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Full text of "Historia de los gobernadores de las provincias argentinas desde 1810 hasta la fecha : precedida de la cronología de los adelantados, gobernadores y vireyes del Rio de La Plata, desde 1535 hasta 1810"

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V* **jt : 




SA ^O 



'HARVARD COLLEGE LIBRARY 



SOUTH AMERICAN COLLECTION 




THE CIFT OF ARCHIBALD CARY COOLIDGE, '8/ 
AND CLARENCE LEONARD HAY, *o8 

IN REMEMBRANCE OP THE PAN-AMERICAN SCIENTIPIC CONGRESS 
SANTIAGO DE CHILE DECEMBER MDCCCCVIII 



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*f- 




\ 
DE LAS 



PR0Í1NC14S 




[jMh. 




DESDE 1810 HASTA LA FECHA 



j < 



PRECEDIDA DE LA CRONOLOGÍA DE LOS ADELANTADOS, GOBERNADORES Y 

YIRKYES DEL RIO DE LA PLATA 

I 

DESDE 1535 HASTA 1810 



POR 



ANTONIO ZINNY 



TOMO I 



PROVINCIAS LITORALES 



BUENOS AIRES 

Imprenta y Librería de Mayo, de C. Casavalle, Editor, Perú 115 



187,9 



vS A r*/ / r. 1 



es ^0 éü. ^ 



Harvard CoHege Llbmrv 

Cíft of 
Archibald Cary Coolldge 

and 

Clarence Leonard Hay 

Aprll 7, 190d. 



/ 



.i 



INTRODUCCIÓN 



Al emprender e) presentie ü'ahajo nos ha animado, máá 
qne todo, el deseo de facilitar el camino al futuro historia-* 
dor de la República Argentina. Lo que hasta. ahora 
existe con el titulo de Historia Argentina no eís otea cosa 
que. la de Buenos Aires. . Debemos, eijapei'o hacer algu- 
nas honrosas excepciones, como se va á v^v. 

3mví — Esta eft Ja primera de las provincias,, que, a«flLT 
que con el modesto título de Apunten de la Hísfária civü 
¿¿ Jujuí, por el doctor Joaquín Carrillo, puedsí vanagla^ 
:(iarsede poseer suverda4era hi^tOiTiai oonsignániio^eeil 
ellos cuanto tiene .relación cpn aquella l^ana provinCÁa, 
Ep^ Qpmo muy acertadamente se .dijo acerqa de dicho libra 
f bien hec}io, biei^ escrito y bien pensado, :qu6 quedará, 
como documento y vivirá como obra literaria* > (1) i 

TjJCüMAN— Con motivo delaEsposicion dp ^óji:dQ\\eLy 
con el objeto de hacer conoce^ aquella provincia en todaa 
sus faces paca el inn^igrante; b¡ajo el títi^lo de Froniwu^ 
de Tucuman por Arsenio GramlLq, el gobernador d^^ 
Federico He^guera mandó publicar en 1872 u|ia Siéiúe de 
artículos descriptivos y noticiosos. Es un libro de ma^ 
de 270 páginas qi^e contiene el desci^brimieiito y fundan 
cion de Tucuman, ^tijmolc^ía de estQ nombre, la .íisonomíft 



(1) Articulo biblipi^ráfíco de La Nación de 21 d^ junip AQ,1877,j)pr )don 
Bartolomé Mitre. ^ 



IV INTRODUCCIOK 

física de la provincia, meteorología, límites, historia, 
división territorial, su organización política y administra- 
tiva, en una palabra la obra es de sumo interés para el 
inmigrante, objeto principal de su publicación, como lo 
declara su autor el doctor Granillo. Sinembargo, sobre 
historia, deja mucho que desear. 

Catamarüa— Bajo el título de La Provincia de Cata- 
marca por el doctor Fed&ico JEspeche, precedida de nna 
introducción por el doctor donJoaquin Carrillo (autor de 
la precedente Historia) tenemos también la historia de 
Catamarca, que, ala innegable importancia de .la obra, 
contiene seis capítulos de reflexiones trazados por la bri- 
llaaíe pluma de oro del compañero del autor — el dootor 
Carrillo — que honrarían las páginas de cualquier libro. 

Salta— lina serie de artículos que, bajo el rubro « Lí- 
mites con Bolivia > y « Jurisdicción histórica de Salta 
sobre Tarija» publicaron en el periódico de aquella ciUr 
dad, La Democracia, los señores don Juan Martin Legui- 
zamon y don Casiano J. Goytia, como también la reim- 
presión de los « Apuntes históricos de la provincia de 
Salta^en la época del Coloniage, > aumentados por su 
autor don Mariano Zorreguieta y cedidas al gobierno 
ambas publicaciones, fueron éstas reproducidas en un vo- 
lumen de 116—131 — XXXIX páginas en 4^, mandado im- 
primir. Qn número de 500 ejemplares, en 1872, por el gober^ 
nador don Moisés Oliva. 

No es una historia propiamente dicho, pero la obra 
contiene curiosos é importantes datos que pueden apro- 
vecharse con grande utilidad para la historia verdadera 
ampliándola hasta nuestros dias. 

Santa Pe— El señor don Urbano de Iriondo publicó, 
en e\ folletín del periódico de aquella ciudad El Pueblo 
de enera de 1 870, sus Apuntes para la Historia de Santa 
Fe, de que se hizo un folleto entonces y una 2* edición en 
1876. 

Este es un importante trabajo histórico que también. 



liNTEODÚCClOÑ V 

¿uede aprovecharse, como nosotros lo hemos aprovecha- 
do, con ventaja. 

Corrientes — De esta provincia solo tenemos el opúscu- 
lo que, bajo el título de La Provincia de Corrientes, dio 
á luz, eii 1857, el doctor Vicente G. Quesada, el cual; ade- 
más de ser los importantes recuerdos de su residencia en 
aquella provincia, contiene copia de datos y conocimien- 
tos históricos que nos han sido de suma utilidad y que el 
historiador debe aprovechar. 

No es menos interesante la « Colección de datos y do- 
cumentos refereuias á Misiones como parte integrante del 
territono de lá provincia de Corrientes, hecha por una 
Comisión nombrada por el gobierno de ella— Primera 
parte— Corrientes: 1877.» 

La comisión á que aquí se hace referencia la coínpo* 
nían los doctores Ramón Contreras, Lisandro Segovia y 
Juan Valenzuelay el archivero don José Alsiná, la cual 
fué nombrada por el gobierno del doctor Madariaga, du- 
rante el ministerio del doctor Manuel Derqui, con el ob- 
jeto de presentar ante el gobierno de la Nación los docu- 
mentos existentes en el archivo y otros, en sosten de los 
derechos de la provincia de Corrientes al territorio d6 
las Misiones. 

Como complemento á la precedente colección, damos á 
luz el documento que á continuación se va á leer, y á qué 
Bo se hace referencia en aquella, probablemente por no 
haberlo tenido ala vista. 

El Rey Felipe M, ordena al gobernador de Buenos Ai- 
res (ZabalaJ sobre que los cuatro PueUos de indios de la 
compañía de Jesús, 7nas inmediata á la ciudad de la 
Asíincionlestén sujetos en adelante al gobierno del Para- 
guay. - 

Gobernador y capitán general de la ciudad de la Trini- 
dad y Puerto de Buenos |Aires, en las Provincias del Rio 



TI iiírT^qDuccio^ 

de la Plata: En carta de 30 de. noviembre 4^1 a&o de 
1729 participasteis haber recibido el real despacho de 6 
de noviembre del de 26, en que se os ordenó que en el 
ínterin que no se mandase otra cosa, estuviesen debajo 
del mando y jurisdicción de ese gobierno las 30 reduccio-^ 
nes de indios del car^o de los Padres de la Compañía, ni 
el distrito, d^ la provincia del Paraguay, con plena y ab- 
soluta inhibición de aquel gobierno y justicia, y en su cum- 
plimiento espresasteis que luego que recibisteis dicha 
]feal orden, remitisteis testimonio de ella al gobernador 
del Paraguay, para que la observase, y que en su vista, 
os previno dicho gobernador haberlo ejecutado así, por 
otro real despacho de la misma fecha que había tenido^ 
espresándoos los inconvenientes q^ue causaría al comer- 
cio de aquella provincia 'el que los cuatro Pueblos mas 
inmediatos á la ciudad de la Asunción de los del cargo 
de los referidos Padres de la Compañía no estuviesen 
sujetos á aquel gobierno y que por evitar el que no hubie-j 
se con los éomerci antes ni vecinos del Paraguay nuevos 
motivos de inquietudes protestando sus atrasos y la gran 
distancia al recurso, os pareció conveniente proveer auto, 
como lo hicisteis, declarando en él que los referidos cua-* 
tro Pueblos no saliesen de la jurisdicción del gobierno de\ 
Paraguay, á escepcion de los demás que se espresan en el 
dicho real despacho, y que esto fuese solo en ínterin que 
me dabais cuenta, para qu§ resolviese lo que fuese dé mi 
real agrado; visto en mi Consejo de las Indias, con lo que 
dijo mi fiscal de él, y consultándome en ello, he resuelto 
aprobaros como os apruebo, lo que en esto habéis efec- 
tuado, y en su consecuencia y para evitar los inconvenien- 
tes que exponéis he resuelto asi mismo que en adelante es- 
tén ios mencionados cuatro pueblos bajo del mando del 
Gobernador del Paraguay, y asi lo tendréis entendido pa- 
ra su cumplimiento; como también que por despacho de 
este dia,. se previene de lo expresado al Gobernador de 
aquella provincia, y d.e quedar en esta inteligencia me 



íKtEODtréciom vii 

daréis enénta en \m primeras ocadioties qne se ofrezcan. 
P. de San Ildefonso á 5 de setiembre de 1733. 

Yo BL Rbt^ etCi 

Por mandado del Rey nuestro señor. 

Dr, Migxiel de VillanuevfL. 

Cirro— San Juan, S^n Luis, Mendoza-— Lo único, que 
sobr^ las provincias conocidas por de Cuyo existe publi* 
eado á nuestro conocimiento, es io que sigue: 

1** Memoria sobre los acontecimientos mas notables en 
la 'provincia Ae Mendom en 1829 y 1830; nn volumen de 
204 páginas en 8** publicado^ en 1830 por la Imprenta Lan- 
casteriana de Mendoza, redactado por don JoséL. Calle 
y la parte militar reformada por el hoy general don Qe* 
rónimo Espejo. 

2° Apuntes cronológicos para servir á la historia de la 
antigua provincia de Cuyo, por Damián Sudson, voM* 
men de 100 póg. en 16^, dado á luz en 1852, en Mendoza. 

3** Recuerdos históricos sobre la provincia de Cuyo, por 
el mismo (don Damián Hudson)^ publicados en La Re- 
vista de Buenos Aires. 

4* $an Juan, sus hombres y sus actos en la regenera^ 
don argentina — Narración cíe los acontecimientos que 
han tenido lugar en aquella provincia antes y después de 
la caida de Rosas— Restablecimiento de Benavides, y con- 
ducta de sus habitantes en masa con el caudillo restaurado 
— Tomada de fuentes auténticas y apoyada en documentos 
ptóWíCOs;— Santiago día Chile— octubre de 1852. Por don 
Domingo F. Sarmiento. 

5° Cuadros descriptivos y estadísticos de las tres^provin- 
das de Cuyo por Juan Llerena. Buenos Aires: 1867. 
Fueron publicados en La Revista de Buenos Aires y por 
separado en un volumen de 183 páginas. 

Por último, sabemos que él doctor Nicanor Larraiu 



ti^ne esíqrita la H^istoria de Cuyo, desde la ^jonqui^ta, 
abrazando todos los cojQOcinaientos que en c^alquie^ aen-r 
tido tienen conexión con aquellas provincias. 

Entrb Riós — No conocemos se haya publicado sobre 
esta provincia sino los Apuntes para servir á la historia 
del origen y fundación' de los pueblos de Entre-Éios'es- 
tractados de documentos auténticos, por el doctor Benja- 
min Victorica, en la Revista del Paraná. (1) 

Riqueza JEntre-Riana por Pedro Serrano, folleto de 
54 paginas en 8°, publicado en la Concepción del Ura- 
guay en setiembre de 1851 y dedicado al dootor Diógenea 
José de ürquiza, entonces encargado de negocios de los 
Estados de Entre^Rios y Corrientes en la República 
Oriental del Uruguay. (2) 

He ahi cuanto en materia de historiase publicara sobre 
las provincias, ^ay sinembargo muchas otras obras, co': 
mo las Memorias del general Paz; Observaciones del gene- 
ral La Madrid, impugnaciones á aquellas por el general 
Iriarte y coronel Lugones etc. etc. todas muy ritas en da* 
tos y conocimientos históricos, pero*^ ninguna de ésas ni 
otras qlie pueda llamarse historia de tal 6 cual provincia. 

Córdoba, la segunda provincia en importancia, pose- 
yendo numerosas lumbreras de su propio suelo que ha- 
brían ilustrado su historia— la Rioja y Santiago del Este- 
ro no tienen aun la suya particular; si se esceptúa la 
obra de Moussy, que consigna unas cuantas páginas so- 



(1) La Revista del Paraná registra, sobre historia argeotine, documentos 
sóbrela fundación de Corrientes por el doctor Vicente G. Quesada, docu- 
mentos históricos sobre la fundación de Salta, de Ju jai, apuntes históricos 
del coronel Melinn; descripción física y política déla provincia de Catamar- 
ca por Beaedicto Ruzo, etc. 

(2) El doctor Serrano, autor de este interesante folleto falleció en el Dia- 
mante el 11 de noviembre dó 1878 y no como se nos había hecho decir en ¿a 
página 70 de nuestra obra titulada Efemeridografía Argireparquiótica ó sea 
de las Provincias Argentinas publicada en 1868 y que dio Jiisto motivo á 
reotiñcacion en La Tribuna de abril ó mayo de 1869. 



bre cadO' una de ellas, como de las demás de la Confede- 
racioiu 

Todas las obras arriba citadas, si bien han llenado el 
principal objeto que sus autores se propusieran y que nos 
han sido de dumautiiidad^para la confección de la presen- 
te, nd.han satisfecho sino en parte la pública necesid.a4* 

La Repúblicat Argentina, fecunda ;enhon^bres insignes» 
copiosa 7 varia en aconteoimientos, memorable poi* sus 
discordias y por la sangrienta pertinacia con que se 
mantuvieron principios é intereses tan encontrados y (a^ 
mal comprendidos^ mei'ece en verdad la atención de cuan*» 
tos se dedican á los estudios históricos. 

Mas^ con ser aquellas y otras obras tantas en x^úmero y 
por su autoridad, tan estimables, la mayor parte de, ellas 
no son la fiel interpretación de los hechos, de la razón y 
de Injusticia. Con las alabanzas de los propios, ^Iternaif 
ias acres censuras de los estraños. Tiempo es ya de que 
la historia dirima esta competencia, dando en rostro con 
sus calumnias á los adversarios, ó con sus lisonjas á los 
panegiristas. Dígase de parte de quien estuvo la agresión 
y, hasta que punto fu^ inevitable y justa la resistencia. 
Sobrepóngase el historiador á consideraciones vulgares y 
mezquinos intereses de los partidos. 

Nosotros no pretendemos, ni es de nuestra índole, hacer 
libros cuyo estilo encante, ó cuya palabra electrice, lo 
que no produciría, como no produce por lo general, sino 
sensaciones del momento. Pretendemos sí que nuestras 
elucubraciones, presentabas en la forma que nuestro sa- 
ber y entender permite, como fruto de profundas investi- 
gaciones que sin descanso y con infatigable diligencia 
hacemos, para que otros, mas afortunados, adornados de 
dotes de que nosotros carecemos, y aprovechando nues- 
tros materiales y datos, halaguen al público de gusto deli- 
cado con libros redactados en lenguage galano. Basta 
eso á nuestro propósito. 

Advertencia-^Como es posible que algunos datos y he- 



t nrTEODfrC€ioir 

chos, que pii la presente Historia se consignan, pro* 
muevan rectificaciones, nos hacemos un deber en declarar 
que nosotros las aceptaremos con gusto prometiendo dar- 
las al público en Suplemento. 

Con tanta mas razón nos imponemos este deber cuanto 
que, contando con las promesas que algunos caballeros 
del interior nos han hecho, esperamos datos que comple- 
mentarán ó rectificarán errores en que por ignorancia ha- 
yamos podido incurrir, en la parte relativa á las demás 
provincias, cuyos originales se hallan en prensa y que 
formarán el tomo II de nuestra Historia de los Goberna- 
dores. 

La Historia de cada provincia va precedida del acta de 
fundación de la capital respectiva, así como del origen de 
las provincias primitivas y de sus subdivisiones posteriores 
hasta la fecha. 

Fundación de Buenos Aikbs 



<L 



«JüAN DE Garay, Teniente Gobernador y Capitán Ge* 
neral en todas estas provincias del Rio de la Plata, por 
el muy Ilustre Señor adelantado Juan Torre^í de Veía 
Adelantado, Gobernador y Capitán General, Justicia 
Mayor y Alguacil Mayor de todas estas Provincias Con- 
forme á las capitulaciones que el muy ilustre Señor 
Adelantado Juan Ortiz óe Zarate (que haya gloria) hi- 
zo con la Magestad Real del Rey T). Felipe (fué el II de 
este nombre) Nuestro Señor, y á mí, por virtud de sus 
poderes reales, y el dicho Adelantado Juan Torres de 
Vera me tiene dados para que en nombre suyo y de S. 
M. yo gobierne estas provincias y haga en ellas las po- 
blaciones que me pareciere ser conveniente para ensal- 
zamiento de nuestra U católica y para aumento de la 
Real Corona de Castilla y de León; y así como tal Te- 
niente y Capitán General y Justicia Mayor, he sido re- 
cibido en todas las ciudades que están pobladas en esta 



ISliMWQfiím 



xi 



I 



díeh^'gobera^aeáon, adí por mí {H^reona como por sais 
pod'eres^ he BÍáo recibido en ellas, y pueetas las justieias 
de mi manoi y recibido y usajlo los dichos poderes^ de- 
bajo de los cuales en todo este tieaipp, después que fui 
recibido, he hecho todo lo que|me ha parecido s-er con- 
veniente y necesario para el bien de esta gobeinacion, 
asi en pacificar los patural^s alterados, Ctomo eo oteas 
cosas que se han ofrecido; y así, por virtud de los di- 
chos poderes, y en nombre de S. M., yo levantó estan- 
darte ref^l en la ciiidad de la Asumpcion, y publiqué y 
. mandé publicar la población de este puerto de Santa 
María de Buenos Aires, tan necesaria y oonvenieote 
para el bien de toda ésta gobernación y de Tucuman 
y para que se entienda y se predique Nuestra Santa Fé 
Católica entre todos los indios naturales que hay enas- 
tas Provinciasyy asi, con celo de servir á Dios Nuestro 
Señor, se asentaron en la ciudad de la ÁsumpcioQ 
SESENTA SOLDADOS, y f^Q metieron debajo del estandarte 
real, y vinieron y están conmigo suster^tando esta dicha 
población, habiendo hecho muchos gastos de sus hacien- 
das, y pasado muchos trabajos en cosas que se hau 
ofrecido. Y así usando de los poderes reales que S. M. 
el Jley don Felipe, Nuestro señor, dio al muy ilustre ' 
Señor Adelantado Juan Ortizi de Zarate (que hay:a glo- 
ria) para él y para su sucesor y sus capitanes, yo en 
nombre de S,. M. he empezado á repartir, y les reparto á 
los dichos pobladores y conquistadores, tierras y caha- 
llei'ía y solares y cuadras en qtie puedan tener sus labo- 
res y crianmsde. todos ganados: las cuales dichas tier- 
ra^ y estancias y huertas y cuadras, las doy y hago mer- 
ced en nombre de S. M, y del dicho Gobernador, para 
que como cosa suya propia puedan en ella edificar, asi 
casas como corrales y poner cualquier ganados, y hacer 
cualesquier labranzas que quisieren y por bien tuvieren, 
y pouer cualesquiera plantas y árboles que quisieren y 
por bien tuvieren, sin que nadie sé lo pueda perturbar, 



1[1I 



ñrfBOüvcoiOii 



corno si lo hubiese heredado de su propio patrini'onio; y 
como tal puedan dar y vender enagenar y hacer lo qué 
por bien tuviesen, con tal qne sean obligados á sustentar 
la dicha vecindad y población cinco años, como S. M. 
lo manda por su real cédula, sin faltar de ella sino fue- 
re con licencia del Gobernador ó Capitán que estuviese 
en la dicha población, enviándoles á cosas que con- 
vengan y que sean obligados á acudir, conforme rezare 
la tal licencia. Donde lo sustentaren en esta ó pueda 
el Capitán ó Gobernador repartirlo ó encomendarlo de 
nuevo en las personas que sustentaren la dicha pobla- 
ción y sii'viera en ella á S. M. Y porque conviene, por 
el riesgo que al presente hay de los naturales alterados, 
qiiepara ha^er siis labores mas seguros y con ' menos 
riesgos de sus personas y de sus sementeras, que cada 
vecino y poblador de esta ciudad de la Trinidad y puer- 
to de Buenos Aires, tengan un pedazo de tierra, donde 
con facilidad lo puedan librar y visitar cadadia: asi, 
en nombre dé S, M. y de la manera y forma que dicho 
tengo, les señalo y hago merced, en nombre de 8. M, y 
en la forma que dicho tengo, sus pedazos de tierras por 
la vera del gran Paraná arriba, en la forma siguiente:* 

Sigue el repartimiento de la traza de Buenos Aires hecho 

por él general Juan de Gara) . 



8EÍÍOBB8 ALCALDES Y REGIDORES DEL PRIMER CABILDO 
-NOMBRADOS POR DON JUAN DE GARAY 



^ZcaZdes— Don Juan Pabon, alcalde de 1.''" voto— Don 
Tomás de Castro, alcalde de 2° voto. 

Regidores— Don Francisco López Rincón, don Antonio 
Ayala, don Fernando de Molina, don Juan de Orue, don 
Gaspar do Quevedo, don Jjuís de Hoces, don Antonio de 
Monte Herrera, don Tomás Armenteros, don Juau de 
Santa Cruz, alguacil mayor, y don Rodrigo Villalobos, 
procurador. 



INT.RDDUpCIplí; Xin 

» 

XíffTiicpNip-rf Yo Blateo ^aac^ez escribaao píiblipq y 
de Cfi^biJ.do de esta ciudad de la.Santísima.Tfrinidad, pueyrt 
to de Santa Maria de Buenos Aires, doy fé y yerdadero 
testlmojiio á. Iqs que la preseute vieren, como por el libro 
y autos de la fundación de esta ciud^^d,, que s^ pobló jf 
fundó en el ano de inil quinientos ochenta años, y á once 
dias del mes de junio, de dicho año, se hizo esta primerea 
eleccio^.de alcaldes y regidores por el general Juan de 
Garay: todo lo cual consta ppr los dichos autos de la fuQ.-'' 
dacioii de dicho año, 4 que me refiero, y de pedimento del 
Tesorero Pedro de. Montalvo di es,te, fu-mado en mi 
nombre, en la dicha ciudad de la S^^ntísima Trinidad ¿ 
once dias de] m.es de Agosto de mil quinientos noventa 
y cuatro, y fijé mi firma que es tal en testimonio de ver-, 
dad — Matero Sánchez, escribano de Cabildo. > 



: PRELIMINAR 

CBOKOLOGLa. DB los ADBLAllTADOS T QOBBRNADOBBS DBL 

BIO DB.LA PLATA (!) 

Don Pburo'de Mbndoza, adelantado del Rio de la Plata 
porelTey de España (el .emperador Carlos V) fundó á 
Buenos Aires en 1535, y se restituyó á'España lleno de 
trabajos y con el sentimiento de deja^r muerto por los in 
dios querandís á su hermano don Diego de Mendoza, coh 
otros caballeros ilustres que había traido de España, á 
donde tampoco logró volver por haber muerto en el mar. 

(1) La diferencia que el lector encontrará indudablemente entre la pre- 
sente Qronolqgia j las publicadas hasta la fecha proviene de qne los cronistas 
hau confundido muchas veces las fechas de los nquibramieotos con, las de 
las propuestas hechas por los vireyes, conArmacion delrey,y toma de pose' 
sion del cargo. Por otra parte, los capitanes generales tenían por lo comuí^ 
sus tenientes, que ejercían el mando sobre la ciudad y jurisdicción de su 
residencia, mientras ^ue aíjuellos lo ejeróíau simultánaamente sobre todo 
el distvitO: de Itk gdiernacion. ' 



Don JoAF DE Oyólas ó AyolAs, gobernador d'el Río- de 
la Plata, nombrado en 1531, por Mendoza, en virtud de 
Sus facultades. 

Don Domingo Martínez itb Irala, por muerte de Oyó- 
las, en 1537, entró de gobernador. 

Doil Alvar NuSbz Cabeza db Vaca, adelantado, desde 
1541 hasta 1545, en que Buenos Aires quedó despoblado. 

Don Domingo Martínez dbIrala,. gobernador, por nom- 
bramiento de los oficiales reales y conquistadores, desde 
1645' hasta 1657, por haber muerto Di^o Centeno, en 1548, 
que había sido nombrado gobernador por el licenciado 
don Pedro de* la Qazca, Tirey del Perú. 
' En 1554, se trasportó de Bspa&a á estos territorios el 
PRIMER ganado vacuno, y en 1580, año de la segunda' fun^. 
dación de la ciudad, fueron conducidas desde Charcas á 
estosi campos mas cabezas de ganado, cuya prodigiosa 
multiplicación atrajo á este país á muchos hombres. El 
primer ramo lucroso de comercio fuá la matanza y faena 
de corambres. 

Don Gonzalo de JMendoza,' nombrado gobernador, en 
1557, por Domingo Martínez de Irala, hasta 1558 

El capitán Francisco Ortiz ps VEi^aARA, gobernador 
por ^ombramiento de los conquistadores y confirmación, 
del obispo don fray Pedro de Latorre, en virtud de real 
comisión, aüo de 1558. Fué capitulado y depuej^to por la 
real audiencia de Charcas en 1565. 

Don Juan Ortiz de Zarate, adelantado nombrado, ea 
1565, por el licenciado don López García de Castro^.yijey 
del Perú, en los mismos ténninos en que lo habían sido 
sus antecesores, hasta 1566. 

Don Felipe de Cázbrbs, oficial real interino, desde 
1566 hasta 1569, en ausencia de Ortiz de Zarate, que ha- 
bía recurrido personalmente á España por la confirmación 
de su nombramiento. 

Don Juan OR;riz de Zarate, adelantado, en virtud del 
despacho del referido virey del Peni y real eoafírmacion 



mTROPVCClON XV 

desu nombramiento, deede 1569 que entró á desempeñar r 
lo, hasta 1575 en que muriera. 

Don JüAK Torres de Vera y Aragón, (yerno del prece- 
dente) oidor de la real audiencia de las Charcas, quien no 
vino á estas Provincias en mucho tiempo, gobernándolas 
por sus tenientes generales hasta el ano de 1587 que se 
retiró á esta gobernación. En 1591 renunció el adelan.- 
tazgo, restituyéndose á su patrin Estepa en Andalucía. 

Don Juan de GaraT; lugar teniente, quien partió de Is^ 
Asunción con poderes del adelantado Juan Torres de 
Vera, y fundóla Ciudad de la Santísima Trinidad Piter- 
to de Santa María de Buenos Aires el dia miércoles 11 de 
junio de 1580, el 24 de octubre del mismo a&o hizo el reí- 
partimiento de tierras fuera de la ciudad. 

A los dos años de la fundación de Buenos Aires por Ga«- 
ray, empezaron ya las tentativas de apoderarse de estas 
regiones. En 1582, un corsario inglés— Eduardo Foun* 
tain — ^intentó un desembarco en Martin García, y fué 
contenido por la disposición manifestada en Buenos- Airea 
abatirlo. * 

Garay gobernó hasta el aüo de 1583 que £aJleció en 
Punta Gorda jurisdicción de Santa Fe. (1) 

Por el sistema de administración que regia este pais 
desde la fundación de Buenos Aires, los gobernadores que 
sucedieron al adelantado Torres de Vera, incluso este 
mismo, compartían la carga con el teniente general que 
nombraban, para que mandase en todo el pais por ausenr* 
cía del adelantado ó gobernador; y estando éstos presen-^ 
tes, para ocurrir á cualquier punto en que fuese necesario 
6 conveniente su presencia. La jurisdicción de los ter 
nientes de gobernador no se estendía fuera del distrito de 
la ciudad para que eran nombrados, comprensivo de la 
campaña poblada á su alrededor; y cada ciudad de la 
gobernación tenía uno de esos tenientes. Tanto los 

(1) No está aua. 00 claro el afio ea que aqaidci6 la. muerte de Qaray. 



XVI INTRODTJCCIOK 

gobernadores como sus tenientes ejereian las funciones 
de justicia mayor, y los segundos eran los gefes inmedia- 
tos de las armas desu distrito, cediendo álos primeros las 
espresadas atribuciones, cuando se encontraban en un 
miémo punto, y en igual caso á los gobernadores arabos. 
No tenían tiempo determinado para ejercer sus cargos: 
así el capitán Rodrigo Ortiz de Zarate fué teniente de 
gobernador en Buenos Aires, desde mu^ho antes de la 
muerte de Garay hasta el año de 1586. 

Los Cabildos, por su parte, administraban justicia en 
primera instancia, por medio de sus alcaldes ordinarios, y 
desempeñaban las atribuciones municipales propias de 
la institución, en el distrito de cada ciudad. 

Los oficiales reales eran los ministros de hacienda y 
jtteces en lo relativo al ramo. Estaba á su cargo la real 
Caja, y, sin su acuerdo, no podía disponerse de los cauda- 
les públicos que recaudaban y custodiaban. Solo ren- 
dían cuenta al gobernador cuando éste tenía encargo 
especial del rey para el efecto, que, en tal caso, desempe^ 
naba la misiAn de visitador. 

Los alcaldes de hermandad estaban encargados de la 
policía de campaña; y había en la ciudad otros emplea- 
dos subalternos indispensables para servicio público. A 
esto poco mas ó menos estaba reducido entonces el sísteh 
ma administrativo del país. (1) 

Don Rodrigo Obtiz de Zábatb, teniente de gobernador 
delegado de Garay, en 1583, en que éste salió para visitar 
la provincia, cuando, una noche mientras dormía, fué 
muerto con toda su comitiva por el cacique traidor Manúa. 
Después de celebrar la muerte de Garay, los indios, enva- 
lentonados con su sangriento triunfo, con su gefe el caci- 
que guaraní Guayuzalo, electo por ellos capitán general, 
resolvieron atacar, como atacai-on la ciudad de Buenos 

i 

(1) Véase La Revista de Buenos Aires^ tomo 1®, pág. 11 y Registro Es- 
tadistico de 1S59 y 1860 y Revista de la Biblioteca por don Manuel R. Tre^ 
lies, de donde hemos tomado la mayor parte de eetos datos." 



níTEODUCCION XVII 

Aires, la que fué bizarramente defendida por el teniente 
Zarate con la completa derrota de los infieles j con la 
muerte de su general Guayuzalo. 

De las CINCO yeguas y de los siete caballos, abandona- 
dos en 1537 por los primeros conquistadores, Garay encon- 
tró sus descendientes, en 1580, ya multiplicados, habien- 
do sido sus soldados los primeros domadores de aquellos 
potros feroces que se vieron en América; y las primeras 
ovejas y las primeras cabras, que se hubiesen conocido 
eu el Rio de la Plata, fueron traídas desde Charcas en 
1550 por el capitán Nuflo de Chaves, después de haber 
éste atravesado toda [la América hasta Lima y de regre- 
so al Paraguay, de donde habia salido. 

El origen de la oveja pampa en Buenos Aires se debió 
al licenciado Vera f Aragón, en cuyo nombre había 
gobernado Garay, habiendo introducido de Charcas 
400 animales vacunos, 4000 ovejas, 500 cabras y 500 
yeguas y caballos, que, diseminados en Santa Fe y 
Corrientes, fueron la base de la prosperidad pastoril, 
agrícola y comercial del Rio de la Plata. En cuanto 
al origen de los carneros merinos, solo fueron conoci- 
dos en 1813, cuando Mr. Halley introdujo desde Lis- 
boa el PRIMER rebaño que se hxibiera conocido en todo 
el Rio de la Plata. Sinembargo, el fin de este rebaüo 
faé trágico, pues pereció casi todo, devorado por las 
llamas. 

En 1824 llegaron á Buenos Aires los primeros 100 car- 
neros de la raza pura leonesa^ y poco después 30 carncr 
ros de Inglaterra de la cria South Down, etc. 

Don JuAK DE Torres Navarrete, teniente de goberna- 
dor desde el año 1585 hasta el de 1587. 

En este año un inglésíllamado Tomás Candish empien- 
dio la toma de esta ciudad, la que se puso en e^^tado de 
defensa internándose las familias: en i vista de esto, Can- 
dish renuncia á su empresa retirándose. 

2 



XVIII INTRODUCCIÓN 

Don Alonso de Vera y Aragón, llamado por su mal 
gesto, cara de perro, desde 1587 hasta 1591. 

Don Hernando Arias de Saavedra, paraguayo, desde 
1591 hasta 1594. 

Don Fernando de Zarate, nombrado por el virej de 
Lima, don Andrés Hurlado de Mendoza, marqués de Ca- 
ñete, fue quien confirmó la fundación de la ciudad de 
Buenos Aires el 16 de febrero de 1594 y el primero que 
principió á fortificar este puerto, de resultas de haber des- 
pachado la reina Ana de Inglaterra tres nao?? vnn el fiu 
de tomar esta ciudad, las que dieron al través de la Isla 
de Santa Catalina. Falleció, á los dos años de«u man- 
do, en 1595. 

Don Juan Ramírez de Vblazco, marqués de Saliuíis, 
ex-virey de Méjico y del Perú, presidente del supremo 
Consejo de Indias, ex-gobernador del Tucumany almi- 
rante de la Mar del Sur. Solo gobernó dos años, desde 
1595 hasta 1597 retirándose al Tucuman, donde estaba 
casado y murió allí en 1608 dejando una larga desceo- 
cia. 

Don Hernando Arias de Saavedra, interino, desdé 
1597 hasta él 4 de enero de 1598 que se recibió, por nom- 
bramiento del virey don Andrés Hurtado de Mendoza, 
marqués de Cañete, cesando en 5 de enero de 1599, en 
que llegó el gobernador eu propiedad, Rodríguez de Va !• 
des, nombrado por el rey. 

El comercio de Buenos Aires esperimentó una revolu- 
ción desde principios de 1597, en que empezaron á eepor- 
tarse los frutos del país, cuya estraccion había estado 
prohibida ^en los once años precedentes; y aunque el rey 
Felipe III, en 20 de agosto de lü02, despachó la cédula 
que lo permitía, ya estaba eu práctica ese comercio hacía 
6 años. I 

Don Diego Rodríguez Valdés y de la Banda, destinado 
al gobierno del Rio de la Plata por título espedido ea To- 
ledo á 20 de junio de 1596, llegó á esta ciudad el 29 



de enero de 1599. Permaneció un poco de tiempo en Bue* 
nos Aires 7 pasó luego á la Asunción, donde se recibió 
del mando el dia 8 de julio de 1599. Cuando se hallaba 
visitando su provincia, como era de práctica, hizo su 
testamento en Santa^Fe el 30 de octubre de 1600, habien- 
do gobernado hasta que falleciera en 1602. 

Como una muestra de la competencia que á la sazón 
existía entre el poder temporal y la autoridad eclesiástica 
y de la influencia que en aquellos tiempos egercía ésta 
sobre aquél, véase como vino á terminar el conflicto, aun- 
que solo en apariencia. 

A la prohibición del gobernador Valdés para que el 
obispo doctor Tomás Vázquez de Liaño no fuese recibido, 
ni entrase con palio llevando las varas de él los regidores, 
él rey aprobó el auto déla Audiencia de Chnrcas, resi- 
dente en la ciudad de la Plata, de fecha 9 de diciembre 
de 1599, mandando ádicho gobernador no lo impidiese la 
primera vez que el obispo entrara en cada ciudad. Or- 
denábase asimismo al gobernador no impidiese que el 
obispo hiciera notificar sus pioveimienlos por medio de 
notario, á lo que Valdés se había opuesto haciendo poner 
eia la cárcel con prisiones al enviado del obispo; que no 
impidiera la concurrencia de cualquier soldado ó criado 
deü mismo goberurador al llamado del obispo; que se abs- 
tuviera de tomar y abrir las curtas misivas que se envia- 
ban al obispo, y otras muchas disposiciones y prohibicio- 
nes exasperantes, 

Dqs hechos que deben consignarse en la vida de Buenos 
Aires tuvieron lugar en el año de 1601: la aparición del 
PBIMBK médico que tuviera su vecindario y la de su PRiJoma 
maestro de escuela. Don Manuel Alvarez se presenta al 
Cabildo ofreciendo exhibircartade examen para acredi- 
tar que era hotnére de ciencia en el arte de la cirujía y 
conocimiento de algunas enfermedades, pidiendo se le 
sefialase uii salario para asistir á los vecinos, quedando 
éak>3 obligados á pagarle el valor délas medecinas^ingüen- 



XX IKTRODrCOIOlir 

tes y demás cosas que precisare para las tales enfermeda- 
des y heridas; y don Francisco Victoria se presenta tam- 
bién al Cabildo, solicitando se le señalase casa para esta- 
blecer una escuela de que, desde su fundación, carecía la 
ciudad, para enseñar la doctrina, leer, escribir y contar, 
debiendo los vecinos acudirle con un peso mensual por 
cada niño, los de leer, y los de escribir y contará dos 
pesos. 

Otro heclio no menos notable es el de un constructor — 
don Bartolomé Ramón — del primbb molino de viento que 
tuvo Buenos Aires en el mismo año de 1601, 

General Francés de Beaumont y Navarra, teniente 
general y justicia mayor, delegado de Valdés, y por 
muerte de éste, quedó á su cargo el gobierno, desde 1599 
hasta 1601, que fué residenciado, como era de práctica, 
por su sucesor. Sinembargo, continuó en el cargo de 
regidor hasta el 21 de julio de 1607 que se despide de sus 
compañeros del Cabildo ofreciéndoles sus servicios en su 
nuevo empleo de corr^jgidor de Paita. 

Capitán Francisco db Barrasa, provisto por el rey Fe- 
lipe III, en 1602, de acuerdo con el virey del Perú don 
Luis de Velazco, marquez de las Salinas, y no pudiendo 
acudir al uso del cargo de gobernador y capitán general 
de las Provincias del Paraguay y Rio de la Plata, fué 
nombrado en su' lugar el general Hernandarias de Saa* 
vedra. 

Don Hernando Arias db Saavbdra, desde el 1^ de agos- 
to de 1602, en que se recibió, en virtud de orden del virey 
del Perú don Luis de Velazco, marqués de las Salinas, 
nombrando por su lugar teniente general á don Pedfo 
Luis de Cabrera, hasta el 22 de diciembre de 1609. El 
gobernador Saavedra se ausentó de la ciudad la primera 
vez con destino á la Asunción á poner alguna orden en la 
mucha desorden de los dias pasados ^ y otra vez al Estre- 
cho de Magallanes, donde descubrió mas de 200 leguas 
pobladas de indios, por quienes fué atacado y cautivado 



IHTKODirCOIOK XXI 

con todos los españoles que le acompañaban. A los po- 
cos días tuvo la fortuna de escaparse del cautiverio, vol- 
viendo con mayores fuerzas á libertar á sus soldados, 
consiguiéndolo con escarmiento de los bárbaros. Em- 
prendió el descubrimiento del Chaco, etc. 

Comprendiendo la importancia del Archivo, el Cabildo, 
comisionó (5 de febrero de 1607) al Contador Cristóval Pé- 
rez de Aró&tegui, alcalde ordinario, para que hiciese el 
inventario 7 mandase hacer dos llaves que faltaban ala 
caja que servía de archivo y que tenía tres cerraduras y 
una sola 11 ave; disponiéndose que una de las llaves estu- 
viese en poder del teniente general y justicia mayor, la 
otra en el del regidor de primer voto (don Juan Braca- 
monte) y la tercera en el del escribano del Cabildo. 

En 22 de octubre de 1607 se señalaron por el Cabildo 
precedido por el capitán Simón de Valdés, teniente gene- 
ral de gobernador y justicia mayor, cuatrocientos pesos 
de salario alano á Gerónimo de Miranda á contar desde 
el día de San Francisco (4 de octubre) pagándose por 
mitad de seis en seis meses, para que, en su oficio de bar- 
berO; acuda á las personas, como toda su casa y familia, á 
sangrar, afeitar, echar ventosas y sacar muelas, debiendo 
acudirá los conventos sin ningún salario. 

La falta de papel era tal á la sazón que, necesitándolo 
para la visita y, cuentas de los oficiales reales y no habién- 
dolo á comprar en la tierra, elgobernador Saavedra tomó 
(21 de enero de 1608) diez manos que estaban en el libio 
del Cabildo, para volverlo cuando lo hubiera. 

El 14 de abril de 1608, el gobernador Saavedra nom- 
bró un sobrestante de la obra del Cabildo en el vecino 
Juan Méndez, con 30 pesos de salario, el cual había de 
existir en las tapias hasta la conclusión del edificio. 

No habiendo maestro para enseñar á los niños en esta 
ciudad, el 28 de julio de 1608, el Cabildo mandó llamar el 
mancebo estudiante Felipe Arias de Mansilla, quien se 
comprometió ante el escribano á desempeñar el cargo 



XXII lKtftODU€€10lf 

dándosele cuatro pesos y medio al año á los que enseñare 
áleer, y los que escriben nueve pesos; todo, pagado por 
tercias partes y en plata: 

El 1° de seíiembre de 1608, el gobernador Saavedra 
propuso y el Cabildo resolvió el establecimiento de un 
pueblo en la jurisdicción de la ciudad de Buenos Aii^s 
mas arriba del puerto llamado las «Dos Hermanas», 
entre esta ciudad y la de Córdoba. 

El 17 de noviembre de 1608 el Cabildo concedió licen* 
cia á Fernando Alvarez para hacer horno y ramada cou 
destino á hacer tejas, < en el rinconcito que está atajado 
con el camino que va al Riachuelo y una bari:anquera 
que está robada de las aguas que estául cabo de los sola- 
res de esta ciudad. > 

La mensura del ejido de Buenos Aires fué practicada 
por Francisco Bernal y Martin de Rodrigo, el 16 de di- 
ciembre de 1608 con asistencia del gobernador Saavedra 
ei. persona, y del capitán Victor Casco de Mendoza, Juan 
Nieto de Humanes y Bartolomé López, en representación 
del Cabildo. 

El 13 de abril de 1609 se concedió licencia á Juan Cor- 
dero Margales, primer herrador y albeitár, para curar 
lamparones y llagas viejas. 

Don Pedro Luis de Cabrera, los tres meses primeros 
de 1603, durante la estadía de Saavedra en la Asunción. 

Los tenientes (generales Francisco Muñoz, Manuel de 
Frías, Sancho de Nebrija y Solis, el resto del año 1603 
y principios de 1604; el general Tomás de Garay, des- 
de mediados de 1604 hasta enero de 1605 y el capitán 
Pedro Martinez de Zavala, desde enero hasta el 27 de 
junio de este último año, en que se recibió de teniente de 
gobernador el capitán Victor Casco de Mendoza, 

General Simón de Valdbs, teniente de gobernador y 
capitán general de las Provincias del Rio de la Plata, 
desde el 10 de junio de 1 606. 

Capitán Manuel de Frías, alcalde ordinario, teniente 



INTEODÜCCIOÍÍ XXIII 

general de lagobernacíon, en ausencia del capitán gene- 
ral Hernandarias de Saavedra, desde el 8 de julio de 
1608. 

Don J}lBGO Marín Nbgron, nombrado por el rey el 16 
de agosto de 1608 y recibido de la gobernación el 22 de 
diciembre de 1609, en cuya fecha se recibió igualmente, 
de lugarteniente de gobernador de la ciudad, don Juan 
Gil de Zambrana. Su recepción fué celebrada con jue- 
gos de cañas, sortija, toros y máscaras. Zambrana de- 
sempeñóla lugartenencia hasta el 17 de junio de 1610 
que fué suspendido por Negron y sustituido, el 21, por ^1 
capitán Manuel de Frias. 

En 1« de febrero de 1610 se notificó por el capitán Ma- 
nuel de Frias ,8ecretar¡o del santo oficio, haber, el licen- 
ciado Francisco de Trejo, comisario general de dicho 
santo oficio, hecho nombramiento de familiares suyos en 
el gobernador Marín Nogron, en el teniente de gobernador 
capitán Juan Gil de Zambrana, Mateo de Grado, alguacil 
mayor de la gobernación, Felipe de Castro, secretario de 
idem-y capitán Víctor Casco de Mendoza, etc. Y el 8 de 
octubre del mismo aíxo el cabildo resolvió que al comisario 
del santo oficio, como huésped, en las iglesias y actos pú- 
blicos donde se hallare, se le diese asiento entre el gober- 
nador y su teniente y antes de los alcaldes. 

El rey había prohibido terminantemente la admisión 
de inmigrantes sin su espreso permiso, y como llegara á 
conocimiento del gobernador Negron que se infringía ese 
real mandato por algunos navios que entraban en el puer- 
to de Buenos Aires con pasageros que, ó los ochaban en 
tierra, en la costa, de donde iban á esconderse en las 
chacras y estancias, ó lo hacían desde los mismos navios 
antes de ser visitados, ocultándose en la ciudad, en las 
casas, etc. y aun proporcionándoseles caballos y matalo- 
tage, espidió bando (25 de marzo de 1610) imponiendo 
pena de muerte á los ocultadores ó favorecedores de pa- 
sageros introducidos sin la vta\ licencia; y otro (28 de 



ZZIY IHTBODUCCIOV 

diciembre de 1611) prohibiendo el dar alojamiento á nin- 
guna persona que viniera á esta ciudad, sin que presen- 
tase licencia del gobernador. 

El 10 de mayo (1610) se concedió licencia á Alejandro 
Taurin para poner escuela en esta ciudad, con una sub- 
vención de 12 pesos al año por cada niño, acordada por 
el Cabildo, por enseñará escribir, leer y contar, concer- 
tándose con los padres en cuanto á los demás ramos; obli- 
gándose el maestro á no faltar y á enseñar con cuidado 
y puntualidad. La paga se le había de hacor en harinas, 
eneros, sebos, trigo y ganados, que son frutos de la tierra, 
de cuatro en cuatro meses. 

Envista deque los sastres, zapateros y herreros cobra- 
ban mucho por las obras de suindustriat el Cabildo presi- 
dido por Frias, acordó el 30 de agosto (1610), fijarles 
arancel con la obligación de recibir la mitad del precio 
de las hechuras y obras que hicieran en frutos de la tierra, 
como es harina, trigo, sebos, maiz, candelas, pan, vino y 
tocino, y la otra mitad en plata. He aquí el arancel: 

Para los sastres—Vn vestido entero de hombre, llano, 
de paño raja ó rajeta, que se entiende calzón, ropilla y 
capa, aunque lleve faja ó pasamano, 10 pesos. 

Un jubón, 3 pesos. 

Un capotillo de dos faldas, aforrado, 3 pesos. 

Unas mangas de hombres, sin ojales, 1 peso, y de seda, 
peso y medio. 

Un gabán llano, 4 pesos; y con ribete, 8 pesos. 
Un vestido de muchacho de 8 á 10 años, llano, con 
capa, 6 pesos. 

Una ropa de muger, llana, de raja ó rajeta, con su ribe- 
te ó pasamano, 6 pesos. 

Una basquina Ilana^ 3 pesos. 

Un jubón de muger, llano ó con molinillo, 4 pesos. 

Un faldellin con solo una [faja, 2 pesos, y siendo á la 
francesa, 3 pesos. 

De lo cual no escedan, pena de 4 pesos por tercias par- 



IKTBODÜCCIOir XXV 

tes, cámara, juez y denunciador, por la primera vez, y 
por la segundadla pena doblada; y que los frutos que se 
les diese sea á los precios que corrieren con la plata en la ' 
mano. 

Para los árapaferos— Zapatos de hechura, 1 peso. 

Botas llanas: 2 pesos. 

Id. de camino, aforradas, con ribete, 3 pesos. 

Zapatones abrochados, 1 peso. 

Pantuflos con corcho, peso y medio. 

Chinelas de muger, peso y medio. 

Zapatillas de muger, con solo plantilla, 6 reales. 

Botinas, 1 peso. 

Lo que se entiende de solas las hechuras, dándoles cor- 
dobán, y pagado en la forma referida y con las penas de- 
claradas. 

A fines de 1611 fué reformado el precedente arancel, 
estableciéndose además otro para los carpinteros y herre- 
ros. 

El 23 de noviembre (1610) el gobernador Negron prove- 
yó el puesto de primer mayor de esta ciudad en la perso- 
na de Sebastian de Horduña. 

Al fundarse esta ciudad, don Juan de Garay había seña- 
lado para hospital y una hermita de San Martin, una cua- 
dra mas arriba del monasterio de la Merced, el gobernador 
Negron el 7 de febrero de 1611, de acuerdo con el Cabildo, 
dispuso la construcción de dicho hospital, con una iglesia 
bajo la advocación de San Martin, patrón dé esta ciudad, 
nombrándose por mayordomo al capitán Manuel de 
Frías, teniente de gobernador. Sinembargo, en vista de 
que el sitio señalado por Garay no era el mas adecuado, 
el 7 de marzo (1611) se resolvió sería |^mas útil y conve- 
niente hacerlo en el camino que va al Riachuelo, que es 
donde actualmente (1879) se halla, cuyo terreno fué dona- 
do por don Antonio Fernandez Barrios. 

Al regreso del gobernador Negron de su visita al Para- 
guay, ^n enero de 1612, cuando hizo su entrada en esta 



XXTi IKTROpUpClON. 

ciudad, se celebraron grandes ñestas, cuyo costo ascendió 
á 116 pesos que costeó el Cabildo. 

£i gobernador Negrou falleció en la ciudad de Buenos 
Aires el 26 de julio de 1613, entrando á ejercer la gober- 
nación y justicia mayor el capitán Mateo Leal de Ayala, 
que era á la sazón su lugarteniente. 

Capitán Matbo Lbaíi db Átala, lugarteniente de Ne- 
gron, por cuya muerte acaecicja el 26 de julio de 1613, 
quedó en la gobernación de justicia mayor, hasta nueva 
resolución del real Consejo de Indias, virey y real Au- 
diencia de la Plata. 

Capitán Manuel de Frías, delegado de Negron, des- 
de el 17 de junio de 1610 hasta el. 11 de julio de 1611, 
la primera vez, y la segunda, desde esta última fecha en 
que se recibió nuevamente, hasta el 16 de julio de 1612, 
que fué nombrado, por Negron y, el Cabildo de Buenos 
Air^s, procurador general de estas Provincias cerca de la 
Corte de España. 

Su misión produjo la división de la gobernación de estas 
Provincias en dos gobiernos, para uno de los cuales— el 
de Guaira en 1618 — fué nombrado por el rey el misniu 
Frías, tomando .posesión de aquel cargo en 11 de octubre 
de 1€21. 

General Feancisco González na'" Santa Cruz, desde 
1613 hasta febrero de 1615.. 

. Don Feancjés na Bsaumont y Nav^vrra, interino, desde 
el 8 de febrero de 1615, que tornó en Santa Fe posesión 
del gobierno, hasta el 3 de mayo del mismo año. 

Hkrnahdarias DB Saa\edra, 3* vez, desde el 3 de mayo 
de 1615 hasta 1618 que, coutinuaudo la conquista del Pa- 
raná, .iniciada por el ex-gobernador Santa Cruz, cuya 
empresa fuera po^- éste encomendada á su hermano fray 
Roque González de Santa Cruz, pasó al Paraguay, y di- 
vidió las dos provincias del Paraguay y Buenos AireSv 
Muri^ al fin j^n, Santa Fe en 1634. 

La provincia del Rio de la Plata, por real cédula de 16 



de noviembre de 1617, había de comprender las ciurdades 
de Buenos Aires, Santa Fe, Garrientes y.|Conc^pe¡on del 
Bei-mejo;la otra provincia de Guaira, teniendo por capital 
la Asunción y comprendiendo á Guaira ó Ciudad Real/ 
Villa Rica y Santiaga de Jerex< Apegar del nombre de 
Guaira, nunca se le dio otro, cesde 1618, que el primitivo 
de Paraguay, cuyo primer gobernador fué don Manuel 
de^Frias. 

Don DiKQo DE GdKeoRA. Fué el primer gobernador de 
la provincia |de Buenos Aires, independiente del Para* 
guay, desde el 17 de noviembre de 1618 hasta octubre de. 
1623 que falleció. 

Don Alokso Psa^ai^B Salazár, natural de Santa Fe 
de Bogotá, que, de oidor de la real Audiencia de Charcas 
pasó por real comisión, á establecer las aduanas/del Tu- 
cuman y Rio de la Plata, cuando sucedió la muerte del 
gobernador Góngora, encargándosele el mando de esta 
provincia interinamente por el virey de Lima^ don Diego 
Fernandez de Córdoba, mar(]ués de Guadalcazar. Solo 
gobernó un año, regresando al Perú. Entonces fué nom- 
brado presidente de las Audiencias de Quito y Chuquisaca. 
Tuvo el mando desde octubre de 1625 hbista el mism.o mes 
del siguiente ano. 

Don FravcIisoo db Oés^ross, desde el '18 deíoctubce de 
1624hasta fines de 1631. Durante su gobierno se funda-i 
ron varias iglesias^ y entre ellas la da Santo Domingo 
SoriaBo, en la Banda Oriental del Uruguay. 

Don P^DHo EsTjívAN DXviLA, hei*fqano del marqués de 
las N*avas, desde el 06 de diciemíbre de 16|31 hasta noviem- 
bre de 1637. En el primer año de su gobierno (1631) fué 
tomada y destruida por los indios abipones la opulenta 
ciudad de la Concepícion del Rio Bermqjo, fundada en 
1685 por Juan- de Torres Navarrete. 

Don Mjbndo db la Oubvá y B«ka vides, desde el ?9 de 
noviembre 1687 heísfta 1640, que partió para Corregidor de 
Oruro. Después d^ dejar libre de las ínv^i^iones de los 



XXVm IKTftODUOCIOK 

indios en los drstritos de Corrientes, construyó el fuerte 
de Santa Teresa, para defensa de Santa Fe. 

Don JüA.v Bernardo de la Curva y Bbnavidbz, hermano 
de don Mendo, su delegado, durante estuvo ocupado en 
hacer la guerra á los indios del Chaco, desde mayo has- 
ta noviembre de 1640. 

Don Ventura Mujica^ interino; solo gobernó siete íne- 
ses desde el 16 de noviembre de 1640 hasta febrero de 
1641, por haberle sorprendido la muerte. 

Don Francisco Avbnda^o y Valdivia, interino, hasta el 
16dejuliodel641. 

Pedro de Rojas } Acbved j, interino, por muerte de 
Mujiea desde febrero de 1641 hasta resolución de la Kcal 
Audiencia de Charcas. 

Don Andrés de Sandoval, desde el 16 de julio hasta 
octubre de 1641. 

Don Gerónibco Luis de Cabrera, sobrino de Hernanda* 
rias de Saavedra, natural de Córdoba del Tucuman y 
nieto de su desgraciado fundador desde el 19 de octubre 
de 1641 hasta junio de 1646 que murió en la provincia del 
Tucuman, de que era comandante general. 

Don Jacinto de Laris, desde el 9 de junio de 1646 hasta 
febrero de i 653. 

Maestre de campo don Pedro db Baioorri Rurz, desde el 
19 de febrero de 1653 hasta 1660. Defendió el puerto de 
Buenos Aires de laiuvasion de los franceses que, en 1658, 
pretendieron sorprenderle con tres navios al mando de 
Mr. de la Fontaine, Timoteo de Osmat, por orden de Luis 
XIV, rey de Francia, habiendo perdido la capitana y el 
general. 

Don Alonso de Mercado y Villacorta; por cédula de 
13 abril de 1661 ^pasó del gobierno del Tucuman al de la 
provincia de Buenos Aires. Fortaleció este puerto; me- 
joró la situación de la ciudad de Santa Fe y, después de 
tres años de gobierno; pasó otra vez al del Tucuman, don- 
de aseguró la paz con los infieles de aquella provincia, 



IUTRODÜCOIOH XXIX 

ascendiendo de allí á la Presidencia de Panamá, donde 
murió en 1681, con el títaio de marqués de Villacorta. 

Don Jos]É> Martínez de Salazab, desde el 28 de julio 
de 1663 hasta 1674. En su gobierno, se establecido en es- 
ta ciudad la primera real Audiencia, que duró bcista el 
año de 1673, en que fué estinguida, en virtud de real cé- 
dula espedida el año anterior. Se levantó igualmente el 
censo de la población, que rectifica loa datos que da As- 
carate du Biscaj (1). 

Don Andbbs de Robles, desde el 24 de marzo de 1674 
hasta julio de 1678. 

Don Jos^ dbGabbo, d^sde el 25 de julio de 1678 hasta 
junio de 1682. 

Fundada la Colonia del Sacramento, en 1680, por los 
portugueses, enviados por el gobernador del Rio Janeiro, 
don Manuel Lobo^ con una porción de emb arenaciones con 
tropa, artillería, a^rtíñces j trabajadores al sosten j efectp 
de la obra, fué Lobo reconvenido por el gobernador Gar- 
ro. Lobo contestó que los portugueses moradores del 
Brasil tenían permiso de su soberano para plantificar 
nuevas poblaciones en las tierras vacías; y que habiendo 
salido con, acuerdo del Ayuntamiento del Janeiro á bus- 
car puerto donde establecerse, ninguno les había parecido 

(1) Segan Aicarate du Biscay, Bnenos Air^s leaia, cu 1668; -400 casas 
de barro, techadas de ca&a y paja, erao de un solq piso, muy espaciosas, con 
huertas de naraujos, Umpneros, higueras y otros árboles frutales jr escelen - 
tes legumbres. Las casas de los habitantes acomodados estaban adornadas 
con colgaduras y cuadros; sus vajillas eran de plata y tenían muchos sirvien- 
tes negros, mulatos, mestizóse indios, todos esclavos. £i número de hon>- 
bres de armas llevar era de 600, y el de los escliivos triple de ente número, 
pero que no se tenían en cuenta para la defensa, pprque no se les pernfitla 
cargar armas. 

La ciudad tenía por defensa un pequeño Fuerte de tieira ^obre el rio, ar- 
mado de 10 cafiones de hierro, situado donde se halla actualmente la Gasa 
Rosada (del gobierno nacional). Allí' residía el gobernador, con una guar- 
nición á sus órdenes, compuesta de 150 hombres y ' un peqnefto cuerpo át 
milíciM de recinosl (Véase B^uifta deBuen9$ «átr^i'tomolS, pág. 6.) . 



Éias á propósito que aquel.» Garro áió en eegoida orden 
al coinai>dan<te Antoinio de Vera Muxioa, pará'qt»e la to- 
mase par asalto 7 la deemanteiase.. Las tropas de Bue-* 
nos Aires tomaron la plaza el 7 de agosto de 1680. 

Al ai^o siguiente (1681) fué devuelta la plaza, mediante 
el tratado provincia) ajustado el 7 de mayo eu el segundo 
congreso de Badajoz y Yelves. 

Don JosB na Hberrra SoTOMAvoft, desde el 11 de junio 
de 1682, hasta 1691. 

Don AousTtK t^B R0BLB8, desde marzo de 1691 hasta 
1698. 

Don Juan db Vblazco y Tbjáda, interino, desde 1698 
hasta febrero de 1700. 

En 1^98, un aventurero, Mr. de Pointis, emprendió sa- 
quear á Buenos-Aii'es, y tuvo que abandonar la empresa 
en vista de la dísposiciou á resistir que manife9tai)a el 
Tecindario, Al aüo siguiente (1699) los dinamarqueses 
tratamn de apoderarse de la ciudad, retirándose en se- 
guida ai ver 1-a disposición de los bonaerense?. 
' Don MA^tJiiL Du Prado Maldonado^ desde el 6 de febre*- 
ro de 1700 hasta julio de 1702. 

En julio de 1701, el rey Felipe V, de España, cedió á 
Portugal la <3olonia del Sacramento, de acuerdo con el 
artículo b"^ del Tratado de alianza. 

Maestre de campo don Alonso Juan db Vai^dbs Imclan, 
desde el 3 de julio de 1702 hasta 1708. 

En 1503 se habían introducido los primeros negros en 
América, y en 1511 Fernando el Católico permitió su in- 
troducción en mayor escala. En las Provincias del Rio 
déla Plata, el gran mercado de ellos empezó durante el 
gobierno de Valdés Inclan, en 1702. 

Durante la guerra de sucesión, de España en que se 
permitió álos franceses el privilegio de una compañía que 
se llamó Asiento, pagaba 33 pesos y un tercio por cada 
negro introducido; debía traer 38,000 ea la guerra y 40^000 
á la paz: el privilegio era por diez años. En el tratado 



nrTRODtrccíov xxxi 

de UtrecH 4713, en qué áe concluyó la paz entre la Fran- 
cia, España, Inglaterra y Holanda poniendo fin á la guer- 
ra de sucesión, la Francia cedió ll la Inglaterra él Asiento 
que los ingleses administraron en el Retiro^ actualmente 
Plaza General San Martin, * ' 

El mismo gobernador consiguió, en 1705, arrojar á los 
portugueses de la Colonia del Sacramento. 

General Manuel db Velazco y Tejada, dasdé 1708 
hasta una noche del mes de marzo de 1712, que, con noti- 
cias de escesos que se le imputaron, fuié sorprendido por 
el juez don José Mutiloa y Ahduesa., preso y remitido á 
España, donde se le dio el correspondier/te castigo. ' 1*0- 
dos sus bienes fueron secuestrados. 

Don José Mutiloa y Anduesa, juez p^esqnisidor, envia- 
do por la Audiencia de Sevilla, con el objeto dé sorpren- 
der, como sorprendió, en una noche de marzo de 1712, al 
gobernador Velazco, asumiendo en el acto el mando y 
nombrando gefe de las armas al capitán Manuel Barran- 
cos. Terminada su misión, puso en posesión del mandó 
al qne con él había venido provisto gobernador, el corohel 
Aroe, en mayx>de 1714. • 

Coronel .Alonso de Akcs' y Soiiía,> desde'el 19 de 
mayo hasta ^eá>bredel714: solo gobernó seis meses' pot 
haberle sorprendido la muerte. 

En este año (1714) loe portdgueses iufeD^taron apoderar» 
sede Montevideo para poblarlo por su cuenta, pero fueron 
desalojados poi* la/S tropas de Buenos Aires^ fundándose 
entonces la dudad de San Felipe y Santiago. Por este 
hecho como por muchos otros, el rey Felipe V' declaró á 
Buenos Aires, el 5 de octubre de 1716 con los títulos d*e 
muy noble y muy leal. 

Acefalía, desde aquella fecha haáta mayo dé 1716^ á 
consecuencia de la PRuaúBA guerra civil qué entonces 9t 
iñiciarapor la posesión del gobierno: Esté era disputado 
po^r el ingeiiieró don José &ermudefc, riombrádo interino 
por el jaez Mutiloa, por t\ Cabildo que 'pretendía' no per* 



XXXII IUTRODÜOCIOK 

teneoer á Badie el gobierno político en aquella circunstan- 
cia, sino al alcalde de primer voto, y por el capitán Bar- 
rancos, qae manifestó la misma pretensión, en cuanto á 
lo militar. Esta cuestión de competencia tuvo que deci- 
dirse por las armas. Bermudes^ se encerró con 25 artille- 
ros en la Fortaleza, y Barrancos le sitió con la caballería 
hasta que el primero se vio en la necesidad de capitular. 
Para evitar la repetición de estas cuestiones, el rey creó 
en 1716, la plaza de teniente de rey, para suplir la falta ó 
ausencia de los gobernadores. 

Por cédula de 5 de octubre del mismo año de 1716, el 
rey concedió el título de muy noble y muy leal á la ciudad 
de Buenos Aires, según queda ya referido. 

Coronel Baltasar García Ros, nombrado por el vi- 
rey del Perú don Diego Guevara, obispo de Quito, des- 
de el 23 de mayo de 1715, que tomó posesión del mando, 
hasta julio de 1717. 

El marqués de Salinas, fué nombrado, pero no llegó á 
tomar posesión del gobierno. 

Brigadier don Bruno Mauricio de Z abala, desde el 11 
de julio de 1717. Fundó la ciudad de Montevideo con el 
nombre de San Felipe y Santiago, en obsequio del Rey 
Felipe y entonces reinante, dando principio en 1726, con 
20 familias venidas de¡ Canarias, á las que se agregaron 
algunas otras de Buenos-Aires, construyendo el fuerte 
con los indios guaraníes, con los mismos que perfeccionó 
el de la plaza de Buenos-Aires. En 1730 instaló el cabil- 
do de Montevideo, delineándose por ingenieros la traza 
de la ciudad, repartiéndose solares de 50 varas en cuadro 
para casas á cada vecino, 81 suertes de Chacras y 19 es- 
tancias, distribuyéndose 1600 ovejas; se repartió ropa y 
utensilios á los mas necesitados; se fundó la Estancia del 
^ey con 4500 cabezas de ganado vacuno y 2,080 caballos. 
Se nombró cura párroco y se abrieron los cimientod para 
la iglesia parroquial. En el mismo añq, 1730, recorrió 
las costas de Maldonado. Zabala gobernó hasta el año 



INTBODUCCION XXXIII 

de 1734 y iDurió en Santa Fe, poco después de su regreso 
del Paraná, en 1736 y según Funes en 1635. 

En el gobierno del brigadier Zabala, el capitán francés 
Estévan Moreau, después de amenazar á Montevideo 
con dos navios, se desembarcó en Castillos, de donde fué 
echado por las tropas de Buenos Aires, quedando Moreau 
muerto. 

Brigadier don Miguel de Salcedo, por ausencia de Za- 
bala, desde el 23 de marzo de 1734 hasta junio de 1742. 
En el mismo año, 1734, comenzaron las hostilidades con 
los portugueses, poniendo sitio á la Colonia del Sacramen- 
to, cuyo gobernador portugués, don Pedro Vasconcelos, 
fué al siguiente año, 1735, batido y hecho prisionero por el 
alférez don Estévan del Castillo, al m^indo de un desta- 
camento de dragones. 

Mariscal de campo don Domingo Ortiz de Rosas, desde 
el 21 de junio de 1742 hasta 1745, que pasó á Presidente 
de Chile, en donde, continuando sus servicios, se le dio el 
título de Conde de Poblaciones. 

Teniente general don José de Andonaegui, desde 1745 
hasta 1756. 

En vista de los presupuestos de gastos de forlificacion, 
formados de orden del gobernador Andonaegui por el in- 
geniero Cardóse, relativos á la de Montevideo y puerto 
de Maldonado, que ascendían á la suma de 200,055 pesos 
anuales, propuso (1747) al rey Fernando VI el arbitrio 
de que cada dos años viniese una embarcación de 150 
toneladas, con 27,000 libras de tabaco en polvo, labrado 
en Sevilla y en la Habana, propio para la afición de los 
habitantes de estas Provincias, cuyo consumo se gradua- 
ba ascendería, en la de Buenos Aires á 15,000 libras, en la 
de Tiwuman á 11,500 y en la del Paraguay á 500; á que, 
agregados otros muchos artículos, que pudieran venir de 
las reales fábricas para darles internación al Perú, mien- 
tras se hallaba prohibida esta vía á los particulares, pu- 
diera producir una buena renta, no solo para proveer á 



zxziY nrTROBtrcdiOH 

los espresados gastos, sino también para atenciones del 
Estado. 

La antecedente propuesta produjo al año siguiente 
(1748) ei estanco del tabaco polvillo en estas Provincias. 
El mismo año se renovó por bando público la espulsion 
de residentes estrangeros con arreglo á las leyes. 

Hasta el año 1751, el ramo de la Política, en Montevi- 
deo, estaba confíado á su Cabildo j el de lo militar á co- 
mandantes de armas veteranos. El rey la declaró en- 
tonces Plaza de armas y gobierno político militar, confi- 
riendo dicho empleo iil Cüionel José Joaquin de Viana. (1) 

En 1752 vino de España el marqués de Valdelirios con 
los comisarios competentes para el establecimiento de la 
línea divisoria con la corona de Portugal, en virtud del 
tratado de límites celebrado el año de 1750, de cuyas ope- 
raciones resultó haberse rebelado siete pueblos guaraníes 
de la parte Oriental del Rio Uruguay, por lo cual fué ne- 
cesario pasase á contenerlos el gobernador Andonaegui, 
en el de 1755, con un ejército de 1500 hombres, ausilia- 
do de otro portugués de 1000, al mando del virey del Janei- 
ro, conde de Bobadella. Los rebeldes fueron atacados y 
derrotados en las Lomas de Üaibaté, con pérdida de 2500 
hombres, con cuyo triunfo se allanó el paso hasta los 
espresados pueblos, acuartelándose las tropas portugue- 
sas en el de Santo Ángel, y las españolas en el de San 
Juan, en donde permaneció Andonaegui hasta que fuá 
relevado. 

Teniente general don Pbdbo Antonio db Cbballos, 
desde el 4 de noviembre de 1756 hasta agosto de 1766. 

(1) Por muerte de don Domíugo Santos de Uriarte, que hacia de coman- 
dante de la plaza de Montevideo, el gobernador Andonaegui puso ea el man- 
do de ella interinamente al capitán Francisco Oorriti y al dar cuenta de ello, 
en 16 de setiembre de 1749, representaba al rey lo conveniente quesería se 
le nombrase gobernador político y militar. El rey, con fecha 18 de abril de 
1761, resolvió como proponía Andonaegui respecto de gobernador en Mon- 
tevideo, pero no condescendía en que recayese el empleo en Gorriti, sino en 
el coronel Viana. 



«jfTftoweeioN xxzv 

Se distinguió en su espedicion de Misiones^ toma de la 
Colonia del Sacramento, Rio Grande de San Pedro, Fuer- 
te de Santa Teresa, Santa Tecla y San Miguel; y final- 
mente en la premeditada sorpresa por el capitán inglés 
Macn amara, que, con un navio y dos fragatas, pretendió, 
el dia6 de enero de 1763, recuperar la espresada plaza de 
la Colonia, y quien, después de dos horas y media de un 
vivo y continuado fuego, pagó su temerario arrojo, incen- 
diándose el navio nombrado el L&rd Clive. 

Teniente general don Frakcisco de Paula BüCarbli y 
Ursüa, desde el 15 de agosto de 1766 hasta agosto de 
1770. 

' En su tiempo tuvo lugar la espulsion de los jesuítas 
de la América Meridional española. Embarcáronse 
eülá Ensenada de Barragan, en la fragata de guerra 
La Vénm, comandante el capitán de fragata don Gabriel 
de Guerra, y en los buques particulares, ív^gMa, San Es- 
tévan y bergantín Pájaro^ en número de 397 de todos los 
Colegios y Residencias del Rio de la Plata, inclusas las 
Misiones de Guaraníes y las de Mojos y Chiquitos. 

En 1767 se sublevaron las.ti*opas españolas que guar^ 
Becían el Rio Grande de San Pedro en ambas bandas, 
nombradas sur y norte, disgustadas de que elgobern<T,dpr 
Bucareli no les enviaba pagamentos, y aunque la sedición 
fué sofocada por el comandante principal don José de 
Molina, en la banda del sur, costó la pérdida de la del 
norte, que fué necesario abandonai , por haber deserta- 
do la mayor parte de su guarnición. 

Brigadier don Juan Josa dk Vebtiz y Salcedo, iíltimo 
GOBERNADOR déla época colonial, desde el 25 de agosto de 
1770, hasta la creación del vireinato por real cédula de 8 
de agosto de 1776. 

En vista de que los portugueses estondían sus estable- 
cimientos de estancia hasta el Rio Icabacua, practicando 
correríad mucho mas al sur, el gobernador Yertiz se tras- 
ladó á Montevideo para recorrer los territorios españoles 



XXXVI IHTEODÜCCIOir 

de las fronteras portuguesas, con una espedicion de 1004 
hombres, y consiguió por el momento desalojarlos sin no- 
table oposición. 



CBONOLOGÍA. 

De los vireyes que gobernaron las Provincias del Rio de la 
Flata, desde que fueron constituidas en vireinato, en 
1777, hasta su regeneración ^política el 26 de mayo 
de 1810. 

1° El 15 de octuü/3 Je 17 í 7 se recibió de virej, goberna- 
dor y capitán general de las Provincias del Rio de la Pla- 
ta y supremo presidente de la real ^Audiencia de la Pla- 
ta, el señor don Pbdro db Ceballos y C jbtbs, caballero de 
la real orden de San Genaro, comendador de Sagra y Se- 
net en la de Santiago, gentil hombre de Cámara de S. M. 
con entrada, capitán general de sus reales ejércitos, co- 
mandante general de Madrid y su distrito, consejero y 
subdecano del supremo consejo de guerra. 

Una espedicion española, al mando del general en gefe 
de mar y tierra don Pedro Antonio de Ceballos, peimeb 
virey de la Provincia del Rio de la Plata, zarpó de Cádiz 
el 12 de octubre de 1776 y llegó al puerto de Montevideo 
el 21 de abril de 1777. La referida ¡espedicion cojiBtaba 
de 6 navios de línea, 5«fragatas, 6 buques mas de guerra y 
llGtrasporteS; en que vinieron, á mas de sus tripulaciones 
y guarniciones, 9316 hombres de desembarco, á que se 
agregaron las tropas veteranas y de milicias existentes 
en el país, {habiendo conducido desde España, para sus 
gastos, dos millones de pesos fuertes en numerario. 

Reforzado y servido el ejército por las milicias del país, 
puestas á las inmediatas órdenes del coronel de dragones 
don Ventura Caro, Ceballos marchó por tierra contraía 
plaza de la Colonia del Sacramento, la cual, en pocos dias 
de trincheras, fué rendida á discreción. Movía en seguida 
sus reales contra el Rio Grande de San Pedro, cuando 
en la mitad del camino le alcanzó la noticia de la paz, 



BCTROmrOCION XXXVIt 

por lo cna] regresó á tomar en Buenos Aires la posesión 
de sn vireinato. 

Porrea! cédula de 2 de febrero de 1778, se concedió el 
comercio libre á estos puertos desde los habilitados en la 
Península y la internación de efectos al Perú, creándose 
las aduanas de Buenos Aires y de Montevideo.' 

2** El 12 de junio de 1778, entró don Juan José Vbrtiz 
Y Salcbdo (americano), caballero connendador de Puerto 
Llanó,|de la orden de Calatrava y teniente general de los 
reales ejércitos. 

Coh el designio de formar varios establecimientos en la 
Costa Patagónica y proporcionar la pesca de la ballena, 
en aquellos mares, al año siguiente del gobierno de Ver- 
tiz (1779), fué comisionado por la Corte de Madrid don 
Juan de la Piedra, con el carácter de Intendente, para 
conducir una gran porción de familias españolas pobla- 
doras, que se repartieron en los puiltos de San Julián, 
Puerto Deseado, San José y Rio Negro. 

Esta empresa fué desgraciada respecto de los dos pri- 
meros destinos, por las epidemias y mortandades. 

Por el artículo 43 de la Ordenanza dej Intendentes, se 
mandaba á éstos, por medio de ingenieros competentes, 
la formación de mapas topográficos de sus provincias, 
señalando y distinguiendo los términos dé ellas, sus mon- 
tañas, bosques, rios y lagunas; en el siguiente 54, por me- 
dio de los mismo8 ingenieros y dé sus relaciones indivi- 
duales, se informasen particular y separadamente del 
temperamento y calidades de las tierras que comprendía 
cada provincia, de sus producciones naturales en los tres 
reinos, mineral, vegetal y animal, de la industria y comer- 
cio; y en el 55, que, con todo cuidado'y esmero, solicitasen 
saberlas inclinaciones, vida y costumbres délos vecinos y 
moradores de su gobierno. En cumplimiento de los cita- 
dos artículos, el virey Vertiz tuvo que mendigar en gene- 
ral todas aquellas referidas noticias recomendando á 
su sucesor quedase iijado en la secretaría el mapa geo- 



xzxTin imftOivooiOH 

gráfteo de la América Meridional y el partioular instrui* 
do de esta provincia, incluyendo al mismo tiempo los indi- 
viduales informes suministrados por el intendente gene- 
ral, que había recorrido todas las provincias del vireinato. 
Este contenía seis iglesias catedrales, la de Buenos Aires^ 
la metropolitana de Charcas, la de la Paz, la de Santa 
Cruz de la Sierra, la del Tucuman y la del Paraguay. 

Tuvo el virey Vertiz fuertes y acaloradas conti'over- 
sias con el obispo don fray Sebastian Malvar y Pinto, 
(ascendido en 1783 al arzobispado de Santiago de Galicia) 
que continuamente suscitaba disputas y tropiezos, toman- 
do irregulares á imprudentes partidos, entre otros, el de 
no cumplimentar al virey, como era de práctica, en el dia 
del augusto nombre del soberano; retirar públicamente 
sus vestiduras pontificales de la iglesia por la precisa 
asistencia del virey á ella y negarse á toda contestación 
de los oficios de éste; aun en distintas materias, con otras 
demostraciones que solo servían de un general escándalo. 
Y á pesar de todo eso, el virey Vertiz accedió á la erec- 
ción de nuevas parroquias, á la sola indicación del prela- 
do, sin pedirle las prescritas precedentes averiguaciones 
y diligencias que comprobasen la necesidad de ellas. 

Estableció una casado corrección, para el recogimiento 
délas mugeres de mal vivir; la iluminación de esta capi- 
tal (Buenos Aires], costeándose con la contribución de 
dos reales al mes sobre cada puerta de calle; la Cuna á 
Hospital de Niños Espósitos, erigida en 14 de noviembre 
de 1779, á pedimento del síndico del Cabildo don Miguel 
de Riglos; la imprenta, siendo la misma que estuvo aban- 
donada muchos años en el real Colegio de Monserrat, en 
Córdoba. (1) 

(1) El doctor Martin de Monstj (finado enBonrglaRerae, Francia, el 28 
de marzo de 1879, á la edad do 59 a&os) sufrió oquiyocacion al atribuir 
la fundación 'del Colegio de Mouberrat al doctor Ignacio Duarte j Quirós, 
fijándole la fecha de 1685, como se podrá juzgar por la relación siguientei-^ 
Entrando por el primer corredor de la Universidad de San Carlos, Cór^ 



UrTBOD^GCIOK 

En la época de la sublevación del Perú (1780), encabe- 
zada por don José Gabriel Coiidorcanqui, Tupac-Ama- 
ru, cacique de Tungasuca, concurrió con sus acertadas 
providencias á la pacificación de aquel reino. Por las 
atenciones de la guerra con los ingleses^ pasó á Montevi- 
deo,, donde se mantuvo hasta la paz, y entregando, en 
1784, el mando de virey á su sucesor el marqués deLore- 
to, se restituyó á España, donde falleció en lt99. 

Fundó el real Colegio de San Carlos en 3 de noviembre 
de 1783, un Hospicio para Pobres Mendigos, de que se 
hallaba infestada esta ciudad, encargando de su recolec- 
ción al capitán de milicias don Saturnino Alvarez. 

Además de la reducción del Gran Chaco, sometió con 
sagacidad, blandura y buen modo mas de 6000 indios de 
las naciones mataguayas, chunupíes, málvalas y signipes. 
En las fronteras de Charcas y Tarija, fundó algunas 
reducciones de indios chiriguanos y chunumatas; en la 
testera del Chaco y fronteras de Tucuman había 8 reduc* 
ciones de mataguayos, vilelas, lules, tobas, abipones é 
isistines, en número como de 5000 indios: en las fronteras 
de Santa Fe, otras 5, una en San Javier, otra en San Pe- 
dro, de indios mocovíes, otra de charrúas en Cayastá, 

doba, se llega á un espacioso galón de lectura. A su estremo superior, 
se halla una cóaaoda silla poltrona antij^na, colocada sobre madera labra* 
da de realce ó sea plataforma, como de un pié de alto, y sobre ella des- 
cansa el retrato de un eclesiástico de benévolo aspecto; en uno de sus 
ángulos se lee la inscripción siguiente: El Illmo, doctor don Fray Fer» 
fiando Tr^o y 8anc¿bria^ de la arden Seráfica^ naiural del ParagxMíy^ fué 
consagrado en Quito por él señor Solis; fué Provincial en el Perú; tomó 
posesión en el año de 1595 y murió en 1614\ celebró él único Sínodo y for- 
mó el Arancel con la aprobación del Tribunal de Justicia; fundó la üni" 
tersidad mayor de San Carlos y Monserrat en 1613, destinando á tan im- 
portante obra todos sus bienes terrenales después de su muerte^ pero dando 
antes 40,000 pesos á los Jesuitas para ayudar á levantar las escuelas de 
Latinólas Artes y Teología. Esta disposición fué aprobada en 1622 por 
los Papas Gregorio XV y Urbano VIH, y por los Reyes Felipe III y 
Felipe IV. ^ (Véase The Standard áe Buenos Aires, de 29 de junio de 
1870, bajo el epígrafe «Córdoba and its Sierras,» by F. R. G. S«) 



XL IUTBODÜCCIOH 

otra en San Gerónimo, de indios abipones, en número co- 
mo de 2000: y las del Paraguay, una de indios mocovíes 
también en los Remolinos, con otros de indios bayas y 
guaicurúes. 

Se mandó colocar un puente sobre el Desaguadero, para 
la unión de éste al Rio Tunuyan. Se formaron estable- 
cimientos en la Costa Patagónica, en cumplimiento de 
real resolución, dejando en los puertos de San José, San 
Julián y Deseado, pilastras que acreditasen la pertenen- 
cia del rey de España. 

Cuando el Virey Ceballos se retiró para España, dejó 
formada la junta superior provincial de esta capital y las 
municipales, mandadas crear en las demás ciudades, se 
establecieron después del ingreso de Vertiz. A dicha 
Junta estaban subordinadas las erijidas en las cuatro 
Provincias del Rio de la Plata, Tucuman, Paraguay y 
Cuyo; en la 1* se hallaban establecidas las municipalida- 
des de esta ciudad, la de Corrientes (con Entre Rios) 
Santa Fe y Montevideo; en la 2^ la de Córdoba, Santiago 
del Estero, San Miguel del Tucuman, Catamarca, Rioja, 
Jujuí y Salta; en la 3\ la de la misma Asunción del Pa- 
raguay, y en la 4** y última, la de Mendoza, San Juan y 
San Luis, todas las cuales se entendían en sus dudas» 
consultas y aprobaciones con la Junta superior provincial. 

3° El 7 de marzo de 1784 entró de virey don Nicolás 
DEL Campo, marqués de Loreto, mariscal de campo de 
los reales ejércitos y gentil hombre de cámara de S. M. 
con entrada, siendo el primer Presidente de la real Au- 
diencia pretorial que se fundó en esta ciudad. 

En vista de que la distancia de la provincia de Buenos 
Aires á la real Audiencia de la ciudad de la Plata difi- 
cultaba los recursos y causaba á sus habitantes el des* 
consuelo de no podérseles administrar justicia en sus 
causas, con la brevedad que deseaban, por real decreto 
de 25 de julio de 1782, el rey dispuso la creación de una 
nueva Audiencia Pretorial y Chancillería real en la ca- 



fNTBODVOCIOK XLI 

pital de Buenos- Aires, señaiilándola por distrito, la pro- 
vincia de su nombre, la del Paraguay, Tucuman y Cuyo. 

Comunicada esta resolución por real cédula de 14 de 
abril de 1783, y la remisión del sello de las armas reales 
que debía servir para esta Audiencia por la de 16 de no- 
viembre de 1784, se verificó su establecimiento, con la for- 
mal apertura que se ejecutó á las diez de la mañana del 
lánes 8 de agosto de '1785, habiendo tenido la entrada 
pública del real sello el martes 9 por la tarde. El virey 
marqués de Loreto, así lo dispuso, acordando con los se- 
ñores regente y oidores que se solemnizase el acto con 
misa de gracias en la catedral con asistencia del Tribunal 
de real Audiencia, del de Cuentas y del Cabildo secular, 
7, en manifestación de júbilo, se pusieron luminarias en 
esta ciudad 3 dias, comenzando el domingo por la noche. 

4** El 4 de diciembre de 1789, se recibió de virey el te- 
niente general de los reales ejércitos don Nicolás de Aa- 

&BD0KD0. 

En el mismo año de 89 (20 de setiembre) llegó al puerto 
de Montevideo, procedente de Cádiz, la espedicion cien- 
tífica al mando y dirección del brigadier Alegaudro Ma- 
laspina, con destino á dar la vuelta del mundo y hacer 
varias investigaciones astronómicas, geográficas y de his- 
toria natural, para cuyo efecto, en las corbetas de S. M. 
C. la Descubierta y Iti Atrevida, vinieron oficiales es- 
pertes y facultativos de todas clases, que practicaron tra- 
bajos útiles sobre las costas del Rio de la Plata y Patago- 
nes. El célebre naturalista botánico, don Tadeo Haenke, 
alcanzó la espedicion, de que formó parte en Santiago de 
Chile, el 10 de abril de 1790. (1) 

(1) Haenke lavo la mortiñcacion de llegar á la Isla de Leou dos horns des- 
pués que las corbetas habían salido de la hüila de Cádiz. A ese contras- 
te, se le agregó otro. Habiéndose embarcado pnra Montevideo en un 
buque del comercio, en la que, próximo ya al puerto, tuvo la desgracia 
de naufragar hacia Punta de Carretas. Ocho dias hacia que las corbetas 
habían dejado aquel puerto: asi le fué necesario presentarse al yirey, pidien- 



XíÁi nrTBODVQCfOir 

b"* El 17 de marzo de 1795 entró de virey don Pbdao 
de Portugal y Villbna, caballero del orden de Santiago, 
gentil hombre de cámara de S. M., con ejercicio, primer 
caballero de la reina y teniente general de los reales 
ejércitos. 

Con motivo de la guerra con los ingleses, el virej Meló 
pasó á Montevideo, donde contrajo una enfermedad de la 
que murió el sábado santo 15 de abril de 1797. Su 
cuerpo fué conducido á Buenos- Aires y depositado en el 
Monasterio de las Monjas Gapu chimas, del que había sido 
constante protector. 

6° El 2 de mayo de 1797 se recibió de virey interino, 
por muerte del precedente, el sub inspector general de las 
tropas de este vireinato, ex-gobernador (cuarto) de Monte^ 
videO; don Antonio Olagubb Fbliü, caballero de la real 
orden de Carlos III y mariscal de campo de los reales 
ejércitos. Sucedióle en el gobierno de Montevideo ol 
brigadier don José de Bustamante y Guerra, comandante 
de marina, como 5^ gobernador de aquella plaza. 

7® El 14 de marzo de 1799 se recibió de virey en propie- 
dad don Gabbibl db Avilbs y db Fjbrro, marqués de Avi* 
les y teniente general de los reales ejércitos. 

£ste virey dio libertad á los indios de los Pueblos de 
Misiones, adjudicándoles tierras y ganados y confirién- 
doles el decreto de poseer propio peculio (1). 

S"" El 20 de mayo de 1801 se recibió el mariscal de 
eampo don Joaquín del Pino. 

El señor del Pino había sido (2'*) gobernador de la pl#* 
za de Montevideo en 1773, en que sucedió áViana. 

do las órdenes j ausilioa del caso para continaar sa derrota en basca de la 
espedicion, empleiiudose eu el camino en su ramo de naturalista botánico, 
¿ qne estaba comisionado en el servicio de S. M. C. 

(1) Damos mas adelante la Memoria del marqués de Aviles, inédita, hasta 
alio ra, pasada, como era de práctica, á su sucesor, por la cual se tendrá un 
perfecto conocimiento del estado de estas Provincias hasta el año de 1801. 
Es también el último virey que haya tenido ocasión de pasar un documento 
de esa clase, cosa que no pudieron hacer sos sucesores. 



IHiranta 8a gobierno, el mas pacífico que tuviera la épo« 
ca del vireÍDato, se fundó, en 1801, el primbr peri<Sdico 
titulado TeUgraifo Mercantil, etc., y al año siguiente 1802, 
el segundo, con el título de Semanario de Agricultura; una 
cátedra de anatomía, dirigida por el doctor Febre, las de 
medicina y química, por el doctor Argerich, y una escuela 
particular de pintura, por don José Salas, y otra de idioma 
francés. 

Estas concesiones, no acordadas por ninguno desús 
antecesores, prepararon el camino que necesariamente 
debía conducir á la libertad de estas Provinoias, á que 
concurrieron los sucesos posteriores. 

El virey del Pino falleció en Buenos Aires el 11 deab;ril 
de 1804. 

9** El 28 de abril de 1804, por fallecimiento del prece- 
dente, se recibió interinamente el sub-inspector de las 
tropas, ex-gobernador intendente de la provincia del Tu- 
cuman don Rafael db Sobrbmonte, marqués de Sobre* 
monte y brigadier de infantería, hasta el 22 de enero de 
1805, que quedó de virey en propiedad. 

En este último año citado (1805) arribó al puerto de 
Montevideo el portugués Antonio Machado, dueño de la 
fragata nombrada c Rosa del Rio, » trayendo la vacuna, 
que al punto fué propagada allí, pasándola después dicho 
Machado á Buenos Aires en una negra recientemente 
vacunada. 

El nombre de Machado merece se perpetúe en los ana- 
les de estas Provincias, para eterno reconocimiento délas 
generaciones futuras. 

El 8 de junio de 1806 se presentó en el Rio de la Plata 
una escuadra inglesa al mando del comodoro Sir Home 
Popham, con los navios Narciao, Encuentro, Diade^nOi, 
Razonable y Diomedes y varios trasportes; y á las ocho 
de la noche del 24 del mismo mes, estando el virey Sobre- 
monte en- el teatro, recibió la noticia de que los ingleses, 
al maado del general jCruillermo Garr Beresford^ se desem- 



XLIV IUTBODUGCIOV 

barcaban en los Quilines, después de haber sido rechaza- 
dos en la Ensenada de Barragan. Al dia siguiente, 25, 
operaron en efecto su desembarco, en número de 1560 
hombres en el referido punto de los Quilmes. 

Apoderados los ingleses de la ciudad de Buenos Aires, 
el 27 de junio de 1806, el virey Sobremonte no adoptó mas 
. medida que la de ponerse en camino para Córdoba, adon- 
de anunciaba trasladar la capital del vireinato y ordena- 
ba que las autoridades le siguiesen. No fué obedecido, y 
sí destituido por su incapacidad y cobardia. 

Una fuerza organizada con la mayor rapidez, en Mon- 
tevideo, par.a proceder á la reconquista de la capital, á 
cuyo frente se-puso el capitán de navio don Santiago Li- 
niers, consiguió, con el ausilio de las fuerzas de Buenos 
Aires, hacer rendir á discreción al general Beresfprd, el 
12 de agosto de 1806, con pérdida de 417 hombres entre 
muertos y heridos, 1600 fusiles. 26 cañones, 4 obuses y 4 
banderas. 

Estas se exhiben en la catedral de Buenos Aires en los 
dias de gran solemnidad nacional, tales como el 25 de 
Mayo y el 9 de Julio. 

10. El 27 de junio de 1806, el mayor general don Gui- 
llermo Carr Bbrbspord, (después lord vizconde y grande 
de España); se apoderó de esta capital, á nombre del rey 
de la Gran Bretaña, con una fuerza de 1560 hombres, que 
entraron sin oposición, habiendo el señor de Sobremonte 
brillado por su ausencia, y saboreándolos laureles de la 
victoria en las provincias del interior (Córdoba). 

11. El 12 de agosto de 1806, el capUan de navio don 
Santiago Linibrs y Bremont se puso al frente de las tro- 
pas del rey de España, y después de un vivo ataque y de 
una heroica resistencia de parte de las fuerzas británicas, 
logró rendirlas á discreción, apoderándose de la persona 
del general Beresford como prisionero. El 14 del mismo 
mes, el Cabildo, á petición del pueblo, lo nombró interina- 
mente gobernador político y militar, hasta que determi- 



r 



nase el rej-de Espaiia, y depusQ formalmente del mando 
al cobarde y desleal Sobremonte. 

El 29 de junio do 1807, llegaron pliegos de España, 
nombrando de virey interino al gobernador de Montevideo 
don Pascual Ruiz Huidobro. Los ingleses qne se habían 
apoderada de aquella plaza lo habían hecho prisionero, 
por lo que recayó el mando como también el nombra*^ 
miento, por la corte de Espa'ña, de virey y capitán general 
interino en Liniers, que también acababa de recibir el 
grado de brigadier déla real armada, por ser el único 
oficial de mayor graduación que no había sido juramen- 
tado, recibiéndose interinamente de gobernador y capitán 
generol del vlreinato y presidente de la i:eal Audiencia 
pretorial, según estaba dispuesto por real orden. 

Don Martín db Alzaqa, alcalde de primer voto, por la 
ausencia del general Liniers que fué derrotado por la di- 
visión del general inglés Craufurd, el 2 de julio de 1807, 
en Miserere, con pérdida de 60 hombres muertos, 70 pri- 
sioneros y 9 piezas de artillería, se hizo cargo de la defen- 
sa, con toda la energía de que solo él era capaz en aquel 
terrible lance. 

Derrotados los ingleses, en todas direcciones, el dia 6 
de julio les fué concedida por el general Liniers, una capi- 
tulación que ratificó Whitelocke, efectuando el embarque 
de su ejército por el Retiro, del 8 al 13, y dando la vela 
para Montevideo, cuya ciudad quedó completamente eva- 
cuada dos meses después. 

La ciudad de Buenos Aires tuvo él tratamiento de esce- 
leticia, concedido por la corte, el general Liniers el grado 
de mariscal y la confirmación del mando. que investía por 
elección popular, y á las felicitaciones de todos los pue- 
blos del vireinato, la ciudad de Oruro se señaló haciendo 
á la ciudad vencedora el obsequio de una lámina de plata, 
con una iuscripcion en oro macizo, que fué solemnemente 
presentada al Cabildo de Buenos Aires el 24 de diciembre 



de 1807, j 06 coüeerva en el salan que hoy occrpa el Tri^ 
bunal de Justicia. 

El 16 de mayo de 1808, en virtud de real despacha, se 
recibió de virey interino don S. Liniers y Breraont, caba- 
llero de la orden de San Juan, comendador de Ares en 
la de Montera, regidor perpetuo de esta ciudad, %on asien- 
to, voz y voto, agraciado con títulos de Castilla, libre de 
lanzas y medias annatas y almirante de la real armada^ 

12. El 19 de julio de 1809 se recibió de virey doiji Bal- 
tasar Hidalgo db Cishbbos t Latobbb, pensionado de 
la real distinguida orden de Carlos III y teniente general 
de la real armada en la plaza de la Colonia del Sacra* 
mentó, adonde los oidores de la real Audiencia, del Ca* 
bildo y demás autoridades mandaron una diputación; por- 
que^ teniendo dicho virey que evacuar asuntos del real 
servicio, había hecho escala en aquella plaza. Por cuyo 
motLvo,nombró al regente de la real Audieucia don Lucas 
Muiífoz CrBBBO, para que ocupase el gobierno político y 
la superitendencia de la real Hacienda, y al mariscal de 
campo don Yicbntb Nibto, para comandante de armas, 
cuyo destino entró á desempeñar el 20 de julio de aquel 
año (1809), en que cesó Liniers. 

El 29 del mismo mes llegó á Buenos Aires el señor Cis- 
neros, que gobernó hasta el 25 de mayo de 1810, en que se 
instaló la Junta superior gubernativa de las Provincias 
del Rio de la Plata, terminando con él, en esta parte de la 
América, la dominación española, para dar lugar á la 

ITACIONALIDAD ARGBNTINA. 

El señor Cisneros permaneció en Buenos Aires hasta el 
22 de junio, en cuya noche, á las sietey media^ fué sacado 
de su casa, llevado al Fuerte y de allí embarcado con des- 
tino á Europa. Con la misma fecha de su salida de esta 
ciudad, pasó al rey de España su informe sobre los suce- 
sos de estas Provincias hasta el 25 de mayo de 1810, que 
la esposa del virev remitió á su destino y cuya copia puede 
verse en la Historia de Belgrano por B. Mitre, 2' edición. 



nmoDüCCioir nvn 

r 

Don Frahoisoo Jayibs Elio, mariscal de campo, que 
había llegado á Montevideo, el 12 de enero de 1811, en la 
iragata de guerra Iphigenia, procedente de Cádiz, pro- 
visto de vi rey de estas Provincias, requirió desde luego á 
la Junta de Buenos Aires, para que reconociese las cortes 
generales, enviando el 17 (enero) al oidor de Chile, don 
José de Acevedo, con varias proposiciones. Este regresó 
el 24 con la respuesta de que la Junta se negaba á recono- 
cer las Cortes, hasta que se tratase este asunto en el Con- 
greso general de las Provincias, que debía formarse muy 
pronto, según se le advirtiera. El virey Eüo, en esta vir- 
tud, declaró, el 12 de febrero, que la Junta era rebelde. 

£1 desgraciado general Elio tuvo uu 6n verdaderamen- 
te lamentable. En consecuencia de la sublevación de 
l<»s artilleros que ocupaban la fortaleza de Valencia, el 30 
de mayo de 1822, de que aquél era capitán general, fué 
juzgado por el tribunal militar ordinario, que presidió el 
general Vil lacainpo, el 2dé junio, y sentenciado el 27 de 
agosto á la pena mas ignominiosa que conocen las leyes 
españolas, la del garrote. Pasada la sentencia al audi- 
tor de guerra, no solo la confirmó^ sino que pidió se ejecu- 
tase inmediatamente conforme á la ley marcial del 17 de 
abril de 1821. Después de haber sido despojado de sus 
honores, sufrió la pena de muerte el 4 de setiembre de 
1S22 alas once de la mañana, por medio del garrote. El 
pueblo acompañó al reo aclamando t ¡ Muera Llio I — su 
sangre cimentará el edificio de la constitución I* (1) 



MEMORIA DEL VIREY AVII^ÉS 

Exmo. señor Virey don Joaquin del Pino. 

Exmo. señor : 

Este es el segundo mando que tengo la satisfacción de 
entregar áV. E., cuya notoria ciencia gubernativa y polí- 

(1). Estracto de carta escrita par un liberal de Valencia publicado en The 
M ^ming Uhronicls de Londres de aqaella época. 



XLVni IlffTttODITGCrON 

tica irá corrigiendo los errores que paeda haber cometi- 
do en los dos años y dos meses que he gobernado este 
vireinato. Me abstuviera de formar esta relación de 
gobierno, porque no me parece necesaria para el claro 
talento de V. E. y sus vastos conocimientos y práctica 
de estos países; pero estando mandado asi .por S. M. no 
puedo eximirme de cumplir sus reales mandatos debiendo 
contraerme á esponer que no tengo la satisfacción de ha- 
cer á Y. E. la relación de un gobierno arreglado en todos 
sus ramos, como lo estaba el de Chile, que fué el primero 
en que tuve tan digno sucesor. 

Este vireinato de las Provincias del Rio de la Plata 
está tan en embrión que, para ponerlo en un regular giro, 
se necesita bien el talento de V. E. y mucho tiempo de 
gobierno para que tome un curso ordenado en todos los 
ramos, y así solo por mayor hablaré algo de cada uno de 
ellos, que será mas que suficiente para que, conociendo 
V. E. los males de mas gravedad, pueda dedicar sus co- 
natos á corregir los de mayor necesidad y urgencia; y 
me contraeré á dar á V. E. una idea de los principales 
objetos qne, en el corto tiempo de mi mando han merecido 
con preferencia mi instrucción y disposiciones. Tales 
han sido los pobladores que vinieron de España para la 
Costa Patagónica. Las poblaciones de ésta, de Chasco- 
miis y del Rosario; las reducciones del Chaco: los infelices 
treinta pueblos de Misiones Guaraníes: el comercio marí- 
timo, los estrangeros que han arribado á nuestros puertos: 
la policía necesarísima de esta capital: el decadente esta- 
do de la Real Hacienda en las Tesorerías de la Paz, 
Oruro, Salta, Paraguay, etc.: La Minería y banco de 
rescates de Potosí: la real renta de Tabaco: el real ramo 
de Temporalidades y la perteneciente al de Guerra. 

POBIíACION 

En el año de 1778 dispuso nuestra Corte que se poblase 
la Costa Patagónica, y á este ñn de cuenta de S. M. se 



IKTEO)>UCCÍ<nT XLIZ 

enyiat*on desde España machas familias que, por provi- 
dehcia interii.a, se depositaron en la jurisdicción de Mon- 
tevideo, Maldonado y Colonia del Sacramento, y algunas 
en las Guardias de esla frontera, y como el único parage 
de la Costa Patagónica, donde se pudo hacer Restableci- 
miento fué sobre el Rio Negro, donde apenas se colocaron 
muy pocos pobladores y tai^ provisionalmente, que, aun 
en el dia se les están construyendo casas. Quedó por 
consiguiente un grande número de estas familia^ sin uti* 
lidad del Estado y con gravamen del real Erario que les 
ha estado suministrando á real por las cabezas de fami- 
lias y á medio real por cada individuo de los hijos de 
ellas, y á algunos se les abonaba alquiler de casa, lo que 
ha causado unos gastos tan enormes como inútiles al Es- 
tado, que, no solamente no aprovechó en la población y 
agricultura de estos campos este número de vasallos^ 
sino que por el contrario perdió machos de ellos, cuyos 
brazos en tantos años de inacción se han hecho inertes 
para el trabajo. 

No han sido estos solos los daños que resultaron de la 
retardación en colocarlos, sino que por las providencias 
medias de situarlos interinamente no dándoles posesión 
formal de terrenos, ni cerrando con claridad algunas con- 
ti*atas, han rebultado un sinnúmero de pleitos sobre al-', 
canees contra la real Haciendia y recursos á la corte, por 
los intereéados. 

Antes de llegar á este mando tenía yo alguna noticia; 
en confuso de la inacción en que estaba el asunto de po-^ 
bladores, y comprendiendo lo necesario que era su con- 
clusión luego que pasó aquel tiempo que necesita todo 
gobernador que entra en un mando nuevo y que otros 
asuntos de urgencia me permitieron dedicarme á este 
objeto, determiné (juzgándolo por mas útil al Rey y á los 
interesados) íratar de transaciones ó convenios con los 
interesados y dar establecimiento en las fronteras del 
Brasil á los que no admitiesen partidos racionales. 

4 



h ]lf7RQ]>I7C01O9 

. Apesa>T de estos buenos deseos que, de contado, se diri* 
gían á libertar al Rey del desembolso de cerca de 50,000 
pesos que anualmente se suministraban, por razón de las 
dichas asignaciones, nada podrá adelantar sino me prO' 
porcionaba Dios un sujeto que tuviese disposición para 
un encargo mas prolijo y molesto de lo que parecerá á 
quien no se haga caríjfo de la clase de gentes con quienes 
se había de contratar, y que habiendo calculado á su fa*> 
Yor grandes alcances contra el Erario por las asignacio* 
nes que no se habían satisfecho en los afios anteriores, 
acompañados de la rudeza propia de su clase, sería indiS'» 
pensable mucha paciencia y talento á parte para persua^ 
dirlos. Pero la divina Providencia que, por sus inescra*» 
tables juicios, tan benéfica se muestra conmigo, solo por 
su infinita misericordia, me proporcionó al señor don Fé* 
lix de Azara, capitán de navio de la real armada, primer 
comisario de la partida de demarcación de la frontera del 
Paraguay, quien se hallaba en esta ciudad, sujeto en quien 
había advertido un modo de pensar muy puro y cristiano, 
acompañado de un verdadero amor patrio, de cuyos estí- 
mulos animado, tomó gustosamente esta comisión, sin ma^ 
interés que el de manifestar su fidelidad al Rey y dedica- 
ción al bien común, como buen patricio, incomodándose 
y haciendo los gastos de viage y de su mantención y su- 
balternos por países despoblados. 

A poco de haber pasado á la otra Banda y publicádose 
mi superior resolución de establecer por último á dichos 
pobladores en Batoví^ hicieron presente algunas familias 
sus achaques, otras sus edades avanzadas y otras varia^ 
ciones de motivos que tenían para no ir á su destino; pro- 
poniendo al mismo tiempo que si les daban de contado los 
alimentos correspondientes á un ano estendiéndose desde 
1"" de setiembre último, fuera del alquiler de la casa, con 
libertad de establecerse donde les acomodase, con las 
prerogotivas de pobladores, y su derecho á salvo contra 
la real Hacienda por sus créditos anteriores, darían por 



eampHda su (x>ntrata eon el Bej, en lo qua coiivi^p el 
señor comieioDado Az^ara, añadiendo en favor de lP3 vei^ 
daderamente impedidos por sus enfermedades, etc. algún 
ausilio mas. Y con 7416* pesos 7 reales quedó esta tran-; 
sacion hecha respecto de 156 personas de dichas familias 
que recibieron el dinero que á cada uno le correspondía; 
las demás siguieron al establecimiento. 

Para los pobladores dependientes de Maldonado, se 
comisionó á su oficial real don Rafael Pérez del Puerto, 
quien hasta ahora solóme ha avisado haber concluido 
esta materia con 18 familias poblsidoras. Verdad es que^ 
como allí se había dado en tiempo anterior á cada kpq 
u&a casa formal, haya mas dificultad ^ un convenio ra^ 
cional y prudente, y si á este puro é íntegro paiflistríO dci 
hacienda le acompañara mas resolución estaría ya con-- 
cluido este apunto que inútilmente ha importado millones; 
teoiendo por último comprometido al real Erario por cer- 
ca de los dichos 50,000 pesos anuales, de cuyo desembolso 
puedo asegurar que está libre. 

Cuando había principiado su comisión el señor Azara^ 
recibí la real orden de 18 de enero de 1800, en que S. M,. 
rae manda y autoriza para establecer á las menoiouadas 
familias pobladoras en donde me pareciese convenienteii 
aunque no sea en 1-a Costa Patagónica, que había sido su 
primer destino. 

Luego que se concluyó el convenio final coii los encar* 
gados al señor Azara, se dirigió éste á la frontera á prin* 
cipiar unas poblaciones tan interesantes, como que ellas: 
serán el único medio de contener á los portugueses, que, 
á pesar de los convenios de arabas naciones, procuran 
irse introduciendo en nuestros dominios, y si se continúan 
por nosotros estos establecimientos, se atajarán las estrac-. 
cionesque hacen de ganados los de aquella nación con 
utilidad suya y perjuicio nuestro, y se impedirán al pro- 
pio tiempo otros contrabandos que se introducen. En el 
dia Be han establecido 80 individuos en San Gabriel de 



Lu nrTBOBüoCKm 

Batóví, enlas inmediaciones del Rio Ibicuí, estando ya 
concluida la iglesia y nombrado capellán. Va también 
á hacerse otra población en el Monte Grande, la que en 
el dia se halla emprendida con el establecimiento de va- 
rios pobladores, fuera de los indios libres que pagaron á 
agregarse teniendo todos sus correspondientes suertes de 
tierra, cuya situación esál'x otra Banda del Rio Santa 
María, y se denominará la Esperanza^ bajo la protección 
de San Félix. Es de advertir que, siendo nuestros pobla? 
dores ca»i bárbaros y muy mal habituados, ha tenido por 
conveniente el señor Azara admitir entre ellos algunas 
familias portuguesas honradas, laboriosas y de mejores 
costumbres, para que aso ejemplo, ó por emulación, $e 
hagan de mejor conducta. 

Es tan conveniente la continuación de estas poblacio- 
nes, no solo en toda la frontera, sino también en el espa- 
cio que se comprende entre ésta, el Uruguay y el Rio Ne- 
gro, que si se concluye esta operación repartiendo entre 
muchos moderadas porciones se conseguirán dos benefi- 
cios, el uno estinguir los vagos que infestan aquellos cam- 
pos robando ganados y mugeres, y cometiendo varios 
homicidios, y el otro precisar á los gentiles, charrúas y 
minuanes á desamparar aquellos terrenos ó reducirse, á. 
poblaciones, libertando aquellas estancias de sus incur- 
siones en cualquiera de estos casos, pero deben tener la 
precaución que antes dije de repartirse entre muchos, 
así por que es mas útil al Estado, que un terreno man- 
tenga muchos vasallos, que no pocos, como también por- 
que, siendo mucho el vecindario de aquellos campos, ten- 
drán menos proporción de abrigarse en ellos los foragidos, 
y en caso de invasión de infieles se hallará mas gente 
próxima para reunirse y rechazarlos. 

Con estas ideas, antes de haber resuelto el establecí-, 
miento de las familias que vinieron de España, había 
pensado cubrir las costas del Rio Negro en defensa de 
los hacendados de la otra Banda, que se quejaban de las 



nmtODücciov • liu 

invasiones de los gentiles fundando dos poblaciones en las 
cabeceras de los Rios Yapeyú y del Queguay, á cuyo fin 
comisioné, con un destacamento de tropa, al capitán de 
Blandengues don Jorge Pacheco, encargado de rechazar 
y contener á los infieles. 

Luego que recibió mis órdenes, contestó con pronta re- 
signación en lo que pertenecía á operaciones militares, 
pero poniendo muchos obstáculos para eximirse de for- 
mar poblaciones suponiéndose, sin las luces suficientes, y 
lo principal y mas sólido de sus representaciones que 
siendo aquellos j)arages tan distantes de aquellas pobla- 
ciones no hallaría colonos por temor de quedar* espuestos 
al furor de los indios, sin fuerzas bastantes para resis- 
tirlos. 

Para evitar estos daños y dar algún principio á mis 
ideas, se le contestó que no se pensaba hacer unas pobla- 
ciones tales que necesitasen algún facultativo que las 
organizase con grande exactitud, y que para trazar las 
calles, según los cuatro puntos cardinales poca ciencia 
se necesitaba, y que bastaría que el parage donde esta- 
bleciese su real, para desde él batir la campana, fuese 
principio de una población. Entre estas contestaciones y 
la remisión de algunos iltiles que perdió, se iba conclu- 
yendo el verano, pero por fin, resuelto que todo lo que era 
antes dificultad por parte de Pacheco se allanó tanto 
que prometió que, si se le acudía con los ausilios, formaría 
cuatro pueblos en breve. Esta repentina mutación me 
hizo advertir, aunque tarde, que yo no había penetrado 
bastante lo que podía resultar dfel sistema principiado, y 
habiéndose mandado que, dejándose de poblaciones, aten- 
diese solo á ahuyentar los enemigos, me hallé con una 
carta suya, en que rae esponía que ya era preciso hacer 
una población en las inmediaciones de uno de los arro- 
yos que entran en el Uruguay, porque tenía mas de 50 
pobladores, que, con muchos ganados, se habían puesto 
en movimiento: que de despedirlos sé le seguirían nota- 



falV DTTKOinTGCIOir 

bles perjuicios y que á su espedicion se le imposibilitaría 
el éxito feliz, no teniendo aquel parage donde asegurar su 
caballada. Además de que otros antecedentes siu la 
variación total de su modo de pensar, me habían hecho 
entrar en desconfianza; y el no especificar el parage pre- 
ciso en que pensaba fijarle me acabó de hacer conocer 
que tiene mas valor para acometer á los indios, que para 
resistir otras sujestiones; como así se lo contesté con cla- 
ridad, mandándole que solo hiciese ese pueblo y no aten- 
diese mas que á ahuyentar los enemigos; y el teniente 
gobernador de Yapeyú (á quien había mandado yo que 
por su parte hiciese un establecimiento de sus indios á la 
parte oriental del Uruguay) me representó oponiéndose 
aloque había yo dispuesto' (deque por la parte oriental 
de aquel Rio no se incluyesen los terrenos reservados, 
según tenía mandado para que los poblasen los guara- 
nís, á quienes en justicia pertenecen), pero Je respondí lo 
contestado á Pacheco sobre que solo se formase un pue- 
blo. 

El alma de todos estos manejos no es otra que querer 
algunos hacendados dilatar sus posesiones á lo infinito 
apoderándose con usurpación de aquellas pingües tierras 
que verdaderamente son de los indios. 

El modo que concibo ahora con mayores luces para 
lograr que tos gentiles no incomoden las tierras de la ju- 
risdicción de Montevideo, 6 que las desamparen totalmea- 
te, ó que se reduzcan á poblaciones, es que algunos desta- 
camentos se sitúen paralelos al Rio Negro, y á proporción 
de qué se vayan poblando las tierras que cubran se ade- 
lante también dichos destacamentos: que los que va ha- 
ciendo el señor Azara se ausilien con parte del destaca- 
mento de Pacheco; y que pasando el Uruguay las fami- 
lias guaranis que sea posible, según lo que éste se ade- 
lante, se vayan también estableciendo sin peligro .de los 
bárbaros: lo cual, verificándose, llegará el caso de que en 
dos ó tres anos se logre el pensamiento; al cual he dedi- 



cadó mis conatos en el poco tiempo que me ha quedado 
de mando. 

Si y. E. gusta continuar esta idea tan útil puede seguir 
con preferencia al de cualesquiera otros el dictamen del 
señor Azara. 



CHASCOMIÍS 

En el territorio de Chascomús, frontera al sur de esta 
ciudad, se hallan establecidas muchas familias pobres por 
providencias generales en tiempo del Exmo. señor Vertiz, 
pero sin que se les hubiese puesto en posesión formal, ó 
medidoles las tierras, ni habérseles dado título en parti- 
cular, pero radicados allí unos de grado, y otros precisa- 
dos han vivido conformes esperimentaudo el sobresalto 
y frecuentes insultos funestos de los indios pampas. No 
obstante la justicia que los recomienda y la conveniencia 
pública que resulta de que las fronteras se hallen abun- 
dantemente pobladas procuran espelerlos loi^ poderosos 
de allí, señaladamente don Antonio Obligado, quien les 
ha puesto pleito sin otro margen que el de denunciar por 
realengas aquellas tierras, contando por otra parte con 
la falta de valimiento de los infieles. Me parece que de- 
be preferirse el establecimiento de muchos en la frontera 
al de pocos, y que se deben abrir las puertas á todos los 
que quieran poblar avanzando terreno con la seguridad 
de la tropa destinada, }a cual debe subsistir de modo que 
se halle espedita para ir adelantando al sur sin permitirse 
á sus individuos se radiquen con algún interés (1). 

(() LoB patriotas don Rí^mok Lara y don Jváv Sosa, reedificaron el pue- 
blo de Dolores, destruido por. los indios en el año de 1821. 

En 1818, estando ¿ la cabeza, 'del gobierno don Juan Martin de Pneyrre- 

don, se determinó la creación de un pueblo al sur del Salado. El juez poli- 

tico y militar, don Pedro Antonio Paz, tuvo órdenes para ello y reunió los 

primeros elementos. El capellán don Francisco Bobles fué nombrado para 

desempefiar «1 curato, y con los ausilios del gobierno y los que les prestó 



hJl IXTEODÜOCION 

De este modo seguro, aunque lento, se logrará al cabo 
el fm que se propone el precipitado proyecto de trasladar 
de una vez la frontera á la orilla del Rio Negro en la 
Costa Patagónica. 

RIO NEGRO DB LA COSTA PATAGÓNICA 

Én el Rio Negro se establecieron algunas familias de 
las que vinieron de España para la Costa Patagónica. 
Desde que llegaron á su destino han vivido en cuevas 

el comandante de milicias, en aquel tiempo, don Bamon Lara, construyó 
una capilla en un terreno que don Julián Carmona cedió en donación. 

Lo hermoso de la llanura, la fecuhdidad de la tierra, la cercanía ú. los 
ii>ontes y la proporción de hacerse de buena cal trayendo los materiales de 
la costa del mar; todas estas conveniencias facilitaron los medios ¿ muchas 
familias para ediñcar sus ranchos en muy pocos meses. El cura se esmera- 
ba mucho, y el pueblo habría progrepado; pero una incursión repentina de los 
indios mató y cautivó todos sus habitantes y arrasó con el fuego sus casas, 
y cuánto habían trabajado". 

Largo tiempo estuvo asolada la llannra, por que nna serie de inTasiones, 
casi no interrumpida, dejó poco menos que desierta la campa&a; yisoloun 
pequeño reducto en las márgenes de la Laguna de Raquel, comandado por el 
mencionado Lara, era toda la esperanza de los hacendados y el refugio de 
tina que otra familia, que aun conservó valor para quedarse, en la fuga des- 
pavorida que todos hacían hasta la capital. De todos estos penosos desastres 
participó el comandante Lara; y en la despoblación de Dolores le cautivaron 
toda su numerosa familia, y le saquearon su estancia de los ganados que teui^. 

^.pesar de todos estos acontecimientos desgraciados, sostuvo con firmeza 
el proyecto de reedificar el Pueblo; y no pudiendo por su vejez, después de 
largos servicios, continuar mas en la carrera de las armas, pidió su retiro 
absoluto y se le concedió sin pensión alguna. A continuación recabó del go- 
bierno una autorización para reunir nuevos elementos. 

Las circuustanci.as no eran las mas aparentes para semejante empresa, 
porque las incursiones se hacían mas frecuentes, y todos los habitantes se 
trasportaron huyendo con sus ganados al otro lado del Samborombon, Por 
este lado todo se le hacia mas difícil; pero él, constante siempre en su pro- 
pósito, insumió una parte de los intereses, que salvó de la invasión, en los 
preparativos de la obra. 

En el año 1825 principió otra vez &. poblar Dolores con tres familias, entre 
las que se señaló don Antonio González, construyendo una especie de forti- 



IUTBODÜCCIOH LYll 

subterráneas formadas con sus propias manos; pero obser- 
vando que faltaba su firmeza natural y no pudiendo su- 
frir su incomodidad representaron se les construyese las 
casas estipuladas en su contrata; debiendo ser estas 38, 
según representó aquel comandante: informó también de 
acuerdo con el ministro de real Hacienda del propio esta- 
blecimiento puntualizando cuanto era menester para la 
formación de dichas 38 casas, y resultó de presupuesto 
como preciso gasto, el importe de 179,312 pesos. 

Sabedor de esto don José de la Peña, primenpiloto de 
la real armada, conocedor de aquellos territorios, propuso 
construirlas dentro de cuatro años con el costo de lé,435 
pesos, esto es por 160,877 pesos menos, cuya ventajosísima 
propuesta se le admitió, y se halla en la obra; bien que pos- 
t^iormente se le han franqueado algunos ausilios mas de 
los se que encuentran pertenecientes al Rey- en aquel esta*' 
blecimiento, pero no serán de tanta consideración que 
rebaje el concepto primero de su singular propuesta; y de 
estas casas hay ya construidas diez. 

El comandante de Patagón es tiene un segundo en San 
José ó en la Babia: de los Camarones, que prese^ifa el me- 
jor puerto en aquellas costas. Mas al sur, en el puerto 
que llaman Deseado, se encuentra otro establecimiento 

fícacion, que sirvió después de refugio á todas las demás que se poblaron, y 
que el administrador recogia de diversas partes de la campaña. 

El año 1826 ya tettíá algunas j>oblaeiones, y ftuuquelas incursiones con- 
tÍDuaban Apunto de derrotar y dispersar las fuerzas veteranas al mando de 
Morel, con una matanza horrible, no por esto desmayó Laraen sus trabajos. 
El Pueblo se fué agrandando cada vez mas, y ayudado por el teniente de 
línea reformado don Juan Sojsa y los esfuerzos del vecino don Antonio G(m- 
zalez. 

Protegidas las marchas de Lara por la espedicion y demás trabajos de Ro- 
sas en campaña, en l^'d4, Dolores contaba en el liliro de asiento 6Y0 familias 
creddfis todas de qne se componía la población; muóhas casas de negocio 
con ,bneno8 capitales,, entre las qne había algunas que pasaban de 100,000 
pesos; ,un número considerable de tropas de carretas que viajaban de continuo 
para la capital, llevando y. trayendo efectos. 

(Véase Gaceta Mercantil de 16 de mayo de 1934.) 



de la CompaHia Marítima en estado muy decadente, oomo 
abandonado al desorden. La tropa allí destacada con 
su comandante y capellán, lo pasan muy' mal, no sufrieii- 
do otro tanto los individuos que tiene allí mismo la Gom:* 
pañía. 

Son adyacentes á aquella parte del continente las Islas 
Malvinas, de las cuales no sacamos provecho alguno, y 
únicamente por motivos de Estado mantenemos su pose- 
sión mediante un comandante, que loes el de Armadilla 
6 buque de giierm que guarda su principal puerto; y -aun- 
que podía poblarse, su misma distancia ha favorecido el 
desorden, cuyaesperiraental consideración obligó á aban- 
donar la disposición de que fuese gobierno; y aunque st 
logró la cría de porción de ganados considerables, desa* 
parecieron furtivamente y se proveen sus habitantes de 
víveres, que se conducen de esta capital, así como á los 
otros mencionados establecimiento de Patagonefií. 

A pesar de que estas remesas de víveres se preparan y 
verifican con las formalidades de estilo, no se debe conflal* 
en el proceder de los proveedores, cuya codicia es horro- 
rosa, según lo he observado durante mi gobierno, después 
de varios clamores de los que los han de consumir. Por 
esta vigilancia sorprendí últimamente unas cuantiosas 
porciones de harina, que con todas formalidades se tenían 
preparadas para embarcar, las cuales fueron desechadas 
con entereza y apercibimiento para que ni. aquí se consu- 
miesen, como era regular. 



VILLA DEL ROSARIO 

En el tránsito déla Colonia del Sacramento á Monte- 
video se hallan algunos pobladores de la villa que llaman 
del Rosario, que aun no está formalizado, á causa de un 
pleito inveterado que el hospital Bethlemítico les suscitó 
como dueño de la Estancia que se denomina del Colla, 



pretendiendo desbaratarla por de^ir que las de su situa- 
ción se hallan comprendidas dentro de sus linderos. En 
este estado litigioso, compró dicha Estancia el finado don 
Manuel Medina, que consiguió de esta superintendencia 
una merced subsidiaria del terreno que se pleiteaba en el 
caso de declararse realengo. No obstante el derecho de 
dichos pobladores se protestó que era conveniente la pro- 
tección de Medina como á proyectista de salazón de car- 
nes. Últimamente, debiendo rematarse la testamentaría 
por reales delitos, he dictado varias providencias para 
«ostener el establecimiento de dicha Villa, no solo por la 
justicia que la asiste, mas también porque conviene fo- 
mentar las poblaciones, y no dejar en poder de un parti- 
cular aquella parte de ribera de este Rio que tiene dos 
puertos ó calas perlas cuales impunemente se puede ha- 
cer el contrabando. 



CHACO 

Desde el año 1774 claman por su reducción varias na- 
ciones de indios que llevan su vida errante en el territo- 
rio del Chaco, comprendido entre el Rio Fas ages ó Salado 
y el Rio Bermejo. Nuestra frontera se halla sobre aquel 
hasta su desembocadura en la ciudad de Santa Fe. Las 
espediciones mas notables fueron las d.el coronel don 
Francisco Gavino de Arias, asociado del^obispo del Pa- 
raguay don Lorenzo Suarez de Cantillana, quienes en el 
año de 1781 formaron dos reducciones sobre el Rio Ber- 
mejo; las cuales ya no existen por falta de cuidado, siendo 
así que los ausilios asignados para el fomento de las re- 
ducciones del Chaco han sido abundantes; «ntre ellos, el 
déla Estancia que llaman de Luna, la cual es una penín- 
sula en la Laguna Ibera, jurisdicción de Corrientes. Por 
su singular situación y feracidad se reputa la mas sobre- 
saliente: era de los regulares jesuítas e&patriados, y ha* 



Lt IBTftOBirCCIOir 

biéttdose aplicado para aquel destino hau desaparecido 
sus muchos ganados, y está pendiente la cuenta y razón 
que debe darse de ella como de lo demás que se ha inver- 
tido en aquellas operaciones del Chaco. 

Últimamente, don Manuel Victoriano de León ha pre- 
sentado un proyecto de establecer 30 fuertes, cada uno 
con 25 hombres casados, y una villa con 100 familias 
sobre la orilla meridional del Rio Bermejo, obligándose 
á construirlos de su cuenta y mantener á dichos poblado- 
res y tropa por el término de 10 años, cediéndosele el pro- 
ducto del ramo que llaman Sisa de Salta, que, cuando 
mas, produce el mantenimiento anual de 350 hombres. 
Pide en recompensa, fuera de algunas preeminencias el 
privilegio de poder introducir 2000 negros sin pagar nin- 
gún derecho, real ó municipal, y el poder estraer del mis- 
mo modo su producto en cueros á la península y de ellas 
también libres de derechos á los puertos estrangeros. 
Noticioso S. M. de esta proposición, y teniendo presente 
otras cuatro representaciones, dos del mencionado obispo, 
una del intendente y otra del Cabildo del Paraguay, 
relativas al Chaco, espidió su real cédula en 22 de agosto 
de 1798, mandando llevar á debido efecto otras reales 
cédulas á que se refiere, y que sobre las indicadas repre- 
sentaciones se pidiesen informes á los capitanes de navio 
don Diego de Alvear y don Félix Azara. Los que ha 
dado éste son muy exactos, bien calculados y juiciosos. 
Demuestra que el proyecto de León es un sofisma mer- 
cantil, con que pretende alucinar para adquirir riquezas 
consiguiendo se le autorice un monopolio de cueros con- 
tra el bien general de los demás comerciantes y hacen- 
dados de esta provincia, viniendo á parar la cuenta que 
saca, en que León se ofrece á gastar uno para que se le 
recompense con diez. Al mismo tiempo, demuéstralos in- 
convenientes que sé seguirían de semejante propuesta ca- 
vilosa. Se comprende claramente que León es un testa de 
fierro y que otros conierciantes son los interesados en él 



IKTBOBüCeíOír LX| 

negocio. El mismo, solicitando él informe consecuente 
á la real cédula, me mapifestó que desde Cádiz le apura* 
ban para que agitase este asunto. 

Yo creo que si no se hubiere dejado apagar el calor con 
que se protejían las reducciones del Chaco el año de 1781 
se hallaría hoy avanzada nuestra frontera sobre el rio 
Bermejo, cuyo beneficio hubiera sido el fruto de la activi- 
dad, de la mejora dé los medios quo' se habían tomado y 
sobre todo del buen trato que mandan las leyes 'dar á los 
indios que se nos subordinan. La cual conducta ha sido 
la menos seguida en perjuicio de la religión y |del Estado 
como se manifíesta en payte con la que han sufrido los 30 
pueblos de Misiones Guaranís. 



MISIONES GUARAKIS 



A los indios de estas Misiones cuando la espulsion de 
los Jesuítas, á cuyo cargo habían estado, se creyó conve- 
niente ponerlos eu una especie de tutela que no difiriese 
de la que antes habían > ejercí-do los padres espulsos, y 
á este fin se hiao un reglamento por el Exmo. seior don 
Francisco Bucareli, que aprobó S- M., nombrando ad- 
ministrador para los pueblos, con el justo fin de preca- 
ver el desorden que se seguiría, si se les hubiese dejado 
en plena libertad saliendo repentinamente de la clase de 
menores en que habían vivido, sin usar jamás de su vo- 
luntad, dependientes únicamente de la del padre misio- 
nero y sin participar otra cosa del fruto de su trabajo que 
el preciso alimento por lo que se les conceptuaba igno- 
rantes, para los contratos de compra y venta para la di- 
rección de su agricultura y demás manejos que jamás 
habían tenido. Se espresa en dicho reglamento que, lue- 
go que estén capaces de gobernarse por sí, se les deje 
libres con.el dominio y uso de sus territoirios, Al prin- 
cipio se nombraron administradores sin ;mucha atención 



txii npTitoDuccKni 

á la comisión importante que se les fíaba y después cuaja* 
do se advi{*ti() la utilidad que dejaba á estos adininistira* 
dores el tiránico é inhumano gobierno abusivo que les 
sujirió la codicia, se han solicitado estos empleos con 
mucho 'anheló sin que se haya conseguido ver formales 
cuentas de su inversión, de los productos de las cosechas 
de aquella feraz provincia, á cuyos pueblos se les hacea 
cargos crecidísimos que los tienen en una deuda que no 
puede comprenderse su legítimo origen. Realmente es 
inconcebible que la hayan causado unos hpmbres y mu-r 
geres y aun niños que trabajan por constitución, pars( 
la que se llama comunidad, cinco dias de la semana, á, 
quienes no se les da' vestuario regular, y solo una es- 
casa ración de alimentos en los dias que trabajan, con 
la cual el padre de familias ha de mantener á toda ella 
los siete dias déla semana; ¿deque, pues, provendrá esa 
deuda? 

Los administradores generales, residentes en esta ciu- 
dad que, como apoderados geierales deben remitir á los 
particulares las herramientas y giíneros que necesiten, 
espendiendo los frutos y efectos que trabajan aquellos in- 
dios, se descuidaron en los tiempos anteriores de la regu- 
laridad de las cuentas que debían presentar, y algunos 
murieron con considerables descubiertos. 

Los tenientes de gobernador que se establecieron en 
cinco departamentos con el fln de que administrasen jus^- 
ticia, muchos de ellos se metieron en el mismo reprobado 
comercio de los administradores, cuidando casi todos los 
de ambas clases solamente de enriquecerse con la sangre 
de estos infelices, muy dignos déla atención del gobierno. 
♦ Muy merecedora de compasión es tan lamentable cons- 
titución, contraria á la religión, á la humanidad y al Es- 
tado, al cualse le ha disminuido por estas estorsiones un 
considerable número de vasallos, como se convence de 
que, constando por padrones del año de 1766 que el núme- 
ro de sus almas era el de 96,381, la existencia actual es de* 



42,883^ ves^ltando de este cotejo la consideraUe diminu-: 
oiosde 53,496, qae, añadiendo una regalar propagación, 
se viene en conocimiento de la notable decadencia de sa 
población, lo que^ si ño se ataja, reducirá á un desierto el 
terreno que ocupan 33 poblaciones, que produciendo in-^ 
gentes caudales á los jesuítas, tenían pueblos hermosos ó 
iglesias magníficas, y hoy se puede decir que ni uno, ni 
otro se encuentra, llegando á tal estado la decadencia 
que en el pueblo deYapeyú, cabecera de departamento, 
há sido.préciso abandonar la iglesia por su estado ruino* 
80 y coletear á laD. M. en la casa de Cabildo, que, aun-? 
que por el nombre suena algo en la realidad, será una 
coceubien indecente* 

Teniendo mi corazón bien aflijido por las exactas noti- 
ciasl qufe tenía del deplorable estado de estas Misiones, en 
que estaba bien insti-uidb desde el Reino de Chile, traté 
del remedio'de estos males, así porque me lo prescribe la 
religión, como porque espresamente lo mandan las leyes, 
y en particular las reales cédulas que con los despachos 
se espiden á los vireyes, nos hacen particularísimo encar- 
go dé atender á los indios. 

Todas éstas consideraciones me estimularon á propen- 
der al alivio de estos miserables; mas, considerando que 
el medio de conseguirlo era ponerlos en su natural liber- 
tad y que de verificarlo absolutamente con todos á un 
mismo tiempo, podría por esta repentina mutación resul- 
tar algún trastorno, á que podían ocultamente contribuir 
algunos que se interesan en la continuación del opresivo 
método actual; y que también^ hallándose los pueblos con 
crecidos empeños no debía desatenderse la satisfacción 
de ellos, dejando al juicio divino el discernimiento de la 
legítíína é injusta causa de que provienen, tomé el medio 
que juzgué prudente para ir logrando el intentado benefi- 
cio de estos pobres indios, y fué adquirir noticias de los 
indios de cada pueblo que se reputaban capaces de gober- 
narse por &i, á pesar del método da embrutecerlos que se 



Lxnr xKTftomrcciov 

había seguido con ellos hasta ahora. A consecnenrcia de 
estas noticias, espedi órdenes á los respectivos tenientes 
gobernadores, mandándoles que á los indios que compren- 
día la religión que les acompañaba, los pusiesen libres de 
la comunidad, y á sus hijos y parientes que dependiesen 
de aquella cabeza de familias, dándoles en propiedad á 
cada una de ellas una suerte de tierras, que se conside- 
rase competente á la manutención de su familia, compren- 
diéndose chacra y una proporcionada estancia para 8u^ 
ganados: encargando á los curas que eeítén á la mira del 
exacto cumplimiento; y que de estas tierras repartidas se 
formase libro en que se asentasen individualizándolos 
linderos de lo que á cada uno se distribuyese, firmaado 
esa diligencia el cura: y para que no hubiese diminución 
en los tributos, dispuse igualmente que cada libertado que, 
por su edad y circunstancias, deba contriUuirJo^ pague un 
peso anual, que es el de la tasa; y como estos pueblos en 
equivalente.de diezmos satisface C{,ida uno anualmente 
cien pesos con título de mayor servicio (cuyas cantidades 
se invierten en sínodos de curas y sueldos de. sus tenientes) 
mandé que los libertados pagasen aquella cuota que les 
correspondiese, para que de niogun modo se perjudicíise 
álos que. quedaban aun en comunidad, si s-e les.recarga- 
b£^la parte perteneciente á los libres. 

Y aunque esta providencia fué de mucha complacencia 
para los indios beneficiados, como me lo manifestaron sqs 
cabildos y los párrocos; pero, como en toda providencia 
general no puede dejar de ofrecerse algún tropiezo, resul- 
tó que, ó por mala inteligencia, por esceso de compasión 
ó por algún otro motivo, tal vez dirigido ocultamente á 
que resultasen algunos efectos contrarios á mis ideas, hu- 
bo pueblo eu que, reconociendo el libro bautismal cuantos 
resultaban parientes del agraciado, fueron puestos eu 
libertad, aunque procuré corregir este abuso, no sé si ha- 
bré podido remediarlo. 

Hasta ahora, solo don Feliciano del Corte, teniente go- 



bernadof éé Concepoioíi, i»^ li^ ertvtedo la relación dé la 
dístribucia'ff dfe tierras con los nombres de los individuos, 
á quienes se le&ha adjudicada. Otros tenientes, aunque 
contestaion el obedecimiento; si acaso han puesto enpráe- 
tica mis órdenes, no han ^omuni'Cado'en los términos que 
debían y ejecutó Corte* 

El teniente gobernador de Yapejú significó no tener 
tierras' que distribuirles por las instrucciones de algunos 
españoles que, con ocasión de ser arrendatarios^ ó solo 
por serpodeitysos, se han posesionado usurpando aquellos 
terrenos^ sin otro título que el de la pi:6pote!ncia y la ifide- 
feñshn de Ids pobres indias, á quieiie^ todps se creen con 
derecho deopifimjr, llegando á.tal estado qu^, como teogp 
antwéi4ho, la parte orientaJl -del, Uruguay, que es indi^- 
patablesüeatesuya, han ido .apod^v^udose-de ella; pj9rqne 
en/ lOB' españoles solo reina el espíritu de.codicia. ^ , 

La ciudad de Comentes pretende esteuder i^u jurisdic- 
ción; con pei^aicio deí departamento de Yapey^,. sobre 
que seagueplelto, y paipai cortar en i parte los perjuicios 
determiné piar providencia interina fuesen limites de am- 
bas jurisdicciones las cabe.Cjera$^. y pputas délos arroyOjS 
que desaguan en el Riodef Corrí^nt^ihácia 1^ parte d^l 
Miriflayi.! y Ja .del pueblpde Yapeyú, d^sde dichas cabeeei- 
•ras de.arnoychs, enque se jncluyen loa quj^ desaguan, en «1 
RíO/MiriftájT), y ba^ta las cabeceras ^lel Arroyo Gu al eguí^y 
Grande, que enfrentan oon el Saltp. Qhico, ^igui^udo ha- 
cia /olnói^deate hasta I tap^á Gua^ú« 

Aunque parexca intempestivo, nofptJLedo dejar de decir 
áV.EJqué'he visto enálgun. papel de lasque se versan 
en materia; de, indios pretender que éstos manifiesten dor 
cumentos de propiedad de i9us: terrenos, cuando ellos tie- 
nen á su; £ayor una posesión tan antigua como lo es la 
población de €Stos reinos. Y quienes en competencia de 
esto€iiHitiirales. debe manifestar legítimo título de dominio 
con los españoles que .litigan>cox]i ellos, pues no trsgeron 
de Espa&aljas tierras que acupan^* ó pretenden. 

5 



Gevca de Saato Da WQgiP Sopitmo, en al. p^vj^ígi^ ^a^l^do 
P'aisandd, hayun ^tabletcimiento» de i^d^oa, (^^p^j^di^t^a 
<de Yapayú que. en el dia ti^x^ 21 naturales, ooa^.^^lgunQS 
ganados, y síq rallos, comj>. oteoa 100 iadipsjfp^^.; .Áxit^s 
itu,YÍeKoiL su adiaÍBÍ84ra4Qjí?, . f$oaio los demas.pu^blq^. ^ $6 
les quitó, según sospcclio, no por haeerio^.Uhrea, ^prna^es 
•deju&ticia. sino á ñn >c|e que; w habieado .i)^d|e .que los 
cuide, poder ir ahuyenüándolos lo¡seQpaf|Lolp8¡ qu^^estfia 
en aquellas inmediactoaes,;.pue$ ei misecable ia(iio op.iv 
mido no tiene como haoer*oir. sus. lamentos. : . •; . . . ; 

Uno de los depravadle medios, de que sehati valido lo& 
españoles para invadir las tierras propias, de lO^s i^dioi^, 
ha sidO' denuiiciarlas' como realengas^ y.aD;teaide> jaatii^L- 
caria Verdad -sin pro viden^ci'a alguna, solo, por.: haberi he- 
cho el denunció, se han posesionado de ellas «de; propia 
autoridad, y después se han hecho fuurtes, iradi^eamdo. ca- 
isas^é introduciendo grandes tropas de gaixados: i £sto ha 
sucedida eñ la Banda Oriental del Uruguay, y. también 
por la parte deCerrientes y d«l Paraguay. UltimaiQeiitr9, 
un emigrado francé.s, Mr. Perichon, encargadp delminii- 
tro contador de esta Tesorería general, don Antonio, Cajr- 
rásco, para el establecimiento de ingenios de azúcary 4e 
añil, ocurrió al gobernador de Misiones, para qu€| .le per- 
ihitiese posesionarse áobre el Rio Paraná, enf. tíéi^raüs <}ne 
decía valdías, en la jurisdicción de aquel gobieraoi,' cuya 
pretensión la remitió á mi,* por reconocer que no teiuk 
facultad para semejantes pernftisos. Yo npróbélái^coii^- 
ducta del gobernador, y con e»^ ocasión, uBando de mis 
facultades ordin'ariasy estraordinarias, reablvi^/ declarar 
isoleitinement^ que hacía merced ó loaSO pyiebGloftlde:]Míá'■ 
sione& de cuantas tierras padiesen encontrarle^ baldías ó 
realengas dentro de sus: respectivos distritos^ oompirendi- 
dos en la jurisdicción de aquel gobierno; así poiique las 
leyes mandan que los indios tengan tierras con sobcA-, y 
poi'qne, debiéndose repartir aquellas entre los que,:reon- 
perando su libertad y demás derechos^' ae^ eaperfiüi>G^ segUr 



tilTlK^DiKMmy liana 

famwte un coUídi4^paibl0 aatfta^to^d^^u pobteeijon,' 00019 
porque de este, pifada, wn venía aUyur; eu. sú : principio» la 
invasión de los españoles, .hai9to.lqs i^iinlMrialies miamos Áé 
las reducidas c^pzas.de los ipfeíices iivdjios, . á ; gujenes 
dejarían sin , un paireo de tierras,, si se tpler^Si^n sjeinya^f- 
tes denun.ci,as en.pl, íaterior de aquel gqbierna.' ¡Jiifti^rr 
píente d^cj^ré gue l03.referid.Qs iadjíps de^n/ten^ ,t¡% 
j^en prefei?en.ci3.. sobre Ida espaí^aíes, paví^laa con^pc^ii^^Rr 
nea ó mercedes, de.JLí^s tierras, que Jeat disputan .é^t^x^ «coii 
las mencionadas .nijalicipsas. d^nifúcis^s .ent;^bla(^s, .si 
realmeni^re;snlta>sen baldías 6 realengas la^.qu^iK^ii^ur^u 
jcercenarles ájas^orillfis espre^ad^is^ deí.gplíi^rnQ de jVlirr 
filones, esto es por la parte del. Par aguaje,. QQxjiidi^e$.y 
Banda pri?D,^l del IJrugiiay. El ^íjominf^do niini;§trp 4^ 
r^al HacJLen^a;tieoe.en.íablad?t de sn cuei^ta j.r^^sgp, xuR 
ítijijuenciade S^ M» nnaiftena de parte de noadería^g de consr 
tvuccion n^ya) y.ipar^ ^^ artillería, .en .el puerto, de. Sí^^i 
José, sobre el. propio Rioi ^ar^ijá,, y como el Rey le l^ieu^ 
recomendada, pcurriú.pidieiicl), entre Qti;Qs a.uj^ili9í> ;(j.Uj€j 
1^ tyngo jpQandados dar, que se le faciliten indios de.aquíj-j 
ílos pu^bloi^.. para, peones. . Su iutento, era que yo íjispu-, 
siese de ellos cprno, §in. escrúpulo se. ha., acps.tup¡ij^ra4p 
íiacer, cuando: a¡e.haJi.neaesi.5adob.L;fi¿^^ para ^Igvnos,tr^T 
bajosya^regularesj.ya dui'ísinios^^n iníir ó en. tierra^ esto, 
^.s mandar arrea.r indios coniQ^ si fue|i,*an.,aja^m£^les silve% 
tres, destinadQs,paí:a.el seryÍ9Ío;/de lq&íiQi,U'bx-^3,, uq pp^-j 
siderando siquiera que Ipson, nin^^diioi^.e^^o^ique elBiey, 
los recomienda en descargo de su concienciía, habiéndolos 
declarado mas privilegiados que a los españoles. ,As^ 
pues, resolví que er comisionado de- dicho mimstro pudier 
se únicamente pasar á los, .pu^bfos á coiicert^ir á los 
indios que libremente quisiesen irá servir de pécmes n 
la espresada faejíia, si les hiciese buena ci/enta; y que. 
para concertarse con ag^úel comisionado, fí con cuales-, 
quier otros, interviniese el respectivo cura,, hacié.ndol.eSj 
enteAder quelpqVie mas lés importa es'írabajarpojr si-j^ 



M¥m IFFMDOWIOir 

parasí mismos ea la agricHttnrd, iñdtDdtria y tráño^, j 
que el arbitrio mas infeliz ó miserable, ^1 mas espuesto á 
lá tiranía es el de peón jornalero. 

To dejaré este gobierno con un gran sentimiento por no 
haber confseguidÓ ver lograda lá übertíiá dé estos reco- 
m'endablés vasallos del liíiy, caro amor hacia ellos tieiié 
encargado en la actiilalrdad el Rey al supremo consejo 
provea el remedio de tantos malefe ,dé 4^é estáS. M.ian 
informado cOrao aflijido sa piadoso corazón, y en 'conse- 
cuencia, me tiene maiidádo por real orden de 30 de no- 
viembre de 1798, qiie por tía de ililerín y pronto remedió 
espida yo (y en-adelante V. E.) las providencias que me 
parezcan oportunas, para' contener los desórdenes y abu- 
sos que haya en el gobierno y administración de los pue- 
blos, y sin perjuicio de las que adopte S. M. par'a el suce- 
sivo gobierno. Repito que, al 'dejar éstém'andó, llevara 
mi corazón muy afligido, si nó tiiviera lar fbliz suerte de 
entregárselo á V. E., cuyo piadoso óórazon y rectos pro- 
cedimientos no necesitan para dedicarse á estirpat los 
males de lais Proviüciás que el Rey le ha confiado, ma,s 
que ponérselos de manifiesto, como he procutááó hacerlo 
sin mas elociiencia que su sencilla i^élacion, y si cabe^i 
ruBgo á V. E., con el mayor encarecimiento,' que atienda 
á estos pobreci tos, con lo que (hablando á ló cristiano, y 
iko seguñ la elocuencia y fundamentos de los que hoy se 
llaman filósofos)" conseguirá V. E. que Dios bendiga sa 
gobierno y le llene de prosperidades. * 

. Por último, debo prevenir á V. E. que en la Intendencia 
del Paraguay se hallan ott*os fres pueblos cóia 2000 almas: 
San Estanislao, Sau Joaquin y Belén de las Misiones Je- 
suítiéás, fuera de los 30 del Paraná y Uruguay, los cuales 
viven én la propia esclavitud y con peor desorden, pues 
no consta ée haya enterado en arcas reales el tributo que 
les corresponde pagar, corriendo eu el publicó que nó son 
mas que 30 los pueblos jesuíticos siendo .en la realidad 
33. También existen en aquella provincia otros 11 pue- 



BITAOOVOCnOtt LXU 

blo$ eon maa 4e 8,0Q& alsuás que^ no solo e&tánsujetos^ á 
la inhumana comunidad, 8Íno que, jnntamedite ¿e hallan 
repartidos en»enc(xmien<Jas, con la obligación de servir é 
ans encomenderos dos mesres al año; lo que ejecutan su* 
friendo m^cha ©presión, á pesar de las. repetidas reales 
cédulas, por las cuales debe extinguirse toda encomienda, 
quedando jinQo?rpora<J as ala real Corona. El corto tiem- 
po de mi mando no me ha permitido remediaptaíi sen^i^ 
blej y perjudicial abuso, que V. E. sabía isterminar. 

• COIÍBRCIO MARÍTIMO 

. • • I ■ « , • 

■ • . • I ■ ■ , , 

Este Rio de la Plata, para eña:lquiera buen gobernador 
que no tenga mas interés que el cabal desempeño de -su 
cargo^ es, especialmente en el tiempo actual de guerra^ el 
Rio de las congojasy desabrimientos.. Por mayor refe- 
riré á y. E, algunos acaecimientos ^obre:el comercio y 
concarreincia deestrangeros. > 

Deseoso el Rey dé atender á las' necesidades dé esté 
Reino, así en la introducción dé efectos necesaria para 
su consumo, coiiao en la estraccion de frutos del país, y 
para fomento de su agricultura, permitió que pudiesen 
loa españoles introducir los éfdetos de lícito comerció en 
jembarcadones neutrales, • desde países estrangerps, COtí 
preciso retorno á España,» permitiendo al mismo tiempo 
el comercio de frutos diQ-coloniaa amigas, encaiübio de 
otros que se sacasen de nuestras producciones maturales. 

De lo primero r<^uUé tanto abuso como que, en primer 
logar, prestaban loa españoles sus non^bre&:á los estran- 
geros, y ningún retorno se hizo >á España del producto dé 
las introducciones ée aquí, proitestanda la; imposibilidad 
de entraren puet4o:de la Península por los muchos «ene- 
migos que lo impedían., y. < armando articulos sobre que 
aquella condícioilL solodebe ser veriflcable , conseguida la 
paz. E^ fm, fué tal el desorden en todas partes. que.S. M. 
mandó en real orden de 20 de abril de 1799!qUe cesase 



absolutamente el permiso, y «inembargó eonti&a<5 por baeh 
taríte tiempo ^eoii pretestos de haberse hecho las espedicio* 
nes en- tiempo hábil y ótros' efojios bastantes para apa* 
rentar jirstíoia, auaquenopara convencer á quien conoce 
los ardides' de los comerciantes que se emplean en estos 
giros. 

El dé frutos por frutos no se ha prohibido aun, y es orí- 
gen de'iiifmitoscontrabandoS que, además de perjudicar 
al Estado, i*esuUa también contra los comerciantes jui- 
ciosos, que no usan de medios ilícitos. 

Aunque ya el comoi^P- de negros ha cesado, queda 
aun el permitido en embarcaciones españolas directa- 
mente desde yacosta de África. Estos giros; siné'mbargo 
de las limitaciones rigurosas de sus condiciones, han 
causado mucha estraccion de dinero^ además del contra • 
bando, pues permitiéndose sacar en moneda el valor de 
Ifos negaros cuantos han venido en barcos nación alos j 
estrangeros, después de haberlo astraido ocultamente, 
hau pedido* licencia par^L ^acar su. importe, según los 
asientos d^ laaduaaai con cuyo arbitrio^ ha salido del 
Estado por lo menos, duplicada c.antldad de lo que cor- 
r^spPAdia. 

El permiso de cambios de frutos, y él comercio {ya pro- 
hibido) en barcos neutrales ha ccasionado al Estado ua 
perjnicio-que hoy no se siente con el dolor con que algua 
día se llorará. Del mismo amor paternal del Rey hacia 
suis vasallos han hecho algunos de ellos tal abuso que los 
destruyen, y así mismo á los comerciii^tttes de probidad, y 
lo mas sensible es ique cuanto dinero se estrae, ó con apa* 
rienda de legitimidad, ó con el contrabando escandaloso, 
es para fomentar á los' enemigos dé la nación, que no 
hubieran podido sostener tanto* tieinpo la guerra, si no 
hubieran absorbido tan enormes cantidades los iqgleses, 
y si no se logra testablecer las leyes de Indias qtie trataa 
de estrangeros podrán resultar los maléS' que ni aua 
t}tiisiera imaginarlos. . : ' 



TatáBien merece lamentarse el abuso due se ha hecho^ 
del muy Bfenéfíco real permiso* para' coiiiJ3rar embarcacio- 
nes esír anderas en lastre^ con el tlesigtiio interesante al 
Estado y á ios parliculai-és, cual eS el de aumentar la 
marina mei'canti}. Es grande el' núttíeTódé los perinisoa 
y patentes qtie se han dado/ y qué solo'hai^ servido para 
negocios (|tfe han hecho los agraciados éon los estrangeros 
véndléiítiolea sus nombres y patentes, y Cuando debían 
hallarse estos puertos con un crecido número de embar-^ 
caciones' así compradas, solo sé esperimenta su mü/ 
notable y escandalosa faifa, y sí áé han presentado algu- 
nas, han venido' á dar 'que hacefá este gotíerno con los 
cargamentos que indebidamente han conducido, volvién-' 
dose á ir pa^á nO' parecer mas ó para repetir sus molestias 
y perjudiciates arribadas. Por tan escandalosa espe*' 
riencia, he procurado esbusaír -el cumplimiento del citado 
real permiso, que, aunque en sí es muy benéfico é impor- 
tante, imnca se dejará de abusar deél» por loque creo 
conveniente se 'suspenda su ejecución h^asta que informa* 
do S. M. ile lo funestamente acaecido, lo> modifique ó re : 
suelva ótm CcíéAque sea de su soberano agrado. 

• . ■ . • » . 

ESTRAKOEROS 

Una fragata inglesa nombrada la Dixor, que conducía 
colonos á las íslas de OtahitL fué introducida en Monte- 
video por nnos franceses y otros individuos de, la tripula- 
ción, que se amotinaron y apoderaron de ella. 

También ¡tuvieron estos aprésadores la pretensión de 
vender lá presa: lo consiguieron por real decreto. 
. Las níucnas inglesas que iban de pobladoras se han 
depositado en la casa que llaman la Residencia, de las 
cuales álgíinas se han casado en el país. 

El corsa,rio fraíicés Mr. Loboset llegó á Montevideo á 
principios del ano de 1799 con algunas. presas portugue- 
sas pretendiendo venderlas. Sustanciada esta solicitud, 



después de inuchaj8 reyertas y llevado. ávotp consultivo 
el 16 de febrero del mismo aúo, se declaró que debía salir 
de estos puertos coa sus presas, y que la condescendencia 
qjde alegaba haberse tenido coa el mismo e^ sem^^jante 
caso había sido un mero efecto de beneficen,cia de mi an- 
tecesor, y por haber hecho creer que su embarcación cor- 
saria era de la República, despreciándose también el 
ejemplar que alegaba de iguq.1 condescendencia. CQn Mr. 
Carbonell; y.hallajido,yoá mi llegada en. este (jstado. estos, 
asuntos, llevé adelante lo resuelto con el dictamen del 
acuerdo.y continuando aun algunos artículos a que resistí, 
se despidió á Loboset en abril de 1799, y en el me^ siguien- 
te salió Carbonell. 

Como esta materia había sido tan controvertjida, di da 
todo cuenta áS. M. en 5 de junio del propio afio, y entre 
las pocas contestaciones que se han tqnidudela Corte, 
logré la que contenía su real aprobación. 

En el año último pasado llegó á Montevideo unp. divi- 
sión francesa compuesta de tres fragatas de guerra^ que 
habían hecho el oorso en las ftostas de África; Entraron 
en Montevideo, á proveerse de víveres y componer uno de 
los tres buques. No me es muy grata su llegada, porque 
siendo una nación gobernada por unos principias tan 
opuestos á los nuestros, así en materias de religión como 
en lo político y civil, debía recelarse algún contagio que, 
sin duda, hubiera resultado, á no ser .tan leíales estos 
habitantes. Me fueron incómodos por la^ solicitudes de 
querer vender sus efectos,.que les negué por no hábér que- 
rido admitir resguardos á su bordo y por los muchos gas- 
tos que fué preciso sufrir por el suplemento de seis meses 
de víveres y los demás que se emplearon en el reparo de 
los buques. Permaneció en el puerto algunos meses. A 
poco tiempo de la salida de éstos, llegó otra de la misma 
nación, compuesta de una corbeta y otros dos buques 
menores, armados también en corso, mandados por el 
ciudadano Burdióhon, de carácter moderado, y por con- 



síguiente/^tl tt^pul ación ináe ^nbórdinadayisiaaquel or- 
gallo de los dé la.division que le había precedido.. Fué: 
preciso también suplirle cantklad de pesos para su habili* 
tacion,*pevo antes que se hiciese á la mar entríS un navio 
portugués, protestando escasea de vívejresS, que solicita sa- 
lir en el propio dia'queBuTdichon; pretensión: raay estrar. 
flay contraria á la pífácticá de los puertos' neutral fes, por 
lo que aquel gobernador no se lo permitió, i . i 

La entrada de este navio portugués ocasionó un nota- 
ble disgusto, pues, introduciéndose hacia el puerto, sin 
anticipar aviso con alguriá,' de sus embarcaciones meno- 
res, did cuidado, y como pocp tiempo antes había dado 
fondo aja vista del, puerto un inglés, ,que cfnvió un bote, 
con protesto de cange de pnsióner6s,.se alboroto la ciudad 
y con la confiision.de la voz de que ea-án .enemigos^ un 
oficial de artillería, llamado don Manuel Arce, ocurrió 
lleno de entusiasmo militar, á una batería que no tenía 
oficial que la mandase, y recelando, según dijo, fuese ene- 
migo que venía á reconocer, aquellas baterías, les" disparó 
tres cañonazos, con losqu^ se dijo íiaber muerto un hom- 
bre y causado algún pequeño daño en sus' jarcias; lo que 
visto por e} portugués- arrió las velas y dio fondo, y luego 
que hubo enírfjtdo/eri el puerto, produjo muy ágiuas quejas 
del insulto á su pabellón, áunqiié por elgqtlernádbr sfe le 
hicieron lo^ cargos de'bídos por su impericia militar en el 
modo de introducirse en uti puerto neutral, sin el regular 
anticipado aviso;.omíá|Í9in mucho mas culpabré por las dos 
graves circunstancias de ser en tiempo de guerra, y ha- 
liarse ei^la boc^ del rio algunos navios erien^igos. Sien- 
do este asuntó delicado por robarse el respeto de las dos 
naciones, tuve por conveíiieute mandar'fórníarle procesó 
al oficial, y que, juzgado .éste ea consejo de. guerra de ge- 
nerales, si tuviese culpa, sufriese su detida pena, y en ca- 
80 que resultara absuelto, remitido al. proceso á nuestra 
corte, pudiese satisfacer á la de Lisboia. 

La real orden de 23.. de octubre de I799,.jque.permit® 



N 



YéugatL áe&trBei^ ea cueitMS ^l iproducto ¿a ^f^Watur^.^ 
laé émbaré^cioBies neutrales estraíBger^a; hahetho coa- 
Currír éii édto« puertos muohas de ellas proporcionando de 
ésfe' modo'in'evitableiaente el contrabando,, y Jas rvarias 
pféteñsidíies'de müroducir efectos europeos de lícito co- 
mercio; de'las cuales,: unas han;:áido maa, jr otras menos 
fundadófS; por' lo (Jue he providenciado propetr^ioaalraente 
y por que convenía evitar sus .introducciones clandesti- 

poucU ... 

' ' • • - ' • I • . . ; ■ ' ' . • 

J • ; 

La constitución material del terreno que ocupa esta 
ciudad y su clima lluvioso, juntó con la carencia total de 

Í)iedra en sus inmediaciones* hacía intransitable pus ca- 
les, lo que ol)lig() á construid' al frente de las casas una 

calzada de ladrillo, que facilitase el tránsito al rededor de 

* . ' •?•■•< •'-.■. 

cada isla, de ellas, poniéndose á su orilla unos pilares dé 
madera, á. fin deque los carrüagés no pudiesen maltra- 

tarla. Este arbitrio no impedía que en tiempo de lluvia 

,' " •■ .■*/•(,♦ • *• ••, 

se convirtiesen en pantanos todas las caljes, dincultando 
atravesarlas. . 

En tiempo que élExnip señor dpn,Nicolá,s de Arredondo, 
con motivo de unas fiestas reales háljíá exhibido la lealtad 
de este Consulado uíia cantidad (Repesos para invertirlos 
en demostraeíones de regocijo, juzgo prudentemente dicho 
señor que s^ emplearían con mas utilidad del público en 
dar principio ái empedrar las caniles. Así se hizo, pere 
solo alcanzó para construirla calzada (|ue, saliendo de 
la puerta del Fuerte, abierta en dos.ramos, acaba la una 

'i • L'' 'í ' "''I.'** 

en la catedral y la otra al principio déla callé de San 
Francisco. 

No se hizo de esta obra él debido áprecm qiie merece, no 
solo pov lá cdmodidad interesante dérpúblico, mas tam- 
bien porque en ella se con^serva mejor la salud de los 
habitantes que han padecido las enfermedades que ca'u- 
saií los pantano^ y charcos, espeóíalúierite 'dentro de las 



mvBOwrooioír tasm 

poblacíiones j}of* las ooéaa corruptibles que de earrojáa en, 
ellas, haciéndose insufrible el mal olor pestilencial. ¿Des- 
pees de mi ilegadBs' deseoso que el empedrado progresaíse, 
dediqué miatencion á buscar medios de vérifioarlo. 'En?^ 
tre tasto, maudé cegar y llenar de Baaterjales aparentes 
los graneles pantano» del camino de Barracas á esta ciu-i 
dad, el cuales el mas interesante al comercio,' que logna 
tenerlo ya bien consolidado. Para cuya obra, comisioné 
al espitan -dé milicias don Manuel Uriarte; «que supo dei 
sempeñaria muy:bien y con presteza, knereciendo el aplau- 
so genera); • . ^ ; i 

Se hallaba; este sujeto en su comisión, cuando sotioitabds 
yo otro* que, siendo también de actividad y zelo, fuese ál 
mismo tiempo mas condecorado, llevase adelante la^ím-» 
porfanteobm del empedrado, aliviando cíe 'esté cuidado 
al gobierno, bastante recargado con los milchoÉi otros 
ramos qué tiene sobre sí; y con el titulo de Intendente dé 
Policía y Di^rfeCtot' del empedrado y autorizarle corf todas 
lasfácultkdfes pi*ópiás y^ necesarias pitra su mejor deseín- 
peño, reservando eápedirse á su tiempo la' instrucción- á 
que debería arreglai-se. Fui feliz en la elección, pues 
poniendo los ojos en el señor don Martin Boneo, capitaü 
de navio de la real- atmada, quien, luego que'se lo pi-opuse 
admitid gíistoso el encargó en 31 dé agósio dé 1798, sin 
otrtt utilidad que la de contribuir á la del pilb1ió6 y com- 
placerme en aceptarla; debiendo y O asegurar que no he 
teUÍdo motivo de arrepentirrae de su eIeceÍN)n«. 

Esta obra del ertipedrado, hasta la référídét éboda'rfe 
mi'Uegada, se había sostenido con los cortón productos dé 
la Plaza dé toros, los donativos voluntaHos del vecinda- 
rio, lo que éste habiá cbiitribuidp pol' 'razón de los dos 
reales asignados por'vara dé frente á los' propietarios de 
los dos i-eale3 asignados por vara de frente á los propie- 
tarios dé* los edificios de' las calles empedradas,* Id qiie 
pagaba él asentista de las canchas de bolos, que debiendo 
ser dos mil pesos al añé desdé el 17 de ábrildé Í78Í7, qú^ 



hxxrt nrTaoMTOOioii 

se dio principio á su contrata, solo ha satisfecho 5284 pesos 
6 reales y 3 daartillos hasta 11 de juniode 1800, én que 
se le mandó cerrar las canchas y las multas <)ue se apli- 
caban al empedrado. Asi, pues, para acelerar esta obra 
y remover todos los obstáculos y embarazos que dificulta- 
ban su adelantamiento^ gradué indispeneahle proporcio- 
nar otros arbitnoa con que subvenir á los crecidos gastos 
que necesariamente se habían de originar. En conse- 
cuencia; dispuse pensionar todas las carretillas del trajin, 
así de bueyes como de caballos, en dos reales cada una 
por mes; disponiendo asi mismo pagasen cuatro pesos al 
año todos los coches, calesas y carretones que ruedanen 
esta capital; de cuya determinación avisé á la real au^ 
die^ncia, indicando á los señores oidores, que esperaba 
que, no solo aplaudirían el pensamiento, sino que tam- 
bién darían ejemplo por lo que pertenecía á sus respecti- 
vos carruages. Así me lo contestaron, sujetándome yo 
mismo á pagar lo correspondiente á los dos coches dequQ 
he usado ordinariamente. Es t£^ contribución^ en el pri* 
mer año de su establecimiento, pro^lujo 1860 pesos. Así 
mismo resolví gravar los cafes, mesas de billar, canchas 
de bochas y bolos, posadas y fondas, según su crédito y 
concurrencia, habiendo llegado á prpducir este arbitrio 
218 pesos mensualrpente; siendo las canchas de bolos las 
mas recargadas, pues los cafés, mesas de billar y demás 
casas de juegos permitidos pagan desde 6 pesos lajs de 
mayor concurrencia, hasta 4 reales las de menos crédito. 
También acordé, ajitar la cobranza de lo que adeudaban 
los vecinos de 18 cuadras, que, habiéndose empedrado 
tiempo ha, aún no habían satisfecho los dos reales que á 
cada uno corre^spondía por vara de frente, ,áe cuyo débito 
jse llevan recaudados 1072 pesos 4 reales. 

La contribución de carretas, reducida á un real por 
onda una de las que entran en esta capital con abastos y 
otros frutos de estas inmediaciones, y cuatro, lasque vie- 
.ueii de Santa Fe, Córbobay Mendoza, pagando lo mismo 



«viiomrocioír LXXYík 

eadalO 'úlulas de las é/rreas de San 3aaüiy! Mendoza^ 
la cual 80 •enteraba ea la real aduana como ramo mú» 
nicipal de ' ^uevra establecido tel año de 1745, para de<- 
fensa de la frontera, se agregó al del empedrado por der 
ci-eto mío de 20 de julio de 1799, después de sustanciado 
espediente ^promovido por el ilustre Cabildo,. en que filé 
oido el señor fiscal de lo civil. Este impuesto se cobraba 
por medio de dos guardas que corrían todavía ciudad,. y 
habiéndose notado cuan susceptible era de mayores retit- 
dimientos, se varió su forma de administración á propuesi- 
^to del Intendente de Policia, resultando de. aquí haber 
rendido enel primer año de su nuevo establecimiento 
5468 pesos 7 y 1/4 reales; siendo de adviertic que en :6l 
quinquenio corrido desde 1794 hasta 1798; solo rindió estp 
ramo 1298 ppsos 4 y 1/2 reales al ano común. . 

Como los arrendatarios de la Plaza de toros ya habiaB 
cumplido el tiempo de su contrata, y por ig)tra parte «no 
enteraban 'anualmente la cantidad estipulada, con nota- 
ble petjuicio de los intereses del ramo del empedrado, re- 
solví poneren admiaistracioii la referida Plaza por cuenta 
del mismo ramo, nombrando para que coniesen con elln, 
en calidad de diputados, á los rejidoi^s de este ilustre Ctí- 
bildo don Antonio de las Cajigas, don Joséf Hernandeifiy 
don Juan Antonio de Santa Coloma, á cuyo zelo,. notoria 
eficacia y conocido amor al bien público debió el ramo dcJ 
empedrado que, en las corridas que se dieron desde. eli4 
de noviembrede 1799, hasta después de Pascua de.Espín- 
tu Santo del año siguiente le hubiese producido estadlir 
versión pública 6637 pesos 4 y 1/2 reales:deducidos todos 
los gastos. Es bien manifiesta la diferencia de lo que 
producía el arriendo de dicha Plaza á lo que rindió su ad. 
ministracioii. Aquel solo prodaj o en 6 años y tres meses 
7296 pesos, y ésta, en uno solo, se acerca á esta suma. 

Desde el establecimiento de la lateñdenci a ^e* Policíaca 
esta parte se han empedrado 14 cuadras y 88 varas de 
otra; habiendo relevado al gremio de lancheros del grará;- 



lUmiI INTROMÍOOieír 

men'de Acarrear, la piedra de Ma.rtin Gdrcia, ain eBUj^eur 
<Uo. alguoo,^ Bbgnvk jse dispuso al tiempo de: empeziarse el 
empedrado, obligando á cada lancha á hacer un viage 
^mual, cuya provideucia motivaba repetidas yembara^x^- 
<db6 recursos á esta superioridad, no sieudo meuost fuuda:- 
'das la^ reitera;das representaciones de loa cavreteiros, á 
quiciies^eauaáiiidohles las mayores es»torsioues y perjuioi<xs 
tatnbien se les precisaba á conducir la.piedra á.las ca^e^ 
sin la menoor remaneraciou. Estos dos obatáculos^erap 
los^ que mas dificultaban- el adelantamiento de la obra, 
habiendo sido necesario, para removerlos y aliviar al* 
piiblico de una carga tan pesada^ comprar un barco y 
tcareuar el atiiiguo del empedrado, al cual un reeio tem^ 
¿peral había hecho encallar en Martin García; construyén- 
dose asimismo 12 carros para conducir la piedra á las 
.maltes, servidor d,^ presidarios de corto delito d que estén 
para cumplir, Á quienes se ha abollado dos pesos de grati- 
ficación á cada uno al mes. E^tos carros^ además del 
servicio iudieado^ sacan escombros y la tierra sobrante 
4ue resulta ^ucasi todaslas calles que se han empedrado, 
por Quyo mediq se proporciona al ramo su coj|;iservaciou, 
• terraplén áudqse al mismo tieppo muchos pantanos sin el 
WUor gravá.iT^en del vecindario. 

' 'Las reitei^adas y encarecidas instancias de.loa vecinos 
•del barrio de Mousei'i-at, para que se quítase de aquella 
'^lazá el circo que se había construido en ella para la lid 
¿e toldos, me movieron á decretar su demolicion^que tuvo 
tfíeéto en principios de junio último; habiendo dispuesto^ 
en consecuencia la construcción- d^ otro en parage mas 
adaptable y conveniente; ordenando al Intendente de Po-* 
líeía me presentase el consiguiente plano y presupue^ito 
^e e>sta obia, lo que, verificado por aquél, y habiendo sido 
aprobado uno y otro, con fecha de 20 de mayo, autoricé 
.al: mismo .Intendente, para que, con los fondos del empe- 
drado, emprendiese la construcción del nuevo circo y 
pudiese variar.: lo. que conceptuase conducente, á, cuyo 



nvmwíí 

'e^ñtiú ^eiió pri^'óipio >«A fines < del mjsitioinéiSj Ül^y ando- 
Be gastados ^n''él,"n»8ta' e'«ta focha!/ S6,105 J)e80s 2 y 3/8 
realas, en ótíye costa iió'*Í3é*(k)Mprenden 'ios laoaiireoB áe 
'muchos migilerrale^ eoBáuCídos* * por ílofi'eátrodi nilos 300 
pesoéqüe'peteültaiiotí á& ventaja etí'uitViaje^ dé cp»bparíaJA 
pi*ó|yiA pla»af;l(íiie'hteo' el 'íéhAmpan,-^hRbj6ndo^ producido 
410p^os líquídoe afavor del ramo,«una8|14dícárretadu6 
^é leña; qtie toé dpár barrcos^acaban de» traer ¿él.ürugttay; 
•tetiieado tídemús p^OTOida» fettperabaadaáíémezitejdeipieí- 
dra eeta riberas, pues háj?' la sttfíoientefara/'enipeduaF 
cuatro cuadras^ sin'qae cesen los enuimeiados bíareos sa 
trajín. '• ' " * '', '• >''Jm^ -,},'>. ¡ < > • -, .-.,• .. . . .•> 

.j . ■'. . 

• . RKAi HAOJBNDA , .. ....... 

, . • r 

• ' ■ • '■ t" • . ' • ■' . • • ■ » . ' • » I . ' I • . , ' , 

. . Este íapí^p taja úpite^resaiml;^ ^.lEsjta/ia jjCuyo^Wíjanejo^r 
r^au^acion Qxig^q . ^lari^dad ^ exactj ^ud^ y gr^n pureza j&u 
lo§ que Iptienein ásu,cargp, esenéj (^a^poiSd.^gig^'aíia ^€^1 

JE6ta¡4o 7.parapoiigoja.4fi^ Jos super^^t^jic^wfps, uug., pa- 
,d€iia tan enr.ed^d^, que 3i se pret^nfje.desem-edi^f'la tonjaiji- 
do al.pri^icipiq (Je &\\ IjíIq, -pp creo, q^xe^ Ío .cpn^segpir^^ .1^ 
viday í^pliQiacipA del yirey ffias contiii.yad9..e^^el, ip^^q. 
Lallave principal d^lma^^i^jp (ie,J&ef^l JS^ci^njda, ,com- 
.pren.doque es €iltribun;aí,(íe cupptas-, p,ueS)§i.^j;e, es vigi- 
lante y.cprrectQ en.que.íip 6eppsterg^e^la .aj>;:qbacio.a^,de 
Jas.de Jas,. cajas (¡leí Jlei^^b, precedidos l9si-eí;Q^i9QÍmientjQp 
.de<eUas y pra^cti^fada^jfta 4¡lig^u,cias (^tji,^^ qopvespond.ep 
para no. 46jar . (jl:ejidaS)?LÍF^p{í.d,as, no res^ltagáp. qi^iebfas 
íeadministraqion^ ni4/B'^ía?i,ucQÍ3irabJl.9^V^/ic. .,,^.. , , .. 
, Por desgracia, de la,.Re.^l Ha^ciendf^ de ^3te vij^einatc^, 
.desd^jqMesee^tq.bleci() aquí, c^l Tribuus^l.d^ (^uentas.. con 
separítcipu del.de Limarse haca^doenjua atra,so tají coi^- 
sidevabli^ j(]ue habiéndose .da4o ci^ent^.^ á Ic^ Cqv^te^ se au- 
, mentaron mqpha^, pla?ia? qtie pi^lió.^eí.Tribufial, ofrecién- 
dose con esteausilip ¿i (i^.i\^Qi*ífent^s,tjod^s4^?,9,9,eAta^^ 
el términP:de íre^ aip^., , ,Sp y^f^ific^ e.l jaiuneiit|() .^e subal- 
ternos, pero son muchísimas las cuentas que están reza- 



géidas; y habiendo padido^l nii^pio trijÍHLital xuievo y ma- 
yor plazx). ^e Qstá siguiaadpel Q$pedieate p^ra su arreglo 
respecto.á queS. M.,ea r^l orden de 11 de mayo.de 1799, 
resolvió, que et «uperiuteudeute geaei^al, lom^^i^do motiqia 
eliiúu^ejrpdeQUeataa ati^a^adaa la§ ,d,i@tribuyese entre los 
contadarea majrdres propietarios, y agregaba» determi- 
nando . el tiampo: en que debían darlas concluidas, sin 
atraso de! las corrientes. Como el espediente no se lia 
terminado, solo ke.Jbecho algunas inoí^ativaQ al Tribiua^l 
para el 'breiv« despacho y yo creo que sisie hubiera omir 
tido suslaiuciacLones, y el virey hubiera pne^tp en ejecu- 
ción el literal sentido de la real¡órden, ya tal vez esitfifríar 
mos con el dia. 

Inmediatamente que me recibí del maudo quise saber 
el estado en que se encontraba la Real Hacienda en este 
Vii'eiiíatb, cuánta^ y cuáles eran sué' entradas y sfus de- 
sembolsos ordinarios y • estraorklínarios eu cada áfto, 
cuánto caudal existía en arcas y cuárito debía'haber, é 
fin de quekl cartclifif mi'gobierno -pudiese demostmr los 
ádelantáirilfeiitos que debía anhelar y qiíe he procurado 
de todos modos; pero el Tribunal de Cuentas á quien pedí, 
como correspondía, el referido estado^ níe manifestó qtié 
ilb jíodía' Toiinarlopor carecer do los pi-ecisos datos, de 
tal suerte' qiíe.'deáde el año del780, en que fué exigido, no 
podía calentar por ningún quinquenio, ni por un aíio has- 
ta la actualidad; y se contentó* con demostrarme que las 
Tesorerías' y administraciones interpoladamente habían 
faltado ál envfo de sus respectivos estados particulares 
y generales, áácendietído á mas de 6000 los qne se echa- 
ban de' 'mellos entre unos y otros. Di cuenta ál Rey de 
este abandono cón'que se había mirado la observancia de 
los artículos 2ÍG6,'207 y 208 déla Ordeuanza'de Intendentes 
y por réál (írdén de 3 d¡ciembi*e de 1799 declarando reos 
de las referidas omisiones al Tribunal de Cuentas, á todos 
los Intendentes y aun' á mis antecesores, se dignó S. M. 
contestarihis tomase las más estrechas providencias cotí- 



tra los morosos hasta suspenderles el sueldo y aun de ofi- 
cio. No hQ cesado de procurar el cumplimiento de la real 
intención, asi en lo dependiente del Tribunal de Cuentas 
(cuyas atenciones he estrechado) se contraigan á lo sus- 
tancial, cortando y despreciando varios incidentes de su 
resorte, ya de menos consideración, ya impertinentes, 
como también incesantemente he reconvenido á los Inten- 
dentes por aquel cumplimiento de su principal obligación 
de ser zelosos del real haber en sus respectivas Cajas. 

PAZ 

Solo por mayor diré á V. E. que las Cajas de. la Paz 
tienen un descubierto tan grande y enorme que no distará 
mucho de un millón de pesos. He estimulado á aquel go- 
bernador Intendente con varias incitativas para que agite 
las cobranzas de las deudas, y cuando se perseguía á don 
Fernando Biderio, subdelegado deOmasuyos, por el gran 
descubierto de tributos en que se halla, ha pretendido 
culpar á su Intendente, por lo que di comisión al señor 
presidente de Charcas, para que, si afianzase la calumnia 
como había ofrecido, comisionase algún ministro de aque- 
lla Audiencia para la averiguación, pudiendo ser tal vea 
la calumnia dirigida á demorar las diligencias con que 
se le obliga al pago» 

OBUBO 

Las Cajas de Or uro están en tan miserable estado de 
confusión y desorden que c|ida dia se enreda mas; y 
mientras no se halle una persona de perfecta inteligencia 
en estos manejos, que sea de una pureza incorruptible, y 
que no sea fácil de seducir por otros atractivos, y á éste 
se remita con toda la autoridad de'separar á los que estor- 
ben,, no se conseguirá otra cosa que la continuación del 
robo que. está sufriendo, la Real Hacienda y disensiones, 
qué de las parcialidades se han originado. 

6 



LtXXn IHTBODÜOOIOH 



POTOSÍ 

No es menos laberinto el de la Real Hacienda de esta 
. Villa, donde, además de lo coman, hay el Banco del Res- 
cate, de que V. E. está bien enterado por haber servido 
la Presidencia de Charcüs, y solo diré, por ser Sucesivos 
acaecidos en mi tiempo, que aunque se ha deseado por 
parte de este gobierno que se observe su Ordenanza pe- 
culiar, todo ha sido representaciones y paralogismos, que, 
aunque no han persuadido lo que se pretendía probar, 
arrancaron de la Junta de Real Hacienda decretos permi- 
tiendo que se hagan suplementos de á mil pesos á cada 
cabeza de ingenio de los antiguos. 

También después de mucho escribir y ponderar perjuir 
cio6, si por haberse acabado el azogue no se trabajase:^ 
Jas minas, pidiendo para esto, que se designasen suplp^ 
PQ^ntog, á fin de que no cesase del todo el laboreo y par^ 
mantener los mitayos. Sobre esto se escribió, y recibie- 
foa representaciones poco moderadas, que merecían otrg, 
determinación que la que se tomó benigna de permitir qu^ 
se puedan gastar 200,000 pesos en conservación de I09 
mitayos y labor de las minas Ínterin llegase azogue de 
España. 

Para socorrer de este ingrediente se practicaron vanas 
diligencias con el Exmo. señor virey del Perú, á fin de 
que socorriese áPofosí con algunos' quintales lo que veri- 
ficó en cuanto pudo; pero como posteriormente á la sali- 
da de las dos fragatas que lo conducían á este Rio fueron 
apresados por los enemigos, no se ha recibi do alguno; ni 
aun noticiado que se piense remitir., Sospecho que pue-^ 
' d^ llegar el caso de que cese la estcaccion de aquelloiS 
metales. 

No aseguro pueda haber sucedido en Potosí lo qu» se 
afirma por algunos haya venido á tanta escasez el azogue 
por el negocio que dicen ha hecho con ellos algún minero 
de aquel asiento, á quien se supone se le .franqueaban 



muclias e&ntidftdes mas de las ^ae necesitaba para su6 
sainas, j dicen vendía á otros minerales con« notable uti- 
lidad^ lo que habiendo sido frecuente se acabó con min- 
cha anticipación el que debía existir en Potosí. 



PABAGUAY 

En esta provincia, como tan estraviada, se ha estado 
exigiendo desde muchísimos tiempos un derecho deno- 
minado de guerra; del cual ningún conocimiento se tiene 
én esta superintendencia ni tribunales de hacienda. Ha 
sido éste un secreto de que han sido muy exactos observa- 
dores sus Intendentes, y según tengo entendido es bieh 
abusivo y tiránico; pero como no todos los asuntos debe 
promoverlos á un mismo tiempo el superior prudente, sino 
con progresiva sucesión, no pude tomar conocimiento 
necesario para cortar el abuso que es preciao reine en un- 
manejó de intereses que se ha procurado ignoren las legí 
timas autoridades, 

Para aparentar la inversión de este ramo, se hacen 
algunas incursiones en el país del Chaco tan inútiles co- 
mo perjudiciales, así á los indios gentiles, á quienes hosti- 
gan y obligan á ser enemigos nuestros por los continuos 
males que se les causan y originan, y que, en despique, 
hagan 'ataques á las^ haciendas fronterizas sin desquite, 
pues no pueden ser castigados los agresores, porque sien- 
do unas gentes vagantes es imposible hallarlos dispersos 
por los bosques* Si se les procurase atraer con agrado 
disimulándoles algo y proporcionándoles reducciones qué 
tantas veces han pedido se hubiera ya logrado su total 
reducción; pero esto no conviene á los intereses de 
aquellos Intendentes que en queriendo incomodar á aque- 
llos habitantes ó exigirles una contribución general, fo-^ 
mentan una espedicion contra los gentiles del Chaco, 
sin contar con la anuencia de esta capitanía general, y 
kamudo una' convocación de todas las gentes, aquel que 



liZXXIT nrTRODIHSOTON 

Ó no quiere salir ó se halla incomodado por vejez 'ó falta 
de salud, ha de redimirse de la vejación pagando <^ierta 
contribución, con pretesto de que sirva para otro que 
vaya en su lugar. 

El Cabildo déla Asunción del Paraguay elevó su queja 
al Rey eu 29 de mayo de 1703, puntualizando las entradas 
de este ramo de guerra, su incierta inversión, que el go- 
bernador era el arbitro absoluto, y. pidiendo que se digna- 
se S. M. estinguir el irregular método con que procedían 
los gobernadores en la distribución y manejo de dicho 
ramo, dictando sus nuevas reglas, y aunque el rey espidió 
su real cédula de 18 de setiembre de 1778, para que éste 
vírey le informase sobre el particular, no consta se hayia 
verificado este informe; ni yo he podido hacerlo, como 
deseaba, por no haberme hallado aun con todos los cono- 
cimientos ciertos que he procurado: bien sé que de los qu0 
tengo adquiridos deduzco que aquella provincia se halla 
en un estado de esclavitud por el abuso de estas exaccior 
nes. 

Los ramos de Real Hacienda en el Paraguay, aunque 
son de menos importancia que los de las otras Cajas rea- 
les, no por eso se hallan con el orden regular de su cuenta 
y razón, siendo una prueba funesta de tan perjudicial 
omisión la de que por ella pudo atreverse un dependiente 
de esta Tesorería general, Félix Gallardo, á falsificar 
libranzas de aquellos ministros de Real Hacienda muchas 
y repetidas veces, acaecidas en varios años, ascendía á 
mas de 90,000 pesos el caudal que robó por tan grande 
descuido. 

SALTA 

• Con solo haber manifestado al principio el grande reza^ 
go de las cuentas pendientes en el Tribunal, y que éste se 
halla sin poder presentar, hasta el dia de hoy un estado 
general de la Real Hacienda, no digo efectivo, pero m^aoii; 



iKTJfODITOOIOK hXXXY 

pop estimación regulada por algunos quinquenios que han 
corrido desde su establecimieuto, con solo este antece- 
dente bastaba- para venir en conocimiento de las malas 
versaciones, descuidos y desórdeaes de las Reales Cajas 
foráneas; y así concluyó, notando solamente en cuanto á 
la de Salta, que en aquella Intendencia hay un ramo 
público que llaman de La Sisa de Salta, cuya importan- 
cia se regula en 60,000 pesos anuales, pero su manejo ó 
inversión necesitan de arreglo, el .cual no se ha entabla- 
do por falta de tiempo. 

. RBAL BENTiV DE TABACOS 

Esta real Renta desde su establecimiento, se ha pro- 
veído de los tabacos que se cultivan en los Valles de Co- 
chabamba, en Salta y en el Paraguay. Según la inme- 
diación de las administraciones, se han surtido de los 
respectivos tres parages, pero la provincia de la Paz, así 
como otras sus colindantes del vireinato de Lima, han 
usado clandestinamente de los tabacos de Yungas y Apo- 
lobamba: reconociéndose que realmente son de superior 
calidad, y que era difícil reprimir el contrabando, se pro- 
movi<5 espediente sobre habilitar aquel surtidero, estable- 
ciendo una factoría que matriculase á los cultivadores, 
conviniendo ellos en los contrastes regulares. Aunque 
se comisionó á don Francisco Aramburú, para que, con 
los precisos conocimientos territoriales, propusiese el plan 
conveniente, sobrevinieron algunos incidentes contra la 
persona del referido comisionado que entorpecieron esta 
importante diligencia. Con todo, posteriormente, se veri- 
ficaron algunos asientos con hacendados de Yungas; pero 
como no fueron bien premeditados, no han tenido mejor 
éxito y se halla este asunto sin el arreglo correspondiente. 

Esta Renta tan productiva al Estado, por su desorden 
ha padecido en este vireinato tantas decadencias que, en 
estol? últimos* tiempos, llegó la administración principal 



de esta capital y lasque se proveen d^.ella á estar sin tos 
correspondientes surtimientos, siendo ésta una concausa 
del fomento del contrabando. Dejando ai silencio otra$ 
no inferiores, pero bien perjudiciales ai E&tftdo, y contrs^ 
yéndorae á lo que interesa su remedio, referiré la últimai 
providencia que tomé paia su establecimiento, y consiste 
en haber resuelto que se hiciesen en el Paraguay las con^ 
tratas necesarias para el completo surtimiento de todas 
las administraciones; y conviniendo al mismo tiempo ha- 
cer una visita principalmente de la factoría del Paraguay, 
comisioné para ella al señor director de la Renta don 
Francisco Barron, quien va desempeñando el encargo, 
aunque con algunos tropiezos por parte de aquel Inten- 
dente, quien, no obstante que permitió, como debía, la 
publicación del bando, en que se convocaba á los que 
quisiesen hacer contratas ofreciéndoles las exenciones que 
tiene el Rey concedidas á los cosecheros y sus empleadosj, 
puso dificultades en eximirlos del servicio militar, aunque 
por el propio bando se concedía que fuesen exentos del 
alistamiento de milicias, el cual distinguía el Intendente 
de lo que es servicio militar, sutileza que no hubiese ocur-: 
ridoáotro. 

La introducción de tabaco del Brasil, por especiosa que 
se aparente, siempre es perjudicial al Estado^ así porque^ 
se estrae de él el dinero, como porque proporciona muchos 
contrabandos y otros negocios igualmente perjudiciales, 
que por no haberse estorbado algunos de estos en los tiem*- 
pos anteriores, se han seguido bastantes atrasos á la 
Renta. Debe mirarse con mucha descontíanza cuanto 
se proponga separándose del método de las contratas con 
nuestros cultivadores en la jurisdicción del vireinato. En 
mi concepto, se ha hecho notable mal con haber, hecho 
gustar del tabaco del Brasil á los vasallos de S. M. eñ 
estas Provincias, y no debe sufrirse el que haya quien 
insista en preocupar con su uso el apetito general de los 
consumidores; con lo cual conseguirían desacreditar lo9 



tabacos^ qiie producen nuestras provincias pava ^nríquer 
ce(r al' ésfrángero, y dar ocasión tk otros contrabandos*. 
£}n cierto modo se quiso autorizarla pi-eocupftcion á favor 
del tabaco del Brasil, cuando en tiempo anterior se dispu-í 
so traer poirtugueses inteligentos para que beneficiasen. 
el tabaco del Paraguay como el de su país. Por el prin- 
cipio de su amor patriótico no se debía contar con.la bue- 
na fe de estos beneficiadores, y lo cierto es qufe el proyecto 
no tuvo efecto^ y se gastaron caudales de la Renta, la» 
cuál los mantiene hasta el dia ociosamente, siendo, éste^ 

r 

uno de los capítulos de reforma que encargue al referido 
señor director que actúa la visita en el Paraguay, y la 
proseguirá en Santa Fe y Corrientes. 

Me había prdrpüesto el plan de qué continuase esta visi- 
ta sucesivamente de las demás administraciones, factorías 
y resg[uardo8, hasta la provincia de la Paz; pues todas se. 
bailan muy mal manejadas. y en peor desorden; depen-. 
diéndo estos males del desarreglo de la dirección general, 
á semejanza délos que se originan del mal estedo del 
Tribunal de Cuentas* Aunque S. M. comisionó al señor 
oidor don José Cabeza Enriquez, para que visitase esta 
dirección y administración general, estando en ella volvió 
S. M. á ordenar que esta importante diligencia quedase 
como correspondía, encomendada al ?ielo del virey que io 
era entonces el Exmo. señor Meló de Portugal; pero nada 
sbadelantó hasta que rae recibí del mai)do; ni podía yo 
sin los previos conocimientos ¿eguir ó nó el plan que em- . 
peí5Ó á ejecutar aquel señor oidor. Mq pareció que se 
coiisulta con maa solidez él interés de las reales Rentas 
de Tabacos y la verdadera constancia que había de 
resultar de la premeditada visita veriíicándotte previamen- 
te la referida que tengo encargada y desempeña el actual 
señor director. 

REAL RAMO DE TEMPORALIDADES 

Las Teinporalidades ocupadas en las Provincias de 
estevireinato álos ex-jesuitas fueron miradas en los pri- 



LXXXYlII IKTBODVOOIOK 

meros tiempos como bienes de ninguno,' pues á pesaír de 
las reales disposicionee directivas de su administración, 
con el descuido y abandono, se dio lugar á la confusión 
dé los derechos del ramo á muchos estravíos y usurpa- 
ciones. Debieron posteriormente reunir sus intereses 
bajo de nueva forma en una principal administración, 
residente en esta capital, con las subalternas precisas en 
los pueblos del vireinato, según real orden de 7 de febre- 
ro de 1796, con cuya fecha se espidió la real instrucción, 
conforme á la real cédula de 18 de enero de 1789, y los 
despachos para formalizar la nueva oficina, con designa- 
ción de los empleados, sus facultades, obligaciones, suel- 
dos y reglas de económica administración y gobierno. 
Al ingreso de mi mando hallé que no se habían cumplido 
estas nuevas reales disposiciones; se me presentó luego el 
actual administrador principal don Pedro Viguéra, que lo 
era del Reino de Chile; can cuyo motivo, combinando 
los estrechos encargos de S. M. para el establecimiento 
de dicha administración, bajo la nueva forma prescrita 
y reencargada en real orden posterior, febrero de 1797, 
con el real decreto y orden de incorporación de los restos 
de Temporalidades á la Real Hacienda, espedido todo 
en 19 de setiembre de 1798, para el fin de subvenir ala 
estincion de la deuda nacional, bien que sin deberse inno- 
var en la administración del espresado ramo y de sus re- 
glas hasta otra resolución de S. M., proveí desde luego el 
establecimiento detenido: y consiguientemente he espedi- 
do las providencias conducentes al logro en lo posible de 
las intenciones de S. M., ya en corformidad de sus realds 
órdenes que se recibieron posteriormente, ya en áusilio 
y protección de las representaciones del actual adminis- 
trador principal de esta capital, á cuyo zelo, diligencia y 
actividad se debe el adelantamiento que se ha dado á este 
I amo, que al cabo de tantos años parecía que nada tenía 
que fuese capaz de esclarecer ni realizarse, mas el suceso 
ha acreditado lo contrario: pero sin internar demasiado 



en los ádúlitos mas antiguos ni ottos complicados de espe* 
cial'es circunstanciad en que es preciso saber la sobei^ana 
voluntad coíno son cierta clase de esplicaciones á causas 
propias 7 de pública utilidad, que no tienen la debida 
autorización j perfección; pero que, á pesar de eso, con- 
Tiene no innovar hasta la resolución de S. M. á quien 6e 
ha instruido conforn^e los casos se han presentado. 

Entre tanito no tenga la raf^on total de los fondos^ dere* 
chos 7 acciones en pro 7 en contra de las Temporalidades 
del vireinato, no es posible' formar un plan ó estado seguco 
de la existencia 7 valor á que ascienden; es preciso con-^. 
frontal 7 discernir las cargas, gravámenes 7 pensiones 
de este ramo 7 deducir el liquido de sus rendimientos 
páralos destinos é. que S. M. tenga ábien aplicarlos & 
beneficio del Estado. Me esconstante que no:se ha. podi- 
do practicar el plan por mas que lohe deseado 7 el admi- 
nistrador ha tentado la formación* Muchos son los tro^* 
piezos. Y todo ello prueba el desorden 7 confusión con» 
que han caminado los negocios de las Temporatidadesr 
en lo pasado. Con todo de haberse pagado algunas deu- 
das cuantiosas que tenía el ramo atrasadas en su contra, 
7 no haber sido posible establecer en tan breve tiempo el 
orden de todo el vireinato, ha7 atesorados por esta admi^ 
ñistracioú principal 7 puestos en reales Cajas para remi- 
tir á España 169,008 pesos pertenecientes á Temporalidad 
des. Esto es aun mu7 corto ingreso respecto del'que por 
encima se descubre, que debe aumentarse, no deca7endOv 
de su zelo 7 esmero el administrador principal, sus subal- 
ternos 7 ausiliares, como espero, que no decaerán» Con- 
forme alas primitivas reales instrucciones, nombré para 
este ramo un defensor que es letrado, á CU70 cargo está 
á promover judicialmente los legítimos derechos dejas 
Temporalidades; 7 por este modo se facilita mejor el des-^ 
pacho, sin cayo trabajo ausiliar el administrador princi- 
pal no podría espedirse en los ma§ casos, ni el sef)or fis- 
cal, cuya intervención en todos es necesaria hallairía 



20 ^ / BTTAOiSHKUJI^. 

camifio á líi brevedad estando sobrenotauera recateado 
su ouíidado de tanto» rjamoe y objetos da especial atención 



GUBRBA 

El estado miHtái* de estas Provincias, en cnántd á troM 
pas veteranas, consta de un regimiento de infantería, 
cvtyú pitá ftié de fe batallones, pero su efectiva fuerza ape- 
Aá'8 será de dos. Ei regimiento de Diragomes qn^, en sü 
farttiaciow fué de cuatro escuádroiies, hoy se halla bieil 
diminuto. Se fordaron también 8 compañías que debed 
constar de 800 Blandengues^ los que tampoco se hallan 
completos; sinembargo de haberse admitido en ellas algu- 
nos que nd son correspondientes á la clase de que eé han 
compiíeisto las dé las fronteras de esta Banda. 

Toda esta tropa, ésctepto la compañia de Granaderos 
d«l 8.*"^ Hatallon, y un diminuto destacamento del ínismó 
dUérpO; B^e hallan en la otra Banda, empleados eú la guar* 
ütcitynde Montevideo y demás puestos de aquella cosía del 
Rio y frbnteriís del Brasil. 

. ' Bxiéten en esta Bandtt, para el resguardo de la frontera 
don los indios, el cuerpo de Blandengues, distribuidos en* 
los tftriós fuertes de ella. 

La frontera que corresponde á la jurisdicción de Sailtá; 
Fe 8é gu^rneée con Blandengues. 

La que sé sigue de Córdoba provee la guarnición de sus 
Alertes éon tropa de las coínpañíás de partidarios dei su 
jnríediccion. 

Mendoza tiene avanzado hacia los indios infieles el 
ftiette denominado de San Carlos, guarnecido con milt- 
éianosy UL comandante particular que manda el de^tá* 
eaiíiento y depende inmediatamente del (Comandante dé 
Metidoza. 

De resultas de la pasada rebelión, quedaron destacados 
en la Plata, Potosí y Oruro una compañía en bada unat 
de ^stíis poblaciones que se han iáó dl^srminuyead^ en en 



fuerza p6r íbi» balArs iiat»Fale$> é jakái^esaaiblreis, ea'él tifa$i^ 
eurso de tantos añ^6. .! • • 

Laa partidas de demareacíon dei Jimites con el Brasil 
tieneu también unas pequeñas partidas de tropas parfir isu 
au6iUo« 

Aunque tenemos .varios fuertes eii.la, frontera del Bra- 
sil, para conservar ilesos nuestros. teicritorios, sinembargo,! 
no se descuidan los portugueses, isn irse introduciendo y 
particularní>ente por los paragea inas. distantes del mar^, 
donde no los hay, por. cuya dolosa máxiota. han puesto 
siempre obstáculos á 1^ conclusión de deoiarcar los ,limi-. 
tes aparentando siempre motivos de demora^y resultan* 
donos el grave per^^uicio de los mu<^hos gastos que hace 
naestro Erario ^ mantener tantos año^^ :á las partidas 
empleadas en este p^bjeto. . . . i 

• . . ' ■ ■ r . , ■ • . 

MlIilO.ljlS 

Estos cuerpos de que con tanta propiedad denominan 
ausiliares los portugueses no se hallan eti el dfebidd ésta-, 
do que conviene para poder cumi^hV 6u iiistifuto de* a*!!- 
mentar las fuerzas tóilitares con su incorporación á Idtf'' 
ejércitos, ó destacamehtos que necesiten de este ausilio. 

Por el actual señor sub-inspétíttír ^eneí'ál y en Virtud* 
de la real órdeh de 6 de abril í "7 95, para qué, examinado 
el reglamento de laá Milicias del nuevo íleino dé Gratiá- 
da, se consultase si era adaptable a esté Reinó, 6 se pfO: 
pusiesen las modificaciones ó Variáéíónes que se creyesen 
conducentes, eu cuya virtud hizo el reglamento que le 
pareció y dirigí á lá Corte, cuyas resultas no han llegado 
por la larga interrupción de nuestra tíomuriícacioíi con ía 
Península. 

Cualquiera clase de Milicias provinciales 6 urbanas 
que no tengan planas mayores vetei*anafe con sargentos 
y cabos de escuadraj que cuiden dé su disciplina, serán, 
inútiles,' püdiendo únicamente éabef alguna ecoiíoiiía éW 
eí'númiero de éstas plazas, éonforitiü láá* cif cúñstaücias 



lofi nrvftoiMiooioír 

de las Provincias; pero* las que sean de frontera deben po* 
nerse con mayor consideración y esmero^ porque puede 
llegar machas veces el oaso de tener que juntarlas para 
operar. 

Hallando la práctica en las que hacen servicio actual- 
mente en esta ciudad, de que en lugétr de servir cuando 
les corresponde, nomb'ran unos que los sostituyan, disi- 
mulé por haberlo sabido en los últimos tiempos de mi 
mando y por evitar los recursos que se originarían, por- 
que pretenderían rescindir los contratos pecuniarios que 
habían precedido, y porque, esperando la paz próxima y 
debiéndose retirar estas milicias á sus casas por sí mismo 
cesaría este ábiiso, pero si eu lo i^ucesivo se han de poner 
al sueldo milicianos, no se debe permitir, porque se ori- 
gina de esto que la gente que el Rey mantiene como útil 
para el servicio militar son. verdaderamente inútiles por 
ser en lo general unos pohres indios tapes, sin valor y de 
una indolencia, que se aproximad la estupidez. 

ÍjU la Provincia del Paraguay hay un abuso que, por 
inveterado y por otra^ razones no convenientes al Estado 
S€¡ pretende hacer subsistir como ley inviolable, y es el 
siguiente, con el aparentado pretesto de ser provincia 
frontera del Brasil y del Chaco se hian reputado á todos 
los hombres establecidos en el Paraguay por soldados, j 
cuando los gobernadores han querido, con necesidad 6 
sin ella, hacer entradas, en aquellos países^ gentiles, ó 
figurar espedí cion contra ellos, han convocado el núnicio 
de gentes que les ha siijerido el fin que se proponían, con 
el estraño é irregular procedimiento de obligar al que no 
podía que pusiese en su lugar quien le sostituyese ó diese 
en dinero cierta cantidad; Este manejo tiene contra sí 
lo primero que aquel gobernador particular no está auto- 
rizado para invadir el Chaco ni otra provincia confinante 
sin, y espreso permiso de esta capitanía general, que es 
la que debe graduarla actualidad ó. necesidad de tales 
hostilidades. Lo s^undo es contrario al método pres- 



xancBooMrocuov x/cm 

críto por nuestras leyes en cuanto al método de estender 
los dominios deí Rey en las Atoérióas, por la* persuasión 
suave y trato dulce con los gentiles, estimulándolos por 
estos tan razonables medios á que formen reducciones en 
que poblados reciban mas fácilmente la luz del Evange- 
lio, objeto principal de nuestios reyes en la ocupación de 
las Américas, y que tan repetidamente tiene mandado, 
después que la esperienciaha acreditado que de una hos- 
tilidad en que solo se logra el inhuttí ano triunfo de matar 
20 630 miserables gentiles, resulta perpetuar el odio con- 
tra los españoles, y de consecuencia alejarlos de la incor- 
poración á la iglesia católica. El tercero peijüicio es 
que, recibiéndose las contribuciones indebidas de los legí- 
timamente impedidos de salir á la fierra, sin mas cuenta 
ni formalidad, se da lugar á las sospechas de su mala in- 
versión, y quejas que han llegado á los oídos del soberano, 
según referí, lo que, si hubieran reflexionado aquellos go- 
bernadores hubieran abolido está práctica, áuhqiie solo 
fuera para evitar sospechas que pudiesen poner sombras 
á sa pundonor en una materia tan delicada como la de 
intereses. 

Es increíble lo que se empeña el actual Intendente del 
Paraguay en aparentar la necesidad que quiere tenga 
aquella provincia de una incesante defensa y la precisión 
de que ningún hombre pueda disíraer^se del servicio mi- 
litar, haciendo decir á los comandantes en lo que pue- 
de con apariencia fundar sus informes! 'Hay de esto 
un ejemplo en él espediente sobré la referida visita qué 
actúa el señor director de Tabacos,' á cuyas disposicio- 
nes sobré contratas con aquellók' cultivadores, se há 
opuesto, por resultar de ellas exonerados del' servido mi- 
litar como unos 1500 hombres; siendo así que cuenta la 
provincia del Paraguay como 80,000 almas, cuyo número 
intenta sofísticamente reducirlo' á nada. - ' 



1MIV IKtCaOWMOlOll 



^^01SiT^KA pB ESTA 3AKDA 



La primera esteiisiojí de la campaña de esta Banda es 
inc^ipaz ds poblarse de gentes y no siendo tampoco dema- 
^adamente numerosos los vecindarios de los pueblos in- 
mediatos. Tanapoco puede conseguirse de estas Pampas 
los frutos qye dan otriii? tierras con el ausilio de la agri- 
cultura, por lo que t.Q4o8 los que se hallan con facultades 
se dedican á establecer en .^llas est^npias de ganados. 
Para libertarlas de los. insultos deg^ntileg (jue las roben y 
también pí^rg. asegurar las personas de los moradores de 
la frontera d^ las irrupciones de aquellos, se estableció 
¡uii cordón de fuertes, aunque muy separados entre sí, y 
no sieníjp bastante el recintp que abrigan para saciar los 
deseos de. los ganaderos se propuso adelantar las Guar- 
dias á{ fin de aumentar el terreno para que, defendido por 
ellas, se estendiesen mas y multiplicasen dichas estancias. 
í]I prí?Ji ecto está formado, pero suspenso, porque sus eos* 
tQj3 d^ben salir del ramo div guerra, y hoy nó tiene casi 
entrada alguna por lairiterriipción del comercio marítimo. 
Pste rapio se cpmpone de los dos reales que se pagan por 
cada. cuero de los que se estraen. Pjasa de 80,6'0Ó peso^ 
la cantidad que anp^lmente se recoge en tiempo de paz, 
y llegó á tener de fondo 700,000 pesos en el vireinato del 
Síiuor inarqués de Loreto. 

Si ll^géitU á adelantarse dichas Guardias tendrá alguna 
x(\^s seglaridad pl caiftino. que comunica con Chile, porque 
t9p4^'íai^ que inti^rpar i^ji^ha d^ljis líneas. de las Giiar- 
(Jias.los i^idips jnY^,.sor^s, y, en mi con(?epto, deben poner- 
se b^jBtapte inp[iediata|s ^nti'e sí las Guardias, para que 
las patrullas que de uR^I-s á otras bataif la campaña, pue- 
dc|.íi.,9pn mas facilicl^.d impedirles las hostilidades 6 corlar- 
les lá retirada, si, ^ pesar de su vigilancia hubiesen lo- 
grado introducirse furtivameiíte y apoderarse de ganados 
ó de cautivos. 



nrrrtsoDTOOiOH • é:«? 



r^BPSKSA Pffl» j^m^9 



Cuando se deiqlaró la guerra, se formó una Junta qi^ 
que íie determinó el plan de defensa, que apro;bó la Corte., 
y existe en ja sec,rpjtaría. Impup^to V. E. de él, advertirá 
$u .qotitria pericia militar si es susceptible de algunas adi- 
•ü'^né^^ 6 vaviaciQjjes, pues teniendo V. ]^. tantf^ esper^eu- 
súfí y coipLoc¡mi|Bnto de estos países, me escuso de hftcer 

reflexiones sobre lo deteiminado en esta materia. 

» 

Sobre lo que lleyp fefierido, solo me resta hacer l€^a si- 
guientes prevenciones. 

1* Que, según el estado de las reales cajas y adminis- 
traciones de Aduana, Tabaco y Temporalidades de esta 
capital, formado en fin de abril inmediato, se hallan exis-^ 
lentes en ellas tres millones, ciento sesenta y siete mil, 
cincuenta y un pesos, dos y medio reales (3.167,051. 
2 1/2 rs.) 

2* ftw^ babiea<Jp retóqvido yo rqpipntejoaente»^!? ajimi- 
niatrados pj^Fticulja^ee' de los pueblos guaraní^, Haaad.0 do 
xpis or(}iQai:ias f^icultades y de las estra¡Qrdipariaj$ q.a^ 

paereeí dpi Rey por la; re^i^ orden dp 9,0 de .noviepibire,4/9 
1798»he lleg^^dq á.eatender qjue. varios coiperqi^ntefS d^ 
esía capital sQlipitaré'U l^ reposición. ^^ dichp9 adminifS: 
tradores pjor el iíiteréa que. upos y ofiro^ tienen 4© c^AÍÍt 
nuar $us reprobivdps tráficos en perJKÍpio4<^losÍQt|8^e§es 
de aquelÍpsdfisdiííhadQsq^turftles. , 

S*"^ Que teu^p dada quenta^ S, M, d^l i^e^uardp nay$||^ 
que he, creado eu) este íiiq (}e. la; Plata, iíidepepfji>epj;ei^de 
l9..QQmandancÍ9'.genejrQ^ y pplp pon sujeción inn;edif)»t%.^ 
esíe gobierai.0 y Buperitendencia sub^el^f^fja, pprsua<Jii^(9 
y.coBV/eneida en la experiencia de que no copyi^^e.qHí 
todos los resguardos dependan de un solo comandante, 
pues de aquella .otra forma se difi^^ulta;» mejor las diso- 
ciaciones seer^as d^ los eontrabandistas y se fomenta 
la emulación entré unos y otros empleados, sacándose el 
mejor partido dcr Sus celos recíprocoíi: Y como don Airto-^' 



nio Rute, á quien tengo destinado para la Comandancia 
del referido Resguardo naval se ha hecho notable por su 
buen desempeño aprehendiendo proporcionahnente mu- 
chos tnas contrabandos que la comandancia general; así 
los empleados en ésta como los contrabandistas á quienes 
ha decomisado Rute, procurarán sorprender el ánimo de 
T. E., á fin de qué se quite el espresado resguardo naval ó 
qué se remueva de él á dicho Rute, de cuyo nombramien- 
to hé dado también ps^rte á S. M. para su total aproba- 
ción. 
Nuestro Señor guarde á V. E. muchos años. 

Buenos Aires, 21 de mayo de 1801. 

El Marqués db Avilas. 



El vireinato de Buenos-Aires fué por real ordenanza de 
28 de enero de 1782, dividido en 8 Intendencias, y el ter- 
ritorio ó demarcación de cada Intendencia con el nom- 
bre dé la ciudad ó villa que hubiese de ser su capital, 
residencia del Intendente, quedando las que entón^^es se 
titulaban Provincias, con la denominación de Partidos y 
conservando éstas el nombre que teníaü aquellas. 

Una de dichas Intendencias habia de ser la General de 

Ejército .y Provincia establecida ya en la capital de Bue-^ 

'nos Aires, y su distrito privativo todo el de aquel obispado. 

Las siete restantes, qtie habían de crearle, habían de 
sef" sólo dé {Provincia, estableciéndose una en [la ciudad 
déla Asunción del Paraguay, comprendiendo todo el te- 
xtorio de aquel obispado (1) otra en la ciudaá de San Mi* 

(4) El obispado del Paraguay,' erigido ea 1647, y etiyo prinier prelado 
fué doniííay Pedro de la Torre, desde 1552, compreadía 3 caratos en lacip-» 
di^d: S^rario, NaestrU ^eflor» déla Aj^unciacion y $an Blas, y las Vicarias 
siffqijei^ea; . yUla Bica, Caru^ati, Ñeembacú, Sajf^dq, ¡Piribebují, Capiata, 



IKSBODÜOCIU»! W^ff 

gue] del Taeaman, dabieiudó §er stí distrito toiojA Q\^ifip9c 
do de eate nombre; (2) otra ei^ la ciudAd de Sa^ta jQrpz ,^$ 
la Sierra, que comprendería el lerritorio de isu obispado (3) 
y otra en la ciudad de la Paz, que había de tenet todo e¿ 
del obispado del míemo nombre) (4) y además las PrOyin- 
eias de Lampa, Carábayay A zangare; oti;a.eii la ciudad 
ée MendiOza que había de comprender todo el ;tei:ritono 
de su corregimiento, incluyéndose la Provincia de Cuyo; 
— por el art. 4^ de la cédula declaratoria, ae varió el es- 
tablecimiento de Intendencia en Mendoza; otra ep l^ 
eindad de Ja Plívta, cuyo distrito había de ser.ed dej ar^^p-' 
bispado de Charcas, (5) escepto la VjUa d^ Potosí co^^9^^ 
el territorio de la Provincia de Porco, en4ue eatá situada, 
y los de las de Xyhayanta ó Charcas, Atacama; láft^s, 
Ohichas y T arija, pues estas 5 'provincias ¿ukbian tde .com- 
ponerle del distrito privativo de la reatiante IpteadeaQÍd', 
que había de situarse ^n ia espresada ;V¿Ua. 
£¡4 distrito ;dejla jurisdicoion del vireinato d9 ^wno? 

Carapeagua, Villa Real, Cordillera, X^g^Arop, ^AOtiago j Ci^i^elai^yi, y 
ad«9á8p<)9.conyei)t08 d9.8ai^to.;Dqn9Íngo, ;8^n Francisco, R^po)ec.cÍ9ii del 

{2) fi\ obispado del Tacuman, ^ri|;l4o en 14 dje mayp de 1670 y establecido 
primeraiaenté ^d la ciudad de Santiago del' Estero, en la que existió ^Jiáéta 
1699, que se trasladó á la ciudad de Córdoba,' y cuyo primer prelado fué don 
fray Franqisco de la Victoria, comprendía los curatoa re^tq^le^ f|e {a q^f^f^» 
1q« conyeatos d^ IJiintp Pomii^ó, S^n Francisco ^ la Merc,ed^ li^ yicí^riffi 
Úg^i^^tefk: 0{Ufti<lgp 4?1 ^sjLero, Tucqman (Córdoba, San Miguel d^l 1*11011- 
manjCu^o), Catamarca, ftiDJa, ^alta.yjújuí. 

(8j £1 obisj>adoáe llanta €ru¿ de la Sierra, erigido el 5 dejuUo de 1^5, 
coyó primer prelado fondón Antonio. Calderón, comprendía además, 4^ Iqs 
«itratos de la oiudad, .los .aígoíentes: Fpropgp, Buena Vista, ,S^nt^ Ao?!^| 
8fMÍ .Colirios» J^us del Valle Grande, Mojos y Chiq.uit08. 

W,M obispado de la Paz comprendía las vicarias que siguen: Calamarca, 
P^cages, Om'asuyos, Larecaja, Itabaya, Mocomoco, relechucp, Challana, 
Songo, Yungas. CAucmtb, Puno yMoxo. 

(6) Él arzobispado de Charcas, erigido en 20 de julio de 1609, comprea- 
dialasTÍcarias 8Ígnientea:.Yan9paraes, Tomina, P|lai)fa,.0j9r<>. iPftria, Si^a* 
tica, Potosí, Porco, Chichas, Chayanta, Lipes, Cochabamba, Tarija y Ca* 

nmgas. 

7 



Aireí» comprendía la Plata, Paraguay, Coebabaiuba, la 
Paz, Potosíy Oruró, Santa Fe, Corrientes,. Córdobíi, Salta, 
Tucumian, Santiago, Jujuí, üatamarca, Meadozía, San 
Juan y Montevideo. . ■ * . ' 

Ejercía la Intendencia de Buenos Aires el mismo yirey, 
y las ciudades ó villas eran gobernadas por subdeilegados, 
escepto los 30 Pueblos de Misiones Guaraníes, que ^ran 
regidas por un adminiétrador general primero y goberna- 
dor después, habiendo desempeñada eáte. cargo el capitán 
de navio don Santiago Liniers, posteriormente virey de 
Buenos Aires. Tenía 8 subdelegacionea, en San JügueJ, 
Yapeyú y Concepción. 

Por real cédula de 26 de febrero de Í58S, le& est^ba^ 
prohibido *á los gobernadores, corregidores y alpaldes 
mayores el casarse durante dichos oai^oa en su jdiMrito. 
Tenia esto por objeto el evitar recusaciones, de JdQs jueces 
que sehabríau de abstener de los pleitos y negocias qM^ 
se'Ofrécieran, aeí como por el impedimento que lo3dei|Ldos 
y parientes podrían ser parala libre y recta administra- 
ción y ejecución de la justicia. 

Del gobernador intendente de Buenos Aires, que lo era 
al mismo tiempo el virey, dependían Montevideo, Santa 
Fe y Corrientes (con Entre Rios), con un gobernador la 
primera de estas ciudades y con subdelegados las dos 
últimas, hasta el año de 1814, que éstas fueron separadas 
formando dos provincias independientes, con un goberna- 
dor intendente y con residencia en la ciudad de Corrien- 
tes; la intendencia de Córdoba del Tucuman con los Par- 
tidos, después Pi^vinctas, de Mendoza, San Juan, San. 
Luis y Rioja, Salta, Tucuman, Santiago y Catamarca^ 
hasta el año de 1785, que se dividió en dos: la de Córdoba' 
comprendiendo los distritos de Córdoba, Rioja y Cuyo, y 
la de Salta, que comprendía los distritos de Tucuman; 
Santiago del Estero, Catamarca, Jujuí, Nueva Oran y 
Puna, connn subdelegado en cada uno. 



|IITAOBUO€|<;)^]Í XOIX 



• • f I • 



OBISPADO DS BUENOS AIRES 

* \ 

* Lás dos i^Vesiás de Buenos Ait'es y Paraguay, <Jué for^ 
máWn do^ oí)^spados, átítes de lá erección del ai-zobíspa- 
do de lá' primera, fuéí-óíi uno solo ¿li su erección; pero el 
considéiable aumento de las poblaciones de ésta Provih- 
cía y lá larga distancia* de aquélla, para áclidir á laá 
urgencias espirituales, llamaronlaatencíon del rey Felipe 
ÍII "á solicitar del f apa Tabló V, quíeii espidió la Bula* de 
fundación de este' Obispado, concedida en 1620; t/a éi*ec- 
ción se verificó én 12 de mayo dé' Í6S2,' por su pHiner 
obispo don fray Pedro Carranza, natural de Sevilla, quien 
fálléció;enl6á2. ' ' •• « • ■ >- • .; 

LoS (Általos que existían én ¡esta ¿ludad (Buenos Aires) 
áolo éi^án' G,á saber: Sagi'ario-^Caüedral, cuya primera 
ftfnáafeíon tíWá (tei año 1668 y la 6egqnda delude; S758 
dividida en 1830, en dos parroquias, Catedral al nortei— ^ 
la MiEll'^ed, (1) fundalda en 16S8^yt; Catedral- al Sut— 
San Ignacio (el Colegio)— San Nicolás, Conceípción^ Moll^ 
'Béri'lat— cnyo cufató fné^ iPandado^eíi :1769— Piedad y So- 
corro; (2) Montevrde<y,' S^n Fernando d^ Maldoíñádo fuA - 
(lado'Wn 1780),' fea^i Carlos dérMáldóiíadoftn 1680), Co- 
lonia del Sacramento (en 1679), Espinillo (eh 1680)y Vávd* 
í-tiá'léu 1680), Santo Doming-o Soriano (en 1650X Canelo- 



l ■! 



' ^1) Nibesl^'a Señoril 'déla Merced, ^e erigió; cou e] títulodeBaniá Bárbara 
.y-sn/wpjíadpt'^fué.fi'iiy Peflrc^, liopoí Yí\ler9, v . . .• .,....;. 

(?), JEsta iglesj^ (ué fjind^ Ja,, como capilla, en 1717^ ppr. don Alejandro del 
Valle, pava su familia, bajo la advocación del Buen Socorro^, en \tf cual per- 
mitía entrar el vecindario en los dias que se celebraba ef culto; y habiéndose 
aumentado la población por esa parte de la ciudod fnó* necesaria erigir la 
refbi^^a ccipUla etí jUinrocpiia^ . lo:que se •veriii¿¿ en* 1774 por el obiti()o Látor- 
tcL Ki^'1798j;^l.obisiiv) ti^e y Ejiega liizo trasJf^daf la, efigie; del Señor de Ig^ 
Milagros, qa^eA 1a ^azop se hallaba. en una casa, particuliir^ mandando «irigir 
un altar, para 6u colocación y para que sirviese de sagrario al mismo tiem- 
po. Lrí el año de 1809, el nnaoo don José Martínez de Hoz emprendió la 
obra de agrandar la iglesia construyendo una nueva sacristía,- basta qti^ »8d- 
breñiikndo Iti révolnOíoA áe 1810, tnToqurabatidoBarfltii empresa. 



S fSifiíHtftfiHíKfít 

nes (en 1778), Laa Piedras (en 1780), San Isidro (en 1706), 
Las Conchas, Cañada dé Morón, Sáh Vicente, Lujan, Pi- 
l^r, Quilmos, Magdalena, Cañada de la Cruz, Areco, Re- 
colección de San Pedro y Baradero (en 475Óf), Arrecifes. 
Pergamino, San Nicolás de los Arroyos, Rosario de los 
Arroyos, Coronda, Paraná, Santa Fe, Corrientes, Uí-uguay, 
Qualeguay (en 1783), Gualeguaichú (en 1783) San José, 
San Roque y .Caacaty. 

La Provincia de Santo Domingo de Buehos Aires se 
erigid el año dé 1725 con el título de San Agustin, sepa- 
rándose de la de Chile. El convento se fundó por el año 
de 1603. 

La de San Francisco de Buenos Aires fué erigida en 
1612, con el título de Nuestra Señora de la Asunción, reu- 
niéndose para formarla las dos custodias del Paraguay 
y Tucuman, dependientes entonces de la Provincia de 
Charcas; 

El CbnVento Grande dé San Pedro Tiblmo Se fundó ei 
año de 1614. 

El dé las Once mil Vírgenes el añb de 1600 ó poco antes 
{V. Régistrb Estadístico de 1859, tomo 2^) 

La Recolección de Níiestfa Señora del Pilar fué funda- 
da él año de 1722. 

Existíaii igualmente otros dos conventos, el grande de 
S. Ramón y los Bethlemitas^ fundado el año de 1748. 

El Colegió Apostólico de San Carlos de Misioneros 
Franciscanos de Propaganda Fide se fundó él año de 1786 
por el padre visitador general y comisario fray Francis- 
co de Altoláguirre^ en virtud de real cédula de 14 de di- 
ciembre de 1775. 

El Monasterio de Monjas Catalinas de Buenos- Aires, 
el año de 1744; las Dominicas y las Capuchinas en 1749. 

El Colegio de S. Miguel para educación de niñas huér- 
fanas se fundó el año de 1755 pot don Fi'ancisco Alvarez 
Campana. 

El real Colegio de S. Carlos fué fundado en 3 de no* 



^éiáWé ñé 1Í83 por él n^^éy dátí JWaii' hsGé4ú Yottizi^ en 
Virtud aévéiÁ drd«Ü (!« 31 de üifeiemtíi^ d«.lT79; Estaba 
á cÁTgód^i clero kéttílATifm tóñó deperidrieiitfc ée lo» vi- 
íéyés. KüUh éii él 4 bécáQ dé giAbin pái'a^ kíjos die pcír- 
bres honrado^, y dos (;(yn destino para hijobd'4i'deffeeíÍdieh- 
téáf de iíiiUt£tt'«á¿ Aiitériormentef en el afto de 177?« el 
éspréSádó viréy é&ítáblecid, eb viiflúd de reales éédalao^ 
ddscátédrttd' de Lengua latlnia; nhade Poética y pvojÁedad 
latina y otra de Sintaxis y Rádimehtds. Bn el de 1773, 
dos óátedrás ¿é Filos^í^; en el de 17^6, tree cátedi^as de 
Teología, dos de Escolástico-Dogniatida jr nda de Mbmk 
Lacaba de Bjéréiciés foé fundada por ddña/ Maria An- 
tonia de lá Páz^ natural de Sfetntia^ del Bstóro. 

» 

FÜKBACadN DB ClUDÁbBd ' 

1^ Buenos Aires fué fundada la 1* vez por don redro 
de Mendoza el 2 de febrero de 1535; ía 2* vez por Alvar 
Ñuñez Cabeza de Vaca, eii Í5Í2, y íá 3^, défidítivaméiite, 
por el general don Juán de Garky, éri 1580. 

^ Santiago dfel Esteró, funáádk por el géWértil Juan 
Nuñez del Prado, por él año de l549, y defliiitívatíieñte 
por don francisco de Aguirré en diciembre de 155^. 

8^ Catamarca, fundada en 1558 por el general Juaá 
Pérez de Zurítói, en él Vallé de Couando, coii él liotíabre 
de Londres, de doiide, por los conünüos átáqUés de lo's 
indios, en 1663, sé mudó al Vallé dé iPófnáh póV dofa Ge- 
rónimo íiüis dé Cabrera, con él hombre dé Sari Jüán dé 
lá Rivera, y én 1683 se trasladó íiueváménté, preVfo per- 
miso del rey/ á lajá 80 legiiá^ al Sudeste, con el hOhlbl*é 
de San iTernando del Vallé de Catamarcá. 

4* Mendoza, fundada por el año de lb60 por dóri í^tídrb 
del Castillo. 

5* San Juan de la Frontera, fundadaen el Jjropio añb 
que la precedente y por el inisnxo, dándosele éisé nombi*^ 
por ser él dia dé Bah Juan (24 de junio) j^de lá J^tóHt&ta, 
por sértb del trica. 



orí wnmwoffov 

i '6* San' SíalV«4or4ei,JíujUvfui>4a4a;por:eífiuod9t.íí?í¡^ 
fué ad-iiin ada «á !¿oa ' •Qea$iQi]e3 pojr. Ipa; iadjoa hppi^lma^ 
caa.jn i)eedifioada.enil5a3.dft í5vd^u*del.g^íSr^Víí'ran,cw^^^ 

Aiigañarás: y Margúía,- aiiertdo.gobeirnfidpí: de}a Provincia 
del TuiMinaaa. do¡u Jttan:Ramirí8zi-de V/^la^eo, ., . . 
I 7* SanMictul p«Ií; Tiüouman, futtíladaien 4^§5,.ppi;..^ 
general DiegordeVillarre^Ji-.y trasladadla ai; Jugar eaqiuLe 
actualmente; se hallajien 1685» pov ^l gpbe|rh|*dpi: dopFer- 
nañdo Mendoza Mate* d-elt^iUB-, : ! -. ... ;, 

8» CÓRDOBA^ fiiadad a 'po-v .dpn G^daiipo I^ujs ¡de Cabrei- 
j>aeL6 de julio deí:l573». :< . . . , . ^ I 

9* • Santal* Fb d« la 'Yera Ciniz, fundada, porielgeaqral 
don Juan dé Garáy^<i5:d6 nclviémbneid^i5í73.' ■>; »..•... 

10. Salta, fundada por don Gonzalo de Abreu y Figue- 
roa, en el Valle de^Siancaa, y. traslíulada al lugar en don- 
de hoy s^ halla, el 17 de abril de 1582, por el licenciado 
Hernando de í^éViila.^ '' ' '" ^ , ' ... ; - 

11. Qo;^Ri«ií.TKS,.iunda|l^flor el gobernador licenciado 
don Juan Torr^$ (je V6ra y Aragón, él 3 de aBril de 1588. 

12. XpD.ps. Santos Dfl la KüevaRipJa, fundada en 150l 
por el gobjBF^iador don Juan Eamirez de Velazco. 

13. San Luis Di: Loxol a, fundada en 1596 por Üon Mar- 
tin García .Oñez djB Loyola. . 

14. CoNCBPcioN ' DEL URUGUAY, fuudadá CU 1783 por el 
comandante don Tomás de Rocamora, . 

Por conclusión, debemoá declarar que nue3tra'préscin- 
dencia acerca de T arija, Paraguay y Montevideo está f ni- 
dada en que la historia déla primera se halla confundida 
con la de Sal ^a^ iJe qué era tenencia de gobierno, hasta su 
violenta separación de la^ Provincias. Unid as del Rio de la 
Plata, como es igualmente tenencia de gobierno la ciudad 
de Oran, de cuyos empleos ño nos hemos ocupado en el 
presente t)f abajo, sino ele los gobernadores de proviiiciá. 
Respecto del Pavagufiy, diremos que^ si bien ha formado 
parte de la Provincia del Río de la í*lata has.ta 1810, con 
los mismos gobernadores que tenían jurisdicción sobré 

.•' '1. <■' '' y f 



INTRODUCCIÓN OIU 

aquél país, hasta el año de 1660, en que fué separado uno 
de otro, viniendo á formar dos provincias con sus respec- 
tivos gobiernos independientes, desde aquella fecha quedó 
de hecho segregado como Estado, y por consiguiente, fue- 
ra de la comunidad argentina. Por otra parte, tenemos 
confeccionado ya sobre el Paraguay un trabajo especial 
bibliográfico, que oportunamente verá la luz. Y por lo 
que toca á Montevideo, ó sea Provincia Oriental, tam- 
poco entra en la presente Historia, porque, si bien fué una 
de las Provincias Unidas del Rio de la Plata hasta el año 
de 1828, merece, como Estado independiente, un trabajo 
especial para el que no estamos preparados. 



PROVINCIA DE BUENOS AIRES 



1810-1878 



< • « 



LA JUNTA 



tdt4--j|jlvTA cmiMBIiiVATiTA, compuesta de 6 vocales^ 
2 vocales secretarios y un Presidente, que lo fué el en- 
tonces CoMí^NDANTE CoRNKLio Saavküra, desde el 25 
de mayó — Vocales, coronel Miguel Azcuénaga— Doc- 
tor Manuel Alberti, hasta enero' de 1811 que fue reem 
plazada por don Nicolás R. Peña — Juan Larrea, (es- 
panol)— Doctor Juan José Castelii, hasta agosto que 
salió para el Perú, en representación de la Junta — 
don Domingo Matheu, (español) — Licenciado Manuel 
Belgranr», hasta el 2o de setiembre que salió de general 
mandando la eispedicion al Paraguay — Vocal secreta- 
rio, doctor Juan José Passo— Mariano Moreno, hasta 

f el 24 de diciembre que fué nombrado ministro plenipo- 
tenciario cerca del Brasil y la Gran Bretaña, y reem- 
plazado en la^ misma fecha por don Hipólito Viei- 
tes. ' 

El 18 de diciembre la Junta fué aumentada con los 

« 

12 vocales que siguen :— Doctor Gregorio Funes — Ma- 
nuel Felipe de Molina— Doctor J. García de Cossio — 
Doctor Manuel Ignacio Molina— don José Antonio 
Olmos — Juan Ignacio Gorriti — Francisco deGiu'uchaga 
— Juan Francisco Tarragona — Doctor José Julián Pé- 
rez—Marcelino Poblet— Francisco Ortíz de Ocampo. 

Una de las primeras disposiciones (28 de mayo de 
18Í0) de la Junta, fué discernirse los mismos honores 



PROVIHCIA 

y tratamiento que á l^os vireyes, recibiéndolos en su 
persona el Presidente de ella, y por disposición de 10 
de dicieníibre quedaron estos suprimidas. 

La Junta confió (15 de junio) al coronel Pedro An- 
drés García la inspección de todos los fuertes de la 
frontera é informar sobre su estado, medios de su me- 
jora, etc.: — habilitó el rio JSÍegro cog^o ptierto menor (21 
de julio: — acordó (3 de agosto) la delincación de las ca- 
lles de San José de Flores : — la reglamentación y propa- 
gación de la vacuna, (4 de ag:)sto) : — el levantamiento 
de un censo de todos los habitantes de la ciudad, dando 
á los alcaldes de barrio I^s instruciones qu<e hal^ian 4^ - 
obseí-var (7 de agosto):— dictó disposiciones policiales 
(9 de agosta^) sobre veredas, calles, matanza de perros, 
etc. : ' la fundación (19 de agosto) de una escuela de ma- 
temáticas, bajo la dircv^cion del teniente coronel Ftjiipe 
Sentenach : — la creación (13 de setiembre), de la Biblio- 
teca Pública de Buenos Aires, nombrando por Biblio- 
tecarios al doctor Saturnino Seguróla y á fray Cayeta- 
no José Rodiigiíez, y por Protector Je ella al secretario 
de gobiei'iio, doctor M.iriano Moreno: — dispuso (10 dq 
octubre) que lodos ¡os empleailos tiablan de formar 
parte d<*l Montepío dál Ministerio :^h.ibil:itóse (|5 de 
octubi-e) el puert) de la E isenadade Barragiin, dispo- 
niendo m g )ras en el pueblo: — tratóse (23 de octubre) 
de la catializaoion del Rio Tercero:— dictóse (2 de qo- 
viembre) una disposición sobre testos y casas adecua- 
das para Escuelas gratuitas:— ordenó (17 de noviembre) 
la formación de bosques en los alrededores de la capi- 
tal y de todas las poblaciones de la jurisdicción ;— re- 
solvió (22 de noviembre) aprobar lo propuesto por el 
Cabildo, para mejorar las Escuelas de primeras letras, 
que estaban á cargo d*i los padres provinciffles de órde- 
nes rt*lig¡i)sas, estableciendo !as jubilaciones de los 
maestros, con el mismo tiempo y. con los mismos hono- 
res y privilegios que disfrutaban los maestros de fácula 
ades mayores. 



DB BUKJIOS AIRB8 5 

Aprobóse (24 de enero de 1811) la canalización del 
Riachuelo y se dictó (20 de abril) un reglamento sobre 
Jibertad de imprenta; 

El coronel Saavedra presidió la Junta hasta el 26 de 
agosto de 1841, en qué se dirijió á las provincias del 
interior, quedando de Presidente de la misma su vo- 
cal don Domingo Malheu. 

Saavedra creyó de buena fe que su presencia en el 
Alto Perú podna reparar los quebrantos de la jornada 
del Desaguadero, que tuvo lugar el 20 de junio do. 1811. 
Con esta idea no trepidó un momento en realizar su 
s?aHda. • ^ 

Los gefes de][las tropas; no pocos de los vecinos de 
Buenos Aires y hasta el mismo Cabildo le pidieron de- 
sistiese de esa idea, pues era esponer á un vuelqo al 
gobierno de la capital. Mi^s él,, firme en su propósito, 
emprendió su marcha, sin prever que se trataba nada 
menos que de su separación y de su destierro. 

En efecto^ á los ocho dias del arribo de Saavedra á 
Salta, se le hizo saber su separación del gobierno y de 
la presidencia de la Junta; ordenándosele entregara el 
mando de las tropas que pudiese haber reunido, del 
Desaguadero, al general Juan Martin Pueyrredon, 
quien acababa de llagar de Potosí, conduciendo los 
caudales que había salvado de los enemigos de aque- 
lla Villa, y se Conservase en Salta á ausiliar á dicho 
general. 

Como éste era un mero pretesto para su detención, 
y en nada menos pensaba Saavedra que en regresará 
Buenos Aires^ pidió y obtuvo permiso para trasladarse 
áTucuman ó Mendoza, con el retiro de 45 pesos anua- 
les, que se le asignaron. 

Desde entonces era un crimen manifestarse amigo 
de Saavedra: eran mal vistos por el gobierno cuantos 
individuos tenían empleos de los que "se suponían 



6 PBoymoiA 

ser partidarios de Saavedra, y fueron despojados de 
ellos. 

Saavedra había caido realmente en desgracia, con 
razón ó sin ella: no habla suceso, ni accidente alguno 
desgraciado que no se le atribuyese, como autor de la 
revolución de5 y 6 de abril de 1811, y en comprobación 
de ello, el doctor Montengudo dijo en la Gaceta de ene* 
ro de 1812 que Mr. Flemming, comandante del navio 
de guerra de S. M. B., que acababa de llegar de Lima, 
aseguraba haber visto y tenido en sus oíanos las comu- 
nicaciones de Saavedra con la princesa Carlota, hecho 
que fué desmentido por el embajador inglés, en el Ja- 
neiro, lord Strangford, cuyo oficio fué publicado á su 
pedido en la Gaceta de 22 de enero de 1813. 

Según el general Saavedra, los que mantuvieron co- 
municaciones con la princesa Carlota Joaquina de Bor- 
bon, infanta de Espafia y mujer de don Juan V., rey 
de Portual, y que la llamaron en 1808 y 1809, fueron 
don Hipólito Vieites, don Manuel Belgrano, don Nico- 
lás Rodriguez Peña, don Juan José Castelli y otros. 

El general Saavedra, natural de Potosí, murió re- 
pentinamente en Buenos Aires el 20 de marzo de 1829, 
^ á los 68 años de edad. 

1911— B. BOVIMCMI MATHEIJ, Presidente de la Junta, 
en ausencia del coronel Saavedra, aparentemente co- 
misionado al mando de las tropas del Alto Perú, y, en 
realidad, separado del gobierno y de la presidencia, 
desde el 26 de agosto hasta el 23 de setiembre^que se 
operó otro movimiento en la ciudad, variando la forma 
de gobierno establecida el 25 de mayo de 1810. 

Los diputados de los pueblos^ que formaban parte 
de la Junta, fueron mandados salir de la capital, des^ 
pues del motin de patricios del 7 de diciembre. 

Lo único que se dispuso durante la Presidencia de 
l\íatheu fué suprimir (1° de setiembre) el tribpto que 
pagábao los indios á la corona de España, quedando 



DB iuXKOa AttBS 7 ^ 

^^tingnidOi para. siempre; y la ¿reaeion- del f>rii^er 
tjríunvirato, el 23 del mísiaxp mes. - 

Matheu entró á formar parte de la Junta Gubei^nati*^ 
va, CQmo único ^lemeiito que inspirabau>vDnñan^a á ios 
esp9ü[}o]es liberales que tomaron pnrtieipacion en la 
revolución de 1810. La espedicion ausiüar, compues- 
ta 4e¿K)0 hombres qu.e de Buenos Aires salió con desti- 
no al Perúi fué costeada de su propio peculio. Fué 
J^atheuquieu equipó la» flotíila, que, burlando á los e^ 
pafipl^s qUQ bloqueaban esta ciudad, pasó á la Banda 
Oriental y consiguió prestar impojttantes servicios é 
los|[j[^f6nsQre3 4ela«i|}dependeneia. El habia presidia 
do, como primer director, la construcción de la fábrica 
die (tilles, ^n lo que actual n^ente se oooocecon el pcMín- 
briede Parque dtn Artillería. Eq aquellos difíciles 
/momentos, fpuando la Jjunla s» hallaba apurada, por 
finita de reoiirsQs y qon nn crédito d^doso^ la sóía^^'Ftna 
de.Ma^heu bastaba.para quese le diese cuanto se pi*^ 
4ief;^» sin limitaQijCH» alguna. Servicios eran ástoaque 
J^ilath^^u pr^3tfijba con el tínico in tenes de .propender^áia 
libjSirtad (é ^odepen^c^m de la patria de sus hijos^ y dé 
la suya adoptiva, y sin ostentación^ ^ aum ^^jáh^o^e 
arrebatar méritos, en servicio de ésta, suyos esclusiva- 
toente, por individuos mas audaces y menos escrupu- 
losos. Y sin embargo, su modo de vivir y el de su 
familia, entonces y después, fué sienipre un^i^p^eJode 
modestia, digno dé imitación. ' ' . '1 

1911— COROWEL IBr. FELICIAIVO A. CHICLA^A, |L 
lfA!%*tJKIi nía S^ABRATEA Y Dr. JprA^ Wtfil'' 

PASMI, Triunvirato Ejecutivo, y Secretarios síh votó 
doctor José Fabián Pérez, de gobierno, (hasta el l6'dé 
Bovieámfcre que renunció, reemplazándole don Beroar- 
dino Hlvftdavía, de guerra, doctor Vicente' López, de 
-hacienda, (hastíi el Í8 de Novietnbre que renünqióVcoñ 
sirjeekm á H> que^ dispusiera |^a Junta ConserVadbráj 
y responsables deí»ü¿^6tos atete? etla. '' ' * ''' 



£1 doctor Nicolás Herrera entró á desempeflar las 
funciones de secretario de guerra y hacienda el 1^ de 
diciembre. 

. Este triunvirato entró en sus funetones ejecutivas el 
23 de setiembre, dictando (4 de octubre) penas para los 
robos. 

Espidió un decreto (26 de octubre) sobre la libertad 
de imprenta, disponiendo al mismo tiempo la creación 
de una Junta de 9 individuos con el titulo de Protecích 
ra de la libertad de la Imprenta; y otro (23 de noviem- 
bre) sobra seguridad individual, tal cual se baila con- 
signada en las actuales constituciones nacional y 
provincial. 

A propuesta del Cabildo, el triunvirato creó (13 de 
enero de 1812) un gobernador intendente con conoci- 
miento en las cuatm causas — PoMcía, Hacienda, Jus- 
^ciay. Guerra^ en que antes entendíaj) los vireyes, con 
Ui estension y la forma que designan las leyes y orde- 
nanzas de intendentes; y, para servir tan importante 
cargo, fué nombrado e) coronel Miguel Azcuénaga, con 
dos asesores de su gobierno, doctores Miguel Garba- 
lio y Gregorio Tagle. 



GOBEBNADORES INTENTES DE BUEM AIRES 

gobernador intendente, propuesto por el Cabildo, en 
vista de lo peligroso de la situación y de la necesidad 
de crear un gobierno territorial, y constituido por el. 
gobierno nacional en la persona de dicho coronas], con 
IOS asesores doctoras don Miguel Carballoy don Gre- 
gorio Tagle y con conocimiento de las cuatj^o c^i^a^-^ 
policía, guerra, justicia y hacienda* 



/DÉ BXmMñ AlEBS 9 

. El 13.de enero fué recibido y puesto en posesión del 
cargo pi'o\isorianiente por el Cabildo, con todas las 
formalidades del caso, ejerciéndolo hasta el 10 de fe- 
brero de 1813 en que le sucedió el brigadier Balcarce. 

Apesar de corresponder al gobernador intendente el 
conocimiento de las cuatro causas, las atribuciones de 
éste eran absorvidas pQr el gobierno de las Provincial 
Unidas ó . por el Cabildo, según ¿e verá por lo que 
sigue. 

' El gobierno superior dispuso (31 de enero de 1812) 
4ue ningún libramiento de la Intendencia se llevase á 
efecto^ sin previa aprobación de aquél. 

El mismo suprimió (idem) lacontadurlade la provin- 
cia, ordenando al gobernador intendente circulase esa 
resolución: - dictó (11 de marxo) un reglamento policial, 
que, por la naturaleza de sus disppsiciones y efectos 
incumj)ía directamente á la policía dé la ciudacjl:— 
aeclarp(14 de agosto) al pueblo de los Quilmes libro á 
toáá clase de persQuas: su territorio por de propiedad 
del Estado, derogándose y suprimiéndose todos Jqs de- 
rechos y privilegios que gozaban los pocos, indios que 
existían en dicha población, disponiei-ido S3 comunica- 
se esta resolución al gobernador intendente, para que. 
la hiciera cumplir:— aprobó (20 de agosto) el estableci- 
miento de dos escuelas de primeras letras, á solicitud 
del Cabildo, que lag costeaba, á mas de las. cinco que 
éste pagaba, una en el barrio de la Residencia y la 
otra en el'de los Corrales del Miserere: — dispuso que el 
gobernador hUei^dente (Azcuén^ga) comuntcasd á^ la 
jCámarade Apelaciones, uim resolución (P de ¿fetiem- 
bre) sobre ordenanzas de los alcaldes de barrio, susti- 
tuyéndolos por paisanos; y, de acuerdo con el Cabildo, 
detejí'njiíió (22 de setiembre) levantar el plano topográ- 
fico delterntorio de esta provincia: — dictó un Regla- 
mento praaisionctl do PolicCay crearido un intendente 
geneijalde alta Policía de la inmediata dependencia 



10 PMviy<aA 

del gobierno ^superior y suspendiendo la referida bkiksa 
que había ejercido el gobernador intendente de la ca^ 
pital. 

Se circuló por orden del gobierno (13 de enero d^ 
1813) una In&truccion para Jos alpaldes debarpio. 

Los secretario^ del gobierno intendencia fueron su^ 
cesivamente don Francisco de Paula Saiividet (hasta 
el. 31 de Qctubre.de 1812) y doctor Bernardo Velez, qué 
continuó con Balcarce. 

^1 brigadier general Azcuénaga falleció ^i Bu^os 
Aires el 19 de diciembre de 1833, á los 79 años de ^dftd- 

tSia— BBICADIEB AMTOHíIO COMZAIíEZ BALCAR- 
CE, (en lugar de Azcuénaga, ascendido á consejero de 
Estado) desde el 14 de febrero de 1813 hasta el 16 de 
abril de 1815, que el Cabildo asumió la autoridad, titu- 
lándose gobernador interino. 

Al gobierno intendencia cupo el deber' de mandar 
publicar y circular el /;?/m/20 Nacional (cuyo autor fué 
el doctor Vicente López y Planes), decretado por la 
Asamblea. 

El 22 de octubre de 1818 fué creada la Parroquia dé 
San Pedro Telmo^ sirviendo al efecto la iglesia de la 
Residencia^ para el desempeño de las funciones parro- 
quiales. 

El brigadier general A. G. Balcarce falleció eú Bue- 
nos Aires el 5 de agosto de 1819, á los 45 años de 
edad. 

t$f 5.EI, CABliíiM^ presidido por don Francisco An- 
tonio de Esoaladá, desde el 16 de abril, que asumió el 
.mando, titulándose gobernador interino, con la es^ 
tensión de facultades inherentes á este cargo, á es-^ 
cepcion de la comandancia de armas, que quedó enco- 
mendada al brigadier Miguel Estanislao Soler. 

Este cajmbio fué operado á consecuencia de la revo- 
lución de Fontez^uelas, que tuvo lugar en esa fecha, so - 



BB BüSKOS AIBB8 11 

bre que el Cabildo di6 un manifiesto, felSO del mismo* 
mes, justificando aquel movimiento y cqnsiguiénte 
derrocamiento del Directorio de Alvear. 

Aunque el Cabildo aparecía como gobernador interi- 
no, el que obtenía el gobierno intendencia de la provin- 
cia era el brigadier Soler, por el hecho de ser el co- 
mandante general de armas. El director . Alvarea^ 
previa consultada la Junta de Observación, ordenó 
la subrogación de Soler, mandando bacer la eleccioiji 
popularmente, en la misma forma que para el nombra- 
miento de director del Estado y fijando el día 17 de 
mayo para la celebración de aquel acto, 

fl8flft-D. iiAfViJEii liriSBfi OLIBEM, el ecto goberna- 
dor intendente de la provincia, delegado de Correos, 
etc. en 19 de mayo, por el período de tres años, termi- 
nando en 8 de junio de 1818. ^ 

EJ 30 de agosto de 1815 el gobierno intendencia cir- 
culó á los alcaldes de hermandad de la campaña un 
bando sobre policía:— prohibió (20 de marzo de 1816) la 
matanza de vacas en todo el territorio de lo provincia, 
y; — (23 de julio) la venta de bebidas al menudeo en los 
almacenes de comestibles :-^nombró (28 de agosto) al 
maestro mayor de plateros don Geróliimo Martínez, 
para trabajar y labrar escl lesivamente las medallas, 
bajo pena pecunaria por cada medalla labrada, sin or- 
den del gobierno intendencia. Esta disposición fué 
(19 de setiembre) derogadapor el director Pueyrredon. 
El señor Olíden cesó en junio de 1818, sucediéndole el 
brigadier general Rondeau, y vencidos los 4 meses 
para poder abrir juicio de residencia contra el ex-go- 
bemador intendente Oliden, el gobierno, á solicitud de 
éste, declaró no haber motivo para tal juicio y haber 
sido buenos sus servicios durante el tiempo que tuvo 4 
su cargo aquel empleo, y confiriéndole los honores de 
gobernador intendente honorario de provincia (12 d^ 
junio de 1818). 



12 rBOYlUCJA 

fl8^9--B. VABCKliO MAS DE IíA pkíIa, gobernador 
intendente honorario de provincia, nombrado el 2 de 
junio, en mérito de los servicios que habla prestado á 
la patria. 

1818— BBIGABIEB JOSÉ BO!VBBAlJ, desde el 8 de 
junio hasta el 30 de julio, que le sucedió el géneralJ. 
R. Balcarce. 

La única disposición dictada por el brigadier Ron- 
deau, comogobernador intendente de la provincia, fué 
(julio) un bando sobre policia, mandando cumplir Io§ 
artículos contenidos en la Instrucción circular de 13 
de enero de 1813 y prometiendo aplicar irremisible- 
mente las penas que en ella se espresan, en vista del 
total descuido y abandono en su observancia. 

El pueblo estaba acostumbrado á mirar con la mayor 
indiferencia las disposiciones que dictaba la autoridad, 
sin cuidarse, en lo mas mínimo de cumplirlas, sino 
citando se empleaban medidas coercitivas. Si los en* 
cargados de llevar á las vias de ejecución^ aquellas dis« 
posiones eran severos, ó poco condescendientes con 
los infractores, entonces el gobernatite era caliHcado 
de déspota y tirano. No esuba el pueblo habituado 
á obedecer y á respetar la autoridad, sino cuando ésta 
se hacia sentir Qon mas ó menos rigor, y lo que en un 
empleado, de cualquiera categoría, era el cumplimien- 
to de un deber, en desempeño de sus funciones, se atri- 
buía á arbitrariedad por los que quaiian hacer su vo- 
luntad. 

fl8t8-GE]lEBAIi JVAM BAMOM BAIiCABCB gober* 

nador intendente y comandante geiieral de campaña, 
desde el 30 de julio hasta noviembre, que tuvo que 
ausentarse á aquella, sustituyéndole interinamente el 
coronel P. Ibañez. 

En cumplimiento de orden del director Pueyrredon, 
el gobernador Balcarce mandó publicar por b^ndo lo 



DE BÚKNOft AlABS 13 

dispuesto por aquél, en virtud de autorización del con* 
greso, sobre concesión de tierras en ia nueva Uñea de 
frontera, hasta la laguna de Kaquelhnincul, donde de- 
bía construirse el Fuerte de San Martin, para garan-^ 
tir la seguridad de la ca«i paña por ese lado. 

Fué igualmente €OX»¡sianadb por el referido Director, 
para levantar ua empréstito^ y, usando de todo él llenó 
de sus facultades y procediendo con la actividad y zelo 
que demandaba la gravedad de la urgencia, espedir las 
órdenes convenientes, parai queio&i prestamistas entt}-^ 
rasen, en la Tesorería, del Tri|[^unal del Consulado, la 
cantidad que éste les había designado. 

tMi9— COBOIVEL P£BBO IBAf EZ, gobernador inte- 
rino, por ausencia del propietario Balcarce, durante los 
primeros ^ias de noviembre, hasta el 14 del propio 
mes, en que, agravándose la enfermedad de que adole- 
cía, fué sustituido por el general Díaz Veiez, en la mis- 
ma caiidad de interino. 



fl8i9--€}fiJVEB/ÍLii EIISTOQCIO BlAz VCiiEZ, gober- 
nador inteiinOj desde el 14 de noviembre, poí* enferme- 
dad del coronel Ibnñez y en ausencia del propietario 
Balcarce, hasta el 9 de febrero de 1820 que renunció el 
caigr), sucediéndole don M. de Irigoyeh, en el gobier- 
no de la provincia é intendencia de policía, de que Dia£ 
Velez fué exonerado, desde el ÍO de marao de 1819, en 
que el congreso nacional resolvió separar la Intenden- 
cia de Policía del gobierno de la provincia, nombrán- 
dose provisionalmente en la capital un Juez de la 
misma. ^ , 

Afines.de 1819, laxonstitucion fué solemnemente 
jurada y puesta en planta, en las provincias que ha- 
bían concurrido al congreso general. Ella habría 
subsistido, por algún tiempo, si las dos provincias de 
Santa Fe y Entre Rios, en las que el general Artigas 
había hecho sentir su maléfica influenic^ia, apoyada en 



14 PIOVIMOIA 

SUS recurso^, y^ á mas, en los de las ardiei>tés combina- 
ciones, talentos notorios, carácter emfjresario, pasio- 
nes fogosas y demás cualidades estraordinarias^ que 
reunía un estrangero ilustre y desgraciado, no hubie- 
sen apelado á las vias de hecho, invadido á las de Bue- 
nos Aires., disuelto el gobierno general y dejado el Es- 
Itadoen acefalia, como el medio mas oportuno para 
llevar á ejecución sus planes ulteriores, que no eran 
por cierto los de la tan decantada federación^ por mas 
que se vociférese lo contrarío. 

El desventurado don José Miguel Carrera, que es á 
quien nos referimos, fué el que tuvo la principal parte 
y toda la dirección en aquella empresa. No pudiendo 
sacar partido en favor de sus designios, de la univer- 
sal suspicacia de Arligas, quien, en todo hombre de 
talento, creía ver — y con razón — un enemigo mortal de 
sus torpezas y política anti social, Carreras tuvo la 
singular habilidad, después de haber estudiado >el ca- 
rácter del caudillo Ramírez, de inspirarle sentimientos 
de elevación, y hacer que se sublevase contiti el pseu- 
do-protector, de quien era favorecido. El éxito no 
pudo ser mas feliz para él, como todos saben. Arti- 
gas fué derrotado por una de sus tsreaturas, y desde 
entonces toda la influencia, de que él habla gozado, 
pasó á su vencedor. 

Carreras nev6 adelante sus planes, apoyado en la 
fuerza moral y física, con que, de sus resultas, contó 
desde luego el supremo de Entre Ríos. 

Estos elementos, y los de Santa Fe, que obraron en^ 
combinación, echaron por tierra el gobierno' directo- 
rial y prodiijeron la disolución del Estado. ^Ninguna 
de las demás provincias — que estaban sometidas de 
hecho y de derecho á la autoridad del poder central 
establecido en Buenos Aires— hizo valer pretensio- ' 
nes' algunas. En aquellos terribles monjentos, el 
Cabildo gobernador de Buenos^Aíres emancipó oficio- 



•sámente á tos pueblod^ándiGáadolesqa^dibail^ en toda 
libertad, para Gonsuttap por si mismos asa seguridad 
-yá la defensa y conservacto'n de sus derechos. 

]£l general Díaz Velez falleció en Buenos Aires el 
4*^ de abril de 18a6. 

• •' ■ • . • 

•WMí,' gobernador de laprovineia-é intendente d^ poli- 
oía, desde d 9 baste el 11 de febrero, que ^) GabHdó 
asumió el mando, mo . 

No tuvo, pues, ocasión de dictar disposición algu- 
na, en su corto gobierno de dos dias. 

.i 

fl9««— Eli CABlliBO, presidido por don Estévan Rome- 
ro, titulado gobernador de la provincia de Buenos Ai- 
res, UR día, el 11 de febrero, en que declaró ha- 
ber asumido el mando ^universal de la ciudad y 
provincia; que cuidaría d^ mantener el orden en todos 
los ramos de la administración, espidiendo, al efecto 
todas las órdenes, que, según las delicadas circunstan- 
cias dé entonces^ condujesen al mayor bien, felicidad 
y tranquilidad de la provinciíi, Ínterin que, en nníón 
con las demás, se estábeciesen las mejores bases de 
a&Ociffcion, conforníe á su decidida y manifestada in-\ 
tencioft-^la/erferacíon. ' 

flMI«--l!BJVIBIVTE COIÉOmBIi IIÍC^UEIí BB IBIGO- 

YBit, gobernador político, en comisión, y el brigadier 
general Mk^ukl Bstanisi^o Soler, nombrados por el 
Cabildo, dando al primero por asesor al doctor Juan 
José Passo, con facultad de nombrar á su arbitrio el 
secretario que le pareciese, espidiéndose por medijO de 
éate^iel de&paetho de los respeótivos departamentos 
desgobierno y hacienda da la provincia, y al segundo 
el cargo de comandante general de las fuerzejs de mar 
y tiei^xa de la provincia, cou el departameoto de guerra, 
y>^evitades de proponed todas las reformas,' que ore- 



16 PBOVIIICIA 

y era convenientes, al Ayuntamiento^ del mismo modo 
que ios oñciales generales y oabos subalternos; reser- 
vándose empero la Municipalidad reglamentar et sis.- 
tema de la administración publica de la provincia^ y 
acordando al mismo tiempo la elección de doce electo* . 
res, para el nombramiento de gobernador propietario. 

fl99«-rD» JUAN PEDRO AGVIRBB, alcalde de pi^nva^ 
vo^to^ gobernador interii^o, entré tanto se posesionaba 
del gobierno el electo gobernador provisorio don Ma- 
nuel, de Sarratea. 

Desempeñó el cargo desde el 16 hasta el 18 defebre* 
ro,' es decir, 8 días. 



GOBERNADORES DE PROYINCIA 

tflit^— B. MAivvEiii Bi: : liABBATiSA, PRIMER gober- 
nador y capitán general de la provincia, nombrado por 
la Junta Electoral el 16 de febrero con calidad de provi- 
sorio y hasta que pudiera reunirse el voto de la cam- 
paña, y puesto en posesión del cargo. el 18, por.h^ll:ars€> 
ausente de la ciudad, cuando tuvo lugar su elección. 

£1 2S^da febrero, el gobernador Sarratea saii6 ái-la 
campaña, con el objeto de conferenciar con los getes 
del ejército federal^ y quedó desempeñando- interirta- 
mente sus funciones, por elección de la Junta de Re- 
presentantes, el gefe interino del Estado Mayor, gene^ 
ral Quintana. 

Bl objeto de la salida del gobernador Sarratea ftié et 
concluir, como en efecto concluyó el 23 del mismo mes, 
en el Pilar, una convención entre él, como gobernador 
de Buenos Aires, don Estanislao López, gobernador 
de la provincia de Santa Fe, y don Fraooisco Ramírez/ 



DB BUBNOS AÍKBS 17 

de la úe Entre Rios, con el fin de poner término á la 
guerra suscitada entre dichas provificias, proveer á la 
seguridad de ellafe y concentrar sus fuerzas y recursos 
en un gobierno federal. 

fl8t«— CKIVfiBAIi HlIiABlOIV D£ LA fllUNTAIVA, ge- 
fe interino del Estado Mayor, gobernador interino, elec- 
to por la Junta de Representantes el 22 de febrero, 
durante la ausencia del provisorio Sarratea, que salió 
á campaña, para conferenciar con los gefes federales, 
López y Ramirez, con quienes concluyó el célebre tra- 
tado del Pilar, el 23 del miámo mes. 

Aprobado y ratificado, á las dos de la tarde del 24 de 
febrero, el referido tratado, por la Junta de Represen^ 
tantes electores, senore^T. M. de Anchorena, Antonio 
José de Escalada, Manuel Luis de Oliden, J. J. C. de 
AnchoKena, Vicente López, VictorioGarciadeZúñiga, 
Sebastian de Lezica y Manuel Obligado, el goberna- 
dor Quintana, el mismo día, lo mandó publicar por 
bando, con toda solemnidad y dispuso que se ilumina- 
sen las calles de la ciudad, por tres noches sucesivas 
de los dias 2¿, 25 y 26 de febrero, cantándose en acción 
de gracias al Todopoderoso un solemne Te-Deum el 
domingo 27, en la catedral, con asistencia de las corpo- 
raciones de la nrovincia. 

El 25 de febrero entraron los generales del ejército 
federal, López y Ramirez, con el gobernador Sarratea, 
y el 26 entró el ejército esterior hasta la plaza de la Vic- 
toria, donde fué recibido por el espresado gobernador, 
quien, después de mandar retirar el citado ejército^ 
que fué proclamado de un modo enérgico y militar por 
su gefe, el general Soler, marchando en seguida á 
sus cuarteles, pasó acompañado de éste, á la sala ca- 
pitular, en donde eran esperados por el alcalde de 2" 
voto, presidente del Cabildo. 

La paz fué celebrada con salvas, 3 noches de ilumi^ 

2 



Í8 PROVINCIA 

nación y músicas. Por enfermedad del gobernador é 
imposibilidad de concurrir en muchos de los capitula- 
res, la misa de gracias no se verificó el dia designado 
por el gobernador Quintana, sino eí 2 de marco. 

Los amigos de la pseudo— federación acogieron á 
los signatarios del tratado del Pilar, como 'á héroesi 
modelo de los hombres libres, v los contrarios clama- 
ban y lloraban el vilipendio de la provincia. 

Apesarde hallarse de regreso en la capital el gober- 
nador Sarratea, desde el 25 de febrero, no tomó pose- 
sión del cargo sino el I'' de marzo, en cuyo dia cesó 
Quintana. 



t^to— ». illA!líV£L DE ^ARRATKA, provisorio, des- 
pués, de haber celebrado la paz con los gefes federa- 
les, concluyendo un tratado en la Capilla del Pilar. 

El 6 de marzo, el pueblo reunido en Cabildo abierto^ 
en la plaza de la Victoria, manifestó no ser el goberna- 
dor Sarratea de su confianza, porque> fuera de otras 
causas, acababa de entregar armamento y vestuarios 
al ejército federal, siendo su administración proviso- 
ria y sin autoridad para negocio de tanta importancia. 
En consecuencia, pedía su cese en eí momento, nom- 
brándose sujeto de toda confianza pública;, que lleva- 
se la administración con el pulso que las circunstan- 
cias requerían. 

Justificado el hecho de haber el gobernador Sarra- 
tea mandado entregar armamento y municiones al 
ejército federal, el Cabildo y todos los ciudadanos pre- 
sentes resolvieron unánimemente la separación de Sar- 
ratea y proceder, acto continuo, á elegir en su lugar 
otro gobernador y capitán general, no por la Junta de 
Representantes, que se hallaba incompleta, sino por 
votos individuales de todos los ciudadanos. Efectua- 
do estOj á las cuatro de la tarde, se dio por terminada 
la votación, resultando electo por gran mayoría de vo- 



DE 6TJEK08 AIR'BS 19 

/ tos el general J. R. Balcarce, gobernador y capitán ge- 
neral de la provincia. ' 

La única disposición que le fuera dado dictar á Sarra- 
tea, durante este corto tiempo de sa administración, 
fué la orgahizacion del ministerio provincial, adaptada 
á la nueva forma de gobierno, introduciendo n una eco- 
nomía compatible con las rentas de la provincia. ' 

El despacho de los departamentos de gobierno y ha- 
cienda quedó^ desde el 1° de marzo, á cargo de un solo 
secretario con 4 oficiales, para el de gobierno y con 3, 
para el de hacienda, declarando cesantes todos los de- 
más oficiales que servían en dichos departamentos. 

fg^tO— GS::«KRAfii JÜA^ RíÍlIMO.^ UAfiiCABCli:, Electo, 
en Cabildo abierto'^el 6 de marzo, hasta el 11 del 
mismo mes, que fué derrocado á su vez y repuesto 
Sarratea. 

A los pocos minutos de tomar posesión del cargo, 
anunció á los gobernadores de Santa Fe y Entre-Rios, 
López y Ramirez, hallarse completamente autorizado, 
para hacer cumplir y guardar el tenor literal del trata- 
do de paz firmado por los 3 gobernado^'es de Buenos 
Aires, Santa-Fe y Entre-Rios. 

Ramirez calificó el movimiento de tumultuario y par- 
to de la facción de los tiranos, é impartió órdenes á 
gefes de la dependencia del gobierno, para que se 
reuniesen ásu ejército, con el fin de spfocár el acto 
que el pueblo de Buenos-Aires acababa de practi- 
car, con la mayor dignidad. 

En consecuencia, el gobernador Balcarce ofició á 
Ramirez intimándole suspendiese todo procedimiento 
hostil y haciéndole responsable, ante la patria, en caso 
contrario, de cuantos desastres siguiesen. 

El ejército federal, desatendiendo la intimación, avan^ 
zó. sóbrela ciudad y se situó frepte ala Chacarita de 
los Colegiales, donde se le reunieron muchas partidas 



20 PROVINCIA 

délos fugados de la capital, haciendo sus correrías, 
por medio de piquetes destacados de aquél, hasta el 
interior de las calles principales. 

En vista de esto, el gobernador Balcarce determinó 
salir al frente del cuerpo de Aguerridos^ á cumplir su 
palabra empeñada, é invitó al pueblo á reunírsele el 
dia 10, en la plaza de la Victoria, donde iba á formar 
las tropas, para partir. Durante su ausencia, dejó 
encargado, para la defensa interior, al general Ma- 
tías Irigoyen y, para el gobierno político, al teniente 
coronel Miguel Irigoyen, como delegado, erijiendo al 
mismo tiempo un tribunal de vigilancia, para toda clase 
de personas, sin escepcion de fueros, compuesto délos 
señores coronel Juan Ramón Rojas, doctor Vicente 
López, don Manuel Bonifacio Gallardo y, asesor sin 
voto, el doctor Miguel Villegas. 

Esta disposición, dictada por Balcarce, no llegó á 
ponerse en ejecución^ pues, á pesar de todas las me- 
didas que adoptara, las tropas del ejército federal^ lle- 
vando divisa con el lema de / Vioa la patria y lafede-- 
ración! y las del general Soler que se habían 
incorporado á las de López y Ramírez, entraron en la 
plaza de la Victoria el dia 11. El general Alvear, que 
también se hallaba allí, estuvo á riesgo de perder la vi- 
da, á no haberse interpuesto algunos amigos del orden 
que consiguieron salvarle, no sin dificultad y aun con 
peligro. 

Ese fué un momento de confusión v desorden. Los 
partidarios de Balcarce y de Pueyrredon corrían mu- 
cho riesgo, pues los contrarios gritaban en la plaza: 
ahora va á correr sangre^ ahora la van á pagar todos 
los picaros partidarios de Pueyrredon, todos ^ todos ^ 
si, todos. Felizmente no pasó de amenazas, al menos 
en el recinto de la plaza; no así en otros puntos de la 
ciudad, no distante de alHy dof*de hubo algunas vícti- 



DB BUENOS AIBBS 21 

mas sacrificadas al furor de la malhadada y cara/e- 
aeración . 

Las tiendas y casas de trato y las de familia perma- 
necieron cerradas, desde la mañana del 11, y á pe- 
sar de haberse dictado órdenes rigurosas, para que, 
á la señal de 3 cañonazos de la Fortaleza, se presen- 
tasen, en la plaza dS la Victoria y calles circunvecinas, 
todos los ciudadanos capaces de tomar'armas, á caba- 
llo ó ápié, ninguno se presentó, sino cuando entró el 
ejército JederaL 

gobernador político, delegado de Balcarce, nombrado 
para el caso que éste hubiese salido á campaña contra 
el ejército federal, pero, como éste no diese lugar á la 
proyectada salida del gobernador Balcarce, por haber 
aquél estendido sus |)artidas en todas direcciones^ el 
nombramiento de Irigoyen, hecho el 9de marzo, que- 
dó sin efecto. Y en vez de obrar en la ofensiva, Bal- 
carce no tuvo tiempo de hacerlo ni en la defensiva. 



• 

■^ 

I 



48t«— B. MAMlJEIi BE SABBATEA, repuesto á las 

tres y media de la mañana del 11 al 18 de marzo, hasta 
el 2drtmayo, que la Junta de ReprBsentantes acordó 
su cese, — tanto á virtud de sus repetidas renuncias, 
fundadas en el quebrantamiento de su salud, cuanto por 
otras consideraciones de conveniencia pública, — y 
el nombramiento de gobernador interino en la perso- 
na de don Ildefonso Ramos Mejía, como Presidente de 
la Junta de Representantes. 

He aquí una relación de los sucesos ocurridos desde 
el 6 hasta el 18 de marzo. 

Estando reunidos los miembros del Cabildo en su 
sala capitular (6 de marzo), se recibió una representa- 
ción en 3 distintos pliegos, fechados en la plaza de la 
Victoria á 6 de marzo y suscritos por 165 individuos, 
manifestando que el señor Sarratea no era de su con- 



22 PROVINCIA 

fianza, y además acababa de entregar armamento y 
vestuario al ejército federal y pidiendo su cese inme- 
diatamente. 

El pueblo se agrupó, en seguida, en la sala capitular; 
dióse lectura de la representación, y después de algu- 
nas lijeras discusiones, el general Soler, que allí se ha- 
llaba, con el gefede Estado Mavor, Quintana, pidiendo 
la palabra, exhibió 2 órdenes libradas por Sarratea, con 
fecha 4 de febrero, una, dirigida al comandante de la 
sala de armas, para entregará don Francisco Martínez 
800 fusiles de buena calidad y servicio y 800 sables de 
las mismas condiciones, y la otra, para el comandante 
del Parque, para entregar también, al referido Martí- 
nez, 25 quintales de pólvora de fusil y 85 quintales de 
plomo en balas, con calidad de dar Martínez en opor- 
tunidad directamente cuenta de su inversión; esponien- 
do que, aunque, por su parte, había contradicho y re- 
sistido el cumplimionto de estas órdenes, no lo había 
podidp lograr y se habían, verificado las entregas, loque 
hacía presente al Ayuntamiento y al pueblo, allí reuni- 
dos, para evitar toda responsabilidad en esta materict, 
que la consideraba de suma gravedad. 

Justificado así el hecho y por hallarse incompleta la 
Junta, se resolvió unánimemente la separación de Sar- 
ratea, yseelijió por votos individuales de todos los 
ciudadanos, que debían prestarlos por su propia voz, 
ante el Ayuntamiento, al general Juan Ramón Balear- 
ce, quien se recibió el mismo dia 6, publicándose por 
bando y circulándose. 

En este estado, el Ayuntamiento, no dejando prever 
el término fatal que llegaría á tener el movimiento po- 
pular del5y 6 de marzo, consideró conveniente mante- 
nerse reunidos en la sala capitular, con el fin de reme- 
diar algunos males consiguientes á tal situación. Con 
este motivo, se observó que, como á las diez de la no- 
che, se rompió un fuego no interrumpido de fusilería 



DK J^^KirOa AIRES $SB 

. en la Fortaleza y plaza déla Victoria. Serenado, al- 
gún tanto el movimiento y tomádose conocimiento.de 
la ocurrencia, resultó que . la tropa de Agu^rridoSj 
Casadores, Argentinos y de otvos cuerpos, que guar- 
necían la Fortaleza, se habían sublevadp, marchando 
para afuera de la ciudad. El Cabildo deterniinó enton- 
ces hacer compai'ecer al mayor de plaza, quiejí instru- 
yó haber quedado la Fortaleza pon parte de la guardia 
ordinaria cívica, el primer tercio .y ixlgutios Argentí- 
nosy htibiéndose evadido el general Juan Ramón Bal- 
caree, con los de su comitiva por el fo$o del^ur. Su- 
cesivamente, se tuvo avisos de haber partido el 
cuerpo de Aguerridos, que se hallaban en su cuartel^ 
los dragones de la piaza^ que lo estaban en el suyo, 
abandonando la custodia de los presos, que en él había, 
y haber hecho lo mismo los del piquete, 

El Cabildo entóncee acordó haber llegado el caso de 
tomar por sí las providencias conducentes á conservar 
algún orden y precaver la perpetración de espesos, 
consiguientes á la falta de autoridad superior. En 
consecuencia, hizo compareqer al coronel, comandante 
del primer tercio cívico de infantería, don Luciano 
Montes de Oca, por conducto del sargento mayor don 
Estovan Bonorino, é impuesto, por dicho coronel, que 
se hallaban bajo ?u mando como^ 200 hombres de su 
cuerpo, se le impartieron órdenes^ para que pusiese 
la tropa necesaria á disposición del Ayuntaipiento, con 
el fin de cubrir los puntos abandonados masí precisos, 
encargándole estrechamente evitara todo rompimiento 
de fuego, disimulando cualquiera salida de tropa que 
se notara, para impedir choques que causasen , desas- 
tres. . > ^ 

. Dispuso también pasase á la Fortaleza el rejidor don 
Ramón Villanueva, acompañado del mayor de pla,za y , 
el ayudante de ella, Monterola, con el fin de arreglar 
Ja guardia de la Fortaleza y jecojer las llavcts ..de las 



24 PBOTWCIA 

habitaciones, que se encontraron abiertas, determinán- 
dose el que, sobre todo, se diese parte al gobernador 
Sarratea, haciéndole presente^ al mismo tiempo, que 
el Ayuntamiento no tenia en aquellos momentos mas 
tropas para la conservación del orden público que el 
corto número de infantería cívica ya espresado; y que, 
sin embargo, tomaba todas las medidas posibles, para 
no abandonar la suerte del pueblo á sus propias ma- 
nos, mientras que Sarratea, como gobernador de la 
provincia, informado de tan inesperada ocurrencia, 
viniera rápidamente á tomar el mando, á lo que, por su 
parte, lo interesaba el Ayuntamiento anticipara, si le 
pareciera conveniente, alguna tropa para cubrir las 
primeras atenciones de la guarnición, etc., hasta que 
el referido gobernador se presentara en esta ciudad á 
ejercer su mando y prestar los servicios que el público 
y su empleo le demandaban; c^iyo parte se le dirigía á 
las tres y media de la mañana del dia 12. 

Al amanecer de este dia, se recibió un oficio del gene- 
ral Francisco Ramírez, que avisaba al Ayuntamiento 
haberse presentado varios cuerpos de tropas, sustrai- 
dos á la obediencia del general Balcarce, y que se ha- 
llaba á las orillas de la ciudad, esperando solamente, 
para entrar, que el Ayuntamiento le instruyese lo con- 
veniente del estado del pueblo y de sus determinacio- 
nes en el caso. Y teniendo en consideración que por 
el parte dirijido, horas antes, al gobernador Sarratea, 
ya quedaría informado dicho general Ramírez de todo, 
el Cabildo ordenó se archivara el oficio, y de palabra 
se contestase al conductor don Lucio Mansilla, con lo 
cual y con la entrada de las tropas en la plaza, conclu- 
yó el acuerdo del Cabildo, 

El 14, el general Ramírez dirijió al gobernador de la 
provincia un oficio, que fué comunicado orijinal al Ca- 
bildo, en que aquél pedía los ausilios de armas, ves- 
tuarios y municiones convenidos en el célebre tratado 



I 

DB BÜEÜOS AIRBS 2& 

I 

del Pilar y que se duplicase su número por el nuevo 
servicio del ejército federal^ á saber: 500 fusiles, 500 
sables, 25 quintales de pólvora etc., y que se repetiría 
según las necesidades de aquel ejército, por el interés 
de esta ciudad y de las dennás provincias de la Federa- 
don. Pedía además un vestuario y una corta gratifi- 
cación para la tropa, al arbitrio del gobernador. 

Sobre este asunto de tanta gravedad y tan humillan- 
te para la provincia de Buenos Aires, se convocó á la 
Junta de Representantes y al gobernador, juntamente 
con el Cabildo, y así reunidos, acordaron que, para 
que evacuase la provincia cuanto antes, se diese á Ra- 
mirez inmediatamente los vestuarios y ausiliós de di- 
nero que pedia, dejando á la prudencia del gobernador 
el determinarla cantidad, en vista del notorio decaden- 
te estado del erario público; y en cuanto á las armas y 
municiones, que se leeirtragasen en Santa-Fe ó Para- 
ná, después de haber evacuado dicho ejército el terri- 
torio de la provincia remitiéndolo por este gobierno á 
flote ó por tierra. 

Como el cuartel general de Ramírez era un asilo pa- 
ra los desertores, desde soldado hasta general inclusi- 
ve, se resolvió pedirá Ramírez no continuase abrigán- 
dolos, en obsequio de la armonía que debía existir 
entre los federales . 

El 18 de marzo, el gobernador Sarratea dirigió cir- 
culares á los Cabildos de las provincias, trascritas á 
los gobernadores intendentes de las mismas yásus 
tenientes, parala reorganización de las autoridades 
nacionales, que quedaron disueltus, desde el 11 de fe- 
brero, en que el Cabildo asumió el mando de la provin- 
cia de Buenos Aires. 

Sarratea revocó (20 de marzo) la donación de tierras, 
en el Rincón* del Toro, hecha al general Eustoquio 
Diaz Velez, con perjuicio de un considerable número 
de familias que, de tiempo anterior, se hallaban pobla- 



26 .PROViMCIA ' 

. das en el expresado Rincón: — dictó (22 de marzo) los 
trámites requeridos para la concesión de pasaportes; — 
espidió (l°.de abril) un bando sobre policía municipal, 
con arreglo á las difíciles y peligrosas circunstancias 
<}e la época : — suspendió (18 de abril) e\ cobro de diez- 
mos en los campos de Marihuencul, hasta la resolución 
de la Legislatura de la provincial:— suprimió (20 de 
abril) las comandancias militares de la Ensenada, San 
Fernando, San P/üdro, Baradero, San Nicolás de los 
Arroyos, Pilar, Arrecifes y Canadá de la Cruz, que 
quedaron ,á cargo de sus inmediatos jueces territo- 
riales. • 

Et 1^ de mayo se reunió la Junta de Representantes, 
para acordar los graves negocios indicados en los tra— 
tados de paz, celebrados por la administración Sarra- 
tea, con los gobernadores de Santa Fe y Entre--Rios, 
El primer paso dado por dicha corporación fué admitir 
el cese en la administración del gobernador Sarratea, 
confiriendo el mando de la provincia interinamente, el 
2 de mayo, en la persona de don I. Ramos Mejía. 

Don Manuel de Sarratea falleció en, Liraoges, Fran- 
cia, el 21 de setiembre de 1849, siendo ministro argen- 
tino cerca de aquella corte. 

Sarratea cursó sus estudios con mucho provecho 
en el colegio de Vergara, en España. Después de 
una larga residencia, en Madrid, regresó á so pa- 
tria, Buenos Aires, á cuya emancipación política 
contiibuyó poderosamente. Fué nombrado suce— 
, siva^iente miembro del P. E. en 1811; comandante 
. con el título degenera!, en representación del gobier— 
.. no, del ejército sitiador de Montevideo, ocupada por 
los españoles; comisionado del. gobierno en 181,4; go- 
bernador de Buenos Aires en 1820, ministro plenipo- 
. tenciario pn Inglaterra en 1825, enviado estraordina- 
. rio en Rio Janeiro en 1838; enviado estraordinario y 
. ministro plenipotenciario del gobierno de Buenos Ai- 



DE BUBK08 AIBBS 27 

res cerca del de Francia, desde 1841, hasta su falleci- 
miento en Limoges, á su regreso de un viage á los Pi- 
rineos. 

Sus restos fueron conducidos á París por su secre- 
tario y amigo, actualmen^ ministro plenipotenciario 
en aquella corte, don Mariano Balcarce, y depositados 
en la bóveda de la Iglesia de St. Philippe — du-f^Roule, 
hasta el 12 de julio de 1850 que llegaron al puerto de 
Buenos Aires, donde se de.sembarcaron el 16 enunbo- 
te de guerra nacional, acompañados del coronel José 
María Pinedo, y del teniente (hoy coronel) AWaró Al- 
zogaray. En tierra, fueron recibidos por el doctor Mi- 
guel García, presidente de la Junta de Representantes 
y de los edecanes, de todo uniforme, general Felipe* 
Heredia, coroneles Antonio Toli y Ramón Rodríguez, 
mayor Victoriano Aguilar y capitán del puerto Pedro 
Xiraeno y los parientes del finado. El ataúd que los 
conducía fué colocado en un coche fúnebre y couduci- - 
do á la Recoleta, seguido de dos carruages. 

fl8«0— 9. ILBKFO^VI^O RAiiOiS MEjf.^, Pi^esidente de 
la Junta de Representantes, en ejercicio del P. E., por 
deposición de Sarratea, desde el 2 de mayo hasta el 7 
de juniOj que fué nombrado gobernador y capitán ge- 
neral en propiedad, por ocho meses,. 

Para obviar embarazos á la penosa administración 
del gobernador, la Junta nombró un consejo cerca de 
su persona, con voto consultivo, en los casos que qui- 
siera oir su dictamen, cuando lo creyese conve- 
nientes, y resolutivo en los que mas adelante .se indi- 
can. Componíase el espresado Consejo de los señores 
doctores Juan José Passo, Tomas Manuel' Anchorena 
y Mariano Andrade, con dos suplente?, para los casos 
de enfermedad, ausencia íi otro impedimento. legal, que 
lo eran el brigadier Miguel Azcuénagay don Manuel 
Hermenegildo Aguirre Lojarrota. 
El gobernador Ramos Mejía no había de entromefer- 



28 PROVINCIA 

se en ejercer jurisdicción alguna civil ó criminal de / 
oficio, ni á petición de parte, ni alterar el sistenia de 
administración dejusticia, según las leyes; pero si po- 
día capturaré mantener detenido, con la seguridad com- 
petente, en cualquier punto déla provincia, á toda per- 
sona que de otro modo la considerase sospechosa al 
orden y tranquilidad del país. 

No podía imponer* pechos, ni contribuciones ni au- 
mentos de derechos de ninguaa clase, directa ni indi- 
rectamente; pero sí empréstitos que nunca pasasen de 
200,000 pesos. 

aNo podía crear mas papel que el que se le había 
asignado, ni nuevos empleos, ni proveer grados de co- 
ronel mayor, brigadier, ni menos prebendas eclesiásti- 
cas, ni aumentar sueldos; pero sí podía reformar los 
empleos^ 

No podía celebrar tratados de paz, ni de alianza, ni 
" entablar negociaciones al intento con ningún gobierno, 
ni declarar la guerra, etc., etc. 

Con todas esas restricciones y otras que omitimos, 
el gobernador Ramos Mojla inició sus tareas adminis- 
trativas consultando á la Junta de Representantes, si 
se podría permitir á los individuos del estinguido Con- 
greso continuar su arresto (que, para complacer á Ló- 
pez y Ramírez, había sido ordenado por Sarratea) en 
sus casas, ó en la ciudad, hasta la conclusión de la 
causa. LaJunla resolvió fuesen puestos en libertad, 
fiin el menor gravamen, los de las provincias libres, y 
guardasen arraigo dentro de la provincia, los de Bue- 
nos-Aires. 

Ordenó (5 de mayo) la presentación de los créditos 
reconocidos contra el Estado: — promulgó (13 de mayo) 
la ley suspendiendo el pago de algunos créditos contra 
el Estado. 

Fué nombrado (18 de mayo) por la Junta de Repre- 
sentantes el doctor Matías Patrón» diputado á San Lo- 



DE BVfiKOS AlBES 39 

renzo, en representación de Buenos Aires, en cumpli- 
miento del pacto celebrado con las provincias de Santa- 
Te y Entre-Rios, el 23 de febrero en la Capilla del Pilar. 
Mandó tomar razón en la contaduría de los créditos 
contra la provincia (23 de mayo). 

^e suprimió (27 de mayo)^el derecho de alcabala en 
laventay reventa de esclavos. 

Arbitráronse (27 de mayo) recursos para el pago de 
deudas, contraídas á nombre de todas las provincias, 
en las anteriores administraciones. 

El gpbernador Ramos Mejía no llegó á terminar el 
período, por que hab'^a sido nombrado, pues el 20 de 
junio presentó su dimisión, la que fué aceptada por la 
Junta de Representantes, debiendo depositare! bastón 
en el Cabildo. 

Los gefes y oficiales de milicias de campaña desde el 
campamento del ejército liberal al frente del Lujan^ 
á 16 de junio, habían dirigido, al Cabildo de aquella Vi- 
lla, una representación, en que declaraban que la vo- 
luntad general de la campana era que se repusiese al 
general Soler en el mando de capitán general de las ar- 
mas, de qué había sido despojado por el gobierno, y se 
tuviese y reconociese á dicho Soler por gobernador de 
la provincia. Agregaban que na reconocerían por gefes 
de los departamentos de campaña, sino á los que el brij 
gadier Soler nombrase; que no obedecerían mas órde- 
nes que las de éste, jurando y protestando salvar el país 
de los riesgos que les amenazaba la fuerza armada que 
en los bandos del gobierno se les anunciaba, mantener 
la alianza con las provincias vecinas, todo con el sacri- 
ficio de sus vidas, si fuera necesario, y siempre á la ca- 
beza de ellos á su gobernador y capitán general Soler. 

En vista de esta representación, el Cabildo de Lujan 
mandó reconocer ^1 brigadier Soler por gobernador y 
capitán general de la provincia y lo comunicó á éste, 
para su conocimiento y efectos consiguientes. Soler 



30 PROVINCIA 

contestó que, hallándose existente en su$ funciones la 
Junta de Representantes, deseaba obtener la resolución 
de ésta sobre el reconocimiento de gobernador, decre- 
tado en su persona. 

Entonces Soler rennitió copia de la referida repre- 
sentación al Cabildo de Buenos Aires, mandando al 
mismo tiempo una diputación cerca de la Junta de Re- 
presentantes, compuesta del auditor de su ejército, 
doctor Bernardo Pereda Saravia y del regidor de la 
Villa de Lujan, don Santos Quevedo. 

El general Soler creyó conveniente dirigir el oficio, 
á que se acaba de hacer referencia, al Cabildo de B\ie- 
nos Aires, áfin de que éste coadyuvase ala transacción 
del asunto que motivaba el envío de la comisión. El 
Cabildo le contestó haber acordado con la Junta de 
Representantes franquearle la entrada en la ciudad, 
pre\ia separación del gobernador Ramos Mejfa y diso- 
lución de la referida Junta, con el fin de evitar los ma- 
les y desórdenes que amenazaban al pueblo. 

En efecto, el mismo dia 20, el Cabildo Brigadier, 
etc. aceptó, como se habia acordado, la renuncia de 
Ramos Mejía^ quedando, acto continuo, disuelta la Jun- 
ta de Representantes, lo que el referido Cabildo mandó 
publicar por bando.* 

t890— F.L CABILDO RRIC^AmER S>r. t.Ol4 TS:il€IOS 

Cívicos, gobernador y capitán general interino de la 
provincia, presidido por don Juan Norberto Dolz, al- 
calde de prim,er voto, desde el. 20 de junio que el ex-go- 
bernador Ramos Mejía depositó el bastón en manos 
de aquél, hasta el 23 del mismo mes, qué el general 
Soler^ nombrado, por el Cabildo de Lujan, gobernador 
de la provincia^ y aceptado por la Junta de Represen- 
tantes, entró en la ciudad y tomó posesión del cargo, 
prestando juramento, ante el Cabildo. 



DE BUBK09 AIRES 31 

liAO ISOLER, puesto en posesión del mando guberha- 

- tivo de la provincia el 23 de junio, prestando juramen- 
to ante el Cabildo, por haber cfwedado disuelta^ desde el 
20, la Junta de Representantes. 

AI. dia siguiente de su recibimieato el goberna- 
dor Soler nombró al coronel Dorrego, comandante 
militar interino de la ciudad y regresó con todos los 
empleados de la administración ó Luj,an, adonde trasla- 
dó el asiento de gobierno; )>revin¡endo al referido Dor- 

- regó le dirigiese diariamente un posta, -por cuyo con- 
ducto se le habían de remitirlas solicítUides particulares 
que exigiesen feu resolución, devolviéndolas despacíia- 
das. 

Invadida la provincia por las tropas de. Santa-Fe, al 
mando de su gobernador López, en unión con las de 
los generales AJvear y Carrera, so preiesto d.e la resti- 
tución del partido de Pueyrredon al gobiern.o, lo que 

- era incierto, el coronel Borrego, en ejercicio de las 
facultades de que había sido investido por el goberna- 
dor de la provincia, dictó medidas de defensa, ordenan- 
do la asistencia de todos los ciudadanos de la ciudad á 
ejercicios* doctrinales durante dos horas diarias^ de- 
biendo conservarse cerradas todas las casas de la ca- 
pital y suburbios, cuya apertura se había de anunciar 
por un tiro de caüon déla Fortaleza, actual casa de go- 
bierno nacional. 

Derrotado el general Soler en la Cañada de la Cruz, 
marchó el'29 de junio en retirada, con lo^ restos de ca- 
ballería que se pudo reunir y con la infantería, artille- 
ría y parque, al Puente de Márquez, como punto mas 
• cercano á los áusilios que podría proporcionarle \á 
ciudad. 

Desde el Puente de Márquez, el gobernador Soler 
presentó su dimisión del mando, la cual fué admitida 
el 30 de junio, reasumiendo el Óabiido el mando pólíti- 



32 PROVISfCiA 

co y nombrando comandante militar al general Marcos 
Balcarce. 

La única disposición de la administración del gene- 
ral Soler fué una (24 de junio,) sobre confinación de los 
diputados del disuelto congreso, debiendo presentarse 
éstos en el cuartel general de Lujan, en el término de 
48 horas, con apercibimiento que, de no hacerlo, se 
procedería contra sus personas y bienes, aplicándose- 
les las penas correspondientes á su inobediencia. Al 
mismo tiempo y con la propia fecha, mandó suspender 
el pago de los diezmos de la campaña, correspondien- 
tes al año de 1819; y proceder al castigo de los que 
perturbaban el orden, procurando por todos los medios 
hacer odiosa la administración de su gobierno y sem- 
brando la discordia, 

El brigadier general Soler nació el 7 de mayo de 1783 
en Buenos Aires^ en donde falleció el 23 de setiembre 
de 1849. Fué gobernador intendente de la provincia 
de Montevideo, en 1814; general en gefe de las fuerzas 
de Buenos Aires, en 1814; mayor general del ejército 
de los Andes, en 1816, 1817 y 1818; gobernador y capi- 
tán general de la provincia de Buenos Aires en 1820; 
comisionado especial cerca de los generales de las 

^fuerzas portuguesas y brasileras en 1823; inspector y 
comandante general de armas en 1824, gefe de estado 
mayor del ejército republicano que combatió con el 
imperio del Brasil en 1825, 1826 y 1827 y ministro ple- 

. nipotenciario cerca del gobierno de Bolivia en, 1828. 
Esta misión no tuvo efecto, á consecuencia de la revo- 
lución de 1° de diciembre. 

t9»o— CORO.iíEli MAMUEL DORREGO, comandante mi« 
litar interino de la ciudad, nombrado el 24 de junio por 
el gobernador Soler que estableció su despacho en Lu- 
jan, en donde estaba acampKdo el ejército. 

En ejercicio de las facultades con que se hallaba iu- 



DE BÜBMOS A1BB8 33 

vestido por el gobernador de la provincia, y en vista de 
los difíciles circunstancias de la ciudad, á consecuen* 
cia de una invasión do tropas de Santa Fe, en unión 
con las de los generales Al vear, Carreras y Ramírez^ 
el coronel Dorrego dictó medidas de defensa, el 26 de 
junio, ordenando la asistencia de todos los ciudadanos 
á ejercicios doctrinales durante dos horas diarias, de- 
biendo mantenerse cerradas todas las casas de abasto 
de la ciudad y suburbios, cuya apertura había de anun- 
ciarse por un tiro deoañon de la Fortaleza. 

El coronel Dorrego, á mas del cargo de la coman- 
dancia de las armas, revestía facultades para despa- 
char asuntos urgentes'que no fueran de la mayor gra- 
vedad ó de alto gobierno. Estos, así como los de 
hacienda, quedaban reservados al gobernador Soler, 
para cuya espedicion se estableció, como queda referi- 
do, un posta diario hasta el cuartel general* 

m9»o— EL CABILDO Brigadier de los Tercios Cívicos, 
por renuncia del general Soler, reasumió la autoridad 
gubernativa, nombrando al general Marcos Balcarce 
comandante militar, el 30 de junio, para no dejar el 
pueblo acéfalo y precaver los desórdenes y tristes re- 
sultados que sufriría en aquellas criticas circunstan- 
cias. 

El Cabildo en vano invitaba al pueblo, hasta por 
tercera y cuarta vez, á tomar las armas para su defen^ 
sa contra los invasores de Santa Fe, pues pocos ciuda- 
danos acudían á su llamado. 

4990— «KNEBAii mAbcoíí balcabce, comandante 
militar, nombrado el 30 de junio por el Cabildo, á con- 
secuencia de la renuncia del general Soler, hasta el 4 
de julio que fué nombrado el coronel Dorrego gober- 
nador y comandante general de armas. 



34 . PROVINCIA 



ti^»o^&KifCRiix cÁBiiOS üE alvkAr^ eleoto, el 

• 1*^ de julio, gobernador y capitán geoeral de la provin- 
cia, por los repicasen tan tes de la campaña, reunidos 

' en la Villa de Lujan^ poMos partidos flel Pergami- 
no, San Nieolásj Arrecifes, Baradero, Areco (San 
Antonio y Fortin), Ekaltajcion de la Cruz, Lujaíi y Sal- 
to, á virtud de convocatoria hecha pop el general del 
ejército federal áoü E.* López, bajo cuya protefccion se 
hallaban aquellos pueblos. £1 gobierno de Alvear 
además de haber sido efímero, no fué reconocido por 
la capital. 

El general Alvear, por su parte, desconoció la auto- 
ridad y derecho del Cabildo de Buenos Aires, para de- 
saprobar su nombramiento de gobernador por los re- ^ 
presen tan tes de la campaña, cuyo proteol9r.se declara- 
ba ser. . . 

El general Alvear falieoíó en Nueva York, siendo 
ministro argentino enjos Estados Unidos, el 2 de no- 

• viembre de 1852, á la edad de 50 años,- < . 

... 

ts^e-coRO.VKL MA!\iJEL BORB^eo, nombrado por 

• la Junta deRepresentaiUes, el 4 de julio, gobernador 
y comandante general interino de armas. 

A los dos días de estaren posesión del mando de la 
provincia (6 de julio) dirigió al gobernador de Santa 
: Fe, doh Estanislao López Foiiseca, una protesta con- 
- ¡traías desórdenes que sus oiríuasas trapas federales 
bometlan^ como lo habían hecho, matando y saqueando 
por los pueblos de Moron> San Isidro, San Fernando, 
y Conchas, y responsabilizándolo (á López) de las ulte- 
•iirioridades.. - •/. . / .• . | 

EntrB las medidas dictadas por el gobernador Dor- 
. regó, para repeler la agresión del enemigo,; nonabró al 
- ' brigadier Martin Rodriguez,«general de las fuerzas' de 
la campana; y^ en vista de la indiferencia de los ciuda- 
danos en tomar las armas, ordenó^que todo ciudadano 



DB BÜB^OS AIRES S5 

se había de presentar eíi la Fortaleza, en el término 
de 24 horas, al teniente coronel don Miguel Marín, 
bajo peaa de multas pecuniarias ó arbitrarias^ según 
los casos. 

Dirijió un oficio circular á los Cabildos y gobiernos 
de las provincias del interior, instruyéndolas íq jos 
acontecimientos ocurridos con el gobernador Lopes; de 
Santa Fe, arralado y dirigido por sus af^ociados los 
generales Alveiar y Carrera, é invitándolos ;á promover 
la pronta y libre elección de representantes, para el con- 
greso general. Entre tanto^ el país se hallaba sinvun 
centro de upiop; presentaba el cuadro ínas melancóli- 
co, é inutilizaba las sanas intenciones de los .verdade- 
ros amantes de la libertad y el orden. 

Animado de los mismos sentimientos generosos que 
movieron al Cabildo á levantar la proscripción de los 
oficiales que siguieron al general Alvear, que y^ antes 
lo había representado el ex-gobernador Ramos Mejía, 
Dorregp mandó sobreseer en aquella causa, quedando 
en libertad todos los espresadqs oficiales, y ordenando 
se presentasen ó incorporarse en las filas delo^ defen- 
sores de la ciudad. 

Habiendo salido á campaña el gobernador Dorre^o, 
el 18 de julio, la Junta electoral dispuso que, en su au- 
sencia, le sustituyera el general Marcos Balcarce. 

Entre tanto, el gobernador Borrego, una vez ei) cam- 
paña obtuvo sobre el enemigo invasor, el 2 de setiem- 
bre, un triunfo en el Arroyo de Pavón. La noticia de 
este triunfo fué comunicada de oficio, desde Areco, por* 
el entonces coronel don Blas José Pico. 

Este hecho de armas de la destrucción del ejército 
federal^ en la provincia de Buertos Aires, coincidió 
con la derrota de Carrera eh JocoH; y de Corro á in- 
mediaciones de Mendoza. 

m«9a— ciei«KRii<ii mAbcoí» BAiijCABCE, nombrado 
sustituto por la Junta electoral, en ausencia de Dorrego^ 



36 PROVINCIA 

que salió á campaña, el 18 de julio, contra el ejército 
iovasor de López, Alvear y Carreras. 

El gobernador sustituto, Balcarce, dictó medidas de 
rigor que las críticas circunstancias autorizaban para 
la defensa de la patria aflijida; entre otras, la de orde- 
nar á los inválidos presentarse en el cuartel de marina, 
detras de San Francisco, para tomar las armas en el 
servicio de la guarnición, á los que fuesen hábiles para 
ello, so pena de suspendérseles su sueldo. 

Durante el corto período de la administración de 
Balcarce, no solo cooperó eficazmente á la defensa de 
la provincia, sino que preparó el camino para el nuevo 
orden regular de cosas. 

Las elecciones para representantes por la ciudad de 
Buenos Aires, tuvieron lugar el 31 de agosto, y su ins- 
talación el 8 de setiembre, en número legalmente sufi- 
ciente de las dos terceras partes de representantes de 
la ciudad y campaña. En su consecuencia, se pasó al 
gobernador interino en campaña, Dorrego, el aviso 
correspondiente, para que, en su virtud, prestase el 
juramento de la ley, según la fórmula que se le aconn- 
pañó, ante el juez territorial, tomándolo al ejército de 
su cargo en la forma acostumbrada. 

El gobernador sustituto Balcarce fué invitado para 
prestar igualmente juramento, el dia 18 apersonándose 
en la sala de sesiones, en unión con las corporaciones 
civiles y eclesiásticas; debiendo prestarlo, como lo hi- 
cieron^ ante dicho gobernador, en la fortaleza^ los ge- 
fes militares y políticos de la provincia. 

La misma Junta procedió en seguida, (26 de setiem- 
bre) á la elección de gobernador interino, la que recayó 
en la persona del general Martin Rodríguez; y para 
que su autoridad fuese acatada y sus mandatos obede- 
cidos, ella decretó severos castigos contra los pertur- 
badores del orden, promotores de la insurrección, etc. 



. DE BUENOS AIBKS 37 

i 

tS»o— BBIGADIBB MABTiiv BOBBIG VEZ, el écto go- 
bernador interino por la Junta de Representantes, y 
puesto en posesión del cargo el 28 de setiembre, hasta 
la noche del 1° al 2 de octubre, que fué derrocado por 
una revolución, que le obligó á abandonar la ciudad, 
saliendo á la campaña en busca de apoyo, para soste- 
ner la autoridad, á que cooperó el comandante del 5® 
Tejimiento de campaña, coronel don Juan Manuel de 
Rosas. 

t890— Kl4 CABliiBO BBIGABIEB, ete. reasumió el go* 
bierno de la provincia, el 2 de octubre, revocando el 
nombramiento del general M. Rodriguez, á petición del 
, pueblo y con reconocimiento del mismo Cabildo, con- 
siderándosele prófugo y titulándosele ex-gobernador. 

En la noche del 1° al 2 de octubre, se sublevó una 
parte del pueblo acaudillado por el capitán Genaro 
González Salomón y el tambor mayor licenciado Feli- 
pe Gutiérrez, ausiliados con 'la fuerza cívica de la 
guarnición, y permaneció toda esa noche y hasta la 
mañana del 2, reunida en la plaza de la Victoria, recla- 
mando contra la elección de Rodriguez, por pertene- 
cer ' éste ' notoriamente á la facción del Congreso y Di- 
rectorio, y pidiendo en su consecuencia que el Cabildo 
reasumiese el. mando provisoriamente, hasta el nom- 
bramiento de un nuevo gobernador. 

Encontrando justo el reclamo, el Cabildo reasumió 
el gobierno de la provincia y convocó á todos los veci- 
nos de la ciudad á cabildo abierto, en la iglesia de San 
Ignacio, para las nueve de la mañana del 3. 

Con el fin de mantener el orden público y la ciudad 
en estado de defensa, contra cualquier ataque, el Ca- 
bildo nombró, para comandante de armas y del cuerpo 
de cazadores, al general Hilarión de la Quintana, para 
gefedela brigada cívica, al coronel Manuel Pagóla y 
otros comandantes^ todo á petición del mismo pueblo 
reunido en la plaza de la Victoria. 



38' FROYINGIA 

Ordenó igualmente el Cabildo que los recinos ilumí^ 
liasen la ciudad por dos noches consecutivas, para la 
conservación del orden. 

Entretanto, el general Rodríguez, gobernador legal 
de la provincia, desde el Puente de Barracas, á 4 de oc- 
tubre, se dirijió á ia Junta de Representantes, recor- 
dando la promesa hecha por él, al tomar posesión del 
mando gubernativo, y declarando hallarse en el caso de 
protejer álos que, por los acontecimientos tumultuarios 
de la noche del 1° de octubre, habían sido puestos en 
seguridad, desde que las leyes no los condenaban, ni 
eran sus infractores, y por consiguiente no debían ser 
privados de la libertad. Declaró igualmente que él no 
era prófugo, ni ex-gobernador, sino que había salido 
para evitar las consecuencias de un tumulto, sin dejar, 
por eso, de ser gobernador y concluyó protestando á 
la Junta estar dispuesto á contener toda innovación, y 
reforma que emanaran de conductos que él no reco- 
nocía, bajo las mas serias responsabilidades que ias- 
tantáneamente le hacía. 

En la misma noche del 4 fueron citados por el Cabil- 
do los siete representantes, únicos que se pudo hallar 
en sus casas, á saber, los señores don Manuel Pinto, 
don Francisco Antonio de Escalada, don Félix Alzaga, 
don Severo Pinero, don Ildefonso Ramos Mejía, don 
Santiago Rivadavia y don Viclorio García de Zúñiga. 

Puesta de manifiesto la crítica situación en que se 
hallábala ciudad, por cuyas calles se estaban batiendo 
en guerrillas unos cuerpos con otros de la guarnición, 
el Cabildo, por conducto del alcalde de primer voto, 
hizo presente la conveniencia de que la Junta interpu- 
,siese su autoridad y mediación entre el general Ro3ri- 
guez, que, con algunas divisiones, se hallaba al sur de 
la ciudad, y los gefes en oposición que ocupaban la 
plaza de la Victoria. 

Allanadas todas las dificultades entre los siete miem- 



DE Bcravos jiiuBS 3Q 

'bros de la J'uidtaiy elbomandaínt^ de ármas; dpp . Hila- 
rión de la Quintana, el coronel Manuel Pagóla y. dwnás 
gefesque habi^üii 3)do> llaniiadpsá.la.sala. capitula^, se 
oonvino q4íi:e Id Junta, didl-ase Quantas- pi?ovideíícias 
juzgara cbnvénienles' al Ilestabl^cimiá^to d^ la ^pa?. y 
tranquilidad. Para ese fin, la Junta se retiiró á laguna 
de la noche del 4 al convento de raonjas capuchinas 
(San Juan), euyQ loQi^ofi^iaia qijielild ¿^.^Á))«i^ac^%y^ 
las estraondinanias eircunstanciáá requerían^ y des- 
puesd^ un maduro axómed, quadaron acoi^dada^iájas 
siete de la mañana del 5, las respluciones sigüien^ies: 

1° ílat¡fiGaci<p^n del} nombramiento hecho anterior- 
mente en. la perdona del general Rodirigü^z, debiéndo- 
sele obedecer y r.éconocQr como tal. , 

2° Amqís.tfa general sobre todo3 los. sucesos pcurri- 
dos, desde la noche del 1° de octubre, hast,^, el dia de 

la fecha. ... 

• 3"" Kl sai' puesto, en libertad inmediatament^e el coro- 
nel Gregorio A. de L^ Madrid y demás oficiales. y ciu- 
dadanos presos, ya sea por orden del comandante de 
armas, Quintana^ ó ya por la del general Rodríguez. 

Y obtenida la. contestación de éste^ el coronel Quin- 
tana había de disponer se retirasen de la plaza, azoteas 
y puntos avan»zados todas las tropas, á sus respectivos 
cuarteles. ... * . 

El general Rodríguez entró en la ciudad el dia.5, y 
al dia siguiente dró un bando sobre los autores de la 
conspiración, indultando de la úUinia pena á los in- 
dividuos del 2^ tercio , cívico^ por haber procedido de 
un efecto de su natural sencillez é irreflexión; pero 
mandó perseguir á Pagóla, don José Bareá, N. Ro- 
dríguez, dan Juan Balagué, capitán Genaro Gon- 
zález Salomón y el tambor, mayor Felipeí Gutiérrez. 
E$tos dos último^ continuaron en el tumulto hasta 
la tarde del 5, los cuales fueron tomados, juzgados 
sumariamente y ejecutados en la plaza del 25deMa- 



40 PROVIKCIA 

yo, á las diez de la mafiana del 14 del mismo mes 
(octubre). 

El entonces coronel don Juan Manuel de Rosas coo- 
peró al restablecimiento de la autoridad legal, retirán- 
dose en seguida á su estancia y licenciando la fuerza 
que traia. 

ft9»0-BRieABIC:B MARTIN BODRICMJEX, repuesto 

el 5 de octubre, debido á la gran energía que supo des- 
plegar, aconsejado por el entonces coronel Juan Ma- 
nuel Rosas. 

La autoridad de Rodríguez fué inmediatamente re- 
conocida por las de los pueblos de la campaf^a. 

Habiendo manifestado á la Junta de Representantes 
su deseo de que se crease un consejo, á quien debiera 
consultar las disposiciones que adoptase, compuesto 
de tres personas, aquella corporación acordó acceder, 
nombrándose en consecuencia á los doctores don Ma- 
nuel Antonio de Castro, don José Miguel Diaz Velez y 
general don Marcos Balcarce, y quedando establecido 
dicho consejo desde el 19 de octubre. 

Al día siguiente de quedar instalado el consejo de 
gobierno, Rodríguez anunció su salida á campiaña, con 
el objeto de organizar el ejército que debía escarmen- 
tar á los partidarios de la anarquía y tomar otras va- 
rias medidas concernientes al mejor servicio, dejando 
por esta ausencia, de sustituto, para el despacho públi- 
co, al general don Marcos Balcarce, con todo el lleno 
de las facultades ordinarias que competían á Rodrí- 
guez y reservándose las particulares y estraordinarias 
que la Junta le había concedido. 

El día 21 marchó á campaña con el acuerdo de la 
Junta, en quien encontró la mas decidida cooperación, 
para el logro de sus loables intenciones, en bien de la 
tranquilidad y orden en aquellas críticas circunstan- 
cias. 



DE BUBN08 A1RE6 41 

««••^G«iiEliil.ii ii4b<)Oí» BAiiCABCE, gobernador 
sustituto, durante la ausencia de Rodríguez, desde el 
21 de oc.tul;)re de 1820 hasta el 31 de enero de 1821. 

El gobernador Balcarce, apenas instalado en su 
puesfo, dictó importantes disposiciones arregladas á 
las circunstancias, entre otras, la organización de las 
fuerzas delinea, que fué encomendada al coronel don 
Blas José Pico, 

El rejimiento Fijo quedó borrado de la li$ta del ejér- 
cito, reconociéndose en lo sucesivo con la denomina- 
ción de í^ de infantería de linea; y los tres tercios cí- 
vicos con la de Legión Patricia. 

El pago de diezmos q^e habic^ sido abolido por el. go- 
bierno de Soler, quedó arreglado de un modo conve- 
niente y equitativo. 

En suma, el gobernador Balcarce fué, en la capital, 

. el mas entusiasta, patriótico y progresista cooperador 

de la administración de Rodríguez, quien, á su vez, 

cosechaba beneficios para l'a paz y futura tranquilidad 

de la provincia. 

El general M. Balcarce falleció en Buenos Aires el 
4 de diciembre de 1832. ^ 

fl891-BBIC}itBIEB MABXIIV BOBBICIJfiflS, recibido, 

el 31 de enero, después de su regreso de la campaña, 
desde el 21 de octubre del año anterior, durante cuyo 
tiempo empleó su zelo, sus esfuerzos y* trabajos por el 
bien y seguidad de la provincia. 

El gobernador Rodríguez, durante su ausencia de la 
capital, estableció su cuartel general en el Arroyo de 
Ramallo, desde donde entabló amistosa corresponden- 
cia con el gobernador López, de Santa Fe, celebrando 
un tratado de paz, el 24 de noviembre, en la estancia" 
de don Tíburcio Bénegas, á las márgenes del Arroyo 
del Medio, el cual fué mandado publicar, con toda so- 
lemnidad por el gobernador sustituto Balcarce, el 27 
del mismo mes. 



42 PkortiííciA 

El 31 de márzó, Ro(Jfrig«fe2 fft» rtcflubrado 'porr kir 

Junta de Representantes, gobernador y capitán gene- 
ral en propiedad y recibido en tal carácter el 3 de abril, 
' por el término de tres años. 

La ceremonia del reci'bimiento del gobernador Ro- 
dríguez fué muy tocftntc^ porque después del borras- 
coso aflo 20^ había vuelto la calma y serenidíad y auglii 
raba mas felices dias. Por eso, tambiefi, el acto fué 
muy solemne, al cuat concurrieron, dcompañando al 
gobernador electo en propiedad, todas las corporacio- 
nes, magistrados y gefes militares é la sala de sesio- 
nes de la Junta, donde prestó ante s\i {iresidente, don 
Manuel Pinto, el juramento de estilo. 

La nueva invasión, ala provincia por Ramírez., puso 
al gobernador Rodríguez en el forzoso, caso de salir á 
campaña, dejando de sustituto al general Viamonte, 
efectuándolo ell6 de mayo, es decir, dos dias después 
de quedar Viamonte en posesión del mando igubérna- 
tivo. 

í99i^c;emc:baIí svam 40Sé viaho!vte, sustituto 

de Rodríguez, durante la ausencia de éste en campaña 
contra Ramírez, desde el 14 de mayo, hasta que, con la 
casi seguridad de la próxima destrucción del caudillo 
eritreriano, que era perseguido por todas partes, cesó 
' la sustitución el 6 de j unió. 

t8)»I— BBIGADIEB MABTIW BOBBIGVEZ, propieta- 
rio, desdeel 6 de junio que, después de su campaña 
contra Ramírez, reasumió el mando gubernativo, has- 
ta el 14de ago3to que salió nuevamente de la capital á 

. objetos de mejor servicio, delegando el P. E. en sus 
ministros Rivadavia y García. 

El gobierno de Rodríguez derogó (3 de agosto) el . d^e- 
cretO'de 17 de aibril del8i7 que pi'ohibía el enlace de 
los españoles europeos con las hijas del país; 
Estableció (7 de agosto), bajo la presidencia del mi-y 



DB ÉÜBKOd AtRBS 43 

nistbo (Rívadavia) de ^bférno, una junta ctímptiesta 
de 6 hacendados y 6 comerciantes, cuyas atribuciones 
eran pr'omover y elevar al conocimiento del gobierno 
cuanto pudiera contribuir al progreso del comercio é 
industria y á la mejora de la agricultura: 

Decretó (9 de agosto) la erección de la Universidad 
de Buenos Aires: \ 

Ordenó (24 de agosto) la publicación del Registro 
Oficial para la inserción de todas las leyes, decretos, 
órdenes de un efecto general, ó que demandasen una 
comunicación circular, teniéndose ' por oficialmente 
publicado y comunicado todo lo inserto en el Registro 
y quedando suprimida, desde esta fecha, (24 de agosto) 
las publicaciones de bandos y circulai;es: 

Autorizó (16 de agosto) la apertura de la Bolsa mer* 
caníí7 en la misma casa que ocupaba y aun ocupa el 
Tribunal del Consulado. 

Acordó (28 de agosto) el eslableoinaiento de un Ar- 
chivo Generaly en el que se habían de reunir todos los 
distintos archivos de la capital, incluso el del Cabikb»^ 
y habiade situarse en parte del edificio que obupaba 
el lYibunal de Cuentas, que es donde actualmente se 
halla. El establecimiento y aíreglo de dicho Archivo 
quedaba encargado á una comisión compuesta de don 
Francisco Sauvídet, don Gerónimo Lasala y don Ma- 
riano Vega. , 

Organizó (28 de agosto) la Administración de Cor- 
reos y servida provisión eLlménte por Una comisión pre- 
sidida por don Manuel Joaquín de Albarracín, con las 
funciones de Administrador: — acordó (31 de agosto) 
fuesen admitidos á mérito, en las oficinas de contadu- 
ría, tesoreríay recaudacionJóvenesdeSlañosdeedad 
cumplidos: — prohibió (11 de setiembre) el embargo de 
carretillas para la policía, como antes se practicaba. 

El tribunal militar, creado en 2 de octubre de 1817, 
quedó abolido (13 de setieníbre). 



44 PROVINCIA 

Dispuso (21 de setiombre) que, ademárs de las horas 
de costumbre, la Biblioteca Pública había cte estar 
abierta desde las seis de la tarde hasta las nueve de la 
noche; decidiendo al mismo tiempo que el retrato del 
benemérito dignidad doctor Luis José Chorroarin fue- 
\ se colocado en la primera sala de la misma: — ofreció 
(23 de setiembre) dar en merced los terrenos que se 
solicitasen y ausiliar á todos los pobladores con los 
útiles necesarios en el territorio de Patagones, prove- 
yéndolo'de un ingeniero, para dirigirla reedificación 
de la fortaleza y demás obras que fueran necesarias; 
el envió de un buque de guerra sobre aquella costa, á 
disposición del comandante político y militar. 

i8)»i— B. BEBMABBiivo BIVABAVIA^ ministro de 
gobierno, y don Manuel José García, de hacienda, de- 
legados del gobernador Rodríguez, durante la ausencia 
de éste de la capital á objeto de mejor servicio, desde 
^el 14 hasta el 21 de agosto. 

i991-i-BBieABI£B MABTIM BOBBIGIJEZ, propieta- 
rio, desde el 21 de agosto, que, después de una ausen- 
cia de siete dias, reasumió el mando hasta el 18 de 
marzo de 1822, que, de acuerdo con sus tres ministros, 
determinó salir á inspeccionar personalmente los re- 
gimientos de campaña, recorrer las fronteras y proveer 
á todos los medios de^ su seguridad^ como también á 
observar el estado de la policía fuera deía capital, de- 
legando el P. E. provisionalmente en sus ministros, 
Rivadaviu, Cruz y García. 

Durante ese tiempo de su administración, Rodríguez 
decretó (10 de noviembre) la terminación del templo 
Catedral de Buenos Aires^ conforme al plan presenta- 
do por el departamento de ingenieros y aprobado por 
el gobierno, nombrando para administrar la obra á 
don Francisco Enrique Peña: — aprobó (6 de noviembre) 
la conducta del comandante de la fragata Heroína, co- 



DB BUENOS AIRES 45 

ronel David Jewit, con motivo del levantamiento y 
conjuración en dicha fragata y presa Carlota:^ 
propuso (27 de setiembre) y ^fué sancionado (13 de no- 
viembre) un proyecto de ley de olvido pbr opiniones 
políticas, debiendo tomarse nuevanjente en considera- 
ción al cumplirse 4 meses. Solo 'se difería la facultad 
de regresar al territorio de la provincia, h^sta la san- 
ción definitiva de dicha ley de olvido, á las 9 personas 
siguientes: generales Alvear y Soler, coronel Dorre- 
go, M. Sarratea, Agrelo, Pagóla, Bares, Manuel Ro- 
driguez y Juan'Balagué. 

Comisionó (16 de noviembre) al coronel Eduardo 
Holmberg, para el reconocimiento y examen de \os for- 
tines del Salto, Rojas y Pergamino, procediendo inme- 
diatamente á su construcción:— suprimióse (19 de no- 
viembre) la caja nacional de fondos de Sud A méríca^ 
establecida por decreto de 12 de noviembre de 1818:— 
declaró (22 dé noviembre) que la calle en que estaba 
situada la casa del finado general Antonio G. Balear- 
ce llevase el nombre déoste gefe, como lo había solici- 
tado su esposa dofta Dominga Buchardo, quien pre- 
sentó una memoria y un plan de defensa de la ciudad 
de Buenos Aires, formado por el espresado general en 
el año de 1815, de su propio puño y letra, que fueron pa- 
sados al director de la Biblioteca Pública para ser de- 
positados en la óoleccion autógrafa mandada estable- 
cer, y que se sigue hasta la fecha. 

Prohibió (28 de noviembre el ingreso á la provincia 
de ningún eclesiástico seglar ó regular, sin previa auto- 
rización del gobierno:— dispuso (1** de diciembre) que 
el cabildo de la capital habia de poner á disposición 
del ministro de hacienda la recaudación de todas sus 
rentas, sin escepcion alguna, desde el 1** de enero de 
1882: — rechazó (2 de diciembre) del país 4 lo3 indivi- 
duos que en la península española se hubiesen distin- 
guido contra los derechos de sus pueblos, entre ellos á 



46 PROVINCIA 

I 

, dou^José Maria, Ballesteros^que fué uno de Jos acto- 
res que,ma3 se distioguieron en la criminal escena de 
Cádiz, en marzo del año del820:— estableció la salida 
y entrada de un carreo mensoal desda la capital á todas 
las jurisdicciones de catnpa&a:-tdecretó (13 de diciem- 

' bre) e^e[Stalbleci^miento4e dos cemey2^/Vo8 públicos al 
oeste de la ciudad, dastinándose, para uno, el sitio y 
edificio que Stervía antes de hospicio de niisioneros 
franciscanos, y el otro habla de ser comprado en el si- 
tio que el ministro de gobáerno hi^bta de elegir y que 
había de llamarse de M/ser^r^:— ordena (13 de diciem- 
bre), la publicación del periódico denominado Registro 
EütadísíicOf desde el mes de enero de 1822, nombrán- 
dose para su, redacción al doctor Vicente López y Pla- 
nes:— dio un decreto (14 de diciembre) sobre los ediñ- 
cios y calles de las ciudades y pueblos, disponiendo 
quelas esquinas de las cuadras sean ochavadas por el 
porte de un triángulo isósceles: — dictó (19 de diciem- 
bre) el reglamento que debería observar el capellán del 
Cementerio de Miserere (Recoleta): — promulgó (id.) la 
ley por la que quedaba abolida toda especie de alcaba- 
la en la provincia de Buenos Aires :>^promulgó (23 de 
diciembre) la ley, por la que quedaban suprimidos los 
Cabildos^ hasta el establecimiento de las municipali- 
dades, administrándose la justicia ordinaria por 5 jue- 
ces de 1* Instancia, 2 en la capital y 3 en la campaña, 

■ y en cada parroquia un juez de paz; y quedando la po- 
licía á cargo de un gefe (habiendo sido él primero don 
Joaquín de Achaval), en lugar de un juez regidor, y 
de 6 comisarios para la capital y 8 para la campaña. 
Las parroquias de la capital eran entonces 7, á saber : 
Catedral, Socorro, San Nicolás, Piedad, Monserrat, 
Concepción j San Telrao. 

# * « • 

La Dirección de los establecimientos de educación 
primaria que había estado á cargo del Cabildo, ya $u- 
priípidp, quedó.al de up Inspector de educación que^ lo 



DE BUBH08 AIRES 47 

. fué él primero el doctor Saturnino Seguroha. 28 de di- 
ciembre) é ■.' : ./ 

La campaña fué dividida en tres departanaentos. El 
V era d^de el rio de"^MatÉinzfe aJ sur y comprendía 
Quümfes, Ensenada^ Magdalena, . San Vicente, Cfifiue- 

J as. Monte, Ranchos, y -Gbascomúa. El;8^; entregos 
rios de Maíaxiza y Areao,-y compreodía Moron^ Lobps, 
Pilar, Villaje Lujao,¡ Navarro, GuatfdiadeLuian (hoy 
MerQedes),:CapiUa del Señorv San Antonio de Axeoo y 

. el Fortín de este nombrev El 3° desde ej rio de Areco 
basta. el Arroyo del Medio, y comprendía San Pedro, 
Baradero, Arrecifes, Salto^ Pergamino^ Rojas y San 
Nicolás, flores, San IsidrO;, San Ferna(ido y Coocbas 
fueroíi agregadopv^ ^ ciudad. 

Los juzgados de 1^ Instancia en la ciudad compren- 
dían el 1"* las parroquias déla Catedral, San Nicolás, 
Socorro, y las agregadas de San Isidro, San Fernando 
y Conchas; y el 2*^, Jas de San Télmo, Concepción, 
Monserrat, Piedad y la agregada de San José de Plo- 
res'. Eri la campaña, el punto de résidenciadel primer 
departamento era el' partido de San Vicente, el del 2** 
la Villa de Lujan y el del 3** San Nicolás de los Arro- 
yos (28 de diciembre). 

Por la supresión de los cabildos, se creó el empleo 
de defensor general d« pobres y menores y procura- 
dor general de la provincia, (id.) e^uyo' primer funcio- 
nario fué el doctor Jofté Cayetano Pico. 

Por decreto de 4 de enero de 1822, quedó prohibido 
en todo el territorio de laproviri<Ma hsLoev^corricla ^de 
íoroSy sin permiso especial del gefe de policía, con ab- 
soluta^ prohibición- de hacerlafe, sin xjíUe lositoros fue- 
sen previamente díiscornados. ' . 

En la misma fecha se prohibió la inhumación de ca- 
dáveres eni el Ceni^nierio de la Catedral. . 
. La cámara de justicia fuá ¡trasladada (& de enano) á 
las oasas copsístoriates, donde actuailíúeátefiei halla. 



48 PBOYIMOIA 

Dictó (7 de enero) un reglamento para los changa- 
dores (cargadores) y carretillas del tráBco y para las 
carretillas de abasto:— declaró (23 de enero) estingui- 
do el ramo titulado de Mojoriy que se recaudaba para 
el cabildo:— ratificó (8 de febrero) un tratado de paz ce- 
lebrado entre las provincias de Buenos Aires, Santa 
Fe, Entre Ríos y Corrientes, representadas por el ge- 
neral ministro de la guerra don Francisco de la Cruz; 
el secretario de gobierno doctor Juan Francisco Se- 
guí; el presidente del congreso provincial entreriano 
don Casiano Calderón y el cura de las Ensenadas de 
Corrientes doctor Juan Nepomuc3no de Goytía. Por 
el artículo 15 de este tratado se estipuló que el territo* 
rio de Misiones quedaba libre para formarse su gobier- 
no y para reclamar la protección de cualquiera provin- 
cia de las contratantes. 

Dictó (8 de febrero) el arreglo de la Unioersidad de 
Buenos Aires, dividida en 6 departamentos, á saber: 
1** departamento da Primeras Letras:— 2"* de Estudios 
preparatorios: — 3** de Ciencias exactas:— 4^ de Medi- 
cina:— 5^* de Jurisprudencia:— y 6° de Ciencias sagra- 
. das: — prohibió (9 de febrero) la institución de dos ó 
mas curas en un curato:— espidió (28 de febrero) un 
decreto sobre reforma en la clase militar y espresán- 
dose en una lista nominal los generales y ofíciales que 
enlraban en ella, y cuyo número era: 3 Brigadieres, 
8 generales, 8 coroneles, 27 tenientes-coroneles, 28 
mayores, 75 capitanes, 18 ayudantes mayores, 19 te- 
nientes primeros, 27 tenientes segundos y 40 subte- 
nientes. 

El general Marcos Balcarce, incluido en la reforma, 
espuso que su empleo correspondía á la Nación, y de- 
jaba su derecho á salvo, hasta que, reunida en Congre- 
so, desidiese ella si estaba en las facultades del gober- 
nador de la provincia incluirlo entre los que abrazaba 
el decreto de éste. En virtud de esa esposicioa el go- 



DE B€fin!(03 AIRBS 49 

« 

beniador Rodríguez f suspendió el decreto de 28 de 
febrero, con respecto al general Balcarce é igualmente 
los efectos de las leyes de retiro y premio, pasando el 
asunto ala Junta, para su decisión. 

^999-B. BEB.^AiiBli^O BIVABAVIA, ministro de go- 
bierno, D. FiíANCisco DB LA Cftüz, .mjnistro de guerra 
y D. Manüiíl José Gaucia, ministro de hacienda, en 
ejercicio del Poder Ejecutivo por delegíipion del gober- 
nador Rodrigue?, que salió á la campaña á objetos del 
servicio público, y cuya ausencia duró desde el 28 de 
marzo hasta el 8 de abril, en que reasumió el mando. 

Las disposiciones gubernativas, eran espedidfi^s por 
cada uno de los ministros en. sus departamentos res- 
pectivos. 

El de guerra suprimió (20 de marzo) todas las co- 
mandancias militares en los puntos de la campaña, 
esceptuándose los de las fronteras, donde había de re- 
sidir un comandante militar. 

El de gobierno dispuso (22 de marzo) que la oacuna 
fuese administrada en toda la campaña en los mese^de 
abril y mayo, en otpño, y de octubre y noviembre en 
primavera. 

Dispuso igualmente el segundo (25 de marzo) la adju- 
dicación de seis premios^ tres que hablan de ser repar- 
tidos el 24 de mayo y los restantes e\ 8 de julio, con- 
sistentes en igual número de medallas de oro de valor 
de 203 pesos cada una, distribuidos: dos por la sala de 
doctores de la Universidad: dos por la Academia de 
Medicina y dos por la Sociedad Literaria de Buenos 
Aires. 

El de hacienda dispuso (^6 de marzo) la formación 
de una comisión de visita de las casas hospitalarias 
que administraban los religiosos betlemitas. 

El gobierno delegarfo autorizó (28 de marzo) al minis- 
tro de relaoionea esteriores confiriese, como confinó, 
al coronel Félix Alzaga, la comisión y poderes para 



50 PROVWCIA 

liquidar y obtener el pago de la deuda de los gobiernos 
de Chile y Perú, resultante de los suplementos hechos 
parala libertadle anibos países .por el gobierno de las 
Provincias Unidas del Rio de la Plata. 

Habiendo el virey del Perú, don José Laserna, es- 
pedido en 11 de enero de 1822, en el Cuzco, un decret©, 
eli que aprobaba el incendio efectuado por ópden del 
coronel Carratalá, en el pueblo de Cangallo, ordenando 
al mismo tiempo, que, para borrar hasta de la memo- 
ria de los hombres la de aquel pueblo infeliz, nadie po- 
dría reedificaren el lugar en que existió y mudándose 
el nombre de todo el Partido á que pertenecía, el go- 
bierno delegado, en oposición á esas bárbaras ¡deas, y 
deseando eternizar la memoria de todo un pueblo, víc- 
tima de la libertad, acordó (28 de marzo) que una de 
las calles de la capital, de las asignadas para llevar 
los nombres que inmortalizan las víctimas del país, se 
denominaría Calle de Cangallo. Esto dio tema al poe- 
ta don Juan Cruz Várela, quien consignó en su «Co- 
lección de Poesías Patrióticas» de que se hablará mas 
adelante, una bella composición, con el encabezamiento 
siguiente: « Al incendio del pueblo de Cangallo por el 
general español Carratalá, y aprobado por el vírey La 
Serna en decreto de 11 de enero de 1822.» 

t9t)»— BBIGABIKII M.iBTLií BOBBICIJEZ, propieta- 
rio, desde el 2 de abril, que reasumió el mando guber- 
nativo, después de una ausencia de 15 dias, hasta el 
14 de febrero de 1823, que salió nuevamente á campa- 
ña, al mando de la espedicion al sur de ella. 

Esta campaña del general Rodríguez duró desde el 
6 de marzo hasta el 5 de agosto, cuyas operaciones 
fueron como sigue: 

El 14 de febrero partió Rodríguez de la capital, 
acompañado del inspector general Rondeau, y el 20 
tenía reunida, en Lobos, una parte principal de la fuer- 
za disponible • 



» » 



( 



6e BUBNCVd AIRB8 51 

Afínes del mismo mes se trasladó á la Guardia del 
Monte, foimando un campamento con todo él ejército, 
en las riberas de sus lagunas. 

Acampado alH el ejército, y habiendo retíibido ausilios 
que aun faltaban, se principió ¿^metodizar el orden de 
la marcha señalándose los gefes de las respectivas di- 
visiones. Publicóse al mismo tiempo un edicto, para 
cortar ó impedir ría deserción de los tíuéi^pós dé mili- 
cias, estableciéndose la pena de muerte para el deser- 
tor, aprendido que fuese; la separación de cada soJda* 
do de su división respectiva, sin previo permiso, era un 
crimen. Cualquier soldado, que se encontrase A cier- 
to número de cuadras, fuera de la línea, debía -sufrir 
la niisma pena. 

El 6 de marzo se dio orden, para que se pusiera en 
movimiento cada división particularmente, con dipec- 
cion al rio Salado, á acamp^rseen su ribera austra^l, á 
fin de romper, desde allí, la campaña. Fué nombrado 
general en gefe del ejército el inspector general, briga- 
dier don José Rondeau, quien partió el mismo día, diri- 
giendo las columnas hasta Ja ribera^ dpnde a^campa- 
ron. 

El'S, el gobernador y el ministro de la guerra, gene- 
ral Cruz, partieron á reunirse con el general del ^érci- 
to, acampando en la estancia de dop Juan Manuel. Ro- 
sas, sobre la costa boreal del mismo rio, trasladándose, 
el 9, á la cabeza del ejército, en la costa opuesta. 

La mala calidad de las aguas obligó á, variar, de 
pOsSieion á algunas divisiones, á la laguna nombrada de 
Salas, 8 millas al S. S. E. 

La fuerza de que se componía el ejército era como 
sigue: ^ 

Regimiento de húsares de Buenos Aires. . , 894 

Id. blandengues de la frontera 830 

Caballería patricia ^ 220 

Escuadrón de coloradlos. ..:.....;....'. .-. . ' 2í6 



r52 • ?&0YIN01A • 

Voluntarios de capipaña , 168 

, N? 2 d/e id 170 

N» 3 de id. . . .• 207 

N" 5 de id • 163 



Total caballería 1768 

Batallón de cazadores — infantería 575 

» • 

. Artilleríja 7 piezas.. 30 



Total '2423 

Caballos 8000 

Carretas 259 

La división acantonada en la guardia de Kaquel- 
huincul, al mando del teniente coronel Cajaraville, com- 
puesta de 200 blandengues y de 150 milicianos del N** 
1° de campaña^ se reunió al ejército en el Chapaleo- 
fú. En este caso el ejército constaba de 2773 plazas. 

El ejército se puso en movimiento el 10 de marzo, á 
reunirse con la vanguardia y mejorar de aguada, y es- 
tando acampado sobre la costa occidental de Chapaleo- 
fii, resonó por todo el campo la voz: revolución en la 
capital^ cuya noticia se acababa de recibir por un es- 
preso del gobierno delegado. La sorpresa é indigna- 
ción se manifestaba en todos los semblantes; gefes y 
oficiales acudieron, en el acto, al cuartel generala inda- 
gar los detalles de la asonada y el riombre de los cons- 
piradores. Al informarse de los últimos, se manifestó 
él desprecio con el deseo de un escarmiento imponen- 
te á sus autores. Una proclama del gobernador Ro- 
driguez á todo el ejército anunciando su partida y la del 
ministro Cruza la capital, calmaron algún tanto los de- 
seos del escarmiento; pero con el pesar de no ver rea- 
lizada la empresa con la prontitud y el éxito que ella 
.^.^gía. 

El general en gefe quedaba con toda la plenitud del 
:Wiando hasta el regreso del gobernador Rodríguez, 



DR BÜBÍ(OS AIÜBS 5S 

debiendo seguir las operaciones ha^ta la 'sierra. 
Todo estaba pronto para continuar la marcha al diasi- 
guiente, 25, cuando á las ocho de la noche recibió el 
general Rondeau aviso vorbal del gobernador* Rodrí- 
guez de haber recibido coniunicaciones del gobierno 
delegado; que por ellas se prevenía ser innecesario in- 
tegrar el gobierno para cortar'los resaltados de la revo- 
kicion; que ésta sé h¿\llaba disuelta por la parte activa 
que el pueblo había tomado en defensa de sus dere- 
chos', á mas de la prisión que se había hecho • de una 
parte de los conjurados. ' • 

El gobernador y el ministro regresaron al campa- 
mento en la misma noche del 84, entre los cicas y mú- 
sicas que los oficiales del ejército habían dispuesto. 

Establecida y asegurada cuanto era posible la nueva 
frontera, el gobernador Rodríguez se puso en marcha, 
el 24 de julio, por el camino conocido de Ghapaleofú 
con 350 cazadores y 40 artilleros, arribando, el 2 de 

r 

agosto, á la Guardia del Monte y, el dia 5, á la capital; 
pero no tomó posesión del mando gubernativo sino el 
11, en cuyo dia cesó, por consiguiente, el gobierno de- 
legado. 

Durante la administración de Rodríguez, desde el 2 
de abril de 1822 hasta el 14 de febrero de 1823, se dic- 
taron las disposiciones siguientes: 

Arreglo en la medicina (9 de abril), hasta tanto que 
el establecimiento respectivo se hallase en estado cíe 
corresponder á los jfines de su institución, mediante 
un código dictado por personas competentes: 

Creó (20 de abril), de conformidad aun proyecto de 
ley, presentado á la Junta el 1® de diciembre ide 1821, 
por el que solo debía tener la provincia dos rejímientos 
de caballería, como parte del ejército permanente de 
ella, uno de caballería con la antigua denominación de 
blandéhgues de la frontera ^ cuya residencia sería 
provisoriamente en la Guardia del Monte:— promulgó 



54 PROVINCIA 

(8 de mayo) la leaj , de olvido^ que disponía que « las 
causas suscitadas por opiniones políticas, anteriores á 
.aqualla fec^a^. no embarazaran á, ningún individuo el 
. pleno goce de la seguridad que la ley concede, en la pro- 
vincia de Buenos Ai re^, á las personas y á las propieda- 
des. 1 Esta ley de olvido fué (18 de nnayo) estendida, 
comprendiéndose en ella á todos los que hubieran sido 
juzgados y sentenciados por delitos políticos ó causas 
. de opinión, sin escepluar al padre fray Francísoo Cas- 
tañeda. El'gobierno, al promulgar esta estension de la 
ley de olvido, acordó (20 de mayo) que. el citado reli- 
gioso, hasta la sanción de la ley s^obre la libertad de la 
prensa, continuaría bfijo ía prohibición de escribir, á 
que había sido sujetado por resolución legislativa de 15 
de setiembre de 1821.. 

Dict<> (2J de mayo) el ceromoaial que había de obser- 
varse (y que se observa hasta la fecha) en Jas funcio- 
jies clásticas del país, desde el 25 de mayo de 1822:— es- 
pidió (23. de mayo) un decreto disponiendo la tiraducciou 
dql mens^aje del presidente de los Estados Unidos y el 
interjBsante relato del secretario de Estado al Congre- 
so de la misma República, sobre el reconocimiento de 
Ja independencia de la nación argentina por los Esta- 
dos Unidos de Norte América; disponiendo al misnio 
tiempo que ambos documentos se publicasen, como lo 
fueron, ppr pliego adicional al número 16 de\ Registro 
Oficial de la provincia. 

Acordó (5 de junio) que todo examen de individuos,* 
pertenecientes á la Universidad, fuese público. 

Mandó (1° de julio) se publicare el decreto del go- 
bierno, dej Perú por el cual se declaraba la bandera v 
estandarte de aquel Estado, á saber: «La bandera 
'nacional del Perú se compondrá de una. faja blanca 
ti:asversal entre dos encarnadas de la misma anchura, 
con un sol taml^ien encarnado. ^obre la faja blanca; la 
insigpía, de pri^^rencia, será toda encarnada, con un 



DB BtBltOS AIRBS 55 

sol blanco en el centro; y el estandarte será igual en 
todo á la bandei*a, con la diferencia de las armas pro- 
visionales del Estado, que llevará bordadas sobre el 
centro de la faja blanca. 

«La bandera de los buques mercantes será igual á 
la nacional, con la diferencia de no llevaf» el sol encar- 
nado en la faja del medio. > 

Instruido el gobierno del objeto y servicio del Sa/i- 
tuario llamado de Lujan, que no rendía servicio algu- 
na y que no tenia mas objeto que el culto de tina imá- 
jen, dispuso, (I** de julio) que todos los bienes perte- 
necientes al mencionado Santuario y que no fuesen 
de un servicio privativo del culto quedaban bajo las 
inmediatas órdenes del ministro de hacienda^ quien 
había de emplear en fondos públicos el valor de los 
espresados bienes^ que -fuera mas útilvender que ad- 
ministrar. 

Desde el 1® de julio, el edificio, llamado de la Reco* 
leia^ quedó destinadD á Cementerio público, ó Cemen- 
terio del Norte. 

Sobre los escritos que se^ presentasen á los funcio- 
narios públicos, se acordó no proveer sin instruirse 
previamente de que el tenor no infamaba, ni faltaba á 
la consideración debida á la autoridad y á las perso- 
nas; debiendo ser roto é inutilizado por mandato del 
funcionario público, á quien se presentase todo escrito, 
en cuyo tenor se advirtiese uno de los espresados vi- 
cios. 

Mandó cesar (1° de julio) la Hermandad llamada de 
la Caridad en la administración de todos los bienes 
que tuvo á su cargo, quedando el Hospital de Mujeres 
y el Colegio de Huérfanas bajo las inmediatas órdenes 
del ministro de gobierno, y el templo de San Miguel 
debía entregarse al cargo y cuidado del cura de la par- 
roquia respectiva. 

El coronel Celestino Vidal del batallón 2^ de Cacado- 



56 PROVIKCIA 

re^ había sido (1822) invitado, para una conjuración que 
debía estallar muy pronto, se adhiriese ó no á ella: el 
coronel avisó privadamente y en el seno de la amis- 
tad al gobernador Rodríguez, á quien, hasta entonces 
le ligaban antiguos vínculos Üe amistad. Este avisa 
á sus ministros lo que ocurría, y al dia siguiente se lo 
exige una revelación, por escrito, al gobierno, obligán- 
dole nombrase al ciudadana qi|e lo había invitado á la 
Qonjuracion; él se niega obstinadamente, asegurando 
al gobierno que le era mas fácil subir el cadalso^ que 
cometer la acción infame que se le exigía. Esta resis- 
tencia tuvo por premio 73 dias de prisión y la pérdida 
de su carrera. El coronel Vidal, por este proceder 
libró al pueblo de Buenos Aires de los horrores de la 
anarquía y supo sacrificarse por no comprometer á ciu- 
dadano alguno. 

Con motivo de este suceso, se estendió por^el gobier- 
no el acta siguiente: 

< Sala del despacho del gobierno de Buenos Aires, 
á 26 de agosto de 1822.--Hab¡éndose presentado el 20 
del que corre, ala una y media del dia, el coronel co- 
mandante de cazadores don Celestino Vidad eu el 
mismo despacho del gobierno, donde se hallaban el 
ministro del departamento de gobierno y relaciones es- 
teriores(Rivadavia) y el de la guerra y marina (Cruz), 
y habiendo pedido el espresado coronel Vidal audien- 
cia separada á la misma persona del gobernador, am- 
bos salieron á la galería, de donde regresaron á los 
pocos momentos diciendo, el gobernador á los minis- 
tros, que escuchasen la revelación importante que en 
cumplimiento de su deber y de su honor, y, sobre to- 
do, por la salud de la patria, quería hacer al gobierno el 
precitado coronel Vidal. Acto continuo espuso dicho 
coronel que había sido invitado para una revolución^ 
que trastornase el orden actual del país, y que para 
ello debía tener una conferencia con el principal direc- 



DE BüEVOd AIBBS 57 

tor de la revolución, pues aun ignoraba el plan bajo él 
cual estuviese ooncebída. Entonces el gobierrlo le 
.manifestó que debía prestarse á dicha conferencia, pa- 
ra de ella deducir lo que era tan importante:sáber para 
aplicarlos medios de contenerla. En consecuencia, 
y según se habla convenido, fué llamado á la Fortale- 
za el espresado coronel VioUl, el 22 del propio mes; y 
habiéndose apersonado efectivamente en el despacho 
del gobierno, exigió del gobernado^' y del ministro de 
la guerra y marina la garantía, bajopalabra de honor, 
de que no se descubriría su nombre, ni causaría pet*- 
juicio á particular alguno de la manifestación que iba á 
hacer, según se le fué acordado del modo que lo exigió 
en la primera conferencia. Entonces, á presencia de 
las mismas personas, e.l gobernodor y el ministro de 
guerra y marina, espuso él es presado coronel Vidal 
que se le habia invitado para Imeer una revolución, la 
cual estaba pendiente de solo su división, que ya se 
habían anticipado las demás medidas, tales como, el 
disponer y convenir con varioscapitanes de la legión 
patria, y también con Ja caballería patricia: que pre- 
sentando él la fuerza de su batallón no habia cosa al- 
guna que crúzasela revplucion, la cual debía ejecutar* 
se cuan^ ahtes, poniendo de gobernador al brigadier 
reformado don Cornelio Saavedra, para contentará los 
patricios,'Con quienes se decía que tenía partido, y de 
ministros, de gobierno^ al doctor don Pedro Medrano, 
y de la guerra, al coronel mayor don Juan Ramón 
Balcarce: pero que no se había dicho, que estos indi»- 
víduoséran,ó no, sabedores del proyecto; que se con- 
taba con la mayor parte de la tropa y oficialeá del N** 1° 
por cuanto el ceñuelq de los que componían este cuerpo 
era de los soldados que en el ^ño 20, habían preso á su 
coronel; que no querían hablar al coronel (Antonio) 
Ramírez, por que no era hombre con quien se contaba 
para batirse; y que el principal director con quién ha- 



58 PROVINCIA 

T)fa tehído las conferencias era el doctor don Gre^rio 
Tagle; concluyendo con que uno de los primeros pa- 
sos, hecha la revolución, era el de restituir al cabildo 
estinguido; y por últinno manifestó el mismo coronel 
Vidal, que el espresado don Gregorio Tagle le había 
asegurado que en el momento que le avisase estar lis- 
to su batallón, tetidrfa la cantidad de doce mil pesos á 
su disposición, para gratificar la tropa. .Luego que se 
retii^iel espresado coronel, el gobierno se reunió en 
acuerdo con los tres ministros; y, después de varias 
observaciones sobre la gravedad del asunto, resolvió 
que no estaba en sus facultades el acordar, ni menos 
continuarla garantía que había concedido; debiendo 
por lo tanto denunciar á la sala de Representantes la 
revelación que se le había hecho. A este oficio, el dia 
23, fué llamado por el gobierno el espresado coronel 
Vidal, y hallándose presentes, en la sala del despacho, 
los ministros de los tres departamentos, se le hizo sa- 
ber el acuerdo del gobierno^ y la necesidad de que 
presentase un parte circun^stanciado del relato que ha* 
bía hecho el dia anterior; mas escusándose á dar este 
paso, esponiendo que él no quería aparecer como un 
denunciante, bajo la promesa que le había hecho el mis- 
mo gobierno; se le hicieron por el gobernador y por los 
ministros, á su vez, las reflexiones mas claras sobre el 
honor que resultaba á su persona y al ejército entero 
de la revelación que había ejecutado: se apuró el con- 
vencimiento para mostrarle, que el intei*és del país era 
preferible á toda otra relación privada^ fuesen cuales 
fuesen sus respetos; y en suma, que él no podía ne- 
garse á ello sin traicionar la confianza que el gobier- 
no había depositado en sus manos, dándole el mando 
del cuerpo mas fuerte de la guarnición. Pero como el 
espresado coronel insistiese en la negativa á dar el 
parte; se le dijo, por último, que toda escusa, á mas de 
hacerle poco honor, sería infructuosa, pues el gobier-» 



DE BUBMOa AIRBS 59 

no eátaba decidido á manifestarlo á la sala de Repre- 
sentantes^ con cuyo motivo él tendría que prestar su 
declaración . Habiéndose verificado ^sto mismo, en el 
mismo djjBi, fué encargado, el 24, el auditor general de 
guerra de levantar el sumario informativo que corres- 
pondía en este caso: mas negándose á darla^ diciendo 
que élno había dicho semejante cosa al gobierno, y que 
éste se había equivocado en la, relación que él había 
hecho: con noticia tan estraña, fueron citados los tres 
ministros á las siete de la noche del mismo dia á casa 
del gobernador, donde, hallándose el espresado coro- 
nel Vídad, se le hicieron los cargos mas fuertes sobre 
-su negativa; y las observaciones convenientes sobre 
cuanto perjudicaba con élla.á su mismo honor éintere-»- 
ses; mas apurándose todas las reñexiones para su 
convencimiento, aseguró que no declaraba mas que 
lo que había dicho, esdamando cuan ignominioso 
le. era aquel paso, á que lo había comprometido el go- 
bierno, por lo que tal vez antes de ocho dias. se oiría 
decir que él había aparecido asesinado en las calles; 
y últimamente, esforzándose mas y mas las razones, 
pgira traer en el último término, dejando de todo estén- 
did R unaacta en aquella misma hora, dicho coronel 
contestó que su cabeza no estaba entonces para nada, 
que se retiraba á pensarlo, y que contestaría. Todo 
lo que ha dispuesto el gobierno se redacte en ésta, que 
servirá de acta legalmente estendida y autorizada en el 
dia de la fecha — Martin Rodríguez — Bernardino 
Ricadavia — Francisco de la Cru3 — Manuel Garda, % 
El gobierno de Rodríguez mandó suprimir el Hospi- 
tal, llamado de Santa Catalina^ cuyos enfermos debían 
ser y fueron trasladados al llamado militar ó de la Re- 
sidencia: — Ordenó el establecimiento de dps mercados 
para los frutos de la campaña, y especialmente las 
pieles, uno al Oeste y otro al Sur de la ciudad; y de 
acuerdo con lo dispuesto en el decreto de 35 de marzo. 



60 PROVIWCiA 

dictó (16 de abriJ) el Reglamento de la Universidad de 
Buenos Aires para la adjudichcion de premios el 24 de 
mayo y 8 de julio: -encargó (9 de julio) al ministro de 
gobierno la colección de todas las producciones poéti- 
cas, dignas de la luz pública, cortipuestas en la<!apital 
y en todas las provincias argentinas, desde el 85 de ma- 
yo. de 1810 hasta la focha de esta disposición, de la 
cual habla de hacerse, como se hizo, una impresión. (1) 
Promulgó (3 de julio) la ley militar^ que había de ser 
revisada cada año: — resolvió (6 de diciembre) que los 
alumnos de toda clase de escuelas, ó de estudios, que 
se encontrasen en las horas destinadas á ellos, por las 
•calles, quintas, cafés y demás lugares públicos, fuesen 
conducidos á la cárcel de deudores y detenidos en ella 
por el término dé 24 horas: — promulgó (24 de diciem- 
bre) la ley sobre reforma del clero^ cuyo fuero perso- 
nal quedó abolido, como también los diezmos, las ca- 
-sas de regulares betlemitas y las menores de las 
demás órdenes existentes en la provincia. Fijó el nú - 
mero de relijiosos sacerdotes, en las casas de regula- 
res, en 30, como máarimtin, y en 16, como mínimuny 
suprimiendo aquellas, cuyo número bajase de éste, y 

■ 

(1) Este trabcyo fué encomeadado al distinguido poeta don Juao Cruz Vá- 
rela, qnien, con el título de « Colección de Poesías Patrióticas, * publicó na 
libro de 353 púgiuas en los últimos días de la presidencia de Kivadavia y de 
consfgoiente, muy poptenor á la batalla de Ayacacho, puesto qu* rejistra va- 
rios cantos referentes á ésta, que, cofno se sabe, tuvo lugar el'9 de diciembre 
de 1824/ 

Este libro, no se puso en venta, porque, después de confeccionado, no 
agi-adó á su compilador; por consiguiente es sumameuto ruro, á diferencia 
de la Lira Argentina^ cuya edición de 200 ejemplares, hecha en París, 
bajo la inspección inmediata del doctor Francisco de Paula Almeyra y d« 
don Ramón Díaz, abunda, relativamente, en el Rio de la Plata. 

La « Golecctioo ^e Póevias Pati;ióticaa » carece de carátula y de Índice, 
y fué hech^ en Buenos Airea en 1827, y, según el ojo, por la imprenta del 
diario El Tiempo, y consigna composiciones poéticas, hasta enero de 1826, 
de los siguientes: Vicente Lope7, Cayetano Rodrignez, Estévan de Luca, 
Juan Ramón Rojas, Buenaventura Hidalgo, Juan Crisóstomo Tjafinur, Flo- 
rencio Várela y del compilador, de quien hay machas. 



DB BUENOS AIRES 61 

. disponiendo ]o mismo respecto del monasterio de San- 
ta C$italina; y todas las propiedades, muebles é inmue- 
bles, pertenecientes á las casas suprimidas, fueron de* 
claradas propiedades del Estado:— creó (2 de enero de 
1823) el establecimiento de una sociedad de damas, ba- 
jo la denominación de Sociedad de Beneficencia y á 
CAjya dirección é inspección quedaban las escuelas de 
niñas, casa de Espósitos, casa de partos públicos y 
ocultos, hospital de mujeres, colegio de huérfaaas y 
todo establecimiento público con tendencia al bieu de 
losindividuos de su sexo:— espidió (id) undecreto, cos- 
teando en los colegios de Buenos-Aires la educación, 
vestuario y mantenimiento de 6 jóvenes de cada pro- 
vincia; dos de éstos con destino al colegio de estudios 
eclesiásticos y los demás á los de las ciencias físicas y 
morales, y decretó (7 de enero) la construcción áo. tem- 
píos en la campaña y la erección de uno en el nuevo 
pueblo del Pilar. 

flS93~B. BKR.líARBl.líO RIVABAVIA Y B. MíüVUEIí 

jrOiiÉ garcía, ministros, en ejercicio de las funcio- 
nes del P. E. por detegacion del propietario Rodríguez, 
que marchó á la espedicibn del sur, el primero en 
cuanto á las de gobierno, relaciones esteriores y guer- 
ra, y el segundo en cuanto á las de hacienda, desde el 
14 de febrero hasta el 11 de agosto, en que Rodríguez 
reasumió el mando gubernativo. 

En la noche deH5 de marzo se recibió en Buenos- 
Aires la primera noticia pasada por el comandante mi- 
litar de San Nicolás de los Arroyos don Cipriano 'Ce- 
ballos de una conspiración, dispuesta en esta ciudad, 
paraderrocar al gobierno de esta provincia y de la de 
Santa Fe, y descubierta por el de la última. Al medio 
diadeH9 se recibió una delación de que se seducía 
gente para conspirar en el mes de abril siguiente. A 
las diez déla noche del 19 se recibió el primer parte 
oficial del comandante militar dé Morón don José María 



t . 



62 PROVIKCIA 

Casado, comunicando que en las inmediaciones de las 
Cañuelas reunía gente don Hilarión Castro, para efec- 
tuar esa misma noche una revolución en Buenos Ai- 
res. 

El gobierno delegado se reunió en la fortaleza (ac- 
tual casa de gobierno nacional) á las once de la noche, 
junto con el inspector general don Ignacio Alvarez y 
Thomás, haciendo citar á esa hora á los generales don 
Juan José Viamonteydon Jtian Gregorio de las He- 
raR,y ordenándose al batallón N^ V de fusileros (al 
mando del coronel Benito Martine2)que, dejando solo 
la guardia de prevención en su cuartel del Retiro, se 
trasladase á la Fortaleza. Todo el ejército de la capi- 
tal se puso en movimiento, situándose en puntos con- 
venientes para la defensa. A las tres de la mañana 
penetraron en la plaza de la Victoria, por tres puntos, 
las reuniones de completados, bajo una grita est rao r- 
dinaria de ¡oioa la religión y la patria! y guindos por 
los caudillos don Benito Peralta, don Hilarión Castro, 
don Rufino Baui^á, don José María Guerreros, don 
Pedro José Viera, don Antonio Gonzafez y otros. Su 
primera diligencia fué forzar la guardia de la cárcel, 
poner en riberlad á varios reos, principalmente á don 
José María Urien, y apoderarse de la campana déla 
casa de justicia, para llamar al pueblo. 

Luego que se sintió la alarma on el pueblo, concur- 
rieron á la Fortaleza muchos gefes retirados y otras 
personas respetables á ofrecer al gobierno sus ser- 
vicios y alistarse en el Cuerpo del Orden hasta los 
mismos estrangeros. A los ocho minutos de un tiro- 
teo violento de parte á parte, fueron completamente 
batidos los revoltosos, dejando varios muertos, heridos 
y prisioneros. Estos fueron sometidos ajuicio y con- 
denados á destierro unos, absueltos y puestos en liber- 
tad, otros^ y 'pasados por las armas don José María 
Urien, oficial retirado, y don Benito Peralta, oficial re- 



DB BUfi^NOS AIHES C3 

formado del cuerpo de artillería, el 9 de abril de 1823, en 
la plaza ^5 cíe il/ayo* ' . \ 

A la energía desplegada por el gobierno, se debió el 
restablecimiento del orden y de la tretnquilidad: separó , 
de la Cámara de Justicia á los doctores Gazcon y Va- 
lle, reraplazándolos por los doctores Cossio y Villegas: 
separó igualmente de sus puestos algunos curas^ t^les 
como don Vicente Arraga y don Francisco Argerích, ^ 
mandando prender ¿ unos y salir de la provincia á 
otros, por su conducta subversiva y ofneciendo 2000 
pesos por la persona^iel doctor Tagfe y 200 por cíida 
unade las demás y con el ejemplar castigo de los prin- 
cipales cabecillas. Para mayor garantía y con el obje- 
to de conservar el. orden, salió el coronel Borrego con 
una fuerza de 200 hombres ,de' caballería, para situarse 
en la campaña. 

Las señoras nombradas (18 de febrero), para la for- 
mación de la, primera Sociedad de Beneficencia^ fueron: 
doña Mercedes Lasala, doña María Cabrera, doña Isa- 
bel Casamayor de Luca, doña Joaquina Izquierdo, do- 
ña Flora Azcuénaga, doña Cipriaiía Viana. y Boneo, 
doña Manuela Aguirre, doña Josefa Gabriela Raiíjos^ 
doña Isabel Agüero, doña Estanislada Tartas de 
Wright, doña María de los Santos Riera del Sar, doña 
María Sánchez de Mandeville; y doña Bernardina Cha- 
varría de Viamonte, bajo la presidencia de la primera. 
Por renuncia de la 5* y 11*. y por ausencia de la 10*, 
fueron nombradas doña María del Rosario Azcuénaga, 
doña Justa Foguet de Sánchez y doña Estanislada Cos- 
sio de Gutiérrez. Esta Sociedad tuvo como una de 
sus atribuciones el adjudicar y repartir 4 premios el 
26 de mayo de todos los años, á la moral, á la indus- 
tria y 2 á la aplicación. El 1"*, de 200 pesos en dinero, 
se había de adjudicar á la muger que mas se hubiese 
distinguido por su moralidad y por la práctica de. las 
virtudes propias. d(?l spxo y de su estado. El 2**^; de ;! 00 



G4 PROVIKCIA 

pesos en dinero, se habfa de adjudicar á laque mas 
se hubiese esmerado en el tesón de adquií'ir, con 
honradez y por medio de un trabajo industrioso, los 
medios de su subsistencia, ó la de sus padres, ó hijos. 
Los otros dos, de 50 pesos cada uno, destinados en es- 
pecies ó útiles, á elección de la Sociedad de Beneficen- 
cia, á las dos niñas que mas se hubiesen distinguido 
por sus talentos y aplicación. 

En marzo fué presentado por los sefiores Valentín 
Gómez, José María Rojas y Francisco del Sar, y apro- 
bado por el gobierno, el 16 de abril, el Reglamento para 
la espresada Sociedad, el mismo que siguió rigiendo 
hasta la fecha; así como fué aprobado por el gobierno 
otro Reglamento dictado por los citados señores, pai-a 
•la adjudicación de los premios decretados en 1** de 
marzo, fijando el procedimiento que se había de seguir 
y siguió. hasta la fecha y aun las arengas que, al hacer 
la entrega del premio, habia de pronunciar la presi- 
denta. 

Las casas del Hospicio de Mercedhríos, denomina- 
dos de San Rumonde las Conchas, y del convento de 
San Pedro, fueron (24 de febrero) destinados á Hospi- 
cios, para la educación de los niños de los pueblos y 
territorio de la campaña, en las. primeras letras, bajo 
la dirección de la Sociedad lancasteriana. 

El 5 de marzo se decretó el establecimiento de una 
Caja de Ahorros^ y el 24 de abril quedó instalada y 
nombrada la Comisión directiva, disponiendo ser el 
objeto de dicha institución el recibir en depósito las 
sumas desde dos reales para arriba, que economizaran 
los individuos industriosos que no tuviesen modo de 
adelantar sus ahorros con seguridad. 

El gobierno delegado (Rivadavia) encargó (5 de abril) 
al prelado diocesano obligase á todos los iiídivíduos 
del clero á asistir á una conferencia semanal, contraí- 
da ó los puntos siguientes: I"* Moral y Rúbrica; 2"* 



\ 



DB BUB^Oa AIBBS 65 

. Oratoria^ sagrada práctica; 3° Historia eclesiástica y 

• disciplina, y 4^ Derecho público eclesiástico. , Y en 19 
de abril, el provisor gobernador del obispado, doctor 
Mariano Zavaleta, presentó el Reglamento para las re- 
feridas conferencias, el cual fué (24 de ^ibril) aprobado 

- por el gobierno delegado- Este presentó, el 5 de ma- 
yo, su Misnsageá la Sala d'e Representantes, haciendo 
una lisonjera pintura del estado de progreso de la pro- 
vincia, principalmente respecto de la multiplicación de 
los establecimientos de primera educación, en la ciu- 
dad y campaña, á fin de combatir la ignorancia, como 
el primer enemigo de, los pueblos, que desmoraliza y 
embrutece. 

Ratificó (10 de junio) un tratado de alianza defensi- 
va, entre la República de Colombia y el Estado de Bue- 
nos-Aires, en sosten de . ^u- independencia: — suprimió 
(27 de junio) las postas militares, sustituyendo las 
dependientes de la Administración de Correos: — ia- 
dultó (9 de julio), de la pena de muerte, á todos los que 
en rebeldía habían sido condenados á ella, por autores 
ó cómplices de la asonada de la noche del 19 de mar- 
zo, y restituidos á la libertad y al pleno goo^ de los djB- 
rechos de ciudadanos, el 25 de mayo de 1824 todos los 
que fueron causados como cómplices ó autores de la ci- 
tada asonada:— ratificó (23 de julio) una Convención 
preliminar^ acordada entre el gobierno de Bufenos- 
Aires y los comisionados de S. M. C: — fué autorizado 
(id) por la Legislatura de Buenos Aires para negociar 
en favor de la España, amenazada de una guerra por el 
rey de Francia, Luis XVIII, la suma de veinte millo- 
nes de pesos, entre todos los Estados americanos, re- 
conocidos independientes. En virtud de esa autoriza- 

, cion legislativa, el gobierno delegado (Rivadavia) nom- 
bró (id) ministro plenipotenciario cerca de la República 
de Chile, Perú y Colombia á don Félix Alzaga; cerca 
del gefe de las fuerzas españolas que ocupaban izarte 



66 MOtlKCIA 

del teri*itórió del Perú, al general don Juan Greg>6río 
de las Heras; cerca de las provincias de la carrera del 
Paraguay, al doctor Juan García de Cossio; para la lí- 
nea de ocupación por esta parte del Perú, con residen- 
cia en el territorid de la provincia de Salta^ al general 
don Juan Antonio Alvarez de Arenales, y cerca de lias 
provincias interiores^ esencialmente cerca de los go- 
biernos de la carrera de Cuyo^ af doctor Diego Estanis- 
lao Zaváíeta. 

Decretó (7 de agosto) el establecimiento de una Es- 
cuela dé Agricultura pt&ctics, y un Jardín de Acíima- 
taciofiy en Ta quinta denominada de la Recoleta; y ha- 
biendo regresado de la campaña el gobernador 
propietario Rodríguez, cesó el gobierno delegado, el 
11 de agosto, diaen que aquél entró de nuevo en ej-er- 
cicio de sus funciones gubernativas. 

fd»8-^RRI€}itBÍER MARTIIV ROIIRlC;iJ£K, propie- 
tario, desde el 11 d^ agosto de 1823, que reasumió el' 
mando gubernativo, después de su espedieion al sur 
cowtra lo© bárbaros, con el objeto de esten^ejf Ja fvQn- 
tei*a, hasta el 16 de ¡loviembre^ que, con motivo de un 
contraste esperimentado por tas fuerzas d$I gobernador 
Lopez^ de 'Santá-Fe, después de haber sido atacados y 
derrotados aquellos, en el puesto del difunto Gómez, 
el 15 de noviembre, volvió á salir Rodríguez, con direc- 
ción ¿ Lobos, acompañado de 14 artilleros y del cb- 
mandante de colorados (Rosas), con 60 hombres; pero 
no dejó delegado por haber regresado al dia si- 
guiente. 

Con el objeto de 'fijar de un modo permanente la nue- 
va línea de fronteras, principiada en el año de 1823, el 
gobernador Rodríguez salió, el 5 de enero del año si- 
guiente (1824), á la cabeza de la espedicion, que se di- 
rigió a) sur de la provincia, y, de acuerdo con la Jun- 
ta de Representantes, delegó el mando, gubernativo tti 
los lAínistros Rivadavia y (jarcia. ' 



PB WñMS AlBBS 67 

Ert vista de lá necesfíQad dé poner en acción todos los 
recursos qtíe el país poisée y eti el deseo d^ hacer vsíler 
' fo posible las minas situadas en ías Provincias-Uni- 
das, el gobernador Rodríguez espidió un áeoréto (24 
de noviembre) autorizando al rtiínisff o Rívadavia, para 
que promoviese la fbmiaeioñ de una sociedad en Ingla- 
' térra, destinada á esptotar las minas deoro y plata que 
' éiistenen teRepúbíiea. ■ 

Con élññ de poblaría ciudad jque^, con. el nombí?© del 
general Belgrano, debió erigirse, el gobernatiop Ro- 
dríg'uei ab(ori7:6 (24 de noviembre) di* hníiistto Rifada-- 
via-parék negociar 200 'fartílias europeas, a*í como el 
envío dettíiló mas fertiiMa* morales ó íridobtcioeas, 
para las nuevas poblaciones que se proyeolaba levan- 
tar en el t^rritór¡6 de la provincia. ' < » 

Instruido de los progresos que \k Biblioteca Pú- 
blica hacía y de la influencia reai que aquel ésta- 
blecimiettto tipnfa en ía ilustración ¡del país, el gober- 
'nador Rodrigwez encargó '{31 -^de diciembre) '>al 
BlWioteeario propusiera oportunamente itodas lü^sf tne- 
dfdas ci^|id'üi(^efít6& i ace^lemr él del IkfüSEo piel pafs, 
especialmente en todos Ids rianios d?e Hislor id Natural, 
Química, Artto y Oíiéíó&; encargando <á la Academia 

de Me^ícin^á v Ciencias exacias la fórhiaeion de una 

•I 

colección defnostrativa de la Geología del país yiolra 
de lasave^ det mismo. Y por lo que iféispiftcta á cian- 
chas^e) ministro Rivadavia quedó 'encardado- de librar 
]a9 ordénese insfrticcfones necesaríais al' comandahte 
de Rata^ones^ para la formación de> ona ^colección de 
las mipmas. í. ! . i 

El 5 de enero de 1834, el gob0madk>r Rodriguez- die- 
legó el mando gubernativo en los ministros RiVadavia 
y García, durante su ausencia á la campana. % 

#0SÉc;ÁRCÍA, ministros de Rodríguez^ dQlegados, 
' por lo que respecta á los ramos de relaciones esterió-' 



;.i 



68 .. :pBOXiKOU 

.' res; gobierno^, guerpa y marina el priaiero,.y ppr 1<? que 
: respecta á la hacienda, el segundo, desde, el. 5 de ene- 
ro, que isl propietario salió á la cabeza de la espedicion 
a lal sur de la ¡provincia, para fijv .de un modo perma- 
: nente.lanu^aUQBade fronteras. 

. El general Rodríguez llegó ai término que la ley. fijó 

^ la duración de su. goUierno, acontecimiento j;nuy h9n- 

' roso pkra él, porque era en su género, hasja entonces, 

. el- primer ejemplo que la. historia debe. rQgÍ3trar, con 

interés. : i 

Una de la$ primeras . di^posicionqs del gobierno de- 
legado (Rivadavi a)* fué dividir (7 d^; enero de4824) el 

« 

. juisgado de paz de la parroquia de la qat^dral en dos, 
.aur y norte de l|a calle de la Plata, (hoy Rivaduvia)« El 
mismo (Rivadavia) dictó (enero) uu . Reglamento para 
Id Escaela de Partos. 

' Los ciudadanos norte*iamericanos merecieron tal 
consideración por las relaciones de amist^cl é identi- 
dad da principios, que el mismo delegado decretó 

- (a4^de febrero) ésufavor^no necesitar.de mas pa^a- 

, porte, para salir del territorio, que el de} plenip<>t^i- 

. cíario de su nacioii-^Rodney^ 

Mandó reconocer (6.de abril) al prímbi^ Có-n^ul ge« 
neral de S. M. B.en el Estado de Buenos-Ai res, Wood- 

i bine Parish^ y en correspondencia, nombró,^ (7 de 

' abril) (por primer cónsul 'general del mismo justa- 
do, en el Reino Unido de la Gran Bretaüa é Irían- 
daá donjuán Hullet, quedando éste autorizado para 

' nombrar vlce-cónsules en las ciudades de dicho. Reino. 
Acordó (10 de abril) al mismo tiempo á los comandan- 
tes de los paqitefces ingleses (que fueron los primeros) 
el poder desembarcar con la correspondencia <jüe con- 
dujesen^ sin esperar las visitas de ordenanza de 
puerto. 

La Junta de Representante^, nombró el 2 de abril af' 
' general don Juan Gregorio de las Iberas góbernadof y 



DB ÉÓB^OS AIRES 69* 

capftan general de la'provincia, y al díifi* siguiente, 3, el 
gobierno delegado, para facilitar la instrucción que 
correspondía al gobernador nuevamente electo, acordó 
que cada gefe de oficina formaría una esposicion com- 
prendieildo las bases bajo tas cuales estaba organiza- 
' da la misma, y el mélodo por menorjque se observaba 
en el servicio, etc., etc. 

Y el 9 de- mayo, eí gobierno delegado, en ausencia 
del propietario, que se hallaba en campaña^ puso^en 
-posesión del mando dé la proviocia al electo Las He- 
ras. 

El brigadier general Martin Rodríguez falleció en 
•Montevideo al 5 de marzo de 1845. Hallándose la es- 
cuadra argentina, en actitud hostil, al frente de Monte- 
videc^, el benemérito almirante Guillermo Brown, espo- 
niéndose á incurrir en la ira del Dictador Rosas, en ho- 
menage de respeto, de dolor y de consideración por &u 
antiguo compañero de glorias y de trabajos, mandó 
poner á media asta los pabellones de los buques de su 
•mando, como tributo á la memoria de aqud insigne 
ciudadano argentino. Esta demostración, complej^a- 
mente inusitada en aquella época para con los denomi- 
nados unitarios, no mereció la desaprobación de Rosas, 
quien se hizo el desentendido. ¡El gobierno de la Repú- 
blica Oriental del Uruguay mandó se hiciese al ilustre 
patricio los honores debidos á su alto rango militar, con 
formación de tropas en la plaza de la Constitución^ lle- 
vando las banderas enlutadas, y con asistencia del 
mismo gobierno, y de lo mas selecto de la clase civil 
y militar, acompañando el féretro que. fué llevado á 
pulso por los coroneles José Garibaldi, Correa, Du- 
pont, Thiebaut y Ordoñez y el comandante Mariano 
Echenagucia, hasta la iglesia Matriz, donde se hicieren 
sus exequias el dia o. 



electopor la Junta de Representantes el 2 de abril, y 



70 pjaov^ii^iHk 

h&Uándoae ^seíate de] la provincia en ^.quc^la lecha^ 
fué puesjU) eo posesión del ma^do gube^aa^tívo, por el 
. gobierno delegado^ «de Rodríguez» el 9 da mayo^ por 
tdres ajk)^. 

El 22 de diciembre delegó el gobierno en sus dps mí - 
nistres Garda y Cruz, con el objeto de revistar las 
fronteras y toda la campaña, regresando el 11 de ene- 
ro y reasumiendo elmaodo de la provia^ia.'el 13 de di- 
cha mes del síguieDte año. 

Desde el 33 de ei^rero de 1825, en que el Congreso 
confirió al gobierno de la provincia el ejercicio de Jas 
atrií)UOfonfes del Pi'E. nacional, desempeñó Las He- 
ras uúas y otras facultades, hasta ^1 7 de marzo de 
lS2d, en que cesaran las autorídades proviaoLaleay qiüe- 
daiido la provincia de Buenos Aires bajo la jurisdtc- 
oidn del Pr^si^ente de la República, que .lo ^a don 
fiermardino Rivadavia, quien habia tomado pos^sioad^ 
la Presidenoia el 8 de febrero anterior. 
' Eliminada la provincia, desde el 7 de mar^so de 1826, 
* la Junta de Representantes se reinstaló el i"* de agosto 
^del siguiente año, abriendo la primera sesión coa una 
brillante alocuoioo del presidente de 'la corporación, 
y-el 12 del mismo mes se hizo la el'eccioil de gob^raa*- 
dorde la provincia, que recayó en la persona del coro- 
nal Borrego. 

La nómina de los Diputados al Congreso na<j¡onal, 
electos en Btienos-Aires en el gobierno de Las Heras, 
erncomosigue: don Mariano Andrade^ Julián Segim- 
do de Agüero, Valentín Gómez, Diego E. Zavaieta, Ma- 
nuel José Gaixila, Francisco Cruífi, Juan José Passo, 
Nioolás Anchoreiia y Manuel Antonio CastiH>, 

FRA.icmcOnii: liACRUZ, encargados por el gobier- 
no, durante la ausencia del gobernador Las Heras en 
' revistarlas frontwas* y toda la campaña/ desde el 2Í 



DB BU3KQ9 AIRBS 71 

de4icieinbredel824hastÉtel 13deenero de 1825, que 
el protpiietario rea&umió el mando de lu provincia. 

Las únicas disposiciones dictadas por el gobieiino 
-delegado (García) fueron algunos npnobrarnientps y el 
deslinde de ia JLirisdjccion.de la Guardia .de Luj^n, á 
que .mas adelante se hace referencia. 

El Brigadier General Fraocisco Fernandez de la Cruz 
falleció en Buenos Aires el ^3 de abril de 18^5, á los 
^4 años de edad. 

«99ft— GKIVEIIAL JVAIV CBEGORIO Il£ LAS HTE- 

BAS, gobernador propietario, desde el 13 de enero de 
1825 que reasumió el mando déla provincia, después 
de una corta ausencia de 81 dias, de la capital, en re- 
vistar las fronteras y toda la campaña, hasta el 7 de 
marzo de 1826 que, federalizada la capital, quedó bajo 
la esclusiva autoridad del Presidente déla República. 
Al mes de recibirse del mando, el gobernador Las 
Heras decretó (10 de junio) honores fúnebres al señor 
César Augusto Rodney, primer ministro plenipotencia- 
rio de los Estados Unidos, á cuyo acto concurrióla 
plana mayor del ejército, los gefes de todos los depar- 
tamentos y los ministros del Poder Ejecutivo: — esta- 
bleció (25 de setiembre) una Comisión Topográfica com- 
puesta provisionalmente del editor del' RegistrojEsta- 
dístico, don Vicente López, del Prefecto de Ciencias 
exactas y del Catedrático de Físico-sMatemáticás, con 
2 oficiales ausiliares, la cual fué encargada de reunir 
los datos para la formación del plano topográfico de la 
provincia, así como déla superintendencia de todas 
las mensuras de terrenos: — acordó (6 de octubre) invi- 
táralos gobiernos de las provincias áque enviasen, 
de cada^una, uno á mas jóvenes de veinte años cum- 
plidos^ con destino á las oficinas públicas de la ciudad 
dé Buenos Aires, los cuales habian de ser educados con 
preferencia en las oficinas de contaduría, tesorería y 
recaudaición, y en todas las secretarias:— nombró (22 



V2 



TBOVINCIA 



de setiembre) en calidad Be ministro plenipotenciario 
cerca del gobierno de la República de Colombia al ge- 
neral don Carlos de Alvear, que se bailaba desempe- 
ñando el mismo cargo cerca de los Estados Unidos, 
y por secretario de la legación al mayor de artillería 
don Tomás Iriarte. * Igual nombramiento hizo en la 
persona del general don Ignacio Afvarez y Thomás cer- 
ca del gobierno del Perú (18 de' octubre). 

En el deber de preparar una instrucción que colocase 
al cuerpo nacional en .estado de formar pn completo 
juicio de laa relaciones esteriores, acordó (88 de octu- 
bre) la organización de los documentos relativos á di- 
.cho ramo, formando dos colecciones, ó series, una des- 
. de el 11 de febrero de 1820, en que sucedió la disolución 
del gobierno general hasta el 19 de setiembre de 1881, 
en que se invitó á las provincias á diferir la reinstala- 
ción de dicho gobierno: y la otra desde la segunda épo- 
ca que fija el párrafo anterior, hasta la fecha de este 
decreto, en que el gobierno de Buenos Aires dirigió Jas 
relaciones esteriores. 

> 

El 21 de octubre ordenó que por el Ministerio de re- 
laciones esteriores se formase una razón del voto da- 
do por cada gobierno de provincia, sobre el lugardonde 
debía instalarse el Cuerpo nacional, cuyo resultado faé 
como sigue: 

Por Buenos Aires 12, á saber: Paraná, San Juan, 
Mendoza, Salta, Rioja, Buenos Aire?,. Misiones, Cor- 
rientes, Tucuman, Santiago, Catamarca y Córdoba, 
: Por Tucuman l,á saber: San Luis. 

Santa Fé no comunicó su voto, sino posteriormente 
dándolo por Buenos Aires. 

Por decreto de 8 de noviembre, el goberi^iador Las 
Heras dispuso que, en los pueblos de campaña^ en que 
hubiese escuelas dotadas por los fondos públicos, se 
estableciese una junia inspectora de la escuela, com- 
puesta, del juez de paz del distiito y dos:Yeciups res- 



i>B fitrfilros Á1RB8 73 

petábles del lugar, hombrados por el gobierno, y teuya 
duración en el cargo debería ser la de tres años. Las 
funci(>nes de estas juntas eran las mismas, poco mas ó 
menos, que las de los actuates consejos escolares. 
Por una ley de 15* de noviembre sedispustí que la 

' proviricia dé Buenos Arres se habfa de regir del mis 
Tiix) m^odo y bajo las mismas' formas que álét sazónase 
• i^egía, hasta *la píromü]gá:ciondfe }a cbhstituéíón que die- 

' sé el congreso' nacional, resteKándosé empero él dere- 
cho de aceptaré defeécTiar por sü pártela que éste pi^e- 
sentara. 

El gobierno de Las Héras dictó (eneró del^aSByel 
PorniulcLrio á que deblap arreglarse los jaécdfe de paz 
de la campaña, para entender las diligencias, en uso 
de su jurisdicción :~establéció '(12 de enero) los lími- 
tes de la Guardia de Lujan, comprendidos entre el 
arroyo llamado de Baltala Ballena con síís nacientes 

' hasta la laguna del Durazno; y por la parte'de la Vííla 
de Lujan, siguiendo por los mojones dfr Robredo y 
Rodríguez y terrenos de Noriega, hasta encontráiise 
con los de San Andrés de GHles; estendiéndose por la 
parte de Areco y la del Sur, hftsta los punto» que peco- 
nocía entonces por límites Aatijrales:-*^di<5tó ^19 de 
enero, adicionado el 26 de julio) un Reglamento^ con 
el fin de regularizar las operaciones de la comisión de 
inmigración^ nombrada por d^ecr^tode 13 de abril de 
1824, y con el de fijar lafe bases de los contratos y las 
condidones con que debían ser aitsiíiadas, así como 
las ventajas á que habían de tener derecho los colonos, 
queiueran conducidos con el objeto de establecerse en 
esta provincia. ... 

Las t:)péracioties déla espre^ada comisión ^erart: 1* 
Proporcionar empleo 6 trabajos á los eifetran^erbs que 
virtieran al país sin destino, ó que. se hallasen en él'áin 
cólocacioh. 2* Hacer venir der Europa labradores y 
artesanos de toda clase. 3* IVitroducir a^í-ícultótes ^ 



74 woyuKJí* 

, por contratos de arrendamiento con los pnppietaríQ^ y 

. artistas del país. Y 4" hacer conocer á las clases ín* 

. . dMStriosas da Europa las ventajas que procoete este 
pai.s para los inmigrantes y ofrecerles los servidlos de 
la comisión ^ su llegada 4 Bu^pos Aires.. 

En celebridad;4e la instalaeiop d^ congreso geoeral 
constJtuyei;tte,,que tuvp li^gar <el 16 de dicie>axbre de 

. 1824| hiendo el pnqaer acontecí m/eato iipporiaqte que 
señalaba el periodo tan deseado de la reorganiíi^acipa 
dacional y Sfbre todo por elrtriunrCo decisivo que los 
ejércitos de la independencia hablan reportado en la 

• ca»paña 4^1 PerM, el 9 4e di^jiembre ,de í.8?4, eo Ja jor- 
cada de Ayacvicjjo, decretó (7 de febrero) un solemne 

. Te Deum en la iglesia catedral pon asistencia dertodas 
las corporacipnes civiles, militares y eolesiásticas; de- 
clarando dias de fiestas cívicas el 13, Í4y ;15 del misino 
mes y dejando á todos los ciudadanos ep libertad de 
demostrar^ en esos dias, si^s ^eptiimiéntos patrióticos, 
sin mas) limites que lp%que establece la dignidad de pn 
pueblo civ i lÍ2;ado. 

Comisionó (25 de febrero) al canóniga ju4)Uado don 
Bartolooaé Muñoz para (a reeopjlacion de todais las le- 
yes y resoluciones g^oieralasque se hubiesen espedido, 
desde el S5 de mayo de 1810 hasta Ja época en que se 
estableció el RejisUy:} Oficial^ siendo la misma que otro 
.publicó como suya, con omisión de todas las del af)o 
de 1810,. parte de las de 1819, todo pl año 1820 y parte 
de 1821, por disposición de Rosas^ ea cuya época se 

, llevó á cabo dicha.publicacton, continuada l^asta 1*840: — 
aprobó (27 de abril) la traza» que^l ingeniero de provin- 
cia propuso, del plano topográfico^ de la parte esterior 
. de la ciu(iad:-r-declarp. (29 de abril), sin efecto, la reso- 
lución de 6 de febrero de 1822, sobre el territorio del 
Partido de la. M itanza, quedando restablecido bajo los 
misijaos límites que antes, tenia:— decretó (13 de junio) 
un mx^cnumeiito . sepulcral en honor del ^neral Doi^in- 



go F«iach:--i>rojKmI^ó (12 de jhüq) la ley ^eí^ provin- 
cia aceptando lafundamental sancionada por elcongce- 
.8(0 0n 28 4e eneno y autorizapjdo al gobierno para 
■desenofwOar el P. E. Nacional iT-Hdapr^etó (28 de julio) 
la erección de un monumento ai doctor Antonio Saei^z, 
por los dÍ3Mnguidos £¡er.vie|cís jr^pdidos á su patfi^ en 
]a época de la emancipación política y ppr el ¿elo ip£a- 
tigable^H^ 4eap|Legó oo^^tan^nQqnte como Jiiei^r. de 
la UoÍM^rsid^|i de «Bu^PO^^^ínes, así >^2pmo por ^r qno 
.d^ 1<^ signatarios d^I^cttad^ lain4epiend€^ncÍ€^.xle<Ms 
Pjppvjnoias-Uniiiafí delRíode la Plata» 

Dispuso {16 de setiembRe)- que en todos los pueblos 
de compaña se reservase» dos solareáooiQ frente ala 
plaza prírTcipal destinados á la coinbtrucoioD de los edi- 
ficios pü<Ufeos de escuiela, casa :de justicia y templo, 
disposición que se síguifó observandchiasta .él dia^ — 
^ ppoímalgó (S9 de setiembre) ia ley atitopkaodQ ;al (gobier- 
no para proceder en el territorio de la iprovimeia á. la 
ejecución del tratado celebrado, el 2 de febrero, entre 
el' gobierno de las PrOAiñciaís-^Unidas del Rió de. la 
Piata y el de S. M. B.; é igualmente (12 deoctuibore) 
la ley sobre te libertad «deaultosen el territorio de la 
proviocia. • , 

Para el estaí)l*ec¡ miento déla Ifnea de frontera, nom- * 
feró (31 octubre) una comisión compuesta deí coronel 
de coraceros don Juan Lavalie, del ingenierodon Péü^DC 
Senillosay del hacendado coronel don Juan Manuel 
llosas, (no bajo la dirección dé éste, ccmb dice Ange- 
lis, feino bajo la del primero) con el objeto de que sa- 
liesen áliaóé^ los reconacimíéntas nrtas proííjosdéfos 
puntos por donde había de correr la línea déi fronitera, 
apoyada em los* Fuentes- Federación (hoy Jun-ín), CHliz 
de «Guerra á25 de. Mayo, Laguna Blanca y de la forta- 
leza F rotee tora Argentina, en Babia Blanca." 

Esta comisión empezó sus trabajos el 10 de, ¿[ícienn- 



76 ' i'RovMe^A 



i<l 



Ire de 1826 y regresó á'Bnenos-Airtfe el SSdeetíei^o del 
siguiente añol 

EI'f>Tftno J)re«erttado pdf lA comisión fué aprobado 
por el gobierno de la Presidenoia de Rivadavía, el 27 
de setiembre de 1886. 

' El gobernador'Las Heras, cómo encargado del P. E. 
tiáfelónaldesde^el 23 de enero de f825, dictó varias 
disposiciones qué fbi*niart la basé dé' la organización 

^' nfecíotiál, tarcúaT se siguiera después p¿r str sucesor 

''RivadáViá; Y sí éste, ajusto título nnfei^ece Recordarse 
con veneración por haber sido el iniciador de la mayor 
partedelas instituciones que el pais ostenta, seria una 

> injusticia x>o recordar con iigual veneración y respeto 
al doctor Manuet José García, ministro en la adminis- 
tración Rodríguez primero, y ministro y cónápañero en 
la de Las Heras, hasta que éste dejó de gobernar, 
por los» progresos y mejoras que introdujera; y al pro-- 
clamará don Bernardinó Rivadavía Presidente de la 
República de las Prooincias- Unidas del Río de ¡a 
Plata, el gobernador Las Heras, encargado del P. E. 
nacional, declaró que el espresado Presidente encon- 

< 'traria vencidas! las primeras dificultades, y preparados 
los elementos para la organización y defensa deltem- 
tprjo, debido á la eficaz cooperación que habían pres* 

, t^do los gobiernos de las provincias y idemás autorida- 

. des de la República; que ej Presidefote encontraría 
siempre las mismas, disposiciones en todas las pro* 

. vinpias de la República, y que la de Buenos-Aires sería 
sin duda la primera en dar ejemplos de obediencia y de 
una coAsagraciop generosa á la causa nacional. . 

Finalmente, al gobernado^ Las Heras y ¿ sus minis- 
tros García y Cruz, cupo el honor de celebrar el primer 
tratado qus unía á la América i don la..EspaSa> »en> la 
época de su mando tuvo lugar \eiprtmera reunión na-^ 
. cional; bajo su mando empezó la primera guerra que 
iba á decidir de la existencia nacional, en que estaban 



* 

. c<í>rnpP0meti4o3 loB ÍQiter0se$7 el honor de la Rc^jú^bdi- 
ca. Cada uno de estos hechos basta por sí solo á dig- 
nificar á un gobiernp. 

El gobierno» dp. La^ Heras.y con él el de \^ provincia, 
cesó el 7 de mafzo^de 1826,, á, consQQUfin<?ia de una, ley 

. deí Congreso quedeclaró Ja ciud^id. de. Bu.en,o,SpA¡r»es 
capital d^l Estado, la. cu^l,,cpn\^l teraipriq: pomppfin- 
dido entre elpi^ento de )as Q9a(?hajS, y el de la ^nse- 
pada,.y e^tre^l/Rio. (Je^la.Platay el de las ponchas 
hasta el Puente da ]i^arque.z, y.de[^4^ ésíe .tirando una 
Ünea paralela al Rio de la, P.iata h^s^^i dar con el de 
Saniiago, qu/?dó bajo la inmediata y escli^siva direc- 
ción, de la lejislalura nacional . y 'del Presiaente déla 
República. ,Y mientras del resto d.^l , territorÍQ se. qr- 
^an\zaba por ley especial la nueva provinQi^ de. Bue- 
nos Aires, ésta tfimbiep quedó b£y,o la. dirección de |as 
autoridades nacionale3,.de346 Ja i^it^da fpcl^Q^. , . . 

El general Las Heras, á. los ocho días. dé cesfir en.el 
ejercicio díb su^ fupcipnies ,(15 de marzo de í^826), creyó 
de $u deber publicap, como publigó^ uiía hreve.^9^ppsi- 
cipn, para dfir j^ su3 (fonQiudj^pos satiafaccjpn soJemne 
de los graves. XQoti vos que. le impul^arpf? á.la moi^t^iA- 
cante d.eterminac¡Qn de ^epnrarft^ ;4e laprQ.vippj^ de 
su nacimiento. Y, después del^;» ipqchas dificultades 
con q4je tuvo que juchar para $0£(tepen l^s instiruQiqnes 
de la provincia, por cuya conserv^^cipu y la. de I03 4^i:e- 

, cbos de sus compatriotas reclani(^ por tpdos los pije- 
dios, legales,, sin que fpeaie a()endido y si.olvídados| ays 
eí>fuerzos, se veía, obligado á retirarle ^ la República 
de Chile, donde terminó» sufe dias el 6 .de febrero ^e 
1866, á la edad de 86 ylos. 

«g^o-B. BEáMARDiivo rivadjltia, desde el 7 de 
marzo, en que cesaron las autoridades provinciales, 
quedando la provinciade Buenos Airess bajo la juris- 
diccioaderpr¿sidente de la Repúblic^, hasta el 7 Üe 
julio de 1827 qué le sucedió el doótor Vicente Lopbz én 



78 "HMUnifnk. 

}« itfisma datégorfá <i« Ptesidente d^ Té ll«rpfib)i«a inte- 

El 7 dé mar^Q.de 1826, el Presidente Rívadavia de- 
claró cesante en el cjereiclo de sus fundones al go- 
bierno dé Buenos Aires 7 todas fas corporaciones, 
tribunales y gefes de las oficinas, etc., fueron puestera á 
disf>osicion de bs ministei^ids á que correspondían. ' 

Encomendada la demarcación de íáicapitafá íá €0- 
WiisioTí topográfica, con arreglo á la ley de 4 de marzo, 
el Presidente Rívadavia ordenó (16 de marzo) que el 
territorio de la ntreva provincia fuese dividido en dos 
departamentos, uno al Sur y otro alNortte, 

Nombró (10 de abriT), en clase de Rectoi^de la Uni- 
versidad, al doctor José Valentín Gómez. 

Por ley del Co^igreso prormulgáda el 21 de abril, «e 
declaró que la nueva provincia seria representada en 
aquel cuerpo por 10 de los 18 representantes nombra- 
dos por la provincia de Buenos Airte, y los 8 res- 
tantes habían de representará fa capitaf y su ter- 
ritorio: — ordenó (26 de abril) el' establecimiento de 
escuetas de niñas, en todos los pueblos dé ía cannfbaíla, 
■ baja él misnio sistema por -^úe se regían Tas de niñas 
erf ia capital. Mientras esto tenía lugar; se ¿rdeíi^'el 
de fas mismas én San Niéólás de los Art^oy^, Chas- 
comú!3^ y Sari José de Flores:— dispuso^ (8 de miayo)*el 
establecimiento de uri nuevo mercado de frutos decon- 
sumo interior en la Plaza de las Artes, actual Mercado 
del Plata:— Promulgó (tSf de junio) la ley mandando 
efrijir, en la Plaza de la Victoria, unr monumento, qite, 
subrogando al qiie á la sazón existía, perpetuase, la 
memoria del glorioso dia2,5(io mayo de 1810 y la de 
los ciudadanos beneméritos, que, por haberlo prepa- 
rado, debían considerarse autores de la revolución 
que dio principio á la libertad ó independencia de las 
Provincias Unidas del Rio de la Plata. Dioho monu- 
mento habla de consistir edi una magníñca fuente de 



DB Bü«V6fií AIRB8 99 

bronce, (jue represénlase constantetltfeiite á la posteri- 
dad et manantial de prospefridades y de glorias que 
nos abrió el denodado patriotismo de aquellos ciiida- 
danós ilustres. En su base se había de grabar la ins- 
cripción siguiente : <LaRepúblitu Argeniináy á tos 
autores de lá f evolución en ei memoretble 2S de muyo 
de Í6í0. * 

En lugar de ía Comisión topográfica que efXistla, 
hasta la fecha, en la' capital, ordenó (26 die Junio) ün 
Departamento de Topografía y Estadística, nombrando 
primer gefe de él af doctor don Vicente López, primer 
ingeniero, á don í'elípé Seíiilloáa, segando, ádon Ave- 
lino Díaz, y secretario á dórt Agüstin Ibañez:— regló 
(27 de junio) la ejecución de la ley del congreso de 18 
de mayo sobFe tierras en enfitéusis, organizando el 
jury establecido por dicha ley y (28í^(íe junio) la tasa- 
ción de tierras concedidas .ya en enfiíéusiá, én la 
provincia de Buenos Aires y estableciendo (30 de 
junio) el Gran Libro de propiedad pública, á cargo 
del Escribano mayor de la Presidencia nacional : — or- 
denó (25 de setiembre) la formación de un pueblo en la 
Chacarita de tos Colegiarles, con la denominación de 
Chorroarin. 

Én el gobierno del generaí Las Heras fue nombrada 
como queda dicho la comisión compuesta del' coronel 
de Coraceros don Jaan Lavaltó, del ingeníelo don Peli* 
pe Senrllosa y del hacendada cíoronel don Juan Kanuel 
Rosas, bajo la direcciotí del primero y no de éste que 
se la apropió, para el establecimiento de Ib nueva linea 
de frontera, cuyo plañó fué (27 de setiembre) aprobado 
por el Presidente Rivadavia; en su consecuencia, éste 
ordenó el establecimiento de 3 fuertes principales: el 1® 
en la Laguna de ,CurálafqUetí,el 2*^ en la de la Cruz de 
Guerra y el 3° en la del Potrero. 

Dispuso (23 de diciembre) el establecimiento de una 
escuela de niñas en la Villa de Lujan y otra eú San 



90 PBOVlKlOIA . 

. : Aiüoniprde Areco bajo Ia4epen€Íeacia4d la Sociedad de 

» . Beneficencia:— órdanó (3de ^nero de 1827) la continua- 
cj.911 de la obra del canal de San Fernando basta su 

- ternj i nación, noi»brándos« administrador de dicha obra 
á don Mariano Díaz:— decretó (4 de enero) se diese 
mas .estepsian ^l Cennr^nteriQ d^l norte y Jardin.de 
Aclimatación en la Plazuela de la Recoleta : — prohibió 
(16 df febrero) el internarse en el territorio de los in- 

,, flios, sin permiso del gobierno, bajo penas según el 
caso: — díó (14 dejnarzo) nueva forma á la administra- 
cion de la Caja de Ahorros; acordando el gremio á los 
qye dejaron en ella sus depósitos por tres años y nom- 

, brandase ios patrones, directores y secretario contador 
de ella;-mandó (26 de. marzo) se llevase, por el pe- 
partamento Topográfico y Estadístico,' un depósito 
histórico y. reglamentario de los pueblos del territorio 

. de la República, en un libro separado que había dé re- 
gistrar ; — V todos los datos auténticos qué se coñser- 
vasen spbre el origen de los pueblos existentes én el 
territorio de la República; 2^ todas las actas de 
erección de jos pueblos que se estableciesen en adé- 
lante, y 3"^ toda^ las disposiciones generales y espépía- 
les que se hubiesen espedido, ó que se espidiesen en 
adelante, sobre la traza y distribución de tierras en 
todos y oada uno de dichos, pueblos. 

Promulgó la ley del Congreso (19 de m^rzo) acordan- 
' do á los veincedores de Ituzaingó un escudo de bonof, 
llevando grabada en su circunferencia 1^ inscripción 
siguiente; -^i¿i República á los vencedores en Itazain* 
gó. En la parte interior— 50 de febrero de 1827— y 
en el centro algunos trofeos militares: para el general 
en gefe brigadier don Carlos de Alvear y demás oficia- 
J^s generales, de oro (el del primero orlado. con una pal- 
ma y un laurel); los gefés y oficiales, de plata, y desde 
laclase de.,§argentos abajo, de laíon. Y el Presidente, 
.Qik Fdconqciipiepto del apreipio y gratitud debido á í^qu^- 



DB AVSVOS iilBBS 81 

llosvBncedories, acordó á toáoslos. individuos del ejér- 
cito de operaetones en el territorio del Brasil, que.se 
hallaron ea la batalla de Ituzáingó, el uso del distintivo 

. de ünc<5rdou de honor pendiente del bonábro izquierdo 
y enlazado en el ojal de la casaca del costado derecho, 

. con las.distincidnes siguientes: 

EJ general engeftíl, de oro, encadenado, con.borias. y 
cabetQ^deJ.mispio .metal. 
. Losgenefales^^eiipisnao cordón y oab^Us sin bpr- 

. >.:Los gefesycoi'don desplata, con borlas y cabetes del 

■ Tüismametal. • , 

. . La ofioialidad'éi mismo cordón y cabetes sin ^borlas. 
Lo8»sargento«' y cabos, cordón de seda blanco, y la 
tropa,, cordotí de lana celeste. . 

Adjei3Qás, á todos loa individuos de tropa^ se les ha- 
bía* de abonar un año del tiempo de su empeño. . 

El icoíonel. Federico Brandzen y el comaindarite . Ma- 
nuel Besares, que m^irieron gloriosameate en el cam- 

. ppdebjatalla,, peis>arán.3Íepiprp revista de pr^s^j^te. 
Por un deoreto;de 9 de mayo,, el Presidenta Rlvada- 
via ordenó el establecimiento da calles de circunvala- 
cion y de sdlido; la primera con el ancho de 3Qvaras^ 
que había de ser la calle ^el C*^lIao desde la de la Pla- 
ta (hoy i2¿(?arfaí?/a). hasta, el bajo , de la Recoleta, y la 

..prolongación de la de Entre-Ríos^ desde la misma ca- 
lle de la Plata hasta el camino que conduce al . Paso 
Chico, .pe ]t^ calle de la Plata al norte se meando ^brir > 
4 calles d^ 8Q varas de ancho cada una, que^ desde la 
calle de circunvalación, condujeren á los distintos pun- 
tos de la campaña: la 1* en dirección de la calle de Cor- 
rientes^ la 2^ en la de Córdoba, la 3* en la de Santa Fe 
y la 4* en la que quedaba á 13 cuadras de distancia de 
la de la Plata^ que, no teniendo aun nombre, se deno- 
minó calle del Juncal. De la calle de la PJata al Sur, 
y partiendo d^ la misma calle de circunvalación, . se 

6 



\ 



82 ' ^ROVimiA -i 

mand^ abrir otras 6 calles con el mismo objeto y 
estension que las espresadas en el párrafo anterior, á 
saber: la I"" en dirección de la caiíe de Belgrand, la 
2^ en la de la Independencia, la 3^ en la de San Juan^ 
la 4* en la de Patagones y la 5* en la que quedaba á 
19 cuadras de distancia de la de la P^ata, tacual, no 
teniendo nombre, se ie llamó calle de Itusaingó. 

Convencido de que sus servicios tío podían ser de 
utilidad ítlguná, según lo deólarara, el Presidente Ri- 
vadavia resignó el mando el ^27 de junio y aceptada su 
dimisiODvcon la resolución d,e que oontlnuase basta la 
elección de nuevo presidente, ésta tuvd lugaF el 5 de 
julio recayendo en la persona ded doctor Vicente Ló- 
pez, con lacatídad de provisorio, hasta la reiinion de 
una convención nacional, con cuyatB«stalacion^ oficial- 
iñente canecida, había de quedar disuetto el congreso. 

Pronriulgada la ley nombrando Presidente proviso- 
rio, el señor Rivadavia puso en posbsion del<^argo, el 
7 de julio, al electo doctor López. ' 

RívádaViá entró con decisión en la nueva carrera 
quelfe maiicáfa el voto' público^ y si no le fué dado su- 
perar las dificultades inmensas que se le presentaron 
á cada paso, cúpole la satisfacción de haber llenado su 
deber con dignidad. Cercado^ sin cesar, de obstáculos 
y de contradicciones de todo género,' dló á la patria, 
dias de gloria que esta recuerda con orgullo, soste- 
niendo sobre todo, hasta el último punto, la honra y 
dignidad de la nación y dé la provincia. -No se hizo 
entonces justicia á la nobleza y sinceridad de sus sen- 
timientos; se la hizo la posteridad; se la hace la his- 
toria. 

Don Bernardino Rivadavia murió en el Brasil el 2 de 
setiembre de 1845. 

tgjév— Vr. vi€ENT£ LOPElí, Presidente de la Repú- 
blica, interino, con mando !sobré la ex-provincia de 



DB pUP^^Q9^ J^IRBS 09 

capital, desde el 7 dq marzo: 4^ 1826. . . ' 

El doctor López ejerció el poder: interinamente desde 
el 7 de julio hasta el. 12 de agosto, qjue le sucedió el co- 
ropeLDorrego, como gobernador y capitán, general de 

. la Proyincia y: encaUgi^tio del P. E, Nacional.. . • . ^ 

El.Pre^ií^ente Iu(Qxpiezi, lapenaa eutiió.ieh ^jereSidia .de 

sus funciones, hizo algunos cambií)8.ejl olpersónalde 

laí^dTXíiniptraoiQn; j^ntre otros,. q1. de, gfífr de^ pql icía en 

Ja. persorjad^.dpp Jpí^n deliPipO) ,en ¡sp^tituciop .^el 

. coronel Hipó.lito y,ide|a; relavó d^l mai/dod^l eaiépqito 

de.operí^cione.s so,bre el territorio del Bi'A^^ili^l general 

,Alvear, sostituy.éiidole con leJ ^gen^ral: Juan Antonio 

. Lavall^a, y eiicargondodel.piQndo d,el espresndo ej^r- 
'CÍto interiiíajopeatebastíi elapribodel ¡nqjiibi'ado, ^l .ge- 
fe de. E.|M. genenalJosé María Pa?- . , . : 

Nombró (14 de julio)~comandanfce general de las mi- 
licias de caballería, existentes en el territorio de :1a 
proviqci^ d© Bueno&-Air(^,> alicorpn^l deimilioia^ don 

,. |uao Manii^l.Rosa^. El aopfibyamieuíio de e^tep<^ríiOina- 

ge^en a^qu^llnsf circunstancia? probó semoiuy ¡mpoUtíco, 

.puestOiQue, descjQ Q^e ipomento, la$ de^tinoa de Jla ppo- 

;vincia, ya^ndci J^ {iepúbJic8i« qu^^daroaeolsus man-ds. 

La caída deRivadavia tenía un significado político 

• muy pronm^piado y Iqs bpmbreg dp* lue^s y d^ eBpe- 
rÍ0q<?¡anO; ^Mpierpn ponerse A Uí altura |d^ila_ ¡sitim- 
'qíoíi, líftbiendo cgutíiibuido tod.os, ;^f%oaiy íroy{x,ms 
al nujevo érde^de^. cosa^i iqüe traj^ ^ po*.(ie(SÍ, cotíio 
una QORS^^eu^íCoift .lójica é.inevjtarbJd la . cadena, de ma- 
lestque.el paif^ d6^graciadanQ[eojt^ e^drirp$.Qtarai« . >, f 
, El 1? de agosto s^ rdu^-taló \í^ lejislatura Cselebrofido 
la.JiHit^ de Representantes su primera s^e^ion y el djia 
d2 tUYQ lugar la elección de gobernador, r esquitan do con 
31 votos el cproneJ Dorr^go, quien f^ié puesto en pose- 
sión del fcargo^ipor el PreBiídente López,: i^l, dio. &i- 
^qient^' . •-.» ■ .'1; j.. . ■; 1'-. ' • > 



B4 PBOVIKGIÁ 

iii»v^eiMi»!Visii MAivtffir. BORUtec^e, electo por la 
Junta de RepreseiUantes^ el 12 de agosto, y recibido 
i'del cargo al dia siguiente, 
y Durante el gobierno de Dorrego fueron sucesiva- 

• mente sus ministros secretarlos de E5ta4o los señores 
don Manuel Moreno, don Juan R. Balcarce, don José 

' Randeau, don Tomas Gaidojdon íosé María Rojas y 
don Vicente López». 

El 18 de agosto, dia en que él Congreso celébhS su tíl- 

• tima: sesión, resolvió éste recomendar á la Legislatura 
'de Buenos-Aires y á so gobierno, mientras pudiera 
obtenerse una deliberación^ dé las demás provincias, 
lá dirección de la guerra y de las relaciones estériores; 
la satisfacción y pago de la deuda, crédito y obliga- 
ciones étc; la éntregapor el presidente del Congreso de 
su archivo, por inventario, al de la Junta de la provin- 
cia, quedando disuelto 'el Congreso y gobierno nacio- 
nal. 

Una de las primeras disposiciones gubernativas de 
- Dorrego fué la de encargar al coronel don Juan Manuel 

• Roisas la celebración de la pazcón los indios .y autori- 
zarle áir preparando lo hecesario á la estension de las 
fronteras del sur yfomento del puerto de Bahía Blan- 

' cáete, etc. 
* ' Todris las provincias, inclusa la oriental* delegaron 
•en el gobierno de Buenos-Aires las facultades relati- 
vas á kt dirección da la guerra y al entretenimiento de 
las relaciones estériores hasta la reuntóri de la Con- 
vención^ y contribuyeron al sosten de la guerra con el 
Brasil remitiendo contingentes y aun reclusos; algu- 
nas, cosa que no pudo conseguir el gobierno de la 
Presidencia de la República, é no ser promesas y muy 

'pocos hechos. La que con mas contribuyera fué la de 
Mendoza, que era la que mas simpatía tenía por la 
persona de Dorrego. Dicha provincia remitió, el 85 de 
octubre de 1827 en la tropa-de don Ignacio Albino Ga- 



DE 1I?4WM :A^ftB8 8í5 

tierres, dosf oajoaes de, fu^ite^v veinte ¡Wrriles d^ pól- 
vora de cañón y. ochenta cuñetes de fusU» 

La priovincia Oriental^ pqr (n0dío de su colegio elec- 
tora), dictó wdt ley garantizando, en la parte ,qM$ pro- 
porcionalrnente le icorrespondía, con tadasi lasn^atas y 
propiedades públicas^ ^l pago de capital é intecea^s de 
los seis piillones de pesos /en fondos públicos, oreados 
porladeBu-eBos-Aires, en. 17 de setiembre de 1827, 
•con. el objeto de concurrir á losgÉ^^tps de la guerra con 
el imperio del Brasil; y aun eUjíó di pu ta4oB á, la. Con- 
vención nacional en las personas < 4^1 doctor José 
ügartec|ie, y dqn Alejandro Chucairro. 

Las denlas provincias recQnocieron, por medio de 
sus Lejjslaturasrespectivair, la deuda contraída, por el 
gobierno de Buenos-Aires, í^fiapzando sus. terrenos y 
demás bienes de propiedad pública* 

En la administración del corQuel Dorregq ^e. ppoyeo^ 
tóel establec¡ii)iento,d.6 un£i línea; de telégrafos, bajo 
los auspicios del. gobíeri)o, desde Buenps-Aires hasta, 
la boq^ del Salado, pasando por la Ensenaba de Bar- 
ragan y la Punta de;! Indio. 

También surgió, durante la misma administración, 
una pqrcioA de periodiquií^ies, tenflentes á aa^rquizar 
la provincia, colocando al gobierno, qn el ípasp de. rje- 
glamentar la libertad de^ imprenta, por rpedio de wa 
leyj que es. la qué ha regido y siguió rigie^dq. hasta la 
actualidad. 

Durante esta administración se celebró lo^ConoQ/fLcion 
preliminar depas entre el gobierno de las P.rpvinQías 
Unidas del Rio de la Plata y el emperador de,! Brasil 
en el Rio Janeiro á 27 de agosto, ratificado ea B^enos 
Aires429de setie,mbredel828, y circulada inmedia- 
támbente por el gobernador Dorregpá todas las provin- 
cias, las cuales recibieron la ppticia cpn muestras de 
alegría^ . . , . . 

Hepha la paz GOQ el Brasil, ¿edió orden de q/ueel 



96 'H^&fUMíÁ • 

-ejército Sé' neíirttse, Miqt?í dándoseles y ajusiándoiseles 
de remate hasta fin del año 1828. Ya hablar> llegado 
dlgiinas divisiones, cuando á los dos 6 tres días de su 
ai^rib^o; ésfcal'tó, "el V-áé diofembre del citadla año, una i^e- 

' voliicion eneabé^adaporel general don Juisin Latalje. 

Las tropas' tomaron posesión de la ciudad, menos la 

Fortaleza, estacionando una parte en la plaza -de la 

Victoriay la otra en el Retiro, cottnocU'erpo de reserva. 

El gobernador Dorrego sálró de! Fuerte por la maña- 
tiá muy Itítnpr&no de! mismo' d'ia, l*de diciembre, de- 
jando encarg'aiio del innando al rainistt'o de jg'obierno, 
general Guido, y' tomando la dirección déla campaña 
' cort 'ánimo de reunir getite y sostener su autoridad Ifegal. 
Pero no se le di6 tiempo; pues, el general' L'avalle salió 
á caiTipaña el día 6 á la tarde, á' la cabeza de una Rierza 
como de 600 hombres, acompañado del brigadier gene- 
ral Martin Rodríguez y de los coronel-es 'Rauch y La- 

' ftíadrldi'con dirección á!a Guardia disil Monte, donde 
• se crefa hallarse Dórre^o con parte de su fuerza. El 9 

' de diciembre tuvo lugar uña batalla al oeste de la La- 
guna de Navarro, donde fueron derrotadas las flierzas, 

'•de Dórregb y dé Rosas. Este emprendió lafliga hasta 

■ ' Saibta Fe, y aquel tuvo la desgracia de caer _pHsione- 
ro, y el sábado 13 de dicieml)re, como á las tres de la 
tarde fué pasado por las armas al frente de las fuerzas, 
por orden del general I^avíjlle, á corta distancra del 
pueblo de Navarro. 

Después q[ue algunos individuos (Rosas entre ellos) 
lograron engaña^y sorprender el corazón de Dorrego, 
■ casi todo3 los hombres de bien qué antes lo hablau 
ayudado y aconsejado, se le retiraron de su lado. Per- 
sonas bien intericiortadas le aconsejaron trataseí" de 
'' conjur&r la reacción qué se veía venir sobre su aámi— 
nistraciori. La ley de imprenta de 8 de niayo le hizo 
perder en la opinión pública. Dorrego confesó á ua 
* amigoy pállente no haber sido obra suya ese proyecto 



I 



DB BranOB iUEBS 67 



de ley y^qtre a ninguna d^ óuantaH niédidasse le kábia 
obligadOy cedió con mas repugnancia. Se le aconsejó 
promoviese la corrección de la ley de elecciones^ para 
poderse *poner de un modo legal én el cepti^ode todos 
los* partíáoBi Dorrego hizo ver los peligros ^ue ha- 
bría de correr; si. no hacia graidualménte laresdlucion 
de sacudir ée sil isubordinacíbxi á ciertas influencias 
individtmles (Rosas), por apoyarse tahsolo en ios prin- 
cipios y el talimiento de }ais.;miása3. Los iñalcs con* 
sejdros yifalsQS amigos áú Dorrego fueron la^ causa 
pripGÍpaV y, ({mm\ la (taica .de ;£iu mala ía^mi})í$tra- 
■eian; : . ■ ••-!•:::•;- >..■ 

Paéypredon y Rivádavia én vano intensaron querer- 
se poner en el 'centro de todos l^s partidos, ¡eí primero 
con la política de ocupar á todos los hombres indi-stin- 
tamente, y el segundo por l^t ley^ de olvido. No era 
éste el medio natural y legal de verificarlo, ni el de po- 
ner .álaftfloniásas'eln posesión del derecho mas sagrado 
que les corresponde. Ellos se reservaron mezquina- 
inentetoda la.fune^ta iníjiueocia que, hasta el día de 
hoy, ejerceel poder ejecutivo euJafflrmaóiooidíirí^iís- 
Ifi^tÍYo; y hé a^i \^, causea principal, de verse edificada 
sobre cicpientos de arena, tanto 1^ estabilidad de los 
gobiernos>.como la de los principios. 

La den'ota del coronel Dorrego en la aedon-dé: la 
Lagünd de NavafrOy:(el 9'ded¡ciembre)v *ra ítievitafele, 
si se tiene en cueñt-a la fuerziei á qvie aqu'él* tenJA ique 
hacer frente^ maridada por gefes y óftciaiesespcírimén- 
tados ydenombradia^ tales como el general Martin 
Rodriguen, los entonces coroneles La Madrid, Peder- 
nera, Rojas, Aii<acleto Medina, fiogado, Joan Apóstol 
Mértiaez,' A. iVega, Olatarríá, Raach, Olazábal; los 
entonces ooraanda^ntes Olníos, 'Qa¿3adaypBy4)«£Í!ro; ios 
entonces mayores Méndez; Smikhj Correa^ BUa, Mu- 
fiiz, Caldei^on; los entonces capitanes S^a^edra.cEstra- 
^, Pitredes, Cosaio, Córdoba, NuQez^Qomezy Men- 



88 BEormciiL 

dez, Patricio Maoiel (el genio de ía guerra^ según 
La val le), etc. 

El mismo día que la Gaceta publicaba el célebre 
parte del general Lavalle anunciando lal gobierno de- 
legado el lúgubre suceso de Navarro, don Luís Dorre- 
gd hacia, en el referido diario, la invitación siguiente: 

«El abajo ñrmado^ hermano del finado don Manuel 
Dorrego, suplica á sus amigos se dignen asistir el vier- 
nes 19 del corriente á la iglesia de San Francisco, de 
ocho y media á nueve de la mañana, acompañándolo 
• á honrar la memoria de su dicho hermano y & rogar á 
Dios por el descanso de su alma, en los funerales que 
le consagra á su efecto; sirviendo este aviso de bastante 
invitacifan á todos, pues á ninguno lo hace en- particu- 
, lar; 

«Buenos Aires, diciembre 16 de 1828. 

. cLüIB DOftEBGO. > 

Los restos del coronel Dorrego fueron exhumados, 
el 14 de diciembre de 1829, en presencia de la comisión 
enviada por el gobierno al pueblo de San Lorenzo de 
Navarro, y compuesta del camarista doctor Miguel de 
Villegas, acompañado del juez de paz sustituto don 
Pedro Trejo, del cura don Juan José Castafler, de don 
Indalecio ' Palma y don Manuel López, del cirirjano 

' doctor Cosme Argerichydel escribano mayor de go- 
bierno don José Ramón de Basavilbaso. Se encontró 
el cadáver entero, á escepcion de la cabeza, que esta- 
ba separada del cuerpo en parte, y dividida en varios 
pedazos, con un golpe de fusil, al parecer ^1 lado iz- 
quierdo del pecho. Las ropas esteriores consistían 
en una saba^nilla de algodón color oscuro, corbata de 
seda negra, una chaqueta de lanilla escocesa, pantalón 
de paño azul, botas fuertes y un pañuelo de seda ama* 

<-; rillo, con que se lé cubrieron los ojos para ser fusi- 



DB Bravos lAIBBS 80 

lado, El 21 de diciembr©( salió del Fuerte^ á -las 
cinco de la tarde, él carro conduciendo la urna, el 
'■ cual iba arrastrado por ciudadanos y seguido de 
medio pueblo de Bu^nósr Aires, que llenaba un espa- 
cio como de 20 cuadras, y la otra . mitad ocupaba las 
azoteas, balcones y ventaitós. Todas las. tropas de 
linea y milicia cívica marchaban también enlutadas, al 
son de músicas fúnebres, basta, el cementerio^ donde 
el gobernador. Rosas pronunció la sentida y oportuna 
alocudou siguiente: 

«Dorregó^t víctima Jluátre d'e las disensiones civi- 
les: descansa en pñz, ... La píatrla, el honor y laTBli*- 
* gion han sido satisfechas hoy, tributando los últimos 
honores al primer majistrado de kc' República^ sen- 
tenciado á morir en elsiiencio dé las leyes. La man- 
cha mas negía en la historia de los argentinos ha sido 
ya lavada con las lágrimas de un pueblo justo^ agrade-* 
cido y semsibíe. Vuestra tumba, rodeada en este mo- 
mento de los R, R. de la provincia, de la magistratura, 
de los venerables sacerdotes, de i los guerreros lie la 
Independencia y dé vuestros üom.patriotaé dolientes, 
forma el monumento glorioso que el gobierno de Bwe- 
uos-Aires os ha consagrado ante el mundo civiliza- 
do. . . .monumento qu^ advertirá hasta Jás últimas ge- 
neraciones que el pueblo porteño* no ha sida cómpljce 
en vuestro infortunio. .'. . Allá, ante el Eterno ¡Arbitro 
del mundo, donde la justicia doo^iha, vuestras accio- 
nes han sido ya juzgadas; lo serán también las de vues- 
tros gefes; y la inocencia ye! crimen no serán confun- 
didos'.. .. ¡Descanéa. en paz. éutre los justos; «. .1 A 
Dios— A Dios para siempre*:» 

Las trapas regresaron á Sus cuarteles á Tas nueve de 
la noche. > 

I r 

I ' ' • 

** r 

4^98— GfiMEVAi. voMA^íi «IJIDQ, ministro, delegado 
de Dorrego, el 1^ de diciembre, aiando tuvo lug^j; ¡una 



00 MOTCRaA 

I 

•tevolüclon encabezada por el ejército que regresó de la 

■ Banda OHental al mando del general Lavdlle! 

Al salir Dorrego por la puerta del socorro de la For- 
taleza, á laj3 cuatix:) y media de la mañana del 1^ de di- 
ciembre dejó encargado dol mando al general Guido. 
Este asoció á su colega J. R. Balcarce en el gobierno 
delegado. Después dé algunas conferencias ^ entre el 
general Enrique Martínez, por parte del gobierno de- 

' legado, y el general que encabezó la réYoiucion, se 
convino que aquel entregarla el Fuerte, Juego que fue- 
' se elejido un gobierno' provisorio . En su c<>nsecuen- 
ci^y $e reunió una asamblea de ciudadanos en el tem- 
plo de San iFrancísco^ (San Roque) presidida por el 
doctor Julián* Seguildo'de Agüero, la cual nombró al 

-. geoardl Lavalle^ gobernador interino deja provincia. 

. Habiéndo3e hecho aaber eata r^sqUiot^n. al gobierno 
delegado, desocupó, el Fuerte el reji mi en toi del «coronel 
Mariano B. Roion, los lainistros J gefós.que se haHa- 

, ban adentro . ' 

Este gobierno delegado solo duró algunas hor^is. 

f' A las cinco de la tarde se* recibió eO' la Fortaleza 
Qn)a nota del genera] Laválle acompañando el acta de 

' la asamblea popular reunida en San Roque y firmada 
por su presidente don Julián Segundo de Agüero. Se 
propuso que los que estuviesen ppr que el general La- 
vallé fuese gobernador interino levantasen el sombrero 
en la mano derecha,; y el pueblo todo lo levantó en el ac- 
to aclamándolo: se propuso igual signo por el general 
Alvear primero y por el doctor V. López en seguida, y 
úose notó que ciudadano qilgunoJo hicieria: . pc^ consi- 
guiente fué electo unánimemente ^1 general Lavalle f)or 

. ' tal gobernador provisorio de Buenos Aires. • 

Reunidos los coroneles que existían en la Portaleña, 

los ministros de Dorrego les pusieron de manifiesto 

' aquel documento y conduUaroo su ojpiaioo/ La<de 

aquellos gefes'fué promineiada por él reconoormiento 



DE aranas jiiRBs 91 

del i>uevo gobierno provisdrJo, y ácla continuo se pa- 
- -s6 al genero! Lavalle una nota manifestando que, ha- 
llándose impuestos del acta déla asambleíi de San Ro- 
' que, celebrada el dial^ y acompañada en copia iegali- 
zadapor el espresado- gen'eraí, pdr la 4iye rfesültaba 
electo el mismo gefe gobernador provisorio de la pro- 
vincia; y que sin embargo de que la autoridad conferi- 
da alseftoriLavalle^no emanaba de ia representación 
reconocida como legal por nuestras instituciones pro- 
vinciales, los ministros Guido y Balcáree, deseando 
reiíiover 'todo conflicto para el puebl^o, retóonocfan y 
mandaban reconocer en Ja Fortaleza al' réferidé gefne- 
ral La\*alJe por gobernador provisorio dela*prOvincia, 
quedando aquella alas órdenes del irispector general 
desde ese momento. . / . 

El brigadier g-eírtíertí i T. Gruido falleclió en Buenos- 
Aires el 14 de setiembre de Í866, ár M.edadde 88 
años. ' 

t8t»--€av:iirE!BAii JUAIV IíAVAIíIíE, electo . popular- 
mente gobernador interino el V de di-Ci^nf^brej-, en con- 
secuencia de una revolución, que estalló en la npadru- 
gada del mismo dia, encabezada por el misn(ib general, 
la cual produjo no solo el derrocamiento del goberna- 
dor Dorrego, sino también el fusilamiento, de éste á 
corta distoincia del pueblo dé Navarro,, el día 13 de di- 
ciembre, despueis de una acción, e'n'que, cbmó era de 
esperarse, dado el.núríiero. y condiciones de los com- 
batientes de una y otra parte," fué conf^plétariniente der- 
rotado él y su ^eftí, principal Rosas, quíeti lo abandonó 
em'préndiendb lA fuga á'Santa Fe. 

fíabieiido huido el coronel Dorrego, del Fuerte, por 
la puerta del socorróy como á las cuatro y media de la 
mañana, con dilección á ía campaña, para tomar las 
medidas eonddcéiHes al restablecimiento de su autori- 
dadi el, general Liayvalk, dejando da delegado al. genera 
Brown, salió en su perse€ií<>ion; eldia ^> y aprpren- 



93 PBOYIMOU 

diendo á Dorrego* y Rosas, el 9, consiguió derrotarlos 
completamente^ ant^s que tuvíeseo tiempo de aumen- 
tar su fuerza, como ellos lo pretendían. 
Esta primera campaña del general Lavalle, en la 
: guerra. civil^ no pudo ser mas breve;: cual otro Julio 
César, quiejí, en 3 dias, batió y destronó al rey de Pan- 
to, Farnaces, escribiendo al Senado romano estas cé- 
lebres palabras; üeni^ oidiy vinci; así alquél también, 
en 3 dias^ batió y venció áDorrego, pero el parte que 
pasara al gobierno delegado fué bien deferente. Bas- 
ta saber que el coronel Borrego ,fué fusilado al fretite 
del ejénoito vencedor por: orden del general .La vaUe. 
Dorrego fué capturado por el teniente coronel de Hú- 
sares don Bernardino Esoríbano, en las inmediaciones 
de Areco, y, por orden del gobierno delegado, condu- 
cido al cuartel general d^l general Lavalle, iJoüd^ dos 
horas después fué anunciado el fin que le cupiera en 
los términos siguientes: 

Navarro, Diciembre 13 de 1828. 

c Señor Ministro: 

€ Participo al gobierno delegado que el coronel don 
Manuel Dorrego acaba de ser fusilado, por mi orden, al 
frente de los regimientos que componen esta división. 

€ La historia, sqñor Ministro, juzgará imparcialmen- 
te si el coronel Dorrego ha debido ó no morir; y si al 
sacrificarlo á la tranquilidad de un pueblo enlutado 
por él, puedo haber estado poseido de otro sentimien- 
to que el dej bien público. 

f Quiera persuadirse el pueblo d(? Buenos-Aires, que 
la muerte del coronel Dorrego es el sacrificio mayor 
qiie puedo hacer en su obsequio. 

« Saludo al señor ministro con toda atención, , 

JOAliT LA.VALL9. I> 

t Esonio, señor Ministro de gobierno doctor don José 
Miguel Dias Veles. » 



DE BnHOS AtBflS $8 

Este y.los que siguen fueron los rtíínístros secreta- 
rios del general Lavalle en su orden sucesivo-, los ge- 
nerales Carlos M* Alvear y José María Paz y el doctor 
: Salvadtor María del Carril. 

El general E: López, gobernador de Santa Fé, pasó 
(9 de diciembre) una circular á los de las demás 'provin- 
cias, haciéndoles saber el movimiento del dia 1**, y 
acompañando copia que; con fecha 2, le había despacha- 
do el coronel Dorrego desde Cañuelas. Los dé Santa 
Fe y Córdoba se pusieron desde luego en movimiento, 
aquél para impedir el paso al 'general Paz y éste para 
salirje al encuentro, én caso burlase, como, en efecto, 
burló la vijilan^ia de los santafecinos. El de Entire- 
Rios contestó que se pondría inmedi)Ettamente^en cami- 
no con fuerza considerable. El general Quiroga, invi- 
tado por López, á instigación de Rosas, no quiso 
quedar atrás; dirigióse, pues, al general Luvallé, titu- 
- laudóle gobernador intruso y declarándole la guerra, 
para vengar la muerte del coronel Dorrego. 

Rosas, entre tanto, no esluVo un solo momento ocio- 
so, poniendo en movimiento á todoife los caudillos á 
nombre de la tftulada federaotqn, quetantps raudales 
de sangre costara á la República. El comandante sán- 
tafecino Echagíie, con 500 hombres, y acompañado del 
general Rosas y de los coroneles A. Pinedo é Izquierdo, 
se'situó^en las inmediaciones del Rosario, intenceptan- 

' do con su fuerza la correspondencia del fnteribr yapo- 

• derándose de los correos. 

En un encuentro que el coronel Vilelatuvo con los 
santafecinos en él Arroyo del T-alá, estos fueron der- 
rotados. 

M9S— GKiiífiB iii «UiiiiiiBlliio BBOiViV, delegado de 
Lavalle, durante el tiempo que éste permaneció en la 
campaña^ contra el ex-gobemador Dorrego, desde el 
6 de diciembre de 1888, bastan! 4 áe mayo de 1829/ en 



94 t movimu . 

que presentó aw .renuaciaj siacedíéjidole proivisoriamen- 
te el mitiistro doctor CarriK 

Habiendo cesiado do hecho la corriandaricia general 
de milicias de campaña que desempeñaba don Jaan 
Manuel Rosas, ei gobierno d^le^ado. dispuso (19 de 
diciembre) se hiciese sabpr en la Oí:den del ejército .y á 

; I03 gefesde los cu^erpo^de milicjas de ja. pro.víncií3t,, á 
fiu.detqpf no, diesen cuipplimiento A 6rd^n .alguna que 

. aquel impartiese. i . 

Elgenearalidon José Maria P^z, que, al ttlando de 

' una división, de acuerdo con el general Lavalle, habfa 
marchado al interior, oon> el objeto de secundar en tas 
provincias la nueva poJítíca iniciada en Buenos- Aii^s, 
ofrcf*^*4Íái«de el Paso de Pachi, en Santa Lucía, á 16 de 
diciembre,, darMk«i.Qiienta al goWerno delegado haber 

. 4j'asmitíd(>á-Ia división. d^BP maDdo los boleíineifcque 
detallábanlos suoe.so3 ocurridos, dfcspyeís del camJ)¡o 
que tuvo lugar el dia jL^ de diciembre^ a^s^urandid ha- 
ber sido reujbido coi%. placer^ y* aun* oqu enítm^smo. 
El general Paz terminaba ^u comui^icocior) < felicitaHt- 

. do al g9bierpo y. é la pfo.yincia de B,ueui03-Aires por 
unos acQntecijnien tos que, al paso qiie f(se^uraba,u.su 
tranquilidad iviterior, pTOinetían el ,.resf4¿lecim¡ento.de 

, esas ,Ln$t^tucj,oaes de que dan ju^ta^nente ;era idóla- 
tra,» , • 

£¡1 general Soler que se ha1lat)a en Cói^oba, detrán* 
sito á BóHvia,.eh carácten de ministro plenipK>teoc¡ario 
cerca del gobierno de aquella. RepúblÍGa>.recibÍó:6rdBn 

. del gobierno 'delegado de suspender su viaje.. . 

Ep^tre tanto, Rosas, dándose Ibg aires de amigo de 
Borrego, con cuya política aparentaba simpatizar co- 
mo horrorizado del modo como éste terminó su exis- 
tencia, apro.vwbó las Qipcunslancia3 quQle fayarecáw>» 
para hacepí^esr desde entonces., el hombre ¡indiápensu- 

. ble. En el sur de la provincia, Rosas contaba con los 
g§fe^dotí Maíi^wel I4e$a y dotí Lui« Molina, que tea- 



níaji^iUe por su ,óroUin,i de^eonoci^Qdp. I(i autorídfid 
del nuevo gobierno y Uegan^osu osiadí^ha^ta mandar 
á los comisionados de éste, losseñoros Anchor^na, 
Díaz Velez y Gelly, se retirasen, á ia mayor brevedad, 
al interior del Salado, bajo amenazas. jSsos gafes 
tuvieron un. choque con un piqueteal mandrO del ma- 
yor l4Ím.a, á qui^n derrotaron obJigándQl^ á cf^pitu)^r. 
Se estipal<^ .que Litna, con, todqs los que I9 ^pojpapeuia- 
ban, tenia el (^aso libreí para r^üf'arse.v. ÍPqco :d^.9puQS^ 
parte de ]a división del ooronet.Is^idro.^Suarez d^*riOitó 
complétamete, en las PalmMos 4;MoUn^,y Mesa» ca- 
yendo éste prisionero, eltitulado rniíúsilro de ia. guer- 
ra don Mannel Céspedes y otros. Ea ^st|^ hMbe^-d^-ar* 
mas se distinguierou los^ coir^fteles Mariano AQha>. y 
Mariano Qaríoía^e^ teniente corionel Pringles, ,ei .m^yor 
.M^liaq y ^ ciudadano doo Zenon VidíJa,, M^^, 2** 
cw!iandan^e 433. la partidf^ de MolJn£b.{^é!.sej.itwciadp y 
pasado por la$ armase) U d;e febi.?ero de ld29i ^ , ; 

El gobernadofBrown suspei^idió (22 de diicíembre de 
18^8) tos efectos de la ley de -30 de abnil ; basta la reu- 
nión de lá nu^va Legislaturay declarando £ln/todosu 
vigor la de 5 de mayo de Í826, en • contraposición de ¡lo 
dispueisto por el fínado gobernador DorregOi 

Constituya <&2 de enero de 18^) responsables 'de la 
tranquilidad pública á los' comandantes. de oaüioias en 
campaña, en sus respectivos distritos. 

Dispuso '^ld¡ de febrero) quQ elrF^uerte, d^nonaiaado 
Federación ^ tomaría el non^bre d^ Juniriy piara p,erpe- 
üiarla memoria dCi la aíccÍQ»4el; 7 d^ febrero^ contra 
ios anarquistas de don Manuel Mesa, que tuvp' lugar 
en ladireccion de aquel FuQrtx3, ganada por la división 
al mando del coronel don Isidro Suarez, quien tuvo 
una parte tan decisiva en ia jornada de junin,.qqe. pre- 
paró la entera libertad del Perú^ en el año 18¡g4. 

El triunfo alcanzado por el corotíel .Si(areZ| en las 
Palmitas, el 7 de febrero de>18iS9, tenia una' dobié im- 



96 teovnfciÁ 

' poHanoia; pues tho solo se derrotaba á un enemigo que, 

' con las armas en la mano^ eombatf a contra la autorí- 

' dad, sino también destruía la reunión de individuos, 

•capitaneados por Molina, loa cuales, asociados á los 

indios bárbaros^ desolaban la campaña con robos, 

•'muertes y violencias de todo jénero: con las wmas en 

la mano atacó y tomó el Fuerte de la Lagu4ia Blanca, 

robando cuánto aUí habfa, perlenecieAte al Estado. El 

• coronel Suarez consiguió apoderarse de esos malhe- 
' chores,' los que, remitidos á la c&pital, fueron, 3 de 
^^ellos, ejecutados en la plaza de Marte (Retiro) y los de- 
más, destinados á la Isla de Martin García- 
Avisado el gobi€lrno, (24 de febrero) de la» existencia 

^ de u lía conspiración, mandó prender 4 los siguientes: 
ciudadanos, don Tomás Anchoi^na, don Juan: José 
Artchorena, don Victorio García Ziiñiga, don Bpitacío 
del Campo, don Manuel Hermenegildo Ag»i*r re Lajar ro- 
ta, don Francisco Agustín y don Clemeníté Wright, doc- 
tor. Manuel Vicente de Maza, don José Bares y don 
. José ChavaMa; militares: generales Juan Ramón Bal- 

1 cartee y. Enrique Marti aez, coi'onel Tonaásde Iriartey 
teniente coronel Juan José Martínez Fqutes. 
Otras personas fuerou igualmente presas: las rela- 

• ciones y el carácter que algunos de esos presos retes- 
tian oau^ó una estraordínaria sensación' en Buenos- 
Aires. 

Setttenóiadosá destierro, unos lo fueron con désti- 
- nó ái Montevideo, otros á la Colonia del Sacramento y 
losdemárS á Bahfa Blanea. Los deie^te último punto, 
confinados en él, desde el 15 de marzo, fueron puestos en 
libertad, en setiembre (1829) por el comandante de Ba- 
hía Blanca, don Narciso del Valle, en cumplimiento de 
orden del ministro de la guerra, regresando á Buenos- 
Aires, en el bergantia nacional Rio Bamba, los espre- 
sados Ma:sa, Martínez Fontes, García Zúiliga, los dos 
•Wright^ Bares y Chavarría. 



DB BmBHOS AIBB8 ffl 

Los señores don Tomáfe y dqn Juá,a Joáé Ancborena 
llegaron á fines, de abril, conduoídos en el bergantín 
de guerra General Roiideau^ procedente de Patagones, 

• y acompañados del comandante de aquel estabiepi- 
miento don Ramón Rodríguez. 

' Derogó (27 de'febrtero) el decreto de 8 de agosto de 
1828, espedido por Borrego, que permitió traficar por 

- el puerto de Eenavidez, cuando el gobierno no estaba 
autorizado para la habilitacion'de puerto alguno, cuya 
resolución debía emanar del cuerpo legislajtiyo de la 
provincia: y decretó (12 d6 marzo) la formación de un 
batallón de voluntarios con la denominacion.íde Bata- 
llon del Comercio EstrangerOj al raapdp dedoaJRamon" 
Larrea, con el objeto de guardar el ór^en y tranquili- 
dad pública. Ese nombre fué después variado, dándo- 
sele elide Batallón de Iqs Amigos dql Orden. , 

Gon la salida á ci&mpáñadel generalJ^sé .Mairia P^z, 
gefe del ejército, de la capital y encargado provisoria- 
mente del ministerio de la guerra, desde el '2 de enero, 
el gobierho delegado nombró (14 de marzo) comandan- 
te general de aniftas de toda la^ provincia al brigadier 
general Martín Rodríguez. • .. ! 

. El general Piaiz hizo su despedida píiWica del- pueblo 
de Buenos Aires el 16 de marzo, (1829) dtá «en que partió 
para el ejército. , • 

Con el fin de aumentar lafuetzá de línea, para guar- 
dar el cordón' de frontera de la provincia, el gobierno 
dilegado decretó (18 de marzo) se levántase un cuerpo 
de caballeria dé línea con el titulo de Granaderos de la 
Gu'ardia^^i mando del mayor don Juan' EsiébanRo- 
driguez. 

Ordenó (id) se depositase en la Biblioteca' Pública, 
uno de los escritos autógrafos del doctor Juan Madero^ 
por los importantes servicios que presíó á la patricí y 
por el zeló infatigable que había rñanífestado en la pro- 



98 l^BOVIHOIA 

pagacian de la Vacuna, de cuyo establecimiento en 
esta capital* fué el primer Administrador % 

Declaró (24 de marzo) abolidos los regimientos de 
milicia activa y pasiva; encargando al coronel Manuel 
Rojas de la formación de ün cuerpo con la denomi- 
nación de Cuerpo de la Guardia Fatriciay y dando al 
regimiento d^ mijíicia pasiva el nombre de Cuerpo 
de Reserva de la Guardia Patricia^ ai mando del ge- 
neral Benito Martínez. 

Poco después de la acdion de las Palmitas^ en que 
fué completamente aniquilada la montonera, acaudilla- 
da por don Luis Molina^ y en que se distinguieron los 
coroneles Mariano Aoha y Mariano Guerra y en pri- 
mera Ifñea el coronel Isidro Suarez, que mandaba la 
división, en el rincón de Santa Fe, la división de las ca- 
ñoneras y el bergantín goleta Sarand/, al mando del ca- 
pitán Pedro Martínez; sostuvieron un fuego de m&sque- 
teria y artiilerfa contra los santafeeinos, con alguna 
pérdida de parte á parte* Esto dio lagar á una cor- 
réspo>ndenc¡a oíiciai entre el gobernador López y el 
coronel Leonardo Rosales, gefe de la escuadra blo- 
queadora. Aquel observaba á éste que Buenos Aires 
no. posef a autoridad alguna sobre la República; que, al 
eooirario, las provincias desaprobaban los últimos 
acontecimientos y se preparaban á la venganza; que. el 
mismo Rosales dq pertenecía ni á Buenos Aires, ni á 
. Santa Fe^ sino á ja nación; y que, por, consecuencia, 
las órdenes de aquella provincia sola no pudieron au- 
torizarlo á atacar con su división una nación estrange- 
ra^ mucho menos, una provincia de la República. J^a 
respuesta de Rosales fué evasiva, protestando que él 
no iba para atacar, sino para proteger el comercio de 
las provincias vecinas, inclusive Santa Fe, y que no 
rompería el fuego sin ser atacado. 

Después del contraste del Puente de Márquez, que 
tuvo lugar.el 26 de abril, (cuatro dias después que la 



de San Roque en Córdoba, ganada por el génerat Paz 
sobre Qa¡roga)*en que el general Lavalle se tío priva- 
do de su caballada, astutamente arrebatado por los in- 
dios que se hallaban bajo las órdenes de Rosas, aquel 
repasó dicho< Puente y se situó ^n los Tapiales de 
Altolaguirre; Rosas se retiró al Pino, estancia de Pi- 
nero, y López á la Villa de Lujan. ' 

' Ef general Lí^valle cometió una larga serie de ímpru- 
dencfas, desde el 1"^ del diciembre de 1828, que fué la 
primera, y el fusilamiento de Dorrego, la segunda. 

La tercera fué su esceáiva confianza en presentarse 
casi solo en el campamento de su mortal enemigo, 
- quien mostró mas habilidad en atenderle hasta conse- 
guir hiacer la paz, como se hizo, el 24 de junio, estipu- 
lándose que los dos gefes contendientes depondrían el 
mando de sus tropas respectivas en la persona del ge- 
neral Viamonte^ en calidad de gobernador provisorio; 
que el pueblo procedería á la elíeccion de sus represen- 
tantes; que, reunida y abierta la nueva Legislatura, se 
procedería al nomblramiento de gobernador propietario; 
quei habría olvido completo de todo lo pasado, y que 
ambos gefes apoyarían con su fuerza y su influjo á la 
autoridad que se crease. 

Finalmente, el getierál Brown, coafésanfdo con inge- 
. nuidad su insuficiencia para dirigir la marcha de la 
administración, en tan estraordinarias circunstancias, 
rogó encarecidamente se le aceptase la dimisión que 
de gobernador delegado hacía, el 3 de mayo, la que le 
fué admitida, reemplazándole en el mismo cargo, al dia 
siguiente, el general Martin Rodrigues^ 

JI990— QKmSRAL JVAM li A vaIíIíE, ^gobernador pro- 
visorio, desde el 4 de mayo, que, en consecuencia de 
la renuncia del general Brown, reasumió el mando de 
la provincia, hasta el 7 del mismo mes, que, con. moti- 
vo de haber tenido q»e Salir á campaña, tomó posesión 



100 PBOYntCIA 

I 

del cargo, como delegado^ el brigadier general Martin 
Rodríguez. 

£1 mismo dia (4 de mayo) el gobernador Lavalle es- 
tableció un cdnsejo de gobierno, compuesto de los ge- 
nerales luán Martin de Pueyrredon, Francisco de la 
Cruz, Juan Jo$é Viamonte y Tomás Guido, doctores 
Manuel Antonio Castro, Diego Et« Zavaleta, Manuel 
, B, Gallardo y Domingo Guzman, don Valentía San 
Martin, Félix Alzaga y Bernardo Ooampo, bayo lapre- 
sidiBncia del brigadier Miguel E. Soler. 

En la misma fecha llegó á Buenos-Aires el tendente 
coronel Juan Manuel Yupes^ en clase de parlamento, 
conduciendo una comunicación del gobernador E. Ló- 
pez, desde su cuartel general sobt*e el Rio de > las Con- 
chas, proponiendo entrar en negociaciones de paz, ba- 
jo>eI •carácter de gefedel ejército de la Union ^ como él 

; misnoose titulaba. El ministro Díaz Velez contestó, 
. de orden del gobernador Lavalle^ que no podia^ ni que- 
ría oir proposiciones de paz, mientras el gobernador de , 

: Santa Fe pisara con fuerza armada el territorio de la 
provincia de Buenos Aires, y que desconocía en López 
cualquier carácternacional, porque era éste un emba- 
razo para escuchar su proposición. • ' 

Desagradadoe con la marcha del gobierno del gene- 

. ral Lavalle^ los señores Bernardino Rivadavia y*Julían 

Segundo de Agüero prefirieron desertar de $u país en 

• tan difíciles circunstancias, embarcándose, en los pri- 

merosdias demayo, con destino á Paris. 

f * 

i8to-BBiGA9iEB MABTVV mOBBiaiJCSK, goberna- 
dor delegado, por renuncia del general Brown y en 
ausencia del gobernador Lavalle, nombrado por de- 
creto del 4 de mayo del ministro de gobierno y relacio- 

. nes esteriores, doctor Salvador María del Carrjl, desde 
el 7 de mayo, en que aquel tomó posesión del cargo, 
hasta el 36 de junio, en que, habiendo terminado la 



-I 



DB BtoBlfOd AtftBS lOi 

guerra y regresado el gobernador provisorio Lavalle, 
reasumió éste el mando. 

Entre las disposiciones dictadas por el gobernador 
delegado Rodríguez, una fué la de ordenar se cercasen 
con un fosólos cuarteles mas poblados de la ciudad. 
Según el plan, la línea de circunvalación, que debía en- 
cerrar la ciudad, habfa de pasar por la calle de Euro- 
pa, de una parte, y por la del Paraguay, de otra; 
yendo 4 juntarse con las calles de Solis y Montevideo 
replegándose sobre las de Taeuarf, Chile, Lorea y Po- 
tosí (hoyAlsjna) al sur; Cerrito y Corrientes al 
norte. • 

Las calles de la Reconquista (hoy Defensa) Florida 
(hoy Perú) y Plata (hoy Rivadavia) habían de quedar 
abiertas, para servir de comunicación con el campo. 

Después del combate del 16 de mayo en el puente de 
Barracas, toda la ciadad se puso en alarma, declaran- 
dosie ésta y sus suburbios en asamblea, á consecuen- 
cia de losáuces^s extraordinarios, qu^ en esos dias te- 
nían lugar. Contribuyó á aumentar el conflicto un 
atentado cometidoen la noche del 21 del mismo mes, 
en nuestras vaKza^, por tas fuerzas navales francesas. 
Las fiestas mayas quedaron suspendidas, siendo la 
primera y linioa vez que tal cosa sucediera, y no podía 
ser de otro modo, desde que toda la provincia era un 
campo de batalla y muy principalmente los suburbios 
de la ciudad, que estaba rodeada de cantones y en lu- 
cha diaria con los montoneros. ' 

Con motivo de haberse aproximado al pueblo un gru- 
po de montoneros por el norte, después del combate 
del 16 de mayo en el puente de Barracas^ se alarmó 
la población cerrándose todas las casas particulares, y 
de negocio y permaneciendo asi, poco masóméoos 
desde el 20 hasta el 25 de mayo. Ei gobierno, por su 
parte, declaró, el dia 22, en estado de asamblea la 
población de la ciudad y sus suburbios^ ordenando la 



íOS VEOYUfCIA: 

' cla.Bsura de los tribunales, tiendas, talleres, el Banoo^ 
etc. etc.; solo las pulperías y almacenes de abasto po- 
dían abrirse de ocho á diez deja mañana y de cinco á 
seis de la tarde. Esta disposición estuvo en vigor 
hasta el 4 de junio, cuando cesaron los motivos que ha- 
b{an impedido al gobierno el dictarla. 

£1 dia 5 de junio por la tarde, el gobernador Lavalle, 
que había venido & la ciudad, con el objeto de dar sus 
instrucciones al ministro Carril, regresó á su campa- 
mentó, en los Tapiales, volviendo el ll con un fuerte 
destacamento del ejército y de la fuerza que había sa- 
lido, al mando delgefe de Estado mayor, coronel Blas 
Pico, con una gran cantidad de ganado. El dia 15 vol- 

. vio á salir al campo enemigo, acompañado de los se- 
ñores Félix Aizaga, Mariano Sarratea y Juan A. Ge- 

lly. 

Las cosas seguían en ese estado de completo desqui* 
ció, hasta que, á las seis de la tarde del 23 de junio, 
llegó un oñcial con una orden del general Lavalle, pre- 
viniendo al gobierno delegado se suspendiesen las hos- 
tilidades y se retirasen las tropas y los ciudadanos de 
los acantonamientos; habiendo practicado* lo mismo 
Rosas, quien hizo retirar la gente de afuera, que se ha- 
llaba á las inúiediaciones de la ciudad* 

Al dia siguiente (24 de junio), el general Lavalle co- 
municaba de oficio, desde su cuartel geiieral en la es- 
. tancia de Miller, felicitando al gobierno delegado y al 
pueblo de Buenosr Aires por el plausible aoóntecimien- 
. to de habersido firmada la paz, poniendo término á la 
.. desgraciada guerra civil que había esperimentado la 
provincia. 

. Esta paz solo era una tregua: mientras uno de los 
cóntendientes^el general Lavalle — era [guiado dej'un 
sentimiento de verdadera paz y de orden, ^el otro— Ro- 
sas^obraba con refinada astucia, poniendo en juego 
. toda la perspicacia^ de que era capaz, para llegar á su 



DB PfJHüOe A^RBS 108 

objeto^ que era preparar el camino para apoderarse del 
gobierno, única aspiración queá la sazón le domÍT 
caba, 

r 

Terminada asi ia guerra, y de regreso á la capital el 
general Lavalle, el gobernador delegado cesó el 26 de 
junio, reasumiendo el mando aquél. 

t9)99^0c:iVEBAi4 JVAM IíAVALLc:, gobernador pro- 
visorio, desde 26 de junio, que reasumió el mando gu- 
1>ernati vo, después de haber hecho la paz con Rosas, 
hasta el 26 de agosto, que^ en virtud de la convención 
celebrada entre ambos, fué nombrado gobernador pro- 
visorio el general Viamonte. 

La convención, á que se hace referencia, fué firmada 
y ratificada en las Cañuelas, estancia de Miller, á24 de 
junio, y los artículos adicionales á dicha convención, á 
la márgeri derecha ddl Rio de Barracas é 24 de agosto, 
entre el gobernador Lavalle y el comandante general 
de campaña don Juan Manuel Rosas. 

Esa convención celebrada entre los dos hombres ad^ 
mirables — Lavalle' y Rosas— según unos, había de pro- 
ducir muchos bienes, y según otros, muchos males. 
El hecho ftié que Rosas quedó triunfante y que el ge- 
neral Lavalle se colocó, y colocó á su partido y á todo 
el país, en una situación muy embarazosa. Para obte- 
ner un resultado semejante, mas habría valido no ha- 
ber derrocado á Borrego sacrificándolo en seguida. 

Las primeras disposiciones del gobernador Lavalle, 
al reasumir el mando, fueron mandar poner en libertad 
á lodos los presos políticos, y practicar elecciones de 
representantes. ^ 

No teniendo el general Lavalle investidura nacional, 
mandó reconocer un cónsuf general del imperio del 
' Brasil en las Provincias-Unidas del Rio de la Plata, 
cuando ni gobernador propietario era de la que man- 
daba, 

Entre tanto, ¿cómo, conciliar el reconocimiento de 



104 PROTiirciA 



1 1 



un cónsul en las 'Provincias Unidas, en presencia de 
un general en gefe de las Provincias federadas ó de la 
Uniony como se titulaba el gobernador de Santa Fe, 
López? Necesario 69 con venir en qtie se incurría en 
los mismos errores que se censuraban en los contra- 
rios, lo queequivaleá decir que ese, á la par de otros, 
eran mas bien errores de la época. 

Por fin, en cumplimiento délo estipulado en'la cop- 
venQÍon de junio y artículos adicionales de 24 de agps- 
to,.puso en posesión del mando de la provincia, dos 
dias después de esta última fecha, al general Juan'José 
Viámonte. 

El ex-gobernador Lavalle, el que probó ser capaz 
de todos los sacrificios, cuando se trataba de la patria, 
elque.acababa.de hacer la paz antes que pasar por el 
dolor de ver devastar el suelo por sus propíos hijos, so- 
licitó, el 15 de setiembre, una licencia de ^n año, para 
pasar á cualquier purfto de ultramar, á fin de que su 
ausencia dejase espedito al nuevo gobierno para edifi- 
, car lo que. habían destruido la sublevación en masa de 
los indios bárbaros y de la multitud desenfrenada. 

Al mismo tiempo que^ Lavalle salía del país para el 
•esterior, Rosas recibía aumento de poder é importan- 
cia sobre el de comandante general de campaña, que 
equivalía á gobernador de ésta, con el nombrao^iento, 
decretado á su favor, para la dirección de la población 
y distribución de tierras en la nueva línea de fronteras 
en el Arroyo AzuK 

Desde en tónpe^., Rosas quedój dueño absoluto de la 
situación, costando el trascurso de muchos años y rau- 
dales de sangre para podérsela arrancar. 

^1 general Lavalle no pasó á ultramar sino ala Co- 
lonia del Sacramento, desde donde, en octubre delSSO^ 
insurreccionó la provincia de Entre-Rios, de acuerdo 
con el general Ricardo López Jordán, quien llegó á ser 
electo gobernador de aquella provincia el S3 de noviem- 



DB B9B1I06 AIBB8 106 

bre. Habiendo ésta abortado por ana reacción llevada 
á cabo el 10 de diciembre por el coronel Pedro Espino^ 
y Barrenechea, el general Lavalle se vio obligado a 
abandonar el territorio entreriano regresando á la Ban- 
da Oriental, (Por una rara coincidencia^ el después 
general Justo José de Urquiza, figuraba en est^ empre- 
sa como secretario de López Jordán, padre, en 1830, 
y un hijo de éste, con el mismo nombre y ¡apellido, fi- 
guraba, en 1870, como general y fimigo del misino Ur- 
qüiza, cuyo pueáto de gobernador usurpó privándosiele 
déla vida.) 

En enero de 1831, el general Lavalle hizo una nueva 
tentativa sobre la provincia de Entre-Rios, de acuerdo 
por segunda vez^ cotí' López Jordán, Hereñú, coronel 
Felipe Rodríguez (a) Felipillo, Grispin Velazquez y 
otros, en la cual tampoco fué feliz. Vencido López 
Jordan'en las márgenes del Cíe, el 7 de marzo, sih es- 
perarla incorporación del general Lavalle, que-, con 
los coróneles Aniceto Vega, José Olavarría, José Ma- 
ría Vilela, Thompson, Méndez, Mar/iniano Ghilavert, 
Anacleto Medina y José María Píran^ había atravesado 
el Uruguay con el objeto de ponerse al frente de las 
fuerzas de la revolución, volvieron todos al Eistádo 
Oriental . 

En setiembre de 1839, se lanzó de nuevo, sin encon- 
trar obstáculos, sobre Entre-Rios, donde, el 22, obtuvo 
una victoria aloque, por conveniencia política 9ef dio 
el nombre de 6¿ríaWa del Yeruá, sobre el coronel Vi- 
cente Zapata, gobernador de aquella provincia. Las 
fuerzas de ambos combatientes no pasaban de 1000 
hombres . Parecía lo mas natural hacer un desembár- 
co en la campaña del sur de Buenos Aires, con cuyos 
hacendados se había ya puesto en comunicación; en 
vez de ir á tentar fortuna en Entre-Rios, donde era muy 
dudoso obtener tin éxito definitivo y donde, si Habia-un 
amigOj había veinte que noloeran^ aun en el coraron 



106 PEOVIUOIA 

de su mismo ejército, como el coronel Chilavert y otros. 

Es verdad que e« el Arroyo de don Cristóbal, con un 
ejército como de 4,900 hombres y 4 piezas de artillería 
obtavo, el 10 de abril de 1840, en la misma provincia 
un espléndido triunfo (aunque pues<to en duda) y recla- 
mado por el contrario, compuesto de 5. 300. hombres de 
. las tres armas y una batería de campa&a sobre el ene- 
migo, al mando de los generales Pascual Ecbagüe^ 
Lavalleja, Ramírez, E. Garzón y Servando Gómez, para 
que éste ^ su vez, eclipsara aquella victoria de La valle 
con otra de mayor trascendencia, el 16 de julio siguien- 
te^ en la sangrienta batalla del Sauce Grande. 

En esta acción, que dio por resultado la pérdida del 
prestigio del general Layalle en aquella provincia, hu- 
bo 46 muertos del ejército de éste, 33 prisioneros y 
43 pasados. • 

Los cadáveres de ambos ejércitos quedaron insepul- 
tos y diseminados en el campo de batalla, hasta que, 
por decreto de 26 de febrero de 1841, el general Echa- 
güe, gobernador de la ¡provincia de Entre-Rios, mandó 
fuesen trasladados lo^ de las tropas enemigas al ce- 
menterio publico del Diamante y los de los defensores 
de la pseudo Federación al del Paraná, colocándose 
en la fachada del norte de éste la inscripción sig,utente: 
. «Monumento de gratitud que la provincia, de Entre- 
Rios dedica á los valientes defensores del honor é in- 
dependencia nacional, que sellaron con su sangre en 
la jornada del Sauce Grande á 16 de julio de,1840 — 
Descansen en paz». 

El 18 de mayo del mismo año (1841) se dio cumpli- 
miento á esta disposición, con respecto á los áUimos, 
los cuales fueron trasladados con gran ceremonia^ asis- 
tiendo todas las autoridades y vecinos del Paraná. 

Cuando el general Lavalle comprendió, aunque al- 
go tábde,,que Buenos Aires era donde su presencia po- 
dría y debía dar el resultado deseado y no Entre Rios, 



DB BOBlffOfl AIBBS 107 

. Tadeó (28 dé julio ) eí Paisana y, forzando la batería del 
Rosario, pasó (24) bajo un sostenido fuego de cañón, 
que ocasionó algunas pérdidas de ambas partes. El 5 
de agosto. desembarcó- con su ejército en San Pedro, 
sin el menor obstáculo. Después de acuchillar en la 
cañada de )a Paja, una fuerza de Rosas que se componía 
de4inos2000 hombres, al mando del coronel Vicente 
González (a) Carancjio del Monte^ con solo la vanguar- 
dia del ejército libertador bajo las órdenes dd coronel 
Vega, elfgeneral Lavalle continuó su marchai situán- 
dose,, el 23 de agosto, en Merlo. Aquí supo que las 
fuerzas de Rosas eran infinitairfente superiores en nú- 
mero ála& suyas, por lo que se 4ecidió á emprender la 
oportuna retirada, como lo efectuó en los primeros 
dias del mes de setiembre. 

San Pedt*o, que hábia quedado á cargo del coman- 
dante Xuan Camelino, fué heroicamente defendida con- 
tra la fuerza del general Juan Pablo López, con solo 
acohombres que aquel distribuyó en todas las casas de 
azotea, mandados por ciudadanos. Los acantonamien- 
tos estaban respectivamente bajo las órdenes de don Sil- 
vería Mbraleife, actual (1SÍ79) juez de paz de la Exaltación 
de la Cruz, del entonces capitán Juan Miyeres (Myérs) 
que se había pasado de San Nicolás con 8 ó 10 hom- 
bnes de la fuer^ del coronel Juan Antonio Garreton, 
del actual' vecino del mismo pueblo doctor Norberto 
Dávila, etc. Dehrotedos y muertos los individuos que 
compo'f^iaín un piquete; d« tropa enemiga, que, al man- 
do de su'bapitan Rodríguez, tuvo la audacia de tentar 
su etitrada en la plaza, simulando una señal de rendi- 
ción ó' d^ pasados por medió de un pañuelo blanco 
atado «M la punta de su espada^ óontramarchó la fuer- 
za de López. Libre el pueblo, el comandante Carne- 
lino, acompañado del doctor Salvador María del Carril 
y de los jóvenes que voluntariamente quisieron seguir- 
le, recomendó su cuidado al juez de paz don Be- 



m 



FftOVlVOIA 



nito Urraco, abandonándolo el 44 de setiembre (1840). 

En efecto, difícil le habría sido vencer las numerosas 
fuerzas que de todas partes se dirigían sobre Lavalle. 
Pacheco, Vicente González, Juan. Pablo López, Echa- 
güe, Oribe, etc., todos con fuerzas, mas ó méoos^ tra* 
tab^n de incorparse unas &. otras para formar un cuer- 
po de ejército respetable con que dar á Lavalle un.gofpe 
decisivo. 

Cuando el general Lavalle efectuó su retirada^ tí^u- 
chos, que no quisieron seguirle, se presentaron^ como 
pasados, al coronel Vicente González (a) Carancho del 
Montey quien, no sabiendo que hacer con ellos, con- 
sultó ár Rosase al respecto, y este le contestó que ews 
hombres se pasaban de buena /!?, y .que aún era con- 
veniente considerarlos asi, mientras se viera que no 
se volvían al ej ¿tácito enemiffOy adv^irtiéadose, que la 
gente pobre, que por bienio á la fuerssa habría reuni- 
do Lavalle, se le iban escapando. % No así— agr^g^ 
Rosas de su. puño y letra — que debe hacerse respecto 
de los ricos y de los que se titulabají decentes,. porque 
de esos, ninguno e? bueno, en cuya virtud pebb{« sbr 

PASADOS POR LAS ARMAS ÓDKGOLLADOS ^NÍ^EDl^T^MEN- 
TE TODOS LQS QUE APAREZCAN DE ESA CLAS^ DfSSAUVA- 
JES.» 

Sobre esa retirada del general Lavalio, qup sí no 
fuera justificada, como lo eSj dadas las cirounsfoncías 
que la motivaron, vendría á aum^eiutar un -eslabón. mas 
á la larga cadena de errores» que sus partidario^! han 
juzgado conveniente callar, pero de que. la historia te- 
vera le acusa y á cuyo fallo se hfibia ya sonaetido el 
infortunado general,, el doctor Fíonencio Várela, cuyo 
patriotismo jamás fué puesto en duda^ le dirigió la im- 
portante carta, que sigue: 



DB BITRlfOa A1RB8 109 



aSeñor general dan Juan Lavalle. - 

/ : KoDtertdeo» i 4e Octubre de 1$4Q. 

«Quisiera qae volase esta carta, mi querido general: 
¡ ojalá no Degve- demasiado tarden 

t Nuestra causa se halla en momentos dema.%iado 
críticos. Usted^ general, ha contribuidQ mucho & 0ste 
estado: usted solo debe reparar lo hecho, con decÍ3Íon, 
con una celeridad proporcionada á la urgencia dq las 
circunstancias. I 

« Engañarán á usted los qu^ no ledigan abiertamen- 
te que su retirad^ de.Buenos- Aires á Santa Fe ha, sido 
un golpe de muerte. p,ara la revolución; no. hay una 
>^ persof^f^j una sola, general, inclusos sus hermanos de 
uste^dya^uR su seasfkti^ima señora, que no hayan con- 
, ;d^ado; ^biertameritie ese fup^stisimo ip^ipvímíento; y sus 
cartas de ust^d; lejos de satisfacer á nadie, le h^n per- 
judicado aún mas*, Lo ppor eS) general, que la espe. 
. ü^umde usted de que el resultado le justifique, no ha 
de realizarse jamás. : ¿Qué puede usted buscar, ni 
.. hallar en 3anta Fe, que ju^tifigue el abandono de Bqe- 
9o$^ALres? 

c Entre tanto, general, Rosas ha tenido un triunfo 
señalado con su ausencia de usted de la capital; ios 
píleblíJs dé la campaña'que se hablan pronunciado por 
ét ejército y que se ven abandonados antes de un mes\ 
han alzado un clamor de maldición contra usted, y dé 
amarga desesperación: los pueblos han quedado der 
sieilos, y Rosas tala las moradas de los que mostraron 
sittipatías por los libeftadores. 

«No comprendo, general, cómo se justificará usted 

Tmora, ni nunca: — La falta de pastos, cuando Rosas 

tiene pastos^ cuando los tiene Prudencio y todos; la 

falta de simpatías, cuando en un 'mes había usted reu^ 



lio 'l^OVtWtiA 1 ^ 

nido mas de 800 hombres, y repartido todas las armas 
que mandamos (1); la aproximación' de López, cuan- 
do bastaba que usted se interpusiera entre él y Rosas; 
nada de eso, nada, general, puede justificar el abando- 
no de un teatro, que usted consideraba, con razón, el 
teatro de los. recursos^ como el fooo déla ^eyolucíony 
confto el único donde era preciso operar. » • 

« Si no podía usted mantenerse delante de Rosas 
¿ no era preferible, general, marchar «1 sur, á esa cam- 
paña que ahora un año puso en pié 3000 cembtftientes? 
El buque que mandamos aliSalado, nostrajalas mejo- 
res noticias de allí, ¿cómo vacilar entre el sur y San* 
ta Fe? ¿cómoídeeidit^e por ésta últi-ma?' 

c Veo, general, que usted se irritará por estas recon- 
venciones: que tal vez sé burlará dé ellas, porque 'tío 
soy militar, sino doctor y palabra de escarnio en los 
campamentos: pero, general, eso rto hará '(jfüe yo deje 
' de cumplir el deber de hablar á usted la verdad, ñi Va- 
riará la realidad de las cosas. Ese ha sido, general, 
el defecto capital de usted, no pedir consejó^, ni oirlo de 
nadie, decidir por sí feolo; y por desgracia' no si^wrpre 
decide usted lo mejor. Usted es militar, buten militar, 
escelente militar, bajo muchísimos res jíeotoá; pero 
no bajo todos; y sobre todo, general, no es tü'^d' tlan 



, I 



t . I 



(1) Dice et Ordyi de Baeaoa- Aires, del.qoe tomamos e$Q l^I)o doca- 
iQento histórico: — « Cuando en la efusión de la umistad, Várela hablaba 
de los errores que dieron por resultado la pérdida del ejército lit»ertador, 
Be lamentaba siempre de qne consideraciones de lealtad sellaróil süs liibios, 
para esplicar los hechos, y hacíer por lo menos la defensa do U ComMon 
Argentina qae, desde MoDtendeo tmpnhiabia la renrolmcíon eontm )a. Ura- 
nia; Comisión de que él era el alma y en cuya nombre escrij&ia }a calorosa 
oarta que otros, y no él, han arrancando del sijilo inviolable en que la 
guardó toda su vida. Ese documento y machos otros justifícarian anl^el 
país á aquellos hombres que consagraron todos sus esfuerzos al derroca- 
miento de la tiranía y sobre quienes pesaba ana responsabilidad qne 'acep- 
tad: an, sin reserva, á pesar de que no^ra esolnsiyamente snya. 



DB BUBSOS AIBBS 111 

pojftico como militar (1). Por desgracia la guerra ac- 
tual es mas política, mas de revolución que militar y 
de éstratejia. Ite ahí la necesidad de que usted busca- 
ra y oyera consejos. La tíltima evacuación de Buenos 
Aires naes ciertamente operación militar: su impor- 
tancia política es inmensa, domina^todo. 

«-Basta, general, de reproches, hijos de mi amor á 
mi patria, de mi lealtad para con usted, mi amigo; va- 
mos álós objetos gravísimos que nos cercan. 

cBaudin, como usted sabe, fué reemplazado por el vi- 
ce-almirante Mackau, que llegó hace ahora 10 días. 
Mackau pasa entre sus compatriotas, especialmente 
entre los militarés^ por mas diplomático qué marino; 
ignoro si con razón. Dos dias después de su llegada, 
bajó á tierra y se conservó en ella, hasta ayer. En to- 
dos esos dias se ha ocupado en oirlos informes de Du- 
potet, del señor Martigny, del gobie^rno, de los argenti- 
nos, de infinidad de personas, pero, hasta antenoche, 
no había pronunciado una sola palabra, no había deja- 
do traslucir anadie, ni aún áMr. Martigny, una sombra 
siquiera de sus intenciones, ó designios en la cuestión. 
La gran duda — impenetrable como gránde-rcra si em- 
prendería de pronto las operaciones militares, ó pro- 
pondría simultáneamente un arreglo pacífico. Esta 
posición recibió ayer una ^variación. A medio dia 
llegó un buque inglés de Buenos-Aires^ con proposi- 
ciones, ó al menos con invitaciones jiara tratar, hechas 
al señor Mackau. Las recibió á las 3 de la tarde, y no 
habló palabra de ellas en todo ese día, ni en toda esa 
noche. 

« Nosotros, eiitre tanto, habíamos dado todos los pa- 



(1) Lft copia del CoMtihmonal de Montevideo del 4 de octubre de 18^6, 
l^rega aquí: tiYBoaas es bastante bien en ambas cosas. Esa es una 
agregación hecha sin duda por el mismo Rosas. Es una infame mentira.» 
(Redacción del Orden, ya citada). 



112 ' PROVIKCIA 

SOS imajiaábl'eSy desde que el almirante. viao á tierra, 

. para que dijera lo que podí^amos escribir a usted y para 
que nos proporcionase un buque que acompañase al 
nuestro hasta esa. Le habíamos hecho saber por una 
nota nuestra al señor Martígny las últimas demandas 
de usted. Ni una palabra teníamos de respuesta. De- 

": sesperado de esto, me .ful solo á. verlo yo mismo, antes 
de ayer, y, en una larga conferencia, le pinté, coa, la 
fuerza que pude, la situación de ese ejército, abando- 
nado de la escuadra, sus necesidades, los compromi- 
sos de la Francia; y le pedí que— puesto que aún no ha- 
bía resuelto nada, y no podía por lo tanto combinarse 

. operación de guerra — mandase al qpenos reocupjar el 
Paraná por una flotilla, y nos diera prontamente un 
buque, para comunicarnos con usted y remitirle algu- 
nos artículos de urgeate necesidad.- El hombre mani- 
festó un interés xivísimo—que no me pareció afectado 
—por nuestra causa, me protestó sus simpatías por 
ella, me prometió hacer cuanto su deber le permitiera, 

,. . y darme respuesta sobre mi petición del buque. 

€ Al dia siguiente— anteayer— recibió las proposi- 
ciones, y esa noche, después de haberlas leído] me 
) mandó avisar por medio del lealisimo Mr. Martigoy, 
que tendríamos el buque pedido. 

• Este es; general el primer acto, el primero de to- 
dos, en que ha manifestado alguna intención el almi- 
rante Mackau respecto de nosotros, , pues, aunque, 
desdé su llegada, es^á haciendo aprestos militares, na- 
da había manifestado respecto del ejército libertador, 
■ f Nadie conoce, hasta este momento, ni aun Mr. 
Martigny, el tenor de las proposiciones recibidas, ni su 
sentido; el almirante, ayer por la mañana, escribió una 
nota oficial al señor Martigny, diciéndole casi literal- 
mente: € Habiendo recibido nuevamente comunica- 
ción de proposiciones para un arreglo con el gobierno 
de Buenos-Aires, que^ creo de mi deber no rechazar. 



y que pueden dar entrada á tina negocíaicion máa ó 
menos próxima, doy áLuétedeste aviso, para que lo 
comunique aí gobierno de Monteyideo. > Al misnao 
tiempo encargó que nos avisaran el hecho á nosotros. 

«Muchos de ni;iestros amijgos ban creído que la frase 
subrayada, que es traduppion literal, importa una indi- 
cación; de que el s^ mirante cree adnxisibles las propo- 
siqjpnes de Ross^. Yo no he podido mirarlo así; sino 
únicamente que cree no podei' rehusar á to^larlas en 
consideración, á entrar en una negpqiaeion que s¡e. le 
propone.. . ' ... 

cHoy tengo ya algunos motivos de creer mas y mas 
esto mísmo^ y de persuadirme á que el propio- almí- 
rantecree inverificab'le:, un arreglo. Sé, de un modo 
quecreci cierto, que las proposioiones ni son deiRoaas 
ni contienen cosa alguna determinada; sino que son 
únicamente ofertas de Montevideo, invitando á una ne- 
gociación, y asegurando que tendrá buen élxito. Por 
el mismo conducto, se me asegur^i qué la diñcultad 
insuperable^ para negociar, vendrá prepisamcnte de 
que Rosas^ no consentirá en las exigencias relativas á 
ese ejército. , Aunque tengo, esto por qierto, no puedo 
responder de que no me engaño, y descoque usted no 
lo ton(ie como base fija de su conducta.. Los heicfios 
son: que, después de las proposiciones, se nps ha 
concedíalo ej buquej y quejlos, aprestos militares po se 
sqspc^nden hasta este mom^pjto. Nosotros pensanios 
dar^lgun paso en protección de nuestros derechos é 
intereses; aun no sé á cuál .nos decidirejoios. 

«Debo agregarle que,, cuando el almirante liegos 
manifestó que la presencia de usted sobre Buenos 
Aires ]e hacía gran impresión : habló muchas veces 
de lo ventajoso de esa posición : pero dos dias después 
recibimos la noticia de la retirada que causó un vuel- 
co oompjeto en sus ideas;— prinaero, por Ja universal 
desaprobación que oíbv y segundo pidrque Dupotet.iavo 

8 



Í14 nevxmuL 

ahi un hex^hx^ gravfsrmo con que apoyar los ínfóomies 
qae cdk^ntra usted habfa dado. 

*Otra cosa, mucho mas grave, ha tenido también, y 
■ con ria2on, una pésima inftuencia. Usted había escri- 
to^ 21 al señói^ Martigny pidiéndole la cooperación 
armada del almirante Baudín: el 4 despachó- usted á 
su hermano, cG'/í ése solo objekr¡ y el 7, tres' días tJes- 
puefe^ abandona usted la provincia, y se Va á Santa Fe, 
sin agrfardiar respuesta duna misión tan grave, como 
ta que traía Pepe. Convenga ""usted, general,» kin irri- 
tarse, en que esa conducta es inconcebibleen un gefe 
4^maus^ted, yqae es capaz de desal&titar á sus mejo- 
res* amigos. Por supuesto que óstées uno de los re- 
pifocbes que se nos hace, y á qoe no es fácil que reis- 
ponidamos satisfaxttoriam^nte, porq;iie' también es iaií* 
til r^ponder cosas vaclai^ deseolido y de verdad.' 

< Pero todo esto, gen^éral tiene remedio, siustedgcue- 
^e remediar 1 0( yapara quererloy es; necesario que usted 
Oáimbíé muchas de sus ideas. ' • 

'<Lo primero', qu« se persuada usted é que necesita 
Consejo, que lo tome siemphe de Tos gefés míh^taretí y 
éiudadanos notable^ tfe ése ejército. Usted'ha dicho 
muchas veces : t la ítESPONSABiUDAD es miá sola: no 
(iuíERO GüíAíiiliE siNó POR MÍ, > crror és éste que puede 
perder la revolución. La responsabilidad es de lodos, 
general, y, aún cuando fuetea del ui&ted solo, ^ la 
revolución se perdiera por nd seguir usted buen cami- 
no, todos perderíamos, como üsted^ y cargaríamos to- 
dos con las maldiciones de la patria; porque todos**^al 
meíios los que piensan como yo — se dejaráui cortar el 
pescue;^o, antets que echar á usted, públicamente) la 
culpa de nada, mientras la lucha existe, y es menes'ter 
que lodos combatan, y que todos suframos. Aconsé- 
jese, general, y- $iga los consejos; usted conoce poco 
ese país ^ y sei forma ideaiii exageradas del poder de 
ftóSdi» y del modo dé cooibatirle* ^ - 



t Lo. segundo^. cuftndp v$te(íi baya adaptojcto uw idea, 
UQ plan, ejecútelq y np lo d^^^^íidiar siguieotje pqr qU'o, 
ni por accidenies. TcxdQS^ paro princip^ljixeate. los 
marinos franceses, q\ie han tratado..á usted d^ cerca, 
le ¿cusan de no tener la menor consistencia en sus 
ideas: de adoptar hoy un plan y .olvidarlo ^^ñana^ Yo 
solo veo que esto es cierto en much(0^,casos* pDe^pH^s 
de ansiar mese^ enteras por pa^^ar á Buenoi^/Aires, 
lo hizo usted como. con. ab^ndOd^odie Corriente/ .k al 
cabo de r^/^^ /t^/^s ap$na^, le aha^idorfa.qsti^d ppr.^^ta 
•Fq» Llega usted áljujan: deterpruí^^ us^d ufl?^(0|Kepa- 
eion que su c>a^ta.de x^teá Ua^in^ qíi^cisipfín y:Ia,su^p^n- 
de usted porque llega noticia de q^ue y^^a/ Bau^^n. 
M&nda ustedá Pepené proponer cpmbin¡aipipi)p^ milita- 
res d^ ií>f][>^Q$a importancia/ y 3. dií^^ después ¡f^bifinfio- 
na. ust^d la ppsicioa que le h^oift fQnrnida]t^|Q^>y.l%ue 
debía servir de base, á las .propuestas pp^racipa^s. 
Mftnda a$ted hombres al sm*^ (1) pid^ un buqiLte. con 
aunasen el jalado, y ^eva.i)st^d<^in saber 4^. aq^eljps 
hombres, sin comunicar con ese buqu^e quje alU i9^tVivo 
pBijdiendo tiempo y ;diaerov Convenga ■ u$ted,-en qjue 
esta incous^uenci^ debe dar funestos respltiaJdQs^tQa- 
da peor, que empegar lo que no ha, de llevajrs^ ft cabo. 
Después de eso» los que han de cooperáis icpn n^d 
recelan d^ ^sa misma inconseci^epcia. 



! . 



(1) Lófl desgraeíados coroteles Vufeiite' Yeldes . :f VífeUm iaerotí iderro- 
tadoBel 30 d« setiembre^ ceroii.'^ef la* Cal^em i^el "BtWj^ par, If^ Pampfti, .De 
loa 180 hombres d^ qne ae.cQmpQDÍa.)^;.faer^ gue ^^uellojí J^fifi^ji^ao^'^tiae- 
daron muertos mas de 80, incluyendo los gefjes j 7 oficiales y 74 {)rislone* 
T08, mncba caballada y nna gran cantidad de correspondencia oel general 
Layalle, qne cayó en poder del cbndándaifte José Mai^fa P1é¿a (iantifi¿ueño). 
Eftte, luego q\ie'6upo que \Mép se hallaba en toe los prísioierbi^seí átiércó 
al grupo de ¿stos y pregunii^ « ¿cmU de ustedes es Va^es?»» i lo ;()ii6 ^aitej^n- 
teató: «Yo soy el desgraciado Vuldez » Inmedi^^tament^ fué maQdfido 
decapitar por Plaza, de su propia orden. Este acto mereció la a^robacio^ de 
Rosas. (Datoc omunicado á nosotros por el mismo Plaza, que ya i^ existe.) 
(Nota del autor.) 



116 novnrciA 

f Por último, general; el remedio que yo veo á todo, 
es que usted inmediatamente, con una celeridad de 
aquellas que sorprende y desconcierta, de las que 
' tienen los militares, reasuma la posición qute perdió, 
marche hasta encima de Buenos Aires», tenga en jaque 
' á Rosas;, apoye al sur, le subleve y no se aleje del tea- 
tro en qu^ se puede combatir. ' 
«Yo no dudo, por supuesto, de que en el momento 
' mismo en que el almirante vea que no puede arribar á 
nada, como lo verá f^ronto, ha de combinarse con «s- 
ted para emplear su fuerza: entonces será una inmen- 
sa ventaja que esté usted cerca y pronto para enten- 
derse y para obrar. 

4 En fin, sus recursos de usted, chicos^ 6 grandes, ha 
de hallarlos en Buenos Aires y aqui; y de ningún modo 
en Santa Fe, ni en Córdoba, sepulcro de nuestros ejér- 
citos y donde el nombre porteño és detestado. 

€ He' concluido, general; sé que antes de llegar usted 
aquí, se habrá arrebatado diez veces contra mi y mal- 
tratado mi nombre con insultos: lo mismo es: no por 
eso dejaré de querer su gloria, ni de hablarle la verdad, 
en nombre de la patria. Sé que nó me contestará 
usted fiada: no importa: eso no ha de librará usted de 
• mis cartas: yo cumplo un deber hafalándole á usted 
asi: usted faltará á uno de los suvos imtándose ó bur- 
lándose de mí. 

:< Escuso decirle sino que los íntimos y poquísimos 
amigos que usted conoce, tendrán noticia de esta carta. 
En público, sus operaciones de usted, su carácter, su 
persona, no tienen defensor mas celoso que yo. 

c He visto varias veces á su señora, está aflijida, pero 
se pondrá contenta eldiae^^ que sepa que está usted 
sobre Buenos-Aires, y que abandona el errado sistema 
(otro consejo) de no agarrar gente por fuerza para que 
luego la agarre Rosas, 
t Adiós, general, etc. 

f Florencio Várela. 



DE BUmOd Á1RB8 H7 

La carta que antecede consigna cuanto podría de- 
cirse tanto sobre el personage á quien vá dirigida como 
sobre el suceso que la motivara. 

El 6 de setiembre, el general Lavalle levantó su cam- 
pamento de las inmediaciones de Morón y continuó;su 
marcha sobre el general Juan Pablo Lopez^ gobernador 
de Santa Fe, y, venciendo los obstáculos que se le pre- 
sentaran, se situó á dos leguas de aquella ciudad. 
Esta, después de una reñida lucha de una y otra par- 
te, fué tomada el 25de setiembre par el general Tomás 
Iriarte, cayendo prisionero el general Garzonque man- 
daba la guarnición de 700 infantes que la custodiaban, 
con todos sus gefes y oñciales y 300 soldados. 

La satisfacción, que esta fácil victoria Ocasionai'a al 
general Lavalle, fué de coKa duración; pues, al mismo 
tiempo que recibía Qomunicaci.o'nesdel general La, Ma- 
drid participándole la noticia del pronunciamiento de la 
provincia de Córdoba^ en favor de la causa de 1^ liber- 
tad, recibía otra fatal para el ejército libertador, cual 
era la de haber sido celebrada una convención de paz 
e^tre el gobierno de Buenos-Aires y el almirante Mac- 
kau, con cuya cooperación contaba para el buen éxito 
de la revolución. . . 

La estrella del general Lavalle, tan hrillantdt durante 
sus campañas en la guerra de la indep^Qcjlencia^.dejó 
de acompañnrle en la guerra civil, y .á pesar. de los 
contrastes que, con demasiada frecuencia^ ;ibfin;supe- 
diéndose, lio por eso se desanimaba, sino que seguía 
siempre impertérrito en su gigantesca en^ppesa», ha^ta 
vencer ó morir.en la demanda. 

En el Quebracho Herrado ó Quebrachito^ jurisdic- 
ción de Córdoba, el 28 de líoviembre (184P), tuvo lugar 
una'^batalla, en que el ejército libertador fué compleja- 
mente batido por el de \q. federación al mando del. .ge- 
neral Oribe. 

£1 ejército del general Lavalle se cojooponia de 41^ 



lié AOTrtfClA 

hottibi'e^, segtin el estado preBentado con toda exacti- 
tud por el coronel prisionero don Pedro JoséDiaz. En 
esta batalla, el general Lav^lle perdió 2 coroneles, 2 
■ tétiimites coroneles, É mayores, 6 capitanes, 3 ayudan- 

J tes, 5 tenientes 1^', 4 ídem 2**% 12 subtenientes, 26 ofi- 

'- cíales sin <2la$e, y como 500 hombres de tropa, todos 
los que fueron hechos prisioneros. Además^ en el 

.' campo de batalla quedaron como 1500 hombres, j en 
poder de) enemigo 4 piezas de artilleHade á ij 2 obués, 

' 22,d00 cartuchos á bala, 400 fusiles, 1370 lanzas^ 2 ban- 
! deras, una imprenta, 3000 caballos, sus cajas de guer- 
ra, todos los objetos de artillería, parque, vestuarios, 
provisiones y artículos de guerra, toda su correspon- 

• deiK^íaoflctal y privada, las familias con cuanto conté- 
ttíatt un sirt número de carretas. 

Los prisiortóros, remitidos á Buenos-Aires, fueron 

' colocados, unos en Santos Lugares, otros en el cuartel 

' del Retiro, y fli si lados parcialníente muchos de ellos, 

'para conservar quilzá la moral federal, como decía 

Barreiho, él delegado de Artigas, en Montevideo. 

Los reatos disperso^ del ejército libertador entraron 

^ ert la '^ovinela de Córdoba por las fronteras del Tio. 

En los primeros días de diciembre, Laválle liego á 

• Córdoba, sobre Cuya ciudad marchaba ya Oribe, 

Cuándo la batalla del 'Quebracho Herrado, LaMa- 
' dríd se hallal^a á corta distancia de doude tuvo lugar la 
~ abciórr, dohde sé leteímió Lttvallé, pero 'al aproximar- 
se él ejército de Oribe, se retiraron ambos precipitada- 
mente en dilección á Córdoba. El cuartel general de 
Oribe se estableció en la villa de" los Rahchos (8 leguas 
" dé CórdbbajjCOtóoigualmente'los comisionados argen- 
tino y francés, general Mansilla y M. Haláy. Eéte tu- 
vo una entrevista con Lavalle, quien pidió algún tiem- 
po para contestar las proposiciones que se le ofrecían. 
Mansilla y Halay regresaron á Buenos-Aires el 26 de 
' tficídínbíé {1^$4©J ^sífi^óbtehéi* contestación alguna de 



DB MMd0 AIRBS UO 

I 

LátáHé, apésárdéhafeói'déttíürado su partida más días 
de lo necesario. Entre tanto, el ejército de Oribe en- 
tró en la capital de Córdoba el 19 del mismo mes, po- 
niéndose desde luego ^n comunicación con Aldaoy ¿on 
el gobernador Calderón, de San Luís. 

Las dos banderas tomadas en la batalla del Quebra- 
cho Herrado llegaron á Buenos-Aire^ el 20 de diciem- 
bre (1840), cómo también la divisa que el general Lava- 
lie llevaba en el sombrero. Una de ellas era azul y 
blanca, hecha de lanilla ordinaria; la otra aaiil-celeste 
y blanca, de seda fina, con un sol ricamente bordado 
de cada lado, siendo ia misma que en Montevideo se 
ccniacía con el nombre de Bandera de Mayo. La di- 
visa era ancha y del mismo color y material que la úl- 
tima bandera mencionada, y tenía la inscripción — 
Ejército de Va/t^/ites— bordada de oro, en el centro. 

El carruage del general y otros 4,' tomádí^s ert la re- 
ferida batalla^ llegaron á la ciudad 4 días desp^s^24 
de diciembre— y fueron depositados eñ ei patio del 
Fuerte. 

Un nuevo desastre vino á aumentar el catálogo de 
las desgracias que perseguían al general Lavalle. En 
Albigasta, rio que divide las provincias de Tucuman 
y Santiago, por su limite sur. con la deCátamarca, tu- 
vo, el general Lavalle la infausta noticia de la sorpresa 
de la. di visión Vilela y su completa derrota en San Ca- 
la (San Carlos), el 8 de enero de 1841; por el general 
Ángel Pacheco. En ésté^como en muchos otros con* 
trastes que tuvo el ejército libertador, la perfidia y la 
traición tuvieron, la principal parte. Allí doiíde no 
conseguía ventajas el enemigo, se las proporcionaba 
la defección ó la traición, allanándole el camino para 
asegurárselas. 

En Machigasta, una columna de 400 hombres al 
mando del general Mariano Acha, que desde Tucuman 
iba buscando la inoorporacioii de Lavalle, fué^ en la 



120 pAOVIHOU 

madrugada del.20 demc^rzode 1841, envuelta en el ejér- 
cito del general Aldao y completamente deshecha. 
Desde ese momento, la comunicación con el general 
La Madrid quedó completamente interceptada, pues 
la provincia de. Catamarca, intermedia entre la Riojay 
TuCuman, estaba ocupada por el enemigo. 

0espues de cinco meses de permanencia en Famati- 
na, departamento de la Rioja, rompió su marcha con 
el objeto de operar su incorporación con La Madrid en 
Tucunjan; lo que no pudo conseguir^ por haber ya éste 
ocupado la capital de Catamarca, nuevo desacierto que 
desbarataba todo el plan de campaf^a que, en tan din- 
ciles circunstancias, se había trazado el general Lava- 

. He, como único que le quedaba que practicar. 

Todo le era adverso al pobre general Lavalle. Con- 
tando éste^ comp era natural, con el apoyo y coopera- 
ción del refractario á la federación de Rosas, gefé su- 

• prerno de la coalición del norte, general Tomás 
Brizuela, gobernador de la Rioja, se encontró con un 
estólido, quien, lejos de obrar en ese sentido, contri- 
huyó á la destrucción del ejército libertador, al triunfo 
del ejército enemigo y consiguiente afianzamiento de la 
tiranía, ala degollación de mil riojanos y á su propia 
ruina. í Derrotado éste en Tuscun, provincia' de la 
Rioja, el 11 de junio de 1841, con la pérdida de más de 
100 hombres muertos, entre oficiales y soldados de su 
escolta y de la del general Lavalle, no habiendo esca- 
pado mas oficial que el capitán Gregorio Sándo val ,. fué> 
herido en la acción de Sañogasta el 20 del mismo mes 
y hecho prisionero por Germán Villafañe, asistente 
del general Benavides, muriendo de resultas de su he- 
rida, según unos, y ultimado por dicho asistente, se- 
gún otros. 

, Por último, la batalla de Famaillá en el Monte Gran - 
de ó campos del Rio Colorado, en la provincia de Tu- 
cuman, á 4 leguas de la capital, ganada por^ Oribe, el 



DB B00NO8 AIBBS 121 

19 de setiembre de 1841, fué el término de la larga 
cuanto desgraciada campaña del general Lavallej 

Entre los prisioneros hechos en esta acción se ha- 
llaba el coronel Facundo Borda, que fué ejecutado, en 
el acto, juntamente con otros gefes y oficiales. Los 
generales Layalle y Juan Esteban Pedernera y don Mar* 
co M. Avellaneda cortsiguieron salvarse por medio de la 
fuga. Durante ésta, se suscitó una acalorada disputa 
entre los fugitivos, hasta que una parte de ellos encabe- 
zados por el traidor, capitán Gregorio Sandoval, domi- 
nando á los demás y matando ¿dos tenientes coroneles, 
un mayor y 16* soldados, hizo prisioneros al doctor 
Marco Avellaneda^ delegado de La Madrid, en el go- 
bierno de Tucuman, al coronel José" María Vílela; te- 
nientes coroneles, Gabriel Suarezy Lucio Casas; capita- 
nes Leonardo Sousa y José Espejo, etc., y, desde la 
Posta de Alemania dirigió, el 26 de setiembre, una nota 
al general Oribe, pidiendo indulto y ofreciendo entregar 
sus prisioneros y í?ometersé juntamente con sus com- 
pañeros á las órdenes de Oribe. Esos desgraciados 
fueron todos inmediatamente sacrificados en el modo 
ordinario de la época. 

Desde su cuartel general á las inniediaéiones de 
Monteros (provincia de Tucuman), á 8 de setiembre de 
1841, es decir, 11 dias antes de su desgraciada derrota 
en el Monté Grande^ dirigía al gobernador de Salta 
una carta concebida en los términos siguientes: 

« Haga usted prender á todos los canallas pertene- 
cientes al primer ejército libertador, sean á no ciuda- 
danos, que han fugado cobardemente para esa provin- 
cia, y para justificar su vileza han ido esparciendo 
noticias aterrantes. Esta es una clase de canalla que 
me ha sido funesta Tnuchas veces en todo el curso de 
esta guerra. Trátelos como á bandidos^ haciéndolos 
poner en la cárcel pública, cualquiera que sea su inme- 



recida categoría. Encargue \o rñismó al gobe^nado^ 
de Jujüí, por si acaso se le ocurren á usted algunos. 
« Muy suyo 

Juan La valle. > 

El general Lavalle, después de su derrota, tomó la 
dirección de Salta, siempre perseguido de cerca por el 
coronel Jacinto Andrada, hasta que llegó á Jujui, acam- 
pando á las nueve de la noche á la orilla de la ciudad. 
Al momento Hegó el después coronel Pedro La Casa, 
ayudante del general, en busca de víveres, á una pul- 
pería, cuya dueña, al informarse de la llegada de Lava- 
lie dijo á ha Casa que el doctor Bedoya se había nnar- 
chado ese dia (8 de octubre de 1841) para Bolivia, 
dejándole tas llaves de su casa^ que estaba casi frente 
por frente á la pulpería; que dijese al general que, si 
quería descansar esa noche con alguna comodidad, 
ponía la casa á su disposición. Lavalle aceptó la hos- 
pitalidad^ que debía pagar con la vida^y se trasladó á 
la habitación con una escolta y los oficíales, que le se- 
guían, dBjando en los suburbios como 200 hombres, 
que era toda la fuerza que le quedaba. 

Una vez en la casa, fué colocada la escolta en el cor- 
ralón, acomodándose los demás en las piezas donde 
pí^saron la nocho, A las siete de la mañana del si- 
guiente dia 9, venía entrando una partida de 9 hom- 
bres aUaclos al mandp del teniente coronel Fortunato 
Blanco, por la calle del Comercio, con el objeto de pren- 
der al doctor Bedoya, ignorando se hubiese éste mar- 
chado para Bolivia^ y viendo un hombre en la vereda 
con pantalón celeste, la partida atropello la pnerta, 
éü el momento que la cerraban, y los soldados descar- 
garon tres tiros, de cuatro armas de fuego, únicas que 
llevaban. 

El que cerraba la puerta era el mismo generel La- 



DE ^ÜSITM AIRES 123 

valle que había ocurrido á )a ala:rma dada por el: oficial 
que estaba afuera en los momeDtos en que Uegeiba la 
partida. Uno de los proyectiles, pasando el tableiro de 
la puerta, fué directamente á herir al ge«*eral en la 
garganta, quedando muerto en el sitio. La bala había 
perforado el esófago. 

La p^tida^ al sen^tir el movimiento de gente, voces, 
ruido de armas, consiguiente á un suceso semejante, 
S6 retiró sin saber lo que había hecho. 

La precedente relación es conforme al parte^asado 
por el coronel And rada, con fecha 13 d^ octubre. , . . 

La muerte incidental del general Lavalle se pr(?4ujo 
delrtiodo siguiente: , 

En el ejército del general Oribe iba arrestado, por 
causas leves^ un oficial, natural de la ciudad de Jujuí, 
que, al acercarse á* la provintóa, se oft*eció á salirle 
adelante á Lavalle, si se le .permitía ir ;á reunir gente 
en Jujjuí. Concedido el permiso, salió del ejército con 
4 hombreS:, que llevaban dos t^^pceroJas y do^.lapaas. 

Al llegar á las orillas del pueblo, ^e encoiitró con 
otro oficial de la localidad también, pero que andaba 
con Shómbresj sin prestar obediencia á ninguna auto- 
ridad. Reuaidos ambos oficialas, cuya fuerz£^ total se 
reducía á 9 hombres, que lleval^^n cuatro carabinas, se 
pusieron de acuerdo, el uno, para ir á prender sal gefe' 
político, que ya iba en camino de Humahuaca, y el 
otro, para prender al doctor Bedoya, que tambie^n iba 
camino de Solivia, ,circuQstancia, que ambos oficiales 
. ignoraban. . La partida que debía prender á Bedoya 
fué, por consiguiente, la que dio mi^erte ál general La- 
valle. 

El comandante Blanco^ á que mas arriba se hace 
referenpia, con li^ pretensión de dará ese desgraciado 
suceso^ puteramente casual, la importancia de una 
gr^n victpiía, que, aunque lo era, no se debía á pericia 
militar ni nada que se le parezca, pasó un parte^ en el 



124 j»aoyiKQiA • 

que ño tiene mas de verdad que el hecho de haber sido 
un pardo porteño, de nonabre José BaACHp, cuyo tiro 
hiriera de muerte al general Lavalle. 

En atención á este servicio de José Braoho, se le de- 
cl^ifó € benemérito de la patria en grado heroico, digno 
del mas distingtrido aprecio de todos los federales^ 
teniente de caballería de línea, desde la fecha en que 
fué muerto <el general Lavalle (9 de octubre de 1841), 
con goce de 300 pesos mensuales, inclusive la ayuda de 
costad y acreedora un boleto por tres leguas cuadra- 
das de terreno, 600 cabezas de ganado vacuno y 1000 
lanares, t 

Su tercerola fué remitida al encargado del Museo' 

■ dándose orden al edecán don An tonino Reyes, para 

que se entregase al teniente don José Bracho un ves- 

tuarie completo de oficial, una medalla de plata y 2000 

pesos moneda corriente. 

Al mesjusto, — el 9 de noviembre— llegó á Buenos- 
• Aires la noticia de la confirmación de la muerte del ge- 
neral, traida por el mayor Pablo Alemán (hijo del gene- 
ral), la cual fué celebrada con una salva de 21 cañonazos 
en el Fuerte y en cada uno de los buques de la escuadra 
nacional, repiques en todas las iglesias déla ciudad, 
cohetes^ bandas de música recorriendo las calles^ em- 
banderamiento de todas las casas del municipio é ilu« 
minacion por la noche. 

Tal demostración significa que la importancia de la 
persona del general Lavalle era muy grande. 

En la contestación que Rosas dio á Oribe, cuando 
éste le pasó (23 de octubre de 1841) los partes y demás 
documentos relativos á los triunfos que se acababan 
He obtener en el Monte Grande y Rodeo del Medio y 
tíobre la confirmación dé la muerte del general Lavalle, 
pedía á Oribe le remitiese una refacion nominal de (dos 
que tuvieron la gloria de matar al gener'al Lavalle ene-- 



DB BÜBHOS AIRBS l&S 

m 

migo de Dit>$ y dé tos hombres^ para acordarles los 
valiosos premios de honor, á que eran acreedores. 

El cura del Beneficio de Tumbaya (Jujüí) don José 
Antonio Duran de Rojas, á pedido del coronel Domin- 
go Anfinas, sobre si le constaba que el cadáver deposi- 
tado en la iglesia de aquella vice-parroquia era el del 
general Lavalle y sobre cuanto supiese y hubiese oido 
decir á los enemigos^ con referencia al suceso del iiia 
9, á la mañana, en la capital de Jujuf , pas6 un informe 
certificando que habiendo llegado los enemigos el dia 
10 de octubre á las cuatro de la tarde, en 4a que, ha- 
biendo llegado á su casa el general Pedernera, le pidió 
permiso para depositar en la iglesia el cuerpo de un 
compañero; y que preguntó él (Rojas) cuál era, Lavalle 
— le dijeron los soldados que era el muerto. Pue in- 
mediatamente corrió á la iglesia para cerciorarse del 
caso y lo encontró en la puerta de la sacristía atravesa- 
do sobre' un caballo, puesto sobre unos cajonea vacíos^ 
que sería sin duda para que no se les cayese por el ca- 
mino; que al instante trataron de sepultarlo metiéndolo 
en la iglesia; que estos infelices estuvieron en ésta, co- 
mo dos horas, y habiéndoseles acercado una pequeña 
partida, salieron precipitadamente en fuga, llevándose 
siempreol cadáver; que eso. era lo que cerufica,ba en 
obsequio de la verdad ' y de la justicia f y para glo^a 
del señor Presidente Rosas lo firmaba el dia 15 de oc- 
tubre^de 1841. > 

Con la batalla del Monte Grande, Famajllá ó Rio Co- 
lorado, á la que se siguió otra, el 24 de setiembre en el 
Rodeo del Medio, en que fué igualmente derrot¿^do el 
general La Madrid quedando triunfante la Federación 
Unitaria^ en toda su esencia, y cbn la muerte casual 
del general Lavalle, se restablecióla comunicación con 
las provincias, interrumpida desde el principip de aque- 
lla desgraciada campaña, de^de agpsto de 1840. 

El geoeral Oribe> que había salido^ de< Bueoosr Aires 



19A . ííílOYWOU 

el 30 de setiemí>re.del839, con el a\?jeto d^ erapronder 

la cara-pjaBa sobre el general La,valle, llevando ;^angui- 

narias instrucciones, dadajj por Rosas, que él cuiíiplió 

al pié de la letra, quizá con usura^ abandonó las pro- 

ivincia*, después de haber obtenido innunnerables lau- 

. r.ejes, teñidos en raudales de generosa sangre argenti- 

, na, par4 continuar adquiriendo otros nuevos teñidos 

del txiisnao color ea el Arroyo Grande (6 de diciembre 

d^ 1842), ha^ta ir alentar sus reales freqte á la berói- 

;cai ciudad de Montevideo por cerca d^ 9 añoá. 

En el gobierno del general Mitre (en diciembre de 
18^0) los restos del general Lavalle fueron trasladados 
á la tierra de su nacimiento^ donde hoy yace£.;>enun 
moí^umentQ mandado levantar al efucto, inmedjíito al 
del desgraciado corooel Dorrego, fusilado por su.órden. 

t8i9s— C}Eiiíc:i|it.L JíUAM 4pisÉÍ viJLWOMTE, nombra- 
. do provisorio en la convención celebrada el 24 de agos- 
to^ entre el general Lavalle y el comandante general de 
campaña coronel Juan Manuel Rosas, y puesto en po- 
sesión del cargo el 26. 

Este empezó á hacerse espectable con su primer 
triunfó, obtenido sobre el general Lavalle, y sin ser. el 
gobernador de la provincia ejercía tal influencia que no 
se ¿íctaba disposición alguna que pudiera contrariarle. 
Lo inás original es qne basta se prescindía del" gober- 
nador Víamonte, en asuntos que eran de su escluslva 
incumbencia, como se verá en lo que vamos á referir. 
Los comisionados derla provincia de Córdoba, don Jo- 
sé M. Bedoya, don José Joaquín de la Torre y don Mar- 
tin García de Zúñiga, sé dirigieran de oficio al coman- 
dante general Rosas pidiéndole les señalase día y 
punto, para presentar sus credenciales y manifestarle 
estensamente los deseos de su gobierno por la mas es- 
trecha y cordial amistad, para con la provincia de Bue- 
nos-Aires. Rosas tuvo el- buen sentido de limitarse á 
acusar recibo y dejar los objeto^ de la oomísion ai co- 



Docimienbo del gobiena-o, como iiúnic^ y, sola autor i- 
dad que kabm de presidir ta pi^ovincia de Buenos- 
Aires y dar dirección á sus negocios , remitiéndoles al 
mismo tiempo un ejemplar de la célebre convención de 
24ídejanip. 

Sin embargo, Rosas dio cumplimiento, inmediata- 
mente al decreto del gobierno, prohibiendo el uso de di- 
visas 6 distintivos de partido^ mandándolo, circular en 
el ejército de la campaña. 

Con el objeto de robustecerla acoion de lél autoridad, 
el gobernador Vianfionte,. cuyo ministerio qued<> com- 
puesto con los señores general T, Guido, doctor Ma- 
nuelJ. García y coronel Manuel Escalada',, decretxj- el 
7 de setiembre, con arreglo á la convención de 24 de - 
agosto, la formapion de uu Senado, consultivo, comr 
puesto de 24 ciudadanos, enerando el presídela te de la 
Cámftra^ el del Senado eclesiástico, el gen€tral mas 4tn- 
tiguo, el. gobernador del obispado, el prior delcon^ttla- 
do, ios generales Cruz, Soler, J. E. Balear ce, M» Irigo- 
yen, los doctores V. López, J. J, Passo^ P- Media- 
no, F. Arana, F. Aqchorena^ etc, etc* 

De acuerdo conla referida (convención, al gobernador 
Viamonte decretó una nueva línqa de froo,ter& eq el 
^royoAzul y campos fronterÍ2;os de la pertenencia 
del Estado, acordando gracias á los que se? poblaran 
enellas^ bajo:c¿ertas obligaciones <^ue se les imponía, 
encoiiaendando al: comandante general de. campfiDa, 
Ho^as^ á qqien correspondía, la clasiiílcacion de Iq/s po- 
bladores, la elección del punto para ]|as poblaciones y 
la distribución de tierras. 

La comandancia general dQ campaña, que era un 
verdadero gobierno sobre otro gobierno, era la encar- 
gadade recibir las solicitudes^ registrando los nom- 
bres de los pobladores, con la sola obligación de pasar 
la corregpondiente noticia al departamento de gobier- 
no, á ñn de estenderse á los pobladores, el debido titu- 
lo en forma. 



128 PBOYíKCiÁ : / 

Al gobernador Viamonte ciapoel decretar se tribu- 
ase á las cenizas del desgraciado gobernador Dorrego 
los honores que no le fueron dados en los infaustos 
dias de su violenta nnuerte, en la esperanza de que, 
restituida la calma de los ciudadanos, la pompa fúne- 

• bre no sería seguida de otros sentimientos que los de 
la religión y deldolor. 

El general Viamon»te, cuyo gobierno había sido crea- 
do por el convenio del 24 de agosto, resignó el mando 
el 1° de diciembre, pero continuó ejerciéndolo hasta el 
8, que le sucedió el coronel Jnan Manuel Rosas, electo 
por la Sala de Representantes, reunida al solo efecto 
de proceder al nombramiento de nuevo gobernador. 

t^i^s^eAftOiVGL' JiJAiv MAMiJEii ftOSAS, electo en 
propiedad el 6 y puesto en posesión del cargo el 8 de 
diciembre-, con las facultades estraofdinarias que j az- 
gase necesarias, debiendo dar cuenta, del uso que de 
ei^ta especial autorización hubiese hecho, á la primera 

^ Legislatura. 

Fueron sus ministros los señores general Guido, 
doctor M. J. García, J.M. Rojas, y habiendo renuncia- 
do los dos primeros, á consecuencia de los sucesos de 

• Córdoba, fueron reemplazados por los señorea Ancho- 
renay Balcarce. 

El período del gobierno de Rosas debía fenecer á los 

• 3 años, con arregló á la ley de S3 de diciembre de 1823. 

A los pocos días de su elevación al gobierno^ ' la Jun- 
ta de Representantes dictó '(17 de diciembre) una ley 
declarando libelos infamatorios .y ofensivos de la ftio- 
raly de^cencia pública 'todos los papeles dados á luz 
por las imprentas de la ciudad de Buenos-Aires, desde 
el 1*^ de diciembre de 1828, hasta la convención de 24 de 
junio de 1829, que contuviesen espresiones infamantes 
etc. á las personas del finado gobernador Dorrego, del 
comandante general decamjpaña, coronel Rosas, délos 



DB BUBKOS AIBBS 



129 



. gobernadores de }as provincias, etc. El decano de la 
Cámara de justicia, doctor Miguel Villegas, el fiscal del 
Estado, doctor Pedro J. Agrelo, el doctor Saturnino 
Seguróla y tres ciudadanos mas que el P. E. nombró en 
las personas de los generales Miguel Azcuénaga y Ma- 
nuel Guillermo Pinto y doctor José Ugarteche, habían 
de formar la comisión encargada de clasificar y for- 
mar una colección de los espresados papeles. Por 
otra ley de igual fecha, se aprobaba la conducta políti^ 
cade Rosas, como comandante general de campaña, 
desde el citado 1^ de diciembre hasta el dia (8), en que 
tomó posesión del gobierno; declarábasele Restaura- 
dor de las leyes é instituciones de la provincia de Bue- 
nos-Aires; conferíasele el grado de Brigadier de la 
misma provincia, y hacía que se le reconociese bajo es- 
te carácter en toda la República; condecorábasele con 
un sable de oro, adornado con los símbolos de la ley, la 
justicia y el valor, y una medalla del mismo metal, en 
figura oval, guarnecida de brillantes, y pendiente de 
una guirnalda entretejida de laurel y oliva; que en su 
anverso presentase el emblema de la gratitud con el 
siguiente mote: Buenos- Aires al Restaurador de sus 
leyes, y en el reverso, el busto de Cincí nato^ con íos ins- 
trumentos agrícolas y trofeos de la guerra^ y el lema 
siguiente: Cultivó su campo y defendió la patria. 
Declaró beneméritos á todos los que acompañaron á 
Rosas en esta provincia como en la de Santa Fe, con 
el uso de una medalla de oro, los gefes, y de plata, los 
demás oficíales decapitan abajo etc. 

Todo este cúmulo de distinciones quedó en lanada, 
porque Rosas tuvo el buen sentido de manifestar á la 
Legislatura se limitase á declarar si su conducta habla 
ó no merecido la aprobación de los Representantes, 
dejando á un lado títulos y rangos; esponiendo Rosas, 
al mismo tiempo, que los servicios prestados por él, 
hasta entóneos, no le daban derecho a remuneraciones 



t. 



9 



130 PROVINCIA 

qué no fuesen comunes con'todos lóá que cbnéurrleróh 
al mismo resultado; que todas esas condecofatióneSy 
sí bien mostraban la liberalidad de los Representan- 
tes, < SON UN PASO PELIGROSO Á LA LIBERTAD DEL PUE- 

BLo/y un motivo quizá de justa zozobrará los que iro 
descendían á sü conciencia; porque nO es la primera 

VJ5Z EN LA HISTORIA, QUE LA PRODIGALlDAt) DB LOS'HO- 
NOREiS HA EMPUJADO A LOS HOMBRES PÚBLICOS HASTA ^EL 
ASIENTO DÉLOS TIRa1^»S. > 

rie ahí üná lección, dada por él mismo Rosas, que 
los ciudadanos no quisieron aprovechar, sitio que se 
dejaron llevar de su desmesurado entusiasmo, creyen- 
do que jügában'carnaval, disfrazados de goberhantes y 
gobernados, hasta que, cuando juzgaron qué ya era 
oportuno echar á un lado el disfraz y asumir elpapel 
que á uno y otros correspondía^ se apercibió el pueblo 
qíie sé háliía ligado fuertemente por sus propias manos, 
sih poderse desasir. 

Continuó Rosas en el ejercicio del P. E. hasta el 25 
de niarzó de 1830, que, con el objeto de proveer al me- 
jor arreglo y organización de la campaña, delegó el 
mando gubernativo en los ministt*os durante sü au- 
sencia. 

t^ft'O— B. T01l4(§Í II. BE AIVC«OBC:!Vil, B. JUAN BA- 
MOIV BAIiCABCfi Y B. MAIVIJEIi JOí^É ClABCtA, 

ministros encargados del P. E. por delegación del pro- 
pietario Rosas, desde el 25 de marzo, con las atribu- 
ciones ordinarias de gobierno y relaciones ^steriores^ 
el primero; las de guerra el segundo y las de hacien- 
da el tercero, y las estraordinarias los tres ministros 
reunidos, reservándose el gobernador propietario 
hacer uso de las facultades ordinarias yj estraordina- 
rias durante la delegación. 

Había, pues, dos gobiernos; uno en la capital, ejer- 
cido por los ministros del P. E. con las atribuciones 
de tal y el otro por el gobernador propietario en cam- 



DE BUENOS AIRES 131 

paña, con su setretario, el doctor Maza, y ambos dic- 
tando disposiciones administrativamente; cuando lo 
natural y legal era que las funciones ejecutivas fueran 
desempeñadas por un solo gobierno. Sin embargo, las 
facultades estraordinarias autorizaban, hasta cierto 
punto, esas y muchas otras irregularidades, 

' La ausencia de Rosas era, no solo de la capital, si- 
no aún de la provincia, pues se dirigió al Rosario con^ 
el objeto de Uevar á cabo su peusanfiiento ae una alian- 
za ofensiva y defensiva entre las provinqias litorales, 
contra el poder del general Paz, que acababa de ser 
nombrado gefe supremo militar de las demás provin- 
cias. El plan de Rosas se postergó, á consecuencia 
de la revolución de Entre-Rios, encabezada por el co- 
ronel R. López Jordán, y por la amenaza de invasión- 
de la provincia de Santa Fe por el ejército de Córdoba. 
Este se deshizo de un modo triste, como se verá en su 
lugar correspondiente, debido á las intrigas hábilmen- 
te manejadas por López y Rosas. Apesar de todo, el 
cuadrilátero político proyectado por Rosas, al fin se 
llevó á efecto el 4 de enero de 1831. Corrientes se ne- 
gó á entrar en la alianza, pero se adhirió mas tarde. 
Durante la administración del gobierno delegado, se 
celebró, entre ésí^ y el de la provincia de Corrientes," 
representados por don Tomás Manuel de Anchoreha, 
el primero, y por el general P. Ferré, el segundó, ún 
tratado^ cuyo objeto era fórniar' una 'liga ofensiva y 
defensiva entre las cuatro provincias litorales, invitan- 
do á las demás á entrar en la liga, siempre" que su voto 
íiiese por e\ sistema federal, palabra fascinaáora par*a 
las masas del pueblo ignorante, que jamás llegó á ser 
un hecho. 

El Fuerte de la Federación^ cuyo nombro habíasido 
sostituido, por decreto del 13 de julio de 1829, por el 
de Junin, fué anulada esa disposición por el gobierno 
delegado, el 9 de julio de 1830, y restablecido el primei» 



■^ry. 



132 PBOVIKCIA ^ 

nombre que se dio á dicho Fuerte desde su fundación. 
Desde 1854 es conocido con la denominación de Junin 
que había sido dada por el gobierno del general Lava- 
He. 

Habiendo regresado de la campaña el gobernador 
propietario, cesó la delegación el 10 de julio fie 1830. 

tsso-coBiKVEL JüAM MAwrKii BOSAf», propietario 
desde el 10 de julio, que reasumió el mando guberna- 
tivo en la capital, hasta el 1^ de setiembre que lo dele- 
gó en el general J, R. Balcarce, por haber tenido que 
salir á la campaña á continuah la organización y arre- 
glo desella. No salió sino el 18 de dicho mes. 

M80^C;£llíKBAIi JUAM RAMOil BALCARCE, minis- 
tro de guerra y marina, delegado de Rosas, duran- 
te la ausencia de éste en la campaña, desde el 18 de 
setiembre, que empezó á ejercer el Poder Ejecutivo 
. (aunque nombrado por decreto de 1® de dicho mes) has- 
ta el 15 de febrero de 1831, que, debiendo salir á cam- 
paña Balcarce, reasumió el mando de la provincia el 
propietario. 



1881— GEilíERÁL JUAM MAMIJEIi BOSTAS, propieta- 
rio, desde el 15 de febrero que cesó el delegado Balcar- 
ce, por tener que salir á campana al mando del ejército 
de operaciones, hasta el 23 de marzo que resolvió sa- 
lir él también, con sa secretario el doctor Maza, para 
que autorizase sus disposiciones, y durante su au- 
sencia de la capital, el gobierno de la provincia, en 
todos sus ramos y con toda la plenitud y estension de 
facultades acordadas por ley del 2 de agosto de 1830, 
quedó delegado en los tres ministros Anchorena, M. 
Balcarce y García; pudiendo, empero, el propietario 

hacer uso de las mismas facultades. 

* 

MSI — D. TOmAS M. AMCHOBE.líA, B. MABCOS 
BAIiCABCS: Y B. MAMUEIi JT. «ABCIA, ministros 



DB BUENOS AIRBS ' 133 

en ejercicio del P. E. por delegación del propietario 
con facultades ordinarias, respectaágobierno y relacio- 
nes esteriores, el primero, respecto á guerra^ el segun- 
do, y respecto á hacienda, el tercero, y las estraordina- 
rias los tres ministros reunidos, reservándose el go- 
bernador Rosas hacer uso de las mismas facultades, 
desde el 23 de marzo hasta el 6 de diciembre, que éste, 
de regreso de la campaña, reasumió él mando. 

tssi— BRIGABIEB JTVAM M. BOlí^Aí», propietario, des" 
de el 6 de diciembre, que, después de una ausencia de 
la capital de 8 meses y 13 dias, reasumió el mando de 
la provincia, ejerciéndolo hasta el 6 de febrero de 1832, 
que, no pudiendo contraerse al despacho de los nego- 
cios públicos por hallarse gravemente enfermo, delegó 
el gobierno en sus ministros J. R. Balcarce y Garcia, 
con solo las facultades ordinarias, reservándose él las 
estraordinarias. 

Restablecido de la indisposición que le impulsó 
á delegar el gobierno^ Rosas lo reasumió el 7 marzo 
cesando en consecuencia los efectos del decreto del 6 
de febrero^ por el que quedaban encargados del man- 
do sus ministros. 

El ejército de reserva al mando del general Juan Ra- 
món Balcarce, que debía efectuar su entrada en Bue- 
nos-Aires, de regresó de su campaña del interior de la 
República, habiendo salido de la ciudad de Córdoba el 
5 de agosto, (1831) después de haber sido proclamado 
por el general en gefe del ejército confederado, don 
Estanislao Lope/, fué espléndidamente recibido el dia 
20. 

El inspector general de armas don Lucio Mansilla, 
acompañado de los generales Tomás Guido, Nicolás 
Vedia y Guillermo Brown, coroneles Prudencio Rosas 
Manuel Olazábal y Ángel Salvadores, tenientes coro- 
neles Hernández, Montes de Oca y Pinedo y otros ge- 
fes y oficiales de mar y tierra, á la cabeza de los rejí- 



134 PROVINCIA 



« 



míentos, al mando de los coroneles Celestino Vidal, 
Félix Alzaga y Agustin Pjnedo, recibió al ejército con 
los debidos honores militares, formados en batalla los 
cuerpos de la guarnición en la calle de la Plata (Ri- 
vadavia), con gajos de olivo^ pendientes de sus armas. 
El ejército de reserva se hallaba en Miserere, for- 
mado en batalla y encabezado por el general J. R. Bal- 
caree y su gefe de Estado mayor general Enrique Mar- 
tínez. 

Las fuerzas marcharon en el orden siguiente: — Ba- 
tallón de artillería volante^ coronel graduado J. M. 
Torres; Batallón de Cazadores del Rio de la Plaía^ 
coronel Félix Olazábal; Cuerpo de patricios, teniente 
coronel Joaquín M. Ramiro, Cuerpo de defensores de 
Buenos- Air es y teniente coronel Juan José Olleros; Ba- 
tallón Guardia Argentina^ coronel Mariano Benito 
Rolon; primer escuadrón del rejimientó N** 2 de cam- 
paña, coronel graduado Antonio Ramírez. 

Este ejército regresaba á Buenos Aires, después de 
haber afianzado la paz en Córdoba, asiento del supre- 
mo poder militar de las 9 provincias: Mendoza, San 
Luis, San Juan, Salta, Tucuman, Santiago, Catamar- 
ca, Rioja y la misma Córdoba. La mayor parte de 
los generales, gefes y oficiales que en él militaron, con- 
tribuyendo al anonadamiento desús pasados y futuros 
compañeros de gloria é infortunios, habrán deplorado 
mas de una vez aquella victoriosa compañél que los 
uncía al carro de la esclavitud, que ellos mismos ar- 
rastraron y cuya carga pesó sobre ellos á la parque 
sobre los demás habitantes de ambas márgenes del 
Plata. 

El 30 de setiembre (1831) el gobernador Rosas reci- 
bió felicitaciones en Pavón, con motivo de la recep- 
ción de los despachos de Brigadier General^ dp que 
fué portador el edecán don Bernardo Castañon. 

Por ley de 25 de enero de 1830, Rosas había sido 



VB ;9PPNQS . AIRBS 135 

- honrado con aquella disiificion y se. había. negado á 
. admitirla antes bajo el fundamento de que «ese elevado 
rango ante.cedíaá los años, que contábala carrera de 
su vida; que precedía á la. posesión de, Jos conocimien- 
tos de un puesto consagrado á los hombres felices y 
eminentes de la. milicia; que su profesión era la 4^1 
arado; la agricultura y pasto^eo eran la suma, de su 
poco saber práctico. > El 12 de octubre, desde Pav®n, 
contestó al presidente de la Legislatura aceptando los 
referidos despachos. Cuatro dias después, (16 de oc- 
tubre del 1831) alas cuatro de la tarde eran fusilados^ 
por su orden en San Nicolás de los Arroyos, los ge- 
fes que habían pertenecido al ejército del general José 
María Paz^ preso en Santa Fé, y cuyos nombres son 
los siguientes: coronel Luis Videla, gobernador de San 

. Luis; tenientes coroneles Luis Carbonel, Ángel Alta- 
mira, Luis Montenegro y su hijo de 14 años de edad, 
Pedro Campero, y J. Tarragona; los mayores Pedro 
Cuevas, Pedro Cuello y José Cuadras. Estos gefes 
aprisionados después del convenio celebrado, el 31, de 
mayo (1831), entre el gobernador de Córdoba, don Ma- 
riano Fragueiro, y el coronel Pascual Ecjiagüe, gefe 
Ae división del ejército ausiljar confederado, ha- 
bían quedado en el Cabildo de aquella ciudad en 
simple arresto, pero al regreso del ejército para Bue- 
nos-Aires, fueron conducidos á retaguardia hasta San 
Nicolás de los Arroyos, por resolución de los gober- 
nadores López y Rosas, tomada en el Rosario, después 
de una conferencia entre ambos. La orden de Rosas 
cotitenia estas palabras terminantes: uLos ejecutará 
V. S. á las dos horas de leérseles ésta, y no se admite 
otra contestación que el aviso de ^aber cumplido con 
ella. > Los gefes Cuadras y Tarragona, que habían 
sido conducidos por tierra por elcoronel José Hernán- 
dez, edecán de Rosas, pues los demás lo había» sido 

. por agua, fueron separados de sus compañeros y lie- 



136 PROVINCIA 

vados al siguiente dia (17) de ejecutados aquellos por 
el mismo Hernández, para serlo, como lo fueron, en el 
Salto, habiendo servido sus cadáveres de alimento de 
las gallinas y de los pájaros. 

18819— c;es]1KBAI4 jtvahí b. BAiiCARCE, ministro de 
guerra y marina, y doctor Manuel José García, minis- 
tro de hacienda y relaciones esteriores, en quienes 
quedaron delegadas las facultades ordinarias, durante 
la enfermedad del propietarfo Rosas, desde el 6 de fe- 
brero hasta el 7 de marzo, que éste reasumió el mando 
de la provincia. 



1888— BBIGABIEB JCAiv M. BOINAS», propietario, des- 
de el 7 de marzo que, restablecido de la enfermedad 
que le alejó, por un mes, de los negocios públicos, 
reasumió el mando que había delegfido en sus minis- 
tros, hasta el 17 de diciembrcí que le sucedió el general 
J. R Balcarce. 

t888~BBI«ABIEBGE.líEBAl4 JTVAM B. BAIiCABCE, 

nombrado en propiedad el 17 de diciembre, por tres 
años, pero no cumplió su período, á causa de la revo- 
lución de los Restauradores, que tuvo lugar el 11 de 
octubre de 1833, y habiendo dejado á la Junta de Re- 
presentantes la libertad de deliberar sobre su continua- 
ción en el mandü, se le exoneró del cargo de goberna- 
dor el 3 de noviembre, que le sucedió el general 
Viamonte, poniéndole en posesión del gobierno al dia 
siguiente. 

El general Balcarce integró su gobierno con los se- 
ñores don Victorio García de Zóiliga, para el ministe- 
rio de gobierno, doctor Mauuel V. de Maza, para el de 
gracia y justicia, don José M. Rojas, para el de ha- 
cienda, y general don Enrique Martínez, para el de 
guerra, y por renuncia del primero y penúltimo los 
doctores Gregorio Tagle y Francisco José de Ugarte- 
che. 



DB BÜBIIOS AIRB8 187 

Con motivo de la suspensión de algunos periódicos, 
el 11 de octubre de 1833, se desarrollaron los sucesos 
que vamos á narrar, dando por resultado la revolu-* 
cion de los restauradores. 

La fuerza esterior, desde el día 11, iba aumentando 
cada hora, mientras que la del gobierno permanecía 
siempre la misma. Las privaciones de la clase po- 
bre crecía por la falta de carne que, traída del Estado 
Oriental, se conípraba á precio alto. 

El 20 de octubre se mandó apostar una guardia de 
marina en las azoteas inmediatas á la capitanía del 
Puerto. Se arregló desde el Fuerte hasta la igle- 
sia del Colegio un juego de señales (telégrafo) para dar 
aviso del movimiento de la fuerza esterior, por medio 
de un vijía estacionado en la torre. 

Desde el 26 del mFsmo mes hasta el 4 de noviembre^ 
las calles eran recorridas por partidas que recojían á 
todos los que se encontrasen, para el servicio de las 
armas. El 27 hubo rumores de paz: el general Gerva- 
sio Espinosa llegó á la plaza, habiendo venido por 
agua. El 28 continuaron los mismos rumores con la 
presencia de dicho general y de don Eustoquio Diaz 
Velez en la plaza, con una misión á ese efecto. El 31 
á la oración, la ciudad estaba en una gran confusión, 
en consecuencia de una proclama del gobernador Bal- 
caree, que manifestaba temor de un ataque aquella no - 
che. El 1° de noviembre, el gobernador, á caballo, 
acompañado de sus edecanes y de una fuerte escolta, 
recorrió las calles hasta el Retiro. A la una del mis- 
mo dia, dos cañonazos del Fuerte anunciaron hallarse 
la ciudad en asamblea; las cajas batían á las armas y 
se apostaban soldados en l?is torres de las iglesias» 
azoteas, etc. Un piquete de marinos americanos ar- 
mados fué hecho desembarcar del buque de los Esta- 
dos-Unidos Lexington, y se estacionó en casa del co- 
modoro Woolsey, donde flameaba la bandera de su 



» 138 PROVIHOIA 

nación. '■ Entre tanto, partidas de uno y otro' bando 
tendían sus guerrillas en los arrabales de la ciudad. 
' Por la tardé y durante todo el día, los negocios esta- 
ban enteramente suspendidos; las tiendas cerradas, 
no -viéndose por las calles raas que gente armada. El 
2, los cañones, colocados en las boca-calles de la 
plaza de la Victoria, tenían sus punterías hacia las 
calles que conducen á ella, tendiéndose guerrillas por 
todos los puntos qiie rodean la ciudad, y oyéndose el 
continuo fuego de fusil. El 3, se sacaron los cañones 
de la plaza. El 4 se elije al general Viamonte, gober- 
nador y capitán general de la provincia. El 5, el ge- 
neral Pinedo y el coronel Prudencio Rosas entran en 
Ja ciudad con una escolta, y se hace retirar los sol- 
dados de las azoteas, etc. El 6, apesar de haberse he- 
cho la paz, sigue la alarma y agitación, debido princi- 
palmente á la mala inteligencia ocurrida por la maña- 
na^ entre una partida de las tropas del general Agustia 
Pinedo, gefe de la revolución, y otra de los de adentro^ 
con la pérdida de algunas vidas. Por la noche la policía 
ordena álos vecinos iluminen el frente de sus respecti- 
vas casas. El 7, el ejército restaurador, al mando del 
general Pinedo, que se componía de unos 6000 hom- 
bres de caballería y 1000 de infantería, hace su entra- 
da en la capital. Los gefes de Estado mayor eran 
numerosos: entre ellos figuraban el general Rolen; 
los tenientes coroneles Manuel Pueyrredon, Agustín 
Wright, Maza, etc. y entre los gefes de caballería. Mi- 
ñaña, Céspedes, Mansilla, Capdevila, Quesada, Be- 
navente, Cuitiño, etc. 

Desde la mañana del 7, muy temprano, la ciudad es- 
taba toda en movimiento, 'las tiendas cerradas, etc; y 
los ministros y cónsules estrangeros habían mandado 
flamear sus banderas en sus respectivas casas. Hubo 
salva y repiques de campanas de todas las iglesias, 
para anunciar la presencia del gobernador,, general 



"" de' BÜBÍrOS' AIEES 1^9 

Viamonte, en la plaza de la' Victoria, acompañado de 
los^enerales Guido, Mansilla^ Vedia, Galvan (Inspec- 
tor general), etc. etc.; con el objeto de recibir las tro- 
pas de la campaña, que eran saludadas, por los nume- 
rosos espectadores, con entusiastas üivas^ arrojándoles 
flores las señoras desde las azoteas* de la calle de la 
Plata (Rh^adavia). La caballería marchaba á reta- 
guardia de la infantería, y los caballos iban adornados, 
unos con campanillas, rosas y otras flores, otros con 
cintas etc. coloradas, llevando la inscripción / Viva la 
Federación! ¡ Vivan los * Restauradores ! etc. y va- 
rios de aquellos nobles animales llevaljan sobre la fren- 
te pedazos de espejo. Los soldados de caballería iban 
armados de carabina, sable^ pistola y lanza, con una 
banderita al estremo de ésta, con sus grandes lazos y 
boleadoras, y muchos de ellos con flores en las carabi- 
nas. Los vestidos eran de todas clases y colores: 
unos llevaban gorro colorado, otros, sombrero de copa 
alta. La tropa veterana era otra cosa. 

En conmemoración de la victoria de los Restaurado* 
reSy oríjen de la mas tenebrosa tiranía que esté país 
esperimentara, en el puente de Barracas, se hizo le- 
vantar un poste con esta inscripción: < El Puente 
DE LA Restauración de las Leyes. > 

El general J. R. Balcarce murió en la Concepción 
del Uruguay, en la estancia del Chañar, perteneciente 
á su yerno el coronel Juan H. Coe, el 12 de noviembre 
de 1836, á los 66 años de edad, y sus restos fueron 
trasladados al cementerio déla Recoleta en Buenos- 
Aires. 



«838— AfiíviBBAii JtAüT jros^É viÁiioiVTv:, electo en 

propiedad el 3 de noviembre, por haber sido exonerado 

del cargo el brigadier J. R. Balcarce, por el término de 

tres años, y puesto en posesión del gobierno el dia 4 

Mel mismo mes. 

El gobernador Viámónte no llegó hasta! el fin de su 



140 PROVINCIA 

período^ pues se vio obligado á renunciar, á causa de 
las impertinentes y continuas exigencias de Rosas, 
cuya voluntad imponía á todos dentro y fuera de la 
provincia. Al fin le fué aceptada su dimisión, suce- 
diéndole, el 1° de octubre, el doctor Maza. 

Viamonte tuvo por ministros secretarios á los seño- 
res general Tomás Guido, relaciones esteriores, 
guerra y marina, y doctor Manuel José García, go- 
bierno y hacienda, habiendo quedado suprimido el de 
gracia y justicia, todo por razón de economía. 

t834~DF. ii.\:vrEL V. mjlKA, Presidente de la Junta 
de Representanjtes, puesto en posesión del cargo de 
gobernador interino, el 1° de octubre^ por el ge- 
neral Viamonte que había presentado su renuncia, 
el 27 de junio, sin haberse conseguido aceptase nin- 
guno de los cinco ciudadanos ^electos, á saber: pri- 
mero, el general Rosas, quien renunció el cargo hasta 
cuatro veces. Entonces se elijió, el 14 de agosto, al 
doctor Tomás Manuel de Anchorena, el 31; á don Juan 
Nepomuceno Terrero, el 22 de setiembre^ al general 
Ángel Pacheco, el 25; hasta que al fin resolvió la' Junta 
de Representantes que el' Presidente de ella se recibie- 
se del cargo de gobernador interino, que desempeñó 
hasta el 13 de abril de 1835. 

Una de las primeras disposiciones del gobernador 
Maza^ y á título de reformas económicas, no siendo 
ese el motivo principal, sino la voluntad de Rosas, fué 
el dar de baja, por no simpatizar ya con la política de 
éste, los brigadieres generales J. R. Balcarce y E. 
Martínez, los generales N. de Vedia, Benito Mar- 
tínez, F. Olazabal, Gregorio Espinosa, T, Iriarte y 
Elias Galvan; 5 coróneles, 5 tenientes coroneles, 9 
sargentos mayores y 4 capitanes. La plana mayor 
inactiva quedó reducida al personal de 11 coroneles, 
18 tenientes coroneles, 26;sargentos mayores, 39 capi- 
tanes y 57 de ayudante abajo. 



DR BÜ^K08 AIRBS 141 

Con motivo de la guerra en el interior, principalmen- 
te entre los gobernadores de Tucuman y Salta, Here- 
diayLaTorre, el gobierno de Maza comisionó al ge- 
neral Quiroga, que salió de Buenos Aires e\ 18 dé 
diciembre de 1834, anticipando un aviso á los gobier- 
nos disidentes, en el que se les anunciaba el objeto de 
la marcha del comisionado. Cuando Quiroga llegó, no 
al teatro de los sucesos, sino hacia Santiago del Es- 
tero, supo el trágico desenlace de la lucha con el 
triunfo de Heredia sobre su contrario La-Torre, que, 
derrotado y hecho prisionero, fué asesinado, como se 
verá detalladamente en su lugar correspondiente— 
Salta. 

Quiroga, á su vez^ viniendo de regreso de Santiago, 
fué asesinado y saqueado en el paragede Barranca-Yaco 
entre el Ojo de Agua y Sinsacate, jurisdicción de Cór- 
doba y como á 18 leguas de la capital, el 16 de febrero 
de 1835. Desde el momento que se tuvo noticia de 
este lúgubre* suceso, todos, porteños y provincianos, 
daban, como autor del suceso, al gobernadpr de Cór- 
doba, José Vicente Rinnafé, en complicidad con sus 
tres hermanos. Esta afirmación tenia en su favor el 
rumor que, pocos dias después de la salida de*. Quiroga 
de Buenos Airos, se había difundido de haber sido 
éste fusilado por el citado gobernador. Agrégase á 
esto, el haber sido encontrados los papeles de Quiroga 
y su secretario Ortiz, asesinado también, en poder de 
don Guillermo Reinafé, el 19 de octubre (1835). 

Después del asesinato del célebre caudillo riojano, 
el gobernador Maza presentó su renuncia y fué electo 
el general Rosas, el 7 de njarzo, pero no tomó posesión 
del cargo hasta el 13 de abril. 



fl9S5-BBl6A.DiER jíUAiv M. ROSCAS, nombrado el 7 
de marzo, por el término de cinco años, depositándose 
en su persona toda la suma del poder público de la 
provincia, sin mas restricciones que las siguientes: 



láSl PHOVIHCIA. 

< Qné había de conservar, deí^nd^r y proteger la re- 
ligión católica apostólica rorxiana; 

c.Qu^.había de defender y sostenerla causa nacional 
déla Federación (en el nombre) que han proclamado 
todos los pueblos de la República. 

« El ejercicio de este poder estraordinario había ele 
durar por to(flQ el ti(?mpo que ajuicio del gobernador 
elecitoXuese necesario. > 

Rc'Sas no quiso aceptar sin que se esplorase previa- 
mente la opinión de todos los ciudadanos habitantes de 
la ciudad, espresando su conformidad ó disconformi- 
dad respecto de dicha ley de 7 de marzp. En su con- 
secuencia, la Junta de Representantes sancionó una 
ley, con fecha 83, del mismo mes, señalando los dias 
26, 27 y 28 para. esplorar dicha opinión. 

Solo así fué como tomó posesión del cargo.de gober- 
nador déla provincia el 13 de abril, con la aquiescen- 
cia de todos, los habitantes (9320) para el ejercicio de 
las. facultades estraordinarias, de cuyo uso no^estaba 
OBLIGADO á dar cuenta. 

Sin embargo, no faltó quien se opusiese á las tales 
facultades que s^ dieron á Rosas. En la Cámara, se 
las negaron don Francisco Agustín Wright, don Igna- 
cio Martínez, doctor Ireneo Pórtela, general Matías 
Irigoyen, don José María Fonseca, don Diego Alcorla 
y don Ramón Olavarrieta. En los comicios don Juan 
José Bosch, don Jacinto Rodríguez Peña, don Juan 
Escobar, general Gervasio Espinosa y el coronel Aguir- 
Te{^) Carlita. Y fuera de una y otros, le fueron ne- 
gadas también por uno ú dos individuos allegados á 
la familia del Dictador y por el general Tomás Guido, 
quien tuvo el suficiente valor cívico de dirigir por es- 
crito al mismo Rosas su voto negativo. 

He aquí la. proclama de\ gobernador Rosas^ espedida 
pn el acto de recibir el mando de la provincia, el 13 de 
abril (1835). Es una pieza oficial de suma importan- 



DE BÜBH08 AlBES « 143 

cia, para la historia de su Dictadura, en 'la cual^ á la 
vez que se piuta, con los mas negros colores, el estadp 
del país, se pone de manifiesto el programa de gobier- 
no, bajo el sistema federal de palabra y,de hecho^ esen- 
cialmente unitario, que había de seguir, y que. fué 
puesto en práctica desde aquella fecha hasta el. ventu- 
roso dia 3 de febrero de 1852. 

Solo trascribimos la parte de ellaique hace alí caso: 

« Mis amados compatriotas: 

«Cuando me he resuelto á hacer el (terrible sacrifi- 
cio dé subirá la silla del gobierno, en las circunstan- 
cias ficiagas en que se halla nuestra infortunada pa<- 
tria: cuando para sacarla del profundo abismo de ma- 
lesen que la lloramos sumerjida, he. admitido su in- 
vestidura de UN PODER SIN LÍMITES, que, á pesar de 
toda su odiosidad^ lo he considerado absolutamente 
NECESARIO para tamaña* empresa, no creáis que haya 
librado mis esperanzas á mi limitada capacidad'^ á mis 
débiles fuerzas^ ni á esa estension de poder que me da 
la ley y apoyada en vuestro voto, casi unánime en la 
ciudad y campaña-^^ó: mis esperanzas han sido 
libradas á una especial protección del Cielo, y, des- 
pués de ésta, á vuestras virtudes y patriotismOi 

t 

t Ninguno de vosotros desconoce el cúmnlo de males 
que agobia á nuestra amada patriia y su verdiadeto 
origen. Ninguno ignora que una facción numerosa 
de hombres corrompidos, haciendo alarde de su im- 
piedad y de su infidelidad y poniéndose en guerra 
abierta con la religión, la honestidad y la buena fe, ha 
introducido por todas partes el desorden y la inmora- 
lidad; ha desvirtuado las leyes, y hécholas insuficien- 
tes para nuestro bien estar; ha generalizado los críme- 
nes y garantido su impunidad; ha devorado la hacienda 
pública y destruido las fortunas particulares; ha hecho 
desaparecer la confianza necesaria en las relaciones 
sociales y obstruido los medios honestos de adquisi- 



144 PROVINCIA 

cion: en una palabra, ha disueltola sociedad y presen- 
tado en triunfo la alevosía y perfidia. 

tLA ESPERiENCiA de todos los siglos nos ensena que 
el remedro de estos males no puede sujetarse á for- 
mas, y que su aplicación debe ser pronta y espedita y 
tan acomodada á las circunstancias del momento 

t Habitantes todos de la ciudad y campana: la 
Divina Providencia nos ha puesto en esta terrible si- 
tuación para probar nuestra virtud y constancia: re- 
solvámonos, pues, a combatir con denuedo á esos 
malvados que han puesto en confusión nuestra tierra: 
PERSIGAMOS DE MUERTE al impío, al sacrílego, al la- 
drón, al homicida, y sobre todo, al pérfido y traidor 
q,ue tenga la osadía de burlarse de nuestra buena fe. 

«Que de esta raza de monstruos no quede uno entre 
nosotros, y que su persecución sea tan tenas y vigo- 
rosa que sirva de terror y espanto d los demás que 
puedan venir en adelante. No os arredre ninguna 
clase de peligros j ni el temor de errar en los medios 
que adoptemos para perseguirlos. La causa que va- 
mos á sostener es la causa de la religión, de la justicia, 
de la humanidad y del ói'den público: es la causa re- 
comendada por el Todo-rPoderoso: él dirigirá nuestros 
pasos, y con su especial protección nuestro triunfo 
será seguro. 

« Abril 13 de 1835. 

«Juan Manuel de Rosas. ^ 

« 

Al siguiente dia, 14, éste dispuso que^ en considera- 
ción á que el pueblo debía dedicarse á las funciones 
establecidas por la iglesia (la Semana Santa), desde el 
25 podrían los buenos ciudadanos seguir demostrando 
de todos modos el regocijo que habían probado les 
animaba^ 



DK BUBK03' AIRES 1^5 

■ El mismo dia sé anunció en venta el* Himmde los 
Restauradores dediosido á Rosas, compuesto por Rive- 
ra Indárte, música de don Estévan Massini, y adorna- 
do con el reti'ato^ y también éste por separado, así 
como la. ovación á, Rosas en el acto de recibir el mando 
de gobernador, con la v¡,sta de la plwade la Victoria. 
I)esdeel dia de la instalación de Rosas, (boraos gober- 
nador, del^ provincia, priucipiaroli las demostraciones 
da regocijo y adhesión á su persona y al sistem.aj>seu- 
do— federal^ .primero; en la capital, en seguidfi^ e^n los 
puebloSi de c^irnpana.y después, en las demás, iprovin- 
QÍas, 

Las guardias de honor dadas 4 Rosas, para celebrar 
su elección al mando supremo de la provincia, fueron; 
la 1"^ compuesta de unos 200 ciudadanos de la Sociedad 
Popular ReÉtmiradora y mandada por el general! Ma- 
riano-Benito Rolon, La 2*, que tuvo lugar el 20 de 
abril, se. componía de 6Q gefes y oficiales, que acom- 
pañaron á Rosas en la última espedicion contra lós- 
indios del sur, entre Jos cuajes se, contaban Ips corone- 
les Ramou Rodríguez, Manuel Corvalan y. Pedro íba- 
mos, al mando del general Ángel Pacheco. Esta guar- 
dia iba acompauada de 75 miembros de la Sociedad 
Popular Restauradora. La 3% dada el 22 (abril), era 
mandada por el inspector jeneral de armas, A. Pinedo, 
formada de jefes y oficiales del ejército de la provincia. 
Los generales y éoroneíes figuraban en ellacomó ca- 
pitanes, tenientes, sarjentos, etc.; el coronel Joaquín 
María Ramiro hacía de tambor mayor. » 

El carro triunfal tirado por miembros de ía Sociedad 
Popular Restauradora la acompañó hasta el Fuerte, 
con el retrato de Rosas al frente. 

Por la noche hubo en el Fuerte, un baile dado por 
el gobernador á aquellos gefes y oficiales y sus esposas, 
hijas etc.: con escJusion de las señoras denominadlas 

10 ' 



tl 



146 PROVIKOIA , 

, s unitarias. Lasseñora^s, que asistieron, llevaban la e//- 
visa federal al lado izquierdo de la cabeza. 

La 4», á&l día S5, era mandada por el oficial mayor 
de relaciones' estepiores don Manuel de Irigoyen, y se 
' componía de 12Ó empleados de la lista civil y de 50 
mierntrós de la Sociedad Popular Restauradora, 

La 5**, dada por eí comercio, el 5 de miayo^ compuesta 
de unos 500 individuos, sin incluir los miembros de la 
referida Sociedad^ en su mayor parte, era mandada por 
el prior del consulado (Tribunal de Goitiercio) don Joa- 
quin Jftezaval. Esta guar-dia de honor rompió la mar- 
. cha desde el cuartel de Paíríc/os, en perfecto orden y 
disciplina militar^ basta ed Fuerte, donde^ después de 
. los discursos de etiqueta, fué presentada al gobernrador, 
^ en unlBi magnifica cartera, lasuma de 30,000 pesos, co- 
mo parte de la suscricion pana las viudas ó hijos de 
lo!^ que pei*ecieron en la espedicjon oontra los indios. 
Las inseripcioaes que aparecieron con tal ocasión 
fueron las siguientes: . 

* Bajo la protección de nuestro Benéfico Magistra- 
do^ progresaron el Comercio^ la Agricultura y las 
Artes. 

€ El Comercio dé la Provincia^ á su ilustre Protec- 
tor — Restauró las lej/eSy^-Venció las Tribus salva^ 
Jes, y se inmortalijsó. 

t El Comercio Marítimo del Pueblo Porteño, d su 
digno Restaurador. > 

Todas las parroquias de la ;ciudad y campaña 
; (siempre con el retrato de Ro^as) dedicaron .funciones 
federales al Restaurador de Ia$ Leyes. La de la Mer- 
ced fué grandiosa: sobrepasó á todas en lujo y magni- 
ficencia; hubo máscalas, carreras, juegos de sortija, 
fuegos artificiales, bailes, espectáculos de teatro. En 
éstos, se caiTtó, compuesto por don José Rivera Indar- 
vte, con la rí>úsíca de don Estévan Massini, el siguiente: 



DE BUEirOB AIRES 147 

HIMNO DE LOS RESTAURADORES- 

CORO 

A Iza i oh Patria ! tu frente abatida^ 
De esperanza la aurora lució; 
Tu Adalid valeroso ka jurado 
Restaurarte á tu antiguo esplendor* 

\ Oh gran Rosas I tu pueblo quisiera 
Mil laureles poner á tus piéi^ 
Mas el gozo no puede avenirse 
Con el luto y tristeza que vos. 
I Aguilar, y La Torre no existen I 
Villafañe el invicto, murió. . • . • 

Y á tu vida tal vez amenaza 

De un malvado el cuchillo feroz. 

CORO, etc. 

De discordia la llanaa espantosa 
A el pais aínenaza abrasar^ 

Y ál audaz demagogo se mira 
La orgullosa cerviz levantar. ' 
¿No los ves cómo ledos conspiran? 
¿Cuál aguzan su oculto puñal? 
¿Cuál meditan la rliína y escarnitr 
t)el intrépido y buen federal?' 

CORO, etc. 

Esa horda de infames |quó quiere? 
Sangre y luto pretende ¡qbé horror I 
Empañar nuestras nobles hazañas, 

Y cubrirnos de eterno baJdon. 
¡Ahí cobardérs, temblad: esenvono 
Agotéis vuestra saña v rencor^ 



148 



PBOVXKCIA 



Que el gran Rosas preside á su pueblo, 
Y el destino obedece á su voz. 

CORO, etc. 

¡ Asesinos de Ortiz y Quirogat 

De los hombres vergüenza y horror, 

A la tumbd bajad presurosos, 

De los Ubres tenoed el furor. 

Esos mismos que en Márquez vencieron 

En San Luis^ Tucuman y Chacón, 

Con la sangre traidora han jur^ido 

De venganza inscribir el padrón. 

• • . • 

CORO, etc.. 

• • II 

Del poder la Gran Suma revistes, 

A la patria tú debes salvar; 

¡Que á tu vista respire el honrado, 

- Y al perverso se mire temblar! 

La ignorancia persigue inflexible, 

Al talentq procura animar; 

¡ Y ojalá, que tu nombre en la historia 

Una pajina ocupe inmortal ! 

É 

CORO, etc. 

En la parroquia de la Concepción^ su cura el doctor 
don Juan León Farragut, terminó su panegírico á Ro- 
sas con la décima siguiente: 

« El cura de esta Parroquia, 
Con tode^ su clerecía, 
En ser Federal porfía 

Y en ello tiene su gloria: 
Hoy renueva la memoria, 

Y en presencia del Señóse 
Da un testimonio de amor. 



DE BÜBNOS AfRBS 149 

Pidiéndole con fe viva, 
Le conceda larga vida 
' Al Señor Gobernador. » 

' r * # 

En las de San Miguel, y San Nicolás, Concepcípr^ y 
Monserrat, etc.^ las conclecoracionc^ de los frentqsi de 
las casas fueron espléndidas, sobresaliendo.en.ggsJQy 
lujo la casa del doctor don Dalnoacio Velez Sarsfield, 
en la calle de la Plata (Rivadavia), desde . el núínero 
138 hasta el 144. 

' No quedó rincón de. la provincia en. donde dejafa de 
haber demostraciones de júbilo por el advenimiento de 
Rosas al mando de ella^ hasta en la. Sierra de Gua- 
miní. ' . " 

Laque tuvo lugaren el cantón de.Tapalqué, eA los 
días 25^ 26 y 27 de junio, fué presidida, por el mayor 
Bernardo Chavarría, con asistencia de los vecinos, 
tropas é indios amigos. El discurso del cacique Ca- 
chul fué como sigue: 

< Juan Manuel es mi amigo^ — nunca me ha engaña- 
do. Yo y todos mis indios morirán por él. Si no hu- 
biera sido por Juart Manuel, no viviríamos, como vivi- 
nios én .fraternidad con los cristianos y entre ellos 
Mientras viva Juan Manuel, todos seremos felices y 
pasaremos una vida tranquila al lado de nuestras espo- 
sas é hijos. Las palabras de Juan. Manuel son lo mis- 
mo que las palabras de Dios: iodos los que están aquí 
pueden atestiguar que lo que Juan Manuel nos ha 
dicho y aconsejado, ha salido exacto. » 

Todos los demás caciques hablaron del rnisrtio mo- 
do. Los de los indios Éorágas, que ^e hallaron pre- 
sentes en la^esía federal de la Sierra de Güdmirií y 
PuerteMayo,prestafon juramento en los término^ si- ^ 
guientes:— € Sobre nosotros está el Sol, que presencia 
nuestras acciones; aquí está la Tierra, que oye nues- 
tras palabras; y juramos por parte nuestra, de nues- 
tros hijos y de.nueátras esposas qué siempre serelnos 



15Q PHOVIlffCU ' 

amigos de los cristianos y moriremos cantes que ser 
infieles á nuestro padre Rosas. » 

El 31 de julio se celebró, en el teatro» una función 
de aficionados en honor de Rosas. Las piezas elejidas 
fueron la trajedia de « Bruto, 6 Roma Libré * y el saí- 
nete t Médico Poeta. > Los pápeles de la trajedia 
fueron distribuidos como sigue: 

Bruto coronel Manuel Pueyrredon 

Collatino t Ramón Bustos 

Valerio don Pedro Romero (comisarlo de 

policía) 

Tito € Juan Manuel Larrazabal 

Tiberio t José María Aldao 

Mamilio. , . . . . < Juan Rafael Viclorica 

Tribuno t Juan Moreno (después gefe 

de policía) 

Senadores « Pedro Ximeno^ (después Qa- 

pitan del Puerto) 
€ Fernando M. Cordero» (mé- 
dico de policía) 
f Ángel Herrero (depues comí- 
1 sario del Mercado Central 

y único) 
« N. Robles, eto, etc. 

En el sainete, don Antonio Gómez de Castro hizo el 
papel de médico. 

Los señores don Fernando Oyuela y don Juan Mu- 
nilla cantaron un dúo, etc. y el joven Matías Amury, 
en el, papel de Fama Argentina^ recitó una* Orfa com- 
puesta por don José Rivera Indarte. 

El producto de esta función— que sjubió á 5400 pe- 
sos — fi4é destinado á la obra y reparación de la cate- 
dral. 

Las primeras víctimas de la célebre ley de 7 de mar- 
?;afuefOíi e^ coronel Paulino Rojas, el teni^nt^ coronel 



DB BüBirOB AIBBS 151 

Miranda y él sargento Gati2a> que fueron fusilados en 
la plaza deJ Retiro el 29 de mayo (1835), como agentes 
principales en un complot de asesinar á Rosas, según 
1^ Gaceta» , . . 

Antes de esta ejecución, Roeas había iniciado el 
primer período de su gobierno dictaioríal«^18d5 á 
1840 — separando át sus destinos á todos los emplea- 
dos, por unitarios unos, por no merecer su confianza 
otros y borrando de la lista militar 155 gefes y oficía- 
les, induyendoim médico, un cirujano, aspirantes y 
pilotines. 

En abril (1836) se izó, por primera vez eh el Fuerte, 
una nueva bandera con las inscripciones siguientes: 
€ ¡ Federación ó muerte!— ¡Vivan tos Fedérales^/ — 
¡Muévanlos unitarios y !:^ y adornada con 'loa gorros 
de la Libertad. - 

Mandó cambiar él trage iie laá Niñas Huérfeinas, 
disponiendo que t el vestido había de ser pura ei veí*a- 
no, dentro de casa, de listado, que nd tuviese nada de 
celeste niverde, y de zaraza, en invierno, con las* ími§- 
mas calidades, debietidousarel blanco en4os día^ de 
función: . esclavina punjój pañuelo de una y tercia va- 
ra, en el invierno de lanilla y>Unsóy y -én el veí'ano, de 
•espumilla del mismo color^ llevando un moño también 
punssó ai lado izquierdo de ía cabeza en todo tiempo. > 

Ordenó que la!s notas oficiales y^ todos las Solicitudes 
de interés particular llevasen el encabezamiento al 
frente de / Vita la Federación^ I y enseguida año tal 
de la Libertady tanljos de la Independencia y tantos de 
la Confederación Argentina:— el uso de la ehttapun^ó 
á los preceptores, empleador y niños d^e las escuelas 
pú Micas y pfttrticülarés. 

Decretó que quedase abolida para Siempre lá pena 
de pérdida y confiscación general' de 'bienes en todos 
los casos, sin escíepcion alguna, no pudíendo aplicarse 
para castigo de ninguna clase de delito^. 



152 PBOvnvcrA 

Dispuso que en todas las escuisias públicas del Es- 
tado y particulares de ambos sexos se adoptase la for- 
ma bastardilla española: 

Que todo ciudadano que tuviese que prestar juramen- 
' to, para servir bien y lealmente el empleo, cargo ó dos- 
' tino quese le confiriese, había de jurar al mismo tiem- 
- po, ser constantemente adicto y fiel á la causa nacional 
de ha Federación y y que no dejaría de sostenerla y de- 
• fenderla en todos tiempos y circunstancias y por cuan-- 
tos medios estuviesen ásus alcances: 
Que las notas oñcíales fuesen dirigidas en medio 
. pliego y con oblea punsó^ fundándose en que, al paso 
que era gravoso al erario, embarazaba también consi- 
derablemente las oficinas y aumentaba otro tanto los 
volúmenes en los archivos. 

Mandó cerrar toda comunicación con la provincia 
de Córdoba^ no pudiendo salir de Buenos-Aires para 
aquella, pero sí entrar, de$de el 31 de julio hasta el 1^ 
¡de octubre de 1835. 

Decretó (14 de octubre de 1835) la venta, pública de 
las tierras de temporalidades y fincas del Estado, que 
se pudiesen enajenar. 

Por ley de 22 de marzo de 1836, se acordó, por pri- 
mera vez, á la población de Bahía Blanca su concur- 
rencia á la representación de la provincia por medio de 
un diputado, formando entonces la XIV sección de 
campaña^. . 

Por decreto de 14 del mismo mes quedó prohibida to- 
da clase de bandolas en las plazas de la Victoria y 25 
de Mayo, 

Por otro de 27 de enero del mismo año se había pro- 
hibido toda comunicación con el canónigo de la catedral 
de Buenos^-AireSj residente en Montevideo, doctor 
Pedro Pablo Vidal, por haber sido quien remitiera al 
Rosario de Santa Fe y haber hecho introducir en va- 
rios pueblos de* la Confederación el folleto anónimo, ti- 



DB ÉÜBNOS AIBBS ; 153 

tillado Federación^ Constitución y Nacionalisaciony 
con el objeto de convulsionar la República, encen- 
diendo en ella la guerra civil (V. Provincia de Santa 
Fe.) ^ 

Para obtener el grado de doctor era requisito indis- 
pensable acreditar previanrtente, ante el gobierno haber 
sido sumiéo y obediente á sus superiores en la Univer- 
sidad, durante el curso de sus estudios, y haber sido 
y ser notoriamente adicto á la Cítusa neícional de la 
pseudo'Federacion. 

Mandó levantar (20 de mayo) un censo en la ciudad y 
campaña, debiendo practicarse, como en efecto se 
practicaba, igual operación todos los años, escepto el 
de 1837. 

Disolvió el Banco Nacional (30 de mayo), por haber 
terminado la carta de su institución y estar la moneda 
corriente esclusivamente garantida por el gX)bierno, 
quien era deudor de ella al público: — Varió (30 de ma- 
yo) los nombres de las calles de la Biblioteca, por el 
de Calle del Restatn^ador Rosas (hoy Moreno)\ la 
la déla Florida, por el de Calle del Perú; ésta, por el 
de Calle de Representantes, y la de la Plata, por el de 
Calle de la Federación, (hoy RHoddaoia). 

En abril de 1849, algunas de esas calles sufrieron 
variación en sus nombres', como sigue: 

Calle del Restaurador Rosas, sostituida con la ins- 
cripción siguiente 1 1612— Calle San Francisco.» 
Esta variación, en que estaba inscrito el año de 1612, 
ftié con el objeto de recordar la época de la fundación 
del convento. (Hoy se denomina < Moreno. >) 
' La plaza denominada antes «del Restaurador Ro- 
sas,» recibió también variación, sostituyéndose por 
Plaza * General San Martin^ » con la inscripción 
siguiente: « Desde 12 de diciembre de 1816 — Hasta 
el 12 de febrero de 1817 — Jornada db los Andes — 
Pla^a 4 GfeNÉRAL San Martin. >^ Procurándose' per- 



154 PHOVIKOIA 

I 

.' peinar en esta inscripción uno de los hechos gloriosos 
y uno de los muchos servicios importantes que aquel 
general rindió á la causa de la independencia de su 
patria. fHoy se denomina c Monserrat») 

La calle déla Catedral fué variada con la inscrip- 
cion siguiente: — « Primera fundación— 1668 - Segunda 
fundación— 1753— Santa Iglesia Catedral — Calle 
€ San Martin.» 

Esta inscripción tenía por objeto recordar la época de 
la erección del templo de la iglesia catedral, y la se- 
gunda fundación, que tuvo >ugar el año de 1753, é 
consecuencia del desplome acaecido á las siete de la 
mañana del 24 de mayo de 1752 — Y se dio el nuevo 
nombre en conmemoración, homenagey reconocimien- 
to á nuestro glorioso patrón San Martin. 

La calle, que antes se decía a de la Universidady 
se denominó < Santa Rosa, » colocándose la inscrip- 
ción siguiente;— «1816-7- Se¿íem6/'e 14— Calle c Santa 
RosAj » teniendo por objeto recordar que el 14 de se- 
tiembre de 1816 fué sancionada la ley que declaró á 
aquella santa por patrona déla América, (Hoy Bolí- 
var). 

La Calle del ?5 de Mayo c fué variada del modo 
siguiente:— < 1810 — Mayo 25 — Calle Mayo; en el inte- 
rés de que siempre se recordase el glorioso 25 de mayo 
de 1810. 

En la calle antes citada < del Restaurador Rosas,» 
desde la Plaza « General San Martin » al oeste, se- 
varió aquella denominación, sustituyéndola por lade 
t General López, > con la inscripción siguiente : — 
tl829— -46n¿ 26--Galle General López» queriendo 
con esá^iecha perpetuar uno de los muchos hechos del 
general Estanislao López, que en tal. dia derrotam á 
los del movimiento revolucionario del 1° de diciembre 
de 1828 (Hoy es < Moreno > continuación). 

En la Calle de Boíost hasta enco-iatrar. la de Buen 



DB BUBNOS A1RB8 155 

Orden, se varió, denominándola Calle Santa Clara^ 
con la inscpípcion: — €1806-- 12 de agosto--^ Calle 
Santa Clara,» teniendo por objeto recordar que 
en esa fecha ó fué cuando la heroica ciudad de Buenos 
Aires, se reconquistó, por sus fieles hijos, del po- 
der británico. Es de advertir que desde las cuatro 
esquinas de la calle del Buen Orden hacia el oeste, 
continuó denominándose «Calle Potosí, > en toda su 
prolongación de este á oeste. (Hoy Ahina). 

La calle de la Reconquista fué igualmente variada 
con la denominación de Calle < La Defensa, > con la 
inscripción:— 1807 — Calle «La Defensa, > por ser esa 
calle en donde principalmente se hizo la heroica defen- 
sade esta ciudad e^ el año de 1807, en que fué invadi- 
da por un ejército aguerrido y valiente de 12500 ingle- 
ses, compuesto todo él de tropa de línea. 

A la calle que se denominaba de la Paz se le hizo 
la variación de Calle La Reconquista^ con esta ins- 
cripción:-- 1806— Calle La Recqnqüista; por recordar 
la calle principal de la entrada triunfante de nuestras 
tropas de milicias, contra las armas del poder britá- 
nico en BU primera invasión á ^ta ciudad. 

La de Belgrano^ desdé donde cruza la del Buen. Or- 
deny en dirección al oeste, se varió en «Calle Monser- 
rat, p con esta íncripcion: — c 1769 —Calle Monserrat, > 
en recuerdo de aquel templo; advirtiéndose que dicha 
calle, desde las cuatro esquinas de la del Buen Orden^ 
hacia el este, continuó denominándose Calle Belgrano 
como lo es ahora en toda su prolongación de este á 
oeste. 

A la calle antes de Venesuela^ de este á oeste, hasta 
la del Buen Orden, se le cojocó la inscripción: — 
1725— C^Ue Santo Domingo, para recordar el año de 
la fundación de este convento.* Desde la boca-calle 
de la del Buen Orden al este continuó denominándose 
^^Calle Venezuela^ como ahora se denomina toda eUa- 



156 PROVIWCIA 

• ■ .1 

La calle de Cangallo conservó este nombre desde 

las cuatro esquinas de las Artes al oeste; y desde és- 
tas para el este se denominó Calle La Merced, lle- 
vando esta inscripción: — 1768 — Calle < La Merced, * 
para recordar la fundación de este templo. (Hoy es 
Cangallo en todaéu prolongación de este á oeste.) 

El gefé de policía, don Juan Moreno, á quien Rosas 
encomendó la variación, á que se acaba de hacer refe- 
rencia, nó pudo hallar datos ciertos de la época de la 
fundación de los templos, pues la que da del de Mon- 
serrat no es la de su erección, sino |a de la fundación 
del curato. 

He aquí una lista de todois los gobiernos provinciales 
que, hasta julio de 1836, manifestaron completa con- 
formidad de principios políticos, en el sentido de la 
pseudo— federación: 

Buenos- Aires— Don Juan Manuel de Rosas, encar- 
gado de las relaciones esteriores de la República; go- 
bernador, investido con el título de Restaurador de las 
Leyes. Ministerio: — Relaciones Esteriores, doctor 
Felipe Arana— Gobierno: — don Agustin Garrigós, en- 
cargado de la cartera— Guerra y Marina; general 
Agustin Pinedo, encargado dé la cartera— Hacienda: — 
don José M&ría Rojas. 

Santa Fe: — Don Estanislao López, gobernador, y 
don Domingo Cullen, ministro general. 

Entre-R'ios:— Don Pascual Echagüe, gobernador, 
y don Evaristo Carriego, ministro general. 

Corrientes: — Don I Rafael Atienza, gobernador, y 
don Ensebio A. Villagra, ministro general. 

CókDOBA:— Don Manuel López, gobernador, y don 
Cnlisto María González, ministro general. 

San Luis:—don José Gregorio Calderón, goberna- 
dor, y don Rumualdo Arez y Madez, ministro general. 

Mendoza:— Don Pedro Molina, gobernador, y don 
Juan de Rosas, ministro general. ' 



' DB BUJSKOS AIRES 157 

I 

San Juan: — dan Nazario Beaayidez, gobernador^ y 
don Aman Rawsou, ministro general. 

R(oja: — don Jacinto Rincón, gobernador, y don 
Francisco Ersilvengoa, ministro gisneral. 

Catamarca:— don Fernando Villafafie, gobernador, 
y don Napoleón B. Bonetti, ministro generaí, 

Santiago del Estero:— don Felipe Ibarra, gober- 
nador, y don Adeodato de Gongra^ ministro general. 

Tucuman: — don Alejandro Heredia, gobernador, y 
don Juan Bautista Paz, ministro general . 

Salta: — don Felipe Heredia, gobernador, y don 
ToribioTedin, ministro general. 

JüJüí:— don Pablo Alemán, gobernador, y don Bru- 
no Oro, ministro general. 

La función del patrón San Martin, celebrada el 11 
de noviembre de 1836, en el templo de la Catedral, cu- 
ya obra interior acababa determinarse por la empeño- 
sa asiduidad y zelo del canónigo doctor Saturnino 
Seguróla, fué muy notable. Asistió á ella la comitiva 
de los gefes y oficiales del ejército espedicionario del 
Sur, presidida por el que á la razjon desempeñaba las 
funciones de mayor general de aquel ejórcito-^Pache- 
co— Este llevaba en 'sus mahos la bandera que flameó 
en Choelechoel, en Balchitas y en el afamado cerro de 
Payen; los dos gefes de mayor graduación, colocados 
á derecha é izquierda del referido mayor general, lle- 
vaban, el uno, la coraza del délebre cacique Chocorí, y 
la espada de honor, acordada al genei^al en gefe por la 
representacion^provincial, y el otro conducía la meda- 
lla' decrelada también. por la sala al mismp general, y 
el arco, las flechas y la lanza del cacique del Chaco que 
rqmitió, al general en gefe de dicho ejército espedicio- 
napío del Sur, su amigo y compañero el brigadier dpn 
Estanislao López. 

Ostentábanse á la ocasión las banderas tomadas á 
los españoles por los ejércitos de esta República en 



158 * t>ROTIKCIÁ 

Chile, Alto y Bajo Perú, durante la guerra de la inde- 
pendencia. 

(Las dimensiones exactas de la catedral son como 
sigue: — Largo de la iglesia^ desde la puerta principal 
hasta el altar mayor — 300 pies españoles^ ó sea 100 
varas Burgos, ó sea 86 metros.— Ancho de la mis- 
ma,— 150 joíés españoles, ó sea 50 varas Burgos, ó sea 

43 metros.— 'Alto de la cúpula^ desde el pavimento 
hasta el pié de la Linterna — 132 pies españoles^ ó sea 

44 varas Burgos.^ Alio de la Linterna — 18 pies, ósea 
6 varas; lo cual, agregado á los 132 pies, hace el alto 
total de la cúpula!^ pies, ó sea 50 varas, ó sea 43 
metros. 

Los artistas fueron don Juan Mariano Pisarro, 
los dos hermanos Guerra, J[usto g el nfaestro Pedro^ 
quienes ejecutaron los adornos y pinturas de las imá- 
jenes y altares y el dorado de las columnas. Los se- 
ñores Mitchell y Fulfon dibujaron y ejecutaron la 
obra de carpintería. Air. J. J. Fay pintó los con/e- 
sionarios, las puertas de -entrada, etc. Don Santos 
Sartorio fué el arquitecto principal de toda la obra. 

Ordenó (26 de agosto) la entrega del Colegio (San 
Ignacio) álos seis jesuítas que acababan de llegar de 
Europa^ para que vivieran en él según las reglas de su 
instituto, asignándoseles ppco después la cantidad de 
450 pesos mensuales y facultándolos para abrir aulas 
publicad. 

Acordó (17 de setienibre) una medalla de oro y otra 
de plata á los encargados por el gobierno de la asis- 
tencia, en la Isla de Martin García, de los canarios in- 
festados de una ñebre contagiosa, de la que murió ano 
de los empleados al efecto, con la inscripción siguien- 
te € Salvó d sus semejantes con riesgo de su vida, » en 
el anverso, y en el reverso < ISSQ-^Canarios á pun^ 
to de perecer, > y al capellán José Acosla^ que snurió 
del contagio, la misma inscripción sobre la lápida de 



DB ^ÜBüTOa AIRES 159 

sa sepulcro, variando las palabras con riesgo por las 
de á costa. 

Incitó alobispo diocesano á que los predicadores, 
al fin de cada sermón ó plática, exhortasen al pueblo á 
mantenerse firme en la defensa del sistema pseado-- 
federal (7 de diciembre) y ellos, de su cuenta, agrega- 
ban laudatorias en honor del Ilustre Restaurador-^ 
con el fin de congraciarse su beneplácito. 

Ordenó (13 de febrero de 1837) se cerrase toda comu- 
nicación entre la República Argentina y las del Perú 
y Bolivia, no pudiendo nadie pasar del territorio argen- 
tino al boliviano, por el hecho de haber, el general 
Sania Cruz, reunido ambas Repúblicas en una sola 
(bajo la denominación de Confederación Perü-Bo^li- 
viÁnet)^ y por los preparativos de guerra y acantona- 
mientos de tropa sobre la línea divisoria de esta Re- 
pública y la de Bolivia. Y el 19 de -mayo declaró la 
guerra al gobierno del general Santa Cruz, por haber 
violado el territorio de la Confederación, permitiendo 
penetrar en él partidas de tropa de Bolivia al mando 
de gefes bolivianos, destinadas á despojar por la fuer- 
za á ciudadanos argentinos, de cantidades de dinero, 
y por el hecho de haber ocupado el» Perú con un ejér- 
cito boliviano, abusando asi de la libertad é indepen- 
dencia de los Estados americanos, de que el gober- 
nador Rosas se había constituido defensor. Los 
efectos de esa d¡sposici(i>ñ cesaron, con la terminación 
de la guerra, por decreto de 23 de marzo de 1839. 

• Sobre el general José Maria Paz, que había estado 
preso en la VHla de Lujan, los gobernadores de las pro- 
vincias pedían su ejecución, pero Rosa^, con Itt mira 
de salvarle y de atraerle quizá á su potítica, trató de cal- 
mar el entusiasmo federal per^aeidienáo' a\ goberna- 
dor López, de Santa Fe,* le mantuviese solo en arresto 
y después le enviase ala Villa de Lujan. Alojado en la 
oasa del Cabildo, se le permitió vivir con su esposa y 



160 



FROVIMCIA 



fute atendido con la mayor considéracíoa posible, de 
conformidad ásu situación, mandándosele libros por 
orden de Rosas, pagándosele el consumo de vkio y 
abordándosele el sueldo íntegro de general. Puesto 
en libertad, el 20 de abril de 1839, Rosas le dio el rango 
de general en ^1 ejército de Buenos Aires, de donde 
fugó á principios de julio del mismo año (1839), de- 
jando una caHa para el ministro Arana, manifestán- 
dole su gratitud y asegurándole que nunca tomaría las 
armas contra el gobierno argentino. 

El general Juan Thomond O'Brien, participador en 
la guerra de la independencia, había sido comisionado 
por el presidente de Bolivia, general Santia Cruz, para 
que tr'atase de formar un tratado de comercio con la 
República Argentina. El objeto de este tratado era 
ofrecer á las diferentes provincias, libre acceso á sus 
ganados, muías y producciones naturales del pais, re- 
cibiendo en cambio pesos.de Potosí. Los gobernado- 
res de las provincias del interior accedieron gustosos 
á la propuesta de O'Brien, manifestándose corpplja- 
cidos de la acertada elección hecha en la persona de 
éste. Por todas las ciudades, por donde pasaba,, des- 
de Lima hasta Buenos-Aires, los gobernadoras res- 
pectivos, sus antiguos compafxeros de la guerra de 
la independencia, le recibían con toda clase de obse- 
quios, particularmente pl de Salta, F. Heredia, qu.e Ic 
dio un banquete, baile y una revista dQ tropas, 

A su llegada á. Buenos Aires, O'Briea fué recibido 
con tpda atención por los ministrps de Rosas, á cuya 
consideración sometió el tratado convenido con las 
demás provincias y á quienes mas inmediatamente 
interesaba. 

RosaSj desechó aquel tratado, porque habia ya de- 
clarado la guerra al general Santa Cruz, cosa que 
, Q' Brien ignoraba. 

Habiendo así ^falladq lia negociación^ Q'Brie;i,,cuyo 



DB BUBKOS AIRBS 161 

fin al visitar á Buenos Aires no era otro/ resolvió 
abandonar el país. Para el efecto, ocurrió á la policía 
en solicitud de su pasaporte, y á la tarde del mismo 
dia tuvo la visita del gefe del departamento, Víctofica, 
acompañado del coronel Pereira. Estos, que iban ar- 
mados, le dijeron que Rosas deseaba hablar con él. 
O'Brien los siguió, y en vez de conducirle á casa de 
Rosas, lo llevaron á la* Cunüy dónde fué encerrado, 
metido en una celda, de la que no salió sino á ios seis 
meses y 25 días. El ministro inglés, señor Mande- 
ville, á pesar de sus esfuerzos, no pudo conseguir su 
soltura. , 

Rosas se oponía á ponerle en libertad, alegando, por 
única escusa, que la detención de O^Brien solo era por 
precaución^ porque había oido decir y creía que el 
objeto de su venida á Buenos Aires era el de hacer 
una revolución) trayendo para efectuarla quince mil 
onzas. O'Brien no llevaba encima mas que 5,000 
libras esterlinas en letras sobre Londres. 

El fin deO'Brien estaba ya resuelto por Rosas, á 
quien el doctor Maza no pudo hacer desistir, ápesar de 
tod,oslos argumentos que empleara,- hasta que éáte 
refirió el hecho á la esposa de Rosas, doña Encarna- 
ción, quien inmediatamente fué á arrodillarse á los 
pies dol gobernador intercediendo por el preso. A es- 
ta intercesión debió O'Brien solo la demora que sirvió 
para su salvación. 

A mediados de diciembre de 1837, llegó de PaHs 
una carta del general San Martin á los ministros de 
Rosas, en que se recapacitaban los servicios prestados 
porO'Brien, á quien habían sido confiadas las bande- 
ras que ostenta la catedral de Buenos-Aires, habiendo 
estado encerrado durante once dias en una casucha en 
la Cordillera de los Andes, durante una tormenta de 
nieve, sirviéndole esas mismas bandejas de únicas 
cobijas^ de noche, banderas que le costaron mucho sa- 



]162 PBOYXNCU 

crifíclo para ganarlas y mucho para coaservarlas; en 
suma, San Martín terminaba diciendo que sus muchos 
años de esperiencia le habilitabais á pQder asegurar 
queO'Brieni era hombre incapaz de intriga ó de des- 
honra. 

Esta carta del general San Martin tampoco le valió 
paJ^a conseguir su libertad, si bien es posible que haya 
.servido para saJ.varle la vida. Fué un despacho del 
lord Palmerstop, ministro de relacionas esteríores de 
. la Qran Bretaña, insistiendo sobre su inmediata liber- 
tad, lo que hizo se le abriesen las puertas de su prisión 
en la mañana del 35 de diciembre de 1837. . £1 gefe de 
policía, Victorica, le entregó la orden de su soltura, 
con la condición de que había de dar una fianza de 
60,000 duros, y que al salir para Inglaterra no había 
de tocar en Montevideo, ni en Rio Janeiro. 

Exoneró (5 de octubre de 1837) del servicio militar á 
los ciudadanos que en el año de 1820, pertenecieron á la 
División de Colorados que él (Rx)sas) ñnandaba, acor- 
dándoles una 'medalla de plata, para, los gefes y oficia- 
les, y delaten, para los demás, con ía anacronística 
inscripción: t/Viva la federación /---Provincia de 
Bue/ióa-'AireSy » con las armas de la Confederación 
prladas; y en el reverso— t A loe Restauradores de 
las Leyes en 1820. » 

Los primeros restauradores no fueron los que en 
1820 contribuyeron al restablecimiento de la autoridad 
legal del gobernador Martin Rodríguez, sino los que, 
á las órdenes del comandante, Francisco Savos, triun- 
faron, cou heroica intrepidez, de los perturbadores de 
la pública tranquilidad en la jornada del 7 de noviem- 
bre de 1816, en las inmediaciones de Córdoba (Véase 
esta provincia,) Y en demostración de i'econocimien- 
to de los pueblos de la Union Argentina, el Director 
Puyrredon les acordó el uso de un escudo en paño ce- 
leste con letras de oro, llevando la inscripción siguien- 
te: floNOR Á LOS Restauradores dbl Orden. 



DB BUSNOS AIRBS i 163 

Sia' embargó. dé eso> Rosaifc^ñctontí'ó mals doavanien- 
te mcurrir, á sabiendas, en el anajcronisitío de titular- 
se el primar restaurador y de qu« tanto hizo alarde 
durante todo su gobierno, en la seguridad de que nadie 
se habría de atrever á rectificarlo. Sus enemigos po- 
líticos se limitaron á disminuirla importancia dé la 
restaura/cion del óinlen legal en 1820, pero ninguno 
manifestó tener en cuenta el anacronístxio que pdr pri- 
mara ves se haoe conocer. 

Como gobernador de Buettos^-Alrés, encangado de 
las relaciones éstetiores de la República y poresí)ecial 
autorización de los gobiernos de la Confederación Ar- 
gentina, sometió ajuicio á los ótratvo hermanos Reina- 
fé, por la circunstancia de haber sido uno de ellos go- 
bernador de una provincia federal, formalidad de que 
hizo tíomptetaprescindencia, mas adelante^ para con los 
gobernadores Cullen, de Santa Fe, Briauela, de la Rio- 
ja, Cubas, de Catamarca, Avellaneda,de Tucumaii, etc., 
quienes fueron bárbaramente sacrificados, sin la mas 
mínima consideración. Y el 9 de octubre ordeeó la 
ejecución de la sentencia de muerte eii laá personas 
de los referidos Reinafé, Santos P^ez^ ato. )a«i|tores, 
ejecutores y cómplices de la mortandad perpetrada^ el 
18 de febrero dé li835, en ei general Juan FacuiddK^Qui- 
roga, general y doctor José Santos Ortiz y ©trtís, en 
Barranca-^Yaco, la <^ual tuvo lugar el 26 de octubre de 
1837, en la plaz^ de la Victoria, lade uaos, y icn la de 
Marte (Retiro, hoy General Ban Martin)] la da Los de- 
más. 

La señora doña Encarna^íion |Ezcür^a de Rosas, es- 
posa del Restaurador de las Leye's, falleció en la noche 
del 19 al 20 de octubre de 1838, y su cadáver, colocado 
dentro de un ataúd de pino forrado dé raso blanco, con 
almohada v colchón también de raiso del mismo coíór, 
con tin segundo de plomo y lin tercero de caófba ¿u- 
'bierto de tet*6ii:)peló negro, fué condncido en procesión 



164 PBOYIVOtA 

¿las 8 de la noche del 21 á la Iglesia de San Francis- 
co. Las tropas, foi*madas á la izquierda de la línea de 
procesión, que se estendía desde la casa de Rosas, 
actual casa de gobierno provincial, hasta la iglesia, 
llevaban candiles los soldados y hachones loso;ficiales. 
La línea de la derecha de la procesión se componía de 
ciudadanos, todos descubiertos, llevando un hachón 
cada uno. El ataúd era cargado alternativamente por 
varios caballeros, é iba precedido del obispo de la 
diócesis, doctor Medrano, y del de Aulon, doctor Esca- 
lada, los dignatarios de la iglesia y clero, inclusos los 
frailéis franciscanos y dominicos, cantando la oración 
de los muertos. El duelo lo encabezaban los ministros 
de relaciones esteriores y de hacienda, doctores Arana 
é Insiarte, y á uno y otro costado el ministro plenipo- 
tenciario de S. M. B., señor Mande ville; el encargado 
de negocios del Brasil, señor Lisboa; el cónsul general 
de Cerdeña^ barón Picolet erHermillon, y Mr. Slade, 
cónsul de los Estados-Unidos: éste y el)inglés, de todo 
uniforme. Los generales Pinedo, Guido, Vidal y Ro- 
lon y todo el Estado mayor del ejército iban de traje 
deparada, y los generales Soler y La Madrid en el 
de ciudadano. Terminada la ceremonia fúnebre, el 
ataúd fué depositado en la bóveda bajo el altar mayor. 

La concurrencia á este acto se calculó en número de 
25000 personas y el de los que llevaban hachones pa- 
saba de 1000. 

El dia del entierro, fueron izadas á media asea las 
banderas de los agentes estrangeros en esta ciudad, 
y como señal de respeto ala memoria de la finada, los 
teatros no funcionaron en 'las noches del 20, 21 y 22. 

Al dia siguiente del fallecimiento de esa señora los 
jueces de paz de la ciudad, por sf y á nombre de los 
ciudadanos de sus respectivos distritos^ presentaron 
una. petición á la Sala de Representantes, solicitando 
se tributasen é la esposa del gobernador los hono- 
resdesignados á los capitanes generales. 



DB BÜBNOS AlBES 165 

9 

^ La Junta, notando que el gran ciudadano^ co- 
lumna del orden y de Im liberladeSy coni^agraba á 
los negocms públicos aun aquellas horas destinadas al 
descanso y que durante toda la noche, en que se halla- 
ba en su despacho, nadie guardaba su persona, resol- 

. Tió dirigirse al Restaurador, á fin de que éste tuvie- 
se á su inmediación una guardia, en precaución de 
un fatal suceso, cuyas funestas consecuencias se- 
rian de inmensa trascendencia á toda la República en 

- general. 

El gobernador Rosas, al agradecer á los Represen- 
tantes la demostración del interés que los animaba por 
la conservación de su existencia, defirió á aquella insi- 
nuación, disponiendo que en la casa de su morada hu- 
biese una gnardia de 6 hombres, que él consideró 
suficiente, para llenar el objeto que aquellos tuvieron 
en vista al dictar su resolución. 

En el mismo año (1838) mandó cesar (17 de abril) 
la casa de Espósitos y suspender (27 id) los sueldos de 
los preceptores de las escuelas publicas de varones y 

, niñas en toda la provincia, y denlos profesores de la 
Universidad, durante el .bloqueo. Cesó éste, peroaque- 

. lia disposición continuó en vigor^ hasta después de la 
caida de la Restauración pseudo-federaL 

Con motivo de dar cumplimiento á una ley, dispo- 
niendo honras fúnebres á la señora doña Encarnación 
Ezcurra de Rosas, el gobernador fué impedido de re- 

. glamentar el ceremonial que habla de observarse; en 
su consecuencia, el doctor Maza, Presidente de la Sa- 
la, ejerció el P. E. el 15 de noviembre, de conformi- 
dad á la ley respectiva, que mas adelante se cita. 

fldss— Dr« MANÍTEi, v. BE MAZA, Presidente de la 
Sala de Representantes, en ejercicio del Poder Ejecu- 
tivo^ por impedimento del gobernador Rosas^ el 15 de 
noviembre, de conformidad á la ley de 23 de noviem- 
bre de 1837. 



166 PROVIlKOtil 

El doctor Maza eferció el Poder Ejeciuitiyo, al solo 
efecto de decretar los regios honores fúnebres destina- 
dos á la esposa del gobernador Rosas, iguales ó supe- 
riores á los de un capitán general. El funeral se ce- 
lebró, en el templo de San Francisco el 20 de noviem- 
bre con asistencia del gobierno encabezando el duelo, 
en seguida la Comisión de la Sala de Representantes 
y la familia de Rosas, ki Cámara de Justicia y todo3 los 
demás empleados de lía Administración y los ciuda- 
danos invitados; el general Manuel Oribe ex-Presiden- 
te de la R. O. del ü. con sus ^x-ministros; el cuerpo 
diplomático estrangero, los cónsules, etc.^ etc., qon 
formación de tropas desde la casa mortuoria hasta el 
templo, por las calles del Restaurador (Moreno) Uni- 
versidad (Bolívar) y Poto$í (Alsina); salv^ fijnebre y 
el disparo de un cañonazo^ desde las doce del dia de 
la víspera, cada media hora, y tres descargas durante 
el oficio fúnebre. £1 ejércitb en campaña había de 
rendirlos honores correspondientes, en sus respecti- 
vos cantones. 

La escuadra brasilera, surta en valizas esteriores, 
conservó la bandera á media asta el día de los funera- 
les, contestando á todas las manifestaciones de duelo, 
, que hizo laartilleria de la plaza, y rindieado asi los 
mismos honores que en el imperio se tributan á una 
princesa heredera de la corona. 

Los gobiernos de las provincias manifestaron su 
acerbo dolor por el funesto aconteóimienío de haber 
fallecido la Heroína de la Federación, la gran ctu^ 
dadana. ... la señora eséraordinaria, á quien la muer^ 
te debía ciertamente haber respetado^ que había hecho 
grandes é importantes servicios al país y á la santa 
causa de la Federación, siendo el terror de los péf< 
fidos saloajes unitarios; etc, etc, etc. 

El doctor Maza, secretario del gobernador en cam- 
paña, ex-ministro de Gracia y Justicia, camarista juez 



1>B ttmUfOB AIRES 16T 

especial comisionado para el pfoteso de Barrarwja- 
Yaco, presidente de la cámara de Justieía y' de la Jan- 
tade Repregentantes, etc. muere asesinado eti él mis- 
mo recinto de la Legislatura por el capitán Gaetan y 
" Moreíra (a) el sardo, á los siete ineses y doce días de 
firmar aquellos decretos. 

propietario, impedido el 15 de noviembre, con motivo 
délas disposiciones qu^i, pdra el funeral de su esposa, 
habían de dictarse, en cumplimiento de la ley sanciona- 
da al efecto; reasumiendo el gobierno al siguiente dia, 
16. 

En ejercicio del P. E» ó sin estar en él^ Rosas fué el 
único mandatario real y positivamente que dominara 
la provincia de Buenos-Aires y aun dq ía Confedera- 
ción, desde el 24 de junio de 1829 hasta el 3 de febrero 
de 1852, Por mas que se vea á otros figurar con el 
titulo de gobernadores, lo eran solo en el nombre. 

El afto de 1839 recuerda actos dolorosos, como re- 
sultado de la honda división política que existia entre 
los resistas y sus contrarios. Todos los herijicos es- 
fuerzos de éstos fracasaron ante el gran pod^r de Ro- 
sas, no solo en la provincia sino tan^bien en casi.tQda 
la República. Dentro de la provincia, sus tentativas 
fueron desgraciadas cuando la conspiración encabe- 
zada por el teniente coronel Ramón Maza y otros, de 
que mas adelante se hablará, y cuando la revolución 
del Sur. Y fuera de ella, no lo fueron menos en Pago 
Largo y en el Arroyo Bacacuá. Rosas tenía además 
espías, bien remunerados, entre sus enemigos políti- 
cos, los cuales pasaban. por muy unitarios. En carta 
de 9 de junio de 1839, tomada á consecuencia de la der- 
rota de Echagüe eii Cagancha (29 de diciembre de 
1839) Rosas deciaáéste lo siguiente: < El sugeto con 
quien la he mandado (refiriéndose á una carta) es un 
unitario espía nuestro de confianza y persona de res- 



168 PROVIUCIA 

peto para los unitarios, por lo que ni baü de foliar que 
va en esta comisión y otras importantes; y como es 
hombre muy capaz de llenarlas, no seria estraño que 
algo consigamos. En este sentido y en el de dividir- 
los^ y tenerlos en descotníianza á unos de otros, en 
confusión y desorden, tengo en Montevideo otroB suje- 
tos, de quienes tampoco han de desconfiar. Quizá 
también se realice una empresa .algo arriesgada que 
encomendé á otro, y que ayer se presentó en la escua- 
dra francesa, como fugado de ésta. Si la consigue, 
puede ser que se presente á usted, según el punto en 
que se halle. * 

Don Domingo Cullen, ex-gobernador de Santa-Fe, 
mandado derrocar por el mismo Rosas, hallándose 
asilado en Santiago del Estero, en casa de su amigo el 
gobernador Ibarra, fué remitido por éste, con una bar- 
ra de grillos, á las repetidas instancias de Rosas. Es- 
te había comisionado desde Buenos-Aires á su ede- 
caíi, el coronel Pedro Ramos, para que, acompañado 
de un piquete de tiradores y del clérigo de San Nicol^g 
de los Arroyos Ramón González Lara, esperase la 
llegada de Cullen en el Arroyo del Medio y allí lo fusi- 
lase inmediatamente, dándose cumplimiento á esa or- 
den el 22 de junio. 

A los cinco dias, en la nophe del 27 de junk) fué ase- 
sinado, en el mismo recinto de la camarade Represen- 
tantes, su presidente el doctor Manuel Vicente Maza, 
á quien se suponía, no sin fundamento, complicado en 
una conspiración proyectada contra la vida del gober- 
nador Rosas; yantes de amanecer laniañana del dia 
siguiente, 28, su hijo el comandante Ramón Maza^era 
fusilado en la cárcel de esta ciudad, como gefe de aque- 
lla conspiración. En ésta figuraban también don En- 
rique Lafuente, don Carlos B. Tejedor, don Jacinto 
Rodríguez Peña, don Santiago Albarracin y don Ra- 
fael Jorge Corvaían, hijo del general. 



DK (BÜB170S AIRES y 169 

Rosas, h\ obrar así, creyó ejercer u a acto de justi- 
cia, ala vez que de clemencia, ahorrando la sangre de 
muchosj caso de abrirse un proces'iS. Prefirió, pues, 
sacrificar á dos amigos íntimos antes que iniciar el 
tal proóesd que indudablemente habría causado mu- 
chas mas víctimas. 

Además de los arriba nombrados, conspiraban tam- 
bién contra Rosas el mismo doctor Maza, que era el 
gefe del club central y al que no todos tenían acceso, 
los clérigos don Valentín San Martin y don Valeiitin 
Gómez, don Gervasio Rosas, hermano del gobernador, 
don Juan B. Peña y muchos pérsonages notables del 
partido denominado Lomos Negros^ que eran anti- 
decembristas y que formaron causa con los decembris- 
tas ó antiguos unitarios. Hasta había señoras inicia- 
das en lo que ya no era secreto. Faltóles el general 
Lavalle y todo se desconcertó, descubriéndose la cons- 
piración por denuncia hecha por el coronel Nicolás M. 
Fontes, mayores Nicolás M. Fontes, Nicolás Medina y 
Paulino Medina^ quienes, apar su servicio de impor- 
tancia rendido á la causa de la libertad y honor del 
continente americano^í) fueron recompesados . coa la 
cantidad de 15,000 pesos cada uno de la Tosorería de la 
provincia. 

El doctor Maza pudo huir de Buenos-Aires, para lo 
cual Rosas le dio tiempo de sobra y aún empleó los 
medios para hacérselo entender, por conducto del cón- 
sul americano Mr. Alfredo M. Sladey por otras per- 
sonas bien intencionadas. Todos los indicios le mani- 
festaban de un modo evidente que su vida corría 
peligro con la efervescencia populctr^ de que Rosas, 
según decía, no podía responder, ni evitar. Rosas 
tenía en su poder, desde el 23 de junio, víspera de la 
prisión del coronel Maza, las cartas que el doctor Va- 
lentín Alsina y el comité argentino de Montevideo 
enviaban al doctor Maza, por conducto de un diploma- 



170 PROTIIÜCXA 

- tico estrangero, del )a intimidad del gobernador. Maza, 
^por 9u amor paternal, desoyó el sano consejo, negán- 
dose á aceptar la invitación que se le'hacía de embar- 
carse en uno de los buques de la estación norte^ameri- 
cana en el Rio de la Piata y trasládalas» adonde él qui- 
siera. Su contestación fué: «No; si lo hago, cmpeo- 
t ro la situación de mi hijo, cuando- ooi obligación es 
< hacer cuanto pueda por salvarlo: si me buscan, aquf 
c estoy; si me matan, me metarán en mi puesto. > En 
electo^ fué' mueíTta en su puesto, entre seis y siete de 
la tarde (27 de junio), y su hijo, el coronel, fusilado en 
la cárcel á las tres de la mañana del 28, Llevaba éste 
levita negra, ch^.leoo punzó y pantalón azul con vivo 
también punzó. 

Mientras tenia lugar el asesinato oficial del docdor 
,' Maza en el recinto de la Legislatura; en oí esterior, 
frente á la casa de Rosas, actualmente casa del gobier- 
. no provincial, habla un piquete como de &Q soldados de 
caballería, sentados ó tendidos sobre la vereda, obs- 
truyendo el paso á los {>oquisimos transeúntes que én la 
sazón se veía por las calles y principalo^eate por 
aquella, x 

Nacido en Buenos* Aires en el año de 1779, don Ma- 
nuel V. Maza cursó sus estudios en la Universidad de 
Santiago dd Chile, habiéndose recibido de abogado en 
edad muy juvenil. Ardiente patriota de 1810, fué cas- 
tigado en Lima con una dura prisión, de orden del vi- 
rey, debido ¿su entusiasmo por la naciente libertad. 
Inclinado por carácter al retiro der tumulto social, la 
vida del doctor Maza fué por muchos años silenciosa. 
Sin embargo ejerció varios empleos municipales, has- 
ta el año de 1815, que fué encargado de Jas <félebres cau- 
sas revolucionarias de aquella época y miembro de la 
comis¡on|de administración de justicia, que formó el 
« hnportanie Reglamento que lleva este nombre. 

Dos ó tresaiLos después conoció al entonces joven 



PB BÜBHOd AIRES XTX 

ItómSy por quien tomó paternial cariño, haéieado por 
él cuanto podría haber hecho un padre bueno y sensi- 
ble; ora disculpándole sus errores juveniles^ oradefen- 
diéndole como abogado y amigo en una causa que sus 
padres le habían promovrdk>; ya enseñándole cuanto 
pudiera serle de utilidad, ya diri}ieo<io sus pasos y mo- 
derando su an)bic¡on,.maQÍfesteida ya en 1880^ en que 
Rosas apareció sobre lat escena pública; Al doctor 
Majsa ser atribuye la cél:ebre despedida de Rosas ^ la 
ciudad de Buenos- Aires, después que esta, cayó en 
poder del gobernador Martin Rodríguez, en octubre del 
referido año, documento suncamente bien escrito y que 
tal vez fué la principal base de la innegable populari- 
dad de Rosas, cuyo íntimo confidente fuera desde en- 
tonces. 

En 1837 fué nombrado representante del pueblo, y 
ppr la sala de diputados, presidente de este cuerpo,; . y 
como amigo, que era de Rosas, sufrió persecuciones 
ealos conflictos civiles del año de 18S9. 

En la. espedícion que en 1891 contra Córdoba» opvi- 
pada por el general José María Pai:, acompañó M^za á 
Rosas, en clase de secretario, trabajando labqriosa- 
mente á su lado dia y noche, y casi pereció en el Rio 
Cuarto á mano de los indios de Yanquetruz, en el de- 
sempeño da una importante comisión quq Ro^aa lo 
habría encomendado» 

En 1832v fué nombrado mtaistró de gracia y justi- 
cia, (único que ejerciera tal empleo), ligando su nom- 
bre á la resistencia que hizo el gobierno argentino 30- * 
bre la usurpación de las Islas Malvinas ó Falkland. 

Sirvió algún tiempo de ministro 4^1 gobernador 
J. R, Baícarce, á quien, como se habrá visto, sucedió 
el general Viamonte,é consecuencia de la revolución 
de los Restauradores, el 11 -^ie octubre de 1833; y 
cuando éste renunció y no había quien quresiera aceptar 
tan tremendo y pesado cargo eni c^queUftS diScil^s oír* 



172 



PaOVlHOIA 



cunstancias, el doctor Maza, con patriótica resolución, 
admitió el nombramiento de gobernador provisorio 
con aplauso de los ciudadanos de corazón sano. 

Pocos días antes de entrar Rosas á ocupar el mando 
supremo, que no dejó sino derrocado (3 de febrero de 
185S)^ el gobernador Maza recibió una insinuación 
(mandato) de aquél, para que pusiese preso con una 
barra de grillos á su hijo político el doctor Valentín 
Alstna; pero Maza se limitó con dar á éste pasaporte, 
' para que saliese Tdel país. 

Uno de los primeros actos de Rosas, al entrar á ejer- 
cer el mando, tres días después de aquella especie de 
orden fué mandar salir, fuera de la República, á la hija 
del doctor Maza y esposa de Alsma. 

Continuando Maza en la presidencia de la Sala de 
Representantes, fué norpbrado presidente del tribunal 
de justicia; juez comisionado para algunas causas ar- 
duas, criminales y civiles; juez especial de la causa 
seguida contra los Reinafé, de cuyo plan de enjuicia- 
miento, ni de la acusación él no había sido autor. 

El doctor Maza fué quizá el ünioo amigo desintere- 

• sado de Rosas, 

Pocos meses después de ese lúgubre acontecimiento, 
con el que la población de Buenos-Aires quedó cons- 
ternada, estalló, en la noche del. 28 al 29 de octubre, en 
Dolores y Monsalvo una revolución encabezada por 
don Pedro Castelli, hijo del revolucionario de 1810, 
Fernando Otamendi, Francisco Ramos Mejía, Manuel 
Rico, y todos los ciudadanos mas conspicuos de la 
campaña del sur, hasta el mismo hermano del gober- 
nador Rosas, don Gervasio. Esta revolución , que te- 

• nía por objeto derrocar á Rosas, terminó con una 
acción que tuvo lugar el 7 de noviembre^ en la Laguna 
deChascomús, de laque resultó que los revoluciona- 
rios fuesen vencidos y tomados prisioneros los mas, 
entre ellos Castelli, que fué en el ^acto decapitado y su 



DB BÜSNOS AIRBS 173 

« 

cabeza remitidapor el coronel. Prudencio Rosas al juez 
de paz de Dolores, en cuya plaza quedó espuesta á la 
espectacion pública. - 

Fuera de 1^" provincia, Rosas obtenía nuevos triun- 
fos que afianzaban su pader cada vez mas. 

En Pago Largo, provincia de Corrientes, tuvo lugar 
una sangrienta batalla, qué fué ganada, el 31 de marzo, 
por los generales Urquiza, Echagüe y Servando Go* 
mez, sobre el ejército correntíno al mando de su gober- 
nador Genaro Beron de Astrada, que murió en la ac- 
ción juntamente con 1960 hombres mas, incjlusos 84 
gefes y oficiales, con la pérdida, además, d-e 450 hom- 
bres prisioneros, 500 fusiles, 1500 lanzas, 360 tercero- 
las y otros tantos sables, 6 carros'de municiones, 4000 
caballos, un estandarte y su archivo dé campaña. 

En el arroyo Bacacuá, cerca da Curuzú-Cuatiá, en la 
misma provincia, tuvo lugar otro hecho de armas^ el 29 
de noviembre, entre una fuerza del general Juan Pablo 
Jaopez {&) Mascarilla^ Á las órdenes del entonces te- 
niente coi^onel JaciiUo Andrada, sobre una división, al 
mando del genio de la guerra (según él general Lá- 
valle) coronel Patricio Maciel, quien fué derrotado, 
tomado prisionero y al día siguiente, 30, fusilado jun- 
tamente óon el alférez Ramón Espíndola, por orden del 
citado López, que tenía pbr máxima nó dar cuartelw' 

La revolución de Dolores, por ley de 9 de noviembre, 
fué declarada crimen de alta traición contra el Esta- 
do y de infidelidad á la sagrada causa de la Liber- 
tad y de la independencia americana y los que la 
promovieron y encabezaron /a^ra de la ley^ y acor- 
dando á los individuos del ejército de línea y milicia, 
en premio de sus servicios, una donación de tierras de 
propiedad pública, al terminar la guerra, en la forma 
siguiente: 



174 pROvnr€iA 

A los generales « 6 legaad 

A los coroneles. . % ^ • ^ . . » 5 « 

A los tenientes coroneles ....* 4 « 

« 

A los sargentos mayores 2 c 

A los capitanes. ..«* i « 

A los oficiales, de capitán abajo O 3/4 

A los sargentos O 1/2 

A los cabos y soldados • O 1/4 

Los empleados civiles se : hallaban iacluidos en la 
Riiama donación, en proporción al grado militar á que 
correspondían sus sueldos en la lista civil. 
• Además de la citada ley, en la misma fecha» la Junta 
de Representantes sancionó otra, declarando que « sus 
personas y propiedades estaban á disposición del Ilus- 
tre Restaurador de las Leyes, para el sosten de astas, 
déla independencia nacional y de la santa causa de la 
Libertad del Continente Americano. » 

La vasta esteosion eje territorio, desde el Salado has- 
ta el Río Quequen y esterior délas sierras del Tandil 
y Tapalqué^ fué (25 de diciembre) dividida en 14 seccio- 
nes con un }u2;gadode paz, 6 alcaldes y 12 tenientes en 
cada una. 

Fijado el dia 5 de marzo dje 1840» para la elección de 
gobernador en reemplazo de Rosas, cuyo periodo ter- 
minaba el 7, la Junta de, Representantes reeligió al 
mismo Rosas, quien elevó, el 14, su dimisión, s|upli- 
oando se le concediese el descanso que exigían sus do- 
loridas circunstancias domésticas, y ccon intenso an- 
helo, muy encarecida y htimilde mente ruega se elija 
sin pérdida deniomento la persona que había de suce- 
derle en el mando déla provincia, creando los recur- 
sos con que debía contar la Administración subsi- 
guiente.» La Junta le contestó que, si los Represen- 
tantes se prestasen a admitir su dimisión, cargarían 
con una ilimitada responsabilidad, rogándole por lo 
tanto terminara la obra empezada^ en la seguridad de 



DB BÜSI9O8 AIBBS 175 

qu6 la Representación sería infatigable en facilitar re- 
cursos que aJlanajsen los obstáculos que pudiera opo- 
nerse ala marcha de su gobierno» Rosas reiteró (10 
de abril) su dimisión, ofreciéndose, por respeto á los 
honorables Representantes y á sus conciudadanos, á 
continuar en el gobierno un semestre mas, á contar 
desde el 13 de abril. La Junta aceptó el ofrecimiento 
que hacía Rosas, pero siri variar por eso la ley de 5 
de marzo del mismo año (1840) j declarando al mismo 
tiempo que el gobernador Rosas, en el uso que hiciera 
de la suipa del poder con que fué investido por la ley 
de 7 de marzo de 1835, había llenado los designios que 
tuvo la provincia al sancionarla. Con tal declaración, 
acordándole un voto de gracias^ que era cuanto Rosas 
deseaba, éste se manifestó muy satisfecho y continuó 
en el gobierno, hasta el 16 de agosto que lo delegara 
en el ministro Arana, con el objeto de ocuparse prefe- 
rentemente de los asuntos del ejército y de la campaña 
invadida por el ejército libertador, reservándose em- 
pero espedirse en lo concerniente á la cuestión pen- 
diente con el}gpbíerno de Francia, y sin perjuicio ele es- 
pedir por si solo cualquiera providencia y disposición, 
• cuando lo creyera conveniente, sobre cualquier asunto 
de los comprendidos en los diversos ramos de la admi- 
nistración. 

ftS40— Br. FJBiilPK AMAÑA, ministro de relaciones 
©steríores, delegado de Rosas, desde el 16 de agosto 
de 1840 hasta el 4 de julio de 1842, por tener el propie- 
tario que ocuparse preferentemente de la campaña y 
del ejército, reservándose espedirse en lo concerniente 
á la cuestión pendiente con el gobierno francés, y &in 
perjuicio de espedir por si solo cualquiera providencia 
y disposición, cuando lo creyera conveniente, sobre 
cualquier asunto de los comprendidos en los diver&os 
ramos de la Administración. 
Después de la batalla del Sauce Grande, en la pro- 



176 FBOVnJCiA 

vincia dé Entre-Rios, ganada por el general Echagüe, 
- el 16'de julio, sobre el ejército libertador al mando del 
general Lavalle, invadió éste en agosto, la provincia de 
Buenos- Aires, llegando hasta Merlo, de donde retro- 
cedió precipitadamente, en setiembre, á Santa-Fe, de- 
bido á una estratagema de Rosas, que se hallaba en el 
partida de Morop, desde el momento que Lavalle pisó 
el territorio de la provincia. 

Con motivo de la aproximación del general Lavalle 
á esta ciudad (Buenos-Aires); y temiendo que ella pu- 
diese ser tomada, él inspector y comandante general 
de armas trazó un plan de defensa, cuyo original pose- 
emos y que ahora sale á luz por primera vez. 

Plan de defensa de la ciudad de Büenos-Aires 
e/i 1840, amena::ada de un ataque de las fuerzas al 
■ mando del general Lavalle, 

« Convencido está el inspector y comandante general 
de armas interino de que los denominados unitarios 
jamás llegarár^ á dominar este país: igual convenci- 
miento tiene de que el valiente y virtuoso ejército que 
hoy sostiene la causa santa de la libertad é indepen- 

' dertcia americana, á las órdenes inmediatas del gefe 
invicto (Caseros?), del ilustre Restaurador de las Le- 
* yés_, estermíhárá las fuerzas traidoras que pisan el 
suelo de los libres, dirigidas por el general Lavalle, 
antes que lleguen á obtener el triunfo de ponerse ala 
vista de esta, capital: y mucljio mas persuadidp se halla 
. d^ sus pérfidas intrigas, ni la cooperación de las fuer:(as 
estrangeras les presentará oportunidad alguna para 
burlar la vigilancia del mencionado virtuoso ejército 
federal^ y conseguir por medio de un ataque inespera- 
do ó sorpresa, apoderarse de la ciudad. Sin embar- 
go, para precaverse de todo acontecimiento funesto y 
ponerse á salvo de los reveses de la fortuna, que en la 
guerra no pueden sujetarse á un cálculo fijo, ha que- 

^ rido bosquejar el siguiepte plan de defensa, para ed re- 



^'iirtofo ¿ftsó^de''ár>' atüqÜé^á^stácápltAl^ciiy&s'árxhás'hoy 

- comanda, - ' '. . 

< 1' Se formará im recinto de puestos fortificados 
para defendei* la ciudad, que no se estienda A mas de 
dos cuadras de la plaza de la Victoria, á los rumbos 

- norte, sur y oé&te. • Este recinljo se defenderá con 
•^ tres divi^ionesíde infantería é» el orden siguiente: 

2^ La priníera! división^ qué se denomiñíará/dernorte, 

- se.oonipondrá déH*^• batallón d«'GIv¡OQ$y de la fuerza 
• déla GuílrdiÉidel)Pfír}mpal, qua Bq^dí^LibatallQi^ Guar- 
j :d¿a At^nttfSka^ ed 4^.,Vijilaft,ti5s,de PQliQíaíyiSO/s^^enps. 

«Esta división será irja,n(J«dia; p&r al genera ^Iqr-, íe- 
niendo á sus ordénes. ^1 genérale., Vidal, ' . .. j,..i 

3^ La 2*^ compuesta, de. 109 seneno^, ,60 tenienftes 
alcaldes y 40'hoipbresdei3^rbat^llQn,f Qubripá la S;ec- 
cion deloeste^ mandada por el genreral Guido, teniendo 
á sus. órdenes- al general Espinosa. ; ,,, :' 

4° La 3% para la sección del sur, seiconipondrá.>de 
» 50 tenientes alcaldes,. 30 sdreño»*y60:cívioós del^*' 
: 'batallón, y será mandada por él gedéral iRiíirz'>HUido- 
i.'bro^ teniendo-ásuia.órd'enés'algenei^al G, Paz; • f í 
1 5? Xa sección del/ rioi'te, comprende' desdé él' báloar- 
' te nordeste dé la FiM'taléza, siguiendo < lea costa' del itio 
bácia^l Eorté basta la baíIIedeiCangallOvbá^ta.llegairi á 
H esqátn^ qiíe hace cruz cori' la de Maipá,^ond6 be 
doblardal sur; Hasta dar coa la calle¡de la Federaoibn 
{RibadcLoia}^ qdepertenéceála sección del oéste.-^^El 
gefede esta, seqóibn cubrirá con preferencia ^sobíe el 
frente de la Alameda (Paseo Julio) la azotea de la ca- 
pitanía del puerto, can ún piquete fuerte de 40 hom- 
bres. . En la calle 25 de Mayo, las azoteas n**'. It, 21, 
28, 36, 38,47 y 74: en la, calle de la. Paz (Reconquts^td) 
los n^^ 18, 15, 34, 35, 6Q, 51 y el templa de la Mef cdd: 
en la cjüle de la Catedral (San Martin) ^ los n^% 18. y 
tWíRlp/.15>{49, 25, 64, 78.y el café de¡ .Catalia.ne^' (que.ya 
noiexisíe); ea Ij* QaUe del P^ni (FlQridflJ^, lQSi.n*^!»Ji7,34, 

12 



m 



I^EOTüfCU 



6D, 41, 51, 64, 72 y 57: y por último etx la callede Maipú 
los n^». 15, 28, 17, 38, 48, 66 y 55. De las calles per- 
pendiculares á las que acabamos de mencionar, se 
' .ocuparán tan solo los centros de cada u^ia de las cua- 
. . dras comprendidas, en el recinto señalado, por estar 
ya tomadas su<$ esquinas. Se ejecutará esto en el or- 
den siguiente: ien la calle de la Piedad los n^V 19, 32, 
43, 76;81y 100,121 y 146: y en la. toUe de Cangallo los 
n^^ 26 y templo de la Mercad, 62, 33,100, 75, 136 y 99. 

6^ La sección^ del oeste compreDde^ desde la pláea 
- de la Victoria dos cuadras al oeste por la calle de la 
Federación, y tomando al sur, por la calle de Chaca- 
buco, se doblará al este por la del Restaurador (hoy 
Moreno), hasta llegar á la de la Universidad (Bolwar)^ 
que comprende á la sección del sur. El gefe de es- 
V ta sección ocupará con preferencia las azoteas nume- 
radas del modo siguiente: en la calle de la Federación 
los n~». 55, 24, 69,40, 79^ 50, 12fry 70: en la calle de la 
Viotoria los n*»^ 89> 15, 118, 29„132, 47, 136 y .5S: en .la 
'CálledePotosi (hoy Ahina) los n"^. 85.y bóveda de San 
Ignacio; 93 y sti frentse, 105i,6B, I09y suifrente: e(i la 
calile del Restaurador los n'''*. dSiy Biblioteca, J02 y su 
frente, 126, 1X13 y la esquina del. Mercado que no tiene 
azotea. En las calles perpendiculares á lasi que acá- 
baibos de nombrar, solóse tomarán los céntimos, por 
. las raEoties dadas en el párrafo anterior^ y esto «ehará 
.Jen .el órdea siguiente: en- la calle dq-Represeatantes 
/Plírú;, los n*»? 17 y su frente, 61, 64, 93 y bóveda del 
Consulado (Tribunal de Comercio); en la de Cbacabu- 
co los n*^». 86, 23, 54, 59 y el Mercado. 

7^ La sección del sur comprende desde la esquina 
de la Victoria, tomando por la calle de la Universidad 
hacia el sur, hasta la esquina que encuentra con laca- 
He del Restaurado»*;- y desde allí, tirando al este, hasta 
la costa del rio, qiie también se contar á héda el.'nor- 
< ke^- hasta el baluarte sudeste de la FéPtialesa, Bl ge- 



DB BVXSOS 'AIRES 1^9 

'fed^ft ^éstáí'ftbfttioo: cüMaré particalurrífienit^de.oqupar 
los puntb^sigüietites! en iacalie de la Universidad 
los ¿*>*; 22, 37, caffé, 38, 6», 80, 77, y Í04: en 1^ de la 
Reconquista (Defensa) los n«». 27, 44, 45, San Friin- 
cisco, 65 y su frente, 91, 36, 111, 77, 12.7 y Santo Do- 
mingo: en la de Balcarce, los n"* 6, 11, 15^ 16^ San 
» 'Francisco y sa £18016,46 y 47;¡ en la de Potoí^í que ya 
es perpendicular áia3iau4;efrÍQres se oouparAn la$ n^'. 
I3^y capilla de Sao Roque^ 30 y 55: ^!i , la del Restaura- 
dor, «1 Depósito, ' Universidad y :5&; jen U costa dal rio 
' -se buscaMialptuito ma3 á propósito pana lade£$ns^ 
8^ Si la fuerza destinada á la deféos^ d^l r^ii^to se- 
iJSbaladp.Sd aun^^p^affe» Si?( ensanchará ;^1. cuadro, basta 
•dondeloperinita U fuerza (^¿oada una. de. la? seccio- 

• '^®^-' '■' .'...* 

' 9® Lo» medios dé ihtaligenpia para toc^o loconqer- 
Hiénteal servicio de dia ó de nocihe, ya 3ea entre los 

' geneoales de sección, ya^ntre ca,da uno de ellos y el 
comandante de las armas, se arreglará s^gi(i,a,las dr- 
cuíi^tawias. / I 

10/ ^ipe(^iaciiadra.á:Van^^ard¡a del último punto de 

w4a sexícion SiC ievantai'á qna barricada,* con carros, 

• • • ' ' • , . » 11.--, ."'.<, » 

coches, fardos ó cualquiera otra clase de estorbo, y 
media cuadra á retaguardia del mismo puesto se hará 
una cortadura, de njane^a que. el cuadrado quede cer- 
rado é impenetrable para un goípe bruscb de caballe*- 

' !!'• La reserva del ejército, compuesta de -los restos 
de los cuerpos dé sértenos," 3"". batallón' de Cívicos, te- 
nientes alcaldes y despiezas de ardite ría volante se 
situarán en la Recoba vieja al mando inmediato del 
comandante general de armas ó del general que nom- 
brare. Esta fuerza cubrirá la catedral. Recoba y boca- 
calles de las plazas de la Victoria y 25 de Mayo, para 
ocurrir al punto que se hallase en peligro. El gene- 
ral Heredía'eslaíiá en la reserva. 



fóO BBOYniGI A 



.1 



1 1 



. 18. En Ia Fortaleza 86 cubrirán los balaci^s con 30 
hambres cada uno y su artillería estará enfilada á la 
Alameda, 25 de Mayo, Federación, Victori^i y Balcarce, 
Esta fuerza se sacará de los serenos, tenientes alcal- 
des y 3*'. batallón de Patricios^ acoarteiados en' la 
■ Fortaleza, 

13. 'Los gefes y oñelales subalternos de ta plana 
ínayor activa é inactiva, qa^hieierón servicio y; se pre- 
sentasen, se distribuirán proporcionalmenté: entre las 
tres secciotíes, para destinarlos á las a^bteas, asi co- 
mo lo^ decididos fedeIrale^ capaces de mandar y entu- 
siásniar ala defensa. 

14. El hospital, parque, maestranza y provee\iuría 
Se establecerán en la Fortaleza. ' El sistema de provi- 
siones para cada sección, tanto en víveres como en 
combustibles, para conservar la iluminación de noche 
hasta dos cuadras de la linea esterior de los últimos 
parapetos de cuadrado, se arreglará por el comandante 
general de^ armas. 

15. Los generales de sección serán proTlátós de 
autorización suficiente para proporóiónarsfe todtífe los 
medios de seguridad y subsistencia de la fuerza cíonfia- 
daá su mando. 

OBSERVACÍONBfe 

' i. k . • 

cUna vez sabido el ataque, las fuerzas destinadas á 
cubrirlos tres recintos, así como la reserva, qcuparán 
sus puestos, teniéndose presente quq siendo estos tres 
recintos la fortificación con que debe defenderse la pla- 
za, el gefe de las armas resolverá la oportunidad de la 
concentración de los cuerpos Guardia Argentina, con 
una pieza de artillería volante de á ocho, el 1° de cam- 
paña acuartelado en el mismo punto del Retiro y el 4° 
batallón de Pa¿nc£o^ en id^ma: el.bíitallon Rebajados 
en su cuartel al oeste^ palie .d^ ^V^y% y^ ^1 batallón 



DB BITElDOSr JJBB8 181 

ÑedíauradoresaÍBuVyen la calle de ta Recoaquista. 
Estos cuerpos^ para hacer «u concentración, lo verifi- 
carán del modo siguiente: el general Rolon, gef& de los 
tres cuerpos, en el Retiro, mandará en dirección á la 
plaza de la Victoria el 4^ de Patricios y el V de campa- 
ña con la pieza de artillería, y puestos á las órdenes del 
general Soler, dispondrá éste que el 1° de campaña si- 
ga ápon^rs.e á las órdenes íiel general Guido, distribu- 
yendo el 4** batallón en los puntos que debe ocupar en 
$u i^eccion, lo mismo ¡que el de-la Guardia Argentina. 

< Los Rebajados, mandando 50 hombres al Parque, 
se di3*igirá el resto hacia la f)aza, á recibir órdenes del 
general Guido, quien distribuirá dicha fuerza en los 
puiUos: de' su recinto. 

El batallón Restauradores se moverá, como los an- 
teriores en dirección á la plaza de la Victoria y el ge- 
neral Hüidobro los distribuirá en los puntos de su sec- 
ción, f 

«La rétii'ada de la Guardia Argentina^ Rebajados 
y Restauradores y si fueren atacados, la harán en cuer- 
po, alejándose del enemigo lo mas que les sea posible, 
sostenidos por guerrillas de 25 hombresy procurando 
derramarlos por las tres calles que tiene cada uno, en 
dirección al centro, con el objeto de que la fuerza prin- 
cipal pueda cómodamente subir á las alturas, sosteni- 
da por las guei^rillas, las que á la vez sostenidas por 
aquella al tiempo de su colocación, f^ara este objeto, 
es cenvemiente que en el momento de dat*se la orden de 
retirada por él gefe de las armas, los generales de 
sección se avancen sobre los cuerpos que ddbeñ recon- 
centrarse y ordenar personalmente la retirada, tenien- 
do presente que al honor de las armas de la Confede- 
ración está librado el deber de repeler al enemigo, 
disputándole con preferencia el terreno que invade. 

< Los generales Soler, Guido y Huidobro cuidarán 
'cada uno en su caso de hacer abrir con anticipación 



161 movnreuL 



i • 



las puertas de las dasas de las azoteas; y^on reladon 
'á la fuerza que Venga en reitirada y que deberá ocupar 
■ la mayor estension del recinto, apostando oficiales al 
efecto, y comunicando al gefe que se retira, el número 
de hombres, poco mas ó meilos, que, á su juicio, debe 

dejar en cada azotea. , 

» 

« El gefe de las armas considera mas oportuno su 
residencia, en caso de ataque, fuera de los recirttos de- 
signados y es por esto qtie ha formado este plan de de- 
fensa, distribuyendo las localidades al mando de Jos 
genei'ales que he ha cabido el honor de. mandar interi- 
namente; y apoya esta idea en el antecedente de que, 
siendo de suma ventaja, en el caso que el enemigo inva- 
sor tome alturas para batir los recintos fortificadas, el 
privarles de víveres de subsistencia, lo mi^itio que de 
la inteligencia entre sí: importa mucho mover y dirijir 
á la defensa la población 'ijue queda fuéraidela lioea 
trazada. Es igualmente de mucha importancia, el de-, 
íendet el Parque 6 todo trí^ince, paríL cyyo efacto, á mas 
de los 100 trabajadores y 50 Rebajados^ que al efecto 
están destinados, se reformafó este p^nto coa alguQ<>s 
' délos fieles y decididos^, federales que se reúnan al gefe 
. da las armas. Al elejir eiste punto se ha tenido presen- 
te, amas. de su importancia, lo conveniente que él será 
para remitir á la plaza la provisión de carnes y artícu- 
los de guerra indispensables y que por su localidad 
están á gran distancifet. ; . 

c No es menos importante estar fuera* del recinto pa- 
ra disponer que el escuadrón de policía y las fuerzas 
de caballería que mandan \os decididos federales de la 
Sociedad Popular* ^ y que se consideran hoy, como 
en número de 500 hombres, hostilicen al enemigo, si 
hubiese tenido la fortuna de penetrar hasta los fuegos 
de los recintos de la plaza, privándole toda clase de 
recursos, asi como empeñándose en facilitarlos^ los 
recintos foiTtífícaidos, 



«Dé? pfesénté píari «e<!ás(carán 3 ejempláfe^ que, 
firmados por el inspector y comandante general d^ ar- 
mas, se destribuirán éntrelos 3 comandahteia en gefe 
de se.ccion, generadles Soler, Guido- y Hüidobro/ ' 

« Buenos-Aires, setiembre 4 de 1840, año 31 de la 
Libertad, 25 de la Indépendeticia y 11 de la Confedera- 
. clon Argentina. ^ ; 

«Lücto Mansillü.» 

r ' 

Faersa (disponible para, Id sección del peste álpri^ 
mer toque^ de alarma. ... 

100 serenos— 60 tenientes alcaldes-7-'40 hoMbfes del 
3**^ batáílon de. Cívicos. 

Fuerza adicional para cubrir la sección. 

350 hombres del batallón /2e6a/arfo$— 700 id. 'Es- 
cuadrón del n®. I"" ál mando del coronel Sá,nchez; ' 
' € Orden general kel dia 5 de setiembre.. 

Sé reconocerán por ayudantes comandantes deViñs- 
pector y comandante generial de armas á Ips generales 
Miguel Soler, Tomás Guido' y José Tluiz Hüidobt'o: 
' y las órdenes que éstos dieren por. escrito ó de palabra 
6 por el . órgano de sus ayudantes sei'án obedecidas, 
como emanadas de lo acordado y dispuesto por /el ins- 
pector general, para la defensa, seguridad y provisión 
' del ejército de la guarnición. '^ ^ 

• • ■ r 

Exasperado Rosas de ver que sus eperpigp^ eran 
, inoaosables en tentar: todos los medios posibles ,para 
derrocar!^ recurrió á las vías de hecho^^ pof piedÍQ..de 
una Sociedad denominada Popular. Iiesta,ur(idora¡ ó 
Mashorca (ó Mazorca), que ejerció, toda cla^ de vengan- 
zas hasta el degüello de paciñcos vecinos. Cuando esa 
SQciedad tuvo Inseguridad de que el ejército liberta4or 
había operado su inesperada cuanto impolítica retirada 



de la provipom^ puso en juego todo si;^furo^ Acu^^ndo á 
• los pSieudp ^unitarios de todas las desgracias que babfa 

' esperimentado el pais, sin esceptuar el asesinato de 

Quir.oga y da su comitiva^ Las cárceles . se llenaron 

>.' de presos^ y ^ aunque puestos en libertQ,d, solo fué p^ira 

, ^er despueis (jbecaF^U.dos por los seideB de Ift tiranía. 

Por un decreto de 16 de setiembre (1840), espedido 
por el.gpbarj?iadon delegado Arana, con espresa auto- 
rización del propietario Rosas, se disponía la oonfisca- 
.ciondetodQS los biene^ muebles é. inmi¿i^bles^ dere- 
chos, acciones de cualquiera clase que fuesen, en la 
ciudad y Qarppaña, que perteneciesen á los salvajes 
unitarios^ es decir, álos enemigos políticos de Rosas, 
que, abandonando s.us intereses, emigraban con razón 
ó sin ella. Sin embargo, este decídete tuvo su ejecu- 
ción en el siguiente mes qctpbr^ (niQS de Jios(zs)y 
época de horror, en que no había una sola persona, 
sin Qscluir las de los diplpmáticos estrangeros, cuya 
yi(Ja estuviese segura; época que recuerda la acymula- 
. cion de delitos, fusilamientos en la cárcel, cuarteles y 
. ..pontones, pl^za del Retiro y Sfintos, Lugares; atenta- 
dos contra ía religión, contra la cosa pública; viola- 
QÍqn del domiciliOj arrestos ilegales, violencias injusti- 
^oadas: .denegación de justicia; atentado? contra la 
propiedad, contra la integridad ^e las persoíias; con- 
tra el honor de éstas; en une palabra, época de corrup- 
ción sofcfa'í húsía la estravagancia del crimen. 

El desgraciado vecino, á cuya puerta fuera á golpear 
" áíjuella tespecie de íribiinal de la inquisición, conocido 
' con él nombre de Suciedad Popular' Restauradora) ó 
aqueíá quien, por haberse negado á facilitar una can- 
tidad de dinero prestado, ó que, habiéndola prestado, 
se hubiera atrevido á pedir su devolución, fuese caliñ- 
cado de .safca7ea;?r7ar/o por algún miembro déla mas^ 
' horca, ya podía entioínendar su alma áDios, porque 



DB BVmoa JUBB8 I8S 

era candidato seguro áeíviotín que 3e}e\i3¡íiÁ9L'áB tocar, 
ó lo que era lo misDio^ del degüello. 

' Después deesas espenas de horror del mes de ootu- 
bre, que los pseudo-federales denominaron Mes de 
Bosas, (hasta el 29 de marzo de 4843, ^ue éste lo pro- 
hibió)', en conitiemoracion do lozanos déf 1820 y, 1833,' 

. en que Rosas contribuyó al 'restablecimiento del gober- 
nador Martin Rodríguez y al d6 los Restauradores^ y 
que sin pensarlo, conmemoraba una lúgtlbre época ^de 
sangre, los franceses hiciferon ta paz con Rosas > fir- 
mando una ¿onveocion que* se ' enimoce con el nombre 

- deíratadoMackau. 

El mismo día, 31 de octubre, de la ratificación del 
referido Tratado, el gobernador delegado Arana espi- 
dió un decreto imponiendo penas severas á todo íYídi- 
Vlduoque altérase el feosiégb j^úblico, y la pena de 
muerte: Al simple robo y heridas leves; 

La Junta' de Representantes^ por» sü part¿, q'ue^ no se 
cansaba de prodigar honores al Restaurador, acordó á 
teosas un voto de graciaá por el s&loj patríoíisñio^ Éabi- 
duria y energía ^ cort qué sostuvo la causa delwLrfer- 
iadé Independencia' de ía Confederación Argentina y 
de la América, en el hecho de la celebración de la cita- 
da convención de pazcón el almirante Mackau, porgue 
se ctínségula que él gobierno francés retírase su apoyo 
á los enemigos dé la Dictadura y áfiarisaaba á Rdsas' en 
el poder. 

Por la victoria del» Sauce Grande, el gobernador Ro- 
sará, á pesar de éi\ delegado^ espidió (17 de diciarñbre)[ un 
decreto concediendo al general vent^edor, Eehagúe, una 
espada guarnecida* de oro, con las armas de lá. patria 
orladas, grabadas dentro de un círculo de brillalites, en 
el lado esteriorde la guarnición^ con la inscripción si- 
guiente: — / Vioa la Confederaeion Argentinal — Ilustre 
\ defensor de la libertad- y fionor de la Gonfederacion 
Argentina, y del ^Continente AméHcano. Én el lado 



y 



t86 . . PBOYIRÜIA . 

/ interior, entibe ipaJmas dé i*el¡eye~/ JI/xí«núf/^ ios saloa- 
Jes unitarios ! — Sauce. Grande julio 16 de 1840 — El 
gofiierno de la Confedetacion Argentina al patrioíis^ 
mo y al valor. 

A los generales una espada también guarnecida de 
oro, pera$in'el circulo de brillantes, y en lugar de las 
peilühr^s Ilustre defensor de la precedente inscripción, 
esta ott^Li^Dúnodadol ardiente defensor en los campos 
del Sauce brande. de la libertad y honor de Id Confe- 
deraxiion A rgentina y de la América, 

El uso de una m^alla de oro, para, los gefe3 y de 
plata, para los oficiales, pendiente del pacho en el eos- 

' tado izquierdo con cinta puo^ó^.y la inscripción:— En el 

- ¡anverso — / Vioa etcJr-^Yaliente dejensor en los cam- 

-; pús del Sauce Grande, de, la libertad de^ la Confedera- 
ción Argentina y de la independencia del Continente 
Americano. En el reverso, las armas de la patria en- 
tregeroglííicos;mil¡ tares, iguaUnscripcion que la de- 

: signada para el lado eslerior de 1^ espada. 

P^r^los individuos de tropa, e,! uso d^ uoa medalla 

^ dé metal, con esta sda diferencia en la inscripción: 
Combatió por la libertad y honor amerícanOy en el va- 

., lie^nta ejército vencedor en los cc^mpos del Sauce 

Grande* 

Y además^ de las haciendas tomadas ó embargadas 
á los pseudo-unitarios, se concedió: 

Ganado vacuno Id. lanat 
Cabezas Cabens 

Al general en gefe « .,..., 3000 300O 

A los g^erales 2500 2500 

A los coroneles . 4 . • . • w • . 1500 150O 

A los tenientes; coroneles, lOOO 1000 

.A los mayores 500 600 

A los capitanes .•• 400 500 

A lo^ tenientes • 300 400 

<. A: los . alféreces «•«* v200 300 



BB Büinroa; JLiBBS I8T 



A los sargentos... V. •.•!.. 100 ' 300/ 

A los óabos. •..'.. .4 .80 t^ 

A los soldados. *.;...!.. 50 150 

A Jos vencedores en lá acción' de Cayclsfá, en la pro- 
vincia dé Santa Pe, (](uetiivo lugar el 86 de marzo; el 
gobernador Rosas había acordado (2 de abril) al gene- 
ral en gefe, gobernador de*' Santa 'Fe, don Juan Pablo 
López, el bso de una rtiedallú dé oro pendiente bí cue- 
llo, eti el pecho^ de üfia cinta punzó, con las arinas -de 
la Confederación Argentina orladas, y la inscripción 
siguiente: — En el anverso—/ Mueran los uniiaribs /^^ 
La provincia de Buenos-Aires al patriotismo y al 
paíor—'En el reverso, entre trofeos bélicos — / Viva la 
Federación ! — El gobierno de Buenos-Aires recono^ 
cido á Xa virtud marciaL 

A los gefes, 'oficiales- é individuos de tropa, que 
acompañaron á López en ía(Jüella jornada, se' acordó 
una medalla de'honor, -los- primeros de plata, y los 
segundos de metal, eon' iguales inscpipoioñes en la 
misma forma, pendiente- de ona cinta punzó al lado 

izquierdo del pecho. 

A fós vencedores en el Quebrathíto contra, al gene- 
ral Lavalle, el 38 de noviembre, se concedió ¡(17 de di- 
ciembre) al general en.gef&,.doü'MariüeV Oribe, presi- 

. . dente.í^^a/.de 1a República Oriental ¡d^l Uruguay, una 
medajlade.oro orlada dq brillantes, con una cinta blan- 
ca y punzó y la inscripción siguiente: — En el anverso, 
eptr^ palma* djB relievcTr^/ yiva la Confederación. 4^r^ 
geniina/— Ilustre defensor de la libertad , y honor 
de la Confederación AJ^Qíj^ntinay de la jindepen^en- 
ciq del .Continente Americano: -ISsi' ^\ reverso, Jas 
armas de la patria orladas — ¡Mueran las salvajes 
unitarios 1—QuebrachííOy Noviembre 28 de 1840— El 
Gobierno de la Conjederacion al patriotismo y al pa- 

M lor. (Nunca se dio), 

Alf segundx) gPfleraí^ don Ángel Pacheco,, ^^ia moda- 



188 TKOvrmtk 

llá también deoiH), con una cinta punzó y ia infecíripcion 
siguiente: en el anverso -r-./ Víoa etcJ^^Acpeditó en los 
desiertos del Quebr achilo, la dignidad y honor de los 
argentinos y sostuvo con heroico ardor marcial la In-^ 
dependencia A mericana—Ea el reverso igual ala pre- 

. cédante. (Id) ,. 

, A los gefesí.una inedalla de oro y á Jos oficiales de 
plalf^^ con cinta punzó, y 1^^ inscripción algo dife- 

.■ rente; y 4 los. individuóos de, tropa el usq de una meda- 
lla de metal. {Id.) 
y además se acordó: 

■ 

Ganado racüno Id. lanar 
' ^ Cabezas Cabeeas 

AI gpner^l en gefe. . ^ 3000 3000 

Al segundo general. . 2500 2500 

A los coroneles, •..L..., . 1500 1500 

: A los tenientes GQnqneJLes, 1000 1000* 

A' los mayores". • • ^ 500 . 600 

j A los capitanas.,. *...*^ 4QQ ^500 

A los tenientes.^ 300 400 

A los alféreces 200 300 

A los sargentos... ¿ lOQ 200 

Aloscabos 80 180 

¡ A los soldados, • 50 150 

Eri celebridad de la paz hecha con el gobierno fran- 
cés y de las victorias conseguidas sobre los pseudo- 
'' unitarios, el gobernador Rosas espidió, en la misma 
fecha (17 de diciembre) un decreto disponiendo se 
solemnizase esos hechos, sin '"designar dia, con Te- 
Veuniy salvas, repiques en todas las iglesias, emban- 
deramiento de la ciudad, iluminaciones y formación de 
tropas. 

Por lev de 12 de noviembre de 1840 sé había creado 
la clase de Gran Mariscal, con el tratamiento de Esce^ 
lencia^ elevando á ese grado al brigadier^ Rosas, « por 
los heroicos servicios que acababa de prestar al país y 



* 



DB BIFmW^AZRBS 1)69 

ala cama ffenerai ^dé Ja Independencia Amenicana, 
terminando la Administración que presidia las diferen- 
cias existentes éntrela Francia y laConfederacion. / 

Rosas contestó pidiendo se le eximlesend^.aCieptar 
tan honorífica condecoración, pues se contentaba con 
el título, qué ya tenía, 'de Ilustre Restaurador de las 
Leyes. 

La Junta de Representantes, no solóle i^egó á ádmi^ 
tir,lja renuncia de ^se título, sino que fué mas lejos, dic- 
tapdo (18 de dici^nabre) otra ley y agregando losde Hé- 
roe del Desierto^ Defensor Heroico de la Indcfícnden- 
ciaÁmericana^ ten honor dé los eminentes y singula- 
res servicios qu^ en todo tiempo hiciera. á la pa^-ia, > y 
el saludo oficial de toda comúnicacioii que se le diri- 
giera debia ser a^ Dios guarde la importante vida de 
V.E.^ 

Rosas insistió (27 de febrero de 1841) en no querer 

aceptar, no solo esos títulos sino tanobíen; el de Gran 
Mariscal,* por estar esoluidas. esas .diist¡lncioneS;en,la 

RepüUieapór lailoy de 5ide n^ar2;o 4e.i813, qu^ ¿d^^^* 
na el grado de ¡Brigadier cotíko el últippiPf&n.i^^eijérpito. 

Al reiterar Rosas sus súplicas (1^ d^.dicÍQml)re de 
1840), pacía qué se le. concediese el rBpo3P . qUe e?^i^n 
6M6 infortunios doméstioés, ¡pedia 36 1 1^ peptniti^e 
preparar el descanso dé siu.fátigoaa vid^ y «fcpfi^^^- 
piar desde el apacible Jtoga/r de su familia, IjOkobra 
gloriosa de la sabiduría inmortal ardiente. heroico 
patriotismo de los honorables Representante^. > 

A los vencedores en Sapcala ó San Carlos, en. la 
provincia de Córdoba, sorpresa que tuvo lugar el 18 de 
enero de 1841, el gobernador Rosas concedió (28 de 
febrero) al general Ángel Pacheco, 2° general (de Ori- 
be) del ejército de operaciones comandante en gefe de 
la .división de vanguardia. en aquella soj^presa^ un 
premio que. consii^tia €in unijk espada.guari^ecida d^orp, 
con las armas de la patria orladas^ grabada^ ^entiro 



190 . 'SBomiciA i 1 

. de un círculo de briUante^^ á los gefea una .meddJIa 
de oh> y á los oíioiales, de .plata, coa una cinta: punió, 
y é los indivíduosde tropa^ de metal. (No* se dio). 
Y además, ^ 

} , Ganado vacunq Id. Uoar 

Cabezas ' Cabezas 

Al general en gefe 2200 • 2200 

' Á los coróneles......... 1300 '' 130d 

A los ténierttes- cofonelé's. ' 800 ' iSOO 

A ios mayores. ..■.'.'.':..■.. 400 ' 500 

A los capitanes. . ." \ 300 ■ 400 

A los tenientes. ,..'. 250 300 ' 

A los álféréceá 200 ' '250 

■ A los sargentos. . ^ ...; . ' lOO' 200 

Áloscabos '..:,':\',. 80 ISO • 

A los soldados 50 150- 

Sobre el suceso de la célebre caja infernal, ajcaecido 

• en la noche del 26 de maríO' de 1841, elíector nos per- 
mitirá* lo precedamos y rodeeiíioe de algumos detalles 

• queserVlrándeiil«straci'Oñ''Sabi>e (a materiJÉL 

Adémáé del' Ensayo MistómcQ^soli^eia' vida dé /?o- 

áas, dado á luz ení la Imprenta del Eataéo poi! doQ Pe- 

' dro de Angelis, en él ano d« 1830, existe QtrD,.dado;pDr 

la misma imprenta, titulado Basgo^dela vida pública 

■" dñ 5. E, el señor brigadier^ general fiofiJuaii Mant\el 

'- de Rosas ^ ilustre restaurador de las^yes, héroe del 

desierto^ defensor heroico de la independencia ante- 

ricana^ gobernador y capitán, general de la provincia 

de Buenos Airés-^Trasmitidos á la posteridad por 

decretó de la honorable sala de representantes deAa 

provincia. Buenos Aires. 184S (Pág. XXXV— 222 

—IX en 40). 

Ilustrados con el retrato A%\ Restaurador. Prece- 

• didoá d^ tíria Iníroducoion Histórica por ei dootor 
Sduardo Lahítte4 :«-,.. 



DB BCTM8' AIBBS 191 

Lo demás de la obra consta de docomentos oficiales, 
desde el 18 de diciembre de 1829 hasta el 4 de noviem- 
bre de 1841, relativos todos á la -persona da Rosas, 
acordándole premios^ distintíioties, etc., en remunera- 
ción de sus servicios. Esta obra era mas conocida 
con el título de Monumento de Gloria. 

Existe otra edición hecha en Nueva Yorkj por la 
Imprenta ^spañolüy en el aflo de Í84i(pág;. XXXV— 
224-^Yl >en 4^), sin el retrato; pero coa i& adición de 
dos decretos de fecjtia 39 de.marzode 1843,. prohién^o- 
se Iiamari92i¿8 «fe Rosas sldeocíabne y los titdlós de 
Nuestro. íiiistre Restaurador de ígcs Le^es etc. i ' 

Esta última fué distribuida én feú mayor parte en el 
estrangero, y los restantes se remitrerdní á Buenos- 
Aires pót* el ministro Argentino cerca áe los Estados 
Unidos, general Alvear, todos los que quedaron depo- 
sitados en casa deí ministro de relaciones ésteriores, 
doctor Arana^ hasta el 7 de mayo de 1847^ qne Rosas 
ordenó le fuesen enviados todos á-su casa^ .^'El ^ctor 
Arana dio. oumpliento ^ la orden, remitiendo 2167 
.ejeD[iplare& Impresos en Buenos^Aires y 34 de ' los 
mandados de los Estados Unidos^ los que fueron dis- 
tribuidos á diferentes personas de 3ueno8-^Aíres y del 
resto de la República y de Chile. 

El Mónümenta de Gloria debió aparecer irüstradQ 
con tres látriihás, que hemos visto, representando las 
diversas posiciones de la célebre caja infernal (\\ÍQ^ 
desde Montevideo había sido misteriosameiite manda- 
da á Rosas, falsificándose al efecto la firma y el sello 
del cónsul general de Portugal en la República Orien- 
tal del Uruguay, don Leonardo de Souza Acevedo 
Leite (muerto en Montevideo con el título de barón de 
Sousa)y íntimo amigo del Dictador.. 

ISs^a Qaj£^ fué rpcf bida éa la, rada de Bueno^-Aif ps ' 
P9jr Mr. B^saf)> ayudante de órdenes (^ secretari/9 4el 



y 



, alntlii^&ntc franeés Dufíotet, poPíCüyo cktodüQto» Hefeó )i 

manos de Rosas. 
En Ip carta dirigida á Basan, se le decía que aquella 

conlenía las medallais y diploma de la Sociedad de 
j. Anticuarios de^Copenhaígue, parad PreMei:^te Bo- 

Abierta eatónces. (en. lá noche del 26 de marzo de 

1841)', por lahijá del Dictador, y, al grito.de estupor de 

' íésfca^ cxirrieroa Tariasf persanasl á averiguar Jo; cjueocur- 

<rfa;'yjse.Qnoarrtraron que la: tal caja er4 uqa-. Etíáquina 

; 'ded2.dañoiles> cargados abala \y que debían> ocasionar 

una esplosíon, |)or medio de cierto résortevdé percusión, 

;. ligado Á la f;errwiuwL, na.h|abiendx> p¡rpduc¡ido el efecto 

„vd?se£||(jío^. por . hallarse, quizá enmobi^cido^ (> por otra 

^ cau^a, cuya. circunstancia, salvó varias victimas iiio- 

. ceip.te?. . ,/ , ,, , ;.• . 

Asi que.se hizo, publico este hechOy el cónsul. Leite-se 

r tea^ladióá esta; ciudad en abril del miismo afiQ«(1841), 

,eí?i«úin buqii^4e guei-nafrancés y lógnó sincerarse la»te 

. IjLosaB|.n)ei'ac^ndo |X)íco después. se jle: mandar.aiQ ^us 

..pasaportes, parat que saliese de Mente^Yideoi de dei^do 

pasó á' este país, ea^t mismo ^aráfetaiTv - i . :' 
i .: Las léminaa, 6:qué<nos referimos, seirhbajai^ciD diia y 
noche por la LitograficLdelits,A.rtes^ y, cuaoflo estu- 
vieron, listas, su dueño, don Lujs Aldao,.las;ren>Uió á 
Rqsjas, con su correspondiente presupuesto, q^u^. as- 
cendía á 100,000 pQSOS,. E^te hizo contestar, porcqp- 
' (áiucto dql doctor Baldoraero García,; que ese presu- 
puesto era inaceptable por ser demasiado subidO; el 
costo dé aquellas, y que bastaba con, ef retrato, hecho 
por* la misma Litografía, pues lo hallaba parecido. 

La referida caja fué puesta en exhibición en casa 

del gobernador delegado, doctor Arana, lo que dio 

ocasión á las felicitaciones y preces en las iglesias de 

la Confederación, jvor la milagrosa preservación de la 

• iída del Restaurador iie ÍUs iéyesV Yi't tA\\ pastí íel 



DB ftüBHaS ÁIBES 198 

présenle griego al Museo Público de esta ciudad ^ don- 
de aun se coaserva, <iamo un episodio histórico de la 
guerra civil, á que todos contribuyeron con hechos 
mas ó menos vituperables. 

Esta intriga misteriosa y poco noble, pero solo justi- 
ficable, hasta cierto punto, en aquella época de lúgu- 
bre recordación, produjo como se sabe, numerosas 
desgracias, y, según opinión de muchos contemporá- 
neos, contribuyó no poco al segundo degüello de abril 
de 1842; ocurrido, lo mismo que el primero de ¿ctubre 
de 1840, en la administración del gobierno delegado 
del doctor Arana, coincidencia tan notable como desa- 
graciada sino fuera intencional. 

Parece indudable haber sido remitida, desde Copen- 
hague, una caja que contuviera medallas, diploma, etc. 
dirigida al gobernador Rosas por la Real Sociedad de 
Anticuarios; y se suponía que ella fué interceptada en 
Montevideo, y que, ó fué sustituida por la que conte- 
nía la máquina infernal, ó fué sacado su contenido in- 
troduciendo en ella el- diabólico aparato. 

Se tomó el nombre del cónsul Leite, conducto el mas 
seguro, para que la caja llegase á su destino, sin des- 
pertar la menor sospecha. 

Algunos afíosdespuesde este acontecimiento (i847), 
donjuán Rivera Indarte, hermano del publicista don 
José, pasado al campo de Oribe desde Montevideo, de- 
claró bajo bu firma^ en 4 de dipiembre, en el Cerrito, 
que en 1841, se hallaba en la provincia de Entre Rios, 
pero que,. posteriormente, hallándose en el Rio Grande, 
recibió una carta de su hermano don José Rivera Indar- 
te, previniéndole cuidase no esponerse á ser tomado 
por el ejército de Oribe, pues que se le atribula haber 
tenido parte en algo relativo al atentado de \^ máquina 
infernal; que esto le sorprendió. mucho, porque, sa- 
biendOiSU hermano que él no se hallaba en Montevideo 
en la época á que se referia^sabfa también que no po- . 

13 



;«• 



V 



194 PBOTIHCIA 

día comprenderle parte alguna de tal acusación, pero 
que, con el deseo de saber algo, á ese respecto, ya que 
no pudo preguntarlo a aquél por haber muerto sin ver- 
le, lo hizo al librero don Jaime Hernández, en quien su- 
ponía conocimiento sobre el asunto, mediante las rela- 
ciones intimas que le ligaban, en el tiempo de la 
. máquina infernal, con don José R. Indarte, y además, 
que frecuentaba su librería y su imprenta; que, en 
efectp, Heniandez le dijo que la citada máquina infer- 
nal había estado en su casia toda una noche; que la 
llevó el hermano del declarante, y de allí el mismo la 
condujo^ al dia siguiente, al^inisterio, y después al 
paquete que la trasportó á Buenos-Aires: que^ cenia 
máquina, llevó también de la librería unos pliegos que 
tenia preparados como oficios: finalmente, que doa 
Jaime Hernández no quiso dar mas detalles sobre el 
asunto. 

Terminada la guerra civil en la República con el 
anonadamiento del ejército libertador y con la muerte 
de su gefe el .general Lavalle, Oribe, que se encontraba 
con un fuerte ejército, escribió á Rosas manifestándo*- 
le, que, de acuerdo con el deseo manifestado por algu- 
nos de los principales personages de Bolivía, seria la 
mejor oportunidad de operar la reincorporación de la 
provincia de Tarija, ilejítim^mente separada déla Con- 
federación, Rosas, contra lo que debía esperarse, en 

. enero de 1842, le.oontestó que, mientras él estuvie- 
se á la cabeza del gobierno general, jamás llevaría 

. la guerra á Bolivia, importando poco que su forma 
de gobierno fuese de unidad ó federativa; que no era 
digno de la República "Argentina reincorporar á Tarija 

. por la fuerza, ni reclamar nuestros derechos, en cir- 
cunstancias que Bolivia se encontraba afligida y en* 
vuelta en la anarquía, y que debía ser obra de la paz, 
por medio de negociaciones dignas y honorables, en 
que por un acuerdo quedase restituida. 



DB BUBÜOS AIRBS '19^ 

El 5 de eftero de 1842, el gobernador Rosas mAodó 
cerrar toda comunicación con los habitantes, pueblos, 
puertos y costas de la República Oriental del Uruguay 
sobre los rio» de este nombre y N^gro; y el 11 de abril 
declaró espeditas las vías del tránsito para todas las 
provincias del interior, libres ya déla guerra civil Tíon' 
Ja coniplííta derrota del ejército libertador, en el Rodeo 
del Medio (el 24 de setiembre de 1841) y con. la desig^ra- 
ciada como casual muerte del general. Lavalle en Jujui 
(10 de octubre). Sin embargo, al autorizar Rosas al 
gefe de policía á despachar pasaportes y licencias 6 
todos los habitantes de la provincia, escluyó á los 
pseudo -unitarios, á quienes no podía éste espedirlos, 
ni concedeí* licencia para salir á ninguna parte. 

El P. E: de la provincia fué, desde el 16 de agostódé 
1840, cuando la invasión del general Lavalle en* el ter- 
ritorio de la provincia por el norte, hasta el 4 déjulio 
de 1842, ejercido por dos gobernadores conjuntamen- 
te^ uno, propietario— Rosas— y el oítro^ delegado — Ara- 
na. Los Estados de Tesorería, mensages y la tnayor 
parte de los decretos de trámite Ó de menor importan- 
cia eran firmados por el delegado y casi todos los de- 
más por el propietario, quien, en aquella fecha (4 de 
julio) reasumió el mando. 

Los degüellos del mes de abril de 1842 cesaron inme- 
diatamente con una simple orden de Ro^as trasmitida 
el 19," por medio de su edecán, el general Corvalan^ al 
gefe de policía Victorica, estrañando que é>ste dejase de 
llenar el principal desús deberes, y á los gefesRolón^ 
Ramiro, CuitiHó, Ximeno, Nárbona y Mái^ifió,' para 
que hiciesen salir patrullas desde esa noche, pt'eñdién- 
do y conduciendo á la cárcel pública, con grillos, á to- 
dos los asesinos ó sosi^echososl Con esta medida, 
cesaron los asesinatos como por encanto. 

Poruña desgraciada coincidencia, tanto los degüe- 
llos de octubre de 1840 como los de abril de 1842, tu- 



196 FEOvniciA 

vieron lugar durante el gobierno delegado, lo que no 
importa responsabilizar á éste por aquellos hechos 
sangrientos, sino llamar la atención del lector sobre 
aquella circunstancia. En efecto, el doctor Arana, 
gobernador delegado, no tuvo en ellos conocimiento 
alguno, puesto que Rosas, desde Santos Lugares^ 
donde se hallaba, libraba sus órdenes, con absoluta 
prescindencia del delegado, según lo dispuesto por el 
decreto de 16 de julio de 1840. 

fl84«>--BBl6ABiEB JíVAiv !!• BOSAS, gobernador pro- 
pietario, desde el 4 de julio de 1842, que reasumió el 
mando de la provincia, que siempre tuvo aunque apa- 
rentemente delegado, hasta el 26 de enero de 1852 que 
lo delegara en sus ministros, para no reasumirlo ja- 
más. ' 

Avergonzado Rosas de tanta humillación y abyec- 
ción de parte de sus conciudadanos, que no se cansaban 
de confundirle con condecoraciones que, en verdad, él 
no solicitaba^ contentándose con que no le quitasen 
el bastón del mando que era su única aspiración, por 
mas que reiterarla sus renuncias, que sabía no se ha- 
bían de atrever á aceptar los Representantes, el gober- 
nador hizo á éstos un feo desaire prohibiendo termi- 
nantemente (29 de marzo de 1843) se le diese los títulos 
de Nuestro Ilustre Restaurador de las Leyes^ Héroe 
del Desierto, Defensor Heroico de la Independencia 
Americana, etc. y únicamente el de gobernador y ca- 
pitán general de la provincia ó el de brigadier; dis- 
poniendo al mismo tiempo no se admitiese en las ofici- 
nas públicas documento alguno que llevase aquellos. 

^ Prohibió igualmente (11 de abril) toda clase de suscri- 
ciones, como era de costunjbre, con destino á demos- 
traciones públicas en honor á su persona, y celebrar 
su cumpleaños; así como las palabras cimportante vida 
etc.», que debían suprimirse en el saludo, limitándose 
éste éitDios guardeÁV., V* S. ó V. E. muchos años.» 



DB 'BUBNOS AIBBS 197 

^ So pena de tres años á trabajos públicos,' prohibió . 
(22 de febrero de 1844), para siempre^ el juego de car- 
naval, que, no por eso, dejó de jugarse, aunque» con 
decencia. 

Decretó (18 de mayo de 1844) igualmente la abolición 
de la costumbre del luto, en la forma usada hasta en- 
tonces y después, permitiendo solamente, como signo 
de luto, una lazada de gasilla, crespón ó cinta negra 
de dos pulgadas de ancho, en el brazo izquierdo, en 
los hombres; y en las naugeres, una pulsera negra, de 
igual ancho, en el mismo brazo; pero sin prohibir por 
eso el uso de los vestidos negros, etc. 

El gobernador Rosas prohibió (8 de enero de 1845) la 
salida de los puertos de la Confederación á todo buque 
que pretendiese ir al Paraguay ó Corrientes, como 
también la entrada de los que procediesen de aquellos 
puntos; no reconociendo las enagenaciones de los bu- 
ques y. propiedades argentinas, verificadas en Corrien- 
tes ó en el Paraguay después del decreto de 7 de octu- 
bre, espedido por el gobierno de Madariaga; como 
también (16 de abril) la intrdduccioa de efectos y artí- 
culos del Paraguay,' por cualquiera vía que viniesen. 

Con escepcion de los paquetes ingleses de Europa y 
los buques de guerra de las naciones amigas, mandó 
(13 de febrero) cerrar toda comunicación con la ciudad 
de Montevideo^ inlerin esta fuese dominada por los 
pseudo-unitarios, cesando esa prohibición á la entrada 
del ejército de Oribe, que nunca llegó á realizarse. 

Prohibió (27 de agosto) toda comunicación con los 
buques de guerra franceses é ingleses, que bloqueaban 
el puerto y costas de la provincia y de la República, 
modificando Ja prohibición respecto de los últimos por 
haber el lord Howden levantado el bloqueo el 15 de 
julio de 1847. 

El general 0*Brien, de quien se habló mas arriba, 
había sido comisionado por el gobierno de Montevideo, 



198 PfiOViKCtA 

en 1844, para solicitar la intervención de los de Ingla- 
terra y Francia, sobre la independencia de la República 
Oriental del Uruguay, anienazada por la invasión de 
un ejército argentino, al mando del general M, Oribe, 
í que se titulaba Presidente dé aquella República, y á 
quien nadie mas que Rosas reconocía como tal. 

Ya, el representante de la Gran Bretaña en Buenos 
Aires, señor Mandeville, con fecha 16 de diciembre de 
1842, es decir, diez dias después de la sangrienta bata- 
lla del Arroyo Grande, y antes de la aproximación de 
Oribe á las puertas de Montevideo, dirigió á Rosas una 
nota, en que declaraba que la Inglaterra y la Francia 
' convinieron en una intervención con el objeto de pro- 
teger al Estado Oriental del Uruguay, y pedían á am- 
bos beligerantes que no pasasen los límites de sus 
respectivos territorios. Rosas se rió de la interven- 
ción anglo-francesa, y apesar de la protesta oficial de 
Mr. Mandeville, su empleado Oribe, atravesó el Uru- 
guay, sucedléndose la invasión con todos sus horrores. 
El agente de Montevideo fué muy bien recibido por 
el conde de Aberdeen, con quien celebró una confe- 
rencia, en que se convino que O'Brien presentase, como 
lo hizo, una relación exacta de la carrera pasada de 
Rosas, desde que fué capataz ó mayordomo de las es- 
tancias de loa señores Anchorena, hasta el año de 1844. 

Después de varias conferencias en Londres, con el 
conde de Aberdeen, vizconde Ponsonby y sir Roberio 
Peel, y en Paris, con M. Guizot, con el embajador bri- 
tánico, lord Cowley, con el embajador brasilero, mar- 
qués de Abrantes y con el rey Luis Felipe, y después 
de haber conseguido se presentasen diez peticiones á 
ambas cámaras del parlamento, firmadas por casi todos * 
los banqueros, comerciantes y manufactureros de Li- 
verpool, Manchester, Leeds, Halifax y Bradford, el 
gobierno inglés mandó retirar á su ministro Mande- 
ville, en mayo de 1845, reemplazándolo porMr/Gui- 



DB BUBSOS AIRES 109 

llermo Qore Ousedey, quien en unión cotí el barón 
Deffaudis, inició la intervención anglo-francesa esta- 
bleciendo el bloqueo en los puertos y costas de la Re- 
pública. 

Las escuadra» de esas dos naciones subieron el Pa- 
raná, y en la Vuelta de Obligado epnpeñaron wn com- 
bate, el 20 de noviembre del mismo año (1845), con las 
baterías de tierra al mando del general Lucio Mansilia, 
habiendo, cada una de las partes que eji él tomaron 
parte, cumplido su deber, aunque con sensible pérdida 
de ambas. 

Desde entonces contirfuó la intervención anglo-fran- 
cesa sobre la cuestión del Rio de la Plata,- sucediéndo- 
se las misiones, una tras otra, desde Ouseléy^Deífau- 
dis (1845) hasta la de Howden-Walewski (1847), cuando 
el primero declaró retirada la intervención arihada por 
parte de la Inglaterra (julio), continuando el segundo 
por parte de la Francia, hasta junio de 1848. 

Después de la ruptura de la negociaron Howden- 
Welewski, llegó otra líiísion (1848) encomendada á 
don Roberto Gore y Barón Gros, también sin resultado 
alguno. 

El rechazo d^ cada una de esas negociaciones obte- 
nía la mas solemne aprobación de la Legislatura. 
Acordó ésta (26 de agosto de 1847) se hiciesen tres sal- 
vas acompañadas de repiíjues generale.s,,el 29 de agos- 
to, una al salir el sol, la otra á las doce del dia y' la 
últi(na al ponerse el sol, en señal de aprobación, por 
parte del pueblo de Buenos Aires, representado por la 
Sala de Diputados de la provincia, de lá conducta del 
gobernador Rosas. 

Ordenó éste (28 de diciembre de 1845) la subdivisión 
del Partido de la Guardia de Lujan (hoy Mercedes), 
creando otro con la denominación de Chivilcoy, seña- 
lándosp por límites las Saladas, al primero, y al se- 



200 PBOVIHGIA. 

gundo, las Saladas y los Partidos de' Navarro y Fortín 
de Areco: — 

Ratificó (6 de enero de 1847) el protocolo de recono- 
cimiento de la independencia de la Confederación Ar- 
gentina por el rey de Suecia y Noruega. 

El 18 de enero dé 1847 tuvo lugar la colocación de 
la piedra fundamental de la muralla de la Alameda, 
(Paseo Julio), cuyo acto fué presidido por el ministro 
de hacienda, doctor Manuel Insiarte, habiendo sido la 

' madrina la hija del gobernador^ señorita doña Manue- 
la Rosas, (hoy señora de Terrero). Se depositó en la 
obra: 1« la comunicación que pasó. el gobierno á la 
Junta de Representante^ presentando los. planos; 2** 
la autorización de ésta; 3^ los nombres y apellidos de 
los que componían el cuerpo soberano déla provincia; 
4° el de la autoridad superior de Rosas, como encar- 
gado de las relaciones esteriores de la Confederación 
Argentina; los tribunales de que se compone la provin- 
cia^ gefes y demás notabilidades; copia de la nota fecha 
3 de mayo de 1856 en que se comunicaba, por orden 
superior, que el mayor edecán don Antonino Reyes de- 
bía empezar á enviar ladrillos y cal, trabajados unos y 
otra en el cuartel general de Santos Lugares (hoy San 
Martin), con destino á la obra de la Alameda; y. por úl- 
timo el nombramiento del ingeniero don Felipe Senillo- 
sa para director de la obra. De todo eso se sacaron có- 

, pias autorizadas por su orden y depositado en una urna 
de cristal colocada en el cajón de la piedra fundamen- 
tal, conteniendo los documentos y naedallas (101 de oro, 
plata y cobre, desdq el año 1644 hasta el de 1845 y ade- 
más un billete de cada clase de papel moneda corriente 
desde 20 pesos hasta uno). Firmeron el acta las per- 
sonas siguientes;— Manuel Insiart^— Manuela de Ro- 
sas y Ezcurra — Vicente López— Lorenzo Torres— Mi- 
guel García— Casto Cáceres— Miguel Estanislao Soler 
—Mariano Benito Rolon— Felipe Heredía-^Jbsé Ma- 



DB ]ÍüSílr08 J^IBBS 201 

ría Oyuela— Felipe Elortondo de Palacios — Pedro Ber- 
nal — Felipe María Ezcürra — Benedito Maciel — Eusta- 
quio Torres— Juan Moreno— Miguel Riglos — Juan Ma- 
nuel Larrazabal — Romualdo Gaete— Antonio Toll— 
Juan Manuel de Luca — ^^Pedro Angelís— Victoriano 
Agüilar — Ángel Herrera-^Nicasio Biedma— Bernardo 
Romero-— José Narbona— Francisco Quevedo-r-Pedro 
Ximeno — ^José Salguero — Ignacio Mártinez-**-Miguel 
Otero— José Olaguer — Juan Antonio Argerich— Fran- 
cisco Aimeyda— Eustaquio Giménez — José María Ve- 
lazqLver — Julián Virón— Adolfo Mánsilla-^ Lorenzo 
Roüsséan — José Graham*-W. Harris— Leonardo Son- 
sa Leite Acevedo — Picolet d^Hermillon— Juan Klick — 
Carlos Rodevald — Carlos Bunge— Clemente José de 
Moura — José María Reybaud— Máximo Terrero— Fer- 
nando García— Natal Torres — Francisco Pífteiro-^G. 
Corvins ^ Pedro Xara— Víctor Silva— Narciso Martí- 
nez— Bekar— Gabriel— Francisco Beláustegui— Felipe 
SeníUosai. 

El Paseo de la Ribera á que la Junta de Represen- 
tantes había dado, por ley de 15 dé marzo de 1847,: la 
denominación de Paseo de la Encarnación^ en conme- 
moración del nombre de la esposa del gobernador, de 
conformidad al deseo manifestado por éste, quedó sin 
efecto esa resolución, dándole el nombre de Paseo Ju^ 
liOy que hasta hoy conserva- . 

Habiendo solicitado (17 de setiembre de 1846) el go- 
bernador Rosas que se hiciese una reducción -en los 
dias festivos del año, y después de oir el dictamen del 
Senado ^el Clero, el obispo diocesano^ doctor Medía- 
no, espidió al fin, (2 de enero de 1849) un edicto supri- 
miendo todos los dias de fiesta de ambos preceptos 
entre semana, á escepcion del de la Encarnación de 
Nuestro Señor, el de la Circuncisión, el de la Festivi- 
dad de Todos Santos y el del Patrón San Martín. 
{Fueron restableóidos despueáxde lalcaidá de Rosas). 



i 



i 



302 pRoyiiraiA 

Uno de los actos sangrientos del Dictador y que 
quizá contribuyera á precipitar su caida, fué la cruel 
ejecución de la joven Camila O'Gornrian, juntamente 
con su seductor el presbítero Uladislao Gutiérrez, cura 
del Socorro, la cual tuvo lugar á las diez de la maña- 
ña del 18 de agosto de 1848^ en los Santos Lugares de 
Rosas (hoy pueblo San Martin). Este hecho causó 
horror á los hombres que se manifestaban mas adic- 
tos á Rosas, y arrancó lágrimas y gritos de venganza 
á las madres^ á los esposos y á los hermanos. Desde 
ese momento» la opinión públicajse exarcebó y haista 
los indiferentes despertaron de su letargo pronuncián- 
dose contra la malhadadayfederacío/z, con sus omnímo- 
das facultades. Fué un buen federal^ muy adicto ala 
persona del Restaurador, quien nos dio la primera no- 
. ticia de tan horrible hecho, llevado á cabo en medio 
del llanto y de la consternación de los mi»mos soldados 
llamados á ejecutarlo. 

El gobernador Rosas suplicó encarecidamente (5 de 
marzo de 1850) á ios Representantes que, al contestar 
al Mensage del P. E., se dignasen oiarcar Jos hechos 
en que pudiera haber errado^ lo que se habrían guar- 
dado muy bien de hacer, y al mismo tiempo, atendida 
su estension (457 pág.) emitir su fallo en general sobre 
los qoe no mereciesen su particular atención. 

La junta contestó (4 de octubre), como era de espe- 
rarse, que, á vista de ese documento, todos y cada 
uno de los Representantes no tenían que decir, sino 
que t la República Argentina marchaba feliz y glo- 
. fiosa.» 

^ Cada vez que Rosas presentaba su renuncia, lo que 
f^ucedía todos los años, rogando encarecidamente á la 
Junta de Representantes te nombrasen un sucesor, es- 
ta, lejos de aceptarla, le hacían nuevos ofrecimientos 
. humillantes; y el 20 de setiembre de 1851 aceptó con el 
^ mayor júbilo el desistimiento de Rosas de la última 



DE Étrsirod aibbs 20S 

renuncia que reiteradamente le había dirigido, decla- 
rando que todos los fondos de la provincia, las fortunas, 
vidijs, fama y porvenir de los Representantes de ella y 
desús comitentes, quedaban sin limitación ni reserva 
fi^lguna á disposición del gobernador Rosas, hasta dos 
años después de terminada la guerra contra el general 
Urquiza, que se había pronunciado el 1^ de mayo, y la 
declarada contra el Brasil el 18 de agosto. La junta 
declaró igualmente crímenes de s^lta traición ala patria 
é infracción del tratado de 4 de enero de 1831, todos los 
actos cometidos por el general Urqoiza> gobernador 
de la provincia de Entre Riüs, prohibiendo se diese á 
éste la denominación de general y tratándosele con el 
merecido diotado de loco, traidor ^ salvaje unitario; 
y el 9 de diciembre (1851) sancionó una ley exonerando 
al Ge/e Supremo Rosas del deber de presentar el Men- 
sage y presupuesto en el dia 1° de enepo próximo,: y 
declarando que, mientras durase la guerra y hasta tres 
años degpues de haber obtenido el triunfo sobre el ejér- 
cito libertador del general Urquiza, quedaba exonera- 
do Rosas, no solo de aquellos deberes, sino también 
de oualesquier otros, ordinarios ó estraordinarios,. y 
sin responsabilidad alguna por la postergación abso- 
luta que hiciera de todos los deberes, y aceptando los 
Representantes iodds las consecuencias^ de aquella 
saDdon, cu-alesquiera que ellas fucs€iny haciendo de 
su escluaioa responsabilidad todos los actos y dispo- 
siciones del Ge/e Supremo de la República, 

Después de renunciar el mando Rosas tantas veces, 
negándose siempre la Legislatura á exonerarle-de tan 
pesada carga, que su salud quebrantada no le permi^ 
tía ya soportar^ cuyo tema duró veinte años, á los que 
sobrevivió otros veinte y cinco mas, la provincia de 
Entr^ Ríos, por medio de su cámara legislativa, no 
encoi>tró justo que tanto se abusase del joaíWoííswao y 
abnegación de Rosas, exigiéndosele el prolongado 



204 PBOVIKCIA 

sacrificio de 17 años continuados de su vida, en servi- 
cio público, y aceptó por consiguiente su renuncia, en 
cuanto de aquella provincia dependía. Rosas demos- 
tró entonces que sus repetidas renuncias eran una pura 
farsa, apelando á las armas para castigar lo que él 
consideraba una locura de parte del general Urquiza. 
Este pasó el Uruguay á la cabeza de las huestes en- 
tren anas, y fué á dar libertad primero á los de la plaza 
de Montevideo, que, desde el 16 de febrero de 1843, se 
hallaba sitiada por el general Oribe, con el mismo ejér- 
cito que acababa de llegar triunfante del interior de la 
. República y de Entre Ríos, pero dejando el suelo ar- 
gentino regado de sangre humana. 

Libre ya el Estado Oriental, de'spues de una conven- 
ción celebrada con Oribe, el 8 de octubre, ó mejor dicho, 
después de una capitulación del general Oribe, y resti- 
tuidos todos los orientales al goce de sus derechos, 
Urquiza engrosó su ejército con el que fué de aquel 
y con los de la plaza; repasó el Uruguay, y atravesan- 

* do el Paraná, se presentó en la provincia de Buenos 
Aires á la cabeza de 27, 635 hombres de todas armas, 
con 45 piezas de batalla, incluyendo las fuerzas de En- 

• tre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires y las 
oriéntalas y brasileras. En el Paraná se reunió á Ur- 
quiza llevando de 1000 á 2000 caballos y una fuerza de 
300 á 400 hombres, el coronel Bernardo Vicente no 
Gonzales, el amigo íntimo de Rosas, cuya causa aca- 
baba de defeccionar. 

Rosas, que había salido de Palermo, el 26 de enero 
(1851), consiguió reunir inclusas las fuerzas de la ca- 
pital un ejército que constaba de 30,000 hombres, con 
60 piezas de batalla, inclusas 4 máquinas de cohetes, 
y ocupaba el perfil de una cuchilla que corre desde 
Santos Lugares (hoy pueblo San Martin), hasta la 
cañada de Morón . Con tan respetable fuerza esperó 
• al ejército grande libertador en los campos de Alvarez, 



DB BlTBKOfl AIRBS SOS 

situándose él en Caseros, previa delegación que hicie- 
ra del mando gubernativo en sus ministros. 

La vanguardia del ejéi*cito de Rosas de 5000 hom- 
bres, al mando del general Ángel Pacheco, después de 
un pequeño choque — real ó aparente— el 31 de enero 
(1852) se hizo humo y se dijo que había sido derrotada. 
Algunos lo creyeron asi; otros, y entre éstos el misino 
Rosas — opinaron de diferente modo, como se podrá 
juzgar por lo que vamos á referir. 

En la noche del 2 de febrero, víspera de la total caida 
del Dictador, fué este visitado en» su campamento, en 
Caseros, por el doctor Lorenzo Torres, á quien Rosas 
recibió con agasajo aparentando concebir la mas hala- 
güeña esperanza de triunfo. Torres, en vista de la 
absoluta falta de disposición y de organización militar 
que, en su tránsito hasta Caseros, había o^bpervado en 
el ejército, consideró mas bien que, lejos de triunfar^ 
lo que le esperaba á Rosas era una derrota segura. 

Después de algunas observaciones que Torres juzgó 
oportuno deber hacer y á que Rosas no pudo satisfacer 
sino con evasivas, se despidió aquel, desilusionado de 
la decantada previsión de tan gran general, que apa- 
rentaba ignorar aún la mas simple evolución. Al re- 
tirarse, acompañado de Rosas, hasta la puerta, Torres 
tomaba la dirección del campamento de Pacheco á lo 
cual, notado por aquel, le indicó el camino que debía 
seguir. «No, señor, — dijo Torres,— deseo pasar á 
saludar al general Pacheco. — No, vaya usted, — con- 
testó Rosas — Pacheco está loco.» Desde ese momen- 
to. Torres se ratificó en su opinión de que la caida de 
Rosas estaba ya decretada por la Providencia y que 
ella era inevitable. ^ 

Cuando Rosas se despidió (26 de enero de 1852) de 
su hija, le previno se retirara á la ciudad después de 
recoger los objetos mas preciosos, y ante todo, los 
papeles, que lé indicó, justificativos de la inversión de 



006 FBOvnrciA 

* los dineros públicos, que era á lo que daba mayor im- 
portancia y. en cuya conservación manifestó tener 
particular interés, en contraposición de los papeles 
políticos, cuya pérdida ó publicación nada la inquie- 
taría., 

Apesar de las instancias y ruegos de la entonces se- 
ñorita dofla Manuela á su padre, para que se quedase, 
delegando «1 ma»do del ejército en Pacheco, el Dicta- 
dor insistió en que.debía indispensablemente poj:ierse 

:: ala cabeza del mismo^ tanto porque Urquiíta habría 

. atribuido su ausencia á miedo, ^cuanto porque-no tenia 
confianza ei> Pacheco, ni en ninguno de sus gefes; pero 

- . que podía estar tranquila y preparada á recibir los 

: chasques que de hora en hora, ó con mayor frecuencia, 
le iría mandando desde el campo de batalla. 
Esta, que ducó mas de cinco horas, tuvo lugar, el 3 

. de febrero, dando por resultarlo la completa d^rrotí^ de 
Rosas, con ladispersion de toda la caballería, quedan- 
do prÍ3Íon.era toda la infantería y artillería, sin que 
llegase chasque alguno en todo aquel dia, cuya circuns- 
tancia hizo creer á la pobre hija que su padre ya no 
existiría. Confirmábala esta creencia la llegada de 
varios grupos, á la ciudad, en derrota, y apesar de 

. que Se le. afirmaba, con ánimo de tranquilizarla quizá, 
que la acción continuaba sin decidirse, ella tuvo el buen 

, criterio de sostener, con fundamento, que el éxito de la 
batalla le había sido adverso y que su padre debía ha- 
. ber tenido un fin siniestro. 

Rosas, que no era hombre de guerra, no se movió 
del campo que ocupaba para.disputar al enemigo ;el 
pasagedel Puente de Márquez, como lo habría hecho 
cualquiera de sus gefes, si se les hubiera encomendado 
. la dirección de las operaciones. Tuvo la calma y san- 
gre fría de contemplar, desde las dos de la tarde del dia 
2 de febrero y solo á la distancia de 20 cuadras del 
enemigo, la formación de sus legiones en actitud de 



DB ÉVmOB AIRBS 907 

ataque, sin mdleiátafle, dejándole vivaquear toda la no- 
che con la mayor tranquilidad. 

El resultado de tanta ineptitud fué — el que dejbfa es- 
perarse—su completa y vergonzosa derrota. 

Cuando se convenció de un modo mas que evidente 
que su poder había caido y que su persona corría pe- 
ligro, Rosas^ á instancias de personas interesadas en 
su salvación^ abandonó el campo de batalla acompa- 
ñado de- un escuadrón dé caballería y de numerosos 
gefes y oficiales, haátael Hueco dé los Sauces, donde 
permaneció como una hora. Allí se despidió de sus 
acompañantes, á quienes agradeció el servicio que 
acababan de prestarle, rogándoles al mismo tiempo le 
dejasen solo. Entonces., sobre el recado de su caballo, 
escribió con lápiz, su renuncia^ concebida en los térmi- 
nos siguientes: 



« Febreto 6 dd 1$62. 



Señores Representantes: 



c Es llegado el caso de devolveros la investidura de 
Gobernador de la Provincia y la suma del poder oon 
que os dignasteis honrarme. Creo haber llenado mi 
deber como todos lofe señores Representantes, nuestros 
'conciudadanos los verdaderos federales y mis compa- 
triotas y compañeros de armas. Si mas no hemos 
hecho en el soslén sagrado de nuestra Independencia, 
de nuestra integridad y nuestro honor es porque mas 
no hemos podido. 

«Permitidme^ Honorables Representantes, que, al 
despedirme de vosotros, os reitere el profundo recono- 
cimiento con que os abrazo tiernamente y ruego á Dios 
por la gloria de vuestra Honorabilidad, de todos y cada 
-uno de vosotros> 

c Herido en la mano derecha^ y en el campo, perdo- 



/ 



808 ?BOViiíCiA 

- nad que o& escriba con lápi2 egta nota y de una letra 
trabajosa. 

f Dios guarde á V. H. muchos auos. 

Juan Manuel de Rosas. 

En seguida, cambió su chaqueta y gorila por la de 
su ayudante Loreuzo Loppz y entró en la ciudad^ co- 
mo 4 las cinco d^ la tarde^ yendo directamente érefu- 
gkrse en casa del enqargado de negocios de S. M. B. 
el honorable capitán de la real marina don Roberto 
Gore, desde donde mandó en seguida á tranquilizar 
á su hija sobre su existencia, sin indicar empero su 
paradero, hasta mas tarde que fué e«to verificado por 
el secretario de la legación, enviado al efecto, llevando 
al mismo tiempo el encargo de regresar acompañado 
de la referida señora. Esta mandó decir á Rosas que 
no podían salir tan pronto, porque estaba, haciendo 
encajonar los papeles y disponiendo lo conveniente, 
ya que tenía que abandonar su casa y su país natal. 

Toda la casa estaba en completa confusión^ y como 
era matura!, la señora doña Manuela lloraba y se la- 
mentaba sin consuelo, no tanto por el material abando* 
no de sus bienes^ que no los consideraba perdidos, 
cuanto por verse en la forzosa , necesidad de dejar su 
patria, parientes y .r^^^laciones, de quienes fué siempre 
estimada, porque, en verdad, era muy digna del apre- 
. ció de todos los que la trataban y frecuentaban su so- 
ciedad en Buenos Aires, y de ser compadecida por su 
difícil posición. 

A las nueve de la noche, doña Manuela abandonó su 
^ casa, y, acompañada del secretario de la legación bri- 
tánica, fué á reunirse á su padre que la esperaba en la 
, del encarga4o.de aegocios, señor Gore. 

Como á las once de la nocUe del mismo día 3 de 
febrero, Rpgas se emba,rcó con su hija,. acompañado 



DB BtTBHQS AlBBji Qd9 

• de Mp. Goré, 'dos oficialefe y seis marineras, en 1 A fra- 

- gata de guerra á vapor de S. M, B. (capitana del con- 
tra almirante Henderson, Ce/iíaar; la cual permaneció, 
hasta el dia 9, en el puerto, desde donde aquel pudo 
contemplar las demostraciones* de alegría, á que. fes- 
tejando su caída, se entregaba con entusiasmo el mis- 
mo pueblo, que, pocos dias antes, ofreciera todos los 
fondos de la provincia^ las fortunas^ vidas, fatna y 
poroenir^ 

La referida fragata á vapor, con sus huéspedes á 
bordo, salió el citado dia 9, hasta Punta del Indio — 
punto que dista como 70 millas del puerto — en dbnde 
fueron trasbordados^ el 10, al vapor de guerra de la 
misma nación Conflict con destino á Inglaterra, La 
Centaur regresó al puerta al siguiente dia 11. 

Durante el viage del Conflicto reventó una de las 
calderas, ocasionando la muerte á cuatro individuos 
de la tripulación. El 23 de abril llegó á Devonport, 
donde desembarcó y visitó el real dock, -que es el mas 
hermoso del mundo, sus espléndidos cuarteles, bospi- 
tales.navales y militares, etc. El 25 llegó el Conflict 
, á Plymouth, donde Rosas fué recibido oficialmente 
(con una salva) por el comodoro superintendente, sir 
Michael Seymour. Poco después desembarcó el ex- 

- Dictador y fué á alojarse en Moorshead's Royal Hotel, 
Fore-Street, Devonport, donde fué visitado por el almir 
rante dePpuerto, sir John Ommanney y otros gefes de 
repartición. Su equipage, que consistía en un crecido 
número de cajones, fué inmediatamente desembarcado 
sin la menor dificultad ni embarazo. 

Con motivo de ese recibimiento oficial, como nunca se 

había practicado antes con soberanos destronados y 

otros personages de nota que fueron á refugiarse en 

tierra inglesa, se suscitó un largo y acalorado debate 

en la Cámara de los Lores; en su sesión del 29 de 

abríl, es decir, cuatro días después de haber anuncia- 

14 



do los diarios de Plymouth la llegada del ei*D¡ctador 
argentino. En dicha sesión, el conde Granville inter- 
peló al secretario de las 'Colonias sobre los honores 
oficiales rendidos indebidamente á Rosas. Después 
de un largo discursa sobre la materia, el noble lord 
terminó pidiendo por única contestación, que la noti- 
cia, tal como habla sido dada por los diarios, era exa- 
gerada; que los honores dispensados á Rosas lo ha- 
bían sido espontáneamente; que aquella demostracipn 

. no envolvía inteneíon política y que no hábia mediado 
órdea del gobierno. 

El conde de Malmesbury contestó no haberse dado 
orden alguna por el ministerio de relaciones esterio- 
resj ni haberse enviado, del departamento que presi- 
día el duque de Northumberland, persona alguna con 
el objeto de tributar honores oficialas al general Rosas; 
que lo único que hubo, fué haber recibido de este indi- 
viduo uila carta escrita ton sencillez, en que pedia 
permiso para residir en ios dominios de S. M. B. tan 
trant}ui lamente como fuese posible» asignándosele al 
mismo tiempo una persona que viviera con él, hasta 
poseer mejor el idioma inglés; que., en consecuencia, 
no encontraba otra esplicacion que poder dar al mbdo 
como fuá recibido Rosas por las autoridades de Ply- 
mouth^ sino es que, por un sentimiento natural, hubie- 

. sen querido acoger, con hospitalidad y respeto, á un 
refugiado distinguido de un país estrangero; que^ por 
otra parte^ Rosas no era un refugiado común, sino 
uno que había manifestado gran distinción y genero- 
sidad para con los comerciantes ingleses que trafica- 
ban con su país, y uno, en fin, con quien el anterior 
gobierno había concluido negociaciones de carácter 
importante y aun firmado un tratado, en 1849; que 
cualquiera que hubiese sido la conducta del ¿eneral 
en la América del Sur y cualesquiera que hubiesen 
sido las crueldades cometidas por ól^ lo que solo atafie 



DB mmm ajrbs 211 

á si\ nac?ón-¿en las quo quizá rio habla exag^sraioiop — 
no era dable estigmatizarlas en aquellas circunstan- 
cias. 

Y después de un largo debate, en que, como se ve, 
se eludía lu cuestión principal de si se habfa ó no dado 
orden de hacer á Rosas un recibimiento oftciaL como 
se le hizo', el duque de Northumberland contestó' que 
el gobierno no babia dado órdep alguna á lia escuadra 
estacionada en el Rio de la Plata, en este sentido, pero 
sí, que todos los gafes de estación la tenían en.gefie- 
ral, para salvar la vida en 4od09 los casos como. aquel 
en que se halló Rosas; que nopudiendo éste llegar á 
tiempo para tomar uno de los paquetes de la linea del 
Brasil en ^io Janeiro^ áñn de trasladarse á Inglater- 
ra, como era su inte^icion, y no considerando, adeniás, 
segura su vida, si permanecía algún tiempo en el Bra- 
"sil, no hubo mas remedio que conducirle en el Conflicto 
y que, si «n eso se habla obrado mal, él (el duque) se 
constituía de ello responsable. : 

Con n^otivo de la ley de 29 de julio de 1857, dio- á 
luz la siguiente: 

«Protesta del general Rosas 

SouthamptoD} tetlenibre 20 de 185T. 

. . , , • . • • • í 

« El Senado y Cámara de Representantes de But^nos- 
Airés, en 28 de julio último, ha sancionado: • * 

«Primero— Soy Reo de Lesa-Patria, por la tiranía 
sangrienta que ejercí sobre el Pueblo, violando hasta 
las Leyes de la Nación; por haber hecho iraicion, en 
muchos casos, á la Independencia de mi patria, y sa- 
crifipado á mi ambición, su Libertad y sus glorias. 

« Segundo— compete á los Tribunales ordinarios el 
conocimiento de loscrimeaos que he cometido. 

< Tercero— Y que can arreglo al decreto, 16 de febre- 



^12 noYivciA 

' ' ro de 52^ que declaró de propiedad pública todos mis 
bienes existentes en el Estado de BuenaS'Aires,<iueda 
autorizado el Poder Ejecutivo para venderlos. > 

« He leído esa Ley. ¿ El gobierno que presidió el 
general Rosas, lo fué solamente de la Provincia bonae- 
rense, ó lo] fué además de toda la República? ¿A 
quién corresponde el fallo del que, con toda la suma 
del poder por las Leyes, representó á la Confedera- 
ción Argentina ante el mun4o, durante tan dilatado 
periodo?-—! El juicio del general Rosas I— Ese juicio 
compete solamente á Dios y á la historia; porque sola- 
mente Dios y la historia pueden juzgar á los Pueblos. 
Porque no hay ley anterior que prescriba ni la sustan- 
cia del juicio, ni las formas que deben observarse. 
Porque no pueden constituirse en jueces los enemigos 
ni los amigos de Rosas, las mismas victimas que se 
dicen, ni las que pueden ser tachadas de complicidad 
en Iqs delitos. La Nación, por el órgano de su gobiei^ 
no, él Director Provisorio, declaró que los bienes del 
general Rosas no podiati ser confiscados, i Que dirá á 
eso su representacion'soberana, que aprobó el decreto 
y demás resoluciones de su gefe supremo? ¿Decreto 
y demás resoluciones que obtuvieron además el voto 
esplícito de la Provincia de Buenos-Aires ? Rasgos 
esclarecidos de justicia inmortal, que al devolverme 
mis propiedades, honran altamente al general Ur- 
quiza. 

«Vuelyo ala Ley. Esta clase de crueldades au- 
menta las fuerzas de la razón. Ese odio de los erro- 
res es el mejor titulo que se consagra para la gloria de 
la inculpabilidad, para el honor inmortal de la honra- 
dez. 

t No hay que esperar moderación cuando el furor 
ocupa el alma. Mientras puedo, pues, decir mas acre- 
ditando la sinrazón con que se me ataca, y la justicia 
que me asiste^ mi primer deberes protestar aún mas 



DB BDHHOS AIBBS 2iS 

públicamente, incluyendo aquí también mi anterior 
protesta^ que sustancialmente es como sigue: 

c Sonthampton, diciembre 18 de 1858, 

«Exmo. señor: 

« Cuando, á consecuencia dé la orden de mi gobier- 
no, he sido despojado nuevamente de mis bienes, los 
estímulos de mis sentimientos y la fuerza de mis de- 
beres no me permiten una conformidad. Y si los de- 
rechos del hombre son los de preferente atención, me 
veo constituido á reclamarlos para indemnizarme de 
los males que atacan mi honor, arrancan mis propie- 
dades y afligen mi estado. 

«V, E- funda su resolución en las órdenes, por las 
que, se dice, saqué del Tesoro Público 4,647,066 pesos 
papel moneda corriente, con destino á la quinta mía—» 
Palermo. 

« Permítame V. E. asegurar, que, durante mi admi- 
nistracion^ ninguna orden puede haber en las cuentas 
de Tesorería espresando ser su importe para gastos en 
mi quinta, ni en cosa alguna que particularmente me 
pertenezca ó haya pertenecido. Esas órdenes, á que 
V. E. se refiere, deben ser por el caudal mandado en- 
tregar al coronel Hernández y á oficiales escribientes 
del inmediato despacho del gobernador. En todas 
ellas se dice ser ese dinero para objetos del servicio 
público. No pueden ser otras. ¿Por dónde eptónces 
creer que esas cantidades hayan sido invertidas en mi 
quinta? Y si se ha llegado á entender que correspon-^ 
den á ella la porción de edifiqios y demás obras en el 
terreno alquilado á don N. Muñoz por el Estado, y en 
otros, es esto una equivocación, porque eso es del Es- 
tado, y hecho con dinero suyo. En ello, en otros gas- 
tos relativos y en esas numerosas fuerzas acuartela- 
das allí, y últimamente en el ejército acantonado en el 



tH PROviiroiA 

¿ampo mío de Pa/ermo, fué empleado ese dinero papel 
moneda, así como en otras varias necesidades del ser- 
vicio público. Tengo en mi poder los documentos de 
cuentas y recibos originales que lo acreditan, y podré 
mostrarlos aquí á quien V. E. me ordenase. ¿ Qué 
mas podré hacer hoy, Exmo. señor, sin vista de esas 
órdenes, juzgado del modp mas disconforme que V. E. 
ha dispuesto, en mi situación, en un pafe estrañgero, 
en el retiro silencioso de mi vida privada, solo y sin 
ausilios para espedirme? Mas ¿quién podrá negarlo 
que es así tan cierto de notoriedad? Las circunstan- 
cias, permítame V. E, decirlo, con el mas subordina- 
do é íntimo respeto, son solamente los que no favore- 
cen la justicia que me asiste. 

« Si hubiese mi gobierno dispuesto de mis ititereses, 
obligado por la necesidad, dándoseme los recibos para 
el correspondiente y mas inmediato posible abono de 
su importe, yo habría sentido la satisfacción de consa- 
grar ese nuevo sacrificio á mi patria. Si los hubiera 
solamente embargado en precaución de algún uso de 
ellos hostil contra mi gobierno 6 las esclarecidas per- 
sonas de su administración, me habría limitado á su- 
plicarle por el desembargo, asegurándole de mi con- 
ducta respetuosa y obediente. Más, cuando la orden 
de V. E. me quita mis propiedades, y se apoya en he- 
chos los mas vergonzosos, juro ante Dios y el univer- 
so, no haberlos cometido. Lo siento amargamente, y 
con toda la fuerza de mi corazón y mi conciencia, ele- 
vo á V. E. esta respetuosa súplica par la revocación de 
esa orden suprema y entrega de mis bienes, con el va- 
lor de I05 ganados y demás de que ya se ha dispuesto. 
Súplica tanto mas oWigante, Exmo. señor, cuanto no 
cuento con otros medios para vivir, no tengo mas en 
Arnérica, ni en Europa, ni en parte alguna, que lo que 
á la vista de todos poseo en Buenos-Aires, unas tier- 
ras en la provincia de Santa Fe, y lo poco que me ha 



quedado por la venta de la estancia « San JMartiji » y de 
los ganador que recibió el compmdor, hasta la fecha 
de lá orden del juzgado. Así, la venta de ]o que me ha 
quedado no me alcanza ni para la cuarta parte d^ mis 
gastos» si he de vivir en una moderada comodidad de^ 
cente. 

€ Son así mismo injustamente incluidas entre las 
propiedades mías de que se me ha despojado, las cinco 
casas en la ciudad y una estancia en el partido del 
Monte, perteneciente á mi hija por su herencia ma- 
terna. 

f En tal virtud, en mérito de lo espuesto, y atento á 
las consideraciones enumeradas, anteV. E. rauyxe- 
verentemeate reclamo, en la mejor forma que baya 
lugar en derecho, y jurando no proceder doblemente, 
á V. E. reitero mi mas encarecida súplica por )a devo- 
lución de mis propiedades. Si lo contrario fuere, que 
no debo esperar de lajustifícacíon de mi gobierno, díg- 
nese V. E. considerar y persuadirse que esta solem- 
ne protesta, que en tal caso elevo, en guarda y entera 
conservación de todos mis derechos, ante mi patria^ 
su representación soberana, mi gobierno y las nació- 
nes, es solamente en fuerza de nRis sagrados deberes, 
de mis necesidades, y sin perjuicio de mi sumisión y 
mas profundo respeto. 

«Exmo. señor 

«Juan Manuel pe Rosas. 

€ Esa prudencia]ha abiertoVmas el camino á las ver- 
dades. No abaré ahora la voz, ni para justificar, ni 
para patentizar el origen de tantas desgracias acumu- 
ladas en el seno de mi patria. Para saber lo que valen 
los hombres^ preciso es p>oner en balanza sus errores 
y sus aciertos, sus hechos buenos como los malos. 
Y no es justo se pese.n por (klitos las faltas d^ U for* 



•216 IP&OVIKOIA 

tuna. Pero sellado el término de mi carrera pública, 
acepto, como un deber, que la religión, mis circuns- 
tancias, la naturaleza y las leyes, me imponen decir 
algo^ segun' pueda, en defensa de mi honor, de mis 
derechos, de los actuales derechos de mi hijo y de 
mi hija, después de mi muerte, 

«Llegará el día en que', desapareciendo las sombras, 
solo queden las verdades, que no dejarán de conocer- 
se, por mas que quieran ocultarse entre el torrente 
oscuro de las injusticias. 

«En veinte años que la prensa del mundo sirvió á 
mis enemigos de instrumento para inventarme cargos, 
á nadie ocurrió imputarme el de robador del Teso- 
soro público, porque nadie podía, ni puede compro- 
barme este cargo, sin ser desmentido por los docu- 
mentos fehacientes que acreditan lo contrario. 

«¿Debía comparecer en juicio para defenderme? 
¿Qué puede la justicia ante el poder violento de las pa- 
siones? ¿Podía hacerlo ante los que, arrogándose, 
además, una competencia que nadie les ha atribuido, 
daban muestras del espíritu que los animaba? 

« Me limité á suplicar^ aún á reclamar, por la resti- 
tución de mis bienes. Y en caso contrario á protestar- 
Pero el éxito de esta petición señaló la medida de lo 
que pudiese esperar en un juicio cualquiera. No me- 
reció resolución alguna. Nunca el poder justificará 
el hecho de favorecer así la ceguedad inflamada de las 
circfunstancias. Y si la prensa de un país estraño no 
hubiese publicado mi escrito, los diarios de Buenos 
Aires habrían guardado silencio. 

«Ninguna situación, sea cual fuese, exime á las 
almas nobles de las simpatías que nos unen al infortu- 
nio, cuando el hombre libre en sus opiniones, que solo 
Dios puede arrancar de su conciencia^ honra con su 
conducta subordinada, y humilde sin bajeza, al gobier- 
no y á la nación á que pertenece. 



DE MBlsrOS AlRBS 2if 

« A imitación del gobierno, los tribunales, compues- 
tos en su totalidad de hombres incompetentes pdra 
juzgarme, han admitido singulares demandas particu- 
lares contra mis' propiedades y honradez. 

«En semejante situación, no me queda otro arbitrio 
que el qué ías leyes acuerdan al que,* en mi caso, no 
puede defenderse, ni tiene jueces competentes ante 
quienes deba ventilar sus derechos. 

«Protestando, pues, en su virtud, otra vez mas, con- 
tra todos los actos tendentes á mi deshonor^ el despojo 
y espropiacion de mis bienes, por quienes ni tienen 
derecho, puedo repetirlo, á sancionarlo, ni habilidad 
legal para ejercer este derecho^ salvo mis acciones y 
las acciones de mi hija al presente; y las acciones de 
mis hijos después de mis dias, por las violencias de 
que somos víctimas, á fin de deducirlos ante quienes 
podamos y debamos, como 'igualmente los que nos 
competen contra lodos los 'compradores y tenedores 
de mis propiedades. 

« LUmo ahora también, en completa guarda y sosten 
de todos mis derechos, la consideración de los gobier- 
nos, y muy principalmente del gobierno inglés y del 
gobierno francés, cuando tengo motivo para creer se 
trataba de la venta de mis propiedades á subditos ingle- 
ses y á subditos franceses. Y es por esto, y por todo, 
que me apresuro mas á publicar mis protestas, decla- 
rando otra y otra vez mas, ser nulo todo cuanto contra 
mi honor y mis propiedades ' acuerdan la citada ley, 
los decretos de su ;*eferenc¡a, y nulas también sin nin- 
gún valor ni efecto, todas cuantas ventas se han hecho 
y se hicieren de algo que me pertenezca, sean quienes 
fueren los vendedores, compradores y tenedores, con- 
tra quienes reclamo además de todos los daños y per- 
juicios que se me ocasionasen por sus ventas, ó de 
sus compras al gobierno, ó á particulares, sean na- 



f 16 9R0VIH0U 

, cionales ó estrangeros, y sean cuales fuesen los gobier- 
nos de quienes sean subditos. \ 

c Y aquí, en estas solemnes protestas, que bien ya 
en alta voz elevo ante el gobierno del Estado de Bue- 
, nos Aires, el gobierno de la Confederación Argentina 
^ y las naciones, comprendo también todas cuantas ve- 
. ees fuere necesario en derecho para mas valer, las pro- 
piedades de mi hija por su herencia materna^ que están 
envueltas en las mias, y con mas fuerza de ras^nes la 
estancia del « Rosario,» con todas las tierras y demás 
que le pertenecen, en el partido de la Guardia del 
Monte, por la inaudita violencia y completa nulidad de 
su entrega, al que me la vendió en el año de 1836, y en 
su consecuencia, por la venta también absolutamente 
nula^ que éste y sus herederos han hecho aun sub- 
dito inglés. Y por todo lo que, también diré pública- 
mente, cuando pueda, si necesario fuere, al^o mas á 
los enunciados gobiernos y alas naciones. 

«Juan M. de Rosas. 

El documento que acaba de leerse fué reproducido 
en La Tribuna de Buenos Aires del 21 de noviembre 
• de 1857, precediéndolo, escrito de puño y letra de Ro- 
sas^ lo que sigue: 

r 

«nSoQthamptOD, octubre 8 de 185T. 

€ Si los señores Editores de La Tribuna se sirven 
publicar la adjunta protesta, ei general Rosas les será 
muy agradecido. 
< Queda de los señores Editores muy atento servidor. 

«Juan M. de Rosas,* 

El vencedor de Caseros también, á una carta de Ro- 
sas, fecha 3 de novientibre de 1852, en que le daba las 



gracicis pov el desembargo de sus propiedades, dero- 
gando el decreto del gobierno de Buenos Aires, de 
fecha 16 de febrero del mismo afio, contestó en los tér* 
minos siguientes: 

San Nioolé9, mano 1$ 4e 18/^. 

Señor Brigadier General don Joan Manuel de Rosas. 

«Estimado amigo: 

« Intimamente reconocido á la benévola carta del 3 
de noviembre último, que me ha escrito usted, acepto 
la sinceridad de los sentimientos que en ésta me ma- 
nifiesta usted. Las consideraciones que yo haya po- 
dido dispensar á su apoderado y amigo el señor ' 
don Juan Nepomuceno Terrero, á sus hijos y á los de 
usted^ las he dispensado al infortunio y al carácter que 
ha investido usted en mi país, y la derogación del de- 
creto que confiscó sus propiedades ha sido un acto de 
rigurosa justicia que ejercí en conformidad con mis 
mas íntimas convicciones, y demasiado me creo retri- 
buido por él, con que usted lo aprecie y me manifieste 
' su gratitud. 

« Los nobles ofrecimientos que me hace usted de 
sus servicios en sus circunstancias, en el silencio y 
retiro de su vida privada y en un país estrangero, son 
demasiad(^ para mi, para que deje de tributarle por 
ellos mi mas profundo reconocimiento y la seguridad 
de la amistad con que soy de usted su afectísimo ami- 
go y compatriota 

«Justo José de Urquiza.» 

Caido Rosas, el gobierno de la provincia según se 
acaba de ver juzgó conveniente apropiarse sus bienes 
como iodemd£hizaoion de los males que causó 4 la Coofe- 



2¿0 



PBOvnrdtA 



deracion^. de que era gefe. Entre tanto, su responsabi- 
• lidad ante la República, no solo ante la provincia de 
Buenos Aires, pesaba, no esclusivamente sobre él, sino 
también sobre muchos. Fué la gran mayoría del pue- 
blo argentino quien lo elevó y sostuvo hasta el fin. 

Si Rosas fué criminal contra la nación, á ésta cor- 
respondía el juzgamiento de aquél 

Rosas fué acusado de haber dilapidado el tesoro pú- 
blico, y él espontáneamente sometió su administración 
rentística al poder legislativo de la provincia: provocó 
al fiscal público á que compulsase 372 espedientes que 
debían existir en la contaduría general, probando la 
inversión de los caudales, los objetos á que fueron des- 
tinados, las personas que los administraron: ofreció 
comprobar con lapresenta«;ion de títulos semejantes y 
auténticos— que siempre conservó como un tesoro, ha- 
ciendo igual recomendación á sus herederos, actuales 
poseedores de ellos — la inversión de todas las partidas 
que, no teniendo una especificación particular en los 
mencionados espedientes, se le hizo por ellos responsa- 
ble. 

El general Mitre, entonces redactor de Los Debates^ 
reconoció que no había poder para juzgar al general 
Rosas: que la confiscación de sus bienes era un aten-- 
tado; y que la dilapidación debería ser probada en jui- 
cio contradictorio. 

No solo eso; el general Rosas que fué el gobernante 
de las catorce provincias; que representó el único go- 
bierno general incontestado por la nación y aceptado 
por el mundo, durante veinte años, fué juzgado y sen- 
tenciado por las solas autoridades de la provincia, sin 
haber dado participación alguna á las demás igual- 
mente interesadas y damnificadas. 

El mismo Rosas no usó de las facultades estraordi- 
narias, de que fué investido por todo el pueblo de Bue- 
nos-Aires y por lo^ gobiernos de las demás provincias. 



DB BÜ£V08 /MBIES B2t 

' en el juzgamiento y castigo de los Reinafé y cómplices, 
sobre el asesinato del general Quiroga y su comitiva. 
Solicitó y obtuvo, no solo la autorización suficiente de 
la provincia de Córdoba, de que uno de ellos fué gober- 
nador propietario, sino también la de los gobiernos de 
todas las provincias, porque comprendió que, aunque 
investido con omnímodas facultades^ el gobierno de 
una provincia no tenia derecho de juzgaí^ al de otra, ni 
mucho menos al que representaba á la nación entera 
ante los gobiernos de las demás naciones, con quienes 
la República Argentina estaba en i^elacion dentro y 
fuera del país. 

Y si se hubiera creído deber prescindir de dar parti- 
cipación en el juzgamiento de Rosas á las provincias 
que no concurrieron al derrocamiento de la tiranía, que, 
en este simple hecho, parecían estar muy conformes 
con ella; no se hallaban en el mismo caso las de Entre 
Ríos, Corrientes y Santa-Fe, la República Oriental del 
Uruguay, el imperio del Brasil y la parte del ejército 
porteño que triunfó en Caseros; puesto que, en virtud 
de. esa misma victoria, serían los que podrían tener de- 
recho para juzgar al gobernante derrocado, ó ser con- 
sultados por lo menos. 

Terminaremos manifestando nuestra opinión, por 
lo que valga, de que Rosas no fué el único responsable 
de la tiranía; lo fueron á la par de él, los gobernadores 
de todas, las provincias que no la ejercieron con me- 
nor furor, y que se conservaron en sus puestos después 
de Caseros; lo fueron también los generales y demás 
gefes que la sostuvieron con cruel y fervoroso encar- 
nizamiento y á sangre fría^ y, sin embargo, fueron re- 
conocidos sus servicios como prestados a la nación y 
respetados en sus grados. Y lo fuerou, mas que todps, 
los Representantes del pueblo de Buenos -Aires que, 
cuando el general Urquiza^ al frente del ejército liber- 
tador, acalcaba de derrocar j, en la República Oriental d,el 



iüé 



t^omtttA 



■ > 

Uruguay, á otPo ítVand no menos, sir^o tóftd^ sangui- 
nario y que con marcada ferocidad contribuyó en las 
provincias del interior al afianzamiento de la tiranía 
de Rosas, reprodujeron á éste t la mas activa y ar^ 
diente cooperación^ aceptando todas las consecuen-* 
cias de la presente sanción (de 9 de diciembre de 1851), 
sean las que fuesen^ y haciisndo de su esclüsiva 

RESPONSABILfDAD, TODOS LOS ACTOS Y DISPOSICfONES 

del Gefe Supremo de la Repüblica^ general en gefe 
de sus ejércitos Brigadier don Juan Manuel de Ro^ 
sas.9 

Este mismo, cuando aún no era tirano (1829) trató 
de alejar á sus conciudadanos del camino peligroso, 
por donde se le quería conducir y al que desgraciada- 
mente vino á caer el país, dirigiendo á los Represen- 
tantes del pueblo aquellas solemnes cuanto trascen- 
dentales palabras^ que el lector habrá ya visto en la 
página 130. Finalmente, Rosas fué lo que el pueblo 

ARGENTINO QUISO QUE FÜIiSE ! 

El ciudadano chileno don Ramón Guerrero y Ver- 
gara refiere su visita al ex-Dictador Rosas, el 17 de 
enero de 1866, en estos términos : 

« A la villa de Portvvood, situada á 3 millas del puer- 
to de Southampton, me diriji acompañado del cura 
católico. Después de cruzar Hin enlozado potrero, 
llegué á una pequeña casa, ó mas bien dicho un ran- 
cho. Envié con una criada al dueño de ella una tar- 
jeta, en la cual indicaba m¡ edad, acompañándola con 
una halagüeña recomendación de mi compañero cura. 
Mientras se me traía la contestación, me puse a exa- 
minar el esterior de la casa: y observé que estaba blan- 
queada, con un jardin al frente, á la izquierda una 
puerta de maderos horizontales, y á la derecha había 
un callejón de cercas por el cual entraban las muías á 
un corral. Luego volvió la criada y nos abrió la puer- 
ta de la izquierda, diciéndonos que. podíamos entrar* 



Atravesamos varias piezas, y si en ellas algo llamaba 
la atención era la sencillez y limpieza. Llegamos al 
dormitorio en donde se veían armarios llenos de libros, 
papeles repartidos por toda la mesa, varios paquetes 
y maletas que contenían documentos, segün supe des- 
pués; uim ancha cama, 3 sillas, una jaula con un loro, 
una chimenea dbn un reloj encima y varios otros obje- 
tos insignificantes. Yo estaba viendo el título de algu- 
nas obras, cuando sentí pasos; al instante entró un 
hombre» á cuya preseneia temblé: era alto, robusto, 
ágil, muy encorvado (presentando solo 62 años, ha- 
biendo nacido el 30 de marzo de 1792), de frente espa- 
ciosa, completamente calvo, nariz algo pronuncia<ia^ 
lai^ios algo echados hacia adelante, sin patillas ni bi- 
gote^ y parecía que no se había afeitado en 5 ó 6 dias. 
Estaba con un poncho de lana argentino, con cinturon 
de gaucho de las pampas, espuelas de plata con gran- 
des rodelas, y con zapatos muy ordinarios. 

< Una vez que entró en la pieza, se quitó el poncho, y 
lo colocó sobre la cama, quedando en mangas de cami- 
sa, con un chaleco de pieles, y un pañuelo le servia de 
corbata. Así se verá al hombre, á quien llaman el 
Saloagede las PampctSy y que él se titula S. E. el: ca- 
pitán general don Juan Manuel Ortiz de Rosas. Eite 
hombre estraordinario vive completamente aislado, 
j^más permite que se le vea, ni aun su hija doña Ma- 
nuela Hosas, que solo puede visitarlo una vez al aüo, 
y desconooe el idioma inglés, que no lo ha aprendido 
en 13 años de resídeincia en Inglaterra. Sí un ameri- 
cano logra turbar su retiro, le comunica (como lo hizo 
coumigo) sus íntimos sentimientos, se engolfa en sus 
desgracias, echa en cara á las Repúblicas sud-^ameri- 
canas sus ingratitudes, y recordando su dominación 
sobre el Plata, se le comprime el corazón, las lágrimas 
se ven rodar por sus mejillas, y continúa hablando con 
vozalteradaj como yo mismo lo presenció. 



?24 «oyxwu . 

€ Creo que las primeras palabras que me dijo, imi- 
tando á Mario, fueron éstas; < diga usted d sus paisa- 
sanos los sud-amer icarios j que ha visto á Rosas, > 

« Habiendo preguntado por su salud, me contestó 

sonriendo; ^no la cambio por Id de un moJo de 25 

, aJloSy y diga usted al general Blanco que el hombre 

que se anonada por la edady ofende la ley divina^ que 

' se hace igual la vida del anciano y la del j oven ^ » 

« A una pregunta que le hice, dijo: que de los ame- 

. ricanos^ el último que habla logrado ver fué un sefíor 

Caro (Calvo)y y de los chilejios un joven Cobo, cuyo 

• nombre no recordaba. Yo le indiqué á Vicuña Ma- 
f ckenna^ y en el acto me contestó: • no, ese es mi ene- 
migo; con 15 minutos de conversación no se puede 

• escribir sobre la vida de un hombre, y mas cuando 
' ésta encierra ciertas vicisitudes, pero yo le perdoqo 

• su precipitación. Eyzaguirre solicitó verme y hubie-- 
ron (hubo) algunos inconvetiientes que lo impidieron. > 

i Al hablar de sus ocupaciones diarias, se lamentó 
de su pobreza y añadió que trabajaba con tesón, levan- 
tándose á las siete de la mañana, para iliontar á caba- 

• lio y recorrer su pequeña hijuela, regresaba alas doce 

• á comer, y á la una volvía á su trabajo hasta las cinco 
de tarde, que fué la hora de mi visita. Después de 

, cerrar, se hace dar friegas en las piernas, y luego se 
' pone á escribir con lápiz, que tiene una gran cantidad 
r muy bien arreglados y cortados por su criada, á fin de 
no perder Hiempo. Su letra es muy clara y, puede 
decirse elegante. A los 62 años de edad no tiene nece- 
sidad de anteojos, y su vista es superior. 

< Las obras que ha escrito en 13 años son: 1* Vin- 
dicación del gobierno de don Juan Manuel RosaSy 
obra que, aunque' completamente concluida, no la pu- 
blica por falta de fondos: la 2* se titula « Ley Pública > 
la 3* c Religión del Hombre^ > sobre cuya tema man- 
tiene una larga cori^espondencia con un distinguido 



DB eiFBlfQt> '^RBS 328 

. aii|0r\caQQc ^4*^ «Lci QÜedcía Mé4l¡<^, > ráftie^/qua : me 
. dijo, estaba ntuy descuidado por \os^ Bíiódernos, . cjue 
solase ocupaban en inventar cañones myados y bu- 
ques blindados. Aunque puBde decirse que íás 3 

' liltimas obras «stitn ya «oticluidas, )sigae agregstddo 

' datos á medida qué se le presentan. ■ ''" 

« A'mas del amerioa^no, antes d4ad<y; mé dijo Rodas 

. i|.iift el^úniípo amigo queVhabla tenido ha ^iáó' íóvéP^U 
merston, por cuyo órgano éigobiéroo inglés le^ofrefeió 

'. « utia pensión^ lo^'que:<ii¿bhazó .por toihsíderafrse'ájbto pa- 

; .ral trabajar; y p(¡>r kidigoo inendigar ekipameii pafs^es- 
rtrañix . Agregó: .» esúa acto éiemp^e le ttgi^t^ód^lffr'éy y 

' nías 'teniendo'^ prevente^ el* ^b»ádono enq^ue rk&' fian 
dej^ado las RépúbUc€ts ámeriaanaSy e^iútS'irú^frttta^ por 
cuya unión trabajé tanto^ unión que habría impedido 

* los aeios^ometidon par E)spañáyqm noies^Botnení'^s 
\ .en^wesas^ y union\quú habría wítaéq' lá '^sitawóióPten 

- que se e^vUeníra^ el ¡Paraüéiay¿ \>4'«í '««i'^^^^^tirtuó 

-* . (dándome el >titkil4b de paisano)^ ^eámo s&, han^'d^á'Ún- 

• didofjrds proyecíos^ que ifiamsidó ios d&'úw hófñ%re 

que delira por ba liberdpcd^ xxmefHcaná, íb me p'r^^n- 
. taba delante demi ejército/ y ^reinando élmu^ phófátn" 

do silenció esciamaba-^/ Vivadla ind^^endenoiá%^e' 
. Wca/za/--e;Despues daba el grito de / ^^iú^ia^Repúbtica 

detJPlatal > ¡i »:.{■'.•;•. jriii'i ,i..¡i. j.'.íi'í •> 

tMe había distraído — continuó Rosafe;~á¿)V/Hos 
" áií^éllné ingratas ítepüblicá^^; "¿^'(útitnóé á loM 'Pal- 
' mersltíki pbi^'ciiykrñumé^dfrijfüha'c^^^^ 
- n lád^ Pdlhtérstón, ' Vój/ U^ Üer á tisted 'el borrador. 

i^Esta carta* me llamó' la''átéhCiori, porque 'estaba 

* Concebida en' téi^mfn6s"tnüy religiosos.* jPríncipiaDa 
Rosas escusándose por haberla retardado, 'y fuego 
recordaba á lady Palmerston las sabias leyes de Dios, 
que disponen, decía, tanto de la vida del anciano, como 
iadeljóren, y esperaba que, reconociendo Ta igdáldad 
íel destino,- séhabrfa serltíÜo fortalecida vólviénáo 



828 ' MdTñfüíÁ ^'' 

«US ojos á la eterníciad* Á lord Palmerstoh <ionsidera- 

' ba como ai 'bombre mas eminente de los tiempos mo- 
. deraoS) asiles que^ en su .carta de pésame, dice: Las 

' ocirtcLa autágrafas que poseo de^vuestrú marido será 
. > la mayor gloria qmUgipeámU kyosn t Yo, sin for- 
tuna ^ sin amigos y s¿npaíriú, ai^ haóf'é heisho para 
. merecer l(i^:an^si0d<<¿8 ía/i^rafpde hombre f /.El ha 
sidf^Jía á/tica persona que salha levantado para eotsií^S'- 
tan á mié calumniadores^, m / . 

, f Durante lá tecttir^ me dijo; 'J^odoy^aío' viene: al 
. ca4G;*Htomó uú paquete de «artas ooHi el róliuüió tiLord 
.P^lmi^stony » díciéndome^ que eran au^grafos del 
hombre que apreciaba oon sioeeride^dv ^^^Elufío pa-- 
«aoíor^-j>r03ÍguiÓT-/ne mandó de reguló' dos fiebres y 
> cuijUro faisanes j como usted va á verlo. ii> Ton(^6 un 
ceocerrotH que «agitó con fuerza, y luego^a{>areoió tina 
. sirvienta á ia a^e le, dirigió esta. pregunta: c^ Qué me 
, ^éd (said) y^ar pasado lord "Víscount Palmerstoa f — 
. .La xiriada, que era avanzada .eniédádv .cootestó.en in- 
glés:\ « dos liebres y dos pares de faisane^s, » yral oír 
dos; < ;^c>>dijo, fueran cuatro.^ Entonces yo ío espJi- 
qu^ la palabra par, cao lo cual la mandó salir, i Llega 
. . 4>. t^l pmito el ^múv de aquel persónese 4 la coétumbre 
j .4^ su.j^V,eM^tud, .qbe des[hrecla. la epmod4dad de ana 
campanilla, y prefiere usar un instrumentó de algalias 
. libras de peso. , . . 

Una v'i^z concluid^ la cvta de^ pé^i^e^ . po . rec^e^do 
con qué motivo^ sacó su tqstamer^o y n^e leyó ias pri- 
mera$ cláusulas. Dándose ^ titubó áQ cvifiitan gene-- 
ral, consigna en la primera que, en su sano juicio, que 
no habla sido violentfido, y que anulaba sus testamen- 
tos anteriores. En la segunda, que nombraba de 
albacea á lord Viscount Palmerston, y en caso de im- 
posibilidad ó muerte á la persona que desempeñase el 
ipinisterio de relaciones es^eriorps., Sj^ fija en íiste 

^ rúltimoá causad^ la n^pionaI/d^4:if^^'^^^.^^^fí^' %^^ 
son herederos nacidos en Inglaterra. 



i 



DB ^Upif 08. AIRES 2^7 

. c Ea otra de sus cláusulas ordenaba, que su puerpo 
fuese sepultado en la iglesia católica de Southampton, 
debiendo ser su tumba modesta y muy bien cercada, y 
hace responsable al gobierno inglés, si permite que su 
cuerpo fuese trasladado de allí. (Tal vez recordaba 
que hay individuos en su patria que han deseado 
aventaren las Pampas las cenizas de su- cráneo.) Pide 
que á su lado se coloquen los restos de su compañera 
(doña) Encarnación y los de su hija, si el gobierno 
argentino accede á la súplica que para el caso le haga 
su albacea. 

t Estando hojeando el testamento, yo divisé una 
hoja de guarismos, y le pregunté á cuánto ascendían 
sus^bienes — ¡Ay! — esclamó— cwaíro veces ha sido 
confiscada mi fortuna^ la que no se puede tasar. 
Baste decir d usted^ que el gobierno de Buenos- A ir es 
me tomó $00^000 oabejsas de g,anadOy para repartirlas 
en el ejército: Mis nietos ^ ingleses como son, pu^de 
ser que consigan un^ cuarta ves desconfisquen mis 
bienes. 

t Dejando á un lado el testamento — prosiguió — si, 
al abandonar la República del Platay no saqué bie- 
neSy traje conmigo estos documentos mil veces mas 
valiosos, — y, dirjjiéndose á una maleta, la abrió y prin- 
cipió á sacar unos paquetes, de los muchos. que allí 
había, muy bien acondicionados, y me dijo: « Ayer 
solamente había concluido^ de arreglároslos papeles^ 
á fin de mandarlos á Londres á una casa de seguros. 
No tayanpor casualidad á quemarse y si permanecen 
aquí* — Pasóme un paquete, que tenía este rótulo: 
« Correspondencia del gobierno del Plata con el 
santo Padre; * y otro:, a Notas cambiadas entre el go- 
bierno de don Juan Manuel Rosas y el gobierno in- 
glés * — Después de colocarlos en su lugar, continuó: 
€ Aquí vivo rodeado délas obras mas escojidas,* y 
me in^iió á que .inspeccionara sus armarios. Entre 



228 i'BoyiKCiA 

otras obras, vi la Ley natural dé PüffenáoríT, las Leyes 
del Plata, y en francés «Rosas y las Repiiblicas del 
Plata; » no recuerdo el nombre del autor» 

¡ Ah / continuó'^mi paisano; en algo debía temerse 
la Inglaterra, cuando solicitó dé mí, interpusiera mi 
influencia con los gobiernos de Chile y el Perú, acer- 
ca de los bienes de (Santa) Cruz. Yo también siem- 
pre he querido á la Inglaterra, y creo que es la única 
nación con quien deben estrechar sus relaciones las 
Repúblicas sud^americanas, y tener confianza en ella. 
Cuando se me arrojó del Plata, los comodoros de In- 
glaterra y Estados-Unidos me ofrecieron sus buques, 
y aunque fueron éstos los primeros en hacerlo, no 
acepté, ni entré en esplicaciones por la premura del 
tiempo, sino quemé embarqué en un buque inglés. 

« En este estado de la conversación, miré mi reloj, y 
vj que mi visita había durado desde las cinco y diez 
minutos hasta las seis y veinte minutos. Resolví^ á 
mi pesar, despedirme, atendiendo á la critica situación 
de mi compañero, que no comprendía una palabra de 
español. Al ver Rosas nuestro ademán de irnos, nos 
dijo: < esperen que voy á hacerles poner ei carro^ para 
que los deje en la estación, » y^ haciendo otra vez uso 
del cencerro, ordenó á la sirvienta que avisase cuando 
estuviese lisio. 

« Al despedirme, tomó la vela y nos alumbró la es- 
calera, y aquí me apretó fuertemetite la mano. Así 
dejé al hombre quemas impresión ha hecho en ríií; al 
hombre cuyos hechos J^asados le representan c|>m.o la 
flcíra que mas daños ha hecho al mundo de Colon; al 
hombre, que, según muchos de sus conciudadanos, 
ha eclipsado los crímenes de Nerón; al que ahora yace, 
como él dice, abandonado de sus amigos, sin patria y 
sin fortuna, llamando la atención por su caridad, su 
constancia, y por el sacrificio que se ha impuesto, que 
algunos atribuyen que lo hace, para purgar sus delitos. 



DB BUSNOS . A^BBS 229 

Aunque sea'debilidad, yo no aborrezco el tan temido 
nombre de Rosas,, y. simpatizo con su desgracia actual. 
« Yo le rogué que me diera el borrador de la carta 
de pésame á lady Palmerston, y consintió en. ello; pero 
al sacar mi cartera p^ra guardarlo, como arrepentí? 
do, me dijo: c no^ nadie ha obtenido esto de Bosas. > 
Volvía insistir, y fué inútil mi empeño. 

< Mi iatroductor cura me habló después muy bien de 
ese personage, pintándomelo como un hombre muy 
católico, caritativo y generoso. Para atestiguármelo, 
me contó que, estando los bancos de la iglesia en muy 
mal enfado, los hizo cambiar, colocando unos muy có- 
modos, habiendo además construido una galería suma- 
mente valiosa. También n^e dijo que poseía una hijue- 
la que tendría 800'áreas, con una magnífica casa que 
le llamaban Castillo; pero que la había abandonado, 
para habitar el reincho, en que yo lo. visité, construi- 
< do por él mismo, con techo de cicuta y paja. 

«Lo último que vi de Rosas, fué lo que él llama car- 
ro: erja una especie de carretón sin toldo, donde solo 
podía ir una sola persona y el tirador. En él manda- 
ba buscar sus provisiones, y en caso de necesiíjlad lo 
usa para ir él mismo á la ciudad. 

€ Ramón Guerrero y Vergara* (Publicado ^nPl 
Nacionalista de Corrientes, N®. 37, fecha 28 de abril 
de 1866. 

Habiéndose vulgarizado la 'creencia, fundada ó nó,^ 
de que el doctor Dalmacio Velez Sarsfield hubiese 
: aconsejado la ejecución de Camila O'Gorman y del cu- 
ra del Socorro, Gutiérrez, como arreglada á derecho, 
' una señora de Buenos* Aires, á quien Rosas debía ser- 
vicios de importancia, pidió á éste su. testimonio, co- 
mo se verá por la carta que va á continuación, la cual, 
á la vez que Rosas exonera de tan grave responsabili- 
dad al citado jurisconsulto, está, acerca de otros pun- 
tos, no sólollepa de contradicciones^ sino que conde- 



230 



PROVINCIA 



na de un modo flagrante la malhadada federación 
sut-generíSy que, á nombre de ella, tanta sangre se 
derramara en ambas márgenes del Plata, 
La referida carta es como sigue: 



Señora doña N. N. 



Southamptou, Setiembre 22 de 1869. 



«M¡ muy querida amiga. 

«Ante todo, al ocuparme de su muy querida, julio 
10^ reitero á usted mi espresivo agradecimiento por el 
duplicado de las doscientas libras esterlinas, 19 che- 
lines y un penique. 

t Los recibos para las personas que generosamente 
me ausilian, los remití á usted, julio 25. 

«No es cierto que el señor doctor don Dalmacio 
Vejez Sarsfield, ni alguna otra persona, me abonse* 
jara la ejecución de Camila O'Gorman y del cura Gu- 
tiérrez. 

« Durante presidí el gobierno provincial bonaerense 
encargado de las relaciones esteriores, y con la suma 
del poder por la ley, goberné puramente según mi 
conciencia. 

..Soy pues, el único responsable de todos mis acfos, 
de mis hechos buenos como de los malos, de mis erro- 
res y de mis aciertos. • 

«Pero la justicia, para serlo, debe tener dos orejas: 
aun no se me ha oido. 

«El señor doctor Velez fué siempre firíne, á toda 
prueba, en sus vistas y principios unitarios^ según era 
bien sabido y conocido, como también su ilustrado 
saber, práctica y estudios^ en los altos negocios del 
Estado. 

< Y lo.éran también en sus vistas y opiniones unita- 



m 

. Jíiaíi'fileunas otria persooías peapetQtbk&> . ItoiirNas y 
/ defwpacidbd^, distinguidas.,. : . 

. «Perb personas/ que no faltaron ^n. sus respetos 
debidos al gobierno- ' • .. . ' 

' V .Aiy.cíoío ftuQfiít m¡réla3 Qp¡n¡(>ne9idleia^lftb|QSparti- 
J ' dos, pi^sanaeiite po.9U)- razone^; r6^petab0./y eoiu^ide- 
; raba, á esas.persona^^ tanto, mas cuaudo yo pi^jaapdi- 
' j.e yí^ríaa veces: , * Obsérvase que.uní^ muy cara y do- 
j . • íoüflksa ; e^pef JQOcia nos . ha- hech^ ; ver ipr^ctícan^eiOte 
ser absolutamente necesario enti¡e no^otrpsjel sÍ3Jliei3na 
faderaí^ 'POjrqu^^ierttrQ,,otí;as. rabones !4e s<^Udo ppder, 
careicemoá totalmente de .elementos para un. gobierno 
de unidad. . ., 

< Obsérvese que una República federativa ^& ib mas 

Quimérico y desastroso qué* pudiera imagmarise, toda 

* ..vet 4}ueno se componga de Estados bien organizados 

en sí mismos, porque conservaadó cada uno su sobe- 

- íTaniaiéindeperiderioia/laf^erza del gobierno general, 

' ' .cdm respecto al interior de la República, es casi oingu- 

'/. na,<y ísu principal yi casi toda su investidura es -de 

( ^iira-represéntacioii^ (ittra llevar la .voz á nombre de 

.. 't<KÍois los Estados. confederados,, en sus i*elacíones con 

las'iiacioiiiés estrángarasy.de consiguiente, si dentro de 

cada Estado en particular no hay elraneatos^ dé poder 

para maotener el orden respectivo, la creación de un 

gotiérno general feáéraí representativo no sirve mas 

que para el desorden parcial que suceda, y hacer que 

' el eseábdetto de ü^uaítq'uiér Estado se^ derrame por tbdos 

^lOs demás: ' 

t El gobierno g)en<ei*al en una República federativa 
no une los pueblos federales; los representa unidos, 
,. noes parannirlos, es para representarlos entre las 
♦'' Ilaciones. . > 

^ No se ocupa de loque pasa interiormente en nin- 
guno de los Estados, ni decide las Qpntieqdíis que se' 
sjasí^tfl^n entra si^.^ ...... m «^^ 

*■ V Vi 



2fó 



¥ROrt»tíA 



'{ c Bn eli primer cuso sso\o entienden las afutorí dates 
particulares del Estado,- y en el segundo la misma 
coQstítuoioni tiene previsto el mpdo como se ha de for- 
mar el Tribunal que deba decidir^ 

- ' ' /<« En una ^a^abra, la* unión y 'tranquilidad ciclan el 

gobierno general, la desunios lo destruye: él es la 

' coñsetiuencia, el efecto de la union^ no' la causa: y si 

" es sensible su falta, és mucho mayor su cdida, porque 
'nanea sucede sino convirtiendo en funesta desgracia 

' y anarquía toda la Riepública. : , 

» «No habieftdo, pues, hasta ahor^ eatrie nosotros 
unión y tranquilidiad, menos mal es que no exista el 
gobierno general, que sufrir los terribles estragos de 

^ la disolución* >í Eran esas mis vistas y opiniones en 

i: todo el tiempo que presfdt al gobierno de; Buenos Ai- 

■• líes, encargado de las iteláciopes esteriores de la <3on- 
fedena^Mon Argentina. ^ - 
«Sonbíen conocidos y publicados los consejos, en- 

- cargos y órdenes de la ex^Comision unitaria en* Chi- 
> le, (1) ahora no tengo tiempo para.ocuparnie de busoar 
tesas publicaciones, qoe iasombi;an, aflijan y espantan 

1. en sus terribles «consecuencias^ funestos! resultados. 
: No es tiempo oportuno para traer á consideración ^de- 

^' tenada esas inauditas matanzas. I . > 



ii 



Juan Manuel de Rosas. 



j • 



: Xa carta que antecede fué publicada por primera vez 
en el « Bosquejo de la Biografía de don DalmGiQio Ye- 
j. 10B, SAarsfield etc, por Sarmiento en lft75, í 



1 1 



" (1) BbsáA en so tíutt^, no se refiere á Ií|b pv^lietcioáes iel mAoc Sarmi^iito , 
como éste lo siipone, sino á las — « Máximas de politica y de gwsrra d/i la 
Comisión Argmtií^ en Santiago de Chüe^ en 1844, publicados en los dia- 
rios, 

« Es nienester emplear el terror para tHunfar en la guerra, 

« DfiBK DARSK MUERTE Á TODOS LOS PAISIONEROS p á ÍOÍ0B fo^ CnetáígOS'. 



Con motivo de la muerte deHosa», üh diario inglés 

' la anunció en los tértttinos sigiiiefítés: ^ ' 

« El general Juan Manuel de Rosas, iBx-Dícta<Íor ^de 

lá Gonfedéracion Argentina, falleció él 14 de línáí^zo 

" (18tT).á'lhs á5'éte, en su propiedad de' SWáth'ling;' á 

.3millasdeSbtithattipton. ' Rósas'na'cíó el 30dé iMr- 

• zo ñéVt^y óóníáftia |)0r cons?güfétittí'84 Jafloddé^^ad. 

• • RéfeídíÓ durante 25 aflbs en- Southamptdrn 6 en sus ál- 

* ' tédédo^es y sucunlbió de una itiflamacioh á los pültrío- 

'"ñés, ápyesar de los esfuerzos del doctor John Wíbblin, 

' su médico y amigo desde que pisó el.t^í-ritorio Inglés. 

« Dofia Manuela Rosas de Terrero, 'hija del fattioso 

Dictador,' había llegado de Londres la víspera y asistió 

á los últimos momentos del padTe, de quien fué fiel 

compáfleraen el destierro. ^ '' ' » 

cRíDísas residió «én Inglaterra desde 1858, fecha de su 
caída del poder. Desembarcó en^ S-óuthatnptiOri^or 
ser dé éstáícmdad'él capitian Day que mandaba • él bu* 
qiíet en qué se refugió. Déspties dé ' vivir alguíyos 
años en efetá ciudad^ se retiró á la quinta dótide ha 
muerto. Ésta qutrita es inmensa; Ja compró al finado 
John Fleníimiiig, y gastó cuantiosas - sumas * en ador- 
narla. •.•'..•>•••. 

eEñ SUS últimos afloé sufría müoho de una atríiís, 
pero, h pesar de lo doloroso de la enfermedad, montaba 
siempre á caballo^ y sil supremo placer era recorrer 
sus tierras dando órdenes á sus empleados. 

, . T . ■ . r . 

'/.■.. I ' . 

« Debe manifestarle un brazo de fierro y no tenerse consideración con 
nadie^ . , . , 

c Debe tratarse dé igual ntodo dios capitalistas que no prestan socorro, 
♦ Es preciso desplegar un rigor formidable^ 

' «} Tod\^ loé medios de úbi:ar san buenos y deben' tmpleafie sin vacilación. 
i€l>ébe imitarse á ¡os Jacobinos de la ^sa de^ Mobespierre. . , 
Jaan Gregorio Las Heras — Domio^o Oro — Donpingq F, Sarmiento — Luis 

Calle, • . .11 I ■ .••'.' 

(Gaceta, Mercantil^ niim. 6d20, 'fecha 4 de boviembre de 



'l84ey>B!¿átf¿ie8.} 



i 
i 



^4 



paqyui^^ 



. ' xi:¡ljanps?mgijadel pqderll ., ,, 

«Su amor algobieTuo per,sonal era tal,..q.vie nadie po- 
, rdla dirijipfaei l^ palabra^; sin permiso esipecial, ó para 
. contestar ásus pregOintas. Pagaba muy bien é, su^ ira- 
' bajadores é inter^deotes mas quj^ josotros prppíetarios 

r^^alqs) pero pololos cpcitrajliQ'ba por. di^^ . 
.! . «Cadahorpbre recibía, susatanla .catidianamepte y 
. ;$oIo entonces $e le* d.eQia si diebía volyer al^otrodia. 
... £ala- irregularidad i|de R(¡>sas qra debida al deseQ de 
^ no ligarse á.r>fidie por contrato:, sipembargo» sus em- 
..pleados le duraban^ por jo gaoeral^ muchos áiias. , A 
( ]a(íQiiOcbe, ¿1 tipismo examinaba los trabajos, ÍMera vera- 
' <nó ó invierno,,. y Jas boiras de t|u:*ea do cada uno- er^a 
' oali^qladas coi| el cQayor rigor y e:^ctitud. 

< Durante muchos años,.Rpsaa y lord Palmerstonse 
r viaitarbn y entraitibois o^ant^nian una oorrespo^n^^ncia 
•, estwsa y nq intei:rumpjda< • . ; 

Damos fin. coQr el ^qbieicno d^ Rp^^six publio^jido á 
. Gontinuaoion 'Una carta que, aunque de familiai PQAsig- 

nacuriosos detallas de<lo$,iiUinK)s momeotos y dispo- 
( sieiodes de aquel:, cuya nombre ha, sonado tanto f.a . el 
>> mundo y cuyos hechoa, d^ cualquiera ¡naturaleza que 

hayan sido, le han dado celebridad. . ^ 

- Asi^: pued, •tríQit¿nd(>36 d^ tan famo^<> personage, el 
j cooocin<ientQ:dee303 detalles no dejará de c^spertar 

tanto interés comp curiosidad. 



' - 



c Burgess-Stbeet Farm 



«SQutbampton, marzo 16 de 1877. 

«Cuando recibas ésta estarás ya impuesto de que 
milpobre y desgraciado padre nos dejó por mejof vida 
él miércoles 14 del corriente. 

« ¡ Cuál es mi aipai^guratii lo alcanzarás, pues sabes 
cuanto te amaba, y haber ppurrido está desgracia en 



DE BDHIIOS AIRBS 385 

tu ausencia hace mi situación doblemente dolorosal 
Es realmente tei*r¡ble que tan pronto Como nos hemos 
separado, desgracia semejante haya venido á aumen- 
tar el pesar de estar tan lejos uno de otro^ pero queda 
seguro, no me abandona la energía tan necesf^ria en 
estos momentos que tanta cosa. hay que disponer y 
atender, todo oon mi consentimiento, y que so)i)peU^yo 
tan severa prueba con religiosa resignación aconopia- 
flándome el consuelo de haber estado á su lado en sus 
últimos dias, sin separarme de éi. . : 

tEl lunes i2 fui llamada por el doctor Wlbblín, 
quien me pedía venir sin demora. El telegrama me 
llegó á las cinco y media y yo estuve aquí á las diez y 
media,. acompañada por EHzabeth. El doctor tne esta- 
ba esperando para.espHcarme el estado del pobre tatita. 
Sin desesperar del caso, níe aseguró ser "muy grave, 
pues que, siendo una fuerte conjestion al pulmón, en 
su avanzada edad era de temerse le faltase la fuerza, una 
vez debilitado el sistema. Al dia siguiente (martes) el 
pulso hab'ía bajado de ISO á 100 pülsacionéss, pero la 
tos y la fatiga le molestaban mucho, á rilas de sufrir un 
fuerte dolor en el pulmón derecho. Este desapareció 
completamente en la tarde, . : j . . . . 

,..:....; ;...• ...la 

espectóracion, cada vez que tosía, era Con sangl*e, y 
éste, para mi, era ün síntoma horrible, como tawAíen 
la fatiga. Esa noche del martes (13) dupliqué al doctor 
hablarme Mn ocultarme nada, sí él lo creía en peligro 
inmediato; me contestó que no me ocultaba su grave- 
dad y que temía no pudiera levantarse mas, péró ^e 
no creía el peligro inmediato, ni set necesaríoconsaltar 
otros médicos, y como su cabeza estaba tan despejada 
y con una fuerza de espíritu que ocultaba su sufrimien- 
to, embromando con el doctor, hasta la noche misma 
del martes, en que hablábamos, víéperá de su muerte. 
El doctor, como yo, conVSiiimos nó ser prudente ni 



236 



VBOYIHCIA. 



f > 



. ¡ 



necesario todavta hacer venir al sacedQte, pues su 
presencia pudiera hacerle creer estar^'próxinio su fin 
y que esperaríamos 'hasta ver conáo seguía el miérco- 
les (14). Esa noche estuve con él hasta las dos de la 
mañana con Kate, pues Mary Ann rhe reemplaza^ba con 
A!i<ie, haciendo tamos para no fatigarnos. Antes de re- 
tirarme,) estuvo haciendo varias preguntas, entre otras 
cuándo recibiría tu carta de San Vicente y me reco- 
mendó irme á acostar, para que viniera á reponer á Ma- 
ry en la mañana. Todo esto, Máximo, diqhacon fati- 
ga, pero con tanto despejo, que, cuando lo recuerdo, 
creo soñarlo! Cuando alas spis de la mañana entró 
Alice á llamarme porque Mary Ann crtjía al General 
muy malo, salté de la cama, y cuando me allegué á él lo 
besé t«mtas veces como tu sabes lo hacía siempre, y al 
besarla la lúano la sentí ya fr¡a¿ Le pregunté c ¿ cómo 
te va^ tatita?» Su contestación fué^ mirándome con la 
mayor ternura^-« no sé, niña. ^ Salí del cuarto, para 
decir que inmediatamente fueran por el médico y el 
confesor; solo tardaría un minuto», pues Atche estaba 
en el corredor; cuando entré al cuatro había dejado de 
existir III Así; tú ves, Máximo mió, que sus liltimas 
palabras y miradas fueron para mí, para, su hija taa 
amante y afectuosa. Con esta última demostración 
está compensado mi cariño y constante devoción. 
f^Ahl Máximo^ qué falta me haces I si tú estuvieras 
aquí, yo sola me ocuparía de llorar mi pérdida, pero no 
te tengo, :y es preciso que yo tome tu lugar, lo que 
hago con una fuerza de espíritu que á mí misma me 
sorprende, desde que he estado acostiunbrada que, 
en mis trabajos y los de mi padre, tú hicieras todo 
por nosotros ! Pero Dios Todo poderoso, al mismo 
tiempo que nos dalos sufrimientos, nos acuerda fuer- 
za y conformidad para sobrellevarlos. Te. asegu- 
ro que ha muerto como un justo! No ha tenido ago- 
nía^ jBxhaló su alma tan luego que me dirigió su últi- 



DB BITBIiOS AIKBS ^7 

'■ Yna mirada! ni un quejido, tii un ronquido/ ni mas 
que entregar quietaixiente su alma grande a,l, Divino 
Creadcir. ¡Que él la tenga en su santa gracia!. Mary 
estaba á su lado cuando murió, y esta probre mujer 
se ha conducido con. él, hapta su última ho^ra^ con la 
fidelidad que tú conoces siempre le \isí servido* .iPobre 
tatita, estutvo tah feliz cuándo .n|e<^ióUegarQMO'nes! 
-Las dos muchachas osíán desolada^w Madre é bija 
demuestran el cariño ¡que tenían á.^su patrQi^. . Tus 
pi^ediccioi'ies y las mias se cun^pli&ron desgraciada- 
mente, cuando le decíamos á ta:tita que esas, salidas 
con humedad en el rigor del frío le h^^l^ían de traer 
una pulmonía. Pero su pasioa por el campo ha abre- 
viado sus dias, pues, por su fortaleza pudo vivir .19U- 
chos años mas. i 

«En uno de los diasde fria espantoso (juchemos te- 
nido, anduvo afuera, como de costbmbipeL hasta .tarde, 
le tomó 'un resfrio^ y las consecuencias tú l^is -sabes. 
¡ Pobre tatita! estoy cierto qué til ie'8eGíUré<Si^oaio.j&, tu 
mismo padre, pues tus bondades para 61 bien probaban 
cuanto le andabas ! ' A RodHgo, que ruegue 6 DÍ03 ^^or 
el alma 4e su abuelito, que tanta predilección hacia;de 
él, y que np le escriba por que no me siento con fu^drzas, 
ni tengo mas tiempo que el que te dedi<fO. 

«El doctor Wíbbl^n es*ni paño, de lágrimas en estos 
momentos en que necesitaba utiá persona, á quien en- 
cargar, las diligencias del funeral. Kate con Manuel 
fueron á Ver al Ündertakerj al padre y demás; y todo 
está arreglado para que tenga lugar el martes 20| y 
cómo el pobre tatita ordenara en su testamento que so- 
lo se diga en su funeral una misa rezada, y qáe ¿us 
restos sean conducidos á su última morada sin pompa 
ni apariencia, y que el coche fúnebre sea seguido por 
uno fúnebre con tres ó cuatro personas, los preparati- 
vos no tienen mucho que arreglar y su vojuntad será 
cumplida, y en éste último irán el doctor, Manuel y el 



238 MOTIMIA M> 

sacerdote, y • tal vez venga el esposo !dé Eduard^ta 
García, pues he tenido un telegrama preguntándome 
cuándo tendría lugar el funeral,. porque quiere asistir 
á él. Eduarda me ha dirigido otro díciéndomé pone á 
mi disposición dos mil francos, sí necesito dinero. 
Esto es un consuelo en mi añiccion. 

« 

<cPor supuesto que se lo he agradecido, contestando 
' que, si necesito algo, á ella mejor queá nadie ocurriría, 
pero que, al presente, no los necesito* \ . 

«También ordena tatita que su cadáver sea enterrado 
dos dias después de su muerte, pero esio ha sido im- 
posible cumphYlo, pue§ el uncíertaker dijo no tenía 
tiempo, porque siendo el pabre tatita tan alto era preci- 
so hacfer el cájon y el de plomo, dqnde está ya hoy co- 
locado; mañana vendrá el de caoba, decente solamente, 
y aunque deseaba fuese> el funaral ell4nes, no puede 
r ser, por ser día de Siin José, y^af^i.^eró. elmártes 20: 
• Dios nuestrO' Señor le acuerde depoanpo eteroo I pn 
' fin, no sepániascosás dispuestas como si tú estuvieras 
' ocupado de ellas, pero, haremos cuanto podamos^ yo 
por llenar mi deber filial y el doctor el tan sagrado de 
amistad. Pobre. Manuel, no sabq lo que |^ pa^a^ ni 
cómo complacerme y <^onsolarme. 

^ «Tuya 

.1-1 

c Manuela de Rozas dk TEaRCRO. 

The Adoertiser da sobre el entierro y funerales 
de Rosas los detalles que siguen. 

«Funerales al Brigadier General don Juan Manuel 
de Rosas. En Southampton ( Inglaterra) 

«Él funeral de S. E. el general Juan Manuel de Ro- 
sas, ex-gobernador y dictador de la'Confederacion Ar- 
gentina, cuya muerte en -su estancia en Swathling, el 
miércoles próximo pasado fué registrado en el Adoer- 
User del sábado, tuvo lugar ayer (nlártes), siendo 
depositados sus restos en una bóveda del Cementerio 



DB ét7lBMd''A^BS 



m 



^' tlftScnrthampton: E! fiíiáflo éfá'featóUco'romaSrío'y en 
la tarde déliónesj éiHré 7 y 8. el' féretro fué trasladado 
de su estancia á la capilla católica romana, en Bugles- 
íreeíy Southan)ptc)9, donde fu^Fop , observadas las ce- 
remonias usuales, peculiares de la iglesia romana, 
..pf^irmaneciendo. alHí t^^positado, ^lastala mc^ñana de 
ayer^ n ;Aj las onc^ hubo sei^viojocRjOiiptipto, dirigid^^por 
; .01 , ffev<eirendo .p^dre Giibriel^ m Bu^m<^i^ <l^l . f eyerpndo 
, tpad,r0i iMou^t^ .el párroco, ; quuien sq haljla ^ptqalioeiiite 
t .pnj,^, C<Mrt¡fteate> Al iterr)fiir)ar. }ps ofiw», d^íUn pa- 
rácter verdaderamente iniprp^iiVO). el féretr.<> ( cijbi^to 
. fioíi iHi xn^xAo pegroyíQopuna, largia/ cruz bl?anc^)fué 
. qplpcado/en uoicoche fúnfebi^e, tir^Q por icu^tro c^íia- 
. ILoBciíbierbo^ dQ.ter;^ip¿>elo negro- j El.pesto.d|el cofile- 
jo cons¡stji(a. w 4o$.^arruag0Sr' enliit^dos^ tirado^ por 
¡idoff.p^allos, yol. del doctor Wibblúx, Fw R.,;0. S., 

• qaÍ£inil|ab{a.$Úa el .fa(taltativ;o o0!QL8.ul,lor y. ^aoiíg'O • íde 
- epnfiQnMdel geüt^nil,.4urant^! (qd^Qf e-l p^r^doi de.)Su 
. T^sí^^OqU pr^ f^e pajsiv .Efl.^l- primap carru^gft ítek el 

\^onAeÍ4Bg^tu}ene(€ap¿tain¡s^ 4'St^í',M€yÍpr,Atía'' 

Amena, y; sobrino del flnadp^, , ,eJ ^dpctor. J^anue^l i'iT^r- 
xcro. {ai^to.4el finado ).y^ e) rever^endo/p^dre Gabriel, 
finel^^e^ndb, i|:}^n.)^s p(^rs9^nais ^e la pasa4el finado 
general y del señor T-err^Q, y^n ^1 carruiage ded 4pc- 
: ,tor WibbJi^^^l.d(fpt¿i?yí(M^e^PC F|Qn^ de 

, . Loq|cbri3^i . ^U^.f^oios qQ,£)lf-Cenient^rioJiie,ron bre>>^s, 
y ¡Cjona^. el funeral i^ra . d^, paturftli^a. e^tirictamen^e prri- 
vadOx el acom{)^u^m¡ento,arl G^pien^erio j^q fi^é. tan 

. p.ucneirpso, comp sÁn duda Ip babria sido en ca30 con- 
tf ario.- . . . 

<c El féretro era de roble inglés, delicadamente barni- 
eadoy oon hermosos adornos de bronce. Seryia de 
primer. trofeo ó suiéretro elisable que acompañó en. to« 
da8;suiscain|>añiys al general San Martio, quien lo legó 

• |H»rtestaoiieqjbo..áBo&aa4 • m 



240 



aE^VIKCIA 



j - €*En. uníi chiapa de J^ronpe,- colpcadí^ spbr^ la tapa, y 
, preciosamente ^ilumiuada, se leía la insoripcion ei- 
.. guíente: . ..... , 

Juan. Manuel DE Rosas 

' ^Nüúió el 30 d& marzo de 11193. Fülteúió el 14 de 

^' mahodé 1877, ^A lós 83 años, H meses y' 16 diésy. ' 

< ' El completo arreglo^ de los funerales fué éonftado á 

' k)$ sefloí^s B.Hayes éhijo, de Hig^hstheet y ha* sido 

llevados á cabo', bajo su superintendencia tiersoAal' del 

modo mál^ satisfactoírid. ^ i. ^ . i : i 

En Btieiíos Aik*es, la señora doña Qregoriá Rosas de 
Escurra, hermana del ex-Diclador, mfindó defeir tína 
misa, por el descanso de su ahtia en la [iglesia d<e la 
' Gottcepcibn, el B3 de marzo! del mismo año. - ' 

Yhabiéndoseaníunciadbelfanerál de Rosas^por.kis 
hij^S! y nietos, para el diá 24 dé abril, 'en* la' iglesia 

• del Cí)legio; (San^ Ignaijio) án^orécSd© númétfO de <síu- 
' dadanos respetable^ invitaron por ia prensa al 'pueblo 
- dé Büénos-Aires á celebrar exequias fünebMs, éte la 
' iglésÜK nietropoiitarta, por las víctimas de. la tiranía, 

para el mismo diaen que/aquel debía ^enér lug^f.' 
Envista de esto; elgobierno de la ptovírtcía; "á feu 

• vez, prohibió toda demosti^ación publica eh tn^óha 
dé Rosas, bajo cualquiera forma. ^ . .' 

' » En cónsébuencía, elfitríerAl'por Rosas hó se 'iéféétuó 
' pero'sí porsus vWtimas, atqiíe concíírrió todo'él'pufefelo 
-dé Buenos-ÁirésV^A^sééptÁat 'él't)érfeónal défáftiRos 
gobiernos, provincial y nadíoiial; habiéndose Cortáegüi- 
do, por este acto, que las «dos fracciones políticas, en 
que tan hondamente se encontraba la provincia y aun 
la República, llegasen á entenderse, acercándose una 
á la otra, hasth producir una feliz conciliación entre 
ambas. A este resultado contribuyeron muy eflc^z- 

• mente el doctor Adolfo Alsina, hoy finado, y el general 
Bartolomé Mitre^ en lo que no fueron* ajeuosJel pre^i- 



DE B0BNOS AIRES 241^ 

dente de la República doctor Avellaneda y el goberna- 
dor de la provincia don Carlos Casares, en primera 
línea. , • . 

ft^Sl^-'Br* JMAWIJEIi IiüÍSIABTE: j Bi^. FdlilPE 

ABAiiíA, Ministros de Rosas, con las atribuciones del 
P» E. delegadas, en el primero, los asuntos de.gobier- 

-. no, hacienda y guerra, y en el segundo las de rela- 
ciones esteriores, desde ej 26 de enero hasta el 3 de. 
febrero, dia en q,ae fué derrope^da 1^ Diotadura, cpn ?u 
géfe Rosas, en Caseros» Rqs^5, camo. goWrnadpr 
propietario, se reservaba la facultad de j^ppedir por tsí 
soIq y directamente las providencias y disposiciones 
que juzgara convenientes sobre cualquier asunto ^dejla 
a^ministi'acion, npmbrando al mismo tiempo á, Man- 
cilla inspector y comapdante general de armas de la ca- 
pital. E! gobierno. delegado no. tuvo ocasión de dictar 
disposición alguna, y cayó envuelto en la deíTota del 
propietario; tanipoco hizo sentir su autoridad contes- 
tando á una nota oficial, que le fué dirigida por. los en- 
cargados ,de. negocios de Portugal, de los Estados 

., Unidos y de Inglaterra, ^obre desem^nco de tropas 
q\ip se habían organizado, á fin de prot^jer á*sps . rqs- 
^ pectivos nac^on^lps y; I9S establecimientos, pvjblicos 
de interés general. Fué el general Lucip Mi^pj^illa, 
quien, como g^fe d^ las aromas, j dio orden,, |)aJQj^u res- 
ponsabilidad, al cespitan deí PuQr^q,..p^ra.qijie.perpitie- 
.^e el desem|;)ar.Qo de las referidas, tropas, en,, vista, de 
la indecisión del gobierno delegado, para resoJ;Yer jjpr 
sí; sobre ese punto. . 

Con esta autorización, el desembjarco délas tropas' j 
. seefectuó en la tarde del 3 y fueron. distribuidas del 
modo siguiente: las inglesas ocuparon el Banco, de ja 
prpvincia, y la^ firanqe^as, la Aduapa, en protección de [ 
los int6f*ese^. pubJ^oos que ^np^rrabiji^n. Las casas de j 
, ips'iagentes. diploiDáticos. y, de I03 Cj6asules Jfuerpn 






'''.•'»' 






342 ,moYiíiCJA 

Agimlmentñ custodiadas por tropa§ estrarigera^, en los 
] idia? 3, 4.y 5, hasta que se restableció q1 <>rden.' 

En la madrugada del 4, el general Mansilla, gefe.de 
las armas, se presentó personalniente en casa de los 
señores obispo Escalada, don José Marta Rojas, don 
Bernabé de Escalada y doctor don Vicente López, á 
quienes pidió fiíesen en comisión cerca del general Li- 
bertador manifestándole, que, lejos de haoer resisten- 
cia, deseaba remitiese^ lo mas pronto posible^ una 

■ fuerza para recibirse de lá plaza, por el temor que te- 
rifá que, lo!s cinco ó seis mil derrotados que bañaban 

' tódfeira ciudad, cometieren desórdenes en el pueblo, 
'" ehlregándoáeal saqueo, que él (Mansilla) no podía con- 
• tener. ' ' . • • 

La comisión así nombrada por el' general Mansilla. 
desempeñó su cometido con la mayor brevedad, mas 
ño ante el general Ürquiza, que todavía no había lle- 
gado ájpajermo, sino knte el' géfe de mayor ^fadua- 
cioñ que allí se hall aba— ^-el coronel Gafen— quien comu- 
nicó Verbalmenté la ói'den deseada; » 

Lá ¿omisión á su regreso^ dio aviso del resultado de 
su coriri^etido al general Mansilla, quien,' ínmediata- 
nlénté disolvió la fuerza que se hallaba óbncéntrádáen 

■ el í'éfcinto de lá plaza de la Victoria, retirándole iél, en 
'seguida, á<iü cafea. ' ■ '' ;"'" '• 

Éhtí*e- tanto^ fersa'qüeo úe ía ciudad y sraburbfos $e- 
' gulation élrnayorfurór y escándaío, hasta que el pue- 
blo comprendió (Jué no le quedaba otro' recurso que 
defenderse. • ' • • 

Es, pues, incierto que el general Mansilla hubiese 
autorizado el saqueo, como entonces se dijo,' y de éuya 
calumnia se justificó oportunamente publicando docu- 
mentos fehacientes. '. . : . 

^ r 

En las primeras horas de la mañana del '4 de febfre- 

' ro, la ciudad, enanacompléíaacíefa'HA, civil ó policial, 

ofrécia el ¿uadró mas torribíe. ' Mátáai^ de cfióiíalférta 



t L 



DE B0BHO6 AIRES S48 

habían invadido la capital y suburbíoS/y se éhtrégaron 
impunemente al saqueo, rompiendo las puertas de las 
casas de qegocio y haciendo volar á balazos las cer- 
raduras. 

Penetrado, por fin, el pueblo de Buenos-Aires de la 
ruina total que le amenazaba, reaccionó contra el ter- 
ror que hablan infundido ios ladrones y foragidosy es- 
capados déla cárcel, cuando se dio puerta franca á to- 
dos los que se hallaban en ella por causas políticas, y 
sb inició la defensa. Estft fué auxiliada en tnucha 
parte por una fuerza de caballería que el general Ür- 
quiza mandó en amparo de la ciudad. 

Como á las dos de lá tarde comenzó á dominarse 
€l conflicto con la activa persecución y ejemplar casti- 
go de los bandoleros, que eran fusilados infraganti por 
Jas calles^ ó en la corcel, por cuyo albafial salía á la 
calle el reguero de la sangre; tan grande fué el niiníe- 
ro de los ladrones fusilados dentro xie su recinto. 



4.9&:9^6]Ei|iíGl|AL JíC^TO jOi^É DC IJ1I||V|E^, Dic- 
tador militar por el derecho dé la vietori^t alcanzada 
.^pbfe Rosas,.el,3 de feí^rero^^en los capipos de Qev^erqs. 

Luego que y^ no quedaba duda.algun^ sobre el éxito 
de la hataÑa, el gpqeral Mansilla, que es^taba encarga- 
4p.de l&guarnictpn de esta plaza y de 1^ cpjíservacjpn 
4eji óir4e«, hizo i^aber Al cuerpo .diplon^átiQO y CiWSMiiar 
que la pjaza np prese¡nt^ría resistencia alguqa; en co^n- 
•í^eciienqia no bftbía motivo piara que el ej^rc^o clel gene- 
ral Urquiza la ocUpase por la fuerza, desude que pp^ía 
.Qonsiderarla como rendida. 

En efecto, una concisión conipuesta de alguno^ indi- 
ivíduos del cuqrpo CQi;i»y.la,r se dirigió, con bandera de 
Parlíimento, á Palermo^ donde desempeñaron su co- 
pna^tido cerca deil maypr general don B. Virasorp, en 
^^yspncia del generalen ig;efe, que aun np había llegado. 

El r^^to del íl^?^, 4esd? ías tr^$ ílp la taróle y (^pfi!*, la 



244 



PaOYIKOIA 



noche del 3 al 4 de febrero, la ciudad quedó en comple- 
ta acefália, hasta la mañana siguiente, en que salió 
otra comisión, á que ya se hizo referencia, compuesta 
del obispo de Aulon y de los señores Vicente López, 
Bernabé Escalada y José María Rojas, la cual manifestó 
al general en gefe del ejército aliado libertador que la 
provincia se hallabi^ sin autoridades y que era de ur- 
gente necesidad nombrar una para mantener el orden 
y reprimir los escesos que se estaban cometiendo. 

El general Urquiza inmediatamente nombró al Pre- 
sidente de la Cámara de Justicie^ doctor Vicente Ló- 
pez, gobernador provisorio. 

Apenas ameneció el 4 de febrero, la ciudad de Bue- 
nos-Aires y sus suburbios fueron, testigos del saqueo 
más escandaloso que jamás esperimentara, de parte 
de los mismos derrotados de la víspera, disfrazados con 
la coraza de género blanco, con que se distinguía el 
ejército libertador, cuyo uniforme era del mismo color 
que el de Rosas, asociados á algunos vecinos y aun 
mugeres. Al principio se creyó fuesen verdaderos 
soldados de Urquiza,'que estaban autorizados al sa- 
queo de la ciudad, mas habiendo, el doctor López, que 
acababa de regresar de Palermo, participado lo que 
sucedía al general libertador, pidiéndole si mismo 
tiempo una fuerza para reprimir el desorden, Urquiza 
accedió desde luego; pero antes de llegar la fuerza so- 
licitada, el saqueo llegó á tomar un carácter alarmante, 
robando hasta cargar carros y despojar de su^conteni- 
do casas enteras. 

En vista de esto, y cuando ya se tenía seguridad que 
era un verdadero saqueo no autorizado por el general 
vencedor, se armaron los habitantes, nacionales y es- 
trangeros, y, recorriendo laá calles de lá ciudad, de- 
fendieron sus intereses fusilando á cuantos encontra- 
ban robando, hasta que se hizo selitir la autoridad, que 
acababa de ser nombrada, de un tíiodo enérgico. 



/■ 



DB Sn7B¥0e AIBBS 245 

Las medidas de rigor adoptadas para con los ladro- 
nes del día 4 tenían justificación en aquellas circuns- 
. tancias; no así otras dictadas por el general libertador 
: para con prisioneros rendidos. Después de haber .pro- 
clan^ado olvido general de todos los agravioé^ el gene- 
ral Urquiza no se mostró generoso,'como debiera, y mu- 
cho menos en vengar resentiniientos particulares, cual 
lo hiciera con' el coronel Martíniano Chilavert^ á quien 
mandó fusilar por la espaldaaldiasiguiente.de \e^ vic- 
toria de Caseros y colgar sil cadáver de. un árbol, sin 
^ permitic se le diese sepultura.* Abufeó de Ja vicí)or¡a 
con demasía, manifestando de un modo casi evidente 
que los sentimientosde que venía inspirado en su cru- 
zada libertadora eran mas egoístas, si bien es. innega- 
ble que, por el hecho de haber derrocado la Dictadura, 
adquiriera una gloria imperecedera y que las genera- 
ciones subsiguientes recordarán con eterno reconoci- 
miento. 

El cintillo punzó, signo de degradación de la época de 
la Dictadura, únicamente tolerable entre los ejércitos 
beligerantes, solo durante la luchia^ ma^ no para con 
los ciudadanos, sin escíuir los clérigos y las mugeres, 
que acababan de arrojarlo con alegría, en la seguridad 
deque su uso había caducado para siempre; ese cinti- 
llo^ repetimos, fué restablecido de nuevo por el gobier- 
no provisorio, solo por contemporizar con el ge.neral 
qué acababa de, prestar un inmenso servicio á la provin- 
cia y ala República. 

Violándolos pactos ajustados en 29 de mayo y 21 de 
noviembre de 1851, retuvo prisioneros 700 porteños^ de 
color, que. envió á Cala, en la provincia de Entre Rios, 
corao remitió también numerosos cañones^ municiones 
de guerra, armamentos, vestuarios, carruages y mu- 
chos otros objetos sacados del parque de esta ciudad. 

El pueblo de Buenos-Aires, que-con la mayor pom- 
pa y alegría reeibLera, en su entrada triunfal,! el 19 de 



246 



PAOVnOIA 



febrero, al ejército libertador yá su general^ no filésa- 
' ludado por ésttí, ni con una leve inclinación de cabeza. 
Llevaba poncho blanco corto sobre la casaca militar y 
pantalón con franja de oro y, formando contraste, som- 
brero de copa alta con un ancho cintillo punsóy como 
- para indicar que todos debían usarlo. Tampoco cum- 
plimentó al gobierno de la provincia que> acompasa- 
da del cuerpo diplomático, lo esperaba en la azotea del 
Colifeeo, (actual teatro Colon). 

Ésos y otros actos de desprecio para con el primer 
pueblo de la República, revelaban en el general la 
existencia de un pensamiento que, desde Entre Rios, 
habia sido concebido y mal disimulado* Asi, no, solo 
se enagenó las simpatías de este pueblo, que llegó 
. é comprender sus planes y pretensiones, sino tam- 
bién desde ese! momento, empezó á organizarse para 
defender sus jlibertades y derechos, que acababa de 

reconquistar. 

■ 

t86;r-Dr. viCEMTE LÓPEZ, Presidente de la Cáma- 
ra de Justipia, nombrado gobernador provisorio, el 4 de 
febrero^ por el general Urquiza, en virtud de la autori- 
dad que le dábala victoria alcanzada el dia antes, 3, 
venciendo á Rosas en Caseros. 

Fué elegido en propiedad el i3 y recibido el 15 de 
mayOj hasta el 20 que, invitado por el general Urquíza 
para concurrir á una reunión de gobernadores, en San 
Nicolás de los Arroyos, delegó el nlando en el Presi- 
dente de la Legislatura. 

El ministerio que organizó el doctor López y que le 
acompañó hasta el 15 de mayo, se componía de los se- 
ñores doctores Valentín Alsina, gobierno, Luis José 
de la Peña, relaciones esteriores, José Benjamín Go- 
rostiaga, hacienda^ Vicente Fidel López, instrucción 
pública, coronel Manuel de Escalada, guerra y marina. 
El general Zapiolafué nombrado comandante general 
de marina y capitán del puerto. Desde aquella fecha 



y oó» mdtivo áel^ r en linda .disipa dos ^rihieros/y-flel 
'úUitiioj qitedó órfeahizadó del' modo siguiente! dodtor 
Juan Márlít Gutíierrez, gobierno y r^láeioi^es pirovlndia- 
les, coronel Cafttoi Cácerés,' guerra y niárittííj bonti- 
ftuaddo los detnás eh losrniidíittofe minísíerids, y teírién- 
(Jp por oficiales mayores á los señores Luis L. 
Dominguéz, José Toníás Guido y .Benito Caríáscci § 
. por'qñciaH° del ministerio dé gobierno/, él ^lism^p que 
lo h^tlla sido en .el góbiefno dé Éosás, don 'benedicto 
MacíeL 

No bien empuñó el l?a^ton de gobernador, cuando 
se vio en la dolorosa necesidad de espedir uri decreto- 
imponiendo, la pexia de muerte á los ladrorjes qua'ün- 
cjiafeají jaqueando la cindadela qae debía llevarse^ como 
:S^ Jlévó, á cabo, al cuarto de hora d.e ser sorprepdi^os 
robando ó QWpdQ atados pof las cajles, ' s^n. dlsíjn- 
clon de sexo. - 

Así por, m^dio d^ esa medida tan viol^nta^ se cpnsi- 
§iúó vQr:termÍpado el escándalo qon If^ mperted^ Mpás 
608 pqrson^, e^xtre las cuales no, dejaron, de caen^I-- 
gWPQS'iflo^e^^tes. , ..' . . ¡ 

Los efeptpsy artículos saqueados fueron ppr. decreto 
d,^'15 de.marzo.y-endido.s y proporciopalmente distri- 
buido ,s^. producido, entre Jos pix)pietarios ^e aquellos. 
,, fin. vista del deplora|l?le estado de ,ab^ndono en que 
se llalla ba^laoasa 4^ gobiernp, antiguo Fuerte, y i^ien- 
. tras se refaccionaba, la residencia . del gobierno, por 
decreto del 17 de> febrer.q/ se trasladó al día siguiente 
: á la casa que pertenecía á don Juan M. Rosas, donde 
.am> existe, que había sido, el 16, declarada propiedad 
pública, como todas, las demás existe^ites en el terri- 
toi'io de la.provincia. Por otro decreto del general Ur- 
qui^^i (7 de agosto) fué derogado el de 16 de febrero y 
mandadas devolver á los apoderados de Rosas. 

El gobernador López eximió á los españoles del ser- 
vicio activo, de JasaniQas, á que estaban obligados en 



246 . rooYiHciA 

]a época de Rosas^ porque «eran considerados á la par 
' de los nacionales; y derogó (17 de febrero) el decreto 

de 16 de setienabre de 1840, por .el qae se disponía el 
. : embargo de . las propiedades de los pseudc-unitarios, 
.; quedando éstos reintegrados en todos sus derechos. 

t¿69-e^EiVE:RAi4 iiÁ!vvei.€:vii.i.e:riiopiivto, Pre- 

, sidente de la Legislatura, en ejercicio idél Poder Eje- 
cutivo^ desde el 20 de mayo, en qu<í el gobernador pro- 
pietario López, previa autorización de la Sala de Re- 
presentantes para ausentarse de la capital, delegó el 
mando de la provincia eñ dicho general, hasta el 14 de 
junio que regresara, reasumiéndolo elmismo dia. 

El objeto de la ausencia del gobernador López, a 

quien acompañó el ministro dé instrucción pública 

' doctor Vicente F. López, fué el dó asistir á un acuerdo 

de gobernadores de las provincias en la ciudad de San 

Nicolás de los Arroyos. 

Celebrado aquel acuerdo, la Junta de Representan- 
tes resolvió comunicar al Poder Ejecutivo no cumplir 
ni'ejecutar decreto ú órdenes que emanasen de facul- 
tades ó poderes constituidos por dicho acuerdo, hasta 

' haber obtenido la sanción de la Legislatura. 

Concurrieron al acuerdo de San Nicolás de los Arro- 

' yos,' por invitación del general Justo José de Urquiza: 
el mismo, como gobernador de la provincia de Entre- 
Ríos y en representación de la de Catamarca; doctor 

' Vicente López, gobernador de la de Buenos Aires; ge- 
neral Benjamín Virasoro, de la de Corrientes; general 
Pablo Lucero, de la de San Luis; general Nazario 
Benavides, de la de San Juan; general Celedonio Gu- 
tiérrez, de la de Tucuman; general Pedro Pascual Se- 
gura de la de Mendoza; don Manuel Tabeada^ de la de 
Santiago del Estero; don Manuel Vicente Bustos^ de 
la de la Rioja y don Domingo Crespo de la de Santa 

El gobernador de Salta, don Tomás Arias, el de Ju- 



DB SUBNO» AilBBS 240 

jul, doctor Benito Barcena y el pleoipotenciarÍQ del 
gobierno de Córdoba, doctor Jo^é Genaro Carranza, 4íio 
llegaron á tiempo á San Nicolás de los Arroyos, pero^ 
se adhirieron al citado acuerdo mas tarde suscribién- 
dolo en Palerrao de San Benito el í^ de julio de 1852. 
A los tres días de habersie celebr^ido aquel acuerdo 
en dicha ciudad de San Nicolás, ^e celebró ot^o de los 
mismos gobernadores,. a escepcion del de Entre Rips, 
confiriendo al general Urquiza elemple^ A^ Brigadier 
General de la Jiepública^ Argentina y una medalla de 

' pro orlada de brillantes, con las inscripciones siguien- 
tes:— En el anverso — La. Repúbuga Argentina á^u 
Libertador Urquiza — En el reverso— Caseros^ Fe- 
brero 3 DE 1852. (1) 
Aunque el general Urquiza era digno de esas distin- 

. clones, es sensible que los señoreas gobernadores ha- 
yan dejado de conferirle de igual piodo Q\,Calif atonde 

. Bagdad^ ya que de tanto poder disponían, . ^^i,^xido, \m 
hecho que alguno^ de ellos ya no lo eran y disponían 
sin facultad para ello, . • 

ks59-^]ir. viCEMTE LÓPEZ, gobernador propietario, 
desde el 14 de junio que reasumió el mando guberna- 
tivo^ á su regreso de San Nicolás de los Arroyos, don- 
. de, con los demás gobernadores de las provincias^ con- 
vocados por el general Urquiza; se celebró un acuerdo 
y se puso en ejecución sin haberlo previamente stinie- 
tido á la aprobación de la Junta de Representantes, 
hasta el 23 de junio que presentó su renuncia del Cargo. 
Sometida ésta, á la consideración de la Junta, fué 
admitida disponiendo que el presidente de la Legisla- 
tura, general Pinto, quedase encargado del' gobierno 
interinamen te al dia siguiente, 24 de junio. 

(1) Ese acuerdo, que es de fecha 8 de junio de 1852, ha sido omitido en 
la Colección de Leyes y Decretos formada por el doctor Ferreira. Ignoramos 
8Í esa omisión fué intencional ó por otra causa. 



960 '^arrmnA 

«¿ft«i^CÍe!%«:Riiiii MAivtfiíi «irÍLiiibBMo Pimha, Pre- 
sidente de la Legislatura, nombrado ¡gobehiador inte- 
riDo el SS'de junio, con motivo de la renuncia del doc- 
tor López qué, por su calidad/había sido aceptada. 

' Aldla siguleilte, 24 de jutífo, el gehérd Pinto debía 
' pr'esentaí'Sé á prestar juramento del cargo, pero no 
"' llegó á efectuarse esto, porque el general Urqufzá, en 
sil carácter de Director provisorio dé la Confederación 
Argentina, nombrado en virtud del acuerdo dé San 
ISTicolás de los Arroyos, que aun estaba en dísóusion, 
asumió el gobierno de la pt*ovin'eía provisoriaítiente, y 
' dartdó un golpe dé Estado, él mi^modia^S, declaró 
' disüélta la Junta, prohibiendo la entrada eb \ú sala de 
sesiones á los ex-miembros de elk y ordenando la 
prisión y destierro dé lOs que se pronunciaron • contra 
el acuerdo de gobernadores en San Nicolás, que lo 
fueron los i^eñóres doctores Dalíiíacio Velez Sarsfield, 
'• Ii^etiéo Pórtela y Pedro Ortiz Velez, Corortel Bartolomé 
' Mitre y don MánuelTorb y Pareja, lino de los colabo- 
radores del diario Los Debates. Efetos. fueron ertibar- 
jcados inmediatamente abordo del vapor de guerra 
«Merced,,» dejándoles la libertad de ^lejir el destinó 
que inéjor les pareciese.. 

. Y al mandar disolver, la Sala, manifestó de oficio al 

geperal Pintó que, ni Jcomo .presidente de la Junta, ni 

. . como gobernador interino seria obeilecida orden algu- 

. na s^ya en todo el terfitorio de la provincia de Bye- 
XíQs Aires. 



t^ftV-CiEIlERAL JIJI^TO JOSÉ DE VR||UIZA> en SU 

' calidad, de Director Provisorio de la Confederación 
Argentina, nombrado en el acuerdo de gobernadores 

' en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos sin el con- 
sentimiento de la Legislatura de Buenos Aires, asumió 
el gobierno déla pijovincia provisoriamente, adoptan- 
do medidas dictatoriales que le enagenaron las pocas 



BÍmpatlfís que tenia en esta ciudad, por bázoAee muy 
poderosas. 

El mistno día 23 de junio, ^« que asunüiera el Poder 
Ejecutivo de la provincia, el general Urquiza mandó 
<iefrar todas las Imprentas, prohibiendo la impresión 
de peHódicos y papeles dé cüalquiep género y haciendo 
sellWi^ feüs pt^ensasy solo habilitaba una imprenta p^ra 
la publicaciion de los actos gubernativos bajeóla vigi- 
lancia de ún agente de policía, ' 

Mandó (24 dejünió) patrullar laciudaá con el í9n de 
garantir eí orden y Ja tranquilidad pública,' y efdía 25, 
en virtud délas facultades que le daba el Acuerdo de 
. San Nicolás, que no había sido todaviaí ratificado por 
las provincias interiores de la República, ni tóenos 'por 
la de Buenos Aires, espidió un decreto declarando q^e, 
habiendo quedado acéfala la provincia por la renuncia 
del gobernador y disolución de la Sálá de Repi^sián- 
tantes dictada por el mismo Director, nombraba gober- 
nador provisorio al doctor López, quien, apesár de su 
renuncia irreoocable^ aceptó el mismo día (25) '$u Se- 
gundo nombramiento. 

«959-^Br. Vi€)eivvs IíOJ^ke? nombrado gobernador 
por el general Urquiza, el 25 de junio, reorganizado 
su. ministerio con el mismo personal que antes tenia» 

Una de las primeras disposición ei^ del gobernador 
Lope^fíié mandar levantar los sellos impuestos á las 
imprentas, permitiéndoseles la oontiauacion de sus 
trabajos bajo ciertas condiciones^. 

En virtud de lo dispuesto en el Acuerdo de San Ni- 
colás, que, como ya se ha dicho^ no había sido ratifica- 
do por la Junta de Representantes, espidió (22 de junio) 
un decreto ordenando la elección, el 8 de agosto, de 

m 

dos diputados al congreso que debía reunirse en Santa 
Fe. Aparecieron electos para representar á la pro- 
vinoia de Buenoi^ Aires en aquel Congresí^ los d<0(ítores 



L ._ 



252 BaovjKCiA 

Salvador María del Carril, sanjuartino, y Eduardo La- 

hitte, oriental de nacimiento. 

Entre taúto, la situación de la provincia no era nada 
halagüeña: se sentía un malestar general, y ol doctor 
López que, á su elevación á la primera magistratura 

. de la provincia la primera vez había merecido las sim- 
patías de todos los haJbitantes, se vió^ la seguujáa vez, 
contrariado y en la imposibilidad de dar un p^so ade- 
lante en el buen desempeñó de la autoridad que ejercía, 
, Cansado de tantas contrariedades y en vista de las 

. graves dificultades de que se balla,ba rodeado por las 
exigencias del general Urquiza^que no admitía control, 
de un lado, y por la falta de opinión pública, del otro, 

., preSQntó,el23 de julio, su dimisión que fué, el 25, acep- 
tada por el ipíiisipo Urquiza, quien asumió el mando 

, :de la provincia^ declarando continuar por solo el tiem- 

. po preciso para el restablecimiento de las autoridades 

. de la.misma. 

El doctor Vicente Lope» falleció en Buenos-Aires el 
11 de octubre de 1856. Desde el año de 1806; López fi- 
guró en la vida pública de un modo prominente, y como 
ciudadano ejemplar, como magistrado recto, estadis- 
ta ilustrado, su non^bre se halla asociado á los aconte- 
pmientos mas importantes y memorables de su época. 
A este respecto, sus amigos tienen derecho de recla- 
mar una-comparacioiv con los mas distinguidos de sus 
contemporáneos; y ent^e éstos^ deben recordarse ios 
nombres de San Martin, Belgrano, Balcaroe,.Rivada- 
via, Gómez, Banegas, etc., étc. El hallarse asociado á 
esos hombres, h^ber participado de sus consejos, 
cooperado á sus empresas, merecido su confianza y go- 
znd > de su amistad, sería bastante honor^ y mas que 
bastante para satisfacer las aspiraciones de espíritus 
ordinarios. Pero López fué aun mas feliz. Además 
de esas orgullosas muestras de distinción, recibió, co- 
mo aittor del Himno Nacional Argentino^ el unánime 



DB BITBKOS AIBB3 ^ 263 

tributo de su deferencia y homenage. De éi J^uede de- 
cirse que, «aunque muerto^ todavía habla;» pues míen- 
tras el patriotismo sea una virtud, aquella quinta esen- 
cia del patriotismo hallará un eco responsivo en todo 
pecho ingenioso, y así continuará hablando, movién- 
dose, exaltando y puri-ficando hasta la mas remota 
posteridad. 

Cuando en el año de 1812, el general Belgrano des- 
trozó la vanguardia del ejército realista en el Rio de las 
Piedras (3 de setiembre), el joven don Vicente López, 
oficiala sus órdenes, acampado á3 ó 4 cuadr'as al norte 
de ese rio, bajo la sombra de una enorme tipa (árbol); 
allí, arrobado en el delirio de la victoria dando ensan- 
che á su entusiasmo, compuso la cariciort declarada 
Himno Nacional Argentino « Oid Mortales, > que, co- 
mo la Marsellesaóe\ Rans des vaches Suizo, comunica 
nueva vida y da nuevp ser al argentino que la oye. 

El pnismo Rosas, con quien, á pesar j(J)e ocup^ir el alto 
puesto de presidente dei la Cámaira de Justicia, no 
simpatizaba, como ^ nos consta^ no pudo menos que 
respetarle, ¡por e\ solo hecho de haber sido el autor del 

Himno NqicionaJL. 

• I. 

Sobre la tumba de López hablaron, los dootorea Ma- 
nian9 Várela. y Juan María Gútierpéz.. . . i. • ; 

49a»--€ltrivcBAi. JVST#' uos^É wm iJB||tiizA; Di- 
rector Provisorio de la Confederaeioa, ^n ejercicio del 
P. Eide la provincia, de conformidad oon «Z espíritu de 
las disposiciones, contenidas en el Acuerdo de Saín Ni- 
cojás^ celebrado el 31 de mayo, y por renuncia del, doc- 
tor López, desde el 85 de julio hasta el 4 de sffti^ínbre. 
El general ürquiza, autorizado por el Acuerdo de 
San Nicolás, á nombrar un Consejo Consultivo, cena 
vcuyo voto había de espedlráe, ló hizo en! las |)íersoaas 
de lós ciudadano^ siguientes: ' 



264 



PBOYIKCSA 



t > 



- i 



Don Nicolás Anchorena, Presidente 
BeffUabó Escalada. 
Salvador M; del Carril. 
Francisco Pico. 
Ignacio Martínez. 
José Barros Pazos. 
Francisco Moreno. 
Amancio Alcorta. 
Eduardo Lahitte. 
j . c Felipe Arana. 

B £^1 domero Garcia. 
J. Benjanaia Ooro$t¡aga- 
Tomás Guido. 
Elias Bedoya. 

Los oficiales maVores^á cuya categoría fué pronno vi- 
do el quiera 1** del ministerio de gobierno, don Bene- 
dióto-Maciel, autorizaban las resoluciones que corres- 
pondían á cada ministerio, bajo las órdenes del ministro 
de retóciones esteriores de te Confederación^ que lo era 
«1 doctor Luis J. de la Peña (f 4de febrero de 1871) . 

Y debiendo pattir para la ciudad de Santa Fe, con el 
objeto de instalar el congreso general constituyente^ 
y mienti^as^ste pesoílvía lo co.nveniente^ el general Ur- 
quiza nombró (Sidc setiembre) gobeiinador proíviscirio 
á su ministro de la guerra, general Galán. 

El S de satiemfare se embarcó en el vapor «Countess 
of Lonsdale, » acotn^pañado dé una nuimerosa. comitiva 
y coii todos }o« feonores oorreáponídientes, no sin sos- 
pechar que algoestraordinaiio había de acoateper, 'Co- 
mo> en efecto aconteció apenas sa ausentara de esta 
ciudad. 



MI^9-^«IE:iiWíR4^i<#0SJ|^ mijGMDPñl. «tíilLAW, (portefio) 

'^pbfirjaador provi^orip, nombrado ,pprpl general y rqui- 

za^ como Director Provisprip,, gia íLUtptriKaíi^ojí piwa 

ello, y en virtud del Acuerdo de San Nicolás que no po- 



BE BVW06 .AiRBS 355 

" díaflegétlmente regir én . la pr'ovin.oia de BueoOs^Aires, 

1 el 3, y puesto en posesioi^ del cárgoi el 4 de setiembire. 

El gol)ernadvr Galán, na tuvo ocasión dq hacer oqiRO- 

cer su administración qae sqIo duró 7 días y al s^oia- 

necer el 8** ya no tenía autoridad, que fué derrocada por 

' medio de una revolución que estalló en la madrugada 
dtel 11 de setiembre, es decir, al tercer dia de hábei'se 
embarcado él general Urquiza en el vapbr «Cauntess 

' of Lonsdále, » con destino k Santa Fe. ' 

Solo im decreto espidió (7 de setiemWre) el goberna- 
dor Galán, y ese erar erf érente* álóíé liabi litados de Itis 

• oficihás'/ ■ . ' ' ''•* •• 

I ... 

Erdiáll de setiembre, él general' Piran era djiéno 
áei ía situación por medio, de una revolución del pueblo 
4 feüvo frente sé colocara. 

El general Galán, sumiso* completamente al gerieral 
'Urquiza^ corí cuya política, estaba identificado, se i*esis- 
tí6 constantemente á aceptar las proposiciones del go- 
bierno del 11 de setiembre. . Cerca 'de la noche delítl, 
se puso en retirada con dirección á Vos Santos Lugai'es 
(hoy San Martin), donáe sé reunió á una fuerza entrer- 
ríanáqüe obedecía sus órdenes, siguiendo su Máréha 
' háciá el norte, pero hostilizado por los guardia^ íiacío- 
■ n'ales al mando del teniente coronel J:. M> PelíS¿a, que 
consiguió quitarle armas, óabaHos y áVguííoá equlfía- 
.^l^s.. Como OJO entraba en las jniiraSft políticas de ]q:| 
:^*eyolucÍ9iaadQS dar mía ba,^lía, c|i^e| ppdian;Jtia))«rlo 
, efj^ctu^dp con y.enta^a, ;ii derramar las^ingre dejb^rma- 
:D0!^qu,^ poco antes ' habían combati^q juntos en .Ips 
csirnpp^ de jQaseros por la libertad argentina, up.hiQ^e- 
roa.pniuchps esfuerzo^ para detener las fuerzas de Ga- 
lán, á quien se dejó seguii\su ]9:iar9ha| 4 fíi) de que 
. abandonase la -provincia, ... • , i. 

La campaña quedó terxninada 0l ¡dia. lA sin: sapg}re 
I fii do^ntcíag de.mngún nénero^y tod^'Jia.proy^niOla li- 



266 



^ROVIirCIA 



Los jueces de paz, íos comandanteQ generales de los 
departamentos y los demás gefes que se hallaban á la 
cabeza de la fuerza pública manifestaron oficialmente 
su adhesión al movimiento del 11. 

« 

1^99— GfiíVEBAii sOHÉi HABÍA PiBAiií, Dictador mi- 
litar, gefe de la revolución popular que entalló en la 
madrugada del 11 fie setiembre, quien, después de pro- 
clamar al ejército, reunido .en la plaza de la Victoria, 
solicitó por medio de una.npta dirigida al Presidente 
de la Junta de Repi:esentíjmtes^, la inmediata, con voca- 
ción de los mismos individuos que la componían, 
cuando fué violentamente disuelta el 24 de junio. 

La junta se reunió inmediatamente y puso en pose- 
sión del niando interino de la provincia al general Pin- 

. to, en la misma mañana del 11. 

Esta revolución fué Ig. mas popular de cuantas ha- 
yan tenido lugar y no costó una sola gota do síingre 
■ ni una lágrima. El alma de ella fué el doctor Valen- 
tin Alsina, quien, desde el Fuerte, (actual casa 
. del gobierno nacional) dirigía todas las combinacio- 
nes, arreglando y concertando con. otros ciudadanos 
potables^ que allí se reunieron, las medidas que debían 
adoptarse, para asegurar el éxito del movimiento, co- 
iho se con^i^uió en efecto. 

Presidente de la Legislatura, dísuelta por un golpe de 
autoridad militar del general ürquiza, el 25 de jürtfo, 
en cuya fechat fué aquél nombrado goberilador interi- 
* rio, cuya investidura fué entonces desconocida, y resta- 
blecida en la/nisma persona el 11 de setiembre, en que 
sé creó un liuévo orden de cosas político, hasta el 31 de 
octubre que se nombró gobernadoí* propietario énia 
persona del doctor V. Alsina. 

El gohennadór Pioto organizó su ministepio como 
sigue: doctor Valentín Alsina, gobierno é instracciün 



DB MfilftOS AIBB8 25? 

pública, doctor Francisco de las Carreras, hacienda, y 
general José María Piran, guerra y marina. 

Por el nuevo orden de cosas creado por la revolu- 
ción del H de setiembre, en que la provincia se des- 
prendía de la dominación del general Urquiza, cesaba 
éste, como era natural (24 de setiembre) en el encargo 
de mantener las relaciones esteriores delegadas en 
él por el gobierno de Buenos-Aires, en cuanto tuviera 
relación con la pro*'incia de su mando. 

4S6;»~]ir. VAI4EIVTIIIÍ ALMMA, nombrado en propie- 
piedad el 30 y puesto en posesión del cargo el 31 de 
octubre, por tres años, pero no llenó el período, á con- 
secuencia de una revolución que estalló el 1® de di- 
ciembre, poniéndole en el caso de renunciar, como lo 
hizo, el 6 del mismo mes. 

Uno de los primeros actos del gobierno de Alsina 
fué franquear las puertas de la provincia á los ciuda- 
danos alejados de ella, después de la revolución del 
11 de setiembre, como medida transitoria y de circuns- 
tancias. 

Otro de los actos del mismo gobernador Alsina fué 
el desacertado nombramiento de los coroneles Cayeta- 
no Laprida é Hilario Lagos, para comandantes en gefe 
délos departamentos principales de la campana y del 
general José María Flores, de ministro de la guerra y 
marina. Los citados coro-ieles, tomando el nombre 
del ministro de la guerra, convocaron la guardia na- 
cional de sus distritos respectivos y el 1** de diciembre 
se pronunciaron en contra del gobierno, levantando el 
estandarte de la rebelión, encabezándola d coronel 
Lagos, con el apoyo moral, al principio, y material 
después, del general Urquiza, que ya se había hecho 
odioso para los habitantes de Buenos-Aires y contra 
quien se habían pronunciado con la mayor energía y 
' entusiasmo los mismos gefes rebeldes. 

17 



I^agos, en gu proclama de I** de diciembre, invitaba 
á sus compQnaros.ííe rebelión. á queí le ayudasen á 
,qtjLÍtaícel bastofi algobernadúr Alsina y proclamar por 
gefe al generalJF lores ^ que figuraba entre los rebeldes, 

, siendo, qO|moi era, ministro de la guerra* de la misma 
admifíistracion que i^ aparentaba querer derrocar. 
.DecJíirado el pueblo en asamblea, el 6 de diciembre, 

. el gobernador Ateina, pintando en »us A'erdáderos co- 
lores la situación del país, elevó su renuncia que la 
Junta de Representantes encontró conveniente aceptar, 
disponiendo que el Presideute de. la Sala, brigadier 
gfeíneral P¡nto> confopme ala ley, pasase al diasiguien- 
te, previo el juramento, á ocupar interiníanoente el go- 
bierno. ... 



tS59-1IRIGADIER QEMER.ÍlL 1I.4IVUEL GUILliER- 

Ml€f PIIVTO, Presidente de la Junta de Representan- 
íes, nombrado, el 7 de dicienibre, gobernador interino, 
por renuncia del doctor V. Alsina, hasta el "25 de junio 
de 1853, que delegó el mando en*sus ministros, á con- 
secuencia de una enfermedad^ de que falleció el 28 de 
junio del mismo.ano (1853). 

El gobernador Pinto había organizacfc su ministerio 
conio sigue: don Nicolás Anchorena, gobierno y rela- 
ciones e.steriores, don Felipe Ll.avallol, hacienda, y ge- 
neral Ángel PaT^heco, guerra y marnia, y habiéndose 
escusado esos señores á aceptar áichos cariaos fueron 
nombradosen.su lugar (20 de diciembre) los doctores 
Lorenzo Torres v Francisco de las Carreras, y el mis- 
mo general Pacheco, p£^r¿\ el ministepo de guerra y 
m.í^irina, con retención del cargo de general en' g¡efe del 
. ejército de la capital, que desempeñaba desde el 9 del 
citado mes, hasta el 7 de febrero de Í853, que lo reem- 
plazo el coronel Pedro José Diaz. 

La autoridad dje la Junta v del nuevo gobernador fué 
aparentemente recouocida por los rebeldes, encabeza- 
dos por el coronel Hilario Lagosj quienes propusieron 



DB W«K99 A4RBS ' 2g!9 

qnfi gq^pei^siQi) d$ arm^s pam entrar en afregloa que 
pusiesen deñnitíva término á la situación. 

El gobernador Pinto, animado de sentimientos de 
I>azy benevolencia, iaoeptó^con sinceridad las proposi- 
ciones de los rebeldes, quienes obraban de mala fe, 
puesto que el doctor Alsina acababa de soltar el bas- 
tón de gobernador que venían á quitar. 

Mientras tenfanJugar tentativas de arreglo, de bue- 
na fe por parte del gobierno, y con solo la intención de 
aumentar sus fuerzas moral y materialmente, de parte 

' de los rebeldes, se preparó la plaza á la defensa^ zan- 
jeándose las boba-calles y estableciendo palisadas en 
la parte esteHor de ellas, que pomprendlaq^ una línea 
desde la plaza clel Retiro, la de la Libertad, Lorea^ 
Concepción y calle de la Defensa, cubiertas todas ellas 
y los intermedios por destacamentos de la guardia na- 
cional y piquetes de tropa de Hnea. Lo^ cantones, 
desde el Retiro hasta la plaza de la Libertad, estaban 
guarnecidospor el batallón que mandaba el tenienie 
coronel EmilioConesa y por los guardias nacionales al 
mando de don Pastor Obligado, todo bnjo las órdenes 
inmediatas del coroiiel B. Mitré; la plaza del Parque, 
por guardias nacionales al mando de don Victorino 
Agoilar; la de Lorea, por guardias nacionales y la Le- 
gión Italiana al mando de los coroneles don Domingo 
Sosa y Silvino Oiivieri; desde Lorea hasta la Concep- 
ción, por los tenientes alcaldes al mr^ndo del teniente 
coronel Nicasio Biedma; la de la Concepción, por el 
batallón del coronel Juan Antonio Lezica, primero^ y 
mas.tarxle, del teniente coronel Bmilio Mitre;, y desde 
la Concepción hasta la calle de la Defensa y costa del 
rio^ por guardias nacionales a} mando d^l coronel 
Jo$$ MaiTÍa Btjistillo^. La re3erva Qstaba situada en 
el centirp déla capital al niando de ]q3 coroneles Ma- 
riano. EjQh<^n/^qcía, Martin. Tejerina, Martia Arenas y 

. Pf^\QiMw,ifJím^ tftfda ÍDSé Hn Albariaoa. J 



260 YAOVIKCIA 

Agotados todos los recursos que Sé tocaron, á fin de 
conseguir un avenimiento de paz y Concordia por me- 
dio de vaHascomisioueSj quQ fueron enviadas cerca del 
coronel Lagos, sin haber obtenido él resultado desea- 
do, ni aquellas concisiones ni los cónsules de Inglater- 
ra, Hood; de Francia, Van-Praet, y de Estados-Uni- 
dos, Graham, que habían ofrecido su interposición 
cérea de los rebeldes; ni el contra-alniiraute francés, 
De Suin, que ofreciera su apoyo; ni, en fin, otras comi- 
siones respetables que posteriproiente fueron enviadas 
al campo de los rebeldes, situado eo San José de Flo- 
res, pudieron lograr otro resultado sino la sseguridadde 
que los rebeldes no querían mas arreglo que la humi- 
llación de la provincia y de sus autoridades legales. 

Después de haberse agotado todos los medios con- 
ciliatorios, para evitar la efusioii de sangre de herma- 
nos y la ruina del país, no qued6otro recurso qu^ ha- 
cer la guerra con rigor^ sin omitir sacrificio alguno 
para ponerse en estado de triunfar, sobre los hambres 
que venían á renovar el uso del piutillo punzó, ios vi- 
vas á la federación y las mueras á lo$ uni^rios. 

ElS4de diciembre se inició con vigor la defensa de 
la capital, mandando cerrar y prohibir toda correspon- 
deucia con los sublevados del dia 1®, ^)ajo 3everas_ pe- 
nas, porque así lo exigían las circunstancias. 

Las estaciones estrangerasj enproteocion de sus na- 
cionalesy con previo permiso del gobierno, procedie- 
roii'á desembarcar destacamentos armados;' los brasi- 
leros, inglesos y españoles, sin artillería, y los france- 
ses con dos piezas dé montaña, para el ensopen que ios 
rebeldes dieran un asalto ala ciudad, como lo anun- 
ciaban, pero que no pasó de amenazas. . 

Instruido el general Urqúiza de los resultados inúti- 
les de las armas del coronel LHgos, contra la capital, 
envió artillería y tropa para aumentar su poder. 

Las fuerzas del sur del Rio Salado, reunidas en' fa- 



DE WSHOa ÁlSLSB 26]. 

vor del gobierno por los^coroneles Faustino Vftlazco y 
Pedro Rosas y Belgrano fueron^el 22 de ei>6rode 1853, 
sorprendidas en el Rincón de San Gregorio y cono^yle- 
tamenle dorrotadas por, otra de los rebeldes al mando 
del general Gregorio Paz, en cuyo poder quedó la ar- 
tillería, baga'ge^, armamento y ^la OQrta infantería que 
tenían los sostenedoras de la legialid^d; el jcoronel Ro- 
sas y Belgrano cayó prisionero; el coronel Agustin 
Acosta pereció ahogado en el Rio Salado, huyendo de 
sus perseguidores, y el coronel Velazoo fué hecho pri- 
sionero y decapitado; 

• La derrota dé San Gregorio y el visible apoyo que 
Urquiza y el congreso de Santa Fe prestaban á la re- 
belión dieron á la defensa de la capital un carácter de- 
finitivamente sérip y decisivo. 

A los cinco dias ^después de aquel desastre, el go- 
bernador Pinto estableció (i7 de e.oero) tma juntft de 
guerra presidida por él, ó tíu su defcQto por el general 
en gefe Pacheco. y compuesta* del brigadier general 
José María Paz, gef>eral Gervasio Espinosa y cproneles 
Pedro José Días;, ministro deguerriei y malina,, y Ma- 
nuel Escaladaí, para ia adopcion.de me4idas militares 
que reclamasen la defensa de la capital y la seguridad 
.dp la provincÍÉ|. 

Em Ift misma fecha en que los defensores de Buenos- 
Aires eran devrotadMSen San Gregorio, el Congresode 
Santa Fe, cb el que esta provincia no estaba represen- 
tada, dictaba una ley por la cuat aullprizaba al .Direc- 
tor Provisorio, paraque, € empleando todas las medi- 
das q.ue su prudencia : y .acendrado . patriotismo le 
su/eriesejí^ hiciera cesar la guerra civil en la provincia 
de Buenos-Aires, obteniendo su libr^ consentimiento 
al acuerdo de 31. de mayo de 185.3 » en San Nicolás de 
los Arroyos. . 

En vjrtud de lo. referida autorización, el general Ur- 
quiza comisionó al doctor Luis J* déla Peña cercardel 



802 j^oviMOtA 

gobieríio de Baenos^Aires y del üot-onel Legos» á fín de 
que arreglase la cuestión províncíril, habiendo conse- 
guido el enviado de aquel concluir un tratado de paz 
el 9 de marzo de 1853, el cual fué ratificado por el go- 
bierno de Buenos- Aires, mas no por el Direclor Pro- 
misorio, que se hallaba en San Nicolás de los Arroyos, 
desde donde Comuní<ió (19 de mar-Ko) su iregativeí á la 
^tifícacion y su resolución de acercarse á la capital. 
Ett efecto, el 27 (tnarzo de 18B3); el Director Proviso- 
rio llegó á San José de Flores, donde fué í^ecibido por 
el ejército federal^ á cuya cabeza sé colocó oficialmen- 
te, como general en gefe de los ejércitos de la Confede- 
ración. 

Se iniciaron nuevas tentativas para conseguir la paz, 
sin resultado ülguno en ese sentido, hasta que al fin se 
Recurrió á otra clase do medios, queabreviaron el tér- 
mino de la guerra. 

La escuadra bioqueadora al mando del almirante 
JuanH. Coe se puso á disposición del gobierno legal 
de la provincia, entrando buque tras buque,ta torda del 
SO de junio, en el puerto de Buenos^Arres, obtenién- 
dose asi el primer triu^ifo, precursor de otro aun Mas 
decisivo. 

El 9 de julio apareció (con fecha I"*) publicada, fen 
los .diarios de Buenos-Aires, y en hoja feoetea una 
proclama del general José María Floi-es á stis com" 
patriotas de la ctímpañía. Desdé la Nueva Palmi- 
ra, en él Estado; Oriental, á donde se habla retira- 
do, al abandonar el pafs el 8 de diciembre de 1852, 
se t^Uso en comunicación dh'ectfet coii los gefes Su- 
balternos é hi5M) hablar y prepat*ar, en s\i notabre, 
á los oficiales y á la tropa^ hasta tener evidenrcia de 
que las tres cuartas partes de las divisiones quo sitia- 
ban la ciudad estaban bien dispuestas. Cuando obtu- 
vo el convencimiento de qüfe abandonarían á los gefes, 
íüégo íjué leís anuíicia^ su preséftclíi en fel norte de la 



DE BfOaKOS' 



éIíres Í0S 



•cairapaña; ©n '['K>sesi<i« de xiüníero'(como 8OO',j0OO $), 

. armamentó, biwj'iw^sde gneriu y \h áutoi/rzfacioii pdra 

» Gonoedergracih'9 y afsceneos militares sin limitación 

algíwna, y cóTiUn^'i escolta dé 1 8 hombres \% aootnpiaña- 

do db\ coronel José Jóaquia Bailar, dosembarcó el d¡a 

':3 dej«iiío en eA punto éonveriido, al norte. La püvBlica- 

• eion de. la 'referida proelama^q^^e ¿fa^la palabí^a de ér- 

• den, para que empezase la dispersicn del éjércitíO sitia- 
dor compuesto de mas de 10-, 000 hombres, niosfe hizo 
por ei gobiernoen la fecha acordada, silio algunos días 
•dtísipties;, es decir el 9, desde cuya fecha hasta el 13 de 
julio^ esas fuerzas quedaron. completamente deshechas 
é iiiudtizadus.' El 14, Flores e«npezó á diésarmaryii- 
cenciap la «tropa y ei di a -20 Va* no pisaba el' ter'ritbno 

...delíi prQvinciBL.u» SfOlo enemigo, armado. El coiíonel 
RamíOn Bustos,' fiel ala amb'Ud que le ui)ia al geileral 
FloreH) segwndó los esfuerzos de¡ los defensores áe la 
capital. 

' El'golDernador Piíito Hotivya'el plac^ de eoiíocer ©Ij 
/desenlace de los últimos sucesos,, á bausa de. su /falle- 
jcimtieiito acaecido el 28 da junio de.l85ay Jiiabiendo si- 
,du el ÚM'WO gobet-nante qtie hubiese muerto eii el ejer- 
cicio de tale» fuociones. . • • . ' - . .; 

Con fecha 30 de junio, la Legislatura .safteiónó üoa 
ley acoi'dandqá la viuda é hijos, del brigadier general 
. Jíinto una pepsion de 400Q pesos mensuales, CQpaq..iin 
preiífiio porlosdístiogiiidos ser;VÍGÍos prestados; popel 
general y pnuy esprnal mente como. Presidente .^e' Ja 
.SaU»,an circunstancias difíciles de.1, pqiís*. ' ¡ . 

ministro^ ddgob^rnador^'PiíUo, foí-mafído él gobiéhio 
delegado, desde él '25 d^ jui'no; en (\m cayó ei^ferWo, 
para morir á los 4 dias, (el 28) Wsta el =24 de juHb', en 
quese'ríombró un gobernador provisorio eirla'persona 
del doctor P. Obligado: • -' 



'^ * . •' . ," ' . •'»' 



1 



264 PBOYiiroiA 

Al gobierno delegado, presidido por el doctor Tor- 
res, por ley de 4 de julio, cupo la gloria de preparar y 
llevar acabo la completa disolucíou del ejército sitia 
dor al mando del coronel Hilario Lagos, después de 
un sitio de 7 meses y dias, desde el 7 de diciembre de 
1852 hasta el 14 de julio de]1853 esclusive. El alma de 
la política desarrollada para obtener tan feliz resultado 
fué incuestionablementeel doctor Torres, que introdujo 
la anarquía, con la mayor habilidad entre las fuerzas 
de la paeudo federación de la época de Rosas, resuci- 
tada por sus antiguos servidores y sostenedores de lú- 
gubres recuerdos, á los que, como incalificable anacro- 
nismo político, se aliaron los mismos que, no hacía 
mucho, maldecían la Dictadura v sus secuaces. 

El 24 de julio, el gobierno delegado puso en posesión 
del mando de la provincia al doctor Pastor Obligado, 
quien formó su ministerio con el mismo personal. 

tusa— B. ivicolAs amchorgiva. electo gobernador 
provisorio el 9 de julio, en consecuencia del falleci- 
miento del que lo era, general Pinto, pero presentó su 
renuncia indeclinable del cargo fundándose e.n su sa- 
lud y en no considerarse con las aptitudes necesarias, 
para desempeñarlo. 

Acostumbrados los habitantes de la provincia de 
Buenos-Aires y aun de las demás de la República, por 
mas de 20 años, á oír sonar ciertos nombres, como sinó- 
nimos de^ecíe/'a/, y otros, sinónimos del partido contra- 
rio, no habían de aceptar, como no aceptaron satisfac- 
toriamente, la elección de gobernador en las personas 
de individuos que habían oído salvagear y anatematizar 
durante tan largo lapsode tiempo, sin dejar de sentirse 
heridos en lo que ellos consideraban ser su opinión po- 
lítica, como única tendente á su tranquilidad y felici- 
dad. Las masas ignorantes, para quienes la denomi- 
nación de federal eciuivaMet k perfecto en el sentido del 



DB BVBNOS AIBBS 265 

bien y el de unitario en el sentido diametralmente con- 
trario, eran susceptibles de ser estraviadas por los cau- 
dillos de la santa federación^ y la reelección del mismo, 
cuyo nombre solo dio pretesto á la revolución de di- 
ciembre de 1852, ó el de cualquier otro igualmente an- 
tipático, habría ocasionado nuevos trastornos del orden 
público. 

Fué, pues, en atención á esas consideraciones que 
los Representantes se fijaron con insistencia, en el se- 
ñor Anchorena, cuyo nombre^ opinión social y antece- 
dentes eran una positiva garantía de tranquilidad y or- 
den para esa clase laboriosa de la campaña. Com- 
prendiendo Anchorena que^ á su repugnancia de acep- 
tar el cargo de gobernador, se agregaba la circunstan- 
cia de ser-cuestion de nombre propio, indicó al doctor 
Obligado, como la persona que reunía las mismas con- 
diciones 'que se creían encontrar en él, sobre todo, 
una, la de llevar un nombre sonoro y por consiguiente 
simpático para los habitantes de la campaña. Aunque 
éste carecía de un requisito legal, cual era la edad de 
35 años que señala la ley de 23 de diciembre de 1823, 
fué elegido en virtud de tales méritos, en lugar de An- 
chorena. 

Falleció éste en Buenos-Aires el 24 de mayo 1856, 
Por mas de medio siglo, Anchorena hizo una figura 
conspicua, como ciudadano y como hombre de Estado, 
en la escena de la vida pública. Sus activos hábitos 
de negocio, su recto juicio y acreditado patriotismo^ 
agregado á su inmensa fortuna — dejó ciento y setenta 
millones de pesos papel— le dieron en todo tiempo 
poder y preponderancia en los consejos públicos, que 
no podian dejar de despertar la envidia de sus rivales 
y las pasiones mas bajas de naturalezas inferiores; sin 
embargo nadie se atrevió jamás á poner en duda la 
independencia de su carácter, la pureza de sus móvi- 
les, la integridad de sustratos^ ni la exactitud de su 



- -pülabrar y pooos, muy pocos han tenido menos causa 
papa temer el fallo del historiador imparcial. 

t958--Dr. PASTOR OBl^iCíiDa, nombrado goberna- 
dor provisorio el 24 de julio de 1853, hasta el 12 de 
octubre, que fué nuevamente electo don Nicolás An- 
chorena y, no habiendo ést*^ admitido, lo fué el mismo 
Obligado, quien se recibió del cargo en propiedad eldia 
l3 del citado mes de octubre. 

El ministerio del gobernadbrproyisorio Obligado fué 
organizado con lo^s doctores Lorenzo Torres,* gobierno 
^ relaciones esteriores y Francisco aé las Carreras, 
hacienáa, y brigadier general José ]\íaiía I^az^ guerra 
^y marina; hasta el Í3 de octubre, que, nombrado' en 
propiedad el doctor Obligado, presentaron estos sus 
renuncias, reemplazándolos el doctor Ireneo Pórtela, 
don Juan Bautista Peña y coronel Manuel de Escalada. 

Con motivo de haber cesado la guerra, desde el 14 
de julio, el gobernador Obligado espidió, al dia siguíen-. 
te da su elevación, un decreto prohibiendo el uso de las 
divisas con que se distinguían los sitiados de íossítia- 
dores; y por otro de fecha 27 disjpuso que los cuerpos 
que formaban el ejército de la capital", durante los siete 
meses v siete dias de heroica lucha, llevasen en sus 
** banderas, en letras dé oí-o y orlada de laurel, ia ins- 
cripción siguiente: Combatió con gloria en defensa de 
Buenos Aires— Años lSb2 y 1853: 

Dispuso así mismo (11 de agosto) que los presos 
Silverio Badía, Mailüel Troncóse, Antonino Reyes, 
Fermih Süarez, Estanislao Porto, Leandro Alen, 
Manuel lieiva, Ciríaco Cuitiño y Tórcuató Canales 
fíjeéen juzgados, acortando los términos y pudiendo 
actuar en todas las horas del dia y de la nochfe, y 
aun en' los dias festivos, por actos, de que eran acu- 
sados por la ópitn*on pública, coinetidos en octubre 
de lí<40 y en abvil de 1842, y, por los que fueron, 
algunos dé los citados presos, ajiísticiados.' • 



DE ^ÜBtfOS A9RB8 ÍOt 

E^abteció (21 de setiembre de 1853) una adueÁa-de 
"depósito y desfpacho en la ciudad de'San Nicolás de 
los Arroyos, la que había de empezar á funsionar el 
1£ de octubre, desde cuya fecha existe dicha aduana. 

Dupfmte la administración del g<:>bernador Obligado, 

se dictaron las leyes que le autoi^ií^aban á concqder* el 

privilegio para la construcción del Ferro-carril delOtó- 

• tey para contratar el alumbrado de la capital por Áiedio 

del gas hidrógeno. ' ' 

Creó (19 de marzo de 1854) el Partido de Zarate, for- 
Bfwdo de una parte del territorio del de ta Exaltación de 
Ci^az, en el área de terreno que se encierra en el espa- 
cio que tiene por límites al norte y nordeste al Rio Pa- 
raná; al este de la Cafiaida de la Cruz, diesde su unión, 
con el arroyo de la Pesquería, al sur y sadesteel mis- 
mo arroyo de la Pesqi^ería, desde el punto que atra- 
viesa él camino deíl Chiquero; al noiK)este y oeste 'el 
RiodeAreco; y al sudoeste una recta que, paMÍe nido 
del referido punto en que atraviesa el camino del Chi- 
quero al menciotiado arroyo de la Pesquería, vaya á 
u-nirseá la Canadá del Birgital, por la estancia de' Qfel- 
ves y siga su curso ha'sta encontrar el Rio de Ánocó-en 
el punto llamado Flamenco. El primer juez de paz del 
nuevo Partido de Zarate fué don Gregorio Quirno. 

Habiendo tenido que salir á visitar los departamentos 
del norte y centro de la campaña, en cumplimiento de 
la ley de 23 de diciembre da 1,823, delegó (eJ 19 dejpcxaj^ 
zo) en sus ministras de hacienda j de guerra y fari- 
ña, y acompañándoliQ en la visita el xie gobierno y rela- 
ciones esteriores d9ct9r Pórtela... 



ii'líEIi Eíf^CALAHA, ministros, en ejercicio del' "go- 
bierno delegado durante la ausencia del gobernador 
propietario Obligado en su visita a los depat^tamentos 
de campaña, desde el l^áe marzo hasta el 8 de tna^o. 
Él gobierno delegado se vio en la dolorosa neófesí- 



268 



PROVIUCIA 



dad de ordenar la deportación de algunas ciudadanos, 
el arresto y diítencíon de otros y el apercibimiento de 
varios, por haber estado niaquinando contra el orden 
legal de cosas establecido en la provincia; como tam- 
bién el cese de algunos empleados civiles y eclesiásti- 
cos por su comportacion inconveniente para la paz y 
tranquilidad. 

Decretó la promulgación de la Constitución del Elsla- 
do de Buenos-Aires para el dia 18 de abril, debiendo 
los empleados prestar juramentad 18 de mayoy desig- 
nando el dia 23 del mismo mes para jurarla solemne- 
mente el pueblo en la capital y en los partidos de la 
campaña. 

Cre6 (6 de mayo) la asociación denominada «A m/^os 
de la Historia Natural del Flata^ bajo la protección 
del gobierno y bajo la especial de dicha asociación y 
de la comisión directiva, presidida por el Rector de la 
Universidad y nombrando, miembro nato de ella, al en- 
cargado de) Museo y miembros fundadores los cuatro 
señores doctor Francisco J. Muñiz, doctor Teodoro 
Alvarez, don Manuel Ricardo Trelles y don Manuel J. 
. Guerrico, 



GOBERNADORES CONSTITUCIONALES DEL ESTADO DE 

BUENOS-AIRES 



1954— Br. PASTOR OBiiíG.iJDO, gobernador propieta- 
rio, desde el 8 de mayo que reasumió el mando guber- 
nativo del Estado, después de su visita á los departa- 
mentos del norte y centro de la campaña, hasta el 27 de 

, mayo que fué nombrado Primer Gobernador Cons- 
titucional del Estado, cuyo cargo ejerció desde el 

. día siguiente de su elección hasta el 5 de mayo de 1857, 
continuando con el mismo ministerio, con escepcion 
del coronel Escalada, que, habiendo dimitido el cargo, 
fué reempla;5ado por el coronel Bartolomé Mitre^ y su- 



DB BirSHOS AtBBS 26l9 

cesivamente don líorberio de la Rieáírá, en íogar de 
Peña, doctor V. Alsina, en lugar de Pórtela, doctor 
Dalmacio Velez ÍSarsfield, (f 30 de vhavzo de 1875) en 
lugar de Alsina, después de haber sido nombrados, es- 
cusándose,los doctores Francisco de las Carreras, Car- 
los Tejedor, Manuel María E scalada y don Domingo 
Olivera. 

La Legislatura dictó una ley (17 de junio de 1854) 
autorizando al P. fe.j)ara que, dé las. rentas generales 
del Estado, pudiese invertir, hasta un millón doscientos 
mil pesos moneda corriente, en la construcción de un 
muelle para el embarque y desembarque dé páéágeros 
y equipages, sin cobrar derecho alguno. 

Otra (28 de junio) prohibiendo el juego de lotería pú- 
blica de cartones. 

Otra (5 de julio) autorizando al P. E. para que pu- 
diese invertir hasta la cantidad de $12.784,472 en la 
construccioh de la aduana que actualmente existe. 

Otra (11 de octubre) estableciendo una Municipali- 
dad para la ciudad dé Buenos-Aires, en los limites de 
sus once Parroquias entonces, compuesta de 21 muni- 
cipales y un vice-Presidente, siendo el ministro de go- 
bierno el Presidente nato de la corporación. 

Cori motivo de haber sido invadido el territorio del 
Estado por los rebeldes que, después de su disolución 
el 14 de julio de 1853, delante de la ciudad de Éuenós- 
Aires que sitiaban, fueron á asilarse en el Rosario, 
el gobernador Obligado declaró (9 de noviembre) en es- 
tado dé sitio (que duróu hasta el 20) todo el territorio 
del Estado; nombrando (10 de noviembre) general 'en 
gefe del ejército en campana al general Manuel Hor- 
nos^ y gefe del Estado Mayor del mismo al entonces 
coronel Bartolomé Mitre. 

La invasión, desde mucho tiempo anunciada, tuvo 
lugar al ñiXj compuesta de 'unos 600 hombres al mando 
del general Gerónimo Costa y de los coroneles Lagos^ 



21Q PAOVÍHCU 



Qayetancr L«{>rid|iy Baldoixiexro liarnela, J. F. Olmos, 

• etc., que fueron completamente derrotados e| 8 de no- 
viembre del854 en los campos del Tala- 

Por esta iriuofo, la LegÍBlatura dictó una ley (11 de 
noviembre) .concediendo por premio, dos pagas á to- 

. dos los geíesi, oficiales y soldados de linea y nfíiüoia- 
nos, que se hallaron en la acción del Tala; pasand» el 

' referido premio ála^s viudas é hijos de los que habían 
muerto en el campo de batalla y acoi;'dando (20 de no- 
viembre) al general en gefe del ejército de operaciones, 
dotí Manuel Hornos^ una espada de honor con la ins- 
cripción siguiente: «La Legislatura de Buenos Aires 
al vencedor del Tala, » costeada de los fondos del te- 
soro público. 

Después de esa invasión, se celebró el 20 y se ratifi- 
jbI 27 de diciembre por el gobierno de Buenos-A¡res 
. lia tratado entre éste y el Presidente de la Confedera- 
ción Argentina, representados ppr el doctor Irineo 
Pórtela, don José María Cullen y don Paniel Gowland, 
. comprometiéndose á mantenerse en piaz y buena armo- 
nía y disponer lo conveniente á fin de evitar nuevas 
invasiones ea el territorio del Estado de Buenos- Aires. 
Teniendo que salir á campaña, por asuntos del servi- 

• cío, el gobernador Obligado delegó el mando en el Pre- 
sidente de la páraara de Senadores, durante su ausen- 
cia, desde el 88 de diciembre de t854] hasta el J7 de 
enero de. 1855, en que lo reasumiera. 

t§i$4^~9* FEJiéiiPfi iiii;i¥AiiliOii9 Presidente die la Cá- 
mará de Senadores, en ejerció del P. E. durante \a, au- 

..sencia del gobernador Obligado en la campaña, desde 

. el 28 de diciembre de ^85,4 hastq. el 17 de enero de 1855. 
El delegado, por un decreto dp fecha 4 de enero^ dis- 
puso la concesión de un diploma de honpr, por el que 

. constare haber pertenecido ai ejército de operaciones al 
paando del general Horno^^ espQptuando á los gu^a^dias 



DB ñSKWKOQ ' AIRES 271 

nacionales que formaron parte de dfcht> ejército, por el 
espacio de lin año, de todo servicio peráonatl de armas- 

49ft&— Dr. PAf^Téli OBLIGADO, propietario, desde el 
17 de enero qtie, después de suVFsitaá lá eam{iáña, 
reasriimiei'a'el malido gabernativo del ÍÉstado, haslá el 
ir dt^. febrero dé 18&6, que debiendo, s^lfr al sur tíé la 
mfema, co'it consehiimjenlo'de lá Legislatu^a/ (dele- 
gó éh él Presidente del Seriado. ' ' * 

Por lev de 25 de enero de 1855, el R E. fué autoriza- 
do para ratificar el tratado celebrado con el Presidente 
de la Confederación Argentina* el 8del misAvoiftes, co- 
mo cíínsecuencia de )o estipulado en el del 20 de di- 
ciembre de} ano anterior, entre el comisionado del 

• go^bíerno^del Editado de Bueuos-Aires/dort' Juan Bau-- 
tista Pena-, ministro de hacienda, y los del referido 
Presidente^ doctor Santiago I>erquij tttini^iro del iíite- 

' piqr, y doctor Juan del Campillo, ministro de hacien- 
da de la Confederación. • • ' 

El góbernador'Oblrgado nombró (2*3 (fe febrero), pa- 
i*a'Ta dirección de' la énseuañ¿á primarlla el primer Cón- 
f?éjo de Instrucción Pública, 'fcompúestó de 10' ciudada- 
nos, bajo la presidencia del Rector de la Universidad- 
Dispuso (10 de mareo) la trasfácío^í áel pueblo de 
■Tapalqué á las pttntas'd^l arroyo del mismo nombre. 
Acordó (4 de mayo) ía susperision de toda publica- 

• ci(>n ofidal* por la- imprenta' de «La Tribuna» y. toda 
'impresión de cueWta del gobierno. 

Síntrendó Id fieceífidad de éér tíconáejado é ílustr'á'do^ 
60 drstií)tas materias, el gobierno de-Obligado estabíe- 
ci6(á6 de julio) lin Consejo Consultivo cuyos miembros 
necesarios hiibíanMeserel obispo' diboesand, los pre- 
sidente» del tribu na) Stfi-*)erior de* justicia, d^l Senado 
eeie^iáMico, deb-Banoo, del D¿partumento 'Topográfi- 
co, del Consejo de Obras Públicas, -de lá Facultad* de 
Mediciuaj de la cooHSÍon- administrativa del' Hospital, 



272 PROYIUCIA 

del Consejo de Hijiene^ y de la Cámara sindical de la 
Bolsa; los gefes del Departametito de Policía, del de 
Escuelas y de la Mesa Estadística; el Colector Gene- 
ral, el Administrador de Correos, el Prior del Consu- 
lado, el Director de la Biblioteca, el Defensor general 
de Pobres y Menores, el secretario de la Curia Ecle- 
siástica, el Inspector general de Armas, el capitán del 
Puerto, el comandante del P^irque, el Auditor de Guer- 
ra, el Fiscal y el Asesor de gobierno, y además de mu- 
chos otros ciudadanos. 

Ordenó (11 de octubre) el levantamiento del censo de 
la ciudad, fijando el dia 17 de octubre para la opera- 
ción: — fué autorizado (31 de octubre) para conceder 
terrenos en propiedad perpetua en los distritos de Ba- 
hía Blanca y Patagones á los individuos ó familias na- 
cionales ó estrangeras que pretendiesen poblarlas, 
hasta cien leguas cuadradas en ambos distritos:— de- 
cretó (22 de noviembre) la instalación de las municipa- 
lidades en los partidos de la campaña^ lijándola para 
el domingo 27 de enero de 1856, y no pudo efectuarle 
en aquella fecha, por haber coincidido con la invasión 
de don Gerónimo Costa y demás compañeros, del mo- 
do como se va á referir. 

Después de mucha vigilancia de nuestros vapores y 
otros buques que cruzaban el rio, por las noticias que 
se tenían de una invasión que, desde Montevideo se 
preparaba con destino á Buenos Aires, el 12 de enero 
de 1856 se embarcó una en aquel puerto, compuesta de 
unos 200 hombres, negros y vascos españoles, engan- 
chados allí, al mando del general Gerónimo Costa y de 
los coroneles Ramón Bustos, Juan Francisco Olmos y 
León Benitez de los individuos Jorge 'Willis, inglés 
Bernardo Echegaray, N. García, ex-juez de paz de la 
Lobería, Benjamín Pérez, oriental, ex-ayudante de 
Oribe, por varios anos, etc. 

Costa y sus compañeros consiguieron pasar sin ser 



DB MSmS AtEBS 273 

vistos^ Ifegahdoel 27 de enero, á Záfate, efectuando su 
desembarque y toniando el pueblo por sorpresa. El 
gefe de la espedicion depuso y arrestó al jtrez de paz 
don Gregorio I. de Quirno, y nombró en su lugar á don 
Constancio Silvano. 

Por unaestraña coincidencia, muy luego dio con una 
gran provisión de caballos, de que se apoderó, pene- 
trando audazmente en el interior del Estado. Pasó 
por la Exaltación de la Cruz, de donde procedió á Lu- 
jan, de que tomó tranquila posesión. La fuerza que 
traíase componía como de 800 hombres, parte negros 
y parte blancos españoles, enganchados en Montevi- 
deo; sin que se le hubiese incorporado un sólo vecino 
de la campaña. Al tener noticia de que el coronel 
JSmilio Conesa se aproximaba con su fuerza, Costa 
salió, tomando la dirección del sur. Fué alcanzado en 
Villamayor, partido de Matanza, donde, el 31 de enero, 
quedó completamente aniquilado, y muertos, de uno ú 
otro modo, el general Gerónimo Costa, gefe de la fuer- 
za invasora¿. los coroneles Ramón Bustos y León Be- 
nítez, el comandante Jorge Willis, el ex-juez de. paz 
N. García y el joven oriental Benjamín Pérez. Se sal- 
vó el coronel Juan Francisco Olmos, merced á sus an- 
tecedentes liberales. 

Ei gobierno del doctor Obligado se vio en la dolorosa 
necesidad atan violentos estremos, cansado de las re- 
petidas invasiones que mantenían en continua alarnia 
á los pacíficos habitantes de la campaña, desde 1854. 
Cuando la disolución del ejército sitiador, el 14 de julio 
de 1853, los gefes rebeldes se asilaron en el Rosario, 
de donde efectuaron una invasión el 4 de noviembre y 
fuetron completamente derrotados el 8 del mismo mes 
de 1854. Posteriormente, contando con el apoyo y 
protección de las autoridades de la provincia de Santa 
Fe y de) mismo presidente de la Confederación, gene- 
ral Urquiza, repitieron una nueva invasión todos los 

18 



874 fiftovnreiá 

géfes que estuvieron en ^1 3Ítio, al maluio dt\ general 
José María Flores, quien fué derrotado el 25 de enero 
en la Laguna de Cardoso, por una fuerza del coronel 
Wenceslao Paunero^ al mando del mayor Antonio 
Llórente. Este, en el calor de la persecución, ultrapa- 
só la línea divisoria del Arroyo del Medio, penetrando 
en territorio sautafecino. 

Esto dio pretesto al gobernador de la veoina provin- 
cia, don José María Callen, á ponerse á la cabeza de 
las fuerzas (^el Departamento de San Gerónimo, con 
las que marchó habita el tlosario^ con el objeto de « ven- 
gar el ultraje inferido al honor de la Confederacíoo y á 
su gobierno,. > habiendo antes d^eclarádose ialp(;>teDte 
para impedir las invasiones que daban lugar^ 00 solo 
á e$os uUrages, sino también á colocar al gobieriK> del 
Estado de Buenos-Aires en Ja necesidad dQ. conservar 
continuamente fija su atención sobre el uortedel Eska- 
doj cau un ejército de observación que ocasionaba gas- 
. tos y distraía á los vecinos dé sus pacificas tareas« 

« 

i8^e— B. FELIPE LiiAVALLOL, Presidente del Se- 
nad(^ en ejercicio del P. E.^ durante la ausencia del 
gobernador Obligado en la campaña del sur, desde el 
18 de febrero, en que aquél prestara juramento de <íe- 
sempefiar el cargo, hasta el 13 dé abril, que el propie- 
tario reasumiera el mando del Estado. 

El gobierno delegado de Llavalloí deéretó (10 de 
marzo) el restablecimiento de la Academia de Medici- 
na. Por otro decreto,, (17 de marzo) declaró libre y sin 
limitación el ejercicio de ensayador de metales precro- 

• sosúótroSj sujetándose alienar ciertas disposiciones.' 

I6««— Br. PASTOB BBiiicsi^BO, propietario, desde el 
13 de abril de 1856 hasta el 5 de mayo de 1857, que le 
j sucedió el doctor V, Alsiiía. 

El cargo de gefe del Departamento de Escuelas que 
desempeñaba el Rector dé la Universidad, fué con-: 



fitóo' (7 dé j*nfd d:e'Í8&B) ú\ séftor dori'ftonrtingó -F- 
Sái^míeritó. . • , .. 

Aprobó el Reglamento (17 de julio), presentado' por 
el arzobispo Escalada, para las relaciones entre las 
municipalidades y los curas de campana en la parlé 
relativia al culto. 

Prpmulgó.(4;.de agosto) el arancel de derechos parjro- 
. quialj5S> sancionado por la Legislatura. 

Dio forma (5 de agosto) al cuerpo ijiédico del ejérpi- 
to, pjan<j(p sy número y atribuciones designadas ^ el 

Beglamento deiéá de setienribre de ISHv . 

Erigió (3 de diciepibre) el pueblo de Éelgrano en par- 
tido judicial, de canípaña, bajo el mismo nombre». asig- 
nándosele los límites que actualnierite. tiene. 

Aprobó (18 de diciembre) el plano de la traz^i 'del 
pueblo Greneral San Martin^ presentado por VaiiQS 
., vecinos d? pantos Lugares,, declarando pertenecer ^\ 
pueblo los edificios conocidos con los nombras d^ Ca- 
sas de Rosas y Crujía» n 

. JDispusp lo. Gonvenieiit^ (12 de febrero), para recibir, 
, ;Cual corr^ísponde, las cenizas de don Bernardino íliva- 
. davia,. cumpliendo asi con el deber de tributar á su me- 
ínoria los honores, debidos al fundador de todas las 
instituciones que hasta entonces y aun hoy goza el Es- 
tado ó Provjncia deBqenós-Aires 

Decretó (3 de marzo de 1857) los lionores que corres- 
pondía, tributarse al brigadiei* general Guillermo 
Brown, cuyo fallecimiento tuvo lugar en dicha fecha. 

El período constitucional del difícil cuanto acertado 
gobieMiO'del doctor Obligado tejrrainó el 6 de- mayo, .su-* 
cediéndole Alsina* . . -^ . , 

El doctor Obligado desempeñó después importantes 
cargos en la*s administraciones subsiguientes ¿ la su- 
ya, hasta que, gravemente eufermp, fué á buscar su 
mejoría en Córdoba, donde, en vez de eso, encontró la 
toü€jpte> eft iharíío' dei l«ro/ Sus-'í^estófti «raslotedóaj-á» 



276 



MOy|}l(}IA 



. Buenos Aires, fueron recibidos! con honor y reispeto 
por el gobierno del señor Castro y por el pueblo, do que 
habla sido primer gobernador constitucionaK 

' • . 

Í9&V— Br. VALGMTIM ALSliVA, 2° gobernador consti- 
tucional del Estado, electo el 3 y puesto en posesión 
del cargo el 5 de mayo, hasta el 4 dé noviembre que, 
con motivo de su salida á campafta por objetos del ser- 
vicio público, quedó euca^gado del Poder Ejecutivo el 
Presidente del. Senado. 

El gobernador Alsiná organitó ^u ministerio con loa 
señores doctor José Barros Pazos (f 24 de noviembre 
de 1877), gobierno y relaciones esteriores; don Norber- 
*to de la Riestra, hacienda, y general Matías Zápíola 
(f 27 de junio de 1874), guerra y marina. Por renuncia 
del'primero, fuéivbrrtbrado el córánel Bartolomé Mitre, 
hasta el 10 de mayo de 1859, que fiásó á desempeñar el 
de guerra y marina, por haberlo dimitido Zapiola, y 
en lugar de Mitre entró el doctor Dalmacio Veleiz Sar- 
field. 

Nombrado el coronel B. Mitre (27 4^ mayo de '1859) 
general en gefe del ejercitóle operaciones contradi de 
la Confederación, al mando del general Ürquiza, íué 
reemplazado por el doctor Pastor Obligado, y habiendo 
tenido éste que salir á campaña quedó encargado inte- 
rinamente el comandante general de marina y capitán 
del puerto, coronelJuan Andrés Gellyy Obes, hasta el 
26 de octubre (1859) que éste y aquél volvieron al ejer- 
cicio de sus respectivas funciones. 

1959— B. FfiLiPfi LLAVALLOI^, Presiden tendel Sena- 
do, en ejercicio del Poder Ejecutivo, en ausencia del 
gobernador V. Alsina^ que salió á campaña por objetos 
del servicio público, desde el 4 de novierabi-e hasta el 
21 dé diciembre de 1857. 

ts^i-^-Jtau VAiiKMTirv ajlsimA^,! propietario^ desde .^1 



DB BlJltKOS AIRBB 3^ 

^ '21 de dlíoiembré de 1859 quefeósiittitó el mando del Es- 
tado, después de su visita á la campaEta, hasta el 12 d6 
noviembre de* 1858, c|ue tuvo que salir de la capital, 
acompañándole el nlinistrode guerra y marina coronel 
Bartolomé Mitre, quedando nuevamente encargado 
del Poder Ejecutivo el Presidente del Senado. 

i8ft8— B. FKCUPK liiiAVAi^Leii, Presidente d^l Se* 
nado, ^n ejercicio, del Poder Ejecutivo, .duí:ante la au- 

. sepcia del gol;)ernadQr Alsina,.que })abfa salido á la 
campañaj! desde el 12 de n<5YÍembi*e, h^is^a el 27 de, di- 
ciembre. 

i9ft8-Br.^Vi|.iiE:MTiM AiiSiiVA, propietario, desde el 
27 de diciembre da 1858, que 'reasumió el mando ^u¿ 

' bei*nativó, después de un viage á lá campaña, acompa- 
(ío del 'ministro de guerra y tnarind, hasta el 8 de' no- 

' viembre de 1859, que se vio obligado á'p^esentarsu 

renuncia qué le fué' admitida, quedando en éjeréicio del 

Poder Ejecutivo el Presidente 'del Senado, el mismo 

dia, con arreglo á la Cohistitucion. 

íLos an^igos áel doctor Alsina, los m/snios <|üe, con 

' elmeíyopenlufeia&mo, trabajaron para colocarle en la 

primera magistratura de la provinfcia de s^u nacimiento, 

•de laque habla sidoaíejado por la Dictadurá'de Rosas, 

- féieron-lofeque le aconsejaran su deSGenso, que él Itevó 

'. á cabo con toda resignación, pero también tütí un tiue- 

■ vo desengaño que le abatió no pOcO. ^ 

La batalla' de Cepeda; perdida por el ejérjcito del Es 
tado de Buenos Aires, al mando del boronel Bartolo- 
mé Mitre, puso al doctor AJsina en el caso de elevar, 
como elevó siT renuncia, el 8 de noviembre de 1859, á 
fin de dar lugar al famoso Pactp de Union, celebrado 
3 dias después, como se verá en*su lugar correspon- 
diente. ♦ 

Falleció el 6 de setiembre de 1869, siendo senador al 
Congreso> á'éuya inhumacioh asistieron toaos los 






]DÍQtnbri>s ieí gpt^íemQ d^l aefior Castro; líos de la 

.: A^ambleí^ Legislativa^ lo^.íel Superior. Tribunal de 

JMsticia,, Ids gefes superiqpes de Ia&Qficiuag|.4^ lapro- 

/vincia» la Municipalidad y un cfecidisímo número del 

pueblp. Xia As^inablea Legislativa dictó una ley^ ^1 26 

de setiembre deil mismo apo^ djspopiendp la erección 

de un monumento, en el Cementerio del Norte y en el 

recinto reservado á lús hombres ilustres, consagrado 

vá su memoHay gi^abadas en ól e^s palabras: 

f > 

' «Al ciudadano Valentih Alsina- modelo de virtud 
cívica — la Provincia de Buenos Aires consagra este 
recuerdo. » 

r > 

tl»j|^t»^]i. FSSi^iPJE IíÍav^lIíOIi, presidente del Sena* 
do en ejercicio del Poder Ejecutivo por renuncia del 
.. doctor Alsina, ej 8 de noviembre, á Gonsecuencia.de 
, la batalla de Cepeda, q,ue tuyo lugar eJ 23 de octubre 
; ganada por el ejército ^e la Confederación, al mando de 
. su, presidente el gíineral Urquiz-c^, sobre el del Estí^do 
de Buenos Aires, á las órdenes del coronel B, Mitre. 

:: ^9i^}Q la mediación del gobierno del Parag^ay^ repre- 
,; smitadQ ppr. el-OTaistro mediador, brigadier general 
Francisw .Solano López, se íyusíió.un Pació fie Union 
con el Presidente de la Confederación, representado 
poír los brigadieres generalas Tomas Guido, Juan JE}s- 
tévaiU Pedernera, gobernador de San Luis, y dpc^or 
Daniel Araoz, y el gobierno de Buenos Aires^ repre- 
sentado por el doptor Carlos Tejedor y don Juan Bau- 
tista í?efla,. quienes convinieron. ea la reipcprporacion 
de Buenos Aires, declarándose parte integrante de la 
, Confederación Argentina, por la jura de la constitución 
. nacional, previa aceptación de Buenas Aires, después 
de su examen por una convención provincial. En cuan- 
to á los generales, gefes y oficiales del ejército de Bue- 
nos Aires, que desde la revolución de l^dp diciembre 
4e 1852 U^biap. sido 4ado^ de baja, quedaron, por el 



DB BtrnOS AIBBS 2Td 

Pacto de Union, restablecidos en su antig&edad, ran- 
go y goce de sus sueldos. 

Este Convenio de Paz se celebró en San José de Flo- 
res á íi de noviembre de 1859, desde cuya fecha queda- 
ron rehabilitados, para residir en Buenos Aires los 
ciudadanos y gefes militares qne se hallaban alejados 
de la provincia por sus opiniones políticas, cuyo triun- 
fo no pudieron conseguir á pesar de todos sus esfuer- 
zos, sin esceptuar los medios que alguiíos de ellos ha- 
bían empleado con el objeto de restablecer en el poder 
al mismo Rosas. . A la invitación hecha en ese mismo 
sentido, Rosas tuvo el buen tino de no aceptar, contes- 
tando que su carrera pública había terminado para 
siempre en los campos de Caseros, el 3 de febrei'ode 
1852. 

La terminación de lo guerra, en que se hallaba el Es- 
tado de Buenos Aires con el- general yrquiza desde 
la revolución del 11 de setiembre dal^52, ptor ipedio 
del Convenio de Paz, celebrado el 11 de noviembre, fué 
solemnizada el domingo 20 del mismo mes, con un Te 
D^UTYiy en aócion de gracias al Todopoc^erpso, en la Cá- 
tedra], ácuyo acto asistió el gobierno con todas las 
corporaciones y empleados qiviles y militares; forman- 
do el ejé^rcito de la capital de gran parada en la. pl^za 
de la Viptpria el mismo dia y á la misma hora de las 
doce, eo que ^e celebrara aquel actp. 

El gobierno provisorio del señor Uavallol cumplió 
religio$araente jo estipulado en el Pacto del 11 de no- 
viembre; p^fo ese cumplimiento del deber uo satisfizo 
á algunos. El gobierno provisorio no ppdía baoer otra 
cosa: el ejercito de la Confederación sie hallaba triun- 
fante á las puertas de la ciudad, y engrosaban sus 
filas todos los elementos dispersos de siete, años de 
lucha. Ese ejército no tardó en abandonar el ^uelo 
del Estado, y esos elementos, amparador por eiPaoto^ 



280 PBOvurciA 

se aquietaron poco á poco, sin derramamiento de san* 
gre/ 

El gobernador LlaVallol conduyó su misión el 3 de 
mayo de 1860, sin dejar consumado el Pacto de Union^ 
por ciertas resistencias que lo entorpecían. A su su- 
cesor cupoMa suerte de llevarlo á cabo. 

Tqvo por ministros á los señores doctor Carlos Teje- 
dor^ don Juan Bautista Peña y coronel Juan Andrés 
GeJly y Obes; ;&ste, por la no aceptación del coronel 
Emilio Conesa, que había sido nombrado. 

i9ep— CEMEBAii BABTOLOMÉ iiiTBE, 3^' gober- 
nador constitucional, electo el 2 y puesto en posesión 
del mando del Estado el 3 de mayo de 1860, renuncián- 
dolo el 10 de octubre de 1862. 

El gobernador Mitre organizó su ministerio cómo si- 
gue: don Domingo Faustino Sarmiento, gobierno, en 
reemplazo del doctor Valentín Alsina, que se había es- 
cusado; doctor Rufino de Elizalde, hacienda, en lugar 
de don Norberto de laRiestra, que también se había es- 
cusado, y coronel Juan Andrés Gelly y Obes, guerra y 
marina. El doctor Eduardo Costa fué nombrado fiscal 
general de gobierno. Por renuncia del primero 
fué nombrado el doctor Pastor Obligado (6 de febrero ' 
de* 1861) hasta el 26 de marzo que, tanto éste como el 
doctor Elizalde, presentaron á su vez sus renuncias res- 
pectivamente, por haber sido electos diputados al con- 
greso nacional en el Paraná, y al que no se incorpo- 
raron á cáusá dé su rechazo. En su consecuencia, el 
doctor Elizalde fué reemplazado por don Norberto de 
la Riestra y el doctor Obligado quedó nuevamente 
nombrado (25 de abril de 1861), cuyos ministerios ha- 
bían quedado interinamente á cargo del coronel Gelly 
y Obes. 

El doctor Obligado renunció el ministerio, sucedién- 
^ dolé el doctor Eduardo Costa (4 de febrero de 1862). 

Lo que deploraba el ex-gobernador Llavallol llegó 



á verse realizado á los pocos dias de la elevación del 
nuevo gobernador, y era la conclusión de los trabajos 
de la Convención del Estado, que'inaportaban la unión 
del pueblo de las antiguas Provincias Unidas- del Rio 
de la Plata. 

Por el resultado feliz de esos trabajos^ eV góbernadpr 
Mitre espidió (12 de mayo) un decreto disponiendo tu- 
viese lugar un solemne Te Deum en acción de gracias 
al -Todopoderoso, e| dia 13, en \^ Catedral, hfista donde 
había sfdo acompañada la Coav^ncion desde, la casa 
de gobierno, donde fué recibida por los empleados, ci- 
viles y militares. 

Con el i^rióttco sentimiento de recompensar á.los 
servidores de la patria por sus heroicos sacri^cios, en 
el aniversario del 35 de Mayo, el gobernador Mitre es- 
pidió un decreto (23 de mayo) acordando tres premios 
de 10,(00 pesos cada uno, al militar que prestó mejores 
servicios en la reconquista y defensa de esta ciudad, 
contra las armas británicas; al que prestó mejores ser- 
vicios en la guerra de Ijsi Independencia, y al que los 
prestó en las guerras de la libertad y que se encontra- 
sen en situación mas desfavorable. 

El 6de junio se celebró/en la ciudad del Paraná en^ 
tre jos comisionados doctor DalmaciaVelez Sarsfiéld, 
por parte del gobierno de Buenos-Aires, y el coronel 
doctor Bepjaipin Victoríca y doctor Daniel Araoz, por 
el de la Confederación, un convento complementario y 
esplicativo del de 11 de noviembre de 1859. 

Terminadas las reformas sf^ncipnadas, el )^5 de se- 
tiembre, por la Convención Nacional en la ciudad de 
Santa Fe, la Constitución fué jurada por el pueblo el 
dia 21 de octubre de 1860, en todo el territorio de la 
provincia, y en la capital, ese acto tuvo lugar en la 
plazadela Victoria, con Wmacion de tropas^ repique 
general de campanas, salvas de artillería, músicas y 
distribución de medallas conmemorativas 4b1 diau Y 



182 HIOVIMIA 

acto oontlnuo se erfton<) en la catedrdV un solemne 
TeDeunij fin acción de gracias al Todopoderoso por la 
feliz unión del pueblo argentino, con asistencia <iel 
gobierno, acóm paliado de las corporaciones, eoiptea- 
dos, convencionales y cuerpo consular. 

El 5 de noviembre solicitóy obtuvo licencia para au- 
sentarse de la provincia^ con el o&jeto de asistir á una 
conferenciaá que fuera invitado por el Presidente de 

•la República, doctor Santiago Derqui. Después de 
haber delegado el mando gubernativo en el {^residente 
del Senado^ con arreglo á la constitución, se embarcó 
el 8 de noviembre en el vapor de guerra = Guardia 
Nacional, emprendiendo sa viage coiii^iestino á la 
Concepción del Uruguay, acompañado del ministro de 
la guerra, coronel Juan Aridres Gelly y Obes, corooe- 
les E. Gonesa, J..M. Albariño, I. Chenaut y W.Paíune- 
irO| los edecanes, coroneles Dionisio Quesada y Juan 

: Peña y otros. lEl 10 llegó á la Concepción del Uru- 
guay, donde fué rpcíbido con todos los honores debidos 
á su raago da gobernador de Buenos- Ai res y Brigadier 

• de la Nación (elevado en octubre por ^1 gobierno na- 
cional), siguiendo viage para San José, morada del ge- 
neraLUrquiza, donde ya se .hallaba esperándole el Pre- 
. Bidente: DerquS. • . 

En San José, fué espléndidatnente obsequiado por el 
general Urquiza,á quien regaló un bastón de carey, 

' con puño de topado engarbado én una gran chapa de 
oro, atravesado )de una faja de esmalte azul con este 
lema de letras blancas: Gobbrnador Ml Éstabo de 
BuKNOS-AiRES. Al dárselo, el general Mitre dijo, mas 
ó menos las palabras que siguen: « Gracias á vuestro 
patriotii^mo y magnanimidad, la provincia de Buenos- 
Aires es parte integrante de la República, su goberna- 
dor n'o poseerá mas este bastón, que señala la época de 
la segregación — Os toca conservar esta prenda desegu- 

^ ridad, como una conquista que habéis hecho. > 



DE BUBSOa J^IRBS ^ 

Ei general Urquhia^ «eo' la;^ fóncionesí rcivicaa, d^aba 
súemprerese baMon, ihakja bi$t6nca- qtie \e honraba 
tanto eomo la espada de Cas&ros y la pluma con ^ue. 
firmóla Consikucíon de -Mayo, que la Provir>eial (aotes 
Estado) de Buenos- Aires acababa de jurar (el 2i'íde 
octubre). (1) i . ' ^ >. ! 

Terminada laiconferencia, á qUe babia ^ido .invitado^ 
en 4a que ^e (arreg'laron varíots asuntos deinleirós na- 
oional^ inolu&oeü relativo ala cuestión San Jóan^ á.cu- 
yo gobernador Vírasorose envió una ncita colectiva fir- 
mada por Derqui, Mitre y Urquiza^ aconsejándole :que 
renunciase el puesto que ocupaba contra el í tot^ránite de 
la volutttad de la provincia, se émbarcaixHi Derqui y 
Mitre en e} mismo vapor^ cpn destino á la ciudad del 
' Paraná, adpnde llegaron el 13 de noviembi^e. En este 
punto, la persona oe Mitre despertó universal^ '^sii!n5)a* 
tía. Sus gloriosos antecedente^, su juventud, lá espe- 
cie de aureola óón que lé rtídfea sü siemj)re merecido 
prestigio, en el apogeo como en el infortunio, cual pu- 
^ blicísia, guerrero^ orador, poeta, historiador, hábil po- 
lítico; su fisonomía suaVe y meláhcoíicá/' que parece 
"conservar un dulce reflejó dé los;padecimientoá de la 
prQScripcióh; fu porté noble y digno, sii 'circü'ii^pécta 
franqueza, isu discurso fáóil y elevacio y hasta ése re- 
cuerdo vivo dé la guert*a ciVil que el acaíso hizo HieVase 
en la frente! 'tal vez á fin de señalarla áT las multitudes, 
como un'presflelstinadoá realizar ^ las grandes ebsás, 
todo contribuye á qué este personaje notable sea' apata- 
doVdéspertando el más sincero entusiasmo donde quie- 
ra que se presentase. * • i <. 

' {}) PoiUfiormeote, eb 1867, ei seftor don JBan MutÜd de laii H^ras, 
hijo x^ayer 4^1 ilustre geuer^l does^tc) nomb^ra,; hi^o j;>rQgebte¿ su. Tez, de 
Qtro biistQD, -de (^rey también, al genQraf^Mitre^ sínodo Pre^ideute. de la 
República, ea ci]roplin;LÍento de una cláusula testamentaria de su señO£ pa- 
dre, quien lo había uEado durante fué gobernadof de Buenos-Áíres. Con 
Igtial Idlspokieiofi tedUmeÁtafia, «1 inferido «efior las Seras remitió- al ge* 
neral Paimero la banda ^ue «a > padre d^o^asA 6(k'%ual 4|»ota« ^ i: 



&84 TROVtMíA 

' " El mismo día de su llegada al Paraná, una comisión 
del Cláb Socialista fué á 'entregarle el diploma de. socio 

' honorario, que, por aclamación le acordara* el CZa6, 
yendo á tomar posesión de su nombramiento la misma 
noche. 

El 3 de diciembre regresó á eista ciudad, y el 7 partió 

c {>ara la Villa de Lujan^ con el objeto de asistir á la 
bendición de la bandera del regimiento de guardia na- 
cional dé caballería al mando del teniente coronel An- 

- tonia Llórente, como padrino que era, con cuyo motivo 

' pronunció, como acostumbra, una brillante proclama, 
al pié de; la estatua del general Belgrano. 
i .Regresé á la capital en la tarde del 9 y al dia siguien- 

. te reasumió el mando gubernativo de la provincia* 

t8«ia-«. MAIVUEJU OCAikpff^ Presidente del Senado, en 
. ejerpicio del P. E., durante la ausencia del gobernador 
. Mitre, desde el 5 de noviembre hasta el 10 de diciem- 
hre. 

Durante el gobierno delegado de Ocampo, el ministro 
de.gobierno, don D. ^. Sarmiento, autorizado al efec- 
to por el gobernador propietario^ nombró (4 de noviera- 
, bria) pomisiones parala construcción de puentes, en el 
,. arroyo de^alta?, en el Rio de Lujan i,, en el Salto 1, 
', en la Cañada de la Cruz 1, en el Hio:de Arrecifes y en 
^i Tala?, en San Andrés de Giks 1, en la Cañada del 
CárijiQn de.Areoo 2y, en el Rio de Matanza. 
IJiptó (6 dC' novie^ibre) una resolución sobre comi- 
. saí'iofs inspectores de revista, para los cuatro departa- 
mentos, Norte, Centro, Sur y la Costa: ordenó (5 de 
diciembre) la erección de una escuSla en Junin, que, 
desgraciadamente fué de poca ó ninguna utilidad, á 
p'^sar de haberse invertido en su construcción y re- 
construcción muchos miles de pesos; y mandó poner á 
disposición del juzgado de paz de Barracas al Norte 
una bomba para incendios, autorizando la organiza- 
ción de. una compa&ia de homberasi^ 



DK BinmOS AIRES 



28Sl 



ifUMj propialarío, desde el 10 de diciembre 4^ 1860, 
que reasumió el mando, hasta el 6 de julip d^ 1$Q1> 
que, debiendo marchar á campaña á ponerse al frente 
del ejercito, quedó en ejercicio del P, E. el Presídan- 
te del Senada. 

'Habiendo esperimentado la ciudad de Mendoza la 
ésjiantosá catástrofe de un terremíoto, el 20 de marzo 
de 1861, en que muchos quedaron reducidos á la. or- 
fandad y á la mi^eria^ el gobierno del general Mitre, 
reconociéndose en él deber dé ausiltar á áquelk>s des- 
gractados hermanos, acordó {i"" de abril de 1861): se 
levantase unasuscricíon popular encabezándola con :1a 
&i;ima de 200,000 pesos; se dirigiese una circular con 
el mismo objefto á las autoridades.ci viles y.militares de 
la provincia y se pasase una nota á las Cámaras Legis- 
lativas invitándolas á decretar un aoéilio en > favor de 
aquellas desgraciadas familias. El puebla de Bue- 
nos-Aires respondió dignamente al llamamiento que 
se hiciera á sus filantrópicos sentimientos* ' 

Después de cerca de 20 años de reposar en tierra 
estraña los restos del general Juan Laval le, llegaron 
al fin á la tieira de su nacimiento, donde actualmente 
yacen en. un monumento mandado levantar al efecto; 
y habiendo el pueblo de Buenos-^Aires ' levantado 'UT)a 
suscricioñ para la traslación de aquellos restos al seno 
de la patria^ y autorizado el gobierno, por una }ey es- 
pecial, pai*a disponer de una suma del tesoro público 
con igual fin decretó, (31 de diciembre de 1860) hono- 
res fúnebres cotí arreglo á la categoría y al mérito de 
tan ilustre finado. 

A consecuencia de deplorables acontecimientos de 
que fué teatro la provincia de^an Juan, donde,, después 
de la revolución que allí tuvo lugar, se cometíeroín en 
ella todo género de crueldades' por la intervención del 
gobierno nacional, la que, después de sacrificat* á mías 



SM TAovnroTA - 

•íÉré4§(y^AfhKÍS'^ la «hieftñáda del PAóH», dístíintl 

^'5l¿g'trtLS dé aqúfella c¡ada<}, el lí de eneipOf de 183!; por 
óráetí del <íórdi\eí Jcrafi Saá,oon»«m6 su atentado fu- 
silando cr^uelmétite al respeitablé gobernador doctor 
Airtanirio Atberastain, cuaiido se hallaba rendido y pri- 
sionero. En uso de los derechos de provincií^ confe- 
derada^ el gobiénio de Buenos Aire&se diHgió al de la 

' nacíoniett demanda del co>Q<^ignQ castigo de los del in* 
•cuentes-. ' Hubo muchas promebasí pero nada se cuim- 
pii5, infiriendo asi un desaire ^ lapírincipól provincia 
dé la Confederación. No fué esto todo; los dipotados; 

' electos por pártele Buenos Aires para integrar el Con- 
greso federal sufrieron: un nuevo desaire con su recha- 

' 20. El gobierno, no obstante) empleó los medios opor- 
tunos á fin de promoA'^&r la renovación de ios obstáculos 

* qqe i-etardttban la definitiva incorporación de la provin- 

' ¡cia de Buenos Aires al resto de la República; nada se 
consiguió, sino la seguridad de tina próxima invasión 

' del 'ejército de la- -üonfederocion al mondo del capitán 
general Urquiza; . 

. En consecuencia, el gobietno de Miti*e' declaró (l^de 
' julio die 1861) en estado de sitio el terüitorio de la pro- 
rvifueia, movilizando las milicias y saliendo el goberna- 
, ' dor á campaña á tomar el mando inmediato del ejército; 
y para robustecer ia base de operaciones de éste, dis- 
pu66(4 de julio). la formación de una linea de fortifíca- 
^ion-al esterior de la ciudad, guarnecida de tropas al 
mando de la Inspección general de arttias, de.quefoé 
encargado interinamente él general Juan Madariaga, 
en ausencia del propietario coronel Wenceslao Pau- 
nero, que también marchó á campaña, para desempe- 
ñar las funciones de gefe de Estado mayor general del 
ejército. 

Hechos todol^ los preparativos necesarios, el gober- 
dador Miti'e sulió (6. de julio) á campaña., ostableciio- 
dose en Rojas. . . .■- 



DB OTBVDg.AiBBS 28f 

A los pocos dias, jb$ ministr^f^ plenipotenciarios Le- 
fébre ^p Becour, de.Prancia,, Eduardo Thornton, <},e.la 
Gran Bretaña^ y Bofena ven tijira Secano) de la Repúfeli- 
. ca dql- Perú, .iniciaron (lj5 de julio) su medÍ£^cioíi opcio- 
sa, tan^o al gobierno de Buenos Aires comp <al de. la 
Confederación, y después de varias conferencias, no 
" qi)^dó otro arbitrio. que declar?ir.rotfi 1^. negociación, 
dejando á la fatalidad de las arina3 U <re$ol:ucjLo>D d$ la . 
cuestión, ^ 

El gobernador general Qn gefe, el V de. agosto, esta- 
bleció su cuartel general. en San. Nicolás de los Arro- 
yos, y el mando de las armas y la defensa déla capital 
fué (8 de setiembre) encomendado al ministro de guer- 
ra y marina coronel Juan Andrés jGrelly y JOJbíe»; deda^ 
rándo30 (9 de setiembre) la provincia eñ asamblea. 

Los esfuerzos de Buenos Aires en o.bseqiiio de la 
paz, qu^ no pudo conseguirse sin el ;estrdpito de las 
armas, fueron coronados con gloria en lo^oaBtípoa de 
Payon> el 17 de setiei»bre.de 1861. E^tetriuijft^ orperó 
un cambio radical en tod^üa. República; y si los efectos 
no se bf cierpn sentir inmediatamente, se consiguió en- 
caminar el país á upa verdadera orgaaizacion nacional 
q»ue, aunque con tropiezos ,que son naturales pprJa 
falta de conveniente preparación, va ciment^indose pp- 
00 á poco. j';i . 

El servicio de la linea de fortiñcacipn de la< ciudad 
ce§ó, desde el dia 14 de octubr^, tnasladí^ndpse al par- 
que las piezas de artillería qu§ se hallaban situ^da^ en 
la misma, cesando al mismo tiempo todo apara^/q bél|ico 
con escepcion de los ejercicios doctrinales, por batallo- 
nes, que continuaron algún tiempo d^spues^ pero solo 
en los dias de fiesta. 

I8«t— B. MAMinGii OCAMPO, 'Presidente del Senado, 
en ejercido déf-P.E.vdesde'erede j'iílio de 1861 líááa 
el Í7 dé'énertf de 186S, íjue duró In ausencia' ¿íel go- 
bernador Mitre en^ campaña at fíenle del ejército de ia 



Í8dí ' ^OVÍKOÍA 

- provincia, contra el déla Confederación al mando del 
capitán general Urquiza, que fué vencido el 17 de se- 
tiembre de 1861, en ía batalla de Pavón, 

El gobierno delegado, cuya^lma era el ministro de 
guerra y marina, coronel Gelly y Obes, segundó al go- 
bernador propietario general en gefe del ejército, en to- 
do lo necesario para el mayor éxito de la seguridad y 
defensa de la capital. 

Por ley de 5 de setiembre de 1861, las Lomas de Za- 
mora fueron erijidas en partido judicial de campaña, 
cuyo primer juez de paz fué don Francisco Pórtela, 
desde enero dt 1862. 

t^et— BRlGiUlIGR HAIITOIiOMis MITRCs, propie- 
tario, desde ei 27 de enero que reasumió el mando de 
la'provincia, después de la campaña contra el ejército 
de la Confederación, vencido en Pavón el 17 de setiem- 
bre de 1861. 

Pol* ley de 11 de marzo de 1862, el gobernador Mitre 
quedó autorizado para aceptar y ejercer los poderes 
delegados de las demás provincias, á efecto de convo- 
• car é ikistalar el Congreso Nacional á la mayor breve- 
dad posible, en el punto que él desígnase; autorizándo- 
dóle al mismo tiempo para proveer á los gastos 
nacionales forzosamente necesarios hasta la instala- 
cion de los Poderes públicos de la Naólon. 

Las provincias de Córdoba, Santiago del Estero, 
San Luis, Tucuman, Santa Fe, San Juan, Catamarca, 
Mendoza, Jujuí y Buenos-Aires delegaron en el gober- 
nador Mitre, en su consecuencia, resolvió (22 de abril) 
que la autoridad delegada por los Pueblos fuera ejer- 
cida bajo la denominación de gobernador de Buenos. 
Aires, encargado del Poder Ejecutivo Nacional, slix-- 
tori;2:ando sus actos los ministros del gobierao de Bue- 
nos-Aires, hasta la reunión j nueva disposición del 
Congreso; y declaró cesantes los agentes diplomáticos 



abredíWdó!^ picír el cadtíco gobíé^no riiabidíial úe hefcho 
y de derecho. * 

'El'diat 13 de julK) tuvo lugar la ín auguración de la 
estatua delfuudaáorde tres Repúblicas!, vencedor de 
Chacabucoy Maipú, general íoséde Skn Martín, én la 
pltóa' del Retiro, para cujror áctó' acordó lo conveniente 
á fin de darle toda la áo!erfvnída<l que fcorréspbridfá;' 
' Nacionalibó i3 de octubre) la oficina» dé Cofrfeos'de la 
Provincia dé Buenois- Aires, nombrando á don Gerva- 
sio Fosadas^ su primer administrador y diirectorj "' 

Acordó (10 de octubre) que ningüitpropiélflíriopoflría 
cercar sus terrenos de; esttíineiajl sin previo permiso de la 
Municipalidad del paítido respectivo y bajó Ciertas ibr- 
malidades <)ue en el decreto de aquella fecha se deter- 
minan:— Dispuso igualmente se hiciese el índice y 
proyecto de la división de todos 'loi^ dfedúmentos éxis- 
tentesren el Archivo general de Buenos-Aires, qué í)or 
su naturaleza debieron corresponder al Archívoytíatíio- 
naljComrsionando al efecto al archivieró general ^é? Ja 
provincia, don Manuel Ricardo Trelles. ' • ' 

Habiendo sido electo Presidente de Ja República, 
* el brigadier general*B. I^itre presentó^ el 10 de^octubre, 
su dimisión del cargo de gobernador^ eti-trando en ejer- 
cicio delP. £. el Presidente del Senado 'aF siguiente 
dio» • . . . \ . ; - . ; . ^ 



r , 



tse9— D. viCEMTE CAZOM, Presidente del.,§^,epa4o, 
en ejercicio del P. E., por rertqncia del brigadier gene- 
ral Mitre, electo Presidente dé' la República^^ d.^sfje5 ^' 
11 deoctubre, que tomó posesión del cargo, .basta- el 
l^del mismo mes que lo trasmitió á don Mariano Sa- 
avedra. ' 

La única función gubernativa que ejarciera el se- 
ñoí* .Cazón fué la de poner en posesión del, mundo ,de 
la provincia al electo, en reemplazo del rejiunciante. 

i t9#««^-^ iiABff AüVO' •HJÚJkVBíbkAS ' él'éctó' ' gobernador 



r 



» 19 



j;i 



•í 



• 

. p<vr elj(;érmiP9 dfieíaltaba. íil.gpBsnal Mitr^ .J?«>a inte- 
grar el periodo constitucional, desde el lo M QOtabre 

... de 1862 l>a§l;a^l.¡^de.mQyQ|d^ 1863,, <iue fué el cato 4° 
. , goji^^ri^ja^or coai^tiiUQiona^f hal^jec^o ejercido e^l cargo 

,. íji#st^el3.d^.ípa}nQd^ liaee*. 

. . . jÁcpíppafliáf qijle cóflap nftiflísjtcoiíj, )os 9pñ<>re3 dao Ma- 
ri^np.^Vco^jtf^ yd^on JUiisJQpípHJgu^. 
Un^vd^ Jas prjrnpra^ di^f^psiqioiQes . 4el ^(^rnador 

^.^í^pvedrR fué (ͧ de pctfUbpa d^ i862) U weaíeioa da Una 

Inspp<5píon g,ei|iar*l.dfl miUcáas,.p<*<^YÍnc¡.aJ^s^ QOOibran- 

I rda fjB^r?^ di^setppeftiirU al poaaand^ote de Guardift Na- 

xjpu^l.doí^ Martii} deC^iaz^^ 4^0D loa hoaores quácor- 

.. í¡e3ppníipp á uo oQwaodaateigett,eps|l d^ armas* 
,. ífué autorizado .(?4 ^e octubre) para invertir hasta 
PMati;o millones; de pesos coa d3aiino4Ja prolongación 
del Fi^rro-CarrM delOe^teihí^sta ¡ia Villa de^Meroedes, 
é íny.ertir (35 de §efie!nat]|reide,1864) hast^.25,000,000 pa- 
,r^Siúprpl9Qgfi.9Ípr|.bast^§il puebio de Ghivjleoy; orga- 
Q^f^aiidosu dir^jQcion ppr decreto de 26 de dicieaxbre 
(1862). . : . ; . 

. Solicitadapopel juez depazde San Nicolás de los 
Arroyos la ereacioa de otro juzgado para la campaña, 
poq rei>4deaoia en aquella jcmdad, el gobernador Saa- 
y€^di*a acordó (12 de enera de 1868) la .creación de .lo$ 
dos juzgados de paz, uno para la ciudad y suburbios, 
y otro para la campaña; ambos con residencia en la 
• ckidád. ■ ' ' 

¡Por ley dé 20 de mayp^ el Directorio del Banco fué 
autorizado para establecer en la ciudad d^ San Nico- 
lás^ Villa (con el nombre de ciudad desde el 3 de mar- 
zo de 1865) de Mercedes y pueblo de DoloreSj'^sucursa- 
le3 del Banco principal de la provincia, para depói>ito 
y descuento, etc. (La de Mercedes empezó á funcio- 
;;nár el 8 dé abril de 1864). ' 

'Por otra de fecha 8 de junio, fué autorizado para re- 
fi9i¡^ocer codtio CjPiSto a&^tivo^^.iae obrw#maJttriaiM-y 



■ I I 



ferreHKwexproipiwdíw del fierro Oairril del l&ut, la sama 
ide e51>500 libras estertinas. 

Concedió (10 de junio) á la compañía del Fefro-Car- 
rildel Norte, representada por don José Ródney Cros- 
key,el derecho de hacer tin ramal que ligase la última 
estación de San Fernando, con la embocadura del Ti- 
gre. 

Decretó (31 de julio) la fundación del pueblo deí Sa- 
ladiilOj y (7 de setiembre) la del pueblo de T^palqué^ 
én íes campos de propiedad pública maróados con el 
nombra dé Juárez^ en el plano levantado por el Depar- . 
tamento Topográfico. La del pueblo General Lava- 
Iky ert el Partido de Ajó, fué decretada el P de febrero 
de 1864, el 12 la del N-iieoe de Julio, en el paragS de- 
ifíOínínádo Tres Laganas\\^ú^\ pueblo de la Mar Cht- 
quitüj en los terreemos « Laguna de los Padres )> (25 de 
setiembre); la del pueblo de los Tres Arroyos^ en el 
Partido de \& Lobería^ y el del Chañar, en el de Junin 
(8 de abril de 1865), á éste se le dio (19 de junio de I 
1865) la denominación de «Pueblo Lincoln. > 

Deólaró (Í3 de enero de 1865) válidas las ventas de 
laá tierras de don Juan Manuel Rosas. 

Reglamentó (24 de febrer'o de 1865) la ley <íue esta- 
bleció la división de los ocho Partidos de campaña al 
irtteríor del Salado, á saber: 1** Rívadavia, sitííado 
en el Rincón llamado de Nuariú, entre los ríos de. la 
Platay Sartiborortibon; 2^ BíedMa, situado en q\ Rin- 
tíón de Bieüma entre los rios' Salado, de la Plata y 
Sambofombon; 3*" General Las Heras, situado en el' 
espacio que.resultd de la nueva división de los Parti- 
dos de la Mataníía, Morort, Villa de Lujan, Navarro^ 
Lobos Jr Cañuelas; 4° Suipachá, situado en el espacio 
T5[aíe resulta de Fa nueva división de loa Partidos de la 
Ciudad de Mercedes, Giles, Carmen de Areco, Chi- 
Vilcoy y Navarro; 5*> y 8^ Móreíío y Merlo, donde 
están situados estos pueblos; 7^ ChAcaéuco, lindando 



1 

4 -m 



\ 



^ PB0TIK0I4 

con el Salado, ea el espacio qüed^ja la nueva división 
de los Partidos Chivilcoy/Cármen de Areco^ Salto, Ro- 
jasyJuuin; 8° Ramallo, situado entre el Rio Paraná 
y el Arroyo Ramallo, estableciendo al mismo tiempo y 
en la misma fecha los límites délos 45 Partidos en que 

. quedó dividida la provincia, al interior del Rio Salado, 
á saber: San José de Flores, Barracas al Sur, Lomas 
de Zamora, San Vicente, Quilmes, Ensenada, Mag- 
dalena, Rívadavia, Biedma, Chascomus, Ranchos, 
Monte, Cañuelas^ Lobos, General Las Heras, Navarro, 
Mercedes, Suipacha, Chivilcoy^ Chacabuco, Juniíi, Ro- 
jas, Pergamino, San Nicolás de los Arroyos, Ramalio, 
San Pedro, Arrecifes^ Salto, Carmen de Areco, San 

, Antonio de Areco, Baradero, Zarate, Exaltación de la 
Cruz, Giles, Villa de Lujan, Pilar, Moreno^ Conohas, 
S^n Fernando^ San Isidro, B^lgrano, San Martin, 
Morón, Merlo y Matanza. 

Fijó (31 de agosto de 1865) los límites de los. 27 
Partidos al esterior del Rio Salado, y designó los 
nombres de I03 iO nuevamente creados^ á saber: 
Castelli, situado en é\ Rincón de Lopez^ entre los 
Ríos de la Plata y j Salado; Tuyú, situado en el 
espacio que resulta de la nueva división de los Par- 
tidos de la Mar Chiquita, Monsalvo y Ajó; Ayacuoho, 
situado en el espacio^de la nueva división d^e los parti- 
dos de la Mar Chiquita, Vecind y Tandil; BALCARqE, 
(don Antonio) situado sobre la costa de la Mar, en el 
espacio que resulta de la nueva división de los Parti- 
dos de la Mar Qhiquita, Tandil y Lobería; Nkgo- 
CHBA, situado sobre la misma costa del Mar, com- 
prendido entre los Rios Quequen Grande y Chico y 
el Arroyo Cristiano Muerto; Tkes Arroyos^ situa- 
do también sobre dicha costa del Mar, comprendido 
entre los Arroyos Cristiano Muerto y Sauce Grande; 
Arenalks, situado en el espacio que z'esulta dé la nue- 
va división de los Partidos del Vecino, Pila y Ta,ndjl; 
Rauch, situado en el espacio que resulta déla nueva 



DB ^fCVSM A1RB8 2^ 

división deioá Partidos del Tandil,. Pila', Las Flores 

' y Aziil; Nuevr: de julio, situado en el espacio que 

deja la nueva división de los Partidos 85 de Mayo -y 

Bragado, donde se halla [situado el 'pueblo Nueve de 

Dispusa(5 de agosto) la formación de uii pueblo en 
el Partido de Chacab'ucOy .bajó la denominación de 

, Guardia Nacional^ y por ley de 25 de octubre- de 1865 

el P.E, quedó autorizado para distribuir gratuitamente 

- ' á los Guardias Nacionales movilizados de la campaña 

' -de Buenos- Aiires, 15^000 hectáreas que habían de fór- 
rnfi^r el ejido de ese ptieblo decretado en el Partido de 
Lincoln:— é igualmente: (13 de diciembre de 1865) la 
formación del pueblo decretado ¿n ios Tres Arroyos, 
Partido de la Lobería, lo fuera sobre el de Pillahuirieo 
Grande, y por nueva disposición (9 de enero de 1866) 

I quedóie&tosinefeetoy ^'establecido el decreto de 8 de 

-abril dé 1865. 

• ,! El señor Saávedra terminó el período dé su gobier- 
no, el 3 de mayo de 1866 sin haber tenido ocasión de 
delegar el mando de la provincia, pues no practicó visi- 
ta alguna á Ips departamentos de la campaña. 
Sucedióleel doctor A. Alsina. 

tses— COBOMEii DOCTOB aboIíFO aIíÑma, 5"* go- 
bernador cónsUtucionál, eiecto él 2 y recibido el 3 de 
zóayo, habiendo ejercido el cargo hasta el 9 de octubre 
de 1868, que lo réaun<5iara, por haber sido electo Vice.- 
Presidente de la República, 

Compartieron las tareas administrativas con el se- 
señor Alsina, en calidad de ministros, los doctores Ni- 
colás íívellanedá, de gobierno, y Mariano Várela, de* 
■ hacienda, hasta el mes de julio de 1868, que, con moti- 
\ ' vtS déla cuestión electoral 43ara la presidencia y vice- 

presidencia de la República, en qtte flguraba la candida- 
tura del' ¿éneral Urqüiza, apoyada y Sostenida por el 
í goberrtador Alsina, cuya candidatura estaba igualmen- 



2Mi noinmmA. 

te en juego por una y otra fracción política^ preflrieroa 
aquellos abandonar al amigo, á quien consideraban 
preTaricador deáde que se aliaba con Urquifsa, presen- 
tando sus renuncias^ que fueron luego aceptadajs. El 
gobernador Alsina, que estaba seguro de salir electo 
vicC'-presidente de la República continuó su gobierno 
con lüS doctores José Miguel Nuñez, oficial mayor pri- 
* mero y ministro de gobierno después, y Dardo Rocha, 
oñcial mayor del ministerio de hacienda hs^ta. el. fin. 

Una de las primeras disposiciones del gobernador 
Alsina fuá (11 de ^junio de 186G) la sepalracion délas 
dobles funciones de juez de paz y comandante de cam* 
paña reunidas en una sola persona, 
t El gobernador Alsiná tuvo la gloria de fijar el valor 
del papel moneda al tipo de 25 pesos por un peso 
fuerte. 

Debienflo salir con destino á la campaña del Sur, á 
objetos del servicio público, delegó el mando déla pro- 
vincia, el 14 dé marzo de 1867, en e) Ptesidente del 
Senado, como lo disponía la constitucionr. 

tsev.B. KVlLio CiikSTRO, Presidente del Senado, 
en ejercicio del P. E., durante la ausencia del goberna- 
dor propietario Alsina, desde el 14 de marzo hasta el 
28 de abril. 

Durante el corto gobierno delegado de*Castro se es- 
tablecieron.nuevas escuelas en la campaña, proveyén- 
dolas de todo lo necesario,y. se resolvió en un.espediente 
sobre las salinas que se encontrasen en los terrenos 
del partidora Patagones y en los de Bahía Biaiicd. 

19,^1 -.COllOMElKi .n^CTOB ADOliVO AliüIIVA, pro- 
pietario, desde el 22 de abril que reasumió el mando, 
después de practicar una visita á la campaj^a d^l 
Sur. 

Promulgó (29 de julio de 1867) la ley que. declara 
sef sjnftqieate.titit.lq.la.po$.es|oi]^por 40 a^o^.^swiixiter.- 



DB ntmfeí ÉtkR8 ^' 

íüptelon; t^Ará'loé íérréiVofs^delmiíAícl^ió dte lá düdad(-y 
dte lo^S'éJi'*!)* d'é los* p'ftebfós déf éáWpáfiaV 

Por léjr de SO á& ócftubf e, el í^artldó^de Netúchéá fué 
divíd'rdó' en das, denoitiinartdo aí nüevü^ TdrtMo de 
jWíVdi^;' y por oti*áMel31*se demarcó nuevbs» Httiíte'^ al 
toühi'cípio'de'la ciudad de*Baenos^Aí'í*eQ;'tídttio sigue: 
V6t tíPnrorte", él' Arroyo de MaWótiado/ desdé su étíi 
faocadbraeñ él Rio de tePlatá, hiistá tocar ét- lídiUe 
£0te detf (eti^eno eotvocido en el Plbiici>dfe Sourdeax, 
con el nombre de Calderón;— al Oeste, tffMt llneaíque, 

■■ ltflií4)andÓ^ les terrenos .conocjidod con: los nombres 
AfcDrbos y Lumb\^ termítie en «Itánguto sudeste, de ejste 
üUmo' terreno; yt^dead)e &Qp& por juñai Unea q^ne térmíae 
ooi.el árygiilo' südoe^ter del terreno designado con el 
nombre de A rroyo; y desde este punto hacia eLBíte 
b%&ta.(qcfar el ángulo noroeste de^I terj^eno 4¿6¿V2;des- 
de aquí^)^9direccioaai Sur, por la calle que limitialas 
propiedades PafisOy BeJaJiaino, Roy y Per^ira^ ha^ta;la 
ínteradpcion con lacuMei d^ la Arena;, y desde esite pup- 
t0, unai reicta bastaí el. puente Alsina;— ai Sur, el. Ría- 

• cbuelo .de Barracas^ hastia su eon flueujcic^ . po'n el Plata, 
y al Este, ellitoraldel Piala hasta la boica dé M^ldo* 
nad0k« . 

Pqriun decretoi def 25 de noviembrQ, dispuso la. f^r- 
mapíoo de an. Ruevopuebk)> bajóla de.nQininaQioH de 
(piftiwrjr/a., iéJPi . el parage ponpcido,iq9T?/el.inon]bTe, de 
Puntas^ del Arroyo Tap^lqué^ Partjdo ^el Azul; y por 
o.tro de 17 deeíiepo de 1668, la de otro eq la. horqueta 
q^ielOjCm^ii/el Rio Q4equen,Sjíuia4,QCpQ'Ql,^rroj5o;jDml- 
ce^baJQla;4&non;iinaciqn deBrand^efi., . ;. ._ 

AcOir}|6'(í8 de D?arzo)qw^,para Ia^.(jUa;S 26 dé nifi,yo.y 
.9 dejulio babeada .verrfi<?arse ;un;<?.^í^pfien Jiteijario, 
preim^ndxpise el trabajp..iAas.pot,a,bÍe con fxnfx iffp^^\\^ 
deo^p/ylos otrpB dqs quenjas ;se*le spro^imase^q, ^c^qíí 
unadejp^ata. Solo uno presentó un tr^aJ9 histój^ipo, 
qpefuédon Eté^miilo /Avendaftp^ ipu^prito Mulfi/tcf^fí'fr^ 
Novanoo, cuy e^ Memoria fué publicada por cuenta del 



2¡9(S. fivoY^WíA 



;i M 



Estado y su ^.utor distinguido con un testimonio de ho- 
nor: — dispuso, (2 d,e,ahi'¡l) el estaWeciipiento de 4 es- 
cuelas superiores, en Mercedes, Chivilcoy, Chascoraús 

' y San Njeolas jde los Arroyos;. y la construcción de 

^ediñQips para escuelas ep los pueblos del Azul, Dolo- 
res, Saladillo, Ranchos y las Flores: — autorizó. (10. de 
.figosto la fundación de 4 e.scuelas vecinales en «1 Par- 
tido d^l Vecino:— dispuso. (3 de abril) que el Partido 

, xxMíocido por de Arenales ^ se denominase en lo suceai- 

, vo Ayacucho,. 

Durante la adminís^rfitcion Alsina,— 1867-*68— la 
' provincia esperi mentó una terrible epidemia del cóle- 
ra mórbus, cuyo número dei víctimas se calculó en mas 
' de 30,000 personas, en lasóla provincia de Buenos- 
Aires. ••'.''.. 

El doctor Alstna, con igual título al de cua^uier otro 
ciudadano, aspiraba á la presideneia de la República, 

' del mismo modo como había aspirado á la goberna- 
ción de la Provincia. Contrariado en esa aspiración, 
dedicó su atención á la vice-presidencia, ya fuera con 
el señor Sarmiento, ó ya con el capitán general Urqui- 
za, candidatos ambos' á la presidencia y antipodas en 
política. La alianza de Alsina con el último fué con- 
denada, entre muchos otros redactores de la prenáa, 
'por el director del Boletín Oficial de la Promncia^ doc- 
tor Eduardo Wride, acusando al gobernador de traidor 

' á sü fe y ásus principios. Tratóse entonces de decre- 
tar la destitución del director dé ¿icho periódico. Los 
ministros áon Nicolás Avellaneda y don Mariano Vá- 
rela, aniigos y compañeros del gobernador, desdé el 

•'principio de su administración, se opusieron á esa me- 
dida. El gobernador insistió llevanflo á cabo feu reso- 
lucibn, pero mediando préviartienie la separ^acion de 
Ibs réferidois ministros, cuyos puestoá ocupai^onel 
oficial mayor del ministerio de gobierno, don Jc^é Mi- 
guel Nuñez, conio tal primtiro, y como ministro después 



..V ' '. •■ • '. . -^\^. 



.1 

• 1 



hisksrta 4qe.neniu;aQlai?e; Alsina,,p^ajrf!ciMWe de la yice- 
|l^ésideQcia; de la Depiiblica, y el da igual >c^e del 
iministeriQ dq hacienda, don. Dardo ¡Et^cba. ' ,i . 

' Por ley da4° de julio, el gobierno da Alsinafqé a^- 
tori25ad<> paira invertir ba^^l^a cqatuo lúiUones y of^edio en 
iaioonstrubcioQ de>üQ.edífi0ÍQ para el ^oco de la. Pro- 
vincia. . . j j 
'- Por otra de fecha Sdeagoator se ^ustituyóilaí pen^ 
capital por la de 20 años deJ)res¡dio, como máximuiti. 
Hal^j^Ador^Siiltado electa vicanpi^e^idente de la -Re- 
pública, el doctor Al$ina elevó su^r¡&nuncia d^l cargo 
:de gobernador el O de octubre, la que le fué adniitida 
el ¡nipmodia, * . 

£1 doct'^r A. Alsinra, corooejl de la imcion y mini|Stro 
de guerra y marina nació e\ 14 de enero de ^320^ y; mu- 
rió, á, las sjete de la tarde del 29 de diciembre de 1377, 
á los 48 afios de edad. Su cadáver fué depositado. á 
Ifis seisdela tarde del 3Q en una capilla ardiente en )a 
iglesia metropolitana. Durante los dias 30 y 31. se man- 

%tiivg la banderg. 4 T^edia asta ep todas las reparticiones 
pro vijU chales y aacioaaldfe^ljabiendo permanecido cerra- 

. das las, oficina^ de.la provincia.: Le fueron decretados 
honores fúnebres por los ¡gobiernos nacional; y proyín-' 

:,cial. Murió dejando^ como idea,, la grande obra dq la 
conciliación .polítioa^á que ooncurriólealnjente con todo 
su podery cpq verdadera elevación moral, y; pomo trfi- 
b.ajo, la obra de seguridad de las frontera^ terrestre, 

. que inició con fe bajo ii« nueyo.plan y que continuó con 

.^ipers^veraneja hasta, los últimos instantes de su vida. 
J^n;honoí;.suyOiS^ d,íó el nombre de calle Aísmaáia 
que fué dePótoií, por haber sido la de su residéncffi. 

tóes^D. 'c:iiiLM0 CASTBir, Presidente del Senado, 

' en 'éjettíi'ciü'áef Poder Ejecutivo, por l^en uncía! del doc- 

•tor A: Albina, desde el 10: de octubre dé 1868 hasta lel 

' S dé mayo de 1869; que fué electo 6^ gobernador cOnfs- 

' tiWcidAal, cüyó^j>eríbdo ékplró én iguaí • fecha de 1872 . 



^ ITó pudo organizar Su mínistérióíh'tó«Ai'éí 2í ée^ otítü- 
bré^ ett que fueron nombrados' eldoctot' Jutin S: Fer- 
nandez, de gobierno, y dortPedvo Agote, de hacienda, 
«1 prímei^o hasta mayo de 1869, en que se escüsó y fué 
reeit)p4^z&do poi^ ei dootor Antonio E. ÍAaAmeVy y éste 
. y el segundo hasta el fin del períkxlo constitucional de 
Castro. 

A hii administración' Casero la^provincia y ol pafs de- 
ben:— ' 

El es|;ablecímíento de TramwaySy en las callas «de la 
ciudad (Ley dé 24'rfe agosto de f 868)!-^ 

El trasporte, por el Ferro-Carril del Oeste, de las tta- 
suras de la ciudad. (I^ey de 18 de novieittbre de id!:-^ 

El raniaí del Perro- Carril del Oéstfeha&taellpufeblo de 
" Lobos. ' (Ley de id. id):— 

La asignación de cien pesos fuertes para ayudar á 
la espedicíon que se preparaba én Europa & las regio- 
' nes potares del N'orte^ en atención' á sus resultados 
¿Provechosos parala Gréográfia y otras cieiicias. 

El gobierno dé San Juan, i?or niedió de un -éxhortb, 
requirió (S4 de mayo de 1869) la estradícion dfef go- 
bernador don Manuel* José Závalla y dfe suS ministros 
^ don Isidbro Albarracirt y don Jbáé'^ Eugenio Boncel, 
que habían sidb-acusadbs c por'violaciónes álacons- 
tituóión y otras leyes del EstadbJ' tnal Versación de 
fondos públicos; ataque á la propiedad y aótófe db ma- 
la conducta» (misdefnean'oury, y el dé Bueños^^AiV'es 
(Castro-rMalaver)^ previo dictamen de su á'sesor, 
abundando en consideraciones de mudho peso y de 
' profundo alcance polítifco,, se negó & dar'cuíilplítniento 
^ ' ar referido exhorto. 

Previo acuerdo celebrado con- al arzobispo, el g^r 

bipraode Alsjna hab{a;aometídoiá ía I^egislatura un 

prqyeqto de decreto estabjaciendo. (7 ^eX oatu^re de 

. 1868),.una.nueva divi^ioo deí territprio de mijinieipío 

d^ei^t^ ciudad, dn.l^ju^gjBido$ de; pQZ^^ parixx^ías» en 



/ 



I I 



^ de- Castro quedd ainx>báda aqnei prtíyeeto, ednit^etirti- 
áo en íej^j promulgada ei^28 de JEmiode iSOdi. 

Mí&ntras se' sancionaba )a Ley de Edmcacion Co- 
mún*, feoi*ganiaó(4:0^dejülío) él Gou3ejo*de' Instmceion 
Pública, designando^ sus atnbiicion^«. 

Por'leyde20de jiilio^sobre la base del FoFtift- Es- 
peranza situado entrq los limit68.de los Partidos del 
Saladillo }^7apa1qué^¿ se creó un nuevo 'Partido^ bajo la 
denominación de General Alvear.. »» 

El primer censo de la República Argentina, ordena- 
do por él gobierno nacional, mereció la mas decidUa 
cooperación por parte del gobierno de Castró, man- 
dando (19 de agosto) á los empleados de su dependen- 
cia segundasen á los cof^tiisartos nacionales respecti- 
vos. 

El doctor Valentín Alsína; 2^ gobferñadof constitu- 
cional del Estado, cayo fallecimiento tuvo' lugar el 6 
de setiembre de 1869-, merfeció' que el gobierno de Cas- 
tro le tiíibutasé los honoresque correspondían á tan 
insigne ciudadano^ y la Legislatura dictó- una ley 
(26 de setiémb^e)^ disponiendo la erección de un mo- 
numento á su memoria, en el cementerio del Norte^» 

Por una ley de 16 de diciembre de lí860» se acordó, 
ala Guardia Nacional que hizo la campaña del' Para- 
guay, una medalla, llevando en el anverso, elBi^udo 
dala Provincia en el aentro, y en la circunferencia 
esta inscripción: GuardíaiNacionalldeBuenas^Aii^s^ 
en e> reverso;Ien el centro, estas palabras: Ai aaioint/ 
la constanoiaj IwPtovmciaaffradeciUal y en lai circun- 
ferencia éstas: Campaña delFanaguayjiñQb á*i869. 
I^ara los gefes, de oro y- de plata páralos dealasi Y 
al recibir las medallas^se dispuso se entregase á los 
Guardia&NacionaleS'Un boleta en que constara ser ellos 
acreedores atierras, en< el pueblo. Guardia. Nücíonal, 
en el Partido de Ch^icabuco. 

El goMesno dét señor CaetM' tuvo- lá^ fá»^ inspira- 



800 



PROvnrcnA. 



' oion de negar (7 de mayolde 1870) el establecimiento 
de una plaza de* toros en San Fernando, cojno babian 
sido ya rechazadas anteriormente otras solicitudes, 
de acuerdo con la )ey de 6 .de agosto de 1856, que pro- 
hibe las corridas de toros en la provincia. 

Se dictó una ley (9 de junio de 1870) creando 
90,000,000 de fondos públicos, que deberían ser nego- 
ciados dentr6¡ ó fuera de' la República, para la cons- 
trucción de puentes; 

.. Otra ley (22 de satiembi-a) supríniió las loteríasy las 
rifas periódiqa^j prohibiendo igualmente la venta de 

- billetes, loterias . y rifas estra,ngeras ó de otras pro- 
vincias. 

Y otra ley (17 de octubre) autorizó al Poder Ejecuti- 
vo para invertir 125^000 pesos moneda corriente, ea la 
. .adquisición de monedas y medallas, ofrecidas en venta 
. por don Juan Cruz Várela. 

El gobernador Castró acordó (28 de octubre) la auto- 
rización solicitada para la erección de un templo en lo¿ 
terrenos del Colegio del Salvador,, en Buenos- Aires. 

Ordenó (12 de marzo de 1871) la construcción de una 

vía férrea á vapor ligando: la ciudad con el nuevo Ce- 

, menterio de la Chacarita, con un presupuesto de dos 

- millonefe doscientos veinte mil pesos moneda ícor- 
riente.. . 

Con motivo de. la epidemia de fiebre amarill^i que 
diezmaba la población de esta ciudad, el Poder Ejecu- 
tivo fué autorizado á gastar hastaf diez millones de pe^ 
,sos> en necesidades de la misma, tales como médicos, 
boticas, alojamientos,, etc. . • 

' Todos los establecimientos.públicos fueron manda- 
ndo» cerrar durante la aciaga época de la epidemia de 
. la fiebre .amarilla, permiaáe¿iendo en eéte estado bas- 
tad 15.de junio de 187J ^.en que quedó casi estihguida, 
pero no del todo. 

La LegislaAura. aprobó el decreta) del gobierno, de 



fecha 20 de rhapKa, qae ordisnáfeáMa ót'eación: de 'dos 
Asilos dé Huérfanos, uno para'varones yotiiopara ni- 
ñas. ' ' » 

Lainisma acordó (24 de noTiembre) autorizará! Po- 
der Ejecutivo para poner á disposición delgobierno'de 
Safta la suma de diez mít pesos fuertes, para los po- 
bres y huérfanos, victimas de los temblores bdurridos 
en el pueblo de Oran. 

La misma sancionó la ley coií igual fecha que la an- 
terior,, fundando el Banco Hipotecario, que actualmén,te 
existe, situado en la calle San Martin. 

El gobierno de Castro aprobó (87 de diciembre) la 
traza del pueblo que don José Vicente Salas trató de 
fundar en el Partido de Las Heras. 

En el interés de conipletftr Ija colección de manuscri- 
tos de la Biblioteca Publica y de laformsjcion de un 
cartulario de Celebridades Argeptin^s, nombrjó (24 de 
febrero de 1872) una. comisión compuesta ¡de los seño- 
res dQctor Juan María Gutiérrez (finado); brigadier 
geineral B, Mitre y doctor Vicente G. Quesada. 

La Admirtistr^icion Castro fué unade^s nías pco- 
gpesistasqiietuvier$.la provinpia de Buenos Aires, y .en 
la que sj3 realizaron ó proy wt^ron .empresas que hoy 
patentizan sus beneficios; tal/^s son: .el Asilo de Huér- 
fanos, la. Penitenciaria, el Ba,nco d,e la, Provincia y, el 
Hipotecario^ lasUoe^ de tramways que cruzan la ciu- 
dad en todas direcciones; subvenciones para, la erec- 
ción 6 refacción de templos; idemparft el planteamiento 
de un taller de filatura de se/ja, cuyo fruto ustepta.la 
oasa de gobierno nacional en-los días de gran solem- 
nidad; idem á numerpsas escuelas particulares, y crea- 
ción de escuelas comunes en la ciudad y campaña^, á 
saber; 2 Jardines, de \\xidi\\iQ^- (Kiiul^rgarten), en. la 
ciudad) 1 en Balcarce, 1 ^m Carmen de Areco, 1 en 
Chascomiís, yj^n la Exaltación de.^laCruz» 1 en Geíie- 
ral Rodríguez, 3 en Las Heras, 2 en Moreno, 1 en la 



802 PRMnwá 

' Ma|[dat6nA^ & en.el Pilar^ 1 ea Punta €híca^ S en Ra- 

' maUo; 1 en ;San Autoaioi^e . Areco^ 1 en San Martin, 
8 en San Nicolás de los Arroyos y 1 en Zarate. 

De&pues de haber ejercido cíl mando de la provincia 
durante 3 años» 5 meses y 7 dias, lo trasmitió, con 
arreglo á la cpnsUtucion.9 el 3 á^ mayo de 1872, ¿ su 
sucesor dou Mariano Acosta. 

tsvt— D. MARIAMO ACOSTA, 7"^ gobérnadot" constitu- 
cional, desde el 3 de mayo de 1872 hasta el 10 d^ se- 
tiembre de 1874, que renunció el cargo por haber sido 
electo Vice-Presídente de la República. 

Organizó su ministerio con los ciudadanos doctor 
Federico Pinedo, gobierno, y don Práncíséo B. Made- 
ro, y sucesivamente, por renuncia éste primero y de 
aqyél rtias tarde, los doctorea AtWanció Alóorta^ Carlos 
Saavedra Zavaletay Leopoldo Basavilbaso. 

Al gobernador Acosta cupo el deber de promulgar 
(14 d¿ junio de 1872) la ley en que se autorizaba al Po- 
der Ejecutivo á invertir hasta Ja suftta de 200O pesos 
fuertes en la erección de un monumento ala memoria 
del general Gregorio A. de La Madrid: -^reglamentó 
(3 de enero) la manera de espedir certificados de libe- 
ración para la trasmisión de los bienes raices:--'declaró 
18 de enero de 1873) que todos los habitantes de la pro- 

' vincia pueden transitar su tei^ri torio üin necesidad de 
licencia ni pase de las í^spectivas autoridades: -^dispu- 
so (29 de enero) la delineacíon de los oaminoá que con- 
duben de la ciudad á los pueblos deBelgrano, San Isi- 
dro y San Femando; así como el levantamiento de 
planos de los caminos generales que salen de la misma 
en dirección al sur y oeste de la provincia:— aprobó (8 
de abril) la formación de un Instituto Comercial é In- 
dustrial, bajo la vigilancia de la comisión parroquial 
que había sido del antiguo Colegio Modelo de la Cate- 
dral al Sur; El mismo existe actualmente bajo ofra 

' forma. ' ' ' ' • 



01 JlPIUm )AIBBS dd^ 

Can elr^o^ ^ intrQi^ncif r^ilocmfta en la ^iUUot^ca 

. i PúM'u^y .fto»),isÍQMf5..(18 íiU. febrepp) A up :fuivoioi\#río 
. ipteligepjte .^n* la wateyia (dpctar Que?a4a)> >par'a.,que 
hiciese un estudio de las de Europa* 

A fuer de jmpárciáiidad en la > cuestión Pectoral que 
durante su administración 6e debatía en' toáoslos ter- 
renosvisepairó ¿aj|gunos funcionarios públicos f)ap el 
i'hécbo de haberse manifestado añliados enloscírcdilos 
poJüticos, que á la sazón se diáputafaan el predominio en 
la referida cuestión. Esto, en cuanto á la forma, y 
pqrlo que^toca 4 la realidad, los. hechos qo respondie-. 
. ron 4 6s«» deseQ:T-^aprob<>,(3 de diciembre) lo$ eludios 
I* y presupuestos p^ra, jla constricción del canal de San 
. F^rea^do, que ii(>y es un hechp:t-fuó autp.ríjsado (Ley 
. de^ d^ ^etíeoibre) para la co^i^iru^ion de una.cárpel 
; y q^B, de Jqstici!^ en. Dolopepí-rpópoJe Iq, glori^. de 
irij^Mgurar-coo todá'splemnid^d (24 de sei^iembrí^) la es- 
tática del general Selgrano^jenla plaz^ S5 de Mayo, 
donde §e hal|í^:— promulgó (16 de diqiembre) la constitu- 
ción d^ la provinQÍa,.que fué^jura^a ef 35 de diciembre 
de 1873, y es . la qu^ actualpc^e^itq rfge: — fomentó el es- 
tal^lecimi^nto d3 bibliotecas papulares en tpda la pro- 
vincia, contribuyendo con Qanit;idades, de dinero para 
,^u posten y progr/cso; — reglanxentó la manera de sub- 
Venpionar .esctieJas particulares, viniendo de este.noipdo 
4 amneptí^r el número de líis costeabas poi^ el tesoro 
p.úbUcp,. generalizando as.í la instrucción,, La'adqii- 
, nistracion Aoosta fué la que mas se distinguiera go- 
' h^'ee^ te, punto, . ¡ , 

Fué autorizado} ; (9 de abril) para la construcción del 

. Ferro Carril y de un oa&ode desagüe en ],a Ensañada: — 

declaró (2 de octubre) al pueblo de Las He^as cabeza 

.de.Pai:ticloc—iprQhih|¡ó,.(lSd^ junio) la. introducción de 

I ganado ^ín guia3> im^Kuiiendo peíias álos infractores: 

v^aprobó (IS de ab^il) la traza del.puieblo q^e sepfo- 

ry*ct*i)a formar ea:Bftm»llo, y qu» hoy ea wo. h^choy co- 



3Ci4 ' ¥ii<!fVi^of Á ■'■ 



« 1 



tño también (4 dé •setíéhit>i^e) la tiél {Aiebtb AlmiHnte 
'Broion^ iniciado y elevada á lá aUüra á qtre ha llegado 
par el .señor don Estevan Adrogué. Fué {14 de abril 
de 1874) declarado cabraa de Partido. ■ 

Pué autorizado (19 de setiembre) para la creación de 
un rku^vo Partido entre Quiimes y Lomas de Zamora, 
vom& igualnqeote (L8>dei octubre) paca la coostrucdon 
de un monumento, en.el Cehaenterio del' Norte, dedi- 
cado á la memoria del general Emilio Conesa, invir- 
tiendo hasta 50,00(> pesos. 

Decretó (27 de agosto) la confelruc^ion de un Colegio 
en San Nicolás de los Arroyos, el que actualmente es 
tmjhecho:— acordó (27 de octubre) la cantidad de25O,0O0 
pesos á la Sociedad de Damas d« Misericordia, para la 
construcción de un Asíto de Desvalidas, é* igual canti- 
dad (4 de noviiBmbre) á las de' Misericordia para la 
construcción de otro Asilo de Indigentes: — autorizó el 
establecimiento y esplotación de una línea' telegréfica, 
de esta ciudad al pueblo déla Ensenada:— aprobó (13 
de eneró de 1874) la traza proyectada para un pueblo 
en el Partido de Balcarce:— prestó (28 de abril de 1874) 
su acuerdo para la fundación de uA templo dedicado á 
nuestra Señora de las Victoriaís. 

Finalmente la administración Ácosta, á la vez' que 
acordara subvenciones alas escuelas particulares, á 
*la,s publicaciones cientifitas, etc., todas las asociaclo- 
Tieá religiosas encontraron en el gobernador una deci- 
dida protección, corrtribuyetido cóní fuertes cantidades, 
siempre dentro del presupuesto, para la c^ristrüccíon 
y refacción de aisilos, templos,' ^escuelas, etc. 'hasta pa- 
ra la tribq del cacique Coliqueo, para la misiona los 
indios, etc. 

'Y además, se crearon escuelas en la ciudad, entre 
ellas 2 en las cárceles públicas y^ una para sordo-mu- 
dos^ que aun ftmciona, 2'Normalesde Preceptores y 
P<i*eceptoras, 1 de Mugida y Decláníiíadotí^ y en 4o&'püe- 



DB BÜBNOS 4IBBS 305 

blos de campaña Alvear, Baradero, hasta 1, Carmen de 
Areco^ Chascomús, Lomas de Zamora, Barraca á al 
Sur, Almagro^ Marcos Paz, Quilmes, Rauch, San 
Isidro, San Fernando, Tapalqué, Tandil, 25 de Mayo, 
etc. 

El 10 de setiembre de 1874 elevó su renuncia de go- 
bernador de la provincia para ir á ocupar la Vice-Pre- 
sidenciade la República, para la que resultó electo^ 
sucediéndole el coronel Alvaro Barros, á quien legal- 
mente correspondía, como Presidente del Senado. 

1914— C)OBOiV£ii AiiVABO BABBOi», Presidente del 
Senado, en ejercicio del Poder Ejecutivo, desde el 12 
de setiembre de 1874^ en que renunció el señor Acosta, 
por haber resultado electo Vice-Presiden te de la Repú- 
blica, hasta el l^de mayo de 1875. 

A los pocos días de haber el coronel Barros empu- 
ñado el bastón de gobernador de la provincia, el 24 de 
setiembre, estalló una revolución del partido naciona- 
lista que puso en alarma ¿ los prohombres del partido 
contrario. Así fué que pusieron en juego toda la ener- 
jia que las circunstancias re clamaban para vencer, sin 
^consideración de ningún género. 

Cúpoje, pues, la ingrata tarea de librar orden de pri- 
sión contra los individuos mas conspicuos del partido 
nacionalista, para quienes no hubo escondite en donde 
pudieran dejar de ser descubiertos, merced á la poli- 
cía secreta, en que estaban afiliados no solo individuos 
de baja condición social, sino también otros que tenían 
fácil ingreso en la alta y culta sociedad, y aún mugeres. 
Con tan degradantes elementos se consiguió la pri- 
sión de todos los que no se incorporaron al ejército 
revolucionario, que tenia su cuartel general en la cam- 
paña del sur de la provincia^ ó de los que no lograron 
huir á Montevideo, como lo hicieron muchos. 

Destituyó á todos los empleados que no inspiraran 
confianza & los situacionistas; y declaró en asamblea 

20 



806 PROVINCIA 

la guardia nacional movilizándose en toda la provin- 
cia. 

En una palabra, no hubo medio que dejara de em- 
plearse, á fin de que la revolución fuese vencida, y lo 
estaba ya jdesde el mismo momento que estalló, por 
falta de dirección y peor manejo^ hasta que el general 
B. Mitre, el 26 de octubre, declarándose gefe de los 
ejércitos de la Revolución Argentina, fee puso en 
marcha proclamando á sus compañeros de armas, por 
quienes fué llamado, para protestar contra los que « se 
habían apoderado de los destinos públicos por el frau- 
de y la violencia » (palabras de la proclama). 

Con el general Mitre á la cabeza, el ejército de la 
revolución, evitando siempre un encuentro en que hu- 
biese derramamiento de sangre, marchó en busca de 
alguno de los gefes del gobierno que le inspirase mas 
confianza para capitular con alguna ventaja. Para el 
efecto, envió un comisionado cerca del gobierno nacio- 
nal, con instrucciones en ese sentido, continuando en- 
tretanto su marcha hasta La Verde^ estancia de Unzué, 
donde un suceso inesperado hizo variar ei primrtivo 
plan del general Mitre. El infortunado coronel P. Bor- 
ges, con el entusiasmo que le caracterizaba y de) que 
fué víctima, se arrojó imprudentemente sobre una 
fuerza de 800 hombres que, al mando del teniente co* 
ronel J. I. Arias, se defendió heroicamente tras los 
parapetos de la azotea de aquella casa, que era una 
especie de fortaleza, casi inespugnable, dando asi al 
comandante Arias un triunfo que él no esperaba. 

Después de este suceso, llevado á cabo contra la vo- 
iuntad y resolución del general Mitre de evitar todo 
encuentro que diera por resultado el derramamiento de 
sangre, el ejército continuó su marcha hasta Junin, 
donde se sometió el I** de diciembre, bajo una capitu- 
lación que no parece haberse tenido en cuenta. 

El goj>ierno de la provincia cumplió con su deber al 



DB BVBH08 AIRES ^7 

cooperar con todo sii esfuerzo al sometimiento de la 
rebelión, secundando eficazmente á la autoridad na- 
cional y los que aparecieron vencidos en las elecciones 
de febrero de 1874 usaron de su derecho al protestar^ 
como lo hicieron^ con las armas, solo cuando no pudie- 
ron conseguirlo por otros medios. 

Vencida la revolución de setiembre, que, como he- 
mos dicho, no fué mas que una protesta viva de la ma- 
yoría del pueblo de Buenos- Aires contra la legalidad 
de las elecciones de febrero, en lugar dé dar á los ge- 
fes militares de aquella un fuerte apretón de mano, ál 
verlos rendidos, fueron presos, sometidos á un conse- 
jo de guerra, juzgados como rebeldes, sentenciados y 
perdonadero indultados. 

Tenemos la cltsgracia de olvidar muy pronto los he^ 
chos pasados que no&suministra nuestra propia histo- 
ria. Vamos, pues, á recordar los principales, por 
^ue son pertinentes y porque dofi^viene que sirvan de 
lección moralizadora en lo sucesivo. 

En 1837, unas elecciones en que hubo fraude y que 
produjeron la caída de Rivadavia y la elevación de 
Borrego, trajeron la malhadada revolución de 1^ de 
dicienbre de 1828, encabezada por el general Lavalle^ 
quien, al frente del ejércij;o nacional que acababa de 
regresar á la patria coronado con el laurel de la victo- 
ria, alcanzado en Ituzaingó, derrocó al jefe legal de la 
provincia, que lo era al mismo tiempo de la nación,' 
ocupó su lugar y lo mandó fusilar, por el solo hecho de 
defenderla legalidad de su gobierno^ sometiéndose La- 
valle al fallo de la historia. Esta responde consignando 
en sus páginas el subsiguiente gobierno de Rosas en 
Buenos Aires y de los demás caudillos irresponsables 
en las otras provincias de la República. 

El general José María Paz, el gefe mas severo de la 
disciplina militar de la República, ex^general en gefe 
interino del c^rdto nacional en la Banda Oriental, con 



308 PBOVINCIA 

una división del mismo, marchó] á Oórdoba,. y, derro- 
cando al gobernador legal Bustos, ocupó su lugar esta- 
bleciéndose en|seguida un Supremo Poder Militar, de 
que fué investido'por nueve provincias, en contraposi- 
ción del poder nacional existente en Buenos-Aires. 
Esto venía á constituir dos gobiernos argentinos con 
dos ejércitos nacionales. Las consecuencias de ese 
paso impolítico las verá eljlector en su lugar corres- 
pondiente—Córdoba. 

En 1833, otras elecciones acusadas de fraude escan- 
daloso, produjeron la revolución de octubre, y con ésta 
la caída del gobernador Balcarce y el triunfo de los 
Restauradores y de la Dictadura, cuyo poder pesó co- 
mo una bomba enrojecida sobre el pueblo de Buenos- 
Aires y el de la' República, hasta el venturoso dia 3 de 
febrero de 1852. 

Los fraudes electorales, que tuvieron lugar después 
de la caída de Rosas, son mas frescos y no deben ha- 
berse olvidado;tan.prontoque necesite recordarlos; bas- 
ta tener presente que son juegos muy peligrosos, pues, 
si por el momento dan el fruto que se desea, tarden tem- 
prano, éste produce indisgestiones ó consunciones po- 
líticas, semejantes á las enfermedades hereditarias^ que 
no siempre son trasmitidas á los descendientes inme-^ 
diatos, sino que suelen á veces saltar por sobre dos ó 
mas generaciones. 

Vencida lajrevolucion, según se acaba de referir, el 
f gobernador Barros entró en ejercicio desús interrum- 
pidas funciones normalizando la administración. 

Cúpole la gloria de ser quien diera cumplimiento á 
la ley de 27 de setiembre de 1869, celebrando la inau- 
guración del Mausoleo levantado á la memoria del 
doctor Valentín Alsina^ que tuvo lugar el 5 de abril de 
1875, con toda la solemnidad que correspondía á tan 
eminente ciudadano. 

Aprobó (I'' de abril de 1875) las trazas de los nuevos 



DB fiUBHOS AIBBS 309 

pueblos denominados San Lorenso uno, en el Partido 
de Merlo, y Maipú, el otro, en el de Monsalvó. 

El 1** de mayo presentó su mensage á ía Legislatura 
dando cuenta de su corta administración, poniendo en 
seguida en posesión del mando de la provir^cia á don 
Carlos Casares, electo gobernador constitucional, y 
decretando el reconocimiento del doctor Luis Saenz 
Pefia, electo vice-gobernador. ^ 

i9'yft--D. cAbIíOII^ CAi^ABKS, S'' gobernador constitii- 
cíonal, desUe el i^ de mayo de 1875 hasta igual dia de 
1878. 

Organizó su ministerio con los doctores Aristóbulo 
del Valle, de gobierno^ y don Rufino Várela, de hacien- 
da, y poj renuncia del primero y nombramiento díü se- 
gundo de comisario de la República Argentina en la 
Esposicion deP-atis, llamó, para compartir con él su 
gobierno al doctor Vicente G. Quesada, y don Alberto 
Muniz, interino de hacienda, hasta que fué nombrado'' 
rara el mismo ministerio el doctor Bonifacio Lastra 
hasta terminar su periodo el señor Casares. El doc- 
tor Quesada no acompañó á éste hasta el ñn, sino que, 
habiendo dimitido el ministerio de gobierno, fué llama- 
do en su lugar el doctor Carlos Pellegrini. 

A la administración Casares la provincia debe: 
Prohibición á los escribanos de cobrar otros dere- 
chos sobre terrenos fiscales que los establecidos en el 
arancel de 9 de febrero de 1863. (Decreto 19 de mayo 
de 1875): - 

Resolución para la formación del nuevo pueblo de* 
nominado San Juan^ en la Estación Altamirano, so- 
bre la vía férrea que va á Chascomús. (Decreto 29 de 
mayo):— 

Nombramiento ^e una comisión encargada de elejir 
los terrenos mas apropiados para el establecimiento 
de escuelas graduadas en las parroquias de la ciudad. 



810 PBOTIHOIA 

(Decreto 9 de junio). Esto no produjo resultado al- 
guno: — 

Aprobación de un proyecto (que ya no lo es) de re- 
des telegráficas entre el Departamento de Policía y las 
comisarías, cérceles, etc. (Decreto 14 de junio) :-^ 

Aprobación de los procederes del comisionado doc- 
tor Vicente G.Quesada por sus servicios en favor de 
los intereses del país, durante su visita á los Archivos 
y Bibliotecas en España; y autorización al mismo para 
que procediese á la impresión de la obra sobre la Pa^ 
tagonia y tierras australes j en número de mil ejempla- 
res, poniendo á su disposición el número de 300 ejem- 
^plares de dicha obra. (Decreto 26 de junio):— r 

Creación de un cementerio general y provisoriamen- 
te el de la Chacarita. (Decreto 26 de julioj:— 

Construcción de nuevo andén en los ferro-carriles 
de la provincia. (Decreto 28 de julio):-*- 

Construcción de un edificio para cárcel en la ciu- 
dad de Mercedes, invirtiendo la suma de un millón de 
pesos. (Decreto 29 de julio):— 

Construcción de una casa de Justicia, Municipali- 
dad y Policía en San Nicolás de los Arroyos. (Decre- 
to 29 de julio): — 

Nuevo empadronamiento en toda la provincia. (De- 
creto 9 de agosto): — 

Aprobación de la traza de un nuevo pueblo en el 
Partido de Merlo, sobre la línea del Ferro-Carril á Lo- 
bos, en terreno de propiedad de don Emilio Castro. 
(Decreto 6 de setiembre):— 

ídem del denominado Valentín Alsina, en el Parti- 
do de Barracas al Sur (Decreto id.):— 

ídem de la creación de otro en Suípacha, Partido 
adi^rito á Mercedes. (Decreto 24 de setiembre):— 

Promulgación de la Ley de Educación Gotnun de la 
provincia de Buenos- Aires. (26 de setiembre) : — 

Suscricion á 260 ejemplares déla Recopilación de 



DB 991t]IOa AIRBS 9U 

Leyes y Decretos publicada por el doctor Aurelio Pra- 
do y Rojas (ya finado), desde 1810 hasta 1874 inclusi- 
ue. (L. 21 de octubre):— 

Creación de un nuevo Partido entre lo8 de Ranchos 
y Ensenada. (L. id.): — 

Coñstruccionde variar (12) líneas telegrítficas, con 
autorización de invertir. hasta siete millones y m'^dio de 
. pesos moneda corriente. (L. 27 de diciembre): — 

Autorización para la formación de un nuevo pueblo 
en el Partido de Balcarce. (Decreto 2? de junio 
de 1876):-^ 

Aprobación para la del pueblo Brandsen, (De- 
creto id.): — 

' Formación del pueblo General Cortesa en los terre- 
nos reservados para ese objeto en el Partido del Tor- 
dillo. (Decreto 14 de octubre): 

Autorización á los jueces de paz de la campana para 
hacer obligatoria la destrucción de la langosta. [De- 
creto 17 de octubre):— 

Pro^lulgacion de la Ley electoral. (23 de octu- 
bre):— 

ídem de la I^ey orgánica de las Municipalidades. 
• (4 de, noviembre) :— 

ídem déla Ley de tierras. (15 de noviembre):—: 
Reglamentación de la misma Ley, sobre la ventííide 
tierra pública al interior y esterior de laili-aef dei(fc<Mn- 
teras (Decreto 16 da. dibiieml}re)j-i/'j ,iol«.Ii \A) [\w)pA 

AptoUó kjDrfaica£Íitoj^ las£i36<fcciofie6/de ibe^troiíQiiBíde 
propiedad pública en Tres Arroyos y BaJíí»íBi^ofitito$ue 
-i íiAíékáAvb\seíi^á&i^^)COh\ñHeg]Q\é^\^ ,úo>iem- 

fie bheiyídácrstdideJlGídedldifií^hire ideÜBSO^ (y^\Á\ edm(S>ién- 
r^/;IsBffiíl(>n>de $i25)Q00^iaen8iiató6 -ájiiols^ríitienso^d^ i4u" 
r>< Far(te;la)Op6raoSc[si idecMMmffiSurft.'ílue.jdébeiitfit'miqar 
>i ; (axi 'do]^> 4 mesqs^ <sdgu n i ^licasoi I K (JDecnM^ h84 1) de< en@^^ 

>.^hñji^^»ym\ lüfttlp&vQf^Qi )lmpm^iiiie9i^ii^i m^ iVí^n^tt; ios 



812 PROYIKCIA 

del 21 de abril por la familia de Rosas invitaba á un 
funeral rezado en favor de don Juan Manuel, el cual 
debía celebrarse en la iglesia del Colegio eK24. Al dia 
siguiente apareció otro concebido en ios términos si- 
guientes, 

€ Al pueblo de Buenos Airb^ se le invita á asistir 
el martes 24 del corriente (abril) á los funerales que 
por el eterno descanso del ilustre brigadier general 
don Juan Manuel de Rosas, que se celebrará en la 
iglesia del Colegio : 

< Creemos inútil recomendar la asistencia al pueblo 
patrióíicode Buenos Aires. 

€ Varios amigos del ilustre brigadier. » 

, Es sabido que Rosas prohibió, no por decreto, sino 
por medio de la policía, la mas mínima manifestación 
de dolor por la«pérdida de un deudo que hubiese sido 
inmolado por unitario. La viuda no podía llorar la 
muerte de su esposo, la madre, la de un hijo, la herma- 
na, la de un hermano, el hijo ó hija, la de un padre: era 
prohibido llevar luto con motivo de una tal pérdida, 
acompañar el cadáver de un deudo querido que hubie* 
ra sido sacrificado como enemigo de la tiranía; no po- 
día ser sepultado sino arrojado, al osario, y mucho 
menos era permitido el mandar celebrar exequias fú- 
nebres por la victima. Lejos de tan natural manifes- 
tación de dolor, exigía que los miembros de la familia 
de la victima considerasen aquellos actos de barbarie 
como justos. 

Fué, pues, un paso imprudente de parte de la fami- 
lia de Rosas en invitar públicamente á un funeral, ea 
presencia de los hijos de tantas víctimas sacrificadas 
por la tiranía. Esa imprudencia dio motivo á que se 
constituyese una gran comisión, compuesta de ciuda- 
danos notables en todo sentido, entre los cuales figu* 

• raban militares de la mas alta graduación, abogados 



DB BÜBH08 AIBB5 313 

distinguidos, comerciantes acaudalados, clérigos, re- 
dactores de diario, etc. etc. é invitase al pueblo de Bue- 
nos Aires para concurrir el mismo día 24, á la cate- 
dral al funeral que había de celebrarse, como se cele- 
bró, por las víctimas de la tiranía. Inútil es decir 
que todo el pueblo de Buenos Aires concurrió á tan 
solemne acto, confundiéndose los hombres de todos 
los partidos, sin esceptuar lo^ del mismo Rosas. 

£1 gobierno, en vista de que tan respetable y numero- 
sa reunión de ciudadanos de todas las opiniones, hubie- 
se promovido aquella demostración en honra de las 
víctimas de la tiranía, se asoció á ella, asi como el de 
la nación, ordenando que en todos los establecimientos 
públicos i;e mantuviese á media asta la bandera nacio- 
nal, hubiese formación de tropas, etc., en razón de que 
entre las víctimas inmoladas por la tiranía estaban 
comprendidos mujtitudde hombres eminentes, á quie- 
nes^ por sus grados militares ó empleos cívicos corres- 
pondía hacérseles honras fúnebres con arreglo á las 
ordenanzas militares vigentes. 

De este incidente nació la conciliación de tos parti- 
dos, en la que tuvo no poca participación el gobernador 
Casares y sus ministros. 

Redujo (27 de abril) las suscriciones oficiales á diez 
ejemplares y reglamentó la distribución de las publica- 
ciones también oficiales, á lasque deben tener derecho, 
por. un ejemplar, el gobernador, el vice-gobernador, 
los ministros de gobierno, los oficiales mayores de los 
ministerios y los gefes de las diversas reparticiones 
administrativas de laprovincia^ todos los jueces supe- 
riores é inferiores de la misma, el presidente de la 
República, los ministros del Poder Ejecutivo nacional, 
la corte suprema, los secretarios del congreso, los go- 
bernadores de las provincias, la Biblioteca Nacional y 
las Populares de la provincia y de toda la Rep\Jblica, 
las municipalidades de la ciudad y campaña. 



814 FBOVIHCIA 

Aprobó (lOde jalio} la operación de la mensura y 
traza de ejido del pueblo de la Magdalena, autorizando 
ala municipalidad respectiva para practicaren cada 
caso de escrituración las investigaciones necesarias, á 
fin de establecer la verdadera superficie que se adqui- 
riese; é igualmente el plano y proyecto de la traza del 
pueblo de Merlo, (14 de setiembre). 

Promulgó (16 de octubre) la ley en que se autoriza- 
ba al Poder Ejecutivo la designación de un paraje en el 
Paseo Julio para colocar la estatua de José Mazzini, 
ofrecida por la colonia italiana al municipio de Buenos 
Aires;»— la de 17 del mismo mes creando el « Monte de 
Piedad en la provincia de Buenoá-Aires, » para présta- 
mos sobre .prendas; — la del 26, creando el nuevo Partido 
• de Bolívar, designándole por limites, al N. E. el Partido 
de Veinte y cinco de Mayo, al S. E. el de Alvear, al 
S. O. la Pampa y al N. O. el Partido de Nueve de.Julio, 
y por cabeza del nuevo Partido el pueblo de San Car- 
los, ubicado en el lugar del fuerte del mismp nombre;— 
la del 10 de noviembre para la fundación de una colonia 
ruso-alemana en el pueblo de Olavarría y en el Arro- 
yo Nievas; - la del 13. de febrero de 1878 autorizando 
al Poder Ejecutivo para invertir la suma de $ 50,000, 
•á fin de que la provincia concurriese á solemnizar el 
centenario del general San Martin; se asoció á las so- 
lemnidades públicas que se celebraron el 2b del mis- 
mo mes de febrero en honor de aquel gran capitán^ 
declarando feriado el citado dia para toda la provincia 
y ordenando la asistencia de todos los enipleados de la 
provincia á las ceremonias decretadas por el gobierno 
nacional; el mantener izada la bandera nacional en 
todos los edificios públicos de la provincia iluminándo- 
se su frente por la noche durante los dias 23, 24 y 25 
del referido mes de febrero. Y en el dia siguiente, el 
gobernador Casares, acompañado de sus ministros los 
doctores C. Pellegrini y B. Lastra^ pasó á $alu|af á 



DB éÜMtfS A1BB8 816 



los guérret*ós de ía indepetiíenciA y á ftístrrbbír á Jos 
sargentos, éabos 7 soldados 1¿3 fondos destinados á 
ese obj eto . ' 

Un suceso lamentable coincidió con la grandiosa 
apoteosis del primer centenario 'del ilustre general Jo- 
sé de San Martin, y fué el fallecimiento de su biógrafo 
el eminente literato argentino Juan María Gutiérrez, 
quien, después de haber presenciado con entusiasmo 
aquel sublime acto^ se retiró á su casa como á las nue** 
ve d^ aquella misma noche, pero para quien no amane- 
ció el 26, dia en que el gobierno decretó honores fúne- 
bres, á que a§istió el gobernador Casares con sus mi- 
nistros Pellegrini y Lastra y todos los empleados su- 
periores de las diversas reparticiones de la adminis- 
tración. 

. Las últimas disposiciones del gobierno de Casares 
fueron, un decreto (29 de abril de 1878) prohibiendo al 
Ferro-Carril del Oeste el tránsito de sus trenes á vapor 
por las calles del municipio desde la Estación del Par- 
que hasta la del Once de Setiembre y acordando' el 
término de un año, para el cumplimiento de esta dis- 
posición, que no pudo llevarse á cabo, según lo decla- 
rara el Directorio respectivo en un estenso manifiesto 
pasado al Poder Ejecutivo; y otro, el de 30 del mismo 
mes declarando cabeza de Partido al pueblo Necochea 
el terreno designado en la margen derecha del Rio Que- 
quen Grande sobre su embocadura en el mar. 

El gobernador Casares bajó de su alto puesto tras- 
mitiendo el bastón del mando légalmente á su sucesor 
el doctor Tejedor, como resultado de la conciliación 
de los partidos^ á que aquél había contribuido con pa- 
triotismo. 

f 9V9<-Dr. CÁBLOISB. TEJTEDOB, 9"" gobernador cons- 
titucional y doctor José María Moreno, vice-goberna- 
dor, electos respectivamente en consecuencia de la 



316 



PROvnroiA 



conciliactonde los partidos polflicos y puesto el pri- 
mero en posesión del mando ell^ de mayo. 

El gobernador Tejedor oi:ganizó su ministerio con 
los señores Santiago Alcorta, gobií^rno, y Francisco 
L. Balbin, hacienda, hasta la fecha de la publicación 
de esta Historia. ^ 



PROVINCIA DE SANTi-FE 



1810-1878 



í . 



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' I 



« ^ 



ACTA DE mAM DE LA «AD DE SANTA-FE^'^ 



Yo Juan dbGabay, CapUan y Justicia Mayor en es^a 
conquista y población de el Paraná y Rio de la Plata — 
Digo que en el nombre de la Santísima Trinidad y de la 
Virgen Santa María y de la Universidad de todos lo» 
Sant03 y en nombre de la Real Magestad de « El Rey doil 
Felipe nuestro señor y del muy Ilustre señor Juan Ortiz 
de Zarate Gobernador y Capitán General y Alguacil Ma»* 
yor de todas las Provincias de dicho rio de la Plata y por 
virtud de los poderes que para ello tengo, fundo y asien- 
to y nombro esta Ciudad de Santa Fó en esta Provincia 
de Calchines y Mocbretaes por parecerine que en ella hay 
las partes y lascossas que convienen p&ra la perpetua*^ 
Clon de dicha Ciudad^ de agua y leña y pastos que quiera^ 
y casas y tierras y estancias para los vecinos y morado- 
res de ella y repartirles como su Magestad lo míandb y 
asiéntola y pueblolá con aditamiento que todas las veces 
que pareciese ó se hallase otro asiento mas conveniente 
y provechoso para la perpetuidad lo pueda hacer Con 
acuerdo y parecer de el Cabildo y Justicia que en esta 
Ciudad hubiese como pareciese que al sevicio de Dios y 
de su Magestad mas convenga y porque su:Magestad 
Xnanda á los Gobernadores y Capitanes que assi pobla-f 
sen y fundasen nuevos pueblos ó Ciudades y les dá poder 
y comisión para que puedan nombrar en su Real nombre 

(1) Efita Acta ^ d9 la faBdaclOQ de la antigua ciudad | <ij¡l% hoy tieae el oomf 
bre de Callaste, á 16 leguas' al norte de la de Santa Fe. 



320 PROVINCIA 

Alcaldes y Rejídores para que tengan en justicia y buen 
Gobierno y Policía las tales Ciudades ó Pueblos— assi 
yo en nombre de su Magestad y de el dicho señor Gober- 
nador nombro y señalo por Alcaldesa Juan de Espino- 
sa y á Hordaño de Arbillo, y por Rexidores á Benito de 
Morales y á Bernarao de Zalas y á Matheo Gil, y á Die- 
go Ramírez y á Lázaro de Vinialbo y á Juan de Santa 
Cruz; y anssi en nombre de su Magestad y del dicho se- 
ñor Gobernador les doy poder y facultad para que ussea 
y exerssan los dichos oficios de Alcaldes y Rexidores en 
aquellas aussas y cossas conbenientes y á ellos tocantes 
conforme las ordenanzas que su Magestad tiene hechas 
para la Ciudad y Pueblos de las Indias para que ussea 
assi de Alcaldes ordinarios como déla hermandad en to« 
dos los negocios á ellos tocantes y no obstante que su 
Magestad por sus Reales Provisiones manda que sean 
cada año elejídos. Y «ssi cumpliendo yo sus Reales, 
Mandamientos por tales los nombro y señal o--r-pero pa- 
reciéndome que la elección que sea de acostumbrar hacer 
sea un dia señalado como es usso y costumbre en tQjdas 
las Ciudades y Reinos de su Magestad— Digo que les doy 
poder y facultad en nombre de su Magestad para que 
exersan y ussen los dichos oficios y cargos desde el dia de 
la fecha de esta hasta el dia del año nuevo que Venra que 
es el principio del año'que Reyna de mili y quinientos y 
setenta y cinco; y assi mando y por ordenanza que aquel 
dia antes de missa todos los años tengan de costumbre 
de jimtarseen su Cabildo los Alcaldes y Rexidores con 
El Escribano de Cabildo y hacer 'su nombramiento y 
elección como Dios mexor les diere á entender á la ma- 
nera y forma que se acostumbre en todos los Reynos del 
Perú- Otro ssi mando á los Alcaldes y Rexidores vayan 
conmigo y en e) conmedio de la Plaza de esta Ciudad me 
ayuden á alzar y enarbolar un Palo Para Rallo para allí 
en nombre de su Magestad y de El señor Gobernador 
Juan Orliz de Zarate se pueda ejecutar la justicia en los 



DU SANTA FB 221 

delincuentes conforme á las Leyes y Hordenanzas Reac- 
ios— Otro ssi nombro y señalo por Jurisdicción de ésta 
Ciudad por lasarte del camino del Paraguay hasta el 
Cabo de los Anegaderos chicos y por el rio avaxo camino 
de Buenos-Aires veinti cinco leguas mas. avaxo de San* 
ti Espiritusyassia las partes de El Tucuman cinquenta 
leguas ala tierra adentro desde las Barrancas de este 
Rio y'delaotra parte del Paraná otras cinquenta— Otro 
ssi mando que e) asiento y repartimiento de los Solares 
Cassasde los vecinos d.¿ esta Ciudad se edifiquen, y 
assienten y se guarden conforme á las trazas que tengo 
señaladas en un pergamino que es fecho en este assiento 
y Ciudad de Santa Fé oy Domingo á quince de Noviem*- 
bre de mili y quinientos y setenta y tres afiaa-^O tro ssi 
en la tierra de esta ciudad tengo señalado dos solares pa- 
ra Iglesia Mayor la cual nombro la adbocacion de todos 
los Sancttos — Testigos que á todo Lo dicho fueron pre- 
sentéis Francisco j de Zierra Maestre de campd de esta 
conquista y Antonio Thomas y. . . • • . Sánchez, fecha, 
dia, mes y año— Juan de Garay — por testigo Francisco 
de Zierra — por testigo Antonio Thomas — Por testigo 
(inteligible) Sánchez'-— Por mandado del señor Capitán 
— Pedro de Esplndola Escribano nohibrado po^r la justi- 
cia — ^Es copia;— Matluel L Pujato Sub-Secretario. 

I ff 

(Memori^ M Ministerio del Interior, afio 18^4). 

Por la precedente Acta los límites de Santa Fe son: al 
norte por la parte del camino del t^araguay hasta el cabo 
de los Anegadizos Chicos, (1) y rio abajo camino deBue- 

(1) El Cabo de los Anegadizos Chicos se hallan al norte del antigao pae* 
blo de San Gerónimo (llamado también pueblo del JRey), i distancia de 80 
leguas de la ciudad de Santa Fe, y como á 64 de la «itigua ciudad, donde, se 
kíso el aeta de fundaciunr 

Por lo demás yi^or majar ilustración sóbrelos límites naturales y consti? 
tscíonalet de la provinoia de Santa Fe, puede consultarse los importantes in- 
formes pasados separada y conjuntamenl« por .la oomísíon que ia pomponea 

21 



822 PBOvnrcu 

■ 

nos^Aires 25 leguas abajo de Santi Espíritu (hoy Rincón 
de Gaboto). Este limite se estiende de este lado del Pa* 
rand. Al oeste la provincia de Córdoba, la que no se 
nombra en el acta de fundación, porque al mismo tiempo 
que Garay poblaba Santa Fe, Cabrera estaba poblando la 
ciudad de Córdoba, sin que uno ni otro de los pobladores 
supiese de la población; asi es que Garay seíSalaba aquel 
rumbo de Tucuman por ser la parte que sabía hallarsa 
poblada. Al este 50 leguas á la banda orienial del Rio 
Paraná. Este límite fué desmembrado á la provincia 
de Santa Fe, en 1814, por el Director Posadas, para es- 
tablecer en aquel territorio, lo que hoy ea provincia de 
Entre Rios. Sobre esta desmembración hubo una for< 
mal protesta por parte de la provincia de guanta Fe« 



ACTA P LA MDACiON Y MENSURA m SANTA ñ ^'^ 



En la Ciudad de Se^nlaf^e de la Bera Crus en veynt^ 
dias del mes de Fevrero de mili yceis sientos y sinquen- 
ta y tres aíios (20 de febrero de 1653) Yo el Capitán 
Alonsso Fernandes Montiel Besino y alcalde hordinario 
en ella por su magestad en conformidad del decreto del 
Cavildo Justicia y Regimiento de ella y comission ámy 
dada en virtud de la que el seilor gobernador desta pro- 

los sefiores don Domingo Cregpo, clon Urbano de Iriondo, don Aureliano 
Argento y don Pedro Rueda, en la Memoria del Ministet'io del Interior , ya 
citada. 

(1) Ja trascribimos literalmente ysiavaríar en nadasn original ortogra* 
fia de El Tiempo de Santa Fe, del 18 de marzo de 1866. 

Al publicar este curioso documento qne el presidente del Departamento 
Topográfico facilitó á la Tedaccion de aquel periódico^ lo hiiio ^ta ata akevar 
en nadaBt loa mas vulgares errores y vicios de redaooíon, á fit) de conservar!» 
y presentarto en toda sa original puresa* 



DA i^AlITA Ffl ^38 

víq^sía dló 9) dicho Cavildo p4ra la Pd^ariissioo de tier- 
ras y .chacras para lavr^nssas que upa:y otro eatan» en 
los autos autesedentes hisse medissioa de las tierras 
seDaladas para chácaras por querdas teniemlo cad^l una 
sien baras castellanas con asistencia de los capitanes 
Diego Thomas de santuchos anlooto alvarez -de la vega 
antoniodQ berf^.muxica el cappitan Matheo de lencinas 
antoni(>Zuar0s.de aUamirano y .aloAsso Ramires y Juan 
donninges pereyro personas nombradas por el dicho Carr- 
VÍI40 para dicho efecto y en presencia dé otros muchos 
Besinos y. moradores que gehaUarun por su deraaboá 
dichas mediciones comofuerun cpppitap Miguel de Enci- 
nas el y abiendose medido por cuerdas el dicho pago de 
arriba de^de .si mpjon vezino se hallí^rMm siento y Mynte 
y niiebe cuerdas y. media. de ft si?n v^^r^sj castellanas y 
porque no se á hallado padrón que de la l.u^ iie^esarjfi 
para ha.ser 9I. prese,i;i,íe aprovechándome dft los. autQÍ fe- 
chos por el Cappitan diego Thomas de santuch/pfirvCí<i>-i;i 
comission q,ue tuvo del Cavildo deste dicha ci^idad./ cpn- 
ferido que muchas chácaras que en dichos autos 6e.pí>p|i|- 
cionan po son las cu^erdas ^ntefas ^ino divididas por ^a- 
tas y bentas de sus (Jueflos y que my comisa¡or)..dis39 
señale á quatro y Á dos cuerda:? seguróla calidad de los 
Lavradores. hisse la repartission y señalamiento, dp ¡as 
chácara^ del dis^o p^go de arriv^ en ^a. forma, sigqjp^te. 

Pago op arriva i 

« Primeramente medy y señale desde el 'dicho iMójori 
vesfeo al ejido q^atrb cuerdas á los heredéroíj del ^eñor 
adelantado don Juíín alotisso dé Vera que según- las di- 
ligencias sitadas párese las teniaVí en la Ciudad Biieja; 

« Luego se siguen dos cuerdas de los herederos dfe 
JtmH'Ruisde Qtencio y úbrid, ouerdá'd^' \c^ hered^ros'de 
ainbrooia xímenejs que^nas y otras son tres ctreitkrs^. ' 

€ Luego se sigue el cappitan Juan RésquitV toft Ú6é 
cuerdas^.'' ; ' > u .- .'• .<. • -.: / •■.i 



324 PBOVIKCIA 

« Lnego se sigue antonío de vargas <5on tres cuerdas. 

c Luego se sigue alonsso fernandes tnontyel el mosso 
oon dos cuei^das. 

« Luego se sigue el cappitan geronimo rryberola con 
quatro cuerdas. 

«Sigúese luego Cosma sanchez con una cuerda. 

« Luego se sigue el' cappitan Motheo de lencinas con 
'quatro cuerdas el capitán miguel de lencinas con dos 
cuerdas» 
- «Luego se sigue felicíano Rodrigues con dos cuerdas. 

c Los herederos de Juan dias con dos cuerdas. 

« Luego- se sigue los heredeí-os de diego Lopes con dos 
cnerdas. 

«Luego se sigue un fulano ortis con una cuerda. 

«Luego se siguen los herederos de diego suares con 
. tres cuei-das. ' 

« Liiego se sigue el cappitan Cosme de abila con tres 
•cuerdas. 

« Luego se siguen los herederos de diego de balensue- 
la con dos cuerdas. 

TLuego se sigue el Licenciado anfonío santuchos con 
dos cuerdas. 

Luego se sigue Juan dé arse con doé cuerdas. 

Luego se sigue alonsso ramires con tres cuerdas. 

Luego se sigue Cosme sanches con dos cuerdas. 

Luego sigue gaspar fernandez con dos cuerdas. 

Luego se siguen los herederos de domingo hernandez 
con dos cuerdas. 

Luego se siguen los herederos del gobernador her- 
nando arias de saavedra con quatro cuerdas. 

Luego se sigue antonio de bera muxica con sinco cuer- 
das con una que se le agregó de alonsso de león. 

.Luego se $igue Jua^a dias g^lindo con quatro cuerdas. 

Lu^go^e ^guen los. herederos de diego de ia calsada 
cof> u.na ovi^rda., 

Luego se sigue Vísente moreyra con una cuerda. 



\ 



DB 0AIITA VB 385: 

Luego se sigue Pedro alvares salgero con dos cuerdas. 
Luego se siguen los herederos de guistín alvares con 
querda y media. 

Ln^d se sigue Juan alvares hoVguin con cuerda y rrie- 
dta. 

Luego se siguen domingo martln y donato de orónacon 
tres^ cuerdas. 

Luego se sigue doifi diego de azevedo con dos cuerdas. 

Luego se sigue francisco de apaVicío con dos<5uerdas. 

Luego se sigue el maesUH>de campo Juan arias de sá- 
abedra con dos cuerdas. 

Luego se sigue el Colegio de la Compañía de^Jesus con' 
dies y ochoq^uerda y media. 

Luego se siguen los herederos de bartolomé sanches 
con dos cuerdas. 

Luego se siguen los herederos de don francisco mar- 
tel "de gueman con quatro cuerdas. 

Luego se sigue Pedro Medina con dos cuerdas; 

Luego sé siguen los herederos de luis de aguilera con 
dos cuerdas. 

Luego sé sigue dófíamaría altamirano con dos cuer- 
das. 

Luego se sigue don Juan de laCrus con dos cuerdas. 

Luego sigue francisco hernandes con dos cuerda:s. 

Luego se siguen los herederos de lasaro antonio de 
gueman con dos cuerdas. 

Luego se siguen los herederos de Juan Sanches con 
dos cuerdas. 

Luego se sigue Juan de Eápinosa: ' 

Luego se siguen los | herederos del capitán Juan Osuna 
con quatro cuerdas. 

Luego se siguen los herederos del P^. graviel sanches 
con iquatro cuerdas. 

Conque quedan ajustadas las dichas siento y beynte 
y nuebe cuerdas y media del pago de arriva y costa de 
las Lagunas del Saladillo. 



336 . VRórmííA 



PAGO DE A Bajo 

Iten se midierun las tierras de la costa del salado 
grande desde suprimen mojón vesinoexido bástala Cru^ 
sitada del cappitan Miguel de santuchos y se hallarun 
siento y dies y ocho cuerdas de a sien baras castellanas 
cada una cuerda sin cañadas el uno. ny otro pago y se rre- 
partierun según ios autos obrados por el cappitan diego 
Thomas de santuchos en la forma siguiente: 

Primeramente desde el mojón vezino al ejido di y se- 
Qiale el convento del sefior sianto domingo dos cuerdas. 

Luego se sigue el general doi) crisptoval de garay con 
quatro cuerdas. 

Luego se siguen los herederos de Miguel Rodríguez 
con querda y media. 

Luego se sigue antonio ZuaresaUamirano con quatro 
cuerdas. . . 

Luego se siguen los herederos de Juan de Arze con dos 
cuerdas. 

Luego se sigue dona marta cortes de santuchos con 
dos cuerdas. 

Luego se siguen los heladeros de francisco martines 
con querda y media; 

• Luego se sigue el toppitanAlónsso fernandes montíel 
con quatro cuerdas. 

Luego se sigue .el eáppitaü Juan gomes Resio con qua- 
tro cuerdas. » 

Luego se sigue Roque dé mendieta Zarate con tres 
euerdaSi 

Luego se sigue el cappitan hernando montiel con tres 
querdas. 

Luego se siguen los herederos del cappitan miguel de 
Santuchos con siete cuerdas y medias. 

Luego se sigue el cappitan Bernave Sancihes con tres 
cuerdas. 



PB SANTA FB 827 

Luego se sigue Juan hernandes Romo con tres cuerdas. 
• Luego se sigue el general diego de bega y frías con 
cuatro cuerdas. 

Luego se sigue Josef negrete con dos cuerdas. 

Luego se siguen los hecederos de basualdo con dos 
cuerdas. 

Luego se sigue antonio albares de la bega . con quatro 
cuerdas. % 

Luego se sigue Juan gonsalesde atayo con tres cuer- 
das. * 

Luego se sigue el cappitan crisptoval de Santuchos 
cqn tres querdas. 

Luegt) se sigue Juan cardoso el mosso con dos cuerdas. 

Luego se sigue andres belasques con dos cuerdas. 

Luego se sigue don diego de acebedo con dos cuerdas. 

Luego se sigue Juan domingues pereyro con dos cuer- 
das. 

Luego se sigue dona francisca nabarro digo crisptoval 
Ximene su hijo con dos cuerdas. 

Luego se sigue doña francisca nabarro con tres cuer- 
das. 

Luego se sigua Bartolomé de liscano con una cuerda. 

Luego se siguen los padres de nuestra señora de las 
me;rx:edes con doscuérdas. 

Luego se sigue eKcappitan Lasaro del peso con quatro 
cuerdas. 

Luego se.sigue doñageronima arias de monliel con dos 
cuerdas* 

Luego se siguen los herederos del cappitan Juan de 
osuna con dos cuerdas. « 

Luego se sigue alvaro de andrada con dos cuerdas. 

Luego se sigue Juan de vega con dos cuerdas. 

Luego se sigue grabiel de monson con dos cuerdas. 

Luego se sigue Juan gomes de salinas con dos cuer* 
das. 



328 PBOYUtciA 

Luego se siguen lofe herederos de cpísptoval de areva- 
lo con dos cuerdas. 

Luego se sigue catalina muños con dos cuerdas. 

Luego se siguen los herederos de Juan de Contreras y 
diego de sepedacondos cuerdas^ declarase que las dos 
cuerdas que están aquí nombradas para Los herederos 
de Juan de Contreras y diego de sepeda son ^de catalina 
muños y los señalados á lo ssussodicho sonde dichos 
erederos de Juan de contreras. 

Luego se sigue Alonsso Ramires con cuerda y media. 

Luego se sigue doña Leonor de herrera con una 
cuerda. 

Luego se sigue donaPolonia.de ha Róssa con cuerda 
y media. 

Luego se sigue Ignacio bautista alcalde de la sania 
hermaudad con quatro cuerdas. 

Luego se sigue el Licenciado francisco holguin con 
quatro cuerdas. 
' Luego se sigue Ignacio holguin con dos cuerdas. 

Luego se sigue el cappitan diego Thomas de Santu- 
chos con quatro cuerdas que son las últimas al dicho lin- 
dero de la Crus con que quedan ajustadas las siento y 
diesy ocho cuerdas de tierra del pago de abajo. 

Y en la forma referida se hissola partission de ambos 
pagos de que mande haser y hisse este padrón que man- 
de se arrime á los demás autos de la trasmuta y lo firme 
con dichos diputados y señalados por dicho cavildo para 
lias dichas medíssiones y testigos siéndolo Juan de arse 
el cappitan miguelde lencinas y feliciano Rodrigues vesi- 
nos y moradores desta dicha ciudad y baen papel común 
por no aberllo sellado y estar mandado se usse del por el 
Señor Lisenciadb don Andrés gara vito de león del ha- 
vito de santiago del consejo de su magestad su oydor en 
la Real audiensiade laplatay Bicitador general tiestas 
provincias y passo ante my por defecto de escrivano pú- 
blico ny Real —Alonsso fernandes montiel— diego Tho- 



DR 6A9TA FE 839 

mas de santuchos-*-Mateo de lancinad— Antonio Zuares 
altaoiiracio— Alonso Raoiires gaete— Juan damingues pe- 
rey ra — testigo Juan de arze — testigo Miguel.de lencinas— r 
testigo feliciano Rodrigues. 

YoeJcappitan crisptoval domingues de 3anabria vesi- 
noy alcalde bordin ario desta ciudad de santa fee de la 
Bera Crus provincia del Rio de la plata por su majestc^d 
mande sacar el traslado de sussoque queda el original 
en los demás papeles de la dicba ciudad ba sierto y ber« 
dadero correjido y conssertado y en fee dello lo autorisso 
y í}rmo ante my y testigos que lo fuerun. Thomas gaioso 
y pedro peres de castro y andres de alvares del castillo 
vesÍQQs desta dicha ciudad de santa fee que asy mismo, 
firmarqn por falta de escrivano Piíjblico ny Real y es fe^ 
cboen est£^ dipl^a ciudad en beinte y un dias del mes de 
abril de nüill y seissientos y sesenta y dos^ años y ba en 
papel pomun por no aberllo sellado— ^Crisptoval Domin- 
ges de sanabría— testigo pedro peres de Castro— testigo 
Andres alvaresde Castillo— testigo thomas gayoso. 

^ Santa Fe (1) debe su fundación á la necesid-ad de ase- 
gurar el tránsito, Qomunicacion y comercio del Paraguay, 
con el Perú x Cbile. Era.material mente imposible transi- 
tar por el dilatadísimo territorio que separadlas pguas 
del Paraná de la provincia del Tucuman, mucho ma^ 
cuando estaba poblado de innumerables tribus salvajes. 
Con este objeto vino del Paraguay don Juan de Garay á 
eonquistar la provincia de los indios Calchinesy Colasti- 
nes. El dia 30 do setiembre de 1573 topió puerto y la 
docilidad de estos indios, como la de sus vecinos los Mo*-. 
coretaesy Pairindis, le facilitaron la empresa, de modo 
queell° de noviembre el ij i ó. ya el sitio donde debiera 
construir la ciudad. Enarboló en Cayastá ía bandera 
española y la Santa Cruz, y autorizó la ciudad con el nona- 
bre de Santa Fe de la Vera-Cruz, poniéndola bajo el am- 

■ 

(1) Informe de don Urbano de Iriondo, publicado en Ul Memoria antes 
citada. 



830 i^BOTnrciA 

paro del Mékltiio doctor San Gerónimo. Trazó en un 
pergamino el plano de la ciudad y él 15 del mismo levan- 
tó el acta de su fundación^ cuya copia encabeza este es- 
pediente. Esta acta señala un territorio para la provin- 
cia, y es el título de su propiedad. Mantiene su posición 
civil; y su posición natural la ha estendido á veces hasta 
los mismos términos en el acta señalados; á veces se 
ha limitado en los sul>urbio8 de esta ciudad. Cincuenta 
y dos años estuvieron los españoles gozando de todo el 
territorio conservado á loa indios y en paz con ellos. 
Pero en este tiempo los Cálchaquís unidos oon los Mogo- 
mas, Naticas, Callagaes y Abiponeá destruyeron laciu* 
dad de la Concepción de Buena Esperanza, fundada por 
los españoles sobre el Rio Bermejo, y vinieron sobre San- 
;ta Fe á]la que Hostilizaron tanto y tan atrozmente, que don 
Mendodela Cueva y Benavidez, gobernador y capitán 
general de la provincia de Buenos-^AireS determininó 
mandar unaespedicion en su socorro, que logró ahuyen- 
tarlos y les hizo 300 prisioneros. Pero luego que se re- 
tiraron á Buenos-Aires las fuerzas ausiliares, volvieron 
k)s indios con'tal furia que obligaron al vecindario á 
trasladar la ciudad al lugar donde hoy se halla. Esto 
sucedió el año de 1652, en que se d¡6 principio á la obra, 
y hubiera sido imposible llevarla á cabo, si el maestre de 
campo don Juan Arias de Saavedra no hubiese logrado 
triunfar sobre los indios en 1657; y obligado á hacer las 
paces á los Calchaqules, con que se logró dar fin á la 
traslación dé la ciudad en 1660, en que contaba 87 años 
de su primera población, de los que 36 había pasado en 
continua guerra. 

t La paz con los indios y la protección del rey de Es- 
paña que, por real cédula del 31 de octubre de 166á de- 
claró al de esta ciudad puerto único y preciso de las em- 
barcaciones que navegasen el ;Paraná; los vecinos de 
esta ciudad restablecieron sus perdidas comodidades y 
haciendas. Los indios eran fieles á sus promesas, y 



\ 



progresaba él país botablémente. El jyro^eso hubiese 
sido mas Mpído; perojancargAdó pof eS gdbefnadot» y 
6ap¡t*in gertéral de Buenos-Aires don Joáé de Odrr<o, el 
maestre de campo don Antonio de Vera y Mujlc^ co*^ 
mandante de estas milicias, de hacer desalojar ae los 
portuguesas las islas de San Gabriel, tuvéy que movi- 
lizar las milicias con las que acampó en la Banda Orien- 
tal en el parage que desde entonces ¿e llamó el Real dé^ 
Vera, donde reunió el ejército espafiol; ton el que asaltó' 
y concluyó con los portugueses al mando del general! 
don Maííuel Antonio de Lobo el 7 de agosto tíe 1*60; 
Después de este triunfo regresó el señor Vera Mujica á 
esta ciudad, qdé se hallaba libre de la persecüCi(»n dé ios 
indios. Entonces se le encomendó'á estesefior la éour 
quista de/1 Chaco por el Tucumaíi^ cuya empresa nó iuvo 
efecto por las emulaciones del gobierno de aquélla pro* 
vincia. Pero era tal \^ tranquilidad' de Santa Fe, que, 
seguti una memoria escrita elaflo de 1780, habla mas dé 
30 leguál^ al norte de esta ciudad pobladas de pingües 
e^tahci^s, de las que sacaban haciendas á millares para; 
las poblaciones del interior^ Corrientes y el Paraguay;. 
y aun se conocen propiedades de particulares á esa altu- 
ra. Pdfo el indio Notirirl {á quien el padre Lo^cano lla^ 
ma famoso), c^audillo de níinlero'sa parcialidiad de la na^ 
cioaMocóyí,quehab¡tal>a la p^rte defl Chaco que Hnda 
con las froliteiras de Salta y Jiyui, cayo alrevlmie4>to ha^ 
bia. llegado hasta atacar la misma ciudad de Salta, por 
derosámente perseguido por los españolea, * abandona 
aquellas comarcas y persuadió á.los Aguilotes d^ laa 
venti\|as de esta trasmigración, y coa ella se vino al paia 
de los Abipones, fronterizos de esta ciudad* trayendo 
consigo gran número de caballos de las estancias de los 
españoles. Unidos éstos, y aprovechándose de la dis*- 
tancia en que se hallaban Jos tercios de Sania Fe y 
Corrientes, que al mando de don Francisco de Vera Mu- 
jica,- hijo del referido don Antonioi fueron en uña espedí- 



883 ' PBOVivciik 

eiongeiteral,desUnados.á seguir el rio Caimán hasta la 
asolada eiiidad de la Conoepcion de Buena Esperanza, 
Ijrincipiapon sus hostilidades, y en 1711 hiipíeroa gran 
mortandad de* estancieros y pobladores de la campaña. 
Lo3 santafecinos^ con snis fieles y valientes aliados los 
Calchaquís defendieron la ciudad hasta queel 4de marzo 
de 1718, .50 ^antafeoinos pelearon en el Cululú, 14 leguas 
d$.esta ciudad, ^ 300 indios de los que s.olo dos escapa- 
iron. Pero en el misnno año, hubo una.peste general en 
Ija provincia queoa^i concluyó con los Calchaquís y dies- 
Xinió nuestros soldados. Con esta calamidad empezaron 
Ips.indios nuevamente sus hostilidades y redujeron esta 
población á ios limítqs de esta ciudad^ que fué preciso 
guardar ooq paredes y fosos. 

€ El gobernador y capitán general de Buenos Aires don 
Bruno Mauricio deZabala, con largueza á este vecinda- 
rio, mandó tropas-ausilíáres, arrna^ y municiones; y en 
1726 vino en persona 4 prestarle su amparo. En el paso 
de Santo Tomé, antea de pisar S. E. esta orilla, fué aco- 
metida por los indios su comitiva^.laque^ ayudada de la 
gente del fuerte que allí existía y de Varios santafecipos: 
^ue á n^ado pasaron en su ausiilio, jmantuvieron 'un largj 
cohíbate, hasta que los indios fueron derrotados dej>anclo 
muchos cadáveres como los había de los nuestros. 

«Entre las medidas tomadas por el señor Zafoala, la 
mas acertada fué la del nombramiento de teniente gober- 
nadorquehizoen la persona del ilustre santafecíno don 
francisco Javier de Echagíie y Andia. Nunca (os indios 
tuvieron^un enemigo mas constante' ni mas valiente. In- 
trodujo en ellos el terror y después de haberlos quebrado 
Con su valor, mandó auno délos muchos prisioneros que 
.tenía en dstá ciudad atendidos generosamente, á propo- 
nerles paces, las que quedaron concluidas en 1742, com- 
pro*met}éndose los indios á reducirse en los pueblos que 
íes' establecieron. No pitdo el magnánimo señor Echa- 
gíie cumplir con lo qué había prometido á los indios, por- 



DB SAKTA FB 



333 



que le tomó la muerte; pero su digno sucesor don Fran- 
cisco de Vera Mujica cumplió fielmente con cuanto aquél 
les había prometido, estableciendo el pueblo de San 
Francisco Javier en 1743, donde hoy se conserva desti- 
nado desde entonce^ á Ip^ indios Mqcoyis: en 1747 el 
del Rey ó San Gerómino, á 8Ó leguas -¿fe esta ciudad, 
para los Abipones, que en el año de 1824 fueron trasla- 
dados al Sauce, donde residen; y después el de San Pe- 
dro^ terreno de propiedad del finado señor Candioti, á 8 
leguas dq est^ ciudad. No quedarojij3ja3J^dio|5sifj.rpj- 
duc¡r$e^ qup partidas sueltas por los; xx^ontes de Ispjn, 
l(^s que á Qqesf de^siglo pasado el t^qienie gQbier^ador 
don Prudencio ]¡^an'a de Qastañaduj't, redujo á ivn pueblo 
pacífico con . el nombrada Ispiíi. La prpviuci^ poseía 
otra vez todd su territorio: quedó asegurado el tríui^ito 
para el interior por el camino de los ¡^uncjljales y. Mar 
Chiqujtaj y tanto por éste, conaopprel .d^l, Queb^pacho 
Herrado se viqj^ba sin el me¡aor p.eligp, hall|án4ose nues- 
tra campaña poblada de , inm.Qnsasr I^acieadas ,..«,•>>, 



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TENIENTES GOBERNADORES 

. DEPENDIENTES DEL GOBÍERNO INTENDENCIA DE 

BUENOS AIRES 

I§iO-B. PROIEMCIÓ HIJLRfjL Bfi CÍAÜTAftjLBlJY, 

« teniente corontí retirado, teniente gobernador, desde 

• el año de 1792 hasta el' 85 dé junio de 1810, que fué 

depuesto por la Junta y sustituido 'por el alcalde de 

1.*' votó Lárreehea, hasta qve se presentase el coronel 

Manutíl Rul¿; á quien se habla conferido el mando. 

Apesar de haber reconocido la q^itorldad de la Junta 
de Buenos Aires, él 4 de junio, mandando tirar un ca- 
ñonazo eff la^plaza y repicar las campahas, se le orde- 
nó hiciese entrega del n^Undó, como lo hizo, al citado 
Larrechea, quien, no considerándose con- las aptitudes 
necesarias para el desempeño de tan difícil cargo^ en 
aquellas circunstancias, pidió ser relevado, continuan- 
do, entre tanto, el mismo Gastañaduy, hasta el 3 de 
agosto. Al poco tiempo, se retiró éste con su familia 
para Buenos-Aires. 

i8tO— D. PEDRO TOMÁS BE liJLRREflDHEA, santa- 

fecino, alcalde de I"*** voto, teniente gobernador interi- 
no. Se recibió el 85 de junio, pero desconfiando de su 
poca práctica, pidió (11 de julio) ser relevado. 

l9iO— D. MEii€HOR EC^ACtüE, santafecino, coman- 
¿ante de armas y teniente gobernador. 

Fué nombrado interinamente el 14 de julio, mientras 
se presentaba el que seguía provisto para servir aquel 
gobierno, de que se recibió el 3 de agosto, hasta el 18 
del mismo mes. 



« 

ifiíe^COBiMiBL MAivvBL BüíEy español, geCa del 
Fegimientodenegrodde Buenos->Aires, teníeate gober- 
nador, desde, el 18 de agosto. 

El Cabildo, el cura y varios veoinos de Saleta Fe pe- 
dían que don Francisco Antonio Candioti fuese coloca- 
do en el empleo de teniente gobernador, pero la Junta 
de Buenoa-Aiired. les contestó na poder complacerlos 
por haber sido ya nombrado Ruiz, quien tomó posesión 
desgobierno en dicha fecha de 18 de agosto. 

Desde el 5 de setiembre, la comandancia de Entré- 
Rios. que desempeñaba don José -déUrquiza, quedó 
dependiendo de la tenencia de gobierno de Santa- Fe. 

Cuando el general Belgrano pasó por Santa Pe, eñ 2 
de octubre de 1810, con destino á la espedícion contra 
el gobernador del Paraguay, don Bernai^do de Velazco, 
sacó' de aquella ciudad las doscónripaílíasde lOO'Él'an- 
déngues santafecrfíos, que tnandíilia M teiilerlte (hecho 
capitán) Francisco Antonio Aldaoy guarnéclanf la fron- 
tera, quedando éstaC "abandonada y soló defendida por 
los vecinos. 

Délas referidascompanIas.de Blandengues, Ileva- 
dds por Éelgrano, cuyo ejéf citó fué derrotado por los 
paraguayos^ no volvió mas que el sarjentó ya alférez 
don Estanislao López {de 16 años de edad, después 
gobernador vitalicio de la proyíncia) (1), quien 'hablen- 

: . - I • • j t ¡ 

(1) El sargento Estanislao Lopoz, de 16 años de edad, acababa de ab^n. 

donar la gnardia de nn pneblo de Misiones, donde estaba de destacamento 

para ir & solicitar del general Belgrano le pertnitiese marchar con la dí?i- 

▼ipion del general Máchala, qne fué la primera que phó ti terrítorie pai^a»* 

guayo, e|k 1 9 de diciembre de 1810. ..... * .« 

Lo« 100 Blandengues santafeclnoB sobresaTieron por sn ^enaedo y entn- 
siasmo é^ los combátela de aquella azarosa eatnpaffa. 

Eo él €ampichQél6, ' en «1 paso de! Tahlenarf , en el Arroyo d» IbaSesy eo * 
todas partes, donde hubo peligros, se •ncontra«oü íinnei y serenos ea stü* 
pfoestot. / . . . .. ;/ 

Cornos» sab», «no do Ip» errares mas fusestos do la derjrota quo sufríetoii 
las faerzas espedicionarias 1^4 lü #Btrato&OB bseba-per el mayor general del" 



336 PBOVucciA 

do caf do prisionero en aquella desgraciada eampaña, 
fué embarcado y llevado don- destino á Montevideo, 
donde dominaban los .realistas^ y una noche^ sin ser 
sentido^ se ai^rojó al agua llegando á nadó al campo del 
general Rondeau. 

Ruiz gobernó hasta agosto de 1818^ permaneciendo 
después en la ciudad dé Santa Fe, donde murió en la 
. pobreiML, 



I8i»-€ORO]V£Ii JIJJIIIÍ AIÜTOIVIO PKREIRA., porte- 

.ño, nombrado el .2Í^ de enero. 

Ejerció el gobierno desde agosto de 1812 hasta el 
1§ de ,npviepibre del mismo año. 

, Erí el. interés de d$f(?íider. j^i ciudad de Santa Fe, con- 
tra la escuadra española, que. acababa de invadir la 
ciudad de CorrieiHes y se bailaba en la boca del rio 

, jParaná.con tropa de desembarco, el gobernador Pen^i- 
ra reunió un considerable número de indios armados, 

. á quienes hizo entender que, conio ciudadanos, esta- 
ban en el deber de coadyuvar á la común defeusa de la 
patria contra sus enemigos los españoles. 

Luego que se f étiro la escuadra española, los indios, 
acaudillados por el cacique Manuel Alaiq[uin, y orgu- 

' liosos con su título de ciudadanos, para las cargas de 
tales y ño para. sus goces, empezaron por saquear una 
carreta cargada de efectos, que iba con destino á San- 
tiago, y continuaron robándolas haciendas de las es- 

* tancias del norte, que llevaban á vender al Paraguay. 

ejército, déla caballería j algunos iafantes, ea persecaclou de loa dU'^enoa 
que corrían á asilarse en la capilla de Paragaarí. fe 

Bata fuerza, cortada, por el enemigo, tuvo que defenderse daranie coatro 
horas, diezmada por las balas, acometida por un ndmero iamensaipente supe* 
rior de contrarios, y hacíemio esfuerzos inauditos por abrirse. paso al traT¿i 
de^iViaxnuraUadO'Cafl9D6sj bayonetas, cajeado hechos pedazos comodón 
Mamón Espinóla, ó exhaustos de debilidad por el cansancio 7 la sangre der* 
ramada j. como «1 in^petnoiio j dren don Estoaislao Lopex, tan célebre después 
ettla bifiorift de ka ^errasiolvilea di»laB«públka. 



DB; SANTA. ?B 337 

Ppnesta época hizo SU aparición el (Jespues celebre 
d,on Mariano Ver^, qujen, sin ser mÜitftTj. reunió, x^n 
pern)iso del gobipnics 200 hombres armados y bfcn pro- 
vistos de todo lo necesario y emprendió una espedicion 
contra, los indios, en enero de 1813,, la cual fué com- 
pletamente derrotada, con pérdida de alguna? .vidas, 
de toda la caballada y de cuanto llevaban. 

Con este triunfo, los indios cobrai:on. nuevo brío, 
enseñoreándose de toda la campaña; .continuándoos 
. asaltos 4 las: e,^tancia$, llevándose las ¡haciendas,, sa- 
queando las casas y desnudando á cuantos itomfiban, 
aunque sin matar anadie. 

ipfJtHntP^AíJBir Aii^.9pi4^ I4UW Bi^i|IJl&|, pprtgño,. 
nombrado ^\ iS de noviembre de 1812 en relevo del co- 
ronel J. A. Pereyra, ha^ta junio de 1813, .,( !. 

El 3 de febrero (1ÍJ13), tuyo lugar un.bec^p deai^mas 
ei^ S-an Lorenzo, del que fué testigo y. casi teatro el 
convento de; San Carlos. 

« 

En aqu^l dia, el bizarro Rejimientodie • Granq^deros 
á caballo al mando del coronel Jo^^ de San Martin, 
sallado del. convento^ entibe cuyos muros se: hallaba 
oculto, cayó de sorpresa sobre los españole3, .que, pn 
Dúniero de S50.y con 2 piezas de artillería^ habían baja- 
do atierra. Quedaron ^n el campo 50 mpprtos, 14 
' prisioneros y las dos piezas do artillería. Los demás 
fueron derrumbados á balazos, barranca abajo. 

La patria perdió en aquel lance brillante 15 de sus 
. defensores, q«e murieron, y un oficial prisioniero, á sa- 
ber: 2 porteños, 2 correutinos, 3 púntanos, 2 riojanos, 
2 cordobeses, 1 santiagueño, 1 montevideano, 1 chile- 
noylfrancáa. 

tsts— COBO.^EJL liüClilIVO 1|IGI%T11S( BJE OCJl^ por- 
teño, ilombrado el 4 de jimio, hasta febrero de 1814 
que, por orden del Director. Posadas, pasó al ejército 

ausiliar del Perú á objeto del servicio nacioqalt 

22 



3S8 FBÓTikOÍA 

Al poco tiettipo del gobierno de esté, llegó á la ciu- 
dad de Saatft Fe dé cortiandántéde'arrrtas el coronel de 
ingenieros don Eduardo Kaillítz, barón deHoImberg, 
quien levantó una batería en la Chacarita, en frente del 
punto donde sé reúne el rio con- el arroyo que cae al 
de Ka Laguna grande, con el fin de evitar el desettibar- 
que de tropas realistas. 

Mas tarde, cuando ennpeza^on á aparecer en Entre- 
Rros las montoneras del general Arligas, encabezadas 
por don José Eusebio Héreñú, él coronel Hohnbergfué 
ftiárídad o por el gobierno de SatitaFe, p&ra destruir- 
las, como se dirá en su lugar correspondiente. 

peruano, nombrado el ga dé febrero, en relevo del coro- 
nel Montes de Oca: 

• Eígt>biernd de Alvareí fué dé corta duración, "pero 
• el siifiiiiente tiempo para poder quebi*ár lá maléfica in- 
fluencia del Protector Artigas^x^on su sistema y<jrfera/ 
de las montoneras que empezaban á levantarse, enca- 
bezadas por don Jo=sé Ensebio Héreñú, en En tre-»Rio?, 
primero, y eh Santa^.Fé, despuíes^ según se vferá mas 
adelante. 

El gobernador Alvarez adquirió algunas relátíónes 
'en Sántá Fe, que después ftierún de nlucha utilidad ala 
causa del' Directorio; Sucedióle el cotónel Díaz Ve- 
lez. • ••' í^ • - . . • 

El gen eral Alvarez y Thomás falleció en Buenos-Ai- 
reé el 20 de juíio de 185V á la edad de '^O años y 5 me- 
ses: (1) .. : . 

• • • * 

t9i4-«EiVERAii EVSTOQVio DÍAZ i^BLKS, nom- 
brado por el Director Posadas, en abril de 1814, hasta 
él 24 de marzo* de 1815, ^que fué derrocado por una* 

• ' ■ .■ • ' . 

(t) Véase Bosquejo Biográfico del general dot^ Igna^,JJvarez y Ho- 
másy etc. por el autor de lá prése&te SiatóricL 



f ueírcsa ^6 Artígits a) mando. da HereQu^ con qui^a ajus- 
tó la entrega de ciuanto estaba á su cargo^ embarcán- 
. dose Q0nid/esitiiíK]|;4 QueBos .Atne^la mi^tt^94 iarde del 
eapresado día 24 demaízo de 1815, .con I03. oficiajes 
y soldados 3que! quisieron. 

Retira'do Diez Velez, la provinéia de Santa Fe se 
declaró independiente dé sii antigua metrópoli» Buenos 
Aíire», y dfe kif>bediencia^el l>ií»eotoirio y ¿oiíietitia al 
Protectorado de Artigas. ii 1 i i i -: . 

• Al espació de tiéhnpo trascurrido desde la deposición 

' del teniente goberriador Diáz' Vele2, 24 de rú&t^ó de 

1815, hasta la desírtictíioh del 'genetel»Ran>irez -en 

'Sttíi'Fi-áncí^cb, provincia dé Córdaba, éMO dé'julíb de 

* ^182Í/fofesá»tájtecinos locterioniíTíaroii laGúerfa d&los 
■ siétectfíos. . í ,.^ .. 

flsiAi^iiJ FBAMcisca AmrojiíliiiCAWBiavi^i.saifttafe- 
ciño, noimbrado gobeín^dOr i-rAerina,' i^l 24 ;de.mar,2jo, 
pCr el Cabildo, hasta la re.uiúon delipueblo para i$legir 
.gobernador én propiedad. .1:1 

Proclamaído «t Protectorado de Artigas, se enarbolló, 
' con to^a éole^mníidad, en medíoide la plaza,, la bandera 
" de la Lib^rtadi cortífiiuesta ide • una faja' blaiüm etn^el 

* 'centro^ dos celestes á )os>la()os^ Horizontales' Ipts tnee, 
y uma'&fíoáfnada iqúé Iá*cra2}aíbaenbapda94 ^' . 

Deáde entonces dafta lá gueifrá :de<San4a;Feoo/i Bue- 
nos Aire*, que soló terminó don el tratado del iPitar^ el 
$3 de fetirere'del820; y apesardeí ref¿Hdotratado,i'fee 
incendió de nuevo la guerra, que duró hasta setiembt'e 
del misímo año 20. ' : \i 

.EM3 de abril de. 1815, >liegó'& la ciudad; de Santa ¡Fe 
- el ProtéCítoT: ArtigasJ con unáescorta.de25 hombreíHiy 

• "á los tras días, es decir, el 1&^ mandó avanzaría. He- 

• r'eñií hasta San Nicolás délos Arroyos^ para qué bia- 
tiese la fuerza de;Bueao3 Aíreselo que no. pudo. conse- 
guir, por ser superior á la que él traía* ;- .1 ] . ; 



340 FRÓTtlfOIA' 

Herefiú se retiró entonces al Paraná, quedando en 
el Rosario 60 hombres de la tropa de Artigas, al man- 
' iJo de) ¿apilan Ensebio 'Gángafái(mueHa ¿n- la- acción 
de Cayastáel25demarzo de 1840^ siendo coronel). 

Artigas se retiró á los pocos días, llevándose consi- 
go á su hermano don Manuel Artigas con.s^u tropa. 

Electo Candioti, el 25. de abrii^por^el pueblo, contó- 
cado al efecto,: nombró en 'seguida coma-tidan te del Ro- 
sario ádon Tíburcio Benegas^ á quien consiguió sor- 
prender el citado Góngpra, quien .se|, posesionó del 
pueblo, sac£^ndo coatribu,qiones y sciqueando algunas 
: caya§,,escu(^^p con e^l.ProfeQtor. . . . .,: » 

Góngorapasó l^egp & San Nicpla^^ de dond^ no voN 
ir ió Á Santa Fe hasta el año de 1840 ea. la e^^pedicioq jde 
Vera, Francisco Reinafé, etc.,^ donde sucumbieron to- 
dos. 

Hallándose Oandiéti gravemente enfermo^da. bidro4 
(>esla, y á los 72 añosd^ edad^ delegó et mando en Lar- 
rechea, alcalde de 1*^ voto. 

Entre tanto, el Director AlVarez, que, durante su go- 
, bieírno. de Santa Fe, contrajo algunas 'relaciones de 
i influencia, se dirigió al Qabildo,.proimetieBda que sise 
separaba del Protectorado; de Artígasi' y permitía teder 
en aquella ciudad tropa para impedir lasi que éste 
quisiera hacer pasar, oóa el objeta de. ho3tílizar ¿ Bue- 
nos Aires, reconocería ia independencia de la provin- 
cia y al gobierno que ésta elijiese; protejjiéndole a1 mis- 
mo tiempo contra los indios, á fin de asegurar su cam- 
pafia, : 

La propuesta fué aceptada, y hecho el acuerdo entre 
el Cabildo de Santa Fe y el Director del: Estado; y c\ian- 
do éste avisó al gobernador Candioti el énvfo de tropas 
que iba á hacer Santa Fe, Candioti contestó, el 28 
de julio, eti. términos fuertes^ oponiéudose/á aquella 
medida, de cuyos^ funestos resultados aseguraba no 
poder responder rf • . .■ - : 



r 

Bl gobeftíAdop* CaQdidti munóvel S? de ago^to de 
1815, y al sepultarlo al dia siguiente^. en.laig^e^ia de 
. I Santo.Ppjmiflgo, el general Yiampnte, que .había, dos 
dias 9iité&, desembarcado, con 1500 hombres, le hizo 
(;qnfiys:ti?ppas todos ]os honoresTPilitares correspon- 
dientes á su. ráiigo: .. .4 

¿8tft-^D. ÍpEBRÍÍi TOilAii^ BE IíARRECHEÁ, Santa- 

fecino, delegado de Candioü^ desde Junio, Hasta eí 27 
de agosto, que con la muerte de éste cesó la delegación, 
recayendo el mando ea el Cabitdo, hasta la elección 

" de nuevo gobernador*. 

Está tuvo' Itigar de ún modo 'íómultuosó, agolpán- 
dose el pueblo al Cabil(|o y proclamando á Larrechea 
unos, y éí alguacil ManuelTroncoso y otros á Tárra- 

' góna: • 

El general Viamón te tuvo que intervenir (ion la tro- 
pa,- para cbrttener al pueíbló, haciéndolo retirar de la 
plaza, 'después de haber desóíriifíad'o y arrestado á 

• ' Troncoso, ^qtfe fué* después ascendido á teniente coro- 
nel y nombrado comandante general de armas. 

l'^U-^Bw JUAHr PRANCISCia TARBACiOmA, Santa- 

, fecino, electo, el a&d^. agosto de 1815,. por una Junta, de* 

elector$8,,en Giiyo.niimerTO se haljpibiji el ilustrado pa- 

trio.tasantafeojnq fray IJilario Torres, que en los suce- 

803 pf^íticos d^JB-u^njOS-Aires había: figurado desde el 

. pripcipiode Ja revolucior) del^5 de mayo de 1810, . 

. . . Luego. que, Tai^ragpnft estuvo .§n,el ejercicio de sus 

funciones, sp(irifLndó.qujta,r la bandera santafecjqs^ y 

enarholoi^ la ,neicÍQi;ial. ■ Los miembros del Cabildo y 

empleado^ de la administración de Candioti fueron de- 

; pa^sto^,. restableciéndose ios que habían estado antes. 

Desde esta época empezó á figurar el después céle- 

í. bre. don Están isUp Lóp6Z^/(sarg^nto de blandengues 

de Saleta Fe^. b^^ta el 80 de agosto de 1813 que fqé as- 

QendiiiJ^'áílilfepestjy noBníbr'$4p, por blgeineralViamonte, 



04¿ ' vMyfíÉtíÁí' 

' tiehiente dé una cbmjüíáñfa de di^ágbrves al Mando del ca« 
' pitan Mateo Fóñtuso, 

' Ejsta compañía fiié apostada en Áfiapiréy J)ara asegu- 

' rar la frontera de las depredaciones de los indios, así 

Como se apostó otra al mando del capitán Bartolomé 

Mondtagon, en otro punto de la frontera.' ' 

, , , Hallándoseen la ciudad de Santa Fe él capitán Fon- 

: tuso, su segundo él teniente Estanislao López aprove- 

. chó de esa ausencia sublevándose con la compañía el 

' 3 de marzo de 1816. 

Esta sublevación de López cpincidió con la desapa- 

. . ricion, de 1.a ciudad, de. 4on Mariano Verja, don Cosme 

, Maciel y don Javier Avalos,. pasando e] primero á unir- 

. ; se ó Los.sublevados y ponerse á la cabeza de eJlos, y 

los dos últimos dirigiéndose al Rincón de San José, 

donde con uaos cuantos rinconero§, sqrpr^ndieroj^ una 

: cañonera y el faluchp «Fama^ > que:alli astaban, que- 

. dando Maciel de. comandante de ambos buques. 

C4jatro días después, el 7. de marzo, se sublevó la 
otra compañía de dragonas encabezada pprel sargento 
Marcelino Avellaneda, yéndose á los Calchines, donde 
Vera 6é hallaba coh 206 hdmbrefi de tropa, at' mandD 
del coroneIJosé Ppáncisíco Rodrigttez, que había sido 
enviado desde Entre-^Rios por el general Artigáis. 
El destacamento dé la EstanzUélá dé Santo Domingo 
'' bajo el comandantie Sáenz, fué asaltado en íá madruga- 
da del 23 de marzo, teniendo que fugar el comandante 
• solo, herido en lá caí^, ala ciudad, j péñéciéndo casi 
^ toda su tropa, que se componía de f50 hombres. 
' El general Viamonte quedó redücWó á la defensa de 
la ciudad, esperando el ausilio que había pedido á Bue- 
nos-Aires» y q^ue se hallaba ya en San Nicolás de los 
Arroyos. 

Los citados coronel J. F. Rodríguez, y Vera, de 
acuerdo con los los comandantes Jtian 'Manuel Santa 
Cruz, que mandaba las milicias y que sélialtaba en la 



I • 



ciudad^ entrarpn eni ést» en ia madrugada del, 31' de 
marzo (1816), sin ser sentidos por Viamonte,, que q«e- 
je}ó solo en í^us baterías. 

Bl gobqrn^dor.Tarragonjay varios de sus.erpplea- 
dos salieroncasi despu^dos, y^ embarcándose en lan- 
qhpneSjfiigQroapar^ el Paraná: pof el Arj?9yp Negro, 
sigjuíewdo hacia, íi,b-^jp. .. > .;: 

Derrotado Viamonte, capituló oon Vera, al ponerse 
el sol del misino' diá M, peroütiéndosele retirarse á 
. Buenos-<-Aires con sus oñciales y demás personas <|ue 
quisieron seguirle^ después de entregar todo el arana- 
ipento y mvipioione^ que tenla^ 
. AI tiempo de salir de. la Adaana . p^ra embarcarse 
Viamont^, después de concluida la capitulación, se no- 
tó quQ casi todos ^os fusiles entregados cataban, rojtos 
y que muchos, habían sido arrojadps al pozo, por lo 
que Vera anuló Í8 íiupitijlacipn, poniéudolp prftsp con 
sus oficiales eií:el Cabildo, 

La fuerza que de San Nicolás había salido enausilio 
de . Viamonle^ al njando dei . general Eustoquío Díaz 
Velez y ^u 2^ el coroqel Manuel Dorrego,. ocupó la ciu- 
dad del Rosario, á fines dejuli0| sin aposición algupa. 

La escuadra de Buenos-Aires, compuesta de ios 
bergantines « Belén >. y « Aranzazú, » dos cañoneras 
y 3 ó 4 faluchos, al mandp del general Matías Irigoyen, 
se hallaba ya en .la boca del rio, desde principios de 

Ün piquete de unos 25 hombres^ encabi^zados por 
doü Fructuoso Salva y sqs hermanos que .estaban de 
guardia tn el Arroyp Negro, el 9 de agofsto, logró ;to- 
mar pripipqpros al referido, general Irigoyen, al tenien- 
te gobérAador Tarragona, don Jorjé Zemborain y otros 
que subían el rio Paraná, en ^n lanchon; así como se 
apoderó de todas Ij^s municiones y balas de cañón que 
loable en el mismo lanchen. 

Lp$ prisioneros fueron conducidos al c^opipamento 



d44 vnúnMúL ■ 

dq. Andino, donde se hallaba el intruso gobernador 
Vera, á quie^n fueron: entregados, 

Al dia siguiente, 10 de agosto, tdmaron otro lan- 
chon, en que iba un jóveti oficial (con la divisa de los 
gauchos santafecinos, que consistía en uila pluma 
' de avestruz puesta en el sombrero), . mandado por las 
familias de Tarragona y Zemboraín, que estaban em- 
barcados en la escuadra, con el objeto de averiguar la 
llegada de éstos y del general Irigoyén a la ciudad. 
]Este oficial sántafecino fué también remitido al campa- 
mento de Vera. 

La escuadrilla, compuesta de dos lanchas cañoneras, 
dos faluchos y dos falúas, que se dirigía hñcia el paso 
de Santo Tomé, para facilitar el pasage del ejército de 
Diaz-Velez, quedó barada en el arrojro, de modo que 
los buques no lo podífein subir ni bajar. 

Entonces, el gobernador intruso Vera mandó desde 
la bajada de Andino la compañía dé dragones á las ór- 
denes del j'a capitán Estanislao López, quien, en ca- 
noa, ^asó el rio tirando su caballo, y siguiéndole la 
demás gente del mismo modo, á nado, con sus caballos, 
Y armados unos, á pié otros, y muchos sin arma al- 
guna. 

En viíEita de esto, toda la gente qué estaba en los bu- 

' ques, se tiró á la isla al lado opuesto, fugando algunos 

en las falúas aguas abajo^y teniendo, así mismo, que 

arrojarse a la isla, para huir por tierra á la bóc.a del 

riOj donde se hallaban, los buques principales.^ 

El resultado fué que algunos fueron alcanzados por 
la gente ce López y tomados prisioneros, entre éstos 
algunos oficiales y los coknandantes de los buques. 

En las cañoneras y faluchos no hubo sino muertos 
y un solo herido, que lo era el comandante de las pri- 
meras, el cual murió en la tarde del mismo día. 

Los buques como á las doce del dia, fueron todos 
saqiieados por los santafecinos, quienes encontraron 



en ellos; á mas del armamento que sé componía de 
unos 300 fusiles, lanzas, muchas municiones y 16 ca- 
fioríés, ropa, fuentes de plata y onzas de oro; 

Sacado el arníamento por orden del gobernador Ve- 
ra, esté mandó echar á pique los buques grandes en 
los" remansos del Wo. 

^ El ejército de Hierra, al mando de^Dia^ Velez, des- 
pués de mucho trabajo y de alguna pértlidaj toAió po- 
sesión de la ciudad de Santa -Fe en la mañana del 4 de 
agosto (1816). • 

• Sin embargo^ estrechado Diaz Velez en la ciudad, 
hasta el estremo de quedar reducido á la plaza y la 
aduana, sin caballos en que hacer montar su ^nte, 
sin Vacas que comer, hizo pasar su ejárbito en íá rio- 
che del 30 de agosto á la isla, y ' siguió marchando 'la 
madrugada del dia siguiente, 31, ala par de los bu- 
ques que subían aguas arriba^ desde el frente de la 
fábrica de Tarragona (actualmente el Hospital). ' " 

Esa misma mañana del 31, el capitán Juan José 
Obando, que ha)3fa sido apostado con su fuerza y los 
indios del cacique Aláiquin,' para observar los movi- 
mientos del ejército de EÍiaz Velez y hostilizarle buartto 
fuese posible, dio cuenta á Vera de haber sido evacua- 
da la ciudad, lá cual fué en el acto ocupada por los san- 
tafecinos. 

De los 100 hombres, casi lodos negros, que Díaz 
Velez dejó de guardia en algunas casas, no escapó 
ninguno: el que no quedó muerto, fué hecho prisio- 

ñero. 

El saqueo que el ejército había hecho én los 28 días 
de ocupación de la ciudad y que nó pudo llevar^ á cau- 
sa de ku salida precipitada, fué encontrado en la adua- 
na, casa de don Manuel Maciel y de Coll. 

Los prisioneros, gobernador Tarragona, Zembóráin 
(éstos con una cadena)^ el comandante Rosales y de- 
más oficiales que estaban en la Estatízuela déS. Fran- 



' ' cxs^y fueron mapijados llevar por Vera y popar arres- 
^. ta,dps en )a aduap^. £1 genexal Irígoy^n con los sol- 
dados quejo custijdiabdn fué hincho llevar^ con la3fa(ní- 
. Uas que aun quedábalo, al campameatOr 

LiOs presos, entre éstos el goheFn^dpr Tarragona y 
Zemboraín, fueron destinados á tapar las zanjas de las 

^ oalle^s qu^ OÍ92 Velez b/abía mandado abrir á unacua- 

. dra de )a pla^a al norte hast^ enfrente de la aduana. 
. S^l héroe de 63^a,can)paíia fué.don Estanislao López, 
quien, en recompensa de su valor y enerjija,, obtuvo del 
gobierno e) gradu de teniente coronel y e] aojubramien- 

.. t^ de comanda,nte general de arnias. 

Desde esta«^poca data la poderosa influencia de Lo- 

. pez en Santa Fe, lacuial fué estendiendo él mismo en el 
resto déla República, de que, merced á Ro^^s, llegó á 
ser .el arbitro, hasta su ipuerte. 

I 

Eira ministro (tesorero de la caja de .Santa Fe don Jo- 
sé Ignacio de Ecbague, nombrado el 7 de> diciembre de 
1815. -. , 

i 

1M9-9* M^lUAli» VERA^ ¡gobernador intruso^ ele- 
. vado por medio de una revqWcion contra Tarragona y 
. el general Viamonte. 

En abril, el gobierno de Buenos-Aires, que en San 
Nicolás délos Arroyos mantenía un ejército de obser- 
vación sobre Santa Fe^ en vista de que Artigas ^enia 
fuerzas destinadas en protección del gobernador Vera, 
bajo las órdenes» del coronelJosé Francisco Rodríguez, 
mandó al deán Funes, cordobés, en comisión cerca de 
aquei gobierno, 

. ' El gobernador Vera aceptó el comisionado Funes, 

. pero poniendo por condición^ que, f papa tratar de paz 

era indispensable queconcvirries^n¿ ellp los .diputados 

d^l general Artigas, y que, mientras tanto, se retirase 

el eomisionadoiá San Nicolás de los Arroyos. > . 

]S1 gobernador de Córdoba, dpn Jo$é iJaví er Di^z, que 



tambiéaol^decfa al ProteQtcmdo.d^ Ai'tígas^ snviópor 
í su parte tmicotnisionado cerca de éste, en la persona 
;de don José Isas«.y-^el Híissio <t^Q i algunos a|i09 des* 
pues fué ministro del general Paz y cuyo nombnamiBn- 
to éste déplor6 taato-^hacié&doJe' alguna^, condultag y 
ofreciéndole un contiiigejQtet si fuese neoesaHa nefor^ar 
á Santa Fe' eóntra Bu^nosr Aires* 

£1,5 de mayo (1816) Jlegó ¿ la dbdadde SantaFe, 
'de^deétParan^l y. comisionado por Artigas^ doi^ Ra- 
món Toribio Fernandez, llevando cobsigo una fuierte 
escolta ai matidb del entÓQCBS capitán {después gober- 
nador de Entre<^Rio6) Vicente Zapata.. El objato de la 
eomísion era pedir al gobernador Vera sacase Ujna f uer-^ 
te contribución; llevarse el obús y demás piezas de 
artitlerfa y .armamento tomado al general Viampnte; 
todo en ausilio del genefal Artigas»' á , lo que Vera se 
negó hasta el fin. 

Fernandez entonce^ recurría á otro medio. En uha 
de las conferencias ceíebradas en casa de su secretario 
don Miguel Redruello, en la noche del 9 de mayd (1816) 
el gobernador Vera insistía en su negativa de cederá 
la exigencia del comisionado de 'Artigas, quien inme- 
.diatan^üte.mandíJ prender al gobernador, remitién- 
dplp preso al Paraná, en una canoa llevada C9n* ese 
objeto y colocada en el rio frente á la casa de Redrue- 
llo, calle de la Merced. Llegado que hubo al Paraná, 
Hereñi^ mandó le remachasen una barra de grillos jy le 
metiesen en un calabozo. 

. f n la mañana del 10 de mayo^ Fernandez convocó 
al pueblo, por bando, paraque elíjiesé nuevo goberna- 
dor, pero éste s?e subl^^vó, armado hasta cpn un caílon, 
é intimó á aquel hiciera inmediatamente reg;resar al 
gobernador Vera. 

En efecto, á las cuatro de la tarde del 11, Mego en 
una canoa el ¿obarnador Vera, puesto en libertad por 
HereSrá á indicEoion de Fiemaidieii (|iie aq pvdo^ meta^, 



84B ' pluFfArciA' 

' que dar cumplimiento al útíáeo rhaiiifestido por el 
pueblo amotirvado. 'Vera faé- recibido par ta mayor 

* 'pante d-e vecinos de Santa fe, de uno y ¡otro sexo, cq 
' la Chacarita, desde donde fuá hecho subir eñ un coche 

^ Hevado por don Manuel Andtoo, hasta la plaza, en 
medio de vivas y aclamaciones. 
Vera gobernó hasta el 15 de julio de i818y retirándo- 

. ke en s'eguida á Buenos- Aires. 
'En esta cifadkd; Vera fué invitado poret DirectoHo, 
en noviembre de 1818^ para que se hiciese cargo del 
ejército de Balcarce, con el objeto dé dominar la pro- 
vincia de Santa Fe; pero VerÉi centtotó que jamás to- 
maría las armas contra su patria; que él peleaba por la 
libertad (no siendo ella atacada por nadie). 

El coronel Mariano Vera murió en la acción de' Ga- 
yaste, en.la misma provincia, el 26 de marzo de 1840. 

t9i9--^£ii €il|^iii]lO desde el 15 dejulío, hasta el 23 del 
mispipmesque López sp. nombró gobernador por si 

• • ■ 

GOBEUNADOHBS DE PROVINCIA 



LÓPEZ FOiVJ^EC^i PRIMCR GÓBCNADOR, desde el 23 
de julio de 18il8, en que por si mismo sq dijo ser el go- 
bernador muermo de la provincia^ hasta el 15 de julio 
de 1838, en que dejó de existir^, salvo laá diferentes de-^ 
legaciones que se notarán mas adelante. ' 
* Luego que López se hizo goÍDernador, entabló rela- 
ciones con el general Ai-tigas y con el gobernador del 
Paraná, don José Francisco Rodríguez. 

Al poco tiempo marchó á la campafla; de Buenos- 
Aires, de acuerdo ccTn Artigas, dejando de delegado á 
' don Luís* Aldao. * 

i9iS^B.'iiUfftS AiiBA», delegado de Lopes- en' agosto, 



i dura4íite IftftusencÁa de éste, que, ie e^o\xi^q aoa A;rtí- 
gaSyjQai^chó ¿la(smnpa&^cle Baenos AixreSj sorpreo- 

. 4lendoI^s milicias. que se estaban reuniendo y. orga- 
nizando en el Pergamino, las cuales f}ig(U?oii; ^in 
emíbargo^ tomó conao4& oftcialles prisíoneft^os, que re- 
mitió, á Santa Fe los que fueron puestos presod ea la 

. Aduana. . . • ,r . ' 

Desde esta época López aparece mas eo^nil^ gefe de 
bandoleros y salteadores que como gobernador de una 

'^vovitíéiár' ;-'*:; '^'' ^' ' :'''y '-; ; ;' 

bespues de susíiazañas en el norte de ía provincia 
.dé 6uenos-Aires,' siguió con sus Bl€^ndenguesy <iienni¿s 
g^nte qué le acpnipañabá, los caimífíos d'ál interior, 
cúya/).o7¿c¿a; hacía, arreando tropas de carretas cargá- 
. das de efectos, arrias de níulas y ha.sta pasageros y 
' cuanto encontraba Iq remitía á la ciudad de Santa Pe. 
En una de la^caWetás que tomó, iba una banda de . 
música con dobles instrumentos, que el gobierno de 
"Buenos-Aires remitía al de Tucuman^ Entre los pa- 
sagero.s que tdmó en el caminó y mandó á ¡Santa Fe,' 
se hallaba el canónigo doctor Pedro Ignacio de. Castro 
Barrp3, él doctor. Juan Facundo Zuviría y él doctor 
Mariano Serrano, Se apoderó ígiialMente de las per- 
sonas del bj^igaái^r general Marcos Éalcarc^, q^ue 
pasaba á Chile, y de un oficiaíí Portal^ ' juieño, quienes 
fueron remitidos presos á la Aduanad • "fodos los ae- 
. «las quedaron en libertad, con las carretas ,y cuánjto 
éstas llevaban. ' Los nriúsícos^ con sus iñstruni^erttos, 
quedaron para el servició de ía próyincia;. síetiaó. la 
primera música militar que tuviera Santa Fe. \ ' 

Él mismo coronel Juan Bautista Bustos (¿lespues go- 
bernador de Córdoba) quédeTucuman* veiiia con 400 
'hombres, fué atacado por López, en el F'ráilé Muerto, 
derrotando completamente la caballería y salvando 

•BustqSí con la iixfijptjefí^ en la glfZft d€|^4^£Í^?/'P^H?^^^9t"i 
tp, que QoatiQ^ósitfando,.h^ta, qu^', coalfa notici^. qj^e 



teiAro dé lá ñi^rcha de Búitcarcé, én ftoviembrev >Mn su 
ejército como de 4000 hoihbr«s ^bre Santa Fe, se pu- 
so López en retirada para aquella ciudad por él paso 

Venciendo diiflcultades, Balcarce consiguió al fia 
marchar sin oposición, estableqiendo su cuartel gene- 
ral en los galpones de la Chacarita, y López al suyo en 
« DoQ Mdcfaor.i! 

t9t9^«EI«EBAL JÜAM BAMoAí BAI.CABC1:, goW" 

nador militar, desde fines de noviembí^^ hasta el 7 de 
diciembre, que desocupó la ciudad, á causa de haber 
' perdido casi toda sü caballería en el ataque llevado 
por el coronel R* Hortigu^rá sobre una fuerza de Ló- 
pez, en las inmediaciones del Arroyo de Aguiar, ha- 
llándose eü consecuencia casi á pié, sin tener que comer 
y muy espuesló á verse sitiado por el referido Lo- 
pez. 

Bálcarce se retiró, pues, y, al pasar" por Coronela, 
mandó Jp si'guiésen todas las familias que allí se halla- 
ban, hasta el Rosario, donde hizo aitó su ejército, y á 
principios de eneró de Ü 819 se retiró al Arroyo del 
Medio, su^titi^yéndóle el general J. J! Vi'anibhte. .' \ 

Este hizo contratíiarchar el ejército háqiá^el Rosario, 
donde éstaiDiecíó su ci^nipamento, Ijiasta'm^zo del tnis- 
ipo áho 1819^ t|ue, habiendo sido completamente der- 
rotada sil caballería al mando del coronel R.Hosti güe- 
ra, en el Carcarañá, celebró Viamqrite ' un armisticio 
con López, viéndose éste obligado á retirarse á San 
Nicolás délos Arroyos. 

La conducta de Viaraonte mereció la aprobación del 
^ gobierrto de Buenos-Airas, quedando en paz ambaá 
provincias, medíante aquel arreglo celebrado en el Ro- 
sano. . 

tSM-Cieivte^AL £S^^ desdé el 5 

de jttlío qxié reasumió el mandó, hasta febrero d«l aflo 



Carrejas y Reatñtez^ ethpúénáiú s«s tíámpafláá contra 
la provineia de Buenos-Aires, laque llegó á dominar, 
hasfaque, desegañado de las falsas promesas dd pri- 
mero, se retiró al Arroyo del Medio, dottde» l¡6ell(3Í6*&s 
inilcias que había traído. 

Después de las célebres campañas dol gobernador 

I^opez eo-la proyincia4eBuenps-4íf*^«94i&A4^iyWA9 
cion se itídipan; 1^ en la Ganada cic Cepeda eM^ de 

febreiro del830> gfanad^i por )as fuerz^as dp RamJrQZ y 

LopeiZ, al mando de éste, sobre el de QueiiLO^'-Aire? á 

laS'órd^neafi^lDirectprÉondeau, cuyo triunfo ^abriera 

las puertas de esta ciudad á los santerífecino^ y entrena- 

nos> ha^td: la miá»^ia plaza de la Victoria; ^?, en . l£| Ca-r 

.- S^dade 1^ Cruz, el $8 de junio del citado añp» sobre el 
ejércítQ 4el ¿enera! 3oler; i3®, en el ^ Arroyo de ? Pavoíi, 

..-el 12dí9íia;gosto^ ganada.por el coronel Diorr^go. sobre 
los santafecinos, que fueron derirotadds y perseguidos 
hasta el Carcarañá, y 4*^ en el Gamonal (nacie.nte^Míie 
PavQp) lel 2 de setiembre, en que ^1 ejércillQ de Dprre- 
go iné cQpip^^^amente derrota4q por 1,0^ ^A^afeciagis, 

. quedó termipada deñaitivameat^Ja guerra entre San- 
taFey Buenos-Aires, á qué contribuyó noppCQ. al.en- 
;. toncan eomf^nda^te don Juan M. Rpsas, . i 

Hecha a&i ta paz^ las relaciones] eatre hop^zt y Rodrí- 
guez, gobernador de Buen os- Aires, se estrecharían 
cada vez mas conservando ambos una^ perfecta Ai*inonia^ 
y conil>¡íiando las mediíás mas eficaces para con^eg^ir* 
la total destrucción; del sapremo Ramírez. 

ftgti-llr. FiMLMClí^CO JDAQVM MÉi^Lifiípm, minis- 
tro, general, delegado de López, durante lá camfjaña 
de éste* en combiñc^cion con las fuerzas dÍQ Buenos 
Aires y 4^ Córdoba,, contra el general íransCisbo líami- 
res, desde.paayo ^áata, juliq de.lSál, teri)aip$in(Jo con la 
total destrucción y muef te del, supremo. 



I 

^63 PBpyíMiA 

tStt-«»iM&llAli CS)»VAiiil9ii.A.O liOPKJK, propi^etarío, 
de^de julio, qye reasomió el mando,, después de. la 
campaña contra el general entrerriano francisco Ra- 
,mirez, hasta marzo de 1823, qué, con motivo de em- 

; .prenderja c^nipañ^i ^obire los i)[)dio^,.efi, combinacipn 
con el gobernador de Buenos Aires, Rodríguez, delegó 
en el comandante J. L. Orrego. 

t«#8^COilAIIÍBAMTfi jrAIV LVlS OBllB€^9 SOStitu- 

to, tíurahte la ausencia del propietario López que se 
'hallaba en campaña, desde marío, forniando el ejér- 
■ citó con que debía marchar para el ^ur^ según el ¡plan 
' acordado entre éste y el gobernador de Bpenos Aires, 
general Martin Hodriguez. • 
Lopeíz fué-, al iniciar la campaña, sorprendido y 
' cohipletamente derrotado por los indios ranqueies, pe- 
ro consiguió después, el 17 de mayo, escarmentarlos 
' en sus \ misrhas comarcas, matando mas de dOO barba- 
ros y haciéndoles un considerable número de prisio- 
neros. 
A hiediadós de junio regresó el gobernador López á 
' la capital de su provincia, á fin de boriar las desave- 
íienciascon Entre Ríos que se hablan aumentado en 
su ausencia. 

El comandante Orrégo fué después muerto por los 
indióis; que le cortaron la cabeza^ llevándosela como 
trofeo. / • 

Í9»aí~6EiV]BñA.ii ESTAMiíSLiLO LÓPEZ, propietario, 
' desdé junio que re^^umió el mando gubernativo, des- 
pués de su espédicion contra los indios ranqueies, en 
combinación con el gobernador de Buenos Aires, ge- 
neral M. Rodríguez. 

. Los representantes nombrados para el Cuerpo Na- 
cional^ por 16 que á la sazón se conocía con la deno- 
' ttií nación de Carrera del Paraguay, eran cotno signe: 
Santa 'F^e Don José Aiiáenabar 

Entre Ríos « Lucio Mansilla 



' Corrientes » t . Rddro.Diaz Golodrero .í 

; f ' . Eraácisco Acosta- 
Misiones « Manuel Pinto 

Habiéndose nombrado un representante por cada 

15,000 almas, corresppndía ala Carrera del Paraguay 

;6 diputados,, calculándose el" número' de armas', en 

..900QQ y fraccionas d^ 8000. que no tenían representa- 

cioa e» aquel cuej?po. . . 

' 6lJis'f delegado de Lopezduranté la- ausenciai de es!e 
•en ía campaña.' ' - • ^-^^ 

t99&--GÍEiVERÁii E. iiOPÉzl propietario, hasta Í826 
q;oé^!e.oiseyiiGoentei é^ cfiqpp»fia»,49leggp(jk> en^el^o^ig* 
roo Ecfaagüeí. 



1 1 > I 

1 : 



f^ji«-Trf3«BQM£L pr. JPA^S^ClJAli, ECHAGüE, secreta- 
jj-ijodp topez, .s\i delegadp, pbr.habér salido ^1 pro- 
pietario 4 pa^rnijaha: ; . , . . : ; ; ; 

MtB-^^^lteWieBiiti C3.' liOPBK) reelecto en-esHBro,! du- 
rante su áu^ncia en la campaña^ 

¡El ge»neral López fué en agostp de 1828, comisionado 
.por el. gobierno ^eneral^.cuyo gefe era el coronel Bof- 
' regó, pjira haberse cargio^áel^is j^uerzas nacionales que 
Á la S/azon se h(\llaban en los'puéblos de "Misiones* ' 

En efecto^ pasó ej Uruguay, y cuando IIjb^ó 4 aquel 
destino, el general Fructuoso Rivera se negó a éritre- 
gaarle el mando deaqueUas, ^ •. , . > j. 

-. • Después de.varios altercados y-iOontestaíQipneSj .Ló- 
pez, con su gepte y con .la que p^vdp ^ac^r ,4, jR.ivg^'al, 
repasó el Uruguay retiráiodose áiSapta Fet : x . 
Don Julián de Gregorio. Espinosa y . dop. í^r^uci^co 

JLecbq fueron; ientéiKves (agosto)(. comisioi>^o$. por>el 
. gobecnadprilj)orreg04 para que se viesen. a<?ííi Riy^r^fc y 
procuraron conciliario conLoj^z,. .^ iy¡',:.,i . ./¡:, . 

28 



864 . : PBOnHOIAi I 

tsts-cmmvBti s#; üPÁM^VAii kchAúhb^ delega- 
do deiJopez; dui^ánteli^husancia de ésta en Jas Misio- 
nes, en desenahpefio de ulia comisión del gobierno na- 
cional, hasta setibmbr^^ que el propietaria reasumió 
el mando gqbprpativp,. . ; 

t8»ft~G;¿ivEBi%ii tei^lTAMlsii^o I.0PE2, propietario, 

' desde setiembre qué reasumió el mandó, después 'lie 

Haber desempeñado iiha misión' dfel gobierno de fiííe- 

nos-Aires, encargado del Poder Ejecutivo Nácfíonál, 

. caronel ftarrego, cejo^ delg^n^p^l í^ív^a que se hallan 

.ba efe laá Miaiones,'ha»ttt dieieptibr^, que delegó en el 

coronel Echagüe, con motivo de la re\íotuc¡pn d^l 1* ¿e 

. dicho m^s, encabezada por el general Lavalle. 

Mñi^-Ljcmkénmwi nip^ rAsevAt^ úcmAiQwmj delu- 
do, durante la ausencia de López en el Rosaría, cuam- 
do la revolución de 1^ de diciembre en Buenos Aires, 
encabezada por éí.géfíefá] Lávalíé, y ía proyectada 
pásaáa del general "J.^M-Pa^^cori su gente ^"la. provin- 
cia de Córdoba, que entonces no se'éfeótüáfaV 

-> ' En eoo^rb cesó Eehagüj^ y vqiiedairQi^-eaqc^g^dos ím[ 
gobierno Larrecheaíy.elj.eonQwdant0jMP4.)L<¡>pe«>, . 

ts^j^-^BRiíGÁBiÉR £. lo'pk'z, t>^op1etaHp, !reasamió 

'el mandó gubehiátivQ en eper6,.pára delegarlo nueva- 

■' mente éh Larrechea'y sü' hermanó el. comandante Juan 

. P. Lopez^ con el objetó' -de eínpréridferr ■ la campaña én 

ausifióde Rosas v contra el general Lavalle. ' 

t990-B. P£Bno TOMÁíi BÍB XiARRECBíBil^ encar- 
gado del* gobierno eft lo civil y el coniandante JiUAN Pa- 
blo López, en lo militar, en enero^ por ausencia de 
López en la campaña de- Bu«nos-Aire9, enuriioo con 
Rosas, bonthi el general:! Lavalle ^ á^causa de la revolu- 
' Cion áe\ l*»'d^ diciembre de 1888 y fftsilamieDtq delgo- 
'. bémadorDofpegó; hftSta:mayo¡quei el lirofiietarió. re- 
sumió el mando gubenjaüvo^ •• í » f i > i 1. t: . 



D9.<ai|l9A FB 366 

¡rio4QS(}a mdyo qu.^ reasumió él rxmndá; después de su 

iCampafla en laí provincia de Buenos Aires, en apoyo 
de Rosáis y I contra Lavalle, que terminó con la con- 
Tención. (ó capitulación) del 24 de junio, en consecuen- 
cia de la acción del Puente dé Márquez en los campos 
de Aivarefe {86 de alaril), en que éste fué vencrdó por 
aquellos. . ^ 

Después de esta acción, López dejó á Rosas sitiando 

' ' al general Laváíle y se retiró á Santa Pe, reasumienddl 
el mando gubernativo q^ue siguió ejferciéndo hastf^ él 2 

" de febrero dé 1831, cuándo lo delegó, en Lárrechea, para 
entrara campafia contra el general Paz, que marchaba 

■ sobf^S'ánta Pe. Sin embargo, luego qué tuvo cono- 
cittiíeiYto de un movimiento que acababa de verifloarse 
en él Paraná en la Irnadrugada del 10 de. diciembre 'de 
1830, Eopez marchó con la mayor rapidez y se sitiíÓ en 
su campamento del Monte de los Padfús) á fin de a^olp- 

• tar todas las medidas relativas á asegurar 1^ í^éáccion 
llevada acabo con felfzéxitd'pór el coronel Pedro EÍs- 
pWfo -contra López' Jordán. El 11 salió hasta la bcJca 

- del rio con una compañía de carabineros, para mandar- 
los desde allí al Paraná, y, al llegar á'aquel punto, re- 
cibió comunicaciones que le instruían dé la contra Ve- 
volufeión, regresando luego'á Santa Fe. 

flékSi-^B. PBBBO Tailí4íi'BK. I>AiRI|K€HGA, dele- 
gado, por ia Usencia del general López en la eampalia 
contrae el^^neral Paz, desde lel 2 de febiiero, hastaijla 
disolgcipn del ejército de ésfieé instalación de nuevo 
gobierno en Córdoba. (V. Provincia de Córdoba). 

Su ^ecr^tario aunque interino^ fué don Juan M. Ma- 
ciei; . . . . 

El goberfiador propietario, López, llegó á la ciudad 

de Santa F^el 5 deoQtubre,.de regreso de.Córdoba,^ y 

.. £iMé. recibido con eljjaayor entusiasmo, el 10 por lamá- 

, {M»p^j.f4l ^uf^^2;Qi»oei)tRada^ ea codi^^ acompañado 



866 



pBOvnroiA^ t 



} de varios gafes^ militare». SDlieran ¿ su encoentro los 
! aütoridadei civiles, rhilítares y «d^siásticas y los ciu- 
dadanos, y al' pasar por las calles de la ciudad, llovían 
sobre él flc-res, hojas de laurel, etc.; las campanas re- 

- picaban, el cañón tronaba, y era saludado comd el Li- 
' bertadar\ el ángel tutelar de lapuirluy el salvador de 
.. la República, i Hubo bailes y otras tiiversiones; cele- 
bróse un TeDeum en la Matriz. 

f 981— GE.iíKBAii. M. iiOpCK,. pmpie|l^rjo, desde e) 10 
. de octubre, que ^asumió Ie| .mando. . .. i 

Terrpinada la caoipaua de Córdoba .coa Ja insiala- 
cion del gobernador José .Vicente Reiuafé, Qu^j'a elec- 
ción produjo una seria reyerta, entre López j.^fiiroga 
y que tuvo trascendencia^ según se verá mas adelante; 
con el regreso y restablecimieuto 4^1 de Santiago, Ibaí'- 
ra, y retirada del ejército de 3uenos-Aires, al mando 
del general Juan Ramón Balcarce^ y su. segundo. el. ge- 
neral Enrique Martínez, reasumió el mando gubernati- 
vo, cuyas fuppioneá coutjnuó. desempeñando, ^h^sta el 
2Í de noviembie de 1833, que marchó nueva,Píiente á 
C£fmpana contra los indios del Chaco primero, y contia 
los del desierto después, como general en gefe (en apa- 
riencia), .siéndplo en realidad,. Rqs^s, que no quería 
cargar solo con las responsabilidades, sino qompar- 
tirlas con el mayor número posible. 
' Sin embargo, od diciembrede 1831, se ausentó nae^ 
vameote de la provincia, ooíi destino á Entre Rios, 
para tratar de reconciliará los quéretlantes Bdrrene- 
chea y Espino y arreglar la disputa que á la sazón 
existía entre ellos. i * 

Aquí empieza la farza federal. . El' gobernador 'López 
avisó (12 de mayo de 1832) ala Lejislatura haber llega- 
do el término de su gobierno y la necesidad de proce- 
der al nombramiento de nuevo gobernador. La Legis- 

- latura rqsolvió (17 de mayo) el nombramiento de López 
para el corrieate bienio y fijar éste^ idia y* kora para 



. MQibirle 4I juramento- López preisentó 3u tenuncia del 
cargo, el 21, y la Legislatura. ' no hi?50 lugar 4 ella. 
Entonces López contestó « resignándose á consagrar 
sté pequeña capacidad al gobierno de la 'prooincidy 
por el corriente biéfvio^ » protestando de la manera mas 
solemne? nb seguir en el mando un soló^diáy después de 
concluido el referido período. 

'' Y áin enibargo*'ápesar dé sus ^olenihe? protestas, 
cOTitiríü'ó ejerciendo él mando gübernátiv'o de la provin- 
cia, desde el 1° de julio d? J832, que. se recibió'^ ha'sta 
'lia fecha dé su muerte. 

En vista dé laa conJ,estaQÍones, dadagi^or algunos 
gopíernps del interior, ala invitación que á nombre 
de los gobiernos de ía liga, les dh'igiera, en 9 de marzo 
de 1838, la Gomisjon representativa, compuesta dí*. don 

'\ Domingo Cullen,.pres¡dente, don José Elias Galisteo, 
ppr Entre fti9s, dpii Maniiel Leiva, por Corrientes, don 
Manuel Corvalan, por Mendoza, don Urbano de Irion- 
do, porTucuman, y don José Francisco Benitez, secre- 
tario^ s^ dirigió é^taal gobernador López nrnoifQstan- 

,. do al rpisrao tiempo que. el diputado de Córdoba, 
presbítero dootor Juan Bautista Marina, no volvió de su 
provincia, adonde había regresado por el término. de 
, , dos meses, úi 'fué íeemplazado; elde Santa Fe fué se- 
parado de la Coinision por orden del mismo goberna- 
dor;- el de Entre ;Rios, Galisteo, recibió orden de su 
gobierno; el deMendpísa, jCoi^^al^kn, manifestó la urgen- 

. ; cia. que tenía de rietirarsjB: convencida, pues, la Comi- 
sión de no quedarle cosa alguna v^as que practicará 

.. b^peftciodc' la causa jiwiblicía, declara concluida su 

. .:fíxi§tencia coa fecha 13 4je julio (1832)- . 
í • : j El gob^rrnador López, en atención al silencio de algu- 
nías pjoViuciásá la invitación de9de marzo y. al' modo 

' • como sé espidieron' lúí5 otras — Santiago, Tueu»man, 

I.. San Luis y la R¡ojai^mai>ifeBió que nada mas restaba 



sirio:que Id Comisión declarase^ comíO ya lo habla he- 
cho^ termiilados sustrabajos* 

1933— B. bomihígo cullEíIF, (de origen inglés» natu- 
ral de Lanzarote en las islas Canarias) ministro secre- 
tario de López, su delegado» desde el 21 d^ aoviembre, 
hasta el 20 de diciembre^ por ausencia del mismo co- 
mo propietario en la campaña sobre los. indios del Cha- 
co. Fué su ministro secretjaríó don Juan José Mor- 
cillo. 

Él 10 de dicienibre salió el general López con una 
fuerza de 1500 hombres. A ésta fuerza se reunieron 
algunas tropas de Córdoba y San Luis para obrar ba; 
jó sus órdenes. EV gobierno de Corrientes también 
concurrió á esa empresa con aúsilio.de caballos, en lu- 
gar de un contingente de tropas que' había ofrecido y 
con el que dejó de contribuir, por las medidas alar- 
mantes que adoptaba el Dictador del Paraguay, rps- 

'' pecto dé aquella provincia. 



:i9#s^coi%eBAii K. iiOPKZ, propietario, desde el 20 
da diciembre que reasumió el mando gubernaüvo, 

• después de su campaña sobre los indios del Chaco, 
hasta julio. 

En 1835 fué investido, á imitación del de Buenos Ai- 

•res, con facultades ESTRAORDiNARiAfi, como si las 

' necesitara, cuando ya las tenía y siempre las tuvo, sin 

que nadie se las diera, desde el ano de 1818, en que se 

■ nombró gobernador él mismo, hasta que dejó de serlo 

• Sólo con su muerte. 

A los pocos díds (26 de diciembre de 1834) de haber 
salido el general Quiroga de Buenos-Aires, como me- 
diador cerca de los gobernadores Heredia, de Tucu- 
man, y La Torre, de Salta,'el de; Santa Fe, López, pre- 
venía al coronel Francisco Reinafé, comandante de la 
. jurisdicción inmediata á Barranca-^Yaco, lugar del fía 
trájico del gefe riojano, avisándole. I** la fecha de la 



' 'isáUioíia dé étete áÁ Sueños Aire»i(lJS de Idicierhbbe) S^ el 

' numeró deí individuos que 4e «iboitipañaban; 3^ la tiÁse 

' dé vehículo en que viajaba; 4'^ia'8eguríáaddeíquid'ásu 

-'Suelta había de i^ervirsé de'la/)ó«to; 5"^ la* tra.v8sía< de^ 

Barmnca-Yaco, i<íiie- habla de «egóir Quiroga; 6" la 

récomendacionf de dficialJssde eoftfianza, que ^resiallta- 

' ron eompltcadios én el' a^áriniató del generai Quiroga y 

• ebmitívajT^'y illtimóí la frai»e 'muy signifloativa epi- 
■ piteada por Ldpe«, ^cartáddleohaíedejuHo de4831, 

- dírigfdadesde 06rdoba á ¿u iomigo Rosas^ ton motivo 

- de IftíéíeccioR de gobéníador de dicha* proviiicia y cuyo 
' tenores ccmio sigue: c Esté indieaque el general'Qui- 

• roga aspira á levantar su persona ' sobre todos Jos' po- 
deres de la nación, y eso no le ha de ser muy fácil 
conseguirlo; para verlo esta bl tibmpo. » He¡ahí 
ik sentencia* de muerte dcjl c)audiUo de los «Llaiijos, de- 
cretada por López y ejecutada'por los Reinafé; 

* * r 

^SSi^T-^ií^MUMlveo ^VLi^iBW^ d^le^r^do de ]Lopez, d^es- 
. ..de e] 13 de marzp hastía diciembi'é, por la necesida<íen 
; . que é^te^e b^Uaba .de retirarse por .algup tjerapo de Jos 
negocios públicos, para restablecer su salgd. . ,. . 

tS3ft— brig/^iiíbr Ei^TAivi!»Li%.0 LC^plcz^ propieta- 
rio, desde diciembre^ que reasumió el mando, hasta ju- 
lio de lS36, que 16 delegó nuevamente, en su ftiinistro 
don Domingo Cullen. ' _ 

Los gobernadores Rosas y López, de aciierdo am- 
bos, arribaron á un perfecto esclarecimiento del origen, 
de los autores y conductores del folleto titulado J^éde- 
racion~Constítucíon — Nac'ionalíjsacion, escrito éim* 
preso etn.M^Qtevideo» aunque sin ÍDdica,cioa de, impr^^- 
ta, con el fin d€! hac^r creer que 16 (ué en Buejuos Aires, 
burlariidp la vigilancia de sus. autoridades. 

Esa produccfíon, q^e Ra$,as llamaba incendiaria, fué 
remitida d^sd<^ MQQtevi4eo aa :octubi:ei ¡delSS^, >por el 
C8#ó9Ígo doa Pedro Pablo Vidal) dirj^iéndola ceiTada 



(800 üPMfnrciiiM 

* y'rotuláda á'loá gobernadores^ de Us provincias del 

' ióterionyáotros fuocíonapios públicos de ellas, por 
}!- intermedio dé un &njdto conocido en eltRosaiio, á fin 
' de que la enviase así al maestpo de posta de los Cem- 
I : Itds;, don Jqan AlvareZj m elcaiaaino que debfan llevar 
los correos .al interior. Este vecino del Rosario, igno- 
< randoiel ¡contenido de* lo& paquetes, Jos envió á dicha 
. posta; allí fiteron entregados ai cortr^o don Francisco 
. Ródtíguez por eí referido! Alvarez; exigiendo de ésfceun 
' ' certíñoado, por estar dichos paquetes fueif a del mar- 
chamo de la administración de Correos» Así marcba- 
'i^ónálaspiíovinoias del interior,, cuyos. gobernadores 
los devolvieron (de miedo federal) Á los de Buenos Ai- 
res y. Santa Fe, llagando algunos de esos paquetes, 
:í auh sin haber .sido abiertos. Tal era el terror que los 
áo%^íésAQ\2i pseudo-Federacion infundían hasta á 
los mismos gobernadores. 
Tanto los paquetes como el certificado quedaron de- 
' positad-os en la imprenta de la Gaceta^ para que Itfe 
' viesen todos los qiíe quisieran. Los reféridois paque- 
tes estaban todos con sobrede una mishla letra, la cual 
\ era bien conocida. 

líl conttinidQ del pitado folleto coincidía con algunas 
,fr^seS( del Moderador^ periódico, de Montevideo, re- 
dactado por el doctor Ángel Navarro (catamarqueño) 
con la colaboración del doctor Julián Segundo de 
.,AgiÍero,.dpn Francisco Pico., don Valentin Alsinay 
don Manael Bonifacio Gallardo, pidiendo una amnistía 
qu§ concentrara lo^ partido^, y. matara para siempre el 
germen de la discordia. 



fg^Á-^B. á»oii!i!^GO.€tJLL£!v, ministró general de Ló- 
pez, "delegado, én julio, por auéenbia del propietario 
qufi tuyo que salir á asaltar una toldería dé'itidios, que 
se' aproximaba á ía ciudad de Santa Fe. 

Habiendo' llovido desdé que salió hastct sü'regreso, 
contraje^ un fuerte resfriado que díó' origen á 'una tisis 



pülmondV; ^^ V^^ jamás piído mejorar, apesatr deí haber 
sido aisÍBtido por un médico hábil eomo el doqtor Ijep- 
par, mandado por el gobernador RoBás^ á fíaes' de 
dlciertibí'e. Por consejo del citado faíc!ultativo^.l{,opez 
se tfasiadó' con su futtiUííi & Biienos Aires^ el 10|de 
enérd del afio siguiente, 1837, para ourárS(e> regr^ean- 
^ do áloi>tres hueses énel míjsmomal estado, d^^ salud. 

J9S9— «KIVI6ÍIAL csSTAÍvig^iiAO i^^PBS,, propietdñ'o, 
de^e agosto que reasumió el inundo, de regrefio de 
Ja Cíimpafta contra l,os indios, hasta epero de 1837, (jue 
* debiendo. auseintarse dp la provincia cpn. destino á Sue- 
ños Aires, por cpusejo del médico Leppar> delegó nue- 
vamente ^n su secretario general CuUen. 

18SV--1I. ]»• citiLLKlr, ministro de Lope¿, su delegado, 
desde enero hai^ta mediados dé abril, que duróla, au- 
sencia del gobernador propietario' Ló^e'z en su viaje 
á Buenos Aires, adonde Itegó el 43 deeh^ro^ y déídon- 
de salió, de regreso á su pr6vJncía, el 5 de abril; y 
como la enfermedad de éste no< presentase! mejoría 
alguna, continuó Callen ' desempeñando el 'gobierno 
hasta ¡mayd.de 1838, que, cqn n)otíivo ^el bJoqueo fran- 
ce6y fué comisionado cerca del gobierna de Bu,ej;ios 
Aires, como se verá: mois adelante. 



i989--BBlGA]|l£tl fiíSTAIVllSLAO IíOPÍ:^? prtípiéta- 

. no,' desde mayo qué reasumió el' mando hasta s'ü falle- 
cimíeríto. * ' • . 

■ 

. . Pe regreso, de Bu^no^ Aires, á cuya ciudad llegó el 
13 de enero de 1837, habiétido áído espléndidamente 
recibido con formación de tropas, embátideraihi^lnto 
de calles, músiqas, etc,, en medio de una concnri^éncia 
de mas de 25000 almas, y én la cual permaneció hasta 
el 5 de labril del misino año, que efeóáife su salida con 
iguales demostraciones de entusíasííio y afecto fédéhal^ 
el goteruador Lopéz ño pudo desde htegb tomáí pose- 
sión del mando á tlíiasá del mal estado de sd sarud. 



- 1 
I 



'^' ¡Él objeto d^ SQ v^ageá Buenos > Aires! ha\>ia sido el 
dé someterse á^ un- sistema de ouraucioa form^i^ y liejos 

■'^'de conseguirio; se agravó mas bien $u enfermedad. 

^ : I^uesto él bloqueo á toáosles puertos del litoral del 
Plata; el 23 de marzo de i838i por la escuadm france- 
sa 'at 'raatido^ del almiráríte/Le^Blane, y cortado por 
consiguiente el comercio conloa pueblos del' interior 
por los ríos Paraná y Uruguay, López, aunque muy 
enfermó, Teá'sq mió' el' gobierno y comláionó á sti mi- 
nistro secretario Cullen,d' que,'trasl¡adándose áBue- 
t)ó3 Aires,, tratase con el gobernador Rosas déúnar- 
reglo 'con él almirante francés^ "previniéndole que, si 
Rosas sé re^iétiáá ese arreglo, pásase inmediatamente 
á la escuadra bloqueadora y llevando credenciales al 
[efecto, .80 en teadi esa dii'ecta^eivta con. el ^efe de ftllf^ 
para facilitare) comercio 4^ los pueblos ({\ie esíaban en 
pG^, con la Francia* . 

''Esta comisión costó -cara & CiiUen, á quien Rosas 
nunca plerdoñó,, por fraberla-oonsiderado, de buena ó 
mala fe-, cómo iniciada por el mismo cotoisioíiado y no 
Comoui^ia emanación deLoper. 

Ese'^aso era' en verdad altrevido y de «ftuy seiias 
•consecuehcías para la política 4e Rosas, quien debía 
ver en él lina ruptura del tratado del litoral y con 'ella 
la inevitable caida déla DJctadiirí^.. 

Ijuosas prescindió de López,] cuyo fin vela próximo, 
y juró vengarse, como se vengó de Culleu, cuando 
aqueld^sapareciera. , 

. bwrante esta comisión de C4illen, la enfermedad de 
López se agravó^ de manera que tuvo que renunciar el 
gobierno y murió eii la tarde 4el 15 de Junio de 1838. 

Hasta ,entói)ce?> Rosas y López dominaban las pro- 
vincias á su voluntad; con la muerte de éste^ solo que- 
daba una voluntad en toda la República— 1^ de Rosas. 

A nonibre de la provincia de Buenos Aires y costea- 
ido ppr su tesoro y con el a^enüipientp dql gpbierno de 



' ' Santa Pe, secblocó iinfnonbiúentóídé mármoi sobre el 
sepulcro en que deseánsan los restos del ^e^erlil Lo- 
pea^. ' Bi Tionabre de éste había de inscribirse en la 
pirámide de la plaza de la Victoria en cadauYia de tas 
ñestas civíc^ de Buenos Airesi '. ' 

He aquí la inscripción . que se gravó en la lápida del 
sepulcro acordado á' La< ni enioria del geoér^nl (Estanis- 

, lao L(>plez: — 

,• • I" •• '"i-, ' 

* • I • i • I 

€1846— Octubre 22*- • v .. 1 

El ExMo. seSor Brigadier fDE la "Níacion don 

Estanislao López 

Como gobernador y capitán general de la provincia 
de Sania Fe, esclarecido guerrero de la libertad, hé- 
roe glorioso de la Confederación; y vencedor en. rne- 
morables batallas, le rindió servicios eminentes— X30n 
sus fieles aniigos y compañeros los generales Echaque 
Y Rosas libertó' la República de ía anarquiaT-t^or el 
honroso tratado de paz del 22 de noviembre de 1820, 
celebrado en la estancia de Benegas á la margen occi- 
. dan tal del Arroyo, del Medió — Comandó en gefe.el ejér- 
cito nacional confederado, salvó á las provincias *4^ la 
impía traición dé los Salvagés Unitarios, y Sostuvo el 
pronunciamiento de ellas por *éí "^sistema de gobierno 
federal- ífi su glpria. militar^, ni ¿u elevada posición 
pudieron canibiár jamás su sencillez republicana— Na- 
ció el 22 de novienabre de 1756-^Murió, el 15 de jutiio 
de 1838. 

Descansa del Empíreo éá las mansiones, 
Btt el seno de Dios; hombre querido !;-^ 
La Libertad te debe sus blasones*, • 
Y lóis tiranos su postrer gemido*- 
Rosa^^ lel compañero de tu gloria, 
Consagra eáta' inscripción á to :memoria« > 



La>cánrQifa pública de Lopez^bájo bl punto de \'isla 
dé la política que abrazara, 1^ dio un nombre asaz 
. conspicuo en los anales de la República, .como ufiade 
: las priocipales columnas' de la causa pseudo-federd^ 
en sociedad y apoyo de su amigo Rosas. También 
t\xh\xtihQt)ibré afortunado y y esta sala circunstancia, 
'ya.seii én la vida pública ó yaén la privada, tieneiSiem- 
pre un efecto talismánico, haciéndole digno del elogio, 
que no faltó quienjle hiciera — de que fué un hombre de- 
cididamente hábil. 

Cuatro días después de ía muerte del general Lo- 
peZj'süesposa'dofía Jpsefa Rodriguez de Lopéz, diri- 
gió á Rosas una carta en quedaba los detalles deles 
. últimos momentos del finado, y Rosas, en su contesta- 
cion, le decía q^íe el general. López había sido su M 
amigó y compañero en las épocas náa's criticas; que, 
mientras sus amigos particulares elojíában sus cuali- 
'dades, personales, la República deploraría la pérdida 
.' de un ilustré patviota, el valiente defensor de isus le- 
yes y uno de los mas renombrados fundadores del 
. pacto de alianza que'arrancara á la nación de las rui- 
nas de la discordia civíf. . . 

I • . . ' ' • í • • 

El.capjtan Eliott, comandante del buque de S. M. B. 
Fly, á su regresó^. en abril dé 1837, 4e Santa Fe, adon- 
do habia ido espresamente para vjsitar á López, se es- 
. presó, respecto de éste^ en los términos siguientes: 
« Sentina abandonar la América ^el Sur sin ver aun 
homb/e tan notable, cuya aípariencia y lenguaje deno- 
taban al paíriota y al hombre de juicio. » 

Vamos & enumerar los principales hechos que dis- 
tinguieron 'ál general Estanislao Lo J}ez, desde el pri- 
mer dia -que sentó plaza como voluntario para com- 
batir por la independencia nacional. , 

Acababa de darse el grito dei libertad en BpQnos Ai- 
res el 25 de mayo deilSlO^ cuando repercutiendo su 
eco en los corazones de los patriotas sa^ntafecinos, fue- 



ron 6stos lo9 priixieros que, i^gaodando ái sus herma- 
nosde Buenos Aires^ se alistaron voluntariamente «n 
•número de 100 pare^ engnosár la columna q«e & la • 6i'- 
den del' general Beigrano, debia ¡dan libertad al Para- 
guay. Entre éstos^ se hallaba en primera Jíoea el jó* 
Ven! López, el--cual, ¡en ,1a leíase, de cabo fué en el 
contingente.de Santa ;Fé, haciendo gpar te dé. J^ tepedi- 
cion libertadora. mí;! 

Venoidó Bé]granoen< la desgraoiada jornadalde-Ta- 
cuarri (9 de marzo de 181|.), el daho (López cayó [prisio- 
nero, fué llevado á Montevideo y puesto pre^(ft;ábor4o 
- .de la fragata ¿:Q guerra. QspaOqlaf Flora» ftindea^la á 
lasa^on en la bahfa. de N^outevideo. . El general Rqp- 
dedu, al* mando del ejército argentino, ^itiabc^ la 
plajiaen que .e3.tat)an encerrados los españqle^, pin- 
tonees el cabo. López . concibió el atrevido, prpyecto de 
fugarsQ de la fragfiía « Floi;fi, », é incjorporarse al ejér- 
cito .sitiador de los pa(iriota^;i y p^pai ponerlo e;n pr4<<t i- 
. .<^a^ aprovechando .de,ua^.npche tenebix)s^,y fi^ borras* 
I.cay burla^ldo'U vigilancia .dal centinela de proa,^ j^e 
apoderói de un^boyu y,,arpoján4Qse al qíxar,. logró ; ga- 
i::nar;lap¡laya'del.qampQ sitiador á las inm^diacíipnes 
.; del Arroyo Seco, teniepido para? esto que nadar jfms 
dQ mediadegua. Elbte hechQ de estr^ordíáar^Q. ^rrqjo. 
le valiéi elg<:ado de.alfierez que le cox^ñrió inmediata-* 
. luenteel general .Rpndeau. '< , , 

. Rendido Montisvideú á las. armas de la. patria, (2Q, 4e 

junio de 1814),iél alférez López regresó ó su su^ioiJOja- 

tal. Desde entonces siguió una serie no interrumpida 

de combates y victorias, unas veces en defensa de la 

independencia nacional, otras, endefensad^lo que- ét 

. consideraba los deretíhoá die s'u provinda natal, y otras 

contra los bárbaros del' desierta que amenazaban la 

ciudad de Santa Fe y a'los cuales redujo'á'laitíáSncom- 

* píela ímpotertdiá* J ' < . ... ' 

^ • * Én la catopafía éCHAtk^él imperio' ^del \6rásil, Lopéz 



366: 'tRúnsmJL 



, \i 



mandaba u6a<fcoLuimna de) ejército . iiaciQníLl y recibió 
r.e\ encango de invadir las Misioaesi)raskleraSv cumplien- 
do valerosamente esta orden, sin que bubiesse pelJ|;ro;al 
cual no se arrojara para conseguir el desalojo del ejér- 
cito imperial de la parte qiie. ocupaba. Este triunfo, 
unido á la victoria del ejército nacional en el Rio 
'6nandei:diÓ poF'resultado la libertad al £stado Orien- 
tal del Uruguay. 

' > EMe¿tor. conoce ya todos los deaiá3h^hos que die- 
ron ^1 general López U importancia, que tiene <en la 
iiistoria. • í= * ! . , 

' ; A'los 20 anos, lá Legislatura sanctonó (18de diciem- 
'bre de 1857) uiía ley di^pdnfiefido l¿ erección de una 
festatua, al general López, en la plaza principal de la 
capital de Santa Fe, sobre una columna de mármol, 
llevando grabada de alto relieve, ensus cuatro frentes, 
las inscripciones siguientes: 1** La estampa de este 
decrfetór-^a** El pueblo santafécinfo aV promotor de su 
indépeftdeneia' local:^— ^3* Todéel síentido iestual del ot- 
tíctflo 4f del Tratado cuadrilátero de 4 de enero de 1881 
• —4^ La época de su i>a4al¡cioy el día en que falleció. 
' Abierta' «n todos los 'departamentos de la prt>vino¡a 
' üttía suscripción esporttánea al objeto de recolecfear fón- 
' dos-pará-satisfaceré los gastos- de este monumento, 
"el'Póder Ejecutivo, éjereidóála isazOn por su hermano 
el general Juan Pablo López y el ministro deé^fe doc- 
tor Juan Franícisco Seguí debía satisfacer, dei tesoro 
toúWíéo, el déficit que' resultara al Heno deH presq- 
pnedtoi.' • 

• ( • 

tSMin-n. 40i^JÉi$i4fAt»€;A.iiiSTJB09 y¡Qe-presidenie de 
Jl^ Ljegislatura, pombrado, gobernador interi^ip, el ib 

i dQjMn>p,.á<;ftpsa dal. estado grave de /enfermedad y 

.pe^!ÍgrQÍnrpÍií<eiite ilenmertedpLopez, .y en agsencia 

de don Domingo CuUen, que había ^idp nombrado en 

^^l^ráqtí^- d^igpbpüfíia^ftr Píovj^Qrip.y, que se, ;h«líaba 



DB^iAMTÁ/lH 3QS: 

¿la ^ú&tow áu^eviftef ^tf''diiretío9Í)A^iresí/éh<>CQmisíic>iiide 
' López, c5¿rca d¿ RosÉKSi'como endarg^do dé )aá i^aalo- 
nes eisteriores de^la Repiibiíce^ . • i ' ' i > 

El general liopéz dajó de existir en la tarde del áiís- 
modiálS de junio. '^ i. . .¡i 

El seQor Qalísteo cóbiunicó este aéoirtécimíento 
afgíoberiíádár'deBuenbs Aires, quién,' con' 'feóha 80 
del ínismó iries (junio), le diriglió uríá-cártk deípfeáiWe, 
espidiendo ,^ ñfíisttib diaüh decretó, ^'é\ «ijüe) -t^áe- 
seabáó pregentar*. una prueba áelíaláda dfe ' sus ¡sfenti- 
miéntosde gratitud y dfe respetó Méia el esclarecido 
ciiidadánó á quien la Répúbíicfet y' su s^ntrí taiistx'féde- 
raí* débert ía'n eminentes y distinguido» servicios^, or- 
denaba sé'celebteeii exequias reKgiOsas'én íái calédr^al 
'dfe'fíúéhos Aires, con asistencia dfel gobierno, dé'•^as 
autoridades bivjtós y Wilitarefe y la de 16s' ciudadanos 
irivítacíos por la autoridad! > '"' '' 



• !í ■ •_» i / ( ' • • ! I 



f* 



i MA^-^-A.' «oiÉkxiíG» c viüi^Kiv, noiDQibredo. int/sri^o §115 
. de^^anio^: feeha.de la muerte. de Lop^^^i perq Da.s¡e ^e- 
'•cibi^,ípóríhaUatiáí5 áusQotQ 0n ;Buejp,as Airps,'. i^ipp en 

*¡ ■ OuándJo Cullenfl'e^í?as<ó de Buenios, Aíireis. 4ió,cuflftta 
I vepbalinhenie dei vesultado dedacpmisjioxi., qu^^íe baqia 

enbciiteiidadoiél &iado gobernador L^pez^^il^iQ^^^ 
de Representantes,-maniíCastatid(b muchas prppu^st^y 
ofertas veAtftjo^fis para la prpv^i,ie¡a; di^iSanla. ^Fe,j que 
. se le: habían.h&cbo ^niByeupp^; Aires; ¡p)?^S no p^r, lio- 
sas,. pue3tp;queií)iQ.pjvdQ.poBs^guiruaa tr^nsaQcypn dpn 
;loa.franQe8e?¿. viniandp á. quedar en nada su cpniisípn 
ceroa'^ Rpsjasy! rPgre.sando á .Sj^iita F.e 4 l^s flPcos 
dias de.h^ber.reoibidp lanoticja de la muer.te djí LgpQz, 
qu.e le fií4cqmunipí^4^ por el gobernador interino pa- 

En vista del resultado obitfepidp;í>ftr,/¿;uljpp..y, .dej^^e- 
'.seoinaotfe&tedo ptír»^os.gefftfty,ppqÍ<ilQS| jVftl^ai)Pfí,jy de 



S68 .BRa.niniCU 



.'i 'i 



tnüieias, la.Gámapá de^ R«f^resiecitanteB )e pcHpnbró go- 
bernador d-e la provincia, en cuyo carácter fué recono- 
cido por todas las provincias, menos por la de Buenos 
Aires y ,Entr.e Ríos, cuyDs gobprnacjores, Rosas y 
Echagüe, trabajaban por su deposiqion, y ^Cullen pop 
, ^ost^enerse en el gobié^rnO;, basta que, con el deseo de 
.;evjtar vn.a,gue;rr^ pn la p^ovinciade si^ adopción, se 
, . VÍA ob|l¡gadp. .á;'jBp|4nc¡jar, conno renunció^ eí 15 de se- 
. tiembjre, perp^anQpiendQeippero en Santa ^e. 

Viendo eu,llep que qI general Juan Pablo López (a) 
. ^ASfar¿íía, hermano del finado gobernador, se aproxi- 
maba spbre la ciudad de Santa Fe, y que el gober- 
- .nador Echagüe^ de Entre Rios, se preparaba á invadir, 
. sin poderlo resistir, é implicadp por otra parte, en los 
sucesos ppUticos de la época, fugó el 29 de setiembre 
_á Córdoba, d© donde pasó á Santiago del Estero, en 
donde permaneció asilado en casa de su compadre y 
amigo el gobernador Ibarra. 

' ' Este^ á instancias é instigaciones de Ro39kS, 1^ remi- 
tió preso con un a. barra de grillos yunafuerJte escolla, 

'hasta el Arroyo del Medio, donde ftié recibido por el 
coronel Pedro Ramos, edecán del gobernador Rosas, 

' ¿juieh^ de órd^n de estele fuéiljóalif el82de junio de 
1839, previos los ausílios espirituales que le fueron 
suministrados por el clérigo Lara^ llevado al efecto 

'. desde San Nicolás de los Arroyos. 

El' crimen de Cullen á los ojos de Rosas, no fué otro 
queet secretó de que aquel era poseedor acerca de la 
muerte 'de Qlííroga, en 1835, la cuaima la vez que se 
realizaba el deseo del Dictador^ sequitaba del medio 
á un formidable enemigo, que no habría descansado 
hasta ver, ó el* país constituido, ó la total caída de éste 
qíjé á ello se oponía, como yá lo había* manifestado en 
su carta en contestación á otra del caudillo riojano un 
aneantes de su trájieofim = : . , 

' 'El mismo Ibart'á no habría traicionado su amistad 



« 



I 

DE SAljTXA ^B 369 

para con CuUen á no habei^e empleado la intriga^ con 
la.J!Dayor perfidia^, por Rosas^ interesado en la total 
desaparición del secretario de E. López, y por Gon- 
dra, consejero del gobernador de Santiago y confía 
dente del Dictador, según se verá por la siguiente: 

Carta inédita de Rosas á Ibarra^ en 1839 j pidiendo 
la entrega de CuUen^ bie/i asegurado^ con dos barras 
dé grillos y con la suficiente custodia ¿ • • 

i;;!;;^^'^■:.^^^^^"^^'.'.*;!'/////////.;;^///.;"'.".'.*(i) 

mas pérfido y espantoso, puesto que apesar del asilo 
y protección que le ha dispensado, ha transado y Ueva- 
do á ejecución las (rebeliones que han tenido lugar en 
Córdoba, Santa Fe, etc., las maniobras de Catamarca, , 
la ida de Pedro N. Rodríguez alli con pasaporte de us-* 
ted, la política de los nuevos gobiernos de Tucuman y 
Salta, y todo ló demás funesto al sosiego y crédito del 
país que há tenido lugar, sin qqe basten á' contenerlo, 
ni los ejemplos que se le han opuesto, ni los triunfos 
que se han sucedido, ni el punto de vista en que á us- 
ted k> ha colocado. Los documentos fehacientes que 
comprueban. todo esto están también en mi poder, y de 
ello no debe usted dudar ni un solo momento desde 
qué yo se ló aseguro. Y crea us ted que esto lo sabía 
yo aun antes de la rebelión que tuvo lugar en. aIguno3 
miserables á quienes logró también engañar en la 
provincia de pórdoba, y que no habría sucedido así; si 
nuestro compañero don Manuel López se hubiese pe<- 
netrado de este enorme atentado, y ahorcado á ubos 
cuantos unitarios de copete, como el tal Rodríguez, 
que llevaban adelante las maniobras de CuUen. Así 
es que en carta fecha 24 de febrero y 2 de marzo, le 
dije: t No ha debido usted estrañar mi 3Ílencio en una 
época en que no puedo dar abastó en el despacho, ni 
- . j ' . ; 

(1) Valtaa B%uia«|;MJAbra« por háben^ estraviado el Origiiud. 

24 



870 ÍBDtÍKClA 

áüñ á los asuntos mas vitaleáj y 'lÁucho lAá^ cuando 
mi corazón dolorido desde la itreparáble pérdida de 
mi amante compañera, me tiene tan justamente ator- 

■ mentado* El motivo que ha tenido lugar en el punto 
que me éspresa,»segun me comunica Usted en sus dos 
últimas, es obra de las maniobras 4e Cullen á conse- 
cuencia del bloqueo del puerta del í^araná, y de la dis- 

■ posición que dice tiene el cabecilla Rivera á invadir al 
» Entre Rios. Por el presente correo escribo sobre el 

• tal malvado CuUen al compañero Ibarra, que sin duda 
aun nó'locouoce, ni el mal que causa á la ^tranquilidad 
de la República su conservación en Saqtiagoá su lado. 
. Sobre dicho motín ya digo á usted de oficio^ qué ade- 
más de haber marchado de esta un fesQuadron' de linea 
á incorporarse al amigo don Júad Pablo López, le 
remito á usted en toda precaución adjunto uq oficio, 
para que, §i fuese necesario, baje á incorporársele el 
cuerpo d(e ausiliares que está, en San Luis. £1 oom- 
pañero Ibarra parece que no está dispuesto á entregar 
al traidor gallego facineroso Cullen; pues ha escrito 
al señor López, actual gobernador de Sania Fe, <|ue 
sin desconocer las razones en' que fundamos nuestro 
reclamo, se ve en la necesidad de isalvarlo^ mantenién- 
dolo á su lado eh estado de completa nulidad. Si esto 
es asi, y el señor Ibarra después de recibir mi corres- 
pondencia insiste en lo misitaoy lapermanencía-deltal 
Cullen alliy en! el estado actual de aquellos pueblos 
con las íiuevas administracionesy los envolverá sin 
duda ninguna y pronto, en la anarquía mas aitoladora 
y espantosa, derramándose en pbreióaes la sangre de 
feus hijos. > 

€ Usted futida su recomendación en que Cullen fué 
compañero y colaborador del gfán López, y deposita- 
rio de sus confianzas, -én ló que piadece mucha equi- 
vocación, por no estar en ciertas interioridades reser- 
vadas qu^ no se trasoendíAu .en^ el púbUoa* U$t^d 



''sa^ que e) sefíop^LópeK* no era hombre de pápele^, y 

' qud no tenia em- 'Santa Fe, fuera délseñotr Schagúe^ 

' hoiubre de bufete de quien pudiese confiarse para el 

. despacho de su mimsterioí^ Estp le obligó á llaiBar 

á Gullen^ porque sínembargo de que le conocía, y de 

qú^ sabia qneiera nairado en Montevideo y ^¡^i por .un 

- cacHafáSySin crédito ni reputaoíori que le diese, alguna 
'" respetabilidad^ eanfiaba en qiie &u vigilapoiay . la mia, 

y sobre todóy el temor que nuestros respetos le infun- 
dirían, serian un freno que lo contuviese de oometer 

' Cualquiera felonía. Apert^ibido yo de todas estas ra- 
zones, p^0(3uraba darle toda I? importancia posible, 

'haciendo figurar en esto los justos respetos á-quó de 
mi parte era acreedor el seftor Lopéz; pero nunca per- 
día de vista sos pasos, y oqando nO ^ran en Jia direc- 
ción que debían llev£^r, le salía al enou^atiro. 

^ « Slntre tfi^nto, éste hoi)ibre funesto no cesaba de l\a- 
^rnos la guerra, y traicionar al ibeRor Lopes, al señor 

' Bchogoe y á mi, en cuanto podia. Para cal mar} las di- 
Musiones 'Ocurridas en el Entre Rid^s el año 31» le pí*o- 
puBo^in plan de 'asesinato ál aeñor Hojas, et)Vtado. de 
eiste gobieríno cerca dpi de Santa Fe, cuyo plan fué re-» 
^sadp con asco y una seria íocrepaQion por di<^o 
señor. 

.\<€uando dicho Qon3ÍsÍQ.i;kyado estaba ea Santa Fe, 
trébjajdba:inQe$&nt0mente ^a<?rear prevenciones con- 
tra él, lo queconQaidQporel geñqr L.ope?:, fgó motivo 
paraque ^Igun tifti?ipp tuviese algo alejado de $í, al tal 

- ' ' € Cuando se odebvó allí el tratado de 4 de enero de 
dibho año, la copia que mandó ratificada para este gp- 
biemoy venía exacta; y las otpas dos, en que este go- 
bierno debía poner su ratificacipn, venían variadas^en 
^ oontextod« algunos artículos iBobre puntos sustan- 
cíales que habían sido discutidos con especialijdadj y 

- 4Úb embargo deiquaiesitavAnedad&if^ ^^vada.por as- 






872 ^ rBovixeiA' 

plicaciones pnestaá en los idos ^jebiplared al tiempo de 
esténderlaratificaaion^ siempre haba algún encuentro 
entre los dos gobiernos delegados :de está y aquella 
provincia, que yo procuré deslía^cer. 

t Cuando don Pedro Ferré, goberniador de Corrien- 
tes entonces, pasó á este gobiernocon fechai22 de junio 
del año 38, el célebre oficio de torpes insultos y des- 
vergüenzas^ que no fué ^ntestadíO, y ^ [Publicó en jurn 

; cuaderno con varias intpugoaciones puBlicadas en los 
periódicos de ésta ciudad, y con IO0 documentos concer- 
nientes al caso, el bribón Cullen, tan leJQ3 de acoiajo- 
, darse á la conducta que :Dbsery<> el seftpr López, por 
j necesaria cofisecuencia de nuestra jamistfid^, se ^gtre- 

. chó mas en relacionen intimas con Feriré, 

i Cuando en tiempo del gobierno 4e don Jiüan Ra- 
món Balcarce los unitarios se quisienoñ alzar con la 
patria, persiguiéndome á ral y á todo el que era verda- 
deramente federal, bajó á ésta, estando yo en la espe- 
dicion al desierto, paró en casa del 6x-(^nónigo don 
Pedro Pablo Vidad, uno de los mas revoltosos unita- 
rios, ridiculizó cuanto piido mi empresa, lisongeó con 
esperanzas á los sublevados asf^irantes^ les sacó por 
este medio cuanto les quiso pedir/ y -se fué después fes- 
tejanda las desgracias del país. 

' « Cuando se estaba tramando el espantoso asesinato 
del señor Quiroga, el señor Pancho Reinafé bajaba á 
cada paso á Santa Fe, y se le hada creer al señor Lo- 

' pez que venia é hablar sobre una tropa de ganado qjue 
el gobierno de Santa Pele habia encargado comprase 
.á una señora de Córdoba, y á la sombra de estos via- 

* jes los Reinafé hacían correr después por todas par- 
tes en las provincias, que aquel. asesinato habia de 
quedar callado, por que había sido hecho por inteligen- 
cia con el señor López. Así fué que^ avisado este $e- 

' ñor! por mf de la voz que se procuraba baeer correr por 
todaQ partesy y que también corría en ésta ciudad^ dan- 



DV'MKTAVS 873 

do por fundamento los espresados viages de Francis- 
co Reinaféj me contestó que los viages hablan sido 
ciertos^, que él los estrañaba pop inútiles y sin objeto, 

''(Jue los reclamase y que por mi aviso venía á conocer 
elñn malignó con que se hablan hecho. Yo, al mo- 
mento, me apercibí de que en esta parte nuestro com- 
jiañero el señor López había sido traicionado por.Gu- 
llen; pero me callé por que asi convenía en aquella 
ocasión, y afiancé mi juicio: primero, cuando vi que 
habiéndose usted entonces e^edido tan dignamente en 
térmicos quele hará á usted y'al sfefíor Gondra eterno 
honor, Cullen le hizo firmar al seflor López Ja carta de 
reprobación que á usted escribió, llamándole al mismo 
tiempo á la unión con los Reinafé, carta sobre laque 
Uamé ia atención del señor López tan luego como llegó 
á mis manos. ^ Segundo, cuando leí la nota que el 
mismo Cullen hizo también firmar al señor :Lopez, 
«visando á Reinafé el recibo del oficio con que le re- 
mi tía el sumario falso que formaron. Tercero, cuando 
babiéfido el tal unitario Pedro N. Rodrjguez sido co- 
locado de gobernador por los Reinafós y demás uni- 
tarios de Córdoba, Cullen hizo firmar al señor Ló- 
pez una carta para, mi en que lo elojiaba como el mas 
aparente, y que. habiéndole :yo contestado en sentido 

•jabsolutameilte disconforme; convino conmigo el señor 
López, oomo en tpdo Jo antierior indicado, 3in duda 
porque sa penetró. de los manejos de Cullen.. Cuarto, 
por^uecuando se escapó el Pancho Reinafé, se vino 
.3in detenerse un instante al Rosario, en donde, encon- 

.tro ya preparado el lanchon que salló conduciéndolo 
á la Banda Oriental» Y cuando si^dotan fáicil descu- 
brir qui^n habria preparado dicho lanchon, y habiendo 

. yo pedido esta indagación al señor López, nada se hi- 
zo, ni se me habló después de este asunto. Todo, á 
consecuencia de las asquerosas feroces maniolyas de 
Cttllen. 



874 PBOfboiA. : 

'4 OUando el «xca'nóntgo Vidal emigfó de aqiá á 
Montevideo, conservó con él, como siempre, lamas es- 
trecha anfíistad y relación, y por el Rosario introdujo 
aquel á todas las provincias el iaipres<;> incendiario que 
usted recordará. Como me fuese remitido por todos 
los gobiernos sin dejarlo correr, y varios de ellos me 
' hubiesen noticiado con datos cierto? por'dónde y cómo 
había sido introducido» no le quedó mas arbitrio que el 
esclarecer el hecho y publicarlo, haciendo ver qne cas- 
tigaba al agente deestaintroduccion^ p^ro de un modo 
que no pasó de puro aparato» Entre rtanto, prohibida 
en todas las provincias toda clase de comunicación con 
dicho Vidal, él siguió s^s relaciones con él como siem- 
pre* 

c Cuando estuvo el mismo inmundo CuUen ia áUitaa 
vez en estaciudad, su conducta fué la mas insolente, 
atrevida y anárquica. Sepuso en i^elaciones por es- 
crito con los agentes franceses, después de declarado 
el bloqueo, y á ocultas de este gobierno, contra cuya 

- malucha política echaba pestes, diciendo á los ümtarios, 
á cuyo bando han pertenecido siempre todos sus anU- 
gós, queyael señor López estaba aburrido hasta lo 
sumó conmigo, y que él arreglaría pronto todas «slas 
cosas. Y entre tanto que no perdía oportunidad deco- 
i*ieter ésta y otras maldades para anaA^quizar el país, no 
oesó un soío momento desde ^ue nuestro compañero el 

' i^efíor Eehaígue fué encargado de n^anda^r la provincia 
de Entre Rios, de calert laHe ia cabeza al señor López, 

- cofitraaquel beneméritb argentino^ fragttando chismes 
y cuentos, y haciendo queel sehor López se espresase 
contra él 6on dicterios ios mas irritantcís, así fué que 
por mais que trabajé siempre en reconcíFiarloB, y por 
mas que élseñor EchagQe se prestó siertipre deferente 
á cortar estas desavenencias y disgustos, porque 
respetaba mucho al señor López, y se complacía de su 
amistad, jamás pude arribar al logro de tan ímiporlaín- 



. tQ, ol^jet9,^ porque el tel hombre njialvado CuUea estaba 
atizaado ,á -todas horas y en todos momentos el fue- 
. . go de la di^cor4¡a entre apeabas personas.. 

< He l^epbo áusted esta narración para quq ae per- 
suada de que el salva^g unitario CuUen jamás fué 

, amigo 4^ nuesiro ilustre filiado compafiero el señor 
López n¡ menos su compañero y colaborador. . T!ué 

i3iiemprp uttlgjista, aparqui^ta bribón, unitario y ?im- 
bicioso por todos costados que andaba siempre estu- 
diando cómo traicionarnos, y cómo anarquizar la 
República; pero que teni-amos que tolerarlo en el 
puesto qine Qcupaba pior las razones que he indicado á 
usted, mas sin perderlo de vista para atajarle en todas 
su^ intrigas y maquinaciones. 

«El tal Manuel Leiva es otro malvado unitario. A 
este lo pilló el señor López ahora años en una revolución 
que le quiso háoer en Sania Fe, y por esto se veía de 

. ambulante ocioso en aquella ciudad; pero por la misma 
escasez de hombres lo llamó después para oficial del N 

Hjiflij^t^riO;, y cuando dicho señor vino á curarse á esta 
ciudad^ lo trajo qonsigo como amanuense, sin embargo 
de que conocía lo malo que era. Bajo de este concepto, 
preguntándole yo al señor López, ¿ por qué traia aquel 
hombre sabiendo lo que era? me contestó: lo traigo 
conmigo .^ \^er. si de este modo lo hacemos bueno. Me 
ciailéj por no perjudicar mas su importante salud^ ya 

_ fl^uy agravada entonces. 

;, . « Nft me estiendo rajas.porque ya va demasiado lar^a 

■estaiCarta,. y creo t^ajijier dicho á usted lo bastante para 

. .quese^p^netr^ de ja delicadeza y grave trascendencia 

. 4^e3t9 negoqio; pues no puedo ni por pin, solo instante 

. cr^rque u^tediquíara comprometer su honor y buen 

, nonpbr^f (¡fuijusiame/ite merecido^ ni menjos e^poi}er 

.. fil crédito de la cau^a federal j y La unión y tranqui- 

, lidud \de. las provi/iqias, por salvar ,á un malvado , 

desde que sepa lo que fiSy y se penetre^, como debe joe- 



§7© PRÓTÍVOIA 

netrarse, de los gratísimos males que causará ala 
República sino lo remite inmediatamente bien asegU'- 
nado con dos barras de grillos^ y con la suficiente 
custodia^ al gobierno encargado dé las relaciones 
esteriqres^ ó al de Santa Fé. 

€ Reitero á usted mis íntimas espresiones de afecto ; 
y deseando su mejor salud y acierto, cuando mas le es 
necesario en la marcha ^de su administración, quedo 
suyo fino atento amigo. 

\ Firmado— 

Juan M. de Rosas. 

Ibarra, en nota de 4 de junio,, contestaba á Rosas 
diciéndole que le remitía bien asegurado con grillos y 
con una custodia de 25 hombres á don Domingo Cullen, 
y que el único á quien éste pudo seducir en Santiago, 
que era Bonifacio Albornoz, había ya sufrido la última 
pena de la ley. 

El 8 de junio (1839) entró en la provincia de Córdoba, 
cuyo gobernador M. López lo comunicaba á Rosas en 
nota de igual fecha. 

El entonces teniente coronel Juan Pablo López, dea* 
de el Rosario á 18 de .setiembre de 1838 se' dirigió á 
sus conciudadanos manifestándoles haber vuelto á la 
provincia con la determinación de sostener sus dere- 
chos hollados por un aventurero estrangero (refirién- 
dose á Cullen), quien, ala muertedel gobeirnador E. 
López, su hermano, se imaginó tener derecho de asu- 
mir autoridad sobre ellos. Que Cullen quería vender 
la provi)icia á los implacables onemigós de lei federa- 
ción, y entre otras víctimas destinadas al sacrificio era 
él (López,) que, por cierto, habría llevado é cabo, si 
no se hubiera escapado dé sus garras y refugiádose 
bajo la protección del distinguido don Juan M. Rosas^ 
firine amigo de los santafecinos. 



Cuando López $d dirigió á ^us conciudadanos eii el 
sentido que acaba de verse, ya había preparado el 
camino que condujera al resultado deseado por él, de 

. acuerdo con Rosas. Así, el mismo dia, ( 18 de setiem- 
bre ) algunos vecinos de Santa Fe elevaron una pieti- 

' cipn á}a Camarade Representantes, esponiendo que, 
por< un largo periodo, la provincia había gozado de.la 
paz bajo el paternal gobierno del general E. López, 
pero que, á la g^zon^ un español europeo, un estranjero 
advenedizo^ aprovechando de las consideraciones (que 
el finado Lopdz le dispensara, asumía la autoridad 
sobre los santafecinos y n^ant^nía secreta inteligencia 
con los enemiga!^, por lo cual, pedían su separación*. 

En consecuencia, la Cámara dictó una ley deponien- 
do á Culien y nombrando en su lugar ai teniente doro- 

. nel Juan Pablo López, quien hizo el papel de renunciar 
el eargo^ pero tuvo que aceptarlo^ espidiendo en se- 
guida una proclama, en que, aludiendo á la conducta 
de Cuiten, que d^cía estar en comunicación coa Los 
revolucionarios del 1^ de Diciembre, que hablan sido 
descubiertas sus intrigas y que las provincias de Bue- 
nos 'Aires, Entre-Rios y Santa Fe,~ó mas bien dicho 
/íosas— estaban resueltas y habían conseguidoi derro- 
oarle, venía á revelar el secreto que le habia confiado 
Rosas, cual era hacer aparecer la espresion del pueblo 
santafeoino en la caída de Culien y no su única y rega- 
lada voluntad de que ella tuviese lugar. 

El misino dia ( 18 de setiembre ) en que eso teiifa lu- 
gar, el general Echiagl\e, de acuerdo con Rosaé^ dirigía 
una'clrculará algunas provincias, pidiendo á los gober- 
nadores respectivos hiciesen todo esfuerzo para'pren- 
der á CuUen y remitirlo á Santa Fe para ser juzgado. 

Como López hiciera saber á Rosas quéCüllen rse 
había salvado de la venganza de las leyes ofendidas 
con la fuga, > Rosas le contestó que, de conformidad 
á su pedido, iba 'á dirigir circulares á los gobiernos 



378 : WKnWCU 

: ()e proviñciía para que trataráe de prenderlo^ hax^iendo 
al mismo tiempo á Cullen los cargos siguientes : 

cQue el foragido inmando unitario reo de lesa 

América^ áon Domingo Cullen procuró suscitar una 

ienjemistad funesta oontra Ibarra y ministro Gondra. 

. Que patrocinó á los asesfnos de Barranca-^ Yaco, pro- 

• curando obtener su impunidad. Que intentó salvar á 
. los Reiikafé^ proponiendo quedase lea un misterio ese 
' alentado, promovido por él mismo. . Que no pudiendo 

conseguir su intento, se esforzó en detener su castigo 
! promoviendo demoras, suscitando disootifodfmádad y 
desacuerdos entre Lopes gr Rosas. Que contrastado 
en estas maquinaciones, pugnó aún por^efttorpecer y 
enredar ese negocio, alegando protestos fútiles para 
evitar el joicio legal de los Reinafé/ Que conferenció 
' y acordó en Santa Fé con don Francisco Reínafé, y 

• que üullen persuadió á López que los reiterados via- 
' ges de aquel y sus comferencias tenian por objeto 

asuntos de su particular interés y del servicio, míen- 

' 'tras que por otra parte los Réinafé, de acuerdo con 

Ciilíen, hicieron correr en las provincias que a<juel 

< asesinato habla sido hecho de inteligencia] coa López. 

Qué no pudiendo salvar á los Reinafó, Cullen pidió el 

reconocimiehtó, eo clase de gobernador provisorio de 

Córdoba, de don Pedro Nolasco Rodríguez, con quien 

teníi^ corréspondenoid; y se entendía. Que clasificado 

debidamente el referido Rodríguez por Rosas, iasisiió 

' Cullen todavía, con ^ objeto de proiQO ver desacuerdo 

; entre RosaB y López, empeflandp gesteen sostener 

k Rodríguez» Que puso en j^ego resortes que fueron 

destruidos por Rosas, insinuando éste. hábilmeQj^. á 

. auaniigo López la perfidia de ^Cullen. Qmc ppo|;^ió, 

. ^ombinó y llevó á efecto la fuga de Francisco Reinafé, 

por el partido del Rpsario. Qjue todavía, después de 

¡ esto, se atrevió á proponer ,sinembargo el reconoci- 

mieaio de Rodríguez; .hasta que en fuerza de la sabia 



!)pottticA da Rosas; que: hieieiraí ia)pro^jon en López, 
abandonó Gallea el equipa Que pr^^vró ^rusmistadr ¿ 
luo^Z oon el Restaurador^ ¿ aquel con EduagQe y á 
éste con Rosas. Que tendió la red á Qoiroga coa el 

, pvopósitQ de enemistarle con Rosas, <^omo la l^abf a 
tendido ¿. Lopez:. Que -arrojó la idea de ^ si^pi^ada 
cojmstítucion pacional mucha antes de la. verdadera 
Oiportunidad. ^ue traicionó á López. Que en di^* 
iiotas ocasiones se esforzó en haqer pi:evail,ecer cpoi(ra 
Echagüe calumnias y deatribas, con tendencia á i^esa- 
cre(iitarlo y fomentar la discordia entre los campeo- 
nes de la Confederación., ^ue dirigió sus tiros contra 
XJrguiza, Que fué el principal instrumento en la cons- 
piración contra la independencia de la Confederticíon 
y del Continente americano, anunciada desde Londres 
por don Manuel Moreno én 1833. Que en conforniidad 
á ese plan alentó contra la vida del ílestaurador y que 
existían datos para creer quie envenenó lenta y gradual- 
mente á López. Que concibió y pro^aáo la felonía de 
hacer*pedazos y quemar el tratadt!) corijla Grran Breiaña. 

. "Que ligado ¿ón el general Beron de'IAstrada, xjon'spiW 
contra la independencia de la Confedeí*aCión 'en'cond- 
birlacion con los franceses y Rivera. Que ¿e mancío- 

■ mutió con don Pedro Noláfecó 'Rodríguez, O roño y 
Sííías para anarquizar la firovinciA de Ctfrdóba. Que 
fué 'públicamente acuáááo por Iba^rá de haber' 'í^a- 
^kdo en'láanttago'una rébefion en 'tíombihación'.'^'on 
los franceses y con Rivera por medio de Juan Paíblo 

''Dttiboué'y BkynifeíeioAlbot^íioz.i i !• ; . /. 



I • i . 



#«a9-B. ^OBÉ i3Lf AS CMiiMVESO^ ministro general 
. daCuüei)^ nombrado interino el 16. de setíembrai por 
renuncia^de éste. 

4 

., Galisteo no pudo evitar la guerra, decretada ys^ por 
el gobernadior de Entre Ríos, don Pascual Ecb^igüe, 
que quería colocar a su hermano don José María, y por 
Rosas, interesado en colocar al general Juan Pablo 



« 

Lopez^ con qaien sé había entendido y á quien dio di- 
nero y apmaitteiíto, á fln de que no hubiese goberna- 

í dor de provincia hechura de otro sino de él, y á su en- 

' tero servicio y ciega obedrencia. 

' Los comandantes Pedrd Rodrigué^ del 'Fresno, San- 

'• tiago Oroflo y el mayor José'ManuelÉchagQe, que eran 

' afectos ádullen, tuvieron lin fuerte choque co n el co- 

ronelJ. P. López, el 2 de octubre en Bl Tala y en ei que 

éste triunfó, habiendo' muerto don J. M. Echague, y fu- 

V gado Oroño y Rodríguez del Fresno. 

Luego que López entró en la capital, puso preso al 
^ ' gobernador Gal isteo, y lo mandó á Buenos Aires, á 

^ disposición de Rosas, en cumplimiento de las instruc- 

ciones dadas por éste á aquél . 

Latrop^^ que López llevó de Buenos Aires, regresó 
^n seguida, arreando cuantos caballos y ganado pudo, 
por ser de los que los saqtafecino3 habian llevado de 
esta ciudad el año 1820. . . 

El general Echague, á |su vez, queriendo hacer ver 
que 41 no valía menos que López, r^i el que lo man- 
. daba^ entró en la ciudad de. Santa Fe á la cabeza de 
. unos 700 hombres, practicó un paseo militar al riede- 
dor de la plaza como en triunfo, y lue^o mandó acam- 
' par en 1q$ Seib.aSy don^íe permanecieron unos cuantos 
dias, carneando cuantos payillos, vacas lecheras y 
bueyes gordos había en las. chacras y estancias inme- 
diatas, r 

Antes de retirarse á.Ei^tre.Rios, ^chagüe hiíso pasar 
al Paraná la artillería, armaiyientos, municiones, ves- 
tuarios y hasta géneros en pieíafe, que él flnadd gober* 
rlador Estanislao López tenía depositado en la Adua- 
na, donde habla establecido su parque. 

' La musa de la poesía nó quedó ociosa con respecto 
álós acontecimientos políticos de Santa Pe, pues apa- 
recie'ron varias y, entre ellas, las siguientes : 



D9 Wf%A FB ^ 



.....(:. 



.DESPEDIDA PEL BATALLOH CÍVICO DÉ ENTRÉ klDS AL 
\, . . BELXQ SEXO DE SANTA FE 

{ 1 r • 1 ' ' ' ' ■ ' ' 1 ■ • • . f 



1 I ' • 



Santafecinas hermosas ! ■ 
Adiós.. . que nos separamos. ,*. .' 
Adiós. . . . pues, qUe ya nos vamos, . ' ' ' 

Adiós... ninfas caríííosas; • ' ' 

Adío-s. .•.jóVfries virtuosas,' ' ', •' ' 

' Aáios. .. qiie el, destino atMz ' ' " • ' •' 
■ "'No'ssepara'piuy.veló'á, '"'■•. '' " 



**"' De tan preciosas 'd'eldadeé/ * ' '"" '' 

' 'Ailibs..':. herniosas beldades.'..' '' 

Adiós.' . . queridas [.... Adioá'I ;'. . ! 



i)* ♦ ' 



iMi»^CoA*i«OL ^wjkm PAttiiQ LOPBK^' (hermáhotdel 
[finado, don B^taníislao), colocado en el : góbiornó el 
14 de octubre, poi^uAa revoluoion qU6 ^IDiótado'r Iro- 
sas prepafó al ex-gobernadop Domingo OuUen. 

A la nulidad de este personage (López), ' se agrega, 
no sólo los males que oiéásionó al pals^' cuando -estaba 

• i en samano el evlüairlod^ t^oóperandó á la desaparición 
'déla tiranía, ^íno que también bu ihfaósrta adniinistra- 

cíondebe ser recordada óon^mad 6 menos hocroi^, por 
' los Óre»{^o, ' ios Comasf, lo^ Safludó,'l^á^ Iturraspe, los 
•í Freiré,' los Gaíisteo, ios RodrígtíéZ' del Fr»e<}ittí, Jos 
Oroño, los Correa, ilos BayOj 4o&'Oentdn¿>^ etc., etc., 
engrillados y encarcelados unos, sacrificados otros y 
' *^rOsc¿rítod*los demás; ' - ; . : i^ í í . «i 

'Al despedirse López dé Buenos Aires^ eni24 da 9.e- 
tieibbre, lo hizo pór'medio de un aviso qoe fu^inseHo 
en. la sección correspondiente, sin merecer una pala- 
bra 'desparte de Rosás^, á quien también sirviera. ^ 
' • El í coronel "Mariano Vera (ex^gobernador de Santa 
Fe)'que se hallaba* en Corrientes, fué tnvitfido poijel 
general Lavalle jiara operar trna'infvasioii á Samta Fe 

• .por el (übáooy donde aqoel reunió algunas [lartidas de 



OOZ ' FBIBYIKvIA* 



I 
I 



indios que llevó consigo. Estos se sublevaron, luego 
que vieron las tropas de López cerca del Arroyo de 
Cayastá, el 26 de marzo de 1840, lo que dio á López 
un triunfo seguro con la completa, derrota de Vera y 
muerte de éste y de su escribiente ó searetario don José 
Pino y de los tenientes corpni^les. Eusébiq GtV^gora y 
Francisco Aguiíar, e| inayQr, Mari^uó Be^^nji^ez, los 
capitanes Mariano Pízarro, N. Alvftrado y -Qayetano 
Basaldua (fusilado ,ea e) acto.)- £1 cpronel Francisco 
Reinafé, cordobés, hermano de Ips que fueron fusila- 
dos en la plaza de la Victoria ^1 25 de, octubre 4^ 1837, 
como complicados ^p el asesinato del general Quiroga, 
se ahogó en el arroyo. . ! . . / 

Por esta ímjoorto/ifó jornada en favor de la federación 
:de B;CM^a,i d^n^ éete» pori^ ^^H'gQiiQCQi J. P* Lq(>«i 
el uso de uf]^a medaila de oro pendieo^feial éueilo^ en el 
p^ohOy detUua cinta púazóy coa l^^&^rpas de la Confe- 
deracion^iorla^a, y la inactripcion siguiente : c La Pro- 
vincia de BUi^osi Aií'es- al patriotismo, y al valor))— En 
el re vdr30^ entre trofeos bélicos— < | Viva . la Federa- 
cionl — El gobierno de fiueao$ Aires reoonoeído ó la 
virtud, ibarcialji )»ló$ gefes yoficicfles Otrf^ de honor,, de 
ple^ta^.y los individuos .^e tropa^ de metal> con iguales 
inscripcÍQQiss^ en lt^¡ misma forma, penidiente. de una 
tinta puntó .al lado ií^uierdo 4el pedu>: coateedfts por 
el tesoro it la provincia de' B uenqs. Aires. 



I. 



tsao— coROMEL JOSÉ RAHOsv lUBJiíiiEiSy delega^o^ 

en- setiembre^ ; durante Id. atiae^ícia d&l propietario 
( Lopéz^ comp general en ^fe del ejército alia4o de 
>>4>peraoionescontraiel general Lavalleí quien, después 

de haber derrotado 6 Eieha^üe en Efttrer-Rios^ iayadió 

:1a proivincia de Buenos Aires^por Saa Pe<ilr<>, .tapiado 
; por Lopéz á la: fuerza, desde donde é^te se pusg jen 

'Coin4jWHci^GioncoaiBoBas4 ¡ . 

. ;• Há^aqpi Jimodevlos< moiiifatoüaeaiqufi Lúpéa piiflo 



prestar bÁ VéMadero eerviáo ala libeirtiad de U' R^^ú- 
blica y no Bolo dejó de haoerto; sfnóquecóttfribciyó 
n^ad bien at añaneiámíeftto de ta tiránk con mais san- 
griento encarnizamidnto; 

*" Lia intriga y la' mala fé estaban á la sazón en i^u apo* 
geio, y íuePoD puesias en juego por Rosas y Lopéz, 
haciendo* una víctima inocente «n ^ persona del jó^n 
6antafB¿í/io Viána, 6oúductdrde unacorpespoqde'ncia^ 
en ^üe se.fíagia un pian de ataque á Lavalle; <ie 
acuerdo 6on Lofie?.. 

Ocupadla la ciudad de^Saata Fé^ de orden del general 
i^^rvátlb por don Pedro Roidrigúez del ^Fresno,* fueron 

•:pre80s por'éstéi el^oternadór delegado Meñdá&|! el 
gefó de ios cÍTÍeos [conniel fiugenio Oarzon !y los dfí* 
cíales orientaiesque áe hal'labao fortificados en la ciu- 
dad y que se hkbian rendido. ^ 
Estos erají en número de 9, el general (farzon, el 

. corooel Antonio. Ao^ña,. el teoiente coronel (después 
general) Andrés Gomes, .el capitán Juan >Acaña> hijo 
del segundo, y oitx>s. , 

Atadada la cítidád pok* é! ejército UberUdór, sibndo 
gefede la plaaa él general Garzón,- y reducido á' la 
Aduana; único puntó '^e defensa que le qúédtíbtí/W 
presentó un parlamento de Ródk'íguez del Fréístio 
intimándole i^endi'cíon, que no ' fué comtesftado, Cbn 
éste motivo, en reunión de geféS y oficiales, sé'iie- 
solirió enviar una comisión. 'corhpuésta deFcdronel 
•Atíuña, su hijo eh'éapítán y el 'teniente' coronel Gó- 
mez, quiches pasaron á tratar' con el gefe de los con- 
trarios, qué' ya sé hallaba en posesión de lá pla^a. 
' Eáte;"^ que á la sazón sé hallaba muy alíerado por 
hafbérséle desbandado su tropa en el saqueo de la cíü- 
tiadi' dónde' no se oía mas que el ruido y e las puertas y 
Ventáhas, que, poi* todas parteé,' derribaban sii^ tol- 
dados, oyó á Acuña y le dio, por ■única feontéstátílón 
tpm, eú el perantono jlérmihb út- un coiárt^ de hora. 



384 pmmKQU 

. 4«pu3Íefl(eii.las cusmas y se entregasen & discreción. 

. A.cuña pas6 á dar. cueata de' esto á Garzón y volvió por 
segunda .vez á la plaza; con algunas observaciones. 
Habló otra vez con Rodríguez del Fresno, quién le 
dijo ; f Coronel Acuña, en prueba de mi amistad para 

.'.con el general Garzón,. le concedo á él y á sus oficiales 

. el que' salgan con los honores.de la guerra.» 

Al ponerse el sol^ salieron todos de la Aduana con 
sus armas y como á las ocho de la noche se les pre- 
sentó en su alojamiento el general Tomás Iriarte á 

. notifican á Garzón y denüás compañeros que erati pri- 

! sioneros á disbreoion, pcies que el gefe (Rqdrigaez 
del 'Freísno^i) que había . entibado en la plaza^ ne teiiia 

• facultades para hacerles hinguna concesión. Garzón 

.contestó á esto, diciendo: c El coronel Acuña, gefe 

del Estado mayor de la plasta, arregló una capitulación 

: con el que la ocupó,, y si éste se escedíó en sus fa- 
cultades, concediéndoles lo que' no podía cumplir, 
suya era Ja responsabilidaid, pues yo ni mis oficiales 
podemos ser la victima de la indisciplina de usted. » 
Els indudable quei, en la ipañana de ese dia (29 de 
;setiembjre) losgefes reunidos se dirigieron > al general 
;.Layalie 3olicitand,o se niaaqLase ejecutar á los gefes 

, prisioneros, el cual contestó: «¿Por qué no los han 

.^ muertpi ustedes cuancU>' ;los toptiaron^ en Santa-Fé? 

¡Ajan tengo sobce mi coraron. la muerte de Dovregoll!» 

Garzón y sus corppañeros continuarpn algunas 

.. semapas ^n su prisión completamente ÍBcomii^icados. 

. . El dia después de lafoma dé la ciudad^ lo^ gefesdel 
primer ejército libertador^ reunidos en el vivac del 

.coronel Vega, acprdaron nombrar una comisión con 
objetcxde pedir al general en gefe que los prisioneros 

. general Garzón, gobernador Méndez y demá? gefes y 
oficiales fuesen conducidos al campo del ejército é in- 
m^djiatamepte fusilados. 

,;. En; efecto» la comisión, presidida por el coroael 



/ Vegfii, .1^ pr^eotó al general Lcpiralle ai^te qufen;recla- 
mó la ejecución de los prisioneros. El general en gefe 
oyó con inquietad tal solicitud, y cediendo, á la fuerza 
irresistible de la necesidad, pronunció el fallo fatal :— 
« Si, señores, los prisioneros serán fusilados. * 
Inmediatamente se libró orden para que la Legión 

. Avalos condiyese al cuartel general al gobernador 
Méndez, á Garzón y demás gefes y pficiaJes. En se- 
guida, el general Lavalie, que se hallaba en su pequQfia 
tienda de campaña, hizo llamar al coronel Ju^n EU^s, 

. V á quien dijo ;< « Amigo piio, luego que lleguen lo^ pri- 
sioneros, hágalos usted colocar cerca de aquí y que 3e 
les mantenga con seguridad. Estoy un poco enfermo: 

. dé usted orden de que no entre nadie á mplestf^rme, 

pues quiero descansar. • 

Una hora después, llegó la Legión Avalos Qon los 
prisioneros, á quienes al coronel Elias hizo situar á 
corta distancia del cuartel general, eu mqdio de un 
circulo de centinelas» . , 

Llamado de nuevo el coronel Elias,, por el ^Deral 
en gefe, que se. hallaba sentado en su cama, y.fdesp^es 
ú^ algunos instantes de mucho silencio, ]o rpTnpiOédte 
diciendo:; c Querido amigo, ^por una ligereza, taj >í^z 

. vituperable, prometí hacer fusilaj: á ip$ prisian^ros. 
He reflej^ionado con juicio sobre este negocio^ y? por 

. mas que conozco la justicia con que se uie ha, exigido 
este sacrificio, no puedo resolverme á él — Yo, noi h^ 
nacido para ser un tirano, y no me avergüenza de decir 
Á usted que^ si, cediendo á las exigencias de la aolua- 
lidady aunde la necesidad, inmolase á esos desgracia- 
dos, mañana lloraría como una vieja. Algo mas ¿por 
qué hemos de mancharnos con los mismos crímenes 
del tirano?.... No, amigo mió. Nosotros debemos 
ser terribles^ formidables sobre el campo de batalla y 
allí es donde debemos mostrar á nuestros enemigos 
nuestra superioridad y ascendiente:. pef*Q depues ^el 

' * 26 / 



¿olüT* áé\ cottifeáte • tJebeiños ser áérii^Iblesi htimano^ y 
• geiíerosos'. Él general Gar¿on y slis cónipafieros de 
infoKunio son hijos del pueblo* oriental, pertenecen 

* álasfamilias mas distinguidas del liueló quesirvede 
asilo á nuestras familias y amigos. Sí los sacrificá- 
semos, cargarían . ellos con el anatema de toda* una 

'- nación y sería ei blanco de sü odio. El mismo prfesi- 
dentie Rivera, fenemigo de e^os" desgraciados', desdfe" el 

*' momento que* snpieraquei batían éido inmolados óbe- 

' dieciendó 'á lak dtif'as leyes dé la te J)résalia, nos ¿aluiii- 
' ttiaífa ^ dirfa que él'an víctimas rnfócéntds de^ uñ otfio 

'oculto háciáteu país.' Vaya "ü^ed, amiéo mío, díga 
algeriéral GárMn qué niély ni ^us compañeros tienen 
nada qu'e temer por su suerte, pues'se Haflán'colocia- 
dos bajo la salvaguardia del' ejército Hbertador; que 
Serán conducidos á Santa-Fe, mientras Sé prepara el 
buque que debe llevarlos á Corrientes, y' qne cuenten 
con que haré cuanto esté en mis manos para hacerles 
olvidar que se hallan prisioneros. > 

Cotí tan placentera nueva, el coronel Ellas corrió al 
sitio donde se hallaban los prisiónéroiá ieigpepando 
tranquilos Ife suerte que les estaba reservada. Los 
abrazó (eran sas antiguos amigos ) diclémdóles: «Se- 
ñores, me cfabe' la Satisfacción' de ser el'portadorde 

' úha nueva demasiado grata, pues vengo á anunciarles 
({\íe nada debe inquietarlos por su suerte. El general 

' én ¿efe meenvia á decir á Ustedes qué serán* conda- 
cidos' á Santa-Fe mientras se prepara el buque qae 
debe llevarlos á Corrientes, y qué cuenten -con que él 
hará cuanto esté en su mano para hacerles olvidar qne 
se hallan prisioneros. No quiero ocultar A ustedes 
que fueron conducidos aquí para ser fusilados, porque 
así lo reclamaba el ejército. Las crueldades del tirano 

'•exigían la represalia, pero el general Liavalle sobre- 
poniéndose á toda consideración, ha obedecido la voz 
deiá'humañidáKÍ ynohaqtierído imitái^ádif enemigo. 
A él solo son ustedes deudores de la vida > 



fué encairgárió de' llevarlos á Santa Fé/ cotí la éfden 
espresa dé traltarios eoñ la consiniei^eícion f tespeto 
qaé su (íesgraciá exigía. El general en gefe escribió 
con el mismo objeto' al comandante gieneraF Hotfrignéz 
d^l Fresno, pudriéndose asegwrar que jamás prisione- 
r<ys fueron tratados con wia« g^nerosintad (1) 



(sftfttafeoino.) gobernador accideirtal / y comandíinte 
general dl3 la cíisvdad desde el 2d de setiembre hasta el 
16 de noviembre, qi^e dpró la ocupaiei^ooi de la ciudad 
de Sasta Fe por el ejército del general Lavalle, bajo 
C(ib^a...pratecoioK> goberjDió aquél. 

Sobre el ataque y toma de la ciudad, preferjipQS 
trascribir la^ relación q.ue el mismo coronel Rodríguez 
del Fresno hiciera^ y es como sigue: (2) 

«El ejército libertador al man4o de don Juan ¿avalle 
pasó el rio Salado ea persecuaion délas fuerzas ene-, 
migas,. y tuvo una petjuefia escaramuza, el 26, de se- 
tiembre de 184Q, en el pampo de la cliacra de García. 
Dispersos los enemigos^ continuó el ejército hasta la 
chacra' de Andino, donde acampamos, hasta el dia 
siguíentCy q^ue, impuesto el general Lavallepor algunos 
vecinos que la capital de Santa Fé estaba fortificada y 
traía'ban dé defenderse, me líamó y me despachó con 
íú, Legión Méndez para que insiníiasé elaíaque, arro- 
llando unas guerrillas que eslabaa tendidas, a una 
legua de la capital'^ al mando deí coronel Paláo. Siei)- 
áo la hora avanzada y no pudíendo continuar por serme 
desconocidas las fortificaciones que había en lá capital 
me retiré á! hacer noche sobre la costa de la Laguna. 

(1) Estracto» del « Episodio de lo^ gtierra civil » por el coronel dou Juan 
Elíáa^ put^ricadp en La Revista dtl Faraná^ dirigida, por el doctor cTon Vi- 
ente* G; QViesadW. ' ' • 



9^8 riLOViNCiA 

:< Al' dia,sígui6nte, .emprendí nuevamente la^marcha 
..sobre la capital y encontré en las orillas de la ciudad 
. un piquete de infantería de Ilnea^ una pieza de artille- 
. rí^, y alguna caballería, que no me resolví á atacar 
por la desventaja del arma. Mandé entonces al tenien- 
.t(5 Zarco a decir al general, que estaba á dos leguas 
de distai^cia; .qoeipe mandas^ una dos compafíias 
de infantería y dos piezas de artillería. Me contestó 
-que mandaba el batallón 10*, cuatro piezas de arti- 
llería, al mando del comandante Manterola y algunos 
'tiradores de caballería-, toda esta fuerza á las órdenes 
del general Iriarte. Esta tropa se presentó allí sin 
' aparecer el general que indicaba, y por los otros gefes 
supe que quedaba á retaguardia con una pequeña par- 
tida. 

< Acordamos, entre el coronel don Pedro José Díaz, 
el comandante Manterola y yo, dar principio al ata- 
que,' disponiendo que algunos cuerpos atacasen por 
distintos puntos las fortificaciones que estaban fuera 
de la plaza. Logramos con éxito hacer desalojar los 
puntos mas avanzados, hasta que, llegada la noche 
fué preciso retirarnos^ suspendiendo el ataque para 
'renovarlo al siguiente dia. 

c Reunida toda la fuerza en la quinta del señor don 
José EJchágQé, á diez cuadras de la plaza, acampamos 
y allí encontramos al general Iriarte. Se convino que 
el batallón al mando del coro nel Diaz marchase por Ja 
costa del rio dándole al efecto un práctico que le con» 
dujese; la caballería debía atacar por las calles que 
seguían al norte y conducen á la plaza. Yo tomé to" 
dos los tiradores santafecinos, una compañía de infan- 
tería y una pieza de artillería á las inmediatas órdenes 
del comandante Manterola, dando vuelta por el po- 
niente para tomar el sur de la plaza. Me acerqué en 
esta nharcha á la fortaleza llamada la Aduana^ hice 
tirar dos tiros de cañon.á bala rasa á unageüte que se 



presentó sobre una azotea de la fortaleza; continué 
hasta tomar la callé que conduce á la plaza por el sur, 
y á la distancia de cuatro cuadras de una trinchera 
que 'ieníau sobre la plaza, rompió el fuego riueátra 
píe^a sobre ella. Tomé entonces algunos tiradores y 
una mitad de infantería con el objeto de posesionarme 
de la torre de San Práncisfco, para dominar el fuego 
que desde ei Cabildo podría hacer el enemigo! En 
San Francisco se rindió la pequeña tropa enemiga ^ue 
esWftba allí situada, y quedé dueño del convento, po- 
niendo algunos tiradores eh la torre para que hiciesen 
fuego sobre el cabildo. 

«Dueño de este punto, pasé por un costado déla 
plaza como á una cuadra de ésta, á verme con el'tíóro- 
nel Diaz con el objeto de indicarle qtie era preciso 
tomar el convento de la Merced, situado en la misma 
plaza principal. Esto se ejecutó echando abajo una 
puerta y rompiendo una pared del lado de atrás del 
convento, para entrar sin ser atacado por los enemi- 
gos. Entramos eh los claustros y encontramos que 
en la misma torre estaban algunos infantes enemigos 
que nos hicieron algunos tiros y prendimos dos hom- 
bres; una vez dentro, colocamos el batallón en latnis- 
ma iglesia, cuya puerta principal da álaplaza! Allí 
permaneció hasta que llegó la hora del ataqué general, 
que debía tener lugar media hora después, tiempo 
indispensable para prevenir á los gefes delaáeñal.de 
ataque para marchar todos sobre la plaza' principal. 
Previne que los repiques en el templo de San Fran- 
cisco sería la señal del ataque general. Un cuarto de 
hora antes, estando yo en S^n Francisco, fui preve- 
nido por un oñcial d^l batallón dé Diaz ^ue habfem 
puesto una pieza de cañón apuntando sobre la misma 
puerta de; la iglesia de la Merced y á muy corta di»li.an- 
ciadeésta. Entonces volví á verme con el oapoiiel 
Díaz y le indiqué que pusiera sobre-. él coro, en ldri(vfen- 



(890 . p]»av«ffli4 

> t^mfi q^^ mif^hf^n i& U plaf^a^ {seís tircujpres^, para que 
iantes.de Abrir la puerta, una vez hecha la señal, hi- 
ciese fiiego sobre los artilieros, . sobre Iqb cuales la 
. pufíjberia diBbía ser certera por la posición que éstos 
, 0cupali>ian> y Ja que no le^ permita cüfender $in utilizar 
¡^ pí^za. 

# Sali.de aquí y £gi! á San Francisco para dar la se- 
ñal del ataque, y dada, fué atebada ia plaza en la que 
|oB enemigos hiiCÍeroQ na^y poca resistencia, rindién- 
dose á discrectoiO. Las fuerzas de Ja pla;sa estabap á 
las íf) mediatas órdenes d^l general Qí^jirzoQ, quien se 
retiró en el acto, con mucha calma á la fortaleza ó 
, Adviana, distante tres cuadras de la pla^a, donde se 
enconitrabael corone} Méndez, gobernador interino. 

«AUíaseguráron las puertas con el objeto de retirarse. 
Acordé con elx^oronel Diaz, en el acjto qup supe esto, 
que marchase con su batallón y dos piezas de artillería 
é intimase rendición. Situada esta fuerza auna cua- 
dra de la plaza, mandó el coronel Diaz.al tepiente don 
Rufino Várela, como parlamerjtario, á intimar rendi- 
ción^ la que se efectuó» garantiéndoles la vida. 

f La noche del dia de ja toma de la ciudad se pre- 
sentó ex? la capital, de.qu^ éramos ya dueños, el gene- 
ral Iriarte, á quien vi recien después de la conferencia 
en la quinta de Echagüe. 

Pasaron los prisioneros — general Garzón, coronel 
MendeZy Acuña y algunos otros, Quyo$ nombres no 
recuerdo, á una casa particular que les concedió el 
coronel Diaz, por súplica dte Garzón, habiéndome 
dicho esto y estundo el general Iriarte, le manifesté 
que convejíía que esos prisíbaeros pasasen al Cabildo 
; icon su compefente custodia para su seguridad, y se 
resolvió mandar al comandante Man.tei>o)a para que lo 
ejecutaste. Garzón suplicó que deseaba permanecer 
esa noche en la casa en que estaba, qtí.e mas bien se le 
doblase la guardia. No se aceptó y pasé yo y el gene - 



^vWl IrÁar^e.áA^t^fi^a ^.ofi^^f^síAl^aMGfaiíjzWi,! íyiaAlídft i es- 
presamos qu^ debía ,pfisar. a,l C^bild<?y tranq.MÍl¡aáü.49le 
. ;y d4odale í^^guxidad por su y¡<ia* .: ' ». 

M^ retiré á mi casa después de asegurar los prisio- 

.. Qerqi^, donde me e,(icontré con el ayudanta del gea^ral 

. I^f^valtejj d,on Pedro ;4,acasaü5quieajD?k^ entregó ^naííCf^r- 

. ta dei mismo geK>eraI, eiü Ia< que me d^ía que hiciese 

']x3. posible por pasar ^1 dia siguiente á su c^mpp^ que 

. tenía n(iucHq' que^habUr coíipiiga. Efectivament0j ; al 

djLa^igijiient^xne puse en marcha y lo encontró ten la 

^.lomf^ d^ la iy|^6^c4ra de A'adlno; s^ntadq sobre su moqtu- 

j ,ra. ho saiurié,. y la primera pregunta que \k\zo t^éy 

si quedaban los prisioneros asegurados* . •• 

— f Le donftéstéque sí. 

..•j*-f ¿ Están todavía con mucho cogote f rae dijo. ' 
r,- • — íNo les falta, le. contesté. ' • 

« fíablatrexáos después, ime dijo eV g^ner aly por ahora 

se iráustedÁ la capital, ordenará al mayioirde plfrza 

--jáállgefeienoargado de'lá' bqstodíá dé Ibs: piris'i^n'eroSy 

que los entregue al comandante Avalos, quien llevará 

mis instriiceíones sobre. la>naan era de traerlos". Aquí 

-ItS: bajaré el' <?ogfate.i!> 

Llegó efectivamente el íceimandan te Aivalós cóñsu 
. €«QuadroD,'á quién el mayor de plaza entregó ios pri- 
sioneros. Me' aseguran que fueron alados, pero! yo 
• . nO (o-he parasen eá-ado por no éste^r en esos • momentos 
. /Qu la, piapía. • ': • .. •« •• •. ,\: •' ..• ■:••' = 

«Sabedora mi hermana doña Joaquina RodHguez 

MÍdeCuHen que condueiaff lofe prisionerok tí' ¿jército y 

• tettierosadé que fuesen ejecutados, sé dirigió al '^étte- 

fat Lavalle, esteríbiéndole que pedía por lá'vrdádel 

general Garzón, á quien debía grandes séi'vitíióía iáu- 

rapte lo» larga per sequcion 4§ Rosas contra su marido 

don Domingo Cullen, á quien fusiló, embargándole 

. ^pdos Srus^bieixes. Elg^ei^l'Lavp.11^ en ateaci^fi.'l. 

. los hechos que refería la $i^j>)icaiite, acciedi^. ái f U;peti- 



Í92 Pt^YtítClA 

' tióí), peró una vez 'concedida la vida á Garzón, los otros 
fueron favorecidos con la misma gracia. 

« Entonces devolvió los prisioneros con una partida 
á las órdenes de uno de sus ayudantes, quien me en- 

< 

tregóuna carta del mismo general, en la queme d^- 

cla, que erajyo quien debía juzgarlos como santafecino y 

gefe de la ciudad, puesto qué conOcfa los males que 

* babian hecho con su resistencia.' Inmediatamente los 

hice pasar al misnio calabozo en que habían estado, 

• donde permanecieron perfectamente bien atendidos, 

'- hasta la evacuación de la capital por nuestras fuerzas 

llevánáoiós entonces en mi división. Los llevé para 

entregarlos al general en gefe. 

« Efectivamente, así lo hice, presentando yo mismo 

el prisionero general Garzón al general en gefe> quien 

estaba dentro de su tienda sentado sobre su montura 

. con un asado ensartado en un palo delante de él, del 

I que comía. 

«— iGéneral, le dije^ aquí tiene V. E. al eeneral Gar- 
zón. 

c El general lo hizo pasar adelante, y le dijo. 
^ — € ¿Aceptará usted, general, esta pobre mesa? ha- 
ciéndole un ademan amistoso. 

— «Con mucho gusto, general, contestó Garzón. 
Hemos venido escasos de comida en la marcha, 
r Entonces me'despedí, y fui á hacer acampar mi divi- 
sión en el lugar que el general en gefe me había seña* 
lado. 
<iTai es el conocimiento personal de los sucesos de 
. que he sido testigo, respecto al ataque y toma de San- 
ta Fe en 1840 y los incidentes con los prisioneros — 
Paraná 1861. > 

Pedro Rodríguez del Fresno. 

194^— «KMERAL JVAM IíAVALle, dictador militar 
por la fuerza de la^ armas, de setiembre á noviem* 



bré'lO, ert qaé, Tierido que nó' era posíMe sostenek^e 
en presencia del ejército del general Oribe, cuyas par- 
tidas recorrían las costas áel Salado, sac6 de la ciud^id 
dé Santa Fe toda la gente que pudo, de grado ó por 
fuerza, emprendiendo en seguida su ttiárciha hacia 
Córdoba ^or el Paso de Aguirre— sigúiend'o efl nriisíno 
camino que había HdVado E. López en su retirada^del 
Fraile Muerto á Santa Fe— habiendo antes puBsto en 
libertad y restabldcido eU el gobierno al coronel Mén- 
dez ell6 dé noviembre. » .1 

4 

M40— cOBUivcsii aosÉ RAMOiv NEiviiES, delegado 
de Lope¿, restablecido por el general Lavalle al aban- 
donar la ciudad de Sania Fe y emprender su marcha 
para Córdoba, en 16 de noviembre. 

El dia después de la toma de Santa Fe, los gefes del 
primer ejército libertador acordaron nombrar una qo- 
roision encarada de pedir al general Lavalle que el 
gobernador Méndez, el general Garzón y todos los 
gafes y oficiales tomados prisioneros fuesen conduci- 
dos al campo del ejército é inmediatamente fusilados; 
fundando esta solicitud en el derecho de represalias. 

Se libró orden, compya se ha dicho>p;^ra que la Le- 
gión Avalos condujese al cuartel á dichos prisioneros. 

Sin embargo, lejos de llevarse á cabo lo que ios 
gefes pedian, el gobernador Méndez y damas prisio- 
neros fueron, por orden del mismo general Lavalle 
llevados á Santa Fe y tratados con la consideración y 
respeto que su desgracia exigía. 

t6í4#-€;KMfe:BAii s. P. LOPKS, propietario. 

Después de la batalla del Quebracho Herrado ó Que- 
brachito,, en la provincia de Córdoba, perdida por el 
ejército del general Lavalle, el 28 de noviembre, Oribe 
unido á ^opez, siguió al gefe del ejército libertador^ 
l^astaque éste entró en la ciudad de Córdoba, de.c^on- 



9H ,?BpTia}«A 

r de fué. obligado ,¿ i^aljr^ la luQn^f), 46|¿ndoIe tjomarel 
_ camina para la Ríoja. 

í En la^ inxpediaciones de lajurisdiQcron de Córdo- 
ba, López se.sept^ró do Oribe, regre&aodo á, San^ Fe 
i •sin toda la gente que había llevado^ porque el coronel 
, Jacinto Andradano quiso s.egqirlo .y quedado! e 9ola- 
I píente algunos oficiales y íropa, 

' López, disgustado con Rosas, 'convino on c^ebrar 
-iuh tratado con* ei getieral J; M. Paz, gobernador de 
Entre-Rios, (en febrero de 1848); y con el gene^al Fer- 
ré, gobernador de Corrientes, que á la sazón se halla- 
' baen el Paraná, para arreglar y continuar 'ía guerra 
' contra Rosas, comisionando al efecto á don Urbano 
■ dé Irlóndo, cefca de los citados gobernadores, el 26 
(febrero de 1842). 

Nada pudocon seguir Iriondo, porque Ferré y Paz 

' estaban en desinteligehcia, de que resuító que éste se 

embarcase ' én un líinchon (abril de 1*849), yéndose á 

^ Corrientes,, dé donde paá6á las^ Misiones brasileras, y 

aquel se retirara con su ejército á su provincia, 
' Luego comisionó López á don í)omingo Crespo 
cerca del general Fructuoso Ri Vera para hacer algún 
alrregló, en el sentido de llevar la guerra á Buenos Ai- , 
• res contra Rosas, lo que lahfipoco tuvo efecto, á causa 
de que ya pisaban la-provincia de Santa Fe, marchan- 
do sobre la Capital, Oribe, con su ejército, por el cami- 
no de Córdoba, y Echagüe, con una fuerte división, por 
'' el de Buenos Aires. 

Fué entonces cuando López se pronunció abierta- 
mente (abril de 1848) contra Rosas, á quien^ después 
de tanto salvágeár -á sus'*ex-eñemigGte'tíoHtrcos, cali- 
ficó' á su antiguo aniigo dé traidor impío ^ bárbaro, 
' • fkr'ojs, y de ambicioso y desáhage u/iitarcOy y no con- 
siderándose con fuei^zas suficientes para dar una ba— 
* talla, sé dispuso á s'eguir la guerra de decursos, ha- 
' clendode su ejéróito dos divisiones^ una á su inme- 



^ato mM^, y íft Qtro a} del oorqnel 3»aUftgo Owfto. 

Ebte fué derrotado, en- él Paso de Agiiírríi por . wia 
fuerza de Oribe al mando del coronel Jacinto A.ndrqtda, 
di$)^a^aiído con su g^ntia di^peFsa, h^sta el Paso del 
Rubio, m Corrientes. 

En vi^tQ.de eso, López fugó para el wi^mo punto 
el 17 de abril de 1842. 

Andrada, triupfn^Dt^, dagoUd á cqaatos enpontró, 
dist)ersos ú ocultos por los montes, y. OfibQ ©(itró, el 
18, en la ciudad de Santa Fe. 

1 

A94«-B|U«AJ0J|C|I iMLJimpiu «A|«E, dictador ix^ili- 
tar, por la fuerza de las aroaae, el 16 de abril, en cuyo 

' dianojgibró gobernador provisorip e^ geperal Bcba- 
güe, pasando en sieguidaá Entra-Rips, conelp^b^eto 

. de emprender una nueva Qampaua contra el gi^ne^al 
Fructuoso Rivera. 



1949— ge:«i:baIí Br. PAi9itiJ)l.ii ECHJiGUE, nom- 
brado provisorio/ por el general Oribe, el 18 de abril, 
y electo en propiedad pl j.0 de juUq de 1842, hasta q1 7 
de julio de 1845, que tuvo que huir desnudo y despa- 
vorido, guareciéndose en las Islas, en consecuencia de 
la entrada, por sorpresa, del gobernador derrocado y 
titulado legal Juan Pablo López, en la ciudad de San- 
ta Fe. 

Oribe y Santa Cojomq, se ocuparon 'entonces en de- 
capitar á cuantos 3e eonsideraban enemigos. Igual 
tíiÉvrtirio sufrieron varios. vecinos del Hosariq, C.oronda 
y campaña, que se presentaron rendidos 6 que' fueron 
egcontrados ocultos. 

Al emprender Oribe su marchs^ á Entre-Ríos,, contra 
Rivera, dejó en Santa Fé á Santa Coloma, cuyos he- 
chos se conservaron en la nvemoria de los santafecinoSí 
hasta el 3 de febrero de 1852, después del triunfo de 
Caseros, cuando Santa Coloma fué sacado del templ^ 
d© Balvaper^ ó Salinag y mandado decapitar ppp e 



' doctor Juan Francisco ^feguí-, áüntaféoíno, en venganza 
' de los hechos que se le atributan, como perpetrados por 
élsobre sus comprovincianos. 

El gobernador Echagüe publicó, en 1843, un iudultoá 
todos los enemigos de Santa Fe,^y aun envió comisio- 
niadoá, para que' los persuadiesen á volver á sus ca- 
sas. 

Muchos sé' acogieron al indulto y fueron respetados 
en sus vidas y propiedades: 



fl945'-€;EiVEBAii JiJAW PABLO LÓPEZ, titulado go- 
bernador legal ; quien entró en la ciudad* por sorpresa, 
el 6 de julio de 1845, tomando acto continuo posesión 
del mando gubernativo, hasta el 12 de agosto que fué 
' derrotada su vanguardia, compuesta de 800 hombres, 
y ocupada la Capital por las fuerzas del general Echa- 
güe. 

Antes de fugar, Lope^ encargó de la mayoría de la 
plaza de la ciudad á don Estanislao Zeballos. 

be acuerdo con el general Paz, que se hallaba en 
Corrientes, como Director de la guerra, López pasó el 
Chaco y sorprendió á la división de Santa Colomo, 
que estaba en la chacra de Andino, de la cual muy 
raro fué el que escapara vivo., 

Como hombre público, el general López era una 
completa nulidad. No se le conoce una sola medida 
política ni un solo acto administrativo que merezca 
siquiera mención. No le debe el país un solo servicio 
que le haga digno de consideración de ninguna de las 
fracciones políticas, en que la República estuvo dividida 
durante tantos años, si se esceptúa el sitio de Mon- 
tevideo y lacampaOade Ca.seros, de que López formó 
parte, como une» de los muchos beneméritos argen- 
tinos. 

i§á&-D. ESTAHKiiito ziCBAiiliOl», encargado de la 
mayoría de la plaza de la ciudad de Santa Fe, nom- 



DXr* flAirVA..» 389; 

brado, en agodtoporel generalJ. :P. Xopez» ouaindo 
éste emprendió la fuga^ a1 ten^ noUcia d^. la ^derrota 
de su vanguardia; hasta el 12 del mismo. :ine{s^ ^ ique 
fué restablecido Eclxagüe. 



1845— c^EiVEBAii PAiSCUAii KCHAC^Ui:, propietario, 
restablecido el 12 de agosto, á consocliencíá de la der- 
rota y fuga del general J. P. López, perseguido por 
todos lados por las fuerzas del gobierno, haátá tener 
que abandonar parte de la artillería y del depósito de 
efectos para vestuario, que él había adquirido. 

El gobernador Echágüe, después de esa sorpresa 
de López que le arrebató el gobierno, de que quedó 
privado durante 36 dias; continuó ejerciendo el mando 
gubernativo tranquilamente, hasta el 15 de Octubre 
de. 1851, que lo delegara en Iriondo, para salir á cam- 
" paña contra el general Urquiza. 

fl«6t-*BD:v VBBAüíO B£ iBiOfVBO^ Juez de I"" Instan- 
cia, delegado de Echague, con las.facultades .estraor- 
diñarlas, en lo civil, y el gefe de Estado mayor Coro- 
nel Manuel Febre,. encargado interinamente de!la 
ÍDépeccion general, po<r ser de la entera confianza de 
Echague, quedó jíiombrado para di^spíacbar eíjlofliiJi- 
lar, el 15 de octubre de 1851, por ausencia del propie- 
tario en revistar los cuerpos del ejército, situados én 
varios puntos de la provincia á consecueacia delpuro- 
.nuncíamianto del general Urqui^, el .1^ de .mayo, 
contra Rosas. 
En la noche del 9 de diciembre (.1851 ) estalló /én.jel 
. Rosario una ^sublevación, en la idivision del cororiel 
Serrano, deque un 9arget)io de la del coronel Santa 
Coloma dio aviso á éste, á quien se trataba de.matfir^ 
•lo mismo queá aquél y al capitán A.raodd« Con tal 
aviso,. Santa. Coloma eií el acto formó cuadro de áu 
división, y. al rato de.haberlo hecho»,, le cargáronlos 
: subleivados, 4.qui/en recibió con JUtes liras de: artillería 



1 

\ 



30S- fRóTiimiw ' 

y haoiéndoleb fiíego de tercieroíáí y fusil he^tmvep^^ 
sarlds com|{)letámemequedáadid algunos maertos én el 
champo y muichos heridos. 

La sublevación se inició por unos gritos del alferez 
Pacheco, á |o que se le contestó con un tiro de bala 
que dio con él en tierra, ultimándolo con su espada el 
alférez Federico González. Serrano y éste se escapa- 
ron del campo, como pudieron, yendo at cuadro de 
Sant^^ Coloma. 

Los sublevados, viendo la resistencia de la división 
de éste, y con las. caballadas de que se. habían antes 
apoderado, :§e pudieron en fuga hápia el Dianaante, por 
las Islas,, qpedando como 50 hombres delreginíiiento 
núm,. 2 en el: escuadrón del capitán Arnojd. 
, En la madrugada del 10 los sublevados fueron per- 
seguidos por tres escuadrones montados, en los úni- 
cos caballos que pudieron encontrarse, al mando de 
Arnold, quien los acuchilló completamente dbl^igán- 
doles á dejaren su fuga^ la tnaíyor parte de las caballa- 
das y cuanto llevaban, pero fueron á engrosar las filas 
del ejército libertador del general Urq^iza. 

Así, la provincia de Sattta Féj, lejos de contribuir al 
derí'oeamiénto de la Dictadura, mas bien puso ol>stá- 
ciülos que fueron vencidos sin dificultad atgnna, pofxjtíe 
laépboA del reinado del terror en ía Repúblikia Argen- 

- tina tocaba» ya inevitablenvente á su ftn. 

ElejércitJo de Eotne-Rios empe:Zó á pasar el Paraná, 
por el Diamante { Punta Gorda, ) el 23 de dicíennbíre, y 

i aldia siguienüe 2i4, la provincia se pronunció contra 
Bichagñe y á favor del general Urquiíja, dando oí í?a;s á 

' éste y mueras á Rosas, con gran sorpresa de ramchós 
que creían ya en la inmortalidad de Rosas^ 
> En el momentO' en que Eehagüe vio que el ejército 
Hberlador se aproximaba á Coroftda y que tavo notí- 
cia'de ia insurrección dé la' ciudad de Santa Fe, mar- 
chó coa' sa ejército^ que se compQnia de^ unos 700 



segü5r'pór' los cantiípbs 'hasta lá pfovinfcfa dé Buenos 
Aires, adonde llegó con imos doscientos hombres, que 
fueron incorporado? n\ (ejército de Rosas. ' 
' Eóhagüe sacó de Santa Fe, y lldvó consigo, todos' Vos 
papeles que tenía en su despacho de gobieriío, á escép- 
cion de cuatro libros en blanco, ' srendoló tínico qíie 
éficontfó el" delegado Iriondo y pasó á ¿a *6ti<iesor 



1 1 



ftSst^-iK nómfitoo CBlesi^ft^ jiombradd iriteríAo el 
^<ie,'djdembre'de)18&Í:yyecono€Ulo CQiño-táL. . i 

Luego que Crespo se recibió del gobierno, feíBpeta- 
. roaá prbsentáFaeleitodósilos qiiey saliéndd de sui pri- 
mera sorpresa^ a^andoaabaii -al. señor. Echagüéy los 
cuales eran destinados á sus réspeetivosi puestos; y.al 
ocurrir á la Tesorería se enqontró con que solo había 
en caja. catorce realcé: * " 

• Crespo tuvo, pues, que tocar' otros arbitrios, pat'a 
poder llenar esa necesidad. , • 

Orgaíiízada la Junta de Repreáeritanteís, s'e nombhó 
gobernador propi'etárí o al misino 'Crespo' en 'dicieitíbi'e 

'de 1851. ;; .' 

• Ai ^óco tiempo (ie^'er éste noriibrado ¿n oropíddad, 
el general Juan Pablo López, á su regreso de la cafrti- 
pañ^que terminó en Caseros, hizo una revolución., el 
6 de julio, en el Rosario, invocando, el noml^re d.ei 
.general Urquiza. Tomó, presos al juez de paz don 
Marcelino Bayo ^(después gobernado^) y aj coman- 
dante. da campana general Santiago Oroño, empren- 
diendo en seguida su marcha sobre la caixital y lie- 
vaqdo consigo á los presos. 

Con la falsa noticia de haber sido derrotada la fuer- 

. za que ,el gqb^rpador Crespo mandó sobre.Lppez y 

cpn, la# qi^e i^ste ^nnárphaba triuu|apte sóbrenla capitf^l, 

C;l¿e9pq;pri^sentósu,reqviQCÍa.ante la Siula de R€\pre3e(i- 

tantes. Dicha renuncia quedó en la nada por la subfe- 



. ; v^cion de la fuerza de Lopez^ el 11 del mismo mes, y 

. , por la fuga de éste casi solo á la provincia de Córdoba. 
López y su sobrino el teniente coronel Luis Hernán- 
dez, cómplice suyo en la citada revolución, fueron 
tomados y puestos en la cancel engrillados en la capital 
de Eiitre-Rios, hasta marzo de 1854, en que aquél con- 

. siguió hacer su evasión. 

El, doctor Juan Ftancisco Seguí, abogado de López, 
hizo una brillante defensa; y atendiendo á los (titula- 
dos) méritos y seroicios del acusado, fué éste ele- 

• vado el S de enero de 1855, al rango de brigadier gene^ 
ral de los ejércitos de. la Confederación, con antigüedad 

-'del*í de enero. 

Invitado Crespo á la reunión de gobernadores en .la 
cíiadad de San Nicolás de los Arroyos, delegó el man- 

' dQ gubernativo en Leiva. 



1859— Br. MAWiJEii iiisi¥A, ministro general, delega- 
, do, durante la ausencia del propietario Crespo al 
acberdo de gobernadores reunidos en San Nicolás 
de los Arroyos el 31 de mayo, por|inyitacion del gene- 
ral Urquiza, vencedor de Rosas en Caseros. 

Reasumió el mado en junio, habiendo la Legislatura 
declarado como ley déla provincia el aciierdo de San 
. Nicolás.de los Árjroyos. 

1(85)9—11. DOMiiVGO CBE l^PO, propietario, desde ju- 
nio, que reasumió el' mando, después del acuerdo de 

* San Nicolás de los Arroyos, á que asistió con los 

~ gobernadores de algunas provincias hasta el i^ de d¡- 

' ciémbre dé 1854. Tuvo por ministro general al doctor 

" Manuel Leiva. 

El general Juan Pablo López (a) Mascarilla, con una 

' fuer¿a que tenía reunida en las Saladas, promovió 
una revolución, deponiendo y aprisionando al coman- 
'dante militar del Rosario, don Marcelino Bayo y al 

"géiñeralen jgefe de las fuerzas de la provincia,. don San-^ 



DB SAVVA FK 401 

tíd^ Ordftb.' ^ Al pofierse en inarcha. López para Santa 
Fe á derrocar al gobernador Crespo, lleyando<u)DS¡go 
á los ¿•eféridos Bayo' y Oroño presos, se sublevó el 
comandante Lenzína con la mayor parte de la fuerza 
de López, habiendo sido Leilzina segu^ido del coman- 
dante Juan Pío González y el mayor Ángel Caballero, 
coa lo3 oficiales á sus órdenes. López quedó en 
campaQa cQrí solo: 50 individuos de tropa« . 

El coronel Luis Hernández, que, segundándolas 
disposiciones de López, había dirigido: el movimiento' 
anárquico, ^escribió ea el acto al general Urquiza ma- 
nifestándole la conveniencia de que el gobernador 
Crespo denunciase, en yist^ del espíritu de las tropas, 
y .endargándose el mismo -Heroandezn de dirigir el 
asuntó, á fin de evitar la efusión desangre. « 

La conducta de López y Hernández fué desaprobada 
por el general Urquiza, repuestas las autoridades der- 
rocadas, y perseguidos aquellos por el general Orofio 
á la cabeza de 600 hombres de caballería. Hernández 
fué. alcanzado por el comandante Jutiñ Pío Rodrignéz 
en Monge, en donde quedó completattieínte derrotado 
escápandocon tres hombres en dirección al oeste"; y 
López, hayefido en la misma dirección, dejó en poder 
del mayor Zelada im carro, en el que ^llevaba* algunos 
caudales pertenecientes al erario de te provincia. 



I I 



«Si^t'-itow MAfiwlsii |li£ivA, delegado de Crespo, du- 
rante la fl^useooja de éste ea julio con motivo de un 
movimiento que, tuvo lugar el día 5, en elde[>artámento 
del Rosario, por el que fueron depuestas y presas sus 
autoridades, don Marcelino Bayo, comandante del 
punto y don Santiago Oroño, comandante general, y 
con la intención de pedir la renuncia del gobernador 
Crespo. 

Los gefes dql movimiento eran los comandantes 
Luis Hernández y Juan A. Fernandez^ . quienes pusíe- 

26 



'402 



ron ala calp62aidél:j<iepartain«atq áál Rosario al gene- 
iralJiíaTi Pablo Lppez; . El 11 dís julio todo <|ti6(j[ó ter- 
minado oonla sublevacipn /de lamente que tenia óste 
reunida; en circunstanciaos ^ue bqi ponia en roaiH^ha 
con dirección á Santa Fe,, desde las Saladas, en donde 
se encontraba. . > . 

Después de sus 'servicios ' prestados al país, como 

ministro d-el gobierno de Santa- Fé* primero, y del de 

Entre^RÁos mastardé^ el doator . Leiva falleció en la 

ci'udad del Páraiiá^ en: Ios[ ultimáis dias.de agosto de 

> 1879; 4 la avanzadii ^ad de masde SO años. 



I f 



\ i 



flSif'A'^ii. B. CBSSPO^ propietario 'hasta, el 20 de iio« 
viembFe,kiu«, durante su ausetidia á lai ciudad del Ro- 
sario á asuntos de importancia y urgentes del servicio 
público, delegó el. mando en dpu R. AÍdaOj reasumién- 
dolo el 28 del mismo mes y qoRtíimaddo en él hast^ el 
IP' de. enero de 1855. :i . / . ' 

>tS54.*n^»iiifLmMi:«T£ BICA.BIÍO A.iiiiii.o, delegado, 
desde.el 20 4e noviembre dj^ 1854, en que elpro¡pietar¡o 
Crespo s(3 jausentó á J^ ciudad del í^osí^r^^ . con 
motivo . d^l eptie djqlio, eii que á )a píi^oa se^íiallaba 
, .el Estado, de Buenos Aire^cpn l^ Qcíinfpd^r^Qipp.de las 
13.;provipfija9,. , ; • , •> 

Nombrado don José María Cullen gobernador pro- 
pietario él i*" de diciembre y hailándaBeénte jatisexite eB 
la ciudad de Buenos Aires, comisionado pon el gobier- 

' no de la Coi^ifederaoion, para la i^atlñoaciofn del tratado 

' de paz, acordado entre ambos g^biernos-^el. del Estado 
de Buenos Aires» y el de la Coinfederacion-*-fué desig- 
nado don Domingo Crespo-, para desempeñar el cargo 
interinamente,- durante la aus<encia de dqoel,* y no 
aceptando éste, fué sustituido desde el 1** de qaero de 

' 1855,. por eimismo doo R^Aldao, quien^ootUiouQ.en ei 
gobierno, hasta el 13defebnero« i 



• «1 t^dei4ÍQÍéiDbire¡dálB&4> y duR^nto (8m /i^»s^n6mi en 

• Buenos. Atresv aliondi¿(bábliíi 3Ído cpfnis^pn^clp por el 

• I ^bierao de hk.Confed^racton, ^pai^a Isk iOOHiqIii^úpiq y 
. ';^aiti6caócioh .del tratado de. pQ^t'.^cordwio. el ^ d<^|dí- 

ciembre, entre el Estado de Buenos Aires y laCoRfode- 
ríTafiiqp„'.fqé!nQflvbr«4í> (IaP .ttoiíjjngp.p^sp^, qi|iíen no 
•• fluiwíipeírtf^.;,9Jepdpeq|(Jince».^$)íst¡Awd9,,pop dpp,Hi- 
..,,«^rdq AWap^.qpe ^ hailabft ya ;?ft) §j¡eji'p^9¡J9 <Í8 ,l/i^§i. f»fn- 
i,cione?.del.)^ecutiyp,4es4fi.eí 30,Íia^,e(l ?8 de ii.Qyie.m- 
)-.l)t>n«>tL'?n calidad de-díleg^cU)- d?i,Píe3|ío,. y ^ la.de .iate- 
. ¡ rinp de^^de, y^l J^°'d* ep;^ro hasta, ,^1 i^ d« f^ero efl que 
■,!.Q«llen tóíp<S;p,(p^esipií 4^iííap(Jp,gifbern^f'jyp.4^ la 

Fueron sus ministros sucesivamente los vdoptppes 
. Juan Francisco Segiii y Severo íxonzalez, ' '"* * 

- ^C!u»t)é^y<iüyd>m{iifst^€i enáí desde priiiolpioe hasta iiihe- 

diadod^'éd' ffcívíéffifbl^é) dumntel.euyo 1iBII|p^:|^Illrialle- 
-^''i«lá^e}4)|iopfet|lnVéf> ]a ciudad* d«(<Ro¿wrf<!^^i0ft^bse- 

- ^^16 d« Id^ i4l«6réi^és de la'looalidddv^nt^ibuíyend^ á 
' Iii'hftá]Í^¿8lél6ndeobmé^deí|)<úb ilBfHre 

'*tott;fe,' Wéonátpucéion déíítemplO,'*ft qa6'S€''¿iiáürlbíó 

• eoii'Sd'biTZalg de- oí^o, y elg&nferafl^Ur^iiifsa oori igual 
" ^c&tífldadí'*'}a'm6!n%ui^'tieri^páíf«áiMnto, ptK^ye^AAda 
s por los ingenieros Bustinza y Bfy*h. Segitti ie( plano 
'^^préieMúitfpóP éstof^Vtféfeerhtn tiemaWarfei iw Jiinites 

del ferrkorío, ^u nfítirraleía fíáicá; calidad d<e f^sl*s y 
~- Éiútofeí'b de haéiteiidafe, eonténiéfiidb también uña r^fee- 

fla dé tódáS'las lagunas y af^royo^', stii^' nrtclerftéfe y 
< -'diésagOe, las propiedades que atraviesan yHas tierras 

que bañan, y íáldéméiS el deslifiVá'e dé laj^risdiúciott de 
• ' loé distritos y de toda chase de estabfectmientósi ' 



I ' ' , i -. ■ i f i t <•' ■ I 



«i»»«^»« Mii^ifelfüklkfAKliriiitliPÍKipr^pieteír^^, de§de 
medift*»» 4ftflO?3íWfer,?Lfltt*iiI<^!*ml6,^J»Wdfl, bftpta 



' • ^ doctOrSevét^ QúmaUZ'^ pbvñisikrtémáb ({\ie' «jíoaer- 

• áe; en *cáittip»afta ' paira révinÜtear él' honor ^aeionaly el 
< ée\á provirfcia'de Santa Fe^ oUrajádó por Jas fueczas 
■ ' dé B'tienos • AÍrés lanzadas • sobre el territorio deft Ro- 

•* 'Sairío.^y-' '. ^* ■'■/•'• ' ■•'':'-"' . •'^:' ; ". • ,' ' •• ' - 

* =; ' Éíi$efi(* Callen^, a&éplaéfe de trabéf^^ ^afecíarádo- ?m- 
'potdnÍB^^al^á ítópédfrla^^^^^^ inváyiíínés debdéel 

"-ítosíávíd; 'cotilo la dérj^etiérál JoséMtíríáí'lóres,- átoi- 
"' 'qüiláÜa err la mláhla- fécT^ dé' Iá;aélagácitJrí (25 de 

'étiérb'), éTí la' Lág'utia'de' Oárd¿so'' pói^ una ñitetóá del 
;; edrórtél W*. Pautiero,' 'h¡¿d"úTi' i¿lii^ ^dé'fo?c^''j^kra 
'" «reVínditar el iiói^órriác^óíilal y éldéilá provincia Me 

su mando * (Veá3e Provincia de Butnos Ai^es^ 

Los emigrados de Buenos AireSj asilados en el 
» Rosario^: babiíHV U.iia<li4Q ^\ W yiti>WQr4e) €^^^0^:^^^ 

- .fueron bompIetán^efitedesibecb^B t^OniunAsfHepssUtpDr- 
.teña.p^rstguiéiidaioshaateiel Avrctyoide) S#iU6e<. 

i. tíaoráü : EboM^lo^i doo/ >iNípasio> Qrofip^í «1 jgojbe|!n<^or 
. iíGHllenííiond0o<J. ésteijftl «oopfilnd^pt^ de .SfluVjQejf^pinio, 
; : i4oivSilv0$ir^iF€fbW.qMeirpHniese,tQ4íisJa^i/uQr?fi^ 
.j; íjiJ n)and^fiwn;lft'»aypn acti .^íft,péÍ5diíía»de 

.r:>eH>níeüfííp,. par^,mwxjl<ari4^*^€»gar: el ul4rag^,\ qpp. no 

...«VÍt<>.p«í>Vi¿/^iíoteft<rM<V í ^ ' .i i -. . »;. . : ^ . .; 

- i.Cpww) ^l Qbjrtft 4e líi^ fiuerz^spprtci^íi^pp; era piro 
. ,qj^idl d» p&V^^gm 4ilpS;WlvpSQfSPi^?t4iiPl?Ugarios á 
... intQrü^r^eien.íeir te|?r¿tpriO:$ajriM«ftÍftí^»,floa!traipQftrfiba- 
/ ^Qpip^í§dia,tan^bftqía^f^sqcupa^^e:laíprpy¡a<fia^ 

.;. £sle.aQtofuéinjÍeirpretadoi;ppr.,et general ^gaot^^go 

jíQfQñp^.cQmo un triiiijjifo,,sinM.ei)rc|p^i3ap§ro¿?i^ hubiesen 

ido \Qs,agr^aQres s¿n hab/erloff hj^pho sfalir .por la fuerpa. 

Después de esta insigne victoria sans coup férir^^ 

' regresó 'ef^obérn€(SdF^^C<iHef)ia^lit éHjJi^ ei 3»«^te 

-^Hoche!, réfaii^efmiéHdo^'eiliitfáhdo^ál'^ígui&nio^^jh?;. • «* 



BB^.BabHTAilffX 40& 



' i *£an i iDotífvOi i dé i íbs\ frecuentes deoticfsitmcioi^es hos- - 
Ukai papa;don!Buienbs.Atne9.9 d^n Juan Mao^el Ro- 
8aSy en una conversación que sobre la';$í|uacianrdel 
Rio de la Plata tuvo con una persona de su relación 

= qtr'é' lé había Visitado ^rfSduíhñhí|jtdñ/iti^'lte4';decitr? 

^''' "^Buériró Aíffes: débé'declaraHáe'¡iWé{iéiidíenté,4l¿he 

•/ttído^ Ibs eléthétltbá^^iró *í)ú^déh eoWálitUii^ una riábión; 

^V^^bíácionf nürtiéraslá 'cdtí propórcióVies* *dé ^dh'tóplílo 
ac^écerilíátnientó; <ion fuerza!^ y lÍQiVtas que seguirán el 

• 'íhifeirió 'áésíát^tííló', ana vez'qrfé' sé'^íicUda dé' íá 'f éraWa 
y faMdidító'fcOtoíyííteaciotii ktí' ijue 'k^ tiene-rt'énvdelta 
las provincias, siempre descontentas por envidia, y 

mas cuestión que las agite, $Lno e^ su opio iníp'qleute 
contra Buenos Aires y la de ,disputarsé el puesto de 
gOD.ernador de. I.a provincia. Este codiciado empleo 
dc^rá .mil pesos, ¡de, rentas al que lo disfrute, el cual 
regularmente acaba por ser ¿cuéaííó.de haber robado 
los cuatro realeo ae la renta de la provincia. ^ 

c^^ueiíós^ Aires d'e'be tónvar poí'Tírñités al'súr'el Éís- 
treclio (J^e Magallanes y al oeste'de la rínea qye projíe- 
gen ios jfu erales; por él norte ^podría' llegar sacesiva- 
ipepté hasta\eí Chacoi,^ Sápta Cóloma y GópzaVez 
habían .¿déíantádo muclió eso. Éslá^Qstepsíon .de íér- 
ritorio es, mas. que sunciejite para la$ necesidades, de 
una respetable naóion en Europa y en America. > 

•'terinó, .d§|égádo''dé Cuíldn, desdé el'25' áe '¿nercy, q|üe 
' é^te tu^b qi/é ^ótíéhsé en ' (Ciampaflá párá 'rééhftfióít^'lás 

* %erkfe d'e BüéftU; Ait^^/lqüe/éiV'ét'cál^^^d^^ 
ctóíoh á '\ó¿ iiiVa$bi*e¿ del RósáWD,'TrabÍan ^ncit^ádo 

' éiV'éStá''proVÍnteiá.¡ " ' ''' • ¡'" ' •''• ;■ ' '^ ' í, ;• '■;^' -^ 

El. 30 del misrñb rt'éSTéasurtiíó el rtiandb 'el ¿obéb- 

níádló^^^Cltll^tí;dfeíegrésó desú'g^^^ dáteipafíi^ éh la 

'<í(ie'ttb tuvo ei* ¿érsto dé sfehlil' uti' ^dto* tir^cr- ' ril' {kyiiek^ ^n 

5tíé%o^odks'?aí fáciiftaáeS quWel'liírhiSth) dblíhíeridr, 



doctoifS. Déin{iiij le ^eonArierá: poifa itnpraávr.el contigo 
' áiÓB mfidác&s aij/^sóresy nó 4o9 de Sihta Fé sino kis de 

' BuedOsíAkesí - 

• » • II ■ 

t94«r^B^ JOfi^É HABÍA; cciiíJBW^, propietario desde el 
, 30 de enero que r/easuqi¡<^ elmando, de regresa de su 
• campaQaj san$ coup férir^ cosit^ve^n^a íúqvtí^ porttSíü, 
'haf;tae|14de abril que sfe ause^t43e de la capital á 
- objetos del servicio público, delegando nuevamente en 
j 6i| .miiutstro general joterino.doqtor Severo. González. 
; &l¡do(^;torJuanF•. Seguí filé su jcaii^strogecber*al. 



i 



^Hie^l^r.ñwiVÍáúo Gró^vzAiiEZ, midístfo généfal ifi- 
lei^íno, d¿lqgaclo deCuIleil, durahl^ laaüséntílfird'é éste 
,de la capital^ aesde el 14 fie abril. 

Apenas regresara el señdr'Culleil á.la óapii&t,.éé- 
pidíó un decreto (24 de abril dé/Í856) íhstiiiiyéndo 
una comisión en la ciudad del Rosario, presidida 
por el gefe político del departamento, para recibir, hos- 
pedar y proporcionar á los inmigrantes el mas pronto 

litil acomodo, según la protésica, arte ó industria 
le oada uno. La comisión era compuesta de lós Se- 
ñores siguientes: presidente, el gefe político don Jáciii- 
lo Corvaíañ: vocales, don Marcelinuí Bayo, don Pedto 
.Ramírez, don Federico Ortiz^ don Tomás A. f^éñaloia, 
don Cayetanb,CárboneH y don Ezequiel N. Paz. 

I^ftiHTl». JflISÉ M.,C|Pl4^i;i»^.prppietafip^.. desde fines 
.,,de abril hasrta el- 18; de julio de 1856, en que estaltó un 
; movipaie^U^ reyoluoionano, que puso á, Cullenenla 
..necesidad de presentar surenunoia^ la.qu^ no fuécon* 
. siderada Ji^íjtima por ^1 gobjerno de, 1^ Confedera:CÍon, 

á causa de haber sido ella elevada á la Legislatura 
. provincial ^n ipedio ú^ una asonada* . 

. .^1 dia sigiLneQtej:.19^ se réuaieroa.lps príncipes 
. ciudadanos en asamblea popular, coa. el. ojbjeto de^coo* 

.aiderar la dimisión d^doa L^y Cidlem del carga de 



/ 



DR/. SitílTA; IB 401* 

gobernador deiü i piróViBeiBv y 'habiendo rehusado la 
iliayoría' de diputddóB cnnétitijírse 'et> sesión, enbon- 
traron aoertaclo'el proceder de OuU en eubdar sü dínaiii- 
sien, eligieron 7' proel arnarón .gofeernrtdoí*!j)rov¡9orio , 
«ü brigadier general Juíin Pablt>.L,opezj pprtodo el tíem- 

- pft que trascurrí e;Pa, hasta ;U promulgíMi^iqrt (Je lí^ cpus- 
títoeiC^iD. prQviji^ial jr nambramie^ljo .d^í fim© .d^bi^^ d^- 

' Bpmpftñar ^quql aargp en.prppie4í^dí , . ; 

^ El. iniéfOftQ die» l&,)IiQpe2;,. pro<?laina4Q'^gpbQnnadior 

1 pDovisortO, didgió una proclama al. pueblOi man justan- 
do el sentimiento qu^-Je animfi^ra al¡.colQcars.eiaJ fr,ente 
de losdestinoís del pueblo santafecino y esponiendo 
óuáKserítf JEiii9ar(dit«deE9iiLg^foiemGL ir^p .v.nv Wf <- < 

El goKiei^Abi. nacibíial db la Gonfedet^acíon asiitttió 

la posición que la constiíWcíon le áSJgfiabá, enivífífudo 

^'éjtí' eortiiSíon ál mir^íé^ro de la 'gíi!i^rrái geiWral'JÍ M. 

* Qái¿n;íá éfeétó de ^üe/^rel^resén tanda é^a'-auldridád, 

■tatílase las'medlda'á' i^édesatias pai^á léfríViinár lii sitúa- 

cíóií ianortrial ert que se encoinraba Itt provincia." ' 

' '^ 'Él géiiébar Gaían, 4rtcOntmndo en LopéZ' buena dis- 

' plosyieioiV piara llevar' Adelante la misión qae le firera 

^•éntioníértdadá, díelegó en él la misma aúfloridád de que 

•iba ihvo9tido,'á ftn de'que se pu&iese ^eiif fyercicio de 

tellá Kásta el l^stabledirtíiénto^ dfe los poderes públicos 

que cmistí luda ñ'eflgobierHO. • "* ' ' - 

Cqn tal ihotÍTo'^ dejó :enstis manoáJa penünciá que 

'elgoberíiador Cullenüe entregara^ para ponerla ^én las 

'deMa"']Li6gislatura, d&ndole^el bur^o: coirreépondteríte 

eta' debida oportunidad', r . : 

" 'El' núefVo comfisidfrádo» nacional y gobernador Lóp^z 
■^mantféátdalgobieríío iiacioftal las seriad dificultades 
-*qo4»ncómi'aba, 'pubstoqiie faltaba elpodét legfisi^tivo 
' dé !a provincia', fjoif el: hecho de ho quererse reunir Ibs 

- (iiádttdahOB qué tó fot^mában, funddhdt>áe en la falta 
•de garairtífís piara sus» d^liberaslones,' - j- . i : < i- v 

- vBntónééS el ' rtiinisti^o^ del interíoí* ddcflOf'Derqul se 



4D8 PROTnroI^ 

trasladó á la ciudad de Santa. Fe, plenamente autori- 
zado por el presidente de la Confederación^ con el ob- 
'jeto'de tomar las disposiones' necesarias, para remo- 
ver las diñcultades que López indicaba. 

En esa virtud facultó especialmente al general Ló- 
pez, para que, á nombre del gobierno nacional, convo- 
case la provincia para el 2' de agosto, al objeto de 
nombrar representantes á una nueva Legislatura, que 
deberla instalarse con ' el carácter de constituyente y 
que habla de ejercer sus funciones hasta la época en 

que debia renovarse la anterior. 

■ 

.iSfte-BBiGADica GEiVBAAL JíVAiv w^ ii0PBC, ele- 
gido prpvisorio por el pueblo el 18 de julio y posesio- 
nándose el siguiente di a 19. 

A los primeros anuncios de una revolución, el gober* 
nador Cuilen se ausentó de la provincia sin delegarla 
autoridad que él investía y dejando en manos del presi- 
dente de la Legislatura uaa nota que sq suponía ser 
su renuncia. Con este motivo procuró reunirse dicha 
corporación sin haberse podido conseguir que los 
miembros que la componían concurriesen á sesión en 
simple mayaría siquiera, para tomar en consideración 
la nota mencionada, cuya circunstancia prolongaba el 
estado de acefalía, en que quedaba la provincia. 

En este estado de cosas, el vecindario de la capital y 
de las poblaciones mas inmediatas levantó un acta 
declarando renunciados los poderes de los reprentan- 
tes, por el no uso de sus facultades en los tíaóntentos 
del con dicto, y nombrando entre tanto gobernador 
provisorio de la provincia al mismo gjeneralJ. P. López. 

El gobierno nacional, por conducto de sus comisio- 
nados, el general Galail primero y el doctor Derqui en 
seguida, con conocimiento de los hechos, habían' dele- 
gado la autoridad que investfan\ en el mi&mo general 
López, quien acreditó aparentemente la mayor adbe- 



laAutoridaid nacioonli v . . , r , . .i .,: » • . - 

I8i^«-Dr. sohA de am^ivabab, delegado de Lopez, 
ba¡9ta!el 26 da oc^br «rqií^M^ par .medioydftrWW^ríYOni 
liicíón, denrot^ado y arra'sítf^o^ p^ro pu6$it<^«lrvUbert¡E|d 
i y restablecido aJ sjg»ianie dia. ^ i , ..,> , :-> H 

tfffte-^o^fl¡ivf:L BMÍ|Ri^iv^ .|ll^pMpiJ«:^i?, elevado ¡al 

,jnándogubernat¡vQ| interina po^m^^^^^^ 4^ ji'narevqlfi- 

cion encabezada por él mismo, el 2o de octul)r6d^é ,1|..i^^y 

.sorprendiendo al gobernador dele^adp ^menabí^ru al 

ministro don J. F. .^eg^I, aí gefe ¿"e policía Be^sualdo 

y al coronel Ramírez' géfe de la jguardía naciorial de 

caballería. ' .. * 

^ , Perturbado así el orden póblico, el gdbi¿rfio!napio- 
nal de ía' Confederación comisionó omniniodamenté al 
ministro del interior doctor S. Dérquv quien consiguió 
. reBtableee]> kis aiitot^^dadeeja^lf^ d^J^V^^^ii^íPQr, 9l| 
motia militar,, mandando iprnediatarneiite (pqqer en 
libertad las per^ona^i qu^ ha^i^fi /apri^ioQa^q ^q^ x^x9* 
lucionaríos, , ; . , . , A /\ 

El gobierno, iotenifiA crieado ppr la reyoIocrQn y, ios 

aiítoras principales de ésta evacuaron i.}a üifi^A,ea}a 

. madrugada del 27 de oqtul^re C^apdQ: p9ira distin^s 

■pUtttOS. , ■ . ....... •. .1 :».•; ..,. , ..' ( .,;. 

M3¡k^^pr. SÁiVTlAGp pEB^íii, ministro del m^endr, 
en comisión del gobierno nacional de la CgAfederácion, 
en ejercicio del P. E. de la.provfhcia, a consecuencia 
de una revolución encabezada poí^í corohel'Máríaño 
Ro^riguez, en 26 dé' octubre, hasta el res¡tabíe(5íriiiento 
del. gobernador delegado. ; . 

> 

rio, desde enero que reasumió el mando hasta el 29 
de mayo que se';*ÍBÉusehtó cbtf tfestfñb ífí Iftoíjarfo,' dele'-' 
gandfaéhélcanómgoAmenábár/ '''¡ - - '^ ^^"i ^ 



4m 



^MMiVdlÁ :'f 



ié»r^AWMNHi^ nr» i9mmib m« ^itnHivAéAiiy dele- 
gado de López, que salió el 29 dé^im^yo^deLl^l para el 
RosarÍQ. . , 

Mlfí«:MBMl¡^ABllieÍI ^lOAIV rjILBE» iiOPÉK, pno^SK»- 

i^b, d09<ie}^flio qa^vTeas^nnffó Gl mando d<e:laprayÍR0iá, 

hasta que, teniendo qu^sialir &'Oamf)aAa,/en comisioin 

, del gobierno de la Confederación, para la organización 

",(4í?légO;' ¿[ iSl dé^h'ÓVÍeittbi^é "d'e Í85á, =feti* él cbrodél 

''í^'rÉÍffaV *''''''"''*''' '' ••'•■"■ • j« V;¡' .' ' • -' • 

, El áeneral López tuvo por b.asQ de áii gobierno él 
despilfarro Yjla persecuxiíaA, tenaz y sjsternadá a. sus 

^ opositores ^pól'i ticos : no reconocía' más ley pari^i diri- 
gir su gobierna que su. voluntad : autorizaba el pílíage 

, Y la depradacion én Ja provincia de Biíeudá Aires: hizo 
un gobierno opresor. , , , 

t«ft»-^€lMr«!i«íi ttOl^fVll* 1I4ÍI14L PBAI^A, Wcé- 

*^préSldéhte^I* de lai'Leg'islaturA,' pof impedimeató del 

•^pí'eferdéilífe^ doctófiAttiertaba?r, delegado del jgbnbí^al J. 

P. López, que salió acampana, de acueráo conelg*)- 

"Wet-rttó'MÍelBÍ Oohifedek-ádrón, para la-org-Anízá^on de 

''ioS cán^iésj'ííiilitadé^es de las Uheasfn¿nteriz«á; áe^-- 

^•aié él 49^ (9é. ildvié^l!)ré dé iSóSi'ha-éta ¿I 30=de agosto 

de 1859, que fué nombrado en propiedad, pfesta^fydo 

^ Juramento camotal, el 4 de setiembre y continuando 

en deseiiípeíio ,dal friándó gubbrtiári^íf/ hasta elT de 

febrero de 1860, que^ con niotiyo ^e ifL yiéita general de 

JOS áfepartamenfos, dé\e¿ó eríer'canónígp' Amenábar. 

. El gopernador Fraga fue ^acompañado en sus. tareas 

administrativas, en calidad de mii^istr9 general, por 

don Carlos B. Seguí, y sucesivamente por don Urbano 

..i<Je¡4rippde:y.íbrig%dÁ^ «fi^pq^ral RecJrO: V^^S^t 



'! f 



(ii: '•• j-N. 1 



gado de Fraga, duraq((^}j^, ausencia de. jéste á l£^ visita 



W^»-rrf?«»o;*,Ei. .R1l,^^i^.^0,. If ^^ifÍA, .ff .^^A^.prop^e- 
Rs 

á'é^^lóá^ki^ '-lá^'. "MMtií ' ^ - A)iibi«Á!*.lÍÍt,' 'del- 
gado de Fragd;<'Ué!áde él «í'éré"itikyé<,l«(tfe«e»t$^(iU«r<á 
"^atníJM . ' i^óTíidídRkdtt' ■ ^iít ¡.el' ^élnfeflrf "í/- 'P'."Lójpez, 
-UrftiitiftttS ¿(¡jttfeHa'eWl'éFartesíWlde'ÍSté'é! -r^Aéíjéífiio 
''aki^áitióíaf?dl8e0;'h(«rtá éí'30'tíéf*é{sitt6!hifeS flé^írti- 
-hítf, ^h'^á'é e! \SWíl)í¿fel<ld'réSSaibF6''éf ^tfatM#:"='' '''•"'^ 
"^ fíl'¿fe'n*efáblfáfi'Pablóli6iJeíi,'(<ffetteWífehdti'él tóífehio 
póéyto'qíie; fertihíénofeBáBb "«é' Fa "OtíHiírWé^óiV'éiiífriHó 
"6o'f"'t^á^'ánó'á;'VoMó"á v¿!éf^tí'déí rfi'femó'ihédl*"de 
'5ué se' Váííb 'autos pdrá áiib¥p"tíl ^(jMei-rtó ; lábl^i'^^s 
■'-pfoyéfet'ofe y ppáeh^'óHes'iiu'edái'ah ttiííadás, ftiMÍSh- 
te lá'atíjvidad-y 'emitida gó1!)éVnado^ PVi'gá/ qtfe'éiál^ó 




6 'i)ái^á s}é'fnV^r€J« 
>'uvái* áia libertad afe^sü'provinfelá 'fht M¿^Ré|^ú6flfck, 
•y*tüV¿ la'áéfeg^áéfí' dé i'eciMp'ih!áp¡fáéi6A¿'s'¿)drS bBi'ár 
•'éíísfentrdtftióhtrtirf'ó'."'-"!^"- ■'!"'"• ^ -'■"' ■'■" ""•'••'■' 

-' • í;ráñ'o'tó60'W¿"fócurído éh-révóIitóftfiVe^'í^rftíof^ó 
-'tíó'H'lá í^i4W íeVWUcffótf 4e '"C^rtíobá. "íyiró 'ító"iré^feiaa 

y anonadada, y los autores de ella encontraronfiéí^b^o 
^'éh M'¿Wi'?dJilÍ'/íáfeióliáí;-]^dÜíüe'é!^ri'>ámlfeos ti^'^re- 
-liídéiilé'dé'ítílleptfblldá. Aééeá'^'Ml^ífríífá dé'l^i'RIbK 

ique lo^fd 'sóíbl^é{iorrefire á las autbi-idkdég'lé^ales; 
"Vuééióílá ilé Sárrta Fe éh -él «osarlo, ¿(uélfüé iibfófeáda 

«1 nacer, ladfe'Sáfr'Liif^ '(^^liéitüvóel ftisftfd'Wtí.'yiior 
.,#í»oj?^,fie,3ppjj^o^|^^tfi;^^uj^^^^||,0j.,t|j5^ 



41^ 'V%amuk 



.1 • 



las iftsttiudioms étt c4 miBluoidiávjep'iiBe séaloanuj^a 
>unUrtüiiíb^brfH«iiit6>eniei séMidoide liaites baáéssdUcks 
é inconmovibles^ el mismo dia en qoéilds'patotioteS'de 

ision 
íi6e-» 
lerar la iiniqnj'a qye e$tacontríDüvo con toao su póáá*. 
A íán p¿tnótícb'fin^ concurrieron íiiuy^ 

"los doctores' í)atttaacíó V.élé¿ Sarsftétd, Salvador Márla 
del Carril, Benjamín Victorica y el doctor Juan F^art- 

-4sRqSfg»ii.. U9% dfl«ASfíiHtí^ly-fts;^J^X;pnvant^^^^ 

i;Sí»;RlegAroa^o¡dosftlf>ío^de U nmyftrlft.; , ; . - r- 

r.R€Ái,eBp(t)rf , pasftronf.W íK>nM€inciQr|*Ie8jd^ Bh.?P^ AÍ- 

.jfes >y amicbofi Jif^efrale^dQ ^w^.prc^ifiíicia.*, ¿.laciudiid 

del Par>^iá^^9n4e¡rHfigflror>.el.87.; l>^¡end.9,^ reqí- 

,,cj*li^ta,.Ai:gp^;tinop ,ji por jo^míis,.r?3petabíp.y (iJ3Í;n- 
.,gií¡(íp,íj[9 .aiq|\i,ellíai.c¡u4a4.v En^íJ. gíqb,' tpoíairoix la 
^j)^lai)ra los.&eíion5i5.S;^miei}lQ, Seg,uí^^.'V^ Caí- 

-,i;i|;,y,4^Qt<^^.Gutierr,e2:i,y,.en ^pdio. ^e.los apl^u$osí y 
• yíy^siu.ujiipq .y atpueblp (le^ Biienos Aires, la al4- 
^,gpiageri9^afj(qé aniarg^^É^ 'pqr.la qpjóbp. , M}eat.ras.^l 
. py|pil:^o,.da)i)a, un/a., serénate ^ ,gj^neral ; ÍPedern^pa,./pl 
_ jcor,qn6J B^Id9rfleroX?,na¿J9i, puaal,,eq,man(>, griitp y^- 
riají^ .veq^s^.i«;;Viueraa los.asesiipqsi: de Vijlanjayor! 
¿iPH^ri^pbJjg^ql ¡¡afuera A^Qlef^^^^ Éj pue- 

blo con su buen sentido respóndalo, á,.i^go? gfi,tos saI- 
. y««^.9¡0Q- 5Ab¿do?.;y..grito?;^e, i;epr<;¡^ba,Qto^ 
• /:PÍ^.ft^">PVO cpn^u^ deber .j^^rpsit^ní^q. $ loaperiurb^- 

- '.(El.rfV.de„pctHbre,.r9gr^^rop :A,Jpup,n.os j^jrps los 
^{jppv^ncipríAJe^jpoj^t^prqvinpiaipeíaíprA^^^ 
„toanÍps ó lajjura de lacoastitiicioií,.q\i9„.segun el con- 
^ viBn¡Q.4e 6 de juniQ^. debía ¡tener lugáí ^ Jos 45 dias .de 
,. t^rmiwd^ítsjas^sesiop^s .d,^ láj.CvnjVppcipn.,.' 

i8Íé0-C0BbtvÍBii áo^Kivbé' m'. 'fi¿íí'4¿a, propietario. 



-i'de9de«l iBOida.jfaáOi quó..cé0#o«ó»da'il4(l(t^p«|iaj la 
'i<>eua>'qhe4ó!i])8oi6eada>cda<leK aptiesf/dctelgeHaral' Jiían 

Pablo López y demás perturbadores del órdeitl nea- 
'^ ■ iskiMíendo «1' manUo ^éfbernatiivoyon qu^continiKS!, has- 
-'itaqtde, eombatida p6r< la i^rensa JiberáV.delüRoefairio y 

del Parfiná, elevó su renuncia el 5 de notVieitibhe^vde- 

, clarando no poder continuar un momento mas en e) 

'; tiiátttfó de ÍÁ 'ptd^iíéh,-^ét^yñaHe^ áftéíHdd» d#«lít*i 

• • 'éiñfei^iriédAa'Véi^iíanehté'i;^ "' -''^''^ ■''' •-•"''"' ' '•!' -'> 
f ■ "Cón'éiste'ttidíiW; # pffeÉlÍa«tte"éé 'lá' lié¿}stótéra, 
''• /ifdfa'-'^'áfahiWráo iJó^isl 'cdtiwo'éó'*''lá'AíákhH>íeÍBi! jkra 
""<^h)^l|-^ri cohsider&cfótí i^ae\\i¿ retíütíciÁ;>^ tob '¿«lán- 
'' (ló"énfM faitrlbüclcmé^'dél clbdb')3réSídé(it¿''lf¿>cK¿(¿Ion 
' ^e'lbB' ihiembrü^'dé lá Sáláén* Jetead,' 'Sé'nlel^krdrn <b1- 

• gúnos' á'&ésCxt^ tiaibto thák ¡iak)M ojüe' la A^ihbiéfé{''le- 
gíslativa estaba convocada por el Podéi^fij6'dÜtíWy^ara 

, . Sm embargo. seacepto.ei9 da diciembre^ suceqién- 

doIe don Pascual Rosas por ^T tiempo, qiie^ Taltaba, 

f ararCumplir el trienio por que fué ñpmDrá¿ó'^eÍ'¿oro- 

nel Froga— febrero de ISídi. í .. i . l 

Inmediatamente salió de Santa F^e*/pa^aiVao^W^l^ára- 

- . ; íQyídftfliiSU/ íft$í4€^fií^, 4^Qmyfi^l, i;pf ppín^í^ili^4pse 

i:Mg0ft«^ífte;pJ»Íci^F>a,,.,vfi?»e9|U?,d^^^ qqtosj4fi ?^ aj^pii- 

nistracion. .i.c.mwI'j i,: i;i<iíigv> 

, / :iii3isip^plífe9:in&ai()tárei$afitos,de Jo&iiMrAU^^ 
/ ' cos4d Sa4^to.F.e fuerpn^n^^güpiun p^rí^diap cleli3qsap 

, . fm .redactado fOí'ieUoqtpitiBTWi^xQ^rrwg* (Si^fo- 

.,idQs,üitídiias.Mfttini/Strf^con^4«^i^P3r«ltJ^ '!:• \fiWi y 
coronel iFragan-'Eotr^eHos^ i^iÍiU^re3^p4§i|CQi*r^«P9n- 

^>! déncía ta:miñmd^\Mlif^¡Q^'^n^t^\i^^uÍfií%^ M\Í9^ y 
. fib^nialab l4H¡#Aji4»p«fiHc^Aa W^s- 



i 



*4t4 H'PMwnciAi'f 

i>í ' iljQdg^érabs'HiQlsifUisntegéísiiudíeitiíti bi •organi- 
'' £acidYi'dr4ófi p«ip6leB slubsisterítesí oatpló^dpsi y eon 
-■'••Itidlccl/ • * *-•'■' • ' 'íii'i.'? '. ,'.'•.!., 
*' ' •' Bl Qtírone} Praga'fftUeoiá &I 4^ id» .setiembre ¡di». 1871 
< «én^Bu^nc^si Aires, «n dofidp.Habfa nácidd el i"* de, mur- 
'-'•za'ddíl'815. n -í» «' i'» í i-' .•.!'•: ■..•• '• ' . .MM '• 

de diciembre de 1860, en que .suci^ió. 4 ^r{^(^ \^^^ el 

j.- 4P I* .^V»Mft. dfi ¡PiBLvpj;», gfwj^d^.^f.n 4qjí§íi?tial>re,JMír el 

-,:y«'^cH<? 4e,3Mm»<«i A'rei? ^. iff^náo de. ^^1^, gqb!?rflfk.dor 

.= Í^W^rMMre, sobne.^l.de, |ft:,Qíi^fed,?f'f|CÍon,..al,¡.d^ 4on 

i,.J,;J,.4e.yrxiJi¡?p, deió;d?;4^eg«d9.á.49»\. M^Wí> .í^o* 

- ¡nva^ W.M/c9Jpitftl. yJff/»u4ejí^Fit^íP,9fl to?, .4? 3an José y 

En la misma fecha (4' de dicji^^l^;;^^ 4^, i.$6^y.) | por 

El gobernador Rosas jLuyp por muiisfcro ali^otítor 

^'éi-^]|i..'iÉJiiáiiAÉé cMkJlíé/-délégEÍdd'-d4'doh -|>a$«ual 
' 'libsás^'^ut^h fué déi'rtí(hi<td'(k)lfi"«reiftoiy>tarftoshiMn- 
-■•*féá'dfe Pos ettiilgi'aao«d<!Buénoi4-Atrts¿ én láCtíliada 
•'■'¿fó' CSbhiéÉ; %I'«8'*i rtbvielrtíft-e^'d'éi 186lV-ftjg*hdd .en 
seguida al Chaco.. .i!..i'"ii - 

- i : < I iCo¥ti¿(¿' 'tiy«rTÍtísU>, «I fiíd^'dibiémbre, ^ i g^iwcil V. 
-•> Fldi^e^ qué iáiüivdad'de-Ssnta Pé'río -opOütiAfcsUtencia 

~ ' álgtMía álttstuéi'za^ dé-6«6nos Áires^ que se limitaba 
'áiottséfvav'ét'drddné'ii kipoblaoionv Et^eaeral F(o- 
i ¥ei' Ho l4o<ki«*eié'ladetegfi(eíon' hidob*p«rdoti IPásaual 
-"9U)stis<, :pdh)tíe; emtínaba 4é un ' «deniigo ' en armes y 
'. j^qtlé-, <le9]^uéB'd(^liiat>ei^«omproiitetiddi4<su pvoirincia 
•'■^'■étí iJk«aigUéVn8(^áésk^i>06Á/ bísKiiAbañdi^iví d«>8u:goiiier- 
no buscando en los sal0Ei¿8d4<9l'!dMÍei4oi«l' apojroiilue 



DliMMTiAiPB Í«ÍK> 

iCOAtl1á.-elll>S;lH)4;gl^ftía!de|^n.ctaMijQ,|C9lnl9^lá'(lüe.bizo 
i.b»etn,eW<>ot6e6. , ■, ■ / ., ,- .:a -'■■!■'■ .ii-i-'<!i'íí .-i) 

Flores nombró pi>r .«tsnsJgui^nte^ti^i^^-flidiBii^re 
:. 6|dQp T(»ro<is !CiJHw<i-fln'clMe,dP«ífí:PPJttÍQp;dela 

■.niiní>. ;-.;¡)^,.-, .ii;, .>/,■ .■ > ,' /■^j ,.i !■ .'.^-.i.!- , H-n 

"Í9«í:i-W. V¿MAly■CTtllié'jlíi''Hbmbp9db';'á^ideá)¿íy^l- 
■'■*tífte' aé '1861','§'éfe 'jiólitifib/T)¿'f k) 'bH^á^íér^fe-eiiéral 
" "VWnaticioTlBres.'gefé'áel íy'^'tÜ^rpo (^'eí éj^Wlíbwélue- 

tí'ósáireít.'t^Huhfentó ért'PáVtTri.'lle ^tfeHdo'cbti.él'ié^he- 

ral Mitre ó causa de T4 'áC6'fafi&"dp'iut¿rícl6c(é¿;jí¿'ga- 
" ''té'á 'éh la^-pKpItal 'y d^paKam¿¿'t^s'^e"S'ari'3b¿'é'y San 

GréH¿fi!mó,' ,ábaiidón'ádós*'fiáh la fdga'^clíí'^íiii'í'aspual 
' 'Rosas ;liás'^éí '^.dcl'f^ikiji'ó'M^-Q^^^^ 
• CVilien' la 'eíl^tl reqíi'eridá ¿>EÍr^ .ó'C^'óar 'er bú'e'^l'o' de 
■ ''go'b'^rriadoi', 'firé-rtómbrádcí lii'bVlábPitf dbh'D."firdVj)0, 
■■■■recltíiéñdbs'd'eFhl ■'■-' ■^'' ' '--'''i'"- -■"- .^'¡"Mn'. 
Fué secretario de la gefntut'tt 'íií>1ltí^'gllicgíi^mdo 

Quintín -Vitdlfl.i'"ir'v ,r:e,3.:."» ntyittis't .ca~ ri>«4i 

TBE, gobernador 'de Buéaos'AÍrps j giiiiei-at en gefe 
, de sp ejército,.' vícLoríoso feíiJlaDE^talla de Pavón, qtiien, 
póV haber ca^ufcaild de Jiéctio y derecjio los poderes 
, . DÚbr(cos,(iU|eyegí^n la provincia y en yirttid del pére- 
cíioque^qiielia victoria ¡é^acórdaí>a,,pj«?i"L'¡6 la autori- 
dad' míli tarde la provincia,' nombrando" gób"erñaaor 
. - proviso^i»,^ el'3& d6 áMá&ihi^iVtM I>«m¡l<g(9Ci««pO^ 
i-quieit' «e recibidJdel cat-gO' él 31 def'mísmb meb'bon 
'(odasolémnid&d Tcon loshonlwres deMws^-íufe ^Hiie- 
ron rendidos pot ufi' biaCaitlo'ii'deI-<ej'éncitoi«lc)<Bydnos 
; Aires, degran R^í.^l^da, g(^a sipúsky barjde^a 

. : Su.,s?^crí:ta|'^ó,^íi Cfimp,^iiaj^ue^_^cfor^,jípsé,l^ía 
"■ (ÍLit¡¿rre^;'^;.,;,,,;;;,^,^ , ¡.uiru ;-m.Í'>>,!-ÍJ-. ,liJ,.¡.r, 
'«ftéi^«//MnlilVétt'^aíeé»'4rr'htiMMd'''ííób^ador 



-4!6 : PMTWnA' 

v< prbvisoifiQ^ 6l 96' y pueatoaw pdsieeiori diil tMrgt tk 31 
' ^<ds>djciémbre del^,' por elbrigodier gBiterat B. Mi- 
tre, gobernador de Buenos Aires y getier a) en gefe de 
suejéhcftb.itriuiífámfe en RAvcm. 
' ' En Virtud de uha ley de f%oha 19 de febrero dé 18&2, 
quedeclat-ócwfclucos de hechoy dedferecho los pode- 
res públicos de la provincia, que existían el llde 
^ oelwbre (|e 1861 j fué nombrado en propiedad un gober- 
, ..nador pijQpielartú,, ej )S1 de febrero, en la perdona de 
, don pQtrJQio Ci#llen, por el tórm'uio de ires años, rsci- 
bi^iidose éste el 23, tiesta ouya fdctia ejerció Crespo el 
mando giibernetivo provisorio. 

^1; mismo dia de su rgpepcion, ef seíior Crespo nom- 
bró ministros al .doctor. Joaquín Gratiel y licenciado 
Quintín Valle 'y'cuatro dii\s después al , coronel Luis 
I Lamas, §efi político del Rosario, quedando reconoci- 
das tp^s.la^ aUtoridadeSqueexlstíaaen aqueldepar- 
lamento, cuyos empleos' hablan sido credos por las 
^ . leyes de la provincia., ■ : ' 

18«t— D. PATBICI» CVLLEN, gobemsdót < Constitu- 
cional, docto. Qn prop¡e(j£id^or la i^samble.a legislativa 

', el 21 de fub'rerÓ 3e iBpa y ' recibido el "^3 del mismo mes 
' y afio, hasla ^1 5 de ajjril, qué, debiendo ausentarse de 
la capital por asuntos' del sei;vícib pi^blico, delegó el 
mando gubernativo én'don José María Ectiagüé. 

' - Su ministro secretario ^eiieral fué el doctor Joaquín 
Granel, sucediénidole el'doctor José MaHa Zuvirja. 

fMé9-^n.jM>»A HAKiA. BCBüCGii, teniente coronel, 
.delegado de ' doft p. Cullen, durante la ausencia de 

- .ésM de ;k( oapital, desde el 5 hasta el 19 de abril, en que 
el propietario reaáumió el mando gubernativo. 

18«9— S. . PATRlC^lé CDLLEM, propietario, desde el 
I9de abril de 1862 que,'desptiés'de su ausencia de la 
capital, reasumiera el mando gubernativo. 
Coütiauó eií «jercicío d^ s^s fuucioaes ¿asta el 4 il^ 



díiáembra <|uey teniendo que salín á una eápedicion 
contra los ioláios^dél Cbaeo, dék|g;6 el mbndo en su ; mi- 
nistro general el doc^r Zuviria. 

De regreso de su espedicion, el 2. de enero de 1863^ 
reasün^ió él mando para- del^árlo. nuevamente, el mis- 
mo diaeñ la persona de don Jos4 Mai^ía Echague. 

Durante su goi^id^no, tuvo .lugar: (9; de:'90viembre 
de 1*862) la solemne instataoidn del Cólegioj de* la. inma- 
culada Conéépoioil; establetíido por los padres de la 
Compa&fa ée Jesús don Jbaqbi'n Subrez, supé[i?idcgtoe- 
ral, don Pedro Viñay reótori del Colegio, Aoh José . Re- 
petti, diO>|) María^^.Ruedaj dor^ AntORÍQ.Garcez.; 

'Dictóse Tuna ley { 11' de noviembre!} declarando nulas 
y sin ningún valor l^gal. todas las enajenaciones dé las 
tierras de propiedad pública verificadas en subasta 
pública deádé 1^55 hasta aquella fecha/ ' "'• ^ ; • "• 

Ci^lebrose (2 de (Jiciembre) un contrató de coloni- 
. zacipn agrícola con Ips' señores Werner y C*. en re- 
presentación de una sociedad protectora dé los emi- 
grantes de Francfortsóbré el Main,. Alemania. ', 

tset— Dr. JOSÉ había zvvibIa; 'ttninisti'O general, 
Relegado de. CuUen, derante la ausencia de éste en 
jUna espedicíon contra los' indios del Chatio,; deSde el 
. 4 do diciembre de 186? hasta el 2 de eneró de 1863. '' 

t)eclarada la necesidad de reformar la constitución 
provincial, promulgada el* 30 de agosto dé 1856^ él go- 
, bernador delegado Zuviria prpmulgó (6 de. diciejnbre) 
la ley convocando uiiá convención" act hócJ que se'^hs- 
taló 40 dias después, ^ cual san^cionó,. el 12 de febrero 
de 1863,, \^. [pjaeya copÉjtituciori qqe hojj^ ^*¡ge en ,1a pro- 
vincia, y que fué promulgada el 25 del ráis,mo mes por 
eljgobern^doí' propietario Culíen, ^ 

. Solicitadp pqr pl g^biernQ. nacional ^n infofinei aíper- 
.ca dejóla. cftli0)ite$ qrigin^rio§ de laiproy^nipia de Sienta 
Wy \\m\^% 4ejSus ariUgijAS pppesio^ei^^ liWJti^? 4e^, su 



416 TMmmciíL 

m 

acflo^l posesioi); y «nagenaciones de tierras iiecbas, 
después de la jura de ta constitucibii nadbnal^ por los 
gobiernos de la provincia eñ los &erriU)ríos .veciabs á 
la frontera ó en la fro>nterá misma, » el delegado Zuvi- 
ría nombró en comisión (9 de diciembre) á doa Domin- 
go Crespo, para qoei^iformase sobre, los límites origí- 
lurríos; ai doctor A urriiano : Argento:, sobre< los de 
«ntigua posesión; ft don Urbano de Iríondq^ sobre Jos 
de posesión actual y al doctor Pedro Rueda, sobre lo 
deniáis, ^ociando (22 de diciembre) & dicha comisión 
al brigadier general Pedrea Ferrol 

Promulgó (90 de diciembre) tina tey - estableéíeqdo 
una oficina de Topografía y Estadistioa para levantar 
el «enso de toda la provincia, etc^^ 

t8«S^D. PATUICIQ CHIililIIV» prop^etarTlOt 

De regreso de su espediciojQ contra los indios del 
Chaco, reasumió el mando gubernativo el 2 de enero 
de 1863 y el mismo dia salió de la provincia dejando 
de delegado á don José Icaria Ectiague. . 

Tuvo por ministro general al doctor Gerónimo L. del 
Barco, desde junio^ 

tS«s-rB. JíOSÉ MiLBlA UCHACHÉ, delegado de Ca- 
llen, durante la ausencia de éste por asuntos urgentes 
del servicio público, desde el 2 de enero hasta el lÉ del 

mismo mes en que el propietario reasumió el mando. 

# 

fges— D. PATBICIO cnDLLEW, pt*opietario, desde el 15 
de enero, que reasumió el maqdo, hasta el 12 de febre- 
ro de 1864, que lo delegó en don Nicasfo O roño. 

El doctor Joaquín Granel desempeñó las funciones 
de ministro general interino. 

No pudiendo el gobérríador Callen por causa de en- 
fermedad, trasladarse á la ciudad del Rosario y asis- 
tir á la solemne inauguración del ^Ferro-^Carril Getítral 
Arj^tttmo^ para la que filé invitado por al Presidente 



doctor J, Mi.: £ elidirla) panaiqioi&lo^^ispneeasttaiM^áeistíeri- 
do en su nornbre á aquel acto, que tuvo lugar el 20 de 
' abrir de 1863, háfoi^^o decorado ^e «este dvíéaf *fe 
toda la provincia, los días' 17 6: 21 de difcbo mes. • * 

19«4— 11^ lvi€A«i0 OBttdO^ delegado de Gullen desde 
' el ISde febrero hasta el 31 de mayo, en qiseel projpie- 

tarioi^alduinióef] m^ndo ^guDePMittvo. ' > 
El doctor Joaquin^^nel Qeaedmpfttié eomo 'inií>is« 

tro secretario general de gobierno. 

. En el corto- tiempo, que, el señor .Oróüo ejerrció, el 
gobiertió delegado, se introdiyeron m^j9ras cviyos be- 
jf^eficips se van pálpandb.hasta el presente. . , 

Mientras la capital de la provincia, á pesar de Jas 
repetidas convocaciones del gobierno para que el piíe- 

Uopraetioaae ^sui^:<^leQ(^a4i% p^r^<3te/fe#k mtíüimwfi 
fliivn&cipal, Sab vLoraQp^ . Villa ¡€ondtitoai/d«i. jf. ,^an 
Gerónimo eoi tcaí^OiQ : ea ej gpce dei e&^ ^n&ñm> durante 
el gobierno de Oroño. 

En el áfio 1862^ él V: E. ha«a decíarado no dey«r"fe 
íims 'pequeña dCuda'; habiéhdo cútjaplido' todas áus 
oblij^cionéa y pagado eí* Servicio to¿6 dé su ádmíi^is- 
fráoionf. JLarenta, en 1863, haibí a duplicado éi-baen 
auttientoj habiéndose cerrado el año ^oftómido con 
urt sobrante dé 776 peste 73 y medio centavos. - El 
gofbíerno cumplió reli^ó^mente hasta' el ó^Hinlo'de 
sus compromisos, habiendo «JS^agado lodo ^1' sertício 
admiftístpatívo,' hecho mejoras importantes y Méndido 
á necesidades estraardinaría» de la provincia , sina^e- 
eurrir*á^n«v6r^s íqipuesio», debido soloá lavegulari- 
idad de la isecaudaoion y ala moiralidad 4e los empliea- 

dos. :■-.'•': ' .. , • . í. ,.■ .; 

La inistruocion Dública recij^ió i«i|)ul80 >edn ia:crea- 
eion dé escuelas* y CQítejvos. • « '• - 

Ademán * de la& mejoms materlaftes, inieiadM. iinAs y 



430 pao^rarciA 

llevadas á cabo otras, '«ñ la* Administtracion Qroño, la 
provincia de Santa-Fe jamás gozó de mayor lit^ertad. 

t9«4--DOlir PATBICI0 CVliiidiv» propietario, desde el 
31 de mayo hasta el 15 dejunio^ en que, hallándose 
imposibilitado para continuar personalmente en el 
ejercicio del P. £. y teniendo que ausentarse de la 
capital por.moti.vos de enfermedad, delegó el ejercicio 
del mando gubernativo en el presidente de la Legis- 
latura, don José María Echagüe. 

t9«4— D. SOHÉ^ había echagvg, nombrado dele- 
gado desde el 15 de junio, hasta principios dé julio, por 
enfermedad del propietario P. CuUen. 

Fué su ministro general el ciudadano don Tomás 
Puíg. 

t8«4— D. PATBICI0 CViiiifilhy propietario, desde jalio 
que reasumió el mando basta el 32 de febrero de 1865 
que lo trasmitiera á su sucesor don N. Oroño. 

IMft— D. iviCAMO 0BOffp, electo en propiedad, el 8 
de febrero y puesto en posesión del cargo el 22 del 
mismo mes, hasta el 9 de enero de 1^68^ que^.habiéndose 
ausentado sip previa licencia de la Legislatura, como 
lo dispone la constitución, asumió el P. E. el doctor 
J. B* Graña^ presidente de aquel cuerpo. Tuvo por 
ministros álos señores Juan del Campillo, Emiliano 
García y Tesandro Santa-Ana. 

Habiendo estallado en Córdoba^ el 16 de agosto de 
1867, una revolución encabezada por el inspector de 
guardias nacionales de aquella provincia don Simón 
Luengo, el gobernador Oroño marchó, para contribuir 
á sofocarlo á la cabeza de 2,800 hombres. 

La actitud hostil y rebelde ejercida por el maj^or 
Nicolás Denis, con una fuerza como de 500 hombres 
de caballería de la frontera norte de la pro vincia, co- 



DB 8AHTA FB 421 

locó al gobernador Oroño en. el caso de requerir, oomo 
requirió/ la intervención nacional^ el !^2cie diciembre 
de 1867. 

Dos días después, el 24 de diciembre, estalló en el 
Rosario una revolución, declarándose entonces Oroño, 
él 6 de febrero de 1868, en ejercicio del rdando desde 
aquella ciudad^ dónde, en esta última fecha, fué tras- 
ladada la residencia de las autoridades provinciales, 
hasta el 37 de enero de 1868, que^ á la aproximación de 
las fuerzas nacionales al mando del ministro de la 
guerra, general Julián Martínez, los revolucionarios 
abandonaron las inmediaciones del Rosario. 

Este restableció "éñ sus respectivos puestos todas 
las autoridades que funcionaban antes del movimiento 
sedicioso del 24 de diciembre, encabezado por el coro- 
nel Patricio Rodríguez. Sin embargo^ la rebelión no 
fué dominada en toda la provincia, sino el 14 de febrero 
de 1868, en que el gobernador Oroño quedó repuesto 
en el libre ejercicio de su autoridad constitucional en 
toda ella. 

Entre tanto^ los doctores José Benito Grana y 
Simori de Iriondo, que encabezaban la resistencia á la 
autoridad del gobernador Oroño, en la ciudad de San- 
ta Fe, protestaron su obediencia al gobierno general, 
representado por su comisionade nacional el doctor 
Eduardo Costa, y aceptaron su cesación {del gobierno 
de hecho, que el primero de ellos había asumido por 
la ausencia de Oroño, á cuyo gobierno se sometieron. 
Mientras Oroño disponía lo conveniente, quedó encar- 
gado de la conservación del orden público, en aquella 
ciudad y departamentos adyacentes, el respetable ciu- 
dádano don Domingo Crespo, desde ell2 de febrero, 
en que se sometieron Grana é Iriondo. 

El gobernador Oroño fué uno de los mas progresis- 
tas que tuviera la provincia. Dictó disposiciones bené- 
ficas en el sentido de poblar y colonizar el territorio 



m 1 1»R6tlMffA 

' det Chaeo^ asrtableeiehdo fortines de 4í en 4 le^iñs; y 
por una ley 'de fecha ^- de agosto de 1866^ el P. E.de 
]a provincia quedaba autorizado para conceder:tér^enos 
en propiedad perpetua eq lo$ . cantones de Súnchales, 

. CavastacitOj etc. El antiguo cad)ino de los Súnchales, 
Ido'SahtaFe á Santiago del Gstero, distante, eomo ^ 

- leguasideüno á otro punto^ siéo^do las viad rectas en- 
tre las capitales de las dos provincias^: fué» por los 

' esforz^iídos empeños de Oroflo y del gobierna de- San- 

• tiagO) rehabilitado para su s^urá y fácil comunicación. 
Al arrancar de Saata Fe, este caitoino tómala direc- 
ción noroeste y va á buscar lá proximidad de las lagu- 
nas, esteros y bañados de dos Porongos y!ix)r'tanto 
se acerca áios territot^ios del Chaco, en posesión de 

• los indios^ para enderezarse á Santiaígo. Con las 
guerras eiviles se despobló toda esta linea y 'quedó 

< abandonado el camino de los Súnchales, asi como los 
' hermosos campos que atraviesa. Hoy es otraicosa. 
En el gobiernode óroño se dictó la ley de matrimo- 
nio civil para la provincia, la cual encontró mucha 
. oposición, y muy principalmente entre las damas cor- 
. dobiesas protestando que, como veifdaderas católicas 
no admitirian jamás otras dootrlnas sobre el matrimo- 
. nio que las enseñadas por la iglesia católica^ appstó- 
-: lica^romana^ etc., etc. Las señoras y señoritas cordo- 
besas tanto se escandalizaron de aquella ley que 
publicanon en la prensa de aquella provincia una Ma- 
nifestación dirigida al, bello sexo dala República 
sobre él matrimonio civil. 

Era. este* un paso demasiado agigantado para la 
provincia de Santa-Fe. 

El gobernador Oroño terminó 3 u período legal el 23 
de febrero de. 1868, puoediéndole don Camilo Aldao. 
Tuvo por minÍ3tro general al doctor Juan del Campillo 
y en seguida aLdoctor Emiliano García. 

I8«e-D. TIBVBCIO AiiDAO, presidente dé la Muni- 



otpátiáad, delgada de OroOo, durante }a aUssíncia 'de 

'■ésie & CpPOQda, adonde faé cot> el objeto de inaugurar 

tos trabajos dbl edificio para la gefatára política^ pa- 

tsaffidot «a seguida al Ras^ríoá aauJitQs; dtal. servicio 

' público^ desde el 15 de enero hasta el 12.de oíai^^o de 

' 1866/que 0l propietario reasumió el mando gtiberna- 

• tiVO.. r 

- La 2^ vez» durante la ausencia del mismo propieta- 
. rix>'á dít^ho punto, para la inauguraicioa del ediiñcio ya 

terxniaado, con destino á Juzgado |de paz y Muiiiicipa- 

lUdad, desde, el 12 de octubre áe 1866. 

La3f:vez, 19 de enero do 1867, durante, la ausenoia 

del -propietario Oroño de la capital. 
.. ' La 4^^ ye7o en 11 de julio hasta el 1^ de setiembre de 
.1867, durante la ausencia del propietario Oroño en 
. Córdoba, adonde marchó al frente de una fuerza, con el 

Oibjeto de sufocar una revolución, que había edtalli^do 

en aquella ciudad, encabezada por el inspector general 

'. de guai*diaís nacionales don Simop Luengo; hasta el 2 

. de setiembre del mismo alio, en,.qup el propietario 

reasumió e) mandó gubernativo de la provincia. 

. •'•<■■ ... 

t9,e9-tB» JpSÉ üil^mA CCiiLEM, delegado de Oroño, 

desde el 26 de dicienfibre, en que se ausentó el propie- 
tario de la capitaL á consecuencia de la revolución del 
24, hasta el 6 de febrero fie 1868, que éste decretó 
aliento del gobierno la ciudad del Rosario, donde ejer- 
ció las funciones gubernativas, aun antes de la fecha 
onque lo decretara. , 

Los coroneles José' Rodríguez y Nicolás Déniz, con- 
juntamente, y él doctor Simoñ de Iriondo, por separa- 
do, en un manifiesto dirigido por ellos al público, 
fechado en Santa-Fe á 27 de diciembre (1867) declara- 
tofl. que . sus trabaj^ps electorales^ con feliz éxito, asus- 
, taron aj gobernador Oroño, colocándole en el camino 
de la violencia,, como único medió de contrarestarlo. 

La persecución se hizo entonces tiránica, huyendo 



^4 TBOTIMIA 

•los ciudadanos á los campos cerca de los estableoi- 
míentios dé Rodríguez y Déniz, quienei^ios protejieroa 
proporcionándole reses y caballos. Bn vista de esto, 
el gobernador Orofío organizó'tropaB que al maadode 
Avales fuese á batirlos. AquelÜs >e amenazaron y 
éste huyó hasta la fortaleza en donde fué sitiado el 
gobernador. El pueblo de Santa-Fe fué entonces á 
incorpforarse á las ñias de los rebeldes; aunque no 
se consideraban tales Iqs coroneles Rodríguez y Déoiz, 
y en obsequio de^ la tranquilidad pública y en el 
deseo de evitar los males que á la ciudad acarreaiiía 
' el asalto que éstos preparaban, aceptaron la mediación 
de algunos ciudadanos, dando por resultado un con- 
venio que salvaba la dignidad del góbiernoy la de ellos, 
y garantía la libertad del sufragio con la delegación 
del mando en la persona de don José María Cullen, 
que, bajo su fe de. caballero, nunca desmentida, pro- 
k metió al pueblo. 

Los señores Rodríguez y Déniz aseguraban, bsgo'su 
ñrma, haber hecho un perfecto uso de su derecho al 
tomar las armas en su sosten, como ciudadanos, des- 
de que el gobernante les coartaba ese derecho. 

En ese caso, los revolucionarios de 24 de setiembre 
de 1874 tuvieron masque derecho, cuando, después de 
solicitar justicia que les fué negada, protestaron con 
las armas en la mano contra el fraude y la falsifica- 
ción mas escandalosa de que se tenga mremoria en los 
anales electorales de la República. 

Para complemento de. desgracia, el cólera se había 
desarrollado de una manera terrible. La ciudad de 
Santa-Fe, cuya población no alcanzaba ala sazona 
600Ó almas> perdía diarianx^nte de 20 á 30 personas. 

tses^Dr. JOíSjB BjBMTO gbaíIa, presidente de la 
Camarade Justicia, quien, en ausencia de Of oño, sin 
previa licencia déla Lejislatura, como lo dispone la 



DB^ 0AlltA FB 425 

Consíitucíóti, d'Suniió'eí PoderE^ecutivoei 9 de eaeilo, 
acdmpjaftcido del doctor Simón de iriondo, en calidad 
detniñfiátro. 

Este fué 'u!Y pretesto paria legalizar el trUinf o de Ma 
' revolución dél»24 de -diciembre die 1867, fin el^Rosário, 
manifestado por la resistencia armada al deéenlbarco 
del gobernador Oroño y dé la fuerza' nacional.. 

La autoridad del doctor >Grafia fué considerada ite- 
jítimapor el comisionado nftcional doctor Francisco 
Pico. • • '• ' * 



^.^§ doctores Grana y S. Iriorído', que se; encpntra- • 
ban á la cabeza déla resistencia de la autbridad del 
gobernador Oroño en la ciudad de Santa-Fe 'y depar- 
tamentos adyacentes, al' fin se sometieron eri2 de fe- 
brero, reconociendo al gobernador 'Constitucional por 
la interposición del nuevo. comisionado nacional doc- 
tor Eduardo Costa; quedando, entre tañto^ encargado 
del orden público don IJomirigo Crespo, én los puntos 
donde alcanzábala autoridad de Grafía, desde la cita- 
da fecha 12 de febrero hasta nueva disposición del 
gobernador.propíetario. '" 

El ministro en comisión del gobierno nacional, doctor 
Pduardo Costa^' acordó con los sediciosos la anula- 
x;ion de todo k» practicado durante el gobierno del doc- 
tor Graña^ iiíclusíve' las elecciones de electores y el 
nombramiento de gobernador, el 8 de febrero, én la 
persona de don; Mariano Ciábal. « 

El dpctor Grana no llegó á vivir hasta él fin del ftño, 
pues bajó á la tumba! en la madrugada del lO'dé di- 
cieqibre, y el dia 23 tuvieron lugar en la iglesia matriz 
' de lá capital de Sarita-Fe lós^ funerales acordados/ por 
el gobierjió del doctor Irióndo, delegado de Cabal,' á 
cuyo acto concurrieron lók' empleados 'de lá'Ádnliinis- 
tracion, 

f9ii«— *. li0MiW(BO CHKSro, encargado de la conser- 
vación del orden público, el 12 de febrera de 1868, por 



49S ri%R0TBlQlA. 

. ' tu «)ceMiái en qoe reoia & quedar l^k ciuidad de Santa^Fe 

• y lios depailtamielitcis ladyaeenles de< 3an Gferónimoy 
San José, con el sometimiento del gobernador de hecho 

'. dofetori G^ñlaálaautoiridad lagitima deOr;0ño. 
. Esteeticargc^del mandoqüe don P«. Cre3po ejerció 

' desde ei 12 de. febrero/, le futé^ conferido por el comisio- 
nado nacional doctor :E» Costa^ basta .taioto dispusiera 
io con:yeDiieikte el gobeenAdor constitucional >OrQ&o. 

18118— D. CAMILO ALDil^O, nombrado provisorio ieil 23 
. de , febrero, dia en qucy por habei* terminado. O rof^o su 
,. pe^íodQ legal, se reqibió previo juramento que prestó 
. ante! la Legislatura^ y> como ésta careciese de quorum 
^egai, pi'estó fiuevó juramento, una ve* llenado este 
.. req^uisito exigido, por el. comisionado nacional doctor 
E. Costa^ el 37 de febrero, desde cuya fecha quedó 
, reconocido por; lag i^utoridades.nacionales.y provincia- 
les,, como tal gobernador de ía provincia.^' 
3in embarga» el (jopaísionado nacional Cos.ta, en vis- 
■ ta deque el gobernador interinó C. Aldao, homt)rado 
al solo objeto de mandar practicar y presidir las elec- 
. cipne^,. se perpetraba en una interinidad que no esui- 
. ba prevista poír la Constitución y el puebía se vela 
defrau.t^ado en ui>o desu^ maa legítimos y valiosos de- 
. rechas, negándose ba^o pretestos inadmisibles á hacer 
, ^l^convacatoria, ^ 7 de,nt^arzo espidió un decreto con- 
vocando al pueblo de la prpyinci.a el 22 del mismo á ele- 
. gjr.los. electores que habían de nombrar el gobernador 
- propietario, r^tiráadQse de ía provincia el 28 del citado 

V mes. 

_ • • • « , ' 

Elgoi^ernadpr Alcfaacpntiaw.ó^n el q¡ercic¡o desús 
funcioaeSj como interino,, J;i^a el 7 de ayil^ en que, 
. Faunidarlajant€i€ilecto.ra), nombró gobernador consti- 
tucional á don Mariano Cabal, por el término de tres 
años, cesando por consiguiente la interinidad. 

Tuvo pdr ministro al^ée^tor Pedra AutAajr dafitor 
EoíiiHáno García; 



i 



/ 



DE/ MHYA.> VS 4ín 

■«•flf-^Bu ÉiJkBMiiia CJi^üAtiy' nombrado' ea phypiedad . 
el 7 de abril por el término de tres años,* y. puesto en 
posesión del cargo el mismo dia, habiendo nombrado 
tttimsfroé¿neráIal(fo'(ftt)fSÍ!ñorffleíffófi»^ '• 

•": Él ¿eftorCabai hablasítJo electo él « <íé febrero, peíro 
• está eíeócibn y ' lét de eleetdres- füteron anuladas cómo 
inconstitucionales, por el estado de asamblea en qae se 
eftcontraba laprpvincia, b as ta^q^ue^tLívp Jugar el some- 
timiento de las fuerzas ,de la jprovlncía á la áutonaaa 
nacional, representada por el ministro en comisión 
■ <lodtar Eduardo Co^tacií . ' • : • ov * 

Etl9 de julio del^6 e) miandaen don Pascual Ro- 
sas, gefe poUtrca del Rosariov por haberse ausentado 
de la capital, acompañado del ministro Iriondo hasta 
' el 5 de agostó qué lo reasumiera. * * 

El gobernador Cabal habfa salido con el objeto de 
conseguir armasy el cambio de los gefes de la fronte- 
ra, según se aseguraba. 

■ ... * 

t9ss— D. iPAHCVJUi Bas^A.4ir delega4Qt de. Cabalar du- 
rante la ausencia de éste, desde el 19 de julio, en que, 
con' autorización de la Legislatura^ salió de' la^re«^ 
vincia con su ministro general el. doctor Simón de 
IrsDiido, por asuntos de interés público, hfistael 5 de 

' agosto. 

tses— B. MABIAMO CABAL, gobernador constitucio- 
..]ial„ desde el 5 de agc^to^^e peasunaió el. maEMlo^ 
hasta setienibre qua se ausentó, para Buenos Aires, 
. 4€^ dpnde regresó' el 10 de diciembre, pí^rtiendo en se- 
guida para el Rosario, . , . 

tses^Dr. smAír DE iBiOiiíBé, ministro general, de- 
lgado de Cabal, durívnt^ la ausencia de éste^ desde se- 
. ' tiembre da 1868 hasta el 16 dé febrero de 1869. . 

ti¿'é0— B. «ABtAKOCÁBAl, propietario, desde el 16 
dé febrero dé 1869 que reásui!nió él marido hasta el 



428 PROTIVOIA 

25 de diciembre que volvió 'á ausmtarse delegando en 
su ministro. 

» • 

I8e9— Dr. siiilMí Bp HUONBO, delegado de Cabal, 
.desde el 25 de diciembre hasta el 2 de marzo de 1870, 
qiie durólaausenciadel propietario Cabal á la visita 
de campaila etCs 

f sir^^D. MABIAWO CABAL, propietario, desde el 2 de 
* marzo que reasumió d mando. 

18V«— Br. SIMÓN BB IBIONBB, ministro general, de- 
legado de Cabal, que salió á campaña, desde él 28 de 
diciembre, hasta elU de febrero de 1871. 

^ isvi— B. MABIAMO cabaij, propietario, desde el 11 
de febrero, en que reasumió el mando gubernativo, 
hasta el 7 de abril en que terminó su período legal, su- 
cediéndole el doctor Iriondo. 

Como se acaba de ver, el señor Cabal fué el gober- 
nador mas andariego que se conoce. 
■ * ' 

tsvi^Br. SIMÓN BE iliiOivBO, propietario, desde el 7 
de abril hasta el 12 de octubre^ que, ausentándose con 
permiso para la ciudad de Córdoba, delegó desde el 
Rosario, en el gefe político de este departamento, don 
Servando Bayo. 

tsvi-B. SEBVAi«BO BAYO, gefe poHtico del departa- 
mento del Rosario, delegado de Iriondo, desde el 12 de 
octubre, en que éste se ausentó á la ciudad de Córdo- 
ba, con el objeto de asistir á la apertura de la Esposi- 
cion Nacional, hasta el 5 de diciembre, 

tsvt^Br. íSiMOM Bi: IBIONBO, propietario^ desde el 
5 de diciembre, en que, habiendo cesado las causas 
que motivaron su ausencia de. la prpvincia^ reasumió 
el mando gubernativo,. que ejerció hasta que, debiendo 



DBi0AK/VA » 439 

ausentarse noeTamenietlé la capital, ló ilelegó, el27 
de enero de 1873^ en su jniníbtro general de gobierno, 
doctor Argento. 

i^svit-^^Hr* AUBEi^iiMO A^c^SiMTiO;, miqlstro general, 
. delegado de Iríbndo^ desde eiá!7 (jé enero, en que éste 
. ^se5ausent(i, h^^ta el 24 de febrero, ^ue Cjesó ^la. delega- 
ción, po^, haber reasiamido el mando, gubernativo el 
propietario . * 

«8Vt.— Br. üoioM DK iBiOMDjD, propietario; desde ¿1 
I - ^ de febrero,, en que, después de sii visita á l&cam- 

paña, reasumió el mando, hasta el 14 de mayo. 
Con motivo (Je la rebelión de Entre-Híos, tiivp que 

ausentarse de la capital y puso en posesión del mando 

al vice-gobernador Comas el^ 30 del mismo mes de 

1873, reasuiiiiéQdolQ^l 8;(}e yav^q. . , 



• i < ■« • 



:i 



f ^9 1— D.. iM-BiANiO COMA.)», , \ice-;gbbérnad()r, nom- 
brado el 7 de abril de Í87Í y puestp en éfercicío del P. 
E. el 14 de. mayo de 1872,. cph. rtiotívó de la Visita del 
gobernador Iriondo á la campaña. 

El 30 de marzo de 1.873| el señor Comas ejerció 9^- 
gundfi vez el P. E. p^r ausencia ,d^í gobpmadoi*, en 
servicio q^cipn^l, con mpt;iyo de ia reb^Jjo^ de En4re- 
Riosi, hasta el 8 de junio. . . ; s 

18VS— Br. MMOiv DE 1BI0!VBO, gobemador propieta- 
rio, desde el 8 deji\QÍoque reasumjió el mando .de 1^ 
provincia hasta el 7 de a^nl, ^^ V^7Í) V^^ teir^i^póí, su 
período legal, sucediéndole Bayo. 

El doctor Pedro L. Funes fué su ministro general 
hasta el 24 de enero de 1874 qué rertundó el Mrgo. * * 

• >. : >. " .■■.'■• . • • ; • • .t '1 1 íM !•••.•• 
MV4— D. liERVAMlll|,Ji41fO,.g0bief!nadQI! y D« JIJAN 

M. Zavalla, vice-gobernador, puesto el primero en 

posesión del maodo de^la? {iraYÍaeía..ei ?^ daiobrü^ 

. t874^ en (jiue Sucedió ra;l:ilo6tori Iriondo^ basta; el- ? de 



4sM) A^BoeauíJUii 

L octubre. db 1875 /que^ téméndo que desempeñar, nna 
cDiiiisioa, se ausenta) ¿6:; la capital anitrando en «|ter- 

cicio el segundo. 

Tuvo por ministros al doctor Melquíades Salva, y 
el doctor Manuel D, Pi-icarro, hafeta' junio <ié* 1875 que 
entró á deséínpefiár el cargo el doctor Auréliano Ar- 
gento; á' quien Sucedió como -mihistfo^ general' él doc- 
tor Pedt-o L. Pilntó;'de¿de^ el 30 de octubre 1877. 



I .. » 



tWA-A. JíUAM ppAMüEL sbavaIíLA,^ vice-gobema- 

dor, ^rí ejercicio del PbdeY .Ejeciilivb/ en ausencia del 

gobernador Bayq en comisión^' desde' óctabrb dé 1874 

hasta eri9,4e* marzo, de 'ié76.' . ' ' 

El ciudadano dbn Meíqúiades'SalVa fué sü ministro 

. general. . , ' ' 

t9'y6--B.'fii:BVANii0 IftAVCí, propiatarioi^ 4esde eM9 

de mar^o que, de regreso de la comisión (jue le había 

. >¡do conferida por decrétó dé 7, lie octfibre 'de 1874, 

reasumió ei nianído, hasta él 7 <Íe tüárzo de 1876 que 

en su ausencia, entró el vice-gobernádór, 

Mvs-D. jíVATV m; «AVAlüa; vicfe-gdbemador; des- 

' déel 7 de marzo de 1876, en ^^ue, por ausencia del go- 

üerhador Bayo, dé!^ capital; eütrfi eri ejtercicio del 

Poder Ejecutivo de la provincia, hasta el* 3 de abril 

del misüip aflp, 

t8V'e~1i. s«:iivAMDO IftAiro, gobernador^ desde el 3 
^ de ábtfldé 1B76, t}ue reasumió el mandón hasta el 7 de 

abril de 1877, que delegó en eí v¡eé*-gobernadór. . 

' ". ... ■• ■ . • • 



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19 7 y-tA. .#UA2ii m^ ai AiVAiux A, TÍQergobernia£l<M*i. ^Qi^jer- 

cicio del Poder Ejecutivo, desde abril, en ausencia de 

; tiayd dé la capital j ^aéta jlSo. 






i&lvdesdeijulio quid reasainió e} taando.jiaBta^l de 



DB SAKTA FB 431 

abril de 1878 que terminó su período legal^ sucedién- 
dolé el doctor Iriondo. 

«9VS— Dr. siiiOM US IBIONDO, gobernador propieta- 
rio, y DON Manuel EcHAGüE, vice-gobernador, desde 
el 7 de Abril, que aquel tomó posesión del mando por 
el período constitucional, sucediendo á Bayo, á quien 
habia precedido. 

Organizó su ministerio con I03. señores don Pedro 
C. Reina, gobierno, y don Wenceslao Escalante, ha- 
cienda, justicia, culto é instrucción pública. 

Hasta la fecha (setiembre de 1879) en que va 4 la 
prensa la presente Historia^ el doctor Iriondo sigue 
en el gobierno de la provincia. 



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PROVINCIA DE ENTRE-RIOS 



1810-1878 



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lfi\teifFÍto>:ip de.pí)tr,eríliq^^ (Hyi^ido casi á. su n^itad 
la jurisdicción de Santa-Fe, y la del Üry^uay áBu^^^pj^ 

4ir^'^ • , : , ... • ' ". ^' 

,,¡.Hal)i^d9.ítc^eQÍ^9. u,^ pao.^í^w los partidos 4é E.ntre- 
^ifi^x 9^*783,. ^l yÍFey,4e, Buenos Aires, don Juan José 
¿^•yerUsi djspHí^o, qif^ el. ayu^^p te mayor del. pe^imientp 
d,^,Pif^g¡9i\9^ d^ ^ÍH^^psaj, 49n TPíiíiás de Rocámo^^a, pa- 

m^AV^Pmm'^f^í^^^^^y: pro.9.^eí; ai arresto de lo? 
reos, encargándole al mismo tiempo la formación de 
í^ífiM'^ pl.^p pp.ortuno para asegurar lap£^ entre los' roo-' 
ra^pjes d^ Ja -comarca, 

, Líáprimer^ díl¡genc¡£v del comisionadlo fué formar pa^- 
dypnQ^.d,9jas familias ó h^pitah^ en loscin- 

.^lo partidor deno^iinados por los rios de su inmédiacioti 
i<?Mf!(í^,^^^ Gaa/^^¿<i^c^ Arroyo delaChu 

de agostó der mismo año (1782) los informes res'pe9ti- 
vps, que,s.e estra viciaron en las oficinas del gobierno' de 
^uenps' A^iíéfJ' Sin embargó,' pÓl' la éontestacíori del 
viréy, de ^chá4 dé' rfoyiem6ré del citado añOj^ consta e! 
réóiAod'^ ¿|ichóá documentos y su resolución adoptada^ 
la'c'ual se reducía en los términos siguientes: : > 

Coíhisióñábásé al espl*eSado Rocamorá la plantiflca- 
clori de las poblaciones,' despachando á sds órdenes 
ágrimensorqiielás deliríease, con copias de un modela 
Seguido en lá erecfcipii de otros pueblos nuevos, ydis-^ 
|í£blá af mísaío tiempo' que íos coMsionadPS dd justicia 



436 PROYDfCIA 

del Paraná y 'Nogoyá debían estarle subordinados^ con 
independencia de los jueces de'la ciudad de Santa-Fe. 

En cumplimiento del espresado encargo, el comisio- 
nado Roti^iflóra, pa^ó Al ¡vf^íqy sqi ^e^vpi^/í¡ií[^ft^f en 18 
de lebrero de 1783, acompañando el plano del terreno 
elegido para la fundación del primbr pueblo ó villa, en 
el partido de Gualeguay Grande, que mereció la aproba- 
ción del virey (8 de inarzo) y se denominó San Antonio* 
de (j'ualegúay, con Í.5Ó 'vecinos y ctin'suls atitoridadfes, 
qué cohéiátian en alcalde!, 'regídói*es, escribano y coman* 
daníé de milicias. ' ' ' . i. . -^ . .. 

Trasladóse en seguida al partido denominado del Uní* 
guay ó Arroyo de la China',; y fundó' un nüeyó pueblo 
bajó la denominación de Nuestfa Set¡,ora de laGoncep- 
ciori del Uruguay, habiendo repartido 133 sitios, sobré 
lo cual pasó su tercer infórnáe en 85 dé junio de 1783, con 
la aprobación del virey, qué le fué concedida en 12 de 
julio. 

Después de adoptar algunas providencias para el ade- 
lanto del establecimiento de la población de lá Concepción 
del Uruguay, el comisionado Rdcamora pasó al par- 
tido de Gualeguaichú, donde en 20 déj octubre del 
misnao año (i783), fundó el tercer pueblo ó villa con el 
nombre de San José de GUateguaychú, habiendo' repar- 
tido 85 sitios parja casas ;ik)3 póbládoi'es qu^hábia* rea- 
mdo. 

Con el caníjb^o de virey, que se efecto en febrero da 
1784, sustituyendo á Vertiz el marqués de ÍLoreto, se 
suspendió la erección de las villas prpyectadas. en los 
departamentos de Paraná y Nogoyá, eni virtud de haber 
ést^ conferido comisioa á Rocamora para trasladarse á 
Montevideo, dejando el mando militar del partido de 
GualegLiaichiJ Á don Fraiicisop Ornf\aech;éa. Este no 
ad0lantó uadaeu el ftJQrci,pÍQ dq su? cooaisJLpnes, por Jo 
cual elmismo n^^rq^é^ de L