey, por mor de 
la tradición; publicó el poema en i.gói octavas Harmónica Vida de 
S. Teresa, Madrid, 1722. Gayangos y Sancho Rayón poseyeron códi- 
ces de sus poesías. — Ignacio del Campo publicó Gramática de Cicerón 
y demás autores, según el estilo, engace y uso retórico, en particular, 
frases y modo de oracionar en prosa, conforme usa Cicerón. Madrid, 
1722. — Don Fernando Manuel de Castillejo tradujo de Ileliodoro 
La Nueva Clariclea, Madrid, 1722. — Fray Jacobo de Castro, francis- 
cano de Santiago de Galicia, publicó Primera parte del Árbol crono- 
.lógico de la provincia de Santiago, Salamanca, 1722; t. II, Santiago, 
1727; t. III, ibid., 1750, por fray Juan Antonio Domínguez. — Certa- 
men poético, justa literaria, palestra conceptuosa que se celebró en la 
Iglesia de los PP. Trinitarios descalzos en la colocación del sagrado 
■ cuerpo de S. Juan de Mata, Madrid, 1722. — El doctor Martín dk 
Cuenca Fernández Piñeiro, capellán mayor, publicó Historia de la 
i. crus de Caravaca, Madrid, 1722. — Fray Basilio Iturri de Roncal 
(1674-1758), de Tauste, franciscano, publicó ¡íxplicación de la Doc- 
.trina... en sermones..., Zaragoza, 1722. Clarín evangélico dirigido á 



S. XVIII, 1723. D. JOSÉ DE OVIEDO DE BAÑOS 47 

ios curas de almas. Pamplona, 1727, dos vols. ; Barcelona, 1768 (dos 
edic). Historia de N. S.' de Sancho Abarca, Pamplona, 1729. Sermo- 
nes, ibid., 1730, dos vols. Eco armónico del clarín evangélico, Madrid, 
1736, dos vols. Sermones panegíricos, Zaragoza, 1745. Cordero muerto 
y vivo... el dev. Crucifijo de Calatorao, ibid., 1753. Norte cristiano. 
Pamplona, 1727 y 1752. — Don Gabriel de León y Luna publicó Viaje 
y destierro de N. S.' á Egipto, poema, Madrid, 1722, 1734. .'iacra y hu- 
mana lira. Poemas, ibid., 1734. — 'Don Ignacio Loyola y Oyangu- 
REN (t 1764), madrileño, marqués de la Olmeda, acudió con poesías 
al certamen de San Juan de Mata (1722). Publicó Cuaresma poé- 
tica (con nombre de Iñigo de Oyangurcn Caballero), Madrid, 1739. 
Discurso critico sobre el origen, calidad y estado presente de las co- 
medias en España (por un ingenio de esta Corte), ibid., 1750. Respues- 
ta que dio al papel de D. José Benegasi, ibid., 1763. — Ramillete de va- 
rias flores V compendio de los sucesos más memorables que han acae- 
cido en Europa, desde el año de ijoo hasta el de 1^22, que consagra al 
rey K. S. D. Phelipe V, D. F. X. G. S., Madrid, 1722.— Fray Pedro 
X)E Reinosa publicó Santa Casilda, poema en octavas, Madrid, 1722, 
■1727. — Don Francisco Soto publicó Historia de la antiquísima ciudad 
y colonia romana Elbora de la Carpetania, hoy Talavera de la Rey- 
na, i'j22. — Don Juan Bautista de Toro, eclesiástico bogotano, publi- 
có, entre otras obras. El Secular religioso, Madrid, 1722, 1778. — 'Voca- 
bulario marítimo, Sevilla, 1722. 

2 6. Año 17 2^. Andrés de Am.\ya publicó Sermones varios, Se- 
-villa, 1723. — Don Antonio Josef Angos y Zanduey (t 1750), de Un- 
castillo, doctoral de Albarracín, publicó La Driope, drama músico, 
Zaragoza, 1723. — 'Don Alvaro Bazán Benavides, marqués de Santa 
Cruz, publicó Sagradas flores del parnaso, consonancias métricas de 
la bien templada lyra de Apolo, que á la reverente catholica acción 
■de aver ido acompañando sus Magestades al SSmo. Sacramento que 
iba á darse por viático ó una enferma, el día 28 de Noviembre de 
IJ22, cantaron los mejores cisnes de España..., Madrid (1723). — An- 
tonio González Marroquín publicó Instrucción de Marineros, Ma- 
drid (1723). — Don Manuel Gonz.\lez del V.\lle y Miranda, madrile- 
ío, secretario de las Capitanías generales de Ceuta, Sardana y Gui- 
púzcoa y del Virreinato de Navarra, publicó en verso Cúmulo sacro... 
á su amada esposa S. Gertrudis, en romance de arte mayor, Madrid, 
1723. — Don José de Oviedo de Baños y Sotomayor (n. 1674), bogo- 
tano, vecino de Santiago de León de Caracas, publicó Historia de la 
Conquista y Población de la Provincia de Venezuela, Madrid, 1723; 
■Caracas, 1824, 1885, dos vols. (Bibl. de Americanistas, dos vols.). — 
Poema heroico, el auto de fe que se celebró en Granada... en 172^, 
ibid., anónimo. — Reparos históricos sobre los doce pritneros años del 
Tomo VII de la Historia de España del Dr. D. Juan de Perreras, Al- 



48 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIll) 

calá, 1723. — ^Feay Francisco de la Vega y Toraya publicó Crónica 
de la provincia de Castilla, León y Navarra, del Orden de la Sma. 
Trinidad, Madrid, 1723. 

Año 1724. Francisco de Jesús María publicó Primera parte de 
las Chronicas de la provincia de S. Diego en Andalucía, de religiosos 
descalzos de S. Francisco, Sevilla, 1724. — Fray Tomás Madalena y 
Domínguez (1676-1746), dominico de Buste (Zaragoza), publicó, entre 
otras muchas obras, Aliento fervoroso, relación de las fiestas de la 
Universidad de Zaragoza á la Virgen del Pilar, Zaragoza, 1724. — 
Fray Diego de Madrid (t 1742), franciscano madrileño, predicador 
regio, escribió Fragmento del espejo más claro de cristianos princi- 
pes, Madrid, 1724. Amargo llanto, 1724. Oración fúnebre, 1726. Apo- 
logía en el examen de la verdad, 1732. Sermones, tres vols., 1737- 
38-41. Vida admirable del fénix seráfico y redivivo Francisco S. Pe- 
dro de Alcántara, sácala á luz el R. P. Fr. Juan de la Calzada, Ma- 
drid, 1765, cuatro vols. Crónica de la prov. de Castilla (tres vols. mss. 
del Archivo de San Gil). — Diego Martínez de Cisneros, de Lerma, 
abad de Arlanza, publicó Anti-Ferreras, Desagravios de Fernán 
González..., Madrid, 1724. — Diego Mecolaeta publicó Desagravio de 
la verdad en la historia de S. Millán de la Cogolla, Madrid. 1724. 
Perreras contra Perreras y cuña del mismo palo sobre la pte. XVI 
de su historia de España, 1728. — ^Alvaro de Navia y Osorio, mar- 
qués de Santa Cruz de Marcenado, general famoso asturiano, pu- 
blicó entre otras obras Reflexiones militares, Turín, 1724-30, 11 
vols., traducidos al francés (1735), ital. (1759) y alemán (1753). 
Compendio de las reflexiones militares, Madrid, 1787. — Pineda, in- 
genio de Talavera, escribió las comedias Flor hay que un prado hace 
un cielo, 1728; Los tres Hermanos del cielo, 1728; S. Guillclmo, 1728; 
las tres de santos (Duran). De un Pineda hay en la Bibl. Xac. lo» 
entremeses mss. El Berraco del concejo (¿ 1724?), El Doctor Chamorro, 
Los Figurones y el auto Por grande mal mayor bien. — Fray Ju.^n 
Tirado publicó Epítome historial de la vida... de Fr. Juan de la Pue- 
bla, Madrid, 1724. — Fray Luis Urquiola, franciscano de Calatayud, 
publicó Sagrada columna de España sobre la basa de la constante 
tradición de la milagrosa venida de... María... ó... Zaragoza, ibid., 
1724. — Jerónimo Uztáriz publicó Thcórica y práctica de comercio y 
de marina, Madrid (1724?). 

27. 'Año 17^5- Fray Benito Jerónimo Fetjóo y Mon- 
tenegro (1676-1764), nació en Casdemiro, aldchuela de la 
feligresía de Santa María de Melias. obispado de Orense, dis- 
tante dos leguas de aquella ciudad ; sus padres, Antonio Feijóo 
y Montenegro y doña María de Puga. Fué el primogénito de 
la casa. Recibió la cogulla de San Benito á los catorce años 




R""1'M.FBENEDICTU9 HIERONYMUS FEIJOÓ, 
BENfEDICTINUó 



S. XVIII, 1725. FR. BEXITO JERÓNIMO FEIJÓO 49 

(1688) en el monasterio de San Julián de Samos; estudió en 
Lerez y Salamanca; fué lector en Samos y Oviedo (1709), don- 
de se licenció y doctoró; obtuvo por oposición la cátedra de 
Teología tomista, y después subió á la de prima de Vísperas, de 
la cual se jubiló en 1739; todavía por oposición obtuvo la de pri- 
ma de Teología, de la que se jubiló á los sesenta y tres años, te- 
niendo entonces, año 1740, acabado su Teatro crítico y comen- 
zando á escribir sus Cartas eruditas hasta 1760. Alabóle Bene- 
dicto XÍV, Fernando VI le concedió honores de consejero 
(1748) y murió en Oviedo. 

El padre Feijóo, "ciudadano libre de la república de las 
letras", como él dijo, tenía un gran sentido común; pero, y 
aun por lo mismo, harto prosaico y vulgar, no gustando de la 
poesía y prefiriendo Lucano á Virgilio. De su propio estilo, 
confiesa que nunca perdió el tiempo en estudiar la retórica, 
sino que " tal cual es, bueno ó malo, de esta ó de aquella especie, 
no le busqué yo, él se me vino", negando no sólo el prove- 
cho de las reglas, sino hasta del ejercicio, lectura é imita- 
ción. Pero su sentido común y su sinceridad se lo hicieron 
natural, llano, á veces brioso y siempre persuasivo. Cae á 
menudo en galicismos y hasta sostiene que deben admitir- 
se, aunque otras veces abogue por cierto purismo. Es un 
revolucionario en ideas y no podía menos de serlo en el len- 
guaje, no calando las razones del purismo acertado. Sus fie- 
ros y destartalados mandobles contra todo lo rutinario y falso, 
contra las supersticiones é ídolos de cualquier linaje, limpiaron 
no poco la cultura española, desbrozaron los caminos del sa- 
ber y de la independencia literaria y científica, aunque con los 
ídolos echase juntamente abajo sin duelo alguno doctrinas res- 
petables. Es de alabar siempre su buen propósito ; mas no siem- 
pre está en lo cierto ni sus dichos tienen valor alguno. Alzase 
en medio de la modorra del rebaño verga en mano y atiza á 
diestro y siniestro, sin miramientos ni contemplaciones. En sus 
obras hay vislumbres de vidente del porvenir, hondos pensa- 
rnientos, y á vueltas disparates de á folio : no daba más de sí 
la menguada ciencia de entonces. Faltóle á Feijóo verdadero 
conocimiento de nuestra literatura clásica y gusto para aquila- 
tarla y entenderla ; por lo cual su humor impaciente y levan- 
tisco se dejó arrebatar del aura francesa que soplaba y se afran- 



5o ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

cesó de todo punto. Fué el que más abogó por el estudio de 
la lengua francesa. Lleva, con todo, dentro de su corpezuelo 
monacal, la levadura española del dogmatismo y de la intran- 
sigencia, que le hace sentenciar infalibilidades harto poco infa- 
libles. El Voltaire español k han llamado algunos de sus ad- 
miradores, y pudo serlo en la testarudez con que prosiguió 
amaestrando ex cathedra al pueblo español, teniéndolo, y con 
razón, como un colegio de párvulos ; pero es cosa de risa com- 
pararle con Voltaire ni en literatura ni en religión, ni como 
satírico, ni como escritor siquiera. Hombre curioso, aunque no 
de mucha paciencia para enterarse despacio, escéptico volande- 
ro, dentro de las lindes de la Fe, revolvió muchas ideas, desamo- 
dorró á los españoles, destruyó mucho y no edificó nada. Sal- 
vador Joseph Mañer (i' 175 1) publicó un Antitcatro crítico 
(1729-1731) sacándole á la colada sus errores; otros enemi- 
gos suyos le delataron á la Inquisición, bien que en balde, 
pues era católico á machamartillo. Martín Sarmiento, de su 
Orden, buen amigo, y á quien acudía á veces en demanda de 
las noticias, que él no tenía vagar para buscárselas de por sí, 
le defendió en su Demonstración crítico-apologética del Teatro 
crítico universal (1732). El escándalo de las impugnaciones y 
diatribas llegó á punto de que el Rey prohibiese en 1750 que 
se escribiese más contra él. Según Lista "la posteridad debe 
erigir á Feijóo una estatua y quemar sus obras al pie de ellas" ; 
pero una tan venerable arma que se empleó en desterrar erro- 
res, aunque fuera de palo, antes merecería adorarse que que- 
marse, como haríamos con la porra de Hércules. Feijóo y el 
doctor Martín Martínez, médico de Felipe V, fueron los úni- 
cos que en aquel siglo de verdadera barbarie en España se al- 
zaron contra la ignorancia y la rutina. Martínez murió en la 
brecha y si salió sano Feijóo debióse á la entereza berroqueña 
de su tesón, alentada por el Papa y por el Rey. 

28. M. Pelayo, Hctcrod., t. 111, pág. 67: "Hay en sus escritos 
(pnr mucha indulgencia que queramos tener) ligerezas francesas im- 
perdonables, que van mucho más allá del pensamiento del autor, y que 
denuncian, no ciertamente desdén ni menosprecio ni odio, pero sí ol- 
vido y desconocimiento de nuestras cosas, hasta de las más cercanas 
á su tiempo; como que para hablar de ellas solía inspirarse en enci- 
clopedias y diccionarios franceses... La mayor gloria de Feijóo se 



S. XVIir, 1725. FR. BENITO JERÓNIMO FEIjÓO 5 1 

cifra en haber trabajado por la reforma de los estudios, traduciendo 
á veces casi literalmente, aplicando otras veces á su tiempo las leccio- 
nes que Luis Vives habia dado en el Renacimiento sobre la corrup- 
ción de las disciplinas y el modo de volverlas al recto sendero. Si- 
guiendo á aquel grande y sesudo pensador, antorcha inmortal de nues- 
tra ciencia, no se ató supersticiosamente á ningún sistema; filosofó 
con libertad y fué de todas veras (como él mismo dice con voz feli- 
císima) ciudadano Ubre de la república de las letras. Peregrinó incan- 
sable por todos los campos de la humana mente; pasó sin esfuerzo de 
lo más encumbrado á lo más humilde, y firme en los principios fun- 
damentales, especuló ingeniosa y vagamente de muohas cosas, divulgó 
verdades peregrinas, impugnó errores del vulgo y errores de los sa- 
bios, y fué, más que filósofo, pensador; más que pensador, escritor 
■de revistas ó de ensayos á la inglesa. No quiero hacerle la afrenta de 
llamarle periodista, aunque algo tiene de eso en sus peores momentos, 
sobre todo por el abandono del estilo y la copia de galicismos... 
1 Cuánta y cuan varia y selecta lectura, aunque por lo general de se- 
g^unda mano ! ¡ Cuánta agudeza, originalidad é ingenio en lo que es- 
peculó de suyo ! ; Qué vigor en la polémica y qué brío en el ataque ! 
j Qué recto juicio en casi todo y qué adivinaciones y vislumbres de fu- 
turos adelantos...! Lo que pierde en profundidad lo gana en ex- 
tensión." 

Obras de Feijóo y de sus impugnaciones, etc.: Año 1725: Carta 
apologética de la medicina escéptica del doctor Martínez. Año 1726: 
Teatro crítico, t. L Carta apologética del mismo por el doctor Martí- 
nez, 1726. Breves apuntamientos en defensa de la medicina y de los 
médicos contra el Teatro crítico, por el doctor Pedro Aguenza. Tem- 
plador médico, por el doctor Francisco Ribera, contra el T. crít. 
Diálogo armónico sobre el T. crít., en defensa de la música de los tem- 
plos, por Eustaquio Cerbellón. Contradefensa crítica á favor de los 
hombres, contra la nueva Defensa de las mujeres {del T. crít.), anóni- 
mo. Medicina cortesana, satisfactoria del doctor Ribera al padre 
Feijóo. Año 1727: Anotaciones al Teatro crítico, anónimo. Juicio final 
de la astrología, en favor del T. crít., por el doctor Martínez. Discurso 
filológico crítico sobre el Corolario del paralelo de lenguas, anónimo. 
Estrado critico en defensa de las mujeres, contra el T. crít., anónimo. 
Antiteatro, por Jerónimo Zafra. Noticias críticas sobre el T. crít., anó- 
nimo. Residencia médico-cristiana contra el T. crít., por el doctor 
Bernardo Araujo. Antiteatro deifico del T. crít., anónimo. Escue- 
la médica, en respuesta al T. crít., por el doctor Francisco Suá- 
rez de Ribera. Medicina vindícala, contra el padre Feijóo, por 
don Ignacio García Ros. Cátedra de desengaños médicos, en de- 
fensa del padre Feijóo, anónimo. Respuesta á la carta inserta en el 
T. crít. sobre el matrimonio. Año 1728: T. crít., t. II. Tertulia hisió- 
rica, contra él, anónimo. Año 1729: T. crít., t. III. Antiteatro crítico. 



52 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

sobre los dos tomos del T. crít., por don Salvador José Mañer. Apelación 
sobre la piedra filosofal, contra el t. III del T. crit., anónimo. Año 
1730: Ilustración apologética á los dos tomos del T. crít., por el padre 
Feijóo. T. crít., t. IV. Año 1731 : Crítico y cortés castigo de pluma, 
contra el t. IV, anónimo. Antiteatro critico, ts. II y III, por Salvador 
Mañer. Año 1732 : Demostración crítico-apologética del T. crít.. por 
fray Martín Sarmiento, dos vols. Año 1733 : T. crit., t. V. Crisol crí- 
tico, teológico, histórico, político, físico y matemático, dos vols., ó 
IV y V del Antiteatro, por José Mañer. T. crít., t. VI. Combate inte- 
lectual contra el T. crit., por don Manuel Ballester. El Famoso hom- 
bre marino, contra el T. crít., por Mañer. Impugnación al padre Feijóo, 
por don Manuel Marín. Año 1735: Vindicias de Savonarola, contra el 
padre Feijóo, por el dominico fray Jacinto Segura. Teatro anticrítico, 
dos vols., por don Ignacio Armesto y Osorio. Año 1736: T. crít., t. VII. 
Año 1737: Teatro anticríiico, últ. tomo, por Armesto. Año 1739: T. crit., 
t. VIII. Año 1741 : Suplemento á los ocho tomos del T. crít. Teatro 
de la verdad ó apología por los exorcismos, contra el T. crít., por 
fray Alonso Rubiños, mercenario. Duelos médicos, contra el T. crit., 
por don Narciso Bonamich. Año 1742: Bailes mal entendidos y Señeri 
sin razón impugnado, por don Nicolás de Zarate. Cartas eruditas y 
curiosas, t. I. Año 1744: El Príncipe de los poetas Virgilio, por el 
padre Joaquín de Aguirre, jesuíta. Año 1545: Cartas, t II. Año 1546: 
Carta respuesta á la XVII de las eruditas del padre Feijóo, por fray 
Antonio Rodríguez, cisterciense. Liber apolegeticus artis magnae 
B. Raymundi Lulli, por fray Bartolomé Fornes. Año 1749: Examen 
de la crisis, del padre Feijóo, sobre el Arte Luliana, por fray Anto- 
nio Raimundo Pascual, bernardo. Reflexiones crítico-apologéticas so- 
bre las obras del padre Feijóo, dos vols., por fray Francisco de Soto, 
franciscano. Justa repulsa de inicuas acusaciones, por el padre Feijóo, 
contra la anterior. Año 1750 : Cartas, t. III. Examen de la crisis, t. II, 
por el padre Pascual. Año 1753: Cartas, t. IV. Año 1754: Satisfacción 
á la carta XVI del tomo IV de las eruditas, por fray José Torrubia, 
franciscano. Año 1755 : Cartas sobre el terremoto de este año. Año 
1760: Cartas, t. V. Adiciones á las obras de..., Madrid, 1783. 

Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro, Teatro crítico universal, 
Madrid, 1765, ocho vols.; Obras apologéticas, Madrid, 1765; Cartas 
eruditas y curiosas, Madrid, 1765, cinco vols. ; Teatro critico, cartas, 
apología é índice general, Madrid, 1777, 16 vols. Dcmostrac. crítico- 
apologética del Teatro crítico, ibid., 1739, dos vols. Obras escogidas, 
Bibl. de Aut. Esp., t. LVI. Consúltense : M. Menéndez y Pelayo, His- 
toria de los heterodoxos españoles, Madrid, 1880-1S81, t. III, págs. 67- 
82 é Historia de las ideas estéticas en España, Madrid, 1886. t. TIT 
(víil. 1), págs. 159-175; señora doña E. Pardo Bazán, E.ramcn crítico 
de las nbras del P. Maestro Feijóo, Madrid, 1877 ; M. Morayta : El 
Padre Feijóo y sus obras, Valencia, Scnipere y C, 1913; J. Sempere 



S. XVIII, 1725. GREGORIO MAYANS Y SÍSCAR 33 

y Guarinos, Ensayo de una biblioteca española de los mejores escri- 
tores del reynado de Carlos III, Madrid, 1785-1789, t. III, págs. 18-46; 
Antonio Marqués y Espejo, Diccionario feyjoniano, Madrid, 1802; 
José Santos, índice general alfabético de las cosas más notables que 
contienen las obras de... Feíjóo, Madrid, 1774; Pamplona, 1787. 

29. Año 1725. Gregorio Mayans y Síscar (1699-1781), 
de Oliva (Valencia), estudió en Barcelona, Valencia y Sala- 
manca, Humanidades, Filosofía y Derecho; doctoróse (1722), 
fué bibliotecario regio (1733- 1740), retirándose después á su 
pueblo, honrado de Carlos III con los honores de alcalde de 
su real casa y corte y una pensión anual de i.ooo ducados. 
El Néstor de la literatura española, que le llamó un extranjero, 
gran jurisconsulto; fué, sin duda, de los más doctos del si- 
glo XVIII y el más aficionado á nuestros grandes filósofos, 
especialmente á Vives, á nuestros jurisconsultos y humanistas. 
Guardó el fuego sagrado de la antigua cultura patria y traba- 
jó por despertarla publicando los Orígenes de la lengua espa- 
ñola, Madrid, 1737, dos voliimenes, y en ellos el Diálogo de la 
Lengua, de Valdés ; editando las cartas de Nicolás Antonio y de 
Solís (1733), obras de Mondéjar (1741), de fray Luis de León 
(1761), del Brócense (1766) y de Vives (1782). Su Rhetorica, 
dos voliímenes, Valencia, 1757 y 1787, es la mejor crestoma- 
tía de prosistas castellanos. Ciertos defectos de carácter, como 
dice M. Pelayo, una excesiva satisfacción de sí propio, el ale- 
jamiento voluntario en que vivió de la corte, y la circunstan- 
cia de haber escrito en lengua latina y no para el vulgo algu- 
nas de sus mejores obras, le impidieron ejercer tan decisiva 
influencia en la dirección de los estudios como la que él de- 
seaba y como la que ejercieron otros muy inferiores á él en 
saber y en extensión de miras. Estimáronle los extraños; Vol- 
taire le pedía noticias sobre nuestra literatura, llamándole in- 
signe y famoso, y le mientan con loa Gerardo Meermann, Da- 
vid Clément, Otto Mencken, Muratori, Heiueccio, á quienes 
asistió en sus respectivas investigaciones. No llegó á tener es- 
tilo propio en castellano, aunque tampoco tuvo gongorismos 
ni galicismos, cuidando más de las cosas que de las palabras; 
pero todo su empeño, amén de la historia patria y del derecho 
romano, en que sobre todo trabajó, lo puso en hacer que rena- 
ciese la prosa castellana de nuestros clásicos. Fué el primero 



54 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

que escribió la Vida de Miguel de Cervantes, al frente de la 
magnífica edición londinense del Quijote, 172)7- 

Don Juan de Iriarte (1702-1771), tío de Tomás de Triar- 
te é hijo de don Juan de Iriarte, de origen navarro, y de doña 
Teresa de Cisneros, nació en Puerto de la Cruz de Orotava, 
isla de Tenerife, estudió en París y Ruán, partió á Madrid 
(1724), donde fué preceptor de los hijos de los Duques de Bé- 
jar y de Alba y del infante don Manuel de Portugal. Escribió 
ya en 1725 la Taurimacliia matritensis. Nombrado oficial de 
la Real Biblioteca (1729) y bibliotecario (1732), se dio á la 
bibliografía, mientras escribía en el Diario de los Literatos. 
Fué nombrado oficial traductor de la Secretaría de Estado en 
1742, académico de la Española en 1743, de la de San Fer- 
nando en 1752. Fué inclinado al epigrama, el mejor latino de 
su tiempo y estudiosísimo bibliógrafo. 

3 0. De los conocimientos de Mayans en nuestra literatura y ad- 
mirable juicio crítico, aunque alguna que otra vez desbarre, darán 
muestra estas citas: "Don Pedro Calderón, ni en la invención ni en 
el estilo, es comparable con Lyope de Vega." "Si la litada es una fá- 
bula heroica escrita en verso, la novela de Don Quijote es una fábula 
épica escrita en prosa", porque la épica, como dijo Cervantes, "tan 
bien puede escribirse en prosa como en verso". Fué el primero en 
notar que gran parte del efecto cómico del Quijote estriba en el con- 
traste entre lo que las cosas son en si y lo que parecen en la fantasía 
de don Quijote. Ni le maravillaba, como á Luzán, que hubiese come- 
dias en prosa, "pues las latinas casi todas están compuestas en ver- 
sos yámbicos, tan semejantes á la prosa, que muchas veces apenas se 
distinguen de ella... Y las mejores comedias que tenemos en español, 
que son la Celestina y la Et^phrosina, están escritas en Prosa". Para 
él la novela es un verdadero mundo poético, un poema complejo que 
los abraza todos, pudiendo ser epopeya (cuando se propone un tipo 
ó idea perfecta, como Aquiles ó don Quijote), ya comedia, ya égloga, 
ya sátira, ya entremés y aun otra diversidad de composiciones. Fué 
el primero en descubrir las preciosidades del Cancionero general, de 
Castillo, celebrando la gravedad de Hernán Pérez de Guzmán y Jorge 
Manrique; el ingenio, discreción y gracia de su tío Gómez, de Her- 
nán Mexia, de Nicolás Núñez, de don Luis de Vivero, del comendador 
Escrivá, del Vizconde de Altamira y el natural decir de todos ellos, 
suelto, castizo y agradable. Estimailor del dulce halago de los metros 
cortos nacionales, pondera la festividad de Castillejo, la urbanidad 
de Gálvcz de Montalvo y los felicísimos c inimitables romances y le- 
trillas de d(in Luis de Góngora. En la Rhctorica se propuso hacer 



S. XVIII, 1725. GREGORIO MAYAXS Y SÍSCAP. 55 

hablar en castellano á Aristóteles, Hermóg'enes, Longino, Cicerón, 
Comí f icio y Quintiliano, entendidos y explicados tal como los ex- 
plicaban Xebrija, Vives, Matamoros, Granada, Núñez y el Brócense, 
que todos están allí concordados y hablando á una. 

M. Pelayo, Heterod., t. III, pág. 62: "era (Mayans) en todo un 
español de la antigua cepa, amantísimo de las glorias de su tierra, 
incansable en sacar á luz ó reproducir de nuevo por la estampa las 
obras de nuestros teólogos y filósofos, jurisconsultos, humanistas, 
historiadores y poetas. ¡Cuan pocos son los que han dado más luz 
que él á nuestra historia científica y literaria ! A él debemos mag- 
níficas ediciones de Luis Vives, del Brócense, de Antonio Agustín, 
de fray Luis de León, del Marqués de Mondéjar, de Ramos del Man- 
zano, de Retes, de Puga, ilustradas con biografías de los autores y 
notas copiosísimas. Él aspiró á reanudar en todo la tradición y la 
cadena de la ciencia patria, siendo sus esfuerzos en pro de nuestra 
cultura todavía más simpáticos que los del padre Feijóo, porque son 
más castizos. Incansable en purgar nuestra historia de fábulas y fic- 
ciones, no sólo dio á luz la Censura de historias fabulosas, de Nico- 
lás Antonio, sino que hizo por su cuenta guerra sin cuartel á los fal- 
sos cronicones y á toda la faramalla de historiadores locales. Quizá 
le llevó demasiado lejos el espíritu crítico, mezclado con cierta aspe- 
reza y terquedad de carácter y con una vanidad literaria superior 
á todo lo creíble. Así se comprende que diera en paradojas como la 
Defensa del Rey Witiza, ó que se obstinara en caprichos como el de 
la Era española. Pero ¿ cómo no perdonárselo todo, cuando se re- 
cuerda que él penetró de los primeros, con la antorcha de Valdés y 
de Alderete, en el misterio de los orígenes de la lengua castellana, en 
tiempos en que la filología romance andaba en mantillas : que él en 
su severísima Retórica tuvo á gala no citar más ejemplos modernos 
que de autores españoles, todavía en- mayor número que los de grie- 
gos y latinos: que él por primera vez escribió la vida de Miguel de 
Cervantes, y levantó la fama de Saavedra Fajardo, y resucitó el 
olvidado nombre de Pedro Juan Nt'iñez, y, finalmente, que él dio 
luz al caos de nuestra historia jurídica en su Carta al Dr. Bcrni so- 
bre el origen y progresos del derecho español, años antes de que el 
padre Burriel escribiese la admirable Carta á D. Juan de Aniaya, 
tesoro de erudición y de sagacísimas conjeturas? Bien puede perdo- 
narse á quien tan grandes cosas hizo, el que, con vanidad un poco 
pueril, no tuviera reparo en llamarse "ingenio egregio adolescens. 
"judicioqtie admirabili, juris et antiqnitatis peritissimus" . Válgale 
por disculpa el no haber titubeado el doctísimo Heinecio en apelli- 
darle á boca llena: "FiV cclcbcrrimus, laudatissimus, elcganlissimus", 
como si todo superlativo le pareciera pequeño para su alabanza." 
"Famoso", le apodó Voltaire. 

Forner, Exequias: "Procuró mantener y propagar la propiedad y 



56 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

pureza de nuestra lengua en un tiempo en que no se hablaba sino al- 
garabía... Escribió una Retórica castellana, valiéndose de ejemplos 
de autores españoles, castizos, puros y elegantes." Para prepararse 
á la composición de su voluminosa Retórica, habia impreso desde su 
juventud otras obras, con el mismo intento de reforma patriótica. 

Obras de Mayans. Oración en alabanza de las obras de D. Diego 
Saavedra Fajardo, Valencia, 1725; Madrid, 1739, y en los Ensayos 
oratorios, Madrid, 1739. Popularizó la República Literaria de aquel 
ingenio en varias ediciones que hizo de ella. Valencia, 1730 ; Madrid, 
173S, etc. Oración que exhorta á seguir la verdadera idea de la Elo- 
quencia Española, Valencia, 1727 ; Lyon, 1733. Epistolarum libri sex. 
Valencia, 1732. El Mundo engañado de los falsos médicos, 1732 {José 
Gozóla Veronés). El Orador christiano ideado en tres diálogos. Va- 
lencia, 1733, 1773. Cartas morales, militares, civiles y literarias de 
varios autores españoles, Lyon, 1733; Madrid, 1734, 1756, 1773, cin- 
co vols. Cartas de D. Nicolás Antonio y de D. Antonio de Solis, añá- 
dese una de D. Cristóbal Crespi de Valdaura. Va añadida una ora- 
ción del autor, que exhorta á seguir la verdadera idea de la elocuen- 
cia española..., Lyon, 1733, 1755. Vida de D. Antonio Agustín, Ma- 
drid, 1734. Reglas de Ortografía de la lengua castellana, compuestas 
por Antonio de Lebrija, añadidas algunas reflexiones, 1735. Orígenes 
de la lengua española, compuestos por varios autores, Madrid, 1737, 
dos vols.; 1873. Vida de Miguel de Cervantes, Briga-Real, 1737; Lon- 
dres, 1737; Amsterdam; Madrid, 1750 (dos edic), 175 1. Ensayos ora- 
torios, Madrid, 1739. Censura de historias fabulosas, 1742. Specimen 
Bibliothecae Hispano-Majansianac sive Idea novi Catalogi Critici ope- 
rum Scriptorum Hispanorum quae habet in sua Bibliotheca Greg. 
Maiansius..., Hannoveriae, 1753: libro de los más útiles de Mayans. 
Rhetorica, Valencia, 1757, dos vols.; 1787. Idea de la gramática lati- 
na, seis vols.: I, 1758; II, 1769; III, 1768; IV, 1769; V, prosod., 1768. 
Idea de un Diccionario universal, ejecutado en la Jurisprudencia civil, 
Valencia, 1768. Ejemplos de las conjugaciones de los verbos, ibid., 
1769. Libro V de la gramática latina, ibid., 1770. Tcrcnciano ó arte 
métrica. Valencia, 1770. ¡Ilici hoi la villa de Elche, ilustrada con va- 
rios discursos, ibid., 1771. Gramática de la lengua latina, ibid., 1771, 
cinco vols. Defensa del Rei Witisa, Valencia, 1772. Organum Rheto- 
ricum, de Nebrija, y las Instituciones Oratorias, de Núñez, 1774; 
además las reimpresiones monumentales de todas las obras de L. Vi- 
ves y del Brócense. Vida de Virgilio, con las noticias de sus obras 
traducidas en castellano, Valencia, 1778, cinco vols; 1795. Están las 
versiones de Gregorio Hernández, fray Luis de León, del Brúcense y 
Juan de Guznián. Oraciones de algunos misterios de la religión. Va- 
lencia, 1779. Correspondencia literaria de D. Gr. M. y S. con el limo. 
Sr. D. Blas Jover Alcázar, tirada aparte del Semanario Erudito, 
t. XVII, 1789. Colección de cartas eruditas á D. José Ncbot y Sans, 



S. XVIII, 1725. DR. D. JERÓXIMO F. DE CASTRO Sj 

Valencia, 1791. Arte de pintar, Valencia, 1854. Hay extensos catálo- 
gos de las innumerables publicaciones mayansianas en las bibliotecas 
de Ximeno, Fuster y Sempere y Guarinos. Editó las obras de Mon- 
déjar (1741), fray Luis de León (1761), el Brócense (1766) y Vives 
(1782). Gregorio Mayans y Sisear. Elogio de Qtievedo, juicios críti- 
cos, etc. [espécimen], Bibl. de Aut. Esp., ts. XXIII, XXXVII, XUl, 
LXII y LX V ; Correspondencia literaria, en Revista de Archivos, 
etcétera (1905), t. XII, págs. 271-280, 446-459." t- XIII, págs. 51-56, 
255-261, 421-439; (1906), t. XIV, págs. 214-226, 373-378- 

Obras de Juan Iriarte: Regiae Bibliothecae Matritensis Códices 
Graeci, 1769. Regiae Bibliothecae Matritensis Códices tnss., Madrid, 
1869: más de 50 códices que copió Constantino Lascaris. Colección 
de refranes castellanos traducidos en metro latino. Advertencias so- 
bre la Sintaxis Castellana. Sobre los Verbos Reflexivos y Recíprocos. 
Sobre el participio pasivo. Sobre al adverbio. Observaciones sobre el 
principio en que se debe fundar la Ortografía. Sobre la imperfección 
de los Diccionarios. Estas y otras disertaciones gramaticales, en el 
t. II de sus Obras sueltas, 1774, dos vols. Poesías, en Aut. Esp., 
t. LXVII. 

31. Afto 1725. Juan Agustín del Casal y Montenegro, orador 
malagueño, publicó Oraciones fúnebres.... Granada, 1725. — Miguel 
DE Aviles, marqués de Aviles, de Arequipa, virrey del Perú (1820), 
publicó Ciencia heroyca, reducida á las leyes heráldicas del blasón, 
Barcelona, 1725, dos vols. ; Madrid, 1780, dos vols. — ^Don Jorge Brito 
DE Almansa publicó Papel Demócrito que entre burlas y veras se ríe 
y responde en veras y burlas á un papel Heráclito que llora y ríe la 
bobería que hacen los Españoles en la Compañía que forman para la 
empresa de las minas de Guadalcanal, Río Tinto, etc.. S. Cenia (1725). 
— Fray Ignacio Xavier de Couto, trinitario de Marbella (Portugal), 
publicó las comedias La Vida en trance mortal y El Odio del Amor; 
además Métrica descripción de la sumptuosisima publicación de cau- 
tivos que el... Convento de S. Justa y Rufina... hizo... en el año 1725, 
Sevilla, 1725. — Crisis del Ensayo á la Historia de la Florida, Alcalá, 
1725. — El padre Diego Cuadros y Valpuesta. jesuíta madrileño, pu- 
blicó Palestra bíblica, cuatro vols., Madrid, 1725-31. Palestra escolás- 
tica. Constituciones y reglas de la Congregación de la Anunciata sita 
en el colegio de Alcalá, Madrid, 1728. Despertador de la fe de los 
últimos siglos, del francés, 1732. Manuale hebraicum (Gram. y Diccio- 
nario), Roma, 1733. — Don Martín Dávila y Palomares compuso la 
comedia con música Imposibles vence Amor, hacia 1725 (ms. Bibl. 
Nac). — El doctor don Jerónimo Fernández de Castro y Bocángel, 
del Consejo de S. M., y su secretario, y caballerizo mayor del Marqués 
de Castel fuerte, virrey del Perú, donde residía en 1724, escribió las 
fiestas celebradas en Lima á la proclamación de Luis I, en 1724 y 25, 



58 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

que tituló Elisio peruano, Solemnidades heroicas, Lima, 1725. — Do>r 
Juan González de Dios publicó Majiual de Ortografía Castellana, 
1724. Tratado del Acento Latino y Reglas de la Recta Pronunciación, 
1725. — Teresa Guerra publicó Obras poéticas, Madrid, 1725. — José 
LÓPEZ Agurleta, de Talamanca (Guadalajara), publicó Apología por 
el hábito de Santo Domingo, de la orden de Santiago, Alcalá, 1725. 
Vida del venerable fundador de la orden de Santiago, continuación de 
la apología de Santo Domingo, apéndice de escrituras á las tres fa- 
milias de Fitas, Sarrias y Navarros, Madrid, 1732. Vidas de... Hijos 
de este R. Convento de Santiago de Uclés... (ms. importante, Arcb, 
Hist. Nac). Otras obras, en Cat. García. — Don José Lloréns de Cla- 
vel (t 1734), de Castellón, publicó Memorias de la villa de Castellón 
de la Plana y de algunos de sus hijos ilustres en letras, 1725. — Fray 
Manuel J. Medrano publicó Historia de la provincia de España de 
la Orden de pfedicadorcs, Madrid, 1725; t. II, 1727; t. III, 1729; t. IV, 
1731; t. V, 1734. — Fray Juan de Mojica publicó la comedia El Des- 
cendimiento del sacro cuerpo de Christo, nuestro Redentor, de la 
Cruz, el iñernes santo por la tarde, Madrid, 1725. — Don Romualdo La 
Muela y Galindo publicó Relación métrica de los festivos cultos que 
consagró... Granada á la Invención de las sagradas Formas..., Gra- 
nada, 1725. — iFray Buenaventura Tellado, religioso menor de la 
S. provincia de Santiago, publicó Nuevo manojito de flores. Salaman- 
ca, 1725. 

Año 1J26. El Duque de Béjar, por seud. el Sátiro, publicó Funda- 
ción, ordenanzas y constituciones del insigne orden del Toyson de oro, 
Madrid, 1726. Leyó en 1749 en la Academia del Buen Gusto varias poe- 
sías, que se hallan en Aut. Esp., t. LXVII ; su nombre académico fué 
el Sátiro. La Soledad, son., 1749. Contra la vanidad y La Vida de 
'jldea, romances (t. LXVH Aut. Esp.). — El padre Juan Patricio Fer- 
N.xNDEZ, jesuíta, escribió Relación historial de las misioíies de los In- 
dios que llatnan Chiquitos (Paraguay), Madrid, 1726, 1895, Vict. Suá- 
rez, dos vols. — ^Don Leonardo Manuel Fryma publicó Panegírico de 
S. Tomás de Aquino, poema en romance, Madrid, 1726. — Fray Fran- 
cisco DE Lara, sevillano, publicó El Sol máximo de la Iglesia S. Geró- 
nimo, poema heroico en octavas, Sevilla, 1726. — Don Bernardino José 
Keinüso y Quiñones (t 1751), censor de comedias (1750-1751), escri- 
bió Quitar el cordel del cuello es la más justa venganza, i.° pte. de la 
Vida del V. P. Antón Martín de Granada, comedia, 1726 (ms. Bibl. 
Kac). La Sacra esposa de Cristo y doctora de su Iglesia, S. Catalina. 
El Sol de la fe en Marsella y conversión de la Francia. S. María 
Magdalena, dos ptes. — Don Nicolás Rodrigo Noveli publicó Reglas 
para torear á caballo, Madrid, 1726, 1894. Crisol especulativo, demos- 
trativo, práctico, matemático de la destreza, ibid., 1731. dos vols. — 
Don Juan Stevens publicó Diccionario nuevo Español y Inglés y In- 



S. XVIII, 1727. P. JOSÉ FRANXISCO DE ISLA 5^ 

glés y Español, Londres, 1726. — Varios elocuentes libros recogidos en 
uno, Madrid, 1726. 

32. Año 1727. El padre José Francisco de Isla (1703- 
■178 i), hijo de don José Isla de la Torre y doña Ambrosia Rojo, 
de linaje entrambos, nació en Vidanes con ocasión de ir su 
madre á un santuario cerca de ^"alderas, del reino de León ; 
á los once de su edad se bachilleró en Leyes y entróse jesuíta 
á los diez y seis en Villagarcía de Campos. Tradujo una His- 
toria de Teodosio, de Flechier. á los diez y nueve, sin saber 
francés, valiéndose del Diccionario ; y estudiando Teología en 
Salamanca, por consejo del padre Losada, escribió La Juven- 
tud triunfante, Salamanca, 1727. Enseñó Filosofía y Teolo- 
gía en Segovía, Santiago y Pamplona, donde tradujo el Com- 
pendio de la historia de España, del padre Duchesne y publicó 
la descripción irónica y burlesca Día grande de Navarra, 1746- 
Por entonces comenzó á traducir el Año cristiano, del padre 
Croiset. La reina doña Bárbara de Portugal quísole tomar por 
su confesor; pero él manifestó su insuficiencia para tan alto 
cargo: "No soy para confesor ni aun de vuecencia." A Ios- 
veinte de su edad comenzó á predicar con grande aplauso, y 
aunque sus Sermones, publicados en 1792, no carecen de sutil 
conceptismo, distan infinito de los de sus contemporáneos por 
3a doctrina, la llaneza y lo bien razonados : sin duda no quería 
chocar demasiado contra la corriente á la cual deseaba oponer- 
se, como lo hizo con su Historia del famoso predicador fray 
Gerundio de Compasas, empezada á publicar en 1758. que le- 
vantó contra su autor al rebaño de predicadores gongorinos y 
á los frailes todos hasta condenarle la Inquisición. A los cin- 
cuenta de su edad, retiróse por sus achaques á Villagarcía, lue- 
go á Pontevedra, donde vivió los últimos catorce años hasta 
la expulsión de la Compañía, aunque salió á veces á predicar, 
como en la Cuaresma de 1757 á Zaragoza; perdióse el Cuadra- 
gesimal que para ella trabajó. Expulsados los Jesuítas de Es- 
paña en 1767, quiso seguirlos, con haberse sentido atacado de 
perlesía repetidas veces; embarcóse en La Coruña, estuvo ca- 
torce meses en Córcega con sus compañeros, donde comenzó 
á traducir las Cartas de José Antonio Constantini, en ocho 
tomos, que acabó en los Estados Pontificios. Estuvo en Bo- 



6o ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVII l) 

lonia, en casa de unos señores, de donde le desterró (1773) la 
Curia eclesiástica por defender á los suyos poco antes de la 
extinción de la Compañía; hasta que muerto el cardenal Mal- 
vezzi, que había dado la sentencia, pudo volver á la ciudad en 
1775, llevándosele á su palacio los Condes Tedeschi, donde 
le regalaron hasta que falleció. Allí tradujo las Aventuras de 
Gil Blas de Santularia, impresas en 1787 y el Arte de enco- 
mendarse á Dios del italiano padre Bellati, además de otras 
obras perdidas. Tuvo particular correspondencia con su dis- 
■cretísima y cariñosa hermana doña María Francisca de Isla 
y Losada, que murió en Santiago, donde vivía, el año 1808. 
Esta correspondencia forma las Cartas del padre Isla. El cual 
fué veraz, franco, modesto, humilde, generoso y resignado; 
por otro lado jovial y gracioso, propenso á la sátira festiva, 
pero sin ofensa de nadie, tan sólo contra la ignorancia orgu- 
llosa ó la atrevida ridiculez. Su agudo ingenio se retrataba en 
sus ojos vivos y brillantes, y en lo ameno de su conversación, 
salpimentada de cuentos, chascarrillos y agudezas. 

Este mismo mgenio agudo y hinnior festivo y chocarrero 
llevó el padre Isla á sus obras. Donde brilla limpio y sin man- 
cha de afectaciones ni bajezas es en sus Cartas familiares, por 
serle natural el estilo llano y casero. Pero en sus demás escri- 
tos han dejado huellas ya el conceptismo que mancillaba en- 
tonces toda nuestra literatura, ayudando la agudeza de su in- 
genio, ya la grosería que por ir al opuesto extremo se nota 
en toda obra de la primera mitad del siglo xviii, teniendo 
parte las costumbres y modos de hablar algún tanto chabacanos 
de los frailes, ya el galicismo que desde principios de siglo ha- 
cía riza entre los escritores, mayormente por su ejercicio de 
traducir del francés. Estos defectos empañan algo el decir del 
padre Isla, aunque su riqueza y propiedad del castizo caste- 
llano les sobrepuje, y el gran ingenio, buena sombra y since- 
ridad del escritor haga siempre agradables sus libros, de los 
mejores que en aquel siglo se compusieron. 

111 culteranismo, llevado por Paravicino al pulpito, paró en 
bufonadas y hasta soeces ccxmíparaciones y pueriles juegos de 
palabras. Feijóo combatió esta postración de la oratoria sa- 
grada en sus Cartas, y Mayans, en El Orador christiano ideado 
en tres diálogos (1733); i/cro Fray Gcnoidio (1758), cual otro 



S. XVIII, 1727. P. JOSÉ FR-XNXISCO DE ISLA 6 1 

Don Quijote, pareciendo ridículo fraile predicador ante las 
gentes, las hizo caer en la cuenta del mal gusto, y aunque 
los predicadores, mayormente los frailes, tocaron el cielo 
con las manos, miráronse más y fueron abandonando aquel 
estilo: cuando el padre Isla, en 1767, salió de España con la 
Compañía de Jesús extrañada del reino, fray Gerundio y co- 
frades habían hecho penitencia, como dice un autor moderno. 
Es una novela picaresca á su modo, puesto que el héroe, to- 
mando sobre sí las corruptelas sociales, carga con la chacota 
y befa de toda la sociedad, y cada cual, por no parecer como- 
el hazmerreír de los demás, se cura de ellas en su persona. 

33. M. Pelayo, Id. estct., t. III, vol. I, pág. 414: "Todos los vicioi- 
de la decadencia literaria, el culteranismo, el conceptismo, el equivo- 
quismo, la erudición indigesta y de aparato, las metáforas descomu- 
nales, los vanos alardes de sutileza, se habían concentrado en el pul- 
pito, adquiriendo doble realce y escandalosas proporciones, por lo 
mismo que era mayor el contraste entre los bajos quilates del estilo y 
la grandeza sublime de la materia. Olvidados los grandes ejemplos- 
que en tiempos más felices habían dado los Tomases de Villanueva, 
los Avilas y Granadas, los Lanuzas y Riveras, y hasta el mismo- 
padre Vieira, que tenia tan extraordinarias dotes de orador en medio dé- 
las sombras y desigualdades de su gusto, sólo obtenían en la primera 
mitad del siglo xviii admiración y aplauso aquellos increíbles abortos de 
la pedantería y de la demencia, que se bautizaban con los nombres harto 
expresivos de Florílogio Sacro, que en el celestial, ameno, frondoso 
Parnaso de la Iglesia riega la Aganipe Sagrada, ó bien Trompeta 
evangélica, alfange apostólico y martillo de pecadores. Una monstruo- 
sa mezcla de autoridades gentílicas y cristianas, de textos de la Sa- 
grada Escritura, violenta y torcidamente aplicados por mero sonso- 
nete y revueltos con textos de poetas; una erudición de poliantea y de- 
mundo simbólico, estéril de todo punto para el aprovechamiento moral 
de los oyentes, ocupaban, ó, más bien, profanaban la cátedra del Es- 
píritu Santo, con grave escándalo de todos los espíritus piadosos y 
bien intencionados. Pero ni el Orador Cristiano, de Mayans, ni Ios- 
clamores del padre Feijóo, ni las pastorales de muchos Prelados 1 u- 
biesen sido de todo punto eficaces para acabar con aquella lepra (que 
sólo en una nación de tan robusta fe cristiana como la nuestra pudo 
ser dañosa únicamente bajo el aspecto literario y no trascender á las 
■ costumbres), si no hubiera venido en su auxilio el cauterio de la 
sátira, tampoco del mejor gusto, algo mazorral y frailuna; pero po ' 
esto mismo acomodada á los vicios que se proponía desterrar. En 175& 
apareció el primer tomo del Fr. Gerundio de Campazas, autorizado 



62 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

•con doctas cartas apologéticas de Alontiano y Lujando, del maestro 
fray Alonso Cano, del bibliotecario Santander y Zorrilla y de otros 
■doctos varones de aquella edad, los cuales, en términos amargos, se 
lamentaban de la corrupción del pulpito. A los tres dias el libro estaba 
-agotado. La sátira bufonesca y recargada, pero verdaderamente chis- 
tosa, del padre Isla, varón en quien el donaire era más espontáneo 
que culto, malográndose á las veces por acumulación y redundancia y 
tendiendo más á producir la inextinguible carcajada que la inteligente 
sonrisa, había herido en lo vivo, produciendo, no una de esas breves 
polémicas que eran el pan cotidiano de los literatos del siglo pasado, 
sino una verdadera tempestad de folletos y diatribas, en que se mez- 
claban y sobreponían á la cuestión oratoria otras de muy diversa ín- 
dole, disensiones y rencillas entre las varias familias monásticas, y 
-animadversiones que ya comenzaban á apuntar contra los Jesuítas. 
A punto llegaron las cosas de tener que prohibir el Santo Oficio, por 
un edicto de 1760, escribir ni en pro ni en contra de la famosa His- 
toria de Fr. Gerundio, recogiendo de paso cuantos papeles se habían 
•divulgado acerca de ella, abstracción hecha de la calificación que cada 
uno de ellos mereciera. El Fr. Gerundio, tal como es, ocupa un lugar 
relevante en la historia de la literatura española del siglo xviii. La 
•doctrina del padre Isla sobre la oratoria sagrada es sólida y firme, 
harto mejor que los ejemplos que quiso darnos el padre Isla en sus 
propios é insignificantes sermones. La sátira es abundante, copiosa, 
de legítimo gracejo castellano, no muy pasado por la cendra, vulgar y 
grotesco á veces, pero irresistible en sus buenos trozos, que son las 
parodias y las descripciones de costumbres rústicas, escolásticas y 
-claustrales, trasladadas con tosco pincel, pero con singular semejan- 
za. El mayor defecto de la obra es su carácter híbrido de novela y de 
tratado de retórica eclesiástica: lo serio daña á lo jocoso, y lo jocoso á 
lo serio, como en todos los libros que con forma de sátira persiguen un 
fin de utilidad inmediata. El padre Isla alcanzó totalmente el suyo, y 
si no brotaron grandes predicadores en el siglo xviii, porque á nadie 
era dado producirlos en una edad que vivía de imitación más que de 
propia vida y que sustituyó las antiguas extravagancias con la imita- 
ción servil de los sermonarios franceses, logró, á lo menos, que el 
pulpito recobrase su austera dignidad en manos de los Gallo, Bocane- 
gra, Qiment, Armañá, Bertrán, Lorenzana, Vela, Tavira, Heredero y 
■otros muchos oradores arreglados, correctos, cultos, y á veces no fal- 
tos de cierta elevación y de cierto brío, aunque nunca la helada lite- 
ratura de los más de ellos bastó á encender en el alma de los oyentes 
ni la más leve centella de aquel fuego que tan fácilmente prendía en 
las muchedumbres al sonar el acento inspirado del padre Calatayud ó 
de fray Diego de Cádiz, oralor de tan portentoso efecto en sus incul- 
tas palabras como apagado y mortecino en las letras que estampaba 
sobre el papel." 



S. -WIII, 1727. P. JOSÉ FRANCISCO DE ISI.A Ó3 

La Juventud triunfante representada en las fiestas con que celebró 
el Colegio Real de la Compañía de Jesús la canonización de S. Luis 
Gonzaga, Salamanca, i/S/.^Las Cartas publicadas como por Juan de 
la Encina en Fresnal del Palo, las escribió en Segovia, contra don 
José de Carmena y Martínez, médico de aquella ciudad, con motivo 
de haber él publicado Método racional y gobierno quirúrgico para co- 
nocer y curar las enfermedades externas complicadas con el morbo 
más cruel (los sabañones), Madrid, 1732, y de la reyerta que tuvo el 
médico con los profesores, la cual apaciguó el padre Isla. Cartas de 
Juan de la Encina contra un libro que escribió D. José de Carmona, 
intitulado "Método racional de curar sabañones", Barcelona (s. a.). 
El Día grande de Navarra es descripción- de las fiestas celebradas en 
Pamplona, 1746, por el advenimiento de Fernando VI al trono. Corrió 
primero como elogio, después se dijo que era sátira, y se defendió 
el padre Isla con el dictamen de la Diputación de Navarra. El autor 
estaba ausente cuando las fiestas, y cuando el público cayó en ello llovie- 
ron hablillas y folletos contra su picaresca chanza. El mismo padre Isla 
decía en carta á un amigo: "Cuente usted en este número (de las imper- 
tinencias, llamadas ocupaciones) una que me tenía prevenida para mi 
regreso la Diputación de este reino, empeñada en que he de referir lo 
que no vi, abultar lo que no se divisó y, en suma, en que he de ser cria- 
-dor, haciendo una cosa de la nada é ideando una copia de un original 
imaginario. Así saldrá ello, como el tiempo lo dirá ; pero, mientras tanto, 
resérvelo usted para sí solo." Realmente el libro es finamente irónico 
contra las pomposas relaciones de tales fiestas, y ¡ cuidado que son 
gente recelosa los navarros! Fr. Gerundio fué el Quijote que venía á 
ridiculizar el culteranismo barroco y destartalado del pulpito, del cual 
cuanto se quiera fantasear será poco comparado con la realidad. En 
carta de 1755 á su cuñado predecía la polvareda que iba á armarse 
con el libro, "cuyo despacho es seguro, cuyas ediciones serán repe- 
tidas, cuya traducción en otras lenguas será muy verisímil ; pero cuyo 
ruido y alboroto de los interesados (que son innumerables) eternizará 
mi nombre, mi paciencia y mi desprecio". Se pertrechó con aproba- 
ciones ilustres y salió á nombre de un hermano de un compañero suyo 
de hábito, don Francisco Lobón de Salazar, cura de Villagarcía; pero 
ya el Obispo de Falencia no quiso se imprimiese en su diócesis y la 
Inquisición mandó suspender la edición 2° del tomo I y en 1760 pro- 
hibió el mismo tomo I, y en 1776 el t. II, impreso sin las licencias 
necesarias. Fueron también prohibidos cuantos papeles impresos y 
manuscritos corrieron con motivo del libro, sucesos todos que se ha- 
llan en varias de sus cartas familiares, y sobre todo en la CX y si- 
guientes de la primera parte. Los folletos se imprimieron después en 
el t. BU del Fr. Gerundio. Para curar á los necios no hay como pre- 
sentarles otro necio donde se miren. Le bastaba al padre Isla citar 
las salidas de libros como el Florilogio sacro. Que en el celestial ame- 



64 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

no frondoso Parnasso de la Iglesia, riega (mysticas flores) la Aga- 
nipe sagrada fuente de gracia y gloria Chrísto : con cuya afluencia 
divina, incrementada la excelsa palma tnariana (Triunphante á Pri- 
vilegios de Gracia) se Corona de victoriosa Gloria: Dizñdido en dis- 
cursos panegyricos, anagógicos, tropológlcos y alegóricos: fundamen- 
tados en la Sagrada Escriptura: roborados con la authoridad de 
Santos Padres, y exegéticos, particidarissimos discursos de los prin- 
cipales Expositores: y exornados con copiosa erudición sacra, y pro- 
phana en ideas. Problemas, Hieroglificos, Philosophicas sentencias, 
selectissimas humanidades (1738), de fray Francisco de Soto y Mar- 
ne, de quien dijo el padre Isla: "No nació mayor bestia ni animal 
más glorioso de mugeres." O como la Exaltación magnífica de la 
Betlcmttica rosa de la mejor americana Jericó y acción gratulatoria 
por su plausible Plantación dichosa (1697), ó los Ecos de las cóncavas 
grutas del Monte Carmelo y resonantes balidos tristes de las Raqueles 
ovejas del aprisco de Elias Carmelitano (1717), libros del bachiller 
Pedro Muñoz de Castro. No quería el padre Isla imprimir sus Ser- 
mones y los guardaba sin corregirlos. Los mss. que dejó al salir de 
España en 1767 se han perdido, así como los que dejó en Bolonia. 
El Gil Blas (1787) lo tradujo medianamente y con supresiones, y atri- 
buyéndolo á autor primitivamente español ; propúsose socorrer con él 
á un compatriota desgraciado, Lorenzo Casaus, que se lo rogó, para 
salir de apuros con su venta. El Conde de Neufchateau salió en 1818 
con una crítica y pulverizó lo de ser de autor español, devolviendo el 
libro á Le Sage. Llórente defendió al padre Isla diciendo que el 
Gil Blas de Santillana y el Bachiller de Salamanca fueron en su prin- 
cipio una sola obra, escrita en 1655 por un castellano (probable- 
mente don Antonio Solís) y la intituló Historia de las aventuras 
del bachiller de Salamanca Don Querubín de la Ronda, y que Le 
Sage, á quien fué á parar el ms., desmembró lo necesario para pu- 
blicarlo por propio, agregándole varias novelas españolas intercaladas. 
Publicó Llórente en 1822, en francés, y en París, donde se hallaba, 
y después el mismo año en Madrid, esta refutación con título de: 
Observaciones críticas sobre el romance de Gil Blas de Santillana, 
en las cuales se hace ver que Mr. Le Sage lo desmembró de El 
Bachiller de Salamanca, entonces manuscrito español inédito : y se 
satisface á todos los argumentos contrarios publicados por el conde 
Neufchateau. Replicó el Conde; contestóle Llórente, á quien defen- 
dió Everett, diplomático norteamericano, en la North American Rc- 
viezv (oct., 1827), demostrando el plagio de Le Sage. Intervino Waltcr 
Scott en favor del francés, y Ludwig von Tieck, probando en e! pró- 
logo del Marcos de Obregón (Breslau, 1827) los plagios de Le Sage. 
Luego Ast y Franceson, de Berlín, destruyen las afirmaciones de Lló- 
rente (i8t;7). Voltaire había sido el primero que, por despecho, aña- 
dió en la edición de 1775 del Siéch de Louis XIV la observación, 



S. XVIII, 1727. P. JOSÉ FRANCISCO DE ISLA 65 

que no se halla en la primera edición de 1751, de que Le Sage no 
había heoho más que plagiar un libro castellano, El Marcos de Ohre- 
gón, de Espinel. Acaso tuvo el padre Isla noticia de esto, y de todos 
modos parece ser una broma más, como las otras de sus libros. La 
continuación italiana del Gil Blas, escrita en 1728 por el canónigo 
de Bolonia Julio Monti (i687?-i747) y vertida al castellano en el Gil 
Blas de Valencia, 1791, desdice algo del estilo del padre Isla; pero 
afirma él estarla traduciendo en carta de 1779 á Casaus. Adolfo de 
Castro aclaró la cuestión, señalando en la edición de 1852 las cosas 
que Le Sage tomó de obras castellanas. Le Sage publicó los dos pri- 
meros tomos en 1715; añadió el III en la edición de 1724, y el IV, en 
1735: la obra de Monti es de 1735, impresa en Roma, 1740; 1745, con 
un V tomo añadido; 1746, con otro VI; 1750, con otro VII más: 
Adiciones á la historia de Gil Blas. Los holandeses también le aña- 
dieron la Vida de D. Alfonso Blas de Liria, hijo de Gil Blas de 
Santillana. Las imitaciones se hicieron en inglés, alemán y ruso. Hoy 
queda como cosa averiguada que Le Sage fué habilísimo arreglador de 
invenciones novelescas de varios autores españoles y se apropió el espí- 
ritu mismo de la novela picaresca española. En ello convienen hasta los 
franceses. Genealogía de Gil Blas de Santillana; continuación de la 
vida de este famoso sujeto, restituida ó la lengua en que se escribió, 
por D. Bernardo M." de Coleada, Madrid, 1792, dos vols. 

La Juventud triunfante, con poesías y cuatro comedias, Salaman- 
ca, 1727, sin nombre de autor; Valencia, 1750; con título de Descrip- 
ción de la máscara ó mojiganga que hicieron los jóvenes teólogos de 
Salamanca con motivo de la canonización de S. Luis Gonsaga y S. Es- 
tanislao de Kostka, 1787, con el nombre del Padre Isla. Triunfo del 
amor y de la lealtad ó Día grande de Navarra, Pamplona, 1746 (dos 
edics.) ; Zaragoza, 1746; Madrid, 1793, 1804. Sale esta segunda reim- 
presión corregida y aumentada con algunas plecas curiosas del mismo 
Author, Madrid (s. a.). Colirio para los cortos de vista, diversión para 
los discretos y explicación del Caxón de Sastre de la Isla transmon- 
tada para los tontos (juicio sobre la obra anterior). Valencia (s. a.). 
Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campacas, tomo I, 
Madrid, 1758, vendidos los 1.500 ejemplares en tres días; tradújose 
al alemán, inglés é italiano. El t. II está impreso en Campaaas ; la edi- 
ción más antigua conocida es de 1768. Los dos tomos, Madrid, 1770, 
1787, 1804. 1813, 1846; Barcelona, 1820, 1842. Cartas de Juan de la 
Encina, 1758, Los Aldeanos críticos ó cartas criticas sobre lo que se 
verá, dadas á luz por D. Roque Antonio Cogollar... Es obra del P. F. de 
Isla..., Madrid (sobre Fr. Gerundio). Mercurio gral. de Europa, lista de 
sucesos varios (1758), Madrid, 1784. Reflexiones cristianas sobre ÍOí 
grandes verdades de la fe y sobre los principales misterios de la pa- 
sión de N. S. Jesucristo, Madrid, 1785. Sermones, Madrid, 1792-93, 
seis vols.: 87 entre morales y panegíricos. Cartas familiares, edición 

TOMO VI —5 



66 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIU) 

de su hermana, Madrid, 1786, cuatro vols., y otras en 1789, dos vols. ; 
2." edic, Madrid, 1790-94. Colección de papeles crítico-apologéticos 
que en su juventud escribió... contra el Dr. D. Pedro de Aguenza y 
el Bach. D. Diego de Torres en defensa del R. P. Benito G. Feijóo 
y del Dr. Martín Martínez, Madrid, 1787-88, dos vols. Traducciones: 
Novena de S. Francisco Javier, primera que liizo de novicio. El Hé- 
roe español, historia del emperador Teodosio el Grande, dos vols., 
^73''^> ''^7^3- Compendio de la historia de España, dos vols. Año cris- 
tiano, t. I, Salamanca, 1753; t. 11, Villagarcia, 1754; t. III, Ponteve- 
dra, 1762; t. IV, ibid., 1763; t. V, ibid., 1763. Aventuras de Gil Blas 
de Santillana robadas á España y adoptadas en Francia, por Mr. Le 
Sage, restituidas á su patria y su lengua nativa por un español celoso 
que no sufre se burlen de su nación, Madrid, 1787-88, cuatro vols., con 
el anagrama Don Joaquín Federico Issahps; Valencia, 1788-89; Madrid, 
1791, siete vols., con Adiciones del canónigo italiano Monti, traduc- 
ción dudosa del mismo padre Isla: Adición á las Aventuras de Gil 
Blas ó historia galante del joven siciliano, que suena tradkicida de 
francés en italiano, y de esta lengua la ha convertido en española el 
mismo viejo ocioso que restituyó las aventuras francesas á su origi- 
nal lengua castellana; Madrid, 1797, dos vols., 1799, 1800; Burdeos, 
1805; Londres, 1808; Madrid, 181 1; Valencia, 1812; Barcelona, 1817, 
desde la cual se modificó algo el lenguaje; Madrid, 1818, 1819, 1821; 
París, 1821 ; Burdeos, 1822; Paris, 1823; Lyon, 1824, 1826; Valen- 
cia, 1825-27; París, 1826; Valencia, 1826-27; Paris, 1827; Madrid, 
1828, alterada por Evaristo Peña y Marín, de la cual se copiaron las 
siguientes, 1830; Barcelona, 1830-31, 1831 ; Valencia, 1832; Barce- 
lona, 1833, 1836-37; Zaragoza, 1836; Valencia, 1839, 1841; Madrid, 
1840-42, 1840; Barcelona. 1840-41, 1842; París, 1843; Madrid, 1844, 
1845, 1846; Barcelona, 1848; Madrid, 1852; Barcelona, 1856, 1857; 
París, 1858, 1859; Barcelona, 1862, 1867, con prólogo de Borao. 
Arte de encomendarse á Dios, trad. del ital. del padre Antonio F. <=° 
Bellati, Madrid, 1783, 1786. En el Rebusco de las obras literarias, 
asi en prosa como en verso, del P. José /■."> de Isla, Madrid, 1790- 
1797, las cartas familiares túvolas por auténticas Monlau; lo de- 
más, como otras obras que salieron á su nombre, no lo son. Se- 
gunda parte y conclusión de las célebres aventuras de Gil Blas de 
Santillana ó sea historia galante y entretenida del joven siciliano, nie- 
to de Gil Blas, Barcelona, 1876, dos vols. Memorial en nombre de las 
cuatro prornncias de España de la Compañía de Jesús, desterrados 
del Reyno á S. M. el Rey D. Carlos 111. Madrid, 1882. Sumario de 
la historia eclesiástica en verso por el P. José F. '" de Isla, concluido 
hasta el año presente por D. José Santos. A que se sigue el sumario 
de la historia de España por el mismo P. Isla, Miulrid, 1788. 

José Francisco de Isla. Fray Gerundio, cd. V. E. Lidforss, Leipzig, 
1885, dos vols.; Obras escogidas, ed. P. F. Monlau, Bibl. de Aut. Bsp., 



S. XVIII, 1727. D. DIEGO S. DE FIGUEROA 67 

t. XV. Cartas familiares, León, 1903, con retrato. Consúltense: Josef 
Ignacio de Salas, Compendio histórico de la vida, carácter moral y lite- 
rario del célebre P. Josef F. de Isla, dalo á luz Doña María Francisca 
de Isla y Losada, Madrid, 1803; R. P. B. Gaudeau, S. J., Les Précheurs 
burlesques en Espagne au xviii' siécle, París, 1891, del mismo: Le 
Pére Isla. Étude sur le iS"" siécle en Espagne, París, 1890; Baret, 
Mémoire sur I' origine du Gil Blas de Le Sage, París, 1864; Julián 
Juderías, Los Orígenes del Gil Blas, Madrid, 1916 {La Lectura) ; 
E. Lintiüíac, Lesage, París, 1893 ; U. Cosme, Giuseppe Baretti e José 
Francisco de Isla, en Giornale storico della letteratura italiana (1905), 
t. XLV, págs. 193-314; V. Cían, L'Immigrasione dei Gesuili spagnuoli 
letcratli in Italia, Torino, 1895 ; L. Claretie, Lesage romancier, París, 
1890: F. Brunetiére, La Question de Gil Blas, en Histoire ei littératu- 
re, París, 1891, t. II, págs. 235-269; A. Ferrer del Río, en Discursos 
leídos en las recepciones públicas que ha celebrado desde 1S4J la 
Real Academia Española, Madrid, 1860, t. I, págs. 377-402; A. Baum- 
gartner. Des spanische Humorist P. Joseph Frans de Isla, S. J ., en 
Stimmcn aus Maria-Laach (1905), t. LXVIII, págs. 82-92, 182-205 7 
299-315; N. Alonso Cortés, El Supuesto autor del Fray Gerundio, 
en Miscelánea Vallisoletana, Valladolid, 1912, págs. 39-47. 

32. Año 1721. Fray Juan Esquirol y Murillo, franciscano en 
Zaragoza, publicó Didascalia evangélica, sermones, Zaragoza, 1727, 
1751. Égloga ei'angclica y panegírica ó santoral (lie. para publicarla de 
1730). — El padre S.\lvador García escribió El Géminis de la Iglesia 
S. Luis Gonsaga y S. Estanislao de Koska, diálogo, 1727 (ms. Bibl. 
Nac). — Miguel Martínez y S.al.afranca publicó Desagravio de la 
mujer ofendida, contra las injustas quexas de la contradefensa crí- 
tica de D. Laurencio Manco de Olivares, Madrid, 1727. — Don fray 
Juan Ml^ñoz de la Cueva publicó Noticias históricas de la S. Iglesia 
Cathedral de Orense, Madrid, 1727. — A la justa poética de Murcia 
por San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kostka concurrieron este 
año más de 150 versificadores, aunque ningún poeta. ¡Quedaron ven- 
cidos Montiano, el padre Isla y el Marqués de Olmeda ! Malos eran 
los tres, pero los vencedores... pésimos. — Gregorio Ortiz Moncayo 
Muñoz y de Yepes publicó Poema Sagrado, índice devoto de la prodi- 
giosa fundación... de el Convento de Carmelitas Descalzos de S. Pedro 
de Pastrana, Alcalá, 1727, de 410 octavas, no malas. — Don Juan Pé- 
PEZ Castiel y Artíguez publicó Breve Tratado de la Ortographia 
Española, 1727. — -Francisco de Pina y Mello, de Montemor ó Velho, 
publicó Rimas, Coimbra, 1727, tres partes. — Bernardo de Sierra, sol- 
dado de los cien continuos hijosdalgo de Id Casa de Castilla, publicó 
Ramillete de divinas flores escogidas en el delicioso Jardín de la Igle- 
sia, \'enecia, 1727. — Don Diego Suárez de Figuero.\, calificador del 
Santo Oficio, capellán de honor y teniente de limosnero mayor de 



68 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIH) 

Su Majestad, y don Ignacio Suárez de Figueroa, su sobrino, alférez 
de navio, ambos de Badajoz, tradujeron las Obras de P. Ovidio Na- 
son, 12 vols., Madrid, 1727-38, con el texto latino en una cara y 
en la de enfrente la versión castellana, verso por verso. Fida... de 
S. Joseph (de Valdivieso), comentada, cinco vols., Madrid, t. I, 1730; 
t. II, 1727; ts. III-V, 1728. Eva y María triunfante, 1737 (trad. de la 
del portugués Antonio de Sousa de Macedo, Lisboa, 1676). Emblemas 
cristianos y morales ó Camino del cielo, tres vols., 1738. — ^Jerónimo 
Tavares Mascareñas, lisbonense, publicó varios libros poéticos y la 
comedia Los Arrojos por amor y duelo contra la patria, Lisboa, 1727. 
— Don Antonio Téllez de Azevedo publicó Lira misteriosa para el 
camino de la Pasión, en verso, Madrid, 1727. Métrica reverente des- 
crip\ción..., poema, Madrid, 1729. Glorias de Jesús cautivo y prodigios 
del rescate, comedia (licen. 1732), Madrid (s. a.). En la Bibl. Xac. hay 
mss. No hay disfraz en la nobleza ó La Mosuela del sastre y Crítica 
tonta, comed. El Peregrino en su patria y milagroso enfermero S. Ro- 
que. La Barrera cita La Gracia contra la culpa y primer mártir de 
Cristo, Amar antes de nacer, Sla. Colomba (tres ptes.). Venganza de 
amor es premio. Consúltese: Pérez Pastor, Memor. Acad., t. X (1911). 

33. Año 1728. Antonio Bord.\zar, de Artazu, publicó Ortografía 
Española, 1728-30. — Pedro Manuel Cedillo, maestro de ^Matemáti- 
cas en San Taimo de Sevilla, director de la Academia de guardias ma- 
rinas en Cádiz (1728), publicó Vocabulario Marítimo, Sevilla, 1728,. 
1772. — El padre Antonio Hurtado de Mendoza publicó Obras líri- 
cas y cómicas, divinas y humanas, con la celestial ambrosía, del ad- 
mirable poema Sacro de María Sma., último suave Divino aliento de 
aquel canoro Cisne el más pulido, más asscado y el viás cortesano cul- 
tor de las Musas castellanas, Madrid, 1728. Vidu de la Virgen..., en 
verso, Madrid (s. a.). — Justa poética celebrada en el insigne Colegio- 
de la Compañía de Jesús de... Murcia... en IJ21 en culto de S. Luis 
Gonzaga y S. Estanislao de Kostka..., por don Antonio de Rueda. 
Marín, Murcia, 1728. — Don Juan de Lama publicó Plorilcgium lati- 
Hum sive hortus proverbiorum, phrasium, etc. (31 págs. de proverbios 
castellanos), Madrid, 1728. — .El padre Manuel de Larramendi (t 1750), 
guipuzcoano, confesor de la Reina viuda de Carlos II, publicó De la 
antigüedad y universalidad del Bascucnsc en España de sus perfec- 
ciones y ventajas sobre otras muchas lenguas. Salamanca, 1728. El 
Imposible Vencido. Arte de la lengua z'ascongada, ibid., 1729; San 
Sebastián, 1886. Diccionario trilingüe del castellano, vascuence y la- 
tín, San Sebastián, 1745, 1853. Discurso histórico sobre la antigua 
famosa Cantabria, 1736. Corografía ó descripción general de... Gui- 
púzcoa, Barcelona, 1882 (póst.). — Don Francisco de León estrenó La 
Estatua de Pígmaleón, con saínetes (1729), entremés, fin de fiesta y 
arreglo del auto Lo que va del hombre á Dios (1728) (Almacén de la 



S. XVIII, 1729. P. PEDRO MURILLO VEI.ARDE 69 

Villa). — 'El licen'ciado don Antonio Riobóo y Seyxas, presbítero, 
publicó La Barca más prodigiosa, poema historial sagrado, Santiago, 
172S. — El licenciado Julián Rui Dávalos publicó Los Jóvenes je- 
suítas: Puntual relación de las fiestas executadas en el Colegio Im- 
perial de Madrid á la canonización de S. Luis Gonsaga y S. Estanis- 
lao..., Madrid, 1728, con un poema y poesías. — Sagrados obsequios, 
festivos cultos, con que el colegio de S. Pablo de la C. de Jesús aplau- 
dió las solemnes canonicaciones de S. Luis Gonsaga y S. Estanisao 
de Koska, Granada, 1728. — Fray Juan de San Antonio, franciscano 
salmantino, publicó Chronica de la S. Provincia de S. Pablo..., Sa- 
lamanca, 172S; t. II, Madrid, 1729; t. III, Salamanca, 1738; t. IV, 
ibid., 1744. — Francisco Santos Asensio publicó Divertimiento del 
ocio y Novela de las novelas, Madrid, 1728. — 'Francisco de la To- 
rre publicó El Peregrino Atlante S. Francisco Xavier, Madrid, 1728. 
— Pedro Clemente Valdés publicó Amphiteatro sagrado que ofreció 
á los ingenios el Colegio cordobés de la Compañía de Jesús para aplau- 
dir la canonización de... S. Luis... y S. Estanislao, Córdoba, 1728; todo 
muy gongorino. 

34. Año 1729. Don Fulgencio Afán de Ribera escribió en 1729 
el desenfado satírico, muy castizo, contra iluminados y molínosistas, La 
Virtud al uso y mística á la moda, ó manual de gazmoñería, escrito por 
D. Alejandro Girón para instrucción de su hijo el hermano Carlos del 
niño Jesús, publícalo D. Fulgencio Afán de Rivera, Gerona, 1838; Ma- 
drid, 1838, 1887. Aut. Esp., t. XXXIII. — iFray José Alvarez de la 
Fuente (t 1735), franciscano madrileño, publicó Sucesión Pontificia, 
ocho vols., Madrid, 1729, 1731, 1746. Diario histórico, político, canónico 
y moral, 13 vols., i'j^2-2i'\. Teatro eclesiástico, dos vols. Historia cronoló- 
gica de los Cardenales de la Orden menor de S. F." Acta y vida del 
V. Fr. Juan de Zumárraga. Sucesión real de España, vida y hechos 
de sus reyes, tres vols., 1735. — El padre Diego del Castillo, jesuíta, 
publicó Stromas políticos y inórales, Valladolid, 1729. — Fray Manuel 
Chía, benito de Graus, publicó El Credo e.rplicado y predicado, Za- 
ragoza, 1729. — José Haro escribió El Chichisveo impugnado, 1729. — 
Rabí Jeud.^ch León de Josseph Pérez publicó Fundamento sólido, 
basa y thypo de la sacrosanta y divina Ley... en forma de diálogo, 
Amsterdam, 5489 (1729). — Don Salvador José Mañer (1676-1751), ga- 
ditano, publicó Historia métrica-critica de la sagr. Pasión de N. S. 
Jesucristo, Madrid, 1729, 1732. Anti-theatro crítico, contra Feijóo, 
1729-31. Arregló la Vida del Duque de Ripcrda, escrita por M. Le 
Margne, de gran importancia para las guerras del siglo xvii, Madrid, 
1740, dos vols. Disertación crítica histórica sobre el Juicio Universal, 
ibid., 1741. curioso libro y raro. — José Felipe Matos publicó Poema á 
la Virgen de las aguas, Sevilla, 1729. — El padre Pedro Miirillo Ve- 
larde (1696-1753), jesuíta, geógrafo, jurista é historiador, publicó 



yo ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

Sermones, Certamen y Relación de la fiesta con que solemnizó el Co- 
legio de la Comp. de Jesús de Manila la Canonización de... S. Esta- 
nislao y S. Luis, Manila, 1729. Carta corographica y geográfica de 
Philipinas, 1734. Cursus Inris Canonici, Hispani et Indici, Madrid, 
1743, 1763, 1791. Práctica de Testamentos, Manila, 1745; Madrid, 1765. 
Historia de la Provincia de Philipinas de la Compañía de Jesús. Se- 
gunda pte., Manila, 1749 (continuación de la del padre Colín), de mag- 
nífico estilo. Geograpliia histórica de las Islas Philipinas, del África..., 
10 vols., Madrid, 1752. — José de Nieves Avendaño publicó Pláti- 
cas doctrinales y discursos morales sobre el texto de la doctrina chris- 
tiana, Valencia, 1729. — Don Juan Félix Francisco de Rivarola Pi- 
neda Rodríguez de Cárdenas (t 1750), sevillano, familiar del Santo 
Oficio, publicó Descripción histórica y de la Seren. República de Ge- 
nova, Madrid, 1729. Tratado de la augusta casa de Barbón, ibid., 1735, 
1794. Monarquía Española, Blasón de su Nobleza, ibid., 1736, dos 
vols. — ^Cristóbal Rodríguez, presbítero, archivero de Avila, escribió 
Biblioteca universal por ¡a cual se enseña á leer sin Maestro todos 
los Instrumentos antiguos..., 1729. Biblioteca universal de la Poly- 
graphia española..., publicada por Blas Ant. Nassarre, Madrid, 1738. 
— Sor Ana de San Jerónimo (1696-1771), madrileña, franciscana en 
Granada (1729), hija del conde de Torre-Palma, don Pedro, y hermana 
del conde de Tor're-Palma, don Alfonso, de sólida virtud y cultura, 
hizo poesías clásicas y castizas, más propias del siglo xvi que de! 
suyo, y se publicaron postumas: Obras poéticas, Córdoba, 1773. — Fray 
Francisco de San Nicolás Serrate publicó Compendio histórico de 
los Santos y venerables de la Descalcez seráfica, Sevilla, 1729. Año 
tierno y dias antiguos, discursos Evangélicos, ibid., 1731. 

35. Año 1730. Joaquín de Aguirre publicó Sagrada métrica lid, 
que... el... convento de S. Diego de Alcalá celebró..., Alcalá, 1730, con 
poesías de muchos y sermones. — El licenciado don Gabriel de Ar- 
tabe y Anguita, presbítero gaditano, publicó Obsequios á métrica ex- 
presión de devoto afecto á... S. Cayetano, Madrid, 1730. — Don Antonio 
Biruega Zelaya escribió en la segunda cuarta del siglo xvín las pie- 
zas que mss. hay en la Nacional : El más dichoso portal, auto. La Me- 
jor reina del Norte y nuevo sol de Hungría (?), com. El Premio 
de la limosna. — Don Francisco Tomás de Castellanos escribió en 
la segunda cuarta del siglo xvlii El Renegado Francisco y mártir 
más valeroso (com. ms. Piibl. Nac). — ^Don Sebastián del Castillo y 
Heredia escribió Imaginar el olvido de la muerte en el amor, zarzuela 
(ms. Bibl. Nac, año 1730). — 'Fray Antonio de Guzmán publicó Tra- 
tado del origen de la Confraternidad ó Archicofradía de la Orden de 
la Sma. Trinidad, Madrid, 1730. — Fray Alejandro de Méndez v Ber- 
mejo DE San Antonio (t 1740), mercedario madrileño, publicó De las 
fiestas de varios santos, tres vols., 1730. Sermones de las principales 



S. XVIII, I73I. D. JUAN DE PEROCHEGUY 7I 

festividades y misterios de María, dos vols., 1735. De Vespertinos mo- 
rales y Evangelios, 1737. — Francisco Ortí y Figuerola, canónig^o, 
publicó Memorias históricas de la fundación y progresos de la Uni- 
versidad de Valencia, Madrid, 1730 (biografías de literatos). — De 
1727 á 1730 abarca la Relación del viaje á Moscovia del Embajador 
Duque de Liria y Xerica, publicada en la Colecc. de dociim. inéd. para' 
la Hist. de Esp., t. XCIII, págs. 1-474. En el mismo tomo hay otro- 
escrito suyo, págs. 474-486. — El doctor Sanedrio Rifer de Brocal- 
DiNO publicó El porqué de todas las cosas, Madrid, 1730. — Pedro Ro- 
itÁN Meléndez publicó Epílogo de Utrera, sus grandezas y hazañas 
gloriosas de sus hijos, Sevilla, 1730. — Manuel Tojal de Silva, de 
Lisboa, publicó Aplauso dramático á los felices años de ¡a Excma. se- 
ñora D.' María Teresa Xavier Télles, Lisboa, 1730. — Don Domingo 
Francisco de Valdearenas escribió en la segunda cuarta del si- 
glo xviii las comedias mss. de la Bibl. Nac. : ¿Quién entenderá el gusto 
de las mujeres? El Salvador de Egipto. — Don Eusebio Vela escribió 
comedias, de las que hay mss. en la Nacional : El Apostolado en las 
Indias y martirio de ttn cacique. Si el amor excede al arte, ni amor 
ni arte á la prudencia, 1730. 

Año ij¡i. Alonso de Azebedo publicó Máximas polyticas, Eco- 
nómicas y Singulares... para la conservación y aumento de la No- 
bleza, Sevilla, 1731. — ^DoN Tomás de Añorbe y Corregel (t 1741), 
madrileño, doctoral de la real iglesia de la Encarnación, ingenio eru- 
dito, pero de estragado gusto y pedantesca v.ena, publicó sueltas sus 
18 ó 20 comedias. 'Imitó las tragedias francesas. En la Bibl. Nac. hay 
mss. de El Caballero del cielo y primer rey de Hungría (1734), El 
Duende de Zaragoza (1733), La Hija del Senescal (1732), El Peligro 
de los hados es el querer enmendarlos (1737), La Segismunda (1739) * 
de otras varias. Publicó Amarguras de la muerte. Pensamientos cristia- 
nos, Madrid, 1731. — Don Iñigo de la Cruz Aíanrique (1673-1733), 
madrileño, conde de Aguilar, teniente general, publicó Defensorio de 
la religiosidad de los caballeros militares, Madrid, 1731. Ejercicio, 
servicio, modo de campar y montar guardias. — El padre Jerónimo 
D5 Elso, jesuíta en Lima, escribió Sermones varios, Madrid, 1731, 
póst. — Pascual Esclapés de Guilló (t 1755), de Elche, librero va- 
lenciano, escribió versos para festejos varios y cuatro comedias: El 
Martirio más sangriento y muerte en cama de flores, La Restauración 
de Oran, El Premio de la humildad. Amor imposibles vence; las dos 
primeras se representaron en' Valencia. Publicó Romance heroico 
(1731). Resumen historial de la fundación y antigüedad de la ciudad 
de Valencia, ibid., 1738, 1805. Demostraciones festivas (1743). — Don 
Manuel Antonio de Figueroa Lasso de la Vega publicó Palestra de 
las Ciencias. Sevilla, 1731, en verso, con música. — Don Juan de Pe- 
rocheguy publicó Origen y antigüedad de la lengua bascongada y de 
la Nobleza de Cantabria, Barcelona, 1731, 1760. — Don Jopé de Silves- 



72 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

TRE, duque de Alburquerque y marqués de Cuéllar, publicó el poema 
heroico-cómico El Robo de Proscrpina, Aladrid, 1731. 

36. Año 1732. Fray Enrique Flórez de Setién y Hui- 
DOBRO (1702-1773) nació en Villadiego; sus padres, don Pedro 
José Flórez de Setién y Calderón de la Barca y doña Josefa 
Huidobro y Fuelles, ambos de noble linaje. Tuvo diez herma- 
nos, de los cuales él fué el penúltimo ; aprendió las primeras 
letras en Zahara de los Algodores y Barco de Avila (1713), 
Filosofía con los dominicos de Piedrahita (17 16) y profesó en- 
tre los agustinos de Salamanca (1719), siendo á los veintidós 
años Rector de los estudiantes. Pasó á estudiar Artes á Valla- 
dolid, Teología otra vez á Salamanca, se bachilleró en Avila 
y se licenció y doctoró en Alcalá (1729), donde, ordenado 
(1725), se dedicó á la predicación y no menos en Madrid por 
los veranos. Contrajo aquí amistad con Triarte, Nasarre, Sar- 
miento, Burriel, Mayans, Vázquez y otros, con los que se le 
despertó el amor á la erudición. Jubilado en 1739 y nombrado 
Rector del Colegio de Alcalá, renunció en 1742. Fué nombrado 
catedrático de Segunda de Santo Tomás en Alcalá (1751) y 
Definidor de la Orden (1754). Recorrió España viendo y re- 
cogiendo monedas, libros y papeles. Renunció la cátedra (1758), 
fué nombrado Asistente de la Orden (1759) y murió en Alcalá. 
Varón eruditísimo, el más entendido en asuntos de historia 
eclesiástica española y de los que más han contribuido al estu- 
dio y esclarecimiento de los conocimientos medioevales en Es- 
paña. 

3 7. Escribió el tomo IV del Totiiis doctrinae de Generatione et 
Corruptione..., etc. (1726). Teología escolástica, seis vols., Madrid, 
1732-1738. Vindicias de la virtud..., Madrid, 1742, 1754. Obras varias 
de la M. María de Ceo..., dos vols., Madrid, 1744. Clave historial con 
que se abre la puerta á la historia eclesiástica y política, Madrid, 
1743. Mapa de todos los sitios de batallas que tuvieron los romanos en 
España (Gaceta de 10 de Agosto, 1745); Madrid, 1774. España Sa- 
grada, 29 vols., Madrid, 1747-1775. Respuesta á la carta publicada 
bajo el nombre de D. Joaquín de Azur, Madrid, 1752. Elogios del 
S, Rey D. Fernando puestos en el sepulcro de Seinlla, ibid., 1754. 
Modo práctico de tener oración mental, añadido al libro de los Sus- 
piros de S. Agustín, ibid., 1754, 1760. Medallas de las colonias, mu- 




-^'&i; 



C 
(P. Méndez, £. F., Madrid. 1860.) 



S. XVIII, 1732. FRAY MARTIN SARMIENTO 7Í 

nicipios y pueblos antiguos de España, tres vols., Aladrid, 1757, 1758 
y 1773. Memorias de las Reyíias Católicas, Historia genealógica de la 
Casa Real de Castilla y León, ibid., 1761, dos vols. ; 1770, 1790. Tra- 
bajos de Jesús, escritos en portugués por el venerable Fr. Tomé de 
Jesús, ibid., 1763, 1773, 1779, 1808. Viaje de Ambrosio de Morales..., 
ibid., 1765. Viaje desde Madrid á Bayona... en el año de ijóó. S. Bea- 
ii... in Apocalypsim, ibid., 1770. Otras varias obras manuscritas, véan- 
se en M. Martínez Añíbarro, Diccionario biográf. y bibliográf. de 
Burgos, Madrid, 1S90; Fr.co Aléndez, Noticias de... E. Flórez, Ma- 
drid, 1780. Clave historial, Madrid, 1743, 1749, 1754, 1760, 1765. 1769, 
1771, 1774, 1776, 1780, 1786, 1790, 1814. España Sagrada. T. I: 1747, 
1754, 1879. De la Clave geográfica, contenida en él, se hicieron ediciones 
aparte, 1769, etc. T. II: 1747, 1754. T. III: 1748, 1754. T. IV: 1759, 
1859. T. V: 1750, 1763, 1859. T. VI: 1751, 1773, 1859. T. VII: 1751, 
1766. T. VIII: 1752, 1869. T. IX: 1752, 1869. T. X: 1753, 1775, 1792. 
T. XI: 1753. T. XII: 1754, 1776, 1792. T. XIII: 1756. T. XIV: 1758, 
1786. T. XV: 1759, 1786. T. XVI: 1787. T. XVII: 1763, 1789. 
T. XVIII: 1764. T. XIX: 1765, 1792. T. XX: 1765, 1791. T. XXI: 
1766, 1797. T. XXII: 1767, 1798. T. XXIII: 1767, 1799. T. XXIV: 
1768, 1786, 1877. T. XXIV, 2." pte.: 1769, 1804. T. XXV: 1770, 1859. 
T. XXVI: 1771. T. XXVII: 1772, 1824. T. XXVIII, 1774. T. XXIX: 
Í77S. 1859- T. XXX: 1775, 1859. T. XXXI: 1776. T. XXXII, 1779. 
T. XXXIII: 1781. T. XXXIV: 1784. T. XXXV: 1786. T. XXXVI: 
1788. T. XXXVri: 1789. T. XXXVIII: 1793. T. XXXIX: 1795. 
T. XL: 1796. T. XLI: 1798. T. XLII: 1801, 1859. T. XLIII: 1819. 
T. XLIV: 1826. T. XLV: 1832. T. XLVI: 1836. T. XLVII: 1850. 
Joaquín de Azur era anagrama de Juan de Ghindurza, que le hacía re- 
paros en su carta. Los continuadores fueron fray Manuel Risco (to- 
mos XXX-LXII), fray José de la Canal (XLIII-XLVI) y Pedro 
Sáinz de Baranda (XLVII-XLJX). Consúltese fray F.co Méndez, 
Noticia de la vida y escritos de... Fr. Henrique Flores, Madrid, 1780. 
Guillermo Antolín, Datos biográficos del P. Flores, en La Ciudad de 
Dios, LXXI, págs. 345-354- 

38. Año 1732. Fray Martín Sarmiento (1695-1770). 
benedictino, hombre de incansable lectura y estudio, de erudi- 
ción farragosa y monacal, alabado de Linneo por sus conoci- 
mientos botánicos, fué el primero que investigó nuestros orí- 
genes literarios, después de Velázquez. aunque con más asen- 
tado juicio y conocimientos más macizos. Publicó la Demos- 
tración crítico-apologética del Theatro critico universal, 1732, 
dos vols. ; es decir, sobre la obra de su amigo Feijóo, y á quien, 
y á otros muchos, ayudó con sus noticias. Publicaron sus no- 



74 ÉrOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

tas y apuntaciones, tal como las hallaron, los monjes de su 
convento de San Martín, en un volumen, harto desordenado, 
pero de estupenda erudición para su tiempo, que intitularon 
Obras postumas del Rmo..., Memorias para la historia de la 
poesía y poetas españoles, Madrid. 1775; obras que ya tenía 
acabadas para el año 1745. 

Don Blas Antonio Nasarre y Villelas (i 689- i 75 i), 
aragonés de Alquézar, bibliotecario de S. M. (1731), prior 
de San Martin de Acoba, dignidad de la Iglesia de Lugo, 
académico de la Española, fué discípulo ó, mejor, maestra 
de Luzán é inferior á él. Escritor de erudición indigesta y 
trasnochada, de perdido gusto y critica, que no hay por donde 
cogerle, de extravagancias rayanas en lo bufo; tuvo, con todo 
eso, notable fama en su tiempo como latino y humanista, como 
teólogo, bibliógrafo, paleógrafo y jurisconsulto. Apropióse des- 
cocadamente la Fábula del Genil, de Pedro Espinosa. Ejimasca- 
rado con el seudónimo de Isidro Perales reimprimió dos obras 
inauditas por las adiciones que les añadió. La primera, el Qui- 
jote de Avellaneda, con la Parte II, nuevamente añadido, Ma- 
drid, 1732. El y Montiano juzgaban valer mucho más este 
falso Quijote que el de Miguel de Cervantes. La segunda fue- 
ron las Comedias, del mismo Cervantes, Madrid, 1749, cola- 
borando Montiano en el famoso prólogo de Nasarre, en el 
cual dice que no las reimprime porque le gusten, sino todci 
al revés, porque las tiene por tan malas, que las supone escri- 
tas como parodias intencionadas del estilo y gusto de Lope y 
con el propósito de burlarse Cervantes con ellas del teatro na- 
cional, como con el Quijote se había burlado de las novelas ca- 
ballerescas. Hasta ahí llegó la necedad en el prólogo, y aún más, 
pues con este pretexto desahogó en él su bilis contra Lope, 
Calderón y todo el teatro español, prometiendo, como única 
verdadero teatro nacional, ciertas comedias que él tenia guar- 
dadas é iría publicando, con otras mil sandeces y pedanterías, 
sólo capaces de ser leídas en aquellos desgraciados tiempos. 
Alzóse, con lodo, terrible polvareda y escribieron contra tama- 
ños desplantes don Joseph Carrillo, un coloquio satírico {La 
Sinrazón iinpuf/nada y Beata de Larapiés, Madrid. 1750); don 
Juan Maruján (romance á Arenas), y don Francisco Nieto y 



S. XVIII, 1732. FRAY MARTIN SARMIENTO 7? 

Molina, Madrid, 1768, en papeles volantes; en fin, don Tomás 
Erauso y Zavaleta, que, llamándose Ingenio de esta corte, pu- 
blicó el importante aunque farragoso Discurso crítico sobre el 
origen, calidad y estado presente de las comedias de España 
contra el dictamen que las supone corrompidas. Madrid, 1750, 
Maruján la emprende en malas coplas contra Nasarre y luega 
contra el Quijote, por haber destruido el espíritu caballeresco- 
de la nación y dado armas á los extraños para que la vilipen- 
diasen. Molina, el último poeta burlesco de cepa española, es- 
cribió además la Pcrromaqnia (1765), que tituló Fantasía poé- 
tica en redondillas y El Fabulcro (1764), colección de parodias; 
mitológicas en versos cortos, con mejor gusto que Polo, Cán- 
cer y Pantaleón, pero con sones de la misma cuerda castiza. 

El Discurso de Zavaleta, que, según Huerta, costó la vida 
á Nasarre, es una apología, declamatoria, pero bien razonada, 
del teatro español, pulverizando con los argumentos de Lope, 
Tirso, el Brócense, Barreda y Caramuel y elevados pensamien- 
tos propios, las tres unidades y la ilusión escénica, defendiendo 
como única ley dramática la imitación de la naturaleza en el 
más amplio concepto. El prólogo de Nasarre quedó hecho tri- 
zas y él murió de rabia más que de la gota. Los contemporá- 
neos de Zavaleta, como buenos afrancesados, pusieron en solfa 
algunas de sus maneras de decir chabacanas; pero no pudieron 
rebatir sus doctrinas, que Bólh de Faber volvió á sacar más 
tarde en su polémica romántica, porque la tradición, aunque 
oculta, siguió siempre corriendo por bajo del seudoclasicisma 
francés. 

3!). El propio nombre de Martín Sarmiento fué Pedro José Gar- 
cía Balboa. Consúltense : Marcelina Gesta y Leceta, índice de una 
colección manuscrita de obras del R. P. Fr. M. Sarmiento seguida 
de varias noticias hihlio-hiográficas, Madrid, 1888, con retrato. E. Al- 
varez Jiménez, Biografía del R. P. Fr. M. Sarmiento y noticia de 
sus obras impresas y manuscritas, Pontevedra, 1884. Basilio Sebas- 
tián Castellanos, Biografía ecles., t. XXVI, donde le hace segoviano. 
A. López Peláez, El Gran gallego, Coruña, 1895: id.. Los Escritos de 
Sarmiento y el siglo de Feijóo, ibid., 1901. 

En aquella malhadada época, qne hemos llamado de crítica, y fuélo 
sin duda en lo histórico, anduvieron los afrancesados en lo estético 
tan descaminados y faltos de sentido común, á fuerza de idolatrar en 



76 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVril) 

el sentido común francés, que, mientras pisotearon á Cervantes, escu- 
piéndole en el rostro airados y haciendo ascos de sus obras y pospo- 
niendo su Quijote al de Avellaneda, ensalzaban á escritores ramplo- 
nes y poetastros despreciables. Uno de estos despreciables poetastros 
y ramplones escritores fué Nasarre, de quien, sin embargo, el sensato 
y maestro autorizado de aquella generación, Montiano, escribía: "Para 
el metro vulgar fué tan dueño de la majestad de nuestro idioma..., 
que esconden, avaros, sus escritos los aficionados al buen gusto de las 
musas castellanas" (Elogio de Nasarre, leído en la Academia en 
1751). "Que si llegan á oírla, | querrán hablar los dioses | la lengua 
de Castilla'", dice don Luis José Velázquez, hablando de una obra de 
Nasarre, ensalzándole en una oda leída en la Academia del Buen 
Gusto el mismo año de 1751. ¡Así andaba el buen gusto francés en 
aquellas afrancesadas academias ! Como suya leyó Nasarre en la del 
Buen Gusto la Fábid-a del Gcnil, de Pedro de Espinosa. Porcel se la 
alabó, llamándose á engaño. ¡ Tal era el espíritu crítico y el ansia de 
verdad de aquellos señores reformadores! Publicó el Funeral á... Ma- 
ría Luisa Gabriela de Sabaya..., Zaragoza, 1714. Elogio histórico de 
D. Juan Perreras (Acad. Esp.), 1736. Elogio histórico del Marqués de 
Villena (ibid.)., 1738. Tradujo las Instituciones del derecho ecles., 
del abad Fleuri, tres vols., 1730; y la Historia antigua de los egip- 
cios, asirlos..., de Rolin, 13 vols., 1730-38. Véase: Ag. de Montiano, 
Elogio histórico del Dr. D. Blas A. Nasarre, Madrid, 1751. 

40. Año 1732. Don Lucas Juan Pedro de Almendros, escribano 
granadino, publicó en romances populares Epílogo histórico de la pro- 
digiosa vida de... S. Juan de Dios, Madrid, 1732. — Comedia nueva y 
famosa intitulada Cada qual con su cada qual, Alcalá, 1732. — El padre 
Paulo Miguel de Elizondo (1670-1728), de Pamplona, publicó Com- 
pendio de los cinco tomos de los anales de Navarra^ Pamplona, 1732. 
— Matías Janer y Perarnau, barcelonés, publicó la comedia /.c Poli- 
iica del amor, Barcelona, 1732. — Fray José Manzano publicó Vida y 
portentosos milagros del glorioso San Isidro, arzobispo de Sevilla, 
Salamanca, 1732. — Fray Pedro Mercado publicó en griego vulgar, la- 
tín, castellano é italiano Nova encielo paedia missionis apost. in regno 
Cypri. Roma, 1732. — Blas Moreno y Zaiíala, alférez de fragata, pu- 
blicó Práctica de navegación..., Madrid, 1732, importante por las de- 
rrotas. — Fray Juan Bautista de Murcia publicó Clarín evangélico 
panegírico, en una centuria de sermones para todas las festividades. ■■, 
Valencia, 1732. — Fray Juan Crisóstomo Oloriz y Nadal (1711-1783), 
benedictino zaragozano, publicó Oración pancg., Zaragoza, 1732. Des- 
agravio de la perfecta oratoria. 1735. Oraciones sagradas, 1743. Cua- 
resma, 1744. Sermones sobre el Miserere, 1744. Molestias del trato hu- 
mano, declaradas con rcfle.rioncs políticas y morales. 1745: Barcelona, 
1887. — Don Josí; Pardo de Figueroa, vecino de Madrid, publicó Breve 



S. XVIII, 1732. P. PEDRO LOZANO 77 

dieertación sobre la fundación, nombre y antigüedad de las ciudades 
de Sevilla ó Hispalis é Itálica, 1732. Respondióle don Alonso Carrillo 
con Disertación respondiendo á otra que..., 1733 (Acad. Hist.J. — To- 
más Pinto Brandad (1664-1743), poeta satírico, de Oporto, publicó 
la extraña comedia La Comedia de Comedias, en el libro Pinto renas- 
cido, empeñado é desempeñado, Lisboa, 1732, 1753; la reimprimió 
D. García Peres, Autor, port., 1890, págs. 67-82. Varias poesías, cua- 
tro vols. (ms.), muchas en castellano. — El licenciado Juan José de 
Salazar y Hontiveros, beneficiado de Calahorra, rimador de cosas 
á veces soeces, como su contemporáneo Swift (1667-1745), publicó 
Poesías varias..., Madrid, 1732, con una historia de la Rioja. Glorias 
de España... con varios puntos históricos y diversas poesías heroycas 
y sagradas, ibid., 1736. — Don Pascual de Vergada escribió El Amparo 
universal y patraña de Valencia N.' S." de los Desamparados (repres. 
1732, ms. Bibl. Xac). 

Año 1733. Manuel Alvarez Ossorio y Vega, conde de Grajal, 
publicó Manejo Real, en que se propone lo que deben saber los cava- 
Ueros en esta facultad..., Madrid, 1733; Valladolid, 1741 ; Madrid, 
1769. — 'Fray Francisco Béjar y Segura (t 1745), basilio madrileño, 
publicó Historia de... N. S.' de la Peña, patrona de la villa de Bri- 
huega, Madrid, 1733. Vida de S. Basilio, 1738. Compendio de la Regla 
de S. Basilio. — Don José Fernández de Bustamante compuso la 
zarzuela Por conseguir la deidad, entregarse al precipicio, ejecutada 
en 1733, y siete Comedias nuevas, Madrid, 1759. Véanse en La Ba- 
rrera. Otras doce diferentes hay mss. en la Nacional : Amor se vuelve 
gitano para restaurar su honor. Aunque la venganza aliente, stis iras 
serena amor. La Búrlela de un vejete. El Cetro por el valor y el amor 
en osadía. Los cómicos con oficio. La Conversión de Eufrosina. La 
Deidad vence el poder. El Pleito del italiano. Por conseguir la deidad... 
Saínete. La Virtud vence al encanto. La Viuda solicitada de la pú~ 
blica elección. — Don Jerónimo Gómez de Liria y Estevan, de Cala- 
tayud (1690), médico, publicó San Millón aragonés, Zaragoza, 1733. 
Desagravio de S. Braulio, 1755. Respuesta á una carta, 1755. Memorial^ 
1756. Origen y antigüedad de N. S.' de la Peña de Calatayud, ibid., 
1769. — Francisco Xavier M.^nuel de la Huerta y Vega publicó Anales 
del Reyno de Galicia, Santiago, 1733-1736, dos vols. España primitiz'a, 
historia de sus reyes y monarcas, desde su población hasta Christo, Ma- 
drid, 1738, dos vols. Fué de los fundadores del Diario de los Literatos de 
España (véase 1737). — El padre Pedro Lozano (1697-1752), jesuíta ma- 
crileño, publicó Descripción... del gran Chaco, Gualamba, y de los ritos 
y costumbres de las innumerables Naciones bárbaras..., Córdoba, 1733. 
Vida del P. Julián de Licardi, Salamanca, 1741. Historia de la Compañía 
de Jesús de la proiñncia del Paraguay, dos vols., Madrid, 1754-55. 
Historia de la conquista del Paraguay, Rio de la Plata y Tucumán, 
Buenos Aires, 1873-75, cinco vols. Historia de las revoluciones de la 



78 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVHl) 

Froinncia del Paraguay (1721-35), Buenos Aires, 1905. — Fray Domin- 
go PÉREZ DE Burgos (1661-1724), dominico madrileño, escribió De 
Incarnatione et fide, Madrid, 1733-34, dos vols. Sermones, tres vols., 
1745 (impresos por el padre Manuel José de Medrano). — ^Fray Ma- 
nuel Mariano de Ribera, mercedario, publicó Genealogía de la no- 
bilísima familia de Cervellón, Barcelona, 1733. — ^Fray Jacinto Se- 
gura publicó Norte crítico con las reglas más ciertas para la discre- 
■ción en la historia..., Valencia, 1733, 1736, dos vols., 2." ed. adicionada. 
.(Véase Diario de los liter.) 

41. Año 1734. Frey Mariano Ballester y de la Torre (1696- 
1740), de Alcorlsa (Aragón), de la Orden de San Juan de Jerusalén, 
mariscal de Campo, escribió Combate intelectual en que se impugnan 
ires discursos del teatro critico de... Feijóo, Zaragoza, 1734. — José 
Calamón de la Mata y Brizuela, presbítero, publicó Glorias sagra- 
das, aplausos festivos y elogios poéticos en la perfección del hermoso 
magnífico tonplo de la s. i. catedral de Salamanca..., ibid., 1734. — 
Juan Cantón Salazar y Setién (1654-1743), de Portilla, canónigo de 
Burgos, publicó Vida... de S. Casilda..., Burgos, 1734. Memorias para 
la historia de la ciudad de Burgos (ms.). Compuso comedias: Los Es- 
tragos de Cupido y dulces flechas de amor, La Protomártir de Iconio 
y sol de la fe en Selucia (Madrid, 1736). — Bernabé de Cepeda publicó 
Descripción histórica y geográfica antigua y moderna del Reino de 
Ñapóles, Madrid, 1734. — ^El licenciado don Ildefonso Clemente de 
Aróstegui publicó Concordia pastoralis super Jure diocaesano Ínter 
Episcopos ct Praelatos Inferiores, Alcalá, 1734. — José González Ca- 
brera, almirante, natural de Tenerife, publicó Navegación especulati- 
va y práctica, Manila, 1734. — Don Pedro José Miranda Elizalde y 
Ursúa, canónigo en Alcalá, publicó Propugnáculo de las tradiciones 
.en general..., Zaragoza, 1734. — ^Don Juan Manuel d£ Palacio publicó 
Viaje y destierro de la Virgen María á Egipto, poema en octavas, 
•corregido en la 2.° impresión, Madrid, 1734. — Don Francisco Pérez 
OE Prado y Cuesta, de Aranda, obispo de Teruel, inquisidor gene- 
ral (1746), publicó Defensa canónica de la potestad decretoría y exe- 
cutiva que por el derecho de J. C. y de su Iglesia tienen los Obispos... 
(sin 1. ni a., 1734), obr;i curiosa que trata del lujo, teatros, juegos, bai- 
les, etc. Index Librorum Prohibitorum, Madritl, 1747, dos vols. Com- 
J>endio de las tres leyes: natural, escrita y evangclica, Sevilla. — ^Don 
Bernabé Rebolledo de Palafox, marqués de Lazan, poeta aragonés, 
castizo, de los últimos antes de llegar el seudoclasicismo extraño, com- 
puso entre otras poesías un poema en 22 cantos: Métrica histórica sa- 
grada, profana y general del mundo; sus tres primeras edades, sobre 
el libro del Génesis, Zaragoza, 1734, poema en octavas. Gran balumba 
de erudición, alambicamiento, centón en cl asunto; pero no hay en 
«I cosa rastrera ni desmayada, antes robustas octavas, hermosas imá- 



S. XVIII, 1735. D. AXDRES PIQUER Y ARRUFA! 79 

genes, gallardía de expresión. — ^Don Francisco Antonio de Ripoll 
Fernández de Urueña compuso las comedias : Cegar al rigor del 
hierro y cobrar vista en la sangre, Madrid, 1734. Ingenio y represen- 
tante, S. Ginés y S. Claudio, ibid., 1741. Antídotos de la gracia contra 
infernales venenos, ibid., 1748. En mss. de la Xacional parecen suyas: 
Introducción de saínete (1746). El Tío y el sobrino y con tres novios 
ninguno (de don Fs" de Robles?) (repr. 1749). Todo es riesgos el 
amor, comedia. El Tirano de Jadea y Bárbaro ascalonita, trag. — ^Don 
José Rodríguez recopiló la Guirnalda poética... Academia serijoco- 
sa..., Madrid, 1734. — ^Don Agustín Sales (1707-1774), de Valjunquera 
(Zaragoza), beneficiado y cronista de Valencia, publicó Ilustración 
histórica á la vida de S. Juan Ncpomuccno, Valencia, 1734. Diserta- 
ción histórica, critica y expositiva del sagrado cáliz en que Cristo S. N. 
consagró en la noche de la cena, el cual se venera en la santa me- 
tropol. iglesia de Valencia, ibid., 1736. Apología crítica, 1727- Segura 
convencido..., 1737. Juicio de la segunda apología de Fr. Jacinto Se- 
gura, 1739. Origen de la devoción á la preciosa sangre de Cristo en 
Valencia, 1744. Memorias históricas del antiguo Santuario del S. Se- 
pulcro de Valencia, 1746; y otras obras. — El Sueño de Lucifer y Pe- 
rico el de los Palotes, auto. Córdoba, 1734. — Sobre guerras de Europa, 
varios, Zaragoza, 1734 (Vindel). 

42. Año 1/35. Don Andrés Piquer y Arrufat (1711-1772), de 
Fórnoles (Aragón), estudió en Valencia Filosofía (1727) y Medicina 
(1730) ; fué allí catedrático (1742) ; pasó de protomédico regio á Ma- 
drid (1752). Publicó Medicina Vetus et Nova, Valencia, 1735. Mónita 
práctica (4.* ed., 1768). Física moderna, ibid., 1745. Cartas apologé- 
ticas por la física moderna^ 1745. Lógica moderna, 1747, 1771. Filoso- 
fía moral, Madrid, 1755, 1787. Las Obras de Hippocrates, griego, lati- 
no y cast., ibid., 1757, 1774; t. II, 1761. Institutiones Medicae, 1762, 
1773. Praxis Médica, 1764, 1770; t. II, 1766, 1772. Obras más selectas 
de Hipócrates, t. III, 1770. Obras Postumas, 1785, por su hijo, con su 
vida y escritos. M. Pelayo, Heterod., III, pág. 329: "Pero entre todos 
nuestros filósofos del siglo pasado, ninguno igualó en erudición, soli- 
dez y aplomo al insigne médico aragonés don Andrés Piquer. En él 
fué inmensa la copia de doctrina; varia, amena y bien digerida la lec- 
tura; elegante con sencillez^, modesto el estilo y firmísimo el juicio, 
de tal suerte, que en él pareció renacer el espíritu de Vives. Ni los 
prestigios de la antigüedad ni los halagos de la innovación le seduje- 
ron ; antes que encadenarse al imperio de la moda escogió filosofar 
por cuenta propia, leyendo y analizando toda suerte de filosofías, pro- 
bándolo todo y reteniendo sólo lo bueno, conforme á la sentencia del 
Apóstol, eligiendo de los mejores lo mejor y trayéndolo todo, las ri- 
<|uezas de la erudición, las joyas de la experiencia, las flores de la 
amena literatura, á los pies de la verdad católica. Fué ecléctico en el 



8o ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

método; pero jamás se le ocurrió hacer coro con los gárrulos despre- 
ciadores de la escolástica. Al contrario, de ella tomó lo sustancial y 
útil, desechando solamente las cuestiones ociosas y enriqueciéndolo 
todo con el fruto de los nuevos estudios, después de bien cernido y 
cribado. Unos le llamaron innovador; otros, retrógrado, v él prosiguió 
su camino, inmensamente superior á todos. Quien quiera conocer lo 
mejor ds nuestra ciencia del siglo pasado y cuánto y cuan vergonzosa- 
mente hemos retrocedido después, lea sus obras filosóficas v hasta las 
de Medicina. Su edición del texto griego de algunos tratados de Hi- 
pócrates y su traducción del mismo, aún han merecido en nuestros días 
los elogios de Littré, juez com.petentísimo en la materia. Pero todavía 
valen más su Lógica (aristotélica en el fondo) y en ella el tratado so- 
bre las causas de los errores; su Filosofía Moral, y en ella el tratado 
de las pasiones ; su Discurso sobre el uso de la lógica en la Teología 
y el De la aplicación de la Filosofía á los asuntos de religión, hermosí- 
sima muestra del religioso, sencillo y sano temple de alma de su autor 
(vir boHus philosophandi peritus), que, con saber todo lo que se sabía 
en su tiempo, así de Filosofía como de Ciencias Naturales, y haber 
leído cuanto había que leer, desde los primitivos fragmentos de la 
filosofía griega hasta el último libro de Rousseau ó D'Alembert, y 
con haber pasado el resto de su vida en las salas de disección y en 
las Academias de Medicina, jamás dudó, ni vaciló, ni se inquietó en 
las cosas de fe, ni se rindió en lo más leve al contagio enciclopedista, 
precisamente porque era sabio, muy sabio: pleniores haustus ad reli- 
gionem reducere. ¡Hermoso ejemplo de serenidad y alteza de espíritu! 
Cuando se pasa de los libros de la escuela volteriana á los suyos, parece 
que el ánimo se ensancha, y como que se siente una impresión de fres- 
cura, placidez y rectitud moral, que nos transporta á los mejores tiem- 
pos de la antigua sabiduría ó á los nuestros del siglo xvi. Aunque no 
hizo Piquer apologías directas de la religión, debe recordársele aquí por 
lo acendrado del espíritu cristiano que informa su filosofía y porque en 
repetidas ocasiones y de todas maneras inculcó á los jóvenes aquella 
sentencia del Apóstol: Videte ne quis vos decipiat per philosophiam 
et inanem fallaciam. ¿ Y qué fué, en suma, toda la obra filosófica de 
Piquer, tan amplia, tan sesuda y tan varia, sino una gloriosa tenta- 
tiva de eclecticismo erudito á la luz de las tradiciones científicas na- 
cionales, un retoñar de la prudente crítica vivista, no matadora, sino 
reformadora de la escolástica, un cuerpo de ciencia sólida, íntegra, 
profundamente cristiana, sin timideces ni escrúpulos ñoños, acauda- 
lada con los despojos de toda filo.soíía y con los maravillosos descu- 
brimientos de las ciencias físicas é históricas, que son progresivas por 
su índole misma: ciencia, finalmente, seria y de primera mano, apren- 
dida en las fuentes y rigurosa en el método, antítesis en todo de la 
superficialidad y de la falsa ciencia que desde el tiempo del padre 
Feijóo, aunque no por culpa del padre Feijóo, venia invadiéndonos?" 



S. XVIII, 1735. D." MARÍA EGUAL 8 1 

4S. Año 17^5. Don Juan Agramont y Toledo escribió piezas tea- 
trales, de las que hay niss. en la Nacional : El Capital de la boda. 
Darlo todo y no dar fiada, sain. La Casa de campo, fin de fiesta (re- 
pres. 1756). El Desafio sin armas, sain. (cop. 1761). En vano resiste 
el hombre á lo que Dios determina {Coronado, mas no muerto, 1761). 
La Enferma y el doctor, tonad. Fingir por no merecer (?) (repr. 1764). 
Los Golosos purgados, entr. Los Gustos de las mujeres, entr. Justo, 
dichoso y guerrero, grande general Josué. Lo que pasan los maridos, e. 
Lo que traca una española para defender su Jionor. Loa para empezar 
la compañía de José de Parra en 1756. Molde de vaciar figuras, sain. 
Pagar las prendas dos veces, s. (1763). La paloma de la Iglesia y pro- 
digio de Italia, S, Columba. Recobrar por una letra el tesoro de los 
cielos y mágica de Nimega. Tres señoras mujeres, ton. La Visita de la 
cárcel, s. Además se imprimió La Cautela en la amistad y robo de las 
Sabinas, zarz., Madrid, 1735. — Don Juan Arias del Castillo compuso 
Los trabajos de Psiquis y casamiento del dios Cupido, comedia (copia 
de 1735, en la Bibl. Nac). — El padre Pedro de Calatayud, misionero 
jesuíta, publicó Sentencias varias, sacadas de los profetas y de los 
libros de la S. Escritura, para entrar predicando por las calles con 
crucifijo en mano. Murcia, 1735. Juicio de los sacerdotes, doctrina 
práctica y anatomía de sus conciencias, dispuesta en seis pláticas. Va- 
lencia, 1736. Doctrinas prácticas que suele explicar en sus misiones, 
ibid., 1737, dos vols. ; Madrid, 1797-1800, ocho vals. Cathecismo prác- 
tico. Salamanca, 1747. Doctrina práctica á los Ministros Públicos de 
la R. Chancilleria de Valladolid, Valladolid, 1748. Methodo práctico y 
doctrinal dispuesto en forma de catecismo, ibid., 1749. El Magisterio 
de la Fe y la Razón, Madrid, 1761. Tratados y doctrinas prácticas so- 
bre ventas y compras... sobre juego de naipes y dados..., Toledo 
(1761?). Corona de doce estrellas, Palma, 1841. Vida del Excmo. Sr. 
Duque de Granada, Madrid, 1881, 2." ed. — Don Marcos de Castro, 
actor cómico hacia 1756, receptor de los Reales Consejos (1737), pu- 
blicó Folla burlesca y entretenida, Madrid, 1735, 1737. — Duende polí- 
tico, historia y inda del duende político de Madrid, ms., tiene poesías y 
prosas, de 1735-1736. Segunda parte de la obra del Duende crítico de 
Palacio. Descubrimiento del Autor que fué el P. Fr. Manuel de S. Jo- 
sef Carmelita Descalzo. Su rigurosa prisión en su Convento de Ma- 
drid y celebre huida sin exemplar al Reyno de Portugal su Patria en 
el Año ij¡y (mss. la mayor parte de los números con fecha de 1736). 
Es bien conocida la celebridad que alcanzó esta obra y lo estimados 
que eran los pocos ejemplares manuscritos que de ella se hicieron. 
Salía los jueves por hojas manuscritas, dirigido, sobre todo, contra 
el ministro Patino, escrito por fr.\y Manuel de S. Joseph, antes 
DON Manuel Freyre de Sylva, oficial que fué de dragones en el ejér- 
cito portugués. — Doña María Egual (1698-1735), marquesa de Castel- 
fort, de Castellón, casada en Valencia con don Juan Crisóstomo Peris, 



82 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

marqués de Castelfort, dama discreta y erudita, escribió una arca en- 
tera de versos, aunque adoleciendo todavía joven, echólos al fuego, 
habiéndose conservado, con todo, tres tomos, que su sobrino poseía en 
1749. Escribió las comedias Los Prodigios de Thesalia, Triunfos da 
amor en el aire (con música), Loa para la comedia de Salazar y Torres, 
También se ama en el abismo. — Pablo Esteve y Grimau compuso la 
música de 57 tonadillas que hay á su nombre en mss. de la Biblioteca 
Nacional, de años conocidos, la más antigua Los Celos de la carta, 
1765, después Las Aventuras del gitano, 1774. El Amor melonero, 
1776. Las Flores en obsequiosa ofrenda, loa nueva que se executó en 
el festejo hecho á sus altezas los Sermos. Príncipes de Asturias..., 
Madrid, 1735. — Lucas Maestre de San Juan publicó Deleite de caba- 
lleros y placer de los caballos, Madrid (1735).— Don Manuel Monta- 
ñés y Monte Alegre publicó Poesías lyricas, Madrid, 1735. — Don Pa- 
blo Anselmo Rodríguez Brioso y Osorio, sevillano, 'estrenó El Prín- 
cipe de los Sabios, poema cómico (1735). Aun después de muerto 
vence, zarz., Zaragoza, 1736. El Alcides de las ciencias, zarz. (1738). 
El Ángel más perseguido, id. (1740). La Castidad laureada, id. (1741). 
El Mejor sol de París, id. (1743). — José Vázquez de Villasante, bar- 
ba de la compañía cómica de Sevilla, escribía la comedia Las Prodi- 
giosas señales del Nacimiento de Cristo hacia 1735 (ms. Sancho Ra- 
yón). Lo que previno el destino se logra contra la ciencia y Encantos 
de Rosimunda, Sevilla, sin año. Zarcicomedia de música y teatro. La 
Gran Princesa de Armenia y cristiandad de Tartaria. 

44. Año 1736. Fray Marcos de Alcalá, franciscano, publicó Cró- 
nica de la S. Provincia de S. José. Vida de S. Pedro de Alcánta- 
ra, Madrid, 1736; t. II, 1738. 6". Pedro de Alcántara defendido, 
1739. Vida de S. Martín de la Ascensión, protomártir del Japón, 
ibid., 1739. — ^Antonio Ardoino, marqués de Sorito; publicó E.i-a- 
men apologético de la histórica narración de los naufragios, pere- 
grinaciones y milagros de Alvar Ntiñez Cabeza de Baca, Madrid, 1736. 
Don Manuel Francisco de Armesto, secretario del secreto de la In- 
quisición de Toledo en 1735, publicó dos comedias sobre Sor María 
de Jesús de Agreda. Madrid, 1736 (nis. Bibl. Nac). — Don Vicente Ca- 
MACHo publicó Por amor y lealtad, ó Demetrio en Siria, comedia, Ma- 
drid, 1736. El Escolar hablador, b. (ms. de la Nac. de Vicente ó de An- 
tonio Camacho). — ^Don Antonio Campillo y Marco, de Villafeliche 
(Aragón), médico y boticario, publicó Faro médico, Zaragoza, 1736. 
Arte de la oratoria, ibid., 1739. Apéndice, 1739. Los Baños de Arcos, 
1741. Mapa etéreo, obra poética. Madrid, 1746. Pronóstico etéreo, en 
verso, Zaragoza, 1747. Poesías, dos tomos mss. de plantas, etc. — ^Juan 
Cardoso da Costa, de Lamego (Portugal), hizo versos castellanos que 
publicó en Musa .Sacra, Lisboa, 173C). Musa pueril, ibid., 1736. — Miguel 
CiCER y Zerda publicó Propugnáculo histórico-canónico- político-legal, 



S. XVIII, 1736, P. TOMÁS DE TORREJÓN 83 

Madrid, 1736. — Glorias de España..., íkladrid, 1736. — Historia trágica de 
Leonora y Rosaura, anón., Madrid, 1736. — Fray Alonso de la Madre 
DE Dios publicó Vida de la ven. madre Mariana Francisca de los An- 
geles, carmelita descalza, fundadora de S. Teresa, de Madrid, ibid., 
1736. — Don José Orílaza y Maldonado escribió con Diego de Torres 
Villarroel la zarzuela La Harmonía en lo sensible y Eneas en Italia 
(1736). — Don Juan Martínez Salafranca (1697-1772), turolense, 
presbitero, racionero de San Pedro de Teruel, publicó Memorias eru- 
ditas para la crítica de artes y ciencias, Madrid, 1736-37 (tres vols., 
el IV, ms.). Diario de los literatos de España, siete vols., 1737-42. 
Y otros mss. (Latassa). — Antonio Mena publicó Estado general del 
imperio riisiano, Madrid, 1736-38, dos vols. — Don Luis Paulo Mon- 
dada, oficial de Reales Guardias Españolas, publicó el poema Sacra 
Laureada Corona, forjada en el elevado Mantiiano Carpetano Monte, 
invencible émulo del Pindó, al canoro impulso de la métrica lira de 
Apolo, colgada, por trofeo del cautivo Redentor Jesús Nazareno, en 
los dinteles de su nueva Real Capilla, sita en el magnifico Matritense 
Templo de RR. PP. Trinitarios Descalzos, que ciñe las festivas potn- 
pas é ilustres aparatos cotí que se colocó dicha redimida Imagen en su 
augusto Trono..., Madrid, 1736. Si el lector no lo ha entendido, no 
será por falta de explicaciones. — Fray José Moreno Cauriel, trini- 
tario, publicó Jardín de flores de la gracia, vista de la V. D.' Antonia 
Jacinta de Navarra y de la Cueva, abadesa del real monasterio de las 
Huelgas (historia del monasterio). Burgos, 1736. — El padre Miguel 
DE Olivares (1672-después de 1788), jesuíta de Chillan (Chile), es- 
cribió en 1736 Breve noticia de la provincia de la Compañía de Je- 
sús de Chile (1593-1736), Santiago, 1874 (t. Yll Histor. de Chile). 
Historia militar, civil y sagrada del reino de Chile (hasta 1766), sólo 
conocida la primera parte, enviada de Italia á Carlos III (1788), San- 
tiago, 1864 (t. IV Historiad, de Chile) ; la 2.° pte., enviada de Chile 
á Madrid (1790), parece perdida. — Don Pedro de Rivera, brigadier, 
publicó Diario y derrotero de lo caminado, visto y observado... en 
IcLS provincias internas de Nueva España, Guatemala, 1736, impor- 
tante. — El padre Juan Rivero (1681-1736), jesuíta de Miraflores de la 
Sierra, misionero de Colombia, publicó Historia de las misiones de 
los llanos de Casanarc y los ríos Orinoco y Meta, escrita del año de 
1728 al 1736, Bogotá, 1883. Otras obras, en la Bibl. Xac. de Bogotá. — 
Pray Francisco Rodríguez Galán publicó La Primavera en Febrero, 
poema, Toledo, 1736. — ^Don Tomás Bernardo Sánchez escribió las 
comedias El Mágico Sigistnundo, i." pte. ; El Gran mágico de Europa, 
Sigismundo el romano..., 2.» pte., Madrid, 1736. Los Apasionados, 
baile (ms. Bibl. Xac). — Fray Antonio Buenaventura Terrín publicó 
S. Rafael custodio de Córdoba; eutrapelia poética, sobre la historia de 
su patronato, que en siete centurias heroicas escribía. Madrid, 1736. — 
El padre Tomás de Torrejón, jesuíta, publicó Sermones morales. 



84 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

Madrid, 1736-37, dos vols. Sermones panegyricos, póst., Madrid, 1737. 
— »Fray José Torrubia, cronista franciscano, publicó Disertación his- 
tórico-poUtica en que se trata de la extensión del Mahometismo en las 
Islas Philipinas..., Madrid, 1736, 1753. Las Siestas de S. Gil, ibid., 
1738. El Hijo de Beasain S. Martin de la Ascensión, ibid., 1742. Apa- 
rato para la Historia Natural Española, t. I, Madrid, 1754. Chronica 
de la seráf. orden de S. Francisco, Roma, 1756. — José Manuel Tre- 
IXES ViLLADEMOROS, de Navia, publicó Asturias ilustrada, origen de la 
nobleza de España, Madrid, 1736-39, dos vols. ; Madrid, 1760, ocho 
vols. — Fray Sebastián de Vergara, benedictino, publicó Vida de... 
S. Domingo Manso, Madrid, 1736; con una antigua relación y la vida 
del Santo por Berceo. — Don Manuel de Villegas y Piñateli, secre- 
tario de S. M., publicó Historia de Moscovia y vida de sus Czares, 
Madrid, 1736, dos vols. 

45. Año 1737. Don Ignacio de Luzán (1702-1754), hijo 
de don Antonio de Luzán y Guaso, señor de Castillazuelo, go- 
bernador del reino de Aragón, y de doña Leonor Pérez Clara- 
mont de Suelves, nació en Zaragoza, quedó huérfano de cua- 
tro años al cargo de su abuela, que vivía en Barcelona, y no 
pudo recibir la conveniente educación hasta acabarse el sitio de 
aquella ciudad en 1715. Llevóle su tío, don José de Luzán, á 
Genova y Milán y en el Seminario de Nobles de esta última 
ciudad estudió con los jesuítas italiano, latín y retórica ; nom- 
brado su tío inquisidor de Sicilia, pasó con él á Ñapóles, donde 
cursó lógica, y después en Palcrmo. Abrazó la carrera de Le- 
yes, doctorándose en Catania (1727), dedicándose á estudios 
jurídicos, física y matemáticas, historia, antigüedades, teolo- 
gía, lenguas, música y dibujo. Aprendió casi de memoria los 
poetas clásicos latinos, italianos y algunos griegos, y escribía 
discursos, poesías y traducciones, perteneciendo á las acade- 
mias de Palermo. Muerto su tío (1729), pasó á Nápolcs, al 
lado de su hermano el Conde de Luzán, gobernador del Castillo 
de San Telmo, y en 1733 volvió á España, para administrar 
la hacienda de su hermano, que radicaba en Zaragoza, donde 
estuvo algi'm tiempo, así como en Monzón. Casó con doña Ma- 
ría Mincholct (36 ó 37), y nombrado .secretario de la Embajada 
de París, que desempeñó hasta 1749, cuando, retirado el Emba- 
jador Duque de Huesear, obtuvo el cargo de los negocios; des- 
pués tuvo el de consejero de Hacienda y otros en Madrid, 



S. XVIII, 1737. D. IGNACIO DE LUZÁN 85 

donde perteneció á las Academias Española, de la Historia y 
de Buenas Letras de Barcelona. Tuvo gran parte en la funda- 
ción de la de Nobles Artes y asistió á la del Buen gusto, con 
nombre de Peregrino. Falleció en Madrid, dejando tres hijos, 
que fueron atendidos por Fernando VI. Dicen fué discípulo 
d€ Vico, aunque se le conoce poco, y supo alemán é inglés, 
pues tradujo trozos del Paraíso perdido, de Milton. Publicó un 
compendio del Traite de Logique, de Port-Royal, y se señaló en- 
tre los engañados restauradores, que pretendían resucitar la 
literatura castellana, desespañolizándola enteramente. Había pre- 
parado para la Academia de Palermo, en 1728, seis Ragiona- 
menti sopra la poesía, y, refundiéndolos, publicó La Poética ó 
Reglas de la poesía general y de sus principales especies, Za- 
ragoza, 1737, en la cual se propuso "subordinar la poesía es- 
pañola á las reglas que sigue en las naciones cultas". Sus doc- 
trinas están tomadas de Aristóteles, visto al tra\-és de sus fal- 
sos comentaristas Muratori, Gravina, Crescimbeni, Juan Pedro 
de Crousaz y se parecen á las de Boileau, P. Rapin y P. Le 
Bossu, con algunas propias extravagancias, que estrechan más 
todavía las doctrinas clásicas de lo que las había estrechado el 
falso clasicismo. En la edición postuma (Madrid, 1789) quitó 
algunas cosas probablemente su discípulo Eugenio Llaguno y 
Amírola ('' 1799), y á uno ó á otro se debe el mayor antinacio- 
nalismo que encierra. A pesar de todo, fué el código que tuvo 
autoridad durante una centuria, hasta el romanticismo, y el 
que más contribuyó á lanzar á la literatura española en la ge- 
neral corriente europea. Sus discípulos hicieron más que él 
por desnacionalizarla. Tradujo comedias é hizo una original. 

"16. Llaguno quitó trozos de la Crónica de D. Pero Niño y fué 
harto afrancesado; había traducido la Athalie, de Racine (1754). Lu- 
zán criticó el gongorismo; pero juntamente á Lope y Calderón, y ex- 
puso extravagancias tales como á nadie le habían ocurrido. Dice que 
el fin de la poesía es el mismo que el de la filosofía moral ; que 
Homero fué poeta didáctico y forjó sus poemas para enseñar á la 
gente inculta las verdades que de otra manera no alcanzaran ; que el 
fin de la epopeya es enseñar máximas morales y proponer "la idea 
de un perfecto héroe militar"; que en la tragedia y comedia "dure la 
acción tanto como la representación, y como ésta se hace ordinaria- 



86 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

mente en tres ó cuatro horas, éste será el término establecido para 
la duración de la fábula" ; finalmente, que en España "la antigua poe- 
sía jamás tuvo poética". No faltó quien le aplaudiese y siguiese; pero 
también tuvo impugnadores, como don Juan de Iriarte y Salafranca, 
que defendieron á la par el teatro español en el Diario de los Litera- 
tos de España, fundado en 1737 (t. IV, págs. i á 113). Cueto y Fer- 
nández y González han sa:lido por la Poética de Luzán, probando ser 
más italiana que francesa y parecerse más á las del Pinciano y Cas 
cales que á las de Boileau, D'Aubignac, Le Bossu y Batteux, esto es, 
de doctrinas clásicas más libres, más poéticas y menos oratorias. 
M. Pelayo dice que más bien que como el primero de los críticos de 
la escuela francesa, debe ser tenido y estimado como el ídtimo de los 
críticos de la antigua escuela it alo-española, á la cual permanece fiel 
en todo lo esencial y característico, teniendo sobre el Pinciano ó so- 
bre Cáscales la ventaja de haber alcanzado una cultura más varia 
y más extenso conocimiento de extrañas literaturas, como la francesa 
y la inglesa. De donde más sacó fué de Muratori, y en ideas estéticas 
de Crousaz. Fué un compilador inteligente de una poética para algunos 
eruditos, que no tiene en cuenta para nada y desconoce la literatura 
castellana verdadera y nacional, y cuyo fin poético es la moral y la 
instrucción, á las cuales supedita el arte. Tiene un mérito, "que es- 
cribía de belleza mucho antes que Marmontel y Batteux" (M. Pelayo). 
Con su viaje á París se fué afrancesando más y más, como lo mues- 
tran sus Memorias Literarias de París, Madrid, 1751. La Razón contra 
la moda, comedia traducida del francés, Madrid, 1751; de Le Pré- 
jugé á la mode de Nivelle de la Chaussée, con un discurso sobre el 
arte dramático ; La Virtud coronada, comedia compuesta en Monzón, 
1742 (inédita) ; Artagerges, traducción de Metastasio (inéd.) ; Las Ce- 
remonias de Aurelia, del ital., y La Clemencia de Tito, ópera, del ita- 
liano. Luzán defendió medianej amenté su obra de los reparos de 
Iriarte en tono agresivo con el Discurso apologético de D. Iñigo de 
Lanuca, Pamplona, 1741. De sus poesías hay que repetir el dicho de 
su hijo : "en ellas hay más arte que numen". En suma, Luzán, dando 
la espalda á la naturaleza, no puso sus ojos más que en las reglas, 
como Boileau. "Famosísimo Luzán, | cuya comprensión sutil, ¡ pudo 
muy bien vender F>ancia | al mismísimo París", como dijo, cele- 
brando su entrada en la Academia del Buen Gusto, el gran Villa- 
rroel, su antípoda natural en inspiración y hasta cuyos disparates 
valen más que los aciertos del legislador estético aragonés. Tgnacio 
Luzán, Poética, ed. E. de Llaguno .Amírola, Madrid, 1789, dos vols. ; 
Poesías, Bibl. de Aut. Esp., ts. XXXV y LXL Consúltense: Sema- 
nario Pintoresco, 10 Dic. 184R; Latassa, Escrit. aragon.; F. Fernán- 
dez y González, Historia de la critica literaria desde Luzán hasta 
nuestros días, Madrid, 1870; M. Menéndez y Pelayo, Historia de las 
ideas estéticas en España, vol. IIT, t. I, págs. 176-191; A. M. Alcalá 



S. XVIII, 1737. FR. I.EÓX HEXITO MARTÓX 87 

Galiano, Historia de la literatura española, francesa, inglesa é italiana 
en el siglo xviii, Madrid, 1845. 

47. Año 1737. Fkay Roque Alberto Fací (1684-1744), carmelita 
de Codoñera (Zaragoza), publicó Vida de la V. Sor María Francisca 
de S. Antonio, Zaragoza, 1737. Aragón reino de Christo y dote de Ma- 
ría Snia., Zaragoza, 1739; t. II, 1750. Santuarios singulares de Ntro. 
Sr. Jesucristo y de N. S.'- celebrados en el noble Valle de Aran, ibid., 
1758. Biblioteca Carmelitana Provintiae Aragoniae, 1762; y otras mu- 
chas obras (Latassa). — ^Fray José de Arlegui publicó Crónica de la 
provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacatecas, México, 1737, 1851 
(con las Memorias para la continuación de la misma Crónica, por 
fray Antonio Gálvez, año 1827). N." S." de Guadalupe, ibid., 1743. 
— Diario de los literatos de España en que se reducen á compen- 
dio los escritos de los autores españoles y se hace juicio de sus 
obras desde el año 1737, Madrid, 1737 á 1742, siete vols. Apolo- 
gía contra los Diarios de los literatos de España, por fray Jacinto 
Segura, Valencia, 1738. Fueron los fundadores del Diario Francisco 
Manuel de Huerta y Vega y los dos presbíteros Juan Martínez Sala- 
franca y Leopoldo Jerónimo Puíg; suspendióse en 1742. Huerta es- 
cribió Anales de Galicia é Historia de la España primitiz'a y divulgó 
las patrañas de Pellicer y otros falsarios, entre los cuales fué con- 
tado. Puíg andaba apandillado con los émulos del padre Feijóo, sobre 
todo con Salvador Joseph Mañer. Salafranca publicó Memorias eru- 
ditas para la crítica de Artes y Ciencias, "cuerpecillos de noticias co- 
piadas tumultuariamente", que las llama Forner. El Diario fué revista 
sabia y seria, apoyada por Felipe V, con variedad de conocimientos, 
tino en los juicios, sólida doctrina é hizo mucho por la cultura. En 
él escribieron Juan de Iriarte, Jorge Pitillas y otros. Le hicieron mu- 
cha guerra los malos escritores. Criticábanse obras con espíritu am- 
plio y buen gusto, siguiendo la tradición y con concesiones á lo mo- 
derno, más bien que con los intentos de reforma de Luzán ó Mon- 
tiano ; pero en historia y filosofía había harto atrevimiento, aunque 
con tendencia ecléctica. Alabóse el "singular mérito" del dramaturgo 
Alarcón. Las impugnaciones que tuvo véanse en M. Pelayo, pág. 315, 
Id. esict., t. IIT, vol. I. No pudo al cabo resistir el periódico al "furor 
vengativo de sus enemigos, que se complacían en las persecuciones y 
adversidades" de sus redactores. — Don Manuel Duran publicó His- 
toria cómica de la conquista de Sevilla, Madrid, 1737, que contiene 
tres comedias sobre aquel acaecimiento. — ^JosÉ Calamón de la Mata 
publicó Glorias sagradas, aplausos festivos y elogios poéticos en la 
perfección del hermoso magnífico templo de la S. Catedral de Sala- 
manca, ibid., 1737. — Fray León Benito Martón y Aznar (1679-1756), 
de Sallent (Huesca), Jerónimo, prior y visitador, publicó Origen y 
antigüedad del subterráneo y celebérrimo santuario de S. María de 



88 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

las Santas Masas, hoy R. Monast. de S. Engracia, Zaragoza, 1737. 
Epítome, del mismo, 1745. Sumaria investigación de las... antigüeda- 
des del cél. Santuario de S. Elena... y Montes Pirineos, ibid., 1749. 
Sallent cabeza del valle de Tena..., Pamplona, 1750. — Pablo Mendoza 
DE LOS Ríos publicó Vida... de S. Tecla, Burgos, 1737. — Fray Pedro 
Merino de Heredia, franciscano, publicó Relación de la Gloriosa Fun- 
ción que lograron las armas españolas... 1759, en verso, Lima, 1737; 
Santiago, 1899, ed. Medina. — ^Don Bruno José de Morla Melgarejo, 
jerezano, señor de la Alcázar y Torre de Melgarejo, publicó Libro 
nuevo, buelias de escaramuza, de gala, á la gineta. Puerto de Santa 
María, 1737. — Don Luis Antonio Muñoz publicó Morir viviendo en 
la Aldea y Vivir muriendo en la Corte, novela, Madrid, 1737, 1784, 
1790. Aventuras en verso y prosa del Insigne poeta y su discreto com- 
pañero, ibid. (s. a., 1739 ó 1759?), 1789, 1805; Dresden, 1907, por 
G. Baist. — Juan de Náxera compuso Desengaños philosóficos, Sevilla, 
1737. — Obras poéticas de varios Autores..., Lisboa, 1737, de portugue- 
ses en castellano. — ^Don Pedro Nolasco de Ozejo publicó Vida de 
S. Antonio Abad, Madrid, 1737, poema en octavas. El autor presumió 
de imitar á Cióngora, y aun de haberle aventajado, y tuvo razón en 
parte. — El padre José Rodríguez (t 1737) dejó a! morir ya impresa la 
Biblioteca valentina y Catálogo de los insignes escritores naturales de 
la ciudad y reino de Valencia; aumentada con originales del mismo y 
continuada por fray Ignacio Savalls, salió diez años después. 

48. Año 1738. En 21 de Abril se fundó la Academia de la Histo- 
tia, siendo su primer director don Agustín Montiano y Luyando. Fas- 
tos de la R. Acad. Esp. de la Historia, Madrid, 1739-41, tres vols. 
Metnorias de la R. Academia de la Historia, desde 1796. — Don Alonso 
Carrillo y Aguilar (t 1762), sevillano, caballerizo de Felipe V, pu- 
blicó Noticia del origen de la milagrosa imagen de N. S." de la Anti- 
gua... de Sevilla, ibid., 173S. — Don Antonio María de Cisneros y 
DON Antonio Lorca publicaron Las Glorias de S. Francisco Regis, 
poema, Madrid, 1738. — ^Fray Jaime Coll, recoleto de Villafranca del 
Panadés, publicó Chronica Seráfica de la S. Provincia de Cathaluña, 
Barcelona, 1738. El tomo II, por fray Francisco Marca, 1759. — Jaime 
Doms publicó Carta á D. Agustín Montiano, sobre el Teatro Español, 
1738, etc.; Barcelona, 1753. — Juan Jacinto Enríquez, jurisperito de 
Setubal, tenía en 1738 escritas varias poesías y tres comedias : Los 
Empeños de una liga. La Omnipotencia en las grutas y El Mezquitio 
liberal. — Francisco Xavier de Garma y S.u.cedo publicó Theatro uni- 
versal de España. Descripción... de todos sus reynos..., Madrid, 1738- 
51, cuatro vols. Con esta obra va otra de su hijo don José, teniente de 
Caballería: Verdades vindicadas en defensa del Theatro universal de 
España. — iDoN Juan Ei.ías Gómez de Terán, obispo de Orihucla, publicó 
Asistencia de los fieles á los divinos oficios... con pó homilías, Ma- 



S. XVIII, 1738. FR. SEBASTIÁN DE VITORIA 89 

drid, 1738, 24 vols. — Don Francisco Hurtado de Mendoza, nacido en 
Braga (1707J, médico, conservaba inéditas en 1738 algunas comedias, 
que pueden verse en La Barrera. — Mercurio histórico-político en que 
se contiene el estado presente de la Europa. Traducido del francés al 
caSiellano de "El Mercurio de el Haya'', por M. Le Margue, Madrid, 
1738-1830. Desde 1784 se llamó Mercurio de España. Interrumpióse 
de 1822 á 1S24. Le Margne era anagrama de (don Salvador Joseph) 
Mañer. De 1820 á 1823 lo dirigió don Juan López Peñalver. Véase 
J. Iriarte, Obras, 1774 (págs. 404-423). — El Conde de Niebla y el 
Conde de Altamira publicaron el poema Las Glorias de S. Francisco 
de Borja, Madrid, 173S. — iMoticias auténticas del Río Marañan... es- 
cribíalas por los años 1738 un misionero (jesuíta)..., las publica ahora 
por primera vez Marcos Jiménez de la Espada, Madrid, 1889-92. — El 
DOCTOR GiNÉs PoM.\RES, presbitero valenciano, compuso para el Cen- 
tenario de Valencia de 1738 la comedia Las Siete estrellas del Puche 
y conquista de Valencia. — A. Fernández Prieto publicó Historia del 
Derecho real de España, en que se comprende la noticia de algunas 
de las primitivas leyes y antiquísimas costumbres de los españoles, 
Madrid, 1738. — Don Miguel de Reyna Zeballos, académico de la 
Española, promotor fiscal del Obispado de Mechoacán, publicó el 
poema gongorino La Elocuencia del silencio... Vida... de S. Juan 
Nepomuceno, Madrid, 1738. — 'Don Enrique Ruiz Sabelli publicó Las 
Glorias de S. Francisco de Regis, poema, Madrid, 1738. — Fray Juan 
Franciscq de San Antonio, franciscano madrileño, publicó Chronicas 
de la Apost. Provincia de S. Gregorio de... S. Francisco en las Islas 
Philipinas, China, Japón, Sampaloc (Madrid), 1738; t. II, 1741 ; t. III, 
1744. — Fray Francisco de Soto y M.\rne, franciscano, publicó Flo- 
rilegio sacro. Que en el celestial ameno frondoso Parnaso de la Igle- 
sia riega {mysticas flores) la Aganipe sagrada fuente de gracia y 
gloria Christo: con cuya afluencia divina incrementada la excelsa 
palma mariana (Triumphante á Privilegios de Gracia) se Corona de 
-victoriosa Gloria : Dimdido en discursos panegyricos, anagógicos, tro- 
pológlcos y alegóricos: fundamentados en la Sagrada Escritura: ro- 
borados con la authoridad de Santos Padres, y e.vegéticos, particula- 
rissimos discursos de los principales Expositores: y cromados con 
copiosa erudición sacra, y prophana en ideas. Problemas, Hieroglifi- 
cos, Philosophicas sentencias, selectissimas humanidades, Salamanca, 
1738 (sermones). Con razón algo brutal dijo el padre Isla en su Fray 
Gerundio: "No nació mayor bestia, ni animal más glorioso de muge- 
res." Chronica de la s. prov. de S. Miguel, del Orden... de S. Fran- 
cisco (de 1668 á 1682), Salamanca, 1743. — Félix Varo Miraval pu- 
blicó Exemplar de cavallcros christianos y ociosidad divertida, Ma- 
drid, 1738. — Fray Sebastián de Victoria publicó Monacato Geroni- 
tniano..., Madrid, 1738. 



go ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

■i9. Año 1739. Fray Pedro de la Asunción, franciscano en Avi- 
la, publicó Hermosa puerta del ciclo..., tres sermones panegíricos y tres 
solemnes sagrados novenarios, Madrid, 1739. — De 1739 es el libro 
más antiguo publicado en Bogotá. — El licenciado don Francisco 
CuRCio Y Palomero, corregidor de Madrid, compuso para la procla- 
mación de Fernando VI en 1746, precedida de la relación de los íes- 
tejos y con su loa, la comedia Reinar por sacro blasón. Antes había 
impreso Sinopsis armónica de la vida... de S. Nicolás el Magno, poe- 
ma en romance heroico, Valencia, 1739. — Don Carlos Gazulla de 
Ursino (1674-1745), natural de Morella, poeta y jurisperito, capitán 
en la guerra de Sucesión y regidor perpetuo de aquella villa, dejó ma- 
nuscritos 19 tomos de obras poéticas, entre ellos cinco comedias y 
otros opúsculos aparte. Imprimió Relación de las fiestas sexenales á 
María Sma. de Vallivana, Valencia, 1739. Villancicos á S. Joaquín, 
ibid., 1740, y la comedia El Amor peregrino (suelta). — Juan Gómez 
Bravo, canónigo magistral de Córdoba, publicó Catálogo de los Obis- 
pos de Córdoba, i.° pte., 'Córdoba, 1739; 2.^ pte., 1778, dos vols. — El 
DOCTOR Antonio María Herrero y el licenciado José Lorenzo de 
Arenas publicaron el Mercurio literario, Madrid, cuatro vols. (el 
IV t., 1739). — Don Bernardino Antonio Ociioa y Arteaga, madrile- 
ño, publicó una especie de novela, según el padre Feijóo, titulada 
Breve relación en que se refiere la vida del falso Nuncio de Portugal 
Alonso Pérez de Saavedra y el modo que tuvo para introducir en 
aquel reino la Inquisición, Madrid, 1739. — Don Joaquín de Paz y 
MONROY publicó El no se opone de muchos y residencia de ingenios 
(Madrid, licencia de 1739). — iJosÉ Nicolás de la Rosa, alférez espa- 
ñol, avecindado en Santamaría de América, escribió en 1739 Floresta 
de la S. Iglesia Catediral de Santamaría. 1742; Sevilla, 1756; Valen- 
cia, 1833. — El padre Miguel Venegas (1680-1764), jesuíta (1700), del 
Estado de Puebla, publicó Noticia de la California... escrita en Mé- 
xico, año de 1730, Madrid, 1757, tres vols. 

50. Año 1740. Fray Juan de i. a Concepción, en. el si- 
glo don Juan de Oviedo y Squarzafigo (1702-1753!, madrileño, 
carmelita desde los diez y siete de su edad, estudió en Alcalá 
y fué lector de Teología y Escritura en Salamanca, famoso pre- 
dicador y poeta popular; imitador de su amigo don José Joa- 
quín Benegasi en el gracejo y desenfado, le sobrepujó en la 
alteza de estilo; pero el mal gusto de la época malogró sus fa- 
cultades oratorias y poéticas. Oración del género judicial. Ma- 
drid, 1740. r>esde 1743 á 1744 Epístola familiar, crítica; Gue- 
rra y pa.-: de la.'! estrella.';, pieza cómica y otros escritos oratorios 
y ascéticos. Hizo su discurso íi Oración gratulatoria de entrada 



s. xviii, 1740. i.ns CRUZ 91 

en la Academia (1744), en verso. Con varios nombres publicó 
varias obrillas; con el de D. Juan de Madrid, el poema en oc- 
tavas Parnia gozosa, Madrid, 1745. Al proclamarse Fernan- 
do VI (1746) tuvo celebridad entre los muchos papeles popula- 
res publicados, el suyo : El Patán de Caravanchel, á quien en 
el siglo pasado dio la muerte la malicia, hoy resucitado á impul- 
sos del gozo, escribe al Rey N. S. el romance siguiente. Im- 
pugnóle otro con la Respuesta de un cortesano al Patán de Ca- 
ravanchel, y él replicó con El Poeta oculto, romance endecasí- 
labo, aconsejando gravemente al Rey. A imitación de Villa- 
rroel, publicó en 1744 su Piscator cómico para el siguiente año, 
y en 1747, á nombre del Bach. D. Juan de Madrid, el Piscator 
inmortal. Ensayóse en el periodismo en 1748, imprimiendo con 
nombre de cuatro sujetos una revista titulada Resurrección del 
Diario de Madrid ó nuevo cordón crítico general de España. 
Quebrantado de salud, se fué á Talavera. Desatenciones y po- 
cos cuidados de sus hermanos, junto con la austeridad de la 
Orden le movieron á pasar á la de Mercenarios calzados, con 
aprobación del Papa; pero yendo á hacer su noviciado á Cuen- 
ca, murió en el camino de Huelves. José Benegasi publicó la 
Fama postuma, Madrid. 1754, con los panegíricos fúnebres de 
sus amigos y con el poemiita Escuela de Urania, obra del di- 
funto, y el índice de sus obras. El Sermonario hace un tomo 
en folio. "Monstruo de la sabiduría y elocuencia" le llamaron 
sus contemporáneos. Fué por lo menos poeta popular de buena 
y castiza cepa, gran improvisador, de no escaso juicio crítico, 
memorión enorme, atrevido en todo, desasosegado y resuelto, 
vocero político del pueblo como el autor de las Coplas de Min- 
go Revulgo. ¡Y era carmelita, consultor del Infante-Cardenal 
y calificador de la Suprema Inquisición! ¡Así las gastaban 
nuestros frailes! Guerra y paz de las estrellas, ó Piscator cómico 
para el año de 1745, Madrid, 1744- 1754. 

51. Año 1740. Colección de los tratados de pas, alianza, neutra- 
lidad... hechos por los pueblos, reyes y principes de España, Madrid, 
1740. — Luis Cruz, de Algarve, lego de misioneros de propaganda fide, 
publicó Obsequio de un pecador amante..., Madrid, 1740 y 1741. Ora- 
torio sacro de soliloquios, ibid., 1741. Oratorio Seráfico, ibid., 1741. 
Estímulos sentenciosos, con 64 Rithmos, ibid., 1741. — Don Antonio 



92 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

Enríquez Vela, en la segunda cuarta parte del siglo xviii escribió la 
comedia Con la risa me engañó una bizarra española. — ^Fray Manuel 
Garay publicó Paréntesis del ocio, Pamplona, 1740. — El bachiller 
Francisco García Cabero publicó Instituciones de Albeitería, 1740. 
Novissimo Cabero, por Guillermo Sampedro, Madrid, 1S40, 1843, 
1850 ; es obra nueva. — Don Fernando de Heredia escribió en la se- 
gunda cuarta parte del siglo xviii El Siglo de la piedad y el patriarca 
aragonés, el beato José de Calasanz, auto. Hacia la misma época el 
doctor don Rodrigo Gabaldón compuso la comedia El Sol coronado de 
astros. — Antonio Lorenzo Frasso publicó Fortuna de Amor..., Lon- 
dres, 1740, dos vols. — Pedro Núñez de Vill.wicencio y Orozco, ca- 
ballero de Santiago, publicó Academia devota. Poético sagrado certa- 
men. Vida panegírica de... S. Pedro de Verana, Sampaloc, 1740, aña- 
dida por el sargento mayor don Ñuño Núñez de Villavicencio y Pe- 
redo. Obra rara, toda en versos variados. — 'Fray Pablo Manuel Or- 
tega publicó Chronica de la s. prov. de Cartagena... de S. Francisco, 
Murcia, 1740. — Fray Esteban Pérez de Pareja, franciscano, de Villa- 
nueva de los Infantes, publicó Historia de la primera fundación de 
Alearas..., Valencia, 1740. — Pedro Pineda publicó Nuevo diccionario 
español é inglés é inglés y español, Londres, 1740. — Don José Anto- 
nio PoRCEL Y Salablanca nació en Granada (1720?), donde fué ca- 
nónigo y gran amigo del Conde de Torrepalma ; entró en la Acade- 
mia Española (1752), tradujo en verso suelto El Facistol {Le Lutrin), 
de Boileau. Frío, enredado, imitó á Góngora, sin su fuego, aunque 
tiene algunos buenos cuadros y trozos bien versificados. Publicó Gozo 
y corona de Granada en la proclamación del Rey D. Carlos III, Gra- 
nada, 1760. Adonis ó cuatro églogas venatorias, hecbas antes de los 
veinticinco años de su edad, que con algunos otros trozos publicó 
Cueto en Poesías del s. xviii. La Noche de S. Juan, saínete (con don 
Bartolomé Román, ms. Bibl. Nac, donde hay varios tomos mss. su- 
yos). Juicio lunático ó crítica burlesca de composiciones leídas en la 
Academia del Buen Gusto, de la cual fué fiscal. — Don Patricio Se- 
villano publicó Vida de... S. Laurencio, en quintillas, Sevilla, 1740. — 
Don Bernardo de Ulloa, sevillano, publicó Restablecimientos de las 
fábricas y comercio español, dos vols., Madrid, 1740. — Fray José del 
Val, mercedario (1772), zaragozano, publicó Rcmnicn hist. de N. S.' 
del Coro del R. Monasterio de señoras comendadoras de S. Juan de 
Sirena, Zaragoza, 1740. — José Vicente Orti y Mayor publicó Fiesta.t 
centenarias con que... Valencia celebró el p de Octubre de ijjS la 5.* 
centuria de su cristiana conquista, Valencia, 1740, con láminas y poe- 
sías. — Manuel Vicente Guerrero, mejor actor que autor dramático, 
madrileño, contestó razonada y eruditamente defendiendo el teatro al 
papel del jesuíta P. Qaspar Díaz : Consulta teológica acerca de lo ilí- 
cito de representar y ver comedias como se practican el día de hoy en 
España, Cádiz, 1740. Escribió una segunda parte de la comedia do 



S. XVIII, I74I. D. MARTÍN DE ULLOA Y SOUSA §3 

Claramonte: El Negro valiente en Flandes; La más heroica amistad 
y el amor más verdadero, drama músico, Madrid, 1745. El Anillo de 
Giges y varias poesías. En la Xacional hay ms. Endimion y Diana 
(fiesta armón.). — ^El padre Juan Villafañe, jesuíta, publicó Compen- 
dio histórico en que se da noticia de las milagrosas y devotas imágenes 
que se veneran en los más de los santuarios de España, Madrid, 1740; 
Salamanca, 1776. 

52. Año 1741. El portugués Barbosa Machado publicó su impor- 
tante Bibliografía en Lisboa, 1741-59, cuatro vols. — ÍFray Fraxcisco 
BoNA, franciscano (1691), de Tarazona, fallecido en 1742, publicó 
Teatro evangélico de oraciones panegíricas sagradas, Madrid, 1741. — 
El licenciado don Joaquín Casses de Xaló publicó Rasgo épico, ve- 
rídica epiphoncma y aclamación cierta á favor de España, Madrid, 
1741. Jorge Pitillas se burló de él en el Diario de los Literatos, t. Vil. 
— Antonio Estrada Nava Bustamante, de Oviedo, publicó Vida del 
Gran Thebandro español, Madrid, 1741, 1758, cuatro vols. El Asom- 
bro de Argel y Mágico Mohamad, comedia, ibid., 1742, 1784. Vida de 
Thelesio y Argides eremitas, ibid., 1759, 1765, dos vols. EMena entre 
Christo, el Ángel y el cuerpo, ibid., 1763 (2.° ed.).— El padre José 
Gumilla (1690-1758?), jesuíta, publicó El Orinoco ilustrado, historia 
natural, civil y geográfica de este gran río y de sus caudalosas ver- 
tientes, Madrid, 1741, 1745, aumentada ; Barcelona, 1791 ; Madrid, 
1801 ; Barcelona, 1882. — 'Don José Patricio Moraleja y Navarro 
(1711-1763), madrileño, tuvo afición á las matemáticas, astronomía y 
geografía; fué escribano de S. M. y de los hospitales, y publicó desde 
1744 al 52 los almanaques ilustrados, que llamó Piscatores, y otros li- 
bros curiosos. Continuó la miscelánea El Entretenido, comenzada por 
Antonio Sánchez Tortoles (véase 1671), 2.' parte, Madrid, 1741, donde 
están los entremeses El Alcalde haciendo audiencia, El Alcalde mé- 
dico. Los Cestos, Perdone la enferma. En la Bibl. Nac. hay mss. de 
El Alcalde médico y Perdone la enferma, entremeses. El Jardinero de 
los planetas, 1744. Advertencias, 1745. Grandezas y excelencias de 
Madrid, 1746. Vidas de los seis Fernandos reyes, 1747. Descripción de 
las cortes y repúblicas más principales de Europa, 1748. Id. de Asia, 
1749. Id. de África, 1750. Id. de América, 175 1. España Oriental, 1752. 
Nacimiento del año nuevo, 1748. Ramillete curioso de diferentes vo- 
ces hispano-latinas. Piscator histórico..., 1752. — ^Fray Pedro Moróte 
Pérez Chuecos, franciscano de Lorca (1680-1762), publicó Antigüe- 
dad y blasones de la... ciudad de Lorca é historia de S. María la Real 
de las Huertas, Murcia, 1741. — Don Martín de Ulloa y Sousa (1714- 
1787), natural y oidor de Sevilla, hermano del célebre marino don 
Antonio, de la Academia de Buenas Letras (1751) y su director (1780), 
donde leyó y publicó Oratio (1781), fundador de la de la Historia, 
donde presentó una Disertación histórica sobre el origen de los due- 



94 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

los... (1741) y otras varias (t. I Memorias), y no menos en la Acade- 
mia Española, y en la Sociedad Patriótica, de la que fué Director 
(1782), donde presentó un Discurso sobre las fábricas de seda en Se- 
villa (t. I Memorias). Dejó sin acabar el Repartimiento de Sevilla. 

53. Aílo 1742. Don José Gerardo de HervAs y Cobo 
DE LA Torre, por seud. Jorge Pitillas ó D. Hugo Herrera de 
Jaspedós, que casi es su anagrama, clérigo, doctor en Derecho 
canónico y profesor en Salamanca, publicó en el Diario de los 
Literatos (1742) una violenta Sátira contra los malos escrito- 
res de este siglo, en tercetos, saliendo en favor del gusto de 
Luzán y de Boileau, á quien imitó escribiendo, sin darlo á 
entender; pero á quien vence en la valentía y en el chiste, cua- 
lidades nacionales, las únicas que dieron valor al escrito y lo 
hicieron famoso. Además escribió dos chistosísimas cartas con- 
tra el poema de S. Antonio Abad ó el Sol de los Anacoretas, 
de don Pedro Nolasco Ocejo y contra el Rasgo épico, verídica 
epiphonema, del doctor don Joaquín Casses, rezagados abor- 
tos gongorinos. La Sátira fué forjada en el horno de la inspi- 
ración- de Boileau ; pero con desembarazo, de modo que resultó 
muy castellana y algo francesa á la vez. Aunque parece acordar- 
se de Horacio y Juvenal, como se ve por el comienzo en que 
traduce el de la primera sátira, y por el final, en que vierte el 
verso 79 de la misma, como lo había hecho Cervantes: "Suele 
la indignación componer versos", de hecho tomó todas estas 
frases de Boileau, sin citarle, y afectando imitar á los latinos. 
De todos modos, es una de las sátiras más briosas que han so- 
nado en Espai~ia. 

Don Francisco Mariano Nipiio (1719-1803), de Alca- 
fiiz, periodista incansable, celoso del l)ien pi'iblico y amante de 
todo lo español, cual ningún otro de su tiempo, distinguióse 
en la polémica sobre los Autos Sacramentales, prohibidos i>or 
Real cédula de 1765 y atacados en 1762 por el canario afran- 
cesado y enciclopedista José de Clavijo y Fajardo, favorecido 
por Aranda y Grimaldi, director de los teatros de Madrid, 
secretario en el gabinete de Historia Natural, traductor, por 
aquellos ministros subvencionado, de obras francesas y escri- 
tor del Mercurio en la Secretaria de Estado. Habia pulilicado 
Clavijo en 1762 El Pensador, colección de ensayos en siete to- 



S. XVIII, 1742. D. FRANXISCO MARIANO XIPHO QS 

tnos sobre moral y política, emprendiéndola contra los .-lutos 
Sacramentales, "farsas espirituales", que "el soberano debía 
prohibir como ofensivas y perniciosas al Catolicismo y á la 
Razón", por lo mucho que ayudaban "á continuar el concepto 
de barloaros, que hemos adquirido entre las naciones". El sen- 
timiento popular se levantó indignado contra los insultos que 
le dirigía, so capa de piedad, el afrancesado y volteriano pe- 
riodista y no acudía al teatro seudoclásico que Aranda y de- 
más gobernantes favorecían. Salieron folletos que don Lean- 
dro Moratín califica de necios. Don Juan Christóval Romea y 
Tapia defendió los Autos, pulverizando los disparates de Cla- 
vijo en El Escritor sin título, 1763, 1790, periódico opuesto á 
El Pensador. Segundóle Nipho desde 1763 en el Diario E.x- 
irangero y en el Caxón de sastre literato, Madrid, 1760, 1781- 
82, seis vols., curiosísima colección de biografías y piezas an- 
tiguas inéditas. Sumóse á los impugnadores de los Autos don 
l\icolás Fernández de Moratín, publicando tres folletos con 
■el título de Desengaños al teatro español, hasta conseguir su 
prohibición. Contra él volvió á la carga el Escritor sin título; 
pero "El Gobierno de aquella era, dice M. Pelayo, se había 
empeñado en civilizarnos á viva fuerza : prohibió los Autos, 
hizo callar á sus defensores y obligó á los cómicos á represen- 
tar, con insufrible hastío del público, traducciones del fran- 
cés ó tragedias de escuela sin vida, ni calor, ni energía, como 
la Hormesinda, del mismo Moratín; el Sancho García, de Ca- 
dalso, y la misma Numancia, de Ayala." El pestilente Nipho, 
el famélico Nipho, como elegantemente le llamó Moratín ; el 
Lupino, como Forner le calificó, aunque mediano versificador, 
vulgarizó todo género de noticias agrícolas, industriales y mer- 
cantiles, literarias, históricas y políticas, y su Caxón de sastre 
fué la primera y preciosa Antología de poetas españoles del 

siglo XVIII. 

54- A tal punto se oscureció el verdadero autor encubierto con 
«1 seudónimo de Jorge Pitillas, que su sátira se reimprimió en el Re- 
busco ílc las obras literarias del padre Isla (1790), atribuyéndosela. 
Y con todo, algunos le habían conocido. Salafranca, á cuyas manos 
llegó la Sátira en 1741 para que saliese en el Diario de los Literatos, 
«scribió en 1750 á José 'Ceballos : "El papel de la Derrota {¿de los 



gfi ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

Alanos, por el padre Isla ?) le presté á un amigo, y sabiéndolo un 
comisario del Santo Oficio, envió por él ; y aunque tengo licencia 
de leer lo prohibido, se le remiti. El de Ribera (¿ ?) también llegó por 
el correo. Es pluma de mejor aire y gala, y de genio capaz de ma- 
yores empresas. Ya habrá reparado usted que descubre el misterio 
que yo observé en el Diario para que quedase oculto nuestro famoso 
correspondiente don Hugo de Herrera, cuya critica, por su gran de- 
licadeza y por la fertilidad de las sales con que supo disfrazar una 
oportuna y bien seguida ironía, se hizo preciso que la conservásemos 
oculta por entonces, para que la envidia y la ignorancia no tuviesen 
objeto en que cebarse. Fuera de que don Hugo no quiso tampoco ex- 
poner su persona á los insultos que nosotros (los redactores del Diario 
de los Liter.) padecimos ; ni era justo hacerlo, en atención á su ca- 
rácter é instituto." {Cartas varias de los autores del "Diario de los 
Literatos", en la bibl. de Osuna, Bibl. Nac). La Sátira autógrafa 
está en la Bibl. Nacional. 

Carta y Poesías, Bibl. de Aut. Esp., t. LXI, donde se hallarán datos 
biográficos, y antes en el Parnaso, de Quintana. Pleito del Manto, 
en el Cancionero de obras burlescas proi'ocantes á risa, ed. L. de Usoz 
y Rio, Londres, 1841, págs. 27-54. 

Obras de Nif o : Los Engaños de Madrid y trampas de sus mora- 
dores, Madrid, 1742. Versos endecasílabos á la coronación de... Fer- 
nando VI, 17^6. Retrato de la Corte y del cortesano (del ital., fray 
F. '^° Frugoni), 1752. Representación {de burlas hechas de veras) al 
nobilísimo gremio de los hombres de juicio de esta gloriosa monar- 
quía, en la que manifiesta la España antigua sus honrados senti- 
mientos contra los perniciosos y detestables abusos de la España mo- 
derna..., 1754. Varios discursos... sobre las acciones más heroicas de 
diferentes personajes antiguos y modernos..., 1755. Descripción físi- 
co-moral de los terremotos, 1756. Diario curioso... por D. Manuel 
Ruiz de Uribe, 1758-70. Voces llenas de amor á la muerte de... Fer- 
nando el VI, en verso, 1759 (Madrid y Zaragoza). Proyecto fácil y 
seguro para lograr la universal diaria asistencia y limpieza de Ma- 
drid (s. a.). Caxón de sastre, 1760, siete vols. ; 1781, seis vols., au- 
mentado. Enhorabuena á la Reina Madre, 1760. Regocijos de Madrid 
en la entrada de... Carlos III, 1760. Estafeta de Londres ó cartas polí- 
ticas, desde 1762, cinco vols.; 1779, dos vols. Descripción de Portugal, 
1762. El Hablador Juicioso y Crítico Imparcial, 1763. Correo general 
hist., liter. y económ. de Europa, continuación de la estafeta de Lon- 
dres, 1763. Diario estrangero, 1763. La Nación española defendida 
de los insultos del Pensador y sus secuaces, en defensa de las come- 
dias, 1764. Discursos eruditos de varios ingenios españoles que {en 
desagravio de la patria ofendida por algunos escritores de moda) ofre- 
cen sobre algunos asuntos propuestos en 4 de Junio de J/ó^, Madrid, 
1764. El Novelero de los estrados y tertulias (con .\nt. Ruiz y Mi- 



S. XVIM, 1742. D. NICOLÁS GONZÁLEZ 97 

nondo), 1764. Descripción del motín de Zaragoza, 1766. Retrato de 
los jesuítas, traducido del portugués, 1767. El Filósofo aprisionado, 
prosa y verso. El Maestro del público. El Erudito investigador... La- 
branza española, compendio de Al. Herrera, 1769, siete vols. Correo 
general de España, 1769, cinco vols. El Novelero de los estrados, dos 
vols. Curso de leer y escribir, 1770. El Pensador cristiano (del ital.), 
1770. El Amigo de las mujeres, 1771. El Bufón de la corte, calece, de 
chistes. Novelas espirituales de la M. Doceo. Hipsipile, dr. de Me- 
tastasio. El Juicio de la mujer hace discreto al marido. Correo de Ma- 
drid ó de los Ciegos, 1786. Continuación sucinta de la historia judai- 
ca, ibid., 1796. Colección de los mejores papeles poéticos y composi- 
ciones dramáticas de D. F. M. Nipho : ofrécela al público D. Manuel 
Nipho, Madrid, 1805. Consúltese: Domingo Gascón, Don F.'-'^ M. Nifo 
y su Diario curioso, Zaragoza, 1904. 

55. Año 1742. La Academia Valenciana se creó en 1742 para fo- 
mentar los estudias históricos, y publicó las Obras cronológicas del 
Marqués de Mondéjar. — 'Fray Gregorio Boíl y Valero (1693-1746), 
de Teruel, franciscano, publicó Fragmentos gramaticales, dos vols.. 
Valencia, 1742. — Benito Francisco de Castro y Barbeyto publicó 
Diccionario... de las órdenes religiosas y militares, Madrid, 1742-43, 
dos vols. ; 1792-93, dos vols. — ^Sor Francisca Josefa de la Concepción 
(1671-1742) ó la Madre Castillo, en el siglo Francisca Josefa de Castillo 
y Guevara, bogotana, religiosa de Santa Clara en Tunja (Colombia), 
escribió en prosa digna del siglo xvi una relación de su Vida, Fila- 
delfia, 1817, hecha de orden de sus confesores, y Sentimientos Espi- 
rituales, Bogotá, 1843. Quedan otros mss. dignos de imprimirse. Con- 
súltese Rafael M." Carrasquilla, Disc. Acad. Colomb., 1890; M. Pe- 
layo, Hist. poes. hisp.-amer., t. 11, pág. 27. — El padre Gaspar Díaz pu- 
blicó Consulta theologica acerca de lo ilícito de representar y ver repre- 
sentar las comedias, Cádiz, 1742. — /Nicolás García publicó Sacra plau- 
sible diadema... en la coronación del B. Camilo de Lelis, Madrid, 1742. 
Obras, 1765, 17S6. — Sor Magdalena Eufemia Gloria, de Cintra, fran- 
ciscana en Lisboa (16S8), escritora en prosa y verso, del gusto gongori- 
no, aunque no siempre, publicó, con el seudónimo de Leonardo Gil da 
Gama, Brados dos desengaños, Lisboa, con algunas poesías castellanas. 
Orbe celeste, discursos y novelas en prosa y verso, Lisboa, 1742. Reyno 
de Babilonia, Lisboa, 1749, especie de novela mística. — Do.n Nicolás 
GoNz.\LEZ Martínez publicó varias comedias: Santo, esclavo y Rey á un 
tiempo, Madrid, 1743. Antes que celos y amor, la piedad llama al va- 
lor, y Aquilcs en Troya, 17^7. Para obsequio á la deidad nunca es 
culto la crueldad, y Ifigcnia en Tracia, zarzuela, 1747. Cuando hay 
falta de hechiceros, lo quieren ser los Gallegos (ms. Bibl. Nac, 1742). 
No siempre es cierto el destino (ms. Bibl. Nac). Hay venganza que 
es clemencia, 1748. Los Juegos Olímpicos, 1750. En la Nacional, ade- 

TOMO TI. — 7 



gS ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

más, mss. : El Amante de María, V. P. Fr. Simón de Rojas, dos ptes. 
(^repres. 1746). La Colonia de Diana (repres. 1745). Dar honor el hijo 
al padre y al hijo una ilustre madre (cop. de 1773). La Dicha en el 
precipicio (1752). Donde hay violencia tío hay culpa (1744). La Im- 
piedad y la traición ceden á la compasión. No siempre es cierto el 
destino. Paso representado entre dos damas. La Tragedia aniincicuia 
es menos subcedida que esperada. Publicó Métrica narración ó breve 
poema histórico... de María Sma. del Consuelo, Madrid, 1743.— Axe- 
jANDRO Antonio Luna (1699-1760), de Lisboa, publicó Rasgos métri- 
cos en varias poesías ofrecidas á Sra. S. Ana, Lisboa, 1742. — El 
LICENCIADO Matías de la Mota Padilla escribió en 1742 Historia de 
la conquista de la provincia de la Nueva Galicia, México, 1870. — Don 
Francisco Rosell y Oriol escribió la comedia El Crisol de la finesa 
y fundación Mercenaria, Barcelona, 1742. — Sagrado músico oratorio 
y festivos armónicos ecos... de N. S. de Loreto, Madrid, 1742. — Fray 
Vicente de Salazar, dominico, publicó Historia de la provincia del 
Smo. Rosario de Philipinas, China, etc., tercera parte, Manila, 1742. 
— Fray Miguel Jerónimo Therrero publicó Primicias panegíricas 
y morales en quince sermones, Peñaranda de Bracamonte, 1742. — 
Fray Lamberto de Zaragoza (1711-1785), capudhino zaragozano, pu- 
blicó varias Oraciones desde 1742. Magnolia ct mirabilia S. P. N. S. 
Francisci, Zaragoza, 1752. Oraciones panegíricas, Zaragoza, 1754- 
1770, dos vols. Vida de S. Serafín de Asculi, 1770. Teatro histórico 
de las iglesias de Aragón, Pamplona, 1780-1785, cuatro vols.; y otros 
cinco por fray Ramón de Huesca. Apología de la venida de Santi-ago 
el Mayor á España..., ibid., 17S2. Vida del B. Lorenzo de Brindis, 
Zaragoza, 1784. 

56. Año 1743. Don José Joaquín Benegasi y Lujan 
(i 707- 1 770), hijo de don Francisco, de quien recibió el mayo- 
razgo y esmerada educación, nació en Madrid, casó dos veces, 
fué regidor perpetuo de Loja y publicó Poesías líricas y joco- 
serias, Madrid, 1743 ; otras con las de su padre, que editó en 
1744 y 1746. Coplero popular discreto, sazonadamente fes- 
tivo, sencillo y llano en el estilo, como pocos en su tiempo; 
pero frío, que todo lo sacrificaba al chiste ; publicó muchos 
versos populares de festejos y sucesos y panegíricos. Fué 
feliz en los cortos, no así en los largos, como se ve por la 
Fama postuma, de fray Juan de la Concepción, que escribió en 
malas octavas. Por eso escogió las seguidillas para la Fírfo de 
S. Benito de Palcrmo, Madrid, 1750. Es sentencioso, moral y 
satírico de vicios y costumbres. Entróse religioso en 17Ó3. 



S. XVIII, 1744. ü. GÓMEZ ARIAS 99 

5 7. Entre otras muchas obras de J. J. Benegasi, que cita Baena : 
Poesías líricas y jocosas, Madrid, 1743. Vida de... S. Benito de Pa- 
lertno... en seis cantos jocoserios... en seguidillas, Madrid, 1750, 1763, 
1779. Vida de S. Dámaso, en redondillas y en estilo f estiro, ibid., 1752, 
1763. Fama poslhuma del Rmo. P. Fr. Juan de la Concepción, ibid., 
1754. Descripción festiva... en seguidillas, ibid., 1760. Romance he- 
royco y glosa de una quintilla, ibid., 1760. Carta instructiva, moral y 
erudita, en prosa y metros diferentes..., ibid., 1760. Obras métricas 
á distintos asuntos, así serios como festivos, ibid. (s. a., 1760?). Para 
el teatro: Comedia {que no lo es) burlesca intitulada: Llámenla como 
quisieren, Madrid (1735); La Campana de descansar, entr. ; y los bai- 
les El Ingenio apurado. El Tiro á la discreción. El Papillote, El Amor 
casamentero. 

58. Año 1743. Don Francisco Antonio de Echavarri y ügar- 
TE publicó Rasgo épico en que se decanta la feliz victoria de las ar- 
mas españolas contra la armada inglesa en la Guaira y Puerto-Cabe- 
llo en IJ43, Méjico, 1743; Cádiz, 1745. — 'Don Benito Martínez Gó- 
mez Gayoso publicó su Gramática de la lengua castellana, Madrid, 
1743, 1769. — Esteban de Roxas y Meló, presbítero, publicó El Moy- 
sés verdadero... vida de... Fr. Ángel Rodrigues, Sanipaloc, 1743. — 
Ignacio de Salazar y Olarte publicó Historia de la Conquista de 
México..., 2." pte., Córdoba, 1743; Madrid, 1786. Es continuación de 
la de Solís. — Fray Pedro de S. Francisco de Asís, agustino de Híjar 
(Aragón), publicó el t. III de la Historia general de los Religiosos 
Descalcos del Orden de los Ermitaños de... S. Agustín, pte. 3.°, Bar- 
celona, 1743; pte. 4.', Zaragoza, 1756 (el t. I, en 1664; el t. II, en 
1681). — Fr.ay Francisco de S. José, prior de Guadalupe, publicó His- 
toria universal de la primitiva y milagrosa imagen de N. S.° de Gua- 
dalupe, fundación y grandezas de su santa casa, Madrid, 1743 (la me- 
jor escrita de ella). — ^Don José Villarroel publicó Rasgo expresivo..., 
poema. Salamanca, 1743. Poesías sagradas y profanas en varios me- 
tros, Madrid, 1761. Diccionario nomenclátor de las ciudades, villas, al- 
deas... de todo el reino de Galicia..., Santander, 1810. 

59. Año 1744. El padre Francisco Javier Alegre (1729-1788), 
jesuíta, natural de Veracruz, gran latinista, publicó Virgilio defendido 
(contra Feijóo), 1744. Alexandriados (poema escrito mucho antes), 
Forli, 1775. Homeri Ilias, trad. latina, Bolonia, 1776; Roma, 1788, en 
tono virgiliano más que homérico. Instituciones teológicas. 1783. His- 
toria de la provincia de la Compañía de Jesús en Nueva España, Mé- 
jico, 1841-42, ed. Bustamante. Opúsculos inéditos, México, 1889, con 
e! Arte poética de Boileaii en castellano y poesías de Horacio. 

Don GÓMEZ Arias publicó Vida y sucesos del Astrólogo D. Gó- 



100 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

mez Arias, escrita por él mismo, Madrid, 1744: es algo picaresca, como 
la de Villarroel. El Clarín armónico de las Glorias y Milagros de-.. 
S. Francisco de Paula, poema, Madrid, 1749. — \Don Diego de Ayala 
IcuRTE, presbítero, escribió Dejar una cruz por otra : El Hermano 
Bernardina de Obregón (ms. de 1744, Bibl. Nac). — Don José Fer- 
nández DE Campino publicó Relación del Obispado de Santiago de 
Chile, 1744. — Don Alvaro Cortés de Aranda y Villalón publicó 
Poema endecasílabo que contiene el principio, origen y procesos de la 
alta y verdadera ciencia astronómica, Córdoba, 1744. — ^Sebastián de 
la Quadra publicó Diálogo de medallas, inscripciones y otras anti- 
güedades. Ex bibliotheca Antón. Agustini..., Madrid, 1744. — El padre 
Luis de Espejo, jesuíta, publicó Corona de doce estrellas, ideada en 
doce sermones... á la Inmaculada, Córdoba, 1744. — Juan Bautista 
Gómez publicó Rasgo genealógico... de la gran casa de Quirós, Ma- 
drid, 1744. — Fray Antonio José Rodríguez, cisterciense de Veruela, 
publicó Palestra crítico-médica en que se trata introducir la verda- 
dera medicina, Zaragoza, 1744; Madrid, 1748-63, seis vols. Nuevo 
aspecto de teología médico-moral y ambos derechos, Madrid, 1763-69, 
cuatro vols., 2.* ed., 1783, cuatro vols. El Philoteo en conversaciones 
del Tiempo, Madrid, 1776, dos vols., libro de controversia contra las 
doctrinas heterodoxas reinantes á la sazón, ameno, vigoroso y origi- 
nal, elocuente y bien pensado. 

Año 1745. Fray Manuel Barbado de la Torre publicó Compendio 
histórico... de la Orden de los Menores, Madrid, 1745. — Don Barto- 
lomé Ferriol y Boxeraus publicó Reglas titiles para los aficionados 
á danzar, provechoso divertimiento de los que gustan tocar instrumen- 
tos y polyticas advertencias á todo género de personas, Capoa, 1745. 
— Don José Finestres y Monsalvo (1688-1777), después de estudiar 
sólidamente Humanidades en Barcelona, su patria, se dedicó al estudio 
del Derecho en Cervera, de cuya Universidad llegó á ser catedrático. 
Es uno de nuestros mejores romanistas, y también se distinguió en 
Historia y Epigrafía. Publicó Excrcitacioncs acadcmicae XII, Cer- 
vera, 1745. In Hcrmogcniani jurisconsulti juris epitomarum libros VI 
Comentarius, ibid., 1757. A esta obra precede ima muy curiosa y 
célebre epístola de Mayans al autor. — Fray Antonio de S. Felipe, 
trinitario de Hinojosa, publicó Origen y milagros de la sagr. imagen 
del Smo. Cri.Uo de Zalamea, Madrid, 1745. — Fray Manuel de S. Te- 
resa, franciscano de Oporto, en el siglo Sousa Torres, publicó Voces 
métricas de la fama en aplauso del Excmo. Obispo de Algarve, don 
Ignacio de S. Teresa, Sevilla, 1745. — Don Diego Pablo de Velasco 
escribió El Apóstol de León y protector de Zamora: S. Atilano, ha- 
cia 1745, publicada anónima. 

60. [Año 1746. Don Ramón T)e la Cruz Cano y Olme- 
Dii,i-A ("1731-1794), entre los Arcades Lurisio, hijo primogénito 










(D. R. de la Cruz, por E. Cotarelo, 1899.) 



S. XVm, 1746. D. RAMÓN DE LA CRUZ 101 

de don Raimundo, aragonés, natural de Canfranc, y de doña 
Rosa Cano y Olmedilla, de Gascueña en Cuenca, nació en Ma- 
drid. Poco debió de instruirse y entró á servir en 1759 como 
oficial tercero en la Secretaría de penas de Cámara y gastos 
de Justicia, llegando sólo á oficial mayor de la misma en 1774, 
cargo que desempeñó toda su vida. Casó en 1760 con doña 
Margarita Beatriz de Magán, natural de Salamanca, y de ella 
tuvo varios hijos, entre los cuales la mayor, Maria de los Do- 
lores Carlota, y un hijo, comandante general de Artillería en 
Bailen. Fué de excelentes costumbres y siempre pobre, á pe- 
sar de lo que le daban sus obras y el socorro de los Duques de 
Alba y de Osuna; fuéle embargada la tercera parte de su cor- 
to sueldo; solicitó (1767) préstamos del Ayuntamiento para 
publicar sus obras, que no pudo lograr hasta más tarde por 
suscripción adelantada, y hasta para su entierro hubo de pe- 
dir la viuda alguna ayuda al jefe de su oficina. Comenzó de 
muy joven á componer comedias y tragedias á la francesa ; lue- 
go, viendo que no gustaban, hizo saínetes, representados desde 
1760 y llegando á ser popularísimo en 1765. Tomaba escenas, 
tipos, dichos y palabras de la vida real que le rodeaba entre 
las gentes madrileñas. El pueblo iba al teatro muchas veces 
sólo por el saínete. Había dado con la mina verdadera del arte 
dramático, mientras los encopetados eruditos seguían buscán- 
dola falseada en Francia. Sus triunfos y popularidad les lle- 
naron de envidia y asi todos los escritores de su tiempo em- 
bisten contra él. Su instinto llegaba á tanto, que por no ser 
menos que la gente instruida, quiso pasar por uno de tantos 
y lo es de hecho, por lo mismo, en las obras mayores ó que por 
mayores tenía, no menos que en las traducciones é imitacio- 
nes que hizo del francés. A tal punto alcanza la tiranía de la 
moda. "Y sin embargo, dice Cotarelo (Iriarfe, pág. S¡), no po- 
día desarmar el encono de aquellos rígidos Catones, que se ha- 
bían empeñado en que al teatro no se había de ir más que á 
estudiar la historia de Grecia y Roma vestida á la francesa ó á 
llorar desgracias fingidas, cuando el pueblo español prefería 
reírse con sus majas y petimetras, manólos y usías, abates y 
barberos, payos y soldados, que eran su propio retrato, ó in- 
flamarse con los recuerdos de su pasado esplendor y gloria evo- 



102 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

cados en magníficos versos de Lope, Calderón y Moreto. " En 
1770 los clásicos y Aranda echaron el resto llevando a las 
tablas la Hormesinda, de Nicolás de Moratín; pero á pesar 
de todos sus esfuerzos sólo pudo representarse seis días ; en 
cambio, las zarzuelas de Ramón de la Cruz Las pecadoras y El 
Buen marido hicieron el gasto casi todo el verano y quedaron 
de repertorio. Escribióse mucho sobre el caso en pro y en con- 
tra y más en contra del sainetero español y en pro del afrance- 
sado trágico. Distinguióse en la polémica entre los del bando 
de los clásicos don Tomás de Iriarte. 

Desde 1767 hasta fines de 1778 se entregó con preferencia 
á traducir comedias y tragedias francesas é italianas y á com- 
poner algunas originales, debido todo al motín de Esquilache 
(1766) y la consiguiente subida al Poder del Conde de Aranda, 
gran fautor del teatro francés. Contentándole con sus piezas 
afrancesadas, lograba hacer pasar algunos saínetes, que fue- 
ron de los nuejores. Desde 1792 no volvió don Ramón á escri- 
bir para el teatro, por los achaques que padecía, de los cuales 
falleció en 1794, en casa de su protectora la Condesa de Be- 
navente. Fué sepultado en la iglesia de San Sebastián, en la 
bóveda de la capilla del Cristo de la Fe, á cuya Congregación 
pertenecía. 

Don Ramón de la Cruz ensayó todos los géneros dramá- 
ticos, hizo tragedias y dramas, comedias y óperas, zarzuelas 
y saínetes ; pero estos últimos son los más y los que componen 
su verdadero teatro, tanto porque una gran parte de los otros 
escritos son imitaciones del francés, del italiano y aun del ale- 
mán, como porque, ora imítase, ora inventase, las piezas cor- 
tas son las que le afamaron. Heredó de Cañizares la facilidad 
en dialogar con gracia y viveza, sobrepujándole con mucho en 
malicia; supo evitar su afectación y su tono exagerado y chi- 
llún ; abandonó la versificación artificiosa y se quedó con el 
habla llana, y aunque no le comunicó siempre la corrección y 
elegancia que Iriarte y Moratín, se atuvo mejor que ellos al 
habla popular. Diestro como nadie en escenas sueltas, nunca 
acertó á ligarlas a un plan bien tramado, que concentrase el 
interés en mía sola acción. Por eso se lució en piezas cortas de 
veinticinco minutos y deben darse al olvido las que pasan de 



S. XVIII, 1746. D. RAMÓX DE LA CRUZ I03 

un acto. Pretendió Criiz reformar la moral de su tiempo, es- 
carneciendo los vicios, como lo dice él mismo al frente de cada 
obrilla, en versos bastante malos. Para ello pintaba al vivo las 
costumbres, sin disimular ni perdonar á nadie ; la intemperan- 
cia vendida por devoción, la etiqueta impertinente, la mania 
de denigrar al prójimo sin mirarse á sí, el chisme, el orgullo de 
quien llega á ser algo y no fué nada, las dudosas amistades, 
la codicia de las madres, la vanidad de las mujeres, la benigni- 
dad de los maridos, todo lo descubre, lo acusa, lo ridiculiza. 
Sus lecciones iban siempre encaminadas á la clase media, por- 
que más arriba hay entre los vicios pundonor y vergüenza, por 
lo cual á veces humilló á los altos delante de los más inferiores ; 
y á la clase baja ciñóse á retratarla, sin pretender instruirla, 
bien persuadido de que eran inútiles sus sermones. Hábil en 
observar y en describir, sus cuadros eran espejo de la sociedad, 
la verdad misma, como él mismo dice en la introducción a su 
teatro, y esto hace que no se repare en la falta de plan ni dis- 
guste la extrema sencillez de algunas de sus piezas. Porque la 
propiedad no está sólo en las cóstimibres pintadas, sino igual- 
mente en los caracteres, actitudes y lenguaje. Emíbebecidos los 
espectadores con la verdad de lo que ven, acaba la obra antes 
de que caigan en la cuenta de que no tiene argumento. 

*>!• Don Ramón de la Cruz fué el restaurador del verdadero tea- 
tro nacional, que no lo es el grande, el de la comedia, el de Lope, aun- 
que tal nombre lleve y le demos todos, sino el pequeño, el del en- 
tremés, el de Enzina, Gil Vicente, Naharro, Sánchez de Badajoz , 
Rueda, Cervantes y Quiñones de Benavente ; el que, al principio sin 
argumento, pero después con él y tan hondo y embebido con la ac- 
ción que no se aparta de ella, como en Cervantes, redúcese al simple 
diálogo de las gentes y costumbres, tal como se hallan en la vida na- 
cional, dominando lo cómico y la sátira que de las costumbres y tipos 
naturalmente nace. Es una de las manifestaciones del espíritu satírico 
español y no menos de la manera realista, propia del arte en España. 
Los personajes son los vulgares ; el habla y el estilo, el que tales gen- 
tes emplean; la nota maliciosa, la socarronería y el chiste y sales son 
su propio ornamento, sacados de las costumbres y modo de ser na- 
cional y del idioma que consigo los lleva. Tal es el verdadero teatro 
popular, que por serlo vivió siempre en España, en el tiempo en que 
se escribieron las Partidas, lo mismo que antes de Lope, durante el 
siglo XVII, á la par del gran teatro llamado nacional, y después de él, 



104 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

restaurado por Cruz y hasta poco ha y hoy en día en el llamado gé- 
nero chico. Este teatro no muere, tiene sus altibajos, pero siempre re- 
nace, porque es la manifestación satirica, cómica, dramática, propia 
del alma española. Con la decadencia general el entremés había bas- 
tardeado antes de Cruz, tomando un tinte burlesco, de un cómico gro- 
sero, los personajes tiraban más á la caricatura que á la realidad. 
Cruz volviólo á su propio cauce, á la realidad de la vida, tomó los 
personajes tal como los veía por las calles de Madrid y endere- 
zó la sátira, no á bulto y contra temas genéricos, sino contra 
acontecimientos y personas reales de su tiempo. Así restauró el en- 
tremés ó saínete, que él llamaba indistintamente, aunque el se- 
gundo nombre iba prefiriéndose al primero. Con esto se explica el que 
Cruz se llevase de calle, no sólo al populacho, sino hasta á la aristo- 
cracia, que hizo gala de vestir como los manólos y majas y se des- 
pepitaba por andar entre bastidores. Con esto se explica el que sus 
saínetes no hayan envejecido, como ni los de Rueda ni Cervantes, 
con haber envejecido las tres cuartas partes de las grandes comedias: 
porque arraigaban en lo hondo del alma española, que siempre es la 
misma, porque eran trasunto de la realidad española, la cual puede 
matizarse según los tiempos, pero en el fondo es siempre la misma. 
Por grandioso que sea el pensamiento de muchas comedias clásicas 
lioy no se sufrirían en las tablas, porque la manera de expresar ese 
pensamiento no la tomaron los clásicos enteramente de la realidad, 
sino, en gran parte, de una sociedad medio ideal ó de su propia fan- 
tasía ; en cambio, el Retablo de las maravillas, El Viejo celoso, de 
Cervantes, y los saínetes de don Ramón pueden siempre representarse, 
porque el público discierne lo mudable propio de cada época y halla 
en el fondo la realidad de hoy, que es la misma realidad española de 
los siglos pasados. En la Comedia Casera señala él mismo la fuente 
de su inspiración: "¿De qué libro | habéis sacado ese texto? | — Del 
teatro de la vida, | hermana, que es donde leo." Otra novedad debida 
á Cruz fué la verdadera creación de la zarsuela, que es la verdadera 
ópera española, que por ahí todavía andan soñando algunos; el ver- 
dadero drama lírico nacional. Para declarar lo cual hay que partir de 
un hecho, del realismo español, que no sufre en manera alguna un 
drama todo él musical, como la ópera italiana. Los que buscan una 
ópera española y la pretenden hacer ó soñar toda ella llena de mú- 
sica, desde el principio hasta el fin, pretenden y sueñan una quimera: 
eso siempre será italiano, nunca español. Lo vio bien claro don Ra- 
món y nos lo dice en el famoso prólogo del Nuevo drama cómico- 
harmónico intitulado: Quien complace á la Deidad, acierta á sacri- 
ficar, música de Manuel Pía, Madrid, 1757: "La adición de cómico- 
harmónico causará novedad á muchos; pero creo no la condenen los 
instruidos luego que se hagan cargo de la disposición. La acción prin- 
cipal, que consiste en los papeles de..., son representados en todo; y 



S. XVIII, 1746. D. RAMÓN' DE LA CRUZ 10 

los de..., cantados en parte é introducidos por la música en la acción 
principal; siendo desde luego dos los objetos del drama, que son: re- 
presentar una fábula y adherirla un episodio harmónico para mayor 
deleite del concurso, era, á mi parecer, muy propio cumplir con am- 
bos, y desde luego asegurar á los que se informan del título y cartel 
que no era todo música, como las óperas, ni la mayor parte de las 
zarzuelas, sino una pequeña parte para los de buen gusto, sin faltar 
á la precisa ilusión." Esto de la ilusión lo declara más por estas pala- 
bras, que encierran la razón de la zarzuela ú ópera española, que él 
fundó, cabalmente por conocer á fondo el realismo de la raza espa- 
ñola: "Llama Cicerón á las comedias imitación de la vida, espejo de 
la costumbre é imagen de la verdad..., pues, ¿cómo puede tolerarse 
ni creerse que al encontrar im padre al hijo difunto, el galán á su 
dama en brazos de otro, la dama al galán solicitando ajenos favores se 
expliquen los afectos de la más molesta pesadumbre con un ariaf Y en 
algunas ocasiones, cuando el actor quiere precipitarse, ¿qué oportu- 
nidad tiene una cantata, que, con ritornelos y repeticiones, dura un 
cuarto de hora?"' "Y esta no es poca advertencia de nuestra nación 
solamente ; que en lo antiguo apenas se halla comedia española con 
asunto esencial de música ; mas creo ser reprensible imitación de otra 
(nación, la italiana), donde se presentan con general aplauso las ac- 
ciones más lastimosas puestas en perpetua música." Aquí insinúa con 
razón que hubo en España en el siglo xvii piezas de teatro todas de 
música; pero que no eran conforme al gusto realista español, y que 
esa clase de piezas habían sido imitación de los italianos. Música 
hubo siempre en nuestro teatro, pero como cosa secundaria. Húbola 
en el de Juan del Enzina y durante todo el siglo xvi, como antes de 
Juan del Enzina la hubo. En el teatro nacional desde Lope tuvo to- 
davía mayor desarrollo, aunque ciñéndose á cantar el coro invisible 
algún villancico ó romance, que nada tenía que ver á veces con el 
drama, fuera de expresar el estado de ánimo del personaje que moti- 
vaba el canto. Pero en el entremés, verdadero teatro popular, tenia 
el arte lírico tanta parte como la letra. Pruébase con las jácaras, pre- 
cursoras de las tonadillas, que se cantaban terciando á veces varias 
personas, y siempre con música. Pruébase con los llamados entreme- 
ses cantados, que lo eran de cabo á rabo, con asunto á veces de mucho 
enredo, y que los hubo hasta de veinte personas ó más, y esto desde 
principios del siglo xvii, como se ve en Quiñones de Benavente. En 
el del Talego la mujer del gracioso ha de responderle cantando y llo- 
rando, dice la acotación. Entonces llegó la música dramática italiana, 
que comenzó á fines del xvi y pasó luego á España y Francia (P. Ar- 
teaga. Le revoluzioni del Teatro musicale, Bolonia, 1783, t. I, pá- 
gina 241). De 1629 es La Selva sin amor, de Lope, obra dramática 
seria, toda cantada, de la cual dice el autor: "Esta Égloga, que se 
representó cantada á Sus Majestades y Altezas, cosa nueva en Es- 



106 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

paña" (Obras, ed. Acad., t. V, pág. 753) ; el metro es el de las óperas 
italianas, y dirigió la representación Cosme Lotti, ingeniero floren- 
tino, traído por Felipe IV para estos espectáculos. Fué, pues, ópera 
italiana cuanto á la música, y castellana cuanto á la letra. El mismo 
año 1629 se representó á los Reyes en el teatro que tenían en el Real 
Sitio de la Zarzuela, cerca de El Pardo, otra comedia con música, 
en dos actos, compuesta por Calderón, El Jardín de Falerina. El in- 
fante don Fernando había hecho labrar palacio y jardín en aquel lu- 
gar y quiso obsequiar algunas veces á su hermano y cuñada con re- 
presentaciones de carácter venatorio é intermedios líricos, que, por 
diferenciarse de las ordinarias, dieron en llamarlas fiestas de zarzue- 
la, nombre que luego se generalizó. El Jardín de Falerina es verda- 
ra zarzuela, de cantado y recitado ó representado, formando el ele- 
mento lírico parte de la acción ; y la música, que, gracias á las in- 
vestigaciones de don Felipe Pedrell, conocemos en parte, es música 
española hedía por el español José Peyró, que también puso música 
á otras comedias. La zarzuela tuvo dos actos durante el siglo xviii 
y por esto se diferenciaba también de la ópera y de la comedia. 
Calderón alude á las de su tiempo, cuando, en 1657, hablando de su 
zarzuela El Laurel de Apolo, dice: "No es comedia, sino sólo | una 
fábula pequeña, | en que á imitación de Italia, | se canta y se repre- 
senta" {Comed. Cald.. Rivad., t. II, pág. 657). Tres años después 
compuso el mismo Calderón una ópera, La Púrpura de la rosa, di- 
ciendo al Vulgo: "Por señas que ha de ser | toda música; que inten- 
ta I introducir este estilo; I porque otras naciones vean I competidos 
sus primores." A lo que contesta la Tristeza: "¿No miras cuánto se 
arriesga | en que cólera española | sufra toda una comedia | canta- 
da?" (Ibid., pág. 676.) Aquí volvemos á dar con la misma razón de 
no sufrir los españoles toda la pieza cantada. Fué de hecho siempre 
impopular la ópera italiana, y por eso se hicieron aquí muy pocas, 
con música italiana ó española, v sólo en palacios. Fn cambio piezas 
con parte de música se hicieron muchas, por ser cosa más acomodada 
al gusto español mezclar la música con el recitado, según las situa- 
ciones teatrales y la verisimilitud, que decía Cruz, ó la cólera espa- 
ñola, que no ve de buenos ojos se estén matando dos con música y 
amago de un cuarto de hora. Zarzuelas son de Calderón Eco y Nar- 
ciso; El Mayor encanto, amor; Celos, aun del aire, matan; Darlo 
todo y no dar nada; El Hijo del Sol, Faetón; El Golfo de l^s Sire- 
nas. Moreto, Salazar y Torres, Ranees Candamo, T.anini, Diamante 
y nitros hicieron zarzuelas en el siglo xvii y según halló Pcdrcll frag- 
mentos de la música de algunas, domina en ellas el gusto español, sin 
nada de extranjerizo (Teatro lírico español anterior al .'ñfjlo xTx, 
vol. III, Madrid, 1897, pág. vi). Pueden verse no pocas de estas zar- 
zuelas en Cotarelo, Don Ramón de la Cruz, pág. 51, á quien aquí se- 
guimos. A principios del siglo xviii hubo zarzuelas de música italiana 



S. XVIII, 1746. D. Ry\MÓN DE LA CRUZ IO7 

y española, según son los compositores de ella ; pero debió de domi- 
nar lo italiano, pues desde 1703 fueron llamados por Felipe V músi- 
cos y actores de Italia, y se derramaron por toda España é islas ad- 
yacentes, como se ve por los libretos de óperas impresos hasta en 
Canarias, Palma y Mahón (Colección de Barbieri). Hay en ellos tra- 
ducciones compendiadas de óperas italianas, á las que sólo se adaptaban 
algunos trozos musicales, arias, dúos, coros, siendo lo demás hablado ; 
en otros, el maestro español metía arias y coros de su cosecha ; en 
otros, música y letra eran más ó menos originales de los españoles; 
en otros, la letra es de acá y de acullá la música, de Coradini, Con- 
forto y Corselli. De aquí que se confundieron hasta los títulos de 
sarzuela y ópera y se inventaron los de drama músico, drama armó- 
nico, zarsuela armónica, zarcicomedia de música. Hasta 81 zarzuelas 
de dos actos dice Cotarelo haber visto impresas de 1700 á 1750, sin 
contar comedias con más ó menos de música, y otras muchas que 
representadas no se imprimieron. Tonadillas se cantaron de 1760 á 
1800 más de dos mil y pico. ¿ Cómo ha podido decirse en un libro 
moderno que el siglo xviii en España fué, cuanto á música dramá- 
tica, "el desierto de Sahara?". Don Ramón de la Cruz puso orden 
en este desbarajuste dramático, restaurando, ó mejor digamos, crean- 
do la zarzuela, de trozos cantados y trozos hablados, interpretando 
el gusto español, que no sufre música seguida en el teatro, por su 
espíritu realista, contra el cual va la ópera italiana. La observación 
de Calderón y de don Ramón de que "se expliquen los afectos de 
la más molesta pesadumbre en un aria" y se corte "la cólera espa- 
ñola" en la fuga de su furor con un dúo mortal, nos la hemos hecho 
todos al asistir á las óperas. Es, pues, una quimera lo que pretenden 
cazar los que sueñan con otra ópera española que no sea la zarzuela. 
Se harán óperas con música española; pero serán para un público 
reducido ; el pueblo nunca las gustará. Yo, por lo menos, confieso que 
voy á la ópera por la música, no por el drama. Con la zarzuela heroi- 
ca Briseida (1768) puede decirse que resucitó ó creó Ramón de la 
Cruz la zarzuela. 

Con la muerte de Zamora y luego, en 1750, de Cañizares, quedaron 
únicos dueños del teatro Añorbe, Frumento, Santiago Garro, Hidalgo, 
Lobera y Mendieta, en fin. Bazo, autores sin nombre, que no hacían 
representar más que disparates. De la misma laya fueron Nicolás 
González Martínez, .Antonio Pablo Fernández y Antonio Benito Vi- 
daurre, que eran los que privaban cuando don Ramón de la Cruz comen- 
zó á escribir. Los teatros de Madrid en el siglo xviii fueron el de 
los Caños del Peral, hoy Teatro Real; el de la Cruz, reedificado en 
1737, y el del Príncipe, hoy Español, reedificado en 1745, y en 1806, 
después del incendio que padeció el año 1802, y finalmente, en 1849. 
Su primera obra fué un Diálogo cómico (1746) ; luego, en 1757, Quien 
complace á la deidad acierta á sacrificar, zarzuela, y La Enferma 



I08 S. XVIII, 1746. D. RAMÓN DE LA CRUZ 

de mal de boda. De los muchos originales de Cruz que hay en la 
Biblioteca municipal, ninguno tiene fecha anterior á 1757, que lo es 
de La Enferma de mal de boda, arreglo del Amor médico, de Moliere, 
en tono bufonesco; aunque antes de aquel año ya se habían impreso 
algunas de sus primeras obras, y á los quince dice que hizo un 
Diálogo cómico, impreso en Granada sin saberlo él. El mismo año 
1757 hizo y se representó la zarzuela Quien complace á la deidad 
acierta á sacrificar, Madrid, 1757. Desde 1757 se introdujeron las 
tonadillas, especie de jácaras cantadas. Pretendió escribir tragedias 
á la francesa por agradar á los eruditos ; pero no hizo nada hasta 
que en 1760 tornó á los sainetes, burlescos y de un cómico grosero, 
como entonces se hacian, bien que ya con pinceladas satíricas á hechos 
contemporáneos y reales. En 1762 se estrenó La Petimetra en el to- 
cador, uno de sus mejores sainetes, así como La Avaricia castigada. 
En 1763 entró de lleno en su manera realista y de costumbres con 
Los Novios espantados. El Refunfuñador, La Cii'ilizacián, El Alcal- 
de Boca de verd-ades, Los Propósitos de las mujeres, La Visita del 
Hospital del mundo y El Hambriento de Nochebuena. Con ocasión de 
los desposorios de la infanta María Luisa, hija de Carlos III, con el 
archiduque Pedro Leopoldo en 1764, se representó mucho en casas 
particulares, y así en la del Embajador de Francia se hizo de 
Cruz la zarzuela El Tutor enamorado, el sainete El Valle del placer 
y la tonadilla del Cazador; en casa del Duque de Hijar, el sainete El 
Sordo y el confiado. En 1765, por el casamiento del que después fué 
Carlos IV, se representó delante del Rey, por orden del Municipio, 
una Laudatoria de Cruz, diálogo alegórico. El mismo año estrenó la 
zarzuela Pescar sin caña ni red es la gala del pescar, ó sea Las Pes- 
cadoras (ms. orig., en la Bibl. munic. de Madrid), adaptación de una 
ópera italiana estrenada en 1752. Repitióse en Enero de 1766 con el 
sainete La Plaza Mayor, y el mismo año tradujo del italiano las zar- 
zuelas El Filósofo aldeano y Los Portentosos efectos de la naturale- 
za. Cerca de 40 saíneles hizo de 1764 á 1767, algunos de los mejores 
suyos. La Devoción engañosa, La Bella Madre, Las Frioleras, Resul- 
tas de los saraos, Las Bellas vecinas. Los Baños inútiles. El Prado 
por la noche. El Chasco de los aderezos, Los Picos de oro. El Careo 
de los majos, El Caballero don Chisme, La Pradera de S. Isidro, 
La Comedia casera, El sarao, etc. Habíase hecho dueño del teatro y 
era el poeta oficial del Municipio : los neoclásicos pusieron el grito 
en el cielo. Don Nicolás Fernández de Moratin, chasqueado de no 
lograr se representase La Petimetra (1762) ni la Lucrecia (1763), se 
desbocó en los prólogos de estas obras, en las Sátiras dos y tres y 
en los Desengaños al Thcatro español: "los poetastros ó versificantes 
saineteros y cntrcmcscros que andan siempre agregados á las compa- 
ñías: estos son los jueces que en España tiene la poesía". Sacóle 
don Ramón á las tablas con el nombre de un Ingenio en La Visita 



S. XVIII, 1746. D. RAMÓN DE LA CRUZ lOg 

del hospital del mundo. Nifo escribió contra él un saínete, Lo Sátira 
castigada por los saínetes de moda (1765), donde le llama tonto; don 
Ramón respondió con el saínete El Pueblo quejoso, contra todos los 
galoclásicos en general é identificando su teatro popular con la pa- 
tria, ya que el pueblo está contentísimo con su poeta don Ramón de 
la Cruz. Con la subida al poder del Conde de Aranda en 1766 á con- 
secuencia del motín de Esquiladle, su protección al teatro afrance- 
sado y su guerra contra los autos sacramentales (prohibidos ya en 
1765) y teatro nacional, feneció cuanto quedaba de espíritu castellano 
en los escritores y Cruz hubo de ponerse á imitar y traducir trage- 
dias y comedias, francesas é italianas, de ningún valor para su fama. 
Permitió el de Aranda en 1768 las representaciones nocturnas á 
beneficio de las compañías v éstas quisieron añadir la música, con 
lo cual nació entonces verdaderamente la zarzuela española ó no 
traducida, cultivada sólo ocasionalmente en el siglo xvii. Don Ramón 
escribió la primera, que fué Briseida (1768), con música de don An- 
tonio Rodríguez de Hita. Gustó, pero le censuraron lo extraño del 
asunto, é introdujo por primera vez el elemento popular en la zar- 
zuela estrenando Las Segadoras de Vallccas el mismo año, con mú- 
sica del mismo Rodríguez; después, en 1769, La Mesonerilla y Las 
Labradoras de Murcia. En 1770 estrenó la zarzuela de costumbres 
cortesanas En casa de nadie no se meta nadie ó El Buen marido, con 
música de don Fabián García Pacheco; en 1772, Las Foncarraleras. 
De esta época hasta la caída de Aranda en 1773 son muchos saínetes, 
como la Comedia de Maravillas, El Fandango de candil, Las Majas 
vengativas. El Peluquero, etc. No le faltaron impugnadores: á cada 
nueva zarzuela salían impresas cartas ó corrían manuscritas sátiras, 
como las Cartas del Sacristán de Mandes al barbero de Foncarral 
(1768), el Examen imparcial de la zarzuela Las Labradoras de Murcia 
(1769). Defendióse él en las tablas, como con el saínete ¿Cuál es tu 
enemigo? (1769), con el saínete satírico y paródico Manolo, que va 
contra el tono campanudo de la tragedia francesa. Tanto gustó la pa- 
rodia, que hubo de segundar con otra, Inesilla la de Pinto, que lo es 
de Inés de Castro, teniendo presente la Agnés de Chaillot, hecha por 
I.egrand en 1723 contra la Inés de Castro de Mr. de la Mothe. Lue- 
go, con Zara parodió la Zaire, de Voltaire ó de sus traducciones, 
aunque no se representó por entonces. Todavía compuso otros algo 
paródicos. El Marido sofocado, en 1774 ; Los Bandos de Lavapiés, 
en 1776; el Mañuela, en 1792, que son saínetes burlescos propia- 
mente. En esto se estrenó la Hormesinda, de Nic. de Moratín, en 1770, 
con el fracaso que era de esperar. Corrió un soneto en que se hacía 
decir á don Ramón: "No acertó Moratín en su Hormesinda; | ergo, 
cuanto yo escribo es acertado." Versos que provocaron la salida al 
palenque de don Tomás de Triarte, el cual, achacándole el que no se 
hubiese podido representar su comedia clásica Hacer que hacemos. 



lio ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

quiso vengarse con una carta satírica, que co^ia Cotarelo en la pá- 
gina 84 de su libro sobre Iriarte. Respondióle en el saínete Los Cua- 
tro barrios, que con el título de La Critica, segunda parte, hizo repre- 
sentar algo variado en 1779. Como imprimiese Moratín su Hormesin- 
da con un prólogo en que se desprecian las traducciones de don Ra- 
món, dióle una buena felpa en una nota de la impresión de El Buen 
marido, de donde se saca que el Examen imparcial había salido de la 
tertulia de Moratín. Todavía salió otro Examen tardío en 1771, de 
no se sabe quién, y aburrido don Ramón, quiso retirarse del teatro 
con El Poeta aburrido; pero sus contrarios, que habían logrado se 
cerrase uno de los dos coliseos para forzar al pueblo á oír las piezas 
francesas, impidiéronle su representación, que sólo se hizo en 1773, 
caído ya aquel año el de Aranda, y en él defendió otra vez sus obras. 
El Conde, apoyo de los afrancesados, no había tenido otro remedio 
que volver á abrir en 1772 el cerrado coliseo, porque el pueblo no 
acudía á oír las sosas tragedias de sus favorecidos, y desde aquel 
año al de 1782 corre el tiempo de mayor fecundidad de don Ramón, 
que, dueño verdaderamente de los dos teatros madrileños, compuso, 
más que otra cosa, saínetes, muchos de ellos todavía inéditos. Lucióse 
en las fiestas reales de 1784 y 1785, y escribió obras para el teatro 
de la casa de la Condesa de Benavente (1779-1787). Iriarte le pinchó 
cien veces con sátiras y en sus Fábulas; pero harto defendía el pue- 
blo entero á don Ramón, agolpándose á presenciar el estreno de cada 
saínete, para que tuviera él necesidad de defenderse; sólo salió por 
sí en el importante prólogo de la colección de sus obras, deshaciendo 
los cargos que en su Historia critica de los teatros, Xápoles, 1777, 
imprimió Pedro Napoli Signorelli, contertulio que había sido de la 
fonda de San Sebastián, donde los galicistas le habían llenado los 
oídos contra el sainetero. Revolvióse airado el napolitano en su se- 
gunda edición de 1790, llamándole poetilla y mentecato. Otros varios 
autores se ensañaron en él en vida y aun después de muerto. No 
podía esperarse otra cosa de la escuela afrancesada, de la cual triun- 
faba en don Ramón de la Cruz la escarnecida escuela española, no 
á fuerza de tinta y teorías, sino como el arte suele triunfar, con 
obras, con aquellos saínetes, sacados del alma nacional y con los que 
el pueblo español entero se solazaba, viéndose tan bizarramente re- 
tratado. Imitaron á Ramón de la Cruz, aunque quedando lejos de él, 
sus contemporáneos don Manuel h^ernández de Laviano, don Sebas- 
tián Vázquez, don José Landeras, don José López de Sedaño, don 
José Ibáñez, Cornelia y los cómicos Luis Moncín, José Concha, Juan 
Ponce, José Ibarro, Félix de Cubas, Juan Carretero y otros; algo 
desjjués diósc á conocer el gran sainetista gaditano, i)íntor de las 
costumbres andaluzas, don Juan Ignacio González del Castillo, ver- 
dadero sucesor de don Ramón de la Cruz. Con el nombre de José 
Delgado (t 1801) (alias) ¡lio, diz que publicó Ramón de la Cruz 



S. XVIII, 1746. D. RAMÓN DE LA CRUZ 11 I 

La Tauromaquia ó arte de torear, Cádiz, 1796; Madrid, 1804, 1827; 
Barcelona, 1834. Véase José de la Tijera, Copia de carta en que 
un amigo refiere á otro... la muerte del memorable lidiador Joseph 
Delgado, renombrado Hillo, causada por el sétimo toro de los corri- 
dos en la Flaca de Madrid la tarde del 11 de Mayo de 1801..., Bar- 
celona, 1801. 

R. de la Cruz: "No hay ni hubo más invención en la dramática 
que copiar lo que se ve, esto es, retratar los hombres, sus palabras, 
sus acciones y sus costumbres." Cruz se acerca á Goya, el cual, con 
el misjno principio estético, es bastante más que Cruz ; pero Cruz es 
de su clase; tiene en literatura su misma estética, diferenciándose 
tan sólo en el grado de talento. Son entrambos lo único vivo en aque- 
lla generación helada de imitadores de la literatura francesa, que 
era hielo académico. M. Pelayo, Crít. liter., 5.^ serie (1908), pág. 385: 
"Don Ramón de la Cruz, cuyos saínetes son, en su mayor parte, 
cuadros en diálogos (¡tal es la sencillez de su fábula!) Somoza: "Si 
queréis conocer á fondo el pueblo español del siglo xviii, estudiad 
los cuadros de Goya y los sainetea de don Ramón de la Cruz." Cueto, 
Hist. poes. s. XVIII (t. II, 1893, pág. 55) : "El lenguaje de este cé-' 
lebre escritor no resplandecía siempre por lo acendrado y lo ele- 
gante ; pero era, en cambio, fácil, natural y animado ; su invención, 
fecunda, aunque de limitado alcance. Los vicios de la sociedad en 
que vivía, especialmente los de la clase media, le daban inagotable 
asunto para sus fábulas dramáticas ; mas nunca se detenía a ana- 
lizarlos y á formar con la pintura de los caracteres y de los sen- 
timientos morales un cuadro profundo y acabado. Le arredraban 
sin duda el desarrollo sucesivo, el enlace lógico de una trama escé- 
nica de cierta extensión y se limitaba, por instinto, á hacer bosquejos, 
y no cuadros. Acaso en este defecto de su imaginación esté en al- 
guna parte el secreto de su popularidad. Observador agudo y pers- 
picaz, si no profundo y analizador, presentaba á la sociedad el espejo 
de sus ridiculeces y de sus extravíos, esto es, una imagen segura y 
verdadera ; pero en forma festiva y fugaz, que provocaba más la risa 
que la reflexión. En representaciones que no duraban media hora, 
donde no se exponían los vicios sociales con riguroso encadenamien- 
to, como acontece en las obras de los poetas filósofos, las clases 
satirizadas, embebecidas con la prisa, con la verdad y con el donaire, 
no tenían tiempo ni voluntad para sentir la amargura de la lección 
moral. No hay que decir que un ingenio de esta índole no estaba en 
su natural esfera cuando cultivaba la poesía lírica elevada. Así es 
que escribió pocas poesías sueltas, y por lo común en tono festivo y 
familiar. Quiso, sin embargo, entrar en la academia de los Arcades, 
en la cual tomó el nombre de Larisio. 

Mss. de don Ramón de la Cruz en la Bibl. Nac. : El Alcalde boca 
de verdades (?) (aprob. 1763). El Amigo de todos. Las Andaluzas 



112 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

(1773). El Baile en máscara. La Baronesa. La Botillería. El Buen 
amigo (trad.). Las Calceteras (impr. 1818). El Cochero (i. 1S16). La Co- 
media de las Maravillas (i. 1843). La Crítica, la señora, la primorosa, 
la linda (id.). Las Damas finas (c. 1776). Los Desconfiados, i.° par- 
te (?). Los Escrúpulos de las damas {1773). La Espigadera. La Fuente 
de felicidad. El Gallego burlado en la casa de vinos generosos (lie. 
1776). Hamleto (trad. de M. de Ducis). Loa (1778). Los Locos con 
juicio (?). El Maestro de cantar. El Maestro de música (cens. 1771). 
El Majo escrupuloso ó Los dos sombreros (1801, i. 1817). Los Majos 
de buen humor. El Malcasado (1770). El Maniático. El Manolillo 
(i. 1786-91). El Medico de la locura y mujeres disculpadas (c. 1769). 
Las Naranjeras en el teatro (cens. 1775). No puede ser guardar á la 
mujer (?, i. 1816). La Nochebuena en ayuna-s. El Noticioso general. 
El Novelero (i. 1813). La Orquesta femenina. El Peluquero. Los Pe- 
timetres burlados. El Pueblo sin mozas. El Rastro por la mañana. 
Los Refrescos á la moda. El Regimiento de la locura (cens. 1774). 
El Sastre y el peluquero. La Señorita displicente (,1779, i. circa 1785). 
El Simple discreto (1766). La Soberbia castigada y la clemencia pre- 
miada. El Sombrcrito (1785). Las Superfluidades. La VueUai del 
arriero y boda fingida (cens. 1776). 

Ramón de la Cruz, Teatro, Madrid, 1786-91, 10 vols., 65 obras j 
ed. A. Duran, Madrid, 1843, dos vols., 120 sainetes ; ed. Baudry, Pa- 
rís, 1845, veintitantos conocidos; ed. Medina Navarro, Madrid (1S74?), 
tres vols., 26 sainetes ; Teatro selecto, con biografía por Roque Bar- 
cia, Madrid, 1882, 73 saín, de la ed. Dbrán; Barcelona, 1882, dos 
vols., 30 saín, de Duran, con introd. de José Feliú y Codina ; Sainetes 
inéditos... existentes en la Biblioteca Municipal de Madrid, ed. C. 
Cambronero, Madrid, 1900; Sainetes desconocidos, i." serie, Madrid, 
1906; Sainetes de D. R. de la Cr., por Em. Cotarelo (los más inédi- 
tos), Madrid, 1915. Consúltense: B. Pérez Galdós, D. R. de la Cruz 
y su época, en Rev. de España (1870), t. XVII, págs. 200-227; (1^71), 
t. XVIlII, págs. 27-52; Eni. Cotarelo y Morí, D. R. de la Cruz y sus 
obras, Madrid, 1899 (con el catálogo completo de ellas) ; F. Pérez y 
González, Cuatro sainetes anónimos de D. R. de la Cruz, en Ilustr. 
Esp. y Amcr. (1907), t. LXXXIV, págs. 182-183, 191, 194, 198, 219, 
315 y 318; Homen. á M. Pelayo, Madrid, 1899, t. I, pág. 69; Home- 
naje del Ayuntamiento de Madrid á D. R. de la Cruz, Madrid, 1900; 
Ant. Malo y Vargas, Examen tardío, pero cierto, de algunas piezas 
de teatro, en especial de la zarz. intitulada "El Buen marido", Madrid, 
1771; Pietro Napolí Signorelli, Sloria critica di Teatri, Náfwles, 
1777; Mauricio Montenegro, Cartas que escribe el sacristán de Mau- 
dcs al Barbero de Foncarral, Madrid, 1768; José Sánchez, Examen 
imparcial de la zar:, inlit. "Los Labradores de Murcia", é inciden- 
talmente de todas las obras del mismo autor, Madrid, 1769 (Bibl. 
M. Pelayo). 



S. XVIII, 1747. D. JOSÉ MARÍA MARÍN Il3 

62. Año 1746. Don Francisco de Araujo Pinto, sevillano, ci- 
tado por Ponz {Viaje, t. IX, carta seis, n. 17), publicó la loa Afianzar 
con su sangre por pagar agena deuda, Sevilla, 1746. — Lorenzo Botu- 
RiNi Benaducci (1702-1751), nacido en Milán, señor de La Torre y 
de Hono, nacionalizado en España, vivió en Méjico desde 1736 en- 
tre los indígenas; vuelto á Madrid, Felipe V le nombró historiógrafo 
general de las Indias, publicó Idea de una nueva historia general de 
la América septentrional, -fundada sobre material copioso de figuras, 
símbolos, caracteres y jeroglíficos, cantares y manuscritos de autores 
indios últimamente descubiertos..., Madrid, 1746, obra muy erudita. 
— Don Jaime Finestres y Monsalvo publicó Historia del R. monasterio 
de Poblet, Barcelona, 1746. El t. II es la Fundación del R. monasterio 
de Piedra. Otra ed., Cervera, 1753-56, cuatro vols. — -Don José Fran- 
cés DE Castillo y Berenguer, abogado de los Reales Consejos, pu- 
blicó Historia grande, real, y discursos políticos en que se contiene 
lo más memorable que sucedió en España... el año de 1746, Madrid 
(1746). — Francisco Javier de Goyeneche escribió Comercio de Ho- 
landa, Madrid, 1746 (Vindel). — Don Ángel Peregrino publicó La 
Mejor guirnalda de Apolo, dos vols., Madrid, 1746, donde hay dos 
comedias : La Belleza imaginada y Los Encantos de Leoneles. — Vida 
de S. Camilo de Lelis, poema, 1746. — José Antonio de Villaseñor 
Y SÁNCHEZ publicó Theatro americano, descripción general de los 
reynos y provincias de Nueva España, dos vols., México, 1746-1748; 
1762. 

Año 1747. Manuel Vicente Aramburu de la Cruz (t 1768), za- 
ragozano, publicó Minerva llorosa... reales exequias con que... la 
Universidad de Zaragoza lamenta la muerte de Felipe V, Zaragoza, 
1747. Zaragoza festiva en los fieles aplausos del ingreso... del rey Car- 
los HL.., ibid., 1760. Historia chronologica de la... Capilla... del Pi- 
lar, ibid. (1766). Colección de varias poesías. Colección de zarzuelas. 
— El padre Juan Antonio Arnal escribió la zarzuela El Astro mejor 
del mundo (ms. de 1747). — Don M.mAS de Ay.\la escribió la comedia 
Guerras de celos y amor, impresa en 1747 (ms. Bibl. Nac). — Don 
Francisco Cuartero y Lumbreras (1701-1750), de Tabuenca (Ara- 
gón), penitenciario de León (1729), obispo de Segorbe (1748), publicó 
Sermones, dos veis., Madrid, 1747 (por un Graduado de Alcalá). — 
Don José Estrada y Andrés publicó Épocas de la historia moderna. 
Idea gral. de España y de la ciudad de Zaragoza, ibid., 1747. — ^DoN 
Santiago Garro, agente de negocios y destartalado dramático, pu- 
blicó la comedia Músicos, amo y criado ó el amor por el retrato, Ma- 
drid, 1747. — Juan Gómez Zalón publicó Relación de las fiestas... 
con que Zaragoza celebró la e.raltación al Trono de Fernando VI, 
Zaragoza, 1747. — Vicente Ximeno, presbítero valenciano, publicó Es- 
critores del reyno de Valencia, ibid., 1747-49, dos vols. — Don José 
María Marín publicó el poema Vida... de S. Juana de V alais. Pa- 



114 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

lermo, 1747. — ^Juan de la Mata, natural de Matalavilla (León), re- 
postero en la corte, publicó Arte de repostería, Madrid, 1747. — iDon 
José Morejón y Sabater publicó Rasgo poético é histórico, que con- 
tiene los gloriosos hechos del Cardenal D. Egidio Albornoz, poema, 
1747. — ^El doctor don Gaspar Francisco de Quincoces publicó Vida... 
de S. Pedro Regalado, Valladolid (1747), poema en octavas. — ^El 
conde don Pedro Rodríguez Campomanes (1723-1803), de Santa Eu- 
lalia de Sorriba (Asturias), célebre estadista, publicó Disertaciones 
históricas del orden y caballería de los Templarios, Madrid, 1747. 
Antigüedad marítima de la República de Cartago, con el Periplo de 
Hannon, traducido del griego, ibid., 1756. Vida y obras de Feijóo, 
ibid., 1765. Tratado de la regalía de amortización, 1765. Cartas poli- 
tico-económicas, Madrid, 1878 (escritas de 1787 á 1790). — Diego Saa- 
vedra Fajardo escribió Locuras de Europa, diálogo postumo, 1747, 
y en el Semanario de Valladares. — iPedro Serra y Postius publicó 
Epítome histórico del... Monasterio de N. S.^ de Monserratc, Bar- 
celona, 1747. — ^Lorenzo Baptista de Zúñiga publicó Anales... de Se- 
villa, ibid., 1747. 

63. Año ly/jS. El padre Andrés Marcos Burriel (1719-1762). 
jesuíta, de Buenache de Alarcón (Cuenca), arqueólogo infatigable, 
varón doctísimo, de extenso saber y amantísimo de las cosas espa- 
ñolas, revisó por comisión regia desde 1750, favorecido del padre 
Rávago y del ministro Carvajal, el archivo de la catedral de Toledo, 
recogiendo más de 2.000 documentos para la historia civil y eclesiástica. 
Cuanto se halló en su aposento al morir pasó por R. O. á la Real 
Biblioteca, 124 legajos, más 68 que eran propíos suyos; antes había 
entregado la Colección Canónica. Obras impresas : Praefatio histó- 
rico-crítica á la Vera et genuina collcctio vcterum canonum Ecclesiac 
Hispanicae a Divo Isidoro, Bruselas, 1800. Memorias para la vida 
del Santo Rey D. Fernando III (1762), Madrid, 1800, donde está el 
tratado de Nobleza y amistad. Memorias autenticas de las Santas 
vírgenes y mártires sevillanas Justa y Rufina, i. I de la Colección 
de algunas obras inéditas..., por A. Valladares de Sotomayor, Ma- 
drid, 1806-07. Satisfacción á dudas sobre el Real Patronato, en En- 
sayo biográfico del padre Rávago, por el señor I^guina, quien se lo 
atribuye erradamente (ms. Bibl. Nac). Aprobación del t. III de la 
España Sagrada, Madrid, 1754. Cartas eruditas y críticas, por A. Va- 
lladares Sotomayor. Correspondencia sobre su comisión, en Calece, 
doc. incd. Hist. Esp., t. XIII. Informe de... Toledo al R. y S. Consejo 
de Castilla, sobre igualación de pesas y medidas..., Madrid, 1758, 
1780. índice de los mss. de la Santa Iglesia de Toledo. Noticia de 
la California y de su conquista temporal y espiritual, sacada de la 
historia ms. hecha en México en 1739 por el padre Miguel Vene- 
gas (n. 16S0) y (le otras fuentes, Madrid, 1757. Prólogo á la Relación 



S. XVIII, 1748. D. ANTONIO DE ULLOA H5 

histórica del viaje á la America Meridional hecho por orden de 
S. M., por don Jorge Juan y don Antonio de Ulloa, Madrid, 1748. 
Prólogo á las Observaciones astronómicas y physicas..., de los mis- 
mos, ibid., 1848. Paleographia Española que hace el tomo XIII del 
Espectáculo de la Naturaleza, de M. Pluche, traducido por el padre 
Terreros, Madrid, 1755, 1758 (es obra del padre Burriel). Inéditos 
quedaron: Codex Muzarabicus (1753-56), Martyrologium Usuardi, 
(1754), Martyrologium Acephalum Usuardi (1752), l'era et genuino 
collectio veterum Canonum Eccl. Hisp. a Divo Isidoro. Don Fran- 
cisco A. González, bibliotecario real, comenzó á publicar Collectio 
Canonum Ecclcs. Hisp., 1808; la 2.' pte. 1821. Don Juan Tejada y 
Ramiro publicó una traducción castellana con notas, Madrid, 1849. 
No sabemos si es la obra del padre Burriel. Consúltense : A. de Gón- 
gora, El P. A. M. Bui-riel (donde se citan otros muchos mss.). Jerez, 
1906. P. Fidel Fita, Fragmentos de la correspondencia epistolar del 
F. A. M. B. existentes en el Museo Británico, en Bol. Acad. Hist., 
t. LII, págs. 287-292. Jesús Reymondez del Campo, Correspond. 
epist. del P. A. M. B. existente en la Bíbl. real de Bruselas, en Bol. 
Acad. Hist., LII, págs. 181-267, 273-286, aparte, Madrid, 190S. Colec- 
ción de documentos inéditos para la historia de España (1845), 
t. VIII, págs. 568-571; (1848), t. XII, págs. 229-365. Opúsculos del 
P. Burriel (Bibl. Real de Bruselas). Sempere y Guarinos, Bibl. Esp. 
de los mejores escritores del reinado de Carlos HI, t. I, págs. 233- 
245). P. Fidel Fita, Galería de jesuítas ilustres, Madrid, 1880, pá- 
ginas 222-240. 

Fray Pedro de Alcalá publicó Vida de... Fr. Francisco de Pos- 
jadas, Madrid, 1748. — ^Jo.aquín Aldea publicó Rasgo breve del he- 
royco suceso que dio ocasión para que los dos nobles zaragozanos... 
Stos. Voto y Félix fundaron el R. Monasterio de S. Juan de la Peña, 
descripción métrica de la antigua y nuei'a casa..., Zaragoza, 1748. — 
El padre Juan de Almarza, jesuíta, publicó Cathecismo... del P. Ri- 
falda... en verso, Madrid, 1748. — Fray Calixto Esnarcega, francis- 
cano de Burbáguena (Zaragoza), publicó Oraciones historiales pane- 
gíricas en los cultos del Smo. Misterio de Daroca, Zaragoza, 1748. 
— iDoN Juan Antonio de Estrada publicó Población general de Es- 
paña, Madrid, 1748, 1768, tres vols. — Don .Antonio Pablo Fernán- 
dez escribía ya saínetes el año 1748; y en 1782 servía á la casa de 
Osuna con encargo de poner letra á cuanta música allí se hiciese. 
Compuso entre otras comedias La Mágica florentina antes de 1755. 
Juana la Rabicortona, 1757. Desde entonces fué el poeta de las com- 
pañías para exornar, esto es, modificar obras antiguas. — Francisco 
José Freyre (Cándido Lusitano) publicó Arte Poética, 1748. — Fran- 
cisco Gazán publicó Libro y baraja nuevos é inseparables, para la 
'Academia y juego de armerías, Madrid, 1748, dos vols. — Don Jorge 
Juan (apellido) y don Antonio de Ulloa (1716-1795), sevillano, 



Il6 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

célebres navegantes y geógrafos (que no eran hermanos), publicaron 
Relación histórica del viaje á la América Meridional, cinco veis., 
Madrid, 1748. Observaciones astronómicas y físicas hechas en los 
reinos del Perú, ibid., 1748, 1773. Noticias secretas de América so- 
bre el estado naval, militar y político, Londres, 1826, dos ptes., con 
los retratos de entrambos; reimpr. en Montevideo, 1850. Don Jorge 
Juan además : Disertación hist. y geogr. sobre el meridiano de De- 
marcación entre los Dominios de España y Portugal..., 1749. Com- 
pendio de navegación para el uso de los caballeros guardia-marinas, 
Cádiz, 1757. Examen Marítimo, Madrid, 1771. Don Antonio de UUoa: 
Noticias americanas, Madrid, 1772, 1792. Conversaciones de... UUoa 
con sus tres hijos en servicio de la marina, ibid., 1795. Consúltese: 
Ramón de Manjarrés, D. J. J. y D. A. U., la medición del arco te- 
rrestre, la historia del platino, en Rev. Archiv., XXVII, págs. 290- 
333; XXVIII, págs. 58-91. — José López de Baena publicó Vida--- 
de S. Eulogio, Córdoba, 1748. Invención, colocación y maravillas de 
la milagrosa imagen de N. S.' de la Fuente de la Salud..., Córdoba 
(sin a.). — Don Francisco Lorente y García (1704-1775), de Lóseos 
(Huesca), magistral de Albarracín, publicó Historia panegírica de 
la aparición... de María Sma. del Tremedal..., Zaragoza, 1748. — Don 
Alonso Antonio Quadrado y Fernández de Anduga, natural de Muía, 
versificador fácil y discreto, compuso Romances vulgares, un Com- 
pendio de la vida de S. Camilo de Lelis, dos comedias, una. El Valor 
de las Murcianas contra lunas africanas, y otra. La Toma de S. Fe- 
lipe por las armas españolas, en colaboración con don Lorenzo Da- 
niel, por orden del Ajimtamiento de Madrid, y se representó é im- 
primió en 1782. Un curioso diálogo satírico-moral en verso y prosa 
(1748, La Barrera). — Fray Francisco Serrano, obispo tipasitano, vi- 
cario apostólico en Fokien, publicó La Christiandad de Fogan (Chi- 
na), Manila, 1748; Sevilla (1749?); Barcelona, 1750. — Don Pedro 
Ruiz SE LA Osa escribió La Serenidad de un día y confusión de una 
noche, com., 1748 (ms. Bibl. Nac). 

*■*. Año 17 49. Juan Maruján fué poeta satírico de la antigua 
escuela española, brioso y desenfadado, díscolo, mordaz y vanidoso, 
gran luchador en lides literarias, sobre todo acerca del teatro, contra 
Nasarre el afrancesado, á quien mordió en un romance, llamándole 
con el anagrama de Arenas, cuando publicó en 1749 el prólogo de 
las comedias de Cervantes (véase). También la emprendió contra Ca- 
ñizares y el Conde de Torrepalma, y contra cuantos veía que admi- 
raban la escuela francesa. Tradujo á Mctastasio y defendió sus tra- 
ducciones bla.sonando que lo había mejorado (Cádiz, 1762), y atacan- 
do al Marques de Méritos, el cual buscó arrimo para defenderse en 
Campomanes, Montiano y Velázquez. "Coplero de ínfima laya, audaz 



S. XVIII, 1749. FR. JUAN DE PERALTA II7 

y violentísimo, fanfarrón y pendenciero", le llama el Marqués de 
Valmar, inmerecidamente cuanto á lo de ínfima laya. 

De 1749 á 1751 se tuvo la célebre Academia del Buen Gusto en 
casa de doña Josefa de Zúñiga y Castro, condesa viuda de Lemos, 
después marquesa de Sarria, en la calle del Turco, adonde concurrían 
la Duquesa de Arcos y otras damas ilustres y poetas de dos escuelas, 
de la antigua, con resabios culteranos, como el Conde de Torrepal- 
ma, el Conde de Saldueña, Torres de Villarroel, Francisco Scotti, el 
Duque de Béjar, el canónigo Forcel; y de la fría y afrancesada mo- 
derna, como Nasarre, Montiano (secretario), Velázquez, Luzán, con 
mutua tolerancia. Contribuyó ésta, como las demás Academias, al 
triunfo relativo de los preceptistas seudoclásicos. Sus Actas, en la 
biblioteca de don Pascual de Gayangos, estudiadas por don Leopoldo 
A. de Cueto (Poes. en el s. xviii, 1893, t. I, pág. 266). 

Año 1749. Don Antonio Camacho escribió Descripción cronológica 
de Madrid {vas.). Más que el influjo del astro, estimula el mal ejem- 
plo, tragicomedia, Madrid, 1749. — Do.v José de Casaus y Navia pu- 
blicó Viaje del Parnaso, Valencia, 1749, donde está la comedia El 
Gran poema del mundo (ms. Bibl. Nac). — ^Fray Francisco del Cas- 
tillo Andraca y Tamayo (1714-1770), poeta limeño, festivo y gran 
improvisador, llamado El Ciego de la Merced por haber sido ciego de 
nacimiento y lego en la Merced, publicó Canto épico á los muy il. 
Srs. D. Melchor Malo de Molina... y D. Fermín Carvajal, 52 octavas, 
Lima, 1751. Poema licroico fúnebre á la temprana muerte de la Sra. 
£>.* Francisca Javiera de Castañeda, Lima, 1765. Revista y ejercicio 
de fuego que hico en Lima..., 60 octavas, Lima, 1768. En la Bibl. 
Nac. hay ocho piezas dramáticas suyas mss. del año 1749: La Con- 
quista del Perú. Fin de fiesta. Guerra es la vida del hombre. Loa en 
celebridad de la elección del Mayordomo del Hospital de S. Andrés. 
El Redentor no nacido, S. Ramón, saínete. Todo el ingenio lo alla- 
na. El Viejo niño, entremés. — Don Bernardino Fernández de Velasco 
Y Tovar (por su madre Pimentel) (1707-1771), madrileño, duque de 
Frías, publicó Deleyte de la Discreción y fácil escuela de la agudeza 
que en ramillete iexido de ingeniosas prontitudes y moralidades pro- 
vechosas con muchos avisos de christiano y político desengaño que 
divido en ocho capítulos de todas clases de personas y sexos publica 
en reconocimiento obsequioso de la curiosidad cortesana que los re- 
cogió el extno. Sr. Don Bernardino Fernández de Velasco y Pimen- 
tel Duque de Frías conde de Peñaranda : y los ofrece y consagra á 
la diversión de la exma. Sra. Doña Josepha Antonia de Toledo y 
Portugal, Pacheco y Velasco Duquesa V.' de Uceda, Madrid, 1749, 
1764, 1770 (tiene muchas anécdotas). — Don Antonio Merano y Guz- 
MÁN escribió en 1749 la comedia En vano el poder persigue á quien 
la deidad proteje, y Májico Apolonio. — Fray Juan de Peralta pu- 
blicó Las tres Jornadas del Cielo... significadas en Gemidos, Deseos 



ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

y Suspiros, Lima, 1749, poema en liras. — ^Jerónimo Pérez García de 
Olivan tradujo el Libro de los comentarios de las guerras de la Ga- 
ita, África y España, también de la civil, de César, París, 1749. — ■ 
Don Francisco de Robles escribió algunas piezas de las que hay mss. 
en la Nacional: La Huerta de España, saínete. Relación trabada de 
la comedia "El Negro más prodigioso". El Tío y el sobrino y Con 
tres novios ninguno (de don F. '^° Antonio Ripoll?, repres. 1749). — 
Don Alfonso Verdugo y Castilla (1706-1767), conde de Torrepal- 
ma, nació en Alcalá la Real, fué académico de la Española y de la 
de la Historia, presidente de la Academia de la Marquesa de Sarria, 
mayordomo de semana en Palacio, ministro en Viena (1755-1760) y 
embajador en Turín, donde falleció. Se han perdido las más de sus 
poesías, de la antigua escuela gongorina y el poema La Libertad del 
pueblo de Israel por Moisés. Leyó una oración en prosa en la Aca- 
demia del Buen Gusto siendo su presidente, de estilo artificial y 
ampuloso. De sus actas sacó Cueto las poesías que publicó en Poe- 
sías del siglo XVIII y las hay firmadas en 1749; pero su mejor obra, 
de imitación ovidiana, fué el poema pintoresco y brioso Deucalion, 
publicado en Madrid, 1770, en el Parnaso, de Sedaño, y en Poesías 
selectas, de Quintana, t. III, 1807; y en el tomo XXIX de Aut. Esp. : 
tiene imágenes delicadas y cuadros vigorosos. El Juicio final, poema 
(Cueto, t. I), que nada tiene que ver con el de Young. 

05. Año 1750. Don Antonio Abad Velasco publicó Aleluyas jo- 
cosas, Madrid, 1750, con entremeses, trobas, bailes. — Don Francisco 
DE Alcántara Pavial escribió Amor castiga perjuros. La Deidad es 
juca (ms. de 1750, Duran). — Don José Carrillo publicó contra el 
prólogo de Nasarre, defendiendo á Cervantes, Lope y Calderón y 
combatiendo la escuela literaria francesa. La Sinracón impugnada y 
beata de Lavapiés; Coloquio crítico, apuntado al disparatado prólogo 
que sirve de delantal (según nos dice su autor) á las Comedias de 
Miguel de Cerz'antes. Madrid, 1750. — Manuel Daniel Delgado es- 
cribió á mediados del siglo xviii la comedia Cómo se engañan los 
celos. La más iiifeli:: fortuna y el más venturoso amor (El Detno- 
fonte, de Metastasio, zarz., ms. Bibl. Nac). — Don Tomás Erauso y 
Zavaleta, abogado, publicó contra Nasarre Discurso crítico sobre el 
origen, calidad y estado presente de las Comedias en España; contra 
el dictamen que las supone corrompidas y en favor de... Lope... y Cal- 
derón... por un ingenio de esta corte, Madrid, 1750. Farragosa y 
pesada; pero verdadera Poética dramática, con pensamientos harto 
más levantados que Ins de Luzán é Triarte, aunque con rastrera crí- 
tica sobre Cervantes, "pobre poeta". — Eugenio García Raragaña pu- 
blicó Noche Phantastica, ideatlvo divertimiento que demuestra el 
tnethodo de tnrcar á pie..., Madrid, 1750, modernamente reimpreso. 
— Martín Martínez publicó Philosophia sccptica. E.xtracto de la phi- 



S. XVlil, 1750. FR. MANUEL VIDAL IlQ 

sica antigua y moderna, recopilada en diálogos, entre un Aristotéli- 
co Cartesiano, Gasendista y Sceptico, Madrid, 1750. — Juan Baltasar 
Maziel (1727-1788), dt Santa Fe (Argentina), eclesiástico, desterra- 
do al presidio de Montevideo, cantó á mediados de siglo las proezas 
militares del virrey don Pedro de Ceballos y fué el primero en com- 
poner un romancillo gauchesco. — El padre Pascasio de Seguin, je- 
suíta gallego, publicó Galicia reyno de Christo Sacramentado..., ó 
Historia gral. del Reino de Galicia, Méjico, 1750; continuada por 
Bernardo Antonio Lluoh y Santiago Aenlle, mejicanos. Habana, 
1847, dos vols.— Antonio Benito Vidaurre y Orduña (1724- 1780), 
madrileño, presbítero (1776), paleógrafo, matemático y mediano poe- 
ta, comenzó á escribir hacia 1750 para el teatro; compuso Festivos 
obsequios, métrico epitalamio á las felices bodas del Exmo. Sr. D. Pas- 
cual Benito Belvis de Moneada..., Madrid, 1754. Funestos ayes..., á 
la muerte de Fernando VI. Romance heroico, 1759. Estrenó La Fa- 
mosa Arcadia. La Gran clemencia de Tito. La ventura con el sueño 
reintegra el cetro á su dueño. El Job de la ley de gracia. Varios saí- 
netes. Imitó á Calderón y aumentó El Gran teatro del mundo. 

Año 173T. Fundóse este año la Academia Sevillana de Buenas Le- 
tras, que entendió más bien en estudios arqueológicos y científicos, si- 
guiendo las letras amenas enteramente postradas. Memorias literarias 
de la R. Acad. Sevillana de Buenas Letras, Sevilla, 1773-1843, dos vols. 
—El padre Francisco de la Caballería y Portillo, jesuíta de Villa- 
Robledo, publicó Historia de... Villa-Robledo..., Madrid, 1751. — El 
PADRE JosEF Gericó DE LA CONCEPCIÓN (1707-1786), escolapío de Al- 
cañiz, publicó Varones insignes... de las Escuelas Pías, Valencia, 
1751. Vida del B. P. Josef Calasan::, Barcelona, 1751; Vich, 1756. — 
Pedro Pascual de Córdoba y Figueroa (1682), de la Concepción 
(Chile), sargento mayor (1718), escribía todavía en 1751 la His- 
toria de Chile, comenzada en 1739, publicada en Santiago, 1862. — ^El 
padre Andrés Crespo, jesuíta de Algarrobillas, publicó De angelis, 
Alcalá, 1751. — Mañanitas del Molar, diálogo crítico jocoserio sobre 
las observaciones que Fr. Antonio Llontifica acaba de hacer al Me- 
morial del M. R. P. Fr. Francisco de Soto y Mame, Lyon, 1751. — 
Salvador Rodríguez Jordán publicó Escuela de á caballo, Madrid 
(1751). — FÉLIX Silva Freiré (n. 1690-después de 1756), de Santa- 
rem, publicó Exaltación al trono de... Doña María Victoria. Lisboa, 
1751. Querer á uno y amar á otro, y Marte en la guerra con lauros 
por negárselos Cupido, comedias. — Don José Vicente de Rustant 
publicó Historia de D. Fernando Alvares de Toledo, primero del 
nombre Duque de Alva, Madrid. 1751, dos vols. — Fray Manuel Vi- 
dal (1607-1765). agustino madrileño, publicó Historia del convento 
de Salamanca, con el título de Agustinos de Salamanca, dos vols., 
I75I-52- Vidas de los Venerables Sahagún, Orocco, Bobadilla... 



120 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

66. 'Año 1752. Don Cándido María Trigueros (1736- 
1800?), natural de Orgaz (Toledo), fué sobrino del académico 
don Juan Trigueros; ordenado de presbítero tuvo un beneficio 
en Carmona y vivia largas temporadas en Sevilla, donde le 
protegió Olavide. Publicó la colección de cansadas poesías lla- 
madas Rl Poeta filósofo o Poesías filosóficas en verso pentá- 
metro, Sevilla, 1774, folleto que sólo comprende un poema, El 
Hombre; en otro cuaderno del mismo año salieron los poemas 
La Desesperación y La Esperanza; en 1775, La Moderación, 
La Ternura, El Odio, La Falsa libertad. El Deseo, El Rcnior- 
dim,iento; en 1776, La Reflexión; en 1777, La Alegría, La 
Tristeza. En 1778 nueva serie con el titulo de El Poeta filósofo 
o continuación de las poesías filosóficas de..., Sevilla, 1774. 
Están también escritos en el antiguo alejandrino pareado, que 
él llamó verso pentámetro y del que se creyó autor, hasta que 
Pérez Bayer le desengañó haciéndole saber que era el metro 
castellano (francés castellanizado) más antiguo. Publicó ade- 
más 12 anacreónticas y otros versos, atribuyéndolos á un des- 
conocido autor del siglo xvi : Poesías de Melchor Díaz de To- 
ledo. Autor del siglo xvi..., Sevilla, 1776. Pero nadie se lo 
creyó por ser el lenguaje más viejo que el del siglo xvi con otras 
voces más posteriores á él. En 1777 publicó otro poema en 
elogio de Carlos III : El Viaje al cielo del poeta filósofo. Poe- 
ma en elogio del Rey N. S., Sevilla, 1777. Envió muchas co- 
medias al concurso del Municipio de Madrid (1784), siendo 
premiada la de Los Menestrales, juntamente con Las Bodas 
de Camocho, de Meléndez, y su representación solemne fué 
un desastre, Los Menestrales con grita y todo. Hubo sátiras y 
papeles de todo género (Bibl. Nac, S-361), entre ellos, un so- 
neto satírico de don Tomás de Triarte, que se celebró mucho. 
Otros desastres fueron los poemas San Felipe Neri y La Ria- 
da, Sevilla, 1784, descrita por orden de aquel Ayuntamiento, 
epopeya en seis cantos, que satirizó Forner. Las sátiras de 
éste, como la que tituló Carta de D. Antonio Varas al autor 
de la Riada y las de L. Moratín, Triarte, Huerta, Meléndez y 
Vargas Ponce, pusieron con razón en descrédito á Trigueros. 
El cual, aunque mediano sabio y detestable poeta, fué buen hu- 
manista y crítico juicioso y atinado. 



S. XVIII, 1752. LUIS J. VELÁZQUEZ DE VELASCO 121 

6 7. Usó de los seudónimos de Juan Nepomuceno González de 
León, de D. Saturio de Iguren, de Crispin Caramillo. Británico. 
trag. de Racine, en prosa, publicada con el seud. de D. Saturio de 
Iguren, 1752. El Poeta filósofo ó poesías filosóficas en verso pentá- 
metro, con el seud. de Juan Nepomuceno González de León, Sevilla, 
1774, 1785. Sancho Ortiz de las ROelas, Madrid, 1800, 1804; Valencia, 
1842; refundición de La Estrella de Sevilla, de Lope, el cual fué no 
poco aplaudido, aun así disfrazado, porque el disfraz no era malo. 
Peor lo hizo y menos aplausos recogió con El Anzuelo de Fcnisa. 
El Viaje al cielo del poeta filósofo, poema. Los Enamorados ó Ga- 
laica y sus bodas; Historia pastoral, comenzada por Miguel de Cerv. 
Saavedra, abreviada después y continuada y últimamente concluida 
por D. Cánd. M. Trigueros, Madrid, 1798, cuatro vols. Postumo sa- 
lió el Teatro Español Burlesco, ó Quixote de los Teatros por el Maes- 
tro Crispin Caramillo, cum Notis variorum, Madrid, 1802; crítica sa- 
brosa y picante de los defectos de nuestro antiguo teatro, que Trigue- 
ros quería refundir, pero no destruir. Mis pasatiempos, almacén de 
fruslerías agradables, Madrid, 1804, dos vols. De Trigueros hay mss. 
en la Nacional las piezas teatrales: Los Baccanales ó Ciane de Sira- 
cusa, trag. (1767). El Caballero de Olmedo, com. Cada loco con su 
tema, ton. Cándida ó la hija sobrina (1774). La Comedia casera. 
D. Amador ó el indiscreto. Los ilustres salteadores. Lengua de hacha, 
entr. y su tonadilla. El Misero y el pedante ó Duendes hay, Sr. D. 
Blas. El Muerto resucitado. 



68. Alio 1752. Don José Julián López de C.'íStro (1723- 
1762), hijo de Manuel de Castro y Juana García, nació en 
Madrid, emprendió la carrera eclesiástica, fué paje del Vi- 
cario de la misma ciudad y logró el titulo de Notario apostó- 
lico; pero inclinado á los versos y poesía popular y al comercio 
especulativo de los libros, dejó la curia y puso una imprenta 
en la calle de Jesús María, luego en la del Correo, por los 
años de 1756 y tuvo puesto de libros en la Puerta del Sol. 
Vino después á extremada pobreza, sosteniéndose alg-ún tiem- 
po con la escasez que sacaba de sus papeles, jácaras y relacio- 
nes de ciego, falleciendo de hidropesía en el Hospital General 
de treinta y nueve años. Fecundo coplero popular, autor de 
entremeses chistosos, de una comedia, de relaciones de fiestas 
y de almanaques. 

Don Luis Josep Velázquez de Velasco (1722-1772), 
después marqués de Valdef lores, arqueólogo é historiógrafo 
malagueño, á quien dieron justa fama su Viaje de España, pu- 



122 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

blicado en 1765, esto es, viaje literario por sus archivos, no 
menos que su interpretación de las monedas de letras desconoci- 
das. Como crítico no tuvo gusto ni estudio bastante, ni pensa- 
mientos propios. Sus Orígenes de la Poesía Castellana, Mála- 
ga, 1754-1797, á pesar de haberlos traducido Juan Andreas 
Dieze al alemán (1749- 1785), es un cuaderno de especies vul- 
gares, erróneas muchas de ellas y mal hiladas. Califica de co- 
rruptores de la dramática á Lope y Calderón y pone en las 
nubes las soporíferas tragedias de Montiano. El fué quien re- 
imprimió los versos de Francisco de la Torre, atribuyéndose- 
los á su primer editor Quevedo, creyéndolo no menos Mon- 
tiano y Luzán. Leyó en la Academia del Buen Gusto un des- 
medido elogio de la tragedia, en especial de la Virginia, de 
Montiano, "muestra de todas las perfecciones"; además un 
examen de las cualidades de la poesía. Estos señores afran- 
cesados cada vez apVietan más y acabarán por ahogar entre 
las garras de sus reglas toda inspiración poética. El viaje eru- 
dito lo emprendió en 1752 y en él recogió 67 volúmenes en 
folio de documentos para la Historia de España (ms. Bibl. Hist.) 

6S>- Obras de José Julián López de Castro: Más rale tarde que 
nunca, comedia notable por las chistosas y conocidas relaciones del 
gracioso Perejil. Entremeses: Los Áspides de Cleopatra, El Barbero 
de repente, El Castigo de un Celoso, El Derecho de los Tuertos, El 
Gato, Los Indianos de hilo negro, El Informe sin forma. Los Médi- 
cos de la moda. El Sastre desastrado, Un Ventero y un Ladrón, ¿cuál 
es mayor? Almanaques llamados Piscatores de las Damas, de los Pa- 
jes, etc., para los años 1752-57. El papel histórico de las representa- 
ciones teatrales ó poema lírico llamado La Comedia triunfante, Ma- 
drid (sin año), reimpreso por José García de Villanueva en su Ori- 
gen... del Teatro, ibid., 1802; y antes con el título de El Teatro espa- 
ñol; Madrid, 1754. Muchas poesías para ciegos y relaciones de fiestas. 

Obras de J. L. de Vclázquez. Ensayo sobre los alphabetos de las 
letras desconocidas, Madrid, 1752. Orígenes de la poesía castellana, 
Málaga, 1754. Conjeturas sobre las medallas de los Reyes Godos y 
Suez^os de España, Málaga, 1759. Anales de la nación española desde 
el tiempo más remoto hasta la entrada de los romanos, ibid., 1759. 
Colección de diferentes escritos relativos al cortejo, con notas de va- 
nos, por Liberio Veranio. Recogidos por D. Luis de Valdeflorcs..., 
En Corte jopolis... año 64 de la Era indgar del Cortejo á la Fran- 
cesa. Madrid, 176.^, 1764. Noticia del viaje de España hecho de orden 
del Rey y de una nueva historia general de la Nación desde los liem- 



S. XVIII, 1752. BARTOLOMÉ DE VILLANUEVA 123 

pos remotos hasta el año 151Ó, sacada únicamente de los escritores 
y monumentos originales y contemporáneos..., Madrid, 1765. Además 
de otras obras, su colección manuscrita de cerca de 80 tomos en la 
Acad. de la Hist. Poesías, en Aut. Esp., t. LXWI. Juicios críticos, 
Bibl. Aut. Esp., ts. XXXIII y XLII. 



70. Año 1752. Abertura solemne de la R. Academia de las tres 
bellas artes, pintura, escultura y arquitectura con el nombre de San 
Fernando, fundada por el Rey N. S., 13 de Junio de 1752, Madrid, 
1752-1832, cinco vols., donde hay muchas poesias. — Memorias de la 
Academia de Buenas Letras de Barcelona, desde 1752. — Don Loren- 
zo Daniel compuso en 1782, con el murciano Alonso Antonio Qua- 
drado, por encargo del Ayuntamiento de Madrid, para festejar la re- 
conquista de Menorca, la comedia La Toma de S. Felipe por las ar- 
mas espartólas. — Don Gonzalo Xaraba sacó á luz la Apelación al 
tribunal de los doctos. Justa defensa de la aprobación á las come- 
dias de D. Pedro Calderón de la Barca impressa en... 1682. Impugna- 
ción eficas de los papeles que salieron contra ella hasta el año de 
j6Sj, etc. Apología que dejó escrita el Rmo. P. M. Fr. Manuel de 
Guerra y Ribera, Madrid, 1752. — Joaquín José Landázuri y Roma- 
bate (1734-1806), de Vitoria, publicó Historia eclesiástica de... Ala- 
va, Vitoria, 1752, cinco vols.; Madrid, 1780; Pamplona, 1797. Historia 
civil de... Álava, Vitoria, 1798, dos vols. Geografía de Vizcaya, dos 
vols., 1760. Compendios históricos de la ciudad y villas de... Álava, 
Pamplona, 1798. Suplemento á los cuatro libros de historia de... Ala- 
va, Vitoria, 1799. Historia del il. país vascongado (ms. en varios to- 
mos, Acad. Hist.). — Juan de Moya publicó Viridario sagrado de Ser- 
mones varios, Sevilla, 1752. — Juan Navamuel, dominico de Segovia, 
publicó Cueba de S. Domingo en Segozña... Mártyrcs de Tunkin..., 
Madrid, 1752. — iDon Antonio Joaquín de Rivadeneyra y Barrientos 
(n. 1710), de Puebla (Méjico), abogado de Méjico, publicó El Pasa- 
tiempo, poema endecasílabo didáctico dividido en tres tomos que for- 
man XIV cantos en XIV épocas, tres vols., Madrid, 1752-53; 1786, 
dos vols., poema de la historia del mundo hasta Femando VI, 
erudito y bien versificado, aunque prosaico. Diario en silva libre, 
México. 1756. Manual compendio del regio patronato indiano, Ma- 
drid, 1760. — Francisco Diego Romero de la Cab.í^llería publicó Pha- 
nal chronologico indispensable para la más fácil y perfecta inteligen- 
cia de las historias é instrumentos antiguos de España, Madrid, 1752. 
— 'El padre Francisco Antonio Serrano y Algorra (1703-1771), je- 
suíta madrileño, publicó Historia de la vida de la beata María de la 
Cabeza, esposa de S. Isidro, Madrid, 1752. — Joaquín Velázquez de 
Cárdenas y León (1732-1789) fué poeta mejicano por aquella época. 
— Bartolomé de Villanueva publicó Sermones de María, Sevilla, 



124 ¿POCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

1752, 1754. — El padre Juan José Villavicencio publicó Vida... del 
P. Juan de Ugarte (California), México, 1752. 

Año 1753. El padre Antonio Codorníu (1699-1^70), de Barcelo- 
na, jesuíta, publicó Quaresma entera, Gerona, 1753, dos vols. Sermo- 
nes panegíricos, Barcelona, 1756. Dolencias de la crítica, Gerona, 
1760. El Buen soldado de Dios y del Rey..., ó pláticas, Barcelona, 
1767. El Predicador evangélico, Vich, 1858. — ^Don Josef de Ibáñez y 
Gassia, de Fuentesclaras, caballero aragonés, erudito y amigo de 
poesías y de artefactos ingeniosos, publicó Ibáñez sobre el agua, carta 
jocoseria y médico-critica, Calatayud, 1753. Ibáñez en la Via Sacra, 
Madrid, 1757. Ibáñez en el teatro con la comedia nueva '■''El Valiente 
Eneas", ibid., 1757. Romance, 1757. Estaciones, en verso, Zaragoza, 
1759. Ibáñez eligiendo lo mejor de diferentes autores, Madrid, 1759. 
Las 50 meditaciones del P. Gradan, con ¡o décimas, ibid., 1757. El 
Héroe de la China (de Metastasío, ms. Bibl. Nac, impr. 1754). — Don 
José Pueyo y Pueyo, marqués de Campo Franco, publicó Rasgo 
métrico de N.' S."- del Portillo, Mallorca, 1753. — El Renegado de Car- 
mona, de un ingenio de esta Corte, Madrid, 1753. — -El padre Gabriel 
Ruiz escribió algunas piezas, de las cuales hay mss. en la Bibl. Nac. : 
Contraloa {representada en el Colegio de S. Pablo de Granada... en 
1753). Daño y provecho de amor (?), ópera, 1753. Dialoguillo para 
principio de fiesta (?). lo y Mercurio, drama. Juan Cazuela, entr. 
Loa (1753). Orpheo, drama musical. — Fray Andrés de S. Francisco 
Y Membrio publicó Chronica de la provincia de S. Gabriel de francis- 
cos descalzos, Salamanca, 1753. — Ángel Sáñez publicó Vando que 
el coronado saber ha mandado publicar... con la critica reforma de 
los vulgares refranes y sueño primero de D..., Madrid, 1753. 



71. Año 1754. Don Eugenio de Llaguno y Amírola 
(^ 1799), uno de los más eruditos del reinado de Carlos III, 
protef^ido por Montiano, fué oficial de la Secretaría de Estado 
y del despacho universal, académico tic la Flistoria y del há- 
bito de Santiago. Publicó la versirm de la AÜiaUa de Racine, 
Madrid, 1754, y renovó en la Academia el pensamiento de re- 
imprimir las Crónicas, encargándose él de las de don Pedro, 
Enrique II, don Juan I, don Enrique III y Pero Niño (Ma- 
drid, 1779-1782). Con nombre de Don Patricio de España tra- 
dujo la Crianza física de los niños, de Ballexerd (176.S); es- 
cribió las Noticias de los arquitectos y Arquitectura de F.sf^aña 
desde su restauración ilustradas y acrecentadas con notas, adi- 
ciones y doaunentos por don Juan Agustín Ceán Bcrmúdes, 
cuatro vols., Madrid, 1829. Bcrmúdcz las aprovechó también 



S. XVIII, 1755. LUIS BEZARES 



125 



para su Diccionario histórico de los profesores españoles de 
Bellas Artes (1800). 

72. Año 1754. Apostólicos afanes de la Compañía de Jesús es- 
critos por un Padre de la misma orden, Barcelona, 1754.— El padre 
Ignacio García (1696-1754), jesuíta gallego de San Vericino de Oza, 
publicó Desengaño consejero, Lima, 1754. Respiración del alma en 
afectos píos, ibid., 1755. Cultivo de las virtudes en el paraíso del ahna, 
Barcelona, 1759. — Bartolomé Domingo Gutiérrez, jerezano, publi- 
có Reflexión sobre la opinión admitida por el P. F. Enrique Flores 
que niega la identidad de Asta con Xerez, Sevilla, 1754. Año Xe- 
ricense, ibid., 1755. Historia... de Xeres de la Frontera, Xerez, 1886- 
87, cuatro cois, (escrita en 1792, ms. en cinco vols. Bibl. Colombi- 
na). — Fray Andrés de Lisboa publicó Epítome historial de las gran- 
devas de la seráfica religión de los Menores capuchinos, Madrid, 
1754. — iDoN Domingo María de Ripoll Fernández de Urueña Pon- 
ce DE León (t 1775), publicó Clamores de los muertos, solicitando 
el recuerdo de los vivos..., endechas, Madrid (1754). Fe de erratas... 
adición jocosa al papel que salió intitulado Fantasía de un sueño, 1760. 
Versos á la muerte de... María Ladvenant, 1767. Altos juicios de 
Dios, 1767. Escribió piezas de teatro, de las que hay mss. en la Bibl. 
Nac. : Al maestro, cuchillada, saínete representado en 1765. El Alcalde 
verdadero y Chasco de las gitanas, entr. El Barón enamorado, sain. 
(lie. 1765). La Burla del pastelero, entr. Cada uno en su casa y Dios 
en la de todos (cens. 1774). Ceder honor por honor nunca deslustra 
el valor. El Loco cuerdo, sain. (cens. 1765). El Más feliz cautiverio, 
intr. (1773). El Poeta D. Panfilo y agente de Cangas, sain. El Poeta 
nigromante, id. Quien al cielo escupe en la cara le cae, sain. (repres. 
1765). Los traperos de Madrid, id. El Viejo marrullero, zarzuela. — 
Don Jacobo Sardacer y Torcaz, clérigo gallego, publicó Real de Es- 
tcyro, poema heroico jocoserio, Madrid, 1754. — ^Don Pedro de Silva 
Bazán, bizarro militar en Argel, patriarca de las Indias, individuo de 
la Junta Central, poeta más que ramplón, leyó en la Academia de 
San Fernando (1754) una égloga, prosaica á más no poder, y que, 
con todo, arrancó á los académicos desusadas alabanzas hasta hacerle 
socio de honor. — Don Alonso de Solís Folch de Cardona, conde 
de Saldueña, publicó El Pelayo, poema en 12 cantos, Madrid, 1754. 
El Fernando, canto heroico. Valencia, 1803. Fábula de Júpiter y Eu- 
ropa, poema. 

Año 17^^. Manuel Abad Illana publicó Historia... de S. Nor- 
berto, fundador del orden candido premostratense... y de los varones 
ilustres del mismo orden, Salamanca, 1755. Historia de los varones 
ilustres del orden candido premostratense, ibid., 1760. — Luis Bezares 
tradujo del portugués, del padre Mateo Ribeiro, Alivio de tristes. 



126 ÉPOCA DE FELIPE V (S. XVIIl) 

Barcelona, 1755. — ^JosÉ Cortés y Morales escribió El Terremoto de 
Lisboa, año 1755, poema, Madrid, 1867. — El padre Juan José Del- 
gado (1697-1755), jesuíta gaditano, escribió Historia general sacro- 
profana, política y natural de las islas del Poniente llamadas Filipi- 
nas, impresa en Manila, 1889, 1892. — Don Juan José de Eguiara y 
Eguren (t 1783), deán de la catedral de Méjico, publicó Bibliotheca 
Mexicana, México, 1755 (el t. I solamente). — Fray Basilio de Men- 
doza, ciscterciense de Ci fuentes, publicó Oraciones varias, Salaman- 
ca, 1755. — iBernardo Muñoz de Amador, salmantino, publicó Arte 
de ensayar oro y plata, Madrid, 1755. — ^Fray Manuel Oteiza, agus- 
tino de Santiago de Chile, que nació hacia 1735 y profesó en 1759, 
íué buen orador, improvisador en prosa y verso; escribió Liberto 
penitente, en verso. — ^Don Francisco Ruiz de León, de Tehuacan 
de las Granadas (Méjico), publicó el poema gongorino en 12 cantos 
La Hcrnandia, Madrid, 1755, sobre Hernán Cortés; tiene valiente 
versificación; pero es menos poeta en verso que Solís en prosa, á 
quien versifica en endecasílabos. Sin embargo, el habla es castiza; 
el tono, frecuentemente elevado, y la versificación, á veces, sonora; 
pasajes vivos, rasgos brillantes, desenlace feliz. Es ensa,yo defec- 
tuoso de un poema épico, superior al Peregrino Indiano, de Guzmán; 
inferior al Nuevo Mundo, de Terrazas. Más feliz y menos gongorino 
estuvo en Mirra dulce para aliento de pecadores, en décimas, Santafé 
de Bogotá, 1790, postuma. La Tebaida Indiana.— B. Serra y Ferra- 
GUT publicó Glorias de Mallorca, ibid., 1755. 

73. Año 1756. Fray Francisco de Asís, provincial de los agus- 
tinos de Aragón, publicó Historia general de los Agustinos Desca¡::os, 
Zaragoza, 1756. — Don José del Campo Raso publicó El Elogio de la 
nada dedicado á nadie, Madrid, 1756, 1786; Valencia, 1792, de sana 
filosofía y recia crítica. Memorias políticas y militares para servir 
de continuación á los Comentarios del marques de S. Felipe desde 
el año de 1725.-. hasta el de 1792, ibid., 1792-93: forma el t. III de 
los Comentarios. Consúltese: Elogio de algo dedicado á alguien, que 
publica D. B. M. C, Valencia, 1792. El Elogio de mucho dedicado á 
todos, impugnación al "Elogio de ñafia dedicado á nadie", que escri- 
bió D. Juan del Campo Raso, por D. Juan del Campo-Florido, Valen- 
cia, 1797. — Domingo Fernández publicó Amantes firmes y Triunfo 
del Amor perfecto, Madrid, 1756. — Pablo Antonio González Fabro 
Y Baycorri, madrik-ño, profesor de .Artes, maestro de Gramática, 
Latinidad y Retórica, publicó Divertimiento retórico ciceroniano ó 
erudita diadema oratoria, Madrid, 1756. Breve comentario de la Sin- 
taxis con su texto. Compendio de todo genero de oraciones gramati- 
cales. Plan... en orden á construir de repente los autores latinos..., 
J7('>7. ¡'alacio de la elocuencia... (17Ó7). Y otros niss. — Fray Domin- 
go Martínez, dominico, publicó Compendio histórico de la... Provin- 



S. XVIII, 1757. P. BENITO FELIÚ 1 27 

cia de S. Gregorio Je Philipinas... de S. Francisco, Madrid, 1756. — 
Antonio de Moya publicó Rasgo heroico, declaración de ¡as empre- 
sas, armas v blasones con que se ilustran y conocen los principales 
reinos, provincias, ciudades y villas de España..., Madrid, 1756. — 
Fray Alonso Parra y Cote publicó Biliario de la S. Religión de 
Hospitalidad de... S. Juan de Dios. Madrid, 1756; t. II, 1757. Des- 
empeño... de las fiestas de dedicación del magn. templo de la Pur. 
Conc. de N. Padre S. Juan de Dios, de... Granada, Madrid, 1759. — 
Don Francisco Pérez Bayer, anticuario famoso, publicó Damasus 
et Laurentius Hispani, Roma, 1756. Del Alfabeto y Lengua de los 
Fenicios y sus colonias, con el Salustio del infante don Gabriel. De 
Nummis Hebraeo-Samaritanis, Valencia, 1781-1790, dos vols. Appen- 
dix de Nummis Hebraeo-Samaritanis, 1790. Gramática Hebrea (ms.). 
Diario del viaje... desde Valencia á Andalucía y Portugal en 1J82 
(ms. Acad. Hist. y Bibl. Nac. : importante). "Xingiin soberano se glo- 
riará, decía Carlos III, aludiendo á Bayer, de tener un literato y 
un anticuario mejor que el mío." — Sor María Isabel de S. Antonio 
(1679-1741), sevillana, dominica, escribió Poema historial de la pro- 
digiosa vida de... S. Domingo, póst., Granada, 1756. — ^Agustín Va- 
lentín DE LA Iglesia publicó Respuesta á la carta política que dio á 
luz el Ldo. D. F.^° Cáscales, en la que se reprueba el uso de las co- 
medias, Madrid, 1756. 

Año 1757. Fray Marco Antonio Barón y Orzaín (1712-1779), de 
Tauste (Zaragoza), franciscano, publicó Frutos del Rosario, serm., 
Zaragoza, 1757. Sermón de S. Apolonia, 1759. Sermones, Pamplo- 
na, 1763. Historia del R. Monasterio de Si.vena, ibid., 1773-76, dos 
vols. (el 3.° dejólo sin acabar). — .Doña María Camporredondo publi- 
có un Tratado filosofi-poético-escóiico... en seguidillas, Madrid (1757). 
Es cuanto cabe : ¡ Una señora tratar de filosofía, poetizándola, y 
ín seguidillas ' — José Juli,\n de Castro publicó El Aparador del 
gusto, dcleytoso país de curiosos refranes, chistes, etc., Madrid, 1757. 
Origen, épocas y progresos del Teatro español, poema lírico, discurso 
histórico, ibid., 1760. El Informe sin forma, entremés (ms. Bibl. Nac). 
— Don José Cevallos (1726-1776), de la villa de Cantillana (Sevilla), 
capellán de San Leandro (1750) y canónigo en Sevilla (1774), de los 
fundadores de la Academia de Buenas Letras de Sevilla, donde pre- 
sentó las obras que trae Matute y Gaviria, impresas algunas desde 
1757. Su correspondencia con otros eruditos y literatos en copias y 
otros originales son propiedad de los herederos de F. ^° de Borja Pa- 
lomo. — Manuel Deudo y Avila publicó Ensayo denlos synónimos, 
Madrid, 1757. — ^El padre Benito Feliú de San Pedro, escolapio de 
Mas de las Matas (Zaragoza), gran filólogo, matemático y teólogo, 
publicó De integritate atque auctoritate haebrcorumque graecorumque 
utriusque Focderis codicum, Roma, 1757. Arte de romance castellano, 
dos vols.. Valencia, 1769. Monumentos sagrados de la salud del hom- 



128 ÉPOCA DE FELIPE V (s. XVIIl) 

bre... que en verso latino cantó en LXXII odas D. Benito Arias Mon- 
tano, en verso español, ibid., 1774. — Don Carlos Helgueta escribió 
Triunfos del bien contra el mal, comedia, 1757 (ms. Bibl. Nac). — 
Francisco Pasquai. Bernard, maestro picador del Real Cuerpo de 
Guardias de Corps, publicó Arte de andar á cavallo, Madrid, 1757. — 
El padre Bartolomé Pou (1727-1S02), jesuíta, profesor en Cervera, 
Calatayud y Tarragona, después en Roma y Bolonia, escribió De 
lingua Graeca perdiscenda. Tradujo Los Nueve libros de la Historia 
de Herodoto, Madrid, 1846, dos vols. ; 1S78, 1909, 1912 (Bibl. Clás.). 
— La Sabiduría y la locura en el pulpito de las monjas, Amberes, 
1757. — Adriano en Syria, ópera dramática para representarse en... 
el Buen Retiro, Madrid, 1757. 

74- Año 1758. Diario noticioso, Madrid, 1758-70. — Don José En- 
rique DE FiGUEROA publicó Rclación lastimosa, octavas lamentables, 
sonetos fúnebres y glossa tierna á la muerte de la Reyna N . S.' Doña 
María Bárbara de Portugal, Madrid, 175S. Octavas fúnebres lasti- 
mosas... en la muerte de la Reyna N. S.' Doña María Amalia de S'cr- 
jonia, 1760. — El bachiller Blas Gil publicó El Sacristán de Zama- 
rramala, la verdad desnuda..., Madrid, 1758. — Fray Antonio Vicen- 
te DE Jesús 6 Madrid (1702-1777), franciscano madrileño, predicador 
del rey, publicó El Negro más prodigioso, vida de S. Benito de Fila- 
delfia ó de Palermo, Madrid, 1758. 5". Pedro de Alcántara defendido 
y Crónica de su Orden de Descalzos, cinco vols., Madrid, 1768 (sólo 
el t. I; los demás mss., en el Archivo de San Gil). — Tomás López 
(1730-1802), madrileño, famoso cartógrafo español, estudió en París 
(1752-60) y publicó Alias geográfico de España, cuya mejor edición 
es la de 1810. Mapamundi, Mapas de España, Europa, Asia, etc., At- 
las geográfico de la América septentrional, París, 1758. Descripción 
de la provincia de Madrid, 1763. Principios geográficos aplicados al 
uso de los mapas, dos vols., Madrid, 1763. Consúltenfe : Gabriel Mar- 
cel, Le gcographe Tomás López, en Revue Hisp., XVI (1907), pá- 
ginas 137-243; Bol. Acad. Hist., Lili, págs. 126-243; Madrid, 1908 
(2.* ed.). — 'Luis Misson compuso tonadillas, de las que hay 27 mss. en 
la Bibl. Nac, una de ellas Los Ciegos, con fecha de 1758. — Isidoro 
F. Ortiz Gallardo de Villarroel publicó el poema Las Noches ale- 
gres. Salamanca, 1758. — Don Juan Nicolás Perinat, maestro de es- 
grima en la Real Academia de caballeros guardias-marinas, publicó 
Arle de esgrimir florete y sable, Cádiz, 1758. — Don Antonio María 
Pimienta y Torrezar publicó Las Glorias de S. Juan Francisco Re- 
gis, poema, Madrid, 1758. — ^El padre Esteban Terreros y Pando, je- 
suíta, publicó Paleografía española, Madrid, 1758. Diccionario cas- 
lellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las 
tres lenguas francesa, latina é italiana, 1786-88, cuatro vols. 

Año 175Q. Don Francisco Balart, de Reus, escribió los drama.^ Ba- 



S. XVIII, 1759. D. FR.\NCISCO MANUEL THERAN I 29 

talla de las Navas de Tolosa, 1759 ; Sobre la batalla de Lepanto; Compo- 
siciones satíricas; otro drama sobre la Batalla de Buda ó sitio de Viena, 
1765; y el popular Libro en verso sobre la pasión y muerte de N. S. 
Jesucristo, composición religiosa, que es una de las más sentidas y 
místicas de la musa popular catalana. — José Berni y Cátala, valen- 
ciano, publicó Apuntamientos sobre las leyes de Partida, Valencia, 
1759, dos tomos. Creación, antigüedad y privilegios de los Títulos 
de Castilla, Madrid, 1769; Valencia, 1769. — El Cazador más sabio 
del Catholico bosque apunta en este romance las experiencias de la 
caza política, Barcelona, 1759; de caza simbólica. — Ex doctor Diego 
DEL Corro, arzobispo de Lima, publicó Sermones, Lima, 1759. — Don 
Antonio Herdara Crúzate publicó Amoroso volcán que el Etna de 
un reverente afecto arroja de lo acendrado de su pasión, explicando 
la regia Proclamación de... Carlos III, en octavas, Madrid, 1759. — 
José Eüsebio de Llano Zapata, limeño, vivió en Cádiz (1756-1769), 
publicó Preliminar y cartas que preceden al t. I de las memorias his- 
tórico-fisicas-crítico-apologéticas de la América meridional, Cádiz, 
1759. — Don Martín Ponzano y Abós, de Huerto (Huesca), acadé- 
mico de la Lengua y de la Historia, publicó De Hispanorum litera- 
tura, Madrid, 1759. — ^Don Juan Cristóbal Romea y Tapia (1732- 
1766), de Daroca, publicó Amante desahogo (á la muerte de Fernan- 
do VI), en verso. Madrid, 1759. Espejo más cristiano que político, 
en verso. 1759. El Escritor sin título, once discursos periódicos, joco- 
serios, sobre modas, apología de los autos de Calderón contra el Pen- 
sador (véase Nipho), etc., 1763-64; 1790. — El doctor Mariano Se- 
RiOL imprimió la comedia De empeños de amor, amor es desempeño 
mejor, Barcelona, 1759. El Severo Juez de amor. — iDon Francisco 
Manuel Theran publicó Laurel del Sol Español..., poema á la pro- 
clamación de Carlos III (1759). 



TC »10 TI.- 9 



SEGUNDO PERIODO 

Apogeo del seudoclasicismo. — La égloga versallesca. — 
Lucha y triunfo del teatro nacional sobre la tra- 
gedia francesa. — El prosaísmo seudoclásico. — La fá- 
bula. 

Carlos III (1760- 1788) .—Carlos IV (1788-1807). 

75. El espíritu del Renacimiento está en dos cosas. La 
primera es una rebelión contra toda autoridad, ley y costum- 
bre, en una palabra, contra el cristianismo, que había enfre- 
nado los instintos naturales; es un culto á la pura naturaleza, 
desentendiéndose de toda traba. Rabelais es el que más abierta 
y sinceramente lo profesó y expresó en Paiitagniel. La segun- 
da es la idea del arte, el ansia de buscar y practicar la belleza, 
sometiendo la naturaleza, imperfecta siempre, á la idea: "Ni- 
hil in simplici genere ex omni parte perfectum natura expoli- 
vit", que dijo Cicerón. De la mente humana ha de salir la idea, 
que en ella se formó contemplando la naturaleza. Esa ansia 
artística de belleza ha de informar, no sólo el arte, sino la vida 
toda del hombre. Tal es el humanismo. De estas dos cosas, la 
primera convirtió en paganos á los más de los hombres del 
Renacimiento; la segunda selló el arte, el espíritu, la vida de 
los que, sin dejar de ser cristianos, quisieron ser clásicos, hu- 
manistas. La primera no entró en España y sí solamente la 
segunda, que es la que sustancialmente atañe al arte y al Re- 
nacimiento artístico. En cambio, en Francia entraron ambas y 
dieron sus propios frutos. El culto de la naturaleza y la líber- 



I 32 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

tad individual, que allí señoreó más cuanto el anterior feuda- 
lismo había tenido aherrojado al individuo, tenían que parar 
en la inmoralidad el primero y en la destrucción de la sociedad 
el segundo. La refomia protestante fué hija de la misma rebe- 
lión contra la autoridad en países feudales; pero nada tuvo que 
ver con el Renacimiento ; antes le fué contraria. El Renacimien- 
to quería descristianizar y paganizar el mundo; la Reforma 
quería volverlo al más severo y primitivo cristianismo. El Re- 
nacimiento con sus pompas, su arte y su lujo le dio en rostro á 
Lutero y le sirvió de palanca para soliviantar á los pueblos 
contra Roma. No combatió solamente al papado y al catolicis- 
mo, sino al mismo Renacimiento. Nada más antirrenacentista y 
antirrabelesiano que Calvino y su Institución Cristiana; la na- 
turaleza era mala para él, y el hombre no podía librarse del mal 
natural de por sí, ni creía que podía el hombre hacer buen uso de 
la libertad, y así lo mejor era abdicarla. Cuanto al estilo, nada 
de clásico tenía, y es lo contrario de Pantagruel. El humanismo' 
era mediterráneo; germánica, la Refomia : espíritus entera- 
mente encontrados. Pero en Francia, donde el elemento natu- 
ralista había de dar la filosofía racionalista de Descartes en el 
siglo XVII y la sensualista en el siglo xviii y, por fin, la re- 
volución, el elemento artístico del Renacimiento se extravió, 
dejando á un lado lo helénico y ateniéndose á lo latino, más 
conforme con el espíritu francés. Julio César Scalígero procla- 
mó la superioridad del arte latino sobre el arte griego. Además, 
el gusto francés por lo didáctico, lo abstracto, por "la réduc- 
tion á rUniversel", por lo social y mundano, finalmente por 
lo reglamentado, convierte el clasicismo en lo que se ha llama- 
do seudoclasicismo ó clasicismo francés, tan otro del italiano y 
del greco-romano. La fórmula la dará Descartes, reduciendo el 
arte á la ciencia, sobreponiendo la cabeza á la fantasía, con- 
fundiendo la belleza con la verdad : la verdad y su expresión 
escueta será el intento del arte como de la ciencia. Su moral ni 
será cristiana ni estoica, sino mundana; su forma nada tendrá 
de recia y per.sonal, de puro arte libre, sino que será reglamen- 
tada, razonadora y al alcance de la I>uena sociedad, esto es, 
tan mundana como el fondo. Las damas serán los jueces de 
aquella literatura de distinción cortesana, de orden sin alti- 



ESPÍRITU LITERARIO DEL PRIMER PERÍODO l33 

bajos, de claridad aguada, de lenguaje cribado y empobrecido, 
de sentencias de moral vulgar, de académica reglamentación. 
El naturalismo pagano, tan francés de suyo como el Román 
de la Rose y como Rabelais y los libertinos, encubriéndose hi- 
pócritamente durante el reinado de Luis XIV con capa de re- 
ligión )' moral harto mundanas, sale presto á la superficie otra 
vez con los libertinos, esto es, los impíos, según Massillon, que 
señorean la opinión pública, después con el racionalismo carte- 
siano, que sustituye de hecho el reinado de la ciencia y de la ra- 
zón al de la religión y la teología ; y luego, con la enciclopedia y 
la filosofía francesa del siglo xviii, que acaba en la revolución, 
pagana de pies á cabeza. En suma, España tomó del Renaci- 
miento lo que en él había de artístico, la forma, rechazando, 
como contrario al espíritu cristiano, el naturalismo del vivir. 
Francia, al revés, abrazó el naturalismo del vivir, que trajo el 
racionalismo cartesiano, la filosofía sensualista, el absolutis- 
mo de Luis XIV, el imperialismo de X'apoleón, el espíritu mun- 
dano y cortesano y la afeminada sociedad de los siglos xviii 
y XIX ; cuanto á lo artístico, á la forma, descaminóla el mismo 
espíritu racionalista, mundano y cortesano, haciéndola seudo- 
clásica, académica y falsa. Arte de salones y damas, apropiado 
arreo }■ vestimenta de un espíritu sensual, mundano y positivo. 
Todo eso pasó de Francia en el siglo xviii al resto de Euro- 
pa ; todo eso quisieron los afrancesados traer á España, cuyo 
antiguo arte les parecía demasiado brutal por poco adamado; 
cuyo espíritu les daba en rostro por cristiano, espiritual y mís- 
tico en demasía. La lucha entre tan encontradas tendencias en 
espíritu y arte tenía que ser dura y sangrienta. Todos los es- 
critores y estadistas de los reinados de Carlos III y Carlos IV. 
educados en las doctrinas políticas, religiosas y literarias de 
Francia y menospreciadores de la tradición española, que des- 
conocían y tomaban á bulto, por bueno y sano intento que 
pudieran tener, que no siempre ni todos lo tuvieron, erra- 
ron de medio á medio al pretender levantar á España, em- 
plastando en ella cosas francesas, en vez de ahondar en el 
alma española y en sus tradicionales instituciones para ha- 
cerla sacar nueva vida de sí misma, fomentándola tan sólo 
con lo extranjero aceptable y acomodado. Hubo una excep- 



I 34 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

ción : Jovellanos, que, como literato y estadista, estaba á 
cien codos sobre los demás ilusos y que por sus principios y 
aficiones sinceramente españolas fué blanco de las iras, envi- 
dias y persecuciones de los que no alcanzaban á comprender su 
valía. Por desdicha nuestra, los Jovellanos del siglo xix fue- 
ron pocos, y en cambio los regeneradores de España siguieron 
siendo durante todo el siglo tan antiespañoles de hecho y tan 
ilusos como los de fines del siglo xviii, por más buena in- 
tención que graciosamente les prestemos. La literatura france- 
sa, que dio el tono á la española de los escritores eruditos, era 
tan artificial y formulista como los trajes, vida y maneras que 
de Francia vinieron. Nada mejor para conocer el modo típico, 
característico del gusto francés de la época, como enterarse de 
aquella vida urbana antinatural. El naturalismo de Rousseau 
tenía que venir forzosamente para salir por los fueros de la 
naturaleza, así como la gran revolución política y el romanti- 
cismo ó revolución literaria. 

Cuanto á la lírica, cualquiera diría al leer á Cueto que, 
aunque en este período "continúa la resistencia instintiva del 
gusto nacional, el cambio doctrinal triunfa al cabo'' con don 
Nicolás de Moratín, Cadalso y la llamada escuela salmantina. 
Don Nicolás de Moratín no se deja leer más que cuando, ol- 
vidado de su seudoclasicismo, habla á la española de cosas de 
España, que, por desgracia, son contadas veces, como en la 
Fiesta de toros en Madrid y en los Romances moriscos. Ca- 
dalso no tiene de vivo y eterno más que un cierto tufillo ro- 
mántico que le salía de su alma española ó le llegaba ya á las 
narices leyendo á Young y á otros autores medio románticos 
de allende. La escuela salmantina, fría y académica imitación 
de Herrera, sólo dio frutos sazonados cuando el espíritu na- 
cional le comunicó su ardor al sonar la guerra de la Indepen- 
dencia. Iglesias es el único poeta sincero y castizo, poeta na- 
cido epigramático, que nada sabía de cosas francesas. Melén- 
dez, nacido poeta, no menos que Iglesias, lo fué de veras en 
las poesías amorosas inéditas. Fray Diego González no lo era 
menos en sus tiernos versos. Pero González, Meléndez y Lean- 
dro Moratín fueron poetas á quienes el seudoclasicismo y la 
pestífera Arcadia desjarretaron. Sin el influjo francés hubie- 



ESPÍRITU LITERARIO DEL PRIMER PERÍODO I 35 

ran sido poetas de cuerpo entero. Nada hay, pues, en la lírica 
de este periodo que valga la pena y menos que se deba al seu- 
doclasicismo triunfante entre los eruditos ; lo únicamente vivo 
en ella débese al espíritu nacional, que despierta y grita has- 
ta amordazado por las reglas y la académica imitación que 
profesan los escritores. Y de hecho, ¿qué lírica había en Fran- 
cia que pudiese alentar la lírica española? Las églogas llera- 
das allá por los Arcades romanos y entretenidas en salones y 
jardines entre abates y madamas. La égloga, de tono liumilde 
y de llanos andares, venía muy al justo para tanto poeta ram- 
plón, que se creía bienquisto de Apolo. ¿Quién no hace una 
égloga, aunque sea para cantar las glorias de las artes en la 
Academia de San Fernando, como la compuso Montiano 
(1754), presentando á un pastor, Menalcas, discreto y erudito, 
que sabe de las artes de Roma, Atenas y Palmira como el más 
estirado académico ; ó como la compuso Huerta en la misma 
Academia (1760), haciendo bablar á los pescadores sobre las 
excelencias de las nobles artes y los títulos de Carlos III á los 
aplausos de la historia; ó como la compuso don Miguel García 
Asensio, cantando un casamiento aristocrático {Manzanares^ : 
ó la muerte, como don José García de Segovia (Los Pastores 
de Machar avialla) ; ó la guerra, como don Pedro de Salanova 
(Titira)? Otro linaje de poesía podía pegársenos de Fran- 
cia, la poesía didáctica, y así hubo poemas sobre La Música. 
como el de Iriarte; sobre La Pintura, como el de Rejón de 
Silva : sobre La Poesía, como el de don Félix Enciso : so- 
bre la Filosofía de las costumbres, como el del padre Pé- 
rez de Celis. Viera y Clavijo cantó Los Aires fijos; Ayala, 
Las Terinas de Archena; Salanova, Los Veinte concilios ge- 
nerales; don Juan Moreno de Tejada, grabador de cámara, las 
Excelencias del pincel y del buril. A Iriarte imitaron todos 
ellos: ¡excelente modelo! En una época en que el estruendo de 
la lucha de ideas, la más grave y honda que se haya jamás 
visto en las conciencias v que iba á reventar á pocos pasos de 
España en la revolución francesa y transformar el sentir, pen- 
sar y querer del mundo, divorciándolo del antiguo régimen 
en política y religión, en arte y filosofía; cuando los funda- 
mentos de la sociedad cristiana se bamboleaban al continuo 



l36 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

golpear y batir de enciclopedistas y filósofos, nuestros poetas 
eruditos afrancesados, vestido el pellico y cayado en mano, se 
andaban entreteniendo por esas florestas, cantando églogas 
insulsas y llamándose Batilo, Delio y Jovino. Mojiganga ri- 
dicula de las más graves personas, de fiscales como Meléndez 
y de frailes como el padre González, á quienes cogió de im- 
proviso en tan infantiles pasatiempos el desgarrado grito de 
la nación entera, que se erguia, cual Hércules que despertara, 
el año terrible de 1808. ¡Valiente lirica aquélla, que sólo debie- 
ra merecer de la Historia una mueca de supremo desprecio 
y sempiterno olvido! Esta era la manera como en la poesía lí- 
rica entendían los eruditos afrancesados levantar á España. 
Veamos cómo lo entendían cuanto al teatro. En 1765 pro- 
hibió Carlos ni los autos y demás representaciones sagradas, 
conforme á lo que José Clavijo y Fajardo y Nicolás de Mora- 
tín habían declamado para preparar el terreno, porque aunque 
"el teatro era conveniente y necesario"; pero "todo el teatro 
antiguo español era inmoral y bárbaro". Así, con capa de mo- 
ralidad, los afrancesados mataron, ó creyeron matar, el teatro 
español. En cambio, en 1768 Aranda autorizó las representa- 
ciones nocturnas ; fundó en los Reales Sitios un teatro para re- 
presentar cosas francesas de Voltaire, Moliere, Destouches, 
Fresset, Chamfort; en 1787 se permitió café y botillería en el 
coliseo de los Caños del Peral y la tertulia de la fonda de San 
Sebastián dio leyes francesas á la dramática. Gracias á que 
la ola del seudoclasicismo francés sólo meneó la sobrehaz del 
arte en España. Traído por eruditos, tan sólo halló devotos 
más que entre los eruditos. Como España estaba tan hundida 
y no menos su arte, no hubo apenas autores populares de nota 
que mostrasen lo que había en el fondo, en el pueblo; pero -el 
pueblo seguía en arte tan nacional como siempre. Tenía sus co- 
pleros, sus romances ; llenaba los teatros donde se representa- 
ban piezas á la antigua, aunque tan venidas á menos, que casi 
no eran más que sombras de las antiguas comedias ; con todo, 
encerraban el mismo espíritu, y cuando hubo un ingenio ver- 
dadero, como don Ramón de la Cruz, púsose este espíritu bien 
de manifiesto. El pueblo acudía á aplaudir sus saínetes y de- 
jaba las tragedias clásicas y hasta las comedias moratinianas 



ESPÍRITU LITER,'\RIO DEL PRIMER PERÍODO l'ij 

muertas de risa y sin público. Xo pudo darse triunfo más bri- 
llante del teatro verdaderamente castizo, cual es el del sainete 
y entremés, sobre el teatro trágico á la francesa de los erudi- 
tos: es el acontecimiento literario de mayor momento en este 
segundo período. Al prosaísmo de los escritores del bando na- 
cional, en el cual habían caído por remontarse demasiado en 
alas del arte gongorino y culterano, añadióse á fines de siglo 
el prosaísmo, forrado además en frialdad académica, de los 
escritores ' del bando francés, en el cual fueron despeñándose 
por el deslizadero del arte didáctico y de la inteligencia, que en 
el espíritu del seudoclasicismo ocupaban más lugar que la fan- 
tasía y el corazón. De esta literatura didáctica, razonadora y 
prosaica, nació el género de la Fábula, en que brillaron, entre 
otros, Samaniego é Iriarte. Notables fueron, además, algunos 
humanistas helenizantes, que publicaron hermosas ediciones y 
traducciones del griego. 

7 6. Leopoldo Cano, Obras de Gons. del Castillo, 1914, pág. 7: 
"Quizás amante, pero no admirador de sus vasallos (Carlos III), per- 
suadido de que el talento era artículo de importación y con el fin de 
engrandecer á España sin el modesto auxilio de los españoles, empezó 
por convertirla en Jauja de aventureros intrusos, graduados de nota- 
bilidad como artistas, ingenieros ó alarifes: unos, que salieron apren- 
diendo lo que venían á enseñar : otros, que fomentaron exclusivamen- 
te el cultivo de la tierra, no incompatible con la cultura del espíritu; 
y otros que, encontrando piedra abundante y barro á mano, alzaron 
sobre el yermo y la urbe vetusta espléndidos monumentos arquitectó- 
nicos para gloria del Soberano, admiración del pueblo, que se moría 
de hambre, y comodidad del Fisco: el Ministerio, que impone tributos; 
la Aduana, que cobra por arancel ; la suntuosa puerta del fielato ; los 
puentes del portazgo ; la canal, que no puede regar lo que no se siem- 
bra, y el arco triunfa!, por donde no se va á ninguna parte ; y todas 
las maravillas; todo..., menos el teatro." Añadamos de nuestra parte 
que Carlos III aprovechó para levantar monumentos que eternizasen 
su nombre los ahorros del tesoro que Fernando VI había hecho con 
mayor modestia y mayor sentido económico. José Somoza, Usos, trajes 
y modales del siglo xviii: "El siglo xix en que hoy vivimos ha oca- 
sionado tal revolución en nuestros trajes, usos y costumbres, que es 
necesario para comprenderla haber visto ú oído muy por menor el 
método de vida que observaban las gentes en el siglo anterior, que 
tuve la fortuna de alcanzar. Apenas un caballero se levantaba del le- 
cho, ya se le estaba esperando para hacerle la barba (porque ningún 



1 38 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

español se afeitaba á sí mismo) : esta operación era entonces más 
dilatada que en el dia, en que dos tercios de cara se quedan sin rasu- 
rar. En seguida de este afán comenzaba su oficio el peluquero, que no 
empleaba poco tiempo en batir, ensebar, freír y empolvar la cabeza. 
Acto continuo comenzaba el prolijo trabajo de vestirse, que no le 
finalizaban los más diligentes en menos de tres cuartos de hora : tan- 
tas eran las piezas de sus atavíos, y tantas las hebillas con que se 
ajustaban, desde la que apretaba el corbatín hasta las que sujetaban 
el calzado. Terminada, por fin, esta faena, nuestro hombre ceñía su 
espada, tomaba bajo el brazo su sombrero y se encomendaba á Dios 
para arrostrar la intemperie á cuerpo gentil y la cabeza descubierta. 
Si caminaba á pie, era con suma precaución y tiento, para librar del 
polvo ó de los barros la media de seda blanca y el zapato á la maho- 
nesa. Conocí un militar que adquirió extraordinaria consideración y 
fama porque atravesaba á Madrid en invierno sin enlodarse. Y no 
era extraño que tal cualidad fuese envidiada, porque el correr las ca- 
lles no era empleo limitado, como ahora, á los que tienen agencias 
6 negocios. El más independiente de los hombres tenía los indispen- 
sables deberes de un ceremonial distribuido con tal exactitud y preci- 
sión, que no había días de holganza. Se daban pascuas tres veces al 
año : se felicitaba á todos en el día del santo de su nombre y en el 
aniversario de su nacimiento. Faltar á una enhorabuena ó á una 
misa de parida, era bastante para que dos familias se enconasen. El 
más corto viaje no podía emprenderse sin una despedida general, que 
tenía su paga al día siguiente y se repetía á la vuelta con nombre 
de bienvenida. En las festividades de los santos cuyo nombre más 
abunda, un extranjero que entrase en cualquier ciudad ó villa la hu- 
biera juzgado envuelta en una conmoción política ó en un incendio. 
Las gentes todas, corriendo azoradas, se encontraban, se impelían gri- 
tándose y estorbándose. Había infelices que se caían muertos de can- 
sancio y despecho por faltarles el tiempo para acudir á peinar, calzar, 
afeitar y vestir á sus parroquianos. Tal era la sociedad en estas so- 
lemnidades. Pero hablemos de los días ordinarios. A la una se comía, 
y se comía más que ahora ; pero era necesario más habilidad para sa- 
ber comer que para saber ganarlo. Había unos cucuruchos de cartón 
para adaptarse encima de los vuelos, porque era cosa sentada que el 
uso de las manos era nulo mientras estaban rodeados de tales adornos. 
Se habían inventado otras máquinas y preservativos para librar de 
manchas el bordado de la chupa y las vueltas del pecho de la camisola ; 
pero ninguna de estas invenciones era tan complicada y singular como 
las que habla que usar para dormir la siesta, costumbre general v tal vez 
útil en nuestro clima. Yo vi al célebre Jovellanos boca abajo, sin tocar 
en la almohada sino con la frente, para no descomponer los bucles. 
Porque .sólo á las personas que no habí.m de concurrir después á gran- 
des tertulias les era lícito prescindir del peinado y recogerse el pelo 



ESPÍRITU LITER.\RIO DEL PRIiMER PERÍODO l3g 

en una redecilla. Estos salían embozados en una capa de grana ; pero 
no más aptos para pasear en el campo, porque la media de seda y el 
escarpín no permitía salir de los caminos reales. Al fin, los hombres 
sentaban el pie ; pero las damas, elevadas sobre dos tacones, daban 
pasos peligrosos y parecidos á los de la gallina cuando escarba. Opri- 
midas además por una cotilla cruel, ¿qué egercicio podían hacer ni 
qué agitación eran capaces de resistir? Tan perpetua era en ellas la 
cotilla, que había madres de familia que criaban á sus hijos dándoles 
el pecho por una pequeña trampa ó portezuela practicada en el peto 
de la cotilla misma, mientras las infelices criaturas, apretando su ros- 
tro inútilmente contra las inflexibles ballenas, buscaban el calor del 
seno maternal. Había día de tres metamorfosis en los caballeros. Capa 
y cofia á la mañana: á lo militar después, y á la tarde de majo para 
ir á los toros. Para tan dulce recreo mezclábanse entre la plebe los 
más graves personages con montera malagueña. Y allí se divertían á 
silbar ó se desgañitaban á pedir perros. Los teatros (llamados corrales 
con mucha razón) no ofrecían mayor moralidad ni menos alboroto. 
El silencio, decoro y compostura lo tenía reservado la gravedad espa- 
ñola para las tertulias. Nada, en efecto, más grave y patético que un 
refresco. Las damas, en el estrado, formaban una batalla infranquea- 
ble, que no daba otro signo de sensibilidad que el movimiento acom- 
pasado de los abanicos. En otra paralela se hallaban los señores, tam- 
bién colocados por el orden de clases, dignidades y méritos. Como si 
allí se hubiesen reunido, no á solazarse, sino á escuchar la tremenda 
sentencia del valle de Josafat. Nada de música, nada de baile, nada de 
conversación festiva ó interesante. Sólo los jugadores de naipes, colo- 
cados en medio de la estancia, tenían derecho á gritar y decirse bal- 
dones, ó á marcar á porrazos en la mesa el número de sus triunfos. 
Pero éstos eran pies fijos, que jamás cedían su puesto, y cuya vida 
había sido un revesino de medio siglo. Concluida esta función, retira- 
das las familias á sus casas, empleaban tanto tiempo para despojarse de 
sus complicadas galas como el que habían gastado en adornarse de 
ellas. Mientras que se desarmaba la cabeza de la dama, abatiendo el 
enorme crizón y escofieta, en la frente de su esposo se destruían ba- 
terías de rizos que se envolvían en algodones. ¡'Cuántas de estas noc- 
turnas sobremesas presencié siendo niño, admirado y afligido al ver 
disminuirse y aniquilarse la estatura, la forma y el volumen de los 
autores de mi existencia, cuyas facciones y fisonomías quedaban para 
mí desconocidas ! La última de las diarias ocupaciones ostensibles de 
nuestros mayores era la de dar cuerda á los relojes de faltriquera; y 
no era éste pequeño ejercicio, porque cada individuo usaba dos, y cada 
uno con dos sobrecejas. ¡Todo era duplicado en aquel feliz tiempo? 
¡ Dos muestras, dos pañuelos y dos cajas para el polvo ! Tal es el bos- 
quejo de aquellas costumbres, inocentes cuanto se quisiere, pero formu- 
larias. El propietario, el mercader, el artesano, el pobre, el rico, el no- 



140 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

ble y el plebeyo, por fórmula entregaba su hijo al dómine; por fórmula 
se matriculaba el gramático ; por fórmula emprendía una carrera ; 
por fórmula se graduaba; por fórmula tomaba un uniforme; por fór- 
mula se embarcaba para América, de donde volvía sin saber que ha- 
bía antípodas, y por fórmula, en fin, el mayor número de los hijos 
de familia se dedicaba á la profesión vitalicia de pretendiente en la 
Corte, gastando, encaneciendo y meditando la guia de forasteros. 
Pero la profesión más formularia en trages, usos y modelos ha des- 
aparecido como el nenúfar y plantas agáricas por el cultivo. Tales 
eran los abates, objeto de tonadillas, de saínetes, de países de abani- 
cos. Objeto de curiosidad, de admiración y de entretenimiento para 
el bello sexo, como lo son las mandragoras para los aprendices de bo- 
tánica. El que quiera conocer á fondo las costumbres españolas en 
el siglo XVIII, estudie el teatro de don Ramón de la Cruz, las poe- 
sías de Iglesias y los caprichos de Coya." Conviene conocer el es- 
píritu del arte francés para reconocer el seudoclasicismo español del 
siglo xviii. M. Pelayo, Id. estét., t. V, pág. 8: "Cuando Nisard trata 
de definir el espíritu francés, define tan sólo el espíritu del siglo xvii, 
el espíritu cartesiano, la Monarquía de Luis XIV, la oratoria de 
Bossuet, la tragedia de Racine, la preceptiva de Boileau. Este es su 
tipo: cuanto se separa de esto, es como si no existiera. El buen sen- 
tido, el orden, la proporción, la expresión elocuente de verdades gene- 
rales, el arte de "decir de un modo elegante lo que todo el mundo 
"sabe", tales son para el crítico francés los caracteres de su literatura 
nacional, que él llama modestamente "la imagen más completa y más 
"pura del espíritu humano"... En vista de tales ejemplos, dados por 
los hombres de más alteza intelectual que tiene Francia, ¿cómo negar 
que allí ha habido lo que en ninguna otra parte, una solución de con- 
tinuidad entre lo antiguo y lo moderno, y por consecuencia forzosa 
de ello, dos lenguas y dos literaturas independientes? Pero ¿dónde 
estará la clave de tan extraordinario fenómeno? ¿Será verdad que 
las canciones de gesta son hijas del espíritu germánico, y los poemas 
de la Tahla Redonda hijos del genio bretón, y que Francia no les 
prestó más que la lengua, olvidándolas después porque no tenían raí- 
ces en su propio espíritu gaulois, que, según Taine, es irremediable- 
mente prosaico, "exquisito más bien que grande ; dotado más de gusto 
"que de genio; sensual, pero sin grosería ni fuego; poco moral, pero 
"sociable y dulce; poco reflexivo, pero capaz de asimilarse todas las 
"ideas, aun las más altas, cuando se le exponen con amenidad y gra- 
"cia"? ¿Será verdad, como el mismo Taine muy seriamente afirma, 
que la epopeya propia de tal pueblo no es el Rolando ni el Aliscans, 
sino las fábulas y los cuentos de La Fontaine? A los franceses toca 
averiguarlo: lo cierto es que su Edad Media la olvidaron tan por 
completo, que la arquitectura ojiva! recibió, con aquiescencia de los 
franceses mismos, los nombres de tudesca y de gótica; y las cancio- 



ESPÍRITU LITER.\RIO DEL PRIMER PERIODO I4I 

nes de gesta han permanecido en el fondo de las bibliotecas hasta 
el segiíndo tercio de nuestro siglo, mientras que en las historias lite- 
rarias continuaba atribuyéndose á los italianos y á los españoles el 
origen de narraciones caballerescas que Italia y España habían toma- 
do de Francia, y pasaba por aforismo incontrovertible que los fran- 
ceses no tenían ni habían tenido jamás cabeza épica. La Francia del 
siglo XVI leía y traducía los poemas italianos y los libros de caballerías 
españoles, sin darse por entendida las más veces de que saboreaba 
falsificaciones más ó menos elegantes de su propio ciclo carolingio 
y de su propio ciclo bretón. Cuando esa literatura, aun en las obras 
de su decadencia, todavía prestaba recursos eminentemente poéticos á 
Boyardo y al Aríosto, en Francia estaba ya del todo marchita y seca. 
Del teatro litúrgico de la Edad Media brotó en el suelo español la 
planta bravia, pero opulenta del drama religioso. En Francia, donde 
el teatro de la Edad Medía había alcanzado un desarrollo comparati- 
vamente superior al de todos los demás pueblos cristianos, tanto por 
el número y extensión de los misterios y moralidades, cuanto por su 
valor relativo, no se vieron en la segunda mitad del siglo xvi más 
que pálidas imitaciones de la tragedia clásica y de la comedia italiana. 
El Renacimiento abre, pues, un mundo nuevo para Francia ; pero tam- 
poco la literatura del Renacimiento es para los críticos de aquella nación 
la verdadera y genuína literatura francesa. La encuentran demasiado 
turbulenta, demasiado fogosa y juvenil ; en suma, demasiado romántica 
é indisciplinada en medio de su clasicismo, ó quizá á causa de este mis- 
mo clasicismo, que tenía todas las inexperiencias y temeridades de la 
juventud y se manifestaba en mil tentativas ambiciosas y desordenadas, 
mezclando con la pedantería de las escuelas el fragor y el tumulto de 
las luchas de la Reforma y de la Liga. Para quien no jura por los 
manes de Boileau ni ve en las Oraciones Fúnebres y en Fedra el su- 
premo esfuerzo del ingenio humano, toda la literatura francesa del 
siglo XVI, literatura de humanistas insurrectos, tiene un jugo, una vi- 
rilidad, una audacia, una fuerza de color y una exuberancia de pen- 
samiento que luego desaparecen como por encanto de la prosa y de 
la poesía francesa, y sólo vuelven á encontrarse en algún escritor 
aislado del siglo xviii, como Diderot, y en muchos del siglo actual. 
Rabelais es un torrente que arrastra todo género de inmundicias; pero 
también suele arrastrar oro ; y lo que quiera que arrastre, lo lleva 
con tal ímpetu de dicción pintoresca, animada y riquísima, con tal 
ardor de fantasía grotesca y con tan abigarrada y chistosa mezcla de 
elegancias clásicas v de sordideces populares, que suspende y mara- 
villa hasta en aquellos trozos donde más repugna por su cinismo. La 
maliciosa sinceridad de Montaigne, el sabio candor de su estilo, los 
giros en apariencia tan caprichosos y errabundos de su pensamiento, 
aquella tan simpática y continua observación de sí propio, aquella 
manera de filosofar libre y desenfadada, ni escéptica ni dogmática,. 



142 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

sino personal en grado sumo, ejercicio fácil y suave de una curiosidad 
siempre activa, ¡ cuánto contraata con la afectada rigidez y el into- 
lerante dogmatismo de los ideólogos del siglo xvii. Descartes y Male- 
branche, por ejemplo ! No hablemos de otros prosistas del siglo xvi, 
claramente inferiores á los dos citados ; pero aun la poesia lírica, que 
■quiso ser exclusiva y cerradamente clásica, hubo de resultar, quizá 
por esto mismo, tan romántica para el gusto francés de los dos siglos 
subsiguientes, que fué condenada á carga cerrada por la autoridad 
censoria de Malherbe, de Boileau y de la Harpe como bárbara, pedan- 
tesca, altisonante, enfática y reñida con todas las reglas de orden, 
de buen sentido, proporción y decoro." M. Pelayo, Id. estét., t. V, 
pág. 30: "La expresión más admirable de estas cualidades de raza ha 
de buscarse en la gran literatura del tiempo de Luis XIV, que sin ser 
ningún tipo de perfección absoluta, como lo fué la literatura griega, 
presenta, á lo menos, un noble y armonioso conjunto, que hasta cuan- 
do no fuerza la admiración impone respeto. Es una literatura com- 
pleta, que, sin excluir la variedad de géneros y tendencias individua- 
les, muestra dondequiera el sello de poderosa unidad y de fuerte y 
sabia disciplina, derivada de una misma concepción del arte y de la 
vida y del universal acatamiento que entonces se prestaba á ciertos 
conceptos fundamentales y á ciertas autoridades por todos recono- 
cidas. El catolicismo de Bossuet, la monarquía absoluta de Luis XIV, 
el cartesianismo, la poética infalible de Aristóteles, la vida de corte 
y de academia : tales son los elementos que explican totalmente la ela- 
boración de la obra literaria en el siglo xvii. El principio de autoridad 
impera triunfante en todas esferas, y exceptuando algún protestante 
refugiado ó algún escéptico vergonzante, todo el mundo descansa 
satisfecho en unas mismas soluciones sobre Dios^ sobre el mundo, so- 
bre el alma, sobre el derecho y sobre el poder público... Una aparente 
claridad se extiende por todos los dominios del pensamiento, hala- 
gando las cualidades nativas de la raza francesa. Metafísica sin nu- 
bes, psicología fácil y amena, pocas ideas, muy sencillas y deducidas 
con rigor analítico y geométrico ; una especie de concepción mecá- 
nica del mundo, la cual sustituye al bullicioso hervir de la vida el 
acompasado movimiento de las ruedas y resortes de un reloj. La vida 
política se ha simplificado todo lo posible: la nación gira alrededor 
de la corte, y la corte, en torno del soberano... Hasta la oratoria sa- 
grada se había hecho cortesana, y, más que de repartir el pan de la 
palabra evangélica á los pobres y á los humildes, gustaba de entonar 
pomposos panegíricos sobre las tumbas de los reyes. La oración fú- 
nebre, género híbrido, y mucho más profano que religioso, tolerado 
por la Iglesia más bien que nacido dentro de ella, fué la expresión 
natural de este consorcio y alianza entre la Iglesia galicana y la 
monarquía absoluta. Con no menos inflexible rigor, pero en tanta 
consonancia con el gusto público, que las prutestas, si alguna hubo, se 



ESPÍRITU LITERARIO DEL PRIMER PERÍODO 1 48 

perdieron en el vacío sin resonancia y sin crédito, se afirmaba el 
principio de autoridad en materias literarias. Boileau completaba y 
redondeaba la obra de Malherbe; Boileau fijaba la poética oficial, 
como Descartes la filosofía oficial, y Bossuet la Iglesia oficial ó ga- 
licana. Ingeniosamente se ha pretendido enlazar esta poética de Boi- 
leau con el cartesianismo, construyendo lo que se ha llamado la esté- 
tica de Descartes. Trabajo cuesta, sin embargo, encontrar en Boileau 
doctrina estética de ningún género ni ver en él otra cosa que un 
elegante imitador de Horacio. "Si por casualidad se perdiese su libro 
"(decía malignamente el poeta cómico Regnard), le encontraríais ín- 
"tegro en la Epístola á los Pisones." Integro es mucho decir: Horacio 
no se proponía legislar, y Boileau, si : hay en éste un dogmatismo y 
una disposición metódica que contrasta con el desenfado humorístico 
del otro... Ensanchar desmesuradamente los derechos de la razón en 
el dominio del arte y cortar las alas á la fantasía; tal era, en dos 
palabras, la tendencia de Boileau, la cual viene á ser una especie de 
racioiiaUstno poético, germen de todo prosaísmo, ó, digámoslo más 
blandamente, de toda poesía sensata." Taine ; "Los clásicos de los 
dos últimos siglos (xviii y xix) no han podido concebir al hombre 
sino como culto. El niño, el artista, el bárbaro, el inspirado, no los 
han comprendido. Con más razón todas las personas que están sobre 
el hombre han escapado á su entendimiento. Su mundo se reduce á 
la tierra ; la tierra, á su gabinete de estudio ó al salón académico." 
En tiempos de Luis XIV el mundo se reducía á Francia ; Francia, 
foutc la France, á la tertulia del Hotel de Rambouillet. "Estos clási- 
cos no llegan á sentir á Dios ni á la naturaleza: si lo sienten es 
para reducir la naturaleza á un jardín y Dios á un frío vigilante. 
Para ellos el genio es la elocuencia; la poesía, el discurso; el drama, 
el diálogo... Quieren que se les conmueva, no que se les arrastre; 
permiten que se les toque el corazón, mas con tal de que se les hala- 
gue. Agradar razonablemente: ésta es la fórmula de su literatura." 
Antón de Olmet, El Cuerpo diplomático español..., t. I, pág. 129: 
"El espíritu académico, apoderándose de la Literatura, que nace toda, 
en el siglo xviii, amamantada por sus raquíticos pechos, infiltrando 
poco á poco esta infección antiespañola en el alma nacional, mecani- 
zando el pensamiento nativo, empobreciendo la conciencia de la raza, 
deformando lentamente lo instintivo, realiza al fin la transformación 
de España. Inoculado en el cerebro español, afrancesada la inteli- 
gencia, es indudable que el elemento intelectual, es decir, el elemento 
dirigente de España, nacerá en lo sucesivo deformado. Asi, atrofiada 
la mente, quedará el alma para siempre contrahecha. Un espíritu 
ruin, emparedado como los pies de las mujeres chinesas, impedirá el 
desarrollo vigoroso, fecundo y libre del espíritu ibero. El león de 
España, castrado, no rugirá, sacudiendo la melena, estremeciendo los 
ámbitos del globo... Inútil es que don Diego de Torres Villarroel, 
paladín de su nación, quiera seguir la tradición de Quevedo. Lo fran- 



144 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

cés ha penetrado en los espíritus, ha conseguido convertirse en ele- 
gancia. Todo ingenio que se estime se afiliará, siguiendo á los pre- 
ceptistas. Es de buen tono literario, intelectual. Sólo Cornelia defen- 
dería ya á España. Español es ya sinónimo de despreciable, de soez, 
de gente baja. Sólo la plebe, las castañeras picadas de los saínetes de 
don Ramón de la Cruz, será la depositaría de la conciencia nacional ; 
sólo las majas y los chisperos, tan sólo el gallinero de los Caños del 
Peral, y con ellos, silencioso y solitario, aquel sordo aragonés^ arisco 
y fiero, que así maneja el pincel como Velázquez, como amartilla, 
homicida, la pistola; extraño, único, el creador del modernismo, siendo, 
como era. el más castizo español, desigual, incomprensible, capri- 
choso, genial, insólito, inconcebible en su tiempo, que se llamó don 
Francisco de Goya. La tradición literaria nacional ha sido ahogada... 
El espíritu español, el alma ibera, fuerte, de líneas vigorosas, acen- 
tuado, firme, rotundo como sus interjecciones y al par diáfano como 
sus cíelos de sol, que aun en el Norte son ardientes en verano con la 
alegría meridional ó levantina, es arrollado por las obras francesas, 
artificiales, afectadas, fingidas; flores de trapo más ó menos bien he- 
chas, pero de trapo al fin y al cabo, aunque flores. Aquel realismo 
que constituye el fondo característico del alma nacional, común al 
Arte, á la filosofía, á las Letras, propio de todas las regiones espa- 
ñolas, vigoroso, afirmativo, substancioso, denso como los manjares 
del país, es reemplazado por el ingenio francés, por la mentira def 
siglo xviii — falsos lunares y mentidas canas — , por aquel arte de pai- 
saje de abanico — el Vizconde cursi de los desafios y el abate necio 
de los madrigales — , ceremonioso, medido, de pavana. Calderón muere 
asfixiado por Boileau, como Velázquez cuando Watteau ha triunfa- 
do... Es el amor á una Naturaleza teatral, un humanismo puramente 
palabrero, un optimismo superficial, retórico, todo ello vago, como 
las almas sensibles, también fingidas, que simulaban tenerlo. Els el 
Emilio, es La Cabana indiana, Pablo y Virginia, las engorrosas des- 
venturas á lo Chactas, del pobre Chactas cantado por los ciegos, que 
arrasa en lágrimas los ojos de las gentes con la congoja de un dolor 
de novela. La Nueva Eloísa conmueve los corazones con la patética 
emoción de lo fingido. Todo es ridículo, manido, sensiblero ; todo cur- 
si, porque no hay nada de verdad en todo ello... Pero la nota son los 
enciclopedistas, creación científica sólo posible en Francia, la de estos 
genios universales y omniscientes, especialistas en las cosas más opues- 
tas... Odiosa mezcla de frivolo y de fatuo, de ingenio falso y de pe- 
sadez insulsa, lo esencial en aquel siglo literario es el horror á la 
naturalidad, el artificio venido de tras los montes, que lleva, á falta 
de interna profundidad, á una monstruosa "elefantiasis de la forma". 
No es la hinchazón, conceptista ó culterana, fuerte ó genial, aunque 
extraviada y absurda; pero vital, pletórica, congestiva. Es la abultada 
clorosis de la escrófula, la amarillenta exudación del tumor frío." 
El influjo del teatro francés en el castellano apunta ya á fines del 



ESPÍRITU LITERARIO DEL SEGUNDO PERÍODO 1^5 

siglo xvn. Recordemos con M. Pelayo (Id. estct.^ t. III, vol. I, pá- 
gina 294), ya que no parezca cierto que Diamante acomodase al cas- 
tellano el Cid de Corneille en 1658, por lo menos el que un arreglo 
anónimo del Botirgcois GentUhommc se representó en el Buen Retiro 
en 1680 con el titulo de El Labrador gentilhombre. Cuanto al siglo xviii, 
Pedro Peralta Barnuevo (1663-1743?) imitó en Lima la Rodogune de 
Corneille y Les Femmes Sacantes de Moliere, antes de 1710; Fran- 
cisco de Pizarro y Piccolomini tradujo el Cinna de Corneille en 1713; 
José de Cañizares acomodó burlescamente la Iphigcnic de Racine 
poco antes de 1716. La venida á España de la casa de Borbón con- 
tribuyó sin duda al af rancesamiento de nuestras letras ; pero aun sin 
ella se hubieran afrancesado, como sucedió en las demás naciones 
europeas donde no hubo tal cambio de dinastía. En Inglaterra influyó 
la literatura francesa, mientras la ciencia inglesa influía en Francia; 
en Alemania entró el espíritu francés más fuertemente aún, por ha- 
berse roto la tradición literaria medioeval, faltando el espíritu literario 
nacional, que en Inglaterra hizo mayor resistencia : y asi hasta escri- 
bieron en francés Leibnitz y Federico el Grande ; en Italia pensa- 
mientos y palabras se afrancesan en los mejores escritores, hasta en 
Alfieri, el más antigalicista en teoría. En España influyó acaso me- 
nos que en ninguna parte el gusto francés, sobre todo en la literatura 
que más toca al pueblo. Así es de maravillar que apenas se note en 
nuestro teatro de la primera mitad del siglo xviii, á pesar de lo caído 
que andaba, huella francesa, hasta que en 1752 don Juan de Trigue- 
ros, con el seudónimo de don Saturio de Iguren, tradujo en prosa el 
Británico, de Racine. Y es que, como dice M. Pelayo, "no solamente 
tenía en contra el gusto popular que antes de la aparición de la Raquel, 
de Huerta, jamás quiso tolerar en el teatro ninguno de los fríos en- 
gendros trágicos que abortaban los preceptistas, sino que, además, la 
nueva escuela dramática, aunque se anunciase con grande estrépito 
en la esfera de la teoría, se vio por mucho tiempo desvalida de todo 
amparo y protección oficial, dado que ésta, en el reinado de Fernan- 
do VI, no se dirigió de ningún modo á las tragedias ó comedias, se- 
gún el francés estilo, sino á los pomposos espectáculos de la ópera 
italiana, que alcanzaron en los teatros reales tal brillantez y magni- 
ficencia, que, cuando leemos hoy sus descripciones, nos parece asis- 
tir á alguna escena de encantamiento, de aquellas de los cuentos 
persas, árabes ó tártaros. Entonces, y para contrabalancear la in- 
fluencia de los admiradores exclusivos del gusto de Racine y de Cor- 
neille, penetró en España, secundado por todos los prestigios de la 
música, de la declamación, de la danza y del lujo áulico, un género 
que, por su índole mixta, se había librado bastante bien de la tiranía 
de las Poéticas... no cabe dudar que la ópera mantuvo en todos los 
países ima verdadera escuela de libertad artística, contraria de todo 
en todo á las rigideces dominantes. Entonces los libretios tenían un 
carácter verdaderamente literario y no había en la Europa de 1750 

TO.SJO TI. — 10 



146 ÉPOCA DE CARL05 III (S. XVIIl) 

un poeta superior ni igual á Metastasio". Fué, pues, la ópera uno de 
los estorbos que contuvieron en España el dominio del drama fran- 
cés, "reduciéndole á pura recreación de eruditos", como dice M. Pe- 
layo. Pero quien más le contuvo fué el mismo pueblo, que acudía á 
admirar los sainetes nacionales del popular don Ramón de la Cruz y 
á silbar, cuando humor tenía para ello, las tragedias afrancesadas. 
No bastó ni el apoyo oficial de Aranda, que prohibió los autos de 
Calderón, que renovó los teatros, que espoleó á los mejores ingenios 
á escribir tragedias. Todas fueron al foso, y las más ni se represen- 
taron. Las dos primeras tragedias originales que á la francesa se 
compusieron en España fueron las de Montíano. "En España, decía 
Sedaño (Jahel, 1763), no se escriben tales obras para representarse 
ni son compatibles con las monstruosidades que tienen tomada la po- 
sesión de sus teatros, en donde se abomina y del todo se ignora lo 
que es arte, regularidad y buen gusto, y sólo reina la confusión, la 
indecencia, el pedantismo y la última barbarie, sostenidos de una an- 
tigua, vergonzosa y mal tolerada costumbre." Don Nicolás Fernán- 
dez de Moratín tomó muy á pechos la reforma; pero ni con sus crí- 
ticas contra el teatro nacional ni con sus dramas pudo nada, y tuvo 
que valerse, con los demás reformadores, del absolutismo del Go- 
bierno, para que se prohibiesen los autos sacramentales y obras de 
asunto sagrado (1765). Las tragedias á la francesa no llegaron jamás 
á los teatros; fueron alardes de eruditos y para eruditos, lo mismo 
las de Nicolás Moratín, que el Sancho García de Cadalso, el Pclayo 
ó Munuza de José Llanos y la Jahcl de Sedaño, que las traducciones 
de Iríarte, de Olavíde, de Clavijo y Fajardo. Sólo se aplaudió la 
Zaira de Voltaire, españolizada por Huerta, y más tarde lograron 
relativo y pasajero triunfo algunas tragedias de autores, por cierto 
de segundo orden, como de Ducis y Legouvé, traducidas por Saviñón, 
Dionisio Solís y Juan Nicasio, merced á la hermosa declamación de 
Isidoro Máiquez. Menos airosas tenían que quedar las traducciones 
cómicas de Moliere, hechas por Manuel de Iparraguirre, Cándido 
M. Trigueros y el abate Marchena. Sólo dando color tan castizo á 
la comedia francesa como supo Moratín dárselo, pudieron hacerse 
populares sus dos obras La Escuela de los Maridos (1812) y El Me- 
dico á palos (1814). A don Tomás de Sebastián y Latre le ocurrió 
refundir algunas obras antiguas, de las más allegadas al clasicismo; 
pero tampoco satisfizo á nadie. Entonces don Cándido M. Trigue- 
ros, harto de escribir malos dramas y muy bien silbados, entró á 
saco en el repertorio de Lope y se dio maña para convertir la 
Estrella de Sevilla en una tragedia clásica, que logró no pequeño 
aplauso, titulada Sancho Ortis de las Roelas, y, alentado, refundió 
El Ansuelo de Fenisa, La Moza de cántaro. Los Melindres de Beli- 
sa, etc. Siguióle don Vicente Rodríguez de Arellano con Lo Cierto 
por lo dudoso. Tras él don Dionisio Solís descubrió otro minero, el 
de Tirso, sacando á las tablas Marta la Piadosa y La Villana dt 



espíritu LITER.ARIO DEL SEGUNDO PERIODO 1 47 

Valleras y otras muchas. Así resucitaron Tirso y Lope; ya que de 
Calderón, de Morelo y Rojas no habían dejado de representarse 
y venderse comedias sueltas, como pliegos de cordel en plazas y 
mercados. Pero que el pueblo seguía fiel á su teatro nacional prué- 
base, sobre todo, con don Ramón de la Cruz, "tirano del teatro'", que 
«jercia en él la autoridad censoria, admitiendo ó rechazando las 
piezas que se representaban y cobrando de los cómicos á 25 doblones 
cada zarzuela ó saínete que escribía. El saínete ó entremés, esto es, 
la comedia pequeña y enteramente popular, volvía á dar de nuevo 
al teatro español la vida que en vano pretendían darle los eruditos 
con su extraño seudoclasicismo. La grandeza que Lope y los demás 
dieron al paso, al entremés, fué exagerándose é hinchándose hasta 
reventar de puro hueca. Así el elemento erudito bastardeó, como 
siempre, y sólo quedó firme como roca el elemento eternamente na- 
cional, el popular entremés, el paso de Lope de Rueda, que ahora 
se llamaba saínete. Esto es lo que en España nunca muere, porque 
es lo únicamente popular. Estala, en Memoria sobre los espectáculos, 
de Jove-Llanos : "El pueblo, á quien no se alucina con sofisterías, 
se ha empeñado en silbar todas estas arregladísimas comedias ó tra- 
gedias, y en preferir á ellas las irregularidades de Calderón, de Mo- 
reto, de Solís, de Roxas y de otros infinitos ignorantes que tuvieron 
la desgracia de no saber el gran secreto de las unidades.'" 

L. Moratín (no se eche en olvido su inquina al teatro popular), en 
nota á El Café: "A las antiguas jácaras y bailes cantados, que dura- 
ron hasta más de la mitad del siglo anterior, sucedieron las tonadillas, 
nuevo género de composición, más variado y artificioso que los ro- 
mances que se acompañaban con la guitarra y menos complicado que 
los bailes, sin la danza y movimientos pantomímicos que se usaban 
en ellos, sin personajes alegóricos ni ficciones absurdas. En las tona- 
dillas á solo se trata de imitar un monólogo narrativo ú afectuoso, 
y en las de dos ó más interlocutores una acción dramática... y no 
reñidas todavía (como hoy lo están) la poesía y la música, la primera 
daba ocasión de lucimiento á la segunda, y ésta, dejando el más so- 
bresaliente lugar á su hermana, sabía contentarse con aprovechar y 
embellecer sus motivos, imitando entrambas la sencillez de la natu- 
raleza... una con otra, chica con grande (la letra de la tonadilla) á 
doblón se pagaba, y, según eran, se les daba mucho dinero demás... Se 
ve salir á un don Cristóbal, casado con una doña Ruperta, y él, pa- 
seándose, y ella sentada al tocador, cantan un par de coplas triviales 
é insignificantes, que acaban con aquello de: "No se puede tolerar, | 
"no lo puedo tolerar."' Y esto dicho y repeíido diez, ó catorce, ó veinte 
veces, callan de repente los instrumentos, sin saber por qué, y em- 
piezan entre marido y mujer lo que llaman parola, transición intem- 
pestiva, absurda, discordante con lo que ha precedido y lo que debe 
seguir : . 



¡4^ ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

"Cristóbal. Mira, Ruperta, que tienes 

Un genio de los demonios. 
Ruperta. ¿ De veras ? 
Cristóbal. ]\Iira que estoy 

Sofocado hasta los codos. 
Ruperta. Ya lo huelo. 
Cristóbal. Si me apuras, 

Al instante me divorcio. 
Ruperta. Eso estoy yo deseando, 

Porque eres muy fastidioso." 

A lo mejor de este diálogo se apodera de ellos otra vez el demo- 
nio armónico, y les hace prorrumpir en mías seguidillas boleras, 
acompañadas á toda orquesta, en las cuales dicen, poco más ó menos: 

"¡.A.y, que mi mujercita... ! 
i Ay, que mi maridito 
Me va apurando, 
Y tendremos jarana, 
Si es que me enfado! 

Que no se pueden 
Sufrir las sinrazones 
De este imprudente... 
De este imprudente..." 

"Luego, mediante otro batacazo músico y poético, vienen á parar en 
unas letrillas satiricas, en las cuales, si no hay chiste, ni ingenio, ni 
gramática, no faltan á lo menos chocarrerías y desvergüenzas. Se 
cansan de esto, y viene un recitado poético, y después un dúo, en que 
se aplica tal vez la música compuesta para expresar los afectos del 
ánimo atroz de Catón ó los amores de Licidas y Argenis, á la ridicula 
disputa del oficinista y de su digna esposa, que altercan sobre si la bas- 
quina ha de tener flecos ó si los puntos de las medias de don Cristóbal 
han de coserse ó no. Se acaba el dúo y dan otro salto, y empieza una 
polaquita, alegre y bulliciosa, destinada á concluir la fiesta y reco- 
mendar al auditorio una máxima moral, ó, por mejor decir, una ver- 
dad de Pedro Grullo ó un concepto en que no hay sentido... Una 
tonadilla es un melodrama, y debe escribirse con sujeción á las reglas 
de toda imitación teatral : unidad de acción, de lugar y tiempo ; ex- 
presión conveniente de caracteres y de ])asiones; una fábula, un inte- 
rés; nudo y solución; propiedad, corrección, cultura en el lenguaje y 
en el estilo; facilidad en la versificación; ligereza, armonía. No se 
limita á un solo género; todos los admite, del más humilde al más 
levantado y heroico. Un paso de Lope de Rueda, un idilio de Gess- 
ner, un cuento de La Fontaine, una oda de Horacio, un episodio 
de Cervantes, una heroida de Ovidio, pueden ser materia conveniente 



espíritu literario del segundo período 141) 

para esta clase de composiciones, si sabe hacerse con inteligencia y 
gusto." Consúltese: Carlos Cambronero, El Genero chico á fines del 
siglo xz'iii, en La Esp. Moderna, CCXXIII, págs. 5-39. Porque, como 
se ve, género chico es el que aqui describe y pretende rebajar Mora- 
tín. Ese mezclar música y canto al sainete dialogado, cosa era harto 
española ; pero se hizo más con el gusto de la ópera italiana. El 
pueblo español, que no sufre un teatro de pura música, pero que 
gusta de canto y diálogo en el teatno, halló esa mezcla ó tonadilla. 
Ramón de la Cruz generalizó la zarzuela, que es una tonadilla más 
amplia y regular, y de estas raíces viene el género chico, tan obra 
del pueblo como ellas. 

F. Wolf, Hist. lit. cast. y port., II, 376: "Se ven al principio de 
este periodo en la escena española imitaciones serviles de modelos 
franceses, que sólo eran gustadas por la sociedad cortesana y las cla- 
ses más elevadas, mientras el pueblo permaneció fiel á la antigua 
comedia española, aun en su degeneración mezquina y en su carica- 
tura, y la escisión del gusto sirvió solamente para impedir el avance 
y prosperidad de un teatro nacional, para hundir lo que florecía. Dice 
muy bien á este propósito Schack : "Ventaja inapreciable habia sido 
para los antiguos poetas (y sin ella la poesía dramática no se elevara 
tanto) que pertenecieran á una nación cuyo pueblo y clases sociales 
más altas tenían en lo esencial iguales ideas, carácter v espíritu y 
costumbres iguales, no habiendo en ellas ni gustos desconformes ni 
tampoco sentimientos ni creencias contrapuestas. Cuando cesaron de 
obrar estas causas, cuando una civilización nueva y extraña se en- 
señoreó de las clases superiores de la sociedad, hubo de aniquilar 
necesariamente en el teatro á la poesía nacional, propiamente dicha; 
los poetas ilustrados, ó que se tenían por tales, hubieron de separarse 
del pueblo, contentándose éste con espectáculos escénicos de groseros 
poetastros, sustituyendo así á la antigua poesía, verdaderamente po- 
pular, otra impopular v erudita é inútil en ambos conceptos." 

A la decadencia de la literatura, debida á la afectación culterana y 
conceptista, al abuso de lo erudito, renacentista y antinacional, junta- 
mente con la decadencia de España en todo, pretendieron poner re- 
medio los eruditos que por restauradores se tuvieron con la literatura 
académica y seudo-clásica que por toda Europa había puesto de moda 
la literatura francesa y el poder político de Francia. Era pretender 
curar al enfermo con lo mismo que le había acarreado la enfermedad. 
Decaída por mengua de españolismo, por demasiado extranjerismo 
clásico, quisieron reviviera, desespañolizándola, desnacionalizándola 
más y más, extranjerizándola, infundiendo en ella otro clasicismo 
peor que el que la habia postrado, el falso clasicismo francés. Si fué 
un tiempo grande debiólo á ser nacional, y desnacionalizándola soña- 
ban que había de volver á ser grande, esto es, á nacionalizarse. El 
gusto de estos restauradores afrancesados tiraba á podar todo lo re- 
cio, coloreado y realista en la invención, en el estilo, en el lenguaje, 



1 5o ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

empobreciendo así y alíeñicando tanto la literatura como el habla de 
los escritores. No faltaron durante todo el siglo quienes se les opusie- 
sen, á los cuales podemos llamar nacionalistas. Estos, amén de con- 
taminarse no poco de lo mismo que rechazaban, cayeron en el opuesto 
extremo, en el prosaísmo y la chabacanería, porque era natural que 
una literatura y lenguaje que se habían encumbrado á la cima de la 
afectación, al querer bajar á lo llano para luchar con aquella naturali- 
dad artificiosa y falsa sencillez, mejor diremos simplicidad, del seudo- 
clasicismo francés y de la recortada y pobre lengua de la francesa li- 
teratura, se despeñase y rodase hasta lo hondo, alardeando realismo y 
naturalidad, con lo más grosero y bajo de nuestro idioma. Como ejem- 
plar de los primeros recuérdese á los Moratines, y de los segundos, al 
padre Isla. Pero el mismo seudoclasicism.o, á fuerza de predicar lla- 
neza y claridad, dominio de la razón y propósito moral, llevó á la poe- 
sía de su propio terreno, que es la fantasía y el corazón, al que lo es 
de la fría ciencia, al entendimiento. Por este camino se llegó, á fines 
del siglo XVIII, á un prosaísmo entre los mismos eruditos que no se ha- 
bía visto jamás. Montiano, Burriel, Benavente, Isla, Monitengón y 
otros precursores del prosaísmo de Triarte sazonaban su estilo con algo 
personal; ahora, arrastrada por el suelo la poesía, todos se creyeron 
poetas : Olavide, Salas, Silva, Bazán, Meras, Olmeda, Pichó y Ríus y 
otros sin cuento subieron á gatas por las fáciles laderas de aquel pro- 
saico Parnaso. El siglo xviii es en España, por dondequiera que lo 
miremos, el siglo del prosaísmo, abajo y arriba, en las coplas y en las 
églogas, en las gargantas de los cantores populares y en la pretenciosa 
y enciclopédica balumba de la papelería erudita. 

77. Año i/6o. Don Vicente García de la Huerta 
(1734-1787) nació en Zafra, de familia hidalga y pobre, que 
emigró á las orillas del Duero, donde pasó su primera juven- 
tud (Zamora?), luego á Salamanca y ]\Iadrid, y aquí se casó 
(1747) con doña Gertrudis Carrera y Larrea. Apoyóle el Du- 
que de Alba, de quien era archivero, nombrándole oficial pri- 
mero de la Biblioteca Real. Fué académico de la Española, de 
la de la Historia y de la de San Fernando. Por encargo del 
Gobierno hizo las inscripciones latinas y castellanas para la en- 
trada de Carlos HI. Unos amores le hicieron dejar la patria, 
y así, con achaque de acompañar al Duque de Huesear, hijo 
único del de Alba, partióse para Paris en 1766 y escribió algo 
altaneramente al Conde de Aranda, dejando traslucir que el 
Conde protegía á las personas que él señalaba como causa de 
sus desdichas. Vuelto á España en 1767 corrieron coplas rústi- 



S. XVIII, 1760. D. VICENTE G. DE L.\ HUERTA l5l 

cas ofensivas para Aranda. Procesóse á Huerta, y, aunque negó 
ser el autor, fué condenado al presidio del Peñón ; luego mú- 
desele la pena en destierro en Granada; pero al año siguiente 
fué traído preso á la cárcel de Aladrid, y encausado por otra 
carta contra el Conde, fechada en Madrid, 1768, fué de nuevo 
condenado al Peñón ; luego á Oran, de donde no volvió hasta 
1777. Mal se portó en todo esto el de zaranda, celebrando los 
consejos en su casa é interviniendo como juez y parte. Fué el 
único autor erudito que supo hacer una tragedia de formas clá- 
sicas para todos agradable, llegando en cierto modo á ser 
popular. "La representación de su Raquel en 1778, dice M. Pe- 
layo, fué el grande acontecimiento teatral del reinado de Car- 
los III." En los pocos días que corrieron desde que se repre- 
sentó hasta que se imprimió se sacaron dos mil copias manus- 
critas. "Y es que, como añade el mismo M. Pela yo (Id. estét., 
t. III, vol. II, pág. 71), la Raquel sólo en la apariencia era 
tragedia clásica, en cuanto su autor se había sometido al dog- 
ma de las unidades, á la majestad uniforme del estilo y á em- 
plear una sola clase de versificación", cosas que al pueblo le 
tienen sin cuidado, antes cansan por la monotonía. "Pero, en 
el fondo, era una comedia heroica ni más ni menos que las de 
Calderón, Diamante ó Candamo, inspirada en La Judía de To- 
ledo, de Diamante, con el mismo espíritu de honor y de ga- 
lantería, con los mismos requiebros y bravezas expresadas en 
versos ampulosos, floridos y bien sonantes, de aquellos que 
casi nadie sabía hacer entonces sino Huerta, y que por la 
pompa, la lozanía y el número, tan brillantemente contrasta- 
ban con las insulsas prosas rimadas de los Montianos y Cadal- 
sos. La Raquel tenia que triunfar, porque era poesía genuína- 
mente poética y genuínamente española. Es la única tragedia 
del siglo pasado que tiene vida, nervio y alta inspiración." Con 
esto quedó como adalid entre los adversarios de la imitación 
francesa hasta su muerte. Vencido, nunca; vencedor, tampo- 
co, por haber sido prosaico poeta, pero pésimo crítico, que sen- 
tía la belleza sin saberla razonar; arrostró las iras de doctos 
y discretos, sin otro apoyo que su patriótica y firmísima con- 
vicción, que luego llegó á triunfar con la venida del romanti- 
cismo. La Raquel había sido, de hecho, á pesar de la obser- 



1 52 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

vancia de las tres unidades, obra romántica y la ímica en que 
habla acomodado á la práctica las ideas del antiguo teatro es- 
pañol que defendía, donde se mostró brioso y armonioso lírico. 

7 8- Cotarelo, Iriarte, pág. 333: "Hemos visto las cuentas de las 
representaciones diarias hechas en los dos teatros de Madrid, en un 
período de cuarenta años anteriores á la aparición de don Leandro 
Moratín, y de aquellos datos puede concluirse que acaso la mitad de 
las funciones correspondan exclusivamente á Calderón ; quizás una 
cuarta parte pertenece á Morete, Solís, Hoz, Córdoba y otros poetas 
del gran siglo (Lope, Tirso y Alarcón están en gran minoría), y del 
resto pertenece una buena porción á don Ramón de la Cruz, que en 
sus zarzuelas y comedias heroicas se hacia aplaudir uno y otro día, 
además de sus saínetes, que se representaban casi diariamente... Im- 
peraba, pues, el teatro del siglo xvii y el pueblo español seguia fiel 
á sus grandes poetas, y ya que no en la vida real, quería ver en las ta- 
blas aquel romanticismo nacional que le recordaba sus dias de gloria. 
Contra este teatro iba verdaderamente la cruzada de los galoclásicos 
y precisamente el resultado de ella fué el aumento exorbitante de ma- 
las traducciones y absurdos dramas originales que invadieron nuestra 
escena cuando lograron desterrar de ella la antigua musa española. 
Mas su plan de aclimatación inmediata del teatro francés fracasó por 
completo. Entonces no quedaron más que dos caminos que seguir : 4 
adaptar al gusto del tiempo y formas do la escuela el caudal dramático 
antiguo ó acomodar á las costumbres y lengua españolas obras es- 
critas según los nuevos preceptos, y ambos procedimientos fueron se- 
guidos. Inició el de las refundiciones don Tomás Sebastián y Latre y 
después obtuvieron grandes resultados por el mismo camino don Cán- 
dido María Trigueros, don Vicente Rodríguez de Arellano, don Félix 
Enciso Castrillón y don Dionisio Solis, y corresponde la gloria de 
haber empezado á escribir excelentes comedias morales, antes de don 
Leandro Fernández de Moratín, á nuestro don Tomás de Iriarte." En- 
tonces fué cuando García de la Huerta publicó su Theatro Hespañol 
(1785) en 17 volúmenes; pero mal escogidas las comedias, por buscar 
en nues'tro teatro caracteres y fin moral, que es lo que menos se halla, 
y echando á perder tan buena causa con sus pésimas abogaderas. 
"Huerta, tenía detrás de sí, dice Cotarelo, á casi todo el pueblo es- 
pañol, que no escribía, pero que comprendía á sus grandes poetas me- 
jor que aquellos ilustres literatos atiborrados de artes poéticas y su 
polémica patentiza la existencia de un romanticismo nunca extingui- 
do." "Así se sueldan, dice M. Pelayo, las dos épocas del arte romántico 
español, sin que haya verdadero paréntesis en la centuria pasada, pues- 
to que la protesta nacional ni un solo dia dejó de alzarse, simpática 
siempre á las muchedumbres." Huerta era altivo, independiente y 
belicoso contra la escuela de Luzán, Montiano, etc., y en pro de la H- 



£. XVIII, 1760. D. VICENTE G. DE LA HUERTA I 53 

teratura nacional. Entre las primeras poesías que diariamente salían 
de su pluma 3- le dieron celebridad fué la Égloga de los pescadores 
(1760). Cuando volvió á Madrid hallóse con que el público iba enca- 
minado por Jovellanos, Iriarte, Forner, Moratin, hombres á quienes 
habla menospreciado. A sus punzantes epigramas les respondía con 
denuestos como á traidores á la patria. Emprendióla no menos con 
escritores franceses é italianos en defensa de Calderón y Góngora. Su 
frenesí le llevó á ser intolerante y á despreciar á Racine, Corneille y 
Voltaire. "Si es verdad que los adversarios de Huerta, dice M. Pela- 
yo, no mostraron casi nunca más que sinrazón é ignorancia, también 
lo es que el iracundo vate extremeño hizo cuanto en su mano estuvo 
para desacreditar y echar á perder su causa, por falta de tino, de gus- 
to, de cultura filosófica y aun de conocimiento del mismo teatro, 
cuya defensa había tomado con tanto calor y tanto arrojo." Imprimió 
Theatro Hespañol, Madrid, 1785-86, en 17 vols., á costa de don Joseph 
Arizcun ; el último volumen comprende las tragedias del mismo Huer- 
ta, Raquel y Agamenón vengado. No hay en esta colección ni una co- 
media de Lope, Tirso, Alarcón, Guillen de Castro, Mira de Mescua, 
Vélez de Guevara, Montalbán ni de otro poeta de la época más rica, 
original y brillante de nuestro teatro ; sólo hay algunas de figurón de 
Rojas, Juan de la Hoz, Morete, Zamora, Cañizares y Fernández de 
León ; algunas de capa y espada de Calderón con otras de Moreto, Ro- 
jas y Solis; cuatro ó cinco tragicomedias ó comedias heroicas de los 
mismos y de Candamo contra los galoclásicos y algunos entremeses. 
Fanfarronería en los preámbulos y desconocimiento de lo mejor de 
nuestro teatro y de nuestra literatura, llamando á Cervantes "inicuo sa- 
tírico, denigrador, envidioso y enemigo del mérito ajeno..., que escribió 
el Quijote sólo para satisfacer despiques personales''. Razón hubo para 
la balumba de folletos y hojas volantes que llovieron al punto contra 
el y su obra y contra el teatro español, tan desmañadamente defendido. 
Salió primero contra él Samaniego, con su Contimtación de las Me- 
morias críticas por Cosme Damián, 1785 {ni'tmero 402), cual si fuese 
número de revista ; á quien respondió Huerta con la Impugnación á 
las Memorias criticas de Cosme Damián (sin 1. ni a.) y con la Lección 
critica á los lectores del papel intitulado: Continuación..., Madrid, 
1785, donde atribuye á Cervantes, acusándole de envidioso y malévolo, 
los dos sonetos de Góngora: "Hermano Lope, bórrame el soné-..." y 
"Por tu vida, Lopillo, que me borres..." Salieron después varios anó- 
nimos á defender á Cervantes, como el Diálogo crítico transpirenaico 
é hiperbóreo entre el Corresponsal del Censor y su maestro de Lati- 
nidad; la Carta á D. Vicente García de la Huerta, en la que se res- 
ponde á varias inepcias de sus impugnadores, Madrid, 1787; la Carta 
dirigida al Sr. Apologista Universal por uno de sus clientes natos con 
un soneto á la muerte del Sr. Huerta, Madrid, 1787; la Tentativa de 
aproz'echamicnto crítico de la lección crítica de D. Vicente García de 
la Huerta, por don Joaquín Ezquerra, director del Memorial Literario. 



1 54 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

aunque firmando en ella don Plácido Guerrero. Otros muchos impug- 
naron á Huerta en los periódicos ; pero señalóse, como siempre, For- 
ner contra él y en defensa de Cervantes, con las Reflexiones sobre 
la Lección crítica que ha publicado D. Vicente García de la Huerta. 
Las escribía en vindicación de la buena Memoria de Miguel de Cer- 
vantes Saavedra, Tomé Cecial, ex-escudero del bachiller Sansón Ca- 
rrasco. Las publica D. Juan Pablo Forner, Madrid, 1786. Respondióle 
Huerta con La Escena Hespañola defendida en el Prólogo del Thea- 
tro Hcspañol de D. ]'ic. G. de la Huerta y en su Lección crítica. Se- 
gunda impresión con apostillas relativas á varios folletos posteriores, 
Madrid, 1786, donde después de emprenderla contra Signorelli, Vo!- 
taire y demás franceses, dice que La Numancia y El Trato de Argel 
son dos piezas ridiculas y dignas del mayor desprecio. Señalárons5 
también en esta polémica Jovellanos con sus romances y jácaras; 
Moratín con la Hucrteida, é Iriarte, que, concediéndole ingenio, le 
niega el juicio y le redactó el burlesco y ensañado epitafio: "De jui- 
cio, sí ; mas no de ingenio escaso, | aquí Huerta el audaz descanso 
goza: I deja un puesto vacante en el Parnaso ¡ y una jaula vacía en 
Zaragoza. '■■ "Burlábanse de él, dice Quintana, como de un ignorante 
ó de un loco." Endilgóle Jovellanos la Relación del caballero Antioro 
de Arcadia. Obras de Huerta : Biblioteca militar española, Madrid, 
1760. Obras poéticas, ibid., 1778-79, dos vols. ; 1788-89, dos vols. La 
Fe triunfante del amor y el cetro ó la Xaira (trad. de la Za'ire, de 
Voltaire), 1784. La Raquel, trag., 1S14. De entrambas hay mss. en la 
Nacional. Poesías, Bibl. Aut. Esp., t. LXI. 

79. Año ij6o. El padre M.\teo Aymerich, jesuíta, publicó el ex- 
celente libro Nomina et acta episcoporum barcinonensium, Barcelona, 
1760. — Fr.\y Antonio Boz.al Andrés de Ustarroz, cisterciense de 
Torrellas, abad de Veruela, publicó Historia breve de N. S.^ de Be- 
rucla, Zaragoza, 1760. Epítome de la vida de S. Francisco de Asís, 
ibid., 1761. Defensa de las obras del P. M. cisterciense D. Antonio 
Rodrigues. — Miguel Casiri (1710-1791), siro-maronita, de Trípoli, 
que vino á España con su maestro el padre Rávago. y se ordenó en 
1734, bibliotecario de El Escorial (1748), publicó Bibliotheca arábigo- 
hispana escurialcnsis, INÍadrid, 1760-70, dos vols.: completada por De- 
rembourg, Les manuscrits árabes de l'Escurial, París, 1884; por Lia- 
cayo (Sevilla, 1878), y Villa-amil (Madrid, 1889).— Don Diego An- 
tonio Cernad.\s de Castro y Ulloa (t 1777), conocido por El Cura 
de Fruime, natural de Santiago de Galicia, estudioso, paternal y ca- 
ritativo párroco de la aldea de San Aíartín de Fruime, donde pasó mo- 
destamente su vida, escribió unos versos de poco tomo, sin hechizo, 
emoción ni grandeza, y que, con todo, hicieron sonar su nombre por 
toda España, merced á su sencillez y ninguna afectación. Vindicias 
históricas de Galicia, Santiago (1760). Al protomártir glorioso del 
apóstol Santiago (contra el padre Flórez). El no la entiendo del cura 



S. XVIII, 1762. D. NICOLÁS F. DE MOR.\TÍN 1 55 

de Fniiinc á D. Andrés de Gondar, Santiago, 1769. Obras en prosa 
y verso del cura de Fruhne, Madrid, 1778-83, siete vols. (2.=' ed.). — 
Bernardo Ibáñez de Echevarri publicó Reino jesuítico del Paraguay, 
Madrid, 1760. Colección... de documentos... de la Compañía en el Pa- 
raguay, 1770. — Don Alonso Jaén y Castillo, profesor de bellas letras 
en Cádiz, pero mal versificador, publicó Poesías varias, Cádiz, 1760. 
Poema heroico. Vida de D." Amalia de Sajonia, Puerto, 1761. Fan- 
tásticos sueños crítico-morales, ibid., 1761. Compendio histórico-poé- 
tico sobre los ilustres hechos de D. Simón de Anda Salazar, Cádiz, 
1765. — Don Francisco Scotti Fernández de Córdoba, andaluz, hijo 
de don Pedro Scotti de Agoiz, compuso dramas, entre ellos, en 1760, 
á la entrada de Carlos III, El Triunfo mayor de Alcides. con baile, 
loa y el saínete Los Escarmentados, Madrid, 1760 (ms. Bibl. Xac). 
El Valor nunca vencido y hazañas de Juan de Arévalo. — Diego Tello 
Lasso de la Vega publicó 5". Laureano, obispo metropolitano de Se- 
villa, ibid., 1760. — ]\Iaxuel Truncado publicó Compendio histórico, 
geográfico y genealógico de los soberanos de Europa, descripción de 
sus Cortes, con la serie de sus príncipes hasta 1760, Madrid, 1760. 

Año ijói. El padre Victoriano Cuenca, jesuíta, publicó Exequias 
reales..., Lima, 1761, con poesías en varias lenguas. — El Duende espe- 
culativo sobre la vida civil, dispuesto por D. Juan Antonio Mercadal 
(seud. de Nifo?), Madrid, 1761. — Ignacio de la Ereada publicó Las 
Fantasmas de Madrid y estafermos de la Corte, Salamanca, 1761-63, 
cuatro vols. ; Madrid, 1852 ; Palma, 1862. — Antonio Fernández de 
S. Pedro publicó en verso Reglas instructivas de Ici Ortografía y 
Orthologia española, Sevilla, 1761. — Cristóbal de Medina Conde 
publicó Carta del sacristán de Pinos de la Puente, D. Tiburcio Cásca- 
les, al autor del Cajón de sastre, acerca de una conversación, Domin- 
go de Carnestolendas de ijói, sobre los descubrimientos de la Alcaza- 
ba de Granada, ibid., 1761-63, cuatro vols.; Lérida, sin a. Conversa- 
ciones históricas malagueñas ó materiales para... la historia... de Má- 
laga, escritas y publicadas de i^Sp á 1793... bajo el nombre de su 
sobrino D. Cecilio García de la Leña, Madrid, 1879. La edición de 
1789 á 1793, cuatro vols., es de Málaga. — El padre Francisco Ruano, 
jesuíta, publicó Historia general de Córdoba, ibib., 1761 ; sólo se pu- 
blicó el t. I ; el II, ms. en la Acad. Historia. Casa de Cabrera en Cór- 
doba, ibid., 1779. — Don Carlos Celedonio Velázquez de Cárdenas 
Y León, mejicano, de raza india, profesor de Retórica y presbítero, 
publicó Breve práctica y régimen del confessionario de Indios, en 
mexicano y castellano, Méjico, 1761. 

80. Año i¿62. Don Nicol.á.s Fernández de Moratín, 
por mote poético Fhihisto Thermodonciaco (1737-1780), hijo 
del asturiano don Diego Fernández de Moratín, jefe del guar- 
dajoyas de la reina madre, Isabel Farnesio, esposa de Feli- 



;5Ó ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIII) 

pe V, y de doña Inés González Cordón, nació en Madrid, es- 
tudió leyes en Valladolid, fué nombrado por la Reina madre 
ayuda de su guardajoyas y volvió á la corte al morir Fernan- 
do VI (1759). Escribió La Pctimetra (1762), "con todo el ri- 
gor del arte", y Lucrecia, Madrid, 1763, tragedias heladas á la 
francesa, que no logró se representasen. Malhumorado, viendo 
lo mal que se recibían estas dos obras, se desahogó en las sá- 
tiras, más de lo que había hecho en los prólogos de sus dramas. 
Así publicó Desengaño al teatro español, respuesta al romance 
liso y llano, y defensa del Pensador (1763); y El Poeta matri- 
tense. Obra periódica que... en diferentes géneros de versos 
saldrá todos ¡os lunes, Madrid, 1764, donde hav tres sátiras 
contra el teatro de su tiempo. Poco después publicó el poema 
didáctico La Diana ó arfe de caca, poema. Madrid. 1765. Lue- 
go compuso la tragedia Honnesinda. Madrid, 1770, que sólo 
se representó seis veces, como en 1771 la de Sancho García de Ca- 
dalso. En 1772 se recibió de abogado en el Colegio de Madrid, 
para salir de apuros ; pero presto se desengañó de que para 
aquello no valía, y así todo el tiempo que podia lo gastaba 
en sus literaturas. Cayó Aranda, y sus favorecidos retrajéronse 
en tertulia á la antigua fonda de San Sebastián, frente á la 
iglesia de su nombre. Allí Moratín, Ayala, Cerda. Ríos, Ca- 
dalso, Pineda, Ortega, Pizzi. Muñoz, Iriarte, Guevara, Signo- 
relli, Conti. Bernascone y otros tenían su cuarto aparte y por 
único estatuto no permitirse hablar más que de teatro, de to- 
ros, de amores y de versos ; allí se leían tragedias francesas, 
las sátiras y la poética de Boilean ; las odas de Rousseau ; allí 
leyó Cadalso sus Cartas marruecas; allí persuadió Moratin al 
italiano Conti, aun(|ue se veían á menudo por vivir en la inis- 
ma casa, á que tradujese al italiano lo mejor de Garcilaso, 
Padilla, Herrera, Figueroa, los Argensolas y otros, y ayudó á 
Signorclli á escribir la Historia crítica de los teatros (1777 y 
1787). Poco á poco fueron retirándose algunos: Conti, á Ita- 
lia ; Cadalso, á Salamanca ; Iriarte, á los Sitios ; Avala, á Gra- 
zalema, encargándole á Moratín la cátedra de Poética, que le 
había ganado en las oposiciones cuando, expulsados los jesuí- 
tas, se habilitaron los estudios de Madrid y que antes llevaban 
el nombre de Colegio Imperial. Compusi> una comedia sobre 



í. XVIII^ 1762. D. NICOLÁS F. DE MORATÍN' iSj 

la defensa de Melilla en el año 1775, dictando seis horas, re- 
partidas en tres noches. También acabó por entonces la trage- 
dia de Gncmán el Bueno, impresa algo después, en 1777, y 
nunca representada. En 1777 imprimió la Carta histórica sobre 
el origen y progresos de las fiestas de toros en España, Madrid. 
Escribió una Memoria sobre los medios de fomentar la agri- 
cultura en España, sin perjuicio de la cría de los ganados, 
por la que se le nombró socio de mérito de la Sociedad Econó- 
jnica de Madrid. Acudió al certamen de la Academia Española 
con un canto, Las Naves de Cortés (Madrid, 1785), no siendo 
premiado, sino don José Vaca de Guzmán. Tenía preparada la 
colección de sus obras poéticas, que se publicó en la Bibl. de Aut. 
Esp. por Aribau ; perdiéronse muchas de sus obras en prosa 
y su correspondencia literaria. Falleció en Aladrid en 1780, vi- 
viendo en la áurea medianía recomendada por los sabios. Su 
templanza, cortesía, carácter sencillo y buen ingenio le lograron 
excelentes amigos, aunque no le escatimó tampoco algunos ene- 
migos la envidia y las diferencias de criterios literarios. Mo- 
ratín encarna á la vez el espíritu de la literatura española y el 
de la literatura afrancesada en España : lo que con el primero 
escribió es lo único que merece leerse; lo que le inspiró el se- 
gundo es clara muestra 3- probanza de lo descaminados que 
andaban los que pretendían resucitar la literatura nacional 
afrancesándola. l'"ué el que más trabajó contra el antiguo teatro 
español, logrando se prohibiese la representación de Autos sa- 
cramentales ; fué el principal adalid del seudoclasicísmo fran- 
cés, en la teoría y en la práctica; fué el escritor más 'frío y soso 
de su tiempo, y cuando no lo es, acaso otro le añadió lo poqui- 
to de sal y gracia que muestran algunos pocos de sus versos; 
fué, finalmente, el padre de su hijo, de Leandro, el que con- 
tinuó afrancesando la literatura española, aunque con harto 
más ingenio que su padre. La obra de los Moratines en el arte 
español es merecedora de todas las iras de la sana crítica nacio- 
nal, como lo ha sido de todos los encomios académicos. 

81. L. Moratín, Vida de su padre, pág. 13: "Reuníanse frecuen- 
temente Moratín, Avala, Cerda, Ríos, Cadalso. Pineda, Ortega, Pizzi, 
Muñoz, Iriarte, Guevara, Signorelli, Conti, Bernascone y otros eru- 
ditos en la antigua fonda de San Sebastián, para lo cual tenían to- 



I 58 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

mado un cuarto con sillas, mesas, escribanía, chimenea y cuanto era 
necesario á la celebración de aquellas juntas, en las cuales (por único 
estatuto) sólo se permitía hablar de teatro, de toros, de amores y de 
versos. Allí se leyeron las mejores tragedias del teatro francés, las 
sátiras y la poética de Boileau, las odas de Rousseau, muchos sone- 
tos y canciones de Frugoni, Filicaja, Chiabrera, Petrarca y algunos 
cantos del Tasso y del Ariosto. Leyó Cadahalso sus Cartas marruecas : 
Iriarte, alguna de sus obras; Avala, el primer tomo de las Vidas de 
españoles ilustres, que se proponía ir publicando con el título de Plu- 
tarco español y una tragedia de Ahidis, que probablemente se habrá 
perdido también. Leyéronse, conforme iban saliendo, algunos tomos 
de El Parnaso Español, y la critica á que dio lugar su lectura inspiró 
á Moratin y Ayala la idea de escribir un papel intitulado: Reflexiones 
críticas dirigidas al colector de El Parnaso, don Juan López Sedaño. 
La junta las examinó y había resuelto imprimirlas; pero Moratin, 
considerándolo mejor, la hizo desistir de su propósito." Las doctrinas 
literarias de que alardeaba don Nicolás Fernández de Moratin estaban 
en abierta discordancia con su genio poético, enteramente español y 
romántico ; hoy aplaudimos precisamente aquello por donde vino á 
asemejarse á los grandes poetas que él execraba, sin perjuicio de es- 
tudiarlos continuamente. "Xadie lee hoy otra cosa de Moratin el pa- 
dre, dice ^L Pelayo. ni otra ninguna cosa es posible leer, sino sus ga- 
llardísimos romances moriscos y caballerescos; el de Abelcadir y Ga- 
liana, el de D. Sancho en Zamora, el paso de armas de Micer Jaques 
Borgoñón con el Duque de Medina-Sidonia, las celebradas quintillas 
de Una fiesta de toros en Madrid (1777), que parecen caídas de la 
pluma de Lope, con menos impetuoso raudal, pero con más limpia 
corriente; las octavas de Las Naz'es de Cortés destruidas (1777), cuya 
riqueza y desembarazo descriptivo renueva la memoria del mismo 
Lope y de \'albuena, y, finalmente, la oda pindárica á un matador de 
toros, levantado por él á la cuadriga de los triunfadores de Elea. Y, 
sin embargo, este poeta nacional más que otro alguno de aquel siglo, 
y que debe á los restos y desperdicios de la tradición nacional toda su 
legitima gloria; este inconsciente precursor de los romances histó- 
ricos y de las leyendas del Duque de Rivas y de Zorrilla, era en teo- 
ría el más violento, el más furibundo de cuantos entonces juraban 
por la autoridad de Boileau, y aun se esforzaba en llevar al teatro 
sus doctrinas en obras áridas y muertas, que sus contemporáneos 
no querían oír y que la posteridad ha olvidado de todo punto." Arre- 
metió contra el teatro nacional en dos sátiras de su juventud y pro- 
saicamente, en la disertación que precede á la insulsa comedia Peti- 
metra (1762), escrita "con todas las reglas del arte"; pero que "nadie 
quiso representar ni en Madrid ni en Cádiz, donde también lo intentó 
un apasionado del autor", dice M. Pelayo, añadiendo que. "atribuyendo 
su fracaso dramático á la boga y prestigio que conscr\'aba la antigua 
escena, lanzó contra ella sucesivamente tres folletos con el título de 



S. XVIII, I7Ó2. D. NICOLÁS F. DE MOR.\TÍX i Sg 

Desengaño al teairo español, con la principal mira ostensible de apo- 
yar á El Pensador en su polémica contra los Autos sacramentales, 
hasta conseguir la prohibición de ellos. En el primer Desengaño, que 
es un ataque general contra el sistema dramático de Calderón, Mora- 
tin da por sinónimas las palabras obra buena y obra arreglada al arte. 
Por este cómodo principio, ¿qué obra de Shakespeare, ni de Tirso, ni 
de Esquilo, podría competir con la ¡'irgiiüa y el Ataúlfo de Montiano 
ó con la insoportable Lucrecia, del mismo don Nicolás, donde la ac- 
ción dura á son de campana el tiempo material de la representación y 
se desenvuelve en cuatro palmos de tierra?" Llamaba á Lope "primer 
corrompedor del teatro'", juntamente con Cristóbal de Virués, y á 
Calderón, "segundo corrompedor". Habia sido antes admirador de 
los Autos; pero declaróse enemigo de ellos desde que cayó en la cuenta 
'■'de que le habían engañado unas tías suyas". Las tías suyas y el pue- 
blo español seguían, con todo, admirándolos y prefiriendo los dispara- 
tes con que estúpidos copleros infestaban las tablas, como él dice. 
Añadamos aquí, aunque no sea más que á la sordina, que lo mejor y 
que más ^e alaba en Moratín débese en gran parte á su hijo Lean- 
dro, que retocó y dio color y brío á las obras de su padre al publi- 
carlas : no hay más que cotejar esta edición con las anteriores de sólo 
don Nicolás. Sobre la Pctimetra escribió su hijo: "Esta obra carece 
de fuerza cómica, de propiedad y corrección de estilo, y mezclados los 
defectos de nuestras antiguas comedias con la regularidad violenta á 
que su autor quiso reducirla, resultó una imitación de carácter ambi- 
guo y poco á propósito para sostenerse en el teatro, si alguna vez se 
hubiera representado." Cuando se ensayaba Hormesinda, Espejo, uno 
de los cómicos, dijo á Moratín: "La tragedia es excelente, señor 
Moratín, y digna de su buen ingenio de usted. Yo, por mi parte, haré 
lo que pueda; pero, dígame usted la verdad: ¿á qué viene ese empeño 
de componer á la francesa...?" Moratín le apretó la mano llorando de 
risa, y le dijo: "Usted es un buen hombre, tío Espejo; estudie usted su 
papel bien estudiadito, que lo demás sobre mi conciencia lo tomo." 
Así hablaba España entera por boca del tío Espejo, y así le entendía 
Moratin á Espejo y los afrancesados al pueblo español. No quiso ser 
académico de la Española, y á las instancias que Llaguno le hizo para 
que lo pretendiese, le respondió: "Ninguno se mete monje de San 
Benito, si la regla de San Benito no le gusta. A mí no me agradan 
los reglamentos de la Academia, y mientras no se hagan otros, no 
seré yo miembro de aquel Cuerpo. El sólido mérito debe hallar abierto 
el paso á las sillas académicas; no ha de facilitarle el favor ni la 
súplica. La Academia, si ha de valer algo, necesita de los sabios, y 
éstos para nada necesitan de la Academia. No puede concebirse absur- 
do más torpe que el de exigir un memorial de los aspirantes, como 
si se tratara de pretender un estanquillo. Aun por eso, nuestras con- 
gregaciones literarias significan tan poco en la Europa culta. Cual- 
quiera que repase la lista de sus individuos (exceptuando unos pocos) 



1 6o ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVI II) 

creerá que está leyendo la de los hermanos del Refugio. Esta escasez 
de hombres de mérito no se suple con bandas ni toisones, que allí no 
son del caso; tales dijes parecen muy bien al pie del trono; pero en 
una corporación científica son cosa intempestiva, ridicula é incómoda. 
Tan injusto me parecería ver á Ayala con la gran cruz de Carlos III 
y la casaca de gentilhombre, por liaber escrito la A'umancia, como me 
lo parece ver que á un ignorante le hagan académico, porque se llama 
Osorio, Manrique ó Téllez Girón. Mientras estas equivocaciones no 
se remedien, mientras no se hagan nuevos estatutos, nuestras acade- 
mias servirán sólo de aparentar lo que no hay, y de añadir una hoja 
más á la Guia de forasteros." La Academia, como se ve, no ha va- 
riado ; los que valen y tienen por indigno presentarse como candidatos, 
porque realmente debiera llamarles la Academia, si el ser académico 
es un honor y premio al mérito, no son jamás académicos; en cambio, 
sonlo los que no dejan piedra por mover para entrar, excepto la única 
que debiera valerles para el caso, la de trabajar en pro de la lengua 
castellana. La Vida de D. Nicolás Fernándes de Moratin la escribió 
su hijo don Leandro al frente de las Obras postumas de su padre, Bar- 
celona, 1821 ; Londres, 1825. Poesías escogidas de D. Nicolás y D. Lean- 
dro F. de M., Valencia, 1830. Poesías y Comedias (cuatro), Bib!. de Aut. 
Esp., t. II; Poesías inéditas, ed. R. Foulché-Delbosc, Madrid, 1892. 
Arte de las P..., poema. Ahora por primera vez impreso, Madrid, 
1898. 

82. Año 1JÓ2. El licenciado Juan Agustín de Mora, Negro y 
Carrocho publicó Huelva ilustrada, Sevilla, 1762. Noticias adquiridas 
después..., Sevilla (sin a.). — Don Antonio Bazo escribió el saínete 
El Tribunal de la moda, representado en 1762. Sacrificar el afecto en 
las aras del honor es el más heroico amor, comedia (cop. 1769). El 
Caballero y la dama. El Precepto obedecido antes de ser entendido. 
De todas hay mss. en la Bibl. Nac. Otras, en La Barrera. — Don Pedro 
BuRiLLO, del Villar de los Xavarros (Aragón), beneficiado del Pilar, 
publicó Descripción histórico-gcográfica y cronológica del Reino de 
Portugal, Zaragoza, 1762. — El doctor don Gaspar C.\sal escribió His- 
toria natural y médica del principado de Asturias, Madrid, 1762, póst. — 
Estafeta de Londres, Madrid, 1762, por Nifo desde la 2.* carta. Don Ig- 
nacio DE EscANDÓN, general y jioeta limeño, publicó Poema en celebri- 
aad de D. Manuel de Amat, Lima, 1762. ¡[poca Galicana cgira Gali-lea, 
1762, romance celel)rando la pelea de gallos. — Don Antonio Jacobo del 
Barco, vicario de Huelva, publicó Retrato natural y político de la 
Bélica antigua ó colección curiosa de los más célebres testimonios y 
pasajes de los autores geógrafos antiguos. 1762 (nis. Bibl. Xac, 
Colecc. de Bóhl de Faber). — El padre Joaquín Navarro, jesuíta, pu- 
blicó La Hermosura sin lunar... cual es la del alma y cuerpo de 
María Sma... escrita en estancias y según la reveló la Señora á 
su sierva la M. Marta de Jesús de Agreda, Madrid, 1762. — F.l Pen- 



S. XVín, 1763. D. BERNARDO DE LOS COBOS 161 

sador Matritense, discursos críticos sobre todos los asumptos que 
comprehende la Sociedad civil, Barcelona, 1762-67 (raro), seis vols. 
Autor del t. I, don Joseph Alvarez y Valladares, seud. de don Jo- 
seph Clavijo y Faxardo, que escribió también los demás tomos. — 
Joseph Quer publicó Flora española, Madrid, 1762-84, seis vols. — 
Fray Francisco de San Miguel (1706-1781), de Villanueva de la 
Huerva (Zaragoza), publicó Coloquios cristianos entre un padre de 
familias y sus hijos y criados..., Zaragoza, 1762. Apología PP. Sal- 
manticensium..., 1766. — Fray Tomás Serrano publicó Fiestas secula- 
res con que... Valencia celebró el feliz cumplimiento del tercer siglo 
de l-a canonización de S. Vicente Ferrer, Valencia, 1762. — Don Ma- 
nuel Vela Manzano publicó Comedia nueva, casarse por golosina y 
refranes á trompón. Madrid, 1762. 

S3- Año i/ó?. Juan José López de Sedaño (1729-1801), natural 
de Villoslada (Logroño), ó según otros de Madrid, estudió en Sala- 
manca, tuvo poca cultura y arrogancia mucha, debiendo su eleva- 
ción á Esquiladle, que le había metido en la Real Biblioteca. Publicó 
en 1763 la tragedia Jahel, y en 1765, el periódico critico-satírico con- 
tra los escritos de los tres años pasados, Beüanis literario : Discurso 
andante {dividido en varios papeles periódicos) cu defensa de algunos 
puntos de nuestra bella literatura, contra todos los críticos partidarios 
del buen gusto y la refonnación; su autor, D. Patricio Bueno de Cas-. 
tilla, Madrid, 1765. Don Antonio Sancha acudió á él para la colección 
de líricos, y así salió defectuosísimo el Parnaso español, nueve vols., 
Madrid, 1768-78. Es colección sin orden alguno, con notas críticas 
sin crítica ni gusto, á más de no tener cuenta con los poetas de la 
Edad Media, Cancioneros ni Romanceros. Con todo, para aquel tiem- 
po, fué obra benemérita. Tuvo polémica con Iriarte (1778), á causa 
de la traducción de la Poética de Horacio, hecha por Vicente Espi- 
nel, pieza que encabezaba el Parnaso : por esta polémica se cortó la 
publicación. Seis años después de morir don Vicente de los Ríos, con 
quien también había andado picado, publicó los Coloquios de la Es- 
pina, entre D. Tirso Espinosa, natural de la ciudad de Ronda, y un 
amanuense..., Málaga, 1785, dos vols., con el seud. de don Juan Jiíaría 
Chavero y Eslava. Comedias mss. de la Nacional : Cerco y ruina de 
N u maneta. La Posadera feliz ó el enemigo de las mujeres (trad. de 
Goldoni). La Silesia. Escribió además El Misántropo (1775). 

Fray Josef Antonio Anzano (t 1784), franciscano de Huesca, pu- 
blicó Carta del Parnaso, felicitación... al Conde de Arando, poema 
heroico, Zaragoza, 1763. Oración panegírica de S. Pío V, Madrid, 
1779. Poema del incendio acaecido en el coliseo y teatro de comedias 
de Zaragoza, 1778. Oración gratulatoria, 1784. — ^Beatriz Cienfuegos, 
gaditana, publicó La Pensadora gaditana, Madrid-Cádiz, 1763-64, cua- 
tro vols., periódico; Cádiz, 1786. — Don Bernardo de los Cobos es- 
cribió La Miscelánea, saínete, 1763 (ms. Bibl. Nac). — El doctor Mi- 
tomo Vf. — 



102 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

CUEL Feyjóo publicó Relación descriptiva de la ciudad y provincia de 
TrnxUlo del Perú, Madrid, 1763. — Dox ^Miguel Flores y la Ba- 
rrera, secretario de la Academia de la Historia, publicó Aduana cri- 
tica donde se han de registrar todas las piezas literarias cuyo des-- 
pacho se solicita en esta Corte, Madrid, 1763-64, tres vols. — El Ha- 
blador juicioso y crítico imparcial, ISIadrid, 1763.— Don Ventura Lu- 
cas escribió acaso el saínete D. Ambrosio el Baladran, 1763 (ms. Bibl. 
Nac). — ^Fray Antonio Mozo, agustino, publicó Noticia histórico-na- 
tural de los gloriosos triunfos y felices adelantamientos conseguidos 
en el presente siglo por los religiosos del Orden de S. Agustín en... 
Phiiipinas, y... China, Madrid, 1763. — Don Pedro Alonso Pérez de 
GuzjL\N Pacheco y Moscoso (1724-1779), madrileño, duque de Medi- 
na Sidonia, escribió Varias poesías y cartas en verso, y tradujo de 
Fontenelle Entretenimientos sobre la pluralidad de mundos, 1763. La 
Ifigenia y Agamenón, de Racine, 1768. Hernán Cortés, trag. de Alejo 
Pirón, 1776. — Frey Alfonso de Torres y Tapia, prior de su sacro 
convento de San Benito, escribió Crónica de la Orden de Alcántara, 
dispuesta para imprimirse en 1657, impresa en Madrid, 1763, dos vols. 
— Fray Hermenegildo de Villaplana, franciscano valenciano, pu- 
blicó Vida... del V. P. Fr. Antonio Margil de Jesús..., Méjico, 1763 
(con noticias americanas). 

84. Año 1764. Don Francisco Nieto de Molina, nacido 
de 1730 á 1734, gaditano, impugnador de Nasarre, poeta fes- 
tivo y burlesco de castiza cepa, que más parece del siglo an- 
terior y á quien Moratín puso entre los que llamó poetas taber- 
narios, esto es, antiseudoclásicos y nacionales, publicó El Fa- 
bulero, diez poemitas burlescos, Madrid, 1764. La Perronia- 
quia, poema heroico burlesco, en redondillas, ibid., 1765. In- 
ventiva rara : definición de la poesía, contra los poetas equivo- 
quistas; papel cómico, Madrid, 1767. Juguetes del ingenio y 
rasgos de la poesía, seis sonetos, dos poes. en octavas, cinco ro- 
mances, cuatro epigramas, ibid., 1768. Los Críticos de Madrid 
en defensa de las comedias antiguas y en contra de las moder- 
nas, ibid., 176S Discurso en defensa de las Comedias de Fr. 
Lope Félix de Vega Carpió, y en contra del Prólogo Crítico (de 
Nasarre). ibid.. 1768. Obras en prosa... en cinco discursos, 
ibid., 1768. Colección de títulos de comedias, autos sacramen- 
tales, tragedias, zarzuelas, loas, entremeses y ramitos de los 
más famosos autores (1774, ms.. La Barrera). Consúltese .Adol- 
fo de Castro (t. XLII de Aut. Esp.). 

Don Ignacio Jordán de Asso y del Río (i 742- 1804), za- 



S. XVIII, 1764. D. JOSEPH LUIá DE CISXER05 1 63 

ragozano, por seud. Melchor de Azagra, célebre naturalista, 
jurisconsulto, filólogo y humanista, cónsul en Holanda, acaso 
ti varón más sabio en todo linaje de conocimientos de su siglo 
en España, publicó eruditísimas obras desde 1764. 

85. Obras de Jordán de Asso. De Fontibus inris canonici et de 
veteri Ecclesiae disciplina, Zaragoza, 1764. De Iiire gentiunij ibid., 
1765. De Aedilitio Edicto, ibid., 1765. Instituciones del Derecho civil 
de Castilla, Madrid, 1771, 1775, 1780, 1786. El Fuero Viejo de Castilla, 
ibid., 1771. Cartas eruditas de algunos literatos españoles, 1773. Ordi- 
namiento de leyes que D. Alonso XI hizo en las Cortes de Alcalá 
(1348), ibid., 1774. Cortes celebradas en los reinados de D. Sancho IV 
y D. Fernando IV, 1775. Synopsis Stirpium Indigcnarum Aragoniae, 
Masilae, 1779. Mantissa (eiusdem), Amsterdam, 1781. Poesías selectas 
de Martin Miguel Navarro, canónigo de Tarasona, ibid., 1781. Aganipe 
de los Cisnes Aragoneses..., de F.co Andrés, ibid., 1781. Antonii Sero- 
nis Bilbilitani Carmina, ibid., 1781. Biblioteca Arabico-Aragonensis , 
ibid., 1782. Appendix (eiusdem), ibid., 1783. Joannis Sobrarii Carmina, 
ibid., 1783. Discurso sobre la langosta, ibid., 1785. Introductio in Oryc- 
iographiam ct Zoologiain Aragoniae, ibid., 1784. Enumeratio stirpium 
in Aragonia noviter detectarum. Clariorum Aragoniensium Rlonumen- 
ta, ibid., 1786. Joannis Versosae Caesaratigustani Charina sive Amo- 
res. Refutación de... Pérez Vayer á favor de las monedas samaritanas, 
Amsterdam, 1786. Cl. Hispaniensium atque Extcrorum Epistolae, Za- 
ragoza, 1793. De libris quibusdam Hispanorum Rarioribus, ibid., 1794. 
Historia de la economía política de Aragón, ibid., 1798. Traducción de 
las cartas de Pedro Locflin sobre la historia natural de España y Amé- 
rica, escritas en lengua sueca y publicadas por Carlos Linneo (1757), 
Madrid, 1801. Introducción á la historia natural del Reino de Aragón, 
premiada en 1783 (ms.). Primitiac Icthyologiae Hispanicae (ms. de 
1784). De Claris Hispanis Historiac Naturalis cultoribus (ms. 1788). 
Y otras obras originales mss. y traducidas. 

86. Año 1764. Don Diego de Agu.\yo compuso Querer sabiendo 
querer, 1764; El Gran Capitán (ms. Bibl. Nac). — Don Ju.\n Agustín 
Raymundo publicó Glorioso combate que en... ijót,... el navio Genovcs 
S. F.<'° de Paula..., Cádiz, 1764, canto épico. — El padre Josef Arnal 
(1729-1790), jesuíta de Teruel, publicó El Philoctetes de Sophocles. 
trad., Zaragoza, 1764. Jael, dr. mus., ibid., 1764. Poesías varias, espe- 
cialmente sagradas, y traducción de todo Virgilio (ms.). — Fray Mi- 
c.uel Bovel, cisterciense de Tarazona, publicó Breve noticia de la ma- 
rav. aparición de María Snia. en el valle de Veruela..., 1764; Zara- 
goza, 1784. — Don Joseph Luis de Cisneros publicó Descripción exacta 
de la prozwcia de Benezuela, Valencia (¿de Venezuela ó de España?), 
1764; Madrid, 1912, Vict. Suárez. — Colección gral. de Ordenanzas 



Ib4 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

militares, Madrid, 1764-68, 11 vols. — Don Pedro Cosculluela y Pardo, 
presbítero de Graus, publicó Historia de... A''." 5.° de la Peña, de 
Graus, Zaragoza, 1764. — Don José F.co Díaz Domínguez Robles 
escribió Hay pena mayor que celos sin llegar á ser agravios y el gran- 
de Alejandro, comedia, 1764 (nis. Bibl. Nac). — Epítome poético de las 
ventajas conseguidas por el ejercicio de S. M. al mando del infante 
D. Felipe desde su entrada en Sabaya hasta la toma de Tortosa, Lyon, 
1764. — La Feria de Valdemoro, zarz. (1764). — Fray Antonio Herráiz 
publicó Los cuatro místicos ríos del Paraíso de la Iglesia, cuatro Iicr- 
manos Santos, Leandro, Fulgencio, Isidoro y Florentina, Valencia, 
1764. — Andrés Ximénez publicó Descripción del R. Monasterio de 
S. L. del Escorial, Madrid, 1764. — 'Don Antonio Ossorio de la Ca- 
dena, presbítero, publicó La Virtud en el estrado, Z'isita juiciosa, cri- 
tica espiritual, Madrid, 1764, 1766, 1768. — Don Alonso Pabón y Gue- 
KRERO publicó Rhetorica Castellana, 1764.- — El Pensador, Habana, 
1764, primer periódico literario de la Isla {Rev. Hist., Crtt. y Biblio- 
gráf. de la Liter. Cubana, Matanzas, 1916 (núm. 3). — ^JosÉ Romero 
Iranzo publicó Paseos por Granada y sus contornos, en forma de diá- 
logo, ibid., 1764-68, dos vols.; 1814, dos vols. Están continuados por 
don Juan Velázqiiez de Echevarría. — Jaime de Viana tradujo las Ins- 
tituciones militares, de Vegecio Renato, Madrid, 1764. 

8". ATio 17Ó5. José Nicolás de Azara (1730-1804), de Barbuña- 
les (Huesca), publicó Obras de Garcilaso de la Vega, con notas, Ma- 
drid, 1765, 1788, 1804, cuatro vols. Obras de D. Ant. Raf. Mengs, 
ibid., 1780. Introd. á la Hist. natural y á la Geografía Fís. de España 
por D. Guillermo Bowles. 1782 (2." ed., con artículos de cartas). Exe- 
quias de Carlos III, Roma, 1789. Historia de la vida de M. T. Ci- 
cerón, trad. de Couyers Middleton, ibid., 1790, cuatro vols. Obras de 
Horacio, con notas, Parma, 1791. Obras de Virgilio, con notas, ibid., 
1793. El Espíritu de D. José Nic. de Azara, descubierto en su corres- 
pondencia epistolar, Madrid, 1846. Memorias, 1847. Álbum de Asara, 
corona científica, liter., art. y política que las universidades, acade- 
mias... consagran á la memoria de..., 1856. Castellanos y Losada es- 
cribió su biografía, Glorias de Asara, dos vols., Madrid, 1852. Su bi- 
bliografía, en Bull. Hisp., t. HI (1901), La premicre ambassade de 
D. J. N. de Asara a París. — El padre Antonio Canales, escolapio de 
Abanto (Aragón), nacido en 1727, publicó De antigua Hispaniae eru- 
ditionis gloria vindicando, Zaragoza, 1765. Gcorgos, idilio, 1769. Églo- 
ga latina, 1769. — Don José Clavijo y Fajardo (1726-1806), director de 
El Pensador, logró se prohibiese en 1765 la representación de los 
autos sacramentales, hazaña digna de recuerdo para baldón eterno. Su 
aventura con Luisa Carón, hermana de Beauniarohais, dio a Goethe 
asunto para un drama. — Josei-h Méndez del Yermo publicó Economía 
de la vida humana, obra compuesta por un antiguo bracman. Barcelo- 
na, 1765. — Manuel Santos Rubín de Celis, asturiano, de Lastres, pu- 



S. XVIII. 1766. FR. F. DÍAZ DE VALDERR.\MA I 63 

blicó Égloga pastoril. Lamentos á la muerte de Alaría Lavenant, Ma- 
drid, 1765. Discursos políticos sobre los proverbios Castellanos, ibid., 
1767. Respuesta á D. Silvestre Manzano en su impugnación al parale- 
lo que liiso el autor entre la juventud y la vejes, ibid., 1767. Los pri- 
meros 34 días del Cortejo, ibid., 1767. Contra Los Eruditos á la violeta 
(seudón. D. Santos Celis). — iEl padre Juan de Santiago, jesuíta, es- 
cribió Doce símbolos de la eternidad, Córdoba, 1765, obra postuma, cu- 
riosa y rara. (;Es el padre Juan de Santiago, 1595?). — Don José Ma- 
nuel Sartorio (1746-1829) fué versificador y presbítero mejicano; 
virtuoso y sabio varón, sufrió por abrazar la causa de la independen- 
cia de su tierra; fué vocal de la junta gubernativa, íntimo de Itur- 
bide. Publicó tres sermones, dejando mss. 20 tomos de otros; publicó 
otras obras de devoción y dejó siete tomos de poesías sagradas y 
profanas, que él no pensaba imprimir. Tiene devoción y ternura, á 
veces animación y siempre naturalidad ; pero á menudo es chabaca- 
no y prosaico, como lo llevaba la época, y facilitón, que no podía 
pasar sin poner en verso cuanto le ocurría ó sabía, dominando lo 
religioso y lo patriótico. Poesías sagradas y profanas. Puebla, 1832. 
La demás bibliografía en Beristain. — Don Tomás Sebastián y L.v 
TRE (^ 1792), zaragozano, queriendo conciliar el teatro nacional con 
el seudoclásico, halló el camino de las refundiciones, Ensayo sobre 
el teatro español, Zaragoza, 1772; Madrid, 1773; refundiendo El Pa- 
recido en la Corte, de Moreto; Progne y Filomena, de Rojas; pero 
disgustó al pueblo, que lo tuvo por sacrilegio, y á los afrancesados, 
que estimaron por locura corregir "nuestras malísimas comedías", 
según dijo Sempere y Guarinos. Gracias que Trigueros refundió con 
fortuna La Estrella de Sevilla, siendo un predecesor de los románti- 
cos. Compuso El Británico, sobre la excelente prosa de don Saturio 
Iguren, que la tradujo de Racine. Publicó Festii'as demostraciones 
con que... Zaragoza celebró el descubrimiento del... tabernáculo de... 
María Sma. del Pilar, Zaragoza, 1765. Relación... del suceso acon- 
tecido en Zaragoza el día 6 de Abril de i'¿66, ibid., 1766. Relación 
histór. de los sucesos ocurridos en Zaragoza con motivo del incendio 
de su coliseo (1778), ibid., 1779. Demostraciones que en la celebridad 
del nacimiento de los dos Infantes... hizo... Zaragoza, ibid., 1784. 
Fiestas de Zaragoza, por la proclama de... Carlos IV, 178S. — Don 
G.\BRiEi. DE Terralla escríbíó Los Hombres grandes del tiempo, 
saínete, 1765 (ms. Bibl. Nac). — Manuel Antonio Valdés (1742- 
1814), coronel, poeta y patriarca del periodismo mejicano, fundó la 
Gazcta de México (1784-1809), publicó muchas obras en prosa y verso 
desde 1765, que pueden verse en Beristain. 

Alio 1J66. El padre Domingo Antonias, de Carear (N'avarra), je- 
suíta, publicó Arte de perseverancia final en la gracia, Lima, 1766. — 
Fray Gabriel Baca publicó Los Toribios de Sevilla, Madrid, 1766. — 
Fray Fernando Díaz de Valderrama (t 1804), franciscano de Sevi- 
lla, con el seudónimo de D. Fermín Arana de Val flora, publicó Com- 



l66 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

pendió histórko-descñptivo de... Sevilla, ibid., 1766, 1789. Hijos 
ilustres de Sevilla, ibid., 1791. Con su propio nombre publicó una 
Descripción. En las Memor. socied. de Medicina... de Sezilla hay ex- 
tractos de otras. — Bernardo Dor.\do publicó Compendio histórico de 
la ciudad de Salamanca, ibid., 1766. Historia de la ciudad de Sala- 
manca, corregida... por varios escritores, ibid., 1861. — El padre ]v.\s 
Bautista Gener, jesuíta, publicó parte de la vasta enciclopedia teo- 
lógico-escolástica, Prodromus continens scholasticac theologiae liisto- 
riam, encomia, refutaiioncm, seis vols., 1766. — ^El padre Raf.^el Lan- 
DÍVAR (1731-1793), jesuíta y poeta guatemalteco, publicó Fitnebris 
declamatio, Puebla, 1766; y el excelente poema descriptivo Ruslicatio 
mexicana. Fué de los extrañados en 1767. Véase M. Pelayo, Hist. 
poes. hisp.-amer., t. I (191 1), pág. 184. — Fray Miguel López (t 1789), 
de Saniper de Calanda (Aragón), mercedario (1740), publicó Examen 
teológico-moral sobre los teatros en España (á nombre de don Nicolás 
Blanco), Zaragoza, 1766; Sevilla, 1792. — El padre Miguel de Oc.\- 
Riz publicó Epitome chronológico de todos los grandes Maestros de la 
Religión de S. Juan Jerosolimitano..., Pamplona, 1766. — Juax María 
Rivera publicó Diálogos de memorias eruditas para la historia de 
Ronda, Córdoba, 1766, tres vols. — Fr.\y Jerónimo Ignacio Rodrí- 
guez Y Carreño (1670-1722), sevillano, mínimo, dejó escrita la FtrfíJ 
exterior, cartas y opúsculos del V. siervo de Dios Fr. Diego Peres 
(1655-1705), dos vols., Sevilla, 1766. — Don José de Roxas y Coxtke- 
sas, marqués de Alventos, publicó Historia del colegio de S. Bartolo- 
mé mayor de la célebre Universidad de Salamanca, Madrid, 1766-70. 
tres vols. — José Sagarra publicó Compendio de la Historia de España 
transfretana, Barcelona (1766), dos vols. — El licexci.\do Bernardo 
DE LA Torre publicó Historia de la... imagen de A^ S. del Camino... 
en la villa de Abejar, diócesis de Osma, Pamplona, 1766. — Manuel 
Trincado, de Cintruénigo, presbítero, publicó Compendio histórico, 
geográfico y genealógico de los soberanos de Europa, Madrid, 1766, 

1775- 



88. Año 176"/. Antonio Valladares y Sotomayor pu- 
blicó su Semanario Erudito de 1787 á 1791, 34 vols., conti- 
nuándolo con el renombre de N](Cvo Semanario Erudito en 
1816. Vida interior de Felipe II, atribuida comúnmente al Abad 
de S. Real y por algunos á Antonio Pérez, Madrid, 1788. 
Historia de la Isla de Puerto Rico, ibid., 1788. La Lean- 
dro, novela, ibid, 1797-1807, nueve tomos. Compuso La 
Magdalena cautiva, comedia, Valencia, 1796, obra pesada y 
melodramática. Y otras muchas comedias, sainetes, etc., origi- 
nales y traducidos. Almacén de frutos literarios, Madrid, 1804. 



S. XVIII, 1767. CRISTÓBAL ANZAREXA 167 

Terhdias de invierno cu Chinchón, conversaciones crítico-polí- 
ticas..., Madrid, 1815, dos vols. 



8í>. Obras teatrales de \'a!Iadares, mss. en la Bibl. Xac. : Aben- 
Said, emperador del Mogol. El Adivinador, sain. El Adivino, trad. 
La Ambición en el gobierno y la esclavitud de España (?), zarz. El 
Amigo verdadero. El Apoderado de Indias (?), jugu. (repr. 1780). 
Las Bodas de Camacho. Las Bodas de los manchegos (?), sain. (cop. 
1831). Los Caldereros, sain. (1780). La Cándida ú Amante precipita- 
do (?). El Castigo del avaro, sain. (cens. 1777). El Conde de Beruiich 
(1779). Constantino y Maximiano. Los Criados embusteros ó Trápala 
y Tramoya (?), sain. (impr. 1813). El Culpado sin delito. Curar los 
males de honor es la física más sabia (Médico holandés, trad. de Gol- 
doni). De la más fiera crueldad sabe triunfar la virtud de Adelaida 
(trad. del ital.). La Desdicha más dichosa (?). Tercera parte del diá- 
logo cómico-trágico femenino. El Dichoso por la suerte y también 
por la elección. Los Dos famosos manchegos y máscaras de Madrid. 
La Edubige en Persia, trag. Efectos de la virtud. El Emperador Al- 
berto I y la Adelina (dos ptes., impr. 1801). El Encantador, sain. El 
Español afrancesado (?), sain. (cens. 1777). La Falsa cordera. La 
Fiesta de novillos (?), sain. (cop. 1768). Los Filósofos (?), trad. Los 
Franceses generosos. La Golondra, sain. La Gratitud. Guzmán el 
Bueno, tragicom. La Hija fingida y Enredos de Papagayo. El Hom- 
bre de buena fortuna, sain. Introd. para "El Culpado sin delito" (1782). 
Introd. para "El Vinatero de Madrid" (17S6). La más altiva arro- 
gancia postró unida España y Francia, y grande triunfo de Roma. 
Lacayo, paje y marido, sain. El Lavadero de Madrid. Lealtad, trai- 
ción é inocencia ó Sifiro de Etolia, drama. Las Locuras amorosas 
(trad.). La Madrastra ó El Padre de familias (?). Los Mágicos de 
Tetuán. El Matrimonio interrumpido (?) (trad.). Los Monteros de 
Espinosa. La Niña inocente, sain. (1779). No hay solio como el honor. 
Alejandro en Macedonia. Nuestro rey Fernando VU en el complot 
de Bayona (1814). Nunca el rencor vencer puede adonde milita amor. 
Atis y Erenisc (repr. 1767). Por defender á su rey derramar la sangre 
es ley. La Dircca. La Posada feliz. Premiar con una corona á la lealtad 
de un vasallo. El Rey es el primero. El Saínete de repente. El Sitio 
de Calatayud por el Marte Empecinado (lie. 1814). La Tertulia del 
Prado (?), sain. El Usurero celoso y la prudente mujer. El Vinatero 
de Madrid (cens. 1784; 4.° ed. 1802). Las Vivanderas ilustres. 

9 0. Año 176^. Cristóbal Anzaren.a, sevillano, publicó Vida y 
empresas literarias del ingeniosísimo caballero Don Qui.rote de la 
Manchnela, Sevilla, 1767, historia burlesca, cuya 2.° pte. no salió. — E.v- 
presión de reconocimiento, poema anónimo, Lima, 1767. — Imagen poé- 
tica de la Filosofía Moral ó Retrato cristiano-político de un buen corte- 



J6í> época de CARLOS III (s. XVIIl) 

sano, poema anónimo en romance, Lima, 1767, aunque hubo edición an- 
terior hecha en España. — El padre José Guevara (1719-1806), jesuíta 
madrileño del Paraguay, canónigo de Spello en Italia cuando el ex- 
trañamiento (1767), escribió Historia del Paraguay, Rio de la Plata 
y Tncnmán, publicada en parte con la Historia Argentina, de Rui 
Días de Guzmán, B. Aires, 185 1, t. I, 1908, por Groussac. Este año de 
1767 fueron extrañados de todos los dominios de la Monarquía los Pa- 
dres de la Compañía de Jesús, que partieron para Italia. Hombres estu- 
diosos muchos de ellos, que antes nada habían escrito, se dieron á co- 
nocer publicando olsras y defendiendo la literatura é historia de su pa- 
tria. Consúltense: Operum Scriptorum olim e Societate Jesu iii Itaüain 
deportatoriitn Index, por el abate don Onofre Prat de Sabá, jesuíta 
catalán (t 1810), con seud. de Josefo Fontio a Valle Ausetano, Roma. 
1803 ; Bibliothecae Scriptorum Societatis Jesu Supplementa, por Dios- 
dado Caballero (t. IV de la Racolta Ferrarese d'Opusculi scientifici 
e letterari) ; Vittorio Cían, L'immigrazione dei gesuiti spagnuoH let- 
terati in Italia (en las Mentor. Acad. Real de Cieñe, de Ttirin, 1895) ; 
P. Alejandro Gallerani, Jesuítas expulsas de España literatos en Italia, 
trad. del ital.. Salamanca, 1S97. — Juan de la Peña Calderón publicó 
El Poder de un amor sencillo, égloga amorosa (1767). Fábula burlesca 
de Bulcano y Venus (1767). — Don Vicente de los Ríos publicó Dis- 
curso sobre los ilustres autores é inventores de Artillería, que han 
florecido en España, Madrid, 1767. — 'Hilario S.\ntos Alonso publicó 
Colección de varias historias, asi sagradas como profanas, de los más 
célebres héroes del mundo y sucesos memorables del orbe, Madrid. 
1767-68, dos vols. Historia del diluz'io. Valencia, 1771. Historia de 
Constantino, ibid., 1771. Historia de Nerón, ibid., 1771. Historia de 
Isaías y Jeremías, ibid., 1771. Historia de Daniel, ibid.. 1771. Historia 
de la destrucción de Jerusalén, ibid., 1771. Historia de la pasión de 
J. C, ibid., 1771. Historia del patriarca José, ibid., 1771. Historia de 
Salomón, ibid., 1771. Historia de S. Elíseo, ibid., 1771. Historia de 
David, ibid., 1771. Historia de Sansón, ibid., 1771. Historia de Esthcr 
y Mardoquco, ibid.. 1771. Historia del cisma de Inglaterra, Murcia, 
1772, dos ptes. Historia de Mahoma, ibid., 1778. Historia de Hcrodes, 
ibid., 1779. Historia del juicio universal, ibid., 1779. Historia de S. 
Elias, ibid., 1781. — El Bufón de la Corte, por Joseph de Serna, pe- 
riód. liter., Madrid. 1767. Satirizábale otro: El Bufón de Ballecas, 
bufonaditas algo cortesanas, que han de bufar todas las semanas, su 
autor, D. Joseph Nuaño, Madrid, 1767. — Fr.\y José Teixidor, domi- 
nico, publicó Antigüedades de Valencia, ibid., 1895-96, dos vols. fms., 
año 1767). Estudios antiguos y modernos de l'alcncia (ms."». 

Año 1768. Ju.\N de Alcedrón publicó Descripción métrica del es- 
tado floreciente de ¡a corte de España y perfección de sus teatros, en 
octavas joco-serias. Madrid. 1768. — Don Antonio .\rmon.\, corregidor 
de Madrid, publicó Memorias cronológicas sobre el origen de la re- 
presentación de las comedias de España y particularmente en Madrid..., 



S. -WIII, I76S. MAURICIO MONTENEGRO IÓ9 

Madrid, 176S. Obra importante para el teatro. — El doctor don Cosme 
Bueno, cosmógrafo peruano, publicó curiosos Almanaques (1768-Sój, 
que recogió Odriozola en el t. III de su Colccc. de Dociim. Liter. del 
Perú, Lima, 1872, con un Elogio del Dr. D. C. Bueno, por Gabriel Mo- 
reno. — Don Inocencio de Camón y Tramullas (1726-1793), zarago- 
zano, catedrático de aquella Universidad y abogado, publicó Memorias 
literarias de Zaragoza, 1768-69, tres vols. Un plan que representa el 
estado actual de la Universidad de Zaragoza, I76g. Disertación del 
origen, progresos y utilidad de la Arte literaria, leída en la Academia 
del Buen Gusto (1760). — Entremés del Molinero, 1768, 1793. — José 
Gargallo publicó El Gramático, en verso castellano, Madrid, 1768. — 
Don Antonio González de León (1742-1818), coplero sevillano, que 
desdeñaba el estudio de las Humanidades y se burlaba de él, escribió 
la zarzuela El Hijo de Ulises, Sevilla, 176S; los sainetes El Poeta có- 
mico, 1768, al final de la anterior, y es sátira contra los vicios teatra- 
les, y El Francés por devoción (ms.), sátira contra los jóvenes afran- 
cesados. Diálogo, Sevilla, 1789 (drama alegórico). Bret'e noticia del 
Patiarca Arz. de Valencia D. Juan de Ribera, ibid., 1797. Romances 
descriptivos de la vida de Olivares (ms.). Leyó en la Academia de 
Buenas Letras Reflexiones sobre las obras de ingenio y de invención. 
Tenía pensamientos levantados. Otro poeta, su compañero en Sevilla, 
fué DON Francisco Buendía y Ponce, presbítero de escaso numen poé- 
tico. — Don Juan Antonio González de Valdés, asturiano de Carcedo, 
publicó Gramática latina y castellana..., Madrid, 1768, 1791 ; Gramá- 
tica greco-latina y castellana. Sentencias de Publio Siró, Décimo La- 
berio, Séneca y de algunos otros antiguos, comprendidas cada una 
en un verso iámbico por orden alfabético y traducidas del latín al cas- 
tellano, Madrid, 1790. Pedro y Horacio, Fábulas, Alcalá, 1792. Pen- 
samientos originales de M. Fabio Quintiliano, ibid., 1797. — Carlos 
Gutiérrez de los Ríos (1742-1795), Conde de Fernán-Núñez, nacido 
en Cartagena, escribió Cartas (1768-1784) y la Vida de Carlos IH, 
publicadas unas y otra con el título de Vida de Carlos HI, escrita 
por el Conde de Fernán-Núñcs, publicada con la biografía del autor, 
apéndices y notas por A. Morel-Fatio y A. Paz y Melia, Madrid, 1892, 
dos vols. Carta de D. Carlos de los Ríos á sus hijos, París, 1791. — 
Luis Moncín escribió bastantes sainetes, de los cuales hay mss. en la 
Bibl. Nac. : El Buen padre (?, comed, trad.). El Criado embrollador 
(1788). La Curiosa (?). El Chasco por el honor ó El Indiano castigado. 
El Falso amigo y muerte del tío Roque (?). Honor en los maridos y 
prudencia en las mujeres (1798). El Matrimonio secreto (1799). Fl 
Mudo por su provecho (1803). El Novio mujer. Los Novios aburridos 
(1799). Perder por su tiranía reino, esposa y libertad (cop. 1768). El 
Picaro castigado ó Las dos llaves. El Picaro y el hombre de bien. El 
Queso de Casilda (impr. 1816). Las Sospechas infundadas (1794). To- 
dos embrollados y ninguno con razón. Vanidad y pobreza todo en una 
pieza (1796). — Mauricio Montenegro publicó Cartas que escribe el 



lyo ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

sacristán de Maúdcs al barbero de Foiicarral, dándole cuenta de lo 
que le ha pasado en Madrid y principalmente del estado en que se ha- 
Uaban sus teatros, Madrid, 1768. 

91. Año i/ÓQ. Don Tomás Iriarte (i 750- i 79 i), último 
de los hijos de don Bernardo Iriarte y doña Bárbara de Orope- 
sa, nació en el Puerto de la Cruz de Orotava, Tenerife, y á 
los catorce de su edad vino á España y á Madrid (1764), donde, 
debajo de la dirección de su docto tío don Juan de Iriarte, estudió 
griego, francés, ciencias y Humanidades. De 1769 á 1772 tradu- 
jo del francés algunas piezas para la restauración del teatro que 
se proponía Aranda, como El Malgastador, de Le Dissipateiir, 
de Néricault Destouches; La Escocesa, de Voltaire; El Mal 
IiOTiibre, de Le MécJiant, de J. B. Luis Gresset; El Aprensivo, 
de Le malade imaginaire, de Moliere; La Pupila juiciosa. El 
Mercader de Esniirna, de Champfort; El Filósofo casado, de 
Destouches ; El Huérfano de la China, de Voltaire ; incluyendo 
sólo las dos últimas en sus obras, por ser las únicas que puso 
en verso. En 1770 compuso, á los diez y seis años, la comedia 
original Hacer que hacemos y la imprimió con el anagrama de 
don Tirso Imareta, en la que nada hay c^ue valga la pena, fuera 
de la versificación suelta, aunque poco poética. No logró que 
se representase, y lo achacó á don Ramón de la Cruz, tirano 
del teatro, según él, y cuyo triunfo con Las Pescadoras y El 
Buen marido sobre la Hormcsinda de Nicolás de Moratin, le 
dieron pie para que al hacer la crítica de esta tragedia se des- 
ahogase contra aquél "uno solo, que ha establecido y refun- 
dido en su persona la autoridad de monarca dramático no co- 
nocida hasta nuestros días". En 1771 compuso un poema latino, 
con traducción en endecasílabos castellanos, con motivo de la 
fundación de la Orden de Carlos III. En 1773, con el seudó- 
nimo de don Amador de Vera y Santa Clara, publicó Los Li- 
teratos en Cuaresma. Fué nombrado archivero del Consejo 
Supremo de la Guerra en 1776. Por entonces cultivó la poesía, 
que siempre fué la suya prosaica, falta de vida, de número y 
más de elevación, sin fantasía ni sentimiento, debido sin duda 
á su natural y al prosaísmo y principio del arte docente de su 
tío don Juan Iriarte y de su hermano don Bernardo, con quie- 
nes vivía, y que lo era además de aquel siglo. Siempre Iriarte 




Jíi /mI-^í Gt^cí ¿/<K'áí^'j á?c¿i^^^'e^- Z.^^'^^, 
JSf-.l£*<ri*n í.(efj¿j'j\zn^ Itiarte^y* j 






J^niTTi^-n**e¿ t£i/>\i*¿i7r' CíWfn^'na -/cuy^ 



S. XVIII, 1769. D. TOMÁS IRIARTE 171 

es un dómine cuando escribe, pretende enseñar, y lo hace con 
limpieza de estilo y lenguaje ; pero sin espíritu poético de nin- 
guna especie. Sobrio y elegante cual ninguno, discreto y serio 
como un nuevo Boileau ; pero sin pizca de horacianismo, que 
él se figuraba llevar en el bolsillo de su casaca. El pobre Ho- 
racio tuvo siempre la mala sombra de que se tuviesen por 
discípulos suyos los escritores discretos, pero de bajos vuelos. 
Preguntado Triarte de una dama quién era su mejor amigo, 
respondióle en un romance que había diez y ocho siglos que 
era muerto en Italia, que era Horacio, el "maestro de buen 
gusto". Tradujo la Epístola á los Pisones, en verso y con no- 
tas, Madrid. 1777- Sedaño, herido de que Iriarte, en el prefa- 
cio de su traducción, hubiese tachado su poca pericia y critica 
como colector, revolvió contra él en el tomo IX, año 1778. 
Respondió Iriarte con el Donde las dan las toman, Madrid, 
1778, folleto en diálogo, que acabó con el Parnaso, pues no 
voh'ió á publicarse ni un tomo más, y es uno de los mejores 
escritos de Iriarte y muy alabado en su tiempo. En 1777 com- 
puso el Vejamen, contra Moratín; en 1779 publicó su poema 
didáctico La Música, Madrid, muy bien acogido en el extran- 
jero, mayormente en Italia, de donde se lo alabó Metastasi:< 
en carta particular, respondiéndole Iriarte en verso. En Es- 
paña no fué tan aplaudido, y Huerta se salió de la tertulia 
apenas oyó aquel tan poco musical verso con que comienza : 
■'Las maravillas de aquel arte canto": "mal sáfico", como 
escribió Lista ; y Samaniego le dijo en unas Coplas para cantar 
al zñolín á guisa de tonadillas, ya que de violinista se picaba 
Iriarte: "Cantar la música Iriarte | se propuso en un poema, | 
y en lugar de sinfonía | tocó la gaita gallega. | Las maravillas 
de aquel arte canto: Dios guarde, ¡oh muñeira!, tu gracia, tu 
encanto." Un asunto como la música pedia imaginación des- 
lumbradora y hondo sentimiento : ni uno ni otro tenía Iriarte 
y perpetró el más prosaico y frío de los poemas, lleno de secas 
abstracciones. En el certamen de la Academia de 1779 á 80 
fué vencido por Meléndez, habiendo presentado la égloga La 
Felicidad de la vida del campo, Madrid, 1780. No le supo bien 
á Iriarte, á pesar de haber manifestado que no aspiraba al 
premio, y escribió unas Reflexiones sobre la égloga de Melén- 



172 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

dez, á las cuales respondió Forner defendiendo al poeta su 
amigo con un Cotejo de las dos Églogas. En 17S0 redactó 
Iriarte el Flan de una Academia de Ciencias y Bellas Letras, 
de orden de Floridablanca. En 1782 publicó las Fábulas lite- 
rarias en verso castellano, Madrid, 1782, obra en que Iriarte 
halló realmente la honna de su zapato. Hay en los 67 apólogos 
40 clases de versos, con grande acierto en la elección y des- 
empeño acabado : la moraleja final, breve, enérgica, aguda y 
bien traida; las palabras que en su tiempo calificaron muchos 
de bajas, en vez de lunares, dan un tono jocoso y aun socarrón 
al estilo, que lo hace más festivo y realista; el lenguaje, cas- 
tizo. Es lo que vive y vivirá de Iriarte. Todo el mundo las leyó 
al ser publicadas y no faltaron críticas y sátiras, comenzando 
por Forner en su Asno erudito, con el seudónimo ó segundo 
nombre y apellido de don Fablo Segarra, Madrid, 1782. Si- 
guióle Huerta con El Loco de Chinchilla, fábula graciosa. Al 
Tuerto Segarra. como le llamó Jovellanos, respondió Iriarte 
con el Fara casos tales, suelen tener los maestros oficiales. 
Madrid, 1782. En esto salió al palenque Samaniego, que liabía 
enviado sus propias Fábulas á Iriarte en 1779 y había impreso 
parte de ellas en 1781, dedicándole el libro tercero. Al año si- 
guiente había publicado Iriarte las suyas, diciendo en la Ad- 
vertencia: "No quiero preocupar el juicio de los lectores acer- 
ca del mérito de ellas ; sí sólo prevenir á los menos versados 
en nuestra erudición que ésta es la primera colección de fá- 
bulas enteramente originales que se lia publicado en castella- 
no." Con esta advertencia y con la omisión de su nombre, irri- 
tóse Samaniego y publicó en 1782, anónimo y sin lugar ni im- 
prenta, el folleto crítico-satírico Observaciones sobre las fá- 
bulas literarias originales de D. Tomás de Iriarte. Tenía mo- 
tivos para querellarse; pero lo hizo bastante mal, pues sus 
objeciones lo mismo recaen sobre sus propias fábulas y sobre 
otras cualesquiera. No le contestó Iriarte. Forner escribió 
contra don Tomás Iriarte Los Gramáticos: historia chinesca, y 
contra don Juan Iriarte, ya difunto, El Asno erudito, insulto 
virulento; pero no se publicaron por haber recurrido al Rey 
don Tomás y don Bernardo de Triarte (Bibl. Nac). Las Fá- 
btUas acreditaron á don Tomás. Tradujo de la Eneida por este 



S. XVIII, 1769. D. TOMÁS IRIARTE lyS 

tiempo los cuatro primeros cantos en tres meses; pero la do- 
lencia que le llevó al sepulcro no se la dejó acabar. En 1787 
publicó su Colección de obras en verso y prosa, Madrid, seis 
veis., que, al reimprimirse en Madrid, 1805, llegaron á ocho. 
En 1788 se estrenó El Señorito mimado y se publicó La Se- 
ñorita malcriada, que no llegó á representarse hasta 1791. Lue- 
go tradujo El Nuevo Robinsón, de Campe, ^íadrid, 1789, dos 
vols., y en 1790 estuvo en Sanlúcar de Barrameda por motivos 
de salud, según unos; desterrado por la Inquisición, según la 
voz tradicional. Allí escribió la comedia El Don de gentes ó 
La Habanera y el juguete Donde menos se piensa salta la lie- 
bre, que se representaron en el palacio de la Duquesa de Be- 
navente, para quien los escribió; igualmente compuso Gucmán 
el Bueno. Vuelto á Madrid hizo representar en 1791 El Seño- 
rito miniado y Gucmán el Bueno y aquel mismo año falleció. 
Un tomo de Miscelánea de obras inéditas recogió don Bernar- 
do para publicarlas ; hoy paran en la Bibl. Nac. 

93. Para casos tales suelen tener los maestros oficiales, epístola 
critico-parenética ó exhortación patética, que escribió don Elel'terio 
Geta al autor de ¡■as Fábulas literarias en vista del papel intitulado 
"El Asno erudito'', !Madrid, 1782. Colección de obras en verso y prosa 
de D. Tomás de Iriarte, Madrid, 1787, seis vols., t. I : Fábulas, La ilfií- 
sica; t. II: Poesías líricas; t. III: los cuatro libros de la Eneida: 
t. IV: Arte poética, de Horacio; El Señorito mimado; t. V : El Filó- 
sofo casado, El Huérfano de la China, La Librería; t. VI: Donde 
las dan las toman, Carta al Padre Los Arcos, Para casos tales. Edic. 
de Madrid, ocho vols. ; 1805, t. VII : Los Literatos en cuaresma, La 
Señorita malcriada, Guzmán el Bueno, Poesías sueltas c inscripciones; 
t. VIII : Reflexiones sobre la Égloga Batilo, El Don de gentes. Donde 
menos se piensa, respuesta á una critica de El Señorito mimado y dis- 
cusión sobre la voz Presidente. La Música, Madrid, 1779, 1784; Méji- 
co, 1785; Madrid, 1789; Burdeos, 1809; Madrid, 1822; Burdeos, 1835. 
Las ediciones de las Fábulas son infinitas, pues se hacen cada día para 
las escuelas. Véanse: Madrid, 1812; Segovia, 1812; Valencia, 1817; 
Madrid, 1830: Granada, 1842; Valladolid, 1848; París, 1849; Madrid, 
1856: París, 1859, etc. Fueron muy celebradas fuera de España. En la 
mayor parte de ellas parece aludió á personajes de su tiempo. En la 
Bibl. Xac. hay mss. las piezas : Donde menos se piensa salta la liebre, 
zarzuela. Gucmán el Bueno, esc. trag., 1790. El Huérfano de la China, 
trag. trad. Lo que puede el don de gentes, comed., 179 1 (impr. 1806). 
Mahoma, trag. El mal hombre, comed. El Malgastador, id. El Mer- 



174 ÉPOCA DB CARLOS III (S. XVIIl) 

cader de Esmirna, id. trad., 1773. La Pupila juiciosa, dram. La Seño- 
rita malcriada, com., 1788. El Señorito mimado, id. Además : La Li- 
brería, dram., \'alencia, 1827. Tomás de Iriarte. Obras en verso y 
prosa, Madrid, 1805, ocho vols. ; Poesías, Bibl. de Aut. Esp., t. LXIII ; 
Fábulas literarias, Madrid, 1916 (La Lectura). Obras sueltas, Madrid, 
1774, dos vols. Poesías inéditas, ed. R. Foulché-Delbosc, en Revue 
Hispanique, t. II, págs. 70-76. Consúltense: E. Cotarelo y Mori, Iriar- 
te y su época, Madrid, 1897; Proceso inquisitorial contra D. Tomás 
de Iriarte, en Revista de Archivos, etc. (1900), t. IV, págs. 6S2-683 ; 
Fr. Venizet, Moliere, Florian et la lit. espagn., París, 1909. 

93. Año ijÓQ. Don Francisco Cerda y Rico (1730-1792), oficial 
de la Biblioteca Real (1766), publicó Alfonsi Garciae Matamori His- 
palensis et Rhetoris primarii Complutensis opera omnia (Madrid, 
1769), Joannis Christoforis Calveti Stellae de Aphrodisio (Madrid, 
1771), Obras que Fr. Cervantes de Solazar ha hecho, glosado y tradu- 
cido (Madrid, 1772) ; Expedición de los catalanes y aragoneses contra 
turcos y griegos... por D. Fr. de Moneada (Madrid, 1772); Memorias 
históricas del rey D. Alfonso el Sabio, y observaciones á su crónica, 
obra postuma de D. Gaspar Ibáñcz de Segovia (Madrid, 1777) ; Nueva 
Idea de la tragedia antigua, ó ilustración última al libro singular de 
poética de Aristóteles Estagyrita, por D. J. Antonio Gomales de Salas 
(Madrid, 1778) ; Poesías espirituales escritas por Fr. Luis de León 
(Madrid, 1779) ; Doctrina política civil escrita en aforismos por el 
Dr. Narbona (Madrid, 1779); Coplas de D. Jorge Manrique..., del 
P. D. Rodrigo de Valdepeñas, monje cartujo..., del protonotario Luis 
Peres y del Ldo. Alonso de Cervantes (Madrid, 1779) ; De Vita et 
scriptis Joannis Genesii Sepulvedae Cordubensis commentarius (Ma- 
drid, 1780), impresa al frente de la primera edición de las Obras de 
Sepúlveda, publicada por la Academia de la Historia; Clarorum His- 
panorum Opuscula selecta et rariora, ium latina, tum hispana, magna 
ex parte nunc pritnum in lucem edita, coUecta et illustrata (Madrid, 
1781); Varonía de los Ronces de León, señores de J'illagarcía; Memo- 
rias históricas de la vida y acciones del rey D. Alonso el Noble, octavo 
del nombre, recogidas por el Marqués de Mondéjar (Madrid, 17S3, 
1779-1787), y Crónica de D. Alonso el onceno de este nombre (Madrid, 
1788). Figuró, además, entre los colaboradores más asiduos de la Cró- 
nica de Castilla, que empezó á publicarse en 1772. 

El padre JDiego José Abad ó Abadiano (1727-1779), jesuíta de 
Jiquilpan (Méjico), expulso en 1767 siendo rector en Querétaro, vino 
á Ferrara; fué el primer latino de Méjico, y publicó el clásico y her- 
mosísimo poema Heroica de Deo Carmina, en nueve cantos, publica- 
dos con el título de Musa Americana, Cádiz, 1769; aumentados hasta 
33 cantos, Venecia, 1773, con .seud. de Labbeo Seleno-politano (ó 
Abad de la ciudad de la luna); con cinco cantos más, Ferrara, 1775, 
hasta 43 cantos, Cesena, 1780; falleciendo él antes en Barcelona. Otras 



S. XVIII, 1769. D. GUTIERRE J. VACA IjS 

obras en Beristain. Consúltese: FS° Pimentel. El padre Ochoa tradujo 
al castellano el primer canto. — Juan Blasco y Sánchez (n. 1648-fines 
del siglo xvii), presbítero zaragozano, escribió Calateo cristiano, moral 
y sagrado, en verso lo más, Madrid, 1769. — Do>í Juan (Felices) del 
Castillo compuso Las Amazonas de España, comedia atribuida á 
Castillo Solórzano y á Cubillo ; Los Esclavos de su Esclava y hacer 
bien nunca se pierde, Barcelona, 1769 (ms. Bibl. Nac). — Antonio Es- 
TURiz Laso de Estrada publicó Defensa de la Poesía Cómica, trágica 
y otras diversiones, Sevilla, 1769. — Don Manuel Fermín de Labiano 
escribió las comedias que conserva mss. la Bibl. Nac. : La Afrenta del 
Cid vengada, 1769. La Niña ó la loca por amor, 1790. La Toma de 
Sepúlveda por el Conde Fernán González. Valor y amor de Ofhoniel. 
Otras varias, en La Barrera. — Don Tomás Fermín de Lez.aun y Tor- 
nos (1747-1778), zaragozano, publicó Clarín sonoro de la fama..., 
poema heroico, Zaragoza, 1769. Mapa del reino de Aragón de Juan 
B. Labaña..., ibid., 1778. — El padre José Lucas Anaya (1716-1771), 
jesuíta de Puebla (Méjico), publicó un poema sobre la pasión de Je- 
sús, que salió á nombre del licenciado José Jiménez Frías, en ^México. 
1769; otro sobre la Virgen de Guadalupe; la vida del indio Juan Die- 
go, en verso, etc. — Don Casimiro Ortega publicó Resumen histórico 
del primer viaje hecho alrededor del mundo, Madrid, 1769. Viaje 
del Comandante Byron alrededor del mundo, ibid., 1769. — Don Ma- 
nuel del Pozo escribió Los Ciegos llenos de ideas puestos á cómicos 
de la legua, saínete (ms. Bibl. Nac, licenc. 1769). Saynete nuevo. 
Apelación que hacen los poetas del Quijote Juicioso al Quijote Say- 
netero, Madrid, 1769. — El padre Eusebio Quintana publicó Vida del 
B. P. Francisco de Caraciolo, fundador de... los Clérigos Menores. 
Madrid, 1769. — .Los padres fray Pedro y R.\f.\el Rodríguez, Mohe- 
danos, franciscanos, publicaron la Historia literaria de España des- 
de su primera población hasta nuestros días, nueve tomos en diez 
vols., más otros tres vols. de adiciones, total, 13 vols., Madrid, 1769- 
1791. Sólo abraza hasta Lucano. Apología del t. V de la Hist. liter. de 
España, Madrid, 1779. El bachiller Gil Porras de Machuca: Carla crí- 
tica del bachiller... á los RR. PP. Mohedanos, sobre la hist. liter. que 
publican, Madrid, 1781 : su autor é impugnador don Ignacio López de 
Ayala. José Suárez de Toledo: Defensa de la historia liter... contra 
las injustas acusaciones del bachiller Gil Porras, Madrid, 1783. Carta 
misiva del Dr. Fulgencio de Rojas y Peñalosa á D. José Suárez de 
Toledo y Compañía, sobre la defensa de la historia literaria, que han 
publicado contra el bachiller Gil Porras. Madrid, 1784. — José Sán- 
chez, filipino, publicó E.vamen imparcial de la zarzuela intitulada : 
"Las Labradoras de Murcia" é inciden talmente de todas las obras del 
mismo autor: con algunas reflexiones conducentes al restablecimien- 
to del Teatro, Madrid, 1769. — El p.^dre Benito de S. Pedro, de la 
Escuela Pía, publicó Arte del Romance Castellano, V'alencia, 1769, dos 
vols. — ^Don Gutierre Joaquín Vaca de Guzmán y Manrique publicó. 



176 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIt) 

con nombre de don Joaquín de Gusmán y Manrique, la obra picaresca 
Viajes de Enrique JVaiUon á las tierras incógnitas australes y al 
país de las Monas... traducido del idioma inglés al italiano y de éste 
al español, Alcalá, 1769; t. II, Madrid, 1771 ; t. III, ibid., 1778; t. IV, 
ibid., 1778. Las cuatro ptes., Madrid, 1781, 1800. Dice que lo tomó 
en parte del italiano. Véase Rev. Archiv., XII (1905), pág. 429; Sem- 
pere. Ensayo de una Bibl..., 1789. — Don Antonio Valcárcel Pío de 
Saboya y Moura, conde de Lumiares, publicó Inscripciones de Carta- 
go Nova, hov Cartagena, Madrid, 1769, 1796. Medallas de las colonias, 
municipios y pueblos antiguos de España hasta hoy no publicadas. 
Valencia, 1773. Carta que escribe el Excmo. Sr. don Antonio Valcár- 
cel Pío de Saboya y Moura, conde de Lumiares, á D. F. X. R. sobre 
los monumentos antiguos descubiertos últimamente en... Cartagena, 
Valencia, 1781. Desengaños Filosóficos, ijSj. 

94. Año 1770. Fray Felipe Scio de San Miguel (1738-1796), 
escolapio, nacido en San Ildefonso (Segovia), publicó Colhithi Lyco- 
politae Thebani de Raptu Helenae lihellus, e.v Graecis in latina car- 
mina conversus, versionibus, rariantibus ct animadversionibus illus- 
tratiis, 1770. Los seis libros del Sacerdocio de S. Juan Crisóstomo, 
texto griego y traducción, 1773, 1776, 1863. La Biblia Vulgata Latina 
traducida en español y anotada, Valencia, 1791-93, 10 vols. ; Madrid, 
1794-97, 1797-98, 1807-16; Londres, 1828; Barcelona, 1837, 1843-45; 
Madrid, 1845-46; Segovia, 1846-48; Barcelona, 1846; París, 1847; 
Madrid, 1850-53, 1851-53, 1852-54; Barcelona, 1852; Madrid, 1853-55; 
Barcelona, 1858, etc. 

Don José Concha, actor y autor dramático, que comenzó á re- 
presentar en 1770, escribió cerca de 50 piezas entre dramas, come- 
dias y saínetes. En la Nacional hay mss. : La Amistad más bien pro- 
bada. Amor, valor y prudencia en española eloquencia y Catholica 
Isabel. El Buen alcalde patán, 1775. El Buen criado, 1775. Celos, envi- 
dia y traición, tormento al más noble son, 1772. El Cuento ha de lle- 
gar á cuento. Los Embusteros burlados. El Examen del gusto, 177$. 
La Fiesta de baile. El Hablador (de Gokloni). La Honrada familia, 
1775. El más prudente marido y palá¡^ moralisado. La Palestra del 
buen gusto. La Pobre honesta doncella (trad.). Vence un error un 
favor, 1775. La Venganza más cruel en el pecho más inhumano, 17S7. 
— Don Jacinto Makía Delgado (¿seudónimo?) publicó Adiciones á 
la historia del ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha, Madrid, 
1770 (?), 1845. — Diario histórico de los viages de mar y tierra hechos 
al norte de la California de orden del... Marqués de Croix, virrey... 
de Mueva España, Méjico, 1770. — Josií Manuel Domínguez publicó 
Ilustración y continuación á la Curia Philipica, Valencia, 1770, tres 
vols. — 'Don Francisco Antonio Lorenzana (1722-1804), de León, 
obi.spo de Falencia (1765), arzobispo de Méjico (1766) y de Toledo 
(1772), juntó las Actas de los tres concilios provinciales de Méjico 



S. XVIII, I77I. D. JOSÉ CADALSO 177 

(1769-70) de 1555-65-85, y celebró el cuarto (1771), publicados en Ma- 
drid, 1859 (t. IV, Colecc. de Tejada y Ramiro), añadiendo un tomo III 
de decretos y pastorales propias. Cartas pastorales y edictos, ibid., 
1761. Concilios (¡roiñnciales primero y segundo, celebrados en... Mé- 
xico (1555 y 1568), Méjico, 1769. Concilium mexicanum prov. III 
(1585), ibid., 1770. Editó la Historia de Nueva España, escrita por... 
Hernán Cortés, aumentada con otros documentos y notas, Méjico, 1770; 
Nueva York, 1828. Hizo una magnífica edición de la Liturgia mu- 
sárabe {Missalis Mixti) (Migne, Patr. Lat., t. LXXXV, t. LXXXVI) 
y otra Si". PP. Toletanorum quotquot extant opera, tres vols., Ma- 
drid, 1782-83. Collectio canonum Ecclesiae Hispanae, 1806. Costeó 
las obras de San Isidoro, del padre F. Arévalo (1797-1803), repro- 
ducidas por Migne (ts. LXXXII-LXXXIV). — El doctor dox Ma- 
nuel PÉREZ Valderrábano publicó El Sublime de Dionisio Longino, 
traducido del griego, Madrid, 1770. La Angelomaquia ó Caída de 
Luzbel, poema. Falencia, 1786. — Don Ramón Ponsich y Camps pu- 
blicó Vida... de S. Eulalia, hija, patraña y tutelar de Barcelona, 
Madrid, 1770. — Domingo Antonio Rodríguez de Aumente publicó 
Defensorio de la lengua castellana y verdadera ortografía contra los 
padrastos, bastardos..., Granada, 1770. — Don Rafael Velázqüez, 
eclesiástico habanero, escribió en habla popular en prosa y verso, 
entre 1770 y 1790, una sátira de costumbres, incorrecta, aunque natu- 
ral y realista, titulada Testamento de D. Jacinto Josef Pita (en Rev. 
Hist., crít.. Matanzas, 1916, n. 3. 

95. Año 1771. Don José Cad.'\lso (1741-1782), por nom- 
bre poético Dalmiro y por seudónimos Juan del Valle y don 
José Vázquez, nació en Cádiz, de ilustre familia, donde es- 
tudió con los jesuítas; después, Humanidades, ciencias exac- 
tas y naturales, francés, inglés, alemán y portugués en París, 
y vuelto á España (1761), fué armado caballero de Santiago. 
Cadete en el regimiento de Caballería de Borbón (1762), estu- 
vo en el sitio de Almej'da; Aranda le nombró edecán suyo, y 
el Rey le hizo capitán (1764). Fué á Zaragoza, donde empezó 
á hacer versos; luego estuvo en Madrid y Alcalá (1767), don- 
de conoció á Jovellanos; después fué á Salamanca (1771-74). 
Subió á comandante (1777) y coronel en Gibraltar, en cuyo 
sitio murió. Su obra mejor, por más briosa y sincera en la 
sátira, retratándose á sí propio de cuerpo entero, es Los Eru- 
ditos á la i'ioleta, Madrid, 1772, con un Suplemento, ibid., 
1772. Aunque instruido á la francesa, variada y superficial- 
mente, de culto y despejado ingenio, conservóse amante de 



lyS ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

Esi^aña, como lo da á entender en sus mismas Cartas Marrue- 
cas (1789), pálida imitación de las Lettres Persannes, de Mou- 
tesquieu. En todo lo demás que escribió no fué menos imitador 
de Villegas y Quevedo, con poco nervio en los versos, y de 
los franceses en su tragedia D. Sancho García, conde de Cc^- 
tilla, representada é impresa en 1771. la peor de sus obras, en 
endecasílabos pareados, para remedar los pareados alejandri- 
nos. Pero al modo que Nicolás Moratin se empeñaba en pen- 
sar como Boileau, mientras sentía y escribía como Lope ; asi 
Cadalso, mediano y desmayado versificador clásico, llevaba 
á su vida la poesía que no ponía en sus versos, siendo en ella 
el primer romántico en acción, como el primer afrancesado en 
los escritos ; de suerte que, bucólico y anacreóntico al escribir, 
era en el vivir tan apasionado y tumultuoso como Byron y Es- 
pronceda. Imitó en sus Noches lúgubres (1798) las de Young. 
Con ellas y con sus novelescas aventuras, como su gloriosa 
muerte y lo que cuentan de haber sobornado á los guardianes 
del cementerio de la parroquia de San Sebastián para contem- 
plar el cadáver de la dama, de quien locamente se había enamo- 
rado, de la joven actriz María Ignacia Ibáñez, introdujo en 
España aquellas lobregueces melancólicas que envuelven á la 
musa del septentrión y trajeron después los románticos hacia 
1830. De ingenio ameno, afable y blando, se hacía querer, y 
sus versos, en particular los cortos y festivos, sueltos y gra- 
ciosos, se leen todavía con gusto. En él comienza la cadena de 
clásicos de los Meléndez, Moratines y Quintanas. Su buen tra- 
to V erudición agradable, aunque poco honda, hizo más por 
la nueva escuela que el teorizar en ella de Nicolás de Moratin. 
El cual le ensalza en sus versos, no menos que fray Diego Gon- 
zález; Meléndez le reconoce por adalid y por modelo; Jove- 
llanos dice que le hizo "trepar al Parnaso con el aguijón de su 
ejemplo": hasta el descontentadizo Huerta, con su índole de 
pocos amigos, mantiene con él cordial y respetuosa amistad, y 
Aranda se proclama su [)rotector. 

*•• Con razón rechaza Cueto la idea de haber sido Cadalso el 
fundador de la escuela salmantina y aun este modo de nombrar á 
varios poetas que apenas tienen que ver entre sí. Esta designación, 
admitida por Quintana, Tícknor, M. Pelayo, es una fórmula falsa. 



S. XVIII. 1771. D. ALONSO DE LA PENA IJQ 

El prurito de clasificar en escuelas á los poetas nada tiene de cientí- 
fico. En Salamanca sólo hubo el Parnaso salmantino, que decía fray 
Diego González, compuesto por él, por el padre Fernández y An- 
dronio (?), todos tres "de casa", esto es, agustinos; más dos poetas 
jóvenes, sus amigos, que probablemente son Meléndez y Forner, ex- 
tremos que no pueden trabarse. Cadalso no hizo nada entre ellos: era 
afrancesado de todo punto en el escribir y en el vivir romántico. 
Fray Diego González era candoroso ; Forner, sarcástico ; Meléndez, 
delicado ; Iglesias epigramático. Ni fué renacimiento nacional aquél, 
sino artificial y europeo más bien, como Cueto añade. El renacimien- 
to venía desde el comienzo del siglo y en Salamanca tornóse afran- 
cesado. En los Eruditos á la tnoleta burlóse graciosamente de los eru- 
ditos charlatanes y presuntuosos sin macizos conocimientos. En las 
Cartas marruecas censuró los vicios de nuestra literatura, descuidada 
«ducación y costumbres de los españoles. Quintana : "El hizo revivir 
la anacreóntica, que estaba enterrada con Villegas siglo y medio 
había." Lo de la exhumación clandestina del cadáver de la actriz 
Ibáñez, véase en carta que trae Cueto (Hist. crít. pocs. c. s. xviii, 
1893, t. II, pág. 444). 

José 'Cadalso. Los Eruditos á la violeta, Madrid, 1772, 1781 ; Bar- 
celona, 1782, 1786. Suplemento al papel intitulado "Los Eruditos á la 
fioleia", Madrid, 1772. Ocios de mi juventud ó poesías, Madrid, 1773, 
1781 ; Barcelona, 1786. D. Sancho García, tragedia, Madrid, 1783, 
1785. Cartas Marruecas, ibid., 1789, 1793; Barcelona, 1796; Madrid. 
1813. Noches lúgubres, Barcelona, 1798, 1804; Madrid, 1815; \'alen- 
cia, 1817; Zaragoza, 1831; Madrid, 1840. Epístola dedicada á Hortilio 
ó poesías inéditas del Coronel D. José Cadalso, ibid., 1792. Obras, 
cuatro vols., Madrid, 1803; tres vols., 1818 (más completa); tres vols., 
1821. Poesías, Bibl Aut. Esp., t. LXII. Obras inéditas, ed. Foulché- 
Delbosc, en Rcvuc Hisp. (1894), t. I, págs. 258-335. 



9 7- Año 177 1. Don Manuel Hidalgo escribió La Boda del ce- 
rrajero, 1771 (ms. Bibl. Nac). El Asombro de Francia, Marta la Ro- 
marantina, 4.' pte., impresa anónima (Duran). — Rodríguez de Me- 
drano publicó Oráculo de avisos sobre Jerusalem en Babilonia, inteli- 
gencia de las lamentaciones de Jeremías, en verso Español, Sevilla, 
1771. — Don Luis José Muñoz de León y Ocaña, sevillano, escribió 
Vida... de S. Juan Ncpomuceno, en octavas rimas. Rasgo aonio y 
poema heroico... Vida de... S. Catalina de Sena, 1771, en romance en- 
decasílabo. Vida de S. Francisco de Asís, en id. Vida de S. Domingo, 
en id. Vida de S. Antonio de Padua, en id. Vida de S. Tomás, en id. 
Paráfrasis del salmo L, en 150 estrofas. Todos mss. en la Bibl. Pro- 
vincial de Cádiz. El Protomártir del siglo y grande apóstol de Pra- 
ga S. Juan Nepomuceno, comedia (ms. Bibl. Nac). — Don Alonso de 
LA Peña Montenegro, obispo de Quito, publicó Itinerario para pá- 



t8o ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

rrocos de indios (usos y supersticiones), Madrid, 1771. — Miguel Mar- 
celo Tamariz publicó Arte de rejonear á caballo, 1771, 1895. 

98. Año I//2. Don Francisco Gregorio de Salas, de 
Jaraicejo (Extremadura), capellán de las Recogidas, publicó 
muchos tomos de poesías con poca poesía, bien que con algún 
donaire y chocarreros chistes, que se hicieron populares. Tam- 
poco hay que buscar el menor chispazo de poesía de la natu- 
raleza en El Observatorio rústico, desde el cual sólo veía ú 
oía el poeta rebuznos de burro, excrementos de ^■acas, asque- 
rosidades de atareado escarabajo, algún cerdo en el hozadero. 
una ensalada, un fraile arreando á su muía ; esto es, todo aque- 
llo que los poetas no oyen ni ven en el campo. 

99- Greg. de Salas. Compendio práctico del pulpito, en prosa, 
Madrid, 1771, 1786, 1797. El Observatorio rústico, i.° pte., Madrid, 
1772; 2.° pte., 1774; Madrid, 1777, 1797, 1802 (7." ed.) ; 1816, 1830. 
Elogios poéticos, ibid., 1773. Las Nveve lamentaciones de la Semana 
Santa, 1773. Nuevas poesías serias y jocosas, 1775. Continuación de 
las nuevas poesías, 1776. Versión parafraseada del Himno Gloria 
Laus..., 1777. Dos sueños poéticos, 1778. Juicios críticos, en verso y 
prosa, leídos en la Academia de San Fernando, 1778, 1784, 1787, 1790. 
Dálmiro y Silvano, égloga amorosa y elogio de la vida del campo, en 
una silva de varios metros, 1780. Copia poética del cuadro de la Anun- 
ciación... de R. Ulengs, 1781. Poesías, 1797: t. I, Observatorio rústico, 
del que se hablan hecho cinco ediciones ; t. II, Lamentaciones de Je- 
remías, himnos, etc., y el Compendio práctico del pulpito, en prosa. 
Poesías, dos vols., 1803. Colección de los epigramas y otras poesías 
criticas, satíricas y jocosas, 1806 (3." ed.), 1816, 1827^ 1829. La Cas- 
treida, poema original epigramático, 1838. 

100. Año 1772. Don Domingo de Aguirre publicó Descripción 
histórica del gran Priorato de S. Juan B. de Jcrusalem en Castilla y 
León..., Madrid, 1772 (nis. Bibl. Real). — Don Tadeo Kelipe Cortés 
DEL Valle y Castillo escribió entremeses, saínetes y loas, de los cua- 
les hay 26 mss. en la Bibl. Nac, entre ellos: El Alcalde burro. La 
Boda del barbero. Casamenteros chistoso y curioso. Los Cortejos 
y las efigies. El Chasco del figonero. El Chasco del geringaso y robo 
de Lucigüela, Hidalgo de los galgos. Mayorazgo bobo y boda de Ma- 
rimacho, El Montañés en la moda. Los Poetas locos. La Vieja ena- 
morada. El Triunfo de la z'irtud, comedia. Entre las loas, las hay 
de los años 1772, 1773, 1777, 1778, 1780.— <Ei, señor Infante don 
Gabriel tradujo á Salustio, Madrid, 1772, 1804, dos vols. ; Caree- 
lona, 1865. Una de las mejores joyas de la tipografía española es 



S. XVIIIj 1773. D. TOMAS A. SAN'CHEZ 151 

la ed. de 1772. por Joachin Ibarra. Fué revisada la edición y corregida 
por Pérez Bayer. — ^Dox Antonio Ponz publicó Viaje de España, 1772- 
1794, en 20 vols. ; casi todos de Bellas Artes, obra de gran mérito 
para la historia de ellas en España. Prólogo del t. XIII, Madrid, 
1785. Comentarios de la pintura que escribió D. Felipe de Guevara, 
Madrid, 1788. — El doctor don Bartolomé Sánchez de Feria y Mo- 
rales, cordobés, publicó Palestra sagrada ó memorial de Santos de 
Córdoba, ibid., 1772, cuatro vols. Memorias sagradas de el yermo de 
Córdoba, 1782. Consúltese: Enrique Redel, Biografía del Dr. D. B. S. 
de Feria, Córdoba, 1903. — Don José de Viera y Clavijo, arcediano en 
Canarias, por seud. D. Diego Días Monasterio, publicó Noticias de la 
Historia general de las Indias de Canaria, Madrid, 1772-83, cuatro 
vols.; Santa Cruz de Tenerife, 1858-63, cuatro vols. Elogio de Feli- 
pe V, ijyg. Los Aires fijos, poema didáctico en 4 cantos, Madrid, 
1780; Las Palmas, 1876. Elogio de D. Alonso Tostado, 1782. Los Me- 
ses, poema, póst., Santa Cruz, 1849. Las Bodas de las plantas, Barce- 
lona, 1873; la 2.' pte. se titulaba Los Amores de las plantas. 

101. Año 17T3. Don Tomás Antonio Sánchez (1725- 
1802), de Ruiseñada (Santander), eclesiástico, magistral de la 
colegiata de Santillana, que renunció en 1761, y bibliotecario de 
la antigua Biblioteca Real, hoy Nacional, director interino de 
la Academia de la Historia (1794-95), individuo de la Acade- 
mia Española. Trabajó con Juan Antonio Pellicer y Rafael 
Casalbón en la nueva edición de la Bibliotheca Hispana Nova, 
de Nicolás Antonio, 1788. Fué el primero que publicó en Eu- 
ropa una canción de gesta, cuando dormían en el polvo las 
francesas todas : Poema del Cid, Obras de Berceo, Poema 
de Alcxandro, Obras del Arcipreste de Hita. Arqueólogo de 
instinto estético, que reconoció el valor de Myo Cid, cuando 
Forner lo calificó de "viejo cartapelón del siglo xiii en loor de 
las bragas del Cid". Escribió algunos opúsculos satíricos lle- 
nos de donaire. 

102. T. A. Sánchez, Colección de Poesías Castellanas Anterio- 
res al siglo XV, Madrid: t. I, Poema del Cid, 1779; t. II, Gonzalo de 
Berceo, 1780; t. III, Poema de Alexandro, 1782; t. IV, Arcipreste de 
Hita, 1790. Otras reimpresiones, París, 184^; Madrid, 1S64; en am- 
bas faltan cosas de la primera edición. Traducción y explicación del 
epitafio hebreo del sepukro del S. Rey D. Fernando UI (1753). Se- 
villa, 1773. Elogio histórico de D. Vicente Gutiérrez de los Ríos (1779), 
ibid., 1843. Carta familiar al Dr. D. Joseph Berni y Cátala... sobre 
la Disertación que escribió en defensa del Rey D. Pedro... Embiasela 



l82 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

de Burlada, pueblo de Navarra, el Bacli. D. Pedro Fernández, Ma- 
drid; burla donosa. Carta publicada en el Correo de Madrid injuriosa 
á la buena memoria de Miguel de Cervantes. Reimprímese con no- 
tas-. ■, Madrid, 1788: el autor de la carta fué don Pedro Estala; las 
notas de Sánchez, jocosas por demás. Carta de Paracuellos escrita 
por D. Fernando Peres á un sobrino que se hallaba en peligro de ser 
autor de un libro. Publícala con notas un Bachiller en Artes, ^Madrid, 
1789: sátira festiva de la literatura de su tiempo. Carta de Bartolo 
el sobrino de D. Fernando Peres, tercian-ario de Paracuellos, al editor 
de la carta de su tío. Publícala el Lie. Paulo Ipnocausto. Madrid, 
1790: es de Juan Pablo Forner, á quien replicó Sánchez con Defensa 
úe D. Fernando Peres autor de la Carta de Paracuellos impugnado 
por el Lie. Paulo Ipnocausto, Escribíala un amigo de D. Fernando, 
Madrid, 1790. Catálogo de los abades de la... Colegial de Sant ¡llana 
(ms. orig., 1793, Acad. Hist.). Opúsculo sobre los orígenes de la poe- 
sía castellana, Madrid, 1908, en Rev. Hisp., t. XVIII, por M. Pelayo, 
con advertencia preliminar. 

103. Año 1773. Pedro José Aldazábal y Murguía publicó Com- 
pendio heráldico.,,. Pamplona, 1773. — Tomás Andrés de Guseme y 
Delgado, jerezano, justicia mayor de Marchena, publicó Diccionaric^ 
numismático, Madrid, 1773-77, seis vols. N'oticias pertenecientes á... 
Lora del Río, Sevilla, 1773 (Memor. de la Acad. de Buen. Letr.), y 
otras manuscritas en la Acad. Hist. — Gabriel Bagel publicó Parva 
retórica mariana, que contiene 48 figuras retóricas..,, en redondillas, 
Madrid, 1773. — F. A. Bocanegra y Xibaja publicó Sermones, Madrid, 
1773, tres vols. — R. José Bustamante, ó sea don Calixto Bustamante 
Carlos Inca, alias Concolocorvo, poeta cholo (mestizo de india y 
blanco), cuzqueño, realista y satírico, publicó Lasarillo de ciegos ca- 
minantes, Gijón (Lima), 1773, 1793; Buenos Aires, 1908; itinerario 
de un viaje de Buenos Aires á Lima. Canto heroico en celebridad del 
JÓ de Julio de iSoc;, La Paz, 1850. A la memoria del inmortal D. José 
Balliviam, Salta, 185... — Don Tadeo Moreno González García (Dan- 
teo) escribió bastante para el teatro. Mss. de la Bibl. Nac. : Andróma- 
ca vindicada ó El Ulises, dr. (1804). El Axtianacte, tonad. Bien vie- 
ne el bien aunque tarde ó El Fiel hijo é ingrato padre, dr. (1S04). 
La Casa de posadas ó Los Huespedes (1807). Cómo son los matrimo- 
nios y cómo debían ser, saín. (1804). La Constancia final ó La Rosi- 
munda, trag. (1804). Cuando no se piensa ó La Tarde felis, dr. (1804). 
Los Furores de un celoso. La Ilion, trag. (1802). Introducciones va- 
rias, II, para comedias (1775-1802). Loas para cuatro comedias (1773- 
77). Lucha del cuerpo y el alma, dr. El Mahomet, trag. (1804). Las 
Maravillas de Dios por el brazo de Josué, dr. (1808). No hay duendes 
y duendes hay (1807). El Peluquero aburridlo, nionól. (1807). El Por- 
tento de España, jugu. El Rapto de Proscrpina, baile. La Silvia, dr. 
(1804). El Tiro felis, dr. (1804). Las tres tertulias, cout. (1804). /;/ 



S. XVIII, 1774. D. GASPAR M. DE JOVELLANOS 163 

Triunfo del amor, jugu. Triunfos del amor, melodr. (1804). — Fray 
Marco Antonio Varón publicó Historia del Real Monasterio de Si- 
xena, Pamplona, 1773-/6, dos vols. 

104. Año 1774. Don Gaspar Melchor de Jovellaxos 
(1744-1811), en poesía Jovino, nació en Gijón; su padre, don 
Francisco Gregorio Jovellanos. Tuvo cuatro hermanos y cuatro 
hermanas. Estudió latín en su patria ; Filosofía, en Oviedo ; Le- 
yes y Cánones, en Avila, cuyo Obispo le facilitó medios para 
pasar á la Universidad de Alcalá, y á los dos años hizo oposi- 
ción para una canonjía; pero aunque sus padres pretendían ha- 
cerle eclesiástico, sus parientes y amigos, queriendo siguiese la 
carrera de la magistratura, le procuraron una plaza de Alcalde 
del crimen y luego logró la Alcaldía de la Cuadra de la R. Au- 
diencia de Sevilla (1768); después pasó á ser Oidor. Por enton- 
ces escribió El Delincuente honrado. Nombrado Alcalde de casa 
y corte {1778), partióse á Madrid, donde escribió su magnífica 
obra sobre La Ley agraria; en 1780 fué nombrado Consejero 
de las Ordenes militares. Hasta la muerte de Carlos III pudo 
Jovellanos llamarse feliz ; pero desde aquel punto comenzaron 
las persecuciones. Por haber defendido privadamente á Caba- 
rrús fué desterrado políticamente de la Corte (1789), dándole 
comisión que informase sobre las minas de carbón, y entonces 
creó el Instituto que lleva su nombre en Gijón. y describió las 
tierras que recorrió. Su enemigo Godoy, por contentar á la 
opinión pública, le nombró Ministro de Gracia y Justicia 
(1797). Bien recibido del Rey y de Godoy, no pudo éste sopor- 
tar sus triunfos, sus ideas políticas y la libertad con que infor- 
maba á Carlos IV le hizo se le quitase el cargo (1798) y se le 
desterrase á Asturias otra vez, y en 1801 le recluyeron en 
León y le llevaron preso á Barcelona, y de allí á Palma de Ma- 
llorca, donde, primero en la Cartuja y después en el castillo de 
Bellver, le tuvieron como si fuese reo de Estado hasta 1808, en 
que los sucesos le volvieron la libertad, y aunque ^lurat. Na- 
poleón y el rey José pretendieron atraérsele, se puso del bando 
del pueblo español. Perteneció á la Junta Central, é instalado 
el nuevo Gobierno, fué perseguido por algunos envidiosos en 
Galicia, adonde se retiró; pero en Gijón, adonde fué en 181 1, 
le recibieron en triunfo. Llegados allá los franceses, se embarcó. 



184 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

y, tras espantosa borrasca, llegó al puerto de Vega, en Astu- 
rias, donde le acometió una pulmonía que le llevó al sepulcro. 
Jovellanos, acaso el varón más grave, de más hondo pensar 
y que más trabajó por la cultura de España en su siglo, subor- 
dinó la fantasía al entendimiento y el arte de escritor al empuje 
de pensador. Fué poeta por esparcimiento y como persona culta, 
cual pueden serlo los hombres de entendimiento y sensibilidad 
que no han nacido poetas. Sobresalió en la sátira censoria de las 
costumbres y de las letras, en el tono de los Argensolas, aunque 
sin su vena ática, rica, espontánea. Sentía, con todo, a la vez 
que filosofaba y mostraba su alma religiosa, grande y delicada- 
mente, como lo dicen su drama El Delincuente honrado, sus 
epístolas al Duque de Veragua, desde El Paular, y a Ceán Ber- 
múdc". sobre los vanos deseos y estudios de los hombres. Era 
mediano versificador y abusaba de las licencias ; mediano crítico, 
que lo ponía todo en el estudio de las rastreras Poéticas de su 
tiempo y en el cumplimiento de sus reglas. Su magisterio doc- 
trinal ahogó á los poetas sus amigos de Salamanca, echando á 
perder las últimas obras de Valdés y de fray Diego González, á 
quienes sacó de sus casillas campestres y amorosas para llevarles 
á las filosófico-sociales. Sus dos sátiras y la epístola de El Pau- 
lar son, á pesar de todo, de las mejores, acaso las mejores poe- 
sías del siglo XVIII, hondas, recias, sinceras y espontáneas. En 
1769 escribió la tragedia Pelayo, pero no se representó hasta 
1792, modificándola y mudándole el título en el de Munitca. 
Mejor es El Delincuente honrado (1774). Jovellanos fué más 
que nada economista, sociólogo y estadista ó político teórico. 
Su Informe sobre la ley agraria es un monumento admirable. 
Gran pedagogo, fundador del Instituto de su nombre en Gijón. 
Crítico de bellas artes y gran escritor descriptivo de ellas, como 
la hermosísima del castillo de Bellver. Son im])ortantC3 sus 
Cartas. Cuanto al estilo y lenguaje, es de lo mejor de su tiempo, 
pero bastante afrancesado, como lo era en su educación y pen- 
samiento, aunque en el pensar siga siendo buen español y reli- 
gioso, ortodoxo sincero, nada incrédulo ni revolucionario y tra- 
dicionalista en filosofía, como lo eran todos los católicos, poco 
más o menos, en odio al sensualismo y al enciclopedismo. Sa- 
lióse de la raya ordinaria y se levantó adonde nadie en su cpcxa. 




D. GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS 

(Goya.) 



S. XVIII. 1774. D. GASPAR M. DE JOVELLANOS l83 

i«j- M. Pelayo, Id. estét., t. ÍII, vol II, pág. 191: "Jove-Llanos, 
varón de entendimiento grave y austero, nacido, como el de Forner, 
más para la verdad que para la belleza. Jove-Llanos no carecía de 
sentimiento estético, pero sentía otras artes mejor que el arte literario, 
y puede añadirse, aunque esto suene á paradoja, que era mejor poeta 
que critico. En la poesía reflexiva, en cierto género de sátira, que es 
función social, oficio de magistrado aún más que creación poética, 
tiene ardor, elocuencia y á veces un ímpetu casi lírico. Poseía la fa- 
cultad preciosa de apasionarse contra el escándalo y la injusticia, y 
esta es la fuente primera de inspiración y la que en dos ó tres ocasio- 
nes le hizo gran poeta. Pero en el fondo, su inclinación á la poesía no 
era grande. "Siempre he mirado la parte lírica de ella como poco dig- 
"na de un hombre serio, especialmente cuando no tiene más objeto que 
■"'el amor", dice en la dedicatoria de sus Entretenimientos juveniles 
á su hermano. Estimaba la poesía como instrumento de reforma so- 
cial, como vehículo de altos pensamientos morales y filosóficos, como 
medio indirecto de educación más que como arte puro y libre. Creía de 
buena fe que los grandes asuntos pueden hacer grandes poetas ; daba 
una importancia exagerada á la materia de los cantos é intimaba gra- 
vemente á fray Diego González que asociase su musa á la moral 
filosofía, cantando las virtudes inocentes y los estragos del vicio ; 
á iíeléndez, que arrojase el caramillo pastoril y aplicase á los labios 
la trompa épica, celebrando á Sagunto, á Numancia, á Pelayo, á Her- 
nán 'Cortés y á no sé cuántos héroes más, como si estuviera en ma- 
nos de nadie torcer su propia naturaleza, y como si el que nació para 
cantar amores pudiese á voluntad ser émulo de Píndaro ó de Homero. 
En toda la crítica de Jove-Llanos impera la misma preocupación so- 
cial y ética. Hacia muy poco aprecio del antiguo teatro español, y en 
su bella Memoria sobre los espectáculos y diversiones públicas de Es- 
paña, clama por el destierro de casi todos los dramas que ocupaban 
nuestra escena, y no sólo de los abortos estúpidos de los dramaturgos 
de su tiempo, sino también de aquellos antiguos, justamente celebrados 
"por sus bellezas inimitables, por la novedad de su invención, por la 
"belleza de su estilo, la fluidez y naturalidad de su diálogo, el ma- 
"ravilloso artificio de su enredo, la facilidad de su desenlace, el fue- 
"go, el interés, el dhiste, las sales cómicas que brillan á cada paso en 
"ellos"'. Todas estas virtudes literarias no bastaban á vencer á Jove- 
Llanos, aun reconociéndolas. Se lo vedaba la /»- de los preceptos, y 
principalmente la de la sana razón, á cuyas luces encontraba aquellos 
dramas plagados de vicios y defectos que ¡a moral y la política tío 
pueden tolerar. A estos dramas quería sustituir otros "capaces de 
"deleitar é instruir...; un teatro donde pudieran verse continuos y 
"heroicos ejemplos de reverencia al Ser Supremo y á la religión de 
"nuestros padres, de amor á la patria, al Soberano y á la Constitu- 
"ción; de respeto á las jerarquías, á las leyes y á los depositarios de 
""la autoridad...; un teatro que presentara príncipes buenos y magnáni- 



l86 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

'"mos, magistrados humanos é incorruptibles, ciudadanos llenos de vir- 
"tud y patriotismo..."'; un teatro, en suma, cuyo tipo debian ser Los 
Menestrales de su amigo Trigueros, obra que Jove-Llanos premió y 
puso en las nubes, llamándola "pieza de las mejores que se han pro- 
"ducido para nuestro teatro, la más acomodada á nuestro genio y cos- 
'"tumbres y la más proporcionada al objeto y á las ideas del día". 
Este erróneo concepto de la poesia ha trascendido á muchas obras de 
Jove-Llanos. Quería reglamentarla y convertirla en un ramo de admi- 
nistración ó de policía; lo esperaba todo de la eficacia de los concur- 
sos: con dos premios anuales de á cien doblones, una medalla de oro 
y la intervención de la Academia Española en la censura de todo dra- 
ma, creía haber encontrado el específico para producir buenas trage- 
dias y comedias, y hasta excelentes saínetes y tonadillas. El buen 
sentido de Jove-Llanos templa, sin embargo, todas estas exageracio- 
nes. Por ejemplo, en la cuestión del teatro español, riñe su gusto 
individual con sus principios dogmáticos, y en ocasiones vence el pri- 
mero y le hace confesar que "los dramas de Calderón y Moreto son 
"hoy, á pesar de sus defectos, nuestra delicia, y, probablemente, lo se- 
"rán, mientras no desdeñemos la voz halagüeña de las Musas''. Pero 
cuando triunfaban sus preocupaciones de reformista de escuela y su 
rigidez de hombre de toga, no dudaba en llamar á ese mismo teatro 
una peste pública y presentarle como prueba decisiva de ¡a corrupción 
de nuestro gusto y de la depravación de nuestras ideas, acostándose 
al parecer de Nasarre, de Velázquez y de El Pensador Matritense, á 
quienes expresamente cita como grandes autoridades en la materia, 
y escritores eruditos c intparcialcs. Para él Lope de Vega es, como 
para el iracundo Nasarre, el que sembró las semillas de la ruina de 
nuestra escena, y uno de los corrompedores del buen gusto. Y, sin em- 
bargo, ya hemos dicho que Jove-Llanos fué poeta, y lo fué, no sólo 
en sus sátiras y en sus epístolas, de cuya excelencia nadie duda, sino 
en su misma comedia de El Delincuente honrado, primera obra espa- 
ñola digna de memoria en aquel género de tragedia ciudadana ó de 
comedia lacrimosa que aclimataron y defendieron en Francia La 
Chausée y Diderot, v que es, sin disputa alguna, el germen del drama 
moderno de costumbres. En este ensayo de la mocedad de Jove-Lla- 
nos (1774) ihay calor de afectos verdaderos y simpáticos, efusión de 
alma y hasta interés escénico, á vueltas de mucha declamación filan- 
trópica, enteramente ajena del teatro. Sólo teniendo un concepto del 
arte tan radicalmente falso como el que parece haber tenido Jove-Lla- 
nos, se concibe (|ue escribiera un drama para impugnar una pragmá- 
tica de Carlos III sobre desafíos. Y no es la menor prueba de su gran- 
de entendimiento el haber salido lucidamente de tan mal paso. Una 
de las instituciones que más honran la memoria de este insigne pa- 
tricio es, sin duda, el Instituto Asturiano, abierto en 1794 "para ense- 
"ñar las ciencias exactas y naturales, para criar diestros pilotos y há- 
"bíles mineros, para sacar del seno de los montes el carbón mineral y 



S. XVIII, 1774. D. GASPAR M. DE JOVELI.ANOS 187 

"para cüiiducirle en nuestras naves á todas las naciones". Pero como 
las teorías pedagógicas de Jove-Llanos tenían singular carácter ar- 
mónico, no quiso excluir de aquella institución, que debía ser de náu- 
tica y de mineralogía, el cultivo de las artes del espíritu, sino, al con- 
trario, enlazarle armoniosamente con el de las ciencias naturales, prin- 
cipal objeto del Instituto. Tal fué el tema de uno de sus discursos 
inaugurales, elocuente como todos y lleno de sólidos principios esté- 
ticos. Jove-Llanos aspira á una cultura general y armónica "tanto tiem- 
"po ha deseada y nunca bien establecida en nuestros imperfectos mé- 
"todos de educación"'. "¿Cómo no se ha echado de ver (exclama) que, 
"troncado el árbol de la sabiduría, separada la raíz del tronco y del 
''tronco sus grandes ramas y desmembrados y esparcidos todos sus 
"vastagos, se destruía aquel enlace, aquella íntima unión que entre sí 
"tienen todos los conocimientos humanos?" El fin especial de la ins- 
titución de Jove-Llanos excluía de ella las lenguas muertas y clásicas; 
¿pero por eso había de privarse á los futuros pilotos y mineros de toda 
educación literaria? ¿No cabía una enteramente moderna? Jove-Llanos 
así lo deseaba, y por esto exclama : "¿ Hasta cuándo ha de durar esta 
"veneración, esta ciega idolatría, por decirlo así, que profesamos á la 
''antigüedad...? Lo reconozco, lo confieso de buena fe...; no, no hay 
"entre nosotros, no hay todavía en ninguna de las naciones sabias, cosa 
''comparable á Homero y Píndaro ni á Horacio y el Mantuano ; nada 
"que iguale á Jenofonte y Tito Livio ni á Demóstenes y Cicerón. Pero 
'"¿de dónde viene esta vergonzosa diferencia? ¿Por qué en las obras 
"de los modernos, con más sabiduría, se halla menos genio que en los 
"antiguos, y por qué brillan más los que supieron menos ? La razón es 
"clara: porgue los antiguos crearon y nosotros imitamos; porque los 
■'antiguos estudiaron en la naturaleza, y nosotros en ellos... Si quere- 
'"mos igualarlos, ¿por qué no estudiaremos como ellos...? Estudiad las 
"lenguas vivas; estudiad, sobre todo, la vuestra: cultivadla, dad más á 
"la elevación y á la meditación que á una infructuosa lectura, y sacu- 
"diendo de una vez las cadenas de la imitación, separaos del rebaño de 
''los copiadores, y atreveos á subir á la contemplación de la naturale- 
"za... ¿Queréis ser grandes poetas? Observad, como Homero, á los 
"hombres en los importantes trances de la vida pública v privada, ó 
"estudiad, como Eurípides, el corazón humano en el tumulto y fluctua- 
"ción de las pasiones, ó contemplad, como Teócrito y Virgilio, las de- 
''Hcíosas situaciones de la vida rústica." M. Pelayo, Heterod., HI, pá- 
gina 287: "Yo creo que más que otro alguno, Jian acertado don Cán- 
dido Nocedal y don Gumersindo Laverde, considerando á Jove-Llanos 
como "liberal á la inglesa, innovador, pero respetuso de las tradicio- 
"nes, amante de la dignidad del hombre y de la emancipación verda- 
"dera del espíritu ; pero dentro de los límites de la fe de sus mayores 
'"y del respeto á los dogmas de la Iglesia". Y la verdad de este juicio 
se convence por la lectura de las obras de Jove-Llanos, cuyas doctrinas 
políticas no presentamos, con todo eso, por modelo (como ningún otro 



I 88 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

sistema ecléctico y de transición), aunque distemos mucho de conside- 
rarlas como heterodoxas." M. Pelayo, Heterod., III, pág. 295: "Cuaatu 
más se estudia á Joz'ino más se adquiere el convencimiento de que en 
aquella alma heroica y hermosísima (quizá la más hermosa de la Es- 
paña moderna) nunca, ni por ningún resquicio, penetró la increduli- 
dad. Por eso, cuando se elogie al varón justo é integérrimo, al esta- 
dista todo grandeza y desinterés, al mártir de la justicia y de la pa- 
tria ; al grande orador, cuya elocuencia fué digna de la antigua Roma ; 
al gran satírico, á quien Juvenal hubiera envidiado ; al moralista, al 
historiador de las artes, al político, al padre y fautor de tanta pros- 
peridad y de tanto adelantamiento, no se olviden sus biógrafos de 
poner sobre todas esas eminentes calidades otra mucho más excelsa, 
que, levantándole inmensamente sobre los Campomanes y los Flori- 
dablancas, es la fuente y la raíz de su grandeza como hombre y como 
escritor, y la que da unidad y hermosura á su carácter y á su obra, 
y la que le salva del bajo y rastrero utilitarismo de sus contemporá- 
neos, hábiles en trazar caminos y canales, y torpísimos en conocer 
los senderos por donde vienen al alma de los pueblos la felicidad ó 
la ruina. Y esa nota fundamental del espíritu de Jove-Llanos es e'. 
vivo anhelo de la perfección moral, no filosófica y abstracta, sino 
"iluminada (como él dice en su Tratado de eiiscñansa) con la luz di- 
'"vina, que sobre sus principios derramó la doctrina de Jesucristo, sin 
"la cual ninguna regla de conducta será constante, ni verdadera nin- 
guna". Esta sublime enseñanza dio aliento á Jove-Llanos en la aflic- 
ción y en los hierros. No quería destruir las leyes, sino reformar la.-; 
costumbres, persuadido de que sin las costumbres son cosa vana é irri- 
soria las leyes. Nada esperaba de la revolución, pero veía podridas 
muchas de las antiguas instituciones y no le pesaba que la ola revolu- 
cionaria viniese á anegar aquellas clases degeneradas que, con su tor- 
pe depravación y mísero abandono, habían perdido hasta el derecho 
de existir." Ant. Gómez Restrepo, Prol. á Escritos de M. Fidel Suá- 
rez, 1914: "Su fe religiosa, su integridad moral, la sencillez é inge- 
nuidad de su alma, la alianza que él realizó entre el literato y el iliom- 
bre de ciencia, su amor á la patria y al progreso, sus grandes facul- 
tades de polígrafo, hacen de él la figura más esclarecida del siglo xviii 
de España. Quien lee la Ley Agraria, los discursos académicos, las 
cartas, las Memorias del Castillo de Bellver, se enamora del hombre, 
alma incontaminada en medio de la espantosa corrupción de la época, 
carácter romano en tiempo de general degradación, corazón sereno 
ante el peligro y firme ante la amenaza, prosista noble, dotado de fácil 
majestad y de una elocuencia nativa, que va subyugando suavemente 
el ánimo y dejando en él la impresión de las cosas grandes y sose- 
gadas." 

Jovclianos: Pelayo, .Sevilla, 1769; Madrid, 1814. /;/ Delincuenti' 
honrado, comedia, Madrid, 1787, 1803; Barcelona, 1806. Elogio de 
Carlos III, ibid., 1789. Elogios... en la Soc. Económica de Madrid 



?. X\ III, 1774. P. ANTONIO EXIMENÜ 1 69 

(1788), ibid., 1790. Informe de la Sociedad económica de Madrid al 
R. Supr. Consejo de Castilla en el expediente de Ley Agraria, ibid., 
1795; Palma, 1814; Lérida, 1815; Madrid, 1820; Burdeos, 1820; Ma- 
drid, 1834. Articulo al Diario de Cádiz, ibid., 1810. Bases para la for- 
mación de un plan general de Instrucción pública, Sevilla, 1809. Car- 
ta... sobre la Lonja de Mallorca, Palma. 1812, 1835. Memorias... sobre 
el Castillo de Bellver, ibid., 1813. Carta... sobre La Catedral de Pal- 
tna, ibid., 1832. Ojeada sobre... la Isla de Mallorca... desde el Castillo 
de Bellver, ibid., 1846. Colección de varias obras en prosa y verso, 
Madrid, 1830-32. siete vols., por Ramón M." Cañedo. Obras, Barce- 
lona, 1839-40, ocho vols., por Vene, de Linares. Obras, !Madrid, 1845- 
46, cinco vols., por F."^" de P. Mellado. Obras, Logroño (Zaragoza), 
1846-47, ocho vols. Obras publicadas é inéditas (Bibl. Aut. Esp.), Ma- 
drid, 1858-59, dos vols., por Cánd. Nocedal. Obras completas, Barce- 
lona, 1865-66, ocho vols., es la de Linares, mudada la portada. Oracio- 
nes y Discursos, Madrid, 1880. Colección de obras, Barcelona, 1884. 
Obras escogidas (Bibl. Clás.), Barcelona, 1884, cuatro vols. Consúltense : 
Julio Somoza de Montsoriú, Inventario de %tn jovellanista, con varia 
y copiosa noticia de impresos y manuscritos, publicaciones periódicas, 
traduc, dedic, epigrafía, grabado, escultura, etc., Madrid, 1901. La 
Satire de Jovellanos contre la mauvaise éducation de la noblesse, 
ed. A. Morel-Fatio (Bibliothéque des Universités du Midi, fase. III), 
Bordeaux, 1899 ; Escritos inéditos de Jovellanos, ed. J. Somoza Gar- 
cía-Sala, Madrid, 1891 ; Cartas de Jovellanos y Lord Vassall Holland 
sobre la guerra de la Independencia, ed. J. Somoza García-Sala, Ma- 
drid, 191 1, dos vols. Diarios (memorias intimas, 1790-1801), publi- 
cadas por el Real Instituto de Jovellanos de Gijón, Madrid, 1915; 
J. Somoza de Montsoriú, Catálogo de manuscritos c impresos notables 
del Instituto Jovellanos en Gijón, etc., Oviedo, 1S83 ; E. Mérimée, 
Jovellanos en Revue Hispanique (1894), t. I, págs. 34-68; J. Somoza 
García-Sala, Documentos para escribir la biografía de Jovellanos, 
Madrid, 191 1, dos vols.; id. Jovellanos, manuscritos inéditos, raros ó 
dispersos, nueva serie, Madrid, 1913; C. Nocedal, Vida de Jovellanos, 
Madrid, 1865; E. González-Blanco, Jovellanos: su zñda y su obra, 
Madrid, 191 1; Felipe Bareño, Ideas pedagógicas de Jovellanos, Gijón, 
1910; Gervasio Artiñano y de Galdácano, Jovellanos y su España, 
Madrid, 1913; Tul. Juderías, D. G. M. de Jovellanos, Madritf, 1913. 

106. Año IJJ4. El padre Antonio Eximeno (1729-1808), jesuíta 
valenciano, hijo de Vicente Eximeno y de María Francisca Pujades, 
estudió en el Seminario de Nobles de aquella ciudad, con el provecho 
que muestra el Carmen macarronicum, que improvisó á los diez v seis 
de su edad. Entró en la Compañía en 1745; enseñó Retórica y Poética 
de muy joven y las Matemáticas, de suerte que escribió Observatio 
transitus Veneris per discum solarem, impresa después por astróno- 
mos alemanes en \^iena, 1761. Predicaba sermones, de los cuales se 



190 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XV'IIl) 

imprimieron dos en 1763. Fué nombrado el mismo año para la Real 
Academia de Cadetes del Cuerpo de Artillería, que en 1764 se fundó 
en Segovia, como "primer maestro de Matemáticas y director de los 
estudios", haciendo la oración de abertura ; impresa en Madrid, 1764. 
Expulsados los jesuítas en 1767, (hubo de partir á Italia y, seculariza- 
do con los demás el mismo año, pidió sus dimisorias y salió de la 
Compañía, y estaba ya dado á la música en 1768, estudiando proba- 
blemente con el padre Masi, maestro de capilla de la iglesia d'SS. 
Apostoli en Roma. Publicó en 1774 DeW origine e delle rególe della 
música, Roma, obra que metió mucho ruido por la novedad de sus 
teorías. Fué Arcade de Roma con nombre de Aristójenes Megareo 
desde 1772. En 1789 publicó De stiidiis philosophicis ct mathematicis 
instituendis, Madrid. En 1795 publicó Lo spirito del Machiavclli, Ce- 
sena, y en 1796, Institutiones Philosophicae et Mathematicae. Madrid. 
Vino á Valencia en 1798, donde tradujo El Espíritu de Maquiavelo. 
Valencia, 1799. A los setenta y dos de su edad escribió Don Lazarillo 
Viscardi. sus investigaciones músicas con ocasión del concurso á un 
magisterio de capilla vacante, que no se publicó hasta 1872-1873, Ma- 
drid, por los Bibliófilos Españoles, con Preliminar de Asensio Bar- 
bieri, dos vols. En 1806 imprimió la Apología de Miguel de Cervantes 
sobre los yerros que se le han notado en el Quijote, Madrid. Murió 
en Roma el 1808. 

Fray Tomás Burgui publicó 5". Miguel in excelsis, Pamplona, 
1774, dos vols., de importancia histórica. — Antonio Cánovas publicó 
Diario de navegación que de la Bahía de Cádis al Puerto de Ma- 
nila..., 1774. — Fray Fernando de Ceb.íiLlos y Mier (t 1802), Jeróni- 
mo sevillano, gran refutador del enciclopedismo, escritor de estilo no 
muy correcto, pero fácil, abundante, recio y de buen temple, publicó 
La Falsa filosofía... crimen de Estado, seis vols., Madrid, 1774-76: 
Granada, 1893. Además escribió: Juicio final de Voltaire, Sevilla, 
1856. Análisis del -'Emilio". Causas de la desigualdad entre los hom- 
bres. Examen del libro de Beccaria sobre los delitos y las penas. In- 
sania ó demencias de los filósofos confundidas por la sabiduría de la 
Cruc. Madrid, 1878, con documentos para la vida del padre Ceballos y 
catálogo de sus obras, la mayor parte inéditas. — Juan García Jove- 
Llanos, de Gijón, publicó Acote del Cortejo, crítica contestación 
y métrico moral, prosa y verso, Madrid, 1774.— Don Joaquín Muñoz 
DE Baena Savariego Pérez de S.\avedra y Mendoza, síndico de Cór- 
doba, publicó Las Trescientas del Cortesano, poema didáctico sen- 
tencioso, Córdoba, 1774. — Rodrigo de Oviedo y Portal, de Oviedo, 
teniente de Ingenieros, tradujo de Nepote Vidas de los varones ilus- 
tres, Madrid, 1774, 1775, 1785, 1817. Cartas de Cicerón escogidas, 
ibid., 1792, 1801, 1817. Oraciones escogidas de Cicerón, ibid., 1806, 
dos vols., 1808; Barcelona, 1821; Valencia, 1829; Madrid, 1832; Pa- 
rís, 1843. Fábulas de Phedro, Madrid, 1819. — Manuel Antonio Ra- 
mírez y Góngora publicó Óptica de el Cortejo, Córdoba, 1774, 1804. 



S. XVIII, 1775. FR. FR-^NXISCO CAÑES IQI 

Segunda parte, 1784. Proclamación de Carlos IV, ibid., 1789. Prospec- 
to ó diseño simbólico de la máscara que con motivo de la real procla- 
mación de... Carlos IV..., ibid., 1789. Semi-máscara jocosa..., ibid., 
1789. — Fray Manuel Risco, eruditísimo agustino, publicó la conti- 
nuación de España Sagrada, de Flórez, ts. XXX-LXII, desde 1775- 
La Profesión cristiana según la doctrina evangélica y cristiana, Ma- 
drid, 1774. El Rdo. P. M. Fr. Henrique Flórez vindicado del vindica- 
dor de la Cantabria D. Hipólito de Ozaeta, ibid., 1779. La Castilla y 
el más famoso castellano, ibid., 1792; entre sus apéndices están las 
Gesta Roderici Campidocti, cuyo códice original, llevado á Alemania, 
volvió á España y está en la Acad. Hist. Historia de la ciudad y Corte 
de León y de sus Reyes, ibid., 1792, dos vols., 1894. Mtiftéa y Certi- 
na..., ibid., 1801. — Don Sebasti.\n Vázquez escribió saínetes, de los 
cuales hay mss. en la Nacional: El de las manías y médicos fingidos 
(cens. 1774). La Farfolla de las mujeres y jardineros graciosos (cop. 
1792). El Hambriento en Nochebuena (1774). 

107. Año 1775. Don Rafael de Floeanes Vélez de Robles y 
Encinas (1743-1801), señor de Tavaneros, nació el 1743 en Tanarrio, 
de la provincia de Santander, estudió en Valladolid el bachillerato en 
Leyes, residió en las Provincias, casi en Bilbao, y en 1768 fué nom- 
brado procurador del corregimiento de la villa, aunque sin efecto, por 
ser forastero ; moró en Vitoria desde 1770 ; luego, definitivamente, en 
Valladolid, donde murió en iSoi. Eruditísimo en Derecho español, 
en historia vascongada y castellana, escribió mucho para sí y sus 
amigos, no 'habiendo publicado nada en su vida ; pero se aprovecharon 
muchos eruditos de sus noticias, sobre todo Llórente, en las Noticias 
históricas de las tres Provincias Vascongadas; Martínez Marina, en 
el Ensayo histórico-critico sobre la legislación castellana, y el autor 
del Diccionario Geográfico de la Academia de la Historia ; ayudó 
al padre Risco, veneró al padre Flórez, facilitó notas al padre Mén- 
dez para la Tipografía española, á los ilustradores del Derecho Es- 
pañol los doctores Asso v Manuel para el Fuero Viejo y el Ordena- 
miento de Alcalá; á fray Liciniano Sáez para la Demostración del 
valor de las monedas del reinado de Enrique III ; colaboró en la ilus- 
tración de las Crónicas de Castilla, publicadas por Llaguno y Cerda. 
Dos grandes colecciones de sus obras inéditas compraron la Acade- 
mia de la Historia y el Duque del Infantado ; la segunda hoy en 
la Nacional (Bibl. de Osuna). Se publicaron sólo las de los ts. XIX 
y XX de Docuiri. inéd. para la historia de España. Historias más prin- 
cipales de España..., Madrid, 1837. Consúltese: M. Pelayo, Dos 
opúsculos inéditos, de R. Flor, y Tom. Ant. Sánchez, en Revuc Hisp. 
Í1908), XVIII, págs. 295-431; Madrid, 1908. 

Fray Francisco Cañés, franciscano, publicó Gramática Arábigo- 
Española, vulgar y literal, con un Diccionario Arábigo-Español, Ma- 
drid, 1775. Diccionario español-latino-arábigo, 1787, tres vols. — Fray 



192 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

José de la Fuente, franciscano, publicó Su-cesión Real de España, lida 
y hechos de sus esclarecidos Reyes..., Madrid, 1775, tres vols. — Al- 
roNSO GÓMEZ Zapata tradujo Sexto Aurelio Víctor, libro único de los 
varones romanos, Madrid, 1775. Vidas, de Xepote, ibid., 1776, 1847. — A 
nombre de Blas Laserna, autor de la música, Ihay en la Bibl. Xac. 
mss. de 184 tonadillas, de hacia 1775-1792. — Don Ignacio López de 
Ayala, catedrático de Poética en los Reales estudios de San Isidro 
de Madrid, leyó en la Academia de San Fernando en 1784 una Elegía 
en tercetos, sobre el ornato que dan las nobles artes á la naturaleza. 
Compuso, según el gusto afrancesado, la tragedia Numancia destrui- 
da, Madrid, 1775, 1791, 1793; Forner la combatió en carta al autor; 
refundióla Antonio Sabiñón (véase). Elegía al próximo parto de la 
Serma. Princesa de Asturias, Madrid, 1775. Historia de Gibraltar, 
Madrid, 1782. El Concilio de Trento, 1787. Historia de Federico el 
Grande. Refutó la Hist. liter. de los PP. Mohedanos con el seud. de 
Bach. Gil Porras Machuca, 1781 (véanse éstos en 1769). — Fernando 
José López de Cárdenas, cura de Montoro, publicó Franco ilustrado, 
notas á las obras mantiscriptas del insigne antiqnario Juan Fernández 
Franco, Córdoba (1775). Memorias de la ciudad de Lucena, Écija, 
1777. — Don Asensio Masot escribió Sólo la sabiduría contra el vene- 
no de amor el antidoto es mejor, poema teatral, 1775 (ms. Bibl. Nac). 
— La Sociedad Anti-Hispana de los enemigos del país, formada y es- 
tablecida cu casa del Excmo. Sr. Marqués de Grimaldi..., año de IT/S- 
Poema épico, anónimo. — Viaje de España, Madrid, 1776-94, 18 vols. 
Viaje fuera de España, 1785, dos vols. — ^Fray Bernardo de Zamora, 
carmelita, publicó Gramática Griega filosófica, según el sistema del 
Brócense, 1775. 

108. 'Año ITJÓ. El padre Ju.-\n Andrés (1740-1817'), je- 
suíta, de Planes (Valencia), tuvo la gloria de "haber dado por pri- 
mera vez una sinopsis completa de la historia literaria, extraoi^- 
dinario ensayo que abraza la literatura antigua y moderna en 
toda su extensión" (Hallam, Introáuction to thc Litcraturc of 
Eiirope iii the fifteenth, sixtcenth and scventeenth centiiries.) 
Además rebatió con el P. Lampillas y otros la opinión de Bet- 
tinelli, Tiraboschi y demás italianos que, injustamente, achaca- 
ban al natural español el mal gusto de las épocas dp decadencia 
literaria en toda Ein^opa, tanto de la edad de i)!ata latina como 
del siglo XVII. 

1(1!». Obras del padre Juan André.;: Saggio sulla Filosofía del 
Galileo, Mantua, 1776. Lettcra... sopra una pretesa cagione del co- 
rrompimiento del gusto italiano nel secólo xvji, Cremona, 1776. 
Dell' Origine, Progressi ed Stato attualc d'ogtii Lctteratura, Parina, 



S. XVIII, 1776. D. ANTONIO CAPMANY SURÍS ¡g'i 

1782-1799, siete vols., Roma, 1808-17, nueve vols. En castellano, tra- 
ducción de su hermano Carlos Andrés: Origen, progresos y estado 
actual de toda la literatura, Madrid, 1784-1806, 10 vols. Cartas fami- 
liares (1785-91), Madrid, 1790-93, cinco vols. Disertación sobre el epi- 
sodio de Dido en la Eneida, Cesena, en ital., 1786; en cast., 1788. Car- 
tas sobre ¡a música de los árabes, 1786, dos vols. Indagaciones sobre 
el origen y vicisitudes del arte de enseñar á hablar á los sordo-mudos, 
Viena, 1793; Venecia, 1793; Ñapóles, 1796; en castellano, por su her- 
mano, Madrid, 1794: probó cómo la gloria del descubrimiento, que se 
llevó el abate l'Epée, se debe á fray Pedro Ponce, benedictino de Oña. 
Cartas á su hermano D. Carlos Andrés, en que le comunica varias 
noticias literarias. Valencia, 1800. Carta... dándole noticia de la lite- 
ratura de Viena, Madrid, 1794. Sobre su obra magna, véase M. Pe- 
layo, Id. estéticas. Sumario breve de la práctica de Arithmetica..., el 
cual se llama Maestro de cuento. Valencia, 1815. Diccionario de De- 
recho canónico, trad. del fr., arreglado á la jurisprudencia eclesiástica 
española y aumentado con numerosas adiciones y artículos nuevos, 
por don Isidro de la Pastora y Nieto. Bajo la dirección del excelentí- 
simo señor don Judas José Romo, obispo de Canarias, 4.° mlla., Ma- 
drid, don José de la Peña, 1847 t^ig. 35.125-6]. Disertación sobre las 
causas de los pocos progresos que hacen las ciencias en estos tiempos, 
traducido del italiano por don Carlos Andrés. Imp. Real [Madrid], 
1783, 8.° Carta al Señor Comendador Frey Cayetano Valentí Gonsaga, 
sobre una pretendida causa de la corrupción del gusto italiano en el 
siglo XVII, traducida de la lengua italiana, Madrid, Sancha, 
MDCCLXXX, 8." Carta... al Señor Conde Ale.randro Muraribra, 
acerca del reverso de un medallón del ilimo. Bianchini, que no enten- 
dió el Marqués Maffei, 1782. 

110. Año 1776. Don Antonio Capmany Surís y de Montpal.^u 
(1742-1813), político, historiador y filólogo barcelonés, grande admi- 
rador primero de la cultura francesa, galicista empedernido y cam- 
peón del neologismo; apasionado después de la lengua castellana y 
del purismo hasta maltratar á la francesa, publicó Discurso analítico 
sobre la formación y perfección de las lenguas y sobre la castellana 
en particular, 1776. Filosofía de la elocuencia, Madrid, 1777; Londres, 
i8i2 (refundición, con el nuevo criterio); Gerona, 1836; Madrid, 
1842, 1847. Memorias históricas sobre la marina, comercio y artes de 
la antigua ciudad de Barcelona, Madrid, 1779. Teatro histórico-cri- 
tico de la elocuencia española, Madrid, 1780-94, cinco vols.; Londres, 
1812; Madrid, 1826; Barcelona, 1848, cinco vols. Costumbres mariii- 
mas de Levante, Madrid, 1783 (con el Llibre del Consolat de Mar). 
Antiguos tratados... entre los reyes de Aragón y príncipes infieles 
del África y Asia, ibid., 1786. Ordenanzas navales de las .Armadas de 
la Corona de Aragón (1354), Madrid, 1787. Compendio histórico de la 
R. Academia de la Historia. Compendio hislór. de ¡a vida de... Ma- 



¡94 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

homa. ibid., 1792. Cartas de Gousalo de Ayora, ibid., 1794. Epítome de 
las vidas de varones ilustres de España, etc., etc. M. Pelayo, Heterod.. 
III, pág. 279: "iCaprnani, único que allí desentonaba por español á 
la antigua y católico á machamartillo, hombre en quien las ideas jw- 
líticas del tiempo, por él altamente profesadas en las Cortes de Cádiz, 
no llegaron á extinguir la fe ni el ardentísimo amor á las cosas de su 
tierra catalana y de su patria espai'iola, custodio celosísimo de la pure- 
za de la lengua y duro censor de la prosa de Quintana." Constiltense : 
Guillermo Forteza, Juicio critico de las obras de D. A. C, Barcelona, 
1867. B. L., Fallecimiento de..., Madrid, 1815. M. Pelayo, Heterod., 
t. III. Joaq. Rubio y Ors, Datos sobre D. A. de Capmany. 

El padre Andrés de Jesu-Christo tradujo de Cicerón Oracio- 
nes selectas, Madrid, 1776, tres vols. — Junta anual y general de la 
Sociedad Antihispana en el día de Inocentes de i'jyó v fin de fiesta 
en el cuarto del Marqués de Grimaldi, poema dramático-satírico, anó- 
nimo contra Grimaldi. — Nicolás de Labarre publicó Sermones sobre 
varios asuntos, Madrid, 1776, siete vols. — Don Juan Manuel López 
Fando escribió los siguientes saínetes, mss. de la Bibl. Nac. : El Abate 
enredador (1776). Comedia corta completa {1777). De tal tío tal sobri- 
no, comedia. Disposición y ensayo de una comedia casera (1776). 
Fiesta de toros por fuera (1787). La Fuente de la moda (1777). El Ga- 
llego burlado (1776). El Marqués de Scruilinfoc (1776). — ^Joaquín 
Marín y Mendoza publicó Historia de la milicia española, Madrid, 
1776. — Don Ignacio de Meras Queipo de Ll.\no, de Tineo (Asturias), 
por seud. D. Juan Caldevilla Bernaldo de Quirós y D. Juan Resma, 
poeta insulso y ramplón, que se creía modesto y cantaba que se debía "á 
su trabajo (poético) eterna nombradla", y que Apolo le había acogido 
debajo de su protección, escribió, sin embargo, odas y anacreónticas 
curiosas, por las costumbres. La Marcialidad: Anacreóntica IV que 
en continuación al perjudicial uso de las cotillas, exceso del lujo y 
perniciosos males que resultan al estado del abuso y multitud de co- 
ches, escribía..., Madrid, 1775. Avisos de una dama á una amiga suya 
sobre el perjudicial uso de las cotillas, ibid., 1784, anacreóntica de 212 
versos. Sentimientos y desengaños de una vieja mirándose al espejo, 
anacreóntica sexta, que en continuación al perjudicial uso de las 
cotillas^ exceso de lujo, abuso y multitud de coches y daños que re- 
sultan al estado de la Marcialidad y del Quixotismo escribía.... 1786. 
La Envidia y sus perniciosos efectos en la literatura: Oda octava, 
ibid., 1787. El Siglo ilustrado y sus decantados progresos literarios, 
oda. Rasgo anticurrutático dirigido á las madamitas de nuevo cuño, 
dichas currutacas, Madrid, 1796. La Conquista de Menorca, poema 
heroico, ibid., 1797. La Muerte de Barbarroja, ídem, ibid., 1797. Obras 
poéticas, ibid., 1797, dos vols.: t. I, Teonca. tragedia... y poesías, 
t. II, La Pupila madrileña, comedia de figurón, poesías. — Fray Am- 
TOi.ÍN Merino (1745-1830), de Ayucla (León), agustino (1765), ayu- 
dó al padre Risco en La España Sagrada, ilustrando á Tajón 



S. XVIII, 1778. P. LORENZO HERVÁS igS 

(t. XXXI, 1776), prologó la edición de San Isidoro, por UUoa; im- 
primió siete tomos de opúsculos de San Agustín, y las obras de 
fray Luis de León (1804-16). Paraphrastica csplicación y traduc- 
ción de los Psalmos, liimnos y canciones divinas..., obra anónima com' 
puesta dos siglos hace, Madrid, 1801, tres vols. — El padre Juan Ig- 
nacio Molina (1740-1829), jesuíta y famoso naturalista chileno de 
Talca, publicó Compendio della storia geográfica, natnrale e civile del 
Regno del Chile, Bolonia, 1776. Compendio de la historia geográfica, 
natural i civil del Reino de Chile. Publicado anónimo en Bolonia en 
ijji i traducido por Narciso Cueto, Santiago, 1878 (t. XI de Col. 
Hist. Chile). Saggio sulla storia natnrale del Chili, Bolonia, 1782, 
1810. Compendio de la historia geográfica, natural y civil del Reyno 
de Chile... trad. por D. Domingo Joseph de Arguellada y Mendoza, 
Madrid, 1788; Santiago, 1878 (t. XI Col. Hist. Chile). Saggio..., Bo- 
lonia, 1787. Compendio... aumentado con varias notas por D. Nicolás 
de la Cruz Bahamondc, Madrid, MDDCXCV; Santiago, 1901 (t. 
XXVI, Hist. Chile). — El padre Ciríaco Morelli, jesuíta veneciano, 
publicó Fasti novi orbis, Venecia, 1776. — Don Pedro de Salcedo es- 
cribió Dorinda, tragedia, 1776 (ms. Bibl. Nac). — ^Antonio Vila y 
Camps, presbítero, publicó El Noble bien educado, instrucción política 
moral..., Madrid, 1776. 

111- Ai'io 1777. Don José Canga Arguelles (1770-1843), de Gi- 
jón, con su hermano D. Bernabé, publicó Obras de Sapho, Erinna, Ale- 
mán, Stesicoro, Alceo, Ibico, Simonidcs..., en verso, Madrid, 1777, 
1797. Obras de Anacrconte, en verso, ibid., 1795. Obras de Píndaro, 
en verso, ibid., 1798. Traducciones reproducidas en la Bibl. Clásica. 
Ocios de Españoles emigrados, Londres, 1824-26, siete vols., periódico 
redactado por él, Jaime Villanueva y Joaquín Lorenzo Villanueva. Ob- 
servaciones sobre la historia de la guerra de España, Londres, 1829; 
Madrid, 1833-36, cinco vols. Texto y comentarios sobre la política de 
actualidad, Madrid, 1836. — El padre José de León publicó Historia 
de la sagrada imagen de Nuestra Señora Bienaparecida, que se ve- 
nera en las montañas de Burgos, obispado de Santander. Madrid, 
1777. — Pablo Lozano y Casella publicó Colección de las partes más 
selectas de los mejores autores de pura latinidad con notas castella- 
nas, Madrid, 1777, tres vols. Paráfrasis árabe de la Tabla de Cebes, 
Madrid, 1793, texto árabe y castellano. — M. José Martín publicó en 
Madrid Historia de Moisés, 1777; Historia del niño de Tridcnto y el 
niño Guardia con el joven Bcrncro, 1777; Historia del perverso em- 
perador Constante y pasión y muerte de S. Martin Papa, 1777; His- 
toria de la aparición de N. S. de Monscrrate y los condes de Barcelo- 
na... y el hermitnño Fr. Juan Guarin, 1778; Historia de la pérdida y 
restauración de España por D. Pelayo y D. García Ximéncz de Ara- 
gón, 1779; Historia de S. Clemente, i77<); Historia de la gloria de 
Beikulia, Judit, 1779; Historia del gran cisma de Inglaterra, 1780; 



196 ÉrOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

Historia de... S. Isabel, 1780; Historia de S. Lorenzo, 1780; Historia 
de... Nerón, 1780; Historia de... David, 1781 ; Historia de S. Simeón, 
1781; Historia de S. Juan Evangelista, 1781 ; Historia de S. Herme- 
negildo, 1781 ; Historia de S. Clemente, 17S1 ; Historia de la crea- 
ción del mundo, 1781 ; Historia de S. Elíseo, 1781 ; Historia del Conde 
Fernán González, 1781 ; Historia de la conversión del reino de Fran- 
cia..., 1781; Historia de Esther y Mardocheo, 1781 ; Historia de Ju- 
das Machaveo, 1781. — José Ortiz de la Peña publicó Bibliotheca sal- 
mantina seu Índex librorum omnium, vol. I. Universam ihcologiaví com- 
plcctens, Salamanca, 1777. — Don José Xavier Rodríguez de Arella- 
so, arzobispo de Burgos, publicó Avisos que daba á sí misma... S. Te- 
resa... y explica en pláticas á religiosas. Burgos, 1777-86, cuatro vols. 
— Fray Pascual Salmerón publicó La Antigua Cartela ó Carcesa, 
hoy Cieza..., Madrid, 1777. — Fray Leandro Soler publicó Cartagena 
de España ilustrada. Murcia, 1777-78, dos vols. — Loa heroica titulada 
Los Trofeos del amor en el templo de la Fama, Sevilla, 1777. 

112. Año 1778. El padre Lorenzo Hervás y Pandüro 
(1735-1809), jesuíta conquense, varón eruditísimo en todo linaje 
de conocimientos, pero sobre todo famoso filólogo, por el conoci- 
miento que tuvo de un sinfín de idiomas americanos y orienta- 
les, aprovechándose de las noticias de sus compañeros de des- 
tierro en Italia, venidos de lejanas tierras ; compuso el Catá- 
logo de las loigitas conocidas, con atisbos certeros de entronques 
lingüísticos y echando mano del cotejo de los idiomas, por lo 
cual se le considera como á padre de la Filología comparada 
moderna. 

113. Obras de Hervás: IListoria de la vida del Hombre ó idea 
del universo, en ital., 1778-1800; en cast., 17S9-99, siete vols. El Hom- 
bre Físico, iSoo. Analisi filosofico-tcologico dclla natura de la Carita, 
1792. La Idea dell'Universo, Cesena, 1778-1787, es obra enciclopédica, 
aue consta de 22 tomos; pertenecen á la filología el XVIII, Catálogo 
delle lingue conosciule e notizia dclla loro affinitá e diversitá (1784) ; 
el XIX, Origine, formazionc, mecanismo ad armonía dcgl'idiomi 
(1785) ; el XX, Aritmética delle nazioni e divisionc del tempo fra gli 
orientaU (1786); el XXI, Vocabulario poliglotto, con prolegomeni 
sopra pií'i di CL lingue (1787), y el XXII, Saggio prattico delle lingue, 
con prolegomeni e un raccolta de orazioni dominicali in pin de CCC 
lingue c dial ct ti (1787). Carla al P. Clavigero sobre el Calendario Me- 
jicano (1780). Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas y nu- 
meración, división y clases de estas, según la diversidad de sus idio- 
mas y dialectos, Madrid (1800-1805), seis vols. Esta obra, que es am- 
pliación muy mejorada de la que antes había publicado en italiano. 



S. XVIII, 1778. D. A. FRANCISCO DE CASTRO I97 

tjuedó sin terminar por muerte del autor. Los seis tomos publicados 
comprenden: El I, las lenguas y naciones americanas; el II, las len- 
guas y naciones de las islas de los mares Pacifico é Indiano austral 
y oriental y del continente de Asia; el III, las que llama naciones eu- 
ropeas advenedizas y sus lenguas ; el IV, V y VI, las naciones euro- 
peas primitivas (iberos, celtas y vascones), sus lenguas primitivas y 
dialectos de ellas. Gramáticas Abreviadas de las diez y ocho lenguas 
principales de América. El autor regaló este manuscrito á Guillermo 
de Humboldt. Disertación sobre el origen^ formación y calidad de la 
escritura china y sobre la éticopolitica de Confttcio. Primitiva Po- 
blación de América y explicación de insignes pinturas mexicanas 
históricas, mitológicas, rituales y de calendarios, templos y tributos 
(cuatro vols. en folio). Ensayo de la paleografia universal ó noticia 
sucinta de los alfabetos de las naciones conocidas, puestos en láminas 
y explicados. Historia del Arte de Escribir. De la primitiva división 
del tiempo entre los vascongados. Viaje estático al mundo planeta- 
rio, Madrid, 1793, cuatro vols. Catecismo de doctrina cristiana para 
instrucción de los sordomudos, ibid., 179Ó. Escuela española de sor- 
domudos, ibid., 1795, dos vols. Consúltese : Fermín Caballero, No- 
ticias biográf. y hibliográf. del Abate D. L. Hervás v Panduro, Ma- 
drid, 1868. 

ll-l- Año 1^78. El padre Pedro Montengón, jesuíta de Alicante, 
poeta pretencioso, que, con arrestos desproporcionados á su insignifi- 
cancia y con sobrada erudición, empuñó gentilmente desaforada trom- 
pa para cantar nada menos que á Pelayo, el Cid, San Fernando, el 
Gran Capitán, Cisneros, García de Paredes, Carlos V, don Juan de 
Austria, dando tan sólo al viento ridículos pitidos. Algo mejor parece 
entre los pastores de su Mirtilo. Como siguió de novicio á los suyos 
extrañados á Italia, pegáronsele voces y locuciones impuras. Tradujo 
de Sófocles, por lo menos, Electra, Filoctetes y Edipo, rey, en verso 
(copia ms. Bonilla). Publicó los poemas en prosa El Antenor, Madrid, 
1778, 1788, 1808; Eudoxia, hija de Belisario, ibid., 1793. Novela que 
imita el Emilio, de Rousseau, y contra tal doctrina pedagógica es el 
famoso Eusebia, parte primera, sacada de las memorias que dexó él 
mismo, ibid., 17S6; Segunda parte, 1787, cuatro vols.; Madrid, 1832, 
dos vols.; Barcelona, 1840, 1840-41, 1855. Fué prohibida por la In- 
quisición y á ello debió su fama. Expurgada, salió en 1807 y 1836. El 
Mirtilo, 1791, 1795, caricatura de un (hidalgo portugués, especie de 
don Quijote de la filosofía. El Rodrigo, romance épico, Madrid, 1793; 
Barcelona, 1841. Odas, Madrid, 1794, de asuntos heroicos y elevados, 
pero sin soplo poético y con desmedida erudición, compuestas en Fe- 
rrara hacia 1776 é impresas con el seudónimo de Filopatro. Poemas 
épicos de Osian, trad. en verso, Madrid, 1801. Frioleras eruditas y cu- 
riosas para la pública instrucción, 1802. La Pérdida de España, en 
verso, Ñapóles, 1821. Consúltese: G. Laverde, Apuntes acerca de kt 



igB ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

vida y poesías de Don P. M., en Ensayos críticos sobre filosofía, lite- 
ratura é instrucción pública, Lugo, 1868, págs. 107-142. 

Juan Aldovera (11789), gracioso madrileño que representó desde 
1776 y escribió, según se cree, el folleto Diálogo cómico entre Aldo- 
vera y la Polonia, Madrid, 1778, y algunos saínetes. — Don Pedro 
Alonso Guilarte y S.\lanova, madrileño, nacido en 1743, astrónomo, 
naturalista, geógrafo, filósofo, filólogo y poeta, publicó Sueño astro- 
nómico ó noticia del eclipse de Sol (1778). Noticia gcogr.-hist. de la 
isla de Menorca, 1781. Tífiro, égloga epinicia ó poema triunfal en 
elogio de... Barccló (1782). Genetliacon ó natalicio, poema en loor de 
los Infantes gemelos, 1783, y otras obras científicas. \"éase El Correo 
de Madrid (núms. 142-144). — Francisco Alvarez, asturiano, publicó 
Noticia del establecimiento y población de las colonias inglesas en la 
América septentrional, Madrid, 1778. — El padre Tomás Báguena de 
San Josef, escolapio de Peralejos (Teruel), poeta ramplón, que cantó 
en anacreóntica El Hombre con relación á la sociedad (!), escribió 
La Pironea de Cortes, canto épico de iio octavas, 1778 (nis. Acad. 
Esp.). De laudibus L. Vives, Valencia, 1780. Triunfo de la caridad, 
1789. Enciclopedia de las nobles artes. — Don Antonio Francisco de 
Castro, cura de Fruime (Galicia), sucesor en el curato de don Diego 
Antonio Cernadas de Castro, fué mejor poeta que él, aunque no muy 
sobresaliente, y nadie le conoció apenas, mientras al otro le nombraban 
por toda España. Sus obras salieron después: Las Glorias de Galicia 
en la guerra de la independencia, Orense, 1841. Poesías, ibid., 1841. — 
Cristóbal María 'Cortés, tudelano, publicó las tragedias El Conde 
D. García de Castilla, Madrid, 1778; Ana Bolcna, 1781; Atahualpa, 
tragedia premiada por la villa de Madrid, 1784; La Venganza, 1785. 
— Bernardo Espinalt y García publicó Atlante español ó descripción 
general geográfica, cronológica é histórica de España, Madrid, 1778- 
86, 14 vols. — El licenciado don Casimiro Flórez Canseco, gran hele- 
nista, hizo ediciones greco-hispanas, muy esmeradas y correctas. Poé- 
tica de Aristóteles, dada á nuestra lengua castellana por D. Alonso 
Ordóñec de Scifas y Tovar, añádese nuevamente el te.vto griego, la ver- 
sión latina y notas, Madrid, 1778. El Sueño de Luciano... y la tabla de 
Cebes... en griego y español, Madrid, 1778. Obras de Xenophonte, 
T781. — Fray José Joaquín Granados y Gálvez publicó Tardes ameri- 
canas, gobierno gentil y católico, breve y particular noticia de toda 
ia historia indiana..., México, 1778. — Don Fernando Gutiérrez de 
Vegas publicó la obra satírica Los Enredos de un lugar ó historia de 
los prodigios y hazañas del célebre abogado de Conchuela el Lie. Ta- 
rugo, del famoso escribano Carrales y de otros personajes del mismo 
pueblo antes de haberse despoblado, tres vols., Madrid, 1778-81. — 
El padre Francisco Xavier Lampillas ó Ll.\mpii.las (1731-1810), je- 
suíta de Mataré, publicó Saggio storico-apologctico della Letteratura 
Spagnuola, seis vols., Genova, 1778-81; tomo Vil, Roma, 1781; 
en castellano: Ensayo histórico-apologético de la Liter. española. 



S. XVIII, 1779. D. LEANDRO F. DE MORATIN I99 

trad. por doña Josefa Amor y Borbón, señora aragonesa, y la Res- 
puesta del Sr. Abate D. X. LampUlas á los cargos recopilados por el 
abate Tiraboschi..., Zaragoza, 1782-86, siete vols. ; Madrid, 1789, sie- 
te vols. El Rey le premió con una pensión el servicio que hizo á las 
letras españolas descargándolas de lo que los italianos les achacaban. 
— Miguel de Múzquiz publicó Tratado instructivo y práctico sobre 
el arte de ¡a tintura, Madrid, 1778. — Don Juan Antonio Pellicer y 
Saforcada, de Encinacorba (Zaragoza), bachiller en Cánones y Leyes 
por Alcalá y de la Real Biblioteca (1762), macizo erudito en cosas es- 
pañolas, publicó Ensayo de una Bibliotheca de traductores españoles, 
Madrid, 1778; con muchas noticias y escritos de los Argensolas y de 
Cervantes. Discurso sobre varias antigüedades de Madrid y origen de 
sus parroquias, ibid., 1791. Caria histórico-apologctica que en defensa 
del Marques de Mondéxar examina de nuevo la aparición de S. Isi- 
dro en la batalla de las Navas de Tolosa..., 1793. El Quijote, con no- 
tas y vida de Cervantes, cinco vols., 1797. Vida de Miguel de Cervan- 
tes, ibid., 1800. Disertación... sobre el origen, nombre y población de 
Madrid, ibid., 1S03. — Antonio Rosales escribió muchas tonadillas, de 
las cuales hay 16 mss. en la Bibl. Nac, La Buena pesca es de 1778. — ■ 
Don Pedko Antonio Sánchez publicó Discurso sobre la eloquencia 
sagrada en España, 1778. — Francisco Suriá y Burgada publicó Noti- 
cia de la antigüedad y situación del santuario de S. Maria de Cova^ 
donga..., Barcelona, 1778. — Don José María Vaca de Guzmán y Man- 
rique (i745?-i8o3), por mote poético Elfino, por seud. D. Miguel 
Cobo Mogollón y D. José Rodrigues Cerezo, del reino de Granada, 
doctor en ambos Derechos, del gremio y claustro de la Universidad 
de Alcalá, rector perpetuo del colegio de Santiago de los Caballeros 
Manriques de la misma ciudad, compuso en versos de gallardo estilo 
y noble armonía el canto épico Las Naves de Cortés destruidas, pre- 
miado por la Academia en 1778; el romance de Granada rendida, 
premiado en 1779 por la misma Academia. Publicó la égloga El Co- 
lombano, 1784. Dedicó sus Obras, en tres vols., Madrid, 1789, á su 
favorecedora la reina doña María Luisa. Pocas veces le falta ento- 
nación, ingenio y arranque, aunque es desigual, mezclando prosaís- 
mos, conceptismos y algunas extravagancias. — Don Lorenzo (?) Vi- 
LLEL Y Suay escribió Amor destrona monarcas y rey muerto por amor 
(ms. Bibl. Nac, impr. 1778). 

115. Ario 1779. Don Leandro Fernández de Moratín, 
por seudónimo, I narco Cclenio (1760- 1828), único que sobrevi- 
vió á don Nicolás, de los cuatro hijos que tuvo ; nació en Ma- 
drid, y á los cuatro años las viruelas desfiguraron su hermoso 
rostro, y, de alegre y bullicioso, le hicieron tímido, receloso y 
taciturno. Por sus buenas disposiciones de dibujante y corto 
caudal de la familia fué puesto por su padre en el taller de 



200 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

joyería de su tío don Miguel de Moratín, el cual fomentó en 
él las propias aficiones á la poesía, de que ya había dado mues- 
tra el muchacho haciendo anacreónticas cuando andaba á la es- 
cuela. Llevó accésit en el concurso abierto por la Academia Es- 
pañola en 1779 con un canto épico á la Toma de Granada, cuyo 
primer premio cupo á don José María Vaca de Guzmán. A poco 
murió su padre; en 1782 llevóse otro accésit con la Lección 
poética, sátira contra los iñcios introducidos en la poesía cas- 
tellana, por Melitón Fernánde::, Madrid, 1782, en otro con- 
curso de la misma Academia. Prendado de sus aficiones, hízosele 
su amigo don Juan Antonio Melón, que le alentó no pocas veces 
y le conservó la amistad toda su vida. Acudían ambos á la celda 
del gran humanista P. Estala, juntamente con Juan Pablo For- 
ner. Publicó en 1785 Las Naves de Cortés, poema de su padre, 
con observaciones críticas. Tenía ya escrita en 1786 la comedia 
El Viejo y la niña; murió su madre, apagáronse sus aficiones á 
la orfebrería y crecieron las que sus amigos enardecían á la 
literatura. Jovellanos le propuso ir á París como secretario de 
Cabarrús, y partióse en 17S7 por Barcelona, escribiendo cartas 
durante el viaje sobre cuanto le atraía la atención, sobre lite- 
ratura y bellas artes, á Ceán Bermúdez, Forner, Jovellanos, 
Conti, Llaguno y otros. Volvió con Cabarrús á España en 1788. 
y truncada su carrera con la desgracia de este su protector, or- 
denóse de primera tonsura en 1789, obteniendo de Godoy, en 
1790, un beneficio en Montoro, juntamente con una pensión so- 
bre la mitra de Oviedo, que cobró hasta 1816. Después renunció 
a la carrera eclesiástica, entregándose á la literatura, y sucedió 
á Samaniego en el cargo de Secretario de la Interpretación de 
lenguas. En 1789 escribió La Derrota de los Pedantes, Madrid, 
1789, su mejor obra en prosa. Con ayuda de Godoy logró se re- 
presentase en 1790 El Viejo y la niña, que el público aplaudió. 
En 1792 escribió 3' se representó en Madrid La Comedia nueva, 
llamada comúnmente El Café, impresa en Madrid, 1792; Par- 
ma, 1796. Consiguió de Godoy permiso para hacer un viaje por 
Europa, y apenas llegado á París en 1792, vio paseada sobre 
una pica, por las calles, la cabeza de la Princesa de Laniballe ; 
horrorizado, pasó á Londres, donde estudió el teatro de Shake- 
.speare. En 1793, con licencia y ayuda de costa también de Ge- 




I). LE.WPRO FKRN.'WDKZ MORATÍX 

(Goya.) 



S. XVIII, 1779. D. LEANDRO F. DE MORATIX 201 

doy, recorrió Flandes y Alemania, pasando por Suiza á Italia, 
parando en Bolonia, y con don Juan Tineo visitó el resto de la 
península, Milán. Parma, Florencia, Pisa, Roma, Ñapóles, Fe- 
rrara, Verona, Vicenza, Padua, Venecia, Genova y Niza, donde 
se embarcó en 1796 para España. Al llegar, tras peligrosa for- 
tuna, á Algeciras, se halló con que su amigo Melón le habia 
logrado de Godoy el destino de la Secretaría de Interpretación 
de lenguas, que desempeñó, sin desatender la tertulia de los 
Acoló filos en casa de don Juan Tineo, ni la junta presidida por 
el general Cuesta para reformar el teatro, aunque de esta última 
hubo de retirarse viendo la discordia de opiniones que allí rei- 
naba. Sin él redactaron la más grotesca lista de comedias; el 
Gobierno nombró á Moratín director de teatros, cargo que tam- 
poco aceptó. En 1795 tradujo en prosa el Hanilct, viendo en 
Shakespeare algunas de sus altísimas grandezas, pero teniendo 
otras por verdaderos desatinos, á causa de que no encajaban en 
la poética de Boileau, que era su breviario. En 1803 se repre- 
sentó su zarzuela El Barón, que ya tenía compuesta antes del 
segundo viaje fuera de España. En 1804 escribió y representó 
La Mojigata (Madrid. 1806), y en 1S05, El Sí de las niñas 
(Madrid, 1806), su mejor comedia. Sus émulos le delataron á 
la Inquisición, único medio que les quedaba tras tan gloriosos 
triunfos para aburrirle é intimidarle. Y de hecho, intimidado 
y aburrido, hizo propósito de no volver á trabajar para el tea- 
tro, ocupándose en los Orígenes del Teatro español. En esto 
le tomaron lo? acontecimientos de 1808. Cayó Godoy y se aco- 
gió Moratín, temblando, a su casa al ver la furia popular contri 
los favorecidos del valido. No se echó á la calle el día del Dos 
de mayo, no se mezcló en la política, pero tampoco tuvo valor 
para seguir al pueblo español en su levantamiento. Fué, en suma, 
un afrancesado tímido, como tímido fué en todo. Siguió con 
su empleo; pero, al saberse lo de Bailen, huyó con los demás 
afrancesados, volviendo después con ellos de Vitoria, y tornó 
á su Secretaría. En 1811 recibió de José Bonaparte el nombra- 
miento de bibliotecario mayor. En 1812 tradujo La Escuela de 
los mandos, de Moliere, su verdadero dechado. La derrota de 
los franceses en los Arapiles le hizo volver á tomar el portante 
hacia Valencia, donde, con su amigo Estala, ya secularizado y 



202 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

nombrado canónigo, se encargó de la redacción de un diario, 
vi\'iendo en apuros, tanto que. al salir de alli los franceses, hubo 
de seguirles á Peñíscola. Allí, en el cerco puesto por los espa- 
ñoles, libró la vida por milagro, y los soldades españoles le de- 
jaron volver á Valencia, donde el general Elio le recibió mal, 
y tuvo que embarcarse i>ara Francia. De arribada forzosa en 
Barcelona, se vio tan apurado de recursos, que se retiró á las 
afueras á dejarse morir de hambre en una casa de labradores. 
Un dia antes de hacerlo le llegaron las nuevas del indulto de 
Fernando VII, con que pudo vender una casa que tenia en 
la calle de Fuencarral y salir de apuros. En 1814 tradujo Le 
Mcdecin inalgré lui, de Moliere, con el título de Rl Médico á 
palos (Madrid, iSiiV), con añadiduras propias, y se representó 
en Barcelona. Pasó en Montpellier la primavera de 1818; luego 
se fué á París, donde estuvo hasta 1820 con su amigo Melón, 
y no queriéndole seguir á España, se partió á Bolonia; pero, 
restablecida la Constitución el mismo año y abolida la Inqui- 
sición, volvióse á Barcelona, desde donde la fiebre amarilla le 
hizo escapar hacia Bayona y Burdeos. Allí se arrimó á su ami- 
go don Manuel Silvela y acabó los Orígenes del Teatro espa- 
ñol, que no se publicaron hasta después de su muerte, y asi no 
se hallan en la edición de París, hecha en 1825 por don Vi- 
cente González Arnao, á quien el autor cedió la propiedad de 
sus obras dramáticas y líricas, en ella recogidas. Siguió á Sil- 
vela algo después de haberse trasladado éste á París, donde 
falleció, siendo sepultado en el cementerio del P. Lachaise. 
de donde se devolvieron á España sus restos en 1900. 

Leandro de Moratín es, tanto en carácter como en ingenio, 
el colmo de la timidez y cobardía. Afrancesado, no por ideas 
filosóficas y sociales, como otros, sino por puro literatísmo; 
apasionado por el arte más frío y aguado, falso y sin meollo 
que se ha dado en el mundo, cegxJle el francesismo literario hasta 
el ])unto de i>ortarse cobarde y villanamente con la Patrifi.. 
Harto lo pagó el infeliz en vida y harto lo lasta y lastará en la 
historia literaria. La extravagante escuela de Comella es !a 
sima más honda en que pudo hundirse el arte español, despe- 
ñado por el mal gusto ; pero, al cabo, es sima española. Oyense 
palabradas tabernarias y soeces, vense colores estrafalarios y 



S. XVIII, 1779. D. LEANDRO F. DE MORATÍX 2o3 

chillones, siéntense hedores nauseabundos, todas son heces de 
un arte perdido; pero son heces españolas, de los más bajos 
fondos, de los defectos de la raza. Eln el teatro de Moratín 
nada se oye, se ve ni se siente apenas que sea español : es cien 
veces más antipático que Cornelia para todo español ó para todo 
critico que juzgue del valor del arte por el criterio de lo nacio- 
nal y de lo recio en literatura. Para el francés que mire con 
las antiparras francesas de Boileau y tenga por buen gusto el 
atildamiento frío, el artificio enguantado, el arte hembra, Mo- 
ratín es el Boileau español, la meta adonde pudo alcanzar el 
seudoclasicismo en España. Sería hombre de sentimientos, pero 
no se ven por ninguna parte, ni en su lírica ni en su dramática, 
y menos en la frescura con que vio desangrarse heroicamente 
á aquel pueblo que llevaba en las venas su propia sangre, y al 
cual despreciaba como vil canalla. Eso, que no es hombre, ni 
fiera siquiera, y no sé lo que pueda ser, no podía ser poeta lírico 
ni dramático. Por principios contenía el sentimiento, mientras 
Cienfuegos sacaba los suyos de quicio. Quiere cantar á su padre, 
y le ocurre hacer una anacreóntica, en que no hay un acento 
del alma, en que todo es trivial y, lo que es más, pagano: "Llora, 
Venus hermosa, | llorad, dulces amores." Si esto es de buen 
gusto, venga el diablo y lo vea. Carece, además, de fantasía. 
¿Qué hay, pues, de bueno en Moratín? Claridad de pensamiento, 
tersura y elegancia de estilo, propiedad de dicción, versificación 
correcta. Un dómine, el más escrupuloso de los dómines, siem- 
pre regla y cartabón en mano, temeroso de que la fantasía ó el 
corazón se desmanden y digan : " Aquí estamos todos. " En Mo- 
ratín no hay nada, porque sólo hay fría razón, y la razón que 
enfría el corazón y á la fantasía corta las alas, es una razón 
harto particular, una razón desrazonada. Quiso restaurar la 
literatura castellana afrancesándola y rematando airadamente 
cuanto conservaba de nacional. Los franceses, entrando en Es- 
paña se encargaron de levantar el espíritu nacional y de cortar 
semejante restauración. Quintana, por clásico que fuese en 
teoría, fué un gran español, que levantó del lodo la musa cas- 
tellana. 

116. Dura, lo confieso, es mi critica de Moratin ; pero á tanto 
desprecio por todo lo español sólo podía responderse con algo de es- 



204 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

pañolismo. Además, que tengo muy arraigada en el alma la experien- 
cia de que, escritores como Moratín, atraen por lo fáciles y desca- 
rrían á cuantos los leen. El Si de las niñas y su prosa se leen con agra- 
do, cuando no se conoce la persona del autor, y su arte halaga é infi- 
ciona á los que incautamente se dejan arrastrar por ese halago. Por 
eso me detengo más en su persona y no hago hincapié en lo mejor 
suyo, que es el lenguaje, bastante castizo y rico; lo tan repetido de 
su buen gusto es para mí mal gusto, pues consiste en taponar las dos 
fuentes del arte, el corazón y la fantasía. Todos los literatos del gru- 
po moratiniano. Estala, Hermosilla, Melón, Manuel Norberto del Ca- 
mino, etc., se afrancesaron. En un solo género brilla Moratín : en las 
composiciones satíricas, donde no hace falta corazón ni gran fantasía, 
sino fácil versificar, lenguaje llano y castizo, medio familiar, y vis có- 
mica: cualidades que tuvo Moratín. El Café es terrible y graciosa 
sátira contra los pésimos autores que abastecían entonces el teatro, 
los cuales se conjuraron para silbar su estreno. El pedante don Her- 
mógenes parecía retratar al abate don Cristóbal Oadera ; en don Se- 
rapio se vieron muchos de los concurrentes; don Eleuterio Crispin de 
Andorra tiraba á don Luciano Francisco Cornelia, natural de Vich, 
dramaturgo infatigable, servicial con todos y deseoso de acertar, ma- 
ñoso, honrado, crédulo y dócil. El Barón fué silbado estrepitosamente 
(1803), y, lo que más mortificó á su autor, el mismo año fué aplaudida 
La Lugareña orguUosa, que Antonio de Mendoza, militar, sacó ó pla- 
gió enteramente de El Barón, según dice en el prólogo Moratín. Si 
se diera autor que cayese en la simplicidad de creer que no pueden 
ser buenas las comedias que no se ajusten á otro patrón que el que 
emplea al hacer las suyas, podría tenerse por el más acabado drama- 
turgo del mundo. Ese autor se ha dado : es Leandro de Moratín. Véa- 
se, si no, la definición que propone de la comedia : "Imitación en diá- 
logo (escrita en prosa ó en verso) de un suceso ocurrido en un lugar 
y en pocas horas entre personas particulares, por medio del cual y 
de la oportuna expresión de afectos y caracteres, resultan puestos en 
ridículo los vicios y errores comunes en la sociedad, y recomenda- 
dadas, por consiguiente, la verdad y la virtud." Medidas por este pa- 
trón, no son comedias ni la lírica é ideal de Aristófanes, ni la comedia- 
novela de Lope, ni la comedia caprichosa de .Shakespeare, ni casi 
ninguna comedia del teatro español ; pero, en cambio, son comedias, 
y perfectas comedias, las de Leandro de Moratín. Y eso, gracias á que 
suprimió de la definición de los antiguos lo de acción alegre y re- 
gocijada, porque entonces ni las suyas serían comedias. Pero, como 
tenían que serlo, quitó esa condición, y como convenía que no lo fue- 
sen las de los demás, contrajo la definición amplísima, debajo de la 
cual debieran caber todas las de dichas autores y las de otros mu- 
chos y la ciñó á las condiciones que tenían las suyas. Este concepto 
de la comedia es, poco más ó menos, el de Roileau y Luzán, y de este 
linaje de comedias no las hay mejores que algunas de Moratín, por 



S. X\III, 1779. D. LEANDRO I". DE MORATÍX :iOJ 

ejemplo, El Si de las niñas. Véanse sus principios dramáticos. '"Toda 
composición cómica debe proponerse un objeto de enseñanza, des- 
empeñado con los atractivos del placer... La naturaleza presenta los 
originales: el artífice los elige, los hermosea, los combina... La tra- 
gedia pinta á los hombres, no como son en realidad, sino como la 
imaginación supone que pudieron ó debieron ser : por eso busca sus 
originales en naciones ó siglos remotos... La comedia pinta á los 
hombres como son, imita las costumbres nacionales existentes, los vi- 
cios y errores comunes, los incidentes de la vida doméstica... una ac- 
ción sola en un lugar y un día... Si tal licencia llegara á establecerse, 
presto caerían, los que la siguieran, en el caos dramático de Shake- 
speare... el populacho soez, sus errores, su miseria, su destemplanza, 
su insolente abandono no es obj.eto digno del arte, que sólo ha de 
ocuparse en la clase tnedia de la sociedad." Las comedias de Moratin 
están hechas conforme á estos principios. Falta en ellas, como dice 
M. Pelayo, viveza de fantasía, profundidad de intención, calor de 
afectos y abundancia de estilo; aun la misma perfección de su prosa, 
antes estriba en la total carencia de defectos que en cualidad alguna de 
orden superior, sin que conserve nada de la grande y caudalosa ma- 
nera de nuestros prosistas del siglo xvi. La sobriedad del estilo de 
Moratin se parece algo á la sobriedad forzada del que no goza de 
perfecta salud ni tiene sus potencias cabales. Hay siempre algo de 
recortado y de incompleto, que no ha de confundirse con la sobriedad 
voluntaria, última perfección de los talentos varoniles y señores de su 
manera. Hay, sin embargo, un precepto en Moratin, que, practicán- 
dolo, hizo que sus comedias se lean siempre con agrado, y consiste en 
que la comedia sea española, vestirla de basquina y mantilla. Este 
precepto, sacado del realismo español, salvó sus comedias, porque no 
es otro que el de la nacionalidad ó personalidad, que es el que en- 
grandece el arte. Pero todas aquellas acciones, y son las más, que du- 
ren más de un día, que sucedan en más de un lugar, que sean de la 
plebe ó de la aristocracia, reyes y héroes, que no sean directamente de 
alguna enseñanza, ya no pueden ser asunto de la comedia, según Mo- 
ratin. Cuánto diste este seudoclasicismo del clasicismo helénico, lo 
ve quienquiera que haya visto cómo los dramaturgos griegos faltan á 
todos esos preceptos y el que conozca lo que Moratin juzgaba del 
teatro griego. Tiene por inútil el coro, por impertinente cuanto se re- 
fiere á los ritos sepulcrales y al culto de los difuntos; dice que Ra- 
cine ha mejorado mudho á Eurípides y que Metastasio sabía hacer 
mejor que él las exposiciones; halla mal que Aquiles no esté enania- 
rado ; censura á los griegos por no haber guardado las unidades. 
L. Moratin se hizo desde niño al concepto que su padre tenia y mani- 
festó en los Desengaños al teatro español, queriendo "hacer desapa- 
recer los vicios inveterados que mantenían nuestra poesía teatral en 
un estado vergonzoso de rudeza y extravagancia" (Pról. á sus Co- 
medias, Madrid, 1830). Nuestra comedia era un tejido de lances com- 



206 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

binados por viva fantasía; la francesa era obra de ideas, reflexiva y 
docente. Moratin quiso perfeccionar en España esta comedia fran- 
cesa, convirtiendo el teatro en escuela de moral, ridiculizando los vi- 
cios sociales de los españoles. Propúsose por modelo á Moliere, hala- 
gábale el calificativo de el Moliere español; pero imitóle libremente, 
como se ve comparando La Mojigata con el Tartuffc. Diferenciase de 
él en que no es original, creador, como Moliere, ni quiso echar mano 
del elemento popular italiano, que todavía se halla en Moliere, ni de 
la vcrbe gauloise, que él de suyo añadió. Atúvose estrictamente á las 
tres unidades de Horacio, como Moliere, y quiso evitar los defectos de 
éste en algunas obras atropelladas. Su principio capital es el "que 
enseña... á no apartarse nunca de lo que es verosímil, conveniente 
á la fábula y capaz de producir en el teatro los efectos que se necesi- 
tan : á él deben ajustarse todos los medios de que se vale el poeta 
para producir la ilusión y el placer : en la observancia de este solo 
precepto va inclusa la de todas las demás reglas" (nota g i El Viejo 
y la nitia). Donde mejor lo practicó fué en sus dos obras, traducciones 
libres de Moliere, El Médico á palos y La Escuela de los maridos, 
donde corrigió á Moliere, dejándole intachable, conforme á las re- 
glas de entrambos. Las obras que más estudió del cómico francés fue- 
ron Tartuffc, L'écolc des femmes y L'école des maris. En Marta la 
piadosa, Tirso no se propuso combatir la gazmoñería ni moralizar, 
sino hacer obra de arte puramente ; la supuesta devoción de Marta es 
«na de tantas tretas que el amor maquina para lograr su intento. 
De ella tomó Moratin ciertos efectos cómicos, atenuándolos, como 
siempre, en odio á las fuertes pinceladas. En El Si de las niñas plan- 
teó el problema de L'école des femmes como en La Mojigata el de 
L'école des maris. La Comedia Nueva tiene menos de Moliere, es sá- 
tira literaria de poco movimiento escénico. Parece ir contra los Co- 
rnelias y Valladares ; pero iba contra todo el antiguo teatro español, 
del cual eran aquéllos los últimos y peores representantes. El Gran 
Cerco de Viena es parodia de nuestro teatro heroico. El mejor tipo 
de Moratin es el necio y bribón don Hermógenes de La Comedia 
Nueva. Todos, pues, convienen hoy en que los caracteres del teatro de 
Moratin son : demasiada observancia de las reglas clásicas francesas, 
establecidas por Moliere ; poca pasión, poco sentimiento, poco interés ; 
alguna monotonía en los recursos dramáticos; carencia de situaciones 
arrebatadoras, de lances fogosos. En cambio, algunos, mayormente, y 
acaso exclusivamente los que gustan de la literatura clásica francesa, 
hallan en él fuerza cómica, gracia, naturalidad, sencillez, discreción, 
bella forma, conjunto agradable, moralidad. Aribau, Ribl. Aut. Esp., 
Moratin : "Si fué severo con las obras de los demás, no era más in- 
dulgente con las propias. Cuando manifestaba satisfacción por lo que 
había escrito, este natural movimiento no era de vanagloria, sino de 
fe en sus principios. Así es que corregía y limaba sin cesar con una 
minuciosidad escrupulosa y dcscontcntadiza, unas veces con acierto y 



S. XVIII, 1779. D. LEANDRO F. DE MORATIN' 207 

Otras con desgracia, como pintor, que, suavizando los contornos, les 
quita la rústica, pero varonil energía de su primera concepción. Mo- 
ratin llevó á feliz remate la empresa acometida por su padre de variar 
el gusto y las ideas del público y de reformar el teatro nacional según 
los principios del puro clasicismo que ardientemente profesaba. Se 
halló solo en esta empresa... y cuando él desapareció, al instante se 
relajaron las severas reglas que habia prescrito con la discusión y 
con el ejemplo. En la literatura estaban concentradas todas las 
fuerzas de su actividad intelectual ; sólo en este campo era esforzado : 
hombre, y aun jefe de un partido, lo dirigía, pero no lo acaudillaba. 
Tuvo innumerables admiradores, pocos secuaces y ningún discípulo. 
Retirado, frío, casi esquivo, concedía difícilmente su intimidad; pero, 
una vez concedida, la prodigaba sin tasa." Alcalá Galiano: "Era el 
principal entre ellos (los afrancesados) don Leandro Fernández de 
Moratín, poeta cómico aventajado, si bien falto de imaginación crea- 
dora y de pasión viva ó intensa, rico en ingenio y doctrina, clásico en 
su gusto, esto es, á la latina ó á la francesa, nada amante de la liber- 
tad política y muy bien avenido con la autoridad, aun la de entonces, 
á cuya sombra medraba y también dominaba ; de condición desabrida 
é imperiosa, aunque burlón, de vanidad no descubierta.'' Fué L. Mo- 
ratín caudillo del grupo afrancesado, volteriano, epicúreo, pacífico y 
conservador, hostil al de Quintana y compuesto del abate Estala. 
Melón, don Juan Tineo y Hermosilla, todos más críticos que poetas. 
Tradujo bien el Cándido, de Voltaire, impreso en Valencia hacia 1839. 
Alcalá Galiano (Rc7'. de Madrid., I, n. i) : "Moratín, sobre todo, es 
autor de mérito y fama, superior ésta á aquél, y mayor antes que lo 
es hoy y que lo será andando el tiempo ; pero sin duda poeta cómico de 
dotes aventajadas. Compararle con Moliere es, á nuestro entender, 
temeridad ; pero tenerle en muy poco nos parecería injusticia. Moratín 
dice con gracia que intentó vestir la comedia española de basquina / 
mantilla, y en intentarlo acertó, pudiendo también afirmarse ¡jara 
su gloria que se salió con su intento. Pintó bien algunas costumbres 
de su tiempo; las de la gente llamada de medio pelo; las de los viojos 
con predilección y fiel semejanza. De la sociedad culta, ó no coneció 
los usos y modales ó no supo representarlos. Ignoró la índole y el len- 
guaje de las pasiones, pues para él era el hombre interno una arca 
cerrada. Un solo concepto filosófico, un carácter ideal aparece bos- 
quejado en sus comedias, y es la doña Mariquita de El Cafe, en quien 
está personificada la sencillez hasta rayando en tontería; pero acom- 
pañada de cierto buen discurso, aunque vulgar, y con esta sola dote 
venciendo en razón á talentos muy superiores al suyo, si bien viciados 
por la pedantería, á punto de parar en necios completos. Otros caracte- 
res en Moratín son retratos de personas ó de clases, semejantes algima 
vez, y nunca cuando son de estilo un tanto noble. La parte mecánica, 
es mala en sus dramas, pobrísímos en nudo y aun no muy bien hilados. 
El diálogo es la perfección principal en sus comedias, pues sobre ser 



208 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

natiiralísimo, abunda en chistes con frecuencia inuy oportunos. Sus 
dramas mueven á risa al oyente ó al lector; pero no le suspenden, no 
le empeñan ; y el buen crítico los aprueba, gusta de ellos y no los ad- 
mira ni señala como obras maestras del arte." Larra, El Sí de las ni- 
ñas : "Moratín ha sido el primer poeta cómico que ha dado un carácter 
lacrimoso y sentimental á un género en que sus antecesores sólo ha- 
bían querido presentar la ridiculez. No sabemos si es efecto del ca- 
rácter de la época en que ha vivido Moratín, en que el sentimiento 
empezaba á apoderarse del teatro, ó si es un resultado de profundas 
y sabias meditaciones. Esta es una diferencia esencial que existe en- 
tre él y Moliere. Este habla siempre al entendimiento y le convence, 
presentándole el lado risible de las cosas. Moratín escoge ciertos per- 
sonajes para cebar con ellos el ansia de reír del vulgo; pero parece 
dar otra importancia para sus espectadores más delicados á las situa- 
ciones de sus héroes. Convence por una parte con el cuadro ridículo 
al entendimiento ; mueve por otra el corazón, presentándole al mismo 
tiempo los resultados del extravío ; parece que se complace con amar- 
gura en poner á la boca del precipicio á su protagonista, como en El 
Sí de las niñas y en El Barón : ó en hundirle en él cruelmente, como 
en El Viejo y la Niña y en El Café." Larra, La Niña en casa y la 
Madre en la Máscara: "Uno es el objeto del poeta cómico: la correc- 
ción del vicio, que se propone por asunto de su obra. Los medios 
que pueden conducirle á su único fin son, en nuestro entender, diver- 
sos, porque no creemos en la exclusión de género alguno. Si la ironía 
ó la parodia de las situaciones de la vida y de las manías del hombre 
le presentan el cuadro de su error y le conducen, avergonzándole de 
si mismo, al convencimiento y la corrección, también la pintura fiel de 
las desgracias á que pueden arrastrarle sus vicios le llevan, moviendo 
su corazón, al mismo resultado. Moliere, jugando locamente con los 
extravíos y presentándonos el lado ridículo de nuestras preocupacio- 
nes, puede haber corregido á los más pundonorosos. Kotzebue, des- 
arrollando á nuestra vista las circunstancias de las pasiones y arran- 
cando lágrimas al corazón, puede haber corregido á los más sensi- 
bles. Si Regnard puede íhabcr hecho sonrojarse á un jugador, Ducan- 
ge puede haberle heoho arre])entirsc. Para esto basta con que el poeta 
(adopte el camino que quiera) presente siempre á la verdad y no tran- 
sija un punto con la inverosimilitud. Este principio general, que dicta 
la misma naturaleza, y que, sancionado por el simple sentido común, 
mal puede ser recusado ni aun por el clásico más rígido, parece ha- 
ber sido reconocido hace ya tiempo por los poetas modernos ; muchos 
de ellos le han llevado hasta un punto tal, que no han vacilado en 
adoptar á un tiempo ambos caminos; refundiendo en uno los dos gé- 
neros encontrados, dirigieron contra el vicio moral que se proponían 
corregir todos los recursos del arte. F.l primero que entre nosotros 
ha dado ejemplo de esta novedad draiiiálica ha sido el mismo Mora- 
tín, en quien encontramos esta diferencia esencial si Ic comparamos 



S. XVI 1 1, 1779. D. LEANDRO K. DE MOR-M'iX 20g 

con Moliere, como creemos haber dicho ya en otra ocasión. En La 
Comedia Nueva aquel poeta no se contenta con hacer ver á los espec- 
tadores cuan ridículo es un don Eleuterio, sino que escarmienta cru- 
damente á su protagonista, como desconfiando de que bastase ei 
ridiculo á corregirlo. En El Viejo y la Niña no se satisface con es- 
carnecer la manía de un viejo que se cree capaz de hacer por fuerza 
la felicidad de una joven; esle necesario cebarse además en la desdi- 
cha de esta víctima inocente. En El Sí de las niñas, al paso que libra 
á la pública diversión el error de una madre que profesa á su hija un 
amor mal entendido, mueve el corazón con los lamentos de doña Pa- 
quita y se complace en ponerla á dos dedos del precipicio, por si no 
bastando á las madres imprudentes la representación de su ridiculez, 
han menester además que se les descorra el velo del funesto porvenir 
que preparan á sus hijas, violentadas por su indiscreto cariño." M. Pe- 
layo, Id. estét., t. III, vol. II, pág. 227: "Cuando Moratín es Moratín, 
empieza á descubrirse en él, aunque algo atenuada, como de propio 
intento, una naturaleza de poeta mucho mayor de lo que al principio 
se hubiera creído, y entonces nos encontramos con que Moratín alcanza 
verdadera superioridad en dos géneros muy distintos: la crítica li- 
teraria llevada al teatro, pero por otro camino y con distintos fines 
que la llevó Moliere, y un cierto género de comedia urbana, sentimen- 
tal y grave, donde los elementos cómicos quedan en segundo término, 
lista comedia en nada se parece al género declamatorio, ampuloso y 
fríamente frenético, atestado de moralidades, sentencias, exclama- 
ciones y pantomimas que había querido implantar en Francia Dide- 
rot. Al contrario, la musa de Moratín, suave, tímida, casta, parece 
que rehuye la expresión demasiado violenta del sentimiento, y guarda 
en el mayor tumulto de la pasión una compostura, una decencia, una 
flor de aticismo como la que Terencio ponía hasta en sus esclavos y en 
sus rameras. Moratín es de la familia de Terencio : ambos carecen de 
fuerza cómica y de originalidad y en ambos la nota característica es 
una tristeza suave y benévola. No lo negará quien haya meditado 
despacio el incomparable Si de las ttiñas, tan malamente tildado por 
algunos de frío y seco y comparado por Schack con un paisaje de 
invierno. Yo no veo allí la nieve ni la desolación, sino más bien las 
tintas puras y suaves con que se engalana el sol al ponerse en tarde 
fie otoño. Moratín no servía para la pintura de otros vicios v ridicu- 
leces que los literarios. El Barón es pueril y candoroso hasta el último 
punto; La Mojigata poco menos, y ni por semejas descubre los verda- 
deros caracteres de la tenebrosa hipocresía. Y tenía que suceder así 
forzosamente, porque Moratín (según de todos los sucesos de su vida 
resulta) no conoció jamás el mundo ni hizo esfuerzos por estudiarle, 
sino que, solitario, huraño y retraído, hombre bueno y generoso en el 
fondo, pero desconfiado )' de difícil acceso, vivió con sus libros y con 
muy pocos amigos, y no parece haber sentido verdadera indignación 
por otra ninguna cosa sino por los malos dramaturgos y las perversas 

TOMO VI. — 14 



2 10 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

comedias. Y así como en El Viejo y la niña, obra de su juventud, y en 
El Sí de las niñas, obra perfecta de su edad madura, puso lo que en 
él había de poeta de sentimiento, así en la Comedia nueva derramó 
toda su cáustica vena contra los devastadores del teatro, produciendo 
la más asombrosa sátira literaria que en ninguna lengua conozco, y 
que quizá no tenga otro defecto que haber querido el autor, para iha- 
cer más directa y eficaz la lección de buen gusto que se proponía dar, 
presentarse bajo la máscara del único personaje realmente antipático 
de tan regocijada obra. Mucho disfavor se hizo Moratín, arrebatado 
por sus furores de hombre de escuela: él valía más que don Pedro... 
Los dramaturgos á quienes en la Comedia nueva se persigue y fla- 
gela no son, de ninguna suerte, los gloriosos dramaturgos del si- 
glo XVII, ni siquiera sus últimos y débiles imitadores los Cañizares y 
Zamoras, ni tampoco los poetas populares como don Ramón de la 
Cruz, sino una turba de vándalos, un enjambre de escritores famé- 
licos y proletarios, que ninguna escuela podía reclamar por suyos y 
que juntaban en torpe mezcolanza los vicios de todas: el desarreglo 
novelesco de los antiguos, el prosaísmo ramplón y casero del si- 
glo xviii, los absurdos del melodrama francés, las ternezas de la 
comedia lacrimatoria, sin que tampoco siguiesen rumbo fijo en 
cuanto á los llamados preceptos clásicos, puesto que unas veces 
los conculcaban y otras (que no eran las menos) hacían gala de 
observarlos, especialmente el de las unidades, con un estúpido ser- 
vilismo, que no hacía ni mejores ni peores sus desatinadas far- 
sas. Tal era la escuela que Moratín no llegó á enterrar, porque es- 
cribió nuij- poco para el teatro, y porque casi nadie le siguió: escuela 
que, en una forma ú otra, se prolongó hasta nniy allá del reinado de 
Fernando VII, y no se puede decir definitivamente enterrada con el 
mismo Cornelia, que murió en 1814. Tal era el teatro de los Moncines, 
Valladares, Conchas, Zavalas y Zamoras, y, sobre todo, de aquel in- 
fatigable dramaturgo de Vich, que inundó la patria escena de Marías 
Teresas, Catalinas, Federicos Segundos, Cecilias, Jacobas, negros sen- 
sibles y Czares de Moscovia, pudiendo saborear en vida algo que se 
parecía á la gloria, puesto que sus informes abortos ocuparon las ta- 
lólas de los teatros de Italia y quizá de otras naciones de Europa, 
cómo el mismo Moratín testifica. Todos estos infelices poetastros eran 
mucho menos españoles que Moratín, como no quiera entenderse por 
ser español el ser bárbaro, ignorante y desatinado. Los mismos títulos 
y argumentos de las absurdas y complicadas fábulas que llevaba» 
á la escena revelan el origen extranjero de ellas. Y, en efecto, 
las sacaban unas veces de melodramas, otras de novelas, de libro? 
de viajes, de Mercurios y de Gacetas del tiempo, prefiriendo los 
asuntos del Norte de Europa en que hubiera nombres estrambó- 
ticos, por donde venían algunas veces é indirectamente á ser tri- 
butarios de la poesía inglesa y alemana. Lo que tales invenciones 
eran sólo se comprende leyendo las chistosas notas de Moratín 4 




D. LEANDRO FERNANDEZ MORATÍX 

(Goya.) 



S. XVIII, 1779. D. UASPAK M. DE NAVA 311 

la Comedia Nueva." M. Pelayo, Heterod., t. III, pág. 281 : "'Con el 
nombre de Moratin anda impresa (pienso que en Valencia, aunque la 
portada dice que en Cádiz) una traducción bien hecha, como suya, de 
el Cándido, de Voltaire, y además respiran finisimo volterianismo las 
saladas notas al Auto de fe de Logroño de 1610, publicadas por él 
cuando el rey José abolió el Tribunal de la Inquisición. Cualquiera las 
tendría por retazos del Diccionario filosófico. Su correspondencia 
privada con el abate Melón, aún nos deja ver más clara la sequedad 
extraordinaria de su alma. A renglón seguido de haber hecho una 
elegantísima oda á la Virgen de Lendinara, escribe á sus amigos que 
"ha cantado á cierta virgencilla del Estado véneto". Y sin embargo, 
la oda es preciosa, á fuerza de arte, de estilo y de sobriedad exquisita, 
debiendo decirse en loor de Moratin que estéticamente comprendía la 
belleza de la poesía sagrada, como lo muestra una nota de sus Poesías 
sueltas. Moratin murió paganamente en Burdeos el año 1828; por cier- 
to que su biógrafo y fidiis Achates, don Manuel Silvela, afrancesado 
como él, lo cuenta sin escándalo ni sorpresa: "Su muerte (dice) fué 
"un sueño pacífico, y, al cerrar sus párpados, pareció decir como 
"Teofrasto : "La puerta del sepulcro está abierta, entremos á descan- 
"sar." Ni él pidió los Sacramentos ni sus amigos pensaron en dárselos: 
"el testamento, que escribió de su puño y letra en 1827, empieza y 
"acaba sin ninguna fórmula religiosa." 

Leandro Fernández de Moratin. Colección de comedias, ¿^ ed. 
revis. por el autor, Madrid, 1795, 1812. Examen de la tragedia inti- 
tulada Hamlet, Madrid, 1800. El Barón, com., Madrid, 1803. Obras 
dramáticas y líricas. París, 1825, tres vols. ; Madrid, 1825, tres vols. ; 
Barcelona, 1834, seis vols.; Madrid, 1844, dos vols. Poesías escogidas 
de D. Nicolás y D. Leandro F. de Moratin, Valencia, 1830. Obras da- 
das á luz por la Acad. de la Hist., Madrid, 1830-31, cuatro vols.; ibid., 
1840, seis vols. Obras, Bibl. Aut. Esp., t. II. Obras postumas, Madrid, 
1867-6S, tres vols. E. Hollander, Les Comedies de D. L. F. de M., 
París, 1855 (trad. franc). La Derrota de los pedantes, Madrid, 1898. 
Cartas á Jovellanos, por Andr. González Blanco, en La Lectura, X, 
págs. 53-66, 121-135. Consúltense: Documentos referentes á L. F. 
de M., en Rev. Arcliiz: (189S), t. II, págs. 221-222. Juan Ortega y Ru- 
bio, Vida y obras de D. L. F. M., Madrid, 1904. Eduardo Lustonó, 
í/n dia glorioso, Moratin, en Ilustr. Esp. y Amer., LXXIX, págs. 294- 
295, 307, 310. F. Vezinet, Moratin et Moliere, en Rev. d'Hist. litter. 
de la France, t. XIV, págs. 193-230, y Moliere, Florión et la litter. esp., 
París, 1909. Man. Silvela, Vida de D. L. F. de Moratin (la mejor y 
más intima). Rev. Archiv., Documentos referentes á L. y N. F. de 
Moratin, 1898 (Mayo); traslación de los restos de..., ibid., 1900 (Jun.). 

117- Año i^7p. Don Gaspar María de Nava Alvarez (1760 
1815), conde de Noroña, nacido en Castellón de la Plana, criado al 
arrimo de la corte de Carlos III, soldado distinguido por su arrojo é 



ai 2 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

ilustración, general vencedor de los franceses en el puente de San 
Payo, compuso el poema Otnmlada, Madrid, 1816, en 24 mortales can- 
tos y más de 15.000 versos libres, dos vols., en que nada cautiva, ni la 
entonación, ni el sentimiento, ni la variedad, ni la armonía. Más legi- 
ble es el poema frivolo y festivo la Quicaida, Madrid, 1779; de alarde 
filosófico es La Muerte. Carece de ternura y de gentileza en las 
anacreónticas, aunque no falta propiedad descriptiva. Su talento era 
para asuntos graves, como la canción Dichas soñadas, la Oda ó la pan 
de 1795. Fué el primero de los poetas ampulosos y enfáticos, nota que 
nació de la reacción contra la ramplonería anterior y de los vientos 
filosófico-morales que corrían. Compuso la tragedia en verso Mada- 
ma González y dos comedias en prosa: El Hombre marcial y El Cor- 
tejo enredador. Publicó sus Poesías en Madrid, 1799, dos vols. Tradujo 
del inglés Poesías asiáticas, árabes, f'ersas, París, 1833. Poesías y Poe- 
sías asiáticas, Bibl. de Aut. Esp., t. LXIII. Consúltese: J. Fitzmaurice- 
Kelly, Noroña's Poesías asiáticas, en Rcvuc Hispanique (1908), 
t. XVIII, págs. 439-467- 

José Barreda, jerezano, publicó Barrediana, cuentos, chistes, epi- 
gramas en prosa y verso de varios autores, Puerto de Santa María, 
1779. — Fray Antonio Caulín (n. 1718), provincial de los observantes 
de Bujalance (Córdoba), publicó Historia... de la Nueva Andalucía, 
provincias de Cumaná. Guayana y vertientes del Río Orinoco, Ma- 
drid, 1779; Caracas, 1841. — Colección de Crónicas, Madrid, 1779-1787, 
siete vols. — Don Joaquín Ezquerra, de Lierta (Huesca), catedrático 
en los Estudios de San Isidro (1771-1800), publicó Elogio de S. Isi- 
dro, en verso, Madrid, 1779. Genethliaco... de los dos Infantes, verso 
cast, 1783. Tentativa de aprovechamiento critico (contra Huerta, á 
nombre de Plácido Guerrero), 1785. El Memorial literario (fundado 
por él y por Pablo Trullero), 1784-90, 1793-97, 1801-08. Retratos de 
los Reyes de España, tres vols., 1782-88-90. Elogio poético de Car- 
los III, 1788. — Fray Juan Laguna publicó Casos raros de vicios y vir- 
tudes, Madrid, 1779. — Don Efrén de Lardnaz v Morante publicó 
La Toma de Granada..., romance endecasílabo, Madrid, 1779. — Ma- 
NUEX Larrainzar (1709-1784), de Ciudad Real ó San Cristóbal de las 
Casas (Méjico), publicó Estudios sobre la historia de América, sus 
ruinas y antigüedades, México, 1779, cuatro vols., y otras obras. — 
Mariano Madramany y Cai.atayud (1750-1832), de Alcudia de Carlet 
(Valencia), doctor en Leyes (1768), presbítero, publicó Oración en 
que se persuade que es menor mal sufrir ratones que tener gatos, Ma- 
drid, 1779. Oración en defensa de los gatos. Nuevo ramo de industria, 
cultivada por los adocenados escritores del día de panelucrando, ibid., 
1786. Carta apologética á favor de hs conversaciones familiares c ins- 
tructivas del P. Fr. Francisco de los Arcos. Discurso sobre la segunda 
cosecha de ¡a seda, ibid., 1787. Discurso para alentar á las ■¡virtudes 
militares. Valencia, 1788. Tratado de la nobleza de la Corona de Ara- 
gón, especialmente del reino de Valencia, comparada con la de Casti- 



S. XVITI, 1780. D. JUAN MELÉNDEZ VALDIÍS 2l3 

¡la, ibid., 1788. Contienda de las armas y las letras..., Madrid, 1790; 
Valencia, 1816. Tratado de la locución, Valencia, 1791, 1795. El En- 
gaño fclia, nov., ibid., 1827, 2.' ed. — Memorias de la real sociedad pa- 
triótica de Scz'illa. ibid., 1779, dos vols. — José Hipólito Ozaeta y Ga- 
LLÁiZTEGUi publicó La Cantabria vindicada y demostrada..., Madrid, 
1779. — Agustín Pomposo Fernández de San Salvador (1756-1842), de 
Toluca (Méjico), contrario á los insurgentes de su país, oidor de la 
-Audiencia, polemista brioso de castiza y propia palabra, publicó Sen- 
timientos de la N. España, México, 1779. La América llorando..., 
poema, México, 1787. Los Dulcísimos amores, pocmitas de María de 
Jesús, ibid., 1802, dos vols. Selva libre y segunda selva libre, 1808-09. 
La América en el trono español, 1810. Las Fazañas de Hidalgo, Qui- 
xote de nuevo cuño, 1810. Comñte á los verdaderos amantes de la re- 
ligión católica y de la patria, 1S12. Desengaños que á los insurgentes 
de Nueva España seducidos por francmasones agentes de Napoleón 
dirige la verdad de la religión católica y la experiencia, 1812, y otras 
obras. — Don Félix Antonio Ponce de León publicó Vida, hechos y 
aventuras de Juan Mayorazgo, alusii'os á la buena y mala crianza del 
Señorito en su pueblo y Cadete en la milicia, Madrid, 1779. — Fermín 
DEL Rey escribió comedias, de las cuales hay mss. en la Nacional : 
'Adelasia. El Aturdido ó El Embustero en desgracia (trad.). Hernán 
Cortés en Cholula (1782). La Mayor gloria de un héroe es ser cons- 
tante en la fe ó El Héroe verdadero (1785). No hay poder contra el 
amor, Scipión en Numancia (1779). Valor, constancia y ventura de 
Aragón y Cataluña, españoles en Asia. Además, Areo, rey de Arme- 
nia, melodr.. Valencia, 1816. — El doctor don Francisco Eugenio de 
S. Cruz y Espejo (t 1796), médico ecuatoriano y reformador audaz, 
publicó el libro satírico Nuevo Luciano ó despertador de ingenios, 
Quito, 1779. El doctor don Blas Sobrino y Minaya, obispo de Quito, 
lo impugnó en Marco Porcia Catón ó Memorias para la impugnación 
del Nuevo Luciano de Quito. Escribiólas Moisés Blancardo y las de- 
dica al limo. Sr. Dr. D. Blas Sobrino y Minaya, dignísimo obispo de 
Quito, Lima, 1780. El mismo Espejo respondió con La Ciencia blan- 
cardina ó contestación á las Memorias de Moisés Blancardo, y ade- 
más escribió Cartas Riobamhenses y Primicias de la cultura de Quito, 
obras publicadas en El Progreso, Cuenca (del Ecuador), 1888. Con- 
súltese: Pablo Herrera, Histor. de la liter. ecuatoriana. — Leandro 
Santibáñez publicó Retrato político de Alcántara, Madrid, 1779. 

118. 'Año i/'So. Don Juan Meléndez Valdés, nacido en 
1754. pastorilmente Batilo, hijo de don Juan Antonio Meléndez, 
natural de Salvaleón, y de doña María de los Angeles Díaz Ca- 
cho, de Mérida, nació en Ribera del Fresno, obispado de Bada- 
joz. Aprendió latín en su patria; Filosofía, en Madrid, y en 1770 
fué á Segovia, donde estaba su hermano Esteban, secretario del 



214 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

Obispo, y allí cobró afición á los libros. Envióle el Prelado á Sa- 
lamanca en 1772 y le ayudó mientras estudiaba Leyes. En aque- 
lla Universidad trató con Cadalso, que publicó en 1772 y 1773 los 
Eruditos á la zioleta y los Ocios. Llevóse á su casa al joven estu- 
diante, prendado de sus talentos ; enseñóle á apreciar y no 
despreciar á todos los escritores de valer y le encaminó per 
el género anacreóntico, en que el mismo Cadalso sobresalia. 
Agradecido á tal maestro, dedicóle, al morir heroicamente 
en Gibraltar, una hermosa elegía. Por aquel entonces comen- 
zaba á rebrotar la escuela salmantina, y Jovellanos, desde lejos, 
les alentaba a todos con sus cartas, y en particular á Meléndez. 
Presentó al Certamen de la Academia una égloga, que diz olía 
á tomillo, mientras que Iriarte, su rival, no pudo hacer más que 
una fría disertación. Fué coronado Batilo, seudónimo con que se 
le conoció después, y el año siguiente, 1781, vino á Madrid y leyó 
en la Academia de San Fernando su oda A las Artes y obtuvo 
la cátedra de prima de Humanidades de la Universidad. En 
1782 se licenció y en 1783 se doctoró en Leyes y se casó. En 
las fiestas de 1784 alcanzó el primer premio su drama Las 
Bodas de Camocho el rico, juntamente con Los Menestrales, 
de Trigueros. Pero no había nacido Meléndez para el teatro, 
ni para el teatro sirve un género tan hechizo como el pastoril. 
Iriarte y otros se aprovecharon del fracaso para desenvainar 
contra él sus sátiras ; pero él respondió publicando al año si- 
guiente de 1785 el primer tomo de sus poesías, del cual se hi- 
cieron, además, tres ediciones furtivas. 

Torció su vocación con la plaza de Alcalde del Crimen en 
Zaragoza, que solicitó y obtuvo en 1789 ; después, con la de Oidor 
en Valladolid, en 1791, y la de Fiscal de la Sala de Alcaldes de 
Casa y Corte, en 1797. Al cabo pudo publicar aquel año de 1797, 
además de la nueva impresión del primer tomo, otros dos, en 
Valladolid. Los asuntos morales y filosóficos, en que puso mano 
por consejo de Jovellanos, cuadraban más, ciertamente, con esta 
segunda época, en que Europa entera estaba pendiente de graves 
acontecimientos políticos; pero no eran de la cuerda del poeta, y 
aunque á veces se levanta de veras su entonación, ello es que el 
público, acaso distraído de la literatura, no acogió esta nueva 
poesía como había acogido la primera. Imi 1798 entró en la 




D. JUAN MELENDEZ VALDES 

(Goya.) 



S. XVIII, 1780. D. JUAX ^^ELÉNnEZ \'ALI)KS 2l5 

Academia Española, y fué desterrado á Medina del Campo, su- 
friendo las consecuencias de su amistad con Saavedra y Jove- 
llanos, y luego, en 1800, á Zamora, despojado de la fiscalía y 
con la mitad de sueldo. En 1802 se estableció en Salamanca, 
donde ya no tuvo humor para componer más que un poema 
lirico sobre la Creación y la traducción de la Eneida. Con la 
amnistía tras los sucesos de Aranjuez volvió á Madrid, donde 
presenció los gloriosos horrores del Dos de mayo. En mal hora 
aceptó del Gobierno una comisión con el Conde del Pinar, para 
poderse así retraer á Asturias : el pueblo pedía franceses y 
afrancesados en quienes desagraviarse. Del árbol en que ya ama- 
rrado estaba para ser fusilado desatóle el Cabildo, que, proce- 
sionalmente, con el Sacramento y la Cruz de la Victoria, vino á 
socorrerles. Quedó libre; tornó á Madrid, idos ya los franceses 
allende el Ebro. Cuando volvieron aceptó cargos del Rey in- 
truso. Bien la pagó cuando, arruinada su casa de Salamanca 
por los mismos franceses, desbaratada su librería, tuvo que es- 
capar en la miseria para Francia. Cuatro años sobrevivió en To- 
losa, Nimes, Alais y Mompeller, donde falleció. Sus restos fue- 
ron traídos á España en 1900. ¡Cuan de otra más heroica ma- 
nera se portó Cienfuegos! Diferencia de caracteres. El anhelo 
de subir no correspondía en Batilo á su apocada entereza de 
alma. 

Desde había más de un siglo no se había dejado oír mayor 
poeta que Valdés, á pesar de sus grandes defectos. Carecía de 
fuerza creadora y de originalidad vigorosa ; pero tenía un ins- 
tinto tal de apropiación de lo ajeno, no vulgar ni rastrero, sino 
elevado y artístico, que, detrás del epicureismo risueño, que es 
su inagotable vena, se trasluce el espíritu del seudo Anacreonte, 
la gracia de Villegas, algo del primor galante de los madrigales 
franceses y hasta el voluptuoso descaro, mal disfrazado con la 
dulzura de la forma, del poeta holandés, secretario del Arzobispo 
de Toledo y muerto en 1536, Juan Segundo. Fué el que volvió 
á soplar con amena y suelta facilidad en el caramillo pastoril, 
de tantos años ya colgado; apropióselo gallardamente y dióle 
sones modernizados en el lenguaje poético que desde el si- 
glo XVII se venía formando. Jovellanos le dijo que se dejase de 
los fútiles devaneos de la poesía idílica y amorosa. Dócil cual 



2l6 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

era. dióle oí-dos, como antes á Cadalso, y mal su grado, arre- 
metió á componer poesías filosóficas. "Este género moral me 
gustó muchísimo — le decía en carta de 1779 — , aunque me co- 
nozco sin caudal suficiente para él. Pero el deseo de tener algo, 
que no fuese amores, que poder mostrar á personas á quienes 
no deben manifestarse bagatelas, me hizo querer probar si po- 
día algo en este género." Sin embargo, había nacido para poe- 
ta de bagatelas, y hay bagatelas que valen más que muchas 
filosofías. 

ti9. Meléndez Valdés fué hombre sin carácter, que, como bar- 
quilla balanceada por todo viento, dióse á la poesía bucólica en Sala- 
manca por verla en boga ; luego, á la política, para la cual no valia, 
y que tan malos ratos le acarreó. Dice que ama la libertad y celebra, 
por otra parte, á Godoy; escribe la Alarma española contra los fran- 
ceses y acepta, sin embargo, cargos y honores de Murat ; dice á José 
Bonaparte : "más juro amaros cada día"; y luego canta á Fernan- 
do VIT, calificando la Constitución de Cádiz de "monstruo que insana 
abortó la facción". Dejóse llevar de Cadalso, de Jovellanos y de 
Young ; imitó á Young, á Gessner y á los antiguos bucólicos. No tiene 
nada original, todo está tomado de otros. Sus afectos son muy super- 
ficiales. Canta la naturaleza, cerrando los ojos, más bien que no 
abriéndolos, para contemplarla. Todo, falso, libresco. "Sus campos 
huelen á la ciudad", dijo con razón Alcalá Galiano, no "á tomillo", 
como había proclamado Quintana. Pero estos defectos, más que su- 
yos, eran del género bucólico, resucitado por los Arcades italianos 
para contrarrestar el marinismo. Quisieron curar un mal con otro 
mal, im género falso con otro no menos falso. Todo el siglo xvtii ha- 
bía sido pastores y borregos, zamponas y tontainas en toda Europa, 
en Alemania, donde brilló Gessner, como en Francia, donde Wateau 
Te imitó en la pintura. Meléndez Valdés, de suyo puro imitador, no 
iba á ser el que lo destruyese, inventando ó resucitando otra cosa nue- 
va. Lo que Meléndez Valdés tiene de más original y en donde es ver- 
di dcrísimo poeta, aunque de ello no se hable, es en las piececitas obs- 
cenas, lujuriosas, que cabalmente no se pueden divulgar y que ha pu- 
blicado Foulché-Delbosc en la Revuc Hispanique. En ellas tenemos un 
verdadero poeta, hermano gemelo de Ovidio, de quien no lo es menos 
en otras cosas. Su espíritu es de heoho ovidiano: debilidad de carác- 
ter, facilidad de versificar, gracia algo blanducha y muelle, fantasía 
lasciva. Así tales Odas á Jos hesns son lo más realista, sentido y ori- 
ginal que Meléndez Valdés escribió. Cítanse de él casi tan sólo la» 
eróticas y bucólicas; pero no son del todo dé menospreciar las obra* 
más levantadas que hizo en .su segunda época, aconsejado de Jove- 
llanos, sin dejar por eso su primera manera. Así la' grandiosa o* 



S. XVIII, 1780. D. JUAN MELÉNDEZ VALDÉS 217 

A las Artes, la poesía social y revolucionaria Desp'edidu del anciano 
y la oda Al fanatismo, las suaves, fervientes y religiosas odas A 
la presencia de Dios y A la prosperidad aparente de los malos; el 
lírico romance La Tempestad, que, con razón, llamó oda, con es- 
cándalo del bueno de Hermosilla. En estas más elevadas poesías 
hay, con todo, cierto filosofismo hueco y declamatorio, rapsodias hu- 
manitarias, vagas é incoherentes, frutos propios de la época con que 
Jovellanos se saboreaba y que se dieron después más sazonados en 
Cienfuegos, Quintana, Gallego y Sánchez Barbero, discípulos suyos 
en esta escuela, que no sin sorna llamaron Hermosilla y Tineo anglo- 
galo-filosófico-scntimental. Corto de alcances se mostró Meléndez 
cuando escribió: "Señalo de lejos con mis obras la senda que deben 
seguir un don Leandro Moratín, un don Xicasio Cienfuegos, un don 
Manuel Quintana y otros pocos jóvenes que serán la gloria de nues- 
tro Parnaso y el encanto de toda la nación... He concurrido con mis 
avisos y exhortaciones á formar los dos últimos." Así escribía en 
1797; pero los discípulos fueron tan opuestos al maestro como el em- 
puje, el ardor y el brío á la blandura, halago y suavidad, como el des- 
pertar de las musas castellanas al son de la guerra al sestear del maes- 
tro, babeando como niño el ñoño y viejo caramillo. En 1785 dio á 
luz su primer tomo de Poesías, muy corregidas después en la edición 
de Valladolid, 1797, tres vols. Al imprimir en Valladolid, 1797, los 
tomos segundo y tercero de sus Poesías, manifestó deseos de "poner 
nuestras musas al lado de las que inspiraron á Pope, Thompson, 
Young, Roucher, St. Lamber, Haller, Cramer y otros célebres moder- 
pos". De hecho estudiaba por entonces el inglés "con aihinco y tesón 
indecible" ; á cada paso habla del inimitable Dr. Young, con quien 
pasa los ratos más deliciosos, y todavía admira más á Pope: "Cuatro 
versos del Ensayo sobre el hombre, más enseñan y más alabanzas me- 
recen que todas mis composiciones." Todo su afán era hacer hablar 
á las musas españolas "el lenguaje de la razón y de la filosofía". 
Véanse sus Cartas á Jovellanos de 1776 á 1779, impresas en Poetas 
líricos del siglo xviii, t. II, págs. 73-88. En 1781 leyó Meléndez en 
la Academia de San Fernando la magnífica oda A la Gloria de las 
Artes, en que, dejando por primera vez los fáciles y trillados sende- 
ros de la sosa poesia bucólica y anacreóntica, osó volar como el ave 
de Jove á los espacios de la gran poesía, según dijo muy bien su discí- 
pulo Quintana, "con un entusiasmo tan sostenido, tan igual, descri- 
biendo con^tanta inteligencia como elegancia los monumentos clásicos 
del cincel antiguo, dando en hermosos versos realce y brillo á loe 
pensamientos de Winckelmann, con quien manifiestamente lucha, y 
todo esto sin desmayar, sin decaer, sin que se confundan ni alteren laá 
formas regulares del plan con la energía y desahogo de la ejecución, 
en una poesía de estilo tan perfecta y acabada". En 1787 leyó allí 
mismo la canción El Deseo de gloria en las Artes, no inferior á la 
otra, según el mismo Quintana, porque si el estilo era menos perfecto 



2l8 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

y esmerado, tenia en cambio ima audacia de tono desacostumbrada 
hasta entonces en el poeta. Había entrado en su temporada filosófica 
y resultó más dura y escabrosa, más razonadora y prosaica. En la 
Gaceta del 3 de Mayo de 1810 hay una poesía del "consejero de Es- 
tado don Juan Meléndez Valdés" en alabanza de José Napoleón. 
Además publicó España á su Rey José Napoleón I, en su feliz vuelta de 
Francia, Madrid, 181 1. En cambio, además de los romances impresos 
en Valencia : ''Al arma, al arma, españoles ; | que nuestro buen rey 
Fernando, | victima de una perfidia, ¡ en Francia suspira esclavo...", 
compuso, en la entrada del Rey en Madrid, abolido en 1814 el Go- 
bierno representativo, la cantata, entonces célebre: "Cayó el loco 
bando. | Ya fausto en Madrid ¡ gobierna Fernando. | ¡ Que viva, de- 
cid... !" Poeta, al fin, voltario, delicado y flaco. Cantó á varias jóve- 
nes, Ciparis, Rosana, Filis, que eran de carne v hueso ; casóse, al cabo, 
con otra, María Andrea de Coca, voluntariosa y dominante, "demonio 
encarnado", según su propio padre, que le imponía su voluntad y, 
queriéndole mucho, le mortificaba más (véase José Somoza, Una 
mirada en redondo, Salamanca, 1843). Cueto, t. I, pág. cxxxiv: "La 
amenidad misma de su imaginación movediza, la cultura de su len- 
guaje, la facilidad de la versificación, la soltura artística, que entre- 
tiene y halaga, y más que todo, el primor descriptivo, donde todo es 
color, abundancia y gentileza... Cuando quiere soñar, disertar ó sen- 
tir, describe, á pesar suyo... Por eso la poesía campestre, que suele 
pintar más que sentir, cuadraba á su peculiar ingenio. Si bien apaci- 
'ble en su trato como en sus sentimientos, recto magistrado, hombre de 
familia puro y sencillo, carecía de la consistencia de temple y de con- 
vicciones que constituye los caracteres..." Quintana: "Tal vez fal- 
taba á su carácter algo de aquella fuerza y entereza que sabe resol- 
verse constantemente á un partido elegido por la razón... El poeta 
no debiera ser más que poeta... La suerte preparaba á Meléndez el cá- 
liz de la aflicción..." J. Valera:: "La sensibilidad almibarada de nues- 
tro poeta es á veces tan subida de punto, que llega á empalagarnos 
con su dulzura. Sus versos huelen tanto á tomillo, que sospechamos, 
con frecuencia, que no sentimos el aroma de la planta al aire libre y 
en el campo, sino en el domicilio urbano del poeta, el cual le guarda 
en extracto y encerrado en un pomo, para aliñar y perfumar con él 
sus églogas y sus canciones pastoriles. Hoy nos choca algo que un 
jurisconsulto, un magistrado severo, un sujeto tan grave y tan sobrio 
como Meléndez debía de ser, se muestre tan aficionado al culto de 
Baco y tan devoto de esa deidad falsa y escandalosa. Más perdonable 
es que en sus ratos de ocio y de holganza se convierta en pastor y dis- 
frace de zagalas á las señoritas do quien gustaba y á quien hacía la 
corte, llamándolas Dorila y Filis, como él se llamaba Uatilo, y como 
sus mejores amigos se llamaban Delio, Dalmiro, Jovino, Mireo y otros 
apodos bucólicos, ajustados al uso de una fingida Arcadia. El abuso 
de los diminutivos cariñosos y melifluos suele también fatigarnos. Así, 



S. XVIII, 1780. D. JUAN .MELÉNDEZ VALDI^S 2I9 

los cefirillos, los corderillos, las avecicas y las patitas doradas en que 
trueca sus pies ternezuelos el travieso y artero dios Cupido, cuando 
todo él se trueca en mariposilla. Pronto, no obstante, nos arrepentimos 
de ser tan descontentadizos y nos inclinamos á la indulgencia al reca- 
pacitar y notar que no hay edad alguna, sin exceptuar la presente, 
sin afectaciones literarias y poéticas más ó menos inaguantables... 
Cada edad tiene sus aficiones y gustos, y lo mejor es transigir con 
ellos, disinmiar el fastidio que nos cause lo pastoril y la repugnancia 
que lo patibulario ó patológico nos cause, y aplaudir las bellezas y los 
aciertos, dondequiera que se hallen, á pesar de las extravagancias y 
afectación." J. Valera, Poesía... del siglo .vi.r, I, pág. 19: "Las belle- 
zas abundan en los versos de Meléndez, y muy particularmente en 
los romancillos cortos, en las letrillas y en los romances. Su talento 
descriptivo merece, sin restricción, todo encomio. Y lo que más en- 
canta en este poeta es el don misterioso con que su estilo enlaza la 
espontánea y natural sencillez á la refinada delicadeza que jamás le 
abandona ni le deja caer en prosaísmo. No ha menester para esto de 
consonantes ni asonantes dificiles, de trasposiciones violentas, de vo- 
cablos altisonantes ni de giros rebuscados. Bástenos citar como mode- 
lo de tales primores el romance titulado Rosana en los fuegos. Famo- 
sos se han hecho otros poetas cantando amores petrarquistas, algo me- 
tafísicos y sutiles, ó bien pasiones frenéticas y tremebundas, ya en- 
diabladas, ya enfermizas ; pero el amor sano, quizás un tanto cuanto 
sensual y desenvuelto, aunque velado por limpio y candido cendal para 
que el rígido pudor no se enoje, pocos en España han sabido cantarle 
como Meléndez. Y esto ni debe pasar ni pasa de moda, mientras haya 
en el mundo mancebos enamorados, finos y galantes y muchachas bo- 
nitas." Juan Tineo (en Juicio crít. de los... poet. esp., de Hermosilla) : 
"Las traducciones francesas de Gessner, Young, Pope y Thompson y 
los originales de Saint-Lambert, Roucher y Dorat, le suministraron 
caudal que imitar y que traducir, y tradujo á más en malos versos 
muy buena prosa francesa, pero llena de un entusiasmo frenético... 
Por eso agabachó el lenguaje español, desfiguró la sintaxis, desconoció 
el significado de las voces y les dio el que se le antojaba, abusó de 
los arcaísmos y se permitió el inventar á su placer y sin necesidad 
nuevos vocablos; de cuya absurda necia mezcla resultó un lengua- 
je exótico, mestizo y bárbaro, con el cual embadurnó su estilo, lleno 
de imaginación y de colorido y de tono á la gabacha^ y nos regaló 
una poesía extranjera y anticastiza." Juan Meléndez Valdés, Poesías, 
Madrid, 1820, cuatro vols. ; Barcelona, 1838, 1849; Bibl. Aut. Esp., 
t. LXIIL La Caída de Lncbel, canto en octavas, Madrid, 1820, cuatro 
vols.; París, 1840. por Ochoa. Discursos forenses, Madrid, 1821. Los 
Besos de amor, ed. R. Foulché-Delbosc, en Revue Hispanique (1904), 
t. I, págs. 73-83. Poesías inéditas, ed. R. Foulché-Delbosc, en Revue 
Hispanique (1894), t. I, págs. 166-195. Poesías y cartas inéditas, 
ed. M. Serrano y Sanz, en Revue Hispanique (1897), t. IV, págs. 266- 



i20 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

313. Consúltense; E. Mérimée, Études sur la littératiire espagnole au 
xix' siecle: Meléndez Valdcs, en Revue Hispanique (1894), t. I, págs. 
166-195; Rogelio T. de la Gándara Meléndez Valdés, Homenaje á la 
nteynoria de D. J. M. Valdcs..., por su sobrino..., Madrid, 1900; Jules 
Marsan, La Pastorale dramatique en France, París, 1905 (III, La 
Pastorale ei le thcñtre espagnols; IV. La Pastorale dans la poesie et 
le román espagnols). 

120. Aíio i'¡8o. Fray Manuel Amado, extremeño, catedrático de 
Filosofía en Madrid, publicó Compendio histórico de las vidas de ios 
santos... del orden de Predicadores, Madrid, 17S0. La Monarquía y la 
religión triunfante de los sofismas de la rebelión..., diálogos, Madrid, 
1829. Dios y España, 1831. — Acción de gracias á Doña Paluderia. 
Obra postuma del Bach. Sansón Carrasco. Dala á luz don Juan Bel- 
TRÁN Y Colón, Madrid, 1780. — El padre Basilio de Santiago Bogie- 
RO (1752-1809), de Celle (Italia), escolapio en Zaragoza, mandado 
fusilar por Lannes á causa de abogar por la patria después de entrada 
la ciudad, fué maestro acreditado de Retórica y compuso poesías 
prosaicas y desmayadas. Dos Églogas intituladas el Tyrsis, Zaragoza, 
1780. Nemoroso, 1782. Tratado del sublime, de Longino, 1782. Intro- 
ducción á la elocuencia española, 1784. Vida del V. P. Fr. Antonio 
Carees, Madrid, 1788. Dahniro, égloga, ibid., 1788; Zaragoza, 1801. 
Los Triunfos de la honestidad, cantares anacreónticos, ibid., 1788. 
Poesías, Madrid, 1817, 1826, con el rasgo épico A S. Tomás de Aq\ti- 
no. — ^JuAN Francisco de Castro publicó Dios y la Naturaleza, Ma- 
drid, 1780, etc., 10 vols. — El padre Francisco Javier Clavigero (1731- 
1787), jesuíta de Veracruz, escribió en castellano y por negársele la 
licencia publicó en italiano la Storia antica del Messico, Cesena, 1780, 
cuatro vols. — 'El licenciado padre Antonio Gobeyos publicó Conver- 
saciones críticas sobre el libro intitulado Arte del romance castellano 
publicado por el R. P. Benito de S. Pedro, Madrid, 17S0. — Fray Fran- 
cisco Mííndez (1725-1803), de Villaviciosa (Guadalajara), agustino 
(1744), amanuense del padre Flórez y del padre Risco, publicó Noti- 
cias de la vida y escritos del R. P. M. Fr. Henriquc Flores, Madrid, 
1780, i86o. Typographia española ó Historia de la introducción, pro- 
pagación y progresos del arte de la imprenta en España, Madrid, 
1796, 1861, añadida por Dionisio Hidalgo. Vida del M. Fr. Luis 4e 
León, en Rcv. Augustiniana, núm. i.° — Antonio Rafael Mencs, de 
nación bohemio, publicó Pensamientos sobre Rafael, Correggio, T%- 
.".iano V los Antiguos. Carta sobre el grupo de Niobc. Discurso sobre 
los medios de hacer florecer las artes en España. Carta sobre el prin- 
cipio, progresos y decadencia de las Artes del diseño. Reflexiones 
sobre la belleza y gusto en la Pintura. Obras publicadas por Azara, 
Madrid, 1780. — ^El padre Andkks Merino ¡¡ublicó Escuela paleogra- 
phica ó de leer letras antiguas, 1780. — ^Don Josk Mariano Ortiz publicé 
Disertación histórica de la festividad y procesión del Corpus... d* Va- 



S. XVni, 1781. D. FÉLIX M.* SAMANIEGO 221 

IcHcia, ibid., 1780 (con otras cosas curiosas). — Ignacio de Quintana 
publicó Christo Crucificado, Sevilla, 1780, dos vols. — José Vicente 
RusTANn publicó Historia de las expediciones y conquistas de los ára- 
bes en Asia, África y Europa..., Madrid, 1780. 

121. Año i/Si. Don Félix María Samaniego (1745- 
1801), hijo de don Félix Sánchez Samaniego y doña Juana Ma- 
ría Zabala, nació en La Guardia, de la Rioja; heredó los ma- 
yorazgos de la casa y fué señor de las cinco villas del valle de 
Arraya. Estudió dos años Leyes en Valladolid; viajó por Fran- 
cia, donde bebió el espíritu escéptico de los enciclopedistas; vi- 
vió muchos años en Bilbao, donde se casó con doña Manuela 
Salcedo, sin tener sucesión. Fué de los primeros socios de la 
Sociedad \^ascongada, y, como Presidente de turno, pasó tem- 
poradas en el Seminario de Vergara, donde comenzó á escribir 
sus Fábulas morales, que, á ruegos de su tío el Conde de Peñ.a- 
florida, dispuso para los seminaristas, y en un viaje á Valencia 
imprimiólas allí en 1781. Imitó á Esopo, Fedro, Gay y á La- 
fontaine, de quien tomó hasta el cinismo que muestra en cuen- 
tos obscenos, sembrados de epigramáticas agudezas; pero tam- 
bién hizo algunas originales que no desdicen de las de estos 
autores. En 1779 las había enviado á Iriarte, y en 17S1 pu- 
blicó parte de ellas, dedicándole el libro tercero. Al año siguiente 
de 1782 publicó Iriarte sus propias Fábulas literarias, diciendo 
en la Advertencia ser el primero que publicaba fábulas, y no 
mentando siquiera á Samaniego. Irritóse éste é imprimió como 
anónimas unas Observaciones sobre las "Fábulas literarias" 
contra Iriarte, la parodia de su Guznián y otros folletos. Tam- 
bién publicó Memorias de Cosme Damián, contra el prólogo 
del Teatro, de Huerta. El segundo tomo de las Fábulas mo- 
rales imprimiólo en Madrid, 1784. Menospreciaba la fama lite- 
raria é hizo quemar sus escritos en su última enfermedad. Fué 
el primero que dio á las fábulas, en España, la rapidez, la natu- 
ralidad expresiva y pintoresca y la gracia, cualidades en que 
aventaja á Iriarte, que es más terso y atildado, pero más frío. 
y que más bien cuenta en vez de pintar. 

132. M. Fernández Navarrete (Tesoro del Parnaso español): 
"Allí (en Francia) le inocularon la irreligión : su corazón vino seco ; 
se aumentó la ligereza de su carácter y trajo de Francia una perversa 



222 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

cualidad, que escritores franceses han mirado como distintivo de su 
nación, y es la de considerar todas las cosas, aun las más sagradas, 
como objeto de burla ó dhacota." Fué cínico y licencioso al modo de 
Lafontaine, compuso cuentos verdes, que aún corren por Álava y la 
Rioja, haciendo el gasto curas y monjas, como era entonces moda, á 
la francesa. En estas obscenidades imitaron á Voltaire y Diderot 
hasta los más lucidos ingenios, Iriarte, Meléndez, Moratín y... la fa- 
mosa condesa de Montijo. Salva poseia dos cartapacios llenos de tales 
hediondeces. En cambio, entre tantos versos de amores de aquellos 
podridos y afrancesados tiempos, no hay una sola poesía amorosa ver- 
daderamente apasionada. Dictó el Tribunal de Logroño auto de pri- 
sión contra Samaniego en 1793; paró el golpe, pero le hicieron morar 
un tiempo en el convento de carmelitas de El Desierto, junto á Bil- 
bao, y al buen trato que le dieron los frailes correspondió con una sá- 
tira que los pinta ociosos y glotones. Murió cristianamente. Fábulas, 
Valencia, 1781; Madrid, 1825, 1831, 1835, 1841 ; Bilbao, 1842; Lo- 
groño, 1842; París, 1843, 1844; Granada, 1845; Madrid, 1845; Va- 
Uadolid, 1847, 1852; Madrid, 1855. Quintana: "Iriarte cuenta bien, 
pero Samaniego pinta; el uno es ingenioso y discreto; el otro, gra- 
cioso y natural. Las sales y los idiotismos que uno y otro esparcen en 
su obra son igualmente oportunos y castizos; pero el uno los busca 
y el otro los encuentra sin buscarlos y parece que los produce por sí 
mismo; en fin, el colorido con que Samaniego viste sus pinturas y ei 
ritmo y armonía con que las vigoriza y les da halago, en nada dañan 
jamás al donaire, á la sencillez, á la claridad ni al despejo. Si en él 
hubiera algo más de candor é ingenuidad, si descubriera menos mali- 
cia, si supiera elevarse á las profundas miras y grandes pensamientos 
morales á que sabe remontarse á veces Lafontaine, sin dejar de ser 
fabulista ; si diera, en fin, más perfección á sus versos cortos, que no 
corren, cuando los escribe solos, con la misma gracia y fluidez que 
cuando los combina con los grandes, sería difícil negarle el primer lu- 
gar entre los más felices imitadores del fabulista francés. Aun asi, 
¿quién se lo podrá disputar?" Félix María de Samaniego, Poesías. 
Bibl. de Aut. Esp., t. LXL Obras inéditas ó poco conocidas, ed. [con 
biografía] E. Fernández de Navarrete, Vitoria, 1866; Obras críticas, 
Bilbao, 1898, en Bibl. Base, t. XXIIL Consúltese: Rev. Archiv., 1901 
(t. V). 

123. Año 17S1. El reverendo doctor Juan Bowle, inglés, publi- 
có Historia del famoso caballero D. Quijote de la Mancha, por 14. 
de C. de Saavcdra, con anotaciones, índices y varias leccionci, seis 
vols., Londres, 1781. Primer comentario muy erudito y acaso el de 
más mérito, del cual los demás comentaristas han sacado noticias í> 
manos llenas. — Don Ramón Cabrera (1754-1833), clérigo segoviano, 
prior de Arroniz, director de la Academia, consejero de Estado, es- 
cribió Breves consideraciones acerca de la armonía, gravedad y abun- 



S. XVín, 1781. D. DIF.C.O ANTONIO REJÓN 223 

dancta de la lengua castellana, 1781. Diccionario de etimologías cas- 
tellanas, Madrid, 1837, dos vols. (p>óst.). Géneros gramaticales. — El 
Censor, periódico dirigido por Luis Cañuelo, y en el que, so pretexto 
<Ie desengañarla, hacían gala de zaherir á España en todo, salió de 
1781 á 17S6. Después salieron, con el mismo espíritu volteriano, El 
Corresponsal del Censor, El Correo de los ciegos de Madrid, y algo 
más mitigado El Apologista Universal (1786), redactado por fray Pe- 
dro Centeno, agustino, chistoso y atrevido. — Don Joaquín de Escar- 
TÍN Y Carrera, de la villa de Berbegal (Aragón), publicó Correo li- 
terario de la Europa, en el que se da noticia de los libros nuevos, de 
las invenciones y adelantamientos..., Madrid, 1781-87. — Juan Este- 
van CoLOMER publicó Oír, ver y callar y el mayor monstruo del mundo, 
Madrid, 1781. La Mujer desengañada por la veleidad del hombre, 
1781. — Don Miguel García Asensio estrenó La Noche buena, poema, 
1781. Clorinda ó la Valerosa persiana, trag. ; Germánico, trag. — El 
LICENCIADO don José Ledo DEL Pozo publicó Apología del Rey D. Pe- 
dro..., Madrid (1781?). — Fray Roberto Muñiz Alvarez Baragaña, 
asturiano de Sabugo, publicó Medula histórica cisterciense, origen, 
progresos... de la orden del Císter, Valladolid, 1781-91, ocho tomos. 
Biblioteca cisterciense española.... Burgos, 1793. — Don Josepii de 
Muraz.^bal publicó Rhetorica latina y Castellana, lySi.-^— Colección de 
novelas escogidas compuestas por los mejores ingenios españoles, Ma- 
drid, 1781-94, ocho vols. ; contiene 53 novelas. — Don José Ortiz t 
Sanz (■^ 1822), deán en Játiba, publicó Abatan Reseratum sive genui- 
no declaratio duorum locorum... M. Vitruvii Pollionis, 1781. Los diez 
primeros libros de Architcctiira de M. Vitriivio Folión^ Madrid, 1787. 
Los diez libros de Diógenes Laercio sobre las z'idas, opiniones y senten- 
cias de los filósofos, ibid., 1792, dos vols.; iqio (Bibl. Clás.). Com- 
pendio cronológico de la historia de España, ibid., 1795-1803; 1S41-42, 
nueve vols. Los cuatro libros de Architectura de Andrés Paladio, 
traducidos del italiano, ibid., 1797. Diálogos sobre las artes del diseño, 
escritos en italiano por Monseñor J. Cayetano Bottari, ibid., 1801. Via- 
je arquitectónico-anticuario de España ó descripción latino-hispana 
del antiguo teatro saguntino, ibid., 1807. Respuesta á la carta de Palos 
y Navarro. 1812. Disertación... acerca de... Munda, 1862 (ms. Bíb!. 
Hist., donde la presentó en 1805). — Antonio Javier Pérez y Lóveí 
O 1792), sevillano, publicó Discurso de la honra y deshonra legal, Ma- 
drid, 1781, 17S6. Principios del orden esencial de la naturaleza, esta- 
blecidos por fundamentos de la Moral y Política y por prueba de la 
Religión, nuevo sistema filosófico, Madrid, 1785. Teatro de la Legis- 
lación universal de España é Indias, Madrid, 1791-J8, 28 vols., obra 
monumental en forma de diccionario. — Don Diego Antonio Rejón de 
Silva (t 1796), caballero murciano, académico de la Española, publicó 
Aventuras de Juan Luis, historia divertida (con seud. de don Diego 
Ventura Rexón y Lucas), Madrid, 1781, 1791. La Pintura. Poema di- 
dáctico en tres cantos, Segovia, 1786: es poema que ni ensena ni de- 



224 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIH) 

leita, pura prosa. Aiites tradujo El Tratado de la Pintura, por Leonar- 
do de Vinci y los tres libros que sobre el mismo arte escribió León 
Bautista Alberti... con algunas notas, Madrid, 1784, 1827. Dicciona- 
rio de las Nobles Artes, por D. D. A. R. D. S., Segovia, 1788. Poesías, 
en Autor. Esp., t. LXVII. De sus mocedades es la fábula de Ccfalo y 
Procris, en octavas joco-serias. — Desengaños de un casado y extremos 
de la mujer: su autor don Pedro Remoloc, Madrid, 1781. — José Rodrí- 
guez DE Castro publicó Biblioteca española que contiene la noticia de 
los escritores rabinos españoles (y gentiles), Madrid, 1781-86, dos 
vols. — Fray Liciniano Sáez, benedictino de Tosantos (Burgos), eru- 
ditísimo varón, publicó Apéndice á la Crónica de Juan II. En que se 
da noticia de todas las Monedas, de sus valores y del precio que tu- 
vieron varios géneros en su Reynado, Madrid, 1781, 1786. Demostra- 
ción histórica del verdadero valor de todas las monedas que corrían ch 
Castilla durante el Reynado de D. Enrique III. ibid., 1796. Id. de las 
del Reynado de Enrique IV, ibid., 1805. Escribió unos 80 vols. en fo- 
lio (Martínez Añibarro). — Fray Josef Antonio de S. Alberto, car- 
melita, obispo de Tucumán, publicó Septenario de los dolores de Ma- 
ría, en verso (17S1). Pastorales. — Pedro Vázquez Clavel publicó Con- 
jeturas de Marbclla, entretenimientos histórico-geográficos, Córdoba, 
1781. 

124. 'Año 1782. Don Juan Bautista Pablo Forner (1756- 
1797), hijo de don Agustín Francisco Forner y Segarra, de 
Vinaroz, y doña Manuela Piquer y Zaragoza, sobrina del cé- 
lebre don Andrés Piquer ; nació en Mérida, estudió nueve, desde 
los catorce años, en Salamanca, Filosofía y Leyes y aun Huma- 
nidades, latín, griego y hebreo con Iglesias, Meléndez y Estala. 
Todavía era estudiante, en 1782, cuando la Academia Española 
le premió la Sátira contra los abusos introducidos en la poesía 
castellana, Madrid, 1782. Acabada la carrera á los veintidós de 
su edad, vino á Madrid y entró en el Colegio de Abogados en 
1783, siéndolo de la Casa de Altamira desde 1784. Desde que 
llegó hasta que salió de Madrid para Fiscal de Sevilla en 1790, 
mantuvo recias polémicas científicas y literarias por medio de 
la Prensa con Tomás Triarte, Sánchez Barbero, García de !a 
Huerta, Trigueros y otros. Escribió contra Iriarte la Fábula 
del Asno erudito, y respondiéronle : Iriarte, con el I'ara casos 
tales, suelen tener los maestros oficiales, y Francisco Sánchez, 
con la Carta de Paracuellos, á quien repuso Forner con la de 
Hartólo. lunprendióla des])ués con Trigueros, dirigiéndole la 
Carta de D. Antonio ¡'aras, sobre la Riada de Trigueros, y 



S. XVIII, 1782. D. JUAX D. PABLO FORNER 225 

el Suplemento al artículo Trigueros, de la Biblioteca del doctor 
Guarinos. Luego lanzó las Reflexiones sobre la lección crítica 
de Huerta, 1786. No se imprimió la Historia de los gramáticos 
chinos. En todos estos papeles mostró aplomo, verdad, talento 
y genio acre. Al escándalo de estas reyertas hubo de poner coto 
el Real decreto de 1785, prohibiéndole publicar cosa alguna sin 
regia autorización. Entonces escribió su Discurso sobre la his- 
toria de España, muy erudito y de excelente juicio, y la Oración 
apologética por la España y su mérito literario, para que sina 
de exornación al discurso leído por el abate Denina... respon- 
diendo á la cuestión ¿qué se debe á España?, lanzada por 
Mr. Masson, Madrid, 1786. A la misma había contestado el 
abate Cavanilles {Obscnvtions... sur l'article "Espagne" de la 
Nouvelle Encyclopedie, París, 1784). Pasatiempo de D. J. P. For- 
ner en respuesta á las objeciones que se han hecho á su Oración 
Apologética por la España, Madrid, 1787. Escrito tenía desde 
joven una especie de poema en verso, como El Ensayo, de Pope, 
y añadiéndole en prosa Ilustraciones que valen mucho más, 
publicólo con el titulo de Los Discursos filosóficos sobre el 
hombre, Madrid, 1787. Por orden del Gobierno censuró y anotó, 
en 1788, la Historia universal del jesuíta Tomás Borrego, pre- 
miándole con una pensión y con la fiscalía del Crimen de Sevilla, 
donde se casó al año con doña María del Carmen Carassa. y fué 
Director de la Sociedad de Amigos del País, socio de la de Bue- 
nas Letras y otras varias. Estableció allí el teatro (1795) é 
hizo recitar é imprimir algunas Loas, propias para defender- 
lo de la nota que le pusieron de hacerlo por espíritu antirre- 
ligioso, y publicó Preservativo co-ntra el ateísmo (1795) para 
sincerarse; La Corneja sin plumas, en 1795, y otros folletos. 
Pasó en 1796 á Madrid, como Fiscal del Supremo Consejo, 
v á poco, admitido en la Academia de Dereclio español, pre- 
miáronle su Plan sobre unas instituciones de Derecho espor 
ñol, su obra más trabajada. Nombráronle Presidente para el 
año 1797, pero murió antes, siendo enterrado en Santa Cruz. 
La crítica histórica y la crítica literaria fueron los asuntos 
propios para los cuales Forner había nacido y el instrumento 
que, naturalmente, manejaba, la sátira en prosa y verso }■ la 
polémica. 



226 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

Gran polemista y discutidor sempiterno, can ladrador contra 
todo escritor que quisiera alzar el gallo haciéndolo mal. For- 
ner no podía ser á la vez poeta delicado que se deleitase por 
las praderas y florestas. Quiso imitar el Bernardo de Bal- 
buena, cuanto al estilo y entonación, en el Canto á la paz; pero, 
aimque muestra talento como poeta lirico, es demasiado austero 
y filosofador. Tenía viva y ardiente fantasía ; mas no fantasía 
de poeta. Es de la cuerda lírica de Jovellanos, con menos re- 
montados vuelos. También hizo comedias. Imprimió, un año 
antes de su muerte, siendo fiscal en Sevilla, La Escuela de la 
amistad ó el Filósofo enamorado, Madrid, 1796, aplaudida en 
Cádiz y luego en Madrid ; es fría y declamatoria, y, cabalmen- 
te, por lo declamatoria, fría, como toda la lírica enfática, que ya 
aquí apunta, reacción del oleaje tras el prosaísmo clásico, y 
que presto hinchará los carrillos de Cienfuegos y Quintana. Ob- 
serz'aciones sobre la perplejidad de la tortura. Plan de unas 
instituciones de Derecho español, 1796. Tiene mucho de Jo- 
vellanos en lo razonador y reflexivo del jurisconsulto, do- 
minando la razón al estro poético. Crítico y analizador, y 
no soñador ni espiritualista, agudo y desenvuelto de ingenio, 
pero más con la agudeza que penetra y hiere que con la que de- 
leita y regocija. En la sátira, en la investigación y en la contro- 
versia es donde campea su entendimiento robusto y desembara- 
zado. Agresivo, tenaz, implacable, arrancó siempre la máscara 
al charlatanismo triunfante ó á la vanidad glorificada. Sus nom- 
bres de batalla, Tomé Cecial, Pablo Segarra, Don Antonio Va- 
ras, Bartolo, Pablo Ipnocansto, Mr. Fox Novel, Bachiller Re- 
gañadientes, Sihio Liberio, son siempre el irritable, desconten- 
tadizo, terrible desfacedor de entuertos, manejador admirable 
del idioma, el gran prosista de aquel siglo, Forner. Vargas y 
Poncc. Trigueros, Sempere y Guarinos, Huerta, Sánchez, la 
Academia Española, y sobre todo Iriarte, fueron blanco de sus 
tremendos porrazos. .AI blando Valdés le era antipático; Jove- 
llanos le admiraba; Estala le quería con toda su alma; Fernán- 
dez Navarrete, Campomanes, Iglesias, Arjona, Arroyal, eran 
sus amigos. Bueno y tierno amigo debía, por consiguiente, de 
ser, á pesar de ser temible enemigo. Lista ha dicho de él en ci- 
fra: "E,staba dotado de una imaginación más fácil para con- 



S, XVIII, 1782. D. JUAN B. PABLO FORNER 227 

cebir las verdades que las bellezas. " Amante del orden moral y 
político, combatió con todo empeño las destructoras doctrinas 
que venían de Francia; odiaba la filosofía francesa de aquel si- 
glo y tuvo a la Revolución de 1793 por trastorno monstruoso é 
injustificado de la sociedad humana. Fué, en cambio, tenaz 
mantenedor de las glorias de la civilización española y amante 
de la lengua castellana, tradicional y castiza, que manejó como 
pocos en su siglo. Pensador, en suma, de los más sanos de su 
época, y escritor profundo, sincero y robusto^ muestra clara- 
mente en sus obras las dos grandes cualidades de su natural : la 
independencia y la austeridad, propias de un alma elevada y 
entera, y, á la vez, sensible y modesta. 

125. Forner era clasicista cuanto al teatro, y no veía en el nues- 
tro más que arte de antojo y de pueblo necio. Así embiste contra el 
Arte Nuevo de hacer comedias, aunque derechamente parezca diri- 
girse contra Calderón, en la ingeniosa Sátira contra los vicios intro- 
ducido en la poesía castellana, 1782, obra premiada por la Acade- 
mia Española ( !), ingeniosa, de gusto depurado y robusta versifica- 
ción. Véase en Las Obras de eloqucncia y de poesía prem. por la R. 
Academia Esp., Madrid, 1799. Allí están también la égloga de Batilo 
(Meléndez) y la Lección poética de Melchor Fernández, sobre el mismo 
asunto. En 1784 compuso la comedia La Cautiva española. Desaprobada 
por don Ignacio López de Ayala, censor de teatros, alzóse contra la 
censura en carta llena de fieros ataques personales al censor )■ á su 
Numancia, repitiendo su manera clásica de pensar y teniendo por de- 
lirios los dramas españoles. Contra Huerta endilgó sus Reflexiones 
de Tomé Cecial, en 1784, con el mismo criterio, y con el mismo pu- 
blicó La Escuela de la amistad ó el filósofo enamorado, Madrid, 
1796, fría comedia, precedida de una burlesca Apología del vulgo con 
relación á la poesía dramática. Aunque siempre siguió siendo siis- 
tancialmente clásico, amainó no poco en sus iras contra el teatro na- 
cional, para cuando compuso su mejor y más madura obra y una de 
las pocas en prosa que del siglo xviii merecen pasar á la historia, las 
Exequias de la lengua castellana, sátira menipea, 1795, donde admira 
los grandes ingenios de nuestros dramáticos, que "descargándose de 
todas las rigideces del arte y extraviándose del camino recto de la 
imitación, alma de la poesía, escribieron dramas que, en medio de 
su desarreglo, contenían escenas, situaciones y lances excelentes. Su 
estilo, cuando no querían remontarse, era elegante, puro, halagüeño, 
suave, rápido, armonioso : muchas veces pintaron admirablemente ca- 
racteres y costumbres muy vivas y muy propias : hay comedias suyas 
que no deben nada á las más célebres de las extranjeras. Pasó la épo- 



228 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

ca de estos grandes hombres." A vueltas de esta mudanza de criterio 
nos sale, sin embargo, con que "el fin de la representación teatral es 
corregir y enseñar", doctrina francesa que se les metió tan en el cuer- 
po á todos los eruditos de aquel siglo, que no hubo uno que pensase 
de otra manera, y fué el manantial del prosaísmo reinante y de la 
muerte de toda poesía. Fué Forner, como dice M. Pelayo, "el pole- 
mista más incansable del siglo pasado y uno de los escritores de más 
varia erudición é inmensa doctrina, de más originalidad de pensa- 
mientos y de más franqueza y brío de estilo que en aquel siglo flo- 
recieron". Tuvo otro merecimiento, el de haber robustecido y mante- 
nido vivo el espíritu nacional, como quien conocía mejor que otro al- 
guno las obras de nuestros antiguos escritores y no menos la flaqueza 
filosófica de su siglo, su fanfarria, su esterilidad en el arte y la falta 
de verdadera caridad de su decantada filantropía. Quiso levantar 
una ciencia española distinta de la escolástica y fundada en el siste- 
ma critico de Vives, combinado con el expcrinientalismo baconiano; 
pero se entretuvo en polémicas al menudeo, cuando cabalmente más que 
en la crítica literaria, en la cual cojeaba bastante, brillaba en la histó- 
rica y filosófica. En las Exequias, ficción alegórica del género de la 
República Literaria y de la Derrota de los Pedantes, inferior á ellas 
en amenidad y gracejo, pero muy superior en alteza de miras, reco- 
rre nuestra literatura, estudia su progreso y decadencia y llora la 
corrupción del gusto y la muerte del castellano á poder de los escri- 
tores galicistas. Apenas le va en zaga á esta obra el Discurso sobre 
el modo de escribir y mejorar la historia de España. La Oración Apo- 
logética por la España y su mérito literario, 1786, es ampliación lu- 
minosa de la célebre defensa de España contra los injustos ataques 
de la NoHvelle Encyclopédie, leída en la Academia de Berlín por el 
abate Denina : aunque pudiera ser más detenida y circunstanciada, 
está llena de vigorosa crítica y á veces de ardorosa elocuencia. Véase : 
Carlas de un español residente en París á su hermano residente en 
Madrid sobre la Oración apologética..., Madrid, 1788. Pasatiempo de 
D. J. P. Forner en respuesta á las objeciones que se han hecho á si( 
oración apologética por la España, Madrid, 1787. En sus Discursos 
Eilosúficos sobre el hombre, Madrid, 1787, y en sus sátiras, imita 
claramente el estilo de los Argensolas, aunque no les llega en la lisura, 
nervio y natural concisión. M. Pelayo, Id. estét., t. III, vol. II, pág. 89: 
"Forner, aunque malogrado á la temprana edad de cuarenta y un 
años, fué varón de inmensa doctrina (al decir de Quintana, que por 
sus ideas no debía admirarle mucho), prosista fecundo, vigoroso, con- 
tundente y desenfadado, cuyo desgarro nativo y de buena ley atrae y 
enamora; poeta satírico de grandes alientos, si bien duro y bronco; 
jurisconsulto reformador; dialéctico implacable; temible controver- 
sista, y, finalmente, defensor y restaurador de la antigua cultura es- 
pañola. En el, como en su tío y maestro el médico Pitiucr, vive el es- 
píritu de la ciencia española, y uno y otro son eclécticos, ó (como di- 



S. XVIII. 1782. D. JUAX I!. PAULO FORNER 22y 

ría el padre Feijóo), ciudadanos libres de la república de las letras; 
pero lo que Piquer hace como dogmático, lo lleva á la arena Forner, 
hombre de acción y de combate. Xo ha dejado ninguna construcción 
acabada, ningún tratado didáctico, sino controversias, apologías, re- 
futaciones, ensayos, diatribas, como quien pasó la vida sobre las ar- 
mas, en acecho de literatos chirles y ebenes ó de filósofos transpire- 
naicos. Su índole irascible, su genio batallador, aventurero y procelo- 
so, le arrastraron á malgastar mucho ingenio en estériles escaramu- 
zas, cometiendo verdaderas y sangrientas injusticias, que, si no son 
indicios de alma torva (porque la suya era en el fondo recta y buena), 
denuncian aspereza increíble, desahogo brutal, pesimismo desalentado 
ó temperamento bilioso, cosas todas nada á propósito para general 
estimación en su tiempo, aunque hoy merezcan perdón ó disculpa re- 
lativa. Porque es de saber que en las polémicas de Forner, hasta en 
las más desalmadas y virulentas, hay siempre algo que hace simpáti- 
co al autor en medio de sus arrojos y temeridades de estudiante, y 
algo también que sobrevive á aquellas estériles riñas de plazuela con 
Iríarte. Trigueros, Huerta ó Sándhez, y es el macizo saber, el agudo 
ingenio, el estilo franco y despreocupado del autor, el hirviente tro- 
pel de sus ideas, y, sobre todo, su amor entrañable, fervoroso y filial 
á los hombres y á las cosas de la antigua España, cuyos teólogos y 
filósofos conocía más minuciosamente que ningún otro escritor de 
entonces. Aunque enemigo de todo resto de barbarie y partidario de 
toda reforma justa y de la corrección de todo abuso (como lo prueba 
el admirable libro que dejó inédito sobre la perplejidad de la tortura), 
Forner fué, como filósofo, el adversario más acérrimo de las ideas 
del siglo XVIII, que él no se harta de llamar "siglo de ensayos, siglo de 
'"diccionarios, siglo de diarios, siglo de impiedad, siglo hablador, si- 
nglo charlatán, siglo ostentador", en vez de los pomposos títulos de 
"siglo de la razón, siglo de las luces y siglo de la filosofía" con que 
le decoraban sus más entusiastas hijos. Contra ellos se levanta la pro- 
testa de Forner, más enérgica que ninguna ; protesta contra la corrup- 
ción de la lengua castellana, dándola ya por muerta y celebrando sus 
exequias; protesta contra la literatura prosaica y fría, y la corrección 
académica y enteca de los Iriartes; protesta contra el periodismo y 
la literatura chapucera, contra los economistas filántropos que á toda 
hora gritan: "¡Humanidad, beneficencia!'', y protesta, en fin, contra 
las flores y los frutos de la Enciclopedia. Su mismo aislamiento, su 
dureza algo brutal, en medio de aquella literatura desmazalada y ti- 
bia, le hacen interesante, ora resista, ora provoque. Es un gladiador 
literario de otros tiempos, extraviado en una sociedad de petimetres 
y de abates ; un lógico de las antiguas aulas, recio de voz, de pulmo- 
nes y de brazos, intemperante y procaz, propenso á abusar de su 
fuerza, como quien tiene excesiva confianza en ella, y capaz de de- 
fender de sol á sol tesis y conclusiones públicas contra todo el que se 
le ponga delante... Forner sostuvo, por lo menos, las siguientes cam- 



23o ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

pañas: I. Contra Iriarte {El Asno Erudito. Los Gramáticos, historia 
chinesca. Cotejo de las dos églogas premiadas por la Real Academia 
Española). II. Contra Huerta {Fe de erratas del prólogo del teatro 
español. Reflexiones de Tomé Cecial. El Morlón, poema burlesco (del 
griego moria, locura), y varios romances, sonetos, epigramas, etc.). 
III. Contra Trigueros {Carta de D. Antonio Varas al autor de la 
Riada. Suplemento al artículo Trigueros en la biblioteca del Dr. Gua- 
rinos). IV. Contra varios poetastros menores, Nipho, Laviano, Valla- 
dares, etc. {Carta de Marcial á D. Fermín Laviano. Carta del Tonto 
de la Duquesa de Alba á un amigo suyo de América. Sátira contra 
la literatura chapucera del tiempo presente, etc., etc.). V. Contra don 
Tomás Antonio Sánchez {Carta de Bartolo, en respuesta á la Carta 
de Paracuellos. Replicó Sánchez en la Defensa de D. Fernando Pé- 
rez). VI. Polémica en defensa de la Oración Apologética {Contesta- 
ción al discurso ii¡ de El Censor. Pasatiempo de D. Juan Pablo For- 
ner contra El Apologista Universal. Lista puntual de los errores de 
que está atiborrada la primera carta de las que en el Español de París 
ha escrito contra la Oración Apologética). VIL Contra Vargas Ponce 
{La Corneja sin plumas). VIII. Contra varios teólogos andaluces, en 
defensa del establecimiento de un teatro en Sevilla {Respuesta á la 
carta de Juan Perote. Carta dirigida á un vecino de Cádiz sobre otra 
de un literato de Sevilla. Respuesta á los desengaños útiles y ai'isos 
importantes del literato de Écija. Prólogo al público sevillano, etcé- 
tera, etc.). IX. Contra varios periodistas. {Diálogo entre El Censor y 
El Apologista Universal. Demostraciones palmarias de que El Censor, 
El Corresponsal, etc., son inútiles y perjudiciales, etc.)." 

La Biblioteca Nacional adquirió un ms., no original, de las Obras 
de Forner, que Luis Villanueva creyó perdidas, y están en siete tomos 
en folio, regalo destinado al Principe de la Paz, más otro tomo con 
una noticia del autor y las Exequias de la lengua castellana, sátira 
menipea, que no se imprimieron, y son su mejor obra literaria. Véan- 
se impresas en la Bibl. Aut. Esp. y en Cueto, Poes. lir. s. xviii, t. III 
(1893), pág. 128. Entre sus papeles se halló el Catálogo de mis obras; 
pero es incompleto. Compuso El Buen Gusto, poema; La Pedanto- 
machia, poema burlesco ; Las Vestales, tragedia, y las comedias La 
Cautiva y Los Falsos Filósofos. La Paz, canto heroico (1796), Discur- 
so sobre la poesía dramática en la edición de su comedia El Filósofo 
enamorado (1796). Introducción ó loa para la apertura del teatro de 
Sevilla: además, romances, letrillas, sonetos, epigramas, etc. En la 
Bibl. Nac. hay ms. de la comedia El Filósofo enamorado y escuela 
de la amistad, impresa en 1797. El Asno erudito, fábula original, obra 
postuma de un poeta anónimo; publícala D. Pablo Segarra, Valencia, 
1782. Preservativo contra el ateísmo, Sevilla, 1795. La Pas, canto he- 
royco al F.xcmo. Sr. Príncipe de la Paz. M.idriil, 1706. Reflexiones 
sobre el modo de escribir ¡a Historia de Jwf'íu'in, Madrid. 1816. Obras 
de..., recogidas y ordenadas por D. Luis Villanueva, Madrid, 1844 



S. XVIII, 1782. D. JOSÉ DE VARGAS V FOXClí 23 1 

(sin acabar). Bibl. de Aut. Esp., t. LXIII. Consúltense: E. Cotarelo y 
Mori, Iriarte y su época, Madrid, 1897 [El Asno erudito, págs. 540- 
544] ; M. Menéndez y Pelayo, Historia de las ideas estéticas en Es- 
paña (1886), t. III (vol. II), págs. 82-99; Joaquín M. Sotelo, Elogio, 
Madrid, 1797. 

126. Año 1782. Don José de Vargas y Ponce (1760- 

182 i), gaditano, sabio escritor, marino militar, diputado á las 
Cortes de 18 13- 14, académico de la Española, de la Historia y 
de San Fernando. Premióle la Academia el Elogio de Alfonso 
el Sabio, 1782, que escribió siendo gtiardia marina; en cambio, 
no le premió la Declamación contra los abusos introducidos 
en la lengua castellana (1791, 1793), obra muy erudita. Escribió 
muchas otras en prosa, que pueden verse en Cueto, tomo líl, 
pág. 603. entre ellas El Tontorontón, Cádiz, 1S18. El Varapalo, 
ídem. 1818. Poema criticando los mayorazgos ó Los ilustres ha- 
raganes, ó Apología razonada de los mayorazgos, Madrid, 1820. 
El Peso duro, poema épico burlesco, 1790-1806, 1813 (no se 
imprimió el canto segundo). Sus poesías fueron festivas y fa- 
miliares. Los críticos se ensañaron en él ; pero su laboriosidad, 
nobles prendas y festivo ingenio le granjearon el general apre- 
cio. La sátira Proclama de un solterón, 1808; Valencia, 1830, 
es su mejor obra, corregida por Nicasio Gallego. A pesar de 
Forner y Miñano, que, según sus intentos, hubieran querido 
enterrarla con sus demás obras, es una de las que brillan en 
nuestro parnaso. Retazos tiene de Jiivenal, Boileau, Ouevedo 
y otros; pero es una sátira tejida en su propio telar, muy espa- 
ñola y castiza, graciosa y sencilla, sin afectaciones, exageracio- 
nes, negruras ni amarguras, y, en cambio, con viveza, sal, chis- 
te, riqueza de frases y rimas difíciles. Estando en octavas reales, 
no se hace pesada, que es cuanto se puede decir. 

127. A'arg-. Ponce, Oda. Madrid, 1783. Descripción de las Islas 
Pithiusas y Baleares. Madrid, 17S7. Relación del último viaje al Es- 
trecho de Magallanes de la Fragata de S. M. Santa María {1785-86), 
ibid., 1788. Discurso leído á la Soc. matr. de los amigos del País, 1790. 
Declaración contra los abusos introducidos en el castellano, presentada 
y no premiada en la Academia Española, año de i/Oi. Sigúela una 
disertación sobre la lengua castellana, Madrid, 1793. Varones ilustres 
de la marina española, vida de D. Pedro Niño, ibid., 1807. Importan- 
cia de to historia de la marina española, ibid., 1807. El Diario militar, 



2^)2 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

Madrid, 1812. Servicios de Cádis desde 1808 á iSió, disc, Cádiz, 
1818. Colección de Vargas Ponce (mss. Acad. Historia). Correspon- 
dencia epistolar..., Madrid, 1900. 

128. Año 1782. Don Juan Sempere y Guarinos (1754-1830), de 
Elda (Alicante), doctor en Teología y bachiller en Cánones, abogado, 
fiscal en Granada (1790) y del Tribunal Supremo por el intruso rey 
José, con quien tuvo que irse á Francia, sin haber sido partidario de 
los franceses; autor muy erudito, publicó Reflexiones sobre el buen 
gusto en las ciencias y en las artes (trad. libre de las de Luis Antonio 
Muratori), 1782, con su discurso sobre el gusto presente de los espa- 
ñoles en literatura. Sobre la limosna, 1784. Policía de las diversiones 
populares, 1784. Ensayo de una Biblioteca española de los mejores 
escritores del reinado de Carlos III, Madrid, 1785-89, seis vols. ; 1866. 
Historia del lujo y de las leyes suntuarias de España, ibid., 1788, dos 
vols. Observaciones sobre el origen, establecimientos y preeminencias 
de las Chancillerias de Valladolid y Granada, Granada, 1796. Biblio- 
teca económico-política, cuatro vols., 1801. Historia de los Vinculas 
y Mayorazgos, Madrid, 1S05, 1847. Observaciones sobre las Cortes y 
sobre las leyes fundamentales de España, Granada, 1810. Histoire des 
Cortes d'Espagne, Burdeos, 1815. Memoria para la historia de las 
Constituciones españolas. Memoria primera, sobre la Constitución gó- 
tica española, Paris, 1820. Historia del derecho español, dos vols., ibid., 
1822; continuada por Teodoro Moreno, Barcelona, 1847; Madrid, 
1847. Resumen de la historia de las antiguas Cortes de España, tradu- 
cido del francés por don Toribio Picatoste, Madrid, 1834. 

Don José Mariano Beristain de Souza (1756-1817), de la Pue- 
bla (Méjico), deán de Méjico desde 1813, fué escritor fecundo, ora- 
dor, polemista y protector de las letras. Publicó : Odas á Filopatro, 
Valencia, 1782. Oración fúnebre, Segovia, 1785; Puebla, 1786. Dia- 
rio Pinciano, Valladolid, 1787-88. Respuesta á la Gramatomaquia.... 
ibid., 1787. Cantos de las Musas Mexicanas, de autores gongorinos 
premiados, México, 1803. Diálogos patrióticos, México, 1810-11, y 
sermones y discursos. Su obra principal, meritisima, es la Biblioteca 
hispano-americana septentrional, México, 1816-21, tres vols.; Ame- 
cameca, 1883. El t. IV, de anónimos, con adiciones de Osores y otros, 
publicólo Medina en Santiago, 1897. Adiciones y correcciones, que 
dejó José Fernando Ramírez, México, 1898. 

Don Antonio Faustino Cavero, aragonés de Pertusa, publicó 
Historia de N. í"." de la Victoria, de Pertusa, Zaragoza, 1782. — Don 
Antonio Crespo y Nevé (1749-1783), poeta sevillano, escribió J'arias 
poesías (ms. 1782). — Diálogo entre Jciucristo y su Mística Esposa 
un Alma religio.ta, poema místico anónimo, Sevilla, 1782. — Fray 
Romualdo Escalona, benedictino, cronista de la Orden desde 1773. 
abad de San Esteban del Sil en Galicia, cargo que no aceptó, publicó 
Historia del Real Monasterio de .Sahagún, sacada de la que dejó es- 



S. XVIII, I7S3. D. JOAQUÍN L. VILLAXUEVA 233 

crita b'r. José Peres, Madrid, 1782, obra importante. Disertación crí- 
tica (sobre S. Avito), ibid., 1787. — El bachiller Nicolás de Espinó- 
la publicó Jornada que hizo María Sma., México, 1782; Habana, 
1841. — ^Manuel de Lardizáb.u. y Uribe (n. 1739), de Tlaxcala (Mé- 
jico), hermano de Miguel, vino á España (1761), fué secretario 
de la Academia (1777-94), desterrado por Godoy, y publicó Discurso 
sobre las penas, Madrid, 1782. Discurso sobre la legislación de los z'isi- 
godos, prólogo del Fuero Juzgo, 1815. — José Manuel Martín publicó 
Tertulia de la aldea, Madrid, 1782, dos vols., tomado del Quijote. — 
Memorial Literario y curioso de la Corte de Madrid, revista donde se 
hall?, inventariada la literatura de entonces ; dirigiéronla el aragonés 
don Joaquín Ezquerra (i782?-i79o), don Joseph Calderón de la Barr 
ca (1793-1798), don Andrés Moya, el poeta don Cristóbal de Beña y 
don José M. Carnerero (1801-1808). — El padre Juan Nuix, jesuíta 
español de los desterrados, publicó Apologeticum, falsas fictasqiie 
criminationes demonstrans. Reflexiones imparciales sobre la humani- 
dad de los españoles en Indias, obra escrita en italiano y aplaudida en 
las Efemérides de Roma (1780) y traducida al castellano por don Pe- 
dro '\''arela y Ulloa, ^Madrid, 1782. — Don José de la Olmeda, otro de 
los prosaicos y ramplones poetas de su tiempo, escribió un romance 
endecasílabo de más de 500 versos (1782). — El padre José Orozco, 
jesuíta de Ríobamba, escribió el poema épico La Conquista de Menor- 
ca en 1782, que editó León Mera en la Ojeada, 1868. — Manuel Rodrí- 
guez publicó Retratos de los reyes de España, Madrid, 1782, seis vols. 
— Don Antonio Sánchez Valverde publicó El Predicador, 1782. 

129. 'Ario 1783. Don Joaquín Lorenzo Villanueva (1757- 
1837) nació en Játiba, fué sacerdote y se dedicó á los estudios 
eclesiásticos, á la Filosofía y á las Letras, siendo en Valencia su 
maestro y en Madrid su director y Mecenas don Juan Bautis- 
ta Muñoz, escritor de la Historia del Nuevo Mundo, filósofo, 
latino y político. Fué desde 1792 académico de la Española, y 
después, de la Historia. Dióse á conocer, en los periódicos, segtín 
dicen, como ultramontano, calificador del Santo Oficio : pero 
de hecho fué siempre jansenista, y se hizo liberal en las Cortes 
de Cádiz. Negóse Roma en 1822 á recibirle por Ministro pleni- 
potenciario y tuvo que dejar, por ello, la nunciatura M. Gius- 
tiniani. Diputado en 1813 y 1820 y emigrado á Inglaterra sus 
últimos años, escribió allí su autobiografía, que tituló Vida 
literario, Londres, 1825, 2 vols.. obra importantísima para la 
historia de su tiempo. Sostuvo polémicas, sobre todo con Puig- 
blanch. Murió en Dublin. Inquieto é indisciplinado, menos hon- 
do e investigador que su Iiermano Jaime, autor del Viaje lite- 



234 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

rariu á las iglesias de España, fué Villanueva un renovador de 
ideas, abrazando las que venían de Francia y pretendiendo 
enlazar las libertades canónicas, con las políticas. Poetizó en sus 
primeros y en sus últimos años, sintiéndose poeta al caer de la 
hoja de su asendereada vida política y entreteniendo el otoño 
de su ancianidad con imitaciones en prosa y verso de fray Luis 
de León; no sin entonación, con ingenio y sabor castizo, á ve- 
ces demasiado arcaico, pero como podía esperarse de un otoño. 
Tradujo en verso el Poema de S. Próspero contra los ingratos, 
Madrid, 1783. Fué en prosa consumado escritor. Notaí.les 
artículos publicó en el periódico londinense Ocios de españoles 
emigrados. 

130. Otras obras de J. L. Villanueva: Año Cristiano de España, 
1791-1803, 19 vols. De la lección de la S. Escritura en lenguas vulga- 
res. Valencia, 1791. Tratado de la Divina Providencia, en prosa y ver- 
so. Catecismo de Estado, según los principios de la religión, 1793. 
Cartas eclesiásticas, 1794. Dominicas, ferias y fiestas, seis vols., 
1798... El Kentpis de los literatos, Madrid, 1807. Primera parte de la 
conciliación político-cristiana del Sí y del No, Cádiz; Madrid, 1813. 
El Jansenismo. Cartas de don Roque Leal. Mi despedida de la Curia 
romana. La Bruja. Cartas hibcrnicas. Glosario latino del Fuero Jua- 
go. Poesías diversas, cuatro vols. Poesías escogidas, Dublín, 1833. Mi 
viaje á las Cortes (inéd.), Madrid, 1860. El catálogo de sus obras 
véase (sin fechas) en el t. III de Cueto, Poet. lír. s. xviii (1893, pá- 
gina 436). Artículos varios y poesías, en el Semanario Pintoresco 
(1844). 

131. Año 178^. Fray Diego José de C.\diz (1743-1801), natural 
de Cádiz, de familia dislintjuida, misionero capuchino, beatificado 
(1894) por León XIII, apostólicamente elocuente, orador y poeta po- 
pular alabado por Quintana y Mora, publicó Sermón sobre S. María 
Magdalena, Sevilla, 1783. Dictamen... sobre asunto de comedias y 
bailes... para desengaño de incautos, Madrid (1783?). Aljava mística 
y modo de visitar á Jesús Sacramentado, Córdoba, 1791. Místico pof- 
ma para la profesión de Sor María de las Nieves, Valencia, 1793. El 
Soldado católico en guerra de religión, Barcelona, 1794; Cádiz, 1813. 
El Perfecto religioso, Sevilla, 1795; Cádiz, 1903. Vida del V. Juan de 
Dios de S. Antonio, Sevilla, 1795. /;/ Ermitaño perfecto, 1795. Devota 
novena... a María, Córdoba, 1801. Colección de las obras de..., Ma- 
drid, 1796-99, cinco vols.; 1801, cinco vols. Afectos de un peccutor 
arrepentido en místicas décimas formadas con los soliloquios que ante 
Jesús crucificado acostumbraba á hacer rn sus misiones el M. R. P. 



S. XVIII, 1783. CO.VDE F. DE CABARRÚS 235 

Fr. Diego..., Málaga. Carta que la Iglesia de Sevilla dirige á Pío VI... 
por la aprobación de todas las obras y escritos de... D. Juan Palafox 
y Mendoza y procesos apostólicos y suplicándole su beatificación, Se- 
villa, 1816. Aleditacioties para un día de retiro, ibid., 1829. El Direc- 
tor perfecto y el dirigido santo, correspondencia epistolar entre el 
B. D. J. de Cádiz y su director venerable P. Francisco J. González, 
Sevilla, 1901, 1908. Consúltense: Serafín de Hardales, El Misión. 
Cap. Fr. D. de Cádiz, Manresa, 1813; Isla de León, 1840; Madrid, 
1853. Cartas del Beato, Introducción y biografía del R. P. Fr. F.'^" Gon- 
zález, prior que fué del convento de dominicos de Ecija, publ. por 
Fr. Diego de Valencina, Madrid, 1909. Camesind, Lcben des seligen 
P. Didakut Joscph aus den Kapuzinerorden, 1894. Cartas, en Rev. 
Archiv. (1906-08). 

El doctor don Manuel Altamirano y Vaurragás publicó Lo de 
antaño es lo de ogaño, poema satírico en octavas, Madrid, 1783. — El 
padre Esteban Arteaga (1747-1799), jesuíta madrileño, el mayor crí- 
tico musical de su tiempo, publicó Le Rifoluzioni del Teatro Musicale 
Italiano, 1783, 17S5. Memorias para servir á la historia de la Milsica 
española. Disertaciones sobre el ritmo sonoro y el ritmo mudo en la 
Música de los antiguos. Disertaciones sobre el gusto actual de la li- 
teratura en Italia, Venecia, 1785. Investigaciones filosóficas sobre la 
Belleza Ideal considerada como objeto de todas las artes de imitación, 
1789. Carta á D. Antonio Ponz sobre la filosofía de Píndaro, Horacio, 
Virgilio y Lucano, Madrid, 1789; Roma, 1790. Dell' Influenza degli 
Arabi sulV origine de la Poesía Moderna in Europa, Roma. 1791. Let- 
tera di... a Giov. Batista Bodoni, en defensa de su edición de Hora- 
cio, Bolonia, 1793. M. Pelayo, Id. estét., t. III, vol. I: "Presintió y 
adivinó todo el prodigioso desarrollo que la historia del arte y de la 
civilización había de alcanzar en nuestros días, ya desde el punto de 
vista interno y psicológico, ya desde el fisiológico y externo, ya, final- 
mente desde el punto de vista social, religioso y político. Sin temor 
puede decirse que el libro del padre Arteaga nos pone delante de los 
ojos exactísimamente, aunque en compendio, el estado de la ciencia 
antes de Kant, con verdaderas adivinaciones de lo futuro.'' — Fray 
Diego Miguel de Brincas y Encinas, de la Sonora (Méjico), fran- 
ciscano piadoso y leal á España, elocuente orador, publicó Musa 
Americana, trad. del latín, México, 1783. El Maná del cristiano, dos 
vols., 1792. Semanario Mariano sacado del Salterio de S. Buenaven- 
tura, 1790; Habana, 1837. Sermones, Méjico, 1792. Declamación moral 
contra la inmodestia de los trajes, 1802. Varios sermones (1813-15). — 
El conde Francisco de Caearrús (1752-1810), de Bayona, naturali- 
zado en España, publicó Cartas sobre los obstáculos que la naturaleza, 
la opinión y las leyes oponen á la felicidad pública, 1783: Vitoria, 
1808; Madrid, 1813, 1820; Burdeos, 1820; \'alencia, 1822. Cartas po- 
lítico-económicas, póst., Madrid, 1841. — Cartas escritas por Mr. de 
Fer, al autor del Correo de Europa, en el que le da noticia de lo que 



23Ó ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

ha observado en España, Burdeos (1783), son curiosas. — El Marqués 
DEL Cigarral : Colleccion de los Caxones de Sastre Cathalan que en 
manual de honesta diversión ofrece al señor Público el..., Figueras 
(1783?). — Fray Domingo Collantes publicó Historia de la provincia 
del S. Rosario de Filipinas, quarta parte, Manila, 1783. — ^José de Co- 
VARRUBiAS publicó Mcmorias históricas de la última guerra con la 
Gran Bretaña (1774), Madrid, 1783. — Don Carmelo Epiau de Piquer 
publicó en verso Elogio épico al Excmo. S. D. Antonio Barceló, Écija, 
1783. — El padre Vicente Emperador y Pichó, jesuíta extrañado, es- 
cribió La Carlcida, ó Gibraltar combatido y preservado por la paz en 
1/8^ (nis.). — Tomás José Galiano publicó Colección de varias poesías, 
dividida en dos partes, la primera de Galiano y la segunda de D. Fran- 
cisco Clemente, Murcia, 1783. — ^Don Juan Manuel Alejo Manzano 
Trigueros Dueñas y Lujan, nacido hacia 1740 en Madrid y que aún 
vivia en 1790, se dio á las letras y firmaba El Bachiller Alejo de Due- 
ñas, poeta burlesco y satírico, no sin donaire, imitador de Quevedo. 
Publicó Rasgo épico, con una égloga, Madrid, 1783. La Crianza muje- 
ril al uso; Dánae; Fábula original, satírico-jocosa. Pamplona, 1786; 
Madrid, 1814. Un cuento gracioso suyo, en el Memorial Literario 
(Marzo, 1788) y otras sátiras y letrillas en El Diario y Correo. — Ex 
padre Juan Francisco Masdeu (1744-1817), nacido en Palermo, jesuí- 
ta é historiador ultracritico y ultranacionalista, tuvo por falsos cuan- 
tos documentos no le cuadraban y dudó por sola comezón de dudar. Su 
tesis era que cuanto hubo aquí desde los cluniacenses fué intrusión de 
la Corte romana, ayudada por los franceses. Por la mayor parte está 
en lo cierto, aunque á veces desbarre, y de todos modos echó por tierra 
muchos idolillos históricos. Historia crítica de España y de la cultura 
española, obra compuesta y publicada en Italiúno, traducida por N. N., 
en la que comenzó á trabajar en 1781 y salió en Madrid, 1783-1805, 
20 vols. Poesie di ventidue antori spagnuoli del cinquecento (cast. é 
ital.), Roma, 1786. Respuesta del autor... al muy R. P. Traggia, Ma- 
drid, 1793. Arte poética fácil... diálogos familiares. Valencia, 1801 ; 
Gerona, 1826. Carta de... á un republicano romano, Madrid, 1814. Re- 
ligión Española, 1816. La Iglesia española, Madrid, 1841 (escrita en 
1815 en Roma). — Con seudónimo de Pancho Millaleubu se escribió 
La Tucapelina, poema satírico-burlesco de unas fiestas celebradas en 
la misión de Tucapel (Chile) en 1783, publicada en la Literatura co- 
lonial de Chile, del señor Medina, t. III, págs. 31-51. — Don Gabriel 
QuijAxo, presbítero O. S. B., publicó Vicios de las tertulias... conver- 
saciones... llamadas por otro nombre cortejos, Madrid, 1783, 1784; 
Barcelona, 1785. F.pistolas de S. Pablo parafraseadas, traducidas de 
la lengua loscana á la castellana, 1785. — Don José Resma publicó El 
Arte del teatro, Madrid, 1783. — M. Miguel Serrano Bei.ezar, aboga- 
do valenciano, publicó Cantos épicos. Valencia, 1783. — Don José SuA- 
REZ de Toledo publicó Defensa de la Historia literaria de España y 
de los RR. PP. Mohedanos, contra las injustas acusaciones del Bach. 



S. XVIII, 1784. D. MARTÍN F. DE NAVARRETli aSy 

Gil Porras Machtieca, Madrid, 1783. — El padre Joaquín Traggia, na- 
cido en 1748, zaragozano, escolapio, pasó á Filipinas (1767), enseñó 
retórica en Valencia, Zaragoza y Madrid, matemáticas en Zaragoza ; 
publicó Orationcs latinae, Zaragoza, 1783. Memoria sobre el alisma ó 
árnica montana, 1786. Aparato de la historia eclesiástica de Aragón, 
Madrid, 1791-92, dos vols. Ilustración del reynado de D. Ramiro II. 
ibid., 1799. La Sauliada, rasgo épico (conversión de San Pablo), 1817. 
Diccionario geográfico de España (con M. Aballa y F.'^" Martínez 
Morison), tres vols., 1S46. Otros mss., en la Acad. Historia. — Daniel 
DE Zequeira y Arango (1763-1846) fué, con Rubalcava, de los primeros 
poetas habaneros. 

132. Año 1784. Don M.-vrtín Fernández de Navarrete 
(i 765- 1 844), de Avalos (Rioja), estudió en el Seminario de 
Vergara (1777), asentó de guardia marina en el Ferrol (1780), 
asistió al bloqueo de Gibraltar (1782), fué destinado a Carta- 
gena (1784), donde escribió artículos en prosa y verso para el 
Semanario Literario y el Elogio postumo (1785), del Conde 
de Peñaflorida, fundador de la Real Sociedad Vascongada y se 
publicó en el Memorial literario (1786, págs. 167-205). Reco- 
noció los Archivos del reino durante tres años, desde 1789, 
para recoger manuscritos acerca de la historia de la Marina, y 
elegido Académico (1792), leyó su Discurso sobre la forma- 
ción y progreso del idioma castellano. Redactó y reformó por 
encargo de la Academia la Ortografía de la lengua castellan-a 
(1815). Fué escritor correcto y castizo, el primero que compu- 
so una magnífica Vida de M. de Cervantes y el más erudito 
historiador de la Marina española. 

133. Obras principales de M. Fern. Navarrete: Discurso histó- 
rico sobre los progresos que ha tenido en España el Arte de navegar, 
Madrid, 1802. Noticia histór. de las expediciones hechas por los espa- 
ñoles en busca del Noroeste de la América, 1802. Idea... para la cons- 
trucción de las cartas de marear, 1810. Vida de Miguel de Cervantes, 
ibid., 1819; París, 1826; Barcelona, 1835. Juicio critico de la e.rposi- 
ción... por unos apoderados de Soria, carta de un riojano (con seud. 
de Justo Patricio de España), 1821. Colección de viajes y descubri- 
mientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo xv.... 
ibid., 1825-1837, cinco vols.; ibid., 1855; muy alabada por Humboldt. 
Historia de las cruzadas, ibid., 1832. Noticia biográfica de... Maga- 
llanes, 1837. La Mancha de sangre, nov., 1845, dos vols. Diserta- 
ción sobre la historia de la Náutica y de las ciencias matemáticas que 
han contribuido á sus progresos entre los españoles, 1846. Colecció* 



238 ÉPOCA DE CARLOS III (S. XVIIl) 

de opúsculos, 1848, dos vols. Biblioteca marítima española, dos vols., 
1851-52, póst. Consúltese la biografía en el Apéndice á la Ftrfa de 
Amat (pág. 304), reproducida por Ochoa en Apuntes para una Biblio- 
teca de escrit. esp. contemp., París, 1840, donde está la bibliografía 
completa. 

13Í. Año 17S4. Don Juan Francisco del Plano (i762?-i8oS), 
abogado, fecundísimo y no vulgar ingenio zaragozano, aunque conta- 
giado del prosaísmo de su época, publicó Arte Poética, 1784, en terce- 
tos, imitando á los Argensolas, con versificación más abimdosa que 
correcta. Censura moral contra el ocio, en verso, Zaragoza, 1796. Se 
atrevió á representar en Valladolid (1797) y en Zaragoza (1798) un 
ensayo de tragedia clásica pura, con coros y música vocal é instru- 
mental, remedando en algo los dramas griegos. Gustó por la extra- 
ñeza El Sacrificio de Calliroe, que así la intituló; pero no se imprimió. 
En 1798 publicó Ensayo sobre la mejoría de nuestro Teatro, Segovia, 
donde es de notar cómo se lamenta de que "cada día se vayan aña- 
diendo nuevos eslabones á la cadena de la imaginación que tan suya 
quiere ser siempre en los poetas" ; declara que "las reglas de Aristó- 
teles son hoy inadmisibles, y que las unidades no fueron observadas 
por los griegos, sino quebrantadas en favor de otras bellezas, sin lo 
cual se harían intratables muchos asuntos"; se muestra fogoso parti- 
dario de la tragicomedia, "porque trata de pasiones serias acomodadas 
á sucesos y personajes cercanos al común de los espectadores". Las 
ideas literarias de Plano eran tan atrevidas como sus ideas políticas, 
por las cuales sufrió larga persecución y destierro. Sus Poesías selec- 
tas se han publicado, con largo estudio de don Jerónimo Borao, en un 
tomo de la Biblioteca de Escritores Aragoneses, Zaragoza, 1880. La 
Orgulloso, comedia (ms. Bibl. Nac, lie. 1800). 

Don León de Arrov.\l, del grupo literario de Estala, Navarrete, 
Moratin y Melón, imitador de Cadalso y Villegas, de inseguro gusto li- 
terario y menos de doctrinas, atrevido y con poco estro, escribió odas 
y anacreónticas, y, sobre todo. Los Epigramas, Madrid, 1784, en ctio- 
carrero y descarado lenguaje. Los Dísticos de Catón, con escolios de 
Erasmo, todo traducido, ibid., 1797. Tradujo igualmente el Libro de 
Job y otros escritos bíblicos, lo que dio pie á Forner para este epi- 
grama: "Después de tantas miserias | lepra, injurias, fuego, muerte, I 
aún te faltaba, oh buen Job, | que Arroyal te tradujese." — Andrés 
BoGGiERo publicó Introducción á la elocuencia española, Zaragoza, 1784. 
— Canto que en elogio de la brillante iní'ención del globo aerostático... 
escribía Cypariso, labrador asturiano..., Madrid, 1784, 52 octavas. — 
José Miguel de Flores publicó la Crónica de D. Alvaro de Luna, Ma- 
drid, 1784. — El b.\ciiiller Pedro Benito Gómez Lahrador publicó El 
Amor hace milagros, Salamanca, 1784: sigue al pie de la letra la no- 
vela de Cervantes, de las bodas de Camacho (II, c. XX). — Doña Isi- 
iiKA DE GuzMÁN Y I^CERDA (1768-1803), madrileña, hija de los Condts 



S. XVIII, 1785. D. JOSÉ IGLESIAS DE LA CASA 289 

de Oñate, favorecida por Carlos III, fué, por dispensa, graduada de 
maestra y doctora en Filosofía y Letras en la Universidad de Alcalá, 
nombrada catedrática honoraria de Filosofía moderna (ij8^) y acadé- 
mica de la Española (1784) y de la Sociedad de Amigos del País (1786). 
— Don Antonio Hidalgo, capitán, publicó Sucinta descripción del ata- 
que y bombeo de Argel en el año de 1784, Madrid, 1784. — Nicolás 
Jamin publicó Verdadero antídoto contra los malos libros de estos 
tiempos ó tratado de la lectura cristiana, Madrid, 1784. El Fruto de 
mis lecturas ó máximas y sentencias morales y políticas, Madrid, 1795. 
— Don José Antonio de Llamas, presbítero, publicó el poema Vida de 
Sor María Ana de Jesús, Madrid, 1784. — Eduardo Malo de Luque, 
seud. del Duque de Almodóvar, publicó Historia política de los esta- 
blecimientos ultramarinos de las naciones europeas, Madrid, 1784-90, 
cinco vols. (traducción refundida de la de Raynal, pero con añadiduras 
notables). — 'Don Luis Martín Malo (t 1790), fraile dominico, luego 
artillero de mar, publicó el poema La Capilla de N. 5"." del Carmen de 
Valencia. íbíd., 1784. — José Joaquín Mazuelo publicó Sofonisba, tra- 
gedia, Madrid, 1784. — Don Gaspar de Molina, marqués de Ureña, 
andaluz, por seud. D. Severino Amaro, pintor, músico, astrónomo, 
físico, arquitecto, mecánico, hombre industrioso que se amañaba y 
gustaba de ocuparse en todo, hizo también versos de fruslerías y do- 
naires, burlescos y curiosos. Publicó El Imperio del piojo recuperado, 
Sevilla, 17S4. La Posmodia, en cuatro cantos, por uno que lo escribió. 
En Siam (final: Madrid, 1807): elogio satírico de los posmas, con- 
forme al Regimiento de la Posma, que inventó el Marqués de Méritos, 
coronel de la Posma, á quien dedicó el poema el de Ureña. Leyó unas 
Estancias en la Academia de San Fernando (1787) ; pero no había 
nacido para la poesía grave. — Antonio Montpalau publicó Compen- 
dio cronológico-histórico de los soberanos de Europa, Madrid, 1784, 
1786. Diccionario geográfico universal, Madrid, 1793, tres vols. — El 
padre Ignacio de Obregón, de los clérigos menores, publicó Práctica 
del pulpito, Madrid, 1784. — ^E. Riego Núñez publicó Los Pastores de 
Narcea en Asturias, égloga, Madrid, 1784. 

135. A¡~io 178^. Don José Iglesias de la Casa (r74S- 
1791), por nombre poético Arcadia, nació en Salamanca, hijo 
de don José Iglesias Barrantes y Teresa de la Casa, de noble 
linaje, aunque pobres; estudió allí mismo Humanidades y Teo- 
logia, fué diestro mtisico, dibujante y escultor en plata; orde- 
nóse de presbítero en 1783. párroco en varios pueblos de Sa- 
lamanca, tuvo continuas enfermedades y falleció en Carbajosa 
de la Sagrada, una legua de la capital. Sus mejores poesías son 
las ligeras, epigramas y letrillas, que compuso antes de orde- 
narse; desde entonces abandonó el género satírico y se dio á 



240 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

lo serio, que es harto peor. Pocos le han igualado en castellano 
como epigramático por lo agudo del pensamiento y la soltura 
de expresión; sus letrillas satíricas semejan epigramas. El final 
del epigrama 20: "¡Ay, amor, cómo me has puesto!", ha 
pasado en proverbio. Con fray Diego González "puede com- 
partir Iglesias la gloria de haber sido, en la era de Carlos III, 
verdadero representante de la tradición fiel del habla castella- 
na", dice Cueto. Maneja á maravilla el habla vulgar sin alte- 
raciones cultas ni galicanas, pues ni leyó obras ni libros fran- 
ceses. 

Don Pedro Est.vla. por nombre poético Damón, escola- 
pio secularizado, rector del Seminario de Salamanca, canónigo 
de Toledo, protegido de Godoy, servidor afrancesado del Rey 
intruso; buen helenista y crítico filológico, fué el primer autor 
que entendió la esencia de la tragedia y comedia griega, y, por 
consiguiente, los verdaderos principios dramáticos. Publicó, 
sobre todo, Discursos sobre la tragedia y la cotuedia griegas, 
con la traducción de Edipo Tirano (1793") y El Pinto (179.4V 
Con el nombre de su barbero, Ramón Fernández, comenzó en 
1789 á publicar una Colección de poetas españoles, hasta seis 
tomos; continuada después hasta veinte por otros autores (el 
último suyo de 1798), con prólogos que pusieron en su punto 
la lírica castellana. Forner y Moratín le debieron mucho, pero 
más le debe la crítica española. 



130. Se publicaron Poesías de Iglesias en Salamanca, 1793, au- 
mentadas, ibidem, 1798; algunos Himnos en el Semanario de Sata- 
manca (1795, 1796 y 1797). No se incluyeron en sus Poesías los dos 
poemas, únicos impresos en vida, La Niñcs laureada. Salamanca, 1785, 
que tiene un solo canto, y La Teología, Salamanca, 1790, en ocho dis- 
cursos é introducción. Sus versos cortos son de la mocedad: "Mucha- 
cho ágil", "niño arrapiezo", "de edad tan tierna". Otras ediciones de 
sus Poesías: Barcelona, 1820; Paris, 1821 ; Barcelona, 1837; Madrid, 
1840, cuatro vols. Bibl. Aut. Esp., Pees. lír. del s. xviii, t. I. Poesías 
de..., Madrid, i8.¡o: última edición conforme á la original primitiva, 
aumentada con un apéndice de varias poesías y el Pleito del Cuerno 
(éste no parece suyo), Madrid, 1848, cuatro tomos. Poesías postumas, 
Salamanca, 1793, dos vols.; Madrid, 1835, dos vols.; Barcelona, 1837. 
El Piscator historial de Salamanca para el año 7777, 1774..., 1778. 
José Iglesias de la Casa. Poesías, Bibl. de .\uf. Esp., t. LXI; Poesías 




t&í,ESL\S'DK LA,|C-Vf 




P.RESBlTERíiSlIlllii 



S. XVIII, 1785. D. PEDRO ESTALA 24I 

hi editas, ed. R. Foulché-Delbosc, en Revue Hispanique (1895'), t. II, 
págs. 77-96. 

En la celda del padre Estala juntábanse todos los días anocheci- 
do Leandro Moratín, el abate Melón, Forner, el padre Navarrete, 
Arroyal y algún otro. Tuvo amistad con el Conde de x\randa, y al caer 
el Príncipe de la Paz, fué encarcelado y perseguido como parcial y fa- 
vorecido suyo. Siguió al ejército francés á Valencia, donde escribió 
con Moratín un diario político y literario. Sufrió su alma amarguras 
y desalientos, haciéndose en los últimos años malhumorado é intole- 
rante. Pasó á Francia viejo, hidrópico, con una úlcera en una pierna, 
colérico é insufrible por su mal genio. En el Correo de los ciegos pu- 
blicó, con seud. de El Escolapio de Lavapics, un artículo negando que 
El Curioso impertinente fuera de Cervantes, por hallarse el pensa- 
miento en la Silva de César Oudin; respondióle Antonio Sánchez en 
la Carta al Correo de los ciegos. Con seud. de D. Claudio Bachiller 
Rosillo publicó Bello gusto satírico critico de inscripciones para la 
inteligencia de la ortografía castellana..., 1785. Colección de poetas 
españoles publicada por D. Ramón Fernández, Madrid, 1789-1820, 20 
vols. Edipo Tirano, trad., 1793. Pinto (de Aristófanes), trad., 1794. 
Cuatro cartas de un español á un anglómano, Londres, 1804; Cádiz, 
1S05; Madrid, 1915. M. Pelayo, Id. cstct., t. III, vol. II, pág. 183: "El 
haber emancipado las formas líricas de la servidumbre del espíritu 
razonador, utilitario y prosaico, y el haber sentado las bases de una 
nueva crítica dramática, idéntica en substancia á la que hoy seguimos, 
bastan para que el nombre de Estala deba ocupar uno de los primeros 
lugares en la historia de la crítica española. Por cierto que M. Pa- 
tín, que en sus tan útiles Estudios sobre los trágicos griegos se cree 
obligado, hasta con prolijidad nimia, á mencionar todo opúsculo fran- 
cés ó alemán relativo á su asunto, ni un recuerdo consagra á los dis- 
cursos de Estala. Verdad es que ni Estala ni la cultura española pier- 
den nada con esta injusticia, del género de tantas otras á que nos tie- 
nen acostumbrados los críticos de ultra-puertos, aun los más doctos y 
sensatos. Libro castellano es como si no existiera ó como si estuviese 
escrito en el dialecto de las islas de Otahití. Resignémonos y escriba- 
mos para nosotros solos, que quizá así conservaremos un resto de 
originalidad. Estala, sin pertenecer propiamente á la escuela salman- 
tina, en la cual se educó, ni tampoco al grupo de Moratín, á quien ad- 
miraba cordialmente, pero cuyo carácter le era antipático, ejerció 
sobre el gusto de Moratín y de Forner, que por la noche se reunían 
en su celda, una verdadera autoridad crítica y censoria, de la cual han 
quedado vestigios. Forner se sometió dócilmente á las correcciones 
que hizo su amigo en la comedia de El Filósofo Enamorado antes de 
representarse; y en cuanto á Moratín, el hecho siguiente, referido por 
Hermosilla en el Juicio crítico de los principales poetas españoles de la 
última era, muestra bien que ni siquiera discutía sus correcciones. 
Cuando escribió La Sombra de Nelson por encargo del Príncipe de la 

TOMO TI.— 16 



242 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

Paz, llévesela á Estala: oyó éste atentamente la lectura, y sólo corrigió 
dos epítetos: el de sonora dado á la tempestad (reminiscencia virgi- 
liana), y el de hinchados á los cadáveres. Sin replicar, tomó Inarco la 
pluma y sustituyó al primero hórrida, y al segimdo desnudos, tal como 
hoy lo leemos en el texto impreso. Sólo dos autoridades críticas respe- 
tó Moratín en su tiempo : la de Estala y la del padre Arteaga. A Artea- 
ga no le gustó la comedia de El Tutor: Moratín escribió en su diario 
non placuit, y quemó inmediatamente la comedia, de cuyas cenizas 
salió probablemente el incomparable Sí de las Niñas." Las Cartas 
de Estala á Forner fueron propiedad, como los demás papeles de este 
último, de don Luis Villanueva, de Barcarrota en Extremadura ; co- 
piólas y citó trozos Cueto en su Bosquejo hist.-crít. de la poesía cast. 
del s. XVIII, págs. 117, 118, 143; fueron impresas (21) en Bolet. Acad. 
Hist. (1914), LVIII, págs. 5-36. Dice ser desgraciadísimo, debido á 
"la corrupción de su ánimo, efecto del trato cortesano y de la lectura". 
Publicó el periódico adicto á los franceses El Imparcial ó Caseta Po- 
lítica y Literaria (1809). Fué enemigo de Inglaterra y afrancesado. 

137. Año 1785. Fray Iñigo Abad y la Sierra publicó Historia 
geográfica, civil y política de la isla de S. Juan Bautista de Puerto 
Rico, Madrid, 1788, 1831 (en las Memorias, t. I, de Pedro Tomás de 
Córdoba) ; Puerto Rico, 1866, continuada por José Julián de Acosta. 
Relación del Descubrimiento, Conquista y Población de las Provincic^s 
y Costas de la Florida. Año 1785 (publicada en Doc. histór. de La 
Florida y La Luisiana, siglos .xvi al .rviii), Madrid, 1913. — Don Do- 
N.\T0 DE Arenzana, cura de San Andrés en Sevilla, publicó El Cone- 
jicidio, canción lamentable sobre una mala muerte por un ingenio se- 
villano, Sevilla, 1784. La Sociedad Triunfante, canto lírico en terce- 
tos á la industria popular, Sevilla, 1785. El poema épico La Caída de 
Luzbel, ibid., 1786. Quijote de los literatos, en prosa. Alegoría de l.as 
fábulas, 1789. Descripción de los festejos..., 1789. — Bernardo María 
Calzada (n. 1750?), teniente coronel, publicó La Subordinación, tra- 
gicomedia, Madrid, 1785. Fábulas morales escogidas, en verso caste- 
llano, dos vols., 1787. Nueva floresta ó colección de chistes, agude- 
zas, pasajes graciosos..., ibid., 1790. Genealogía de Gil Blas de San- 
tulona, ibid., 1792: traducción de la adición hecha al Gil Blas de Le 
Sage, en la obra Vie de Don Alphonse de Liria, fils de Gil Blas de 
Santillana, Amsterdam, 1754. Memorias de Typpoo-Zaib, sultán del 
Mazur 6 vicisitudes de la India, Madrid, 1800. Motczuma, trag., 1804. 
Hermán de Unna, 1808. D. Quijote con faldas ó perjuicios morales de 
los disparatadas novelas, tres vols., 1808. — Cantos dolorosos. Málaga. 
1785. — Don .\ntonio Casero publicó Verdadero método de enseñar ó 
leer y escribir los sonidos simples y comple.ros, explicados brevemente 
en verso, Madrid, 1785.— -¡'"eder ico de Castro publicó Principios del 
orden Esencial de la naturaleza..., nuevo sistema filosófico. Madrid, 
1785. — Don Cristóbal Cladkra (1760-1816), mallorquino, tesorero de 



S. XVIII, 1785. JOSÉ J. QUEIPO DE LLANO 2^3 

la iglesia de Mallorca, publicó el poema El Juicio fina!, trad., Madrid, 
1785. Espíritu de los mejores diarios literarios que se publican en Eu- 
ropa, ibid., 1787-90, nueve vols. Investigaciones históricas sobre los 
principales descubrimientos de los Españoles en el mar occeano en el 
t. XV y principios del xvi, en respuesta á la memoria de Mr. Otto so- 
bre el verdadero descubridor de América, Madrid, 1794. — Obras postu- 
mas del Ldo. Diego de Contreras, Madrid, 1785, con dos Diálogos 
Socráticos.— Medicina fantástica del espiritu... con recetas y aforis- 
mos..., escrita en metro jocoserio y prosa, por el Dr. D. Damián de 
Cosme; dedicase á los santos médicos S. Cosme y S. Damián, Madrid, 
1785. — Jacinto Díaz de Miranda, asturiano de Bayo, tradujo del grie- 
go Los doce libros del Emperador Marco Aurelio, Madrid, 1785, texto 
gr. y cast. ; ibid., 1885. Marco Aurelio, Teofrasto, Epicteto, Cebes, 
trad., 1915 (Bibl. Qás.). — Pedro Díaz de Guereñu publicó Año pane- 
gyrico ó sermones..., Madrid, 1785, 2.* ed., seis vols.; 1803, seis tomos 
en tres vols.- — Don Gaspar Fernández de Avila publicó La Infancia 
de Jesucristo, poema dramático en diez coloquios, Málaga, 1785, 1793, 
con dos nuevos.— Don Vicente Fernández de Córdova y Alagón 
(n. 1741), zaragozano, conde de Sástago, publicó Reflexiones sobre 
la decadencia de los caballos de España (acabóse en 1785). Compendio 
del arte de embridar. P. D. V. F. C. C. D. S., Zaragoza, 1788. Elogio 
del M. I. Sr. D. Ramón Pignatelli, 1796. Descripción de los Canales 
Imperial de Aragón y Real de Tauste, 1796. — Don Lorenzo Guardiola 
Y SÁEZ publicó El Corregidor perfecto y juez exactamente dotado de 
las calidades..., Madrid, 1785. — ^Diego Gutiérrez Coronel (1724-1792), 
de Jadraque, presbítero, publicó Disertación histórica cronológica, ge- 
nealógica sobre los Jueces de Castilla, Madrid, 1785. Historia del ori- 
gen y soberanía del Condado y Reino de Castilla..., ibid., 1785. — Histo- 
ria de Gabriel de Espinosa, pastelero en Madrigal, que fingió ser el 
Rey D. Sebastián de Portugal, y asimismo la de Fr. Miguel de los 
Santos en el año de 1595, Madrid, 1785, 1801. Es extracto del proceso 
(ms. original de Simancas), que se debió de imprimir primero en 1595 
ó 1596, Madrid, y en Jerez, 1683 (véase). — Don Francisco de Ledes- 
MA publicó el poema didáctico Documentos de buena crianza, Madrid 
(1785?). — El padre Joaquín Millas (n. 1746), jesuíta zaragozano, 
publicó Saggio sopra i tre generi di poesía, Mantua, 1785. Sopra il 
disegno e lo stile poetico-italiano, 1786. Del único principio que despier- 
ia y forma la razón, el buen gusto y la virtud en la educación literaria, 
«n ital., tres vols., Mantua. 1786-88. Armonía general de las Bcllcu 
Artes. — FR.\y Anselmo Petite, abad de San Millán de la CogoUa, pu- 
blicó Los Santos evangelios, traducción, con notas, Valladolid, 1785, 
dos vols. Los salmos penitenciales y graduales, en latín y castellano... 
y una glosa de afectos morales sobre cada uno de sus versos, Madrid, 
1787, 2.* ed. — José Joaquín Queipo de Llano, conde de Toreno, na- 
cido en Cangas de Tineo, publicó Discursos pronunciados en la R. 
Soc. de 0%-iedo (i^Si-i/S^), Madrid, 1785. Las Aries triunfales en el 



244 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

coche de la Serma, Sra. Princesa de Asturias, canto en 41 octavas, 
Oviedo, 1786. Triunfo glorioso de la invicta S. Eulalia..., ibid., 1787. 
La Muerte de Abel, poema en 5 cantos, endecasílabos, ibid., 1788; Ma- 
drid, 17S9. Semiramis, en octavas, ibid., 1788. Trágica y dolorosa muer- 
te de doña Blanca de Barbón..., ibid. (1789). — Don Pascual Rodrí- 
guez DE Arellano publicó Delicias del Manzanares, poema, Madrid, 
1785. — Don Francisco de Rojas y Rocha, comisario de Guerra, pu- 
blicó Poema épico, la rendición de Pansacola y conquista de la Florida 
Occidental, Méjico, 1785. — E>on Ángel Sánchez, de Rioseco, sacerdo- 
te de la extinguida Compañía, publicó Filosofía del espíritu y del co- 
razón, trad. de los Proverbios, Eclcs., Sabid., Eclcs., Madrid, 1785, cua- 
tro vols., 1800. Los Salmos traducidos en verso castellano..., 1789. 
La Titiada ó Destrucción de Jerusalcn^ poema en 12 libros, en silva, 
1793, dos vols. — La Venganza, tragedia en cinco actos por J. M. C. B., 
Madrid, 1785. 

138. Año 1/8Ó. José Agustín de Castro, de Michoacan (Méji- 
co), poeta prosaico y algo presumido, de la curia eclesiástica, vivió en 
Valladolid (Morelia) (1786), Puebla (1791-97) y Méjico, y publicó 
El Triunfo del silencio, canción á San Juan Nepomuceno, México, 
1786. Sentimientos de la América, ibid., 1786. Acto de contrición, 
poema. Puebla, 1791. Gratitudes de un ejercitante á las misericordias 
de Dios, canto místico, ibid., 1793. Miscelánea de poesías sagradas y 
humanas, dos vols., ibid., 1797; t. III, México, 1809, con dos piezas 
teatrales: Los Remendones y El Charro. — Don Antonio Alcedo y 
Herrera (1735-1812) publicó Diccionario gcográfico-histórico de las 
Indias Occidentales, Madrid, 1786-89, cinco vols., importante, tra- 
ducido al inglés por Thomson, Londres, 1812-15. Biblioteca americana 
(ms. que en 1846 poseía Mr. Rich, librero inglés). — Don Manuel Ca- 
sal Y Aguado (1731-1837), madrileño, médico y escritor satírico de 
buen humor, por anagrama Lucas Alemán, colaborador del Correo de 
los Ciegos desde 1786, del Correo de Madrid y del Diario, donde sos- 
tuvo polémicas festivas y literarias, tradujo en verso los Aforismos 
de Hipócrates, Madrid, 1818. Publicó Pajarera literaria, folletos sa- 
tírico-políticos (1813-21) contra los franceses y sus secuaces, de tanta 
boga, que se reimprimieron varias veces. Mochuelo literario, folle- 
tos satíricos de circunstancias. La comedia burlesca D. Lucas y don 
Martín solos en un camarín. El GaT'ilán volando ó sea el tribunal de 
los descontentos y mártires casados, carta de D. Lucas Alemán, en 
verso, Madrid, 1820. Escribió muchísimo en otros periódicos y dejó 
mss. En la Bibl. Nac. está ms. la comedia Amante, noble y villano por 
su dama y opinión. — E>ON José Antonio Alvarez y Baena (t 1803), 
madrileño, publicó Compendio histórico de las grandezas de la coro- 
nmla villa y corte de Madrid, ibid., 1786. Hijos de Madrid ilustres en 
santidad, dignidades, armas, ciencias y artes, Madrid, 1789-91, cuatro 
vols. — Celedonio Nicoi.As Arce y Cacho (1739-1795), húrgales, es- 



S. XVIII, 1786. DIEGO LAZCANO 246 

cultor, publicó Coniersaciones sobre la escultura, Pamplona, 17S6. — 
Fray Francisco de los Arcos, capuchino, publicó Conversaciones 
instructivas entre el P. Fr. Bertoldo, capuchino, y D. Terencio, Pam- 
plona, 1786. — El padre Faustino Arévalo (1747-1824), jesuíta nacido 
€n Campanario (Extremadura), himnógrafo pontificio (1800), teólogo 
de la Penitenciaria en Roma (1809), vuelto á la Compañía (1815), fué 
viceprovincial de Castilla. Eruditísimo y modesto, publicó Hymno- 
dia Hispánica, Roma, 1786. Prudcntii Carmina, ibid., 178S-89. Dra- 
contii Carmina, ibid., 1791. Sedulii Opera, ibid., 1794. S. Isidori 
Opera, ibid., 1813. Missale Gothicum, ibid., 1804. Scriptores hispa- 
ni itt inventariis Bibliothecae Vaticanae indicati. Tradujo á Te- 
rencio, editó las obras de Juvenco, etc. — Don Antonio Cacea pu- 
blicó Respuesta poética, Valladolid, 1786. — José Calvo de Barrionue- 
vo estrenó La Boda de Tronchavigas, saínete, en 1786. El Desengaño 
á tiempo, ídem. D. Cosme Aniúnes Panciconeja, comedia. Mss. en la 
Bibl. Nac. — Fray Pedro Centeno, agustino extremeño, académico 
de la Historia (1791), publicó El Apologista Universal, periódico, 
Madrid, 1786. Es notable el sentir de este religioso, como prueba 
del sentir común que entre los doctos había ya cundido con la ve- 
nida de las ideas filosóficas, escépticas é impías francesas: en 1789 
escribía que los catecismos de Rípalda y Astete están llenos de pa- 
trañas y herejías. Adiciones al Año cristiano del P. Croisset, 1794 
(sólo es suyo el t. I ; los cuatro restantes fueron obra del padre 
Fernández de Rojas, que preparó la edición del Año cristiano, de 
1804. en 18 tomos). — Correo de los ciegos de Madrid, 1786-91, pe- 
riódico en prosa y verso, por Manuel Casal, Manuel Aguirre, Ca- 
j'etano Cano, etc. En él salieron Las Cartas marruecas, de Cada- 
halso (1789), la impugnación que hizo el Dr. D. Juan Manuel Gi- 
rón al P. M. Floree sobre el Sitio de la verdadera Cantabria (1789), 
el retrato de varios filósofos extrangeros y de Vives, Pereira y Lu- 
cano (1789), etc. — M.\nuel José de Labarden (1754-después de 1809), 
abogado de Buenos Aires, escribió la tragedia Siripa, que se represen- 
tó con aplauso en el teatro de la Ranchería, de Buenos Aires (1789) 
y compuso poesías descriptivas con no poca mitología, entre ellas la 
oda Al Paraná (1801) ; pero mejor es su Sátira (1786), desenfadada 
y sincera, de ironía punzante á veces. Consúltense Juan M." Gutiérrez, 
Correo del Domingo, 1866, y Apuntes biográficos, 1860 (aunque tienen 
errores); Enrique García Velloso, Hist. de la Liter. Arg., B. Aires, 
1914. — 'Miguel Lardizábal y Uribe (nacido en 1744), de San Juan del 
Molino (Méjico), publicó Apología por los Agotes de Navarra y los 
Chuetas de Mallorca con una breve digresión á los Vaqueros de As- 
turias, Madrid, 1786, y otras obras. — Vicente Lasarte publicó Dic- 
cionario sagrado ó catálogo histórico alfabético de las personas de que 
se hace mención en los Libros del Viejo y Nuevo Testamento, con las 
citas de los lugares de los mismos Libros, Madrid, 1786. — Diego Laz- 
CANO publicó Ensayo sobre la nobleza de los vascongados para que sir- 



246 ÉPOCA DE CARLOS III (s. XVIIl) 

va de introducción á la historia general de aquellos pueblos (del fr.), 
Tolosa, 1786. — José María de Meras y Alfonso publicó Endecasílabos 
con motivo de la muerte de Federico II, Madrid, 1786. — La Mujer felis, 
dependiente del mundo y de la fortuna, poema, su autor el filósofo in- 
cógnito, Madrid, 1786, tres vols. — Colección de pensamientos filosó- 
ficos, sentencias y dichos grandes de los más celebres poetas dramá- 
ticos españoles, Madrid, 1786-87, dos vols. — Pensamientos escogidos 
de las máximas filosóficas, de Marco Aurelio Antonino, Madrid, 1786. 
— Don Juan Pisón y Vargas publicó La Perromaquia, Madrid, 1786. 
El Rutzwanscadt ó Quijote trágico, architragiquísima tragedia, trabaja- 
da al uso del buen gusto de los trágicos compositores, tragedia á secas, 
Madrid, 1786, poema trágico-burlesco para burlar las malas tragedias. — 
Alonso de Rus García publicó Guía veterinaria, Madrid, 1786-88, dos 
vols. Aforismos de la medicina y cirugía veterinaria, Madrid, 1792. — 
Don Pedro Alonso de Salanova y Guilarte publicó en el Memorial 
Literario de 1786 el Poema didascálico sobre los principales heresiar- 
cas..., en tercetos. Poema didascálico ó Resumen poético histórico so- 
bre los veinte Concilios Generales, ibid., 1786. Pequeño poema didas- 
cálico sobre el origen de las naciones de la tierra, según el reparti- 
miento de los hijos, nietos y demás descendientes de Noc, ibid., 1786. 
¡ Este autor tenía gracia particular de lo alto para escoger asuntos 
poéticos! Otrosí: Tauromaquia hispana, pintura poética en octavas, 
1790, 1894. Titira, égloga epinicia ó poema triunfal en elogio del bom- 
bardeo ejecutado en Argel por don Antonio Barceló en 1783. — ^Don 
Jacoeo Soriano y Jiménez (1749-después de 1797), de Orihuela de Al- 
barracín, militar, publicó Prólogo á la Historia de N.' S." del Treme- 
dal (3." ed.), Valencia, 1786. Vida de... Inés de Moneada, en romance, 
ibid., 1786. Relación en verso de la procesión del corpus, 1786. Des- 
cripción de fiestas, sátira, 1786. Décimas en elogio de... Fr. Diego 
Joscf de Cádiz, 1787. Relación de su misión, 1787. Cinco cartas y glosa 
contra el Diario de Valencia (curiosas), 1790-92. Compendio de la his- 
toria de la aparición de N.' S.° del Tremedal, 1793 (anón., adicionada 
con Noticia de los hijos ilustres de Orihuela de Albarracin; antes se 
imprimió en 1739). Muchos mss. — Fray Manuel M." Tru.xillo y Ju- 
rado, franciscano, obispo de Albarracin y abad de Alcalá la Real, 
publicó Exortación pastoral, avisos importantes... en todas las proiñn- 
cias y colegios apostólicos de América y Filipinas, Madrid, 1786. Aba- 
día de Alcalá la Real, Córdoba, 1803. Apéndice, ibid. (s. a.). 

ISO- Año 1787. José Antonio Conde (1765-1820), de Pcraleja 
(Cuenca), estudió en el Seminario de Cuenca, en la Universidad de 
Alcalá, donde se hizo badhiller en Leyes (1789), licenciado en Cánones 
(1791), doctor en ambos Dcrccbos (1791); fué abogado de los Reales 
Con.scjos (1792), oficial de la Biblioteca Real, lioy Nacional (1795), 
intimo amigo de L. Moratín y afrancesado como él; siguióle en sus 
andanzas hasta Valencia; estaba en Madrid en 1813 y pasó á Francia 



S. XVm, 1787. DR. VICENTE FERNÁNDEZ 247 

de intérprete de José Bonaparte, volvió á Peraleja en 1814 con el se- 
guro regio ; después, á Madrid. Como conservador de la Biblioteca de 
El Escorial tuvo ocasión de escribir la Historia de ¡a dominación de 
los árabes en España, sacada de varios manuscritos y memorias ará- 
bigas. Dozy, en sus Recherches sur l'histoire ct la littcrature de l'Es- 
pagne pendant le mayen age, Leiden, 1881, dijo que Conde no supo 
ni árabe y que había falseado los hechos con manifiesta intención. 
Siguiéronle en este parecer Simonet, Eduardo Saavedra y los demás 
arabistas españoles; pero hoy se cree que procedió de buena fe, sino 
que no supo aprovechar bien las fuentes, bebiendo en las peores. Mi 
parecer es que, además de esto, Conde leía con dificultad el árabe, y 
así á veces soñó leer lo que no leía. Para sacar todo el provecho de 
tales manuscritos es menester saberlo leer muy de corrida, porque no 
hay fárrago más enfadoso que una historia arábiga. Por otra parte, 
fué 'Conde un grandísimo envidioso y un afrancesado de tomo y lomo, 
traidor á la patria. Comenzó á traducir el árabe en 1779, y desde en- 
tonces no cesó de trabajar. Conocía el hebreo, el griego, el árabe, el 
latín, el inglés, el francés y el italiano. El Evanteo (1787). Tradujo 
del griego Poesías de Anacreon, Teócrito, Bion y Mosco, bastante mal 
traducidas, Madrid, 1796; antes las Poesías de Anacreon, 1791 ; Poe- 
sías de Saffo, Meleagro y Mosco, ibid., 1797, 1877 en el t. LXIX de 
la Bibl. Clásica. Descripción de España de Xerif Aledris. conocido 
por El Núblense, con trad. y notas, Madrid, 1799. Inéditas quedaron 
las de Orfeo, Hesiodo, Tirteo, Calimaco y los Hymnos de Homero 
(ms. Bibl. Hist. y Nac). Publicó Censura crítica del alfabeto primi- 
tivo de España y pretendidos monumentos literarios del vascuence, por 
D. J. A. C, cura de Montuenga, Madrid, 1804, contra Astarloa. Con- 
testáronle Astarloa y Erro con las Reflexiones filosóficas en defensa 
de la apología de la lengua bascongada, ibid., 1804 y con las Observa- 
ciones filosóficas en favor del alfabeto primitivo... por J. B. E. f.Tuan 
Bautista Erro), Pamplona, 1807. Historia de la dominación de los 
árabes en España, póst., Madrid, ts. I y II, 1820; t. III, 1821 ; París, 
1840; Barcelona, 1844; en fr.. París, 1S25; en al., 1824-25. El ms. en 
la Bibl. Nac. Sobre la moneda arábiga, 1804, 1817. Poesías orientales 
traducidas. Campuso un Vocabulario de la lengua de los gitanos 
(ms. Acad. Hist., t. E, n. 154, est. 27, gr. 6.'). Consúltense: Pedro 
Roca, Vida y escritos de D. J. A. Conde, Rev. Arch., ts. VIII, IX, X 
y XII (1903-05). Adviértase que Conde no sabía pizca de vascuence. 

Don Mari.ano .\nav.'\, zaragozano, publicó Vo:: de la naturaleza. 
Memorias ó anécdotas curiosas c instructivas, cinco vols., 1787-1790. 
— Diario Pinciano, periódico histórico, literario, etc., Valladolid, 1787. 
— El Duende de Madrid, periódico, Madrid, 1787-88. — Espíritu de los 
mejores diarios que se publican en Europa, Madrid, 1787-91, 11 vols. 
— El doctor Vicente Fernández Valcarce (ó V.m.cárcel) , canónigo 
y deán de Palencia, publicó Desengaños Filosóficos, Madrid, 1787- 
97, cuatro vols., sin terminar, combatiendo el cartesianismo v descu- 



248 ÉPOCA DB CARLOS III (S. XVIJl) 

briendo en él los gérmenes del idealismo y materialismo. El entimema 
de Descartes claudica por su base y encierra una petición de princi- 
pio. Confundió el ser con el conocer y el pensamiento con la esencia 
del alma. Y no le pasma poco á Valcárcel que ensalcen tanto á Des- 
cartes como apóstol de nueva filosofía los que no habían dejado en 
pie ni una sola palabra de su física y de su metafísica, contradicción 
que aún dura y hace que su gloría sea puramente negativa, fundada 
sólo en el espíritu racionalista que informa lo que apenas puede lla- 
marse su doctrina. — Doña María Gertrudis de Hore (1742-1801), 
gaditana, hija de irlandeses, monja profesa, con permiso de su esposo 
Esteban Fleming, en el monasterio de Santa María de aquella ciudad 
desde 1780, llamada por sus dotes La Hija del sol, siguió escribiendo 
poesías en el convento, firmadas H. D. S. (Hija del Sol), sobre des- 
engaños del amor, con algún desaliño, pero con brío, y colaboró en 
d Diario de Madrid (año 1795, etc.), Correo de Madrid (año 1787, 
etcétera). Semanario de Cartagena, etc. Véanse muestras en Biblioteca 
de Aut. Esp., t. LXVn, págs. 555-559. Poesías varias (ms. S. 418 Bibl. 
Nac.) — Don Antonio Julián, jesuíta español, publicó La Perla de 
America, provincia de Santa Marta. Madrid, 1787. — Eduardo de Lago 
publicó Monitorio en verso á las solteras para la elección de consorte, 
con un discurso moral de su editor sobre la vocación al matrimonio, 
etcétera, etc., Santiago, 1787. — iJosÉ Rafael Larrañaga, de Zacatecas 
(Méjico), hermano de Bruno, tradujo prosaicamente y por primera 
vez todo Virgilio, México (1787-1789). — Juan López, geógrafo, tra- 
dujo el Libro tercero de la Geografía de Estrabón, Madrid, 1787. — 
Fray Francisco Palou, franciscano mallorquín, guardián en Méjico, 
publicó Relación histórica de la vida... del V. P. Fr. Junípero Serra y 
de las misiones que fundó en la California septentrional..., Méjico, 
1787. — Juan de Pinedo y Sai.azar publicó Historia de la insigne Orden 
del Toisón de Oro, Madrid, 1787, tres vols. — Luis Repiso Hurtado, 
capellán real, cura beneficiado de Lucena, publicó La Zarifa, tragedia, 
Córdoba, 1787. Mohamed Boabdil, comedia heroica, ibid., 1787. Elogio 
del Sr. D. Carlos ///, ibid., 1788. Poesías líricas, místicas y profanas. 
íbid., 1796. — Juan Román Iturrtza y Zabaleta escribió Historia de 
Vizcaya... hasta ijSj; ampliada hasta nuestros días por Manuel Azcá- 
rraga y Regil, Barcelona, 1884; Bilbao, 1885. — Torcuato Torío de la 
Riva y IIkrrero publicó Pensamientos de Cicerón, Madrid, 1787. Go- 
bierno del hombre de negocios á quien las ocupaciones disipan el tiem- 
po, Madrid, 1788, 181 5. Arte de escribir, Madrid, 1793, 1798, 1802. — 
José Villarroya publicó Real Maestrazgo de Mantesa, Valencia, 1787, 
dos vols. Colección de cartas histórico-críticas en que se convence que 
el rey D. Jaime I de Aragón no fué el verdadero autor de la cróni- 
ca.... Valencia, 1800. — 'Don Gaspar Zadala y Zamora escribió piezas 
teatrales, de las que hay mss. en la Nacional : Los E.vteriores enga- 
ñosos (del fr.). El Imperio de las costumbres. La Toma de Hay por 
Josué (lie. é impr. iSoí). El Triunfo del amor y de la nmislad ó Jen- 



S. XVIII, 1788. MANUEL HOMAR 249 

iDol y Faustina (1804). Además: La Clemencia de Tito, com. (1810). 
El Buen y mal amigo, com. (iSoí). Las Víctitnas del amor, com. (1825). 
El Sitiador sitiado y conquista de Stralsundo Carlos XII, 3.' pte. 
(1787). El Sitio de Pultova por Carlos XII, com., 2.' pte. (1787). La 
Destrucción de Sagiinto (1800). La Eumoüa ó la madrileña, teatro 
moral, Madrid, 1805. Los Patriotas, com., 1808. Refundió el entremés 
de Calderón El Dragoncillo, con titulo de El Soldado exorcista (1818). 

140. Año 1/88. Don Vicente Carvallo y Goyeneche (1742- 
1815), de Valdivia (Ghile), comandante, acabó en 1788 Descripción 
histórico-geográfica del Reino de Chile, Santiago, 1875-76, tres vols. 
(ts. VIH, IX y X de Histor. de Chile). — El Cínico español, arte de 
hacer comedias, en dos cartas que escribe el Tío Lucas el Pelón, poeta 
alcornoqueño..., 1788 (s. 1.). — Don José Climent (1706-1781), de Caste- 
llón, obispo de Barcelona, publicó Pláticas dominicales, Barcelona, 
1799, tres vols. Sermones, ibid., 1800, 1815, tres vols. Colección de las 
obras, Madrid, 1788, tres vols. — Fray Juan de la Conceución (1724- 
1786), recoleto agustino, escribió Historia general de Filipinas, Mani- 
la, Sampaloc, 1788-1792, 14 tomos : la obra histórica más lata é im- 
portante sobre Filipinas. — Don Antonio de Córdoba publicó Relación 
del último viaje al estrecho de Magallanes (i^8¡-86), Madrid, 1788. 
Apéndice á la relación..., 1793. — José Fern.\ndez Vinjoy tradujo de 
Filón, hebreo. El Repúblico más sabio : historia del hombre civil el 
Patriarca Joseph el Casto, Madrid, 1788. El Héroe estoico ó el hom- 
bre libre, del mismo, 1789.— V.\lentín de Foronda, intendente hono- 
rario del ejército y diplomático, publicó Cartas sobre los asuntos más 
exquisitos de la economía política..., 1788 (en Espíritu de los mejores 
diarios), 17S9; Pamplona, 1821. Cartas sobre la Policía, Madrid, 
1801 ; su compendio lo tituló Colección de máximas, preceptos y conse- 
jos para los señores intendentes, corregidores y alcaldes, Madrid, 
1801. Cartas sobre la obra de Rousseau titulada Contrato social, en 
las que se vacía todo lo interesante de ella y se suprime lo que puede 
herir la religión católica, Coruña, 1814. — Don Ign.\cio García Malo, 
helenista y clásico, no de los seudos, sino de los verdaderos, tuvo el 
mérito de ser el primero que tradujo La Iliada..., en verso endecasí- 
labo, Madrid, 1788, tres vols.; Barcelona, 1827. Doña María Pacheco. 
trag., ibid., 1788. Colcción de anécdotas, historias y novelas, Barce- 
lona, 1827, cuatro vols. Colección de ejemplos prácticos de virtud. 
ibid., 1864. — Manuel G.^ecía de Villanueva Hug.\lde y Parra, pri- 
mer actor cómico, publicó Manifiesto por los Teatros Españoles y sus 
actores, Madrid, 1788; su autor, Ensebio Ribera, primer galán. Ori- 
gen, épocas y progresos del teatro español, Madrid, 1802. — Comen- 
tarios de la pintura, de don Felipe de Guevara, publicados por An- 
tonio Ponz, Madrid, 1788. — Manuel Homar publicó Compendio de 
la Historia de las grandezas de Aznla, primera parte, manuscrita, sa- 
cada del libro "Grandevas de Aiila", de Fr. Luis de Ariz, purgan- 



25o ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

dolo..., Avila, 1788. — Eugenio Larruga y Boneta (1747-1803), zara- 
gozano, fundador del Correo Mercantil (1792-93) con Diego AI.^ Ga- 
llard, publicó entre otras obras. Manual histórico, cronol. y yeográf. 
de... Europa, Madrid, 1788. Memorias políticas y económicas de Es- 
paña, Madrid, 1795-97, 41 volúmenes (Bibl. del Colegio de Abogados). 
— 'Don Juan Bautista Loperráez y Corvalán publicó Descripción 
histórica del Obispado de Osma..., Madrid, 1788, tres vols. ; de las. 
más acabadas obras históricas del siglo xvm, con muchos documentos 
civiles y eclesiásticos importantes. — El padre Francisco Javier Lo- 
zano (1721-1801), de \'aldepeñas, jesuíta, publicó De Dios y sus atribu- 
tos, poema, Barcelona, 1788, dos vols., traducción del De Dea, del 
padre Diego José Abad. Recuerdos de las eternas verdades..., en dé- 
cimas, Cesena, 1788. — Melchor Rafael de M.\canaz (1670-1760), de 
Hellin, paladín de la doctrina regalista, amante de la enseñanza, buen 
patriota, dejó unos 200 vols. mss. ; publicó Defensa critica de la In- 
quisición..., Madrid, 1788, dos vols. Obras escogidas, Madrid, 1847. 
Don Joseph Sáenz de Zenzano, cura párroco de Rivatejada (Cuenca) ,. 
escribió Remedios á los males de la Monarquía de España, y la critica 
que á la lectura le nota al margen D. Melchor de Macanas, de 1738, á 
los 8g años de su hedud (de la manera de que vuelva Gibraltar á Es- 
paña, ms. de don Pedro Gandarillas). — Don Diego Martínez, cura de 
Tacubaya, publicó el poema Piadosos recuerdos de los dolores que pa- 
deció la Madre de Dios en la Pasión, Méjico, 1788. — El doctor don 
Francisco Martínez publicó Prontuario artístico, ó Diccionario ma- 
nual de las Bellas Artes..., Madrid, 1788. — José Martínez Mazas, 
canónigo y deán de Jaén y erudito anticuario, escribió Descripción del 
sitio y ruinas de Castulo, 1788 (ms. Acad. Hist., E. 144). Retrato al 
natural de la ciudad y termino de Jaén, Jaén, 1794. — Fray Antonio 
Muñiz publicó Cánticos místicos, Cádiz, 1788. — Benito Pérez de Vai,- 
DÉs, asturiano de Candas, publicó en el Memorial literario, Madrid, 
1788, Epítome histórico de la literatura botánica española. Cánticas 
de la revolución asturiana, Oviedo, 1815. Romancero de Riego, ibid., 
1820, 1841. Oda á las Cortes de 1820 (en El Ciudadano, Oviedo, 1820). 
— El licenciado Julián Romero y Moya publicó Recuerdos históri- 
cos, Granada, 178S, dos vols. — .Don José de S.\ntos publicó Sumario 
de la Historia Eclesiástica en irrso, Madrid, 1788. — Don José de 
Teza publicó Resumen de la Pasión de Jesucristo..., en endechas, Ma- 
drid, 1788. — Domingo Ugena publicó Entusiasmo alegórico ó novela 
original intitulada "Pesca literaria que hi::o Minerva de papeles anó- 
nimos en uno de los días en que estaba más cargada la atmósfera de 
Madrid de escritores periódicos. Madrid, 1788. — Manuel de \^\lbue- 
NA publicó Los Oficios de Cicerón con los diálogos de la vejes, de la 
amistad, las paradoxas y el sueño de F.scipión, 1788, dos vols.; 1818, 
3.' cd. Los Comentarios de Julio César, traducidos, Madrid, 1789, 
dos vols., 1798. — Zumbas con que el famoso Juan de Espera en Dios, 
hijo de Millón y sobrino de Juan de buen alma, acude á dar vayas. 



S. XVIII, 1789. D. LUCIANO F. COMELLA 25 1 

bregas y chascos con los alegres gracejos y salados períodos de la 
divertida serie de su graciosa vida á la melancolía y sus macilentos 
contertulios... las que traducidas del español al castellano irá dando á 
¡US el jueves de cada semana don José de Santos Capuano..., Madrid, 

1788, cuatro vols. Los tomos II, III y IV' salieron en 1790 y 1794 con 
los títulos de Zumbas ó por mejor decir Rezumbas, etc. Zumbas ó por 
mejor decir Tatarasumbas, etc. Zumbas, resumbas, Tatarazumbas ó por 
mejor decir archisumbas, etc. 

141. Año TySo Don Ambrosio Rui Bamba (1752-1821^ 
de La Mota del Marqués, diplomático desde 1804, llevado pri- 
sionero á Francia (1808) por los franceses á causa de no haber 
jurado obediencia al Rey intruso, oficial primero de la primera 
Secretaría de Estado (1814), director general de Correos 
(1819); tradujo Las Guerras ibéricas de Apiano (1790), publi- 
cadas en 1852 por don Miguel Cortés, como si fueran traduc- 
ción propia suya, y la Historia Universal de Polibio, Madrid, 

1789, 3 vols., 1902-10. Pero, sobre todo, escribió la España 
griega y romana íms. Arad. Historia), obra monumental que 
debiera imprimirse, pues en ella se halla con mapas, textos y 
comentos cuanto de España dijeron los historiadores y geó- 
grafos antiguos: Kstrabón, Tolomeo, Plinio, Solino, etc., to- 
dos traducidos y comentados, y un tratado de protohistoria 
ibera. Presentó sus obras á la Academia dos veces solicitando 
entrar en ella para poderlas publicar; pero la mala voluntad de 
Choricero, que allí dominaba, y la peor del afrancesado y en- 
vidioso J. Antonio Conde lo impidieron. Aunque entró al cabo 
en 181 5, los informes de Conde no bastaron á contrarrestar 
los elogios de Ceán Eermúdez, y allí quedaron los manuscritos. 
Entonces, como ahora, los cucos mandan en las Academias y 
en todos los cargos oficiales ; los trabajadores no saben más 
que trabajar. 

Don Luciano Francisco Comella (1716-1S13) escribió más de 
cien dramas y comedias, tenía facultades dramáticas y sabía sacar 
partido de las situaciones; refundió y entró á saco en Shakespeare, 
Racine, Corneille, Lope y Calderón, quitando y poniendo á su talante, 
falseando caracteres y sin tener cuenta con la historia. Tenía un decir 
bizarro á veces, diálogos apasionados, versos fluidos. Su mal gusto 
sacó de quicio á Leandro Moratín, cuya enemiga personal se hizo 
famosa en Madrid y se cree le satirizó en El Café (1792). Pero Co- 
mella publicó un folleto declarándole traidor á la patria, y lo fué no 



252 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

menos en política que en literatura. Moratín le retrató en la Derrota 
de los Pedantes (1789) y desde entonces pasa por dechado de mal 
gusto el pobre Cornelia. Pero su mal gusto era por lo menos español, 
y el buen gusto de Moratín, extranjero; y de todos modos á Comella 
le aplaudían siempre ; á . Moratín, bien pocas veces : por algo sería. 
"Comella es el buen deseo, y Moratín es la mala voluntad, ha dicho 
Antón del Olmet. Así, con ser Moratín uno, sin duda, de los mejores 
ingenios literarios que han manejado la pluma y ser Comella carica- 
tural y bufo, la simpatía y la admiración van con él. Lo ético se so- 
brepone, visto de lejos, á lo que es sólo estética." Trabajó cuanto pudo 
por ser el último español y luchó contra lo afrancesado: quememos, 
pues, sus obras y con sus cenizas amasemos la argamasa para levan- 
tarle un monumento. En la Bibl. Nac. hay ms. del melodrama La An- 
drómaca, I7()y. Populares, como Comella, fueron Luis Moncín, An- 
tonio Valladares y Gaspar Zabala y Zamora. Consúltese: C. Cambro- 
nero, Cornelia: su vida y sus obras, en Retñsta Contemporánea (del 30 
Junio al 15 Diciembre 1896). 

Ignacio Félix Bottaro escribió Laodamia, esc. lír. trág., 1789 
(ms. Bibl. Nac). — El Ceremonial de Estrados y Crítica de visitas, 
Madrid, 1789, poema didáctico anónimo. — Colección de las mejores 
comedias nuevas que se han representado en los teatros de esta corte, 
Madrid, 1789-92, cuatro vols. — •Prudencio Díaz Bravo publicó Églo- 
ga ó los efectos de amor, Madrid, 1789. — Don Gonzalo de Do- 
blas (1744-1809), de Iznajar (Andalucía), gobernador de los in- 
dios Guaraníes, escribió Historia política y económica de esta pro- 
vincia de Misiones de Indios Guaraníes (1789), impresa en Buenos 
Aires, 1836; Madrid, en Bolet. Acad. Hist., t. II, 1882; B. Aires, 
1851, en Hist. Argentina, t. II. — Don Juan Escoiquiz (1762-1820), 
navarro, canónigo de Zaragoza, famoso y ambicioso político godo- 
yano, preceptor de Fernando VII, escritor mediano, tradujo Las No- 
ches, de Young (1789-97) y El Paraíso perdido, de Milton, Bourges, 
1812, 1813, tres vols.; Madrid, 1844. Publicó Mc.rico conquistado, 
poema heroyco, en 26 cantos y 25.000 versos, Madrid, 1798, tres vols. 
Representación acerca de la causa del Escorial, 1809. Idea de las ro- 
sones que motivaron el viaje del Rey D. Fernando VII á Bayona en 
1808, Madrid, 1814. Memorias de D. Juan de Escoiquis (1807-08), 
Madrid, 1915. — Fray Agustín Flamenco, agustino, pnblicó Discursos 
históricos sagrados con reflexiones místico-morales y políticas sobre 
los cinco libros de Moyscs, Segovia, 1789. — El padre P'elipe Gómez 
DE ViDAURRE (1748-1818), jesuíta de la Concepción (Chile), publicó, 
sin su nombre, Compendio dclla storia geográfica, «atúrale e civile del 
Rcgno del Chili, Bolonia, 1776, y acabó en 1789 la Historia geográ- 
fica, natural y civil del Reyno de Chile, publicada en Santiago, 1889, 
dos vols. (ts. XIV y XV de llistor. de Chile).— Doüa Margarita 
HicKEY Y Pellizzoni (nacida en 1753?), de Barcelona (?), hija de don 
Domingo, natural de Dublín, teniente coronel de Dragones, y de doña 



S. X\III, 1789. D. \'ICEXTE R. DE ARELLAXü 253 

Ana, nacida en Milán de una familia de cantantes. Fué hermana de 
don Juan Jaime y don Joaquín, guardias marinas. Vino de pequeña á 
Madrid, donde vivió y casó de joven con don Juan Antonio de Agui- 
rre, ya septuagenario, palaciego, fallecido autes de 1779. Viuda y ga- 
lanteada, debió de corresponder y luego desengañarse de las ilusiones 
del amor, las cuales lamentó en sus versos, quizá prosaicos en la forma, 
pero llenos de intenso dolor. Trató de publicarlos con el seudónimo de 
Antonia Hcntanda de la Oliva, pero sólo puso en ellos sus iniciales 
M. H. Vivió viuda para el estudio, especialmente de la Geografía, y 
todavía estaba en vida el 1791. Poesías varias sagradas, morales y pro- 
fanas ó amorosas: con dos Poetnas épicos... con tres tragedias fran- 
cesas traducidas..., Madrid, 1789. Las tragedias son la Andrómaca, 
de Racine; la Alcira y la Zayra ó Xaira, de Voltaire (ms. Bibl. Nac). 
— ^DoN José Agustín Ibáñez de la Rentería publicó Fábulas en ver- 
so castellano, 1789, 1797 ; se las corrigió Samaniego, y tienen soltura 
de versificación. — 'Doña Clara Jara de Soto publicó El Instruido en 
la Corte y aventuras del Extremeño, Madrid, 1789. — El doctor don 
Antonio Iugla y Font publicó el poema heroico Barcelona afligida 
por la muerte de... Carlos III, Madrid, 1789. — El tío Gil Mamuco, 
por D. F. V. Y. C. P., novela satírica y alegre, Madrid, 1789, 1801. — 
Colección de Novelas y Cuentos, Madrid, 1789. — Antonio Pérez es- 
cribió El Dilano, tragedia (ms. Bibl. Nac, cop. 1789). — Don Pedro 
Pichó y Ríus, profesor en Valencia, colmo de los poetas ramplones 
y prosaicos, tradujo en verso la Introdttcción á la sabiduría, de Vives, 
Valencia, 1791, y escribió un poema descriptivo en octavas á la pro- 
clamación de Carlos IV en Toledo (1789). — ^Pedro Pablo de Pomar 
publicó Memoria en que se trata de los caballos de España, Madrid, 
1789. Causas de la escases y deterioro de los caballos de España, ibid., 
1793. — ^DoN Francisco Preciado de la Vega publicó Arcadia Pictórica 
en sueño, alegoría ó poema prosaico sobre la Teórica y Práctica de la 
Pintura, escrita por Parrasio Thebano, Pastor Arcadc de Roma, Ma- 
drid, 1789. — .Fray Antonio Raymundo Pasqual, cisterciense, publicó 
Descubrimiento de la aguja náutica, de la situación de la America, 
del arte de navegar y de un nuevo método para el adelantamiento en 
las artes y ciencias, Madrid, 1789. — Don Antonio Ranz Romanillos 
publicó Las Oraciones y cartas, de Isócrates, Madrid, 1789, tres vols. ; 
1891. Vidas paralelas, de Plutarco, ibid., 1830, cinco vols.; 1879, cin- 
co vols.; 1907, cuatro vols. — Don Vicente Rodríguez de Arellano, 
poeta navarro, cómico y lírico, agudo y de fácil vena, gracioso en los 
versos cortos, muy popular, publicó Extremos de lealtad y valor he- 
roico navarro. Pamplona, 1789, canto épico en octavas. Navarra fes- 
tiva en la aclamación de... Carlos IV, Pamplona, 1789. El Decamerón 
español ó colección de varios hechos históricos, raros y divertidos, 
Madrid, 1805, tres vols. Memorial burlesco, célebres décimas, por lo 
agudas é ingeniosas, que corrieron manuscritas muy celebradas. Poe- 
sías varias, Madrid, 1806. Se han publicado 26 de sus obras dramátí- 



254 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XVIIl) 

cas, de ellas traducidas y refundidas; y se le atribuye La Lealtad 
ó la Justa Desobediencia, publicada con el anagrama Gil Lorena de 
Arozar. Poesías, en Aut. Esp., t. LXVII. En la Bibl. Nac. hay mss. 
El Aníbal, comedia (cens. 1792). Las tres sultanas ó Solimán 11 
(repr. 1793, impr. s. a.). Véanse, además: Cecilia y Dorsan, com., 
Madrid, 1800. La Dama labradora, com., ibid., 1801. La Fulgencio, 
com., ibid., 1801. — Manuel Rosell, presbítero, publicó Disertación 
histórica sobre la aparición de S. Isidro... antes de la famosa batalla de 
las Navas de Tolosa, Madrid, 1789. — Melchor María Sánchez Tole- 
dano publicó Las Majas, poema chnsquiheroico, Madrid, 1789. — Fray 
Luis de San Diego (1705-1785), trinitario madrileño, publicó Cow- 
pcndio de la vida... del V. P. Fr. Juan Bautista de la Concepción, 
fundador de la reforma de los Descalzos del Orden de la Sma. Trini- 
dad, Pamplona, 1789; Madrid, 1820. — Fray Manubx de Santo Tomás 
Traggia, carmelita zaragozano, prior en Valencia (1797) y Calatayud 
(1800), publicó Vida... de S. José, Pamplona, 1789; Valencia, 1794. 
Colección de reflexiones dominicales de Adviento, 1793. Reflexiones 
sobre los excesos, sedición y libertad filosófica de los franceses, 1793. 
Verdadero carácter de Mahoma^ I793- Oraciones, 1794. Colección de 
reflexiones espirituales, 1794. Única religión verdadera, tres veis., 
1795-96. — ^DoN Leonardo Soler de Cornellá publicó Aparato de 
elocuencia, 1789. — ^Don Esteban de Terralla y Landa, español que 
estuvo en Méjico y, sobre todo, en el Perú, desde 1787, poeta ó co- 
plero de irrestañable vena, gran improvisador de acertijos para ter- 
tulias, publicó Lamento métrico, llanto funesto y gemido triste por el 
nunca bien sentido doloroso ocaso de nuestro augusto monarca D. Car- 
los III, 1789, centón de sandeces y bufonadas, acaso á modo de pa- 
rodia. Abreviemos los títulos kilométricos de este parlanchín: Ale- 
gría universal. Lima Festiva, 1790. El Sol en el Mediodía. Exaltación 
al trono de Carlos IV, 1790, poema descriptivo en endecasílabos y 
once cantos. Alegría universal, Lima festiva, 1790. Vida de muchos, 
1791 (firmada E. T. L.). Semana del currutaco de Lima (chistoso), 
Lima por dentro y fuera, hacia 1792, sátira social ^n 17 romances ó 
descansos, gráfica y realista pintura que algunos juzgaron pedestre 
libelo de alusiones sucias y nauseabundas, que quiso recoger el Ayun- 
tamiento de Lima y se imprimió nuiclio allí, en Cádiz, Madrid, Mé- 
xico y París (1854): lleva ol seudónimo de Simón Ayanque. — Anto- 
nio José Valdés publicó Derrotero de las costas de España en el 
Occcano Atlántico..., Madrid, 1789. Historia de la Isla de Cuba y en 
especial de la Habana, Habana, 1K13, 1877; contiene noticias cu- 
riosas. — .El padre Juan de Vei.asco (1727-1819), jesuíta ecuatoriano 
de Quito, escribió en 1789 la Historia del reino de Quito, publicad» 
en Quito, 1841-1844, tres vols. Recogió poesías de los jesuítas ecua- 
torianos en El Ocioso de Faenca, seis vols. Sus papeles todos fueron 
llevados al lícuador por José Mcxiesto Larrea en 1825 y guardiulos en 



S. XVIII, 1790. D. MANUEL J. QUINTANA 253 

]a Bibl. Nac. de Quito por orden de García Moreno. Véase León 
Mera, Ojeada, 1868. 

142. Año 1790. Don Manuel José Quintana (1772- 
1857), nació en Madrid, estudió la segunda enseñanza en Cór- 
doba )• Derecho en Salamanca. A los diez y seis de su edad 
publicó un tomo de versos; en 1790 compuso la Epístola á Va- 
lerio sobre la pintura; en 1791 presentó al certamen de la Aca- 
demia Española el poema didáctico Las reglas del drama, que 
no fué premiado, y en las cuales sigue enteramente á Boileau 
con el criterio clásico, que mantuvo toda su vida, y conforme á 
ellas compuso sus dos únicos dramas que se conservan, de co- 
lor gris apagado, el Pelayo (1805) y El Duque de Viseo (1801), 
imitación de un drama inglés de Mateo Lewis, The Castle 
Spectre; se han perdido las tragedias Roger de Flor, El Prínci- 
pe de Viana y Blanca de Barbón. En 1795 tuvo el cargo de ge- 
rente mercantil en Madrid, donde dirigió en 1803 las Varieda- 
des de ciencias, literatura y artes. En 1806 fué nombrado censor 
de teatros y redactor jefe de El Semanario Patriótico. Aquel 
año comenzó á publicar las Vidas de españoles célebres. Cuando 
la invasión francesa (1808) se fué á Se\alla, redactó las procla- 
mas de la Junta Central y en 1810 sucedió á Moratín en la 
Interpretación de lenguas. Entró en las Academias Española y 
de San Fernando el año 1814. Sus ideas liberales le acarrea- 
ron, á la vuelta de Fernando VII, persecuciones y destierros, 
estando preso en Pamplona seis años (1814-1820); tras la 
rehabilitación volvió á ser desterrado, viviendo en Extremadu- 
ra desde 1823 hasta 1828; pero, promulgado el Estatuto (1834), 
fué hecho Procer del Reino y dos años adelante Presidente de 
la Dirección de Estudios, cargo que luego tomó el título de 
Director general de Instrucción pública. Fué el primer poeta 
á quien la Reina, su discípula, coronó en el Senado, durante el 
bienio progresista (1855), y por cierto tuvo para ello que pedir 
dinero para hacerse un traje ; tan corto de haberes vivió toda 
su vida. Esta pobreza es prueba de su honradez. Su entereza de 
carácter y férrea constancia en sus ideas enciclopedistas que- 
dan aquilatadas por las persecuciones que sufrió. Su amor á 
España le puso en la mano la antigua lira de Tirteo para can- 
tar braviamente la independencia patria y alentar a los espa- 



2?6 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

fióles á sacudir el yugo extranjero, siendo éste su mayor timbre 
de gloria y la ocasión de mostrar su verdadera vena poética. 
Nada significan contra su entereza el haber flaqueado por ca- 
sualidad felicitando lisonjeramente á Godoy en la oda Con 
ocasión de la paz entre España y Francia en lyps ó cantando 
el cuarto matrimonio de Fernando VII en la Canción epitalá- 
mica (1829). Discípulo de Meléndez Valdés y de Cienfuegos, 
á quien dirigió sus poesías en 1813, nada tomó del primero, y 
aunque imitó, según propia confesión, al segundo y mucho más 
á Herrera, como se ve en la primera edición de las odas á 
España libre, donde hay de él estrofas enteras, suprimidas des- 
pués, su estro es enteramente personal. Hijo del razonado y 
prosaico siglo xviii, al cual pertenece enteramente por su edu- 
cación artística, es Quintana el lírico más declamador que ha 
habido en España. Trazaba y aun escribía primero en prosa lo 
que después versificaba con el fuego de Cienfuegos, con el brío 
declamatorio de Lucano. El espíritu religioso, bíblico y hasta 
algo pindárico de Herrera no cuadraba al enciclopedismo de 
Quintana. Si empareja con él en ardimiento, no así en la ex- 
presión, que siempre parece chorrear algo de la prosa de donde 
la ha sacado, sin la preñez de elevados pensamientos que con- 
densa Herrera en cada figura retórica. Herrera es poeta puro, 
grandilocuente; Quintana, grandilocuente también, pero más 
que poeta es orador en verso. Había seguido á Meléndez Val- 
dés, cuando joven, cantando amoríos en sus odas A Célida, La 
danza, A Luisa Todi, A la hermosura, aun en su epicedio En 
la muerte de la Duquesa de Frías, por supuesto sin el timbre 
platónico ni menos cristiano de Herrera y sin el ardoroso sen- 
timiento de Safo, antes con cierta frialdad que se reziyna sin 
querer, debida, sin <luda, al espíritu de la vaga filosofía y del 
materialismo sin religión del pocla enciclopedista. Hallóse 
poeta, aunque declamatorio, enfático y razonador, en cuanto 
su ansia de verdad y de justicia se cebó en las doctrinas políti- 
cas y sociales que á la sazón sacudían á los pueblos, haciendo 
retemblar las instituciones tradicionales. Su alma de poeta sin- 
tió como pocos el sacudimiento y vióse convertido en propa- 
gandista de la revolución y portavoz de las nuevas aspiraciones 
de la sociedad, de la libertad y de la ciencia. Hermosa es su 




■'*^5f-V^'í. 



D. MANUEL JOSÉ QUINTANA 

(A. Ferrer del Río, Galería de la Literatura espartóla. Madrid, 1846.) 



S. XVIII, 1790. D. MANUEL J. QUINTANA ib'] 

oda 'Al Mar (1798) y no menos su oda 'A la Imprenta (1800), á 
pesar de lo trillados que se nos antojan esos tópicos. La injusta 
y bárbara invasión francesa fué otro no menor golpe que le 
llegó al alma, enardeciendo su amor á España y á la indepen- 
dencia nacional. La oda A Juan de Padilla (1797) había nacido 
de estos dos motivos; pero á vueltas de hermosos sentimientos 
político-sociales, sus ideas antirreligiosas pusiéronle un velo en 
los ojos para no comprender á la antigua España, á la cual, 
con la mejor intención de mejorarla y enaltecerla, la cubre de 
verdaderas injurias, convirtiendo no pocas de sus glorias en 
vilipendios. No pocos disparates, debidos á la ignorancia y ésta 
á la pasión sectaria, hay en las odas A la expedición española 
para propagar la vacuna en América y El Panteón del Escorial, 
aunque entrambas encierran indudables bellezas. Oda es la últi- 
ma enteramente romántica, escrita cuando todavía el nombre de 
romanticismo no se había oído en España. Sus mejores poe- 
sías, lauro eterno de su nombre, serán siempre las que le ins- 
piró el patriotismo: Al combate de Trafalgar (1805), Al arma- 
mento de las provincias españolas contra los franceses (1808), 
A España, después de la revolución de Marzo (1808). Aunque 
algún tanto trompeteadora, su voz varonil y briosa respondía 
aquí muy bien á la nobleza del pensar y al hondo sentir de Es- 
paña entera. Su personalidad lírica queda probada con sólo ad- 
vertir que señoreó su tono declamador heroico y brioso en Es- 
paña y América, hasta que Espronceda cambió el tono á las 
cuerdas de la lira castellana, siendo entre Espronceda y Melén- 
dez Valdés el rey y maestro de nuestra lírica y, por consiguien- 
te, uno de los poetas cumbres del siglo xix. Limaba despacio 
sus versos; pero ignoraba el arte supremo de condensar, y las 
largas parrafadas de su manera oratoria y declamadora le lle- 
vaban á empedrarlas de ripios, de epítetos comunes, de frases 
vagas, de repeticiones, de pura prosa. En vez de fantasear las 
cosas en su concreción poética y variada, tiende á las ideas abs- 
tractas, que expresa con resalte y brío, pero sin el color mati- 
zado de quien las ve concretamente. Publicó sus poesías jun- 
tas en 1813, dirigidas á Cienfuegos. 

La prosa no responde en Quintana al verso. Cualquie- 
ra esperaría de él un estilo grandilocuente, de períodos cua- 

TOMO TI. — 17 



258 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

drimembres, lleno de fuego y hasta de bambolla. Nada de 
eso. Quintana quiso ser clásico, sobre todo en la prosa, y lo 
fué á la manera que tenía de entender los clásicos. Su me- 
jor obra en prosa son las Vidas de Españoles célebres (1807- 
1833), en las cuales intentó remedar las l'idas paralelas de 
Plutarco, narrando sencillamente, sin pretensiones de investi- 
gador, lo que de tales varones pudiera leer con agrado y pro- 
vecho el público conn'm. Logró su propósito. El estilo es llano 
y sin tropiezo, el lenguaje no tiene los galicismos estrafala- 
rios de su tiempo; pero su criterio estético del clasicismo era 
harto pobre, el mismo de Iriarte, el de la discreción. Por huir 
de todo lo que huela á rebuscado y extraordinario, es la mis- 
ma ordinariez, sin bajeza, pero también sin grandeza. Es una 
tela de puro lino, blanca, sencilla y fría. Fáltale brío, fáltale 
color, fáltale cuanto los grandes artistas de la palabra juzga- 
ron siempre ser lumbres de la oración. No hay pinceladas va- 
lientes, rasgos que rebulten personajes y acaecimientos, dife- 
renciándolos como en artístico cuadro por las tonalidades, para 
darle unidad, haciendo resaltar lo principal sobre lo secunda- 
rio. Todo va en el mismo tono, todo corriente y sin calor ni 
color. El castellano es el de cajón y vulgarísimo de su tiempo. 
Quintana había leído poco nuestros clásicos ó no le gustó to- 
marles la rica fraseología y el pintoresco léxico que del pueblo 
■hablan ellos, á su vez, tomado. Para los lectores de entonces 
era la prosa más elegante y castiza que podía escribirse, y no 
menos lo parecerá á muchos de ahora que no se han apacentado 
en los autores de nuestro siglo de oro. 

143. En los primeros años del siglo xix infhíyó mucho l.i ter- 
tulia de Quintana, revolucionaria en política, radical y panfilista. 
Después de trinar contra la España antigua, la invasión francesa le 
hizo cantar la antigua España. A su tertulia concurrían Nicasio Ga- 
llego, el abate don José Miguel Alea, cortesano de Godoy ; Arjona, 
Blanco Whitc, Capniany, .\rriaza, José Somoza y el abate Marcliena. 
Fundó el periódico Semanario Patriótico (1808-11). Quintana, por su 
educación enciclopedista, no tuvo suficiente holgura de pecho para 
dar en él cabida á lo bueno y justo que traían las ideas de libertad 
francesas y á lo justo, bueno v grandioso que encerraba la liistoria de 
España, en cuyo fondo hubiera hallado más arraigadas todavía que 
en la Revolución francesa las ideas de libertad individual y popular, 
sabiendo distinguirlas del absolutismo que el germanismo y el Rena- 



S. XVIII, 1790. D. MANUEL J. QUINTANA 269 

cimiento trajeron á España. Sus bríos de propagandista se torcieron 
asi del recto camino, y no pudo ser nacional poeta sino á medias, cuan- 
do, á medias, sintió con el pueblo al entrar los franceses en España. 
M. Pelayo, Heterod., t. III, pág. 273: "Quintana, propagandista acé- 
rrimo de las más radicales doctrinas filosóficas y sociales de la escuela 
francesa del siglo pasado. Las incoloras utopias de Cienfuegos se true- 
can en él en resonante máquina de guerra ; los ensueños filantrópicos, en 
peroraciones de club; el Parnaso, en tribuna; las odas, en manifiestos 
revolucionarios y en proclamas ardientes y tumultuosas ; el amor á la 
humanidad, en roncas maldiciones contra la antigua España, contra 
su religión y contra sus glorias. Era gran poeta: lo confieso, y por eso 
mismo fué más desastrosa su obra. Digase en buen hora (como de- 
mostró Capmany) que no es modelo de lengua ; que abunda en gali- 
cismos y neologismos de toda laya, y, lo que es peor, que amaneró 
la dicción poética con un énfasis hueco y declamatorio. Dígase que 
la elocuencia de sus versos es muchas veces más oratoria que poética 
y aun más retórica y sofística que verdaderamente oratoria. Digase 
que la tiesura y rigidez sistemáticas y el papel de profeta, revelador 
y hierofante constituyen en el arte un defecto no menor que la insi- 
pidez bucólica ó anacreóntica, y que tanto pecado y tanta prostitu- 
ción de la poesía es arrastrarla por las plazas y convertirla en vil 
agitadora de las muchedumbres, como en halagadora de los oídos de 
reyes y proceres y en instrumento de solaces palaciegos. Dígase (y 
no dudará en decirlo quien tenga verdadero entendimiento de la be- 
lleza antigua) que Quintana podrá ser gentil porque no es cristiano ; 
pero no es poeta clásico (á menos que el clasicismo no se entienda 
á la francesa ó al modo italiano de Alfieri), porque todo lo que sea 
sobriedad, serenidad, templanza, mesura y pureza de gusto está au- 
sente de sus versos (hablo de los más conocidos v celebrados), lo cual 
no obsta para que sea uno de los poetas más de colegio y más llenos 
de afectaciones y recursos convencionales. Dígase, en suma (porque 
esto sólo le caracteriza), que fué en todo un hombre del siglo xviii, 
y que, habiendo vivido ochenta y cinco años, y muerto ayer de ma- 
ñana, vivió y murió progresista, con todos los resabios y preocupacio- 
nes de su juventud y de secta, sin que la experiencia le enseñase 
nada, ni una sola idea nueva penetrase en aquella cabeza después 
de 1812. Por eso se condenó al silencio en lo mejor de su vida. Se 
había anclado en la Enciclopedia y en Rousseau : todo lo que tenía 
que decir ya estaba dicho en sus odas. Así envejeció, como ruina ve- 
nerable, estéril é infructuoso, y lo que es más, ceñudo y hostil para 
todo lo que se levantaba en torno suyo, no por envidia, sino porque 
le ofendía el desengaño. Así y todo, aquel hombre era gran poeta, y 
no es posible leerle sin admirarle y sin dejarse arrebatar por la 
impetuosa corriente de sus versos encendidos, viriles y robustos. No 
siente ni ama la naturaleza ; del mundo sobrenatural nada sabe tam- 
poco; rara vez se conmueve ni se enternece; como poeta amoroso 



26o ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

raya en insulso ; el círculo de sus imágenes es pobre y estrecho ; el 
estilo, desigual y laborioso; la versificación, unas veces magnífica y 
otras violenta, atormentada y escabrosa, ligada por transiciones difí- 
ciles y soñolientas ó por renglones que son pura prosa, aunque noble 
y elevada. Y con todo, admira, desluinbra y levanta el ánimo con ma- 
jestad no usada, y truena, relampaguea y fulmina en su esfera poé- 
tica propia, la única que podía alcanzarse en el siglo xviii, y por quien 
se dejara ir, como Quintana, al hilo de la parcialidad dominante y 
triunfadora. Tuvo, pues, fisonomía propia y enérgicamente expresiva 
como cantor de la humanidad, de la ciencia, de la libertad política y 
también (por feliz y honrada inconsecuencia suya), como Tirteo de 
una guerra de resistencia emprendida por la vieja y frailuna España 
contra las ideas y los hombres que Quintana adoraba y ponia sobre 
las estrellas." M. Pelayo, Id. estét., t. III, vol. II, pág. 210: "Llegó á 
tiempo : fué el poeta de las ideas del siglo xviii, y por eso enmudeció 
dentro del xix. Para encontrar en nuestra historia lírica igual ó ma- 
yor, es menester remontarse al siglo xvi, y no detenerse sino ante 
fray Luis de León. Pocos hombres han mostrado tanto como Quintana 
igualdad en su vida, en sus ideas, en sus propósitos y en sus discur- 
sos. Era un hombre todo de una pieza, así en lo político como en lo 
literario. De aquí proceden su imperfección y su grandeza. Tiene 
todos los errores y también todas las nobles aspiraciones de su siglo. 
Su larga vida le permitió conocer otras ideas y otros sistemas; pero 
jamás hicieron mella en su dura naturaleza. El mismo debía creerse 
anticuado, y por eso enmudeció como poeta desde 1829, como crítico 
y como historiador desde 1830. Y acertó en este retraimiento, que le 
dio en vida toda la consideración que se debe á los muertos gloriosos 
y á los vestigios imponentes de las construcciones de otra edad. Quin- 
tana se mantuvo siempre fiel, no sólo á su educación filosófica, no 
sólo á todos sus errores históricos y preocupaciones políticas, de las 
cuales nunca quiso apartarse ni una tilde, sino á la poética que había 
aprendido en su infancia, y que no era otra que la poética clásica, 
tal como se entendía é interpretaba en Francia y en España á fines 
del siglo xviii. Pero como en él vivía una grande alma de poeta lí- 
rico, tropezó por su camino con el clasicismo verdadero, no cierta- 
mente con el de Horacio, cuya elegante y curiosa sobriedad le falta, 
sino con cierto género de poesía civil, que, por la grandeza de los 
asuntos y de las ocasiones en que fué engendrada, por dirigirse, no 
al lector solitario, sino á masas de pueblo congregadas, y, finalmente, 
por estar ligada á los recuerdos de un período heroico, recuerda más 
que otra alguna poesía moderna los cantos de Píndaro y de Tirteo. 
No hay en los versos de Quintana, como hay en los de Cienfuegos, 
gérmenes de poesía romántica: á lo sumo pueden encontrarse en la 
fantasía del Panteón del Escorial, ([uc, bajo ciertos aspectos, es de 
una belleza extraordinaria. Todo lo demás, ó es la expresión poé- 
tica de la filantropía del siglo xviii (como las odas á la Imprenta, á 



S. XVIII, 1790. D. MANUEL J. QUINTANA 2b I 

¡a Vacuna, etc., etc.), ó es la explosión magnífica del sentimiento 
nacional, pero con las formas antiguas y consagradas. Como todo lo 
que lleva sello de originalidad y de grandeza parece levantarse sobre 
el medio en que nace, han creído algunos, confundiendo cosas harto 
distintas, ver en Quintana el primero de los poetas del siglo xix. 
Nada más lejos de la verdad: Quintana, en lo bueno y en lo malo, 
es alumno del siglo xviii y el mayor poeta de él en España, como en 
sus respectivas naciones lo fueron Schiller, Alfieri, Roberto Burns y 
Andrés Chénier. También aquella edad tenía su poesía y sus poetas. 
En 1797 aparece firmada la oda de Quintana á Padilla, una de sus 
más audaces composiciones bajo el aspecto político ; en 1798, la oda 
al Mar; en 1800, la oda á la Imprenta. Todo Quintana estaba ya en 
estas composiciones." De 1803 á 1805 publicaron Quintana y sus ami- 
gos las l'^ariedadcs de Ciencias, Literatura y Artes, seis vols., revista 
donde puede verse á Quintana como crítico. Los artículos que allí 
publicó son: Sobre La Muerte de Abel, tragedia de Legouvé, tradu- 
cida por Saviñón. El Cid, de Corneille, traducido por G. Suelto. So- 
bre la elegía de Sánchez Barbero á la muerte de la Duquesa de Alba. 
Obras del coronel Cadalso. La Mogigata, de Moratín. Polémica coa 
don Juan Tineo sobre la misma comedia. Del idilio y de la égloga. 
Sobre las Fábulas de Iriarte. Sobre la Inocencia perdida, poema de 
Reínoso. El Reconciliador, comedia de Demoustier, traducida por 
Enciso Castrillón. Principios de Elocuencia, del cardenal Maury. 
Sobre la Rima y el verso suelto. Polémica con Blanco (White) so- 
bre la Inocencia perdida, de Reínoso. Obras de doña María Rosa Cal- 
vez. Sobre las Lecciones de Retórica, de Hugo Blaír. Sobre el tratado 
«le los Tropos, de Du-Marsais. En Quintana, como en Voltaire, con- 
trasta la timidez de las ideas literarias con la audacia de otro género 
de ideas. La crítica de Quintana es la flor de la crítica de su tiempo; 
pero no sale de él, no anuncia nada nuevo. Tiene la ventaja que tiene 
siempre la crítica de los artistas, es decir, el no ser escolástica; el 
no proceder secamente y por fórmulas ; el entrar en los secretos de 
composición y de estilo; el reflejar una impresión personal y fresca. 
La Vida de Cervantes la escribió para una edición del Quijote que 
hizo la Imprenta Real en 1797. En los tomos XIV, XVI y XVIII 
de la Colección de poetas castellanos, de don Ramón Fernández (Es- 
tala), hay prólogos de Quintana á la Conquista de la Bélica, de Juan 
de la Cueva, á los Romanceros y Cancioneros españoles, á Francisco 
de Rioja y otros poetas andaluces. En 1796 formó una colección de 
romances para esta colección de Fernández; pero no de los viejos, 
entonces desconocidos, sino de los de principios del siglo xvii, del 
Romancero General de Madrid, 1604, y del Cancionero General de 
Castillo. Gallardo escribió en El Criticón, núm. 6, Reparos Críticos 
al Romancero y Cancionero publicado por D. M. J. Quintana en la 
colección de D. Ramón Fernández, donde prueba que alteró capri- 
chosamente los textos. Con todo, fué el primero en decir en el pro- 



202 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

logo que "los romances son propiamente nuestra poesía lírica'' (mejor 
dijera épica), y que "ellos solos contienen más expresiones bellas 
y enérgicas, más rasgos delicados é ingeniosos que todo lo demás de 
nuestra poesía". Pero no fué erudito de profesión ni muy curioso 
de leer y recoger libros españoles. Publicó Poesías selectas, desde el 
tiempo de Juan de Mena liasta nuestros días, tres vols. (de los si- 
glos XVI y xvii), Madrid, 1807, 1817; Perpiñán, 1817. Poesías del 
siglo xviii, un vol., Madrid, 1830. Musa Épica, dos vols., Ma- 
drid, 1833. Hay tres introducciones é importantes notas críticas. En 
ellas, por haber sido "escritas en la plena madurez de su talento y 
de su estilo, dice M. Pelayo, hay juicios que han quedado y deben 
quedar como expresión definitiva de la verdad y de la justicia: hay 
generalmente moderación en las censuras, templanza discreta en 
los elogios, amor inteligente á los detalles y á la práctica del arte, 
y cierto calor y efusión estética, que contrasta con la idea que co- 
múnmente se tiene del genio de Quintana". Lo mejor que en pro- 
sa escribió es acaso el discurso preliminar á la Musa Épica, tanto 
en pensamientos como en lenguaje. "Para que la tragedia, dice, pueda 
llamarse nacional, es preciso que sea popular", palabras que cifran 
la razón del fracaso de la dramática erudita del siglo xviii. Las Vidas 
de los Españoles célebres llegan á nueve : del Cid, Guzmán el Bueno, 
Roger de Lauria, el Príncipe de Viana y Gonzalo de Córdoba, publi- 
cadas en 1807; de Vasco Núñez de Balboa y Pizarro, en 1830; de don 
Alvaro de Luna y fray Bartolomé de las Casas, en 1833. Como se ve 
por el Memorial Literario y otros periódicos, el Pelayo, sin duda por 
"los sentimientos libres é independientes que animan la pieza desde 
el principio hasta el fin y su aplicación directa á la opresión y degra- 
dación que entonces humillaban nuestra patria, ganaron el ánimo de 
los espectadores, que vieron allí reflejada la indignación comprimida 
en su pecho, y simpatizaron en sus aplausos con la intención política 
del poeta". Son palabras del mismo Quintana en la advertencia que 
encabeza la edición de 1821 de sus tragedias. No fué, pues, por la 
bondad de la tragedia por lo que le aplaudió el público, sino por la 
intención y la tesis. Pelayo no es Pelayo ni Cristo que lo fundó, por- 
que el adalid de la Reconquista tenía otros pensamientos muy dife- 
rentes, era cristiano hasta atribuir su victoria á la Virgen; no ha- 
bía opresiones de tiranos ni libertades políticas que pudiera preten- 
der, sino solamente la independencia contra la morisma. En la trage- 
dia de Quintana no hay ningún soplo de religión ni vislumbre de 
color histórico ni local. Su fuego y versos grandilocuentes eran, con 
todo, una novedad para las frías ramplonerías que se oían en el tea- 
tro de entonces. 

Quintana fué director de Variedades de Ciencias, Literatura y 
Arles (1803-05) y Semanario Patriótico (1808-11), donde insertó fuer- 
tes alegatos contra los franceses. Poesías. Madrid, 1802, 1813, i8¿i ; 
Burdeos, 1825. Vidas de españoles célebres, Madrid, 1807, tres vols. 



S. XVIII, 1790. D. FÉLIX MÁXIMO LÓPEZ 263 

(el 2°, en 1830), 1833; París, 1827, 1845. Tesoro del Parnaso Español, 
poesías selectas castellanas desde Juan de Mena..., Madrid, 1830; 
París, 1838, 1861. Cartas á Lord Holland sobre los sucesos políticos de 
España, Madrid, 1853. Obras inéditas, precedidas de una biografía 
del autor por su sobrino AI. J. Quintana, y un juicio crítico de M. Ca- 
ñete, Aladrid, 1872. Siria en el Líbano, Madrid, 1877. Obras poéticas, 
ibid., 1880. Obras completas, íbid., 1897-98, tres vols. ; Bíbl. Autor. 
Esp., ts. VII, XIX, LXI, LXIII y LXVII. Obras inéditas, Madrid, 
1892. Oda á la invención de la imprenta, Bibl. Aut. Esp., t. VI. Con- 
súltense: don Leopoldo Augusto de Cueto, Discursos de la R. Acad. 
Esp., t. II, págs. 133-175, Madrid, 1861 ; don Manuel Cañete, en 
Obras inéditas de Quintana, prólogo; E. Piñeyro, Manuel José Quin- 
tana, ensayo crítico y biográfico, París-Madrid, 1892 ; E. Mérimée, 
Les Poésies lyriques de QuÍ7itana, en Bulletin Hispaniquc (1902), 
t. IV, págs. 119-153; M. Menéndez y Pelayo, Don Manuel José Quin- 
tana, considerado como poeta lírico, en Estudios de crítica literaria, 
5.* serie, Madrid, 1908, págs. 297-352; Coronación de... (1855), Ma- 
drid, 1855, biogr. y poesías de los mejores poetas; Rev. Archiv.. 1901. 

144. Año i'¡<)0. Isidoro Bosarte publicó Observaciones sobre 
las bellas artes entre los antiguos, Madrid, 1790, cuatro ptes. Gabinete 
de Lectura Española, periód., seis cuadernos, ibid., 1798. Viaje artís- 
tico á z'arios pueblos de España, ibid., 1804 (sólo el t. I). — Catálogo 
de algunos escritores españoles que han escrito de veterinaria, de 
equitación y de agricultura, Madrid, 1790. — El p.\dre Santiago Del- 
gado, de la Escuela Pía, publicó Elementos de gramática castellana, 
ortografía, calografía y urbanidad, Madrid, 1790. — José Felipe Fe- 
«RER V Racas publicó Compendio Histórico de la... villa de Exea de 
los caballeros, Pamplona, 1790. — «Antonio Fuentes y Guzmán, de 
Santiago de los Caballeros (Guatemala), tenía acabada en 1790 (epíst. 
dedic.) la i.' pte. de la Historia de Guatemala y recordación florida..., 
publicada por primera ves con notas é ilustraciones por D. Justo 
Zaragoza, Madrid, 1882-83, dos vols. (ms. Bibl. Real). — Fray Ra- 
món DE Huesca, capuchino que nació en aquella ciudad (1739), pu- 
blicó Teatro histórico de las Iglesias del Reino de Aragón, t. V, Pam- 
plona, 1790; t. VI, 1796; t. VII, 1797; t. VIII, 1802; ts. IX, X y XI 
(véase fray Lamberto de Zaragoza, 1770). — índice último de los li- 
bros prohibidos, Madrid, 1790. — ■Don Guillermo Lameyra publicó 
Disertación sobre la Belleza Ideal en la Pintura, 1790. — Don .Antonio 
López de Palma (1739-1792), zumbón y agudo y satírico poeta popular 
sevillano, por seudón. D. Antonio Chacota, publicó Longevidad mími- 
ca. Puerto, 1790. Pantomimaquia poética ó títeres fantásticos. Málaga, 
1790. Conversación familiar en forma de saínete. Málaga. Romances 
contra los tomistas. "Sin exageración, puede afirmarse que fué el Isla 
sevillano" (Gallardo). — Don Félix M.^.ximo López (t 1821), músico, 
«scribió los saínetes El Cura v la sobrina, El Don Gorro, El Matri- 



204 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

monio de presto. Sámete metafórico, La Tertulia, Los Caracteres 
unidos y bizarro andaluz; el entremés El Repentón y las tonadillas 
Las Abejas, El Abogado y la maja. Los Andaluces, La Conversación. 
Piezas todas mss. en la Bibl. Nac. — Joaquín López publicó Herman- 
dad espiritual, historia y novenario de la Virgen Snia. bajo el nom- 
bre de la Sierra, que se venera cerca de Villarroya, en Aragón, Pam- 
plona, 1790. — 'El padre Miguel José Maceda (1744-1805), de Pam- 
plona, jesuíta, publicó Hosius vcre Hosius, Bolonia, 1790. De celeri 
propagatione Evangclii, ibid., 1798. Actas sinceras... de los Santos 
Saturnino, Honesto y Fermín, apóstoles de la antigua Vasconia, Ma- 
drid, 1798. — Don José March y Borras (t 1796), de Castellón de la 
Plana, imitó la Batracomiomaquia en La Rani-Rati guerra. Poema jo- 
coso dedicado á Juan Rana y dado á luz por uno de sus más afectos 
alumnos. Valencia, 1790, consta de un solo Cantigruñido. La Opinión, 
sátira. Versos á los terremotos de Oran de 1793. Égloga á la muerte 
de la duquesa de Frías. Ilphis y Julia, dr. Raquel, tragedia. — Don José 
Moreno publicó Viaje de la escuadra española á Constantino pía en 
1784, Madrid, 1790. — -Bernardino Juan Naudín publicó Serie crono- 
lógica de todos los... Arzobispos de... Lima..., ibid., 1790, 1872, en 
el t. III de la Colccc. de Doc. Liter. del Perú, por Odriozola. — Don 
José Francisco Ortiz publicó El Azote de tunos, holgazanes y va- 
gabundos..., Madrid, 1793; Valencia, 1793; Madrid, 1803. Orestes 
en Sciro, tragedia, Madrid, 1790, 1803. — El Papel Periódico, Ha- 
bana, 1790, primer periódico de la isla y donde hay versos. En 
1805 mudó el título por el de Aviso, y en 1810 por el de Diario 
de la FJabana, que todavía se publicaba en 1846. En 1800 apare- 
cieron La Aurora y El Regañón de la Habana, de crítica literaria y 
teatral, fundado por Buenaventura P. Ferrer, dos vols., y duró hasta 
1802. — iPantaleón Rivarola (1754-1821), de Buenos Aires, presbítero 
y catedrático (1779) de Filosofía y notario del Santo Oficio, cantó 
"en verso corrido", esto es, en romance octosílabo, el Romance he- 
roico de la... Reconquista, de Buenos Aires de 1806, que se hizo 
popular. Poema... por la libertad á los esclavos, 1807. Pero fué me- 
jor orador que poeta. Oraciones, 1790. — Fray Cayetano Rodríguez 
(1761-1832), orador, polemista y poeta mediano patriótico argentino de 
San Pedro, franciscano desde 1783, natural, sencillo y bondadoso, 
primero escribió el poema Doña María de Ojcda (1790), después El 
Sueño de Eulalia contado á Flora, poesía festiva c ingeniosa sátira 
contra los enemigos de la libertad de Mayo; cien Sonetos, por la 
mayor parte satíricos; odas como El Paso de los Andes y incto- 
ria de Chacabuco. Al día augusto de la Patria, Canción encomiás- 
tica al general .San Martín, A la memoria del Dr. Mariano Mo- 
reno, su discípulo. Consúltese: fray Pacífico Otero, Fr. Cayetano, 
B. Aires, 1908. — Don Ai.roNso Solís y Wií5aco\vrt, duque de Mon- 
tellano, publicó Poesías, Madrid, 171)0. El Fernando, canto heroico. 
Valencia, 1803. 



S. XVIIIj I79I. ANTOXIO SÁÑEZ 205 

1-15. Atio 1791. Don Jacinto Bejarano Galavis y Nidos, párroco 
de San Martín en Arévalo, publicó Sentimientos patrióticos ó con- 
versaciones cristianas que un cura de aldea, verdadero amigo del 
país, inspira á sus feligreses. Se tienen los coloquios al fuego de la 
chimenea en las noches de invierno..., Madrid, 1791, dos vols. — Fray 
Silvestre Calvo (n. 1740), de Utrillas (Aragón), trinitario, publicó 
Resumen de las prcrogativas del Orden de la Stna. Trinidad... y de 
los varones ilustres..., Pamplona, 1791. Situación de la antigua Osi- 
cerda, 1798 (en el Semanario de Zaragoza). — El doctor José Fran- 
cisco Camacho publicó Las Odas de Anacreonte... cristianisadas, 
en verso, Córdoba, 1791. Principales glorias... de Córdoba..., en 
verso, ibid., 1791, 1799. — El padre Gregorio Garcés, jesuíta (1749) 
de Hecho (diócesis de Jaca), publicó Fundamento del vigor y elegan- 
cia de la lengua castellana, Madrid, 1791, dos vols.; ibid., 1S52-53, 
1886 (trata de las partículas). — 'Fray Pedro González de Agüeros, 
franciscano, publicó Descripción historial de la provincia y Archi- 
piélago de Chiloé..., Madrid, 1791. — El padre Juan Luis Maneiro. 
de Veracruz, publicó De Vitis aliquot Me.vicanorum aliorumque qui 
sive virtute sive litteris Mexici imprimís florucrunt, Bolonia, 1791- 
92, tres vols. — Obras de eloqucncia y poesía premiadas por la R. Uni- 
versidad de México en el Certamen literario que celebró en lygo 
con motivo de la exaltación al Trono... de Carlos III, México, 1791. 
— Mercurio Peruano de historia, literatura y noticias públicas que da 
á luz la Sociedad Académica de Amantes de Lima, Lima, 12 vols., 
1791-95. — José Fr.vn'cisco Ortiz tradujo Los diez libros de Dióge- 
nes Laercio, Madrid, 1791, 1792. Manual de Epicteto, Valencia, 1816. 
— ¡Retratos de españoles ilustres con un epítome de sus vidas..., Ma- 
drid, 1791. — Fr.\y José Rodríguez Ucares, habanero, por seud. El 
Capacho, poeta improvisador y jocoso, pasa por autor de la come- 
dia El Príncipe jardinero y fingido Cloridano, 1791, 1820, 1842, et- 
cétera, que La Barrera dice ser de un Don Santiago de Pita, y 
con tal nombre, que más suena á seudónimo, hállase impresa: fué 
obra muy representada en .\mérica y España. Vejamen hecho á la 
Universidad, Habana, 1822. Segunda parte de las poesías curiosas de 
Fr..., ibid., 1822. Tercera parte, ibid., 1823. Poesías, tres ptes., ibid., 
1823, 1847, 1872 (9.° ed.). — Manuel del Socorro Rodríguez, cubano, 
carpintero de Bayamo, literato y artista autodidáctico, llegó á ser bi- 
bliotecario de Bogotá, donde fundó El Papel Periódico (1791-1797) y 
El Redactor Americano (1806) y otras publicaciones. Fué versificador 
fecundo y correcto, aunque prosaico como imitador de Iriarte, y no 
en el buen gusto. — Colección de 75 saínetes distintos, impresos en Ma- 
drid en 1791 y 1792 (en una carpeta, Vindel, los más, de don Ramón 
de la Cruz). — Juan Climaco de Salazar publicó Mardoqueo, tragedia, 
Madrid, 1791. — Antonio Sañez Reguart publicó Diccionario historie» 
de los artes de la pesca nacional, Madrid, 1791-95, cinco vols. (obra 
magnífica). — Carta familiar á D. Julián de Antón y Espejo sobre los 



266 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

teatros de España, Murcia (¿ 1791 ?), por D. L. S. B. R.— Don Maria- 
no Luis de Urquijo tradujo de Voltaire La Muerte del César, 1791 
(ms. Bibl. Nac). — Ignacio José de Urrutia y Montoya escribió 
Teatro histórico, jurídico y político militar de la isla Fernandiiia de 
Cuba y principalmente de su capital la Habana, 1791, impreso en la 
Habana, 1876. — Alis vagatelas ó las ferias de Madrid, mueble de 
moda, especialmente para las damas y petimetres literarios, Madrid, 
1791. 



146. 'Año 1792. Fray Vicente Martínez Colomer 
(1763-1820), poeta religioso, fácil versificador, intentó en Va- 
lencia imitar á Cervantes con la novela Trabajos de Narciso y 
Filomena. En sus Novelas ejemplares, como El Impío por va- 
nidad, el Valdemaro, Valencia, 1792, 1803, 1816, 1822, dos 
vols., y otras, se afanó, al modo de Montengon, por robustecer 
y propagar sanos principios. Apartado del mundo por sus do- 
lencias y natural, prevalecieron en su ánimo los sentimientos 
de la religión y de la patria. Su inspiración, tibia y amanera- 
da ; pero á veces, con su sencillo estilo, expresa ideas que llevan 
el sello de un alma sincera y creyente, como en La España 
vencedora, escrita en 1809 contra Napoleón. Poesías, Valen- 
cia, 18 1 8. Fué el primer traductor del licité, de Chateaubriand. 
Odas á la venida de SS. MM., Valencia, 1802. El Filósofo en 
su quinta ó relación de los principales hechos acontecidos des- 
de la caída de Godoy hasta el ataque de ¡'alenda. Valencia. 
1808. 

Fray Juan Fernández de Rojas, agustino de San Felipe 
el Real, y amigo de fray Diego González, que murió en sus 
brazos en Salamanca, adicionó el Año cristiano, de Croisset, 
y publicó, con seudónimo, una regocijada y donairosa sátira 
contra la filosofía analítica de los condillaquistas y el método 
geométrico de los wolfianos, titulada: Crotalogía ó ciencia de 
las caslañuelas. Instrucción científica del modo de tocar las 
castañuelas para baylar el Bolero y poder fácilmente y sin ne- 
cesidad de maestro acompañarse en todas las intid ancas de que 
está adornado este gracioso Bayle Español. Parte primera. 
Contiene una noción e.vacta del instrumento llamado castañue- 
las, su origen, modo de usarlas y los preceptos elementales 
reducidos á rigoroso método geométrico, juntamente con la 



S. XVIII, 1792. D. ANTONIO DE I.EÜN 267 

invención de unas castañuelas armónicas, que se pueden tem- 
plar y arreglar con los demás instrumentos. Su autor el Licen- 
ciado Francisco Agustín Florencio. Quinta Edición. En Va- 
lencia, 1792; Madrid, 1792, 1798; Barcelona, 1882. También 
escribió una égloga y canción á la muerte de Delio (fray Die- 
go González), llamándose á sí mismo Liseno. Consúltense: 
Impugnación iiteraria á ¡a Crotalogía...; escríbela en estilo de 
carta Juanito Lope::; Polinario, Valencia, 1792. Segunda parte, 
por Alejandro Moya : El Triunfo de las castañuelas ó tai via- 
je á Crotalópolis, Madrid, 1792 (anónimo). Carta de Madama 
Crotalistris sobre la segunda parte de la Crotalogía, por An- 
tonia l'igncydi (anónimo), Madrid, 1792. 

14 7. At'w i^9¿. Don Féli.x Amat de Palou y Pont (1750-1824), 
de Sabadell (Cataluña), magistral de Tarragona á los treinta y cinco 
de su edad, abad de San Ildefonso y arzobispo de Palmira á los cin- 
cuenta y tres, confesor de Carlos IV, publicó Historia eclesiástica, 
Madrid, 1792-1803; 1807, 13 vols., extracto bien hecho de Fleury y 
del cardenal Orsi. Diseño de la Iglesia militante, 1834 (póst.). Con- 
súltese: Félix Torres Amat (su sobrino), Vida, Madrid, 1835, y Apén- 
dice, 1838. — Don Isidoro Antillón y Marzo (1778-1820), de Santa 
Eulalia (Teruel), doctoral del Burgo de Osma, publicó Descripción 
orográf., poUt. y física de Albarracin, 1795. Carias sobre la antigua 
legislación municipal de las ciudades de Teruel y Albarracin, Valen- 
cia, 1799. Noticias históricas sobre los amantes de Teruel, 1806, 1857. 
Noticias hist. de D. Gaspar Melchor de Jovellanos, Palma, 1812. Es- 
cenas contemporáneas, y obras geográficas. — Fray Juan Domingo 
Arricivita, franciscano de Méjico, escribió Crónica seráfica y apos- 
tólica del Colegio de Propaganda fide de la S. Cruz de Querctaro, 
1792. — Le Bachelier de Salamanque (1736-38), de Lesage, fué libre- 
mente traducido por Esteban Aldebert Dupont, Madrid, 1792, dos 
vols.; Madrid, 1845; Barcelona, 1845, 1887 (Bibl. Clás. Esp.). — J. Ba- 
rón publicó La Mujer heroyca, esposa de Alonso Peres de Gusmátt, 
el bueno, doña María Alonso Coronel, drama impersonal, Madrid, 
1792. — Don Joseph Cornide publicó Investigaciones sobre la funda- 
ción y fábrica de la torre llamada de Hercules, Madrid, 1792. — 'Don 
José Faxardo publicó El Tribunal de las damas, Madrid, 1792. — iGeo- 
grafía poética de España y Portugal, en octavas ; anónimo escrito an- 
tes de 1792, impreso en Almacén de Frutos Literarios, i8i8. — Don 
Antonio de León y Gaiia (1735-1802), mejicano, gran matemático y 
astrónomo, publicó Descripción histórica y cronológica de las dos pie- 
dras que... se hallaron (1790); explican el sistema de los calendarios 
de los Indios..., México, 1792, 1802, 1822. — Guillermo López Busta- 



268 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XVIll) 

MANTE publicó Examen de las medallas antiguas atribuidas á la ciudad 
de Munda, Madrid, 1792. — Juan López Polinario publicó Impugna- 
ción literaria á la Crotalogia erudita.... Valencia, 1792. — Memorias de 
la insigne Academia Asnal: Por el Doctor De Ballesteros. En Bi- 
Tonto en la Impr. de Blas Antón, el año ¡1^2 de la Era Asnal. Y se 
hallará en Bayona de Francia. — Fray Antonio Montiel, franciscano, 
publicó El Eustaquio ó La Religión laureada, poema épico, Málaga, 
1792, 1796, dos vols.— Pablo del Moral escribió muchas tonadillas, de 
las que hay 15 mss. en la Bibl. Nac, de ellas Los Civilizados, con fe- 
cha de 1792. — El general Nariño (1760-1S23), de Bogotá, de nove- 
lesca vida, dictador de Colombia después de contribuir á su indepen- 
dencia: Obras, t. I (1792-1811). — Vida de Perico del Campo, anónima, 
Madrid, 1792 (su autor, el abate Alcina). — Don José de Rezabal y 
Ugarte (t 1800), oidor en Chile (1777), alcalde de Corte en Lima 
(1781), oidor y alcalde del Cuzco, regente de la Audiencia de Chile 
(1795), publicó Tratado del real derecho de las medias anatas y del 
servicio de lanzas de los Títulos de Castilla, Madrid, 1792. Bibl. de 
los escritores que han sido individuos de los seis Colegios Mayores, 
Madrid, 1795, 1805. — Don Alonso Bernardo Ribero y Larrea, cura 
de Ontanilla (Segovia), publicó Historia fabulosa del distinguido ca- 
ballero D. Pclayo, infanzón de la Vega, Qui.vote de la Cantabria, Ma- 
drid, 1792-3, dos ptes. ; 3." pte., Segovia, 1800. — Fray Sebastián Sán- 
chez Sobrino, franciscano en Granada, publicó Viaje topográfico 
desde Granada á Lisboa por Anasthasio Franco y Brebinsáez (seudó- 
nimo). Granada (después de 1792; obra de distinguido anticuario). 
Sermones varios, Madrid, 1828, 20 vols. Sermones panegíricos y mo- 
rales, ibid., 1845, cuatro vols. — Don Vicente de el Seixo publicó Lec- 
ciones prácticas de agricultura y economía que da un padre á su hijo, 
Madrid, 1792-94, cuatro vols. — Don Francisco Vargas Machuca tra- 
dujo en octavas Los dos primeros libros de la Eneida de Virgilio, Al- 
calá, 1792. 

148. 'Año //PJ?. Juan Ignacio González del Castillo 
(1763-1800), apuntador del teatro de Cádiz, fué sainetero, 
menos fecundo y espontáneo, pero no menos observador de 
las costumbres de su época ni menos donairoso que don Ra- 
món de la Cruz, aventajándole en la lírica. Fué de costumbres 
gaditanas tan excelente iMntor dramático como Ramón de la 
Cruz de costumbres madrileñas y de pinturas valencianas Esca- 
lante. Su Elegía á la muerte de la reina Maria Antonieta tiene 
algo del fuego y del estro de Quintana. Pero murió joven, á los 
treinta v siete años. Conócense 47 piezas dramáticas suyas. 

Don Manuel María de Aujona (1771-1820), hijo de don 
Zoilo de Arjona y doña Andrea de Cubas, nació en Osuna, 



S. XVIII, 1793. D. MANUEL M." DE ARJOXA Zbg 

donde estudió primeras letras y Filosofía; en Sevilla, Derecho 
civil y canónico, doctorándose en ambos. Fundó la Academia 
Silé en Osuna, siendo estudiante; otra en la Biblioteca de 
San Acacio en Sevilla, hacia 1789. Perfeccionóse en las letras, 
acabada la carrera, como colegial de Santa María de Jesús, 
donde hubo otra Academia, que después se tuvo en las casas 
de don Francisco Toledano y de don José María Blanco, sien- 
do sus primeros discípulos don Eduardo Vázquez, don Alber- 
to de Lista, don José de Mora, Blanco, Reinoso y otros, todos 
los cuales entraron después en la de Buenas Letras (1793). 
Llegó á Rector del Colegio é intimó con Fomer, Sotelo y Fer- 
nández Navarrete. á quien dirigió una anacreóntica en 1793 
al partirse á la guerra contra Francia ; respondióle Mirtilo 
con otra. En 1797 era doctoral de la capilla de San Fernando, 
y acompañó á Roma al arzobispo Despuig, y allí le nombró 
Pío VI su capellán secreto supernumerario. Vuelto á España, 
ganó en 1801 la canonjía penitenciaria de Córdoba por oposi- 
ción, adonde volvió en 1808 desde Madrid, al entrar allí Na- 
poleón, dejándose sus libros y papeles ; pero apoderado Dupont 
de Córdoba, hubo de sufrir los malos tratos de aquel feo sa- 
queo. El Cabildo le nombró en 1810 con otros dos capitulares 
para visitar al intruso José en 1810, llegado á aquella ciudad, 
y valióse de la amistad de los afrancesados y franceses que con 
él vinieron, para librar de su furor á más de 60 víctimas y 
para dar otras muchas pruebas de piedad y caridad ; pero, 
por traidor á la Patria, fué encausado y preso. Publicó en 1814 
un manifiesto probando en balde sus servicios á la Patria y 
dando sus descargos. En 1818 pasó á Madrid, donde logró el 
aprecio de Fernando VH, y falleció. Su más celebrada poesía 
el poema Las Ruinas de Roma, compuesto allí mismo é impre- 
so en Madrid, 1808, es como una paráfrasis del tan repetido 
pensamiento de los poetas del Lacio, que el olvido de la anti- 
gua virtus había acarreado la decadencia de Roma. Tiene 
hermosas descripciones, está escrito con esmero y según el 
gusto clásico, aunque es algún tanto declamatorio y demasiada- 
mente pagano para un sacerdote de la religión de los már- 
tires que glorificaron por más alta manera aquella ciudad. Al 
mismo tenor clásico y al estilo de Meléndez, compuso cantile- 



27° ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

ñas amorosas y bucólicas, cantando á Dorilas, Anardas y Flé- 
ridas. Entre sus poesías religiosas, recordemos A la Natizi- 
dad de N. S^,, A la Inmaculada Concepción, Al pueblo hebreo, 
'A la muerte de S. Fernando, A Jesús. Notabilísimo entre sus 
sonetos el intitulado A Cicerón, y merecen citarse su elegía 
En la muerte de Carlos III y las odas A la memoria y La dio- 
sa del bosque. Poesías, en Bibl. Aut. Esp., t. LXIII, donde se 
halla el catálogo de sus demás obras. La Bética coronando 
al Rey N. S. D. José Napoleón, oda, Córdoba. 1810: el autor 
y sus amigos destruyeron los ejemplares al salir de España los 
franceses. Manifiesto... de su conducta política á la Nación 
Española, ibid., 1814. Fué el principal de la escuela sevillana, 
conocedor de los clásicos greco-latinos, y se distinguió por la 
gravedad sentenciosa y doctoral en asuntos y estilo, con algu- 
na aspereza en el rimar. 

149. Los padres de González del Castillo fueron don Luis Gon- 
zález y doña Juana del Castillo. Enseñó Gramática al alemán don 
Juan Nicolás Bohl de Faber. No alcanzó á ver representadas sus obras 
en Madrid, ya que la primera que en la Corte se representó suya fué 
la tragedia Numa, en 1802. Tampoco logró coleccionarlas ni impri- 
mirlas. Su única comedia de tesis fué La Madre hipócrita {1800). La 
Gallada ó Francia revuelta, poema contra los franceses, Puerto, 1794; 
Cádiz, 1845-46. Pasatiempos juveniles, Sevilla, 1795. En la Bibl. Nac. 
hay mss. : La OrguUosa enamorada. El Recluta por fuerza (impr. 
1817). Una pasión imprudente origina muchos daños. La Venganza 
frustrada. Saínetes, ed. A. de Castro, Cádiz, 1845-46, cuatro vols. 
Obras completas, ed. Leopoldo Cano, Madrid, 1914, tres vols. Con- 
súltense : E. Cotarelo y Mori, D. Ramón de la Cruz y sus obras, Ma- 
drid, 1899; ídem, Isidoro Máigues y el teatro de su tiempo, Madrid, 
1902. Leop. Cano: "Sus cuadros son abocetados, pero con pincelada 
firme, de seguro efecto; su lenguaje, jerga andaluza sazonada con la sal 
gorda del modismo popular; el argumento, cualquiera cosa pequeña, 
pero llena de gracia ; los caracteres, exagerados para ser comprendidos 
por los tardos de entendimiento, parecen arrancados de la realidad y en 
la plenitud de la vida y del donaire, y en resumen, esos sainetes de pun- 
zante ironia, que transformaban el escenario en purgatorio de vicios 
y ridiculeces para picaros y payos, mantuvieron en el camino de la 
virtud á aquel pueblo que poco después hizo de la hermosa Cádiz el 
emporio de la cultura y de progreso y el baluarte de la independencia 
nacional." "¿Qué importa que la fortuna me niegue enteramente sus 
favores; que la malevolencia desacredite mis sudores y vigilias; que 
una crítica oscura y simulada denigre, muerda, emponzoñe todas mis 



S. XVIII, 1793. D. MANUEL M." DE ARJONA 27I 

producciones, si puedo enumerar tantos amigos que enjuguen mis lá- 
grimas, que animen mi desaliento?" (Carta en 1799, en A. Castro.) 

150. Año 1793. Fundóse en 1793, con la protección de Juan P. 
Forner y el fervor de algunos jóvenes, la Academia de Letras Hu- 
tnanas, de Sevilla, que contribuyó grandemente al renacimiento de la 
literatura y del buen gusto. Fueron de ella la pléyade poética forma- 
da por Arjona, Blanco, Lista, Reinoso, Roldan, Castro y Núñez, así 
como las Minora sidcra Matute, Mármol é Hidalgo. Poesías de una 
academia de Letras ¡lumanas de Sevilla, ibid., 1797 (de Blanco, Lista, 
Reinoso y vindicación de la junta por Eduardo Adrián Vacquer). Con- 
súltense : Lista, De la moderna escuela sevillana en literatura (en Rev. 
de Madrid, t. I); Cueto, Bosquejo hist.-crít. de la poesía casi, en el 
j. XVIII (t. II, c. XVI) ; A. Lasso de la Vega, Historia y juicio críf. 
de la escuela poética sevillana en los siglos xviii y xix, Madrid, 
1876; A. Alcalá Galiano, De la escuela litcr. formada en Sevilla á 
fines del siglo próximo pasado (en Crónica Española de Ambos Mun- 
dos, t. I, 1S60). Galiano: "La escuela sevillana, en los últimos días 
de los que de ella fueron lumbreras, vino á ser la de los apodados 
afrancesados, por haber servido con la pluma á los franceses, enemi- 
gos de su patria, porque dos de los miembros más distinguidos de 
aquel antiguo y ya acabado cuerpo, juntos con algún otro literato de 
la misma ciudad y época, llegaron á ser los corifeos y casi los úni- 
cos cultivadores de la literatura española en tiempo en que un Go- 
bierno duro y por las circunstancias perseguidor de los más de los 
escritores de otras escuelas que le habían sido contrarios, les dio, no 
sólo amparo, sino patrocinio declarado, lo cual equivalía á darles un 
monopolio de poder é influjo... Los sevillanos aspiraban á reproducir, 
á fines del siglo xviii, la poesía del xvi y años primeros del siguien- 
te, y á reproducirla casi tal cual era, y, sobre todo, á renovar la dic- 
ción de Fernando de Herrera, su ídolo, y de los que del, á su enten- 
der, tan perfecto modelo habían sido principales secuaces é imitado- 
res. De ello se desprende haber sido la nueva escuela sevillana tan ar- 
tificial cuanto serlo cabe. La añeja costumbre de figurarse los poetas 
pastores, fué puntualmente por ellos seguida... Los sevillanos, al pin- 
tarse apacentando ovejas cuando, si ya no estaban ejerciendo su santo 
ministerio en el altar ó en el pulpito, trabajaban con la pluma en un 
aposento bien techado, tomaron nombres de los que eran llamados 
poéticos en aquella época, en que el nombre propio parecía digno sólo 
de la humilde prosa. Blanco, latinizándose el apellido para trasmu- 
tarle después en nombre pastoril, pasó á ser Albino; Reinoso, de su 
nombre de pila Félix, sacó el de Fileno; Lista, de Alberto, se volvió 
Anfriso, y con este nombre tomó el supuesto oficio de pescador, aun- 
que hubo también de ser Licio por su apellido... Los argumentos de las 
poesías solían corresponder al disfraz de los poetas. Siendo casi to- 
dos ellos eclesiásticos, no por esto dejaban de componer y publicar 



272 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XVIIl) 

versos amatorios, sin escrúpulo ni recelo de faltar al decoro, en lo 
cual se repara aquí, no para reprender en ellos una conducta impro- 
pia del carácter de que estaban revestidos, pues sin duda no hubo 
de pasarles por la imaginación hacer gala de faltar á lo que era una 
de sus primeras obligaciones, sino para mostrar que el arte con re- 
glas engañosas, y no la naturaleza, los inspiraba, siendo fingidos sus 
amores y no disimulándose la ficción, pues los enamorados pastores 
Albino, Fileno y Licio eran quienes declaraban sus tiernos y apasio- 
nados afectos á las imaginarias Dorilas, Claris ó Filis, sin que de 
tales galanteos y amoríos pudiese resultar tacha á los presbíteros 
Blanco, Remoso ó Lista. De aquí se seguía ser fingidas las pasiones 
que expresaban, y que, como figuradas y no sentidas, apareciesen ar- 
tificiosas, tibias ó vagas y comunes, en lugar de ser vehementes ó 
intensas, mero producto de las reglas de su doctrina, que les manda- 
ban tener amores y cantarlos, indudablemente porque, como de los 
andantes decía el caballero de la Mancha, su famoso imitador, pen- 
saban de los pastores imaginados que uno sin amores era "árbol sin 
"Ihojas y sin fruto y cuerpo sin alma". Pero á una con las poesías 
amatorias, las escribían los nuevos poetas sevillanos de las llamadas 
sagradas, ó digamos, sobre asuntos religiosos, propio argumento para 
hombres de su santa profesión, y tal, que no sólo les consentía expre- 
sarse en obediencia á una inspiración espontánea y genuína, sino que 
parecía en ellos natural desahogo de sus almas la concepción y ex- 
presión de tales pensamientos. Sin embargo, las mismas poesías sa- 
gradas de aquellos ingenios, ciertamente no faltos ni de imaginación 
ni de pasión, se resentían en gran manera del vicio radical de la fe 
literaria que había abrazado. En vez de entregarse á los naturales 
ímpetus de una devoción sencilla, sincera y bien sentida, como aquella 
que inspiraba á fray Luis de León los magníficos trozos de su Noche 
serena ó el bellísimo principio y fin de la oda A la Ascensión, los se- 
villanos del siglo xviii, sin duda piadosos, seguramente doctos, con- 
tenían su piedad para darle dirección, ó, lo que es lo mismo, antes de 
dar natural suelta á sus afectos, buscaban en los libros ó en la memo- 
ria los términos en que debían expresarlos." 

El Alcázar de la sensibilidad ó los matrimonios felices, anécdota, 
por D. J. J. T. y A., Madrid, 1793. — Agustín Alvarez Pato publicó 
Diccionario de los nombres propios de hombres y mujeres en las cua- 
tro lenguas castellana, latina, francesa ó italiana, Madrid, 1793. — 
El padre Raimundo Diosuado Caballero (1740-1820), jesuíta de Pal- 
ma, por seud. Filiberto Parripalma, publicó De prima Typographiae 
hispanicac aetale Specimen, Roma, 1793, reimpresa con traduc. caste- 
llana en Madrid, 1865-66, por Vicente Fontán. Bibliothcca Scriptorum 
Socielatis Jcsu supplemcnla, 1814; t. II, 1816. — La Constancia espa- 
ñola (comedia), representada por la compañia de Rivera, Cádiz, 1793, 
sobre la heroica defensa de Calahorra, á imitación de la Numancia, 
de Ayala. — Don Francisco de Paula Fekn.^ndez de Córdova Lacer- 



S. XVIII, 1793. D. JOSÉ MARÍA ROLDAN 2^3 

DA Y Alagón (n. 1778), marqués de Aguilar, hijo del conde de Sás- 
tago don Vicente, publicó Canción, Valencia, 1793. Descripción del 
Canal Imperial de Aragón en Metro, Zaragoza, 1794. Oda anacreón- 
tica, 1795. — Don Santos Díez Gonzáleiz, catedrático de Poética de los 
Estudios Reales de Madrid, publicó Instituciones Poéticas, con un 
Discurso preliminar en defensa de la Poesía y tm compendio de His- 
toria Poética ó Mitología, Madrid, 1793. Es arreglo de las Institucio- 
nes Poéticas del padre Juvencio; el Discurso es traducción del abate 
Massieu. — Disertación acerca del castellano, 1793, anónima. — Del Ca- 
ballero Florián, autor francés, tradujéronse Numa Pompilio, poe- 
ma, Madrid, 1793, dos veis. Novelas, Mataró, i8i2. Calatea de M. de 
Cervantes, imitada, compendiada y concluida, Barcelona, 1830. Com- 
pendio de la historia de los árabes, Valladolid, 1830. — ^Doña María 
Nicolasa de Helguero y Alvarado (t 1805), nacida en San Cebrián 
(Falencia), casó con el Marqués de San Isidro, y, viuda, entró en el 
monasterio de las Huelgas. Publicó Vida de S. Mafalda... se ha aña- 
dido la versión de varios Salmos, Burgos, 1793. Poesías sagradas y 
profanas, ibid., 1794. Rasgo de la vida de... S. José, en dos cantos y 
en liras, ibid., 1794. Vida de Clemente XIV, en dos cantos y en ro- 
mance, ibid., 1794. Véase Bibl. Aut. Esp., t. XXXV, págs. 305-347. — 
Don Juan Francisco López de Plano (1758-1808), zaragozano, juris- 
consulto y poeta, publicó versos, polémicas y críticas en el Diario de 
Zaragoza desde que lo fundó en 1797; fué desterrado á Valladolid 
por sus ¡deas enciclopedistas, y volvió en 1800. Escribió las comedias 
Cómbela, La Orgullosa y La Dama intrigante, antes de 1793. De 
1797 á 1799, en Valladolid, los dramas El Sacrificio de Caliloe, La 
Dama de espíritu ó la discreta Adelaida, con música. En los periódi- 
cos, muchas anacreónticas, cantilenas, elegías, sáficos, fábulas é 
himnos. Poesías selectas, Zaragoza, 1880. — José López de Illán, se- 
villano, escribió Historia de la S. Cruz de Caravaca, 1793. — Don 
Francisco Menéndeiz escribió El Sutil tramposo ó Al fin todo se des- 
cubre, saínete (ms. Bibl. Nac, cop. de 1793). — Juan Bautista Muñoz 
(1745-1799) publicó Historia del Nuevo Mundo, t. único, Madrid, 
1793 ; llega hasta 1500, y está fundada en documentos. Consúltese 
Fuster, Bibl. Valenciana, t. II, págs. 202-238, donde hay importante 
catálogo de los documentos que recogió. — Enrique P.\los y Navarro 
publicó Disertación sobre el teatro y circo de Sagunto, ahora villa de 
Murviedro, Valencia, 1793. — Don Clemente Peñalosa y Zúñiga pu- 
blicó La Monarquía, 1793. — F. Juan Peñalver, franciscano, escribió 
Historia cronológica del pueblo de Dios, publicada por don Juan Her- 
nández Delgado, Alcalá, 1793. — ^El padre Isidoro Pérez de Celis 
publicó Filosofía de las costumbres, poema, Madrid, 1793, más de 
10.500 versos. — El licenciado Felipe Roxo de Flores publicó Elo- 
quencia forense, Madrid, 1793. Invectiva contra el lu.ro..., ibid., 1794. 
— .Don José María Roldan (1771-1828), sevillano, fundador con Rei- 
Hoso de la Academia de Letras Humanas, fué cura de San Marcos de 

TOMO TI.-lR 



27 4 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

Jerez y de San Andrés de Sevilla. Predicó un famoso Sermón de Cor- 
pus (1818), publicado en Revista de Ciencias, Literatura y Artes de 
Sevilla, 1857. Sus poesías en Cueto, t. III. Por su robusta y aun rim- 
bombante oda A la Resurrección del Señor, atacó Tomás González 
Carvajal á la escuela sevillana; defendióle medianamente Reinoso 
con una Carta del capitán D. Francisco Hidalgo Muñatones. Perdióse 
el poema Danilo, encomiado por sus compañeros de escuela. — Don 
Manuel Justo Rubalcaba (1763-1805), de Santiago de Cuba, soldado 
y poeta bucólico, escribió, de guarnición en Puerto Rico, en 1793, al- 
gunas traducciones de Virgilio, á quien imitó en la égloga Riselo y 
Claris. Compuso el poema La Muerte de Judas, poema de grandes 
bellezas y grandes defectos, Habana, 1830; Cuba, 1847. Poesías, San- 
tiago de Cuba, 1848. — Lo Moral del más famoso escudero Sancho 
Pama, Madrid, 1793. — El padre Cayetano de Santo Domingo 
(t 1797), de Lechago (Aragón), escolapio, publicó Geografía general, 
Zaragoza, 1793. — José Solano Ortiz de Rozas publicó Idea del Im- 
perio Otomano, Madrid, 1793, su viaje. — El Tiempo de ferias ó Ja- 
cinto en Madrid, ibid., 1793. 

151. Año 1794. Don Carlos Benito González de Posada y Me- 
néndez (1745-1831) nació en Candas (Oviedo) y murió en Tarragona. 
Estudió en Oviedo, recibiendo los grados de Bachiller (1763) y de 
Teología (1767), fué fiscal y consiliario de la Academia de Santo 
Tomás de aquella ciudad, reorganizó los Estudios de San Isidro de 
Madrid (1770) y fué nombrado por oposición pasante de Humanida- 
des (1771) ; obtuvo los grados mayores de Teología en Alcalá y Avila 
y en esta diócesis recibió las sagradas órdenes ; fué magistral de Ibi- 
za (1788), vicario capitular y gobernador diocesano; después, canónigo 
de Tarragona (1797). En 1794 se publicaron las Memorias históricas 
del Principado de Asturias y Obispado de Oviedo, Tarragona, t. I y 
único. Sus demás tomos fueron quemados por una criada; sus otras 
obras en niss., véanse en Máximo Fuertes Acevedo, Bosquejo... Li- 
teratura en Asturias, Badajoz, 1885. Consúltese además Fermín Ca- 
ndía Secades, D. C. G. de Posada, notas bio-bibliográficas, en Bol. 
Acad. Hist., 121, págs. 61-75. 

Fray Joaquín de Alvalate, franciscano, publicó Doctrina chris- 
tiana, regular y mystica. Alcalá, 1794. — José Ignacio Basurto, de Sal- 
vatierra (Méjico), publicó Recreación poética en varios sonetos y unas 
endechas, del franciscano Fr. José Planearte, México, 1794. Fábulas 
morales, para niños, México, 1802. — Noticias de la provincia de Ca- 
lifornias en tres cartas de un sacerdote religioso hijo del real con- 
venio de predicadores de Valencia, Valencia, 1794. — José Félioí 
Cano tradujo en romance la Psycomachia de Prudencio, en romance 
heroico, Falencia, 1794. — Don Pedro Céris y Gilabert (174.V1795)» 
valenciano, jesuíta extrañado, publicó Valencia, poema, 1794. Poesías. 
— Doña Joaquina Cümella escribió la tonadilla La Anita, 1794 (ms. 



S. X\'I1I, 1795. FR. DIEGO TADEO GONZÁLEZ 27D 

Bibl. Nac). — Luis Folgueras y Sión, de Villalar (Ast.), deán en 
Orense, publicó A la muerte de M. González, elegía (1794). Invecti- 
va contra los Dominastros (1804). Fábulas, Coruña, 1811. Sátiras 
de Juvcnal, en verso, Madrid, 1817. — Don Vicente González Arnao 
{1766-1845), madrileño, secretario del Consejo de Estado con José 
Bonaparte (1809), emigrado (1813-31), académico de la Historia y 
de la Española, publicó Ensayo de una historia ci'il de España, 1794. 
Discurso sobre las antiguas colecciones de cánones, griegas \ latinas, 
dos vols., 1794. Sobre la Constitución de Cádiz, Valencia, 1813. Elo- 
gio de asneros {Mentor. Acad. Hist., t. IV). Elogio de Campoma- 
nes (ibid., t. V). Diccionario histórico-geográfico de Navarra y las 
provincias vascongadas, 1802 (véase Dic. geogr. hist. de Esp.). Dic- 
cionario abreviado de la lengua castellana. — Juan Lozano, canónigo 
de Cartagena, publicó Bastitania y Contestania del Reyno de Mur- 
cia..., Murcia, 1794, dos vols. Historia antigua y moderna de Jumilla, 
ibid., 1800. — Miguel Ignacio Pérez Quintero publicó La Beturia 
vindicada, Sevilla, 1794. — Historia del más famoso escudero Sancho 
Pansa, después de la muerte de D. Qui.vote de la Mancha, Madrid, 
1794- 

152. 'Año 1795. Fray Diego Tadeo González (1733- 
1794) nació en Ciudad Rodrigo; sus padres, don Diego An- 
tonio González y doña Tomasa de Avila García. Fué desde 
niño poeta tierno y delicado, y como tal deleitábase leyendo 
poesías y amando con arrobamiento á las mujeres. A los diez 
y ocho de su edad entróse agustino y profesó en Madrid en 
1 75 1, donde estudió, así como en Salamanca. Aficionóse á Ho- 
racio y más á fray Luis de León, á cuya Exposición de Job 
añadió los capítulos que le faltaban, con tan buena mano, que 
á no estar lo suyo en bastardilla, difícilmente se distinguiría 
lo del uno y lo del otro. Predicaba con gran sentimiento. Fué 
prior en Salamanca, Pamplona y Madrid, señalándose por su 
afabilidad y caridad con todos. Con nombre de Delio toda- 
vía en el claustro cantó el amor á las mujeres. Melisa y Mirta 
lo fueron, y no sólo imaginadas. Melisa fué su primero y úni- 
co amor; á Mirta la sublima de modo que su nombre no lasti- 
ma ni su pureza de austero moralista ni su autoridad de ejem- 
plarísimo sacerdote. Fueron, en suma, lo que Laura para Pe- 
trarca, una fuente de poesía, en la que veía el poeta las belle- 
2as del Criador de toda belleza. Jovellanos pudo más de lo 
que debiera en su ánimo modesto y apocado. Pintóle la poe- 
sía amorosa como indigna de eterna fama y le aconsejó cantase 



276 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

la filosofía moral. Pero faltábale á fray Diego la alteza de 
pensamientos, así como el brío de fray Luis de León, cosas 
ambas en que quedó por bajo de él, á pesar de la fantasía viva 
y amena y del sentimiento delicado y tierno, en que tanto se le 
parece, y la versificación dulce y armoniosa, en que le lleva 
ventaja. Hasta le trazó Jovellanos el plan del poema didáctico 
Las Edades, cuya primera parte. La Niñc::, escribió el dócil 
agustino, pero como quien tañe lira ajena. En cambio, el ins- 
tinto popular reparó y corrigió el error cometido por Jovella- 
nos en El Murciélago alevoso, poesía ligera, que se celebró y 
se celebra siempre entre las mejores en su género. Fué, en 
suma, un poeta delicado, de exquisito gusto, y tan semejante 
á fray Luis de León, fuera de lo levantado de sus pensamien- 
tos filosóficos y del brío que á veces le arrebataba, que no 
pocas se confunde con él. "Fray Diego González fué el último 
de los escritores salmantinos que conservaron acendrada é 
incólume, así en el pensar como en el decir, la savia que había 
dado tan gloriosa vitalidad intelectual y guerrera á los españo- 
les de otros tiempos. Cualquier desvío de la castiza senda re- 
pugnaba á su noble naturaleza" (Cueto). 

El abate don José Marchena Ruiz de Cueto (1768- 
1821) nació en Utrera, recibió cristiana educación de sus 
padres, don Antonio y doña Josefa María, y se ordenó de me- 
nores. No quiso estudiar Filosofía ni Teología, sino Latín y 
lengua y Literatura francesa. Hecho volteriano y encausado 
por la Inquisición, huyó por Gibraltar á Francia, donde aca- 
baba de estallar la revolución, y se dio luego á conocer. Bus- 
cóle Marat, le ofreció su amistad y el periódico El Amigo del 
Pueblo; pero no sé si horrorizado de las cínicas y sangrien- 
tas intenciones del tribuno ó porque se acogió á Brissot y afi- 
lióse con los girondinos, hubo de sufrir las consecuencias y 
huyó de Paris. Preso volviéronle á la capital con Duchátel y 
Riouffe, que en sus Memorias de un arrestado, dice de él: "Yo 
no he visto jamás un alma más enérgica ni más ardiente." 
Desde un calabozo insultó á Robespierre, quien le perdonó, 
habiendo guillotinado á Danton, Dcsmmilins y Lacroix. En 
vez de agradecérselo, le escribió desde su prisión: "Tirano, 
tú me has olvidado", y en otro billete: "¡O mátame, ó dame 



S. XVIII, 1795. D. JOSÉ MARCHENA 277 

de comer, tirano!" Ajusticiado aquel monstruo, quedó libre 
Marchena (1794) y fué nombrado de la Comisión de Salud 
Pública. Comenzó á escribir en El Amigo de las Leyes; los su- 
yos le culpaban de retrógrado y le quitaron el cargo, y él gra- 
nizó folletos contra las cabezas del partido dominante. "Mar- 
chena (díjole uno viéndole sable en mano), ¿dónde vas pe- 
gado á ese descomunal chafarote?" Era, en efecto, chico, 
casi contrahecho y feo. Fué al cabo proscrito, y en 1797 no 
menos le persiguió el Directorio por extranjero. Lleváronle á 
Suiza ; pero reclamó los derechos de ciudadano francés ; se los 
concedieron y volvió á Francia, y fué secretario del general 
Moreau en 1801 y en 1808 vino á España como secretario de 
Murat, el cual le libró de las manos de la Inquisición. El Rey- 
intruso le nombró redactor de la Gaceta y archivero mayor 
del Ministerio del Interior, con más una ayuda de costa para 
traducciones del francés. Hizo las del Hipócrita y del Misán- 
tropo, de Moliere, que se representaron, y en premio le nom- 
bró Pepe Botellas Caballero de la orden española^ ó Crus del 
Pentágono, como llamaba Moratín á esta condecoración Jose- 
fina, que también tuvo la triste gloria de merecer. Siguió Mar- 
chena á la vencida corte hasta Francia y paró en Nimes ; luego, 
en Montpeller y Burdeos. Volvió en 1820 á Madrid y murió el 
año siguiente pobre y despreciado de todos, aunque no de 
Dios, que le abrió los ojos de la fe y le dio su gracia para aca- 
bar como buen cristiano. Acaso le movió á Marchena y le mo- 
vió al Padre de todos la oda que por entonces hizo A Cristo 
crucificado, la que le dio su fama de poeta. Como literato, te- 
nía brío tribunicio en sus diatribas, tanto como vehemencia 
y actividad en la vida práctica. Su prosa es impetuosa y poco 
doblegadiza, llena de espontaneidad, vida y color. En las tra- 
ducciones metió ya galicismos, ya arcaismos, según las lectu- 
ras en que andaba. Muéstrase desembarazado hablista y le- 
vantado crítico en las Lecciones de filosofía, moral y elocuen- 
cia, Burdeos, 1820, dos vols. ; aunque siempre es tieso, abso- 
luto, poco imparcial é incapaz de comprender ciertas glorias 
españolas. En poesía es premioso, desleído; todo lo contrario 
qiie en la prosa. Aunque parezca increíble, fué un seudoclá- 



27^ ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

«ico en literatura, á pesar de su braveza en filosofía, religión 
y política. 



153. Fray Diego González á un amigo de Sevilla (1775): ''Este 
Parnaso salmantino se compone de cinco poetas que se tratan con fa- 
miliaridad y mutuamente se estiman. Los tres, Liseno (P. Fernández), 
Deho (íray Diego González) y Andronio son de casa (agustinos)... 
Los otros dos poetas son jóvenes seglares, profesores de jurispruden- 
cia (Meléndez y acaso Forner)." De aquí salió el llamar Escuela 
salmantina á los poetas de la segunda mitad del siglo xviii; pero, ¿en 
qué se parecen el candoroso fray Diego, el sarcástico Forner, el de- 
licado Meléndez y el epigramático Iglesias? Fray Diego, en carta á 
Jovellanos (1778): "¿Creerá Vm. que aquella Mirta que Dclio ape- 
llidaba fidelisima ha abandonado mi correspondencia y olvidado mi 
cariño? Pues así me lo aseguran y así lo muestra su extraño silen- 
cio. Vale Dios que, como el amor que Delio la tenía nada tenía de 
interesal ni desordenado, no ha causado en su pedio aquellos grandes 
sentimientos que fueran regulares en otra providencia. Dclio la ama- 
rá, sin tratarla, del mismo mo'do y en el mismo grado que cuando la 
trataba, porque no cabe en él otra cosa ; es natural á él no dejar de 
amar lo que una vez amó." Quintana : "Fué apasionado del estilo de 
fray Luis de León y le imitó tan hábilmente, que sus versos se con- 
funden á veces con los de aquel gran poeta." Tícknor: "Imitó á fray 
Luis de León con tan feliz éxito, que, al leer sus odas y algunas de 
sus versiones de los salmos, nos parece oir aún la solemne entonacióí» 
de su gran maestro." La epístola de Jovellanos ó Jovitio á sus amigos 
de Salamanca (Meléndez, fray Diego y el padre Fernández), donde 
les retrae del cantar amores y aconseja á fray Diego cante la filoso- 
fía moral, y á Meléndez, el sangriento furor de Marte, véase en la 
pág. 27 fiel t. XLVI de la Bibl. Aut. Esp. Contestóle fray Diego (1776) : 
"Delio al menos da una firme palabra de ó no cantar jamás ó em- 
plear su canto en alguna de las graves materias que V. S. se sirve 
poner á su cuidado, haciéndole el honor de creerle capaz del desempe- 
ño. El coturno es mucha altura para una cabeza tan débil como la de 
Delio." En otra (1776) : "El correo pasado recibí de mano de Batilo 
(Meléndez) el plan del poema de Las Edades... No sólo me gusta y 
enamora, como todo cuanto sale de la pluma de V. S., sino que tam- 
bién me incita poderosamente á poner desde luego en ejecución el 
designio..." Estas cartas autógrafas, en la Colección del señor Mar- 
qués de Pidal. Poesías, Madrid, 1705, 1812; Valencia, 1817; Barce- 
lona, 1821; Zaragoza, 1831; Bibl. Aut. Esp., t. LXI. El Murciélago 
alevoso, Madrid, 1834. Fray Juan Fernández: "Sus poesías manifies- 
tan, mejor que cuanto puede decirse, el carácter del maestro Gonzá- 
lez. En ellas se echa de ver un genio dulcísimo, una alma penetrada 
de amor, un talento claro y despejado, una inclinación decidida á lo 



S. XVIII, 1795. D. JOSÉ MARCHENA 279 

mejor, un tino particular para elegir lo más bello y, últimamente, un 
lenguaje tan puro y castizo, y una versificación tan dulce y armo- 
niosa, que, sin disputa, lleva en esto último ventaja al grande fray 
Luis de León. Sin embargo de tan altas cualidades, vivió casi des- 
conocido, porque aborrecía la ambición y todos los medios infa- 
mes de que se vale para elevar á los sujetos. Era franco, senci- 
llo, ingenioso, sin aquella ostentación ni fausto que suelen apa- 
rentar algunos para venderse por sabios, y con la mayor frecuencia 
le oí confesar sobre varias materias, sin rubor alguno, su ignorancia. 
Yo no he leído ese libro; No entiendo esa materia; Me faltan princi- 
pios para juzgar de tal ó tal cosa : tales eran sus expresiones cuando 
se le quería precisar á decir su parecer sobre algún asunto que no pe- 
netraba bien. Vivió siempre como quien tenía que morir; pero cuando 
se convenció de que su muerte estaba cercana, avivó su espíritu y 
procuró volver toda su atención á Dios y á la eternidad. Entonces le 
entró algún escrúpulo por causa de sus poesías, y habiéndolas juntado 
con varias cartas y papeles inútiles, me encargó que lo quemara todo 
junto, sin advertirme nada. Yo sospeché el engaño que quería hacer- 
me del demasiado cuidado que ponía en ocultarlo ; y como su suma 
debilidad no le había permitido barajar bien los papeles, antes de 
aplicar la llama conocí que estaban allí sus poesías. Apártelas con cui- 
dado y libré de un eterno olvido los felices partos de este ingenio espa- 
ñol; pero él quedó muy satisfecho de que con su muerte perecían tam- 
bién todos sus versos. Esto fué cuatro días antes de morir, y desde en- 
tonces me clavaba con mucha frecuencia la vista y me decía : Esto es 
morir. En este momento no temo á la muerte: sólo temo mi vida pa- 
sada; pero Jesucristo murió por mí. Agravósele el mal, recibió los 
santos sacramentos y descansó en el Señor, día 10 de Septiembre de 
1794, con la mayor tranquilidad, dejando á sus amigos llenos de dolor 
y á todos grandes ejemplos de conformidad, fervor y magnanimidad 
cristiana." 

Lista á 'Cueto (en el t. III de éste, pág. 621) : "No ascendió (Mar- 
chena) en el Ministerio ni fuera de él, acaso por su genio malo y vio- 
lento y por su mordacidad, de la cual se cuentan cosas increíbles, así 
como también de sus pasmosas rarezas, entre las cuales se cita la de 
haber domesticado un jabalí, el cual dormía en su alcoba... Ha de 
haber en Madrid un drama suyo, tan atestado de galicismos, que era 
objeto de críticas muy severas de cuantos le habían leído ú oído... De 
resultas del mal éxito del tal drama se puso á estudiar la lengua ex- 
clusivamente en autores antiguos, por manera que en escritos poste- 
riores cayó en el extremo opuesto... republicano en Francia y Jose- 
fino en España." Gaspar Bono (ibid.) : "No es extraño que usted se 
espante de verme tan embebecido estudiando este libro piadoso (la 
Guía de Pecadores, de Granada). Pero va usted á espantarse mucho 
más de lo que va usted á oír, advirtiendo que es la pura verdad. ¿Ve 
usted este volumen, que por lo ajado manifiesta haber sido tan mano- 



28o ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIll) 

scado y leído como los Breviarios viejos, en que rezan diariamente 
nuestros clérigos? Pues consiste en que hace más de veinte años que 
lo llevo conmigo, sin que se pase día en que yo deje de leer alguna de 
sus páginas. El me acompañó en tiempo del Terror en los calabo- 
zos de París; él me siguió en las precipitadas marchas con los gi- 
rondinos ; él vino conmigo á las orillas del Rhin, á las montañas de 
Suiza, á todas partes. Me sucede con este libro una cosa que no pue- 
do explicarme á mí mismo. Ni lo puedo leer ni lo puedo dejar de 
leer. No lo puedo leer porque convence mi entendimiento y mueve 
mi voluntad de tal suerte, que mientras lo estoy leyendo me parece 
que soy tan cristiano como usted y como las monjas y como los mi- 
sioneros que van á morir por la fe católica á la China ó al Japón. No 
lo puedo dejar de leer porque no conozco en nuestro idioma un libro 
tan admirable." Según el mismo Gaspar Bono, "Quiso latinizar en 
cierto modo la lengua de Cervantes, introduciendo en ella los más 
osados giros y el hipérbaton de Cicerón y de Horacio... Sus Refle- 
xiones sobre los emigrados franceses, que escribió en compañía de 
Valmalette, se publicaron en París en 1795, y al año siguiente, sm 
Espectador francés, y en 1797, su Ensayo de teología, que fué refu- 
tado por el doctor Heckel. Los Anales de viajes insertaron su Des- 
cripción de las Provincias Vascongadas. Escribió también la biogra- 
fía de Meléndez Valdés, que no pudo imprimirse, sorprendido por la 
muerte." Cueto, t. I, pág. ccvi : "Hemos oído referir á personas que 
lo conocieron en París, que tuvo la audacia de poner sobre su puerta 
este letrero: "Ici l'on enseigne l'athéisnie par principes." ¡Y á este 
hombre le convencían las razones del padre Granada ! Y "el adorador 
del dios imaginario Ibrascha (añade Cueto) muere en Madrid en el 
gremio de la fe católica, adorando y pidiendo misericordia al Dios 
verdadero." Escribió un trozo latino que hizo pasar durante algín 
tiempo por de Petronio; segundó con Catulo, pero presto fué descu- 
bierta la superchería. Su tragedia Polixena tiene algfún rasgo bueno, 
manchado por mil defectos de todos géneros. Tradujo en verso libre, 
y no mal, á Lucrecio (Madrid, 1897), y algunos trozos del falso Osian ; 
imitó á Meléndez y compuso poesías tan encontradas como La Re- 
volución ó Carlota Corday y la Canción á Cristo crucificado. En la 
biblioteca de M. Pelayo hay una buena traducción de Lucrecio, co« 
fecha de 1791 y con las iniciales J. M. R. C. Un ms. de sus poesías 
se ha descubierto en Francia, cuyo índice véase en M. Pelayo, Hf- 
lerod.. in, pág. 399. Obras literarias de D. José Marchcna. recogidas 
de manuscritos y raros impresos, Sevilla, 1892-96, dos vols., con esta- 
dio de M. Pelayo. En la Nacional hay mss. La Escuela de las mujeres. 
Irad. de Moliere, impres. iSt2. Cartas persianas, de Montesquitu. 
trad.. Nimcs, 1R18; Tolosa, 1821 ; Cádiz, 1821. "Entre el poema de 
Los Uártircs (de Oíateaubriand) y la oda A Cristo crucificado me- 
Hta esta diferencia: que Qiateaubriand no sabe lo que cree y cree !• 
t\ne no sabe, y el autor de la oda sabe lo que no cree y cree lo <|»e 



S. XVIII, 1795. D. JOSÉ MARCHENA 28 1 

sabe." Así juzgó su ocla el mismo Marchena, en la cual hay cosas 
buenas, tomadas de nuestros místicos, y ramplonerías de á libra. 
M. Pelayo, Id. estct., t. III, vol. II, pág. 279: "Las audacias de Mar- 
chena no fueron nunca literarias, sino sociales y religiosas. En lite- 
ratura, su criterio era el de Boileau, y, por inverosímil que parezca, 
este hombre, que en más altas materias llevaba hasta la locura su 
ansia de novedades, y sólo vivía del escándalo y por el escándalo, en 
materias de poesia es, como su maestro Voltaire, el más sumiso á 
los cánones de los preceptistas del siglo de Luis XI\', el más conser- 
vador y retrógrado y el más rabioso enemigo de los modernos estu- 
dios y teorías acerca de la belleza del arte : "esa nueva oscurísima es- 
"colástica con nombre de Estética, que califica de romántico ó noveles- 
"co cuanto desatino la cabeza de un orate imaginarse puede.'" Mar- 
«íhena era el primero que pronunciaba en castellano la palabra Estéti- 
ca, si bien para injuriarla. El, como todos los volterianos rezagados, 
«ra falsamente clásico, á la manera de José María Chénier ó de la 
Harpe, y para él Racine y Moliere eran las columnas de Hércules del 
arte. A Shakespeare le llama lodazal de la más repugnante barbarie; 
á Byron, ni aun se digna nombrarle; de Goethe no conoce, ó no quie- 
re conocer más que el IVcrthcr. La fama de Chateaubriand, como 
poeta cristiano, le sacaba de quicio, y decía de Los Mártires que "soa 
"una ensalada compuesta de mil hierbas, acidas aquéllas, saladas es- 
"totras, y que juntas forman el más repugnante y asqueroso almodrote 
"que gustar puede el paladar humano". Mardiena publicó en Bur- 
dos, en 1820. con el título de Lecciones de Filosofía moral y elocuen- 
cia, una colección de trozo? selectos de nuestros prosistas y poetas, 
acompañada de un largo discurso preliminar y un exordio, en que 
teje á su modo la historia literaria de España, y nos da, en breve j 
substancioso resumen, sus opiniones críticas é históricas, y hasta 
morales y religiosas. Ya es de suponer, conocida su procedencia, con 
•|ué criterio juzgaría Marchena nuestra cultura. Todo, ó casi todo, 
le parece en ella excepcional y monstruoso. Restringido arbitraria- 
mente el principio de imitación, entendida con espíritu mezquino W 
antigüedad (¿qué ha de esperarse de quien dice que Esquilo fioló lar 
reglas del drama, es decir, las reglas del abate D'Aubignac?), con- 
vertidos en pauta, ejemplar y dechado único los artificiales producto» 
de una civilización refinadísima, flores por la mayor parte de inver- 
nadero, sólo el buen gusto y el instinto de lo bello podían salvar ti 
«rítico en los pormenores y en la aplicación de las reglas, y de hech» 
salvan alguna vez á Marchena. Pero es tan inseguro y contradictori» 
su juicio, son tan caprichosos sus amores y sus odios, y tan podrida 
está la raíz de su criterio histórico, que los mismos esfuerzos que 
kace para dar á su crítica carácter trascendental y enlazar la histo- 
ria literaria con las vicisitudes de la historia extema, sólo sirven para 
despeñarle. Bien puede decirse que todo autor español le desagrada 
«n el hecho de ser español y católico. No concebía literatura graade 



282 



ÉPOCA DE CARLOS IV ( S. XVIU) 



y floreciente sin espiritu irreligioso. Este rabioso fanatismo de sec- 
tario, unido á la afectación de arcaísmo y de hipérbaton latino que 
hay en el Discurso preliminar, contribuyen á hacerle empalagoso é 
intolerable, é impiden que se perciban y estimen debidamente los 
luminosos destellos de talento crítico que entre sus infintas aberra- 
ciones y rasgos de mal gusto alguna vez, aunque por breve espacio, 
resplandecen. Tal es su concepto de la poesía "arte de imágenes": tal 
el contraste que establece entre el arte inspirado por nuestra reli- 
gión, "espiritual y abstracta", y el dictado por el paganismo clásico, 
"sensual, material y palpable". No admite que el arte sea imitación 
de la naturaleza, sino selección de "lo más vigoroso y puro de ella", 
para formar con sus variados rasgos, "verdaderos y existentes to- 
dos", el "tipo ideal, cuya concepción constituye el perfecto criterio 
teórico". Respecto de lo cómico, notó que la principal fuente de do- 
naire en el Quijote consistía en "la oposición entre lo que realmente 
"son en sí los objetos que se presentan al héroe y el modo como él 
"los considera" (la antítesis entre lo ideal y lo real que ahora dicen). 
Todo el juicio de la inmortal novela está hecho de mano maestra. 
Ni son desacertadas algunas de las cosas que dice del teatro, empe- 
zando por convenir con esos tudescos (por él tan odiados) defensores 
del romanticismo ó novelería, en que "cada pueblo debe pintar sus 
"propias costumbres y ornarlas con los arreos que más se adapten 
"á la índole de su idioma, á las inclinaciones, estilos y costumbres de 
"los nacionales." Pero lo más notable de este discurso, por lo inespera- 
do, es, sin duda, la apología de la excelencia poética del cristianismo, 
que, según Marchena, debe ser igualmente reconocida por el fiel 
creyente y por el incrédulo: "No proviene lo escondido de los arcanos 
"de la religión de las densas tinieblas que la escurecen {sic), mas sí 
"de los inexhautos raudales de luces que de su centro destellan sin 
"cesar, y que deslumhran y ofuscan los flacos ojos de los mortales: 
"así es invisible el disco del sol mientras que con su luz contenipl*- 
"mos cuanto el mundo encierra." Lo que esta doctrina pudiera te- 
ner de antagónico con la impiedad de Marchena, lo salva él median- 
te una distinción entre la verdad poética y la filosófica. "La verdad 
"poética está satisfecha cuando no desdicen las ideas del poema de 
"las que establece la filosofía ó religión en que está fundado." Aún 
pudieran citarse con elogio otros pedazos del discurso, v. gr., el her- 
moso paralelo entre fray Luis de León y fray Luis de Granada, que 
es el mejor trozo que escribió Marchena, por muolio que le perjudi- 
que la forma siempre retórica de la simetría y de la antítesis. Pero 
cuando al lado de estos rasgos brillantes tropieza uno, ya con afir- 
maciones gratuitas, ya con juicios radicalmente falsos, ya con igno- 
rancias de detalle, ya con alardes intempestivos de ateísmo y despre- 
ocupación, ya con brutales y sañudas injurias contra España (tales 
como no han salido de la pluma de ningún extranjero), ya con vili- 
.simos rasgos de mala fe; cuando se ve escrito, por ejemplo, que las 



S. XVIII, 1795. D. JOSÉ MARCHEXA 283 

obras de Santa Teresa y de todos nuestros ascéticos son una "cáfila 
''de desatinos y extravagancias, disparatadas paparruchas, adefesios 
"que excitan la indignación", no es posible dejar de cerrar el libro 
con indignación, lamentando hasta qué punto el desenfreno y la in^ 
tolerancia de las malas pasiones puede cegar y corromper el juicio 
aun en hombres nada vulgares." Id., Heterod., III, pág. 401 : "Tal 
fué Marchena, sahio inmundo y aborto lleno de talento, propagandis- 
ta de impiedad con celo de misionero y de apóstol, corruptor de una 
gran parte de la juventud española por medio siglo largo, sectario in- 
transigente y fanático, estético tímido y crítico arrojado, medianísi- 
mo poeta, acerado polemista político, prosador desigual aunque fir- 
me y de bríos, hombre de negaciones absolutas, en las cuales adoraba 
tanto como otros en las afirmaciones, enamoradísimo de sí propio, 
henchido de vanagloria y de soberbia, que le daban sus muchas letras, 
las lenguas muertas y vivas que manejaba como maestro, la prodigio- 
sa variedad de conocimientos con que había nutrido su espíritu y la 
facilidad con que alternativamente remedaba á Espinosa, al Divino 
Herrera ó á Petronio. El viento de la incredulidad, lo descabellado de 
su vida, la intemperancia de su carácter, agostaron en él toda inspi- 
ración fecunda, y hoy sólo nos queda de tanta brillantez, que pasó 
como fuego fatuo (semejante ¡ ay ! á tantas otras brillanteces meri- 
dionalesj, algunas traducciones, algunos versos, el recuerdo de la no- 
vela de su vida y el recuerdo mucho más triste de su influencia dia- 
bólica y de su talento abortado por la impiedad y el desenfreno. Para 
completar el retrato de este singular personaje, diremos que, según 
relación de sus contemporáneos, era pequeñísimo de estatura, mu)' 
moreno y aun casi bronceado de tez y horriblemente feo, en térmi- 
nos que más que persona humana parecía sátiro de las selvas. Cínico 
hasta un punto increíble en palabras y en acciones, vivía como Dió- 
genes y hablaba como Antístenes. De continuo llevaba en su compañía 
un jabalí que había domesticado, le hacía dormir á los pies de su 
cama, y cuando, por descuido de una criada, el animal se rompió las 
patas, Marchena, muy condolido, le compuso una elegía en dísticos 
latinos, convidó á sus amigos á un banquete, les dio á comer la car- 
ne del jabalí y, á los postres, les leyó el epicedio. A pesar de su feal- 
dad y de su ateísmo, de su mala lengua y de su pobreza, se creía 
amado de todas las mujeres, lo cual le expuso á lances chistosísimos, 
aunque impropios de la gravedad de esta historia. Todas estas y otras 
infinitas extravagancias que se omiten, prueban que Marchena fué 
toda su vida un estudiante medio loco, con mucha ciencia y mucha 
gracia, pero sin seriedad ni reposo en nada. Así y todo, cuantos le 
conocieron, desde Giateaubriand y madama Stael, desde Fontanes. 
Deotutt-Tracy y Barante hasta Moratín, Maury, Miñano y Lista, 
vieron en aquel buscarruidos intelectual algo que no era vulgar y que 
le hacía de la raza de los grandes emprendedores y de los grandes 
polígrafos, una aptitud sin límites para todos los ramos del humano 



284 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

saber y una vena sarcástica inagotable y originalisima. En el si- 
glo XVII hubiera emulado quizá las glorias de Quevedo. En el si- 
glo XVIII, sin fe, sin patria y hasta sin lengua, no pudo dejar más 
nombre que el siempre turbio y contestable que se adquiere con falsi- 
ficaciones literarias, ó en el estruendo de las saturnales políticas." 
Consúltense: Gaspar Bono Serrano, Miscelánea religiosa..., Madrid, 
1870, pág. 308. M. Antoine de Latour, Le Correspondant (25 Febr. 
1867). M. Cueto, Poet. lir. s. xviii. M. Pelayo, Heterod., III, pág. 369. 

154. At'io 17(^5. Don Manuel de Abella (1763-1817), de Pedro- 
la (Zaragoza), escribió Razón de las monedas de Castilla en tiempo 
de Alfonso VIII y otras obras de numismática, etc. ; sobre todo pu- 
blicó Noticia y plan de un viaje literario para conocer archivos y for- 
mar la colección diplomática de España, Madrid, 1795. En la Acade- 
mia de la Historia se guarda la Colección Abella, documentos, textos 
antiguos y copias de inscripciones para escribir la historia de Es- 
paña, ocupación de toda su vida. En 1799 alabó la Academia los 30 
volúmenes recogidos: en 15 vols. "van los autores particulares de cada 
siglo, todos los más inéditos"; tres vols. de Excerptas "ó lugares de 
autores anteriores al siglo v", relativos á España; los otros 12, de 
documentos. Hizo que imprimiese la misma Academia los dos prime- 
ros tomos del Diccionario Geográfico-histórico de España, como se- 
cretario que era de la Junta formada para ello. — Don Luis Borras y 
GoYA (t 1802), abogado valenciano, publicó con el seudónimo C. D. C. 
Anastaf de Morales, la Vida de Hernán Cortés hecha pedazos «n 
quintillas jocoserias por el semipoeta ingerto..., Sevilla, 1795; Va- 
lencia, 1797. — Antonio José Cavanilles publicó Observaciones sobre 
la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del rei- 
no de Valencia, Madrid, 1795-97, dos vols. (tiene muchas antigüeda- 
des). — Comedia nueva de figurón intitulada Un Montañés sabe bien 
dónde el zapato le aprieta, Alcalá, 1795. — Francisco J. Conde y 
Oquendo escribió, de 1795 á 1797, Disertación hist. sobre la aparición 
de la port. imagen de María de la Guadalupe de Mc.xico, México, 
1852-53, dos vols. — ^Francisco de Paula Crespo, poeta de la escuela 
sevillana, afectadamente tierno al cantar amores, no lo fué menos e« 
el lenguaje en su mejor obra Imperio del hombre sobre la naturalsao. 
— El licenciado Aniceto de la Cruz González, regidor de Aramia, 
publicó Historia de la milagrosa imagen de N. 5.' de las Viñas, pa- 
trono de la villa de Aranda de Duero, Madrid, 1795. — José Domingo 
DuQUESNE (1748-1822), de Bogotá, canónigo, publicó Disertación so- 
bre el Calendario de los muiscas (1795). París, 1848, en la obra de 
Joaquín Acosta. — Gregorio Fernández Merino publicó La Galatta 
Segoviana y pastores del Eresma, poema bucólico, Segovia, 1795. — 
Mi gorro de dormir, Madrid, 1795. — Fray José Govea y Acmba, 
agustino sevillano, de la Academia de Buenas Letras, publicó Des- 
engaños útiles y atnsos importantes al lileroto no sevillano (l'"orn«r, 



S. XVIII, 1796. D. JUAN B. ARRIAZA 285 

contra el teatro), Sevilla, 1795. Fiestas reales, 1816. El Rey N. S. li- 
bre, 1824. Máximas de estado ó políticas, escogidas y coordinadas, 
Sevilla, 1822, dos vols. — iFray Miguel Hidalgo, dominico andaluz, 
publicó Glorias dominicanas en su Tercer Orden, México, 1795. Com- 
pendio histórico, ibid., 1801. — Libro de Moda ó ensayo de la historia 
de los Currutacos, Pirracas y Madamitas del nuevo Cuño. Escrito 
por un filósofo Currutaco y aumentado nuevamente por un señorito 
Pirracas, Madrid, 1795. — ^JosÉ Agustín Molina y Villafañe (1773- 
1838), nacido en Tucumán, obispo de Camaco, compuso poesías reli- 
giosas y otras épicas, pastorales y letrillas, en abundancia extraordi- 
naria, de 1795 á 1838, pero tan acuosas como abundantes. Las mejo- 
res son Canciones piadosas y cartas á fray Cayetano. Salieron en la 
Rev. de Derecho, Historia y Letras, y le dio á conocer el doctor Ga- 
rro. — Don Francisco de Paula Núñez y Dí.'^z (1766-1832), sevillano, 
cura del colegio náutico de San Telmo, profesor de Filosofía en la 
Universidad de Granada y capellán de la capilla real de aquella ciu- 
dad (1814). fué poeta asaz desaliñado de la escuela sevillana, Pín- 
daro del Cristianismo, en hiperbólica frase de Lista. Compuso A la 
Inmaculada Concepción, Las Ruinas de Itálica, etc. Oda á... Castaños, 
Sevilla, 1808. Poesías suyas, en el Correo Liter. de Sevilla, con sus 
iniciales D. F. N. y D. P. — ^Francisco Sáez de Parayuelo publicó 
Poesías, Madrid, 1795. — Isidro Soler publicó Compendio histórico de 
los arcabuceros de Madrid... (hasta 1795), Madrid, 1795. 

155. 'Año ijgó. Don Juan B.\utista Arriaza y Super- 
viELA (1770-1837), hijo del coronel retirado don Antonio José 
de Arriaza y doña Teresa Superviela, nació en Madrid, es- 
tudió con los escolapios del Lavapiés y en el Seminario de 
nobles; nombrado cadete de Artillería á los doce de su edad, 
pasó á Segovia, y en 1787, como guardia marina, á Cartage- 
na, logrando el grado de alférez de fragata en 1790, sirviendo 
desde 1793 á 1795 en la guerra contra Francia, ascendiendo por 
su arrojo á alférez de navio en 1794. Ya entonces hacia versos, 
aunque no solía escribirlos. Pidiólos á su amigo don Martín 
Fernández Navarrete, que los había copiado cá bordo y pu- 
blicólos con el título de Primicias, París, 1797; en 1796 había 
impreso en Madrid sólo el canto fúnebre La Covtpasión, con 
motivo de la muerte del Duque de Alba, y en 1799 se publica- 
ron en la Imprenta Real Ensayos poéticos. Obtuvo retiro en 
1798, por su cortedad de vista, y en 1802 fué nombrado agre- 
gado á la Legación de Inglaterra, donde compuso el poema 
Emilia, que después publicó en Madrid, 1803. Pasó á París 



286 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

(1805) y volvió á España ix>co antes de la guerra de la Inde- 
pendencia, imprimiendo la traducción del Arte poética de 
Boileau, Madrid, 1807. Durante los seis años de la guerra 
señalóse por su ardor patriótico, escribió sus Discursos políti- 
cos, como El Fanal de la opinión pública, Sevilla, 1809; De 
necesidad zñrtnd, Sevilla, después de la batalla de Ocaña; el 
Dos de Mayo, la Profecía del Pirene o, la canción civica "Vi- 
vir en cadenas | ¡cuan triste vivir!; | morir por la patria ¡ 
¡qué bello morir!" Volvió en comisión del Gobierno á Ingla- 
terra en 1810, donde, en defensa de España, escribió en inglés 
é imprimió aquel año Observaciones sobre el sistema de gue- 
rra de los aliados en la Península, y sus Poesías patrióticas, 
Londres, 1810; Madrid, 181 5. Fué alabado por la Regencia y 
nombrado (181 2) sexto oficial de la primera secretaria de Es- 
tado, ascendiendo por turno hasta la clase de segundos. Fino 
español, declaróse contra franceses y afrancesados, contra las 
Cortes de Cádiz de 1812 y contra el partido constitucional fal- 
seado por el espíritu francés, combatiendo como estadista y 
como poeta, con mano armada y con sátiras y discursos. Nom- 
bróle Fernando VII su mayordomo de semana (181 8), des- 
pués, de su Consejo y de la Orden de Carlos III. Fué de la 
Academia Española (1821) y de la de San Fernando (1824). 
Arriaza fué un poeta nacido: compuso poesías desde niño, po- 
seía extremada facilidad para rimar y gran fecundidad de 
ingenio para expresarlo todo poéticamente; fué repentista, es- 
pontáneo, natural, enemigo de toda la hechiza poesía de im- 
portación francesa y acérrimo defensor de ti^do lo nacional. 
Aunque hizo poesías cortesanas, fué de suyo jweta pojuilar, de 
los que por menosprecio llamaban copleros los seudoclásicos. 
Burlóse de las escuelas poéticas sevillana y salmantina, que 
imitaban lo dicho por otros en vez de imitar á la naturaleza. 
y no menos de la poesía filosófico-social de Cienfuegos y 
Quintana. A estas dos maneras poéticas, de origen francés, 
cultas y académicas, opuso su manera tradicional española, en 
la cual brilló Arriaza como no había brillado otro tan espon- 
táneo y natural poeta de mucho tiempo atrás. Iñié el verda- 
dero restaurador de la lírica castiza, como Ramón de la Cruz 
lo fué del saínete y Bretón de la comedia. Por ello se ascnwja 



S. XVIII, 1796. D. JUAN- E. ARRIAZA 287 

tanto á los románticos sin serlo, en el espíritu de independen- 
cia, de sinceridad y de nacionalismo. Pocas ocasiones tuvo de 
tocar asuntos levantados, como le sucedió en sus cantos pa- 
trióticos ; fuera de ellos, en que hizo elegías y odas heroicas, 
cantó asuntos de circunstancias, de poco tomo: poesías eróti- 
cas, descriptivas, del género ameno, jocosas y satíricas. So- 
bresalió en las últimas, satirizando sobre todo obras teatrales 
con inimitable gracia, vis cómica, chiste, zumba castiza é in- 
genio fácil, natural, agudo y chispeante, en estilo familiar y 
riqueza métrica propia de un poeta espontáneo. Más que por 
el sentimiento y aun que por la imaginación, descuella por 
la agudeza del ingenio, la gracia y la facilidad de versificar. 

Don José Mor de Fuentes (i 762-1 848), incansable po- 
lígrafo, aragonés, nacido en Monzón, de corazón noble y ge- 
neroso; pero de genio demasiado franco, satírico, atrabiliario 
y muy independiente; docto y estrambótico escritor, de vasta 
erudición y opiniones singulares ; censor terrible de obras aje- 
nas y alabador de las propias, alcanzó en París diploma de 
poeta poliglota; escribió su autobiografía, compuso comedias 
sin afiliarse á escuela alguna; interpretó admirablemente las 
Odas de Horacio, tradujo el Wcrther y escribió poemas. 

1B6- Han llamado á Arriaza poeta de corte, y lo fué en parte; 
pero es de suyo poeta del pueblo, ingenio lego, que el aristocrático 
Alcalá Galiano dijo haber cantado "arrimándose á los copleros". Fué 
«1 coplero, el juglar de la época de la francesada. El Himno de la 
Victoria, puesto en música por don Fernando Sor, el compositor más 
popular, dedicado á la entrada triunfal en Madrid de las tropas de 
Andalucía y Valencia, después de las victorias de Dupont y Moncey, 
■"fué el primero de esta clase", segiin Valmar, el que sirvió de modelo 
á los demás. Apenas se imprimió en 1808 corrió por España y Amé- 
rica, mientras que los himnos eruditos de Quintana y Gallego se le- 
yeron tan sólo entre la gente culta. El fondo sobrepuja á la forma, 
enteramente vulgar, en el himno del poeta lego, del coplero, "el pri- 
mer poeta notable que, segím Chao, consagró su musa á enardecer la 
indignación de la patria". Ni fué menos coplero por sus versos fes- 
tivos, como la Oda á Pepillo (1812), "protector del cultivo de las 
uvas I y catador experto de las cubas", frases que por nada del mundo 
hubieran escrito Gallego ni Quintana. Finalmente, Arriaza fué im- 
provisador, y sus letrillas corrían impresas por calles y plazas. Todo 
su valer está en la chispa del ingenio, en el fácil rodar de los versos 
y en el primor y aliño de las consonancias. Tenía gran maña en cons- 



288 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XVIIl) 

truir estrofas regulares, mecanismo caído en desuso durante el si- 
glo XVIII ; no miraba con buenos ojos el verso suelto, que "lo es más 
para los ojos que para el oído", según decía; se indignaba contra los 
poetas salmantinos, que, como Quintana, llamaban pueril y bárbaro 
el artificio de la rima, "sin otra razón que la misma dificultad que 
ofrece á los que quisieran se les abriese el Parnaso por solos los 
méritos de humanistas ó de filósofos". Odiaba de heoho el filosofismo 
poético, introducido por Cienfuegos y sus amigos, y no menos el con- 
siguiente "estilo declamatorio, el tono sentencioso, el empeño de de- 
rramar la moral cruda, con exclusión de los mitológicos adornos y 
de las invenciones alegóricas". Fuera de esto último, debido en él á 
lo cortesano, así como la traducción que había hecho de la Poéti/ra 
de Boileau, fué en lo demás un predecesor del romanticismo. Para 
él, como para Víctor Hugo, no hay malos asuntos, sino buenos y 
malos poetas. Renovador de las riquezas métricas y de la pura forma 
poética, "Arriaza era, como dice M. Pelayo, lo que hoy se llama ea 
Francia un poeta parnasista ó parnasiano; un infatigable artífice de 
Tersos y de estrofas, sin cuidarse de los asuntos... Arriaza, en su 
poesía, falta casi siempre de elevación, de profundidad, de tersura, 
pero ingeniosa, amena y suave, logró compensar la pobreza de i>en- 
samientos con la habilidad técnica. Por él volvieron á su antiguo 
crédito redondillas, quintillas, décimas, sonetos, todas las combinacio- 
nes que le ofrecía nuestra antigua métrica y otras más que él intro- 
dujo, tomadas generalmente de la literatura italiana, en que parece 
más versado que en ninguna otra de las antiguas ó modernas." Lan- 
zó además los dardos de su punzante sátira contra los traductores é 
imitadores de la tragedia francesa, deplorando se hubiesen abandona- 
do las piezas de Lope y Moreto por francesas cucamonas. Sus Re- 
flexiones de entreactos ó juicios críticos son saladísimos. Véanse 
muestras en la que ponemos hablar de Sánchez Barbero y en lo 
que escribió sobre Blanca, de Arnault, traducida por Teodoro La 
Calle: 

"Blanca está lela ; Moncasin, celoso ; 

Capelo, en Babia, y, regañando á trío, 

Se dicen poco, malo, turbio y frío. 



— iPícara, dice, barbas de tembleque, 
¿A ver el novio? — tY se parece entre ellos. 
¿Quién lo trajo? El autor por los cabellos. 

Muchos el matrimonio dan por huero; 
Mas lo abonamos yo y el mandadero. 

íil, porque á Blanca vio tendida y yerta 
AI pie de tni novio y con la mano abierta; 
Siendo, ¡quién sabe!, estilo veneciano 
El dar la pata á la que da la mano." 



S. XVIII, 1796. D. JUA.N I!. ARRIABA 289 

Hallándose en Inglaterra publicó sus mejores composiciones, que 
fueron las patrióticas, sobre todo Los Defensores de la patria, el 
Himno de la victoria, la Profecía del Pireneo y muy por cima de las 
demás la popular é inmortal al Bos de Mayo de 1S08. Arriaza vuelve 
á ser cada día más apreciado, como lo fué en su tiempo entre la gen- 
te común, porque es el que rompió de un golpe con el seudoclasicismo 
francés, con el filosofismo declamatorio y con el prosaísmo del si- 
glo xvni, preparando, con su vuelta á la técnica española sobre todo, 
el romanticismo y la restauración de la poesía nacional. No es menos 
popular y español por su ingenio diispeante, que campea en los epi- 
gramas contra malas comedias y en los que se lanzaban entre sí los 
poetas de entonces, en continuas polémicas. La limpieza en el decir, 
la naturalidad y la buena sombra, se bastan aqui, no echándose menos 
la alteza del pensar ni la fuerza del sentir, que en Arriaza faltaban; 
"Tercer acto... Yo debo estar enfermo, | porque aqui está lo bueno, 
y yo me duermo." Maury: "Desde Lope de Vega, Arriaza es, de nues- 
tros poetas, el que parece pensar en verso, y que ha logrado tanta 
fama como repentista." Arriaza, prólogo : "Una cabeza armónica, un 
oído fino y una posesión de lenguaje que son dotes indispensables 
de un buen poeta", esto es, "naturalidad, armonía, elegancia y cla- 
ridad", como interpreta Wolf. Alcalá Galiano {El Laberinto, 1844, 
núm. 13); "No era romántico ni supo que los hubiese hasta su vejez, 
cuando había pasado para él el tiempo de abrazar sectas nuevas ; 
pero se separaba en la práctica, y hasta en la teórica, del rigorismo seu- 
do-clásico de sus días, arrimándose á los copleros (que son parte, y no 
del todo despreciable, del gremio poético) en tiempo en que los poe- 
tas españoles apenas versificaban... En Arriaza predominaba el in- 
genio; había un tanto de imaginación, y de sensibilidad poco ó nada... 
Había sido cortesano del Príncipe de la Paz... y le había celebrado 
más que otros. Pero en la guerra contra los franceses fué patriota 
puro y nadie hizo más versos que él sobre aquella guerra. Posterior- 
mente se declaró contra los innovadores, apellidados liberales, y fué 
su enemigo franco en la buena y mala fortuna, pues si los denostó 
cuando estaban caídos, no los lisonjeó cuando los veía triunfantes." 
Cueto, t. \, pág. ccxxii : "En suma, Arriaza es un poeta de vivo y alto 
ingenio, y aunque le falten cualidades propias de la poesía trascenden- 
tal, sus versos vivirán sin duda, porque llevan en sumo grado el sello 
de la espontaneidad, de la gentileza y de la gracia." En la lucha lite- 
raria entre tradicionalistas y afrancesados fué, con Gallardo y Cap- 
many, el campeón de lo nacional, y, según Oliver, las tragedias á la 
francesa "sucumbían hechas añicos por las sátiras en verso del ma- 
ligno Arriaza". En Londres imprimió sus Cantos patrióticos, porque 
allí habían hallado abrigo y acogida los levantados en América ; é 
impugnó "El Español", donde Blanco White había ultrajado á Es- 
paña y fomentaba la insurrección americana. Arriaza: "¿Cómo re- 
conoceremos á la amable poesía, tristemente sentada en la cátedra 

TOMO VI.— 19 



290 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

de Demóstenes, y tan lejos de los floridos bosques en que el grande 
Homero y el ingenioso Ovidio meditaban y creaban aquel universo 
poético, transmitido hasta nuestros tiempos en brazos de todas las 
artes, hija de la imaginación?'' Este abandono de la mitología y de 
la ficción alegórica, y juntamente el abuso de las verdades especulati- 
vas, eran, según él, los gérmenes de "una nueva secta que sucederá 
á las dos ya desterradas y conocidas con los nombres de culteranis- 
mo y conceptismo, la cual vendremos á llamar filosofismo, tanto más 
hermana de ellas cuanto se compone de los mismos elementos, que 
son hinchazón y obscuridad." "Esta censura la extendía, dice M. Pe- 
layo {Id. estét., III, 2, pág. 272), no ya sólo á la escuela salmantina, 
sino también á la sevillana, doliéndose de que los preceptistas moder- 
nos no quisieran reconocer por poetas sino á los que escribían en el 
lenguaje de Herrera. "Y. bajo el relumbrante atavío de tal lenguaje 
(que si pudo brillar en sus odas no hizo más que obscurecer sus ele- 
gías), ¿adonde irá á parar aquella amable facilidad, tan difícil de 
conseguir; aquella naturalidad y fluidez, primer atractivo de la poesía 
y que se tiene por cualidad irreparable de cuanto se llama sublime?" 
Todavía se encuentran otras afirmaaiones críticas curiosas en el 
prólogo que Arriaza puso á sus versos en la primera edición de 1807 
y en la última de 1829, suprimiéndole en todas las intermedias. El 
autor, con cierto desenfado de repentista y de hombre de mundo, 
llama por jueces naturales de sus obras, no á los rígidos Aristarcos, 
sino á la juventud de ambos sexos y formula un principio anárquico. 
que luego fué muy repetido por los románticos: "el poeta, entre- 
gándose á un estro indeliberado, es siempre responsable de sus 
versos, pero no de sus asuntos." M. Pelayo, Hcterod., III, pági- 
na 279: "Arriaza, que tampoco picaba en enciclopedista, no porque 
tuviera las ideas contrarias, sino porque la ligereza de su índole y 
educación militar excluían el grave cuidado de unas y otras; versifi- 
cador facilísimo y afamado repentista, poeta de sociedad, favorito 
entonces del Príncipe de la Paz y luego de Fernando VII, á quien 
sirvió fielmente, no tanto por acendradas ideas realistas cuanto por 
adhesión y agradecimiento noble á la persona del monarca." 

Arriaza: La Compasión, Madrid, 1796. Primicias. París, 1797. En- 
sayos poéticos, Madrid, 1799. Emilio, trad. del francés, Madrid, 1803. 
Arte poética de Boileau, ibid., 1807. Poesías patrióticas, Londres. 
1810; Madrid, 1815, 3.° ed. ; Poesías líricas, Madrid, 1822-26, 1829, dos 
vols., la mejor edición, reproducida en París, 1834, y con adiciones 
en el t. III de Poetas líricos del siglo xvín, Aut. Cast., t. LXVII ; 
París, 1841. Observaciones sobre el sistema de guerra de los aliados 
en la península española, Londres, 1810. Realidad en ilusión, melodr., 
1823. Canto eucaristico 6 en acción de gracias al augusto pacificador 
en 1828. También salieron sus poesías en la Floresta de rim. cast., de 
I'ern. VVolf, París, 1837. Segundo suplemento á las poesías líricas de 
don J . B. de Arriaza, con el que se completa la 5.° ed. de sus obras, 



S. XVIII, 1796. D. FÉLIX LATASSA 29I 

Madrid, 1832. Consúltense: M. Pelayo, Id. estct., t. III, vol. II, pá- 
gina 271. Fern. Ant. del Olmet, El Cuerpo diplomático esp. en la guerra 
de la liidep., 1. II, págs. 243-287. Fernando José Wolí, Floresta. Cue- 
to, Poet. lír. del s. xviii. 

Fué Mor de Fuentes director de El Patriota (1812-13) y colabo- 
rador de El Pensamiento, de Badajoz (1814) ; El Henares, de Guada- 
lajara (1846), etc. Poesías varias, Madrid, 1796; 2." pte., Zaragoza, 
1797. El Cariño perfecto ó Alfonso y Serafina, nov., Madrid, 1798, 
1807, dos vols. Ensayo de traducciones {Germania, de Tácito y otros 
trozos del mismo y de Salustio), Madrid, 1798. Odas de Horacio, Ma- 
drid, 1798. El Calavera, com., Madrid, 1800. Poesías, 3." pte., Ma- 
drid, 1800. El Egoísta, com. Las Estaciones, poema, 1819. Cotejo 
del Gran Capitán con Bonaparte, Madrid, 1834. Elogio de Miguel de 
Cervantes, Barcelona, 1835. La Fonda de París, com., Barcelona, 
1836. Poética, en doce cantos. Bosquejillo de la vida y escritos de 
D. José Mor de Fuentes, delineado por él mismo, Barcelona, 1836. 
Elogio de Cervantes, ibid., 1837. Bilbao, poema, ibid., 1837. Isabel II, 
poema, ibid., 1843. El Sueíio ó la vida de Luciano, trad. por /. M. de F., 
1S47 (en la Crestomatía griega de Bergnes de las Casas). Las Cuitas 
de Werther (trad. de Goethe), Barcelona, 1853. Consúltese: don Gaspar 
Bono y Serrano, en Rcv. de Cieñe. Literarias y Artes, Sevilla, t. III, 
y en Miscelánea religiosa, Madrid, 1870, págs. 260-271. Cueto, t. II, 
pág. 225 (1893) : "Para Mor de Fuentes, el ilustre y sesudo hombre 
<íe Estado conde de Floridablanca no fué sino un hombre en ex- 
tremo superficial y aun ignorante; en Cienfuegos, á quien en 1796 
habia confiado la corrección de sus poesías antes de darlas á la es- 
tampa, no ve ya más que desentonos estrambóticos y lenguaje ram- 
plón, bronco y enigmático; las comedias de Moratin son, en su juicio, 
unos saínetes largos, salpicados de dichitos más ó menos oportunos, 
que solía ir á recoger entre las verduleras ; llama á Salva sandio y 
criticastro, y á su célebre gramática, un fárrago y una valencianada ; 
califica á don Juan Nicasio Gallego de galleguísimo ; del admirable 
D. Alvaro del Duque de Rivas, dice que es un comedión de Pedro 
Bayalarde ; el estilo de Martínez de la Rosa es, á sus ojos, el yerto 
prosaísmo del chusco Martíne::; la elevada poesía de Quintana, alti- 
sonante jerigonza, alternada con renglones rastreros, y, por último, 
la inspiración ideal de Lamartine, los yertos sollosos del poeta llo- 
rón. Sólo Rosa Gálvez v Meléndez \'^aldés liallan gracia ante el tre- 
mendo tribunal del inexorable y atrabiliario critico. En suma, en 
Mor de Fuentes, el hombre valía más que el escritor ; y en el escri- 
tor, más el narrador que el crítico y el poeta." 

íST- Año 1796. Don Félix Latassa (1733-1805), hijo de don 
Juan Latassa y Ortiz, natural de Ortiz (Navarra), y de doña María 
Ortiz, zaragozana; nació en Zaragoza, fué presbítero, doctor (1762), 
deán y canónigo en la metropolitana del Salvador. Publicó la mejor 



292 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

obra que hay en su género, dentro y fuera de España, con cerca de 
3.000 biografías, la Biblioteca antigua de escritores aragoneses... 
hasta i¡oo, Zaragoza, 1796, dos vols. ; Biblioteca nueva de escritores 
aragoneses... hasta i8o?, Pamplona, 1798-1802, seis vols. Refundi- 
das en Diccionario bibliográf ico-biográfico, por Miguel Gómez Uriel, 
Zaragoza, 1884-86, tres vols. Memorias de los Racioneros de mensa 
de la S. Iglesia Metnop. del Salvador, Zaragoza, 1798. 

Don José Alvarez Caballero, sevillano, catedrático de Retórica, 
publicó contra Forner y el teatro que éste restableció La Loa resti- 
tuida á su primitivo ser... contra las interpretaciones del literato no 
sevillano (Forner), se impugna sólidamente el teatro y se descubren 
los errores que en su vindicación ha esparcido el apologista, Sevilla, 
1796. Y contra el seudónimo Rosauro de Safo, que defendió á Forner,^ 
publicó Carta familiar de D. Myias Sobca á D. Rosauro de Safo..., 
1796. El Tirano de Europa Napoleón I, ibid., 1808. — José María 
Calderón de la Barca, coronel de Infantería, publicó Gloriosa de- 
fensa de Malta contra el formidable ejercito de Solijnán II, Madrid, 
1796. — Luis del Castillo publicó Compendio cronológico de la Historia 
y del estado actual del imperio ruso, Madrid, 1796.— Don Desiderio 
Cerdonio: El Ropavejero literario en las ferias de Madrid, ibid., 1796. 
— Floresta cómica ó colección de cuentos, fábulas, sentencias y des- 
cripciones de los graciosos de nuestras comedias, Madrid, 1796.— Del 
alemán Gesner se tradujeron: El Primer navegante, poema en dos 
cantos de Gesner, Madrid, 1796. Idilios de Gesner, en prosa y verso 
(s. 1. ni a.). — Fray Carlos Gil Roldan publicó Glorias de los hijos 
de S. Juan de Dios, Madrid, 1796. — La Ignorancia, panegírico por 
un poeta de la puerta del Sol, Madrid, 1796. — Fray Raf.\el Leal, 
agustino, publicó Obsequios de Córdoba á sus Reyes, Córdoba, 1796, 
poema en cinco cantos. — Mensajero económico y erudito de Granada, 
ibid., 1796-97. — Miscelánea instructiva, curiosa y agradable ó anales 
de literatura, ciencias y artes, Alcalá, 1796-1S00, nueve vols. — Papel 
joqui-scrio, sabio y erudito, Pleyto entre dos casados llamados D. Pru- 
dencio y D. Teodoro, Alcalá, 1796. — Historia del Duque de Ripcrdá, 
Madrid, 1796. — Ramón de Pisón y Varg.\s, por seud. Román de Pi- 
nos, publicó contra La Compasión, de Arriaza, la Carta de un cura 
de Legones, Madrid, 1796. Respondióle Arriaza con la fábula La 
Raposa y los perros de Román. Compuso Fábulas originales en verso, 
Ijóst., Madrid, 1819. — 'Fray José de S.\n Pedro de .'\lc.^ntara Castro 
(^ 1792), franciscano, compuso Apología de la Theologia Escholas- 
tica, Segovia, 1796, seis vols., jMst. — José Hipólito Unanue (t 1833), 
catedrático en la Universidad de San Marcos, publicó Gula política, 
eclesiástica y militar del virreynato del Perú, para el año de i/O-f. 
Lima, 1796, y otras obras. — N. Zamacola, escribano vizcaíno, publicó 
Don Preciso... Elementos de la ciencia contradanzaria, para que los 
currutacos, pirracas \ madamistas de nuevo cuño puedan aprender 
por principios á bailar las conlradancas por si solos..., Madrid, 1796. 



S. XVIII, 1797. D. JOSÉ M." nLANXO V CRESPO ÍqS 

Con el mismo seudónimo de D. Preciso publicó Colección de las me- 
jores coplas de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para 
cantar á la guitarra, Madrid, 1800, dos vols. ; ibid., 1816, con discurso 
sobre esta poesía popular. — El .\bate don Diego Zúñiga escribió El 
Hombre feliz en ¡¡ diferentes estados de esta vida..., Alcalá, 1796, 
dos vols. 



158. Año 1797. Don José María Blanco y Crespo 
(1775-1841), que tomó después los nombres de Blanco White 
y Lcucadio Doblado (doblemente Blanco), hijo de devota fa- 
milia 3' más el padre, don Guillermo White, irlandés de origen, 
nació en Sevilla, cursó Teología, se ordenó in sacris y llegó en 
1801 á obtener, por oposición, la canonjía magistral de Cádiz 
y á poco la de la Real Capjlla de San Fernando en Sevilla, 
adonde, vuelto de Madrid, compuso una oda á la llegada de 
la Junta Central; fué nombrado su capellán y redactó el Sema- 
nario Patriótico con Alvarez Guerra. Lista y Nícasio Gallego. 
Huyó á Cádiz con la Junta en 181 o á la llegada de los france- 
ses, y se embarcó con una mujer, de quien había tenido hijos, 
para Inglaterra, donde publicó durante cuatro años El Espa- 
ñol, periódico muy leído en América. Pasó temporadas en Ox- 
ford, abrazó la reforma anglicana y escribió Evidencia á favor 
del cristianismo, aunque ni el misticismo católico de antes le 
contentaba como él decia, ni el protestante de ahora, pues, se- 
gtin sus palabras, "mi fe vino á tierra... hasta el nombre de 
religión se me hizo odioso... leia sin cesar cuantos libros ha 
producido la Francia en defensa del deísmo y ateísmo". De 
anglicano se hizo unitario, abrió una capilla de esta secta neo- 
arriana, que desecha la divinidad de Cristo y la Trinidad, y 
murió á poco en Liverpool, sumido en la pobreza, lleno de hu- 
mor melancólico y evitando verse con españoles. 

En el primer período de su vida, hasta 1810, fué aficionado 
á las letras y amigo de Lista y demás compañeros de la Aca- 
demia Sevillana, y en la colección que ésta publicó (1797) se 
hallan algunas de sus poesías; las demás, en los periódicos de 
Madrid y Sevilla. Después en Inglaterra, tan sólo, al fin de 
su vida volvió á hacerlas en castellano. De corte herreriano 
son sus odas sagradas y profanas. Es puro y elegante, pródigo 
en descripciones. En 1839 compuso Una tormenta nocturna 



294 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

CU alta mar, y un año antes de su muerte. La Voluntariedad y 
el deseo resignado, poesías empapadas en honda filosofía y 
sincero sentimiento. Fué en Inglaterra un vigoroso prosista 
castellano, cu3-a primera muestra dio acá en la Carta á los 
editores de las "J'^ariedades", trozo de crítica de los mejores 
de la escuela de Sevilla, impugnando á Quintana y á Boileau 
porque condenaban los cristianos asuntos en la poesía y sa- 
liendo por el Paraíso Perdido, de Reinoso y de Milton. Quin- 
tana no supo, ó no quiso, responder. También leyó en la Aca- 
demia un poema sobre La Belleza, que parece perdido. En In- 
glaterra se hizo romántico á la inglesa, fué amigo de Southey, 
Lord Holland, John Stuart Mili y el cardenal Xewman. Fué 
redactor jefe de El Español (1810-1814), ocho vols. ; de las 
Variedades ó Mensajero de Londres (1823-1825), fundadas 
para los españoles emigrados. Su famoso soneto inglés Night 
and DeatJi fué traducido por Lista y por el colombiano don 
Rafael Pombo. Poco más de un año antes de morir escribió la 
novela Luisa de Biistaniantc ó la huérfana española en Ingla- 
terra, donde se ve el intenso amor con que á su alma \-olvian 
las memorias de su tierra. 

159. Gladstone, Glcanings. t. II, págs. 1-64: "El espíritu de Blan- 
co White fué como un campo de batalla en el cual los poderes de la 
fe y del escepticismo, con diversa fortuna, pero con singular inten- 
sidad, mantuvieron desde el principio al fin incesante guerra." Pre- 
dicó á la brigada de carabineros un sermón, siendo magistral de 
la R. Capilla de San Fernando, el cual fué impreso. Su primera obra 
fué Alexis, drama pastoral compuesto en prosa latina por el P. An- 
drés Tris de la C. de ]., traducido en verso castellano por D. J. M. 
B. y C, Sevilla, 1795. Gallardo: "Así se nos hizo protestante el canó- 
nigo Blanco, después de haberse hecho descreído, libertino, etc." Al- 
calá Galiano, Crón. Atnb. Mundos. 1860: "Irritado el escritor anglo- 
hispano, cuyo genio era agrio y violento (los más dicen al revé.*, que 
era muy afable), ya formó empeño en vituperar todo cuanto hacían 
el Gobierno y pueblo de la nación que antes era su patria... Volvió 
con violencia por el interés de Inglaterra contra el de España en 
todas cuantas disputas ocurrieron entre Ins Gobiernos de la una y 
otra potencia... Su aversión á todo lo español llegó á hacerse, en el 
que se titulaba español, verdadera manía. Siendo sacerdote y canó- 
nigo, confesó que había sido incrédulo y ateísta... En varias obras 
dejó señales de su odio á su patria y religión antiguas. En punto á 
nuestra literatura negó que ^hubiese en España poesía, digna de lia- 



S. XVIII, 1797. r. FRAXCISCO JA\-1ER ITURRI ZgS 

marse tal, y aun pasó al desvarío de decir que, por varias razones, ni 
podía haberla." Nótese cómo la misma incredulidad lleva hoy en día 
á decir á muchos jóvenes españoles, al pie de la letra, los mismos dis- 
lates en odio á todas las cosas de España, de la de ahora y de la de 
siempre. Cueto, t. I, pág. ccix : "El canónigo Blanco tenia hijos, y su 
ternura, su vergüenza, el temor de ser objeto de escándalo á la vista 
de una nación creyente y de unos padres timoratos, fueron probable- 
mente las causas decisivas de su conducta... Sensible y generoso, si 
bien vehemente, irascible y tornadizo, Blanco carecía de la entereza 
que se requiere para arrostrar con humildad cristiana, que es al pro- 
pio tiempo su único remedio, las consecuencias de su extravío. Los 
que carecen de esta sublime energía, suelen, á pesar suyo, reparar 
una falta cometiendo otra falta mayor." Véase una noticia autobiográ- 
fica, extracto de las Variedades ó Mensajero de Londres, hecho por 
Gallardo, en Cueto, Poet. lír. s. xviii, t. III (1893, pág. 465). José 
María Blanco, Poesías, Bibl. de Aut. Esp., t. LXVII ; Letters from 
Spain, by Leucadio Doblado (1798-1808), 2.* ed., Londres, 1825. Con- 
súltense: E. Piñeyro, Blanco Whitc, en Bnlletin Hispanique (1910), 
t. XII, págs. 71-100, 163-200; F. Rousseau, Soxivenirs d'un proscrit 
espagnol refugié en Angleterre, en Rerue Hispanique (1910), 
t. XXII, págs. 615-647; V. Tuckwell, Pre-Tractarian Oxford, Lon- 
dres, 1909; ídem, A Pilgrim í« Religión; Jhon Hamilton Thom (su 
discípulo), The Life of the Rev. Joseph Blanco Whitc ívrittcn by 
himself, ivith portions of his correspondencc. tres vols., Londres, 
1845; Gladstone, Glcanings of past years, Londres, 1879, vol. II, pá- 
ginas 1-64. 

160. Alio i^i)"/. R.^F.AEL Aktúnez y Acevedo publicó Memorias 
históricas sobre la legislación y gobierno del comercio de los españoles 
con sus colonias en las Indias occidentales, Madrid, 1797. — Ign".\cio 
Carrillo y Pérez, mejicano, publicó Pensil americano florido en el 
rigor del iniñerno, la imagen de María Sma. de Guadalupe, México, 
1797. Diario, iSii. — ^Don Juan Manuel Fernández de Agüero y 
EcHAVE, capellán de la real armada, publicó Poesías fúnebres á la 
tierna memoria del Excmo. Sr. D. Pedro Meló de Portugal y Ville- 
na... Virrey..., B. Aires, 1797. Segunda parte, 1797. Poesías místicas, 
1799. — Don Gregorio G.'^go y Martínez escribió Descendimiento de 
la cruz de Jesucristo, drama, 1797 (''"S- Bibl. Nac). — Don Agustín 
García de Arrieta, bibliotecario de las estudios reales, publicó Prin- 
cipios filosóficos de la Literatura.... del abate Batteux, Madrid, 1797- 
1805, nueve vols. El Espíritu de Miguel de Cervantes y Saavedra... 
va añadida al fin de él una novela intitulada "La Tía Fingida'", 
ibid., 1814. Obras escogidas de Miguel de Cervantes, París, 1826. — 
C. S. García publicó El Patrocinio de las bellas letras, poema, Sevilla, 
1797. — Gaceta de Guatemala, 1797-1816, 18 vols. — El padre Francis- 
co Javier Iturri, de Santa Fe (Argentina), jesuíta de los extrañados 



296 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XVIII) 

á Italia (1767), dejó cartas de crítica historia americana, que se im- 
primieron en Madrid, 1797 ; Barcelona, 1818. Escribió una Historia 
del Río de la Plata, alabada por Hervás y Funes y hallada en Pisa 
por el cardenal Mves. — ^Juan Manuel Martínez escribió la comedia 
Gustaba Adolfo, Barcelona, 1797. — ^Don José M.^ Melero, sevillano, 
publicó La Noche terrible ó Inés de Castro, antitragedia, Málaga, 
1797, parodia. — Pasatiempo literario de Alcalá de Henares, papel pe- 
riódico, Alcalá, 1797, dos vols. — Juan María Rodríguez (t iSoo), se- 
villano, secretario de la Embajada de las provincias unidas (adonde no 
fué), publicó La Noche terrible ó Inés de Castro, tragedia, Sevilla, 
1797, representada el mismo dia y año que se imprimió. En el Diario 
de Sevilla (1792-93) hay poesías suyas, y en el Correo Liter. de Sevi- 
lla, algunas fábulas. — Antonio Sas, de Jaca, sargento mayor en Zara- 
goza (iSoo), publicó Compendio histórico de los reyes de Aragón, 
Madrid, 1797, dos vols. — El padre Juan José Tolrá, jesuíta, escribió 
Institución histórico-critica de la venida del apóstol Santiago el Ma- 
yor á España..., Madrid, 1797. — Eduardo Adrián Vacquer: Poesías 
de una academia de letras humanas de Sevilla, antecede una indica- 
ción de aquella junta, Sevilla, 1797. — Fray Ramón Valvidares y Lon- 
go (t 1826), Jerónimo sevillano, publicó Descripción poética de la te- 
rrible inundación que molestó á Sevilla... año i^pó, Sevilla, 1797. 
Sermón moral, 1807. La Victoria, oda á Castalios, 1808. Fábulas satí- 
ricas políticas y morales sobre el estado actual de Europa, 1811. La 
Iberiada, poema épico sobre el sitio y heroica defensa de Zaragosa, 
dos vols., Cádiz, 1813; Madrid, 1825. El Liberal en Cádiz ó aventuras 
del Abale Zamponi, Sevilla, 1814. 

161. Año 1798. Don Nicasio Alvarez Cienfuegos 
(1764-1809) nació en Madrid, de origen asturiano y de hidal- 
ga estirpe, estudió con Meléndez en Salamanca y se dio en la 
corte á las letras, publicando sus Obras poéticas, dos vols., Ma- 
drid. 1798, 1816. Redactó á poco por orden del Gobierno la 
Gaceta y El Mercurio; algunos años después fué nombrado 
oficial de la primera Secretaría de Estado. El 2 de Mayo de 
1808 se hicieron pruebas de su nobleza para Caballero de la 
Orden de Carlos III; el día siguiente aparecía por orden suya 
en la Gaceta un artículo escrito ¡lor Diego Clemencin, desde 
Reus, anunciando sencillamente la exaltación de I'cniando VII 
al trono. Sacóle Mural de la cama, donde yacía enfermo, le 
exigió una rectificación, á lo cual .se negó, dimitiendo su cargo 
oficial, y "á la vista y casi en las garras del despotismo inso- 
lente y bárbaro que nos oprimía (le dice Quintana, dirigiéndo- 
le sus Poesías en 1813). cantabas ti'i las- alabanzas de la liber- 



/ 



S. XVIII, 1798. D. NICASIO A. CIENFUEGOS 297 

ta<I y en medio de la corrupción más estragada y del desalien- 
to más pusilánime que hubo nunca, tu voz vehemente y severa 
nos llamaba poderosamente á la energía de los sentimientos 
patrióticos... Los que se hallen inflamados del entusiasmo 
puro y sublime hacia el bien y dignidad de la especie humana, 
ésos, todos, harán continuamente sus delicias de tus odas, de 
tus epístolas y de tus tragedias". Hasta entonces sus ideas eran 
las filantrópicas de la enciclopedia; sus tragedias, seudo-clá- 
sicas, hasta La Condesa de Castilla (1798), su preferida obra 
dramática. Pero en él era "postizo el sentimentalismo empalago- 
so á lo Rousseau y el español estaba por bajo", como dijo Va- 
lera, y desde entonces pareció lo que realmente era. Toda la 
Secretaría de Estado dimitió con Cienfuegos. la Junta no ad- 
mitió la dimisión y ^íurat hubo de retirar la amenaza de muer- 
te contra él ; bien que después le hicieron prisionero los franceses 
y le llevaron á Francia, muriendo en Ortez á los tres días de 
llegado, y allí quedó amenazando á "los vándalos del Sena", 
que dijo él, "la inexorable sombra de Cienfuegos", que añadió 
Lista, hasta que los españoles entraron en Francia. "He con- 
currido con mis avisos y exhortaciones á formar los dos últi- 
mos." Así escribía Meléndez \''aldés en 1797, hablando de 
Cienfuegos y Quintana. Los discípulos no salieron al maestro. 
El, todo blandura, halago y flexibilidad; ellos, incapaces de 
doblegarse moral ni literariamente, todo ímpetu, tiesura y ener- 
gía. Cienfuegos lleva en su propio nombre lo que fué: ente- 
reza y elevación de carácter, fogosidad é independencia de 
estro poético. Académico de la Española, destroza el habla 
castiza y rompe en atrevimientos de un lenguaje suyo exclu- 
sivo. "El castellano de Cienfuegos* dijo Marchena, más se 
asemeja á la lengua franca de los arráeces de Argel que al 
idioma de los Argensolas y Riojas. " Fué poeta verdadero, de 
arrebatados ímpetus, que le alzaban tan pronto en alas de me- 
táforas atrevidas como le despeñaban en otras monstruosas y 
pueriles, y de ordinario le mecían en las nubes del sentimentalis- 
mo filosófico de su tiempo, donde trompeteaba frases enfáti- 
cas y declamaciones atronadoras. Fué la reacción natural del 
independiente espíritu de la raza contra las antiespañolas frial- 
dades y afeminados tartajeos del clasicismo francés. Por eso 



298 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

hay en él una nota simpática, la sinceridad en el sentir y el 
brio y entereza en expresar lo que siente. Sus tragedias La 
Zoraida, La Condesa de Castilla (1798) é Idoiiicneo (1815), 
tienen recios toques líricos y dramáticos ; pero sobresale como líri- 
co, por ejemplo, en sus composiciones La Escuela del sepulcro, 
'A Bonaparte, A un carpintero. Al Otoño, A la Primavera, A un 
Cíñante al partir su ainada, en sus epístolas morales. Asuntos, 
formas poéticas, locuciones, palabras, todo lo toma arrojada- 
mente á su antojo, si juzga que conviene á la expresión de los 
afectos que enardecen su alma. Era un romántico prematu- 
ro, desmandado de la grey clásica, el primero que se alzó so- 
bre el hielo clásico con sus fuegos y sus bríos, anunciando una 
nueva era poética. Siguiéronle Quintana y otros, enardecidos 
por el fuego patrio, que desembarazó el camino para que el ro- 
manticismo llegase á banderas desplegadas. 

Don Alberto Lista y Aragón (1775-1848), nació en Se- 
villa, de padres pobres, don Francisco Rodríguez de Lista y 
doña Paula Aragón ; fué muy devoto de los estudios de mate- 
máticas y literatura y profesor desde los trece años. Ordenóse 
de sacerdote á los veintiocho de su edad, y como afrancesado, 
fué al destierro á Francia cuando la guerra de la Lidepen- 
dencia, del cual volvió en 1817. En la escuela sevillana, más 
que á Herrera, se había inclinado á la manera más suave de 
Rioja, esto es, de las poesías que entonces se le atribuían. En 
la Academia leyó en 1798 una acomodación castellana del 
poema de Pope The Dunciad, sátira literaria á modo de pa- 
rodia épica, que tituló El Imperio de la Estupidez, impreso en 
el t. III de Poetas líricos del s. xvín, y que muestra ya la 
madurez de estilo y acabada hechura del verso del futuro le- 
gislador del l)ucn gusto. En vez de los nombres y alusiones de 
Pope, citó autores españoles. El año siguiente leyó allí mismo 
el Examen del Bernardo de Balbucna, publicado en la Rc7'isfa 
de Ciencias, Literatura y Artes de Se^'illa. t. III, pág. 133. 
censurando el plan, pero loando el estilo y versificación. En la 
segunda época constitucional (18^0-23) fué director del co- 
legio de San Mateo en Madrid, y escribió con Miñano y Her- 
mosilla El Censor, suavizando desde entonces todavía más 
su critica conciliadora y discreta. Dirigió en Cádiz otro colé- 




D. ALBERTO LISTA 

(A. Ferrer del Río, Galería de la Literatura española, Madrid, 1846.) 



S. XVIII, 1798. D. ALBERTO LISTA 299 

gio desde 1838 y á poco fué nombrado canónigo de Sevilla. 
donde falleció. Publicó en 1822 el volumen de sus Poesías, que 
fueron muy aplaudidas, y, efectivamente, dentro de los estre- 
chos moldes clásicos del orden académico, de la afectada y tí- 
mida regularidad, hay algunas religiosas, como El Sacrificio 
de la esposa, El Canto del esposo y, sobre todo, La Muerte de 
Jesús, que son hermosas, )• la última, hermosísima y conocida 
de todos por la tierna devoción y sosegado sentimiento, aunque 
siempre se note algo de afectada bambolla. Sus fríos cantos 
heroicos no pueden cotejarse con los de Quintana. Tampoco 
vale como puro traductor ; pero tenía el don de apropiarse pen- 
samientos ajenos de Horacio, Herrera, Meléndez, y de expo- 
nerlos, si no con la frescura, concisión y brío de sus maestros, 
con cierta lindeza académica, algo endeble, aunque muy agra- 
dable á los que gustan y saborean la académica poesía, y de 
todos modos con desembarazo y facilidad, y aun pudiera de- 
cirse con espontaneidad, cual si fueran propios. También cul- 
tivó el género bucólico con nombre arcádico de Anfriso é hizo 
buenos romances. Los escritores del siglo xviii habíanse apar- 
tado del raudal caudaloso del lenguaje popular y olvidado la 
riqueza de voces, frases y construcciones de nuestros autores 
del siglo de oro, contentándose con un harto pobre vocabu- 
lario de voces comunes y de frases de cajón. Lista, con pensa- 
mientos asaz vulgares y no menos vulgares palabras, á fuerza 
de acicalar y limar sus versos, compuso poesías intachables 
para Academias, logias masónicas, discípulos dóciles y damas 
de salón, llegando en este género hechizo y afectado adonde 
puede llegarse, hasta confundirse á veces la ficción con la ver- 
dad y con la espontaneidad la afectación. Merece respeto por 
su vocación para el magisterio, en que pasó toda su vida edu- 
cando á muchos hombres ilustres con cariño de padre. Había 
nacido para maestro y para... medio poeta. "Pensar como Rioja. 
decir como Calderón'', recuerda Eugenio Ochoa que era su fór- 
mula. Su decir no fué calderoniano más que en cierta rimbom- 
bancia, afectada á veces, que contrasta con la poca hondura 
de pensamiento, que sin duda no alcanzaba á ver en Calderón, 
y por eso prefería en el pensar á Rioja, esto es, á lo que en- 
tonces se suponía haber Rioja compuesto. 



300 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIII) 

1C-- En el expediente personal de Cienfuegos (Archivo del Mi- 
nisterio de Estado) declara que "no continuaría sirviendo, aunque 
hubiera de costarle la vida". Tal dijo el 4 de ilayo de 1808, dimitien- 
do su empleo de oficial de la primera Secretaría de Estado, en oficio 
á la Junta de gobierno, como respuesta á la reconvención de Murat 
porque no ayudaba al triunfo de la dominación francesa. Condenado 
después á muerte, vióse á pique de ser fusilado y negóse á buscar 
medios para salvarse ; salváronle sus amigos del suplicio, aunque no 
de la deportación. M. Pelayo, Heterod., t. III, pág. 271 : "Cienfuegos, 
que viene á ser una caricatura de los malos lados del estilo de Me- 
léndez, á la vez que un embrión informe de la poesía quintanesca, v 
hasta de cierta poesía romántica, y aun de la mala poesía sentimental, 
descriptiva, nebulosa y afilosofada de tiempos más recientes, no es 
irreligioso, ó á lo menos, no habla de religión ni en bien ni en mal: 
tampoco es revolucionario positivo (digámoslo así) y demoledor al 
modo de Quintana; es simplemente hombre sensible )' filántropo, que 
mira como amigo hcrmanal (sic) á cada humano; soñador aéreo y 
utopista que pace y alimenta su espíritu con quimeras de paz universal 
y se derrite y enloquece con los encantos de la dulce amistad, llaman- 
do á sus amigos en retumbantes apostrofes : "descanso de mis penas, 
"consuelo de mis aflicciones, remedio de mis necesidades, númenes 
"tutelares de la felicidad de mi vida". Nunca fué más cómica la afec- 
tación de sensibilidad, y cuanto dice el adusto Hermosílla parece 
poco. Pasma tanto candor, verdadero ó afectado. Unas veces quiere 
el poeta, entusiasmado con los idilios de Gessner, hacerse suizo, y 
sin tardanza exclama en un castellano bastante turbio y exótico, como 
suele ser el suyo... Otras veces se queja de que el Octubre empampa- 
nado no le cura de sus melancolías, las cuales nacen de ver que el 
hombre rindió su cuello. A veces, á fuerza de inocencia, daba en so- 
cialista. La oda en alabanza de un carpintero llamado Alfonso pasa 
de democrática y raya en subversiva : y luego, encarándose con los 
reyes y poderosos de la tierra, los llama generación del crimen lau- 
reado." M. Pelayo, Id. estét., t. III, vol. II, pág. 209: "Cienfuegos, á 
quien sólo daña el haber expresado en una lengua bárbara concep- 
ciones generalmente elevadas y poéticas, había nacido romántico, y 
ojalá hubiese nacido en tiempos en que le hubiera sido posible serlo 
completamente y sin escrúpulos ni ambages. De la falsa posición en 
que le colocaba el conflicto entre su genialidad irresistible y la doc- 
trina que él tenía por verdadera, proceden todas las manchas de sus 
escritos, donde andan extrañamente mezcladas la sensibilidad verda- 
dera y la ficticia, la declamación y la elocuencia, las imágenes nue- 
vas y los desvarios que quieren ser imágenes y son monstruosa con- 
fusión de principios inconexos. Todo se halla en Cienfuegos á medio 
hacer y como en estado de embrión. El fondo de sus ideas es el de 
la filosofía humanitaria de su tiempo (que llcrmosilla apellidaba 
panfilismo) : el color vago y melancólico delata influencias del falso 



S. XVIII, 1798. D. ALBERTO LISTA 3oi 

Ossián y de Young. Pero hay en todo ello un ímpetu de poesía noví- 
sima, que pugna por romper el claustro materno, y que da, en vagos 
y desordenados movimientos, signo indudable de vida. El que lee La 
Escuela del Sepulcro ó La Rosa del desierto, se cree trasladado á un 
mundo distinto, no ya del de Luzán, sino del de Meléndez. Aquel des- 
asosiego, aquel ardor, aquellas cosas á medio decir, porque no han 
sido pensadas ni sentidas por completo, anuncian la proximidad de 
las costas de un mundo nuevo, que el poeta barrunta de una manera 
indecisa. Sucedióle lo que á todos los innovadores que llegan antes de 
tiempo. La literatura de su siglo lo excomulgó por boca de Moratín 
y de Hermosilla, y los románticos no repararon en él porque estaba 
demasiado lejos y porque conservaba demasiadas reminiscencias aca- 
démicas." Kicasio Alvarez de Cienfuegos. Obras poéticas, Madrid, 
1798; Valencia, 1816, dos vols., con nuevas poesías, la trag. Pitaco, 
y quitada la oda á Bonaparte, de orden del autor; Barcelona, 1822. 
Poesías, Bibl. de Aut. Esp., t. LXVII. Consúltense: E. Piñeyro, 
Cienfuegos, en Bulletin Hispanique (Bordeaux, 1909), t. XI, págs. 31- 
54; L. Batcave, Acte du décés du poete Cienfuegos, en Bulletin His- 
panique (1909), t. XI, pág. 96; Fernando de Antón del Olmet, en El 
Cuerpo diplomático español..., 1. 2, pág. 156. 

Cueto, t. I, pág. cxcv: "Faltábale (á Lista) la originalidad impe- 
tuosa, el arranque lírico, la magia peregrina que constituye el estro 
de los grandes poetas. Sabe expresar pensamientos é imágenes comu- 
nes con más gala, facilidad y limpieza que sus compañeros de Se- 
villa... Pero la educación y el gusto doctrinal reinante habían enca- 
denado irremediablemente aquel ingenio, nacido para volar con las 
alas de su feliz instinto. Su facilidad misma se convirtió en el prin- 
cipal enemigo de su lozana musa, pues llegó de tal modo á connatu- 
ralizarse con el lenguaje artificia!, que es á menudo difuso y palabre- 
ro, por seguir en demasía el espíritu de imitación, la elocuencia estu- 
diada y el arsenal mitológico, resabios de su escuela... cuando la 
crítica literaria europea, firme y acrisolada, había condenado la mi- 
tología griega, como elemento falso y ridiculo en la poesía cristiana... 
Esos versos, que se alimentan exclusivamente con la afectación y 
el emblema, ni el docto los aprecia ni el pueblo los entiende.'' Ale. 
Galiano : "Lista, después de haber celebrado la victoria de Bailen, de 
haber escrito la bella proclama, más poética que la oda al mismo su- 
ceso con que anunció el triunfo á España y al mundo la Junta de 
Sevilla y de haber cooperado á El Semanario Patriótico y á El Es- 
pectador Sevillano, pasó á ser gacetero del Gobierno intruso y á vili- 
pendiar la causa que había antes abrazado y defendido, de lo cual 
le vino estar desterrado algunos años, hasta que, vuelto á España, 
trabajó, más que como poeta, como escritor político, poniéndose al 
servicio de Gobiernos de varias y encontradas opiniones, sustentando 
un día lo que el anterior había impugnado." "Era meramente, dice 
Cueto, la debilidad del menesteroso. Lista, con índole más entera 



302 ÉPOCA DE CARLOS I\' (S. XVIIl) 

y con más ardoroso espíritu, habría sido un crítico menos apegado 
á las doctrinas rutinarias y un poeta más arrojado y vigoroso." Así 
también, el que cantó la muerte de Jesús, cantó la masónica oda, 
leída en la logia de Sevilla, EL Triunfo de la tolerancia, la de la Be- 
neficencia y los heréticos versos sobre la bondad natural del hombre. 
De la escuela sevillana, dijo M. Pelayo {Heterod., III, pág. 2S6: "Fue 
carácter común el doctrinarismo político, elástico, acomodaticio y aten- 
to sólo á la propia conveniencia. Casi todos se afrancesaron, unos 
por afición, otros por miedo. Amnistiados el año 20, formaron una 
especie de partido moderado y de equilibrio, dentro de aquella situa- 
ción, á cuya caída contribuyeron en viéndola perdida. En tiempo del 
Rey absoluto fueron grandes partidarios del despotismo ilustrado, y 
durante la regencia de Cristina, constitucionales tibios. Lista y Rei- 
noso, Miñano, Hermosilla, Burgos, son los padres y progenitores 
del moderantismo político, cuyos precedentes han de buscarse en El 
Censor y en la Gaceta de Bayona. Lista educó en literatura y en po- 
lítica á lo más granado de la generación que nos precedió." Poesías 
de Alberto Lista, Madrid, 1822; Paris, 1834; Madrid, 1837, dos vols., 
ordenadas por su autor é incompletas. Convencido de la falta que ha- 
cía una Historia universal, empezó á publicar en 1829 la traducción 
de Segur con adiciones hasta donde el Conde la dejó y la continuó. 
Explicó en el Ateneo un Curso de literatura dramática. En 1838 pasó 
á Cádiz á dirigir un colegio ; de allí, á Sevilla, donde fué nombrado 
canónigo durante el breve Ministerio de Egaña, y en aquella Univer- 
sidad era ya decano de Filosofía desde que don Pedro José Pidal arre- 
gló las Universidades. Publicó un suplemento á la Historia de Ma- 
riana y Miñano, Madrid, 1828 (t. IX). Fué académico de la Espa- 
ñola y de la Historia. Poesías, Bibl. Aut. Esp., t. LXVII. Artículos 
críticos y Literarios, Palma, 1840. Ensayos literarios y críticos, Se- 
villa, 1844, dos vols. Lecciones de Literatura española, explicadas en 
el Ateneo, Madrid, 1836, 1853. Elementos de Historia antigua. Se- 
villa, 1S44. Consúltense: Francisco Pérez de Anaya, Biografía del 
S. D. Alberto Lista, 1848; Corona poética, de la Acad. de Buenas Le- 
tras de Sevilla á la muerte de Lista, con la mejor biografía suya, 
por José Fernández-Espino, Sevilla, 1849; J. Matute y Gaviria, Hijos 
de..., i. I, Sevilla, 1886; Manuel Cdiaves, D. Alberto Rodrigues de 
Lista, Sevilla, 191 2. 

JOS. Año ijqS. Don Diego Clemencín (1765-1834), de Murcia. 
en cuyo colegio de San l'"ulgencio ganó una beca y estudió Latinidad, 
Filosofía, Teología y Leyes, pasó á Madrid (17H8) á educar á los hi- 
jas de la Condesa de Benavente, casóse en 1798, fué académico de la 
Historia (1800), de Ciencias Morale.»! y Políticas (1821), de la Len- 
gua (1834), redactor de la Gaceta (1807), bibliotecario real (1833), 
procer del reino (1834). \'irtuoso y de gran erudición y estudio, com- 
puso el mejor comentario de! Quijote, de demasiado rigor gramati- 



S. XVIII, 1798. P. FR-WCISCO GUITARRO 3o3 

cal y algo retórico, pero de vasta erudición bibliográfica é histórica. 
Tradujo de Tácito, ayudándole Mor de Fuentes, la Germaina y Agri- 
<ola, Madrid, 1798. Examen y juicio de la descripción geográfica de 
España atribuida al moro Rasis {Memorias Acad. Hist., t. VI). Otros 
trabajos (ibid., t. IV). Elogio de Doña Isabel la Católica, 1820 {Mem. 
Acad. Hist., t. \^I). Comentario al Quijote, Madrid, 1833-39, seis 
vols., y en Biblioteca clásica. Carlos F. Bradford ha publicado un 
Índice de las Notas de D. D. Clemencin, Madrid, 1885. 

Dox Pablo Olavide (1725-1803), limeño, publicó El Evangelio 
■en triunfo (su conversión), Valencia, 1798, cuatro vols.; 1800. Poe- 
mas Christianos, 1799. Salterio Español, 1800. Versión parafrástica 
de los siete sahnos penitenciales..., en verso, Madrid, 1800. Mitrida- 
ies, trag., traducida de Racine (nis. Bibl. Nac). De espíritu bastante- 
mente prosaico para alegar como mérito el haber prescindido de los 
hermosos colores y de las imágenes atrevidas de la poesía; no merece 
nos detengamos más en él, como otros hacen. Al que desee conocerle 
henchiránle las medidas: M. Pelayo, en el t. II, págs. 222-236 de su 
Hist. de la poes. hisp.-amer. y en el t. III, pág. 347 de los Heterodo- 
xos; y J. A. de Lavalle, D. Pablo de Olavide, Lima, 1885. M. Pelayo 
muéstrase con él en demasía duro. 

Simón Ayanque publicó Lima por dentro y fuera..., obra jocosa..., 
Madrid, 1798 (Véase don Esteban de Terralla y Landa, 1789). — 
Don Francisco Patricio de Berguizas (1748-1810), del Valle de 
Santa Ana (Extremadura), clérigo, de los primeros académicos, cla- 
sicista puro, helénico, hizo la edición griega, traducción y notas de 
las Olimpiacas de Pindaro, con un Discurso Preliminar sobre la 
poesía lírica : Obras Poéticas de Pindaro en metro castellano, con 
el texto griego y notas críticas, Madrid, 1798 (sólo se publicó el 
t. I). — Elogio en verso á Bonapartc, poema anónimo, 1798. — Don 
José de Cascajares y Palomeque, socio de la Academia de la Gaya 
ciencia, publicó Carta morlaquiana con el elogio fúnebre del autor del 
Anti-Eustaquio, Málaga, 1798. — El padre Castañeda (1776-1832), 
franciscano de Buenos Aires, satírico mordaz y punzante en demasía, 
terrible pamfletista en prosa y verso, chabacano é incorrecto, pero 
graciosísimo en El Americano, Despertador Teofilantrópico, místico 
patriótico. El Suplemento, El Paralipomenón, redactó hasta cinco 
y seis periódicos á la vez. Famoso fué el papel Doña María Retazos. 
Tuvo que desterrarse, pero volvió en 1822. — ^El Conde Colombini 
publicó Las Glorias de la Habana, ensayo épico, México, 1798. — 
Conversaciones de Lauriso Tragiense, Pastor Arcade, sobre los vicios 
y defectos del teatro moderno..., Madrid, 1798. — Don Josepii de Goya 
Y Muniain tradujo muy bien los Comentarios de César, Madrid, 
1798, dos vols.; Barcelona, 1865; Madrid. 1909. El Arte Poética de 
Aristóteles en castellano, Madrid, 1798. Catecismo católico trilingüe, 
1798. — 'El padre Francisco Guijarro publicó Diseños evangélicos 
para las dominicas y misterios del Señor, Madrid, 1798, dos vols. — 



304 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

JvA.v Idarroc publicó La Noche entretenida, Madrid, 1798. — Don 
Lope de Llano compuso Bernardo del Carpió en Francia, comedia, 
Barcelona, 1796; Madrid, 1798; Sevilla. — José Luis Muñarriz tra- 
dujo las Lecciones sobre la retórica y las bellas letras del inglés Hu- 
go Blair, Madrid, 1798-1801, cuatro vols. Compendio..., 1815. — El 
Ramillete ó los aguinaldos de Apolo, colección útil y dii'ertida de no- 
velas, cuentos, Madrid, 1798-1801, dos vols. — Saínetes No ha\ que 
fiar en amigos, El Tramposo, Paca la Salada y merienda de horteri- 
llas, Alcalá, 1798. — Don Luis Soler y Rovira, natural y abogado de 
Orihuela, publicó Armas contra la espada \t broquel de D. Pablo Ceci- 
na Rica y Fergel y también contra otros autores que han escrito del 
juego de las Damas, Orihuela, 1798. — Cornelio Su.^rez de Molina 
publicó El Pájaro en hi liga, epístola gratulatoria al traductor de la 
"Liga de la Teología moderna con la Filosofía", Madrid, 179S. 

164. Año 1799. Don "Félix José Reinoso (i 772-1841), 
sevillano, cura de Santa Cruz (1801) y por José Bonaparte 
prebendado de la catedral de Sevilla, y deán del cabildo de Va- 
lencia, debe su mediana fama ya al haberse afrancesado, apo- 
yando á José Bonaparte por una prebenda, ya á enemistades 
personales. Don Bartolomé José Gallardo le llamaba abate cn- 
dcchcro y le endilgó fieras diatribas. El metro en que había 
compuesto la elegia á Ceán Bermúdez dio á Gallardo pie ¡wra 
zamarrearle de lo lindo en el Pasatiempo jozial, con su corres- 
pondiente Hijuela {Criticón, 1835). Otra elegía al traidor don 
Pedro Alcántara Sotelo (1831), es arreglo de la que antes ha- 
bía publicado En la temprana muerte de Doris, nombre poético 
éste para Reinoso de la esposa de su amigo don Francisco 
López de Castro. Menos valen sus versos bucólicos y sus odas 
sagradas y morales. La única obra de algi'm mérito es el canto 
épico La Inoccn-cia perdida, publicado en Madrid, 1804, y pre- 
miado en 1799 por la Academia sevillana, de la cual era secre- 
tario, en competencia con otro de Lista, que era el presidente, 
y quedó vencido por votación de los académicos. No puede pa- 
rangonarse con el poema de Milton, y tiene el defecto, sobre todo, 
de hacer aborrecible á los ojos de Eva el horrible aspecto del 
tentador, con lo que la caída no queda bien motivada. Quinta- 
na, enemigo de la poesía religiosa, le elogió diciendo: "La 
dicción es generalmente noble y escogida; el estilo, animado y 
poético; los versos, sonoros y armoniosos. Jamás la bella y 
difícil versificación de la octava se ha visto en estos últimos 



S. XVIII, 1799. D. FÉLIX JOSÉ REINOSO 3o5 

tiempos manejada tan superiormente." Pero mejor la juzgó 
Galiano : " No es aquella poesía un raudal que con ímpetu bro- 
ta, copioso, fresco y cristalino, de las entrañas de la tierra ; es 
el juego de aguas artificioso de una fuente á que da salida el 
fontanero, y no sin conocerse que la llave del conducto está 
un tanto premiosa." "No pasa de una estimable medianía", 
añade Cueto. 

Don Félix Enciso y C.^strillón, catedrático de Elocuen- 
cia en la Universidad de Madrid, es el representante de la co- 
media de costumbres en el primer cuarto del siglo xix, cuyo 
Teatro, Madrid, 1804-08, dos volúmenes, es peor que mediano, 
como piltrafas, digamos, del de Moratín ; bien que a veces, tiran- 
do a lo sainetesco, sea mejor, por más popular, en el género de 
Ramón de la Cruz. Allí están El Distraído, de Regnard ; La Me- 
tromanía, de Pirón; El Reconciliador (1804), de Demonstrier, 
y como originales. Marica la del puchero. Aviso a los casados 
(1808), Mentira contra mentira (1807). Dióse mucho a traducir 
a Manzoni, Paul de Kock, etc. La Dorotea (1804), La Posada 
{1815), Los enredos de un curioso, melodr. (1832). En la Bi- 
blioteca Nacional hay ocho piezas suyas manuscritas. Antes ha- 
bía publicado Poema de la poesía, en tres cantos, Madrid, 1799. 
Tradujo en verso Breve compendio de la Historia de España, de 
Alejandro Gómez Ranera. Las conversaciones de mi viaje ó en- 
tretenimientos sobre varios puntos de historia nacional y litera- 
tura. Madrid, 1805, tres volúmenes. 

165. M. Pelayo, Id. estét., t. III, vol. II, pág. 494: "Reinóse. . 
era un espíritu analítico y robusto, pero seco y árido, y si no ente- 
ramente negado al entusiasmo, á lo menos poco inclinado á la emo- 
ción. Sentía con la cabeza, y asi su poesía es enteramente racional y 
reflexiva, levantada con andamios dialécticos, y de resultas, muy ás- 
pera y muy tiesa. La oda A las Artes de imaginación (que es, á mi 
Juicio y al de muchos, su obra maestra) está construida con el mismo 
método y rigor lógico que una disertación ó un tratado." La Academia 
de Sevilla encargó á Reinoso la respuesta á Carvajal y defensa de 
la oda A la Resurrección, hecha por don José M. Roldan. Hízolo en 
el mismo Correo de Sevilla (1804), donde Carvajal había publicado su 
Carta, que iba contra la Academia; pero su desempeño fué más in- 
genioso que convincente, á pesar de su espíritu dogmático, discutidor 
y algo sofista, declarando algo torcidamente el os magna sonaturum 
de Horacio y la doctrina herreriana, y defendiendo los arcaísmos 

TOMO TI. — 30 



3o6 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XVI 1 1) 

y neologismos con el ejemplo de Meléndez, Cienfuegos y Quintana. 
Reinoso publicó Plan ideológico de una Poética. Discurso sobre la in- 
fluencia de las Bellas Letras en la mejora del entendimiento, 1816. 
Curso de Humanidades, etc. Discurso sobre el estilo de la pintura se- 
villana. Examen sobre los delitos de infidelidad á la patria, imputados 
á los españoles bajo la dominación francesa, Auch, 1816; Burdeos, 
1818; Madrid, 1842, dos vols., que, según Gallego, fué "el Alcorán de 
los afrancesados"; según Alcalá Galiano, "defensa de la traición á 
la patria", y de hecho es una sarta de sofismas, aunque briosa y ele- 
gantemente escrita, viniendo á parar á que una nación abandonada 
por sus gobernantes no tiene más que avenirse con el abandono y en- 
corvarse bajo el látigo del déspota, porque el fin de la sociedad, dice, 
no es vivir independiente, sino vivir seguro y sin quebraderos de ca- 
beza. Hasta ahí llegaba el utilitarismo y sensualismo de aquellos ilus- 
trados señores. Félix José Reynoso, Obras, ed. Antonio Martín Villa, 
Soc. de Biblióf. Andaluces, 1872-1879, dos vols.; Bibl. Aut. Esp., 
t. XXIX. La Inocencia perdida, poema en dos cantos, premiado en 
1799, Madrid, 1840; París, 1840; Sevilla, 1845 (con noticia biográfi- 
ca). Consúltense: Nicomed. Pastor Díaz y Francisco de Cárdenas, en 
Galería de Españoles célebres, 1845; mejor, en Obras, citadas; Rcv. 
Archiv., 1909 (Nov.). 

166. Año 1799. Colección de las obras de elocuencia y de poesía 
premiadas por la R. Academia Española, 1799, dos ptes. — Colección 
de seguidillas ó cantares de los más instructivos y selectos, enrique- 
cida con notas y refranes en cada uno por D. A. V. D. G.. Madrid, 
1799. — Manuel Gómez Marín (1761-1850), de San Felipe del Obraje 
(Méjico), presbítero, publicó El Currutaco por alambique, poema sa- 
tírico, México, 1799, 1839. — Letras nuevas para seguidillas y dos colec- 
ciones de las más discretas... por D. Fulano de Tal, Valencia, 1799. 
— Don .alejandro de Humboldt (1769-1859), de Berlín, el eminente 
sabio y americanista, no debe pasarse aquí en silencio. Voyage au.v 
régions cquinoxiales du Nottveau Continent (1799-1804), París, 1816- 
31, 13 vols. Essai politique sur le royaume de la NoveUe-Espagnc, 
París, 1825-27, cuatro vols. Consúltese: Carlos Pereyra, Humboldt en 
América, Madrid, 1917 (pág. 73, la bibliografía). — José López de la 
Huerta publicó Examen de la posibilidad de fijar la significación de 
los sinónimos de la lengua castellana, Viena, 1789; Madrid, 1799; Va- 
lencia, 1821. Sinónimos castellanos (con Nicasio Alvarez de Cien- 
fuegos), Madrid, 1830. — Fray Juan Cayetano de Losada de la Vir- 
CEN DEL Carmen (1756-1846), madrileño, escolapio, entre otras obras 
didácticas, publicó Elementos de poética, Madrid, 1799. Diccionario 
español-latino, 1837. Diccionario latino-español, 1843. — Don Pedro 
Antonio Pérez de Castro, del Consejo de Guerra de S. M., publicó 
Los Salmos..., en verso, Madrid, 1799, — Los i-adres escolapios Igna- 
cio Rodríguez y Pedro Sandier imprimieron las Instituciones Orato- 



S. XVIII, 1800, D. EUGENIO DE TAPIA Soy 

rias del célebre español M. Fahio Quintüiano, traducidas al castellano 
y anotadas según la edición de Rollin, Madrid, 1799. — Saínetes: El 
Alcalde de la aldea, El Almacén de criadas, El Amigo de todos, El 
Día de lotería. El Hidalgo de Barajas, Juan Juye y la Propietaria, 
Los Áspides, El Pleyto del pastor. El Enfermo fugitivo ó la geringa, 
Alcalá, 1799. — De fines del s. xviii es un ms. del Escorial (III-J-io), 
cuyo título es El Siglo Ilustrado, por anónimo, con nombre de don 
Justo Vera de la Ventosa, que, dirigiéndose á otro anónimo, don 
Guindo Zerezo, critica la íilosofia contemporánea. 

167. '^4ño iSoo. Don Dionisio Villanueva y Ochoa (1774- 
1834), cordobés, conocido por el sobrenombre de Solís, auto- 
didacto, fuera de un poco de latín, retórica y música que estu- 
dió en Sevilla, apuntador en 1799 de Máiquez en el teatro de 
la Cruz, gran re fundidor de antiguas comedias, amigo de Mora- 
tin, fué el que resucitó á Tirso, siendo tan patriota por ello 
como por haberse alistado en 1808 de granadero, á pesar de te- 
ner mujer é hijos, cayendo prisionero en Uclés. Tuvo Solís ol- 
fato dramático y calor de alma, estilo propio y animado, len- 
guaje limpio, natural y castizo. Fué uno de los más clásicos de 
su tiempo, esmerado en sus poesías líricas. Hizo cantilenas de- 
masiado sensuales, bien que con cierto candor anacreóntico, imi- 
tando á Meléndez y las pastorales del siglo xviii. Pero son me- 
jores sus versos sencillos y populares, admirables algimos. Tra- 
dujo á Horacio á los quince de su edad y después la Batraco- 
tniomaquia. 

Don Eugenio de Tapia (1776-1860), de Avila, por seudó- 
nimo Ernesto, El licenciado Machuca y Valentín del Maso y 
Correa, magistrado, liberal moderado, amigo de Quintana, con 
quien redactó el Semanario Patriótico (1808), escritor de nove- 
las, obras dramáticas, poesía é historia, de imaginación fácil y 
amena, excelente hablistán, señalóse por su amor al purismo, 
ensañándose en las voces galicistas, aunque tampoco se vio él 
mismo libre de tan acosadores moscones. Hizo poesías graves, 
como el trozo épico á la conquista de Sevilla, Sevilla restaurada 
(182 i); romances como El Mar en estío y La Vejes; la elegía 
''A la muerte de la Duquesa de Frías; sobre todo, satíricas, ya 
en Cádiz, y de costumbres, vivas de color y salpimentadas de 
chistes, como La Posada y los toros, y el poema romántico- 
burlesco La Bruja, el Duende y la Inquisición, Madrid, 1837. 



3o8 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

que salió con el seudónimo de Don Valentín del Mazo y Correa. 
Puso en castellano la tragedia 'Agamenón (1800), de Lemercier, 
y escribió ó tradujo Idoincnco, La Madrastra, La Soltera sus- 
picas, Un falso novio y una niña inexperta (1859), y las óperas 
El Califa de Bagdad y El Preso y el parecido. 

168. Para alentar á Máiquez á la tragedia compuso Solís en 
sonoros versos el Orestcs (1815) y la Virginia (1813), de Alfieri. Al 
frente del Orestes, traducido en 1807, expuso en el prólogo doctrinas 
de mayor libertad literaria de lo que pudiera esperarse de un amigo 
de Moratín, clamando contra la pura y cerrada imitación de los anti- 
guos. Representóse Orestcs en el coliseo del Príncipe en 1807. Tam- 
bién imitó del italiano la Cainita (1828), y tradujo del francés Juan 
de Calas (1822), de M. J. Chénier, y Misantropía y arrepentimiento 
(1800), cuyo original primero fué del alemán Kotzebue, y que él arre- 
gló, en verso, de la francesa, refundición que puso en escena en Pa- 
rís la famosa actriz Mole; igualmente Zcidar ó la familia árabe, del 
Abufar de Ducis. A Shakespeare degollóle Ducis sin duelo el Hamlei 
y Romeo, á gusto de cierto público academizante. Puso en buenos en- 
decasílabos este Romeo y Julieta, de Dncis, nuestro Solís, mejorán- 
dolo, Barcelona, 1820. Originales suyas fueron las tragedias no pu- 
blicadas Tcllo de Neira y Blanca de Barbón, las comedias La Pupila 
y Las Literatas, la pieza en un acto La Comparsa de repente (1828). 
Tampoco se publicaron sus refundiciones del teatro castellano anti- 
guo, que las hacía como nadie, si no es La Villana de Vallccas y El 
Rico hombre de Alcalá. Estuvo casado Solís con la actriz María Ri- 
bera. Sobre la traducción del Orestes, de Alfieri, dijo Hartzenbusoh : 
"En mi concepto, Solís bebió al autor original su espíritu de tal ma- 
nera, que si Alfieri hubiese escrito en lenguaje español, hubiera ex- 
presado sus pensamientos como Solís, ó no se hubiera podido leer ni 
representar su tragedia" (Poetas líricos del s. .vviii, t. III, pág. 234). 
Otro tanto se diga de sus demás traducciones. Refundió La Villana de 
Vallccas, Cuantas veo tantas quiero. Quien ama no haga fieros. La 
Celosa de sí misma, Por el sótano y el torno. El Mejor alcalde el rey. 
El Pastelero de Madrigal, El Alcalde de Zalamea. La Dama duende. 
La Segunda Celestina. La Dama boba, Marta la piadosa. El Escondi- 
do y la tapada. Todo es fortuna. El Rico hombre de Alcalá, Garda 
del Castañar y otras muchas. Tradujo las óperas El Delirio, I^a Gri- 
selda, Horacios y Curados, etc.. Tradujo además El Maligno, de 
Gressct, con el título de El Enredador: La Gazmoña (I.a Prudc), de 
Voltaire, con el de La Sevillana; El M ahorna, del mismo. Imitó La 
Fcdima. del Conde Tana. Mss. de la Mibl. Nac: .'ff celos de odio y 
amor (refimd. de Calderón). Blanca de Barbón, trag. El Enredador 
(<icl fr.). Fédima. trag. (cop. 1831?). Las IJteratas. Mohammcd. trag. 
(trad.). Orestcs (trag. de Alfieri, trad.). Polimcncs ó Los misterios de 



S. XVIII, 1800. JOSÉ JOAQUÍN LARRIVA Sog 

Elcusis, trag. (repres. 1826). La Pupila, 1830. La Señora y la criada 
(refund. de Calderón). La Sevillana, 1816 (refund. del doctor Remón). 
Tello de Neira, trag. La Ventura sin buscarla (refund. de Lope). Vir- 
ginia, trag. impr. 1813 (trad. de Alfieri). Imprimió además: Camila, 
trag. (1828). Biografía de Solís, por Hartzenbusch, en Cueto, Poet. 
lir. s. XVIII, t. III (1893, pág. 370). 

Tapia estudió Leyes, pasó á Inglaterra y al año y medio volvió 
{1808) y fué redactor del Semanario Patriótico. Proscrito por la reac- 
ción de 1823, vuelto en 1831, fué director de la Biblioteca Nacional 
(1843-47), hasta jubilarse, y miembro de la Academia (1814). No hay 
que echar en olvido que, según se cree, fué Tapia el inventor del 
mote de liberales que dieron desde 1812 á los que siempre llevaban 
el nombre de libertad en los labios, así como ellos dieron en llamar 
seri'iles á los del bando opuesto. Fué director de la Gaceta de la Re- 
gencia (1812) y de El Museo Literario (1844). En la Bibl. Xac. hay 
mss. del Agamenón (trad. del francés), impreso en 1800 y de Aselina, 
comedia. Ensayos satíricos, Madrid, 1820. Poesías, ibid., 1821, 1832, 
dos vols. Febrero Novísimo, Valencia, 1828-29, 10 vols. La Bruja, 
El Duende y la Inquisición, Madrid, 1837. Viaje de un curioso por 
Madrid. Los cortesanos y la revolución, nov. de costumbres, dos vols., 
Madrid, 1838. Juguetes satíricos en prosa y verso, 1839. El Hijo pre- 
dilecto, com., 1S39. Historia de la civilisación española, cuatro vols., 
1840. Oda á Asara (en el Seman. Pintor.). Oda á Quintana (en la 
Corona Poética, al mismo). Discurso hist. crít. sobre la decadencia del 
imperio musulmán en España... Cartas á Sofía (del francés), prosa 
y verso. Biografía de Tapia, por Juan del Valle, con la Contestación 
á un artículo de Air. Durrieu y ¡7» falso novio y una niña inexperta. 
comedia, ambas obras de Tapia. Consúltense: Cueto, Histor. lír. s. 
XVIII, t. III (1S93), pág. 474; E. Ochoa, Apuntes para una Bibliot. 
de escrit. esp. contcmp., t. II, artíc. Tapia. 

169. Año 1800. José Joaquín Larriva y Ruiz (1780-1832), clé- 
rigo y poeta peruano, compuso el poema burlesco La Angulada y 
otras obras que están en la Colección de documentos, de Odriozola, 
t. II, Lima, 1864: Relac. de las Excursiones de los Piratas..., en prosa 
y verso, serias y jocosas. Escribió en 1807 el elogio universitario de 
Abascal; en 1S12, el discurso contra los insurgentes del Alto Perú; 
en 1816, el sermón en alabanza de Pezuela, y en 1819, la oración fú- 
nebre de los prisioneros realistas fusilados por los insurrectos en la 
Punta de San Luis ; pasando luego, y sin esfuerzo, á pronunciar en 
1824 la oración fúnebre de los patriotas muertos en Junín, en 1826 
el elogio académico de Bolívar, contra quien se desató luego en sáti- 
ras é invectivas, pocos meses después de haberle puesto entre los se- 
midioses: "Mudamos de condición, | pero fué sólo pasando | del poder 
de Don Fernando | al poder de Don Simón." Qérigo de costumbres 
nada ejemplares, según Palma, poeta chistoso é improvisador de café. 



3(0 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

gran latino y hombre de muy despierto y agudo ingenio. Consúltese 
M. Pelayo, Hist. pocs. hisp.-amer., t. II (1913), pág. 241. 

Juan Francisco Adana y Bustamante publicó Poesías, Madrid, 
1800. — Antonio de Axós y de Ríus, marqués de Alós, publicó Ins- 
trucción militar... á sus hijos (1767), Barcelona, 1800. — Poesías in- 
sertas en los diarios de Valencia bajo las iniciales de J. B. A. (doíí 
Juan Bautista Antequera y Ramada), Valencia, 1800. — La Athalia, 
drama sacro en música, Madrid, 1800. — ^Fray Andrés Casaus y To- 
rres (n. 1762), de Jaca, benedictino, publicó Carta de un aragonés 
aficionado á las antigüedades de su reino..., Zaragoza, 1800. Respues- 
ta del Aragonés aficionado á las antigüedades de su Reyno, al entre- 
tenimiento I del tomo XX de la Historia crítica de España, en defen- 
sa del real panteón y archivo de S. Juan de la Peña y de un diploma 
de S. Salvador de Oña, Madrid, 1806. — Don Juan José Catalán (na- 
ció 1767), de Ontiñena (Aragón), pintor y dorador, escribió Diálogo 
de la Curruca á su auge, en verso, Zaragoza, 1800. El Pecador arre- 
pentido, en verso, ibid., 1800; Escuela del buen vivir, Cartas morales. 
Pleito entre la sangre y la cruz de Cristo, El Pensamiento virtuoso, 
Fragmentos de la Pasión, Cantos morales, El Verdadero majo, etc. 
(todo ms.). — El padre Andrés Cavo (1739-1800?), jesuíta (1758), me- 
jicano, desterrado en Roma, dejó escrita la historia Los tres siglos de 
México, publicada por C. M. Bustamante, México, 1836-38, cuatro 
vols. El título que su autor le dio fué Historia civ-il y política de 
México. — Don Juan Agustín Cean Bermlidez (1749-1829), pintor ma- 
drileño, publicó Descripción artística de la catedral de Sevilla, ibid., 
1800, 1804, 1856, 1863. Sumario de las antigüedades Romanas que 
hay en España, 1832. Vida de Juan de Herrera (ms. Acad. Hist.). 
Sobre el nombre, progresos, forma y decadencia del churriguerismo 
(ms. Acad. Hist.). Diálogo sobre la primacía entre la pintura y ¡a 
escultura, 1822. Diálogo sobre el origen, formas y progresos de la 
Escultura en las naciones anteriores á los griegos, 1822. Diálogo so- 
bre el estado de perfección á que llegó la Escultura en Grecia, 1822. 
Diccionario histórico de los profesores de las Bellas Artes en España, 
1800, seis vols. Adiciones, cuatro vols., con los materiales que tenía 
para otra edición, por el Conde de la Vinaza. Carta sobre el estilo y 
gusto de la pintura de la escuela sevillana, Cádiz, 1806. Diálogo sobre 
el Arte de la Pintura, Sevilla, 1817, etc. Véase Bosquejo de la litera- 
tura en Asturias..., por don Máximo Fuertes .^cevedo, Badajoz, 1885; 
Domingo Sebastián de Miñano, Vie de Cean Bcrmúdcz; Memorias 
para la vida de... Jovcllanos. 1814; Ocios de D. J. A. C. B., por Zarco 
del Valle, Madrid, 1870. — El Censor de los prenderos 6 las ferias de 
Madrid..., Madrid, 1800. — Atanasio Céspedes y Monroy publicó Lec- 
turas útiles y entretenidas, Madrid, 1S00-17, ti vols. — Crítica del ce- 
remonial de currutacos ó anticurrutacos, Madrid, 1800. — Fray Ma- 
nuel Denche, trinitario, publicó Pláticas doctrinales, Madrid, 1800, 



S. XIX, 180I. D. JOSÉ MARÍA CARNERERO 3ll 

3." ed., dos vols. — Gabinete de lectura española ó colección de muchos 
papeles curiosos de escritores antiguos y modernos de la nación..., 
Madrid, 1800. — Rafael García Goyena (1766-1834), de Guayaquil 
(Ecuador), escribió fábulas que después se publicaron; Colección com- 
pleta de sus fábulas, París, 1836. — Tomás García Suelto (1778-1816), 
madrileño, médico, filólogo, físico, literato y erudito, estrenó El Cid 
de Corneille, 1803. El Solterón y su criada, coni. (cop. ms. Bibl. Nac. 
y Lie. de 1801). La Posteridad, oda, Madrid, 1809. Oda á la pas. Con- 
sejos de un padre á sus hijos, composición en versos latinos, españo- 
les, franceses y alemanes, 1800. — Don José M. Mas y Eurich (1767- 
1815), de Manresa, escribió las comedias La Heredera astuta ó la 
más sutil currutaca, Barcelona, 1800; Doña Blanca, Manresa, 1803. 
Poema de la historia de Manresa. — Nabucodonosor ó profecías de Da- 
niel, drama sacro, Madrid, 1800. — El padre Vicente Olcina y Sem- 
PERE publicó Documentos morales contenidos en Z'arias fábulas, cuen- 
tos..., Valencia, 1800. — ^Ignacio Pérez de Sarrio publicó Disertación 
sobre las medallas desconocidas españolas, Valencia, 1800. — El Rega- 
ñón de la Havana, periód. satír., de costumbres, liter. y artes, muy 
bueno, Habana, 1800-02, dos vols. — Miguel de Manuel Rodríguez 
publicó Memorias para la z'ida del Santo rey D. Fernando III, Ma- 
drid, 1800. — 'Don fray Miguel de Santander, capuchino, misionero, 
obispo amizonense, gobernador del arzobispado de Zaragoza, publicó 
Doctrinas y sermones para tnisión, Madrid, 1800-03, cinco vols. Retiro 
espiritual para Sacerdotes, 1802, dos vols.; 1814 (3.° ed.). Sermones 
dogmáticos, 1805. Obras del Sr. Obispo de Santander, 1813, seis vols. 
(4.° ed.). Ejercicios espirituales para las religiosas, 1814. Sermones 
panegíricos, 1814, dos vols. (3.° ed.). Sermones selectos y doctrinas 
para misión, 1851. Piadosas meditaciones. Burgos, 1865. Cartas fami- 
liares y Opi'isculos en prosa y verso. — Semiramis, ópera seria (iSoo). 
— Teatro nuevo español, Madrid, iSoo-oi, seis vols. — Don Francisco 
Javier Tristán escribió Afectos de amor é impiedad, drama, 1800 (ms. 
Bibl. Nac). — Fray Plácido Vicente, abad benedictino, publicó Cánti- 
co de los Cánticos de Salomón, explicado, Madrid, iSoo-oi, dos vols. 

170. Año 1801. Don Vicente Alcoverro 1733-1801), jesuíta de 
Calatayud, escribió Versión completa de las obras de Horacio, Zara- 
goza, 1801. — Almacén de chamas y veras (seguidillas y cantares)..., 
por D. E. A. P., Madrid, 1801, 1807. — El Amante honrado, com., Ma- 
drid, 1801. — Domingo de Azcuenaga, poeta de Buenos Aires, escribió 
fábulas en verso en el Telégrafo Mercantil (1801-02), y después epi- 
gramas mordaces. — Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico 
c Historiógrafo del Río de la Plata, primer periódico y Sociedad lite- 
raria de Buenos Aires, que fundó en 1801 el coronel Fr.'íncisco An- 
tonio Cabello y Mesa, extremeño, muerto en España (1812). — Don 
José María Carnerero, redactor de la Gaceta, El Eco de Padilla 
(1821), El Indicador de los Espectáculos (1822-23), Correo Literario 



3l2 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XIX) 

(1828), director de Cartas Españolas (1831-32, seis vols.) y Revista 
Española (1832-36), arregló el Hamlet y estrenó La Novicia ó la vic- 
tima del claustro, dr. (1810) ; Lo que es mudar de vestido y oros son 
triunfos, com. : las tres en mss. de la Bibl. Nac. Además, las piezas: 
Citas debajo del olmo (1801), El Regreso del monarca (1828), Las 
Glorias de España, poema en un acto, melodramático (1829) ; El 
Triunfo de Citerea (1830), El Afán de figurar (1S31). Saqueó linda- 
mente el teatro francés, sobre todo el de Scribe. — La Condesa de 
Castro-Terreno publicó Elogio de la Reyna N.^ S.', Madrid, 1801. — 
El padre José Chantre y Herrera (1738-1801), de Villabrágima 
(Valladolid), jesuíta, escribió la Historia de las misiones de la Compa- 
ñía de Jest'ís en el Marañan español (1637-1767), Madrid, 1901. — Ro- 
mance á la desgraciada muerte de Joseph Delgado (Alias Hillo)... 
1801, Córdoba. — Fatinie y Selima, melodr. trágico, Madrid, 1801. — 
Fray Diego Fernández publicó Tradticción literal del Salterio, etc., 
Segovia, 1801. — Doña María Rosa Gálvez de Cabrera (1768-1S06), 
malagueña, protegida de Godoy, publicó sus Obras poéticas, Madrid, 
1804, tres vols.; 1807. Imitó á Quintana en la oda heroica y altiso- 
nante, aunque muy de lejos. Valen más, según el padre Blanco, aun- 
que no según Quintana, sus ensayos románticos Florinda, Blanca de 
Rossi y Ali-Bek (1801), como tragedias; y por la pintura de costum- 
bres las comedias Un loco hace ciento y El Egoísta. En la Bibl. Nac. 
hay mss.: Ali-Bek (1801), El Califa de Bagdad, zarzuela (censura de 
1801). Catalina ó la bella labradora (del fr.) (iBoi). Las Esclavas 
amazonas, comedia (dos mss.). Un loco hace ciento, com. (1801), im- 
presa en Madrid, 1801. En Obras poct. están: Bion, op. lir., del fran- 
cés ; El Egoísta, Los Figurones literarios, com. ; Saúl, escena trágica 
(1813) ; Safo, dr. (1813); Florinda, trag. ; Blanca Rossi, trag. ; Amnon, 
trag. ; Zinda, dr. ; La Delirante, trag. En la Biblioteca del Ministerio 
de Gracia y Justicia hay un tomo ms. (2.436 del Catál. de 1S85), don- 
de están Saúl, Safo. Florinda y Blanca de Rossi. Ali-Bek, además, 
en el t. V del Teatro nuevo español, Madrid, 1800-1801. Quintana 
dijo de sus iwesías que "lo que más luce en ellas es un estilo claro y 
puro y una versificación fácil y fluida. Estas dotes, unidas á imáge- 
nes agradables y á pensamientos, si no siempre fuertes y escogidos, 
por lo menos generalmente dulces..." Escribió además: La Familia 
á la moda, com. ; La Opera cómica, aprop. — Fray Manuel Gil, clé- 
rigo menor en Sevilla, publicó Sermones, Écija, 1801. — Jacinto en 
Madrid ó el tiempo de ferias, nov., Madrid, i8oi. — Don Pedro María 
Olive dirigió el Memorial literario ó biblioteca de ciencias y artes, 
Madrid, 1801-05, s'<^tc '^"'s- Después las Efemérides de España his- 
tóricas y literarias, Madrid, 1805, cuatro vols. En fin, la Minerva ó 
el revisor general, Madrid, 1805-08 y 1817-18, 13 vols. Periódicos im- 
portantes para la literatura. En cl último se publicó la Noticia crítica 
de los progresos de la literatura en España desde principios del siglo 
hasta el año 1807. Es notable este juicio: "Por tanto, queriendo per- 



S. XIX, 1802. D. CARLOS CARRj\LERO 3l3 

fcccionarnos con la imitación de los franceses, nos perdimos; y pro- 
curando enriquecernos, vinimos á reducii-nos á la mayor pobreza." 
Insertó un extracto de G. Schelegel Sobre el Teatro Español y El 
Sitio de Corinto, de Byron, traducido. La Gitana ó memorias egipcias. 
Madrid, 1817, dos vols. — El Padre de familia, com. (1801). — Antonio 
Rezaxo estrenó Acrisolar el dolor en el más filial amor, pieza militar, 
Salamanca (primeros años del siglo xix). — Pedro Simón Puerta es- 
trenó La Pe de Abraham y sacrificio de Isaac, drama sacro (1801). 

J71. Año 1S02. Don Félix de Azara (1746-1821), de Barbuña- 
les (Huesca), célebre naturalista y marino, publicó Apuntamientos 
para la historia natural de los cuadn'ipedos del Paraguay y del Rio de 
la Plata, dos vols., 1802. Apuntamientos para la historia natural de 
los pájaros del Paraguay y Rio de la Plata, 1805. Viajes por América 
del Sur (1789-1801), escritos en castellano fueron traducidos por 
C. A. Walekenaer al francés, y se tradujo ahora al castellano, Mon- 
tevideo, 1845-46, dos vols. ; 1850. Memorias sobre el estado rural del 
Rio de la Plata en 1801, Madrid, 1847. Memorias postumas sobre asun- 
tos del Rio de la Plata y del Paraguay, ibid., 1847. Descripción é his- 
toria del Paraguay y del Río de la Plata, la publica su sobrino don 
Agustín de Asara, Madrid, 1847, dos vols. ; Asunción, 1896, dos vols. 

Don Francisco Martínez Marina (1754-1833), de Oviedo, canó- 
nigo de la colegiata de San Isidro, el mejor conocedor hasta hoy de la 
antigua legislación castellana, escribió el tomo de Álava del Diccio- 
nario geogr.-hist. de España, dos vols., 1802. Ensayo histórico-crítico 
sobre el origen y progresos de las lenguas, señaladamente el romance 
castellano (Mem. Acad. Hist., t. IV, 1805). Ensayo histórico-crítico 
sobre la antigua legislación y principales cuerpos legales de los Reinos 
de León y Castilla..., Madrid, 1808, 1834, 1845; sirvió de introduc- 
ción al Discurso sobre el origen de la Monarqtiia..., ibid., 1813. Teo- 
ría de las Cortes... de León y Castilla..., ibid., 1S13, 1821. Juicio críti- 
co de la Novísima recopilación, ibid., 1820. Vida de N. S. Jesucristo 
y de la doctrina y moral cristiana, Zaragoza, 1832, cuatro vols. Otros 
mss. en Fuertes Acevedo. Consúltese: Defensa del Dr. D. F. M. M. 
contra las censuras dadas por el tribunal de la Inquisición á sus dos 
obras Teoría de las Cortes y Ensayo hisi.-crít...., Madrid, 1861. 

El Acote de tunos, holgazanes y vagabundos, obra útil á todos, en 
la que se descubren los engaños y fraudes de los que corren por el 
mundo..., por D. J. O., Madrid, 1802. — Don Joseph Antonio Banque- 
Ri (t 1818), prior de Tortosa, publicó Libro de Agricultura de Abu 
Zacaria... Ebn Al Alaxvam, traducido al castellano y anotado, 1802, 
dos vols.; 1878, dos vols. — Amato Benedicto publicó Sátiras, Grana- 
da, 1802. — Don Carlos Carralero publicó Poesías que en obsequio de 
los reyes... publica la Universidad de Valencia, Valencia, 1802. Poe- 
sías, Madrid, 1853. — Poesías... á Doña Isabel II, ibid., 1865. — La 
Comedia nueva, com. (1802). — Defender á el enemigo en la trai- 



3l4 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

ción que es lealtad y defensa de Carmona, com... por D. A. R., I, 
1802. — Diccionario geográf ico-histórico de España por la R. Acad. 
de la Historia. Sec. I, comprende el reino de Navarra (por Trag- 
gia y Abella), señorío de Vizcaya (por Vic. González Arnau) y 
provincias de Álava (por F.<=o Martínez Marina) y Guipúzcoa (por 
cuatro), Madrid, 1802, dos vols. ; el t. III, por Ángel Casimiro Go- 
vantes, 1846. — ^El licenciado Francisco Filomeno y Ponce de León 
(t 1835) estrenó El Matrimonio casual, com., Madrid, 1802. — Antonio- 
Gómez DE LA Torre publicó Corographia de la proiñncia de Toro, 
Madrid, 1802; no publicó el t. II de esta importante obra. — Antonio 
Marqués y Espejo, presbítero de Gárgoles de Abajo (Guadalajara), 
publicó Diccionario feijoniano ó compendio metódico de varios co- 
nocimientos críticos, eruditos y curiosos, Madrid, 1802, dos vols. El 
Aguador de París, dr., 1802, 1822. Desahogos líricos de Celio, dedi- 
cados al Dios Apolo, publícalos como un antídoto excelente contra la 
peligrosa enfermedad del amor, 1802. Historia de los naufragios... 
desde el siglo .vv, 1803, cuatro vols.; después el V, en 1804. Memorias 
de Blanca Capcllo, 1803. Recreos morales del ciudadano Hekel, del 
francés, 1803. Retórica epistolar, Madrid, 1803; Gerona, 1828; París, 
1865. La Filantropía, dr., 1819. Anastasia, anécdota histórica. Valen- 
cia, 1826. Los Compadres codiciosos, comedia, 1826, y otros dramas, 
la mayor parte arreglados del francés. — Francisco Martínez de la 
Junta, natural de Lorca, publicó El Pantano de Puentes, poema. 
Murcia (1802?). — ^Juan Antonio Moguel publicó Cartas y Disertacio- 
nes sobre la lengua vascongada, 1802 (?); 1S54 (t. VII del Memorial 
hist. csp.) ; Bilbao, 1870. Diálogos vascongados, 1836. Estudios grama- 
ticales sobre la lengua cuskara, 1803. El Doctor Perú Abarca, 1881, 
y otras obras en vascuence. — Fray Carlos Mor.^ta publicó Sermones 
panegírico-morales, Valencia, 1802 (sólo el t. I, por fallecimiento del 
autor). — El padre Antonio Pinazo, jesuíta, publicó El Rayo, Poema 
español, con notas eruditas, Mantua, 1802. Oda á la paz, Verona, 
1803. Los Cielos, Poema, con notas. Valencia, 1821. El Filipo, poema 
(ms.). — 'Don Nicolás Tap y Núñez de Rendón (Mirtilo Securitano) 
tradujo del francés El Contrato anulado, 1802 (ms. Bibl. Xac). Apun- 
tes para ¡a Historia de España ó verdaderos y únicos principios de 
la... revolución de Sevilla (1808), Cádiz, 1811; Sevilla, 1814; Madrid, 
1814 (sin acabar amb. ed.). — Juan de Sal.\s Calderón publicó Gaznne- 
te de antigüedades y humanidades, Madrid y Valladolid, 1802 á 1807, 
tres vols. 

172. 'Año 180^. Bartolomé José Gallardo y Blanco 
(1776-1852), de Campanario (Badajoz), estudió Filcsofia en 
Salamanca, fue bibliotecario de las Cortes de Cádiz, huyó en 
1814a Lisboa y Londres, volvió en 1820, recobrando el antiguo 
cargo desempeñado en Cádiz, fué diputado (1837) por Bada- 



S. XIX, 1803, BARTOLOMÉ JOSÉ GALL-^RDO 3l5 

joz, y pasó sus últimos años en su dehesa toledana, La Alber- 
quilla ó en la biblioteca alta de El Escorial, sin otro alimento á 
menudo que un plato de sopas de leche; murió en Alcoy. Fru- 
gal, desinteresado y generoso, ardiente patriota, apasionado, 
pero nada envidioso, independiente, franco hasta la cerrilidad 
y trabajador incansable, fué, ante todo, el mayor bibliófilo que 
ha tenido España, enteradísimo como pocos en nuestra historia 
literaria, y uno de los contados escritores que en el siglo xix han 
conocido á fondo y manejado más castizamente el habla de Cas- 
tilla. "Parlador de oro y llavero de la lengua castellana", por 
una parte, como le llamó Estébanez Calderón, y, por otra, coma 
el mismo añadió, "Argel de bibliotecas", "Caco, cuco, faquín, 
bibliopirata", porque su desapoderada pasión a los libros le 
arrastraba hasta no saber de alguno raro que, á buenas ó á malas, 
no escapase de sus uñas. En el tumulto de Sevilla, al embarcar- 
se el Gobierno provisional, el 13 de junio de 1823, día de San 
Antonio, fecha famosa y para él fatal, perdió sus escritos lite- 
rarios, filológicos y bibliográficos, quemados ó arrojados al río 
por ios seniles; aunque los restableció después en parte. Pole- 
mista terrible, agrio crítico, buscarruidos nato, tanto como do- 
nairoso y deslenguado, manejó como pocos la sátira individual 
con particular y castizo gracejo. También hizo versos amato- 
rios; pero los mejores son la canción que él llamó romántica, 
'A Blancaflor, inspirada en un villancico de Pedro Manuel de 
Urrea, aunque con desenvolvimiento propio, remedando los ro- 
mances viejos y el tono popular. Sus papeletas bibliográficas y 
otros manuscritos pararon en la biblioteca de Menéndez Pelayo. 
De este fondo se publicó el Ensayo de una biblioteca españolci 
de 'libros raros y curiosos, cuyo quinto tomo está por publicar. 
obra la más importante de la bibliografía española, rica mina 
para la historia literaria. 

173. "Declaro aquí (dice en El Criticón), en ley y en conciencia, 
que no hay silla curul, palacio ni alto puesto á que yo no anteponga 
mi rincón, mi llano escaño y la independencia de mi alma, libre como 
el éter de los cielos." La inquina que El Solitario le tuvo débese al 
remoquete de Aljamí Malagón Farfolla, que Gallardo le echó á las 
barbas. Tuvo dardos, dimes y diretes y guerras declaradas con todos 
los literatos: Lista, Reinoso, Burgos, Duran, Quintana, Minano, Bre- 
tón, Martínez de la Rosa, Estébanez Calderón, Adolfo de Castro. 



3l6 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. Xix) 

Sus ideas eran las de su tiempo, enciclopedistas y volterianas; pero 
su literatura nada tenía de galicana, antes era española con puntas 
y ribetes de antigüedad. Dirigió La Abeja Española (1812), La Abe- 
ja Madrileña (1814), El Criticón (1835-36). Usó los seudónimos El 
Ldo. Palomeque, El Bachiller Justo Encina, Lucas Correa de Lebrija, 
Tomé Lobar, El Bachiller Bovaina, Claro de la Vera y El Dómine 
Lucas. Serafin Estébanez Calderón, á quien llamó Aljami Malagón 
Farfalla, le dirigió aquel famoso soneto que alude á sus no muy re- 
comendables mañas bibliomaníacas: "Caco, cuco, faquín, bibliopira- 
ta..." Biografías suyas se publicaron en el Semanario Pintoresco y en 
El Eco de Ambos Mundos (1853). El Catálogo de sus obras, por Zar- 
co del Valle y Sancho Rayón, en Cueto, Poet. lír. s. xviii, t. III 
(1893), pág. 480. Sus importantes mss., en la Biblioteca de M. Pelayo. 
La más antigua obra conocida de Gallardo es la traducción de dos 
obritas de Mihert y Presarin, 1803. Consejos sobre el arte de la pre- 
dicación, entre 1806 y 1808. Apología de los palos, dados á..., Cádiz, 
181 1. Cartapel á D. Guaso y Cariaco al "Censor". Diccionario critico- 
burlesco, del que se titula "Diccionario razonado manual, para inte- 
ligencia de ciertos escritores que por equivocación han nacido en Es- 
paña" (obra ésta del canónigo Ayala), Cádiz, 1811; Madrid, 1812; 
Burdeos, 1819; Manila, 1823; Madrid, 1838; hasta once ediciones, 
obra de grotesca impiedad que engulló la plebe por lo escandalosa y 
levantó las iras del pueblo, hasta condenar el escrito las Cortes, á 
pesar de ser Gallardo bibliotecario de ellas y encerrarle en el castillo 
de Santa Catalina y armar gran polvareda, nada menos que en las 
Cortes, entre los escritores y todas las personas sensatas. Defendióle 
en ellas el diputado Mejía y fué absuelto. Según Luis M." Ramí- 
rez y de las Casas-Deza (Biografía de Gallardo) fueron autores del 
Diccionario razonado manual los diputados Freile Castrillón y Justo 
Pastor Pérez, que lanzaban en él violentos ataques contra la repre- 
sentación nacional y á los cuales Gallardo quiso contestar pasando 
de la raya, frisando en la blasfemia, siendo contraproducente la de- 
fensa, mal vista hasta por los más avanzados en ideas. Los enemigos 
de las Cortes arreciaron, con esto, más contra ellas. Contestación del 
Diccionario critico-burlesco, 1812. La Abeja Española, periódico, 
1812; después. La Abeja Madrileña, 1814. Carta blanca (contra Mi- 
ñano, quien le contestó en el núm. 47 de El Censor, 1821), y Zurri- 
banda al Zurriago (ambos folletos de 1820 á 1823). Diccionario rít- 
mico (presto para ser impreso, perdido el día de San Antonio). Dic- 
cionario razonado y autorizado de la Lengua Castellana (casi acabado, 
perdido). Gramática filosófica de la lengua castellana (perdida). Co- 
lección de poesías inéditas (de autores poco conocidos). Historia crítica 
del ingc7¡io español (manuscritos para seis tomos, perdidos en 1823). 
Cuatro palmetazos bien plantados por el Dómine Lucas á los gacete- 
ros de Bayona, por otros tantos punios garrafales que se les han soltado 
contra el buen uso y reglas de la lengua y gramática castellana... (con- 



S. XIX, 1803. MANUEL DE ZEQUEIRA 3l7 

tra Lista y Reinoso), Cádiz, 1830. Las Letras de cambio ó los 
Mercachifles literarios. Estrenas y aguinaldos del bachiller Tomé 
Lobar, Madrid, 1834 (contra Burgos, Lista, Miñano y Hernio=illa). 
El Criticón (de principios de 1835 á 1836, cinco números y tres postu- 
mos; obra importante). Carta crítica sobre una nueva traducción en 
verso de la Iliadc... por D. Miguel José Moreno (ms., 1826). Discurso 
on contestación á Martinez de la Rosa (1837), rechifla saladísima. 
Correspondencia inédita. Papeletas bio-bibliográficas, de donde se 
sacó el Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos, 
cuatro vols., Madrid, 1863- 1866- 1888- 1889, obra de sin igual impor- 
tancia para bibliografía y literatura española. El Pierde gabán ó el 
Rey en berlina, poema jocoso en sextillas, Londres (O portugués). 
Zapatazo á Zapatilla y á su falso Buscapié un puntillaso. Juguete 
crítico-burlesco... sobre la falsificación de El Buscapié, que Adolfillo 
de Castro nos quiere vender como de Cervantes, Madrid, 1S51. El 
Buscapié del Buscarruido de D. Adolfo de Castro^ por el Bachiller 
Bovania, Valencia, 1851 (escrito por el médico asturiano Ildefonso 
Martínez). Cartas dirigidas desde el otro mundo á D. Bartolo Gallar- 
dete por Lupianejo Zapatilla (Adolfo de Castro). Aventuras literarias 
del iracundo bibliopirata extremeño (del mismo Castro). Y otras mu- 
chas perdidas. Consúltense: Cueto, t. III, pág. 701, donde están sus 
poesías, y la biografía satírica de Adolfo de Castro {Lupián Zapata), 
Cádiz, 1851, y la que publicó seriamente en el Semanario Pintoresca 
(1853) Luis M. Ramírez de las Casas Deza. 

l'í- Año 1S03. Manuel de Zequeira y Ar.\ngo (1760-1S46), de 
la Habana, capitán de Infantería, fué el primer poeta cubano, media- 
no imitador de Valdés en anacreónticas v algo mejor de Quintana y 
Gallego en sus cantos patrióticos. Batalla naval de Cortés, poema. 
Habana, 1803. El Triunfo de la Lyra, poema, 1805. El Cementerio, 
id., 1806. América y Apolo, dr. lír., 1807. El Marco Bruto, monól. 
Primer sitio de Zaragoza, poema, 1809. A Daois y Velarde. Albano 
y Calatea. A la Pina, oda horaciana. Zaragoza sitiada, 1809. Las Glo- 
rias de Zaragoza, 1809. A la nave de vapor, 1819. España libre, poe- 
ma, 1S20. Poesías, Nueva York, 1829; Habana, 1852. Joaquín Loren- 
zo Liiaces, en Floresta Cubana, 1856 (págs. 101-104, 127-129) : "Es- 
tilo alto, sonora y compasado ; imágenes bélicas y robustas, versos va- 
lientes y atrevidos, en cuya construcción entran á menudo los adjeti- 
vos, que se elevan á veces á la categoría de epítetos y que, cuando 
no son prodigados, contribuyen tanto á la redondez del verso; ins- 
trucción y entusiasmo... Pero al lado de estas dotes nótase en las 
poesías de Zequeira un desaliño é incorrección que las desfigura á 
menudo. Peca á veces en el plan de sus composiciones, y, lo que es 
más sensible para un poeta: tiene un oído no perfeccionado por el 
gusto y que le hace admitir versos que no tienen la debida cadencia,, 
y versos á veces que son pura prosa." 



3l8 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XVIIl) 

Don Pedro Pablo de Astarloa y Aguirre (1752-1806), presbítero 
de Durango, publicó Apología de la lengua vascongada, Madrid, 1803, 
1815, con El Mundo primitivo, de Erro; Bilbao, 1881. Reflexiones 
filosóficas en defensa de la lengua Bascongada ó respuesta á la cen- 
sura crítica del cura de Montuenga (José Ant. Conde), Madrid^ 1804. 
Discursos filosóficos sobre la lengua primitiva, Bilbao, 1883. Proyecto 
de vocabulario vascongado. Diccionario geográfico. Gramática vas- 
congada en el dialecto wí'ítcoímo.— Manuel Antonio del Campo y 
RiVAS publicó Compendio histórico de... Cartago en la provincia de 
Popayan, Guadalaxara, 1803. — Cánticos en verso pastoril, devotos, 
Córdoba, 1803. — Don Francisco Conejares, navarro, residente en 
Méjico, publicó Odas desde 1803 y un poema sobre la Virgen Mexi- 
cana, de Guadalupe (1853). — Manuel de Copons estrenó la ópera Ra- 
mona y Roselio, 1803, impres. 1804 (ms. Bibl. Nac). — ^Juan Corradi 
publicó Descubrimiento y conquista de América, Madrid, 1803, tres 
vols. ; 1817. — Fray Lamberto Gil, aragonés, publicó M. Aurelii Prit- 
dentü Clcmentis V. C. Carmina, commentariis et lectionibus..., dos 
vols., Zaragoza, 1803. — .Don José Maranjas de Marimón publicó 
Compendio histórico de... Empurias, Barcelona, 1803. — Fray Joa- 
quín Martínez de ZírÑiGA, agustino, publicó Historia de las Is- 
las Phüipinas, Sampaloc, 1803. Estadismo de las islas Filipinas, Ma- 
drid, 1893, dos vols. — ^Andrés Mendoza publicó La Lugareña or- 
gulloso, comedia, Madrid, 1803 (ms. Bibl. Nac). — Francisco Mese- 
GUER estrenó El Chismoso, comedia (1801). La Lealtad murciana, 
rasgo épico en dos cantos... al obsequio de nuestros monarcas... i8o2, 
Murcia, 1803. — Don Juan de Plano publicó El Seno de Abraham, 
poema en tres cantos, en silvas, Madrid, 1803. — Fray José Salvador 
Ruiz DE Ubago publicó Exposición del Credo, pláticas..., Madrid, 
1803, seis vols. — ^DoN Antonio de San Román publicó El Alcarreño 
en Madrid, obra jocoseria en prosa y verso, en la que se describe el 
estado actual de las corridas de toros, el de los bailes..., Madrid, 1803. 
— Don Francisco Toxar publicó Colección de cuentos morales que 
contiene el Zimeo, novela americana, las fábulas orientales y el Abe- 
naki. Salamanca, 1803. — Variedades de Ciencias, Literatura y Artes, 
revista, 1803-04, de Quintana, Rebollo, Alea, Eugenio de la Peña, 
Alvarez Guerra, Isidoro Antillón, etc. — J.mme Villanueva publicó 
yiaje literario á las iglesias de España, Madrid-Valencia, 1803-21, 
10 vols.; Madrid, 1806-52, 1902, 22 vols. Obra importantísima. 

175. Año 1804. Don Tomás Jo.sé González Carvajal 
(1753-1834), nació en Sevilla, fué (lircctor de los Reales Estu- 
dios ílc San Isidro, helenista y latino aventajado; purísimo escri- 
tor en prosa y poeta nada vulgar para su siglo, aunque bastante 
prosaico. No perteneció á la 'Academia sevillana, antes fué su 
mayor impugnador en nombre de la pureza y sencillez del senil- 



S. XIX, 1804. D. TOMÁS JOSÉ GONZÁLEZ OIQ 

miento poético de fray Luis de León. Publicó en El Regañón, 
periódico madrileño, que salía por los años de 1804, una Carta 
al editor del Correo de Sezñlla sobre 'la oda a la Resurrección del 
Señor, publicada en el mismo Correo, órgano oficial de la escue- 
la poética sevillana, dirigido por el erudito bibliógrafo don Jus- 
tino Matute y Gaviria. La oda era de Roldan, en estilo duro, 
fragoso y desapacible, á pesar de su intento de remedar la 
grandilocuencia de Herrera. 

Don Francisco Manuel Sánchez de Tagle (1782-1847), 
natural de Morelia (Michoacán), destruyó en 1833 c^si todas 
sus poesías; las salvadas se publicaron por su hijo en 1852. Di- 
rigió en 1804 á Carlos IV una oda encomiástica, en 1808 otra 
A la gloria inmortal de los valientes españoles y En la corona- 
ción de Fernando VII ; en 1812 celebró en un romance heroico 
la salida de Morelos del sitio de Cuantía. Leyó delante de Itúr- 
l)ide 'A la entrada del ejército trigarantc en México, su mejor 
oda. En las poesías serias vale más que en las ligeras; en todas 
€S clásico; en las primeras expresa asuntos modernos con brío, 
elevación y fuego, sencillez y buen lenguaje; en las segundas 
hay demasiada mitología, trivialidad, prosaísmo de imágenes y 
poco espíritu. Obras poéticas, México, 1852, dos vols. 

176. Carvajal, disfrazado con el nombre de D. Eugenio Franco, 
mostró en su Carta que la tal oda estaba llena de "palabrones duros 
y sexquipedales, impropiedades, arcaísmos y licencias sin necesidad 
y sin número", probando además que "el verdadero lenguaje poético 
se diferencia y aparta del común por la majestad, la novedad y la 
belleza, no por las extravagancias, las innovaciones arbitrarias y la 
hindhazón". "Debe ser rico, casto, numeroso y bien sostenido... no 
como el de esos escritores y poetas noveles, los cuales, con estudios 
crudos, estragado el paladar en idiomas y versos extranjeros... se 
forman un estilo á su modo, que ni es latín, ni castellano, ni francés, 
y con zurcirle cuatro arcaísmos que le caen como remiendo de grana 
en paño burdo, ya se creen hombres de pro... Leen tal vez y estudian 
el Boileau y el Batteux y el Blair y el La Harpe, y hacen bien en 
ello, si en efecto lo hacen; pero olvidan y no estudian su propia len- 
gua, y llenas sus cabezas de preceptos, observaciones y teorías subli- 
mes y útilísimas, no saben aplicarlas á ella, porque no saben ni si- 
quiera hablar sino en francés... El que ellos toman por lenguaje poé- 
tico no es el verdadero y legitimo, sino otro contrahecho, de temple 
y ley muy inferior." La Academia encargó á Reinoso la respuesta, 
que la dio, tan medianeja como larga en el mismo Correo de Se- 



320 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XIX) 

villa, con el seudónimo de "El Capitán don Francisco Hidalgo Mu- 
ñatones, vecino de Vara de Rey", t. IV, 1804. Compuso Carvajal odas 
originales, como la del NiTio-Dios presentado en el templo, é imitó á 
fray Luis de León y la poesía bíblica, aunque con harto más bajo vue- 
lo, como se ve en Al Espíritu Sanio, A S. Fernando, En la revolución 
francesa, A Santiago Patrón de España y otras odas parecidas. En 
el mismo estilo publicó Los Salmos traducidos nuevamente en verso 
y prosa. Valencia, 1819, cinco vols. En 1827 salió á luz allí mismo el 
t. VI de la obra, con algunos cánticos del Antiguo y Nuevo Testa- 
mento y los Trenos de Jeremías. Los demás libros poéticos de la Bi- 
blia, el Cantar de los Cantares, Isaías y Job, se publicaron en jMadrid 
de 1827 á 1832. Los Libros poéticos de la S. Biblia, siete vols. : I, Va- 
lencia, 1827; II, Madrid, 1S29; III, id.; IV, id.; V, Madrid, 1830; VI, 
Madrid, 1831 ; VII, Madrid, 1832. Opiísculos inéditos en prosa y ver- 
so, Madrid, 1847. 

17"- Año 1804. Ahdalacis y Egilona, tragedia, Madrid. 1804. — 
Baltasar María ALE^L'^NY publicó El Padre cruel, novela, Córdoba, 
1804. — Almacén de Frutos literarios inéditos de los mejores autores, 
Madrid, 1804; Lyon, 1804; Valencia, 181 1; Perpiñán, 1818; Madrid, 
1820, dos vols. Continuación del Almacén de Frutos literarios ó se- 
manario de obras inéditas, ibid., 1818-19, siete vols. — Dox Juan An- 
tonio Alvarez de Quinóos y Baena publicó Descripción histórica del 
Real Bosque y Casa de Aranjuec, Madrid, 1804. — Cantor de las Mu- 
sas mexicanas, México, 1804. — Compendio mctrico-mitológico , P. D. 
J. M. L. F., Madrid, 1804. — Dox Jlan Bautista Erro y Aspiroz (1773- 
1854), de Andoaín (Guipúzcoa), contador de Rentas reales, insigne bas- 
cófilo, publicó la notabilísima obra Alfabeto de la lengua primitiva de 
España, Madrid, 1806. Contra él publicó don José Antonio Conde, que 
no sabía dhispa de eúskera, Censura Crítica del Alfabeto Primitivo 
de España, por D. J. A. C, cura de Montuenga, 1806. Contestó Erro 
en sus Observaciones filosóficas en favor del Alfabeto Primitivo ó 
respuesta apologética á la censura crítica del cura de Montuenga, 
Pamplona, 1S07. El Mundo Primitivo ó Examen Filosófico de la 
antigüedad y cultura de la nación vascongada. Madrid, 1815. Un ex- 
tracto del Alfabeto de la lengua primitiva de España, en Paleografía 
española, de don Esteban Paluzie, Barcelona, 1846. — ^JosÉ María 
Gruesso (1779-1835), canónigo de Popayan (Colombia), publicó á 
imitación de Young, Las Noches de Zacarías Geussor, Bogotá, 
1804. Tradujo Los Sepulcros, de Harvey, y escribió el poema Lamen- 
taciones de Pubcn. — José Miguel Guridi .'\lcocer (1763-1828), de 
San Felipe Ixtacuiztla (Méjico), clérigo, gran letrado y orador po- 
lítico brioso, estuvo en las Cortes de Cádiz (1810), y escribió obras 
iné<iitas (Beristain), entre ellas su Vida, publicada en Doc. histór. 
de México, por Obregón, t. IV, México, 1906. Publicó varios sermo- 
nes desde 1804. Apología de la aparición de N. S.' de Guadalupe, 



S. XIX, 1805. D. FRANCISCO SÁNCHEZ BARBERO 321 

1820. Discurso sobre los daños del juego, 1832, 1877, 1901. — Don 
Bruno de Larrañaga, de Zacatecas (Méjico), publicó Poema heroyco 
en celebridad de la colocación de la estatua colosal de bronce de... 
Carlos IV, México, 1804. — Don Casiano Pellicer, oficial de la Real 
Biblioteca de S. M., publicó Tratado histórico sobre el origen y pro- 
gresos de la comedia y del histrionismo en España, Madrid, 1804, 
dos vols. La Calatea de Cervantes, imitada, comprendida y conchuda 
por Mr. Florian, traducida por D. C. Pellicer, 1814, 1820, 1830. — 
Regnarel publicó El Distraído y Marica la del Puchero, dos vols., 
Madrid, 1804. — José M.° de Salazar (1785-1828), de Rionegro (Co- 
lombia), diplomático, autor del primitivo himno colombiano, poeta 
prosaico, aunque culto, compuso para el teatro las dos primeras pie- 
zas que se representaron en Bogotá : El Soliloquio de Eticas y El 
Sacrificio de Idomeneo. Placer público de Santa Fe, poema (1804). 
Tradujo (1810) la Poética de Boileau, Bogotá, 1828, en romance en- 
decasílabo. Publicó La Campaña de Boyacá. La Colombiada ó Colón, 
el Amor á la Patria y otras poesías líricas, Caracas, 1852. — Don 
Juan Moreno de Tejada, grabador de Carlos III, publicó E.vcelen- 
cias del Pincel y del Buril, canto en cuatro silvas, Madrid, 1804. Al 
mérito de Alfonso Giraldo y Bergaz, escultor de cámara, poesía. — 
Don Tomás de Sorreguieta publicó Semana hispano-vascongada, 
Pamplona, 1804. Monumentos del vascuence, 1804. Triunfo de la Se- 
mana Hispano-vascongada y del Vascuence, Madrid, 1805. 



178. "Año 1805. Don Francisco Sánchez Barbero (1764- 
1819), de Moríñigo (Salamanca), impresionable, honrado y fo- 
goso, de azarosa vida, más humanista que poeta, escritor de 
versos latinos como nadie los hizo en aquel tiempo y harto me- 
jores que otros castellanos, escribió, sin embargo, la hermosa 
elegía En la muerte de la Duquesa de Alba, donde hay senti- 
miento y fantasía, aunque con bastantes caídas. Sus tres odas 
A la batalla de Trafalgar (1806) tienen demasiada palabrería 
y apostrofes quintanescos. Frenético ditirambo es El patriotis- 
vio ó la nueva Constitución (1812). Desterrado, compuso sá- 
tiras, como Los gramáticos, Los Viajerillos, A Ovidio, donde 
están sus mejores versos, festivos y chistosos. La tragedia Co- 
riolano fué terribleinente solfeada por Arriaza en chispeante 
soneto. En 1805 se representó su melodrama Saúl con música 
de Cristiani, refundición libre de Alfieri. Escribió hasta siete 
tragedias, una comedia y el poema Las cuatro edades del hom~ 
iré, que perdió huyendo de los franceses, de Pamplona á Cá- 



322 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XIX) 

diz. Murió preso en iMelilla, víctima de sus ideas liberales des- 
de la vuelta á España de Fernando VIL 

Fray José María (Martínez) Navarrete (i 768- i 809), 
por firma A'^. ó F. M. N., franciscano de Zamora, en Michoacán 
(Méjico), guardián (1808) en Tlalpujahua, y varón inocentí- 
simo, pero que, por remedar en el género pastoril á Meléndez 
Valdés, escribió mil liviandades tierna y apasionadamente ; so- 
brepujó á su maestro el bucólico español en el elevado. Poeta 
de fino oído, de sonoro versificar, que se levanta en las poesías 
morales y sagradas á cierta elevación melancólica á la moder- 
na. Fué el restaurador del buen gusto en Méjico y le alabó Zo- 
rrilla en 1859. Comenzó á publicar versos castizos, correctos y 
naturales desde 1806 en el Diario de México. Al morir quemó 
cuantos versos suyos pudo haber a la mano. 

179. Sánchez Barbero, entre los .^rcades Floralbo Corintio, pu- 
blicó además Principios de Retórica y Poética, Madrid, 1805, 1834: 
Barcelona, 1840; Habana, 1841, siguiendo sobre todo á Marmontel, 
pero con cierto eclecticismo. Otra nueva edición de Madrid, 1845, 
con notas y un tratado de arte métrica, por D. Alfredo Adolfo Ca- 
mus. Curso elemental de retórica y poética. Retórica de Hugo Blair, 
Poética de Sánchez. Textos... con un tratado de versificación castella- 
na y latina, por... Catnus, Madrid, 1847, 1854. Las sátiras, en Poetas 
líricos del s. xviii, t. II, pág. 567. Composiciones poéticas sobre el 
combate naval del día 21 de Octubre de t8o¡, Madrid, 1806. En la 
Bibl. Nac. hay mss. Un casamiento, ópera, 1816; Una ópera, drama, 
1816. Publicó en Cádiz, en burla de José Bonaparte, unos versos ma- 
carrónicos titulados: Repinada ab uno Conciso discípulo Merlinis via- 
carronico-poetaliter facta, cuyo fin decía : 

"Currite Matritum, versilia, currite pronte; 
Et Pepo de parte mea facitote mamolam." 

El Conciso era periódico de Cádiz. El soneto de .Vrriaza contra 
el Coriolano puede verse en el Bosquejo de la pocs. cast., del Mar- 
qués de Valmar (págs. ccxx-ccxxi); véase cómo acaba: 

"En medio de esto el héroe no paría, 

Y entre tanta matrona es trance íiero; 
Mas viendo que era farde y que venía 

Con escalera en mano el farolero, 
Se hace junto á la tienda una sangría, 

Y ésta sí que es tragedia de Barbero." 



S. XIX, 1806. D. CRISTÓBAL DE BEÑA 323 

No volvió á usar en sus escritos este segundo apellido. En la cár- 
cel de Corte, donde pasó cerca de dos años por causas políticas, es- 
cribió su Grumática latina; en el presidio de Melilla (1814), donde 
murió, compuso sus mejores poesías latinas y castellanas. 

Escribió el padre Xavarrete el Poema de la Divina Providencia, 
México, 1808, obra de valer. Panegírico de la Concepción, en octavas. 
Elogio poético de Fernando VII, premiado por la Universidad de 
Méjico. Quemó al morir sus piezas teatrales. Entretenimientos poé- 
ticos del P. Manuel de Navarrete, dos vols., México, 1823; París, 
1835. En el t. 50 de la Bibl. de Autor. Mexicanos, México, 1904: En- 
tretenimientos poéticos, Odas, Juguetillos, Romances endecasílabos, 
Sonetos, Ratos tristes, Églogas, Sátiras contra poetastros maldicien- 
tes. Epigramas, Fábulas, Poema heroico á la Concepción. 

180. Año iSo¿. Achmed-ben-Ali : Los Campos clíseos, fantasía 
nocturna de un filósofo armenio, traducida por el Ldo. Tinaja, Ma- 
drid, 1805. — ^Francisco Javier Cebreros, de Carmena, presbítero, pu- 
blicó Vida del señor San Theodomiro, mártir, natural y patrono de 
Carmena, Madrid, 1805. — Diario de México, primer periódico, fun- 
dado por Jacobo de Villaurrutia y Carlos M. Bustamante, 1805. Allí 
escribieron hasta 120 poetas y otros tantos ó más prosistas. — Don 
Gregorio Isaac Díaz de Goveo publicó Mis amores ó poesías líricas, 
Madrid, 1805. — N'uer'as Efemérides de España, históricas y literarias, 
por D. P. M. O., Madrid, 1805-06, cuatro vols. — ^JosÉ Tomás García, 
valenciano, tradujo La República de Platón, Madrid, 1805. — Fray 
Lucas de Gran.\da se cree ser el autor de Nuestra Sra. de Linares, 
conquistadora de Córdoba..., ibid., 1805. — ^Don Agustín López de 
Reta, de Artajona (Xavarra), tradujo en prosa y verso Los cinco 
libros del consuelo de la filosofía de A. M. Severino Boecio, Madrid, 
1805.— Benito María de Moxó publicó Cartas mejicanas, Genova, 
1805. — Poesías dramáticas escritas por Don F. R. de L. y V., Madrid, 
1805. — Recuerdos á la vida mortal, desde la cuna al sepulcro, en quin- 
ce edades..., en verso, por D. A. R. I., Madrid, 1805, 1814. — E. Ma- 
nuel Rincón, muerto á los diez y nueve de su edad, cuya Colección 
de poesías posthumas... las da á lus D. Jenaro Faustino Rincón, su 
padre, Madrid, 1805. Ensayos literarios, Onzaba, 1882. — Don Anto- 
nio SuÁREZ publicó Adiciones á la obra Resumen histórico de la fun- 
dación y antigüedades de Valencia, ibid., 1805. La obra adicionada 
es la de Esclapés de Guilló. 

181. 'Año 1806. Don Cristóbal de Beñ.a., capitán y se- 
cretario de la Legión de los Extremeños (iSii), formada por el 
escocés Downie, que le había conocido en Cádiz, escribió en pe- 
riódicos con los Carnereros (José y Mariano) y con Moya Luzu- 
riaga, debajo de la dirección de Capmany. Compuso en 1806 



324 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XIX) 

una epístola burlesca en defensa del Conde de Haro, después 
Duque de Frías, contra el soneto insultante que Sánchez Bar- 
bero le endilgó. De recordar son los versos aquellos del prólogo 
que puso á la representación de Bruto primo, tragedia de Alfie- 
ri, en Cádiz (191 1): 

"Y escrito está en los libros del destino, 
que es libre la nación que quiere serlo." 

Emigró á Londres, donde publicó poesías medianas en La 
Lira de la libertad. Londres, 1813. 

Don Juan María Maury (1772-1845), hijo de don Juan 
Bautista Maury, del comercio marítimo, y de doña María Be- 
nítez de Castañeda, granadina; nació en Málaga, estudió en 
Francia é Inglaterra, visitó Italia y vivió en París, por haberse 
tenido que desterrar de España como diputado en Bayona del 
bando de Bonaparte. Tuvo siempre amor á la patria y solazá- 
base con cuantos españoles iban á París, así con el guitarrista 
Sor, como con Burgos, Martínez de la Rosa, Salva, Saavedra, 
Alcalá Galiano y Ochoa. Fué académico de la Española y ca- 
ballero de la Orden de Carlos III. Hizo algunos viajes á la 
Península, y últimamente en 1845. Pocos versos de su moce- 
dad publicó. Escritor culto, de gran talento, lo mismo imita- 
ba á Virgilio que al Ariosto, al Dante como á Pope, á Addison 
á la par que á Rousseau y Voltaire. 

Tiene galas, naturalidad, tersura y elevados pensamientos, 
pero todo en él es fruto del estudio, de la erudición y del arti- 
ficio. El habla castellana resiéntese por vivir el autor fuera de 
España, no sólo en lo parca y pobre, sino hasta en ciertas cons- 
trucciones que oscurecen á veces el estilo, El poema La Agre- 
sión británica, ATadrid, 1S06, con trozos que remedan el son de 
nuestros clásicos, es demasiado trompetcador. vago y de un co- 
lor i)arduzco. Enmarañado en la trama es el otro poema en 12 
cantos Esvero y "Almedora, París, 1840; Barcelona, 1841 ; t. III, 
Poct. l'ir. del s. XVI ri, imitación de Ariosto, rebuscado en giros 
y cortes rítmicos, con cierta oscuridad extraña, aunque la na- 
rración sea á veces gallarda, vivos los afectos, acabados los 
versos. Escribió en magnifico francés la celebrada antología 
de poetas españoles, L'Espaijne poctiquc, París, 1826-27, con 



S. XIX, 1806. D. JUAX ANTONIO LLÓRENTE 3s5 

disertaciones y artículos biográficos, históricos y literarios. Tra- 
dujo el libro I\^ de La Eneida con un proemio y epilogo origi- 
nales, que forman un canto completo, remedando bastante bien 
la concisión virgiliana. Imitación de Pope es la epístola heroi- 
da Eloísa y Abelardo, Madrid, 18 10. Escribió algimos artícu- 
los filológicos, y uno de ellos se halla en la Gramática, de Sal- 
va. En el Semanario Pintoresco salió el célebre romance La 
Timidez (1838). 

Fué Beña poeta repentizador de versos, fáciles y graciosos. Hizo 
cantos patrióticos sobre la guerra de la Independencia con brío, aun- 
que repite y deslíe á veces los pensamientos : "De Daoíz, Velarde y 
otros ciento, | víctimas generosas de la patria, | que no existiera, si 
viviesen ellos." Magnífico verso el último, que ganarla infinito di- 
ciendo : "que no viviera, si viviesen ellos", quitando el galicismo 
existiesen y dándole brio con repetir el mismo verbo vivir. Pero, caso 
notable, afrancesados en espíritu poético los mismos vates patriotas, 
como sucedió antaño á los primeros poetas que escribieron en caste- 
llano, ponen al himno guerrero de Beña, tras la victoria de Bailen, 
música de la Marsellesa, y nuestros guerrilleros van cantando con 
música francesa : "A las armas, corred. Españoles ; | á lidiar, á mo- 
rir ó á vencer, | guerra eterna al infame tirano, | odio eterno al im- 
pío francés." No de otra manera los eruditos afrancesados del si- 
glo XII ponían en alejandrinos franceses la gesta popular del Cid. 
Siempre los eruditos son lo mismo, extranjerizados, hasta los más pa- 
triotas. Hizo fábulas políticas, tomando los asuntos de La Fontaine, 
Iriarte, etc., con bastante desaliño, exceso de adornos y falta de sen- 
cillez. La Lyra de la Libertad, poesías patrióticas, Londres, 1813. 
Fábulas políticas, Londres, 1813; Madrid, 1820. 

182. Año 1806. Juan Antonio Llórente (1756-1823), de Rincón 
de Soto (Logroño), el don Oppas moderno, canonista áulico afran- 
cesado de José Bonaparte, irreligioso y filibustero, libelista y falsa- 
rio, maestrescuela de Toledo, hombre que, perdidas las esperanzas 
de obispar, de que había dado apetitosas muestras, metióse á incau- 
tador y desamortizador con título de Director general de Bienes 
Nacionales, cargo que le quitaron los franceses por acusación de fil- 
traciones de unos once milloncejos de reales, varón que apellidaba 
á los héroes de nuestra Independencia plebe y canalla vil, pagada por 
el oro inglés. Quemó los papeles de la Inquisición que no le venían á 
cuento; llevóse otros, porque sí, á París, en cuya Bibl. Nac. hav 18 
volúmenes, y enhiló el embusterismo y pedestre libro Histoire Criti- 
que de l'lnquisition d'Espagnc... Traduite de Vespagnol sur le ma- 
nuscrit et sous les yeux de l'Auteur, y acabó con el Retrato poli- 



326 ÉPOCA DE CARLOS IV (S. XIX) 

tico de los Papas, donde admite la fábula de la Papisa Juana ; y con 
la traducción de la inmunda novela de Louvet Aventuras del baron- 
cito de Faublas. Fué arrojado de Francia, y falleció apenas llegado á 
Madrid. Obras de Llórente: Noticias históricas de las tres provin- 
cias vascongadas, Madrid, 1806-S, cinco vols. Discurso heráldico so- 
bre el escudo de España, 1809. Disertación sobre el poder que los re- 
yes españoles ejercieron hasta el s. xii en la división de obispados..., 
1810. Memoria histórica sobre cuál ha sido la opinión nacional de 
España acerca del Tribunal de la Inquisición, 1S12. Discurso sobre la 
opinión nacional de España en lo relativo á la guerra con Francia, Va- 
lencia, 1S12; Zaragoza, 1813. Observaciones sobre las dinastías de Es- 
paña, ibid., 1812; Zaragoza, 1813. Historia crítica de la Inquisición de 
España, 1812 (dos vols., que tuvo que dejar al irse á Francia). Memorias 
para la historia de la revolución española, con documentos justificativos 
compiladas por Juan Ncllcrto, dos vols., París, 1S14. Defensa canó- 
nica de D. J. A. Llórente contra injustas acusaciones y fingidos crí- 
menes, París, i8í6. Carta á Mr. Claussel de Coussergues sobre la In- 
quisición de España, ibid., 1817. Histoire Critique de l'Inquisition 
d'Espagne... Traduite de l'espagnol sur le manuscrit ef sous les yeux 
de l'Auteur, París, 1817-18, cuatro vols. Historia crítica de la Inqui- 
sición de España, Madrid, 1835-36, ocho vols.; Barcelona, 1870, dos 
vols., corregida por Juan Landa. Ilustración del árbol genealógico de 
S. M., 181 5 (adulando á Fernando VII). Monumentos históricos refe- 
rentes á las dos pragmáticas sanciones..., París, 1S18. Noticia biográ- 
fica ó Memorias para la historia de su vida, ibid., 1818. Discursos sobre 
una constitución religiosa, ibid., 1819 (pasando en ellos como editor). 
Apología católica del proyecto de constitución religiosa, ibid., 1821. 
Obras completas de Bartolomé de las Casas, ibid., 1S22. Observaciones 
críticas sobre la novela de Gil Blas de Santillana, ibid., 1822. Retrato 
político de los Papas ó Les portraits politiques des papes, dos vols., 
ibid., 1822-23, por lo que fué desterrado de Francia. Aventuras del 
baroncilo de Faublas, trad. Véanse mss. en las Bibliotecas Nacional y 
de la Historia. Consúltese M. Pelayo, Heterodoxos, III, pág. 41S. 

Akerlio Rapsodia (seud.) publicó Ensayo de una historia de las 
pelucas, de los peluquines y de los pelucones, Madrid, i8o6. — Don Die- 
go Eu(;enio González Chantos y Ullauri, deán de Sigüenza, publicó 
Santa Librada..., Madrid, 1S06; importante. — La Ginebra de Escocia, 
drama, Madrid, 1806; caballeresco, sacado del Orlando furioso. — 
D. S. Jonama, ministro de la R. Hacienda, publicó Ensayo sobre la 
distinción de los sinónimos de la lengua castellana, Madrid, 1806. — 
Don Cristóbal Be la Barrera, tío del bibliófilo don Cayetano, es- 
cribió Conrado segundo, comed., y El Scrtorio, tragedia, i8ort Cambos 
mss. Bibj. Nac). — El doctor Tomás Lapeña, canónigo tle Burgos, 
publicó Ensayo sabré la historia de la Filosofía. Burgos, 1806-07, tres 
vols. — Don Manuel M.' del Mármol, sevillano, catedrático de la 
Universidad y capellán de la capilla de San Fernando, publicó Los 



S. XIX, 1807. D. JUAN XICASIO GALLEGO 327 

Amantes generosos, drama pastoril {por D. M. -U. del M.), Sevilla, 
1S06, defendido en el Correo Litcr. de Se^ñlla (núms. 295 y 303), 
donde hay otras obras en prosa y verso, señaladas con la letra M. 
Relación de las demostraciones de júbilo... 1814, Sevilla, 1S14. Con- 
súltese Matute y Gaviria (Adición). — Minerva, diccionario curioso y 
divertido ó revista de chistes, dichos agudos y sentenciosos, cuen- 
tos..., Madrid, 1806. — José Miguel Moxtalvo (t 1816), colombia- 
no, fusilado con Caldas, estrenó en Bogotá El Zagal de Bogotá 
(1806). — 'Don Alonso Xúñez de Haro y Peralta, virrey interi- 
no de Nueva España, arzobispo de Méjico, escribió Sermones esco- 
gidos, pláticas espirituales..., pastorales, ^Madrid, 1806-07, t^^s vols., 
— Anastasio María de Ochoa y Acuña (1783-1833), de Huichapan 
(Méjico), por seud. Atanasio de Achoso y Ucaña ó El Tuerto, poeta 
festivo, picante y burlesco, buen humanista; escribió desde 1806 en 
el Diario de Mc.vico; tradujo obras francesas, italianas y latinas; fué 
recibido en la Arcadia mejicana (1811), escribiendo la tragedia Don 
Alfonso; ordenóse de sacerdote (1816), fué párroco de Ouerétaro 
(1820-27) y falleció en Méjico. Poesías de un mexicano, Nueva York, 
1828. Las Heroidas de Ovidio traducidas por un mexicano, México, 
1828, en endecasílabos, su mejor obra.^^— Prego de Oliver, español, 
administrador de la Aduana de Montevideo, escribió A España en 
su decadencia. Cantos á las acciones de guerra con los ingleses en las 
provincias del Rio de la Plata en los años 1806 y 180^ (véanse los títu- 
los en M. Pelayo, Hist. poes. hisp.-amer., t. II (1913), pág. 402). Hime- 
neo, sátira, i8io. — El Opresor de la familia, com., por D. J. E. C, 
Madrid, 1806. — Polinici ó los hijos de Edipo, trag. (1806). — Triduo sa- 
cro, colección de poesías en que se expresan los misterios de la pa- 
sión y resurrección de N. S. J., Madrid, 1806. — iJuan M." Wenceslao 
SÁNCHEZ DE LA BARQUERA Y MoRALES (1779-1840), de Ouerétaro (Mé- 
jico), director del Diario de México (1806-10), donde trabajó por la 
Independencia, asi como en otros muchos periódicos; prosista y poeta 
armonioso y apacible, publicó discursos, obras pedagógicas y versos. 
— Fray Andrés de Valdigna publicó Sermones cuadragesimales, Ya.- 
lencia, 1S06, tres vols. 

183. 'Año iSoy. Don Juan Nicasio Gallego (1777-1853), 
hijo de don Felipe Gallego y doña Francisca Hernández del 
Crespo, ambos de acreditada nobleza, naoió en Zamora, donde 
estudió Humanidades con un tal Peláez; á los trece, en Sala- 
manca, la carrera de Filosofía y ambos Derechos, que acabó en 
1800. Doctorado y hecho presbítero, vino á Madrid, y en 1805 
hizo oposición á una capellanía de honor de S. M., el cual le 
nombró además director eclesiástico de sus caballeros pajes. Pu- 
blicó composiciones ligeras en los periódicos, hasta que al lie- 



328 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. Xix) 

gar los franceses (1808), siguió al Gobierno á Sevilla; luego 
estuvo en Cádiz hasta la vuelta de Napoleón á la capital. Antes 
había obtenido una prebenda en Murcia, y la primera Regencia 
le nombró chantre de Santo Domingo (1810), aunque no llegó 
á tomar posesión, por ser en la isla de León diputado en 18 10. 
Vuelto el Rey, estuvo Gallego preso diez y ocho meses en Mur- 
cia (1814) y Sevilla, y encausado fué al destierro por cuatro 
años en la Cartuja de Jerez, desde 18 16 en el monasterio de la 
Luz. junto á ]Moguer, y en el convento de Loreto, en el ajarafe 
de Sevilla. Todo ello por sus ideas liberales, demostradas, aun- 
que templadamente, en las Cortes. La revolución de 1820 le de- 
volvió la libertad y su antiguo cargo, en Palacio, y á poco fué 
promovido al arcedianazgo mayor de Valencia, que disfrutó 
hasta 1824, en que, vuelto el Rey de Cádiz, le despojó, contra 
las leyes eclesiásticas ; pero en vez de ser atendido en sus re- 
clamaciones, hubo de huir á Barcelona, hasta que, echados de 
allí los franceses, pasó á Francia. Volvió de Montpellier á Bar- 
celona en 1828; luego, á Valencia, y, tras afanes sin cuento, 
logró una canonjía en Sevilla, que sirvió hasta 1833. Entró en 
la Academia Española en 1830 y desde 1839 fué su Secretario 
perpetuo. Estuvo en Sevilla hasta 1833, que vino á Madrid, 
donde fué de la Nunciatura y tuvo varios cargos honoríficos. 
Con sus muchos años á cuestas jamás dejó de ser galante 
con las damas, devotísimo, sobre todo, de la Avellaneda. Se- 
nador fué desde 1845, y arcipreste del Pilar de Zaragoza 
desde 1852, aunque no tomó posesión por sus dolencias, fa- 
lleciendo en la Academia Española, calle de Valverde, y sien- 
do sepultado en el cementerio de San Justo y San Millán. 
Siete odas ó elegías suyas contaba X'^entura de la Vega en 
1843, todavía no impresas y que se publicaron después, el 
mismo año, en el Museo de las Familias. Muchas salieron en 
el Semanario Pintoresco. Sus primeras poesías nunca las tuvo 
en aprecio el autor y aun acaso ni las últimas; en cambio 
se desvivió siempre aconsejando y alentando á otros. Dióse 
á conocer en 1807 por su oda 'A la defensa de Buenos Ai- 
res, y mucho más en 1808, por su oda magistral El Dos de 
Mayo, cuarta edición, Madrid. 1814. Tan clásico y defensor 
de Boileau como imitador de Herrera y de Quintana, difiere 




D. JUAN NICASIO GALLEGO 

(A. Ferrer del Río, Galería de la Literatura cspañnla, Madrid, 1846.) 



S. XIX, 1807. D. JOSÉ JOAQUÍN DE OLMEDO 329 

de éste por el menor apasionamiento en las ideas progresistas 
y enciclopedistas y por el mej'or gusto literario, el estilo algo 
menos declamatorio, el mayor esmero en el estilo, mejor y más 
castizo lenguaje. Fué el tipo más acabado del gusto académico 
y antirromántico, aunque sin saña ni encono. Por su entonación, 
magnificencia de frase, soltura y redondez de periodo y aqui- 
latado esmero de forma, es Gallego el verdadero Herrera del 
siglo XIX. Su oda El Dos de Mayo, tuvo mayor popularidad 
que las de Quintana, allégase más en la entonación á las de He- 
rrera, y sobrepujóle en la fuerza de la pasión, del ardor patrió- 
tico : ha sido y sigue siendo la más gustada y sabida en toda 
España de las odas patrióticas. Los pensamientos son comunes ; 
pero la expresión, elegante y majestuosa, rebosante de verdad 
y brío, adornada con las galas de la imaginación, del más es- 
cogido lenguaje y el gusto más acendrado. En ninguna otra 
obra de aquella era se ve mejor el cambio que obró el espíritu 
de independencia española en los escritos clásicos. No hay 
en esta oda templanza clásica ni academicismo seudoclásico. Xi 
á Ovidio ó Tibulo, ni á Meléndez ó Herrera se parece en nada; 
brota de ella un fuego desusado, verdaderamente romántico- 
nacional, cuando todavía el romanticismo no había sonado por 
estas tierras. Son también hermosas las odas "A. la muerte de 
doña Isabel de Braganza (1819), y 'A la muerfc de la Duquesa 
de Frías (1830), además de la citada 'A la defensa de Buenos 
'Aires (1807). Tradujo en verso del francés con esmero la tra- 
gedia Osear, hijo de Ossian, Madrid, 1818 (ms. Bibl. Nac"), 
original de Arnault y fundada en los falsos poemas de Osian, 
con que trajo engañada á Europa entera Macpherson ; y en pro- 
sa Los Nozios, de Manzoni. La Elegía á la reina Isabel, pu- 
blicada en 1 819, en tercetos, es puramente clásica; pero en la 
Elegía á la muerte del duque de Fernandina hay un desorden, 
un delirio en métrica y sentimientos enteramente románticos. 
Aunque siempre reprobó en teoría el romanticismo, no pudo 
menos de hacer presa en él, como se nota en las pocas obras 
que compuso más tarde aquel perezoso poeta o poeta escaso, 
sin duda por no gustar mas que de lo muy escogido. 

Don José Joaquín de Olmedo (1780-1847) nació en Gua- 
yaquil, de padre malagueño y madre americana, estudió en Qui- 



33o ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XIX) 

to y Lima (1794), donde se doctoró en 1805 y enseñó derecho 
romano, abogó en Guayaquil, y en 1810 fué nombrado dipu- 
tado para las Cortes de Cádiz. Volvió en 18 14 á xA.mérica y 
formó parte de la Junta de Gobierno de Guayaquil en 1820, 
del Congreso constituyente del Perú en 1823 y de la Comisión 
que fué á pedir ayuda á Bolívar, de quien se hizo desde enton- 
ces amigo, y que le envió después de Ayacucho como Ministro 
plenipotenciario á Londres, donde se hizo amigo de Bello Es- 
tuvo en Europa hasta 1828 y en 1830 acudió á la Convención 
de Riobamba, que separó el Ecuador de Colombia. Después 
fué Vicepresidente de la Eepública, Gobernador de Guayas, 
Presidente de la Convención de Ambato (1835) y desavenido 
con Flores, púsose contra él en 1845 al frente del Gobierno 
provisional. Fué derrotado en su candidatura presidencial por 
don Vicente Ramón Roca aquel año y murió cristianamente 
en Guayaquil. Es uno de los cinco ó seis grandes poetas de 
América y gana á todos en grandilocuencia lírica, en estro va- 
ronil, numeroso y figurado, que llena ojos y oídos, á lo Pín- 
daro; es el Quintana americano, con sus virtudes y defectos 
de enfatismo. Hay que ponerle detrás de Quintana y de Ga- 
llego. Sus mejores poesías son la Elegía en la inuerte de la 
princesa doña María Antonia de Barbón (1807) y El Árbol 
(1808), ambas de su mocedad, y los poemas magistrales de su 
madurez, Silva á un amigo en el nacimiento de su primogénito 
(1817), A Bolívar ó La Victoria de Jitn'ni (1824), de entona- 
ción pindárica, la oda al General Flores (1835) y la traducción 
de las tres primeras epístolas del Ensayo de Pope sobre el 
hombre. La Victoria es el canto á Bolívar y á la independencia 
americana, y sin duda su mejor obra, mezcla de lirismo y épi- 
ca, cual convenía al tratar de un personaje que todavía no ha- 
bía pasado á la lejana historia. 

184. Cueto, Pocs. cast. en el s. xvnr, t. IT, pág. 250 (1893): 
"Aun en las composiciones en que su corazón ha de estar conmovido, 
ya con los sentimientos del patriotismo (Elegía al 2 de Mayo), ya 
con los recuerdos de la amistad (A ¡a muerte de la Duquesa de h'rias). 
{A la muerte del Duque de Fcrnandimj), la sensibilidad se esconde 
demasiado detrás del magnífico aparato de las formas artísticas, cuyo 
secreto poseía como nadie. No es de los poetas que piensan sintiendo 
y á pesar suyo sacrifican algún tanto la forma al sentimiento. Ga- 




I). JOSK lOAOUrX DE OLMEDO 

(\'íctor jM. Reiidon. Olmedo, París. 1904.) 



S. XIX, 1807. D. JUAX XICASIO GALLEGO 33 1 

llego siente pensando, y dueño siempre de la forma, no consiente á 
su musa elegante y majestuosa ni el menor desvio ni el menor aban- 
dono. Aunque criado en el movimiento poco aristocrático de una 
universidad, nada tiene su musa de la fantasía popular, y es esen- 
cialmente encopetada y académica. Por eso sobresale tanto en la 
poesía cortesana, que canta las venturas ó los infortunios de los prín- 
cipes. El artificio se sobrepone siempre á la pena ó á la alegría ; pero 
á veces, ¡qué artificio tan diestro y tan fascinador! En la elegía A la 
muerte de la reina D." Isabel de Bragansa se hermana de tal manera 
la naturalidad de la frase con los seductores atavíos del estilo y la 
versificación, que la sensibilidad deliberada del artista llega á tomar 
las apariencias de la sensibilidad espontánea. Pero no por eso es me- 
nos digno de la admiración de la posteridad. La belleza de la forma 
es, en las letras, una perfección de valor tan alto, que casi iguala á 
la fuerza del pensamiento y á la seducción de los afectos. Gallego, 
con la magia de su majestuosa entonación, con su dicción purísima, 
con su versificación acendi-ada y robusta, lo ennoblece todo, y de- 
muestra cuan importante es en la poesía rendir culto á las formas con 
igual fervor que á las ideas y á los sentimientos. El lenguaje de Ga- 
llego es también magistral. Sólo una vez en este verso, 

"El espantoso obús lanzando estragos," 

hemos advertido alguna impropiedad en el uso de las palabras, y esto 
es meramente, acaso, un leve abuso del estilo figurado, no muy re- 
parable en el animado tono de la poesía. En suma, D. Juan Nicasio 
Gallego, dotado de una imaginación, si no fecunda, elevada y vigo- 
rosa, más apto para las imágenes que para los afectos, gran modela- 
dor de la forma poética, hablista consumado, ha dejado en sus obras 
modelos insignes de armonía, de versificación esmerada, de acendra- 
do gusto, de expresión noble y grandilocuente. Educado con las doc- 
trinas de la disciplina clásica, vio Gallego con un sentimiento de an- 
tipatía que se comprende fácilmente, la introducción del romanticismo 
en España. Parecíale una anarquía literaria perturbadora del buen 
gusto, y juzgaba con cierta saña, si bien llena de chiste y de cordura, 
las que entonces pasaban por obras maestras de los apóstoles de la 
nueva escuela." Con Osear se lució Isidoro Máiquez, hallando her- 
mosas parrafadas en que cebar su fogosa declamación. Gallego arre- 
gló la tragedia en pocos días por compromiso que tuvo con el insigne 
actor. La primera edición de las poesías de Gallego, hecha por el 
poeta cubano don Domingo Delmonte, Filadelfia, 1829, es muy po- 
bre; hizo otra. Obras poéticas, la Academia en Madrid, 1854, y de 
ella salió la del t. III de Poetas líricos del siglo xviii, Madrid, 1875, 
con algunas otras inéditas. En el Semanario Pintoresco hay poesías 
suyas desde 1844. Consúltense: don Antonio Arnao, Elogio, leído en 
la Academia é inserto en la Revista Europea, t. VIII, 1876; El Ar- 



332 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XIX) 

iista, t. I, n. XVII, reproducido en E. Ochoa, Apuntes para una bi- 
blioteca de escrit. esp. contemp., París, 1840. 

M. Pelayo, Hist. poes. hisp.-amer., t. II (1911), pág. 103: "Bello 
€S más perfecto y puro, más acrisolado de dicción, mayor humanista 
y de arte más exquisito ; Heredia, más apasionado y también más es- 
pontáneo ; pero lleno de tropiezos y desigualdades cuando no acierta 
soberanamente. Si al cantor de la Zona Tórrida fué concedida la 
ciencia profunda de la dicción, y al poeta del Niágara la contempla- 
ción melancólica y apasionada, Olmedo tuvo, en mayor grado que 
ninguno de ellos, la grandilocuencia lirica, el verbo pindárico, la con- 
tinua efervescencia del estro varonil y numeroso, el arte de las imá- 
genes espléndidas y de los metros resonantes, que á la par hinchan el 
oído y pueblan de visiones luminosas la fantasía. El os magna sona- 
tunim de Horacio parece inventado para poetas como Quintana y 
Olmedo... Olmedo es el Quintana americano...; á la potente musa 
de Quintana y á la más severa y disciplinada, si menos genial y fe- 
cunda, de don Juan Nicasio Gallego. Equidistante de uno y otro, 
como tercer luminar de la escuela, hay que poner á Olmedo, aún más 
avaro que Gallego en la producción, nimio á veces como él en la cul- 
tura de los detalles, si bien no llega á su perfección sostenida, émulo 
suyo en la variedad de tonos y en el concierto de luces y sombras, ya 
impetuoso y arrebatado, ya apacible y ameno ; pero, sobre todo, lleno 
de férvida animación en el conjunto." Olmedo, La Victoria de Ju- 
nín, París, 1803. Ensayo sobre el hombre, Lima, 1823. Canto á Bo- 
lívar, Guayaquil, 1825; Londres, 1826. America Poética (por Gutié- 
rrez), Valparaíso, 1846. Obras poéticas de D. J. J. Olmedo, ¡bid., 
1848; París, 1853, 1896. Poesías inéditas de Olmedo, Lima, 1861. Car- 
tas inéditas de Olmedo, Quito, 1892. Consúltense: Clemente Bailen, 
al frente de Poesías, París, 1896; Enrique Piñeyro, con cuatro nue- 
vas poesías, en Bidletin Hispan., t. VII, 1905, y Biografías America- 
nas, París, 1906; Rafael Pombo, en El Mundo Nuevo, Nueva York, 
1872 (t. I, pág. 332) ; M. A. Caro, Olmedo (tres artíc. en Rcpert. Co- 
lotnbiano, ts. II y III, Bogotá, 1879) ; Manuel Cañete, El Dr. D. J. 
J. de Olmedo (en Escritores Españ. é Hisp.-Amer., Madrid, 1884) ; 
Pablo Herrera, Apuntes biográficos de D. J. J. Olmedo, Quito, 1877; 
Juan León Mera, Carta al Sr. D. Manuel Cañete, Quito, 1887: Víctor 
M.° Rcndón, Olmedo homme d'Etat et poete américain, París, 1903; 
M. Pelayo, Hist. poes. hisp.-amer., t. II (1913). 

185. 'Año 1807. Bernardino Fernández de Vei.asco (1786-1851), 
conde de Haro, después duque de Frías, madrileño, académico á fuer 
<le procer y escritor merced á su amistad con los principales de su 
tiempo, mayormente de Nicasio Gallego, peleó en la guerra de la In- 
dependencia como bueno, casó con doña María de la Piedad Roca 
de Togores, á cuyo fallecimiento los más ilustres vates tejieron una 
famosa corona fúnebre. Fué liberal, embajador en Londres (1820), 



S. XIX, 1807, JUAX B. MUXOZ DE SALAZAR 333 

consejero de Estado y desterrado durante la reacción absolutista de 
1823. Cantó fríamente A Pestalossi (1807), compuso poesías á Fer- 
nando VII y España, odas por el Conde de Haro, Madrid, 1808, y Et 
Llanto del proscripto. Fué redactor de El Siglo (1834), ministro de 
la Corona y diplomático. Imitó primero á Quintana, mostró su per- 
sonalidad en El Llanto conyugal, composición dedicada á su difunta 
esposa (1S28), confirmada en el canto fúnebre A la muerte del ge- 
neral José Zayas. Tuvo un día de ovación, cuando, delante del rey, 
leyó la poesía A las nobles artes, oda leída en i8¡2 en la Academia 
de San Fernando, Madrid, 1832. Es bastante inferior á la de !Melén- 
dez Valdés y como siempre huelgan descripciones y se mueve lenta- 
mente el pensamiento demasiado diluido; tiene, sin embargo, un arre- 
batado trozo al recordar la insurrección americana. Algo romántico, 
sin exageraciones, mostróse en la leyenda D. Juan de Lanuza (1837), 
de forma dramática; obtuvo premio en los juegos florales del Liceo 
(1842), y poco después compuso la poesía La Muerte de Felipe II, 
1843. Obras poéticas, Madrid, 1857, pról. por el Duque de Rivas, y 
biografía por el Marqués de Molins. 

Francisco Arancuren y Sobrado publicó Demostración del sen- 
tido verdadero de las Autoridades de que se vale el Dr. D. Juan An- 
tonio de Llórente..., en el t. I de las Noticias históricas de las tres 
Protñncias Vascongadas..., Madrid, 1807. — ^Manuel Badillo estrenó 
El Poder vence al valor y el amor vence á los dos, com.. Habana, 
1S07. El Chasco ó la educación del día, com. — Joaquín Antonio del 
Camino y Orella (t 1819), de San Sebastián, canónigo de Lugo, pu- 
blicó Obras de S. Cipriano, traducidas, Valladolid, 1807. Historia... 
de San Sebastián, póst., 1870. Presentó en la Academia de la Historia 
Nueva demostración sobre la falsedad del prizilegio del rey D. Ra- 
viiro I... — Antonio José Correa y Z.\mora publicó Dolorosos clamo- 
res y cuerdas reflexiones que hace un pecador arrepentido..., en ^^ 
décimas, Córdoba, 1807. — Don Cayetano María Huarte (1741-1806), 
canónigo en Cádiz, compuso el poema burlesco La Dulciada, publi- 
cado después de su muerte en Madrid, 1807, 1833. Escribió con agu- 
deza unas cartas satíricas sobre la comedia Sancho Ortis de la Roelas. 
Admiráronse sus sermones evangélicos y fervorosos. Fué mejor pro- 
sador que poeta. Sus versos siguen inéditos. Véanse con sus demás 
obras en Cambiaso, Diccionario de personas célebres de Cádiz. — El 
padre Pedro Márquez publicó Discurso sobre lo Bello en general, 
1807. — Jerónimo Martín de Bernardo publicó Ocios de mi arresto 
ó correspondencia mitológica, Madrid, 1807, tres vols. El Emprende- 
dor ó aventuras de un español en Asia, Madrid, 1829, 2.* ed., corre- 
gida. — Juan Francisco Martínez, presbítero montevideano, compuso 
hacia 1807 en su tierra el primer drama La Lealtad más acendrada 
ó Buenos Aires vengada. — Motezuma, tragedia, por Masara, Madrid, 
1807. — ^JuAN Bautista Muñoz de Salazar y Olmedilla (1787-1844), 
aristócrata granadino y poeta algo familiar y prosaico, pero fácil, sin- 



334 ÉPOCA DE CARLOS IV (s. XIX) 

cero y gracioso, no se cuidó de publicar sus versos. — Casimiro No- 
VAJAS publicó Rasgo épico, el vergel dominicano, Lima, 1807. La Pro- 
videncia, rasgo épico, ibid., 180... — Fray Zacarías Sánchez Luengo 
Y Villalba publicó Cuaresma sagrada de la pasión de Cristo..., Va- 
lladolid, 1807, dos vols. — J'iaje de un curioso por Madrid, ibid., 1807. 
— Los Vicios de Madrid, 1807; 1905, en Rcz'ue Hispan., XIII, pá- 
ginas 163-228. 



TERCER PERIODO 

La Independencia nacional en la lírica patriótica v 
quintanesca y en la comedia bretoniana de costum- 
BRES. 

(1 808- 1 829) 

Guerra de la Independencia (1808-14). — Fernando VII (1814-33). — 
Época primera .\bsolutista (1814-20). — Independencia americana 
(1810-1825). — ^Epoca constitucional (1820-23). — ^Epoca segunda 
absolutista (1823-33). 

186. Año 1S08. Fecha la más memorable en los eternos 
fastos del heroísmo español; fecha en la cual, como en ninguna 
otra, abrió España su pecho para cuantos quieran imparcial- 
mente calar hasta las más hondas fibras del alma patria. Qui- 
jote ultraideal en los más levantados intentos, desprevenida y 
desapropositada en los medios. Se guerreó sin ejércitos, se go- 
bernó sin gobernantes : á tanto alcanza el puro espíritu por sí 
solo. El espíritu nativo de independencia convirtió á cada ciu- 
dadano en un guerrero, á cada ciudad en un Estado, que, uni- 
dos, hicieron fuerte al pueblo, antes sin voz y á punto de mo- 
rir. Los otros, los de arriba, la flor y nata, al parecer, de la 
nación, los cultos y fuertes, cobarde y cultamente se entrega- 
ron; los de abajo, los flacos en apariencia, resistieron y triun- 
faron con toda su incultura, ¡jero con toda la valentía y heroi- 
cidad gloriosa, que antes que nada les infundió el amor á la 
Patria independíente y libre. Tantos sacrificios, heroicidades 
tantas, ocasión tan única en toda la historia de la nación, fue- 
ron, sin embargo, ocasión, sacrificios, heroicidades, baldías y 



336 ÉPOCA DE FERNAiNDO VII (s. XIX) 

sin provecho. Sobró corazón á España, sobráronle armas; fal- 
tóle cabeza. Partida en dos contrarias opiniones por las doc- 
trinas de la Revolución francesa, quedó ahogado el mismo 
espíritu de independencia triunfante de la nación por el abso- 
lutismo reaccionario de los unos y por el jacobinismo francés 
de los otros. La lucha enconada extremó las ideas de entram- 
bos bandos, que llegaron á ser igualmente intransigentes, ab- 
solutos y dañinos á la verdadera libertad é independencia por 
la cual se combatían. Ceguedad inaudita cuyos amargos frutos 
son los únicos cosechados hasta el día de hoy : guerras civiles, 
divisiones, caciquismo, gobiernos tiránicos y absolutos vestidos 
de liberales y democráticos. 

Este estado político de la nación se refleja en la literatura 
de la época, sobre todo en la lírica. Al estruendo de la guerra 
de la Independencia se les cayó el caramillo de las manos á los 
enzamarrados discípulos de Meléndez. Otros pífanos y ataba- 
les, otras voces guerreras atronaban el espacio. La oda quin- 
tanesca dejó la filosofía social á la francesa y ensalzó la inde- 
pendencia y las glorias de la Patria. Franceses en ideas, ene- 
migos de Francia por la guerra, Quintana y sus discípulos si- 
guieron siendo seudoclásicos en doctrinas estéticas; pero un 
soplo castizo, robusto y bélico, declamatorio y enfático, y, por 
consiguiente, tan poco clásico como mucho español, hinchó 
aquellos cantos guerreros y patrióticos con extraña mezcla de 
clasicismo y de españolismo, de atadura á las reglas y de inde- 
pendencia castiza. Había acabado el reinado arcádico de Me- 
léndez y comenzaba el reinado de Quintana, el declamador, 
trompetero, brioso y enfático, que durará hasta que Espron- 
ceda recoja el cetro de la lírica con su nueva entonación ro- 
mántica. El mismo confuso baturrillo que en la política y en 
la lírica échase de ver en el teatro. Opera italiana, tragedia y 
comedia francesa traducida, saínete y comedia española : todo 
anda barajado. Para las fiestas aparatosas señorea la moda, 
siempre extranjera y requerida por las clases altas, la ópera 
italiana y la tragedia francesa, entrambas tan contrarias al 
arte nacional como al vcrdatiero arte. De ordinario se repre- 
sentan traducciones del francés. Pero había renacido el saí- 
nete nacional desde el siglo xviii, cpic no pudo menos de in- 
fluir en la comedia nioratiniana de costumbres hasta hacer 



ESPÍRITU POLÍTICO Y LITERARIO DE LA ÉPOCA 337 

renacer la verdadera comedia española. Apunta ya ésta en 
González del Castillo, con la pintura de costumbres gaditanas, 
y en Gorostiza ; pero llega á entera madurez y sazón en la 
comedia bretoniana. Bretón, que comenzó siendo discípulo de 
Moratín, que tradujo mucho del francés, pro pane lucrando, 
como los demás dramaturgos, fué ingenio tan castizo, tan ibé- 
rico ó ribereño del Ebro, que no se turbó ni un momento con 
la fiera turbonada del romanticismo. La oyó como quien oye 
llover, no le asustó lo exagerado que de extranjís traía con- 
sigo y permaneció inmutable durante toda su larga vida, siendo 
el verdadero renovador del teatro castizo, sustentándolo él 
solo con su chispeante ingenio contra las corrientes de la moda 
hasta la época del realismo. Quintana reinó en la lírica hasta 
que llegó el romántico Espronceda ; Bretón fué el monarca de 
la comedia puramente española durante medio siglo, con hartos 
más asentados derechos que los dramaturgos románticos Mar- 
tínez de la Rosa, el Duque d eRivas, García Gutiérrez, Hart- 
zenbusch y Zorrilla, con todo el ruido que metieron por seguir 
la moda romántica y con toda la gloria de relumbrón que con 
sus relumbrantes y hueros dramones alcanzaron. Para nada 
necesitaba España el romanticismo, entrado como había por 
el camino de la renovación de la castiza literatura, que siempre 
fué romántica por naturaleza, aunque sin la espuma de falsa 
bambolla del romanticismo europeo, que á poco llegó acá desde 
el año treinta. Quintana y Bretón lo comprueban. 

187- El afrancesamiento de la clase alta partió en dos la socie- 
dad española desde la guerra de la Independencia. El pueblo siguió y 
sigue siendo lo que siempre fué, no chusma supersticiosa, inmoral, de 
acanallado sentir, como del pueblo de sus naciones nos dicen los tra- 
tadistas italianos, ingleses y franceses, sino gente, sí, ignorante, pero 
de sentido común, honrada, independiente y sufrida, que, al entrar los 
franceses, se alzaron en todas partes como un solo hombre, recons- 
tituyendo las viejas juntas democráticas é hiriendo de muerte el po- 
der napoleónico. La clase alta, gobernadora, culta, afrancesada, se 
pasó al bando extranjero, abandonó al pueblo y se fué con los fran- 
ceses al ser echados de España. Pero vueltos á ella y aun muchos sin 
irse, maleando las juntas populares, fonnaron las Cortes de Cádiz, 
afrancesadas en espíritu, jacobinas y nada democráticas ni españolas 
y defendieron después el afrancesamiento de las Constituciones y de- 
más novedades antipopulares. Así quedó dividida desde entonces la 
sociedad española en dos: el pueblo y la clase alta, dominadora y di- 

TOMO TI. — 22 



338 ÉPOCA DE FERNANDO VII (S. XIX) 

rectora, no siendo la política de España otra cosa que lo de aquella 
gráfica manera de decir : una merienda de negros entre los de esta 
clase, enteramente divorciada del pueblo, amparadora del caciquismo 
que la mantiene en el gobierno con sus votos y sus diputados, hechu- 
ras de los mismos caciques y gobernantes. El pueblo, que se ve aban- 
donado, que no tiene parte en la política, que se siente encadenado 
por leyes jacobinas, por la centralización á la francesa, vendido y ti- 
ranizado por los caciques, que están al servicio y á la medra de los 
gobernantes, apártase cada vez más de esa que llaman y no es polí- 
tica, siente por ella desdén y asco, se calla y da pie para que los de la 
clase alta, los tiranos del pueblo, proclamen que España está muerta, 
porque, en efecto, tienen puesto el pie sobre el pescuezo del pueblo 
abatido y no le dejan resollar ni hablar. Esos señores, que desconocen 
al pueblo español, pretenden regenerarle con instituciones que llaman 
europeas, pero que son tan contrarias al espíritu de la raza, como lo es 
el espíritu que las anima, jacobino y francés, quiere decir centraliza- 
dor, imperialista, absoluto, antidemocrático, aunque superficialmente 
quiera parecer todo lo contrario. Como que, nacidas en Francia al 
grito de libertad, son las que han matado á la libertad, porque el es- 
píritu germánico de la raza francesa, borreguil, imperialista, feudal, 
no podía menos de animarlas y estar en el fondo de todas ellas. Este 
divorcio entre los gobernantes, afrancesados, y el pueblo, castizamen- 
te español, explica toda la política y la historia española del siglo xix, 
con sus guerras civiles, sus pronunciamientos, sus desgarrados parti- 
dos y el consiguiente abandono de toda empresa que levantara de su 
postración á España. Esta nación tan sana y recia, que asombró á 
Europa cuando más caída estaba, á principios del siglo xix, que 
tiró la primera piedra contra el déspota tragapueblos, que, por 
haberle vencido sin tropas regulares y sin gobernantes, hubiera re- 
vivido, sacudiendo el secular yugo del absolutismo europeo de Aus- 
trias y Borbones y reconstituídose políticamente con sus añejas ins- 
tituciones democráticas, vióse acoceada de los mismos vencidos afran- 
cesados y sujeta de nuevo por sus propios hijos al jacobinismo 
francés que la ha estrangulado. Consiguieron hacer aquí una revolu- 
ción artificial, de bambalinas, para quedarse dueños del cotarro, una 
oligarquía caciquil, con nombre de Gobierno constitucional, que des- 
precia al pueblo español como á retrógrado y enemigo de las liberta- 
des, cuando es el único que las ha entendido y practicado, practican- 
do ellos, por el contrario, el peor de los absolutismos, el absolutismo 
francés, que se viste con capa de libertad para sofocarla de hecho con 
las leyes y con la gobernación del Estado. Este vocablo Estado, eje de 
la política absolutista y maquiavéJica, del Renacimiento acá, encierra 
en sí toda la historia moderna. El Estado, de hecho, es el monarca ó 
la oligarquía, que se aparta del pueblo en sentimientos é intereses. 
Cuando la nación era una y se gobernaba democráticamente, antes de 
llegar la casa de Austria, no habia tal Estado; la nación era señora 



ESPÍRITU POLÍTICO Y LITERARIO DE LA ÉPOCA 339 

<le SÍ propia y se gobernaba á sí misma. Los que le arrebataron sus 
derechos para gobernarla á su talante, monopolizándolos, diéronle un 
nombre, el nombre de Estado. Para conocer la política de nuestros 
literatos cuando la guerra de la Independencia, es de notar que el par- 
tido liberal, antiabsolutista, contra Godoy, fué acaudillado por Cien- 
fuegos, y á su muerte, por Quintana. Al contrario, los afrancesados 
fueron los de la pandilla literaria de Moratín, sacerdote á sueldo del 
Choricero (Godoy) ; el sacerdote José Reinoso, afrancesado por una 
canonjía; el sacerdote .-Mberto Lista, que de redactor, con Quintana, 
del Semanario Patriótico de Sevilla, pasó á director de la Gaceta 
del intruso José ; el sacerdote Juan .Antonio Llórente, retribuido por 
Godoy para acabar con las viejas libertades nacionales y por el rey 
José consejero de Estado y director general de Bienes Nacionales; 
el sacerdote Juan Antonio Melón, juez de Imprenta de Godoy y del 
intruso ; el sacerdote Pedro Estala, bibliotecario de San Isidro por 
Bonaparte; el sacerdote Miñano, el sacerdote Arjona, el abate Mar- 
chena... También fueron afrancesados Justino Matute, Antonio Con- 
de, Hermosilla, Maury, Javier de Burgos, Meléndez Valdés. Los Con- 
sejos, los nobles, los capitanes generales, los arzobispos y obispos y 
los abates ó clérigos mundanos, todos se afrancesaron. Sólo quedaron 
con el pueblo los alcaldes, los párrocos, los curas de misa y olla y los 
frailes, esto es, todos los que eran pueblo. A las seudo Cortes de Ba- 
yona acudieron odho prelados y seis generales de Ordenes. El Con- 
sejo de la Inquisición fué á rendir pleito homenaje á Bayona al rey 
José, el cual buscó á congraciarse con el Clero. Los liberales de en- 
tonces no fueron afrancesados; los afrancesados fueron los absolutis- 
tas, "el despotismo ilustrado", venido de Francia; porque, como Sales 
y Ferré dijo, "la filosofía social de los Enciclopedistas y Rousseau 
produjo los llamados déspotas ilustrados". Así los afrancesados se 
declararon absolutistas en 1823 : cambian de amo, pero son siempre 
los mismos. Los liberales se afiliaron al partido patriótico: Cienfue- 
gos. Quintana, Gallardo, Capmany, Blanco White, Arguelles, Pérez 
de Castro, Toreno, Flórez Estrada, Mejía, Calatrava, Calvo de Ro- 
zas, Vargas Ponce, Tapia, Alcalá Galiano, Muñoz Torrero. Gallego, 
Villanueva, Martínez Marina. En el partido español había revolu- 
cionarios y reaccionarios; en el afrancesado, sólo reaccionarios. La 
Revolución francesa no fué jamás democrática, sino francesa, esto 
es, feudal...; fué jacobina, no liberal. La prepararon los intelec- 
tuales y la hizo efectiva el Conde de Mirabeau. Español es lo mismo 
que demócrata, popular y liberal ; los afrancesados despreciaban el 
pueblo y eran déspotas ilustrados. Lo malo es que de entre los pa- 
triotas, los revolucionarios ó liberales se hicieron jacobinos, y siendo 
enemigos de los afrancesados en la guerra, se afrancesaron en ideas 
y quisieron traer la Constitución francesa, que no es libera!, ni popu- 
lar, ni española, sino oligárquica, feudal, aristocrática, antiliberal de 
hecho, como de hecho lo es hoy mismo el liberalismo español, y el 



340 ÉPOCA DE FERNANDO VII (s. XIX) 

Parlamento, y el Código de Napoleón que nos rige, y como lo fué Na- 
poleón, puro dictador. Por eso el régimen de hoy no gusta á nadie en 
España, fuera de aquellos que chupan del presupuesto, esto es, de los 
oligarcas y de sus criados, que comen su pan. Por eso los mismos li- 
berales claman que no hay en España liberales, porque realmente no 
hay más que jacobinos. El liberalismo español del siglo xix no ha sido 
más que liberalismo francés, que no puede ser verdadero liberalismo, 
quiero decir democracia sincera y verdadera libertad ; porque el fran- 
cés, pese á la etimología de franco, es un germano, y germano signi- 
fica espíritu borreguil, feudal, lo opuesto al espíritu mediterráneo, he- 
leno, latino y español, que es individual, independiente, demócrata 
ateniense, republicano romano y guerrillero español. En Moratín y 
Quintana, símbolos de los dos bandos españoles de la época, lo halla- 
mos todo bien cifrado. Un pueblo no puede romper con la tradición 
de su pensamiento y de su historia. La cabeza de ese pueblo está en- 
carrilada durante siglos hacia una idea política, ética, estética que le 
es propia, de tal manera, que el pretender endilgarla por otros derro- 
teros es apartarla del tronco y dejarla sin vida. La escuela progre- 
sista, hija de la filosofía sensualista y enciclopédica francesa ha 
llevado al cabo esa hazaña. Creyendo que la decadencia española se 
debió únicamente á la intolerancia religiosa, mejor didho, á la reli- 
gión católica, renegó de todas las manifestaciones sociales, políticas, 
éticas y estéticas de la antigua España ; pisoteó la tradición y, al pre- 
tender encarrilar el pensamiento español por rumbos enteramente en- 
contrados, descabezó realmente á la nación española. En vez de en- 
grandecer á España, fué infecundo tanto trabajo. Porque, si bien 
se mira, no pretendían menos que matar el alma nacional, metiendo 
en la nación un alma extraña; no querían más que fundar una nueva 
patria con espíritu extranjero. Va más de un siglo, y ese empeño sólo 
ha logrado empequeñecer más y más á nuestra nación. Ni siquiera 
han conseguido desarraigar su religión, su ética ni su estética, las 
tres más hondas raíces de las nacionalidades; cuanto menos susti- 
tuirlas por otras. Antes cada día pujan más vigorosamente, por más 
que acudan afanosos á desmochar sus brotes. Este encontrado vaivén 
de rebrotar lo viejo y de podarlo sin tregua es toda la historia del 
siglo XIX. Y como los del bando nacional, tradicional y católico, he- 
chos al absolutismo austríaco y borbónico, esto es, extranjero y tan 
contrario al espíritu independiente de la raza, no supieron, en sus 
luchas con los afrancesados, echar de sí esa política e.xtraña y aun el 
fanatismo que á la religión le iliabía ella misma pegado, la idea de una 
España, religiosa, pero sin mojigaterías; libre, pero sin jacobinis- 
mos, no llegó á brillar en ningún programa político, y el pueblo que 
eso quiso, é instintivamente sigue queriendo, anda sin norte, arrastra- 
do de acá para allá por unos y por otros, descuartizada sempiterna- 
mente la nación en bandos extremosos, sin idea nacional verdadera, 
antes cada adalid con la idea egoísta de su proi)io interés y parciali- 



ESPÍRITU POLÍTICO Y LITERARIO DE LA ÉPOCA 341 

dad. Esta honda división comenzó en el siglo xviii por la ignorancia 
que de lo nacional tenían nuestros estadistas, conocedores tan sólo de 
la enciclopedia francesa y por la no menor ignorancia de los católi- 
cos y el aferramiento á las instituciones político-religiosas, falseadas 
por el absolutismo y hechas por el tiempo carne v sangre en las gen- 
tes que se dejan seguir por el carril de lo acostumbrado, mientras no 
les saquen de él los adalides del pensamiento. Cueto, Poesía del si- 
glo xviii, t. I, pág. ce : "Era acaso imprescindible ley histórica que 
entonces (desde los últimos años de Carlos III) penetrase entre nos- 
otros aquel espíritu de duda y de indisciplina, que desnaturalizaba el 
castizo ser moral de los españoles, no incompatible con la parte sana 
que podía haber en el fondo de aquellas doctrinas innovadoras, que el 
tiempo habría introducido sin violencia y con mayor eficacia y ver- 
dad en nuestras ideas y en nuestras costumbres. Pero cupo á la escue- 
la salmantina el triste honor de ser la primera que introdujese aquel 
alterador espíritu de extranjera ralea. Ella inoculó en nuestro idioma 
el tinte afrancesado que todavía conserva y conservará hasta que 
vuelva para España uno de aquellos gloriosos períodos en que las 
naciones viven, piensan y hablan con costumbres genuínas, con pro- 
pias ideas, con nacional idioma ; de ella salieron los hombres que más 
se señalaron entre nosotros como sectarios de los enciclopedistas y 
de los jansenistas." ídem, t. I, pág. cciv: "El espíritu de renovación 
y de protesta política y social, cuya primera manifestación, imponen- 
te y clara, si bien todavía cauta y contenida, fué el Diccionario his- 
tórico y crítico de Bayle, había cundido también en España, aunque 
con menor ímpetu que en Francia, muy á los principios del siglo xviii. 
Allí servían de velo á la amenazadora tormenta el brillo alucinador 
del fausto y de los placeres cortesanos, y el barniz literario con que 
se cubría el alambique escéptico por donde pasaban, perdiendo lustre 
y fuerza, las bases morales de lo presente y los gloriosos prestigios 
de lo pasado ; aquí en España servían de velo, y asimismo de salu- 
dable remora, la vigilancia eclesiástica, el sentimiento monárquico 
y la consistencia de las costumbres. El padre Feijóo, circunspecto y 
creyente, pero devorado al mismo tiempo por su afanoso anhelo de 
disipar hasta la última sombra de las preocupaciones populares, era 
la representación perfecta del espíritu de examen crítico-especulativo 
que precede á los grandes trastornos del mundo moral. Macanaz, 
Chumacero, Aranda, Campomanes, Marina, Cabarrús y muchos otros 
levantaron este mismo espíritu á la esfera de la acción política. De 
la negación hipotética que llevan consigo la duda y el examen, se ha- 
bía pasado en Francia á la negación absoluta, sin escrúpulo y sin re- 
bozo. Los enciclopedistas, con la balumba de su arrogante presunción 
científica; Rousseau, con la antorcha destructora de su pasión y de 
su elocuencia, y más que todos ellos, Voltaire, con la fuerza corro- 
siva de su frío análisis y de su ironía filosófica, habían derrumbado 
el edificio espléndido donde se abrigaban en otro tiempo la fe, la glo- 



342 ÉPOCA DE FERNANDO VII (s. XIX) 

ría, el poder y hasta el espíritu popular. Era aquella edad el período 
más crítico de la transformación histórica en los últimos tiempos... 
Toda la historia española del siglo xix no es más que la consecuencia 
necesaria de aquella latente, pero tremenda conmoción. Una parte de 
la juventud española recibió con avidez aquellas ideas contagiosas, en 
cuyo fondo descubría, aunque confusamente, principios de equidad y 
de moral grandeza. La mocedad no sabe definir ni tasar en su valor 
verdadero aquello que halaga más sus instintos de actividad, de re- 
novación y de audacia. Dejábase arrastrar entonces por el mágico 
sonido de la palabra libertad, cuyo eco seductor no alhogaban todavía 
los torrentes de sangre que en nombre suyo derramaron los tiranos 
de la Revolución francesa." 

"Estamos (escribió Forner) en un siglo de superficialidad. Oigo 
llamarle por todas partes siglo de la razón, siglo de las luces, siglo 
ilustrado, siglo de la filosofía. Yo le llamaría mejor siglo de ensayos, 
siglo de diccionarios, siglo de diarios, siglo de impiedad, siglo habla- 
dor, siglo charlatán, siglo ostentador." Realmente fué siglo fran- 
cés por excelencia el siglo xviii ; y quien dice francés, dice lo que 
acaba de decir Forner. Porque el espíritu francés, como nota que se 
desprende en general y vaho que desde lejos atufa al más bellaco, es 
espíritu de ostentación, apariencia y superficialidad. París es el es- 
caparate del mundo; la lengua francesa es la lengua de los berbetes, 
brevetes y etiquetas de mentirosas mercancías, el idioma de las Cor- 
tes, de los cortesanos y de la diplomacia. Es el espíritu de comique- 
ría, que no llega á tragedia ni á comedia, espíritu del bel esprit, du 
chic, de la pose, de todo lo teatral y aparente, del saber vender las co- 
sas que no valen como si valiesen, de los juguetes parisienses, de la filo- 
sofía asequible á las damas, de la literatura seudoclásica. Estos son los 
defectos del espíritu francés y esto es lo que vino de Francia á España 
aquel siglo, como al resto de Europa; las virtudes del espíritu francés, 
que son grandes, no suelen aparentar tanto ni vagabundear, ni salieron 
de Francia á otras partes. Dóciles siempre los españoles y hasta exa- 
gerados alabadores é imitadores de todo lo extraño, por espíritu de 
justicia y de iharto menor orgullo <ic lo que se les atribuye, abrazaron 
ganosos y hasta con frenesí cuanto de Francia vino ; quiero decir al- 
gunos españoles, los eruditos y cultos, que admiraban á Francia ; 
porque el pueblo español no se meneó ni se dejó encandilar, siguió 
anonadado y caído. Noble anonadamiento y más <ie apreciar que el 
marii)oseo de la gente sabia y directora, cuanto es más apreciable el 
no tener que el no teniendo creer que se tiene ; el estar enfermo que 
el estando enfermo creerse sano; el ser idiota que el siendo idiota 
creerse .sabio. Cuando llegó el momento de hacer el supremo esfuerzo 
nuestra nación para acabar de morir de una vez ó para levantarse, 
cuando los atambores franceses despertaron á la adormecida patria, 
á la saida, pobre é idiota España, el pueblo español sacó fuerzas de 
flaqueza y mostró al mundo que aún no había muerto, mientras que 



ESPÍRITU POLÍTICO Y LITER.\RIO DE LA ÉPOCA 343 

los ricos, los sabios, los gobernantes, se pasaron adonde tenían el co- 
razón, cometiendo la traición á la Patria, que, con toda su sabiduría, 
su gobierno y sus versos, no podrán jamás borrar de la historia de 
España. Las odas al Dos de Mayo de Quintana, de Gallego, de Arria- 
za, de Beña, fueron clásicas y frías ; francesas, en una palabra. Me- 
nester fué que el volcán del romanticismo rompiera aquella costra de 
hielo francés seudoclásico que cubría la literatura castellana había 
más de un siglo, para que Espronceda pudiese cantar con verdadera 
entonación ibera el gran acontecimiento del Dos de Mayo. Sólo un ro- 
mántico pudo abrir los ojos para ver á los clasicistas de la guerra de 
la Independencia tal cual eran, "los de espíritu flaco y alta cuna''; y 
arrojarles á la cara su traición. ¿Qué hicisteis? exclama: "Buscar 
bajo extranjeras bayonetas | seguro á vuestras vidas y muralla, I y, 
siervos viles, á la plebe inquieta | con baja lengua apellidar canalla." 
¿ Qué literatura nacional iban á hacer aquellos contertulios de Mora- 
tín, que "disfrazando su espíritu cobarde ' con la sana razón segura 
y fría", llamaban "canalla" al pueblo español ? Tal era la democracia 
y libertad que habían aprendido los eruditos afrancesados del si- 
glo XVIII en París, la que los jacobinos franceses traían, la que los 
afrancesados aceptaban. "Después de mediar el siglo xviii, dice 
A. Duran, fué moda en España despreciar la literatura nacional." 
Moratín y los suyos hicieron cuanto posible les fué para hacerla des- 
aparecer. Llegó la hora de entrar los franceses y, naturalmente, los 
dos bandos, que divididos estaban, la "canalla" española y los eru- 
ditos afrancesados, di^'ididos quedaron: "Brilla el puñal en la sinies- 
tra mano, j huye el cobarde y el traidor se esconde, | truena el cañón, 
y el grito castellano ! de Independencia y Libertad responde." Y tan 
en los tuétanos habían metido los eruditos su querido afrancesamien- 
to, que hasta los que en aquel momento se pasaron al bando patriótico 
cantaron contra los franceses en tono seudoclásico francés, como 
Quintana, Gallego y Arriaza, y al himno del capitán de Infantería 
Cristóbal de Beña, pusiéronle la música de la Marsellesa. ¿ Qué tiene 
de extraño, si se habian criado con aquella francesa literatura? Así 
fray Ramón de Valvidares, de la Academia Sevillana, presentó al 
concurso abierto en 1809 por la Junta Suprema Central en loor de la 
heroica defensa de Zaragoza, im poema épico sobre la misma, titulado 
La Iberiada, donde no hay ni un soplo de aliento épico español, sino 
que todo es clasicismo puro, frío y afrancesado. Y mientras en Za- 
ragoza "la canalla" hace proezas épicas dignas del viejo romancero, 
el Semanario Político, Histórico y Literario de La Coruña, el mismo 
año de 1809, se entretiene con anacreónticas, donde se llama á la 
Aurora para darle un encargo: "Ven, ven, despierta á Nise, | que 
á mis penas dormida ! yace en su lecho, mientras | mi corazón delira." 
En las barricadas de las calles de Zaragoza acababa de ver muriendo 
á "la canalla'' esa señora Aurora. Pero, ¿qué más?, si en el mismo 
concurso 25 autores presentaron 27 poemas, y 18 prosistas sus prosas, 



344 ÉPOCA DE FERNANDO VII (S. XIX) 

y en aquellos cantos épicos no se oye otra cosa que "la gran Belona'', 
los "hijos de Marte", las "nueve hermanas de Helicona", "Hesperia", 
los "Galos", "Melpómene", el "Averno", el "Dios de Délos", "Clio", 
"Júpiter" y la "caja de Pandora"? Tal era la caja de sandeces de 
aquellos señores, tal el buen gusto de los seudoclásicos, en nombre del 
cual habían declarado guerra sin cuartel á la literatura nacional. Gri- 
ma da ver emplearse en semejantes ñoñeces los mejores ingenios es- 
pañoles, hasta los más patriotas ; pero no es de menor enseñanza para 
cuantos quieran abrir los ojos y echar de ver lo que significan en la 
literatura castellana esos pujos de extranjerismo con que han andado 
siempre tan orondos y satisfechos nuestros eruditos, lo mismo los del 
siglo XII con el alejandrino francés, que los del siglo xvi con el so- 
neto italiano, los del siglo xviii con sus imitaciones versallescas, que 
los de fines del xix con sus modernismos, parnasianismos, simbolis- 
mos y todo linaje de decadentismos parisienses. No puede ponerse en 
duda, sin embargo, que el sacudimiento patriótico del año 8 preparó 
el romanticismo del año 30, que el despertar de lo nacional comienza 
en la guerra de la Independencia. Aunque todavía clásicos, el espí- 
ritu nacional, tan vivo en "la canalla", llega á apuntar ya en los mis- 
mos cantos clásicos de aquellos poetas, que el pueblo repite porque no 
les dan otros más castizos y que los libreros no se dan manos á es- 
tampar. Las obras de Cienfuegos se anuncian en la Gaceta del año 
1808 no menos que la España Libre y las Poesías patrióticas de Quin- 
tana y El día 2 de Mayo de Gallego. El Duque de Rivas entona un 
canto A la Victoria de Bailen; el de Frías, en su poema Nuestro si- 
glo, se jacta de no haber acatado al invasor, y en su soneto á Castaños 
remiembra la gloria de las Navas ; Martínez de la Rosa les acompaña 
con el soneto A la victoria de Salamanca y con el canto á Zaragoza. 
Los diarios anuncian la Oda á las esclarecidas victorias de nuestros 
compatriotas, de don Antonio Alcalá Galiano; el Dnpont rendido, de 
don Eugenio de Tapia; La Lira de la Libertad, de don Cristóbal de 
Beña. Las librerías de Castillo, frente á las gradas de San Felipe, y 
de Pérez, ponen en venta el Himno de la Victoria, La Profecía del 
Pirineo y las Poesías Patrióticas, de Arriaza. Sus poesías patrióticas 
le valen á Sánchez Barbero en 1808 ser perseguido; Saviñón, el Con- 
de de Noroña y Somoza esgrimen la pluma y la espada. Algo y aun 
algos hay en todos estos cantos que no es puro clasicismo francés, 
hay un eco de ibérico metal, un ardimiento que sólo nuestro sol pres- 
ta á la lira castellana, un brío, una rotundidad extraña á los oídos 
clásicos, una franqueza varonil y un desgarro que rompe los troqueles 
de Boileau. Es el alma nacional, que comienza á rebullirse y estallará 
dentro de unos años, cantando románticamente hasta en el clásico de 
los clásicos y tímido de los tímidos Martínez de la Rosa. Ni son para 
callados los ecos de los copleros semipopulares ó populares, que en- 
tonces como en la guerra de Sucesión y en todo momento político de 
importancia para la vida española han expresado con sinceridad y 



ESPÍRITU POLÍTICO Y LITERARIO DE LA ÉPOCA 345 

llaneza los anhelos del alma nacional. La sátira fué siempre la forma 
€n que rompieron á decir sus sentimientos, y satíricas eran las coplas 
que endilgaron entonces contra el Rey Plazuelas. Así La Patria triun- 
fante, de D. M. A; así Salvas de las Musas y Cañonazos del "poetas- 
tro y librero de viejo" de la plaza de los Descalzos don Diego Raba- 
dán, mezcla informe del clasicismo de arriba y del españolismo de 
abajo, del frío y extranjero soneto y del propio y viejo pie de ro- 
mance. Así el autor de la Anacreóntica en alabanza de D. Gregorio 
Cuesta, Capitán General de Castilla la Vieja, remedo de las letrillas 
de Meléndez. Pero los copleros populares, no á medias, sino del todo, 
hacían Seguidillas y otras coplas, que se cantaban al son del Polo, del 
Fandango, del Zorongo, del Mambú, de la Pía, del Charandel ó de la 
Cachucha. "Ya viene por la Ronda ! José Primero, | con un ojo pos- 
tizo I y el otro huero." Esta es verdadera, sincera y honda poesía, pese 
á todos los retóricos que de ella no quieren acordarse, porque no la 
alcanzan. Como ni estas otras coplas : "Cuando don Julián Sánchez | 
monta á caballo, | se dicen los franceses: | "Ya viene el diablo." "Un 
lancero me lleva I puesta en su lanza, | que vivan los lanceros I y 
muera Francia." "Con las bombas que tiran | los fanfarrones, | se 
íiacen las gaditanas | tirabuzones." "La Virgen del Pilar dice | que 
no quiere ser francesa, | que quiere ser capitana | de la tropa arago- 
nesa.'' Un Murciano "burla á los afrancesados con una Alegre jácara 
titulada Al viaje de los mochuelos, cuando, con el rey Botellas, huyen 
<3e Madrid. En ella se leen: Estala, obispo; Sumiller, Caballero; Lló- 
rente, patriarca; O'Farril, gran Pavetero; Frías, de la cocina Rea! 
Jefe supremo; Archidapicero, Azanza; Mazarredo, Escanciador; Ur- 
quijo. Secretario Refrendador de embelecos; Gran Catacaldos, Melón; 
el Turquillo, Gran Perrero; Gran Monago, Campo Alange, y su hijo. 
Pertiguero, y Gobernador, Marquina, | aquel arriero manchego, | tan 
adorado en Madrid ] en la Plaza y en el Peso." Los dramaturgos po- 
pulares, despreciando las elegantes rociadas que les echa Moratín, 
ponen en el teatro de la Cruz, en 17 de Setiembre de 1808, El Engaño 
francés ó los impulsos del valor de España, seguida de "una buena 
tonadilla" y acaban con el sainete La Casa de Tócame Roque, en 
^'el que se bailaran las seguidillas manchegas á cuatro". En el del Prín- 
cipe, el 27 del mismo mes, se representan Los Patriotas de Aragón, 
seguida de "una tonadilla, también nueva, á tres" y un lindo zapatea- 
-do, y pocos días después El Bombeo de Zaragoza, ambas partes obra 
de don Gaspar Zavala y Zamora. Las Vísperas sicilianas se represen- 
tan con un alboroto de todos los diablos, que parece venirse el teatro 
abajo, i Oh sempiternamente admirable buen humor de nuestro pue- 
blo, que encierras un alma grande, menospreciadora de los peligros, 
que te creces con ellos y de la misma muerte sacas motivos de rego- 
cijo ! El estado del teatro hasta 1825 nos lo describe L. Moratín en 
íus cartas, prólogos, notas á sus obras, sobre todo en las de su Café. 
Véase, sobre todo, el Catálogo de piezas dramáticas publicadas en Es- 



346 ÉPOCA DE FERXAXDO VII (S. Xix) 

paña desde principios del siglo xviii hasta 1825, en el Discurso preli- 
minar de sus Comedias. Ignorancia y miseria en los cómicos, en el 
vestuario pobreza y atraso, prohibiciones del Santo Oficio, cargas y 
gravámenes sobre las empresas, absurda reglamentación, intrigas y 
brutalidades de los bandos : decadencia, en una palabra. Se traduce 
mudho más que no se produce. Traducen ó imitan Quintana, Gallego, 
Solis, Barbero, Tapia, á Shakespeare, a Schiller, á Lessing, á Kotze- 
bue, á Arnault. á Lemercier, á Legouvé padre, á Ducis. Drama paté- 
tico del romanticismo inglés ó alemán, comedia lagrimosa á lo Di- 
derot, clasiquería á lo Alfieri. Lo clásico italiano y seudofrancés es 
lo aristocrático para los eruditos y para las grandes fiestas : vencido 
de hecho por lo popular, mantiénese por la moda. Lo melodramático, 
que va al corazón, aunque hinchando la realidad, prepara el roman- 
ticismo. Dos únicas obras eruditas hay hasta 1824 que valgan algo: El 
Sí de las niñas y El Café, ambas de Moratín, literariamente canijitas 
y finas; en las tablas más pálidas y flojas todavía. ^Mesonero, Memo- 
rias (año 26) : '"Las diversiones públicas se reducían á un mal teatro 
de verso y á la ópera." Bretón y Gil y Zarate "ihabián conseguido 
galvanizar un tanto el teatro español". El terror v la barbarie de la 
época absolutista (1814-23) y la anarquía vocinglera del paréntesis 
constitucional habían adormecido al público, que ya casi no sabía lo 
que era teatro. Los pocos dramas son declamaciones políticas para los 
hombres libres. La Viuda de Padilla, que se suicida en el siglo xvi; 
el Lanuza para milicianos de morrión. Sobre todo ello álzase la ópera 
italiana, la música rosiniana, el caricato italiano ; eso es lo que priva. 
El gran Bretón tiene que volver á traducir para tener que córner. 
Hasta en 1831 no se menea el público. Aquel año se meneó, aplaudió, 
rabió de gusto, y el gusto rabioso corrió por toda España y duró años. 
Lo que no había conseguido Bretón en 1824 con A la vejes viruelas, 
logrólo á todo su sabor Grimaldi con La Pata de cabra (!), esto es, 
un extranjero, con un arreglo del francés, aderezado con las esplen- 
dideces y magnificencias de la tramoya de la magia. El público tea- 
tral español de entonces queda, por este solo hecho, bien juzgado. No 
hay que olvidar al insigne actor trágico Isidoro Máiqucz (1768-1823), 
natural de Cartagena, que estudió en París con Francisco Taima, lle- 
gando á ser su más afortunado rival. Hizo él más por el teatro español 
que los autores todos trágicos de su época. Antón del Olmet, El Cuer- 
po diplomático español en la guerra de la Indcpcudcncia, 1. 4, pág. 315: 
"Si Moratín fué el portaestandarte intelectual de los traidores, Quin- 
tana fué el portavoz de los patriotas; pero, mientras Moratín repre- 
senta el sentimiento absolutista, Quintana encarna el sentido jacobino. 
El afrancesado era el espíritu gubern.imcntal ; el español, cl criterio 
revolucionario. Lo mismo son en el cam])o de las Letras. Moratín es 
Ja preceptiva, el equilibrio, lo ponderado, lo medido, lo correcto. Quin- 
tana, el desbordamiento sonoro y grandilocuente, la retórica decla- 
matoria y enfática si se quiere, pero sublime en sus momentos feli- 



ESPÍRITU POLÍTICO Y LITERARIO DE LA ÉPOCA 347 

ees, genial á veces y magnífica siempre, teatral tal vez, pero regia 
é imponente." Cuanto á los partidos constitucionales modernos, añade 
el mismo autor en resumen: "Los jacobinos, los revolucionarios, pa- 
triotas militarmente en 1808, pero política y filosóficamente imbuidos 
en el espíritu francés, constituirán el partido liberal, mientras los 
afrancesados vendrán á ser el núcleo espiritual del partido moderado 
en nuestra Patria. Lo nacional desaparecerá de nuevo al terminar la 
guerra de la Independencia. Lo francés resurgirá desde el día mismo 
en que en España no hay franceses. Los Cien mil hijos de Saií Luis 
traerán á España á los afrancesados recalcitrantes para apoyarles 
contra los revolucionarios." Botón de fuego para todos los políticos 
españoles gubernamentales ; pero verdad pura, que explica el abismo 
en que ha caído España tras un levantamiento nacional que debiera 
haber sido el fundamento de una política enteramente española, la 
única capaz de resucitar á esta nación muerta. Tal ha sido la obra de 
la gente directora en nuestra patria, que, en vez de despertar al pue- 
blo dormido, cuando el pueblo despierta y los despierta no halla des- 
pués en ellos más que gente extranjerizada, que le da tales náuseas, 
que, pasado el peligro de la patria, se echa otra vez á dormir, deján- 
doles dueños del cotarro. A. Olmet, ibid., 1. IV, pág. 417: "Las clases 
dirigentes se distinguieron por su afrancesamiento ó, por lo menos, su 
sumisión al Intruso... El hecho horrendo era, sin embargo, lógico. El 
despotismo, mudado en absolutismo, había venido practicando en Es- 
paña una obra de selección refinada y sistemática en tres siglos. 
Había así constituido en la Nación una á manera de Aristocracia al 
revés, quiere decir, la clase de los peores. El Poder se rodeaba de 
hombres dúctiles que se prestaban á servir sus intereses. Aquellos 
hombres buscaban, á su vez, instrumentos plegadizos como ellos. De 
esta manera se organiza un sistema. Un régimen de esta índole iba 
matando poco á poco, día por día, cuanto de bueno quedaba por aho- 
gar. El rebelde era excluido: el destierro, la prisión en ocasiones; y, 
en todo caso, el alejamiento, el ostracismo. Nadie osará protestar 
contra tal régimen. Todos, al cabo, se someterán á él, considerando 
que es imposible vencerle. La cobardía nacerá de la impotencia, y la 
impotencia engendra la cobardía. Instaurada la Inquisición á viva 
fuerza, tras la estéril oposición, ahogada en sangre, que hiciera e! 
Pueblo en Aragón y en Castilla; degollados los Comuneros en Cas- 
tilla; decapitado el Justicia en Aragón, con los señores que siguieron 
su partido ; castigados con la pérdida de las últimas libertades naciona- 
les los que en la guerra de Sucesión se opusieron al advenimiento 
de la Casa de Francia, un siglo entero empleó ésta en ir matando 
sistemáticamente toda fuente de energía espiritual. Si el Duque de 
Arcos, en lugar de obedecer cuando le ordenó Felipe V que partiera 
tras su famoso Memorial de protesta en nombre de la Grandeza de 
España, hubiérase resistido apoyado por los Proceres y secundado 
por todos los Caballeros, la Nobleza hubiera sido como antaño valla- 



048 ÉPOCA DE FERNANDO VII (S. XIX) 

dar de las libertades nacionales. No ocurrió así. No respondió la 
energía á la arrogancia de aquel magnate, descendiente de reyes, 
cuyo apellido era Ponce de León. A la Grandeza, aminorada en dos 
siglos, ya no le había quedado más que el gesto. Y éste fué el último, 
jactancioso no más. Por otra parte, la clase intelectual, que, por su 
índole, debía ser la dirigente, había sido, como se ha dicho, defor- 
mada. Era el talento un estorbo para el éxito, cuando era el medro 
el solo triunfo posible. La habilidad es toda la inteligencia, la astucia 
ocupa el lugar debido al genio. Centralizada la Nación en la Corte, 
la cabeza nacional estaba enferma. Sólo en el Pueblo, en la masa, 
por la extensión formidable de su número, por la ruda complexión 
de su organismo, sobrevivía un fondo ibero de fuerza. Únicamente 
en la Nobleza de Provincia, en inmediato contacto con el Pueblo, 
pudo seguir la tradición nacional. Estos elementos fueron los que 
opusiéronse al empuje francés." "Como en la Granja (dice el mismo 
Antón del Olmet, El Cuerpo diplomático español en la guerra de la 
Independencia, t. I, pág. 125) fué implantado lo francés, las afecta- 
das elegancias de Versalles, introduciendo en el arte arquitectónico 
el "buen gusto", con toda su ridiculez de cartón de piedra y su dul- 
zura de huevo hilado típica, es poco á poco inoculada en nuestra Pa- 
tria la cancerosa aberración de ese "buen gusto", las "bellas Letras", 
es decir, todo el mal gusto característico, nativo de una raza entre 
cuyas excelencias no podrá nunca colocarse la elegancia, por ser la 
esencia de lo elegante lo sencillo, lo natural, lo espontáneo, y ser lo 
propio del espíritu francés lo amanerado, lo convencional, lo falso, 
esa castiza cursilería transmontana, que comienza en el francés que 
usa levita, corbata blanca y chaleco escotado, condecorado con las 
palmas académicas, y acaba en Sarah Bernhardt, poniendo en solfa, 
admirada por su público, la más profunda de las obras de Shake- 
speare. La marquetería francesa, todo ese arte de confitería montada, 
característico de los modernos galos, tan repulsivo al temperamento 
ibero, rudo, bravio, gallardo, audaz, rebelde, con todo el ímpetu y el 
vigor de nuestra raza, viene á invadirnos con carácter endémico, des- 
encauzando la corriente nacional, descoyuntando el espíritu castizo, 
ahogando el germen de todo lo español para imponer como una losa 
de plomo la pequenez de ese exotismo maléfico. A realizar esa obra 
vienen á España las Reales Academias. Con el nombre de "canijos 
y copleros" se denomina por los afrancesados á los poetas y drama- 
turgos españoles Quevedo y Góngora, como \'ega y Calderón. Son 
los que riman midiendo por los dedos, los corifeos de don Ignacio de 
Luzán. Pero no basta con que aumenten los adeptos. Es necesario 
que la acción del Estado entre, aplastante, im])crativa, de Real orden, 
para acabar con el espíritu español. luitonces nace la Academia Fran- 
cesa, establecida en nuestra Patria "para proponer las reglas del buen 
"gusto, así en el pensar como en el escribir", dicen los textos. Su 
Tnisión es la de regular el genio, civilizar al león para poder presen- 



ESPÍRITU POLÍTICO Y LITERARIO DE LA ÉPOCA 34g 

tarlo en sociedad con las uñas hábilmente recortadas, atusada con. 
pomada la melena, amaestrado, dando saltos por un aro. Las Acade- 
mias, uniformes, sistemáticas, ordenancistas, andando por compás, 
obra genuina del espíritu francés, matemático, geométrico, de tira- 
líneas, con la precisión mecánica y la armonía de los rompecabezas, 
son lo académico, como su nombre indica, es decir, lo artificioso, la 
amanerado, rizado con tenacillas. Son el "buen gusto", enemigo de 
la fuerza bajo el terror del desentono y del desplante, la flor de 
estufa, pálida, desmedrada. Así sus puertas, calladas, misteriosas, 
están cerradas, herméticas y tenaces, á lo exterior, al ambiente popu- 
lar. Lo nacional, musculoso y estridente como el vibrante rugido de 
la "Jota" en el plebeyo cantar de una rondalla, es rechazado siste- 
máticamente en un templo consagrado á lo francés. Los académicos 
son los "clérigos" de antaño, introductores de la poesía erudita, los 
enemigos, afectados y cultos, de la epopeya de los juglares iberos, de 
la poesía popular, la de la raza, heroica y ruda, que late en el Ro- 
mancero, la de las gestas del conde Fernán González, la de las luchas 
de los Infantes de Lara, la del poema de Ruy Díaz de Vivar, que re- 
viviendo en el siglo xvii, habla por labios del alcalde Pedro Crespo, 
sintetizando, rebelde y justiciero, la pujanza soberana de su estirpe. 
Las Academias, cumpliendo con su oficio, respondiendo á la misión 
con que nacieron, son tabernáculos cerrados á los jóvenes... De aquí 
el aborrecimiento con que estos doctos organismos del Estado, impor- 
tación y traducción del francés, son cordialmente mirados por el pue- 
blo, que, por instinto, ve en ellos su enemigo. Secas, heladas, ceremo- 
niosas, tiesas, las Academias, estatuadas, desdeñosas despreciadoras 
serenas de la plebe, vestidas aún con la peluca empolvada, el tacón 
rojo y la casaca Luis XV, son el obstáculo en vez de ser el estímulo ; 
el desaliento, en lugar de la esperanza ; el adversario y no el patro- 
cinador ; la muerte, en fin, de todo aníllelo patriótico, de todo intento 
de vida nacional... X'o es, pues, extraño que un regenerador, francés 
en gustos, en tradición y hasta en raza, encarnación del espíritu aca- 
démico, al ingresar en la Española dijera, enamorado del "bello país 
"de Francia", incompatible con el alma nacional, que los franceses, 
en el siglo xviii, introdujeron en nuestra Administración el orden, 
!a disciplina en la Milicia y en la Hacienda el regular funcionamien- 
to, condiciones, según él, "genuínamente antiespañolas". De esta ma- 
nera un gobernante español, en la ocasión más solemne de su vida, 
como es la consagración ante el ara de los Dioses en el templo, des- 
conociendo las intimidades de la Historia, cediendo sólo á una obser- 
vación externa, alardeando de una causticidad frivola, demuestra, en 
forma que más que indigna desuela, vacuidad de su ingenio y de su 
ciencia, clavando, injusto, en el pecho de su Patria el dardo aleve 
de una falsedad inicua, para quemar, de rodillas ante Francia, el vo- 
luntario vasallaje de su incienso." Andrés González Blanco, Hist. de 
¡a novela, pág. 425 : "De la vecindad de Francia nos vienen á nos- 



35o ÉPOCA DE FERNANDO Vil (s. XIX) 

Otros todos nuestros males, todas nuestras dolencias, las literarias 
como las religiosas. Si en literatura el afrancesamiento nos ha debi- 
litado siempre, el enciclopedismo minó también los cimientos de nues- 
tro edificio religioso. Sólo cuando nos desprendamos del yugo de 
Francia podremos volver á ser grandes como otrora en religión y en 
literatura." Ricardo León, Casta de Hidalgos: "La invasión francesa 
no ha terminado todavia. La casta de Tartarín de Tarascón echa raí- 
ces en la tierra de don Quijote. Y en nuestra patria se van acabando 
los Quijotes y sólo van quedando los Tartarines." 

188. Año 1808. Don Miguel de Burgos escribió Vasconia sal- 
Tada, tragedia, 1808. — Francisco José de Caldas (1771-1816), nacido 
en Popayan y bárbaramente fusilado en Bogotá, fué, además de sa- 
bio eminente, excelente prosista y fundador del Semanario del Nue- 
i'o Reino de Granada (1808) ; París, 1849. Obras, Bogotá, 1912. M. Pe- 
layo, Hist. poes. hisp.-amcr., t. II (1913), pág. 32: "Caldas, botánico, 
geodesta, fisico, astrónomo y á quien sin hipérbole puede concederse 
genio científico de invención...; la prosa científica apareció adulta y 
perfecta, casi por instinto, en algunas páginas de Caldas y de sus co- 
laboradores del Semanario." — Fray José de la Canal (1768-1845), 
de Ucieda (Santander), agustino, escribió, además de muchos artícu- 
los y disertaciones que leyó en la Academia de la Historia y de las doce 
Cartas Apologéticas al Abate Masdcu, los tomos XLIII, XLIV, XLV y 
XLVI de la España Sagrada, del padre Flórez. Los dos primeros en 
colaboración con fray Antolín Merino, y los otros dos él solo. Salie- 
ron en Madrid, 1819-26-32-36. Escribió una biografía de fray Antolín 
Merino, hizo un Sermón, Madrid, 1808 y fué el principal redactor 
hacia 1816, con don Jacobo Villanueva, del periódico El Universal, y 
por un artículo fué condenado á reclusión en un convento de su or- 
den. No aceptó el obispado de Gerona (1836) y fué director de la 
Academia de la Historia en 1844. — Pedro Ceballos (1764-1840), mi- 
nistro de Carlos IV y primer secretario de Estado de Fernando VII, 
publicó Exposición de los hechos y maquinaciones que han preparado 
¡a usurpación de la corona de España..., Madrid, 1808. Obserx'acioncs 
sobre la obra de... Escoiqui:;, 1814. Respuesta á la carta y papel que 
desde París le escribió el marqués de Almenara, 1815. — Colección de 
papeles interesantes sobre las circunstancias presentes, Madrid, 1808, 
cuatro vols. — El Engaño de Napoleón descubierto y castigado, Alca- 
lá, 1808. — ^DoN Manuel Fern.'xndez Ortelano, poeta nacido en Es- 
paña, donde (1808), antes de partirse para Chile, escribió Ensalada 
poética jocoseria, en que se refiere el nacimiento, crianza y princi- 
pales hechos del céleb