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Full text of "Historia de las guerras civiles del Perú(1544-1548) y de otros sucesos de las indias"

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COLECCIÓN 



DK 



Í.IBROS Y DOCUxMFiNTOS 



RRrHRKNrKH A LA 



HISTORIA DE AMERICA 



TOMO lY 



HISTORIA 



OUERRAS CIVILBS DHL PI-RÜ 



HISTORIA 

DE LAS 

GUKRRAS CIVILES ÜEL l*HK 
(.544-1548) 

OTKOS SUCESOS DE LAS INÜIAS 

cr l)l.f> íirTIKRRF? I)l~ ÍANTA CI.AIf \ 

TOMO TEKCBRO 




MADRID 

Odia <le PnciadM, aún.. 48 



aquí comienza 

el libro tercero de las guerras 

mas que ciuiles que uvü 

en los reynos y prouincias 

del perú, en donde se cuentan 

y relatan las grandes crueldades 

y atroces delictos que hizo 

francisco de carauajal, 
maestro de campo que fue 

DE GONCALO PICARRO 



G. OB Santa Clara.— IV.— 3.o 



• • 



•V-. 



CAPITULO PRIMERO 

DE COMO El. MAESTRO DE CAMPO FRANCISCO DE CARA- 
TJAJAL SE PARTIÓ DE LA CIBDAD DE QUITO Y POR SUS 
JORNADAS CONTADAS LLEGÓ Á LA VILLA DE SANT MI- 
GUEL, Y DE LAS COSAS QUE EN ELLA HIZO EN SBRUI- 
CIO DE GONCALO PI^ARRO, Y DE OTRAS COSAS QUE 

PASSARON 



Auiendo Francisco de Carauajal, Maestro de 
campo de Gonzalo Pigarro^ tomado todo quanto 
auia de lleuar para proseguir su jomada, se partió 
de la cibdad de Quito muy arrogante y soberuio, 
como atrás queda dicho, con solos diez arcabuze- 
ros bien armados y en buenos cauallos y muías que 
les dieron, porque estos eran hombres hechos muy 
a su proposito por ser muy buenos ministros y re- 
boluedores. Pues yendo este hombre por sus jor- 
nadas contadas y de pueblo en pueblo llego a la 
villa de Sant Miguel, en donde le salieron a resce- 
bir los vezinos que auia en ella, los vnos por con- 
graciarsse con el y por ganalle la voluntad y por 
tener su amistad, aunque el no la tenia con ningún 
bueno. Y los otros de miedo que le tenian, porque 
le conoscian que era hombre cruel y furioso; y 
assi fue lleuado a que se apossentasse en las casas 



i 



é .JÍian Gines el Rubio, que estauan ya aderesfa- 
las para el, y alli se apeo con los soldados que 
f aya. Antes que entrasse por la casa, estando en 

p puerta de la calle mando con apariencia de bue- 

Jacrianca, aunque falsa, a seis vezinos y regido- 

'sde aquella villa, que se quedassen alli vn rato 

Ion el, porque les quería dezir ciertas cosas que 
(oncalo Pii;arro su señor le auia mandado les di- 
Besse. Y por otra parte despidió con buena crian- 
V cortesía, desde la puerta, a todos los que le 
|uian salido a rescebir, diziendoles, con el sombre- 

o en la mano: Señores, vuestras mercedes se va- 
lan a descansar y a comer a sus casas, que ya es 
Irde; y ellos se fueron, despediéndose del, y con 
ntro en la possada con los suyos. Y como era 
la tarde se assento a comer con los doze soldados 



dolé en todo aquello que uvo menester para engro- 
ssar su exercito y para yr contra las cosas del Go- 
uernador mi señor que ha deffendido y deffiende 
vuestras vidas, honrras y haziendas y los reparti- 
mientos que tenéis. No contentos con esto, agora 
de nueuo y de poco tiempo a esta parte aueis es- 
cripto muchas cartas a Blasco Nuñez Vela, que se 
yntitula falsamente de Visorrey, no lo siendo, dán- 
dole muchos auísos de lo que passa en la tierra « 
especialmente de lo que se haze en el exercito del 
Gouernador mi señor. En todo lo qual lo aueis 
hecho muy mal, y esto no se esperaua de vosotros 
que tal cosa no hizierades, sino que se tuuo enten- 
dido que pussierades las vidas y las haziendas por 
quien ponia por vosotros la persona, vida y la ha- 
zienda por redemir la vexacion en que os ponían y 
dexaros quietos y pacifficos en vuestras casas. 

Considerando vo estas cosas, de como lo auia- 
des hecho tan mal, tenia determinado mandar se 
diesse saco mano a esta villa y destruylla a fuego 
y a sangre y no dexar a vida al chico y al grande, 
sino hazellos matar a todos por vuestra causa, y 
por ciertos respectos que no quiero dezir lo he de- 
xado de hazer, en especial porque no me tengáis 
por cruel y mal xpiano. Y también lo queria man- 
dar hazer porque tengo creydo que la gente co- 
mún y popular y los soldados que siguieron al V^i- 
sorre}^ no (1) lo hizieron por lo que ellos preten- 
dian en auer algún ynteres, sino porque vieron que 
vosotros los regidores lo haziades en seguir su 

(i) Ms.^ mf. 



Bartido. los quales soldados hizieron muchos dnftos 

j males en los que seguían la buena opinión del 
touernador mi señor. Por esto y por otras causan 
j razones he determinado de perdonar a los que 
lloco pueden, y hazer abaxar la contumacia y co- 
pra de los soberuios, que so5's vosotros los regido- 
.. Y también porque soys vosotros las caberas 
has principales, meresceis por ello mucho mal y 
n castigo que sea exemplar, por vuestras tray- 
liones y maldades, el qual entiendo de os dar bre- 
vemente para que sea en vosotros el castigo, y a 
i exemplo para que de aqui adelante biuan 
liuy bien siruicndoa Goncalo Pi^arro mi señor. 
Dichas estas palabras mando a todos los seys 
Begidores que se conffessasson, porque luego auiai> 
'. morir, y ellos comenvarou muy humillmente. 



auian huydo por no desamparar a sus mugeres, 
casas y haziendas en poder de los soldados. Y 
también porque tenían entendido, como era assi, 
que en cosa alguna no auian herrado, porque ser- 
uian a Su Magestad,como todos hazian; mas empe* 
ro que por la passion de Jesu Xpo los perdonasse 
con clemencia, que mejor le siruirian estando bi- 
uos, con sus haziendas y personas, que no en otra 
manera. Y porque vssasse con ellos de misericor- 
dia le darían gran summa de dineros, para que los 
soltasse sanos y libres y sin lision alguna, y assi le 
dixeron otras muchas cosas de gran humillación y 
puestas las rodillas en tierra, y Francisco de Ca- 
rauajal como lobo rauioso y cruel no los quiso 
oyr, y por esto se conffessaron con vn clérigo que 
el mismo traya en su compañia. Dende a vn rato 
mando sacar a vno de los regidores y le hizo 
dar garrote dentro de otra cámara donde le auian 
metido, porque lo auia mandado conffesar prime- 
ro, y este mismo fue el que auia dado la yndustria 
y manera de como se abriesse vn sello Real con 
que después el Visorrey y el Oydor Juan Aluarez 
solian por Audiencia despachar las prouissiones. 
Luego se divulgo por toda la villa de como el 
Maestro de campo tenia encerrados seys regido- 
res para les cortar las cabe9as porque auian se- 
guido la parte de Blasco Nuñez Vela, por lo qual 
muchos hombres que auian militado debaxo de su 
vandera se salieron secretamente della y se fue- 
ron a esconder por las huertas y heredades de los 
vezinos, y otros se escondieron por otras diuersas 
partes. Las mugeres destos seys regidores, quan- 



I monesterio del Señor Sancto Domingc 
n a dos frayles de buena vida que alli re 
a que rogassen por sus maridos. Y ellas, 
de luto, se fueron con los frayles a casa 
isco de Carauajal y entraron por vna 
sa que hallaron abierta, porque los de la 
3 auian mirado en tanto que por ella sa- 
e nueua de lo que el carnicero quería 
)iendo las mugeres llorosas al apossento 
^o de Carauajal, se pussieron de rodi- 
te del, suplicándole con grandes lloros y 
[ue por amor de Dios y de Nuestra Se- 
)iadase dellas y de sus hijos y concedía- 
las a sus maridos, y los frayles le habla- 
humillmente suplicándole lo mismo que 
>e las vidas de aquellos miserables hom* 
io y tomando y replicando en ello, en fin 
dandosse de las mugeres, especialmente 
aspecto a los frayles, otorgo las vidas a 
ígidores, que se tuuo en mucho porque 
do que no les concedería cosa alguna, 
del difunto entrego a su muger para 
"rasse. v f^n*» '» '-- 



y condeno a cada vno dellos en quinientos duca- 
dos de buen oro para la espedicton y ayuda de la 
guerra que yua hazer a Diego Centeno. Estos di- 
neros se cobraron luego de los cinco regidores y 
de la viuda, aunque les peso dello grandemente, y 
también la viuda dio los dineros porque le querian 
quitar el pueblo que su marido tenia, y estos dine- 
ros prestaron los mercaderes por les hazer buena 
obra; de manera que fueron tres mil ducados los 
que tomo y robo este salteador de campos y po- 
blados. Esta era la pretenssion que Francisco de 
Carauajal lleuaua para hurtar y robar por fuerQa 
a diestro y siniestro todo quanto dinero pudiesse 
hallar; y los cinco regidores fueron a cumplir sus 
destierros, porque el cruel tirano auia mandado y 
auissado a las justicias que estauan puestas de su 
mano, que si lo quebrantassén los ahorcassen lue- 
go. Mas después boluieron a la villa quando el 
presidente Pedro de la Gasea vino a recuperar es- 
tos estados, y les torno los cargos del regimiento 
y los repartimientos de yndios que tenian en enco- 
mienda por Su Magestad, y les consolo de la gran 
tirania que auia vssado con ellos el cruel carnice- 
ro. Y por no estar occioso ni quieto en sus malda- 
des y carnicerias este gran Nerón, a otro dia hizo 
vna donosa y diabólica crueldad; digo donosa por 
lo que aqui se dirá. Estaua en esta sazón preso en 
la cárcel publica desta villa vn Francisco Hurta- 
do, vezino del pueblo del Guayaquil, el qual era 
muy rico y valeroso en la tierra, el qual auia sido 
vn poco de tiempo capitán del Visorrey Blasco 
Nuñez Vela y era gran amigo deste Francisco de 



.*iiv.i&co Hurtado, que no le pudo seg 
el cauallo, y los alcaldes desta villa 
puestos por el tirano lo prendieron 
en la comarca, auiendo proueydo a 
a que buscassen a todos los solda( 
Nuñez Vela. Y como era bien quiste 
í muchos amig:os no lo auian castigan 
is de la villa, como lo auian hecho de 
os le auian soltado ni dado por libi 
de Gonzalo Pic^arro que ya sabia que e 
Mas con todo esto se andaua passeand 
:el sin prisiones, porque auia dado bt 
, y algunas vezes se yua a missa, y c 
e la venida del Maestro de campo se h 
o y tuuo creydo que lo mandaria soltar 
de su prisión, y le daria por libre, pue! 
de amigo. Sabiendo Francisco deCarai 
rancisco Hurtado estaua preso, le m; 
lego libremente, reprehendiendo muc 
des hordinarios porque lo auian déte 
mpo en la cárcel, y ellos le soltaron li 
a dar las gracias a Francisco de Car 
m seftalaHa «»'* — ^ 



11 

hinco de rodillas delante del para le besar las ma- 
nos y no lo consintió, antes lo abraco alegándolo de 
la mano, y el Hurtado off resciole su persona y bie- 
nes y le dixo que se quería yr con él á las Charcas 
por le yr siruiendo por el camino, y Carauajal le 
dixo que después de auer comido se tratada de 
aquel negocio. Pues auíendo ya comido y el Hur- 
tado con el, a vna mesa, como amigos, Carauajal 
embio a llamar al cura del pueblo, y siendo llega- 
do sin saber para que lo queria, se puso ante el y 
hazíendo entrambos le deuida reuerencia se bol- 
uio a su amigo y le dixo con mucha cortesia y bue- 
na crianza, con el sombrero en la mano, lo siguien- 
te: Señor Francisco Hurtado, yo he sido siempre 
gran amigo y seruidor de v. m., como lo sabe muy 
bien, y como a tal le saqué de la cárcel y prisión 
en la qual auia estado tanto tiempo, haziendole 
aquel tratamiento tan bueno que v. m. ha visto. 
Hasta aqui he cumplido con la obligación que en 
amistad deue Francisco de Carauajal a Francisco 
Hurtado, y agora es menester que yo cumpla con 
lo que deuo al seruicio del Gouernador mi señor» 
y assi no puedo dexar de le hazer cortar la cabe- 
ra (1) y por tanto me puede perdonar porque soy 
mandado. Aqui esta, señor, el padre cura; v. m. se 
conffiesse con el, porque yo no puedo hazer otra 
cosa sino lo que me mandan; y el Hurtado, oyen- 
do esto, se pasmo y se turbo mucho porque le co- 
noscia ser hombre muy cruel, y engañóse por la 
amistad que con el tenia, creyendo hallar la vida, 



(i) Tachado: a v, m. 



12 

\ hallo !;í muerte, y al fin dando y tomando el vno 
el otro y después de auerse conffesado le corta- 
fcn la cabera- Hecha esta crueldad salióse luego 
Ti passear por la villa con los suyos, con vn conti- 
■ente aoberuLo, y otro dia se fue con gran hincha- 
Ion a oyr misa a la yglessia mayor y en saliendo 
■ ella y estando a ta puerta mando aprcgonar di- 
Biendo que el perdonaua en nombre de Gonzalo 
ro su señor a todos aquellos que auian ánda- 
lo en seruicio de Blasco Nuflez Vela. V también 
lizo apretíonar que todos los vezinos, moradores, 
Istantes y habitantes en la villa, se víniessen a re- 
listrar ante el, so pena de muerte y perdimiento 
■e bienes, y que cada uno truxesse las armas y ca- 
lallos que tenia para que hiziessen demostración 
liellas, porque quería ver y saber que gente y ar- 



13 

mo ya se publicaua por toda ella. De manera que 
todos ellos quedaron bien escarmentados, y assi 
quando le nombrauan se santiguauan del como del 
demonio; no me espanto de esto, porque como se 
vera en esta obra el fue el mas cruel y endiablado 
hombre que uvo en esta tierra, que cierto se pue- 
de contar en el numero de los tiranos que uvo en 
el mundo. Partido que uvo desta villa se fue por 
su camino adelante a la cibdad de Truxillo, y en- 
trando por ella fue rescebido del cabildo y vezin- 
dad con demostración de gran plazer y alegría, 
aunque con rezelo que les hada algún mal como 
lo auia hecho en Sant Miguel, que luego corrió la 
nueua de lo que hizo. Lo primero que mando des- 
pués de estar bien apossentado fue embiar a lla- 
mar al capitán Melchior Verdugo, y entre otras 
cosas que passaron entre ellos el Carauajal le tra- 
to muy mal de palabra y lo quissiera hazer de 
obra, porque se auia mostrado mucha parte con 
Blasco Nuñez Vela. Y sin duda le ahorcara o le 
mandara cortar la cabera, y assi estuuo muy a 
canto de se la cortar, sino le diera, a según las gen- 
tes dixeron, de cohecho, dos mili ducados de buen 
oro, y con esto le despidió buenamente amones- 
tándole fuesse buen amigo y seruidor de Gonc^alo 
Pigarro su señor. En saliendo Melchior Verdugo 
de casa del Maestro de campo se fue a la suya y 
luego a boca de noche caualgo en vn cauallo, y su 
persona bien armada, se fue con vn buen criado 
que tenia a su pueblo de Caxamalca a esconderse» 
y como supo después que era ya passado adelan- 
te, se torno a la cibdad y se al(;o con ella y se fue 



.j^. «>.»^ii , roDados, de los vezi 
íeres, cerca de dos mili ducados de t 
■nejo, a nunca pagar, porque no los Il< 
10 a la guerra, ca hizo vna demonstra* 
leuar. Assimismo tomo los cauallos 
^ue hallo entre los vezinos, y saco c 
cuarenta hombres, a los quales dio lo < 
menester para el camino, y repartió 
as armas y cauallos que tomo de los ( 
De manera que Francisco de Carauaj 
siendo por este camino todo quanto m 
se le antojaua, como tirano cruel y sob 
ñaua quanto quena sin que nadie le fi 
nano que era cosa temeraria lo que hs 
2Sto se fue a la cibdad de Lima. Quandc 
a cibdad le salieron a rescebir los n 
nuchos vezinos con demonstracion que 
e su llegada, y se fue apossentar derec 
is mismas casas, que las tenia muy 1: 
3nde fue muy [bien] rescebido de su mi 
athalina de Leyton. Después de apos 
ro dia le fue a visitar el theniente Lore 
na con algunos cibdaH»^^ 



15 

DO que el y los suyos auian traydo, porque ay des- 
de Quito a esta cibdad de Lima al pie de quatro- 
cioitas leguas, poco mas o menos, y en el entre* 
tasto hazer ciertas cosas que mucho le conuenian 
en la presente jornada que lleuaua contra Diego 
Centeno. 



CAPITULO II 

■b vna brauosa carta qve francisco de caraua- 

■aL ESCRIUIO a GONCALO PigARRO, Y DE LAS COSAS 
BuEEN LA CIBDAD HJZO, Y PARTIÉNDOSE DE AQUÍ SE 
iuiSO ALCAR CON ELLA EL CAPITÁN DE LA GUARDIA 
Ke BLASCO NUSeZ VELA, Y DE OTRAS COSAS QUE 

PASSABOS 



Después qiie Francisco de Carauajal uvo lie- 



17 

blanco, negro, azul, pardo, colorado y amarillo, y 
del damasco colorado y blanco mando hazer dos 
estandartes, el vno mayor que el otro, con muchos 
fluecos y borlas de oro y seda, que eran entram- 
bos quadrados y de buen tamaño. Assimísmo de 
los tafatanes se hizierontres vanderas quadradas, 
que hasta alli no la auia aleado ni la tra^-a por no 
la llenar enhiesta hasta llegar a la cibdad del Cuz- 
co, en donde auia de reforjar su exercito de la 
gente que le auia de dar el theniente Alonso de 
Toro. Estañan en esta saQon en la cibdad de (1) 
Lima los capitanes Alonso de Monrroy y Antonio 
de UUoa que auian venido por la mar, de la pro- 
uincia del Chile, por socorro, y sabiendo Francis- 
co deCarauajal a lo que venian los embio a llamar, 
ios qiiales venidos les hablo muy lar^o preguntán- 
doles muchas cosas, y al cabo se les ofrescio mu- 
cho en todo lo que uviessen menester, y ellos se lo 
agradescieron mucho. Y con esto les tomo los re- 
caudos que auian tra3'do para licuar ante Su Ma- 
gostad, y se concertó con ellos de escreuir a Gon- 
zalo Pigarro, su señor, que estaua en la cibdad de 
Quito, para que el le[sj diesse fabor y ayuda de 
líente y armas para que lleuassen al Chile, y la 
carta braua que le escribió fue de la forma si- 
guiente: 

Muy yllust're Señor: Yo me partiré de aqui a 
mañana, mediante Dios, y lleuo conmigo cerca de 
doscientos hombres con todos, y entre ellos los 
diez que v. s. me dio en Quito, con los demás que 



(I) Tachado: Ctizca. 

G. DB Santa í'lara.— IV.— 3." 



me allegado por el camino y los que desta cibdad 
Balen, que cierto por seruir a v. s, van de muy 
liiena voluntad; yo les he pvoueydo de algunas 
■osas qin; han auido menester, Alonso de Mon- 
íroy, capitán del capitán Pedro de Valdiuia, vino 
Iquide la prouincia del Chile en la nao de Juan 
laptista, criado que fue del comendador Hernan- 
P¡i;arro, en que fue Alonso Calderón de la Bar- 
Ka, y vienen por socorro de gente y armas y con 
as nueuas, y traen algunos dineros, aunque 
ftien pocos. Y auiendole yo encaminado al dicho 
\lonso de Monrroy para v. s. y estando ya de par- 
■ida para essa cibdad, le dio vna enfermedad que 
In tres días murió; dízen los médicos que fue ramo 
Be pestilencia; yo digo que ellos le mataron no sa- 
biéndolo curar, ni entendieron su enfermedad. Ago- 



19 

nes de V. s. de cada día le pueden yr y el recebir. 
Esto que he dicho lo dig^o para glandes efíectos y 
fines que no son para escreuir en carta, y bien se 
lo que digo; pero si v. s. fuere seruido de otra cosa 
y mandare que se socorra, me embie a mandar lo 
que fuere seruido, que yo le daré gente quanta 
V. s. me embiare a mandar. Y esto v. s. lo podra 
solo entender mejor que otro alguno, porque sabe 
la conñanga que tiene de Pedro de Valdiuia y la 
que se puede tener; pero a mi me paresce que 
auiendo de yr socorro vaya vn capitán de v. s. para 
que aquella gouernacion se comunique y se ate 
con esta, que sera gran bien y prouechoso. Y si 
acaso mañana se muriesse Pedro de Valdiuia, 
puede quedar todo por de v. s., como lo estara en 
poder del capitán con quien v. s. le embiare el so- 
corro, y assi tememos reparado lo del estrecho de 
Magallanes y serán todos estos mundos vnos y 
términos de v. s. £1 capitán que alia va es mí 
grande amigo y conoscido y es hombre de bien y 
humillde, y mas lo es Pedro de Valdiuia, pero crea 
V. s. que con todas estas sus buenas costumbres 
quando ya está en ayre de ser Gouernador siem- 
pre lo querrá ser antes que dexar que lo sea Sant 
Pedro en Roma. Y assi por esto como por lo que 
podria venir por el estrecho de Magallanes, es 
bien que v. s. mire bien lo que sobre esto del Chile 
se uviere de hazer y proueer en el casso, porque 
cierto es vn negocio muy hondo, ymportante y 
bien califficado y que nadie lo entiende tan bien 
como yo lo entiendo, que andando el tiempo lo 
diré v me aclararé con v. s. 





Entre tanto que este hidalgo va a besar las ma- 
los a V. s. y buelue, queda aqui el capitán Juan 
3aptist;i, señor de la nao, y procura aderesi;alla 
le algunas cosas que aura menester para su ñaue- 
ración; v. s. le escriua y faborezca dizicndole 
[ue V. s. le t-ntiende honrrar y aprouechar mucho, 
issi en caryos lionrrosos de capitanías de la mar 
' de la tierra, como en otras cosas que se ofl'res- 
an, porque es honrrada persona y tiene platica 
le la tierra y de los aguajes, ensenadas y puertos 
le toda la costa del Chile. La nao de Pedro Díaz 
n que van estos despachos Ueua también mucha 
loUiora de la que se haze en esta cibdad, para la 
rmada, y doscientos y veinte quintales de bisco- 
ho; V. s. mire mucho por ella, en especial su sa- 



21 

tsta carta y el nauio de Pedro Diez, rescibio Fran- 
cisco de Carauajal dende a pocos días cartas pre- 
surosas de Alonso de Toro, en que le embiaua a 
dezir que se diesse priessa a caminar. Porque le 
faazia saber que Diego Centeno yua engrosando su 
exercito a mas andar, de muchos hombres que le 
acudían de diuersas partes, y antes que fuessen 
mas en numero era bien de procurar de lo desba- 
ratar. Francisco de Carauajal, como hombre dies- 
tro y guerrero y que se le entendía bien todo esto, 
determino con gran presteza de partirse antes que 
otra cosa sucediesse(l), poniéndose encamino por 
sus jornadas contadas hasta que se fue a poner 
cerca de la cibdad de Sant Juan de la Frontera, 
que es en Guamanga. Después que Carauajal salió 
de Lima acaescio que estaua dentro en la cibdad 
Juan V'elasquez Vela Nuñez, el mogo, sobrino del 
Visorrey, que auia sido capitán de guardia de su 
persona. Este cauallero auia venido de la cibdad 
de León en Guanuco en compañía de Pedro Man- 
jarres y de otros amigos suyos y seruidores de Su 
Magestad, los quales todos auian estado alli escon- 
didos mientras los rebeldes y tomultuarios anda- 
uan perseguiendo al buen Visorrey. Como estos 
caualleros vieron que Carauajal era salido de la 
cibdad, comentaron de nueuo a conuocar secreta- 
mente algunos mas amigos que auian sentido esta- 
uan mal auenidos con Pi<;arro, y según las gentes 
dixeron hizieron esto solamente para matar a 
Lorengo de Aldana y a Pedro Martin de Ceci- 



( I j 11 s. SHcediesu y. 



w^ouut;^ ñauaron más de cinquenta h 
todos eran por la mayor parte ju<ia 
la vida ayrada, que no tenían que per 
do este yndomito hombre passo se ( 
todos del porque no los lleuasse consi^ 
rra. La yntencion quetuuieron estos he 
a lo que dizen, matar a ios dos sobred 
mar el dinero de Su Mag^estad y de mei 
ajuntar mucha gente, y de aqui yr er 
Diego Centeno por el camino que lian 
Llanos, porque Carauajal yua con los si 
no de la sierra. Y que en llegando ello, 
uincia de las Charcas, ajuntarse con Die 
no y dar batalla a Carauajal, en donde t( 
ran<;a en Dios que lo vencerían y matar 
después yrian desde allí a dar fabor y 
Visorre}', que andana corrido de Pi(;arr< 
sequaces, yendo por la mar en nauíos. 
quien de todas estas cosas auisasse a Lo 
Aldana y a Pedro Martin de Cecilia, y c( 
dos les yua las vidas y saludes, luego el 
fue con sus arcabuzeros y alabarderos qu 
su ofuardia n mcr^ ^^ ^^ ' 



23 

ssado a ella. Y no prendieron a Pedro Manjarres, 
que fue el muñidor de todo lo sobredicho, que se 
escapo de buena, que se huyo al mejor tiempo, 
que vn amigo suyo le dio luego auiso de lo que pa- 
ssaua. Luego como prendieron a estos caualleros 
dieron muy brauos tormentos a Juan de Guzman, 
cuñado que fue de Diego de Gumiel, con otros dos 
hombres, y [en] lo que estos conffessaron y decla- 
raron no dieron gusto a Pedro Martin de Cecilia» 
que era el que les hazia dar los tormentos. Y este 
desgusto fue porque no condenaron en sus confíe- 
ssiones a Perucho de Aguirre, vizcayno, y a otros 
que yuan con Carauajal, que los quería mal de 
muerte porque se mostrauan por muy seruidores 
de Su Magestad; mas en fin, al fin se hizo cabei^a 
de proceso contra todos los presentes y ausentes 
que fueron condenados. La noche que prendieron 
a estos caualleros anduuo Pedro Martin de Cecilia 
velando toda ella sin dormir y traya consíg;o diez 
arcabuzeros de guarda y vn gran mulato cargado 
de cabestros, y sin ha2er proceso ahorcó furiosa- 
mente aquella madrugada a Pedro Rodríguez y a 
Juan Sánchez de la Cal^adilla y a Francisco de Pi- 
neda. Pues dados los tormentos a Juan de Guzman 
con los demás, luego sin alargar mas termines fue 
Juan Velasquez Vela Nuñez condenado a muerte 
natural y que le cortassen primero las manos y 
después le cortassen la cabe<;a, y el apelo ante Su 
Magestad y no le fue otorgada la apelación. Publi- 
cada y pronunciada esta cruel y tan dura senten- 
cia, luego el obispo de la cibdad, Don Fray Geró- 
nimo de Loaysa, y muchos caualleros de la vna 



Iine, y de la otra Doña Francisca Pigarro y Doña 
Ignes, muger de Don Antonio de Ribera, roga- 
grandemcnte por el al theniente Lorenío de 
Bldana para que le perdonasse la vida, y el lo hizo 
■si tibcralmente y sin pesadumbre, que ya yua 
i la picota que esta en medio de la pla9a. Y 
fcrque se executasse en algo la sentencia y por 
Jpantar y ateniorii;ar a los demás, hizo Pedro 
■artin de Cecilia que le cortassen no mas de !a 
Baño derecha, lo qual se executo, que no bastaron 
legos ni suplicaciones de los hombres buenos de 
I cibdad. Por lo qual el dicho Pedro Martin de 
:cilia daua bozes y dezia con rauia que le desa- 
len hazer justicia de aquel delínquente; si no. que 
1 escriuiria a Goni;alo Pi^arro su sefior; y por 
■to le dexaron passar adelante con su maluada y 



CAPITULO III 

DE COMO FRANCISCO DE CARAUAJAL AHORCO A TRES 
SOLDADOS A YXSTANCIA DE PEDRO MARTIN DE CECI- 
LIA, Y DE COMO DIO SUELTA A LIMA POR LO QUE LE 
ESCRIUIO LORENZO DE ALDANA, EN DONDE SE QUISIE- 
RON DESPUÉS MATAR. ENTRAMBOS, Y POR QUE CAUSA 



En los tormentos' que dieron a los sobredichos 
tres hombres, como arriba queda dicho, condena- 
ron a tres soldados que yuan con el Maestro de 
campo, los quales dixeron que yuan tan solamente 
con el para lo matar en llegando a Guaman<^a, o 
en el Cuzco; y como rogaron por ellos no se les 
hizo cosa alguna, antes como Lorenzo de AUlana 
auia perdonado al vno, hizo perdonar a los demás 
que estañan presos, y solamente los desterraron 
de la tierra. Antes que estas cosas se concluye- 
ssen, Pedro Martin de Cecilia pidió a Diego Gu- 
tiérrez, escriuano de la causa, vn traslado de las 
conffessiones de los tres atormentados. El lo dio 
antes de la ratifficacion dellos y lo embio por la 
posta a Carauajal, anisándole del motin de Juan 
Velasquez Vela Nuñez y de los demás. Y también 
le auiso de como Martin Zambrano, Perucho de 
Aguirre y Alonso Pineda, que yuan con el, auian 



parte sobre este negocio, y de com 
por nueua cierta y por via de fray 1 
el mercenario, y de los amigos que h 
dad de Truxillo, como Melchior Ver 
aleado con la cibdad y que luego sí 
della licuando mucha moneda que au; 
la caxa de Su Magestad y de diffunt 
Y demás desto que auia tomado por í 
uio que estaua en el puerto, y que se 
cado en el con algunos que le auian d 
ayuda, y que no sabia el viaje que lleu 
páresela muy mal estos leuantamier 
adeuinauan por ellos grandes males, 
tanto, vistas sus letras, tuuiesse por bit 
se a la cibdad para que con su presenci 
estos males y espantasse a los perturbí 
paz y animasse a los seruidores de Go 
rro para que no decayessen de su bi 
cion. Al tiempo que Francisco de Can 
cerca de la cibdad de Sant Juan de h 
que es en Guamanga, rescibio esta m< 
luego mando secretamente a Pedro de 

C11 O"**'—" 



27 

temente, dentro de su tienda, porque era muy dies- 
tro y animoso vizcayno. Y como eran muchos los 
prendedores que yuan armados no aprouecho nin- 
guna cosa su deíTensa, porque los soldados lo hi- 
rieron malamente y lo derribaron en el suelo, y 
assi lo truxeron herido a el y a los dos ante Fran- 
cisco de Carauajal que los estaua aguardando a la 
puerta de su tienda. Y como los vido, luego les pre- 
gunto con grande yra y enojo lo que passaua acer- 
ca del negocio que de Lima le auian escripto, y 
porque no lo negassen les mostró los dichos y con- 
ffessiones'que de Lima le auian embiado, y ellos 
lo negaron reziamente, y visto esto por Carauajal, 
sin aguardar otra cosa los mando ahorcar en sen- 
dos palos, lo qual se cumplió luego aunque no fue- 
ron conffessados. Cosa de admiración v de miste- 
rio fue lo deste casso, porque en effecto los tres 
nombrados y otros sus compañeros yuan conjura- 
dos V determinados de matar a este cruel tirano, v 
para esto salieron de Lima con el, que Vela Xuñcz 
los embiaua al effecto, porque otro día que auian 
de entrar en la cibdad lo auian de matar en ella. 
Y sin duda le mataran y salieran con ello porque 
Perucho de Aguirre era valiente y muy determi- 
nado y los que le auian de faborescer eran solda- 
dos de grande animo y bien valientes; mas como 
estañan descuvdados la aduersa fortuna les fue 
contraria, porque vinieron los miserables a pairar 
con las vidas y personas. Al tiempo que se retifti- 
caron los presos que estauan en Lima dixeron los 
tres que no sabian nada de aquel nes» ocio, y que lo 
que auian dicho en sus conffessiones auia sido de 



,_.. ..^j^v^».iu, porque los quería mal, y 
ron assi porque los dexassen ya de ato 
que estauan hechos pedamos. Quando el 
o miro en este hierro que auia hecho de 
3 el testimonio antes de la retifficacion i 
os, saco lucido otr^ traslado signado, d 
fessiones y ratifficaciones contrarias, [ce 
embio por la posta a vn español y a su c 
arauajal, y quando llego no fue de nii 
:to, que ya los tres estauan muertos. . 
o el escriuano supo destas muertes que po 
duertencia se auian causado, le peso d 
idemente y arrepentido de su gran hiern 
io fravle en el monesterio deSancto Domin 
dentro del año dexo los hábitos y se fue < 
esidente Gasea a la batalla contra Gon^ 
rro. También el dicho Pedro Martin de C 
izo entrar por fuerza al dicho Juan de G 
en el monesterio de nuestra Señora de 
ed, en donde tomo los hábitos, mas desp 
íxo quando vino el licenciado Gasea y se 
1 a seruir a Su Magestad. De manera < 
uan de Guzman <='C/^o*%/- -* — 



29 

cisco de Carauajal uvo ahorcado a estos tres hom- 
bres,y auiendo entrado enGuamanga, en donde fue 
muy bien rescebido, y auiendo rescebido los despa- 
chos, sin hazer cosa ali^una dio luego la buelta a Li- 
ma con los suyos, yendo por la posta, y sin parar en 
ninguna parte anduuo en seys diaslas sesenta leguas 
que ay de vna parte a la otra. Llegado a la cibdad 
fue muy bien rescebido de Loren(;o de Aldana y de 
los cibdadanos, porque vn dia antes lo auian sabido 
por Francisco de Cantillana, su apossentador. que 
auia \ enido adelante por la posta en vna muía muy 
andadora, con su mandado. Queriendo Carauajal 
passar adelante hazia la cibdad de Truxillo para 
castigar a los que haliasse culpados, rescibio car- 
tas de fray Pedro Muñoz y de losalcalJes y vezin- 
dad de aquella cibdad haziendole saber toJo quan- 
toel capitán Melchior Verdugo auia hecho en ♦_-iía. 
Assimismo de como el y los que le seguían se 
auian ydo fuera de la tierra, por la mar. y qi:e no 
sabian adonde yuan encaminados, y orno te Jo ^:1 
pueblo estaua en seruicio de Su Maiírrsia J y a dc-- 
uocion de Gonzalo Pigarro, y que tr»dos ¡os v^rzinos 
estañan quietos y pacif fieos, de lo qual -e ho'.^o ^n 
gran manera este tirano. Loren<;o dv Aldana !•: 
dixo que de su voto y parescer no fue -se a Tfjxi- 
11o, por lo que de aquel pueblo I*-* ajían e>cr:pto. 
porque no hallada a ninguno de los culpa Jes, p\:':> 
se auian embarcado con Melchior Verdii^^o '-n el 
nauio, y que su y da seria de ningún eiYecto sino 
era cansarse. Y que mejor seria seiruir sm buen ca- 
mino con la empresa que lleuaua, qu- era ma-i ym- 
portante y necesaria que la de Melchior Verdu;^o, 



wv.ti.au en vencelle. 

) de Carauajal, que entendía todo este 
, tomo el parescer y consejo de Loren 
ina y de otros cibdadanos que tambi< 
consejaron que assi lo hiziesse porque 
a mucho su presteza para dar buen fin 
yua. Otro dia, domingo, en la mañana 
) que se bendiciessen en la yglessia mayo 
ndartes y vanderas que elauia mandado lu 
el Reuerendissimo obispo Don fray Geroi 
^oaysa, y sobre si se auian de bendezir c 
aron entre Lorenzo de Aldana y Francisc 
auajal malas palabras y peores razones. Y 
I esto estuuieron a canto de venir a las ma 
L matarsse, dentro de la yglessia mayor, i 
auia de vna parte a otra muchos arcabuze 
procurauan de deffender a su capitán y ofi 
il contrarío, como eran obligados a lo ha 
) agradescidos y buenos soldados. Lorengc 
na dezía que las vanderas no se auian de fa 
pues no yuan contra moros ni contra ot 
es, que también eran xpianos los de Cente 
ellos, y grandes seruidores de Su Maor<^^< 



■»oc? 



; 1/^ ---^ 



31 

auian de bendezir a pesar de quien le pesasse, y el 
que ñolas consintíesse bendezir, que no era amigo 
de Gon>;alo Pi^arro, y que con justa causa y razón 
podían castigar a los traydores que se auian alea- 
do contra el Rey y contra Gonzalo Pigarro su se- 
fior, matando las justicias que tenia puestas en 
nombre del Rey. Y como estas cosas yuan de mal 
en peor, luego el Obispo y el regente y cibdada- 
nos se pussieron de por medio, que los apacigua- 
ron por aquel dia, aunque no quissieron ser ami- 
gos; mas en fin, al fin se bendicieron las vanderas 
por el cura de la yglessia por agradar en algo a 
este fierabrás y endemoniado hombre, de lo qual 
se holgó mucho, aunque Loren<;o de Aldana no se 
hallo presente. Después que todos se salieron de 
missa y después que todos uvieron comido se pu- 
blico aquella tarde como Lorenzo de Aldana an- 
daua hordenando de matar a Francisco de Cara- 
uajal aquella noche, y viniendo a noticia del car- 
nicero determino de adelantarssc y matar al the- 
niente, diziendo: antes que este tue quiera cenar, 
entiendo yo de me lo merendar. Con esto aperce- 
bio a toda su gente, que eran mas de doscientos 
hombres de a cauallo y arcabuzeros, para yrse a 
casa de Loren<;o de Aldana, y estando ya aperce- 
bidos para yr llegaron los buenos de la cibdad, 
que fueron auissados, [y] no los dexaron salir el 
vno ni al otro de sus casas, y assi se velaron en- 
trambos toda la noche rezelandose el vno del otro; 
mas en ñn, ellos no se acometieron. En amanes- 
ciendo tomo el Obispo y muchos caualleros, y 
Doña Francisca Pi^arro por su parte, a quien res- 



^ c4.iiii^Ub. l^U 



na dixo que no se monería de su po 
Maestro de campo, mas que se fues 
antes que se perturbasse la gente c 
cedicsse en ella otra cosa de mal, y 
y palabra de no hazer cosa alguna s 
uan para ello. Francisco de Carauaj 
ua muy furioso y con gran coraje ce 
de Aldana, salió a vna esquina de la 
a matar a su contrario, y Lorenzo de 
también a la puerta de palacio con s 
ros y muchos cibdadanos y otras g 
dauan fabor y ayuda. Como estaua d 
el Reuerendissimo Obispo y todos los 
cibdad, como hemos dicho, tornaron d< 
aplacar; que si por ventura o desdicha 
arcabuza(;o de alguna de las dos pai 
por cierto que se reboluiera la cibda 
en gran aprieto. Viendo Francisco c 
al Obispo y a los buenos del pueblo ( 
de por medio, mando luego a todos 5 
que se fuessen a sus casas y que con 
sillassen sus cauallos y cargasscn el 



33 

rauajal fue justiciado en el valle de Jazaguana, y 
el theniente se quedo en Los Reyes; aunque entro 
en Lima, como adelante diremos, Lorenzo de Al- 
dana estaua entonces en Tierra Firme, como tam- 
bién se dirá después. 



G. D« Saitta Claia.— IV.— 3.* 



CAPITULO IV 

)H0 FRANCESCO DE CARAUAJAL SE FUE POR SUS 
(ORMADAS CONTADAS A LA CIBDAD DEL CUZCO, Y DGL 
BIMIENTO QUE SE LE HIZO, V DE COMO AHORCO 
, CINCO VEZtNOS PRINCIPALES DELLA, Y DE OTRAS 
S QUE PASSARON EK EL YNTER QUE 'ALLI ESTUUO 



Después que el Maestro de campo Francisco 
e Carauajiíl mando apercebir a sus soldados para 



35 

_ ■ 

ms de los Locumaes y de Condesuyo, que en esta 
sazoa eslauan muy neuadas y en donde haze gran- 
dissimo frío, y con AMcha borden se fue por su ca- 
mino adelante hasta que loe a parar a quatro le- 
guas de la cibdad del Cuzco, en vn pueblo llama- 
do Jaxaguana, para entrar en ella ocro dia tempra- 
no, a comer con todos los suyos. Estando en este 
pueblo mando apercebir a sus soldados para que 
fuessen armados, y repartió entre los arcabuzeros 
mucha mecha y poluora fína que lleuaua en boti- 
jas cargadas en yndios y muías, y les dio plomo 
para que hiziessen balas, y esto hizo porque se re- 
zelaua del theniente Alonso de Toro por las ene- 
mistades passadas y particulares que entre los dos 
auia porque le auian quitado por su causa el car^o 
de Maestro de campo y por otros pundonores que 
entre los dos auia. Otro dia madrugaron bien de 
mañana y se fueron todos a la cibdad con las ran- 
deras tendidas y caminando al son de los alam- 
bores; ya que estauan en el llano que llaman de 
Carmenga le salieron a rescebir mas de ochenta 
muchachos de diez a doze años, todos muy gala- 
namente vestidos a la soldadesca y con sus arca- 
buzes en las manos, que a la vista de todos pares- 
cian muy bien. Y al tiempo que emparejaron con 
el dispararon muy gentilmente sus arcabuzes ha- 
ziendole vna braua salua, y el caudillo destos mu- 
chachos fue vno llamado Hernando Bachicao el 
mo^o, hijo del gran cosario Hernando Bachicao , 
que era ahijado deste Francisco de Carauajal, y 
luego le tomaron todos en medio. Assi como los 
muchachos dispararon sus arcabuzes, luego de re- 



ite salieron de traues mas de cient arcabuzeros 
e salieron de vna emboscada y comentaron a 
lirar por lo alto con balas y perdigones que lleua- 
, que assi les fue mandado que lleuassen los 
fercabuzes cargados. Francisco de Carauajal sin- 
lio bien sentido esta salua que los arcabuzeros le 
fiizieron, mas el lo supo dissimular lo mejor que 
o haziendo demostración que no lo entendía, y 
issi se pararon todos hasta que Alonso de Toro 
ú a ei con toda ia vezindad y se hablaron el 
al otro, mas no se abracaron como lo suelen 
|iazer los buenos amigos quando se resciben en 
lo. Assi como los dos capitanes se hablaron, lúe- 
to hizicron lo mismo los demás vezinos, que los 
linos y los oíros se saludaron cortesmente, y con 
comentaron de abaxar por la pequeña cuesta 



37 

Toro no llego a casa del Maestro de campo por- 
que se fue por otra calle a su possada con todos 
los vezinos que le quisieron seguir de buena crian- 
za, y estos dos hombres si se auian de hablar des- 
pués auia de ser con mal semblante y por via de 
t:erceros. Los soldados que Francisco de Caraua- 
J£&1 metió en la cibdad los hizo apossentar a mu- 
<rhos dellos que eran de los mas principales, en la 
misma casa, que era muy grande, y a los demás 
Y^izo apossentar en las casas de los vezinos que es- 
^auan mas cerca de la suya, y como era muy tarde 
^ie assento a comer. Otro día por la mañana co- 
TTien<;o de vssar sus acostumbradas crueldades y 
para esto mando hechar en la cárcel publica a 
'<}regorio Setiel, Pedro de Pineda, Hernando de 
Aldana, Diego Xaruaez y Miguel de Estete, hom- 
bre viejo que auia sido Veedor de Su Magestad 
en la conquista desta tierra y de los primeros 
hombres que entraron en el Cuzco a considerar 
los secretos del, como adelante diremos, listos 
cinco vezinos eran de los principales hombres 
desta cibdad v estauan muv ricos v hazendados, y 
después de presos les embio vn clérigo para que 
con el se conffessassen porque auian de morir lue- 
go; sabido esto por la cibdad prestamente uvo 
muchos rogadores que yntercedieron por ellos, y 
no aprouecho nada, porque fue dar bozes en el de- 
sierto, do no auia virtud ni bondad. Mas en fm, al 
fin ellos fueron sacados de la cárcel a pie y sin 
pregonero que maniffestasse sus delictos, y los lic- 
uaron a la picota con mucha guarda de gente de 
a cauallo y arcabuzeros, y alli fueron todos cinco 



Icrablemtnte ahorcados sin saber nadie el por 

. Quando licuaron a Hernando de Aldana a 

iicola estimo en llegar alia mas de vna hora, 

lauiendo mas de un tiro de arcabuz, porque 

I haziendo tantos estremos y cuytas, tantas 

fue tanto su llorar y gem-r, que fue 

a estrafia de lo ver y considerar, porque no 

k hombre que no tuuiesse mucha compassion y 

. Y assi los vezinos que yuan con el 

lieni;aron de llorar en velle a el llorar, que no 

lí hombre que no se condoliesse del y le dcsea- 

|dar la vida, [y] juntamente [a] los demás conde- 

)s; mas en fin, por no le ver morir, de pura las- 

^ se fueron algunos dellos a sus casas maldizien- 

s crueldades de Francisco de Carauajal. Un 

tipadre suyo que yua con el, por le consolar le 



39 

no la temeré yo siendo tan gran peccador?; y por 
esso quissiera yo que me dieran termino de tres 
dias para que pudiera yo conffessar y llorar mis 
peccados y grandes maldades; mas en fin, yo ten- 
go grande esperan<;a en Dios que me perdonara 
por [saj sancta passion. Estas palabras y otras di- 
Jio sin mudar tan solo vn passo, llamando a Dios 
ya Nuestra Señora de todo coragon y a boca llena 
hasta que llego a la picota, y rezando el Credo fue 
ahorcado a la postra, que los otros estañan ya 
ahorcados quando el llego. Quando ahorcauan a 
estos cinco hombres se los estaua mirando el cruel 
carnicero, v boluiendose hazia donde estaua Alón- 
so Aluarez de Hiitojosa, que estaua alli a cauallo, 
que era vno de los principales hombres de la cib- 
dad y le tenia por sospechoso, le dixo por via de 
amenaza: Señor Alonso Aluarez de Hinojosa, ro- 
guemos a Dios de buen coraron para que nos de 
buenos temporales y qne se contente con aquella 
tnigajita que le hemos dado y offrescido; apun- 
tándole con el dedo a los ahorcados, de lo qual, los 
vezinos, atemorizados y rezelosos se fueron de alli 
a sus casas con gran pesar, con intento de no pares- 
cer ante Francisco de Carauajal. La causa y razón 
destas tan desastradas muertes destos cibdadanos, 
vnos dizen [fue porjque se carteauan con el Viso- 
rrey, y otros dixeron que con (1) Diego Centeno, y 
que le vendian la cibdad, y que auia dias que an- 
dauan por alearse con ella dende que Alonso de 
Toro fue a las Charcas contra Centeno, y que tam- 

(1) VLua, 



40 

n auian dicho mucho mal de Pi?arro y de Ca- 
fcajal, llamándolos de cismáticos, tiranos y tray- 
1. Otros discron que no fueron ahorcados por 
s cosas, sino por roballes los dineros que te- 
., por quanto eran muy ricos y hacendados, y 
nientos de yndios se pussieron en ca- 
ldo Gonzalo Pií^rro su señor, para que los 
; los yndios daunn fuessen para la subs- 
tion y cspedicion de la guerra. Y assi pares- 
alguna manera ser verdad, que mando luc- 
ho cudicioso licuar destas cinco casas a la 
|)do el oro y plata que tenían y todas fas ca- 
lle auia, que no dexaron cauallos, armas, 
|,es, yndios, negros, neiírits, y todo lo perte- 
las cozinas. Y Je todo este hecho. 



41 

bastauanpara hazer lo que conuenia obrar, por- 
que el buen capitán que era afortunado y que Ue- 
uaua la justicia y razón por delante, como el la lle- 
uaua, yendo en seruicio de Su Magestad y de Gon- 
zalo Pigarro, que no eran menester millaradas de 
hombres, porque eran mas estoruo que prouecho 
alg^uno. Pues rescebida esta gente y dada la bor- 
den qual conuenia de se hazer, comen(;o a hechar 
fuera de la cibdad a los soldados, embiandolos po- 
co a poco al pueblo de Urcos, siete leguas de la 
cibdad del Cuzco, para que todos le esperassen 
:illi hasta que el llegasse, para desde alli conti- 
nuar su jornada con la borden y concierto que 
se auia de lleuar. Con esto comentaron los sol- 
dados a salir de veyntc en veynte y de treynta 
en treynta, y se yuan derechos al dicho pueblo de 
Urcos licuando por delante todo quanto fardaje te- 
nían, que ciertamente auia soldado que Ileuaua 
diez o doze yndios, }* otros, carneros, carjíados de 
ropa y comida, por hazer mucho del fausto, princi- 
palmente los v^ezinos, que lleuauan mas. Va (1) no 
faltauan sino pocos para salir de la cibdad, quando 
cerca de medio día, antes de comer, se salió 
della Francisco de Carauajal con la mayor pres- 
teza que pudo ser, cauallero en su muía bermeja, 
que era muy andadora, y Ueuo consij^o hasta vein- 
tecinco arcabuzeros y fue a parar aquella noche 
al dicho pueblo. Dexó mandado que los pocos que 
quedauan salicssen luego tras el, porque los 
aguardaría en el pueblo, y dexó a Dionisio de Bo- 



(i) Ms. J'<f 7//A 



i2 ' 

ftailílla y a Pedro de Castañeda, su sargento, para 

luc ellos los hechassen fuera, porque no se le quc- 

■asse alguno escondido. Quieren muchos sentir 

e Alonso de Toro le quiso matar aquella tarde 

orque ti mismo Carauajal le auia amenazado 

icntc, ca le auiun dicho malos tcrct-ros que 

pezia mucho nial del, y por esto se lúe lan azele- 

Jamente al tiempo que se assentaua á comer, 

e no comió bocado alguno. Dixo al tiempo que 

yua, que si alli tuuiera consigo toda la gente, 

e el matara a los toros y torillos, y que de los 

lucros dellos auia de hazer suelas y correas de 

"]us vapatos; mas que el lo dexaua de matar por no 

Bar pesar y enojo a Picarro, que lo quería mucho. 

"J por no rcboluer la cibdad, que estaua quieta y 

Bacifica, porque pudiera ser que de vn mal proce- 



43 



esiuuiera viuo, y tenia comido el miembro vírilj 
qae los yndios de aquel pueblo dixeron que vn 
león se lo aula comido, que auia venido de la sie- 
rra» y que ellos le vieron entrar y salir. Tuuo 
grandes hablas con el ángel de Dios, segfun que 
después ej Reuerendo Padre regente fray Thomas 
deSant Martin lo dixo a muchos, el qual le amo- 
nesto mírasse no fuesse el demonio que lo engaña- 
ua, qae se transfformaria en ángel de luz; mas, en 
/ín,el fue hallado hincado de rodillas y lleus^do al 
Cuzco a enterrar. 



CAPITULO V 

DE COMO FRANXISCO DE CARAUAJAL HIZO \ 
CAPITANES Y ALFEREZES PARA SU EXERCII 
PUEBLO DE CHOCUYTO, Y SALIENDO DE ALLÍ S 
PUEBLO DE AVOHAYO, EN DONDE EN LLEGAN! 
HUYERON VEYNTE SOLDADOS BUENOS 



Auiendo Francisco de Carauajal ajuntad 
el pueblo de Vrcos sus soldados que auian q 
en la cibdad del Cuzco, comento luego sin n 
dar de ponerse en camino con toda su g< 
qual yendo por sus jornadas contadas Ueg 
pueblo llamado Puño, con muy buena borde 
como lo hazia siempre que entraua en quí 
parte. En este pueblo hallo al capitán Aloi 
Mendoza con doze arcabuzeros que auia di; 
lo estañan aguardando, el qual estaua alli o 
frontera contra Diego Centeno, que Alo; 
Toro le auia dicho estuuiesse aaui. los niv 



^^^^-•1- 



45 

pal que se dio en los llanos de Quito, y assi le es- 
críuio todo lo que auia passado en ella. Francisco 
de Carauajal se holgó grandemente con esta nue- 
ua y todos sus soldados tuuieron gran plazer y ale- 
gría, y toda aquella noche y el dia no hizieron otra 
cosa sino disparar los arcabuzes por el ayre y co- 
rrer sus cauallos, y dezian de quando en quando a 
grandes bozes: ¡biua el Rey y el Gouernador Gon- 
zalo Pi^arro! También hizo aqui ahorcar a vna 
yndia, de los pies, y la cabera abaxo, y la causa 
fue porque se acuchillaron por ella dos hombres, 
que era el vno Hernán Pérez, su herrador, y el 
otro Francisco Miguel, su furriel. Al herrador hizo 
enclauar la mano, y al furriel le quito el cargo que 
tenia, desonrrando a entrambos mucho y braua- 
mente por lo que auian hecho, y los amenazo que 
si reyterauan en el casso los auia de ahorcar; mas 
después fueron los dos grandes amigos. Fue Dio- 
nisio de Bouadilla y Balthasar de Cepeda, herma- 
no de Diego Vasquez de Cepeda, quondan Oydor^ 
a rogar por la yndia, que se estaua ahogando con 
la sangre que le colgaua a la garganta, y que te- 
nia las verguengas de fuera, y que por ser muger 
la mandasse quitar de alli antes que muriesse ra- 
uiando y sin conffession. Carauajal respondió con 
vn remanso que la dexassen morir assi, pues ella 
con sus amores mataua a dos gentiles hombres, y 
que pues ella no auia tenido verguenga en tener 
dos enamorados, que no era mucho las mostrasse 
agora a todos; mas dende a vn rato la quitaron sin 
que el lo supiesse. Otro dia por la mañana se pu- 
ssieron todos en camino para Chocuyto, pueblo de 



46 

bu Magestad, que en quatro jornadas llego a el, 
tn donde paro algunos días aguardando a vnas es- 
pias que auia embiado al exercjio del capitán Die- 
bo Centeno. Y también se quedo por dar horden y 
toncierto en toda la gente que tenia, y nombrar ca- 
pitanes, alferezcs, sargentos y otros officiales para 

■nar [1) su ejercito y altear vandera, que hasta 
lilli no la auia aleado. Primeramente nombro al 
picho Alonso de Mendoza por capitán de cierta 
infantería y arcabuzeria, y diole por alférez a vn 
Xlonso de Herrera, natural de Carrion, y la van- 
pera que le dio fue toda nejira con vn cruz ero de 
lafLtan colorado que atrauesaua por las quatro 
psquinas. De ia otra tercia parte de la piquería y 
prcabuzeria nombro a Pedro de Castafleda por ca- 

,, que auia sido su sargento, y le dio poralfe- 



47 

Charcas; su alférez fue Francisco Carrillo, vezino 
de la cibdad de Guamanga. El alférez mayor de 
Francisco de Carauajal fue Juan Jullio de Hojeda, 
vezino del Cuzco, y el estandarte era quadrado y 
de damasco carmesí, con franxas de oro a la re- 
donda; en la vna parte tenia las armas ymperia- 
les, y en la otra las armas que los Pigarros tenian. 
Lleuaua este estandarte vn letrero bien grande, y 
si la memoria no me engaña dezia en esta manera: 
Par armas, armas gané en virtud de aquel que 
me las pudo dar. Y el estandarte que tenia Fran- 
cisco Carrillo era de damasco blanco, con vnas 
franxas de oro y seda, que también era quadrado; 
en la vna parte tenia la rtgura de Nuestra Señora, 
ven la otra la del Señor Sanctiago,caualiero en vn 
cauallo blanco y con vna espada en la mano. Nom- 
bro por su Maestro de campo a Dionisio de Boba- 
dilla, y sargento mayor a Balthasar de Cepeda, y 
torno el cargo de furiel a Francisco Miguel, y nom- 
bro por apossentador a Francisco de Cantillana, 
y al cabo nombro sargentos menores y cabos de 
esquadras a los soldados que le páreselo que eran 
diligentes para ello. Ordenadas estas cosas con 
otras muchas que eran conuenientcs y necesarias 
a la guerra, a cabo de diez días se puso en cami- 
no, el qual yendo por sus jornadas contadas llego 
al assiento de A yohayo, pueblo de Antoño Alta- 
mirano, en donde descanso dos dias porque su 
gente yua cansada y por estar no mas de veinte 
leguas de los leales. Dezia muchas vezes a los su- 
yos que si auian de pelear contra el enemigo, que 
bien era vr descansados como los contrarios lo es- 



ros, y cinco piqueros y diez de a caí 
qual uvo gran confussion y aun tur 
exercito, que se tuuo creydo que se y 
mas de los ydos. Y por esto el Maesti 
Dionisio de Bobadilla prendió a ciert 
de quienes se tuuo sospecha, a los qu£ 
90 con dalles tormentos y después la nr 
que le dixessen lo que en el real pasa 
supo dellos cosa alguna, porque no su| 
huyda de los otros, o porque no lo qui 
zir, y assi los soltaron libremente. Fi 
Carauajal, como hombre astuto, lo ren 
mente con hablar amorosamente á todos 
diziendoles que los soldados que se au 
lo auian hecho por no hallarse en la 
miedo y de puro couardes. Y que los bu 
forjados caualleros como ellos, se auia 
como leales para destruyr y matar a los 
de Gonzalo Pi^arro, y que no se le dau 
guna que se f uessen, que algún dia los 
Dios le daua vida y que ellos se lo pag 
bien. Mas con todo esto embio luego ti 



49 

dolos, ni rastro dellos, se boluieron luego y quan- 
do tomaron hallaron a Francisco de Carauajal 
otra jomada mas adelante, en vn pueblo llamado 
Xiquixica, en donde hizieron todos noche. Desde 
este pueblo se partió y llego temprano a una cié- 
nega grande que los antigos conquistadores lla- 
maron de los Xagueys, y antes que hiziesse otra 
cosa mando a los capitanes y soldados que pares- 
ciessen ante el con todas sus armas v cauallos, los 
qual es venidos hizo dos esquadrones dallos: el vno 
de a cauallo, y el otro de la ynfanteria. A los de a 
cauallo, que eran ochenta hombres, puso en esqua- 
dron quadrado, y toda la arcabuzeria puso a la re- 
donda de los piqueros, de quatro en quatro en hi- 
lera, y como estauan puestos en esquadron qua- 
drado los pusso a todos bien en borden con sus so- 
breseñales \ vander illas de raso carmesi y de ta- 
fetán blanco, pardo, amarillo, azul y negro, que 
parescian muy bien y mas de los que eran. Estan- 
do en esta borden el estaua assentado en vna silla 
grande, de frente de los dos esquadrones, desde 
donde se los estaua mirando, y como hombre ex- 
perto en el arte militar, de quando en quando, \'a 
a los vnos, ya a los otros, les enseñaua todo aque- 
llo que auian de hazer al tiempo de la pelea. Man- 
da ua vna vez a Tos de a cauallo tener las puntas de 
las langas leuantadas, y otra vez mandaua abaxa- 
llas prestamente, y después que tendiessen las 
puntas como que estuuiessen peleando con sus 
contrarios, v otra vez les mandaua boluellas sobre 
la mano yzquierda, y otra a la mano derecha, como 
íuesse menester en su tiempo y lugar. A los arca- 

0. DK Santa Claka. — IV.— 3.* 4 



. _ .^ w ^«.4 Al \^O^Cl 1 U 

ssen como los primeros. Deziales qyc < 
ra y con esta borden no se matarían lo: 
otros, mirando siempre a los compañe 
tauan delante, y que en todo esto no i 
cuydo, sino mucha dilioenciá y prestez 
con animo sossegado. A los piqueros n 
las picas a todas partes, en donde se h 
una buena fortaleza, y otras vezes leí 
que tomando las picas por los recatoneí 
sobre los bracos yzquierdos, jugassen c 
geramente dando botes de lanzadas a i 
gos como si ya estuuiessen peleando 
Desta manera estuuieron mas de quatr 
soldados exercitandose en las armas y 
lición de su capitán, amaestrándoles de 
y manera de como auian de pelear contr 
trarios. Acabadas estas cosas se deshi: 
esquadrones y cada vno se fue a comer 
da, que era ya mas de vísperas, y allí d 
auer comido comentaron de aderesgar 
las armas y los arcabuzes y a reherrar 
uallos para la batalla venidera, que se ti 



CAPITULO VI 

DE COMO EL CAPITAX DIEGO CENTENO, SABIENDO QUE 
FRANCISCO l)E CARAUAJ AL VENIA MUY PUJANTE CON- 
TRA EL, NO LE QÜISSO AGUARDAR, EL QU AL SE SALIÓ 
CON TODA SU GENTE DEL PUEBLO DE PARIA, Y POR 

QUE CAUSA LO HIZO 



Sabiendo el capitán Diego Centeno que el Maes 
tro de campo Carauajal le venia a buscar con trr un 
numero de gente, como sus espías se lo auian cer- 
tiñcado, tuuo gran rezelo, especialmente quando 
llegaron a su exercito Juan de Ribas y PcJro 
Montañés, de los veinte que se auian huydo del 
campo de Francisco de Carauajal en el pueblo Je 
Ayohayo, como atrás queda dicho. Estos dos sol 
dados dieron noticia a Diego Centeno de la mala 
yniencion y proposito que su contrario traya con 
tra el, y que toda la tierra les era íaborable y que 
los soldados venian rauiando por pelear y dar r^aco 
mano en todo lo que sus soldados tenian, y que 
todos venian armados v tra van muchos arcabu- 
zes y buenos cauallos. Vten, que venian con Fran- 
cisco de Carauajal muchos vezinos de la cibdad 
del Cuzco, y que todos los que con el venian eran 





10. 

lies seruidores de Gongalo PÍi;arro. y que se 
1 huydo de su campo veynte compañeros que 
■niíin a seruir como a verdadero capitán y 
ieruidor de Su Magestad. Y que los diez y 
compañeros llegarían presto porque veniar» 
aminos no sabidos, mas que con todo no per- 
e punto de animo y esperanza de vencer a 
íiaco de Carauajal, porque en fin se hazia ea 
cío de Dios y del Rey, mayormente que ve- 
cen Carauajal algunos leales que estando 
de! se le passarian luego. De manera que lo 
¡xei on estos dos soldados a Diego Centeno y 
'e de Mendo(;a y a sus capitanes, de lo vno 
■so. y de la venida de los diez y ocho sóida- 
■s plugo dcllo, mas no llegaron a tiempo por- 
a Diego Centeno se aula ydo del pueblo. En 



53 

^ajal y de la mala yntencion que traya, le pussie- 
ron en cuydado y perplexidad, y mas quando supo 
que Lope Martin auia llegado seis leguas de allí. 
Y demás desto, [viendo] que ninguno de los solda- 
dos que hasta alli auia traydo Lope Martin, ningu- 
no dellos se le auia passado a la voz del Rey, tuuo 
creydo que era todo cosa de burlería lo que los dos 
huydos le auian dicho y platicado, solo porque 
aguardasse alli al contrarío; por tanto procuro de 
no parar mas en el pueblo. También le certiffica- 
ron de como Francisco de Zuftiga y Juan Sánchez 
de Alanis y otros hombres de su exercito yntenta- 
uan pasarsse al vando contrario, matando prime- 
ro a el y a Lope de Mendoza, y por estas cosas y 
por otras muchas determino de no aguardar al 
enemigo, porque tuuo entendido que ganaria poco 
con su estada. Y con este acuerdo y determinación 
lo torno a platicar con el Maestro de campo Lope 
de Mendoza y con los demás capitanes, diziendo 
clara y abiertamente las causas y razones que le 
mouian para no aguardar al enemigo, ni era cor- 
dura estar mas en aquel pueblo. Y que era mejor 
yrse todos al pueblo de Chayanta, donde al pre- 
sente auia muchos bastimentos, los quales no ter- 
nia Francisco de Carauajal si viniessc en segui- 
miento dellos, y que alli se podría buscar conue- 
níente lugar y buen sitio para dar la batalla al 
enemigo. Ellos respondieron que todauia era bien 
estarse en el pueblo y no salir del hasta en tanto 
que viessen al enemigo, porque si se yuan de alli 
les notarían de couardes y pusílánimos; sino que 
se diesse la batalla al tirano y que Dios les daria 



54 

Icioria coQtia los enemigos, pues seguían cosa 
lijusta. Y que si no la quería dar por los respec- 
Is que dicho tenia, que hizíesse todo aquello quc- 
r le paresciesse porque sus lionrras no que- 
|ssen amanzilladas y anduuiessen después en 
e las gentes maldizientes. Tuno creydo Die- 
I Centeno y otros que seguían su voluntad y opi- 
Ln, que lleü;ado Francisco de Carauajal al pueblo 
ia y no los hallando allí, que luego [se] des- 
Iria su exercito porque sus soldados se yrian y se 
irian de su campo por no le seguir en tan 
frgo y fastidioso camino, y por la falta de la comi- 
I, que no la hallarían. Y que deshecho el campo 
(nlrario luego ellos d.'irian sobre los pocos que 
sen y que fácilmente los podrían vencer; 
lio lo qual les salió al reues de sus pensamientos, 



55 

taua su real luego lo sabia por las espías de 3'ndios 
que tenia en el campo de Francisco de Carauajal. 
Pues continuando el tirano por su camino llego a 
tres leguas de los leales, a horas de missas mayo- 
res, y se pusso junto a vn arroyato de agua, y 
como ya estuuiesse alojado con todo su exercito le 
fueron a dezir ciertos yndios espias suyas de como 
Lope de Mendoza se auia salido del pueblo de Pa- 
ría con mucha gente, y que se yua camino de Cha- 
yanta. Y que el capitán Diego Centeno y el Padre 
vizcayno Pedro Ruyz le estauan aguardando en el 
pueblo con muchos arcabuzeros, y que todo el far- 
^^X'j yndios, yndias y los cauallos demassiados 
^"c tenían los auian embiado adelante; mas que 
^íJos no sabían a que proposito lo auian hecho. 
^^sias nueuas le peso grandemente y mucho qui- 
í>iera que no se huyeran ;1;, sino que los aguarda- 
ran en el pueblo para que se diera la batalla o que 
í^e pussieran en la su merced para que el los per- 
tlonara, porque dezia que si viniessen que el les 
haría grandes mercedes en nombre de Gonzalo 
Pívarro su señor, porque se concluyeran ya estas 
renzillas y contienJas; mas viendo que no podía 
ser, lo disimulo con vn sospiro que dio muy gran- 
de mirando hazia el cíelo. Pues sabiendo Caraua- 
jal esto mandó luego a los capitanes y soldados que 
todos caualgassen prestamente en sus cauallos y 
muías y siguiessen tras sus vanderas y estandartes, 
y assi lo hizieron todos, ca vierades alli en aquella 



(i) Tachado: /MX/iVraiK 



56 

bra el i'umor y la priesa que tuuieroii en el ensi- 
lar y en frenar, que fue cosa cstrafía de ver la vo- 
d con que lo hazian. Medio dia era y viernes 
o de la semana sancta quando los pigarristas 
bmencaron de marchar contra los del capitán 
Biego Centeno, yendo todos juntos y puestos en es- 
Tiadron en sus cauallos y muías, assi piqueros 
fcmo arcabuzeros. Y cassi a vna legua del pueblo 
raron con et padre Vizcayno, en vn tiran 
laño, con ochenta arcabuzeros que yuan por co- 
es y descubridores de! campo para ver 
bmo venian sus enemigos y que borden lleuauan 
IsJ eran muchos. El padre Vizcayno {v sus arca- 
Leeros], como vieron al enemigo tan cerca que 
a marchando con los suyos, les parescieron 
luchos mas de los que la fama publícaua, y esto 
causo por amor de las veletas de diuersas coló- 



57 

clores al capitán Diego Centeno, le dixeron lo que 
auiari visto y lo que les parescido auia de la gente 
que venia, y el no queriendo aguardar se salió del 
puel>lo, en donde se auia quedado con doze arca- 
buzeros, y se fueron todos a poner aquella noche 
dos leguas de alli, en vn arro3'o grande, camino 
de Chayanta. Ante todas cosas Diego Centeno 
dexo vnos yndios encubiertos por sus espias se- 
cretas, que eran muy leales, para que viessen lo 
que Francisco de Carauajal hazia, y que luego a 
la hora y por la posta le fuessen a dar auisso del 
inouimiento que su enemigo hazia, ó por que ca- 
mino hechaua, porque conforme a ello baria lo que 
itias le conuiniesse. Francisco de Carauajal, no 
parando en el camino, sino con la furia que Ueua- 
ua, entro por el pueblo de Paria cassi a las Aue 
Marias con el esquadron apiñado, y a la entrada 
del hallaron vna gran botija colgada en vna hor- 
ca, con vna cuerda, y en ella estañan muchas le- 
tras grandes que desta manera dczian: Assi como 
esta colgada esta botija, assi auemos de ahorcar 
al botijón; y en otra cédula dezia: bien veis la bo- 
tija colgada; assi hemos de ahorcar al borracho 
de Francisco de Carauajal , porque es vn cruel 
tirano y traydor y de los hombres matador y 
peruerso mas que Ñero el emperador; y en otras 
coplas dezian assi: 

La botija y el botijón 
dos borrachos son; 
Francisco es el cuero, 
Carauajal el recuero. 



'^ 



5S 

Haga ya lamcntacio/i 
el triste [del] mercadante, 
que de oy en adelante 
no aura ningún botijón. 



n estos motetes y villancicos y con otros mas 

e estauan puestos en la botija fue rescebido el 

ael tirano, porque quien tal haze tal meresce, y 

I mismo leyó algunas deüas, de que le dieron 

■"an pesar, aunque lo disimulo con vnn risa y dijto 

puel refrán amigo: antes qtte dif;cis, digas; 

s ellos saben hablar como donsellas, yo como 

ibre sabrc después obrar; y con esto se passo 

lante. Assi como entro en el pueblo lo hallo 

Bdo despoblado de gente y de bastimentos, que 

p hallaron que comer, y antes que anochecíesse 



59 

cerca de la media noche llego el padre Vizcayno 
con quarenta arcabuzeros y se pussieron quanto 
tres tiros de arcabuz del esquadron dt^l tirano, en 
vna loma de un cerro baxo, junto a unas sepultu- 
ras altas de yndios. Y desde alli comentaron todos 
a disparar sus arcabuzes y a dezir a grandes bo- 
zes: ¡biua el rey, biua el rey, y mueran Iraydo- 
res!; venios, leales caualleros, al seruicio de Su 
^fagestad. Otros dixeron: caualleros, pues os pre- 
ciays ser hijosdalgo, dexad de seruir a los tira- 
^08, que son matadores de los hombres; venios 
^^ rey, que acá se os harán grandes mercedes; 
y todo esto se dixo muchas vezes, con otras cosas, 
para ver si auia alguno dallos que acudiesse a la 
bozdeSu Magestad. Mas como entonces tenían 
^n Gonzalo Pi<;arro sellado en las entrañas y den- 
tro en los corazones y le guardauan toda fidelidad» 
no uve ninguno de los capitanes, ni de los solda- 
dos, que se quissiesse passar, sino fue tan solo vno 
que se llamaua Alonso d'Escobar. Este soldado sc 
íue al Padre Vizcayno y le dixo que era en vano 
dar tantas bozes a los sordos y traydores, pues no 
querían reduzirse al seruicio del re\', porque esta- 
uan muy constantes y firmes en seguir la falsa opi- 
nión de Pi(;arro, y que nadie se huyria, porque el 
mismo no auia tenido tal sentimiento. El Padre 
Vizcayno tuuo creydo esto ser assi, y auiendo vis- 
to que ninguno acudía al nombre del rey y que 
auia mas de dos horas o tres que andauíin por alli 
remolinando, se fueron adonde Diego Centeno los 
cstaua aguardando, y de alli se fueron adonde 
Lope de Mendo<;a se auia ydo y supieron por en- 



H 


■ 


■ ^^^H 


1 


1 

60 

> de Escobar todo lo que passaua en el campo 
contrario. Por estas causas y razones no qui- 
en dar la batalla, y assi comentaron todos a 
linar a la ligera teniendo que los pi?aiTÍstas no 
alcani;arian por el gran bagaje que trayan, 
por no !o desar ni perder, que no caminarian 
:o quanto ellos quisiessen, sino su poco a poco, 
]e se quedarían en el pueblo descansando algu- 
dias. 


1 


■ 



CAPITULO VU 

DE COMO FRANCISCO DE CARAUAJAL DIO CX BRACISSI- 

UO ALCANCE A LOS DOS CAPITANES DIEGO CENTENO 

y (1) LOPE DE MENDOZA POR EL CAMINO DEL PUEBLO 

DE CHAYANTA, EN DONDE HALLARON A DOS HOMBRES 

DESCABEZADOS, Y DK LO DEMÁS QUE PASSO 



Venida que fue la mañana del Sábado Sancio 
de mili y quinientos y quarenta y seys años, Fran- 
cisco de Carauajal llamo a todos sus capitanes y 
soldados a su tienda, en donde se auia recogidr> 
por amor del ^andissimo frió que hizo aquella no- 
che, que destemplo los cuerpos a muchos de los 
pi<;arristas, los quales venidos ante el les dixo co- 
mo era muy conueniente y necesario que todos 
ellos dexassen la ropa y fardaje que trayan, en po- 
der de veinte arcabuzeros para que la guardassen, 
porque el tenía determinado de yr tras Die^o Cen- 
teno y Lope de Mendoza, y no parar en mil leguas 
hasta auellos a las manos. Y pues el enemií^o auia 
comen<;ado a huyr, tenia creydo que no pararía ni 
le aguardaría en parte ninguna, como lo auian 
hecho, que se auian salido de todas las prouincias 

(I) Ms.jr*. 



....^a un inundo. Sus capitanes y soldados d 
lue lo que el tenia acordado estaria muy bi 
lio y que assi se hiziesse y por tanto les. 
iasse h.izcr todo aquello que conuiniesse al 
rio de Gonzalo Pi^arro, que ellos le se^uiriai 
le buena voluntad yendo con el hasta el cab 
nundo. Visto por el Maestro de campo la I 
roluntad que todos le mostrauan tener, les \ 
i dezir que dexadas las cosas que les pudú 
ímbaragar siguiessen y persiguiessen á sus 
rarios que en tanto afán y trabaxo les ponií 
jue fuessen todos a la ligera, pues tem'an bu 
rauallos y muías para lo hazer. Y que en las a 
as lleuasen alguna cosa para comer por el Ci 
10 que auian de lleuar, porque tenia entendi( 
lun creydo que Diego Centeno y Lope de Mei 
a aurian hecho a los yndios alpar los bastime 
ue tenían por donde ellos auian de passar, poi 
o se aprouechassen dellos, y los soldados, 
esciendo el mando, lo hizieron assi y se apc 
ieron prestamente. Sintiendo Francisco de C 
ijal que todos estauan a punto, estando e! 
luallero en su mni?» i^*** * 



63 

de caminar por la via que Diego Centeno camina- 
ua, lleuando.sus estandartes y vanderas tendidas 
al viento, y el yua delante de todos y delante de si 
lleuaua dos negros muy altos de cuerpo, con dos 
cauallos de diestro, que el vno se dezia el Bascan 
y el otro el Vayoelo. Yten, lleuaua veynte arcabu- 
zeros y otros tantos (1) de a caual lo por corredores, 
los quales yuan delante buen rato descubriendo el 
campo a vn lado y a otro porque por ventura no 
les tuuiesscn puestas algunas celadas en algunos 
barrancos y quebradillas que por alli auia. Desta 
manera fueron caminando a toda furia tras ellos 
y aun no auian andado quatro leguas quando en 
vn recuesto en el mismo camino hallaron muertos 
y descabezados a Francisco de Zuñiga, natural de 
Seuilla y a Juan Rodriguez, granadino, los quales 
estauan desnudos en cueros y las caberas arroja- 
das por ay. Según que después dixeron, que estos 
dos hombres por hazer amistad y seruicio a Gon- 
zalo Picarro y a su Maestro de campo hordcnaron 
de matar a Diego Centeno y á Lope de Mendoza 
y al padre V'izcayno, y como fueron sentidos no 
uve effecto a lo que pretendían [y] los despacharon 
desta presente vida, dissimulando con otros que 
eran en el mismo negocio. Quando Francisco de 
Carauajal los vido uvo lastima dellos y mando a 
quatro soldados que alli se quedassen para que los 
enterrassen, y juro de vengar sus muertes en Die- 
go Centeno y en los suyos, y assi passo adelante 
y caminaron todo el dia; y los soldados que queda- 



(l) Tachado: arcaínteros. 



..^«... ^cii vn ue les hazer niño un ardid, ni de 
les ali:iunas encamisadas para los poder pre 
matar, que si por alli salieran algunos, fácil 
los pudieran desbaratar, porque el camino, 
hemos dicho, era todo de quebradillas y bi 
eos [y] se pudieran esconder en ellas para 
effecto. Ya que era casi noche prendiero 
corredores de Francisco de Carauajal a vn 
soldado llamado Pedro Vidal, el qual fue tr 
ante el, y como era noche lo mando atar fu 
mente de pies y manos como a carnero, po 
no se huyesse mientras el y los suyos deí 
sauan, que se auian apeado en vn arroye 
co debaxo de unas enzinas. Como hizo gn 
ssimo frió se le hincharon a Pedro Vidal 
manos y bragos y los pies, por lo qual c 
y dio las mayores bozes del mundo llamam 
Dios y a Sánela Maria su madre, y que Franc 
ie Carauajal le perdonasse, que bastaua el 
nento que estaua padesciendo, que era mas c 
ue la muerte. Y que si aula de morir, que 
mor de Dios lo despenassen ya, y le dexai 
Dnffessar primero, v ^r^ »- '^ - 



66 

Sanctissima Resurrección, quando hizo poner ante 
si a Pedro Vidal y le pregunto muchas y díuersas 
cosas, el qual respondió que como era soldado po- 
breton no le dauan parte de lo que se auia de ha- 
zer, y assi no sabía nada, por lo qual le mando dar 
garrote y sin conffession, y alli le dexaron muerto 
a benefficio de los cuernos. Hecha esta gran cruel- 
dad mando a todos los suyos que caualgassen 
prestamente, y de puro friolentos no podían sujjir 
sobre sus cauallos que estuuieron toda la noche 
ensillados y enfrenados. Mas, en fin, prosiguiendo 
su camino adelante llegaron a vn cerro que tenia 
vn mal passo y angosto, en donde se auian puesto 
Diego Centeno y el Padre Vizcayno con muchos 
arcabuzeros aguardando a los pi^arristas para les 
estoruar el passaje con muerte de alguno deilos. 
Sintiendo esto Francisco de Carauajal, que fue 
auissado de sus corredores, hizo alto para que los 
suyos Uegassen, porque muchos deilos se auian 
quedado muy triisseros por amor de los cauallos, 
que se les auian cansado, que ya no podian andar. 
Llegados que fueron, muchos luego se apearon de 
sus muías y cauallos y se fueron hazia donde es- 
taua el mal passo y angustura y alli se tiraron con 
furia los vnos y los otros vn rato de arcabuza<;os. 
Y como estauan apartados tirauan a tira mas tira, 
y como todos vieron que no hazian effecto los ar- 
cabuzes soltaron las lenguas y comentaron de tra- 
tarsse mal de palabra, llamandosse los vnos y los 
otros de hidesputas, vellacos, traydores y enemi- 
gos de Dios y de sus Sanctos, y de Su Magostad; 
de manera que los pi(;arristas dezian estas pala- 

G. UE Santa Clara.— IV.— 3. " 5 



■ 


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66 

1 los leales, y en retorno, ellos les dezian lo 
o. Pues como Dieyo Centeno y el Padre Pe 
iuyz se vieron apretados y que sus contrario* 
uan Eíanando a mas andar el passo, lo desam 
on luego sin daño alguno de entrambas par 
se fueron con la mayor presteza que pudie 
1 pueblo de Chayanta, en donde los aguarda 
capitán Lope de Mendoza. Francisco de Ca 
al, quando sintió que el mal passo y angustu 
aua desembarasi;ado, atraucso por el sin nin 
ezelo, aunque primero y amé todas cosas 
por delante mas de treynta arcabuzeros para 
que auia en el. En fin. Diego Centeno y e 
e Vizcayno con los demás, quando llegaron a 
de Chayanta no quissieron aguardar alli a 
igo, por muchas causas y razones que para 






■1 



67 



sse y no los perseguiesse tanto. Hechas estas cosas 
con otras muchas, otro dia por la mañana se sa- 
lieron todos juntos del pueblo, auiendo ante todas 
cosas y primero escondido todo el oro y plata y la 
ropa que tenían, porque los pi^arristas no goza- 
ssen de cosa alguna, y con esto se fueron por otro 
camino diuerso del que auian de llenar y se torna- 
ron otra vez al pueblo de Paria, de donde auian 
salido el Viernes Sancto, que contornearon y ro- 
dearon vnos cerros muy grandes y ásperos de an- 
dar. Llegaron con Diego Centeno y Lope de Men- 
doza a este dicho pueblo hasta doscientos solda- 
dos, que los demás se quedaron atrás y se aparta- 
ron del camino porque Francisco de Carauajal no 
encontrasse con ellos, porque no los mandasse dar 
garrote como auia hecho de otros. 



CAPITULO VIII 

DE COMO PROSIGUIENDO FRANCISCO DE CARAU^ 
CAMINO ALCANZO A LOS CAPITANES DIEGO CENÍ 
A LOPE DE MENDOZA, EN EL PUEBLO DE PAF 
DONDE SE TUUO CREYDO QUE SE DIERA BATAl 

DE LO DEMÁS QUE PASSO 



Auiendo Francisco de Carauajal entend 
sabido que los dos capitanes Diego Centeno 
pe de MendoQa y el Padre Vizcayno con todc 
demás soldados eran ydos, y que se auian qu 
del mal passo en donde se auian puesto^ fué 
ellos con aquella furia que siempre tenia en si 
mo yndomito, hasta que allego ya muy tan 
pueblo de Cliayanta. Assi como llego con t 
los que le pudieron seguir, al dicho lugar, h 
liaron todo despoblado de los j^ndios naturale 
que aquella madrugada se auian ydo de al¡ 
contrarios, de lo qual le peso grandemente pe 
quisiera de los hallar r^ny^ v»" — 



69 

y lo que pudieron hallar derramado en el suelo en 
donde los leales auian dado de comer a sus caua- 
ilos, que [de] esto auia poco, y lo demás que reco- 
gieron no fue nada en comparación de lo mucho 
que auian menester [para] la ynsaciable hambre 
que tenían. Dende a vna hora que Francisco de 
Carauajal llego al dicho pueblo se presento ante 
el vn soldado llamado Juan de Arjona, que se auia 
huydo del campo de Diego Centeno, el qual dio 
auiso de lo que su contrario dezia que auia de ha- 
zer, y del camino que auia tomado y a donde yua. 
Y mas le apercibió diziendole que aguijasse mu- 
cho, porque alcanzada a sus contrarios aquella 
noche quatro o cinco leguas de alli, porque no po- 
dían andar mucho por ser muy áspero y mal ca- 
mino el que lleuauan. No quisso Francisco de Ca- 
rauajal aguardar mas, ni parar en el pueblo, an- 
tes se pusso luego en camino y como era angosto 
y áspero y de mal pays no anduuo sino tres leguas 
y no alcauQO a Diego Centeno ni a ninguno de los 
suyos, y quando amanescio llego a vn arroyo muy 
grande que lleuaua mucha agua. Lleuo Diego 
Centeno este camino solamente por desatinar al 
enemigo; mas si el fuera por lo alto de la sierra 
hallara buen camino y llano, y como no lo sabia 
fuesse tras su contrario, y como el arroyo era tor- 
tuoso y de muchas bueltas lo passaron mas de 
treynta vezes dándoles el agua por encima de los 
estribos, que lo tuuieron por gran trabajo. Al fin, 
passado este rio y larga quebrada llegaron los sol- 
dados y cauallos muy canssados a vn pueblo que 
estaua despoblado de yndios y de comida, dexando 



70 

royo a mano derecha, y en este día (ue Fran- 

Icisco de Carauajal en vn cauallo bien alto y muy 

[andador, por amor del agua, porque no se le mo- 

■assen los pies. Estando en este pueblo comiendo, 

|ue seria a medio día, llego a el vn yndio que des- 

fcues se supo que era. hechadizo y espía, el qual 

lixo a Carauajal entre otras cosas que le fueron 

'guntadas, de como pI exercito de su contrario 

(_' aula diuidido y apartado, y que Centeno se yua 

.1 pueblo de Paria, y que Lope de Mendoi^a se yua 

1 villa de la Plata. El tirano, como experto en 

cosas de la guerra, no le dio crédito, antes dixo 

lúe era hechadizo y espía y que en las palabras 

|o auia entendido, y mas por las preguntas que le 

luia hecho, porque variaua y se contradezla en 

Illas; al qual mando prender y (1) licuarlo a buen 



71 

No uvieron acabado de comer lo poco que tenían 
quando de j'mprouiso comen<;aron de marchar 
aquella tarde y toda la noche, y como hazia gran- 
de escuridad lleuauan vna guia que era estrange- 
ro y llegaron a vna ciénega grande muy mala de 
passar. V queriendo la guia passar con su muía, 
cayo con ella en la ciénega y le tomo vna pierna 
debaxo, que se la quebró, y comen^^o a dar muy 
grandes bozes y a dezir que la gamba tenia que- 
brada, que fue gran lastima de le oyr dar tan dolo- 
rosas bozes llamando a Dios y a Sancta María su 
madre. Aun no era bien caydo este hombre quan- 
do eJ capitán Juan de Morales, queriendo passar, 
que yua tras de la guia, cayo también en la ciéne- 
ga junto al leuantisco, y se enlodo y encharco to- 
do, y como hazia grandissimo frío la guia murió 
alli luego. El capitán estuuo a canto de morirse, 
que assi como le sacaron, mientras le trayan ropa 
limpia para vestille y en el entretanto que le da- 
ñan vino para que se callentasse, se le hinchió todo 
el cuerpo, causado del frío, que parescio odre hin- 
chado, y assi con los remedios que le hizieron en- 
capo de la muerte. Con todo esto no pararon los 
pi^arristas, sino que tomaron el camino mas arri- 
ba de la ciénega y passaron a pie enjuto y assi ca- 
minaron con mucha priesa lleuando consigo al ca- 
pitán Juan de Morales bien arropado, y dexo dos 
soldados para que enierrassen a la guia. Y con 
esto passaron muchas ciénegas y malos passos, 
que como la noche hazia muy escura parescieron 
mas malos de lo que eran, como muchas vezes 
acontesce, y Diego Centeno y los suyos como lo 





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72 

aron de dia no se les hizo tan difficultosso por- 
v-ieron por donde passauan. Quando amanes- 
e hallaron media tegua del pueblo de Paria y 
e alli vieron a Diego Centeno y a Lope de 
do(;a como tenían puesta la gente en esqua- 
. en vn alto, por lo qual mando el tirano a los 
■sque se aparejassen a la batalla porque sus 
ligos los estauan aguardando para dalla. Los 
m'slas, como estauan muertos de iVio licúa- 
los arcabuzcs, langas y picas airauesadas en 
lillas, que no las podían tener en las manos. 
•os no las podían abrir; mas no por'esso per- 
3n punto de animo, antes a mas andar se 
i allegando a donde estauan los leales. Vien- 
)ieKO Centeno y Lope de Mendoza que Fran- 
) de Carauajal ¡luia andado mucho y que ve- 
iTu^cerc^leí^es^íiuclioj^ss^i^^au^^^ 







73 

este hombre, al qual auian cobrado Rran temor 
por los grandes alcances qu^ les daua. A'erdade- 
ramente tengo creydo que si Diego Centeno y 
Lope de Mendo<;a y los demás le aguardaran en 
este paraje y dieran batalla a los enemigos, sin 
duda que él los venciera a causa que todos sus sol- 
dados estañan descansados y calientes, que auian 
tenido aquella noche mucho fuego, [y] estando, co- 
mo estauan, en fuerte lugar. Los de Francisco de 
Carauajal venian muy cansados y desudados y es- 
tauan ademas friolentos, que no podian mandar las 
armas que tenian en las manos, porque todos los 
hombres de a cauallo, piqueros y arcabuzeros no 
se podian apear de sus cauallos porque tenian los 
pies apegados a los estribos, de puro carámbano y 
frió. Y quando se apearon no pudieron andar de 
tullidos y encogidas las piernas, que no las podian 
enderesgar, y los bracos y las manos no las podian 
menear, y assi temblauan de puro frió como azo- 
gados y muy temerosos; mas Diego Centeno, no 
conosciendo esta buena ventura o coyuntura que 
a las manos le venia, la dexo perder, lo que no 
deuiera. Pues viendo Francisco de Carauajal que 
Diego Centeno se auia ydo, le peso en gran mane- 
ra, que quisiera conciuyr alli el negocio, y que- 
riendo passar adelanfe tras ellos le dixeron sus 
capitanes que no lo hiziesse a caussa que los sol- 
dados estauan muy cansados y muertos de frió y 
de hambre y que auia dos días que no comían bo- 
cado, ni tenian de presente que comer. Y que era 
mejor dexallos tomar algún aliento y resuello y 
los dexasse descansar vn poco, y no matallos coa 



74 

mir con el apresuramienio que lleuaua 

J los contrarios, que huyan mucho; principal- 

iie lo auia de Uexar por amor del capitán Juan 

llórales, que se yua muriendo de la cayda que 

1 dado. Oyendo Francisco de Carauajal estos 

i, determino de complazer en todo y por 

sus capitanes y soldados, que ya desseauan 

vn poco por descansar, y assi mando hincar 

tanderas y los estandartes en el suelo para 

Itodosse apeassen y descansassen por aquel 

' la noche- Entonces los soldados comen(;aron 

I-nos a tenderssf: por los campos a dormir don- 

1 algunos reparos que el sol daua en ellos, 

lúe coi'ria un viento frigidissimo y muy del- 

que traspassaua y destemplaba reziamente 

liicrpos humanos, y al capitán Juan de Mora- 

! conualecie 



75 

muy grande que hazia, que cierto corría vn viento 
muy grande y terrible, que no auia hombre que lo 
pndiesse sufrir. Con esto, aderescados todos, co- 
mentaron de marchar con grande furia y aquel 
diallegaron al pueblo de Ayohayo, que ay catorce 
leguas tiradas, en donde alcan<;aron doze soldados 
que de cansados se auian quedado atrás, a los qua- 
les hizo luego ahorcar sin conffession, y aqui des- 
canso por esta noche. Antes que amanesciesse co- 
mento de marchar y de otro apretón anduuo aquel 
día doze leguas y llego ya que era noche al pueblo 
de Viacha, en donde fueron presos por los corre- 
dores dos mancebos, que el vno se dezia Pedro 
Robledo de Oñate, vizcayno, hijo de vn vezino de 
la cibdad de México, y el otro se dezia Francisco 
Sánchez, natural de Seuilla, a los quales mando 
lueí^o ahorcar. Estando ya para los ahorcar enci- 
ma de vnos paredones altos, llego a tiempo el pa- 
dre Vrtum Sánchez, vizcayno, mayordomo mayor 
del comendador Hernando Pi<;arro, que era ^ran 
amigo de Francisco de Carauajal, el qual le supli- 
co con gran vehemencia y ahinco los perdonass' . 
y el lo hizo por le complazer, que cierto se tuuo a 
mucho. Passando mas adelante llego a otro pueblo 
diez leguas de donde salió, llamado Tiagunaco, en 
donde sus corredores alcanc^aron y prendieron 
diez soldados; a los cinco dellos mando luego 
ahorcar de vnas ventanas de vna casa bien alta y 
grande. Al vno dellos, que se dezia Alonso de 
SanctaCruz, mando ahorcar de vna ventana mas 
alta que auia en la casa, diziendo que lo hazia por 
honrrallo mas que a los otros, porque auia sido vn 





76 

co de tiempo su criado; y á los demás soldados 
rdono a ruego y suplicación de sus capitanes. 
■sta manera yua el cruel carnicero executando 
i crueldades en los seruidores de Su Magestad, 
oreándolos sin hazellos conffessar, y si los su- 
s le dezian que los hiziesse primero conffessar, 
es eran xpianoi, respondía el que ¿por que no 
dauan conflessados, pues sabian que auian de 
»rir si venían a sus manos?; de manera que fue 
an lastima de los ver; y esta noche descanso en 
e pueblo porque ya ios suyos lo desseauan 
icho. 



CAPITULO IX 

DE COMO EL CAPITÁN DIEGO CENTENO Y LOPE DE 
MEXDOQA LLEGARON A CHOCUYTO, PUEBLO DEL REY^ 
Y DE LO QUE HIZIERON EN EL, Y DESDE ALLÍ SE 
FUERON AL PUERTO DE QUILCA PARA TOMAR VN NA- 
no, Y NO LO PUDIENDO AUER SE ESCONDIERON DE 
REZELO DEL GRAN TIRANO 



El Capitán general Diego Centeno y el Maes- 
tro de campo Lope de Mendoza y el Padre Vizcay- 
no, con los demás soldados que yuan con ellos^ 
por escapar con las personas y vidas y por no ve- 
nir a manos del cruel tirano caminaron días y no- 
ches sin parar y con grande priesa hasta que alle- 
garon a Chocuyto, pueblo de Su Magestad, por 
descansar algún dia, que yuan muy fatigados. En 
este pueblo hallaron a vn cauallero llamado Don 
Martin de Guzman, natural de Utrera, que era alli 
corregidor por Gonzalo Pi(;arro, que estaua re- 
cogiendo los tributos del rey, al qual prendieron y 
la noche que alli descansaron le hizieron escreuir 
por fuerza vna carta para Alonso de Toro, y otras, 
para los regidores y alcaldes hordinarios de la 
cibdad del Cuzco. Lo que en ellas se contenia era 
dezir de como Diego Centeno y Lope de Mendo9a 





78 

¡un muy pujantes de gente; que el capitán Cas- 
ida y el Maestro de campo Dionisio de Boba 
1 auian dado de puñaladas a Francisco de Ca- 
ijal, los quales todos estauan determinados de 
rr a tomar la cibdad y de los prender y matar. 
Lies que Diego Centeno venia tan pujante, que 
juntnssen con el en buena paz y concordrai 
^ue tenia creydo que no lefs] perjudicaría en co- 
Iguna y que serian grandes amigos y que yrian 
n-a Gonzalo Piíarro, y que si esto no queri.i[n] 
~r que pussicssen sus personas en cobro- Es- 
itas estas cartas, con otras muchas cosas, le 
eron escreuir otras para los vezinos mas prin- 
lies que auia en ella, del thenor de las prime- 
y tomadas las cartas por Diego Centeno y 
^e de Mcndoía las despacharon por la posta 



79 

lo que acontescio por estas cartas primeras y pos- 
treras, en el Cuzco, adelante lo diremos largamen- 
te. En fín, al ñn los dos capitanes no quisieron pa- 
rar muchas horas en el pueblo, por amor de el 
coco que atrás venia, que otro dia por la mañana 
se salieron todos del y caminaron noches y dias y 
atrauesaron por vn gran despoblado (l)de grandi- 
ssimo frió, y passando junto a la cibdad de Are- 
quipa se fueron a vn pueblo de yndios que esta jun- 
to a ella. Los vezinos de la cibdad, como estañan 
affícionados a Diego Centeno, que seguia el parti- 
do de Su Magestad,y aborrescian y querian mal a 
Gonzalo Pigarro por la tirania en que estaua pues- 
to, v abominauan las crueldades de Francisco de 
Carauajal, le salieron todos a ver y a seruir. Y 
allí le dieron todos el pessame de sus trabaxos y 
fatigas y le consolaron lo mejor que pudieron y le 
aconsejaron se apartasse de la furia y braueza de 
Francisco de Carauajal, su mortal enemigo, por 
quanto venia muy cerca tras el, y le proueyeron 
de algunas cosas que el y los suyos uvieron me- 
nester. Estos dos capitanes Diego Centeno y Lope 
de Mendo(;a les agradescieron la muy buena vo- 
luntad y amor que todos les mostrauan tener, y 
alli hablaron con ellos largamente de muchas y 
diuersas cosas de todo lo que auian menester de 
se hazer para lo adelante. Y con esto los vezinos 
se boluieron a sus casas, que estañan cerca, por- 
que el Maestro decampo no sospechasse dellos al- 
guna cosa quando viniesse a saber esta visita que 



(I) Ms. despublad). 



'^»' v.<* VV^l A\y 



Siempre entendido y aun cre3'do que Frar 
Carauajal caminaría tanto como el , tar 
quiso ai^iiardar en este pueblo, antes se s 
lo mas presto que pudo con algunos pocos 
dados que le auian quedado, y se fueron 
puerto de Quilca, que ay diez y ocho legua 
la cibdad hasta aqui. Después que el y 
yuan con el se vieron en este pueblo, se he 
en gran manera de auerse librado de las c 
tas manos del auariento y cruel tirano de 
cisco de Carauajal, alabando a Dios y a 
Maria su madre por tanto bien como les í 
hecho en librallos deste cruel carnicero. Y ce 
rando el largo camino que todos auian traj 
uieron entendido y aun muy creydo que lie 
Francisco de Carauajal a la cibdad y no los h 
do en ella, que pararía alli y que no passari 
adelante, sino que se bolueria a las Charcí 
villa de la Plata. Estas cosas le auian pror 
todos Ips vezinos que le salieron a visitar, q 
rian de tal manera con Francisco de Car 
que se quedasse en la cibdad a descansar, 
alli serin H^ í^^ri^ 



81 

masse y se lo truxesse, porque determinaua em- 
barcarse en el para yrse a la prouíncia de Nicara- 
gua, y de alli a España ante Su Magestad para que 
lediesse la conduta contra Gonzalo Pigarro. El 
Maestro de campo Lope de Mendoza y el alférez 
mayor Alonso Camargo y el capitán Luys Perdo- 
mo, el canario, con otros diez, no quissieron aguar- 
dar a cosa alguna, por el rezelo que tuuieron de 
Francisco de Carauajal que llegaría hasta alli y 
los mataría a todos sin redempcion alguna si los 
alcan^aua. Y por esto se tornaron a la prouincia 
de las Charcas por otro camino, subiéndose por la 
costa de lámar arriba, atrauessando por muchas 
sierras y tierras, despobladas y de grandes fríos, en 
donde hallaron algunos soldados de los suyos que 
andauan huydos de Francisco de Carauajal, [y] yen- 
do mas adelante y estando ya en la prouincia de las 
Charcas, con muchos soldados que salían de la go- 
uemacion del Gouernador Diego de flojas, que es 
en el río que llaman de la Plata, como adelante 
mas largamente diremos. Pues estando Diego Cen- 
teno en este puerto de Quilca, fue auissado por la 
posta, de los vezinos de la cibdad de Arequipa, 
como Francisco de Carauajal era llegado y que 
determinaua passar a Quilca para le yr a buscar, 
sin querer entrar en la cibdad a descansar, ni res- 
cebir dellos algún seruicio en sus casas. De lo qual 
Diego Centeno tuuo gran rezelo y luego mando al 
capitán Francisco Negral lleuasse la gente que 
auia quedado, que serian hasta cinquenta hombres, 
al valle de Yca, porque tenia nueua muy cierta de 
la llegada del tirano junto a la cibdad, y de como 

G. DB Samta Clara.— IV.— ?.• ^ 



a la cibdad de Arequipa, y otros se torna 
prouincia de las Charcas y a otras diiiersaí 
porque no fuessen presos de los tiranos. Ai 
ya ydo Francisco Nooral con los soldados 
dose Diep^o Centeno solo y sin coinpañia s 
vn criado suyo que se dezia Pedro Gua^c 
al estanciero del pueblo, llamado Diego M 
que era criado de Mi^juel Cornejo, cuyo era 
blo de Quilca. Venido el estanciero le rogo 
le diesse por alli cerca algún lugar secreto 
de pudiesse estar de tal manera que Francí 
Carauajal ni los suyos supiessen del, y le pr 
de le dar cient ducados de buen oro y que 
la vida quedasse le daría muchos mas. El es 
ro, con la cudicia del oro que luego se le dio 
tener lastima deste cauallero dessamparado 
que Miguel Cornejo Isu amo se lo embio a n 
lo escondiesse, le prometió de lo embiar a ui 
ua muy secreta que era muy fuerte, que o 
hombres que uviesse en ella se podian deí 
de mas de dos mili hombres, teniendo que < 
Diego Centeno le pregunto que adonde est 



83 

yndios le enseñarían, y que llegado a la cueua ha- 
llaría en ella vn grande amigo suj'o y que el le 
auisaria siempre de las cosas que pasasscn en la 
tierra y le embiaria a la contina de comer y de 
beuer. Desta manera fue lleuado con su criado en 
sendas hamacas, que jamas quiso dexar a su amo 
por muchos y grandes peligros que tuuo, y assi 
Diego Centeno se lo agradescio muy mucho por 
su gran fidelidad que siempre le auia tenido, y des- 
pués lo embio muy rico a España por los buenos 
seruicios que le auia hecho. En esta cueua hallaron 
metido a vn cauallero llamado Luvs de Riuera, 
theniente de Gouernador que auia sido en la villa 
de la Plata, que cstaua escondido en ella días auia 
por las cosas que hizo contra Gon<;alo Pii;arro 
quando al(;o vandera en las Charcas contra el en 
nombre de Su Magestad, como en el primer libro 
queda dicho. Quando los dos capitanes Diego Cen 
teño V Luvs de Ribera se vieron fue muv grande 
el plazer y alegría que rescibieron: por cierto ellos 
tuuieron mucha razón de holgarsse el vno con ti 
otro, y se abracaron muy cordialmentc porque- 
eran grandes amigos y compañeros en los iraba- 
xos que auian passado por seruir a Su Magestad, 
y allí se dieron cuenta de lo que les auia passado. 
Los vezinos de Arequipa les proueyeron de todo lo 
que u vieron menester de refresco y de otras cosas, 
mientras estuuieron en esta cueua, y les auissauan 
de lo que passaua en la tierra; mas andando des- 
pués el tiempo salieron a seruir al rey quando el 
de la Gasea vino a la tierra. 



CAPITULO X 

EN DONDE SE CUENTAN LOS GRANDES ALBOROl 
SE CAUSARON EN LA CIBDAD DEL CUZCO POR L 
TAS QUE DON MARTIN DE GUZMAN ESCRIUIO A 
NIENTE ALONSO DE TORO Y A LOS REGIDORES ^ 

DEMÁS VEZINOS DELLA 



Como arriba queda dicho y apuntado qu< 
Martin de Guzman escriuio por fuerza las i 
ras cartas, aueis de saber que los dos cap 
Diego Centeno y Lope de Mendoza las emt 
a la cibdad del Cuzco, y como fueron lleuadf 
la posta por los yndios llegaron en breue tic 
que fue en dia y medio, que son cinquenta h 
tiradas; las quales rescebídas por Alonso de 
y regimiento supieron las nueuas tan triste 
les escriuieron. Por la parte del theniente, m 
a gran compassion, embuelta con vn rauíoso 
y rancor, de puro coraje comen<;o a llorar 1 
desdichada v crí^^^^ 



rv^»« ^' 



85 

• 

ria, y no estuuo mucho en ella, quando con gran 
priesa salió a la sala, donde hallo a las justicias y 
regimiento de la cibdad y a otros hombres princi- 
pales della, que estos auian acudido a su casa. 
Quando Alonso de Toro los vido se holgó mucho 
con ellos, y como eran pocos luego embio a dos 
criados suyos para que puestos a cauallo llama- 
ssen a todos los vezinos 3' moradores de la cibdad, 
los quales venidos y congregados en su casa den- 
de a vna hora, les dixo y manifestó lo que en las 
cartas se contenia (1), las quales se leyeron pu- 
blicamente. De todo lo qual a vnos en lo 3'nterior 
les plugo de tal muerte, y a otros, que eran afficio- 
nados al gran tirano, les peso en gran manera, 
porque tenian a este hombre por vn cimiento fixo, 
aunque vano, para sustentar Gonzalo Pi<;arro su 
vana y falsa pretensión y opinión. Auiendo habla- 
do a todos se salió de su casa a cauallo, muy acom- 
pañado de su guarda y de la vezindad, y se fue a la 
plaga, en donde publico otra vez las nueuas que 
Don Martin de Guzman su verdadero amigo le 
auia escripto, las quales no podían ser sino muy 
verdaderas, pues dezía que auia hablado con los 
mismos capitanes que le auian muerto. Por otra 
parte comen^^o a dezir en alta boz a la gente cib- 
dadana y popular que auia concurrido a oyr las 
nueuas: ea, caualleros v señores mios, ^av alguno 
de vuestras mercedes que sea verdadero amigo 
del Gouernador mi señor, que quiera luego salir 
conmigo para yr a la cibdad de Quito, adonde el 



(I) Ms. ccMieNtan. 



, *.., .ii nmrí \ uienes para yrs( 

no solamente a la cibdad de Quito, mas au 
el e.ibo del mundo, y boluerse después co 
cjual el theniente Alonso de Toro les ai;r; 
mucho por la buena voluntad que mostraua 
al seruicio de Gon(;alo Pivarro, y por esto U 
do que prestamente fuessen a sus casas y S( 
cibiessen, porque se quería partir aquel dií 
que Diei^o Centeno Ueí^asse. Como sintier 
vezinos que Alonso de Toro se quería partir 
amparar la cibdad, le hablaron todos dizí< 
que tal cosa no hiziesse, ni se fuesse de la c 
pues auia al presente mucha gente en ella c 
deffenderian varonilmente. Y demás desto q 
perasse a Diej^o Centeno sin tener ningún i 
del, que los vezinos y moradores della en toe 
sso no le faltarían, y que si de otra manera 1 
zia perdería mucho de su reputación y h 
quanti mas que vernian algunos hombres con 
teño que fuessen afficionados a Pi^arro que 1 
se le passarian en estando cerca, y assi le di: 
otras cosas. Alonso de Toro respondió qi 
aquel momento que alleji'o a la nl.ira v t^r^*- 1 



87 

poner en condiscion y en balanga la vida de mu- 
chos de sus amigos y afficionados, porque sabia 
ciertamente que de su estada o quedada no le yriá 
bien dello, porque al mejor tiempo le auian luego 
de desamparar todos para yrse a su contrario. Y 
que mas quería dexar libre y sana la cibdad en po- 
der del enemig^o, que no destruyda y asolada con 
muerte de muchos cibdadanos y moradores en ella 
que culpa no tenian en cosa alguna, y que este pro- 
uecho y vtilidad no la entendia nadie como el. Mas 
en fin, el determinaua de yrse a Quito por muchas 
causas y razones que a ello le mouian, para des- 
pués venir con gran numero de gente a cobrar por 
fuerza de armas lo que assi dexaua perdido; de 
manera que el dixo estas cosas con grandissimo 
rancor y braueza. Pues viendo Alonso de Toro 
que no tenia tanta possibilidad quanta auia menes- 
ter de buenos soldados para esperar y aguardar a 
mas de seyscientos buenos soldados con scys capi- 
tanes muy ferozes y brauosos, como dczian en la 
cibdad que venian contra el mu\' ganosos de le dar 
batalla, no los quiso aguardar, ver, ni oyr, por el 
gran peligro que auia. Y con esto mando con pu- 
blico pregón que todos los vezinos y moradores, 
estantes y habitantes en la cibdad, se apcrcebie- 
ssen todos luego para yrse con el a la ligera den- 
de a dos horas a la cibdad de Quito, so pena de 
muerte y de tra^'dores y perdimiento de bienes. Y 
por otra parte dixo a su cuñado Thomas Yasqucz, 
que entrambos estauan casados con dos hermanas, 
que su pretensión era no esperar a Diego Centeno, 
ni a Lope de Mendoza, ni ponerse en sus manos» 



...v4^uu. rassaaas las 
las y vicnJo que no le acudían todos aquel 
primero se le auian offrescido, se enojo 
mente contra ellos y lue*;o conoscio clara \ 
tamente lo que auia ya concebido en el i 
que al tiempo de dar la batalla no auian de 
todos, sino que lo auian de desamparar al 
tiempo. Y assi con mayor furia y braueza lo 
no a llamar con pregones y embio a sus alg 
les y a sus criados a casa dellos para que ; 
ssen de sus casas, y ellos se escondieron m 
mas por no yr con el y por no dexar a sus m 
res, hijos y familias desamparadas, creyendo 
los soldados de Centeno darían saco mano [en 
casas, y por esto se quedauan por deffendellas 
manera que eran muchos los que se escondií 
muy pocos y poquitos los que dezian vamos, ] 
tos estauan todos desarmados y a pie, que nc 
nian cauallos en que yr para lo acompañar. A 
so de Toro sintió esto mucho y en gran maner 
como vido que no salian tantos quantos el qu 
se estuuo quedo en la cibdad hasta otro dia, ag 
dando si aula mas gente que se ani-í**'^'-'" - 



89 

Viendo, pues, que no se allegauan mas, se salió 
de la cibdad con sus cinquenta hombres, con la 
ma3'or tristeza de todo el mundo, aunque embuelta 
con gran enojo y rancor, y assi comentaron de 
caminar saliendo por la cuesta pequeña de Car- 
menga, llenando todos la via para la cibdad de 
Quito a donde el tirano estaua al presente. Des- 
pués que se vieron dos leguas de la cibdad ]e[s] 
parescio al theniente y a los demás vezinos que 
eran casados, que era muy mal hecho en dcxar, 
como dexauan, a sus mugeres tan solas en sus ca- 
sas, sin abrigo ni amparo de parientes ni de buenos 
y leales amigos. Allende desto, que no sabían de 
como las tratarían los soldados de Diego Centeno 
y los que en la cibdad quedauan, por venga rsse 
dellos, por lo qual determinaron de boluersse, y 
assi como vuan caminando dieron luego la buclta 
para sacallas y Jleuallas por delante a la cibdad de 
Guamanga o a Los Reyes. Bueltos a la cibdad 
luego buscaron modos y maneras de como las lic- 
uarían, escondiendo primero todos los dineros, 
caxas, alhajas y otras cosas que tenían en sus ca- 
sas, enterrándolas secretamente en los lugares 
mas ocultos que auia en ellas. Auiendo hallado ya 
el aderesQo para llenar las mugeres, las sacaron 
de la cibdad \' comentaron con ellas a caminar 
mas de priessa que de espacio, como hombres quti 
yuan de huyda, y aquel mismo día llegaron al pue- 
blo de Jaxaguana, que son quatro leguas, en don- 
de hizieron noche con gran recato y vela. Otro di;i 
por la mañana, dos horas antes que amanescíessc, 
caualgaron todos en sus cauallos, y Alonso de 



90 

Bro mando a su cuñado Thomas Vasquez y a Vi- 
Ic.istin, que eran alcaldes liordinarios en aquel 

I, que con veynle arcabuzeros Ueuassen a las 
■ifferes a la puente de Aporima y que le aguar- 
psen de la otra vandadel rio, y assi se hizo. Por 

ít parte dixo a los suyos como se queria boiuer 
Ind del Cuzco a hazer ciertas cosas que 

tiplian mucho al seruicio de Su Majestad y al 

I Gonzalo Piv'aiTO y prouecho dellos, y para ver 

lian llegado Diego Centeno j'.Lope de Mendo- 

o los corredores; que luego daría la buelta. Con 
■o se apartaron los vnos de los otros, con muy 

II pesar y tristeza de las mugeres en ver tornar 

,3 maridos a la cibd;id, y no quedaron sin lagri- 
lis rogando a Dios nuestro Seilor los fíuardasse 
Ipelii^ro y de la cruel muerte que les podrían 



91 

traríos no se aprouéchassen dellas, y que lleíjados 
alia las entregassen a los alcaldes hordínarios, que 
como hemos dicho eran Thomas Vasqucz y \'ílla- 
castin. Todas las langas, picas, sillas, finetas y es- 
tradiotas y los fuelles que pudo hallar, mando que- 
mar todo en medio de la plaga porque sus contra- 
rios no se aprouéchassen destas cosas, y torno de 
nueuo a buscar mas entrando por las casas de los 
vezinos y de mercaderes, y como estañan bien 
guardadas tuuo creydo que no auria mas, de lo 
que se marauillo mucho de como eran tan pocas. 
De manera que el tomo alg:unos cauallos, y muías 
las que pudo hallar, aunque a la verdad no tomo 
de diez partes la vna, porque se auian llenado a 
los campos a esconder porque no se los tomassen. 
que la vezindad los querían para seruir con ellos 
a Su Maj^estad y a Die<ío Centeno, que ya en sus 
ánimos le tenian nombrado por Capitán general 
para la destrnycion de los tiranos. Hechas estas 
cosas con otras muchas se torno a salir de la cib- 
dad con mas priessa que vino, porque fue au¡>sado 
que lo querian prender para lo entregar a r)ieí4o 
Centeno y a Lope de Mendoza, sus mortales enc- 
mÍL;os. Y también se salió porque se publicaua re- 
zia mente que sus contrarios estañan en el pueblo 
de Quispicanche, quatro lej;uas de alli, con uran 
multitud de soldados, y assi se salió en set;ui mien- 
to de sus amigos que yuan adelante. Pues yendo 
por su camino yua jurando a Dios y a Sancta Ma- 
ría su Madre, con i^ran furia y enojo, que todos 
aqiirllos que se auian quedado en la cil'»d.id que 
eran obligados a seguille en nombre de Gonzalo 



^c*v, v;3iu5> tales nomo 

mas amichos del ynteres que de guardar t( 
lidad a Gorn,Mlo Pi^arro, y que por esto, c 
cho tenia, le 3'ua a pedir gente y armas pai 
después contra Diego Centeno y contr; 
aquellos que seguían su vellaco partido, 
manera se salió Alonso de Toro de la cibc 
saber la certinidad de lo que en el casso p. 
sino por vna carta que le dio vn yndio; r 
fin, eran ardides de guerra, y como yuan \ 
la ligera huyendo llegaron de vn apretón a 
dia noche a la puente de Aporima, que ay d 
guas bien tiradas. Aqui hallaron a los amig 
sus mugeres y a sus hijas, las quales estau; 
gran pena de las vidas de sus maridos y p 
que como auian tardado vn poco mas, tu 
creydo que les auria suscedido algún mal, 
los ternian los dos capitanes, presos, que ser 
llegados a la cibdad. Mas, en fin, al fin ellos i 
muy bien rescebidos con grande amor y vol 
principalmente de sus mugeres y de sus h 
Alonso de Toro les dio cuenta de todo lo qu 
hecho en la cibdad y de la nueua aue ani!> 



93 

P^ertocarrero, y otras que estauan el rio abaxo, 
por donde pudieran passar sus enemigos a cerca- 
nos. Hechas estas preuenciones determinaron to- 
dos de aguardar allí por algunos días como en 
castillo fuerte ynexpugnable (1) para ver si auia 
otra nueua de lo que passaua en la cibdad, o de lo 
que Centeno uviesse hecho en ella, porque dexaua 
sus espías secretas para que le auisassen de todo 
lo que se hazía entre los dos capitanes. 



(O Mt. jmex/ttma^éie. 





■ 


I^J^^Hj 




CAPITULO XI 

SIO LOS VEZINOS DE LA CIBDAD DEL CUZCO M.- 
; VANDERA l'OR EL CAPITÁN DÍEGO CENTENO ES 
tE DE 5Ü MAGE5TAD CONTRA GONCALC PICARRO, 
DESPUÉS SE HALLARON BURLADOS Y ALOXSO 
DE TORO SE BOLUIO A ELLA 

liendo visto los vezinos y moradores que 
quedado en la cibdad que Alonso de Toro 

ia vdo a 1,1 cibdad de Quito, y creyendo to- 





95 

y muy ricos y hazendados. Todos- los quales entra- 
dos en su cabildo, como es de vsso y costumbre, 
tomaron de nueuo a nombrar por Capitán general 
a Diego Centeno, en nombre de Su Magestad, y se 
hizieron y hordenaron muchos autos y juramentos 
que en tal casso se requerían para que tuuicsse vi- 
gor y fuer^^a todo lo hordenado. Hecho esto y pu- 
blicado lo que el cabildo auia hordenado^ luego 
parescieron muchas y diuersas armas y muchos y 
buenos cauallos, y todos comen<;aron de aderes- 
Qarse, assi vezinos y moradores como estantes y 
habitantes, aguardando á Diego Centeno por ho- 
ras y momentos para lo yr a rescebir, que dezian 
venia ya cerca. Como algunas gentes viessen des- 
de la cibdad por el camino Real, mirando hazia 
alia, que se leuantaua alguna poluoreda con el 
viento que hazia, buen rato de alli, luego dezian a 
grandes bozcs que ya venia el señor Capitán gene- 
ral, o que eran sus corredores que venían adcliin- 
te. Por otra parte comentaron algunos vezinos y 
soldados de alabar y engrandescer los méritos de- 
Diego Centeno, y de anichilar, abatir y afear lar^ 
tiranías y crueldades de Gon<;alo Pí^arro y las de 
Francisco íl) de Carauajal, y se holgauan mucho 
de su muerte y pussieron en balanva y en paran- 
gón (2) las cosas de Centeno y de Pígarro, dizien 
do que el Capitán general Diego Centeno era hom 
bre de grandes quilates, y que merescia ser Go- 
uernador de los reynos y prouincías del Perú por 



(i) Tachado: Pigarro. 
(2) Ms. paragon. 



ru ivia^esiau y 



de buenos y leales caiialleros. Al cor 
dezian de Goin;alo Pigarro que era mi 
arroj^ante y traydor, pues andaua fuer 
ció del rey, y que andaua acompañad< 
nes y crueles homicidas; y con esto se c 
zir otras cosas con palabras yn juriosas i 
V^iendo los postizos alcaldes hordinario 
miento y hombres principales que Dieg< 
se tardaua mucho en llegar, embiaron 
de Quispicanche a diez cibdadanos par 
nombre de todo el cabildo y vezindad le < 
bienvenida. Los vezinos fueron al dicho 
no hallaron a Diego Centeno ni a ningui 
suyos y tornoseles la suerte en blanco, o 
del perro, porque supieron de los yndios 1 
de lo que passaua en el casso, y de con: 
Centeno y Lope de Mendoza se yuan re 
a la cibdad de Arequipa con poca gente. ( 
nueuas se boluieron a la cibdad rau}' trist 
satiuos y dixeron todo lo que por alia au 
do y lo que auia passado entre Diego C 
Francisco de Carauajal. EntenHM^ --- 



1^ 



e^ •«•£»'»•—- 



97 

sabían lo que se harían, o que consejo tomarían 
quando alguno les viníesse a tomar cuenta y ra- 
zón de lo que auian hecho o dicho contra Pitarra 
y contra Alonso de Toro, y con esto estuuieron 
dudosos y perplexos; mas al cabo determinaron de 
escreuir a Gonzalo PiQarro como ellos y la cibdad 
estauan a su deuocion, y embíaron a llamar al the- 
niente para que se viniesse a ella. Pues como que- 
da dicho arriba, Alonso de Toro estaua en la puen- 
te de Aporima muy triste y con pena muy cresci- 
da en auer dexado la cibdad desamparada, que no 
sabia lo que Diego Centeno haria en ella, creyen- 
do que por este desmán resultaría y vemia mucho 
mal y daño en toda la tierra, assi en sus personas 
y vidas como en sus haziendas, por lo qual se le 
redoblaua mas el pesar. Estando en esto llego vn 
yndio al rio, y no pudiendo passar dio bozes como 
traya una carta, y Alonso de Toro le dio bozes 
que pasasse a nado, y el lo hizo assi con gran pe- 
ligro de la vida y le dio la carta de Don Martin de 
Guzman, en la qual le contaua la verdad de todo 
lo que passaua, pidiéndole perdón por lo que en la 
primera carta le auia escrito, que no auia sido mas 
en su mano, por quanto Diego Centeno y Lope de 
Mendoza se la auian hecho escreuir por fuerza 
quan Jo le prendieron, los quales todos se yuan hu- 
yendo a la cibdad de Arequipa, y que F;:ancisco 
de Carauajal yua en su seguimiento a toda furia, 
que caminauan noches y dias. Y que ciertamente 
tenia creydo que los pocos que seguían a Diego 
Centeno y a Lope de Mendoza yuan todos a bus- 
car algún nauio al puerto de Quilca, o a otro puer- 

G. DE Sakta Claiia.— IV.— 3.* 7 



a embarcarse en el y de alli yrse a la Nueua 

i, oaotraparte.porqueestolo auia oydoco- 

ir entre ellos. Rescebida esta caria se holgó 

Indemente con ella, mas no se atreuio a boluer a 

lad.con rczelo que tuuo que aquella carta fue- 

lescriptaporDonMartindeGuzmanconamena- 

eleuviessen hediólos doscapilancs Centeno 

Jendot,-3, porque ro saliesse de la cibdad, para 

iidelle y haze.r justicia del. Aunque el yndio le 

lilfico por su parte lo que sabia y auia visto 

jiteiidido, no quiso mudarse de allí hasta oyr 

p iiueua, o segunda carta de algún amigo o de 

■ espías; mas con todo esto mando a los yndios 

s pueblos comarcanos que hiziessen la puen 

[que en el ynter segundaria la nueua de bien o 

y assi se hizo. Estando haziendo la puente 



99 

rendissimo obispo del Cuzco y de los cibdadanos, 
en las quales le pedían por merced se boluiesse a 
la cibdad, pues toda ella estaua a deuocion de Gon- 
zalo Pigarro, y que Diego Centeno se yua huyen* 
do a la cibdad de Arequipa, y con estas nueuas se 
boluieron todos placenteros y alegres a sus casas. 
Ya que Alonso de Toro yua para la cibdad le sa- 
lieron a rescebir muchos de los cibdadanos, mora- 
dores y soldados, mas de dos leguas, haziendole 
muchas caricias y cortesías, y le comentaron de 
hablar con mucha y buena crianza mostrándole 
grandissimo amor y buena voluntad. Otros le fue- 
ron a rescebir mas adelante, ocho leguas de la 
cibdad, y esto hizieron por desculparsse por allá y 
por dalle algún plazer y alegría del enojo muy 
grande que le auian dado a la salida della, y le lic- 
uaron muchos regalos, assi para los maridos, 
como para sus mugeres. Mas con el gran enojo 
que tenia en su duro pecho no le pudieron aplacar, 
porque estaua muy corrido de la mala burla que 
le auian hecho, y con esto entro en la cibdad y 
luego assi como se apossento en sus casas mando 
prender a muchos vezinos y los mando hechar en 
la cárcel publica en fuertes prisiones. Y otro día 
por la mañana mando ahorcar a los que hallo mas 
culpados, que auian dicho mucho mal de Gon<;alo 
Pií^arro, y porque auian algado vandera en fabor 
de Diego Centeno, porque las espías que secretos 
auia dexado en la cibdad le dixeron todo lo que 
auia passado. Los que ahorcaron y cortaron las 
cabegas fueron Martín de Salas, Juan Baptísta el 
galán, Francisco Manzano, Juan Romo el viejo, 



100 

liando Díaz, Martin Hernandes y Alonso Paez 
Totomayor, que todos estos se rtiostraron muy 
i-arios y mortales enemigos de Goni;alo Piga- 
Tnombrandose por regidores, y el vno por al- 
fe mayor. A Francisco de Meló, que auia sido 
■■o alcalde ordinario, por ser thesorero de Su 
tslad, fue perdonado, y por ruego del obispo 
1 hombres buenos, que cierto estuuo muy a 
p de le cortar la cabera; mas en fin tenia en su 
r la casa del rey, que auia de dar cuenta del 
■ro que e.staua en su fiel guarda. Queriendo 
o de Toro proseguir adelante con sti dañada 
■la yntencion lúe (1) rogado muy ahincada- 
le de el obispo Don fray Juan Solano que 
Isie-de piedad y clemencia con aquellos mise- 
l'S hombres que estauan presos en la cárcel 



101 

aaia sido por la nueua qae se dixo de la m!¿er*:e 
de Carauajal y porque Centeno traya mas de seys- 
cientos hombres. Y le pidió por merced que por 
renerencia de Dios y de Nuestra Señora templasse 
su furia y enojo, que bastauan ya los que auia 
mandado cortar las caberas y ahorcar; y assi le 
dixo otras muchas y diuersas cosas de gran co- 
misseracion y piedad. Alonso de Toro respondió 
y replico muchas y diuersas cosas con el obispo, 
no los queriendo perdonar; mas al cabo y a la 
postre se amanso y aplaco en alguna manera, 
mas dende a ciertos dias los mando libremente 
soltar de la prisión en que estañan y se hizo ami- 
go con ellos. Estas son las cosas que suscedieron 
en la cibdad del Cuzco por la carta que hizieron 
escreuir por fueri^a a Don Martin de Guzman para 
Alonso de Toro, de la qual resulto que toda la 
cibdad estuuiesse en seruicio de Su Magestad por 
algunos dias y a la opinión de Diego Centeno y de 
Lope de Mendoza. Mas si como Diego Centeno 
enderezo a la cibdad de Arequipa se fuera dere- 
cho al Cuzco, donde estañan y auia muchos gran- 
des seruidores de Su Magestad, y el tenia muchos 
affícionados que estañan ocultos que lo querían 
muy bien, aunque entrara con poca gente hiziera 
effecto. Para mi tengo creydo que el fuera señor 
de la cibdad y la posseyera en nombre de Su Ma- 
gestad y alli se reforjara de gente y armas, pues 
las auia muchas, y diera batalla a Francisco de 
Carauajal con muchas ventajas que los leales y 
cibdadanos hizieran para lo venzer y matar. Por- 
que assi como Alonso de Toro se salió de la cib- 



_ ^ ^^ X ^v*uí.iiac ai ^cruicio de I 

> 

gestad; mas en ñn, al fin ellos quedaron tod< 
lados de la forma y manera que dicho tener 



CAPITULO XII 

DE COMO FRANCISCO DE CARAUAJAL, PROSIGUIENDO SU 
CAMINO, LLHGO DE NOCHE AL PUEBLO DE LOS FRAILES, 
JUNTO A LA CIBDAD, EN DONDE SUPO SECRETAMENTE 
QUE DIEGO CENTENO ESTAUA EN EL PUERTO DE QUILCA 
CON CIERTA GENTE, EL QÜAL LO FUE A BUSCAR 



Francisco de Carauajal, sin tener ningún temor 
ni rezelo de los trabaxos y fatig^as del largo cami- 
no que auia passado, o a la poca o ninguna comi- 
da que auia tenido, ni al grandissimo frió que 
hazla, con el gran desseo y voluntad que en su 
animo lleuaua, passando por el gran despoblado 
en dos dias llego a prima noche al pueblo de los 
Frailes Dominicos, que esta junto a la cibdad. 
Como los vezinos supieron de su llegada se fue- 
ron al dicho pueblo, en donde le dieron la bienve- 
nida y pro de su llegada y el pésame de sus traba- 
xos y fatigas, y le llenaron algunas cosas de comi- 
da y vna botija de buen vino de la tierra, que lo 
tuuo en mucho, que ya no lleuaua que comer ni 
que beuer; y como fue poco y los soldados muchos, 
no les cupo a bocado. Y pregunto luego a ciertos 
vezinos que a donde estañan Diego Centeno y 
Lope de Mendoza, y que secretamente se lo dixe- 



104 

Bi lo snbiaii o auian entendido en alguna ma- 
ji donde auian ydo a parar, y que yntencioa 
I que llcuauan; que se !o disessen luego, pues 
fcassado por aquel mismo puebío y muchos 
íuian visto y hablado largamentt; coo 
ILos que querían mal a Diego Centeno por 

Ide Lope de Mendoga, por los males y daños 
Ks auia hecho los dias ati'as, le dixeron de 
I se auian ydo al pueblo de Yca con obra de 

lenta soldados, y que de lo demás no sabían 
pposito y voluntad que lleuauan. Francisco 
trauajal se holgó mucho con esta nueua y 

Beutendido que los podría coger allí descuy- 
I V que entonces se acabarían y fenescerian 
1-abaxos y cuydados que tanto le fatigauan 
Lnto caminnr de día y de noche, porque su 

Éo era va de parar, por descansar. Luego 



105 

Centeno no se les dio cosa alguna que Francisco 
de Carauajal íuesse en busca del, porque tenían 
creydo que ya se auria escondido y puesto en co- 
bro por el auisso que le auian embiado por la pos- 
ta; y la borden que lleuo su gente fue en esta ma- 
nera. Primeramente pusso la compaftia de Juan de 
Morales en la abanguardia, y en la batalla yuan 
las compañías de Pedro de Castañeda y de Martín 
de Almendras, y luego yua la compañía de Alon- 
so de Mendoza, y por retaguardia yua la compa- 
ftia de Francisco de Carauajal, que acompañauan 
el estandarte mayor que lleuaua Juan Jullio de 
Hojeda. El Maestro de campo Dionisio de Bobadi- 
11a, y el sargento mayor Bal thasar de Cepeda, y los 
otros sargentos menores yuan corriendo de vna 
parte a otra mirando como caminauan los solda- 
dos, y también porque algunos dellos no se les 
quedasse[nj atrás. Como la noche hizo muy escura 
y el cielo de grandes nublados, no fueron por el ca- 
mino derecho que va al puerto, antes se subieron 
vn poco arriba hazia las Charcas porque lo mando 
assi Francisco de Carauajal al adalid que lleua- 
uan, porque tuuo entendido de prender a Diejío 
Centeno porque podria yrse por allí a las Char- 
cas, y desta manera comentaron de marchar con 
grande priessa. Yendo, pues, todos caminando 
juntos y apiñados, quando amanescío no auian an- 
dado tres leguas, a causa que hizo aquella noche 
grandissímo frió, por lo qual comentaron cassi 
todos los soldados a caer de sus cauallos y de sus 
muías abaxo en el suelo, dando grandes bozes y ge 
midos, diziendo que se morían. Causóles este mal 



■ 


■ 


L.^^^H 




105 

luer comido aquella noche muchas majorcas 
:ihiz verde y crudo, que como auia días que 
imian sino vn poco de mahiz tostado, tenían 
iiomagos vazios, que fue t-sce mal a manera 
rofon que da a los cauallos quando han co- 
niucho fiahiz, y assi se tendieron muchos 


s en el suelo, que no pudieron passar mas 
inte. Después que entro e] dia y la calor, co- 
■aron de aliuiarse corriendo de vna parte a 
a pie, y como sudaron se les quito vn poco el 
y assi continuaron su camino en seguimiento 
1 capitán que a la media noche se auia ade- 
lio con veinte y cinco de a cauallo y arcabu- 
i. Francisco de Carauajal auia hecho alto tres 
isde allí por aguardar a sus soldados, que fue 
■ado de lo que les auia acontescido y del mal 




■ 



107 

como se perdió aqui tan buena por no querer pa- 
rar vn poco, sino yr de corrida. Después que todos 
los soldados llegaron adonde Francisco de Cara- 
uajal estaua, descansaron por aquella noche, aun- 
que no tuuieron que cenar; antes se morian de 
hambre y de frió, porque no hizieron fuego para 
callentarse, ni tuuieron fre<^adas con que cubijar- 
sse, sino eran las cotas que trayan acuestas, que 
los enfríauan mucho mas. No era bien amanescido 
quando todos estauan ya a cauallo y assi tornaron 
a marchar en seguimiento de Diego Centeno, lle- 
nando por delante la guia español que los lleuaua 
por senderos no sabidos ni trillados por los espa- 
ñoles, y caminaron de vn apretón aquel dia y la 
noche siguiente hasta otro dia. Ya que serian las 
nueue de la mañana llegaron a la costa de la mar 
del Sur, desde donde vieron vn nauio que andaua 
en calma sobre aguas de la mar, porque el capitán 
Ribadeneyra lo auia tomado en el puerto del rio 
Nilo vna noche con doze arcabuzeros que auia lle- 
nado, con vnas balsas de caña que hizieron para 
el effecto. Y tomado el nauio se yua con el al 
puerto de Quilca, como estaua concertado con 
Diego Centeno, y auianle tomado las calmas en 
aquel paraje y a esta causa se estaua alli hecho 
boya, sin poder llegar al puerto de Quilca como el 
lo desseaua. Francisco de Carauajal se holgó mu- 
cho de lo ver, no porque supicsse a donde yua en- 
caminado, ni que derrota lleuaua; y assi llegaron 
a vn pueblo de yndios pescadores que estaua junto 
a vn arroyo de agua y junto a la playa de la mar. 
Aqui hallaron mucho mahiz, gallinas y puercos 



v^«^»«<. 1 



cansaron hasta quanto tres horas, que ma 
ni lugar no les dieron. Entre tanto que c 
uan, muchos de los soldados comentaron 
rrar sus cauallos, que venian desherrado 
peados, porque adeuinauan que auian d( 
Diego Centeno hasta la cibdad de Lima se 
Ueuauan la priesa en caminar. Otros se h 
a dormir encima del arena al sol, que ven 
friolentos y bien fatigados del largo can 
auian Ueuado y del poco dormir (1) con las 
ñas velas que auian hecho caminando desc 
que comentaron desde el pueblo de Pari; 
este alcance a Diego Centeno y a Lope de 
(;:a, como atrás queda dicho. 



(I) Tachado: que auian keckc. 



CAPITULO xin 

DE COMO FRANCISCO DE CARAUAJAL CONTINUANDO SU 
CAMINO LLEGO AL PUERTO DE QUILCA, Y DE LAS PA- 
LABRAS QUE DIXO AL PASSAR DEL RIO Y DE LAS COSAS 
QUE LE DESCUBRIÓ VN ESTANCIERO ACERCA DE CENTE- 
NO, T DE OTRAS COSAS QUE PASSARON EN EL YNTER 



Ya que auian descansado y refrescado todos 
los soldados en aquel pueblo, como queda dicho, 
luego Francisco de Carauajal, sin aguardar tan 
solo vn punto ni a cosa alguna, passadas ya las 
tres horas caualgo en su muía bermeja y mando a 
los suyos hazer otro tanto, lo qual se cumplió 
prestamente y se vinieron luego a ponerse delante 
del todos puestos a cauallo. Y con esto les hablo 
amorosamente apercebiendoles caminassen con 
gran priesa sin quebrar el hilo de la borden en la 
qual los auia puesto, por quanto el quería yr ama- 
nescer sobre Diego Centeno y Lope de Mendoza, 
que tenia entendido estarían en el pueblo de Quil- 
ca bien descuydados de su repentina (1) llegada. 
Yendo, pues, caminando todos en vna hilera, vno 
en post del otro, por ser el camino angosto y es- 



(i; TadMdo: cmydá^ 



^ w «•«.K^A.A^ 



grandissimo frió, por lo qual comen^aro 
poco muchos de los soldados a quedarsse 
barranco que hallauan; los vnos por Ueue 
uallos muy cansados, y los otros por yr ad 
ñolientos. Y otros, por el gran frió que 1 
pudiendo passar mas adelante, se hecharc 
mir detras de vnas peñas muy grandes, t 
las por reparo del viento muy frió y delg 
corría que les traspassaua el cuerpo, que ] 
podian sufrir. Francisco Carrillo, alférez < 
tan Martin de Almendras, como yua mal di 
y porque el sueño y el frío le fatigauan m 
apeo de su cauallo, y otros que le acompi 
los quales se metieron con el estandarte de 
co blanco en vn corral de ouejas mansas 
desta tierra que alli cerca del camino e 
Verdaderamente digo que no lo sabré dez 
no se que cuerpos tenian estos hombres, ; 
de Diego Centeno como los de Francisco d 
uajal, ni que sufrimiento les bastaua, ni c 
paciencia podian tolerar tanto frío» trabaxo 
bre como passaron en este tan fastidioso c 

sin desrnnco.- 



111 

uallo y arcabuzeros que le pudieron seguir; por 
mas frió que hizo no le dexaron, y assi fueron ama- 
nescer al rio grande de Quilca, de donde tomo 
nombre el pueblo y el puerto. Antes de llegar al 
dicho rio fue auissado de vn yndio espia de como 
Diego Centeno se auia ydo y escondido con los 
hombres que allí auian llegado con el, de lo qual 
le peso en gran manera de su tardanza, y entran- 
do por el rio, ya. que estaua en medio del, estando 
su muía bermeja beuiendo, dixo a los que estañan 
cerca del: Córtenme la cabera, y mirad lo que 
digo: que Diego Centeno esta por aqui cerca es- 
condido, y lo tienen ¡boto a Dios! encubierto los 
que van aqui conmigo, para hazernos después todo 
el mal y daño que pudieren. Y estas cosas dixo 
por ciertos vezinos de la cibdad de Arequipa que 
yuan con el; especialmente lo dixo por Miguel Cor- 
nejo y Diego de Orgoñez, que estauan alli presen- 
tes, de los quales se tuuo grandissima sospecha, 
principalmente de Miguel Cornejo, por ser aquel 
pueblo suyo. Dicho esto dio d^espuelas a su muía y 
se fue a los aposentos del pueblo, y luego Diego 
Márquez, el estanciero de alli, le fue a hazer reue- 
rencia, y el le pregunto secretamente con buen 
semblante, diziendole: Señor Diego Márquez, (.lí- 
game agora adonde están Diego Centeno y Lope 
de Mendo<;a y los demás hombres que aqui llega- 
ron con ellos. El estanciero, con mas temor que 
con vergüenza, porque ya le conoscia que era vn 
hombre endiablado que a diestro y siniestro hazia 
matar y ahorcar a los hombres sin ninguna occa- 
ssion y aun sin conffession, le dixo las cosas si- 



^*ii4uenta hombres de a cauallo 

DieL!,o Centeno no se del, ni adoi 

de que vn;i noche desaparescio de; 

criado Guazo; y Lope de Mendoí;. 

resce que es 3'do por la costa arribr 

de arcabuzeros, y a lo que después 

tos soldados, que se yua a meter en 

las Charcas, o a la villa de la Plata 

algar otra vez con ella. Y el capita 

badeneyra es ydo por el nauio que 

mar, para ciertos respectos que e 

auran comunicado; y entonces dixo c 

cisco de Carauajal: córtenme la cat 

por aqui cerca Diego Centeno, pues 

no se va. Embio a llamar otra vez a 

que ya se auia ydo de allí, que lo au 

llamar su amo, y le pregunto con furi 

jo por Dieíio Centeno y por los den 

todo caso le dixcsse la verdad; si no, 

tantos y a quantos que lo mandaría h 

y el estanciero respondió, con temor 

dreicndo: Señor, yo no se mas an^- ' 
aquello que tor..-- 



113 

mendras, hermano del capitán Martin de Almen- 
dras, con veinte y cinco arcabuzeros en buenos 
cauallos y muías andadoras. Y por otra parte, te- 
niendo creydo que Francisco Negral se yua á Li- 
ma, tuuo gran rezelo que podía causar en la cibdad 
alguna controuersia de algún mal ynfortunio, de 
lo qual le peso en el alma y luego determino de yr 
alia antes que Francisco Negral llegasse a la cib- 
dad. Y assi como yuan llegando los soldados poco 
a poco, mando a sus capitanes que se apercebiessen 
para yr a la cibdad de Lima en seguimiento de 
Francisco Negral, pues Diego Centeno quedaua en 
el ynter alli escondido, y que luego darían la buel- 
ta en busca del, y esto tuuo siempre encasquetado 
en la cabc<;a. El capitán Juan de Morales, viendo 
que los soldados estañan cansados y bien fatigados 
del largo camino que auian traydo, le dixo que mi- 
rasse atentamente lo que mandaua hazer, porque 
ya no auia soldado de quantos le auian seguido 
que estuuiesse para caminar tan solo un passo, que 
muchos dellos estaban (1) enfermos y a esta causa 
no auia quien le pudiesse seguir tanto, y que mira- 
sse muy bien que todas las muías y cauallos que 
trayan estañan muy cansados, matados y desherra- 
dos, y que no podrían caminar quatro leguas, 
quanti mas llegar a la cibdad de Lima, que auia 
ciento y quarenta leguas de camino arenoso y pe- 
dregoso y mucha calor, que desmayarían en el 
camino las bestias y se quedarían los soldados en 
el camino, como lo auian hecho los demás que se 



(I) Ms. están, 
G. DB Santa Claba.— IV.— 3.» 8 



_-.^t*ii.i, que cstaua en Lu 
ssaua, y que de allí passasse rr, 
otras partes para que hizicsse 1 
todos estuuiessen aduertidos. \ 
no desamparase aquella tierra 
Diego Centeno, pues estaua por 
dido, y no sin causa, y que con s 
causar muchos males y daños pe 
ssados, si se tornaua a las Charca 
Mendo(;a yua por alia; y assi le di 
cosas. A Francisco de Carauajal \ 
lo que Juan de Morales le auia áu 
mucha razón que tenia propuso de 
porque también vido que auian cam 
cassi al pie de ciento y cinquenta 
dias. Yten, conoscio que muchos se 
enfermos de cámaras y callenturas 
agua frigidissima que auian beuidc 
que los auia corrompido, sin com 
sino vn poco de mahiz crudo, com 
no auian tenido lugar de lo tostar, 
nar. Por estas cosas y por otros r 
mino embiar mensaiorr» - — 



.-.- ' 



115 

gares por donde auia de passar, y para esto nom- 
bro al mismo Juan de Morales para que fuesse con 
esta mensajería, y el lo acepto. Mientras escriuian 
las cartas y el mensajero se aprestaua, determino 
de tomar el nauio antes que de alli se fuesse, que 
aun estaua en calma, casi vn quarto de legua del 
puerto, y viendo que no podía por no tener en que 
yr allá, se dexo por este dia, por ser ya muy tarde 
y la noche que se venia mas acercando. En el ynter 
mando a (1) sus arcabuzeros, que ya, auiau llegado 
todos, que hiziessen medias pelotas apegadas a las 
puntas de vna vara de alambre, y muchos perdigo- 
nes y balas, que serian mucho menester, y les pro- 
ueyo de mucha poluora que traya siempre por 
delante en vnas azemilas, porque quería yr a com- 
batir otro dia el nauio y a los soldados que estauan 
en el, lo qual se hizo assi por estar todos prestos 
y aparejados. 



(I) Tachado: tad^s. 



CAPITULO XIV 

DE COMO FRANCISCO DE CARAUAJAL . 
QUE AUIA ENTRE DIEGO CENTENO Y 
PARA QUE EL NAUIO VINIESSE A TIER 
DE LO TOMAR, Y AL FIN NO UVO EFFE 
LE EL VIENTO EN POPA SE FUE DE Al 

UA ESPA5ÍA 



Aun no era bien amanescido quan( 
de Carauajal andaua ya leuantado, y 
uio que tan cerca estaña, que las c 
auian traydo hazia el puerto, sg ho 
gran manera, porque todauia andaua 
porque también el capitán Diego de 
no se quería yr sin llenar a Diego O 
los demás capitanes y soldados que ( 
quedado en tierra. Y luego con grai 
diligencia mando al pc^-^--' 



117 

do con la muerte, y porque el y los demás de sus 
capitanes no sospechassen del alguna cosa, por 
que a crudos tormentos le harían dezir por fuerza 
lo que sabia de Diego Centeno, y assi se fue a el y 
le dixo con palabras muy humilldes: Señor, pa- 
resceme que sin balsas, ni canoas, y sin meter- 
se V. m. en la mar, se podra tomar fácilmente el 
nauio, y esto se puede hazer a poca costa y sin 
riesgo alguno; y luego le dixo las sefias y contra- 
señas que auia entre Diego Centeno y Diego de 
Ribadeneyra, diziendole que el las auia oydo pla- 
ticar y concertar entre ellos dos solos en secreto 
vna noche, estando el detras de vn seto de cañas, 
porque hablauan vn poco alto, sin que dellos f ue- 
sse visto ni sentido; de lo qual Francisco de Cara- 
uajal se holgó mucho y le prometió de se lo gra- 
tiffícar muy bien por el auiso que le auia dado. 
Pues sabidas ya las señas y contraseñas que se 
auian de hazer de entrambas partes, tomo consigo 
a Juan Jullio de Hojeda, su alférez mayor, y los 
capitanes y cinquenta soldados y se subieron en- 
cima de vn otero o cerro pequeño que estaua ape- 
gado al puerto, los quales todos se pussieron enci- 
ma del para que fuessen vistos de los que estauan 
en el nauio. Desde alli el alférez Juan Jullio de 
Hojeda, que estaua vestido de grana como lo anda- 
na siempre Alonso Camargo, alférez mayor de 
Diego Centeno, comen<?o de campear el estandar- 
te, que era de damasco carmesi, que desde lexos 
se parescia mucho al estandarte de Diego Cente- 
no, como atrás queda dicho. El capitán Diego de 
Ribadeneyra, viendo esta seña que era la primera, 





■ 


^^^^^H 




118 

creydo que era el alférez Alonso Camargo y 
Dieso Centeno y sus amigos estarían alli 
irdandole; respondieron luego con otra seña, 
Fue tirar un arcabuzai;o, y los de tierra tira- 
issimismo otro arcabuzaío. En fin, los de! na- 
lizieron vna seña con vn IÍeni;o blanco dando 
.ender de como el barco venia a tierra, y los 
rancisco de Carauajal hizieron otra seña con 
tienfo blanco para que se viniessen. V con es- 
ego de Ribadeneyra embio el barco con cier- 
rcabuzeros ios quales venían auissados de su 
an que mirassen bien que no fuessen engaña- 
i eran de los enemigos, y para que viessen 
ana en tierra Diego Centeno y lo que man- 
que se hiziesse, que alli le estauan aguardan- 
;uando Francisco de Carauajal vido venir eJ 




■ 



119 

prestamente en el puerto sin preguntar cosa algu- 
na. Los soldados que venían en el barco, como 
eran arteros y no nada nescios, quando estuuieron 
junto a las puntas de la tierra quanto dos tiros de 
arcabuz [de] donde los de Francisco de Caraua- 
jal estañan escondidos, y viendo que ninguno de 
los soldados que estañan en el otero alto ni los que 
estañan en lo baxo no les dañan el parabién de sus 
venidas, sospecharon mal. Y con esto tuuieron co- 
noscimiento luego que no eran de los amigos, sino 
que eran de los traydores pi^arristas sus mortales 
enemigos, y disparando sus arcabuzes a lo alto del 
otero contra los que estañan en el y contra los que 
estañan en lo baxo, comentaron a dezir a grandes 
bozes: ¡A traydores, cismáticos, enemigos de Dios 
y de sus sanctos y de Su Magestad! no penséis que 
con asechanzas y traydoramente nos aueis de 
prender; a Tuta, a Tuta, que es tierra de vcllacos 
como vosotros; y assi les dixeron otras cosas feas 
y de gran baldón y con esto dieron la bueka mas 
de priesa que despacio y se fueron al nauio. Los 
pigarristas quedaron afrontosamente burlados y 
aun bien corridos de las palabras ynjuriosas que 
los leales les auian dicho, principalmente el gran 
tirano, que bramaua como vn toro acosado viendo 
que no auian hecho ningún effecto en tomar el 
nauio y a los que venian en el. Pues viendo Fran- 
cisco de Carauajal que los del nauio bC yuan con 
el barco, mando que los arcabuzeassen los del 
otero y los de abaxo, y como ya yuan lexos de 
alli no les hizieron ningún mal ni daño como el 
carnicero lo desseaua. En fin, como vido que no 



l'JO 

luía podido prendellos se torno con gran enojo a 
s apossentos y con gran furia mando al eslancíe- 

que las canoas y las balsas fuessen luego tray- 
Bas, porque el quería jt alia en persona a dar 
Bómbate al nauío y prender al capitán Diego de 
Tiibadeneyra ya los soldados que venían con e). 

Mientras se trayan tas balsas y las canoas escri- 
carta a Diego de RibaJeneyra con dos yn- 
ktos del pueblo, los qunles fueron en vna balsilla, 
T lo que en ella breuemente se contenia era: Que 
■ogaua con gran vehemencia a todos los caualle- 
■os que estauan en el nauio se diesseu al seruicio 
e Su Magostad y al de Gonzalo Pii;arro su señor, 
lúes sabian que era Gouernador jurídicamente de 
Bodos los reynos y proutncias del Perú en nombre 
■el rey. que el como buen señor les gratifficaria 
[sce seruicio que le harían, con hLizimiento de mu- 



121 

Tnresestauan con Carauajal; ellos respondieron que 
eran muy poquitos; mas después con los tormentos 
dixeron que eran muchos, mas que no sabían quan- 
tos eran, que no los auian contado. Y con esto des- 
pacho a los yndios atormentados, sin responder a 
la carta cosa alguna, antes embiaron con ellos vna 
gran multitud de bulas de la Cruzada que Ueuauan 
a la prouincia del Chile, gouemacion que fue des- 
pués de Pedro de Valdíuia, con vn escripto sin ti- 
tulo ni firma que desta manera dezia: Estas bulas 
de la Cruzada hallamos en este nauio, que las Ue- 
uauan á la prouincia del Chile; a v. m. suplicamos 
las mande entregar al Comisario ó Vicario que 
estuuiere en la cibdad de Arequipa, porque no se 
pierdan, sino que tan sanctas cosas como en ellas 
se contienen se distribuyan entre los xpianos, o se 
pongan en la caxa de la yglessia o en la de Su Ma- 
gestad. Venidos que fueron los yndios a tierra con 
aqueste recaudo, sintiólo mucho Francisco de Ca- 
rauajal y tomólo por afrenta viendo que no le 
auian respondido a su voluntad, ni lo que el qui- 
ssiera que se hiziera: que luego se dieran con las 
manos atadas al seruicio de Gonzalo P¡<;arro; y de 
no lo auer hecho grunia y rauiaua como vn des- 
esperado. También se enojo brauamente porque 
auian (1) dado trato de cuerda y azotado á los tris- 
tes de los yndios que el auia embiado, sin tener 
para ello ninguna razón ni occassion, siendo men- 
sajeros y vnos yndios bo<?ales que no sabrían res- 
ponder a lo que les preguntauan; por lo qual man- 



(I) Ms. OMttHdú, 



^..iciivaua a traer 

tando ya todos los soldados pue 
ai;ua para embarcarse en las b: 
uo reziamente el viento y el ñau 
mucha ligereza licuando viente 
pocas [horas] le perdieron de vis 
ron a parar todos a la Nueua Esp* 
andando el tiempo se supo, que 
yr a Tierra Firme a causa que es 
dro Alonso de Hinojosa con toda 1 
toda aquella tierra estaua a deuo 
Pi(;arro, como atrás queda dicho. 1 
hizieron Diego de Ribadeneyra y 
brieron las siete yslas Perdidas, q 
ron de los Patagones, que según fa 
cas mas de oro que de plata, y est 
pueblo de Yca, que es en las tic 
junto a la linea equinocial, hacia el 
estas yslas pobladas de hombres m 
de grandes y disformes pies, y Di 
neyra por esta razón los llamo pa 
que los j-ndios de Yca lo dizen, p 
con ellos grandes conf*"»*- 



CAPITULO XV 

DE COMO FRANCISCO DE CARACA JAL, DESPUÉS QUE SE 
FUE EL CAPITÁN DIEGO DE RIBADENEVRA DEL PUERTO 
CON SU NAUIO Y NO AUIENDO HECHO NINGÚN EFFECTO, 
SE BOLUIO CON SUS CAPITANES A LA CIBDAD (1), Y DE 
LAS COSAS QUE HIZO EN ELLA 



Como el Maestro de campo Francisco de Cara- 
uajal vido que el capitán Diego de Ribadeneyra 
era ydo con el nauio, le peso en gran manera; mas 
viendo que no auía podido ni auia sido mas en su 
mano, que harta diligencia auia puesto en todo, se 
dio mucha priesa en despachar al capitán Juan de 
Morales con las cartas que escriuia, las quales es- 
criptas las despacho y embio con breuedad. El 
mensajero que las lleuaua, como hombre cuyda- 
doso y diligente, caminando dias y noches llejío a 
la gran cibdad de Los Reyes, que es en la proiiin- 
cia de Lima, que ay ciento y treynta leguas lira- 
das, en nueue dias, que fue por el camino Real 
que llaman de los Llanos o de la Cosía. Caminaua 
vnas veces en vna hamaca, que los yndios a re- 
muda lo lleuauan en hombros, corriendo, y otras 



(I) Tachado: de Qmilca. 



124 

tezes yua t-n su muía, que era muy andadora, que 
t según las gentes dixeron que andaua quínze le- 
Euas por día y que le auia costado ochocientos pe- 
los de buen oro por ser tan buena. Pues llegado a 
la cibdad de Los Reyes sin que en el camino le aui- 
liesse alguna controuersia, dio las cartas al the- 
liente Loreiii.'o de Aldana dándole cuenta y razón 
Be todo lo que se auia hecho, de lo qua! el y todos 
i afficionados a Gonzalo Pitjarro se holgaron 
Inuy mucho por tan buen suceso y auiso. Passan- 
o mas adelante, yendo por loüas las cibdades, vi- 
as y lugares fue dando el mismo auisso a todos 
is thenieiiies de los dichos pueblos, de todo lo que 
luia suscedido, hasta que allego a la cibdad de 
buito, en donde hallo a Gonzalo Pigarro que esta- 
i hordenando de partirse para Lima, Llegado 



liue fue 



I le dio las cartas. 



125 

termino yrse a la cibdad de Arequipa por derecho 
camino, por descansar en ella de tamos trabaxos 
y fatigas y de tan largos caminos como auían to- 
dos passado, assi de hambre como de frios muy 
}'ntollerables. Assimismo, viendo las grandes y 
diuersas enfermedades que los suyos tenían, que 
del camino se les auia[n] recrescido del caminar de 
día y de noche y de beuer agua muy fría en a3ru- 
ñas, licuando las armas acuestas yendo muchas 
vezes a pie, y licuando la comida encima de si, si 
la hallauan, quando estañan los cauallos cansados 
y fatigados. Entrando, pues, estos perseguidores 
de los leales por la cibdad, lleuauan todas las van- 
deras tendidas con los estandartes que yuan tre- 
molcando por el ayre, y al son de los atambores y 
pifaros yuan marchando con buena horJcnan<;a, 
de tres en tres, puestos en hilera, como hombres 
triumphantes por la vitoria que auian alcanzado, 
y los arcabuzeros lleuauan sus arcabuzes carleados 
con dos balas porque assi les fue mandado. Todos 
qnantos vezinos auia en la cibdad le salieron a 
rescebir y a dalle la buena pro de su licitada \- el 
pésame de sus trabajos, y assi le metieron en ella 
con demonstracion de mucho plazer y alef^ria y lo 
apossentaron en las casas del marques Don Fran- 
cisco Picarro, que caen en la plaga. Lo5 capitanes 
y soldados fueron apossentados por el Maestro de 
campo Dionisio de Bobadilla y por el apossenta- 
dor mayor Francisco Miguel, por sus quartelcs, 
en casa de los cibdadanos, repartiéndolos a como 
cada uno dellos tenia de renta de los repartimien- 
tos de los yndios que tenían en encomienJa. y se- 



auian ydo a diuersas partes, de 
co de Carauajal, y estos soldado 
taron en estas casas vazias comit 
mercadantes y de los tratantes, i 
Ueg^ado a la cibdad, dende a de 
hazer muchas cosas, las quales 
seruicio de Gonzalo Pigarro, diz. 
do que las hazla en seruicio de Su ! 
otra parte pidió a todos los vezinos 
ssen algunos dineros de los que te 
para socorrer a sus soldados, que ^ 
cesitados, los quales se le dieron, 
y de la caxa de Su Magestad sac 
ro a nunca pagar, que los ofñciah 
ron contradezir de miedo. Todos 1 
yndios que estauan vacuos y los qu( 
zinos que se auian ydo con Diego C 
sso en cabera de Su Magestad, par 
titulo y nombre siruiessen a Gongal 
mo después le siruieron. Otro si, mí 
yordomos de Gonzalo Piyarro que 
sas partes, que recogiesspn -' ^ - 



127 

ra que siempre se hallasse en los cabildos que los 
Regidores hiziessen, y tuuiesse voto en el; lo qual 
todo se assento en el libro de cabildo con la mer- 
ced que se le hizo. Hecho esto le caso con vna 
viuda hermosa y honrrada que tenia repartimien- 
tos de yndios, y esto lo hizo sin consentimiento de 
sus parientes, que no querian casalla con el; mas 
en fin, el 'matrimonio passo aunque les peso, de 
manera que el le puso en buen estado, que lo que- 
na mucho. Assimismo caso en esta cibdad a cinco 
soldados de los principales de su exercito con 
otras cinco viudas muy honrradas, y les dio los 
repartimientos de 3*ndios que auian tenido sus ma- 
ridos en encomienda por los gouernadores passa- 
dos en nombre de Su Magestad. Supo dende a 
ciertos dias, de sus espias que en muchas partes 
tenia, como ciertamente Diego Orgoñez y Miguel 
Cornejo, vezinos de la cibdad, tenian escondido a 
Diego Centeno, de lo qual se enojo brauamente 
contra ellos, porque se dezia que lo tenian en las 
sierras de los Andes o de Condesuyo, mas no sa- 
bian en que parte o lugar estaua. Y por no malar 
a estos hombres, que bien pudiera, y por no poner 
en conffussion ni escándalo al pueblo, que estaua 
quieto y paciffico, y por ser estos cibdadanos de 
los mas principales que en ella auia, disimulo con 
ellos y los dexo estar por entonces. Mas después 
de todo esto los embio con gran disimulación con 
cartas a la cibdad de Los Reyes para que las die- 
ssen a Gonzalo Pigarro y al licenciado Diego Vas- 
quez de Cepeda, quondan Oydor, que era thcniente 
sobre todos los thenientes y justicia mayor de toda 



128 

Ba tierra. Y les embio por auiso con Agustín de 
pastellanos, que ya era bueUo de la cibdad del 
Cuzco, dizicndoles de como les embiaua aquellos 
Irezinos para que alia los detuuiessen en el entre- 
lanto que el andaua apaciguando por acá la pro- 
lincia de las Charcas, o si no, que hiziessen de tal 
"manera que en toda la vida no boluiessen mas a 
BUS casas, porque cumplía muy mucho hazer esto. 
Por quanto estos hombres tenían escondido mali- 
EÍosamente a Diego Centeno y a Luys de Ribera, 

f que no los escondían sin proposito ni causa ai- 
tuna, que algún misterio auria en el casso, y que 
essen para ello atormentados para que dixessen 
verdad en donde los tcnian escondidos, y que si 
mola dixessen lesdiessengarrote vnanoche. Yque 

i todo esto (1) se hazia, luesse hecho muy secreta- 



129 

caricias con dennoiistracion de garande y verdadera 
amistad. Ellos no entendieron entonces a que pro- 
posito los auia Francisco de Carauajal embiado a 
la cibdad de Lima, mas de quanto Gonzalo Pi^arro 
los embiaua a sus casas liberalmente, por lo qual 
le besaron las manos por la merced que les hazia 
y le prometieron de prender o matar a Diego Cen- 
teno y a Lu3's de Ribera si los hallauan, o si no, 
que le auisarian si ellos al^ncauan á saber donde 
estañan, y con esto despedidos se fueron a sus ca- 
sas. Después, dende a muchos dias, estos hombres 
supieron ciertamente de como Francisco de Cara- 
uajal los auia embiado a la carnicería, y que ellos 
mismos auian llenado los cuchillos con que auian 
de ser degollados por Gonzalo Pigarro ó por Die- 
go Vasquez de Cepeda, su theniente general, como 
adelante lo diremos. Estando Francisco de Cara- 
uajal en esta cibdad tembló la tierra reziamente 
después de medio dia, de que pusso gran temor y 
escándalo a todos los cibdadanos, principalmente 
los que se hallaron en esta hora en casa de Fran- 
cisco de Carauajal, que todos se salieron huyendo 
a la calle porque se cayo vn pedágo della. A todo 
esto nunca el tirano se leuanto de vna silla en don- 
de estaua assentado, mientras turó el temblor, que 
fue buen rato, de lo qual quedaron todos admira- 
dos del quando lo supieron, y no pudieron adeuinar 
a que causa no quiso salir al patio como todos lo 
auian hecho los que estauan en sus casas. A Juan 
Alcayde y a Francisco Qamorano se les quebra- 
ron las piernas por saltar por vnas escaleras aba- 
xo, de miedo que no los tomasse la casa debaxo, 

G. DE Sawta Clara.— IV.-?.» 9 



.iiv^i ir coniressaa 

como buenos xpianos. Y lo que s 
de Carauajal, que fue un gran p 
mará, mato miserablemente a qi 
dios y vn negro del dicho Franci: 
que se auian arrimado por aquella 
la cibdad no se cayo ninguna casa 



CAPITULO XVI 

DE COMO FRANCISCO DE CARAUAJAL SALIÓ DE LA 
CIBDAD DE AREQUIPA Y SE FUE A CHOCÜYTO, PUE- 
BLO DE SU MAGESTAD, Y DE LO QUE ALLÍ D!XO A 
SUS CAPITANES Y SOLDADOS PORQUE SE QUERIAX YR, 
DIZIENDOLE TODOS QUE LA GUERRA ERA YA ACA- 
BADA 



Después que Francisco de Carauajal uvo des- 
cansado en la cibdad de Arequipa y auiendo hecho 
lo que tenemos dicho y viendo que de presente no 
auia mas que hazer en ella, determino de yrse a 
la prouincia de las Charcas, por dos causas y ra- 
zones que le mouieron a yrse con mas breuedad 
de lo que el tenia pensado. La vna fue, y lo mas 
principal, por no dar lugar a que Lope de Mendo- 
za se al<;asse otra vez con la villa de la Plata; y la 
otra íue por repartir toda aquella prouincia entre 
sus soldados y capitanes, como ya lo auia dicho y 
prometido muchas vezes que les daria los yndíos 
que estauan vacuos, para hazer nueuos vezinos en 
ella. Con aqueste acuerdo embio adelante cassi la 
mayor parte de los soldados al pueblo de Chocuy- 
to, que es de Su Magestad, en donde tenían todos 
la ropa y fardaje que auian dexado atrás, y les 



132 

[lando que le aguardassen alU hasta en tanto que 

ll Ucgasse con la demás gente, lo qnal se hizo assi. 

In este pueblo estauan muchos soldados que se 

íuian quedado atrás, los vnos de cansados y en- 

Irmos, y los otros por no tener cauallos ni muías 

ira poder seguir a su capitán, que en el camino 

■ les aiiian muerto, o cansado, con tanto caminar 

le dia y de noche. También se quedaron otros por 

vuardar el oro y la plata y gran cantidad de ropa 

I mercaderías que Francisco de Carauajal tenia. 

I la que sus soldados auian desado, que todo auía 

■enido a parar a este pueblo, que los yndios que 

Jleuauan no pudieron andar tanto como sus 

nos, que caminaron por la posta- Estos soldados 

igueros tuuieron creydo que Diego Centeno y 

Lope de Mendoza auian de bolucr por otro cami- 



133 

supieron ciertamente el desbarate total de Djego 
Centeno y de Lope de Mendoza. Los soldados que 
se adelantaVon desde la cibdad de Arequipa, lle- 
gados a este pueblo, muchos dellos no hallaron los 
yndios de carga ni de seruicio que atrás auian de- 
xado, porque se les huyeron llenándoles la ropa y 
las yndias que tenian y se fueron a sus tierras y a 
otras partes con ellas a esconderse. Por lo qual 
comentaron todos estos soldados a brauear y aun 
derrenegar, quexandose brauamente de Francis- 
co de Carauajal, diziendo a grandes bozes que por 
seruir a Gonzalo Pi^arro auian perdido lo que te- 
nían, y que si en viniendo el no los remediaua y 
les socorría con dalles algún dinero o ropa, que se 
auian de jt y dexalle porque se anduuiesse solo. 
Dexado esto aparte, Francisco de Carauajal se 
partió de Arequipa con los demás soldados que 
con el auian quedado, y viniéndose por sus jorna- 
das contadas llego al pueblo de Chocuyto y le sa- 
lieron a rescebir todos los soldados con dos vande- 
ras y dos atambores que auian llegado antes. Y al 
tiempo que emparejo con ellos, los alférez abaja- 
ron las vanderas ante el, y Francisco de Caraua- 
jal les quito el sombrero, y assi se ajuntaron todos 
y se tornaron al pueblo con las vanderas tendidas 
como triumphadores, y el se apossento en la 3'gle- 
ssia. Los soldados qne llegaron de nueuo con Fran- 
cisco de Carauajal comentaron también de bramar 
y aun de rauiar porque assimismolesfaltauaa ellos 
la ropa y el seruicio, como a los otros, porque se 
la auian llenado furtiblemente sus mismos vndios 
a diuersas partes. Los otros soldados que hallaron 



134 

ropa, por ser sus yndios fieles se holgiiroo mu- 
llo, y lueí;o se apossentaron por las casas de los 
les, que auia muchas vazias; de muñera que 
líos desesperauan rauiandoy otros se holgauan 
gran phizer y alegría en auer hallado lo que 
an que no les faltaua. Los desnudos, que eran 
luchos, comencaron todos juntbs y cada vno de 
r si en secreto y en publico, de ti,ruftir y bramar 
k! maldezir ;i Francisco de Carauajal, derreñe- 
Bndo de la aduersa fortuna por tanto trabaso y 
n como auian passado y aun passauan, y que 
enian que vestirse, porque andauan todos des- 
05 y descalzos. Y que Francisco de Carauajal, 
a su noticia auia venido todo esto, que se lo 
in ya jicho, no hazía mincion ni casso de les 
aliiun socorro para vestirse; y assi coinenga- 



135 

sse ygnorancia lo mando apregonar en su real. 
Oyendo los soldados el pregón que se auia dado se 
amohinaron mucho mas, y assi se fueron a Caraua- 
jal y le dixeron que auia mucho tiempo qu^ anda- 
lian con el sufriendo grandes fatigas y muy pesados 
trahaxos de la destemplanza del tiempo y de las 
muchas lluuias y grandes tempestades que auia y 
la crueldad del tiempo frigidissimo que los fati- 
gaua estando desnudos y descalzos. Porque todas 
estas cosas no las podian ya sufrir, a causa que 
muchos dellos estañan muy cansados y quebran- 
tados del mucho caminar y velar, y por esto an- 
dauan muy descontentos, que ya no podian hazer 
de sus personas lo que deuian contra los grandes 
trahaxos que se les ofrescian de cada dia y de 
cada noche. De manera que muchos dellos, per- 
dido el temor y la vergüenza, dauan a entender 
con palabras soberuiosas que no estauan allí de 
su voluntad, a causa que no se les gratifñcaua 
luego su deuido seruicio, sino que disimulaua con 
ellos sin lo querer remediar sino era con vanas 
esperanzas. Otros uvo que sin pedir licencia se la 
tomaron ellos y se salieron vna noche del exer- 
cito y se fueron a sus casas, como fue el bachiller 
Pedro Altamirano, el de cobre, que por andar 
siempre armado de vnas armas de cobre le pussie- 
ron este nombre, y Juan Gutiérrez y Pedro Velas- 
quez con otros seis soldados. Por lo qual pusso á 
los demás en voluntad y gana de yrse también, y 
assi se platico entre algunos para lo hazer, pues 
Francisco deCarauajal no se le auia dado nada por 
la yda de los otros, ni menos auia embiado tras 



^x^o, por 10 qual mando al Maestro 

Dionisio de Bobadilla mandasse hechar 
vn atambor por todo el exercito para 
viniessen ante el, el qual estaua aposseni 
yglessia de aquel pueblo, porque les q 
blar, y congregados todos les hizo esta pi 
semblante y aparencia muy graue: 

Yo no puedo pensar que sea la causa 
os aya mouido y acouardado a quereros 
de mi compañía y dexarme a tal tiempo, 
la guen-a mas encendida y trauada qu- 
jamas la estuuo, y en esto veo la gran ce 
desatino que tenéis, sin mirar lo adelante, 
do que Lope de Mendoza es ydo a las C 
con los demás que aueis oydo. Paresceme 
me han dicho, que algunos de vosotros os < 
yr por no andar vn poco de camino que nc 
de aqui a la villa de La Plata, y del rezelo < 
pío officio del tiempo que se nos haze tan 
y tan erizado; y pues Dios lo embia y a el 1< 
confformemonos con su diuina voluntad, 
deziros esto os embie a llamar, no tanto t 
prehenderos nnnof/- -- 



137 

-ue alíi;vino[s] de vosotros distes al Visorrey, como 
^ora contra Diego Centeno y Lope de Mendoza. 
por (1) este trabaxo tan pequeño que al pre- 
«nte nos queda, no permitáis que con poco animo 
e amanzillen y abatan vuestras personas y hon- 
, sino que como hombres esfon^ados y animo- 
passeis adelante con vuestro honor, haziendo 
c^l deuer que mas os conuíene. Pero, mirad, cana- 
Ueros, que todo esto que tengo dicho no ha sido 
estar del todo seguro de aquellos que por las 
ausas susodichas se querían yr, porque a la ver- 
ciad mucho mas se deue presumir dellos que por 
930 passar un poco de trabaxo y fatiga caminando 
desde aquí a la villa de La Plata, se quieren que- 
dar sin ver el premio y galardón que alta les espe- 
Ta e yo entiendo de les dar. Mas porque entiendan 
cine no siento lo que deuo sentir, digo que se va- 
yan los que se quissieren yr en cuyos ánimos esta 
apossentado el temor y la couardia, y no el (2) es- 
fuer^ y ^ufrímiento para tollerar y comportar 
los trabaxos sencillos que nos quedan, ni aun atre- 
uerse a poner en ellos. Estas cosas no las digo á 
los que son de grande animo y valor, ni a los vir- 
tuosos y esforzados hombres, sino á los que se 
muestran de poco animo y son temerosos y couar- 
des, porque estos tales no podran ya zufrir vn 
poco de tiempo el affan, ni menos sabrán conoscer 
los premios y galardones que suele traer consigo 
la virtud del trabaxo, porque con la solicitud y 



(I) Mt. Y p^rqm. 



*m> 



, -. ^»^ti tuuierues, que no por ess 
faboresceros y ayudaros en todo aq\ 
cumpliere, pues aucis militado debaxo 
dera. Por tanto querría mucho saber 
quien son los que se quieren yr, y qua 
yntenciones y voluntades, pues la mia } 
y esto digolo porque no querría viuir 
ni engranado con vosotros, ni vosotros 
ssedes conmigo, porque si algún mal os 
hecheis la culpa a mi, sino a vosotros m 
me daréis occassion para lo mandar h; 
dre de medida para os castigar muy 1 
gado[s]. 

Con esto acabo su platica y arenga, c 
bre que estaua medio ayrado, y como 
pondio dende vn ratillo el Maestro de cí 
nisío de Bobadilla, en nombre de todos 
soldados que querían hazer ausencia, po 
rogaron para que respondiesse por elloí 
cisco de Carauajal, que lo sabría hazer i 
otro alguno, desculpandolos de la culp 
ymponia, diziendole lo que se sigue. 



CAPITULO xvn 

DE COMO KL, MAESTRO DE CAMPO DIOXISIO DE BOBADI- 
LLA RESPONDIÓ A FRANCISCO DE CARAUAJAL EN NOM- 
BRE DE AQUELLOS SOLDADOS QUE SE QUERÍAN YR Y 
AUSENTARSE PARA SUS CASAS, Y DE LO QUE LUEGO 
MANDO PROUEER A LOS SUYOS 



Auiendo Francisco de Carauajal acabado su 
platica, como arriba queda dicho, los soldados que 
se querían yr, no sabiendo que se dezir, suplicaron 
a Dionisio de Bobadilla que por ellos respondiesse 
desculpandolos en todo, el qual, oyendo los rucóos 
dellos, lo concedió de buena voluntad, y haziendo 
su debido acatamiento al General y estando en pie 
con el sombrero en la mano, respondió en breues 
palabras lo sig^uiente: 

La conffian^a que v. m. a tenido hasta agora, 
valeroso capitán, de los caualleros y soldados que 
están presentes, los quales andan en seruicio del 
Gouernador mi señor, esta misma di^^o que jamas 
faltara en ellos deaqui adelante, porque conos- 
ciendo como conosco sus voluntades y buenas yn- 
tenciones, para mi tengo creydo que no dexaran 
acudir a las cosas de v. m. todo el tiempo que tu- 
rare la guerra, mas aun le seguirán hasta el cabo 



be puedan yma^inar, pues ya conoscí 
bien entendido que todo quanto hazei 
cío del Gouernador mi señor. Y ai 
afirmándome en ello y sin poner dud 
los soldados que aqui están presente: 
se querían yr por no seguir a v. m. e 
jornada, estén agora arrepisos dello y 
tentó, proposito y voluntad. Por tanto 
aquel que tenga temor a vn poco d 
¿quien es aquel que esté* tan oluidado de 
¿quien sera el que esté tan desacordac 
ffuer^o y valentía y de lo que deue ál i 
tar? ¿Pues quienes serán aquellos tan • 
de tan poco animo que teman y se rez 
lluuiosa tempestad de agua, y del frío, i 
tenido temor de los arcabuzes ni de 1 
enemigos que siempre han tenido por d 
pecialmente agora, que estando como es 
peras de conseguir el premio y el galar 
trabajos, se quiera yr 3^ ausentar sin re 
xando en el campo a su capitán solo y d 
do. Por lo qual torno a dezir que teniendo 



-t^Itara a do quiera que v. m. fuere, aunque sepan 
7» <?rder sus personas y vidas. Bien tenido crcydo 
4 xie el trabaxo yntollerable y el tiempo tan Uuuio- 
:¿o y eri<;ado y con la destemplan(;a demasiada 
zj^xie haze ajuntandose las vnas con las otras, les 
fc-i.a quebrantado el brio y las fuerzas y voluntades 
ele algunos enfermos que en el exercito vienen 
[ciue] ya no las pueden zufrir. Mas por estos tales 
l:%onibres digo y me oíTrezco y salgo por fiador que 
xiinguiio faltara de vuestro seruicio; ni dexaran de 
oumplir con lo que deuen a sus honrras y a buenos 
soldados. En todo aquello que de mi propia perso- 
na puedo colegir, puedo s^^ramente asegurar 
y sáluar a todos ya cada vno dellos en parti- 
cular que ninguno se atreuera hazer cosa en con- 
trario de lo que tengo dicho. De manera que no 
solamente pagare con mi cabera la culpa en que 
ellos uvieran yncurrido, mas aun me sometere con 
mi persona a la pena y castigo que merescieren 
por el descomedimiento de aquellos que antes de 
dar fin y cabo de su jomada y de su comentado 
trabaxo se fueren y no quisieren seguir a su capi- 
tán. Por tanto a v. m. suplico con aquel acatamien- 
to que deuo que no mire ni tenga atención a lo que 
algunos presumptuosos quedan hazer con vana 
pretenssion y locura en apartarse y ausentarse 
del seruicio del Gouernador mi señor. Sino que se 
tenga atención y se mire a los muchos y grandes 
seruicios que a su sefioria y a v. m. han hecho en 
esta presente jornada, passando, como han passa- 
do, tantos trabaxos, y que cada vno dellos sea per- 
donado y consigan vuestra clemencia para que 



w^ u^jiuio JOS ojos en contc 

soldados cstauan, de aquellos 
sentar y amotinarse, que de 1 
dauan firmes no dijo (1) nada, ^ 
leros lo entendieron luego. Y 
Francisco de Carauajal aprou; 
Maestro de campo aula dicho 
prometiéndole en fee de sus pa 
rian en todo tiempo y no le fí 
vida hasta la muerte. Oyendo 1 
uajal esta platica de Dionisio 
muestra y señal de auer rescebi 
contento, y tornando en manse 
dad 5' mal semblante que poco ar 
en su platica, comento de mira 
alli estañan con amor y buena g 
que auiendo passado estas cosas 
dos con buen talante, para que 
toldos V casas, con muchas carici 
tos, agradesciendoles la buena y 
trado auian, v assi se fueron tod 
mero la reuerencia v deuida cort 
Aun no era bien Hr^ci-./--»- - 



t:>" 



uardados y tapiados en vna gran casa por sn 
mandado. Al qual le hizo quedar en este pueblo 
quando passo por el, para que ajuntasse todos 
quantos bastimentos pudiesse hallar en toda la co- 
marca, assi de mahiz, papas y chuño como de car- 
x^eros y ouejas, para vender en las minas de Porco 
y de Potosí a los españoles y a los yndios que alli 
^!Staaan sacando plata para sus amos. Con esto, 
los soldados, y con el prometimiento que se les 
aiaia hecho que en las Charcas les auia de dar de 
oomer y los repartimientos de judíos que estuuie- 
ssen vacuos, y que a otros daría muchos dineros y 
otras gnuDgerías por las qna les ganassen de comer, 
{raes con esta esperanza, annque vana y larga, se 
contentaron los querellantes. Dende a ciertos días, 
mientras estuno en el pueblo, viendo la razón que 
para ello auia embio a sus casas a ciertos vezinos 
de la cibdad del Cuzco y de Arequipa que auia 
dias que militauan debaxo de su vandera, dándoles 
licencia para que se fuessen a descansar, con tal 
condiscion que dezassen las armas offenssíuas y 
deffenssiuas que tenían. Los vezinos que embio al 
Cuzco fueron Juan Jullío de Hojeda, su alférez ma- 
yor, y diose el estandaite a Pedro Alonso de Ca- 
rrasco, vezíno del Cuzco y hombre rico, y a Lope 
Martin, portugués, Pedro de Bustincia, vizcayno, 
Francisco de Argote, de Segouia, Alonso de Caxas 
y Francisco de Villa vicencio, con otros tres o qua- 
tro- Los vezinos de Arequipa fueron Diego Her- 
nández, Juan de Auiles, alcaydc, Alonso Puerta, 
Alonso de Auila, Vicente Ramírez, Francisco de 
Noguerol y Xpoual Beltran, con otros quatro o 



■1J4 

lineo vezinos; de manera que fueron por todos los 
mae embio n estas dos cibdades hasta veinte ycin- 

vezinos que tenían en ellas repartimientos de 
Indios, y a otros sin ellos- No solamente embio a 
■US casas a estos hombres, mas embio de los sol- 
hados mas viejos en hedad que de la cibdad de 
Duito auia traydo y que Gonzalo Pii;arro auia 11c- 
lado alia desde la cibdad del (^^uzco la primera vez 

e fue contra el Visorrey, que como andauan fa- 
ligados y enfermos los embio a diuersas partes, 

e serian hasta ocho dellos, y les dio cartas para 

e alia les diessen de comer, y les proueyo de di- 
lieros para el camino- Auiendo despachado a estos 
liombres mando hechar vando en todo su exercito, 
■ on todos los atambores, para que todos estuuie- 
Ésen prestos y aderesijados para partirse dende a 

s dias a la prouincia de las Charcas, adonde era 



CAPITULO xvín 

»E COMO FRANCISCO DE CARAUAJAL SE PARTIÓ DEL 
TÜEBLO DE CHOCüYTO PARA I.AS CHARCAS Y EX EL 
CAMINO SUPO DE LA SALIDA DE LOS SOLDADOS DE 
"LA ENTRADA DE DIEGO DE ROJAS, DEL RIO DE LA PLA- 
TA, Y CUENTA QUIEN FUE EL QUE LO DESCUBRIÓ AL 

PRL\CIPIO 



Auiendo visto Francisco de Carauajal que sus 
capitanes y soldados estauan ^^a a punto para ca- 
minar, luego, vn lunes, de mañana, aleando el far- 
daje y la ropa que tenían y que les auia quedado a 
los dichosos, salieron del pueblo con muchos yn- 
dios cargados, y los soldados que fueron con el 
eran doscientos v veynte y cinco, porque de tres- 
cientos y mas que eran, a los vnos embio a sus ca- 
sas, como queda dicho. Y los otros se quedaron 
atrás, los quales se apartaron del camino Real y 
se fueron a diuersos pueblos de yndios con el ser- 
uicio y ropa que tenian, que como no pudieron se- 
guir a su capitán por falta de sus cauallos y de vo- 
luntad que ellos tuuieron, se fueron, como digo, a 
diuersas partes a buscar de comer. Yendo, pues, 
por su camino adelante, llego con toda su gente a 
vn pueblo llamado Cepita, en donde se detuuo seys 

G. T)« Santa Claha.— IV.— ?.*» lo 



lias por falla lie yndios, qut: no uvo tantos quan- 
s el auia menester para lleuar su ropa y merca- 
irias y el fardase de los soldados, por lo qual 
Bescibio muy grande yra y enojo contra los cazi- 
■ uez y principales yndios de aquel pueblo, y arre- 
latando furiosamente a dos dt-Uos les mando dar 
[arrote. Estando aun medio biuos mando hechar 
Bncima dellos mucha paja seca y fuego, y assi los 
liaron como quien chamusca puercos, y en 
■sta muerte acauaron los miserables y desuentu- 
lados yndios de morir con esta crueldad tan mala 
■ endemoniada. Los (1) demás caziques y princi- 
lialcs yndios que estauan presentes fueron amena- 
liidos terriblemente, diziéndoles que si no ledauan 
go muchos yndios, que los auia de qnemar bi- 
líos, como auia hecho de los otros; y si este hom- 
bre endemoniado quería tantos yndios de carga 



147 

xiaco, en donde le dieron vnas cartas que se las 
^uia escripto vn vezíno de las Charcas, su amigo, 
^n las quales le hizo saber lo siguiente. Que cier- 
tas gentes que el licenciado Xpoual Vaca de Cas- 
tro auia embiado los años passados a la entrada 
que llaman del Gouernador Diego de Rojas, que 
«s en el Rio de la Plata, se auian salido todos della 
con el Gouernador y capitán Nicolás de Heredia. 
Yendo mas adelante llego a vn pueblo que se dize 
Viacha, en donde le dieron otra carta que se la es- 
criuio Francisco de Altamirano, que estaua ea 
Ayohav^o, pueblo de su tio Antofto Altamirano^ 
que esta junto a la gran prouincia de las Charcas. 
En esta carta le embio a dezir de la salida de Ni- 
colás de Heredia, de la entrada del Adelantado 
Diego de Rojas, con ciento y cinquenta hombres, 
aunque otros dixeron que no eran sino ochenta 
soldados, y de como Lope de Mendo(;a se auia 
conffederado con ellos y que se auia hecho capi- 
tán dellos, y assi le escriuio otras particularida- 
des. J^rancisco deCarauajal, como era en todo fu- 
rioso, sintió gran pesar destas nueuas y luego 
sospecho que en ninguna manera podia entrar en 
las Charcas en paz, conío el quena, creyendo que 
auria otra alguna trabaxosa refriega como la pa- 
ssada en que le diesse o le pusiessen en mayores 
trabaxos y fatigas. También le peso en auer em- 
biado \' dado licencia a los vezinos y soldados 
para que se fuessen a sus casas, que mucho qui- 
ssiera tenellos consigo para la presente jornada; 
mas con todas estas cosas lo disimulo con grande 
animo, diziendo a los suyos con vn semblante do- 



14,S 

■noso que en sabiendo el capitán Nicolás de Here- 
Idia todo lo que passaua en los reynos y prouin- 
Bcias del Perú, y de como Gont^alo Pi^arro su se- 
Bñor era merita y juridicamente Gouernador. se 
Bvernia a su llamado, desengañado de lo que Lope 
e Mendota le auria dicho, y dexaria el partido y 
lia opinión que auria tomado. Antes que passe- 
mos mas adelante sera bien que demos vna breue 
¡relación de quien descubrió este Rio de la Plata 
1 mar dd norte, y después quien entro en 
leí (1) por las tierras del Perú, que sera vna lectura 
bien apacible. Y luego vernemos a contar destos 
¡hombres que salieron de alia y se boluieron al 
'eru con Nicolás de Heredia, de donde auian sa- 
lido los años passados atrás, y después diremos 
■ o que passo con ellos Francisco de Carauajal y lo 



149 

^ntre los yndios, y por esto el primer descubridor 
1^ nombro el Rio de la Plata. Por muerte de Juan 
IDias de Solis, que auia ydo alia' con titulo de Go- 
xaemador y capitán general, embio Su Magestad al 
mismo rio a Sebastian Gaboto, veneciano, aunque 
otros dizen que era yngles, que fue en el año 
de 1526 por Adelantado, el qual descubrió, gran 
parte deste rio arriba, muchas cosas, y pobló vna 
3'sla alta que hallo en el y la llamo Nuestra Seño- 
ra de la Concepción. Después desto embio Su Ma- 
jestad a Don Pedro de Mendoza, natural de Gua- 
dix, que fue en el año de 1530 con doze nauios y 
dos mili hombres, y nauegando por su mar ade- 
lante murió en el camino, de su enfermedad (1) de 
que dio a los suyos gran pesar y sentimiento, y la 
gente se fue al rio con el theniente que nombro 
hasta que Su Magestad mandasse otra cosa. Assi- 
mismo en el año de 1541 fue también alia por Ade- 
lantado y capitán general Aluar Nuñez Cabe(;a de 
Vaca, natural de Xerez, el que anduuo perdido 
diez años en tierras de la Florida, y lleuo consigo 
quatrocientos hombres en quatro nauios. En lle- 
gando alia fue de todos muy bien rescebido y an- 
dando el tiempo comentaron los vezinos mas prin- 
cipales que en la tierra auia de estar mal con el, 
porque los reprehendia terriblemente de muchas 
cosas mal hechas que ellos cometian contra Dios 



(i) D. Pedro de Mendoza no murió yendo al Rio de la Plata, sino cuandu 
Tolria á España. 

En los sucesos de que no fué testigo Pedro Gutiérrez de Santa Clai.i, 
como son el descubrimiento de America, la conquista de México y la:» expe- 
diciones al Kío de la Plata, comete bastantes errores. 



150 

y contra Su Mügestad. Por lo qu;il le tomaron ¡tan] 
Igran odio y aborrescimiento, que con falsos testi- 
~|gos, los officiiiles det Rej' y vn capitán viscayno 
llluiiiacio Domingo de Yrala le prendieron y lo he- 
ícharon en la cárcel publica, en donde passo mu- 
Tchos trabasos y grandes peligros de su persona y 
Iviüa, que lo qiiissieron matar muchas vezes, mas 
:abo lo embiaron preso a Su Magestad. Ai fin, 
landando Aluar Nuñez Cabera de Vaca en sus ne- 
gocios en la corte, que los lleuaua en buenos ter- 
ninos, murió de su enfermedad, aunque en traba- 
Isosa y pobre vida y gran vejez. Los dos offlciales 
ey que lo licuaron preso a España murieron 
malas muertes y sin conffession, que el vno dellos 
irno loco y mato a su muger a puñaladas, y el 
, rauiando se comió las manos a vocados y al 



151 

ientos como los passados, de donde auian resul- 
^ ^áo muchas muertes, robos y daños con ynnume- 
"^ables males y extorssionesj hazidhdose en ello 
5i^an deseruicio a Dios nuestro Señor y a Su Ma- 
jestad. Por cuitar estas cosas y otros muchos 
^'nconuenientes que se podrían recrescer entre los 
sediciosos y ambiciosos, embio, cómo se ha dicho, 
a buscar tierras nueuas a ciertos capitanes, entre 
losquales fue al Rio de la Plata, por tierra, el ca- 
pitán Diego de Rojas, con titulo de Gouernador 
de aquellas tierras en nombre de Su Magcstad, 
que fue en el año de 1542. Nombró por Capitán c^e- 
neral a Philippe Gutiérrez, y por Maestro de cam- 
po a Nicolás de Heredia, que auia seí;uido siem- 
pre la parcialidad de Don Diego de Almagro y 
era mortal enemigo de los pi<;arristas. En la proni- 
ssion que llenaron estos tres caualleros se conte- 
nia en ella que si por ventura muriesse el vno de- 
Ilos, quedasse el cargo ó cargos en los dos, y si 
los dos muriessen quedasse solamente en el vno, 
y que muriendo el tercero quedasse el cargo en la 
persona que nombrasse el tercero para que todos 
le obedesciessen. Eran estos hombres muy ricos y 
muy principales en la tierra, los qualcs hizieron 
cierta compañia de hermandad en que se gastaron 
ín*an summa de dineros en comprar muchas y di- 
uersas cosas que eran muy necesarias para la 
presente jornada, dando grandes socorros a mu- 
chos soldados para que de buena gana fuessen 
con ellos. A la fama que estos tres capitanes ar- 
mauan gente mouieronse muchos, especialmente 
de los principales vezinos que tenían repartimien- 



I ■ 



I- 1 

1- I 

■1 í 



..,. . .cilios y cinquunta hom 
.'ininiu>(.)>, lo> qiuiK'S fueron 
per^ona^ y .ipcrci.-biJüS de ; 
11<.)^ y -rail s«jru¡oio de ne; 
yndias y mueiios yndios am 
cibdad del Cuzco, en donde s 
acudieron de muchas partes, , 
minar para la villa de la Pial: 
uincias de las Charcas, no tod 
didor^ cada capitán por si, vno 
lo seii^uia, licuando cada capit: 
seruicio que tenian. Esto se hií 
mentos, que tuuieron creydo 
faltar en el camino por donde a 
los barbaros los auian de al(;;i 
necesidad, aunque ellos lleuai 
cantidad de comida en yndios 
chos cauallos y azemilas. El 
destas tierras fue el Gouernad< 
y entrando por aquellas re^ic 
pueblos que todo.^ estaiian pueí 
qualcs conquisto y los atraxo i 
Dios V al vasni '•='■" -» " 



153 



vntada, aunque sea la herida bien pequeña y sa- 
que vna poca de sangre, mata luego, que los hom- 
bres mueren rauiando dándose de calabazadas en 
el suelo, y los nuestros no supieron al principio 
desta maldita yerua hasta después que la esperl- 
mentaron y la vieron con la muerte de muchos 
dellos. Como el Gouernador Diego de Rojas vido 
y sintió que auia ynnumerable gente y que era fc- 
rocissima, no se atreuio a passar mas adelante, y 
con aqueste rezelo embio a llamar por la posta al 
General Philippe Gutiérrez, que se auia quedado 
atrás con su gente, como hemos dicho, para que 
se diesse priesa a caminar, que lo estaua aguar- 
dando. 



CAPITULO XIX 

\tF. COMO PTIILIPPE GUTIÉRREZ LLEGO AL EXERCITO 

E DIEGO DE ROJAS Y PELEARON CON LOS YNDIOS FE- 

■iOZES, Y DE LA MUERTE DEL GOUERNADOE Y ALCA- 

|jlESTO DE FRANCISCO DE MENDOCA, Y DE LAS COSAS 

fjUE HIZO EN EL EXERCITO -COK SUS SOLDADOS 



Auiendo Pliilippe Gutiérrez rescebfdo el man-. 
lado tic! Goucrnador Diego de Rojas, luego a la 



155 

^^a de lo querer matar a flechazos y assi hazian 
"^^estra para effetuallo. Viendo esto el clérigo 
comendador se boluio a los xpianos con gran te- 
^^> ^1 qual yua diziendo a grandes bozes: ¡a ellos, 
aores!, ¡a ellos! jSanctiago, Sanctiago! que enca- 
*^^ los arcos con las flechas para matarnos, y 
^^ quieren pelear que darse de paz, porque vie- 
'^ 'Carchando. Como el Gouernador y los demás 
^^^on esto, y coipo todos estauan a punto de 
^^a, hecha (1) señal por el Maestro de campo 
^^nietieron a ellos con tanto animo y denuedo 
^ Pelearon todos muy fuertemente, los xpianos 
' ^s amigos \-ndios que lleuauan consigo, que ti- 
I ^an lindamente sus flechas contra los barbaros. 
^S enemigos, como deffendian sus libertades y 
' ^íS tierras, comen<;aron también a pelear deses- 
•^^rada y animosamente, que se sustuuieron buen 
^^to con los nuestros, que al fin fueron vencidos y 
^otos con ayuda de Dios y luego dieron a huyr 
todos y mataron -en la batalla y en el alcance mu- 
chos dellos y fue preso el cacique Canamico. Vién- 
dose el cacique preso hablo al Gouernador dizien- 
dole que no le matassen, que el-traeria de paz a 
toda su gente y muchos bastimentos, y sobre todo 
que el siniiria al Dios de los xpianos y daria tri- 
buto al rey de Castilla, y por esto el Gouernador 
le trato muj' bien, porque dende a pocos dias cum- 
plió todo lo que prometió y assosscgo a toda su 
gente. Proseguiendo el Gouernador su camino 
passo adelante con toda su caualleria y se fueron 



(I) M«, y hecha-. 



156 

lodos a vna prouincia llamada Salabina, en donde 
fueron rescebidos de guerra aunque los barbaros 
n primero requeridos con la paz, la qual no 
aquissieronrescebir, antes tuuieron ellos con los 
liuesu'os muchas y grandes refriegas y batallas, 
en donde mataron mucha cantidad de barbaros 
Kin peliiírar ninguno de los xpianos. Andando en 
listas peleas los xpianos contra los yndiós hirie- 
l"on solamente al Gouernador de un flechazo que 
l/n yndio !e dio en vn bra<;o, y como la flecha es- 
lua eneruolada y obrando la mala poni;oña, cau- 
|io darse de cabezadas en el suelo, rebolcandose 
in la gran rauia y furor que tenia, y de morder- 
las manos furiosamente, que los que lo tenían 
sido no se podian valer con el. Y como tengo 
liicbo aun no se sabia e! secreto desta mala y 



157 

icho Philippe Gutiérrez y Nicolás de Heredia con 
^1 mando y gouierno de la tierra, como lo manda- 
Xia el gobernador Xpoual Vaca de Castro en nom- 
'fcre de Su Magestad en la prouission que auia dado 
Si todos tres. El Gouernador Diego de Rojas tuuo 
entendido y aun creydo ser assi, por lo qual co- 
mento luego de quexarsse brauamente a grandes 
bozes, de Philippe Gutiérrez y de su amiga la En- 
ciso, que no sabia por que le matauan tan traydo- 
ramente con tanta crueldad en dalle ponzoña. 
Oyendo Philippe Gutiérrez este gran falso testimo- 
nio que contra su honor y reputación se dezia, 
luego se fue al Gouernador con gran enojo y ran- 
cor, ante el qual dio su desculpa haziendo muchas 
y grandes satisfaciones que en tal casso se reque- 
rían, de la mala sospecha que del se publicaua. La 
Enciso comento de llorar amargosamente por esta 
gran maldad que se le leuantaua, y a grandes bo- 
zes llamaua a Dios y a Sancta Maria su madre que 
viniesse rayo del cielo sobre quien auia dado la 
ponijoña al Gouernador y que descubriesse la ver- 
dad, y con todo esto se fue a donde el enfermo es- 
taña, mesándose los cabellos y dándose de bofeto- 
nes, diziendo que tan gran maldad como aquella 
no la auia hecho ella ni otra persona por ella. Y 
por otra parte dezia Philippe Gutiérrez que se ma- 
taría con el hombre o hombres que este falso tes- 
timonio les auia leuantado, y les hada de bueno a 
bueno desdezir en el campo tan gran mentira y 
falsedad, porque el ni la Enciso no eran personas 
que tan gran maldad auian ellos de cometer; y assi 
dixo otras muchas cosas, de que el Gouernador 



quando hablaua miraua 1" 
ciuendido que estos eran 
con el Ciouernador, porq-. 
mucho a el desde que sal 
mostraron por sus <;randes 
uernador ya muy al cabo 
vida, [le] aconsejaron sus £ 
des émulos de Philippe ( 
i;ouernacion a su grande 
Mendo(;'a, porque tenia grar 
que era gran seruidor de Su 
Uero hijodalgo, y que este ho 
te del cargo. El Gouernador 
hazer, porque auia cédula o 
ciado Vaca de Castro en qu 
faltasse quedasse la gouern 
Philippe Gutiérrez y en Nico! 
esto no lo queria hazer ni o\ 
las ymportunaciones y los ru 
Mendo(;a que al cabo lo uvo c 
tra su voluntad. Y como el Ge 
la parte de Philinno r' — - 



159 

lippe Gutiérrez, el qual concedió en ello de buena 
voluntad por la sospecha que contra el .se tenia, 
porque no tuuiessen cre5'do sus enemigos que el 
lo aula hecho matar por ratronigarse luego en la 
gouernacion, como si no fuera suya, o era muy 
ambicioso por el cargo. Y con esto mando a todos 
los que estauan presentes que le obedesciessen 
por tal Gouernador, y ellos lo hizieron assi y el 
primero que le obedescio fue el dicho Philippe Gu- 
tiérrez, y con esto murió con gran pesar de mu- 
chos, auiendosse primero conffessado, y no comul- 
gado, que el terrible dolor que tenia no le dexo. 
Después que Diego de Rojas murió, luego fue al- 
eado Francisco de Mendo<;a por Goucrnador en 
nombre de Su Magestad, y con gran sentimiento 
mando enterrar muy honrradamente el cuerpo 
diflunto en vna hermita que se hizo en aquel pro- 
pio lugar, en donde se le dixcron algunas missas 
mientras se detuvieron en este paraje. Hecho esto 
nombro luego por su Maestro de campo a Rodrigo 
Sánchez de Hinojosa, con consentimiento de Phi- 
lippe Gutiérrez, y tomo todos los bienes hereda- 
dos de su padre adoptiuo, los quales repartió mag- 
nifficamente entre sus amigos, que eran de los 
hombres mas principales que auia en el campo. Y 
como vieron que se mostraua por mu\' liberal y 
dadíuoso y que repartia de lo que tenia, cassi to- 
dos se le allegaron por rcsccbir algo de su mano, 
por donde se causo que Philippe Gutiérrez no 
fuesse tanta parte en el exercito, porque no tenia 
que dar, y Francisco de Mendoza si, de los dichos 
bienes que auia heredado. Estando los españoles 



liTíimic que hirieron n 
Mcrciido, maestresala q 
dur Dic-iio de Rojas. Y o. 
ña de layerua que cstam 
comento de bramar y a 
el suelo con grandissima 
como lo auian hecho otr 
Hechados con esta yeru; 
Francisco de Mercado se 
bando y la muerte se le 
embio luego a llamar a C 
antes que se le perdí es se la 
ría dezir ciertas cosas que i 
su honrra y lama. Laqual 
Mercado le rogo muy ahinc 
uerencia de Dios y deNucst 
ssc el falso lestlmonio que 1 
que el fue el que primero Ii 
ella dado ponzoña a Diego 
auia muerto. CaClialina de 
se holffo en gran n 
bre la gran falsedf 



161 

al cabo murió dende a vn rato y lo enterraron en 
vna hermita que alli se hizo. Oyendo estas cosas 
Francisco de Mendoza y Rodrigo Sánchez de Hi- 
nojosa y todos los demás, perdieron la sospecha 
que auian tenido contra Philippe Gutiérrez y 
Cathalina de la Enciso, porque entendieron que la 
muerte de Diego de Rojas auia sido de la ponzoña 
del ñechago que le dieron en la prouincia de Sala- 
bina. Mas no por esso los dos mandones perdieron 
el mal talante y rancor que contra Philippe Gutié- 
rrez tenian, porque las consciencias les acusauan 
que le tenian vssurpado y tomado contra todo de- 
recho la gouernacion y el mando de la tierra y no 
pensauan de se lo dar ni restituyr. Esto mismo se 
platico muchas vezes en el exercito por hombres 
que estañan dessapassionados, diziendo que si 
Diego de Rojas dexo por hijo adoptiuo a Francis- 
co de Mendo<;a, no lo pudo hazer en lo de la .q:o- 
uernacion, porque no era suya, ni era herencia he- 
reditaria como de los bienes suyos que le auia 
dado. Ya que lo auia hecho y nombrado lo auia 
hecho al tiempo y quando ya no sentía ni sabia lo 
que mandaua, por la gran enfermedad que lo 
aquexaua y por el gran dolor que lo atormentaua 
terriblemente; y assi dixeron otras muchas cosas 
sacadas en derecho, todas en fabor de Philippe 
Gutiérrez; mas dexando esto aparte digamos lo 
que acontescio a los españoles. Pues continuando 
todos en su conquista salieron deste mal lugar y 
fueron a otros muchos pueblos y a diuersas pro- 
uincias, conquistándolas con grandes traba xos y 
fatigas y con derramamiento de mucha sangre 

G. D« Santa Clara— IV.-3.* n 



blu auiii tamliiun la \'irii; 
con los ciU-'miíiüS, [quienes, 
iiuvstrosciue muricrün des, 
Je ciibfi;ac]as y rcbolcandc 
fir:indisí.ima lastima de lo 
morir, y no sabían que ren 
mal que les causaua esta yt 
curarse. Para saber los nu 
fonirayerua para remediar 
rieron a vn yndio natural de 
sos, con una flecha que halla 
Ic passaron enlrambos muslo 
yndio, viéndose herido, se fut 
que esiaua fresco, riberas di 
junto dos maneras de yeruas, 
lamente entre dos piedras lisa 
lomó. El zumo de las vnas ye 
de las otras se pusso en las 
primero el pedernal que te 
abriendo mas la herida con u 
ron, y con la dieta que tui 
como si no fuera hcniío t - 



163 

determinaron de passar adelante llenando mucha 
de la contraj'erua, que tuuieron creydo que ade- 
lante auria mas pongoña como atrás lo auia, y 
Francisco de Mendoza hablo a los suyos diziéndo- 
les como el determinaua de yr por otro lado a des- 
cubrir tierras que fuessen mejores que las que 
auían dexado atrás. Y que para esto quería llenar 
la mitad de la gente que auia, y que la otra mitad 
se qnedassen en aquel pueblo, y que en el entre- 
tanto que yua y venia hiziessen muchas casas de 
habitación, aunque fuesse de palizada; 3' assi hor- 
deno una buena poblaron, la qual llamaron Mede- 
llin, y se eligieron dos alcaldes hordinarios y qua- 
tro regidores en nombre de Su Magestad, y nom- 
bro vn escriuano mayor. Estando Francisco de 
Mendoza hordenando estas cosas y estando ya de 
partida para yr a descubrir los secretos de la 
tierra, determino de prender a Philíppe Gutiérrez 
porque [enj su ausencia no causasse algunos mo- 
uimientos y nouedades por donde perdicsse el 
mando que tenia, porque derechamente le compe- 
tía a el la gouernacion por la prouission que tenia 
del licenciado Vaca de Castro. Y para auer de ha- 
zer esto lo platico primero con su Maestro de 
campo, el qual le parescio que estaua bien acor- 
dado para biuir de ay adelante quietos 5' pacíficos 
y sin rezelo ni sospecha de cosa alguna, y assi lo 
hablaron a sus amigos y afficionados para que les 
diessen fabor y ayuda y ellos les prometieron de 
lo hazer con entera voluntad. Pues venida la media 
noche, Francisco de Mendo(;a con muchos de sus 
afficionados se ajumaron en casa del Maestro de 



lana bien descuydado t 
c<'so, y lo prendieron 
bozes, diziendo a todo, 
queria matar al Gouen 
campo y alvnrsse con la 
de Su Magestad, y assi pi 
tos prisiones con mucha 
niendole assi algunos días 
matar, acordaron los dos 
toda la tierra, y para Jo 1 
Pcru lo embiaron con Juan 
treynta hombres de a caua 
quales yuan muy bien adei 
uaron por delante a Cathalíi 
de Philippe Gutiérrez, sin ( 
prisión y de su destierro, y ( 
charon fuera del exercito y 
porque no uviesse otro qui 
el, ni quien nlborotassc la 
dezian. 



CAPITULO XX 

DB COMO EL MAESTRO DE CAMPO NICOLÁS DE HEREDIA 
ENTRO CON SU GENTE POR LA TIERRA ADELANTE, Y DE 
LOS TRABAXOS QUE PASO, Y DE COMO JUAN GARCÍA DE 
ALMADÉN LO PRENDIÓ Y LO LLEUO ANTE FRANCISCO 
DE MENDOgA, EL QUAL LE QUITO EL CARGO QUE TENIA 



Como atrás queda dicho, Nicolás de Heredia 
como Maestro de campo se quedo a la postre en 
tierras del Perú para entrar después por la tierra, 
el qual viendo que ya era tiempo determino de 
partirse porque auia dias que no sabia del Gouer- 
nador, y assi comen<?o de marchar con la poca 
gente que tenia, que eran veinte y cinco arcabuze- 
ros y de a cauallo, en busca de sus compañeros 
mientras andauah en los debates refferidos,' aun- 
que ellos no lo sabian. Prosiguiendo todos por su 
camino adelante entraron por tierras de í^uerra 
por otra via que el Gouernador no auia lleuado, 
en donde tuuieron grandes trabaxos y fatigas en 
muchos asaltos y guerras que los yndios barbaros 
les dieron, assi de noche como de dia, que muchas 
vezes estuuieron a canto de perderse todos. V co- 
mo el tiempo era ynucrnoso y de muchas aguas 
no podian hallar rastro ninguno de los compañe- 



■1 

Ir 



\i''% 



IOS que biiscauan. Llcj^and 

con sus vuinu.' y cinco com) 

la vanJa del norlc^ hizicroi: 

palivada para aguardar el r 

dor, en donde esLuuieron mt 

í ,r« ligro y necesidad con grand: 

de contino los enemigos dauí 

del alva, que de dia no se atr 

arcabuzes. Entre otras much 

tros que los yndios les dieroi 

que vna noche vinieron sob 

mil yndios, y los xpianos quai 

salieron de entre las casillas y 

campo. Y esto se hizo de tal si 

vibtos de los enemigos, porque 

escura, y dieron un brauo as 

creyendo que los xpianos esta 

nuestros dieron en ellos de tra 

ron y vencieron, teniendo e 

otros xpianos que en aquel pui 

bor de los que acá estauan. Fu 

ua y sanguinolenta, de tal m; 
muchos K--^ 



167 

^3r ver de ay adelante venir desde lexos a los 
x-iemigos y por guardarse dellos, hizieron vnas 
alayas bien altas a manera de garitas de made- 
i, alrededor de sus casillas, desde donde vían al 
venia, y con cuydado se velauan todos de no- 
>ie. Passaron estos hombres muy terribles traba- 
os, assi de hambre y frío como de asaltos ynau- 
itos que de dia y de noche les dauan los yndios 
Tiemigos, que les turó mas de seys meses conti- 
uos que alli estuuieron detenidos muy contra to- 
sa voluntad. A esta causa no sabian que se ha- 
er, porque el Gouernador no los embiaua a 11a- 
como lo auian concertado en las ynstrucio- 
x^es que entre ellos se auian hecho, y assi se esta- 
laan quedos con grande pena y congoja como 
l^ombres desesperados, no pudiendo adeuinar lo 
c^ue podía ser con tan larga dilación. Mas en lin, 
A'n dia señalado del señor Sant Marcos Euange- 
lista, auiendo aquella madrugada hecho vna pro- 
cession muy deuotamente ca[n]tando las ledanias, 
A'ieron las atalayas desde lo alto gente de a cauallo 
que venian derechos hazia sus casillas, que vn yn- 
dio los guiaua, de lo qual rescibieron grandissimo 
contento y alegría creyendo que los venian a lla- 
mar y que aurian [hallado] tierras ricas. Estos 
hombres de a cauallo que vieron venir eran los 
treynta que lleuauan presos a Philippe Gutiérrez 
y a Cathalina de la Enciso, A los qualcs mandaron 
en el camino que no dixessen ni hablassen cosa al- 
guna a Nicolás de Heredia, ni a los suyos, hasta 
su tiempo, porque si lo hazian los matarían a pu- 

% ftaladas. Y con esto, auiendo dexado Juan García 

> 

1 

r 

\ 



16S 

■linadeii muy airas a los prisioneros, se ade- 
I con algunos de los suyos y llegando cerca 
■ueblo le salieron a rescebir lodos a pie y con 
|rai;os abiertos, alabando a Dios con mucho 
alei,^ria, porque ya sabian de su venida, 
a yiUencion lan mala como trayan- Juan 
le Almadén se apeo de su cauallo y abra90 
s de Heredia con gran demostración que 
llgaua de velle sano y bueno, y también á sus 
laneros, y dixole como venia por todos ellos, 
(i hablándose fueron los que vinieron y los que 
lan, todos juntos a pie, y entraron en el pueblo 
micha alearía. Estando ya todos dentro de la 
I del Maestro de campo, le contó por entero, 
Iido los compañeros delante, todo lo suscedido 
:rnador Diejío de Rojas y a Francisco de 
[■lot,-:\ y a Philipc Gutiérrez, y de las demás co- 



169 

el estauan, y a Philippe pusso buenas guardas por- 
que no se le fuesse; -mas después lo embio desde 
alli con Cathalina de la Enciso, con seys de a ca- 
iiallo, hasta ponellos en tierras del Perú. Quissie- 
ron mucho los compañeros del Maestro de campo 
deñenc^Ue porque no le prendiessen, y mas quan- 
do les quitauan las armas, porque todos estauan 
bien descuydados deste mal suceso, y Philipe Gu- 
tiérrez les dixo que no lo hiziessen por ciertos res- 
pectos que auia, porque de otra manera alli se ma- 
taran los vnos y los otros, porque Heredia era sol- 
dado viejo y animoso. Mas en fin, el fue preso por- 
que entonces fortuna faborescia la parte de Fran- 
cisco de Mendoza para que representasse vn poco 
su personaje en esta tragicomedia en que se ponia, 
y en lo que paro adelante lo diremos. Hechas estas 
cosas y llegados los seys hombres que licuaron á 
Philipe Gutiérrez, se partieron todos los vnos y 
los otros en busca de Francisco de Mendova, el 
qual, llegados ante el, los rescibio muy bien y otro 
dia hizo a Nicolás de Heredia que se desistiesse y 
apartasse del cargo que tenia y que le jurasse por 
Gouernador 3' capitán general de Su Magestad. 
Nicolás de Heredia lo hizo assi muy contra toda 
su voluntad por ver el tiempo que era y no le ca- 
lia hazer otra cosa, y luego torno de nueuo á nom- 
brar por su Maestro de campo a Rodrigo Sánchez 
de Hinojosa con voluntad y consentimiento, aun- 
que for<;oso, de Heredia, que aprouo en lo exterior 
todo lo hecho aunque otra cosa tenia en el pecho. 
Hechas estas cosas con otras muchas que las voy 
zifrando, Francisco de Mendoza se partió dendc á 





170 

tos di.is de U'i poblaron que auia hecho, con la 
rid de la genle, porque la otra mitad se que- 
a en el pueblo con el Maestro de campo Ro- 
;o Sánchez de Hinojosa para que alli fue- 

ju'^ticia míyor y su lugarteniente. Prosi- 
sndo Francisco de Mendo.;a su camino passa- 

cl }■ los suyos por muchas prouincias remotas 
jr muchos pueblos de guerra, porque los yn- 
; les dauan grandes rebatos de dia y de noche 
endiendo sus libertades y sus tierras, en que 
1 muchos descalabrados de la vna parte y de 
tni, y por aquí no auia de la yerua poníoño- 
Atrauesaron después vnas sierras aspcrissí- 
i y muchos rios grandes y malas ciénegas y 
os de amplisaimos salitrales, en donde en mu- 
-1 partes no hallaron que comer sino rayces de 



171 

castellana, y los españoles respondieron muy bien, 
diziendoles ¿que era lo que querían? Vno destos 
yndios se allego mucho a la lengua del agua y d¡- 
xo en alta boz, en lengua castellana, que era ladi- 
no: ¡a compañero! ; respondió vn soldado: ¿qtíe 
queréis hermano?; y el yndio le echo vna pulla 
diziendole: zahondóte las migas por tu ague/ero; 
de que dio gran risa a los españoles. El cacique 
destos 3'ndios, que también era medio ladino, pre- 
gunto en lengua castellana, mal aljamiada, por el 
capitán de los xpianos, y Francisco de Mendov^a 
se le puso delante y le dixo: ¿gne quieres^ herma- 
no, que yo soy?; y el yndio le dixo: muy mofo 
eres para ser capitán; mucho mejor ¡o fuera essc 
viejo que esta a par de vos; que era Juan García 
de Almadén, el que prendió a Nicolás de Hercdía; 
y dicho esto luego boluio los ojos -a los demás 
xpianos y les dixo en alta boz. ¿Adonde vays, la- 
drones^ desuella las caras, cimarrones todos y 
xpianos malos, que andar por aqui robando toda 
esta tierra? ¿no tenéis miedo de{\) Dios? los oíros 
xpianos por acá sentar, son buenos y mas )nejo- 
reSj vosotros no, porque estar mucho vcl lacas 
matadores. Los otros dezir a nosotros: daca pes- 
cado, hermano, toma tixeras, agujas, hilo y se- 
da; daca mahiz, hijos, toma bonete, paño y cha- 
quira; y vosotros como vellacos, dezir: daca, da- 
ca comida\ daca yndios, yndias, mahiz; daca io- 
do, toma lanzada, cuchillada, y toma pelota cotí 
arcabuz. Anda, anda, vellacos, todos ladrones; 



(I) Ui.eidf. 



172 

i lio sentar mas aquí, y si seiilnr luego itio- 
odos; yo hascr matar con flecha con yndios 
í: y dichas estas cosas les dieron todos mucha 
ria y grita haziendo burla y escarnio de los 

nos. De manera que el cacique los enjabono a 

s, de lo qual vnos se rieron y otros braualos 

■lojaron mucho, y queriendo saber de los xpia- 

Ide aquel rio que adonde estauan, les daua 

Ti pesadumbre porque no podían tomar lengua 

Bquellos barbaros, hasta que tomaron vno de- 

■con maña y ardid que hizo vn fulano Soleta, 

lera buen soldado y de grandes fiierijas. Los 

iros, queriendo faborescer al compañero pre- 

lo pudieron y promeiieron a los nuestros de 

vña carta que era de otros spianos que has- 

iL-1 paraje auian llegado, si soltauan al yndio; 

r>¡anoh con desseo de saber nueuas de los i 



173 

pie era aquella tierra, y en donde estauan los xpia- 
nos. En fin, como supo que no auia por allí cerca 
españoles, comento de vaguear por aquella tierra 
de vna parte a otra, con grandes trabaxos y fati- 
gas de guerras y peleas que los barbaros les ha- 
zian, sin hallar ninguna de la riqueza que busca- 
uan, ni tierras buenas adonde hazer asiento. Por 
lo qual determinaron de deshazer la rueda y de 
boluersse a la poblaron que atrás auian dexado 
hecha, para determinar alli lo que mas les conue- 
niesse, o lo que auian de hazer para lo adelante, 
pues no hallauan tierras ricas, ni buenas; y con 
esto se boluieron. Viniendo Francisco de Mendo- 
<;a por su camino acónteselo que riñeron dos sol- 
dados y se desainaron para matarsse en el campo, 
que el vno se dezia Pedro Moreno y el otro Fran- 
cisco de la Cueua, y estando riñiendo los dos de 
bueno a bueno, el Francisco Garcia de la Cueua 
dio a Pedro Moreno vna cuchillada en el lagarto, 
que murió della dende a tres dias. Francisco de 
M^ndoQa sintió mucho este desaffio, y mas de la 
muerte de Pedro Moreno, porque auia sido buen 
soldado, y lo mando enterrar honrradamente; mas 
el dissimulo esta muerte lo mejor que pudo por 
algunos dias y no dixo nada a Francisco Garcia 
de la Cueua porque era su amigo y se auia halla- 
do con el en la prisión de Philippe Gutiérrez; en 
fin, el se mosti'o en todo y por todo de su parte. 
Antes de allegar a dos jomadas del pueblo que 
sus compañeros tenían hecho, lo hizo prender y 
traer ante si y le hablo sobre la muerte de Pedro 
Moreno y después lo mando conffesar con el ele- 



174 

L comendudor que alli estaua, porque esiaua 

da la semencia que auia luego de morir; el 

iv confieso y tardo mas de dos horas en la 

íbion. Hecha la conffession, Francisco García 

Cueua se descutpo lo mejor que pudo, dizien- 

Bjiie Pedro Moreno le auia affrentado y después 

a desalliado con mucha presumpcion y so- 

li.T que auia tenido, y que lo auia tenido en 

1 menosprecio y escarnescia del, y porque no 

luiessen por couarde auia aceptado el desaífio. 

I lie como su espada auia Uegado'primcro ai 

', pudiera el muerto malallc a ei, y que era 

pió y costumbre entre los soldados de pundo- 

Idcrfcndcr su reputación y honor porque otro 

uno lo menospreciaste y le tuuicsse en po- 

IV pues que su señoría mandaua quitalle la vi- 



175 



tristeza, algando los ojos al cielo como que a Dios 
pedia justicia: aora bien» señor Francisco de Men- 
doza, pues me mandáis quitar la vida, 3*0 creo que 
no os licuare mucha ventaja en esta partida, por- 
que en comparación sera tan poca que aun no se- 
ra vna carrera de cauallo, y alia nos veremos an- 
te Dios, donde daréis cuenta desta ynjusticia que 
me hazeis, agrauiandome en todo y por todo como 
lo aueís hecho a otros. Dicho esto callo y luego 
comento de encomendarse a Dios y a Nuestra Se- 
ñora mu}' deuotamente como buen xpiano, reinan- 
do el credo v conffessando nuestra sancta fee ca- 
tholíca; le dieron garrote en vn palo rollizo, y los 
que se hallaron presentes notaron bien estas pala- 
bras, adeuinando que Francisco de Mendoc^a auía 
de acabar la vida con muerte supitanea, como 
passó después. 



CAPITULO XXI 

-: OTKAS MUCHAS PELEAS QL'E LOS ESPASOLES TT^"^ 
llF.ROX CON LOS YXDIOS, V DR COMO DlE<iO ALÜARE.Í^ 

■el almen'dbal y otros mataron a francisco d»*^ 

JeXDOCA y dieron la GOÜERNACION a NICOLÁS D^^* 
IIEREDIA, QUE DE DEHECHO ERA SUYA 



Después que Francisco de Mendoza hizo esta -* 
i aniba refrenda se pusso en camino con 




177 

jaxos y peligros los hombres que quedaron en 
eal después qae se fue Francisco de Mendoza, 
; no ay lengua tan dozil que los pueda contar 
explicar tan por entero como ello passo, porque 
lando y peleando con los barbaros de dia y de 
che se vieron muchas vezes totalmente perdidos 
sin remedio alguno si no fueran socorridos y 
nparados con el diuino fabor. Para matar A to- 
:>s los espaOoles se ajuntauan muchos enemigos, 
ue para cada xpiano auia doscientos ó trescien- 
3S yndios, y muchas vezes eran acometidos con 
.ran denuedo y con mucha braueza, que herían a 
nuchos xpianos a puros flechazos y sin ninguna 
'>iedad. A tanto vino la ossadia destos barbaros 
Hue llegauan a las casas, sin temor y con grande 
Curiosidad, a se las quemar apegando fuego en 
muchas partes con gran denuedo y braueza; mas 
en fin, los nuestros como espafloles animosos dc- 
ffendian valerosamente sus casas y offendian a los 
enemigos con muerte de muchos dellos. De aqui 
salió Francisco de Mendoza con todos los suyos, 
dessamparando lo que auian poblado, y fueron a 
buscar tierras que fueran buenas, fértiles, y sobre 
todo ricas como las del Perú, en donde pudicsscn 
bazer su assiento y Yiuienda de proposito. Auien- 
áo salido del real y caminando y vagueando por 
sus jornadas contadas no les faltaron muchos re- 
cuentros y peleas que con los barbaros tuuíeron 
por las prouincias y pueblos por do passaron, 
hasta que allegaron a vna prouincia grande lla- 
mada de los Chincbagones , que era una gente 
guerrera y ferozissíma. En esta prouincia asscn- 

C. DI Sjhit. CtAlt«.-IV.-J," II 



...aucra y de gnindcs es, 
cado hiziiTon sus casas, t 
y de ^auzes, y las azotea 
do.s aguas coirientes, en di 
de osle piiehlo yuan los vi 
por la comarca, de donde 
descalabrados nialamente, 
en guarda de lo que queda 
dt los Chindiaíiones los yn 
comarcas les dieron muchoí 
friegas, assi de noche como 
pelearon con ellos valerosa; 
ron ynlinitos dellos y prendí 
Estos prissioiK-ros dieron m 
do los .\pianos que estnuan 
Chile y do \'iijíulo y de Ara 
poblat,"ones que se contenían 
aquellas sierras que era de la 
ya en este tiempo los nuesl 
bien trabajados de velar y 
continuas Uuuias y grandissi 
con las cotidianas peleas y n 
baros les ñ-j" — 



179 

e Mendoga que seria bien 3'r en demanda de la 
ouincia del Chile y del oran valle de Arauco, en 
-exonde aula fama de grandissimas riquezas de oro 
T^ermejo y de rebaños de carneros y ouejas de los 
se crian en la misma tierra. Porque en todo 
que auian andado en tres años, poco más ó me- 
, no auian visto oro ni plata, ni señal dello ni 
otro (1) metal alguno, y preguntando á los yn- 
*dios que adonde estaua el oro y la riqueza que de- 
-zian, respondían ellos que estaua en las sierras, 
^señalando con la mano hazia ellas, de lo qual se 
liolgauan mucho porque les parescío que estañan 
-«n el paraje del Chile o muy cerca de alli. Estando 
los nuestros assossegados vna noche, aunque sin 
^^arda ni velas, arremetieron los barbaros bra- 
uamente al cercado por dos partes, que eran las 
puertas por do salían y entrañan: los vnos pelea- 
ron por la vna puerta, y los otros por la otra, que 
los yndios entraron dentro del cercado a pesar de 
los xpianos, llenando la victoria en la mano. Acu- 
dieron luego A la vna puerta Francisco de Men- 
doza, Diego Aluarez del Almendral, Pedro Gen- 
iales, Francisco d'Espino, Juan Vasquez, Ber- 
naldíno de Balboa, con otros muchos xpianos, en 
donde pelearon valientemente con los yndios; en 
ñn, como finos españoles. Por la otra puerta acu- 
dieron el Maestro de campo Rodrigo Sánchez de 
Hinojosa, Nicolás de Heredia, Pedro López de 
Ayala, Pedro Barba, con otros muchos españoles, 
los quales pelearon animosamente contra los ene- 

(I) Uñ.aira. 



c|urd;irüii muchos españoK 
no pilÍL;rú iiinyuno dellos 
dixffoii iiuc Francisco de I 
osta liaialia noturna, que ai 
Rio lie la Piala, como atrás 
xcron que el se hallo en ell 
mucho d.nndo razones para 
entre ellos uvo i;randes por 
autriguar esta contienda, ai 
dixeron que aun no era llegac 
batalla, ni qital voto y opinión 
muchas \ ezes me contaua Be, 
uno de los principales hombres 
cito, que se hallO en todas csti 
pues, que Francisco de Mendot; 
ta batalla, y con su llegada se 
tos hombres principales de aue 
clones y irrandcs quexas del, y 
que dezian era que Francisco i 
huyendo dcllos y que no los q 
queria que el campo estuuiessc 
apartado y diui'"'" " 



181 

^piensa este diablo matarnos aquí de hambre, o 
darnos garrote sin porque, como lo hizo a Fran- 
cisco García de la (1) Cueua, que lo mató sin justi- 
cia?; mejor será que lo dexemos con el demonio y 
nosotros nos vamos al Chile á descansar; assi que 
en este tiempo auuia entre ellos estas murmura- 
ciones. Estando las cosas en estos términos, Fran- 
cisco de Mendoga y Nicolás de Heredia trataron 
entre si de lo que harían, o adonde yrian desde 
alli, porque en todo quanto auian andado no auian 
visto cosa buena en donde poblar de veras. Nico- 
lás de Heredia respondió diziendo que le parescia 
que era bien salir de la tierra, o sino que fuesse 
alguno á dar noticia del descubrimiento que auia 
del Rio de la Plata y de las demás tierras que auia 
visto y andado y dar relación dello al Gouernador 
Vaca de Castro. Y que si el [lo] mandaua se pornia 
en trabaxo [y] el yria en persona y que de alia 
trayria mucha gente de socorro, armas, arcabu- 
zes, poluora, cauallos y herraje, que eran muy ne- 
cesarios, y assi de otras cosas que eran menester 
entre los soldados, pues yuan necesitados y faltos 
de todas ellas. Y que si esto no queria hazer, que 
se fuessen al rio de Vngulo y que de alli yrian a 
dar sobre el Chile á vnas tierras muy ^i^randes y 
buenas que las auian descubierto los españoles 
que escaparon en el nauio de Magallanes quando 
atrauessaron el Estrecho, pues estauan alli Pedro 
de Guzman y Francisco Manuel que sabían la tie- 
rra. Sobre estas platicas se enojo mucho Francis- 



(I) Tachado: FutnU, digo. 



juro A Dios que si otra vi- 
cio vn ;irbol. Nicolás de 1 
cho, aunque lo disimulo, y i 
le di\o que lo que el auia p 
con ilobtez de ¡iniíno, ni po 
lámeme por le seruir en ell 
poco su enojo j' no le afreni 
te. Y que demás desto se 
que el mandasse, estar o q 
parteado mejor le paresciei 
e yria(i; adelante en el entrt 
la villa; y con esto se le quit 
jo que contra el aula concet 
pecha. También a esta sazo 
hombres ú Francisco de Menc 
dizicndolc que pues Diego ¿ 
dral estaua a píe, que los ynd 
los cauallos que auia tenido. ; 
lidad y buen soldado, que le i 
los que auian sido de Francist 
ua, para en quu le pudiesse í 
peón y andaua enfermo ■^' ■ 



183 



ues se auia mostrado mucho de su parcialidad 
on mucha fidelidad como buen amigo suyo. A 
sto respondió Francisco de Mendoza a manera 
escarnio y desden, y dixo: Diego Aluarez buen 
moldado es, mas duerme mucho y por esto no le 
quiero dar el cauallo que me piden; y con esto se 
:ftieron desabridos los demandantes. Mas después 
no falto quien lo dixesse a Diego Aluarez del Al- 
mendral, el qual lo sintió mucho y lo tomo por yn- 
juría y affrenta, con protestación que se auia de 
vengar aunque supiesse que en la demanda auia de 
perder no vna vida, sino dos mili que tuuiesse. Con 
esto comento luego de tratar con los verdaderos 
amigos que tenia, diziendoles secretamente de co- 
mo quería vengar la ynjuria que se le auia hecho, 
y de matar a Francisco de Mendo<;a porque tenia 
malamente tiranizada la gouemacion de la tierra. 
Y porque también auia desterrado a Phelippe Gu- 
tiérrez y quitado el cargo a Nicolás de Heredia, y 
que no era bien ser mandados de vn rapaz como 
aquel endemoniado que los tenia muy sobjetos y 
amilanados, y assi se dexo dezir otras cosas. Dende 
a quatro o cinco días que passo todo esto, estando 
ya todo el exercito en el pueblo de los Comechin- 
gones, donde se auian passado Diego Aluarez del 
Almendral (1), lo torno a tratar muy de veras con 
sus amigos verdaderos. Y para lo effectuar habló 
a Pedro Barba y a Bernaldino de Balboa y a otros 
hombres de los mas principales que auia en el 
campo, con mas otros soldados de gran animo que 



(i) Ms. Almendrar, 



,.. vonuaciios; yioac 
lo qiic'n:m. Media noch 
tra Sc-ftora de Sftiembn 
jurado-s en casa de Die^ 
salieron dolía en dos qu 
fue ;i la podada de Fran 
quadrilla, y como el sint 
mará di\o en alta boz: ¿qi 
ay? Kespondiu Diego Alúa 
ser sino Diego Aluarez qu 
menester?-; y diziendo esti 
mente a la cama en dondt 
mato a puñaladas sin que ni 
ni aun socorrer, por mas I 
tanto hizteron los de la otri 
ron a Rodrii;o Sánchez de F 
que dio a l-'rancisco de M' 
passaiia junto a su casa, par 
fahor y ayuda porque lo m; 
fue por demás su bozear. l\ 
co de Mendova, como Dicfít 
dral tenia irrandes hiervas 
zo V lo Ik'uo ■ 



a Rodrigo Sánchez de Hínojosa, ya muerto, 
arándole de vna pierna. \'¡sio esto por Xicola^ 
eredia hizo vna muestra de buen semblante y 
) con vna buena gracia y amor a todos aque- 
ombres y luego dixo: ¡bendito sea Dios nues- 
ieñorl que nos ha quitado de encima a este 
»re, que cierto era trabaxo zufrir sus neceda- 
soberuia, pues nos tenia tan amilanados. Y 
esto salió fuera de su casa, aunque era de no- 
e] hizo dar vn pregón que dezia en esta ma- 
Manda el yllustre seflor Nicolás de Heredia, 
rnador y capitán general por Su Magestad, 
inguna persona de qualquier calidad, estado 
discion que sea, no salga de su casa, so pena 
aerte y de traydor y perdimiento de bienes; 
[ ninguno salió hasta saber lo que podia ser, 
le muchos adeuinauan muchas cosas. Hecho 
^mbio luego a llamar a los hombres mas prin- 
ís del exercito y a los soldados, y mientras 
intauan era ya de día claro, y luego les hablo 
:mente, y delante de todos mando apregonar 
:a boz la comission del Gouernador Xooual 



1 = 



desic nombra mienii 
de Avala, que prctt 
ptir ta i;ran amistad 
i't'dia. Otro día siyui 
ct'SMO contra Fraiicist 
Maestro de campo, ha; 
y destierro de Philippe 
y tiranta que auia vssa 
dia por ser Maestro de 
de la muerte que dio ; 
Cueua, j- de otras cosas 
estos neí^ocios íueron ce 
ral, la qual sentencia sí 
en todo el escrcito; mas 
enterrados honrradamen 
de calidad y por auer m 
se liizo a lin cK- contentar 
querían bien. El Goucrn, 
perdono luc^io a todos 
contra el, mostrándose i 
parcialidad de Francisco 
que a vnos les peso "— ■ 



CAPITULO xxn 

I>B LAS RESUELTAS QUE UVO EN EL CAMPO DE NICOLÁS 
DE HEREDIA SOBRE QUE PEDRO LÓPEZ DE AYALA Y 
OTROS SE VINIERON LA SUELTA DE LOS REYNOS DEL 
PERÚ, Y DE COMO ENTRARON CON LOPE DE MENDOÍ^A 
Y LOS SUYOS, A LOS QUALES HIZO LUEGO AMIGOS 



Después que fueron hechas y passadas todas 
estas cosas arriba contenidas, entraron todos los 
capitanes en consulta con el Gouernador Nicolás 
de Heredia para ver o determinar lo que se auia 
de hazer para lo de adelante, y entre ellos uvo 
muchos y diuersos acuerdos y paresceres, porque 
vnos desseauan poblar la tierra, y otros querían 
salirsse della pues que no hallauan ninguna de la 
riqueza que buscauan. Otros desseauan yrse a la 
prouincia de Ungulo q al Chile, que dezian que 
alia auia superabundancia de riquezas de oro y 
aun de plata, y que auia muchos bastimentos de 
diuersas maneras, y que el rio de allí era muy 
grande, como Guadalquiuir, y era apropiado para 
poblar tres o cuatro cibdades y repartir los pue- 
blos entre los que uviessen de poblar, para que to- 



s tuuiessen de comer. Mas después y al cabo de 
las platicas y acuerdos que tuuieron entre lodos 
se vino a resumir y se determino que elGo- 
licrnador Nicolás de Heredia se parliesse para los 
s del Perú con todos los hombres que auian 
luedado en el exercito, y pidiesse fabor y avuda 
[■ socorro de gente al Gouernador que hallasseti 
In la tierra puesto por Su Magostad, porque te- 
Tiian creydo que el licenciado Xpoual Vaca de 
iro se atiria partido para los reynos de España- 
ue tornando a entrar por la tierra podían traer 
■amiuo a Philippe Gutiérrez con nueuos y mas 
limplissimos poderes y recaudos, y traer de alia 
luinientos hombres y muchos mas cauallos y ar- 
pias olfunasiuas y deffenssiuas, y traer mucho he- 
con otras cosas muy necesarias a la guerra. 



ía.s c¿\bes*í^>í como tVayles; y Iletrados mas Iiazia 
tierras del Perú hallaron otros que hablauan la 
nii^nia lenoua del Perú, de lo qual se holíj^aron 
rnucho porque se venian alle<^ando su poco a poco 
íi tierras de promission, como ellos dezian. An- 
dando por su camino adelante llegaron a las tie- 
rras y cordilleras de las muy ásperas sierras ne- 
viadas de los Andes, en donde entre ellos uvo mu- 
er Has differencias y debates muy porf fiadas, porque 
alguna manera no se podían concertar. Porque 
querían poblar alli por ser tierra aparejada 
3^ bien apropiada para ello por el comercio de los 
3rTidios naturales que auia por todas aquellas co- 
«Tn^arcas, y por el rio grande, pastos y la mucha le- 
a y arboleda que tenia y muy espaciosos llanos 
eg^idos que auia, con mucha piedra buena para 
szcr luego casas. Otros uvo que dessearon yrse 
21. tierras del Perú, como tenemos dicho, por des- 
<ransar de tantos trabaxos y fatigas como auian 
X>assado, por lo qual se pussieron en dos vandos y 
parcialidades para matarse los vnos y los otros, 
de todo lo qual sentía mucho el capitán Nicolás de 
1-Ieredia, y poniéndose de por medio los apacigo a 
todos con muy buenas palabras y sfentiles razo- 
nes. De ay a pocos dias se salieron todos juntos de 
alli y atrauessando las sierras de los Andes se ha- 
llaron en las tierras del Perú, cient leguas mas 
abaxo por donde entraron, y caminando mas 
adelante llegaron a vn pueblo llamado Quirequi- 
re, en donde tomaron otra vez los españoles a te- 
ner otras contenciones y alborotos para matarse 
los vnos y los otros. Por lo qual el capitán Nicolás 



era el que lo reholui; 
dcssaiinos; con esta j 
toda la fíente. Yendo . 
dose mas toparon en 
llamado Pedro Amadc 
tando carneros y de v, 
man coca, el qual les di 
cidas en la tierra. Y tar 
venida del Visorrey Bl 
Real Audiencia y Chañe 
auia embiado a la cibú 
Oydores, y de las reuoluc 
de la vna pane Goncato 
Francisco de Carauajal, ; 
no y Lope de Mendoza i 
Entendido esto por el ca 
determino de tomar lii b 
yr contra Gonzalo P¡i,ai 
siempre de la vanja de le 
^uido a la conlina su opii 
de la mar inundo poner l:i 
creyendo que csi--' 



191 

sustentaua la boz del rey, y que a este hombre tan 
excelente auian de dar fabor y ayuda y seguir su 
vandera, y no la de los pi^arrístas, que todos 
eran reputados por traydores. Para hazer esto, vn 
día, en amanesciendo Dios, se amotinaron hasta 
treynta soldados con Pedro López de Avala y cer- 
caron luego los toldos y tiendas donde estañan 
apossentados Nicolás de Heredia y su Maestro de 
oampo Diego Aluarez del Almendral, diziendo en 
stlta boz: Señor capitán Heredia, nosotros vamos a 
buscar con mucha priessa el seruicio de Su Mages- 
^ad; V. m. no nos estorue la yda, ni vaya tampoco 
SI la mano a los caualleros que se quissieren yr en 
compañía, pues v. m. ya no es nuestro capitán, 
justicia, sino el Gouernador del Perú, pues es- 
itamos en su jurisdicion. Nicolás de Heredia dixo a 
grandes bozes, que muchos lo 03'eron: ¡a señor Pa- 
piro López de Ayala!, aguarde v. m. vn poco, que 
^odos juntos nos yremos en compañía, que mi yn- 
tencion no es otra (1) sino yrme luego adonde esta 
«1 capitán Diego de Centeno y Lope de Mendoza, 
a seruir a Su Magestad contra esse Gonzalo Pi<;a- 
rro que esta aleado con las tierras del Rey. Pedro 
López de Ayala no quiso aguardar, creyendo que 
le harían mal, antes el v los trevnta hombres de 
a cauallo comentaron a caminar en demanda de 
Diego Centeno llenando consigo todo el seruicio y 
el poco fardaje que les auia quedado, licuando por 
caudillo al dicho Pedro López de Ayala. Desta 



(O Ms. airo. 



192 

marera se diuidieron y apartaron estos hombres, 
beloqualles peso mucho a! capitán Nicolás de 
Jieredia j" a Diego Aluarez del Almendral y a los 
nemas hombres del exercito que quedaron alli con 
tilos, a los quales conoscian por capitanes de Su 
fclagestad, que no hizieron ningún mouiniiento 
fcara yrse con los otros, porque yr vn dia antes o 
Kespucs, todo era yr. Queriendo yr tras ellos albu- 
los soldados de los principales para los hazer bol- 
ler por fuerij-a, les djxeron el capitán Nicolás de 
Heredia y el Maestro de campo que no fuessen, 
liorqiie entre ellos no uviesse alguna braua refrie- 
ma en donde algunos dellos perdiessen las vidas, y 
s dexaron yr a su ventura- De manera que 
■odos los conjurados yuan por su camino adelante 
Mon g^-an recato embiando sus corredores adelante 
i para ver si Nicolás de Heredia emhiaua 




193 

los suscesos que auian passado en las tierras que 
Eiuian conquistado, y de la manera r forma que se 
¿luian apartado de Nicolás de Heredia 1'. A Lope 
de Mendoza le peso mucho por esta desconformi- 
«dad que auia entre estos caualleros, mas el procu- 
ro de los reconciliar lo mejor que pudiesse y assi 
«scriuio luego vna carta al capitán Nicolás de He- 
redia ¡para que] se viniesse a ellos, por quanlo le 
^ueria dezir muchas cosas de palabra que eran 
cumplideras al seruicio de Dios y ai del Rey. El 
ciapitan, de buen comedimiento y por saber nue- 
uas vino adonde Lope de Mendot^a estaua, y des- 
'pues de auerse rescebido muy bien entrambos, 
^ue se conoscian de mucho tiempo atrás, se habla- 
ron muy largo de sus cosas y Nicolás de Heredia 
ase que.io mucho de Pedro López de Avala, que 
hiendo su soldado le auia dexado en el campo sin 
razón alguna. Pedro López de Ayala se desculpo 
)o mejor que pudo y con dezir que yua a soruir a 
Su Magestad y en su nombre a Diego Centeno, y 
mo por gana que tuuiesse de hazer algunjs nou"- 
«jades en la tierra se auia adelantado con aquellos 
soldados que presentes estauan. Lope de Mendoza. 
Alonso Camargo y Luys Perdomo. oyendo las 
<)uexas del vno y las desculpas del otro, lue^jo to- 
maron la mano en los hazer amigos, de tal manera 
que los vnos y los otros se reconciliaron y Pedro 
López de Avala en conclussion pidió perdón al ca- 
pitán Nicolás de Heredia, y el le perdono y se 



(I, Tachvlet Altmm. 
G. DI Savta Cl«(i 




;. V los demns soldados que 
n Avala hizíeron lo (1) mismo, 
se hizieron amigos con pro- 
Su Magcstad y a Lope de 
que passo se dirá en este ca- 



CAPITULO XXffl 

^OMo LOPE DE MENDOCA CONTÓ A XICOLAS DE HE- 

^ y a los que salieron de la entrada todo 
^^^ auia suscedido en la tierra, y con bue- 
Palabras y dulces razones los atraxo a >i • 1 i 
>í' se nombro por general de sc magestad 



^^Quando Lope de Mendoga se apartó de Die^o 

cij ^teno en el puerto de Quilca, como atrás queda 

^^-^^0, se fueron juntos con el Alonso Camarico. 

^•^ ^rez mayor de Centeno, y Luys Perdomo. el 

I^^^arío, con otros diez o doze arcabuzeros y con 

^^^^ que pudo recoger en el camino que andauan 

^^5'dos de Francisco de Carauajal. los quales s*: 

^^^ron todos por la costa de la mar arriba por 

*Srunos días hasta que llegaron a yn puebío vj*.- 

^^^dios. Y sin parar en este pueblo sino fue tomar 

^%o que comer para ellos y para sus cauallos. 

^exando á mano yzquierda la mar se subieron y^jr 

la gran serranía de los Locumaes y se fueron u ¿a 



(i) US. assi. 



1% 

Bprouincia de las Charcas, donde se pensaron librar 
Bmejov que en otra parte de ia gran furia y cruel- 
Idad de Francisco de Carauajal. Porque tuuieron , 
Tíiempre entendido estos caualleros que en no te- 
lendo Carauajal que hazer e» la cibdad de Are- 
jipa y en toda su comarca, daría luego la huella 
ira la ;;rnn prouincía de las Charcas a repartir 
los pueblos de los yndios entre los suyos, como ya 
auianoydo dezir. Alonso Camargoy LuysPer- 
liomo y los otros que yuan con el le dieron por 
lonscjo se meiiesse en la villa de la Plata y se al- 
l-asse otra vez cou ella en nombre de Su Mages- 
lad, porque entonces estaua j-a a deuocion de 
poni,-alo Pii;arro. El no quiso jr alia hasta ver en 
D que parauitn las cosas de alia abaxo, y también 
líor la poca uente que llcuaua y por la mucha que 
3 ternia en la villa, creyendo que 



197 

' X- a la entrada del gouernador Diego de Roías, o 

i no hazer lo que bien le paresoiesse que íuts^e 

1. seruicio de Su Majestad. Determinada^ e^ía^ 

osas entre ellos tomaron lo que u vieron menes- 

r, en el pueblo, para el camino, y assi se pussie- 

en el, los quales caminando para l:is sierras 

paron a medio camino a Grabiel Bermudez. co- 

redor de Pedro López de Avala, como arriba 

\ieda dicho. Con el qual y después con el capitán 

Picolas de Heredia )' con los demás de la entrada 

assaron todas aquellas cosas que arriba tenemos 

^ífferido, y Lope de Mendoza por dar cuenta de 

i en las cosas que auia, como ellos lo aciar. hecho 

"•^ el, do buen comedimiento hablo a toJos er. :a 

"^Drma y manera siguiente: 

Auran \ s. ms. de saber que el rey nuestro se- 
or embio a Blasco Xuñez Vela, cauallero rr uy 
ombrado del habito de Sanctiaiío. natura* ¿e *.a 
ibdad d'Auila, por Visorrey y capitán *:eneral i 
stos reynos y prouincias del Pc-ru. con quatrc 
y dores para que assentasscn y lormas-en vr.a 
eal Audiencia en la cibdad de Lima. Lo- qua'e- 
^odos cinco hizieron y hordenaron mucha- y 1 
"Viersas cosas muy buenas que conuenian a¡ -eru: 
-c:io de Dios y al de Su Majestad, siendo m';y rr.- 
xiechosas a los españoles y a los yndios natura". .- 
de la tierra. Gonzalo Pi<;arro y otros muchos j : 
siguen su mala opinión, no les paresoienJo '-y-r. 
«stas cosas, se al<;aron y rebelaron en la ::bJaJ 
del Cuzco contra Su Magestad, yendo ^.'jrr.'j \-y: 
ron contra el Visorrev v contra la Real Au J eniii 
con mano armada, llenando muchos capiíane-s y 






1 


^^^^^^1 




198 

oldadus todos puestos a punto de guerra. Y con 
:ran dcsuerguenca y maldad han perseguido y 
lersiguen y mallratan a todos los caualleros que 
e muestran por grandes seruidores de Su Mages- 
ad y contra los que agora siguen el partido del 
,'isorrcy, y a muchos dellos han muerto y les lo- 
rian las haziendas que tienen, aplicándolas para 
i mismos. Por lo qual muchos vezinos de toda la 
ierra que aman mucho el seruicio del Rey se han 
■do huyendo a la cibdad de Quito, en donde esta 
1 presente el Vísorrey, aunque otros se han cs- 
ondido en diuersas parles de miedo de las cruel- 
lades y muertes que Coméalo Picarro y su Maes- 
ro de campo Francisco de Carauajal han hecho 
■n filos, Y como Diego Centeno sea vno de los 
grandes seruidores de Su Magestad y su leal ca- 




■ 



i 



199 







ndo en la villa al capitán Alonso de Me 

mo en frontera nuestra, y sabido por 

nteno que Alonso de Toro se auia buelt 

^dad del Cuzco salió del despoblado y ton 

tornar la villa, haziendo della huyr a los a 

dos de Gon^lo Pi<parro. Mas después d< 

to, el g^ran tirano como supo desta salida 

a embio contra nosotros a Francisco de 

jal, su Maestro de campo, hombre cruel y 

oniado, el qual llego al pueblo de Paria en 

^^tau^mos aguardando el mandado del \'is' 

nos fue tan contraria la fortuna que sin d 

Ha fuymos desbaratados por este cruel ca 

"^. Y no contento con aquesto nos persiiruic 

"'^ n brauissimo alcance en donde nos tomo i 

arte de nuestros soldados, y a muchos 

altrato y ahorco, y con el rezelo que dei 

os nos fuymos retrayendo hasta el puei 

requipa. Y hasta alia no nos dexo, porqi 

ras nosotros hasta que del todo nos desl 

'^^esbarato, y de alia nos venimos retrayenc 

^ca, dexando a Diego Centeno y a Francis< 

^ral y a Diego de Ribadeneyra escondidos c 

ademas soldados que no nos pudieron sei^uir. 

sierras del Condesuyo y en otras partes. \ 

donos agora por acá supimos en el camii 

ciertos yndios espias y por cartas que no-> 

bieron ciertos amigos nuestros y vezinos d 

quipa, como el endiablado Francisco de C 

jal boluia otra vez a esta prouincia para m-: 

en la villa de la Plata. En donde piensa r- 

entre sus soldados nuestros repariimi' nio^ 




200 

lios y otros que ay en la tierra vacuos, y también 

^iene a saber si parescemos por acíi, para hartar 

leidad en quitarnos las vidas porque auemos 

Jeguido la pane de Su Majestad y la de su Viso- 

Jrey. Diclias estas cosas con otras, les tomo a ha- 

ar, por los conmouer de veras al seruicio de Su 

.agesiad, y por los atraer a su parcialidad y bue- 

m les dixo que pues en todo se auian mos- 

Irado por grandes seruidores del Rey nuestro se- 

, le liizicssen este seruicio muy señalado, que 

a ellos seria el prouecho y la honrra. Que con 

Jrande animo y prompta voluntad hiziessen de 

Lil modo y manera que desbaratasse los desigños 

I conceptos de Francisco de Carauajal, y que ha- 

II en su campo, si venciessen, lo qual tenia 

o, muctias y grandes riquezas con mucha 



201 

tíe Su Magestad, en donde quiera que estuuiessen. 
3b''assi lo mandaua a los offíciales del rey, para dar 
tie socorro a los soldados que allegasse y ajuma- 
rse, y que en todo casso diesse batalla a todos 
cuantos capitanes y soldados uviesse de [los] Pica- 
iKTos, hasta los destruyr y hazer justicia dellos. 
los soldados de la entrada, creyendo estas cosas 
3 otras muchas que Lope de Mendoza les dixo, les 
'plugo mucho dello, principalmente quando enten- 
dieron que podía hazer gente y dalles fabor y so- 
<orro en dinero se holgaron mucho mas, porque 
«líos venían desnudos y descalzos, y por hallar tan 
Ijuena coyuntura por medrar y mudar el pelo malo. 
Nicolás de Heredia, auiendo oydo largamente a 
Lope de Mendoza le peso en gran manera por las 
renzillas y debates que auia en la tierra, porque 
luego entendió que tarde o nunca auia de boluer a 
las tierras que el y sus compañeros auian descu- 
bierto; mas con todo esto les dixo: Estas contien- 
das que ay, supimos dias ha antes que llegassemos 
a las prouincias de las Charcas, por ciertos yndios 
que nos dieron noticia de todo ello, mas no supi- 
mos quienes eran, ni contra quien, ni por que. ni 
quien gouernaua estas prouincias. Mas despee- 
que partimos de vn pueblo llamado Quirequire en- 
contramos a vn español que dixo llamarse Pedro 
Amador; este nos contó todo lo que passaua en la 
tierra, del Visorrey y Gonzalo P¡<;arro y de Diet^o 
Centeno, lo qual sabido por nosotros tomamos 
luego la boz de Su Magestad y assi venimos a ser 
uir al que la tuuiere. Pues hemos llegado a tan 
buen tiempo, yo y todos los caualleros y soldados 



202 

I de 1:1 entrada lie Diego de Rojas aueraos sali- 

■los ponemos en seruicio de Su Magestad. como 

i lo auemos estado. Oyendo 

|i Lope de Mendoza y viendo la buena voluntad 

I todos mosirauan lener, luego se hizo nombrar 

■apitan general, de consentimiento, de todos 

en nombre de Su Magestad, y assi puso luego 

a langa vn estandarte de damasco colorado 

-aya, grande, doblado y encogido en vn paño 

lienvo, y aleándolo en alto los soldados se hu- 

1 ante el como Real vandera de Su Mages- 

I Kntonces Nicolás de Heredía airando la voz 

■: Ea, señores caualleros, los que aueis salido 

i compañía de la entrada, sepan iodos que yo 

¡uldado del señor general Lope de Mendoza; 

co a vs. ms. !e tengan por lal, pues son ama- 

'l seruic 



203 

ron mas de dos semanas holgando y descansando 
del largo camino como auian traydo de tan lexa- 
ñas tierras. De allí se fueron al pueblo de Pocona 
porque auia en el muchos bastimentos, y luego co- 
mentaron de adobar y aderes^ar las armas oífen- 
ssiuas y deffenssiuas que tenían, porque supieron 
que Francisco de Carauajal se venia de cada dia 
mas acercando a ellos. Estando en este pueblo 
embio secretamente a llamar a ciertos vezinos 
que estauan en la villa de la Plata que estauan del 
muy affícionados y eran verdaderos amigos, los 
quales vinieron con los alcaldes y regimiento sin 
que lo supiessen los sequaces de Gonzalo Pi<;arro. 
Y por otra parte embio a llamar a todos quantos 
caciquez y principales yndios que auia en toda la 
comarca de aquel territorio, para que truxessen 
todos los bastimentos que teninn en sus pueblos, 
todo lo qual se hizo assi. Dendc a die? días que 
llegaron a este pueblo, Lope de Mendo<;a dio y 
prouej'o de algunos socorros y pagas a los capita- 
nes y soldados de la entrada, de la moneda de Su 
Magestad, que dizen auerse traj'do de la villa de 
la Plata, los quales se auian sacado secretamente 
de su Real caxa. Assimismo dizen que se truxeron 
muchos dineros en plata de las minas de Porco y 
de Potosí, que se tomaron de los mayordomos de 
Hernando y Cónchalo Pi<;arro y de vezinos y mer- 
caderes y de otros particulares, y que se ajunto 
cantidad dellos y de los pueblos de yndios que es- 
tauan vacuos que auia en todo aquel territorio. 
Otros dizen que Lope de Mendo(;a embio a ciertos 
hombres de gran confian(;a a lugares secretos 



20i 

lidonde el y Diego Centeno tenían enterrados se — 
cretamente mas cinqucnta mili pesos en plata, y " 
puo parte destos dineros fueron los que se dieron 
staron entre los soldados de la entrada, y no 
itros que dizeii que se truxeron de la viUa, n¡ 
tras partes, Lo qual es mas verjsimil. Aunque 
verdad, muchos de ta entrada, o. cassi la ma- 
tor parte dellos, no quisieron tomar este socorro 
sros que les dauan, a causa que pretendie- 
ron otras mayores mercedes, que era en los repar- 
Bimientos que esperauan de los yndios que esta- 
icuos. Mas al cabo y a !a postre tomaron y 
Jescibieron los dineros por la gran iiecessidad en 
tauan puestos; mas alli no auia mercaderes 
[• tratantes para compralles alguna ropa y cal^a- 
Éo para vestirse y calcarse, y assi tenian todos 
irdada su plata en sus costales. Desta manera 
■ontento a todos los soldados, que a los arcabuze- 
■os dio alRunos dellos quatrocientos pesos, y a 
i quinientos, y a otros a sietecienios pesos, y 
?ran de los mas principales, y a los de a caua- 



206 



sarias para la batalla que esperauan dar a los pi- 
<;arristas, retinando la poluora que tenían, y en ha- 
z^ muchas mechas de algodón para los arcabu- 
2^» langas y picas para los de a cauallo y pique- 
mos, atando a los palos de las bastas espadas, da- 
S^s y cuchillos para pelear con los tiranos. 



DE COMO FRANCISCO DE 
CAMINO, LLBCO AL PUÉ 
DONDE EMDIO AL PADRE 
i AL CAPITÁN LOP 
V QUE SE DIESSB 

pig. 



Caminando Francisco c 
nadas contadas, yendo di 
las vanderas tendidas, II 
en donde hallo a Diego ( 
nos soldados que auian j 
ta desile el pueblo de Qu 
y como no lo pudieron 
aguardando en este dich 
que llegasse. Destos sus : 
rano de como auian i*-- ' ' 
los ho"--- 



207 

lias DO por esso perdió punto de animo para yr 
adelante en busca dellos adonde quiera que estu- 
uiessen, con esperanza de los venzer. Otro día si- 
guiente se pusso en camino enderes^ando para' el 
'pneblodeCotabamba, sin yra la villa, queladexo 
^ mano j-zquierda, y estando cerca del le salieron 
sirecebir, mas de miedo que vergüenza, el caci- 
«jue y principales yndios, los quales le dixeron 
«]ue sus enemigos estauan mas adelante en el pue- 
Ho de Pocona aji^uardandole. Desto se holgó mu- 
<ho Francisco de Carauaja] y con tanto se metió 
en el pueblo con las vanderas tendidas y al son de 
los atambores, y el cacique le yua diziendo en su 
len^aje que era anchacinchi y alun songo, y 
que Lope de Mendoga era atagualpa, que quiere 
dezir que era muy valiente y de gran coracon, y 
que Lope de Mendoza era vna gallina. Francisco 
de Carauajal se alojo luego en casa del cacique 
porque estaua vn poco fatigado y mal dispuesto, 
y los soldados se esparcieron y se alojaron por las 
casas vazias do los yndios, que estauan a la re- 
donda y en circuyto de la plai;a, en donde descan- 
saron quatro dias por amor de Carauajal que aula 
llegado muy cansado de tan largo camino que 
auia hecho. En este pueblo repartió entre sus ca- 
pitanes y soldados mucha poluora, mecha, langas, 
picas y otras armas ofíensiuas y deffensiuas que 
lleuaua en la munición en muchos yndios que 
yuan cariíados destas cosas, porque el yua muy 
bien proueydo dellas. Luego todos comeiii;aron de 
apercebirsse y aderes^ arsse, assi en sus personas 
como en herrar los catiallos y azemiins que te- 



v. I. 



locü de Carauajal y sus ca 
nian todos <;ran esperanza t 
yjj principalmente que el pretei 

to ardid para atraellos a su i 
nion, como lueoo diremos. I 
con la dili<;encia, solicitud y < 
hazian mostrauan tener coh\ 
confrontarsse y pelear con si: 
auian oydo dezir que los de la 
uan muy brauos y ferozes y ai 
para esto los aguardauan en el 
Y como los pi^arristas supieror 
nos ó heredianos estauan de allí 
o quinze leguas, dezian alguno 
uossidad y gran altiuez que si- 1 
les auia escapado dentre las ir 
agora de tal manera que Lope c 
les escapasse otra vez por mu 
y que vencidos a estos pocos d< 
de sus trabaxos y fatigas. Pues 
rauajal, queriendo con buenas i 
lalsa opinión a los heredianoc 
entrada. \' ^-^ 




^os que se podrían recrecer si la batalla se daua, 
escríuio ciertas cartas a Lope de Mendosa y a los 
^íeredíanos de la entrada con el Padre Márquez, 
Su c:ipellan, con el qiial les embio a dezir de pala- 
bra lo siguiente. Que bien sabia el ser muv uran- 
^e el valor de los caualleros que aii^ora salieron 
ci^ la entrada y que con el se han ajuntado de pre- 
^^^nte, que aunque no fueran sino solos veinte 
^^ ombres entendía que le auian de aguardar y dar- 
batalla. Mas que mirasse primero y atenía- 
lo que hazia, y que dexada aparte la pa- 
ilón que tenia concebida en el pecho, se alle- 
asse mas a la razón, que por esto le embiaua 
paz si la quería rescebir, o la guerra que 
ra gran destruydora de las gentes y de las ha- 
iendas y que era muy mala vezina; de mane- 
a que escogiesse la vna o la otra. Y que lo pa- 
sado fuesse passado y que los rancores y eno- 
^>s que auian tenido entre ellos los dias atrás 
e hechassen agora a vna parte y á vn rincón co- 
perpetuamente cosas oluidadas y nunca vistas 
li hechas, y quese<liesse al seruicio del rey y al 
Gonzalo Pi^arro su señor. Y también que el 
'«-nísmo sabia ciertamente como Gon<;alo Pigarro 
Gouernador jurídicamente, nombrado por la 
Audiencia, que se la auian dado y encomen- 
ciado en nombre de Su Magestad, y que de su par- 
t:e haría con Pi^arro le perdonasse lo que contra 
^1 auia hecho y lo admitiría en su gracia boluien- 
dole el repartimiento que le auia quitado. Y que se 
ajuntassen en vno en buena concordia y amistad 
con mucha 3^ entera confformidad para que de ay 

G. p« Santa Claka.— IV.— 3.* 14 



• :i 



f. 



tes y anexas a ellas, se vinies 
cibiria benigna y amorosam 
grande y fiel ami{í;o como por 
assi les embio a dezir otras 
vnos y a los otros. A los capiti 



.r;J»| j principales heredianos que cor 

* J de Heredia auian salido de la c 



dezir de como el auia desbar. 
Dieg:o Centeno y a Lope de Mei 
soldados que andauan aleados i 
Gongalo Piv;arro su señor, y qi 
se le auia escondido en el puerto 
Arequipa, y que Lope de Meado* 
bres fujxitiuos se le auian escapa 
nos con la huyda y retraymiento 
V que auia sabido agora de pres' 
taua por estas partes, y que a es 
a buscar con vnos pocos de cauí 
en su compañía porque lo desse 
cer para le seruir en todo lo qi 
por las buenas obras que de su r 
cebido. Y que por euitar f^^*^ — ' 



211 

luleros y seruidores de Su Magestad, no consintie- 
que se diesse entre ellos alguna batalla, pues 
;staua claro y visto que no sabían a que vanda 
leria la victoria, sino que todos ellos fuessen 
-^eruidos de apartarsse de la compañía de Lope de 
'3MÍendo<;a, pues constaua que los traya engañados 
3r abobados con vanas esperan<;as y prometimien- 
■"•os. Y que rescebiria señalada merced si viniessen 
^^odos a seruir a Gonzalo PíQarro su señor, que era 
Jurídicamente Gouernador del Perú, y que el en 
-jsu nombre les haría muchas y muy buenas obras 
y benefficios en la tierra para que pudiessen gozar 
-y tener de comer en ella, y que mirassen atenta- 
mente lo que hazian, porque si el los vencía, que no 
auia de perdonar a ninguno dellos, porque los auia 
de mandar ahorcar y hazer quartos. Y que esto lo 
auia de hazer porque quisieron creer mas a los 
desatinos y locuras de Lope de Mendoza; [yj pues el 
no se auia sabido gouernar sino con su huyda, no 
menos lo haría agora, porque no se atreuia ni sa- 
bia que cosa era aguardar a su enemigo para dalle 
batalla, y que tomassen sus buenos consejos, pues 
los daua como buen padre, hermano y amigo. Y 
que bien sabia el que si ellos le venciessen, que 
luego le auian de quitar la vida y hazerle pedamos, 
y que daria por bien empleada su muerte si en la 
batalla acabasse la \;ida, pues muriria en seruicio 
de Su Magestad y de Gonzalo Pi<;arro su señor, 
con gran honor y reputación. Y que muerto el, bien 
tenia por cierto y creydo que su muerte seria lue- 
go muy bien vengada, porque ellos no podrian es- 
capar de las manos de Gon<?alo Pii;arro o de algu- 



CAPITULO XXV 




E COMO EL PADRE DIEGO MÁRQUEZ FUE AL PUEBLO 

E POCONA Y DIO LAS CARTAS A LOPE DE MENDOCA, 

OR LO QUAL SE ENOJO MUY TERRIBLEMENTE CON EL 

STA QUE SE APLACO VN POCO, V DE OTRAS MUCHAS 

COSAS QUE PASSARON EN SU EXERCITO 



El Padre Diejío Márquez fue despachado con 
^as cartas que Francisco de Carauajal le dio, el 
^ual, como no auia sino catorce leguas bien tira- 
bas de vna parte a otra, las anduuo en medio día 
y vna noche en su muía muy andadora, que fue 
amanescer al pueblo de Pocona para dar su men- 
saje. Y sintiendo que ya era leuantado Lope de 
Mendo(;a, y con licencia de las guardas y velado 
res, entro dentro de su aposento, se fue a el, y 
haziendole su deuida cortesia y acatamiento le dio 
la carta, la qual era de crehencia que para el yua, 
y el General lo rescebio amii»ablemente, y visto 
que auia leydo la carta lue«>o le dixo de palabra 
todo lo que Carauajal le roy^aua hiziesse por su 
amor. Lope de Mendoza sintió en j^ran manera 
este mensaje y quisiera hcchalle luego fuera del 
pueblo y del exercito porque no hablara con los 
capitanes y soldados heredianos; mas en fin el lo 



I lo mejor que pudo darnJo a enien- 
.)ia nad.i [dcj lo que entender po 
I miento, por lo qualle mando con 
4UC no hablasse con ninguno de 
idicron 1\ic'í;o los ciipitanes y al- 
ia casa donde Lope de Mendoga 
ido, a fama que auia venido vn 
íro de Francisco de Carauajal que 
|:¡do de los mendocinos, \- los de la 
i:m ver y oyr lo que diría y a lo 
Padre Márquez, viendo tantos 
Biados, repartió entre ellos las de- 
I lleuaua y ellos las rescibieron. las 
ion publicamente !o que en ellas se 
L" Lope de Mendoi^a, porque no 
I dcHos aliíuna cosa donde no auia 
bpe de Mendoza oj"o leer las car- 
jpara los de la entrada, comeni;o de 
viendo en quan poco lo tenia 
ICarauaJal, menospreciándole en 
. tacripto en las cartas. Principal- 
mucho mas quando cyu dezir al 
irquez todo lo que le fue mandado 
s capitanes y soldados de los he- 
IniraJa, que comento a dar bozes 
in.Tdu. di/iendo con y;ran furia 



oi:^ 




15 

as el espero, aunque no sin rezelo, hasta ver en 
que parauan aquellas brauezas y azoramientos, 
que respuesta le darían todos para que lleuasse 
1 que lo auia embiado. Auiendo los \ nos brama - 
o y los otros hecho burla y escarnios, que luego 
^s hizieron pedamos, y de quien las auia embiado 
h.- quien las auia traydo, torno él Padre Diego 
larquez a parescer sin ningún rezelo ante Lope 
e Mendo(;a y ante los soldados heredianos de la 
entrada, para ver lo que mandauan, o si auia al- 
aguno que se quisiesse dar al seruicio de Gonzalo 
JPigan'o, o si lo querían despachar con algunas 
"tartas. Y viendo que no hazian casso ni mincion 
<le lo hazer, ma§ empero le riftian con mayor bra- 
ueza 3* enojo que de antes porque las auia traydo, 
el (1} con mucha paciencia y disimulación callaua 
y no dezia cosa alguna porque no le matassen. 
Mas al cabo y a la postre les dixo y hablo con pa- 
labras muy humildes; principalmente auiendose 
puesto cara a cara, con el bonete en la mano, ante 
Lope de Mendoza, le hablo y le dixo lo siguiente, 
estando todos los mendocinos y heredianos pre- 
sentes: Señor capitán y señores míos, yo os supli- 
co quan encarescidamente yo puedo que me que- 
ravs ovr ciertas razones y nadie me vava a la 
mano para que calle, porque os quiero descubrir 
y maniffestar muchas cosas secretas his quales 
cumplen y atañen mucho a todos quantos están 
aqui presentes y aun a los ausentes. Si las qui- 
ssierdcs guardar y cumplir y ponellas por la obra 

(O \U.y€L 





2l(i 

; ;:ran seniicio a Dios Nuestro Señor y a Su 
itíiti, qui.- es lo que (1) mas se pretende en 
egocio difficu'toso, aunque muy honrroso y 
¡dad. porque con ello se remediaran muchos 
, dnños y crueles muertes que adelante se 
in recrescer y que se podrían leuantar enM-e 
diciososy vandoleros; y la verdad diziendo 
uridad descubriendo, digo. Quanto a lo pri- 
auraii de saber que si mi venida fue a este 
causólo ser yo mensajero y traer las car- 
ie Francisco de Carauajal me dio para que 

triixcsse, las qualcs aueis visto y leydo lo 
as contenido y lo que os embian por ellas a 
ar encarescidamente. Por cumplir en algo 

me fue mandado y como mensajero que no 
culpa, por ser libertado, dixe todo aquello 
raticisco de Carauajal me mando os dixesse, 



217 

miendan mucho en vs. ms. y les hazen saber co- 
mo ellos vienen muy mal contentos de su persona 
y de su mala y peruersa condiscion y querrían 
dalle la muerte, si ser pudiesse antes oy que ma- 
ñana. Y viendo que no lo pueden hazer por la mu- 
cha guardia que siempre y a la contina trae con- 
sigo, no lo han ossado hazer ni ponello por la obra 
por el gran peligro que ay, poc lo qual han deter- 
minado de lo dexar y desamparar al mejor tiem- 
po, para que, señores, podáis ganar el precio y la 
honrra de su muerte y en que le quitéis deste 
mundo. Por tanto, caualleros y señores míos, si 
queréis ganar esta honrra y reputación de la 
muerte deste tan maldito y cruel hombre, sera ne- 
cesario y Conueniente que ninguno de vosotros 
se vaya ni se mueu^ deste lugar, sino que aguar- 
déis al enemigo, «que sin sentillo ni saber como ni 
de que manera se vieoe a poner en vuestras ma- 
nos, ^lirad, señores, no permitáis perder esta tan 
buena coyuntura que la fortuna os apareja, por 
que si de otra manera lo hizierdes y no quissier- 
des pelear como creo que le daréis batalla, seria 
nunca acabar ni concluyr en la vida estas gue- 
rras tan enojosas y tan pessadas. Lo que me pa- 
resce que se podra hazer es, si lo tuuierdes en vo- 
luntad, saluo mejor juycio y entendimiento, que 
salgan mañana todos al campo, en donde los pi<;a- 
rristas y los caualleros que dessean pasarsse a 
vuestro exercito os vean, porque ellos venidos y 
passados no serán menester las armas, sino los ca- 
uallos bien herrados para seguillos en el alcance a 
los que se quissieren escapar a vña de cauallo. Y 



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219 

todos los que estauan alli presentes con el, no su- 
pieron que dezir, si le darían crédito o no, o si 
eran disparates, como dizen, de Juan del Enzi- 
na (1), porque este mensaje mas competía para vn 
leg^o que a sacerdote alguno, porque \ ntcruenía 
en ello muertes y daños, por lo qual tuuieron en- 
tendido que en todo lo que auia dicho no era ver- 
dad. Mas por ver estas cosas en lo que parauan, y 
por ver si cumplían las cosas que el Padre Dieg^o 
Márquez les auia dicho, determinaron de los 
ag^uarüar, aunque lo tenían en proposito antes de 
lo hazer, con animo de pelear con ellos, que de re- 
tirarse con rezelo ni miedo de la venida dcllos. Y 
para esto Lope de Mendoi^a dio por respuesta, sin 
escreuir carta alj^^una, o porque no tenían papel o 
porque no quissieron escreuir, sino de palabra, di- 
ziendo al Padre Márquez: Señor capellán, dij^a a 
Prancisco de Carauajal que reduzíendose el al ser- 
uicío de Su Magestad y viniendosse a el y dex an- 
do el partido de Gonzalo Pi<;arro, pues era tirano, 
que el y todos quantos caualleros estauan con el 
le siruirian de muy buena voluntad con sus perso- 
nas y vidas, y que ellos dexarian atrás oluídados 
los enojos y rancores particulares que entre sí te- 
nían. Y donde no queriendo aceptar esta paz y 
buena concordia, que perdiesse esperanza, que el 
ni las caualleros de la entrada que con el estauan 
no yrian a su llamado, antes le querían dar bata- 
lla o morir en ella como seruí dores de Su Maj^es- 
tad, mas que serynfamados de tíranos y traydo- 





2-Í3 ^ 

que si por ventura luuiesse por bien que 
mbos cxercitos se ajiintüssen en buena con—^" 
dad y hermandad, que luego lo haría, dnndo^'^' 
íso dello, y con esto seruirian todos juntos a -^^ 
igestad y a el le ternian por General de todo ^^ 
■rcico. Y por otra parte dixo ai Padre Diego *^ 
uez que dixesse al capitán Pedro de Castafte- " 
1 Pedro Aionso de Carrasco (1) y a los demás ^ 
tos c.Tiialieros, que si Francisco de Caraua- 
hazia lo que le embiaua a suplicar, que ellos ' 
buenos seruidores de Su Magestad cumplie- 
íus palabras, que lodos ellos los siruirian con 
amor y los rescebirian con muy entera vo- 
J como a hermanos y amibos y señores. Y 
líos los aiiiardarian. como lo auian embiado 
íf, dentro en el pueblo o l'uera en el campo, 
mli^^HMlnai^iiuntiiiUodo^í^^ 



221 

Mendo<;a y los suyos, de la vna parte, y de la otra 
Los heredianos de la>entrada, no se quisiessen dar 
:^ venir al seruicio de Gon<;alo Pigarro, que les 
clixesse todo lo arriba contenido porque tomassen 
ü^nimo para que aguardassen y no se fuessen como 
Lo auia hecho Diego Centeno y los demás. Como 
francisco deCarauajal tenia esperanza de los ven- 
:rer tuuo entendido de los poder tomar y prender 
ii^on aqueste ardid para vengarse de Lope de Men- 
:flo9a, de Alonso Camargo y de Luys Perdomo, que 
:^e los de la entrada dezia que no tenían culpa de 
k~iazer lo que hazian, pues no sabian del todo lo que 
l^assaua en la tierra; que a vna parte o a otra 
z^uian de acudir, porque era vsan<;a de guerra. 
■Después que Francisco de Carauajal uvo despa- 
crhado al Padre Diego Márquez, como arriba 
C)ueda dicho, y auiendo dado el recaudo que los 
toldados auian menester, se partió del pueblo de 
C^otabamba en busca de sus enemigos los mendo- 
^inos y heredianos de la entrada. Anduuo este 
dia siete leguas por vn llano adelante hasta que 
allego a vn pueblo pequeño de yndios, ya noche, 
por ser larga la jornada, en donde prometió a sus 
capitanes y soldados de repartir entre ellos los 
pueblos que estuuieren vacuos, si con valerosidad 
de animo vencían la batalla venidera. Serian dos 
horas de la noche quando el Padre Diego Márquez 
llego del pueblo de Pocona, y llegado ante Fran- 
cisco de Carauajal, el qual lo rescibio muy bien, 
luego (1) le dio cuenta de todo quanto le auia passa- 



(l) Ms. y lueg0. 





222 

do con los mendocinos y con los heredian( 
entrada, y de la respuesta que traya de p 
Y de como Lope de Mendoza, Alonso Ci 
y Luys Perdoino le auian amenazado terril 
te con la muerte si hablaua con los capii 
soldados que vinieron tie la entrada, y de c 
vnos, ni los otros, ni ninguno dellos, se i 
dar al seruicio de Gonzalo PÍi;arTO, seg"u 
bcruia que mostrauan tener. De todas est: 
le peso mucho a Francisco de Carauajal (1) 
vido y entendió que le auian de dar batal 
que con csperanca de conseguir el la vitoi 
que como el dezia conlíaua en Dios y en 1i 
gente que consigo tenia, la qua! valia ma 
de (2) los mendocinos. Y que Lope de M 
como el tirano dezia, era muy couarde 
cierno, (yj aunque los de la entrada eran t 



CAPITULO XXVI 

^omo francisco de car au a jal se püsso en ca- 
'^ Con muy gentil hordenánqa para el fue 
^^ t>e pocoxa, y en el camino lo quisso matar 
Mestizo flechero de lope de mendoqa, y lo 
que passo con los corredores 



i5* ^un no era bien amanescido en el exercito de 
Vi^ ^ncisco de Carauajal quando ya el andana a ca- 
;X^ \lo en su muía bermeja llamando a sus soldados 
1:^ ^^^andoles priessa a que ensillassen y caualgassen 
X^.^^ ra llegar temprano al pueblo de Pocona, lo qual 
^ soldados hizieron con presteza. Después que 
^ do a todos estar a cauallo y puestos á punto pa- 
^ caminar, los saco al camino Real y los pusso 
Vi borden v concierto de la forma v manera como 
Xiian de caminar, dándoles muchos auissos de lo 
^^\ie auian de mirar y lo que auian de hazer yendo 
laminando. Esto hizolo á fin porque los mendoci- 
'txos y heredianos no les tuuiessen puesta alguna 
helada o emboscada en algunas quebradas y ma- 
los passos que auia en el camino, que vn yndio del 
contrario que fue hechadizo los Ueuo por alli, que 
era (1) mal camino, por no los llenar por arriba que 

(O Ms. quera. 



224 

Bnieii camino. AUi entresaco de las compafti — "^'■^ 
i;in de Morales y de Pedro de Castañeda vey^"^'^ 
;c*ros para que se quedassen a guardal ^ _ 
■soro y riqueza que tenia y la ropa y íardai_-^' 
TsolJados, todo lo qual mando se quedas^^^"* 
n-1 pueblo por muchos respectos y causas,, *^ _ 
que todos licuaron loe en esta forma ^ '' 
rimcramente lleuaua l.i auang^uardia e^^^ 
1 Pi.dro deC;istafleda,al qual seguían treyn -*^'* 
\-o arcabuzeros y veynte piqueros de stt-*" ^ 
k'ten mas. yua tras estos por batalla laJ 
e Juan de Morales, el qual esiaua ea*^'^ 
en la cibdad de Quito con Gonzalo Pi- "' *" 
L' Francisco de Carauajal lo auia embia- 
ras, V tos soldados ( 



-.*^ 



2S 

randeras tendidas tremolcando por el ayre. De 
mapera que los que yuan en horden caminando 
eran ochenta arcabuzeros y ochenta piqueros y se- 
senta de a cauallo, que por todos fueron doscien- 
tos y treynta soldados, que no cuento los veinte 
arcabuzeros que* quedaron en guarda de la ropa 
de Francisco de Carauajal y de sus soldados. He- 
cho por corredores a veinte hombres de a cauallo 
y arcabuzeros que entresacó del exercito y de las 
compañías para que fuessen adelante descubrien- 
do el t:amino, y el se fue tras ellos con hasta diez 
arcabuzeros que le acompaflauan y le ^ardauan 
la persona y la vida, por manera que el yua en 
medio entre el exercito y los corredores. De quan- 
do.en quando reparaua y luego comengaua de ha- 
blar a sus capitanes y soldados animándolos a la 
batalla, y el Maestro de campo Dionisio de Boba- 
dilla y el sargento mayor Balthasar de Cepeda y 
los menores hazian también su officio poniendo en 
horden al que della sália. Quando llegauan a vn 
mal passo o camino angosto yuan de vno en vno y 
de dos en dos hasta que allegauan a vn llano, don- 
de se tomauan a poner en horden, y esto sin que- 
brar el hilo que lleuauan hecho por muchos malos 
passos y angostos caminos que hallaron en aque- 
llas siete leguas, porque era atajo de yndios. Fran- 
cisco de Carauajal, como fuesse marchando delan- 
te del exercito, yendo por vn angosto camino, 
auiendo ya dexado atrás sus corredores y llegan- 
do a vna quebrada espesa de arboleda, estaua 
puesto alli vn mestizo llamado Antón, que era de 
la entrada, escondido en el arcabuco con diez yn- 

G. DB Santa Clara.— IV.— 3.o '5 



suyos, porque yuan todos 1 
chas que los yndios tiraron 
caJas cii los arlioles, y las o 
trayan sobre las armas, aun 
rriblemente, por lo qual los 
comeni,aron a dar bozes ape 
Mucho quissk'ran los diez ar< 
yr tras los yndios flecheros, 
apeado de sus cauallos, y Fra 
les dixo que no fuessen tras el 
valdc el trabajo que en ello se 
[uerun tras ellos no pudieran 
los pudieran prender, a causa i 
espeso y cerrado y auia por a 
fiascos, y los yndios muy Uger 
dieran alcanzar, y por esto se 
no passaron adelante, creyen 
mayor pelijíro. Mando Francis< 
luego de mano en mano diesen 
capitanes y soldados que veni, 
marchassen prestamente, y etk 
mando se dieron priesa ' — 



227 

pudieron en aquel angosto camino. Pues como vi- 
lo que la retaguardia era llegada, comento de 
^marchar su poco á poco y passo ante passo y muy 
•^^atentadamente y con gran recato, llenando sus co- 
cedores por delante muy bien armados, y assi He- 
laron todos a vn llano desde donde se parescia el 
^pueblo de Pocona en lo baxo, que estaua de alli 
-^rerca de vn quarto de legua. Desde este mismo 
llano los pi^arristas vieron que muchos de los 
mendocinos y heredianos andauan de vna parte a 
otra cruzando por el pueblo, que salían desde vna 
casa glande que estaua vn poco apartada del pue- 
blo, escondiendo la poca ropa que tenían por las 
casas de los yndios. Francisco de Carauajal tuuo 
entendido que era algún ardid que sus contrarios 
hazian contra el, y por esto mando hazer alto pa- 
ra ver y considerar muy bien lo que hordenauan, 
y como vido que ellos y sus yndios yuan cargados 
de ropa luego entendió lo que podía ser, y en el en- 
tretanto mando hordenar muy bien sus esquadro- 
nes. Viendo Lope de Mendoza que su contrarío 
venia se salió de la casa fuerte que tenia, a dos 
fines: lo vno, porque los soldados de Francisco de 
Carauajal lo viessen en el campo para que se pa- 
sassen a el los que se auian de passar según y co- 
mo lo auia antedicho al Padre Diego Márquez. Lo 
otro, porque si el Padre Márquez le uviesse bur- 
lado, le parescio estar mejor en el campo que en 
la casa fuerte, porque si le fuesse mal en el com- 
bate retirarse lo mejor que pudiesse a las sierras 
de los Andes, y si bien y Dios le daua vitoria, se- 
guir el alcance para gozar della. También tuuo que 



Carauaial lo quísresse dar b, 
mucho mejor que fuesse í 
or ventuní lo cercaruin sus 
lella casa y le podrían tomar el fnei 

lian por los muchos soldado^^ 
Tinllos por hambre cercándolos^ 
iludieran salir al pueblo y a las ca — " 
a buscar de comer. También^* 

b qucmasscn las casas del fuerte lu 

Blauaii :ipo5sentados, que eran las azo-- — 
nsideradas todas estas cosas, an- - — 
según las gentes dixeron, dexo 
vn rincón de \Tia cámara ente- 
; veinte mili pesos en oro y en plata. 
alieron todos vn quario de legua 
e y se fueron a poner a vna llanada 
barcdoncs y barrancos que tomaron 
e la casa fuerte y del pueblo 
b manera que la casa y el pueblo es- 
li^íulo de l-rancisco de Carauajal y de 
. DfSpues que Francisco de Ca- 
t-1 dicho llano se apeo de su mu- 
vn buen cauallo bayo y 




^)ien los c^quadron-rs. íil M-iv-ir-^' ij .:.;r:r : L» " r. ■ 
t^>io de Bobadilla y el .>aru-:iu ■ ni tv- •/ li ;;■/ - r J- 
-<^epcda con lo> d.mas capiian-:> y ■. -.-¡^¡.tir- Je! 
<*xerc¡to hizieron y hordt-naron dos escuadrones, 
el vno de a canal lo, y el otro de la ynfanieria. En 
la parte de los de a cauallo pus-^ieron los dos es- 
tandartes en la segunda hilera, y enfrente y delan- 
te dallos pussieron diez arcabuzeros y otros tantos 
piqueros porque si los de a cauallo de Lope de 
Mendoza \^ de Nicolás de Heredia arremetiessen 
hallassen primero aquel estoruo para los desbara- 
tar y deshordenar. Pussieron la ynfantería a la 
mano 3'zquierda de la caualleria, en esquadron 
quadrado, y los capitanes Alonso de Mendoza y 
Pedro de Castañeda estauan en la delantera del es- 
quadron con sus arcabuzes en las manos y puestos 
a punto de guerra, y las tres vanderas se pussie- 
ron en la tercera hilera. Pues como Francisco de 
Carauajal fuesse hazia el pueblo y a la casa fuerte 
con sus arcabuzeros y los de a cauallo, llegaron 
muy junto á el 3' reconoscio el sitio y el lugar que 
sus contrarios tenian, y de ventura topo con qua- 
tro corredores de Lope de Mendo<;a, y queriendo 
huyr no pudieron porque fueron presos de los pi- 
^arristas. Francisco de Carauajal les ase«^uro las 
vidas y personas y les dixo que no tuuiessen nin- 
gún rezelo, porque les prometia de no les hazcr 
ningún mal ni daño, sino que hablando vn poco 
con ellos les dixo que luego se podrían libremente 
tornarse a sus capitanes y a los demás sus compa- 
ñeros. Quanto a lo primero les pregunto que yn 
tención era la de Lope de Mendo(;a, y que gente 



i.i poluora y t'n qut' sii 
y que entradus y salid; 
dieron y dLxeron todo 1> 
y entendido, y al cabo 1 
uajal: por vida de vs. n. 
capitanes y á los soldadc 
ron, como ciertamente ai 
Aados con Lope de Mend( 
dar en su compañía. Y pu 
pelJí^ro de la batalla, que 
con buen tiempo sanos y li 
da sus personas y vidas, y \ 
na coyuntura se pueden vei 
re muchas mercedes en non 
de Contato Pi»;arro mi seflc 
zer Lope de Mendoza, porq 
V que si el lus dauu batalla 
que botaua ú Dios y a Sane 
no auia de di'xar a ninguno 
a todos quantos prendiessi 
ahorcaí' y hazer quartos co: 
y por tan 
erase vin 



231 

los soldados sus compañeros lo que les mandaua 
dezir. Y esto hazían con protestación que si ellos 
o alguno de los mandones no quisiessen venir, que 
ellos quatro y con algunos verdaderos amigos que 
tenían se vernian a su mandado y al seruicio de 
Gon<?alo Pi^arro después que se pusiesse la luna, 
la qual se ponia cerca de media noche, y con esto 
se despidieron los vnos y los otros. Francisco de 
Carauajal se tomo a los suyos, aunque con poca 
esperan9a que ninguno de los heredianos vernia a 
su llamado, y llegado a sus esquadrones dixo á los 
suyos lo que con los corredores auia passado y de 
como le auian prometido de se le passar con los 
amigos que tenían, de lo qual se holgaron mucho 
aunque algunos no lo tuuieron por cierto que ver- 
nian. Y quitandosse de alli fue a uer si los esqua- 
drones estauan bien hechos y hordenados, y hablan- 
doles los Uamaua de sus propios nombres, porque 
tenia muy grande y buena memoria, que era cosa 
estrafta. Porque si el via algún hombre y le dezia 
su nombre y [de] donde era natural, y en viéndole 
que le via otra vez, aunque fuesse dende a dos 
años que no le uviesse visto, luego le conoscia y lo 
llamaua de su nombre propio, y assi no auia hom- 
bre en todo su campo que no lo conosciesse, y por 
esto los llamaua y nombraua con alegre semblan- 
te. Mando a los caualleros, digo arcabuzeros, que 
estauan delante de la caualleria, que no tirassen al 
cauallero, sino al cauallo, porque en cayendo los 
delanteros desbaratarían luego a los traseros y 
vernian a dar de ojos en los caydos, para que alli 
muriessen pisados de los cauallos. Yten, mando a 



:i32 

tcabuzcros del esquadron de la ynfanteria qc^" 

n a los contrarios a las rodillas, porque h— ^ 

|e1 tiro cieno, porque tirándoles a los pechc:^ 

II las balas por alto, y tirando a lo bax ^ 

1 tiro fuesse auieso harían elfecto, porqu» > 

ian de matar o herir; y assi les estuut^ 

■o lición como auian los arcabuzcros de tirar — 



CAPITULO XXVH 

C^^ ^10 FRANCISCO Dtt CARAUAJAL SE METIÓ EN LA 
l>( "^^ FUERTE, Y DE LA MDY BRAUA ARUA QUE SE 
fc^ teflRE SUS SOLDADOS, V DE COMO LOS CORREDO- 

V|_ ML CAPITÁN LOPE DE KBNDOCA PRENDIERON 

"'^ DE LAS CINTINELAS QUE TENIA PUESTAS BK 
EL CAMPO 



Uña buena hora estuuieron los dos esquadrones 
^** Francisco de Carauajal parados en aquel llano 
después que los corredores se fueron al exercilo 
^e su capitán Lope de Mendoza, y como vieron 
^ue ninguno venia del campo df los hertdianos de 
la entrada di.\o el sargento mayor Balthasar de 
Cepeda a Francisco de Carauajal: Señor, mejor 
sera que nos metamos en la casa fuerte que nues- 
tros enemigos desampararon, pues nos han hecho 
la merced de la desar, y no estarnos aquí pa- 
rados al viento, y alli los podremos aguardar si 
ellos quissieren venir de paz o de guerra , y les po- 
dremos dar de contado el alquile de la casa si nos 
lo pidieren. Francisco de Carauajal respondió di 
ztendo: ya yo tenia en voluntad de lo mandar ha- 
2er; pues v. m. lo quiere, hágase assi; y luti;o 
mando a sus capitanes y soldados se fuessen a la 



23-t 

ue tístaua a vn lado del pueblo, y que 
n en ella que no en aquel llano para- 
ly hechos personajes. Ellos lo hizieron assi. 
a poco y passo ante passo y al son de 
|iiainbort;s y licuando las vanderas tendidas al 
' con gran silencio y puestos en sus esqua- 
y todos a cauallo entraron en la casa fuer- 
icisco de Carauaial yua en la delantera es- 
liesciendo y haziendo burla de los mendocinos 
redíanos de la entrada porque auian dejado 
asa fuerte y se auian ydo al campo, y desta 
icra se metieron todos en la casa y se pussie- 
los dos esquadrones en un patio ^ande que 
ll;i eslaua. Metidos en este patio vieron que 
u.-tn hechos fuertes por aquella noche hasta la 
i:ina, porque se contenían en este patio tres (I) 
t.ib grandes y a vn rincón del auia vna fuente 



2^ 

porque los mendocinos y heredianos no entrassen 
por encima de las paredes, o hiziessen algún por- 
tillo para que díessen por alli assalto, porque era 
muro para ellos, y los demás de a cauallo los re- 
partió por las tres puertas, que los mando apear 
de sus cauallos. Después de auer puesto en borden 
sus esquadrones se retruxo a vna cámara por re- 
frescarse y comer (1) alguna cosa, que en todo 
aquel día no auia comido bocado, y sus capitanes 
ynconsideradamente se fueron tras el por bazer 
otro tanto, que tanpoco no auian comido. Dexaron 
ante todas cosas a los alferezes y a los soldados 
por fieles guardas de las tres puertas, y entrados 
todos en la casa o aposento cenaron de lo que sus 
criados auian traydo del exercito, que en la casa 
no hallaron que comer, porque lo auian alegado los 
mendocinos y beredianos porque no se aprouecba- 
sse nadie dello. Con esto estuuieron estos capita- 
nes muy gran rato en diuersas razones y platicas 
con Francisco de Carauajal, no rezelandose de 
cosa alguna, basta por la mañana que entendian 
dar la batalla. Y assi tenían puestas en mucbas y 
diuersas partes sus cintinelas, escucbas y guardas 
contra los mendocinos y beredianos, porque si 
algo uviesse les viniessen con presteza a dar man- 
dado V auisso de todo ello en vna carrera. Como 
los soldados vieron vdos a Francisco de Caraua- 
jal y a sus capitanes y supieron que estauan ce- 
nando, comentaron a desmandarse sin alguna dis- 
creción, y con gran temeridad y sin mirar que sus 



(l) Tachado: %m bocado. 



„_...ij.iao su ropa y laru 
llegaron a las casa-i comí 
totlo qiiiinlo hallauan a d 
xar ni perdonar cosa alg 
caiiaii, qiiier fucsse cosa 
ua, que todo lo licuaban (1 
se este asalto de tal man 
catullos y muías, y otros n 
jas de las que ay en esta tie 
dios y las yndias que tenían 
plata que hallaron; finalm< 
cosa, que todo quantó pudiei 
robaron y hurtaron con gran 
de seruicio que vieron esta 
fueron a dezir a sus amos lo: 
dianos de la entrada que estai 
quaics [lo] sintieron mucho p 
que aquello en caudal, porqu» 
Aunque a otros no se les dii 
aurian la Vitoria contra los 
quanto se les auía tomado y 1 
tenian auia de ser todo para 
devanar a fu'-'-- ' 



237 

docinos y heredianos hazian, y acasso se díuidie- 
ron y apartaron de los otros corredores Francisco 
del Enzina y Xpoual Ximenez, hermano de Don 
Fray Juan Solano, obispo del Cuzco, y se fueron 
entrambos por otra parte y se pussieron encima 
de vn otero para desde alli considerar lo que los 
contrarios hazian. Estando en esto dieron sobre 
ellos seys de a cauallo de los heredianos de la en- 
trada creyendo que eran de sus compañeros, y se 
fueron a ellos, y como no dieron el nombre del 
sancto reconoscieron que eran de los pigarristas 
y prendieron al dicho Francisco del Enziña y lo 
lleuaron ante Lope de Mendoza, y Xpoual Xime- 
nez huyo porque tenia buen cauallo corredor. Pues 
como Xpoual Ximenez escapo se fue con gran ve- 
locidad a la casa fuerte, el qual yua dando bozes 
y diziendo ¡al arma, señores, al arma! que nues- 
tros enemigos vienen; y assi allego a la plaga con 
mas miedo que con verguen<;a, según yua demu- 
dado, de que todos se alborotaron. Entrando adon- 
de Francisco de Carauajal estaua apossentado le 
dixo con gran ahinco ¿que haze v. m. aqui metido? 
¡cuerpo de Sant! que los enemigos vienen y han 
preso a mi compañero Francisco del Enzina en 
donde estauamos puestos por cintinelas. Assi co- 
mo Francisco de Carauajal oyó esto se salió del 
apossento en donde estaua, con gran presteza, y 
también los que estañan con el,, y desque vido la 
poca gente que auia en la plaza y en las puertas 
tuno gran rezelo, sospechando que los suyos se 
anrian passado a Lope de Mendoza y a los de la 
entrada, y tunóse por perdido. Ciertamente fue 



■ tiran descuydo de Francisco de Carauajal t 

n ynaduertencia de sus capitanes, no mirando 

e estauan enfrente de sus enemigos, que sí en- 

|ices los mendocinos y heredianos viaieran se 

n Carauaj.il y lodos los pi^amstas; mas 

ludauales entonces fortuna para después ver ma- 

■ desastrada y mas afrontosa cayda. como 

leíanle mas largamente diremos. Luego pre- 

■ nto a los suyos que presentes estauan que adon- 

I eran ydos los demás soldados: le fue respondi- 

I que todos andauan rancheando por el pueblo y 

Br las casas de los yndios, por lo qual se reporto 

Bassossego vn poco. Mando luego a ios atambo- 

s que tocassen reiiamenle al arma y que se sol- 

Issen algunos arcabuzes para que lo ovessen los 

iL'ndocinos y heredianos y tuuiessen entendido 

n y no dormian y que ya sabrían de su 



239 

a sus capitanes y vanderas en tan gran peligro? 
porque si los enemigos vinieran ¿que cuenta die- 
ran de si mismos, porque los contrarios los pudie- 
ran fácilmente prender y matar? y assi les dixo 
otras muchas cosas. Como los pigarristas estuuie- 
ssen apercebidos creyendo que los mendocinos y 
heredianos venian, los estuuieron aguardando 
mas de vna hora con las armas en las manos^ y 
desque vieron que no venían assossegaronse vn 
poco. Mas con todo esto Francisco de Carauajal 
embio hazia alia diez arcabuzeros en buenos ca- 
uallos para que viessen lo que hazian sus contra- 
rios, y los corredores fueron y dende a vn rato 
boluieron con auiso que no venian. Que por hazer 
la luna muy clara les parescio desde vn altozano 
estar puestos en dos esquadrones en vn llano, por 
lo qual todos se assossegaron y estuuieron quedos 
en sus puestos y cenaron de lo que algunos te- 
man (1) y que auian traydo de la ranchería, que en 
todo el día no auian comido. Francisco de Cara- 
uajal, con el rezelo que tuuo que sus soldados se 
tomarían a desmandar en yr otra vez a ranchear 
sin temor ni rezelo alguno, no se quiso quitar de 
allí, antes comengo de passearsse a pie por el pa- 
tio o si quier plaga. Y de quando en quando yua a 
visitar las tres puertas, hablando con sus capitanes 
y soldados animándolos para que fuertemente pe- 
leassen si los enemigos viniessen, y que por co- 
uardia no desamparasen el lugar que tenían, sino 
que todos muriessen como buenos hombres, o ven- 



(I) Hs. Unta. 



240 

fciessen a sus contrarios. Los corredores quepren- 
llieron ;i Francisco del Enzina lo llenaron ante 
Lope de Mendoza, el qual le hizo mucha cortesía 
' luego le pregunto que gente, que luengas y que 
icion ei':i la de Francisco de Carauajal, y si 
ventura sabía que uvícsse ílgunos hombres 
te sus compafteros que se quísiessen pasar a su 
:ito a seruir a Su Magestad. Y demás desto 
e auian certificado ciertos seruidores de Su 
|Magestnd que muchos soldados estauan muy con- 
i su voluntad en seruicío de Gongalo Pí<;arro, y 
e por esto querían desar y desamparar a Fran- 
bisco de Carauajal, y que cierto el estaña marauí- 
llado de como no se auian passado, Francisco del 
Eiizina respondió diziendole la verdad de iodo lo 
\ibhi y de !o que tenía conoscido en los capí- 



241 

^a. En este comedio rescibio vna carta Lope de 
^lendo<;a, que se la dio vn yndio bo^al, la qual es 
tiaua sin firma ni sobre escripto, y a lo que pares- 
^irio y según se dixo después que se la embiaron 
^iriertos hombres del campo de Francisco de Cara- 
taajal. Lo que en ella se contenia era que le em- 
'feiauan a dezir que diesse en la casa fuerte aquella 
vioche y que ellos matarían a Francisco de Cara- 
^«lajal, y que hecha esta muerte en el, luego se pa- 
usarían todos a su exercito, y esto se presumió ser 
sssi y aun se tuuo por muy cierto por lo que des- 
pués hizieron ciertos soldados contra el, como 
abaxo se dirá. Aunque también se entendió por 
otra parte que fue vn otro ardid como los passa- 
dos que Francisco de Carauajal auia hecho, por- 
que tuuo sospecha que si los mendocinos y here- 
dianos no dauan en la casa fuerte algún rebato, 
que se yrian adonde tenian su ropa y riqueza y se 
la tomarían toda, porque después no la podría co- 
brar dellos porque se yrian a esconder a diuersas 
partes. Assi se afirmo que el mismo Francisco de 
Carauajal embio la carta a sus contrarios para los 
engañar del todo y destruyllos, por lo qual Lope 
de Mendoi^a, dando crédito a ella, se apercebio 
para dar la batalla, que sus soldados la desseauan 
mucho por vengarse de los pi^arristas que les 
auian tomado la ropa. 



G. D« Santa Claea.— IV.— 3.* l6 



CAPITULO xxvm 

|:OMO LOPE DE MENDOZA HABLO A SUS SOLDAD^^'^^ 

PLATICA QtlE LES HIZO PARA DAR BATALt^^^ 

SOCHE A FRANCISC" DE CARAUAJAL, Y CÍ-^^^ 

hORDEN QUE LES DIO PARA COMBATIR LA CA^^**^ 

I FCERTE QUE LOS EXEMIGOS TENIAS TOMADA 

a noche era passada quando entre l-op^^^ 

llendoija y sus capitanes se determino de aC^^^ 



los quales hizo xna rlntici p-r-u.^: :r:;i r::'''..:'- 
oles en la forma y nianera -oi^^ui-jr/.-r; 
Paresceme. cauaÜL-ro^ y señorc- n-iÍDS. quv -rs 
^:osa muy nescesaria y prouechosa que ^in ai:uar- 
-^iar mas tiempo ni alargar mas dilación vamos 
-^on grande animo y esfuer(;o a la casa fuerte y aco- 
xnetamos a nuestros mortales enemi^^os que en la 
^asa están metidos con temor y couardia de pelear 
-con nosotros, contra los quales mostremos la vir- 
tud que tenemos, porque de la dilación nuestra 
cobran ellos nueuas fuerzas y a nosotros se nos 
doblan los trabaxos. Assi que no demos ya mas 
lugar a que se passe el tiempo y la hora en valde, 
ni tampoco a que se puedan mas fortifficar con 
las paredes y reparos que tienen, pues de miedo 
de nosotros como couardes se metieron en aquel 
fuerte lugar por ampararse en el. Para mi tengo 
creydo, y aun es assi, que sera muy fácil y ligera 
cosa vencer a estos hombres que andan fuera del 
seruício de Su Magestad, pues nosotros andamos 
en su nombre y con su real boz, llenando como 
llenamos por delante la razón y recta justicia por 
amparos y broqueles para nuestras deffensiones, 
la qual ellos no tienen. Por donde vernan ellos a 
conoscer y a entender el mal casso que siguen, y 
como por ello han de ser vencidos y castigados 
por el Visorrey Blasco Nuñez Vela y por nosotros 
que estamos aqui agora en frontera dellos, pues 
se apartaron de la lealtad y fidelidad que eran 
obligados a tener al rey nuestro señor. Porque 
por la dañada conscieucia que tienen no podran 
resistir el ympetu y furia de vuestros vigorosos 



244 

fcpoco ossaran hazeros rostro, y assi 
I y aun creydo que su maluada 
lerguenga los hará couardes como 
jtros os dará esfuerzo y aliento 
la Vitoria que t;in desseada es de 
en la memoria a quien vaysa 
rey nuestro señor, y mirad quien 
de vuestra nobleza y virtud, y 
to tengo por cierto y lo se muy 
s con animo y esfueri,~o y olTen- 
Iciite al enemigo que tan cerca 
b vna cosa os quiero aduertir 
.endido que akancaremos la 
tstros mortales eneír 



»1 



245 

"vnos y matando a los otros. Yo me huelgo en 
-^ran manera en tener, como tengo, conoscido la 
-ventaja muy grande que les tenéis en todas las 
<:osas, assr en el pelear como en conoscer y saber 
lo que mas conuiene para en esta batalla que es- 
peramos dar. De manera que la contienda y pe- 
lea (1) a de ser contra estos hombres carniceros 
que han cometido contra su rey y señor natural 
grandes trayciones, ynsultos y maldades, rebol- 
uiendo con grandes ynquietudes toda esta misera- 
ble, fatigosa y lastimosa tierra. Aquesto solo os 
deue conuidar para que por vosotros sean recu- 
peradas estas prouincias que están oprimidas y 
vexadas de brauos y crueles tiranos, procurando 
de alcanzar victoria contra ellos, porque si la al- 
canzáis, como de vosotros espero que la alcanza 
reís, daréis punto y fin a vuestros trabaxos y ver- 
neis a dar principio y comiendo a vuestro descanso 
y quietud que tanto desseays tener. Assi como Su 
Magestad y el Visorrey en su nombre diere a es- 
tos hombres la pena y castigo que merescen por 
sus crueldades y trayciones, assi yo también digo 
en el dicho Real nombre os haré grandes merce- 
des por lo mucho que se os deue por los muchos y 
grandes trabaxos (2) que aueis tenido en el descu 
brimiento y conquista del Rio de la Plata en ser- 
uicio de Su Magestad. Y por tanto os doy licencia 
y facultad, haziendo como os hago el campo fran- 
co, para que todo aquello que tomaredes en la ba- 



( I ) Tachado: de tener. 
(l) Tachado: serniciás. 



2Áb 

Kstro propio, pues por derecho de gue- 

^e ganar, porque estos traydores lo 

:rdido. Demás desto gozareis de los 

Kos de la tierra, y los yndios que es- 

Btos en esta gran prouinci.i de las 

Iqutí tuuieren los traydores se darán 

vosotros en nombre de Su 

Jí los tenéis ya bien merescidos por 

miy grandes que aueis passado en 

■as nueuas y por este buen seruicio 

Ide hazer, Y porque se que en todo 

i el deuer y lo que soys obliga- 

J y leales caualleros, mejor de lo 

íncart-cer, no me alargo mas, sino 

1 muy de veras e¡ < 



247 

%auan habituados y hechos de cada día a pelear y 
d tr^baxar en las guerras muy peligrosas que con 
los yndios muy ferozes auian tenido, y como hom- 
bres que no tenían ningún rezelo de qualquier mal 
y daño que les pudiesse venir de parte de Cara- 
uajal. Lope de Mendoza alabo mucho las ynten- 
ciones y buenas voluntades que los heredianos y 
los demás mostrauan tener, y como sintió que to- 
dos estañan a punto y como mostrauan con animo 
feroz el desseo muy grande que tenian ya de pe- 
lear, mando sin mas poner dilación que todos mar- 
chassen. Y esto mando hazer antes que a los sol- 
dados se les enfriasse aquel animo yncentiuo y el 
gran furor que tenian, y hordeno que todos siguie- 
ssen al capitán Nicolás de Heredia que en la aban- 
guadia estaua a cauallo con gran voluntad de pe- 
lear. Los soldados hizieron lo que Lope de Mendo- 
za les mando, con buena voluntad, y después se 
pusso en la delantera con Nicolás de Heredia jun- 
tamente con el estandarte que Alonso Camargo 
tenia y lleuaua, y en la retaguardia yuan el Maes- 
tro de campo Luys Perdomo y el capitán Diego 
López de Ayala. Assi que con esta borden se fue- 
ron su poco á poco marchando tras sus vanderas 
con gran silencio y sin ruydo alguno, hasta que 
todos se fueron a poner junto a la casa fuerte y 
alli pararon vn poco para tomar aliento, que no 
fueron sentidos ni vistos por la gran escuridad que 
hazia. Lope de Mendoza dixo al capitán Nicolás 
de Heredia que con todos los de a cauallo que te- 
nia y con su estandarte fuesse a la puerta que es- 
taua junto al cerro y que alli mostrasse su valor y 



uara. Los (l! arcnbi 
puerta principal de 
auia de pelear y con 
uo consigo al Maestr 
canario y el alférez A 
Pedro López de Ayal; 
pales de los herediano: 
auisso que si por ventu 
la fortuna, o por mejor 
y entrassen dentro con 
ciessen los vnos y los oti 
uassen por apellido el nc 
Francisco y el de Su Maf 
líos se quitasse la camisa 
uauan puestas encima c 
aquel cfíecio se las auiai 



CAPITULO XXIX 

OE LA BATALLA XOCTURNA QCE SE DIO EX EL PUE 
BLO DE POCONA EXTRE LOS DOS CAPITAXES LOPE DE 
MEXDOgA Y FRAXCISCO DE CARAUAJAL, Y DEL AR- 
CABUZACO QUE LE DIERON LOS SUYOS EX LAS NAL- 
GAS MIEXTRAS TURAUA LA PORFFIADA BATALLA 



Con esta horden y concierto que tenemos dicho 
fue Lope de Mendoza con sus soldados y con los 
heredianos hazia el pueblo de Pocona, el qual yua 
como buen capitán animándolos y esforzando'. o -», 
aunque ellos lo tenian mu}' grande, a los quales 
yua diziendo que animosa y valientemente pelea- 
sen contra los pigarristas para que consiguiessen 
y alcan<;assen la victoria tan desseada por eli^js 
Ya que estauan cerca de la casa fuerte don Je la- 
cintinelas y escuchas estauan fueron sentidos por 
ellas, V en vna carrera v velocidad de sus cauallos 
lo fueron a dezir y dando vozes yuan diziendo ;:il 
arma, caualleros, al arma! que nuestros enemi;^os 
vienen a pelear. Francisco de Carauajal. qjje ^r 
andana paseando a pie entre sus soldados con •.:! 
Maestro de campo Dionisio de Bobadilla. sinti-n- 
do esto fue marauillado que tan poca gente tuui»-- 
sse atreuimiento de le acometer, porque el no la 



250 

^n poco, sino en mucho, y cieno el tenia mu^^ 
en lenelloa en mucho, porque quien * 
iiy;o licne en poco a sus manos cae y mue-""^ 
e fue con mucha priessa de puerl^^- 
i Uam¡mdo a sus capitanes y soldados, ;^^ 
s comento a exhortar y animar diziendo — * 
lícogiessen por mejor partido morir en la 
|in honrra en seruicio del rey y de Gon- 
Vro que ser vencidos con mengua y abil- 
n poca gente. Pues como los men- 
Biercdianos llegaron a ¡as puertas que 
emendado, comenijaron con grande 
r ios arcabuzes a sus contrarios, aún- 
ese ur 
> que l 






^«.rricro su\'o, y con aqueste di:>frez y Ji^imulacicn 
5=ie torno a los suyos con la espada en ¡a mano, y 
t^\ que le vido aquella noche tuuo c rey do que era 
Juan Rodríguez el arriero que andaua con laa mu- 
las de Francisco de Carauajal. En e»te comedio 
^wremetieron los mendocinos y heredianos con 
g^ran denuedo a la puerta principal, que di estu- 
moieron a canto de entrar por ella, mas como lo 
Siuian consoldados viejos y por ser la puerta angos- 
ta no pudieron passar adelante, y desta manera 
los vnos por entrar, y los otros por no los dexar 
entrar, andaua entre ellos muv braua v encendida 
la pelea. Los que no tenían arcabuzes, con mortal 
rauia se tirauan espesos golpes de langas y de 
partesanazos, que era cosa estraña de ver. y qui- 
sieron muchos aquella noche señalarse por entrar 
dentro del patio, mas como hallaron gran resiisten- 
cia en las puertas no pudieron en ninguna mane* 
ra. Vn soldado de los de la entrada, mostranJo*»e 
por valiente y animoso y queriendo beñalarsar: con 
grande animo, se metió tanto por la puerta ha*: a 
donde estaua Alonso de Mendoza, y por ma-; pica 
zos (2) que le dieron en la rodela y en el cuerpo 
bien armado no le pudieron hechar de hVA por la 
gran constancia que tuuo. \'íendo el sol J-iJo h':r': 
diano que no tenia quien le diesse fab^^.r y ayuJa 
para poder entrar mas adentro, se ¿alio, dan Jo 
primero vna buena cuchillada con la espaJa a vn 
soldado de Francisco de Carauajal, ¡iamaJ > Juan 



(I) Tachado: /^r jrr. 
(3) Ms. picMMét»** 



como coiiardcs se csian 
lufru-: y oyendo esto los 
dieron con ;inÍmo otro :\\ 
aqiicll;! arromciida auian 
dicho lo auian con soldad) 
dos en las guerras passad. 
dcr punto de animo ni deci 
auia mas de vna hora que 
era mas el cansancio que I 
que sacauan, y porque todo 
aliento, afloxaron vn poco- í 
Mendoza determino de apat 
mar vn poco de aliento, j' as 
en mano a los suyos para qu 
y hiefio se apunaron todos j 
tras de vnos paredones que 
puerta principal en donde L' 
ua. Los de a cauallo, que er; 
co hombres los que fueron c 
de Hercdia a la puerta de ai 
que Lope de ^lendo^a anda 
arremetieron con granH" — 
r¡n« '- 



253 

3s pJCarrístas hondeauao a la redonda tas mechas 
ue tenían, aunque no hirieron por entonces a nin- 
,Tino, a caasa de ser la noche muy escura y de 
p-an jlublado. Como Nicolás de Heredia sintió 
jue los suyos reparauan por culpa de los cauallos, 
les dio bozes que dando reziamente de las espue- 
las a los cauallos diessen consigo a rienda suelta 
y con grande animo dentro del patio y que atro- 
pellassen a todos quantos por delante topassen. y 
ellos queriéndolo hazer no los dexaron los contra- 
rios porque les deffendieron muy bien la puerta. 
Tomaron otra vez de nueuo a porfliar por entrar 
dentro, mas no pudieron a causa que por .iqucila 
vez les mataron quatro de a cauallo, y estando en 
esta porfía llego por aquí alli Pedro López de 
Ayíla con quatro arcabuzeros a faborescer a los 
de a cauallo, y no uvo llegado quando a el y a dos 
arcabuzeros suyos los mataron con sendos arca- 
buzados que les dieron. \'iendo Nicolás de Here- 
dia quan fuertes contrarios tenian y que de la parte 
de los pi^arristas auia mucha arcabuzeria [y quej 
a esta causa no los auian podido vencer, ni entrar 
en la pla^, por estar bien fortiffícada la entrada, 
pues a cabo de vna hora que los heredianos pelca- 
uan con ellos, los dexaron y se fueron adonde Lo- 
pe de Mendoga estaua, para saber del lo que auian 
de hazer contra tos pi^arristas, y llegados a el le 
dixeron todo lo que les auia passado con los sol- 
dados de Francisco de Carauajal. Assimismo de 
como les auian muerto al capitán Pedro López de 
Ayala con otros tres arcabuzeros, de lo qual le pe- 
so en gran manera, y por esto [se] determinaron 



254 

í a descansar vn poco para tornar luego a pe- 
y para vengar las muertes de sus compañe- 
»■ amigos con vencimiento de sus contrarios, 
itras los vnos y los otros descansauan y to- 
an aigun aliento comentaron los mendocinos 

^redíanos a dar grandes bo3es,di2iendo muchas 
s ¡a Durango, Durango! salid acá fuera; ¿como 

Jardais tanto y no cumplis vuestra palabra? Es- 
:o muchas vezes a fin que aun tenían crey- 

Lope de Mendoga y los demás capitanes lo que 

Padre Diego Márquez les auia dicho y lo que 

lia caria le auian escripto, y como vido que auia 

lu rato que ninsuno salia de aquellos que se 

1 de passar, conoscio clara y abiertamente 

I lodo falso y engaño y que totalmente los auian 
lado. Estando en esto, Lope de Mendoga con- 
:o con losheredianos que pues eran tres puer- 



255 

porque dezia que no auia de auer Mendoza en toda 
la tierra que fuesse traydor al rey, y que Alonso 
de Mendoga lo era porque andaua con los tiranos. 
Hordenadas pues estas cosas, cada capitán arre- 
metió con gran denuedo a las (1) puertas encomen- 
dadas, apellidando el nombre de Su Magestad, y 
todos comentaron a pelear animosamente con 
gran porffía, que estuuieron mas de media hora 
combatiendosse para entrar los vnos aunque los 
otros les deffendian valientemente la entrada. 
Para entrar en el patio los vnos offendian y los 
otros se deffendian dandosse de cuchilladas, lan- 
zadas y arcabuzacos, que era cosa de ver la furia 
que de entrambas partes auia^ y como la noche 
hazia muy escura, como hemos dicho, no se vían 
si cayan algunos, y desta manera peleauan sin 
ninguna piedad. Querer contaren particular lo que 
cada vno hizo en esta pelea tan porffíada no se po- 
dra numerar; baste dezír en plural (2) que todos lo 
hizieron muy demasiadamente de bien, que ningu- 
no dellos quiso por su parte perder tan solo vn 
punto de su derecho ni de su honor. Fueron tantos 
y tan grandes los acometimientos que los mendo- 
cinos y heredianos dieron en la casa fuerte que 
verdaderamente se tuuo entendido que la entra- 
ran, y por esto algunos soldados de Francisco de 
Carauajal que eran de poco animo y por reduzirse 
al seruicio del rey, andauan en este conflito titu- 
beando, no sabiendo que se hazer. Juan de Palen- 



(l) Tachado: capitán**, 
(3) lL%,plurar, 





, criado de Francisco de Carauajal, se salió es- 
didamente del cercado y se fue a Lope de Men- 
.1. al qjal dixo lo que sentía del animo y forta- 
i de la gente piíarrista, y les amonesto quede- 
sen ta pelea y se fuessen todos adonde su amo 
as soldados tenían la ropa y fardaje y gran rí- ■ 
za. V que allí podrían tomar mucli.is y diuer- 
cosas y se podrían reforjar con veinte arcabu- 
)S que atrás auían quedado, y que tomarían 
a la munición de arcabuzes, poluora, mecha, 
,as, picas, con otras armas olTensiuas y derfen- 
is que Carauajal traya en muclios yndios y en 
mílas cargadas (1), para que deltas se aproue- 
ssen contra el enemigo. Lope de Mendoga dixo 
por entonces no estaua con aquel proposito, 
) de pelear con el enemigo o morir en la de- 
ida, o vencer y matar a Francisco de Caraua 



257 

Juan de Céspedes, alcalde hordinario de la villa de 
la Plata, que por señalarsse en aquella batalla 
arremetió muy denodadamente con su cauallo con- 
tra la compañia de Juan de Morales, como (1) era 
solo no hizo nada« antes lo derribaron del cauallo 
sin ninguna herida. El alférez Juan Velez de Gue- 
uara lo hizo prender y lo mando luego entregar al 
Maestro de campo Dionisio de Bobadilla, el qual 
le hizo hechar en fuertes prisiones y encerrar den- 
tro de vn aposento. Con estos asaltos tan denoda- 
dos y tan furiosos que los soldados mendocinos y 
heredianos dauan, pusso gran temor y espanto en 
algunos de los pi^arristas, creyendo que auian de 
ser vencidos, según los acometimientos hazian, y 
que después Lope de Mendoza los mandaria ahor- 
car y hazer quartos. Principalmente se yntroducio 
mas eltemor en el animo de Pedro de Avendaño(2\ 
secretario de Francisco de Carauajal, que por re- 
duzirsse al seruicio de Su Magestad propuso de 
matar a su amo mientras todos peleauan, por sa- 
car del mundo a este hombre tan malo y cruel 
como lo era este endemoniado. Pues con esta de- 
terminación hablo a Damián de la Vandera v a 
Francisco Rodríguez Matamoros, que eran sus 
muy grandes amigos, y el les dixo el secreto que 
en su pecho tenia, y ellos, que lo desseauan por 
ganar honrra y reputación por el ynteresse que 
pretendían, consintieron en todo. Y ellos lo comu 
nicaron luego con otros diez arcabuzeros animo- 



(r) Ms. ^U€ COMO, 

(3; Ms. Amendaño, 
G. DK Santa Clara.— IV. — 3.* '7 



riE COMO LOPE DE MENDOC 
FUE CO.\ LOS SUYOS AL FARI 
CISCO DECARAUAJAL Y LA ¡ 
OVAL DIERON VN GRANDISSIM 
EL ORO Y KN LA PI 



Damián de la Vandera y 
Matamoros con sus compañc 
matar a Francisco de Car; 
auian salido con su yntenctoi 
de ajumados en vno, tuuiero 
que serian luego sentidos ; 
ossaron ni se atreuieron par 
dro de Avendaflo (1), que se 
de Carauajal porque sujjo di 
aqueste gran rezelo y temor 
ron de la dIí"'" - ' 



261 

yntencion por tener creydo que Francisco de Ca- 
irauajal era el mismo demonio, y también por auer- 
se metido luego entre sus soldados, que si aguar- 
xlara vn poco, por mas demonio que fuera sin duda 
le mataran, que como yuan muy ganosos de le 
matar no le acertaron, porque herraron el golpe. 
Ajssimismo le dixeron prouocandole a que dexasse 
el combate de la casa, porque ternia gran trabajo 
en los vencer por estar como estañan fortifficados 
•en aquel fuerte lugar, y que mejor seria que fue- 
ssen todos a dar saco mano a lo que Francisco de 
Carauajal traya, y que se reífor^aria con veinte 
soldados arcabuzeros que alli auian quedado por 
guardas. Y demás desto que podrían tomar mucha 
pl^ta y oro, arcabuzes, poluora, mecha y la ropa 
y mercaderías de Francisco de Carauajal y la de 
sus soldados, porque tomándoles todo esto les ha- 
rían desmayar, y que desde alli se podrían poner 
en saluo en algún fuerte lugar donde se pudiessen 
deffender o esperar al enemigo para dalle batalla 
a su ventaja. Lope de Mendo(;a, considerando esto 
y viendo que no podía vencer a su enemigo por 
ser el lugar fuerte, que si fuera en campo raso se 
uviera luego negociado la batalla como todos los 
heredianos de la entrada dezian que ellos arreme- 
tieran con grande animo por muchos mas que fue- 
• ran, y que agradescieran a los paredones donde se 
auian encerrado; mas empero viendo por otra 
parte que los suyos se atenian al parescer de los 
doze pi^arristas y que auia mas de quatro oras que 
se combatían, y porque ninguno de los rebeldes sa- 
lía a la boz de Su Magestad y porque venia el di a 



claro a mas andar, determino de los dciar y d^ 
pelear mas, por comentar a los heredianos, t^ 
eran Jos que le ymportunauan que lucsscn a la ^ 
pa de Carauajal, En fin mando luego ajuniar a C 
que estauan peleando en las otras puertas con 
capitán Nicolás de Heredia y el Maesti'o decamp; 
Luys F'erdomo, ios quales venidos les dixo el p£ 
rescer que auia sobre el quitarsse de alli y que mi 
rassen lo que se auia de hazer; ellos respondieroi 
que hiziesse aquello que a todos estuuiesse bien 
que todos ellos le signiirian a do quicr que fuesse 
Concertadas estas cosas mando luego Lope di 
Mendoi,a a los de a pie que caualgassen en sus ca 
ualtos y muías y que siguiessen el Real estandart' 
qu;; Nicolás de Heredia Ueuaua [e^j el abanguar 
día con el allerez mayor Alonso Camargo, queSa 
'A camino, y la retaguardia Ueuaiian Lope di 




263 



^s muy ricas, y también sintió mucho la yda de 
Sus soldados al real de Lope de Mendo4;a, y luego 
cayo en la cuenta sospechando que eran ellos los 
"^^ le aunan tirado el arcabuza<^o, mas no sabia 
HUienes eran hasta que del todo amanescio. Viendo 
•j^^ los oiendocinos y heredianos eran faboresci- 
^ ^^ la escuridad de la noche 5- que tan presto 
P^^rian yr tras ellos, le pesaua en gran manera 
*" ^1 trabaxo v cansancio que se le aparejaua en 
j ^ ^U seguimiento, y mas si le tomauan lo que 
3 a ^11 el recuaje, y por esto dixo con semblante 
j ^ ^^rrible y furioso. Ciertamente Lope de Men- 
cu:t^ ^^ entiende muy mal, pues lleua tras si el cu- 
PQ ^ <-le su vida con que ha de ser degollado, y 
m^ ^ causa van los demás al matadero, v mas si 
^an en la ropa y en el thesoro que alia tengo, 
^^iendo que por entonces no podia hazer otra 
cij^ "" ^i yr en seguimiento dellos hasta ser de día 
V j. '^ alteando la boz con vn mu\' brauo semblante 
t^^. ^** muy rezias \' enojosas palabras los amenazo 
Ij^ ^ elemente y juro que si se le tocaua al oro y a 
p^ *^^Vta que los auia de seguir y perseguir ha.-ta 
^^ ^<áellos y hazerlos pedav'os, o morir en la dc- 
*^V\^.j^ y assi se quedo rabiando y gruñiendo. Los 
^ ^^docinos V heredianos caminaron a toda furia 
.^ Sue les quedaua de la noche y ya que era hora 
^ missas ma\'ores dieron asalto en el haio su.so- 
^^ho, en donde vierades el gran destrozo que hi- 
^i^ron, que no aguardaron a desatar las sogas con 
HUe estañan atadas las petacas, sino que las corta- 
ron con las espadas y cuchillos que tcnian. Unos 
tomaron mucha plata y oro de lo de Francisco dr. 








204 

Oirauajal. y otros lo que tenían sus s 
manera que no perdonaron camisas, c 
nes, bolas de cordouan, chamarras. s< 
espadas, con otras muchas cosas que i 
carruaje. Otros tomaron lasconseruas 
buen vino blanco y tinto que Francisco 
jal tenia, con otras muchas cosas de 
mercadurías de h*en(os y partos que ai 
ron todos los cauallos, muías, carneros 
nueuos. poluora, mecha y las cotas ( 
manera que lomaron todo quanio quísí 
bienes de hombres rebeldes. Dezian los 
de la entrada que pa^jauan en la misn 
porque los pií^arristas les auian tomí 
que lenian escondida en las casas de lo. 
pueblo, y que como eran buenos xpiam 
na conciencia les restituyan lo que It 



^on inis capitaiie.-) y con los demar^ de mi.> .^^olJa- 
^c>s; yo vo}' albora por corredor adelante para ha- 
zcr vn ^ran seruicio a Su Ma;^Cí>iad. Los pi^arris- 
tas le dixeron que assi lo harían, mas en lo secre- 
to no le dieron crédito en cosa alguna, antes co- 
íioscieron luego en todos ellos que venían huyen- 
Qo de Francisco de Carauajal porque vieron que 
''íng-uno de sus compañeros venía con el, porque 
'uer^a auian de venir algunos en su compañía 
^^ les dixeran lo que passaua. Tomo Lope de 
^ndo^a todos los arcabuzes que venían cargados 
^os azemilas, que los trayan muy bien aderes- 
^^ V encaualgados, y la poluora que trayan en 
Qj ^ *^otijas peruleras, y muchas picas y langas y 
Q ^ ^rmas que auia en el recuaje, assi ofíenssí 



jj. — rno deífenssiuas. Todo esto se repartió en- 



f^ ^'^ soldados, a los quales dixo en secreto se 
g ^^^ antes que Francisco de Carauajal Ue- 
qjj ^ ^on toda su gente, porque auia gran rato 
c^ ^^lli se auian detenido, los vnos por herrar los 
eu -^ ^os, y los otros en comer y beuer, y los otros 
ou^ ^^dar la ropa vieja que tenían acuestas. Des- 
ten-^ "^^ ido que todos sus soldados estauan ya con 
j^l^ ^^^^con la ranchería los mando llamar con el 
n/<j ^ t:ro de campo Luys Perdomo, los quales ve- 
q^^ ^^ y estando juntos los Ueuo hazía el camino 
rrr^ ^^'^ a hazia las sierras de los Andes, que e^. tie- 
a xr ^'agosíssima y asperissima de andar, y allego 

<jc J^ pueblo chico en donde hizo noche. Partiendo - 
^^ ^^ aquí y auíendo andado vn quarto de K^gua, 

to ^^^^^ ^1 camino que lleuaua, a la mino izquierda, y 

vna senda angosta y comento de caminar 



por ella J) a mas anjar, diziendo a los suyos 



a* 



era atajo; yuanenla auaoguardiaLope deMeí'*'^ 
i;a y Nicolás de Heredia, y en la retaguardia L-** 
Pcrdomo con otros. Francisco de Carauajal, íí 
pues que supo que los mendocinos y hereC#' 
nos eran ydos hazia su carruaje, lo simio mucí^ 
como hemos dicho, y como esiaua cansado, q "^ 
era Jiomiire jíordo y pesado, se reiruxo a vna C^ 
mará con hasta veinte hombres, desando ante r 
das cosas muy (21 buena guarda en las tres pue " 
tas, no consintiendo que los capitanes se aparta 
ssen dellas- Francisco de Carauajal se metió en L- 
recamara, donde estaua vna cama, y se hecho ei 
'.'lia y el medico le curo secretamente sin que na 
diu lo siuliesse y mudando (3) vestidos se salió y 
ceno y beuio, ca se hallaua muy fatigado por la 
lansre que le auia salido del arcabuza^o y por no 
aucr dormido y por lo mucho que auia andado a 
piL', qui- no esiaua a ello acostumbrado, y porque 




267 

ían Alonso de Mendo<?a, el qual no quiso yr por 

no desamparar la puerta, y le embio Carauajal a 

aezir que mejor parescia estar en ella como buen 

cauallero hijodalgo por guarda de su per¿on¿ y 

vida y la de todos los soldados, que no metersse 

"^ntro de vna cámara, y luego le comengo Je ala- 

oar ciiziendo (1> mili bienes del. y asíi estuvieron 

^í^dos hasta que amanescio. Aun no era bier. it 

^^ <liaando mando caualgar a sus capitanes y -jl- 

^dos, V como hazia grandissimo frío v crria vn 

^^t-o muy delgado y frigidissimo noauía qui-rr. sj 

^^^^i^sse a cauallo aquella madrugaJa. y as-: s^ 

^^ieron quedos hasta que salió bien e": soi. En 

.^'^*^ter que los soldados se adrres*;au>.n par:t ..:- 

. ^^^ T fueron algunos dellos al campo a v-.r -;: aj:a 

^ ^^^»ios muertos v hallaron al cariián PvJro Lo- 

j^ ^e Ayala y otros doze hombrtrs que ruv:-:n 

Q ^ ^^os, y estos estañan desnudo-» en cueros r :r- 

II los yndios del pueblo les auian juiíaJo a--- - 

j¿j^ j ^^^ adrugada las ropas, y de la parte j-r C;*r.t.:a- 

Ij^ ^^ hallaron tres muertos de arcabuz y .-.'.-^s.r. - 

d^ ^ ^os. Salió Francisco de Carauaj.tl Jvl r j^:'! ^ 

s^ -^ ^ ocona dos oras^despues del sol ¿ali J-.». ^i j sAj 

g^ .^^ usso en camino con la gente que le ru J y -.*:• 

y ^^ , y comení^aron de marchar con loJa i i : r: t 

[li ^^ iesa que pudieron, y el Maestro Jecarr.ro b; o- 

j^ ^ ^ode Bobadilla yua en la retaguardia pcrqu- :.o 

i;i ^ ^^^uedasse alguno atrás mas dt: los que -,- 4 \*:¿:i- 

Q^^^^^ » y allegaron a vn pueblo chico ú .1. J:o^, 

o eran siete leguas de camino r.v-.ar n u!a 



- Tachado: del. 



.*vyo y iieredianos auian hec 
el t de los siiyob. Principalmen 

•■ auian tomado el oro y la pl* 

dio grandissimo coraje, que 
queria rebentar, y assi ren* 
bramaua como vn león mu} 
tenia muy encendidos. Pues 
pi(;arristas viéndose robados 
que vnos bramauan y derrer 
cía, y otros amena^auan a loi 
dianos, muy de veras, con mi 
|h riosas y feas, y que los auian 

dagos si a las manos les vinies 
el postrer remedio que tuuier 
sadumbre que les auian dado j 
dezir, amenazar, regañar y 
, mendocinos y heredianos de 1 

riendo Carauajal yrse luego 
lante, con la furia y saña qi 
Alonso de Mendoza y Dionis 
no lo hiziesse por quanto en 
noche se venia acercando a i 
sabían a cmp «í** - 



i»-> 



269 



buena gana este parescer y consintió que todos se 
quedassen a reposar (1) hasta el dia, y assi hizie- 
ron todos allí noche, que era vn pueblo pequeño 
de yndios, en donde uvieron mucho mahiz para 
sus cauallos y gallinas para algunos dellos. 



(O Tachado: >«r«. 



CAPITULO XXXI 



'MO FRANXISCODECAKAI'AJAL. SÍGUIENOO SU CA- 
A OBLANTE, ALCAXCO VXA XOCHE A LOPE DE ME.V- 
V A MCOLAS^DE IJEREDIA CON LOS SUYOS, QUE 
■W DESCANSANDO EN P.U^ DE VN ARROYO GRAH- 
\- DONriE LES CORTO LAS CABECAS 1' DIO CARRO- 
TE A CTROS 



n aun bien de dia qiiando Francisco de 
luiíiua ya leuarilado y cauallero en su 



271 

demás capitanes y las vanderas tendidas se pusso 
en la abang^ardia. Con esta borden y concierto 
mouieron todos juntos y viendo el rastro de Jos 
cauallos comentaron de marchar con grandissima 
priesa aunque hazia mucho frió; Ueuauan sus co- 
rredores por delante; ya que auian caminado dos 
leguas encontraron con diez arcabuzeros de Ca- 
Fauajal que se boluian huyendo de Lope de Men- 
doza y dieron por auiso que los mendocinos auian 
dormido siete leguas de alli. Francisco de Caraua- 
jal mando marchar con mayor priesa y a otras 
dos leguas mas adelante toparon con los otros 

« 

áÍQZ arcabuzeros que se venían también huyendo 
a su capitán, y a quatro leguas de alli, ya tarde, 
encontraron mas de diez soldados heredianos los 
quales se venían a poner en las manos de Caraua- 
jal, y el los rescíbio muy bien y les hablo amoro- 
samente. De manera que yendo marchando con la 
priesa jque dezimos no hazia sino de trecho a tre- 
cho y de legua a legua encontrar con soldados he- 
redianos que le venían a seruir de tres en tres y 
de quatro en quatro, los quales le dezian se die- 
sse priesa a caminar, que alcan(;aria a Lope de 
MendoQa y a los suyos, que llcuauan ya los caua- 
llos cansados. Caminando Francisco de Caraua- 
jal a toda furia le anocheció cinco leguas de clon- 
de estauan los mendocinos y heredianos, y por los 
coger y prender aquella noche no quiso panir en 
ninguna parte, antes con la mayor priesa que pu- 
do caminó con la luna, que hazia muy clara, y des 
pues que ella se pusso tuuo gran trabaxo y fatiga 
en andar aquello poco que le faltaua, por las mu- 





272 

as y malas cieneg.is que passaua . Y^ 
yeron algunos dellos en ellas, 3' as ^^"""^ 
nuchos no pudiendo c;iminar mas pc:^^^^— "~" 
ilios muy cansados y por hazer aque.^^ 
ndissimo ayre y frió, y assi se que^^-^ 
fidieron entre vnas peñas y abrigo -^ — 
; que ieiii;in huenoi5 cauallos y muías -^^^^ 
¡uieron a su capitán, el qual sin pa -^^^^ 
lufs de media noche al dicho arroye::^ 
ntrarios estallan y mando hazer altd^^ ^^^ 
, no fuessen sentidos y por aguardar^*^ ^ 
ian atrás. En el entretanto andaua.^^^' 
Carauajal de vno en vno y entre los^^^ 
apcrcehiendoles para que estuuie- - — " "^^^ 
)s y aparejados y con el oydo atento •^^— '^ 
los llamnsse, y assi esluuieron vn ^~^ 
jardando con «ran silencio, y con el *■ "^ 




-4 vic repo^as.>en \ n poco, quv ' .; _ -v r r"...- • '". 
^ •. miino, y as.'íi ^t- dt^ciiyj.ir-.n v :i >:. '•_- ■ : .: 
4 víc Carauajal st- queJar:.i Jvtr i- J- vr.a -:-;rr.i 
-4 i.ie ellos auian passaJo, uul- a^ia de v:i cabo a 
.:> "cro doze leguas y de mal camino. Carauajal. con 
^ 1 desseo que tenia y por dar ñn y remate a esta 
L^-oierra tan trabajosa, desque vido que auia mu- 
ir lia gente de los suyos los acometió denodada- 
lente con mucha furia y gran ruydo, disparando 
is arcabuzes hazla ellos, aunque a bulto, que pa- 
escia que se hundía aquel pequeño valle donde 
stauancon eleccoque de todas partes resona- 
a. Como los mendocinos y heredianos oyeron la 
enripestad y dislates de la arcabuzeria se leuanta- 
on prestamente con gran rezelo y hecharon todos 
huyr sin tomar los cauallos ni los arcabuzes y se 
lueron a pie por los barrancos adelante. Lope de 
^^^lendo<;a entendió luego lo que podía ser y leuan- 
'^i endose de donde estaua quiso pelear, mas como 
ido que todos se yuan huyendo y le dexauan solo 
¿^ desamparado hizo lo mismo por saluar la vida 
^ta? persona, que no pudiendo tomar el cauallo se 
;^'ua a esconder entre vnas peñas que cerca de allí 
^^ístauan. Fue tal su desuentura y desdicha que fue 
"Visto por Diego de Almendras, pi^arrista, que an- 
cana por aquella parte; fue tras el para lo pren- 
der, aunque no sabia quien era, y como lo alcan- 
^asse'le pregunto quien era y como se Uamaua. 
X-ope de MendoQa, no queriendo responder, lo dio 
Diego de Almendras vn varapalo con la lan^;a en 
la cabe^^a que desarmada lleuaua y lo descalabro, 
y viéndose Mendoza herir reboluio con grande 

G. DE Sakta Clara.— IV.-S.» i8 



l>lanca y larga: el cuerro q-rii^ ill: z.z.r.11 Li -tlí- 
ñana, que cienos soIJai:-? i* Fr2!i»:is*: : ¿t Ciri- 
uajal que atrás auían q::e:,iij Iz ^nzjsmr.ri :ir. 
-ios demás que allí esta-an rn-ser:-^?. 7 -— .^- — .- :^ 
los de Carauajal pe¡i^o r: sal--: ber*ji-: riir^ie 
fortuna les íaborescia y ay^iaot -ití ±ir tlíj :r 
<rayda^ como adelante ¿frenws en -r^ci vcm- i^i«ís 
como Lope de Mendoza fsesae í!-?=ii: ízj:* Fri.-:- 
cisco de Carauajal. cosa niara :aI¡o« -^t -.r -rv 
como le Aldo se demudo y =<r I* 5-: r-rr rsr:^- 
mente la lengua, que no pedo o e-o w^.-^: r.i t -ít 
tan sola vna palabra, n: qáso re^i^Jfer ^ 
<|uantas cosas le pr-es-nürcí: 'rrtrirr^—r j.-^ 
estaua hecho mudo y ^í^io- Le-* :i.r:"-i'-í*r -ir 
presentes se hallaron le rr-r-i;rsr.t.itrcr. ¿ir-tr^.:— : 
sas a las quales no resrt-r.iío am;-* '-r h:- :l¿':r. 
todos amorosamente y ¡e rr::T-'e:--eT':- i.- >. :í't»:- 
rescer en todo y por tc-áo í-cío t</tú;z^ r-i-:'.—^^ 
vna palabra, antes tenia ñio? Ic^ c-k^ er_ t'. r irr.: 
de que todos quedaron mara^iíilai:-^ Frioi.t.:: 
de Carauajal. creyendo q-je lo hazra r:r - : 1:^- 
blarconel.de puro contü ttüz. ie rr^^r-t'^z z^ > 
perdonar >' no quitadle la vida ?: le d-tzii i-z Jr :^ 
níafn- Dieijo Centeno v e! escondido t'. t2rrs:r: . -•: 
se publicaua que auían ecierrado eriramb:-?. y e' 
no quiso responder cosa alguna. Creyenio - -t 
hablaría mando al Padre Diego M'-.rquez .¿"t \\ 
coníTessase porque auía luego de morir re 2i::'?r 
sido traydor a Su Magestad y a Gonzalo P: ,s'r: 
y matador de las justicias que csíta^jar. 7 -e-tí-; 
por el en la villa de la Plata, y alboroiajor í". 
toda la tierra. El Padre Márquez le apaño vr. 7<:' . o 



,,...- I ¡varro mi st-ñor, ni »■ 
>i<li.i;liÍo ¡illirmo qiit tstalia í 
iMJal k' lii.vo: señor Monik-s. 
.iikíc V. 111. vil poco y pastea 
tampo: y fl triste, queritni:. 
niciifai.-M.-, por lo quiil mam 
cisco Miíjucl sf lo quitasüc dt 
;:a[roti.', y el le rogo mucho qi 
rir le dexasse conffessar, que 
ctinlTessiiua. Francisco de Caí 
conceder tanto bien, antes le 
aueis seguido al traydor de j 
laníos días lia y no andáis conf 
aiicis de yr por vuestro cami 
aparto út- alli Piancisco Miguel 
ito. y le dio garrote y lo licúan 
irando de vna pierna y lo hecl 
arroyo, y como lúe el postrero 
rri>te en el pescuezo, teniendo 
taua del todo niueilo. Después 
passada.i, ya que era amanest 
el dia mando a ¡os suyos que 






¿79 

^o \ ^^diíi» que caminaron mas de trcynta y cin- 

Q^ ^^íis porque fue vn contorno que se hizo ro- 

5ii^ ^0 y circumyendo vnas muy grandes y altas 

^ti» *^' ^ue como se perdieron se tornauan por 

^Ah ^"^"^ino al pueblo de Pocona y fueron alcan- 

^^ ^ííquatro leguas del. Carauajal cobro aquí 

^^Q *^ parte de su thesoro que le tomaron en el 

^ la * ^ ^^^ pigarristas hizieron lo mismo, aunque 

^O^ ^^'"dad no desnudaron a ninguno de los pre- 

^0|j' ^^ ios que se vinieron luego, porque tuuie- 

^íi$ ^^^írna dcllos; mas los cauallos y azemilas y 

^i;y ^^s que en ellas yuan todo se cobro, y lo que 

'í)¿^^. F^íXrescio se cobro después, y dello nunca 

*^^^scio. 



....i».H> a su dcuocion no.s aparta 
por i;iM lides cnuaños y cautela 
in>^ pu>sitrün, y por cstodczimc 
i.i causa y razón oi5 podríamos 
ssL'des en nosotros la muerte, qi 
diesse las vidas. Porque nosotroí 
)u>iainente merescemos todas las 
ios y qualquier linaje de muerte c 
bloCidas, como consta y esta clare 
miento que hizimos, que fue por v 
cion de querer mandar mas que o 
ynteres. Por estas causas y razont 
ben y otras muchas que yo me cali 
deseru irnos al Gouernador mi seño 
loí) muy L;randes trabaxos, enojos ; 
to.s de fríos, calores y hambre que 
en vr en nuestrq alcance hasta la c 
quipa, y desde alia venir a<;ora has 
do lo qual no ay razón, ni la veo, p; 
delTender y apartar vuestra justici 
nosotros, salvo si por vuestra clefh 
se mitii^asse vn poco la saña oha - 
se tiene, n-»»-- 



^ <^nios, dilatar vn poco de tiempo niu>t!a^ \ idas 
~> íii a qu».: con ellas os podanio> >eru¡r, poi'cjiK- >in 
i iKÍa cr5 muy iirande el dessco que tene¡no.^ de ver 
■m. 1 Goiieniador mi señor en qtiietud y sossiei^o en 
i TJ <;"oucrnacion, lo qual se puede hazcr en estas 
;z3aries y a poca costa si con vuestro mandado nos 
xan para lo hazer. Porque esta bien entendido 
[uc todos los secretos y conciertos que por nos- 
>tros fueron hordenados, hechos y platicados y 
estauan determinados de se hazer contra el 
CZiouernador mi señor, están en nuestros pechos 
encerrados, por lo qual dándonos licencia deter- 
iminatnos con ellos mismos de atraer a los deser- 
idores de su señoria, que vencían todos a le ser- 
lir. Por tanto, assi como ellos se leuantaron con- 
ra su señoría coa el fa!t>or de Die^o Centeno y de 
de Mendoza y con nuestras espadas (1), de la 
snisma forma y manera se desistirán y apartaran 
ipor nuestro consejo y exemplo para que vnanimes 
llagan lo que se les mandare por la persona que 
tuuiere las vezes del Gouernador mi señor. Assi 
os suplicamos con grande humilldad y por amor 
de Dios y de Nuestra Señora, que sin hazer casso 
de nuestras culpas y delictos proueais en la salud 
y sossiego y en todo aquel reposo que eonuiene a 
la vida y estado del Gouernador mi señor, que de 
todo bien es digno y merescedor por >u.^ buenos 
méritos. 

Queriendo Alonso Carnario proceder mas ade- 
lante con su platica, Francisco de Carauajal le 



ll) Ms. espaldas. 



|mdo que callarse, que no era amig;o de oyr lar- 
; r.izoncf;. y luego dixo en alta boz desde vna 
a despaldas donde estaua assentado, que se to 
lassen de delante, porque no lo quería ver, ni 
nos a su compañero, a los qiiales dixo en alta 
t muchas y feas palabras y los entrego al Maes- 
Je campo Dionisio de Bobadilla para que los 
ic guardar. Ellos leuantados del suelo, que 
ian estado hincados de rodillas, Dionisio de Bo- 
iiila los tomo asucürg:o, a los quales Ueuo y 
lio en vna tienda en donde los hecho en fuertes 
siones por contentar a Francisco de Carauajal 
í lodauia le turaua el enojo que tenia contra los 
'iidocinosy heredianos porque le auian tomado 
thcsoro y la ropa que tenia, conla de sus suida- 
s. \'enida la noche hablomuy largo y en secreto 
liesse k 



285 

tad se auian venido a poner en su clemencia y en- 
txegarsse a sus manos. De manera que el los per- 
dono con muchas ymportunaciones, en quanto to- 
caua a sus vidas, mas en lo de las prisiones dixo 
que no se lo boqueassen ni hablassen en ello, por- 
que el no lo podía hazer sin espreso mandado de 
Gon9alo Piyarro; de manera que en lo menos no 
quiso perdonar y en lo mas los perdono. Mas, en 
fin, dixo que el escríuiria a Gon<;alo Pí<;arro y lo 
que el mandasse se baria, que lo que el escriuie- 
sse seria en fabor dellos, y assi se quedaron por 
entonces en prisión en la tienda del Maestro de 
campo con seguridad de las vidas. Porque des- 
pués, a lo que las gentes dixeron, le descubrieron 
masde'veynte mili ducados en plata que Diego 
Centeno 3' Lope de Mendoí^a auian escondido en 
el pueblo de Paria, los quales se truxeron después 
en yndios y en vnas muías. Después destas co- 
sas assi passadas, no auiendo allí ninguno de los 
heredíanos de quien rezelarsse, por estar las cube- 
rías principales presas y muertas y por auer cum- 
plido y alcan(;ado lo que desseaua, comcnv'o de 
alegrarse por la Vitoria que auia alcanzado en 
desbaratar los desigños de sus contrarios. Los 
soldados pigarristas hizieron lo mismo, y de tan 
contentos y regocijados como estauan por la vic- 
toria alcanzada no sentian ningún trabaxo ni fa- 
tiga que por ellos uviesse passado, con esperan - 
<;a, aunque vana, que en llegando a la villa de la 
Plata se repartiría luego entre ellos los rcparii- 
mientos de los yndios que uviesse vacuos en aque- 
llas prouincias. Hechas estas cosas con otras, man- 



^u-: tuno rezelo que los he 
auian ydo andarían jumos 
para dellos se vengar. Con 
dos a Cíiininar puestos come 
rra con Ins vanderas tendid 
hazia; a los qnales dexarerr 
nando estas quatro leguas de 
tar lo que suscedio en este c 
de Pocona entre los soldados 
rauajal. 



CAPITULO XXXUI 

DE COMO LOS SOLDADOS QUE QL'ISSIEROX MATAR A 
FRANCISCO DE CARAÜAJAL SE REBELARON CONTRA EL 
EN EL PUEBLO DE POCOXA, Y DE COMO QUITARON M A- 
5iOSAMENTE LOS ARCABUZES A SUS COMPA.^ROS QUE 

allí QUEDARON CANSADOS 



Damián de la Vandera y Francisco Rodriiri: 'rz 
^latamoros, como vieron que no auían hecho r.in- 
<^un effecto en matar a Francisco de Carauaja!. 
como queda dicho, se fueron de allí ellos v sjs 
compañeros antes que se supiesse o íuessen s-rn::- 
dos, al capitán Lope de Mendoza, porque cor. íí-s 
huydas ase^^urauan sus personas y vidas. D-rspjTt 
que Lope de Mendoza y los soldados her^rJ: a-. >s 
se fueron, y después que Francisco de Cara-: a; a* 
fue tras ellos, estos soldados amotinados y íc-í i - 
mas del concierto se quedaron escondidos er. v: --i. 
sierra que alli junto estaua, desde donde vj'jr--. 
todo lo que passaua, y aqui hallaron obra d': v:;'. 
te soldados heredianos. Pues en este M'rm;:'. ': 
abaxaron todos y se fueron a la casa rjfrrt'r -. :'- 
no quissieron yr con Lope de Mendoí;a n: co?. >, - 
que yuan de vencida, y assi se que Jaro-, por -./a 
zer lo que luego diremos; aunque P'rdro d'r A v r. 



a con Francisco de Oirauajai, lúe por 
linmlar lo que auia hecho y cometido. También 
Biutdaroii en este pueblo obra de veinte solda- 
1 de Carauajal, vnos por eslar enfermos, y otros 
I tener las muías y los caiiallos muy cansados y 
udos, y desque vieron ydos a sus capitanes se 
ron Iodos en la casa fuerte y luego man- 
íes yndios del pueblo traer mucha comida 
tña para callentarse, que hazia mucho frió, y 
X hazer de comer. Pues como hazia gran frió 
icho fuego dentro de la casa, vnos se 
Jlíaron a dorjnir por auer velado toda la noche, 
Broa conien»,'aron hazer de comer, y a todo esto 
luan los arcabuzes arrojados por el suelo y 
= por los rincones, y lodos ellos muy des- 
|J.Tdos y sin rezelo de los heredianos. Después 
liados se vieron juntos en el pueblo 



289 

ros, auiendo ya metido prenda, lo tuuieron por 
bien y comen9aron a dezir que por aquella via ga- 
narían ^an reputación, pues lo auian de hazer en 
seruigio de Su Magestad, y después ternian de co- 
mer en la tierra. Y que hechas estas cosas no an- 
darían perdidos tras vn tirano cruel y endemonia- 
do como lo era Francisco de Carauajal, que auia 
muchos días que andauan con el y no les auia dado 
cosa alguna, sino que con vanas esperanzas los 
traya consigo engañados y se seruia dellos de bal- 
de, andando desnudos y descalzos. Pues concerta- 
do esto, para effectuar su negociación concerta- 
ron de tomar ante todas cosas los arcabuzes de los 
que estañan metidos dentro de la casa fuerte, pues 
estañan descuydados y dellos dormiendo, y des- 
pués combidallos con lo platicado y concertado. 
Y si quisiessen ser todos a vna, que les darian sus 
arcabuzes, y si no que los matarían o quemarían 
biuos dentro de la casa, y que después no faltarían 
hombres muy leales seruidores del rey, que ellos 
les darian fabor y ayuda, pues auia muchos encu- 
biertos, porque lo que auian de hazer era seruicio 
de Dios y de Su Magestad. Platicado esto y dada 
ya la borden de lo que se auia de hazer llamaron a 
los heredianos de la entrada que sabian la cosa y 
el secreto; luego se pusso por la obra la negocia- 
ción y se fueron todos juntos a la casa fuerte. Y 
como a los vnos hallaron haziendo de comer, que 
eran los pocos, y a los otros, que eran los muchos, 
estar dormiendo y tendidos por el suelo muy des- 
cuydados, comentaron bonicamente y como al 
descuydo de recoger los arcabuzes que estañan 

G. »« Santa Clara.— IV.— 3.o 19 



2O0 

Bos por el suelo. Recogidos que fueroo los 
marón en vn rincón de la casa; aunque al- 
Is de los descuydados lo vieron hazer no sos- 
Barón mal, porque los que lo liazian eran to- 
Jompañeros y amigos, que tuuieron entendido 
lo hazian de buen comedimiento y crianza por- 
ho lospisassen, y hecho esto, luego Damián 
Y Vandera dixo en alta voz a los descuydados: 
lalleros y compañeros mios, a leuantar, 
|no es agora tiempo de dormir sino de yr a 
i Su Magestad y a Lope de Mendoza su ca- 
li general que esta seys leguas de aqui. el qual 
cercado a Dionisio de Bobadilla en vn peñol, 
uc Francisco de Carauajal es ya muerto y 
Bahei^'ado por los seruidores del rey nuestro 
. Estaua entre estos dcscuj-dados vn monta- 
a Pedro de Praues. valiente v 



291 

saquemos aqui a todos las vidas, y por esso estar 
quedos y hazed lo que el señor capitán Damián 
de la (1) Vandera os manda a todos, porque en ello 
seruireis a Dios y a Su Magestad; donde no lo 
queriendo hazer pagareis aqui con las vidas. Lo 
qual viendo los descuydados que la cosa yua de 
veras, cementaron a dezir: ¡cuerpo de Dios! seño- 
res, ¿vosotros no soys nuestros amigos y compa- 
ñeros? ¿que es la causa que os queréis apartar del 
seruicio de Gonzalo Pi9arro y a nosotros queréis 
maltratar en tomarnos las armas por fuerí^a? Tor- 
no Damián de la Vandera a dezir ¡por vida de tal! 
que el hombre que no me siguiere para yr a ser- 
uir a Su Magestad le dexe plantado o quemado en 
este pueblo, por traydor y cismático. Replico Pe- 
dro de Praues y le dixo: señor Damián de la Van- 
dera, mirad lo que hazeis; catad que os arrepenti- 
réis dello ante de mucho tiempo. Allende desto 
bien sabéis que esta biuo Gonzalo Pi(;arro, que 
el os sabrá pedir estrecha cuenta, como lo ha 
hecho a otros que eran de gran valor, y en lo que 
pararon bien lo aueis visto y entendido, y por 
tanto tomad mi consejo, no hagáis cosa ynde- 
uida, que os costara muy caro. Y por esto nos dad 
los arcabuzes, porque nos queremos yr al General 
y a nuestros capitanes, que nos ternan a mal si 
tanto aqui nos detenemos, porque ya tardamos 
mucho; a esto dixo Damián de la Vandera con 
grande yra y enojo: Yo os hago voto solene a 
Dios, que si os arrebato os haga vn juego de que 

(I) Ms. 4te¡. 



20-J 

rrepinlais dello porque no me respondáis X>^^^ ^ 
r tanto procurad vos y los demás de calla*" ^^ a- 
leñad luego de seguirme para yr a seruí*\^¿^'> 
llagcstad. Porque ya no son menester, a^^^^^^j'' 
ns trayciones y maldades con muchas crii^ 

i- abominaciones que contra Dios y cont -^ j 
Jal corona se han hecho y cometido; y assi \-^^~ 
(tras cosas con gran furia y braueza. Dís 
>s descuydados, qut eran quinze soldado^: 
3 aula razón para que se les dixesse aquella 
ras con tanta braueza, pues que todos ello" 
in dcbaso de la vandera de Francisco de Cas 
\\ y en seruicio de Su Majestad y de Gon*;a 
líarro, y que si Carauajal era muerto 
c mucho de norabuena, mas que les diesser: 
l-cabuzcs, que se querían jt a la cibdad de 
|i a scruir a! rey. Desto se enojaron muchcy^ ' 



-<Jados se holuo en uran manera por do- c. .:-.:- >• 
:x*azones: la vna, por no les haz«:r mai, qi:-_ er.;:: 
^sus amibos y compañeros; y la otra, porque de 
presente los auia menester para la negociación 
-<iue comen^aua a tramar, y con esto les hizo dar 
los arcabuzes. Después de les auer dado las ar- 
mas les dixo Damián de la Vandera porque con 
mas entera voluntad le siguiessen: mirad, seño- 
res, que en todo casso nos conuiene seruir de aquí 
adelante a Su Magestad, porque os hago saber 
que Gonzalo Pi<;arro es muerto en la cibdad de 
Quito y lo mato cruelmente Pedro de Fuelles. 
Demás desto, en la cibdad del Cuzco esta Alon- 
ase de Toro aleado en nombre de Su Magestad, 
ecepto las (1) cibdades de Lima y de San Juan de 
h Frontera, que están a deuocion de don Gon- 
zalo Pigarro el mo^o, hijo del Marques don Fran- 
cisco Pigarro. Y tienen la administración del mo*;o 
^ de lo demás los capitanes Lorenzo de Aldana y 
Alontenegro, sus ayos, y Don Antonio de Ribera 
^s capitán general que haze y a hecho mucha gen- 
t.« para yr contra los leales seruídores de Su Mu- 
^estad,^' según ay fama publica tiene mas de mí i i 
Viombres en su campo. Y agora es necesario q je 
nosotros acá alcemos vandera en nombre de nu es- 
too rey y señor natural y demos labor y ayu Ja 
^ los seruídores de Su Magestad que andan corri- 
llos y hostigados de los traydores y brauo-s líra- 
nos, y para quando alguno viniere en nombre d*:l 
rey nos halle en su seruicio, y no síruíendo a es- 
di Ms. Zo. 



iiismo aueis de saber que 



^<.. 



0»'' 



citrt.i que Francisco de Cara^*' 
m;inos dt;l capitán. Lope de íAe^ ^^\o 
iclie passada dio sobre el. y Dio<*^^\ft- 



vn peflol con 
:ngo para mi que sera est^*^ 



^e 



|ido5 y I 

: le auran cortado la caue^a. y ^i^^^*^"^ 

: que sin dilación hagamos lo ¿¡5^^ 4** 

1. Los soldados, auiendose apoder»-^^__^^fi^ 

■ uzes, quissieron con rauia arreme^^^^ ^^ 

lian de la Vandera y no lo hizier^^^ ^^'■ 

i certinidad de las nueuas que \^ ^^ ^ 

lara ver si era burla o no, y con es^^^_ 

[Jos di;i5 descansando en el pueblC 

'rancisco de Carauaial uviesse desb^ 

e de Mendoza y a Nicolás de Here 

|aeda ya dicho, los heredianos que es- 

a se lueron huyendo al pueblo de 

|no hallarse en manos de Francisco de 

ay,uijartín mucho y llegaron bien de: 

. Estos hombres conuron a los al^:a- 

)i.-scuydados todo lo suscedido del des- 

1) qual los doze conjurados y parte de 

creyendo ser verdad lo susodicho. 



e la V¿iiiJera y con^ort^js, de lo qual le p^-o -^n 
_^ran manera, y con esto entró en d pueblo. Con 
Í.3I enojo que Ueuaua y con el que re^cibio de lo que 
H)amían de la Vandera auia hecho, se le acrecen- 
tó y doblo mucho mas con el que tenia por le auer 
domado los mendocinos y heredianos su riqueza, 
3' por esto y por otras cosas, llegado al pueblo 
nnando ahorcar al alcalde ordinario Pedro de Ces- 
:pedes, Juan Rodríguez de Almadén y a Juan de 
"Porras, de los de la entrada, que auian quedado 
mal heridos y con el que prendió Pedro de Pra- 
ues. De manera que desde que se comento la re- 
friega hasta que tomo Carauajal al dicho pueblo 
fueron muertos de la parte de Lope de Mendoza 
diez y ocho soldados por todos, de tiros de arca- 
Imz, sin los dos Generales y otros seis soldados 
9ae fueron muertos a garrote en el arroyo donde 
fueron del todo desbaratados. De la parte de 
francisco de Carauajal murieron no mas de dos 
de tiro de arcabuz; el vno dellos fue el que mata- 
ron los que quissieron quitar la vida al tirano 
^ruel, y de heridos uvo algunos, aunque sanaron 
^n breuesdias, ydesta manera llegaron todos a 
í^ocona y comentaron a descansar de tanto tra- 
pazo como aui^n passado. Francisco de Caraua- 
fsl hizo luego venir a todos los yndios de seruicio 
^ de carga que auian quedado siete leguas de alli, 
Xos quales vinieron con una poca de ropa que a to- 
^os les auia quedado del saco que los mendocinos 
^ heredianos les hizieron. También embio luego a 
llamar a todos los caziquez y principales yndios 
de los pueblos que auia en toda aquella comarca, 





2% 

i que le truxessen todos los bastimentos que 
in en sus casas, los quales vinieron y truxe- 
muchas cosas de comida, mas de miedo que 
oluntad que tuuiessen, porque cierto le te- 
gran temor por las malas ynclinaciones que 



CAPITULO XXXIV 

DE COMO FRANCISCO DE CARAUAJAL SE PARTIÓ DE 
POCONA CON SUS SOLDADOS Y SE FUE AL PUEBLO DE 
COTABAMBA, Y DE LAS COSAS QUE HIZO EN EL, Y DE 
COMO ESCRIUIO A GONCALO PICARRO TODO LO QUE 
LE AÜIA SUSCEDIDO CON LOS MENDOCINOS Y HERE- 

DÍANOS DE LA ENTRADA 



Estuuose Francisco de Carauajal desta hecha 
cinco días en el pueblo de Pocona, descansando, en 
donde le vinieron á seruir cassi todos los soldados 
heredianos de la entrada, de los mas principales 
dellos, que como notuuieron quien los Uamasse ni 
acaudillasse, con el temor que tuuieron del no uvo 
quien entre ellos se atreuiesse a llamarse capitán, 
ni sabian a donde acudir. Y con esto se vinieron 
con gran humilldad y mansedumbre a ponerse en 
sus manos, conffiando en su clemencia, si al^^una 
tenia, que los perdonaría y que no mirada los 
grandes males y daño*s con los desacatos que le 
auian hecho y de los enojos y pesadumbres que le 
auian dado. Queriéndose Francisco de Carauajal 
mostrar para con ellos affable y piadoso, no por 
ellos sino por el dinero que le faltaua, para lo co- 



rar ,1) Jc-llos porque no se lo Ueuassen y se fue^^ 
;cn con ello it diiiersas partea, los rescibia mujfc'" 
lien porque todos se le viniessen n la fama qu^^ 
Luajal no hazia ningTin mal a los de la entrada^ 
lúe se venían a el, y por esto se allegaron muchos ^ 
el sin tener ningún rezelo. Quando assi venían * 
Igunos se leuantaua de la silla en que estaua 
Issentado , se yua a ellos con los brai;os abiertos 
lara los abracar y les daua el parabién de sus ve- 
lidas y les hablaua amorosamente 3' con blandura 
T con buen semblante, que entonces parescia padre 
Be todos ellos mas que capitán vencedor; [á] los 
lolJados, como se ponian de rodillas delante del 
ulpandosse de lo que auian hecho, los algaua 
Jomándolos de las manos y no les dcxaua hablar, 
li^iendoles de como el sabia muy bien que auian 
3 encartados de Lope de Mendoi;a y del Maes- 
Jrc de campo y alférez. Especialmente les dezía 
|ue el no se marauillaua de cosa alguna de lo que 
ian hecho, porque bien sabía que era vsan<;a de 
(uerra, entre soldados, de yr a vna parte o a otra, 
e desto no temía memoria, sino que todos ellos 
Liiiassen plazer y descansassen, que el les pro- 
na de lo que uviessen menester, y que siruie* 
i ai rey y a Hii;arro su señor; y assi les dixo 
liras muchas cosas. Viendo, pues, que no auia mas 



2Q9 

y s ^uós estando con ellos en buena conuersa- 

* ^^n esta determinación se salió de Pocona 

^'Mos los suj'os y con las vanderas tendidas, 

P ^tos en buen^ borden, por el camino de arriba, 

^ ^ ^ra bueno y llano aunque no vssado. y llega- 

f ^l pueblo en donde auian tenido el fardaje y 

1 Se refrescaron aquella tarde y la noche, porque 

. *^ar era muj' fresco y bastecido de muchos 

^^imentos. Otro día se pusso en camino y lle^o 

Pueblo de Cotabamba con las vanderas tendi- 

^^» en donde supo después adonde estaua Damián 

^ I3. Vandera y Francisco Rodríguez Matamoros 

^^ Sus compañeros, a los quales embio a llamar 

^^rixuendoles con vn yndio. Y en la tana les dezia 

**irmatiuamente y con juramento que <i ellos se 

^'^ian ante el, que los perdonari:i y perdonaua 

^^ el mal y enojo que le auian hecho, ¿in tener 

^nioria de cosa alguna (r, y que se truxessen en 

Compañía a los caualleros heredianos de la en- 

I ^^ que estuuiessen por alia. RescibiJa por elios 

^^rta no quissieron creer de ligero io que en ella 

^^^tenia, porque según ya le tenían cono^cido 

terrible y cruel no se atreuieron de yr a su lia- 

I ^^ > porque se temieron que en llegando los auia 

^. ^^^ de mandar ahorcar, y assi embíaron al yndío 

g. ^^rta, que no tuuieron recaudo para escreuir, 

q ^ f^ue tan solamente dixo que los xpianos no 

Q ^^íin venir, de miedo. Considerando bien esto 

^ *^ Vaajal y por no dexar por alli algún rastro que 

^Vaes le perturbasse la tierra, les torno y retor- 



^'^ •X,cH«.o=^..„-.. 



Bu por segunda y tercera vez a escreuir dandc;:^^ ■• 
ier V paliilira y con jurameiiio que no les baf '*■ 
yun mal, ni menos otro alguno por el, y assi í- ^ 
bio a decir otras cosas muy blandas y halagí»- ^ 
las, que n! fin al fin determinaron de venirse a ^ 
s L-ausas. La vna, porque Francisco de Car-í^^ 
Bajal no íuesse a ellos o embiasse algún capítat-^-' 
Bara que ¡os prendiesse o matasse, porque despui^^^ 
iBiguirian el perdón que agora se les conc^^ 
lia: y la otra causa fue porque los yndios del pue-^^ 
lio de Mizque no ¡es querian ya dar de comer CO'^ 
o lo auian hecho al principio- Y demás desto^ 
s dixcron se saliessen de su pueblo y se fuessen - 
I donde los otros xpianos estauan; si no, que los 
¡an a flechazos y a pedradas, porque Fran- 
lísco de Car.tuajal lo auta assi mandudo a los ca- 
Jquez y principales yndios de toda aquella comar- 
, y que antes que lo pusiesseo por la obra se 
^liessen luego. Por estas causas y razones, pos- 
is al temor y afrenta que les podría venir y 
nhanüose principalmente en la palabra que les 
II, se vinieron todos ellos a poner dcbaxo de 
lanos de Francisco de Carauajal para que con 
liedad y begiiiuolencia los perdonasse. Assi como 
ieron ante el se postraron por el suelo pi- 
lle las manos para se las besar, demandan- 



301 

tw) \e <iexo, porque era muy enemigo de o yr largas 
arengas y razones, principalmente de aquellos que 
le auian sido vn poco zaynos y auiesos. Y por mos- 
trarse con ellos piadoso y manso, en especial con 
los heredianos de la entrada, los mando leuantar 
y abraco a cada vno dellos en señal de verdadera 
amistad y con demostración de recebirlos con gran 
plazer y alegría. Luego mando al Maestre de cam- 
P^ que la ropa que se les auia tomado a Damián 
de la Vandera y a sus compañeros se buscasse y 
^ íes boluiesse, la qual fue buscada, mas no fue 
oaIla.da ni supieron quien la auia tomado, y assi se 
quedaron sin ella. A los soldados heredianos de la 
entrada proueyo de algunas cosas que u vieron 
''^^^^ster, que fueron de poco momento, y por esto 
P^co que les dieron y a los otros por los auer per- 
uoii3.do, comentaron de alaballe y engrandescello 
4 las nuues por las grandes y señaladas mer- 
s que les auia hecho. Desta manera fueron 

. ^^^^«bidos todos engracia de Francisco de Caraua- 

ia1 

-^ ' » t: ornándolos por amigos a los vnos y a los otros; 

^^^ tiempo vino que Francisco Rodrigez Matamo- 
,^ ^e lo pago en el pueblo de Viacha;por vna occa- 
*^^^muy liuiana que le dio lomando ahorcar, co- 
^ adelante diremos. Estando Francisco de Cara- 



. '■^-1 en este pueblo le acontescio vn chiste muy 

^ ^>oso (1) con vn tratante de carneros llamado 

'^aro Nieto, el qual trataua también en la yerua 

^^ ociada llamada coca, con que grangeaua la 



^, que es la moneda desta tierra, como el cacao 



._. .J5C con ellas, y lue ac\ 
do con aquellas armas y ce 
nada, y assi dormia con cll 
cinco días, y como andaua 
hallaua muy cansado, que y. 
de mili vezes por auer ydo ei 
ñeros, que tuuiera por bien e 
dido al doble dellos por no 
trabajosa afrenta. Los soldad 
y afrentado con la grita que lí 
grandes vozes: ¡a gallina, mat. 
pues, a ruego de sus capitanes 
hcredianos de la entrada se la 
lucero le pregunto si estaua hec 
podría agoramatar hombres y n 
si y que su merced le mandas 
como a vno de sus criados ei 
mas en ñn, al ñn dende algum 
nunca mas parescio- También 
cosa en este pueblo, y fue que i 
muy cuydadoso y con gran v 
del oro que le auian tomado ei 
pias entre i"'^ =■■ 



306 

^^1 que me paresce que es buena. Y abaxandose 
^^mo el texuelo de oro en la mano, que valdría 
^'^a ochocientos pesos de oro de minas, poco mas 
^ nienos, que lo estaua jugando vn Pedro Hernan- 
^^2, de los heredianos de la entrada, y sabiendo 
^^ien jugaua el oro le dixo en alta voz. i A señor 
^^ro Hernández! quierole contar agora vn cuen- 
^ que passo en cierta parte de España; aura de 
^ter que vna dueña honrrada quería mucho a su 
'Marido y muriosele, y dende a ciertos dias ha- 
cendó la casa topo con vnas calcas viejas y qui- 
^ndc dellas la bragueta la pusso dentro de vn 
^Ri^ierode la pared, y lo demás hecho a mal. Y 
cad^^ dia que la buena vieja barría su casa y alie- 
gau^ al agujero de la pared, tomaua la bragueta 
^^ ^^ mano y comen<;aua a cantar tristemente y a 
dez ít" con pena: ¡ay de mi la cuytada, guay de lo 
^^^ ^qui andaua!; y esto dezia tres o quatro vezes 
ylUego tornaua a poner la bragueta en el dicho 
^^^Jero. Assí que Francisco de Carauajal teniendo 
^^Xuelo en las manos repicauale muy de priesa 
^®^o a pandero, y dezia muchas vezes: ¡guay de 
^^^^ aqui andaua!, y buelto al soldado le dixo: 
í^ ^^fior Pedro Hernández! ¿que se hizo de vna 
^'"Sra. de oro que andaua con este texuelo (1), por- 
^^^ nie faltan mas de veinte como el? Respondió 
^oi<32|do y dixo: señor, yo no lo se, y esse texue- 
^^ lo gane antenoche a vn soldado que aunque 
^^^3. le viesse no le conoscería, porque yo no co- 
^^o a ninguno, por la breuedad del tiempo que 

(O -►. 

-Tachado: d* oro. 



Ci. 



r>K Sakta Clara.-IV. -?.*' 20 



306 

le andado y conuersado con ellos; y Francisco de 
Karauajal le diso: pues, señor Pedro Hernández, 
■usqueme luego los otros que me faltan y seremos 
Buenos amigos, y quédense con Dios; y con esto 
; Ueuü el texuelo en la mano, cantando su can- 
brcillo, y Pedro Hernández lo tuuo a bien, porque 
miio que lo mandara ahorcar o dar tormento 
i saber del de lo dema^ que laltaua. En este 
liedlo tiempo mando Francisco de Carauajal que 
liessen treynta arcabuzeros a las sierras de los 
kndch y a otras partes a buscar ciertos soldados 
>s hercdianos de la entrada que se auian huydo 
capado la noche que mato a Lope de Mendo- 
y el caudillo destos fue Francisco de la Sierra, 
:)iialci5 fueron a las sierras y truseron bonica- 
te y sin premia a Pedro Genitales de Prado y 



307 



estas nueuas por los capitanes y soldados, se hol- 
garon y regocijaron mucho y se hizieron grandes 
fiestas que turaron tres días con sus noches, y 
Gon9alo Pi^arro les dixo con vn semblante alegre 
que tenían razón 4l^ holgarsse todos por el buen 
susceso de Francisco de Carauajal. Y mas les 
dixo^ que si por ventura fuera vencido Francisco 
de Carauajal estuuieran sus vidas y personas pen- 
dientes en vn cabello y en condiscion de perderse 
^odos, porque la tierra toda se al9ara luego contra 
^lloSf de manera que por el vencimiento de Fran- 
<^isco de Carauajal dio gran contento y plazer a 
Codos los que eran sus verdaderos amigos y sus 
f fícionados y grandes seruidores. 



CAPITULO XXXV 

í MORALES DE AMBURT Ó DEL ABAD SÉ VINO A 
lílAR ANTK FRANCISCO DE CARAL'AJAX., V DE CO- 
\ CAPITANES y SOLDADOS SE MABAUILLARON RX 
RA DE LE VER VIUO Y SANO V SIN HERIDA 
NI LISIOH AUJUNA 



loi perplejo y muy dudoso en contar vna co- 
suscedio en esta tierra, que cierto soy muy 
elatar cosas de adm 



309 

vieron, quedaron espantados y con grande admira- 
ción, marauillandose todos de le ver bino y sano de 
las heridas que le auian dado en el cuerpo y en sn 
persona. Por lo qual alabaron a Dios nuestro se- 
ñor, dándole ynfínitas pacías en aner querido 
mostrar en este hombre su diuína misericordia , y 
assi le yuan a uer todos los soldados como a cosa 
nunca vista, o como a hombre que venia del otro 
mundo, como dizen. Francisco de Caranajal ¡o 
rescíbio muy bien y le hizo mucha cortesía, por lo 
qual mando le diessen todo quanto uviesse m^mes- 
ter y vn cauallo en que anduuiesse. y el no quiso 
rescebir cosa alguna, diziendo. Que el quería cum 
plir cierto voto que auia hecho a Dios nuestro se- 
ñor, y que aquellas cosas que le dauan. que ya no 
eran para el, sino vn rosario y vnas Horas en la 
mano para encomendarse a Dios y a Nuestra .Se- 
ñora y a las Onze mili Virgines, que le auian libra 
do de la muerte eterna y de las penas del ynfierno. 
y entonces le contó lo que auia passado. como aba- 
xo se dirá. Por lo qual Francisco de Carai:ajal 
alabo a Dios nuestro señor y lo dexo con vr. s-j 
compañero que siempre andana con el. y el si-.m- 
pre yua a pie siguiendo el campo, mas no tenia 
ninguna conuersacion ni hablaua con ¡os svid:: Jos. 
sino que alia andana muy apartado v soio. ret, m Jo 
y encomendándose a Dios y a Nuestra Sen ra. 
I>ormia fuera de los toldos en el camp'^. qj no 
quena cama ni fregada, sino que se cubrí; :on vn 
baladran o capote que tenia que era de saya: tray- 
lesco, que vn su amigo le auia dado, y •j^jst'-ritiua- 
se con lo poco que vn su compañero h: daua. y 





310 

arescia con esto vn santón. Lo que contó a 
jajal es de saber, que estando después yo y 
la villa de La Plata, dende a muchos días, 
lados en vn poyo en casa de Juan de Orella- 
ituuimos tratando en los milagros de Nuestra 
a y en otras cosas muy buenas, le pregunte 
a de su muerte lo que auia sentido en aquel 
que su anima se le arrancaua del cuerpo. Y 
en le pregunte si aui^ sido verdadera su 
te, y que era lo que auia visto, como dizen, en 
omuniio;quemelodisessetodopormehazer 
:d, pues eramos grandes amigos, porque te- 
-;.n desseo de lo saber. Respondióme con vn 
-o muygrande, diziendome a manera de fray- 
idito: aueis de saber, amigo y hermano mío 
os nuestro señor, y el sea loado por siempre 



311 

chas virgines y santas de la corte del cielo. Y vna 
dellas me parescio que me tenia la cabera alidada 
del suelo, y otra que tenia asida de la cutrrda y del 
garrote porque no me diessen tanta pena y dolor, 
y con todo esto me parescia que estaua en vn ver- 
gel muy deley toso, adornado de muy odoríferas 
y frescas flores y rosas que de si hechauan gran- 
dissima fragrancia de olor, y si yo dixesse por en- 
tero lo que vi de seria nunca acabar. Dende a vn 
rato me dixo vna de aquellas sanctas que me era 
concedido boluiesse al mundo y mudasse vida y 
estado con hazer penitencia de mis grandes culpas 
y peccados, y dicho esto se fueron todas y la cla- 
ridad que auia visto se me quito de delante. Luego 
le pregunte si tenia deuocion en alguna sancta de 
aquellas que auia visto; el me dixo que si, que era 
en Nuestra Señora, a quien siempre se encomen- 
daua cada dia muy deuotamente, y que en los sá- 
bados y en las vij^ilias de todo el año ayunaua 
muy cordialmente. Y demás desto que tenia í^ran 
deuocion en las Onze mili Virgines con sánela \'r- 
sula, y que en cada vn año ayunaua la vigilia de- 
llas, y que en el dia de su fiesta daua limosna quan- 
do tenia que, o si no, lo buscaua para dallo a los po- 
bres, aunque el biuia muy nescesitado. Mas que en 
la hora que le dexo la claridad no sintió cosa alí^u- 
na, si estaua herido o hechado en cama o en el 
arroyo, sino que le auia parescido que auia estado 
dormiendo, y lo primero que sintió quando torno 
en si fue tener los pies frios, y que en leuantando- 
se y tentándose las heridas se auia hallado sano 
dellas, y después quitándome el garrote y el cor- 



312 

■ lenia hallé que no estaua apretado, sJiKí^ 

*■ luego me hinque de rodillas y puestas las^ 

itl cielo y con lagrimas que en abundancia - 

lestilauan de mis ojos di muchas gracias a Dios y 

1 su benditissima madre y a sancta Vrsula con las 

ínze mil! Virginis, y luego prometí ser frayle en el 

■steriú del seflor sancio Domingo y de serui- 

■e allí toda mi vida. AssL como me vide solo en ei 

pmpo y vía passar muchos soldados de Francisco 

e Carauiíjal que auian quedado atrás, tuue creydo 

|uc me mataran si me veyan, y assi me escondí de- 

y de allí vine en busca de vn monesterio para 

lit^tcrme frayle, creyendo que lo auia en esta vi- 

. De manera que el llego ai tiempo que tenemos 

;ho y de ay adelante fue llamado Morales de 

limburt el resuscítado, aunque a la verdad se lo 



313 

^^^^ de Carauajal, hazia en la villa de la Plata, y 
^^^^^on las gentes que el se hallo en este trato y 



lio, como adelante diremos. Quieren otros 
s^'^tix" que el verdugo que le dio garrote, que como 
vx^ el postrero no apretada bien el cordel o la 
so^a., porque ternia lastima del por las grandes 
"^^idas que ternia, creyendo que luego moriría 
^^llas, y que assi lo dexaria medio biuo y que pu- 
^^'icio mas el espíritu biuifícante le haria rebiuir 
y tornar en si. Y en quanto a lo que toca del cuen- 
^^ cleste hombre, si fue verdad o no. Dios es el sa- 
^^Or de todo; mas de la manera que el me lo contó 
^o pvisse aqui, y tengo para mi que quiso reyterar 
^^ hazer mal, que no se acordó de los beneficios 
Q^Ue de Dios auia rescebido, y que de las cosas di- 
^"^s lo hizo por abonarsse con Carauajal y con 
^^s capitanes, porque en este tiempo que las con- 
^^.viíi. andaua el trato de la muerte de Carauajal, 
^^rno adelante diremos. En lo que toca de las he- 
dida sdeuiole de curar algún buen medico, o se 
^^viio de curar con el ensalmo que llaman de Bo- 
Sota (1) porque vide en aquel tiempo hazer muy 
buenos effectos, curar con el muchas heridas peli- 
grosas y sanar dellas mediante Dios, y como estu- 
^o cerca de vn mes antes que se mosirasse, sanaría 
^n aquel ynterualo de tiempo. En este camino re- 
^^§rio Francisco de Carauajal cierta parte del oro 
*^^^ los mendocinos y heredianos le auian tomado, 
P^^que andaua en el juego entre sus soldados, los 
^^^les se quexaron dello diziendo que lo auian ha- 

-ais. BogtUa. 



1 


314 

ado y lomndo a los de la entrada en la 
esbaiate. y que no era bien que se lo 
■1. oyendo las quexas de sus soldados y 
e quexasaen de veras, les prometió que 
a la villa de la Plata rcparliria entre 
antJdad de plata que le auian de traer i 
as de Potosf y de Porco, y repartiría t 
js yndios que estauan vacuos en la tiei 
al cabo le faltaron mas de tres mili dU' 
parescieron mas. 



CAPITULO XXXVI 

'^ cono FRANCISCO DE CARACAJAL SE FUE A LA Tf- 
^^ De la PLATA Y EJTTRO EX ELLA C05 MTT BTEXA 

^*^Hnanca, lleuaxdo scs V Anderas te-xdidas 

^OMO -TRIUMPHADOR Y VE5CEDOR DE SCS E5EXIG05. T 
^^ JtfUCHAS COSAS QCE HIZO ES AQUEL DISTRICTO 



. ^^llandose Francisco de Carauajal cerca de la 
^ de la Plata, en tres alojamientos que hizo de 
. ^^ jomadas que le faltauan, se fue a poner cerca 
^^ para entrar otro dia en ella, y venido el día 
^^Hdo a sus capitanes y soldados que todos se pu- 
^^en en buena hordenan^a en esta forma y ma- 
^^a, que parescieron masde'los que eran. Prime- 
^-^ente pusso a los arcabuzeros de tres en tres en 
^^Wa que fuessen por auanguardia, y a lo** pi- 
^>ieros por batalla, y a los de a cauallo por reta- 
guardia, los quales todos lleuauan las vandrretas 
l^uestas en los sombreros y en las celadas, que por 
t:odos eran mas de trescientos soldados, porque en- 
tremetió en la hordenanga muchos de los de la en- 
trada que se le auian allegado. Y el dicho Cara- 
uajal se pusso en la delantera de todos, y el Maes- 
tro de campo Dionisio de Bobadilla y el sargento 
mavor Balthasar de Cepeda y los otros sargentos 



jiiiendo en horilen y concietio ^ 
Idos que yuaii por su camino marchan'loi 
en la villa le salieron a rescebir í 
lia juslicía y regimiento. Con esta hordeo 
illa con los estandartes y vatií^ 
■ das iremolcando por el viento y al son^* 
Bbores, corno triumphaiJoresy vencedof^^ 
Tiemigos; yuanquatro soldados delante*)^ 
Estandartes y dos vanderas de Diego Ce"" 
e de Mendo>;a, los quales licuaron U*' 
tdio arrastrando por el suelo. Con es*^ 
I concierto fueron mai'chando por las C^ 
allegaron a la plai;a, no desando C^ 
[uanJo en quando los arcabuzes por ^^ 
1 balas, haziendo de monstr ación que \€^ 
aiegria algunos, y oíros mostraua -^ 
amblantes tener, alguna ferocidad. En U^^^ 
lia plai,'a hizieron alto en ella por mandad^^^ 
3 de campo Dionisio de Bobadilia, j- e- — ' 
lancisco de Carauajal se apeo de su mul^^" 
■on los capitanes y algunos soldados ar ' 
. y se fueron derechos a la yclessia roa- -^ 
intie hizieron todos oración. De alli sc^^" 
a a la plai,a y los arcabuzeros queauian*^* 
MI ella quando le vieron le hizieron vna ^^ 
on la arcabuzeria y dixeron a^ran- ■ 



aposscniados, lo qual se hizo, que v.*:in-'' "..i vlla vs- 
laua cassi despoblada tuuíeron mu^h i .ir.rhjr.i y 
\ugar para cstenderse los vnos y los otros: '.o pri- 
inero que mando en la villa fue que en apeándose 
de su muía vido estar alli a Juan Ramírez, que era 
alcalde hordinario en aquel año. y le dixo: ¡a se- 
^ Juan Ramírez! haga v. m. vna punta a essa 
^^a y tíresela a vn perro, y hágame esta merced 
^■ttcs qae me enoje; y el alcalde la dexo luego, 
t^trodia mando hazer cabildo, en donde mtidó re- 
Mk>res a tres vezinos de allí que lo eran por Su 
^'^gestad y nombro por regidores a tres de los 
'^^yosy tos hizo vezinos de la TÜlay dándoles de co- 
^^^ en ella, y dexo a los otros tres porque eran sus 
^^doaados. Estos seys regidores, por mandado 
^^ Francisco de Carauajal dieron las varas de al- 
^^Ues hordinaríos al capitán Alonso de Mendoza 
^ 9 Juan Vasquez de Auila, grandes amigos y ser- 
^^Wores de Gonzalo Pi^rro. Luego embio a Ha- 
^^r a todos quantos caciquez y principales yndios 
^\ie aaia veinte leguas a la redonda, para que tru- 
^^essen muchos bastimentos y estuuiessen a la con- 
^na en la villa con muchos yndios para el serui- 
^io y prouimiento de sus capitanes y soldados. 
^^!!>eiide a pocos días vinieron los yndios y truxeron 
Virachos carneros, ouejas, mahiz y papas, que son 
^omo turmas de tierra y son muy buenas y sabro- 
sas de comer asadas o cozidas, y assi truxeron 
^>tras muchas cosas, que fue por entonces la villa 
%m proueyda de bastimentos y de otras cosas ne- 
cesarias. En este medio tiempo comentaron los 
Ti^arristas-y heredianos a descansar de los traba- 



1-» - -- 



11 



.i' 



mucha cantidad de plata, 
■ ||f jl que después se gastaron e 

mas de millón y medio de 
acá lo que han Ueuado los 
y otros a España y a diuen 
la summa dello tan grande 
¿Que diremos de los seftore 
ñas? algo lleuarían y gastari 
rías que las cauauan y labr 
assi que podemos dezir con 
bertad que en todo el Nueuo 
otra tal mina ni tan buena y r 
Potosí, que turo muchos meí 
chos años. Estas minas están 
bien alto y pelado y sin ningui 
el, y halláronse en el cinco v< 
ron veta Rica, veta de Centén 
veta de Oñate y veta del Estáí) 
la veta Rica se saco tanta ri 
mes dexauan a los offícfalcs d 
to 3' veynte y cinco mili pesos 



le cabian de su*: 



■»•/>•» ' 



Estos metales se benefíician, como antií^uamcnte 
los yndios naturales los t'undian, en vnos hornos 
*iltos y quadrados con machos ai>ujeros pequeños 
<iue parescen a manera de palomares, que ellos 
llaman guayras, y en estos hornos hachan el me- 
tal y el carbón por sus cargas. Y con el viento Sur 
que corre muy rezio, que nunca falta cotidiamen- 
te en estas partes, sopla en los hornos que están 
en alto y entra por los agujeros que están de fren- 
te tan solamente por aquel lado, se (1) derriten los 
metales que son muy donzeles y sale media plata 
y medio plomo y cae en vnas piletas que están al 
otro lado, y sacada la plancha paresce ladrillo. 
Este plomo se affína después y se saca del plata 
fína, y estas guayras se hazen encima de los mas 
altos cerros que por alli ay, en donde corre mas 
rezio el viento Sur, que reyna mucho en esta tierra, 
y si no ay viento no ay hazer hazienda, quanti 
mas, como digo, nunca falta de dia ni de noche, 
de manera que nuestra vida es vientp pues anda- 
mos siempre con el (2). También mando Francisco 
de Carauajal en este medio tiempo hazer muchos 
arcabuzes, lan<;as, picas y mucha poluora y mecha, 
en que auia dia que se hazian y forjauan dos arca- 
buzes con todos sus adere9os, porque auia muy 
buenos herreros y maestros del officio de la car- 
pintería. Los capitanes y todos los soldados nota- 
ban todas estas cosas, y mas la efficacia y diligen- 
cia (3) que ponia, mas no sabian a que íin y propo- 

<l) Ms. ft(/ u, 

(l) Tachado: EsU. ctrr* y minas de P»túsi st a de poner en medio des^ 
^^ ceipituléy C0m* está aqui, 
i}) VLt. diUngencia. 

G. DE Santa Clara.— IV.— 3.* 31 





322 

sehazian tantos arcabuzes y tanta municioi».^ 
j la tierra esiaua ya de pa2 y en quietud 
. ella a deuocion de Goncalo Pi^arro. que me:-* " 
i en este tiempo le siruian mas de miedo que d-^— ^ 
intad- Algunos uvo que tui;icron creydo qu» *- 
ueriH aliar con la tiena. pues tanta diligencia. * 
licitud ponia en ajuniar tanta moneda y en ha -^^ 
laníos arcabuzes y otras armas. Mas en íin nC^ 

quien claramente supiesse la yntencion que^- 
a, que como era astuto y sagaz para lo malo y=— * 
1 traydor en todas sus cosas, hazia sus hecho^^ 
ni ncinera que todos no le acabnuan de enten — 

Andauan ya en esto tiempo los pícarristas y" 
■dianos tan occiosos y vagamundos que era 
1 do ver, y como andauali sin moneda y desnu- 
y por otra parle vian quo Francisco de Cara- 



m o era mucho los dexas^e yr. pue- no .lui.t q-.:'- r/i- 

: ^^?r y ellos estauan en uran iu-cc->KÍad. lM.\"Kran- 

r isco de Carauajal con y,Tan enojo -;si c-ra moün 

a^ cjuel y si le querían hazer fuerza, pues tantos ve- 

-B. ian con arcabuzes a le pedir licencia?; y que ju- 

;— <^ua a tantos y a quantos que si los apañaua que 

L os mandaría muy bien castio^ar por el gran aireui- 

rsüiento que auian tenido de venir de aquella suer- 

^^. Y que no mirando lo que auian hecho los per- 

cSonaua, y que de ay adelante nins^no fuesse tan 

ossado de le pedir licencia, porque el no la daria; 

y assi les dixo otras cosas, que después no uvo 

Tiing^no que le ossasse pedir licencia por no le ver 

enojado con tanta braueza. En fin, los soldados 

concibieron por esto en sus ánimos contra el gran- 

dissimo odio y rancor por ser de tan peruersa y 

mala condición, que pues no les daua lo que les 

aoia siempre prometido, que a lo menos los de- 

xasse yr a buscar su remedio; al qual dexaremos 

agora vn poco por dezir de como mataron al the- 

niente de la cibdad del Cuzco Alonso de Toro. 





CAPÍTULO xxxvn 

NSO OE TORO, I-HENIESTB DE LA CIBDADKI^*^ ^* 
POR GONCALO prgARRO, FUE MUERTO A-^^^" 

ÜIÍRTO MOTÍN QUE SE IIAZIA EN BLL.A, ^^^^^ 

KIGO PL CAPiTAN ALON'SO ALUAREZ DE -^*^^ 
HINOJOSA 

¡mer libro desta obra so dixo de como 



T:^or culpa que ella tuuiesse, sino por cau.^a de vna 
S-"iiJia natural, que era hermosa, la qual tenia deli- 
to ro de iu casa por ainií^a y manceba, que se lláma- 
me a en su lengua Cappa, que era xpiana llamada 
►eatriz. Esta yndia era de la gran prouincia del 
luzco y de las muy principales que auia en la tie- 
rra , que llaman Palla o Coya, que quiere dezir 
señora, que procedía de la casta y descenden- 
:ia de los Yngas, señores que fueron desta tierra, 
^ la qual quería y amaba mucho mas que a su mu- 
^er ligítima porque la auia tenido mucho tiempo 
antes que se casara. Viendo la madre dclla la 
<:rueldad que su hierno vssaua con su muy querida 
y amada hija y como la trataba (1) tan mal, los po- 
nía muchas veces en paz con dulces y amorosas 
palabras, y en secreto dezia a su hija que no se le 
diesse nada por la yndia, antes la regalasse y la 
tuuiessc en el estrado, porque assi era la voluntad 
de su marido, y que víuirian en paz. Hazíendo esto 
la buena de la hija con la yndia, no aprouechaua 
cosa alguna, antes laaporreaua mucho mas,dizien- 
do a su muger que ya la quissiera ver muerta por 
casarsse con la yndia, que valia mas que ella, y 
oyendo esto la buena vieja y no lo podiendo ya 
zufrir acuytauasse mucho por ello y reprehendía 
al theniente por esta crueldad que vssaua contra 
su hija. Enojauasse terriblemente Alonso de Toro 
^ contra la suegra porque le yncrepaua lo que hazia, 
y a las vezes ponía las manos en ella y luego yua 
aporrear a la muger, y viendo esto la vieja y que 

(I) U%. trmU. 





31Í6 

lo podía remediar le lomo -íraii tristeza y 
, que cayo en vna eníermedad de la qual vino 
ir auiendose primero coDffessado y comul- 
Pues viendo Juan Rodríguez, marido de la 
ta. que su hija era tratada tan malamente, y 
a por otra parte que su mugcr era muerta de 
y tristeza de ver a la hija tan mal casada, 
190 de turnar grandissimo rancor y odio con 
rno y assi reíüan muchas vezes por amor de 
lia, aunque ya otras vezes lo auia hecho en 
le su muger. Assimismo, viendo que no po- 
nchar de casa la yndia, hcchauale muchos ro- 
es, assi religiosos como cibdadanos, de sus 
is, para que hechasse fuera de casa la burra- 
y se hallegasse con amor a su muger ligiti- 
im lodu esio no hastaua rrazon, porque tenia 



327 

bozes llamaua a sus criados para que le hechassen 
la ropa que tenia, en la calle. Desque el viejo oyó es- 
to rescibio gran enojo, por lo qual hecho mano con 
gran furia y presteza a vn puñal grande fde] dos 
filos que siempre traya en la cinta y arremetió a el 
y le dio de puñaladas y no le dexo hasta que lo 
acabo de matar; aunque la hija rogaua por el que 
no lo matasse, no aprouecho cosa porque estaua 
enseñoreado del enojo. Auiendo el viejo Juan Ro- 
dríguez hecho este homecidio luego se retruxo al 
monesterio del señor Sancto Domingo, en donde 
tomo los hábitos y biuio mucho tiempo en la reli- 
gión auiendo hecho proffission, y dende a ciertos 
años dio el anima al Criador. La yndia se huyo 
luego de miedo, la qual se metió entre los yndios, 
que nunca mas parcscio aunque fue bien buscada 
para ser castigada porque dixeron publicamente 
que era gran hechizera y que tenia enhechizado 
al theniente Alonso de Toro. Como se supo en la 
cibdad esta muerte, luego encontinentc acudieron 
a su casa toda la justicia, regimiento y los cibdada- 
nos, y también Thomas Vasquez su cuñado que 
estaua casado con la hermana de Doña Cathalina 
de Salazar, el qual dixo a grandes bozes y con 
enojo que se buscasse el matador y se saca>»se de 
donde quiera que estuuiesse para castigallo según 
lo merescia; pues era traydor, porque aula muer- 
to a traycion al theniente de Su Magestad, que no 
le valia ninguna yglesia; y no miraua que también 
era su suegro y padre de Doña Ana de Salazar su 
muger, que también acudió luego a uer a su her- 
mana y al cuñado. Todos dixeron a vna que assi 



E haría y que tiempo auria y que en el entretanto 
1 bien que se diesse primero borden en dar la se- 
pultura a] difrunCo, y assi se hizo, que lo enterra- 
Ion lionrradamente en el monesterio de Nuestra 
Beñora de la Merced. Fue todo el regimiento y 
libdadanos y mugeres acompañando el cuerpo di- 
y se híilhiron en su entierro maclios cleri- 
alguiios Trayles dominicos y mercenarios, 
Bn donde le diseron algunas missas y responsos. 
l'iendo después el regimiento del cabildo y hom- 
Bres principales de la cibdad que Alonso de Toro 
y que no auia quien los luuiesse en 
Buena paz y concordia, y porque no se Icuantasse 
lli;un escándalo en la cibdad por su muerte, eli- 
on de consentimiento de todo el pueblo por 
(lieniente de Gouernador al capitán Alonso Alúa- 



329 

thenentazgo al capitán Alonso Aluarez de Hiño- 

losa, porque sabia que era hombre muy valeroso 

y bien rico cibdadano, y que este le vanderia mu- 

^V\o mejor que otro alguno, porque siempre le auia 

^isto que le era affícionado. Dende a doze dias que 

^Ue muerto Alonso de Toro yntentaron dos vezi- 

í^os valerosos de alearse con la cíbdad en nombre 

^e Su Magestad y quitalla a los tiranos, y la causa 

*Vie porque el vno dellos, que se llamaua Lope 

^^nchez de Valen^uela, no le auian hecho thenien- 

^^» que lo pretendió ser. Y para hazer esto le van- 

^^aua su compadre Diego Pérez Bezerra, y estos 

^onien^aron de abiuar la voz y trama que tenían 

^ntes comentada, buscando en gran secreto ami- 

S^^s^ armas y dineros para el effecto. Todo lo qual 

nallaron, aunque en vida de Alonso de Toro no se 

^^iianatreuido a mv.nearsse ni hazer cosa alguna 

porque era ademas muv furioso v brauo, hasta es- 

^ ^í^mpo que Alonso Aluarez de Hinojosa co- 

"^^'^9aua a gouernar la cibdad a contento de lo^ 

"Clonados de Gonzalo Pi<;arro. Vino esto a noli 

la dc-i theniente Alonso Aluarez de Hinojosa y d»- 

^'"o de Villacastin, alcalde hordinario que era 
en 1 

**^uelaño, v luego los dos tomaron la mano en 

^^i^uar la cibJad y en prender con veinte ar- 

- ^^eros a los dos amotinadores. El vno d':lIo>. 

y Porsupartea las casas de Lope Sánchez d 

n ^nguela, y el otro a las casas de Diego P^rcz 

^^rra, a los quales prendieron luego sin nin:4u- 

r/ ^Ontrouersia, con alguno de sus amigos y con 

^ ^^rados, y los hecharon en la cárcel publica en 

'"t:es prisiones. A los dos vezinos que auian sido 



ron hiauüs liirmciitos y 1 
fllo> y por laa vnionnaciün 
lo quiíl k s cortaron las c^hi 
otros :iliorcaion por amotin. 
a otros ttesicrraron de la cib 
naron porque no tenían lant; 
ra se apací^o la guerra qu 
cibüaü, y después no uvo nin, 
f uessc que alvasse cabera con 
ni contra ninguno de sus tUe 
que tenia puestos en todas las 
luíjares, y assi le siruian todos 
desde el chico hasta el grande, 
esta muerte de Alonso de Toro 
por lo qual los afñcíonados de ' 
cscriuieron por la posta u Fran 
de que le peso del lo grandemei 
co vna tarde a sus capitanes j 
assL'ntiido en vna silla a la pue 
cae a la plaija. Y dixo estas nu< 
teza y dolor como si el díffuntc 
o fuera Dorta d"^-'' 



331 

fuerte de Alonso de Toro, sino porque le vieron 
* ^^ llorar tan lastimosamente. Aquel mismo dia 
^ pusso luto por el di ff unto y mando al padre Mar- 
ÍUez y a dos frayles dominicos que auia en la villa 
*^ dixessen algunas missas de requien por el ani- 
^^ de Alonso de Toro, y assi se dixcron, que fue- 
^■00 todas offrendadas. De manera que en vida 
fiícron estos dos homl^rcs mortales enemigos, que 
^^ Se hablauan el vno ni el otro sino por via de 
terceros, como atrás queda dicho, y después de 
"tuerto hizo bien por su anima como si fuera su 
^'^rdadero amigo, porque como el dezia no lo hazia 
porque le quería bien, sino porque era gran serui- 
"^^ y amigo de Gon(;alo Pi^^arro. Yten, que le ha- 
^*^ gran falta su ayuda andando el tiempo» porque 
^' 3-cieuinaua que auia de ser assi; y dexado esto 
aparte diremos lo que Francisco de Carauajal hi- 
^^ en las Charcas, que apago otro mayor íue^o 
^^e Se comentaba a encender por aquellas par- 
^^' haziendo muchas crueldades en los here- 
^ianos. 



I 



CAPÍ 

"ADA CO. 

•scchang^s mi".'" "'*'■ 
"■^ CaraSl?" " '" P»' 



V;randissimo odio y ahorrescimient'.). fr :<« qj.;l 
yntentaron con liran ríiicicia lo que a>:or.i Jire- 
"^os. Después que Alonso de Mendo(;a uvo embia- 
^o toda la plata que pudo hallar en las minas de 
í^otosi se boluio a la villa con todos los soldados 
^*ieauia Ueuado, entre los quales fue uno llamado 
^Jego Balmaseda, que era hombre de grande ani- 
•^ío y esfuerzo y de los principales soldados que 
'francisco de Carauajal tenia en su campo. Este 
*^€go de Balmaseda quando llego a la villa pre- 
^nto a sus compañeros de como les yua y como 
^^ auian repartido los yndios entre ellos, al qual 
''cspondieron lo que con Francisco de Carauajal 
'^ aoia passado, por lo qual Diego de Balmaseda 
''^Scibio grande enojo y rancor contra el, dizien- 
^^ie en ausencia mili ynjurias y denuestos. Pues 
^^cebido en el esta mortal enemiga y gran odio 
Pí'Ocuro de lo matar, y para ponello en effecto no 
**^naua aparejo ni modo ni manera para lo.effec- 
^^ar, y no sabia por do lo comentar o a quien da- 
**** parte deste negocio tan peligroso. Assi anduuo 
^^n esto algunos dias hechando seso a montón, y 
^^ cada día traya mili y varios pensamientos, y 
^Omoera hombre muy conuersable y tenia que dar 
^ Siis amigos y conoscidos, le querían mucho los 
toldados, de manera que le tenían todo respecto, 
-^í^dando en estas cosas tomo grande amistad con 
Jullian de Fuelles, camarero de Francisco de Ca- 
rauajal, y entrando a dicha vna vez con el en la 
^*mara, que su amo era ydo a missa, hallo vna 
<^art^ encima de la mesa que estaua en par de la 
^*»n^^ la qual tenia el titulo de su nombre, que de- 



33t 

zia: Francisco de Carauajal. Diego de Balroase«* 

y vido lo en ella contenido y la firma T 

I nombre de la muger que fue del Oydor Alison de 

I Tesada, el qual murió en l;i canal de Bahaina 

Iquando yiia a Espafia por mandado de Goocalo 

BPigarro, como atrás queda referido, que auiadiaa 

e se 1.1 auia escripto. Esta carta esiaua, como he 

picho, en aquella mesa, con otras muchas que le 

Éuian escripto muchos de diuersas partes, lasqua- 

s eran de poca ymportaiicia, que las que le ha- 

casso y eran cosas secretas, el mismo la* 

Jardaua muy bien en vn cofre grande que «e'"' 

L' traya consio;o. En la firma desta carta ve'^'*^ 

t borrones muy grandes, que dczia:/aíies</i'<^ „ 

lí ventura Doña Cathalin. 



S^iondo mas adelante en su dicho les dezía: pii(\s 
^'iene la firma con tales borrones, tened entendido 
que ay mas mal de lo que por acá se sabe, que 
andando el tiempo lo (1) descubriré; y assi les dezia 
otras cosas semejantes a estas, de que los solda- 
dos quedauaa con desseo de sabellas, y por esta 
^'^ dio principio a su trama. Luego comento a te- 
^^ garandes hablas y mucha conuersacion con 
*-^ys Perdomo y con Alonso Camargo, que ya en 
^e medio tiempo estauan entrambos en sus casas 
'*bres y perdonados por Gonzalo Pigarro, a los 
^^les dixo y declaro su negocio y voluntad. 
"^Ilos, como tuuiessen rezelode alguna gagalagar- 
^ temieron mucho y no se atreuieron hazer cosa 
^gana, con muestras que hizieron y con palabras 
tjue le dixeron que no le querian dar fabor ni ayu- 
^a ni ser en ello burlando ni de veras, mas como 
le vieron reyterar en el negocio y con tanto ahin- 
co y dicho con tantos juramentos, lo tuuieron por 
<rierto. Otro dia fue Diego de Balmaseda a ellos y 
les hablo muy largo en lo que tocaua al negocio, 
y ellos al cabo le prometieron de le dar fabor y 
^yuda, pues en ello seruian a Su Magestad, aunque 
^Upiessen morir en la demanda, porque estauan 
lluy estomagados contra Francisco de Carauajal 
Porque los auia tenido tanto tiempo en prisión. Y 
^mbien les mouia hazer esto porque sintieron y se 
^^bia ciertamente que mucha parte de los sóida- 
estauan muy mal auenídos con el y que ya no 
querian ver, y a esta causa determinaron de ser 

(I) Ms. las. 



338 

■.Libando le diesse de puñaladas con vna 

c tuuiesse secreta debaxo de los calgones 

\ bota. Y los que uviessen velado aquella 

n de ser de los mismos conjurados, 

I alguno dellos dando bozes y dJziendü 

jvezes: ¡Viua el rey, viua el rey y et capí- 

ftral Alonso de Camargo y mueran traydo- 

Tr luesío acudirían a les dar fabor y ayuda- 

I los conjurados andauan tramando estos 

Jjan cada día a casa de vna muger enamo- 

lada Doí^a María de Ledesma, la qual te- 

■ bucna vigüela que la sabia tañer bien, y 

iv a tañer en ella se ajuntauan allí 

J- lo que se auia de hazer. Otras vezes yuan 

|c Luys Perdomo, y otras a casa de Alonso 

aunque lo hazian pocas vezcs porque 





339 

(1) mercadurías tenia para vender en las minas 
Potosí y de Porqo a los españoles y a los yn- 
ios qtie en ellas residian, y a esta causa, como he 
icho, andaua entre ellos el refrán de mina en 
téhio^ que la casa era de paja. Sucedió que vn 
jTtes, cassi a las Aue Marías se ajuntaron los 
ncipales de la conjuración en casa de Doña Ma- 
ia de L^edesma a tractar deste negocio, de como 
quien auia de quemar la casa de Francisco de 
rauajal, y assi de otras cosas, y todos se metie- 
on dentro de vna cámara porque no fuessen vis- 
os ni sentidos. Acaso entro en esta hora en laca- 
vn Juan de Betan^os para hablar con Doña Ma- 
ia de Ledesma, y como oyó el rumor de los que 
:n la cámara estauan se salió fuera sin dezír nada 
i sospechar cosa alguna que fuesse de mal, ni 
"únenos conoscio a nadie aunque vido los bultos, 
^ino que de bien comedido los dexo en su platica 
^ auiendo saludado a la dicha Doña María se fue 
Xuego de alli. Viendo esto los conjurados se reze- 
Xaron mucho de Juan de Betangos, que era amigo 
y panyaguado de Francisco de Carauajal, y tuuie- 
Ton creydo que los auia sentido y aun conoscido y 
^ue vemia por espía y que luego los descubriría, 
por lo qual se deshizo prestamente la junta \' se 
fueron todos a sus casas. Al tiempo que se yuan 
anisaron a la dicha Doña María de Ledesma que 
mirasse lo que hazia, que no losdescubriesse, por- 
que pagaría ella con la vida sí Francisco de Cara- 
uajal sabia que en su casa se trataua esta conjura- 



;l) Tachado: mimu. 



340 

lion, porque la haria luego ahorcar. Luys Perdo- 
Tio, como vido yr a Bctanvos, fuesse tras el hasta 
r donde paraua, y como le vido entrar en (l)ca- 
i de Francisco de Carauajal tuuo por cierta su 
bspecha que los yua a descubrir, y sin ossar bol- 
r i^ su casa llamo a vn mancebo de la entrada 
e se Uamaua {ulano de Espinosa de los Monte- 
las, que también era de los de la junta. A este, po- 
|iendole miedo, le dixo como Juan de Betan<;os los 
iiia descubierto, y antes que Carauajal embiasse 
■or ellos para los matar era bien ponerse en co- 
, y assi con este miedo se fueron entrambos a 
is sierras de los Chiriga ana es, que son vnos yn- 
Bios ferocissimos v de guerra que comen carne 
jmanií. Después en la mañana se supo la huyda 
e Luys Perdomo y de Espinosa de los Monteros 
s Perdomo se auia huv- 



341 

Pudieron para lo effectuar el domingo venidero, y 
losrde la junta hecharon la fama de que Luys Fer- 
ióme se aula huydo por las muchas deudas que 
^^uia aSu Magestad. Todo lo qual lo tuuieron por 
'^^uy cierto los que no sabían los tractos en que 
^íidauan (1), y aun el mismo Francisco de Caraua- 
1^1 lo tuuo creydo ser assi y mando que lo busca- 
^^^n, que el quería pagar por el alguna cosa y que 
^^ lo demás haría con los acreedores que le aguar- 
^^ssen por algún tiempo, pues tenia buenas minas 
^ '"cntas, y que se affíangasse para hazello mt-jor. 
* sábado siguiente, en la noche, los conjurados, 
*■ no alargar mas tiempo, determinaron de ma- 
ff^^ ^ Carauajal, y assi fueron a su casa y por estar 
^, ^y acompañado de su guarda y de otroá soldados 
r *^or otros estoruos que uvo no hizieron effecto, 
^f .^'"^Ue también se recogió luego a su cámara; 
^'^clo que estaua enfermo se fue acostar. 




echado: I0 tuuitr^nPúr citrt». 



343 



ro 



sol 



13. ^Ct 



3\:^ 



a, 

le 



con el, que salieron de vna cámara en don- 
^Drmian. Y como el calcetero los vido no tuuo 
o ni esfuerí^o para lo matar porque se hallo 
^ y porque también vido cerrar la puerta por 
^ntro con el cerrojo porque no entrasse algu- 
!^fc?' entonces le pudiera fácilmente dar de pufta- 
y matalle quando le al9aua las caigas por 
^s; mas, como digo, no se atreuio. Después 
^1 calcetero uvo hecho su officio, y después 
Trancisco de Carauajal le pago su trabaxo le 
^ «ron las puertas y salió a la sala, en donde le 
^rdauan algunos de los conjurados que disi- 
^ adámente se auian alli llegado (1) bien arma- 
y con sus arcabuzes en las manos, esperando 
^ue Diego Hernández haria. Assi como vieron 
Ir al calcetero sin auer hecho effecto, les peso 
"^cho porque no le auia dado de puñaladas y con 
'^^Vo se salieron todos a la puerta de la calle, don- 
^^^ estauan otros de la junta, y alli se concertó en- 
^re ellos que lo matassen dentro de la yglessia es- 
cando oyendo misa, o al salir del la, y assi se fue- 
ron a sus casas hasta que fuesse hora. Pues viendo 
francisco de Carauajal que era hora de yr a missa 
se fue a la yglessia muy acompañado de sus capi- 
tanes y de los arcabuzeros, que como bien come- 
didos se ajuntaron mas de quarenta dcllos para 
yrse con el, como lo solian hazer todas las fiestas 
y domingos, y estos eran de aquellos que no sa- 
bían cosa alguna. Desque los de la junta vieron 
que estauan en la pla(;a puestos en corrillos la mu 



(I) Ms. legado. 



ua. y que después que de la^^ 
Iria mucha mas,luuieroiigraiiK~rj 
a podrían s.ilir con lo que tenían pía — - 
lenado(y]so quitaron calladamente de=^ 
"tibien uvo al<íunos de la junta que poi — ^ 
litado y resfriado el proposito y volun — j 
n se fueron a sus possadas a encerrar — " 
)n en la yglessia con Fraile ísccm=^ 
Jl desque vieron que no se aula effec — - 
locio aquella madrugada, que uvo en — - 
;ura. Y pues auian perdido tan«r- 
I determinaron de exemirse del negó — ■ 
Vario, pues que quando estuuo desnu — 
3 y sin compaflia no le auian muerto^- 

Han agora estando vestido y le 

acompaflado de sus capitanes y '*■ 
Itrc ios conjurados que se apartaron^^ 
; Juan Ramón, natural de Aragón,..^» 
litio de Francisco de Carauajal, el quaL^H 
f; lo manifestar primero antes que otro-^^ 

f :í, lo dezir, o por otra parte se supíe 

indenado y a muerte sentenciado. 

(lian Ramón muy grande y estrecha 

■1 capitán Pedro de Castañeda que 

lemoria de los que auian de matar, 

enfermo de dolores del grjilimoo y 



a45 

^omen^o de llorar y de afflígirsse con grandes 
^^spiros y gemidos, que páresela que se le arran- 
<^aua el alma. Como el capitán lo viesse de aquella 
Suerte se marauillo mucho dello y luego le pregun- 
^ con grandes ruegos le dixesse lo que sentía y 
^*^^ ^olor tenia y porque lloraua tanto y porque 
^ ^cuytaua en tal manera, que le daua gran pena 
^ ^elle de aquel arte. Juan Ramón no respondió 
,^^^, antes se dexo caer en el suelo y comento 
llorar mas fuertemente con grandes sollozos y 
j ^^Se de cabezadas en el suelo pidiendo á Dios 
% Viesse alli luego la muerte, y assl comento de 
^ ^^^r otras cosas. Como Pedro de Castañeda vie- 
^ ^ estos estremos en su amigo Juan Ramón, se 
j ^^andalizo mucho y tuuo entendido que estaua 
^.^^co y sin sentido, o que fuesse algún accidente 
^^Vuy fuerte que tanto le atormentaua, y como me- 
^^^r pudo se Icuanto de la cama y se fue para el. El 
^ dpitan le comento a llamar y (1) hablalle y lo me- 
^r que pudo lo esfor<;o diziendole que se leuanta- 
^^se y le dixesse su mal y que era lo que sentia tan- 
o, pues tales y tantas cosas hazia. Como Juan Ra- 
tón vido al capitán que se auia leuantado de su 
^ama, porque no le hiziesse mal el frió que hazia 
^e leuanto del suelo con muchas lagrimas y le di- 
:xo: V. m. se acueste, que yo diré la razón de mi 
'tristeza y llanto y todo lo que passa en esta villa 
«ntre muchos. Pedro de Castañeda, con desseo 
<iue tenia de saber la razón de aquellos estremos, 
se acostó en su cama, y Juan Ramón se assento en 



(t) Tachado: 4&. 



con los dc-inas capitanes y b 
ser muerios a^ora dentro di 
liendo dflla. Entonces le o 
quamo passaua entre los con^ 
cipio hasta el cabo, y quienes 
del motin y los que auian de 
de muertes K-s auian de dar, , 
el numero de los que auian d 
que no falto cosa que no se le 
palabras. El capitán, oyendo 
como pasmado y sacando fuer 
bro animo y luego demando el 
Pedro Alonso Granado que a 
fuera por mandado de su amo i 
este secreto y puridad, y lo me; 
uaiuo de la cama con mucha p: 
fue sin a^ínardar punto se fue a 
do primero encerrado con llau 
a su criado con el en la camar: 
pla(,a con vn bordón en la inan 
dos, que en ista hora estauan t 



347 

fieda se fue asentar junto a Carauajal [cuando] 
ja querían dezir la Epístola. Quando Francisco de 
Carauajal le vido le peso grandemente porque se 
auia leuantado de la cama, y le tuuo lastima por- 
que un hombre como el, que de flaqueza no se po- 
día tener en los pies, viníesse de aquella suerte; 
sospecho que deuia de auer alguna cosa y assi le 
pregunto la causa de su leuantada y porque no se 
auia hecho traer en vna silla, el qual respondió. 
Seflor, la obligación que tengo de seruiros toda mi 
vida me hizo venir desta manera, porque me pa- 
rescío que sí assi no lo híziera me pudieran notar 
de ingrato y desconoscido y no cumpliera con lo 
que deuo a buen seruidor vuestro. Principalmente 
en lo que toca a vuestra vida y salud, la qual Dios 
acrescíente y prospere por muchos aflos y butmos 
y nos libre a todos de malos hombres y de traydo- 
res. Entonces le contó en breues palabras las ase- 
chan<;as y conjuraciones que auia contra su perso- 
na y vida y contra sus capitanes, y quienes y 
quantos eran, y desta manera le contó todo lo que 
passaua, de la manera y como Juan Ramón se lo 
auia dicho en su cámara, al qual dexaua en ella 
encerrado. Oyendo esto Francisco de Carauajal, 
sin hazer ningún mouimiento ni tom*r dello alte- 
ración alguna mando con gran disimulación a 
Juan Velez de Gueuara, alférez del capitán Juan 
ele Morales, al qual auia llamado, que fucsse a su 
^^asa y truxesse prestamente su vandcra, y el lo 
^izo luego assi, y estando a la puerta de la ygle- 
sia díxo en alta voz: ea, caualleros de la compa- 
ia de Juan de Morales, lleguensse a su vandera; 




idoi a ella, con sus arcabuzes 
■j iTíiíi arcabuzeros, que sele 
\ andera. Assimismo mando 
is alierezes Francisco de Ta- 
rcra, que los llamo también 
iru\eron luego las vanderas 
s y se pussieron a la puerta 
arcabuzes cargados con dos 
ando al capitán Martia de Al- 
ez Pedro Carrillo, y al alférez 
) de Carrasco, y truzeron los 
:cnle de a cauallo, los quales 
puerta hasta que se acába- 
los conjurados y los que no lo 
>us V anderas. 



CAPITULO XL 

omo diego balmaseda, ynuentor de la conjv 
N, viendo que era sentido y que no podla 

NINGÚN EFFECTO SE QUISO HUYR, Y NO HALLAN- 
AUALLO EN QUE YRSE DETERMINO EL SOLO DE 
MATAR A FRANCISCO DE CARAUAJAL 



I^^spues de ser acabada la missa y después de 
ajuntado la gente se salió Francisco de Ca- 
bial de la yglessia y se pusso a la puerta della, 
su natural ferocidad, junto a los dos estándar- 
_^ y a las vanderas y hechando los ojos hazia la 
■^ en contorno, y después, mirando a sus capi- 
y a sus soldados se holgó en gran manera de 
*os alli juntos. Dixo después a sus capitanes y a 
^ toldados principales, que auia tenido gran re- 
g ^ ^este motín que los heredianos hazian contra 
^j^ ^^rsona y vida, porque eran valientes y de 
^Q ^cle animo y endiablados, que no se les daua 
r^^^ alguna morir o biuir, como hombres dcsespe- 
<}^^^^^, y assi eran llamados por grandeza los sol- 
^^^^^^ de la entrada de Rojas, como si dixeran los 
an j ^^^ o y tállanos. Mas en este comedio, como vido 
t^^ ^ ^^ todos sus capitanes de a cauallo y de la yufan- 
ni -^^ -* no tuuo ningún rezelo ni temor de los suyos, 
CO'»^ ^ ^os heredianos, aunque fueran otros tantos 



c^ -fc^^ ^ ^^» como el lo dezia. En esto se allego a los 
"^tianes Alonso de Mendoza y Martin de Almen- 





350 

los demás de sus caporales y cotnení» *"*";'' 
ellos h:izer burla y escarnio de todos 1» • '°^ 
:í herediana, djziendoles que no los tenr «^^ "'* 
y todo deíia por dar animo y esfuerce <=^ ° ' 
. Y que todos ellos eran vnos couardes -s^'^V 
mimo y sin virtud, y pues auian temdfc»-*'"° 
coyuntura para le matar no lo auian oss^-^*^ 
, de puro temor y miedo que todos le t^^ ^^ 
manera que en lo secreto los tenia en itiílw **■"■ 
. lo publico hazia escarnio y burla dolloc:^ * '*•' 
que eran vnos locos, vanos y de poco s^= ^ ^* 
hazian sus cosas sin tener cimiento ni ra^"*" 
i;l, mas que ellos se lo pagarían como po«=» *="* 
1 verian, y esto dezia con ojos terribles *: -^ 
tdos y con furia muy grande. Algunos d» fc> '' 
rados, viendo que los capitanes y losall-^^ ' 
¡untauan sus soldados debaxo de las van*"^ ■^' 



xioche o al otro dia a sus casas. V hechar fama que 
*iuian ydo a caza de venados, o a ranchear y bus- 
-crar de comer, porque del los no se tuuiesse al^^una 
sospecha, sino que se dixesse que si ellos fueran 
«n la conjuración y trama que estaua tramada, que 
lio salieran a tal tiempo fuera de la villa y que se 
«stuuieran quedos en sus casas para effectuar lo 
tratado. Assi como Diego Balmaseda vido entrar 
a todos en missa anduuo de casa en casa llaman- 
do a sus amigos los heredianos y pigarristas, y 
como supo que algunos dellos se auian ydo fuera 
de la villa, y otros que estauan escondidos en sus 
casas que no querían salir dellas a effectuar lo pía- 
ticadOyle peso en gran manera. Por lo qual andaua 
en esta hora muy furioso y con gran enojo, y como 
estaua encendido con la yra y mortal rauia que te- 
nia, no sabia que se hazer ni a que determinarsse 
ni a quien pedir fabor y a3aida, porque el andaua 
como hombre sin sentido, desatinado, ciego, dis- 
traydo y fuera de toda razón. Algunos de sus ami- 
gos le aconsejaron diziendole se dezasse de andar 
en aquellos deuaneos que le trayan perdido y 
desassossegado, porque no podría salir con la tra- 
ma que tenia vrdida por mucho que anduuiesse, 
^ causa que tenian creydo que era ya sentido. 
V que mirasse bien como los capitanes y solda- 
se ajuntauan con mucha priesa a la puerta 
la yglessia con sus armas y arcabuzes , y 
c^ue se fuesse a donde gentes no le víessen y 
^ue escapada de aquella suerte con la vida. 
Jorque de otra manera, si Francisco de Cara- 
Xiajal lo hazia prender no podría escapar de ser 





3&2 

luerto y hecho quartos y con nota de iraydor; el 
ual no quiso oyr buenas razones, antes se preci- 
ito al mal y daflo que le vino, porque saliéndose 
entre las casas se fue apriesa a la placa. Quando 
lego a ella vido que se ajuntaua la gente; luego 
uuo creydo lo que lo auian dicho y lo que podía 
er, y por tanto, no atreuiendose estar por alli, por- 
ue no fuesse visto y preso antes de effectuar su 
(üocio, determino de lo hazer por si solo. Y para 
■,to luego sin dilación se fue con gran presteza a 
asa del Maestro de campo Dionisio de Bobadilla 
pedir a su criado Juan de Vargas vna muy bue- 
a cota prestada, que era de sli amo, para peñér- 
ela encima de otra que traya. Porque el solo, co- 
)o iie dicho, determinaua con grande ossadia y 
;mcridad de e.xecutar su determinada voluntad v 



3f>3 

y que estaua yndispuesto en la cama. Pues lie» 

ST^do a este le contó zifradamente lo que passaua y 

_ <lvie auia hordenado contra la vida y salud de 

^'i:^cisco de Carauajal, y assi se encomendó a el 

de veras y que como amigo verdadero le dic- 

^ ^Igun remedio para escapar con la vida antes 

^^^ lo prendiessen. Y que para hazerlo bien con 

' ^^ diesse vn buen cauallo que tenia ensillado y 

^nado, porque el se quería apartar de la pre- 

-ia de Francisco de Carauajal y que se quería 

donde gentes no le viessen o no le conoscie- 

-. Francisco de Pineda, pensando en sí que 

j ^^1 daua su cauallo a Diego Balmaseda que 




^ . ^^'0 se presumiría del que también era en el con 
*^^ to del motin y que le podía costar caro, no 
de la vida, y por esto y por otros respectos 
^ le quiso dar el cauallo, antes le díxo como me- 
enojado, delante de tres amigos que se hallaron 
asentes. Mirad, señor Balmaseda, si soys mi 
'^igo, por vida vuestra no me pidáis el cauallo, 
Ue sabed que no os lo daré por quanto thesoro ay 
n el mundo, porque prescio mucho mi vida, y 
ambien tengo en mucha estima el cauallo mas de 
oque nadie podra pensar. Porque si yo os lo doy 
^' después viene a noticia de Francisco de Caraua- 
<^al, pues sabéis que es vn hombre tan endemonia- 
ndo y tan carnicero, dirá que yo era de la misma 
"Consulta y tramft con vos, y a la hora que lo sepa 
^mbiara luego por mi para me matar. Lo [que] 
mejor (1) me paresce que podréis hazer y lo que 




(1) Tachad*: fmt, 
G. DE Samta Claba.— IV.— 3.0 a3 



as os conuit-ne y cumple par;i vuesm 

íisoiia, es que os vais luego de aquí anti 

■cpa Francisco de Carauaj;il, porque ni 

In malsín y chismero que le diga, si ya 

Ista diziendo, como entrastes en esta cas; 

(odrcis hazer sin lleuar caualto, porque 

neis mejor a pie por los barrancos y 

U'hradas, o encima de algunos arboles 

I muy copados quando sintierdes que van 

o seguimiento. Porque yendo a cauallo 

ra seréis luego descubierto por los yn 

tan en esta comarca, por el rastro y pis; 

■ perdonad, pues, que no os lo doy por 1 

Jengo ya dicho, y vayase luego de mi ca 

liuc lo hallen en ella, que podra ser que n 

ii muy caro. Viendo Diego Balmaseda q 

; amigos le negauan el fabor y ayud; 

ian prometido de le dar y no se lo daua 

cu ^íran manera y no queriendo tomar 

Ma de Francisco de Pineda ni desús amigo 

piino con gran desesperación y furia de 3 

1 Yglessia o a la puerta della y meterse 

ente que estauan con Carauajal hasta llt 

[■ dalle de puñaladas. De manera que apa 

ncisco de Pineda se fue aceleradam 

yndomiio y desesperado a ponen 



CAPITULO XLI 

OMO FRANCISCO DE CARAUAJAL HIZO PRENDER A 
"^^0 BALMASEDA Y QUERIENDO HAZüR JUSTICIA DEL 
"^^0 A EL VNA IfUGER DE AMORES A PEDILLE SU 
» EL QUAL NO SE LA QUISO CONCEDER Y AL CABO 
LE MANDO DAR GARROTE EN VNA CÁMARA 



l^\^ ^^ssi como Francisco de Carauajal salió a la 
^t^ ^^rta de la yglessia, como queda dicho, se pusso 
^ ^^ medio de sus capitanes y soldados y auiendoles 
Diado vn poco y mirando a todas partes \ ido 
^^r a Diego Balmaseda, que solo estaua parado 
vna esquina de la pla^a, armado de cota y (;a- 




'^^ ^j^elles de malla, con la espada empuñada como 
^^^e quería hechar mano della, por lo qual mando 
sus capitanes marchar para su casa. Juan Ver- 
ejo, soldado de Francisco de Carauajal, como 
^^mbien vido a Diego Balmaseda que venia afe- 
^^>-u9ado dixo a su General: Señor, vuestra merced 
"^largue el passo, que haze gran poluareda, y el lo 
entendió y creyendo que aula alguna otra cosa 
^>ias de lo que parescia se dio priesa y a passo 
hendido llego a su puerta, en donde paro sin en- 
trar alia dentro. Diego Balmaseda, viendo que to- 
<:ios se apartauan de la 'yglesia se fue para ellos 



ver ; 



r.i ol, i*iu-sc<nti(>Fiar 
puorta V bdliiifiido i 
>T a Dic^o líalmaseda co 
tendido, mando al capitán 
con ocho arcabuzeros lo fi 
no se quisiesse (1) dar a pi 
que lo matassc. Alonso di 
gran priesa y los soldados 
zes para que aguardasse y 
uio y acardo a los que yu 
simulación, diziendo ¿que e 
que se lo dixessen luego, pt 
ció que le ymportaua much 
res yuan cerca y emparejai 
todos y encontineme el cap i 
i;a le tomo de la espada y S( 
vn soldado le quito la daga 
ron la cota y los ^araguell 
despacio, sin el hazer ningu 
do. Señor capitán, ¿porque i 
mar no auiendo hecho por t 



-*Oiego Balmaseda rehusando parcscer anu- Fr.m- 
^<^i.sco de Carauajal lo llenaron por lUL-rra y arrc-m- 
'^ujones y assido d-/ los cabcgonr.^, quu cas>i no 
;j)onia los pies en el suelo, y encarándole los arca- 
^uzes si hablasse al<^una cosa, para lo matar. 
-Quando el tirano le vido cerca, con vna furia y con 
semblante muy terrible le dixo en alta voz: ¡a 
Diego Balmaseda! ¿que es esto en que andáis vos 
y otros vellacos como vos? ¿pensáis vos que me 
están ocultan vuestras vellaquerias y trayciones?; 
paes sabed que las se todas que vos aueís vrdido y 
tramado contra mi persona y vida; no se porque 
lo aueís hecho assi. Como Diego Balmaseda ovo 
aquellas tan a^Tadas y terribles palabras temió 
con gran temor y luego entendió que todos sus de- 
signos y conciertos eran descubiertos, y creyendo 
alcanzar perdón de sus culpas dixo con gran hu- 
mílldad y llaneza. Señor, el demonio que anda con- 
migo me ha engañado malamente, y assi suplico 
a V. m. que como padre muy piadoso y manso 
para con su hijo humillde tenga por bien de per- 
donar mi gran atreuimiento y mayor desuerguen- 
4^, y auer piedad de mi. Y por amor de Dios y de 
nuestra Señora sea seruido de no mirar á lo que 
^omo mancebo distraydo de la razón ynteniaua 
tiazer con locura, sino a los muchos y ¿grandes 
seruicios que tengo hechos estos dias al Gouerna- 
<lor mi señor y a v. m. Francisco de Carauajal, 
viendo que Diego Balmaseda declaraua su delicto 
en las palabras que auia declarado, y como estu- 
uíesse del muy enojado y sin aguardar a mas, lo 
mando quitar delante de si por no le ver ni hablar. 



y mando al Maestro de campo que lo pusiesse ei 
fuertes prisiones que tenia dentro de su casa, ; 
luego íue hechO;assi. Mando venir luego a vn fray 
le mercenario para que le confl'essasse, el qual ve 
nido, Diego de Balmasedase conlTesso con el coi 
muchas lagrimas, aunque con esperanza que Ca 
rauajal le auia de perdonar y otorgarle vida comí 
el frayle se lo auia prometido muy de veras. Quan 
do prendieron h Diego de Balmaseda estaua Aloe 
so Camargo puesto para adentro en vna veman: 
de su casa mirando hacia la plat;a; vido lleua 
preso al dicho Diego de Balmaseda y por esso tuvi 
orfvdo que lo auia de descubrir a puros tormén 
tus, teniendo entendido que se ios auian de dar, ; 
con temor que tuvo de Carauajal, no atreuiendosi 
star t-ii su casa, determino de liuyrse. En este co 



359 

J ^^^JOí Velez de Gueuara con ciertos arcabuzeros 
'^^^"^ que prendiessen algunos soldados heredia 
^^^^55 y de los suyos que estauan escondidos en sus 
^.s de puro miedo, que no fueron a oyr missa. 



n Velez fue con los soldados y truxeron presos 
'^idro del Castillo, vezino desta villa, y a Diego 
arguello y a JuUian de Humaran con otros seys 
^ ^^ ^te soldados de la entrada, a los quales man- 
^ flechar en fuertes prisiones con algunas guar- 

j^^^-* Como los demás conjurados vieron que 
c^^^'^^ti Velez de Gueuara andana ya prendiendo con 
^^^^^encia a los soldados sus compañeros, sin 
1^ ^^ardar a otra cosa se salieron prestamente ó^i 
cí^ ^^illa huyendo por no parescer ante Francisco 
•v^ ^arauajal, creyendo que luego los mandada 
V^^^^tar. Entre los soldados de la entrada que se hu- 
ij ^on fue Morales de Amburt o del Abad, al que 
^y^^ínauan yronicamente el resuscitado, el qual se 
^J^^^ al pueblo de Paria a pie, que no uvo ninguno 
^^^^ien le prestase vn cauallo. Porque este hombre 
^^^xando su sanctimonia fue vno de los que preten- 
eron matar a Francisco de Carauajal por ven- 
arse de la muerte que le dieron, como el dczia, 
^\ie cierto mas le valiera meterse írayle que an- 
^ar en estos deuaneos. Después que Francisco de 
^^arauajal uvo comido mando traer ante si a Die- 
^o Bilmaseda y con vn rostro terrible y con pala- 
bras muy ayradas le pregunto que ¿por que le auia 
Querido matar con tan gran traycion y maldad, 
í^ieliendo en su dañada yntencion a los soldados 
^e la entrada?; Balmaseda respondió humillmente 
C|ue su merced tenia la culpa y el auia sido la can- 





360 

i deste motin, porque si el uviera cumplido cor 
is soldados lo que les auia prometido los días pa 
■ados, que era repartir los yndios y pueblos qui 
.tauan vacuos en la prouincia, que el no yntenta 
i ác le matar, ni aun por el pensamiento le pasa 
i hazer tal locura. En fin le diso que tuuiessi 
;encion como auia mucho tiempo que el andau: 
1 su seruicio desnudo y descalt,-o, y que en todi 
no le ania dudo cosa alguna para remediarse 
que por esto y por otras muchas causas y razo 
es que el se las queria callar auia procurado d' 
■ niMtiir. El General le dixo; por cierto, señor Die 
Balmaseda, que yo me huelfío de saber essi 
ue me ha dicho, y vos tenéis en todo y por todc 
ran razón, lo qiial por agora no os valdrá por 1< 
lie yntentauadcs hazer en mi perjuycio y de mis 



361 




, por reuerencia de Dios y de Nuestra Seño 
uiera v. m, redemir vna anima pcccadora qu< 
^s andar se va metiendo en los proffundos de 
^mo, con darme biuo, sano y libre a Diegt 
aseda para que se case conmigo. Francisca 
arauajal respondió: señora, yo no lo puedt 
?^r sin daros también mi persona y vida pan 
Tacaben de matar vuestros amigos y seruido 
pues en vuestra casa se vrdio tan gran vella 
c^ia, no es bien ni razón que se os conceda 1( 
pedis, ni cosa buena que sea si no es quitaro 
ida. Y aligando los ojos en alto y mirando a lo 
la t rayan dixo con grande yra y enojo: ¡ma 
quien os aconsejo que me pidiessedes esto 
<iue no supo bien aconsejaros!; por esso no iik 
^queis tanto en pedirme la vida deste mal hoin 
, porque me enojare contra vos mas de lo qu' 
^^K)y. Torno ella a replicar y los que con ell; 
^n a le suplicar y rogar con gran humilldad 
^^que en vano, que tuuiesse por bien Je perd(j 
^ a Diego Balmaseda para que se casasse coi 
"uella muger, que estaua perdida y condenad; 
TI la mala biuienda que hazia, porque casandos 
uel hombre con ella se apartaria de mas poccaí 
^n esto baria muy gran seruicio a Dios, f Aur 
"V:ie] fueron tantos los ruegos y suplicaciones qu 
hizieron los religiosos y las ymportimasciones 
grimas de la muger fueron también muchas 
o (1) le mouieron a tener alguna compassion, ar 
se fue a ella con mucha furia y enojo y le dix 



'J) Ms. fMg HO. 





362 

ayradamente. Yo os hago voto s( 
Dofta tal, por qual, que s¡ os arreba 
char por encima de aquella casa, ] 
mande hazcr os yd con el diablo a 
da, y los que vienen con vos vayanse 
que los haga ahorcar, porque tengo 
me quieren ellos matar, pues tan i 
me piden'Ia vida de vn traydor coni 
randü la muger en sus lagrimas y 1( 
demás en sus ruegos sin temor algu 
zufrir Francisco de Carauajal y to 
tiran furia y le dixo muchas y feas p; 
do a los suyos se la quitasen delanti 
ssen por las piernas arrastrando fue 
tes que hiziesse algún desatino tn 1 
van. Dionisio de Bobadilla, Alonso 
Martin de Almendras, Balthasar d( 



363 

lí4 V- ida de Diet;o Balmaseda, le mando meter den- 
tro de la cámara del capitán Castañeda, en donde 
sc: ¿í-cabo de conífessar y luego le dieron garrote. 
V de alli lo sacaron dos negros en vna tabla y lo 
1 1 aviaron a la picota, en donde el verdugo le ahor- 
co f>or amotinador, y dende a dos horas le hizieron 
^^^a.rtos, los quales se pussieron por los caminos 
'^^^l^s, y mando apregonar que ninguno quítasse 
los quartos del traydor de donde estaua, so pena 
"tuerte natural. 



CAPITULO XLl! 

I COMO FRANCISCO OE CABAUAJAL HIZO UAR GA- 

\ ALO\S0 CAMAHGO, Y DE VN DO,\OSO CUENTO 

E DIXO A VN FRAVLE DOMINICO, Y" DE COMO ENCON- 

NTE HIZO ABORCAK COH KDRIA DiABDUCA A 

OTROS SOLDADOS DE LA ENTRADA 



|Conclu\'das con estas cosas arriba relatadas, 

t Francisco dt Oirauajal, mando luego confíe- 



366 

Balmaseda, sea en esta forma y manera si vuestra 
merced fuere en ello seruido, y cierto que en todo 
se hará muy gran seruicio a Dios y a Nuestra Se- 
ñora y vna obra de gran misericordia, y es. Que a 
todos es notorio, y vuestra merced lo sabe muy 
bien, como Alonso Camargo es de la tierra del se- 
ñor Gouemador, y es (l)muy cierto su gran serui- 
dor, y esto que agora se dize del yo tengo muy 
creydo y sin ninguna falla que se lo han leuantado 
algunos émulos y enemigos suyos que le quieren 
mal. Y paresceme que se quieren vengar del con 
mano agena, porque el no se hallaría en esta tra- 
ma y conjuración que Diego Balmaseda y los de- 
mas hazian, auiendole hecho tan señalada y en- 
cumbrada merced poco ha en soltalle de la cárcel 
y en perdonalle la vida. Paresceme que Pedro Gu- 
tiérrez de (^afra daua a v. m. anoche seys mili du- 
cados de buen oro para que perdonasse a Camargo; 
suplico a V. m. quan encarescidamente puedo le 
perdone agora, y dársele han luego ocho mili duca- 
dos de buen oro. Y porque assiente en alguna ma- 
nera, el se casara con aquella muger que ago- 
ra se fue de aqui, que en todo lo qual vuestra 
merced hará muy gran seruicio a Dios nuestro 
Señor y cumplirá vna obra de misericordia que los 
buenos hazen a los que poco pueden; y Carauajal 
le respondió. \A Padre mió! ¡Padre mió! a esso que 
v-uestra reuerencia pide, antes que le responda cosa 
alguna de a lo que viene le quiero contar primero 
Vn cuento que passo en España, que me paresce 



(1) TachsM^o: SM. 



y manera de lo que agora "■ 
ello paciencia, que noesia''^ , 
■ Padre, de saber, que vn hombí'^ 
ado quisieron el y otrosamigos&ü? 
Brregidor de aquel pueblo por cie*^ 
^nojos que entre ellos Uiuicron. que e*"^^ 
V de mucha honrra, y aun mas adel* 
vn otro negocio muy semejante A e** 
lúe fue a noticia del corregidor de^^ 
Ji que contra su persona y vida se C*^' 
■tamente lo prendió vna noche y dan ^° 
fermentos supo la verdad de todo lo c^ 
I faltar punto de lo que ynientauan 3 
indo bien el proceso y mirando 
I condenóle a muerte natural, y sac^^^ 
Iguaziles del crimen a justici^^ 
a. putaña y suzía muger con v* ■* ^ 
bor la cara: dando bozes y gritos vi* _ "--^ 
luchas vezes: seflores, por amor de Di<^-*" .i^^ 
lil seftor fulano: dádmelo por marid»*-* ,^, 
] casare luego con el y me harán vr*^ ^^,j 
i obra de caridad, la qual serS '"''•"'-■ ,\i 
I el acatamiento de Dios. Aura de sabe^ ^ 
ladre mió, que en aquella I ierra auia vn. <* i 
n otras la ay, que era muy faborablei ^^^^ 
• facinerosos, y es que quand»' 



367 



e daua aquella vellacona pararon los al- 
a ver lo que quería, y como llego a ellos 
señores, porque este triste hombre no 
»si tan abiltadamente, dádmelo por amor 
f de Nuestra Señora por marido, que yo 
e luego con el. Bucltos los alguaziles al 
condenado le dixeron: señor fulano, ca- 
esta muger honrrada y daros han la vida; 
¡o la cabera a uer que tal era y como la 
aquella suerte le desagrado mucho, que 
ser de la suerte desta mugercilla. Y como 
)re muv honrrado v de bien v de mucha 

«^ ^ m 

cion dixo a los alguaziles: ande el asno, 
que yo no me quiero casar con tan su3ia 
ue me da gran asco de la ver; antes quie- 
cer vna muerte de vna ves y no tantas 
. Assi que, Padre mió, el señor Alonso 
) es vezino y regidor perpetuo desta villa 
ibre muy honrrado, cauallcro hijodalgo, 
y bien que ha de dezir lo que el otro dixo, 
iego Balmaseda, como sabéis, la desecho 
uiso por muger, no sera razón que se la 
amargo, que para el sera muy grande 
Mas en fin y al cabo, Padre mió, no tra- 
into en valde, porque el tiene de morir y 
;unoscon el que salieron de la entrada de 
les ellos trataron de ni'^ comer, yo entien- 
í los almor^Mr con tiempo en quitalles las 
tes que otra cosa susceda, porque ya esta 
sentencia y en ninguna manera se puede 
Yo no se ¡por vida de tal! ni lo acabo de 
, por que causa y razón me querían estos 



• i. 





nbres de ta entrada quitarme la vida, porque 
de (1 dia que fueron desbaratados y nos ajun- 
los tcdos en vno siempre los trate muy bien y 
socorrí con algo, hazienUoles mucha honrra 
i Lil chico como al grande, mas que a los semi- 
■(.-s dt-l Gouernador mi señor. Y sí ellos bay- 
r>n mal, tómense lo que hallaron, pues ellos 
.mos se lo buscaron, y por tanto mando y 
ero que ninguno sea tan atreuido de venir a 
;arme por algunos destos iraydores, que, 
to a tall que le sera escusado avergoncarse en 
lo y a mi me dará gran pesar y enojo. Y con 
ú se fue el Irayle muy corrido porque yendo 
rogar por la vida de Alonso Camargo se 
paraua a contar nouelas y cuentos nescios 
III proposito. Todo lo qual (1) lo fue a contar al 



369 

comió vn lobo, y aunque Carauajal supo esto no 
se le dio nada. Morales de Amburt, que se auia 
huydo de la villa, fue a parar al pueblo de Paria, 
en donde fue preso por el capitán Alonso Caualle- 
ro que estaua en este luj^ar con ciertos soldados 
como en frontera, y como lo vido llorar tanto y en 
tal manera tuuo compassion y lastima del y secre- 
tamente le soltó sin que los de la guardia lo sintie- 
ssen. Los hombres que fueron tras del por manda- 
do de Carauajal llegaron al dicho pueblo y pre- 
g^untando por el les fue dicho que se auia huydo, 
y ellos fueron tras el y lo alcan(;aron y prendie- 
ron, que se yua por el camino Real muy descuy- 
dado creyendo que no yrian tras el, pues el ca- 
pitán lo auia soltado. También fue Dionisio de 
Bobadilla con diez arcabuzeros a la cueua donde 
estauan escondidos Luys Perdomo y Espinosa de 
los Monteros, que vn yndio de Juan de Urbancja 
los auia descubierto, que les Ueuaua de comer de 
casa de Bernaldino de Balboa, que se lo embiaua 
Marilopez su muger. Quando llegaron a la cueua 
ya Luys Perdomo era y do de alli y se metió entre 
los yndios chiriguan.aes y se lo comieron muy gen- 
tilmente, aunque ellos díxeron despucs que los ti- 
gres lo auian hecho peda<;os y comido. Espinosa 
de los Monteros fue hallado y traydo a la villa y 
Francisco de Carauajal lo mando luego pone? en 
la picota y sin conffession, en donde estuuo ahor- 
cado mas de seys dias, y mando con pena de muer- 
te que ninguno lo quitasse de alli, de manera que 
el pobre mancebo murió sin conffession. Como ya 
olía muy mal fueron los religiosos y los vezinos a 

G. DE Santa Claka.— IV.— Í.* 34 



¡it 



v.L4v:ipo üifíunto, que por el 
cedia causaría gran pestilenc 
cisco de Caraiiajal no les qu 
i^una, dizicndoles: señores, 
que no lo puedo hazer hasta 
el vnuencible Morales de Aml 
en entrando por la pla^a y se 
mal que a hecho, porque tengí 
ne. En este comedio mando ah 
tos a los soldados heredianos 
Dieí>o de Arguello, Diego He 
el que le auia de dar de puñalat 
soldados que salieron de la ei 
participantes en esta conjuraci 
ron culpados en todo. Truxeror 
les de Amburt, el qual venia en 
y maniatado y a pie y en la cal 
lorado y bien quemado del sol, 
ma lastima y compassion de vel 
te, que si fueran otros los que 
discípulos y ministros de Car, 
lucíxo. Mas ellos lo pussieron h 

ial \ rr^^-" 



371 

"«sta vuestro amigo Pedro González de Prado, el 
<)ue llaman de la entrada, que fue en este motín 
-que tuuo por bien de acordarse de mi en este pe- 
ligroso trance. Respondió Morales de Amburt que 
auia visto en entrando por la pla^a a vn hombre 
ahorcado, y en lo de Pedro González de Prado, 
que era verdad que auia sido en la conjuración y 
que la noche víspera de Sant Miguel auia sido de 
parescer se pusiesse fuego a la casa donde el bi- 
uia y que luego dixessen que era muerto, porque 
los soldados que le siruian se algassen. Dixole Ca- 
rauajal: señor Morales el ynuincible, pues no me 
díze del, yo os prometo que desta hecha aucis de 
morir ahorcado y agora no aura ninguno que os 
lieue arrastrando al arroyo; y dicho esto mando a 
Francisco Miguel lo ahorcasse y lo hiziesse quar- 
tos, lo qual fue assi luego hecho. Entonces quita- 
ron de la picota a Espinosa de los Monteros y lo 
enterraron en la j'glessia, ca olia ya muy mal, que 
con gran trecho no auia ninguno que llegasse a el 
sino era licuando vnos trapos mojados en vinagre 
.V puestos a las narizes, y assi lo enterraron. Auia 
Sido también Bernaldino de Balboa en esta conju- 
f'acion y auiase casado pocos dias auia con su árni- 
ca Maria López, el qual se fue a Francisco de Ca- 
^auajal vna mañana en domingo y le pidió licen- 
^ia para yrse a la cibdad del Cuzco y dixole Ca- 
^¿iuajal a manera de desden. Señor Bernaldino de 
^^alboa, también querrá vuestra merced lleuar 
^:íonsigo a la señora Maria López su muí»er; res- 
li^ondio Balboa y dixo: señor, yo la querría lleuar 
1 Cuzco si vuestra merced es seruido v no me 





> 

osa; Carauajal le dixo: sea en buen^^^* 
se acá después de comer, que par^^^" 
ira recaudo. Bernaldino de Balboa^^^ 
ora que le fue dicho y Francisco de-^^^^ 

dixo: señor Bernaldino de Balboa, -r -*^ ' 
i quissicra tratar con vuestra merced f=» -^ 
mbre bien entendido y que sabe de ^^■ 
ues V. m. no liene ninguna vergueo- — «- 
:r ante mi. éntrese en aquella cama- — -^ — ' 
niiene mucho para su anima porque ^^» ^" 
Emtes de media hora. Mando llamar -~*r -^^ 
para que le conffesasse, el qual v¡no-«=>' -^ 
1, y luego le hizo dar garrote y cortar — ^— ^" 
qual se pusso en la picota, y el cuer — ' -^"^ 
iregar a la sin ventura de su mugei—^ -^^ 

y lo enterro en la yglessia con mu »^-" 

iolor. Hecha esta cruel justicia per -^*' 

ümas que se hallaron culpados, por-^ — ' —^ 
iquellos que mucho tiempo le auian ^^"^ ' 
•da la jornada que anduuo contra los -^^^ "^ 
c Su Magestad. Porque a los hom- — ^"^ 
1 ahorcar y quartear fueron de agüe- — ^ 



irtes a buscar de conit^T. Tarni^icn cmbio mi poco 
^^M^ poco alíennos solJados de los de la iiUi ada, de. 
-^: I — es cu tres y de quatro en quatro, a diuersas par- 
-^^ <_^s como en destierro, por no los ver ni oyr, y con 
s otros disimulo y perdono, que no tenian tanta 
Ipa. en esta rebellion, que fue gran cosa el per- 
onallos. En fin, al fin se apacip^o desta manera 
aquella tierra del yncendio y brauo fuego 
en ella se leuantaua, que cierto fuera muy te- 
:, porque los de la entrada y los de Caraua- 
eran muy valientes y esfor(;ados y tuuiera bien 
-ue hazer el capitán que los viniera a conquistar, 
orque no les huyeran el campo aunque fueran 
,oblados en gente. 






CAPITULO XLin 

ulSCO DE CAKAUAJAI,, DEL REZELO QUE^*''— ^ 
JLDADOS QUE ANDAUAN DESESPERADO^^ *^^^ 
H, T.ES DIO DE BE5TIR Y DE CALCAS V~^' 

Mi PEDRO DE CASTASEDA 

ilIo Francisco de Carauajal quanta ^^^ " 
u^ soldados de acorarse y andar to- — *^ 





' ^^ >5. De manera que hechos los vestidos \ el vaKa- 

^^o, a vnos dio todo vn vestido entero, y a otros 

^ i o tan solamente calidas y jubones, vn par de ca- 

isas de Rúan, y a otros vnas botas y zapatos de 

"^ordouan; a otros dio chamarras, cal(;as y sombre - 

con fluecos de seda, y a otros dagas, espadas y 

labartes. También repartió entre otros que auia 

enesterosos muchas sillas estradiotas y ginetas 

ueuasy y a otros dio cauallos y muías que auia 

mado y robado ei^ muchas partes a los tristes de 

s mercandantes y a los seruidores de Su Mages- 

.ad; en fin, fin, desta manera medio contentó la 

ayor parte de sus soldados. Y para que mas se 

ontentassen y le tuuiessen amor y buena volun- 

ad mando a sus criados que alargassen mas las 

lesas donde el comía para que fuessen todos 

^qiuantos soldados qnísiessen yr a comer y a cenar 

^con el, y assi tesdana espléndidamente de comer, 

;^^ de beuer algún vino de Castilla y de la tierra, 

^ne se haze por aquí muy bueno, que después dí- 

:s'einos como se haze. Aunque el vino de Castilla 

^alia a exesiuo precio, mas el lo tomaua algunas 

vezes a los tratantes y mercaderes, a como el lo 

quería y se le antojaua, o lo tomaua tíado a nunca 

pagar, porque como el mandaua toda la tierra 

como tirano no auia ninguno que le osasse pedir 

cosa alguna por le tener grato. Toda esta comida 

y beuida, digo del vino de la tierra, no le costana 

tan solo vn real, que los repartimientos de los yn- 

dios que estañan vacuos que auia en toda la pro- 

uincia lo dauan todo en abundancia, como es dezir 

muchos carneros de la tierra y mahiz para hazcr 



i 



37() 



3iMt 



nía muchas yndias de seruicio qt-» r^ 

;iurinoauia trigo p.ira hazer har"*-^^ 

I todas estas cosas no quiso dar nmp;u»'í*" 

rtiniientos a sus soldados por ^ "^ 
iho y por el ynteres que dellossacau^f ■^'^ 
Biso repartir con los suyos siquiera d'fc> ^^' 
o de oro o de plata, sino que como te3 * *^ 
fcn metido dentro en todo ello lo manr«* 
lir mucho mejor que hasta alli se auisi tJJ 
lúe como el dczia, que con este orojj^ *^ 
Ique ajuntaua uonuenia hazer con ello i * - 
Msas cosas muy prouechosas y con *^ *~ 
Itodos sus soldados, que algún día 

:o de lo que era. Pusso tanto temor y-^ " ^ 
■■ crueldades y sinjusticias que Fran — *^ "' 
|auaial hizo, en todos los vezinos y mo- — *-^ 

s y habitantes, no solamente en es- " ^^ ' 
I Plata, mas aun empero en todas las ^^ 
y lugares de los reynos y prouin- " 
it manera que los soldados suyos "^ 
bue quedaron de los de la entrada de 
líos pocos vezinos de la villa le siruie- 
leíante, los vnos de temor y rezelo. y 



,t le 



377 

secreto contra su persona y vida, porque 
D supieron quien lo uviesse descubierto. A 
amon, que descubrió esta conjuración, lo 
horcar porque auia descubierto esta trama 
abre muy tarde y al punto crudo, mas por 

y suplicaciones del capitán Pedro de Cas- 
, su grande amigo, fue perdonado, que de 
añera el lo ahorcara y tuuicra su mercsci- 
s dende a ciertos dias le dio Francisco de 
Jal el repartimiento de yndios que fueron 
iso Camargo, a ynterccsion y por ruegos 
lo capitán Pedro de Castañeda, porque le 
:uno le hiziesse mercedes por el gran bien 

auia hecho. De manera que de ay adelante 

ninguno que fuessc tan ossado de hazer al- 
)uimiento ni escándalo en aquellas partes, 
2 sus soldados ;i); auia mucha paz y quie- 
e no reñian el vno con el otro, pc^rque ver- 
mente era muy temido y le tenian mucho 

por ser hombre tan cruel y endemonia- 
n carnicero como era. Que solamente en 
alie .se santiguauan del como del mí^>mo 

maldiziendo sus crueldades y homicidios y 
cpiandad, porque perseguía tanto y en tal 
a a los seruidores de Su Magestad que no 
caua a sol ni a sombra, que apañando algu- 
los lo hazia luego ahorcar sin conlfession, 
a gran dolor de lo considerar. Hn esta mis- 
yuntura murió el capitán Pedro dií Casta- 
n esta villa de la FMata de su enfermedad de 



378 

í que auia tenido muchos día 

Ide Carauajal lo simio en gran i 

p lenia y auia tenido por muy grande y "**^ 

■o amigo, que lo truxo consigo desde la *^^— ■ 

; Quito. Mandóle enterrar en la ygleS^^ 

Q tiidos los capitanes y soldados a su enii^^^^^ 

Ipañando el cuerpo diffunto, y su alf^^^ 

^o di: Herrera llouaua la vandera media ^^ 

la y algo baxa cassi por el suelo, y el at^*- 

;stemplado y encima del vn pedazo de p^"- " 

h que hazia el son muy triste y ronco. Hall *^^^ 

ico de Carauajal presente a todas sus t»*^-' 

I- obsequias que turaron nueue dias con c»^^ 

s que le mando dezir a dos frayles, el ■^' -* 

fcnario y el otro dominico, y a su capel*-* 

p Márquez, que no uvo mas en el pueblo, C^'^ 

s ofrendas que mando poner siempre en 



CAIMTI I.O XL1\' 

<^OM0 QUISIERON MATAR EX QUITO AL CAPITÁN 

^líO DE FUELLES, Y NO UVO EFFECTO, Y DE LAS MU- 

^ "^S Y GRANDES CRUELDADES QUE HIZO EN LOS LEA- 

^ SERUIDORES DE SU MAGESTAD QUITÁNDOLES LAS 

VIDAS, MAS NO LAS HONRRAS Y FAMAS 



^ ^ En este medio tiempo que en las Charcas sáce- 
la '^«n las cosas arriba dichas se amotinaron acá en 



v^. cibdad de Quito ciertos soldados que auian ser- 
l^'ldo al Visorrey Blasco Nuñez Vela, para matar a 




1^^ edro de Fuelles que era entonces theníente y ca- 
,J^itaii g^eneral de Gonzalo Pigarro en toda aquella 
'^^Touincía y territorio. Assi como supo de la conju- 



jicion y trama que se vrdia contra su persona y 
mando luego prender a todos aquellos que lo 
uian vrdido y tramado, a los quales hizo a los 
nos ahorcar, y a los otros dar garrote y h^zellos 
uartos y mandallos sembrar por los caminos Rea- 
^s. Y por esta occassion que le dieron estos leales 
^^eruidores de Su Magestad mando con diabólica 
uria y crueldad a todas las justicias y juezes que 
uia en toda la prouincía de Quito > en todos los 
K. ugares de su jurisdicion que diessen sus manda- 
^^nientos a sus alguaziles y ministros para que 



uiu por juez üe comission y 
al capitán Die^o de Ouandi 
dixeron, de Diego de Ouandí 
de la Isla Española de Sanct 
pre lo traya consigo en su ci 
gunos dellos en díuersas par 
y hechos quartos. Después de 
mando ahorcar a los capitaae 
galán, y a Boniffacio, seqoace 
cho tiempo de Gon^lo Pí^ari 
pecha deltos que lo qoerica n 
ron algunas palabras feas con 
contra el. Otrosí, mando ahor 
padre de aquella muger con 1 
Pi^arro auia tenido deshonesta 
por no ser sentido y por amoi 
que V'icencio Pablo matasae al 
que auiendo parido aquella mi 
carro y auíendola muerto el i 
queda dicho, y por ciertas pali 
tra el gran tirano, porque no 
le solían dar, le quito la vida. 



. ^lon V amistad, porque hablo v dixo algunas co- 
_,^ "^ feas contra el tirano v contra rl; olTicio de ti- 
^os que tienen miedo aun de las mujeres Hacas 
^ Sue poco pueden. Todas estas muertes y otras 
j fieldades y sinjusticias que hizo este gran ba- 
_^ ^ ^ron dizen que fue por consejo y parescer de los 
^pitanes Diego de Guando y de Rodrigo de Sala- 
^r el corcobado y de Juan de Vrbina, Maestro de 
"^ "^mpo que fue del Visorrey Blasco Nuñez Vela, 
^ iziendole. Que si quería biuír en paz y en quietud 
S^ con animo sossegado y sin sospecha que se le 
l^íziesse alguna traycion, que ante todas cosas le 
^::ionuenia hazer matar y desterrar y hechar fuera 
toda la tierra a todos aquellos que auian serui- 
y seguido al Visorrey quando vino de Popayan, 
el lo hizo assi como queda dicho. Este Rodrigo 
Salazar se allego luego al principio al Visorrey 
guando vino d'Espafla a la tierra, signifficandole 
!Kos muchos y grandes seruicíos que auia hecho a 
Su Magestad en toda la tierra, y por esto fue el 
primero [a] que dio vn repartimiento de yndios en 
la prouincia de Quito, donde siempre auia residido. 
Assimismo, este hombre fue el primero que se le 
huyo desde la cibdad de Lima y se fue a Gon<;alo 
Pi^arro la primera vez que abaxo a esta cibdad 
con mano armada, como arriba queda refferido; 
¡oyngratitud y traycion muy mala y perniciosa, 
como destruyes a muchos! Por estos homicidios 
y grandes tiranias y crueldades que hazían Fran- 
cisco de Carauajal y Pedro de Puelles y los otros 
ministros del gran tirano no uvo ninguno que 
fuesse tan atreuido y ossado de yntentar o mo- 



■ P cando cada vno de comer en di 

y los hombres que poco podiar 

temor y no con voluntad que ti 

turo poco esta breue paz, como 

mos. En esta sazón y coyuntura, c 

menearon todos en esta tierra, y e 

los mercaderes, a tratar y contratan 

con las haziendas que tenían, porquí 

dades, villas y lugares y los camine 

^uros, que todos caminauan de vm 

sin tener ningún rezelo de salteador 

bassen. Muchos soldados que andaí 

pueblos hechos vagamundos azot 

assentaron a vssar sus ofíicios que te 

rante la maldita guerra losauiandex: 

medrar mucho mejor en ella, y assi p 

manera dieron principio a ganar de 

era lo mas nescesario y acertado pa 

manera que los vezinos, capitanes, « 

tantes y habitantes eran mantenidos 

equidad, si justicia buena se puede de 

tiranos hazen teniendo Ij^c »-or».-ui: — 



383 

eria gran proligidad de las dezir y contar 
vez, y por no dar fastidio al oyente las dexo. 
3ien todos los vezinos y moradores destas 
ncias, chicos y grandes, comentaron de obe- 
T todas y qualesquier prouissiones, manda- 
tos y cédulas que Copíalo Pi^arro despacha- 
diuersas partes y lugares, qual de miedo, 
de voluntad. Assimísmo los recaudos y man- 
cntos que se embiauan y se despachauan por 
* sus thenientes y capitanes y otras justicias 
nombre, los vnos se obedesoian con amor 
otros con temor, porque no les calia hazer 
:osa, so pena que luego los ahorcaran y fue- 
uidos por traydores con perdimiento de sus 
ís y haziendas. De manera que en todos los 
-es y poblados de xpianos no se pretendia otra 
sino era el seruicio de Gonzalo Pi(;arro, y a 
llena [lo] llamauan Gouernador por mar y 
ierra: a los quales de dia en dia los atraya en 
mistad para ser faborescido dellos en todo 
ido fuesse menester. Especialmente a muchos 
>s mas principales hombres que sospcchaua o 
ndia que estañan mal con el, con dadiuas y 
:edes, y á otros con temores y rezelos que les 
a, los atraxo a su amistad y seruicio, que no 
eron hazer otra cosa porque entonces no te- 
quien los amparasse ni deffendiesse. Assi 
no uvo en este medio tiempo otra cosa sino era 
r todos a boca llena, el Gouernador mi señor ^ 
>r tal era tenido y obedescido en todos los pue- 
y lugares que auia eii la tierra y fuera della, 
o en Tierra Firme v en la mar del Norte, sin 



porque cstauan ya tí 
y bien escarineiitiidi 
auian visto, oydo y en 
atrás larnameme en e 
que con estas obras y i 
inen<,'aron todos de bi 
les turo esta breue paz, 
el gran demonio, que pa 
dtan les fue muy mal, y 
dente Pedro de la Gasea 
porque fueron amerceo 
aunque fueron contra las 
y estos fueron, como en 
muy mas largamente. 



CAPÍTULO XLV 

E COMO FRANCISCO DK CARAUAJAL Y PEDRO DE PUE- 
LES ESCRIUIERON MUCHAS CARTAS A GONZALO PICA- 
RO YNCITANDOLE Y FROUOCANDOLE A QUE SE LLA- 
Y NOMBRASSE POR REY DE TODAS LAS PROUIN- 
CIAS Y REYNOS DEL PERÚ 



Andaua ya en este tiempo muy publico y noto- 
io en todos los reynos y prouincias del Perú de 
orno el presidente Pedro de la Gasea era venido 
Espafta y que estaua en Tierra Firme del Nom- 
de Dios con vna pujantissima nota de nauios 
que venian en ellos muchos hijosdalgo y bue- 
soldados de Ytalia y que trayan muchas armas 
<::^f fenssiuas y deffenssiuas. Y que todos venian con- 
formes para yr contra Gonzalo Pigarro y contra 
"^odos sus sequaces y ministros que seguian su fal- 
^a y peruersa opinión, y que el general Pedro 
..Alonso de Hinojosa lo auia escripto largamente al 
^ran tirano. Todas estas cosas y otras muchas da- 
Xaan a entender a Gonzalo Pi<;arro, por lo qual res- 
^iiebío gran passion y enojo y quissiera que en bur- 
1. as no se tratara de cosa alguna dellas, por amor 
^e sus soldados, porque no concibiessen en sus 
unimos alguna cosa que le pudiesse perjudicar. 

G. DB Santa Claba.— IV.— 3.* a5 



:is cosas l.isescriuia a Franrisc^* ■ 

raquede=dea!la Je las Charc-iS- ^^^ 1 
, le auisas&e y embiasse a dezif ' 

lo que podría hazer en el casso, *^ 
Iprouecho y vtilidad para ellos y p ^Z-a- 
voluntariíimente le seg^uian. Y *^^ju 
Is cosas andauan los mensajeros ir"*' ^c 
líos postas de los yndios bolauan ^^ 

lie de vna parte a otra, y assi andat^*^ ^e 
ly frescas, que ay desde la cibdad ^^^^i- 
lide a! presente se hallaua Goncalo ^^^^ y 
|lla de la Plata, mas de doscientas ^n. 

s bien tiradas, por derecho ci 
I Carauajal, como hombre que proc 
nandar mientras las guerras y 
issen, liolgauasse que uviesse m 

Is en la tierra para tener mas que rt— — 

^ndar con soberuia y vana presumftf^^^-^^ 
lincipales capitanes del fíran tírano^^-^^^^ 

grande su hinchazón y altiuez"^-^ "^ 
I cscnuia muchas vezes a Gemíalo Pi- ^\_^^^ 
puesta de lasque ¡e embiaua, aconse— 
filas que vistas sus letras, sin aguar—- ^ 
:mpo seyntitulasse y nombra—-^ ^^ 
s prouincias y reynos del Perú si que — """^^^ 
todo lo que entre manos tenia 



"X'onaria aunque no quisiessc, quaiui mas que c-I lo 
iiaria muy de buena i;ana siendo Je vna patria y 
'^^^on dadiuas que se le hiziesse. V que hecho esto 
"^embiasse lue^o a personas de mucha calidad y es- 
pado a la cibdad de Roma para que Su Sanctidad 
<iel Summo Pontífice le confirmasse el reyno, em- 
^iandole de presente lo que tenia recogido y jifuar- 
<]ado de los Reales quintos de Su Majestad, y que 
Inego el Papa le embiaría la ynuestidura del rey- 
no a pesar de los reyes de Borg:oña y de Fl andes. 
Y porque todos los capitanes, caualleros, vezinos, 
moldados, moradores, estantes y habitantes que 
auia en toda la tierra le si^uiessen con amor y con 
lealtad y buena voluntad, que a todos los princi- 
pales les hiziesse j^andes y muy señaladas merce- 
des, y que para esto diesse a los vnos títulos de 
Condes, Duques, Marqueses, Adelantados, Gouer- 
nadores, Almirantes y Capitanes. Y que a otros 
hiziesse mercedes, assi en dineros, pues tenía har- 
tos, como en los repartimientos que Su Mag:estad 
tenía en la tierra puestos en su Real cabera, que 
todos le siruirian de muy entera y buena voluntad, 
y haziendoles estas mercedes no auria después 
ninguno que no le sig^uiesse poniendo por el la 
persona y la vida y el estado que tuuiesse, quantí 
mas que ya temían que perder. Y que ellos, meti- 
da prenda, procurarían de amparar y deffender 
sus estados y tomarían las armas contra qualquier 
persona que viniesse contra ellos a quitárselos, y 
assi ninguno le dexaria, antes moriría por el, por- 
que dirían que siruían a su rey y señor natural, y 
esto lo vería después por espcriencia de como le 



388 

a de bien en mejor con el reynado. También le 
bio a dezir que no curassc de embiar. a Espafia 
s mensajeros y procuradores que quería embiar 
u Magestad, según que se lo auia escripto los 
5 atrás, mas que procurase de tener muchos 
puallos, muías, armas oñenssiuas y deffcnssiuas 
e diuersas maneras, con muclios tiros gruesos 
I arcabuces. Assimismo mandasse hazer muchas 
lint^as, picas, mecha, mucha poluora, y hazer 
Tnmprar muchas cotas y otras cosas muy conue- 
; y necesarias para la 8;uerra, porque el 
Bdeuinaua que la auia de auer muy presto y muy 
nde, según que por espcriencia lo entendía. Y 
lúe todas estas cosas eran los mejores procurado- 
Bes para la tierra, que no los que el pretendía em- 
que por otra parte comencassc luego de 



389 

-sino a HernarfÜo Bachicao, que era hombre muy 
<ienodado y bastantissimo para tenella, aunque 
'fuera otra mayor, como atrás queda refferido. 
Pues ¿que diremos de Pedro de Puelles? otro tan 
-cruel ministro como lo era Francisco de Caraua 
jal, sino que también escriuio por su parte muchas 
locuras y desatinos con muchas desuerguen^as a 
-Gon<;:alo Pi9arro, por los mismos thenorcs y con- 
sonantes, embiandole a dezir muchas palabras es 
caudalosas y traydoras en esta manera. Que luego 
se coronase por rey de toda la tierra del Perú, 
pues lo era de derecho humano y aun díuino, 
porque el y sus hermanos, con ayuda de Dios, 
auian (1) conquistado la tierra sin que le faborcs- 
ciesse el rey, ganándola del poder de los yndios 
que eran enemigos de nuestra sancta lee calholica 
y cultores de los demonios. Y que estos yndios no 
conoscian a Dios, ni al Papa, ni al rey de Castilla, 
para que le deuiessen vasallaje^ sino que el primer 
hombre que los conquistasse a su costa, este tal 
con justo titulo y derecho se podia yntitular y lla- 
marse rey de toda la tierra por el conquistada y 
ganada. Assi le embio a dezir por otra carta que 
le escriuio, que mirasse muy bien la mucha sanare 
que le auia costado, y de las muertes de sus her- 
manos y parientes que conquistando estas tierras 
fueron muertos a manos de los yndios ydolalras y 
enemigos de nuestra sancta fec catholica. Y por lo 
consiguiente que auian gastado mucha cantidad 
de pesos de oro y de plata y todos los bienes que 



^ 



(l) Ms. auiemiv. 



1 


390 

c-nian, sin que para ello uviesse dado Si 
^id algún socorro ni ayuda par;i la pro 
le la conquista de la tierra. Y agora qut 
,Lsi;id vía que estaua la tierra conquista 
ad:i, aunque no del todo pacilica, por am 
iijUL'rnadores que el rey embiaua que Iv. 
man y desassossegauan, les pedia sus < 
reales quintos, no deuiendoselos, y qy 
:t^ cosas y otras tales li^ríumas se podia 
luiíular y llamarse rey. Y que pues lo au 
^si como assi al cabo y a la postre, que 
i)masseyaplicasseparasi todos los tribuí 
^lí: que los yndtüs dauan y los repartimie 
lu Magestad tenia en estas prouincias. Y 
ue su tomasse y aprehendiesse para si 1 
líos que se dauan al comendador mayor 



391 

'^ener atención a las maldiciones que el dichc 
Summo Pontifice hechaua y hecho en nombre de 
los bienauenturados Sant Pedro y Sant Pable 
<:ontra todos aquellos que presumiessen quitar > 
usurpar las tierras que les daua y concedía, come 
Tnas largamente se contiene en la dicha Bulla que 
adelante se contiene. Mas en fin, al fin Gonzalo Pi 
^arro, a según después dixeron las gentes, que se 
holgaua verdaderamente mucho con estas mensa- 
jerías, porque por ellas entendía el gran amor > 
fidelidad que estos braboneles capitanes le tenían 
mas con todo esto no se atreuío por entonces Ha 
marse rey de la tierra, hasta en tanto que uvíesser 
fin los tumultos y desassossiegos que auia de pre 
senté y que auia de auer adelante con la venida 
del presidente Pedro de la Gasea, que le era ¿;rar 
estonio para su negocio, y hasta hechallo de toda 
la tierra, como el dezia; mas en fin, vno piensa a 
vayo y otro el que lo ensilla, Assimismo, no a^uar 
daua a otra cosa sino que todos sus sequaces > 
afficionados se ajuntassen y viniessen a la cibdac 
de Lima, para rescebir la corona que pretendí ar 
los desuergon^ados dalle; mas atajáronle sus pa 
ssos y malos pensamientos, como adelante se dirí] 
en esta obra. Otros muchos de sus capitanes y va 
ledores que le eran muy afficionados y que le auiar 
seruido en todas las jornadas que auia hecho desde 
su primera rebelión, como pretendían su propic 
ynteres mas que del bien publico, estos le ympor 
tunaron y le yncitaron que tomasse la corona rea 
y que tomada le yria cada dia de bien en mejor 
Dixeron muchos que estaua hecha la corona cor 



^ 




que se auia de coronar, y que era toda de oro fiíK 
con muchas piedras de esmeraldas ftxadas en ella 
que eran tan grandes como aucllanas, y otras ma- 
I yorcs. que la hermoseauan mucho. Y que el plate- 
ro que la hizo fue muy en secreto y que se lo pa- 
liaron muy bien y que después se fue a Espafta. 
Imuy rico, y que este mismo platero lo publico, y 
^espues que estaua hecha la vieron muchos y que 
lindando el tiempo quando !e vencieron se hallo en 
:1 ihesoro qui' tenia en Lima. 



CAPITULO XLVI 



^ ^Omo ciertos RKLIGIOSOS Y CAUALLEROS, GRAN 
^ ^ERUIDORES DE Sü MAGESTAD, AFFEARON MALA 
^"^B A GONQALO PigARRO PORQUE SE QUERÍA NOM- 



►< POR REV DE LAS PROUINCIAS Y REYNOS DEL 
'^^, Y DE OTRAS MUCHAS COSAS QUE PASSARON 



ENTRE ELLOS 



j "^-^espues de passadas todas las cosas arriba con- 

I ^ c3as se mostraron luego de contraria opinión 

j ^^A.nos religiosos y caualleros muy leales al Rey, 

j^ Cjuales estauan al presente en la cibdad de Li- 

^ > que eran muy grandes scruidores de Su Ma- 

^ ^tiad y todos eran hombres valerosos en la lie- 

^,^*^ y no nada interesados, ni cudiciosos, ni menos 

^^^1 yntencionados. Como vino a noticia dellos lo 

^^^ Gou(?alo Pi^arro pretendia hazer acerca de su 

^fonación, y los consejos que le dauan ciertos 

^^ '^teresados, les peso muy mucho por el mal y feo 

^ ^sso que se platicaua, por lo qual se fueron a el 

^on grande ossadia y mayor atreuimienio y le co- 

^>ienQaron de affear en gran manera todo lo arriba 

Contenido, poniéndole por delante mili objectos y 

>Tiuchos de lealtad y fidelidad que en otro tiempo 

ios caualleros españoles auian tenido a sus princi- 





idi-'s scfiores y auian hecho en seruicio ^^ 
iiitu a lo primero le pussieron por de- 
jelidad y seruicio que deuia tener a su 
Qf naiunil, y que mirasse mucho por !o 
a su honrra y a su conciencia, pues er^ 
emeroso de Dios y muy deuoio de Núes- 
, Vten, que lo que no quería para si no 
ie ih para Su Magestad, que era el 
timo que auia en el mundo, porque el 
a la deuida reuerencía y acatamiento a 
nesíaua a Dios nuestro señor. Y que 
) deuia de llamarse hombre entre los 
luenos, sino bruto animal y monstruo, 
arlaua del vasallaje que deuia a su Rey 
que como miembro apartado de la re- 
auian todos de desamparar y auian de 




39S 

<^on los que en el estado te ponían. Yten. que les 
V>arescia que aunque se coronasse por Rey y es- 
txauiesse rescebido por tal, que con todo esto no 
^^Idi'ia con la empresa híistn el cabo, porque en 
^ *js principios, medios y fines auia muchas y i;r;in- 
«i es dificultades y muy pelifírosas y bien poni,orto- 
^asts que serian su total destruycion si lo hazla. Y 
chemas desio pornia la tierra en mucha conlTusston 
:3;- en condiscion de perderse toda ella por los van- 
«nSos y parcialidades que se podrían leuantar «.-ntrc- 
V os que en ella habitauan, y los que no luuie?>sen 
^i^ ulpa en su demanda podrian morir t-rirolmenti; y 
«ron deshonrra y abihamienio a manos de lo-, fuer- 
^^;s barones que Su Maí;estad embiaua desde Es- 
K^^Aa, según todos dezian que venian con í 1 de La 
^Ziasca. Y que por los ojos que en la cara ttni:i no 
^e tomasse con el Rey nuestro seflor. porque tenia 
^¡ran poder y era muy fuerte y potente y alcam,'¡i- 
"^jH mucho aunque estaua muy lexos y apartado, 
^Dorque tenia los bracos muy lardos y nuichus tie- 
1 es caualleros que como leales vasallo» suyos lui- 
^o se opornian a la demanda en su rt-al nombre. 
"^ten, que tomasse exemplo dt- los reyt-s, princi- 
pes y grandes señores que auiati arrojado la coro- 
via real por el suelo por ser tan pessada y cardada 
<le muchos y grandes peligros, traiiajn?. y allanes, 
como ya lo auria oydo dezír a sus anii;;o,s v --i rui- 
«¡ores. V que mirasse lo que algunos historiadores 
cuentan del rey Seleuco, que de¿ia -I a cada 
passo que si los hombres supiessen quaii irabaxo- 



, lio querrían iili;íir la corona 
||-ii reynar aunque la viesseii en elsue=^ 
tL-n. que mirasse en los prin'^^^ 
Jes señores que auia en toda la Eufo^* 
L, assi el Gran Turco como el rey ^ 
otros muchos potentados y sefloi"'* 
I toda Ytalia, los quales todos temU^ 
e todos estos y los demás que auia * 
hiiosy seftoríos querían en todo y f^' 
Boutento y seruüle y tener su amistaií 
TilYederarse con el para biuir pacific 
i y señoríos con sosiego y quii 
lomo sabio y prudente tunjesse atei 
y del gran poder que Su Magí 
l^ikangana en todas partes, y considc 
is cosas basiaua p;ira no hazer cos^ 
sonasse a deslealtad. Yten, que mi-" 
1)11 poco poder que el Rey iuuiesse en la- 
Irian destruvr y matar a el y a todos 
|i:illassen con el, con grao deshonrra y 
I) de los que le seguían- Y que si algu- 
i biuos de los suyos, con el perdón 
lies:>e del que truxesse las vezes del 
iempre con notable ynfamia y en son 



\ 






y opinión. V que por tanto le era mejor que lue;Lío 
><^^ desistiessr y apartasse del car^o que albora 
í^nia tan traba xoso y tan pessado, y que escri- 
bí í*-ssc al de La Gasea y a los Oydores que ve- 
'^í^n con el que se viniessen y tomassen el go- 
*^*^rno de la tierra, [y] aunque Su Majestad le hi- 
^i^sse merced del, no lo tomasse. Porque con el 
"i^iria con pjandes trabaxos, cuydados, pesa- 
^^ cubres y mohínas, con muchas so<?obras, co- 
J*^^>' el mismo ya lo sabría por esperíencia, y sin el 
_*^iria vna vida alegre, descansada, quieta, pacifi- 
y sossegada, y comería su pan con quietud y 
j^ ^canso. Y que por reuerencia de Dios y de 
^estra SeAora su abogada le suplicauan quan 
actuosamente podían que por el pensamiento 
le pasasse de acometer vn hierro tan grande 
mo todos dezían y se publicaua que quería ha- 
r, porque de hecho no se podría lauar con quan< 
agua auia en la mar. Allende todo esto, no díe- 
e fee ni crédito a las cartas que los dos capitanes 
^ancisco de Carauajal y Pedro de Puelles le es- 
^¡uían, ni menos admitíesse ni tomasse los conse- 
^ ^^s del licenciado Diego Vasquez de Cepeda, ni de 
^^ otros sus capitanes, porque si bien en ello mi- 
hallaria que todos estos [mas] pretendían su 
-ropio ynteres que del bien de las repúblicas. Y 
lie mientras turassen los bullicios en la tierra 
uerrian ellos de su propio motiuo mandar, y no 
tro alguno, y a esta causa amanan mas la maldi- 
^« guerra que la paz y concordia con la justicia y 
'equidad. Porque con la vana presumpcion y mala 
'pretensión y grande ambición que todos ellos tie- 



yoTí en \;\ iidminjs 
se;iii csiim.idos y 
otros. Desta mane 
diuLTsas cosas con j 
las quales si el las t 
chosas y conuenientt 
su conciencia, para q 
y honrra con gran reí 
con bien y dichosame 
que tenia en la tierra, 
le siruirian muy de bue 
se perdería remota me n 
dos y sus aliados. Pues 
des rezelos que le pussi 
buenos consejos y auisc 
deros amigos y amigos 
de Su Majfestad, como 
hablaron más en ello, 
mas qiio los religiosos ; 
nombraremos fueran d< 
Icrosos lo dieran fabor 



399 

cr ion y tiranía de que estauan ostigados los que es- 
t,¿^uan afligidos y agrauiados con ella. Mas con to- 
do esto el estaua aguardando de dia en dia la ve- 
nida de Francisco de Carauajal, de las Charcas, y 
Pedro de Fuelles de la cibdad de Quito, que 
or ellos y el licenciado Diego Vasquez de Cepe- 
auian de dar la traza y la borden de"" como se 
uia de hazer para acometer Fi^arro esta tan des- 
S^on^da locura y sandez; los capitanes vanos 
liuianos que le dauan fabor y ayuda, quando 
mpieron lo que los leales caualleros le auian 
y aconsejado, les (1) peso grandemente. For 
quaü se fueron a el y le tomaron aconsejar 
lleuasse mas adelante a deuida execucion su 
3rnteiito y negocio, ^ue para el era muy bueno, 
s&uacfae a la verdad era en si muy malo y pernicio- 
para el y aun para todos los que seguían su fal- 
opinion, y para esto le dieron mucha priesa a 
sin escuchar a hombres de tan poco animo y 
uycio lo hiziesse con tiempo, antes que otra cosa 
mala fortuna le suscediesse. Quando en algu- 
Kias partes se ponía el nombre de Gk}n<;alo Pígarro 
^n zifra, o en otra manera, ponían encima de su 
"miombre una Real corona, como en el margen se 
contiene; no se sabe si se ponía por su mandado o 
<ie otro alguno, o que lo querían poner sus adula- 
dores y afficionados por dalle contento De mane- 
ra que quiere dezir este nombre zifrado, Gonzalo 
JH^arro, rey coronado, aunque los suyos por colo- 
rar esta letra lo glosauan de otra manera con di- 



(I) Ms. éé h qnu¡ Um, 



piidicnm li/ista que se 
mostrar su desiierguen^ 
que podemos dezir al pr 
senleiiíite (1), et vnusq 
setisu. Dcxado esto apar 
tulo siguiente la concessi 
Alcxandro Sexto dio a le 
nisstmos reyes de Castilla 
Don Femando y Dofia Ys 
ría, sobre las tierras firmei 
descubiertas y por descubi 
no o rey estrangero preter 
aquí el traslado. 



CAPITULO XLVll 



" t>ONDE SE CONTIEXB F.L TRASLADO Y COPIA DE LA 
^l-A Y COXCESSIOS QUE DIO EL P.APA ALIÍSASDRO 



5 HVY CATHOLICOS Y XPIAXISSIMOS R 



^*^ ^ASTILLA. DE LEOX, DE ARAGÓN. SOBRR I. A POSE- 
***!! DE LAS YSLAS V TIERRAS FIRMES DEI. MAR 
OCtEAXO (1) 



_ í n nomfne Domini ;imen. Noverint vnivei^^i hoc 
y^^^sens publicum transumptum inspecturi, quod 
ck- '^ t Jacobus Conchillos, Dei et appostolicjv Sedis 
^ - ** tia episcopus Caihaniensis, liabuimus, vidimus 
1 j ^^ iligenter inspesimus infra scriptas littcras fc- 
-V- * ^ recordaiionis Alexandri Papa; Sc.tti, ejus 
tj '*~~ a bulla plúmbea, cum cordolis cereis crocci- 
¿ ^^ colorís, more romanic curiíc impen Jentcs , 
s»j latas sanas siquidem et intc<;ras ac omnímodo 

^ ^itione carentes, hujusmodi thenorc. 
T~ ¡ -fVlexander episcopus servus servorum üei, clia- 
i ^.^ " ^ imo in Xpo filio Ferdinando re^í, et charissimie 
rj - -^ipo Elisabet reginíc Castcllic, Legionis, Ava^ío- 
--„„,^ *~»i. Siciliaí et GranatiC illustribus, saUítem ot ap- 



porihu- cv.iHetur ac u'i 
tur, animarumquc ^^h 
iiaiJonob dcprimantur e 
tur. Vnii<.- cuní uü haiic ; 
tavontc clementia, merit 
fuerimus, cotcnocenies i 
Vicos rey;cs ct principes, 
ui a vobis preciare fiesta 
ssímn dcmonstrunt, ncdi 
conato studio ct diligenti. 
impensis, uullisque parc' 
proprium sati»:utnem ^ffui 
animum vestrum omnesqi 
dudum dcdicasse. qucmadr 
ni Granata: a tiranide íiarai 
poribus per vos cum tant; 
facía Ecstatur, digne ducir 
bemus illa vobis elíam spo 
cederé, per quar huju^mot 
ac inimoriali Deoacceptuii 
vcntiori animo ad ipsius 1 
spiani propairationp"- — 



4«i) 

<^" \pu^natione ipsius rei;ni Granatae plurinium ocu- 
f>ati hujusmodi sanctum et laudabilcm propositum 
X." estrum ad optatum finem perducerc nequivis- 
t: i s. Sed tándem sicut Domino placuit regno pre- 
ícto recuperato, volentes desiderium adimplere 
r estrum diiectum Xpoforum Colon, virum vtiquc 
ig^Qum et plurimum commendatum ac tanto negó- 
lam aptum, cum nauígiis et hominibus ad similia 
nstructis, non sine maximis laboribus ct perículis 
Lc expensis destinastis, vt térras firmas et ínsulas 
"^emotas et incógnitas hujusmodí, per maro vbi 
actenus nauigatum non füerat diligenter inquirc- 
■ret. Quí tándem, diuino auxilio facta extrema dili- 
l^entia in mari occeano nauigantes, certas ínsulas 
aremotissimas et etiam térras firmas qua: per alios 
liactenus repertse non fuerant invenerunt, in qui- 
>3us quamplurima: gentes pacifice viuentes, et ut 
xi^seritur nudi incedentes, nec carnibus vcscentes 
i nhabitant. Et ut preffati nuncii vcstri posunt opí- 
9~iari, gentes ipsae insulis et terris predictis habitan- 
tes credunt unum Deum creatorem in celis esse, ac 
^d fídem catholicam amplexandam ct bonís morí- 
'bus imbuendum, satis apti videntur, spesque habe- 
^ur quod si erudírentur nomen Saluatoris domíni 
siostri Jesuxpi, in terris et insulis predictis facilc 
induciretur; ac preffatus Xpoforus Colon in vna 
«X principalibus insulis predictis, jam vnam turrim 
satis munitam, in qua certos xpianos qui secum 
iuerant in custodiam, et ut alias Ínsulas ac térras 
ñrmas et incógnitas inquírerent, possuit, cons- 
truí et ^difficari fecit. In quibus quidem insulis 
et terris jam repertís, aurum, aromata, ct aliar 



s preiios:L- üiuer^i ucnerh el di- 
i'pfriuiuur. L'iide omnibuí díli- 
im lidei caiholiciL' cxaltalione ci 
%t decet reg;e.s el principes considc- 
ijíeiiitorum vestrornm claríe memo- 
Irras firmas et Ínsulas piedictas illa- 
s et habitalores nobis. diiiina faven- 
|subjicere, et ail fidem catholicaní re- 
., Nos igitur hujusmodi veslrum 
■udabile propositum plurimum in Do- 
es, ac ciipientes vi illud ad debi- 
^rducaluv et ipsum nomen Saluatoris 
LIS illis inducatur, hortamur vos 
in Domino, et per sacri lauacri 
a niandatis appostolicis obligatt 
misericordie dominj nostri jesu 
hquiriiniis, ut cum expedilionem hu- 
j prosequi et assumere prona men- 
Jlidci zclo intendatis, populos in liujus- 
tt lerris degentes ad xpianam religio- 
pidam indiicere velitis et debeatis, nec 
■ labores vilo vnquam tempore vos 
na spe, fiducia conceptis, quod Deus 
iiiatus vcsirus íeliciter prosequetur- 
i ncgotii prouintiom appostolica; gra- 
i libcrius et audatius as 



405 

cJíem, fabricando ct constituendo unam lincam a 
o Árctico, scilicet septentrione, ad polum An- 
^«^.rcticum, scilicet meridiem, síve terríc firma: ct 
•risulac inuentíe et ínueniendac sint versus Indiam, 
^^ V4t versus aliam quamcumque partein, qute linea 
•^istet a qualibet insularum qua; vulgariter nuncu- 
F>^ntur de los A(;ores et Cabo Verde, centum Icucis 
^* ^rsus occidentem et meridiem. Itaque omncs insu- 
li.^ et teme firman repertaí et reperienda:, detecta, 
^^^ detegendaí a prefl'ata linea, versus occidentem 
^^ meridiem, per alíum regem aut principem xpia- 
íT^xini non fuerint actualiter posessaí vsque ad diem 
'•Tiiitiuitatis Domini nostri Jesu Xpi proxíme preteri- 
^Vim, a quo incípit annus presens 1593, quando fuc- 
m-^int per nuncios [et] capitaneos vestros inuentcc 
-^liquae predictarum insularum, autoritaie omnipo- 
t^^ntisDei nobis in beato Petro concessa, ac vica- 
»~iatus Jesu Xpi quo funj;imur in tcrris, ciim omni- 
t>us illarum dominiis, ciuitatibus, casiris, locis, et 
v-illis, juribusque et jurisdictionibus ac pertinen- 
te üs vniuersis, vobis, heredibusque ct subccsoribus 
x^estris Castellae et Legionis, in perpetuum thcnorc 
"prescntium donamus, concedimus et asigna mus 
'Xrosque [et] heredes ac subcessorcs preíatos illa- 
i^um dóminos, cum plena libera ct omnímoda 
T:>otestate, autoritate et jurisdictione facimus ct 
c^onstituimus et depuiamus. Deccrncntes nihilo- 
Yninus per hujusmodi donationem, concessioncm, 
^^t asígnationem nostram, nulli xpiano principi qui 
«actualiter praífatas Ínsulas et térras firmas posse- 
^erit vsque ad predictum diem natiuitatis domini 
nostri Jesu Xpi, jus quaesitum sublatum intelligi 



ii iras firmas el insul 
lK-iiriuimemes,doclc 
iriieriiJuní Íncolas el 
caiholica et boiiis mo 
liebeatis, omnem debit 
adhibentes. Ac quibusí 
que dignatis, etiam imi 
¡rradus, ordinis vel conc 
iiis latic sententia: pena, 
ceritit incurrant, district 
el térras firmas inventa 
et detcgendas versus oc 
bricando et construendo 
poliim Antarcticum, sivt 
ucnta' et ínuenienda: sint 
:iliam quanicumque partí 
libet insularum qure vi 
lus Azores et Cabo Ver 
occidentem et meridien 
(¡bus liabendis, vel qua' 
re prcsumant absquc ve' 



<r\im lacililatc <. t i;loria toiiiis populi xpiani vcstri 

1 «Liborr"- rt oonatus exitum telici^simum ronse- 

c^ iieniur. \'<rum quia diflicile forct pricscntes lille- 

T-as ad sin£;ula qiucque loca in quibus expediens 

Tuerit deflerri, volumus ac motu et scientia simi- 

1 ibus deccrnimus quod ¡llarum transsumptis manu 

p^ublici notarii inde rosíati subscriptis et sig^illo ali- 

crujus personae in ecclesiastica dignitate constituía, 

^eu curiae ecclesiastica^ munitis, ea prorsus fides 

injudicío, et extra, ac alias ubilibet adhibeatur, 

^^t presentibus adhiberetur si . essent exhibitae vel 

<DStens8e. Nulli ergo omnino hominum liceat hanc 

paginam nostrae comendationis infringere, vel ei 

siasu temerario contraire; si quis autem hoc atten- 

ttare presumpserit , indignationem omnipotentis 

I>ei, beatorum Petri et Pauli appostolorum ejus se 

nouerit incursurum. Datis Romae apud Sanctum 

Petrum, anno incarnationis Domini 1493 quarto 

nonas maii, pontificatus nostri anno primo. 

Clausula del testamento de la muy catholica y 
xpianissima reyna Doña Ysabel, de gloriosa 
memoria. 

Por quanto al tiempo que nos fueron concedi- 
das por la Sancta Sede appostolica las yslas y tie- 
rras firmes del mar Occeano descubiertas y por 
descubrir, nuestro principal yntento fue al tiempo 
que lo suplicamos al papa Alexandro Sexto, de 
buena memoria, que nos hizo la dicha concession, 
de procurar de ynduzir y atraer los pueblos dellas 
y los conuertir a nuestra sancta fee catholica y 
embiar a las dichas yslas y tierra firme perlados, 





41H 

y clcriüos con otras personas doctas y^^ 
, de Dios nuestro señor, para ynstruyr 3^ ^ 
s y moradores dt-llas a la sancia fee ca — -*" 
os doctrinar y enseñar buenas cosiuní — -■' 
mcr en ello la diligencia dcuida, seauo^c^*" 
mente se contiene en las letras de la di — -••' 
■ssion, suplico al rey Don Fernando, m'im *^i 
ly ariectuosjiinente, y encargo y mandos:» " 
esa Doña Juana, mi muy cara yamada^*^-*^ 
principe DonPliclippe, su marido, quc-^:^*^ 
ían y cumplan como en ella se contiene- - ■^^■ 
c sea su principal y final yntenlo y que -ís> *^ 
1 ello mucha diligencia y cuydado y no <=»'0 
in ni den lu^ar a que los yndios vezinos -^** 
res de las dichas Yndias y tierra firme. * '^' 
por 1,'anar. reciban algunos daños y ma- •" 



CAPITULO XLVIII 

>.\DE SE CUENTAX Y RELATAN OTRAS MUCHAS V 
«SAS COSAS QUE G0X<;AL0 PIQARRO HIZO EN LA 
lA, CON CIERTAS EPILOGACIONES DE LO QUE SE 
Y 8E TRATO EN OTRAS PARTES POR LOS SEQUACES 
Y AFFICIONADOS DE LOS TIRANOS 



stauasc Gonv'alo P¡s\'irro muy contenió y .1 su 
?r en la cibdad de Lima, que como se via por 
nces hecho señor absoluto de todas las tierras 
*eru, de ninguna cosa se tcmia ni rezelaua, y 
tenia en poco a la mudable y aduersa fortuna, 
endo que no le auia de ser contraria en aljj^un 
po, estando cercado de sus capitanes que le 
n de sustentar siempre. A esta causa mandaua 
pre hazer muchas fiestas y roi»*ocijos, hazien- 
jrrer toros, que los ay por aqui muy buenos y 
os, y ju^ar cañas, con mil! ynuc-nciones y pa- 
empos, y todo lo hazia por contentar y a^ra- 
a sus amigos y enemigos porque se le allega- 
todos a el. Por otra parte hazia grandes com- 
i, combidando a todos los hombres mis prin- 
les que auia en la tierra, en donde se gastauan 
pendían muchos dineros, y todo por vanaglo- 
especialmente en los muchos presentes que 



-lio 



,> 



a las mugeres Je ios cibdadanos, quo er' 
iMlor. Assimismo, porque sus L'mulo^^'^ 
; soldados le luuiessen verdade^"^'" 
l^uena voluntad, y porque todos, chico^^^- 
siniiesscn con liJelidad, comeni;o - ^^ 
J algunas mercedes, aunque no grandes,ae^ '- 
Bitraya con largos prometimientos y offeS^^'' 
pada dia les prometía, aunque vanamenc^ "' 
■uian algunos con esperanza de niedr*^^^'^' 
It-ra que en todo y por todo y por much. ^^^ 
Jiodos traya este tirano a muchos engAt^"^^' 
Ibobados con sus falsos prometimicntoi;;^^*' 
TnJo hazcrse bien quisto, y todo esto haz ^-^"^ 
Ironsejos que le dauan el licenciado Die^^'^S" 
1; de Cepeda y Francisco de Carauajal ^ - 
? Fuciles, como arriba queda dicho. Cc:^ ^"'^ 
cosas y otras muchas no se le oluidaí:-*' -^"^ 
Licha atención y cuydado de -Jo que mas L * '^ 
aunque tirano, mandando otra vez ti»' " 
¿raues y grauissimas penas de muerte -^»-'' 

dL' bienes, que ninguno fuesse ossatt^-^' 

1 licencia, ni de sus thenientes, fuera tt> ■*' 
y prouincias del Perú para yrse alB -^ 

á Tierra Firme ó :l otra qualquio í *-* 



andauan sobre niguas de la mar del Sur, cjue niñ- 
ísimo dellos anduuiesse sin saluocondiuo suyo o 
Ue sus thenientes, so pena de muerte y perdimien- 
to del nauio de cuyo era. Desta manera mando ha- 
zer otras cosas que le eran muy necesarias y con- 
uenientes, que passando por las manos de todos 
sus thenientes y capitanes que residían en diuersas 
partes y en los puertos de la marina, sabia por en- 
tero todo quanto passaua en la mar y en la tierra. 
Como es dezir en el Nombre de Dios, en Panamá, 
Nicaragua, León, Guatimala, Gracias a Dios, Car- 
tagena, Santa Martha y en México y en otras par- 
tes, en donde tenia puestas sus espias secretas que 
le auissauan de todo lo que passaua y lo que contra 
el se hazia o dezia. También se publico en la cib- 
dad de Lima entre muchos hombres y sus afñcio- 
nados que hecharon fama que algunos Grandes de 
España auian escripto a Gonzalo Pi<;arro, en que 
le alabauan y engrandescian mucho lo que auia 
hecho en la tierra y en lo que se auía puesto contra 
Su Magestad. Assi dixeron otras muchas y diuer- 
sas cosas haziendolas creer a muchos de los ému- 
los de Gonzalo Pi^arro porque le siruiessen de 
buena voluntad, siendo todas ellas falsas y men- 
tirosas, y como dizen, disparates de Juan del En- 
zina (1). Francisco de Meló, portugués, vezino y 
regidor de la cibdad del Cuzco, por estar en gra- 
cia de Gon<;alo Pi<;arro, por le auer deseruido en 
el alzamiento de la cibdad quando Don Martin 
de Guzman escriuio desde el pueblo de Chocuy- 



(l) Ifs. Enstnas, 





412 1 

leniente AIoüío de Toro sobre la rauerler 
auajal, mando pintar en su possada, en -^ 

la nucua que hizo, muchas historias pcrc- 

y verdaderas que dauan gran contemo á -^ 
adores. En medio destas historias mando -^^ 
la Fortuna, con los ojos aiapados, dando a -• 
er a los hombrea que estauaii ensalmados en -■ 
bre de la prosperidad que eslauan ciegos, 
fácilmente podían ser derribados delta, y 
eran de muy basos estados podían con fa- 
subir a ella. V la misma Fortuna estaua 
en par de vna rueda muy grande que pa- 
que daua velozmente muchas bueltas, que 
;1 muerte traya a la redonda con la ciguefla 
la, y dcbaxo della esláuan muchos cuerpos 
>s. descabcvados y ensaugrentados. Entre 



(jübernador por Su Mai;cstad se luc a I-España re- 
^íelandose de la furia del endiablado tirano porque 
no le hiziesse al^un inal, como airas queda dicho. 
Hstaua Gonzalo P¡(;'arro encima de la rueda de la 
Por tuna pintado muy galanamente y armado de 
todas armas v cauallero en vn furioso cauallo v 
vna lancea en la mano como que amena^aua con 
e-lla a mucha gente que delante de si tenia, y de la 
boca de la Fortuna salia vn letrero que yua hazia 
Gonzalo Pi^arro, en que dezia: Estad alerta, mird 
9^0 de la buelta. Dexado todo esto aparte y tor- 
i-iando a otro proposito, digo que todos aquellos 
cjue se mostrauan muy parciales al vando y opi- 
Tiion del tirano dezian secreta y publicamente que 
Su Majestad no daua la gouernacion a Gonzalo 
^^arro de toda la tierra para el y para sus des- 
prendientes, que llamarían al Gran Turco para que 
üa viniesse a gouernar y A posseclla. Otros di- 
:3K:eron muy desuergon^adamentc que yntroni<;a- 
:x:ian (1) en la tierra al Rey de Francia, porque el 
les haría muchas y grandes mercedes y los ampa- 
raría y faboresceria en sus trabaxos y necesida- 
<ies, pues el Rey de Castilla no miraua con begni- 
Tiolencia y piedad sus seruicios, antes les quitaua 
lo que auian ganado con tantos peligros y trabá- 
jeos de sus personas y vidas. Otros dixeron con 
diabólicas y peruersas entrañas, que si Su Mages- 
lad no soltaua libremente a Hernando Pi^arro de 
la prisión en que lo tenia en la Mota de Medina, 
que ellos harían y nombrarían por Rey a quien se 



(I) US* jmtrcH^fariaM, 



Mi 

._, porque a&si lo auian hecho en o*^ — 
í Grandes de Espada quando alearon f ^"'^ '^^ 
liante Don Pelayo y a Garci-Ximenez - 

is locos y desatinados me parescee^^^^^ 
; hj2Í3 el cura de Mediana, como 
1 Antoflo de Gueuara, obispo de Mor^^^^ 
I en sus Eft'síolas familiares, que en dc:^ *^' 
■ poaso reyes y quito reyes quando se I» 
I las Comnnidades en E^pañ^i en el afio dK 
vno. Mas dezian estos desalmados, que es; '^^^^^^ 
i:i se podían hazer sin escrúpulo de corr* *"' 
[y repartir entre si todi la tierra, pues 1^-^ '■' 
L>nquistaik>, ganado y quitado de poder d» ^^^ 
itr.is y gt-ntiles que no tenían conosci^- ' 
í Dios, ni del Papa, ni del rey de Casii -^*' 
|:c comian carne humana- Xo faltaron bue— '^ 
,- cauallcros que como leales seruí — "^ 
[.■ Su Mai^estad contradijeron y aflearon, 
vez, todas estas cosas, y los que se 
|on mas ossados y aireuidos contra los ha- 
3 Gonzalo Pi>;arro lueron los si- 
rendissimo Don fray Gerónimo 



de 



415 

1 Pigarro, Juan González de León, Alonso 
lavera y Montenegro, con otros algunos 
pales y valerosos en la tierra. Los quales to- 

temiendo las terribles ondas de las amena- 
muerte que Gonzalo Pi^arro y sus sequaces 

nes les hazian, ossaron hablar y dezir lo que 
al casso acerca del seruicio de Su Magestad, 
parescian muy mal platicallas o solamente 
las, quanti mas ponellas por la obra. El li- 
do Benito Juárez de Carauajal, quando es- 
ron los leales platicaua mu}* de veras lo 
as hazia al casso para sus honrras y vidas, 
ido estaua con los rebeldes concedía en al- 
earte con ellos en lo que dezian, por temor 
nia de Gonzalo Pigarro y de Francisco (1) de 
ajal el cruel, no le mandasscn matar, como 
m querido hazer la otra vez. De manera que 
tas cosas y otras tales estuuieron estos dos 
>sos a canto muy peligroso y los leales caua- 
estuuieron muchas veces en grandíssimo pe- 
le perder las vidas, porque fueron después 
perseguidos, por lo qual determinaron de ca- 
ñonees. Principalmente los dos religiosos, 
►mo se vieron solos no se atreuieron después 
iicar cosa alguna contra el tirano cruel, sino 
icitar V mouer secretamente a los seruidores 
Magestad que se acordassen del seruicio, 

1 y de la fidelidad que le deuian. En estos 
IOS estañan las cosas quando les vino la nue- 
como se auia entregado la armada de Gon- 



tchado: Pifmrr«. 





41(1 

UTO ;i] presiifente Pedro de la Gasea, cc:^^^^^~ 
míe diremos, que entonces se solio mu^^;i_3"" 
; el demonio y se hizieron otras cosa — ^ 
ue las antedichas, como se vera en esi;=^ ■=* 
rque se comenijo después entre los leales-^^^^ • 
m, y entre los rebeldes, sin ella, a leuan-^** ~ 
iiouerse muy grandes odios y enemista -*~ 
ues y renzillas, pundonores ( 1 ) y rencores -^ - 
lojos. bullicios y alteraciones, vandos >*^í^' 
ludes, yntereses y embidias, y al cabo con -^ " 
■ peleas. Sobre todas estas cosas suscedie -^^ ' 
has muertes de leales, de tiranos y de lo=^=^^^ 
-. con muchos dartos y robos, y assi otra^?=- ^ 
nejantes a estas con diuersas opinioncsFr^»^ 
terribles que a los mas fuertes hazian^r""^^ 
y temer, que no se atreuian hablar ni ha — " " 



417 

os, hostigados y amenazados con la cruel muer- 
^, qtie por oras y momentos les parescia que la 
eyan ya ante los ojos? De manera que los que no 
odian zufrir estas ynsolencias, brauezas, amena- 
as y desatinos muy grandes, se apartauan de los 
rauoneles y se salían de la cibdad y se yuan a es- 
>iider a las eredades y a los cafiauerales y a otras 
u*tes por no ver tanta desuerguen^a y tiranía. 
n este punto estañan todas las repúblicas desta 
^rra bien oprimidas y maltratadas de crueles ti- 
mos, por lo qual ninguno se atreuia obrar, ni 
enos hablar, sino era ver, oyr y callar, que este 
ífran corría entonces entre chicos y grandes y en- 
e hombres y mugeres. Con esto daremos agora 
1 de contar las crueldades y desatinos de Cara- 
ijal hasta que lleguemos adelante, que de fuerza 
»mos de encontrar otra vez con el, y agora se 
ira breuemente del linaje de los Yngas, reyes 
ae fueron señores destas riquissimas tierras del 
eru, y de do procedieron y de las cosas maraui- 
osas y estrañas que hicieron en ellas. 



G. DE Sahta Clara.--1V.-3.® 



CAPITULO XLDC 

jenta del linaje de los yngas v 0& 
fton, quavdo conquistaron las pro • 
•eru, y que qhskre dezir ynga en l.*= 

* DEL CUZrO, QUE ES LA QUE SE VSSi^ 
\ ES ESTAS PARTES TAN REMOTAS 



■ntendido que el benigno lector es- 
b de auer leydo tan por entero y par- 

■os dessatinos y dessaffueros de Fran — ■ 
Tauajal el cruel, que paresce que ni 
I otro cuydado sino tan solamenu 
■ueldades y tiranías, con las cosas qm 
pos seruidores de su real Magestad 
real boz. Todo esto no se pudo ha- 
lo contar enteramente todo lo que 
I tiempo en esta tierra entre los leales 
I rey, porque de otra mant:ra quedara 
Imanca y parcsciera mal como el 



419 

Yogas que fueron reyes y señores destas tan gran- 
des y riquissimas prouincias. Quise poner esta na- 
rración en este lugar porque el lector se aparte vn 
poco del ruydo de las guerras mas que ciuiles y 
de oyr tocar el atambor y el pifaro y las trompe- 
tas y el blasonar de las armas, porque el hombre 
ques pacifico y amador de la paz y quietud huye 
destas cosas y no le es agradable oyllas. Y por el 
contrario, los que tienen los ánimos ynquietos y 
llenos de soberuia y están hinchados de vna pre- 
sumpcion, mas querrán oyr tocar los atambores y 
pifiaros que leer las calidades de las ycruas y tem 
pies de las tierras que ay en el mundo; mas dexe- 
mos esto aparte, que pudiéramos i¿lar<>ar vn poco 
la mano, y comentaremos nuestro cuento. I)¡j;o 
que desde el rio que los yndios naturales llamaron 
f'iru, hasta el estrecho que descubrió Hernando 
Magallanes, tiene de lari>o por la costa dr la miir 
del Sur, seiiun los mareantes dizcn, mili y dos- 
cientas y cincuenta leguas. Y passaiido el estrecho 
de Maí^allanes, yendo al rio de la Plata, que es t n 
la mar del Xorte, y contorneando por otras tierras 
hasta lle<íar a Sancta Martha y a Cartatieiia y de 
alli venir otra vez al rio Piru, por trauessia de tie- 
rra tiene de ancho en partes mili leLiuas, y en par- 
tes menos, y hoja i*n circuyto todas estas regiones 
quatro mili y seiscientas y cincuenta leiiuas de 
costa de la mar del Sur y del Norte. El primer 
hombre que tuuo noticia desta tierra del l'eru, se- 
;íun dizen, fue Francisco Bezerra, capitán que lúe 
del Gouernador l\^dro Arias Dauila el jualan, y 
i;ran justador, natural de Se^iOuia, que conquisto 





420 

incia de Veraiíiia. Otros dizen que fue^' 
>rado capiían Blasco Nuflez de Balboa — 
icubrio muchos dias antes, y que tuui^ " 

de mucho oro, plata, esmeraldas y '- 

ttras muchas cosas de gran valor; > ■'*^' 
1, de donde se tomo denominación toda — ^^^^ 
a en dos grados de la equinocial hazij-^ '' 

3a fue el primero que descubrió la m^ =^- 

1 ue en el afto de 15S a 21 dias del me^^^^ ' 
e. en domingo, casi a medio dia, el dia_- ^ 
jphe manir, y este Balboa vino á Yn -* 

litan de Don Xpoual Colon, en el aflo— ^^^ 
■spues Francisco Bezerra fue el prime- '^ 

go la mar de! Sur porestasparles. Sn- — 

:o Nuflez de Balboa por vna sierra muy 

ienta y siete compañeros, a los quales "^ 
oco antes de subir bien a lo alto, el (1) ^ 
ibio solo y se paro a mirar hazia la 
diodia y vido las muy desseadas aguas 



421 

En quanto a lo que toca de los Yngas y señores 
que uvo en esta tierra ay muchas y diuersas 
opiniones y variedades, y assi ay muchos cuen- 
tos y nouelas fabulosas de donde procedieron, por- 
que vnos yndios lo cuentan de vna manera, y 
otros de otra; mas yo me atengo a lo que dizen los 
muchos que Mesto hablaron verdaderamente. 
Quanto a lo primero digo que dizen los yndios 
muy viejos y antigos y que lo oyeron dezir a sus 
mayores y lo tienen oy dia en sus memorias y can- 
tares, que uvo seiscientos aflos primeros que no 
tuuieron reyes, sino vnos seftoretes llamados cu- 
racas que los gouernauan cada vno en su prouin- 
cia, y que después vinieron los Yngas que reyna- 
ron en todas estas prouincias, que les turo mas de 
seiscientos y cinquenta años. El primer señor yn- 
dio que comento a entrar por tierras ai>enas fue 
llamado Mango Ynga (^apalla y este yndio dio 
principio a las guerras, el qual sallo con gente ar- 
mada de una grande \'sla llamada Titicaca, la 
qual esta en medio de vna laguna muy grande y 
bien honda en la gran prouincia de Atún Collao. 
Este Mango Ynga (^apalla procuro de ser muy 
nombrado y auentajado señor mas que todos los 
señoretes curacas que auia a la redonda de aque- 
lla laguna, por lo qual propuso, por consejo del 
demonio y de los hechizeros, de les ocupar las tie- 
rras por mili vias, modos y maneras que pudiesse, 
y ponellas debaxo de su señorio y mando. Y con 
esta determinación salió con mucha gente de la 
ysla en muchas balsas de cañas y madera seca y 
luego con halagos y amenac^as atraxo para si algu- 



¥22. 

s curacas y señoretes, y los que no quisieron ve- 
Ir a su obediencia llamándolos, les dio mucha 
Jjerra hasta que los pusso debaxo de su dominio 
Imando. Después que se vido hecho señor desta 
in prouincia y que todos los curacas y principa- 
yndioa le seruian romo a señor natural fundo 
Ji pueblo nueuo que llamo Atuncollao, que quiere 
tzir i-l gran CoUao. En este pueblo pusso su 
y corte real porque no se le reuelassen 
s yndios que auia conquistado, y después que los 
1 ya pacíficos y bien auassallados al cabo se 
limplieron sus dias y murió, según las gentes di- 
■ ciento y veinte años, auiendo gouernado 
I tierra setenta aflos en guerra y en paz. Este Yn- 
casado con una yndia llamada Mama-OcUo. 
1 de un curaca gran señor vasallo suyo, que 



423 

quenta afios. Fue casado con vna muger llamada 
Mama Coya, de la qual tuuo cinco hijos: el prime- 
ro se llamo Llocuco Yupangue Ynga, y el segundo 
Cuxiguanan Chiri, y de los tres no supieron de sus 
nombres, porque no fueron valientes, y de sus 
niancebas tuuieron muchos. En lugar del diffunto 
comengo á reynar Llocuco Yupangue Yn^a, del 
9ual dizen que no gano ni conquisto pueblo algu- 
Hoy sino fue sustentar lo ganado, porque fue muy 
Pacifico, aunque justiciero, y siendo de hedad de 
louenta aftos y no teniendo hijo heredero les pa- 
•"cscio a sus vasallos que era ympossible tenello, 
f^i menos virtud para engendrar. Y por tanto, vn 
^ riado suyo, hallándose muy pesante porque su 
t^ey y seflor natural no tenia hijo y oyendo que to- 
sus vasallos tratauan dello, dizen que vn día 
orno al Ynga en bragos y lo lleuo adonde estaua 
u muger, llamada Mama Caguapata, y engendro 
n ella vn hijo que se llamo Yndimayta Capac Yn- 
y al cabo murió auiendo reynado sesenta años, 
iendo de hedad de ciento y veinte años. En el 
iempo que Llocuco Yupangue reynaua conquisto 
sus capitanes algunos pueblos de la comarca, 
que tuuieron medio ganada la gran cibdad dt I 
y que después la perdieron por descuydo 
los suyos tuuieron y que el Ynga murió de pe- 
dello, como tenemos dicho. Sucedió lueuo su 
ijo en el reyno Yndimayta Capac Ynga, el qual 
salió muy valeroso y conquisto otros muchos pue- 
T)los, los quales pusso debaxo de su vasallaje; des- 
pués desto enprendio la guerra contra el curaca 
señor del Cuzco v como era valeroso se defíendio 



iiios ae sus mancebas, de 
los nombres dellos con la 
y porque también no era 
fueran los antigos hizierai 
cantares. Sucedió en el r 
Ynga, el qual dizen que I 
conquisto cosa alguna ni 
Atún Collao, y que ciertos , 
laron los apacigo con ios tj 
auian sido de su padre. Fue 
dichiquía y della tuuo vn hí 
Roca Vnga, que quiere dezír 
y tuuo otros muchos hijos dt 
de los quales no tuuieronmer 
porque, no hizieron cosas dig 
cabo murió de hedad [dej ci 
auicndo gouernado sesenta j 
de muerto este Ynga suscedi 
Ync;a, como su padre, que ta 
que no hizo mas de sustentar 
dos auian ganado, aunque di 
seuero y justiciero v t— - 



T-on muy valientes y de gran nombradia, y de sus 
rnancebas muchos; murió auiendo reynado qua- 
r^nta años y siendo de cient aflos. Muerto el Ynga 
T^eyno su hijo Yaguarguac Ynga Yupangui, el qual 
siendo de hedad de tres meses fue hurtado en vida 
de su padre y de ay a dos meses dizen que pares- 
en poder de vn curaca gran señor del pueblo 
Jaxaguana, en donde se criaua regaladamente 
per quien era. Assimismo aJfBrman que en el 
mpo que lo tauieron hurtado le quissieron ma- 
y porque lloro gotas de sangre lo dexaron, di- 
JLendo que era señal de alguna gran cosa y que 
xfmero querían ver el fin que auia de suceder 
alelante, y que por esto no le mataron, antes lo 
iaron muy bien. En este medio tiempo, vn tio 
este ynfante tenia, llamado Guaylacanca, sa- 
iendo donde estaua el príncipe su señor, como 
3liente y esforzado hombre fue al dicho pueblo 
habito de yndio pobre y lo hurto, sin tener míe- 
o del gran curaca ni de sus vasallos, y lo truxo á 
u rejrno, en donde su padre y vasallos lo rescibie- 
on muy bien. Auiendo crescido este Ynga y to- 
niando el reyno y la possession del, se mostró des- 
ues por muy yaliente y vellicoso, porque gano y 
crescento a su reyno muchos pueblos, por lo qual 
rauo gfran reputación y conseruo muy bien lo que 
,us mayores auian ganado, y de su muger Mama- 
c^biquia tuuo un hijo que se llamo Viracocha Ynga. 
^También tuuo desta su muger otros hijos que se 
Tlamaron Apocama, Apomaroti, Yngamayta, Pa- 
Suacynga, Gallimayca y Chimachauic, y destos se 
acuerdan los yndios en sus cantares y memorias 




L 



:l1í^ 



■ en tin, ; 



Ji afiUB. Suscedio \'iracoi:iia Xn^a en el rey- 
lual salió muy valiente y guerrero y tenien- 
a de paz, quatro curacas y señores se al- 
ftontra el de embidia y mala voluntad que 
Iron, mas el Ynga fue contra elios, a los 
^■encio valerosamente y les corto las caí>e- 
s pueblos aliados se le vinieron a dar de 
; Ynga fue casado con Mama Yunto Ca- 
lla qual uvo hijos, los quales se llamaron 
n. Ynga Mayta. Cunayure, Chalicoro 
:ue, Capac Yupangue, y el menor de todo* 
> Pachacoti Capac Yupange, y comof**' 
s tuuieron los yndios memoria del*"^ 
: el reynado de Viracocha Ynga se a**" 
1 el dos hermanos llamados Gua*"* 
la y Aucos Garata y viniendo contra el <^ _ 
Trouincia de AndaguaylaSj de donde e^ 
J, que está treynta leguas del Cuzco, to^^^^V 
Éondesuyo y a CoUasuyo. prouincias iT^^ ¿j\ 
f y bien ricas que estauan a deuocíon ^_^ yi 
iabido esto por Viracocha y queriendo ^^^D 
Jilos no se aireuio, a causa que era ya ™*^1_5 1 
^nfernio y porque venían muy pujantes ^^^ 
inguno de sus hijos mayores quiso sa -^^^ 
3 fue el menor de todos ellos que 



<»» 



427 

g^nolenla batalla en donde Pachacoti Capac Yn- 
$a Yupangue venció y preludio a los dos hermanos 
3aracas con muerte de muchos de los suyos, y se 
nizo señor de los pueblos y del de Andaguaylas^ 
laziendo justicia de los hermanos, y pusso guarní- 
ziones en ellos, y con esto se boluio a lacibdad. 
Sabiendo Viracocha Ynga que su hijo venia victo- 
rioso lo sallo a rescebir con muchos de los princi- 
pales yndios de la corte hasta vna legua, y de alli 
&e vinieron (1) a la cibdad y llegaron todos con 
mucho plazer y alegría, en donde fue rescebido 
:2on muchas fiestas y regozijos a la vsan<;a y modo 
que tenían los yndios. Dende a ciertos dias mando 
a todos sus vasallos lo rescibiessen por vniuersal 
señor y soberano rey de toda la tierra, lo qual se 
hizo con gran aplauso de todas las gentes y de con- 
sentimiento de sus hermanos, y dende a cierto 
tiempo murió el dicho Viracocha Ynga de edad de 
::iento y veinte años, auiendo reynado ochenta y 
cinco años. Siendo ya rey y señor muy nombrado 
este Ynga Pachacoti Capac Yupangue, que quie- 
re decir buelta del mundo, hizo muchas y diuersas 
cosas de memoria dignas y hordeno muchas y bue- 
nas leyes para en proy vtilidad de sus vasallos, por- 
gue eran muchos, que habitauan en grandes pro- 
vincias muy ricas de oro y plata. Hizo vna ley en 
<iue mandaua a todos sus vasallos que sirúiessen 
Tnuy bien a los dioses de sus antepassados, con 
otras cosas que conuenian a las cerimonias y culto 
de sus ydolos, y otra ley contra los traydores 



(i) Tachado: todcs. 



I adúlteros, ladrones, vagamundos, y las penas 
lúe las justicias y sus mandones les auian de Jar 
Tonforme a sus delictos. Mando por ley que lodoi 
Ls yndios de cada prouincia anduuiessen seW' 
fcdos y por la sefial que truxessen fuessen W 
Moscidos, de manera que si parescian en la prC' 
|encia del Ynga, por la señal que el yndiotray^^ 
a de que prouincia era, y por otra señal d^^ 
■ue venia señalado en la ropa . por aquella eo"''^ 
pndia de que millenario era y de que centuria, ^ 
áue cierto lúe cosa notable. Vnos trayan aros de 
líalo como de cedamos, en las caberas, muy enea- 
"fcdos; otros, vnas hondas rebueltas por las cabe- 
l.is; otros andauan cresquilados, y assi auia otras 
Tnuchas señales con diuersldades de colorea, por 
s quales eran conoscidos. La matíestad v gran- 



sanguinolenta batalla donde murieron muchos yn- 
ciios de vna parte y de la otra, y al fin salió el Ynga 
^:on la victoria. Quando el gran curaca se vido ven- 
^^ido se fue a su cibdad del Cuzco y no perdiendo 
»unto de animo comen<;o de ajuntar mucha gente 
ion fabor y ayuda de muchos amigos suyos que 
'an señores de muchos pueblos, para yr contra 
rl Ynga» ca le seguían muchos por la gran reputa- 
:ioQ qae auia ganado en toda la tierra y le tenían 
hijo del dios Sol y el se jactaua dello. Venidos 
dos famosos capitanes al encuentro se dio 
ellos la batalla en los llanos de Quíspicanche, 
fue asaz bien reñida y sangrienta de entram- 
parles, que al cabo uvo de vencer el Ynga 
^^Uiqoe salió mal herído, y el gran curaca se fue 
'•'oyendo. Como los del Ynga uvieron la victoria, 
*te«uios dellos siguieron el alcance, en donde ma- 
^*Xm a muchos yndios a porrazos y el gran cura- 
^*.«scapo a uña de su pie y los que quedaron con 
^' ^nga lo tomaron y lo llenaron en vnas andas, 
^^^»»io el solia andar, al pueblo de Vrcus, que esta 
^^t:e leguas del Cuzco. Estando en este pueblo mu- 
'^^ dende a pocos días de las heridas que le dieron 
^*^ la batalla y del gran pessar que tomo de se ver 
5*^^do, por lo qual rescibieron los pocos que lo sa- 
^^n grandissimo dolor y lastima, auiendo biuido 
lenta años y reynado cinquenta y cinco años 
, gran loor y fama de sus grandezas y hazañas. 
^"^uose [en] grandissimo secreto su muerte, por ley 
^^rdenada desde los primeros Yngas en que se 
'^^^ndaua que muerto el Ynga fuesse metido en los 
^Possentos mas secretos y apartados que uviesse 



la cámara desde el dia que 
}- de alli no salían del apt 
uanlaua o se moría, y ^i 
gran secreto en [o tocante 
ninguno de los de fuera s. 
peor. Y después que el rey 
mera cerimonia que se hazi 
tener los médicos y las mu^ 
creta su muerte por tiempo 
y viendo los capitanes del " 
animoso auia sido y quan gü 
Irado y de las leyes que 
creydo muy de veras ser hi. 
mismo lo auia dicho muchas 
\ que el Dios su padre le aui 
y lii-andcs secretos de natun 
ua a conquistar todas aquel 
lodas ellas no uviesse sino vi 
fíns^c y mandasso. De mam 
los mcdicos y las mujeres c 
.secretamente aquella noche 
bien .■! • 



el Yn«t;a; respondieron que no sabían del, porque 
aquella noche se auia desaparescído dellos y que 
el dios Sol su padre se lo auia llenado assi biuo 
como estaua, porque se hallaua vn poco mejor. 
Creyendo todos sus vasallos esta nouela» luego lo 
deificaron y lo pussieron en el numero de sus dio- 
ses haziendole grandes ritos y cerimonias a su 
modo y vssan^a; y este Ynga fue casado con Mama 
Anauarque Micay, de la qual tuuo cinco hijos: el 
prímero se llamo Topa Ynga Yupangue, Amaro 
Topa, Capac Guayri, Sinchiroca [y] Guayllipa, y 
sin estos tuuo otros muchos hijos de sus mancebas, 
qiie como bastardos no hizieron casso dellos. An- 
tes que passemos adelante es de saber que este nom- 
Ynga es de gran alteza entre estos yndios del 
i, que quiere dezir soberano señor o rey sobe- 
T'stno^ que hasta entonces no se llamauan los seño- 
x*es del Cuzco» ni de los demás pueblos destas pro* 
uiaincias, sino curacas, que quiere dezir tan sola- 
xmente señor, y assi son llamados el dia de oy los 
^«flores de los pueblos. Assi como el primero que 
S^ano la cibdad del Cuzco y las demás tierras, co- 
xno adelante diremos, se llamaua Ynga, mando a 
los demás que le su.scediessen de ay adelante 
^n el y^mperio, se Uamassen Yn^as, y assi lo tie- 
"«len el dia de oy en costumbre, como los Cesares 
«n la ynclita cibdad de Roma y los Tholomeos en 
IBgipto, y a los capitanes y soldados que tenían, 
que eran muchissimos, mando que todos se llama - 
ssen Yngas, como es decir cesarianos. 




CAP, 






^*TODiiíBj 



■¡"facas r sen™!: •*»« 
Cuzco para i„ ™W «Mil 



433 

en vna ladera junto a vn arroyo de agua, la qual 
nombro Annan Cuzco, que quiere dezir el barrio 
de arriba del Cuzco, para desde alli dar cruel 
guerra a su mortal enemigo. Estando en esta nue- 
na cibdad el Ynga hizo tanto en armas contra el 
gran curaca que venciéndole en la batalla se lo 
truxeron preso y maniatado, al qual el propio lo 
mato con sus manos con vn porraí^'O que le dio en 
<;! coji^ote y en la cabe(;a y lo mando sacrificar a 
sus falsos dioses por el anima de su padre, hazien- 
dolo quemar. Y después de hechas estas cosas en- 
tro en la gran cibdad del Cuzco a fuer(;a de armas 
y a pesar de sus enemigos y apoderándose della 
hizo muchos sacrificios a sus falsos ydolos, con 
muchas y diabólicas supersticiones. Assi como se 
apodero de la cibdad luego hizo perdón general, 
por lo qual muchos curacas, capitanes, soldados y 
principales yndios le vinieron hazer la mucha, que 
es la deuida reuerencia y acatamiento que se haze 
a los Yngas con (Sahumerios de cosas olorosas, a 
los quales rescibio muy bien y les hablo con burn 
semblante, que todos tuuieron por bien de lo tener 
por vniuersal señor y rey natural. Después de pa- 
ssadas estas cosas conquisto muchas tierras, que 
llego hasta la prouincia de Arequipa, que cae en la 
costa de la mar, y hasta las Charcas, q.ue ay en 
ellas grandes prouincias, que desde el Cuzco hasta 
alia ay ciento y veinte leguas tiradas, en donde 
hizo grandes y diuersas cosas en armas. Haziendo 
estas guerras ajuntó de todos sus vasallos todo 
quanto oro y plata tenian y les mando que de ay 
adelante le tributassen muchos de aquellos meta- 

G. ü« Bamta Clara.— IV. -3.* 



, bu?LTi3:i'jii CU su-. lictT.'ií, pues, los 
liicblos. ludo 1(1 qual si: liizo coir.o lo 
L-n pocos días le dieron gran summ.i 
1 en tcsuclos y en tinajas, en cautaros, 
Bicíi y otras vasijas de diuersas m.inc- 
lLi;tl fue de oro fino y pocas de piala, 
Binando guardar por mostrar en ello 
>■ maijestad. Mando assimismo que 
lios descendientes deJos primeros yn- 
I que salieron déla ysla de Titicaca, 
;tl presente andauan con el en las 
5 que después anduuiessen con sus 
: llamassefn) ds ay adelante Yn- 
I dt-zir cesarianos. También mando a 
c todos anduuiessen tresquilados y 
l:n las puntas baxeras de las orejas. 
conoscidos y porque en las batalUs 
I mas que los otros que no eran vo- 
tos auia muchos en su exercito. 
i- muchos priuilegios y libertades 
Biombro Yngas, y los armo caualle- 
l^ozasscn üe muchas franquezas y 
como adelante diremos, y de !a 
if> se armauan caualleros y se ha- 
o exemptos, Yten. les mando que no 
ssen, ni tribulassen cosa 



435 

dores, que fueron de los mas sabios y valientes 
Yngas que eran de su linaje, y en fin, al fin vino a 
ser muv famoso v nombrado en toda la tierra, v 
los que estañan muy lejos de su reyno le temian y 
aun le dcsseauan seruir. Este fue el primer Vnga 
que comento hazer la fortaleza del Cuzco, aunque 
otros viejos dizen que Pachacoti Capac Yn^^a la 
comeníjo a edifficar quando tuuo las competencias 
con el gran curaca del Cuzco, y que no la pudicn- 
do acabar la dexo, y que después este Topa Vnínn 
Yupangue la añadió mucha parte, desde donde da- 
ña mucha guerra al gran curaca. Assimismodiui- 
dio la cibdad en dos barrios grandes; el vno y el 
mas principal llamo Annan Cuzco, que quiere dc- 
zir el barrio de arriba del Cuzco, y el otro se lla- 
mo Hurin Cuzco, que significa el barrio de abaxo. 
Hecho esto repartió el barrio de arriba en cinro 
partes: al primero y mas principal llamo Ayllo 
Cappa, que quiere dezir el barrio del lináloe del 
Ynga; el segundo se llamo Yña Cappañaca; la tor- 
cera, Cuccopanaca: la quarta, Yllipanaca, y la 
quinta, Cumapanaca, y a cada vno dcstos barrios 
señalo numero de gente para que como vezinos 
perpetuos estuuiessen en el. Del primer barrio hi- 
zo capitán y señor a vn hijo que tenia que le aula 
de susceder en el revno; el segundo v el tercero 
señalo para sus decendientes por linea tran.^ucr- 
sal; el quarto a su abuelo y descendientes; el quin- 
to a su visabuelo. Hl otro barrio segundo, que ora 
la otra parte de la cibdad de abaxo, repartió en 
otras cinco partes: a la primera llamo Uzcamayta, 
y desta hizo capitán a los descendientes del según- 



\ 



:- S'iiüa ciiif rtyiiaisf dcspuca Jel: 

Imbro AppomavL.i, de la qnal coniíi- 

taii al hijo segundo del segundo \n- 

1 hordcn mando que en el tercero, 

) barrio suscediessen en la admi- 

[ segundos hijos del tercero, quarto 

, aunque después no crescio eslc 

lia enlraJa que liizieron los españoles 

Kssimismo este Vnga pusso el pueblo. 

pnrfuso y sin borden, a ciertos offi- 

lyendo las gentes en ciertos lugares y 

j fuessen como coffradias y compa- 

I oHicios, que quando fuesse menester 

c también por borden en lugares se- 

bianera que luc beclia esta distribu- 

a las artes y officios que sabían. 

tros fuessen plateros de oro y de 

■tros officios mecánicos, y otros que 

stros de officios de olleros y de otros 

Msas maneras que eran necesarios 

I para la substentacion de la vida de 

n. A los soldados yndios puso en tales 

■bus para que estuuiessen prestos y 

unto para quando Tuessen llamados, 

y las armas con las quales auian 

c cían oRcnssiuas y Ucffenssiuas. que 



437 

liizo hazer los dos caminos tan soberuios que ay 
en esta tierra, como adelante diremos, v dio Iior- 
den como por estos caminos uviessc chasquis, que 
5>on las postas que corren los yndios a pie para 
saber con breuedad lo que passaua en todos sus 
señoríos y fuera dellos. Mando edifficar los tem- 
plos que uvo en estas partes, que fueron muy 
sumptuosos y de grandes edifficios para sus falsi- 
fñcados dioses; en especial se hizieron tns muy 
soberuios en los pueblos del Cuzco, Pachacama y 
Caxamalca, porque señoreauan hasta la prouincía 
de Manta. El templo que auia en el Cuzco tenia 
ocho cámaras grandes y quadradas, en las pare- 
des de las quales, por dedentro y por defuera, te- 
nia en los (;aqui(;amies muchas hojas de oro lino 
con muchas esmeraldas v otras piedras de gran 
valor entre ellas, que fue cosa marauillosa de ver 
la multitud dellas, las quales estauan íixadas y 
puestas en el oro en sus encages \' assientos. Para 
el seruicio de dios Sol mando poner en las cama- 
ras muchas donzellas muy hermosas que todas es- 
tauan dedicadas a el y ninguna salla del templo, y 
si alguna destas remanescia preñada la dexauan 
parir y a la criatura sacrificauan al Sol y a ella rn- 
terrauan biua por el sacrilegio que auia cometido. 
De tal manera estauan estas monjas encerradas 
en estos monesterios, de donde jamas sallan, y en 
muriendose alguna dellas ponían oira donzella en 
su lugar y auia de ser hija de algún principal 
Ynga o de algún gran curaca, que de las demás 
no hazian casso dellas. Las monjas que morían en 
los templos las enterrauan en algunos cerros y 





-138 

sj yuan a enterrar yu.in los sacerdotes y ~^ 
■blu al entierro, como cosa dedicada al M-^ 
: la lleuauan en vnas andas los yndios ^* 
pales que auia- Capauan y curtauan las ^ J 
:ibr¡os a ios yndios que seruian en estos í^' 
los matauan cruelmente si alguno dellos •^^' 
3nesta conuersacion con ellas, a los qua- — -■ 
m de los pies dándoles humo a las narí- — J 
i seco hasta que miiria rauiando. V des- ^■ 
lerto lo descoígauan y h.izian pedamos y ""^ 
i hechauan al campo como cosa maldita -* 
Igada, y a la monja enterrauan biua, y ~ 
riente dellas llorana hazian del lo mis- 
callauan todos- Kstas monjas liilauan y 
■ha ropa de lana y de algodón con hilo * 
; y todo era para el seruicio de sus fal- 
y assi hazian otras muchas cosas ma- 



43^ 

liombVe sancto y muy amig^o de los dioses, y con 
esto vino a morir siendo de hedad de ochenta años, 
¿iuiendo gouernado cinquenta años. Estuuo casa- 
do con Mama Ocllo, que quiere dezir Doña Ojo, d^ 
la qual tuuo quatro hijos llamados Guayna Cappa, 
Topa Ynga, Ancitopa Yng^a, y Anquitopa, y de 
sus mancebas tuuo muchos; según dizen fueron 
mas de ciento y cinquenta y por ser tantos no se 
ponen los nombres deüos. Después de muerto Topa 
Ynga Yupangue quedo por vniuersal señor del 
vmperío su hijo Guaynacapa Ynga, el qual sallo 
muy valeroso y grandissimo guerrero y como ani- 
moso capitán conquisto muchas tierras en las sie- 
rras de los Andes y las metió debaxo de su ympe- 
rio y señorío. Gano por sus capitanes parte de las 
tierras de la riquissima prouincia del Chile, que 
caen hazia el estrecho de Magallanes, que ay seis- 
cientas leguas, poco mas o menos, desde la < ibdad 
de Los Reyes, que es en Lima. Fue casado en el 
Cuzco con Mama Coya Pilico Vaco, hija de vn 
gran curaca señor de Urcos, de la qual no tuuo 
hijo ninguno, y teniendo muchas mancebas uvo en 
ellas muchos y según fama fueron mas que los de 
su padre y el mayor dellos se Hamo Guascar Vn 
ga, que fue muy querido y amado de su madre, y 
este heredo parte del ymperio. Los otros se llama- 
ron Mango Vnga (^apalla, Paulo Vnga, Guanea 
Auqui, Tito Antaychi, Yngil Topa, con otra ynli- 
nidad dellos que seria gran prolixidad poner aqui 
todos sus hombres, porque vnos fueron valientes 
hombres y otros no; aunque eran hijos del Ynga 
no hizieron casso dellos. Desde aqui se fue a la 



.«i<^ 



M2 

■rta ([uo era nlta, la figura del quiíl teii>* 

e hombre. con sus rayos, komo lo pini.i -^ 

s el dia de oy, y cstaua tan hruflido ^ 

ra puesto que en saliendo el sol verdaí" 

os rayos en el Hngitlo, que hechaua d»" ■ 

tsplandor. Como los yndios vianesio te -^^' 

lidido que era de suyo propio, y cada ma -*^^" 

zia buen sol yuan a le hazer la deuid*^^ "^ 

" adorarle prosirados pur ei suelo, y^^ - 

I por la puert;i, aunque pocas vezes en- *"*' 

1; dfscalgauan y se lauauan los pies y allft *-' 

|\n mucha coca, que es planta muy pres — ^^ 

cosas olorosiis. Especialmente los-^^ 

j que yuan alli a in^ayar y a hazer mu- " "^ 

liciones ante este dios Sol, el qual era ^^ 

como vna buena rodela y de canto y """^ 

n dedo, como ciertos espartóles dixe- " " 

ieron y tentaron, que cstaua todo llano *^ 

í ninguno. Por estas cosas que Guayna -^^ 

landaua hazer y por los grandes dones ^ 

B que oflVesoia al dios Sol y a los demás ■^ 

■ por la mucha cantidad y summa de oro *-" 

fue Uaniado Guayna Cappa, que quiere '^ 

icebo rico; mas al fm vino a morir de he- " 

goueriiado la * 



443 



Picaron y lo contaron por dios poniéndolo entre 
sus falsos dioses y se le hizo templo de por si y se 
[ e pussieron en el nueuos sacerdotes. Todas las 
eosas que Topa Ynga y Guayna Cappa su hijo hi- 
sieron y hordenaron en esta tierra para el culto de 
^us falsos dioses, muchos de los antiguos dízen que 
ya estauan hechas y hordenadas muchos dias auia 
y que Pachacotí Capac Ynga Yupangüc las hizo y 
hordeno. Mas empero los dos Yngas que reynaron 
después de] las perfñcionaron mucho mas; aña- 
diendo leyes sobre leyes con muchas supersticio- 
nes pessímas y terribles de gran terror y espanto, 
^' mando que todas y cada vna dellas se cumplie- 
ssencomo en ellas se contenia, so pena do muerte 
A' de sacrilegos y traydores a los dioses y a los Vn- 
^as, y assi se guardaron. 



Y DEBATES QUE LOS 1 
ATAGCALPA TUUllíRO.V 1 

cía del reyno de QUII 

Ql'ES DOS FKANCISCO Pl 



Después de muerto C 
ht; dicho, suscedio en el 
Viiga, que quiere dezir .' 
ames que muriesse le ai 
y borla y le auJa aleado 
niiiad, y auiendo siete a 
na Cappa coniem;o a ter 
y debates con su hermai 
era rey de la cibdad de ■ 
que uvo [paraj estos del 
en donde hv" — ■ ' 



445 

por las auer conquistado su padre y metidolas 
ixo de el ymperio del Cuzco, encorporandolo 
en vno como lo auian hecho los Yngas sus 
passados. Y lo otro, le competía la herencia de 
por ser, como era, hermano maj'or y vniuer- 
eftor de todas las tierras del Perú, y que Guay- 
!appa Ynga no las pudo desmembrar ni diui- 
lor ser en perjuycio de tercero. Y que por tan- 
rogaua mucho le restituyesse el reyno de Qui- 
1 paz, pues eran hermanos, y que el le daría 
as muy buenas en que biuicsse muj' i\ su nla- 
r contento con muchos vasallos, y no consin- 
e que por estas cosas uviesse entre ellos algu- 
Jebates y renzillas. A esto respondió el At:i- 
pa diziendo que dado casso que Gua3'na Cap- 
ra su padre y uviesse conquistado el reyno de 
o, que también era su padre, y que no hazla al 
o ser él el mayor hermano, porque Guayna 
3a, padre de entrambos, ames que muríesse 
lia dexado en vida por herencia el reyno y to- 
as prouincias de Quito, que como señor vni- 
al que no tenia a quien dar cuenta lo pudo ha- 
le derecho. Xo obstante esto, que si el posseya 
3'no de Quito lo auia heredado de la reyna su 
re, que derechamente era suyo y auia sido se- 
de todo ello y como verdadera propietaria se 
lia dexado a la hora de su muerte como a li- 
lo hijo, y no natural, como el lo era; y que si 
¡Has y debates quisiesse tener con el, que no 
lyria la cara, antes lo y ría a buscar al Cuzco, 
lanera que entre los dos hermanos se comen- 
í auer grandes replicas y razones sobre la he- 



quien mnh pudic.-. 
Luc^o Si- comcrn; 
y mortal guerra, \ 
y alegaciones que 
Je (\) algunos días 
pitancs muy famos 
líente contra su he 
Ynga lo supo les i 
gente armada y top; 
los llanos de Tomcbi 
fiida y sanguinolenta 
zen, murieron mas di 
parte a otra. En esta 
Ynga que vino en peí 
vna cámara poniend 
para lo llenar o embi 
ino los suyos se viere 
rigicsse, se fueron hi 
partes. Venida que fi 
sion en que e.staua po 
pared, que era il'- • — 



447 

^n la casa, no le hallaron, porque la vieja les dixo 
que el dios Sol, su padre, lo auia sacado de donde 
«staua, y ellos quedaron pasmados, y assi se bol- 
nieron al Cuzco, que no se atreuieron 3T a Quito. 
Quando el Atagualpa Ynga llego a Quito fue de 
los suyos muy bien rescebido porque ya le tenían 
llorado por muerto, y ellos, como buenos soldados 
y vasallos, querían vengar su muerte e \t en bus- 
ca de los enemigos, creyendo que todavía estauan 
en el pueblo de Tomebamba y que de allí no se 
auian y do al Cuzco. El Ynga les agrádese io mucho 
lo que querían hazcr y el les dio a entender que el 
dios su padre le auia librado y sacado por vn agu- 
jero pequeño en figura de culebra, y que le auia 
dicho que hiziesse y diesse mucha guerra a su her- 
mano y fuesse luego contra el, porque el lo ven- 
cería \' después sería Ynga y señor de toda la tie- 
rra. Pues dende algunos días el Ynga Atagualpa 
ajunto cinquenta mili yndios de guerra y pusosse 
en camino para la cibdad del Cuzco con proposito 
de prender y matar a su hermano Guascar Ynga 
\' á todos sus capitanes y tomalles el ymperio a 
fuer(;a de armas, como el dios Sol su padre se lo 
auia dicho en la prisión que auia tenido. Y llegan- 
do al pueblo de Tomebamba mando a la gente do 
guerra que destruyessen el pueblo y matassen a 
todos quantos auia en el, no perdonando al chico 
ni al grande, porque los yndios de allí estauan a 
deuocion del Guascar Ynga y porque auia sido allí 
vencido y preso, lo qual se hizo prestamente como 
si los desdichados tuuieran alguna culpa. De aqui 
passo adelante conquistando todos los pueblos 



'•"""■on los *'"""' 
r'"°<'l»tfn?í ""''■•■ 
'iuncr,;i,,,.,¿''0'r«sp„ 



449 

ron a luers^a de armas y se quedaron en ella apo- 
derados en nombre de su señor. Estando los qua- 
tro capitanes en esta cibdad mataron con gran 
crueldad muchos yndios principales, muchachos y 
niños de teta, y buscaron todos los hijos y parien- 
tes mas cercanos que el Guascar allí tenía, a los 
quales mataron y ahorcaron cruelmente con las 
raugeres que dixeron estar preñadas del. Vna mu- 
ger del Ynga, llamada Mama Barcay, quando sin- 
tió estas aceleradas y crueles muertes pusso íjran 
diligencia en escaparse con vna hija muy hermosa 
que tenia del Guascar, llamada Mama Coya Cuxi 
Barcay, y se fue a esconder a los valles de los An- 
des, que son vnas sierras muy ásperas y fraq^osas 
y de mucha nieue. Hechas estas cosas oon otras 
muchas y auiendo puesto todo aquel ymperio de- 
ba xo del dominio y mando dtl Aiai^ualpa Yn^a, 
se boluieron los tres capitanes hazia el pueblo de 
Caxamalca, donde estaua el otro Yn^a, licuando 
preso y en buena guarda al Yn<j;a (luascar. FA 
quarto capitán se quedo en la cibdad on üuarJa 
della con diez mili yndios de guerra, valient» s 
hombres, de manera que tardaron estos quatro 
capitanes en yr al Cuzco y en venir de alia y en 
las guerras que en aquellas prouincias tuuieron. 
mas de seys meses. En este medio tiempo que tu- 
rauan estas guerras ciuiles entre los dos hermanos 
tan riquissimos señores, entro en la tierra el mar- 
ques Don Francisco Pi<;arro con los demás con- 
quistadores y prendieron al Atagualpa Ynga en el 
pueblo de Caxamalca y le desbarataron con t(Jda 
la gente que tenia en la batalla que le dieron, co- 

G. D« S<M«TA d.AWA. -IV. -''.• 2Q 



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CAPITULO LII 

DE COMO FRANCISCO PICAR KO Y DIEGO DE ALMAUXO 
Y HERNANDO LUQVE » CLÉRIGO, HIZIEROX COMIwRlA 
PARA DESCUBRIR LAS AMPLISSIMAS Y RIQUISSIMAS PRO- 
CLVCIAS Y TIERRAS DE LOS REYNOS DEL PERÚ, CON LI- 
CENCIA Y FACULTAD QUE LES DIO SU M VGESTAI) 



En el año de 1525 cslauan tres vczinos en la cib 
Jad de Panamá, que pobló Pedro Arias Dauil.i, 
los quales eran bien asaz ricos de moneda, llama- 
Jos Francisco P¡(;arro, natural de Trn.xillo, y 
Diego de Almagro, natural de Hornachos M), y 
Hernando Luque, clérigo de mis^a, maestre es 
cuela de la yglessia cathedral de aquella cibdad. 
Ljue como hombres animosos querían ganar hon- 
rra y reputación en estas partes de las Vndias, 
zomo otros lo auían hecho. Por lo qual determina- 
ron de buscar y descubrir nueuas tierras a costa 
de sus personas y de sus haziendas, en donde se 
pudiesse plantar y amplifficar nuestra sancta fee 
catholica, v tener de comer en ellas como los con- 
quistadores de la Nueua España y de las otras 
partes lo tenian. Mouidos con este buen zelo y 



(i) Tachado: l'rHxHio. 



■"'■""fas I,. °'' "'"■"'■ 



4j3 

rro andaua por acá embuelto con los yiidios sa- 
lió Diego de Almagro, de Panamá, en vn nauio que 
compro, con cinquenta compañeros, en busca del» 
y llego a vn rio muy grande que llamo Sant Juan 
de la Buena Ventura, porque hallo rastro de oro, 
y peleando con los yndios le quebraron vn ojo de 
vn flechazo, aunque otros dizen que fue pedrada. 
Dende a ciertos días los dos amigos se ajuntaron 
en el pueblo de Chinchama, cerca de Panamá, que 
Francisco Pi^arro se boluia; y desta manera se dio 
principio a la conquista desta tierra con grandes 
trabaxos y muertes de xpianos y de los naturales. 
Andando Francisco P¡<;arro en este descubrimien- 
to y conquista de la tierra torno otra vez do nuevo 
a ella con mas gente que le dieron los dos amigos, 
y estando ya perseuerando en descubrir los secre- 
tos de la tierra tuuo grandes batallas con los yn- 
dios, y por otra parte muchos embaráceos y estor- 
uos del Gouernador Pedro de los Rios(1), que a la 
sazón lo era de Panamá. Algunos soldados de poco 
animo y sosten y que andauan descontentos en l;i 
conquista escriuieron al Gouernador Pedro de los 
Rios de como Francisco Pi^arro los detenia por 
fuer(;a en la ysla del Gallo para lob matar allí, di- 
ziendole: señor Gouernador, alia esta el recoge- 
dor V acá esta el carnicero. Ui Gouernador man- 
do so granes penas a los dos compañeros que do 
ay adelante no compeliessen a ningún soldado que 
tuesse adonde estuuiesse Francisco Pivarro,ni me- 
nos for<;asse a los soldados que estauan con cada 



(O Pedro df los K/^i, nnitirixl de CordoMa.—{Sov* margina'.) 




'■■«ossoldMr;. "'^''^ 

"•■'"» J- pediros r^™"""»!. 
""'osrndL'. /"""«.pele 



4,Y> 

ayuda de Dios, y de allí se fueron al puerto de 
Tumbez, sin llegar a la ynsula de la Apuna; llega* 
dos aqui mando yr a tierra a Bartholome Ruyz y a 
Pedro de Candía para que fuessen a considerar lo 
que aula en ella, y ellos dos solos fueron al pueblo, 
en donde los rescibieron muy bien y vieron que 
ania mucha gente de guerra y vnos palacios muy 
bien labrados con vna buena fortaleza que los Yn- 
gas allí tenían con mucha cantidad de oro > plata. 
Qoando los dos xípianos llegaron a la fortaleza y 
entrando por la puerta, el gouemador yndio que 
allí estaua por el Ynga mando soltar dos tigres fe- 
rozes que tenían enjaulados, para que los mata- 
ssen, y los tigres no les hizieron ningún mal, antes 
como perros muy mansos y conoscidos se ane2:a- 
ron a ellos halagándolos con las colas, y las cabe- 
vas baxas. Viendo esto los yndios se marauillaron 
dello mucho en no los auer hecho pedavos, por lo 
qoal el gouemador y los yndios se allegaron a 
ellos y se hablaron por señas y les mostraron del 
todo la gran riqueza que auia, con otras muchas 
cosas de gran valor, y con esto se boluieron al na- 
uio muy contentos y alegres por lo que auian visto. 
Y luego los dos contaron a Francisco Pí^arro y a 
^us compañeros las grandes riquezas que auian 
visto y lo que les auia suscedido con los tigres y 
de la mucha gente que auia de guerra; y como ellos 
eran pocos y los yndios sin numero, se boluieron 
a Panamá para tornar después con mucha gente. 
Al tiempo que se boluian todos dexaron en el pue- 
blo dos compañeros que de su propia voluntad se 
quissieron quedar para deprender la lengua y 



barbacoa. But 
muy contento c 
mino de yrse a , 
dirle esta condu 
andaua en cslos 
llegado que fue a 
esto a san dos con 
Síro y Hernando Li 
a Francisco Piíarr 
antes que otro se ac 
mili ducados de bue 
dOb compañeros, qu< 
nientosy veinte y m 
rro a España beso 1: 
diu muy larj^a cuent 
hecho en tierras del 
grandes trubaxos qi 
que auia gastado ei 
por mar y por la tiei 
.xpianissimo señor, : 
cion dL'la N'iin- 



4r>7 

ra, parlio de Scuilla bien pujante de i;cntc. Lle<;a- 
ron al Nombre de Dios y de allí se fueron a Pana- 
má, en donde fueron muy fbien] rescebidos de los 
dos compañeros y de muchos amigos que alli te- 
nían, yel Gouernador Pedro de los Rios lo rescibío 
muy bien por ser cmbiado de la cesaría Majestad 
del Emperador Don Carlos, Quinto máximo deste 
nombre, 3- por ser hombre que lo merescia. Quan- 
do Diego de Almagro supo de la manera y forma 
que el marques Piyarro venia y que de Su Majes- 
tad no traya cosa alguna que buena fuesse, resci- 
bío grandissímo pesar y enojo y quedo desde en- 
tonces muy resabiado contra el, porque auiendo 
el gastado toda su hazienda y auiendo trabajado 
tanto como ti compañero, traya para si solo las 
mercedes con nueuos y honrrosos títulos y hono- 
res, sin traer algo para el. Al maestre escuela 
Hernando Luque le peso también grandemente 
con la venida de Francisco Pis'arro, porque tuuo 
entendido que trayria para el el Obispado de las 
tierras que se descubriessen, como entre ellos se 
auia platicado, y como vido que hazian poco casso 
del, se torno loco y de ay en breues dias murió, 
por quanto era ya muy viejo. Y por aplacar el 
Marques a Diego de Almagro se desculpaua con 
muchos cunjpli'nientos, allanándose en todo y por 
todo, diziendole muchas y diuersas cosas de gran 
comedimiento. Mas en tin y al cabo no aprouecha- 
ron nada las disculpas y .salisfaciones que le die- 
ron, antes se le arraygo mas en su pecho grandissí- 
mo odio y rancor contra todos los Pií;arros, que 
jamas lo pudo arrancar de si, hasta que murió en 



1»e el j 



'" "ombres de tr 
"s.quese, - "»""»} 



CAPITULO Lili 

►E COMO EL MARQl'KS DON FRANCISCO PI^ARRO SE FM- 
ARCO EN PANAMÁ Y SE FUE A LAS PROUINCLAS DEL 
ERU Y DIO PRINCIPIO A RU CONQUISTA, Y DE COMO 
LEGO A CAXAMALCA Y DIO BATALLA .\L YNGA Y LO 
RF.XDIO, Y DE OTRAS MUCHAS COSAS QUE PASS\ROX 



L)exadas todas estas cosas aparte, con oirás 
nuchas que passaron en estas mohínas y pesa Jum- 
)res, en Panamá, entre los Pi\arro^ con Dieiro Je 
Vlmagro, digo que después se conílederaron por 
os buenos terceros que uvo de por medio, y assi 
'I Marques Pi^arro se partió de Panamá a >u co- 
nenvada conquista, en tres ñau ios y con ciento y 
Mnquenta hombres y sesenta caua líos y al^una> 
irmas de la tierra, y siguiendo >u derrota adelante 
lo pudo llegar a Tumbez, con fortuna que le Jio. 
Mas empero llego al rio Piru, en donde luuo gran- 
des refriegas y rencillas con los yndios, a losqua- 
les venció, y de alli se fue a Coaque, pueblo muy 
rico de oro, en donde aJolescieron casi todo> de 
\ na enfermedad de bubas y de berru<ías o \ iryue- 
las y se murieron algunos dcllos, mas los que que- 
daron lo zufrieron todo con paciencia y por la mu- 
cha cantidad de oro que hallaron. Estas berru^as 



':'"'»-"l por ;•>,„ 

s^cS;^'!'^;'"^ 



461 

auia en toda la tierra, y de las diireroncias y con- 
tiendas que tenían los dos hermanos Yngas, de 
todo lo qual se holgaron mucho, y assi determi- 
naron todos de passar adelante con tan buenas 
naeuas. Con esta determinación salió el Mar- 
ques desta ynsula de Sanctiago dexando al cura- 
ca y a los demás yndios de paz y en libertad y 
hechos amigos, y metió toda su gente en los na- 
uios y en muchas balsas grandes de cañas que 
los ysleños les dieron, que nauegan en ellas a re- 
mo y a vela, y desta manera llego al puerto do 
Tumbez: la ysla tiene de circuyto doze leguas, y 
otras tantas esta de Tumbez. El (iouernador yndio 
de Atagualpa le sallo al encuentro con mucha 
gente armada, porque nuia sabido lo que en la yn- 
sula auian hecho, y entre ellos uvo cruel batalla 
en donde los yndios fueron vencidos y muerto^ 
muchos dellos, y después hizo justicia de los que 
mataron a los dos españoles que alli auian queda- 
do a considerar y notar los secretos do la tierra. 
De aqui fueron a la fortaleza y tomaron toda la 
riqueza que hallaron en ella, la qual se repartió 
hermanablemente entre los capitanes y soldados. 
llenando mas los mandones, y esto se hizo con mu- 
cho plazer y alegría, y ante todas cosas tomaron 
los officiales de Su Magostad los quintos y dere- 
chos que pertenescian a la Real caxa. Tomaron 
los tigres que hallaron enjaulados, que los mante- 
nían con carne humana de los yndios que tomauan 
en las batallas y los sacriíicauan al dios Sol, y de 
otras carnes de animales, y los soltaron para ver 
si hazían algún mal, v no lo hizioron v estuuieron 





1 

4(4 

j lino, y le dixeron: pues ileierinÍDais ú ^"^ 

; con el gran señor nuestro y poderos^^^ 
neos essas ajorcas en las muñecas de 1ce=»-o- 
los zapatos en los pies, porque os conos; «3i- 
1 os viere sin pregcuntar por vos. Y todK::>d" 
porque os quiere lenev por amigo y hew ■^x.'í 
dadero; y el Marques rcscibio el prescr» -sen 
lestr.i de gran plazer y cmbiole .t-dezij^-i' 
alabras de gran amor, diciendo: Que t^ ' 
ia al Ynga el presente que le auia embica -i«3i 
acepiaua su amistad y buena hermanda *^ *i 
lescia, y que luuicsse por bien de dalll" f -*3 
ara verse con el, porque le qucria dciSsE-^ 
Sir.'indes secretos de que se hola:aria mL» * «"«i 
bellos, y con esto se fueron los embaj.Tsfc^ 
Maiques, continuando su camino, pas^-i^-^ ' 
pueblos que se le dieron de paz por mar».*=- •' 
Vniía, hasta que allego al pueblo de CTt^m^ 
vn viernes, a 15 dias de nouiembre dc»í-» ' 
1, V AuiLíualpa cstaua en esta hora et-^:» 
is i!( i-'m cilienie en .Innde renia In.l- t^**" 



465 

mando después matar y los cuerpos quedaron alli 
tendidos en el campo, y el mensajero le comento 
a dezir a lo que yua, mediante los yntcrpretes. Es- 
tando hablando el capitán con el Yn^a llego alli 
Hernando Pi<;arro con otros veinte hombres de a 
cauallo bien armados. Y Hernando de Soto dixo al 
Atagualpa: aquí viene el hermanodel capitanma- 
yor\ sea senado de le hablay\ y esto le dixo por el 
interprete, y el Ynga al<;o los ojos para velle, que 
hasta entonces losauia tenido baxos con grauedad. 
Sabido el Ynga por el ¡nierprete a lo que venían los 
dos mensajeros ( I ),cmb¡o luego a un yndio principal 
para que dixesse al Marques se apossentasse junto 
al pueblo y que ninguno de los suyos entrassc en 
el, porque le darían pesadumbre, y con esto se bol- 
uieron los dos capitanes, haziendole su reucrencia, 
y dixeron lo que con el Ynga auian passado. 
Mientras los dos capitanes fueron al Ynga el Mar- 
ques se metió en el pueblo y luego pusso vna com- 
pañía de ynfanteria en vna lorrezilla que estaua 
cerca de su aloxamiento, y pusso también en tres 
casas vezinas las compañías de Hernando Piv'arro 
y de Hernando de Soto y de Sebastian de Benal- 
cai^ar, con veinte cauallos cada compañía, y el se 
quedo con el resto de la ynfanteria, que serian 
ciento y sesenta soldados que se le auian 3'a llega- 
do. Y como dende a vn rato supiesse el Ynga que 
los xpianos estañan apossentados dentro del pue- 
\)\o sin su licencia, se enojo brauamente contra 
ellos y partiéndose de los baños luego a la madru- 



(1) yenim b*odo el Ynga.— (Nota marginal.) 
G. PE SaKTA ClAlTA.— IV.-?.» 





466 

urdo, en viia legua que auia. mas de quaC::=^'^° 
en llegar al pueblo, porque vino muy des(^^* 
n gran magcstad. Porque venía assentado ^^*" 
blon lodo dorado de oro fino, y encima t^^B^' 
1 traya vn coxin de laaa lina, guarnescido czz^'^ 
as piedras de gran valor; colgauale vua gr^^n 

colorada de lana finissima y coa hilo de or o. 

frente, que le cubría las cejas y las "i*'»— "^- 

hazia muy feroz. Venía en vna litera mi »iy 

jfforrada de plumas de papagayos y de Otr— — is 
de muchas colores, y chapada en partes cc=»oü 
de oro fino, con muchas esmeraldas, y 1—- -OS 
ipales de su corte le trayan en los hombr— o^ 
a soberano señor- La gente de guerra ven— a""3 
apitanias, el qual traya mas de cinquenta m^ 'ü 
dofi muy bien armados a su vsani^a, que au ^^ 



467 

algodón. Tras estos venían otros yndios con gran- 
des porras y hachas d'armas, de largor de vna 
bra^a y media y tan gruessas como vna lan<;;a gi- 
neta, y las porras estañan engastadas al cabo con 
cobre, tamaño como el puño, con cinco o seis pun- 
tas agudas, y jugauan con ellas ligeramente a dos 
manos. Y las hachas tenían la cuchilla de anchor 
de mas de vn palmo, como alabardas, y algunas 
dallas eran de oro, y otras de plata, y estas tales 
las traen los yndios mas principales del exercito. 
Tras estos venían otros yndios con langas peque- 
ñas como dardos, y en la retaguardia de todos ve- 
nían muchos piqueros con langas de treynta pal- 
mos en largo, los quales venían repartidos por ca- 
pitanías y debaxo de vanderas y con mucha orden 
y concierto y con gran silencio. En llegando el 
Ynga, como he dicho, a la puerta de la plava, 
al<;o los ojos, y como vido que los españoles no pa- 
rescían dixo a los suyos, que lodos auían repara- 
do: ya están rendidos estos satteiidores, de puro 
miedo, y son ya nuestros, pues están escondidos; 
respondieron los capitanes: señor, si, que agora 
pagaran los males y daños que han hecho en el 
camino en vuestros vasallos. Estando en esto lle- 
go al Ynga fray Vicente de Valuerde , domini- 
co de Oropesa , que auia sido colegial en Sant 
Gregorio de Valladolid, con vna cruz en la mano 
derecha y con el breuiario en la izquierda, y 
hecha su mesura le hablo por via de los ynter- 
pretes dándole a entender de las cosas de Dios 
para que se conuirtiesse a nuestra sancta fee ca- 
tholica, y de quien era el Papa y el rey de Casti- 



-lóS 

, V que se diesse a su scruicio. El Vnga se eno- 

con esta embajada y con gran soberuia dim 

I muchas cosas ile ¡íraiides disp.-jraies, como hom- 

I bre que no se le entendía mas, y al cabo lepregun- 

I iq: desid, ¿quien os dixo essas cosas que tuf 

aiieis dicho? el frayle le respondió; esie libro que 

I tengo ctt las manos; y luego se !o dio y el Yuga 

1 lo comento de liojear, creyendo que el libro le 

auia de hablar, y como vido que no le deziacos:i 

:ilguna rompió dos o tres hojas y lo arrojo en el 

suelo con gran desden, diziendo al írayle que era 

I loco y burlador. Como vido el frayle el breuiario 

en tierra lo alfo prestamente con las ojas. y Iwl- 

uiendose con los ynterpretes a los xpinnos, mas de 

priessa que despacio, dixo a L;randes bozes; íí"'" 

¡IOS. ¡os Eitatiselios por c¡ suelo; /juslicia *"'" 



469 

dado la señal de arremeter a los xpianos, como les 
estaua mandado. El Marques rompió con su ca- 
uallo por los esquadrones yndianos, U^o a las an- 
das del Ynga y con animo varonil le assio de la 
ropa, aun que le tomo de vna oreja, que la tenia 
larga y pendiente, y dio con el en tierra desde las 
andas. Muchos de los soldados arremetieron al 
Ynga para lo matar, y el Marques, por lo deífen- 
der, fue herido en la mano derecha, y con todo 
esto no hubo ningún 3'ndio que al^asse las armas 
contra los españoles ynuencíbles. Porque fue tan 
grande el miedo y espanto que tuuieron de ver al 
Marques entre ellos, y a los demás de a cauallo 
que arremetieron con gran tropel y ruydo, como 
cosa que nunca auian \isto, y con la gran turba- 
ción que concibieron en sus ánimos procuraron 
mas de huyr y saluar las vidas, que de batallar con 
los xpianos. V como estañan puestos en medio de la 
pla^a en esquadron, y eran muchissimo^, se arri- 
maron a vn lado de la pared y se rempujaron tanto 
los vnos con los otros que derribaron \ ngraiipedayo 
de lien*;o de las tapias y por alli se huyeron mas de 
diez mili yndios, aunque harto:^ quedaron muertos 
L»n aquella pla<;a. Todos lo^ íseñorc!^ y principales 
vndios que trayan las andas del Vn:;a murieron 
:n aquella batalla por defíender a su señor, y otros 
muchos que venían en literas, que eran grand*-s 
señores, y vn paje que era gran señor, que el Vn- 
^a lo queria mucho, con otros muchos capitanes 
y consejeros suyos, murieron también, que no qui- 
isieron huyr. De manera que esu tan admirable 
victoria fue vna de las ymportantes y mayores co- 





1 
1 

andes riqueza-, en oro t plata, que valió loaS 
ient mili ducados de Castilla, y en plumas >' 
tas de firan valor, todo lo qual el Marques K' 
ido guardar para repariillo después emre i**" 
Assiraismo prendieron mas de cinco mili >'" 

?s y concubinas que el Ynga tenia y los derU^^ 
;ns de su real corte, todas las quales eran mU^ 
nosas y bien dispuestas, que eran hijas d^ 
tides señores y curacas de diuersos pueblo^ ' 
y \¡centc de Valuerde, como Vicario gener»^ 
1 luego íipregonar, con volumad del Marquc-''- 

iiiiii;un xpiano de qualquier calidad, estado > 
Jiscion queíuesse, tuuiesse amistad desbonest^ 

ninguna yndia. por quanto no estañan bapiiz.t - 
, que se proccderia contra el lo contrario lia- 



473 

ía y Miguel de Estele, que era Veedor de Su Ma- 
;estad, para que considerassen los secretos que 
uia en todos los pueblos que arriba se contenían. 
¿ Ciato se hizo con saluoconduto y sejjuridad que 
>ara ello dio el Ynga» que como hemos dicho, es- 
ciua toda la tierra a su deuocion, que ninguno se 
Ltreuiera ni ossara hazelles ningún mal, porque 
c tenian gran miedo y le obedecian todos, y les 
lio ocho yndios muy conoscidos, de los principales 
le su corte, para que fuessen con ellos. Assi como 
-ístos exploradores se partieron dixo el \\ ) Ynga 
al Marques como su hermano el Guascar era muer- 
to, haziendo gran demostración que le pesaua mu- 
cho, y Pi<;arro le dixo que no se le diessc nada por 
Sáu muerte, pues era cosa natural, y luego el Ynga 
vrmbio por la posta a sus capitanes para que lo nía 
lassen luego, que ya lo irayan preso y a buen re- 
cado. Yendo, pues, los quatro exploradores por su 
camino adelante, encontraron con el Guascar Yn- 
^a, el qual, mediante el ynterprete que lleuauaii 
hablo con ellos, sabiendo ya de la prisión de su 
hermano, [y] les dixo con palabras muy humilldes 
que siendo Aiagualipa tirano, no podría dar cosa 
alguna de lo que auia prometido, y que le solta- 
ssen de la prisión en que lo lleuauan aquellos ca- 
pitanes, por quanto el era el verdadero señor y 
propietario de toda la tierra, porque el tenia que 
dar, y no su hermano, sino lo robaua de los tem- 
plos de los dioses. Y assi les dixo otras muchas 
cosas para que luesscn parte en que lo soltassen, 

(i) Tachad*: MapqHfs. 





474 

i quatro españoles lo rogaron muy ahinzTíi^^^ 
le a los capitanes para que lo solwssen, ^^ 
i no lo quissieron hazer. de miedo de su sc "^ 
y assi se passaron los vnos y los otros delnr- " 
Donde a dos dias llego mandado a los yndio? 
lañes de Aiagiialipa que matassen al Guas- 
Yniía porque el oapitati mayor de los xpia- 
no le viesse, y ellos lo hizíeron assi, y al 
po que hordenauan de lo malar, dixo a los 
les matadores con mucha tristeza y pacien- 
,■ aun con grande animo: mirad lo que dií;o: 
. mi hermanóme manda matar, yoc-speroen 
lioses Sol y Pacliacama que ellos me venguen, 
le e! muera antes de mucho, que assi meló 
el g:ran sacerdote del dios Pacha[ca]ma, pues 
eneu preso los xpianos: y lue^o le dieron sa- 



475 

no auiendo hecho por que, y porque lo soltassen 
prometió de dar por su libertad tanto oro y plata 
como cupiesse en vna cámara donde estaua dete- 
nido. Y porque los españoles supiessen lo que el 
aula de dar, se leuanto en pie y señalo con la ma- 
no derecha en la pared, con las puntas de los de- 
dos, empinándose mucho sobre los dedos de los 
pies, y mando a tos principales yndios que estañan 
con el hazer vna raya derecha alrededor de todo 
el aposento, y hecha dixo en alta boz al Marques 
y a todos los españoles: xpianos, si me prometéis 
de me soltar libremente, yo os prometo de hinchir 
todo este aposento, desde la raya hasta el suelo 
(que auia cerca d'estado y medio de altura), de oro 
y plata, con tal condición que no abolléis los can- 
taros, tinajas y las piegas grandes que os truxeren; 
y la cámara era de veinte y dos pies de largo y 
diez y siete de ancho, aunque otros dixeron que 
era de treynta y dos pies de larga y de veinte en 
ancho. Desto se holgaron mucho los españoles por 
hartar la hambre canina y gran desseo que tenian 
de riquezas, y el Marques le prometió de le dar la 
libertad que pedia si cumplía aquello que dezia, y 
el Ynga dixo que si cumpliría dentro de dos me- 
ses, porque el thesoro estaua muy lexos de allí, y 
el Marques le dixo que despachasse prestamente 
mensajeros para que se truxesse y el cumpliesse 
su palabra. Encontinente el Ynga comen<;o con 
gran diligencia y presteza a despachar mensaje- 
ros a diuersas partes, a sus gouernadores, cura- 
cas y señoretes, sus vasallos, para que recogie- 
ssen todo quanto oro y plata auia en sus tierras y 





476 

rusesseti o embiassen con presteza parJ da- -^ 
os, xpianos, que lo querían poner en libertad 
íiUc breuemcnte También embio a mandar 
capitanes que estañan en la cibdad del Cuzco 
: embiassen dos mili yndio;, cargados de oro 
a, sin lo que trayaii los que auian preso ai 
;ar; mas esta riqueza no la vido, porque la 
on a Kaminatiuy. que estaña aligado en Qui 
>meníaron los yndios de yr y venir y traer 
iia. cargados de oro y plata, en teiuelos. ti- 
, cantaros, jarros, cubiletes, venados, Icones, 
leña y otras cosas semejantes a estas, que 
■r,i de oro fino y de plata, hecho de vaciadi- 
auuque era mucho lo que se traya no se aca- 
de hinchir la señal. En este medio tiempo 
on de bueka a Casamalca los qii.ttro expío- 



477 

los días atrás. Y luego pidió a las guardas vna ca- 
dena de hierro para hecharsela porque le auia di- 
<rho que diesse batalla a los xpianos, díziendole que 
los vencería y mataría a todos, y que también le 
auia dicho que su padre Guaynacappa Ynga, quan- 
do estuuo enfermo, que no muríria de aquella en- 
fermedad, y que todo ello auia salido falso y men- 
tira. El Marques hizo traer la cadena y Ataguali- 
pa se la hecho al pescuezo diziendo a todos que no 
se la quitassen hasta que hiziesse traer el oro y la 
plata que tenia en el templo de Pachacama, pues 
su dios era mentiroso y falso, que nunca dezia ver- 
dad, y agora quiero yo ver si el dios Pachacama 
le quita la cadena. Y el gran sacerdote le dixo con 
grande yra y enojo: hngote saber, señor, que no 
me pesa de mi prisión, aunque yo se que no tengo 
de morir en ella; pésame, señor, grandemente, de 
las blasphemias que aueis dicho al gran dios Pa- 
chacama. Pues yo te anuncio de su parte que ¡por] 
estas cosas y por auer hecho robar y saquear los 
templos de los dioses, que aueis de ser destruydo 
y que no biuireis mucho tiempo, según 3-0 lo veo. 
que estos xpianos te han de matar, pues estáis pre- 
so y en poder dellos. Cierto, el Ynga, como ympa- 
ciente, lo mandara luego matar si tuuiera poder, 
mas dexolo en la prisión creyendo que el Mar- 
ques le diera en breue libertad, y que entonces le 
quitaría la vida; mas después de muchos dias le 
mostró vn gran thesoro que tenia escondido, y 
por esto le dio [la] libertad que el desseaua. 



CAPITULO LV 

pCOHO TAKDA\D05E DE AJUSTAR EL THESORO QU**" 

. ítíCA AUIA DE DAR A LOS BSPASOLES, TUUlEBOrf 

:VA QUE SE QLiERLA ALtAB CONTRA ELLOS V MAT* 

IS A TODOS, rOR LO Qt'AL HIZIERON JITSTICIA DEL 

■ se RF.PARTIO EN'TRE todos la RIQLBZA que AUIA 

jr.VTA 



lio los capitanes y soldados vieron que a 
|ibo de siete meses no se acabaua de traer el r 



470 

T-on, como traydorcs, vngran falso testimonio, dí- 
.ziendo en su jnterpretacion como el Vnga proc-j- 
x-aua soltarse y matar a todos los jupíanos, y que 
T^o aguardaua otra cosa sino que viniessen sus ca- 
pitanes que auian ydo ai pueblo de Quito, que ya 
^enia noticia que venian con otros muchos yndios 
principales de muchas y diuersas partes. Assi 
-oomo se ynterpreto mal y por los negros amores 
de Philipillo y de Francisquillo, se hizo cabera de 
processo contra el. Fue condenado a muerte naiu- 
i*al este tan poderoso y riquissimo principe, y lie- 
\iandolo á justiciar pidió baptismo y baptizólo fray 
Vicente de Valuerde, al qual nombro Don Car- 
los (1). Y hecho esto le dieron garrote y luego lo 
enterraron con solenidad; hallóse a su entierro el 
Marques, con todos sus capitanes y soldados, y le 
rezaron sendos Paternóster y sendas Auc Marías, 
por lo qual los yndios principales dixeron que pues 
a tan gran Señor auian muerto, que ¿que seria de 
ellos?; y assi quedaron todos espantados, y las con- 
cubinas fueron repartidas entre los capitanes para 
su seruicio. Veinte dias antes que le dieran garro- 
te, y antes que se hiziesse ynformacion contra el, 
estando vna noche muy contento, hablando con 
algunos españoles que le guardauan, parescio a 
deshora vna gran cometa hazia la pane del Cuz- 
co, que turo cassi toda la noche, que la vieron el 
Marques y todos los demás soldados. Cuando Ata- 
gualipa vido esta cometa dixo que muy presto se 
auia de morir vn gran señor en esta tierra y que 



(I) O^rvs dizrn qne se llamo Don /-'rancúca.— {Sota, marginal.) 



ji múllanla de reyno. Y el grnn sacerdote, qu^^_ 
Éa preso y encadenado, quando vido la eome-*^ 
o que Ajagualípa auia de morir presto, (\aie^^^ 
s Fachama se lo auia dicho vna noche antes, ^ 
e auia blasphemado del y robado los templos 
li csiauan, y porque le tenia preso y encade- 
kiendo el gran sacerdote, y que por ser sn- 
maldito lo auian de Ueuar los demonios 
[rno. Este Vnga era de treinta y cinco artos, 
■í o menos; era bien apersonado y dispues- 
grucsso; el rostro grande y sin barbas, 
I y feroz: tenia los ojos encarnizados y h;i- 
icha grauedad, como yran señor- Ha- 
jnamientos que entendidos p 
\-i;i lie l4s vntei 



. 481 

como auia nueua que lo querían hazer, aunque era 
falso, y les tomassen el thesoro que estaua junto, 
determino el Marques de lo repartir y que cada 
vno guardassesu dinero, lo que le cupiesse de suer- 
te, y assí, al de a cauallo le cupo ocho mili y nue- 
ue cientos pesos de oro fino y dos mili y seiscien- 
tos y diez marcos de plata. Y al peón le cupo la 
mitad, que fueron quatro mili y quatrocientos y 
cinquenta pesos de oro fino y dos mili y seiscien- 
tos y diez marcos de plata; de manera que Ueuo el 
cauallo tanto sueldo como su amo, o como el peón. 
Los hermanos Picaños y los capitanes hereda- 
ron, demás de lo que se les dio, a veinte y treyn- 
ta mili pesos; y la baxilla del Ynga valió cient 
mili pesos, y el assiento en que venia assentado en 
la litera valió veinte y cinco mili pesos, y las cha- 
pas de oro y las esmeraldas valieron doze mili pe- 
sos; todas las quales cosas se dieron al Marques 
por ser el mayoral de todos. Cupo a Su Magestad, 
de sus Reales quintos, doscientos y sesenta y dos 
mili y doscientos y sesenta y cinco pesos de oro 
fino, y de la plata le cupo diez mili y ciento y vein- 
te y vn marcos de plata, que a la ley de ocho pe- 
sos y vn tomín el marco montan ochenta y dos 
mili y doscientos y treynta y tres pesos de oro de 
minas, y esta cuenta es tan solamente de la plata. 
De manera que muertos los dos Yngas Atagualipa 
y Guascar quedóla sucession de todas estas re- 
giones y prouincias a Su Magestad del rey nuestro 
señor Don Carlos, Quinto máximo deste nombre, 
por la concession hecha por el Papa Alexandro 
Sexto á los muy catholicos y xpianissimos reyes 

G. D« Santa Clara.— IV.— ?.*» 3l 



yndio>. do todos c 
ni cahiíi.-^ quien lo 
7.0T. y para esto ; 
de Su Majestad, ;t 
de Aia^iialipa. YU 
ynslííii'ii Real que s 
yos desia tierra, qu 
oro y de estampas, q 
yiidios principales qu 
tas ccrimonias que ei 
tuuo mucho tiempo 
después rey y señor ó 
nombre de Su Magest; 
mo Don Xpoual Ynga 
poco vayno contra los 
bueno y amigo dellos 
rrey Blasco Nuftez Ve 
fortaleza del Cuzco, 
puro español. Los dos 
los dos Vngas, se ajuí 
Quito, y viendo que no 
tre ellos otro -- 



483 

De manera que auia en este tiempo dos Vngas; el 
-vno estaua con los españoles, y el otro con sus 
vasallos, al<;ado en la sierra, si algado se puede 
dezir, pues estaua en su tierra, que era el verdade- 
ro señor de todas estas prouincias. Este Mango 
Tnga (^apalla se mostró después muy bellicoso 
y guerrero, el qual leuanto toda la tierra, que 
^-a en este tiempo auia algunas cibJades, villas 
y lugares de españoles, y mato muchos xpianos 
en diuersas parles, y los curacas hizieron lo mis- 
mo en sus pueblos donde estañan. Después cerco 
la cibdad del Cuzco con quarenta mili \'ndios y 
tuuola muy apretada muchos dias, y tenia su cam- 
po arriba del Cuzco en la fortaleza que esta sobre 
la cibdad, en vn cerrito, y los xpianos subieron 
alia para los hechar de alli, mas no pudieron por 
la mucha potencia del Ynga. Y desta manera pe- 
learon muchos dias y noches, y entre estas peleas 
mataron con sendas pedradas a Juan Pi^arro, 
hermano de los P¡<;arros, y a Juan de Oñate, que 
les dieron en las cabe(;as, y también mataron a 
muchos españoles en vezes. Como el Ynj^a no pu- 
do vencer a los xpianos se boluio a los Andes, su 
nueuo assiento, en donde fue después muerto a 
puñaladas por el capitán Diego Méndez, y de Gó- 
mez Pérez, en el año de 1544, como airas queda 
refferido. Sucedióle su hijo Xayretopa Ynga, que 
uvo de su muger Coya Cuxivarcay, que fue hija 
del Ynga Guascar, que escapo quando los quatro 
capitanes de Atagualipa entraron en el Cuzco ha- 
ziendo aquella cruel malanga arriba dicha, que oy 
biue en los Andes, que no a querido salir a uerse 



I los xpianos porque les tiene mala deuocio>^ 
lique es mo<;a. Muchas vezes se han puesto a*' 
líos capitanes a jT por ella, porque es jomad-- 

, y como la tierra es muy áspera y d^^ 
ll pais y de grandes serranías, no han podidc^* 
r alia, que para auer de entrar por estas se-""^ 
as han de yr a pie; mas pl.izcra a Dios que '^ 
lun día vayan y entonces se verán los secretos 
s tierras. En este comedio se algo R.iminaguy 
cibdad de Quito y se llamo rey de aquellas 
liuincias, pues los dos Yngas eran ya muertos, y 
|-a aucllo de hazer a su saluo mato a Yllescas, 
mano de Atiií^ualipa, y lo mando desollar y 
cuero hizo vn alambor para sus tiestas y ret;o- 
)s, que el gran diablo de Palermo no lo hiziera 
lando el Marques lo supo embio contra el al ca- 



485 

muerte de Don Diego de Alma«;:ro el viejo; los que 
le mataroQ fueron treze: Juan de Rada, Juan Bal- 
sa, Martin de Bilbao, Diego Méndez, Xpoual de 
Sosa y Martin Carrillo, Arbolancha, Hinojeros, 
Naruaez, Sant Millan, Porras, \'elasquez, y Fran- 
cisco Nuñez. Juan de Rada rempujo, estando pe- 
leando, a Naruaez, en que se ocupasse Pi^arro en 
matarle, y luego cargaron todos sobre el y lo re- 
truxeron a vn apossento donde cayo de vna esto- 
cada que le dio Martin de Bilbao por la garganta, 
y murió pidiendo conffession y haziendo la cruz, 
sin que nadie le dixesse Dios te perdone, que fue a 
24 de Junio de 1541 años. Era hijo bastardo de Con- 
idio Pií^arro, capitrin que fue en Nauarrayrauy 
allegado del Gran Capitán, y de vna molinera, y 
aascio en Truxillo y hecharonle a la puerta de la 
y'glesia; mamo de vna puerca ciertos dias, no ha- 
lando quien le diesse a mamar entre todas las 
aiugeres. Conosciolo su padre y traylo a guardar 
jus puercos, y assi no supo leer; dioles vn dia mos- 
:a a los puercos y perdiólos y no osó tornar a 
:asa, de miedo, y fuesse a Seuilla con vnos cami- 
lantes, y de allí a Yndias y estuuo en Sancto Do- 
ningo; passo a Uraua con Alonso de Hojeda y con 
Vasco Nuflez de Balboa a descubrir la mar del Sur, 
j fue con Pedro Arias a Panamá, y después al Pe- 
u, en donde hizo muchas hazañas y al cabo mu- 
io miserablemente. 



ia, que a cabo de muchos años y tiempos s^ 
i; morir el sol y la luna y las estrellas, x"^ 
leí) perdiéndose estas lumbreras se auia de 
Bar luego todo el mundo, mas que primero y 
1 todas cosas precedería grandissíma seca. Los 
líos que auia en estas partes de sus falsos dio- 
lenin muy grandes y sumptuosos y bien ricos, 
■ uc todo el seruicio destos ydolos era de oro 
1 porque dezian que aquello no pertencsciaa 
ombres terrenales, sino al Ynga. como supre- 
ftefior, y a los dioses del alto cielo. Ofrescian 
píen a! sol y a la luna muchas frutas, pan, vino 
tierra (1), que se haze de mahiz mascado y de 
lycrua que llaman quinua, que paresce mucho 
, y de una fruta colorada, tamaña como 
■laiis'os, que son como razimos de uvas, que 



i 



489 

^pasados, que ciertos hombres como aquellas 
g^uras auian veaido de tierras estrañas y auian 
^Aereado toda esta tierra mucho antes que los 
ngas viniessen. Y que después se subieron al cie- 
>, auiendoles primero enseñado buena doctrina y 
olicia, y que esta doctrina se perdió con la diutur- 
idad del tiempo, y que a esta causa los tenían y 
suerenciauan por dioses, y assi los tenian en sus 
lemorias y cantares que comen<;aua[n], naupa^ 
ue quiere dezir en el tiempo antigo y passado. El 
ran sacerdote de los ydolos le Uamauan Villa- 
orna, al qual todos los sacerdotes y legos le 
catauan grandemente, y todos ellos se vestían 
le blanco y andauan muy poco entre las gen- 
es; no se casauan y ayunauan dos vezes en 
1 año, especialmente quando auian de sembrar 
► segar, o coger oro, o hazer guerra, o hablar 
on el demonio, y algunos dellos se quebrauan 
os ojos para hablar con el. Vsauan los sacerdo- 
es mayores y menores de traer sandalias muy rí- 
as, y es la sandalia propiamente aquel calcado que 
emos en las pinturas antiguas, que no tienen 
las de vna suela, y por encima del pie, por el 
mpeyne, se prendían con cordones delicados, 
intrauan generalmente todos los yndíos en los 
emplos, descalceos y de bru<;as, haziendo la de- 
ida mocha^ que es la reuerencia que se hazia 
. sus dioses y a los Yngas, y hablauan a los ydo- 
os en lenguaje que ellos mismos no entendian, 
liziendo en boz alta y baxa vna platica muy lar- 
^a y escura, que comen(;aua prorrupe^ etc. A 
os dioses que tenian no los tocauan con las ma- 



«A 

i, sino con vnas touajas muy blancas, y críS' 
l'auan muchas vezes dentro de los iemp\03 la^ 
■rendas que los yndios dauan, assi de oro y pl*' 
\ como de otras cosas muy estimadas entre ello^ ' 
pci'iñcauan liombres y mugeres, niños y much* ' 
., animales brauos y mansos, como lo hazia*^ 
s antigos romanos, y muchas vezes sacrificauar'^ 
: propios hijos, y esto hazian quando auii^* 
i~andes terremotos, pestilencias o señales espan— ^ 
Isas en el cielo o en la tierra. Mirauan y cata- 
na los corai^nes de los hombres y anímales que 
Tcrificauan, porque eran muy grandes agore- 
3 y 5 uperst icio ñeros; gritauan reziamente quaii- 
llamaunn a sus ydolos, a los quales uDtauan 
Ks bocas, los ojos y las narizes con sangre huma- 
a porque los dioses les diessen labor contra sus 



parescc qm' hizieron t^^los s.icrilíicios, hiíin con la 
eiiuturnidad del tiempo se oluidaron dt lo liazer, 
mas después no faltaua quien les iruxes.se a la me- 
moria lo que eran obligados de hazer por el Vnga 
Viracocha. Por tanto, luego hazian gran llama- 
miento de todos los yndios [ej yndias, y la junta 
era en vn pueblo el mas principal que auia, y alli 
todos juntos baylauan y cantauan tan solo aquel 
dia, con mucho plazer y alegría, rogando a los 
dioses tuuiessen por bien de perdonar al Ynga Vi- 
racocha y lleuallo al cielo. Y luego al otro dia por 
la mañana hazian todos vna gran borrachera con 
muchos sacritfícios malos y horrendos, ynuocando 
al demonio porque no lleuasse al Ynga a su re- 
gión tartárea, el qual dizen se les aparescia muy 
feroz y horrible y hablauan con el, y delante del 
cantauan y baylauan, haziendo cosas pessimas y 
descomulgadas. Pedian perdón en esta borrache- 
ra al Ynga, en auer dexado por oluido los sacri- 
ficios que tan encarescidamente les auia encomen- 
dado, y que no estuuiesse enojado y que ellos pon- 
drían de ay adelante por la obra los sacrificios 
diuinales y los ynfernales. Para auer de embiar 
algún mensajero al Viracocha a que le fuesse a 
dezir al cielo, o por mejor al ynfierno, como ya 
ellos ponían por la obra lo que les dexo mandado, 
ofrecíanse luego dos o tres yndios borrachos, los 
que eran mas entendidos entre ellos, de yr con la 
embaxada, y que le dirían muy humillmente las 
causas y razones porque auian dexado [de] hazer 
su mandado. Viendo los yndios principales de como 
aquellos querían yr, hechauan los ojos en el mas 



luene y bien razonado, al qual hablauanccnnm- 
iricias y dulces palabras curtiéndole que 
■uesse en ora buena y los desculpasse con el Ynga 
í mejor que pudiesse, y de la manera que loha- 
r era en esta forma. Quanio a lo primero, 
e hazian vestir muy ricamente vnas ropas muy 
blancas de algodón, y W pouian muchas axorcas, 
brazaletes, anillos, i;ai\:illos. collares, calcado,!' 
la guirnalda en la cabera, que todo era de oro 
10, porque fuesse assi mas honrrado como buen 
Jímbasadiir. Puestas estas cosas le hazian estar en 
, y quatro yndios de los mas rezios que aula tD- 
mauan los cabos de vn morillo de tres brai;asen 
larso y degordordela pantorrilla, y ponianselo 
lebaxo de la b¡irba muy apesgado al gaznate, que 
i mismo se hcchaua sobre el. Y venia luego vn 



y ollas de plata llenas de vino de mahiz, y nuicha 
comida, porque dezian que auia vn í^ran despobla- 
do en el camino, sin comida ni beuida. Dcstos yn- 
dios que assi enterrauan vide sacar la ossamenta 
de dos dellos en el Gran Collao, que estauan rica- 
mente vestidos, aunque la ropa estaua ya podri- 
da, y la plata cassi gastada y abollada, y el oro 
muy fino, aunque en los cantos paresce que estaua 
algo g^astado. El vn yndio destos sacó de la sepul- 
tura Don Martin de Guzman, en el pueblo de Cho- 
cuito, y el otro sacó Francisco de Villacastin, 
en el pueblo de Puño, y tomaron la riqueza que 
hallaron, dando primero los quintos y derechos a 
los oficiales, que pertenescian al Rey. Cuentan los 
yndios muy viejos que agora ay, que lo oyeron de 
sus passados, que el primer dios que uvo en la 
tierra fue llamado Cons, el qual formo el cielo, 
sol, la luna, estrellas y la tierra , con todos los 
animales y lo demás que ay en ella, que fue tan 
solamente con el pensamiento y con su resue- 
llo, y que passando por estas tierras, que eran 
todas despobladas, hizo y crio todas las cosas que 
se veen y parescen en ellas, y que formo con su 
resuello todo los yndios y los animales terrestres 
y aues celestes y muchos arboles y plantas de di- 
uersas maneras. Y que después desto se fue a la 
mar y que anduuo a pie enjuto sobre ella, y sobre 
los rios, y que crio todos los peces que ay, con 
sola su palabra, y que hizo otras cosas marauillo- 
sas, y que después se fue desta tierra y se subió al 
cielo. Dezian mas estos yndios, que dende a mu- 
cho tiempo y a muchos años y siglos vino a la tie- 



19-1 

rra va otro dios mas poderoso que Cons, llamado 
Pachacama, que quiere dezir Hasedor del munio, 
o re/ormaiior, y que destruyo con fuego y agua 
todo lo hecho y criado por el dios Cons, y que los 
yndios que auia los conuirtio en simios y inonas 
los embio a biuir a los Andes y a los valles que 

y por allí. En estos valles ay tanta cantidad de- 
líos que es cosa estraña, que los vnos parescen 
írayles dominicos, con los hábitos necjros y lis 

aras blancas, y los otros con hábitos pardos y las 
caras negras, que paresccn frayles negros del se- 
ftor Sant Francisco; son grandes de vii codo, poco 
mas o menos, y son muy brauos. Y que después 
dedestruydas estas tierras, dizen los yndios que 
el dios Pachacama, como (1) mas poderoso en to- 
das las cosas y por oira partí.' misericordioso, las 
torno a reformar y a mundificar, v que crio de 



cosas, con otras inuclia>, di/en que ll\ichacaniaj so 
lomo al ciclo. De manera que estos \ ndios tuuie- 
ron por mayores y preminciUes en superlativo 
^rado a estos dos dioses Cons y Pacliacama, por- 
que fueron mas poderosos que el sol, ni la luna, ni 
la tierra; mas que ydos estos dioses quedaron estos 
tres por dioses, pues los veen cada dia, porque 
acrecientan, multiplican y clarifican lo que los 
otros hizieron y formaron. Esto me paresce que 
basta dezir en quanto a lo que toca a las supers- 
ticiones tan pessimas y tan malas que vsauan es- 
tos yndios en aquel tiempo tan feroz y de tanta ce- 
guera en que el demonio los tenia engañados en 
machas y diuersas cosas de gran maldad y abo- 
minación de la soberuia. Mas, en fin, al fin todo 
nvo fin con la venida de los xpianos, y si se uvie- 
sse de contar todo por entero lo que ay en estas 
partes se hiziera vn gran volumen dello, y no de 
las guerras que uvo en estas prouincias y reynos 
del Peni; y dexandolo todo, trataremos agora del 
temple y calidad de la tierra. 



:- ^ 



*98 

f andado por mar y por tierra, todas ^'■ 
lis sierras no se apartan de la mar del Sur, qu*^ 
lo mucho, veinte leguas; por aquí Uueue mucf^ 
II sus tiempos y 5on los temporales como en &* 

, y en parles desla serranía nieua mucho ^ 
Ilis tiempos, como es en Pariacaca y en otras pa '^ 

y- por csio haze muy grandissimos frios, qit 
b admarean los hombres que passan por aqui, o s"^ 
liuercn de frió si no ay quien los socorra. Losyn 

e biuen entre este frío y la calor que pro — ' 

|ede de los llanos están en templada tierra, ma^^ 

mpero son por la mayor parle ciegos, o tuertos^ 

le nuve, y assi por marauilla verán, quando se 

Tintan dos o tres yndios desta serranía, que no ay 

ire ellos vn ojo bueno, y dizen que lo causa cier- 

constelacion o estrella que predomina por aqui. 

a serrar 



mantas groseras y iVet^adas, y para colchones y 
paños de corte de los baladis que a,i»ora se hazen 
por acá. Y la otra lana es muy lina, de la qual se 
hazen las mantas }'' los vestidos muy ricos para los 
gjandes señores, y desta lana muy fina se hazía la 
borla que trayan los Yngas por insigna real, que 
otra persona de qualquier estado y condíscion que 
fuera no la podia traer en la frente, so pena que 
yncurria en crimen lessíe májestatis^ y agora la 
traen los curacas después que los Yngas murieron. 
Otro si, ay otros géneros de carneros, que a los 
vnos llaman guanacos, que son como venados be- 
rrendos y corren muchissimo y andan por los des- 
poblados a grandes manadas. El otro genero lla- 
man urcos, que son los carneros que se comen, y 
se traen a las cibdades a vender cantidad dellos y 
se pesan en las carnecerias para todos, y es muy 
buena carne y sabrosa de comer, que son estos 
carneros tamaños como asnos sardescos y son 
muy gordos. El otro genero se dizen llamas; son 
muy grandes, los quales cargan como a cauallos o 
muías que andan eñ las recuas, y ay grandissimos 
rebaños dellos, que los yndios los crian, y son ellos 
muy mansos y comen gentilmente máhiz y andan 
enxaquimados como bestias asnales o mulares. De 
todos estos cinco géneros de carneros son (1) muy 
buenos de comer, y el sebo dellos paresce manteca 
de puerco mas que sebo de carnero, porque no em- 
palaga, que con ello se guisa de comer y con ello 
se hazen pasteles y buñuelos y otros manjares de 



fl) Tachado: tambitn. 



500 

lien comer. Estos carneros y loda su generosidad 
h tienen hiél, como las palomas, o como los ek- 
liantes, segnn que Aristotilcs lo reliere en su li- 
i"o catorce De animalibtis, y Pedro Mexia, coro- 
Ista de Su Magestad, dtzc en sus Coloquios que 
1 asno no tiene hiél y que por eso es muy manso 
Irezio, que sufre mucho la carga que le hechan. 
1 manera de como se cacan los carneros brauos 
siluestres que andan por los campos y despobla- 
;, es en esta forma: ajúntanse muchos yndios de 
■dos los pueblos comarcanos y traen vnas cuer- 
Is o lazos, de largor de bra^a y media y de gor- 
l>r del dedo miñique, hechas de neruios de añí- 
lales y de pita. A los cabos destas cuerdas tienen 
lias pelotillas de oro, o de plata, o de cobre, muy 
icaxadns en ellas, que les liazen vnos a^u- 



^ 



501 

escupen en los ojos, porque si esto no hazen, ellos 
escupenalos yndiosconlo que tienen en el buche, 
y assi los lleuan a sus casas y los amansan como 
cauallos para cargallos. También ay por aquí mu- 
chos leones pardos, tigres, osos, lobo--, puercos 
monteses, adiues muy grandes, liebres, conejos, zo- 
rras tan grandes como adiues, venados pardosy be- 
rrendos, con otraynfinidad de animales. Aven esta 
cordillera, en diuersas partes, vnos v.illcs hondos, 
en donde haze grandissima calor, como en la marí 
na,que también se cria aqui la coca, c&n que Ira tan 
y contratan los españoles y los yndios con ella, que 
es la moneda que corre por estas parles, como 
los almendrones o cacao en la Nueua Espaí^a. Ay 
en estas partes vna yerua que paresce propiamen- 
te al apio, que tiene la ñor amarilla, que sana toda 
llaga podrida, y si se pone en parte sana come 
la carne hasta el hueso, de que se hazt una llaga 
muy grande. De manera que esta yerua es buena 
para lo malo, y maüssima para lo que esta sano, y 
aun dizen muchos que esta yerua es muy buena 
para sanar las almorranas quando esian de fuera. 
Los yndios desta serranía, por el gran frió que ha- 
ze a sus tiempos vsan todos de vnas ropas de lana 
y algodón, con vnas camisetas sin mangas que les 
llega[n) hasta las rodillas, a manera de costales. 
y no traen callones, y cobijanse con \ ñas mantas 
sin atallas, sino que hechan la vna punta al lado 
izquierdo, como capa. Y traen en las tahe^iis vnas 
hondas cefiidas y largas, y son de grandes ruernas 
y bien fornidos, y todos biuen en buena policía y 
en razón, que no es poco entre yndio.'i. Las mage 



502 

I destos yndios anclan galanamenie veslidas a st-" 

ln>;a con ropas de algodón o de lana fina, hastia 

, ¡as quales se ciñen con vnas fajas de tres - 

(os de ancho y de diez varas en largo. Traen 

cubijas que se ponen sobre los hombros, que 

Inan liquidas, que les da hasta las corbas. y las 

Ten prendidas en los pechos con vnos alfileres de 

o de plata o de cobre, que llaman topo, en esta 

ra —=^ZZ^- Estos vestidos vsan en toda esta 

■rania, y son ellas, por la mayor parte, grandes 

Ibajadoras, y ayudan mucho a sus maridos en 

labran(,'asy en las guerras quando peleauan. 

algunos pueblos destos tenian de costumbre las 

Igeres labrar los campos, heredades y mahiza- 

1 que tenian. y cargarse, y ellos se quedauan en 

sas tejiendo, hilando y haziendo de comer 



503 

y corren por el adelantamiento de Sebastian de 
Benalca9ar y atrauiesan por los reynos del Perú, 
que van a dar a la gouernacion del Chile, y de alii 
van a dar hasta el estrecho de Magallanes. De ma- 
nera que tura su correndilla por muchas prouin- 
cias y regiones, que es cosa de considerar que se- 
rán mas de tres mili y doscientas leguas, que la 
mayor parte dellas están pobladas de yndios fero- 
ces y de guerra que, plaziendo a Dios, yran los 
xpíanos a visitallos. 



- T; -vN' 



CAPITULO LVUl 



K DE LOS MUV GRANDES Vlüfi^ 
|:iAL!Í.V DESTAS PKOLINCIA& Y REGIONES DEL VE.SXÍ íf 
AN A DAK A LA MAB DEL NORTE, V CUENTA QÜIE-^ 
UEKUN LOS QUE LOS DESCUBRIEKON POK AQU£- 
1, Y DE LA YEKUA ESCOHCONKLA QUE AY 



Jestus sierras arriba contadas y de las sierras 
Tos Andes, como abaxo diremos, nascen los 
I nombrados y poderosos rios que van a parar 



El curaca y .^cñor Je^ie cerro .^c llaiiiaua Soniodo- 
co, el qual, hazicndo pace.> con lo> x pianos se tue 
de buena i^ana con ellos al dicho cerro y comen- 
<;ando a cauar en la mina sacaron mas de mili y 
ochocientas esmeraldas tirandes v chicas, v muv 
finas y enteras. Estas son las que se vieron y se 
contaron, mas empero uvo muchas hurtadas y avn 
tragadas por los soldados y escondidas por los yn- 
dios de seruicio, porque no se las tomasse el ca- 
pitán Ximenez, que fue esta riqueza vna de las ad- 
mirables grandezas que a auido en el mundo hasta 
este tiempo. En esta tierra de Sancta Martha ay 
vna yerua muy ponzoñosa y pestilencial que lla- 
man la manganilla, y con el zumo della vntan los 
yndios las flechas quando van a pelear con sus 
enemigos, y por pequeña herida que haga la flecha 
en los hombres, y aun en los animales, los despa- 
cha con muerte rabiosa; y esta manganilla es a 
manera de vna enzina grande. También se halla 
aqiíi la contrayerua, que a ley de creo, es la hipér- 
baton que hallo Alexandro Magno rey de Macedo- 
nia, con la qual curó a su grande amigo y capitán 
Tholomeo, que en Cataluña, a lo que dizen, se lla- 
ma escuergonela, aunque otros la llaman rosa sil- 
uestre, y los latinos la llaman cinorrodon. La tra- 
ga y manera desta yerua, o planta, según lo refie- 
re el Doctor Monardes, es muy linda y hermosa a 
la vista de todos los que la miran, y la naturaleza 
la pintó muy galana, como cosa que auia de apro- 
uechar a todo el genero humano. Es de altura de 
vn codo, poco mas o menos; tiene la hoja a mane- 
ra de achicoria quando esta muy adulta, algo mas 



\>JÍX- 



::^ 



506 

icliii que angosta; es trepada y gruesa, quesees- 

irce y se estiende por el suelo, como se a visto- 

ssimismo es luenga y aguzada al cabo, y tiene vn 

;ruio que se sigue desde su nascimienio hasta la 

inia, y su color es verde claro; hecha muchos u- 

llos redondos, delgados, duros y lignosos, y en lo 

lito dellos hecha vnos capullos luengos, neruiosos 

[- redondos, con vnas puntas como dientes, que li' 

1 algo a los capullos de las clavellinas. Eotí 

Jnes de Mayo salen destos capullos vnas ñores nwy 

lipretadas, de muchas hojilas, las quales, abietttó 

liel todo, se haze vna flor grande y redonda, Y 

liqucllas hojas se hazen como rayos del sol, o com'* 

lornasol, que es de muy linda y graciosa vist»' 

pn lin del mes de junio se le caen las hojas, y lo* 

apullos se toman redondos y hechan de si muchas 

n redoi 



507 

::on otros muchos y bien nombrados ríos que to- 
dos se ajqotan muy lexos de aquí y van a parar a 
Ui mar del Norte, como atrás queda dicho. En este 
río de la Plata sembró Sebastian Gaboto cinquen- 
ta y dos granos de trigo en el mes de Setiembre, y 
cogió cinqúenta mili granos de trigo por el mes de 
Deziembre. Assimismo nasce en estas partes el rio 
n^iuy nombrado que descubrió Vicente Yafles Pin- 
9on en el año de mili y quinientos y quarenta y 
dos, llamándolo el Marañen, el qual nace junto a la 
cibdad de Quito, en el pueblo de Moyobamba, que 
dizen ser el mayor rio que ay en entrambos mun- 
dos, y en el ay muchas 5'slas pobladas. El qual tie- 
ne su corriente cassi siempre por debaxo de [la] 
linea equinocial, como afirman muchos que lo han 
visto y andado, que corre mas de mili y quinientas 
leguas, y assi dizen que tiene de boca en la entra- 
da de la mar cinqúenta leguas de ancho. Pero por 
las grandes bueltas que va dando por la tierra se 
ha de entender que no corre tantas leguas, que por 
camino derecho serán no mas de sietecientas le- 
guas, poco mas o menos, que con todo es de gran- 
de admiración, si es assí como se cuenta (1) y por 
esto le llaman ^Igunos el mar dulce. Otros dizen 
que este es otro rio que descubrió Francisco de 
Orellana, el nombre del qual se le puso en el año 
pasado (2) de 1543 quando fue con Gonzalo Pi^arro 
a la conquista de la Canela. Cresce la marea (3) 



(I) Mt. cania. 

(3) Ms. futura, 

(3) Marea en el rio Marañen.— (Nota marginal.) 



508 

)T aqueste rio ari iba mas de cient leguas, y d (D 
ísembocadero del está en tres grados de la linea 
Lquínocial y entra el agua del rio por la mar mas 
veinte leguas sin reboluerse con el agu3 sala- 
ba. Qiiando Gonzalo Pii;arro fue por tierra desdi: 
o a esta conquista, aba\^indo por el mucho, 
Hberas de aqueste rio, vido los secretos de!, el 
yendo por sus jornadas contadas llego a vn 
bueblo llamado Zumadoco; en esta prouinda av 
nucha canela, aunque no buena ni fuerte. El árbol 
5 muy grande y tiene la hoja como de laurel y 
knos capullos como bellotas de alcornoque, y la 
Irorteza, hojas, tallos, rayzes y la fruta tiento el 
y sabor de canela, aunque no tiene tanta fuer- 
virtud como la que se trae de España. Yendo 
Gonzalo Fiv'arro mas adelante con doscientos í 
nte hombres v 



509 

?eña biua, que terna mas de cient estados de hon- 
lara, y [es] la canal que llaman Pongo, que quiere 
lezir puerta; es ancha de quaienta pies por donde 
e cuela el agua. Y el salto que haze el rio hastn 
ibaxo, al parescer de todos los que lo vieron, di- 
:en que terna mas de ciento y cinquenta estados,, 
[ue cierto es cosa marauillosa, que en todo el 
nundono aura otro tal salto de rio como este, 
km^alo Piíarro y los suyos passaron de la otra 
'anda deste rio por vna puente de madera que hi- 
ieron sobre la espantosa canal, porque los yndios 
laturales les dixeron que de la otra parte del rio- 
■ra mejor tierra y que alia auia vn gran señor yn- 
lio muy rico que la mandaua toda. Por tanto, cre- 
yendo los españoles todo esto, passaron ia canat 
leuando todos ellos los oydos atapados con trapos,. 
I con algodón, por no ensordecer del ruydo muy 
grande que haze el agua al tiempo que cae abaxo- 
ín el plan del agua. Este grandissimo ruydo oye- 
on antes que a el llegassen, mas de treynta le- 
guas, y tuuieron entendido siempre que era la re- 
aca y tumbo que hazia la mar en la costa, y que 
stauan muy cerca della y nunca acabauan de He- 
lar a ella- Pues caminando estos hombres vieron 
[ue los yndios les auian mentido, porque la tierra 
ue peor, que era mas poblada y montuosa, porque 
10 vieron al gran señor que les dixeron, sino mu- 
hos yndios muy pobres, sin hallar ninguna de la 
iqueza que buscauan, ní en donde pudiessen ha- 
er alguna habitación para en ella descansar o te- 
ler de comer. Pues andando desta suerte les falto 
acomida, que no la hallauan en las partes por 



51") 

¡j passauan, por !o qual, visla la gran nccessidad 
lúe lleuauan, se dieron a pescar en el rio para su- 
Blir la hambre que tenían, y assi tomaron muchos 
Itescados de diuersas maneras, con que se manta- 
■ieron muchos días. Aqui se hallo vn pece ancho 
T ternilloso que llaman tramielsa, y este genero 
le pescado es liso y sin escamas, y tiene estraft» 
Iropiedad, que se esconde entre la arena y desde 
lili entorpece y pasma a los demás peces que por 
lili passan, y assi los cai^a y se los come. La pon- 
lona del qual es muy grande, que en hasiendoo 

|tÍcando en el anzuelo o cebo que tiene, passa por 

fl sedal y va por la caña, hasta dar en el brafo. 

|jue los entumece de tal manera que qacda el hom- 
in sentido y pasmado. Desta manera aconte- 

|-¡ocon muchos destos soldados con aqueste pea- 



sil 

daje de los soldados, y como auinn sido muy tra- 
bajados los vnos y los otros, murieron muchos de- 
llos en el camino, por lo qual liizieron vna barca 
bien grande en aquel rio, metieron en eüa todo el 
fardaje que tenian y dieron el cargo de la barca 
al capitán Francisco de Orcllana, con sesenta hom- 
bres que yuan enfermos, que ya no podían cami- 
nar de puro cansados y despeados y bien acallcn- 
lurados; fíjeles mandado que lleuassen l:i barca 
poco a poco riberas del rio abaso, y que cada no- 
che parasse junto al real para tomar lo que uvle- 
ssen menester los soldados, y assi se hazia, que 
atauan la barca a vn árbol grande con vnas cuer- 
das muy rezias que hizieron de los latos y reatas 
que lleuauan. Caminando mas adelante toparon 
vn otro rio muy grande y mayor que el primero, 
en donde se tuuo gran diñcultad en lo passar, y 
como no lopassaron, dieron todos la buelta con 
mucho plazer y alegría, aunque con gran pesar de 
no auer hallado otro pueblo de Caxamalca y vn 
otro Atagoalpa. El capitán Francisco de Orellana, 
como yua en la barca, llego a la junta destos dos 
ríos tan poderosos, la qual passaron con grandi- 
ssimo peligro de las vidas por amor de la gran re- 
saca que hazian estos dos ríos al tiempo que se 
ajuntauan el vno con el otro. Y quando Francisco 
de Orellana y los suyos yuan nauegando por este 
rio vieron en las riberas del muchos yndios de gue- 
rra, y en'vna parte del vieron vna yndia varonil 
que peleaua animosamente con arco y flechas y 
macana, por lo qual el Orellana llamo al rio, délas 
Amazonas. Como el capitán lleuaua algunos bas- 



Su Magcsti 
de aquella > 
los y liabas 
roso rio, al c 
dizen que lo 
lad, teniendo 
cisco de Orel] 
lamente con k 
lantamiento y ; 
leiiiiasen circu 
tando haziendo 
a su conquista, 
do que murió ei 
doscientos y ve 
lleno a las tierr 
to. y de los yndi 
ga y de seruicic 
se les murieron 
dellosse comiei 
ron se boli'i'^"' 



513 



chadas y comidas de mosquitos, que los ay por 
aquí infínitissimos; de noche auia de los zancudos, 
y de dia los xexenes o zinifes. Llegaron, pues, a 
esta cibdad muy destrocados, flacos y desfigura- 
dos, y las barbas y cabellos bien crescidos y lar- 
gos, que a duras penas los conoscian los vezinos 
que los vieron salir desta cibdad muy soberuios, 
hinchados y phanfarrones, a cabo de dos años y 
medio que por alia estuuieron. Aqui es donde se 
dize por los que fueron en esta jornada, que mu- 
chas vezes Gonzalo Pi^arro lleuaua acuestas a los 
soldados enfermos que ya no podían andar ni pa- 
ssar adelante, y les daua a comer yernas cozidas 
y rayzes no conoscídas, d^ que recebian gran ali- 
uio y consuelo. De manera que todos estos ríos 
que van a parar a la mar del Norte son los que 
nascen a las vertientes de aquella parte, porque 
los que nascen a las vertientes de acá vienen a pa- 
rar a esta mar del Sur, y quando llegan a los lla- 
nos no vienen tan grandes como los otros por lo 
que adelante diremos breuemente. 



G. DK Samta Clara.— IV.— 3.* 



33 



CAPITULO LIX 

1 DONDE SBDA relación de la otra CORDILLEW 
fS SE CONTIENE POR EL CAUINO DE LOS LLANOStjD^ 
k CERCA DE LA HARLVA, V SE CUENTAN Y RELATA 
l'RAB HUCHAS Y DIUBRSAS COSAS DE NATCBALE** 
WE AY EN ESTAS PROUISCIAS V KEYTVOS DEL PE*'^ 



Pues hemos dicho breuemente lo que ay en I^ 
lia menor, sera bien que digamos agora de 1^* 
ordtllera jue esta en los Llanos. ( 



han andado vna, assi que no solanicnlc los hom- 
bres se despean, mas aun también las bestias 
quando passan por aquí se encalman. Desde el 
pueblo de Tumbcz hasta la prouincia del Chile 
nunca ha llouido jamas; la causa dello, dizen los 
que mas saben, que como reyna por aqui el viento 
Sur y corre siempre de noche y de dia con gran- 
dissima furia, que no dexa subir los vapores de la 
litiinidad del agua de la mar, ni de los rios, hazia 
arriba. Y que si algunos vapores suben, que luego 
los arrebata la ferocidad del viento y los hecha 
hazla las tierras de las Barbacoas o Gorgonas, 
que es mas alia del rio Piru, en donde casi todo el ' 
año liueue desatinadamente, y por aqui habitan 
los yndios encima de arboles altos, a manera de 
picabas, y tienen sus casas hechas encima dellos y 
suben a ellas por vnas escaleras leuadizas. Otros 
dizen que el no llouer en estos llanos es por lo que 
se a visto y considerado y aun se a platicado y 
conmunicado con personas sabias, que entienden 
desto, y es qne el verano que haze en la sierra co- 
mienza (1) por Abril y tura sucessiuamente hasta 
el mes de Setiembre, y por Otubre entra ya el yn- 
uiemo y tura hasta el mes de Marzo. De modo 
que en lo tocante al tiempo es poco lo que diffiere 
de España, y assi los campos se agostan a sus 
tiempos y demoras. Mas en estos llanos junto a la 
mar del Sur, cerca de donde están pobladas las 
cibdades de Lima, Truxillo, Sant Miguel, con 
otros lugares de la marina, tenemoslo muy al 



(I) Ms. C0miem(am, 



516 

Irontrarío de todo lo sobredicho, porque quanJo 
fn la sierra es verano, en estos llanos de acá abaso 
js ynuiemo, que cierto es cosa de considerar lan 
^randissima diflerencia que ay dentro de vnamis- 
1 tierra y en vn reyno. Y lo que es mas de nO' 
■, que en algunas partes los hombres salen por 
la mañana de tierra donde Ilueue como en Espa- 
,es de vísperas se hallan donde jamas ha 
llouido. Porque solo desde principio de Otubre 
vara adelante haze muy gran roció que mala muy 
1 el poluo. Y assi passan algunos dias que es- 
l:ondiendose el sol entre las espesuras de los nu- 
blados no es visto, de los quales en ynuierno anda 
1:1 sol muy cubierto, sin ilouer; solo caen las rocia- 
llas que tengo dicho. Y como la serranía esia alio 
r los llanos están bien baxos, paresce que atrae 
li ssi los nublados, sin los dexar parar en los altos. 



:)17 

chos y sombríos se crian en ellos muchas y diuer- 
sas frutas, assi de las de Castilla como de las de la 
tierra. Tienen los yndios sus casas debaxo de arbo 
les, que son vno^ cercados de cañas sin cobertura, 
que parescen corrales de ouejas, y no las cubren a 
causa que nunca Ilueue por aqui, como arriba que- 
da dicho. En estos valles tan frescos se crían vnos 
arboles muy altos y gordos que llaman molli, que 
hecha de si vna fruta colorada, en razimo como 
uvas, del tamaño de garuan^os, de que se haze vn 
vino que paresce propiamente aloque de Castilla. 
Este vino tinto o aloque es muy bueno para beuer 
y es bien saludable y tiene mas otras muchas vir- 
tudes y excelencias que son medecinales, con la 
goma que nasce del. También beuen todos de otro 
genero de vino que llaman chicha, que se haze de 
mahiz mascado con la boca. Assimismo se haze 
de vna planta de altor de vn estado, que llaman 
quinua, que paresce mucho al bledo, y el vino que 
se haze della paresce mucho en la color al vino 
tinto de Castilla, porque la semilla es colorada y 
es también saludable cosa, y todo breuaje que se 
haze en esta tierra llaman chicha o azua. Ay en 
estos llanos aquel muy nombrado árbol llamado 
acacio, que cresce en abundancia en esta tierra, 
de que haze mincion del PedacioDiascorides Anas- 
barbeo en su libro De las propiedades de arboles 
y plantas^ que los yndios llaman en su lengua, gua- 
cia, el qual tiene muchas virtudes medecinales. 
Assimismo ay en esta tierra vnos arboles cuyas 
hojas en tocándolas con las manos luego se secan 
y se caen, y la causa deste secreto nadie lo sabe 



518 

es el Criador de todas las cosas. Por lo con- 

iemc ay por aquí mucho algodón, que de suyo 

s azul, pardo, leonado, amarillo, y es tan lina U 

■olor que tiene que es cosa de notar, como si uvíe- 

a eíitado mucho tiempo en el tinte, porque el pin- 

r del mundo le dio aquellas colores tan biuas. Ay 

In arhol muy grande que parcsce mucho al box, o 

Huayacan, y es de su tamaño, el qual da vna fruta 

lúe los yndios llaman locuma, que es tan grande 

lomo vna buena naranja, a la qual fruta Uamaua 

ll Gouernador Vaca de Castro palo dissimulado, 

;i lo paresce, y es muy dulce de comer en 

stando bien madura. Otro árbol ay tan grande 

lomo vna higuera, y tiene muchas ramas y las ho- 

s anchas, que los yndios llaman guauo, y a la 

■rula gnaua. y hecha de si vnas vaynas lanjas 



519 



desmenu<;ada entre las manos la meten en la boca 
entre los dientes, o muelas y labrios, la qual meten 
con tres dedos, con una poca de cal molida, para 
que le[s] dé mas fuerza, y assi no sienten cansan- 
cio. Es de tan grandissima virtud y subtancia que, 
como hemos dicho, los yndios no comen ni beuen 
mas de vna vez al día, y aquello luego de mañana, 
hasta la noche, y mudan la coca de quando en 
quando y tornan de nueuo a poner mas con la di- 
cha cal. Y assi dizen que les da gran fuerza y 
aliento y que no sienten ningún trabaxo y labor 
que hagan, y traen esta coca seca en vnas bolsi- 
llas hechas aposta, y en vnas calabacillas traen la 
cal, con las bocas angostas, y un palillo por tapa- 
dero que llega hasta la cal, al qual mojan y luego 
sacan la cal y la passan por la boca, y las traen 
colgadas al pescuezo para quando lo han menester. 



CAPITULO LX 

NDOXDESE PROSltUK EN COXTAR DE OTRAS COSAS 

ÜE AV EN ESTOS LLANOS DE LA HARINA, Y COMO SO 

liy LAGARTOS O CAYMA,\ES POR AQÜI, Y DE LOS BU 

■•RES, LOBOS Y TIBURONES QUE AY EN LA WAB, V DE 

|,A PELEA. Y COXTIEXDA QUE TlEííEN FAKA MAIAKVN 

TIBUROX 



n toda esta mar austral ay muchas valienas 
y irrandes, de disforme compás; ay buleo=. 



521 

1er que tienen, que siempre andíin hediendo a pes- 
cado En esta pesca toman muchos lobos marinos 
y se los comen ^-ozidos, o asados en las brasas, y 
con las barbas que les quitan se alimpian con ellas 
los dientes, y dizen que quita el dolor de las mue- 
las y dientes; y junto al puerto de Payta ay vna 
isla grande que por auer en ella gran multitud de- 
Uos tiene el nombre positiuo de Lobos. Vna cosa 
de notar vide en vn lobo destos que yo y mis treze 
comp&ñeros matamos, que auia dado al traues, 
jiuito al pueblo de Guambacho,que era de los fray- 
Íes mercenarios, al qual abrimos y vimos que tenia 
vnos grandes guijarros en el buche, como los tie- 
nen los lagartos; tengo para mi que los traen por 
lastre quando quieren dormir o descansar a su sa- 
bor. Mas empero son muy rezios y ligeros, ferozes 
y de fea catadura y grandes enemigos de los tibu- 
rones, los quales se persiguen mortalmente y con 
mucha rauia y furia se hazen todo el mal y daño 
que pueden, porque en topándose los vnos y los 
otros se combaten reziamente ha^ta matarse. Las 
lobas paren dos lobeznos cada vez, a los quales 
crian con dos tetas que tienen en los pechos, a ma- 
nera de perras, debaxo de dos alas; el pelo tienen 
,muy hermoso y negro, como vn terciopelo, y otros 
ay que lo tienen bermejo, y otros pardos, y son 
grandes dé diez y siete pies, y de ocho en redondo, 
y tienen dos andenes de dientes muy agudos, como 
diamantes; las cintas y talabartas que se hazen de 
los pellejos o cueros destos lobos son buenos para 
los que son enfermos de ríñones o de lomos, y la 
muger preñada que truxere vn ceñidor destos, di- 



523 

bien grandes, hechas des te vello, y vn colchón con 
pelos de liebre por lana, que me dio vn curaca 
amigo mió que era gran señor del pueblo de Chin- 
chas, que es de Su Magestad, y cierto son muy ca- 
lientes, que me aprouecharon mucho en las tierras 
frías que anduue. También ay otras muchas y di- 
uersas aues de toda ralea, y de rapifla, como son 
águilas, gauilanes, neblis, azores, halcones, giri- 
faltes, cuernos, auras, y buhos muy grandes, con 
otra multitud dellas. Pues ¿qué diremos de las per- 
dizes, codornices, papagayos, ruyseflores, calan- 
drias, tórtolas, faysanes, garepas, grullas, ansaro- 
nes, patos gcrgueritos, tordos, tórtolas, palomas 
torcaces, y duendos, gorriones, aniones, golondri- 
nas, que ay en esta tierra, con otras muchas diuer- 
sidades de aues que se crian mansas, que seria 
gran proligidad contallas? Los tiburones que ay 
por esta mar son muy grandes a marauilla, y las 
tiburonas paren de vna vez y de vn parto veynte 
o treynta tiburoncillos; dizen que no paren mas en 
toda la vida sino vna vez, que si todas parieran 
cada año, que fueran mas los tiburones que todos 
los peces de la mar. Algunos tiburones destos ay 
de diez o doze pies de largo y de siete pies en re- 
dondo; tienen gran boca y mayor el buche, y tie- 
nen dos andenes de dientes muy agudos, como 
sierra de azero muy rezio y fuerte. Assimismo 
tienen el cuero de vn tollo blanco, y quando los 
toman y fisgan los marineros y passajeros, los 
preparan con azeite y ajos y se los comen gentil- 
mente, cozidos, y los machos, dizen que tienen dos 
miembros viriles, que con ellos engendran, lo que 



524 

■lunoa se a visto en otro anima) o pece en el tnun 
Bo- Es pescado inuy aireuido y goloso y voraz, y 
Tn tiburón destos se a visto, después defisgadoy 
rto en c! nauio, dentro en el buche mas de cien- 
veinte raziones de tozino, en que auia mas de 
tinco tozinos enteros; es cosa monstruosa lo que 
Le cuenta destos tiburones; no en valdc los llaman 
bragones. Ay por esta mar muchas sardinas ario- 
fadas y de las otras, y entre ellas ay vnas que soa 
Tiuy poníoftosas, que tienen por señal en el cuerpo 
Ivnas estrelletas muy bien hechas, y en comiendo 
■as despacha luego ( 1 ) con muerte rauiosa, hechan- 
Ido por la boca muchos espumarajos como si uvie- 
I comido algún rejalgar muy pestífero, que 
■escc que la mar esta llena dellas. También ay 
brandissima cantidad de tollos y cazones, que pa- 
que la mar esta llena v cuajada dello^, 



I 



525 

de que se hazen pedamos y se los comen muy gen^ 
tilmente. Y estos tales pájaros, si se encamigassen 
en los españoles y en los yndios viaandantes, á ley 
de creo que harían muchos y grandes males ea 
ellos, que después no auria ninguno que se atre- 
iiie$se yr ni andar por estos caminos, por el gran 
peligro que uviera por ellos. Mas Dios Nuestra 
Sefior, como piadoso, con su gran misericordia 
proueyo como prouee en todas las cosas, que los 
hi20 mansos y no crueles ni carniceros de carne 
humana, porque si lo fueran, ¡guay! de todos los 
caminantes yentes y vinientes, porque fueran de- 
líos muertos. 



CAPITULO LXI 

NOE SE TORNA A PROSEGUIR TODA VIA LA MlSBfc 

■ ORDILLERA, CONTANDO OTRAS MUrHAS COSAS OELLAi 

)E VNA MANERA DE PESCA MUY ESTRARa QUE SE 

ZF, ES ESTAS PARTES POR LOS VKDIOS, Y SE CDENTA 

|)E LA TEKCERA CORDILLERA DE LOS ANDES Y LO QUE 

AV EN ESTAS TIERRAS 



Los ynJios que habitan y üsian en estos valles 
; los llanos, digo que por la mayor parte son muy 



sea de veinte años no se ponen nada, antes andan 
desnudas en cueros, y agora quando veen á loses- 
pañoles se ponen vna camisa o habito muy largo 
hasta los pies, de vn liengo muy delgado, que se 
trasluce todo lo que tiene[n]. Traen los cabellos 
sueltos por las espaldas, sin tran^allos, y ponense 
por affeite vn poco de bermellón ó de almagre, 
pintándose las caras de mili maneras, que pares- 
cen al demonio, y por marauilla se lauan las 
caras, ni el cuerpo, y por esso andan muy sucias 
y hediondas, que si se lauassen no tienen sino 
buen parescer y de buen rostro. Hablan todos 
quantos yndios ay en la sierra y en estos llanos, 
muchas y muy differentes lenguajes, que es suya 
propia natural dellos, mas empero hablan todos 
generalmente la lengua del Cuzco que Topa Ynga, 
o por mejor dezir, Pachacoti Capac Ynga Yupan- 
gue, mando a todos sus vasallos, chicos y grandes, 
la deprendiessen, so pena de muerte. En las cortes 
destos Yngas auia gran multitud de muchachos 
hijos de curacas y de grandes señores de toda la 
tierra,^ que siruian al Ynga y a los demás Yngas 
parientes suyos, en donde deprendían la lengua 
del Cuzco, y los muchachos que no la sabian la 
deprendían en las escuelas de los maestros que en 
cada pueblo auia, y assi corría por toda la tierra 
este lenguaje. Los yndios del pueblo de Payta, de 
Puerto Viejo, de Tumbez, y de la ynsula de la 
Apuna, y los de toda la marina, vssauan de ynme- 
morable tiempo acá, y el día de oy lo ussan, de 
vnas balsas de madera líuiana y seca, y de cafias, 
con unas velas latinas trianguladas y con un ti- 



52S 

1 en la popa. Quando quieren pescar entran en 
s y se van por la mar adelante mas de quatrw 
Iguas, con las velas tendidas, en viniendo el te- 
Bral, y en tomando el pescado les sacan los ojos y 
c los comen lindamente sin tener ningún asco. Di- 
Icn los yndios quesi no les comen los ojos, que des- 
s no tomarán pescado alguno por mas que tra- 
en, y assi pescan con redes lartias yconhar- 
Bones, y con varas tostadas, y después de medio 
viniendo la marea, se bueluen a tierra con las 
lelas tendid.is y las balsas cargadas de muchos 
¡eneros de pescados, Dizen mas, que esta manera 
e iiaueíiar que lo deprendieron de sns antepassa- 
3s y que aquellos lo deprendieron de vn hombre 
Lie auia venido por la mar y aportado allí en vna 
;iHa con velas como agora las vssan ellos. Y que 
L- hombre llamaron \'iracocha, que quiere de- 



i 



529 

ya seco, y allí estaua vna estatua de piedra muy 
lisa, de altor de vn, estado, el qual tenia vna ropa 
larga hasta los pies, y vn bulto como libro, que 
tenia en la mano izquierda, y en la derecha vn 
bordón; tenia mas vnas suelas por zapatos, abro- 
chados con dos correas por encima del empeyne, 
y vn medio capirote como de frayle, todo lo qual 
estaua hecho de bulto, de vna piedra muy lisa, que 
parescia al natural, y deste dizen que hizo en estas 
prouincias muchas cosas muy buenas. Y que les 
dixo que vernian tiempos que auian de aportar 
por estas tierras muchos hombres barbados como 
el, y que en llegando los rescibiessen muy bien y 
de paz, y que ellos lo hizieran assi si no fuera por 
amor de Atagualipa Ynga, que luuo entendido que 
venian a faborescer a su hermano G[u [asear Ynga, 
y que por esso les dio guerra. En este pueblo de 
Guanuco vidc vna piedra que era toda entera, la 
qual medi y tenia treinta \' ocho pies de largo y 
diez y ocho pies en ancho, y el grueso era de seis 
pies, que toda ella era muy lisa, y estaua hecha de- 
11a vna puerta, la qual piedra y la del bulto del 
discipulo Viracocha, dizen los naturales que la 
truxeron cinquenta leguas de alli, de las sierras de 
los Andes. Y esta puerta era de vna casa muy 
grande que auian hecho para en que se aposenta* 
sse el discipulo Viracocha, la qual estaua cayda y 
arruinada con la diuturnidad del tiempo. Estos 
yndios pescan de otra manera muy estraña, que 
ellos llaman pesca real, y es que entran muchos 
grandes nadadores bien adentro de la mar, y es- 
tando ya bien alongados se ponen en hila como 

G. DK Santa Clara.— IV.— ?,• 34 



530 

Indo van a buscar la caza acá en la tierra, y 

lien hazia la costa en ala gritando y braceando 

¡eodo gran ruydo en el agua, y con esto se 

lien acercando y traen antecogidos mucha di- 

Isidad de pescados a ta lengua del agua. Están 

T:hos yndios aguardando en tierra con redes 

y largas y con muchas mantas delgadas, y como 

ladadores llegan cerca se meten estotros de 

ísco en el agua y tienden sus redes largas y 

ta:^ grandes, y toman graudissima cantidad de 

Icados, que después se lo tieuan a sos casas, de 

í podrían cargar dos nauios del pescado que 

lan de vna vez. Peligran muchos yndios con es- 

Jnanera de pesca, porque, o se los comen tibu- 

Ees. o los destripan otros pescados grandes, por 

rse, o se puncan con algunas espillas de pesca- 

. pons'oñosos- También se ahogan muchos de- 



4 



531 

Después que han hecho esta pesca se bueluen to- 
dos a tierra muy contentos y alegres, en dopde 
ay otros muchos yndios que los están aguardan- 
do, y allí toman todos el pescado que traen y 
lo Ueuan a sus casas, en donde las mugeres de- 
Uos salan los grandes, guardándolo para el tiem- 
po del menester. Después que han tomado mu. 
chos pescados, como ay muchos chicos, venida 
la mañana las mismas mugeres de todos ellos 
no hazen otra cosa sino es assar muchos dellos, 
o los cuezen en ollas grandes al fuego que tie* 
nen ya hecho. Y con esto hazen los yndios gran- 
des [fiestas] en cantar y baylar» emborrachando- 
sse todo el dia v la noche con el vino o chicha 
que esta hecho por las mugeres, y assi hazen 
otros juegos y fiestas de mucho plazer y contento, 
regocijándose assi los hombres como las mugeres, 
porque ellas sé hallan a todas estas fiestas y pía- 
zeres. Esto basta dezir en quanto a lo que toca de 
la segunda cordillera, aunque auia otras muchas 
particulares (1) cosas que tratar, y agora venga- 
mos a tratar de la tercera cordillera, que son las 
sierras que todos llaman de los Andes, que por ser 
tan asperissimas y muy altas y encumbradas, que 
en todo el año están neuadas, no se andan ni cami- 
nan, por su maleza y escabrosidad. Porque el Cria- 
dor de la naturaleza puso (2) aquella neuada y ho- 
rrible cordillera de peñas biuas y cumbres muy al- 
tas y valles enhiestos y desesperados, para que 



(I) Mt. particularidadtt, 
(3) Ms. puio in. 



532 

|iomlires no seatreuan ni ossen entrar ni pa- 
L-llos, aunque después, de poco tiempo 
J ios españoles con ánimos varoniles abrieron 
Baninio de jíran subtileza de yngenio vn poco 
I para entrar por alia, permitiéndolo 
k. A esta causa son ynabitables y despobladas, 
o tienen árbol ni yerua, mas empero tienen 
í baxo deslas sierras neuadas vnos valles hon- 
I y calientes, aunqiie de mucha frescura, en 
Jde habitan muchos yndios en muy grandes po- 
lonés que alli tienen, en donde ay todo lo que 
j menester para substentar la vida humana. 
|ixo de las dichas montañas y en lo poblado de 
las serpientes o culebras on doma- 
niuy grandes y bien largas, que con su vista 
■ alemorivan a todos quantos las veen; 



533 

ellas y todas las demás que auia y las que después 
se icngendraron quedaron con aquella mansedum- 
bre que tienen el dia de 03'. Que cierto no parescen 
sino vnos morillos bien largos y gordos, tendidos 
y hechados en el campo, las quales se atrauiesan 
muchas vezes por los caminos y senderos [y] aun- 
que las pisan no hazen ningún mouimiento para 
hazer algún mal y daño, aunque se assienten sobre 
ellas y les hagan mal y las hieran. En estos valles 
hondos desias serranías que caen a estas vertien- 
tes se da todo quanto ay en los llanos de la mari- 
na, por ser la tierra bien caliente, y los yndios 
biuen aquí muy sanos, que llegan a edad decrepi- 
ta, a causa que participan del frío y de la calor, y 
son en estremo valientes y animosos y bien dis- 
puestos y altos de cuerpo. Assimismo, en vn valle 
destos haze habitación y morada el gran Jaire 
Topa Ynga» en la nueua cibdad del Cuzco que su 
padre Topa Ynga Zapalla pobló, y no pueden pa 
ssar.alla por ser las tierras agras y de grande as 
pereza, como hemos dicho, aunque muchos capita 
nes y buenos soldados han procurado de las con 
quistar por ser la tierra muy rica; mas verni 
tiempo que va^'an, Deof avente (1). Estas sierras 
neuadas de los Andes dizen los mas de los pilotos 
y marineros que también comiengan su correndi- 
lla desde la prouincia de Culiacan, que es de la 
Nueua Galicia o Nucua España, y que corren como 
las otras sierras menores que tenemos refferido y 
que passan por muchas tierras y regiones hasta 



(I) Ms. deo fabatite. 





53* 

ar al estrecho de Magallanes. De manera que 
tenemos dicho y concluido con las tres cordilk- 
de las sierras que ay en estas partes, dizieodo 
iue en cada vna dellasay, aunque breuemente, 
que ay otras muchas y diuersas cosas que dezir 
las prouincias tan abundantissimas de oro y 
la y de esmeraldas, porque ay ampia materia 
a ello, y assi lo dexaremos para que otro lo di- 
mas eslensamente con su eloquencia. 



<i 



CAPITULO LXII 

EN DONDE SE CUENTA BREUEMENTE DE LA GRAN BRA- 
UOSIDAD Y DERECHURA (1) DE DOS CAMINOS REALES 
QUE LOS YNDIOS Y SE5I0RES YNGAS DESTAS PROUINCIAS 
MANDARON HAZER EN LAS SIERRAS Y EN LOS LLANOS 
CEBICA DR LA COSTA DE LA MAR 



Engrandescen y subliman en gran manera to- 
dos los amigos historiadores romanos las cosas 
que en sus tiempos hizieron los cónsules y sus 
cibdadanos, assi en las guerras que acometieron, 
que eran muy dudosas y aun asaz peliírrosas, como 
en las que edifíicaron dentro de Roma y fuera de- 
lia, las quales tienen por admirables y de gran ma- 
rauilla, de que nos prouocan a tener que conside- 
rar. Y como leemos estas cosas y las oymos con- 
tar, las tenemos agora a gran marauilla y aun 
cassi sobrenaturales, porque a la verdad, todas 
ellas fueron humanas, hechas y forjadas por hom- 
bres esforzados y animosos, y otros yngeniosos 
y de buen entendimiento, porque en aquel tiempo 
fueron señores do la mayor parte del mundo. Todo 
esto he dicho a fin que con mas justa causa y razón 
nos auiamos de admirar mas de las grandezas y 



(I) Ms. derectra. 



iliras qiK: los Yngas hizieron en esias lierras y 
jrouincias del Pcru, con ser viia senté barbara y 
I in letras: aunque losyndios eran de mucho enten- 
lo, no Tue tanto, que Eue vna ziíraaloquc 
igos romanos y anegos lo fueron en aquel 
licmpo. Porque los romanos y griegos fueron SJ- 
tissimos, y junto con esto bien esffor<;ados, no 
inrauillo que hiíiessen cosas dignas degra" 
loor y alabanza; mas estos Yngas me paresceipif^ 
i mcrescen ser alabados de sus obras S 
pe las grandezas que hizieron sio tener ninguna df 
iahiduria que los griegos y romanos tuuieron. 
verdad que si estos Yngas tuuieran coronistas 
■jvie pussieran por memoria y en escripto los he- 
i de todos ellos y de sus capitanes y fuertes 
.oldados, nos dieran noticia y contaran de todas 
Illas. Absimismo nos dieran relación y t 



.737 

vrrueics i^iuiras y deslruycioncs que los fuertes es- 
pañoles hizieron en todas estas prouincias. \''na 
cosa dij^o, que [si] como fue poblada esta tierra 
Jde <^ente] desnuda y sin armas deffensiuas y often- 
siuas, la uvieran poblado gente de razón y fuera 
armada y tuuiera artillería y arcabucería y bue- 
nos cauallos, primero que tomaran tierra en algún 
puerto, que fueran por ellos muertos y hechos pe- 
damos cruelmente; mas con todo esto fue grande la 
multitud de los españoles que en ella murieron a 
manos de los yndios. En fin, al fin la quistion y pe- 
lea fue con yndios desnudos que no alcanzaban 
ningunas armas como las tienen los españoles; que 
si essas tuuieran, ¿quien bastara a tomar por fuer- 
<^ aquella gran fortaleza del Cuzco, con las otras 
fuerzas que estauan en Tumbez y eñ otras partes? 
Mas, ¿que digo? aunque estas gentes fueran mas 
fuertes y de grande animo y tuuieran las armas 
que se pueda pensar, ¿donde no entraran y passa- 
ran los ynuencibles españoles, con el gran valor y 
animo que tienen, que no las conquistaran, como 
lo han hecho en Roma, en Ytalia, en Francia, en 
Alemana y en otras partes, como en tierra de mo- 
ros y turcos, y agora en estas partes de las Yn- 
dias, que con gran virtud y esfuer<;o y valerosidad 
lo han todo subjetado y puesto debaxo de la real 
corona de Castilla con el calor de los revés della? 
Mas con todo esto los españoles tuuieron tanto que 
hazer conello^, que con ánimos ynuencibles fueron 
menester las fuereras que mostraron, hasta que ton 
ayuda de Dios, cuya causa amplifficauan, los ven- 
cieron, para que se plantasse entre ellos nuestra 



Janctafeecatholica ysepredícasseelsanctoEain' 

Jelio para que todos se saliiasseii.y tuuiesaenc''' 
Boscimiento de Dios verdadero, pues losteniaeí*' 
laftítdos el demonio. ¿Que mayor grandeza y lof 
§udo ser [que] la que estos señores Vngas leniaí*' -. 
|uc posseyan desde la prouincia de Popayan y d^"^ 
3 hasta las tierras y gouernacion del Ghik^'^ 
ly de vtia parte a otra mili y doscienlas leguas, 
foco mas o menos de lonsjilud? Todas estas prouin- 
y regiones ganaron los Vngas a ruerna de ar- 
Inas, en donde ellos y sus capitanes hizieron en ar- 
s cosas de gran aiaban(;a y de grande animo y 
[■sfuervo, que si estuuieran puestas por escripto se- 
Í;un su calidad, nos pussieran en grande admira- 
lion. Pues las subtilezas y ardides que vssauan 
a sus enemigos y contrarios, y los engaños de 



se contiene en la co^ta de la mar. y el oti-o por V.l 
serranía, los quales estauan bien abiertos y lim- 
pios, que eran de longitud de mili leguas? Estos 
dos caminos yuan tan derechos que era cosa raa- 
rauillosa vellos en aquel tiempo de la felicidad y 
prosperidad, como muchos de los primeros con- 
4)ntobulores los vieron, que mas paresclan salas 
moy limpias y barridas que caminos reales, que 
cierto fue esta vna obra la mayor que se a visto 
jamas en el mundo, porque sin duda ninguna exce- 
dió a todas las obras romanas. Y porque nadie no 
piense que hablamos de gracia y que todo esto 
que dezimos es hablilla y deuaneo, diremos lo que 
se contenia en cada pueblo y lo que hazían los Yn- 
gas en ellos. Quanto a lo primero haremos min- 
cion del camino real de los Llanos, que es en la 
costa de la mar, el qual, comentando desde la 
prouincia de Popayan, yendo házia la gouerna- 
cion del Chile, yua por entrambos lados todo ta- 
piado con vna muy ancha y gruesa pared de ta- 
pias de dos estados y medio de alto, y tenia el ca- 
mino de ancho quarenta y cinco pies, poco mas o 
menos. A trechos Sestc camino passauan muchas 
azequias de muy linda aytia que se Imya de qua- 
tro o cinco leguas, en donde eslauan plantados 
muchos arboles de diuersas frutas de las que en- 
tonces auia en la tierra, que gozauan dellas, es- 
tando maduras, los Yugas y sus capitanes quan- 
do por aqui passauan. De manera que muchas ve- 
zes acontecía a estos señores Vngas (1) con toda su 

(O T«h.d<,^,-. 



540 

y gente de guerra yrdebaso de aquella ar 
fcoleda, que cstaua muy espesa, sin que el sol les 
lliesc ninguna pesadumbre ni les fatigasse, porque 
ntenoche lo iiuian regado con mucha apa. 
Issi que gozaiian por aqui de mucha l'rescura.V 
■o que st tenia en mas era que estauan muy junio 
~B las azequias muchos arboles de ¡^iiauos y de pal- 
las, que son como peras muy grandes, y mullís, que 
Inlre ellos es muy preciado árbol y tenido en mu- 
Iho por los razimos y simiente que produce, pati* 
liazer vino aloque, como atrás queda dicho. Esta' 
a los lados desie camino real otros dos camino* 
terales que también estauan cerrados con do& 
¡Daluartes muy anchos y fuertes, y quando a¡gu0 
Vnga pasaua por estos tres caminos, el yua en 
lodio dellos y le seguían los que tenían cargo de 
r la litera en que yua, que eran mas de seis- 



í^eruicio y de carica yuan por los otros dos caini- 
iios colaterales, que ninguno dellos passaiia al ca- 
mino o calcada de enmedio sino era quando el 
Ynga los llamaua, que cntrauan por vnos porti- 
llos que estauan de trecho a trecho; ni menos pa^ 
ssauan de la otra vanda (1) al campo por los por- 
tillos que tenia, sin gran pena que cstaua puesta. 
Tan disciplinados estauan estos capitanes y solda- 
dos, que caminando o passando por algún pueblo 
o por algún sembrado ninguno se atreuia a tomar 
cosa alguna, y si la tomaua, luego el dueño de la 
sementera o de otra cosa lo mataua sin que al ho- 
micida se le diesse alguna pena, o le hazia su es- 
clauo, o le cortaua la mano derecha y se la col- 
g^aua al pescuezo y assi lo embiaua. En muchas 
partes deste camino real, como es arenoso (2) y 
corre[nJ por aqui en sus tiempos muy grandes y 
terribles vientos, cegauan y se ciegan los caminos 
con la mudanza que haze la arena de vna parte a 
otra con los vientos terribles que corren. Y para 
obuiar esto mandaron los Yng^s que se pusiessen 
de trecho a trecho muy grandes montones de pie- 
dras, como piramidales muy altc-^s, y esto se hazia 
en donde no auia tierra para hazer tapias, porque 
los viandantes ventes v vinientes np herrassen ni 
perdíessen el camino hasta que encootrassen con 
las tapias. Assimismo tenian mandado los Yngas 
a todos los curacas y señores yndios de los pue- 
blos comarcanos, que de mes a mes, o de ciertos 



(i) Ms. vanda, vanda. 
(2) Ms. arenoso^ arenosa. 



:42 



minos reales para que los barries: 

len, reparandolOb si se auia cavdo algi# 

) tapia o algún montón de las piedra^ 

s, o estauan cubiertos con la arena. ' 

or lo consi;;uienIc mundo que todas las 

e agua que auia por este camino real se 

n desde sus nascimicntos hasta adonde 

■rar y a consumir, y que se podassen 10- 

l-lioles fruíales, chicos y grandes, y los 

les que lleuauan fruta qtie estauao por 

I, porque se gnardaisen y se conserua- 

) tiempo, todo ]o qual se hazia assi.so 

¡erte. Oeste tan 9oberuioso camino de 

ytantasyian diuersas cosasque dezir, 

Tiuchas grandezas que ay en el. que por 

blixidad las deso de poner, porque no me 

contarlas, para que otros de mayor suffi-. 

■ de mas facundia y eloquencia las diga[n]i 

ira del otro camino que esta en la sie- 

I de los Andes, que cieno es cosa muy ad- 

r su gran brauosidad y lo que en el se 

Icomo abaso se dirá. 



A 



■E3< 






CAPITULO LXIII 

EN DONDE SE PROSIGUE Y CUENTA LA GRAN BKAUOSSI- 
DAD DEL OTRO CAMINO REAL QUE SE CONTIENE EN LA 
serranía, y DE OTRAS MUCHAS Y DIUERSAS COSAS, 
QUE LOS YNGAS Y SE5Í0RES DESTAS RIQUISSIMAS PRO- 

UlNgiAS MANDARON HAZER 



Pues auemos dicho breuemente y dado cuenta 
del camino real de los llanos y las cosas que en el 
se contenían, bien sera que con otra breuedad di- 
gamos de la gran brauosidad del otro camino que 
se contiene y esta en la serranía, que llaman el 
menor. Cuanto a lo primero, auran de saber que 
este camino va tan ancho, y tan espacioso y largo 
como el camino de los llanos, excepto que no tiene 
aquellas cercas de tapias y baluartes como el otro 
camino de los llanos, y si algunas cercas o pare- 
des auia eran muy pocas. Era cosa de ver como en 
muchas partes yuan, y están el dia de oy, cortadas 
las grandes sierras por medio, que son de biuas y 
reztas peñas, y en otras partes, y el camino esta 
hecho de cal y canto y de argamasa muy fuerte- 
mente. Y esto era en donde se hazia o auia alguna 



&14 

Jiiebrada honda, o pequeña y de mal pays, porqii'^ 
Ibuxauan y allanauan los cerros, o los pariianp^ 
^edio, o allanan los valles hondos y las qaebt*^ 
s en donde era menester, porque iodo el cai<*^ 
lo l'uessc derecho y no tortuoso, ygual y llaii*^'^ 
lierto que esia obra fue, según a dicho de niTT 

vna de las j>Tandezas que ha auido en medr 
larte del mundo, porque a lo que dizen mucho^ 
lúe vencía y sobrepujaua a las altas y grandes pi ' 
Bamides de los egipcios y aun a las caK'adas y* 
Bbras de los antigos romanos, con las otras muy 
Intiguas que se cuentan de las siete marauillas 
Bel mundo, y puestas y eu su tanto. Y il i muclioi 

í yndios de los antigos quieren dar la gloria 

la honrra destos tan soberulosos ciminos a 

puaynacapa Ynga, aunque otros mas amibos di- 

■un que los mando hazer Pachacoii Capac Yn^a 



5*j 

11b, o con que herramientas la caunron, no tenien- 
do ningunas de hierro, ni de azero, sino de cobre, 
quebrando las duras peñas y diamantinas piedras 
que tenia. Y que tantos años o tiempos estuuieron 
en partir esta sierra tan alta, porque sin duda de- 
uieron ser muchissimos millares de yndíos los que 
anduuieron trabajando en esta obra tan soberuia, 
porque [unos] cauauan la sierra y otros quitauan 
las piedras y las l]e[va]uan buen rato de alli, como 
paresce el dia de oy. También es de notar y ver 
aquella gran derecera que tenia, que no yua tor- 
tuoso, ni rodeaua cuesta alguna, ni ciénega gran- 
de o pequei^a, porque si las auia mandauan ha- 
zer en ellas vnas calgadas bien anciías y fuertes, 
de argamasa o de piedra 4osca y lodo, o de céspe- 
des, por donde passnuan todos, yentes y vinien- 
tes, sin peligro alguno, como parescen en las la- 
gunas hondas de Jaxaguana y de Omasuyo y de 
otras partes. Tenían los Yngas en estos dos cami- 
nos reales, desde la cibdad de Quito hasta el Cuz- 
co, cabera del Ymperio, puestas de trecho a tre- 
cho muchas postas de yndíos que llaman chas- 
quis, para saber muy en breue las cosas que lia- 
zian sus vasallos y gouernadores que tenían en 
cada pueblo o prouincia. Desde Quito se sabia en 
el Cuzco dentro de quatro o cinco días, que ay 
mas de quinientas leguas, y desde Lima se sabia 
acá en el Cuzco en dia y medio, que ay ciento y 
veinte leguas, y de Guamanga se sabia en veinte 
y quatro horas, que ay sesenta leguas; de las 
Charcas en dia y medio, que ay otras ciento y 
veinte leguas. De la gran prouincia del Chile 

G, o» 9»NT* Cl«».-IV. -3.' 3S 



546 

lorriun las postas quatrocienias o quinieniasL^ 
Juas dentro de quatro o cinco días.; de mane' ^ 
le estos chasquis o postas corrían en quatro ^. 
neo dias, que era cosa de notar. Quando sal.^^ 
posta del pueblo desde donde lo cmbiaua-^ ' 
Ion el mensaie, auia de \x a todo correr, si^ 
■ escansar, hasta la otra posta, el qual jua dan 
I iiozcs y diziendo: Icuantate. leuatitale, calta{ff^ 
í,s- (itpalos V cíñete la manta, que vengo de prie- " 
i coit vit mandado que llenes adelante. Y en lie- " 
lindo le deria en breues palabras lo que le auian 
lucho, y assi corría hasta la otra posta dando boies, 
[■ desta manera corrían las postas, que en cada le- 
a }■ media, que los yndios llaman topo, auia qua- 
Iro postas, y en cada posta auia quatro yndios. Assi 
e estos yndios eran en todas sus cosas muy curio- 



r>47 

disciplinados en l-^io. que no lo hizierdn.conio arri- 
ba queda refíerido. En e>tos tales tambo::) o apo- 
ssentos estañan muchas cosas puestas en deposito, 
como eran los bastimentos que se requerían tener 
para el exercito quando tenian algunas guerras, 
porque auiendo paz no tocauan en cosa alguna, 
porque entonces no los auían menester. Assimis- 
mo auia muchas mantas ricas y camisetas de lana 
y algodón, calgado de cuero y de enequen para los 
soldados, que llaman los yndios» ojotas, y otras 
muchas y diuersas cosas, que todo esto dauan de 
tributo sus vasallos, que (1) muchos apossentos y 
cámaras estañan llenas de todas estas cosas; las 
armas con que peleauan estos yndios comunmente 
eran hondas, como mallorquines; arcos y flechas, 
como scitas; picas largas, como romanos, que eran 
de palma; dardos, porras, hachetas, alabardas, y 
en los cabos destas armas trayan por hierros oro, 
o plata o cobre, según la calidad del yndio. Y las 
celadas eran de media plata o cobre del todo, y los 
jubones eran de mantas, estofados o embastados de 
algodón, que ninguna flecha los passara, todas las 
quales cosas, con otras muchas, estauan en estos 
tambos o apossentos bien guardados. Otro si, te- 
nian en estos depósitos, muchas papas, chuño, qui- 
nuas, cocas, hondas, arcos, flechas, greuas y otras 
diuersas armas, con otra ynfinidad de bastimen- 
tos, especialmente el mahiz tremes, que les tu- 
raua mas de ocho años por ser rezio y muy duro, 
que no se les dañaua ni comia de gorgojo, poco ni 



(i) }A%. gut fH, 



5« 



{ 



Bcho, que todo lo tenían desgraníitlo. Tambicf* 
Hijín firan cantidad de rebaflos de carneros y on^r^^ 
I de la misma lierra, y repartidos en diuers<7''''^v^ 
tblos y lugares, los quales estauíin dedicados a ^^ 
l[o del ydolo Sol, y estos se guardauan con gtai^ 
|.-lidad como cosa sancta y sagrada. Ninguno se"*^^ 

a tomar algún carnero ni oueja por gran 

iresbiilaü que tuuiesse. sino era el propio Ynga, 

lual los tom;iua cada y quando que los aiiia me- 

Iter, principalmente quando andaun en las gue- 

s contra algunos rebeldes, o quando conqiiis- 

a de nueuo alfiunas tierras. Si por dicha al;;uii 

Lio de qualqtiier estado, calidad o condisciun 

í fiiesse. mataua algún carnero destos, o to- 

a otia qualquifra cosa que cstuuiesse dedica- 

I dios Sol, era tenido por maldito y descomul- 



L-^K)^ h.izian v]iÍLl;iJr>-, LriitL-na^, iiiiH.irc^, Llt_-/i-na> 
de niillarrs, crnU'ii.t> de millares y euLiiL().>. .V^.^i- 
mi.>iiu) eoniauaii j^or e>l().> ñudos las sucessiones 
de los tiempos autillos, y quantos reyes Vni>as 
u\ o, y de sus nombres, y qu¿uuo rey no cada vno 
y que liedad tenia quando murió, y si l'ue bueno o 
malo y si fue valiente o couarde; finalmente, lo que 
se podia sacar de nuestros libros se sacaua de los 
ñudos destos cuypos. Ellos tenían grandes monto- 
nes destas cuentas o ñudos, en vnos aposentos, a 
manera de registros, como los tienen los escríua- 
nos reales en sus archiuos, de manera que el que 
queria saber algo no hazia mas de yrse a los que 
tenían este officio y les preguntaua:¿quanto tiempo 
ha que aconteció esto?; y, ;que es lo que passo en 
los tiempos antigos entre los Yngas?; luego mos- 
traua muchos cuypos o cordones, y sacaua dentre 
ellos el que auía menester, por el qual y por los ñu- 
dos daua cuenta y razón de todo lo que le pregun- 
tauan; v assi auía escuelas de muchachos en donde 
aprendían estas cosas y otras muchas. Los passa- 
tiempos que tenían estos yndios para holgarse era 
yr a caga de venados o de liebres, o jugar al belor- 
to, o a la chueca, o a la pelota con las nalgas (1), 
que se haze la pelota de ciertos ncruios y de leche 
de ciertos arboles, y es tan grande como una bola 
con que juegan a los bolos. Y tienen estos yndios 
vnas ílautillas con dos agujeros arriba y vno aba- 
xo, que llaman pingollos, y con estas flautillas 
cantan sus romances, que se entiende claramente 



(i) Ms. iuat¿ns. 



K" dizen. Y con ellas Uainan a las yndias y i 
iioi.M';, de noche, las que están encerradas c(v 
:as,is y en las de sus amos, y como entienden 
n tañe el pingollo se salen escondidamenie v 
l-.in con ellos. Jugauan con vn solo dado de hue- 
I qiiadrado, que tenia vno, dos, tres; quatro, cin- 
Tpunlos, y se -ianauan todo lo que tenían, hasta 
Jdar en cueros. En el Collao, que es vna grnn 
;ia, biuen los yndios, por la mayor pane, 
Is de cient años, y los sombreros que traen son 
Bpaja, teOidos de negro, que parescen morteros 
Bpalo, y traen los cabellos largos, hechos cris- 
romo sus mugeres. Solían traer estos yn- 
|s a fuerza de brafos vnas piedras muy gran- 
iranJolah con muchas cuerdas largas debe- 
í y de enequen. p.ira edificar sus fortalezas, y 



mando tributar, y entre otras cosas que dauan de 
tributo fue dar muchos canutillos de piojos. Quan- 
do estos yndios labrauan algunos edifficios sump- 
tuosos y soberuios, o alguna fortaleza, para poner 
vna piedra grande sobre otra labrauanla primero, 
y antes de subir la piedra arriba ponian primero 
mucha tierra al pie de la primera piedra assenta- 
da, hasta que emparejaua con ella. Y luego po- 
nian vnos morillos largos y gordos, de pino, sobre 
la tierra pisada, y por alli subian la otra a fuerza 
de braceos. Y desta manera, estando arriba, la en- 
caxauan muy bien en la otra de abaxo. Y tanto 
quanto crescia el ediíficio tanta tierra hechauan al 
pie de las piedras assentadas, muy bien pisada y 
hollada, y ponian otras vigas mas largas y por alli 
subian las otras, que eran muy grandes en dema- 
sia, y después de hecho esto quitauan las vigas y 
toda la tierra y luego parescia hecha la pared sin 
tener mezcla alguna. El gran templo del Sol, que 
agora es monesterio del bienauenturado señor 
Sancto Domingo, es todo (1) de piedra quadrada, 
y la mezcla que tiene es de plomo y media de pla- 
ta, y las puertas de la casa y enmaderamiento que 
tenia, y los marcos y vmbralcs, eran de vnos ar- 
boles muy preciados entre ellos, los quales trayan 
de los valles de los Andes, y estauan chapadas de 
oro fino y de muy ricas esmeraldas. El templo del 
Sol que estaña en el Cuzco era como el pantheon 
de los antií^os romanos quanto a ser morada de los 
dioses, porque en ella pussieron los Yngas los dio- 



(i) Ms. /oíit. 



c loiliis las prouincias que conquistaron, e*" 
3 i'uiia ydolo en su particular assienlo, hazie** 
leb culio y veneración los de su prouincia co^_^ 
]j;;islü excesiuo de cosaii que se irayan para S^^,. 
i o, y con esto les par esc i a que teníanse ^. 
s prouincias ganadas. Todos los tcmplos^''^^ 
terios desla tierra se llamauan acllagua- "^ 
J, que quiere dezir casa de recocidas de donie- 
B. Quando Mango Viiga y todos los yndios se al- 
§-on con la liena cercaron en la cibdad a mu- 
s españoles, los quales se recogieron a vna 
:i muy i^rande, y en donde estuuteroD mucho 
Inpo cercados hasta que de la cibdad de Lima 
\Íno socorro. Los yndios quissieron quemar 
. vezes esta casa por mandado del Yoga, J 
■^rilaron muchos tizones ardiendo sobre ella 
\ ie quemo por mucho que ellos lo porlia 



J 



553 

le como madre piadosa y de gran misericor- 
1 dio fabor y ayuda a los que poco podían, y a 
la causa los xpianos dedicaron t-Mn casa en 
lesia mayor, en honor y reuerencia desia sa- 
itissima señora nuestra, y agoni es cabera de 
¡spado. 



I 




CAPITULO LXI\' 

f E LA SOÍ.RNIDAD QUE LOS YNGAS HAZL\N QUASíX* | 

.r,l-JERAUA\ LAS OREJAS A SL'S VASALLOS, QCEE^*' 
■OMO DALLES HOKDBN DE CABALLERÍA, Y DE LASC* 
f 1MON1AS QUE TESL^N QUAXDO SALÍAN FUERA DE S*^ 
PALACIOS CO> Sü REAL CORTE 



s agora que sera bien dezir de la ma 
: forma como estos señores Yngas agujera-' 
Ls orejas de sus vasallos, como atrás queda 



DCk) 

quales yuan adonde el gran señor Ynga estaua y 
alli le pedían con gran humilldad que tuuiesse por 
bien hazer caualleros a aquellos mancebos sus va- 
sallos. Y el Ynga les dezia que si baria, mas que 
primero hiziessen lo que eran obligados de hazer, 
y con esta respuesta yuan todos muy contentos a 
sus casas; las cerimonias que auian de hazer y 
cumplir eran estas. Primeramente, los mancebos 
que se auian de hordenar en caualleros auian de 
ayunar treynta dias, que era abstenerse de llegar 
a sus concubinas y aun a sus mugeres ligitimas, 
si alguno dellos era casado, y que no comiessen 
ning^una sal ni axi , que de las otras cosas bien 
podian comer en abundancia. En estos dias del 
ayuno trayan todos los electos vestidas vnas ca- 
misas largas y muy blancas, de algodón, y en 
los pechos tenían vna manera de cruz -f, y estas 
no se las vestían en otro tiempo sino era en este, 
y poníanse vn calgado de totora, que signiílcaua 
que auian de trabajar mucho en seruicio de sus 
dioses y del gran señor Ynga. A los quinze dias 
del ayuno se ajuntauan en la pla^a todos quantos 
se auian de hazer Yngas, o caualleros, y de la pla- 
cea, sí estañan en la cibdad del Cuzco, subían co- 
rriendo por vn cerro, en donde en lo alto del es- 
taua vna guaca que llamauan Guayna Cauri, que 
quiere dezir proeua de mancebos, y los que mas 
presto subían y abnjauan eran tenidos en mucho. 
Poníanse en medio de la plaqti desde el primer día 
que ayunaiian hasta el postrero, y sentauanse de 
cuclillas en el suelo, en borden, muy callados, y 
luego venía alli la parentela de cada vno dellos 



I ponían ü cada m.ir.ccbo vn;i lan(,-a de paltiiien 
s miinos, que las icnian jumas y puesiaicomo ^ 
laiido esLati redando. Y luego lesde/ianlospi' 
J-ientcs: mirad, hijos, y lened atención en la hof' 
lien que ayora aueis de recebir, que no es panii*" 
. ni para dormir, sino para irabaxav y pele^ 
lalieniemente en las guerras en fabor del grJ* 
leflor, y no seréis malos, ni traydorefe, porque &*^ 
■cis semejanies a los demonios. Especialmente s^ 
Jéis muy obedientes a nuestros dioses y a vuesirc^ ' 
■ladres y a vuestros mayores, que son los sacerdc^ 
les y viejos, y seréis muy diligemes en todas la^ 
losas que liizierdes, y correréis mucho contra loír= 
|.nL-ni¡';oa y no huyreis dellos. Y quando el grar» 
feñor Ynjí.tos cmbiare a llamar, luego verneis a^ 
o que os manda, porque a el solo aueis de ohe- 
■ en todas t.ts cosas, porque os quiera mucho. 



557 

uan toda la pla^a con vna cadena de oro fino que, 
según las gentes díxeron, era muy larga y de 
gordor de quatro dedos, que cercana toda la pla^a, 
y la ponían sobre muchos horcones de plata que 
serian de alto como de vn estado de hombre, la 
qual cadena y horcones trayan muchissimos yn- 
dios de seruicio. El Ynga llamaua a los mancebos 
electos para hazer caualleros, a los quales hazi»T 
vna platica larga, amonestándoles a que fuessen 
buenos y leales a sus dioses y a su patria, y luego 
les preguntaua si le auian de seruir lealmente en 
las guerras y si querían ser Yngas; ellos respon- 
dían con humilldad que si. Yten mas, les pregun- 
taua si auían de ser grandes sufridores de los tra- 
baxos, y si auian de ser valientes hombres con- 
tra sus enemigos; ellos respondían a todas las co- 
sas, díziendo que si, y luego el Ynga les dezia: 
pues yo lo quiero ver por experiencia en vosotros, 
Y assi luego mandaua a los maestros de las ceri- 
monias y a los officiales de agujerar las orejas, 
que híziessen sus officíos, los quales los hazian 
vnos mejores que otros, con vnos pon<;ones de oro 
ardiendo como brassa, que los callentauan en vnos 
fuegos que tenían en vnos brassericos. Después de 
agujeradas las orejas, los maestros de las cerimo- 
nias les ponían vnos zarcillos de oro, o de plata^ 
si eran hijos de los grandes curacas o señores Yn- 
gas, y a los demás les ponían los arillos de cobre o 
de oja de palma, no pendientes, sino dentro de los 
agujeros, y les dezian ciertas palabras como que 
les hechauan algunas bendiciones. Estos arillos 
que les ponían a los Yngas que eran mancebos 



768 

luando se armauan caualleros, eran pequeflns, T 
lomo andando el tiempo que ellos crescian masfH 
Med;ii, assi yuancresciendo y engrándese iendose 
lis puntas de las orejas, mas y mas, y coafonn^ 
lomo crescian se ponían los arillos, que los vuíl* 
Ingrandescicndo, y por esto tenían, como dÍgC7' 
las puntas de las orejas, largas. Acabada esta gr»* 
lolcnnídad, luego todas las parentelas de los s^^ 
laliidos en Yngas, que eran muy muchos, oífre^ 
;ian ciertos carneros y ouejas muy grandes y gor 

alli los matauan ysacrifficauan al diosSoI — 
[■ los agoreros y liechízeros que alli cstauan pre — 
■entes para este cftecto les catauan ;i) y mirauan* 
los corazones, y si estauan tiessos y rezios deziai» 
l|oe auian de ser valientes hombres y para mu- 
uyos eran aquellos carneros. Y si no salia 



559 

hecho el Ynga que estaua presente, en las tierras 
que auia conquistado. Acabadas estas solennes 
fiestas, los que se auian hordenado en caualleros 
Yngas se yuan a sus casas, cada vno con su paren- 
tela, y quedauase el Ynga en vna tienda muy rica 
que se ponda en medio de la pla^a, acompañándole 
las quatro parcialidades que auia en la cibdad, que 
eran Anan Cuzco, Hurin Cuzco, Tambo Appo y 
Masca Payta, que eran todos caualleros de su lina- 
ge. El Ynga y todos los otros Yngas y curacas y 
señores que se quedauan con el en la pla^a torna- 
uan de nueuo a emborracharsse quatro dias ente- 
ros con sus noches, y después se hazian alli otras 
muchas fiestas y passatiempos de gran regocijo 
por otros quatro dias, de manera que eran ocho 
dias enteros. Passados estos dias de la borrachera 
se yua el Ynga a sus palacios con gran magestad, 
assentado en vna littera muy rica, de la manera 
que auia entrado en la pla^a, y luego los yndios 
de seruicio, que eran muchissimos, que no eran 
Yngas, tomauan la cadena de oro y los horcones 
de plata y la lleuauan [con] todo al templo del dios 
Sol para ponella en recaudo en la casa del thesoro. 
Desia cadena de oro dizen algunos que dieron no- 
licia della a la Magestad del rey Don Carlos quin- 
to máximo deste nombre, para que hiziesse con- 
traminar el monesterio del señor Sancto Domin- 
go, donde dizen que estaua guardada la dicha ca- 
dena, porque los quatro exploradores españoles 
que entraron primero en el Cuzco la vieron, y que 
después los yndios la escondieron, porque no pa- 
rescio mas. Su Magestad, como bueno y catholico 



5f}0 

kpiaiio y zelovissimo del seruicio de Dios, noto 

[quiso haz LT, antes dixo que el noauianascidopira 

Idcrribar los templos dedicados a Dios, por cubdi- 

cia üe vn poco de oro, sino para edificar y ¡euatiur 

s de nueuo en donde se alabasse y glorif ücasse 

Bsu sanctissimo nombre; palabras lueron esus di- 

■clias Idign.is] de tal varón y de animo spianissimo 

iTodas las vezes que los Yngas salian de la cibdiil 

lo de sus casas para yr a los templos para hazcr sus 

Isacrifñcios, lieuauan delante de si vn guión puesio 

n vna vara alta, hecho a manera de mitra ¡jrandí 

redonda, que tenia muchas plumas de diueríss 

Icolores, y con mucho oro fino y esmeralJaí 

■elumbraiian mucho. Y la littera en que yu 

J i-hapada de oro y esmeraldas y plumajei i.'i 

Ibiiena de diuersas colores, y lo lieuauan los ma^ 

[principales yndios que a u ¡ a en toda 



CAPITULO LXV 

EN DONDE SE CUENTA BRRUEMESTE EL NUMERO DE LOS 
HERES QUE tenían LOS YNDIOS DEL PERÚ EN CADA VN 

aRo, y de las cosas que hazian es ellos para el 

bien y proüecho de sus repúblicas, y de otras 

cosas que ay muy curiosas de saber 



Acerca de lo que toca a los meses que estos yn- 
dios del Perú tenían, digo que eran doze, como nos- 
otros los tenemos; empero no tcniaii lanto.i dias 
como los nuestros, y assi tenían ireynta dias y no 
mas, y comengaua el año dellos desde primero día 
de Junio, que ellos Ilamauan Auca Ycuxqui Yquiz, 
que quiere dezrr mes de las holgani^as. y assi no 
trabaxauan estos dias a causa que el otro mes ve- 
nidero auian de trabaxar mucho. 

El secundo mes se dezia Chanaxiia Yquiz, que 
quiere dezir mes de trabados que es el mes de Ju- 
llio; en estos dias labrauan y barbechauan laS tie- 
rras todos quantos yndios, yndias y muchachos 
auia, que auian de sembrar sus mahízales y otras 
legumbres. Y en estos dias hazian todos ciertas ce- 
rimonias a sus falsos dioses, los quales derrama- 
uan en los ríos y acequias todos ios breuajes y chi- 
cha del vino que tenían, para que sus falsos dioses 

o. rn !^^lin CI..Í..-IV.— 3,0 M 



562 I 

i diesscn muchiis aguas y pluuias, con raudws 
[rucios y mantenimientos de las cosas que auian 
c sembrar, y el yndio que mas derramaua era te- 
ido en mucho. 
El tercero mes se dezia Citnya Yqiiiz. que es el 
ftnes de agosto, que quiere dezir mes de ias sem- 
iraduras, y en este tiempo sembrauan su mahiiy 
as semillas y legumbres que tenían, y venida ii 
iide dexauan temprano de trabasar y se holija- 
luán mucho los vnos y los oíros y juyauan susjut- 
Los que lenian, y con aquello descansauan. 

El quarto se dezi.1 Puzqua Yquiz, que quiere de- 
lir el mes de las te.vidumbres, que es el de Setiem- 
Ibre; en esiomestexian, todas quantasmugeresaoia 
Ideliedad, las mantas y camisetas que podían labrar 
,* hazer, de lana y algodón, que a la vista de todos 



563 

ztllos Yuyas, en donde se gnstauan los vinos de la 
chicha que los dias atrás se auian hecho, porque 
estos dias eran de graude plazer y alegría y de 
grande festiuidad, que todos los guardauan como 
fiestas de gran solcnnidad, que ninguno yua al 
campo a trabajar, ni a otra parte afguna; sola- 
mente (a) ver estas fiestas y grandes cerimonias. 
El séptimo mes, que es de deziembre, se llama- 
ua Cama Yquiz,.que quiere dezir el mes de los en- 
sayamientos y represenlac Iones de batallas en la 
tierra, y en este mes mandauan los señores Yngas 
- a todos sus capitanes y soldados que se ensaya- 
ssen vnos con otros a manera de batalla, y el, se 
ponía en vn iilto con toda su corte para vellos muy 
bien. Ponianse, pues, los vnos a vua parte, y los 
otro&.a la otr•^ tantos a tantos, en sus esquadro- 
nes, y luego comeni;auan a tirar con las hondas 
vnas ciertas tVuctas que eran duras, y con estas 
peleauan muy gentilmente, que salían muchos yn- 
dios bien descalabrados, y algunos morían de las 
heridas que les dauan; en fin, que para burlas era 
peligrosa, y para veras era cosa muy liuiana, aun- 
que pessada. 

El octauo mes, que es el de enero, llamauan 
Pura Opia Yquiz, que quiere dezir ti mes de las 
venidas y de las correrías, porque en este mes se 
emborrachauan señores y vasallos, chicos y gran- 
des, que era gran lastima de ver quaics andauan- 
Y después de auer beuido mucho sallan los hom- 
bres a vn campo llano con vnos tizones grandes 
ardiendo en las manos, y luego corrían vnos por 
la vna parte, y los otros por la otra, y el que mas 



i 



torria y e! que mas prueuas hazia le tenían en 
icho. 

El noueno mes, que es hebrero, llamauan los 
KndiosCacmaYquiz, que quiere dezir el mes Je las 
Jl;ibrani;as; en estos dias limpiauan las tierras para 
Isembrar adelante el mahíz tremes, y dezianquelo 
Ihazian por no estar occiosos y por no trabajar los 
Idias que venían, y para esto les ayudauan sus pro- 
¡as mugercs y los hijos. 
El dezimo mes, que es el de mar<;o, se dezia Ru- 
Bra PaucaYquiz, que quiere dezir el mesdeUís- 
Iperan^a: en este mes yuan lodos a los templos Je 
■sus falsos dioses para hazer ciertas cerimonias 
Bdiabolicasy pesaimas, y después desto no liazían 
Icosa alguna, antes andauan hechos vagamunJos, 
Bpasseandose porla cibdad y por el campo. Y con 
rran ahuii- 



de los cliicos y grandes, de que liol^auaii imiclio y 
andaii/in contentos y plazcnleíos. 

El dozeiio mes, que es el mes de mayo, Uama- 
uan Anday Mura Yquiz, que quiere dezir el mes 
de los plazeres, y era después que auian cojcido 
todos los friictos y los mahizales que niün: se po- 
nían todos ellos y ellas los mejores vestidos que 
tenían en sus casas, engalanándose mucho, y assi 
se holgauan. baylauan y cantauan ciertas cancio- 
nes de gran plazcr y regocijo. 

Aquí damos fin y remate y hazemos parada en 
contar mas de la descendencia y linaje de los Yn- 
gas y reyes de la cíbdad del Cuzco, y de la calidad 
y temple de todas estas prouincias y regiones tan 
grandiosas y riquissimas y abundantissimas de 
muchas y diuersas cosas. Por lo consiguiente, de- 
jaremos de contar también de los caminos tan so- 
beruios que aula en estas partes, y de los doze me- 
ses que tenían en el año estos yndios, porque si de 
todas las cosas que aj' en ellas uvieranios de con- 
tar muy en particular, nunca acabáramos, y :issi 
nuestra obra no fuera de las guerras mas que ci- 
uiles que uvo en el Perú, sino de las calidades y 
temple de la tierra. Mas, en fin, por dar remate y 
conclussion a estos cuentos, que con ellos auré 
dado harto fastidio al piadoso lector, diré en vil 
solo capitulo de ciertos gigantes brauos que apor- 
taron a estas prouincias, los quales \ inieron de 
ciertas ysla^ de la mar del Sur, y con clics dare- 
mos lin a la obra y tercero libro. 



CAPITULO LXVI 



JMO CIERTOS r.lGA.VTES APORTARON A LA PRO- 

||.<(CIA DE MA.S'TA. LOS QUALES SAUEKON DE VSAS 

i DE LA MAR DEL SUR, Y OESFITES FllESON 

Quemados cox fuego celestial, y clema de 
otras cosas quk av ex la tiekka 



vndios niiiv antiiíos v 



:>67 

Viejo, quanUo vieron llegar a estos vestiglos con 
tan "grande furia y soberuia, y de como les hazian 
tan mala vezindad, y de como no se podían dcffen- 
der (Icllos, temieron con gran temor, por lo qual 
lueijo a la hora :iuiss;iron dello por la posta a Topa 
Vni^a Yupangue, que a la sazón esiaua en la cih- 
dad del Cuzto. Embinronle a dezir en su embajada, 
como a gran señor y rey poderoso que era de to- 
das aquellas prouincias, los reniediasse Je la (en- 
diablada furia y crueldad de aquellos luz'iterinos 
monstruos que auian aportado a su tierní, que el 
capitán y gouernaiior Ynga que allí cstaua en 
tfuarnicion no los auia podido ni era bastante a 
heehallos fuera della. El Topa Vnga Vupangiie, 
por sustentar su reputación y conservar en paz a 
sus vasallos embio al curaca del valle de Chimo 
y al Gouernador Ynga (! ) que tenia en el pueblo de 
Piura, que eran grandes señores, con otros mu- 
chos yndios principales, por embajadores, para 
que considerando que gentes eran hablasscn con 
ellos y tralassen de paz si la querían tener con el, 
y si no que el les daria tanta guerra quanta ellos 
verían, de que les pesasse. Hmbiaüos estos mensa- 
jeros embio luego a llamar a sus capitanes y sol- 
dado^ que estauan en diuersos pueblos en guarni- 
ción, para que si los jirigíintcs no estuuicssen en 
proposito de darse de paz, yr contra ellos y becha- 
llos fuera de toda la tierra, ó matallos a todos, 
pues eran tan pocos en númoro, aunque muchos en 
ferozidad y braueza. Los embajadores fueron y 



508 

blaron con ellos por señas y los apaziguaron 

(mámente y les dieron tierras en donde biuie- 

I, que era esta su pretensión, aunque ,vna par- 

llidad dellos no quissieron la paz, sino seguirla 

Ierra contra todos aquellos que no se les vi- 

^bsen a dar por sus vasallos. V assi partidos los 

^nsayeros de allí, salieron luego a los pueblos 

larcanos, en donde comentaron hazer muchas 

■lertt-s. crueldades y fuerfas con otros muchos 

■les y daños, y como eran estos tan endiablados 

ferozcs no aula ningún natural y-ndio, por aní- 

o que fuease, [que] les osassc a resistir, ni me- 

s tomarsse con alj^uno dellos. En esto llegaron 

los embajadores de Topa Ynga Vupangue y 

lieron a estos ferozissimos gigantes perturba- 

■ la paz, como el gran scftor Vnga venia 

imino amenazándoles con líuerra, ham- 



560 

yuan, sino que loruina los lleuiísse a do quisiesse. 
y que mas querían estar subjectos en tierras age- 
ñas, que libres en las suyas con continuas guerras 
como alia auian tenido, y assidixeron otras cosas. , 
Las armas con que estos tales peleauan eran pie- 
dras muy grandes, que ari'ojauan con las manos, 
que de cada pedrada matauaii vn yndio sile acer- 
tauan, y con palos nudosos y porras que ellos ht- 
zieron después que llegaron a la tierra, porque 
ellos no truxeron ningunas armas, porque los sus 
enemigos se las (1) quitaron por vencimiento y con- 
cierto que entre ellos uvo. Estos dieron gran noti- 
cia de las muchas yslas que auian visto por esta 
mar del Sur, que después las vieron ios españoles 
que han n;iucgado por estas mares del Occeano 
que se contienen en derecho destas tierras hazia 
la linea equinocial, o en la misma linca. Estas tie- 
rras, o yslas. no se han descubierto desde acá, a 
causa que se comentaron por esta parte muy tem- 
prano las guerras mas que ciuiles entre los espa- 
ñoles; que la vn:i dellas descubrió acasso el capi- 
tán Ribadeneyra. como ya queda dicho atrás. La 
tierra que el señor de Chimo y los embajadores 
del gran señor Ynga seflalaron a estos gigantes, 
cu donde hicieron después su habitación, fue en 
la punta de Tangarara, que después llamaron los 
españoles la punta de Sancta Elena, y esto hizie- 
ron por consejo de los ynLÜos naturales de Manta. 
En esta punta que les (ue señalada no auia agua. 
ni leña, y diostles a dos fines: o que allí se murie- 



[Ij M.. /«. 



570 

>en de sed , o qne se faessen a biuir a otras partes 
is lexos, porque eran vezinos muy peligrosos. 
I- no quebrar con ellos; que viniessen despuesa 
liitarsse los vnos y los otros. Viendo ellos que el 
Jcflor curaca de Chimo y los demás embajadores, 
lomo les auian señalado aquella tierra tan estéril 
f mala, entendieron bien por que lo auian hecho, 
s ellos lo dissimularon lo mejor que pudieron 
|ior no tener trauacuenta con los naturales y con el 
;ran señor Yn¡ía, que ya sabían de su gran poJer, 
i assentaron en la tierra hasta en tanto que el 
liempo les di.'tesse lo que auian de hazer. Lopri' 
3 que estos hízieron fue cauar en vnas peñas 
hiuas que alli están, en donde liizieron vnos pot;os 
,rande hondura, de donde sacaron agua muy 
l)ucna y bien Tria, como el dia de oy se paresce. V 
t'iitrc'ianlo que sacauan el agua y se hazi.in 



1f 



f>7l 

dereboliiersse con las yniiias de allí y de las co- 
marcanas, porque ellos no truseron mugeres con- 
sigo, y como tuuiessen por fuerv'a con ellas mal¡i 
conuersacíon, dizen que laü matauan rompiéndo- 
las. Agrauiados los naturales deata gran maldad, 
tornaron de nneuo a los ;imena?ar con el gran se- 
ñor Ynga y con sus capitanes y soldados, y ellos 
por biuir en paz prometieron que de ay adelante 
no les harían ya ningún mal ni daño, ni les toma- 
rian las mugeres, ni lo que tenían, y que les serian 
muy buenos y verdaderos amii;os. Passadas estas 
cosas con otras muchas particularidades que dexo 
de -contar, se dieron a la pesca, como los naturales 
lo hazian, y a c;n;a de venados y liebres y de aues 
campestres y siluestres, de que se mantenían, de 
manera que no les faltauan ya carnes, ni pescado, 
que lomauan y pescauan con redes y fisgas. \'¡en- 
d ose estos endemoniados tanto tiempo sin muge- 
res, y el demonio que los traya engañados y cie- 
tíos y distraydos de la razón natural, hizieron vna 
gran borrachera, en donde comengaron a vssar el 
pcccado nephando, y assi estuuieron en este dia- 
bólico vicio muchos años, que ya no tenían ver- 
güenza ni se les daua nada vssallo publicamente. 
Los naíurales, quando supieron que estos yndfos 
luziferinos vssauan este tan maldito peccaüo, dc- 
zian que aquellos eran perros y brutos animales, o 
que eran demonios que auian salido del ynfiernoa 
este mundo en figura de hombres para obsiema- 
cíon del mundo. Para mi tengo creydo qua los yn- 
dios de Manta que vimos en nuestros días, depren- 
dieron de sus aniepassados y de los mayores des- 



inics csle üüibolico y horrendo vicio, por- 

|i.- el dia de oy lo vssan ellos en sus ritos y ceri- 

li.is y en sus borracheras. Juan de Olmos, ve 

lio lie ta villa de Puerto Viejo, quemo j;Tan can- 

1 destos peruersos y diabólicos yndios, como 

cia mayor que era alü entonces, aunque el 

icblo estaua en su encomienda, para que se apar- 

n desie tan pesiifero y lu^ííerino vicio, y nunca 

Br Olí echo cosa alguna, que todavía reyteran en 

Dizen mas los naturales, que estando vn dia 

■tos gigantes en ciertos sacriflicios pessimos y 

■sando el pcccado nephando. vino vn mancebo 

Buy hermoso, bolando del cielo, con gran res 

^iindor, y que derramo tanto fuego sobre ellos 

os quemo a lodos biuos, y que escaparon al- 

s dellos porque estauati dentro en la tierra. 

Ldo esto qu(.' los naturales cuentan se tiene en 



573 

gigantes, porque vitlo, no muy lexos de aqiii, todo 
lo arriba conlenido, con la ossamenta que alli se 
mostraua- También vido, no muy lexos de aqui, 
vnas fuentes manantiales y corrientes que su licor 
dellas sirue muchas vezes de alquitrán, o de pez 
muy buena, con que se calaffatean y adoban oy 
dia ios nauios que van y vienen del Perú, que 
muchos vienen a pnrar a este puerto solo a este 
effecto. Después, andamio el tiempo, Ueiioe! mar- 
ques Pigarro al pueblo de Chimo, en donde hallo 
otros huessos y calaueras de gvan disformidad y 
vnas muelas de tres dedos de gordor y de cinco 
dedos de largor, y tenian vn verdugo negro por de 
fuera. Dizen agora estos yndios del pueblo de 
Chimo, y lo oyeron de los antigos y passados, que 
estuuieron gran tiempo dos gigantes destos con 
vn gran señor curaca deste valle, tos quales biuie- 
ron con el ciertos años. Y que después el mismo 
señor los hizo matar porque comían entrambos de 
vna assentada mucho mas que vcynte yndios, y 
porque eran muy soberuios y follones, y assi Sf 
acabo la diabólica genealogía destos gigantes. 
* En el pueblo de Quarcta se hallaron dos negros 
finos, esclauos del señor Thoreca. que señalaron 
auer venido alli en balsas de hiízia el poniente 
por esta mar del Sur, que oy dia se llama la 
Nueua Guinea ■ que esta camino de las islas 
Philippinas, junto a la linea equinocial , o cu 
ella. Porque quando van los nauios de la Nueua 
España a las dichas Philippinas, passan cassi cer- 
ca de la ysla de los Negros, que descubrió Aluaro 
de Saauedra, capitán del Marques del Valle Don 



57J 

i.indo Corles, :iunque oíros dizen que el capi- 

l Berna! do la Torre la descubrió andando por 

yslas perdido. En el pueblo de Collique, 

¡iba de la cibdad de Truxillo. ;iy vna laguna de 

a dulce que tiene todo el suelo de sal quaxad.i 

Inuy blanca, y los yndios sacan mucha cantidad 

1* la lleuan a vender a diucrsos pueblos don- 

Ino la ay, y con ella compran las cosas necessa- 

Is que han menester en sus casas. En los Andes, 

5 del valle de Janxa, esta vn rio muy grande 

E siendo sal todas las piedras que tiene el lli 

tío, es dulce el agua que pnssa por encima de- 

i- es clara, y muy buena de bcuer, que no toma 

Id^i de la sal. Y en el mismo rio de Jausa y en 

Idio del nasce vna ínenlc de agua caliente, y sale 

■agua con gran ympetu y furia hazia arriba, que 

1 encima del at;ua bien alio, como si sa- 



573 

je, los marineros y passageros se proueendella 
quanta quieren licuar, porque cierto es cosa es- 
t raña de ver tanta sal. Sin duda ninguna sepo-- 
drían todos proueer della y Ueuarla a toda la 
Nueua España, y aun a toda Castilla, que aunque 
se Ueuasse muctia en cantidad en carracas y na- 
uios no meng[u]aria, porque cresce y multiplica / 
siempre y a la contina mucha en superabundancia. 
Assimismo dizen los yndíos naturales que en to- 
das cst;is tierras no auia ratones, ni sabian que 
cosa era, y algunos de los conquistadores destas 
prouincias y regiones juran y afíirman que no 
los auia, ni los vieron ni sintieron al tiempo que 
entraron, y que entrando en ellas el Visorrey 
Blasco Nuftez Vela remanescieron mucha cantidad 
dcilos, que íue cosa yncreyble y que pusso en 
grande admiración a todos los biuientes. Crescie- 
ron y se multiplicaron después estos animalejos 
en tanta cantidad que destruyeron en muchas y 
diuersas partes todo lo 'que hallaron sembrado, 
que no dexaron arboles de Castilla, que ya en este 
tiempo los auia, y muchosde diuersas frutas, ni mas 
ni menos los arboles y frutales de la tierra. He- 
charon a perder las cañas de agucar y las semen- 
teras y legumbres de los yndios y la hortaliza que 
auia en las huertas de los españoles, y royeron tas 
ropas de Castilla y de la tierra que estañan en las 
easas y fuera detlas, con otras muchas cosas que 
sin remedio las destruyeron y talaron todas, de 
que quedaron todos admirados desto. Después se 
di.^oque fue prenóstico de los males suscedidos 
que se causaron en estas tierras con la venida del 



576 

í Blasco Nuñez Vela, y más cod los kuan- 
Itamientos y extorssiones que hizicron Goni;slo Pi- 
Tfarro y sus capitanes y sequaces, como queda 

Wa dicho atrás muy largamente eo esta 

Lbra mal limada y peor entendida. 



AQCI HAZE FI\ 
FRCE«0 LIBRO DE LAS ' 

MAS QL-E CIUILES 
rvo E\ LOS REYNOS V PROii 



ÍNDICE 



C»p. I.— De como el Maestro de campo Trancisvo 
de Carauiíjal i>e partió de la cibdad lie Quito 
y por sus jornaJas contadas llegó á la villa de 
Saní Miguel, y de las cosas que en ella hiio 
en seruicio de Goncalo Pi^arro, y de otras 
cosas que passaron 3 

Cap. II.— De vna brauosa carta que Francisco de 
Carauajat escriuio a Coméalo Pi^arro, y de las 
cosas que en la cibdad hizo, y paniendose de 
aqui se quiso aligar con ella el capitán de la 
guardia lie Blasco Nuñe* Vela, y de otras 
cosas que passaron 16 

Cap. III.— De como Francisco de Carauajal ahor- 
co a tres soldados a ynsiancia de Pedro Mar- 
tin de Cecilia, y de como dio buelia a Lima 
por lo que le escriuio Lorenco de Aldana, en 
donde se quisieron después matar entrambos, 
y por que causa 35 

Cap. IV.— De como Francisco deCacauajal se fue 
por sus ¡ornadas contadas a lacibdad del Cuz- 

G. nn 8íHT« Ci*in.-lV.-3.' 3; 



1 



co, V del rescüíimienio que se le hÍío, v de co- 
mo ahorco a cinco vezínos principales della, 
y Je otras cojas que passaron en el ynierque 
alli estuuo 

AP. V. — De como Francisco de Carauajal hizo y 
nombro capitanes y alfereies para su exercito 
en el puehlo de Chocuyio, y saliendo de alli 
se fue al pueblo de Ayohayo, en donde en lle- 
gando se le huyeron veynie soldados buenos. 

,p. VI.— De como el capitán Diego Centeno, 
sabiendo que Francisco de Carauajal venia 
muy púlante contra el, no le quisso aguardar, 
el quiil se sallo con toda su gente del pueblo 
de Paria, y por que causa lo hizo 

*p. Vil. -De comoFrancisco de Carauajal dio 
un brauissimo alcance a los dos capitanes Die- 
f;o Centeno y Lope de Mendoza por el camino 



579 

Páginas. 

criuio al theniente Alonso de Toro y a los re- 
gidores y a los demás veztnos della 84 

Cap. XI. — De como los vezinos de la cibdad del 
Cuzco alegaron vandera por el capitán Diego 
Centeno en nombre de Su Magestad contra 
Gon«^alo Picarro, y como después se hallaron ^ 
burlados y Alonso de Toro se boluio á ella. 94 

Cap. XII.— De como Francisco deCarauaja!, pro- 
siguiendo su camino, llego de noche al pueblo 
de los Frailes, junto a la cibdad, en donde su- 
po secretamente que Diego Centeno estaua 
en el puerto de Quilca con cierta gente, el 
qual lo fue a buscar 103 

Cap. XIII.— De como Francisco de Carauajal 
continuando su camino llego al puerto de 
Quilca, y de las palabras que dixo al passar 
del rio y de las cosas que le descubrió vn es- 
tanciero acerca de Centeno, v de otras cosas 
que passaron en el ynter 109 

Cap. XIV.— De como Francisco de Carauajal 
supo las señas que auia entre Diega Centeno 
y Ribadeneyra para que el nauio vinicsse a 
tierra, y propuso de lo tomar, y al fin no uvo 
effecto, y dándole el viento en popa se fue de 
alli a la Nueua España 1 iG 

Cap. XV.— De como Francisco de Carauajal, 
después que se fue el capitán Diego de Riba- 
deneyra del puerto con su nauio y no auien* 
do hecho ningún effecto, se boluio con sus 
capitanes a la cibdad, y de las cosas que hizo 
en ella 123 

Cap. XVI.— De como Francisco de Carauajal sa- 
lió de la cibdad de Arequipa y se fue a Cho- 
cuy to, pueblo de Su Magestad, y de lo que alli 



is capitanes y soldados portjue ; 
:, (Jiziendole todos que la guerra er 



ya acabada 131 

ip. XVII, — De como el Maestro de campo Dio- 
nisio de Bobadilla respondió a Francisco de 
Caraua')al en nombre de aquellos soldados 
que se querían yr y ausentarse para sus ca- 
sas, y de lo que luego mando proueer a los 

*p. XVIII.— De como Francisco de Carauajal 
se panio del pueblo de Chocuvio para las 
Charcas y en el camino supo de la salida de 
los soldados de la entrada de Die^o de Rojas, 
del Rio de la Plaia, y cuenta quien fue el que 
lo descubrió al principio [4; 

*p, XIX,— De como Philippe Gutiérrez llego al 
a de Dicpo de Rojas y pelearon con 



po Je Nicolás de HeredLa sobre que Pedro 
López de Ayala y otros se vinieron la buelta 
de los reynos del Perú, y de como entraron 
con Lopt de Mendoi^a y los suyos, a los qua- 
Ics hizo luego amigos 

Cap. XXIII.— De como Lope de Mendoija como 
a Nicolás de Heredia y a los que salieron de 
la entrada todo lo que auia suscedido en la 
[ierra, y con buenas palabras y dulces razones 
los atraxo a sí y se nombro por general de Su 
Magestad 

Cap. XXIV.— De como Francisco de Caruuajal, 
continuando su camino, llego al pueblo de 
Coiabamba, desde donde embio al padre Már- 
quez, su capellán, con canas al capitán Lope 
de Mendo.:a y a los suyos para que se diesscn 
al seruicio de Goncalo Pi^arro 

Cap. XXV,— De como el padre Diego Márquez 
fue al pueblo de Pocona y dio las cartas a 
Lope de Mendoca, por lo qual se enojo muy 
terriblemente con el hasta que se aplaco \n 
poco, y de otras muchas cos.is que passaron 



Cap. XXVI.— De como Francisco de Carauajal 

se pusso encamino con muy gentil hordenan;a 
para el pueblo de Pococia, y en el camino lo 
quisso matar vn mestiío Hechero de Lope de 
Mendoza, y lo que passo con los corredores. 
Cap. XXVir.— De como Francisco de Carauajal 
se metió en la casa fuerte, y de la muy braua 
arma que se dio entre sus soldados, y de como 
los corredores del capitán Lope de Mendo.^a 
prendieron vna de las cinlinelas que tenia 
puestas en el campo 



. X^Vlll.— Ue como I-ope Je Mendoza ha. 

)lo a sus soldados y de la platica que les hizo 
lara dar batalla aquella noche a Francisco 
I de Carauajal, y de la horden que les dio para 
I combatir la casa fuenc que los enemigos te- 
nían lomada 

ip. XXIX.— líela batalla nocturna que se dio 

el pueblo de Pocona entre los dos capiía- 

■s Lope de Mendoja y Francisco de Cara- 

I uajal, V del arc3buza<^o que le dieron los su- 

I vos en la nalgas inientras turaua la porñiada 

I batalla 

lP. XXX. -De como Lope de Mendoca deso 

de pelear y se fue con los suyos al fardaje y 

riqueza de Francisco de Carauajal y la Je sus 

I soldados, en la qual dieron vn grandissimo v 

Síi^o en el oro y en la plata que 



^, 



583 

PágiaAs. 

■ ■ ■■ - ^m^ p 

zes a sus compañeros que allí quedaron can- 
sados 187 

Cap. XXXIV. — De como Francisco de Caraua- 
jal se partió de Pocona con sus soldados y se 
fue al pueblo de Cotabamba, y de las cosas 
que hizo en el, y de como escriuio a Gonzalo 
Picarro todo lo que le auia suscedido con los 
mendocinos y heredianos de la entrada 297 

Cap. XXXV.— De como Morales de Amburt ó 
del Abad se vino a presentar ante Francisco 
de Carauajal, y de como sus capitanes y sol- 
dados se marauillaron en gran manera de le 
ver viuo y sano y sin herida ni lision alguna. 308 

Cap. XXXVI.— De como Francisco de Carauajal 
se fue a la villa de la Plata y entro en ella 
con muy buena hordenanca, llenando sus van- 
deras tendidas como triunphador y vencedor 
de sus enemigos, y de muchas cosas que hizo 
en aquel disiricto 315 

Cap. XXXVII. — De como Alonso de Toro, the- 
niente de la cibdad del Cuzco por Gon^^alo 
Picarro, fue muerto a puñaladas por su sue- 
gro, y por que causa lo mato, y de cierto mo- 
tín que se hazia en ella, el qual apacigo el 
capitán Alonso Aluarez de Hinojosa 324 

Cap. XXXVIII. — De como Diego de Balmaseda 
dio horden v manera de matar a Francisco de 
Carauajal haziendo creer a muchos soldados 
que Gonjalo Picarro era muerto, por vna 
cana missiua que vieron firmada con dos bo- 
rrones 332 

Cap. XXXIX. — De como Francisco de Caraua- 
jal supo de la conjuración que contra el se 
hazia, que se lo dixo el capitán Pedro de Cas- 



¡ligo, que era vno de los conjurados que 

lia de ser 

I XL. — De como Diego Balmaseda, ynucmor 

^ la conjuración, viendo que era scDlido vquc 

D podia hazec ningún efl'ecto se quiso huvr, 

I no hallando cauallo en que vrsc determino 

1 solo de matar a Francisco de Caraoajal. . . 

I XLI.— De como Francisco de Carauajal 

D prender a Diego Balmaseda y queriendo 

er justicia del llego a el vaa muger de 

ares a pcdille su vida, el quai no üc la quiso 

lonceder y al cabo le mando dar garrote en 

J XLII —De como Francisco de Carauajal 

Bi/o dar garrote a Alonso Camargo, y de vn 
cuenio que d¡\o a vn frayle domi- 



583 

Páginas. 

le a que se Uamasse y nombrasse por rey de 
todas las prouincias y reynos del Perú 385 

Cap. XLVI.— De como ciertos religiosos y caua- ' 
lleros, grandes seruidores de Su Majestad, 
affearon malamente a Goncalo Hi<jarro por- 
que se queria nombrar por rey de las pro- 
uincias y reynos del Perú, y de otras muchas 
cosas que passaron entre ellos 393 

Cap. XLVII.— En donde se contiene el traslado 
y copia de la bulla y concession que dio el 
Papa Alexandro Sexto a los muy catholicosy 
xpianissimos reyes de Castilla, de León, de 
Aragón, sobre la posession de las yslas y tie- 
rras firmes del mar Occeano 401 

Cap. XLVIIl.— En donde se cuentan v relatan 
otras muchas y diuersas cosas que Gon^jalo 
Picarro hizo en la tierra, con ciertas epilo- 
gaciones de lo que se hizo y se trato en otras 
partes por los sequaces y afficionados de los 
tiranos 409 

Cap. XLIX. — En donde se cuenta del linaje de 
los Yngas y de donde salieron, quando con- 
quistaron las prouincias del Perú, y que quie- 
re dezir Ynga en la lengua propia del Cuzco, 
que es la que se vssa y se habla en estas partes 
tan remotas 418 

Cap. L. — En donde se prosigue y cuenta del li- 
naje y prosapia de los Yngas, reyes y señores 
que fueron destas amplissimas y rlquissimas 
prouincias del Perú, y se relatan las cosas 
que mandaron hazer en todas estas tierras. . . 432 

Cap. LI. — En donde se cuentan y relatan las 
differencias y debates que ios hermanos Yn- 
gas Guasean y Atagualpa tuuieron sobre la 



«ion y hereniTia del reyno de Quito, has- 
I ta que llego el Marques Don Francisco Píca- 

:on lo& su vos a estas prouin.:ias 

ip. I.M.— De coma Francisco Picarro y Diego 
I de Almagro y Hernando Luque, clérigo, hi- 

in compañia para descubrir las amplissi- 

y riquLssimas prouincias y tierras de los 

IOS del Perú, con licen<:ia y facultad que 

I les dio Su Magestad . 

íp. Lili.— De como e! Marques Don Francisco 

rro se embarco en Panamá y se fue a las 
I prouincias del Perú y dio principio a su con- 
I quista. V de como lle^o ¡i Caxamatca v dio 
] batalla al Vnga y lo prendió, y de otras mu- 

, covas que passaron 

ip, LI\'. — Del gran thesoroque se hallo en los 

jsde Atagualipa, v de lo que mando ajun- 



y temples de tas lierras y proumcias destos 
reynos del Perú, y de la cordillera de vnas 
sierras que ay en estas partes, y de muchas 
cosas incógnitas y marauíMosas que auiaea 
todas ellas 496 

Cap. I.VIII.— Endeúdese da noticia de los muy 
grandes ríos que salen destas prouincias y 
regiones del Perú, que van a dar a la mar del 
Norte, y cuenta quienes fueron los que los 
descubrieron por aquellas partes, y de la yer- 
ua escorconela que ay 504 

Cap. LIX. —En donde se da relación de la otra 
cordillera que se contiene por el camino de 
los Llanos que va cerca de la marina, y se 
cuentan y relatan otras muchas y diuersas 
cosas de n.tluraleza que ay en estas prouincias 
y reynos del l'eru 514 

Cap. LX.— En donde se prosigue en contarde 
otras cosas que ay en estos Llanos de la ma- 
rina, y como no ay lagartos y caymanes por 
aqui, y de losbuytres, lobos y tiburones que 
ay en la mar, y de la pelea y contienda que 
tienen para matar vn tiburón 520 

Cap. LXI. —En donde se torna a prose¡4uir toda- 
vía la misma cordillera, contando otras mu- 
chas cosas deila, y de vna manera de pesca 
muy csiraña que se haze en estas panes por 
los yndios, y se cuenta de la tercera cordillera 
de los Andes y lo que ay en estas tierras 516 

Cap. I.Xll.— En donde se cuenta breuemente de 
la ^ran brauosiJaJ y derechura de dos cami- 
nos reales que los yndios y señores Yngas des- 
tas prouincias mandaron hazer en las sierras 
y en los Llanos cerca de la costa de ta mar. . . 535 



. LXIII. — En üoitJe se prosigue y cuenta U 

I i^ran brauossiJaii Jel otro camino real que se 
contiene en la serranía, y de otras muchas 

I y Jiucrsas cosas que los Yngas y señores de 
as riquissitnas prouin.,~Ías mandaron hazer. 
. LXIV.— Déla solenidad que los Yngas h 
:ian quando agujerauan l^s orejas a sus vas: 
ios, que era como dalles horden de cau: 
leria, y de las cerímonias qut tenían quando 
;alian fuera de sus palacios con su real corte, 
. LXV.— En donde se cuenta breuemcnteei 

I numero de los meses que lenian los vndios 
u en cada vn año, y de las cosas que 

I haiian en ellos para el bien y prouecho de 
sus repúblicas, y de otras cosas que ay muy 

curiosas de saber 

—De como ciertos gigantes aporta- 



4 



QüINQUEXjtRIOS. 
tiíriía, far ítoiíoGa-núnKi 

la K/Mf nctUjl ttmoHa viiía Jt Madrid, 

,m la ¡¡fitina Httfi^m A tí-iKin- 

Memf. Aíuttu ávrímU düu 

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CAPITULO PRIMERO 

DE LAS COSAS QUE COX^ALO PI^ARRO HIZO AUIENDO 
VA TIRANIZADO LA GOUERNACION DE LAS TIERRAS DEL 
PERÚ, Y DE COMO YXTEXTARON DE MATAR MAÑOSA- 
MENTE AL OYDOR DIEGO VASQUEZ DE CEPEDA POR 

EMBIDIA QUE TUUIERON DEL 



Después que Gonzalo Pií^arro se vido encum- 
brado V subido en la rueda de la fortuna delezna- 
ble y en la alteza del mando de la g^ouernacion, 
comen<;o de pensar de la manera y forma y de 
como auia de regir y gouernar tantas tierras y 
prouincias como tenia tiranizadas, las quales esta- 
uan y estarian de ay adelante debaxo de su domi- 
nio y mando. Y considerando estas cosas, y como 
seria cosa trabajosissima el saber gouernar y man- 
dar tantos pueblos que auia de españoles, y como 
no era letrado, ni en cosa ninguna esperimentado, 
determino de escoger y elegir algunos hombres de 
sciencia y esperiencia, aunque no de conscicncia, 
para que le ayudassen a gouernar la tierra, y por 
mejor dezir, a tiranizalla. Conueniale, quanto a lo 
primero, tener atención, assi en lo que ymportaua 
a la gouernacion que tomaua, como en lo tocaua 



'^ueri'as que pretendía Iiazor contra Jas cib- 
s, villas y lugares que no le quisiessen resce- 
or Goueruador, porque dezia que aui'a sido 
irado juridicamente por tal por la Real Au- 
na de Su Mag;estad. Y también porque tenía 
ado, como lo dixo a los suyos muchas vezes, 
10 eran acabadas las guerras hasta saber de 
o adonde estaua el Visorrey, y qué era lo 
jretendia hazer, porque tenia entendido y aun 
lo que era trato doble su prisión. Los hom- 
que tomo y elegió para el consejo de la sjue- 
fucron los yncautos y auaricnlos capitanes 
[Cisco de Carauajíil, Pedro de P«e!les, el I¡- 
iado Benito Juárez de Carauajal, Don Baltha- 
ie Castilla, Pedro Cermeño, Juan \'elez de 
iara, Diego de Gumiel, Antofto Altamirano, 
lando Bachicao, Francisco Sánchez, Geroni- 



5 

comcdiento los dexo en su propio lug^ar, pues lo 
tenian de mano de Su Magestad, los quales eran 
del Consejo de la paz y administración de la justi- 
cia y se ocupauan en lo que tocaua a la buena 
i;ouernacion, que en este yntermedio nadie les ym- 
pedia en cosa alguna. Por mostrarse Gon(;alo Pi- 
garro por agora quan benigno y manso era y lo 
auia de ser para con todos, y de como no auia ve- 
nido a tiranizar la tierra, como el mismo dczia, 
sino a tenella en paz y en justicia, embio a llamar 
a lodos aquellos que se le auian huydo desde el 
pueblo de Jaxaguana (1), para les hablar. Assimis- 
mo embio a llamar a ciertos vezinos de la misma 
cibdad que sintió que le eran contrarios, y a los 
vezinos de Arequipa que contra el se auian aleado, 
a los quales perdono y hablo graciosamente, per- 
diendo el mal talante que contra ellos tenia, con 
dcmonstracion de mucha alegría, y ellos le agra- 
descieron las mercedes que les hazia y se ofíres- 
cieron de le scruir lealmcntc hasta la muerte. 
Luego comento a mostrarse muy familiar con to- 
dos y a tener amigable conuersacion con ellos, es- 
pecialmente con los reuerendissimos Obispos y 
electo y con los tres Oydores, a los quales tenia al 
presente gran respecto y se conformaua en todo 
Con ellos quanto el podia. Y todo aquello que los 
0\'dores mandauan por Audiencia y fuera del la, 
dezia el que estaua muy bienmandado, y que ellos 
como grandes letrados y sabios hombres no po- 
dían herrar en las cosas que mandasscn o pu- 



(i; Ms. Jaxas^una, 



tn la mano. Con estas cosas los Oydofes 
o que los tralauan muy bien y los respecU- 
lucho, creyendo que turaría y que yria ade- 
coii esta condíscion y aflabilidad y buen pro- 
> que mostraua, le lomaron vn poco de amor, 
.ndo se hazia Audiencia y se hallaua en ell.t 
ientauan en medio como si fuera et mas prin- 
della. Mas viendo que [no] les era bueno, que 
ssaron muchos dias quaudo se quito la mas- 
y se pcrueriio, le desaron solo para que pro- 
ise de officios Reales, y despachar negocios 
ucniacion, y repartir los pueblos que estauan 
js, dándolos y encomendándolos en nombre 
Maíi;esiad a sus capitanes y a otras personas 
s auian seruido y le auian de scruir en la pre- 
jornada, de los quales luuo cre\'do que en 



determino sin respeto alguno de lo hazer todo por 
si solo, sin tomar el parescer de ninguno de sus 
buenos consejeros, porque ya se apartaua del Jos y 
los desechaua de su lado, ecepto Francisco de Ca- 
rauaja{ y Pedro de Fuelles, y los demás sintieron 
muy bien estos desvíos. For estas cosas y otras 
tales comentaron los Obispos y los Oydores a re- 
sabiarse del(l)y a no tener tanta cabida ni conucr- 
sacion como auian tenido, por conoscer ya del el 
mal humor que comen^aua a tener, ni tanpoco le 
yuan a uisitar como solían, y assi lo dexaron a su 
discreción a proueer y despachar neiíocios. De 
manera que mientras se yua engolfando en el 
mando se \'ua de cada dia enpeorando en con- 
dición y mala voluntad, porque ya su y n tención 
era muy contraria a la de los tres* Oydores, 
porque desmandaua algunas vezes lo que ellos 
mandauan hazer por Audiencia, y esto lo hazia 
con grande arrogancia y menosprecio dcllos. 
De todo lo qual les pesaua grandemente como no 
se hazia ya casso dellos; mas, en fin, lo dissimula- 
ron por entonces porque vieron que ya no auia 
lugar de le reprehender ni contradezir en cosa al- 
guna, porque tenia gran poder y le seruian muchos 
de sus afficionados y mal yntencionados. También 
díxo, riéndose, muchas y muchas vezes, que Su 
Majestad auia sido malamente vnformado en cm- 
biar al Visorrey con los quatro Oydores, y que la 
tierra no auia menester tantos mandones como 
auia, por ser nueuamente conquistada, y que bas- 



ÍI; Tachado: ei tifal humor» 



solían nazcr. I )esia manera comento a niostrai 
ambición c|uc tenia concebido en su animo desde 
s dias airas, de querer mandar y ;^ouernar solo 
sin compañia, y por esto como todos se rczela- 
m del ninL;uno se atreuía a dezille cosa al^^una, 
>r no dalle ninguna pesadumbre ni enojo. Muchos 
.ualleros que eran secretos scruidores de Su Ma- 
ístad se fueron a el para le seruir, por tener ca- 
da y priuanva con el mientras le turasse el man- 
), porque después harían el deuer, como lo hizie- 
►n después, que se passaron al seruicio de Su 
agestad, como adelante diremos. Gon9alo Piga- 
o bien sintió todos estos desvíos, y de como se 
)artauan del los que le solían visitar y continuar 
. palacio, y como ya no le querían ver como lo 
lian hecho otras vczes; mas de todo ello no se le 
lua nada, antes queriendo que ninguno le fuessc 
la mano en aquello que el quería mandar, deter- 
inó con animo diabólico de deshazer la Real 
udiencía. Pues como el no andana tan contento 
tan a su plazer quanto el quisiera, le páreselo 
le estar en pie la Real Audiencia le era gran es- 

ruo. vio tenia ñor or-m r\rM^'^r^t^r>^u■,'^ ^.^.. 1 — 



principalmente del Oydor Cepeda, que era astuto 
y sagaz, y entre su rezelo y sospecha tenia enten- 
dido, y aun bien creydo, ser falso y trato doble la 
prisión del Visor rey , y que todo ello se auia hecho 
mañosamente para que deshiziesse su exercito y 
se quedasse solo, para en después venir el \"iso- 
rrey y cogelle de sobresalto para lo prender. Por 
estas cosas, aunque vaziadizas, nunca deshizo el 
exercito, ni despidió á sus capitanes, antes pusso 
buena guarda a su persona y vida, y el capitán de 
la guardia fue Pedro Alonso de Hinojosa, su pri- 
mo hermano, el qual traya siempre consi.i;o mu- 
chos arcabuzeros y alabarderos. La pa<»a que a 
estos hombres se daua fue la tercia parte del di- 
nero de la caxa de Su Ma<>*estad, y la olra tercia 
de los vezinos que auia en la cibdad, conforme a 
como tenian de renta, y cupo también en l;i parti- 
ción a los mercaderes que eran muy licos, y la 
otra tercia parte era del mismo Gonzalo Pivarro y 
de sus sobrinos, que se sacauan de las rentas que 
tenian. De aqui vemos por esperiencia ser verda- 
dera la sentencia de los sabios anti^os, que los 
malos gouernadores y tiranos quando se apartan 
de la rectitud y vsso de la razón y justicia y vssan 
el officio de tíranos nunca carcscen de í^raucs y 
perpetuas sospechas, y los del pueblo que los te- 
men para siempre, los temen por causa de su tira- 
nía. En fin, como el tirano vssaua en muchas cosas 
de su poder absoluto [y] menospreciaua los limites 
de la justicia, temía de caer en el odio óc. los cib- 
dadanos por esta occasion, y por cuitar los yncon- 
ueníentes que á esta causa le pudieran sobreuenir 



\'iño y otros, cfiR-ritndosc coni^raciar y tener c; 
3ida eon el tirano, c[iie ya niandaiia la tierra, y pe 
icr antes sus amibos, comentaron de maldiíiñ; 
il Oydor Cepeda, teniendo embidia del, al qiial d 
cerón que el Oydor Diei^o Vasquez de Cepeda ei 
;n hombre el mas entendido y mañoso de quantc 
luia en toda la tierra, y demás desto que era mu 
mimoso y esforzado para hazer qualquiera eos 
ín que se pusiessc, y quando no se catasse lo preí 
leria, como auia hecho del Visorrey, o lo matari 
>i pudiessc, que por esso auia sustentado la gent 
ie j:^uerra para le dar batalla, y que auia dich 
nuchas palabras feas contra el amena(;andole e 
odo y por todo. Todo era assi verdad, ca todos 
.^na boz dezian que el Oydor Cepeda entendía me 
or la o^uerra que todos quantos auia en la tiern 
r lo mismo la irouernacion della. Venidas esta 
rosas a oydos del Maestro de campo se deshazi 
ín vida por la embidia y emulación que tenia cor 
ra el, porque tenia bien entendido que seria ass 
o que del se dezia, por ser <>ran letrado y Oydo 
ie Su Ma<;"estad. Y porque no uvicsse otro ma 



1. 



11 

no tanto por el cargo que tenia, sino por ser muy 
valeroso (1) en la tierra, porque no le matassc, 
y que tenia con el mucha familiaridad, y que por 
ser Oydor de Su Majestad le daria al^junos cariaos 
por le tener grato, y seria mucha parte con el, que 
andando con el los mataría a todos o los apartaria 
de la priuanya que con el tenían. Todo lo qual 
puesto en platica entre los maliciosos, malsines y 
émulos de Cepeda, determinaron de lo dezir a 
Gon<;alo Pigarro, y como (2) era de poco entendi- 
miento y menos saber, le dieron a entender alia en 
cierta forma y manera el gran zelo que tenian de 
le seruir y de guardar su persona y vida porque 
no le matasse Cepeda, y assi le dixeron otras mu- 
chas cosas contra el. Gon(;íalo Pi(;arro, como so 
rezelasse del desde el principio que entro en la 
cibdad, le plugo de oyr esto y luego les mando 
que le tentassen comunicando con el algunas cosas 
tocantes a los negocios que entre manos tenían, y 
que si respondía bien conformandosse en todo con 
ellos, que se fiassen del, y si no que luego lo ma- 
tassen porque después no se algassc con toda la 
tierra. Don Antonio de Ribera y Xpoual de Bur- 
gos, vezinos y regidores de Lima, que eran gran- 
des amigos de Cepeda, le anisaron secretamente 
de todo lo que se auia platicado contra su persona 
y vida, y le amonestaron que mirassc por si y an- 
duuiesse muy recatado y apercebido, porque no 
fuesse muerto por su descuydo, porque su ptccado 



(I; Ms. vele roso, 
(2) M». de como. 



lUC con el se conuinicaiia en conuersacion, o í"u( 
*a della, se conl'orniaua con todos, y a esta caus 
lo uvo elíecto a su muerte. Vn dia llamo Gonc;al 
^i^arro a consulta de ;L;uerra y de paz a todc 
•US capitanes y consejeros, para tratar de ne^( 
:ios conuenientes a ellos y a toda la tierra, 
:omo el Oydor Cepeda estaua entre ellos, qu 
ue llamado no sin falta de malicia, comengaro 
ie tratar muchas y diuersas cosas. Y Dieg 
l'asquez de Cepeda, bien auissado, entendi 
uego para que era llamado, por lo qual re* 
Dondio y hablo en todas aquellas cosas que con i 
>e auian platicado, a sabor y al paladar de todo 
silos, que lo tuuieron de alli adelante por fiel am 
yo y buen consejero. Desta manera gano el Oydo 
Cepeda la gracia de Gont;alo Pit^arro y las volur 
;ades de todos los capitanes y soldados que ser 
jian al tirano de los que estañan en la cibdad 
\ue después andando el tiempo lo vino a manda 
:odo como theniente general y justicia mayor d( 
ios reynos y prouincias del Perú, como diremo 
idelante mas laruamente. 



CAPITULO II 

DE COMO EL LICENCIADO XPOUAL VACA DE CASTRO SE 
FUE DEL PUERTO DE LIMA A TIERRA FIRME, Y DE LO 
QUE GONCALO PI^ARR ) HIZO POR SU YDA, QUERIENDO 
AHORCAR AL LICE.NXIADO CARAUAJAL Y A OTROS CON 
EL, POR LA SOSPECHA QUE TUUO CONTRA ELLOS 



Creyendo el licenciado Xpoual Wica de Castro, 
pues que el Visorrey no estaua ya en la tierra» 
que Gonzalo Pií^arro y la Real Audiencia le sol- 
tarian de la prisión en que estaua detenido, les em- 
bio vna prolixa y larga y bien hordenada petición 
para el effecto, y mas les embio a suplicar enea- 
rescidamente le diessen por libre, por Audiencia, 
de todas aquellas cosas que el Visorrey le auia 
\-mpuesto y acriminado, pues lo podian hazer con 
justicia viendo los descargos que el auia dado, 
pues eran muy buenos. En particular embio a de- 
zir a Gongalo Pigarro que mirasse la gran amistad 
y amor que le auia tenido turante su gouernacion 
en la tierra, pues no le auia hecho ningún agrauio 
ni desaguisado alguno por do le uviesse venido al- 
gún perjuycio. Y también que mirasse como el 
auia vengado con justicia la muerte de su herma- 



u 

el marques Don Francisco Pii;nrro, en auev 
'lado la cabera a Don Diego de Almagro y a 
os aquellos que se auian mostrado de su van- 
y parcialidad en la batalla que le auian dado 
los llanos de Chupas. Gonzalo Pii;arro, como 
i entonces el todo y despachaua negocios ciuües 
riminales como el quería, le embio a dezir que 
lo veria y prouceria lo que mas conucnie- 
y que le estuuiesse bien conforme (a] justicia, 
r esta respuesta estuuo Vaca de Castro algunos 
.3 aguardando hasta ver en lo que parauan los 
íocios, creyendo que Goncalo Pii;arro, como 
ligo, lo baria con el muy bien, en especial los 
dores, que le dieron buenas esperani;as. En este 
dio tiempo, queriendo Gonzalo Pifarro liazer 
1 y daño al licenciado Vaca de Castro, como el 
auia hecho contra el al principio que salió de la 



15 

después Gonzalo Pic^arro los mando soltar libre- 
mente de la cárcel. No falto quien auisasse dcsto 
a Vaca de Castro, de lo qual le peso grandemente 
y aun tuuo rezelo que le auia de venir algún mal 
que ln Real Audiencia, o Gon<;alo Pigarro, o su 
Maestro de campo le podrian hazer, y por esto es- 
criuio a sus amigos que de secreto tenia en la cib- 
dad Para que le faboresciessen y ayudasscn en la 
"^^^^idadtan vrgente en que estaua. Acordoscle 
cntot^^gg que Pi<7arro ternia en la memoria quan- 
do s^iJQ ^g Ya conquista de la Canela que le fue vna 
vez ^ besar las manos estando entonces en la cib 
^^ ^el Cuzco, y el lo rescibio no con buen talan- 
te, ^íbo con gran desden, de lo qual Pi(;arro se sin- 
tió Por ynjuriado. Esto dixo Cónchalo Pi^arro des- 
p^^s a cabo de ciertos (1) días, estando muchos dc- 
latlte, alia en las minas de las Charcas, que estuuo 
í^^^^rminado en aquella ora de dalle de puñaladas, 
y por esto que dixo publicamente se oíTrescio Juan 
Díaz, su criado, que era soldado furioso y determi- 
nado, de yr al Cuzco y matar a Vaca de Castro 
con un arcabuz; mas después lo dexo por ciertos 
respectos 3' para otra mejor coyuntura. En íln y 
al cabo embio a dezir a todos sus amibos y conos- 
cidos de como el se queria yr a España a dar cuen- 
ta a Su Magestad de todo lo que por acá el auia 
hecho, y dezille con verdadera relación todo lo 
acaescido en la tierra, y de la gran afflicion en que 
estañan puestos sus leales vasallos por la tiranía de 
Gon<;alo Pi^arro, y assi de otras cosas. Rcscebi- 



(I) Tachado: muchos. 



16 

I estas letras por los amigos de \'aca de Castro. 

Bdetcr minaron de hazcr tan presto lo que les de- 

Jndauan, antes estuuieron dudosos y perplesos 

■ algunos días porque se temieron de Gonzalo 

jarro y de los Oydores, que por ventura en al- 

Ji tiempo se podria saber esto y después pagar 

Bs con las personas y ¡as vidas. Mas, en fin y al 

I dende a pocos dias, pospuestos a todo el mal y 

lio que les viniesse, como verdaderos amigos le 

^■on todo quanto pidió y lo que uvo menester 

el viaje, y e! que mas se mostró en le fabores- 

uü García de Montaluo. pariente suyo, que le 

5 todo su ihesoro que le tenia «uardado y es- 

|idÍdo, Assimismo le llenaron mucho refresco 

t'iaje, y velas para el nauio, que como he- 

s dicho no las tenia, que las mando quitar el 

■ esto se hizo con trran secreto y de no- 



17 

contra el seruicio de Su Magestad, y que a su 
nonrraauia mucho perjudicado. Y por lo consi- 
Sruiente que lo auia muy mal hecho en descoyun- 
tar a tormentos a sus criados preguntándoles por 
el uixxero que tenia, 3' que en estp parescia no ser 
caua.lXero hijodalgo como el se presciaua, y que en 
JO a vi^r hecho de aquella manera mostraua tener 
gran, codicia de auer dineros a diestro v siniestro, 
como lo suelen hazer los tiranos; y assi le embio 
a de^ Ij. otras cosas que le tocaron en lo biuo. Por 
esta ^T^a de Vaca de Castro y por las palabras que 
emc>i^ a dezir se enojo Gonzalo Pic;arro braua- 
mer\t:^, y luego entendió no poder despachar los 
'^^^^ajeros que procuraua embiar a Su Maí>estad 
P^^*^ que le confirmasse la gouernacion que los 
Oy^Ores le auian encomendado. Y con este de- 
sa» raimiento mando luego tocar al arma, como 
hornijj-e bien sentido y afrontado, y para que los 
s^^Vos se ajuntassen prestamente, y assi vinieron 
\os ^^ 1^ ynfanteria y la caualleria con sus ar- 
^*^^y cauallos. Después que uvieron lleí^ado to- 
dos estuuieron suspensos vn rato a.í>uardando lo 
^^e les mandarían hazer, porque entre ellos se 
comento auer muchos juycios y paresceres ade- 
^inando porque se auia tocado al arma, y esto 
^0 dezian aquellos que no sabían la yda de \'aca 
de Castro. Mas dende a vn rato mando Gonvalo 
Pi^arro prender a todos aquellos que se auian 
huydo desde el pueblo de Jaxaguana y se auian 
venido al Visorrey, como atrás queda dicho. Assi- 
mismo mando prender a ciertos cibdadanos que 
no le auian acudido a seruir desde el principio de 

G. DB Santa Clara.— III.— 2.® J 



licctiar a lodos en la cárcel publica en fucí 
siones y con mucha gente de j^uarda, que 
mas de treynta hombres de los mas principí 
auia en la cibdad, los quales son los sigí 
Grabiel de Rojas, Vasco de Gueuara, Go 
Rojas, Alonso Pérez de Esquiuel, Alonso d 
res, Diei¡:o de Silua, Diego de Pineda, Ga 
de la \'cí;a, Juan Ramírez, Gerónimo de 
RodrJL^o Nuñcz de j3onilla, Pedro Pi^arn 
de Saauedra, Luys de León, Diego de Gi 
García de Montaluo, Gómez de León, Gei 
Costilla, Francisco Paez de Sotomayor y D 
de Bobadilla, con otros. Entre los hombr 
prendieron en este día fue el licenciado 
Juárez de Carauajal, al qual mando el Maeí 
campo que se conlfessase porque el señor ( 
nador le mandaua cortar la cabera por lo 
bien sabia. El licenciado dixo que en quantc 
ua a su muerte que el estaua presto para la 
bir con paciencia, mas que no sabia por que 
que el Gouernador le auia ya perdonado ] 
passado y que desde entonces acá no le auia 



19 

del puerto y (1) sefuesse a Tierra Firme. A esto 
dixo el licenciado que en quanto al venirse del 
exercito de Pigarro al Visorrey, que no se maraui- 
llasse dello, porque el mismo Vísorrey lo auia em- 
biado a llamar juntamente [con] el Factor su her- 
mano para que viniesse a seruir a Su Magcstad, 
como todos pretendieron hazer, y para esto estaua 
ya perdonado. Y en quanto a lo de la yda del li- 
cenciado Vaca de Castro, que en este casso no sa- 
bia cosa alguna, ni le auian dado parte dello para 
que el le pudiesse dar fabor y ayuda; mas que hi- 
ziessen de su vida lo que quisiessen, que el muri- 
'"i^ynnocentemente. Dixo Francisco de Carauajal: 
Señor licenciado^ pues soys xpiano acordaos de 
^iosyhordefiad de vuestra alma, y cottfjiesesse 
^' Quisiere^ que esta honrra le quieren dar por 
^^f" amigo del Gouernador mi señor; que de aquí 
o V9i rato, sin duda le han de sacar a la picota 
para que alli le corten la cabera, Assi como el li- 
cenciado oyó esto y viendo que la cosa yua de ve- 
^^» clespues de ydo Carauajal embio prestamente 
^llamar a vn clérigo para conffesarsse con el con 
^DÚUodebuen xpiano. Como se tardasse de con- 
"csar, el Maestro de campo, que boluio luego, le 
^^^a mucha priesa para que acabasse, ca traya 
consigo vn verdugo, negro suyo, con vna soga y 
^'° garrote en las manos, que eran las ynsignias y 
^^ aparato para el triste que auia de morir. Estan- 
^^ ^Uicenciado en estos tan peligrosos términos 
comentaron los Obispos y religiosos y amigos su- 

''} Tachado: fara que. 



20 

ie rogar a Gonzalo Piíjarro muy ahincada- 
te por la vida y salud del licenciado, diziendo- 
lue mirasse muy bien l.-i mucha y gran parte 
el licenciado tenia en Esparta y en la tierra, y 
no auia otro hombre de tantas prendas como 
,ra que le ayudasse en sus trabajos y neccsi- 
rs; que lo dexasse libremente para que pudie- 
'engar la muerte de su hermano que tan mala 
uelmente lo auia muerto el Visorrey. Fueron 
asías cosas que a Pií;an-o dixeron, y dichas 
mucha humilldad, que no aprouecho cosa al- 
ai antes como el estaua muy furioso perdió a 
isla ver;íueni,'a, y assino le pudieron sacar 
ina palabra de algún remedio o buena espe- 
;a. y por ser grande su enojo dczia a todos los 
le yuan a rogar, que no le dixessen cosa al- 



21 

texuelos de oro fino, y como era muy auariento y 
cudicioso los tomo, y le prometieron de dalle mas 
para que fuesse parte con Pi^arro para que el li- 
cenciado fuesse perdonado y lo soltasse de la cár- 
cel sano y libre y sin lision alguna. El Maestro de 
campo, viendo la dadiua y las promesas tan gran- 
des como le auian hecho, se holgó mucho, aunque 
después no se las cumplieron, y con esto les con- 
cedió lo que pedian, y luego afloxo en dar priesa 
a la conffession y fue y vino muchas vezcs a Pi- 
(;arro y a los amigos del licenciado, que antes de 
seys horas le dieron por libre otorgándole la vida. 
Mientras andauan en estos tratos y conciertos, el 
Maestro de campo hizo dar tormentos a Francisco 
Paez de Sotomayor y a Dionisio de Bobadílla para 
que dixessen quien auia dado fabor y ayuda a 
Vaca de Castro; no dixeron ni conffesaron cosa 
alguna, o porque no lo sabian, o porque no lo qui- 
ssieron dezir aunque estuuieron al pie de la pico- 
ta. Pues como dieron la vida al licenciado y lo 
mandaron soltar, mando Gon9alo Pi^arro que to- 
dos fuessen sueltos de la cárcel, aunque era de 
opinión contraria Francisco de Carauajal, que de- 
zia tales cosas con gran furia que a todos ponía 
espanto, y esto hazialo a íin para que todos sir- 
uiessen a Gonzalo Pi^arro. Tuuosse vna conside- 
ración en la muerte del licenciado que le querían 
dar, que como era persona de valor en la tierra y 
que tenia muchos parientes y amigos, que si del 
no hazian justicia, que después andando el tiempo 
se auia de vengar de Gonzalo Pivarro y de su 
Maestro de campo por le auer traydo a tales ter- 



! y tan aírontosos, como después lo hizo. 
lien se presumió y se tuuo creydo que muer- 
icenciado que no quedaría ning^uno de aquc- 
ue cstauaii presos con el, que también los 
rian, ca fuera grandissima perdida en la lie- 
Qr ser estos los mas principales hombres que 
fn ella; de manera que ellos auian de morir por 
acudido n seruira SuMaiiestadcomosuslea- 
isalJos. Mas, en fm, al fin ellos íueron perdona- 
poder de dadiuas. porque como dizen, que- 
dan peñas, y todos se hizieron amigos palia- 
e Gonzalo Piíjarro, y muchos dellos anduuie- 
on el dissimulaüos mientras pudieron, hasta 
e reboluieron las cosas, que después le fueron 
contrarios y mortales enemigos y se hallaron 
a el en la batalla de Jax.iguana, como adc- 
diremos. De manera que estos tiranos tenían 



CAPITULO III 

DE COMO GOXCALO PI<;ARR0 NOMBRO POR CAPITÁN DE 
CA MAR DEL SUR A HERNANDO BACHICAO PARA QUE 
FUESSE A PANAMÁ EN SEGUIMIENTO DE VACA DE CAS- 
TRO Y PARA VER SI LLEUAUAN AL VISORREV A ESPA.^A, 
Y DE LAS FIESTAS QUE HIZO EN LA CIBDAD DE LIMA 



Estaua Gonzalo Pi(;arro muy sentido y mas que 
enojado contra el licenciado Xpoual \'aca de Cas- 
tro; lo vno por auersele ydo assi, cre3'endo que se 
>Tia a España, porque alia le podría dañar mucho 
en sus negocios ante Su Magestad y ante su Real 
Consejo, y que le hablaría primero antes que el 
embiasse los procuradores que auia de embiar, co- 
mo lo tenia \'a pensado y lo auia dicho a muchos 
de sus capitanes y consejeros que lo quería hazer. 
Y lo otro se auia enojado por las palabras que le 
auia embiado a dezir con Petfro Hurtado su cria- 
do, las quales sintió muy de coragon, lo qual mos- 
tró y dio a entender muy bien por las muchas pa- 
labras que contra Vaca de Castro dixo, las quales 
fueron muy descorteses, feas y mal criadas, y pol- 
lo que luego mando hazer. Desseando de lo coL;cr 
o prender en algún puerto del Perú, embio lucido 
por tierra a auissar a todos sus afílcionados, prin- 



24 

lipalmcnte ii las justicias de Lodos los pueblos y 
igarcs de aquella costa, que si por ventura apor- 
a por alia Vaca de Castro lo prendiessen y lo 
puxcsscn ante el; y para que todo esto se liiziessc 
|mbio, como Gouernador, sus mandamientos. V 
Ta parte mando a ciertos carpinteros y ma- 
lincros que con gran diligencia buscassen algTinas 
parcas grandes, o que se hiziessen luego con algu- 
.blas grandes que tenia el thcsorero Alonso 
iiqucime, porque quería embiar tras de Vaca de 
tastro a vn capitán con ciertos arcabuzeros para 
lúe en Panamá, o en donde quiera que lo hálla- 
lo prendiessen o mata.sscn; y para liazer las 
larcas dío el cargo dello a su Maestro de campo, 
lilientras se buscaiian las labias o se hazian las 
Itarcas fue nombrado por Capitán general para 



25 

porque pretendió de yr con esta empresa por ga- 
°*'^r, eomo el dezia, la honrra y reputación en l¿i 
jorn^^ja^ y no Martin de Robles. Sintiendo esto al-. 
g^nosde los amigos de Martin de Robles, hizieron 
'^^ t3.ixto con el dicho Gonzalo Pi^arro que estor- 
uaron la y da de Francisco de Carauajal, porque 
lues^^ ^lartin de Robles, y por esto se quedo, que 
de Otra manera el fuera a Tierra Firme, ca lo de- 
ssea.x;ja mucho. Después de hecho y acabado el ver- 
gaatin, comentaron muchos hombres de los prin- 
cipa.l^s que auia en la cibdad y que eran amig os 
d^ CÍon<;alo Piyarro [a] pretender a yr por íjeneral 
f "*^iiama, lo qual sintiendo Francisco de Caraua- 
jal C|"iie la jornada que el auia pretendido lleuar la 
^^"^andauan otros, se enojo por ello grandemente. 
•^ esta causa hizo tanto con su señor Gon<;alo 
"^Sí"í\rro que no la diesse a ninguno de quantos la 
P^^tLendian, ni se diesse al capitán Martin de Ro- 
^^, porque eran mucho menester en la tierra para 
^^ ^eruicio que de embiallos fuera, y el se lo con- 
*'^^io. Otro dia mando Gonzalo PÍ4;arro llamar a 
^^^sulta a sus capitanes, y a Diego Vasquez de Cc- 
^^a, que ya se hallaua siempre en todas las con- 
^^Uas que se hazian, y a los oíficiales de Su Ma- 
»^stad, y a sus consejeros, en donde se trataron 
^Uchas y diuersas cosas, assi en los negocios de 
^*^ guerra y pacifficacion de la tierra, como en em- 
ular capitán a Panamá y a otras partes, y que co- 
^nission podría lleuar. De muchas y diucrsas cosas 
que alli se platicaron y después de bien altercado 
y en ellas porfiado, fue acordado que deuiessc de 
quedar y quedasse Martin de Robles, y fucsse el 




apitan Hernando B,nch¡cao por General, quft era 
pn hombre bien denodado y muy feroz contra los 
3nemig;os, y que era muy aHable con los amigos, 
f que era bien diestro para lo que conuenia hazer 
sn esta presente jornada. Auiendo en esto dares y 
Amares, a Gonzalo Pi^arro le parescio bien este 
icuerdo, y luego aili en presencia de todos los -de 
a consulta dio a Hernando Bachicao \:\ conduta 
le capinn general de ia mar del Sur, para que hi- 
ñesse dos cosas: La vna era para ver si Ueuauan 
ireso al Visorrey a España, y la otra para que 
írendiesse al licenciado Vaca de Castro si lo ha- 
lasse en Panamá o en otra pane; y quilo el cargo 
1 Martin de Robles porque, según el dixo muchas 
rezes, que era hombre de animo ynconstante y 
.-ariable, y sobre todo vandolero; mas por esta 



27 

^^ fluisiessen yr con el a Tierra Firme se viniesscn 
^ presentar ante Gonzalo Pí^arro^ o ante su Maes- 
íro de campo, para los assentar por memoria para 
í€s clíir el socorro y ayuda que uviessen menester. 
Aluclx os soldados fueron los que luego se vinieron 
^ P^'^Sentar para yrse con Hernando (1) Bachicao, 
mas fueron pocos los que se escogieron- para la 
^'npx-^sa y fueron de aquellos que abaxaron del 
^u^<ío con el dicho Gonzalo Pi(;arro, y pocos de 
los cl^i Visorrey. Entresacaron de todos ellos obra 
^ ^itiquenta arcabuzeros que a Gon<;alo Pic;arro 
y ^ ^u Maestro de campo les parescieron que eran 
^P^o^ y dispuestos para la dicha empresa. En este 
"^^^io tiempo, antes que Bachicao fuesse despa- 
cna^^^ viendo Gonzalo Pi(;arrü que el \'isorrey y 
^ ^^ía de Castro eran ydos de la tierra, se hizo muy 
'^^'^^^de amigo de los tres Oydores y de los Obispos 
y^^ los tres officiales de Su Magestad y de los ca- 
P^^^Ties del Visorrey y de otros muchos, porque 
^^^Uessen faborables en todas aquellas cosas que 
^^ ^\iisiesse hazer para su pretensión y falsa opi- 
^^^n. Y como viesse que no auia por entonces de 
^^ien rezelarsse, y por dar contento y plazcr a 
í^do el pueblo y cibdadanos, comen(;o de hazer 
"duchos vanquetes y grandes fiestas combidando a 
todos quantos auia en la cibdad, aunque a la ver- 
dad no entrañan en ellos estos regocijos en los áni- 
mos y voluntades de muchos que le quedan muy 
mal. Vna Pascua de Náuidad combido a comer a 
los mas principales hombres que auia en toda la 



(i) Tachado: Pifarro. 



H 




^^^^H 


1 


28 

id y de toda la tierra, porque cnloiices esta- 
lili muchos assonados y juntos, entre los qua- 
nraron los dos Oydores Cepeda y Tesada y 
es officiales de Su Magestad y el licenciado 
.0 Juárez de Carauajal que le era amigo disi- 
do. También entraron todos ;iquellos hombres 
lUÍan estado los días airas presos en la cárcel 
oa, con otros muchos vezinos y mandones de 
ci'cito, y esto hizolo para que le faborescíe- 
y ayudassen quando los lu-iesse menester en 
gocio. 

le la comida y la beuida muy esplendida y 
Josa, que costo gran summa de dineros, por- 
f iiastaron en aquel dia mas de ciaquenta boti- 
■ vino, que valia entonces a diezy seis pesos de 
■_■ minas el arroba, que son ochocientos pesos, 
iiismo se !:astaron olms muchas y diuersas 


1 


1 



29 

muchas joyas de oro fino con muchas esmeraldas 
y perlas en ellas, que todo valia gran summa de 
dineros por su preciosidad y gran valor. El capitán 
de los xpianos fue Don Balthasar de Castilla, hijo 
del Conde de la Gomera; lo que el y los que venian 
con el truxeron sobre sus personas en aquel día 
tan festiuo, fue mucho brocado y sedas de diuersas 
colores y joyas de gran valor, que andando en el 
juego de cañas se perdieron muchas que después 
no se hallaron aunque fueron bien buscadas. En- 
traron los xpianos y los moros por dos esquinas 
de la plaga, cada quadrilla por su cabo, con dos 
estandardes: el vno traya el Señor Sanct¡aí>o, y el 
otro una media luna, los quales puestos en esqua- 
dron, los moros arremetieron al castillo tirándole 
muchos arcabuzagos, y los del castillo como que se 
deffendian tiraron ciertos tiros de artilleria y ar- 
cabuzeria, que páresela batalla verdadera. Estan- 
do en esto entraron los xpianos por su cabo y arre- 
metieron a los moros, a los quales hizieron apartar 
del castillo como que peleauan, y de alli se pusie- 
ron en sus puestos como batalla apla(;'ada y co- 
men<;aron a jugar cañas vn buen rato, hasta que 
se reboluieron todos, que los moros dieron a huyr 
dando muchos alaridos. El capitán castellano con 
los suyos fueron tras ellos, que andauan a la re- 
donda de la plaga, y prendieron al rey y a todos 
los suyos, a los quales hecharon sendas so^as a los 
pescuezos, que para ello Ueuauan de respecto, y el 
rey viéndose preso se pelaua las barbas de vna 
mascara que traya, mirando al cielo y blasphe- 
mando de Mahoma, y assi yua haziendo otros ade- 



30 

■s de gran pesar. Hecha esta presa se anduuie- 
os xpianos por la placa, que cada vno dellos 
ua de Lrayla su moro, y de alli se fueron a 
de Don Antonio de Ribera, que esta en vn.i 
na de la placa, y presentaron los captíuos a 
.Francisca Pii;arro, hija del Marques Pigarro, 
staiia puesta a vna ventana mirando el jue- 
i qual los rescebio. El rey moro tenia sobre 
hcga vna corona de rey, que era de papel 
lo, la qual se la quito y la entrejío a Doña 
cisca Piíarro y se la puso en su cabera con 
10 acatamiento, y ella le hecho vna cadena 
o fino que se truxo de la prouincia de Chile, 
los yndios la hizieron alia de vaziadizo, la 
esiaua muy bien hecha, y viéndose el moro 
Jenado hizo muchos tstremos y ademanes 
idose las barbas y derrenegando de Maho- 



31 



que lo lleuaua el Ovdor Juan Aluarez. Y de como 
dczia muchas cosas contra los que seguían el parti- 
dode los Oydores y de Gonzalo Pivarro, y de como 
hazia gran llamamiento de gente, y de como auia 
hecho abrir vn Real sello, y de como despachaua 
negocios por Audiencia residiendo en ella lan sola- 
mente con el Oydor Juan Aluarez. Destas nueuas 
peso mucho a todos los que seguian de coraron la 
falsa opinión de Pivarro, y mucho mas lo sintió el 
mismo y tuuo entendido, como de antes lo tenia, 
que la prisión del Visorrey era trato doble, para 
lo qual embio a llamar a los Oydores para certíli- 
carse dellos lo que passaua. Los Oydores vinieron 
y le certificaron de todo lo que auia en el y los olli- 
ciales de Su Magestad, y otros muchos le dixeron 
lo mismo, de que se asseguro algún tanto; y por 
esta causa cesaron las fiestas por hazer otras cosas 
conuenientes a ellos para la seguridad de sus vi- 
das y personas, y para ratifficarse mas en la tira- 
nia en que Pivarro estaua ya puesto; al qual dcxa- 
remos agora por dezir algo del Visorrey. 



CAPITULO IV 
■qce extre el visohrey BLASCO nuSez 

RdOR JUAN ALUAREZ PAS5AR0N EN LA 

■es que sh vido libre se fueron todos 

(riEZ, V DE LAS COSAS QUE ALLÍ T 
r-RAN LLAMAMIENTO DE GE! 



33 

^^3 y todo quanto lleuaua, con protestación de 

^ ^^ruir muy lealmente y no dexalle hasta la 

"^He: y assi lo cumplió, como adelante se dirá; 

- P^^ mostrarse bueno en aquel ynter con el \'iso- 

^^'» que le notaua de traydor, no se atreuio de lo 

^^ür a España, antes determino de lo soltar, por- 

^^ tuuo muy crej'do que en llegando a Tierra 

'^'^c se lo auian de quitar los leales seruidores de 

" "^lag^estad que alia estauan, y también tuuo re- 

^'^ que el General Diego Aluarez Cueto y los dc- 

"la^ desús parientes que yuan en otro nauio se 

^ ^Viitarian, y assi lo soltó por quitarse de sospe- 

cna^^ Aunque algunos dixeron que la occasion por 

^^^ lo soltó fue por dar enojo y gran pesar a sus 

^^^pafleros, principalmente al Oydor Pedro Oriiz 

^f barate, que lo auia afrontado de palabra en la 

^^^^ad de Lima, como queda dicho atrás; de ma 

'^^^^ que \Tios dizen vna cosa, y otros dizen otra; 

"^*^^, en fin, el fue suelto, y para lo hazer se fue .i la 

car^x^j-a donde estaua y le dixo con gran humilldad 

^^i;2:uiente: 

Orandissimo ha sido el pesar que he tenido y 
^^^5^0 de ver a v. s. en tantos trabajos y fatigas 
^^'^o ha passado hasta el dia de oy, que cierto 
^^^ entendido que no passaran tan adelante estos 
^^^ malos sucesos, por lo qual no quiera Dios que 
y^ lleue a V. s en son de preso a Esparta, siendo 
'*^ Persona quien es y ser hechura de Su Magestad 
^ filien todo el mundo es obligado a seruir eon 
"^^cha fidelidad. Heme aquí, seflor^ puesto á vues- 
tros pies y en vuestro seruicio, y doy mi fee y pala- 
^^1 como cauallero y criado de Su Magestad, de 

^- Di Baüti Clara.— III.— 2.' ^ 



3i 

; seguir y seruír hasta la muerte, y por tantoman- 
e v- s. lo que se ha de hazer. que yo esto presto 
bedientemente de lo cumplir como mandamiento 
c mi señor. Dicho esto, lucíjo Ic hizo vn requiri- 
lienio por cscriplo que traya en el seno (1), en que 
í requería en nombre de Su Magestad tornasse a 
u Vírreynado como hombre libre y essento y no 
lirasse las cosas passadas que se auian hecho en 
1 tierra por los tumultuarios y mal yntenciona- 
os, que sabia de cierta sciencia que luego seria 
bedescido de todos los leales seruidores de Su 
lagestad. V por quanto el rey nuestro seftor le 
uia embjíido agouernar las tierras del Perú, y 
or las rebucitas passadas auia sido preso por la 
leal Audiencia, y por la venida de Gongalo Pica- 
ro, los Oydores sus compañeros se lo auian entre- 
ado para que lo Uouasse a los reynos de Castilla. 



3ó 

visorrey se holgó mu}' mucho con estas cosas y 
mas del requirimiento que le hazia, y por esto le 
'^^ con alguna colera lo siguiente: Juan Aluarez, 
S^^Qdissima ha sido la quexa que contra vos he te- 
nidoyayj^ tengo a causa que vos fuystes el pri- 
^^f ynuentor y mouedor de mi prisión, y vos lo 
existes y tramastes con aquellos vuestros compa- 
f^os^ y por vos he estado a canto de perder mi 
^ . » y por vos he padescido tanta deshonrra y 
30ilt^niiento, y finalmente por amor de vos me he 
^'Sto en grandes peligros, trabaxos y fatigas. De 
mar^^j-a que no contento con las cosas hechas 
contra mi persona, aueis sido mucha parte en que 
no scí cumpliessen ni executassen las nueuas leyes 
y ^ordenangas que Su Magestad embio a esta 
tterra, como vos bien sabéis. Mirad si en todo esto 
t^í^So razón de estar muy quexoso de vos y hazer 
justicia cxemplar en vuestra persona quitándoos 
la vida con ynfamia, pues tanto mal y daño me 
causastes, por donde mis capitanes y soldados, 
como traj'dores y maluados, me trataron tan ma- 
lamente como vos lo vistes; ¿que dezis a estas co- 
^^^ Aesto respondió el Oydor dizíendo: bientenjj^o 
entendido, Señor, que todo quanto ha padescí- 
^® v.s. y padesciere de aqui adelante, que yo aure 
sido parte de todo ello, por lo qual soy digno de 
^an punición y castigo. Mas empero vuestra gran 
"^^ificencia es mayor que todas mis culpas y 
^^ífectos, y pues yo me someto y pongo deba x o de 
^clemencia de v.s., no quiera mirar con enojo 
y Passion mis faltas y deméritos, sino al desseo 
"^y grande que tengo de seruir a v. s. de aqui 



na a España ante Su Maocstad. De manera que 

)or estas causas y razones y porque también v. s. 

10 fuesse muerto, determine de tomar este affan 

' traba X o para sacalle de entre las manos de sus 

nortales enemig-os, Ío qual doy por bien empleado 

le auer seruido en ello a v. s. Allende de todo esto, 

jon(;alo Pi(;arro, a quien se esperaua muy en 

)reue que entrarla en la cibdad con los parientes 

' amigos del Factor Guillen Juárez de Carauajal, 

egun que se dezia publicamente veniancon diabo- 

ica determinación v furia a matar a vuestra se- 

oria. A esta causa, como he dicho, acepte esta 

ornada para yr a España, y no por otro respec- 

3 ni por ynterese al^^uno que a ello me mouies- 

e, como V. s. piensa en contrario; mas, en fin, 

e aquí adelante si v. s. es seruido, puede hazer 

mandar en todo aquello que quissiere, que yo 

los demás que aqui vamos obedesceremos en 

)do. Destas palabras rescibio algún contento el 

isorrey, y por hazer del ladrón fiel, como di- 

?n, le dixo: bien paresce, señor Juan Aluarez, 

le en todas vuestras cosas soys cauallero, y 



37 

Mas, en lin, yo os perdono y aparto de mi todo el 
raal talante y querella que hasta agora he tenido 
contra vos, y de aqui adelante os terne la amistad 
que la razón lo requiere y por la obra lo veréis, y 
entonces veréis lo que yo se hazer por mis ami^^os 
verdaderos como vos. Dichas estas palabras con 
otras, se allego a el Oydor y lo abraco y le beso 
dándole paz en el carrillo, y le hablo amorosamen- 
te, y hecho esto se entro en la cámara de popa con 
vn su paje y dende a vn rato salió con vn escripio 
en la mano, el qual era vn requirimiento. Y lle- 
gándose al licenciado le requirió se fuesse con el 
para que vssasse el officio de Presidente, confor- 
me a vna cédula que tenia de Su Magestad en que 
le mandaua que adonde quiera que se hallassc solo 
y fuesse necesario, que con vn Oydor pudiessr 
despachar negocios por Audiencia, con otras co- 
sas que se le ofresciessen, lo hiziesse; y el licencia- 
do lo acepto assi. Passadas estas cosas con oira^ 
muchas, viéndose el Visor rey hecho ^ciior del 
nauio y de los que yuan con el, lo qual el nunca 
pensó, mando al piloto y marineros guias.-»en el 
nauio hazía el puerto de Payta; yendo 'd^.>>\ naue- 
gando arribarons obre el nauio del \'isorrey 1 , en 
que yuan el General Diego Aluarez Cueto con lo^> 
parientes del Visorrey para soltalle. Y allegan- 
dosse junto a el se hablaron y supieron como yua 
suelto y en su libertad, y assi llegaron Juntos al 
puerto de Payta, que fue a diez y ocho de Otubr» , 
y en este puerto hizo hechar en tierra a los ^olJa 



(i) Tachado: hm Manto 





3S 

üjue yuan para sa guarda, que no. los quiso 
r consigo por ser n-ay dores, aunque los quiso 
car, mas el los reprehendió ásperamente y al 
los perdono a yntercesion del Oydor, porque 
notassen de cruel y brauo. Mando quedar 
ro deilospara los lleuaral pueblo de Tumbez, 
ue los conoscio quando lo prendieron en 
1, que estos le hecharon mano también y le 
■on palabras desacatadas, en donde deiermi- 
de hazer Justicia dellos; mas ellos lo sintieron 
iiuyeron una noche hechandose a nado y se 
)n a tierra, en donde se escondieron. En este 
to de Payta hallo a los capitanes Juan Ruyz y 
jdrigo Poncc de León con sendos nauios que 
in suyos, a los quales rogo se fuessen con el 
que le siruicssen de capitanes en aquella em- 
^u^qutjNj^iazcr^iwiomhi^i^S^Iaü^^^^ 



3Q 



a la parte que se le antojasse (1); pues desta mane- 
ra fue suelto el Visorrey. También lleíjaron Juan 
V^elasquez Vela Nuñez y Diego Aluarez Cueto y 
los Aullas, sus parientes, que yuan en otro nauio, 
como queda dicho, los quales todos se ajuntaron 
con el Visorrey, de lo qual se holgó mucho, que 
ciertamente tuuieron creydo que licuaran preso al 
Visorrey a España, de lo qual a ellos no les pcssa- 
ua nada. 



(I) Ms. amíoJasseH, 



CAPITULO V 

MO EL V150RREY BLASCO NuSEZ VELA, LLEGADO 

lUE UVO AL PUERTO DE TUMBEZ CON SUS PARIENTES, 

f\7.0 GRA.V LLAMAMIENTO !)E GENTES PARA YK COKTRA 

s OYDORES Y CONTRA GONCALO PltARRO Y SCS SE- 

QPACES, V DE OTRAS COSAS QUE PASSARON 



Auicnclo licuado el Visorre/ con el Oydor y 

jn sus paTicnics al puerto de- Tumbez y dcsembar- 

Jatio en tierra, lo primero [¡ne hizo fue luego em- 



41 

tm\>\o a mandar a las justicias de los dichos puc- 
\)\os c\ue sacassen de las caxas del re\' toda la mo- 
neOia. que uviesse, y que se tomassen dineros pres- 
tados de los mercaderes ricos, los quales se dieron, 
que lovno y lo otro fue harto dinero, porque tam- 
biea contribuyeron muchos vezinos ricos; estos 
dineros fue[ron] para la espedicion y trasto de la 
guerra que se auia de hazer. Embio también a su 
^^rmano Juan Velasquez Vela Nuñez con sus man- 
damientos para que fuesse por dineros, que son los 
oeruios de la guerra, a los pueblos marítimos de 
í^ Chira y Payta, y estando entendiendo en este 
i^^Socio le quiso matar traydoramente Dieg;o de 
-^^STuello, vezino de la prouincia de los Bracamo- 
^^s> al qual ahorco y a otros dos con el. y al Un se 
vmo de alia con poca gente y sin ninguna moneda. 
-^^simismo embio a Tierra Firme al capitán Juan 
^^ ^uzman, que lo hallo aqui huydo de los Oydo- 
'"^^í con sus mandamientos para que el Goucrna- 
^^^ Pedro de Cassaos le embiasse con brcuedad 
^^SUnos nauios y toda la más gente que pudicssc 
'^^Uar por aquel territorio. Por lo consiguiente 
^^^Pacho desde este pueblo a su cuñado Diego 
-^lUarez Cueto para que se partiesse a Panamá 
^^^ Juan de Guzman, y de alli fuesse ante Su Ma- 
^^stadcon vna relación bien larga y prolixa que 
^scriuio. En esta relación le dio verdadera 
^"^nta a Su Magestad de todo quanto le auia pas- 
^^Oen la tierra, desde el dia que entro en ella 
^^^^ la presente hora que el escriuia todo aquello, 
^^* con los Oydores como con otras personas que 
^ ^^ en el Perú aleadas, y con este recaudo lo des- 



y truxcron treynta y cinco hombres de a cauallo 
arcainizeros entre vezinos y soldados. Desde < 
pueblo de Puerto \'iejo le embio el capitán Hei 
nando de Santillana, que estaua alli por su Corn 
^idor, veinte y cinco soldados, con mucha cantida 
de pesos de oro que saco de la caxa de Su Mages 
tad y de difuntos, que después repartió entre lo 
soldados que estauan muy pobres y necesitados 
Dende a cierto tiempo le vino vn nauio desde 1. 
Xueua España que lo embio el Yllustrissimo VJ 
sor rey Don Antonio de Mendoza, Señor mió, coi 
ochenta hombres, y el capitán dellos fue Don Juai 
de Mendo(;a, su muy cercano pariente. Tambiei 
le acudió el capitán Juan de Yllanes con vn buei 
galeón suyo y con veinte y cinco soldados qu< 
pudo recoger en diuersas partes, los quales erar 
muy buenos y bien esperimentados en las guerras, 
Assimismo le vino a seruir el muv leal cauallerc 
Don Alonso dé Montemayor con quarenta soldados 
que auia recogido por el camino y por los pueblos 
por donde passó, que andauan huydos de los üy- 
dores y de Goni^^alo Pi^^arro. Y como entendió que 



43 

Gongalo Pigarro para que lo rescibiessen por Go- 
uernador como lo auian hecho en los otros pue- 
blos, embiando a los vezinos los testimonios de su 
rescebimiento en Gouernador. Los alcaldes \' el 
regimiento entraron en su cabildo y platicaron en- 
tre ellos sobre qual de los dos mandamientos se 
auia de rescebir, y fue acordado entre ellos que no 
se rescibíessc el mandamiento del Visorrey, ni se 
hiziesse casso del, porque podría ser falso, y por- 
que les venia a quitar lo que tenían, por via de las 
hordenan^as, porque si entraña en la villa los auia 
de tratar mal, por la comida y beuida que le auian 
quitado y por la grita que sus mugeres le auian 
dado. Y por esto y por otros respectos y razones 
dixeron que era inucho mejor se rescibíesse ti 
mandamiento de Gonzalo Pígarro con muy entera 
y buena voluntad, pues la Real Audiencia le aui.i 
encargado la gouernacion de toda la tierra, pues 
que los Oydores lo pudieron hazer juridicamcnte. 
Y que el como buen Gouernador les haría muchas 
mercedes y no les quitaría lo que ellos tenían, y 
como espirimentado en las cosas de la tierra los 
temía en paz y en quietud; y assi se hizo todo lo 
que entre ellos se platico y lo rescibieron por tal 
Gouernador en nombre de Su Magestad, y luego 
se pussieron en su nombre las justicias, y a esta 
causa no embiaron la gente que el X'isorrcy dc- 
mandaua. Estando vn día el Visorrey en este puc 
ble hablando con los suyos de muchas y diucrsas 
cosas, vinieron de platica en platica y de palabra 
en palabra a tratar de las cosas de Gon(,\alo Pi\a- 
rro, y el Visorrey, como ya supiesse que estaua 



45 

que siempre estaua en la cama, y para firmar vna 
prouission emanada de acuerdo, o fuera del, an- 
daua titubeando si la firmaría o no. AI Doctor Ali- 
sson de Texada Uamaua nescio parlero porque ha- 
blaua y porfiaua mucho en las Audiencias que ha- 
zian, y fuera dellas, principalmente que no sabia 
w entendía latin, sino que por grandes fabores que 
tuuo en la corte le auian dado el Real cargo que 
tenia. Al Oydor Juan Aluarez Uamaua loco y de 
P<^o juycio y entendimiento pues no le auia licua- 
do a España quando pudo, como se lo auian man- 
ado los Oydores. Y assi se quexaua del muchas 
vezes y dixo después andando el tiempo que Juan 
Juárez le auia destruydo redondamente, por la 
"^^y grande enemiga que concibió contra el desde- 
dí Principio que llegaron al Nombre de Dios y a 
Panamá. Dezia mas quando se via muy trabajado 
y fatigado: que si Juan Aluarez no le soltara de la 
pnsion y lo licuara a los reynos de Castilla, que 
Su Magostad se tuuiera del por muy bien seruido 
y la tierra quedara en paz y en quietud y no se 
reboluiera, como después se reboluio toda con su 
estada en ella, con ensangrentadas contenciones 
y crueles batallas. De verdad que el \'isorrey te- 
nía mucha razón en dezir lo que dezia, porque si 
^^ no soltara al Visorre\' y Juan Aluarez lo licuara 
preso a España, se tuuo entendido y se presumió 
^'^e el Oydor Cepeda y sus compañeros se auinie- 
^^^ muy bien con el dicho Gon(;alo P¡v;arro. Y 
^QQalo PiQarro los tratara muy amigablemente y 
'^Q los diuidiera, como después lo hizo, y el i^ouer. 
^ra toda la tierra en paz y quietud y estuuiera en 





J6 

icio de Su Magestad hasta en tanto que el 
dará otra cosa, y no uvíera tantas guerras 
3 después uvo, de donde tomo en si mucha so- 
ia por los vencimientos que ;ilcan(;o. Conside- 
olo muy bien y hablando sin afficion, como en 
esta obra lo hago, hallarse a por verdad que 
^lamente hizo mal al Visorrey y a ssi mismo, 
que cundió generalmente el mal y daño en to- 
os reynos y prouincias del-Peru por la libertad 
el Oydor dio al Visorrey Blasco Nuilez Vela. 
que lleuo lo peor de todo esto y le cupo la des- 
1 y mala suerte fueron el \'isorrey. Juan Ve- 
jez \'claNufiez, su hermano, y el mismo Oydor 
i Aluarey, que íucron muertos y descabezados 
i tierra con otros muchos caualleros de gran 
1 que fueron grandes scruidorcs de Su Mages- 
lín fin, al Un, todos ellos uvieron lin, porque 



47 



y fuerzas de la «guerra, que es lo que mas haze al 
casso. Con estas cosas tuuo entendido que sus ne- 
í:>ocíos eran acabados, o que se auían de acabar 
presto con sus buenas diligencias y apresuramien- 
tos; mas, en fin, la fortuna le fue siempre muy 
contraria y aduersa, por lo que Dios nuestro Señor 
sabe, que son ynscrutables sus juycios y secretos. 
Mas, en fin, al fin sus desigños y conceptos se le 
tomaron al reues de lo que el lo tenia pensado y 
trabado en su pecho, porque le faltaron muchos 
de los que le auian de venir a seruir desde Tierra 
Firme, que no pudieron llegar por muchos y cier- 
tos embarazos que uvo. Assimismo otros leales 
caualleros, del rezelo muy grande que tuuieron de 
GoD9alo Pigarro, no ossaron ni se atreuieron yr en 
busca del Visorrey, y otros que eran vczinos de 
machas cibdades, villas y lugares, que se temieron 
del rigor y aspereza de las hordenan(;as y nueuas 
leyes, se estuuieron quedos en sus casas hasta ver 
en lo que parauan estos deuaneos que los aleuosos 
leuantauan con gran soberuia y vana locura. 



CAPITULO VI 

E COMO GOXCAI.O PICAHRO DESHIZO LA REAL AÜDIEIÍ- 
lA POR TEMOR V REZELO QUB DKLLA TENIA, Y TOÜO 
A mjA DEU OVDOB JARATE POR PUERCA Y LA CASO 
|:0N BLAS DE SOTO, SU MEDIO HERMANO, Y NOHBBO 
ÍOCURADORES PA^A LOS EMBIAR A ESPAÑA 



Sabiendo Goncalo Pii;arro que el Visorrej' 

piasco Nuñez Vela estaua en el pueblo de Tumbez 
iendo gran llamamiento do s^^nte, con muchos 



49 

ran de partido no auerse entremedido en ellos y 
quissieran exemirse destos negocios tan yntrica- 
dosy pessados como después y antes lo fueron. Y 
como era tan fresca la nueua de la libertad y sol- 
tura del Visorrey, y de los pregones que mandaua 
^ar, y de como hazla audiencia con el Oydor Juan 
Aluarez, en donde auia reuocado las hordenan^as, 
a vnos les agradaua oyr estas nueuas, y a otros 
lestemblaua la barua y les pessaua grandemente, 
y 3l tirano mucho mas, porque tuuo entendido que 
SI no lo remediaua presto, se perdería, y assi se 
rezelaua mucho del Visorrey. A los ynteresados y 
amigos de Gongalo Pi<;arro les pessaua en gran 
"^^neradc oyr que el Visorrey dezia que la Real 
•audiencia que el hazia era la verdadera y valcdc- 
^^« por tener, como tenia, consigo el Real sello de 
Su Magestad, y no la que hazian los Oydores en la 
í^'bdad de Lima, que era falsa y traydora. Por estas 
cosas y otras tales comentaron muchos con buen 
animo y voluntad de querer seguir su partido, y sin 
^"da lo hizieran si el Visorrey estuuiera cerca de 
*'^lli» porque estañan ya congregados muchos de los 
roas principales hombres que auia en la cibdad y 
^^n en toda la tierra, para lo hazer, mas no se 
a^reuieron por amor del coco, que era el Maestro 
"acampo, que estaua en la cibdad. Como el \'iso- 
'"'"^y no tuuiesse sello Real, que se auia quedado 
en los Reyes en poder de los Oydores que se lo to- 
"^^on al Chanciller, mando abrir vn sello nucuo 
P^^a hazer Audiencia Real y despachar negocios 
^^^conuenian mucho para sus desigños, y para 
^^^^ cosas. Y abierto que fue lo entrego a Juan 

G.d«SahtaClaiia.— III.— í." 4 





5-2 

one icnior. Assi que !os tiranos con mas justa cau- 
1 auiande tener mas miedo de los hombres buenos 
ue están en todo y por todo bien acreditados, que 
e otros algunos, porque la verdadera creencia 
uc vil bueno tiene haze mucho al caso para repre- 
ender lo malo que en los tiranos y sediciosos 
i'yna- El tirano, como daua principio a tiranizar 
1 tierra con ambición, tcmiase del V^isorrey y 
ezelauasse de los Oydores, por lo qual deiermi- 
de deshazcr la Real Audiencia de la manera 
como fue aconsejado de sus capitanes y con- 
ejeros que cmbiasse procuradores a Su Ma- 
estad, pues auia coyuntura para lo hazer. Quanto 
. lo primero nombro al Oydor Alisson de Tésa- 
la en nombre de la Real Audiencia para que 
uesse a dar relación y cuenta a Su Majestad de 
a prisión del Vi-orrey, y de las cosas que auian 



53 

dcFumbez, que rentaua ochenta mili ducados de 
buen. oro. Assímismo embio Gonzalo Pi(;arro de su 
P^rto a Francisco Maldonado, natural de Salaman- 
ca, qvie era entonces alguazil mayor de lo3 re ynos 
"cif^eru por su nombramiento, y su maestresala, 
paríi. due se fuesse con el Doctor Alisson de Texa- 
"a,5>i ji les dar para ello poder ni otra facultad al- 
gun^. por escripto, como se suele hazer en todos 
los tic^gocios. Lo que licuaron estos procuradores 
fueroj^ ^an solamente las ynformaciones que se 
nizi^x^on contra el Visorrey y vna carta que Gon- 
^^^ I^i^arro escriuío a Su Magestad dándole cuen- 
ta erx ella de como sus Oydores le auian encaro a- 
üol^ gouemacion de toda la tierra, y el la auia 
aceptado creyendo que en ello le siruia; y assi de 
<^^^^s cosas largas y prolixas, y todo esto se hizo a 
ft^de deshazer la Real Audiencia con la yda des- 
^^Oydor. A Francisco Maldonado le dieron diez 
"^iU ducados para que los gastasse en todos sus 
negocios y en todo aquello 'que mas les conuenie- 
^Se, y le dieron vn libramiento para que gastados 
aquellos pidiesse veynte mili ducados al Comen- 
dador Hernando Pií^arro, que estaua preso en la 
ilota de Medina del Campo, y que todo esto y mas 
Se gastasse en su seruicio. Después que el Oydor 
Texada consintió en su partida, luego hordeno de 
casar a Blas de Soto, su medio hermano de parte 
de la madre, con Doña Ana de Salazar, hija del 
Oydor pírate, la qual tomo y caso contra la vo- 
luntad de sus padres; mas como el viejo era solo 
no osso hablar ni contradezir en cosa alguna de 
aquel matrimonio, ca le costara la vida; mas, en 



1 pobre viejo suffrio como los demás temero- 
ísto hizo a (in de lo tener de su vanda y opi- 
por ser suegro de su hermano, aunque a la 
id no tenia ningún rezelo del que hiziesse algo 
■ra. sino de palabra, y que esto se atajaría 
menazas de muerte, y también porque era ya 
viejo, que a la contina cstaua enfermo en la 
. Su hija Doña Ana de Salazar y muger de 
de Soto, después que tomo amor a su raa 
quando oya hablar a su padre alguna cosa 
a el tirano le yua muchas vezes a la mano, y 
¡ia que pues era muy viejo y enfermo y que 
qucdaua de biuir sino pocos dias, que se con - 
asse con el tiempo para que pudicsse biuir en 
en quietud, pues no se podía hazer otra cosa 
Qienrio poder ni fuergas algunas para poder- 



55 



muy afficionado a Gonzalo P¡<?arro, le nombro por 
su theniente general sobre todos los thenientes 
suyos, y Justicia mayor de los reinos y prouincias 
del Peni, y comento después por su parte a u^o- 
uernar al tirano y a mandallo cassi todo, de ma- 
nera que deste no se ha^ia casso ya del porque ya 
lo tenían prendado y de su mano. En este comedio 
se huyeron de la cibdad de los Reyes Pedro An- 
tón, Yñigo Cardo, Pedro Tello y Juan de Rossas, 
con otros tres hombres, que fueron por todos sie- 
te, los quales se fueron por la mar en vn barco 
grande que hurtaron vna noche a ciertos pescado- 
res que estauan en el Callao de Lima, y se fueron 
derechos al \'isorrev. Como estos hombres eran 
marineros y leuantiscos y de poco valor, no se 
hizo casso dellos ni de su yda, ni se sintió cosa al- 
guna, antes les peso mucho a los pescadores de la 
lleuada del barco, y estos hombres dieron muchos 
auísos al Visorrey para que fuesse contra el tira- 
no, como adelante se dirá. También en esta co- 
yuntura embio Gonzalo Pigarro con gran presteza 
a Gerónimo de Villegas, el astrólogo, a la villa de 
Sant Miguel, y a Gon<?alo Diez de Pinera a la cib- 
dad de Quito, para que como sus thenientes y ca- 
pitanes generales leuantassen toda la tierra en 
nombre de Su Magestad contra el Visorrey; y para 
hazer esto les dieron grandes poderes y vna poca 
de gente. Assimismo para que también lo hecha - 
ssen de la tierra, y si no se quisiesse salir della lo 
cercassen y por mili vias y modos lo prendicsscn 
donde quiera que lo hallassen, sin le dar batalla al 
guna, y lo truxessen ante el para que después lo 



_ .. ^.a.v.&AJ 



ue Aluarado, que yua por su thcniente y caj 
Licncral a la cibdad de Truxillo, porque el le 
mandado que (1) cada y quando que la uvie 
menester la diesse. Desia manera loíMespacho 
limitación, como he dicho, que si el Visorrey 
uiesse i;ruesso cxercito mas que ellos, no le 
ssen batalla, sino que de todo le diessen luego 
so, porque el con diligencia y presteza proue( 
lo que mas conuiniesse; a los quales dexareí 
agora vn poco por dezir otras cosas que passa 
en este comedio. 



(I; 'lachado: /.* dicsíe. 



CAPITULO vn 

DE COMO HERNANDO BACHICAO SE EMBARCÓ EN EL V ER- 

GANTIN CON LOS DOS PROCURADORES QUE EL TIRANO 

EMBIAUA ANTE SU MAGESTAD, Y SE FUE POR LA COSTA 

ADELANTE, Y DE LAS PALABRAS QUE DIXO DON ALONSO 

DE MONTEMAYOR AL VISORREV 



Después destas cosas assi pasadas, con otras 

muchas que por cuitar prolixidad no se cuentan, 

dieron mucha priesa a Hernando Bachicao para 

que se fuesse a embarcar porque los procuradores 

hiziessen lo mismo, porque si el negocio se dila- 

taua mas se podrían yr de (1) mal en peor, que era 

perderse todos, v esto dezian los afficionados del 

tirano. Y porque también auia nueua y se sonaua 

''^^iamente lo que el Visorrey hazia y hordcnaua 

^^ Tumbez, y porque Hernando Bachicao por su 

jP^te lo estoruasse si pudiesse con el fabor de los 

^^ capitanes que por tierra auian 3^do; y assi le 

^^í*oii mucha priesa a el y a los dos procuradores 

*;^ra q^g g^ partiessen. Fue prouej'do el vcrí4an- 

^^ muchos bastimentos y de dos tiros de bron- 
ce V 

- ^tros dos de cámara v de dos versos v cin- 



(»; 



* *chado: /rar en. 



it;i arcabiizes demás, sin los cinquenta que lle- 
in los arcabuzeros, que no cabía mas gente en 
erganlin, y llcuauan mucha poluora, mecha, 
10 y otras municiones que eran necesarias, 
Tiuchas armas orfensiuas y deffensiuas que pu- 
an licuar para menester. Demás de las yus- 
iones y poderes que Gongalo Piíjarro dio a 
lando Bachicao para que hiziesse lo que el 
tío haría y lo que le paresciesse que era nesce- 
) hazer en su seruicio, le dio vn mandamiento 
;lo, por consejo de su Maestro de campo, para 
si por ventura topase con et Visorrey lo pren- 
ie o lo matasse si pudiesse- Muchos luuieron 
do que Hernando Bachicao no ossara ni se 
Hiera de acometer al Visorrey de bueno a 
lo, porque senlian del que era muy couarde y 
brcro v que nerderia todo quanto llcuaua en 



59 

firmar la gouernacion^ pues que su. Real Audien- 
cia se lo auia encargado. Pues como digo, partido 
el vergantin, a cabo de ciertos dias fueron Bachi- 
cao y los suyos a parar al puerto de Guañape, que 
esta siete leguas de Truxillo, Norte Sur, en donde 
tomaron vn nauio del yllustrissimo señor Don An- 
tpnío de Mendoí^a, Visorrey de la Nueua España, 
y tomaron la gente que en el hallaron. Hernando 
Bachicao y los suyos tomaron y robaron lo que 
quisieron [de lo] que los pobres mercaderes trayan 
de la Nueua España, que no uvo alli ninguno quien 
se lo deffendiesse, porque eran hombres regidos 
y mandados de capitán tirano y diabólico, y cl 
nauio se lleuo consigo. Passando mas adelante 
tomo vn otro nauio en el puerto de Truxillo, que 
era de Balthasar Diaz, vezino de Panamá, que yua 
cargado de mercaderias para la cibdad de los Re- 
yes, las quales los soldados tomaron y robaron lo 
que quisieron, y Hernando Bachicao saco luego 
parte de la gente de su nauio y la metió en el na- 
uio que dgora tomo, que era bien grande. Prouc- 
yo luego a los vnos y a los otros dándoles las ar- 
mas y arcabuzes que fueron menester, dándoles 
también tres tiros con otras cosas necesarias para 
la deffensa del nauio, y el mismo se passo a el lic- 
uando consigo los papeles y recaudos que le auian 
dado. De los hombres que tomaron en el segundo 
nauio supo él tirano robador que el \'isorrcy es 
taua en vn pueblo de yndios, siete leguas del pue- 
blo de Tumbez, haziendo gran llamamienio de 
gente y que ya tenia mucha. Hernando Bachicao 
no se atreuia [a] tomar el camino para alia, porque 





60 

se rczel.ma dul y le lemia. mas empero hazieiido 
Je tripas corat;on determino de lo yr a buscar con 
ia poc:i iícnte que tenia, porque, como hemos di- 
:ho, la forttma le era fauorable y le ayudaua en 
::ste casso y al buen Visorrey le era muy contra- 
ria. Eataua el Visorrey en este comedio muy pen- 
jatiuo y bien congojado de entender que sus capi- 
;anes no venian de Tierra Firme y que se tarda- 
-lan mucho en traer la gente que auianydo alia ala 
liazcr traer, y a otras partes, y no sabia la causa 
Je tanta tardanva como hazian. Vn día, como es- 
Luuiessc muy pensatiuo y la mano puesta en la 
mexilla y de recudo en la silla, como le tenian co- 
loscida la coiidiscion no auia hombre que se atre- 
.liesse a dczir cosa ali;una, creyendo que estaua 
Tiuy enojado, sino fuera Don Alonso de Monte- 
mayor que simia nuiclio lo que l-1 Visorrey po- 



61 

Es tan gjande el pesar que tengo de ver la tris- 
teza y congoja que v. s. muestra tener^ y paresce- 
^e que lo a causado en no hazersse a su voluntad 
las cosas que dessea se hagan a su gusto, que aura 
dos 6 tres días que veo estar a v. s. pensatiuo, que 
no se a que me lo atribuya, que cierto da pena a 
todos los que amamos su salud y todo su bien. Por 
^nto suplico a v. s. quite y deseche (1) de su pecho 
tantos pensamientos como en el tiene encerrados, 
5^ ^- s. reparta dellos entre sus capitanes y fieles 
^niigos, si se puede hazer, para que 3^0 y ellos to- 
nismos el cuN'dado de hazer lo que mas conucniere 
al seruicio de Su Magestad y al de v. s. Y si por 
^'entura no le paresce que no estamos bien en este 
pueblo, V. s. nos lleue si es seruido a la cibdad de 
Quito, en donde se podra reforgar de mas gente y 
^c armas y de otras cosas necesarias a la guerra 
Que V. s. pretende hazer al tirano con justa causa 
y razón. V de alli podra v.s. embiar a llamar a 
ios dos Adelantados Sebastian de Benalca(;ar y 
Pasqual de Andagoya, los quales tengo creydo 
que vernan luego a seruir a Su Magestad como 
sus leales vasallos, y consigo traerán tanta gente 
Quanta fuere menester. Porque si deste paraje nos 
quitamos, a lo que entiendo, saluo mejor juycio, 
nosyrade bien en mejor, plaziendo a Dios; y si 
"lucho nos detenemos tengo para mi que nos yra 
"^i^y mal y que nos perderemos, a causa que en 
este pueblo no ay tantos bastimentos quantos son 
"Menester para los soldados. Yo he oydo dezir a 



b2 

Ihos delIo5 que andan desconientos y con gran 

) y temor de pelear contra vn exercito tan 

li Je como trae Goni,'a]o Pii;arrO| los quales vie- 

(muy bien armados, y que ellos están desarma 

¡L pie; y antes que quieran hazer alguna no- 

en despro de v. s. es menester buscar reme- 

Jtmprano, qual conuiene. También tengo crey 

lúe ya sabrá v- s. por nueua muy cierta como 

valo Picarro embia por la mar a Hernando 

liicao con mucha gente de guerra, el qual trae 

a ariilleria y arcabuzeria, el qual es vn hom- 

Bmuy cruel j" endemoniado. Assimismo vienen 

tierra Gerónimo de Villegas y Gonzalo Diez 

Jiiiera con muchos arcabuzeros y gente de a 

lillo, los quales todos vienen en busca de v. s, 

lie todo cl mal y dafto que pudieren; de 

í puede dezir que estamos cercados por 



63 

vencer, y ellos vencidos se podra luego hazer lo 
que mas conuiniere al seruicio de Su Magestad. V 
si V. s. no quiere que se haga esto que dicho ten- 
go, aguardemos a los enemigos y demosle[s] bata- 
lla, que si en ella muriéremos auremos hecho lo 
que eramos obligados al seruicio de Su Magestad: 
quanti mas que yo tengo esperanza en Dios que los 
venceremos, pues vienen con las conciencias da- 
ñadas en auerse al(;ado contra su rey y Señor na- 
tural. Todo esto he dicho no porque se siga mi pa- 
rescer, sino que se haga todo aquello que v. s. 
mandare, pues esta cierto que no emos de salir ni 
discrepar tan solo vn punto de lo que nos manda- 
ren, muramos o viuamos, vendamos ó no vcnva- 
mos, que para esto estamos aqui aguardando a es- 
tos desuergon<;ados, y haga Dios después lo que 
le pluguiere y por bien tuuiere, que animo ni es- 
fuerzo no nos ha de faltar mientras tuuiercmos 
vida. 

Estas cosas con otras muchas dixo Don Alonso 
de Montemayor al Visorrey, el qual bien quisiera 
tomar el primer parescer que le daua, porque le 
páreselo ser bueno y sano, mas por otra parte se 
via muy conffusso y perplexo y cercado de diuer- 
sos pensamientos y cuydados, en especial de sus 
enemigos y perseguidores, de lo qual estaua ynde- 
terminado y muy dudoso de lo que haria, sí daría 
la batalla o si se yría de alli. Hechando seso a mon 
ton no sabia a que resumirse, ni a donde yría, 
porque si se yua era gran mengua para su honrra 
y reputación, porque luego dirían los mal ynten- 
cionados que se auia huydo y desamparado el 



, .^......iw uc lub a<;uarüar hasta ver ( 

que parauan tantas nouclas como de cada d 
venían a dezir. Pues el Visorrey, resumiendos 
sus yndeterminaciones respondió a Don Alons 
Montemayor en pocas palabras, como el déte 
ñaua de aguardar a los enem¡g;os y presentalk 
batalla, y que si en ella muriesse acabaría la > 
en seruicio de Su Mag;estad haziendo en todo 
lo que era obligado. Con esta su postrimera 
luntad y determinación comento de animar y 
forjar a sus capitanes y soldados, diziendoles ( 
no diessen íee ni cf edito a las falsas nueuas c 
aula, porque eran todas mentirosas, porque n 
ñaña se desharían todas como humo; y por ot 
parte comento de prometelles de hazelles grane 
mercedes y [darj de comer en la tierra. Acaua 
esto embio luego muchos mensajeros a llamar 
los capitanes que andauan por diuersas part 
conuocando la gente, para que se diessen pries 
en venir y traer todo el dinero que uviessen rec 
gido para la sustentación y gasto de la guerra. I 
manera que el se estuuo en este paraje qued 
aguardando lo que [la] fortuna hnrín /^^ o., 



CAPITULO VIII 



DE COMO HERNANDO BACHICAO LLEGO AL PUERTO 
DE TUMBEZ CON SUS NAÜIOS, Y DE LAS COSAS QUE 
HIZO, Y EL VISORREY, CREYENDO SER TODO KL PO- 
DER DEL TIRANO, SE FUE A LA CIBDAD DE QUITO, 
Y DEL RESCIBLMIENTO QUE EN ELLA SE LE HIZO POR 

LOS VEZINOS 



No le turo mucho tiempo al VMsorrey su deter- 
minada voluntad, quando, estando en el parajo 
que dicho tenemos, asomo vn día, casi noche, el 
cosario Hernando Bachicao, con los dos nauios y 
el verí^antin, por vna punta de tierra que esta an- 
tes del puerto, los quales fueron vistos lue^o por 
dos nauios que estañan alli en seruicio del \'iso- 
rrey con ciertos soldados y con los dos capitanes 
Juan de Yllanes y Rodrijío Ponce de León. Como 
los patrones y marineros de los nauios que esta- 
uan sobre el auiso viesen venir dos nauios y vn 
vergantin de hazia el puerto de Lima, tuuieron 
creydo que venia alli todo el poder de Gonzalo 
Pií^arrocon mucha artillería y arcabuzeria y los 
nauios llenos de muchos soldados. Y como los na- 

G. ií« Sakta Cla«a.— in.— 3.* ' 



66 

uios estauan a pique y aderescados y las velas ; 
tas. altaron luego las ancoras calladamente y tí 
dieron las velas al viento haziendo demostraci 
que entrambos se yuan por la costa abaxo ha: 
Tierra Fimie para yrsc a la Nueua España c 
otra parte. El cosario, como vido que los naui 
se yuan, enderego para ellos mandando t;uiar 
suyo contra el galeón del Visorrey, y el otro i 
tiio y el vergantin fueron contra el otro, a los qi 
les yuan tirando con la artilleria que llcuaus 
porque amaynassen a ¡biua Pivarro! Mas los ca 
tañes leales no quisieron amaynar, sino naueg 
por su mar adelante, y el cosario con el enojo q 
tenia porque se le yuan, los siguió hasta que ar 
checio muy bien. Y como vido que no los poc 
a!cani;ar por llfuar gran ventaja, por ser los r 
utos de los leales muy veleros, se fue quedan 



67 

> isorrey, como no vieron al nauio de su conser- 
"^» con la escuridad de la noche, creyendo que se 
3uria buelto al puerto hizieron lo mismo, porque 
^^ííieron creydo que el cosario auria pasado ade- 
^tesigfuiendolos, no sospechando que se boluia 
conio ellos lo hazian. Pues como Hernando Bachi- 
^Q diesse la vuelta, el galeón del Visorrey, [que] 
^^ muy velero, alcanzo al de Bachicao, y ajun- 
^^ose los dos y llegándose muy cerca el vno del 
^ por hablarse, luego los marineros conoscie- 
^ el galeón con la madrugada y claror del dia. 
Capitán Juan de Yllanes, creyendo que era el 
^iode su conserua, se allego a el y como lo re- 
^^'^cscio quiso dar luego la buelta, mas no pudo 
^^que le comentaron de lombardear con la arti- 
^'^ia y no le dieron lugar para que se fuessc. Los 
^*^Xes, como no tenían ningún tiro para offcnder 
^*^ enemigo y entendiendo que si se deffendian les 
^^^taria las vidas y que los hecharian a fondo, de- 
^^^minaron de darse con partido que no les hizie- 
^^n ningún agrauio ni mal en sus personas y vi- 
^^s y que no les tomassen el galeón y lo que en el 
^aj'an, y el enemigo lo otorgo assi. Mas después 
d^ entregado no les cumplió la palabra, antes qui- 
so ahorcar al capitán Juan de Yllanes y por rueiío 
de los procuradores lo perdono, y la ropa fue sa- 
queada de sus malos ministros, que cierto era cosa 
de ver y considerar lo que estos malos hombres 
yuan haziendo por la mar y por la costa della, 
^omo se verá adelante en esta obra. Tomado, 
l^^s, el galeón, y auiendose apoderado del, luego 
^ctio en el parte de sus soldados mandándolo 



(j8 

aderesi;ar para su persona, metiendo dentro 
H de la artillería y todas las municiones que 
verganCin estauan, de manera que el cosario 
1 ya tomados tres nauios con vn solo vergan- 
laziendo con ellos muestra y aparato de grue- 
Todas estas cosasarriba contenidas passauan 
ta del puerto de Tumbez, que desde cl pueblo 
ido todo por los españoles que alli estauan; 
dezian que era Gonzalo Pii,'arro e! que alli ve- 
y otros deziaii que no era, porque no podia (1) 
r lo que entre manos tenia alia arriba; y 
i sospechauan ser el Maestro de campo, y assi 
m y adeuinaiian otras muchas cosas. Como el 
rio uvo hecho lo que tenemos dicho, se fue 
i tierra con pensamiento de dar vna noche so- 
;] Visorrcy, mas que con yntento de dalle ba- 
en campaña ra^a, que cierto era Bachicao vn 



69 

dido que estaua adelante en vn pueblo, siete le- 
guas de alli, con mucha gente, y que tenia creydo 
que ya sabría de su venida, porque vn estanciero 
le auia ydo a dar la nueva por la posta en vna yc- 
<íua muy ligera. Todo lo que este soldado dixo a 
Bachicao fue verdad, porque biendo el estanciero 
venir nauíos de la parte de la cibdad de Lima, y 
después combatir al vn nauio aquella madrugada, 
tuuo creydo que era Gonyalo Pi^arro que venia 
con mucha gente en busca del Visorrcy, y assi lo 
mas presto que pudo se fue a el y le dixo como el 
auia visto llegar al puerto tres nauios grandes que 
auian venido de hazia la cibdad de Lima, y a lo 
que le auia parescido venia en ellos mucha gente 
armada y que quedauan lombardeando vn nauio 
de los suyos, y que el otro se auia ydo de ante no- 
che de alli, y que tenia creydo vernia en el vno 
dellos Pi(;arro, por lo que auia colegido y por el 
combate que dauan al galeón aquella madrugada. 
Muchas vezes acontesce que con el temor que se 
tiene de alguna cosa vista de repente, se dize y 
platica y se cuenta mas de lo que es; assi aconte- 
ció a este estanciero, que como no era pralico en 
las cosas de la guerra no tuuo conoscimicnio de 
lo que era [y] dixo al Visorrey muchas mas de las 
que passaron en la mar, de que le pusso en gran 
conffussion y cuydado. El Visorrey, como oyesse 
al estanciero que comen<;aua y no acaba ua de 
contar lo que auia y no auia visto, tuuo creydo 
que no le diría otra cosa sino la verdad, por lo 
qual rescibio gran pesar en su animo porque en- 
tendió que no ganaría nada con ellos si los aguar 





70 

. Conoscicndo esto los capitanes que allí cs- 
n con el le dieron priessa que se fuesse a la 
iJ de Quito, que era muy acomodado enton- 
iqucl pueblo para su pretensión y negocio, 
ue aun no estaua yafíicionado contra el, como 
tauan los demás pueblos, y el Visorrey lo hizo 
que se fue de aquel alojamiento antes que 
.■alo Pifarro llaíasse, porque tuuo creydo ser 
ismo, Tuuo el Visorrey ijran sospecha que 
nos de los suyos le hazian maldad y trato do- 
■ que se carteauan con el tirano o con los tres 
.ancs que le andauan circunyendo, por donde 
Liino ser verdadera su sospecha, y mas quan- 
: hallaron ciertas cartas junto a su tienda, sin 
i, ni sin título ni sobre cscripto para quien 
; y por estas cosas biuia con ^ran recato. 
; i'omo Hernando Rachicao supo que el Viso- 



71 

sido por lo detener ó por que se boluiesse, y 
como con juramento le fue certificado que se auía 
y do, cobro animo, haziendo muchas bramuras 
y fieros al viento, y entonces se dio mucha priessa 
a caminar hasta que llego ya tarde al mismo 
pueblo que el Visorrey habia dexado. Si el \'i- 
sorrey supiera por algunas conjecturas que Ba- 
chicao Ueuaua tan poca gente y a pie, que no 
uvo ninguno que se lo auisasse, sin duda ninguna 
que lo aguardara y le diera batalla y lo venciera, 
porque era capitán de poco animo y de ninguna 
destreza. Y entonces cobrara gran reputación, y 
solamente bastaua su nombre, principalmente el 
Real nombre de Su Magestad, a que todos le vinie- 
ran a seruir y se hiziera seftor de la mar y de la 
tierra y de los nauios y mas de las cibdades de Pa- 
namá y del Nombre de Dios y de toda la costa del 
Perú. Mas, en fin, no mirando el Visorrey en esia 
ynaduertencia se fue por su camino adelante, y es- 
tando veinte y siete leguas de Tumbez supo de la 
poca gente que Bachicao auia llenado al pueblo, y 
quiso con determinación de boluer a el, y sus capi- 
tanes se lo estoruaron, y asi yua gruñendo y bra- 
ueando porque no lo auia hecho. Pues caminando 
por sus jomadas contadas hazia la cibdad de Quilo, 
yua muy fatigado del espiritu y cuerpo y en ^ran 
peligro de su vida por los yndios de guerra que le 
salieron al camino para lo matar a el y a los suyos. 
Y también porque los tambos y los pueblos de los 
yndios estañan despoblados, que no hallauan que 
comer sino tan poca cosa que no basto a matar la 
hambre tan cruel que el y los suyos lleuau.m, y 



\ n rico palio, y la clerecía lo sallo también a 
ccbir L'u procesión dándole la bienvenida y por 
parle el pésame de sus trabajos. El rc<;imi 
todo le lomo juramento sobre que Ics^uardarii 
libertades, priuile^ios y franquezas; el lo juro 
assi lo haria, guardando en todo lo que Su Ma 
tad le aula mandado hazer y cumplir en su f 
seruicio. La primera cosa que hizo en Ueganc 
la cibdad fue poner espías por los caminos Re; 
y senderos, assi de españoles como de yndios 
tura!es, para saber lo que Gonzalo Pigarro ha 
y que yntento era el suyo, porque en la cibdad 
los Reyes y en otras muchas partes tenia pues 
las dichas espitas. Embio también por toda aque 
comarca y territorio muchas prouissiones sel 
das, y mandamientos, para que todas las justic 
le acudiessen con toda la ícente que uviesse 
todos los pueblos y sus jurisdiciones. Y por oi 
parte mando hazer a muchos herreros muct 
arcabuzes, poluora, mechas, picas y otras arn 
offensiuas y deífensiuas, las quales mando tn 
fuera de la cibdad en donde se hazian, con fori-. 

«■»■% /-v r-» /~v . « • » 



73 

moldados, y armas no ningunas, porque andauan 

^os vezinos y soldados en guerras con los \ ndios 

^^ aquellas prouincias, que andauan alterados, y 

^io por nueua que el Adelantado Sebastian de Bc- 

^a\ca<;ar y los vezinos estauan muy afiicionados a 

^oiKjalo Pi(;arro por causa de las nueuas leyes y 

Wdenan^as que auia traydo. Torno el \'isorrey 

^ ^mbiar al dicho Juan Ruyz a Popayan con mas 

Prouissiones y rigurosos mandamientos, hazicndo 

^^smamiento general para que el dicho Sebastian 

^^Benalca^ar viniesse a el personalmente con to- 

^ala gente que tenia. Assimismopara que vinicssen 

*^os los cabildos, justicias y vezinos de todas las 

^^odades, villas y. lugares de aquel adelantamien- 

^' ^ los quales y cada vno dellos y m puso muy 






^'^Hdes y grauissimas penas si no venian a su 11a- 

*^^o. También llegó á esta cibdad el capitán Car- 

^ ^e Salazar con ciertas cartas del capitán Juan 

^ Cabrera en respuesta de vna que el \'isorrey 

^ *^Uia escripto desde el pueblo de Tumbcz, el 

^^^1 yua al descubrimiento de las tierras del Do- 

**^o por General del Adelantado Sebastian de 

^^alca^ar, que auia fama que eran riquissimas 

^ ^To y de ganado ouejuno. Lo que en la carta se 

^orit:enia era dezir que si su Señoria le embiasse 

^^■>:\ission y poderes bastantes para sacar de la 

^^^n de Su Magestad, y tomar prestados de los ve- 

zinosy mercaderes, los pesos de oro que fucssen 

^^í^ester para el prouimiento de la gente, se sal- 

^^^^ de la conquista adonde yua para le venir a 

seiTviir^ Y demás desto le prometiesse que acabada 

^^ guerra contra el tirano [había] de le dar la con- 



._ . ., .iici ii í)u L-xcrcito. hl N'isorrey, cor 
auia menester para la presente jornada y la i 
sidad que tenia de su persona y por ser hombí 
calidad y mtiy bastante para las guerras, le ei 
luei^o con el mismo Carlos de Salazar las pr« 
siones y mandamientos que embio a pedir, de 
chada[s] por Audiencia Real. En este tiempo 
garon a Quito los leuantiscos Yñigo Cardo, Pe 
Tello, Juan de Rosas y Pedro Antón con los o 
tres soldados que se auian huydo de la cibdad 
los Reyes en el barco, y el Visorrey los rescc 
muy bien, y dellos supo de como Cónchalo Pi(;a 
estaua ya muy mal quisto de sus capitanes y v 
nos y que qualquiera que tomara la boz del re} 
siguieran todos, por lo qual el Visorrey determi 
de salir de Quito para yr contra los enemioroj 
contra el tirano. Al tiempo que el Visorrey se 1 
a Quito estaua Juan Velasquez Vela Nuñez en 
pueblo de Motupe haziendo gente por mandado 
su hermano, y hecha la que pudo salió de allí y 
subió por la sierra arriba y fue a salir al pueblo 
Thomebamba, passando por la prouincia de 
Cañares. Y de aaui nartir» x-n^- 



/o 



Ton, que en esta sazón era alcalde hordinario de la 
vlUa de Pasto, para que le viniesse a seruir en 
T^ombre de Su Magestad, el qual vino luego y traxo 

consigo hasta doze arcabuzeros a su costa, y el 

Visorrey lo hizo después su capitán. 



CAPITULO IX 

|iE COMO EL COSARIO PROSIGUIENDO SIT CAUIKO E.N DB 
A DEL VISORKEV SE FIE A PUERTO VIEJO, E 
■ onde HIZO MUCHOS MALES Y DASOS, Y DE ALLt S 

Ble poh su derrota haziesdo muchos robos po 

|a costa, y del combate que dio al NAUIO DE PH 

DKO GALLEGO el de SEUILLA 



AiiÍl'IiJü IIcTn;\iido B.ichicao vislo que el \'l&c 
in ydo de su aloj.iiiiicnlo y que le lleu^i 



77 

ron de súbito y an'ebatadamente en la villa con 
iCran estruendo de arcabuzeros y ruj'do de armas , 
apellidando el nombre de Su Mag^estad y el de Gon- 
zalo Pi(;arro, nombrándole de Gouernador, y con 
poca resistencia la tomaron, por la poca gente que 
<?n ella auia, que estañan cassi todos los vezinos 
con el Visorrey. En este asalto prendieron sin nin- 
•^(unadifficultad al corregidor Hernando de Santi- 
llana y a Antonio SSmenez, Hernando Holguin y 
a Nicolás de Villacorta, con otros pocos de hom- 
bres, que eran estantes en la dicha villa. Lleuaron 
^ "ornando de Santillana ante Bachicao, que lue- 
^0 acudió a faborescer a los suyos, ál qual man- 
Qolu^gQ confessar, que se tuuo a mucho, auicndo 
''^^ndado primero poner vn palo en la placa para 
^ ahorcar en el; }' esta ynjusticia se hazia solamen- 
porque era seruidor del Visorrey y su corres^i- 
^^ y por aucr desterrado }' preso a ciertos ami- 
^^s y parientes de Gonzalo Pi(;arro. Mas empero 
^^moesto que auia hecho era en seruicio de Su 
^''^ag^estad, por (1) ruego de los dos procuradores lo 
ordeno, prometiendo primero y ante todas cosas 
25^seruir toda su vida a Gonzalo Pi^arro y a el, y 
^^xar el partido del Visorrey. Por otra parte Her- 
nando Bachicao mando luego soltar a Juan de Oí- 
alos y a sus hermanos, que estañan presos en la 
Parcel publica en fuertes prisiones, por ser, como 
^ran, parientefs] muy cercanos de Gonzalo Pi(;a- 
Vto. Hecho esto algo luego vandera en nombre de 
Su Magestad y por Gonzalo Pigarro, y nombro al 





78 

kho Juan de Oímos por theníenie de Gouernador 
capitán K^^neral en el dicho nombre del tirano, 
orno lo auia sido antes que lo prendiesse Hernan- 
de Saiitillana por mandado del Visorrey quando 
asso por alli. Dcsputs que el cosario uvo preso a 
nos y soltado a los otros, comentaron luego sus 
linistros, con poco temor de Dios y sin ninguna 
CTi;ucni,'a y con poca conscicncia, de robar y to- 
iLir por ('ueri,'a lo que los mercaderes y vezinos te- 
ian bien puesto dentro de sus casas, que era gran 
ompassion de los ver plañir y acuytarse las mu- 
cres por ver tanta calamidad y desuentura y por 
j que les tomaiian. Porque la ropa que tenian al- 
unos mercaderes dcstos no era suya, porque eran 
ictorcs de otros que estauan en Tierra Firme, y 
orno ks tomaron lo que estauíi a cargo dellos que- 
Inron nl¡;imos perdidos totalmente, que nunca al- 



79 

y los Oydores estauan apartados y el Rey nuestro 
Señor estaua apartado y muy lexos de alli. De ma- 
nera que el cosario andaua como el quería y los 
soldados como se les antojaua, porque qual era el 
capitán tales eran los soldados, y con la mucha li- 
bertad que tenían hazian todo lo que querían, de 
í^l manera que a diestro y siniestro hizieron todo 
^1 mal que pudieron, sacando de lo mas secreto de 
^^s casas todo lo que hallaron, que era gran lasti- 
"^^ de lo ver. El cosario, como oyesse los gemidos 
y clamores y lastimas de los mercaderes y las que- 
-^as y lloros de las raugeres, determino de salir de 
^9ueIIa villa, y assi mando hechar vando para par- 
^^^ otro día, y venido el día se salieron todos car- 
^^dos de los robos que auian hecho. Embio por 
^^ posta al puerto de Tumbez a suplicar al Doc- 
^^i" Alison de Texada y a Francisco Maldonado 
con vn criado suyo, llamado Juan Baptista d'Es- 
cobar, ginoues, se fuessen al puerto de Manta, 
Parque allí los yua aguardar para embarcarssc, y 
^^los lo hizieron assí, en donde los hallo el cosario. 
En este puerto tomo dos nauios y robo las merca- 
ferias que en ellos hallo, y haziendo soldados a 
^^ pasajeros que venían en ellos, y alli soltó el 
Jíauio del Visorrey^ Don Antonio de Mendoza, 
por ser de quien era, que de otra manera el lo lle- 
gara a Tierra Firme y se siruiría del mucho tiem- 
POi como hizo de los demás nauios. Después que 
uve hecho en tierra los males y robos que tene- 
mos dicho se embarco en su galeón, y^ por mejor 
dezir, del Vísorrey, y desde alli comenc^o de cos- 
tear la mar yendo siempre cerca de tierra. Esto 



80 

lizo a fin de lomar todos quantos nautos hallassc 
MI los puertos, crcyendopor conjeciurasque el Vi- 
lorrcY se embarcaría en el nauio que se le aula es- 
íapado, o en otro, y assi no dexaua de mirar los 
incones, ensenadas, vayas, esteros, que no lo mi- 
■asse y cateasse todo, y a todos los que hallaua 
sreguntaiia por el Visorrey. Tenia el cosario gran 
■ezelo de que el Visorrey se yria a Tierra Firme y 
le apoderaría de la gente, nauios, [y) artillería que 
;n la cibdad y en el puerto esiuuíessen. en donde 
lespues se tuuiera gran difficultad de lo hechar de 
lili porque fueran menester irrandissimas fuercas 
Jara aiicllo de hechar, ca de todo esto se tuno gran 
íospech.T y consideraeion que si el \'isorrey lo h¡- 
liera, saliera al cabo con su buena y justa preten- 
;ion, por muchas causas y razones que para ello 
luin. Ksin liic otra cetriicra muy grande que el \'i- 



81 

ííendo deste paraje se fuera al Perú y se le all cita- 
ran lueo^o todos los leales vasallos de Su Maiics- 
^^^ y seruidores que el tenía, y fuera señor do la 
^^^ y de la tierra, como lo fue después el i^ran co- 
sario. Mas, en fin, al fin el no quiso yr por alia, te- 
nieiicJo entendido que le era mas ymportante y ne- 
cesariosu estada en la tierra, que salirse della, y 
^"^ no era menester hazer otra cosa sino embiar 
'^ 'lámar a todos los que estauan en diucrsas par- 
^^^' para que luego le vinieran a seruir, y cierto el 
-^ engaño mucho en esto y en otras muchas cosas, 
sonrio adelante se dirá. Pues saliendo Hernando 
"^chicao del puerto de Manta encontró con un 
"^^io de Bartholome Pérez, vezino de Puerto 
*^Jo, que andana en seruicio de Su Majestad y 
^^ Visorrey, al qual prendió y tomo el nauio y 
9ue traya en el, ca era hombre muy rico, y 
^ quiso ahorcar de la entena porque se auia 
^^rfendido vn poco y porque habla-bal mucho. 
*^*^nibien quiso ahorcar a Hernán Pérez, su hcr- 
"^^-tio, val piloto y contramaestre, porque porllia- 
^^^ mucho de no ejitregar el nauio; mas por las 
í'íiportunaciones del Oydor y de Francisco Mal- 
^oriiido fueron perdonados, y porque prometieron 
^^ ^eruir de ay'adelante a Pi(;arro, y assi los lleuo 
^ fierra Firme. Yendo mas adelante supo que el 
^y^cr Juan Aluarez estaua en el puerto de Sanc- 
^iagoj del Guayaquil haziendo gente para el \'iso- 
^^y [y] luego mando endere<;ar para alia, y el Oy- 
^^^» como tenia espías, le dixeron de los nauios 
^^^ al puerto auian llegado. Y adeuinando lo que 
poüriaser y rezelandose mucho de los encmiLiOs 

^. Dt Samta Clara.— III.— 2.*» ^' 





quiso aguardar a oyr otra segunda nueua, por- 
ue entendió que los nauios eran de Gonzalo Pi- 
arro, y as&i se l'ue del pueblo con aly-unos que le 
uissieron seguir. Hernando Bachicao salto en 
erra con ciertos arcabuzeros y sabiendo de como 

1 Oydor Juan Aluarez y,e yua huyendo, embio 
le^o tras el veinte arcabuzeros en buenos caua- 
os, y por poco le alcanzaran y prendieran, sino 
ue pusso muy buena diligencia, que se escapo a 
ña de cauallo; ya que no le pudieron prender le 
jmaron toda su ropa y moneda que el Visorrey le 
uia dexado, de manera que no le quedo cosa que 
uardar para yrsc a España, como el dixo muchas 
ezes- Hecho cslo se torno a embarcar y comento 
c costear otra vez la tierra, de que a todos los 
ue andauan t-n ella y por la mar ponía en gran 
uydado y espanto, que ya se sonaua su mala fama 



83 

"^^Uapor fuer<;a la comida que auia menester, por- 

9ue el no la compro de nadie. Después que uvo 

^ncj^do mucha parte de la costa los días que le pa- 

'"^^^io, determino de mudar proposito, y assi tomo 

^* <^amino por su mar adelante por llegar mas 

'^'"^^to a Tierra Firme, adonde el 3'ua encaminado, 

- •^^si comen(;o de guiar la flota y tomar su derro- 

^ Hacia Panamá, engolfándose bien en ella por- 

lleuana viento en popa. Ya que estaua en de- 



, ^^^o de las yslas de las Perlas encontró con vn 

^^n galeón que era de Pedro Gallego, natural de 

^^illa, y enderesgando para el le comento de 

^^""•^"bardear para que amaynasse a ¡bina Pii^arro! 

" *^ Cidro Gallego y los que venian con el, como an- 

*^^íin en seruicio del rey no quissicron amaynar, 

*^^í*cjue entre los leales era muy odioso el nombre 

^ I^i^arro, antes comentaron de yrse por su viaje 

^^Uf^lante sin hazer casso del cosario, y como lo 

^'^^o yr mando con gran furia fuesse lombardeado 

^'^^o hechassen a fondo pues no queria aguardar. 

^ *^iido esto Pedro Gallego determino con grande 

*^^imo de enbestir con el nauio contrario de donde 

^*^^o que le tirauan con los tiros y arcabuzcs, y 

P^ra hazer esto se puso de tal manera que barlo- 

^^íiteando su nauio le dio viento en popa y enbis- 

^*^ con el contrario por un costado, que si Dios por 

^^ >'nfinita bondad no lo remediara, sin duda los 

dos galeones fueran a fondo. Mas el encuentro í uc 

d^ tal suerte que dio con su proa en las xarcías del 

niastel mayor del galeón de Bachicao al tiempo que 

^ yua apartando, que si le diera de lleno en lleno 

el encuentro, sin duda alguna peligraran muchos 



.ellos aunque los otros nauios se auinn llegado a 
2 faboresccr. Viendo Hernando Bachicao la rcsis- 
encia.que hazian los leales comenco a dar gran- 
les bozes a los suyos diziendoles que saltassea en 
I galeón por el otro bordo, pues cstaua embarbas- 
ado en las xarcias, que ya auian abaxado las ve- 
is por no perdersse todos y morir ahogados- Y 
js rebeldes lo hizicron assi, que como eran mu- 
hos saltaron en el nauio, Juntamente Bachícao 
ras ellos, los quales hizieron retraer a los leales 
lebaxo de cubierta, sin muerte de ninijuno de en- 
rambas partes, aunque el endiablado Bachicao 
lezia con [jran luria que los matasscn a todos, 
iendida esta gente y marineros, por el enojo que 
eauian dado y por mosirar mas su gransoberuia, 
lespucs de aucr puesto remedio a los dos g'nieones 
n;indo i^uard.ir al diclio Pedro Gallego y al piloto 



83 

\oí> maltrataua y les robaua sus haziendas dizien- 
Ololes mil ynjurias. ¡O quanto deucn los principes 

y y^randes señores de prohibirlo, y los hombres 

cuerdos y prudentes no consentirlo, en que los que 
se muestran bulliciosos y tiránicos no alboroten ni 
^íicandalizen los pueblos que están pacifficos, ni 
roben a los caminantes! porque en Icuantandosc 
^'Q tirano en vn pueblo, luego se abiua la crueldad 
^'s<^ despierta la mala cudicia. Mas ¿que di<>*o? que 
^^ 9^e lo auia de remediar estaua en Quito bien 
^P^rtado de la mar y de los tiranos y tenia poca 

potencia para lohazer; principalmente Su Ma^es- 
^^' <íue estaua muy lexos alia en España, que a el 

^^cutY^jjj^ obuiar estos males que estos tiranos 
'^2¡¿ti-j Q^\¡i tierra; mas, en ñn, al lin todo uvo lin, 

^'Onio en el quinto libro diremos, que el rey nues- 
ro Sofior, como xpianissimo lo remedio todo. Tor- 

"'^^cio a nuestro proposito dií>'o que quando entre 
.^ tiranos cresce la auaricia, cae por si la justi- 

^^'^^ ^nsefloreasse la fuer(;a, reyna la rapiña y el 
^to, anda suelta y desenfrenada la luxuria; pre- 
*^^^Scen los malos, los buenos son oprimidos y 

^^^a.Uos, y los que poco pueden son forjados con 

^^^ temores. Finalmente los malos y pcruersos se 

^^§:an de biuir en perjuycio de los pobres, por 

^^rninar las cosas a su proposito y a su propio 

' iteres, como este cosario hazia, que todo era 

P^'"*! suprouecho y en daño de sus próximos, como 
^^So diremos en esta obra mas adelante. 





CAPITULO X 

lE COJIO HEHNASDO BACHICAO COXTIXUA.VDO SU CA- 
IINO I-LEGO A LAS YSLAS DE LAS PERLAS, Y DE ALLÍ 
E FLE A PAXAMA, DONDE ESTAUA TRATADO POR EL 
ABILDO DE \0 LE RESCE8IR, Y AL FLV EMTRO, Y DE 
AS COSAS QUE HÍZO EN SERUICIO DE GONZALO PigARRO 

Continuíindo cl yr.in cosario su viaje, a cabo de 
icrlos días llciio con sus nauios a las yslas de las 
'crias, en donde lomo refresco a nunca pagar, y 
lli supo de eiertos lioinhi-es como el cabildo pan.-i- 



87 

se>-^o de su virreynado por la Real Audiencia por 
1^^ crrueldades que auia hecho y pensaua hazer 
mo.s adelante en los leales vasallos de Su Ma^es- 
tíxci, y que \'a no era sino vn hombre particular 
corriólo era qualquiera otro. Y que si el auia lle- 
íáJTíxclo hasta alli era porque traya y venia con el 
Oy'dor Alison de Texada y con Francisco Maldo- 
tiacio, los quales yuan ante Su Majestad con cier- 
tos i-ecaudos que conuenian mucho a todos los que 
^^ lii tierra biuian, y para le dar cuenta de todo lo 
siacodido en el Perú; y los dos procuradores dixe- 
^^ri lo mismo, porque se hallaron presentes a esta 
P^í^t.íca. De todas estas cosas que el cosario y los 
^os procuradores dixeron a los hombres de la ysla, 
^Ue^o ellos dieron auiso de todo a los del cabildo 
P^Tiamense, y de la manera que venia y qu antes 
^^uios traya y quanta gente y artilleria y arcabu- 
^^í"ia les páresela que ternia. Los regidores, como 
^^Pieron que Hernando Bachicao yua en son de 
P^^»yendo de guerra, haziendo muchas crueldades 
P^í" do passaua, pusso gran temor y espanto en al- 
^nos dellos, y assi todos vnanimes determinaron 
^ ^o lo rescebir por mas gente y armas que tru- 
^esse, pues auian preso al Visorrey tan aleuosa- 
'^^nte. Y con esto mandaron luego aperccbir a la 
^^^to de guerra que auia en la cibdad y embiaron 
^^^ illas soldados y vezinos que estauan en Xom- 
^^^eDlos, los quales vinieron dende a pocos días, 
^'^^^ nauios se mandaron luego apercebir y aprcs- 
^^F^sira no los dexar entrar en el puerto; mas fue 
^^ ^^rde estos apercebimientos. Los mercaderes 
i^^ron que no era bien hecho detTender a nadie 





.S8 

:t t-nlradii en la cibdad, quanli mas en el puerto, y 
iue Hernando Bachicao era amigo de todo.s y que 
10 se auia de tener crL-ydo que les venia hazer mal 
■ daño, como lo aiiian embiado a dezir los de la 
sta. Quanti mas que no venia sino tan solamente 
hechar en tierra a los dos procuradores que 
uan ante Su Maf;cstad, pues que Hernando Ba- 
hicao deüia que se auian de boluer luego, y que 
lasta alli no les auia hecho ningún mal y que ago- 
a no le diessen occasion que lo hiziesse, pues le 
■edauan el puerto. Todos los mercaderes dixeron 
sto: los vnos por no perder las mercaderias que 
cnian sus factore.s en tierras del Perú, que era 
riUL'ha cantidad, y los otros porque no les robas- 
i.*n lo qui; tenían dentro de sus casas si cntrauan 
le guerra en l:i cibdad, y por esto y por otros res- 
>i.otosdivfrnii que los di-xassen entrar y saltar en 



89 

bokierse luego, que el le daua licencia para lo ha- 
^^^» con tal condiscion que el ni otro soldado al- 
^^no saltasse en tierra. Sino que tan solamente 
^**ítassen en tierra los dos procuradores con sus 
^''^^clos, y que ellos desembarcados se fucsse lue- 
^^ Con los nauios, del puerto, y que si ynten- 
^^•^o hazer alí^un mal, como le anian dicho que lo 
WUeria hazer, que Jos caualleros que auia en la 
**^clad no se lo consentirían; v con esto se íue el 
^^sajero a dar la respuesta a su amo. Después 
^^^ Juan Baptista se fue, los re^jidores y cauallc- 
^ panamenses, y los capitanes Juan de Guzman 
" J^an de Yllanes que se auia huydo de Bachicao 
^"n nauío desde el camino por no ver mas tantas 
' ^^oiencias y vellaquerias como el hazia, dixcron 
¡* ^Quemador que no consintiesse desembarcar a 
^^ procuradores, porque saldría luei^o con cllo^ 
' ^osario y los demás de sus ministros que vc- 
^^tri] con el, porque dirían que los yuan acompa- 
*^ntio hasta dexallos en la cibdad del Nombre de 
^'^os,yque después se podrían apoderar de cn- 
^^Tnbas cibdades sin lo sentir, y que mejor era 
^^^ los despidiessen sin les dar ninguna audiencia. 
^^na.imente, auiendose tratado en su ayuntamiento 
^"^Uchas cesas, al cabo se resumió, aunque no en 
^^nformidad de algunos, que se escriuiesse a Iler- 
^í^ndo Bachicao que les dixesse claramente el yn- 
^^nto que tra3*a y que era su principal venid¿i en 
Huel revno, v assí de otras cosas. Esta carta se 
^^comendo al Doctor Villalobos para que la lle- 
^^sse, porque estuuo en cabildo, como perdona 
"^as principal y que auia sido Oydor de la K' al 





90 

iuJiLnci.i que los días passados auia estado ei 
■unam.i, y el no la quiso Ueuar. A esta causa ro 
aron a vn Andrés de Arey^a, vezino de la cib 
atl, que el fucssc por mensajero a Hernado Ba 
hicau, qui: lo haría mejor que otro alguno po; 
ucr sido en vn tiempo amigo y hazedor del Mar 
lies Don Francisco Picarro y tenia gran notici; 
e las cosas del Perú. Andrés de Areyi;a rehusí 
1 yda y poniendo muchas escusas dixo que se es 
oKiessen doze personas de las que en cabildo es 
luan y que se hcchassen suertes y viessen quaíe: 
os yrian. y que si a el le cupiesse la suerte que c 
ria, y no de otra manera. Queriéndose ya hechai 
is suenes se atraueso vn Luys Sánchez, merca 
cr muy rico y grande amigo de Andrés de Arey 
a, y le roiío aceptase la embajada, haziondo de 
loiisiracion que sí a el se lo mandaran que lo hi 



91 

deciaque ya el auia embiado a dezir de palabra y 
por carta como el no venia hazer ningún mal ni 
daño, sino a seruir a Su Magestad y a todos los se- 
ñores de aquel reyno y hechar en tierra a los dos 
procuradores que yuan á España a negocios y a co- 
sas muy cumplideras para ellos y para los del Perú. 
Y que todo esto tornaua a dezir y a refferir, por- 
<iue los procuradores Ueuauan ciertos recaudos de 
la Real Audiencia y del Gouernador Gonzalo Pi- 
tarro y de todos los cabildos de toda la tierra del 
Peni, y que hechados en tierra se bolueria luego, 
P^rquelo traya assi mandado. Auiendo leydo la 
carta dixo Luys Sánchez que lo que le auia pares- 
cidode la flota y de la yntencion del General, que 
^ayamala yntencion por las palabras que le auia 
dicho y por las demonstraciones que se hazian en 
*^s nauios. Porque a el le páreselo que vcrnian 
mas de trescientos arcabuzeros, los quales esta- 
^^n haziendo con gran priesa muchas balas para 
los arcabuzes, 3' que entre ellos venia el Oydor 
Alison de Texada v Francisco Maldonado, a los 
Wes el auia bien conoscido, y que por esso mi- 
^^sen lo que a todos conuenia. Pedro de Casaos 
Qixo que no era bien dar occassion que uviesse en 
^^cibdad algunos daños y robos con muerte de al- 
^Tíos que culpa no tenian, y pues el auia ya dado 
"cencia a Hernando Bachicao para que saltassc 
^^ tierra, que lo dexassen passar al Nombre de 
^ios, y que si yntentasse reboluer la cibdad, que 
^J y los caualleros que auia en ella no se lo con- 
^^tirian. Oyendo esto Juan de Guzman y Juan de 
*ílanes, capitanes del Visorrey, no se atreuieron 





92 

^uarJar la entrada del cosario, temiéndose de 
■ aun sospecharon que Pedro de Casaos estar 
■3 coliecliado de Hernando Bachicao, y assi lot 
licron muchos por cierto. Juan de Guzman se fi 
1 vn;t estancia apartada de la cibdad, y vn Pedí 
,Icndez, que auia sido secretario de la Real A 
liencia, y otros vezinos, se fueron a la villa de 
sata, treynta leguas de alÜ, donde estuuieron e 
ondidos muchos dias hasta que el cosario se fi 
ie la tierra, Juan de Yllanes se metió vna noel 
■n SLi nauio con algunos que le quissieron seguir 
,e fue la vuelta de Quito en busca del Visorre 
|ue eslaua hazicndo gL'nte para yr contra Gon^a 
'ii;arro. Otros muchos que auia en la-Cibdad, pi 
10 le ver cnirar se salieron della y se fueron a c 
■onder a diuersas partes, y algunos uvo que e 
erraron la plata y el oro y mercaderías que 1 



93 

hordenan^a, tendidas sus vanderas que por la mar 
se auian hecho, y al son de los atambores, y assi 
entraron por ella, y los soldados yuan diziendo en 
alta voz: /i7i<rt ^/ rey y Goptfalo Pí farro su Go- 
bernador! Yendo marchando por vna calle hazia 
Iapla9a\'uan Tos soldados disparando sus arcabu- 
ces, que lleuauan cardados porque les fue assi 
líandado, y acasso Francisco de Torres, que es- 
taua enfermo, se pusso a vna ventana por ver los 
que entrauan, al qual le passaron vn bra(;o de vn 
arcabuzago, que después estuuo a canto de morir 
por ello. Antes que el cosario se aposscntassc y 
atando en la pla(^a, lo primero que hfzo fue apo- 
íierarse de toda la artilleria y arcabuzeria y de 
»3s municiones que los dos capitanes Juan de Guz- 
"^^n y Juan de Yllanes auian ajuntado para lo 11c- 
üaral Visorrey. Otro dia por la mañana embio a 
^'•ertos capitanes y arcabuzeros para que fucsscn 
•' ios na uios adíenos para que los tomassen á sus 
"íieftos y se apoderassen dellos porque ninf;uno '\, 
^í'esse del puerto sin su licencia, y ellos lo hizic- 
^^^assi, y mando apres^onar que todos los solda- 
"^squeauia en la cibdad se viniessen a poner dc- 
l^axodesú vandera, so pena de muerte y perdi- 
"^'entode bienes, y ellos se vinieron lucido. Todas 
estas cosas que Hernando Bachicao hizo en la 
^'Maddizen que fue causa de todo ello el Goucr- 
"ador, aunque los regidores y cibdadanos le yn- 
^^Pauan por la negligencia y descuydo que tenia 
^n no sustentar la libertad de todos, y a esto rcs- 

í') Tachado: <///¿»í. 





94 

idia que no podía mas, de donde se prcsumic 
creer de veras que estaua cohechado. Dende n 
nos dias emliio cient arcabuzeros a la cibdad 
N'ombrc de Dios con los capitanes Don Pedro 
vs de Cabrera y Hernán Mesia de Guzman, su 
rno, que luego que Pifarro entro en Lima los 
bio a llamar, que estauan presos en el nauio 
1 \'aca de Castro por mandado del \'isorrey, 
a que le siruiessen, a los qiiales embio con Ba- 
:ao por la enemistad que tenían contra el \l 
rey. Estos dos capitanes fueron al \ombre de 
)s para que esluuiessen alli por fronteros y tu- 
isen la cibdad en nombre del tirano, porque k 
muy ymponante tener aquel puerto de su 
no, por saber primero lo que el rey proueya 
ide E;-pafla acerca de lo que entre manos te- 
n. Por contentar a sus soldados les hizo dar de 



93 

con el pie, y assi bedaua y proue3-a en ellas lo que 
se le antojaua, y comia a discreción a costa a^ena, 
porque no le ossauan negar cosa alguna, de temor 
que lenian del. Auiendo estado en esta cibdad 
muchos días haziendo muchos males y vexacio- 
nes, le dieron cartas de Gonzalo Pi^arro en que 
le mandaua se fuesse al Perú con toda la gente, 
nauios, armas deffensiuas y offensiuas y las muni- 
ciones que tenia, porque su persona era mucho 
menester en la tierra. Con este mando que le vino 
andana muy solicito 3' cu3'dadoso en su paflida, 
y porque ninguno se alegrasse de su y da, sino que 
todos llorassen, determino de robar el pueblo sin 
escándalo, sino mañosamente. V assi andaua de 
dia y de noche por las casas de los vezinos y mer- 
caderes mas ricos con cinquenta arcabuzeros, a 
los quales pedia prestados tantos pesos de oro 
para de a\' a pocos dias que el los bolucria (\) por- 
que Pi^arro se los auia de embiar luego, y que si 
no tenían dineros se lo diessen en mercaderías, y 
desta manera recogió cantidad de dineros y ropa. 
Assi que a los vezinos >' mercaderes y a los es- 
tancieros que estañan cerca 3' lexos de la cibd.id 
^nia el en persona, o embiaua alia, para que todos 
contribu3'essen con algo, a los quales dexo despo- 
jados de" lo que tenían, que no dexo oro, plata, 
armas, mercaderías que no tomasse por fuerza o 
robasse mañosamente, sin respecto de la real jus 
ticia, que entonces no auia vigor ni fuerza en ella 
para lo remediar, que no tenia sino el nombre. V 



(I) Tachado: ittr^o. 





% 

lu (.Til tan pcruerso y malo fue vn di.i al inc 
crio del Señor Sant Francisco a oyrmissa, ^ 
lucs eiilro en la claustra [y se] encontró coi 
■ Luys de Oña, sran theolopo y predicador, a 
I pr(í[;unto por ei guardián; respondió que n< 
a si cstaua en su celda, o en la huerta. Y poi 

el endiablado hombre le dio con vna cafia qui 
1 mano lleuaua. por la cara, y se la quebró ei 
■ahei,'a, diziendole que siendo de casa, qut 
no no sabia adonde esiaua el guardián?; y ass 
io adelante sin que el frayle dixesse cosa alcru 
sino que sufrió aquellos palos con mucha pa 
ci;i y humilldad. Pues estando dcsconiu]£;adc 

!4ran cosario por auer puesto manos ea e 
1c, le absoluicron después de miedo, porque nr 
.■■^se aluun desatino peor y detestable, al mo 
rrio o ;l l;( vecindad, sciíun era tan cruel % 



CAPITULO XI 

DE COMO DIEGO ALUAREZ CUETO, GERÓNIMO ZURBAXO 
Y EL LICENCIADO VACA DE CASTRO Y EL OYDOR ALI- 
SSOX DE TEXADA Y FRANCISCO MALDONADO, SE FUE- 
RON A ESPAÑA, Y COilO QUISSIERON MATAR AL CO- 
SARIO, POR LAS DIABLURAS QUE HAZIA, Y NO UVO 

EFFECTO 



En esta sazón estauan en Panamá el licenciado 
Xpoual Vaca de Castro, Diego Aluarez Cueto, 
Gerónimo Zurbano, y los Auilas, parientes del \'i- 
sorrey, y como supieron que Hernando Bachicao 
era llegado al puerto no le ossaron ni se atreuie- 
ron de aguardalle, antes se fueron con breuedad a 
la cibdad del Nombre de Dios v se embarcaron 
para España antes que los detuuiessen y los em- 
biassen presos al Perú tomándoles los recaudos 
que lleuauan. Y como el tirano supo que estos ca- 
ualleros estauan en Nombre de Dios embio lucido 
tras ellos al Oydor Texada y a Francisco Maído - 
nado para que se los embiassen presos, con cier- 
tos arcabuzeros que les dieron, porque no luc- 
ssen ellos los primeros que fuessen á dar cuenta 
a Su Magestad de las cosas passadas. Y quando 
los dos procuradores llegaron al Nombre de Dios 

G. DE Sahta Claha.— 111.-2." 7 





Os 

,a los otros eran parlidos y embarcados, y ello 
lizicron lo mismo, que se embarcaron en vn na 
lio y se fueron a España tras ellos y procuraroi 
le los alcíinvar, por yr en una conserua. Yendo e 
Jydor Tesada por la mar adelante murió de si 
nfcrmedad en la canal de Bahama, y lo hecharo] 
n la mar embuelto en vna boneta con sendo 
'ater nosier y Aue Marías, y Francisco Maldt^ 
lado tomo los recaudos que Ileuaua de Gontal 
'ivarro y de los cabildos del Perú y llego coi 
■líos a España dcnde a poco que auian llegad^ 
Dieíjo Aluarez Cueto, Gerónimo Zurbano y lo 
laricntcs del Visorrey. El Licenciado Vaca d' 
lasiro se quedo en la ysla de los Azores, que rn 
[uiso yr con Die^o Aliiarez Cueto, ni con los de 
ñas, y di' iilH íiü fue con su nauio a Portufíal, y d' 
lili :i la toilf. ím donde, después, dcsculpandosi 



99 

Xreualo mientras se vía su nef^ocio. Estuuo dcsta 

^echa en la fortaleza mas de cinco años, y de alli 

^e señalaron vna casa por cárcel en la villa de Si- 

"^ancas, y de allí, con la mudanza que uvo en to- 

^as las cosas judicíarias, le señalaron vna casa 

P^r cárcel en la villa de Pinto. Y después andan- 

^ ^1 tiempo le señalaron toda la villa de Pinto 

^on sus términos, hasta que después y al cabo se 

" ^^tencio su negocio, y desta manera estuuo en 

^^s cárceles mas de diez años padesciendo muy 

^ ^^des trabajos y miserias. Mas después, Su Ma- 

" ^^ad, constandole de su vnocencia v bondad v 

y^^ *^ndo passado tantos trabajos y necesidades, co 

^^ ^ ^pianissimo rej' 3' buen señor le dio por libre 

d ^^gratifíicacion de lo mucho que le auia serui- 

^ ^n Perú, \' por lo que auia lastado y padescido 

Vi ^u prisión, le dio la encomienda de la borden y 

«^ Gallería de Sanctiago, y lo restituyo en su anti- 

5^^ ^daden el Consejo Real, porque de antes auia 

I í-V^^*^^ ^^ Oydor de la Chancilleria de X'alledo- 

l^^ - En este Real cargo estuuo mucho tiempo. 

^^^ta que ya con la carga de sus muchos años no 

^ ^0 sufrir la gran pesadumbre de los muchos 

1| Rocíos que siempre auia tenido, y por esto, con 

^^^^ncia de Su Magestad, se recogió a hazer vida 

V^^igiosa en el monesterio de Sant Auji^ustin de 

V ^^lledolid, adonde biue agora. Pues tornando al 

/^It) de nuestra obra, digo que ciertos soldados 

|^^« este cosario tenia, viendo las ynsolencias y 

amasias que hazia a todas las gentes, y la i;ran 

^^\)eniia y arrogancia que auia tomado, come n- 

^«^Ton de le aborrescer en gran manera; no pu- 



V 



100 

;nJo ya sulfrir sus locuras y desatinos, con la; 

;r(,\is que hazía, determinaron de lo matar aa 

i que se embürcasse para el Perú y se fucssí 

onde no ae podia poner en effecto. V para hazei 

tose adelanto Barlholome Pérez, por ganar 1; 

nrva y prez de su muerte, y también por ven 

larsse del, porque lo auia querido ahorcar a el ] 

1 su hermano Hernán Pérez quando los prendió; 

Ls tomó el nauio, como atrás queda dicho. V par; 

■ffecluar este negocio le conuino tener fabor ; 

Byuda del capitán Antón Hernández v del alfere 

■"rancisco Caxero, los quales le deseauan dar I; 

;rte, principalmente Don Pedro Luys de Ca 

Irera, Don Luys de Toledo, Hernán Mexia di 

[iuzman, Pedro de la Peña y Hernando de Santi 

, con otros muchos, los quales auian venidí 

leí Nombre de Dios para yrse a las tierras de 

. V como lio se atfeuian, o no hallauan lugai 

lata hazello, dieron parte del negocio a Juan d( 

llarmolejo, que era ya capitán, por ser hombre 

lalientc y animoso, para que el lo cffetuasse er 

lompañia de Barlholorac Pérez y de Hernán Pe- 

L hermano, con otros que auia; el qual na 

lo quiso hazer, de miedo que tuuo del cosario, 

üiziendo: Que cíerumenif no se atreuia. 



101 

^<>s quales acudirian luego en su fabor. Vioto y 

^'^tendido por los mouedores deste trato como 

J^íin de Marmolejo no quería ser participante 

^^^ este negocio, se lo requirieron muchas y*niu- 

^^^s vezes y mport uñándole de parte de Dios y de 

^^^ Magestad que quitasse la vida a Hernando Ba- 

^tiieao, pues podia, y que no auia en toda la cib- 

^*^ci quien lo hiziesse mejor que el por el buen apa- 

^Jo que tenia de soldados y de dineros. Con 

^<io esto no lo quiso hazer, antes dixo que el se 

^ígraria que lo hiziessen ellos, y que después de 

^^ho que el les ayudaría con su persona y bienes; 

^^ que hallarsse en su muerte, que no lo haría, 

^^'que le deuia mucho; y con esto se aparto dcllos 

-on ^i-^n disimulación y luego lo fue a dczir a Ha- 

^^Cíio como ciertos hombres de su excrcito \c. quc- 

•^^ matar, y le dixo quienes eran. El cosario, 

"'^í^ndo lo supo fue muy grande el enojo y passioii 

HUe rescibio, y luego mando con gran furia y bra- 

^^a tocar al arma y prender a los mouedores del 

^Socio, y después de presos les pregunto si ora 

^^<lad la conjuración que hazian contra su pcr- 

^^a y vida. Ellos, sin temor dixeron que si era 

^^<3ad, y el sin aguardar mas dilación mando diir 

'^^^rote a Bartholome Pérez, Antón l-ernandcz y 

*^ *^rancisco Caxero; este fue el hombre que se 

^Vo de casa de Cepeda y dio el auiso al X'isorrcy 

^ como los Oydores le querían prender, como 

^^ta.s queda dicho. Assimismo mando luc -^o arra^ 

^^ar sus randeras por mas deshonrrallos, y K s 

'^a-Tido poner a los pies sendos rétulos que dezian: 

P^*' nmotinadores v travdores; v estas mut rie> 





,-■■:> 10:; 

es dieron sin lea hazer contfesar de sus peccados 
'^•hÍC^ muy cruel que se acostumbra en el Perú 
ic'cho esto embio lutEfo al capitán Juan de Hoje 
1» con diez arcabuzeros para que prendiessen z 
apilan Hernando de Santillana y a Hernán Perej 
■andándolos a buscar los- hallaron en la yglesi 
nayor oyendo niissa; Juan de Hojeda, queriendc 
Ds sacar de la yglcssia, la clerecía y hombres bu( 
los que alli se hallaron rogáronle mucho no lo 
acasse mientras yuan a rogar por ellos, y el He 
;da se detiiuo vn rato en !ots] sacar, hasta qu 
ruxeron perdón, y dcsla manera escaparon ta 
■idas y personas por oyr missa. Mientras se cor 
resauan y liazian justicia de los tres arriba noni 
midos, vino la noche y se huyeron de la caree 
Ion l'eilro Lnys de Cabrera, Don Luys de Tok 
,Q, Heñían Mcxia de Guzman, I'edro de la Peñ. 



103 

TTiostraua tener contra los que estauan presos, a 
^^^ quales perdonó con rauia, assi a los que esla- 
bónenla cárcel como a los que se auian huyelo 
*^^lla, V luegco se tomaron a el v los admitió en su 
gracia. Todas las quales cosas y otras muchas que 
*~* ornando Bachícao hizo en Tierra Firme y en la 
'"^ar del Sur y en otras partes por donde anduuo, 
^stan escriptas de mano y en metro por vn criado 
^yo llamado Juan Baptista de Escobar, natural 
^ ía Riparias de Genoua. En estas sus coplas ala- 
*^ y ensal(;a mucho al cosario, y aun le de^culpa 
^ ^os robos, daños v crueldades que hizo en mu- 
^*^s partes en dbnde estuuo; mas, en lin, es parte 
- '^o vale su dicho en juycio, ni fuera del, porque 
* ^Ue el reco^^edor del oro, plata y mercaJcrias 
MUe Se robaron, y salió del vn buen discípulo. <» 
*^^^ niejor dezir mal -ministro, y lasiíente> dix- ron 
^^^ fue su chismero mayor. Era este BachiVao vn 
^^^nibre muy denodado, feroz y mal ai;<;s;aJo. 
^^rto de nuue, y tenia vna cuchillada por la cara. 
^ ^^a gran baladron y solia dezir muchas \(:yj:^.: 
*^^9'ar,pesseata¡,yfw morder! Hra d-- ba\a 
suerte, natural de Sant Lucar de Barra me Ja: ^ ra 
'^^^y presumptuoso, cruel, auariento, y sobro uJ-^ 
"^^l xpiano y gran derrenegador, y muchas \ czí s 
^^ auia encomendado al demonio: tambi^ n era 
^3.n allegador de hombres vandoleros y í5* dicio- 
^5> y gran ladrón, que a toda ropa hazla: ma- ^ ni- 
^^^ el hizo y acometió vna hazaña memorable, 
aunque en si fue muy mala, porque en todu W- qiii 
^ ayudar la fortuna, aunque el nunca p» n>o qui- 
tan dichosamente le sucediera, porque no í-ra iiom- 



105 

otros aparejos nescesarios para la «guerra, y con 

^^ocientos hombres y seis capitanes. Sucedió vna 

^^*i liuiana, y fue que al tiempo de su partida el 

'"calde ordinario déla cibdad mando traer dos bar- 

^^ > 1) garandes para que en el vno se embarcasse la 

?>^Qte y criados suyos para los lleuar a los nauios, 

• ^^ el otro para que se embarcasse el y toda su 

^P^ que auia robado, y vna manceba que tenia, 

^^ otras mugeres que se yuan con ella al Perú. Y 

'^^'"^ue este barco rescibio un poco de reues, como 

'^^^^ acontecer, aunque no fue nada, ni rescibio 

J*o ninguno, comen<;o Bachicao de dar grandes 

^^scomo loco desatinado, diziendo: ¡ninerau, 

^^^*€^ran los traydoresf; y a las bozes que dio acu- 

'^^on luego muchos de sus ministros, diziendo lo 

"^^^rno, como hombres regidos de vn hombre cn- 

^^Tioniado. Y con aquesto se fueron todos a la cib- 

^^^ por vna calle arriba, a casa del alcalde hordi- 

^^*"io, que verdaderamente se tuuo crcydo que 

^^^n a saquear [en] el pueblo lo que auia quedado, 

^^ C|ue pusso a todos en gran cuydado. Mas lucido 

^ entendió que yuan a matar al alcalde, el qual 

^stsiua a su puerta muy descuydado, si no íucra 

P^r Gómez Arias de Azeuedo, su grande amii^o, 

<liie prestamente le dio auiso con vn ne^ro ladino, 

y sin duda le mataran si no se saliera de su casa 

P^r vna puerta falsa, y se fue a esconder a casa de 

vti su vezino. Pues como no le hallo, se boluio ha- 

ziendo muchos fieros y diziendo mili ynjurias al 

alcalde hordinario, como si tuuiera culpa, y con 



(•) xis. 



barcíu. 





lOÜ 

esto se fue a embarcar con todos sus diabólicos r 
nistros, licuando por delante los robos que el y I 
suyos auian hecho, que fue a veinte de marto 
IñJSafios. Todos los panamenses, chicos y g^a 
des, quando le vieron yr por alta mar dieron yr 
nitas gracias a Dios y a Nuestra Señora, y c 
menearon de le hechar mili maldiciones: vnos, q 
muriesse repentinamente, pues tanto mal ;iuia \ 
cho; otros, que se ahotiasse en la mar, con todo 
que llcuaua y los suyos fuessen manjar de pes( 
dos; otros, que Dios le diesse alguna terrible enfi 
medad que no se leuantasse en diez aOos de 
cama, y con estas maldiciones que le hechauanl 
páresela que se consolauan. Quedo el pueblo t 
solo, aunque bien maltratado y robado, que v( 
daderamcnte páresela que moros lo auian saqu( 
do, o que al^íuna í;ran pestilencia lo auia di 



*107 



roñar por rey de todas las prouincias y reynos del 
Perú, a pesar de quantos auia en la tierra; y lo de- 
masquepasso, adelante lo trataremos; en el en- 
tretanto que llep:a este gran cosario al Perú, dire- 
mos (1) agora lo que el Visorrey hizo en saliendo 
de lacibdadde Quito, y del vencimiento que uvo 
<le tres capitanes. 



^') ^. y diremos. 



CAPITULO XIf 

E COMO LOS TRES CAPITANES UEL TtRA.VO VE.NXIERO^ 

I AL CAI'ITAN CONi;rALO DL^S DE PEREVRA, QUE SAL1«? 

TIERRAS NUEUAS, Y LE CORTARON LA CABECA, « 

I COMO DESPUÉS EL VISOKREV VESCIO A ESTOS TRES 

lI'ITANES, VL'E VL'AX COSTÍÍA el, EX EL PUEBLO DE 

CHiN-ClIAHAUA 



limo de \'illfi;a:, y Güiii,-aIo Diez de Pinc 
■ronde la cihdad de los Reyes por n 



109 

mandado de Gonzalo Pi<;arro que en ninguna ma- 
nera le diessen batalla. Estuuieron algunos dias 
enlacibdad de Truxillo con Hernando de Aluara- 
Jo haziendo gente y proueyendose de armas y ar- 
oabuzescon otras cosas 3'mportantes a la guerra, 
porque la querían comentar por su parte contra el 
\isorrey. Quando estos hombres salieron de la 
cibdadde Lima no se les dio tanta gente quanta 
^a de menester, sino que Ueuaron cada vno dellos 
^ta veynte hombres, porque les dixo Gonvalo 
PJQarro que \'endo de pueblo en pueblo hallarían 
"íuchosde sus afücionados que luego les siguirian. 
Assique con la gente que hizieron en Truxillo los 
^ capitanes Gerónimo de \'illegas y Gon(;alo 
^^2 de Pinera, aunque fueron pocos, que serian 
nasta ochenta hombres de a cauallo y arcabuzero»^, 
'oliéronse can ellos de la cibdad y se fueron a la 
^'l'a de Sant Miguel, en donde fueron muy bien 
^^scebidos. Aqui estuuieron algunos dias rehazien- 
Josede armas y de mas gente, y de dineros, qiu 
^".los neruios principales de la guerra, porqu»- 
^jn ellos no se haze cosa bien hecha ni a derecha^, 
'atando el Visorrey en la cibdad de Quito supo dr 
^'^ espías que estos hombres venían contra el y clr 
^^nto estañan én aquella villa con poca gente adf 
'^^andose para partirse de allí, por lo qual dctcr 
^mo con animo mu\' grande de yr a prouar vcntu- 
^^ para ver sí podría vencer y desbarátanos sus de 
^^Wos, V assi salió de la cibdad con trescientos v 
^'^ynte hombres de a cauallo y pocos arcabuzero^, 
^^ca dellos. Los dichos dos capitanes de Cien 
9alo Pi(;arro supieron muy bien de la salida del 



i 





lio 

\i-,orrey. de la iribdad de Quilo, mus tuuieri 
creydo que era algún ademan que hazia, y no pe 
que l'uesse verdadera, y esto lo cscriuieron losd 
:i Goni,'alo Piíparro. Y ellos salieron de la villa i 
Saiit Miguel y se fueron a un pueblo muy fer 
lliimado Collique, que esta quarcnta leguas de 
dich.a villa, hazia la sierra, en donde determinan 
de aguardar al \'isorrey. aunque con vana pr 
.^umpcLon. teniendo entendido que no llegara t 
cerca dellos. El Visorrey, desque supo que los d 
capiíancs auian salido de la villa y que se aui. 
puesto en el camino Real que va a la cibdad ¿ 
Cuzco, se holgó dello en gran manera y luuo re 
do que kí el cntraua en la villa con vencimiento 
los dos capitanes pigarristas que luego se le dai 
toda la tierra, y para esto se (ue al pueblo de A> 
v:u::i, y de allí al de Ca\as, en busca de los lum' 



lll 

dOi Y Ilc«o al pueblo de Collique, en donde fue 
níuybien rescebido de todos sus amigos, y luego 
se pusso por la obra lo que se auia de hazer en 
fuella presente jornada. Platicadas entre ellos 
íiDs cosas se fueron todos tres hazia el camino por 
ílonde Gon(;alo Dias de Pereyra venia, y sus sol- 
dados, y dieron sobre ellos una noche escura, que 
í^acümente los desbarataron a causa de estar dor- 
niiendo y descuydados» porque no supieron en par- 
^6 ni en arte, desta gente, ni uvo quien los auisasse. 
Los tres capitanes, vsando de sus officios tiránicos 
ahorcaron al capitán Gonzalo Dias de Pereyra y 
a otros dos de los mas principales que venian con 
^i» de manera que estos tres caualleros murieron 
Porseruir a Su Magestad, no queriendo ser parti- 
cipantes en los negocios tan feos como tratauan, 
^^nque para ello fueron rogados. Desbaratados 
^tos soldados los reduxeron al seruicio del tirano, 
^ ios unos de temor, y a los otros con largos pro- 
"^^timientos en nombre de Gon<;alo Pivarro; y los 
^acamoreftos viendossc sin capitán se dieron, a 
^^ pesar, y con esto los tres pi<;arristas yntentaroii 
*^ego de vr en busca del Visorrev, ca estauan ul Ya- 
^^s de auer alcanzado esta vitoria. Mas en lin, se 
'^s torno el sueño del perro, que como les era ve- 
^do el dar la batalla al Visorrey, no fueron en 
ouscadel (1), por no dar enojo al tirano, antes co- 
"^^'^'íaron de correr la tierra a vna vanda y a otra 
*^ rezólo alguno, apregonando la fama y buena 
^^nturade Pi<;arro, haziendo gran llamamiento de 

^'i l'achado: Visorrey. ' 



U2 

líeme prometiéndoles grandes pagas y socorros 
df lomer en la tierra, y que no hiziessen casso di 
\'Ísorrey ni de sus mandamientos. Quando vino 
noticia del Visorrey el ma! sucesso que al cap 
tan Gonzalo Dias de Pereyra le auia acontcc 
do, le peso en gran manera, por lo qual determin 
de le vengar la muerte que le auiaii dado, 
piira hazer esto salió del pueblo de Caxas mu 
secretamente , aunque con mucha priesa y 
grandes jornadas , en busca de los enemigos , 
lk-j>aron cerca del pueblo de Chincharara, e 
donde se le passaron ciertos corredores que k 
pii,-arristas auian cmbiado a saber del \"Ísorre] 
Los capitanes que el N'isorrcy tenia en su re; 
rraii: Juan \'clasquez VelaNuñez, que lo auia en 
bi.ido a llamar; J>on Alonso de Montemayor, R< 
nao d<.- (">i-ampo. Gerónimo de la Serna. Caspa 



113 

lí^uauan. Al principio uvo algunos soldados pi^a- 

rristas, aunque pocos, que quissieron deffenderse, 

' y aun pelear, creyendo que sus capitanes hazian 

^^ro tanto; mas como eran muchos los leales no 

'os ossaron aguardar, y también huyeron como 

'^ demás, que no tuuieron animo de pelear. Como 

^í Visorrey sintió que los enemigos huyan, por no 

P^'*<3er tan buena coyuntura fue tras ellos, can- 

^^ndo victoria en su nombre y por Su Magestad, 

> los arcabuzeros leales mataron hasta doze sol- 

^^^os pi(;arristas sin que ninguno de los leales pe- 

'^^sse, aunque uvo dos ó tres heridos. Los tres 

^Pitanes huyeron luego en oyendo el ruydo de 

^^ ^rcabuzes, porque tuuieron entendido lo que 

P^^iaser, y el capitán Diego Diez de Pinera se me- 

'^ por vn arcabuco muy cerrado y no osso salir de 

^^^ de miedo que tuuode los leales y de los yndios 

??*^ lo andauan a buscar para lo matar. Después 

'^^ron las gentes que muño alli en el arcabuco, 

alambre, aunque [también] dixeron que los yn- 

.^^ lo hallaron v le dieron la muerte con otros 

^=^Vjnos que le quisieron seguir, a pedradas, en 

, ^ quebrada honda, que desde lo alto de la sierra 

^laron muchas piedras sobre ellos, y que assi 

^ mataron. V^enido que fue el dia, embio luet^o 

^'isorrev a llamara todos los huydos bracamo- 

^os, los quales estañan escondidos, y venidos 

|}^^ fueron los recogió a todos de piedad que tuno 

^llos V les hablo con buen semblante, y los pisa- 

* ^tas que se fueron a esconder los embio también 

^ lámar y los que vinieron perdono liberalmente. 

I Visorrey, mostrándose benigno y manso con 

C. i>B Sawta Clara.— III.— 2.*» 8 





114 

todos, mando a los suyos boluer loda la rop 
a ios bracamoreftos se les auía tomado, y lo r 
a los piíarrisEas, y esto lo hizo a fin que su 
volasse en toda lii tierra de quan mudado e 
en condición de ¡o que ser solia, y como Ir 
muy bien a los amigos y mucho mejor a loi 
migos, y todo esto se escriuio a muchas i 
para que todos lo supiessen y se viniessen 
También dizen que e! \'isorrey mando a los j 
comarcanos que prendiessen a lodos quanto 
dados fugiiiuos se recogiessen a sus pueb. 
que si se deffendiessen los matassen, y qu' 
HiLitaron a macanazos a Hernando de Aluar 
lilyunos pocos soldados que yuan con el. G' 
mo de Villcftas y Diego Vasquez de Auila, ( 
del comendador Hernando Pii,-arro, y otros 
nos, se escaparon a vña de cauallo, que ani 



CAPITULO XIII 



D^ 



^omo el visorrey después del vexcinuento de 



^ ^ ^CARRISTAS FUE CON SU GENTE A LA VILLA DE 
j.^/^ MIGUEL, V DE COMO EL TIRANO HIZO MUCHA GEN- 
'^ARA YR CONTRA EL, Y DE OTRAS MUCHAS COSAS 
QUE PASSARON EN EL YNTER 



j.. ^uída por el Visorrey esta tan señalada victo- 

j-^^ ^ tan buena andanza, dio ynfinitas gracias a 

Ij *^5 por ello, y luego algunos capitanes y caua- 

^^^CDs le aconsejaron que prestamente y a la hora 

^ ^^se a tomar la villa de Sant Miguel, pues cstaua 

j^ ^^a de alli, para que hiziesse justicia de algunos 

^^^bres que lo merescian por las cosas que alli le 

-^n acontecido con ellos y con sus mugeres. Y 

^que también auian rescebido traydoramente a 

^9alo Pi^arro por Gouemador, los dias atrás 

^ndo les embio sus prouissiones estando en 

^ínbez, que no auian hecho casso dellas; oydo 

por el Visorrey, con otras muchas que le di- 

on, les hablo en esta forma, mostrando en sus 

tener mucha templanza y moderación: 

Bien veo, señores, que confforme al termino y 

«s militares, y aun confforme a las leyes ciuilcs 

lealtad, y a lo que justamente merescen los 



Hx». 









llr, 

vezinos de Ui villa de Sant Miguel, conuenia 
iho para que ninguno se nos escondíesse tom 
camino con much;i presteza antes que tuui< 
noticia y auisso de nuestra Vitoria y de nu 
yda, para nos apoderai- de sus personas y di 
liaziendas. Y hecho esto podríamos hazer en 
vn castigo exemplar con que en esta tierra e 
mencassc a entender que la parte de Su Slagí 
no estaua tan sin fuerzas que de rczelo se de: 
hazer castigo en los tiranos y en los delinqu< 
y facinerosos que conueniesse en este casso. 
como yo tengo en mas lo que conuiene a la 
seruaciüu y aumento dcstosreynos y prouin 
y a la rectitud y benignidad con que la parte 
que seguimos se deuc señalar, que no al apeti 
la cruel vcngani,"a de mis particulares \-njurÍ2 
ilctcrminado de ynnc puco a poco y muy des] 



I 



117 

Dichas estas palabras comeni;o de caminal' 
su poco a poco hazla la villa de Sant Mii^uel 
auissando primero con cartas y con mensajero 
propio al regimiento \' vezindad, de su yda, y assi 
partiendo para' alia y entrando en ella no la hallo 
tan poblada de gente y de fidelidad como se tuuo 
entendido que lo estaría. Porque en sabiendo al- 
gunos vezinos y moradores que el Visor rey I lega- 
ba cerca de la villa, se partieron para sus pue- 
"'os, yios demás se fueron por otros caminos a 
^on^alo PiQarro, de quien estauan afíicionados 
con el engaño de la vana ceguera que toda la tie- 
^a tenia debaxo del ynteres que a los encomende- 
ros y señores de pueblos tocaua. Quedaron sola- 
mente en la villa Juan de Escobedo, Pedro de Lu- 
^^3, Alonso d'Escobar, Francisco de Estrada, 
^edro Sánchez Farfan, con otros pocos de los es- 
tantes y habitantes que no tenian que perder, ni ha- 
^^a[n]con ellos en cosa ninguna las quarenta 
^-^s, los quales le salieron a rescebir. Después 
eauer entrado el Visorrey en la villa acudió lur- 
^^í^edro Bernaldo de Quiros, que hospedo al \'i- 
• n*ey ^jj s^ casa, en donde fue muy bien scruido 
^^^olo necesario, y estando en esta villa se dc- 
.^^ lias de lo fque] fue menester v le era necesa- 
- '^Ueno solo fue causa que Gonzalo P¡(;'arro 
ess^ en busca del, como después fue, con iL^ran 
Pujati^-ade gente y de armas, que por ser mal- 
^^^ el pueblo enfermaron cassi la mayor partu 
^^»05i caualleros y soldados que estauan con el, y 
^^^ ^stuuieron muchos dias curándose de sus en- 
í^ririedades. Desta manera entro el V^isorrcv con 



uvo dcscanSvido, luej^o hizo ^ran llamami 
i;cntc, y de aderesvarsc lo mejor que pud 
uersas cosas que auía menester para la 
que contra Gonzalo Pi(;arro y los tumultúa 
beldes quería comen(;ar. En verdad no se ( 
la causa que el Visorrey no se fue desde a( 
cibdad del Cuzco, pues estuvo puesto ya ei 
mino Real para alia, que passa por este pu 
Chincharara, porque fuera por el muy se 
sin so(;obra alguna y hallara muchos soldj 
buena opinión que eran muy buenos seruid 
Su Mao estad, principalmente los cíbdadan 
le dieron <;ran fabor y ayuda con sus .per* 
haziendas. Mas como en todas las cosas qu 
era muy desgraciado y mal afortunado, tu 
aduertencia de yr a la cibdad del Cuzco, 
en todos sus consejos y en aquello que poní; 
y determinaua de hazer le salia todo al reu 
fue su total destruycion y perdimientOvCor 
lante diremos. Pues tornando a nuestro pr< 
digo que la fama sonorosa y pregonera c 

lueíTO estas nuouas de el desharnfp v miierf* 



119 

estas cosas se dixeron publicamente, Gon^^ilo 
Pii;arro y los suyos no las podían creer, a cau- 
sa que no auia quien dixesse, fulano me lo dixo; 
ni menos auian visto carta de hombre biuiente 
que lo certifficasse, porque muy poco antes auia 
el tirano rescebido cartas de sus tres capitanes 
en donde le auissauan de la salida del VMso- 
rrey, de Quito, y de como auian vencido a Cion^a- 
lo Dias de Pereyra junto a Chincharara. Por 
tanto, estas nueuas se tuuieron por burla bur- 
lada, y otros tuuieron creydo que todo era ruydo 
Hechizo para conoscer y entender las yntenciones 
y voluntades de las gentes, lo que dirían o harían 
^^ el casso, y que auia salido esta nueua de casa y 
^^niara de Pi<;arro, y no de otra parte, y para esto 
^'^niuchos dichos y juycios adeuinatorios. Dixc- 
^^ después que fueron publicadas estas nueuas 
p. ^ ^'nos yndios de seruício personal que Gonsalo 
^^rro tenía en su casa, que eran del pueblo de 
''^^guajias, y que el demonio lo auia dicho a 
. ^^> como lo auia ya hecho otras vezes apares- 
^'^^oles visiblemente. Y esto no se ten«;a por la- 
'^ tii por cosa difficultosa en esta tierra, sino por 
*^*^^clíossa, vssar de semejantes diabluras, porque 
^i^rto y cosa muy aueriguada que los yndios y 

loe ^ 

. 'J'^tidías viejas hablan muchas vezes con el dcmo- 

^^ >'les da respuesta de todo lo que le prci^untan 

*^ sabellas, y ellos le dan entero crédito. 1 )csta 

^^era muchas vezes se ha sabido en estas partos 

^ ^^de se aya dado alguna batalla, y quien aya 

. ^ el vencedor della, aunque sea de doscientas 

^^as y aun de trescientas, el mismo dia que se 





ICO 

dio, y ;issi de oirás cosas semejaules a csifls, 
muchas vezes dizeii las cosas presentes y aun 
adueiiideras. El Maestro de campo Franciscí 
Carauajat. como hombre experto eii muchas co 
principalmente en las que tocauan a las guer 
di\o a Gonzalo Pii,arro que las nueuas que se 
blicauan, fuessen verdaderas, o no, que hizi) 
luego gente de guerra para yr contra Blasco 
iicz \'ela que dezian que andaua ynquietando t 
la tierra y toda la mar. Allende de todo esto, 
mientras el Visorrey estuuiesse en !a tierra, 
en ninguna manera podiabiuir quieta y pacil 
mente, sino siempre puesto en grandes cuyda 
y so-spcchas y recelos, y que si se quería quilai 
fiovohras y pcssadumbres fucssc en persona coi 
e! N'iiiorrcy y lo hcchassc fuera de toda la tiei 
y que no aiiia otra pt/rsona en ella quien mejoi 



121 



quimcnios y cinquenta hombres de a cauallo y ar- 

cabuzcros, a los qualcs y a cada vno dellos les dio 

"^^y auentajadas pagas y socorros, en especial a 

loü capitanes que licuaron mas que lodos. Como 

^J^ presente se hallasse muy alcanzado y falto de 

^^"eros para hazer la gente, que son los neruios de 

^sUerra, con acuerdo de sus consejeros y capita- 

^^ tomo prestados quarenta mili ducados de la 

^^-^^de Su Magestad, a pagar después, de sus 

í^^'Jtas y las de sus sobrinos. A lodo esto, quando 

^^^^alo Pígarro tomo estos dineros los ofliciales 

Rey nuestro Señor lo dissimularon y callaron 

^ ^ no se alreuieron ni pudieron hazer otra cosa 

^^^Ue si hablaran o deíTendieran el dinero, les 

^^»ira las vidas y las hazieridas. Assimismo con 

^^rdo de sus mismos consejeros hecho vn cm- 

^'"^tido entre los vezinos que tenian repartimicn- 

^^ yndios v entre los mercaderes mas ricos qiu: 

, *^^an en la cibdad, que eran muchos, los qualcs 
le -~i - 

'^'^ron gran summa de oro y plata, que todo fue 

, ^^ster, y aun mucho mas, para la sustentación 

"^pedición de la guerra; y con esto se comci^o 



de 



*^Ueres<;ar para yr contra el V'isorrey Blasco 
^^2 Vela. En este comedio rescibio cartas de 
Onimo de Villegas, que se las escriuio desde 



^r 



1^ 

^ibdad de Truxillo, en las qualcs le dio cuenta 

^odo lo sucedido a el y sus dos compañeros \ 

^«idos en el pueblo de Chincharara; de todo le 

P^^o en gran manera, y a todos los ynteresados y 

^^ionados que amanan su seruicio leís] dio o ran 

^^t^za y pesar; a los qualcs dexaremos vn poco 

*^^^ ciezir lo que aconteció en la cibdad del Cuzco. 



123 

^'•^MdaU, quería el solo gouernar absolutamente 

^ua la tierra sin que luuicra contradiscion de per- 

■^^"a alguna. En fin, la fortuna, y por mejor dezir 

''alando xpiánamente, como Dios nuestro Señor 

^*^ssc aldauadas a su puerta y dentro de su co- 

^^n, llamauale por su ynfinita bondad y miseri- 

'"^ia que despertasse del mal sueño en que es- 

^^ adormido, para que se diesse y entregasse al 

. ''^ícío de su rey y Señor natural, que era lo mas 

^ ^toy lo que mas le conuenia. Y para lo dcsper- 

^ V abiuar el entendimiento y la memoria le dio 

Q. * ^1 aguijón del alzamiento que en la cibdad del 

^ ^Qo se hazia contra su persona y vida, que dus- 

^ ^1 principio de su rebelión se auia comen(,*ado a 

^ít}' tramar quando salió del Cuzco, como atrás 

^c3a apuntado. Y como era de duro coraron y 

j ^^^ndimiento y andana fuera de razón y contra 

^_ ivisticia, no lo entendía, ya que lo entendiera 

^ i^azia sordo, mudo y ciej^o, que no tomaua ni ad- 

*^i a consejo alguno que bueno fuesse, y assi sc- 

^^ií^ mas su falsa opinión y la de algunos que prc- 

^Oian su propio 3'nteres, que no a la razón, por- 

^ muchos le dauan a entender el camino malo 

^í lleuaua y que se diesse al seruicio de Su Ma- 

^^d. De manera que mientras el se yua eni;ol- 

en la tirania se yua mas empeorando, y mu- 

^*^5^svezes hazia todo aquello que se le antojaua a 

^y- ^luedrio y sin borden alguna, y a las vezes ha- 

^*^ lo que sus capitanes y los ynteresados le acon- 

^j^uan, assi que podemos dezir que era <;ouerna- 

^ ^elos ciegos como el. En lo que toca, pues, al 

^*^amiento que se hazia en la cibdad del Cuzco 



125 

i^as ellos que no tcnian que perder sino la capa en 

"^^bro, y estos andauan con ellos v los secjuian 

. ^ Por seruir a Su Magestad y para yr contra el 

rano, y con estas coSfis tenían ya muchos hom- 

^^ conuocados. No estuuieron tan ocultas ni tan 

, ,.^^tas estas hablas, que luego las supo Pedro d»3 

' ^*^castin, alcalde hordinario que era en aquel 

^ de la cibdad, el qual como buen ministro y 

'^UicJor y amigo del tirano tomo consigo todo el 

"Udo V algunos vezinos v soldados, los quales 



í^ie 



^S se fueron vna noche de casa en casa pren- 



r^ '^Uo a los que sintió que eran en el alt^amicnto. 

^^os a estos hombres los llenaron a la carecí 

. ^lica, en donde los aprisionaron muy bien, y 

,, ^§ro les pussieron muy grandes guardas a costa 

*^os y los encerraron dentro de dos cámaras 

'^^ciueiiinguno defuera hablasse con ellos v les 

7**^^sse de alguna cosa. Luego el día siguiente 

^o dar muy brauos tormentos a Juan de Mesa 

*^*^^^. saber del quantos y quienes eran los de la 

/^^^j miración y los primeros ynuentores del la, y el 

^^^^ubrio a muchos vezinos valerosos que eran 

^ ^os mayores amigos que tenia[n] Gonzalo Pi^a- 

.^^^ 3" Villacastin, que estañan en la cibdad y en 

^ ^'■^a en compañía del tirano. Y que los primeros 

" ^"^«ntores desta conjuración auian sido los caua- 

^ ^^^^s que se auian ausentado desde el pueblo de 

" ^-^Qguana y se auian ydo a la cibdad de Lima a 

^^">air a Su Magestad, como atrás queda dicho lar- 

^^'^lente. Como Pedro de Villacastin vido que 

^^nde Mesa condenaua a tantos hombres que 

r^^ (Je los mas yntimos amigos de Gonzalo Pi^a- 





12^ 

ro y de los suyos, le peso en gran manera, y p( 

los prender :i loiios, ni hazer Justicia dellos, !( 
cxo, creyendo que como valerosos en la tierra : 
li,'ar¡:in luego contra él si los comencaua a pre 
er, y por esto lo dissimulo, porque assi conuen 
azcrsse, haziendo demonstracion que no sabia n 
a. Ciertamente lo que declaro Juan de Mesa en ! 
onffession fue en contrario de lodo lo que dixo < 
ís amitíos del tirano y de! alcalde hordinari 
orque ellos no sabían cosa alguna deste ale 
liento, bien que lo ovan dezir. mas no sabii 
uien era el que se auia de al^ar por cabe\-a, y 
sta causa estauan prestos de dar íabor y atilda 

1 parte de Pii,\irro. Y el dicho Juan de Mesa co 
Icnaua a estos hombres por saluarse a ssi misn 
■ a Diego Maldonado y a los demás que esiau; 
n l;i cárcel presos, porque entendió que no aui; 



127 

^'*inte diremos. Assi que todo esto se disimulo, 
.y^ y se perdono porque assi conuenia a la pa- 
"^^cion de la cibdad que ninguno muriesse por 
Gonces, y a Diego Maldonado y a Juan de Mesa 
^ Soltaron de la cárcel y los desterraron para la 
'*^aci de los Reyes a que f uessen a seruir a su 
. ^^^ al tirano en la jornada que de presente que- 
'•^ hazer contra el Visorrey. Y a los demás hom- 
^^ los mando soltar libremente, auiendo ya sol- 
^^ a los dos primeros mouedores, y se hizo luego 
"*^ígo con ellos porque otra vez no yntentassen de 
^^rse con la cibdad, por tan buena obra como 
^^ hazian en dalles las vidas. Antes que Pedro de 
*Üacastin prendiesse a los de la conjuración, ni 
ísse cosa alguna de lo que auia, Thomas Vas- 
•2, vezino de la cibdad del Cuzco, escriuio por 
^ I^osta a Gon<;alo Pigarro haziendole saber todo 
^U.e passaua acerca de lo que Diego Maldonado 
• ^ Juan de Mesa querían acometer (1), y que le em 
*^^3e a mandar lo que en el casso se auia de ha- 
*^- Gonzalo P¡<;arro le peso dello en gran manera 
_ *^ dio entero crédito por ser hombre de los vale- 
os que auia en la cibdad del Cuzco, y rico, y 
'I>ties de auer escripto lo dixo a Pedro de Vi Ha- 
la, que fue este mismo el que lo descubrió por- 
le auian dado parte deste negocio para que fue- 
^^ participante en el. Quando Gonzalo Pi^arro lo 
^I^o, como tenemos dicho, lo sintió mucho, y luego 
^^^i:ido hazer de secreto hasta doscientos arcabu- 



para los embiar a la cibdad del Cuzco con el 

^*> Tachado: Atfs^. 






128 

apilan Juan Rodrig;iiez Barbaran; mas no uvo 
B.-rrecto porque estándose haziendo la gente llegoa 
a cibdad de Lima Lucas Mariin Vegaso, que ve- 
lia por la mar en su verganttn, de la cibdad de 
fcrequipa. Este hombre truxo para Gonzalo Piga- 
Tro mas de cient mili ducados en oro y en plata, 
lúe eran de sus rentas y de las de su hermano el 
comendador Hernando Pií^arro y de sus sobrinos, 
T truxo consigo algunos soldados para que fuessen 
j-on el tirano siruiendole en la jornada que auiade 
liazer. Y después de besadas las manos a Goat;alo 
l'iírarro lo rescibio muy bien, porque era su Efran- 
niso, y los que se hallaron presentes se hol- 
garon también de su venida, y estando platicando 
-1 tirano con Lucas Martin, le dixo delante de mu- 
todo lo sucedido en el Cuzco, y como por la 
istiia y buena maña de Villacastin y del regi- 



129 

los quales viéndose en su presencia, y entre otras 
cosas que alli passaron, los dos le pidieron perdón, 
desculpandose de lo que contra ellos se auia dicho, 
y que vssasse de clemencia y beninídad con ellos. 
^•^^Ual consiguieron a causa que si el hiziera jus- 
ticia dellos, siendo (1) tan principales hombres en 
^atierra, que luego los amigos de los dos dixcran 
^^^ era muy cruel y vengatiuo y que rto era hom- 
•^re Para ser Gouernador, y que auiendole dado c] 
P'e Se auia tomado la mano, pues ya lo dezian en 
"^^chas partes; y por esto los perdono. Mas pri- 
"íero les dio vna braua reprehensión, trayendoles 
^^ la memoria de como ellos fueron los primeros 
^^G le auian puesto en lo que entre manos tenían, 
^^^ si por ellos no fuera, que se lo auian robado 
con gran ynstancia y con muchas ymportunacio- 
'^^^^ que en tales afrentas nunca el se pussiera en 
^^^^» antes se estuuiera quedo holgándose en .su 
^•^^a. Mas, en íin, pues ellos eran venidos, que el 
^^ Perdonaua para que de ay adelante le sir- 
^^^ssenbieny lealmente, con tal aditamento qu( 
íUessena Quito con el y a su costa; y ellos lo hi 
^^^ron assi, como adelante se dirá, aunque Cfonc^a- 
'^ f^i<;arro lostuuo siempre por sospechosos, y con 
^^to mandaua mirar por ellos secretamente por- 
^^^ no se le ausentassen. 

■'' Tachado: eHos. 



^* Dt Bahta Clara.— 111.-2." 



131 

eos hombres que auia en la cibdad y se auia casa- 
do con esta Doña Ynes, que auia sido muger de 
f^rancisco Martin de Alcántara, hermano del 
•Marques y de los otros Pígarros, de padre tan 
Píamente. Y como se caso hallo a estos dos mu- 
^'^chos V a la donzella en casa de su mu2;er, v 
«espu^g el Don Antonio de Ribera tenia cargo y 
'^^íiua por ellos, que como no tenian hijos nin^i^u- 
'^os los regalaíbajn mucho, por ser hijos del Mar- 
^^^s, cuñado suyo. Pues hase de saber que el capi- 
^ Dieoro de Gumiel yua siempre a casa de Don 

- ntonio de Ribera a visitar a estos dos muchachos, 

- *^^blando con ellos tenia el sombrero en la mano 

- ^^uierda, y la derecha puesta en las baruas, a 

9uales dezía, como que amena^aua: Para es- 
^ Pocas que en la cara tengo^ que yo sea peor 
^'^ Juan de Riuia y Juan Balsa y Martin de 
^^^ao,y que yo os ponga a entrambos en el es- 
^o íie la gouernacion que vosotros meresceis, 
^Ual vuestro tio no meresce, por las grandes 
^^fiades que comienza a vssar contra los serni- 
^^es de Su Magestad. Y dichas estas palabras 
^^go se passeaua delante dellos, haziendo mues- 
^^"^ de hombre muy brauoso, y los muchachos, 
^^nio eran de poca hedad no le respondian cosa al- 
S^*^, porque aun no tenian entendimiento ni dis- 
^^ion alguna para ello. Hase de tener entendido 
^^ estos hombres, Juan de Rada, Juan Balsa y 
^rtin de Bilbao, con otros diez o doze hombres 
^ ^^ vida ayrada, mataron al marques Don Fran- 
co Pi^arro en venganza de la muerte que dio el 
^'^endador Hernando Pigarro, siendo Justicia 





nayor por su licrmano. al Adelantado Don Die 
le Almagro el viejo, quando le venció en las í 
inas. Assi como mataron al dicho Marques al 
on estos hombres por Gouernador de toda la 1 
ra a Don Diedro de Almagro el moi;o, y mest 
■ el primer hombre nascido en !a tierra que al 
andera contra su rey y Señor natural, que fue 
1 afSo de IM!. Juan de Rada murió de su muer 
Lunque con sospecha que le dieron va bocado i 
es de la batalla de Chupas, y después Juan Ba 
nurio en poder de yndios, que lo mataron a i 
Iradas en vna quebrada, que auia salido mal 1 
ido de la batalla quando los venció el licencia 
ípoual Vaca de Castro. Martin de Bilbao mu 
■11 líi misma batalla como valiente y animoso ho 
ire, licuando la manga del braco derecho ar 
naneada con el brav'o de íucra. el qual anda 



133 

^^^'^ que se rebclasscn contra el tirano y admi- 

ties^Cín por fuerva o de «^rado a los hijos dd Mar- 

^^^s por Goucrnadores, sin hazer cuenta del Vi- 

sorre\', que estaua en Quito; de manera que de vn 

^^^í^no que auia queria este hombre poner dos. La 

^^'^Usa de su enojo dizen que fue porque pidió al 

^'^^no vn repartimiento de yndios para su cuñado 

J^*in de Guzman, que estaua casado con su her- 

'^^íina, y no se lo quiso dar; de lo qual ruscibio 

•^''^nde odio y rancor contra el, y por esto dcter- 

'^iiio de le buscar todo su daño v hazellc todo el 

'^•^I que pudiesse. Otros dizen que la occassion 

^^^ le mouio a enojarse contra Pis^arro fue que 

*-"^Tio era soltero le pidió por muí^er a Doña Fran- 

*^'^Oü Pi<;arro, y como entonces los dos eran ^ran- 

^^^ eimiííos tuuo entendido que lueí»o se la diera, 

^" ^omo Gonzalo Pi(;arro se la ne*»o con desden, 

*^^'"Mcn(;o de hazer las nouedades que dicho tenc- 

í^Oís. No solamente dixo estas palabras en casa 

^^ H>on Antonio de Ribera, mas aun en otras par- 

^^s> que eran todas en perju\'c¡o y dispro de la vida 

^^ Oongalo Pi^arro, y assi dixeron que tenia ya 

^^^^^gados muchos soldados que todos le vandea- 

■^ati en todo, y bien páreselo que este andaua cié- 

^^ y distraydo de la razón, pues lo que queria ha- 

^^í* era por su prouecho y por su ynteres, y no 

P^r seruir en ello a Su Majestad. Hl capitán Mar- 

"'^ ^e Robles que prendió al X'isorrey, oy(') csta^ 

P^»a.bras V otras muchas de boca del capitán Gu 

"^*^1, por lo qual lo fue a de^ir al tirano, Jeque 

^^Ro le puso en cuydado, y assi dixo por iJiei;!) 

^^ ^umiel vna copla ai>*ena, diziendo: 



131 



que coiiosciiiii la culpa 
lio iiy disculpa que disculpe 
sino que por ¡a culpa culpe 
qitalquicr modo lie disculpa. 

V dicho esto luego lo erabio a llamar con Fran- 
Bisco de Saucedo, su paje, y el se embio a escusar 
■izicndo que su Sefloria le perdonasse, que no po- 
■ía yr a su llamado por estar coso y tener el pie 
puy enconado y estar en la cama; mas que le em- 
; a mandar lo que se auia de liazer; y assi era 
l'erdad, que estaua coxo, que le piso vn cauallo 
ele lastimo malamente y auia dos diasque no 
Be leuantaua de !a cama, Como el tirano vído que 
p¡eg;o de Gumiel no venia, embio luego a su ca- 
marero Luys de Almao para que lo llamasse y 
|iue no viniesse sin el, porque tenia ciertas cosas 



135 

A^qui estuuieron los tres en muy gran secre- 

^^ y buen rato, tratando con el de muchas y di- 

^^i*sas cosas, que por acá de fuera no se supo 

^^ cosa alguna de lo que le preguntaron, ni lo 

que el respondió, y después se salieron a la 

s^la los dos V embiaron a llamar secretamente 

^ vn clérigo para que lo conffessasse. El Padre 

^^lero vino para este proposito, y comen(;aa- 

^^se á conffessar se quiso huyr aunque estaua 

^^^o y saltar por una ventana abaxo que cae 

^ la esquina de la casa de Don Antonio de Ribe- 

^^> y luego fue sentido de los hombres de guarda, 

^^^ no le dexaron hasta que del todo se conffesso, 

^ t^Oniendo bien su anima con Dios le dieron ga- 

e dentro de la misma cámara sin ser sentido 

los muchos que estañan en la sala. Cerca de la 

lana le sacaron quatro hombres en vna tabla 

^ ^o licuaron a la picota que esta en medio de la 

■^^^^ía, en donde al pie della le cortaron la cabei;a 

traydor, y a los pies se le pusso vn letrero en 

dezia: por amoti piador. Después de ya cortada 

•^ ^^be<;a dezia el Maestro de campo al cuerpo di- 

^^to muchas chufetas v donavres, v al cabo dixo 

^^*- señor capitán y gentil cauall ero, si v. m. uo 

^^^^^rmienta desta hecha, juro a Dios que tío se 

^^c lehaga^ ni que le diga, Y de allí se fucí al ti- 

^^i^o y le dixo lo que estaua hecho, y después den- 

^ *^ un rato hizo quitar del rollo al cuerpo diffun- 

^ amando que fuesse enterrado con la cabc\M en 

^ >^glesia mayor, honrradamente, y le fueron 

^^^mpaflando algunos capitanes y muchos solda- 

^^ de su compañía y otros amigos suyos. Quando 



1:57 

<^*i por alí^uazil mayor de la cibdad a Macliin de 

-"^ndia, vizcayno, y á Pedro de Arani^urcl, viz- 

^•^yno. por cscriuano de cabildo, que era hombre 

"^^^y abil, y les mando que en todas maneras csiu- 

^'<^Ssen aduertidos de escreuille siempre y muy a 

^^enudo de todo lo que passaua en la cibdad y 

atiera della. Assimismo cmbio a la villa de la Pía- 

^' ques en la prouincia de las Charcas, a Pran- 

^*^>co de Almendras, que era hombre furioso y de 

''^'^la condiscion, que era otro ministro cruel de 

^^On^alo Pi^arro, y le dio por ynstrucioil qur. se 

^^*^rclasse de aljíunos vezínos de la villa porque 

^ ^e matasscn al^un dia, ca los tenia por sospc- 

/^^os. Yten, le mando que quitassc los reparti- 

, '^'Mlos que tenian otros vezinos, porque auian 

^o fabor y ayuda al Visorrey y se auian ydo 

, "^ C:l, aunque después al^^unos dellos se auian 

^lt:o a la villa, a los quales tenia por sospceho- 

A ," * A'tcn, embio con el a Diei;o de Ribadeneyra, 

^ ^^^so Pérez de Esquiuel, Luys de León, con 

Q ^^5i diez o doze vezinos de aquella villa, a los 

-^ *^l^»s embio a manera de hombres desterrados 

^ - ^uc los tenia por sospechosos, y auiso a Fran- 
1;^ ^tD de Almendras que se recatasse destos lioni- 



,^ ^^, que eran valerosos en la tierra, porque le 
w ^ ^^n de ser muy contrarios en todas las cosa-» que 



. ^^^sse o mandasse, porque desde la villa se lo 

^,^ ^^nescripto sus afücionados. Y demás desto le 

^ ^^'^do que todos los tributos que los yndios dañan 

I ^^^s encomenderos, y los que estuuiessen vacuos, 

^ ^ Tescibiesse en si y después se los embia^^e a 

Quiera que el estuuiesse, porque los auria me- 





138 

lester para la sustentación y expedición de la gui 
ra y para otras cosas muy necesarias. Diego Cei 
eno se fue con Francisco de Almendras, el qui 
c mostró ai principio por muy gran seruidor ú 
ion^alo Piíarro; mas después, sabiendo y aun ci 
Losciendo la falsa opinión que todos seguían, 
lor apartarse del la, pidió licencia al tirano par 
rse a las Charcas con el Iheniente, y et se la cor 
edio. A la cibdad de Arequipa emhio a Pedro d 
"ucntes, su grande amigo, y le dio también Si: 
■nsiruciones de las cosas que auia de hazer e 
udistrictoy jurisdicion. Embio a la cibdad d 
-con L-n Gu[a|nuco a Francisco de Saauedra, s 
;rande amigo, por su lugartheniente y Capita 
.encral. ASant Juan déla Frontera, que es e 
;uamanu"a, embio a su amigo Martin de Gara; 
^ la cjhd.id de Tnixillo embio por su thcniente 



139 



cada dia oya muchas nueuas del de las cosas que 
hazia y de como ajuntaua mucha gente, assi de la 
que venia de España como de la que venia de las 
partes de Nicaragua y de Guatimala. Assimismo 
de la que venia de México y de Xoconusco y de 
otras y diuersas partes, y después desto mando 
con mucha priessa apercebir a todos sus capitanes 
y soldados y gente de guerra para jt en breue a 
Quito contra el Visorrey, y para ello se hecho 
^'ando general por toda la cibdad. 



141 

**^ Pasar, o adelantarse con huvda para donde el 

^^orrey cstaua, y los capitanes lo hizieron assi. Y 

^'onrio hombre que estaua rezcloso y que se temía 

- *^í^un mal suceso, y porque no pao^asse el solo 

*^^n sia cabera y los demás se quedassen riendo del, 

^ Porque todos llorassen si algún mal les viniessc, 

"^^tio en su dañada yntencion a los hombres mas 

principales que auía en la tierra. Porque si ali;un 

^*^stio-Q uyjessQ se hallassen todos en el, ose de- 

^ndiessen con las armas, o hasta alcan(;ar la ele 

^ncia y perdón de Su Majestad, y para esto em- 

'^ *i llamar al cosario Hernando Bachicao para 

^*^e j^e ajuntasse con el en donde quiera que c\stu- 

. ^^íse, como atrás queda dicho. Primeramente 

'^o de los vezinos de la villa de la Plata a su pri- 

^ ^^ Hermano Pedro Alonso de Hirfojosa, Juan de 

^^*llana, Diep:o López de Zuñijia, Pablo de Mcne- 

V ^> Pedro de Mendieta, Alonso Ortiz, Juan de 

^^55ia y Xpoual Pis^arro, que no era su parient(\ 

'^ otros aljjrunos. De los vezinos del Cuzco fue- 

ps , ^ t)ie<ío de Carauajal el i?alan, Gómez Juárez de 

^"Vieroa, Martin de Robles, Diej^o Maldonado el 

- ^^ > Pedro de los Rios, Juan de Mesa, Garcilaso ele 

I ^""«ga, el licenciado Benito Juárez de Carauajal, 

Y^*^^ de Urbaneja, Francisco Sánchez, Antonio Je 

^^itlones, Garcia de Herrezuelo, Francisco de Ca- 

^^ajal su Maestro de campo, y el licenciado Alón - 

^^ ^e León, con otros. De la cibdad de Sant Juan 

^^ ^a Frontera lleuo a Vasco Pérez de l'iLíueroa, 

Juan de Siluera, Garci Martínez, Grisostomo de 

"^ntiueros, Francisco de Sosa, Melchior Palomi- 

^^» Vasco de Gueuara, Pedro Dias, Francisco Ga- 



143 

^^«^rni)os cayeron en el arroyo. A Juan de Salas 

•*^^ ^^ quedo el pie en el vn estribo de tal manera 

^^-*^^ el quedo cabecibaxo en el agua, y la muía 

^^^ rniedo de lo ver lo lleuo airastrando por el 

•*^^^Oyo abaxo, que no pudo ser socorrido aunque 

^^^ía harta gente, mas en fin el quedo ahogado sin 

'^^^^^un remedio^ y quando tomaron la muía tenia 

J ^^^n de Salas hecha pedamos la cabecea. Estaua en 

^*^ <^ibdad de Lima vn hombre muy rico que auia 

^*^o Maestro de campo en dias passados, de Don 

^-^i^g^o de Almagro el viejo, el qual era mortal 

^ 5^^ii[iigo de los Pi^arros; paresce ser que este dixo 

^*^rt:as cosas contra el tirano y no falto vn malsín 

^'^^ lo dixera a Gonzalo Pi^arro, por lo qual lo 

'^^^-^Hdo prender y ahorcar. No falto quien auisassc 

^^-st© al hombre, y el de miedo salto por los corra- 

^^ cié su casa [yj se fue prestamente al monesterio 

*^^l Señor Sancto Domingo, que esta alli cerca, y 

^^^ frayles lo escondieron porque no fuesse preso 

^ *^ floreado por los pi<;arristas sus mortales enc- 

^T^^*^os. El Maestro de campo Francisco de Caraua- 

^^^1^ fue a casa deste hombre con diez arcabuzeros 

^o prender, y como no le hallo tuuo luego sospe- 

delo que era y assi se fue tras el y entro en el 

**^onesterio y el y los arcabuzeros lo buscaron por 

"^o^oel, y como no le hallauan se salian ya para 

yrse a dezillo al tirano. Entre los prendedores íue 

[ con ellos el dicho Juan de Salas y acasso fue a vn 

L altar que estaua en el cuerpo de la yglesia, y al- 

m 9ando los manteles vido alli al Maestro de campo 

^ ^ue estaua metido en vna concauidad que en el al - 

M ^secretamente estaua hecho. Juan de Salas dio 





144 

hijzcs a los otros que se yu.in saliendo d 
Iltío, y Francisco do Caniuajal bolvicm 
prendió, y los soldados lo licuaron a Pi^ 
lo embio al dicho Carauajal que ya se a 
su casa, el qual lo hizo ahorcaí- de la pico 
pies, y el murió alü raujando y sin confíe! 
la saníjre ]e ahogo, y le tomaron todo q 
nia en su casa. Y quando Juan de Salas ; 
iuego las gentes dixeron que auia sido pi 
di.- Oíos que muriessc de aquella suerte i 
ílession y descomulgado, por amor del M 
campo, que si el no lo descubriera pudier 
viuiera mas tiempo hasta que Dios lo lie 
la presente vida de alguna enfermedad. 1 
1 a que por estos rios y por otros cmbar 
In-, soldados tuuieron en el camino lard 
,liUT dias. pori|uc muchos dellos uvo qut 






Capitanes v soldados, por su ausencia, dixo a 
*>laestro de campo que fuessc tras ellos para 
^^^ con su presencia los atemori^asse a todos, y 
^^^ de miedo no osasse nadie leuantarse por donde 
^ *^sse alguna occasion de perderse alguna par- 
ele su gente, y el le dixo que assi lo haria. 
principio que los soldados comencaron a salir 
^a cibdad, el tirano, por justifícar mas su causa 
la jomada que quería hazer, procuro que los 
^ Oydores le requiriessen por Audiencia que por 
uto el Visorrey andaua ynquietando las tierras 
Su Magestad, que fuesse contra el con mano 
a y lo hechasse fuera de todo el reyno. Y 
auer de hazer esto, el Oydor Cepeda, como 
3mterésado, dio horden y manera de como se 
de tener en hazello, y para este effecto se 
ienaron tres prouissiones para que por Au- 
^ Vicia se despachassen. La vna fue para que el 
*^*^.iio fuesse con gente armada contra el Visorrey, 



que lo hechase fuera de toda la tierra, y 
, so pena de muerte y de traydores, todos los 
^^^inos, estantes y habitantes le ayudassen y obe- 
liessen en todo lo que les mandasse, y que pu- 
jido ser auido el dicho Visorrey lo prendiessen 
^ lo cmblassen a España a su costa. La segunda 
P^onission fue para que se hechasse vn emprestido 
^^^*r todo el reyno, de doscientos mili ducados, para 
É ** siKtentacion de la guerra, y que todos los vezi- 

Ml ^^^^ y mercaderes mas ricos que uviesse en la tie- 

B '"'a los diessen y emprestassen, poniendo por me- 
W nioria lo que cada vno daua, porque después se 

m l'^ftria todo. La tercera prouission fue para que 



vx v4 xooivy J 



el Oydor Cepeda tan solamente, y el ti 
a Pedro de Puelles las llcuasse a firmí¡ 
(jarate, el qual las Ueuo y el Oydor i 
firmar aunque fue para ello bien yn 
por lo qual Pedro de Puelles saliendo < 
ra le dixo a bozes sin ning^un miramien 
ynjuriosas y feas. Entendido esto por e 
a su casa y Pedro de Puelles con el y ot 
que lo acompañauan, y auiendole rog 
que las firmasse no lo quiso hazer, di 
aquellas cosas no las podia ^1 firmar, ni 1 
para ello, porque yria contra el júrame 
nia hecho a Su Magestad. Y puesto cas 
peda lo aula hecho y hordenado, que bi 
poco valor que tenían las prouissiones, 
compañero lo hazia era solamente por 
lo que mal auia comen(;ado. Y que por t 
plicaua no le mandasse hazer tal cosa, 
lo auia de hazer aunque por ello le co 
cabecea, porque seria traycion muy gran 
hiziesse, licuando, como lleuaua, sala 
Magestad. Y pues el rey le auia de man 



147 

lacio. Ciertamente se tuuo entendido que lueiiío 
Tnandarian cortar la cabera al Oydor (jarate, y si 
se dexo de hazer fue por su hierno Blas de Soto, 
que era hermano del tirano, y por no alborotar el 
pueblo con su muerte, porque en este tiempo el ti- 
rano pretendía justificar bien su negocio. De ma- 
nera que las tres prouissiones quedaron firmadas 
tan solamente del Oydor Cepeda, y el tirano con la 
tal firma quiso hechar el sello Real, mas no se he 
-che, y assi determino de licuárselo consigo quando 
se fuesse, y esto lo bazia por consejo de Cepeda y 
de los otros sus consejeros. Y como el tirano se vi- 
do con tanta gente de guerra le parescio que todo 
le yua de bien en mejor, por lo qual comengo de 
«nsobervecerse mas y sus capitanes dezian gran- 
des locuras y desatinos, porque algunos desuergon- 
^ados le dezian que bien se podia coronar por rey 
de todas las tierras del Perú. A esto dezia el Oydor 
^peda que el origen y principio de los reyes que 
*^a en el mundo descendian de tiranos, porque 
^ nobleza y alteza tenían principio de Cayn , y 
^^ente plebeya y común descendía del justo Abel. 
9Ue todo esto páresela claramente por los bla- 
^^e^y por las ynsignias de las armas de los caua- 
^^í'os que auía, porqué trayan armas de sierpes^ 
dragones, espadas, fuegos, cabeí^as cortadas, ca- 
^as y grillos, con otras espantosas figuras que 
^^ los escudos de los nobles se ponian y figura uan, 
í^rque la nobleza procedió de mala fuente, por ser 
'^í" tiranía comentada; mas después por los vir- 
tuosos fue y Ilustrada los tiempos adelante noble- 
'^^nte. Todas estas cosas aprouaua Carauajal 



iiit-sson por ^ran scruidor del tirano 
tandarte las armas de Su Magestad, 
puestas en vna langa alta. Y en su luj. 
armas de los Pi(,\arros, que el auia ma 
eon vnas letras zifradas, que era[n un: 
ta en vna G. y vn letrero a la redun 
assi dezia, si la memoria no me enga 
ttias, artnas gane en virtud de aquel 
pudo dar. Y las armas Reales hecho < 
que estaua en vn brassero en la camar 
se quemassen, y saliosse luego fuera a 
el otro estandarte, y Luys de Almao Cc 
Pi(;arro, quito las armas Reales del fu< 
no se quemassen y las hizo guardar. Qu 
eisco de Carauajal boluio a la cámara } 
do las armas en el fuego y viendo que t 
otra persona sino Luys de Almao, arn 
con gran luria y le tomo de los cabezón' 
fuera arrastrando a la sala, ca tenia gr; 
vas. Y hazia gran hincapié jurando por 
Señor el Gouernador que lo auia de aho 
que auia hecho, y sin duda lo hiziera si a 



149 

se fue Gon<;alo PÍ9arro al puerto para embarcar- 
sse, el qual se metió en el nauio de Gonzalo Martel 
y Ueuo consigo los caualleros siguientes: 

Los quatro licenciados Diego Vasquez de Ce- 
peda, Benito Juárez de Carauajal, Alonso de León 
y Rodrigo Niño, el Contador Juan de Cacares, el 
Veedor García de Sauzedo y los bachilleres Juan 
Velez de Gueuara y Pedro de Castro de los Reyes. 
También Ueuo consigo a su hermano Blas de 
Soto, Pedro Alonso de Hinojosa su primo herma- 
no, Juan de Bustillo su secretario, Luys de Almao 
su camarero, Juan de Sauzedo, Pedro de Burgos 
y Carrioncillo sus tres pajes, con otros criados su- 
yos, que por todos serian cinquenta hombres. 
Mandó embarcar en el vergantin todo el thesoro 
^^e tenia para la espedicion de la guerra, y parte 
^^ la artilleria, arcabuzes, picas, sillas, ginetas y 
"^stradiotas y armas offensiuas y deffensiuas y 
otras municiones conuenientes y necesarias para 
** ^"Uerra. Embarcado todo esto se hizieron a la 
^*^ a diez días del mes de Mar^o de 1545 años y 
. '^^gando por su mar adelante viento en popa }- 
.. ^^cebir contraste alguno llegaron dende a oc ho 
j. ^^ ^1 puerto de Guañape, siete leguas de Truxi- 
^^«rte Sur, en donde desembarcaron todos. Es- 
^"ti en este puerto muchos capitanes y soldados 

^^*^Tdando su venida, al qual viéndole desembar- 
car 1 . • 

*t) rescibieron con aquella voluntad que le te- 

^> y alli hizo noche aquel dia en vnos apossentos 

^^des que alli auia. Otro dia por la mañana lle- 

^^^n muchos vezinos con muchos cauallos al 

^^0, para Gonzalo Pigarro y para los que con 





150 

garon, y todos juntos se fueron a la cibdad de 
illo, en donde fue de todos generalmente muy 
rcscebido y mejor hospedado de los truxilla- 
en sus propias casas, que estañen la placa, y 
1 della con arcos triumphales y con muchas- 
petas y chirimías. 

. J 



CAPITULO XVII 

^ COMO HERNANDO BACHICAO LLEGO AL PUERTO DE 

^^TA, Y DE LA CARTA QUE ESCRIUIO A GONZALO 

'^ARRo, Y DE LAS COSAS QUE FUE HAZIENDO POR 

^ Í^OSTA DE LA MAR PORQUE SE AL<;AR0N CIERTOS 

^^ADOS, HASTA QUE LLEGARON AL PUEBLO DE 

TUMBEZ 



^^> es cosa de callar las maldades y locuras que 

gran cosario Hernando Bachícao hizo por 

^^^ quiera que anduuo, y cuentolas para su de- 

^-cion y abominación, porque nauegando por 

T,.^^5tade la mar viniendo de buelta de Tierra 

*^>e para el Perú, fueron cierto muy grandes 

^ohas de vn hombre que sintia poco de la fee, 

. '"^iie a diestro y siniestro y sin consciencia ha- 

. ^xis cosas, las quales fueron en daño y perjuy- 

j^ ^e los próximos. Pues nauegando este cruel 

'^bre llego al puerto de Manta, donde estuuo 

. ^^ de vn mes detenido con todos los nauios v 

^ ^Os que auia hecho en Panamá, sin dexar a nin- 

^o de sus soldados saltar en tierra hasta saber 

^ue estauan los negocios de toda la tierra y lo 

^ Gonzalo PÍQarro le mandarla hazer acerca de 

"tenida. Assi como llego al puerto embio luego 



tasse en tierra y aun antes de le entregar la 
da auia de ser ^ratifñcado. Lo que este c 
pedia al tirano era que le hiziesse merced 
mírantazgo de la mar del Sur, como si fue 
que lo pudiera hazer, 3^ mas que le diesse v 
repartimiento en el Cuzco que rentasse i 
ciento y veinte mili pesos de oro de minaí 
sustentar el estado que le auia de dar. Tam 
apunto en la misma carta que si luego no h 
la dicha merced que le pedia, que el estau 
mar con aquella armada como en castillo fi 
seguro, y que tenia el juego entablado y qu 
ria como el quisiesse, y assi le embio a dezi 
cosas muy desatinadas. El mensajero se 
con grande priessa con esta carta, y halL 
Gongalo Pi(;:arro en Truxillo, según hemoí 
que era alli llegado, le dio la carta que lie 
le contó de palabra todo lo sucedido en 
Firme. Gonzalo Pi(;:arro rescibio los despa 
mostró tener grandissimo plazer del buen 
que Bachicao auia tenido en su viaje, y po 
parte recibió gran pessar porque le qui; 



153 

mada por lo que le auia embiado a dezir por su 
carta; mas viendo la coyuntura en que estaua y 
que Hernando Bachicao en la mar era mas Señor 
que el y que haziendose a lo largo podría fabore- 
cer al Visorrey, por estas cosas y otras tales, no 
solain^jjfg le confirmo todo lo que pedia, y se le 
^"rescio mucho mas, y luego le escriuio con mu- 
chas caricias y offertas rogándole se fuesse con 
^^a la armada al puerto de Tumbez y que alli lo 
^S^ardasse hasta en tanto que el Uegasse o le em- 
oíasse a dezir lo que auia de hazer. Estaua en esta 
^^^on en Puerto Viejo por theniente de Gonzalo 
*^^rro, Juan de Olmos, pariente suyo, el qual te- 
^^^ Una compañia de cient soldados, lo qual sabi- 
^ Por el cosario, mientras sus mensajeros yuan 
*^*9arro, y venian, se la embio a pedir mandando 
4Ue el mismo Juan de Olmos viniesse con ella. El 
^^ho Juan de Olmos, como ya tuuiesse noticia de 
P^ruersa condiscion y de la gran sobcruia del 
^^rio y que si no se la embiaua le podria suce- 
^ ^Igun mal y daño por ello, y que por ventura 
^ ^'"ia venir sobre el con toda su gente, y por eui- 
'^ ^sto, luego ar la hora se la embio, y el no se 
, .^^Uio a yr con ella por auerse mostrado muy ti- 
j ^ ^n el seruicio del tirano y por otras cosas que 
*^^hacauan. Embiada la gente, como se dilata- 
^^ yda de Juan de Olmos, rezelandose el cosa- 
. '^o se ausentasse, como persona de quien no 
^^ buen crédito, embio alia a Juan de Ilojeda 
^ '^ algunos arcabuzeros para que si no quisiesse 
j^. '^ir de buen grado lo truxesse por fuerza y 
^ aprisionado y le tomasse todos quantos bie- 



^ Lwuur> para que se vmie 

supiesse a que causa se detenian tí 
pues, el aliíuazil al pueblo, que son i 
encontró a medio camino a Francisc 
hermano de Juan de Olmos, y a Gom< 
vezino del Guayaquil, y Aluaro de 
Maestro de campo del capitán Juan de 
otros algunos, que yuan todos juntos a 
A los quales pregunto el alguazil por J 
jeda; respondiéronle que venia atrás ( 
tan Juan de Olmos, y assi Francisco Mi 
adelante con el mandado que lleuaua. 'S 
bien apartado el dicho alguazil, detern 
tres capitanes de no passar mas adelant 
uerse por el camino que auian traydo, 
manos a Francisco Miguel y prender 
Juan de Hojeda, con presupuesto de ] 
a la cibdad de Quito a seruir a Su Mag 
V^isorrey, que aun no sabian que estuu 
villa de Sant Miguel. Con esta determ 
boluieron luego los tres capitanes y los 
y alcanzaron al alguazil y lidiando con 
ronde palos v le ani>^»-'^'^ '- 



155 

soldados que alli tenía. Marauillado Juan de Ho- 
jeda de tal nouedad y temiéndose que lo mata- 
rían, no quiso hazer ninguna resistencia, que bien 
pudiera, y a lo que se dize que se dexo pren- 
der porque queria mal al gran cosario, que des- 
de Tierra Firme le trataua mal de palabra, o se 
dexo por otra causa alguna que fuesse oculta. 
Juan de Hojeda, entendiendo la voluntad de los 
prendedores, que lo quedan lleuar consigo por 
íuer^a o de grado al Yisorrey, se ofrescio luego 
con determinación de yrse con ellos, y assi se par- 
tieron todos juntos en buenos cauallos que tomaron 
^ los vezinos del pueblo, en demanda del Visorrey. 
^bido esto por el gran cosario, que luego se lo 
*^cron a dezir los que se auian quedado, comen(;o 
^^ rauiar con gran enojo y a dezir mili desatinos y 
^^r mili locuras; daua bozes como desesperado 
^'^^negando y blasphemando de que todos los 
"«e 1^ vian, tenian entendido que auia de matar 
'^o cruel carnicero a muchos de los suyos, sobre 
f^^cha de la yda de los otros. Y para hazcr al- 
^ desatino mando luego desembarcar ciento y 
« ^^te arcabuzeros de los quales tenia gran con- 
'^^^í y se fue con ellos al pueblo de Puerto Viejo 
. ^ hallo alli a Juan de Hojeda ni a otra persona 
^^^na de los que auia embiado desde los nauios. 
^I^oco hallo a Juan de Olmos ni a ningún vezi- 
* ^i a los estantes y habitantes, ni a los yndios, 
-j ^ ^odos se auian huydo desamparando sus casas 
Q ^ue estauan escarmentados de los dias atrás 
1 ^^do passo por este pueblo, y assi se boluio a 
nauios rauiando y amenazando a la tierra y a la 



..w/, que c-1 üiessc y no viniesscn a el 

ssen al seruicio de Coméalo Pii;aiTO, 

matar y destniyr a todos. Muchos 

después sobre la huyda destos capilar 

dos, diziendo que era engañosa y falsí 

doble para que debaxo de esta cautela 

fuessen aquellos a donde estaua el V 

proposito y mala yntencion de lo mat 

después, que no passaron muchos dias, 

A'isorrey corrido de Gonzalo Piparro, 

tar a Gómez Destacio y a Juan de Hoj 

uaro de Carauajal, poniéndoles en los p 

títulos de íraydores y amotinadoreSy 

lante diremos mas largamente. Otros di 

el mismo Bachicao tramo y vrdio toda « 

queria y maldad, y que el los embio a d 

ra que estuuiesse el Visorrey, para qu( 

ssen, porque eran hombres valientes, p 

pues del muerto quedada el bien poder 

mar y por la tierra. Y tenia creydo qu( 

que el Visorre}' tenia se le passaria tod 

que no viniessen los capitanes, y que d 
marin In nr^n,^ 



157 

remos. Pues nauegando este endiablado cosario 

por su mar adelante y auiendo llegado en derecha 

del puerto de Zalango, hizo v^n hecho muy malua- 

^^ y endemoniado y de gran crueldad, digno de 

^^r muy abominado y bien detestado. Y el casso 

^^ que el capitán Martin de Olmos, que yua en la 

nao Almiranta, y por piloto Juan Cano, y por 

'Maestre vn estrangero llamado fulano Cola, y que- 

'■^endo hablar con la capitana, con ynaduertencia 

y descuydo del marinero que gouernaua la nao, 

^opo con ella. Creyendo el gran cosario que lo- 

'^^laiü hecho de malicia, sin mas consideración y 

Sin esperar alguna desculpa, azeleradamcnte y 

^on endiablada furia la mando lombardcar y hc- 

^nar ^ fondo para que todos los que yuan en ella 

•^*^cgassen, y tirando mataron tres soldados y 

^^^os hirieron malamente. Viendo esto el capi- 

'^ ^^artin de Olmos se pusso al bordo de la nao 

.'^ ^ran riesgo de su persona y le suplico muy liu- 

, **>iente que por amor de Dios tuuiesse por bien 

aplacar vn poco su yra y enojo y no los quisie- 

j'Viatar a todos, ni hechar a fundo, porque na 

^^n culpa, y que ynocentemente y sin malicia 

, ^Viia hecho porque el marinero que gouernaua 

. . ^^0 no auia mirado en tanto. Por esto que Mar- 

^ ^e Olmos dixo cesso el lombardear, aunque no 

. ^^ojo y brauosidad, antes mando luego al ca- 

I ^tihiziesse ahorcar al maestre Cola y al piloto 

^ ^'^ Cano y tras ellos a Pedro López, sari;\nto 

^. ^ucompañia. A este mandó ahorcar porque no 

I ^uiso que estaua sobre cubierta al tiempo cjuc 

^^0 Almiranta yua a tocar con la Capitana, y 





158 

apitan rogo por ellos y no aprouecho nada. 
lo qual los ahorco a todos tres sin culpa, por 
ar otro major daño y por contentar a. la gran 
;ruia del cosario. Y con esto, prosiguiendo este 
labiado hombre su viaje, fueron a parar al 
rtode Tumbez, en donde supo que el Visorrey 
lua en la villa de Sant Miguel y que Gonzalo 
írro yua sobre el, por lo qual no consintió que 
;un capitán ni soldado desembarcasse para yr 
ierra, hasta saber enteramente si Pitarro cum- 
con el lo que le auia pedido y el prometido, o 
ue le mandaua hazer. 



CAPITULO xvm 

*^^ COMO GONgALO PK^ARRO ESTANDO EN LA CIBDAD 

^^ TRüXILLO HIZO Y HORDENO MUCHOS PREPARAMEN- 

^^ PARA PROSEGUIR LA[s] GUERRAS QUE HAZIA CON- 

*^ Hl VISORREY, QUE ESTAUA EN PIURA, EN DONDE 

^^ClO A CIERTOS HOMBRES PORQUE LO MERESCIE- 

RON MUY BIEN 



j ^Viiendo Gonzalo Piparro llegado a la cibdad 

y ^í^xillo, luego otro dia siquiente comen(;o de 

^^ ^^irir y saber por muchas vias y maneras que 

y ^c3e el Visorrey estaua y lo que pretendia hazer 

^/*^^ gente podría tener. Vnos le dixeron lo que 

p ^^ oydo dezir a sus vezinos, y otros lo que les 

^ ^^cia; de manera que no se sabia de cierto la 

j^ ^^^ que el Visorrey ternia, mas de que por con- 

^, ^^ras adeuinauan lo que auria. Llego en este 

^ ^^^dio a Truxillo Diego Vasquez Dauila, que 

^ ^^ escapado de la rota de la batalla de Chincha- 

^ ^^ » con Gerónimo de Villegas, los quales dixeron 

^j jS^On^alo Pigarro donde el Visorrey estaua muy 

^xio por la Vitoria que auia alcanzado, y como 

j *^^ii oydo dezir que dezia que auia de entrar en 

, ^ibdad de Lima antes de muchos dias con la 

^^na gente que tenia. Pesóle al tirano del dcsba- 



IhO 

I de sus capitanes, aunque ya lo sabia, y se 
L-n ojr dezir que el Visorrey estaua lan 
tuno creydo que lo vencería, por ser, coino 
L sus soldados mucbos y viejos y esperimema- 
len las guerras y batallas. Y que los del Viso- 
■ran tales, por ser rezien venidos de Es- 
li y de Nicaragua, que los tenían a todos por 
Iriüs en quanto tocaua al arte miliiar, porque 
Tm que no sabian tomar en la mano vn arcabuz, 
lia pica, ni otra arma alguna para saberse con 
Bdctfenderse ni offender al enemigo. Y con es- 
Josas, auiendolas dicho a sus capitanes y sol- 
is, determino de yrse al pueblo de CoUique, 
L-ra muy vicioso y de muchos bastimentos, y 
uvitísse llegado aun toda la gente enibio 
|;m Velez de Gueuara con veynte nrcabuzeros 
:amino de la cibdad de Lima para que les 



161 

^aliuo tenia, y assi se hizo vn dia en la tarde, y 
hecha la reseña se hallaron en ella más de seys- 
cientos y cinquenta hombres de a cauallo y de a 
pie, los capitanes de los quales fueron los siguien- 
tes: Primeramente fueron capitanes de a cauallo 
el mismo Gonzalo Pi^arro, los dos licenciados Be- 
nito Juárez de Carauajal, Diego Vasquez de Cepe- 
da y Pedro de Puelles. Capitanes de arcabuzeros 
fueron Juan Velez de Gueuara, Juan de Acosta > 
Pedro Cermeño. Capitanes de la ynfanteria fueron 
Blas de Soto, hermano de Gonzalo Pi<;arro, y e 
bachiller Pedro de Castro de los Reyes. Alférez 
mayor fue Antonio Altamirano. Francisco Sán- 
chez fue Sargento mayor. Maestro de campo fue 
siempre Francisco de Carauajal; y assi uvo otros 
muchos officiales y mandones en aquel exercito. 
Hecha ya esta reseña luego aquella noche hizo 
consulta de guerra con sus capitanes y consejeros, 
y lo que en ella se platico fue que sin aguardar 
mas tiempo fuessen a donde el Visorrey estaua 
para ver si lo podian prender o matar, o que ellos 
muriessen en la demanda. Assimismo se platico 
de la forma y manera que auian de tener en hazer 
los esquadrones para dar la batalla, y como auian 
de caminar y la borden que auian de tener para 
passar los malos passos y quebradas que auia, y 
assi se platicaron otras muchas cosas que se auian 
de hazer. Platicadas estas cosas luego el tirano 
embío a los pueblos que estañan cercanos al Viso- 
rrey y a otras partes muchas espias, assi de espa- 
ñoles que sabian la tierra, como de yndios natu- 
rales, para que supiessen puntualmente adonde es 

C. DK Samta Clara.— III.— 2." » ' 



Ib2 

a el Visorrey y lo que hazia y que gente tenia . 

istando ya de partida Gonijalo Picarro para yr 

In busca del Visorrey ¡1) llegaron dos capitanes n 

r, que fueronGomez de Aluarado y Juan de 

Jaauedra, ios quales truxerou hasta ochenta boni- 

Eres, que el vno vino de la cibdad de León en Gua- 

luco, y el otro de la villa de los Chachapoyas, y 

n ellos uvo gran plazer y los rescibió muy bier- 

|)espues que todos fueron partidos del pueblo de 

tolüque toparon muchos soldados muy destroca- 

)s, de los que escaparon de la rota de Chinchara- 

., que auian estado escondidos en los pueblos de 

s yndios, y como supieron que Goni;a!o Pi^arro 

lassaua por alli cerca le salieron al camino, y en- 

e ellos llego Manuel (2) Destacio, amigo del tira- 

1, a los quales rescibió muy amorosamente. Ca- 

o todos por sus jornadas contadas llegaron 



163 



m: 




_ estad y muy muchas ynjurias al Visorrey. 

^^ ^^cjo dar garrote a Miguel Yuañez porque auia 

^^^^ W ado trigo, los dias atrás, en vnos xagucys por 

^^cie auian de passar de pura fuerza el Visorrey 

^ ^Vis soldados quando yua a Quito, y todos auian 

^ t^^uer de aquella agua emponzoñada con trigo 

que todos enfermassen. Y como el Visorrey 

de la venida del tirano embio luego a su her- 

>^ o Vela Nuftez con gente armada al valle de 

lape para que guardasse aquel passo, y tenien- 

iti^oticia que el tirano venia con gran pujanza de 

e quemo el tambo y ahorco alli a vn soldado 

*^ de Gon(;alo Pi^arro y boluiosse a la villa a 

*iuisso desto. También supo el Visorrey de la 

^da del cosario al puerto de Tumbcz con el ar 

a. considerando en si que si el pudiessc aucr 

*u poder la flota y toda la gente y armas que 

^lla venia y tuuiesse en su amistad a Bachicao, 

haria gran effecto con ella, porque seria en 

Vie acabar del todo la empresa que entre inanes 

ia. Cierto parescia estoen alguna manera el 

TTivirato de los romanos; que el A'isorrc y Blas- 

^íuflez Vela y el gran tirano estauan en tierra, 

^ "^ «mando Bachicao en la mar; assi estaua Au- 

0(1) Cesar y Marco Lepido en tierra, y Marco 

onio en la mar. En fin el Visorrey escriuio al 

rio persuadiéndole con palabras dulces y amo- 

Spara que le diesse la armada que tmia, pues 

^ í^'*esciaua ser muy seruidor de Su Majestad, lia- 

^"^doles grandes offrescimientos y promesas y 

■*«». Augusto, 





|iic le haria grandes mercedes en nombre del 
lueslro Señor, y que dexasse de seruir al tirí 
lues no icnia que dalle; y assi le entibio a di 
'tras cosas. Escripia esta carta la embio con 
rtado suyo para que se la iliesse en su mano 
lensajero fue y no se atreuio a dársela, ante 
lusso sobre vn altar de la yglesia del pueblo 
ual vino después a sus manos y haziendola 1 
izo burla y escarnio della y aun de quien la 
riuio, dtziendo mili desatinos con muchos de: 
liegos. Estando ya Gongalo Pigarro en Mot 
lando a Juan de Acosta que con cinquenta ai 
uzcros y vna vandera y vn alambor y dos tn 
etas fuesscn por el camino de los Xagueis, qu 
1 camino Real que va por los llanos a la villi 
-ant Miguel, pero sin ninguna agua, que son Vi 
í y dos leguas de despoblado; y esto se ma; 



165 

^^ P^odria fácilmente vencer si se pussicra a la e 

. - '^ 5^ O salida deste despoblado, y a esta causa : 

^ ^^ este ardid. Embiado á Juan de Acosta el í 

on el resto del exercito por Cerran, que es 

no Real que va por la sierra, empero era c 

^^ispassos y de muchas quebradas, y el ard 

se hizo fue a fin para que el Visorre}- acudí 

í3or aquel camino y lo dexasse passar por 1< 

^CDspassosy llegar a la villa de Sant Mi^uc 

ardid que tan bueno les pareció les deshi; 

;'ndio criado de Juan Rubio, vezino de Sai 

iiel, el qual yua con Juan de Acosta, y con 



^ ^^""xia huyendo y atrauesando por el camino fi 
" ^""^^^50 de los corredores del Visorrey, y licuado 
^^ ^'^ illa, el V^isorrey le pregunto por vn yntcrpre 



ñol cuvo era y adonde vua v si sabia d»- Go 

Piíjarro, y el j'ndio dixo que era de Juan R 

que se auia huydo del y que venia con ]uí 

costa por el camino Real de los Xai> ucis c( 

-hos arcabuzeros; que Pi(;arro yua por el c 

o de Cerran con grande exercito, y el que 

a su tierra porque le auia aporreado su am 

-^'^ndo esto el Visorrey no perdió punto de ar 

» ^ntes con alegria dixo que se hol^^aua en ^r: 

'^Ora que sus enemigos le viniesscn a busca 

,.. ^Ue entendía de dalles batalla y creya que j. 

'^^eria con a^'uda de Dios, licuando como lleu 

^ Por delante la justicia y la razón por broquele 

P^cialmente que la contienda era por la honr 

i^ ^^Usa de SuMagestad, y que si le matauan en 

^ ^lla muriria en su seruicio auicndo hecho 

^t)c^ 

^ ^ hombre leal conuenia hazer, y que no ten 




le, qutf .1 buen tiempo 
^se peleando como caua- 
■stas palabras con otras. 
aminos Reales a dos ca- 
des para que viessen loa 
rian ser y quantas van- 
an; ellos lueron a los do^ . 
de buen rato boluierorMc 
, los otros y hablado co-^b 
nio los enemigos estaua. — , 
por el mando con grs^^^ 
luego salió fuera de ^~ 
gente en dos esquadr- - 
3 bien acomodado jun-^ 
l\'is(ian, animando a 1^ 
metiéndoles de c 



CAPITULO XIX 

^ Hl VISORREY SE RETIRO POR LA CUESTA DE 

^ * oel brauo alcance que le dio el tirano, 
*^AS cosas que passaron en el camino, y de 

^^N^ALO PICARRO QUISO CORTAR LA CABEQA A 
^ANCISCO DE CARAUAJAL, Y POR QUE CAUSA 



Cq ^^tando ya el V'isorrey puesto en esquadron 
p ^oda la gente, dende a vn rato mudo proposito 

l>a ^^^ ^^^^ ^^^ todos sus soldados ó la mayor 

Q^ ^^ dellos cstauan muy enfermos, y como dis- 

ri ^O y piadoso capitán le pessaua mucho dello y 

f-^ H^issiera ponellos en las manos de la dudosa 

w . ^Vina, pues no tenían poluora que buena fuesse, 

^«^ntas armas offenssiuas y deffenssiuas como su 

f^^rnigo. Assi, tomando de presto lo mas necesa- 

^ para el camino, mando a Don Alonso de Mon- 

^iT\ayor y a Gerónimo de la Serna, a Sancho San- 

^^^zdeAuila, su pariente, y a Rodrigo dcOcampo, 

Hvie siempre le auia seruido de Maestro de campo 



le el primer dia que salto en Tumbez, por aucr 
(gastado mas de qua renta mili ducados que tenia, 
^^ seruicio de Su Magesiad, que tomasscn <1 los 



(1) 



**^« Umutssem y. 



168 

[)ldado5(l)y se fuessen hazia por el camino de 

.0. Como los soldados vieron qne !es manda- 

yr tras sus capitanes, se fueron luego a las ca- 

bs donde posauan y tomaron allí lo que tenían, 

pn gran priessa, y luego salieron en seguimiento 

lellos, los quales yuan ya adelante por e! camino 

e dizen de la cuesta de Casas, y el Visorrey fue 

J-as ellos en ia retaguardia porque no se le que- 

guno, y dexo atrás sus corredores para ver 

b que los enemigos hazian. De manera que el Vi- 

brrey se salió desta villa, no por punto de conar- 

i, ni por falta de animo, sino que conoscio que 

Ls soldados no auian de pelear, a causa de la poca 

Llud y gran cnicrincdad que tenían los suyos, 

,nque no uvo ninguno que se quisicsse quedar, 

ir la mucha lealtad que teman al seruício de Sn 

atad, y por esta razón se fue por noperdersse. 



169 

^^ planto mando con gran presteza marchar a los 

^-'^^ por llegar temprano a la.villa, y assi lo hi- 

zi^X'on todos. Ya que uvieron llegado a la villa y 

^*^ncJo todos aun a cauallo, dixo el tirano a su 

^ ^^stro de campo de como quería embiar a Juan 

^ -A^costa con doscientos hombres de a cauallo y 

^'"^abuzeros tras el Visorrey, que le dixesse lo que 

t^*"*^ en el casso; y el respondió que estaua muy 

*^^ acordado, que a el le parescia muy bien, ca 

^uia querido tomar la mano para lo hazer. Gon- 

■^ Pigarro le pregunto de que manera lo pen- 

**^ hazer; respondió: yo lo pienso de tomar como 

^cd barredera, porque no se me escape tan 

^ ijn hombre; a esto le dixo el tirano que si assi 

*^^2ia que tuuiesse entendido que tenia el juc^o 

-gZi^^^o. Prosiguiendo el tirano su camino mando 

^ ^ *"^ncisco de Carauajal que tomada la gente que 

*^^se menester caminasse sin ningún reposo 



^ la noche, y que si por ventura lo alcangaua 
^ tin todas maneras lo prendiesse y se lo tru- 



5 biuo o muerto, y en lo qac tocaua a los sol- 
j_^^^^s que hiziesse dellos lo que mejor pudiesse y 



*-*^resciesse. Y si por ventura no podia hazer lo 



ni lo otro, que hiziesse de tal manera que to 

^_ -^^do la delantera del canimo que los entre- 

^^^-^sseen algunos malos passos en el entretanto 

* I^^ el llegaua con todo el exercito, porque enten- 

^ daminar luego tras el por tomar al Visorrey en 



io. Despachado Francisco de Carauajal, lue^o 
iuio a Hernando Bachicao para que de Tum- 
se fuesse hazia la cibdad de Quito con la ar- 
^^^cia,por el puerto que llaman Chimboboca, para 








!70 

ajumarse con el, o que se diesse priesa a Ui 
mero a Quito ames que el Visorrey llega 
para lo tomaren medio, porque se le yua r 
do por alia. E! Maestro de campo, sin d 
sino fue comervn bocado, comento de mal 
tloscientoa hombres de a cauallo y arcabu 
diossc tania priesa a caminar aquella tioc 
ocho leguas de allí dieron sobre ellos, qt 
deramente si quissii;ra Carauajal concluy 
iTa lo pudiera hazer, porque el prendiera 
rrey y le matara la mayor parte de su ge 
lio lo quisso hazer, Dijte roo después mué 
Francisco de Carauajal no quiso acabar i 
rra entonces a liu de tcnt.T siempre que 
en la tierra mientras estas diuissiones tu 
el Visorrey esiuuiessc biuo, de quien Goi 
tarro se rezelaua mucho por le tener mfl 



171 

*^Ou2eria para que la oyessen los que dormiaii 

\ Pusiessen en arma o en cobro. Todo lo qual 

'^^cho contra el parescer y voto de muchos que 

^ ^ ^1 yuan, al qual se lo dixeron, y el dixo: /O sv- 

*^^^'^, al enemigo haselle la puente de plata 

" *<^n€io huye; de lo qual les pesso a todos, que tc- 

'an gran desseolosynteresados de prender al Vi- 

^'^^y,© desbaratallesuexercitOjporconcluyr con 

^^to trabajo como tenían y boluerse a sus casas. 

^^^ndo el Vísorrey oyó tocar al arma y soltar la 

^^^buzeria, apartado de su exercito, bien simio 

mUcí todo aquello era maña del capitán que en su al- 

^<^e venia, y tuuo creydo que era su amigo y que 

^ ^^ quería hazer mal y daño pues no daua asalto 

^Uos con los arcabuzeros. X ^ssi dizen que dixo 

^Us amigos y capitanes: yo os doy m¿ fee que 

*^''*o mucho a estos hombres, porque no quissie- 

** c^oncluyr este negocio en darme la batalla; 

^^^^i4e si ellos quissieran, esta noche se acaba- 



^* ^luestros trabaxos y fatigas; mas yo lo a^ra- 

^'^<^<) al capitán que tan buena obra me hizo; 

*^"55 5/ Dios me dexa acabar con bien en esta 

^^^^ra, yo se lo gratifjicare . Mas en ñn, al lin> 

^^o el Visorrey era hombre esfor<;ado y animo- 

p,^ *• cjueriendo pelear con los enemi<:^os llamo a 

^^ Alonso de Montemayor y a Gerónimo de la 



, Sancho Sanches de Auila, Rodrigo de 

«upo, Gaspar Gil y a Francisco de Fi^^ueroa 

otros muchos, [y] se pusso con ellos ante sus 

^ ^v^adrones y aguardo mas do vna hora a que hus 

^ tararlos a rr eme tiessen. Como vido quu no arrc- 

^^ian, sino que se estañan quedos y parados 



i... 



173 

le ^ando cortar la cabc<;a, y como tenia amigos: 
í n el Qxercito y queriéndole ser buenos, rojearon 
P<>r el y fue perdonado. De manera que a ynstan- 
cia de Diego Vasquez de Cepeda y por respecto de 
'^^^ Antonio de Ribera, Pedro de Fuelles, Juan 
^loz de Gueuara y de otros, no le dieron la muer- 
^» ca de otra manera estuuo en gran peligro y 
*'*Pr¡eto su vida porque no dio asalto al Visorrey» 
^^^ niuchos dessearon que lo mataran; mas en íin,. 
P^*" las desculpas que dio y por los rogadores que 
^^'^ escapo con la vida. Auiendo visto el tirano que 
^ Maestro de campo no auia hecho effecto, ni lo 
^Ue el tanto desseaua, mando al licenciado Benito 
-'^arezde Carauajal que con doscientos de a ca- 
^*lo y arcabuzeros fuesse en seguimiento del Vi- 
^^^y, pues le era mortal enemigo, y que hizie- 
í>se ^j^ ^^j manera y todo lo a el possible en vengar 
^Uerte del Factor su hermano. El Licenciado, 
^ ^star en gracia de Gon9alo Pi<;arro, que lo auia 
^^j^do mucho, como atrás queda dicho, hizo lo 
^ ^ le niando y luego pidió prestada al Maestro de 
'^po vna muy buena daga que tenia, bien an- 
^* y el se la dio, y juro delante de muchos que si 
j ^^Hgaua al Visorrey que le auia de dar de puña- 
^^^ con ella por vengar la muerte de su herma- 
' "Vendo, pues, el Visorrey por su camino ade- 
^t^ con la priessa que tenemos dicho, le pcssaua 
^demente de ver como muchos de sus soldados 
^^ quedauan en el camino, los vnos de sus cnfer- 
^^ades, que no podían passar mas adelante, y 
^^ otros por falta de sus cauallos, que algunos 
^^^Timuy cansados porque muchos dcllos yuan a 



175 

que y^ estimo vuestra amistad y mi firme proposi- 
to de gratifficaros lo mucho que meresceis. Y assi 
^^STo que el que se quissiere quedar, quédese en 
^'"^ buena, que yo le doy licencia para ello, y 
vengrj^ luego delante de mi para que yo le conos- 
^*^» y este tal, bien se yo que no se quedara por no 
y^ conmigo, sino por falta que tenga de salud, o 
falta de su cauallo, que no podra andar tanto 
como yo que voy a cauallo. Dichas estas pa- 
ís por el Visorrey ciertamente las sintieron 
muy de coragon, viendo su clemencia, bon- 
y xpiandad, y pocos uvo alli de presente que 
i^o C|\aisiessen antes morir con el, que no tener vida 
con el tirano, ni pedir la tal licencia, para no apar- 
tairse de su compañía. Y como vido que niño uno le 
pedia licencia, sino la mucha y buena voluntad que 
todos le mostrauan tener, les agradcscio muy mu- 
olio el precordial amor que le mostrauan, y con 
^^to boluíeron a su trabajoso camino yendo todos 
con gran priessa, y quando auia algunas qucbra- 
^ y angostos caminos yua[n] de vno en vno y 
- ^ ^^ a cauallo Ueuauan a los cansados peones a 



jr. 



I 



CAPITULO XX 

DK COMO EL LICENCIADO CARAUAJAL 
VISORREY Y NO LO ALCANZO, Y POR E 
EMBIO TRAS EL A JUAN DE ACQSTA 1 
ALCAN<;0, Y DE LAS MUERTES QUE DI 
TAÑES, y DE COMO LLEGO EL COSARIO 

GONCALO PICARRO 



El licenciado Benito Juárez de C¿ 
menc^ando de marchar con los suyos 
que le dixeron que lleuaua el Visorre 
gran desseo de acertar en todo lo que 
comendado, porque haziendo vna via, 
llorosa, hazia dos mandados: lo vno 
con el mandado del tirano, y lo otro 
la muerte de su hermano el Factor Gu 
de Carauajal. En esto y en lo demás 
que le yua la vida en lo hazer assi, po; 
desgracia de Gon(;alo Picarro por lo qt 
y notado f n pt»-..-"- 



*allos, que muchos dellos yuan enfermos que ya 
Podían caminar, a los quales tomaron mucha 
^te de la ropa que Ileuauan en yndios y en aze- 
**as. El Visorrcy, viendo el mal trato que los 
^cmjgos le dauan con el alcance, estando junto a 
ñas quebradas grandes y hondas boluio a ellos 
-on grandissima furia y iinimo, a los quales hizo 
^olu^jj- huyendo desando la presa que auian toma- 
^^ a los suyos, y [en] libertad a mas de dozc sóida- 
^'^sdjque los enemigos auian preso. De manera 
^''e desde el pueblo de Casas hasta el de Ayauaca, 
lie ay ctnquenta leguas de muy mal camino, pren- 
do el licenciado a muchos de los que yuan a píe y 
P^rte de los de a cauallo que no pudieron passar 
"•as adelante- Conosciendo el Visorrey que susene- 
^'Kos le perseguían tanto y en tai manera y con 
^" gran furia, tomo consigo hasta ciento y veinte 
^Ornbres de a cauallo y arcabuzeros, de los mas 
P*"endados y animosos caualleros que auia en su 
^*erc¡to y que tenían buenos cauallos y que csta- 
**an sanos, [y] se passo (2) adelanto con ellos, y a 
*os enfermos dezo atrás a la grosa ventura. Mu- 
chos de los que seruian al Visorrey, los vnos cnin 
^e los almagristas, mortales enemigos de los pií;.»- 
Tistas, y los otros eran de aquellos que auian di- 
*¡*io mncho mal del tirano, los quatcs se mostraron 
por muy leales seruidores de Su Magostad, y estos 
se fueron a esconderá diuersas panes, de miedo 
de Pífarro. Como los pigarristas llegaron al pue- 



.179 

^^üor y a V. m. toda mi vida, y para que mejor lo 
^^a y seguir el exercito suplico a v. m. mande 
H^^ se me buelua vna yegua que se me tomo en el 
^^^ance y la tiene vn soldado, ques bien flaca y 
^^le poco, siquiera para seruir con ella a su seño 
^^ay que pueda al^ar los pies del suelo, porque soy 
^^y mal peón. Dixo Carauajal ¡o señor! ;csso? yo 
'^remediaré mejor de lo que v. m. piensa; y luego 
«mo al verdugo y le dixo: andad presto y tomad 
^'ja Soga y ahórcame al Señor Juan Rodríguez, y 
^'''ad que sea del mas alto árbol que uvicre en 
sse Campo, y entended lo que os mando, que se 
/^^ de manera que su merced tenga los pies bien 
^^ del suelo todo quanto el fuere seruido y muy 
^^ voluntad, porque es muy mal peón. El man 
^^% atribulado desto, dixo con gran temor: Se 
^» yo seruire a v. m. y aun descaigo, porque de la 
, ^^e que v. m. manda yo no querría alear los 
P ^s ^el suelo, y estando bíuo serviré mucho mejor 
^^ señoría que muerto. Y assi suplico a v. m. por 
Querencia de Dios y por la amistad que tuuo con 
* Padre y por las buenas obras que le hizo, per 
^^c mis nescedades, que como mogo y de poco 
^'ítendimiento y saber no supe lo que me pedí. En 
^^ces Francisco de Carauajal le dixo: en verdad 
^^^ V. m. escogió lo mejor como discreto manee 
^- V como Pigarro le auia embiado a mandar qut* 
o^horcasse mas soldados, lo dexo de ahorcar, 
•'^'"Que de otra manera según (1) las gentes di 
^^^y el le quitara la vida, y embiole a dcízíi 






a se^nn. 



180 

lomo en donayre que tte los enemigos los meros. -^ 
Las cartas que Pedro de Motaya truxo del Viso- 
Irey para el tirano, las vnas fueron leydas publi- 
vamente, y las otras no; y lo que en las primeras 
■e contenia era que el lirano pagarse lo que el auia 
rastado en la guerra, asst lo de Su Majestad como 
lie particulares, que lufgo se yria A España, pues 
lauto lo desseauan todos. Las otras que se leyeron 
lecrclamcnte, se enojo dcllas Gonzalo Pigarro y 
s hizo pedamos, y seí^un se dixo después que de- 
iiian ser para sus capitanes, y en ellas vernian al 
Kunas cosas que a todos ellos conuiniesse[nJ, y que 
'ssen al seruicio del Rey nuestro Señor, que 
'1 en su Real nombre les haría grandes m-.-rcedes; 
í todo esto se callo. Después que el Licenciado se 
■lartio de la villa, salió della el tirano y se fue al 
lueblo de Ayauaca, y como el licenciado Caraua- 



181 

9 

zieron 

.,__. *^^assodellas, porque no quissieron liazcrcosa 

^ . ^^Qa contra sus honrras Otros respondieron 

j^ ^^ que no quissieran (1) oyr tales sandeces y 

^g^, ^^s, ni amauan oír tales palabras; y estos que 

Du ^^criuieron, que no deuieran, les pesso des- 

j . ^» porque el Visorrey lo vino a saber y algunos 

- ^^ les costo las vidas, como luego diremos. Ke- 

^Hdose el Visorrey de sus enemigos» que a rre- 

^•í. le perseguían, anduuo tanto quanto le fue me- 

^t^r^ y antes de llegar al pueblo de Calua aynas 

^**endiera Juan de Acosia, que dio sobre el al 

^ ^i^to del alúa y como se embarazo con los pri- 

^**os tuuo tiempo de escaparse, y viendo Juan de 

^^Osta que se le aula ydo y que no auia podido 

"^'^'^- effecto, reparo y no passo mas adelante. VA 



^^ isorrey llego a Calua con mucha fatiga y hambre 

y t>ien destrocado, y no estuuo aquí aun del todo 

^^gviro del tirano, que tenia creydo que aun hasta 

^^li no le dexaria estar quedo hasta hcchalle fuera 

^^ toda la tierra del Perú. Estando en este pueblo 

^^ file certifficado, o según otros dixeron que so- 

'^re sospecha que tuuo de sus capitanes Gerónimo 

o^e la Serna y Gaspar Gil, que se carteauan con el 

tirano y que le andauan por prender y lleuallo a 

^^'i^alo Pi^arro. Aunque otros dixeron que por- 

9we s^ auian adelantado a quebrar vna pucntt: que 

. ^U^ en el camino por donde auian de passar, 

^^ que llcgasse el tirano para que los alcan^a- 

^^ *^^li» y este rio esta en la prouincia de Anibabo- 

or estas cosas el Visorrey mando siipiiamcn- 






na 

amar ei i eal, y como se auian llegado a el 
|inos de sus raualleros se fue a cauallo a donde 
sios dos capitanes, a los quales hallo adt;- 
landose para le seguii', y con ¡í^ande enojo y 
)s alanceo a entrambos, llamándolos traydo- 
como no murieron, luego les mando darga- 
,■ degollarlos en aquel punto y espacio que 
fnemigos li- auian dexado vn poco reposar, y 
li sf salió y se lúe por su camino adelante, bien 
ido. Quando Gont;alo Pi(.arro supo destas 
■rtes le peso en gran manera, y con juramento 
liestra Seflora dixo que nunca dellos auia res- 
ido carta alguna que íuesse en dcspro del V'iso- 
anles en su pro y viilidad; que por aquel ca- 
irieron sin culpa. Permission díuina fue esto 
"onimo de la Serna que muriesse alan(;adas 
Bt;oll:ido, porque si se considera bien, como 



183 



^ vüUiiad, luego tenia creydo que hablauan mal 

'^^ntra el, y mas quando v¡a que se ajuntauan tres 

^ cuatro hombres en un corrillo; y dczia muchas 

^^zes que de si mismo tenia sospecha; y con esto 

P^sso adelante. Quando el tirano llego a Thome- 

*^^mba supo de sus espias que el Visorrey auia 

^íUbiado a mouer trato con Hernando Bachicao 

Para que le diesse los nauios, rezelandosc que no 

^^Wesse eífecto, y procuro de despachar por la pos- 

^ a personas de gran confianza y crédito, con mu- 

^^ <jue andauan a veinte leguas por dia, para que 

o detuuiessen en donde quiera que lo hallassen. 

'On^alo Pií^arro se partió luego a toda furia tras 

P^ nnensajeros, a doze leguas antes de llegar a la 

* *^<lüd de Quito, en donde Bachicao se auia dctcni- 

^-^^ *^lqual lo salió a rescebir, mas no fue rcsc( bido 

o el pensó que sus seruicios merescian, porque 

rescerde Bachicao dezia que todo lo que V'h;í\- 

^^niaera poco para le gratifficar lo que auia hc- 

^n su seruicio. Verdaderamente tuuo entendi- 

^5íte cosario que lo auian de rescebir con arcos 

"^phales y con trompetas y chirimias y ser se- 

^^y^^. ^o en la gouernacion; mas como fue rcsccbido 

^^ ^ y secamente se quexo dello al mismo l*i(;arro, 

ij^ ^asentándole sus seruicios y grandes trabajos. 

c^^j ^ qual el tirano se le dio poco o nada, dizien- 

T^^ ^ue mas valiera que no los uviera hecho, por 

i^^ ^Vr las quexas que por su causa le dauan, y por 



al 

d 



^^1- 

^n 



^^le mostrado con el con tanta presumpeion y 
1;^^ ^^ gloria en las locuras y vanidades que le auia 
t?w ^p)to en su carta. Y demás desto que el esiaua 
^^nto de le castigar de tal manera que U' pe- 



'•Í9' 



nuando el Visorrey su camino, con la p 
podía licuó a la cibdad de Quito, mu 
como nauio que escapa de al^^una braui 
sa tormenta sin masleles ni xarcias al 
le auino a nuestro buen Visorrey, que • 
go a la cibdad de Quito no lleuaua sino 
gente. Ya que el Visorrey estaua en e 
con algún reposo, conjuraron contra su 
vida los capitanes Gómez de Estacio; Ji 
jeda y Aluaro de Carauajal, y de hech 
ran, porque eran valientes hombres y < 
animo y no les faltaua fabor y ayuda. Ma: 
tiempo fueron descubiertos, por lo qual 
Visorrey al Oydor Juan Aluarez hiziessi 
dellos, y assi se hizo, los quales fueron d< 
por los cogotes, con renombre de trayd 
vezes, porque auia sido ynformado re 
que Hernando Bachicao los auia embiado 
mente desde Manta para que lo m^tas 
Francisco de Olmos perdono porque no t 
pa. Verdaderamente este Gómez de Est 
rcscia, según se dixo, qualquiera oen^rr» 



f-í-w •^«^ — - 



185 

^ yua retrayendo a Quito. Y como este Gómez de 

/^Ucio vido la poca ^ente que el cosario lleuaua, 

^ Mío licencia para yr por su ropa y cauallos, y 

^chicao se la dio y el se torno al Vísorrey sin 

^Wdedo venia. Este Gómez d'Estacio fue alfe- 

^^ de Gonzalo Diez de Pinera quando seruia al 

'Sorrey, y como arrastro la vandera de su capi- 

^^f que se auia ydo a Pi^arro, quedo corrido 

7^ y después se huyo y se fue al tirano y de 

/ ^e torno al Visorrey y de allí se fue a Ba- 

^ '^^oy de allí se torno al Visorrey para lo ma- 

^ • "Y en estas andan(;as se anduuo de vna parte 

Q^ ^^a, y por csso fue muerto como el lo mcrcs- 

^^ J* c^ue Juan Sarmiento su cuñado lo descubrió 

Q ^^% PQrque le dieron parte del mal negocio para 

^^ f uesse en ello. Pues yendo mas adelante ahor 

j ^ Pedro de Heredia sobre .sospecha que tuuo 

P^ ^ '^ hiendo su capitán de guarda, y dio el caroo a 

*^ ~ o de Ocampo; mas como mato a su tío Rodri- 

Campo se lo quito sobre .sospecha que tuuo 

_ lo dio a otro, de lo qual cstaua del lo corrido 

'^ *^^rontado porque sospechassen de su fid^ilidad. 

^^i^ndo el Visorrey llej^ado al pueblo de Oihaua- 

^_^ *^^ando ahorcar por los «garrones al maluado de 

^-^^^^0 deOluera, porque seijun fama que Gonzalo 

*C3.rro le mando en Truxillo que íuessc tras el 

^^iTey, y el dicho Oluera fue tras el y lo alcan- 

. ^'i la villa de Sant Miguel y se pusso en su ser- 

P^. ^^- Para effectuar esta maldad lo dcscul)rio a 

So de Ocampo para que le diesse fabor y ayu 

* ^On dezille que vengarla la muerte de su tío que 

^^ sin razón lo auia muerto el Visorrey, y qnc 



. -..,v....i.:i paiaoras dándole esperan» 
ria a Hiendo coyuntura, y assi lo descu 
lo dixo al Visorrey antes que por otra 
piesse y paj^asse el con su cabe(;a, ce 
hecho con los demás capitanes. Destc 
Visorrey í^randissimo pesar y enojo, q 
brecillo de tan poco valor como era aq 
uiesse hazer tan í>ran maldad contra s 
por lo qual lo mando traer ante sí, el q 
le pre<^unto lo que passaua, y el dixo 
que aula y que auia dias que procuraua 
tar y que no auia tenido tiempo ni luga 
zello; y sin mas altercar lo mando colgar 
nones, la cabe(;a abaxo. Antes que lo a 
dixo al V^isorrey que le hiziesse merced ( 
que el se oíírescia de matar al tirano, 
riey no quiso que lo hiziesse, porque e\ 
iráydor y que por ello merescia dos r 
assi le ahorcaron en el camino Real, y 
tirano passo por alli lo mando enterrar 
Visorrey mi Señor! quan perseguido soy 
tros enemigos, porque son tan pocos 1 
siruen con uran IíviHi ^ - - 



CAPITULO XXI 

^ las cosas que el visorrey hizo yrndo mas ade- 
•-^ivte, y de como el tirano torxo a embiar al 
'<^3fclad0 carauajal contra el visorrey, y lo 



^t;^ 



SüCKDIO EN EL ALCANCE, Y VIENDO QUE NO AUIA 



'^tJIDO EFFECTO SE BOLUIERON TODOS A QUITO 



^. ^^^spucs qup el Visorrey hizo los castigos arri- 



j. . — fferidos embio luego a las prouincias de Cali 
iiy.j^ Popayan al thesorero Rodriiío Nuñez de Ho 
Vq,_^ > porque conoscio en el que ciertamente era 
ei^ ^^dcro y gran seruidor de Su Magestad y que 
to^^ ^'^ que tocasse a su Real seruicio lo baria con 
Pí^ ^ fidelidad, y auiendolo consultado con sus ( a- 
Ce^ /^^^es y cauallcros del cxercito le nombro por su 
n^:^ ^^ ^n. Y para esto le dio vna prouission ema- 
i por Audiencia Real, con nombre de: Don 
n^j ~ «^os; con el qual cargo Rodrigo Nufiez de Bo- 
y ^^ ^. tomo el oro, plata y esmeraldas que tenia su- 
> para los gastar en la guerra, y el se tue a la 
^rnacion del Adelantado Sebastian de Henal- 
ir, en donde hizo la gente, y con ayuda del 
^^ lantado y por virtud de la prouission que lU- 

Y^^^iitomo la gente que vn Rodrigo de Soria tenia 
^^ ha para yr a vna conquista nueva de indios 



c 




r 



^^iv^iaua partida del Viso 

que supo que por vna paite venia el l 
la otra Hernando Bachicao, y porque 
ssen en medio estos dos brauoneles I 
termino de yrse a la villa de Pasto 
uente que tenia, parescíendole que alli 
seguro que en otra parte. Mando lúe 
nar assi como llego, que todos los vez 
tes y habitantes se aprestassen con tod 
t^eres y criados que tenían, para que 
con el a la villa de Pasto porque quería 
la cibdad de Quito a causa que el tirano j 
uechasse de cosa ninguna, y otro dia po 
na se salió y se lleuo algunos vezinos 3 
muger, aunque algunos dellos se boluiei 
mino por no yr con el. Y desta hecha He 
blo do Octaualo, como tenemos arriba 
auiendo hecho la justicia referida llego ^ 
Juan de Cabrera con mas de cient homl 
qual el Visorrey se holgó mucho de su 
supo que el capitán Juan Ruyz quedau£ 
yan y que luego vernia con mas de cinqu 
bres que se est.'in»»'» "• - 



'^ los pueblos de Cali y Je Saní Juan de la Buchí;- 
^" Cintura para que si pudicssc aucr por a 11 i ali^ur 
'^^uio lo tomassc y se fuesse a Panamá por la g^ente 
9üe se hazia por alia. Y para podersse hazcr esto 
'^dio cierta cantidad de pesos de oro y plata y le 
^trego vn hijo natural de Gonzalo Pi9arro que 
^^o en vna y ndia, que seria de dfez años, poco mas 
nos, que en la cibdad de Quito lo auia tomado 
que lo llenasse a Panamá a uer si auia algrun 
o del tirano que lo rescatasse, y aprouecha- 
^1 dinero en lo que fuesse necesario a la gue- 
* Despachado Vela Nuftez, el Visorrey se fue a 
illa de Pasto, que fundo Lorenzo de Aldana 
mandado de Francisco Pi^arro, quarenta le- 
de Popayan, en donde halló al capitán Juan 
que consigno traya mas de cient hombres, que 
'Vnas dellos eran de [la] tierra, que Hernando 
^Santillana que se auia passado al Visorrey los 
traydo y los embío con este Juan Ruyz. Alle- 
qne uvo el tirano á Quito en seg^uimiento del 
que quatro dias antes auia salido de alli, 
en fsmn manera, y aqui supo de como se 
*^ydo al pueblo de Pasto, que es en la gouerna- 
de Sebastian de Benalcagar. Assi como supo 
nueras tomo a embiar tras el al licenciado 
*^tiajal para que tomasse a prouar ventura. 
Juan de Acosta no lo auia podido alcanzar, 
j^ *^Hc el Maestro decampo quissiera yr tras el y 
^^ '^^rbn licencia. Estando el Visorrey ya en Pas- 
t^ * H^eriendo saber si el tirano auia salido de Qui- 
sa s^^mientOy embio al camino al capitan- 
^^ho de la Carrera para que fuesse con doze de 








1^ 

a cauallo y otros liintos arcabuzeros a saber 
i,aiTo y de sus sequaces. adonde esiauan o si 
ñauan. El qual, llegando al pueblo de Hyp 
que esta catorce leguas de la villa de Pasi 
apeó con sus compañeros para almorzar y 
Jar maliiz a los cauallos que lleuauan cansa, 
bien fatigados. Y como lu tierra sea doblada 
muchas quebradas hondas, aunque el caní] 
Pitarro estaua por atü cerca no se sintieron 
vieron los vnos a los otros. Pues lomando 
leales a caualgar en sus cauallos y comcni;ai 
caminar, toparon no lexos de allí con Mart 
íJaray, vezino de Guamanga. que yua por t 
dor con el licenciado Carauujal, al qual los 
prendieron y del supieron donde estaba Pii;a 
todo su campo y quien venia por ¡illi cerca. 
i;Lndo hablando con el le dixeron que se dief 



191 

^^_ *^naPasto. Yua delante de todos Pero Fer- 

^^2 Mascareñas (1), portug^ues, Comendador de 

1^ *^tus, y viéndole Sancho de la Carrera tan ade- 

lj ^ reboluio sobre el y le dio vna lanzada en el 

^^c yzquierdo y lo derribo del cauallo para lo 

^^r, y los del Licenciado le socorrieron presta- 

^^e y assi se libro, que de otra manera lo matara. 

^'Sto, los del tirano, que eran muchos, apreta- 

mucho a los leales que les yuan tirando de ar- 

^pacos y langas y piedras al passar de las que 

^clas, en que les mataron vn hombre de un arca 

^^ *^^^co y dos cauallos y hirieron algunos dellos, y 

ciernas escaparon y se fueron a la villa de Pas- 

dieron cuenta al Visorrey de lo hecho. El Vi 

ey, salió (2) de Pasto con determinación de dar 

'**^'^^lla al tirano creyendo que llegada hasta alli, 

y^ ^^ pussieron riberas de vn rio caliente, y están- 



^^^^ ^n esto los enemigos no los ossaron acometer 
^^" oyendo que auria alguna celada puesta y que de 
■•-^ otra parte del rio estarla todo el Real excTcito. 
y 5^ssi se estuuieron todos quedos. Sintiendo esto 
*^^ ^^isorreyse fue de alli mas adelante nueue le 
^ s de Pasto, y los tiranos los siguieron con gran 
*^3» por lo qual el Visorrey torno a reparar y 
*' lívo muchos y diuersos parescercs si los acó 
^^^rian ó no, porque sintieron que eran corredo 
I y' pocos,, y al cabo no u vo ef f ecto de a rremeter . 
*^'"iisa fue porque no tenian poluora y la qur 
era muy poca y es.sa muy ruyn que no valin 



^eni 



>N -^t*. Matcareiíos. 



192 

fcda, y Francisco Hernández Girón porfío dizien- 
j> que los aguardasscn a todos quanlos vinicssen 
lies diessen la batalla, que el tenia esperanza en 
los vencerían, pues andauan fuera de) 
Iruicio de Su Magestad. Kl Visorrey no quiso 
guardar, por muchas causas y razones conclu- 
s que para ello dio, y con eslo se fue de allí 
Bpa.sso adelante, el qual yua siempre en la rcta- 
a porque no se le quedassc alguno, y Don 
llonso de Momemayor y otros capitanes yuan a 
a con el. Y los piv'arristas los fueron si- 
liiendo mas de diez leguas adelante del rio Ca- 
tntc, hasta que se metió por la prouíncia de Po- 
;n la cibdad fue mal resccbido y peor hos- 
Idado por razón que catauanafficionados al tirano 
■por el falso color que auia acerca de la resisten- 
a de las ordenanc.is- La cibdad de Popayan fue 



193 

^^Payan fueron tan pocos los caualleros que Ile- 

^^fon con el, que como hemos dicho se le queda- 

''^n muchos en el camino, vnos de enfermedad, 

^ros tomados en los alcances que les dieron y 

^^os se fueron a diuersas partes por apartarse de 

^ Airia y braueza de Pi^arro y de las crueldades 

^^l Maestro de campo. De manera que llegado el 

^^n Visorrey a esta prouincia de Popayan, aun- 

^^^ fue mal rescebido de toda la vezindad deter- 

'^ino descansar por algunos dias si los enemigos 

^^oxassen, porque ellos le auian hecho passar 

'^^ hoy grandes trabajos y fatigas, assi espiri- 

^^^scomo corporales. En especial que tuuo mu- 

. ^^ sospechas y grandissimos rezelos de sus ca- 

"^^es y hombres principales de su exercito, que 

^^ ^ entendido que lo auiafn] de prender o matar; 

^Ode de todo esto la gran hambre que el y los su- 

^ auian passado en el camino, que queriendo co- 

* cbeuer, algunas vezes no tuuieron que. Ya esta 

'5ia mataron uncauallo y vna yegua, aunque no 

^^ de los mas gordos, para comer, y ciertamen- 

supo la carne mejor que de vaca o de faysa- 

'» aunque era dulce y desabrida, que la comie- 

^'^ sin sal, la qual aprouaron ser aquella comida 

^^jorque combiteReal, por la gran hambre que 

^^íeron. Viendo por otra parte la gran persecu- 

lon y trabajos del tirano y de sus sequaccs, mal- 

f^^^ la tierra y a todos quantos malos hombres 

'^'^n en ella, que tan doblados y endemoniados 

^n, y acordóse de lo que el regente fray Thomas 

^ ^^ot Martin le auía dicho, que se guardassc de 

hombres que comían con dos carrillos. Quis 

^- »« Samta Oí aba.— TIT. -2.» >? 



m 

I sicra para hazer esto, y lo desseaua en estremo, 
I vendar sus ynjurias y la sana que tenia contra to- 
I (ios aquellas que le pcrseguian; mas entonces no 
1 lo pudo hazer a causa de no tener tanta posibili- 
I dad, assi de gente como dineros, que son los ner- 
I uios y fuerzas de la guerra, como el tir;ino tenia 

en lo vno como en lo otro, y con esto se estaña 
I quedo en in prouincia de Popayau con los pocos 
I que le auian quedado. También Gonzalo y los se- 
I quaces que auinn ydo con el en este brauo alcance, 
I en muchos días no comieron cassi nada porque el 
1 Visorrey como lleuaua la delantera yua abrasan- 
I do todo el camino y mando a los yndios que al(;as- 
I sen todos los bastimentos que tcniím, porque el ti- 
I rano y los suyos no se aprouecliassen dellos, y 
1 que ellos se fuesscn a la sierra. A esta causa como 

yuan cansados y hambrientos y enfermos por falta 



195 

^icho, a vn rio de agua caliente en donde esta 

*^^ puente de vna gran losa prolongada que cayo 

^a sierra, como adelante diremos, y los que 

►aron diez leguas mas adelante tomaron por 

lido los del rio Caliente o de Lumichaca, que 

*^re decir puente de piedra. Con este tan loco 

^ *^^tonles parescio a muchos de los rebeldes que 

dignos y merescedores de grandes premios y 

^rdones y que el tirano les auia de dar de comer 

esto en la tierra, por los grandes trabaxos que 

^^^i^npassado en el camino por su seruicio. Cierto 

^^*^ fue muy glande y bien largo este alcance por 

^^^^lados y despoblados, aunque algunos en leguas 

^^ alargan, y otros las disminuyen, porque cami- 

^^'"on días y noches sin descansar sino era vn 

*^^co, y esto quando dormian, y luego tornauan a 

'^ínar comiendo alguna cosa, si lo tenian, enci- 

J^ ^e sus cauallos. De manera que los tiranos 

^^raron aquí clara y euident emente la mortal 

^^iga y gran odio que al Visorrey tenian, pues 

^^n largo camino no le dexaron descansar ni 

^^gar tan solo vn punto, ni uvo alguno de sus 

. ^'^igos que se condolíesse del, ni quien dixesse 

. ^^ts. Mas, en fin, el fue hechado de toda la tierra 

. "^«ru y sus perseguidores se holgaron mucho 

. /^^% mas después lo lloraron y pagaron muchos 

I *0^ con sus personas y vidas y haziendas que 

^Ornaron en nombre de Su Magestad, y después 

^^laron los maleffícos por traydores, ynfames e 

j. ^^ilitados de todo bien y honrra, como adelante 

^*Xios. 



CAPITULO XXII 
í LAS COSAS QVií cohíbalo pi^íakho hizo eh la 

|:IBDAD DE QUITO, V COMO DESPOSSEVO DE LA FLO- 
I AL GRAN COSARIO Y LA DIO A PEDRO ALO!«SO DE 
|[lNO|OSA, SU PRIMO HERMANO, PARA QUE 1 
TIEBR4 FIRME POR r.ENERAI. D 



Después que Gon^jtlo Pii;arro entro en la cib- 

Büd de Quito comt-nío luego hazer Audiencia y a 

'spachar negocios y proucer de otras cosas que 



197 

*^txo en donde se saco gran summa dello, de 

todo lo. , t_ T j 

*^v> qual se aprouecho el tirano, pagando ante 

^osas los quintos y derechos que á Su Ma- 

•^^ Se deuian, porque del no se dixesse alguna 

» nías después los tomo para sustentar la gue- 

* P^ra los pagar después. Assimismo puso er 

P^^be^a todos los pueblos y repartimientos de 

*^s que estañan vacuos, que eran de los vezi 

^ ^tie estañan con el Visorrcy, y otros quito a 

^ vezinos porque se auian mostrado mucha 



^ ^^^ ^^ mientras residió alli con ellos vii 

^^^ de tiempo. De algunos destos repartimien 

Vivo grandíssima cantidad de oro lino, tantc 

. ^ de solos los yndios de Rodrigo Xuñez de Bo 

*^^, thesorero de Su Magestad, que esiaua cor 

^"^isorrey, saco en ocho meses poco mas ó me 



mas de quarenta mili ducados de buen oro 
i mismo tomo por fuerza todo el oro y la plat< 
tenían los thenedores de diffuntos, que fu< 
^ cantidad dello, y dende a ciertos dias tom^ 
Quintos y derechos que pertenescian a Su Ma 
•^d, como hemos dicho, diziendo que lo-» auií 
^r^*^^^ter para ciertos eífectos, mas que el los pa 
^ ^ ^^, como después se pagaron, de sus hazíenda 
*btitos. Estando entendiendo en estas cosas coi 
muchas, procuro de quitar la ilota 'i^- los un 
y ^1 gran cosario, y esto fue por ynducirni'rnt- 

t^^^^^^ísejo de ciertos capitanes que le querían mu 
y m » C|ue los vnos eran porque tenían J^l < :mbídi;i 
T^ emulación que los otros le tenían rra por lo 

1^ ^V^os males y daños que auia h^-cho. Tambiei 
^"^ercaderes y tratantes que truxo por íuen. 



198 

i- Tieriíi Firme y de los que prendió por la mar, 

í compnt.iron brauamente todos a qucsardel di- 

llio en publica nudicncia y en publica forma, ex 

-esando agiauios. Esto se hizo ante Gonzalo Pi- 

larro y ante el Oydor Diego Vasquez de Cepeda. 

lomo era justicia mayor, dizicndo con grandes y 

■ormadas querellas que Hernando Bachicao con 

loco temor de Dios y en gran menosprecio de la 

!eal justicia les auia tomado por fuerza y contra 

n voluntad muchas niercadurias y otros bienes 

lie tenían, do que quedauan dcstniy dos lo taimen - 

,-. Assimismo se qucxaron brauamente muchos 

ezjnos de Puerto Viejo, de Tumbez y del Guaya- 

I y de otros lugares en donde el auia andado, 

L- los muchos males, daños, robos, fuerzas y agra- 

e el y los soldados que con el anüauan auian 

a pueblos y lugares no queriendo re- 



199 

pusso Por cargo del brauo título y blasón que se 

auia pue^^Q ^ji llamarse Conde y Almirante, sin 

^*^' C|ue auia en ello cometido atroz y graue de- 

^^^<ÍQ crimen /^ss<pAfa;Vs^¿i//s(l) contra la Real 

^ona del rey nuestro señor; y assi dixcron con- 

^ ^^ otras muchas cosas pessimas y detestables 

^ ^ ^uia hecho y cometido en la tierra y por la 

^* Oyendo el tirano estas acussaciones y bra- 

9Uerellas que dauan contra Hernando Bachi- 

» determino por via de justicia y por consejo de 

^^^a de le quitar la flota de los nauios y castí- 

^ exemplarmente conforme a sus graucs y 

^^es delictOb, por dessagrauiar a todos los que- 

/^tites. Y para hazer esto mando juntar a con- 

V^ para ver muy bien lo que en este casso se 

'^ de hazer, y estas cosas se platicaron muchas 

^^S secretamente, en donde los unos faborcscian 

Pí^Ttido de Hernando Bachicao, y otros fu<:ron 

'^trra el. De manera que en este casso uvo mu 

*^o^ y diuersos paresceres, porque vnos dezían 

^'^^ le fuesse quitada la nota por las causas y ra- 

^^i^^s arriba referidas y que fuesse castigado con 

í^TTne a sus delictos en las mayores y más graues 

P^usts en derecho establecidas, porque en ello s^ 

hariíi gran seruicio a Dios y a su Magcsiad. Otros 

uvo cJe parescer que no se le quitasse, pues auia 

heclio muchos y grandes seruícios a Gonzalo Pi 

^'^o por los quales era digno y mcrescí:dor d*- 

^üe Ai^ggg jnijy jji^n galardonado y que s^; 1' h: 

^^^í^ grandes y señaladas mercedes, y q»:*: «-/ría 

O) _ 

1* Us§€ mt^ntmtis. 



ti ingratitud no le pagar sus irabaxos y scrui 
:; scruicios llamauan estos a los males que este 
fcsario auia hecho. Y mas dczian estos ciegos y 
lal ynconsiderados, que los seniidores deGon^a- 
1 Pi^arro, oyendo y viéndoosla ynüratitudquese 
lizia 4 Hernando Bachicao, se exiinirian de su 
Iruicio y se yrian al Visorrey y que después no 
ninguno que le quisiesse se^juir, ni menos 
Jriiir. Los que dczian que se lo quitasse a Bachi- 
i flota eran los dos licenciados Cepeda y Bé- 
felo Juárez de Carauajal y los capitanes Pablo de 
■encses, Martin de Robles, Juan de Acosta, DoB 
Bedro Luys de Cabrera, Hernán Mc.tia de Guz 
lan, Don Balthasar de Castilla, Juan Alonso Pa- 
mino y Lope Martin, portugués, con otros que 
sseauan lo mismo. Dczian estos capitanes que la 
c diesse ,t Pedro Alonso de Hinojosa, que 



201 

e\ua^^^^ hecho grandes seruicios a Goik^Io Pv^ 

Tto;ioa^ que mejor era que se la dexassen y que se 

UioTtva^s^jj a entregar, y sobre todo le hiziessen 

mwclaa^ y grandes mercedes. Demás desto dezian 

^^e pues Bachicao auia señoreado la mar y cassi 

^ ^^ tierra con tan poca gente, con vnverganti- 

^^» que no era mucho que se quedasse con la flo- 

; Que el haría otros mayores seruicios a Gonzalo 

^to, pues la guerra no era acab^^a y el Viso- 

g ^^lauabiuo en la tierra con alguna gente. Y 

^ Cambien se auia de tener atención que por su 

^, P^clo y por temor que del tenían no se le auian 

j^ ^^0 muchos que lo querían hazer contra Pi^a- 

l^ * pues le vían tan pujante en la mar, y que por 

/^j/*^s las vias y maneras que Bachicao pudo auia 

^ ^rescído su partido a vanderas desplegadas. A 

^ ^O^ votos y paresceres de los capitanes Francis 

^ ^e Carauajal y Pedro de Puelles con los domas 

^redichos, se les ajuntaron cassi todos los solda- 

, ^ que eran de los vandoleros que auia en el exer 

*to del tirano, quando supieron que andauan estos 

^Híiores (1) y platicas, assi que cada vno se arrima- 

^^ a. sus capitanes por le dar fabor y ayuda. L/>s de- 

^^^« capitanes y soldados principales se allegauan 

^^ voto y parescer de los dos licenciados Cepeda y 

^^rauajaly de los demás que desseauan quitar la 

^ota a Hernando Bachicao, y assi se contraríauan 

^os vnos contra los otros a porfía. De manera que 

^\ exercito del tirano estaua repartido en dos par 

^^ y en dos vandos y en muchas voluntades poi 



O M». 



r»timres. 



203 

j metieron de hazer y cum- 

y mandado de Pi^arro, y que 

.Igo on fabor de Bachicao, que 

.arescido ser aquel buen consejo y 

-trescer. Y que pues a Gon(;alo Piga- 

.lua de lodo ello, que ellos cumplirían 

ado en todo y por todo, como se vería 

.e; y dcnde a dos días entraron en consejo 

.1 el se comento a tratar de la embíada de la 

>iaa Panamá y a quien se daria. Cepeda, por 

Omplazer y agradar al tirano dixo delante de 

OcJos los capitanes muchas y competentes razones 

•On muchos y diuersos exemplos por los qualcs 

*^osiro no conuenir que Hernando Bachicao fuessc 

* Tierra Firme, y que aula de mudarse el capitán 

^^ lámar, como antiguamente lo auian hecho los 

romanos, los quales fueron los mejores guerreros 

4Uc uvo én el mundo, assi por mar como por tic- 

*Ta, y que siempre auian salido victoriosos (1). Y 

%iic para effectuar esto conuenia que se mudassc el 

capitán de la mar y se diesse y entrcgassc la flota 

*■ Pedro Alonso de Hinojosa, que era hombre muy 

*^tfficientc para el cargo, y por ser muy cercano 

pariente de Gonzalo Pi^arro lo cxercitaria (2) con 

n^ucha fidelidad mejor que otro alguno; y assi dixo 

^^as muchas cosas tocantes a este negocio. Todos 

^^ capitanes y consejeros, sin discrepar tan solo 

^'^i dizcron que eran del mismo voto y parescer 

<ine assi se hiziesse y que seria muy bien hecho. 






2(M 

.-cpioFraaciscodeCarauajal.que porfió ste 
Qsu opinión; mas ¿que aprouecha, que su vot 
nitiuo, que no tuuo quien le ayudasse? Lo q 
iirliaua fue dezir que era muy necesario, i 
rouechoso, que la flota st- diesse a Hernand 
hicao y no se la quitassen, por las causas y 
es que juia dicho y por lascosas muy gran' 
íflaladas que auia hecho en scniicio de Goi 
'¡carro, y que no se miraase en cosa alguna i 
elictos que dezian auer hecho, porque Jo que 
echo auia sido a buena lin. Y que en quanti 
ue se dezia del pagar a los querellantes, í 
iesse con persona que no tuuiessc cargo ni m 
Iguno, sino que como hombre particular 
ran confianva hiziesse la dicha paga; y assi 
tras cosas refutando las que Cepeda auia d 
o menos con muchos exemplos que para elle 



2o:> 



^ mandassc castigar. A esto dixo el tirano: ¡por 

nuestra Señora/ que era su manera de hablar, 

^^ tenia ya determinado de le mandar cortar la 

*'a6«fa pqy Iqs males y daños que hizo en muchas 

^^^tes;mas el lo pagara algún día todo junto, 

^^gun el es de tan mala y soheruia y endiablada 

^^ndiscion, Y con esto fue perdonado por agora, 

'*njegode sus amigos; mas, en fin, al fin lo pagóv 

* "mo adelante diremos. 



207 

^^egaron con las solenidades que en tal casso se 
'"equeria. Todo lo qual se pusso por auto ante vn 
^scriuano de Su Magestad y también se assenta- 
^on todas las cosas que auia en los nauios, sin íal- 
^^ tan solo vna herramienta, las quales se las cn- 
^^^aron ante testigos y el lo firmo de su propio 
hombre. La flota que se le entrego fueron diez na- 
tíos buenos con algunos tiros de bronce y mucha 
''^'inicion, con otras cosas pertenescientes y ane- 
^^s a ella, y mas doscientos y cinquenta arcabuze- 
^^ de los mejores que tenia Pi^arro, y mas todo 
^1 dinero y ropa con que se auia de pagar a los 
^^Uiados y querellantes que auia contra el cosa 
^^' Embarcado Pedro de Hinojosa y tomada la po 
^^ssion de la nota en nombre de Gonzalo Pigarro. 
"'^do luego entregar los demás nauios a los due 
,^^ Cuyos eran, que estañan presentes, y se h:s sa- 
*^fixo en dinero, aunque no en todo el daño que s'- 
^ ^uia hecho. Y luego repartió entre los capita 
^^ los nauios en que auian de yr, y los soldado-» 
4^^ cada vno dellos auia de licuar, tomándoles 
^te todas cosas juramento que le auian de ser u ir 
bien y lealmente en nombre de Gonzalo Pí<;arro. 
y assí lo juraron todos; y los capitanes que fueron 
a Tierra Firme son los siguientes: 

Primeramente el General Pedro Alonso de Hi 

nojosa, Don Pedro Luys de Cabrera, Don Baltha 

sar de Castilla, Pablo de Meneses, Juan Alonso 

Palomino, Hernán Mezia de Guzman, Gerónimo 

de Carauajal, Martin de Alarcon, Rodrigo de Ca 

rauajal y Martiú de Olmos. Hechas estas cosas con 

otras muchas, se partió del puerto con grandf: ale- 



2Q& 

[[ria de lodos, disparando tos tiros; arcabuzes 
dÍ7Ícndo los soldados a grandes bozcs: fviua , 
Rey, viva el Bey y Gonfolo Pifarro su Gouerm 
dar por mar y por ¡ierra y el que no dixet 
amen, que muera por ello! Yendo por su ma 
adelante llegaron dende a quatro dias al puerto d 
Zalango, desde donde embio a Tierra Firme al c¿ 
pitan Rodrigo de Carauajal, sobrino del Facto 
Guillen Juárez de Carauajal, para que Ileuass 
ciertos despachos y los diesse a los vezinos pana 
menscs, que Gonzalo Piíjarro y el les embiauar 
La causa y razón por que lo embio adelante fu 
por aplacar al Oouernador Pedro de Casaos y ga 
nar las voluntades a todos los del cabildo y vezir 
dad panamcnse, porque auia sabido que todo 
ellos csiauan aligados y alborotados contra Gon 
ralo Picarro desde el din que dealli salió Hernar 



209 

^ ^^^^iesse, embiandoles a ofrescer su persona 

w ^^^^ con muchas offertas de g^ran amor. Em- 

^^^ también a decir de como el auia sabido los 

"^ ^^^^s robos V desafueros que Hernando Bachi- 

y Sus soldados auian hecho en su cibdad todo 

^^^mpo que alli estuuieron, lo qual auia sido 

y ^y fuera de su opinión y contra toda su voluntad. 

^ ^^e ciertamente le auia pesado y pesaua mucho 

cK ^^ males, fuerzas y agrauios que les auian he- 

^ ^> porque, como dicho tenia, el no lo auia man- 

^ ^o, ni auia pretendido de les dar enojo, sino que 

^^ ^ solamente auia mandado a Bachic^o que llana 

^ ^«icificamente lleuasse á aquella tierra al doctor 

*ison de Texada y a Francisco Maldonado, que 

V^^n por procuradores a España, de todo el rcyno. 

^^n mas, que de la misma manera y por la hor- 

^^'"^ que el auia embiado a Hernando Bachicao, 

era por via de paz y buena concordia, que 

imismo embiaua agora a Pedro Alonso de Hi- 

Josa, suprimo hermano, con dineros y mucha 

•a para pagar y satisfacer a todos los ai» rauia- 

, de los males y daños que les auian hecho, y 

í para esto le auia quitado la flota para lo man- 

castigar. Y si alguna forma de exercito em- 

^^xia por alia, era por assegurarse de los capita- 



de Blasco Nuñez Vela, que le auian dicho es- 

an haziendo gente dentro de su cibdad contr*a 

^*» como se lo auian certificado los que de alia ve- 

*^^n, y de como ynquietauan a los nauegantes que 

^^^auan en sus tratos y mercancias, que no los de- 

^^vian passar libremente. Pues con estas cartas y 

^^spachos partió Rodrigo de Carauajal, y atraue- 

^' 61 Samta Claka.— III.— 2.*» 14 



210 

do el golío di; !a gran mar licuando v 
popa, llego en breues días hazia la cosi 
lama y tomo tierra vna noche en un ai 
, Itgfuas de la cibdad, en donde supo d 
■inero como estaua alli Juan de Guzmi 
n de Yllanes haziendo gente para el ' 
I?. Mase de saber que después que estos 
itancs salieron de Panamá por la enl 
en eila hizo Hernando Baehicao, bolui 
'¿o a la cibdad assi como supieron que el • 
se auia ydo de alli, y el Visorrcy les e 
uas comissioncs y dineros para que hizit 
te y ajuntasseu muchis armas y otras c 
esarias para la guerra. Y embio a mand 
lernador y al cabildo que en todo casso dií 
}r y ayuda a sus capitanes en todo lo que 
y que le auísassen luego en est 



211 

entendido, y por esto no acudían al V^isorrey, que 
de dia en dia los estaua aguardando, y a esta cau- 
sa no salieron desta cibdad por el rezelo que tu- 
uieron. Sabido, pues, esto, [a] Rodrigo de Caraua- 
jal le parescio que no era bien yr a la cibdad, pues 
no tenia ninguna seguridad de los panamcnses, ni 
de los capitanes del Visorrey, y a esta causa y ra- 
zón embio alia a vn soldado de los suyos con las 
cartas para que las diesse al cabildo y le truxesse 
saluoconduto del Gouernador para poder entrar 
en la cibdad y tomar respuesta del. El soldado fue 
a la cibdad y dio el recaudo al Gouernador y ca- 
bildo y a los amigos de Gon9alo Pi(;arro, y ellos 
las rescibieron y luego las enseñaron todas a las 
justicias, las quales las vnas y las otras se leyeron 
en cabildo delante de los dos capitanes y de otros 
vezinos que para ello fueron llamados. Y por lo 
que en las cartas se contenia y con lo que el sol- 
dado les auia dicho de parte de Rodrigo de Cara- 
uajal, comen<;aron de bramar y de renegar de la 
paciencia y aun de Pi^arro y de Pedro Alonso de 
Hinojosa y de todos quantos le seguían, y assi di- 
xeron muchos males de todos ellos y de sus tira- 
nias. Prendieron luego al soldado y queriéndole 
dar tormento para que dixesse la verdad de todo 
lo que passaua, el la dixo sin ningún apremio que 
se le hiziesse, de la borden que Pedro Alonso de 
Hinojosa traya, y de quantos nauios, capitanes y 
soldados eran, y de las municiones y armas que 
auia. El Gouernador y el cabildo y los dos capita- 
nes de el Visorrey no dieron crédito a las cosas 
que el soldado auia dicho, ni a las cartas que tru- 



^^ lyj jjítíibaao, se pussieron li 

arma para no dcxar entrar a nadie 
con mano armada en su cibdad, y lúe 
ron con ^ran diligencia los nauios qu 
to estañan y pussieron en ellos al^^un* 
artilleria para la defíensa dellos y ofl 
venia. Assimismo armaron luego dos 
de ciertos soldados 5^ artilleria , para 
a tomar el nauio de Rodrigo de Carat 
taua en el ancón bien descuydado de 
aunque vigilante en lo demás, para qi 
sen preso a el 5' a los que estauan con « 
derechamente dixessen a lo que veniai 
den trayan. Viendo Rodrigo de Carai 
mensajero no venia y que se tardaua 1 
pechó luego lo que pbdia ser, y como 
zeloso al(;o velas al viento y se fue a '. 
las Perlas a esperarlo alli hasta saber 
hecho su soldado, y también por aguj 
su General. Estando en vna de estaí 
auissado secretamente en un barco de 
clonados de Gonzalo Pigarro, como el C 
y el cabildo if* 00-.^; 



213 

Tareraqui, que esta en cinco grados de la equino- 
cial, hazia el Xorte, fue en vn tiempo de muchas 
perlas y de las mayores y mejores que auia en el 
mundo, y según las gentes dixeron, que el cacique 
desta ysla, quando se descubrió la primera \ tz. 
dio á vn Gaspar de Morales vn cesto dallas que 
pessaron diez marcos, entre las quales uvo mucha> 
tan grandes como auellanas, y otras como nueze> 
moscadas. También uvo entre ellas una de veinte* 
y seys quilates, y otra de tre3'nta, hecha a manera 
de una muy linda y perfecta cermeña, la qual se 
vendió en mil y doscientos pesos de oro Je minas, 
y esta misma perla vino andando el ti<mpo a 
manos de la Emperatriz Doña Ysabel. de í^Ioiío-a 
memoria, muger que fue de nuestro ynuicti>^imo 
Emperador Don Carlos Quinto, máximo d':^tc- 
nombre. Es cosa marauillosa ver la manera que 
^e pescan estas perlas, que quanto son mavorc- 
ias conchas andan tanto mas en hondo; hallan>-c 
Con quinze o veynte dellas; otras ay con ma- dc 
C'ento, empero son muy menudas, y quando no ay 
^3s (Je vna es grande y mejor: dizen que le- víeij 
^purgación como a las mugeres quando e^tan en 
'Hes. Tomando a nuestro proposito diiro que lo^ 
^ndedores que fueron en los dos barcos o b- r 
t '^^íries, quando llegaron al ancón y Je-pj*'^ a 
g, -^'^las, 3'a Rodrigo de Carauajal era ydo y por 
f • . dieron luego la buelta a Panamá y dieron no- 
p ^ ^e como no le auian hallado, por lo qual lo^ 
Lt; *^ ^Vienses tuuieron crevdo que Pedro Alonso d« 
e/jj_^^J<^sa seria presto en el puerto y haría en la 
*^^lo que Bachicao auia hecho. Por est^ r- z<:- 



.oJos s 



)rio ;i). toiio 
npcn 



Us ooLUienia para jjuardar su c¡ 
:i l'cdru Alonso de Hinojos.i y a 
iOn ül, para que no entrasson en el 
nch Juan de Guzman y Juan de Yll 
les del buen \'Ísorrey que con ell< 
incngaron por su parte de apercebi 
talla, crej'cndo que se diera y que í 
niccra. V como ellos se hazian cabei; 
cío, como capitanes de Su Magest: 
rrey, querían ellos regir, gouernar > 
vezinos panamenses y a los soldado: 
metiéndolos a todos debajo de sus 
Goücruador no consintió en ello, por 
do !x los alcaldes que tal cosa no c 
porque [seria] baxeza muy grande 
dian lionrra y reputación en quanto 
gocio de la ¡luerra. Sino que ellos c- 
del rey auian do mandar a los sóida 
nos que estauan en la cibdad, porque 
facultad y preminencia mas aiie tnH 



215 

TT\aT\eir**- ^.ue cada (1) parte dellos pretendía la su- 

perioirK^^cl y el mando deste negocio, que la cosa 

<>e yu3. ^íTipeorando a mas andar; mas en lin, se 

metiefOtí ^^ p^j. medio los buenos del pueblo, que 

\os concertaron en esta forma y manera. Que los 

a.\ca\ae^ hordinarios y regimiento del pueblo tu- 

viiessen aparte sus capitanes y soldados que eran 

la cibdad, pues se auian hecho y conuocado por 

5ivi autoridad, y que fuesse dellos General el Go- 

^^naior^ pue^ era razón y conuenia de derecho 

M e Jo fxjessg y que los capitanes del Visorrey tu- 

^n aparte toda su gente con sus vanJcras, 

, ^nipero que estuuiessen juntos al dar de la 

Ma porque paresciesse ser todo vn csquadron, 

¿^^^ juntos y vnanimes la diessen al cnenjií^o. 

-,. ^^ manera se conformaron los vnos v los otros, 

^ HMt el Reuerendissimo obispo Don fray Pablo 

H^ ^ borres se hallo en este concierto v conformi- 

5- > aunque no era de su proffission, hizolo como 

ri^ ^pastor por euitar muchos males y daños con 

oji ^hos escándalos que podrían recrecer entre 

c^ ^. Estauan los soldados del Visorrey en este 

p^^^io muy estomagados con el Gouernador 

V- ^^ue les auia vdo a la mano de muchos vnsultos 

P ^^shordenes que auian hecho en la cibdaü y fuc- 

. ^€lla, y también porque los días atrás los auian 

^hado de la cibdad con pregones, por daños 

^ ^ hazian en ella. Y por esto se holt;auan ellos 

. *^ Ver puesto en esta vrgente necesidad y de- 

'^ ^ue ellos eran parte para librar a 1ü> cibdada- 

^^9. de cada* 



_-. ciuiique lo dissimulaua con muy 
dcncia, que no le calia hazer otra cosa p 
po en que se hallaua. Ya que el Gouei 
quissiera hechar con violencia fuera de 
no pudiera por dos elTectos: el vno ei 
eran soldados del V^isorrey, y lo otn 
lucido se dixera que era vno de los tirar 
cionados de Gonzalo Pi^arro. Aunque e 
nador auia mandado que se fuessen de la 
auialo hecho tan solamente por los amedr 
poner miedo y espanto y porque no hiziesi 
daños y males de los que aüian hecho, poi 
todos los vezinos no los podían sufrir por» 
dauan muy desuergon^ados. 



CAPITULO XXIV 

DE LAS COSAS QUE PEDRO ALOXSO DE HINOJOS A Fl K 
UAZIENDO POR LA COSTA DE LA MAR EN SERUICIO 
DE GOXCALO PigARRO, HASTA QUE ALLEGO A TIERRA 
FIRME, Y DE LAS COSAS QUE HORDENARON LOS DEL 
CABILDO V CIBDADANOS PANAMENSES 



Assi como Pedro Alonso de Hinojosa despacho 

aRodrigodeCarauajalaTierra Firme, como queda 

dicho, luego se partió del puerto con nueue nauios 

^^y bien aderezados, y se fue su poco a poco por 

*^ costa adelante, de puerto en puerto, hasta que 

*^^go al rio grande que llaman de Sant Juan de la 

'^^'^na ventura. En este paraje esta hecha vna buc- 

/^ Poblaron de españoles, por donde se suele su- 

"^«i la gouernacion de Sebastian de Benalcavar; 

^ ^ ^ausa de su yda por aqui fue por tomar lengua 

-> ^^bcrnueuas del Visorrey, que adonde estaría 

^^ lo que entendería y si hazia gente, para lo es- 

^^irluego a Gon(;alo Pi^arro. Y assimismo fue 

^^ tomar todos los nauios que hallasse en aquel 

^^to,porque podría ser que el Visorrey se fuesse 

^ ^ «aquella parte a Tierra Firme, o a la Nueua 

^ J^^^y como ya se auia publicado, de donde po- 

' ** ^*en¡r muy pujante de ♦;ente y armas. Llei^a- 





21 R 

Jo a este puerto mando saltar en tierra 
arcabuzeros, los qiiales fueron a la pof 
dicho tenemos y prendieron alli diez i 
los truseron ante el General, y pregunte 
Visorrey ledi.to vno do aquellos como 
la cibdad de Popayan apere e bien dos e c 
armas para yrse a los reynos del Perú. ^ 
10 supo desee hombre, que era espía, 
viendo el Visorrey que Juan de Yllanes 
Guzman se taixlauan tanto en traer l3 
Panamá, cmbiaua alia a su hermano V 
para que la truxesse, y para esto le 
líltios caporales que fuessen con el er 
que les mando dar, y gran parte del th 
tenia. También le dixo de como el Vise 
entrcíiaclo a su hermano vn liijo natural 
lo Pii;nrro, que se dezia Don Hernando 



^,- *^^"» Jos, V patM liazL-llo csiauaii va niurhos car- 

r' i^ ^^ - ' 

r-í - ^ ^"^'^ V oalaíatcs pr«.'>to.>, cuii to^lo.^ lo^ mate- 

. ^ ^*s necesarios, para que en pocos dias se hizie- 

j2 '* y con este recaudo se venia de Popayan hasta 

,_ '^^^r a V na jornada del puerto. Todas estas co- 
^•-^ ^^ 

^on otras muchas dixo Guillermo Yres, estran- 
^, que assi se llamaua, que era espía del Gene- 
'^ Vela Nuflez, y otra espia llamado Juan Ladri- 



do, español, que se auia quedado atrás, que no 
_^^ ^ aun llegado al puerto. A este primero auian 
*^ *l>iado adelante para que viesse lo que en el 



to auia, y como el fue preso ccn los demás y 

"^^^ boluia ninguno dellos, luuo entendido Vela Nu- 

''^^^ que todo estaría seguro, y assi se venia al 

P^^^^irtó muy seguro y descuydadamente. Assi como 

^ixiojosa supo la venida de Vela Nuñez y por no 

í^^x"cler coyuntura tan buena, embio luego al capi- 

ts^Ti Juan Alonso Palomino con sesenta arcabuze- 

f"os, y como eran dos caminos que al puerto yuan 

<^XK&l>lo otros tantos soldados por el otro camino, 

fM^rque no los herrassen sin los prender a todos. 

t*or. el vn camino venia Vela Nuflez al puerto con 

ciertos hombres y lleuaua consigo al hijo de Gon- 

<?alo PiQarro, y por el otro venían los leales capi- 

^suies Rodrigo Mexia y Juan de Saauedra con otros 

soldados leales, los quales lleuauan por delante en 

™^Kho8yndios la tabla^^on que dicho tenemos. Los 

^M^^Etaaes del tirano se pussicron cada vno dellos 

*■ 80 parte y lugar, que no fueron sentidos, por- 

1** Ja otra espia encontraron con el y lo prcndie- 

"^yellossepussieron en celada, y viniendo los 

'** y los otros fueron acometidos repentinamen- 



2'ja 

. Y assi no le& dieron lugar qí tiempo a que los 
IOS ni los oíros se deffendicsscn; aunque el Gcne- 
t;il Vela Nuñez lo quiso hazer no pudo, a causa 
e los soldados que iraya no ossaron deflendcrse, 
;i no fuera vn vizcayno llamado Urtuño de Galdes, 
Lúe peleo valientemente por deffender a su capí- ~ 
y al cabo le mataron de un ;ircabuzat,'0. Comc^ 
n pocos los leales y muchos los enemigos, fue t^- 
Iron presos Vela Nuftcz y los dos capitanes, co— ~ 
mas los soldados, y les quitaron el hijo del lirai^»^ 
.■ les tomaron el oro y la plata que lleuauan, cc^ 
lias la ropa que tenían de su vestir y de U ot^^n 
■que lleuauan, la qual se repartió entre ellos. El o -«"i 
t' la plata se mando ¡guardar muy bien paraot^" 
rir a las necesidades que se olfrcaciessen, y Pe'i*'' 
lAlonso de Hinojosa habió a los dos capitanes >" ' 
'S con buen semblante, para que lo*^ ^ 



221 

\ etv ^ ^Ot\trando con el saltó en la nao capitana, 
etv üo e 1^ jj¿^ cuenta de todo lo que passaua y de 
como los panamenses estañan puestos en arma 
con presupuesto y determinación que no lo auian 
üe aexar entrar en la cibdad, ni menos saltar en el 
puerto; y assi le dixo lo que los secretos afficiona- 
^s de Gonzalo Pi^arro le auian embiado a dezir. 
^'^ncío Hiño josa estas cosas mando á los suyo» 
P^rcebirse para la batalla venidera y poner en 
^^den y concierto los nauios aprestando la arti- 
^^íá y arcabuzeria, y mando subir a (1) las gauias 
^chos í^u i jarros y otras armas arrojíidizas para 
.. abatirlos nauios que estauan en el puerto. Ocho 
'^5 andados del mes de Otubre de 1545 años lle- 
^ í^edro Alonso de Hiño josa al puerto de Panamá 
^^ doce nauios y al pie de quatrocientos y veinte 
^^abuzeros, que mas de la mitad dellos eran pi- 
^^ros. Luego como los cibdadanos supieron de 
^ Venida se pussieron todos en arma y prestamcn- 
i^ecogieron los soldados que estauan en los na- 
os, antes que Pedro Alonso de Hinojosa llcgasse 
puerto, que aun venia en alta mar, y los pussic- 
►n debaxo de vanderas. Serian todos estos horn- 
ees hasta quinientos y cinquenta entre vezinos» 
\ercaderes y soldados, y puestos a punto de güe- 
ra se fueron hazla el puerto para def fender que 
flinojosa y los suyos no saltassen en tierra; mas, 
en fin, el entro y se apodero de los nauios sin nin- 
guna resistencia, porque estauan sin deffension. 
Muchos soldados de los panamenses, como eran 



ÍO Tachado: /w 



mauffis. 




visónos }' poco platicns en Ins cosas de la gti 
especialmente los mercaderes y officiales du 

eos, no se les daua nada que [los] soldados d 
ru viniessen a la tierra, porque los vnos pi 
dieron vender muy bien sus paños y sedas, 
otros, que eran orficialcs, de carearse muy 
con los soldados en las ropas y vestidos qu 
auiande hazer. Muchos mercaderes uvo qm 
biaron secretamente a dezir a Hinojosa que 
sse en tierra, que luego se passarian a su exe 
y esto se hizo a fin de no perder sus mercac 
que auia en la cibdad y las que tenían sus fac 
en tierras del Perú, porque Gonzalo Pi(;arro 
tomaría por vengarse dcllos en les hazer estf 
Do esta diuission que auia en fa cibdad le ] 
deilo a Pedro Alonso de Hinojosa, y por otrj 
te le pesó en saber del azoramiento de los c 
puestos en arma i 




223 

^^ ^^^dos se bolueria luego sin hazer otra cosa, 
^^^ ^^ ^ran todos amigos y conoscidos que tuuie- 
-j^ í^^r bien que el General saltasse en tierra. Los 
^j. *^^euses no tuuieron por cierto ni quissieron 
^ ^ lo que los mensajeros axiian dicho, antes el 
jq ^^rnador Juan de Guzman y Juan de Yllanes y 
j2 ^«ipitanes de la cibdad Juan Fernandezde Rcbo- 
^^, Francisco Muñoz de Aulla, Juan Vendrell, 
^_ *^lan, Pedro Arias de Azeuedo, Andrés de Arev- 
Juanes de Qauala y Balthasar Diaz, que todos 



regidores y hombres ricos, se pussieron en 
^^*i. Y por tanto rezelandose de Hinojosa, crc- 
"" ^'^ ""lo que seria aun mas peor que Bachicao, detcr- 



^^ronde no ledexarsaltar en tierra, ca lo tenían 

*^^^^ punto de menos valer que hombres del Perú 

^^^^iessen entrar en la cibdad con mano arma- 

- ^ esto respondieron los panamenses a los dos 

tasajeros que dixessen a Pedro Alonso de Hino- 

^^^^ como ellos auian determinado de no le rcsce- 

^** ^n ninguna manera ni por ninguna via, porque 

^^^^uan escarmentados de lo que Hernando Bachi- 

^^o auia hecho en la cibdad los dias atrás mien- 

^^s en ella estuuo. Mas que si el venia como dezia 

*^ Tragar los daños y menoscabos que Bachicao 

*^^i^ hecho, que viniesse en ora buena, mas que 

^^i^ de ser tan solamente con diez o doze hombres 

y ^vie ellos los rescibirian a la lengua del agua con 

"^^3^ entera y buena voluntad. Y esto auia de ser 

^^^^ tal aditamento que ante todas cosas embiassc 

J^<3a Ja flota y gente que traya a las yslas de las 

^*"ía.s, o a la ynsula de Taboga, porque de otra 

^^i^ra, comodicho tenian, loscauallerosquc auia 



1 \¡i cibdad no los consiatirian saltar. Y sobre 
ido que ya tenian conoscidos a los capitanes y 
loldados de Gonzalo Pitarro, que sin freno v a 
|ienda suelta liazian lo que querían, porque de- 
vno y después liazian otro; y assi se boluicron 
los dos sin Ueuar ninijuna resolución de lo a que 
n venido, aunque sobre el negocio uvo muchas 
Beplicas. El General no quisso passar por estas 
BoniJisciones, dizíendo que no era bien yr a la cib- 
n pocos soldadosydexar la flota en las yslas. 
•orque si alguna cosa acaesciesse en ella estando 
|l ausente daría mala cuenta de si; allende desio 
s panamense^ no le auian de poner limita- 
para lo que el auia de hazer, de lo qual rcs- 
¡ran enojo y pesadumbre. Y para esto man- 
Ili luego que todos loa nauios fuessen al ancón que 
; leguas de la cibdad, i' alli desembarco 



CAPITULO XXV 

_„^ ^^O PEDRO ALONSO DE HINOJOSA EMBIO A VX 
j^j^ •=• A LOS PANAMENSES, Y VIENDO QUE TANTO SE 
^ ^^A SE FUE HAZIA LA CIBDAD, Y DE LA REPRE- 
^XON DE BATALLA QUE UVO DE ENTRAMBAS PAR- 
TES, Y AL FIN SE CONCERTARON 



gy^^ ^dro Alonso de Hinojosa, con acuerdo de los 

^^" ^, embio al fraj'le que dicho tenemos a los pa- 

g-j^ ^nses, el qual fue a la cibdad y estando los re- 

^Ij ^es en su acostumbrado cabildo parescio ante 

to ^ y hablando con ellos les requirió por esrrip- 

y^Hvie el General le dio, y les rop:o de su parte 

^ 5^ ahincadamente diziendoles tuuiessen por bien 

^^scebir en la cibdad de Su Maíjestad en paz y 

Quietud a Pedro Alonso de Hinojosa, porque el 

Venia a les hazer mal ni daño, sino a pa^Mr lo> 

^Os que Bachicao auia hecho, como ya otra vez 

^xxÍ2L (1) embiado a dezir. Rescebido que fue el 

"^ylcpor el Gouernador y por los demás del r:i- 

"Hdo y capitanes, y auiendo dicho su embajada, an 

tes que otra cosa se tratasse auia ^2] entr^ líos ci>t- 



0) Tachad©: JUcJk*, 



Santa Cla«a.— III.— 2/ 



^- i>fcL CA>t<i.A r>. A.. iif -» • I.' 





23ft 

ombres moderados que dcsseauan mucho la 
y estos aconsejaron a los demás ynteressados 
ndoles que su parescer dellos era que se con- 
isscn con Pedro Alonso de Hinojosa, con al- 
15 medios que fuessen buenos, y que fuesse de 
rte y manera que los vnos ni los otros no que- 
jo cargados, porque si se liazia de otra mane- 
)dria ser que la cosa viniesse a lama rotura y 
limiento que a todos costasse las vidas, hon- 

y haziendas. y que valia mas una mala paz 
Tuc-n;i guerra de donde saliessen todos perdi- 
s. Los panamenses, considerando estas cosas. 
niiinaron de conucnirse con los pi^arristas. y 
c-mbiaron a dezir a Pedro Alonso de Minojosa 
fl padre Gaspar de Carauajal, que no se quc- 

li.ir de las palabras del frayle, mas que les 
lasso ali;unos caualkros bien yntencionados 



227 

^^s fueron y trataron con los panamenses muchas 
- ^luersas cosas de concordia y amistad y de la 
^^2, que en ninguna dellas se podían concertar. 
^^s del cabildo y capitanes de la cibdad pidieron 
. ^sas que no conuenian a Pedro Alonso de Hino- 
^^^a, y los tres mensajeros les pidieron cosas que 
^ íes estaua bien, ni a los cibdadanos, y a esta 
,^^sa estuuieron en la cibdad gran espacio de 
^ííipo altercando, dando y tomando en los nego- 
'^» que no se podían concluyr. Desque vido Hi- 
9losa que el frayle y los dos capitanes no venían 
J^^ 'Xingun recaudo, tuuo creydo que estauan to- 
,^ ti-cs presos, como lo auían hecho con el mcn- 
J^í^o de Rodrigo de Carauajal, y también por lo 
¿j ?^*guiente con el mismo capitán, si no fuera 
Q ^^^ado de los afficionados de Gonzalo Pivarro. 
jj ^ quier eran algunas dilaciones y escusas para 
g. *^azer ningún partido, o que aguardauan alj^una 
2^ ^^e de socorro que auia de venir de la cibdad del 
q ^^bre de Dios o del pueblo de la Nata, por lo 
^^ ^X estaua muy estomagado y bien enojado con- 
¿ ^ ^Uos. Y por no alargar mas tiempo comcnvo 
^ laminar para la cibdad con toda su gente, lie 
* ^ lo las barcas apegadas a la lengua del agua 
toda la artillería y alguna arcabuzeria, que 
la fuerza de su campo, que por todos serian 
^^^cientos hombres, los quales todos yuan a pie. 
^^ Gouemador y Juan Fernandez de Rebolledo 
^^ti los demás capitanes y regidores yuan por su 
^^l>o, y por la otra parte yuan los dos capitanes 
J^ian cJe Guzman y Juan de YUanes, y como supie- 
ron que iQs contraríos venían marchando, que 





22K 

;iiiian desembarcado de las barcas, y que 
por tierra para entrar en la cibdad a fuer?; 
mas. Por tanto, con gran presteza salieron 
iiamenses della. como animosos hombres, i 
lieron al encuentro con mucha gente y a\g' 
lillcria y hordenaron sus esquadrones no 
fuertes que los de su contrario, ca yuan n 
nosos de pelear y deffender sus persona 
ziendas y hechar a los enemigos fuera de 
tierra, porque otros no víniessen de ay ai 
Pues como llegaron a vista los vnos de los i 
pusieron los panamenses de tal manera qu 
ron vn sitio muy bueno, porque los s-j^-os i 
y^rassen, y assi aguardauan a los contrari 
que Uegasscn mas cerca, porque llcgari, 
cansados, pues venían todos a pie. Los de 
sn comeni;aron de marchar su poco a p 



229 

'^caUeres y de los vezinos; mas plui^o a Dios 

^ Sucedió la cosa de otra manera. Ya los dos os- 

•^urones quedan arremeter el vno contra el 

P^^ quando repentinamente Don Balthasar de 

^^Ula, hijo del conde de la Gomera, que estaua 

^ Hinojosa, y Andrés de Arey<;a, panamense, 

^^ron en medio de los dos esquadroncs, cada 

^ ^ por su parte [y] dixeron a grandes bozos: 

' ^^j paz, catiolleros, paz por amor de Dios! ; 

^^ toda conformidad y buena hermandad; y 

'^ ^sto se detuuieron los dos esquadroncs y luc^o 

PUssieron treguas por dos días para tratar d^ 

*^ocíos y conciertos. Y para guardarse estas trc- 

*^s se dieron de la vna parte rehenes, que de la 

t^ ''te de Pedro Alonso de Hinojosa fue dado Don 

. ^^thasar de Castilla, y los panamenses dieron de 

^Uya a Andrés de Areyza; y con esto estuuieron 

^^^<3os en aquel campo mientras que los vnos y los 

j ^Os se concertassen. De la parte de Hinojosa y 

, p ^us capitanes, por justificar su causa v negocio, 

^v^ron que no sabían la causa y razón porque les 

^i^tian y vedauan la entrada en la cibdad, siendo 

^ Vnos y los otros grandes seruidores de Su Ma- 

^tad, principalmente viniendo, como venian, a 

^i^fazer los daños y agrauios que Hernando Ba- 

*^ao auia hecho. Mas que ellos venian de paz a 

^ '^prar algunos bastimentos, que venian faltos 

c^ue tenian necesidad de ellos, y que t rayan 

•Yodado de Gonzalo Pi(;arro que no hizicssen mal 

^5i.die, ni peleassen contra persona alguna sino 

^^sssen yrritados y compelidos a ello, y que cn- 

^^Tices se deffendiessen lo mejor que pudiesscn. Y 



231 

este negocio se pussieron las razones de los vnos 

y de lc>s otros, y porque de Lis palabras no passa- 

sseri ^ i^g obras, dieron forma y manera de los 

concertar breuemente con buenos medios, y el 

conci^j-jQ fyj^Q desta manera. 

^^irneramente, que Pedro Alonso de Hinojosa 
entrasse en la cibdad pacíficamente y cstuuiesse 
en ellj^ p^j. tiempo y espacio de treynta días, y que 
para ij^ seguridad de su persona y vida pudiesse 
tener consigo hasta cinquenta arcabuzeros, y que 

la Ilota con el resto de la urente se fuesse a las vs- 
las H & - 

^ ^e las Perlas hasta el dicho termino passado. 

^n, que en el ynter que residiesse en la cibdad no 

^^'^^intiesse ni hablasse con los soldados panamen- 

' ^1 menos con la gente de los dos capitanes del 

isorrcy, para que fuessen a seruir a Gonzalo Pi- 

'^^^ ni a otro capitán suyo qualquiera que fuc- 

^ y que si lo tal se hazia fuesse visto que ellos 

. ^brauan la fee de las treguas. Yten, en quanto a 

,^^^tocaua al Gouernador Pedro de Casaos v 

. ^^ del cabildo y a los capitanes panamcnses y 

cl^l Visorrey, que fuessen obligados de í^uardar 



^gurar la persona y vida del General y de los 

^^ ^^dos que auian de estar con el. Yten, que fue- 

jj^ * obligados de dar y diessen todos los basti- 

^ ^^os que pidiessen, con mas los carpinteros y 

^ ^^^tes que fuessen menester para reparar los 

^^^^^c^s, con tal que se pagasse luego lo vno y lo 

Y|. ^^^ pues venían a dar contento a los aorauiados. 

^j^ ^ , que turante las treguas ninguno fuesse ossa- 

^j^ ^^ las quebrantar, so pena de vna pena muy 

^ le que se pussieron, y que se harian crudeli- 



ssima guerra y los panamenses mataria 
mi. T que passados los trcynta días se I 
dos. los vnos y los otros, de toda la cost 
ina. Pedro AIodso de Hinojosa se eoojo 
titas condiciones, aunque lo disimulo I 
passo por ellas y se pusso lodo en paz y 
ron de entrambas parles los dichos c 
autendo jurado todo primero, con muck 
ñas tirmezas, en manos de los comissai 
ijuardar y cumplir lo que en ellos se coi 
las dichas penas puestas. Concluydas e 
lue^o se ajumaron Iodos y se hablaron 
talante mostrándose gran amor, de tal ! 
31,- ahrai,Mron los vnos y los otros como 
hermanos verdaderos, y con esto se bol 
soldados pizarreños a su tlota con las 
It-ndida^ y al son de los alambores. El G 
y rci^imicnto p.inamcnsc se tomaron .i 



233 

Viciii- Tomo luego una buena casa que el rendimien- 
to »^ s^fiaio^ que era de Andrés de Areyva, en don- 
de Qio principio a pagar parte de lo que se deuia a 
^^^ ^^i'auiados, assi en ropa como en dinero, to- 
itianciolcs primero juramento si lo que pedían era 
^-erdacl; ellos lo jurauan, dando primero testigos, 
"or otra parte comento a dar de comer a todos 
^U3.ntos yuan a su casa sin los llamar, assi de los 
^IdaUos del Visorrey como de los soldados pana- 
"í^nses, que por oras y momentos auia gente en 
**'*> y lo mismo permitió. que jugassen a los naypes 

^ ^ados V se conuersassen los vnos v los otros. 1 )e 
tal 

* íHanera sucedió esto que dentro de diez dias sü 

P*^ssaron a Hinojosa casi la mayor parte di? los sol- 
^^os, (je lo qual rauiauan mucho el Goucrnador 

V Al 

*|. Cabildo y capitanes, que queriéndolo reine- 

^r no pudieron^ a causa que entonces ya no te- 

*^n fuerzas para hazello. Viendo Juan de Gu/- 

^^ y Juan de Yllanes (1), capitanes del X'isorrey, 

. '^o sus soldados se yuan su poco a poco a Ilino- 
^^ y que ninguna cosa de lo capitulado se cum- 

* ni guardaua, y que demás desto auia entrado 
. ^ Sran compañia de arcabuzeros con tres capi- 

^^» en la cibdad, que de la flota auia venido, v 

*^tidro de Cassaos lo disimulaua todo, les na- 

^^*0 muy mal. Y por tanto rezelandose de toJo 

^ ^ ^ornaron entrambos vna noche sendos bare<;^ 

■^cles y se fueron la via de Cartagena, por el 

* Ore de Dios, y llenaron consigo hasta veinte 
^^res y quatro piezas de artilleria que sacaron 

^I». Llancs. 





ti] rio del Chagre. El capitán Juan de Vf lañes 
ireso por Juan Alonso Palomino que fue Iras 
r mandado de su General, y tra vendóle ante el 
ictio de seruir lealmcnie a Gongalo Piíarro, y 
lo cumplió y se hallo después en la batalla que 
a Melchior Vcrduíjo, que andaua en nombre 
a Magestad, y al cabo se passo al presidente 
;a. Mucho tiempo quedo el General en la cib- 
de Panamá hecho señor absoluto (1) que ve- 

y mandaua a todos con el pie, sin que le fue- 
. la mano el Gouernador ni el cabildo ni capi- 
% en donde hazia y dcshazia todo quanto que- 
in niníiuna contradicion, engrossando siem- 
,■ a la contina su cxercito. Mando luego que 

la flota que eslaua en la ysla de las Perlas se 
esse al puerto y que la mitad de los capitanes 
dados, quales el nombro, saltassen en tierra 



CAPITULO XX\ I 

DE COMO AL TIEMPO QUE EL VISORREY BLASCO NU5ÍEZ 
VELA SE YUA RETRAYENDO POR LA CUESTA DE CAXAS 
ESCRIUIO A TODOS LOS PUEBLOS Y LUGARES QUE ESTA- 
UAN ARRIBA DEL CUZCO DE COMO EL AUIA VENCIDO A 
GONCALO PICARRO Y QUE SE LE YUA HUYENDO A 

QUITO 



Quando el Visorrey Blasco Nuñez \'ela se yua 

retrayendo por la cuesta de Caxas, por hazcr mal 

y daño en cierta forma y manera al tirano que 

y^^ tras el, escriuio muchas cartas a todos los 

tnenientes y capitanes que Gon(;'alo Pi^arro tenia 

^'^ todas las cibdades, villas y lu^jares que están 

'*'*^^a de la cibdád del Cuzco, creyendo que vis- 

^ Sus letras se alearían luego todos y le da- 

^ íabor y ayuda. Tuuo entendido y aun bien 

A^cto que si se algauan todos los luj^^ares en su 

^ . ^^e, que Gonzalo Pigarro de necesidad se 

-^^ ^c boluer luego v ocurrir a poner remedio 

^^ Que le conuiniesse v dexaria de vr tanto 

"n Su 

^ Seguimiento. Y en el entretanto haría por 

Q *^^«txo con los thenientes de Gon(;alo Pií.arro 

q ^ ^ntregassen las cibdades, villas y lugares 

^*>ian, y que ellos lo harían lue^^o en viendo 





L>3b 

su persona y presencia, principalmente si 
<;aua de les hazer mercedes. Lo que se ( 
en las cartas era dezir de como el auia 
d Gongalo Pivarro y que yua en seRuimii 
por la cuesta de Caxas, que se le yua huyt 
zia la cibdad de Quito con algunos traj-do 
le seguían y se leauian quedado en el cam 
eran de los mas culpados. V pues hasta ali 
seruido al tirano, que de ay adelante le di 
lodos y como leales se pasassen al seruici 
M.-tgestad, con protestación que sí lo hazi 
el los perdonaría y perdonaua todos los m: 
contra el Rey nuestro scflor auian comctit 
lo.i agrauios que auian hecho a sus seruid 
muchas p:irtcs, Yten. que reuocaua desde 
p;ir.i iidülanle las hordonantas y nucuas le 
el .vui.i tr.iydo, como ya otras vezes las ten 



237 

^tveV ^^o otra buena ceguera como las passadas, 

;v\xTvc\^ algunos de los thenientes y afticionados 

at\Ut^x\o no lo hizieran porque tenían vn Gonzalo 

v^arro metido en el coraron por el yntercs que 

P eteiv^jjj^ auer del. Mas empero si el fuera y su- 

^^ arriba, se aligaran luego en su fabor todos 

^ruidores, que cierto tenia muchissimos en 

^ ^nas y diuersas partes, que eran muy leales va- 

^ ^s de Su Magestad; de manera que este ardid 

^ ^^ salió a bien, ni uvo lugar ni effecto en nin- 

r,^ ^^ parte, por rio salir tras sus mensajeros, sino 

^ * Cn la villa de la Plata, que es en la í;nin pro- 

1^^ ^Ciade las Charcas, como adelante direnio>. E^- 

j^ , ^ cosas no fueron tan ocultas a Gonzalo Pivarro, 

j^ ^ *^ los suyos, porque fue luego anisado d': >us ^ s- 

*^^ que tenia secretas, y assi con breuedad d^.s 

*^*^lio a las cibdades, villas y lugares sus m-nsaj'.- 



escriuiendo a todos sus thenientes y a otra> 
^^ ^sonas haziendoles saber de como el auía d*-- 
^»* atado a Blasco Xuñez Vela v que se le \ ua r^.- 
>'endo por la cuesta de Caxas. Assimismo 1' s 



io auisar que tuuiessen gran cuydado y dii:- 
de tomar vnas cartas que Bla:9»:o Suñ^.z 
1*1 escriuia a muchas personas, en dond': Ur- ha- 
saber al contrario de lo que passaua en quanto 
que escriuia el Visorrey. Porque por v'rnt':ra 
nos vandoleros y sediciosos podrían por ' ]¡a-, 
^^^oluer toda la tierra que ya tenia de paz y '-'ti 
^^ todos en gran quietud y sosíetro. y q'J' a-jM* 
^Ss^n a los mensajeros que lU:ua ba n las ^ arr > s, 
_ '"^Ue otros escarmentassen en rab^r^a a-/' ri.i 
^ no atreuerse hazer otro tanto. Lo- nr r. »:' ■ 





238 

que ul \Í5orrey embio a diuersas partes som 
on los carias secretamente, publicando 1; 
ua que trayan como que la auian oydo dezir i 
■s. por lo qual muchos cibdadanos csEuuiproi 
osos y perplejos de lo que harían, aunque al 
os de los pivarrisias no hizieron casso de la 
lias hasia que se publico la verdad de todo 1< 
ídido. Francisco del Enzína, mensajero del ti 
j y criado suyo, se dio mucha priesa en carai 
, que passando de cibdad en cibdad y de pue 
en pueblo dio auisso a todos de lodo lo qui 
iaua, hasta que allego a la cibdad de los Reyes 
era hasta alli su viaje y parada. El mensajerí 
las cartas al thenientc Lorenzo de Aldana, e 
1 desque uvo leydo las que venían para el hiz< 
lostracion (de] tener gran plazer y alegría coi 
tales nueuas, estando delante muchos de sui 



239 

blicaua por otra nueua de la que aj^^ora se traya. 
por los tomar el Visorrey desapercebidos, y que- 
luego se hiziesse gente para la embiar a Gon<;alo 
Pi^arro si la uviesse menester, y si estuuiesse en 
necesidad le fuessen luego a socorrerle. Lorenzo 
de Aldana se enojo desto brauamente porque es- 
taua muy mal con el a causa que los días atrás auia 
escripto a Gonzalo Pi^arro como Lorenv'o de Al- 
dana andana mu}* frió y tibio en su seruicio y que 
daua gran fabor á los seruidores de Blasco Xuñez 
Vela, por muchas y grandes muestras que en el 
auia visto y entendido, y que le quitasse el car^o 
que le auia dado, antes que sucediesse al^un mal, 
y lo diesse á otro. Por estas cosas y otras muchas 
que del auia escripto estaua estomagado contra el, 
3' dándole esta poca de occasion arremetió a el y 
se abrago fuertemente con el y tomándole en peso 
lo quiso hechar y derribar por vnos corredores 
abaxo a la pla^a. Y como estañan alli Nicolás de 
Ribera el viejo, Pedro Martin de Cecilia y Alonso 
de Talauera, con otros valerosos y ricos hombres, 
lo detuuieron y estoruaron suplicándole no lo de- 
rribasse, [y] lo dexó, ca de otra manera el lo he- 
chara por los corredores abaxo. Como vido que 
no auia podido cumplir su voluntad, con el enojo 
que tenia le dixo con mucha furia muchas palabras 
ynjuriosas y feas, llamándole de vellaco, perro 
moro, esclauo vendido y comprado; y assi le dixo 
otros cosas y por no le ver mas lo mando lleuar a 
la cárcel publica, y de alli lo mando ahorcar abil- 
tadamente de los garrones en la picota. Acudieron 
luego muchos a Lorenzo de Aldana para qu<- lo 





•2i0 

perdonasse y no aprouecha nada, h 
yntercesiotí de Dofta Francisca Picar 
Vncs, muger de Don Antonio de Ríbe 
nndo y de la cárcel sacado y a su caí 
qual tuuo mucho tiempo por cárcel hí 
^.-ilo Pii;airo llego a Lima, que le c 
Este Xpoual de Burgos se hallo en 
quista desta tierra del Perú con el ^ 
Francisco Pi<;arro, y siendo mancebo 
grandes tuercas hizo muchas cosas ei 
Su Mageslad, siendo peón, por lo qua 
le dio bien de comer y le cupo parte 
que se repartió en el pueblo de Cí 
como se hallasse muy rico después de 
de la tierra, se fue a España con otros 
pedir mercedes a Su Magestad; enlon. 
hrt- se ahorro secretamente de su a 




■ 



241 

^^^^^^Sidor perpetuo de la cibdad de Lima, sin 

^^ ^^ era judio o moro, porque tenia buen pa- 

^seer y 5gj. ¿g hombre y se trataua como caua- 

y hablaua ladinamente como aquel que se 
^*^ criado desde muchacho en Castilla. Este mis- 
^ ^e hallo después en la- batalla de Chupas con 
►. Quemador Xpoual Vaca de Castro, contra 
^^ Diego de Almagro el mogo, que tenia tirani- 
za esta tierra, en donde le lleuo el bra<;o yz- 
^^*^rdo vna (1) bala de vn tiro grueso que se tiro 
I ^ ía parte contraria, y con la buena cura qu :- sc 
^^izo, mediante Dios quedo sano y bueno. Dizen 
^^^^ auia dicho vn día antes que se diesse la baia- 
*^- i pie g a a Dios y a Sane t a María, su r fiad re 'i , 
'*^ cueste el hra^o yzquierdo con tal que lenri el 
^ ademador Vaca de Castro al enemigo, pues 



? anda contra Su Magestad! ; y assi se lo 1¡- uo, 

^^esi dos bragos el tuuiera hechara a Lon n-o d^r 

-^l<iana por los corredores abaxo, que aunque •. i'.-jo 

^^nia grandes fuer^^as y animo. Quanto a ¡o q .e 

^oca a lo de Loren<;o de Aldana, por lo que Xpo- 

'^al de Burgos escriuio a Gon<;alo Pi^arro conira 

^^» ciertamente el andana aguardando tiempo <:or.- 

'^^enible para al<;arse con la cibdad en nombre d'-r 

Su ^lagestad, ca lo desseaua mucho y de sr r- to 

^o auia comunicado con ciertos vezinos valeroso-, 

y muy ricos que le eran muy grandes arni^^os y 

sfficionados, mas no hallaua coyuntura para ha 

zello. Porque mirándolo muy bien yua Gon.aio 



^'^ Tachado: que. 
^- «>« Sawta CLA«A--in.-J.o 



/, 



1 


242 

ro siempre subiendo de prosperidad eo pro 
id, y la fortuoa le aj-udaua de c^ida dia m¡ 
le las cosas le sucedían de bien en mejor, 
te también Francisco de Carauajal, Alón; 
)ro y Pedro de Fuelles con otros brauos< 
ines y valerosos hombres le vandeauan mu 
ras con todas sus íuercas por el ynteresí 
ireiendian auer. Por esta causa y razón n 
Lorenzo de Alda na hazer en aquella sazón 1 
1 tanto desseaua. y en este casso el dich 
al de Burgos no biuia engaflado en escreu 
isalo Picarro lo que escriuio. porque aui 
pane de lo que tratiiiia en esta trama. Yo I 
ispirnr muchas vezes grandemente estand 
■n su retraymiento. assi de dia como de no 
jizicndo que biuia muy affreniado en tent 
cargo en nombre de Gonij^alo Piyarro y n 



CAPITULO XXVU 

^í< DONDE SE CUENTA DE LAS COSAS QUE SUCEDIEROX 
^OR LAS CARTAS QUE EL VISORREV BLASCO NUXEZ 
^HLA ESCRIUIO, Y DE COMO CIERTOS HOSIBRES LEALES 

'Intentaron de alcarse con la cibdad de los 

REYES EX nombre DE SU M AGESTA D 



^ues como auemos dicho que el \'¡sorrey Blas 

^uñez Vela auia escrípto a diuersas partes mu- 

^s cartas, uvo ciertos hombres en la cibdad dc 

^'^a que ciertamente tuuieron creydo ser assi lo 

j ^ el Visorrey auia escripto, y no lo que Gon*;a- 

l^i^arro embiaua a dezir; por esto y por otras 

^s comentaron de alborotarse por hazer al^jun 

• ^icio a Su Magestad. Los principales destos 

^ ^bres fueron Diego López de Zuñiga el sóida - 

Y^» Ventura Beltran, Pedro de EsquiueK Pedro de 

^eda, Juan Rodríguez, Francisco Girón, Juan de 

^^man, cuñado de Diego de Gumiel, con otros 

^^chos caualleros hijosdalgo. Entre estos hom- 

^^5 se platico secretamente, diziendose los vnos 

^^os otros que parescia muy mal que todos ellos 

aaduuiessen en seruicio de vn tirano y de sus the- 

üi^Tites y capitanes, y que mejor era seruir a Su 

M^estad, al9andose con la cibdad, pues auia tan 





244 

buena nucua para que el Visorrey los h; 
su seruicio qiiando viniesse del vencii 
Goiii;alo Pi(;arro, que ;i lo que creyan 
brcue. Para que se effectuasse mucho mt 
laronde matar primero a Lorenzo de 
a Pedro Marlin de Cecilia, natural de Dt 
que era alcalde hordinario de aquel año. 
c|ue eran afficionados al tirano, y como e 
uiesscn ricos, con dadiuas que a vnos d 
utros con grandes promcssas que les h, 
con el nombre y seruicio que deuiaa a í 
lad, atruxeron a muchos- Parte destos 
í-ran de aquellos que auian seruido a Su 
y estañan afficionados al Visorrey, que i 
ron yr a Quito con el tirano, y parte delli 
los almagristas, cnemis;os mortales de lo; 



245 

dose los vnos a los otros que aunque salícssen con 
su buena demanda y tomassen la cibdad, después 
vimendo Gon(;alo Pi^arro desbarataría sus buenas 
yntenciones y desharía lo que uv¡esse[n] hecho y 
los mataría a todos, porque no auía adonde reco- 
gersse, ni tenían quien los defíendíesse ni menos 
los amparasse. Con esto andauan muy dudosos y 
P^rplexos no sabiendo lo que harían, o sí lo dexa- 
nan estar hasta hallar otra buena coyuntura y sa- 
zón para hazello, y assi se estauan quedos con 
grandes pensamientos y muchos vacilamiento-, 
^^e no sabían a que determinarsse. Esta nc^oci.i- 

• 

^*on no estuuo tan oculta ni secreta I , que luctio 

Vino a noticia de Lorengo de Aldana, que vno J'.- 

los conjurados se lo descubrió por alcanzar a'iLíJ- 

^^"^ mercedes de Gonzalo Picaño, por lo qj.tl 

'^edro Martín de Cecilia, como alcalde hordinario. 

Queriendo conoscer desta causa, los prendió vra 

'^oche y ahorco furiosamente a Pedro de Pineda y 

^ y ^cJro Girón el soldado, sin les tomar su-j confK - 

ssiones y sin hazer ninguna ynformacion. por lo 

^^1 Lorengo de Aldana tomo la causa en si como 

"^^¡ente de (2) Gouernador, y porque el de C-cili:. 

^^ hiziesse mas mal en los que quedauan los >a.,o 

^ ^^ cárcel y los Ueuo a su casa, diziendo que f-- 

^^an allí mejor guardados que en otra parir*. 

^5^"^ndo muchos de los vezinos que luei^o lo^ 

^*^n de (3) ahorcar, pues auian comenta Jo como 



. l^f s. úculi0 ni uereU. 

.J iMhado: mUald* mayor. 
Tachado: guardar. 



L> tkl voto y 



r de- Pcdn 



; todos murieran a 
la lit-rra quien disi 
t,;i;o Pii.\irro ni de sus aliados; ma 
ion sueltos liberalmente, ecepto 
br.'tdos arriba, que los embio en v 
dad de Quilo, sin ninguna ynfor 
aliíiiazil mayor Francisco de Cant 
alia se ocupassen en seruir a! tira 
los vido los perdono. Muchos quis 
estos hombres desterrados no aui 
t.ir a persona biuiente, ni hazer ni 
sino que ciertos émulos que tenían i 
mal les leu.iniaron esta zagalagard; 
los hccliar fuera de toda la tierra. M 
fueron desterrados de la cíbdad y si 
dio do la plai;a en vnos rozines di 
sendos Lirillosa los pies, y assi los 
barcar en vn nauio, aunque llegad 
taron luoj^o las prisiones por manda 
de Aldana: mas nunca voluíeron a 
fue \'entur:i Biltr-.m n- ' 



247 

'^^^^ a descubrir los secretos de aquellas i¡erra> 

^^ nombre de Su Magestad. Y como después e<te 

*^^elaatado encontró con Don Antonio de Mendo- 

^f I Visorrey de la Xueua España, en las prouin- 

^*^5dela Xueua Galicia, que las andaua apaci- 

^^*indo de cierta rebelión que hizieron los yndio:> 

^''baros de aquellas tierras, hizo compañía con 

• ^'por esta causa y razón le quitaron el genere 

3to al dicho Diego López de Zuñiga y lo dieron a 

J^ün cte Villalobos, vezino de la cibdad de México, 

- ^^^^dose sin cargo y pesante dello se passo a 

estos i*e3'nos del Perú, en donde simio al \'isorrey 

y ^^spues le sucedió lo que tenemos dicho. En este 

com^^jQ estañan aleados en vn cañaueral, quairo 

^^•^sdela cibdad de Lima, obra de doscientos 

'^^Sí^Os, en donde tenian muchas cotas, espadas y 

^^^^«1^ con otras armas offensiuas \' deíYens:ua>, 

^^ duales tenian ya nombrado su rey y tenian 

^'^^re si repartidas las mugeres délos cíbdadanos, 

^^ nías los repartimientos de los yndios de sus 

uios. Y como los negros eran muchos y eran ayu- 

^^Os de los negros que estañan dentro de la cin 

^^» no tenian ningún rezelo ni miedo de nadie, es- 

^^^Imenteque estañan muy fortificados con el 

^*^ueral, que era muy espeso y verde con vna 

^^nega muy mala, que para auer de entrar en la 

y^leta donde ellos estañan no auia sino vn passo, y 

^^i^ron entendido que ningunos españoles de a 

c^uallo pudieran entrar adonde ellos estauan. El 

"^r^iente Loren<;o de Aldana cmbio contra ello^ al 

espitan Juan Rodríguez Barba con ciento y vcinif 

^'■^abuzeros, y como los negros estauan en aquel 



., .. .^. ^uii í-iioi. y los qu 
.-.iiaror. por •^iv pa.-so que lenían, 
■ n J.'nJi- I'i> .icabart-n de vence 
n PLiuno Jfllo- ic quisO dar a prisic 
no >,- dio tan a saluo de los cspañoli 
deüi-'s salieron heridos y diez mué; 
menie el capitán Juan Rodriguez E 
mal herido mas que todos, eo un mi 
lagarto, el qual murió de la herida. 



CAI^ITULO XW'III 



^^ 



<:í 



o.v, 



^OMo FRANCISCO DE ALMKXDKAb, THKMKME E 



^ ^•A.LO PI^ARRO EX LAS CHARCAS, DESTERRO E 
^*^Í-LA DE LA PLATA A DIEGO CENTENO Y A LOF 
^'^SlííDOgA PORQUE SE QUERÍAN AL^AK CON ELL 
EN NOMBRE DE SU MAGESTAD 



^iba queda apuntado de como Francisco d 

^^^dras fue embiado a la villa de la Plata, qu 

1 '"^ ministro como Francisco de Carauajal < 

crueL ^ p^j, xheniente de Gouemador y Capitán g< 

"^^^^ > el qual por ser tan amigo y tan seruidor d 

^^**^^lo PiQarroledio este cargo porque conoí 

^^ *^1 que le auia de ser en todo y por todo mu 

-^^andole» pues que yua por su theníente, qu 

^^^^nasse muy bien aquella tierra y la tuuiess 

'^^ticha paz y quietud, y que Uamasse y conjure 

^*^^ a todos aquellos que se mostrasscn ser d 

l^^rcialidad, y que ajuntasse otro que si a todo 

^'^^llos que andanan fuera de su seruicio, huycr 

y * ^ que los tratasse muy bien y amigablemente 

^-^ 'Hinque Gonzalo Pi^arro tenia entendido qu 

^ en aquella villa y en toda su comarca cierto 





hombres que cstauan muy quejosos di 
les quitado y desposseydo de los rep 
que lenian, le dio por auiso que desl 

guardasse mucho, porque tenia entei 
creydo que le aui;in de malear; y assi 1 
cosas que conuenian al bien de su perí 
lístauan en esta villa con este hombre 
ros muy queridos suyos, llamados Die; 
natural de Cibdad Rodrigo, y Lope di 
que entrambos eran vezinos desta viUi 
ñeros de vn pueblo que se dize Pocon, 
auian sacado gran cantidad de plata d 
y tributos. Lope de Mendoza, por au 
principio Jo la rebelión de Gonzalo Pií; 
mal del y Je sus hechos y dichos, le qu 
del pueblo de Poeona y lo adjudico pa. 
i|Lial Lope de Mendoza estaua muy qi 
lomanado contra el, y por oslo y por n 



251 

^^^vieestauan, que concibieron contra el grandi- 
^^'^^ o odio y rancor por ser de mala )' rezia condi- 
^*^^'>; por tanto le comentaron de le aborrescer en 
^^'^t: amanera que le desscauan ver mas muerto 
^^^^ biuo. Lope de Mendoza, como se viesse bien 
^P^-x-tado del tirano, que en esta sazón estaua en 
Q^^ito, que ay mas de quinientas y quarenta le- 
S"^J>^Ls, determino por todas las vias y maneras de 
'^'^^^^garse del y hazelle todo el mal y daño que pu- 
sse, especialmente reduzir aquella villa al ser- 
io de Su Magestad y hazer venir alli a todos los 
andauan huydos del tirano. Para effectuar 
>e de Mendo(;:a esta su yntencion y voluntad 
V vía. a visitar muy a menudo á Diego Centeno y a 
A.I011S0 Pérez de Castillejo, que eran alcaldes hor- 
^inarios de aquel año, y a Don Gómez de Luna y 
^ otros caualleros sus amigos, y entre vista y ha- 
'^*^ les vino a comunicar lo que pensado tenia de 
^zer, que era matar al theniente (i) Diego Ccnte- 
^ ^orno panyaguado de Francisco de Almendras; 
tP^roj luego a prima facie no lo quiso hazcr, por 
^''«in peligro que entonces auia si esto se supie- 
. .^» «aunque ciertamente lodesseaua mucho que se 
^ *^^se, por reduzir aquella villa al seruicio de 
Magestad. Alonso Pérez de Castillejo y Don 
'^^z de Luna fueron luego de parescer y voto 
^ ^« hiziesse, porque eran hombres de gran ání- 
5^ * V' ellos lo dixeron a Diego Centeno para que 
l^ ^llasse en este negocio tan leal, porque todos 
lerían nombrar por Capitán general. Díe<;o 




Tachado: Alonso de Toro» 



icndo bien estas cosas, dt:icrmino con 
oluntad de ser un e^le negocio tan arduo y 
lisroso, mirando mucho por su honrra, es- 
lente que era seruicio de Su Magesiad, sin 
■ramiento al (1) amor particular que el ihe- 
b tenia. V por otra parte considero que si _^ 
a lo que le aconsejauan los dos caualleros, .^ 
Inlo notar de aleuoso y desleal, pues auia ^^= 

I) de los procuradores que se auian mosira _ 

lia parte en faborescer a Gonzalo rii. ii i iim i 

Bentro la primera vez en la cibdad de lo.— . 

[ porque también los que supiessen como^^raw 
Btado a este negocio tan leal y no lo que — ^=: 

liazcr, le motejarian que era de poco ani — 

Buarde, estando el coco muy lexos de allí;^- '^ 
Bstas cosas y por otros buenos respectos ^r=^^ 
lo de ser en ello, poniendo su persona, vida -^*^ 
fda aunque supiera perder por ello mili -^^ 

lie tuuiera. Para que este negocio se efec- ' 

leuemenlc y luesse mas adelante, luego lo ^* 

n todos quairo con los amigos que te* 

Iblandoles secretamente, assi en la plai;» 

|dosc, como dentro de sus casas, y a mu- 

man fuera al campo y alia les dezian todo 

:ti.-rminauan hazer, pidiéndoles labor y 

iendo ellos ser el negocio leal les pro- 



253 

zifras cJe quan mal se hazia en perseguir tanto al 
Visorrey que los malos lo auian desposseydo de 
su ^'^ixTeynado, hechandolo por fuerera y con mano 
arma.cia de las tierras de Su Magestad. De tal ma- 
nera Se dixo esto que entre estas palabras y otras 
THUcViasque uvo vinieron a dar en otras mas con- 
uenientes en fabor del Visorrey, y entre ellos se 
vmo a leuantar vn mote verdadero que se traya 
por refrán, que dezia de esta manera: por mucho 
gtie Se combata, al fin vence y mata. El fin de to- 
das estas hablas y colloquios no fue por otra cosa 
S"^o dezir mucho bien del Visorrey, y por otra 
P^rte dezir mucho mal de Gon<;alo Pigarn», de 
^^íiuajalydel licenciado Cepeda y de iodos aque- 
llos que seguían su partido y falsa opinión, abatí^^m- 
Qo Sus honrras y famas. A Gonzalo Pi<;arro le no 
^^Uan de traydor y tirano, y a Carauajal d'^: crufrl 
- ^«^rnicero mas que el Emperador Xero. y a los 
^^pitanes y soldados que le seguían y andauan con 
^*los qnQ eran todos cismáticos y hercges. p'jcs 
' '^clauan contra las cosas de Dios nuestro S'.ñor y 
^ ^u Magestad. No falto quien de todas c-ilas co 
^ ^uissase á Francisco de Almendras, 'm q'JT U: 
^ Por entero todo lo que passaua í-ntr*^: ^:stos 
^ *^^ítíros, de que se comengaua a cncc-nd'rr vn 
^ ^^ muy brauo. Y que pusiesse luet^o rcm^-üio 
^ ^^ rnal que podría resultar de las palahms qu^- 
q ^^an diziertdo,por que no viniess^n a las obra s; 



j.- apagada esta pequeña centella no se l'-uanta- 
2^ ^Ig^na gran llamarada que costasse a rrry nos 
^**<3as. Puesauissadodestoel Almendras. 1-' í^o 
iriocon gran diligencia, aunque s' ^ret.irri' n- 



y>^^x^5 




te, de todo lo que passaua, y hallo ser verdad 
que le auian dicho, por lo qual tomando su guar 
fue a las casas dellos y prendió a Don Gómez 
Luna, a Diego Centeno, Alonso Pérez de Castil 
jos y a Lope de Mendoza con otros de la consuli 
Presos a estos cauaüeros los hecho en fuertes p 
siones en la cárcel publica que tenia dentro de 
casa, poniéndoles muchas guardas de confianza 
a costa dellos, publicando que otro dia les auia i 
mandar corlar las caberas. Luego, assi como pre 
dieron a estos hombres, encontinenie muchos v 
zlnos de los valerosos que auia íueron a la poss 
da de Francisco de Almendras a olrcscelles si 
personas y haziendas y a ver lo que hazia de Ii 
presos y a roiíar por ellos. Y los demás de la co 
juracion se escondieron en diuersas casas y escoi 
drijos que auia, hasta ver en lo que parauan U 




255 

^o proposito, y que si algo tenían concebido en el 

^^irnolo desechassen de si y que lucssen buenos 

**nnigos de Gonzalo Pi^arro. Los dos respondieron 

^^^ no sabían de cosa alguna, ni tampoco lo auian 

^y^o dezir a nadie, mas que tenian creydo que al- 

S^^rios que los querían mal le aurian dicho aquellas 

*^lscdades que en ellos no cabían. Francisco de 

^Irnendras, como estaua ynformado de la verdad 

lo que passaua, no les admitió ninguna discul- 

y antes los desterro de la villa por algunos dias 

que no passassen de las palabras á las obras. 

y soltó luego a los demás, y a Alonso Pérez de 

^íistillejo le tomo la vara de alcalde hordinario. 

Por complazer a los del cabildo y a otros que se lo 

^^graron. El theniente mando a los dos que desie- 

'^^na que estuuiessen distintos y apartados el vno 

^^ otro, y que en ninguna manera se ajuntassen. 

^^ Pena de muerte; todo lo qual se pusso por auto 

'^^e vn escriuano del rey, y con esto se partieron 

'^^a vno por su parte a donde les estaua así;4nado 

^^^ auian de estar. Pues como vido Don í'iomez 

^ Llana que no le soltauan de la prission en que 

^Ua, en lugar de callar comento de hablar a 

^^n^ieras desplegadas y a dezir muchos males de 

^^í^^alo Pigarro, de Francisco de Carauajal y de 

'"ancisco de Almendras. Como se hallaua muy 

aprisionado dixo muchas vezes a grandes bozes \ 

^^^ clesesperacion, que no era possible sino qu* 

8ruri(üa rej^naria Su Magestaden la tierra, a pe- 

sar de vellacos y traj'dores, y que si el se líbraua 

*uia cíe ser verdugo V total destruvcion de- todo-^ 

los t" ' o - 

^"■«inos y cismáticos; y assi dixo otras muí has 





2ñ6 

as, que por m;is reprehendido que fue de sus 
¡gos no quiso callar. Desto fue auissado el the- 
ne y como estaua mal yndignado contra el fue 
r. porque le prouoco a mayor furia y enojo, por 
|ual determino de le cortar la cabcga y le em- 
un clérigo para que le conffesasse. y el no se 
>o conííessar, creyendo que lo hazia por lo es- 
lar; aqui se le pudiera dez¡r: tiempo es de ca- 
■,y tiempo es de hablar. Alonso Pérez de Cas 
'jo y todo el regimiento, quando supieron quan 
teras yua la cosa fueronse a el y le suplicaron 
donassc a Don Gómez de Luna y te diesse la 
■1, y que mirasse que era persona bien nascid;i 
e aran valor y que no merescia estar en la " 
cel, sino que le soltasse sano, libre y sin lission 
an.i. V que si no lo queria dar por libre, que a 
!■ nos lo emhiasse a cusa tic Pedro de Mendieta, 



257 

querido admitir sus ruegos y suplicaciones, que 
ellos y los demás caualleros que auia en la villa 
procurarían con justicia de lo librar de la prisión 
en que estaua, pues se le hazia tan grandissimo 
agrauio. Y que todo esto Gonzalo Pi^arro lo ter- 
nia por bien hecho; y con esto se fueron a sus 
casas muy enojados, y Francisco de Almendras 
dissimulo esto lo mejor que pudo, aunque no 
sin gran enojo y passion que concibió contra 
ellos para castigallos después. Media noche era 
passada quando Francisco de Almendras tue con 
gran enojo a la cárcel con tres hombres y vn ver- 
dugo, el qual arrebatadamente mando dar i(a- 
rrote a Don Gómez de Luna, sin conffrsion, y 
de alli fue luego licuado a la picota, en donde- ]': 
cortaron la cabera y a los pies se le puso un le- 
trero que dezia: por amotinador y íraydor. l'-ta 
crueldad se hizo de noche a fin que los vezino-, no 
le estoruassen esta tan gran maldad y sinju>ti- 
cia, y assi como amanescio se publico lu* t^o por 
toda la villa, y los amigos que tenia, principalm ri- 
te los del cabildo, li^sintieron mucho y dixeron 
que a cada uno dellos tocaua aquel agrauio y a qu"- 
11a deshonrra que a Don Gómez de Luna ->'r le 
auia hecho. Y pues que Francisco de Almendra^ 
í^o auia querido oyr sus ruegos y suplicación^:^ y 
los auia hechado de su casa abiltadamente. que- 
rrá menester vengar esta ynjuria con otra vni-jr; a 
niayor y tomar á pechos la muerte tan <.ruíl qu- a 
*^n Oomez de Luna se le auia dado tan ynj';~ta- 
^Qte, pues auia sido muy gran seruidor dv Sí 
^^stad. Y assi se dexaron dezír otras m-jeha-, 

^' **« Saicta Claba.— III.-J.* .'7 





:S8 

s con grande enojo y passion, proponiendo 
s de le quitar la vida ; y auida licencia de Fran- 
de Almendras quitaron el cuerpo (11 de la pi- 
y lo enterraron muy honrradamente, porque 
;odo el cabildo y oíros en su enterramiento. 

Tachido: drl/ü. 



CAPITULO XXK 

DE COMO DIEGO CENTENO Y LOPE DE MENDOZA SA- 
LIERON A CUMPLIR SUS DESTIERROS, Y DE COMO 
FRANCISCO DE ALMENDRAS RESCIBIO CARTAS DE GON- 
ZALO PI^ARRO EN RESPUESTA DE OTRAS fjL'E LE 
AUIA ESCRIPTO, Y DE OTRAS COSAS QUE PASSAROX EN 

EL YNTER 



Antes que cortassen la cabera a Don Gómez de 
Luna salieron D¡eí2^o Centeno y Lope de Mendoza 
en cumplimiento de sus destierros, y como <1 se 
vieron desterrar de la villa y de sus casas y de la 
presencia de sus amigos lo sintieron mucho y en 
gran manera, por lo qual estauan corridos y pe 
santes dello; mas viendo que no podian haz-r otra 
cosa sino callar y obedescer en lo que les man ja- 
uan, determinaron de zufrir con paciencia sus a<J- 
uersidades y trabajos hasta que uviesse tiempo y 
lugar. Bien entendieron que por entonces les 'ra 
mejor partido salirse de la villa, que estar en eiia. 
por el gran peligro que auia, pues auian siJo sen 
tidos, y negociar de callada desde don Je ^-t'jui' - 
ssen, con los anugos y caualleros que en la •. .üa 



(I) Tachado: /««r. 



2Ó0 

|]ucdauan. Con este acuerdo se salió Diego Gen- 
io, el qual se fue al pueblo de Paria, que esta 
Icinte leguas de 1:t villa, y allí determino estar 
l-ntre los yndios hasta ver coyuntura y sazón de 
!) que se auia de hazer eo lo tocante al seruicio 
: Su Magostad. Lope de Mendoza se fue al pue- 
lio de Pocona. que como auia sido suyo Ih mi- 
[ad del, los yndios lo i^scibieron bien; y este pue- 
pío esta quinze leguas de la villa, y de Pocona 
lil pueblo de Paria, por trauesia ay veinte le- 
Luas, de manera que estos tres pueblos de la villa 
§-li- la Plata, Pocona y Paria están puestos casi 
1 trian2,ülo. Los dos desterrados escreuian des- 
c donde esiauan muchas y diucrsas cartas a los 
mitins que tenían en la villa, y ellos les respon- 
llinn todo lo qiif querían saber, de manera que ya 
. hombres no se visitassen personali 



261 

ticulíwcs, auisandole de todo lo que passaua en su 

tnen^^-i|.i2o'Q. Especialmente le hizoluei^o saber de 

^*^ P^iitica y rumor que se aiiia leuantado entre 

ciei~t:os vezinos de la villa, v assi le t soriuio todo 

*^^ <^Ue passaua, y de todo lo que auia hecho en 

^•^^^vrar a los vnos y en cortar la c.ibeca a Don 

^'^ o X de Luna, y que de presente tenia la villa y to- 

^ 5iu territorio en paz y sosiego. Goni;alo Pivarro 

^^ntio en gran manera esto, splo por la IloxeJad y 

^^^ission de Francisco de Almendras en no auer 

^^ta.cio las caberas a todos aquellos qu'- se auian 

^^trado parte en aquel negocio, en e-p- cial a 

^r>o <Je Mendo(;a, que lo quería muv mal por lo 

^ '^- *^tras queda dicho y porque auia sido 1 1 priiní^-r 

• ^'^ritor y mouedordeste neí^ocio. Por lo c lal c-.- 
cri i ~ 

^*o a toda furia a su theniente, qu«- vjSi.í !.t pr- - 

^^ y sin ai^u arda r mas punto ni non corta-^í- 

* ^^T)e(;as a Diego Centeno, a Lope J': M" r.üoi.a. 

''^ííio Pérez de Castillejo, a Pedro •}<: M- ni:- ti 
* ^^iego López de Zuftiga, porque a — i . iiu- n: ; 
. *^ii de todos, porque quitados a r-t«^s Iionr r* - 
.. *^Or medio estaria luego toda la tierra J'r \:\'i'- 
. ^^^'^rteenpazy sossiego. Vten, li* <.-.:ri-:;o <j:;*: • :• 
Q « *^ c^asso se guardasse mucho d(r lo- q:- • i a .: - 
pj. "^^o los repartimientos de yndío-. ]^!'j: ^ -v « 
VT _ ^^ndcrian en todas maneras d*. ]" iv: i-,:- 'r.i ,: ..>. 
f^^j ^ria ser que por aquella part'- -* !• y.:\. i- / 
n^ *^ latierra; V assi le embio a d' /íj '.I' I 
^j^^ *^ asegurar SU vida y person.i. y J-: !o ; ' i 
rrt,^ ^ ^^zer. Dende a cierto tiempo Ira?; , A¡ 

ni^ *^^ras rescibio esta^ cartas, v ro- •.:! ... ■ m jo 
-■^c mandauan embio a llanvir .1 i^- j .' <* • 



262 

)s,Iosquales venidos lesquiso cortar las cabe- 

|nas de lastima y compassion que dellos tuuo 

;o, porque los teni.i por hijos y por muy 

lidcros amigos, y los lleuo a su casa j' los 

n ella con muestra de Jíran amor. Otro 

liibio a llamar a los regidores y a otros algu- 

L' por mostralles por entero la buena voluntad 

les tenia, y como ymprudente y no espcrimen- 

]en cassos de secreto, les dixo lo que Gonzalo 

3 le auia escripto y porque no lo tuuiessen 

|ibula les mostró la carta. Visto por ellos lo 

1 ella se contenia quedaron admirados, cre- 

j que pondría en obra lo que pLi,'arro le man- 

jR era de mala y peruersa condiscion; 

lomo les auia dado su tee y palabra y les auia 

Blicado con juramento que no les haría ningún 

agradescieron lo mucho que hazia por ello. 



263 



ssen del perdonados, que para ello le escriuiria en 
fabor dellos. De manera que ellos lini^ieron con 
í<ran dissímulacíon ser muy grandes seruidores 
suyos y de Gonzalo P¡<;arro, [\\ le agradescieron 
la merced tan señalada como les auia hecho, con 
protestación de se lo seruir toda la vida, aunque 
en el pecho tenian concebido otra cosa, y con esto 
se fueron los vnos a sus casas, v los otro^ a sus 
destierros, aunque trocaron los lugares en donde 
auian estado. Porque Diego Centeno se fue al pue- 
blo de Pocona a sacar dineros de los yndíos. que 
la mitad dellos eran suyos, para seruir con el! os a 
Su Magestad, y Lope de Mendoza se fue al pue'-rlo 
de Paria con yntencion de hazer alguna co-a en 
seruicio del Rey nuestro señor. De manera qu-: 
Francisco de Almendras, por no quitar las v: Ja-? a 
estos dos hombres tan queridos y amados suyos y 
a los demás arriba nombrados, le costo a '.-1 la vi- 
da y a otros muchos hombres en los defcaié^ y Jí- 
ssenciones que adelante se leuantaron. como iu'.-^o 
diremos, que ciertamente murieron mu.ho^ qu^: 
no tenian culpa, como por la obra se \era. 



CAPITULO XXX 

|0HO ESTANDO LOPt DE MEXDOCA EN EL PCEBL.O 
* LLEGO allí UXO DE LOS MENSAJEHOS QUE 
iREV BMBIAUA A LOS THEfilESTES PE CO.S"CALO 
líRO. Y DE COMO SE VISO A LA VILLA, E.V DONDE 
fcnENO LA MCERTE DE FRANCISCO DE ALMENDRAS 



iy:o Centeno y Lope de MenJo^a irocaron los 
LS, como hemos dicho, y esiaodo el Mendo- 

II Paria allet,'o allí vno de los mens;.jeros que 



"Urlas ni en veras nodíxessecosa. ni se Iv --:': --v 

Palabra alL;una, porque lo mataría lueiío Fr:;r-: - 

^^ üv Almendras, que era el ihenientc; iiro q::.':r.- 

^^ c\ so. lo dixesse para que lo hizi(-.s<e: y .-->■ l? 

^uuirúo de otras cosas v el mensajero lo hizo .:>-• 

'^^ parando aqui la co>a escriuio li:e;:;o :t E»:vj 

^nieno y le embio a dezir que >e fuesse a \-x v:!!::. 
^^^^ biliaria otro tanto, porque en eii:.nJ'. ciüa : 
^ ^**ia comnnicar ¡1^ muchas c<:)sas que cjmrl: -r. 
, ^^ruicio de Su Maijestad v al vniuer>::l Virr. J- 
^- ""> ellos. Poniéndose, pues, l-ope de M».-n J-' •■'í y 
^j. '^^nsajero en camino para la villa, lieirar- -n a 
- ^e noche, en donde hallaron a Di^.-uo i' C- r.- 
w ^Ue otro dia antes auia llejíado d-r su r j-.'-:!' . 
' ^ '^"Odose rescebido muv bien el vno al otro iv: - 
^ ^ '^ixo a lo que venia, tocándole en lateclá J.! 
'^-^ i o que se deuia a Su Mairesiad. V rar.i h.v- 
-. ^^ onsejíuir este tan buen etfecto 11-- ;rj:a D: 
'^ vio aquel mensajero que al presenta víar.. q 
'ra vií j Visorrey, con recaudos y cartas suy -. ! - 
4^^ 55^ mostró lueíjo y se leyeron en su secr-rV; '. 
S^^* ^" vistas por Diego Centeno se holc^o con ^i; - 
en S ^in manera. Por lo qual, viendo ya ar-y-r* 
caf^ ^ o para su pretenssion, comenC'^ con l ':.\ r. J : 
c,s\t^^^ calor y vehemencia de llamar aq^:*^!! i n o 
c\i^ ^ todos los del cabildo y caualleros -u- ;.tt: 
¿O^^para les yncitar y prouocar a que pa--a-- r. 
^d^*íinte con el negocio que tenian platicado. C' n 
4,fCgados, pues, losqueauian de venir. \)'vrj:'^ C* r- 



\i) Tachado: d* Uu eU los amigos. 
\l) Tachado: df. 



4UC p¿ira esto les diessen t'abor y ay 
tes lo aiíian prometido. Como todos 
lo desseauan mucho por seruir en ell 
tad, y por matar a Francisco de Alm 
desseauan la muerte, tornaron otra 
a oftrecersse con sus personas y haz 
juramento que no faltarían de sus pal 
nos dexarian de hazer aquello que ai: 
tes de agora. Después de auer conclu 
cosas dieron la borden y manera de 
auian de tener para hazer este negocia 
Dieg:o Centeno juro delante de todos 1 
que no alicaria mano para hazer esto, i 
lio o morir en la demanda, y luego jur 
mo Lope de Mendo(;a y Alonso Pérez 
jo, con los demás que estauan en la ce 
chas estas juras se hizieron con much 
y luego en presencia de todos nombra 
ron en nombre del Re}^ a Diego Gente 
pitan general y justicia mayor, que p 
del cabildo le dieron poder y facultad 1 
Magestad mandasse otra cosa. Otro*; 



267 

des que auia cometido, y a todos aquellos rebeldes 
que a.ndauan fuera del seruicio de Su Ma^íjestad; y 
assi se platicaron otras cosas. Otro día, quando 
amanescio, el theniente supo como Diego Centeno 
y Lope de Mendoza eran bueltos sin su licencia f y] 
lépelo en gran manera, por lo qual los embio luego 
a llamar, y ellos llegados prestamente y sin dete- 
nencia alguna, les reprehendió mucho porque assi 
tan clesuergon^adamente se uviessen buelto, que 
esta.\]|a determinado de les mandar cortar las ca- 
be<;a.s; y assi les dixo otras rezias palabras. Kilos 
respondieron que su merced los perdonasse por 
amor de Dios, porque su venida no auia sido para 
dalli^ enojo, sino para semille y a uer de como es- 
tauo, y a oír niissa, porque auia dias que no la 
oV'^ri, y pedille por merced los dexasse estar en la 
villa, por algunos dias, porque no podian estar en- 
tre los yndios, y que después se tornarían a do el 
mandaua. El theniente Francisco de Almendras 
disimulo con ellos y los dexo estar, porque se lo ro- 
garon con muchas caricias y lastimas, }' porque 
también fueron hechados de Manga ciertos vczi- 
nos de los principales que yntercedieron y rogaron 
por ellos, desculpandolos mucho, el qual les con- 
cedió licencia para estar diez dias, y no mas, que 
fue su muerte. Aüida esta licencia para que pudií.- 
^íí estar en la villa, por compassion que el the- 
'^ícntetuuo dellos, y viendo ellos que ya t<nian 
oportunidad para passar adelante con lo platicado 
y poniéndolo todo por la obra abiuando v dando 
"'' íil negocio, hizieron lo siguiente. Primara - 
'^^^ ^Tibiaron a llamar a Francisco Xír^ral, l>i< 



Alonso Pi?rez Je Ksqiiiuel. 

ura, Diesío de Ribadeni'vrr;, 

tárate, Francisco Hernández, Alon- 

lys Perdonio, Pedro de Mendieta 

|)n, con oíros pocos, que eran muy r¡- 

ps hombres. Venidos que fueron a 

2 Mendoza y auiendo entre si ha- 

Le delante de los alcaldes liordtna- 

cno y Alonso Pérez Castillejo y de 

mto, se acabo de concluyr el nego- 

ra y como se auía de hazer. Y por 

ñas tiempo, que se podría otra vez 

íuera peor que lo passado, se con- 

o matar a Francisco de Almen- 

cnidero, eu su casa o en la ygle- 

ambien a dos criados del comenda- 

I Pigarro, llamados Hernando Cornc- 

■rnandez, que siruian de chismeros 

o se concertó vn viernes, ya muy 

s y razones que mouieron aesios 

Iprender o matar a Francisco de Al- 

i: primeramente, por lo que tocaua 

|Dios nuestro, ca le acriminaron que 

i" bereje que sentía mal de la fee, y 

lilabras mal sonantes que auia dicho 

n mas, a lo que tocaua a la fideli- 



269 

los vezinos beneméritos de alli los repartimientos 
de yndios que tenian de encomienda de los Gouer- 
nadores passados. Yten, que era muy soberuio y 
arrobante y de muy peruersa condiscion y endia- 
blada furia y que trataua mal de palabra y de obra 
a todos los vezinos honrrados y a los hombres de 
^*^i^í por cosas liuianas y de poco momento, listas 
cosas se dixeron y acriminaron al theniente para 
que Con mas prompta voluntad y con mayor efíi- 
^"^cío. y furor se hiziesse y effectuasse lo que se 
^*iia hordenado, y alli se prometieron los vnos a 
los otros de guardarse toda fidelidad y secreto 
qual i^s conuenia, y todos lo juraron en manos de 
*^^ íilcaldes hordinarios, lo qual se assento todo en 
el libro de cabildo ante vn escriuano de Su Ma^es- 
tad. De manera que acodas estas cosas no íaltaua 
^^Ho ponellas por la obra, y con estas platicas y 
conciertos se fueron a sus casas lleuando en la me- 
^i^^ria lo que auian de hazer el domin(»o venidero. 
Luego secretamente comentaron de aderest;ar 
las armas que tenían para diuersos effectos, y te- 
nían ya hecho vn estandarte quadrado, de buen ta- 
n\afto, como adelante diremos, y en el entretanto 
se buscaron mas dineros, que son los neruios de 
lajruerra, y mas amigos para que les diessen fa- 
l>or y ayuda en el presente negocio. 



V^i\rilULU AAXl 

DE COMO EL CAPITÁN DIEGO CEXTEXO Y 
DOCA SE ALEARON CON LA VILLA DE 
NOMBRE DE SU MAGESTAD, CORTANDO 
FRANCISCO DE ALMENDRAS, Y DE OTRy 
PASSARONEN ESTE MEDIO TIEJ 



No era ya tiempo de dilatar ni alai 
este negocio, sino passar eon ello n 
antes que otra vez se supiesse, o por \ 
sse algún estoruo; assi, el domingo 
amanesciesse, con dos o tres oras, 
los del cabildo y otros muchos vezino 
habitantes y otros, en casa del capitar 
teño, que para ello fueron todos llai 
pues que se vieron juntos y congregac 
ya la suerte, ya que esclarescia saliei 
la casa sin bullicio alguno, y como < 
ellos platicado fue la tercia parte de 
prender a Francisco de Almendras, y 



ninc f 



110f/~\ 



r^ rt ^ rt c /A . 



J _ TI - 



271 

tensión que tenían, y llegaron a las puertas, que ya 

^5itauan abiertas por los de casa, y Lope de Men- 

^CK;a se quedo en ella[s] con hasta doze hombres 

Por guardas, porque nadie entrasse a dalle fabor 

>" ayuda mientras lo prendían. Dieg^o Centeno, no 

Parando allí, se fue derechamente adonde estaua 

^í'ancísco de Almendras, el qual se acabaña de 

^^antar de la cama, v assi como el theniente le 

^ído entrar armado, le pregunto diziendole: ;Que 

J^^íere, señor Diego Centeno? ¿que ay por acá tan 

^^ mañana?; y el respondió, no sin alguna turba- 

/^^> de como en aquella ora auia sabido por muy 

'^^to que el Visorrey tenia preso en la cibdad de 

^^'t:c a Gonzalo Pí^arro con todos sus capitanes, 

^^ crierto ardid que le hizo, y que toda la tierra 

^^^^^xaa por Su Magestad, y que mirasse lo que ha- 

^*^ <^ pretendía hazer en aquel casso tan triste para 

toclc>s. Francisco de Almendras oyendo esto se 

^^^t>oen gran manera, lo vno por ver demudado 

•^^ avíelo contaua, y lo otro, que era lo principal, 

^^ ""^isma nueua que traya tan mala para el, por- 

quo tuuo creydo que después de muerto Gonvalo 

í*>^^rro que todos aquellos que le auian seguido no 

P<H3ian en ninguna parte parar en bien sino se da- 

^^^^ al seruicio de Su Magestad. En esto entraron 

^^^ Cubito los hombres que con Diego Cíntcno 

^'''^H ydo, y como vieron pasmado a Francisco de 

"Cendras y por no perder tiempo arremetieron 

^* y se abracaron fuertemente con el. Y comon- 

^^ti a dezir con gran furia y ruydo: /preso, prc- 



A>oy Su Magestad y por el Visorrey que esta en 
^*^dad de Quito!; los quales todos trayan las 



ípaiiai y dj;;as iicsciiu;iy nadas y los are 
n las manos puestos a punto para tiralle si 
"endiesse. Francisco de Almendras, queri 
efíender con buenas razones, pues con ob 
odia, dixo a los prendedores que lo dexass 
yessen. que el haría todo lo que el Sertor 
:enieno quisiesse; [mas] no le aprouechc 
ue no le quissieron oyr, antes le aprisíi 
luy bien y le díxeron que pues el no auia c 
dmítJr los ruegos de los buenos del pueb 
or tal casso no auia de ser oydo, y con < 
poderaron luego de las armas y dineros 
ue tenia en su recamara. En este comedio 
ilsma hora y punto prendieron a Diego II 
fz en su casa, que estaua muy descuydadi 
ucesso, y a Hernando Coruere no le ha 
uc fue auissado vn poco antes, y assi se ew 
ue no tuuo lugar de auisar al theniente, i 
je;;o supo destc secreto. Assi como Franc 
Umendras fue preso, luego comen<;aron lo 
res que cstauan en la puerta de la calle co 
e Mcndoi,a a dezir a grandes bozes: ¡viua 
viiiu el rey y Diego Centeno su Capitán 
al, y mueran traydorex y crueles tiranos. 
is hozes y ruydo de los arcabuzes que d; 
on, y al repique de las campanas, signirüc 



273 

ivviisj^iQ acudido ya muchos, estendio luego vn es- 
ta.ncisrte quadrado y de buen tamaño que cstaua 
^^ v^na asta, que los dias atrás auiun hecho secrc- 
^^TTi^nte, que era de damasco carmesí con las ar- 
^^s ymperiales, y se contenia a la redonda dellas 
^ ^ ^pitaphio o letrero, de letras gruesas» que assi 
^^zia: Por mucho que se combata^ al fiti vence y 
^^^atn. Pues estando ya en la puerta la gente que 
^^cho tenemos, congregada, salió a ella Diego 
^^nteno, a los quales hizo una breue platica en 
«Onde les declaro la causa y razón porque auia he- 
cho prender a Francisco de Almendras, diziendo- 
l^s qyg ej-a por mandado del Visorrey, que tenia 
P^'cso a Gonzalo Pigarro en la cibdad de Quito. Y 
P^í" otra parte les commouio y persuadió a que to- 
^^s ellos le siguiessen de buena voluntad y sin pe- 
^^dumbre alguna, pues todo esto que se auia he- 
cno era seruicío de Su Magestad, y comento a de- 
^""- /libertad, libertad! porque todos la desscauan 
P^*" no ser mandados de Francisco de Almendras 
^^^ tan cruel y soberuio era, y ellos se holgaron 
^^ todo esto y lo dieron todos por bien hecho. 
^^^go que esto passo, Diego Centeno torno a en- 
^^T a uer a Francisco de Almendras, que lo tenian 
*^^^>> aprisionado, entre los quales dos passaron 
S^^ndes platicas y porfías y alli se dixeron las ver- 
^^^s, que Seria gran prolixidad relatallas, y to- 
¿^ los que se hallaron presentes se amohinaron 
^^ Oyr tanta y tan larga platica. Al cabo desto, 
li^^Ro Centeno, por agradescelle lo mucho que 
por el aula hecho, amonesto, requirió y persuadió 
a Francisco de Almendras, diziendole que pues lo 

G. Dt Samta Clara.— III.— 2.* '* 



274 

a por padre y señor, que fuesse General d< 

bucliii empresa, porque todos de vn acuerdo ; 

loluntad le siguirian y siniírian, y que si no li 

|uis5iesse hazer, le cortarían la cabera por tray 

Francisco de Almendras, desque ovo esto fui 

grande el enojo y pesar que rescibio contr; 

o Centeno y contra Lope de Mendoza, y tem 

liando un poco la furia que tenia, y vuelto haci: 

s dos les dixo delante de los que alli estauai 

■cscnles las palabras sfífuientes. No tuue creydo 

aun entendido, que vosotros cometierades tai 

:m liiiiandad contra mi persona en prenderrai 

mo me prcndistes, teniéndoos como os tenia poi 

a hijos y verdaderos amibos, amándoos como ; 

mismo, como por la obra lo aueis visto; aunqui 

|l Gouernador mi señor me mandaua por su can: 

a muchos de vosotros cortasse 1 



275 

<^^ir mi señor, ni alguno desús capitanes, no están 
pi^esos, sino que vosotros pretendéis o queréis ha- 
^^r algunas nouedades y trauesuras para venera- 
os cío vuestros enemigos, que no para scruir a Su 
' ^Sestad, ni al Visorre}-, como dezis, ruc^, esta- 
^^ todos en seruicio del Re\' nuestro señor. Mi- 
^^ todos lo que hazeis, no os engañe el demonio 
- i^o Os salga al reues de lo que tenéis pensado, 
MUe Creyendo que acertáis lo herrareis, espeoial- 
^nte si pretendéis reboluer la tierra por vuestros 
P ^Piosyntereses, porque tengo entendido y aun 
3''clo que no saldréis con la demanda, porque 
^^^tiernador mi señor os sabrá pedir desto es- 
^hi4 cuenta y os mandara muy bien castigar 
^^ a hecho a otros. Mas dexado esto aparte, 
'Xo se auia de dexar, veamos porque vssai^ 
^^5"*^ contra mi tan grande yngratitud y dcsco- 
^'^^iento, pues aueis visto en mi ^1 ^1 amor 
^" Srande que siempre os he tenido, como vos- 
^^ lo sabéis muy bien. Y si quisierdes ser 

Vngratos y desconocidos a tanto bien como 
vo 
^ ^s e hecho, hazed de mi persona y vida lo 

^ ^ C|uissierdes, porque j'O ciertamente no nc- 

V^^ la fidelidad y seruicio que deuo tener al 

^^^mador mi señor por quanto auer ay en el 

^^ndo. Diego Centeno, oydas las palabras de 

*'^^íicisco de Almendras y entendidas sus razones, 

quissiera muy mucho soltalle luego y dalle por li- 

^^^ por tantos benefficios como del auia rescebi- 

"^* y desterralle solamente de la villa por agradar 

^ '^ ^'achado: iarn graiuU. 





276 

contentar con esto a sus amigos, que muchoí 
nia en ella, y assi lo pusso en platica con los de! 
ibildo y vezindad. Lope de Mendoza, Diego Lo 
íz de Zuñiíía, Pedro de Mcndicta y Alonso Pere? 
ü Esquiíiel, con los demás arriba nombrados, nc 
aissicron passar por lo que Diego Centeno Icí 
lía dicho. Antes le persuadieron que este negó- 

lo dexasse y se eximicsse del, paru que el al- 
ilde hordinario Alonso Pérez de Castillejo (1) hi 
esse justicia del, que el le mandaría cortar la ca^ 
;i,:i por traydor al rey y por auer muerto contri 
■da justicia a Don Gómez de Luna. Diego Ccnte 
3, por no le ver corlar la cabera, fue a la caree' 
le torno a requerir y a persuadir liiziesse lo qut 
■ suplicaua si quería escapar con la vida, porque 

1 iilcalde se la quería quitar por justicia, y que nc 
iiisicss^ morir con tanta ynfamiay deahonrra. \ 



277 



lr:B- ,^fc.^ iglesia. También le conffi^caron lo^ b'enis qje 
t<-^ »"^ i ^» que fueron muchos, porque era asaz ríe-», y 
Ifcí^ t <zz>maron la mucha moneda que lenia iv^nia para 
e «TTM. "l:z>¡alla al tirano; y desta manera taíloci*» este 
iv <:!> «nr^bre abiltada é ynfamadam-jni»? pr»rq*j': era 
Í2C" x~i^^- ^mn seruidor de Gon<;alo Pi^arro. ma> que de Si: 
>I-c^ i_*;estad, aunque murió conft'essaJo. En tin. -i el 
C1.XJI. m asiera, fuera uno de los señalados hombr-:S q\: : 
^X'\r i ^ra en las tierras del Perú y t^anara irran hon- 
y reputación ante Su Ma^^estad; mas el cieiro 
sigue al ciego no es mucho que entrambos cav- 
en un hoyo, y por el se puede dezir: >/ Muritia 
^ó, tómese lo que se ¡talió; y a Díei^o Hernán - 
ahorcaron porque era malsín y chismí^ro ma 
^'^^ del iheniente. Concluyda con o-ta miiL-rte d»- 
^^ncisco Hernández, luetiro Die;^o Centeno. \ i^n- 
^ ^Ue no auia quien le estoruase en lo que quisie- 
^ hazer, porque todos los que al I i e>tauan eran en 
*^bor y ayuda, pues se auian puesto bucnamen- 
^^ebaxodel estandarte Real, nombro iu»_— o.como 
^^'ieral, por capitanes a los si;;uientes: Prinvjra 
^^t^ tomo para si todos los hombres d»j a caua- 
^ ^Ue estañan en la villa. Yten, l'^ancisco Xcural 
**^ ^^pitan de arcabuzeros. Yten, D¡ei;o d-j Kiba- 
^"^^Vra fue capitán de piqueros; Alon.v> Carnario 
^^ alférez mayor; Maestre de campo fue Lope du 
^^cio<;a; Sargento mayor Hernán Xufiez de Se- 
^^'"^; y assi se nombraron otros ofticialtrs y man- 
^'^^ 3 que se requerían para el excrcito qur íor 
"^^Uan. Nombrados a estos por capitanes y otfici i 
*^^i Ixiego Diego Centeno se fue por la po^ta con 
ciertos hombres de a cauallo v arcabuzero.^ A la- 





278 

dt Porco a prender n Pedro de Soria, ma- 
mo dt:! Comendador Hernando Picarro, y 
y;i estuvicsse de ello aiiissado se huyó; mas 
tomo en las minas toda la ftente, armas y la 
^uc pudo hnltar, y luego dio la buelta para 
:i. Con la llegada del General Diego Centeno 
libaron de ali;ar los pensamientos a cosas 
Itas y embiaron luego a los pueblos comar- 
a llamar a lodos los soldados que andauao 
loH vagabundos, los quales vinieron de bue- 
la y se les dio gran socorro de la moneda del 
de la que ellos tenían y auiaii tomado a par- 
ca. Por otra parte mando apregonar guerra 
y sanííre y campo franco contra Gonzalo 
o y contra todos sus capitanes, nomhrando- 
; ci-^maiicos y iraydores, y para effectuar 
<ñ L-apitanes hizieron sus vandera^ y nombra- 



279 

que hizo fue a casa del theniente Pedro de Fuen- 
tes para lo prender, porque era uno de los minis- 
tros de Gonzalo Pigarro, y no lo hallo en su casa 
porque dormía aquella noche en la possada de una 
muger su enamorada, y auissado de lo que passa- 
ua en la cibdad se escondió de veras en el monos - 
terio del Señor Sancto Domingo. Lope de Mendo- 
za se fue luego de casa en casa de los vezinos y 
sin ruydo alguno prendió a muchos dellos, a los 
quales Ueuo a casa de Diego Orgoñez y los ence- 
rró allí en vna cámara grande hasta que amanes- 
ciesse, y después de amanescido fue a los ver a 
todos, llenando consigo a sus arcabuzeros, y se pu- 
sso a la puerta donde estañan detenidos. Hablan- 
do con ellos les truxo a la memoria las tiranías y 
crueldades de Gongalo Pivarro, y como auíendolc 
dado algunos regidores el pie se auia tomado la 
mano, y de como auia ahorcado a Pedro del Bar- 
co, a Juan de Saauedra, escriuano, y a Martín de 
Florencia, y que no contento con esto auia ydo 
con mano armada contra el V'isorrey a la cibdad 
de Quito hazlendole mortal guerra. Allende desto 
les dixo de como auia nueua muy cierta y verda- 
dera que el Visorrey auia vencido a Gongalo Pi- 
Qarro, que auia dado vna noche sobre el y lo tenia 
preso y a muchos de sus capitanes y soldados, 
ecepto Francisco de Carauajal, que se le auia es- 
capado, el qual se venia huyendo al Cuzco con 
cierta gente, y que venia Don Alonso de Monte- 
mayor tras el y que era menester salille al encuen- 
tro para lo prender y dallo en manos del \'¡sorrey. 
Para hazer esto les pidió armas, cauallos y los di- 



280 

iros que tcniiin para hazer mas íjcnte, y 
31- no los dar se escusaron diziendo que no 1i 
ian porque los nuian gastado en scruicio d 
[agesiad quando se rebeló Gonzalo Pi<;ari 
rimera vez. y que al presente se hallauan 
obres y faltos de dineros. Entonces Lope de 
ota los amenazó terriblemente con la mu 
iziendoles que si buenamente no le dauan to 
loneda que cada vno dellos tenia, que jar: 
intos y quantos que los auia de quemar I 
entro de la casa. Viéndose los vezinos tan ; 
idos de la furia y braucza de Lope de Men 

supieron que se liazer, mas de que al cab 

1 postre se concertaron con el porque no fm 
uemados, y fue desta suerte y manera. Que 
:irian de lo poco que tenían, con tal cond 
ue ro los lleuassc consigo a parte ninguna 



281 

Mendoi;-ja_^ viendo el estoruo que auia y conside- 
rando ci^Tji e era mejor partido tornarse por do vino, 
\o hizo 5:i.:ssi y saliéndose de la cibdad se íue por su 
camirio ¿i.delante, el qual yua jurando que desta 
hecha 11 c> auia de dcxar pitarra en toda la tierra 
del P^r VI que no lo allanasse y quebrantasse, a pe- 
sar de rviynes. Yendo por su camino encontró con 
el Oeneral, que le venia a hazer espaldas, el qual 
se holgc> del buen suceso que auia tenido, los qua- 
les todos se boluieron a la villa de la Plata, en don- 
de dieron muy auenta jadas pagas y socorros a los 
soldacios que no auian recebido paga, de que se 
marauiliaron de su gran liberalidad. 



CAPITULO XX xa 

fmo alonso de toro, theniente de goníal- 

1 es la cibdad del cuzco, sabtrxdo s 

;nto de diego centeno v lope de mendoc; 

'gente para vh costra ellos, y de lo Qir 

a A SL's CAPITANES V veziNos v soldados 



fcluy yjande íue la fama que luego sonó por mi^^ 

-sas panes [de] todo lo que Diego Cen ^ 

j y Lope de Mendov^ y los demás auian hecho_ ^ 

en la villade la Plata como en lacibdad deAre — " 

)a, por lo qual muchos thenicntes y capitanes de^ 

[ran o que residían en diuersos lu-jares esluuieroi^*- 

i, y por otra parte esta- -^ 



<^^ ti xiiia en la cibdad del Cuzco en nombre de (ion- 
c.'í- X o Pigarro, que le auia dado este car<:o por ser 
ÍKJ^- Tmbre valeroso en la tierra y vezino desta cibdad. 
Tc:z> mole la nueua del algamiento de Diei^o Centeno 
al ^Die de ochenta leguas de la cibdad, fuera de su 
ja TK — ásdicíon, que estaua en vn passo que se dize de 
T^3^^ -M-ama y Bombón, por mandado de Gonzalo Pi- 
Q^ 'MrrOf que se auia puesto alli con mucha gente de 
i.Tuuo creydo el tirano que el Vísorrey auia 
jr a la cibdad del Cuzco por el camino de la 
5^^»ra quando se yua retrayendo por la cuesta de 
^^Pi .3[as, y por esto embio a mandar al theniente 
^-lonso de Toro que se pusiesse en este paraje pa- 
^^" <íeffenderle que no pasasse adelante, y como 
^**Po que se yua derecho á Quito se boluío al Cuzco 
^^^ determinación de yr contra Centeno. Pues lle- 
S^^cío a la cibdad « luego determino de apagar este 
*^ brauo y terrible yncendio con todas sus fuer- 
^^^1 o morir en la demanda, y para hazer esto 
*JUnto el cabildo y con acuerdo de los regidores 
^íUen^o de conuocar y hazer gente que bastasse 
^^''a desbaratar los conceptos y designos de Die- 
^^ Centeno y de sus aliados. Tuuo entendido Alon- 
^^ <le Toro que desbaratados a estos hombres y 
^^n castigados, que después no auria ninguno que 
l^^sse tan ossado de leuantar cabera contra Gon- 
^^lo Pi^arro, ni contra ninguno de sus capitanes, 
Parque escarmentarian en cabera agena. Hecha y 
^iuntada ya la gente, que serian hasta doscientos 
^^Idados los que alli conuoco, sin los ciento que 
tmxo del Passo de Tarama y Bombón, que por 
todos fueron trescientos hombres, assi de a cauallo 



como de ynfanleria, estauaii cassi la r 
dcstos soldados mal armados, aunqat 
vno dellos dos o tres cauallos, o mu' 
mando apregonar guerra contra Dieg 
fuego y sangre y el campo íranco. Hí, 
que auia oydo dezir que los suyos plati 
si. dizieodose los vnos a los otros que 
que Alonso de Toro quei'ia hazer ct 
Centeno era muy mal hecha y ynjust; 
denada, y por contentar a los soldado 
gonar lo que tenL-mos arriba dicho, 
vezinos muy ricos }' valerosos en la 
quales diseroo que si Diego Centeno í 
do con la villa de la Plata que lo auis 
bien y con justa causa y razón, pues ei 
a Su Magestad en todo y por todo. Y 
por desiruyr a Gonzalo Pigarro, pues 
iiernador, como se yiititulauacon gran 



* 

h 



28o 

r desde su caSíi a todos los mas principales 
que auia en la cibdad y a todos los capo- 
soldados que estauan hechos. Y venidos 
"on ante su puerta les hizo una platica para 
r la causa de Gonzalo Pi^arro y abonar la 
que pretendía hacer a Diego Centeno y 
a muchos que tenian mala voluntad de yr 
)or ser hombre furioso y endiablado, a los 
lixo lo siguiente. 

tengo entendido, caualleros y señores 
le algunos de vosotros os holgáis de que 
con esta empresa contra Diego Centeno 
rebelado contra Su Magestad y contra el 
idor mi señor, que al presente como todos 
. ha hecho tantos alborotos y daños en la 
n tener licencia ni facultad de su superior, 
ie consta y esta claro que lo que ba hecho 
sido sino por ambición 3' su propia ynten- 
-etenssion, y no para el bien de la tierra 
ruir a Su Magestad^ como el publica y 
lohaze. Y pues que es notorio a todos 
do Gon<;alo Pigarro mi señor Gouerna- 
Su Magestad, y teniendo como tiene 
en paz y en quietud, no es justo que 
desirua ni diga mal de sus cosas, pues 
ora el lo ha hecho muy bien con todos los 
estantes habitantes, y no ternan razón de 
se ninguno de su buen gouierno, pues has- 
no tiene agrauiado a ninguno. Y porque 
do lo que ay, si no lo sabéis, digo que el al- 
> y alboroto que Diego Centeno a hecho es 
lo y peruerso, y por esto con justa causa 



é 





2S6 

y razón y con mejor titulo podem 
para reaistille y casifgaHe y a todc 
andan con el, por justicia, y no pe 
no dellos, pues merescen el castigí 
dades y Irayciones que han comí 
querria que tuuiesscdes en la men 
oblitíacion soys a la amistad que t< 
ul Gouernador mi señor, pues se 
que estáis aquí presentes y por lo; 
seiiies a la demanda que todos les [ 
reuocacion de las liordenan^as q 
irriso, auenturando su persona y vi 
tenia. Y con todo esto no rczcland< 
xos y peligros que se suelen rec 
tiempos, los postpuso por hazer 1 
sseauades, y assi por complazer a 
scruiros en ello tomo el trabaxode 
gestad y gastar toda su hazienda 



287 

^^e lo posseais en paz y en quietud y lo podréis 
^exar de aqui adelante a vuestros hijos, herederos 
y sucesores. Todo esto he dicho a fin que he entre- 
óyelo (1; murmurar, que dizen algunos de mal mi- 
ramiento y de poco juyzio que Gonzalo Pi<;arro no 
^ Oouernador jurídicamente, y que todo quanto a 
^^cbo a sido en gran deseruicio de Su Mao^estad. 
Respondiendo a esto digo que todos aquellos que 
^o dizen y platican carescen de verdadero conosci- 
"diento y no tienen razón en dezir lo que dizen, 
porque el hasta agora no a hecho ni piensa hazer 
<^í>sa alguna contra la fidelidad que deue a Su Ma- 
?^estad, ni el se a declarado hasta agora en cosa 
^^g^vina para que perjudique a su honrra y fama. 
Porque quando el se partió desta cibdad a suplicar 
^e las hordenangas, al tiempo que el llego a la cib- 
^^d de los Reyes ya la Real Audiencia auia preso 
^ Blasco Nuftez Vela hechandole fuera de toda la 
tierra. Y llegado que fue, luego los señores Oydo- 
res por Audiencia Real le nombraron por Gouer- 
"^dor en nombre de SuMagestad, para que los 
"^ffendiesse y amparasse de la furia y braueza 
^ Hlasco Nuñez Vela que los queria llenar por 
J^^^'^a a la ynsula de Taboga o a la ynsula de la 
^'^u. Por donde parejee y consta no auer hecho 
^^ alguna, pues no se hallo presente quando 
Pi^endieron, por donde se le puede ymputar 
^^fidelidad, porque no tuuo en esto culpa al- 
^*^«^. También quando dende a poco fue con- 
felasco Nuñez Vela a la cibdad de Quito fue 



tr^ 



' Ms. inire he ojrdá. 



porque los Oydores de Su Magcs 
daron por Audiencia Real y con pr 
para ello Je dieron, y el mismo Oy 
pidió íaboi" y ayuda y entrambos f 
buenameme a Blasco Nuflez ^'ela si 
tierra y no la anduuiesse ynquietan 
borotos que hazia, y no fue a otra c 
Oydor Cepeda, con ayuda del Goiie; 
requerido y llamado por el le (1) hiz 
los términos desta tierra ¿que calp: 
que juicio cabe que lo que hizo por 
presidente y Oydores digan que ti 
aucr obedescido a la Real Audien 
digno que se le hag:an grandes y sefl 
des. Todas estas cosas os lie traydo 
.1 lia de que sepáis todos que tcnemc 
que ¡uridicamcnte íjouierna la tierr 
mos obligados de poner nuestras p' 



289 

--'^''e'quipa y robaron y tomaron por fucrga el the- 

^^^oque tenían los vezinos, queriéndolos quemar 

^'**ios dentro de \Tia casa, que todas estas cosas no 

^oti dignas de callar, sino de muy bien castijíar. 

-^^si que nadie ande de aquí adelante en cuentos 

^^ ^n porfías, diziendo si fue bien hecho o mal he- 

^Ho lo que Diego Centeno cometió contra el Rey y 

f ^ Gouernador, porque me dará gran pesar y eno- 

^^» porque bien sabemos que es tra\'cion y i^ran 

'^^Idad la que cometieron en matar a Francisco de 

^^^lYiendras que los queria y amaua mas que a sus 

^*"Op¡os hijos. A estos tales se an de casti<íar como 

^ ingratos y desconoscidos, por dos razones: la 

^"'^ '^ , por traydores al Rey y reboluedores de la tie- 



> y la otra por patricidas, que mataron a su 
*^^»iiente que les era verdadero padre y scfior, 



por no les quitar las vidas dissimulaua con 
^'*^<:>s;mas como maluados hombres, no mirando 
^'^^fD, sino que distraydos de la razón» hizieron la 
^*^^ldad que hemos dicho. Por tanto yo determino 
^^^ 3'r contra ellos para los castigar, y assi en nom- 
'^^ de Su Magestad y del Gouernador mi señor os 
^ndo y requiero, y de la mia os amonesto y ru« - 
% que miradas estas cosas os apercibáis lue;L;o 
que vamos contra estos traydores enemit^os 
la paz y perturbadores de la tierra. Porque el 
que se uviere de hazer en ellos sea exem- 
T, porque otros escarmienten en cabera aireña 
enmienden y no se atreuan hazer mas dessa 
os y males como estos mal yntencionados lo han 
ho. Con esto acabo su platica tan prolixa, y los 
:inos y soldados que presentes estauan, como le 

^•o« Santa Claba.— III.— a.* ^'J 



H 

V 



( . 



1 


4 

290 

tenían tonoscido ser hombre de m. 
furioso, desabrido y muy súpito en j 
auia ahorcado desn Uñadamente a ci 
por liuianas cosas, no le ossaron i 
cosa alguna, antes aprouaron por 
que auia dicho, para lo qual le o 
personas, vidas y faaziendas para yi 



CAPITULO XXXIll 

^^ COMO ALONSO DE TORO, THENIENTE DE LA CIBDAD 

^^t. CUZCO, SALIÓ CON TODA SU GENTE CONTRA DIEGO 

^^XxHnO y LOPE DE MENDOZA, QUE ESTAUAN EN LA 

^^^A. DE LA PLATA, Y LOS DESBARATO, HAZIENDOLRS 

RETIRAR POR VN GRAN DESPOBLADO 



Considerando Alonso de Toro, por conjecturas, 

^^^ la breuedad del casso le auia de dar la vida y 

^onrra y ponerle en gran reputación en venctrr 

'^^atar a Diego Centeno y a Lope de Mcndova, 

^ ^io mucha priessa de salir de la cibdad, como 

^^sso lo requería, antes que otra cosa suscc- 

*^Sse, y con esta determinación mando a sus ca- 

*^'^^nes y soldados se fuessen al pueblo de X'rcus, 

^^^ esta siete leguas de la cibdad, y ellos lo hizic- 

^^ ^ssi. Los c^itanes que se nombraron y se cli- 

^^^'On para esta jomada fueron Pedro de Villa- 

^tifi y Alonso de Mendoga, y Maestro de campo 

•^ ^ "Thomas Vasquez, cuñado del mismo Alonso de 

^**0;y assi fueron nombrados otros oíticíales v 

^OcJones que para esta dicha empresa eran 

^^^sarios. Ya que uvieron todos salido, estuuic- 

, '^ ^n el pueblo de Vrcus algunos dias a^^uar- 

^*^^o al dicho Alonso de Toro, el qual, viendo 



1 


¡a ninLiun solJaJo en la cibdad fS 
L-on los qiR' auian quedndo con 
laftar, y aquella tarde llegó eon !■ 
1 pueblo, mostrando buen semblant: 
dellos bien rescebido. Lo prime* 
n llegando fue hazer otro dia reser 
le tenia, y halláronse que auia tre- 
es de a cauallo y arcabuzeros y p 
esto embio luego adelante sus e 
oles y de yndios, para saber done 
D do Centeno y Lope de Mendoi;a, 
e haziun, ó si vcnian contra ello; 
LLTcito se dczia; a los quales dio pe 
se quitaría de aquel lugar hasta qu 
n o le escriuiessen por la posta 1 
absaua. Las espías fueron y estuuic 
de lo que conuenia, y como el tht 
icse tardauan mucho sin le embia 
. se estuuo quedo por algunos dia 
ido, con mucha pena de no saber d 
|ue hazian por alia. La causa y razo 
a fue que como los yndios del gra 
•iciessen el partido de Diego Centén 
is espías boluer, ni embiar carta i 
\o, porque no fuesscn descubiertos 
ian luey,o, porque esta prouíncia de 



293 

tassen y viessen que papeles tenia, y que si algu- 
nos fuessen a suexercito le[s] faboresciesscn y le[sj 
Viessen todo quanto uviesse[n] menester para el 
^annino y le auisassen luego dello. Como Alonso 
^^ Toro no podia saber ciertamente lo que passa- 
^a en el real de Diego Centeno, estaua puesto en 
Sran perplexidad y cuydado, y assi se mandaua 
^'^lar muy bien porque los leales no diessen vna 
^ocUe de sobresalto sobre ellos y por casso for- 
^Vto los desbaratassen. Ya que auian passado al- 
'^^^íios dias, y por concluyr lo que tanto el df.ssc;uia 
^^*^bar, mando prestamente aK^ar su cxercito para 
^.^* contra Diego Centeno, con las vandcra?> irc- 
^^ aleando por el ayre, y lleuaua consigo cit-nto y 
-^ ^ynte arcabuzeros, cient piqueros y ochenta d^r 
^s. cauallo bien armados. Diego Centono i^ nia 
>^^^henta arcabuzeros, ciento de a cauallo y rj'üio 
^^ veinte piqueros, de manera que lo que nia> i on- 
^>^ ^nia al exercito leal y lo que hazia al ca>-o r íí t 
^r la batalla era la arcabuzeria, la qual t'-nia rna-í 
lonso de Toro que los leales, y assi tt-nia --p' - 
^n^a de conseguir la vitoria. Para <>to \)'v-i<) 
enteno y Lope de Mendo(;a se abroquí-laum ^y :i 
justicia y la razón que tenían, por amparo \ hro 
uel, para con ellas alcanzar la vitoria (ontra -w-, 
ortales enemigos y contra todos ac|Uíi!o-. r^w 
ndauan fuera del seruicio de Su M;i;^í*>ta 1 tiran. - 
ando la tierra. Allende de todo esto ií/i.iri ; .^ 
on ayuda de Dios y con el nombre á<:\ v v ■. » ■\'\ 
e prosperidad en prosperidad y de hj- n mi u^'■y>'. 
anando toda la tierra y quitándola de ¡a-> iw.^w. 
e los tumultuarios v crueh-s tirano-. • onio lo 






uallo y ¡ircabuzcros. Alonso de Toro llego dend 
ii cinco dias que esto passo, ¡unto a la villa, y e 
lando a medio quario de legua de alli enibio veini 
hombres por corredores adelante, y el se fue í 
poco a poco iras ellos con los demás, y los corr 
dores llegaron a vn llanito que esta junto a la cas 
de Pedro de Mendieta. Mirando los corredon 
por vna calle adelante que v:t derecho a la plaí 
vieron a los leales que estañan puestos en esqu 
dron con las vanderas tendidas que estauan tr 
molcando al viento, los quales estauan aguarda 
do a sus enemigos, lo qual visto se tornaron a f 
c.-jpiían y le dixeron lo que auian visto y recono 
cido. V como vido Diego Centeno que ninguno í 
los coninirios se le auia passado y que los corr 
dores se auian huello, no haziendo casso del ñor 
hri' df Su Majestad. Uiuolo pormala señal [yj cr 




• 

**ndauan con Die^o Centeno, como visónos no sa- 
bían lo que passaua en la tierra [y] tuuieron crcy- 
^<^ serassi lo que les dezian, y con esto se yuan 
^^ buena gana con el; y los otros que eran mas 
I^ I áticos y sabían lo que passaua se huyeron al<!;u- 
*^^s dellos y se fueron al exercito del tirano, en 
^onde fueron muy bien rescebidos. Alonso de 
^^oro, caminando con aquella borden y concierto 
^vial conuenia, llego junto a la villa creyendo ha- 
**^ria en ella a sus contrarios para darh-s batalla, 
^^mo sus corredores se lo auian dicho que lo es- 
^^Uan aguardando, por lo qual yua animando y 
^ Cortando a los suyos a bien pelear animosamen 
^^- Yendo mas adelante le salieron áv traues mas 
^^ diez arcabuzeros que venían huydcs y se lúe 
^^n a poner en manos del theniente Alonso de 
^^ro, V allí le dixeron como Die^o Centeno con to 
^os sus capitanes y soldados se yuan huyendo por el 
^^niino del rio de la Plata, de lo quil le pcíso ^ran- 
^emente porque assi se le fuessen. Y(índí> par.i 
entrar ya en la villa encontró con otros diez sol- 
^^dos de a cauallo y arcabuzeros que le certiflica- 
^^n todo lo que los primeros compañeros le auian 
^^ho, y con esto entro en la villa con toda su 
*^ntesin tener ninguna contradicion en eila. TJe 
^^^ Alonso de Toro sus estandartes y vaade.as 
^^idas tremolcando por el viento, yendo al >on 
^ ^^>s alambores y en muy buena y Licntii borde 
, '^^acomo si fueran hombres victoriosc^^, y >e 
^^^n todos a poner y hazer alio en medio de la 
.^s junto a la yglessia mayor, en donde e^tu- 
^"^n muyeran rato parados. 



T.AS COSAS OLE EL BRAUOSO ALONSO 
(I VLANDO LLEIIO A LA VILLA DE LA 
!'l ES SALIENDO DELLA SE BOLUIO A L 
. CUZCO, EN DONDE HIZO OTRAS Ml'CÍ 
KRSAS COSAS EN SERUICIO DE GONZALO P 



Assi como llego Alonso de Toro a la v 
l^l.ita hizo alto en medio de la pla^a con 
;;xn[e, y antes que se apeasse mando a 
1 iciJorcs que con gran presteza y mayor 
ci.i luessen en seguimiento de Diego Ce 
Lope de Méndoga para que víessen que 
lleu:iu:ia, o si tenían en alguna parte asseí 
campo, para venir después vna noche a d: 
i!. En el entretanto que los exploradores 
a vt'i* ti exercito Centenario, el se met 
yglesia mayor a encomendarse a Dios, c< 
nos de a cauallo y a^cabuzeros. estando 
parado ol esquadron en la pla<;a. Los cor 
fueron v viniernn ^— •■>-■ ^~ - 



— * -* T~^^ Jr Mendoza con los suyos se yii:in Jrr( rho-^ 
■ '^ ^ i~ io de la IMaia, entrada qiK- llani:n*on d( 1 ( .(>- 
'^^ ^ " "^^ nailor DieL;o de Rojas, y sci;"un dezian auian 
* - v_--aminar dias y noches sin parar hasta alcanzar 
<=>«^i <j el fardaje y bastimentos que auian embiado 
■^^^^^lante los dias passados, mandando á los solda- 
^^=^ que 3'uan en guarda de todo esto que camina- 
^n quanto pudiessen sin parar. Creyendo Alon- 
' <3e Toro ser assi, determino de descansar vn 
^^ , porque sus soldados venían cansados y bien 
ligados del largo camino que auian traydo, y 
cauallos matados y desherrados, que auian an- 
^^clo en pocos dias mas de ciento y veinte leguas, 
^^ esliendo de la yglessia se fue a las casas de Die- 
^^^ de Centeno, en donde se apossento, que la ha- 
^^^^ despoblada. Desde la puerta mando al luriel y 
Lpossentador Juan Rodríguez y Alonso de Aedo 
1 Maestro de campo Villacastin que apossent.i- 
[n] bien a los soldados, y deshaciendo el esqua- 
n fueron apossentados en diuersas casas, que 
i a muchas vazias, a la redonda de su General. 
i comentaron Alonso de Toro y sus capitanes 
y soldados a descansar porque auian andado mu- 
clio en pocos dias y en el camino passaron muchos 
trabajos de frío y comida, porque toda esta prouin- 
cia de Atún Collao es frigidissima, como adelan- 
^^ airemos, y los 3'ndios auian alegado todos los bas- 
^''íientos por mandado de Diego Centeno. Aquel 
'^ ^\ie descansaron los soldados herraron bien 
^ ^auallos y adobaron bien sus sillas, y tomando 
. '"^ día por la mañana en las alforxas lo que auian 
^Omer por el camino salieron de la villa y co- 



1 


300 

meacaron de seguir a su General, qu 
lio la delantera, los qualcs como yua 
yuan redoblando las jornadas por al 
k'ales. Mas como Diego Centeno y lo 
ik'uadogran ventaja en andar, que a 
do mucho en cauallos descausados, i 
ron alcanzar por mucho que anduvic 
les entraron mas de cinquenta legu 
por el gran despoblado y no los pu( 
íar. Por esto algunos soldados de Al 
se boluieron del camino y se viniero 
porque se les auyi acabado la poca 
auian llenado, y porque también por 
ron no auia agua sino unos \agueis qi 
go Centeno auian emponzoñado con 
i-osMs que auian hechado dentro. Rl 
ynconutjnientcs con olrosque se podr 
fii Ikuar aquella gente poraqueldespi 



301 

chos bastimentos necessarios para el sustento de 
los soldados, porque determino de aguardar allí 
por algunos dias a Diego Centeno y a Lope de 
Mendoza, para ver si saldrían del despoblado. 
Como uviesse estado por algunos dias y viesse que 
Diego Centeno no salia con los suyos a cabo de 
tanto tiempo, y creyendo verdaderamente que se 
yuan al rio de la Plata, determino de boluerse a la 
cibdad del Cuzco. La causa porque se boluio tan 
P^^sto fue porque auia dias que no sabia niní> una 
nueua de lo que passaua en el Cuzco, por no le 
auer escripto su cuñado Thomas \'asqucz, que 
desde el camino le auia hecho boluer, ca le auian 
^f^^ipto ciertas espias y amigos suyos como la 
ci Ociad estaua de mal arte, que ciertos vezinos dc- 
*^ la querían alborotar y que se querían yr al 
^'^'^po de Centeno. Al tiempo que Alonso de Toro 
^ ^Uiso partir de la villa nombro por thenientc de 
V^^^rnador en nombre de Gonzalo Picaño al ca- 
P'^*in Alonso de Mendoga, que era hombro valc- 
, ^Q en la tierra v muv rico de dinero. Assimismo 
^exo para la guarda de su peVsona y vida su- 
^ta hombres de a cauallo v arcabuzcros de los 
^ truxo del Cuzco, para que si Diego Centeno 
^Oluiesse sobre el tituiesse quien le diessc labor 
^'"lida. Y que si por ventura le sucediessc mal 
la vuelta de Diego de Centeno y no le quisie- 
j^'^ aguardar, que saliendo de la villa se tiicsse a 
j. ^ítdad del Cuzco por la mejor borden y mane- 
-^ ^Xie pudiesse, que alli le aguardarla para bol- 
*^ mas de proposito. Y a los hombres que se 
^n passado de Centeno y los que auian queda- 



^^n 





302 

1 en la villa, que eran mercaderes y traunti 
le no sabían tomar armas en las manos, les ma 
) con pena de muerte y perdimiento de bieni 
ruiessen lealmente a Gonzalo Pi^arro. y en ! 
gar al iheniente Alonso de Mendoza que qued 
1 por su capitán, y que si assi lo hazian seri: 
en graiiflicados. Por otra parte mando a todos li 
ciques y principales j-ndios se viniessen a bíu 
la redonda de la villa, como antes lo solian hazi 
1 tiempo de Francisco de Almendras y de Diej 
L-nteno, y que truxessen muchos bastimenti 
ira los soldados que con Alonso de Mendoi 
ledauan, y que a cada soldado se le diesse \ 
idio o dos de seruicio. Desla manera de.to ho 
añadas estas cosas con otras (1) muchas que co 
■nian a la guerra que se auia de hazer cont 
iego Centeno si salia del despoblado, y al bii 
* aquella república y de los naturales de toda 



303 

oien rescebido: vnos con rezelo y temor que del 
teni3.n, y otros con plazer y alepfria por el amor 
RUe le tenían, y por aquel dia no hizo cosa al^j^una 
P^^^^ue venia cansado del larg:o camino que auia 
""^3rcJo. Luego otro dia por la mañana hizo llama- 
"^'^nto de cabildo, y entrando en el comento de 
^''^tar diuersas cosas y a preguntar de como se 
^^*^n auido en el regimiento estando el ausente 
*ca de la justicia que auian hecho, y en lo que 
^via al seruicio de Gon<;alo Pi<;arro, y quienes 
^ los que auian turbado y querido hazer noue- 
^^s en la cibdad. No falto de entre los re<»idores 
malsignasse a Luys Aluarez y á Martin de 
^Icüa el mogo, que eran hombres ricos y vezinos 
^^^a cibdad, diziendo que auian hablado muy des- 
Sruadamente contra Pigarro y que se auian que- 
algar con la cibdad en fabor de Diego Cente- 
^^» ^ino viniera Thomas Vasquez que lo remedio. 



t 



ido esto, aunque ya de atrás lo sabia, los man 
r*''^ T>render vna noche y otro dia por la mañana 
^ hizo publicamente ahorcar en la picota por 
rdores a la corona Real, y riño braua mente a 
uñado porque no auia ahorcado a estos hom- 
los dias atrás quando llego a la cibdad, que 
solo aquel effecto lo auia embiado desde el 
ino. A los demás que eran participantes en 
negocio, a vnos perdono las vidas con tal adí- 
ente que siruiessen de ay adelante muy bien a 
%galo Pigarro, aunque se redimieron con alj^u- 
dineros que le dieron. A otros desterro para la 
^ad de Quito, donde al presente estaua Gonzalo 
^w^rro, para que alia le siruiessen a su costa con 





301 

-^us armas y cauallos, lo qual se cumplió todo con 
■.1 lomando. Hechas estas cosas embio por la posi 
j vn corrto llamado Machín de Vergara con ca 
las a Gonvalo Picarro, haziendole saber todo 
que passaus y del buen suceso que auia tenido ( 
desbaratar a Diego Centeno y )o que auia hecl 
en la cibdad después que boluio de las Charcas, 
assi le escriuio otras particularidades. Gonzalo F 
varro rescibio gran plazer y alegría con estas nu 
uas, alabando a Dios y a Nuestra Señora por au 
lie quitado este tan gran embarago y cstoruo qi 
le sobreuenia por aquella parte, que sin duda 1 
(.■ra y bien diflicultoso para el y para los suyos pt 
andar como andauan fuera del seruicio de Su M; 
!;esiad. Ciertamente que para los miserables qi 
poco podían era solaz y refugio, que no teni:i 
.idoiidi- acudir sino era al campo do Diego Centt 



307) 

"^'^>^b)rescomo se ocupauan tanto en las guerras 
^^^tiles, en donde gfastauan los thesoros de Su 
^^^^S'estad y los que ellos tenían, mas que en soco- 
^''^í" a las j'í?:lessias de Dios y de sus sanctos como 
^'* i*ey lo mandaua, que lo que el auia tomado que 
*^ ^uia gastado en hazer el monesterio del señor 
Sitncto Domingo, y que también lo auia í^astado 
^'^ <^omprar muchos hornamentos, cálices y pate- 
"5^^ con otras muchas cosas para celebrar y offi- 
^*o.r- el culto diuíno, y en hazer otras obras pías y 
"^ <^a.ridad, porque el monesterio no tenia ninij^u- 
"^^^ cJineros, ni tenia rentas para ello. Por estas 
^^^^s Alonso de Toro v los officiales de Su MaK«^*s- 
^ lo detuuieron algunos dias en la dicha casa 
^^ta que se determinasse muy bien lo que se auia 
^ J^azer del, o hasta que se diesse noticia dello al 
^^po de la cibdad Don fray Juan Solano, que es- 
^Vi^ al presente en la cibdad de los Reyes. Mas 
^^Pues en este j'ntermedio se huyo el frayle, y 
'^^n que Alonso de Toro le dio de mano para que 
^ ^Uesse, porque estaua descomul^^ado por le auer 
*^**^So, y porque era su cuñado, casado con su her- 
"^^HaDoña Cathalina de Salazar, y otros dizen 
^^^ la misma hermana le soltó, y se fue a lispaña, 
^^^ nunca mas parescio en la tierra ni se supo 
"^^s naeuas del aunque fue bien buscado por di- 
^^^Sas partes. 



^- BK Samta Claiia.-III.-2.* "> 



CAPITULO XXXV 

|e como el capitán diego cestexo se salió dei. 
j despoblado e ihzo retirar al themienie 

■e HI9ARRO, ALONSO DE MENDOCA, HASTA CHOCÜYTO, 
pEBLO DE SU MAGESTAD, Y DESDE ALLÍ SE BOLDIO 
I A LA VILLA DE LA PLATA CON TODOS SUS SOLDADOS 



Quando Diej;o Centeno se metió por el gran 
espoblado tuuo entendido que Alonso de Toro y 
pitares lo auian de seguir tanto y en tal ma- 



307 

^'inieron, y es \ no de los caminos por donde van al 

^^^ de la Plata, entrada del Gouernador Díe^o de 

^9ias. Como todos los soldados de D¡e<»o Centeno 

^^ian al presente lo que auian menester acerca de 

^ Comida y beuida y mucho mahiz y buenos pastos 

P^ra sus cauallos y azemilas, teniendo puestas sus 

^^^ndasen un buen lugar, con mucho seruicio de 

^''ícJios, no se les dio nada de boluer tan presto a 

Pablado, sino que a su plazer y holj^ar se cstauan 

^^^dos como si estuuieran dentro de sus propias 

^^*^*is. Mas con todo esto no se descuydaua Dic«io 

^riteno de embiar siempre sus fieles corredores 

"*^ia la villa de la Plata, para ver si su enemigo 

^^í^ia, para aprouecharse del rio para dañar al 

^'^^^ migo. Y que no pudiendo offendelle, yrse a otra 

P**^*^te porque Alonso de Toro no los acabasse de 

^^^"baratar, que ya no eran sino ciento y ochenta 

"^ *>ibres de a cauallo y arcabuzeros, que los demás 

^^ ^^uian ydo al enemigo y a otras diuersas partes; 

'^ ^-ssi estuuicron los dias que dicho tenemos. Pues 

^^^>io a cabo de tantos dias no sabia Diej^o Centc- 

°^ ^ueua cierta de sus enemigos, tuuieron enten- 

*^« que todos aurian dado la buelta a sus casas 

P^^^a la cibdad del Cuzco. Para certifficarssc mas 

^ «sta su sospecha embio sus espías secretas, assi 

^ españoles como de yndios, para que fuessen a 

^^* lo que passaua y lo que Alonso de Toro hazia 

^^n donde estaua; los quales ydos alia y tomando 

^^^gvi3L de todo lo que saber querían, entendieron 



^^^io lo arriba dicho. Luego fueron ciertos yndios 
^ cartas que las espías españoles embiaron a 
^go Centeno, en las quales le escriuieron todo 



i>i 



309 

^*^Suir el partido del Visorrey, y que no permitíe- 
^^ ni consintiesse ynfaraar su leal persona macu- 
lando la honrra y reputación que tenia, en los ser- 
vicios que hazia a Gonzalo Pi^arro, el qual era 
^©nido por traydor y aleuoso a la corona Real , y 
^^ menos todos los que andauan con el. Alonso de 
Mendo^'a, como era entonces amigo y seruidor del 
tirano y estaua en aquella villa en su tiránico nom- 
^r'e, no quiso oyr nada, antes se hizo sordo a todo 
^^ que le escriuieron, sin querer aceptar ninj^^un 
partido con Diego Centeno por no perder la repu- 
tación y crédito que tenia con el tirano. Antes supo 
^^nde a poco de sus espías que Diego Centeno ve- 
°**i a mas andar a meterse en la villa con determina- 
Clon de le prender o matar si no se quissiessc dar 
al seruicio del Rey, y dexadas todas las cosas que 
1^ podrían embara(;ar se salió della con gran pres- 
^^2a para yrse al Cuzco con sus setenta hombres, 
^^^ los demás que se le auian llegado no quissic- 
ron y,- cqh ^i^ ^ssi como Diego Centeno cscriuio 
^* ^icho Alonso de Mendoza, luego se fue tras el 
''^^nsajero con proposito de que si el no se quissie- 
^^ dar, de lo prender o matar, y a medio camino 
^^Po que era salido de la villa, tle que rcscibio te- 
^'ble enojo y gran pesar, porque tuuo creydo que 
^*^ndose Alonso de Mendo(;a con poca gente y el 
^Corro muy lexos, que luego se daria y se pornia 
'^ ^us manos fácilmente, mas de miedo que de 
^f^clo. Mas en fin, Diego Centeno, dexadas tani- 
*^^l las cosas que le pudieran embara(;ar, comen - 
^^ ^ la ligera de dar vn alcance al capitán Mendo- 
*^* ^ passando cerca de la villa, que no quiso en- 





310 

irar en cüa, camino Jias y noches por los pue 
do los yndios y se dio mucha priesa qiiania j 
por alcanzar a los contrarios. En fin. por mi 
que andiiuo no pudo alcanzar a ninguno dt 
Mendocinos. porque IJeuauan los cauallos ht 
dos y descansados, ni menos se quedo atrás alf 
dellos de cansado. Tuiíieron entendido los sold 
Mcndocinos que si Diego Centeno los alcang 
que luego a la hora los auian de ahorcar, y 
i-bte rezclo, o porque tenían entonces puest 
lidelidad y afficion en el tirano y en Alons 
Mendoza, por el qual creyan los soldados que ( 
galo P¡i,-avro les auia de dar de comer en la tií 
de las sobráis que auia; y por estas causas n 
qu!.-do ninguno. Y por otra parte Alonso de I 
dú^a, por no perder a ninguno de los suyos, c, 
nana noches y dias yendo en la retaguardia 




311 

Pvidz>io vn dia anttís que entrasse en el porque su 

^^^'^t:T-ario auia salido. Viéndose Diego Centeno tan 

«a de la cibdad, que eran treynta leguas, no se 

i So detener alli, por el gran peligro que corría, 

^^^^^ por ventura Alonso de Toro saldría a el con 

la vezindad y soldados y por ventura lo po- 

>^ desbaratar o prendello, por lo qual determino 

^^ ^^oluerseala prouincia de las Charcas antes 

^^^^ otra cosa le sucediesse. Alonso de Mcndo(.a, 

^ ^^'■"^^ o no se atreuiesse de aguardar a Diego Cente- 



^^^ "^n el pueblo de Chocuyto, se salió del y se fue 
los suyos a la cibdad del Cuzco, en donde fue 



^^bícn rescebido de Alonso de Toro, aunque 
gran pesar y enojo de la tornada y salida de 
^0 Centeno. Queriendo Alonso de Toro yr con- 
el, vido que no podia porque entonces tenía 
a posibilidad para hazer gente, por taita de di- 
^^^'^^os, que .son los neruios para poder hazer la 
rra, porque los que auia tenido los auia gasta- 
^n la primera jornada que auia hecho, y los 
cíales de Su Magestad no le quissicron dar nin- 
1 dinero. Por estas razones y por otros respcc- 
determino de no salir de la cibdad, sino de am- 
"alla y guardalla, porque estando el enemigo 
cerca de allí, por dicha o desdicha no se la to- 
issen con engaño, o alguno se al^asse con ella 
ientras el yua al encuentro de Diego Centeno, 
^ mo ya lo auian yntentado hazer la otra vez sino 
^^«ra por Thomas Vasquez. Mas no por esso dexo 
^^ llamar a todos los vezinos, estantes y habitan- 
^^s y a los mercaderes y los pusso en esqua Jron 
medio de la pla<;a, porque los soldados que 




Li se auian algunos 
diuersas partes, y 

iidaiido a Diego Centeno 
o auja tres días que es- 
311 y E'iego Centeno se 
uei;o sus corredores al 
rar donde estuuiesse, y 
n como se aula vuelto a 

qual st holgaron lodosi. 

esquadron y se fueron a 

eydo lie se diera la ba- 



QIT 



CAPITULO XXX\*I 

^I^MO ALONSO DE TORO ESCRIUIO A GOXCALO PICA 
^OBRE LA SALIDA DE DIEGO CENTENO, V DE LO 
RESPONDIÓ, Y DE LAS PALABRAS ML'Y REZLAS 
0.\ ENOJO DIXO CONTRA FRANCISCO DE CARAL'A- 
JAL ESTANDO AUSENTE EN QUITO 

1. theniente Alonso de Toro, como era í^ran 
^^ ^^S'oy seruidor de Gongalo Pivarro y por dar 
jj^ ^^ta 3*^ razón a su señor, le escriuio por la posta 
jy^ ^ índole saber todo lo que auia passado con 
^j£ ^£"0 Centeno y Lope de Mendoza en la .i;ran pro- 
^1^^ ^^^ 4a de las Charcas, y de como aj^ora de nueuo 



a^^^^^ salido otra vez del despoblado adonde - 
a^^^ ^^^:ii metido con huyda, y que cobrando animo 
j^ ^^n dado vn brauo alcance al capitán Alonso Je 
jo^ ^^do^a hasta el pueblo de Chocuyto, aunque no 
H»:^ ^^ tiia alcanzado ni a ninguno de los suyos. V 
¿ ^Sealli se auian buelto a la villa de la Plata. 

a^^^^^e creya que se reforjarían de mas Líente \ 
rt ^ ^^Xas para en después venir contra su^ co-as, y 
^^ ^^ por tanto su seftoria le embiassc a mandar lo 
^ ^^ en tal casso auia de hazer. Por quanto (1 d<' 
f:^ ^^^¡naua yr otra vez contra ellos como contra 
inigos y traydores al rey y tumultuarios y re- 



^^^^H 




,V*^ 


^^^^^^^^^^^^^1 


tadores de tos seruí- 


-c*- 


^^^^^^^^^^^^^1 


no parar hasta pren- 


<y9' 


^^^^^^^^^^^^^B 


1 la demanda, y esto 


o^ 


^^^^^^^^^^^^^P 


? Mendot;a. Gonzalo 


-*= 


^^^^^^^^^^^^^B 


andando en los deba- 


oí 


^^^^^^^^^H 


es que las uvo leydo 


n 


^^^^^^^^^^^^^1 


nido le peso en gran 




^^^^^^^^^^^^^1 


ydo que aquel ali;a- 




^^^^^^^^^^^^^1 


muy malo de roer y 




^^^^^^^^^^^^^1 


devenir su total des- 


" 


^^^^^^^^^^^^^B 


mo después le vino. 




^^^^^^^^^^^^^B 


arro sintió esta cosa 


' 


^^^^^^^^^^^^^H 


ue no fuesse sentido 


* 


^^^^^^^^^^^^^H 


estauan, de lo que el 




^^^^^^^^^^^^^H 


,-na risa, diziendo que 




^^^^^^^^^^^^^1 


endo>,'a parescia que 




^^^^^^^^^^^^^P 


conde la cinta, y por 




^^^^^^^^^^^^^1 


r su mal escaruando 




^^^^^^^^^^^^^P 


)de hallar el cuchillo 




^^^^^^^^^^^^^P 


dos. Y por otra parle 




^^^^^^^^^^^^^B 


io de Toro en qne le 




^^^^^^^^^^^^^P 


1 mouimiento, ni sa- 




^^^^^^^^^^^^^B 


ise a persona alguna 




^^^^^^^^^H 


4ue hiziessc gran lia- 




^1 


Bi 


1 



31') 



1 que sacasse los que el y sus sobrinos 
assi lo embiaua a mandar a los mayor 
tenían para que los díessen, y que* co 
scasse y socorriesse a los soldados que se 
nazer. Y demás desto que se oomprasscí 
¿irmas que se hallassen, assi otTensiua^ 
fensiuas, y recogiesse las otras cosaN nec< 
íjuerra, y que las tuuiesse juntas y apar 
o distribuyesse dellas hasta que el .>e 
55se a mandar. Y que en el entretanto uua 
'«nparasse la cibdad con toda la j^cnte qu 
salir della tan solo vn passo, porque nr 
^ alguno con ella, como lo auian queridc 
entras el auia ydo a las Charca^ contra 
^teno, como ya el sabia todo por entero 
^^^ saua. Y también que de su < stada o sal i 
dia[n] las vidas y saludes de todo-) dios, 
^anto que llegasse por alia Franei-co d( 
^1, a quien auia dado la conduta y rl ca 
ar adelante esta empresa contra 1 );rL:o C 
opede Mencioga. Y que en Ueuando a la 
iesse toda la gente que tuuie^^e hecha, i 
ia tal concepto de su persona, de.xado 
^onor, que prendería o mataria a Dir^o 
ya Lope de Mendoza, por ser, como e 
^^^bre mu3' experto y exercitado en (1 ar 
de la guerra. Y que desto no loina^^e n 
^^adumbre porque se daua a (.)tro la mi 
^ para con el ya tenia cumplido y (|n( 
^rra y prez auia ganado en hazer r« tir.i 
amigos y en las otras cosa^ qu*- auia h-tcl" 
^has. Y que tuuiesse a^ora por bi'ii cinc 



\ 







^f 




rdb;i.\ado en ello 


'f. 




1 gran seruicio, y 


-«* 




lese logratilficar 


ol 




la obra. Quando 


■í» 




las de su amo (uc 


■3 




que lomo porque 






aquella empresa. 


1 




ita guerra contra 






>alla y concluylla 






into trabasado se 






ro, pues en lajor- 






ido ningún azar ni 






lingTiii hierro que 






cion, porque el lo 






;ndo huyr al ene- 






stado alojado. Lo 






a fue que u%-iesse 






do de nueuo capi- 






licn el cstuuies&e 






ü.ir quando passa- 






esle ruesse Fran- 






?1 mismo Gonzalo 






ES particulares, y 






p vnitiuo que tru- 








1 



317 



■ r>or mejor capitán, que lo rescebia por 
'*S"í~3.ia¡o. Y agora que estaua en vísperas de 



^^^ O'iego Centeno se le quitasse esta honi 
^^^^ííi. en razón la (1) diessen agora al mism( 
^ *^^^o deCarauajal,queparesciaqueandaua 
^uitalle su reputación y honor. Xo sr 
e le preuiniesse este mal hado, como d 
- *^. creydo que el mismo Francisco de Caí 

^^ ^viitaua estas sus pretensiones v que le e 



^'"io en todas sus cosas, y que hombre poi 
^^ cjue lo era el tanto como Francisco dt 
^^ *^ 1 , y aun vn poco mas. Y que siempre se 
*^ O. sus cosas como su mortal enemii;o, 
^^ amor del le quitaron el oíTicio y caí 
^ ^ *^^^^tro de campo y se lo dieron a el, y qi 



determinaua de le quitar la vida, pue: 
Xe contrariaua en su pretensión. Y por 
^5slepesaua que Francisco de Caraua 
5^e con este fjenerelato, que si otro vinie 
^_ "*^rgo no se le diera nada, y p(>r o.^tas ca 

nes rauiaua, bramaua y ji^runia dizicntl 
muv rezias v escandalosas contra Car; 
^^*^^^ después, resinándosele el enojo y no 
1^ "^^ los enojos priuados que tenia cJi, lo di 

*^^ todo quanto el podía, a causa que las 
on^alo Piyarro fuessen de bien en mej(r 
-¿r^^^ fuessen guiadas por quien el quisiessc 
^ ^^^ tuuiesse. Porque de su parte no quería 
assen, sino que fuessen en creso i miento, 



^ Un, Uuiau» 



\ 





31« 

.dob los seruidores y stquacts de Gonzalo Pii;a- 
•o lo desseauan, y con esto callaua y dissimulaua 
. emulación que contra Francisco de Carauajal 
■nía concebido. Mas quando se acordaua que el 
laesiro de campo venia con la empresa, a his ve- 
?s no !o podia disimular, ni menossufrir, que tue- 

dezia muchas palabras leas y rezias por las 
líales manilestaua el odio y rancor que en su duro 
?cho tenia encerrado contra el. Lo3 que eslauan 
)n el a la contina notaiian bien estas cosas, y de- 
a muchas vezes dcscuydadamcnte que le conue- 
ia mucho mirar por si y de recatarse de Fran- 
jeo de Carauajal, porque era su mortal enemi- 
0. y que Goni;alo Pii;arro lo auia hecho muy mal 

1 le dar el cargo del generelato siendo vn hom- 
re endiablado y soberuio. Al cabo y al fin, por 
impiir Alonso de Toro con lo que el tirano le 



310 




ad salía, que podría ser que alguno se ali; 
^lla sí estuuiesse ausente dclla. V que m 
cjue otro prouasse ventura, porque si el n 
herraua no hecharian a el la culpa, sii 
loherrasse, y pues que auia ya ganado 
honrra y reputación en la jornida que 
o, se quedasse con ella con la demás qu 
y con esto se quedo, ca de otra manera el 
'~ tomara la delantera. Mas por mostrarse 
muy cuydadoso en el seruicio de Gonvab 
Kro, pusso espías en todos los passos y cam 
• van a dar a las Charcas; muchas i^uardíJ 
diñóles y de 3'ndios para que prcndiei^sen 
" aquellos que fuessen a scruir a Dic^o 
. Assimísmo embío al pueblo de Chocuyt 
¡tan Alonso de Mendo(;a con vcynic y cinc 
uzeros y otros tantos de a cauallo para qu 
iessen allí por guardas y fronteros contr: 
enemigos, hasta en tanto que Francisco d( 
ajal llegasse o viníesse de Quito; el qual c 
itan embío también sus espías a las partea 
ron menester. No aprouecharon nada todíi 
guardas porque no dexaron de yrse al^ui 
uir a Su Magestad, al campo de Diei;o Cení 
quaies fueron por caminos no sabidos de te 
^3de las cibdades de Lima, Guaman<j;a, Gua 
e otras partes, como después se supo. De í 
s que fueron a seruír a Diego Centeno sup 
s todo lo que se hazía, y como se publicaui 
"^y cierto que Gonzalo Pi^arro cnibiauíi ce 
a su Maestro de campo con mucha ^«.nie 
elo prendíesse o matasse, de todo lo qu 






y encmiiío que tenia en tod!^^^.^ 
nos vn poco apercebien — ^j 
slIc Soto, medio hermano ^-^ _ 
fcabicndo que Diep;o Centeno -^ 

intra Pii;Lirro se salió *^ . 
[enido los días atrás a su casa ^' 
1 de su hermano, y toraan- " 
ztros se fue al Cuzco con 
a el con la gente que Alonso 
tcndo por sus jornadas con- '_ 

lino, de dissenteria, y assi * 

|cibdad del Cuzco, en donde 

Alonso de Toro y de ' 

V dentro de vna semana que ' 

¡rósente vida siendo de edad 
, A todos los sequaces del 
I de su muerte, por ser su 
Q el monesterio de Xues- 
con mucha honrra y so- 
la enterrar los prebendados 
'] los del regimiento del pue- 
Bando Alonso de Toro y los 
I vniuersal heredero de sus 
e los yndios de Pacha- 
3 SU hermano, a su hijo que 
i de Salazar, hija del 



321 



e con el por el ynteres que pretendieron auer 
alia. Y assi todos lo auian elegido por Capitán 
«ral desta jornada en nombre de Gonzalo Pi- 
^¡Jí^TTOy con voluntad y consentimiento de Alonso 
<J^ TToro y de todo el regimiento de la cibdad, y 
^st o se hizo a fin de que Francisco de Carauajal no 
^'i^^i^sse al pueblo, porque era malquisto y odiado; 
m^^ al mejor tiempo se les quebró el poste que 
^^»^n tomado. 



o. 



Santa Clara —III.— 2.* 



31 



\ 



\ 



CAPITULO XXXVII 

|.ONgAUO PigARKO dio la CONDÜtA DEL GE-" 
^ FRANCISCO DE CARALAJAL, SU MABSTftE ^ 
|, COXTRA El. CAPITÁN DIEOO CENTK.NO V (1) 
Y DE LAS PALABRAS QUE LE DIXO AL 
TIESirO DE SU PARTIDA 



Ido Coméalo Pigarro por cartas de Alon- 
■o y de Alonso de Mendo<;a que el capitán 
o se auia de nucuo rebelado contrx 

■ hn^ia gran llamamiento de gente en el 
j! Paria y que reforcaua su exercUo con 

■ so grandemente crej-endo que por aque- 

■ podría venir su total destruycion si 
no to remediaua en quitar de por me- 
Jeqiiefia centella y esioruo. Por lo qual. 



323 

^^^-^ como a lo de abaxo, sino era dcshazcr el cam- 
^^-^ ciel Visorrey y de Diego Centeno, para que del 
^-^*^'^ quedara hecho señor absoluto délos reynos 



^* F>x-ouincias del Perú para los í^ouernar a toda su 
^ ^^1 Untad. Tratosse, pues, entre sus capitanes y 
^ ^-* '^ sejeros la manera y forma que si^! auia d»- tener 
^ '^ 1 os recaudos y prouissiones que se auian de dar 
*^ *^i~ancisco de Carauajal para que Ikuassf en lo 
^^-* ^ por alia auia de hazer. Y después de mucho-» 
*^^'^^rdos queuvo entre ellos, atenta 1:« ymportan- 

^*^ ciel negocio y fque] Gonzalo P¡<;.nrro no podia 
^ '^ ^^n persona contra Diego Centeno por 1 1 no ir- 

^*'*~ concluvdas sus cosas con el \'isorn*v acá ^n 



_^ <^c abaxo, y que lo de la villa de la Plata rrquf - 
fcreuedad, proueyo al Maestro de campo por 
>itan general. Y con aqueste acuerdo 1- dio 
Tr^^^í^^lo Pi^arro grandes poderes, comí-sion' > y 
'^ *^ Vi hades, con otros recaudos que eran uvzy w- 
ios para la presente jornada que auia d^* h i- 
en su nombre. El principal yntento pira :{U': 
iaua a Francisco de Carauajal. d'r-pue- d* j;i 
resa que lleuaua contra Diei^o C'-rítrno. i:" 
*^***^ que recogiesse todos quan tos dsnero- r':J;' 



V 



hallar a diestro v siniestro, para !a -L-fruti 
^^•^ de la guerra y para tener mucha i- n- ;-ar t 
Si y quando que la uviesse menester i a r.iila— ♦ 
esto Francisco de Carauajal ac ^-to 'i < ar^o 
**que le páreselo que con el s^* poJri a ;i p: '. .. ' ri.; : 
y bien de los dineros que assi tom: -/ v : '/•,:-. 
en donde le estuuiesse bien. -¡ís-jr. ;o y :. ,:*:í\ 









324 

05, ca lenia muy larga la conciencia- .«i i 

caudos le dieron también hasta diezs:r^-i 
de confianca, que bien le pudieran dar»" -^4 
y cinquenia sbldados, y no se los die- -^ í ' 
de estar alli en frontera del Visorrey '.^^ 
í sabia ni entendía quando auia de sa- *3.-^ 
ernacion de Sebastian de Benaicacar -«■ *=■ 
■ano tenia cierta nueua que hazia mu x.» *"• 
i los pueblos de Popayan, Enzerma ^^^^ 
hia, Canago y de Pasto y de oiras-^"^ 
venir contra el, y esta fue la caus*^.-^^ •^ 
dieron muchos soldados. Mandóle que>»^ ' 
htos pocos soldados y que passando *-* 
icihdades, villas y lugares, tomass^^^^ 
la que uviesse menester, porque susí* "^ ' 
c la darian luego, a los quales auia es- - ** "^ 
icsscn assi. Y que toniasse en la clbdad t> 



325 

555U camarero, que lueg:o se nombrasse y se llama- 
rse rey de todos los reynos y prouincias del Perú 
5»i quería acertar en todo y librarse bien con lo que 
^ntre manos tenia, y diole las causas y razones 
jDorque lo deuia de hazer, aunque fueron bastar- 
<Jas y necedades de por caxa, como dizen, por 
^1 dispar de los excmplos que le dixo. Prinura- 
"■mente le dio por exemplo y le pusso por delante al 
x-ey de Nauarra y al rey de Portuí^al, los quales 
S5e auian nombrado y hecho reyes sin censen ti- 
-WTiiento y voluntad de los reyes de Castilla, y que 
teniendo mucho tiempo las posessiones de sus rey- 
"Kios se quedaron hechos rej'es con la diuturnidad 
ciel tiempo. Y que también el primer rey que uve 
^n Castilla y León después del ynfelice rey f^oii 
iRodrigo, que auia sido algado por los suyos por 
x*ey el ynfante Don Pelayo para que rccup( rasse 
Xoáa aquella tierra, que estaua en poder de los ino- 
xos, y esto fue hecho sin dar parte al Papa, ni al 
Emperador romano, ni a los demás reyes que uvo 
«n la xpiandad. Demás desto le dixo que pues el 
^íarques Don Francisco Plegar ro, Hernando y Juan 
Pi^arro, sus hermanos, y el juntamente, auian ima- 
nado la tierra quitándola a los yndios ydolatras. 
les auia costado mucha sanq-re v í^astado sus ha- 
2iendas en la conquista y se auian muerto ( n (lia 
sus hermanos y parientes, que por estas ra/oin s 
se pedia meritamente llamar y nombrar por rey 
de toda la tierra, pues que assi lo auian hoi ho 
muchos caualleros que se auian yiituulaJo \ 
nombrado reyes de lo que auian ;,^anaJo y t-on 
quistado con sus personas y haziendas, y assi 





2-26 

Ib muchas yncUiundolo y prouocan- «r»,« 
hiziesse. El Urano esluuo entonce- ^=: 
de lo poner por la obra, mas noloJ • 
or agora hasía que uviesse otra mejor <:> í 
■ assi le respondió que el lo veria mu^-U*^ 
i>maria primero el parescer y consej» c^í^* 
los y consejeros de como se auia d»t> 
la cosa era de mucha calidad, que n^M:* - 
de precipitar luego para hazello. If ' 
essc de hazer auia de ser con mucht«*=^ 
ue primero se auian de mirar los ymrm''^ 
> qUc se podrían recrescer, porqu»»-**^ 
ar el vado de tan peligroso rio, y que» *-* * 
lo passar ni yr adelante, se quedaris.»'* 
a causa de no perderse el ni los qu^ *^ ' 
1 el. Tuuo creydo el tirano que en eft^ 
■je passauan estas cosas Su Magesiad 1=> *^ 



327 

^ezia muchas vezes que haziendosc Gonc^alü P¡(,'a- 
TTO rey de toda la tierra podria permanescer en 
<?lia; donde no, que los suyos mismos lo auian de 
matar por ganar honrra con su muerte ante Su 
IMagestad, o lo auian de ^desamparar al mejor 
tiempo y vendelle a sus enemigos. Lo que yo se 
^n este casso y vide, que estuue a ello presente, 
^s, que vna noche los capitanes Hernando Bachí- 
<ao, Pedro Cermeño, Juan Velez de Gueuara, 
francisco Maldonado, que era entonces maestre- 
sala de Pigarro y alguazil mayor del Perú, y el 
Secretario Juan de Bustillo y el camarero Luys 
<ie Almao, se fueron todos juntos a casa de Fran- 
cisco de Carauajal, el qual los rescibio muy bien. 
Estando en esta casa juntos en buena conuersacion 
mandaron a Alonso Martin Granado, botiller ma- 
jor, que fue llamado, que truxesse vna botija p( - 
Tulera de vino candial v otra de vino tinto v vn 
queso de Mallorca con dos dozenas de sardinas 
arincadas, porque aquella noche se querían holgar 
secretamente. Traydo este recaudo se < om':n<;o 
entre los seys vna buena borrachera y as^^ntaron 
en vna silla grande al Maestro de campo y ^^ nia- 
le de maestresala Hernando Bachicao, y p ti- J^- 
copa era Francisco Maldonado. V assi rom' r. , «- 
ronde le dar a beuer, v ellos hazian lo mi-^mo. j ;' 
ag^auan lo tinto con el vino blanco porq-: 
muy espeso, brindándose.- los vnos a los o^r 
quando en quando y de^de el principio rom:;: r. / :. 
dos bocados de queso y al;íL:nas -ar J.;í.í ,. V a .; . ' 
comento de hablar la cosa ljr:(am' r,i" J /.. 
que auian de coronar a Gon* alo Píi,;irro : or 



o- '. J' 



' :; JO 



• f 





<j lod;i !a lierra del Perij, y quu por la! to auia— 
c jurar lodos los cibdadanos, capitanes y los so- 
lidos, pues lo mcrcscia muy bien y era hombí— 
uiy suflicicntc para ello. Y que después de hech i 
lív que le auian de suplicar hiziesse Duquem 
ondes Y Marqueses y otros grandes estados, porr 
uc siempre tuuiesse' personas que le vandeassuní 
que desta manera seria seílor absoluto y permaj 
■■■sceria por siempre jamas en la lierra. Estas co - 
in se dixeron y otras muchas, y como estauan yff 
Igo cállenles comentaron a dezír en alta boz, 
orno franceses: ¡viua vina lo Roy Gotifalo Pífa- 
lo, nuestro verdadero rey y señor; si, par ma 
'i 1 1 1 . y iiiueru el malundo Juan Blas! que era 
i \'isorrey, que assí le llamauan sus enemigos a 
;ida passo por escarnio que hazian del. Doña Ca- 
i.ilina lie Leyíon. mii;íer del Maestro de campo. 



^ » • "^nv. alo Picarlo en (lia qnanJo jl\i\" u>/ 1,) ^íIhí.iJ 
•-í «^ ■ 1 Cu/co a oponerlo a la> inu;ua.^ Iryi/^ \- horJr- 
iiítii^-as qiR! iruxo el X'isorrey Blasco Nuñrz Wla. 
^^ porque tenemos hecho libro pariicular dcstc 
'"^lo-ostro de campo, dexaremos lo mucho que ay 
ÍIU.O dezir del, para adelaate, y al presente diré 
'í^c^s otras cosas que Gonzalo Pii;arro hizo en Quito 
^^^ el entretanto que el Maestro de campo Fran- 
gí ^oo de Carauajal andaua haziendo cruel «guerra 
^ bocios los leales seruidores de Su Mai^estad en las 
f^*~ouinciasde las Charcas. 



CAPITULO xxxvm 



ONVAl-O PICARRO IIIZO MUCHOS ABDI: 
i PAHA DAK BATALLA AL VISORREV. Y 
PAS MÜGERES ESCRICIEHON A S 
A\- KN POFAVA-V, PARA QUE S 
A DESCANSAR A SUS CASAS 



■nnKSSs** 



t Gonzalo Pigarro en la cibdad de Qi::-— * 

a plazcr y contento, holgándose en ve^^ 

as en que auia puesto la mano quanto "■ 

i la guerra, y aun a lo demás, le auia^^ 

■bien y prósperamente, aunque no sin a.^^ 

Mbajos y Tatigas que auia tenido en el es—- ' 

f otras partes. Mas empero, con la victi^ 

a no lo senlia por ningún trabajo, y 

no auia domingo ni fiesta que no h ^ 

locijar a los capitanes y soldados hazier^ 

T toros y jugar caflas, con otros passi^^ 

otras inuenciones de juegos que s-^ 

tirano cstaua como s¡ estuuiera segur»" 

■■anee y remate, y que a su parescer n^* 

I que hnzcr, porque tuuo entendido y aui» ' 

el Visorrey no tuuicra la possibilidaC-» 

L- como después parescio tener. Descuv- 



-^ ^^ Francisco Jt* Carauajal arriba v-oiura hi'U') 

'^ ■ í~> t' iK.), (.jUL- t-ran c^los do^ hoiiibrc^ nui\ i\i^lan- 

^ *^'"^ paiM qualesquiera cinprtsa por clilliruliü^a qiu- 

^^^-"i^a. Mas con todo esto no dt-xaua de rezelar^c 

^'* A'isorrey, y a esta causa tenia en muchas par- 

^^ >' en diuersos pueblos muchas espías, assi dr 

^^F>iiñoles como de yndios, de los quales y de cada 

^ '^o dellos era auissado de muchas v varias cosas, 

'^ ^.s ciertas y verdaderas y otras no de tanto peso, 

- ^ launas falsas. Lo que Gon(;alo P¡t;arro tuuo en 

'l^^^ho fue que desde la prouincia de Popayan, 

^^*^dc el Visorrey estaua, le cscriuieron cierto^ 

. ^^^inos de Quito todo lo que el Visorrev hazia v 

^^^la, y de como ajuntaua mucha í>ente contra (.1 

^\ie para ello le dauan fabor y ayuda los Ade- 



mados Pascual de Andaqrova v Sebastian de Be- 
** llagar, y que al presente temía al pie de qua- 
"^^^ientos hombres. Sabido esto por el tirano le 



o dello grandemente, y por no ponerse m 
ino para 3'r a la cibdad de Popayan, sino que 
''¡sorrey tomasse el trabaxo de lo venir a bus- 
^^i^hasta venir ala cibdad de Quito, hizoyhordeiio 
^^'^chos y diuersos ardides de ^Líuerra. Quanto a lo 
imero hizo que se publícasse por muchas y di- 
rsas partes de como el se boluia a la cibdad dr 
*^^.s Rej'es porque Diego Centeno estaua aleado en 
*^<l prouincia de las Charcas con gran numero de 
^ente, y que a esta causa yua el en persona a poner 
^Iremedioqueleconueníapara apaciguar tan uran 
tumulto (1). Assimismo respondió a los vezinos 



(I; Ms. UmultM, 



iido aquel Icrritc 



!■ jurisdicion, 






s soldados de :i cauallo y arcahuz^^ 
^c qucdassen con el en guarda d^^ , 

r de toda la tierra. El resto 
lie quedó lomó para si, y dio jíran^*"^ 
lias pagas y socorros, assi a los »■ ^ 
Jcomo a los que auian de yr coner"^^! 
■ende a dos dias salió de la cibc^^"^*^ 
Jtíentil hordenanga, con mas de qtf-^" 
(hombres, y se fue su poco a poco 

ios leguas cada dia. con todo el far»""*"' 
c anduuo veynte y dos leguas. En es^^ 
I descubrió de su propia voluntad V^^ 
.orrey, a Gonzalo Pitarro, alqualc^:^^^ 
iuas que le dieron le hizieron escret* '^^ 
de como Gonzalo Pifarro se yua a -^^ 
ma a las mayores jornadas que podff *-^ _ 
Ira Diego Centeno; y assi le escriu *-' * 
H cosas. Por lo consiguiente Pedro O 
riuio á ciertos amigos que alia tenia ^ 
lendoles saber de su quedada y de con«** 
UTO se yua apresuradamente a la ciS * ^ 
, y que les rogaua ahincadamente s^ " 
I descansar a sus casas, o si no, le aui *-* 
p que el Visorrey hazia o yntentaua h*^-*^ 
e el tirano se salió de la cibda»^ 



3X) 

1 os que algo supieron destas cosas, que Gon<;al(> 
Cigarro se torno mas presto de lo que se auia de 
tooluer, por vnos amargos amores que tenia con vna 
■Tfiuger vezina de alli, que era muy hermosa, y por 
^ener mas lugar y aparejo para entrar a ella man- 
tío matar secretamente a su marido, llamado Fruc- 
^us, que auia sido su criado quando fue los años 
Vassados a la entrada que llamaron de la Canela. 
XI que lo mato fue Vicencio Pablos, vngaro, aun- 
que otros dixeron que era griego de nascion, al 
^ual dieron dos mili ducados de buen oro para quu 
lo matasse en las minas de oro en donde el desdi - 
"aliado estaua, y el matador fue alia solamente 
'para lo matar, aunque otros dixeron que lo mato 
'^n el camino viniendo entrambos para la cibdad 
<le Quito. Y como el vngaro, o siquier griego, se 
vido con tanto dinero, se fue de Quito por manda- 
do de Gongalo Pi^arro y por consejo de Pedro de 
Puelles, porque no se supiesse esta gran maldad 
que entrambos auian cometido, el vno en manda- 
lio matar y el otro en effectuallo, lo embiaron a 
Tierra Firme para que se fuesse a España. Des- 
pués que este mal hombre se fue, escriuio el cruel 
tirano a Pedro Alonso de Hinojosa [que] lo embia- 
sse a España, mas después de arrepentido le escri- 
juio otra Tez qpe si Vincencio Pablos no era par- 
tido para España, lo hiziesse luego matar secreta- 
mente, porque assi conuenia por ciertos respectos. 
Porque este cruel tirano tuuo entendido que si o- 
matador yua a España podria dezir alguna cosa de 
que no le estuuiesse bien a su honrra y reputación. 
que descubrirla todo lo hecho, por donde le daña- 



337 

gaño que auia hecho al Visorrey. En fin (1), todos 
estos modos y maneras de ardides y engaños arri- 
ba referidos, se hizieron para que el buen \'isorrey 
viniesse a Quito porque los soldados que viniessen 
con el de tan largo camino lleg^assen fatigados, 
^^e aunque peleassen no lo pudiessen hazcr de 
puro cansados, y que todos vernian desnudos y 
descalzos y a pie. El tirano tuuo creydo que aun- 
^^e el Visorrey sacasse de Popayan y de Pasto y 
^^ otras partes mucha cantidad de hombres, que 
^ nijtad dellos se le auian de quedaren el camino, 
^^T ser tan largo como era y por falta de cauallos 
^ fornida, porque el auia mandado al^ar todos los 
^^timentos por donde el Visorrey auia de passar. 



^■i ¡di. £h Jím, yin. 



^. DK Santa Claita.— III.— 2.* 



^ ¿ 



CAPITULO XXXIX 

un. COMO EL VISOKRKV lllZO ML'CllOS 
GL'ERRA EN LA CIBDAD DE POPAVAN PAl 

r.oscALO prcAWHO, v de la platica qi 

SOLDADOS rORQUK ESTAVAS TRISTES PC 
DEL GENERAL VELA NUSeZ SU HE 



Aiiiendo corrido el Visoney tan 1 
lonio tiuedn dicho, y auiendose esc; 
iiiiiiios de ^iift mortales cnemifios, allí 



^*tl 1 1 i-f para hazcr poluora, poiciiu* la que t<nia no 
'^•^H¿i nada, que c-ra Iloxa y rciiciiiJa por aucr-f 
^■»"« 1 Velo de l':spaña, y no se hallo ningún salitre por- 
gue lio lo ay en toda aquella tierra. Hmbio al 
^u-ctuo Reyno de Granada al capitán Pedro Xieto 
P*^ra. que de alia le truxessen mucha, ^ente, arca- 
^uzes, langas, picas, cauallos, muías, poluora, me- 
cha -y otras cosas de esta calidad para continuar la 
guerra contra los tumultuarios y rebeldes a Su 
Magrestad. También embio a mandar con sus man- 
camientos y prouissiones a todos los pueblos que 
^uia c3e españoles se sacasse cierta cantidad de pe- 
^^ de oro y plata de la caxa de Su Magéstad 
P^ra la guerra y para el socorro de la gente, y 
^^^ todo esto se hiziesse con breuedad por el casso 
^^^ assi lo requería. Los del Cabildo y Consejo 
^^l Nueuo Reyno de Granada no consintieron sa- 
f ^í" Cosa alguna, porque aquel pueblo no era de su 
J^risdicion, y a esta causa el capitán Pedro Nieto 
^ ^Uxo sino hasta diez soldados y sin ningunas ar- 
****** como el Visorrey lo desseaua. Estando el \'i- 
^rfey ocupado en estas cosas con otras muchas (1) 
j^^ conuenian a la guerra, supo de la prisión 
^ s^i hermano Juan Velasquez Vela Nuñez, que 
^ ^Uia preso Pedro Alonso de Hinojosa, capitán 
^^ tirano, y también supo del desbarate de sus 
^^ Capitanes que auia embiado por gente a Tie- 
*"^ t'^irme. De manera que ya por esta parte no 
P^raua ningún socorro, de todo lo qual y de 
*^ cosa della, principalmente por la prisión de 

O) 



, SL-niia muy de corai^on grandissi 
ir, como el piadoso lector lo podra c 

los capitanes y caualleroa que estai 
coniina les peso en gran manera di 
jcneral Juan Velasquez Vela Nuñe; 
idos, que era cosa eslrafla, porque 

do que luego los matarían a toi 
es tiranos por dar mayor pesar al 
ey. V por esto andauan muy triste 
y entendiendo esto el Visorrey, est 
1 la plaga a cauallo, eo donde se ha 

itanes y muchos soldados, por les < 
za y pesadumbre qut tenían en la I 

con serenidad y buen semblante 

y manera, como si no tuuiera ninf 
lor. 

y compañeros mios: conoscido teng' 
a que todos aureis rescebido cor 
I que tenemos de la prisión de Juan ' 
a Nuflez, assi por ser mi hermanoco 
]o vuestro Capitán general y amigc 
i ruego por el amor grande que me 
)r ello no estéis tristes, ni os de pi 
.* si el esta preso es por auer scru 

Su Magestad. Y si los tiranos le ui 

la cabei,-a, por cierto que el acabo 



311 

postre iiuia de morir porque el er«i ya viejo. Mas, 
^ri £in^ al fin el murió como he dicho, siruicndo a 
E>ios y a su rey y Señor natural, como lo dcurian 
l^azer todos los buenos y honrrados caualleros hi- 
josdalgo que se presciande su honor y lealtad que 
**^^ ci^ue a Su Magestad. Y por tanto tomemos ani- 
'^^ r>ara que todos nos holguemos y nos rc.í:»ocije- 
^os poniendo en Dios verdadero nuestra esperan- 
^^t que el como buen Señor nos dará fabor y ayu- 

^ pues andamos en tan califficada demanda. 
-^*leiide desto nos dará vencimiento contra estos 

^^stros enemigos tan mortales, para que pon^a- 

^^ eístos reynos del Perú en verdadera paz y en 
"^*^tud y en seruipio de Dios y de Su Maucstad, 
*^^^s estos tiranos tan crueles tienen todo este 

^"'^o muy desassóssegado y bien alborotado y 

*^^ vsurpado. 

_ t>ichas estas palabras por el buen \'isorrev, 

. *^ dar plazer y contento a sus capitanes y sol- 

_ ^os demostró tener alecrria en lo de fuera, 

I ^que alia dentro tenia el pesar encerrado, y 

^So pusso piernas a .su cauallo reboluiendolo y 

'^torneándolo por la pla(;a de V na parte a otra 
-,_ *^ rnuy gentil continente y destreza, porque era 

■lia *.— 

_ ^>^ buen bridón. De todo esto dio L;ran contento 
^^ ^S suyos viéndole con tan ^ran constancia y ani- 
_j ^ v^aronil en la muerte de su tan querido y ama 
^ ^^rmano, y por otra parte en tolerar y pa^-ar 
^ *^tos y tan grandes trabajos como ama pí--a.io 
^^eque vino ala tierra, en ser per seu ni. lo d' -•■> 



■nnigos que de noche ni de dia no h: aijíau d'- 
^o asossegar tan sola una hora. I*u« - lorn ni io a 



>-í.- 





M-2 

iroposiio, como el \'isorrey viesse qu ^^^ ' 
ido Sebastian de Bena!ca(;ar se tard.^»- ' 
1 vt-iiir. que cstaua en las prouincias 
y Cirthago hazicndo genle, dixo del '^' 
lie csiaspaliibras. Si el Adelantado Set^-^ 
Icnalcacar es leal, cl vcrná presto, y s «^ 
i su Rey y Señor natural y no quiere "'^ 
irda; mas yo cmbiare alia quien lo tra^?*^ = 
10 quiera, o lo castigue, que todo es c^ -^ 
a que a otros sea exemplo. En fin, decT^»- 
lias vino desarmado, que dizen fue aui»-^^^ 
i palabras, y truxo consigo hasta quar^*"^ 
■is mal aderesi,'ados y peor armados, (^ff^ 
L.1 Visorrcy dio al Adelantado vna cotc^^" 
iiz para entrar en la batalla, alia en- 
_■ Quito, como adelante se dirá. Antes q 
^^umess^^oncal^ica^^o^^^ 



^'•^ 1 l'UaiKi. y ola.s cos.i^ l;i> <»ycr»»n lo- '-.ipiM!. - 

> * ■ íiu^ 1(; divcron al \'i^<M"i\>. Ur qiu- ■' p':--" -a 

^í"*tndu.-) punsainicnios. \'n cUtíl^ü, >arcrJotr Ji- 

'í"íis.sa, entendiendo la j^rande pena y c()ni:oia que 

^'^ \*isorrey tenia de saber del tirano I , que adon- 

^^ cstaua, y que capitán era el que auia salido para 

y^ *x Lima, se fue a el y le dixo secretamente. Se- 

^^^í"i si V. s. tiene tanto dcsseo saber del tirano v de 

^uien salió de Quito y con que ffcnte, v. s. me pro- 

"^eta 3' dcmc su palabra que no pretenderá saber 

^^ mi quien me lo dixo, ni por que via lo he sabi- 

^^» y desta manera para mañana a estas horas me 

^«rezco de lo deztr a v. s. certissimamente quien a 

'^^>"ti<io de Quito y quales y quantos van con el y 

^/lue effecto. El Visorrey se lo paro a mirar de 

'^^ en hito V le dixo que segiin daua su relación 

** escatimada tenia entendido dcuia ser por arte 

^'^^ demonio, que era padre de la mentira, y que 

^ndo assi no solamente [no] lo queria saber en la 

^^ntura en que estaua; mas si Dios permiti^rs-^e 

^*^^ yo este en términos de ser alli vencido y muer- 

. 3'" por saber tal cosa por semejante m-^dio vi- 

*^Sse a ser vencedor, antes me dexare \ í-nuír y 

^^**lr que tal crédito dar; y al clerií^o mando que 

^^^^Ute del no parescíesse mas. Palabras fueron 

^^s dignas por cierto de tal varón y di<;has de 

, ■íto zpíano. Qaiercn dczir muchos qur est': t:l(;- 

^^ tenia vn familiar que cada noche h: d'.zia lo 

^ ^ passaua en la tierra, aunque otros díxírron que 

^ lo tenia, sino que estaua vn yndío con el qu^: 



^ ' Tadhado:^^ fmiem mmm $miiálc de QmíU, y eom qu^ g^HÍ^. 





344 

er;i ipran hechizcro y malcíñco que h; 
blcmenle con el demonio por no estai 
V que este yndio hechizero le coniaua 
zcs algunas cosas de las que passauan 
y que después el clérigo las vía ser c¡ 
daderas. y agora tuuo entendido que ( 
leffico le diria lo que cl \'isorrey queri; 
lo desseaua mucho saber. Ciertamentí 
desias prouincias;quan largas son hat 
vezes con et demonio, subiéndose er 
sierras, o en sus templos, que llaman g 
dizc todo lo que passa y aun lo que esl 
y todo esto lo tengo apuntado mas lar 
olra parte desta obra, de la manera ; 
lilan con clcon ciertas cerimoniasdiab 
en este comedio se sonó muy de verai 
tes donde e! Visorrey andaua, de coi 
F]\arro se auía salido de Quito v que 5 



315 



>ca Quito y dar vn asalto en la cibdad y tomar 
doscientos hombres que Pedro de Fuelles le- 
» y con los que el tenia en Popayan hazer de- 
5 al pie de nueuccientos hombres y conquistar 
revaos del Perú trayendolos a todos al serui- 
de Su Magestad, que muchos dellos andauan 
ra del. 



CAPITLLO XL 



J ELVISOKKEV >E PAKTIO DE POPAYAX » 
LA CIBDAD DE QllTO CON MUCHA CENTE: 
|ara recuperar UOS REVXOS y PROUIX*^ 
l'OKOlfE LAS TE\1A TIRANIZADAS GONC?-^ 
PICARRO 



J'ucsqueel Visorrey uvo considerado*^ 

Jliiiersas cosas acerca de la vdadeGonc^- 

í:ibdad de Lima, y después de a-* 

lo tiiucha gente de [fuerra y los adereto^^ 

s que eran necesarios para dar la baia^ 

lliiüde partirse de su csiani;a para la cibc^ 

' II! Adelantado Sebastian de Benalca^ 

itiin Juan de Cabrera a quien auia nc3 

r NU Maestro de campo, le dieron j^ 

uf no se partiesse tan presto hasta 

Mipiesse lacertenidad de todas las ^ 

■ ikxasse passar el tiempo por al^irtr^ 

iiL- tn el entretanto se descubrirían al^ 

ION y ardides que poJria auer en aqu- 

N'isorrey no quiso oyr cosa alguna. & 

sin mas consideracS" 



347 



ente embio adelante al capitán Juan de Ce- 
atural de Placencia, con su compañía de 
lo, la via de Pasto, para que llegado alia 
í embiasse auisso de la nueua que auia del 
que como auia sido vn poco de tiempo alli 
te do Güuernador lo alcanzaría a saber 
ue otro alguno, por los amigos que alli te- 
in esperar respuesta ni auisso, dende a seys 
bio tras el al capitán Garcia de Ba^an con 
)aftia, V tras ellos embio el Real estándar- 
lleuaua Juan de Ahumada, cauallero muy 
lo natural de Sanctp Domingo de la Calya- 
en su compañia yuan muchos caualleros. 
)or retaguardia del estandarte Real al ca- 
ancisco Hernández Girón con su compañia 
buzeros, y assi llegaron estas compañías 
pos de otras a la villa de Pasto, en donde 
. de ajuntar. Después llego el Visorrey con 
del exercito, auiendo passado el y todos 
)s que adelante auían ydo grandíssímos 
5 y peligros de sus personas y vidas, por 
des ríos que passaron que \'uan muy crcs- 
salidos de madre por ser el tiempo ynuer- 
le muchas aguas. Y con esto llegaron a vn 
grande que yua de auenida y lo passaron 
1 trabajo y peligro de sus personas y vi- 
l passar se les caj'o vna carga de arcabu- 
lleuauan en vn cauallo liados v bien ata- 
í no los pudieron después hallar aiinqu'! 
ien buscados por hombres nadadons, y los 
i alli perdidos. Estando ya en 'rsta villa í;o- 
íe rezelarsse de algunos de sus soldados 



e lus niiis principales, porque auia oydo 
iertas cosas perjudiciales contra el, y la 
iuo rezelo de muchas cosas que se suelen 
lal hechas ea los exercitos, porque ya ter 
oscida por esperiencia la gente de toda es 
ra, que era muy doblada y bien mudable, 1 
is cosas y otras Ules que suelen acontes 
js exercitos no tenia a! presente tanta coi 
e alguno de los suyos quanto en vn buen c 
uía de tener: mas con todo esto, con animí 
il no perdió punto, antes tuuo esperaní; 
rande de preualecer en la tierra a pesar 
lortales enemigos que tan braiios se le n 
an. El Visorrey tuuo vna consideración, di 
sus capitanes que si el toniaua una vez la 
c Quito con la gente que en ella estaña, y d 
I villa de Sanl Miguel con la cibdad de Tr 
or ser ymportantes a su negociación, que 
c podría llamar en nombre de Su Magestat 
e los reynos y prouincias del Perú. Porq 
sla nueua y con la buena ventura que le 
uceder mediante Dios, le acudirían luego r 
e los capitanes y soldados que andauan 1 
e miedo de Gonzalo Pigarvo, y aun le v 



349 

^íffun trato doble contra el en fabor del tirano. Y 
por tanto, no queriendo parar en ninguna parte 
salió de Pasto con todos sus caualleros y por el 
*^ainino yua diziendoles muchas palabras de *; ran- 
de esfuerzo animándolos para yr adelante sin re- 
zelo de los peligros ni assechan(;as que les podrian 
poner los tiranos. Y mas les yua prometiendo de 
^^zelles muv señaladas mercedes v de repartir 
entre ellos la tierra dándoles los repartimientos de 
yndios que los traydores tenian, }- assi do otras co- 
sas qnQ se suelen prometer a los soldados, de que 
yuan muy contentos con estos larjíos offrcsci míen- 
los. Eslaua Juan Márquez, vezino de Quito, (mi sus 
Pueblos, veynte y cinco let»uas de la cibdad de 
VUito, con ciertos hombres de Gonzalo Pivarro, el 
qual espiaua gnmdemente al Visorrey con sus yn- 
^^os guaneas y otros muchos de los Cañares y 
^^Ro daua auiso al tirano, y assi sabia cada día 
^^ondé el Visorrey paraua y dormia y la ícente 
^Ue traya y los cauallos que en el campo auia. 
* Visorrev tuuo en esto ijrande vnaduertoncia, 
Parque a falta de buenas y fieles espías no podía 
^ber claramente donde el tirano estaría, por no 
HUerer aguardar a que corriesse el tiempo para 
J*^^ Se descubriessen los secretos de las i^enus y 
9Ue en ellos podria auer. Antes precipitándose 
/^ ía.s ondas de la mar y en los pelit^rosos tranc* s 
^ ntiala fortuna, se engolfo de tal manera qu<r 
J*^^ndo quiso salir dellas no pudo, hasta que sv. ha- 
P enredado de tal suerte que después U- costo la 
^*^a. Caminando, pues, el Visorrey por su> jorna- 
contadas, yendo de pueblo en piu-lilo H'lio al 



Ol'IiivuiId. qiK- csv.í niifuc Ici:ii;is Úc Qui 
io su cjtTupo, en donde li;illo íi vn Ardí 
■z, sil leal cspia, y csla espi.-i le diso la 
lo que aula y la falsa yda del Urano a la 
l.ima, como ya oirás vezes se lo auia e 
;Ofno esiauan los caminos lomados no p 
gar por alia las cartas, de iodo lo qual . 
■y le peso en gran manera. Aquí conosc 
ibiertamenie que lodas las espías qii« en 
nes tenia le auian salido zaynos, iraydo 
?ntÍdos, y que ninguno dellos le auia est 
liado verdad sino era Andrés Gómez, si 
>. f'or lo qual con jirande enojo juro a Di 
> Seftor y al habito deSanciiago que en lo 
nia, que en tomándolos adonde quiera 
üasse los auia de mandar ahorcar y ha2 
í; mas ellos st escondieron de tal man 
mea losvido jamas. Con todas eslas cosa 

pumo de animo, antes como esforgadoy 
uallero, teniendo confiani,a en Dios y ei 
sliciay razón que llcuaua por amparo y 1: 

1 el nombre de Su Ma^jestad, fue camina: 
cibdad de Quito, Pues auiendo salido d( 
' Ociaualo sin tener ningún rezelo de 
carro ni de sus capilanes sino era la vei 
■iK-iinieiUo de la batalla y la ynceriinit 



tos. Lo vno, por no le a^^uardar dentro de 
porque tuuo rezelo que la batalla se auia 
ella; y lo otro fue que se 1) temió que 
los se auian de esconder dentro de las 
os vezinos por no pelear, porque se po- 
nente perder, y que si le vencían le auian 
cortar la cabega. Por estas causas y ra- 
ue a poner a quatro leguas de la cibdad, 
í vn rio grande y barrancoso, llamado 
iturales yndios Guaylabamba, en vn lu- 
í y conuiniente para el, por dos respec- 
10, por ympedir el passo al Visorrey si 
passar el rio, porque los sunos vernian 
idos. Y lo otro fue la misma seguridad 
i en el lugar fuerte, creyendo vencer o 
r alli al Visorrey sin perder alguna de 
que era lo que el mas desseaua, y este 
le auia dado Pedro de Puelles, su Maes- 
npo, y para esto auia quatro dias que se 
íado y visto. Al tiempo que Gonvalo Pi- 
a de la cibdad, dizen que le dixo fray Jo- 
menco, franciscano, que era su muy yu- 
go, que auia alcanzado por las estrellas 
)itan que saliesse de la cibdad a dar ba- 
auia de ser vencido y muerto en ella, 
nte, y que mirasse lo que hazia y guar- 
:ho su vida. El tirano se rio mucho desto 
indo en agüeros ni en las estrellas erra- 
?mitio todo a Dios y a nuestra Señora, di- 
le en las manos de Dios estaua el vcnci- 

lo: metió. 



to y l;i muerte, porque si el mviriesse enla t 
auria pagado con la deuda que deuiay .iiJ 

lo que era obligado a 1 ¡bertar la tierra 4 

1 le auia costado en ganalla en compañía 
crmanos. Mas que el tenia conffianca en Di 
nuestrji Seflora de abalir la gran soberis 
'isorrey, pues auia para ello muchas caus 
iones; y assi dixo oirás cosas de gran altiu 
rogancia coníüado que auia de alcancar 
ria, y con tanto se salió al campo tras 
;. Pues tornando al Visorrey. que yua supo 
:o caminando, Ueíjo a vn pueblo de jiidí 
ido Cochizque; dormieron aqui todos puesE 
quadron y en borden de batalla, a causa 1 
1:1 muy cerca del enemigo, y antes que an 
esse mando yr a sus corredores adelantep 
¡essen lo que auia en el campo, o donde 
el tirano. Llegados que fueron los corredo 
' de Guaylabamba hallaron alli veinte co 
í del tirano, que los auia el cmbiado para 
3asscn aquel passo porque no auia otro 
por do passar sino era por aquel vado o 
lias arriba que estaua de alli muy aparta 
•ra senda de yndios, mas empero eran 
■o y malo de passar, que no tenia puei 

av en otros rios, Y el camino de eran 



Xx3 

5en perder las vidas assi tan deshonrradamcntc 
J^n titulo y renombres de traydores. Hilos respon- 
^ron que mas querían seruir a Gon<;alo P¡(;arro, 
^^s era Goucrnador de Su Magestad, y que ellos 
^iessen lo mismo \' que viniessen a seruille, por- 
'^ el les haría grandes mercedes, y no el Viso- 
^y que como tirano les venia a quitar sus fran- 
^^zas y libertades y repartimientos de yndios que 
"^iandel rey. Dichas estas cosas con otras mu- 
*^s, no pudiéndose conuencer los vnos a los otros 
'^ buenas palabras comentaron a dcshonrrarse 
Píamente, y de alli se vinieron a desaffiar para 
^So matarsse; mas no uvo cffecto porque no te- 
^n licencia de sus capitanes, y con esto los del 
*^no se boluieron al exercito. Quando los del \'i- 
^'rey vieron boluer las espaldas a los enemií^os 
asaron con garande animo el rio, aunque con 
^n trabaxo y peligro, y los fueron siguiendo \ n 
^^ por la cuesta arriba, tirándoles braua mente 

*^rcabuza(;os y tratándolos mal de palabra para 
^ boluiessen, y ellos no lo quissieron hazer. 
^'Hose oyesse en el campo de Gonvalo Pivarro 
^ dislates y estruendo muy grande de los arca- 
^a^os que los vnos corredores a los otros se 
^an y se tírauan, hizo tocar al arma porqii<- se 
^ia publicamente que el Visorrey yua subií^ndo 
^ la cuesta arriba con mas de mili hombres bien 
"^ados. Para hechar esta fama auia tenido el \'i 
f"rey gran cuydado de lo publicar, y tuuo aui\so 

^raer siempre nueve vanderas tendidas por <■] 
^e, con tres estandartes, para que en vií:ndolas 
^ soldados del tirano entendiessen que (rni mu 

o, DE Santa Clara.— IIÍ. - 2/' ' 



1 


1,1 i;cntc qiiu venia mas que la fama i 
lo qual el tirano entro con sus caj 
rUlta y se trato desie nco:ocio, de lo q 
ios ellos dixeron de un acuerdo y pa: 
bolucrsse todos a la cibdad de Lima 
*e de mas gente y de alguna añil 
lues dar la batalla al Visorrey, i 
manera estauan todos perdidos pi 
e que auiaen el real en compara 
ha que el Visorrey traya. El tirant 
1 arrogancia y soberura que no loqu 
|ue no fuesse notado de poco animo 
cabo diso en alta voz para que tod 
,: Yo juro a Dios y a Nuestra Sefia 
:cnfro de yr de aqui. sino morir en I, 
cry cortar la cabei,a a Blasco Nuñ 
esta tan braua determinación esti 
a ver en que paraua este negocio, o 
isse el Visorrey. 



CAPITULO XLI 

)MO EL VISORREY BLASCO .\U5ÍEZ VELA HURTO 
ENTO A GONZALO PigARRO Y NO SALIENDO CON 
FECTO SE METIÓ EN LA CIBDAD, LA QUAL HA- 
IN GENTE DE GUARNICIÓN, Y DE LAS COSAS Ql'K 
LA HIZIERON LOS SOLDADOS, Y DE LO DEMÁS 

QUE PASSO 



liendo llegado el Visorrey Blasco Nuñez \'ela 
grande de Guaylabamba y auiendo sabido 
> corredores donde estaua el campo dcí su 
ario, entendió luego como astuto y subtil ca- 
el yntento que Gonzalo Pí(;arro tenia, por- 
iendo el lugar y sitio donde su enemigo se 
)uesto le parescio que no era cordura passar 
lli, por ser fuerte y [que] estaua bien lortifli- 
ie muchos arcabuzergs que alli estauan pues 
' para engañar a su enemigo con cierto ar- 
ando a ciertos capitanes y soldados qutr hi 
n muestra con algunos arcabuzeros y tiente- 
auallo y con cinco vanderas, úc passar í*I 
r el vado, que era ancho, y subir por la cucs- 
iba para sitiarsse de la otra vanda df;l y 
:ar su real enfrente de su contrario, hsto sí- 
fin porque tuuiessen entendido sus cnc-mi 



1 


1 ser vcrdatk-ro su designo y que de vei 
passar paní dalle batalla, y assi se 1 
iclios de a cauallo llegaron de la otra v 
■ a la vanda del tirano, mas como era i 
, que ya anoehecia, se dexo el passaje. 
llanto que esto se hazia, en el real del ' 
] mando luego traer mucha lefla y hi 
[is y grandes fuegos para el effecto que 
íi. para que se paresciessen desde lexoí 
míalo Pivarro y los suyos tuuicssen e 
e todo el exercíto estaua alli assentado 
o día se diesse la batalla. Tenia el ' 
amJissimo desseo de dar vn asalto en le 
&, de noche, detras de sus esqtiadrones, 
sbaralar, y no sabia como ni en que foi 
e en la delantera estaua muy forliífica< 
Inizcros, que en ninguna manera les p( 
r por aquella parte. Por lo qual mand. 
Adelantado Sebastian de Benalcai,'ar 
u- del su parcscer y consejo como hoír 
ia conquistado aquella tierra, que sab 
■n los passos y senderos de los caminí 
lo llenaría a donde pudiesse satisfaze 
S5CO. El Adelantado vino y el Visorrey 1 
e pi-elendia hazer, y el, como siempre i 
, no le quiso coniradezir en cosa alguna 



357 

«i'anUcs quebradas y muy hondas. Oy Jo esto se 
nojgo dello en gran manera, porque tuuo cierta la 

m 

Victoria si daua en sus enemigos aquella noche 
aunque uviera muchos estor-uos del mal camino, 
por lo qual mando que luego marchassc el esqua- 
uron de la ynfanteria con mu}' gentil ordenanza y 
con <»Tan silencio, y después el esquadron de la ca- 
ualieria, licuando por adalid y guia al Adelanta- 
^^* y elVisorrev se fue con el. Yendo todos des- 
^ nianera con gran priessa y a mas andar, pa- 
sí*aron muchas quebradas y arróyalos muy ma- 
los y passos muy angostos y peligrosos» en don- 
"^ Se detenían mucho al passar, hasta que llega- 
ron al rio V lo vadearon muv apartados de ^us 
contrarios, aunque bien mojados porque llouio 
^4Uella noche. Y desta manera llegaron a \n.í h- 
»Uu clelacibdad muv cansados v niutr-to^ d»- frió. 
- ^sto fue a la hora que ya amanescia, porque- di- - 
^On x-na buelta v contorno muv grand«r lia^i.» alU- 
^*^^ alli cerca de la cibdad. V como vido q-'-.r \\<} 
^^ia podido effectuar su gran desseo en dar d'- 
^^che sobre sus enemigos» le p^-sso en i;r.iii : 
^^^a, mas en fin determino de motcr^f « n ! i 
*^^ creyendo estaría mejoren ella q^u- td • I i 
P^ Para ynformarse del yntentu del tir-irr^'. J- 
*^Onii)|-es que uviessen alli qu'-dado. N* ;;i'/ d 
'lanera con sus esquadroncs.qu^: alli -': a ^rv 
Porque yuan muy desparrumado-s, í-h- ohM ar . 
^* camino a un Juan Gon<;ak:^ q'r: -¡alia i : a 
^^ V se vuaal campo de ( jfjr.-; ¿ilo Pi- i:v>. ' 
^Synformo largamente d' romo I tira:¡'; ^ 
'^^as de ochocientos hombn -: ' n "] 



:jia- 



:r¡- 



aríj 





^8 

qu-iles todos estauan armados y co 
cabuzeria y con gran desseo de p( 
If- dixo otras cosas de que peso a K 
querían entrar en la cibdad se Ucgo e 
:i cauallo al Visorrey y le diso: Sea 
que Goncalo Pivarro esta por aqui c 
de mili hombres, assi vezínos de las ci 
de buenos soldados que son la flor de 
rra. Soy de parcscer, si v. s. no mar 
que se haga con el algún buen concie; 
tiene tan poca gente, y para esto yo n 
y podre yr a entender en este negocÍ( 
con el muy largo para que por entra 
aya toda buena conformidad, con mu 
medios, Bl Visorrey respondió: seftor 
no somos aqni venidos sino en busca 
rnemiiíos para con ellos pelear, y no 
■ líLiocii.» ni dr conciertos, porque co 




■ 



359 

"°í*i yo lo haré y peleare er. la delantera como v. >. 

^^ ío manda, o moriré en el campo en seruicío dt* 

^" Magestad como su leal vasallo, y no lo haré. 

norrio dizen en el real, de v. s., que siempre s-j pone 

^^ el esquadron de la sanidad. A esto dixo ti buen 

JSorrey: yo os prometo, señor Adelantado, que 

^^s rne vea\'S agora de tal suerte en los delante- 

^s que Ja primera langa que se quiebre en los *rne- 

^'STos sea la mia; y assi lo cumplió dcspue.-r» como 

^ pitan animoso \' esfor<;ado. Estas p:ilabra> Jixo 

-adelantado Sebastian de Benalcavar a cau-?a 

^^^ ^n las peleas, o siquier ensayes que por el ca- 

..^'^ose hazian, quedaua siempre el \'i-orri.y con 

, ^^ o doze de a cauallo detras del esquadron d-.- 

^^Ufanteria mirando lo que se hazla, v a --i luüo 

, ^^ndido que auia de ser lo mismo al ú'jrtiro á': 

, . *" la batalla; mas el se enirafto, como aJí.l ir:t- -.-: 

*^*^« Auiendo passado estas razones (i \':-.orr'y 

^^o en la cibdad con las vanderas tendiJi^ y -•• 

^^^cJero luego della porque no uvo qui' n - \:i J • 

^^^diesse porque estaua sin ícente de LCi:arn: i'^::, 

^^ apossento en las casas de Sancho Jr- 1:^.:- :'■:.. 

: *Os capitanes y soldados en otras ca^.i-. j\: 

*^'^on hartas vacias. Luej^o lo-^ sol Ja Jo- .:■•;.• 

^n a desmandarsse yendo por las ca>a- .; : !' 

**^os que estañan con el tirano, rn don J- ;,i/; 

^^^chos males y daños en las hazi'md i- y 

^^^e tenían, y esto se hizo sin la voluní ;d y ^»: 

^ diento del Visorrey, qui- no lo -jjpo r.a-:: 

^^es de hecho. Assimismo tomaron *:a-.- !.i ::. 

liarte de la ropa y fardaje qu- lo-, -o! J ■ Jo- 



a 



' j . 



^ (•' • . 



^noauian allí dexado, por lo q':ai y ^<a- : 



1 1 ' 



tan los soMaJoí. tu la cibdad alL^unas 

■ íui_'roii ;il \isorrcy y se quexaron brí 

titos y que lo mund.i^c remediar y les 

I boliicr lo que a todos nuian tomado. El 

LO luuiesse licencia por entoi 

Lastigar a los suyos, por estar como est 

1 coyumura. se hizo a lodo ello sordo, ma 

i- a las mugeres consoló con buenas p 

liizieiidoles que [cu} todo se poruia remed 

1 mandaría boluer lo que (I) se les auia 

t- assi lo mando apregonar por toda la 

ifs auiendosc el \'isorrcj- apoderado di 

|j se yntormo luego de las mugeres, di 

. lortalcza que tenia el tirano; ellas le d 

Ido quanto unían alcanzado a saber y lo 

D dezir a sus maridos y de otros h 

si le dixcron otras cosas mas de las 

uieron presentes a esla platica alga 

|i nt-j y soldados principales, y estos lo pi 

lego por loda la cibdad entre los dei 

'.por loqual muchos dellos conien(a 

irse de los pi^arristas y de proponer di 

tn lu batalla. Entendido esto por el Oy 

|.\1u:irez y por el Maestro de campo Juar 

L- fueron ¡il Visorrey y le di.\eron i 

r bien de tomar el consejo del Add 



361 

»^na y de peor voluntad y no nada «ganosos de pr- 
lear en la batalla, porque estañan cassi todos muy 
acouardados y temei'Osos, y que mirasse atenta- 
"^^*nte lo que hazia. El Visorrey respondió como 
valeroso y esforzado capitán [y] no queriendo mos- 
tí"ar punto de couardia les dixo: Señores, a mi mí* 
P^sa mucho de aquessa platica, porque el que no 
^^issiere pelear, no pelee, que yo solo y alí|:unos 
"^ los leales caualleros y seruidores de Su Mai^es- 
^acl que me queden, he de acometer a e.stos tiranos 
P^r muchos que sean. Y el que acobardada mf-ntc 
y ele temor se quissiere yr, vayase en ora buenn, 
porque mas quiero morir en el campo peleando 
con los enemig;os que hazer tan deshonestos parii- 
^^s, porque ciertamente yo no tenj^o de pon^r mi 
P^^sona y vida en manos de un traydor y iVín* nti 
^^ a su rey y señor natural. Porque yo n \> v < or;.o 
"^^ ha de tratar, ca tengo creydo que en t^ Jo > p' : 
^odo, como tirano, se ha de alabar ó*- mi rri- ^ 
preciándose que me ha vencido, o qu^ m^ r/ > ' 
^^^ manos de temor que tuue del: y a-- r/. • ; 
^^^ ninc^uno le hablasse en cosa d«- p;írt do. :.'.'■ 
^* no lo aula de hazer por quanto ¡u i ' '. ' . 

^- Como los su vos vieron qi:'r no a ; .- 
^^Sun partido le aconsejaron q^'^ j jo : 
^''tiificasse dentro de la rih J iJ. ror- :' * 
^ndido que alli vencería ai 'rn t;v./o. 
^^J.So hazer. antes se saüo a Jos or :: 
^*^s animo de buen solJnJ ■ j >- ' 
^^Pitan. Después que -íT 
^^ capitanes que no .:':::? 
^nde tenia rezelo qj'.- -r \ 



y ■ 






JO '■: 



1 


362 

auer batalla, sino que si mal le susc 
hecho en si lo que vn buen capitán 
hazer. Mas por otra parte t«nia su 
bien herrado, ca tenia en cada herra' 
uos hechizos; era el cauallo muy ere 
hien hecho, que'parescia pintado, qu 
cauallo frisson. y tenia buenas obrt 
andaua cada dia en eU y para dar \: 
enemigo ordeno su gente en esta for 
Primeramente hizo vn esquadron d 
(.-tiiteria. que serian ochenta piqucr 
veinte arcabuzeros. y dexo algunos 
^sen sobresalientes y que ellos fucss 
ros que comen^assen a trauar la e 
dioli-s por capitán al Maestro de c:: 
Ciihrcr.i, que quisso pelear aquel di 
,iri-abLi7 en la mano. Los capitanes t 
1 1,1 lili ron Siincho Sánchez Dauila, 



363 



lerosos hombres, todos los quales 3'uan vesiidos 
con sus camisetas de vndios, como tenemos dicho. 
El Visorrey yua en la retaguardia con dozc arca- 
bu zeros y de a cauallo para socorrer a donde mas 
necesidad uviesse, y esto hizo por consejo del 
Oydor Juan Aluarez, de Don Alonso de Montema- 
yor y del Maestro de campo Juan de Cabrera; mas 
después fue el primero que quebró su lan^a, que 
se pusso en la delantera porque se acordó de lo que 
^1 Adelantado Sebastian de Benalca<;ar le aula di- 
^tio, como luego se dirá. 



CAPITULO XLll 

VISOKKEV BLASCO KUREZ VEUA HOKM- 

loUADROXES PARA DAR BATALLA * COW*' 

■ A LOS SUYOS, V DE LA PLATICA (PB 

i CAPITANES Y SOLDADOS Y SE ANIMA*"" 

TODOS PARA DALLA 



ya y liurdcnadas loda^ estas cosas a^^.. 
Las por el buen Visorrey, y por no d ^^^ 

I negocio de la balalla, mando a toCi^V 
\es y soldados que marchassen su ^<y^ 
lira el exercito de Gonzalo Pitarro, ^ 
liiron al son de los atintibores y tcndid;-^*^ 
r.ispor el ayre, y lodos (l)!leuauanuna^ 

de yndios que hermoseauan muchí^ 
y Ueuaua puesta vna camiseta blancr^ 
lequeñas cuchilladas en ella por las qua- 
|~>:ubrian vnas coralinas aíforradaa cn< 
carmesi confranxas de oroy la claua-' 
\- \ assi como estauan lodos vn poco 
Jo la cibdad les mando hazer alio, y po- 
Jelante de los esquadrones les hablo y 

II raüonamiciito estando a cauallo, cu 



365 

Vuestra nobleza y lealtad, caualleros y compa- 
íeros míos, que ya tengo conoscida en lo poco que 
ronmigo aueís estado, en los hechos y seruicios 
|ue en mi compañía y en otras partes aueis hecho 
. Su Magestad, me combida a tener esperanza, no 
olamente en Dios, mas avn también en vuestra 
irtud y grande esfuerzo, aunque es dispar la com- 
aracion de lo vno a lo otro. Por lo qual tengo en- 
^ndido, mediante Dios, que auremos enteramen- 
í la Vitoria tan desseada de nosotros, y por ella 
emos de alcanzar gran reputación y honrra, pues 
o nos faltan fuer<;as y animo para ello. Especial- 
lente en esto que tanto nos faboresce el usso, la 
ndustria }' exercicio de las armas* quanto la cau- 
a y razón que tenemos para ello, y a quien segui- 
los, que es a Su Magestad, a quien se enderes^a 
ste seruicio que pretendemos hazer en esta bata- 
a, con virtud, la qual acrescicnta los ánimos y 
biua las fuer<;as en los leales que por ella pelean. 
'' aun el mismo Dios Señor nuestro, que es sicm- 
re escudo y amparo de los buenos, no nos dcxa- 
2 morir a manos de tan crueles y brauos tiranos 
omo estos lo son, que pretenden acabarnos las 
idas y honrras y tomarnos lo que aqui tenemos, 
amo lo han hecho con violencia a otros. Los qua- 
íS todos, no solamente han tenido atreuimiento 
ara menospreciar y tener en poco el nombre de 
u Magestad, mas también han menospreciado sus 
:eales mandamientos y sus leyes, teniéndolas en 
oco, por lo qual son dignos de gran punición y 
astigo. De manera que con sus trayciones y prc- 
ínsiones se han aleado y rebelado con las titrras 



1 


366 

Majestad, matando y persiguiendo a Ic^ 
i del rey, con cuya malicia tan desborda 
nte yntentaron muy desuergoníamentp- 
jr Gouernador de la tierra a vn hombre» 
y vi), no mcrescedor de ningún bien. Y-- 
cntos con esta deslealtad me han persegui— 
Lnia manera que con su calor no me han* 
parar en toda la tierra, pues con armas y 
LThanfas han procurado despojarme de la 
Dios nuestro Señor por quien el es no me 
nila^roüamente librado de tantos y de tan 
' peliííros como he passado por hazer y 
lo que Su Magestad me mandu hiziesse en 
nombre. Pues ellos, como son malos, no 
rido ni quieren obedecer el mando de su 
s lo peor de todo esto, por ello me hecha- 
iicaiailamente y por fuerza, de la cibdaddc 



-1 u|L:irn p'JrJ'- LliKlar L|U(.' (. .sl(í> l.ilc^ iio xfiiu.iii a 
p^.íLiar a la d uin:i y humana ju^lici.i < n < sl.t pv^ 
>-» t'iitc vida lo qut.' deuen, pues se liizicron eulpados 
■jT>or tiranías, ambiciones, crueldades y monipo- 
*Jios y por otros muchos y «grandes y atrozes de- 
1 ictos que maliciosamente han cometido? V assi 
t: «ngo para mi crcydo que por estas causas y ra- 
^ones serán mas couardes y tibios en la bata- 
1 la, quanto mas liuianamenle y con menos cau- 
ssíi y ocasión se alearon con la tierra pretendiendo 
ximirse de la obediencia y fidelidad que deuen al 
ey; de manera que sus mismas conciencias los 
.cusan y están temerosos de nosotros que los veni- 
a castigar. Y por esto y por lo que toca al 
a^eruicio de Su Magestad tengo deliberado de no 
largar mas tiempo esta batalla contra estos tray- 
ores y fementidos, y por tanto yo os rué*; o y amo- 
esto, caualleros muy esforzados, que cada uno d» 
í' esotros tenga en la memoria el dia de oy el bu( n 
nímo y esfuerzo que siempre aueis mostrado ( n 
alia al enemigo. Porque en este día, mediante 
¡os, daremos fin y remate a la soberuia y des\ ei - 
^Sruen<;a destos tiranos, y a nosotros se nos acaba - 
an los trabajos y fatigas que hasta ancora h( mo^ 
^nido para dar principio y comienvo al bien uo-^ 
sta esperando. Y porque se ciertamente quír lo 
aréis como esforzados caualleros y que peleara i^ 
r'^alicntemente, como de vosotros se espera, no di- 
o mas en este casso, sino que entiendo que ven 
eréis a vuestros enemigos y que dcllos no p«rmi 
ser vencidos, que es la cosa mas vil qu^- 
hombres generosos pueden hazer, porque- procede 



1 


368 

«je poco animo y de couardia. Aui 
ííos sean mas que nosotros, much( 
sido vencidos con pocos hombres y 
tos; y con esto no digo mas sino qu 
lo que deue a hombre de bien, y n 
rra y fama, que vale mas que todo 
mundo. Y para que con mayor y 
lad hagáis vuestro deber, yo os pi 
Hcar y saiisfazer vuestros leales 1 
el bien que tenéis merescido, par 
con descanso y en quietud, pues le 
do con vuestras personas, gastíin 
zÍL-ndas y poniéndoos en grandes pi 
las con muchos aíTrines. Por tan 
d(.v.¡r mas ni encaresceros otra eos 
qiif 1,1 causa es de Dios (1), y la juí 
i:r-.iaJ, y. Je vosotros sera lahoi 
í-')n lalislfacion de i^randes pren 



36^ 

P*i Sisado y de presente csperauan tener, o saiiiarsse 
^^11 es. Oydo esto por los presentes prometieron de 
^Q hazer muy fielmente, o morir en la demanda, y 
*^ss>i con muy gentil }' buena hordenan^a comenc^a- 
^<^i\ todos lie marchar a medio passo en busca de 
^^ pi(;arristas, que estauan, como hemos dicho, 
^^ íilli, quatro leguas pequeñas. Al tiempo que los 
*^a.l^s corredores vieron y reconoscieron las picas 
*^^ los contrarios por lo alto, los capitanes y caua- 
^^os principales fueron al Visorrey y le su plica - 
^^ que no rompiesse con los enemigos en el pri- 
'^^i* vmpetu de la arremetida, como el lo quería 
^^or, sino que se quedasse detras los esquadrones 
■^ veinte de a cauallo y arcabuzeros para que 
^^F>ues socorriessc a los su vos en la mavor nece- 
^-'í^d, y el lo hizo assi porque le parescio birn y 
1 *" cronueniente. Mas después y al tiempo que los 
j *^l^s esquadrones se j'uan allegando y accican- 
, ^^^ a los rebeldes para romper con cllü^, «j 
, ^^^orreyse pusso en la delantera en la primera 
^ *^»-a en medio de los capitanes Don Alon>o d' 1 
■^^^Titemayor y de García de Ba^an, que corno < a 
*^^ties animosos y leales yuan delant(! de loíja la 
Gallería, losquales estauan de Irmií- J» 1 h^'ii 
^^o Benito Juárez de Carauajal qu" í.apitau'- i'ja 
^ ^squadron de a cauallo de Goní;aIo Pivr'ro por 
^^^1 lado, que desseaua grandv-m'-i.t" topn -• 
n el Visorrey Blasco Xuñez \'»:Ia p'ir > io rn -t :? 
bengan^a de la muerií- qu': dio •! í . 'o* 
^T-nnano. 



Vi 



\ 



Cl) Tachado: Bmfam. 

G. DB Sl!«T* LtA»*. — '!'-- 1.* ''< 



y 



CAPITULO XLII! 

PESAR Ol'K RE5CÍHI0 i.O.VCALO PICAR * 

[m:po Qi'E el visorrev BLASCO nuSezve:^ 

riDO ES LA CIBDAD DE Ql'ITO, Y DE LA PU-^ 
: HIZO A SLS CAPITAXES Y SOLDADOS PA^ 
LOS MOUER A YRA Y ENOJO 



1, antes que amanesciesae. GoncaloP* 

o cinquema arcabuzeros y deacaualll 

Itt.^ que el \'isorrey cstaua, para ver lo qu I 

considerar que sitio y lugar auia tomadc 

li^s passando e! rio con recalo, aunque sil 

I coniradicion, llejraron al real y vieron 

I ^cnte de españoles, sino que to- 



371 

se auia ydo con toda la g:ente?; los quaics dixeron 
que no sabían adonde se auia ydo, sino que a boca 
de noche salieron todos del real. Y rezelandose los 
corredores de algunas celadas y engaños, se 
boluíeron prestamente y truxeron consigo al cura 
y lo llenaron ante el tirano, del qual supo de la 
poca gente que traya y que atrás no quedaua per- 
sona alguna y que no sabia del Visorrey, ni donde 
«staua, mas que tenia creydo que s^ auia ydo a la 
cibdad de Quito por otro camino. Y demás desto le 
dio noticia de la poca poluora que traya, la qual 
era bien mala y reuenida, por ser de Esnaña, que 
en la cibdad de Popayan no la pudo hazer por falta 
de salitre y de otros materiales y de maestro que 
la supiesse hazer 5' refinar, aunque iraya muchos 
arcabuzeros. Quando Gon<;aIo Pi^arro supo que el 
Visorrey era ydo y que no estaua en el sitio y lu 
gar que otro día antes auia tomado, qufdiiron el 
y todos los suyos pasmados, por lo qual el tirano 
le peso en tanta manera que de puro coraje y eno 
30 rauiaua y daua bozes porque el Visorrírv se h: 
SLum vdo dentre las manos, no sabiendo la cf-rtini- 
dad hazia que parte se yria. Mas mirándolo bi^^m y 
rezelandose de algún mal siniestro que le pudier;. 
venir, embio luego sus corredores para \ cr don J»- 
el Visorrey estaría, los quales fueron y vini* ron 
prestamente y le dixeron de como estaua f:n la < ib 
dad.de Quito. De lo qual peso grandemente: ;i1 tira 
no y mucho mas a sus capitanes y soldados: lo \ no. 
por el fardaje que todos alli tenían, y lo otro por 
aquel ardid que se auia hecho, adeuinando r^i^^ -/ - 
Tian vencidos del \'isorrev v maltrata Jos d': 



j "» 





J72 

ipitanes. Muchos destos capitanes y soli£=^ 
osos y desatinados que al tirano seruia-* 
iron con grande yra y enojo a dezir mucí^ 
;u Magestad, pensando vengarsse en dez -^ 

tan desuergonvadas y desatinadas pali 1 
ros amenazaron al Visorrey y a sus cap«= 
moldados con la cruel muerte, dizicndo qiK"-i 
ian locado o tomado la ropa y vestidos qi*:- 
1 la cibdad, que los auiau de hazer ped^. 
atallos a todos, como si estuuícra la cert J 

la vicioria en sus manos. Dende a vn rat::» 
n otros corredores del tirano queauia * 
'iados a la cibdad y le dixeron que se apES- 
i la liaialla, porque el Visorrey auia dexKS 
'dad y s<-r venía en muy gentil hordenanv- ::í 
car con las vanderas tremolcando por e^ 

lo qual le plugo mucho porque le quitaus ' 

xo en le yr a buscar. Sabiendo Goníal» 
que el Visorrey venia y de la borden que» 

sus csquadrones, mando luego hordena* 
!i los suyos, aunque de antes los tenia y^ 
Jos; la rorma [enJ que se hizieron esto^ 
)nLS luc en esta manera: Primeramente^ 



373 

iado Diego V'asquez de Cepeda, quoiuiaii Oydor, 
*edro de Fuelles, Gómez de Aluarado, los quales 
euauan doscientos hombres bien armados (1), en 
uenos cauallos. El otro esquadron era de ciento 
sesenta hombres, los quales capitaneauan el ll- 
ene iado Benito Juárez de Carauajal, Diego de 
'rbina, Don Balthasar de Castilla, que ya auia 
enído de Tierra Firme, a los quales el tirano 
lando que no arremetiessen hasta en tanto que 
¡essen si les yua mal, o andauan cansados, o los 
mbiasse a llamar para que diessen en los esqua 
.roñes del Visorrey, que assi los podrían fácil men- 
e vencer dando en ellos de refresco. Lleuaua 
uan de Acosta sesenta arcabuzeros sobresalien- 
es, que yua a la mano derecha del esquadron tira- 
lico, y Pedro Cermeño lleuaua la mano yzquierda 
:on otros tantos arcabuzeros que stí entresacaron 
leí esquadron, y estauan á vna parte quarenta 
lombres de a cauallo y arcabuzerospara solamen- 
e mirar por la persona y vida del tirano. L<>s ca- 
pitanes Juan Velez de Gueuara, Martin de Robles, 
Fernando Bachicao y Pedro de Ver;;ara lleuauan 
_'l auanguardia de la piquería, que cstaua rLÍor^a- 
ia con la arcabuzeria. Y se pussieron ciertos pi- 
queros y arcabuzeros enlVente de los dos esqua - 
irones de la caualleria del tirano, que estauan casi 
¡untos, para que arremetiendo la caualhria del \'i- 
sorrey hallassen primero aquel estoruo con prli 
gro de las personas y vidas desús cauallcro^y 
soldados. De manera que toda la anabuzcria «■>,- 



(I) Tachado: y. 





:-tT4 

nid.i en estos tres esquadroncs, y andar* 
lo Pi»;aiTo a cau;ilio con su guarda al re^ 
los miro a los vnos y a los otros llamaír^ 
íus propios nombres, con buen semblanrí 
ndose se pusso delante de todos ello*: 
el Visorrey Ilegaua, a los qu;iles dixo \í 1 
íuiente. 
tuue entendido, caualleros y señore-^ 
uvienimos venido a este estado en qu' J 
<■ estamos, para que con palabras y amoc; 
n's uviesse yo de dar animo y esfuerío ae 
Tse de sobra, porque fuera dar a emende ^ 
nia sospecha de vosotros que no teniade ^ 
y por tanto son cscusadas mis razonen 
.1 yo, señores, lo lenc;o conoscido en loc 
cada vno de vosotros por lo que esto;* 
ados vide en el alcance que dimos a BlasS 
\'ela, en donde paSbastes g^iandlssímos < 
, latirías y peligros délas vidas y perso* 
-in comer, ni beuer, velando todas tas no * 
.ometistes con sobrado esfuerzo a qual- ! 
liiíroqueos auiniera. Y si de todo estcC 
icra esperiencia, concibiera en mi animoc 



375 

uien nos viene a destruyr y anichilar nuestras 
onrras y matar nuestras personas y quitarnos 
uestras haziendas que con tanto trabaxo auemos 
dquerido. Bien se que todos terneis en la memo- 
a las malas y crueles costumbres de Blasco Nu- 
ez Vela, quan soberuio y riguroso es, quan cruel 
vengatiuo, y sobre todo matador de los hombres, 
ue sin causa ni razón les quita las vidas con yn- 
emencia. Si no, miraldo en la cruel y repentina 
desastrada muerte que dio al Factor Guillen 
uarez de Carauajal, que siendo un hombre tan 
ueno y tan leal y que era padre y amiiío de todos, 
> mato el mismo con sus cruelentas manos sin le 
dmitir desculpa alguna a la culpa que le dixo te- 
ia. Domas desto terneis en la memoria de aque- 
a crueldad y gran ynhumanidad que quería vssar 
on vuestras mugeres, queriéndolas sacar de sus 
asas para lleuallas a tierras destempladas y ma- 
4S para sus complexiones y delicadezas, para que 
lli murieran malas muertes, o si no passaran 
randes affanes y excessiuos trabaxos. También 
landaua por otra parte despoblar la cibdad de 
.ima para que se cayeran y se arruynaran vucs- 
ras casas y se perdieran totalmente vuestras ha- 
iendas y heredades y cessaran las ^^ranjerias y 
ratos que tenéis con los que vienen de Tierra Fir- 
ne- Notad lo mismo en como los dias passados 
|uiso con soberuia y crueldad ahorcar a nuestro 
imigo Antoño Solar, que con ser un hombre vale- 
roso en la tierra y bien quisto de todos, que por 
lablar buenamente en nuestro labor respondien- 
Jo a lo que el siempre dezia de los bien vestidos y 



1 


37h 

le los liomhi-cs que t;anauan grandes sala 
sta tierra. Mirad en lo que vino a parar y 
[lanera que agora esta, pues hasta hoy d¡; 
nfermo, que no alga cabe<;;ui por la gran a 
|ue se le hizo en verse maniatado y con un 
1 la garganta y al pie de la picota y a canto 
ir afírentosamente si uo fuera por los buei 
Irinosque tuuo. Tened también atención 
nuchas y grandes crueldades que hizo en £ 
niño quando se yua retrayendo a la prouii 
'opayan, de como mató a los capitanes Gci 
le la Serna y a Gaspar Gil dándoles el mil 
ani,-adas. Pues a Rodrigo de Ocampo, que I 
i estocadas muy cruelmente, y a Oluera 
:andolo de los garrones, solamente por so 
|uc dellos tuuo; y assi a hecho otras mucl 
;ts que son dignas de gran punición y cas 
|ue Su Magestad las auia de mandar inu 
astigar. Pues vn hombre como este tan c 
oberuio, y entendidas sus malas y peruers 
umbres, no se qual sera el hombre tan t 
■iego que te quiera seguir y andar con el, 
odos consta y es publico y notorio que esi 



377 

^^''•i.s partes, que en oyéndole nombrar «-c -.mt:- 
í^'Jan del como del enemijjro malo. Auiend-^ \m < ri- 
te ndido y sabido de sus crueldades y de la uran 
^^^eruia que tiene, con la qual se ri^^e y iroulí-rna. 
^*^ que a todos pone írran espanto, y auiendola- 
^^*Ticn<;ado a vssar antes que fuesse ri>ceb: Jo por 
^ í2sorrey ¿que hará aflora sí nos desbarata, vc-nrr 
•* r^rende? Adeuino que sera mayor >u ympivdaJ. 
^'^^ia y rigor, porque serán muy contrar:a> a l.i 
^^^iri^sedumbre y piedad, que mandara pcrsí.-- uir .i 
tc><:los aquellos que han sido contra el m dicho o 
^'^ hecho. Por tanto, caualleros estorba Jo> y sr 
"^^í"es mios, considerad quanto os deui de yr y o- 
^ •-•^ en que defendáis varonilmente \ ue?>ira_"i vida-, 
"^>nrras y haziendas; y por estas causas lÍLiitim^i- 
^^^^ otras muchas que os podría dezir, 110 li-^i 1 
'^^riie, sino con grande esfuerzo y animo p:!* 1 '- 
^^^T- vuestra libertad y honrra, la qual val: m.!- 
^^-*^ todo el thesoro del mundo. Y sí taní i dí*:r. i 
^^ieranoios, como yo espero en Dios y «n Xi:* -it ,1 
^^^ora, que alcanzaremos la victoria, yo o=^ pro 
^^to y doy mi lee y palabra que en galardón J- 
^esitros trabaxos que vosotros pos^cai-. y í:'y/.'. i- 
*^ fierra y los fructosdella, que yo la r-pan::' • ri 
^^ todos los que estáis presentes para qu* i- n j i - 
^ Ciomer en ella los que no lo tíoneii. l'r.' -. ^ ■. 
^"^alleros, a pelear, y deffended viu.-tra^ iib. ri t 
^^* vidas y haziendas, y no veii;;a:nos a poJ^-r d' 
^^stros enemigos; y pue^ los vr(:m\)'5 ya v« nir. \ <> 
^^ niando que níniíuno de vosotros lo-, .ir. abiz' 
^^5i se menee ni se quite del lu^ar f-n qu« < -La. por 
HUe en ello nos va las vidas v salude-.. \' un* J 



1 


378 

so de tirar a pie quedo, porque haréis 
y cierto, y también tirad a las rodillas di 
s enemií;os y les daréis en los pedios, p; 
¿o nos desembaracen el campo, que yo c 
ampo franco para que todo lo que toman 
_-stro. 

1 



CAPITULO XLI\' 

t-A MUY BRAUA Y SAXCriXOLEXTA BATALLA QUE 
EX AXNAQUITO EXTRE LOS DOS EXERCITOS DEL 
»KREY Y DE GOX^ALO PK^ARRO, EX DOXDE FUE 
UTO Y DESCABEZADO BLASCO XU.^EZ VELA Y OTROS 
CEXOS CAPITAXES Y SOLDADOS DE LOS LEALES 



>ichas estas palabras por Gonzalo Pi<;arr'' á 
capitanes y soldados yncitandoles 1 a yra y 
i o contra el Visorrey, tomaron todos írran J',* 
ao y esfuerzo y comen<;aron de jurar con í^ran 
aeza de hazer tanto y de pelear en tal manara 
quella batalla, diziendo que primero se d' xa- 
matar que darse por vencidos a vn hombr' 
soberuio. Assi con aqueste animo a-^uar.J iron 
s leales que llegassen para coníirontar>s'r con 
5, y conosciendo el tirano en qu'r '-sq'iauror; 
tía el Real estandarte .se pusso J'r ín nv Jcl 
)ue tuuo entendido que vernia Bía-f.o S':f.*.A 
El alli junto, para justar con í.l si 'T; la b.'i:.a;]a 
jpaua. Por otra parte el X'isorr'.y. q'j'r;'.:.Jo 

Ms. ynciUíes. 



y hecliar a ma parte esta tan tiüTerencii- 
btilienda, no queriendo mas alargar el tiempo 
lio a lodos los del Real exercito que marcha- 
I contra sus enemigos en buena hordenama 
\ quamlo en quando líamaua ai vno y al oir< 
andolos de sus propios nombres, para qu' 
limo y es[ueri,'o peleassen contra los iraydí 
[- fementidos, y ellos lo prometieron dandosu 
Jbras de lo hazer assí, o morir en el campo, ; 
lies dexassen el cargo. Yendo los soldadc 
Fhando se yuan a Dios encomendando, vale 
s que a!li yuan les dezian que como herBí' 
|^c mirassen los vnos a los otros y se ampar 
y deffendiessen sus personas y vidas, y 4' 
I la batalla munessen qut: enterrassen los 1 
n bíuos a los muertos, porque sus cuerí 
hrcsciessen de supulturas. Aneciándose ya 
ladrones tan cerca de los rebeldes, manda 
Irrcy a sus sob resallen tes qite comen^sa 
rauar la pelea, y assí con grande ani. 
fcadia Francisco Hernández- Girón y los sqj 
l.'ni.-aron a disparar sus arcabuzes contra 
Bidés, yendo todos marchando, y como están 
Tapartados no llegauan las balas a los cont 
J Los picarrisias como vieron esto ag:uardai 
■oco para que se allcgassen mas a ellos, yd 



p:"»-ui!n' Mtf a loJ i l.i >:.: ni-- :": . ^¡ ■ • _: : 
>"nirt.'iu arrcmi'tii.'^^rii a lo-. íjn-.-nr.L»- an:- - .; ".'■ 
«-iít->Hn otra rociada d»- arca'Duz.iv,*"*- y <lí "- ■'' "■■ 
zi'-Ton as>i. Que todo^ con j^rand'.- a:iÍTn'> y val* n- 
tia acometieron a \o> rrbi.-ldes y como ¡o- arcib.; 
zeros yiian tan de corrida no tiraron tan c.ri-r» 
como ellos lo desseauan, sricun que >U"; contrario^ 
'o hazian, porque se passauan las pelotas 1 y^jr a!- 
^^iquc no hizicron mal ni daño. Hn í:->l': í-sq-.:i Jr'-n 
^stauan en la abaniíuarda los animo-o-? ctrii .:v - 
Juan de Cabrera, Francisco H'-rnanJ* z <,::»•. 
Sancho Sánchez Dauila, Rodrigo \iiñ' z J- 15 .:.:.: ■. 
y Pedro de 1 1 e red i a , q u e en hoz a lia a --J rr. » : : • . 
'^^ leales díziendo: ¡a ellos, cauallí.ro-. .> ' .'. - - . 
••^on traydores que no valen nada! Lo- : • ■ 
norrio tirauan a pie quedo, no hazian -■::»:■• ■ ■ 
^^Mados mal heridos. con muerivd': al:. :. .« . 
9ue tuc ^ran compassion y la^^tim i J-: 
^^lodiaquc alli passaua. porqu»; :ir:' • . 

^ los heridos y ellamr-ntar i'; lo-. : : -• 

''^^riendo, llamando a Dios y .; ^-r. • ■! 

'^•'^dreyalosSancio^delat.or:- j ' 

^P>*^ se mezclaron los í-squaJr' :. 
'^ y alli pudierades v»;r ja rr; •..»•. \ 

*^ ^Os otros se hazian. ü-*- - r. - :,j .• r 
^^ian amantenienti: c«-^mo "or'.-.! 

^^nera que alli viera J'-r m: '- - 

^^s de muertes, aunoj- ' - . '. 

^ ^tocadas y ot ro«> d *: p iva .-; .' - / / 

<0 Mff./«'/.rr. » 



Ifuer, Lo^ caualleros quemas 

Im de la parte del N'isorrey entre los de 

¡na fueron Sancho Sánchez Dauila y Fra 

Isrnandez. que el vno dellos peleaua o 

tesana y el otro con vn moinante, los qt 

[ambos resistieron buen espacio el ympt 

de los enemigos, haziendo camino pa 

ta la tercera hilera de los piqueros reb 

i csluuo a canto de hazerse algún reu 

¡estro en los esquadrones de los tiram 

1 Un, auianlo con soldados endemoniac 

! hallado en muchos recuentros, q 

in otra cosa sino tirar sus arcabuzes, p 

[os leales llcuauan lo peor a Taita de bue 

y por la mucha ventaja que auia de s^' 

arte contraria. El buen Visoney, con< 

. laramente que la vnlanteria lleuatia 

la batalla, arremetió con gran furor y a 

1 enemigos licuando consigo a los capii 

l.i cauaileria del vn esquadron que ac 

I para si, quel otro tenia el capitán Cepec 

1 de la villa de Paslo- Notando el tirano 

I nio que el Visorrey hazia con toda su í 

al encuentro con los suyos, q 

os se encontraron muy rcziame 



3S3 

ros derribaron mas de diez cauallos con las picas, y 
los que venían en ellos peligraron, pisados de los 
pies de otros cauallos que los atropellaron, y con 
esto se mezclaron todos de tal suerte que no hazian 
sino herirse muy cruelmente. El estruendo que se 
hazia en esta hora fue tal, aunque eran pocos, [que] 
se oya buen rato de allí, porque los dislates de la 
arcabuzeria y los golpes que se dauan con las es- 
padas y hachas d'armas y porras fueron tan espe- 
sos y dados tan a menudo y con mucha f uer^^a que 
parescia que estauan, como dizen, en la herrería 
de Vulcano. El Visorrey y Don Alonso de Monte- 
mayor, como Ueuauan la delantera, fueron los 
primeros que acometieron a los rebeldes, haziendo 
sus golpes muy buenos, especialmente el Visorrey, 
que derriuo en el suelo a vn Alonso de Montaluo 
y a Pedro Man<;ano, en el qual quebró su lant^a, y 
discurriendo por la batalla con su espada en la 
mano yua heriendo de una parte a otra. Gonzalo 
Pigarro, auiendo arremetido con su cauallo, dio 
vn encuentro de lanpa al capitán García de Bailan, 
que lo derribo en el suelo mal herido, y derribo a 
otros dos caualleros, y en el ^tercero quebró su 
lanf^a y hechando mano a lo espada fue por la ba- 
talla faborescie'ndo a los suyos. Pues ¿que diremos 
de Don Alonso de Montemayor y de los domas 
leales capitanes y caualleros, y de los contrarios, 
que a porfía peleauan esforzadamente por mostrar 
cada vno el animo y valor que tenían?; y assi ha- 
zian el deuer en seruicio de sus Generales, porque 
cada vno pretendía auentajarse en vencer a sus 
enemigos. Y por esto murieron muchos hombres 



■ l:i parte del Visorrey, que como anir^° 
itian y peleauan como esforíados ca"*-^' 
[- mas querían morir en seruicio de 
i que rendirse con vida al tirano, que^" 

ilVenta, y a esta causa estuuo 

o en peso la vitoria, que no declinau^^ 

■parte. Andando el Visorrey haziendo 

|cn cauallero deuia le salieron de trai^ff 

cauallo, que el vno era Hernando 

■ezino de la cibdad de Arequipa, y le ^S 

m su langa, que lo llagó malamente p -^ 

ItTccho. Y con esto le acudieron los dem * 

lule fueriemenie, que lo hirieron en lac^ 

vna hacha d'armas, de que cayo en 

fcatina