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Full text of "Historia de Méjico desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808, hasta la época presente"

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3-1 



i 



f 



i 



1 



I • 



fflSTORIA 



DE 



MÉJICO 



9 

DESDE 



LOS PRIMEROS MOVIMIENTOS 



m mmm so dephdiiígia eh el mo de 1808 

HASTA LA ÉPOCA PRESENTE. 



• 
I 



HISTORIA 

DB 



MÉJICO 



DESDE LOS PRIMEROS MOVIMIENTO:^ 



í 



QIE rilirAI.4IIN sil ISDIFEMim t\ El ASt K M 

HASTA LA ÉPOCA PRESENTE. 



FOR 



DON LUCAS ALAMAN. 



PiRTE PR1IER&, 

QUE COMPRENDE DESDE EL PRINCIPIO DE LAS INQUIETUDES 

EN 1808, HASTA LA COMPLETA PACIFICACIÓN DEL REINO 

EN 1820, TERMINADA LA GUERRA DE LA INSURRECCIÓN. 

CON UNA NOTICIA PRELIMINAR 

del sistema de p:obierno qne re^ia en 1808 y del estado en 
qne se hallaba el país en el mismo año. 



TOMO III. 






MÉXICO. 

laapmkt» t» J. K. Laim, calla d« la Palma aom 4. 



1850. 



Habiendo cumplido el autor de esta obra con todo lo pre- 
venido en el decreto de 5 de Diciembre de 1846, el Exmo. 
8r. presidente de la República ha declarado en su favor el 
derecho de propiedad á dicha obra, por lo que nadie sin su 
permiso puede reimprimirla en la República, ni venderla 
impresa fuera de ella. 



176812 



« 
« 



LIBRO CUARTO. 



■I ^ 



i.'oBTEs DK Cádiz. Su instalación. Scs deuberaciones. Cons- 

TITCCION QVTR DIERON' A LA KACION. SCCESOS QUE PRECEDIERON 

EN Nueva EIspaña a la pübucacion de esta. Tercera campa- 
na DE MoREXOs. Estado general del continente americano 

CUANDO se PROCLAMÓ LA NUEVA CONSTITUCIÓN. 



CAPITULO I. 

Injstnlacum de hs e&rtes de Esptma en la isla de Lcon. — Compoii- 
c'icn de esáe cuerpo. — Juramento que prestaron los diputados, — 
Declaran ios cortes que la soberanía reside en ellas. — Consecuen- 
*'¡aH de esta declaración. — Cuestión con el obispo de Orense. — 
Renovación de la regencia. — Libertad de iwprcnta y formación 
de Ion partidos. — Primeras discusiones sobre asuntos de América. 
Deereto de \ 5 de Octubre de 1810. — Proposiciones de los ame- 
ricüMOs en consecuencia de este decreto, — Su discusión y resulta- 
do. — Carta supuesta del diputado de Puebla Pérez al editor del 
periódico *' Español ^^ y sus efectos. 

No entra en el pian de esta obra formar la historia de isio 
Jas cortes instaladas en la isla de León el dia 24 de Sep- p *™ '** 
tiembre de 1810, en los mismos dias en que Hidalgo mar- 
chaba de Celaya sobre Guanajuato, y que trasladadas á 
Cádiz en 24 de Febrero siguiente, son conocidas con el 
nombre de esta ciudad; pero sí es esencial para mi ob- 
jeto examinar sa sistema y plan general de proceder, co- 
mo que ha sido el modelo que han imitado todos ios con- 



• a 



• * * 



• "• 



.•••:'2 



COnTES DE CÁDIZ. 



(LiB. ir. 



ScptiémlíTe. 












4^10 ''gresos inejican(;s, y referir sus deliberaeiones relativas á 
las cuestiones que entonces se agitaban en toda la Ame- 
rica, Y niUY especialmente con respecto á la Nueva Es- 
paña. ^ 

Formadas do una sola cámara, aunque eslaha acordado 
se compusiesen de dos, abrieron estas corles sus sesiones 
en el teatro de la isla de León, concurriendo ciento v 
dos diputados, de los cuales cincuenta y cuatro eran nom- 
brados por las [Tovincias de Galicia, Cataluña, Extrema- 
dura y Cádiz; diez y nueve su[)Ientes elef>idos en Cádiz 
por los naturales de las provincias ocupadas por los fran- 
ceses; veintiocho suplentes también, por América y Filipi- 
nas, nombrados de la misma manera (|ue los de España, 
y un solo propietario americano, que lo era por la isla de 
Puerto Rico, de suerte que el número de su|>lenles que 
era el de cuarenta y siete, casi igualaba al de [)ropietar¡os 
que eran cincuenta y cinco. Los diputados y suplentes es- 
pañoles eran.cn su mayor parle profesores de universida- 
des; eclesiásticos, y entre estos varios de los que eran te- 
nidos en el clero español por jansenistas; algunos magis- 
trados y empleados, y no pocos jrSvenes formados con la 



^ I\eciiór(l(?se lo dicho sobre con- 
vocación y r»'un¡on de estas corlea, 
en el lomo 1 P de esta obra, fols. LM»i>, 
:í24, 332 y siguientes, hasta 3."I8, y 
tomo 2 P fol. 'J44. ruede verse con 
mayor extensión toilo lo concernien- 
te ú la instalación y primeins pasos 
(le estas corte?, en Toreno, HiMoria 
de la revolución de E>paña,tom. 5 ? 
lib. XI II, ron mucha parcialidad en 
favor de las cortes, de que el autor 
filé uno de los principales miembros. 
Kn los cinco primeros tomos del Es- 
pañol, periódico publicado en Lon. 
dres por D. Juan Blanco, [que ha- 



])icnilo traducido su nombre en iiif^lós 
66 llamó W'hite,] se crilicun con jui- 
cio, aunque ú veces con excesiva acri- 
monia, los procedimientos de las cor- 
tes y de los gobiernos de España, y 
especialmente los tomos 3P 4P y 
r» ? son muy interesantes, por totlo 
lo relativo á Amórica. V¿ase tam- 
bién la Historia de la revolución d» 
Nueva España de Mier, toni. 2 P lib. 
XIV, y en los Diarios de las corten 
las discusiones, de las que las mai 
importantes sobre América, están k 
la letra en el E*pañoI. 



Cif 1.) COMPOSICIÓN DE LAS COIITES. 3 

lectura de los filósofos franceses del siglo anterior, y fuer- isio 
temente impresionados con las ideas y principios de la ^p^*"^ *•' 
revolución de aquella nación. Los suplentes americanos 
eran todos eclesiásticos y abogados, que se hallaban en 
Madrid pretendiendo togas y canongías, ó que las habían 
obtenido cuando se verificó la irrupción francesa; emplea- 
dos en los consejos y oficinas; ó militares mucho tiempo 
hacia establecidos en la penínsura.^ Sucesivamente fue- 
ron presentándose otros diputados de las provincias de 
Elspaña según fueron quedando libres de franceses, y lle- 
garon también los nombrados por Nueva España, Goate- 
mala, y varios del Perú, Santa Fé, Venezuela, las islas 
Antillas y Filipinas. 

£q la misa de Espíritu Santo, que con asistencia de la 
regencia del reino, ^ celebró en la iglesia parroquial de la 
ísia ei cardenal D. Luis de Borbon, arzobispo de Toledo, 
los diputados, después del Evangelio, prestaron juramento 
de sostener la religión católica sin admitir otra alguna; de 
mantener la integridad de la nación española; de conser- 
var á su soberano Fernando Vli todos sus dominios, ha- 
ciendo cuantos esfuerzos fuesen |)osii)les para sacarlo del 
cautiverio y colocarlo en el trono, y por último, juraron 
guardar las leyes de España, sin perjuicio de alterar, mo- 
derar y variar aquellas que exigiese el bien de la nación. 
Uas apenas estuvieron en el salón destinado .i las sesio- 
nes, j se hubo retirado la regencia que las abrió, con un 
discurso pronunciado por su presidente el obispo de Orense 
D. Pedro Quevedo y Quinlano, en el que manifestó el es- 

' VéaM en el apéndice núni. 1, cion de esta re^^encia, y '<ü5 los in- 
l», lUta de los suplentes «le América, dividuos que la componían. 
* Véase tom. I 9 ful. 324, la crea- 



Septiembre. 



4 CORTES DK CÁDIZ. (Li». IV. 

1810 tado de la nación, dejando un papel en que invitaban los 
cinco regentes á la formación de un nn( \ o gobierno, cuan- 
do en aquel mismo dia y con el intervalo de pocas horas, 
olvidados del juramento que acababan de prestar, decla- 
raron, á propuesta de D. Diego Muñoz Torrero, dipulado 
de Extremadura, eclesiástico y rector que había sido de 
la universidad de Salamanca, que la soberanía nacional 
residia en las cortes, ^ echando así de un golpe por tierra 
las leyes fundamentales de España, á pretexto de que en 
su juramento se hajbian reservado el derecho de alterarlas 
ó variarlas. Dejóse subsistir provisoriamente la regencia 
con los cinco individuos que la componian, pero se les 
exigió que se presentasen inmediatamente en las cortes á 
reconocer la soberanía de estas, y á prestar juramento de 
obediencia á las leyes y decretos que de ellas emanasen, 
y así lo verificaron cuatro de los regentes, excusándose el 
obispo de Orense, en atención á su edad y enfermedades, 
por la incomodidad de la hora, pues era la media noche, 
por haberse prolongado hasta entonces la sesión que se 
declaró permanente, y aunque esta excusa pareció por en- 
tonces fundada, poco después se conoció que eran otros 
los motivos que habian detenido al prelado, para no con- 
currir á prestar el juramento que se le pedia.'' Decretóse 
también ser la regencia responsable de sus actos, pero no 
habiéndose demarcado cuales eran sus facultades, pidió 
aclaraciones y se le dieron en términos casi tan vagos. 



* Diario de las cortes. Sesión de á la regencia se acordó y el orden 
24 de Septiembre de 1810, y decreto preferente de a&ientos, fué el mismo 
del mismo dia en la colección de de- que se observa artu.-Jmente en el con- 
cretos de dichas cortes. greso mejicano. 

^ £1 ceremonial que para recibir 



c»F V) declAranse soberanas. r» 

como los del mismo decreto caja aclaración habia pedí- isio 

1 t:« « • «I Septiembre. 

(lo. Ln la misma scsioo las cortes reconocieron por rey 
legitimo de España á Fernando VIF, declarando nulas las 
renuncias del mismo Femando y demás individuos de la 
iamilia real: habilitaron á todos los tribunales y autorida- 
<)es para seguir en el ejercicio de sus funciones, prestan- 
do el mismo juramento que se habia exigido i la r^encia, 
y establecieron la inviolabilidad de los diputados. ^ 

Declaradas las cortes soberanas, era consiguiente que 
se diesen todos los atributos correspondientes al carácter 
que habían tomado, y á propuesta del diputado peruanc» 
D. José de Mejía, mandaron en la sesión inmediata, que se 
les diese el tratamiento de ''magestad,'' ^ y que su guar- 
dia la formasen las tropas de la casa real: á la regencia se 
coocedíd ei tratamiento <ie alteza, el mismo que debian 
usar ios tribunales supremos de la nación, y se dispuso 
que se presentasen á prestar an(e las mismas corles, igual 
juramento que la regencio, el general en jefe del ejércilo 
de la isla, los presidentes, gobernadores ó decanos de los 
consejos supremos que resídian en Cádiz, el gobernador 
de aquella plaza y el de la isla, habiendo pedido en se- 
guida que se tes concediese igual honor otras muchas au- 
toridades y personas. 

Por todos estos actos, las cortes en vez de constituirse 
en una corporación moderadora de los derechos del tro- 
no, ocuparon de golpe toda la plenitud de autoridad de 
que habian usado los monarcas españoles en la mayor ex- 
tensión de su poder, y se subrogaron tan completamcnto 

• Diario y decreto citado. 20 de Septiembre y decreto de la mi»- 

' Diario de lai cortet. Sesión de ma fecha. 



6 CORTES DE CÁDIZ. (Lii. IT. 

1810 á la persona del monarca, que habiéndoseles consultado 
'***'"'' por el ministro de gracia y justicia, á quien se harían las 
notificaciones que según el uso forense, dehian hacerse 
personalmente al rey en el grado de segunda súplica, de- 
clararon que á las cortes, y que al efecto el escribano se 
presentaría á la barandilla,^ y así se hizo en un caso que 
ocurrió. ^ I^ regencia quedó reducida á una mera comi- 
sión ejecutiva, ó como la definió el diputado D. Agustin 
Arguelles, ^^ uno de los mas influentes en estas cortes, di- 
ciendo que las cortes no la consideraban '^como poder ejo- 
cutivo, sino como parte alícuota de la soberanía." Todo 
el poder se concentró en las cortes, que lo cjerciau sin 
traba, sin límite, sin responsabilidad alguna, y este fué el 
origen de fijarse en Méjico la idea, de que un congreso 
constituyente es un |>oder absoluto, que no tiene mas lí- 
mite que su voluntad, y que puede por tanto todo lo que 
quiere. 

£1 obispo de Orense, el dia siguiente de haber presta- 
do la regencia el juramento exigido por las cortes, presen- 
tó á estas su dimisión no solo del em[>Ieo de regente, si- 
no también del encargo de diputado, para el que habia 
sido nombrado por la |>rovincia de Extremadura, fundan- 
do su renuncia no solo en su edad y achaques, sino tam- 
bién en su repugnancia ú jurar la soberanía que las cortes 
exigian se reconociese en ellas. Admiliósele la renuncia, 
pero en un nuevo papel que dirigió á título de dar las gra- 
cias, combatió directamente los principios establecidos por 
las cortes, censurando á la regencia por haber prestado el 

® Diario de cortes. Sesión di; C.1 •'' Sesión fl« \>7 «le Diciembre. D¡.í» 
de Diciembre. cusion del reglamento de la regencia. 

» Id. de 28 de id. 



Cip. I) nE.NOTACIO!« DE LA 1\EGE?(C1A. 7 

juramcnlo, y deparlfdose de los derechos que le corape- i«io 
lian como representando la persona del rey. Empeñóse 
la cuestión en la qwe por fin cedió el prelado, allanándo- 
se á prestar el juramento que se le exigía; prueba por su 
parte ó de ligereza en empeñar el lance, ó de falla de cons- 
tancia en sostener sus opiniones una vez manifestadas. 

Admitióse tamhien á los demás individuos de la regencia 
la renuncia que liahian hecho, y en su lugar se nombraron 
tres, que lo fueron el general Blacke y los dos oficiales de 
marina Agar y Ciscar, el primero de los cuales siendo nativo 
de las provincias de Venezuela, se nombró para que repre- 
sentase la América. Por ausencia de Blacke y Ciscar, se 
eligieron dos suplentes, y en el acto de prestar juramen- 
to en las corles el marques del Palacio, que era uno de 
ellos, las restricciones en favor del rey con que quiso ha- 
cerio, dieron motivo á que se suspendiese la posesión y 
se procesase al marques, quien se allanó á prestar el ju- 
ramento, y publicó un manifiesto, aunque no fuese ya ne- 
cesaria su concurrencia á la regencia. '^^ 

La discusión que pocos dias después se promovió para 
decretar la libertad de la imprenta, dio á conocer el ori- 
gen de la formación de los partidos, que estuvieron en 
continua lucha durante la existencia de estas corlCvS, y que 
se han perpetuado después en los congresos sucesivos en 
España y en Méjico. Estaban por las ideas de reformas 
y trastorno de todos los principios hasta entonces admiti- 
dos en España, los eclesiásticos tenidos por jansenistas, 
varios de los profesores de las universidades y todos los 
jóvenes versados en la lectura de los libros franceses del 

**— — j— , - , -mu -M - — -' - , ■ - I ■ - - - II ■ I ■ » I 

" Dterttof de las cortes, námeros 6, 7 j 8, de 28 y 29 de Octubre. 



Octubre. 



8 COKTES DE CÁDIZ. (L,,. IV. 

isio siglo auterior, y estos fueron los elemeDlos que compu- 
sieron el parlido á que se dio el nombre de '^liberal," por 
caüiicarse por tales las opiniones que seguian los que lo 
formaban: en el opuesto, se contaban los eclesiásticos con- 
trarios al jansenismo, los magistrados de los antiguos tri- 
bunales y varios abogados, y este permaneció por mas 
tiempo anónimo, basta que se le aplicó el epíteto de ^^ser- 
vil," tomado de una composición |)OÓt¡ca de D. Eugenio 
de Tapia en que así lo caracterizó, escribiendo maliciosa- 
mente las dos sílabas separadas, de esta manera ^^ser- 
vil." ^^ Los diputados americanos, á quienes se daba el 
nombre de ''la diputación americana," enteramente uni- 
dos entre sí, con excepción de pocos individuos, para to- 
das las cuestiones de América, formaron un partido se- 
parado, que en los asuntos generales se arrimaba á los li- 
berales. En las cortes sucesivas permaneció este partido, 
que interesándose muy poco en las cueslioues que no to- 
caban á la América, trataba de bacerse amigos para estas 
en los parlidos formados entre los diputados europeos, y 
no atendiendo siempre á los principios de justicia, pero 
decidiendo las votaciones por su masa, causó á España 
graves males. 

Los suplentes americaiids, que en el acto de su elec- 
ción verificada ante el consejero de Indias Castillo Ne- 
grete, protestaron contra la desproporción del niimero de 
veintiocho, aumentado luego á treinta, que se señalaron 
por la regencia á toda la América é islas Filipinas, com- 
parado con el de diputados que se designó á la penínsu- 



'^ Tapia, literato distinguídu, ha real y obtenido otros honores y dis. 
sido despucii director de U imprenta tinciones. 



Oetabr«. 



C4r. L) PnOPOSICIONCS SOBEC AMÉRICA. 9 

la,^ luego que eo la primera sesioD se hubo declarado la igio 
soberania de las corles y todo lo demás que comprende 
so primer decreto, propusieron que la publicación de este 
en América, fuese acompañada de varias medidas que con- 
ciliasen las desavenencias que babian comenzado, sobre lo 
cual se acordó, que una comisión de los mismos diputados 
americanos, presentase un dictamen acerca de este punto. 
Eq él propuso la comisión, que siendo las provincias ul- 
tramarinas partes integrantes de la nación y sus naturales 
y habilantes libres, ¡guales en derechos á los de la penín- 
sula, declarasen las cortes: que el número de treinta su- 
plentes y el modo de su elección, adoptado para aquellas 
cortes, babia sido solo efecto de la urgente necesidad de 
instalarlas sin demora; pero que para completar el núme- 
ro de diputados que de justicia correspondian á aquellas 
proWDcias, se baria extensiva á ellas la instrucción que 
habia dado la junta central en 1.^ de Enero para las elec- 
ciones de España, observándose en aquella vez y en todas 
las venideras, la misma forma de elección que en la pe- 
Dínsub: que no habiendo nacido las turbaciones de algu- 
nas provincias de América del intento de separarse de la 
madre patria, mandasen las cortes sobreseer en todas las 
providencias y causas que con este motivo se hubiesen ex- 
pedido y formado, cesando igualmente todas las comisión 
nes y órdenes relativas á la sujeción de aquellos pueblos, 
y i la pesquisa y castigo de los sindicados por dichas tur- 
bacioues, confirmándose simultáneamente todas las auto-^ 

9 Sigo para todo lo concerniente se hallaba bien impuesto de lo que 
¿ cstit pñmeras discusiones de Amé- pasaba: los Diarios de cortes dan pu- 
nca, al P. Mier, tom. 29 lib. XEV, ca ó ninguna idea de ellas, porque 
devle el fol, G40 eo adelante, porque entonces no habia todavía taqúigrafos . 
él estaba en Cádiz por este tiempo y 

Tom. III.~2. 



Oetabw. 



40 C0RTB8 DB CÁD». (L». IT. 

1810 ridades constituidas allí conforme á las leyes y á la nece- 
sidad de las circunstancias, y por último, que se admitie- 
sen todos los diputados que fuesen llegando de las pro- 
vincias ultramarinas, elegidos según el método prevenido 
para ellas por la regencia, descontándolos ó disminuyén- 
dolos del número que se habia de nombrar, según lo que 
ahora se previniese. 

Aunque las cortes hubiesen votado en el dia anterior 
sin discusión, el trastorno completo de las leyes funda- 
mentales de la monarquía, les parecieron tan exorbitan-^ 
tes las pretensiones de los americanos, que no creyeron 
fuese posible ocuparse de ellas con tanta brevedad, que la 
resolución que sobre ellas recayese, pudiese acompañarse 
con el decreto que ya tenian aprobado; por lo que man- 
daron que este se publicase sin demora, y se circulase á 
las Américas, abriéndose el puerto que la junta de Cádiz 
habia hecho cerrar, para que estos sucesos no se comuni- 
casen á las provincias de ultramar por vías particulares 
antes que oficialmente, y dejando tan grave asunto para 
mas adelante, por su decreto de 15 de Octubre ^^confir- 
maron y sancionaron el inconcuso concepto, de que los do- 
minios españoles de ambos hemisferios forman una sola y 
misma nación y que por lo mismo, los naturales que fue- 
sen originarios de dichos dominios, eran iguales en dere- 
chos, quedando á cargo de las cortes tratar con oportuni- 
dad y con un particular ínteres, de todo cuanto pudiese 
contribuir á la felicidad de los de ultramar, como también 
sobre el número y forma que para lo sucesivo debiese te- 
ner la representación nacional en ambos hemisferios." 
Ordenaron asimismo, que respecto á todo cuanto hubiese 



Cam. i.) amnistía genehal. 1 i 

ocurrido indebidameote en ios países de ultraaiar, en don- isio 
de se hubiesen manifestado conmociones, hubiese un ol- " ^ 
vido general, con tal que se reconociese la autoridad le- 
gítima soberana establecida en la madre patria, y dejando 
á salvo el derecho de tercero. ^^ Esta amnistía tan em- 
peñosamente pedida por los diputados americanos, solo 
fué útil á Iturrigaray, que se dio prisa á acogerse á ella, 
para hacer cesar la causa que por infidencia se le seguia, 
j al Lie. D. Juan Francisco Azcárate, que habia perma- 
necido preso desde Septiembre de 1 808, aunque permi- 
tiéndosele residir en su casa: en este largo pee iodo de 
tiempo habia presentado diversos ocursos, haciendo valer 
sus méritos, los de sus hermanos, y en especial los de su 
hijo D. Juan, oficial valiente del regimiento de la Corona, 
que se hallaba en el ejército del centro, y por último hizo 
ima representación en su favor el ayuntamiento de Méji- 
co, exponiendo los servicios que como capitular habia pres- 
tado á la ciudad; en vista de la cual, la junta de seguridad 
en 20 de Septiembre de 1811, consultó al virey se le de- 
darase comprendido en la gracia concedida por las cor- 
tes, satisfaciéndose los gastos judiciales que reclamaba el 
receptor, de la real hacienda reintegrables por el fondo de 
penas de cámara, y el virey Venegas no solo se conformó 
con lo consultado por la junta de seguridad, sino que aña- 
dió que se entendiese la providencia en calidad de olvi- 
do, quedando el interesado en la buena opinión y fama 
que se tenia de su honor y circunstancias, antes de los su- 
cesos de 1808J^ A los presos ó expatriados mejicanos 

** £• el decreto núm. 5 de loi de existe en el archivo general, y de cuya 
be cortes «xtr^ tom. 1 9 fol. 10. sentencia tengo copia. Véase tona. 

* Todo cuosU en la causa que 1 P lib. 1 9 cap. dP fol. 996. 



Octubre. 



13 COllTfiS DE CÁDIZ. (LiB. IV. 

1810 que se haliabaD en Cádiz, en mala hora se les aplicó esta 
amnistía, pues habiendo vuelto á Méjico en virtud de ella, 
tomaron parte en las revueltas que con tanto calor se agi- 
taban y perecieron víctimas de ellas; Alconedo se unió 
á las partidas independientes de los llanos de Apan, y 
habiendo sido cojido por los realistas, fué fusilado: Acu- 
ña y Castillejo se comprometieron en una conspiración, 
para entregar á los independientes la fortaleza de Perote, 
en cuyo pueblo se hallaban detenidos por falta de convoy 
en que pasar adelante: Acuna fué fusilado y Castillejo hi- 
zo valer la excusa de su habitual embriaguez, y después 
de mucho tiempo de prisión, murió miserablemente en. la 
crápula en que vivia: ^^ á Hidalgo y sus compañeros he- 
mos visto que la propuso Cruz cuando estaban en el Sal- 
lillo y que contestaron con desden, y los demás insurgen- 
tes que no se hablan acojido al indulto publicado por el 
virey, tampoco hicieron caso de este, aunque dimanado 
de autoridad mas superior. 

Fundados en esta declaración, los suplentes america- 
nos presentaron en la sesión de 1 6 de Dicieinbre del mis- 
mo año de 1810, once proposiciones que copio ala letra, 
tanto por haber sido la materia de que las cortes se ocu- 
paron en muchas sesiones, cuanto porque ellas contienen 



^° Véase sobre estos individuos, Inglaterra. Alconedo era uno de los 
el toro. 1 ? lib. 1 9 cap. 7 9 fol. 295 mejores cinceladores que había en el 
Algunosescritoresmejicanos, con las pais, pero si hubiera ido á Lóndre» 
exageraciones que suelen acostum- hubiera tenido mucho que aprender, 
brar, representan á Alconedo como Esta advertencia servirá para todaf 
un artista extraordinario, á quien los las demás exageraciones de igual cía- 
ingleses quisieron comprar sus secre- se, reduciendo así ¿ su verdadero va- 
tos en la platería. Este arte estaba lor los ''ingenios divinales y talentos 
bastante adelantado en Méjico en sublimes," de que frecuentemente ha- 
aquel tiempo, pero no cosa de poder- bla D. Carlos Bustamante. 
se comparar con lo oue se hacia en 



Cat. L) proposiciones de los americanos. i 5 

la sama de todos los motiyos de queja que los america- i8io 
DOS alegaban, y para hacer ver la poca idea que los dipu- ****'"^'' 
lados suplentes de América tenian del carácter y objeto 
de las conmociones que á esta agitaban, pues por el em- 
peño que tomaron en esta discusión, parece que creian 
de buena fé, que la aprobación de sus proposiciones iba á 
satisfacer los deseos de todos. Son las siguientes: 

1 .* En consecuencia del decreto de 1 5 del próximo 
Octubre se declara: ^'^ que la representación nacional de 
hs provincias, ciudades, villas y lugares de la tierra fir- 
me de América, sus islas y las Filipinas, por lo respecti- 
fo á sus naturales y originarios de ambos hemisferios, así 
españoles como indios, y los hijos de ambas clases, debe 
ser y ser& la misma en el orden y forma, aunque respec- 
tiva en el número que tienen hoy y tengan en lo sucesivo, 
las provincias, ciudades, villas y lugares de la península,^^ 
é islas de la España europea entre sus legítimos natura- 
les: 2.* Los naturales y habitantes libres de América, 
pueden sembrar y cultivar cuanto la naturaleza y el arte 
ks proporcione en aquellos climas, y del mismo modo 
promover la industria manufacturera y las artes en toda 
su extensión: 3.* Gozarán las Américas la mas amplia 
£u:ultad de exportar sus frutos naturales é industriales pa- 
ra la península y naciones aliadas y neutrales, y se les per- 
mitirá la importación de cuanto hayan menester, bien sea 
en buques nacionales ó extrangeros, y al efecto quedan 
habilitados todos los puertos de América: 4.^ Habrá un 

^ Copio estas proposiciones del Se iraprímieron tatnbitn en un papel 

padze Hier, tomo 2P íblio 647, suelto. 

eonÜDontindoIas con las que constan ^^ Por la península, sin otra adi- 

es Im I>iarios de coitissy distribuí- ciop se enteudia en América la £s- 

dae en el cuerpo de la delibencion. peña europea. 



Diciembre. 



14 CORTES DE CÁDIZ. (Lii. IV. 

1810 comercio libre entre las Américas y las posesiones asiáti- 
cas, quedando abolido cualquier privilegio exclusivo que 
se oponga á esta libertad: o.* Se establecerá igualmen- 
te la libertad de comerciar de todos los puertos de Amé- 
rica é islas Filipinas á lo demás del Asia, cesando tam- 
bién cualquier privilegio en contrario: 6.' Se alza y su- 
prime todo estanco en las Américas, pero indemnizándose 
al erario público de la utilidad líquida que percibe en los 
ramos estancados, por los derechos equivalentes que se re- 
conozcan sobre cada uno de ellos: 7.* La explotación 
de las minas de azogue será libre y franca á todo indivi- 
duo, pero la. administración de sus productos quedará á 
cargo de los tribunales de minería, con inhibición de los 
vireyes, intendentes, gobernadores y tribunales de real ha- 
cienda: 8.* Los americanos, así españoles como indios, 
y los hijos de ambas clases, tienen igual opción que los 
españoles europeos para toda clase de empleos y destinos, 
así en la corte como en cualquiera lugar de la monarquía, 
sean de la carrera política, eclesiástica ó militar: 9.* Con- 
sultando particularmente á la protección natural de cada 
reino, se declara que la mitad de sus empleos ha de pro- 
veerse necesariamente en sus patricios, nacidos dentro de 
su territorio: 10.* Para el mas seguro logro de lo san- 
cionado, habrá en las capitales de los vireinatos y capita- 
nías generales de América, una junta consultiva de pro- 
puestas, para la provisión de cada vacante respectiva, en 
su distrito, al turno americano, á cuya terna deberán ce- 
ñirse precisamente las autoridades á quienes incumba la 
provisión, en la parte que á cada uno toque. Dicha jun- 
ta se compondrá de loe vocales siguientes del premio pa- 



C4». I.) PROPOSiaONES DB L0& AMIRICATtOS. 15 

iñóüco: el oidor mas antiguo, el rector de la universidad, isio 
el decano del colegio de abogados, el militar de mas gra- ^**^**"*^'* 
daacion y el empleado de real hacienda mas condecorado: 
11.^ Reputándose de la mayor importancia para el cul- 
tÍTo de las ciencias y para el progreso de las misiones que 
ÍDlroducen y propagan la fé entre los indios infelices la 
restitución de los jesuítas, se concede para América por 
tas cortes. 

Instaron con empeño los diputados americanos porque 
se tomasen prontamente en consideración sus proposicio- 
nes, pero se fueron postergando, sea porque los europeos 
repugnaban entrar en esta deliberación, ó porque llama- 
ban de preferencia su atención otros asuntos mas inme- 
diatos, y ya los americanos se proponían hacer una enér- 
gica representación para que se pusiesen aquellas á dis- 
cusión, cuando habiendo llegado los diputados propieta- 
rios de Puebla y Tlaxcala, Dr. D. Antonio Joaquín Pérez, 
canónigo magistral de aquella catedral, que después fué 
obispo de la misma diócesis, y Dr. D. José Miguel Guri- 
de T Alcocer, manifestaron en 31 de Diciembre su adhe- 
sion á lo propuesto por sus companeros y pidieron que 
se procediese á su discusión y resolución, con la prefe- 
rencia que demandaba el estado de cosas en América, de 
que eran ellos mismos testigos. Las cortes en conse- 
cuencia, y á propuesta del mismo diputado Pérez, acor- 
daron destinar á este grave asunto dos sesiones en cada 
semana, para lo que señalaron los miércoles y viernes. ^^ 
Este orden de deliberacidn interrumpida, es poco favora- 
ble á la materia de que se trata, pues todo el interés que 

^ SatioD del 2 de Enero. Diario de cortee, tomo 2 9 



16 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IV. 

1811 ella puede presentar, se pierde cortando con tanta fre- 

"*"* cuencia el hilo del discurso. 

Antes de entrar en esta discusión j como preliminar 
de ella, el mismo magistral de Puebla Pérez propuso,^ 
que se autorízase á los diputados americanos para hacer 
un manifiesto á sus provincias, habiéndoles en el tono 
mas á propósito para excitar sus sentimientos en favor de 
la madre patria, é invitándolas á socorrer las necesidades 
que esta padecia, por efecto de la guerra en que se hallaba 
empeñada. El pensamiento fué apoyado con general acla- 
mación, pero queriendo los diputados europeos no que- 
dar atrás en pruebas de generosidad, á propuesta del di- 
putado Villanueva, se acordó discutir con preferencia á to- 
do la proposición hecha anteriormente por D. Dionisio 
Inca Yunpangui, diputado suplente por el Perú y descen- 
diente de la familia real de aquel pais, quien fué trasladado 
á España muy niño, á consecuencia de la revolución pro- 
movida por Tupac Amaru, en el reinado de Carlos IIL 
Esta proposición^^ estaba reducida á pedir se observasen 
puntualmente, todas las disposiciones de las leyes de In- 
dias en favor de los indios, haciendo nueva y muy estre- 
cha prevención á todas las autoridades para su cumpli- 
miento, y así se acordó sin discusión, agregando al re- 
dactar el decreto, que se leyese por tres dias consecuti- 
vos en la mi}>a parroquial en todos los pueblos de Améri-^ 
ca y Asia, y se trasladase á cada uno de los cabildos de 
los indios, para que constase el desvelo y solicitud pater- 
nal con que las cortes se ocupaban de su bienestar. ^^ Pro^ 

» Sesión del 4 de Enero. Diario ^ Id. de 16deDic. de 1810, id. 
de cortes, tom. 2 P * Decreto de 5 de Enero. 



Ca». 1.J bíSCUSlOIf DE LA PRIMEftA PROPoSlCIOH. If 

tMencías que por su generalidad, nunca produjeron bien isii 
alguno á aqnelloft en cuyo favor se dictaban, y que en las 
circunstancias en que la América se hallaba, eran del to- 
do extemporáneas. 

Abrióse por fin la discusión^ sobre la primera y mas 
importante de las proposiciones de los suplentes america- 
nos, Y fué una de las mas empeñadas que hubo en aquef^ 
lias cortes. Compuestas estas en su mayoría de hombres 
tersados eo las disputas académicas, 6 empapados en las 
leonas de los filósofos franceses, siempre que se presen- 
taba una cuestión ó punto abstracto, en que una lógica 
general podia ejercitarse libremente sin necesidad de he- 
chos, se les Teia en su elemento: los diputados de ta- 
lentos, y habla muchos que los tenian muy brillantes, 
competían entre sí en elocuencia y en destreza de discur- 
so y argumentos, como sucedió en esta vez y en algunas 
otras cuestiones generales.^ Los diputados españoles 
carecian casi en lo absoluto de conocimientos en todo ?ó 
concerniente á América, y asi lo confesaban, añadiendo 
alguno de ellos,^ que no tenia mas nociones sobre aque- 
llos países, que las elementales de los libros dé geografTar 
j estadística, que eran entonces muy incompletas. Pue- 
de decirse que en el mismo caso se hallaban los diputa- 
dos suplentes de América, entre los cuales habia algunos^ 
tales como Mejia y Feliu, de gran talento é instrucción 
sin duda en materias generales, pero muy poco versadosr 
en lo relativo á su patria, y solo Morales Dnarez, se echa 
de ver que tuviese copiosa lectura de los escritores def 

* Semon de 9 de Enero de ISll. pañol, n6m. 30, de Octubre de 1812. 
> de corte*^ tom. 2 P ^ El dipntede Aner. Seaion dé 

Eite jaicio está tomado del Es- 9 de Enero. Diario de l&s cortés. 

Ton. IIL— 3. 



Enero. 



18 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IT. 

1811 América. De los diputados propietarios, no se habian 
presentado al comenzar esta discusión mas que Pérez y 
Alcocer, y estos eran los únicos que podian ilustrar la 
materia, con conocimientos prácticos del estado del pais 
en sus actuales circunstancias. 

Los americanos fundaban sus pretensiones en la igual- 
dad declarada desde los reyes católicos y el emperador 
Carlos V., confirmada por las leyes de Indias, reconoci- 
da por la regencia y nuevamente proclamada por las cor- 
tes en el decreto de 15 de Octubre, en que habian apo- 
yado sus proposiciones, las que consideraban como una 
mera aplicación práctica de los principios en él estableci- 
dos. Los europeos sip negar estos principios, variaban 
en cuanto al modo y tiempo de su aplicación: pero estos 
principios en que todos parecian de acuerdo; que eran te- 
nidos por tan evidentes, que el P. Mier los llama '^un 
axioma de eterna verdad;" en virtud de los cuales se da- 
ba por asentado que los españoles é indios nacidos en 
ambos bemisferíos eran iguales en derechos: carecian de 
todo fundamento legal y no podian sostenerse sino sobre 
los principios generales de la igualdad de todos los hom- 
bres y del pacto social. Que los españoles nacidos en 
América y Asia tuviesen iguales derechos políticos que 
los nacidos en Europa, no podia dudarse, pues así habia 
sido reconocido siempre, pero no se podia sostener otro 
tanto respecto á los naturales del pais. Morales Duarez 
derivaba la igualdad de derechos de los indios, del reco- 
nocimiento que pretendia que habia hecho de ellos Gar- 
los V. diciendo en una de sus leyes: ^^queremos y manda- 
mos que sean tratados los indios como vasallos nuestros 



Enero 



Cxw. ! ) DISCUSIÓN DE LA PRIMERA PROPOSICIÓN. i 9 

de Castilla, pues lo son/' y déla declaración que el mis- jsu 
IDO emperador hizo en Barcelona en 1529, de donde se 
tomó la ley 1 .* tít. 1 .® del lib. 5.^ de la recopilación de 
Indias, que establece que las Aroéricas son incorporadas 
y unidas á la corona de Castilla; de donde concluia aquel 
orador, que sí habian sido incorporadas y unidas á la co- 
rona de Castilla, eran unas provincias de esta, con sus 
mismos fueros y honores. ^^ Pero ni de estas palabras, 
ni del testamento de la reina Isabel, ni de todas cuantas 
leyes se hicieron en beneficio de los indios, y que contie- 
ne todo el lib. 6.^ de aquella recopilación, se deduce la 
menor idea de reconocer en ellos la pretendida igualdad de 
derechos poh'ticos con los españoles. Todas aquellas dis* 
posiciones se contraen á eximir á los primeros de la escla- 
vitud, de la sujeción á los segundos, y de la imposición 
de servicios personales: pero cuando se hacia en su favor 
una legislación protectora, que partia del principio de con- 
siderarlos débiles de espíritu y de cuerpo; cuando se les 
conservaban perpetuamente los privilegios de la menor 
edad; cuando no se les concedia lugar en los ayuntamien- 
tos de las poblaciones españolas, ni se les permitía usar 
caballos ni armas: hubiera sido una contradicción mons- 
truosa concederles el derecho de ser representados en las 
cortes, al mismo tiempo que este derecho se iba cercenan- 
do á los españoles hasta reducirlo á la nulidad. Ademas 
de esto, en las juntas de procuradores de las poblaciones 
españolas que se tuvieron en Méjico con diversos objetos, 
pocos años después de la conquista; juntas que el mismo 

P. Mier considera como congresos provinciales, y en cuyo 

■ ' ■ — — . 

* Diario de cortee. Seeion de 1 1 de Enero de 1 811, tom. 2 9 fol. 370. 



so C0IITS8 DI GJLDIZ. ( i ., a l V. 

1811 hecho funda h legitimidad del que intentó convocar Itur- 
^'^^'^' rigaray: nunca se tuvo la menor ¡dea de hacer concurrir 
á los procuradores de las poblaciones indias, lo que prue> 
ba que no se reconocían en ellas los mismos derechos que 
en las de españoles. En cuanto á las razas procedentes 
de África, la misma proposición de los americanos las ex- 
duia, aunque esto procedió de que tuvieron que confor- 
marse en ella con lo establecido ya en el decreto de 1 S 
de Octubre, aunque sus primeras proposiciones del 25 de 
Septiembre, comprendían á todos los habitantes libres. ^'^ 
El diputado europeo Quintana que abrió la discusión, 
aunque de acuerdo en lo que los americanos pedían, que- 
ría que se separasen las clases de la población de Ameri- 
ca, en indios, criollos, mestizos y europeos, y que cada 
una nombrase sus diputados de sus propios individuos: 
que los pertenecientes á las razas originarias de África tu* 
viesen voto activo, nombrando sus representantes de la 
clase de mestizos, y que tomándose las medidas conve^ 
nientes para extinguir la esclavitud, mientras esto se lo- 
graba, los esclavos se reuniesen para nombrar un apode- 
rado, que fuese de los representantes europeos, que los 
protejiese y defendiese en todo lo que les fuese convenien- 
te.^ Estas ideas de que tendré ocasión de ocuparme mas 
adelante, prueban por la absoluta imposibilidad de redu- 
cirse á efecto, lo ignorante que estaban los diputados, aun 
los mas ilustrados como era Quintana, de las materias 
prácticas de gobierno. El punto que principalmente se 
yentiló, no fué sin embargo este, ni la justicia misma de 

^ Mier, Hiatoñm de la revolución ^ Diario de cortes. Sesión de 9 
de Nueva España, tom. 29 lib. H de Enero, tom. SP fol. 317. 



Enero. 



Ca#. L) discusión de la primera proposición. si 

la declaración que estando ya hecha no podia variarse, si- j8ii 
DO la oportunidad de reducirla á práctica desde entonces. 
Los diputados europeos pretendian, que se dejase para que 
se estableciese en la constitución el modo de la represen- 
tación nacional igual en ambos hemisferios; que estando re- 
conocida la legitimidad de las cortes reunidas según la con- 
vocatoria de la regencia, el mudar la base de la elección 
para la América, pondría en duda la validez de todo cuanto 
se hubiese hecho antes de la llegada de los diputados que 
de nuevo se eligiesen; con lo que, si hubiese de esperár- 
seles, era del todo inútil la reunión presente de las cortes, 
y si DO se les esperaba, llegarian fuera de tiempo, pues 
debia procederse inmediatamente á formar la constitución 
que debia ser el término de las actuales sesiones, porque 
publicada aquella, debia procederse á formar el congreso 
constitucional, según lo que en ella se estableciese. To- 
do esto era incontestable, pero los americanos insistían en 
que se estableciese el principio de la igualdad de la re- 
presentación y se mandase proceder según él á las elec- 
ciones, auD cuando los diputados nombrados no llegasen 
i tiempo; creyendo que esto solo bastaría para sosegar las 
conmociones excitadas en varias partes del continente ame- 
ricano, ya que do era posible enviar tropas que las reprí- 
miesen, atríbuyendo aquellas al disgusto quA^ causaba en 
aquellos habitantes la injusticia con que habían sido tra- 
tados en este punto, y aun el diputado de Querétaro D. 
Mariano Mendiola, que se presentó en las cortes en aque- 
llos dias, dijo que^^ el descubrimiento de la conspiración 

^ Díaño de cortes. Sesión de 18 tes y entró a ejercer en la sesión de 
4e Enero de 1811, tom. 3 ? fol. 28. 15 de Enero. Diario de cortes, tom. 
Mendiola praitó juramentoen las cor 9 P fol. 401. 



22 CORTES DE €ÍDIZ. (Lib. IV. 

1811 de Hidalgo en aquella ciudad (que en su lugar hemos vis- 
to como fué), las pruebas de lealtad que sus moradores 
habian dado en aquella ocasión, y el empeño con que en 
cuatro dias se habia puesto en estado de defensa y la re- 
sistencia que habia hecho cuando habia sido atacada, era 
todo debido á las proclamas del ^irey y de los diputados 
á aquellas cortes, prometiendo que tendrían igual repre- 
sentación en ellas que sus hermanos europeos: siendo la 
verdad que cuando todo esto ocurrió en Querétaro, en 
nada menos se pensó que en estas teorías de derecho re- 
presentativo, habiéndose debido el descubrimiento de la 
conspiración y las disposiciones para la defensa de la ciu- 
dad, especialmente á los europeos avecindados en ella. 

Dado el punto por suficientemente discutido, y lo es- 
taba ciertamente en tantos dias de deliberación, se llegó 
á la votación que se verificó el 1 5 de Enero, y habiendo 
sido nominal, resultó desechada la primera proposición 
por 64 votos contra 56: ^ pero habiéndose reservado en 
sus votos varios diputados el presentar modificaciones se- 
gún las opiniones vertidas en la discusión, el diputado 
europeo D. Evaristo Pérez de Castro, en la sesión del 1 9 
propuso, que se declarase á los americanos el derecho de 
tener en las cortes una representación enteramente igual 
en el modo y forma á la de la península: que en la cons- 
titución se estableciese el modo de esta representación, 
pero que se procediese desde luego en aquellos dominios 
á las elecciones, bajo el pié que se habian hecho en la pe- 
nínsula para aquellas cortes, esto es de un diputado por 
cada cincuenta mil almas, sin que los trabajos de las cor- 

* Diario d» cortea tom. 3 P IbL 31. 



Knero. 



Caw. i.) discusión de la priheha proposición. 25 

tes» incluso el dar la constitución, se entorpeciesen ó de- isn 
morasen en espera de los diputados que asi se nombra- 
sen.^^ Adhiriéronse á estas proposiciones los americanos 
y se volvió á abrir la discusión sobre ellas, repitiéndose 
en general las mismas razones que ya se habian alegado, 
aunque con redoblado calor y acrimonia; pues habiéndo- 
se vertido por los europeos algunas especies sobre la in- 
capacidad de los indios y la ingratitud de los americanos, 
que en vez de agradecer la participación que se les habia 
dado en la representación nacional, el primer uso que de 
ella hacian era exigirla mayor, estos se dieron por ofendi- 
dos y contestaron con no menos virulencia, y el diputado 
Mejía en esta ó en alguna otra de las anteriores discusio- 
nes,^^ peroró puesto de rodillas para conmover los áni- 
mos: movimiento oratorio acaso muy oportuno en la pe- 
roración de la defensa de algún reo que estuviese á punto 
de ser sentenciado á la pena capital, pero que venia á ser 
ridiculo en una cuestión enteramente politica, en que solo 
debia tratarse de convencer y no de enternecer los ánimos. 
Vínose á nueva votación en la sesión de 7 de Febrero, 
y divididas en dos partes las proposiciones de Pérez de 
Castro, se aprobó por i 25 votos contra 4 la primera, re- 
lativa al derecho de igual representación, y se desaprobó 
la segunda, que tenia por objeto que esta igualdad tuvie- 
se efecto desde aquellas mismas cortes, por 69 votos con- 

^ Diario de cortes, tom. 3 ? f. 60. al diputado de Santo Domingo Al va* 

^ Mier, tom. 2 9 fol. 645 dice, rez de Toledo, que preferirla que te 

que esto fué en la discusión del de- perdiese la América ó se entregase á 

creto de 15 de Octubre. £1 mismo Napoleón, antes que darle igualdad 

Mier recopila todas las especies in- de representación, pues esto lo diria 

joriocat escapadas ¿ los diputados eu- Toreno en otra ocasión, ó como par- 

ropeos, pero nobay exactitud cuando ticular, porque en este tiempo no era 

cita lo que dijo el conde de Toreno todavia diputado. 



24 CORTfiS DÉ Ckmt. (LiB. IV. 

1811 tra 61.^ Esta corta mayoría prueba la habilidad con 
que la cuestión fué sostenida por los diputados america- 
nos, y la buena disposición que habia en un gran núme- 
ro de los europeos, para adoptar todo lo que pudiese con- 
ducir á cimentar la unton de la América, sobre la base de 
condiciones ventajosas á la misma América. Atribuyeron 
los americanos el mal éxito de la segunda parte de las 
proposiciones, al influjo del diputado de Puebla Pérez: ^ 
este, habiendo ganado la benevolencia de los diputado» 
europeos con varias proposiciones que los lisonjeaban y 
que aunque no pasaban de meras ofertas, como k de ha- 
cer acuñar á expensas de los diputados americanos una 
medalla en honor del duque de Alburquerque, ^^ por ha- 
ber salvado la isla gaditana y con ella la monarquía espa- 
ñola, con la célebre retirada que tan oportuna y acerta- 
damente verificó cuando los franceses invadieron la Au-- 
dalucia, les persuadian que tomaba un vivo interés por losr 
asuntos de España, habia sido nombrado presidente de las 
cortes en 24 de Enero, ^^ siendo el primer americano que 
tuvo este honor, y sus paisanos le imputaban, que hacien- 
do uso de las prcrogativas de aquel puesto, habia inter- 
rumpido lá discusión cuando los discursos de los que sos- 
tenian la última parte de las proposiciones parccian hacer 
mayor impresión en los europeos, y que habia persuadido 
á estos á que sostuviesen la negativa, asegurándoles con 
su cabeza que Méjico no lo llevaría á mal. ^^ Los paisa- 
nos del diputado de Puebla habian comenzado á sospe-. 

^ Diario de cortes. Sesión de 7 13 de Enero, tom. 2? folio 391 
dte Febrero, tom. 3 ? fol. 290. * Id. Sesión de 24 de Enero, tor 

•* Mier, tom. 2 9 fol. 648. mo 3 ? fol. 78. 
* Diario de eortw. Sesión de '^ Mier, en el lugar citado-. 



Febrero. 



Caf. i.) carta supuesta de PÉREZ. 25 

char, que mas cuidadoso de labrar su fortuna que de los isii 
intereses de su pais, se liabia propuesto sacar una mitra 
por premio de su manejo en las cortos; pero sin acudir á 
tan torcida interpretación, es muy probable que si en efec- 
to ocurrió lo que en este caso se decia, el origen de este 
proceder no fué interesado. Pérez habia salido de Nue- 
va España después de comenzada la insurrección y como 
profundo observador que sin duda lo era, habia conocido 
bien la índole de aquel movimiento y estaba convencido 
de la inutilidad de todas aquellas medidas para calmarlo. 
Este incidente dio motivo á una represalia bapto pesa- 
da, que ejerció contra el diputado de Puebla alguno de sus 
paisanos. Publicábase por este tiempo en Londres un 
periódico mensal titulado ''El Español," enteramente des- 
tinado á tratar de los sucesos contemporáneos de España 
y América: su autor, D. José María Blanco, natural de Se- 
villa, habia sido canónigo magistral de la capilla real de 
aquella ciudad, cuya prebenda abandonó al aproximarse los 
franceses, retirándose á Cádiz de donde pasó á Inglaterra y 
comenzó á publicar su periódico en Abril de 1810. Sien-*- 
do Blanco hombre de grande instrucción, de fácil y elo^ 
cuente estilo, pronto adquirió ''El Español" mucha repu- 
tación, y examinando en él de una manera desfavorable 
las providencias de la regencia, en especial las que tenian 
por objeto reprimir la revolución que habia comenzado 
en Caracas, Buenos Aires y otras provincias de ultramar, 
aquel gobierno por real orden de 19 de Agosto de 1810« 
comunicada al virey de Nueva España, prohibió la lectu- 
ra y circulación en América de este periódico, inculpando 
á su autor siniestras intenciones y acusándole de haber 

ToM. III.— 4. 



26 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IV. 

1611 sido eterno adulador de Godoy, de todo lo cual se vindicó 
de una manera convincente.^"^ Instaladas las cortes, Blan- 
co, admirador entusiasta del sistema de gobierno inglés, 
no perdia ocasión de censurar acremente la nueva sobe- 
ranía, criticando con razón la irregularidad de los proce- 
dimientos de aquel congreso, y como en las cuestiones de 
América que habían ido tomando cuerpo, reprobó siem- 
pre las medidas de rigor, apoyando las de conciliación y 
paz, se le tuvo por parcial declarado de la independencia 
de América, y acabó en efecto por serlo y por renunciar 
á su patria, religión y nombre, pues habiéndose hecho mi- 
nistro protestante, tradujo su apellido en inglés y se lla- 
mó White. ^^ 

El ^'Español" era pues un periódico sumamente des- 
agradable á las cortes y al público de Cádiz, y cada nú- 
mero que llegaba, excitaba mas y mas el odio contra so 
autor. Conociéndolo así el maligno enemigo del diputa- 
do de Puebla, dirijió á Blanco una carta que se suponia 
escrita por aquel, imitando su letra y firma, cuya fecha era 
22 de Febrero de 1811, pocos dias después de la votación 
de las proposiciones substituidas á la primera de los ame- 
ricanos, en la que dándole las gracias en nombre de toda 
la diputación americana de que se llamaba presidente, por 
los inestimables oficios que en su periódico hacia á la faz 
del mundo en beneficio de las Américas, se queja de una 

'^ Véaie el Español núm. 11, de cuando yo conocí ¿ Blanco en Ox- 
Febrero de 1811, tom. 2? foi. o41. ford, en el año de 181 5, y él fué quien 
La real orden citada se publicó por me condujo á ver todos los establecí- 
bando en Méjico en 14 de Noviem- mientos científicos de aquella célebre 
bre de 181Ü, y se insertó en la gace- universidad. Era sugeto sumamente 
ta de 1 5 del mismo, de donde Blanco instruido y amable, y era entóncee 
la tomó. capellán de la familia del duque de 

* Todo esto babia luoedido ya, Bedford. 



Febrero. 



Caf. i.) carta SUI>tiESTA DE PEUEZ. 27 

mauera muy sentida del modo en que los diputados ame- isii 
ricanos eran tratados en las cortes y por los periodistas 
de Cádiz, y le pide dé publicidad en su periódico á aquel 
testimonio de su gratitud y de la de sus compañeros. 
Blanco, con mas ligereza que la que convenia, dio crédito 
á la tal carta, de cuya veracidad por otra parte no tenia 
motivo de dudar, y la insertó en el niim. 1 3 de su perió- 
dico, correspondiente al mes de Abril de 1811,^" con la 
atenta respuesta que dio á ella. Apenas Pérez recibió 
esta contestación y vio impresa en el aborrecido periódi- 
co la carta que se le atribuia, se llenó de terror, y en la 
sesión de las cortes de 24 de Mayo,^^ dio cuenta de todo 
lo ocurrido; presentó la comunicación que había recibido 
de Blanco; negó haber escrito jamas á este, y con alusión 
á otro negocio, en que el diputado Golfin habia presenta- 
do en aquella misma sesión un documento que desvanecía 
una acusación injuriosa en que se le habia complicado, 
dijo: *'Ojalá pudiera desvanecer, como lo ha hecho el Sr. 
Golíin,^^ con un documento auténtico, la imputación per- 
sonal que se me ha hecho: pero no estando por ahora en 
mi mano el presentarlo, será preciso que V. M. me crea 
sobre mi palabra, ó que me permita salir á sumergirme 
en el mar, cuyas aguas quizá no bastarán á lavarme de la 
mancha con que se ha querido denigrarme." Agregó que 
tenia resuelto imprimir ambas cartas, con otra de desen- 

** Español, tom. 2? fol. 69. concurrí, era oficial de mérito del cuer- 

*^ Sesión de aquel dia, en los día- po de ingenieros, y fué fusilado por 

ríot de cortee, y el Español num. 16, orden de Fernando Vil con Torrijos, 

de Julio de 1811, tom. 8 ? fol. 265. cuando este descmbaicó cerca deTa- 

^ Este desgraciado diputado, ¿ rifa para hacer una revolución en £»• 

qoien cooocí por haberlo sido en las paña. 

cortes da Madrid de 1820 y 21, ¿ que 



Febrero. 



28 COHT£S DE CÁDIZ. (Lib. IX 

1811 gaño al autor del periódico, dirijiéndose al gobierno para 
que dispusiese que esta última, escrita de mano de Pérez, 
se remitiese por medio del enviado de España, al cual se 
diesen instrucciones para recojer la que era motivo de tan- 
to movimiento y presentarla á las cortes para su confron- 
tación y cotejo. 

Las cortes, prevenidas contra el autor del Español, y 
habiendo adquirido con la soberanía toda la irascibilidad 
de los monarcas absolutos, dieron con esta ocasión rienda 
suelta á su resentimiento. £1 diputado Eslevan queria 
se mandase á la regencia que por medio del gobierno in- 
glés, hiciese venir cuanto antes la carta en cuestión: otro 
diputado, Aner, pidió, ^^que se dec1ara¿>e para siempre 
proscrito de España al autor del Español, y que se influ- 
yese con el gobierno inglés para que no se le permitiese 
escribir:" y esto cuando se acababa de establecer en Es- 
paña la libertad de imprenta. Otras proposiciones se hi- 
cieron por este estilo, á pesar de la prudente observación 
del catalán Dou, á quien con razón pareció que se daba al 
asunto mas importancia de la que merecia, bastando para 
terminarlo declarar, que las corles babian oido con des- 
agrado la carta y estaban satisfechas de los sentimientos 
y probidad del diputado á quien se atribuia, y se concluyó 
por aprobar la proposición del diputado del Monte, para 
que se pasase á la junta de censura de libertad de im- 
prenta un ejemplar de aquel número del Español, para 
que con su calificación obrasen en consecuencia los tri- 
bunales, así respecto al periódico como al nombre del au- 
tor. Este satisfizo al diputado ofendido en carta que so- 
bre este incidente le escribió y publicó, y en un artículo 



caw. L) discusión de la segunda proposición. 29 
de su periódico en que examina toda la ocurrencia, le di- isii 

I 11 1 I • • 1 Fdbrtfo. 

ce, que en vez de quererse echar al mar, hubiera sido mas 
decoroso negar sencillamente que era suya la carta, lo que 
habría sido muy bastante para una ablución completa. Es- 
ta incidencia no solo no menoscabó el aprecio que los eu- 
ropeos hacian del diputado de Puebla, sino que mas bien 
lo hizo subir de punto, manifestándoselo con nombrarle 
para la comisión que habia de presentar el proyecto de 
constitución, y para las que entendieron en los asuntos 
mas graves de América. 

Habia seguido entre tanto la discusión de las demás 
proposiciones de los americanos, con mucho menos calor 
y empeño que en la primera. Reducida la segunda á per- 
mitir el cultivo de todo cuanto los climas de América fue- 
sen susceptibles de producir y al libre ejercicio de todas 
las artes y manufacturas, fué admitida sin oposición.^ 
Mucha importancia se habia dado á este artículo, en la 
persuasión sin duda, de que estas prohibiciones eran un 
grande obstáculo para la prosperidad de la agricultura y 
las artes, y aun alguno de los diputados americanos, ha- 
blando sobre la primera de las proposiciones, representó 
con ridicula exageración, 'Mos campos, tan fecundos en 
sus entrañas como en su superficie, despoblados y eria- 
zos por impedirse ei cultivo de las plantas que podian pro- 
ducir. " En las instrucciones dadas por José Napoleón á 
su agente en los Estados-Unidos, Mr. Desmolard, para 
insurreccionar la América, de que logró copia el ministro 
de España en aquellos Estados D. Luis de Onis, y que la 
j unta de Caracas comunicó al gobierno inglés y publicó e{ 

** Diario de cortes. Sesión de 9 de Febrero, tom. 3 ? fol. 299. 



Febrero. 



50 CORTES DE CÁDIZ. (Lib IV 

1811 Español,^ se recomienda á los agentes secretos que lia- 
bian de comisionarse en todas las provincias, que insis- 
tiesen sobre las ventajas que habría de producir la liber- 
tad del cultivo de todos los objetos que tenia prohibidos 
el gobierno españoK tales como el lino, cáñamo, olivares y 
viñas, y en su lugar vimos, que D. Gabriel de Yermo, en 
el dia mismo que hizo la prisión del virey Iturrigaray en 
Méjico, ^^ pidió á la audiencia esta propia franquicia, mas 
bien para quitar pretextos de descontento, que porque las 
prohibiciones en realidad existiesen. Hemos tratado de 
esta materia con alguna extensión en otro lugar de esta 
obra,^^ pero la ocasión pide que se recuerden ó repitan 
aquí algunas de las especies ya tocadas entonces, acerca 
de estas prohibiciones, algunas de las cuales nunca exis- 
tieron, pocas fueron autorizadas por las leyes, '"-^ sino por 
instrucciones dadas á ios vireyes y gobernadores, y todas 
tenian por objeto impedir el cultivo y fabricación de aque- 
llos renglones que eran perjudiciales al consumo de los 
productos de la agricultura é industria de España; algunas 
de ellas tuvieron su cumplido efecto, aunque por medios 
indirectos, como la relativa á la seda y los tejidos de ella, 
cuyo cultivo y fábricas habian venido á ser considerables 
en Nueva España y quedaron aniquiladas; á las viñas, cu- 
yo progreso se detuvo y á la fabricación de paños finos y 
otros artículos; pero en la época de que se trata, muchas 
habian sido derogadas y otras no solo habian caido en 
desuso, sino que las mismas autoridades españolas fomen- 

** Español, núm. 11, de Febrero •' Véanse en Solórzano, Política 

de 1811, tom. '2? fol. 384. indiana, los artículos relativos ú ea- 

^' Tomo 1 P de esta obra, fol. 2 ó 1 . tas prohibiciones. 
« Ídem. fol. 103. 



Cap. L) discusión DE LA SEGUNDA PnOPOSICIOH. 51 

tabao abiertamente varios de los ramos que antes habían isn 
sido probibidos: el virey conde de Revilla Gigedo hizo im- ^«^w«>- 
prímir y circular una instrucción sobre la cria de gusanos 
de seda y cultivo de lino y cáñamo: todos los cementerios 
de las parroquias y conventos estaban llenos de olivos, y 
eo la casa de campo del arzobispo de Méjico en Tacubaya, 
habia y se conserva un gran campo cubierto de ellos: el 
virey Itarrigaray fomentó con tanto empeño el plantío,qne 
de estos árboles hizo en su hacienda de los Morales el ca- 
pitán D. José Garay, que para facilitarle los medios de 
formar la prensa, le permitió cortar uno de los mas her- 
mosos árboles del bosque vecino de Chapultepec; uno de 
aquellos ahuehuetes cuyo origen se pierde en la noche de 
ios tiempos y que forman una de las antigüedades mas 
venerables de este pais, y el intendente de Guanajuato 
Ríano, habia tomado el mayor interés por el progreso de 
las empresas industriales del cura Hidalgo en Dolores, 
siendo ellas el principal motivo de las relaciones amisto- 
sas que entre ambos habia. La concesión era pues me- 
ramente nominal, á lo menos en cuanto á Nueva España, 
pues en otras partes como en Quito, el barón de Hum- 
boidt refiere los obstáculos indirectos que aquel gobierno 
poso ai establecimiento de fábricas que intentaron el con- 
de de Gijon y el marques de Maenza,^^ do obstante haber 
obtenido permiso para ellas, y esta misma clase de obs- 
táculos parece temian se opusiesen los diputados ameri- 
canos, y aun atribuyeron á miras siniestras que sobre todo 
esto se tenían, el retardo que sufrió la publicación del to- 
mo tercero de los diarios de las cortes^ que contenia la 

"* HiuDbaidt Enai politíque, tom. 49 fol. 28S, Ptrís 1811. 



Febrero. 



52 CORTES DE CÁDIZ. (Lis. IT. 

tsii disensión de estas materias, y se pospuso por mucho tiem- 
po, no obstante haber ofrecido ellos mismos costear ó au- 
xiliar á la impresión. Es menester sin emlmrgo decir, 
que la libertad de estos cultivos é industrias, muy lejos 
de haber sido altamente reclamada por las necesidades de 
la América, se ha visto con tal indiferencia, que muchos 
años después de hecha la independencia, apenas se ha ade- 
lantado cosa alguna y han sido menester grandes esfuerzos 
y un estímulo muy directo, para que se comenzase á mo- 
ver el espíritu de especulación en algunos de estos ramos. 
Las tres proposiciones siguientes eran relativas á la li- 
bertad de comercio con las potencias extrangeras y de unas 
provincias de América con otras. ^^ Esta materia, deli- 
cada por sí, lo era mucho mas para tratada en Cádiz, que 
siendo el puerto desde donde principalmente se hacia el 
comercio exclusivo con América, la palabra sola de liber- 
tad de tráfico ponia en alarma todos los intereses. En 
el año anterior se habia publicado inopinadamente, du- 
rante el gobierno de la regencia, una real orden, su fecha 
17 de Mayo, por la que se autorizaba el comercio direc- 
to de todos los puertos de Indias con las colonias extran- 
geras y naciones de Europa: sobrecojido el comercio de 
Cádiz con tan grande é inesperada novedad, ocurrió á la 
regencia, que negó haber mandado publicar tal orden: 
examinado el caso, resultó que con motivo de un permi- 
so de introducción de harinas, limitado á solo el puerto de 
la Habana, la secretaría de hacienda de Indias habia he- 



^ Kn Io9 diarios de cortes no se pendido la discusión de aquel las ó, 

habla fie estas tres proposiciones, pa> por haberse tratado después en sesio* 

sando innriediatainente ¿ la sexta, que nes secretas. 
llamaD tercera, quizá, por haberse su»> 




Cap. i.) discusión DE LAS PAOPOS. 3.* 4.» y 5.* 33 

cho extensiva la concesión á los demás frntos y mercan- i8ii 
cías procedentes del extrangero y en favor de todas las 
costas de América. Retocóse la real orden, y la regen- 
cia mandó recojer los ejemplares de ella, procediéndose á 
formación de causa contra los empleados de la oficina de 
donde habia emanado, por la que se vino á saber, que el 
ministro marques de las Hormazas firmó la orden sin leer- 
la; que los que habian manejado la intriga habian sido el 
oficial mayor de hacienda de Indias D. Manuel Albnerne 
y el agente de la Habana D. Claudio Pinillos, teniendo 
conocimiento y sosteniendo secretamente la medida, se- 
gún se dijo, uno de los regentes, sin haber pasado las co- 
sas adelante.^ Albuerne publicó un manifiesto ó defen- 
sa para indemni2arse, en que culpó gravemente á la re^ 
gencia. En esta vez se suspendió el tratar de las tres 
proposiciones hasta oir á la comisión de hacienda, pero la 
regencia, instada por la Inglaterra, que muy interesada en 
este punto lo promovió por otros medios, como á su tiem- 
po veremos, recomendó á las cortes én Abril se tomase 
en consideración, y se comenzó á tratar en sesiones se- 
cretas. ^^ Pidióse informe ál consulado de Cádiz, que 
como era de esperar, lo dio contrario, y lo mismo hizo él 
de Méjico, el cual en und exposición dirijída á las cortes, 
fecha 16 de Julio de 1811, intentó probar que el comer- 
cio libre era contrario al tratado de Utrecht y á la religión 
católica. Las cortes lo negaron en 13 de Agosto, con- 
cediendo solo el de cabotage de unos á otros puntos de 
América, pero la orden no llegó á expedirse y el diputado 

* Toreno, Historia de la revolu- ^ He tomado todo etto de Mier, 
cioo eapañoUÍ, lib. 13 tom. 5 P f. 60. tom. 2? fol. 650. 

Ton. HL— 5. 




Febrero 



54 COHT£S DE CÁDIZ. (Lib. IV. 

1811 de Veracniz D. Joaquín Maniau, por instrucción de aquel 
comercio, propuso se revocase en Septiembre de aquel año. 
Esle comercio de las provincias de América entre sí, 
fué en algún tiempo de mucha consideración: de cuanta 
importancia fuese el que se hacia entre el Perú y Nueva 
España, se echa de ver por lo que acerca de él se dice en 
la descripción de Puebla que formaron el año de i 746 el 
P. Fr. Juan Villa Sánchez, dominico, y el escribano D. 
Diego Bermudez de Castro, por mandato del virey conde 
de Fuen Clara, para dar cumplimiento á la real cédulavfe- 
cha en Buen Retiro, á 19 de Julio de 1741, por la que 
se previno que los alcaldes mayores y justicias de iodos 
los partidos, diesen á los vireyes las noticias estadísticas 
que se les pedian, para que estos las mandasen para ins- 
trucción del rey y del consejo de Indias. ^^ En este in- 
forme, describiendo la riqueza que antes habia tenido Pue- 
bla y el estado de adelanto de sus obrajes de paños, ex- 
tendidos hasta Cholula y otros lugares inmediatos, se dice 
que toda esta prosperidad habia desaparecido y que los 
obrajes estaban en ruinas, aun en lo material de los edi- 
ficios, y la principal causa á que esta decadencia se atri- 
buye, es á la falta del comercio con el Perú, que se pro- 
hibió por reales órdenes de 28 de Mayo de 1620 y 25 de 
Noviembre de 1654, manifestando al mismo tiempo los 
perjuicios que de estas providencias resultaban á la real 
hacienda, por el aumento del comercio clandestino con los 
extrangeros, especialmente ingleses y holandeses, que era 
ya muy considerable. De las disposiciones citadas y otras 



" Publicó este iaforme en Puebla "Puebla sagrada y profana," D. Fran- 
en 1S35, con notas y con el título de cisco Javier de la Peña. 




Febrero. 



Cat. L) discüsio:^ db las profos. 3.* 4.» y 5.» 35 

aDteriores, se formó la ley 78 tít. 45 lib. 9 de la Reco- isii 
pilacioD de Indias, en la que se vé que el objeto princir 
pal de esta probibicion de tráGco entre los dos reinos fué, 
el de evitar la conducción de efectos de China de Méjico 
al Perú, diciéndose en ella que habia estado permitido 
que del Perú á Nueva España anduviesen dos navios al 
comercio y tráfico basta en la cantidad de doscientos mil 
ducados, que después se redujo á uno con cieitas calida- 
des, pero que notando el aumento de ropa de China en 
el Perú, sin embargo de tantas prohibiciones, se habia re- 
suello prohibir del todo el iráGcoy comercio entre ambos 
reinos. 

Aunque todas estas medidas se han atribuido al objeto 
de asegurar la sumisión de las provincias por su aisla- 
mieoto y fomentar el comercio de España, la buena fé 
obliga á reconocer y confesar, que muchas veces ellas pro- 
Gcdian de las opiniones y principios que entonces se te* 
nian en materias de economía política; algunas eran obra 
de solicitudes de los mismos pueblos, y no pocas del no- 
ble principio de la protección de los indios. Así fué co- 
mo se prohibió á solicitud de la ciudad de Groatemala, el 
que se llevasen á aquella provincia los viuos del Perú, 
^^que por ser fuertes, nuevos y por cocer, causaban á los 
indios mucho daño, con que se acababan muy aprisa,"^ 
y también fué en consideración á los excesos que se co- 
metían en ios obrajes de paños y otros tejidos y labores 
contra la libertad de los indios, por lo que se previno en 
la ley i .* lib. i.^ tít. 26 de la Recopilación de Indias, ^ 

^ Reales órdenei de Felipe III, cuales se formó la lej 18 lib. 4P 
de 18 de Mayo de 1615 y de Felipe tít. 18 de la Recopilación de Indias. 
IV de 10 de Junio de 1626, de las ** Tomóse esta ley de la instruc- 



Wwnto. 



56 COBT£S DE CJLDIZ. (Lib. IV. 

1611 á los vireyes y presideotes de las aadiencias de las mismas, 
*^qoe DO diesen licencia para establecer tales obrajes, sino 
que diesen cnenta al consejo con el expediente instniido 
qoe sobre ello se les manda formar,'' t por la lev 2.* del 
mismo libro y título se les previene, que ^^aun cuando se 
baya obtenido el permiso real, si encontrasen que por el 
establecimiento de algún obraje, liava de resultar inconye- 
niente al gobierno político y bien de los indios, ó que se 
haya excedido la permisión, la reformen ó anulen y hagan 
demoler lo fabricado, castigando á los culpados, y si ha- 
llaren que conviene la fundación, la permitan con todas 
las condiciones que la misma ley previene, para asurar 
la libertad y buen tratamiento de los indios. " En todo 
esto pudiera decirse que se había tratado de encubrir con 
hipocresía, el fomento del comercio de España con el tí- 
tulo del beneficio de los indios, pero esta razón no puede 
tener lugar en la prohibición que se hizo por cédula dd 
año de 1 579 y carta á la audiencia de Goatemala de i 381, 
del cultivo del añil en la misma provincia de Goatemala 
y en la de Yucatán, pues no obstante que este cultivo lo 
hacian los indios voluntariamente y que era cosa de mu- 
cho aprovechamiento, se mandó impedir, porque ^^como 
sabéis, " son los términos de la carta del rey, ^^ deseamos 
el bien y conservación de los dichos indios, mas que el 
aprovechamiento que puede resultar por su trabajo. "^^ 
He citado expresamente los dos primeros casos del pár- 

cion de Felipe IV á Iob vi reyes, de limitó el servicio personal de los in- 

1624, cap. 4 ? y la siguiente de la dios, definiendo los casos ú objetos 

real orden del mismo Felipe IV, de en que podia exigirse. 

29 de Noviembre de 1621. En esta '^ Solórzano, Política indiana, lib. 

segunda ley se hace referencia 4 la 2 P cap. 9 núm. 23. 

19 del tit. 12 del lib. 6 P en que se 



F«brero. 



cat. i.) discusión de las propos. 3.* 4.* y 5.* 37 

tafo anterior, para manifestar la exageración y aun la fal- ^isn 
sedad con que se formaban quejas sobre estos puntos, pues 
«OD referencia á los mismos hechos y citando las mismas 
leyes en que me he fundado, el P. Mier dice que se pro- 
hibió todo tráfico con Goatemala y se mandaron destruir 
hs lubricas que se habian levantado, ^^ y ya se vé cuan 
diferente es lo que tales leyes previnieron. Por lo de- 
más; esta importancia que habia tenido el tráfico de unas 
provincias de América con otras, provenia enteramente del 
cisterna de flotas adoptado para el comercio con España. 
Reducida la provisión de efectos europeos en el Perú á 
solo los que se recibian en la feria de Panamá, que se ce- 
lebraba cada tres años á la llegada de la flota, estos efec- 
tos entraban en pocas manos que los monopolizaban para 
Tenderlos á altos precios, y era muy natural que estando 
ubre el comercio entre el Perú y Nueva España, se con- 
dojesen en gran cantidad, no solo los efectos de China 
que solían abundar por medio de las naos, sino también 
los de las manufacturas de Puebla, que encontraban bue- 
nt salida por la escasez y carestía de los europeos; pero 
Ib^o que cesó este orden de cosas^ por el establecimien- 
to de lo que se llamó el comercio libre, esto es, que se 
lucia en todo tiempo y con todos los buques que se que- 
rían mandar, con tal que fuesen con bandera española y 
procedentes de Cádiz, y mas tarde de algunos otros puer- 
tos de la península á los cuales se concedió igual privile- 
gio, el comercio de las provincias americanas entre sí de- 
Inó quedar reducido á muy poco, como en efecto sucedió, 
paes recibian con mayor ventaja los efectos europeos di- 

« Mier, tom. 9 P foli. 638 y 699. 




Febrero. 



58 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IT. 

1811 rectamente de los puertos de España, y de los regionales 
poco cambio podía haber, cuando todas las provincias pro- 
ducían los mismos con uniformidad, y así este comercio 
se redujo entre la Nueva España y el Perú, casi á solo el 
cacao de Guayaquil y entre las otras provincias á pocos 
artículos. La independencia, quitando todas las tral)as, 
ha venido á poner mas en claro la verdad de estos prin* 
eipios, pues el comercio entre las provincias españolas de 
América, que han venido á ser repúblicas independientes, 
no por esto ha tomado mayor actividad y antes bien ha 
disminuido, ejerciéndose en cuanto á efectos europeos, úni- 
camente para aprovechar las oportunidades de introducir 
de contrabando en los puertos del mar del Sur de Méji* 
co, los que con este íin se depositan en Valparaíso en 
Chile, ó en el Realejo en Goatemala. Con el comercio 
de Asía ha sucedido lo mismo, pues la perfección, buen 
gusto y baratura de las manufacturas inglesas y francesas, 
ha hecho que se estimen menos las de China y de la In* 
dia, que se recibían por la vía de Manila y que apenas son 
ya conocidas en los mercados mejicanos. 

Proponíase en la sexta de las solicitudes ó peticiones 
de los americanos, la supresión de todos los estancos, in- 
demnizando al erario de la utilidad líquida que de ellos 
sacaba por medio de derechos equivalentes. Ocurrió des* 
de luego la dificultad, que no sabiendo los mismos auto- 
res de la proposición en qué consistían estos estancos, 
cuales eran sus productos é hipotecas á que estaban afec- 
tos, ni menos las contribuciones que podían establecerse 
para substituirlos, no podía precederse á deliberar sobre 
una materia en la que se carecia absolutamente de los da- 



Cajp. L) discusión DE LAS PROPOS. 3.* 4.* y 5.* 39 

los precisos, y se reservó para cuando estos se toviesen.^^ isa 
Puede decirse que eu Nueva España el único estanco de 
importancia era el del tabaco: hubo un tiempo durante el 
reinado de los príncipes austríacos de España, en que to- 
do quiso reducirse á estancos, pretendiendo por ignoran* 
cía de los buenos principios de economía política, hacerse 
el gobierno comerciante y privar del libre tráfico de mu- 
chos ramos mercantiles á su§ subditos: mandáronse pues 
estancar la sal,^^ la pimienta,^^ los naípes,^^ el soliman,^^ 
y después lo fueron también los cordobanes, los colores 
y la nieve. En cuanto á la sal^ habiéndose reconocido 
que la generalidad del estanco resultaba en daño y per- 
juicio de los indiojs, se mandó suspender y quedó Ubre el 
uso de aquel artículo como ánt^ estaba, habiéndose res- 
tablecido después el estanco, respectó solo de aquellas sa- 
linas en que pudo hacerse sin perjuicio de los indios y 
cuya administración no ofrecia dificultad. ^^ Estaba pues 
reducido este ramo estancado, á que siendo el gobierno 
dueño de las salinas, por regalía que se habia reservado, 
vendia la sal de primera mano á precio muy cómodo, en 
las salinas de.Zacoaleo en Nueva Galicia ó Jalisco, en las 
dd Peñón bljinco ei\ S. Luis Potosí, en las de Colima, 
Oajaca y otras, siendo después enteramente libre la cir- 
culación, como lo era también la fabricación de la sal en 
las inmediaciones de Méjico, en las que se ven á cada pa- 
so moDtecillos de tierra en donde la elaboran los indios 

'^ Diario de cortes. Sesión de 9 ^ Ley 15, id. id. id. 

de Febrero de 1811, tom: 3 P f. 299. ^ Ley IG, id. id. id. 

« Ijey 13lib. 8P tít. 23 de la R«- " Ley 13 del lib. 8P tÍL 23, ya 

eopilacion de Indias. citada. 

^ Ley 14, id. id. id. 



40 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IV. 

1811 que ejercen exclusivameDle este ramo de industria. Re- 
® '^^' ducido á estos términos, el estanco de este artículo no 
solo era absolutamente insensible y nada gravoso, sino 
que por el contrario, ha sido muy perjudicial la libertad 
que se ha concedido, cuando después de la independen- 
cia, vendidas las salinas para atender á las estrecheces del 
erario, ha quedado este ramo de libre especulación, por- 
que siendo los compradores de las salinas arbitros para 
establecer el precio de la sal, ellos solos han sido los apro- 
vechados con perjuicio de todo el público. Mucho tiem- 
po hacia que habia cesado el estanco de los otros ramos, 
tales como la pimienta: el de los cordobanes, establecido 
á solicitud de los zapateros, estaba reducido á una contri- 
bución de tres granos sobre cada piel, que producia 4500 
«pesos anuales: no quedaba de él mas recuerdo que el nom- 
bre de una calle de Méjico en que estuvo la administra- 
ción: ^ el de la nieve, que no era efectivo mas que para 
la que se consumia en Méjico, Veracruz y Puebla, con al- 
guna otra de las capitales de provincia, se hacia por ar- 
rendamiento que daba al gobierno una utilidad anual de 
30.000 ps., procedentes casi en totalidad de Méjico y Pue- 
bla. Este estanco, establecido por el virey duque de Li- 
nares, para construir con su producto la arquería llamada 
del salto del agua, que provee en Méjico la parte meri- 
dional de la ciudad, quedó después por la real hacienda. 
Los arrendatarios en Méjico y Puebla compraban á la fa- 
milia noble india del apellido de Paez de Mendoza, dueña 

^ Véase la instrucción reservada D. José Sotero Castañeda, de la cof- 

de Revilla Gigedo, ¿ su sucesor mar- te suprema de justicia» con rauchat 

ques de Brancilbrte, núms. 1285 á y muy graves erratas de imprenta. 
1291, impresa en Méjico en 1831 por 



Febrero* 



Cap. L) discusión DE LA SEXTA PROPOSICIÓN. 41 

del volcan, la nieve que se necesitaba para el consumo, y i8ií 
esto sin duda era muy poco gravoso al público y muy ven- 
tajoso á aquella familia, si se ha de juzgar por la constan-* 
te adhesión que manifestó á la causa de España. £1 es- 
tanco de los colores, que era un privil^io antiguamente 
concedido á una de las mas ilustres familias de España,^ 
habia sido muy menoscabado con la declaración que ob*^ 
tuvo D. Manuel Tolsa, el escultor de la estatua ecuestre^ 
de no ser el yeso color, sino materia de construcción, y 
era también cosa de poca importancia^ pero el del tabaco 
constituia una de las rentas mas productivas de la Nueva 
España, como en su lugar hemos visto. El conde de Re- 
villa Gigcdo, en el excelente informe que dejó á su suce- 
sor sobre todos los ramos de la administración del virei- 
nato, entra muy pormenor en todo lo relativo á este es- 
tanco, ^^ cuyo producto regulaba en tres millones y medio 
de pesos anuales, y como ya desde entonces se habia so- 
licitado se suprimiese, corriendo el tabaco libre imponién- 
dole una alcabala, se le previno á aquel capacísimo virey 
por real orden de 4 de Enero de 1 789, que informase 
sobre las ventajas que resultarían de la supresión del es- 
tanco, dejando al público el libre cultivo y comercio de 
aquella planta, sin perjuicio del real erario y de los em- 
pleados de la renta, y después de tratar este punto con la 
mayor atención, tomando todos los informes necesarios, 
no halló medio de llevar á efecto aquel intento sin graví- 
simo perjuicio del erario, y se convenció de que los in- 
convenientes del estanco que tanto se encarecian,. no eran 

Entiendo que era la de los du. lia Gigedo, k su sucesor marques de 
qties de Alba. Branciforte, nüms. 1 104 V biguientee. 

^^ lustrucciou reeervada de Revi- 

ToM. III.— c. 



Ftbraro. 



43 OORTES DE CÁDIZ. (Lib. IT. 

isii irascendeDlales al público, sino cuando mocho á algunos 
pocos particulares, siendo muy difícil hallar un arbitrio 
que rindiese una suma tan cuantiosa y que se diese con 
tanto gusto de los contribuyentes, pues cada uno es arbi- 
tro para dejar de contribuir cuando le acomode y medir 
la contribución con sus fuerzas y posibilidad.^^ Sensible 
es observar que casi todas las mejoras presentadas en los 
congresos de España y Méjico, habian sido intentadas por 
la antigua administración, que desistió de ejecutarlas por 
las difícultades que ofrecían después de un maduro exa- 
men, mientras que los congresos, precipitándose á toda 
con extraña ligereza, han trastornado todo y causado ma- 
les irreparables, sobre todo en asuntos de hacienda. 

La misma falta de instrucción en materia de hechos se 
observa en lo relativo á la séptima proposición, por la que 
se pidió y aprobó sin disciision por las cortes, la libre ex- 
plotación de las minas de azogue, pero dejando la admi- 
nistración de sus productos á los tribunales de minería, 
con inhibición de los vireyes, intendentes, gobernadores 
y tribunales de real hacienda. Las leyes no solo no ha- 
bian prohibido el libre laborío de este género de minas, 
sino que en el tít. i 9 lib. 4.^ de la Recopilación de las 
de Indias, que tiene por objeto tratar de todo lo relativo 
al descubrimiento y labor de las minas, en la ley 4.* se 
previene á los vireyes, audiencias y gobernadores, ^^que 
pongan todo cuidado y procuren, que las minas de azo- 
gue de que hubiese noticia en cualesquiera partes de las 
Indias, se descubran y beneficien y hagan á los que las 

^ Son las mismas palabras do Revilla GigC4Ío, en sii citado informe, 
párrafos 1.17í> A 1.175. 



^ Ley 2 ^ lib. C ? tít. ir>. '^ Gamboa en sus comentarioi á 

*^ Ley 21 del mismo I¡b. y tít. las oidcnanza8¿(lc minas, refiere tí.d.) 

^ Véase todo lo relativo á las mi- lo ocurrido en eóto. Capílulo 2? 

ñas de azogue del Perú, en Sol orza- párrafos 1 y i?. 

no, Política indiana, lib. 6 ? cap. 2 ? 



Febrero. 



Caf. i.) Discusión DE LA ftÉPTIMá PROPOSICIÓN. 45 

descubrieren y labraren, las conveniencias que les pare- isn 
ciere y fuesen justas/' aunque sin darles rei>artiin¡ento de 
indios para su trabajo; y deseando fomentar el laborío de 
estas minas, por otras leyes se mandó que pudiesen ir á 
trabajar i ellas voluntariamente los indios que quisiesen 
hacerlo, ^^ y se recomendó procurar se avecindasen cerca 
de las mismas, ^^ por convenir así ^^para proseguir y con- 
tinuar en su labor y beneficio." Estas disposiciones tu- 
pieron todo su efecto en el Perú, donde las minas de azo- 
gue se trabajaron por los particulares, con la condición de 
entregar al gobierno por un precio convenido, el azogue 
en caldo que extraían, para que este lo repartiese á los 
que trabajaban las minas de plata; ^^ pero en Nueva Es- 
paña, habiéndose descubierto varias minas de aquel me- 
tal, se mandaron censar por disposición de la superinten- 
dencia general del ramo,'"^ por no perjudicar á la venta 
del del Almadén y otros inconvenientes que se tuvieron 
presentes: sin embargo, mejor entendidos los intereses 
del erario, en junta que reunió el virey marques de Ca- 
safaerte en 1 727, por orden de la corte» para consultar 
los medios oportunos para el aumento de la real hacienda, 
se propuso y fundó con las mas sólidas razones, lo conve- 
niente que era que se cumpliese lo prevenido por las le- 
yes dtadas, y que dejando libre el laborío de estas minas, 
se hiciese con las mismas condiciones que en el Perú. 
Por entonces no se tomó providencia, pero con el aumen- 



Febrero 



44 COATES DE CÁDIZ. (Lii. IV. 

I Sil to que la minería fué teoiendo sucesivamente, hízose ne- 
cesaria una gran cantidad de azogue y que la provisión 
de este artículo no estuviese sujeta á las vicisitudes con- 
tinuas de las guerras marítimas, por lo que no solo se al- 
zaron todas las prohibiciones, sino que por bando de 21 
de Agosto de 1781, dando permiso para que cualquiera 
pudiese trabajar esta clase de minas, se dejó á los espe- 
culadores en ellas la facultad de vender el azogue que ex- 
trajesen al precio que les conviniese, con tal que fuese á 
minero y se manifestase en la caja mas inmediata, ^ y en 
la ordenanza de Minería publicada dos años después, se 
confirma igual franquicia, '^ con la condición de dar aviso 
al virey y subdelegado de azogues, por si conviniese al 
gobierno trabajar por su cuenta la mina, premiando equi- 
tativamente al descubridor, y en caso de beneficiarse por 
cuenta del particular, entregando el azogue en los alma- 
cenes reales al precio que se estipulase. No descansando 
solo en el interés de los particulares, el gobierno español 
emprendió por su cuenta el laborío de las minas de azo- 
gue en Nueva España, y al efecto, en el año de 1 778 
mandó una comisión de prácticos del Almadén, bajo la 
dirección de D. Ra&el Elling, ^^ quienes reconocieron va- 
rias minas, especialmente las de la jurisdicción de Cuer- 
navaca, que eran las que anteriormente se habian manda- 
do cerrar; pero después de haber gastado mas de ciento 
sesenta mil pesos, el director Elling con laudable buena 
fé, pues por ella iba á perder el sueldo considerable que 
disfrutaba, manifestó que tanto allí como en otros lugares 

^1 Revilla Gigedo, par. 990. ''^ Revilla Giyedo, párrafos 980 ¿ 

^ Art. 22 del tít. 6 9 que trata del 994. 
jnodo de adquirir las minas. 



Caw. L) BISGUSION DE LA SÉPTIMA PROPOSICIÓN. 45 

que había reconocido, no se hallaba veta ninguna formal ksh 
y qoe creia inútil hacer nuevos gastos. Así lo i)ens4 
también el virey Revilla Gigedo, quien en consecuencia 
creyó, que lo único que convenia hacer era ofrecer un pre- 
mio crecido á quien descubriese una veta formal de azo- 
gue, haciendo efectiva la oferta con los fondos del tribu- 
nal de minería. No obstante este desengaño, la escasez 
de azogue á fines del siglo pasadb fué tal, que la diputa- 
ción de minería de Guanajuato emprendió trabajar las mi- 
nas de aquellas inmediaciones, que según el informe del 
mismo Revilla Gigedo, eran las que presentaban mayores 
esperanzas y este trabajo se emprendió bajo la dirección 
de D. Casimiro Ghovel, de cuya suerte desgraciada hemos 
hablado en otro lugar. ^^ No fué tampoco satisfactorio el 
éxito y luego que la paz permitió la llegada de azogue del 
Almadén, fué menester abandonar la empresa. 

Aparece por todos estos hechos que la materia estaba 
agotada y que nada quedaba que hacer en ella. Sin em- 
largo, los diputados americanos lo ignoraban, y las cor- 
tes procedieron á votar la proposición sin tener tampoco 
conocimiento del estado de la cuestión. Habíase pasado 
dd extremo de formar largos expedientes instructivos con 
demasiada demora, como lo practicaba el consejo, antes 
de decidir nada, al de decidirlo todo sin conocimiento al- 
guno de lo que se trataba: defecto común en los congre- 
sos y de donde han procedido tantas leyes innecesarias, 

'* Las minas que se trabajaron go por la diputación de minería, de 

fueron las del Rincón de Centeno, S. toda esta empresa, en la que tomó el 

Juan de la Chica y el Durazno, sien- mayor empeño, y tengo en mi poder 

do esta última la que rindió mayo- todas las cuentas y notiaias relativas 

res productos. Mi padre, el Sr. D. ¿ ella. 
Juan Vicente Alaman, tuvo el encar- 



46 CORTES DB CiDlZ. (Lm. IT. 

isu coütradictorias é inconexas con que se ha trastornado to« 
da la legislación, especialmente en el ramo de hacienda. 
La provisión de azogue á los mineros no habia sido 
nunca objeto de especulación pecuniaria para el gobierno 
español. Guiado por los mas bien entendidos principios 
de economía política, no habia considerado el azogue mas 
que como un medio necesario para la producción de la 
plata, y para que esta fuese la mayor que se pudiese, se 
mandó que el azogue se diese á los mineros por sus gas- 
tos, '^^ teniendo también en consideración los grandes cos- 
tos de su labor, ^'y porque hagan mejor paga á los indios 
en sus jornales."''''' Eltíl. 25 del lib. 8.** de las leyes de 
Indias, contiene las mas menudas y prolijas explicaciones 
sobre el modo de envasarlo, conducirlo y entregarlo, dán- 
doselo no solo por su costo, sino concediéndoles plazos 
largos para su pago; y como la cantidad de plata eitraida 
de los minerales, guarda una proporción determinada con 
el azogue empleado para su extracción, de aquí procedia 
la disposición de que no se distribuyese el azogue por 
otros conductos que el gobierno para evitar así el fraude 
en el pago de los derechos sobre las platas, por el cono- 
cimiento de las que debian extraerse. El de Almadén se 
daba á los mineros á 41 ps. 2 rs. 11 gs. en Méjico y el 
de Alemania á 65, y el repartimiento se hacia tomando 
por base la plata que cada minero habia presentado para 
el pago de derechos desde el repartimiento anterior. Este 
orden, admirablemente establecido, fué exactamente ob- 



'* Ley 3 ^ lib. O ? tít. 15 do In- de Marzo de lOCO, de que se naco la 

«lias. ley citada. Copíalo Solórzano, lib. 

■^ Capítulo d« carta del príncif.e Ü. ^ cap. 2 ° al fin. 
dt Eftquilache, virey dttl Pc*iú, da '^S 



Febroror. 



Cap. i.) Discusión DC LA SÉPTIXA PROPOSICIO?r. 47 

senado, sio otra alteración que la que introdujo' la rapaci-- isii 
dad del virey Iturrigaray y de algún otro de sus predeceso* 
res, haciendo distribuciones extraordinarias á algunos mi- 
neros por una gratiücacion en cada qnintaK y para evitar 
este abuso, fácil de remediar con el castigo de los contra- 
Tcntores, se ocurrió al extremo de excluir á los vireyes, 
audiencias y gobernadores de toda intervención en el re- 
partimiento de azogues, con lo que se destruía todo el me- 
canismo de la operación. 

Guando después de hecha la independencia se han que- 
rido hacer nuevos reconocimientos de los criaderos de 
azogue, se ha procedido también con ignorancia de los 
hechos referidos, y se han impendido nuevos y crecidos 
gastos para el examen de localidades ya conocidas y de 
que na vía habia que esperar, como veremos á su tiempo, 
si Dios me concediere el necesario para llegar en esta his- 
toria á escribir las cosas del gobierno del general Santa- 
Anna en los años de 4844 y 45 y pueden consultarse 
soWe el particular la exposición de la junta de fomento 
de minería, anexa á la memoria del ministerio de justicia 
de i 845, y el resumen de los trabajos impendidos en 
aquel ramo, por el catedrático de minería D. Antonio del 
Castillo. 

En las varias leyes de Indias que he tenido que citar 
en este capítulo, se habrá podido notar el espíritu de 
compasión hacia los indios y el deseo de haceries bien, 
que dirigió las disposiciones de los monarcas de la casa 
de Austria en España: si se prohibió la introducción de 
vinos en Goatemala, fue porque aquellos perjudicaban á la 
salud de los indios, y con el fin de conservar esta se man-* 



Febrero. 



48 CORTES DE CÁDIZ. (Lm. IV, 

1811 (la cesar el cultivo del añil en la misma provincia: si se 
impusieron restricciones al establecimiento de obrages, el 
intento fué cortar los abusos que se cometian contra la li-' 
bertad de los indios: el estanco de la sal se suprimió y mo- 
dificó por consideración á estos, y el precio del azogue se 
redujo á su costo, entre otros motivos, porque los indios 
pudiesen percibir mas crecidos jornales. Fácil seria mul- 
tiplicar las citas de esta clase, abriendo en cualquiera 
parle el código de las lejías de Indias, y esta minuciosi- 
dad, este cuidado, que lia parecido ridículo mientras se 
ha considerado como la base de la prosperidad de la in- 
dustria de las naciones, la completa libertad é indepen- 
dencia de las fábricas, deberá verse con otros ^jos, ahora 
que con mentida compasión por la clase artesana, se la 
ha vuelto sediciosa, para buscar en ella apoyo para sinies- 
tras miras. Aquellos monarcas piadosos cierlamente no 
tenian otras en tales procedimientos que las del bien de 
aquella clase necesitada, y si erraban, sus errores eran 
efecto de nobles y generosos impulsos. 

La provisión de empleos habia sido en todo tiempo el 
gran motivo de queja de los americanos, y á esto se con- 
traian las proposiciones 8.\ 9.^ y 10.* Por la primera 
de estas se pedia la declaración de tener igual derecho á 
optarlos los americanos españoles é indios que ios espa- 
ñoles europeos, y solo esta no sufrió contradicción, sino 
que fué aprobada por aclamación; ])ero las otras dos, en 
que se fijaba la proporción en que los americanos debian 
obtener los empleos y los medios de hacerlos efectivos, se 
reservaron para la constitución. La serie de esta obra 
nos hará patente el curso de estas pretensiones, y como 



Febrero 



Cap. 1.) DISCUSIÓN OE LAS PROPOS. 8.* 9/ Y 1 0.* 49 

esta sed de empleos ha venido á ser una de las causas isii 
mas poderosas de la ruina del pais. 

Restaba la última de las once proposiciones, por la que 
se pedia el restablecimiento de los jesuitas en América. 
Poco favor podia encontrar esta idea en un congreso, en 
que los mas de los eclesiásticos que liabia en él, eran teni- 
dos por jansenistas y entre los demás diputados, domina- 
ban los principios de la filosofía francesa del^siglo XVllI. 
De los mismos americanos, Mejia no la quiso firmar y los 
demás dijeron muchos de ellos, que solo lo habian hecho 
por complacer á Morales Duarez, que fué quien redactó 
las proposiciones y á ios suplentes del Perú, y por ganar 
prez de devotos y religiosos en las provincias de las cua- 
les se decian representantes, y en las que no eran ¿ono- 
cidos/^*^ Así la proposición fué desechada casi á la unani- 
midad, y sin que hubiese habido nadie que hablase para 
sostenerla. 

Estaba concluida en todos sus puntos la discusión dé 
las once proposiciones que tanto y por tantos dias habian 
ocupado á las cortes, cuando la volvió á suscitar el dipu- 
tado de Tlaxcala Alcocer, pidiendo, en la sesión del 13 
de Febrero, ^^ que puesto que se habia resuelto reservar 
para la constitución, el llevar á' efecto lo acordado sobre 
igualdad de representación y concesión de empleos, ni 
una ni otra resolución se comunicase de oficio á las Amé- 
ricas, sino solamente lo dispuesto sobre frutos, azogues, 
siembras, comercio y manufacturas. Fundó su proposi- 
ción en que, siendo el origen de las inquietudes de aque- 

^ Asi lo dice el P. Mier, acérri* ^^ Diario de coHes, tom. 3P fo- 
mo enemigo de los jesuitas, tozn. 2 9 lio 335. 
fol. 654. 

ToM. III.— 7. 



Febrero. 



50 €ORTKS DR CÁDIZ. (Lib. IT. 

1811 Ilos paiscs, el concepto que sus habilantes tenian formado 
de que se les trataba con desigualdad; en vez de calmar- 
se aquellas se encenderían mas, viendo que la igualdad 
tantas veces prometida nunca llegaba á realizarse, y con 
este motivo se difundió nuevamente sobre todas las que- 
jas repetidas en la discusión, añadiendo la de que, en la 
última provisión de una prebenda de la catedral de Méji- 
co, la regencia, desatendieiido el mérito de hombres lle- 
nos de años y de servicios, h habia conferido á un joven 
que aun jugaba al trompo y al papalote. '^^ 

Las duras y ofensivas expresiones de que el diputado 
Alcocer hizo uso, dieron motivo á no menos vivas, aun- 
que mas comedidas respuestas, y habiendo propuesto D. 
Agustín Arguelles, que para que no se imputase á las cor- 
tes que procedian de mala fe, se publicasen en un decre- 
to solemne, las razones que se habian tenido presentes 
para diferir hasta la constitución el arreglo fundamental 
de la representación de América, anticipando la promesa 
de que la base sobre que se estableciese seria en todo uni- 
forme en la península y en ultramar, quedó pendiente la 
discusión, y nada llegó á resolverse. 

Variaban asi según los paises y circunstancias los tno- 
tivos que se alegaban para la revolución, y esto solo bas- 
taba para convencer que los que se presentaban como ta- 
les, no eran los que verdaderamente excitaban aquella. 

En Méjico se tomaba el nombre de Fernando Yll: sos- 

^ Este era D. Juan Manuel Iri- jico. Conce<Uósele aqne I la prebenda 

sarrí, que fué nombrado entonces en atención á baber muerto su padre» 

medio racionero, y que ha muerto oidor que era de la audiencia de Mé> 

siendo deán, gobernador de la mitra, jico, dejando una numerosa fami- 

arzobispo ''in partibus*' de Cesárea, j lia, para ayudar i la subsistenciade 

propuesto para el arzobii>pado de Mó- esta. 



Cl9. f.) COnCLUMOiN DE ESTR CAPITULO» 5i 

tener sus derechos, asegurarle esta parte de sus dominios, isii 
y deshacer las tramas de los españoles europeos para en- * ^^' 
tregarlos á los franceses, era el objeto del cruel y descon- 
certado movimiento que se habia levantado: esto mismo 
se decia en el principio en Caracas y en otras partes del 
continente americano, mientras que en las cortes se sos- 
lenia que el derecho de igual representación, la deroga- 
ción de medidas opresivas, las franquicias al comercio y 
á la industria, y la reparación de antiguos agravios, era 
todo lo que se pretendia, y que comprendiendo todos es- 
tos puntos las once proposiciones, que eran como el epí- 
logo de todas las pretensiones de los americanos, el res- 
tablecimiento de la paz y de la unión, seria la consecuen- 
cia inmediata de la aprobación de aquellas» 



CAPITULO 11. 



Oirás dUcmioncé importantes de tas cortes relativas á los negocios 
de América. — Llegada de los diputados propietarios de Nueva- 
España. — f^ariedad de ocupaciones de las cortes. — Premios al 
virey y ejército de Nueva España. — Carácter de varios diputados 
de esta. — Discusiones por la imprenta, — Cancelada, — EIP, Mier 
y su historia, — Nueva e^rposicion de los diputados americanos. — 
Trátase de la celebración de un concilio en América. — Repre^ 
sentaciones del consulado de ^{éjico. — Acaloradas discusiones so- 
bre ellas, y su terminación. — Negocio del corregente Lardiza- 
bal. — Mediación ofrecida por la Inglaterra para las Américas, 
rehusada por las cortes. — Otros asuntos graves tratados en las 
cortes. 

No bien se habia terminado la discusión de las once 
proposiciones de los diputados suplentes de América, 
cuando se presentaron á desempeñar su encargo la mayor 



52 CORTES DE CÁDIZ. (Lis. 1\\ 

1811 parte de los propietarios elegidos en Naeva España. Las 
'^^ cortes trasladadas á Cádiz, habian abierto sus sesiones el 
24 de Febrero en la iglesia del oratorio de S. Felipe Ne- 
r¡, dispuesta convenientemente á tai objeto, y el diputado 
de Puebla D. Antonio Joaquin Pérez que las presidia, y 
que terminó en aquel dia su periodo mensal, pronunció 
un discurso en que recordó con oportunidad y delicadeza, 
que su origen era de aquella ciudad. Los nuevos dipu* 
lados, conducidos á aquel puerto en el navio de guerra 
inglés Baluarte, á excepción del de Yeracruz, eran todos 
eclesiásticos, canónigos de diversas catedrales, y sus po* 
deres fueron aprobados en la sesión del dia 27 de aquel 
mes. El mas autorizado entre todos, por representar i 
la ciudad de Méjico, el Dr. D. José Beye de Cisneros, pre- 
sentó pocos dias después una memoria sobre el origen de 
la insurrección de Nueva España,^ que debió persuadir á 
las cortes que nada se babia adelantado con la discusión 
de las once proposiciones y aprobación de lo mas esencial 
de ellas, convenciéndolas de que nada tampoco babia de 
estable ni seguro, en lo que se babia representado ser la 
causa de los movimientos revolucionarios de América. El 
diputado de Méjico atribuia en su memoria los de aquel 
reino, á la persuasión en que los americanos estaban de 
que los europeos, según ellos mismos lo vociferaban, pre- 
tendian someter aquel pais al yugo de Napoleón, si este 
llegaba á dominar la peninsula española, y á los actos de 
tirania y de violencia de que babian sido objeto por parte 
de las autoridades y de los mismos españoles por su re- 



^ Mier, tom. 2 9 fol. 655. Los ríe esta memoria: quizá te presentó 
diarios de cortes no hacen mención en sesión secreta. 



Ca». u.) diputados de nueva espada. 55 

sistencia á este plan, y prppoDÍa se formasen junlas pro- isii 
vÍDciales, con una suprema representativa del gobierno de 
España, á la que estuviese sujeto el virey y audiencia, te- 
oieodo esta junta la facultad de declarar la independencia 
eventual de las Américas, en el caso de ser subyugada en- 
tacamente España, con lo cual asegurada la Nueva Espa- 
ña de SQ suerte desde entonces, y á su respecto otras na- 
ciones, podria contratar con ellas préstamos sobre sus mi- 
nas, para ayudar á la antigua en las necesidades en que 
se bailaba por la guerra que sostenia. Este plan se redu- 
cía á ejecutar, con la autoridad de las cortes, lo que se 
habia intentado liacer con Iturrigaray, de quien Cisneros 
era amigo y del cual, como luego veremos, se hizo defen- 
sor. Las cortes no tomaron en consideración estas pro- 
posiciones, ni aun en sesión secreta, considerando este 
plan como revolucionario, y sin duda también por el des- 
agrado con que se recibía cualquiera indicación de que 
España podría acabar por ser dominada por Napoleón, 
como sucedió cuando el diputado de Guadalajara Uria in- 
terpeló á las cortes, hablando en ellas por la primera vez, 
para que se ocupasen de los asuntos de América, dicien- 
do que esta se perdia y con ella y los recursos que de ella 
se recibían, se perdería también España.^ 

Pronto se presentó á los diputados propietarios de Nue- 
va España una discusión, que interesaba mucho á las pro- 
vincias que representaban. Se habia acordado recoger la 
plata labrada de las iglesias de España que no fuese ab- 
solutamente necesaria para el culto, y la tercera parte ó 
la mitad de los particulares por via de préstamo al gobier- 

' f^nion <le 10 de Marzo. Diario de cortes, tom. 4 ^ fol. 169. 



Abril. 



54 CORTKS DE CUDIZ. (Lib. IV. 

1811 no, para evitar también que cayese en manos de los fran-r 
ceses, y la comisión de hacienda qae habia entendido en 
este asunto, propuso la cuestión de si esta exacción debe- 
ría hacerse extensiva á la América, adoptando una cuota 
menor que la establecida para la península. ^ La comi- 
sión, que estaba por la afirmativa, se fundaba en que ha^ 
biéudose declarado la igualdad de derechos entre la Amé- 
rica y la España, debian ser también iguales las cargas y 
obligaciones, y los diputados americanos, que no vetan 
todavía nada de efectivo en aquella declaración, conside^ 
raban como un insulto que se les hacia, el pretender que 
fuesen iguales los gravámenes antes que de hecho lo hu- 
biesen sido los derechos. No pudiendo sin embargo com- 
batir el principio que habian defendido con tanto empeño, 
no solo no atacaron lo propuesto por la comisión, sino 
que Mejía opinó que no debia hacerse diferencia alguna 
en la cuota, aunque propuso se comenzase por pedir la 
plata de los particulares antes que la de las iglesias, co- 
mo se habia hecho en España. El diputado de Puebla 
Pérez, considerando los inconvenientes que tendría la eje- 
cución de la medida, pidió que se exceptuasen las iglesias 
parroquiales y las de los indios, y Alcocer expuso, que 
habiendo contribuido las Américas con sumas tan consi- 
derables por via de donativo, y estándose recogiendo en 
ellas el préstamo de cuarenta millones de pesos pedido 
por la regencia, sería un doble gravamen exigir la plata 
labrada como otro nuevo préstamo. Los diputados de 
Nueva Galicia y de Michoacan, que habiendo salido de 



* Diario de cortes. Sesión del 6 Véase a discusión en las sesiones si 
^ Abril de 1811 tom. 5? folio 6. guientes. 



^ 



Abril. 



Cap. II.) SOBRE ALHAJAS DE LAS IGLESIAS. 53 

Naeva España cuando babia tomado bastante cuerpo la revo* isu 
loción de Hidalgo, conocían los estragos que babia causado 
en sus provincias manifestaron que la opulencia deque se 
hablaba, y la cantidad de plata labrada que se decia tener 
los particulares, ya no existía: que en las provincias invadi- 
das por los insurgentes, los españoles que eran los vecinos 
mas ricos de ellas, habían sido despojados de sus bienes y 
muertos ú obligados á huir destituidos de todo auxilio, y 
en las otras, con la interrupción de todos los giros, la rui- 
Da era general y que las catedrales habían contribuido vo* 
lontariamente con grandes sumas, pues solo la de Gua- 
dalajara, de que Uría era canónigo, había franqueado en 
dinero y alhajas, según la cuenta que presentó, 944.001 
pesos fuertes. En este estado de la discusión, un dipu- 
tado español, el obispo prior de León, fué el primero en 
combatir directamente el dictamen, manifestando que no 
habia, con respecto ú las iglesias de América, uno de los 
motivos que habían hecho que las cortes adoptasen aque- 
lla medida, que era el riesgo de que los franceses se apro- 
vechasen de sus alhajas, y propuso que se exhortase á los 
obispos, cabildos y prelados, para que impuestos del es- 
tado eu que la España se liallaba, la socorriesen en cuan- 
to pudiesen con la plata que tuviesen por oportuno, y en 
cuanto á los particulares, dudaba si se debería hacer ex- 
tensiva á ellos la providencia, pero en caso que lo fuese, 
opinaba que la cuota debía ser siempre menor que la asig- 
nada á los habitantes de la península. Otros diputados, 
la mayor parte del bando que se tenia por servil, habla- 
ron en el sentido del obispo de León, pero uno de los su- 
plentes de Nueva España, que habia pasado ya á ser pro- 



Abril. 



S6 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IV. 

1811 pietario, por elección que de él hizo la provincia de su 
origen, dando pruebas no solo de furibundo zelo, sino 
también de la mas completa ignorancia de las cosas mas 
sabidas de su pais, insistió en que se debia tomar toda lá 
plata sin excepción, diciendo: ^^La igualdad de dere* 
chos, es menester que la haya en todo, y si los americanos 
la gozan en las ventajas, deben sufrirla también en las 
contribuciones. Muchas iglesias de América tienen gran- 
dísimas alhajas de oro y plata. La catedral de Queréta- 
ro, ^ la de Méjico y Nuestra Señora de Guadalupe, tienen 
grandes lámparas y candeleros de oro: señor, son muchas 
las riquezas de aquellas iglesias: en Méjico hay mas de 
cuarenta conventos de monjas ^ con grandes alhajas: en 
Querétaro hay uno también de monjas con millón y me- 
dio de duros de capital. ¿Qué inconveniente hay en que 
venga[]toda esa plata y que en su lugar usen de alhajas 
plateadas?" El diputado Yillanueva^ se adhirió á la opi- 
nión del obispo de León, pero verificada la votación, se 
aprobó que se hiciese extensivo á la América el préstamo 
decretado en la península sobre la plata labrada de las 
iglesias y de los particulares en la misma cuota que eo 
aquella, exceptuándose á propuesta de Pérez de Puebla, 
la plata de todas las iglesias de los indios, la de todas las 
parroquias, según propuso el diputado de Zacatecas Gor- 
doa, y la del santuario de Guadalupe, por petición de Al- 



* Todos los lectores mejicanos torce conventos de monjas, y de ellos 
saben que en Querétaro no ha habido solo seis pueden llamarse ricos: en- 
nunca catedral, perteneciendo aque- tre los otros hay algunos muy po- 
lla ciudad k la mitra de Méjico. Ks- bres. 

ta advertencia es pues solo para los ^ El célebre D. Joaquín LoreA*^ 

extrangeros. zo Vi lia nueva. 

* En Méjico no hay mas que ca- 



Abril. 



Cat. II) OTROS ASrTTOS ECLESIÁSTICOS. 57 

cocer. "^ Sin embargo, esle decrelo no se publicó en Nue- isii 
va España, considerando sin duda el virey el disgusto que 
causaría, y aunque el mismo virey echó mano de la plata 
de los particulares, como mas adelante veremos, fué por 
providencia suya y no en virtud de lo determinado por las 
corles: la plata de las iglesias quedó por entonces ilesa y 
reservada para otras depredaciones posteriores á la inde- 
pendencia. 

En cuanto á no proveer las prebendas que fuesen va- 
cando^ aplicando las rentas que les perteneciesen A las ne- 
cesidades del erario, como estaba acordado para las catedra- 
les de España, no se Inzo extensivo á las de América, en con- 
sideración al corto número de ellas y de sus canongías, ® 
dí tampoco se admitió la proposición del diputado de Que- 
rélaro Mendiola, ^ para que cesando el cobro de los dere- 
chos parroquiales en Nueva España, se aplicasen á los 
curas los cuatro novenos llamados beneficiales, ^^ y que 
por el primer año los percibiese el erario para auxilio de 
los gastos de la guerra, comenzando por establecerse así en 
el correjimiento de Querétaro; sobre cuyo punto Villanue- 
va observó, que de alií resultaría que los curas quedarían 
sin subsistencia por un año, y Pérez de la Puebla llamó 
if la memoria que sobre esta matería se seguian dos cu- 
molosos expedientes en el consejo de Indias, que seria 

' Decreto núm. 03 tom. 1 ? fol. dividian en nueve noveno», y de e». 

155. to« estaban destinados uno y medio 

* Derreto de las cortes número ú la fAbrica de las respectivas igle- 

78 de 16 de Abril de ISll. sias, uno y medio á los hospitales, 

" Sesión de 1 de Enero de 1811, dos al gobierno en reconocimiento 

tom. 3. ^ fol. 35. del patronato, y los otros cuatro ila- 

^ Los diezmos en América se di- mados beneñciales debian ser para 
▼idian en cuatro partes, de las cuales los curas, y de esto ea de lo que ha- 
ana se aplicaba ¿ los obi$pop, otra á bló Mendiola. 
los cabildos, y las dos refutantes se 

Tom. IIL- 



58 CORTES DE CJLdIZ. (Lib. IT 

1811 necesario tener á la vista, con lo que no se pasó adelante 
"^^"^ en la discusión. 

Fuéronse dictando por las cortes otras medidas relati- 
vas á América, tales como aprobarla exención de tributos 
ya concedida á los indios de Nueva España por el virey 
Venegas, bacicndola extensiva á los de toda la America y 
á las casias: ^^ á fomentar el comercio por los puertos del 
mar del Sur, concediendo absoluta franquicia para el bu- 
ceo de perlas, pesca de la ballena y caza de nutrias, '^ y 
otras mucbas de diversas naturalezas que seria largo y po- 
co interesante expresar, dando lugar á esta variedad de 
disposiciones las facultades omnímodas de que liacian uso 
las corles, mezclándose en todos los negocios, aun los mas 
distantes del carácter legislativo, y admitiendo toda clase 
de ocursos. Así se las vé ocuparse del asunto de un re- 
ligioso dominico de Cádiz, que se dijo estaba emparedado 
y que resultó loco; de la provisión de un profesor de pin- 
tura para la academia de la misma ciudad; de examinar 
los trámites de las causas criminales; de la asistencia de 
los enfermos en el hospital de la isla de León, y de otras 
mucbas cosas de esta especie. 

Entre esta multitud de negocios de que las cortes se 
ocupaban, se trató ^^ de la representación que la ciudad 
de Méjico liizo, pidiendo se premiasen los extraordinarios 
servicios del virey D. Francisco Javier Venegas, con la 
gran cruz de la orden de Carlos III, dirigiendo los des- 
pachos al ayuntamiento, para que este tuviese la satisfac- 
ción de presentarlos él mismo al virey. Ya antes la mis- 

'^ Diario de cortes, sesión de 12 diario de cortes, tom. 4.°rol. 448. 
de Marzo de ISll, t. 4. ® fol. 193. " Sesión del 20 de Abril de 811, 

^ Smoü de 2 de Abril de 1811, diario de cortei, tcm. 5. ^ fol. 240. 



Abril. 



Caf. II.) PREMIOS AL TIRET T EJÉRCITO. 59 

ma ciudad y el consulado de ella hahian pedido se le con- isn 
tinuase en el mando, cuya solicitud se pasó por las corles 
á la regencia; pero en esta vez, lomando en consideración 
la exposición del ayuntamiento, que á todos pareció justa 
y fundada, cada diputado mejicano fue pidiendo que so hi- 
ciese una manifestación particular de aprecio por los ser- 
vicios hechos por su respectiva provincia: Alcocer lo soli- 
citó así, por la (idelidad con que los indios deTlaxcala ha- 
biuti realzado los timbres de sus mayores; Uría, por los 
servicios prestados por las tropas de Nueva Vizcaya y por 
el comandante de ella brigadier Bonavía, y Mendiola por 
lodo el ejército de Nueva España, que como era la verdad, 
dijo: ^'que se componia enteramente de soldados del pais, 
y que estos eran los que habian restablecido la tranquili- 
dad en las provincias en que se habia alterado." En con- 
secuencia se aprobó, que se dijese á la regencia ser la vo- 
luntad de las cortes, que al virey y demás jefes, oficiales 
y tropa que tanto se babian distinguido en tranquilizar el 
reino de Nueva España, se concediesen los premios y gra- 
cias que la misma regencia eslimase convenientes, siendo 
el que se diese al virey la gran cruz de Carlos III, diri- 
giéndose los despachos á la ciudad de Méjico, para que 
tuviese la satisfacción de entregárselos, como la misma 
dudad lo tenia solicitador^^ que ademas se diesen las gra- 
cias, á nombre de la nación, á toda la oficialidad y tropa 
que habian concurrido al reslablecimienlo del orden y 
tranquilidad de aquellos paises, y á lodos los demás que 
hubiesen contribuido con su palriolismo al mismo objeto, 



^* Véase toffi. 2.® fol. 439, la tolemnidad con que el nyunttmiento 
llev6 la cruz al viny. 



60 « CORTES DE CÍLDIZ. (Lib IV. 

1811 haciéndolo así entender á la ciudad de Méjico y demás 
poblaciones de aquel reino, cuya lealtad habia sido inal- 
terable, y por último fueron declarados beneméritos de la 
patria los soldados de que se componian las tropas que 
habian sido empleadas en tranquilizar las provincias su- 
blevadas. 

£1 número de los diputados propietarios de Nueva Es- 
paña se habia ido completando con las nuevas arribadas 
de buques de aquel pais, y habian llegado también mu- 
chos de las otras provincias de América. Entre los pri- 
meros sedistinguia el diputado de Puebla Pérez, por su 
hablar fácil y adornado y por su genio conciliador con que 
sabia captarse el aprecio de los europeos, aunque no sin 
zelos y desconfianza de sus paisanos: el de Tlaxcala Al- 
cocer, hombre de muchos y varios conocimientos, de elo- 
cuencia nerviosa, aunque resintiéndose del carácter del 
pulpito, que es tan diverso y aun opuesto al estilo parla- 
mentario: Gordoa de Zacatecas, cuyo carácter veraz y al- 
ma inocente y sincera, se pintaba en una fisonomía dulce 
y verdaderamente angelical, elogio, que así como al dipu- 
tado de Costa rica. Castillo, les ha hecho el conde de To- 
reno, no muy amigo por cierto de los diputados america- 
nos: Gordoa, representante de una provincia minera, so- 
licitó con empeño los adelantos de las minas, y en una 
memoria que presentó, demostró con convincentes razo- 
nes, las ventajas que sacaría la real hacienda con la baja 
ó exención absoluta de derechos de todos los útiles é in- 
gredientes que emplea la minería, que serian ampliamente 
compensados con los que causaría el aumento de la ex- 
tracción de plata y oro. El diputado de Méjico D. José 




SE, mri. ¡Esirsa m&mmÉsmm. 



Dvpii'ailo por CoahmU cu Us cortes áe Cae 



Abril. 



Ca». ü ) PIPÜTAIWS DE ?ÍUEVA ESPAÑA. 61 

Beye de Cisoeros, espléndidamente dotado por aquel ayun- isii 
taoiiento con una asignación de doce mil pesos anuales, era 
entonces ci personage de mayor renta f\uc liabia en Cádiz 
y reunía en su casa en tertulia á todos sus compañeros: 
franco en su carácter y maneras, siempre que en las dis- 
cusiones de las cortes ocurría algún incidente de que los 
diputados americanos se diesen por ofendidos: ^'esto, ami- 
gos, les decía, no tiene mas que un remedio, que es el 
P. Hidalgo/' aludiendo á la revolución comenzada en Mé- 
jico y á la que él era muy adicto. Entre los suplentes 
de Nueva España, se hacia notar por la rigidez de sus 
principios y enei^ía de sus discursos, Gutiérrez de Teran, 
y de las demás partes de América se distinguían por la 
amenidad de su instrucción y afluencia de lenguage. Me- 
jía sobre todos, Feliii, Leiba, Morales Duarez y otros. 

Pero el carácter que desde entonces asomaba como su- 
perior á todos los demás, era el del diputado de las pro- 
vincias internas de Oriente Dr. D. Miguel Ramos Arizpe, 
cura de la villa de Borbon, en la colonia de Nuevo San- 
tander. Habiéndose embarcado en el navio inglés Im- 
placable, sin recibir los poderes que lo autorizaban como 
diputado, se suscitó viva discusión sobre si debería ser 
admitido; pero en la sesión de 19 de Febrero de 1811,^^ 
se acordó su admisión y la del diputado de Sonora Mo- 
reno, que se bailaba en el mismo caso. Aunque clérigo 
y doctor en teología, nada parecía Arizpe menos que ecle- 
siástico: solía decir de sí náismo, culpando el carácter re- 
miso y frió de sus paisanos, que él no era mejicano sino 
comanche^ y aun por este nombre se le conocia en las 

^ Diario de corten^ tom. 4 ? fol. Q7a. 



62 OORTCS DE CÁDIZ. (Lib IV. 

1811 cortes, y en verdad había en todo él cierto aire de estos 

A k 'I 

salvages del Norte, que tienen en su fisonomía una mez- 
cla de candidez y de malicia, de energía. y de suspicacia: 
la nariz muy pequeña, redonda y hundida, apenas forma- 
ba una prominencia en el rostro, bastante á sustentar 
unos anteojos redondos, que cuando no cubrían dos ojos 
pequeños y centelleantes, estaban suspendidos sobre las 
cejas, muy pobladas y negras, y todo esto encerrado en uu 
rostro casi circular, que tomaba una singular animación, 
según las alteraciones muy frecuentes y vivas de su espí- 
ritu. Todo su cuerpo correspondía á este tipo de rostro: 
pequeño, grueso, y de fuerte musculación, cuando habla- 
ba, sus movimientos mas parecían atléticos que oratorios. 
Desaliñado en su traje, principalmente cuando usaba el 
eclesiástico, siempre iba cayéndosele el manteo, como co- 
sa que le estaba de sobra ó que se le despegaba del cuer- 
po. Habiendo cultivado muy poco los estudios de su pro- 
fesión, no se había dedicado á ningunos otros y toda la 
instrucción que tenia en materias políticas, no era mas 
que la que había adquirido asistiendo á las sesiones de las 
cortes; pero á esta falla de letras suplía nna viveza pene- 
trante y uu conocimiento profundo de los hombres, tenien- 
do para estimar lo que cada uno podía ser, un tacto tan 
delicado, que podría llamarse inspiración. Hombre todo 
de acción, hablaba poco en público y esto con descuido, 
por frases interrumpidas y casi sin hilacíon en las ¡deas: 
su influjo y poder en un congreso consistía en sus rela- 
ciones y manejos privados, y acostumbrado á considerar 
en la política, al contrario que en la geometría, la línea 
curva como el camino mas corto entre dos puntos, nunc«. 



Abril. 



Caf. IL) RAUOS ARIZPB. 63 

ano en los negocios mas sencillos tomaba otro, teniendo lau 
ooa especie de antipatía á la linea recta. Su espíritu in- 
dómito é imperioso no sabia sufrir contradicción: el que 
no era su partidario era su enemigo, y su opinión era ley 
para todos los que le rodeaban, pero sin que por esto le 
bltase insinuación, modales y halago cuando le convenia. 
Nada codicioso en materia de dinero, era franco con sus 
amigos, y cuando se trataba de servir á alguno, toda su 
actividad y resortes se ponian en movimiento, como tam- 
bién se ejercian con igual empeño, cuando trataba de per- 
seguir á sus contrarios ó á los de 3u ¡lartido. A su in- 
greso á las cortes, presentó una memoria estadística de 
las provincias internas de Oriente, tanto mas interesante, 
cuanto menos conocidos eran aquellos paises. 

Los diputados americanos no solo sostenian sus opi- 
niones en la tribuna, sino que también las defendian por 
la imprenta. Hallábase á la sazón en Cádiz D. Juan Ló- 
pez Cancelada, editor que babia sido de la gaceta de Mé- 
jico, uno de los mas acérrimos enemigos del virey Iturri- 
garay, y que como en su lugar vimos, ^^ fué mandado á 
España bajo partida de registro por el arzobispo virey Li- 
zana. Sosteníanlo en Cádiz los españoles de Méjico, y 
redactaba un periódico titulado el "Telégrafo americano," 
destinado exclusivamente á tratar asuntos de América, es- 
crito en el sentido del partido español que en ella babia. 
Publicó también Cancelada un folleto con el título '^Verdad 
sabida y buena fe guardada," ^^ que contenia la relación de 
la prisión de Iturrigaray, y de todos los sucesos que la 

■ Tomo 1.® d« etU obra, fol. " IVl qne he Hf'cho freruentM ci- 
lio, tai en el tomo primero 



Abril. 



64 CORTES DE CADIZ. (Lib. IV. 

1811 precedieron y motivaron, al que contestó el diputado de 
Méjico Cisneros, aunque no bajo su noimbre, sino con el 
de D. Facundo Lizarza, abogado de Iturrigaray, siendo 
estos escritos los primeros que dieron idea en España de 
los sucesos de Méjico. Cancelada imprimió otro cuader- 
no, y la disputa se empeñó entre ambos muy en perjuicio 
de Iturrigaray, que se habria visto en graves dificultades, 
si no se hubiese acogido á tiempo á la amnistía publicada 
por las corles cuando se verificó su instalación. Alcocer co- 
menzóá publicar su "Censor,"en contraposición al periódi- 
co de Cancelada, y habiendo este hecho imprimir un opús- 
culo con el título de "Ruina de la Nueva España con el 
comercio libre," le contestó con acierto y buenos conoci- 
mientes el joven D; Wenceslao Villa Urrntia, hijo del al- 
calde de corle de Méjico D. Jacobo de Villa Urrulia, que 
tanto nos ha ocupado en el libro primero de esta histo- 
ria.^® Otros americanos habia en Cádiz, de los preten- 
dientes que se habian retirado de Madrid por la invasión 
francesa, que ayudaban á los diputados en sus cuestiones 
por la imprenta, y entre estos comenzó a distinguirse desde 
entonces D. Pablo de La-Llave, eclesiástico, natural de 
Córdova en la provincia de Yeracruz, que se habia aplicado 
en Madrid con decidido empeño al estudio de la botáni- 
ca: pero el mas útil é instruido colaborador era el Dr. D. 
Servando Teresa de Mier, cuya tempestuosa é inquieta vi- 
da seria digna de una particular biografia. 

Nacido en la provincia de Monterey, una de las internas 
de Oriente, de ^mt\ de las familias establecidas allí desde la 



^ Ha ftirlo después secretario del consulado de la Habana, en donde re&i 
de uctua! (líente. 



Abril. 



Caw, II.) RL PADRE MIEll. 65 

conquista de aquel pais, hizo sus estudios y tomó el há* isii 
hilo de dominico en Méjico y obtuvo el grado de doctor 
en teología á expensas de su comunidad. Kl sermón que 
predicó ante el virey Branciforte y la audiencia, en la fun- 
ción de la traslación de los huesos de Hernán Cortes á la 
iglesia del hospital de Jesús, elevó su reputación como 
orador, y el haber pretendido salir del camino trillado eo 
el que predicó en la colegiata de Guadalupe en la función 
titular de aquel año, le atrajo una persecución que fué el 
principio de las desgracias de toda su vida. Censurado 
el sermón por orden del arzobispo Haro y preso el ora- 
dor fué remitido á España para estar encerrado diez años 
en uno de los mas austeros conventos de su orden. El 
sermón fué calificado ventajosamente por la Academia de 
la Historia, y Mier puesto en libertad, anduvo por Fran- 
cia é Italia y pasó á Roma, donde se secularizó. Vuel- 
to á Madrid fué de nuevo perseguido por el príncipe de 
la Paz, poruña sátira que escribió contra el autor del ''Via- 
jero universal," por lo que este dijo relativo á Méjico, y 
encerrado en los Toribios de Sevilla, casa de corrección 
destinada á la reforma de jóvenes extraviados, logró esca- 
par de ella y trasladarse á Portugal y de allí volvió á Es- 
paña cuando comenzó la insurrección contra los france- 
ses, y entró á servir de capellán en el regimiento de vo- 
luntarios de Valencia. En la dispersión de Belchite fué 
hecho prisionero, y quedándose oculto en un pajar en 
000 de los lugares del tránsito á Francia á donde lo con- 
docian, atravesó toda España en la mayor miseria, como 
había pasado casi toda su vida, y llegado á Cádiz, la re- 
iieocia, por estos méritos mandó se le tuviese presente pa- 

ToM. m.— 9. 



Abril. 



66 CORTES DÉ ^DIZ. (L,,. IV. 

láii ra una prebenda en Méjico; pero sin esperar á obtener es- 
te premio, unido á los diputados y especialmente favore- 
cido por el de Méjico, comenzó a escribir, dirigiendo dos 
carias al editor "del Español," escritas con mucha vehe- 
mencia sobre los asuntos de América. Ya fuese por te- 
mor de ser perseguido, ya porque Iturrigaray lo estipen- 
dió para que escribiese en su favor en Londres, ^^ pasó á 
aquella ciudad, en donde publicó, bajo el nombre del Dr. 
Guerra, que era su segundo apellido, la historia de la re- 
volución de Nueva España, de que he hablado en otro lu- 
gar y que tantas veces he teindo ocasión de citar: rico en 
conocimientos y erudición, Mier es al mismo tiempo muy 
agradable por su estilo, y lleno de fuego y ardimiento, 
abunda en chistes oportunos que hacen entretenida y ame- 
na la lectura de su obra. Esta ha venido á ser muy rara, 
porque habiendo retii*ado Iturrigaray los auxilios que mi- 
nistraba á Mier, luego que vio que defendía abiertamente la 
independencia; este, que habia continuado escribiendo, se 
encontró sin medios de pagar al impresor, quien embargó 
los ejemplares é hizo poner al autor en la prisión de los 
deudores, en la que permaneció mucho tiempo, hasta que 
habiendo llegado á Londres los primeros enviados del go- 
bierno de Buenos Aires, estos pagaron al impresor y resca- 
taron los ejemplares de la obra, que remitieron á su pais, 
. pero habiéndolos embarcado en un buque que naufragó, 
se perdieron casi todos, excepto los pocos que andaban re- 
partidos en diversas manos, ó que quedaban en poder del 
autor, al cual volveremos á encontrar frecuentemente en 
los diversos sucesos de esta historia. 

^ Véase lo dicho en el tom. 1 9 fol. 268. 



^ 



Cé.w. II.) VARIOS EMIGRADOS. 67 

A veces los americanos residentes en Cádiz, no se re- isii 
ducian á las armas legales de la discusión en la tribuna 
y por la imprenta, sino que apelaban á hostilidades mas 
abiertas. El diputado de la ciudad é isla de Santo Do- 
mingo, D. José Alvarez de Toledo, oficial de marina, por 
motivos que no todos fueron honrosos, se fugó de Cádiz, 
y habiendo publicado en los Estados-Unidos un manifies- 
to contra las corles, se puso al frente de una cuadrilla de 
aventureros para invadir la provincia de Tejas, como mas 
adelante diremos. También se evadió D. José de S. Mar- 
tin,*^ pficial de guardias españolas, que se dirigió á Bue- 
nos Aires y vino á ser el defensor de Chile su patria y 
el vencedor del Perú, y osla evasión fué auxiliada por al- 
gunos diputados y otros americanos; ^^ |)ero es falso el 
qwe, como se ha dicho en un periódico de Méjico,"^' I os 
gobiernos de ios paises insurreccionados de América, pu- 
siesen á disposición de Ramos Arizpe gruesas sumas pa- 
ra estos manejos. Nunca los diputados que en ellos to- 
maban parte, que tampoco eran todos, contaron con mas 
que sus propios recursos, y así es que no pudieron hacer 
grandes gastos. 

Con el aumento de número, el auxilio de la imprenta, 
el apoyo de un periódico tan acreditado como el Español, 
y con el progreso de la revolución en casi todo el conti- 
nente de América, los diputados de esta comenzaron á 



'^ Tampoco fueron enteramente España, llevó ú S. Martin ilislrazado 

patrióticos los motivos de lu evasión ú bordo del buque en que salió para 

de S. Martin. Buenos Aires. 

5' D. Miguel de Santa María, que ^ En un artículo inserto en el 

después fué ministro de Méjico en periódico titulado "El Siglo XIX," 

Madrid, y firmó el tratado del reco- ron ocasión de la muerte de Ramos 

cocimiento de la independencia por Arizpe. 



68 CORTES DE CÁDIZ, (Lib. 1T. 

1811 hablar en tono mas amenazador y resuelto, y en 1.® de 
^^'^^' Agosto de 181 i, presentaron una animada exposicion,^^ 
en que refiriendo el principio de las turbaciones en las 
diversas provincias, que atribuyeron á los motivos mas 
análogos á su objeto, y volviendo á relatar los agravios 
hechos á los americanos como hombres, como vivientes 
y como sociales; pidieron que se tomase en consideración 
lo que proponian para reparar aquellas ofensas, con 1^ 
• brevedad que demandaba d estado crítico de las cosas, 
insistiendo en la igualdad de representación, en las con- 
cesiones de todas las franquicias pedidas en las once pro- 
posiciones, y añadiendo el establecimiento de juntas pro- 
vinciales, á imitación de las de la península, que tuviesen 
-el gobierno de sus respectivos distritos, para enfrenar el 
despotismo de los gobernantes y distribuir los empleos, 
informando sobre el mérito de los sugetos que debian ob- 
tenerlos. Esta exposición, formada por el diputado de 
Tlaxcala Alcocer,-^ fué suscrita por treinta y tres diputa- 
dos, echándose de menos la firma del de Veracruz Ma- 
niau y de algún otro: presentóse en sesión secreta, ^^ y fué 
grande el acaloramiento que causó, sin que se tomase sin 
embargo resolución alguna, pues pasada^á una comisión, 
80 dieron por resueltos todos los puntos que abrazaba, 
con lo que sobre ellos se determinó en la constitución. 
Desde entonces los diputados americanos mas y mas con- 



® Publicóla el Español en su nú- ^"^ Por este motivo no se hace 

mero tle Marro de 1812, t. 4 P folio mención de esta exposición en loi 

370. véase en el apéndice m'im. 2. Diarios de cortes. Véafe pobre ella 

^* Es fácil conocer en ebta expo- ¿ Mier» tomo 2 ? folio 657, y en el 

sicion el estilo de escrito de abogado tomo 1 ? libro 8*® en diversos lu- 

y predicador, que solía ser frecuente- gares. 
mente el de Alcocer. 



«% 



Ca». II.) concilio £N AMÉItlCA. 69 

centrados en solo los asuntos de su pais, podian ser con- isu 
siderados mas bien que como legisladores de una misma '^^^'^^' 
nación con los europeos^ como enviados extrangeros á un 
congreso de potencias independientes, que procuraban ha- 
cer entre sí la paz, por medio de recíprocos convenios. 

Entre los diversos proyectos que se presentaron á las 
cortes por sus comisiones, uno fué la convocación de un 
concilio nacional, á propuesta del diputado suplente del 
Perú Ostoloza: la comisión eclesiástica se ocupaba ya de 
esta materia, y en la sesión de 22 de Julio, presentó el 
diputado Villanueva, individuo de ella, un proyecto de 
convocación, "^' fundado en los antiguos cánones y prácti- 
cas de la iglesia de España, proponiendo que en el caso 
de resolver las cortes la celebración de un concilio nacio- 
nal en España^ se celebrase otro en América, á que con- 
currirían los arzobispos y obispos de la América, tanto 
septentrional como meridional, y los de los dominios es- 
pañoles de Asia: esto habria hecho casi imposible la reu- 
nión do este concilio y muy inútiles sus deliberaciones, 
cuando reduciéndolo á los concilios provinciales, que con 
tanto fruto se celebraron en años anteriores en Méjico y 
Lima, hubiera sido de mucho provecho. Aunque las cor- 
tes llegaron á aprobar el que se celebrase el concilio, ^^ no 
pasaron adelante en la discusión de los demás puntos del 
dictamen, y el negocio quedó en tal estado, sin haber vuel- 
to á ocuparse de él. 

La comisión de constitución presentó en la sesión de 
18 de Agosto la parte principal de su trabajo, que com- 

^ Diario de cortes, t. 7 P fol. 463, ^ Sesión de 23 de Julio, Diario 
j por lo relativo ¿América fol. 471. de cortes t. 1 P fol. 477. 



Agosto. 



70 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IV. 

1811 prendia la organización de los poderes legislativo y ejecur 
tivo, con un discurso en que explicó los principios sobre 
que habia procedido. ^"^ Esla comisión era presidida por 
D. Diego Muñoz Torrero, diputado por Extremadura, y la 
componian los diputados mas distinguidos de las corles: 
de los americanos, se bailaban en ella D. Vicente Mora- 
les Duarez, di|)utado suplenle por el Perú,"** D. Antonio 
Joaquin Pérez, D. Mariano Mcndiola y D. Andrés Jáure- 
gui, propietarios, el primero por Puebla, el segundo por 
Querétaro, y el lerccro por la Habana, y D. Joaquin Ferr 
nandez de Leiba, suplente por Cbile. Era considerado 
Morales Duarez como el mas instruido de los americanos 
en las cosa:> de América, y lo era en cfeclo, á lo menos 
hasta la llegada de los diputados propietarios de Nueva 
España: Pérez y Leiba fueron nombrados para esla co- 
misión desde que se formó, babiendo sido aquel el pri- 
mer diputado propietario que se presentó en las corles; 
Jáuregui y Mendiola fueron agregados posteriormente á la 
misma. Presidia las corles el Dr. D. Juan José Güere- 
ña, canónigo de Puebla y diputado por Durango en la 
Nueva Vizcaya, quien se creia que por ser poco inclinado 
á las nuevas doctrinas, diferiría la discusión; mas sin em- 
bargo, señaló para dar principio á ella el 24 del mismo 
mes en que acababa el periodo de su presidencia, térmi- 
no que pareció demasiado estreclio para tan grave mate- 
ria, y |)ara proceder en ella con acierto, se mandaron ha- 
cer públicas rogaciones. 

Dejo para el capítulo siguiente el examen de la consti^ 

^ Este discurso lo redactó I). '' Toreno, lib. 13, lom. 5P fo|. 
Aguitin Arguelles, según dice To- lOl. 
i«no. 



Septiembre. 



Cat. ii.) represeictaciokes del consulado. 71 

tncion que se decretó, y el dar razón de los incidentes ^ isii 
priocipales de su discusión, destinando el presente á las 
demás ocurrencias de aquel congreso, que tuvieron mas 
iomediata relación con el asunto de esta liisloria. Una 
de las que vinieron á agitar mas violentamente los áni- 
mos fué, la exposición que el consulado de Méjico dirigió 
á las cortes con ocasión de la constitución que se estaba 
discutiendo, l^obre la representación que las Américas de- 
bian tener, según el estado de civilización en que se en- 
contraban las diversas clases de habitantes que forman su 
población. ^^ Desde 17 de Abril de 1811, con motivo 
del decreto de la regencia de 20 de Agosto del año ante- 
rior, publicado en Méjico en 10 de Diciembre del mismo, 
por el que se declaraba que la convocatoria para nombrar 
diputados á cortes no debia entenderse como sonaba, con 
respecto solo á los españoles nacidos en América y Asia, 
sino que también comprendia á los domiciliados y avecin- 
dados en aquellos paises, y asimismo á los indios é hijos 
de españoles é indios, habia manirestado el consulado que 
las elecciones de diputados no se habian hecho conforme 
á estos principios, porque siendo obra de los ayuntamien- 
tos de las capitales compuestos en su mayoría de criollos, 
habian recaido aquellas exclusivamente en individuos de 
esta clase, resultando de aquí que los españoles nacidos 
en la península y avecindados en América, que conslituian 
la parte mas atendible de la población de esta, por su in- 



* D. Cnrlo§ Biistamante publicó hago, he creído deber omitir la inscr- 

estas <*xpos¡cionPs en el suplemento cion de estos documentos en el apén- 

á la historia del P. Cavo t. 3 P fol. dice, no obstante lo dicho en el tom. 

336 á 377, por lo que, y por ser bas- 1 9 fol. 22 nota 13 de e&ta obra. 
tante extenso el extracto que de ellas 



73 COliTES DS CiDia. (LiB. IT. 

1811 flujo, adhesión á la madre patria y servicios qae habían 
^•ptien . ppggijij^^ hablan quedado sin ser representados, carecien- 
do por esto las cortes de la instrucción necesaria para 
proceder con acierto en los asuntos de América, la que 
solo (enian los que en ella habian residido, y se veian ex* 
puestas á obrar con equivocación, extraviadas por lisonje- 
ras teorías y por los informes de los diputados america^ 
nos, que aunque procediesen de buena fé, no podian re- 
sistir á la inclinación natural ^^que tiene á la causa de la 
independencia el hijo de una gran provincia que puede 
ser nación, y que le impide prestar su corazón á los in- 
tereses de la metrópoli, en contraposición con los de su 
patria imaginada," de donde concluía, que ^^siendo la con- 
currencia á las cortes de los españoles europeos residen^ 
tes en América, legal, justa y conveniente, y que no pe- 
dia ser suplida sin agravio por los diputados americanos," 
se mandase que cada uno de los consulados de Méjico, 
Veracruz y Guadalajara, que eran las corporaciones que 
la ley reconocia como representantes de la universidad de 
mercaderes de cada distrito y que abrazaban la casi tota- 
lidad de los españoles residentes en Nueva España, nom- 
brase dos diputados que representasen á estos en las cor- 
tes, suspendiéndose la discusión sobre toda novedad en 
el sistema de gobierno de Indias, hasta que estos diputa-^ 
dos se hallasen en el congreso, y que se hubiese consul- 
tado al consejo, oido á los gobernadores y acopiado datos 
de los archivos de América, en los que se hallaban todos 
}os antecedentes y pruebas de las leyes que formaban la 
recopilación particular de Indias, ofreciendo una manifes- 
tación mas amplia y demostrativa, por la que se haría pa^ 



Cap. n.) REPRESENTACIONES DEL CONSULADO. 75 > 

tente que siguiendo otro camino, sería inevitable la abso* isu 
lula separación de la América en la época de la próxima ^***"^ **' 
renovación de las cortes. El consulado acababa su ex- 
posición pidiendo, que entre lauto las cortes resolvían so^ 
brc estos puntos, fueseu nombrados defensores provisio- 
nales de los españoles europeos residentes en Nueva Espa- 
ña, los diputados D. Evaristo Pérez de Castro, D. Manuel 
García Herreros, y D. Agustin Argi^elles, con lo que se 
les nivelaría siquiera con los indios, á quienes concedía 
esta gracia el decreto citado de la regencia, en el caso qtie 
DO se hubiese contado con ellos para las elecciones, en- 
tre tanto se arreglase el método en que ellos mismos de- 
bían nombrar sus representantes, y los pondría á cubierto 
de las medidas contrarias á la conservación de la Améri- 
ca, sosteniéndolos en la triste carrera que tenian que se- 
guir en aquel suelo de persecución, antes de abandonarlo 
i sus enemigos. Esta solicitud, en cuanto á la represen- 
tación particular de los españoles excluidos en las elec- 
dones, venia á reducirse á la cuestión dé las minorías 
electorales, resuelta en favor de estas por las leyes que 
actualmente rigen en la Repiiblica. 

En la segunda exposición, ofrecida en la primera y re- 
mitida en 27 del mes siguiente, el consulado, tomando k 
historia de América desde sus primeros pobladores, tra- 
tó de persuadir qoe son muy exageradas las relacionen 
hechas por los conquistadores mismos y por varios liis- 
loriadores, acerca de la gran pobbcíon que en esta parte 
del mundo liabia y del alto grado de civilización á que ha- 
bían llegado algunas de las naciones que la habitaban; que 
DO lo son menos, las crueldades que se atribuyen á les 
Ton. HL— 10. 



74 CORTES DE CÁDIZ. (Lim. IT. 

isii conqumtadores j que pqr el contrario los indios, á quie- 
^ **" * lies tanto se afectaba compadecer en las declamaciones de 
los escritores extrangcros y en las qtie se oian en la tri- 
buna de las cortes, habian mejorado mucho de condición^ 
y merced á la escrupulosa atención que se liabia tenido 
en beneficiarlos en las leyes de Indias, podrían tenerse 
por los seres mas dichosos de la tierra, si la felicidad so- 
lo consistiese en vivir según la índole c inclinaciones de 
cada uno. Seguíase etaminando en la representación el 
estado de civilización, instrucción y costumbres de cada 
tina de las clases de habitantes de la Nueva España, cuyo 
ntimero calculaba el consulado en seis millones, y de es- 
ios regulaba que eran tres de indios, los cuales no esta- 
ban en estado de ser representados en las cortes, ni tam-' 
poco los dos millones que componían las castas, ni la 
mitad del millón que quedaba para la raza blanca, y ha- 
blando del estado del pais en general, ^'la Nueva España," 
dice, ^^es una grande región en que domina el humor ó 
«I genio indolente y sensual; donde se vive para los pla- 
ceres y en la disipación; donde los sustos sobre lo futuro 
ceden á la confianza de lo necesario presente; donde la 
religión santa recil)e muchos obsequios exteriores y poco 
respeto interior; donde la ley no se introduce en el uso ni 
en el abuso de las pasiones mas groseras; donde el man- 
do precario é instable deja correr las cosas en la marcha 
que llevan, y en donde la riqueza, la abundancia y el tem- 
peramento, destierran la avaricia sombría, el temor salu- 
dable de la divinidad y las delicadezas sociales." 

Continúa aquel tribunal describiendo el alto grado de 
prosperidad á que el pats había llegado, el que atribuía á 



Cmw. n.) RSPRESEIfTAaOIfES DEL CONSULADO/ 78 

la moderacioD de las insiitucioDes, ¿i la prudencia del go- mi 
bierno y á la sensatez española, y explicando los pasos ^ ^"^ 
por los cuales se liabia ido formando el espiriui de inde- 
pendencia que liabia licclio esfallar la revolución, asienta 
que este babia sido en gran manera impulsado por la pro- 
clama de la junta central de que liemos hablado en su lu- 
gar. ^^ *'La junta central," dice el consulado, ^^proclamó 
la soltura donde se sufria mal la sujeción; exageró la li- 
bertad, donde esta voz suena independencia; habló á los 
mines y estólidos indígenas el mismo lenguaje que á los 
castellanos generosos; para halagarlos les ponderó los ri- 
gores de la tiranía insoportable en que gemían, les anun-* 
cióla reforma, les hizo creer que podian aspirar á mejor 
estado y exaltó el odio á la matriz, al gobierno y á la su- 
misión: mostró timidez donde solo prevalece la entereza; 
rogó, cuando debia mandar; pidió la amistad, cuando de- 
bía exigir la obediencia; imploró la confraternidad, cuan- 
do regian los derechos paternales; convidó con la sobera- 
nía, cuando no querían ser vasallos; les dio representación 
nacional, cuando no sabian ser ciudadanos; los ensalzó 
como liombres provectos, cuando entraban en la puericia, 
y los trató como á sanos y fuertes, cuando estaban ente- 
cos y dolientes." Todos los extravíos polí;'icos que se- 
gún la opinión del consulado, cometió la junta central en 
el sistema que siguió respecto á la América, cree aquel 
cuerpo que procedieron del ejemplar establecido por la 
constitución que formó lá junta de notables reunida por 
Napoleón en Bayona: ^^de allí nacieron," dice, ^Ma par- 
ticipación en el poder supremo y la asistencia á las cortes 

^ tomo 19 fol.201. 



76 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IY. 

isii de los diputados de Indias, su elección por los ayunta- 
septiem re. jj^j^p^^g y jjj calidad previa de nativos del pais; la igual- 
dad de derechos entre los colonos y la metrópoli; la liber- 
tad de toda especie de cultivo y de industria; el comercio 
recíproco de las provincias de America y Asia entre sí, y 
el solemne disparate de que las Españas y las Indias se 
gobernasen por un solo código de leyes civiles, crimina- 
les, mercantiles y fiscales." 

El consulado se extendió demostrando los inconvenien- 
tes que habia traido la participación que se habia dado en 
el gobierno á las provincias de ultramar; el error gravísi- 
mo que la junla central babia cometido, creyendo asegu- 
rar la fidelidad de aquellas á fuerza de concesiones, y puso 
de manifiesto todas las consecuencias que tendría la igual- 
dad de representación en las cortes, con tanto empeño 
pretendida por los diputados americanos, concluyendo con 
pedir que esta representación no excediese del número de 
diputados asignados en la convocatoria de la regencia; es- 
to es, uno ppr cada provincia, ú loque agregados los seis 
nombrados por los consulados, según lo pedido en la ex- 
posición anterior, baria el total de veintiuno por toda la 
Nueva España, y que en cuanto al gobierno particular de 
las Américas, se dejase subsistente el código de Indias, 
haciendo en él las reformas que la experiencia hubiese 
manifestado ser necesarias. 

Firmaron estas exposiciones D. Diego de Agreda, con- 
de de casa de Agreda, príor y los cónsules D. Fran- 
cisco Chávarri y D. Lorenzo Noriega, y las redactó D. 
Francisco Arámbarri, natural de Vizcaya, que habia re- 
sidido largo tiempo en la América meridional, y estuvo 



ik 



Ca». n.) REPRESENTACIO?(ES DEL CONSULADO. 77 

despoes empleado en Méjico en la oficina de la adminis- isii 
tracion de arbi trios, ^^ La segunda y mas imporlanle fué ^**" 
remitida i Cádiz por el navio Miño, dirijida á uno de los 
princi|)ales comerciantes de aquella plaza D. Francisco 
Buslamante, quien la entregó á su cuñado el diputado 
García Herreros, el cual siendo á la sazón secrelario de 
las cortes, la reservó en su poder, según sospecharon los 
diputados americanos, hasta eM6 de Septiembre en que 
discutiéndose el artículo de la constitución que excluia 
del derecho de ser representados á los originarios de Áfri- 
ca, la presentó ai presidente D. Ramón Giraldo, y este dio 
coDOciniienio de ella á las cortes, que acordaron se leyese 
eu sesión publica, juzgando por el epígrafe que seria con- 
Teniente imponerse de su contenido, para el punto que 
se estaba debatiendo. 

Difícil seria [tintar la irritación que esta lectura causó 
eo los diputados americanos, que se creyeron personal- 
mente ofendidos é injuriada toda la América. Hiciéronse 
varias proposiciones y la discusión vino á ser tan tumul«- 
taosa« que el presidente se vio precis;ido á suspenderla, 
señalándola para la sesión siguiente.^ En ella presentó 
Morales Duarez un proyecto de decreto, por el cual las cor- 
tes declaraban que la lectura de aquel papel habia causado 
en ellas una amarga sensación, y mandaban se quemase 
por mano de verdtigo, sacando testimonio y conservando la 

^ £1 ser reta rio del consu1a<lo era Diarios de cortes las Fesiones en que 

el Lie D. Basilio de Arrilloga, padre Fe trató de este asento, ilef'th el folio 

del Dr. y Lie. de este mismo nombre, (KI8 y siguientes, y d P. Mier en su 

pero siendo americano, no se le dio historia tom. 1 ? fol. 285 hasta el fin 

conocimientoal^imode la exposición del lib. 8P y tom. 2? fol. C74, así 

si de tu contenido. como también «u segunda carta al 

' Véanse en el tomo 8 9 de loe . Español. 



78 CORTES DE CÍLDIZ. (Ub. IT. 

1811 última Toja para que identificadas Jasñrmas, se procedie- 
^^^^ ' se contra ios autores, considerando el escrito como libelo 
sedicioso y calumnioso. Embravecióse mas y mas la con- 
tienda, que por entonces se terminó con mandar pasar á 
una comisión cuya mayoría era de americanos, y en la 
que estaba el mismo Morales Duarez, la proposición de 
este, dando drden de cerrar el puerto, para que no llega- 
se á América la noticia de la presentación de la exposi- 
ción, sin que la acompañase la de la resolución que sobre 
el caso tomasen las cortes. ^^ La mayoría de la comisión 
ado|)tó, con corla variación, la forma de decreto propues- 
to por Morales Duarez, pero uno de los individuos de ella, 
Gutiérrez de la Huerta, disintió y propuso se declarase: 
*^quc las cortes liabian oido con desagrado la lectura de 
la exposición, por el acaloramiento y destemple en que 
estaba concebida: que se mandase cerrar, sellar y arclii- 
var, no pudiéndose volver á abrir sin especial mandato de 
las cortes, y que para satisfacción de la diputación ame<« 
ricana en la parle que pudiese liaber sido ofendida su de- 
licadeza pundonorosa, se le asegurase que el contenido de 
la representación en nada debia ofender el justo concepto 
que se merecía. Enci*espóse de nuevo la disputa; loa 
americanos que tomaron la palabra sostenían, que la re- 
presentación debia ser considerada como un liMo, de la 
naturaleza de aquellos que las leyes califican de allaraen^ 
te criminales y por lo mismo debian ser castigados sus au- 
tores: otros, acaso para dar lugar á que pasase el enarde- 
cimiento, manifestaban dudar de la autenticidad del papel 

^ Los americanos que formaron Mendiola y Jáuregui, y los europeos 
U comisión, fueron Morales Duarez, Gutiérrez de la Huerta y del Monte. 



Caf. n.) DISCUSIÓN SOBRE LAS REPRESENTACIONES. 79 

y querían que se suspendiese todo procedimiento, hasta isu 
cerciorarse de ello, y otros en fin indicaban diversos con- ^*'*"' 
ceptos. En medio de (anla contrariedad de opiniones, 
el peruano Mcjía, con la agudeza y tino que solia tener en 
las cuestiones mas difíciles y delicadas, manifestó que di- 
sentía de todo cuanto se habia propuesto en la discusión: 
que habiendo invitado solemnemente las corles á todos 
los españoles á que las ilustrasen sobre las materias que 
en ellas se trataban, no podian rehusar el recibir un in- 
forme que se les dirijia en virtud de aquella invitación, y 
que considerando la cuestión como meramente literaria, 
debia imprimirse el informe y contestar á él los america- 
nos, los cuales no debian dar lugar á que se dijese que 
prevalidos del puesto que ocupaban, habian hecho de par- 
tes para pedir, de asesores para consultar, y de jueces pa- 
ra sentenciar en su propia querella, siendo ademas muy 
ageno del carácter legislativo de las cortes, sentenciar co- 
mo on tribunal ordinario y mucho menos concurriendo á 
ello los agraviados. Esto dio motivo á que el diputado de 
Goatemala Larrazabal propusiese, que no asistiesen á la 
votación los americanos, é iban & salirse si no lo hubiera 
impedido el presidente.^' 

En este estado del debate, el célebre literato D. Anto- 
nio Capmany, entrando de lleno en el fondo de la cues^ 
tion, que hasta entonces no se habia tocado, dijo, que la 
representación era propiamente un cuadro que abrazaba 
todos los colores de la pintura, y que aunque habia muclia 
imprudencia y animosidad en las duras y jilenigrantes ex- 
presiones que se empleaban para calificar las castas, se 

' ' ■ ■ - ■ -■* 

* El T, Mitr dlct, qoe hizo uto de la grardia para impedirles mlii. 



Septiembre. 



80 CORTES DE CÁDIZ. (Lim. IV. 

1811 debía atender á que en el estado de guerra encarnizada 
en que se hallaba la Nueva España, era natural que liu«- 
biese una gran lucha de recíprocos agravios y de resentr^ 
mieutos, de donde nacía sin duda la destemplanza y acrr» 
monia del estilo del escrito. Que los puntos que en él 
se trataban eran muy importantes^ para que las corles me- 
jor instruidas sobre ellos, decidiesen con acierto en las 
cuestiones que se estaban discutiendo; por lo que su opi^- 
nion, de acuerdo con lo propuesto por Mejía era, que el 
informe se imprimiese, y que los americanos^ entre los 
cuales sobraban plumas elocuentes y espíritus ilustrados, 
defendiesen su causa con luminosas contestaciones, ha- 
ciendo patente al mundo que el ingenio no está casado 
con el pais. Mendiola, que habló después, desarrolló una 
¡dea á que han dado gran peso en tiempos posteriores mu- 
elas de las ocurrencias polilicas del pais, y es que ^^él ín- 
teres mercantil está en oposición en Méjico con el ínteres 
nacional," y de aquí dedujo, que el molrvo qoe habia im- 
pulsado á los autores de la representación, no era otro 
que los intereses mercantiles heridos por las franquicias 
concedidas por las corles á la industria y al mutuo comer- 
cio de las provincias de la Eepña ultramarina. 

Interminable hubiera sido la disputa, según el núme- 
ro de diputados que liabian pedido la palabra, si no se hu- 
biese procedido á la votación, teniendo la cuestión por su- 
ficientemente debatida, y habiéndose aprobado lo propues- 
to por Gutiérrez de la Huerta, en la sesión siguiente pre- 
sentaron los americanos una representación que firmaron 
casi todos, excepto Mejía, Pei'ez y Maniau, pidiendo en 
iiombre de toda la América una saiisíaccion proporciona- 



Caf II) DISCUSIÓN SOBRE LAS REPRESENTACIONES. 81 

da al agravio recibido. Nueva y mas tempesluosa discu* isu 
sion se hubiei^ empeñado, si el presídeme Oiraldo no hu- 
biese propuesto que se echase sobre todo lo ocurrido una 
losa sepulcral, cuya idea adoptaron las cortes, declarando 
que no babia lugar á deliberar sobre este nuevo inciden- 
te. Así terminó esle ruidoso negocio, que produjo con- 
secuencias de efecto muy duradero. 

Hoy, c}ue no existiendo las causas que dieron entonces 
motivo á tanto enardecimiento, se puede juzgar en la cal- 
ma de la razón y con la luz de la experiencia el mérito de 
aquel escrito, es preciso convenir con la opinión manifes- 
tada por Capmany. Dando su justa parte á los resenti- 
mientos del momento, que producian tanta acrimonia en 
las expresiones, |)ues no f)uede pretenderse que sean mo- 
deradas las palabras en un pais en que las obras son es- 
tarse matando unosá otros, todas las ideas que las repre- 
sentaciones conteniau eran en el fondo enteramente exac- 
tas, y los mismos diputados americanos que tanta irrita- 
ción manifestaron, no podian menos de estar persuadidos 
en su interior de la verdad de los hechos. Los diputa- 
dos españoles, los mas de los cuales casi no tenian idea 
de la América y de su estado actual, y que apenas habian 
comenzado á formarla de los sucesos recientes de Méjico 
per lo que iiabia publicado Cancelada, fijaron por estas 
representaciones un concepto que se vio prevalecer en to- 
do lo que en adelante sucedió en las cortes. Sin embar- 
go, estaban estas ya demasiado empeñadas en la carrera 
que liabian empezado á correr, y era demasiado fuerte el 
imperio de las teorías, para ceder á la convicción que de- 
bieran producir las razones de unos hombres que mani- 

ToM. in.— 11. 



82 CORTES DE CADIZ. (Lib. IV. 

1811 festaban conocer bien el pais: mas como segun el mismo 
p em re. ^^j^gyjgjQ decia, "los pecados políticos no se expian en 
el purgatorio, sino en la lida temporal," ^'^ España expió 
los errores de las corles con la pérdida de todas sus po- 
sesiones en el continente americano, v como si esto no 
bastase, estuvo también á punto de perder, por los mismos 
motivos, sus ricas islas en las Antillas cuando se restable- 
ció la constitución en 1834, hasta que escarmentada por 
tanto desasiré y hecha mas cuerda á fuerza de golpes, dejó 
subsistir en lo poco que le quedaba, ese antiguo y venera- 
ble código de Indias, que el consulado de Méjico propo- 
nia se conservase, sin hacer en él nías alteraciones que las 
que el transcurso del tiempo hubiese hecho indisjicnsables. 
Las consecuencias que el consulado preveía que habian 
de seguirse en América de la adopción de un sistema pa- 
ra el cual la masa de la población no estaba en manera 
alguna preparada, han sido igualmente ciertas y trascen- 
dentales: esos cinco millones de indios y castas, cuyos vi- 
cios exageraba aquel cuerpo, pero que ciertamente no es- 
taban en estado de entender siquiera el sistema en que 
eran llamados á participar, extrangeros siempre á él, no 
han sido mas que instrumento de agenas miras, mientras 
que la parte bispano-americana, en cuyas manos ha caído 
exclusivamente el poder, parece haberse empeñado en sa- 
car cierto el desventajoso relrato que de ella se hacia en 
la representación de aquel tribunal. • Desde la constitu- 
ción española, se han variado iníiuitamente las formas de 



^ D. Carlos lUistamante cree que cion. Supleinento á los ties 8Í«íIop, 

este axioma tuvo su cumplimiento fol. 309. Demasiado se ha cumpli- 

con la expuUion de españoles en 1828 do á expensas del pais eu otras mu- 

y 29 en castigo de esta representa- chas circunstancias. 



Cap. n.) EXAMEN DE LAS REPRESENTACIONES. 85 

gobierno, |iero descansando siempre sobre bases para las isu 
que ni ha habido ni hay elenííenlos, lodo ha sido fantásli- ^ ^ ^^^ '** 
co é ideal, sirviendo únicamente esta variación de formas 
coo el mismo resultado, para demostrar con la ruina del 
pais que ha sido la consecuencia necesaria de tantos ex- 
iravios, que, como el consulado decia, "las leyes deben 
acomodarse absolutamente á la influencia del clima, á la 
calidad y situación del terreno, al género de vida de los 
pueblos, al grado de libertad que su constitución puede 
sufrir, á las inclinaciones é índole de los habitantes, á sus 
costumbres y maneras, al estado de la civilización, al en- 
lace de las relaciones recíprocas, al voliímen de la pobla- 
cion, de las riquezas, del comercio y de la industria: por- 
que las leyes mas exquisitas, son vanas ó impertinentes 
cuando discuerdan con las circunstancias predominantes, 
siendo las buenas las que sin estrépito ni convulsiones 
mejoran la condición presente de la multitud, y las mejo- 
res, las que con menos inconvenientes, conducen á la per- 
fección posible ó relativa de la sociedad. 

Eq Méjico se tuvo confusamente idea de la represenla- 
ciou del consulado por un extracto de ella que corrió des- 
de el mes de Noviembre, que dio motivo al bando que el 
virey publicó en 11 de aquel mes, de que hemos hablado, 
prohibiendo los papeles subversivos que circulaban sobre 
rivalidades entre europeos y americanos, y aun las con- 
versaciones sobre estas materias, y por un barco correo 
salido de Cádiz en 2 de Octubre, se recibieron noticias á 
fines de Diciembre de 1811 de todo lo ocurrido en las se- 
siones de las cortes en que se trató este asunto, lo que 
causó grande irritación y contribuyó poderosamente á dar 



84 CORTES DE C\DIZ. (Lib. IV. 

isi; mayor impulso á la revolución.^'' La indignación creció 
piem re. ^^ pnnto cuando se supo que por real orden de 27 de 
Septiembre comunicada al virey por la regencia, manda- 
ha esta se diesen las gracias al consulado por su repre- 
sentación, alabando su zeló y palriolismo, y solo extra- 
ñando el acaloramiento con que se explicó en algunas ex- 
presiones y proposiciones avanzadas, viendo también que 
en vez del castigo que se habia esperado de ios individuos 
que firmaron la repitíscntacion, en las elecciones del con- 
sulado que se verificaron el 7 de Enero siguiente, en lu- 
gar del prior Agreda que terminó sus funciones, fué nom- 
brado Chávarri, que babia firmado como cónsul diclia re- 
presentación.^^ 

Casi al mi^^mo tiempo que las corles se babian ocupa- 
do de este asunto, tuvieron que tratar de otro no menos 
ruidoso, á que dio motivo el manifiesto que publicó en 
Alicante en el mismo mes de Septiembre D. Miguel de 
Lardizabal, consejero de estado, que babia sido nombrado 
por la Nueva España individuo de la junla central, y lo 
fué después de la regencia cuando la violenta disolución 
de aquella. Era el objeto de esle papel vindicar la con- 
ducta pública del autor en la nocbe del 24 de Septiem- 
bre, en que las corles se declararon soberanas, é bicieron 
que la regencia las reconociese por tales. Lardizabal ata- 
caba la legitimidad de aquel cuerpo, especialmente por el 
gran número de suplentes que bacian parte de él, ccnsu- 

^' Toílo esto está tomado del día- Sin salir del consulado 
rio manuscrito del Dr. Arechederre- Hicieron mas insurgentes 
ta. Circuló mucho por aquellos dias Qu« Allende y el cura Hidalgo, 
una cuarteta que copia Bustamante 
y decía: ^^ Gaceta de 21 de Enero de 1812, 

Francisco, Lorenzo y Diego tom. 3 9 núin. 172, fol. 7». 



Cap. II.) ASUIH^O til LARDIZABAL. 85 

raba sus procedimientos é indicaba que si ia regencia bu* isn 
hiera conlado con fuerzas que la sostuviesen, habria de- ' ^'**"* ^' 
Tendido los (lerecbos del monarca de quien se considera- 
ba representante.^^ Leyóse el manifiesto en las corles en 
la sesión del 11 de Septiembre, y aunque Mejía propuso 
desde luego que se pasase á la ¡unta de censura de libertad 
de imprenta, para que lo califícase conforme á la ley, las 
cortes creyeron que se debia proceder de otra manera, 
porque entendieron que en el manifiesto se entreveia una 
trama urdida por la regencia para sofocar á las cortes en 
el mismo momento de su instalación, y en la sesión del 
lo mandaron que Lardizabal fuese aprebendido y condu- 
cido á Cádiz desde Alicante donde residía, ó á donde ha- 
bía sido confinado desde que cesó la regencia de que era 
individuo; que se recogiesen y remitiesen con él lodos sus 
papeles, y que fuese juzgado por un Iribunal especial de 
cinco jueces y un fiscal, todos del seno del congreso, aun- 
que después se resolvió que fuesen de fuera de él, pero 
escogidos por las cortes entre doce que propusiese una 
comisión. 

Creyóse que el consejo de Castilla obraba de acuerdo 
con Lardizabal y que babia extendido una protesta con 
los mismos intentos que el manifiesto de aquel, habiendo 
ademas otra del obispo de Orense á la que Lardi/abal hacia 
referencia, por lo que se comisionaron diputados á quienes 
se habian de entregar lodos estos documentos, y aunque no 
se encontró la protesta del consejo que el conde del Pi- 
nar encargado de formarla dijo haber roto, por no haber- 



® Véase la relación extensa de to<Jo esto en la historia de Toreno, lib. 
1 8, tom. O ? Jol. 1 ¿6. 



86 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IV. 

isii la aprobado sus compañeros, dieron bastante luz acerca 
Fepiiembre. j^ ^^ objelo, ios votos contrarios que aparecieron firnria- 
dos por tres consejeros: del obispo de Orense no se en- 
contró nada nuevo, sino lo que habia ocurrido cuando se 
había rehusado á prestar el juramento exigido por las cor- 
tes. La junta de censura de la provincia, establecida se- 
gún la ley que arreglóla libertad de imprenta para la ca- 
lificación de los impresos acusados, calificó el manifiesto 
de subversivo y sedicioso; mas la suprema, absolviéndole 
de estas notas, solo lo tuvo por impolítico, fallo de res- 
peto á las cortes, depresivo de la autoridad de los diputa- 
dos suplentes, y por tanto juzgó perjudicial su lectura y 
que no debia correr en el ptíblico.^° Mas como por nin- 
guna de estas notas podia ser calificado el escrito crimi- 
nal, según la ley de libertud de imprenta, debia ser ab- 
suelto el autor; pero rniiy lejos de esto, el fiscal del tri- 
bunal especial pidió contra él la pena capital, y aunque 
el tribunal no se conformó con este pedimento, condenó 
sin embargo á Lardizabal, por sentencia de 14 de Agosto 
de 181 2, á salir expulso de todos los dominios españo- 
les y el pago de las costas del proceso, y mandó que to- 
dos los ejemplares del manifiesto que se habian recojido, 
fuesen quemados por mano de verdugo en alguna de las 
plazas de Cádiz. "^^ Lardizabal se retiró á Inglaterra, de 
donde las vicisitudes políticas lo trajeron después á Espa- 
ña á tener una parte muy principal en ol gobierno, como 
á su tiempo veremos. En las cortes volvieron á empe- 

^ Blanco publicó el dictúmen de mo número del Español, fol. 43(>. 

lajunta suprema de censura en el Es- Por esto sin duda son escasos los 

pañol del mes de Octubre, tom. 1 ? ejemplares de este manifiesto que no 

fol. 425 he visto, refiriéndome á lo que de ¿I 

*^ Véase la sentencia en el mis- dicen Toreno y la junta de censura. 



Caw. id motw contra valiente. 87 

Darse las contestaciones con motivo de un periódico titu- isii 
lado la "España vindicada en sus clases," y se enardecic- ^*p*^*" "*• 
ron de tal modo, que terminaron por un rootin popular 
contra el diputado D. José Pablo Valiente, odiado de an* 
tiguo en aquel puerto por atribuírsele bnber traido á él 
de la Habana, en donde habia sido intendente, la fiebre 
amarilla, y porque se enlendia que favorecia el comercio 
libre, crimen que no se perdonaba en Cádiz, |)or lo que 
á duras penas logró escapar de la saña popular, poniéndo- 
se en salvo en un buque inglés. 

Ibase siguiendo la discusión de la constitución en me- 
dio de estos y otros incidentes, siendo uno de los mas 
importantes los esfuerzos que se bicreron por el partido . 
opuesto á las ideas liberales, para que se pusiese la re- 
gencia del reino en manos de la infanta D.^ Carlota Joa- 
quina, que con su marido el príncipe del Brasil se baila- 
ba en rio Janeiro, desde donde babia dirijido cartas Á las 
cortes y también á todas las autoridades de América; mas 
las cortes no creveron deber bacer atención á sus recia- 
maciones y todo terminó por el nombramiento de una 
nueva regencia de cinco individuos en lugar de los tres 
que antes la componian: ^^ pero dejando aparte estos su- 
cesos, que interesan poco para mi objeto, pasaré á bablar 
de la mediación ofrecida por Inglalerra,^^ para terminar las 



" Fueron tionnbrnilos para formar *■ Toila? las <IÍKciisiofip? sobre la 

esta regencia el duoue del Infantado mediación inglesa hubiendo sido se* 

D. Joaquín de Mosquera y Figueroa,' cretas, nada acerca de ellas seencuen- 

consejero de Indias, natural de Cara- tra en los Diarios de corte?, por lo 

cas, el teniente s^eneral de marina D. qne todo lo que diré sobre esta mate> 

Juan María Villavicencio, D.Ij^nacio ría es tomado del F.spannl, déla his- 

Rodríguez de Rivas del consejo de toria del P. Mier y de la del conde 

Castilla, y el teniente general conde de Toreno, 
étl AbUbal. 



88 CORTCS DE CÁDIZ. (Lzb. IV. 

]%ii desavcDencias suscitadas entre España y las provincias 

Septiembre, i , 

* ullramarinas. 

En todcs tiempos el gobierno inglés babia tratado de 
ampliar la esfera de los consumos á su comercio y manu- 
facturas en las posesiones españolas de América, ya por 
medio del ''asiento" para introducción de esclavos negros, 
ya con el contrabando, ya finalmente protojiendo el espíritu 
de insurrección é inde|)endencia, como una represalia de lo 
que el gabinete español babia becbo imprudentemente en 
favor de los Estados-Unidos. Con este fin el general Pic- 
ton, gobernador de la isla do la Trinidad, dirigió en 1797, 
durante la guerra entre ambas potencias, una proclama á 
los babitantes de Venezuela, en la que incluia una carta 
oficial del ministro Lord Dundas, ofreciéndoles "lodos 
los recursos y protección del rey de la Gran Bretaña, pa- 
ra resistir á la auloridüd opresiva de su gobierno, y cons- 
tituirse independientes, sin ninguna pretensión á sobera- 
nía de parte de S. M. " Con el mismo objeta se babia 
becbo la expedición de Buenos Aires, se babia enviado al 
general Miranda á Caracas, y en el momento de comen- 
zar el levantamiento de Es|}aña contra Na|)oleon, estaban 
reunidas en Corck en Irlanda para irá fomentar la eman- 
cipación de Caracas, las mismas tropas con Lord WelKn- 
gton á su cabeza, que fueron destinadas á la guerra de 
España. ''^ 

Aliados coii esta los ingleses, bailaron en sus relacio- 
nes amistosas con a(]uel gobierno el medio de proteger 
las mismas miras. La regencia, careciendo de medios 
para las multiplicadas atenciones del gobierno, por baber 



«4 



Véanse \oa cooiprubaiiles de todo esto cii Mier, tora. I ^ fot. Ci9l. 



€Ar. ti.) MEDIACIÓN INGLESA. 89 

cesado los auxilios pecuniarios que habia dado, aunque lan 
nunca muy largamente la Ingkterra, y también los dona* ^ i**'"^'** 
tiTos muy cuantiosos que se mandaron de América al prin- 
cipio de la guerra contra la Francia, intentó negociar un 
empréstito de diez millones de libras esterlinas, bajo la 
protección y garantía del gobierno inglés; mas parecien* 
do á este excesiva esta suma, se redujo á dos millones, 
sin tener por esto mejor resultado, pues el ministro We- 
llesley contestó en Agosto de 1811, que siendo tan gran- 
des los auxilios que la Inglaterra habia prestado en armas, 
municiones, dinero y vestuarios, para que aquella nación, 
extenuada ya por tantas erogaciones, pudiese continuar 
haciéndolas, parecía justo que el gobierno español, en re- 
cíproca correspondencia, concediese el comercio directo 
de los puertos de Inglaterra con los dominios españoles 
de Indias, bajo un derecho de 1 i por 100 sobre factura^ 
cuya franquicia solo duraría hasta la terminación d^ la 
guerra con Francia. El ministro de estado Bardají con- 
testó, ''que no podria el gobierno español adjfnitir ^1 pro- 
puesta sin concitar contra si el odio de toda la nación, á 
la que se privaría, accediendo á los deseos del gobierno 
británico, del fruto de las posesiones ultramarinas, deján- 
dola gravada con el coste dcLempréstito que se hacia pa- 
ra su protección y defensa.""^^ Quedó pues por entonces 
frustrado este iniento, que como hemos visto, se promo- 
vió también en apoyo de una de las proposiciones de los 
diputados americanos, no obstante lo cual se concedieron 
algunas franquicias parciales para la introducción en Amé^ 
ríca de efectos ingleses de algodón, aunque siempre por 

*• Toreno^lib. 13 tomo 5 ? foi 03. 

ToM. III.— 12. 



90 CORTES DE CÁDU. (Lib. IT. 

1811 via de Cádiz, j permiso para sacar numerario de NaoTt 
p itro le. £gp^~^ ^ cambio de libranzas sobre Ldndres. 

Desde que comenzaron las inquietudes en América, el 
gobierno inglés manifestó su intención de no tomar parle 
en ellas, y uno de sus ministros, Lord Liverpool decla- 
ró, ^^ en circular que dirigió á los jefes de las Antillas 
inglesas, ''que S. M. B. no se consideraba ligado por nin- 
gún compromiso á sostener un pais cualquiera de la mo- 
narquía española contra otro, por razón de diferencias de 
opinión sobre el modo en que se debiese arreglar su res- 
pectivo sistema de gobierno, siempre que conviniesen en 
reconocer al mismo soberano legítimo, y se opusiesen á 
la usurpación y tiranía de los franceses," y para que esto 
tiltimo tuviese efecto, "desde que la irrupción de las tro- 
pas francesas en España hizo temer la incorporación de 
los pueblos del nuevo hemisferio bajo el yugo de la Fran- 
cia, los jefes de las posesiones inglesas en las Antillas hi- 
cieron á las autoridades de las costas de Venezuela las 
mas generosas ofertas, de contribuir con todos los medios 
posibles á substraer aquellos paises del peligro." ^^ Sien- 
do estas las disposiciones por parte del gobierno, el pue- 
blo inglés se hallaba mejor prevenido en favor de las pro- 
vincias disidentes de América: en estas se abrían los puer- 
tos al comercio inglés, en las circunstancias que mas ne- 
cesitaba estos ensanches por estarle cerrados los de casi 
toda la Europa por el sistema continental de Napoleón, y 



*• Toreno, Hb. 1 3 tom. 5 9 f. OC, y *' Carta de la junta de Caracas al 

véate la circular pasada ú c»te efecto ley de Inglaterra, d« 1 ? de Junio de 

por Ix)rd Liverpool, a los jcfea de las 1810, citada por Mier, tom 2 ? lib. 

Antilln» inglesas, inserta en el Kppa- 1 1 fol. 391, nota. 
lioMe Marzo delicio, tom. 3? f.423. 



Ctw. H.) MEDUClOn INGLESA. 91 

estos loísmos puertos que las juntas gubernatÍTas de aque- isi i 
Uos países le franqueabau, eran de nuevo cerrados á me- 
dida que las tropas del gobierno español reconquistaban 
aquellas provincias, decomisando los buques que se pre- 
sentaban en la costa y persiguiendo á los balleneros que 
se acercaban á las del Perú. ^ En tales circunstan- 
cias, aunque era evidente que el gobierno inglés de- 
seaba sacar ventajas para el comercio de aquella nación, 
deseaba también que las diferencias entre España y sus 
provincias de ultramar se arreglasen de manera, que es- 
tas continuasen aiixiliando á aquella, para sostener la lu- 
cha contra Napoleón, en que el mismo gobierno inglés se 
bailaba tan interesado, y por esto contestando en 8 de 
Agosto de 181 i á las proposiciones que en 21 de Julio 
se le hicieron por los comisionados de Venezuela» ^^ se 
recomendó '^con ahinco" á la junta de esta última, ^^que 
mantuviese las relaciones de cpmercio, amistad y comu- 
DÍcacion de socorros con la madre patria, ofreciendo la 
bglaterra emplear sus buenos oficios, para conseguir un 
ajustamiento de tal modo, que se asegurase á la metró- 
poli la ayuda de la provincia durante la lucha con la Fran- 
cia, bajo las condiciones que pareciesen justas y equita- 
tivas, conformes á los intereses de la provincia y prove- 
chosas á la causa común.'' El mismo deseo de obrar como 
mediador para cortar las diferencias existentes, bajo prin- 
cipios de justicia y equidad, se manifestó en la circular 
arriba citada de Lord Liverpool á los jefes de las Antillas 
inglesas. Estos en consecuencia observaron la mas com- 

•■ Mier, tom. 2? fol. 7f)3. Octubre» copiada por el Español do 

' G«e«ta d« Caracal de 36 de Knero de 18Ll,tom. ZPfol 336. 



9S MATES DE CiDlS. (Lii. IT. 

iHu pleta neatralidad, j alguna vez trataron con rigor i RSi 
irtMm r^, ¡ndependientes del continente vecino. ^ 

La regencia de España babia comisionado entre tanto 
á D. Antonio Ignacio Gortavarria, del consejo entonces 
reunido de España é Indias, para que pasando á la Costa 
firme con plenitud de facultades, restableciese la obe^ 
diencia de las provincias de Caracas en donde se babia 
rebusado reconocer á aquel gobierno. Cortavarria, desde 
Puerto rico donde permaneció, dirigió órdenes al ayunta- 
miento de Caracas y á otras corporaciones, para que fue- 
sen reconocidas y obedecidas las cortes que acababan de 
instalarse, con otras disposiciones tan inoportunals por si 
mismas, como por el estilo imperativo en que las hizo, i 
que la junta establecida en aquella capital, que se titula- 
ba conservadora de los derechos de Fernando YII, con- 
testó en términos no menos irritantes, ^^ ¿on lo que Cor- 
tavarria declaró el bloqueo de los puertos de Venezuela, 
y comenzaron las hostilidades. La junta de Caracas no 
obstante babia admitido la mediación, y el gobierno in- 
glés la propuso á la regencia de España, la cual dio cuen- 
ta á las cortes en i.® de Junio de i 81 i. Estas acepta- 
ron la mediación, pero fijando como bases indispensables, 
que las provincias disidentes de América se habian de alla- 
nar á reconocer y jurar obediencia á las cortes, y mandar 
á ellas sus diputados y que durante la negociación, que 

'O El P. Mier, tom. 2 9 fol. 764 el £bl. 437 tora. 2 9 Nada es mas 

dice, que el mayor general HodgBon» ridiculo que la cédula de la regeneM^ 

gobernador de Caracas, rehusó admi- comisionando á Cortavarria, inserm 

tir en aqu^la isla á loa que huiande en la comunicación de este^ en qoo 

Monteverde y aun ¿ ingleses que los Femando Vil, libre en la personifi- 

acompañaban. cacÍ9n de la regencia, habla de ni 

^ Véanse éstas contestaciones, en misráoi como prisionero en Francii. 
$\ Español de Marxo de 1810, desde 



Cat. n.) MEDIACIOR INGLESA. 95 

había de quedar concluida dentro de quince meses, se isii 
permilina a la Inglaterra Comerciar con las mismas pro- 
findas, quedando á cargo de las cortes tratar sobre Ta 
participación del comercio con todas las dema^ de Amé- 
rica, á lo que la regencia agregó que si no se lograba la 
sumisión de aquellas provincias, la Gran Bretaña suspen- 
dería toda comunicación con ellas y auxiliaria á la metró- 
poli para someterlas á su deber, ^^ con cuyas condiciones 
á gobierno inglés creyó que era imposible adelantar nada 
y la negociación quedó sin efecto. Sobrevino después la de- 
clanicioQ de independencia de Caracas y provincias iome* 
diatas que formaron la confederacion.de Venezuela, y fueron 
siguiendo las demás dct la América del Sur, con lo que pa- 
reció por entonces perdida toda esperanza de avenimiento. 
Mucho se ha censurado á las cortes por no haber apro- 
veefaado la ocasión que en esta vez se presentó para tran- 
sigir las cuestiones de América, mientras que los gobier- 
nos establecidos en las provincias disidentes recooocian á 
Femando Vli por su rey. Si en esto obraban aquellos 
gobiernos de buena fié, se dice,^ no se debió dar lugar á 
qve se desvaBeciese tan buena dispo^ion, y erf menes** 
ter apresurarse á asegurar la unión d^ aquellas provincias, 
bajo un bíjmbso monarca, aunque fuese haciéndoles con*- 
cesiones en copdIo al n^do del gobierno: si esta buena 
fe na existía, ios gobiernos que se veían obligados á te- 
diar esta pretexto., no contaba» con la voluntad nacional 
q«e estaba por el obedeciBiiento al monarca, y habríais 

" Véase el decreto ú6 19 de Junio ^ Este ei el argumento á que d» 

da ISl 1, en el Eepañol de Agosto de mocha importancia Blanco mi raria 

aquel año, fol. 521 tom. 3 ? y en Tor. artículos del Español . 
•■[Mcificacion, t S ? . S43. 



94 COnTKS DB CiDlX. (Lib. lY. 

1811 ieDÍdo que seguir lo que quería el mayor número; pero 
s«pti«iDbr« 1^^ ^^^ ^^j discurren no echan de ver, que como lo ex- 
plicó claramente en Nueva España la junta de Zitácuaro 
á Morelos en la carta que varias veces hemos citado, este 
pretexto no habia de servir mas que para excitar á los 
pueblos, moviéndolos con el resorte de su misma fideli- 
dad, pero una vez logrado este intento, se habia de cami- 
nar al objeto verdadero de todos estos manejos. En la 
misma Venezuela, por todos los papeles oficiales de la 
junta de Caracas que Blanco publicó en el Español, se ad- 
vierte en qué sentido eutendian la fidelidad á Fernando Vil, 
reducida á establecer en su nombre un gobierno indepen- 
díente, y apenas se reunió el congreso, ya se procedió sin 
rebozo á proclamar la independencia, en cuya acta publi- 
cada en el mismo Español» se vé que aquelcongreso con- 
sideraba rota toda unión con España desde el hecho de 
los sucesos de Bayona y renuncias de los príncipes de 
Borbon, y que aun en estos acontecimientos no habia visto 
mas que una ocasión oportuna para realizar estas miras.^ 
No perdieron pues nada las cortes en poner tales condicio- 
nes á la mediación inglesa, que viniese á ser impractica- 
ble, y antes bien con la cesación de las hostilidades, que 
hubiera sido la consecuencia de su admisión hubieran 
dejado de ganar las ventajas que las armas españolas ob- 
tuvieron por aquellos tiempos en la misma Venezuela, 
Nueva Granada, el Perú y otras provincias; ventajas tan 
decisivas, que unidas á otras circunstancias favorables, 
restablecieron enteramente la autoridad española en aque- 
llos paises. 

VéatteitadMlnratoháenal Etpiñol dt Octubre d« 1811, t. 1? fol. 30 



Cir. n.) iiibiAao?! ínglksa. 



dá 



Aunque U cpndicion añadida por la regencia á lo acor- i8i< 
dado por las cortes era tal, que estorbaba enteramente el 
resuhado de la mediación; el gobierno inglés insistió en 
la negociación, bien que dejando transcurrir un tiempo con- 
siderable, y en Abril de 1812 envió á Cádiz dos comi- 
sionados que lo fueron los Sres. Sydenham y Cockburn** 
y el embajadof inglés Wellesley presentó diez bases sobre 
que babia de establecerse la intentada mediación."^ De 
ellas resultaba que la idea de la Inglaterra no era el res- 
tablecimiento de la unión de las provincias de ultramar 
bajo un mismo gobierno en la península, sino la creación 
de una confederación, en la cual se concederían algunas 
ventajas al comercio de España, dejándolo libre para lai 
demás naciones, y se ministrarían á esta auxilios para la guer- 
ra con Francia, dándose á la América igual representa- 
ción en las cortes, y llevando á efecto todas las concesión 
oes becbas en su favor. Pretcndiase ademas que la me- 
diación se biciese extensiva á Nueva España, habiéndose 
entendido hasta entonces que solo comprendía aquellas 
provincias de la América meridional, en las que se habian 
formado gobiernos regularmente organizados. Las con- 
testaciones que mediaron entre el embajador inglés y la 
regencia, bastaban para persuadir que tales bases no se- 
rían admitidas, pero sin embargo, antes de dai: por con-«- 
duida la negociación, se quiso esperar la resolución de 
ias cortes á las que se habia dado cuenta con el nego- 



* £1 mismo, que siendo al miran- de 1S12, tom. O P fol. 302, el qué Ia4 

le, condujo en 1*815 ¿Napoleón á la tomó del Correo brasi líense núm. 41, 

isla de Santa Helena. periódico publicado en Londres, yda 

" Véanse en el apéndice núm. 3, uno y otro las sacó el V. Mier, ton?. 

tomadas dtl Español dt Septiembre 2? fol. 70?, en la nMa. 



96 eOllTES DB CiDIX. (LiB. lY. 

j^^* cio/^ Este se examinó por una comisión de siete diputa-^ 
dos, cuatro europeos y los tres americanos Alcocer, Mejia 
y Jaúregui, la que se dividió en du dictamen, siendo los tres 
individuos americanos de opinión de admitir la mediacioni 
tres de los europeos fueron de la contraria, y el cuarto Cea 
no quiso votar. En la lectura de las notas diplomáticas 
que formaban d expediente se pasaron dos días (ii y i2 
de Julio) y cuatro en' la discusión que fué muy empeña* 
da y en que hablaron en favor de la mediación los dipu- 
tados Mejfa, Ramos Arizpe y otros de los americanos, y 
en contra de ella, y especialmente de su extensión á la 
Nueva España, Arguelles, Toreno y los mas distinguidos 
oradores de los europeos: Pérez de Puebla sostuvo que 
en Nueva España no habia gobierno con quien tratar; pu- 
so en ridículo á la junta de Zitácuaro, algunas de cuyas 
providencias citó y sostuvo que todo medio de pacifica- 
ción seria infructuoso, después de haberlo sido los inten-^ 
tados por el obispo de Puebla en la correspondencia que 
para ello siguió con Rayón y Morelos, de que mas ade- 
lante hablaremos, y terminó proponiendo que se pusiese 
en la regencia una persona real, y que esta mandase cuan- 
tas tropas pudiese contra los insurgentes. En la votación 
resultó no admitida la mediación por ciento un votos con-^ 
Ira cuarenta y seis: los primeros eran casi todos los dipu-- 
tados europeos, y ademas Pérez y Maniau de los ameri- 
canos, ^ los segundos todos los americanos y seis euro-* 
peos. Terminada de esta manera la negociación, se vol- 
vió todavia á tratar de ella en Septiembre de aquel año, 

^ Véiise el extracto de estas Msionei wcretf ^, en ti Ktpañol de Agosto 
fie 1819, tom. 6? fol. 324. 



\ 



Ca». IL) proposiciones sobre REGEi^CIA. 97 

sio mas resultado que pasar el expediente al consejo de isií 
estado, quien lo devolvió con consulla en Mayo de 1813, ^ ^'"^ 
para que quedase archivado. 

Promovióse también nuevamente el que se nombrase 
regenta del reino á la infanta D.^ Carlota Joaquina, en lo 
que lomaban empeño los diputados americanos, y liemos 
visto ya proponerlo al de Puebla Pérez. En las instruc- 
ciones dadas por su provincia al de Monterey, se prevenia 
así considerando esta medida como la mas eficaz para 
hacer (rente k las intrigas de Napoleón; pero se proponia 
que aquella primera residiese en Méjico, y gobernase des- 
de allí la monarquía.'^ En Septiembre de este año, los 
americanos consiguieron que fuese nombrado presidente 
de las cortes D. Andrés Jáuregui, diputado por la Haba- 
na, adicto á aquella idea,"^ y con su apoyo propuso Fe- 
lía en sesión secreta el llapiamiento de ia infanta, la que 
debería pasar por Méjico para sosegar los disturbios sus- 
citados en aquel reino. Fue desairada y mal recibida la 
proposición por los europeos, y el presidentje Jáuregui 
que intentó sostenerla, dándose por ofendido, no quiso 
volver á ocupar el sillón de presidente, aunque todo esto 
ocurrió el dia mismo de su elección (21 de Septiembre) 
en el que, como preliminar de la proposición que iba á 
hacer Felín, se leyó una carta de la infanta á la regencia, 
felicitándola por la publicación de la constitución, y en- 
careciendo las ventajas que habian de resultar á la nación 
dé su puntual cumplimiento. 

^ TTálIans»; Pitas instrucciones i in- *^ Véase pobr^» ostp incidente ¿ 

pre^s en el Cosmopolita, ó el Políti- Toreno, en el tomo G? folios 353 

ro rrnitarcial, qnc redactaban Mejía ú TidO. 
y Kelíii, ikúmerot 2 y 3. 

TOM. III. 15. 



98 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IT. 

isii Habíanse embarcado eii Galicia y C^diz i fiues del año 

" ^^'*"* ^ de 1811 las primeras tropas que la regencia dispuso man- 
dar k Nueva España, y las cortes acordaron que á su lle- 
gada á aquel reino/^ el virey hiciese publicar un indulto 
general en favor de todas las personas que hallándose cod 
las armas en la roano, las depusiesen dentro del termino 
que el mismo virey prefijase y reconociesen debidamente á 
las corles, regencia y demás autoridades legítimas. Este de- 
creto es el que comunicado por el virey Venegas á Calleja al 
acabar el sitio deCuautla, como vimos ensu lugar, le hizo du- 
dar tanto sobre el modo en que debia darle cumplimiento.^^ 
Las cortes se manifestaban dispuestas á acoger y admi- 
tir todas aquellas pi-oposiciones de los diputados ameri- 
canos, que teuian por objeto el bien y adelantos de las pro- 
vincias de ultramar, cuando no tocaban á las cuestiones 
políticas qué se agitaban en aquellos paises: así fué que 
atendieron á todo cuanto propuso Ramos Arizpe acerca 
de las provincias internas de Oriente, en la memoria esta- 
dística que este diputado presentó: decretaron, á proposi- 
ción del mismo, la habilitación del puerto de Cuaimas en 
Sonora: extinguieron la ^^mita'^ó contribución de hom- 
bres para trabajo de las minas que aun subsistía en el 
Perü, y dictaron otras providencias de esta naturaleza. 
Pero cuando ocurría algún asunto en que las cuestionen 
políticas se mezclasen, las discusiones eran acaloradas y á 
veces aun ofensivas. Tal fué la que se suscitó con motivo 
de haber mandado á Cádiz Monteverdc ocho presos, de 
los principales comprometidos en la revolución de Cara- 

*• l*a ffrlia (!c este clecrifto os 8 traordinnrias, fol. '¿C. MiJiIrit!. 1S20. 
fie Noviembre de 1^11, tom. 2?íle Impienta real, 
tíecretop de L\^ corles generales y ex- ^^ Véase tom. 2. * fol. 01 í>. 



Novicm1)re. 



Cay. II.) PRESOS DE CAIIACAS. 09 

cas.^ La regencia dio aviso á las cortes en 19 de No- isis 
viembrede 1812, de haber sido recobrada aquella ciudad 
mediante una capitulación entre D. Domingo Monteverde 
que mandaba las tropas realistas de Venezuela, y el gene- 
ralísimo de los independientes Miranda, según la cual no 
debía ser nadie perseguido ni molestado por su conducta 
anterior. Monteverde habia hecho agregar un artículo 
por el cual se le reconocia por gobernador de la provin- 
cia, con lo que quedaba removido de aquel mando D. Fer« 
nando Miyares, nativo del pais que lo obtenía, y esta dis- 
posición habia sido aprobada |)or la regencia. Pretendin 
Monteverde en los varios oficios que á la regencia dirijió, 
que la capitulación no habia sido observada por Miranda, 
no obstante lo cual le habia dado por su parte cumpli- 
miento; pues aunque habia procedido á la prisión de aque- 
llos y otros individuos, habia sido |)or indicios de nueva 
conspiración, y para probarla mandó una información de 
cuatro testigos. Los presos, que á su llegada á Cádiz ha- 
bían sido puestos en un calabozo de la cárcel piiblica de 
aquella ciudad por orden de. la regencia, se quejaban de 
infracción de la capitulación en la aprehensión de sus per- 
sonas, en la que, y en el largo tiempo de su prisión, se 
habia faltado á todo lo que prevenia la nueva constitu- 
ción que acababa de publicarse. La regencia, que habia 
consultado alconsejo de Estado, por parecer de este había 
resuelto mandar los presos á Ceuta para que estuviesen 
seguros, aunque recomendando su buen trato, basta que 
Monteverde remitiese la información sumaria necesaria 



^ Véase esta lar^a discusión en la sesión de 3 de Abril de 18] 3 en 
el tom. 18 de Diario de cortes, desde adelante, fol. 170. 



i 00 CORTES DK CJLDIZ. (Lm. IV. 

1812 para proceder á formarles causa, cuya providencia no se 

Noviembre. *., ii •iTb a* i 

ejecuto, por haber promovido Ramos Arizpe que el nego- 
cio se tomase en consideración por las cortes. Estas co^ 
metieron su examen á una comisión de tres europeos y 
dos americanos, y como en tales casos sucedia, la opinión 
de los unos fué contraria á la de los otros: aquellos apro-* 
baban lo resuello por la regencia; estos, que fueron Sala- 
zar diputado de Lima y Foncerrada por Michoacan, creian 
que no habia habido motivo suficientemente comprobado 
para la prisión, y menos para la arbitraria retención de los 
presos. Los debates fueron empeñados y duraron tres 
dias: los diputados europeos que sostenian el dictamen de 
la comisión, se osfozaron en probar que no habia habido in- 
fracción de la capitulación, y que no podia exijirse el cum- 
plimiento de la constitución, cuando ea Caracas no habia 
sido publicada ni jurada: los americanos por la confron- 
tación de las fechas, por los informes del mismo Monte- 
verde y por la representación de los presos demostraban, 
que no podia considerarse la medida mas que como efec- 
to de los temores que inspiraban los presos por su ante- 
rior conducta, pues la prisión se habia verificado inme- 
diatamente después que Monteverde habia ocupado á Ca- 
racas y la Guaira, y muchos dias antes que se tomasen 
las declaraciones en que se pretendia apoyar el procedi- 
miento. En este sentido hablaron con mucha extensión el 
diputado de Maracaibo Rus,^^ aunque su discurso se ver- 
só muy especialmente sobre la injusta deposición de Mi-^ 
yares; Hamos Ar¡z[>e, como siempre vehemente é impetuo- 

^ D. José Domingo Kus, que des- Iturbide hi/.o mucho apreiio, y que 
pues íué nombrado oidor de Guada- murió siendo ministro del tribunal 
¡ajara en Nueva Eapaíia, de quien supremo del estado de Méjico. 



Cap, II) PRESOS DE CAfVACAS. 1 Oí 

SO» j Mejía con el tioo y moderación que ncostunihrnha: im? 
pero en la ultima sesión elJO de Abril, el acaloramiento 
Hegó'dLio sumo, habiendo dicho el diputado aragonés Az- 
nares,^^ uno de los individuos de la comisión, que Monte- 
Terde nohabia cometido otra falta que la de no haber Fusila- 
do i los infractores de la capitulación y á todos sus cómpli^ 
ees; que era menester hacer cesar la equivocación de con- 
ceptos; que el espíritu de la América estaba por la índe-- 
pendencia, y que los medios de prudencia y blandura que 
hasta entonces se habian empleado, habían sido no solo 
inútiles, sino perjudicial ísimos para la pacificación. A ta- 
les expresiones los diputados americanos no pudieron con- 
tener su indignación: Gordoa, uno de los mas moderados, 
pidió qne Aznares repitiese las expresiones ofensivas que 
había dicho, para contestar á ellas; Mejia que se escribie- 
sen conforme al reglamento, y Teran exijió una satisfac- 
ción, pero el testarudo aragonés contestó que ''no daria 
una satisfacción que no creia debida, y que habiendo ha- 
blado de los insui^entes, de los que estaban sosteniendo 
la independencia con las armas, en este concepto ratifica- 
ba cuanto habia dicho." Habiéndose procedido á la vo- 
tación, resultó aprobado con gran niimero de votos el dic- 
tamen de la mayoría de la comisión, y los presos fueron 
confinados á Ceuta, como la regencia habia resuelto. 

No obstante estas vivas y á veces punzantes discusio- 
nes, siempre los diputados americanos fueron tratados con 
consideración. Resultaron sin duda muchos inconvenien- 
tes y aun no poco ridículo, de la pretensión de las cortes 

'* Su hermano i). Jo»é Aznares del hospital de Jesús, hanta la expu I - 
vino 4 Méjico en c»lidad de médico sion de españoles en lb28, que niu- 
úei virey Flores, y continuó siéndolo rió en la Hal^na á donde se retiró. 







• • • 






• •• 



; ' -.1 02 CORTES DE CkmZ. (Li». IV. 

i8i,^'*<'«ae personificar en ellas la dignidad del monarca, aun en 
* . !' cosas que no pueden ser mas que personalísimas, como 
es recibir felicitaciones por cumpleaños, dias y otras de 
esta especie; pero acaso fué efecto de esta misma preten- 
sión, el decoro que en todo manifestaron y de que dieron 
pruebas en su conducta respecto á los diputados ameri- 
canos. Desde que llegaron los propietarios en número 
suficiente, se estableció nombrar alternativamente cada 
mes el presidente y vice-presidente americano, y esto se 
observó desde el diputado de Puebla Pérez, que fué el 
primero que obtuvo aquel honor, hasta el de Zacatecas 
Gordoa, en ¿uya presidencia las corles extraordinarias 
cerraron sus sesiones, y habiendo muerto repentinamen- 
te Morales Duarez, siendo presidente, las cortes nombra- 
ron una comisión de tres individuos para disponer su en- 
tierro: suspendieron el nombramiento de nuevo presi- 
dente, por consideración al difunto, hasta que el cadáver 
fuese sepultado, y resolvieron que no hubiese sesión el 
dia del funeral, aunque las habia hasta los domingos y 
dias festivos, para que todos los diputados asistiesen á él.^ 
Sin embargo, á pesar de haberse declarado aquel cuerpo 
soberano, no pretendió que se hiciesen á sus presidentes 
al sepultarlos, los mismos honores que ni jefe del poder 
ejecutivo, en quien se personifica la autoridad del gobier- 
no en sus relaciones exteriores é interiores, género de ex- 
travagancia que quedó reservado para el congreso mejica- 



^ Murió D. Vicente Morales Dii«- de de Españn. y Morales de ios Ríos, 

rez el dia 2 de Abril de 1812. La Sus honras se iitcieron el i> del mis- 

comisión para disponer el entierro la mo Abril en el Carmen, que es ¿ lo 

compusieron D. Joaquin L. Yillanuo- qne asistieron los diputados. Diario 

va, el marques de Vülafranca) gran- 4* cortes tom. 12. 



Ca». n.) CONCLUSIÓN DE ESTE CAPÍTULO. i 03 

DO, que quiso atribuir estos honores al presidente de la iMa 
corte de justicia y á los de las dos cámaras entre las cua- 
les se divide el ejercicio del poder legislativo. ^^ 

Siendo tan poco conocidos los trabajos y esfuerzos de 
los diputados americanos en las cortes de Cádiz, he juz- 
gado necesario hablar de ellos con alguna extensión;, con 
tanto mas motivo, cuanto que la celebridad que por ellos 
adquirieron alguuos de los diputados de Nueva 4Espaua, ha 
sido el principio y causa de la importancia é influjo que 
tuvieron cuando regresaron á su patria. Débese á la jus- 
ticia el confesar que los diputados de aquellas cortes, tan- 
to europeos como americanos, fueron hombres animados 
de los mas puros y nobles deseos de la prosperidad y en- 
grandecimiento de la nación. Extraviados por teorías 
brillantes, descaminados por la falta de experiencia y ma- 
nejo de los negocios, entrando en circunstancias muy di- 
fíciles en una carrera enteramente desconocida en Espa- 
ña, pasando del gobierno mas absoluto á los ensanches de 
una libertad sin límites, cometieron errores, gravísimos 
sin duda, \ievo nunca por principios depravados, nunca 
por codicia ó ruines intereses, y en medio de estos erro- 
res, todavía trabajaron con gloria y. con, buen éxito por 
repeler la invasión extrangera, y luchando con constancia, 
á pesar de la desigualdad de las fuerzas, con el gran po- 
der de Napoleón, tuvieron la satisfacción de ver corona- 
dos sus esfuerzos con un triunfo honroso y completo, ase- 
gurando por lo menos la independencia, ya (pie no la fe- 
licidad y i¡l)ertad de la nación española. 

• Véase el «lecreto <lel congrego hiiieiite tl^ la suprema atrttt de jus- 
de 1845 para los entierros de los pre- ticia. 
»¡dentea de < mbas cámaras y del pre- 



CAPITULO ni. 

• CofutiCucion politiva de la monarquía española^ formada por la9 
cortes 1/ proclamada en Cádiz en \^ de Marzo de 1812. — Con- 
tenida de los diez títulos en que está diatrlbulda. — Observaciones 
' generales sobre ella, — ¡Sa cacumen por lo respectivo á la Améri- 
ca. — Exclusión de las castas del derecho de ciudadanía. — Nú- 
mero de diputados de ultramar y dificultades que de esto resul- 
taban. — u'ítrlbucioncs excesivas de las cortes. — i^erjulcio causado 
á hs indios. — Gobierno de las provincias. — Modificaciones que 
después se hicieron. — JJlputaclnr.cs provinci-i/cs. — Solemnidad-de 
la publicación. — Decreto contra ef obispo de Orense. 

181 ¿ Bajo dos punios de vista geuerales puede ser conside- 

rada la constilucion que las cortes de Cádiz dieron á la 
monarquía español» en e) año de 1812: el uno^ la forma 
general de gobierno de ki nación: el otro, la particular que 
86 estableció para aquella^ grandes posesiones de Améri- 
ca y Asia^ que conocidas con el nombre de "las ludias/' 
habían tenido hasta entonces una legislación especial y 
habiün sido regidas bajo principios enteramente diversos 
de los adoptados paua el resto do la mohaiquía, segnn he* 
mos visto en el libro \.^ de esta historia. En cnanto al 
primer punto, habiendo sido extensamente examinado por 
muchos escritores y no entrando en el plan de esta obra^ 
no haré masque dar una idea sucinta de él. El segunda 
0% el que va áser la principal materia de este capítulo. 

En diez títulos, divididos en capítulos y artículos, es- 
taba distribuido aquel Código. En el título 1.^ se definíj 
quienes formaban la nación, se declaraba que la sobera- 



Caf. IIL) CONSTITUCIÓN ESPAÜtOLA DE 1812. lOÍ 

Día residía esencialmente en ella, y se establecían cuales isisf 
eran las condiciones necesarias para ser español. En el 
2.^ se demarcaba el territorio español, comprendiendo en 
él todas las posesiones de América y Asía: se declaraba 
ser la religión católica, apostólica, rotíaana, la religión dé 
la nación española, y se |)rohibia el ejercicio de cualquie* 
ra otra: se establecía la forma de gobierno monárqHÍco, 
moderado, hereditario y la distribución de poderes legis- 
lativo, ejecutivo y judicial, y se determinaban las condi- 
ciones necesarias para ser ciudadano español, y las cau- 
sas por las cuales se perdían ó suspendían los derechos 
de tal. Todos los españoles que por ambas líneas traje-' 
sen su origen de los dominios españoles de ambos hemis- 
ferios, y estuviesen avecindados en ellos eran ciudadanos. 
Eranlo también los extrangeros naturalizados, en virtu¿( 
de carta de ciudadanía expedida por las cortes, por los 
servicios y bajo las condiciones que se señalaban, y en 
cuanto ^'á los españoles que por cualquiera línea fuesen 
habidos y reputados por originarios de África, para sef 
ciudadanos les quedaba abierta la puerta de la virtud y 
del merecimiento, debiendo las cortes conceder carta de 
ciudadano á los que hiciesen servicios calificados á la pa^ 
tria, ó que se distinguiesen por su talento, aplicación y 
conducta, debiendo ademas ser hijos de legitimo matri- 
monio, de padres ingenuos y estar casados con muger in- 
genua, avecindados en los dominios de las Españas, ejer- 
ciendo alguna profesión, oficio, ó industria útil con un 
capital propio." (Tit. ±^ cap. 4.^ art. 22.) 

El modo de foníiar las cortes, la elección de diputa- 
dos, la celebración de aquellas y sus facultades, así como 
Ton. III.— 14. 



i 00 eORTEft DJB CADII. (Un, If. 

i8ia las de la diputación permaDente que quedaba en ejerció 
cío de una á otra reunión, eran la materia del lít. 5.° una 
de los mas extensos de la constitución. Eran las cortes 
de una sola cámara, formada por los diputados de todos 
los dominios españoles en Europa, América y Asia; la ba- 
se para la representación nacional era la misma en ambos 
bemisferios, (cap. 1.^ art. 28,) nombrándose un diputado 
por cada setenta mil almas de la población, compuesta de 
los naturales que por ambas líneas fuesen originarios de 
los dominios españoles y de los que hubiesen obtenido 
carta de ciudadano. (Art. 29 y 51 .) Las provincias que 
no tuviesen el número de habitantes suficiente para nom- 
brar diputado, elegian sin embargo uno, y también se 
nombraba otro cuando babia un exceso sobre la pobla- 
ción requerida, de treinta y cinco mil habitantes. La 
. elección se verificabla por tres órdenes sucesivos de vota- 
ción. (Los capítulos 2.0, 3.« 4.<» y S.® de dicho título.) 
Los ciudadanos con derecho de votar, reunidos en juntas 
parroquiales, elegian compromisarios desde once á treinta 
y uno, según el numero de electores que correspondía á 
la población de la parroquia, y estos compromisarios nom- 
braban los electores parroquiales, en razón de uno por ca-^ 
da doscientos vecinos. Los electores de todas las parro- 
quias del partido, reunidos en la cabecera de este, nom- 
braban á los que con los de los demás partidos, habian 
de elegir en la capital de la provincia á los diputados que 
esta debia tener en las cortes y á los suplentes para reem- 
plazar á los primeros^ por muerte ó imposibilidad califica-^ 
da por las mismas corte». Para tener derecho de votar, 
no se necesitaba otra calidad que la de ser ciudadano 



CAr. in.) COIfSTITUCIOIf ESPAÑOLA DK 1812. 107 

avecindado y residente en el territorio de la parroquia res- isit 
pectiva, y desde el año de 1850 en adelante, saber leer y 
escribir los que de nuevo entrasen en el ejercicio de los 
derechos de ciudadano. (Tít. 2.<> cap. 4.®art. 24 par. 6.®) 
Para ser diputado, solo se requería estar en ejercicio de 
estos mismos derechos, ser mayor de veinticinco años y 
haber nacido en la provincia ó estar avecindado en ella, 
con residencia á lo menos de siete años; (cap. 5.^ art. 91:) 
pues aunque también era menester tener una renta anual 
proporcionada, procedente de bienes raices, (art. 92,) es- 
ta condición se suspendió, hasta que las cortes venideras 
declarasen haber llegado el tiempo de que pudiese tener 
efecto, y estableciesen la cuota de la renta y calidad de 
bienes de que hubiese de provenir. (Art. 95.) Los di- 
putados se renovaban en totalidad cada dos años y no po- 
dían ser reelegidos, sino mediando una diputación. No 
podian ser diputados los ministros, consejeros de estado 
y empleados en la casa reah tampoco podian serlo los 
eitrangeros, aun cuando hubiesen obtenido carta de ciu- 
dadanos, ni los empleados, por las provincias en que ejer- 
cían su cargo. Si la guerra impidiese la llegada de los 
diputados (le alguna provincia, oportunamente para la aper- 
tura de las' sesiones inmediatas, débian continuar en ca- 
lidad de suplentes los diputados de la misma qiie hubie- 
sen concurrido á las anteriores. 

Las sesiones de las cortes debian ser anuales y durar 
tres meses prorogables por uno mas: sus facultades eran 
muy extensas: todos los diputados tenian derecho de pro- 
poner proyectos de ley, así como también lo tenian los 
ministros, pudiendo estos en tal caso asistir á las discu- 




108 CORTES DE CÁDIZ. (Lia. IV. 

■ 

16 18 siones y tomar parte en ellas, pero no estar presentes á 
la votación. Una diputación de siete diputados debía 
quedar permanente de unas á otras sesiones, para velar 
sobre la observancia de la constitución y de las leyes, (cap. 
10.^) y dar cuenta á las próximas cortes de las infraccio- 
nes que notase: tenia ademas que presidir á la organiza- 
ción de las cortes siguientes, y debia convocar por sí mis* 
ma á sesiones ó cortes extraordinarias, por fallecimiento 
del rey, por imposibilitarse este para el gobierno, ó cuan- 
do el mismo rey lo juzgase conveniente. 

Eli título 4.^ estaba destinado á definir las facultades 
del rey y á fijar el orden de sucesión á la corona: se es- 
tablecía también en él como debia gobernarse el reino en 
la menoridad ó impedimento del rey, y como debia ser 
dotada la familia real: se señaló asimismo el número y fun« 
ciones de los secretarios del despacho, y se les declaró 
responsables por las órdenes del rey que autorizasen con 
sus firmas. El último capítulo de este título compren-* 
dia la formación y atribuciones del consejo de Estado, 
compuesto de cuarenta individuos, de los cuales doce á 
lo menos debian ser nacidos en las provincias de ultra- 
mar. La elección de los consejeros debia hacerse por 
listas propuestas por las cortes con triple número de in- 
dividuos, entre los cuales habia de escoger el rey, según 
las clases de que aquel cuerpo debia componerse, y sus 
funciones no se limitaban á asistir al rey con su dictamen 
en todos los asuntos graves en que debia consultarlo, si-^ 
no que le pertenecía también hacer la propuesta por ter<- 
ñas, para la presentación de todos los beneficios eclesiás* 
ticos y para la provisión de las plazas de judicatura. 



Caf. III.) COUSTITUCIOH ESPaSOLA DE 1812. í 09 

La administracioD de juslicía y los jueces y tribunales isis 
encargados de ella, eran el asunto del tít. 5.^ y como en 
las cortes habia muchos magistrados de las audiencias y 
mucho número de abogados, se comprendieron en él mul- 
titud de disposiciones nías propias de los reglamentos de 
los tribunales que de una constitución, la que solo debe 
tener por objeto la organización . del gobierno y las rela- 
ciones entre este y los cuerpos destinados á cooperar á 
hacer las leyes, que es lo que debe ser (irme y estable, 
dejando todo lo demás para las leyes mismas que hun de 
ser obra y resultado de aquella organización. 

En lugar de los antiguos ayuntamientos que quedaron 
SQprimidos y que se componían de regidores perpetuos, 
cuyos oficios eran vendibles y renunciables, con alcaldes 
y cierto número de regidores nombrados por los mismos 
ayuntamientos, se establecieron por el tít. 6.^ que trata 
"del gobierno interior de las provincias y pueblos," ayun- 
tamientos de elección popular, eligiendo los vecinos de 
cada lugar anualmente electores que nombraban los in- 
dividuos de la municipalidad, los cuales se renovaban ca- 
da año por mitad. Los ajuQtamientos debian tener á su 
cai|;o toda la policía interior de los pueblos, cuidar de las 
rentas municipales, de la instrucción pública, estableci- 
mientos de beneficencia y obras de comodidad y ornato, 
y hafaian de establecerse en todos los pueblos que no los 
tenian y en que por su población podian formarse. Para 
el desempeño de sus funciones, estaban bajo la inspección 
de otras corporaciones de mayor gerarquía, llamadas "dj- 
putaciones provinciales/' que se habian die crear en cada 
provincia^ presididas por el jefe superior, nQQÜ)rado por 



i i o CORTES DE CÁDIZ. (Lib. iV 

1M2 el rey, en quien residía el gobierno político, y compues- 
tas del intendente y de siete individuos, nombrados por 
los mismos electores que habian de elegirá los diputados. 
Estas diputaciones, sobre las que descansaba todo el go- 
bierno económico de las provincias, no debian tener mas 
que noventa sesiones á lo mas al año, distribuyéndolas en 
el orden que mejor les pareciese y nada concluian defini- 
tivamente, pues las ordenanzas municipales de los pue- 
blos, los arbitrios propuestos por los ayuntamientos para 
las obras públicas, las cuentas de la inversión de estos 
mismos arbitrios, babian de pasarse á las cortes por las 
diputaciones con su informe para su aprobación, sin mas 

N diferencia con respecto á las provincias de ultramar por 
razón de la distancia, que poder poner en ejecución los ar- 
bitrios, con aprobación del jefe político, dando inmediata- 
mente cuenta al gobierno para la aprobación de las cortes. 
Estas en el tít. 7.^ se reservaron la facultad de esta- 
blecer ó confirmar anualmente las contribuciones, fuesen 
directas Ó indirectas, generales, provinciales ó municipa- 
les, subsistiendo las antiguas hasta que se publicase su 
derogación ó substitución de otras. Las contribuciones 
debian repartirse entre, todos los españoles con propor- 
ción á sus facultades, sin excepción ni privilegio alguno, 
asignando las cortes á las provincias su respectivo cupo 
de las directas, y haciendo lo mismo las juntas provincia- 
les respecto á las municipalidades, y los ayuntamientos 
respecto á los vecinos. I^a tesorería general, establecida 
para toda la nación, era la que debia disponer y aplicar 
os productos de todas las* rentas, estando para ello en 
co rrespondencia con las tesorerías que debia haber en las 



Caf. iii) oomstitlcion española de 1819. lii 

provincias. Ningún pago se dcbia hacer por aquella pfi- nisis 
cíoa que no fuese por orden del rey, autorizada por el mi- 
nistro de hacienda, expresando en ella el gaslo á que se 
destinase y el decreto de las cortes en que se apoyase. 
Una contaduría mayor que se habia de organizar por una 
ley especial, estaba encargada del examen de todas las 
cuentas, quedando la de la tesorería general sujeta á la 
aprobación de las cortes. 

Eq los títulos 8.^ y 9.% se trataba de la fuerza militar 
y de la instrucción pública. Aquella se distinguió en tro- 
pas permanentes ó de continuo servicio, y en las milicias 
nacionales que se mandaron levantar. Para la instruc- 
ción pública, se dispuso formar una dirección general de 
estudios, á cuyo cargo debia estar la inspección de la en- 
señanza, sujeta esta á un plan uniforme en todo el reino, 



reservándose las cortes arreglar por planes y estatutos es- 
pecíales todo cuanto perteneciese á este ramo. La liber- 
tad de imprenta, ya establecida por una ley, quedó con- 
firmada por un artículo del último de estos dos títulos. 

El título 10.^ contenia lo conducente á la observancia 
y modo de proceder para hacer variaciones en la consti- 
tución. Las cortes, en las primeras sesiones de cada año, 
debian tomar en consideración las infracciones de cons- 
titución, de que como se ha visto, debia estar en acecho 
k diputación permanente, y sobre lo cual todo español 
tenia derecho de representar, tomándose por las mismas 
cortes las medidas necesarias para el conveniente reme- 
dio y para hacer efectiva la responsabilidad de los contra-^ 
ventores. Ninguna alteración, adición ni reforma podia 
proponerse á ninguno de los artíeidos de la constitución,. 



i 13 CORTES DE CADIZ. (Lib it. 

1812 hasta ocho años después de hallarse puesla en práctica 
en su totalidad, lo qué equivalia á un término muy largo 
é indefinido, y todavía las formalidades requeridas para 
que tuviese efecto cualquiera variación ó reforma eran tan 
largas y complicadas, que para cumplirlas eran necesarios 
cuatro á seis años, pues que la discusión de la reforma 
intentada debia repetirse en las cortes renovadas por dos 
veces, y sujetarla definitivamente á la aprobación de las 
terceras cortes, cuyos diputados hubiesen sido autorizados 
con poderes especiales por los electores. 

Por el análisis que acabamos de hacer de esta consti- 
tución y por el examen mas detenido de sus artículos, se 
echa de ver que por ella el rey, en cuyas manos quedaba 
el poder material, teniendo á su disposición la fuerza ar- 
niada y la facultad de conferir las gracias y los empleos, 
quedaba con muy poco poder legal, el cual pasaba casi en 
totalidad á las cortes, mientras que el de estas venia* á ser 
inmenso, tanto por la multitud de atribuciones que la 
constitución les conferia, como por la circunstancia de 
que teniendo la facultad de interpretar las leyes, todo ve- 
nia á ser materia de interpretación en el estado incierto 

■ 

en que todo quedaba por efecto de las novedades intro- 
ducidas, no pudiendo el ejecutivo casi dar un pasó sin te- 
ner qKC ocurrir á las cortes.^ Guando la constitución se 
formó, el rey no tenia quien lo representase y defendiese 
¿US derechos: la regencia no eñi mas que una dependen- 
cia de las cortes, amovible por ellas á su arbitrio y el su- 

- — — - - ■ ■■ — - -- — - — - - » - - , , 

^ Casi todo lo que voy k decir so- en iu lib. XIV, que en el que tralMJá^ 

bte la con^itucioii en general, y so- con rhas cuidado, y de Blanco en el 

bre lo relativo ¿ ultramar, es tomada . Español en vatios artículos, dé quieñ^ 

del Dír. Míer, excelente en esta parte, el mismo M ier tomó mucho. 



táÉ. TIL) CONSTITÜCtOn ESPáÍ^oLA DE 1812. 113 

ceso del obispo de Orease y el de Lardizabal, no debian es- isifl 
timolar á sos sucesores para empeñarse en sostened la au* 
loriad real: esta cayó pues sin resistencia, y las cortes, 
sin oposición de ninguna especie, pudieron aplicarse á sí 
misaias la parte de poder que les convino. Asi fué co- 
mo su influencia se percibia en todos los ramos de la ad* 
ministracion pública: los ininistros eran responsables an- 
te las cortes: el consejo de Estado, que el rey debia con* 
sultar para todo y que era el canal del nombramiento de 
todos los altos empleos de la iglesia y de la magistratura, 
procedia en su origen de las cortes: las juntas provincia- 
les eran nombradas al mismo tiempo y por los mismos 
electores de provincia que los diputados, y estos electo- 
res, nombrados á su vez por los de partido, que \o eran 
por los de parroquia, distaban demasiado y por muchos 
grados de elección del pueblo que nombraba á estos últi- 
mos, para que la opinión pública y los verdaderos inte- 
reses de los representados, pudiesen ser en todos los ca- 
sos lo que impulsaba y presidia á la elección. Eran pues 
muy de temer frecuentes y reiterados choques entre un 
congreso con tan gran poder,. y un gobierno que acos- 
tumbrado á ejercerlo en su totalidad, se consideraba des- 
pojado de toda aquella suma de autoridad que el congre-^ 
80 se babia apropiado, y que habia necesariamente de es-^ 
forzarse á recobrarla, aun cuando no fuese por voluntad 
sino solo por el hábito del mando, y estos choques habian 
de conducir por fuerza á actos de violencia, cuando en- 
tre el despotismo real y la turbulencia democrática na 
quedaba intermedio alguno, ni se daba á la autoridad 
real ningún medio legítimo de suspender ó alejar los pe-^ 
ToM- III.— 15. 



414 • GORTCS DE GiLonL (LiB. It. 

1819 ligros que la amenazaseo, pues la constitución no faculta^ 
ba al rey á disolver el congreso ni ann á suspender sus 
sesiones, y no podia tampoco rehusar su sanción á las \e* 
yes sino por tiempo limitado. 

Hubiera evitado muchos de estos inconvenientes la 
creación de otra cámara, que resistiese por una parte los 
ensanches del poder real que pretendiese hacerse absoluto, 
y que por la otra, sirviese de antemural contra los emba- 
tes del espíritu democrático; pero las cortes, apartándose 
del ejemplar que la historia de los reinos todos de Espa- 
ña presentaba, en los tiempos en que mayor libertad ha- 
bian gozado Aragón y Castilla, despojaron á la nobleza y 
al clero de la parte que tenian en los cuerpos legislativos 
y que habia querido darles la junta central, llamando á 
los estamentos en su convocatoria á cortes, con lo que 
estas reducidas á una sola cámara, quedaban expuestas á 
todos los efectos de la precipitación en las resoluciones y 
de la influencia del espíritu de partido, que se hace sen- 
tir particularmente en los cuerpos electivos frecuente- 
mente renovados, y mucho mas cuando no se requieren en 
los elegidos condiciones ningunas qué sean una prenda 
de seguridad para la sociedad, ni en los electores otra que 
la de saber leer y escribir para un tiempo futuro, el cual 
llegado, las mesas electorales vendrían á ser un ei^ámen 
de escuela de primeras letras, para poderse asegurar de 
que los que fuesen á votar tenian las calidades requeri- 
das para la constitución. 

Dudoso es sin embaído, si otra cámara compuesta de 
la nobleza y clero sea bastante para tener en equilibrio el 
poder del monarca y el influjo del elemento popular en la 



Ca». 111) CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DB 18i 2. H5 

coQstitacioo de una monarquia moderada, y los sucesos isia 
recientes de la mayor parte de Europa podrían citarse co- 
mo una prueba de que una segunda cámara asi constitui- 
da, si bien por algún tiempo puede servir para amortiguar 
el choque de aquellos elementos encontrados, no. basta 
para preservar al trono de la ruina en un momento de 
crisis. En esto, como en otras cosas, el ejemplo de la 
constitución inglesa ha hecho caer en graves errores, al 
hacer las constituciones nuevas de varias naciones, cons- 
tituciones por otra parte copiadas ó imitadas de la francesa 
de 1 789. El principio de donde dimanan las instituciones 
inglesas es esencialmente difieren te, y las consecuencias 
lo son de necesidad. Eñ Inglaterra el rey es todo; de 
él emana todo y puede todo, menos aquello en que nece- 
sita la cooperación del parlamento: nunca hay duda sobre 
la extensión de su poder, pues este se extiende á todo 
aquello para lo que no hay restricción que le haya sido 
impuesta expresamente. En las constituciones moder- 
nas, el principio es absolutamente inverso: en ellas la na- 
ción es todo, ó mas bien los^ congresos que se dicen sus 
representantes y la autoridad real es una concesión, una 
asignación de poder. hecha por el congreso, lo mismo que 
se hace á los alcaldes: todo lo que no le ha sido expresa- 
mente concedido al rey, le es prohibido, y de aquí vienen 
las continuas dudas sobre la extensión de este poder, y las 
interpretaciones que se requieren para hacer legítimo su 
ejercicio, en mil y mil casos que cada dia se presentan. 
Igualmente, el apoyo que se ha creido puede dar á la au- 
toridad real una cámara compuesta de la aristocracia feu** 
jal j del clero, procede de un anacronismo. Fué en bu- 



116 CORTES DE CÁDIZ. (Lía. lY. 

I81Q glaterra, como en España, esta cámara un apoyo, cuando 
la nobleza y el clero lenian un poder efectivo, consistente 
en los feudos ó señoríos territoriales, que daban á los se- 
ñores, tanto seculares como eclesiásticos, la facultad de 
levantar ejércitos y presentarse con ellos en campaña, pa-» 
ra sostener á mano armada sus derechos y pretensiones. 
Esta gran fuerza unida al trono era incontrastable; sepa- 
rada de él ó dividida entre sí, producia las guerras civiles 
tan frecuentes en aquellos tiempos, y el trono vacilaba 6 
caia privado de aquel sosten. Los monarcas, aumentan- 
do el influjo de las municipalidades, arruinaron el poder 
feudal de la nobleza y del clero, no pensando mas que en 
los riesgos en que á menudo los ponia y en las dificulta- 
des que les suscitaba, sin reflexionar que podría serles 
útil bien organizado, contra esas mismas municipalidades 
que entonces les servían como auxiliares á sus miras del 
momento. Mas tarde los filósofos, ayudados por los re- 
yes, destruyeron el poder moral del clero, y los filósofos 
cuando no necesitaron de los reyes, excitaron contra ellos 
el espíritu democrático que todo lo arrolló, no pudiendo 
encontrar oposición en unos tronos sin el sosten de la no- 
bleza que los reyes habian despojado del poder, ni del 
clero que los reyes mismos habian ayudado á reducir á la 
nulidad. En Inglaterra, donde el establecimiento de la 
cámara de los pares viene desde el tiempo en que la no- 
bleza y el clero gozaban de todo su poder, y en donde el 
influjo de ambos cuerpos existe, esta cámara es y será por 
algún tiempo todavía un apoyo del trono: en España y en 
Francia, esta misma cámara ya hereditaria, ya vitalicia, 
i^ompuesta de elementos olvidados y gastados, no es un 



Ca#. IU.) COWSTITUCION ESPAÑOLA DE I8l2. til 

resorte que puede obrar por sí en la máquina política, si- i^i^ 
no solaniente una rueda noas que se le añade, para hacer 
iilgo mas lento su movimiento. ^ 

Los inconvenientes que debian nacer del nuevo orden 
de cosas establecido por la constitución eran tales, que sus 
efectos habian de comenzarse ú sentir muy luego; pero 
erz imposible el remediarlos, porque la constitución no 
podia ser variada ni reformada en ninguno de sus artícu- 
los, hasta ocho años después de planteada en su totalidad, 
j esto con formalidades y demoras que hacian muy tardío 
j dificíl el remedio. Cuatro de los diputados americanos 
que concurrieron á formarla como individuos de la comi- 
sión encargada de redactar el proyecto de ella. Morales 
Duares, Leiva, Mendiola y Jáuregui, en el voto particular 
que sobre esto presentaron,^ fueron deopinion que lacons- 
tilocion se plantease y llevase á efecto desde el dia en que 
las cortes la sancionasen, como uno de sus decretos, pa- 
ra el buen régimen de la monarquía; pero que no por eso 
se entendiese irrevocablemente obligatoria, sino que se 
encalase á las provincias que enteradas de ella, autoriza- 
sen á sus diputados para las cortes inmediatas, á fin de 
qoe, examinándose en estas de nuevo y arreglándose á las 
instrucciones que al efecto se les diesen, la aceptasen, ra- 
tificasen y jurasen en su nombre. Fundaban este concep- 
to en el derecho que la nación tenia para aceptar libre- 
mente la constitución que se le daba, mucho mas cuando 



* i^to se escribió ¿ates de la ÚU ' Lo publicó el Español, en su 
tima revolución de Francia, que echó número de Marzo de 1812, tom. 4 ? 
por tierra la monarquía; revolución fol. 389. £1 voto inserto por los cua- 
que ha venido á confirmar cuanto tro diputados dichos, tiene fecha de 
^oí ae dice. 26 de Diciembre de 1811. 



118 COHTES DE CJLdIZ. (Lib. 1T. 

1S12 esta era obra de unas cortes formadas de uua manera muy 
irregular, tal como las circunstancias lo habian permitido, 
y á las que no habian concurrido diputados de muchas 
provincias y en el número que á estas correspondía* y 
juzgaban que era mucho mas útil y prudente, dejar á las 
cortes futuras un medio legítimo para alterar algún artícu- 
lo de la constitución, que exponerse á que lo hiciesen sin 
que la constitución misma las autorizase á ello. Las cor- 
tes sin embargo, puestas en el doble riesgo de ver aniqui- 
lada su obra por las reformas prematuras que en ella se 
hiciesen, ó por la imposibilidad de hacerlas legalmente, 
abrazaron este último extremo. Incertidumbre necesaria 
cuando se le dan á una nación instituciones para la que 
no está preparada, y que no son efecto de una opinión 
formada que las exije. 

Examinemos ahora la constitución en su aplicación á 
las provincias ultramarinas, en aquellos puntos que mas 
directamente les tocaban. De estos el mas debatido en 
las discusioDCS que habian ocurrido y de que hemos he- 
cho mención, habia sido el de la igual representación con 
las provincias europeas. Esta igualdad estaba declarada 
en el art. 28, tit. 3.^ cap. í.^ de la misma constitución, 
pero aunque el principio se hubiese establecido, se habia 
prevenido también el camino de hacerlo ilusorio. Esta 
consistía en la distinción que se hizo entre españoles y 
ciudadanos. Todo español estaba obligado á contribuir 
en proporción de sus haberes á los gastos del estado (arL 
8.^) y á defender la patria cqu las armas, cuando fuese 
llamado por la ley: (art. 9.^) pero si las obligaciones eran 
comunes á todos, no por esto lo eran los derechosi, pues 



•\ 



ClAv. m.) COPISTlTUClOlf ESPAÑOLA DE 1812, li9 

»olo gozaban los de ciadadano ^^aquellos españoles 'que isis 
por ambas líneas trajesen su origen de los dominios es- 
pañoles de ambos hemisferios/' (art. 1 8) (;on lo que que- 
daban excluidos de ellos todos los que tenian alguna par- 
te de sangre africana, es decir todas las castas de Améri- 
ca, pues en España se suponia que no habia tal mezcla» 
Era esta exclusión injusta, odiosa y lo que es todavía 
peor, impracticable. No hay distinción mas ofensiva en 
la sociedad que la que nace del origen de las personas y 
la prevención que habia contra los mulatos, que así se 
llamaban los procedetítes de sangre negra africana, era 
tan perjudicial á la moral, como que haciendo que se tu- 
viese por afrentosa toda alianza con ellos, multiplicaba por 
esto mismo las relaciones prohibidas: conociéndolo asi el 
obispo de Micboacan D. Fr. Antonio de S. Miguel, en 
ona representación al rey redactada por el canónigo Abad 
y Queipo, que fué después su sucesor en aquella mitra, 
pidió se extinguiese tal distinción, y el consulado de 
Guadalajara, aunque compuesto de europeos, habia dado 
instrucciones á este mismo efecto al diputado Uria, nom- 
brado por aquella provincia. Ademas, esos mulatos á 
quienes la constitución degradaba privándolos de la ciu- 
dadanía, no solo formaban los batallones de pardos y mo- 
renos destinados á la defensa de las costas, sino que com- 
ponían la mayor parte de las tropas que estaban en la ao- 
Inalídad haciendo la guerra en el continente de América 
eo defensa de los derechos de España: algunos había que 
habían recibido órdenes sagradas: muchos destinados en 
profesiones honrosas, y la mayor parte formaban la masa 
de la útil población de los reales de minas, y estaban em- 



1^0 CORTES DE CXhtL (Lía. iV. 

1619 pleados en la labranza. Ademas ¿como era posible ir á 
rastrear alguna gota de sangre africana en la sucesión de 
las generaciones durante tres siglos, ni como fomentar tas 
odiosidades á que daba frecuentemente origen esta impu-^ 
iacion, con las expresiones vagas de ser ^'habidos y re-^ 
putados" por de tal procedencia? Todo lo expusieron con 
claridad y fuerza los diputados americanos en la larga y 
empeñada discusión á que este artículo (el 22) dio lugar/ 
aunque perjudicó no poco á su intento, el no estar ellos 
mismos de acuerdo entre sí, pues el de Goatemala Larra- 
zabal, confesando la incapacidad de aquella clase para ser 
representada por sí misma, propuso se le diese solamen- 
te voto activo en las elecciones, á cuyo concepto se arrí-^ 
mó el de Lima Salazar, el cual añadió que en aquella ca- 
pital se llevaba aun libro separado para asentar los bau- 
tismos de los mulatos, en prueba de la inferioridad con 
que eran tratados. Las razones expuestas por los ame- 
ricanos eran de tal peso, que algunos diputados europeos 
propusieron se declarasen desde luego ciudadanos, á todos 
los que llevasen las armas en favor del gobierno, y los or- 
denados ^4n sacris," pero el artículo fué aprobado sin esta 
adición. Per otra, que tampoco í\ié admitida, propuso Ra- 
mos Arizpe que el articulóse aclarase, en la parte mas odio- 
sa y vaga, esto es, en cuanto extendía la exclusión á todos 
los que fuesen ^^hatftdos y reputados" por originarios de 
África, agregando: ^^^ Siendo declaración, que para excluir 

el concepto de originarios por cualquiera línea del África, 

. ■ ■ '■ — ■ 

* Véanse en el tomo 8 9 de los ^ Para entender todo esto, ten- 
Diarios de cortes, las diversas sesio* gase á la vista el texto del articule 
nes en que se trató de esta materia. 22, copiado i laletra en el foL 10&-. 




Cxr. in.) CONStlTCCIOn £SPAfiOLA DE 1812. l21 

bastará ser hijos de padres ingenuos, ó primeros nietos itvi 
de abuelos libres."^ Su autor la fundó con un discurso 
tierno y patético, y la apoyó en el ejemplar de providen- 
cias benéficas de los reyes, que hacían un triste contraste 
con lo que acababan de. decretar las cortes liberales, re- 
cordando la orden real que dejó sin efecto la del mii^istro 
Calvez para que se form^séú los padrones con distinción de 
castas, por los disturbios y pleitos que se temieron, y otra 
con que se derogó lo dispuesto en el año de 1771, en 
que se prohibían los casamientos desiguales, queriendo 
desterrar toda diferencia y estrechar por los matrimonios 
la unión de los habitantes de las provincias ultramarinas. 
Los diputados europeos echaron luego de ver que esta 
adición hacia venir á tierra el artículo, reduciendo su efec- 
to á los esclavos y á los hijos ilegítimos, y Calatrava, que 
empezó en aquellas cortes i adquirir la gran celebridad 
que después ha tenido, no dudó calificarla de ^^un artifi- 
cio muy poco disimulado, para dejar sin efecto el artículo 
que acababa de aprobarse." Alcocer combatió las razo- 
nes expuestas por Calatrava con tal fuerza y con argu- 
mentos tan convincentes, que podían llamarse incontras- 
tables, y acabó por decir, lo que era á la verdad palpa- 
ble, que no admitiéndose la adición propuesta por Ramos 
Arízpe, ^^cualquiera habitante de América nacido allí, pa- 
ra ser ciudadano, tendría que probar la negativa de no ser 
oriundo de África, cosa muy difícil respecto de los mas^ 
por su pobreza y falta de papeles y ejecutorias, y que es- 
to seria todavía mas difícil en los términos en que estaba 

• Véase la sesión de cortes de 10 de Septiembre, tom. fi P «le los Diariof, 
Ibl. 234 y siguientes. 

ToM* III. — 16. 



123 CORTES DE CA.D1Z« (Lii. IV. 

itis concebido el articulo, pues teudria que probarla opioioo, 
la que es taa varía como las cabezas." 

Excluidas de los derex;hos de ciudadanía las castas de 
origen africano, podia ser igual el número de diputados 
ultramarinos y europeos: sin aquella exclusión hubiera 
sido mucho mayor el de los primeros, y España hubiera 
tenido que ser gobernada por las posesiones que eran sus 
colonias, y que acal)aba de llamar á tener participación en 
la autoridad. Sin embargo de esta exclusión, el numero 
4e dij>ulados de las provincias de ultramar quedaba tan 
considerable, que no puede imaginarse como pudo creer- 
se practicable trasladar á 'España cada dos años, tanto nú- 
mero de personas de dos, de cuatro y de seis mil leguas 
de distancia. ^^El desamparo de las casas," dice cop ra- 
zón el consulado de Méjico en su tan famosa representa- 
ción, '^la molestia y peligros de largas navegaciones, der- 
ramarían sin cesar la aflicción sobre centenares de familias 
de la primera gerarquía. " ¿Qué gastos no seria menes- 
ter hacer para el transporte y manutención de tantos in- 
dividuos? El P. Mier, calculando sobre datos que mas 
bien parecen bajos que exagerados, regula que el número 
de diputados que habia de corresponder á las provincias 
ultramarinas, seria ciento cuarenta y tres y los respecti- 
vos suplentes, siendo estos en razón de la tercera parte 
de los diputados elegidos por cada provincia: el consula- 
do de Méjico, comprendiendo á la verdad las castas, re- 
gula doscientos cincuenta diputados y ochenta suplentes, 
• que costarían al año un^ millón y trescientos mil pesos, 
sin comprender los gastos de viaje, para el cual solamente 
para ida y vuelta, los de Filipinas necesitarían dos ó tres 




Ca9. ni) COKSTITUCION ES^AfiOLA D£ 1812. 125 

IDOS, y estas asignaciones débian ser considerables, (ra- isis 
tándose de hombres que tenian que abandonar por largo 
tiempo, su pais, que desatender sus intereses, que tal vez 
iban á perder estos y sus establecimientos durante su au- 
sencia, y si entre tanto sobrevenía una guerra marítima, 
que tan frecuentes habian sido en él siglo anterior, los 
dipotados no podian ir á so destino ó regresar á su pais 
sin grandes riesgos, y cuando escapasen de ellos sus per- 
sonas, quedaban en el continoo de carecer de dietas, sien- 
do estas detenidas por no haber medio de hacérselas lle- 
gar, ó porqoe fuesen interceptadas en el camino, en coyo 
caso sus respectivas provincias estaban en necesidad de 
hacer noevos desembolsos. No es fácil comprender co- 
mo los dipotados americanos, que acababan de sufrir las 
molestias de tan largo viaje, de los cuales el de Nuevo 
Méjico Pino, en la Memoria que presentó á las cortes so- 
bre el estado de su provincia refiere, que desde la capital 
de esta hasta Veracruz, punto de su embarque, habia te- 
nido que atravesar novecientas legoas, ya qoe por ser la 
mayor parte eclesiásticos no tapian que temer por sos bie- 
nes y rentas, no manifestaron á lo menos los riesgos y mo- 
lestias de la navegación, y en vez de esto no trataban de 
Cira cosa qoe de hacer qoe el número de los individuos 
que hubiesen de estar expuestos á sufrirlas fuese el ma- 
yor posible. Si en nuestros días vemos la gran dificultad. 
qoe hay para reunir un congreso en Méjico, resistiéndose 
los diputados y senadores á venir á la capital, ¿cuánto ma- 
yor habría sido esta resistencia, luego que hubiera pasa- 
do el pr^tigio de la novedad, para ir á formar las cortes 
en Madrid? 



114 CORTES DE CÁDIZ. (Lis. IV. 

1812 ¿Y á qué era este gran movimiento? ¿Qué utilidad 

babia de resultar de la reunión en Madrid de estos indi- 
viduos, sacados con tanto trabajo y á tanta costa de los 
mas remotos ángulos del mundo? ^^Para los mas avisa- 
dos, instruidos y bábiles criollos/* decía el consulado, 
'^son un secreto los negocios, exigencias y relaciones de 
la península, y sus votos vagarán al impulso de las ocur- 
rencias, de los afectos personales, ó de la mas servil con- 
descendencia/' Faltóle decir, que los diputados euro- 
peos estaban cabalmente en el mismo caso con res- 
pecto á América, que los americanos respecto á España: 
uno de los mas distinguidos de aquellos. Arguelles, con- 
fesaba frecuentemente, que se hallaba embarazado para 
hablar sobre asuntos de América, por falta de conocimien- 
tos: otros manifestaban con franqueza que no tenian de 
aquellos paises mas nociones, que las que daban los tra- 
tados elementares de geografía y estadística, en aquel tiem- 
po muy imperfectos en esta parte, y solo alguno, que co- 
mo García Herreros, habia sido educado en Méjico, ^ ó 
que hubiese residido como empleado en alguna provincia 
de ultramar, sabia algo acerca de ellas. La misma ig- 
norancia tenian los diputados americanos de unas provin- 
cias de América respecto á otras, y el peruano sabia tan. 
poco de lo que convenia á Méjico, como el filipino de lo 
que le interesaba á Buenos Aires. La multitud y varie- 
dad de facultades que las cortes se habían atribuido, era 
un obstáculo todavía mayor para que pudiese ser de alr 
guna utilidad un congreso compuesto de elementos tan 

^ Hizo sus estudios en S. Ilde- tivo de sus relaciones con el consu- 
fonso, y era sobrino ó pariente del lado y comerciantes dt Méjico, 
f onde de Agreda, sienüo este el mo- 



Caw. Uly C0r«STITUC10!t ESRAfiOLJl 1>E 181S. 125 

• 

disímbolos. En el mismo dia se presentabao á las cor- isis 
tes veinte representaciones^ del estudiante que pedia se 
le dispensaren algunos años de estudio ó práctica, para 
graduarse en su facultad; del menor que solicitaba habi- 
lilacioD de edad para manejar sus bienes; de la viuda que 
pretendia aumento en el montepío que disfrutaba, con 
otras tantas quejas de infracciones de constitución, y al 
mismo tiempo se pasaban por el gobierno á su aproba- 
ción las ordenanzas municipales de dos ó tres pueblos de 
Filipinas, las cuentas de la inversión de los fondos de al- 
gunos ayuntamientos de Nueva España, un proyecto de 
arbitrios para construir un puente sobre algún riachuelo 
eo Canarias, un tratado de comercio, un proyecto de or- 
denanzas navales, y se estaba discutiendo alguna ley or* 
gáoica de hospitales ó de instrucción publica, en que se 
prevenian los mas pequeños pormenores administrativos. 
Nc* se crea que esta es una caricatura fantástica que pre- 
seLto: véanse los diarios de las sesiones de las cortes, 
léa^ise sus atribuciones en la constitución, y todo se ha- 
llará comprobado con el ejemplo de lo que todos los dias 
sucedía. Yo mismo, siendo diputado. en 1821, asistí á 
la discusión de un proyecto de ley orgánica de hospitales, 
en que uno de los artículos era, que las camas de los en- 
fermos habian de estar pintadas de verde; D. Pablo de la. 
Ihve^ diputado entdnpes por Veracruz, preguntó chisto^ 
sámente á que pena, estaria sujeto el administrador del 
hospital de un pueblo, en donde por casualidad no hu- 
biese pintara verde y las hiciese pintar de color de p]o- 
po. La comisión no contestó y retiró el articulo. ¡Y 
^te. ha sido el modelo de todas las constituciones de Méf* 



126 COHTES DE Cío». (Li». IV. 

i«i9 jico, mudando los nombres de reino en república y de rey 
en presidente ó gobernador! 

Si el objeto de todas las leyes ha de ser mejorar la con* 
dicion de los individuos, con ninguna se logró menos este 
fin que con la constitución de 1812, especialmente respec- 
to á los indios, que tanto se afectaba compadecer. En cam- 
bio del vano derecho que se les concedió, de ir á presen- 
tar á una mesa electoral un papel que se les daba escrito 
con los nombres de personas que ellos generalmente no 
conocian, ni sabían el objeto con que aquello se hacia, 
quedaron privados de todas las ventajas muy positivas que 
les procuraban las leyes especiales de Indias: obligóseles 
al servicio militar de que estaban exentos: si se les libró 
del tributo, parte del cual se invertía en el pago de sus 
defensores y en la manutención de su hospital, se les su- 
jetó al pago de las contribuciones generales y particular 
res: se les admitió en los ayuntamientos de los pueblos, 
nombrando uno que. otro para hacer parte de estas cor-^ 
poraciones, pero se les privó del régimen peculiar de sus 
parcialidades y repúblicas, y sus cajas de comunidad, ex- 
haustas ya por los fondos tomados de ellas para gastos de 
la guerra, quedaron extinguidas refundiéndose en los mal 
administrados fondos de propios: se mandó que no se les 
diesen azotes por castigo, como lo hacian sus justicias j 
los curas como pena correccional, pero se les sometió á 
la secuela interminable de las formas de los procesos de 
la jurisdicción ordinaria, mucho mas gravosa para ellos. 

El trastorno fué completo en el gobierno interior de 
las provincias. Como la constitución no hablaba de au-r 
toridades superiores en ellas, ni de ninguna organización 



Ca*. in.). OOn STITUGION ESPAÑOLA OB 18i3. 1S7 

particular para las de ultramar, debía oecesariamenté ve- ism 
oir por tierra el titulo y autoridad de los Vireyes, y no 
debiendo estar reunidos los mandos militar y político, y 
previniéndose que los empleados de hacienda no debie- 
sen tener otra incumbencia, no podia subsistir en la mis- 
ma persona la autoridad civil, la capitanía general y la 
superintendencia de hacienda que todo lo ejercia el virey. 
Las relaciones de este con la audiencia; la participación 
que esta tenia eu los negocios del gobierno, como conse- 
jo del virey con el nombre de acuerdo; la junta superior 
de real hacienda; los juzgados y administraciones espe- 
ciales de varios ramos; todo, en una palabra, debia que- 
dar suprimido y la laboriosa máquina de la administración 
de Indias, levantada con tantos esfuerzos, obra de la ex- 
periencia y del saber de tres siglos, quedaba anonadada 
y habia sido destruida de un solo golpe, por hombres que 
ni la conocian, ni acaso habian leido su legislación pri- 
vativa, dejando en su lugar el caos y la confusión 'mas 
completa. ^ A la vista de tales procederes, no parecerá 
demasiado riguroso el juicio que de ellos hace con su es- 
tilo acre y cáustico el P. Mier, no apasionado sin duda á 
la legislación de Indias. ^^ Cuando yo considero, dice, 
que para dar un cuerpo de leyes á la América envuelta en 
sangre y robos, tan defectuoso, disparatado, inconexo y 
contradictorio como él es, han sido menester dos siglos y 
medio de errores, y errores perniciosos, (y no puede ser 

* Se ha hechoen Méjico también tó un poco avergonzado: **lo que et 

moda hablar con desden del código de una lectura seguida no, pero lo be 

Indias, y con este motivo preguntan, hojeado bastante para poderlo juzgar.'* 

do yo á uno de los personagea que Singular modo de juzgar de un códi- 

mas han figurado en nuestra escena go de leyes, 
política, si lo habia leido, me contes- 



i)B (COATES bK CktM. ' (Lts lY. 

]8i!2 méoos, cuando se quiere goberuar por informes lejanos^) 
y veo con la nueva constitución destrozar de un golpe to^ 
da su oi^anÍ2Qicion y sistema^ restituyéndonos al antiguo 
caos, se me antoja ver un loco bravo, que escapado de su 
jaula, en un acceso de su delirio, tira á barrisco golpes 
furibundos sobre cuanto encuentra al paso, y que hallan- 
do apiñados á los americanos, faja sobre ellos sin tino y 
•in misericordia é'' 

Sin embargo: la idea de gobernar las mas remotas pro- 
vincias de América y Asia, como las de la Mancha y Gas* 
tilla la Vieja, entendiéndose los jefes políticos directamen- 
te con el ministro de la gobernación de Ultramar, empleo 
creado por la constitución y que venia á corresponder al 
antiguo ministerio universal de Indias, era demasiado im- 
practicable para que no se hiciesen en ella muy en breve 
modificaciones* Aunque era bien claro que por provin- 
cias se debian entender lo mismo que en España las ín^ 
tendencias, mientras no se hiciese la nueva división del 
territorio anunciada en la constitución, pues que el inten- 
dente era individuo nato de la junta provincial, se forma- 
ron en América provincias de inmensa extensión, por la 
acumulación de diversas intendencias, y aunque estas co^ 
mo tales provincias liacian sus elecciones de diputados pa- 
ra las cortes^ no nombraban junta provincial, sino un di- 
putado para la que se estableció en la capital del vireina- 
to, y así en Nueva España, á la intendencia 6 provincia 
de Méjico, suficiente por su extensión, población y rique- 
za, no solo para ser considerada como provincia, sino pa- 
ra dividirse en varias, se le agregaron las de Puebla, Oa- 
jaca, Veracruz, Michoacan y otras que todas eran admi- 




Ci>. lil.) CONSTITÜCIO» ESPAÍ^OLA DE Í812. 12§ 

foistradas por una diputacioo provincial residente en Mé* iftis 
jico. En ja instrucción para el gobierno económico po- 
lítica de las provincias, se distinguieron los jefes políticos 
en superiores y subalternos, y el virey en la clase de los 
primeros, siguió gobernando todas las provincias así aglo- 
meradas, y por el mismo decreto se le delegó el ejercicio 
de las facultades del real patronato, volviendo así á com- 
poner á piezas una autoridad como la que antes existia, 
sin las limitaciones y restricciones que tenia, y como na* 
da es peor en las leyes que lo indeGnido, tomándose parte 
de las antiguas y parte de las nuevas, sin sujeción exacta 
ni á unas ni otras, cuando se habia querido atar las roa- 
nos^al despotismo, no se hizo mas que abrirle mas ancha 
y libre carrera^ 

Las diputaciones de estas provincias así compuestas, ve- 
DÍan á ser una especie de cot)greso provinncial, y este es el 
fin que se hubiera debido tener en él arreglo del sistema de 
gobierno de las provincias de ultramar. Ya en tiempos 
antiguos Méjico y el Perú liabian tenido como hemos vis- 
to sus congresos provinciales, aunque después se suspendió 
ó prohibió su celebración sino por orden del rey, y este 
hubiera sido el único modo conciliable de establecer el 
sistema representativo. En los apuntes que por encar- 
go de la regencia formó D. José González y Montoyay 
intendente que habia sido de Puno en el Perú, y que pu- 
blicó en Cádiz con el título de ^^Rasgos sueltos para lat 
constitución de América," el autor reconocia que España 
y América no podían ser gobernadas por una misma le- 
gislación, y que el gobierno económico de las provincias 
ultramarinas, debia ser privativo de ellas mismas. Pera 
ToM. III.— 17. 



130 CORTES DE CÁDIZ. (Lib. IV. 

1813 en esto había para España e\ grave riesgo de que así se 
creaban elementos para la independencia, aunque también 
lo eran las mismas diputaciones provinciales y todo el or- 
den nuevo establecido por la constitución; con lo que se* 
rá menester convencerse, que todo lo que era apartarse 
del orden antiguo, era para España perder aquellos paises, 
y que el consulado de Méjico habia conocido bien las con- 
secuencias que iban á tener las novedades que se inten- 
taban. Estas tenian pues, sobre todos los demás incon- 
venientes, el mayor que pueden presentar los sistemas po- 
líticos, que es el de ser absolutamente impracticables, y 
entre todos los disvaríos en que han podido caer unos le- 
gisladores en estado de delirio, la constitución española 
de 1812 con respecto al gobierno de las provincias de 
América, acaso no tiene igual en la historia. 

Para poner en ejecución lo prevenido en la constitu- 
ción, se procedió por las cortes al nombramiento del con- 
sejo de estado, aunque con solo la mitad del número de 
consejeros que debian componerlo, y entre los america- 
nos que fueron elegidos se contaron D. José Mariano de 
Almansa, de Yeracruz, D. Melchor de Foncerrada, oidor 
de Méjico, y D. José de Aizinena, coronel de milicias de 
Goatemala, de los cuales los dos primeros nunca fueron 
á servir sus destinos. Nombróse también por la regen- 
cia nuevo ministerio," y recayó la elección para ministro 
de la gobernación de ultramar en D. Tomas González Cal- 
derón, regente de la audiencia de Méjico, ^ y por no ha- 

^ Ksta elección es para mi me* especialmente con mi hermano el 

morable, porque ella decidió la suer- Dr. Arechederreta, procediendo estas 

te de toda mi vida. El Sr. Calderón relaciones estrechas, de hab^r sido 

tenia intima amistad con mi familia, ambos colegiales del mayor de San- 




Cap. III.) JURAMENTO DE LA CONSTITUCIÓN. 131 

ber podido pasar á España por sus eofermedades, ocu- isu 
fó su lugar D. Manuel de la Bodega, oidor de la mis- 
ma audiencia, ya promovido al tribunal supremo man- 
dado formar por la constitución. 

Para que el juramento y proclamación de esta se hi- 
ciese con la mayor solemnidad posible, decretaron las 
cortes que la publicación se hiciese el 19 de Marzo de 
18i2, por ser aquel el dia en que cuatro años antes, en 
el de 1808, subió al trono Fernando VII, por la renuncia 
qoe su padre hizo de la corona, á consecuencia del tumul- 
to de Aranjuez. El dia anterior se leyeron en sesión pú- 
blica dos ejemplares de aquel código que firmaron to- 
dos los diputados, y para que ninguno se eximiese de ha- 
cerlo, acaso porque se recelaba que los americanos que ha- 
bían protestado déla ilegalidad de todo cuanto se hiciese 
sin el número de diputados que á su pais correspondia, 
iosístiesen entonces en su protesta, se acordó en secreto 
el dia precedente, que todo diputado que se negase á fir- 
mar la constitución y jurar lisa y llanamente el guardar- 
la, seria declarado indigno del nombre español, despoja- 
do de todos sus honores y distinciones, y expelido de to- 
dos los dominios de España: una comisión de las cortes 
llevó uno de los ejemplares así firniados á la regencia, y 
el dia 10 después de haber prestado juramentólas ccrtes, 
se presentó en el salón de sus sesiones la regencia y pres- 
tó también el mismo juramento; ambas corporaciones fue- 
ron á la catedral, estando la tropa tendida en la carrera y 

tos. Nombrado ministro, estuvo ú viage no se verilicó, pero una vez re- 
ver inraetliatamente á mi madre y le suelto el mío, ya se llevó ú efecto, y 
dijo que me llevaba consigo ¿ Espa- de él ha dimanado toda la serie de 
ña, y que desde entonces mi suerte sucesos harto varios, de mi vida. 
7 adelantos corrían de su cuenta. Su 



158 CORTES DE CJlDIZ. (Lifc. IV. 

1612 86 celebró una misa solemne con ''Te Deum/' y por la 
tarde se hizo la proclamación al pueblo. ^^ Todos estos ac^ 
tos excitaron mucho regocijo, pues el pueblo de Cádiz en 
cuyo seno habian sido las discusiones públicas de aquel 
congreso, estaba en lo general entusiasmado por todo lo que 
este habia hecho, y tanto los vecinos de aquella ciudad, 
cuanto todos los empleados del gobierno y emigrados de 
toda España que residían en ella, habian dirijido á las 
cortes las mas vivas felicitaciones, con centenares de fir- 
mas, entre las cuales se notan las de muchos que después 
se declararon sus mas acérrimos enemigos. Dióse luego 
orden para que en todos los dominios esflañoles fuese pu- 
blicada y jurada la constitución, por todas las autoridades, 
corporaciones, tropas y pueblo: que en el calendario se 
señalase el i 9 de Marzo como el día en que se habia he- 
cho la proclamación, y en todos los actos públicos en que 
86 expresan los anos del reinado de los reyes, se fijaren 
igualmente los corridos desde esta época. 

A nueva cuestión con el obispo de Orense, ^^ dio lugar 
esta orden de jurar la constitución. Hablase retirado este 
prelado á su diócesis, después de las contestaciones que 
se originaron siendo regente, por su resistencia á reco- 
nocer la soberanía de las cortes. Antes de prestar aho- 
ra el juramento requerido á la constitución, presentó á su 
cabildo una exposición, en que parecia dudar de la legi^ 
timidad de las cortes, y protestaba sobre el despojo de 
ciertos señoríos que pertenecían á la mitra de Orense, y 

iw Véase en el tomo 2 ? de los de- " Véase en el tomo 6 9 del E«- 

cretpp de las cortes el de 14 de Mar- pañol, todo lo concerniente á este 

^, y todos los demás relativos k lo suceso, 
que se dice en este párrafa 



•\ 



Ca». IU.) Ct'ESTION CO?l EL OBISPO DE ORENSE. 153 

de qae habia sido privada esta por el decreto que aquellas 1812 
dieroD sobre feudos, reservándose el derecho de represen- 
tar sobre ello á las futuras cortes, ó á quien correspon- 
diera, sin perturbar en manera alguna la pública tranqui- 
lidad. El ministro de gracia y justicia pasó á las cortes 
copia de todo lo ocurrido: enardeciéronse extraordinaria- 
mente los ánimos; pidióse por Arguelles que se hiciese 
extensivo al obispo y á todo español, lo acordado en se- 
sión secreta respecto á los diputados que rehusasen jurar 
lisa y llanamente la constitución; otros querían mas severo 
castigo; el diputado Dueñas propuso que con los bienes 
del obispo y los de Lardizabel se erigiesen en Toledo y 
Zamora dos monumentos, uno en honor de Padilla, y 
otro en el del obispo Acuña, decapitados en el reinado de 
Garlos V, á consecuencia de la guerra de las comunida- 
des de Castilla; Capmany observó que cuanto mas respe- 
table era eT obispo por su edad y virtud, tanto mas peli- 
groso era su ejemplo, y que habiendo dado tanto en que 
pensar á las cortes desde su establecimiento, era menes- 
ter decidir con madurez lo que debia hacerse, pasando 
el asunto á una comisión: á esto se opuso el conde de To- 
reno y pidió se aprobase sin tardanza lo propuesto por Ar- 
guelles, para no dar lugar á que los ánimos se resfriasen. 
Solo el suplente del Perú Ostolaza, perteneciente al ban- 
do servil; el mismo que en la discusión sobre los dere- 
chos políticos de las castas de América, se atrevió á echar 
en cara al partido liberal dominante en las cortes, la con- 
tradicción que habia entre los principios que afectaba pro- 
fesar y la conducta que seguia, por lo que se le llamó al 
¿rdeo, levantó en esta vez su voz en defensa del obispo, 



134 CORTES DE CÁDIZ. (Lii. IV. 

1013 manifestando que aunque el acuerdo secreto.de las cortes 
se hiciese exlensivo á todos los españoles, nunca debiera 
.iplicarse al obispo, pues no podia dársele efecto retroac- 
tivo. Sin embargo, la proposición de Arguelles s,e apro- 
bó por 84 votos contra 29. 

Así fué privado del nombre español el primero que lo 
supo sostener con gloria, cuando Humado por Murat p^ra 
asistir á la junta de Bayona, contestó rehusándolo con 
dignidad, y manifestó con firmeza su desaprobación de to- 
do cuanto se estaba maquinando por Napoleón: este lo 
declaró proscrito, y las cortes procediendo á ejecutar lo 
que Napoleón habia decretado, lo privaron de sus hono- 
res, dignidades y rentas, y expulsándolo del territorio es- 
pañol, le obligaron á retirarse á Portugal, á una parroquia 
* de su obispado que se hallaba enclavada en aquel reino. 
Desde allí dirijió una representación á la regencia para 
que la pasase á las cortes, quejándose de los actos Violen- 
tos é ilegales de que habia sido víctima: en efecto, las cor- 
tes en sus procedimientos contra el obispo de Orense, 
violaron la constitución que acababan de hacer y jurar: 
usurparon el poder judicial, y dando fuerza retroactiva á 
un acuerdo secreto, quebrantaron los*principios que ellas 
mismas habian establecido, demostrando qué el poder ab- 
soluto es siempre arbitrario, y lo es mucho mas cuando 
se ejerce por una corporación numerosa, que por un so- 
lo individuo. 

Algún tiempo antes (6 de Noviembre de 1811) habia 
muerto D. Gaspar Melchor de Jovellanos; habíase retirado 
á Gijon, en Asturias su patria, y huyendo de los franceses 
que invadieron de nuevo aquella ciudad, después de su- 



Caf. I1I.5 MtERTE DE JOVELLAI^OS. i 35 

frir uoa desecha tempestad eo el pequeño buque en que i8i3 
se embarcó, pudo arribar al puerto de Bega, donde aca- 
bó sus dias pobre, calumniado y perseguido. ^^ Víctima 
del despotismo durante la privanza de Godoy, salió de la 
prisión en que estaba por defender altamenie los derechos 
de su patria, invadida por los franceses, resistiendo á to- 
dos los ofrecimientos que estos le hicieron para adherirlo 
á su causa: individuo de la junta central, fué perseguido 
con todos sus compañeros, y la moderación y exactitud 
de sus ideas, fué vista con desden por los espíritus exalta- 
dos de las cortes, las cuales después de muerto lo decla- 
raron benemérito de la patria. En su larga carrera, pu- 
do Jovellanos reconocer en tan continuas vicisitudes, que 
en tiempos turbados, el hombre de bien no puede aspirar 
á otro premio, que al que su propia conciencia le asegu- 
ra por la rectitud de sus intenciones, y la pureza de su 
manejo. ^^ 

^ Véafe el artículo del Español multorumque benefactorum recorda* 

de Diciembre de 1811, que tiene el tío, jucundissima est. Cié. de Senect. 

€pi§j^e "Fallecimiento del Sr. Jove- Nunca fué mas exacta la aplicacioo 

Hanoi.** de esta sentencia. 

^ Consctentia bene actae vitae. 



1S19 



CAPITULO IV. 

ProvideHciOi del virey durante el sitio de Cuantía, — Libertad dé 
introducción de carnes. — Préstamo forzoso* — Requisición de co- 
hollos, — Decretos de las cortes en favor de los*americonos. — Ope- 
raciones en el valle de Toluca. — Acciones de Lerma y de Teñan- 
gOi — Toma de la correspondencia que conducia Lailson en Cua- 
jimalpa y sus eonsecuencias.—^Residencia de la junta en SultepeC, 
sus providencias y fuga, — Son asesinados los prisioneros de Pa- 
chaca. — Entra Castillo Bustamante en Sultepec. — Operaciones 
en el rumbo de Pachuca y llanos de A pan. — Ataque- de Tlaxca- 
la por los insurgentes, que son rechazados. — Operaciones en ía 
provincia de Puebla y en los Vallen de Cuautla y Cuemavaca. 

Las grandes variaciones que en todo el orden política 
y administrativo hahian de ser el resultado de la consti- 
tución decretada por las cortes, no comenzaron á tener 
efecto en Nueva España hasta fines del año de que va- 
mos hablando, que fué cuando se recibió la orden para 
8u publicación, y es menester seguir ahora la serie de los 
sucesos ocurridos desde la salida de Morelos de Cuautla; 
examinar las dificultades pecuniarias de que el virey se 
hallaba rodeado, y las diversas medidas que tomó para 
superarlas y para aprovechar la oportunidad que le pre- 
sentaba la toma de aquel pueblo, con el fin de recobrar la 
perdido durante el sitio del mismo, terminando por pre- 
sentar el estado general del reino y de la América espa- 
ñola, cuando todas estas alteraciones se intentaron. 

A medida que las circunstancias hahian venido á sef 
finas difíciles, el virey se habia visto precisado á hacer usa 



*^1F IV.) PROVÍDE^CUS DKL VIREY. ,\o1 

de providencias extraordinarias, de las cuales algunas se i.<^i? 
dictaron con acierto, muchas llevaron el sello de la nece- 
sidad, y otras fueron tales, que sin poder producir utili- 
dad alguna, no sinieron mas que para aumentar el des- 
contento^ haciéndose mucho más sensibles en un puehlo 
acostumbrado á ser gobernado blandamente, y para quien 
eran desconocidas las existencias de la sruerra. 

Con el fin de proveer al consumo de Méjico, en donde 
las carnes escaseaban, concedió Venegas la libre introduc- 
ción y venta de ganados, primero con algunas restricciones 
en cuanto á precios y lugares de expendio, después con 
entera libertad, sin mas que el pago de la alcabnio, ' y de 
esta manera consiguió que el interés privado burlase la 
vigilancia de los insurgentes, y que aun estos mismos fue- 
sen los aprovisionadores de la capital, en la que por este 
medio, si no hubo la abundancia acostumbrada, tampoco 
se dejó sentir mucho la escasez que. se temia. 

No era igualmente fácil crear recursos para los gastos 
que la guerra exigia, ni posible procurárselos por medios 
tan suaves y liberales. Para que estos fuesen por lo me- 
nos los mas oportunos, convocó el virey una junta de las 
principales autoridades de la capital, con el objeto de que 
propusiese los arbitrios que podrían adoptarse para reu- 
nir de pronto dos millones de pesos, por vía de suple- 
mento provisional para los gastos que se tuviesen por 
mas urgentes, y formar un fondo con que pagar esto ade- 



^ En el bando (le 22 de Enero se que el pago «le la nlc.ibala y dosig;- 

bajaron las pensiones tanto al abasto nación «le los liiiiarc^ ¿n ^^rlta ambo» 

romo 1 loa menudeadores, y en el de bandos están eii los Piarlos de M»*- 

.*» <!e Febrero se declaró la libertad jico de aquellos días 
absoluta de la introducción, sin mas 

ToM. m.— 18. 



158 PROyiD£NCIAS DEL TIRET. (Lib. IV. 

1813 laulo, tal que asegurase á los prestamistas v proporciona- 
se los repursos suficientes para cubrir las vastas atenciones 
del gobierno. La junta acordó que los dos millones se 
aprontasen por el estado eclesiástico, propietarios y comer- 
cio de Méjico, Puebla y Vcracruz, completándolos con los 
caudales que existian en poder de varias personas para 
remitir á España y Filipinas, cuyo envío impedia la inter- 
ceptación de los caminos, y para el pago de estas sumas 
y cubrir el deficiente que por las circunstancias resultaba 
en los gastos que requería la administración pública y la 
situación actual del pais, los eclesiásticos asistentes, que 
eran los comisionados del cabildo metropolitano y los 
prelados de las religiones, ofrecieron no solo lo que pen- 
diese de sus arbitrios, facultades y fondos que forman la 
dotación del clero secular y regular, sino también las al- 
hajas todas y plata de los templos, reservando únicamente 
los vasos sagrados. Sin perjuicio de la distribución de los 
dos millones que no llegaron á recaudarse, pareció mas 
expedito y mas conforme á los principios de equidad exi- 
gir, como se hizo por bando de 30 de Enero,^ la entrega 
de toda la plata y oro labrado en vajilla y objetos de lujo 
de los particulares, en calidad de préstamo forzoso por 
el término de un año, reconociendo la real hacienda 8u 
valor a cinco por ciento de rédito, y para reintegro de es- 
tas sumas y pago de sus intereses, se estableció por el 
mismo periodo de un año, la pensión de diez por ciento 
sobre los arrendamientos de fincas urbanas, pagadero por 

^ Véase en los diarios y en la í*a- la reunioh de la junta y de todos sus 
ceta de 1 P de Febrero, tom 3 ? núm. procediminntos. 
177 fol. 116, y en él se da razón de 



Febrero. 



Ca». it^ plata t oro labrados. 1 59 

mitad por los inquilioos y propietarios, *segun se regla- t.^i^ 
mentó por bando posterior de 24 de Febrero,^ quedando 
hipotecadas no solo las rentas todas de la corona, sino 
también subsidiariamente, para elcaso que aquellos arbi- 
trios no bastasen á cubrir el capital y réditos, el oro y 
plata de las iglesias, en virtud del ofrecimiento hecho por 
sns prelados. Por efecto de estas disposiciones, se pro- 
cedió ejecutivamente á la colectación de la plata y oro la- 
brados y al establecimiento de la contribución sobre ren- 
tas de casas que vino á ser permanente, aunque decretada 
solo para un año, como sucede casi siempre en tales ca- 
sos, sin haberse pagado los réditos ni menos reintegrado 
el valor del oro y plata recogida ni héchose efectiva la hi- 
poteca de la de las iglesias. No he hallado noticia de lo 
que produjo esta exacción, pero debió ser una suma muy 
considerable, porque á causa de la mucha riqueza que en 
el pais habia, y de lo cara que entonces era la porcelana 
y loza, todas las familias medianamente acomodadas, te- 
nían vajillas de mesa y otras piezas de menage de plata, 
y el mucho uso que de este metal se hacía para el servi- 
cio doméstico, habia hecho de la platería un arte flore- 
ciente en Méjico, que quedó desde esta providencia ar- 
ruinado, sin esperanza de restablecerse. 

A esta exhibición, que aunque tuvo el nombre de prés- 
tamo, se consideró siempre como dinero perdido y que 
fué tanto mas sensible, cuanto que muchas familias de la 
clase media iban empleando sus ahorros en vajilla, que 
tenían como un depósito seguro de que hacer uso en un 
caso extremo, siguió inmediatamente la requisición de ca- 

* Diañofl de Méjico de 26 & 28 de Febrero. 



Febr«ro. 



liü PROVIDENCIAS DEL VIRET. (Lm W. 

]$\'2 ballos, mandada, verificar por bando de 1.° de Febrero/ 
Para proveer al ejército de los que necesitaba para su re- 
monta, y todavía mas para evitar que biciesen uso de ellos 
los insurgentes, concibió el virey Venegas el extravagan- 
te proyecto de comprar lodos los caballos que babia en 
el país, pertenecientes á toda persona de cualquier estado, 
dignidad ó condición que fuese, sin otra excepción que 
los militares, los guardas, dependientes de la Acordada y 
correos, y esto en tiempo que las rentas públicas no al- 
canzaban á cui)rir las oblii^aciones ordinarias. Manda- 
ronsc establecer con este íin juntas en Méjico y en las ca- 
pitales de las provir-cias, á las que los subdelegados de- 
bian remitir los caballos que Iiabian de ser presentados 
en los puel)los, rancbos y bacieudas, así como las sillas, 
para que se tomasen estas si eran titiles para servicio pú- 
blico, pagándose así como los caballos, según la tasación 
(|ue se biciese por los peritos que eran individuos de las 
mismas juntas, y á aquellas personas que por su clase, 
cntermedadcs ú otras causas legítimas se permitiese el 
uso de caballo, se babian de destinar los inútiles y con- 
ceder una licencia por escrito, condenando á la pena ca- 
pital á todos los que, quince dias después de publicado 
el bando en la cabecera de su distrito, se encontrasen á ca- 

« 

bailo sin aquella. 

VA descontento que estas disposiciones produjeron fué 
tal,, (¡ue varias jiersonas se pasaron á los insurgentes por 
no desbacerse de sus caballos, entre las cuales una fué D. 
José Antonio Pérez, bermano del magistral de Puebla y 
diputado por aquella ciudad en las cortes. Como suce- 

* L-iaif!l.í (Jü 1 5 (1 ' Fi-líK.'io toin.n ? núrn. ISI ful. 17 1. 



Firbrero 



(\t. IV) REOl'lSICK» DK <:vBALLOSl 141 

í\e siempre con todas las falsas medidas, esta produjo un \ü\j 
efecto coulrario al propuesto, y hallándola impracticable, 
fué preciso no insistir en su ejecución, sin derogarla por 
eso; proceder ordinario, pero pernicioso de las autorida- 
des superiores cuando yerran y no se atreven ú confesarlo. 
No bastaban á templar el ilisgusto <]ue tales medi- 
das excitaban, los decretos que las cortes expedian por el 
mismo tiempo con el objeto de yanar los ánimos de los 
americanos, los cuales, dictados sin conocimiento de cau- 
sa y |)ub!¡cados sin oportunidad, producian muchas ve- 
ces, en el estado de efervescencia en (jue se bailaban los 
espíritus, un efecto contrario al (pie se deseaba. El in- 
dulto amplísimo que aquellas decretaron en 8 de Noviem- 
bre de i8ri, para (jue se [)ul;licíi3e á la llegada de las 
tropas destinadas á Nueva Jl^paña,' no fué según hemos 
visto mas atendido que los anteriores, y el decreto de 1) 
de Febrero del mismo año,'^ fruto de la larga deliberación 
sobre las once proposiciones de los suplentes americanos, 
concediendo á las Américas igual base de representación 
en las cortes que á la península española; libertad de cul- 
tivo de todos los frutos que la naturaleza del clima fuese 
susceptible de producir, así como también la de ejercer to- 
das las arles, y declarando á los americanos españoles é 
indios igual opción (|ue á los españoles europeos para toda 
clase de empleos y dignidades, fué coiísiderado como una de 
(antas concesiones arrancadas por la necesidad y que nunca 
llegarian á observarse fallando esta, lo que ayudaba á per- 
suadir el rt'tardo en la publicación, que no se verilicó hasta 
I" de Abril de este año, uno después déla fecha del decreto. 

* DijLXij áa .Mc'ic > ile •'; Je Abril. • I<!fm d« \ «ie ¡dem. 



142 OPEIUCIOPÍES E?« EL VALLE DE TOLtCA. (Lib. IV. 

isij Mientras la atención principal del virey esluyo dedica- 

'^^^' da al sitio de Cuantía, todas sus providencias tuvieron por 
objeto en lo militar las operaciones relativas á aquel, li- 
mitándose á la defensiva en todos los demás puntos á que 
alcanzaban sus órdenes, pues en las provincias mas. dis- 
tantes, cada jefe, interceptada la comunicación con la ca- 
pital, obraba según las circunstancias con las tropas que 
tenia bajo su mando, lo que produjo la serie de aconteci- 
mientos parciales de que nos ocuparemos en seguida: mas 
luego que la salida de Morelos dejó expeditas las fuerzas 
que por tanto tiempo habian estado ocupadas en el blo- 
queo de aquel puei)lo, y que estas regresaron parte á Mé- 
jico con Calleja y el resto á Puebla con Llano, el virey 
estuvo ya en aptitud de volver á tomar la ofensiva, para 
recobrar los lugares de mayor importancia que habian si- 
do tomados por los independientes. Lo que mas cuida- 
do daba por entonces era la ciudad de Toluca y su valle, 
en donde Rayón, habiendo reunido las partidas del cura 
Correa, Epilacio Sánchez y otras, ocupaba y tenia fortifi- 
cados todos los lugares circunvecinos, cortaba la corres- 
pondencia y comunicación con Méjico, y aihenazaba con- 
tinuamente á aquella población, contra la que habia dado 
diversos ataques, aunque todos ii) fructuosos. Dejando 
que la infantería que habia hecho parte del ejército del 
centro, fatigada con tan continuas marchas, descansase 
en la capital, dos dias después de la entrada de este ejér- 
cito, hizo el virey salir para socorro de Toluca algunos de 
. I los cuerpos (18 de Mayo) que formaban la guarnición de 
aquella, aumentados con una rigurosa leva, incorporando 
en las filas los presos por delitos leves que estaban en las 



Mayo. 



Ca#. IV.) MARCnA CASTILLO Bl;STAMA^Te. i 45 

cárceles y aun los prisioneros insurgentes, con lo que pu- isn? 
do poner á las órdenes de D. Joaquín de Castillo y Bus- 
lámante el regimiento de Tres Villas, con cuatrocientas 
cincuenta plazas, de cuyo cuerpo fué nombrado coronel 
cuando se dieron los grados generales, '^ y que habia sido 
reoi^anizado por el teniente coronel D. José Calafat (e), 
segundo jefe de la división;^ un batallón del fijo de Mé- 
jico con igual fuerza, al mando del teniente coronel D. 
Rafael Calvillo (e); tres escuadrones de S. Carlos y uno de 
lanceros del Potosí, este á las órdenes de D. Matías de. 
Aguirre (e) con siete cañones, que hacían en todo mil qui- 
nientos hombres. Castillo intentó forzar el 19 de Mayo 
elpaso de Lerma, ciudad situada en medio- de la laguna 
que allí forma el rio Grande, que comunica con Toluca 
por un lado y con el camino de Méjico por el otro por 
medio de dos calzadas estrechas, la última de las cuales 
estaba defendida con cortaduras y parapetos, guarnecidos 
con artillería. Echado un puente sobre la primera cor- 
tadura, fué tomado bizarramente el parapeto por los gra- 
naderos y cazadores de Méjico y Tres Villas, pero en se- 
guida se encontraron otros atrincheramientos que Casti- 
llo no habia podido reconocer y fué preciso retirarse con 
pérdida considerable, volviendo á acampar la división á la 
hacienda de Jajalpa de donde habia salido. Atribuyóse 
este revés á la impericia de Castillo, que sin mas conoci- 
mientos militares que los pocos que habia podido adqui- 
rir en esta guerra , pues su profesión antes de ella era el 

' Suplemento a la gaceta de 9 de 8 de Junio tom. 3 ? núm. 241 fol. 

Febrero, tom. 3 ? núm. 181 fol. 144. 007, y de 18 del mismo núm. 24* 

* Véanse los partes de Castillo fol. 031. 
Bustamante, gaceta extraordinaria de 



Ma 



vo. 



5S1-2 coiiííTcio, (íizoavaíizar leinorariiiinoutesiis tropas por una 
calzaua (íslreclia, sin cslarhion in-ormailo dolos obslácu- 
los que en ella iba á encontrar, pues aunque Porlicr lin- 
l)ia iuslruidü de ellos al virey, aconsejando se lomase olro 
camino, sus comunicaciones fueron inlercepladas, y se 
entendió ó maliciosamenle se sospechó que este descalabro 
no fué cosa desagradable á Calleja, por haber sido ja expe- 
dición dispiíesla sin consulla suya, y como para manifestar 
el virey que tenia oficiales que emplear sin necesitar de él. 

Los insurgentes hicieron valer eslc suceso de poca im- 
portancia como una gran ventaja, y el cura Correa' lle- 
ga hasta colnparar el desacierto de Rayón en no aprove- 
charse de esta victoria, al error militar de Hanihal en no 
marchar sobre -Roma después de la balnila de Cannas. 
Mandábalos en las cortaduras de Lerma D. Juan Manuel 
Alcántara, que tenia entre ellos el empleo ue ca|)ita¡í, hom 
l)re campesino, sin instrucción ni aun saber leer,'" el cua!, 
ségun refiere D. Carlos Bustamante,'^ vendió al canónigo 
Velasco por dos* caballos briosos y de buena andadura, la 
gloria de aparecer en los periódicos de Snltepec como je- 
fe de la acción. 

Reforzó el virey á Castillo con el batallón cxpedicionií- 
rio de Lobera cx)n cuatrocientas plazas, dos cañones y un 
obús, V habiendo avanzado nuevamente sobre Lerma, Ra- 
yon abandonrí aquel punto, (22 de Mayo en la noche) re- 
tirando toda su tropa y artillería á la fuerte posición del 

' Parte «le rí)rl¡pr. üareta ex- nación del nianiíiesío ílc Cos.) qii«» 

iranrdinaria de ■-'' de Mayo. tom. 'i ? Alcántara fiiijia delante de su*; gen- 

m'jin. 'J:ír} lol. r»ir» tes que leia las rarrr.s (\\\e recibía, y 

' Manifiesto ó inlornie de Cor- que l'nTuenttitiente j^Míia el p.tf^* 

t-en. inserto en »'! Cuadro liistórjco de al revés. 

Rn-íainante. íoni. ? ? lo], 11.'). - '" Cuadr'-» mío. t.»:,; „ ." !,-»;. 9? 
VA V I''r'ri|;a« refiei*' (Inipii;;- 



Junio. 



CAr. IV.) ACCIOIf DE LERM4. i 45 

cerro de Tenango. No se detuvo Castillo en Lerma mas 1812 
que lo preciso para arrasar las fortificacioDes levantadas 
allí, en cuyo trabajo fué eficazmente auxiliado por el zelo 
del cura Viana: pasó en seguida á Toluca (26 de Mayo); 
ahuyentó las partidas que circundaban la ciudad é impe- 
dian la entrada de víveres en ella; la proveyó de estos, y 
llevando consigo parte de la guarnición, marchó contra 
Tenango y acampó en la hacienda de S. Agustin (2 de 
Junio) á vista de aquel cerro, considerado como inaccesi- 
ble por la naturaleza, fortificado por el arte, coronado de 
artillería y defendido por gran número de gente. Por re- 
sultado de varios reconocimientos practicados en los dias 
sucesivos, mudó Castillo su campo frente ni pueblo, ama- 
gando atacar á este: pero en la noche del 5 de Junio, dio 
sus órdenes para que en la madrugada del 6 Enriquez, 
con el batallón de Lobera y los granaderos y cazadores de 
Méjico y Tres villas, emprendiese la subida del cerro por 
el camino de Tenancingo, mientras Calvillo distraia la 
atención del enemigo amenazando al pueblo, y Aguirre 
hacia un ataque falso sobre el punto del Veladero, que de- 
fendia el cura Correa con su gente. Tal era el descuido 
con que estaban los insurgentes, que el primer aviso que 
tuvieron del ataque, fué ver sobre las baterías que coro- 
nal>an la cumbre del cerro ú Enriquez con su tropa, diri- 
gido por el teniente D. Vicente Filisola, que iba á la ca- 
beza de los cazadores del fijo de Méjico, y tenia muchos 
conocimientos prácticos del terreno: el sonido de las cor- 
netas de los cazadores de Lobera,'^ que por la primera vez 



^^ Enriquez en ku parte A Castillo dice, que las tuvieron por la trompeta 
del juicio. 

ToM. III.— i9. 



Jnnio. 



146 OPERACIONES En EL VALLE DE TOLUCA. (Lib. IT 

1813 oían los insurgentes, causó en ellos tal pavor, que sin 
intentar hacer resistencia se pusieron en fuga, cuyo mo- 
mento aprovechó Galvillo para ocupar el pueblo, siendo 
de los primeros que en él entraron D. Juan Godallos, le- 
Diente entonces del fijo de Méjico, al mismo tiempo que 
Aguirre se apoderaba del Veladero. En Tenango toma- 
ron los realistas porción de municiones, provisiones de 
toda especie, cantidad de impresos y la correspondencia 
de Rayón, el cual huyó echándose por una barranca, pe- 
ro fueron cogidos todos aquellos abogados jóvenes, que 
como en su lugar vimos, salieron de Méjico á unirse con 
él,^^ y que no habian aprendido ni aun á huir, todos los 
cuales fueron inhumanamente fusilados, cuando era bas- 
tante castigo de su temeridad el triste desengaño que ha- 
bian tenido. Así murieron los licenciados Reyes y Ji- 
ménez, y los jóvenes Cuellar, Puente y otros, como tam- 
bién el P. Tirado, vicario del pueblo, por haberse encon- 
trado en su casa una escopeta.^'' Castillo Bustamante, 
sin perder momento, el dia siguiente de su victoria hizo 
marchar á su segundo Calafat, con |)arte de la división á 
ocupar á Tenancingo y Tecualoya, en donde no solo no 
encontró resistencia, sino que fué recibido con aplauso, 
saliéndole al encuentro los curas con el vecindario, ayu- 
dando los indios á destruir las fortificaciones levantadas 
en uno y otro punto. ^^ 

" Tomo 2 ? ful. 053. Bustamante, Cuad. hist, tom. 2? fol. 

^* Calvillo en su parte, inserto pn 1 'iA ilice. que afirionaito á la caza, 

la gaceta de íiO de .Tunio iiúmi, 21 S tenia en 8ii caí:a una escopeta, y que 

fol. 650 dice, que se encontraron en no se quiso confesar porque acababa 

su casa cartuchos y mixtos, y que de decir misa. El Dr. Arcchederreta 

habiéndosele dado tiempo de dispo- confirma, que no hubo motivo bat- 

nerse para morir, no lo quiso hacer, tante para su ejecución, 

y que llevaba al cuello una ardilla, ^^ Parto de Calafat. Gaceta de 32 

qae encargóse le diese á una muger. de Junio núm. 250 fol. 665. 



^ Suplemento ¿ la gaceta de 30 ta María del Rio, en la provincia d« 

de Mayo núm. ¿37 fol. 571, parte de S. Luis. 
Já%Deso. ''^ Gaceta de 6 de Junio núm. 240 

'* Gaceta de 15 de Junio núm. fol. 590, donativo con este objeto de 

244 fol. 620. La mayor parte de los 112 ps. de D. Domingo de Ugarte y 

soldados era de las haciendas de 6o< Acha: id. de 13 de Junio núm. 244 

cas y del Jaral y del pueblo de San- íol. 618, de 1531 de lot individuos 



Junio. 



Cap. IY.) CORRESPONDENCIA DE LOS GUADALUPES. 1 47 

Por estos mismos dias (Mayo 29), una partida de vein- 1812 
tiseis lanceros del Potosí del escuadrón de D. Pedro Me- 
oeso, situado en Guajimalpa para custodiar el camino de 
Toluca, que á las órdenes del teniente D. Juan Miota (e) 
y alférez D. Antonio Puente babia ido á Lerma á conducir 
piídos para Castillo Bustamante, encontró á su regreso 
en el monte de las Cruces un grueso de caballería é in- 
fiíntería insurgente, que se hace subir á quinientos hom- 
bres, con un cañón de á cuatro y un pedrero, mandado 
todo por el maestro francés de equitación Lailson y tres 
clérigos: atacáronlos los lanceros con tal brio, que sin dar- 
les lugar á disparar mas que el primer cañonazo que hi- 
rió á dos de aquellos, los pusieron en dispersión, les to- 
maron los cañones, las armas, seis muías cargadas con la 
ropa y papeles de Lailson ^^ y lo que mas fué, la corres- 
pondencia de Rayón con los Guadalupes^ de Méjico. Por 
esta última circunstancia y haber recaido esta derrota tas 
irergonzosa, en que unos cuantos lanceros habian hecho 
fanir á un número muy considerable de íhsurgentes, en 
un francés, odiado entonces por su origen y ridiculizado 
por su ejercicio semejante al de los maromeros, fué muy 
aplaudido este suceso, habiéndose publicado en la gaceta 
el nombre y pratria de los oficiales y soldados que tuvie- 
ron parte en él, ^^ y abiértose una suscripción para gra- 
tificarlos. ^^ 



JUBÍO 



1 48 OPEAACIOriCS E?I el talle de TOLCCA. (Lib. it. 

1812 A consecuencia de la ioterceptacíon de las carias de 

Rayón que Lailson conducía, fueron presos en Méjico en 
la noche de 5 de Junio los licenciados Falcon, Garces, 
D. Benito Guerra, D. José Ignacio Espinosa, y D. Juan 
Guzman, y también fué depositada en la casa del licen- 
ciado Primo, la señorita D*. Margarita Peimbert, hija del 
licenciado Peimbert, que después casó con el mismo licen- 
ciado Espinosa. ^^ Dias antes habia sido aprehendido en la 
hacienda del León junto á Tacuba, su dueño el Dr. Diaz, 
aunque se le puso luego en libertad. ^^ Estos individuos 
fueron los mismos que compraron y sacaron la imprenta 
enviada á la junta á Sultepec: sin embargo, no sufrieron 
otro castigo que permanecer algún tiempo en la prisión. 
£1 triunfo de Tenango fué ganado á bien poca costa 
por los realistas, que no tuvieron mas que algunos heri* 
dos. Los insurgentes tuvieron una gran pérdida, pues 
circunvalado el cerro y pueblo por las tropas de Castillo 
Bustamante, no tenian por donde huir, y así fueron muer- 
tos muchos y entre ellos los coroneles Camacho y Ana- 
ya: los prisioneros fueron pasados por las armas, habien- 
do en su número hombres de cuenta, como los que se 
han referido. Esta derrota desacreditó mucho la cau- 
sa de la insurrección en Méjico, en donde los adictos á 
ella contaban con que las fuerzas reunidas en Tenango 

de la policía y otros: recaudado por ^ Apuntes de Arechederreta. Dia- 
Aguirrevcngoa, id. de 22 de Junio rio de Kiufrio. • 
núm. 250 fol. 66«, de 1100, de una ^^ Arechederreta: Apuntes hist 
persona que ocultó su nombre. Al Kl Lie. Guznnan, preso en esta oca- 
teniente Miota, vizcaino, único euro- sion, que después de ia independencia 
peo que habia en la partida, se ledie- ha sido ofícial mayor del ministerio 
ron 260 ps.; al alférez Puente '^24, al de relaciones y ministro de la corte 
■argento IOS, al cabo 88, á cada uno suprema de justicia, casó con la viu* 
de los dos soldados heridos 604, y á da de este Dr. Díaz, 
loa demaa 57 i cada uno. 



Caf. IV.) MARCHA CASTILLO k SULTEPEC. . 1 49 

habían de ser las que marchasen á ocupar la capital y dar 1812 
6n glorioso á la guerra, á cuya ilusión contribuia la fre- 
cuente comunicación que con Rayón y los emigrados te- 
nían, en razón de la corta distancia. 

Castillo Bustamante, para sacar de su victoria todas las 
ventajas posibles, después de pocos días de descanso en 
Tenango y en Toluca, á donde volvió con su división, dis- 
puso marchar á Sultepec, con el objeto de dis|)ersar la jun- 
ta de gobierno y aprender si pudiese á los individuos que 
:componian. Según en su lugar vimos, esta, obligada 
huir de Zitácuaro cuando aquella villa fué tomada por 
Calleja, ^^ se retiró á Tlalchapa, de donde pasó á Sulte- 
pec, ^ real de minas considerable y lugar de recursos, que 
desde que Hidalgo estuvo en el valle de Toluca había sido 
invadido y saqueado por los indios de las inmediaciones, 
quienes dieron atroz muerte á D. Juan Montero, vecino 
principal y natural de aquel pueblo, ^^ habiéndose puesto 
en salvo con anticipación los europeos que allí tenían sus 
giros. La ocupación de las tropas del gobierno en To- 

•• Véase tomo 2 ? íol. 458. de aquel real, pero poniendo la víc- 

^ Id. fol. 54 í>. tima al frente de su casa y á loa ojos 

'* He aprovechado para todos los de su allii^ida esposa, para dar una 

«gcesos de Sultepec y otros que cita- prueba de vuestra compasión, hirien- 

ré en su lugar, de los apuntes muy do dos cuerpos con una eme) senten- 

«ircunstanc lados que me ha dado el cia y su ejecución, arrojándote des- 

P. díeguino Fi. José María Salazar, pues al balcón el cráneo ensan<íren- 

^ue á la sazón residia en el conven- tado/' Ks de notar, que aunque el 

to de su orden en aquel mineral, y P. Brincas es muy vehemente en sus 

que después hizo veces de capellán expresiones, es también muy exacto 

en la división ó partida de D. Ma- en los hechos de que habla. El P. 

noel de la Concha. El P. Bringas, Salazar solo dice, que los indios ma- 

en fu inpugnacion al maniñesto de taron á Montoro con sus machetes y 

Cot, íol. 60, dice con referencia á chuzos, llevando el cadáver sin cabe- 

Montoro, dirigiéndose á los insur- za al convento mientras los religio- 

geotet: "Tuvisteis la humanísima sos estaban en coro, y que pusieron 

]^Í6dad de fusilar en Sultepec al des- la cabeza sobre una viga en el ca- 

graciado Montoro, vecino honrado mino. 



Junio 



i 50 PROVIDEMCUS DE LA JCICTA. (Lía lY. 

1812 loca, donde á duras penas pudieron sostenerse durante 
ei sitio de Guautla, dio lugar á la junta para permanecer 
con seguridad en aquel punto, en el que mientras Rayón 
sitiaba á Toluca, Verdusco y Liceaga desplegaban todo el 
aparato de una corte; ^^ pero también se trabajó con em- 
peño en la fundición de cañones, establecimiento de maes- 
tranza, fábrica de pólvora y otros talleres, que según la 
calificación de Castillo Bustamante, habian formado en un 
grado ya de bastante perfección. ^^ 

Una de las providencias gubernativas de la junta fué, 
el nombramiento del Dr. Cos de vicario castrense, con 
coya investidura procedió á remover á varios curas de sus 



^ En la semana santa de aquel P. Orcillés para contenerlo, subió 

año, asistieron Verdusco y Lireai^a a por la ccalerilla del pulpito y le es- 

los oñrios, conlbnne al ceremonial tiró íh:\ hábito: no habiendo, hecho 

que observaban los vireyes en la ca- caso lo estiró por segunda vez, y en- 

ledral de Méjico, y Veidusco, se^un tónces el predicador le contesto con 

refiere el P. Brinj^as uniendo á lo mi- im punta pié. (Bringas, fol. J27.) 

litar el carácter eclesiástico, 8o pre- £1 P. iSiiIazar me ha asegurado, que 

sentó el jueves santo, ( ^C <le Marzo) lo relativo á la estola de Verdusco 

á recibir la comunión con uniforme sobre el uniíbrmcesfalso, y que atis- 

de genera], y encima llevaba la es- tió de sotana á la comunión. £1 P. 

tola de cíclico. Kn el mismo di-i el Orcillés ha iruerío en elconventode 

P. franciscano Ljna, predicó un ser- Méjico hace poco, (1847 ó 4H\ de 

monde tal manera r'Xtravají.mte y una mnupra muy cristiana, y escribió 

absunlo, que el P. Orcillcs, el mismo una reiacion de todas sus aventuras, 

que en el tomo 2? fol. 351, vimos mientras anduvo en la revolución, 

habia caido en una barranca, de don- que no he conseguido ver: estando 

de pudo salir de una manera que tu- en Puebla en el nño de 1&2S cuando 

vo por milagrosa y que él mismo ha se verificó la expulsión de españoles, 

referido en una novena que compuso se celebró una función en el conven- 

4 Señor S. José, creyó necesario ha- to de S. Francisco de aquella ciudad, 

eerle alguna insinuación para que se en que los ministros del altar y pre- 

moderase, á la que el predicador con- dicador habian sido todos insurgen- 

testó de una manera indecorosa para tes, y el P. Orcillds cantó la misa, 

el lugar y la ocasión. Reúere todos De resultas de esta función, los espa- 

estos pormenores el P. Bringas, en su ñoles que quedaron en Puebla y otros 

impugnación al manifiesto del Dr. n^uchos vecinos de aquella ciudad, 

Cos. £1 'P. Luna hizo en su sermón retiraron las limosnas que daban á 

este singular silogismo: ^^Jejiucristo aquel convento. 
«• mi general; yo soy insurgente: * Gaceta de 20 de Agoito, núm. 

luego Jesucristo ee insurgente." El 280 fol. 914. 



Junio. 



CAr. lY.) DUenSIORES DE LA JUIÜTA. 151 

respectivas parroquias, á prender y confinar á presidio á isia 
atgoDos eclesiásticos, y á conceder dispensas matrimonia- 
les, lo que dio motivo á que el cabildo eclesiástico de Mé- 
jico, por su edicto de 30 de Junio, ^^ declarase todos es- 
tos actos nulos y atentatorios, sujetos á revalidación los 
matrimonios hechos por los curas intrusos, é incursos en 
las censuras y excomuniones fulminadas por el derecho 
canónico, el mismo Dr. Cos y todos los eclesiásticos que 
hubiesen ejercido cualquier acto de jurisdicción, que no 
hubiese emanado del cabildo. £1 mismo cuerpo propuso 
al virey aprobase el decreto de remoción del curato de No- 
poia que tenia el cura Correa, y que en virtud del patro- 
nato, declarase privado de la prebenda que obtuvo en la 
colegiata de Guadalupe al Dr. Velasco, como se verificó, 
mandando ademas el cabildo que se fijase en tablilla por 
excomulgado al mismo Velasco, como se habia hecho ya 
antes con Correa. '^^ 

Entre tanto los miembros de la junta se habian divi- 
dido y enemistado cada vez mas, habiendo contribuido el 
sitio de Toluca á fomentar en gran manera las contesta- 
ciones acres que entre ellos habia, pues Rayón imputaba 
el mal éxito del mas empeñado de sus ataques contra 
aquella ciudad, á la falta de municiones, de que no le 
proveyó con oportunidad Liceaga, que habia quedado en- 
cargado de hacerlo. ^^ Este, en caria á Rayón que se en- 
contró entre los papeles cojidos en Tenango, se manifes- 
taba muy desagradado por el nombramiento de vicario cas- 
trense hecho en Cos, á quien calificaba desventajosamen- 

^ Gac. de 7 de Julio, núm. 256 ^ Bustamante, Cu»lro histórico, 
fol. 709. tom. 2 ? folio 122. 

* ídem Ídem ¡dem, fol. 711. 



Junio. 



t52 DISOLUCIÓN DB LA JUNTA. (Lib. IV. 

1819 te,^^ y así se verificaba, como sucede siempre cuando lle- 
ga á introducirse la división entre los individuos de un 
cuerpo, que cada incidente contribuia á aumentarla. La 
derrota que Rajón sufrió en Tenango, vino á completar 
la desunión que ya exislia y dio motivo á la dispersión de 
los individuos de la junta. Rayón, previendo que Cas- 
tillo Bnstamante no tardaría en marchar sobre Sultepec, 
acordó con sus compañeros que Liceaga fuese á la pro- 
vincia de Guanajuato y Verdusco á la de Michoacan, aquel 
con el título de general de las provincias del Norte, y es- 
te con el de las de Poniente á levantar fuerzas, mientras 
el mismo Rayón se retiraría á su patria Tlalpujahua, para 
fortificar aquel punto y desde él extender sus operaciones 
en la de Méjico. Formóse una acta que se publicó por 
bando y se insertó en el ^^Ilustrador americano,'' en la 
que se decia, que por ser conveniente atender al mejor 
arreglo de las tropas en los diversos distritos dependien- 
tes de la junta, los individuos de esta sin disolverla se 
separaban, y en consecuencia de este acuerdo, luego que 
supieron que Castillo Bustamante habia salido de Toluca 
el 16 de Junio, Rayón hizo recogerla imprenta, artillería 
y cuanto se pudo trasportar de Sultepec, y tomó el 1 7 el 
camino de Tlalpujahua. ^^ Liceaga se puso en marcha pa- 
ra el bajío de Guanajuato y Verdusco se dirigió á Huetamo. 
Antes de salir dio Liceaga orden para que fuesen de- 
gollados D. Bernardo Miramon (e), subdelegado de Tenan- 
go, que habia sido cogido al ir á Méjico y ios treinta y 
dos españoles que con infracción de la capitulación de 



^ Bringas, impugnación ¿ Cos. eos. Bustamante, Cuadro histórico, 
•^ Arechederreta, apuntes históri- tom. 2? fol. 126. 



Junio. 



Ca9. IV.) MATANZA ÜE LOS £$PAfiOLI£8, 155 

Pachuca, habian sido hecho prisioneros en aquella ciu- isig 
dad y conducidos á Sultepec, á los que se habian agregado 
dos mejicanos, Campuzano y Calderón, por haberse ma- 
nifestado contrarios á la revolución. Los religiosos del 
convento de S. Diego, después de disponer cristianamen«* 
te á aquellos desdichados, obtuvieron con dificultad que 
no se ejecutase esta orden atroz, y Liceaga ofreció que se* 
rían conducidos á entregarlos á Rayón. Salieron en efecto 
custodiándolos un tal Vargas, pero á tres leguas de distan- 
cia en las inmediaciones del pueblo de Pantoja,los hicieron 
detener y rodeándolos con lanceros, pusieron á su frente 
porción de hombres con armas de fuego para fusilarlos. 
Al ver preparar las armas, trataron de escapar cada uno 
por donde pudo, pero solo lograron salvar la vida tres y 
los dos americanos y todos los demás fueron inhumana- 
mente muertos, dándose con esto colorido de que habian 
intentado fugarse. Rayón, que no estaba muy distante, 
volvió airas al oir el fuego, y aunque así se pretendió ha- 
cer pasar este acontecimiento como casual y sin su par- 
tícipacion, nadie dudó que fuese cosa hecha por su orden, 
j el Dr. Yelasco en su manifiesto, asegura habérselo oido 
decir al mismo muchas veces. £1 conde de Casa alta que 
babia permanecido libre en Sultepec, salió acompañando 
á Rayón, lo cual y lascarlas que desde allí escribió 'al vi- 
rey Yenegas en defensa de la insurrección, se tuvo por 
una prueba de su complicidad en la entrega de Pachuca.^^ 
Castillo Bustamante, vencidas las dificultades que ofre- 

^ ^ « 

^ Esta tomada esta reUcion de guridad Puente, pasó al virey con ofi» 

ka declaración jurídica que dio D. cío de 6 de Julio, y se halla inserta 

José María Villar, uno de los euro- en la ^ceta de 9 de Julio de itqi^l 

peos que escapvron de la Riatanza, año, folio 726. Este Villar M clue> 

1« qiie el presidente de U junta de se- ño de la mina de Capula en el reel 

Ton. III.— 20. 



i 54 ENTRA CASTILLO EN SULTEPEC. (Lii. IV. 

1813 cia la serranía en que se halla situado Sullepec, aumenta-- 
^^ * das con la fuerza de las aguas, que lo obligaron á hacer 
cinco dias de penosa marcha en las diez y seis leguas que 
hay de Toluca á aquel mineral, entró en él el 20 de Ju* 
nio y lo encontró desierto. Presentáronsele varios ecle- 
siásticos y otros individuos que se habian ocultado teme- 
rosos de ser perseguidos, por cuyo influjo hizo volver al 
resto de los habitantes, y se ocupó en destruir las fábri- 
cas de cañones y pólvora establecidas por la junta, y en 
recoger la artillería, municiones y pertrechos que encontró 
existentes ü ocultos, de que remitió cantidad considerable 
á Méjico,^ en donde entraron en triunfo el 29 de Julio, 
31 cañones tomados en este lugar y en Tenango. Hizo 
enterrar con pompa religiosa y militar los cadáveres de 
los desgraciados españoles muertos cerca de Pantoja; res- 
tableció la administración política y económica; dio indul- 
to á todos los insurgentes que se presentaron á pedirlo, 
é hizo fusilar á los que fueron cogidos y condenados á su-> 
frir esta pena por la junta de guerra que estableció. Ha- 
biendo distribuido las tropas de su mando en varias seo 
cienes, destinó la que puso bajo las órdenes del teniente 

do Atotonilco el Chico junto ¿ Pa- Biistamante, que por decontado da 

chuca, y padre de la señora esposa por cierta la pretendida sublevación 

' de D. Francisco Ortega, varias veces de los prisioneros espauolef, Cuadro 

diputado, que ha desempeñado otros histórico tom. *¿ 9 foi. 126, desaprue- 

destinos, cuyox hijos los ocupun ac- ba sin embargo la matanza que de 

tualmentc; los otros dos españoles ellos se hizo, aunque no caliñca el 

que salvaron la vida fueron D. Pedro suceso mas quede ''desagradable/' y 

Fernandez, que pudo huir en Sina- atribuye la culpa dtf^él d la tenaci- 

cantepec, no sé como> y Fabregas: ¿ dad del gobierno español en sostener 

otro D. Fernando Oteo lo pusieron en la guerra, y en mandar nuevas tro- 

i libertad en la hacienda de Sala; Vi. pas de España. 

llar ignoro como eicapd. £1 conde ^ Véase el parte de Castillo Bus. 

de Cua alta siguió siempre á Rayón, timante con el pormenor de estos 

y murió de enfermedad en un pueblo pertrechos, gacetas de 27 y 99 úv 

M Sor de Micboacan. D. Carlos Agosto niíúneiot 279 y 280. 



Ca». IV.) VARIAS EXCURSIONES. 1 85 

coronel Enriqucz á perseguir á los individuos de la jun- i8i3 
ta; encalcó á CalviJio que con otra ocupase á Temascal- 
tepcc y pueblos inniediatos; Calafat marchó á Zacualpan, 
y Aguirre y Pardo con las rcslanles fueron comisionados 
para operar en diversas direcciones. Enriqucz desistió 
pronto de seguir á los individuos de la junta que se ha- 
blan alejado con anticipación, pero alcanzó la artillería 
que Rayón babia sacado de Sullepcc y cogió cinco caño- 
nes: Calafat se puso en comunicación con la guarnición 
de Tasco y cuidó de aprovisionar aquel real, y Calvillo 
con los destacamentos que mandó hasta Teju pilco é inme- 
diaciones de Zitácuaro, sujetó todos los pueblos de aquc- 
Ha sierra. Castillo Rustamante regresó entonces con su 
división á Toluca, para extender sus operaciones del lado 
de Ixtlahuaca, dejando guarniciones en los puntos que 
creyó conveniente, y para reforzarlas hizo levantar compa- 
ñías de realistas, habiéndose distinguido con la suya el 
P. Campuzano en las excursiones que hizo con Fiiisola, y 
especialmente en el ataque que este con el teniente D. 
Jaao Codallos, que mandaba la compañía de cazadores 
del 6jo de Méjico y 25 dragones, dio en el Salitrillo á gran 
número de insurgentes.^' La guarnición de Sultepec fué 
alacaáa por los padres clérigos D. José Izquierdo, D. Fabián 
Rodríguez, y D. Ignacio Saavedra, los cuales fueron recha- 
zados por el teniente coronel D. Santiago Mora, que man- 
daba en aquel punto: pero no obstante este y otros reen- 
cuentros, todo el valle de Toluca permaneció desde en ton* 
ees sujeto al gobierno en una extensión de treinta leguas 
hasta Iitlahuaca, que vino á ser como la frontera del ter- 

■* 39 Ag. Gaceta de ] 9 de Sepiiembre núm. 290 folio 989. 



156 RECOBRAN LOS REALISTAS k PACHUCA. (Lib. IV. 

i8t« ritorio que Rayón dominaba desde Tlalpujahua, quedando 

*^y®* abierta la comunicación con la capital. 

Mientras por estas varias operaciones recobraba el vi- 
rey el valle de Toluca y paises comarcanos al S. O. de la 
capital, emprendia otras con el mismo objeto al N. de ella« 
en cuyo rumbo los insurgentes se habian apoderado del 
real de Zimapan, heroicamente defendido por sus vecinos, 
de Pachuca y de todos los lugares inmediatos. Dos pe- 
queñas divisiones estaban empleadas en aquella dirección: 
la del capitán D. Rafael Casasola (e) en Ixmiquilpan y la de 
D. Domingo Claverino (e) hacia Actopan. El primero habia 
hecho poco antes una expedición poco noble: después de 
haber destruido el acantonamiento que los insurgentes 
habian formado en el Portezuelo, convocando á los co- 
mandantes de realistas de las inmediaciones, marchó el 
domingo de Ramos (21 de Marzo) á sorprender á la gente 
pacífica que concurría á vender comestibles al tianguis ó 
mercado de Alfajayuca, y habiendo entrado en el pueblo 
sin resistencia y muerto ciento y cincuenta personas, co* 
gió el maiz y otros efectos que habia en el mercado y lo 
repartió á su tropa, regresando en seguida á Ixmiquil- 
pan. ^^ Reunidas ambas divisiones bajo las órdenes de 
Claverino, se dirigió este á Pachuca, en donde entró sin 
oposición (tO de Mayo), y aunque los insurgentes ocupa- 
ban con mucho tropel de gente y un cañón las alturas que 
dominan á aquel mineral, los desalojaron de ellas las parti- 
das que Claverino mandó, haciéndoles algunos muertos y 
quitándoles el cañón. ^^ Aposesionado Claverino de Pa-^ 

^ Véase el parte en que el mis- de Marzo número 205, folio 324. 
mo Casasola cuenta estos vergonzo* ^ Gaceta de 12 de Mayo núm. 
•M pormenores en la gaceta de 31 237 fol. 500. 



\ 



Cap. IV.) OPERACIONES IIERCA DE PACHÜCA. 157 

chaca, trató de recobrar los puntos inmediatos, tales como isia 
el Real del Monte, el Chico y Alolonilco el grande, po- ^^^^" 
niéndose eu comunicación con el coronel Piedras en Tu- 
lancingo, con cuyo íln, dejando el resguardo necesario en . 
Pachuca, marchó á Alolonilco (21 de Mayo) con ¿60 hom- 
bres, acompañándolo el teniente coronel Madera que esta- 
ba separado del mando y desairado desde la capitulación 
de Pachuca. Con esta corta fuetiza desbarató la gran reu- 
nión que se habia formado en' Atotonilco, que Claverino 
hace subir á ocho mil hombres, quitándoles once caño- 
nes, seis de los cuales eran de bronce tomados á los rea- 

■ 

listas en Pachuca y Real del Monte, una culebrina de la 
fábrica real de Sevilla, y los cuatro restantes de plomo. ^ 
Los jefes de los insurgentes Saucedo, González y otros, 
huyeron, y aunque Cásasela los siguió hasta la hacienda 
del Zoquital, no pudo darles alcance, habiéndoles quita- 
do un costal con plata de iglesia y otros efectos. Clave* 
riño publicó el indulto y lo concedió á los prisioneros; 
hizo destruir la fábrica de cañones establecida en el real 
del Monte por La Chausée, hábil maquinista flamenco que 
se hallaba en aque^l mineral construyendo por cuenta del 
tribunal de minería, bajo la dirección de D. Fausto de 
Elhuyar, director de aquel cuerpo, y de D. Andrés del 
Rio, catedrático de mineralogia, la máquina de columna do 
agua de la mina de Moran, habiendo tenido que quemar, 
por falta de muías para conducirlas, las cureñas que allí 
encontró, aunque muy bien hechas^^ y hecho lodo esto re- 
gresó á Pachuca, dando aviso á Piedras para que como lo 

^ Paite de Claverino, gaceta de ^* Segundo parte de Clávennos 
28 de Mayo número 330 folio 557. gaceta núm. 1^35 ío\. üGl. 



Mayo. 



158 nnuLTO dr anduade y otros. (l». iv. 

I&12 hizo, situase un destacamento en Atotonilco el grande 
para evitar se formase nueva reunión. En una excur- 
sión al Chico recojió Casasola la plata de particulares que 
aHí Iiahia y la condujo á Pachuca para hacerla barras y 
mandarla á Méjico, y habiéndose presentado á Clávenlo 
(20 de Mayo), á pedir el indulto D. José Manuel Revilla 
minero rico del Chico, ^^ el joven D. Juan José Andrade, 
que vimos se habia pasado á los insurgentes con la par- 
tida de dragones de España que mandaba, y otros in- 
dividuos, lo concedió á todos, bajo la condición de que 
se hiciesen acreedores á esta gracia con sus posteriores 
servicios,^^ y para hacerlo así Andrade siguió en la divi- 
sión en calidad de soldado voluntario, y se distinguió de 
una manera tan señalada en las acciones sucesivas, que 
mereció que el virey, atendiendo sin duda también á los 
méritos de su padre, no solo lo repusiese en el empleo 
de alférez que tenia cuando desertó, sino que le diese el 
de teniente, cuyo ascenso le hubiera correspondido eo el 
tiemp que estuvo entre los insurgentes. 

La fuerza mayor de estos en los llanos de Apan, habia 
entre tanto cargado sobre Tulancingo. £1 comandante 
Piedras que habia salido de aquel punto para auxiliar el 
movimiento de Claverino sobre Atotonilco el grande, sa- 
biendo las ventajas que este jefe obtuvo en aquel lugar, 
se apresuró á volverse,^^ y el 24 de Mayó se presentaron 
delante de aquella rica y cuantiosa población las partidas 
reunidas de Villagran, Serrano, Osorno, Cañas, Anaya, 

* Era du^ño de la mina de Aró- •' Parte de Piedras, gaceta de 27 

valo, que después fue trabnjada por de Junio núm. 202 fol. 678, y de 

la compañia alemana. Claverino gaceta de 4 de Judío n4m. 

•^ Parte da Claverino, gaceta n. 239 tbl. 681, 
339 fol. 581. 




Mayo. 



Caí IV.) ATAQUE DE TULANCINGO. i 59 

Espinosa y González, con gran tren de arülleria, dirigido isis 
por Berístain, y remitieron á Piedras multitud de papeles 
insaltantes en prosa y verso, intimándole se rindiese. No 
recibiendo contestación de aquel jefe, rompieron el fue- 
go, que continuaron durante seis dias consecutivos in- 
tentando diversos ataques y causando mucho daño en la 
población^ sobre todo con un mortero hecho de una cam- 
pana, con el que lanzaban piedras de mas de dos arrobas 
de peso, y que colocaron sobre un cerro que domina al 
pueblo, el que por la multitud de fragmentos de obsidiana 
labrados en forma de armas, parece haber sido en la an- 
tigüedad una fábrica de estas; pero rechazados con pér- 
dida en todos estos ataques por los intrépidos realistas 
que con alguna tropa formaban la guarnición, habiendo 
perdido algunos cañones que esta les quitó en las. salidas 
que hizo, y sobre todo con la llegada de Claverino con su 
división, que se puso en marcha luego que supo el peli- 
gro en que Tulancingo se hallaba, se retiraron, cuando 
ya escaseaban las municiones en la plaza y las obras de 
fortificación se hallaban muy maltratadas, dejando porción 
de muertos, entre ellos un religioso dieguino, y habiendo 
sido herido, según se dijo, Berrstain. Piedras entonces con 
el muy oportuno auxilio que recibió, hizo salir á seguir 
el alcance parte de sus tropas á las órdenes de D. Carlos 
Haría Llórente (e), y lo mismo hizo la caballería de Cla- 
verino, con lo que secausó gran mortandad á los insur- 
gentes en el llano de Zacatepec, diciendo Llórente en su 
parte, que no quedó ninguno de sus soldados que no hu- 
biese manchado en sangre su espada, lanza ó bayoneta. 

** Gactta de 30 de Juoio núm. 253 fol. 687. 



42 



Junio. 



160 OPKUACIOMIS K:> los llanos de apar. (Li^. IV. 

T8I2 El grave nesgo en que se habia hallado Tulancingo 

que en Méjico se creyó perdido,*^ y el peligro en que Pa- 
chuca quedaba con escasa guarnición después de la sali* 
da de Claverino, hicieron que el virey dispusiese la pron- 
ta marcha para aquel mineral del batallón de Guanajuato^ 
que habia vuelto á la capital con Calleja, acabado el sitio 
de Cuantía. Con este aumento de fuerza Claverino ex- 
tendió sus operaciones á los llanos de Apan, desalojó á los 
insurgentes de Capulalpan, cuyo punto habian forlitíca- 
do,^^ y los batió en ia venta de Irolo (Junio 24). Estas 
ventajas fueron balanceadas con la perdida que sufrió Sa- 
manicgo (e), comandante del batallón de Guanajuato^quicD 
habiendo intentado atacar á Zacatlan, tuvo que retirarse á 
la hacienda de Atlamajac y de allí á Apan, habiendo cor- 
rido riesgo de ser envuelto y desbaratado^^ (25 de Julio). 
LfOS insurgentes en número considerable atacaron á Lló- 
rente en Atotonilco el Grande (20 de Julio) y no pudien- 
do apoderarse de la población le pegaron fuego,^^ y en 
otro ataque que intentaron (25 de Agosto), mandados por 
González, Maya y Flor, pusieron á Llórente en gran ries- 
go. ^^ El pueblo de Apan fué atacado mas adelante, (5 
de Septiembre), y aunque su guarnición, mandada por el 
capitán D. Manuel Pardo, se reducia á cincuenta infantes 
de Nueva España y sesenta dragones de Méjico, fué re- 

^ Areche<l., apuntes históricos, dad el célebre nombre de las Termo' 

^ Gaceta de 30 de Junio núm. pilas, como lo que obró la división 

253 fol. 689, parte de Claverino en de mi enrgo en su marcha al ataque 

Zempoala, Junio 26. de la hacienda de Atlamajac. Kran 

^ £s notable por su pedantería el necesarias las plumas de los Curcios 

parte en que Samaniego avisa de es* y de los Jenofontes hx.r 

te descalabro que se insertó en la ga- *^ Gaceta de 15 de Agosto núm, 

ceta de 13 de Agosto núm. 272 fol. 273 fol. 849. 

845. ''No obraron mas los espartanos. ^ ídem de 3 de ¡Septiembre núm. 

dice, que transmitieron ¿ la posten- 283 fol. 931. 



'^ 



Caf. iv.) llamos de apan. 161 

chazado un grueso considerable de insurgentes casi todos isia 
á caballo,^ y pocos dias después (21 de Septiembre^ el y jj^^f, 
mismo Pardo los atacó y desbarató en su marcha de Otum* 
ba á Apan,^ de cuya acción, de muy poca importancia, 
solo hago mención por ser la primera vez que se halla en 
los papeles públicos el nombre de D. Gabriel Valencia, 
que después ha figurado tanto en el pais y que era entón-* 
ees cadete de dragones de Tulancingo. Así no obstante 
haber recobrado á Pachuca y batido en diversos reen- 
cuentros á los insui^entes, estos eran dueños de los lla- 
nos de Apan, y Osorno conservaba su posición en Zaca-¿ 
tlan desde la cual dirijia sus correrías en diversas direc- 
ciones. 

Llano con la parte del ejército que formó el sitio de 
Coautla y que bajo sus órdenes se separó de Calleja en 
Qzumba, llegó á Puebla (1 7 de Mayo) en circunstancias 
que la vecina ciudad de Tlaxcala se hallaba en gran aprie* 
to, hostilizada por los insurgentes reunidos en el pueblo 
de Santa Ana Chautempan, desde el que se extendian a) 
santuario de Ocotlan y demás alturas que dominan aque- 
lla capital.^^ El brigadier Irisarri, que mandaba en Pue* 
bla, despachó en su auxilio al teniente coronel Conti con 
un convoy de víveres, tabaco y otros efectos,^^ (1 1 de Ma- 
yo,) cuya llegada fué tan oportuna, como que en el mis- 
mo dia fué atacada la ciudad por un número considera- 
ble de insurgentes con siete cañones y una campana en 

^ Gac. de 17 de Septiembre núm. Il0| de O de Mayo, gaceta de 3 de Ju- 

289 fol. 984. nio núm. 238 fol. 577. 

« ídem de 24 de idem núm. 292 ^^ Gaceta de 19 de Mayo, núm. 

íbL 1009. 230 fol. 519. 

^ Parte del gobernador Campi- 

Ton. ra.~2i. 



162 ATAQUE BE TLAXCALA. (Lib. IT. 

1819 forma de obús que cargaban con piedras. Irísarri, por 
7 Jimio, los avisos que recibió y por el vivo fuego que se oia en 
aquel rumbo, hizo marchar un nuevo refuerzo al mando 
del capitán D. Francisco Cárdenas, (1 2 de Mayo) con cu- 
ya llegada Conti, que habia rechazado á los insurgentes 
pero que habia tenido que retirarse con pérdida, habiendo 
intentado apoderarse de las alturas de Ocotlan, los des- 
alojó de ellas haciéndose dueño de aquel santuario, y con 
la llegada de Llano á Puebla, pudo ocuparse en perse- 
guirlos en las inmediaciones, quedando Tlaxcala libre del 
asedio que habia sufrido por largo tiempo. ^^ 

Desembarazado con esto Llano de las atenciones mas 
inmediatas, marchó á fines de Mayo (29) con la columna 
de granaderos, batallón de Asturias y la correspondiente 
caballería y artillería, con el objeto de franquear la comu- 
nicación con Oriza va y conducir los tabacos detenidos en 
aquella villa, que era tanto mas necesario llevar á la capi- 
tal, en donde escaseaban para la fábrica de, cigarroSy 
cuanto que este ramo era el único con que contaba el go- 
bierno para atender á tantos gastos. £1 50 de aquel mes> 
atacó y tomó el fuerte punto de Tepeaca, en el que Ar- 
royo habia hecho construir muchos ' parapetos que inten- 
tó defender, dejando entrar á los realistas hasta las calles 
para atacarlos por la retaguardia; pero frustrado este plan, 
abandonó la población y ep su retirada á Acatzingo perdió 
su artillería, que consistia en seis cañones, y él mismo 
huyó hasta Jico siendo su gente enteramente dispersada. 
La víspera del ataque, hizo Arroyo sacar de la ciudad á 



^ Véame loe pormenores reláti- gacetas citadas y en la de 23 de Ma- 
yos á los sucesos de Tlaxcala, en las yo núm. S3S fbl. 539. 



\ 



Cap. IV.) RECOBRA LLANO k TEPEACA. 165 

Rosains á quien tenia preso en ella,^ poniéndolo á cargo 1819 
del ''Bendito" otro bandido de aquel rumbo, quien lo con- y ju^^. 
dujo con los brazos atados y en aquella noche lo puso en 
un calabozo en la hacienda de S. Gerónimo, de donde lo 
llevó á Tepeji y allí permaneció treinta y dos dias entre 
la vida y la muerte, en una prisión inmunda, en compañía 
de D. Antonio Sesma, sugeto distinguido de Puebla que 
salió á unirse con los insurgentes y fué también preso por 
Arroyo, hasta que Morelos, á quien Rosains ocurrió, dio 
orden para que seles pusiese en libertad, con lo que pu- 
dieron ambos trasladarse á Izúcar.^^ Llano hizo perse- 
guir á los dispersos en todas direcciones, y encontrando 
á Tepeaca desierta por haber huido los habitantes, teme- 
rosos de los castigos que se decia hacian los gefes realis- 
tas en los pueblos que ocupaban, publicó una proclama 
en la que los invitaba á regresar y abrir sus casas, ame- 
nazándolos con la confiscación de sus bienes, si no lo ha- 
cían, y á los pueblos de la provincia con hacer correr en 
ellos arroyos de sangre, si no abandonaban el partido de 
la insurrección.'^ 

Es Tepeaca una pequeña población que hoy se halla en 
decadencia, pero que fué de grande importancia en los 
tiempos próximos á la conquista. Su campiña es fecun- 
disíma en maiz, y por su posición domina los caminos de 
las villas y de Oajaca. La iglesia de S. Francisco, que 
es la principal, es notable por su construcción que la hace 
parecer mas bien un castillo gótico que un edificio desti- 
nado al culto, porque, como todas las iglesias, fabricadas 

^ Tomo 2 9 fol. 576. gacetas d<sj6 de Junio núm. 240 fol- 

** Manifiesto de Rosains. 595, y 7 de Julio núm. 256 fol. 711. 

® Partes de Llano, insertos en las 



Jimio. 



i 64 VALLE DE CUERNAYACA. (Lib. IV. 

1812 en aquella época, teDÍan el doble objeto de servir de pun- 
to de defensa y de reunión religiosa. Por estas circuns- 
tancias, Tepeaca vino á ser el centro de las operaciones 
militares en aquella comarca durante toda la guerra, y 
Llano dejando en ella el suficiente resguardo, salió el 4 
de Junio para el pueblo de Tecamacbalco, que encontró 
fortificado, pero abandonado por los insurgentes. De allí 
continuó su marcha á Orizava, pero siendo necesario pa- 
ra hablar de esta expedición, hacerlo antes de los sucesos 
que la precedieron y motivaron, la dejaremos para tratar 
de ella en su lugar en el capítulo siguiente. Para que 
Llano pudiese ocuparse de estas y otras operaciones, 
nombró el virey gobernador militar y político de Puebla 
al mariscal de Campo, conde de Castro Terreno, grande 
de España, que habia venido con objetos particulares, co-r 
mo en su lugar se dijo, pero que se prestó á hacer este 
servicio en atención á la escasez de jefes que habia. ^^ 

Al retirarse Calleja de Cuautla después de la toma de 
aquel pueblo, dejó al capitán D. José Gabriel de Armijo 
con su escuadrón de lanceros, para que protejiese los puer 
blos y haciendas de los valles de Cuautla y Cuernavaca. 
Instruido Armijo de que el coronel insúltente D. Fran- 
cisco Ayala, que habia adquirido con justicia mucha fama 
de resolución y valentía, se hallaba en la hacienda de Te- 
milpa en el valle de Cuernavaca, reuniendo gente y cons- 
truyendo cañones, con el objeto de hacerse fuerte en aquel 
punto ventajoso, ^^ dispuso atacarlo y para sorprenderlo 

* Areched. Apunt. hist. con fe- de Junio núm. 245 fol. 627. Bust., 

cha 25 de Mayo, en cuyo día salió Cuad. hist. toro. 2 9 fol. 96, desñgu- 

(b1 conde para Puebla. ' la extraordinariamente este suceao. 

^ Parte de Armijo. Gaceta de 16 




Junio. 



Cap. IV.) prisión T MUERTE DE AYALA. 1 65 

se puso en marcha por la noche con ciento cincuenta lan- i8is 
ceros y la compañía de realistas de Cuautla, previniendo 
al comandante de Cuemavaca ocupase las salidas en aque- 
lla dirección. Ejecutado todo con puntualidad y acierto, 
Armijo llegó á Temilpa antes de amanecer, y tomados to- 
dos los puntos de retirada, asaltó la casa de la hacienda, 
en la que Ayala, aunque cojido de improviso, hizo una 
bizarra defensa, lo que obligó á los realistas á incendiar 
los tejados; Ayala, resuelto á dejarse quemar antes que en- 
tregarse, se redujo á un rincón con sus dos hijos y trein- 
ta hombres que lo siguieron, y desde allí continuó hacien- 
do fuego, hasta que atacado denodadamente por veinti- 
cinco hombres mandados por el teniente de lanceros D 
Félix de la Madrid y el alférez D. Francisco Beistegui 
tavo que rendirse, cuando ya once de sus companeros ha- 
bían perecido por la espada ó habian sido quemados. Ar- 
mijo* hizo fusilar á la entrada de Yautepec, á Ayala, á sus 
dos hijos y á los principales que lo acompañaban, dejan- , 
do colgados sus cadáveres en el camino y en los pueblos 
inmediatos. Tanto valor hubiera sido digno de otro pre- 
mio, pero en el género de guerra que se hacia, la muerte 
era la suerte inevitable de todos los jefes prisioneros en 
uno y otro partido. 

Otros varios reencuentros hubo en el valle de Cuema- 
vaca con las escoltas de los convoyes con que era preciso 
caminar:^^ lo mismo sucedió en el de Cuautla con las par- 
tidas que en él habian quedado ó venían del rumbo de 
Chautla,^^ y Tasco sufrió un ataque mas formal en Gn de 

^ Parte de D. Justo Huidobro, jico el 1 1 de Jonio. . Gaceta de 4 de 
comandante de Cuemavaca, del ata- Julio, núm. ¡^55 fol. 701. 
que del convoy que caminaba á Mé- '^ Gaceta de 13 de Ag^osto, núm. 




Junio. 



i66 CAMINO DB TIERRA ADENTRO. (Lii. IV. 

i«i*^ Mayo por las fuerzas reunidas del mariscal de campo Li- 
zalde, cura Ravadan y otros que fueron rechazados por el 
comandante D. Miguel de Ortega, en cuya acción fué he- 
rido D. Felipe Godallos, general que ha sido de la Repú- 
blica y que entonces era alférez de granaderos del bata- 
llón de Santo Domingo, cuyo cuerpo levantado por el ar- 
zobispo Lizana para pasar á aquella isla, nunca llegó á 
ir á su destino é hizo en Nueva España toda la campaña 
de la revolución. ^ 

r 

Las operaciones en estos valles se ligaban con las del 
de Toluca, por la proximidad.de Tasco á Sullepec y por 
la continuación de la sierra de Ajusco hasta el monte de 
las Cruces, en cuyo punto permanecía Menesb para ase- 
gurar el camino de Toluca á Méjico, y. en él derrotó y dis- 
persó una gruesa reunión que á las órdenes de Marín, el 
P. Herrero, Alquiciras, y González, acababa de tomar un 
cargamento de efectos, (50 de Junio) el que recobró per- 
siguiendo á los fugitivos hasta el pueblo de Huisquilucan, 
quitándoles dos cañones y porción de municiones y ar- 
mas. Siguiendo la cordillera de montañas que por la par- 
te del Poniente cierra el valle de Méjico hasta tocar al 
Norte con las de Actopan y Pachuca, atraviesan por ella 
los caminos que conducen á Querétaro y la tierra aden- 
tro, practicables solo para caballerías excepto el que pa- 
sando por tula y el puerto de Capul^lpan, sale á Arro- 
yozarco, que lo es para carruajes. El cura de Nopala D. 

José Manuel Correa, ^^ que como antes hemos visto, fué 

272 fol. 844: parte de D. Juan Félix " En el tomo 2 P fol. 69, se dijo 

Goyeneche, comandante de los rea- por equivocación que se llamaba D. 

(¡atas de Cuantía. José María. 
^ Gac. de 4 de Junio n. 239 f. 5S3. 




Caf. iy.) camino de tieriu adentro. 167 

Dombrado por la junta de Zitácuaro brigadier y comaD- 1812 
daote de todo este distrito ^^ habia vuelto á él y levantado 
nuevas fuerzas y fundido artillería, después de haber per- 
dido las que condujo á la defensa de Zitácuaro y cerro de 
Tenango, en el que como se ba dicho, estaba situado en 
el panto del Veladero, cuando aquel fué tomado por Cas-" 
tillo Bustamante/^ Ondarza (e,) que sin ser militar de 
profesión ni tener grado en el ejército, hacia la guerra co- 
mo, voluntario, titulándose el patriota, ó el granadero dis- 
tinguido, estuvo muy cerca de sorprender á Correa en su 
casa, y él mismo condujo con seguridad á Méjico un con- 
voy ^* de treinta y cinco rail carneros, y unido con Ar- 
gumosa entró en Jilotepec, (29 de Mayo) en donde esta- 
ban fortificados los insurgentes, con lo que tenian obs- 
truido el camino que pasa por allí. Por el de Tula y sus 
contornos hacian frecuentes expediciones D. Pedro Mon- 
zalve, comandante del destacamento de Escapuzalco, ^^ 7 
el subdelegado de Guautitlan Moreno, y aunque el virey 
habia tenido que retirar las fuerzas situadas en Ixmiquil- 
pan y Actopan para hacerlas marchar á Pachuca, luego 
que el regreso de Llano á Puebla le permitió sacar de* 
aquella ciudad el batallón americano, que habia tenido al- 
gunas riñas con la plebe y llevarlo á Méjico, hizo salir 
parte de este cuerpo, (Junio 2) á las órdenes de su co-¿ 
mandante D. Ramón Monduy, quien partiendo de Esca- 

® Tomo 2 P fol. 407. falsedades ó exageraciones en que 

^ Arechederreta, Apantes histó- aquel documento abunda. 

rkos. ^ Sus partes de 12 y 18 de Mar- 

^ Manifiesto de Correa en el Cua- zo y 5 de Abril, en los fols. 275, 295 

dro histórico de Bustaroante, tomo y 374 del primer tomo de la gaceta 

2 9 fol 109, de donde estin sacados de 1812, en el que pueden verse tam- 

eitot hechos, omitiendo las muchas bien los de Moreno. 



Julio. 



i 68 QAIIINO DE TIERRA ADBRTRO. (Lib. IV. 

1812 puzalco recorrió todos los pueblos de la sierra, recojiendo 
los efectos robados, quemando las casas del mariscal Ca- 
nas y otros jefes principales de la insurrección, y pasan* 
do por la villa del Carbón y Jilotepec, fué á situarse en 
Tula (22 de Junio.) ^ Fernandez con la gente de la ha- 
cienda de Tlabuelilpan, seguia sus correrías en las inme- 
diaciones, y en una de estas, sabiendo que una partida de 
insurgentes mandada por el capitán Zamora, habia de- 
gollado en el pueblo de S. Martin fiel al gobierno, á tre- 
ce indios á la vista de sus mugeres é hijos, unido á los 
patriotas de Actopan la persiguió con empeño y la des- 
truyó enteramente, matando ó hiriendo á cuantos la com- 
ponian (1 9 de Julio.) ^^ Monzalve, encargado de asegu^- 
rar el camino de tierra adentro, llegó á S. Juan del Rio 
y desde allí marchó á hacer un reconocimiento en Hui- 
chapan, (12 de Julio) ^^ sin atreverse por entonces á ata- 
car aquel pueblo que estaba bien fortificado y defendido 
por Villagran. Todas estas correrías eran sangrientas y 
especialmente los soldados del batallón americano, que en 
todas partes dejaban mala reputación, cometieron todo gé* 
Bero de excesos en los pueblos de la serranía del Carbón. 
Las represalias eran igualmente atroces, según acabamos 
de ver que fueron tratados los vecinos del pueblo de S. 
Martin. ^^ 

* Graceta de 6 de Agosto, núm. al mando del £xmo. Sr. presidente 
269 fol. 818. de la suprema junta y ministro uni- 

^ Id. de 13 de id. núm.'-272 fol. versal de la nación Lie. D. Ignacio 

843. López Rayón," llegado por su seere- 

* id.de 15 de id. núm. 273 fol. tario, que comienza en Agosto do 
8¿2. 1812 y alcanza hasta 10 de Noviem- 

* Comienzo desde aquí á. hacer bre de 1813, volviendo ¿comenzar en 
U80 del ^'Diario del gobierno y ope- Enero de 1814 de cuyo año no com- 
nciones de la secretaría y ejercita prende mai qu* este mea y parte do* 




Ca». iv.) camino de tierra adentro. 1 69 

Estas nuevas fuerzas habían cubierto pues eu esta di- 1813 
reccioD, el vacío que habiau dejado las secciones de Cla- 
Veríno j Casasola, destinadas á Pachuca y llanos de Apan^ 
las cuales con el refuerzo que habian recibido del bata- 
llen de Guanajuato, obraban activamente en estos últi- 
mos, comunicándose con las tropas salidas de Puebla, y 
por esta serie de operaciones en la circunfei'encia de Mé- 
jico j Puebla, el virey habia recobrado en poco tiempo 
todo lo perdido durante el sitio de Cuautla^ quedando so- 
lo en poder de los independientes Zimapan é Izúcar^ de- 
fendido este último lugar mas bien por el terror de las 
derrotas sufridas en él por los realistas, que pof la fuerza 
que allí habia. Veamos ahora lo que en el periodo que 
acabamos de recorrer habia acaecido en las provincias mas 
distantes. 

Febrero. £1 suceso del pueblo de de batalla á cincuenta y tres, toman- 

S. Maitin es con el cjue da principio do prisioneros á dos cabecillas, qué 

dicbo diario, auncjue difiriendo algo pasó por las amasados fusiles y diez 

én ti nombre y en los incidentes del y nueve lanzas, siendo el último re> 

ptrte de Fernandez. Dice asi: '^ia saltado incendiar esta desgraciada po- 

i [de JLgosto} se recibió un parte ofi- blaeion, para terrible ejemplo de laa 

tíal del Sr. brigadier D. Manuel Cor- demás que cometan contra la patria 

na, «I qoe copia otro del ca{Htan D. tan enorme ingratitud ."-^He seguí- 

losé Rosillo, quién con cincuenta do en el texto lo, que dice Fernandez 

hombres y diez y seis fósiles, escar- en su parte. El citado diario, qué 

mentó pan siempre al fanático pué- me ha sido de mucha utilidad, est¿ 

blo de S. Agustín, inmediato á Ac- en poder del Lie. D. Ignacio itayon, 

topan, qoe se había alarmado por sí hijo del general. £1 secretario de Ra^ 

mismo, protejiendo al tirano gobier- yon se llamaba D . José Ignacio 

no: l0¿ró dijcr tendido* en el campo Oyarzabal. 



Ton. IIL— 22. 



CAPITULO V. 

Operacume» en diversas provincias, — Marcha García Cande á Mt^ 
rabatio. — Atupilia á f^aiiadolid. — Su campaña en el bajío de 
Guanajuato, — Sucesos de Nueva Galicia, — Prisión, proceso^ 
ejecución de Torres. — Operaciones combinadas con las tropas de 
Nueva Galicia contra Albino, — Sorprende I túrbido á Albino en 
el valle de Santiago, "-^u ejecución en Celaya. — Fuelve Garcia 
Conde al bajío y pierde parte del convoy que conducia, — Opera-- 
dones de Iturbide contra Liceaga y Cos en el bajío, — Sucesos 
de S, Luis Potosí, — Fortifica Rayón el cerro del Gallo en 77fl/- 
pujahma, — Excursiones de D, Ramón Rayón, — Derrota y pri- 
sión de Ferrer en Jerécuaro, — Mándalo fusilar Rayón, — Pri- 
non^ sentencia y ejecución del P, Salto en FalladoUd, — Decretar 
del virey contra los eclesiásticos aprehendidos haciendo armas. — 
Contestaciones á que este decreto dio motivo y su resultado, — 
Manifiesto del obispo de Puebla, 

^^^ Según en su lugar se dijo, ^ luego que Calleja se hubo- 
apoderado de Zitácuaro, destacó del ejército del centro á 
las órdenes del coronel D. Diego García Conde, que en 
la promoción general obtuvo el grado de brigadier, una 
división compuesta del segundo batallón de la Corona ba- 
jo el mando del teniente coronel D. Joaquin Villalva; un 
batallón mixto formado de piquetes de diversos cuer- 
pos, que mandaba el capitán D. Agustín de Iturbide; 
el regimiento de caballería de Puebla; dos escuadrones 
del cuerpo de frontera y algunas piezas de artillería: con 
el fin de perseguir á las partidas de insurgentes que inun- 

1 V^aie el cap. 7 ? dtl lib. 3 9 tom. 2 9 fol. 460. 



£MfO 



Cav . y.) MARCHA GARCÍA CONDE AL BAJÍO. 1 74 

daban el bajío de la provincia de Guanajuato, especial- jsia 
mente á Albino García, que cada dia se hacia mas temi- 
ble; cubrir todas aquellas poblaciones acudiendo adonde 
la necesidad lo requiriese, y custodiar los convoyes, pro- 
curando franquear la comunicación con la capital. Situó^ 
se García Conde en Marabatío, punto central entre Valla- 
dolid, Guanajuatoy Querétaro,^y mientras se ocupaba en 
levantar compañías de realistas y en fortiGcar aquel lu- 
gar importante para la comunicación de las provincias del 
interior con la capital, mandó á Villalva con parte de la 
fuerza á la sierra de Santa María Tismadé para atacar á 
los Cañas y át). Ramón Rayón, y aunque estos no lo es- 
peraron, consiguió el intento de destruir la fundición de 
cañones y quemar el nuevo pueblo que habian comenza- 
do á formar en aquel sitio, con casas de madera. Siguió 
luego Garcia Conde con toda su fuerza i^eunida á Ácámba- 
ro (3 de Febrero), y sabiendo allí que Yailadolid se hallaba 
atacada, hizo avanzar hasta Indaparapeo una sección man- 
dada por el teniente coronel Oroz y por Iturbide, por si 
aquella ciudad tuviese necesidad de ser socorrida, y .con- 
tinuó con el resto de la división hacia Celaya, para dejar 
en aquella ciudad los enfermos que conducia del ejército 
del centro y porción de provisiones tomadas en Zitácua- 
ro, pero tuvo que retroceder desde Tarimoro, á donde ha- 
bía hecho la prinler jornada, por haber recibido aviso de 
Trujillo, manifestándole lo importante que era que no se 
apartase de Acámbaro, mientras Yailadolid se encontrase 
rodeada por fuerzas muy considerables. 

' Parte de Garcia Conde de 17 la gaceta de 27 de Febrero núm. 190 
de Febrero en Salamancaí inserto en fol. 2] 8. 



fama 



1 72 GAKPAAa DC GAnCÍ a conde. (Ub. 17, 

ifi 1 2 En efecto, Albino Garcia, á quien en sus rápidas expe-r 

diciones de pillage hemos visto atacar á Celaya;^ talar las 
iqmediaciones de Pénjamo, haciendo retirar de ellas á los 
nsalistas;^ pasar de allí á Lagos^ y echarse sobre Guanajua- 
to:^ habia atacado después á Irapuato (H y i8 de Enero)'' 
y aumenM^do su fuerza, quitando las armas y desbaratando 
otras partidas de insurgentes, cuyos jefes rehusaban obede- 
cerle como Rubí y el P. Saavedra. La junta de Zitácuaro le 
exijió que reconociese su supremacía, y para obligarlo de&>- 
pachó contra él 4 Cajigas con tropa y artillería: pero Albino, 
que no respetaba mas al gobierno de Zitácuaro que al de Mé-^ 
jico y que pretendia ser independiente de todos, y sin plan 
ni objeto ninguno político, no intentando mas que robar 
y dar rienda suelta á sus apetitos, atrayéndose secuaces con 
permitirles igual licencia,, como partidas de beduinos; ata- 
cfí á Cajigas, y quitándole la artillería y las armas, lo de- 
jó volver solo á dar cuenta á la junta de lo poco que con 
41 podia tanto su autoridad como sus fuerzas. Ahora en 
pombinacion con Muñiz y Navarrete, se habia movido so- 
bre Valladolid, cuya ciudad debia atacar él por la parte del 
Norte, al mismo tiempo que lo harían por el Poniente el 
P. Navarrete y por el Sur Muñiz, con la gente que habia 
ireunido en Tacámbaro y Piedra con cuatrocientos hom- 
bres de su hacienda de Canario. Trujillo, para desbara- 
tar esta combinación que debia realizarse el 3 de Febre- 
ro, hizo salir el 2 al capitán D. Antonio Linares con cien 

> Tomo 2 9 fol. 249 y 250. en la gaceta de 23 de Julio núm. 263 

* ídem, fol. 294. fol. 765. Este parte tiene fecha 13 

^ ídem, fol. 295. . de Mayo pero debe ser evidentemen- 

" ídem, fol. 395. te 13 de Enero. Acaso el duplicado 

^ Parte dado á Calleja por Esq«i- se puso en Mayo por extravio del 

▼el, comandante de Irapuato, inserto principal. 




Febrero. 



Cav. V.) DERROTA DE ALBINO EN TACÁMIVARO. 1 73 

ioiantes, doscientos caballos y tres piezas ligeras en bus- isi^ 
ca de Albino á quien encontró situado en las alturas del 
pueblo de Tarimbaro, con una multitud de gente casi to- 
da á caballo, que Linares hace subir á cuatro mil hombres 
con seis cañones. Albino al descubrir á Linares se echó 
sobre él con su gran masa de caballería, pero puesta en 
desorden fácilmente esta por el fuego á metralla de la arti- 
llería de Linares, se dispersó abandonando sus cañones y 
sufriendo gran pérdida en el alcance. Linares volvió á 
Valladolid en el mismo dia, llevando en triunfo la artille- 
m de Albino y roas de seiscientos caballos y muías, la ma- 
yor parte ensillados, que con otros despojos le quitó. Mu- 
ñiz, ignorando el desastre de su compañero, se presentó de- 
lante de Valladolid el dia convenido, y según su táctica in- 
variable en los repetidos ataques que dio & aquella plaza, 
ocupó las alturas de la loma de Santa María, coronándo- 
las con diez cañones. Trujillo, unido con Linares, lo ata- 
có en ellas; lo puso en fuga quitándole su artillería, y ha- 
biéndolo' perseguido Linares hasta Tacámbaro, tomó y 
quemó aquel pueblo, cojió nueve cañones que allí habia, 
y destruyó la fábrica de armas que de nuevo habia for- 
mado el mismo Muñiz. Navarrete, avisado á tiempo de 
la derrota de Albino, no se presentó y se volvió á su po- 
sición de Jaujilla. Así Trujillo por sus acertadas medi- 
das, con un puñado de gente desbarató sin perder un so- 
lo hombre, una combinación de ocho á diez mil, y se hi- 
zo dueño en tres dias de veinticinco cañones. No por es- 
to varió el estado de cosas en Michoacan: Muñiz volvió á 
fundir cañones y reunir gente: las* partidas, aunque no 
hubiese ninguna de consideración, inundaban los cami- 



«74 



CAMPAfiA DE garcía CONDE. 



181? 
Pebrero. 



(LiB. IV. 

nos é interceptaban las comunicaciones, en términos, que 
se pasaron ocho meses en Yalladolid sin tener noticias de 
Méjico,^ y el parte de Trujillo de 8 de Febrero refiriendo 
estos sucesos, no llegó á manos del virey hasta principios 
de Junio.^ Piedra pasó á auxiliar á Morelos sitiado en 
Cuautla, en cuya salida fué hecho prisionero en S. Gabriel 
según se ha dicho con D. Leonardo Bravo, y conducidos 
ambos á Méjico, ^^ y el P. D. Luciano Na varrete, se volvió 
al fuerte que habia construido en Jaujilla, del que Linares 
recibió orden de Trujillo para hacer un reconocimiento, 
y aunque por estar situado en medio de una laguna ó ter- 
reno anegadizo, fué menester para practicarlo que la tro- 
pa entrase con el agua á la cintura, sufriendo un fuego 
vivo de metralla y fusilería que causó la pérdida de mas 
de cuarenta hombres, entre ellos dos capitanes y un su- 
balterno, aquel jefe cumplió con puntualidad su comisión, 
llevando un informe completo del estado de las fortifica- 
ciones, que sirvió después de norma para las operaciones 
ulteriores. ^^ 

Albino Garcia, que de cada derrota parccia sacar nue- 
vas fuerzas, reunió prontamente su gente dispersa y vol- 
vió al Valle de Santiago, que venia á ser su cuartel gene- 
ral: juntáronsele las partidas de Escanden, los González, 
Salmerón, Cielo Camacho," los pescadores y del negro Va- 



^ Asi lo escribió el obispo Abad 
j Queipo ¿ un amigo sayo en Méji- 
co, cuya carta vio el Dr. Arecheder- 
reta y la cita en suá apuntes histó- 
ricos. 

° Se insertó en la gaceta de 6 de 
Junio núm. 240, fol. 589:el*de Lina- 
jes está en la nnisraa gaceta fol. 593. 
AmboF son copias duplicadas de las 



primeras comunicaciones remitidas 
é interceptadas. Linares, hombre de 
mucha veracidad, repite en la expo- 
sición de sus méritos diríjida al vi- 
rey, que tengo manuscrita, que Albi- 
no Garcia tenia en esta acción mas 
de cuatro mil hombres. 

w Véase tom. 2 .o fol. 536. 

^^ Exposición citada de Linares^ 



*^ 



Cmf, V.) VARIOS RE£NCl}ENTROS^ f 75 

lero, todos los cuales, asi como él, no teniaD mas objeto isiar 
que el pillage, ni recooocian autoridad alguna; pero aun- 
que independientes entre sí, se unian cuando había que 
dar un buen golpe ó que defenderse de un peligro comuq*, 
y su reunión formaba un número de gente muy conside- 
rable. García Conde, ^^ no siendo ya necesario su auxi-» 
lio en Yailadolid, dispuso atacar á Albino en el Valle, y 
con este objeto dio orden á la sección de Oroz^ que tenia 
avanzada en Indaparapeo, para que se situase en Yurira^ 
dirijiéndose de allí al Yaile, á cuyo punto marchó el mis-^ 
roo García Conde desde Celayá para coger á Albino entre 
dos fuegos: pero fuese que la orden fué interceptada ó mal 
entendida, Oroz en vez de ejecutar el movimiento preve- 
nido se dirijió al pueblo de los Amóles, y en el camino 
encontré y dispersó una de las partidas que Albino habia 
convocado, haciéndole algunos muertos y cojiendo al co- 
ronel Pulido y oíros tres prisioneros, que según costum- 
bre fueron inmediatamente fusilados. Desconcertada por 
este incidente la combinación de Garcia Conde, se encon- 
tró este solo con su sección, teniendo que luchar con to- 
das las fuérzala reunidas de Albino que formaban dos lar- 
gos cordones, á derecha é izquierda del camino de Paran- 
gueo al Valle, y aunque Garcia Conde los hizo cargar vi-^ 
gorosamente por dos escuadrones de Puebla, se fueron re- 
tirando en buen orden hasta las mismas calles del pueblo 
que defendieron con tesón. Garcia Coude logró penetrar 
hasta la plaza, (13 de Febrero) pero hallándose sin víveres, 
resolvió volver á salir en la mañana siguiente, teniendo 



^ VueWo á tomar desde aquí el parte de Garcia Conde citado de 17 de 
Febrero. 



176 CAMP4AÁ DE GARCÍA' CONDE. (Lxb. IV. 

1818 siempre á Albino con sa caballería á la vista en las al- 
turas inmediatas, hasta que se reunió la división de Oroz 
al cuerpo de aquel. Juntas todas sus fuerzas, salió nue- 
vamente García Conde, (i 5 de Febrero) en busca de Al-^ 
bino, quien no lo esperó j lo dejó entrar sin resistencia en 
el Valle, no podiendo por entonces García Conde emprender 
seguirlo mas lejos por haberle pedido auxilio el comandante 
de Irapuato Esquivéis temeroso de que Pedro García, que 
con su partida habia atacado á León y derrotado y dado 
muerte al comandante D. Manuel de la Concha, cayese 
sobre Irapuato, con lo que Garcia Conde retrocálió á Sa- 
lamanca^ desde donde se volvió á Celaya. 

No lo dejaron descansar mucho en aquel punto las nue- 
vas atenciones que lo rodearon.^ Habíanse juntado en 
S. Migue} el Grande el teniente general Reyes, con \o9 
mariscales padre Pedresa, negro habanero y otros, cuyas 
fuerzas ascendian á tres ó cuatro mil hombres, con seis- 
cañones y porción de armas de fuego, teniendo nihnera 
considerable de tropas disciplinadas compuestas de deser-- 
tores de los realistas. Para desbaratar esta reunios, com- 
binaron un movimiento . el comandante de la brigada der 
Querétaro García Rebollo y García Conde: el primero hi- 
zo marchar á D. Ildefonso de la Torre con una división;- 
el segundo al anciano, pero iníatígable capitán Guizarnó- 
tegui, con dos escuadrones de caballería, regulando sus^- 
movimientos para estar ambas fuerzas el 26 de Febrero 
al amanecer sobre el enemigo. Llegó sin embaí^ pri- 
mero k división de Querélaro que habia comenzado el 

^ Partes de Garcia Conde y de Guizarnótegai, en la gaceta de- 17 de 
Garcia Rebollo con los de Torre y Marzo núm. 198 fol. 281 á 286. 



Caí. Í\) MARCifA GARCÍA C0!1DE k LEOfV. 17? 

ataque cuando se dejó ver la de Guizarnólegui, y entre isidf 
ambas desalojaron á los insurgentes del cerro de la Cruz 
que domina á la población, haciéndoles muchos muertos^ 
entre ellos un religioso agustino que era de los principa- 
les jefes, les tomaron la artillería y se apoderaron de la 
tilla, quedando expedito el camino para que pasase el* 
conYoy destinado á S. Luis Potosí, que estaba deteni- 
do en Querétaro. Vuelto Guizarntítegui de esta expedi- 
ción, fué destinado con otra á Salvatierra (5 de Marzo,) 
donde se estaba fortificando Escandon. Aquella ciudad fué 
entrada sin resistencia: Guizarnótegui hizo |)erseguir en 
su fuga á los insurgentes, y publicó un bando intimando 
á los vecinos so pena de la vida, que entregasen las ar- 
mas, y desbaratasen en un tiempo prefijado las fortifica- 
ciones construidas con enormes peñascos, que formaban 
en las calles trincheras de grande altura y espesor. ^^ 

García Conde entre tanto se movió sobre Irapuato,^^ 
amenazado por Albino, quien instruido de su llegada no 8€f 
atrevió á intentar el ataque: marchó luego á Sitao (7 de 
Marzo,) é hizo que las dos compañías de patriotas de aque- 
lla población, saliesen á atacar á la partida del Aguador^ 
situada en la Laja, la que dispersaron haciendo algunos 
prisioneros, que fueron pasados por las armas. Dirigién- 
dose en seguida á León, supo que Pedro García tenia si- 
tiado en S. Pedro triedra Gorda, al capitán D. Anget 
Linares,^^ que mandaba una sección de tropas de la no^ 
?a Galicia, y llegó ton oportunamente que Linares, coyes 

^* Parte de Giiizarnó'.egui, gaceta ^* Parte de Linares á Ciue, ga 

de II de Julio núm. 258 fol. 730. ceta de 18 de Abril ném. IH'3 »f 

^ Id. de García Conde, id. id. id. 403. 
fbl.727. 

ToM. IIL— 25. 



Mano. 



{78 CAMPABA DE GARCIa CORDB. (Lia. \Y. 

1813 correos dando aviso á Negrele de so situación y pidién- 
dole auxilios habían sido interceptados, estaba escaso de 
municiones y reducido á defenderse en la plaza, en un 
recinto de tablas que habia formado, bastante para resis- 
tir el primer ímpetu de los insurgentes, cuya fuerza prin- 
cipal consisiia siempre en estas provincias del interior en- 
caballería, pero no para sostenerse mucho tiempo, y se 
hubiera visto en b necesidad db perecer ó rendirse. Uni- 
do entonces con Linares, fueron ambos al pueblo del Rin- 
cón de León, para castigar á aquellos vecinos constante-* 
mente adictos á la revolución, pero hallando que se ha- 
bian fugado, quemaron algunas casas, y volvieron á León 
donde se quedó Linares, ¿ quien municionó García Con- 
de en cuanto alcanzó la provisión que el mismo tenia, y 
legresó á Silao (1 7 de Marzo.) 

La escasez de numerario habia reducido á Guanajuato^ 
ál áltimo extremo: la plata pasta se vendia á bajo precio, y 
el laborío de laS' minas padecia grave atlraso por esta cau- 
sa. Una diputación del ayuntamiento salió hasta Silao, 
con un oficio del intendente, instando á García Conde 
para que llevase á Querétaro las barras de plata "de los 
particulares, ya que los oficiales reales no se creian au^ 
torizados á poner en camino las de la real hacienda sin 
orden expresa del virey, y volviese trayendo el numerario 
y efectos que estaban detenidos en aquella ciudad. Hí- 
zolo así García Conde, y habiendo llegado sin tropiezo á 
Querétaro, volvió á salir el 8 de AbrH conduciendo para' 
Guanajuato los reales destinados á aquel mineral y gran^ 
cantidad de efectos mercantiles que habian de distribuir- 
se en todas las provincias del interior. 



^ 



Abril. 



Caj. V.) CONVOY Á GIANAJLATO. 179 

Caminó García Conde con el convoy sin dificultad i8i8 
hasta Salamanca, pero apenas hubo entrado en aquel pue- 
blo (H de Abril,) se encontró rodeado por todas parles: 
Albino habia reunido en momentos toda su gente^ y sus 
compañeros, excitados por el atractivo de lan rica presa, 
habian acudido sin tardanza en oúmera de cuatro á cin- 
co mil hombres. García Codde iu^o que reforzar sus 
avanzadas ^"^ para impedir que Los insurgentes penetrasen 
en la población, y aunque pensó satirios á atacar con dos 
secciones, dejando otra para resguardo de los reales y 
cargas, creyó que se aventuraba mucho quedando estas 
con corta defensa en una población q^ue toda ella le era 
hostil, por lo que resolvió á todo trance emprender la sa- 
lida con el convoy y continuar su marcha. La noche se 
pascó por una y otra parte con las armas en la mano y al 
amanecer, comenzó á salir el convoy, llevándola vanguar- 
dia el mismo García Conde con dos cañones, los grana- 
deros y guardia de prevención de la Corona y cuarenta 
dragones, custodiando de preferencia el parque, los cauda- 
les, los tabacos y otros efectos del rey. Seguia la carga 
de los particulares protegida por el teniente coronel Vi- 
llalva, con infantería de la Corona, y la retaguardia la cu- 
bría el teniente coronel Mora con el resto de la división. 
l>os insurgentes rompieron el fuego no solo fuera de la 
población, sino desde las bocas calles y azoteas de esta, 
lomando parte en la acción hasta las mujeres, pues una 
de ellas mató con un tiro de fusil desde una torre á un 
músico de la Corona. Los arrieros despavoridos huyeron 

^^ Véase el pormenor de todo este y de Villalva. gaceta de 16 de Julio 
«taque en ]os partea de García Conde núm. 200 fol 74 1. 



Abril. 



180 CAMPaSá D£ garcía CONDe. jLiB. w. 

X612 dejando las malas solas; estas caian muertas ó corrían es- 
pantadas por las calles, aumentando el desorden, y \o% 
soldados teniendo que recogerlas y que levantar las cargas 
caidas por el suelo, no podían atender á la defensa. Ra- 
bia avanzado no obstante García Conde, á mas de un 
cuarto de legua del pueblo, cuando se le avisó que el cor- 
dón que formaban las cargas de los particulares, babia si- 
do cortado por los insurgentes, los cuales se habían apo- 
derado de muchas de ellas, y que Villalva para poderse 
sostener había tenido que replegarse á la plaz^ del pue- 
blo. Con tal noticia mandó inmediatamente al capitau 
D. Agustín de Iturbide con treinta dragones, á restable- 
cer el orden de marcha del convoy y viendo que tardaba, 
fué el mismo García Conde con un canon y quince gra- 
naderos en su auxilio, cuyo momento aprovecharon los in- 
surgentes para atacar vivamente por todas partes, á la cor- 
ta fuerza que bajo las órdenes del teniente coronel Cay re, 
había quedado cubriendo en la vanguardia el dinero y car- 
ga del rey. Corrió en el pueblo la voz de que García Con- 
de había sido muerto y destruida la vanguardia, y en esta 
se esparcieron rumores igualmente funestos respecto á la 
tropa que quedaba atrás: Villalva, sobrecogido con la no- 
ticia de la muerte del comandante y de la pérdida de la 
vanguardia, confiesa ingenuamente en su parte que llegó 

* 

á tener entorpecida la facultad de discurrir, pero volvien- 
do sobre sí, tomó providencias acertadas para contener 
los avances del enemigo por la retaguardia y el lado del 
río; Iturbide, con la serenidad que acostumbraba en los 
momentos de mayor peligro, restableció la marcha de la 
parga, y García Conde pudo volver á sostener á Cayre que 



\lril. 



Caf. V.) CONVOY i GüANAJL'ATO. l81 

á lodo esfuerzo se defcndia. Así so logró que acabase de isis 
salir el convoy, cubriendo con ini'aiiteria las bocas calles 
por donde tenia que pasar y sosteniendo su marcha con 
caballería, y con pérdida de una carga de reales del rey 
y de porción de efectos de particulares, llegó en aquel dia 
á Irapnato, donde dio García Conde tres de descanso á la 
tropa, y no queriendo exponerse á nuevos riesgos con un 
cargamento tan considerable, que era tan difícil defender 
en la larga extensión de una legua larga que ocupaban 
mas de mil muías que lo conducian, dejó en aquel lugar lo 
perteneciente á los |)articulares y llegó á Guanajuato el 17 
con la carga del rey. Salió en seguida el coronel D. José 
Castro con los efectos que quedaron en liapuato, y si- 
tuando en Silao los que debian continuar á Guadalajara y 
Zacatecas, se incor[)oró con los demás en (luanajuaio el 
21 á la división de García Conde. 

Debia este, según las órdenes que del virey tenia, salir 
de Guanajuato conduciendo las pialas existentes en aquel 
mineral y llevarlas ú Méjico, juntas con las que habia de- 
jado en Querétaro;^^ lo que sabido en todos los pueblos 
del bajío que se liabian puesto en estado de defensa, le 
dirijieron repetidas representaciones exponiendo el peligro 
en que quedaban, y el general Cruz, que veia el riesgo 
continuo á que estaba expuesta la provincia de su mando, 
de volver á encenderse en ella el fuego de la revolución, 
mientras no se extinguiese en las inmediatas, le manifes- 
tó también la necesidad que babia de no emprender su 
marcha con el convoy, basta destruir enteramente á Albi- 

^ Parte de García Conde de 18 üe Mayo, inserto en la ¿aceta de 14 de 
Julio nano. 259 fol. 733. 



Abril. 



182 CAMPAÑA OK GARCÍA CONDE. (Lib. IV, 

ifiís no, engrosndo y ensoberbecido con la derrota de los otros 
jefes insurgentes, Escandon, Rubí y González, á quienes 
habia quitado las armas, como lo bizo también según he- 
mos dicho, con Cajigas, enviado conlra él por la junta de 
gobierno. Por tales motivos suspendió García Conde su 
salida con el convoy, y para combinar nn plan de 0|)era« 
eiones con las tropas de Jalisco, dis[>uso que el capitán 
Iturbide fuese á conferenciar con Cruz y con Negrele. 
Marchó Iturbide con sesenta realistas de Silao; con osla 
corta escolla atravesó por entre las partidas de los insur- 
gentes; desempeñó completa y salisfacioriamente su co- 
misión, y con la viveza y actividad que le eran geniales, 
á los seis dias estaba de vuelta en Silao en el campo de 
García Conde. Marcha ciertamente prodigiosa, si se con- 
sideran los riesgos á que Iturbide se expuso, y el corto 
tiempo en que desempeñó su comisión, apenas bastante pa- 
ra el viaje de un correo en tiempos pacíficos y tranquilos. 
Las divisiones de las tropas de Nueva Galicia habian 
continuado con empeño desde principio de este año (1812) 
la persecución de las diversas partidas de insurgentes que 
quedaban en los confines de las provincias de Michoacan 
y Guanajuato, y si alguna se arrojaba á penetrar hacia el 
interior de aquella, era prontamente destruida. ^^ En los 
varios reencuentros que aquellas tropas habian tenido, ha- 
bian perecido los mas de los jefes de la insurrección que 
quedaban, muertos los unos en el campo de batalla, los 
otros cogidos y fusilados en seguida. Tal fué la suerte 



*^ Véase en las gacetas de Julio la visiones de Nueva Galicia, que no se 
•erie de partes de principios del año, publicaron hasta entonces, por la in- 
relativos ú varias accioneft de las di- terceptacion de las comunicaciones. 




Clt. ií.y D. PEDncy CELESTna ?5KGUETE. f83 

del coronel Vargas, de Francisco Pifia, llamado el Seguí- jsioí 
dillo, Maldonado, Tomas Rodrigue/ y otros. Señalábase ¿Abril. 
entre todos los comandantes realistas de aquella provin* 
cia por su actividad y no menos por su severidad D. Pe- 
dro Celestino Negrete: altivo é inflexible por carácter, tra- 
taba á los insurgentes con el mayor desprecio; nunca ba- 
blaba de ellos en sus partes srn agregar los nbas denigran-*, 
tes epítetos; monstruos, infames rebeldes^ cobardes asesi- 
nos, vil canalla, son siempre las eaüKeaciones que de ellos 
bace, y correspondiendo kis palabras á las obras, ejercía 
sobre ellos los mas severos castigos: ninguno eaia en sus 
manos que no perdiese Id vida. Por el contrario, lia- 
bia sabido exaltar el entusiasmo de las tropas que man- 
daba, tratándolas con la mayor consideración: un soldado 
muerto y tres heridos que tuvo en la acción de Tlasacal- 
ca contra Torres, valían á sus ojos mas cada uno de ellos 
''que toda la canalla junta y los pueblos que la sufrían. "^ 
Si el comandante de Irapuato Esquivel decia á Calleja en 
uno de sus partes, ^^ que en una correría hecha en las ha- 
ciendas inmediatas á aquel pueblo, habian sido recobra- 
dos dos soldados que los insurgentes tenian prisioneros 
pertenecientes á la división de Negrete, este lo desmentia 
y reclamaba públicamente el agravio que se hacia á los 
valientes que mandaba, en suponer que jamas se humilla- 
rían hasta dejarse hacer prisioneros por la vil chusma, es- 
tando antes resueltos á perder la vida, y si Cruz se con-^ 
dolia con él por las fatigas del soldado obligado á hacer 
tantas y tan penosas marchas en seguimiento de un ene-^ 

^ Gmceta de 18 de Abril núm. *^ ídem de 23 de Julio nú mero^ 
113 M. 401. 263 fol. 790 ¡Mirte de 3 de Jumo-.- 



18'i Sucesos DE TltEVA GALICIA. (Lib. IV. 

1812 migo que hnia siempre de su presencia,^^ Negrele contes- 
á Abril. ^^^ V^^ ''^"^ soldados, valientes é infatigables; cuando 
lograban limpiar la tierra de algunos de los muchos mons- 
truos que la asolaban, ya estaban descansados." Este 
mismo espíritu prevalecia en todos los oGciales que mili- 
taban á sus órdenes y que han sido después de los jefes 
• mas distinguidos de la república, como Quintanar, Mozo 
y otros generales y coroneles, y los soldados lo respeta- 
ban y amaban como padre, especialmente los del regi- 
miento de Toluca que él miraba como su cuerpo de pre- 
d¡leccion,''y de que fué nombrado después coronel. 

Por efecto de esta tenaz persecucioD, se habian ida 
hundiendo sucesivamente en el sepulcro los nombres obs- 
curos de multitud de jefes de partidas que habian infesta- 
do la provincia y solo quedaba de nombradla D. José An- 
tonio Torres, á quien llamaban ei viejo Torres, que abri- 
gándose en la inmediata de Michoacan, salia de ella con 
las fuerzas que allí reunia, para invadir las riberas del rio 
Grande. Negrete desde la Piedad y Zamora observaba 
sus movimientos, y extendiendo sus excursiones hasta Ji- 
quilpan en principios del año, hizo perseguir 1 las parti- 
das de Rio y Macias, que se retiraron á su aproxima- 
ción hacia los Reyes y la hacienda de Guaracha, pero al- 
canzadas por Qúintanar en la estancia del Platanar, que 
era justamente el sitio en que Rio habia dado muerte St 
un tal Jaso, les hizo considerable número de muertos y 
heridos. ^^ En el mes siguiente, Torres que en Uruapan 
habia hecho fundir doce canotiés, atacó á Negrete acam- 

** Parte de la acción del Platanar, ^ Parte de Negrete en Guaracha 
dada por Qúintanar, gaceta de 2 de 11 de Eneio, inserto en la gaceta de' 
Julio núm. 254 fol. 697. Q de Julio núm. 254 fol. 697. 



1^ 



Caf. V;) PRISIÓN Y MUERTfi DE TORRES. 185 

pado en una loma inmediata al pueblo de Tlasacalca, y isis 
habiendo sido rechazado, se retiró á formar en batalla en l Maya 
la &lda de nn cerro y barranca, en donde fué atacado á 
su vez y desbaratado, quedando en poder de Negrete sus 
doce cañones y municiones y huyendo casi solo el mismo 
Torres. Esta facilidad de los insurgentes en proveerse de 
artillería que perdian tan pronto como la fabricaban, pro- 
cede de que siendo solamente fundida como las campa-^ 
ñas, np empleaban máquinas de barrenar, y donde encon- 
traban material abundante y la persecución de las tropas 
reales les daba algún tiempo para construir un horno y 
formar moldes, allí quedaba una fábrica planteada, abun- 
dando estas mas que en otras partes en Michoacao, por 
los ricos minerales de cobre que hay en aquella provin- 
cia. Después de esta derrota fué Torres vivamente per- 
seguido por el comandante Arango, que le cogió su equi- 
page en Paracho, y finalmente fué sorprendido d mismo 
el 4 de Abril en Palo Alto^^ cerca de Tupátaro, por D. 
Antonio López Merino, comandante de una guerrilla de 
la división de Negrete. De la gente que acompaiiaba i 
Torres, que según el parte de Merino, ascendía á cuatro- 
cientos hombres, los unos murieron al filo de la espada, 
y los restantes quemados, por haber mandado Merino pe- 
gar fu^o á unas trojes en que se metieron. Solo se sal- 
vó Torres, por haber dado el comandante orden á la tropa 
de no matarlo para presentarlo vivo á Negrete, quien lo 
reservó también para mandarlo á Cruz á Guadalajara. 
Hízose entrar á Torres prisionero públicamente en aque- 

^ Parte de Negrete fecho en las extraordinaria de Méjico de 18 de 
Pilas de Arechipa 4 de Abril. Gaceta Junio núm. 247 fol. 630. 

Ton. III.— 24. 



186 SUCESOS DE NUEVA GALICIA. (Litf. IV. 

1812 Ha ciudad, en que antes habia entrado como vencedor: 
^^ para que todos lo viesen, se le quiso poner al cuello una 
argolla 6 tentemozo, pero él ofreció que sin este aparato 
llevaría erguida la cabeza y lo cumplió. Púsosele en jui^- 
cio, y le tomó confesión con cargos el Dr. D. Francisco 
Antonio de Velasco, presidente de la junta de seguridad 
y padre del canónigo Velasco, que babia tomado á la sa- 
zón parte en la revolución. Sentenciósele el 12 de Mayo 
á ser aborcado y descuartizado, poniéndose su cabeza en 
un palo alto en la plaza de Guadalajara, y distribuyendo 
los cuartos de su cuerpo el uno en Zacoalco^ donde der- 
rotó las tropas de Guadalajara mandadas contra él, á las 
ordenes de Yillaseñor, en cuya acción pereció h flor de 
la juventud de aquella capital; otro en la garita de Meji- 
calcingo, por donde entró cuando capituló la ciudad, y los 
dos restantes en las del Carmen y barrio de S. Pedro, 
quemándose después de cuarenta dias de exposición. Su 
casa en S. Pedro Piedra Gorda, debia ser arrasada y su 
superficie sembrada de sal. Para la ejecución de esta 
sentencia, que se verificó el 25 de Mayo, toda la guarni- 
ción se puso sobre las armas formando en la plaza llama- 
da de Yenegas, por el nombre del virey, al rededor de una 
horca de dos cuerpos, que se construyó expresamente pa- 
ra que levantando el cadáver al s^ndo, pudiese servr»- 
to por toda la población. ^ 

Libre Cruz del cuidado que Torres podia darle, y ex- 
pedita con su prisión la división de Negrete para ser des- 
tinada á otros objetos, quedó acordado por medio de Itur- 

^ Todos estos pormenores que dá tom. 1 ? fol. 145, me han sido con- 
Bustamante en el Cuadro histórico, firmados por otros conductos. 



Cap. V.) ATAQUE COMBINADO CONTRA ALBINO. 187 

bidé, qae Negrete, á quien llevó el mismo Iturbide al 2i8i 
efecto las órdenes de Cruz, marcharla contra Albino Gar- ^' 
cia,^ atacándolo el 1 5 de Mayo á las diez de la mañana, 
cubriendo los caminos que de Parangueo y Yurira con- 
ducen al Aballe de Santiago, y que García Conde baria lo 
mismo, á la misma hora;, por el lado de Celaya, para que 
no pudiese escapar por ningún rumbo. Para dar tiempo 
á que se ejecutasen por Negrete los niovimientos consi- 
guientes á esta combinación, y disimular el intento que 
en ella se llevaba, permaneció García Conde en Silao 
donde se hallaba, cuando el i .° de Mayo antes de ama- 
necer recibió aviso del comandante de Irapuato, de estar 
cercado aquel pueblo desde la noche anterior por las nuf 
merosas partidas de Albino. García Conde hizo marchar 
sin demora á Yillalva con su batallón de la Corona, cien 
dragones y dos cañones; al aproximarse estas fuerzas. Al- 
bino, que durante todo el dia habla estado batiendo á Ira- 
puato con cuatro mil hombres todos á caballo, muchos 
fusiles y siete cañones, se retiró á la hacienda de las Ani- 
mas distante una legua, manteniéndose siempre á la vista 
y escaramuceando con la tropa de Yillalva dos de sus ca- 
pitanes. Salmerón y Carrizal, con setecientos caballos ca- 
da uno, ^ los cuales le dieron mucho que hacer con la 
irregularidad y variedad de los ataques, como los árabes 
del desierto, hasta que por el vivo fuego que se les hizo^ 
tuTieron que reunirse al cuerpo principal de Albino. Este, 

« Parte de García Conde, en la 259 fol. 733 y 736 y núm. 263 fol. 

gaceta de 14 d^ Julio n. 209 fol. 733. 705. Este último debe tenerfe 4 U 

^ Véanse los partes de García vista, para lo que se dirá en el fol. sU 

Conde, Villalva y Esquível, en las g;uiente. 
gacetas de 14 y 23 de Julio números 



188 GAMPAAA de garcía GOÜDB. (Lib. IV. 

1819 segan sa táctica, desapareció en la noche, y Villaiva que 
^' se disponía á atacarlo el dia siguiente, se limitó á hacer 
QQ reconocipiiento con partidas de caballería en las in- 
mediaciones, sin poder descubrir el rumbo á donde aquel 
se dirigia. Al cabo de seis dias, sabiendo que Salmerón 
y Vázquez estaban con tres cañones en el rancho de S. 
Jacinto, salió en su busca, pero no lo esperaron, y ase- 
gurado por el comandante Esquivel que los habitantes 
todos de aquel rancho^ así como los de dos leguas á la 
redonda, sin distinción de edad ni de sexo eran adictos á 
la, insurrección, quedándose Yillalva fuera sobre una altu- 
ra con la división, dio orden al subteniente Gutiérrez, pa- 
ra que con treinta hombres entrase á degüello, la que por 
consideraciones de humanidad modificó, exceptuando de 
la matanza á los niños y á las mugeres, aunque persua- 
dido que ellas eran aun mas criminales que los hombres, 
. pero habiendo huido estos á tiempo, solo se encontró uno 
en quien ejecutar aquella sangrienta disposición. Reco- 
gióse el ganado, que se devolvió á los vecinos de Irapua- 
to que probaron ser sus dueños, y el producto de la venta 
del resto se distribuyó á la tropa, y esto mismo se hizo en 
todas las rancherías de la comarca. Albino entre tanto 
habia marchado contra Gelaya, que atacó Con gran em- 
peño el 5 del mismo mes de Mayo, en donde también fué 
rechazado por la guarnición, compuesta de dos compa- 
ñías de infantería y otras tantas de caballería, todas de 
realistas. ^ 

La resistencia que los vecinos de Irapuato, de Gelaya 
y de otros puntos hicieron en los diversos ataques que 

^ Apuntes comunicados por el señor Linares. 



Caf. V.) RS81STENC1A DE LOS PUEBLOS. i 89 

Albino Garda intentó contra aquellas poblaciones, de* 1812 
muestra á un tiempo, el efecto que. produjo el bárbaro *^^' 
sistema de Hidalgo y de los primeros promovedores de la 
revolución, excitando at pueblo á tomar parte en ella con 
el estfmulo del saqueo, y la idea falsa que de ella dan los 
escritores parciales, como D. Garlos Bustamante, cuando 
para presentarla como un esfuerzo de un pueblo generoso 
peleando por conquistar su independencia y libertad, con- 
trariado por una fuerza opresora y extrangera, denominan 
á los insurgentes exclusivamente ^^merícanos," y llaman 
'^españoles" á los que los combatian. Albino García, 1^ 
dnciendo su plan á solo el saqueo, sin mira ninguna po- 
lítica y sin distinción de nacimiento de los dueños de las 
propiedades que invadia, obligó á defenderse á todos los 
que tenian que perder. El Lie. D. José María Esquivel 
y Salvago, comandante de Irapuato, que después de la in- 
dependencia ha sido muchas veces diputado en el congre- 
so del Estado de Guanajuato, vice-gobemador del mismo, 
y que por último murió ejerciendo el empleo de ministro 
del tribunal superior del propio Estado, me ha asegurado 
que su opinión habiá estado siempre por la independencia; 
que sus esfuerzos no eran dirigidos á defender los dere- 
chos de Fernando VII, los que le eran enteramente indi- 
ferentes, sino solo á conservar su propiedad en una guer- 
ra de bandidos, y que habria estado dispuesto á hacer lo 
mismo, si el caso se repitiese. Para esto creyó autori- 
zado el uso de los medios mas severos: leyendo sus par- 
tes á Calleja, insertos en las gacetas del gobierno de Mé- 
jico del mes de Julio de 1812, se vé que mandaba fusilar 
ó ahorcar sin distinción á todos los insurgentes que co- 



100 gahpa(4a de gaucIa conde, (Lib.iv. 

1819 gia con las armas eo la mano, y únicamente formaba su- 
^^^' marias á ios que no eran aprehendidos con ellas; que solo 
se detuvo para no hacer ahorcar á un mozo de la hacien- 
da de las Arandas, que le trajo una intimación de Albino 
para que se rindiese, porque supo que- este lo bábia obli- 
gado por fuerza á cumplir aquel encargo, y que castigaba 
con severidad aun á los arrieros quovse encontraban com- 
prando granos en las haciendas ocupadas por los insur- 
gentes. El mismo Esquivel, para obligar á declarar á los 
delincuentes, usaba del terrible apremio de hacerlos en- 
cerrar en un cuarto de su casa en que acostumbraba guar- 
dar cal viva, y la orden que daba de '^al cuarto de la cal" 
era poco menos que una orden de muerte. Esquivel era 
americano; lo era el cura de Irapuato D. Victorino de las 
Fuentes^ que después fué capitán de realistas del mismo 
pueblo y diputado en las cortes de España, ^^ cuyo zelo 
ahba en sus partes^ y lo eran también, con alguna muy ra- 
ra excepción, todos los que defendieron á Irapuato, Esto 
mismo se verificaba en León, Silao, Gelaya y todas las 
demás poblaciones del bajío y de otras provincias que se 
habian puesto en estado de defensa, y desgraciada de la 
que, como S. Miguel y Salvatierra, no lo habia hecho, 
pues invadidas frecuentemente por uno y otro partido, 
castigando cada uno de estos á su vez á los vecinos que 
tenia por contrarios, acababan por quedar asoladas y des- 
truidas, de cuyos males Salvatierra apenas ha podido re- 
cobrarse todavía, al cabo de tantos años. 



** Me es muy grato recordar la loque fué el principio de mis viages. 

memoria de este virtuoso eclesiásti- Murió siendo canónigo de Méjico en 

eo, á quien mi madre me confió para 1S19. 
que me llevase k España en 1814, 



Cjlw. t.) ATAQUE COMBINADO CONTRA ALBINO. 191 

García Conde sacó de Guanajuato las platas que había isisf 
de llegar á Méjico, como si su objeto fuese marchar con ^^ 
ellas en derechura á aquella capital, y las condujo basta 
Irapuato. Dejándolas allí y reunido á la sección que man- 
daba VíUalva que babia permanecido en aquel punto, se 
puso en marcha sin que nadie supiese su intento, el 15 
de Mayo á las dos de la mañana,^ para estar á las diez 
sobre el Valle de Santiago en los puntos señalados en el 
plan combinado con Negrete; pero el sagaz Albino, aun- 
que era hombre sin letras ni instrucción alguna, pero que 
poseia aquel tacto militar que solo dá la naturaleza, babia 
comprendido perfectamente el objeto de aquellos movi- 
mientos y habia sabido desconcertarlos con un tino qué 
honraría á un consumado general. En vez de esperar en 
el Valle el ataque simultáneo de García Conde y de Ne- 
grete, los previno adelantándose i encontrar á este tjlti- 
mo á distancia de doce leguas, atacándolo en la hacienda 
de Parangueo á dos leguas del Valle, y calcando sobre él 
con todas sus fuerzas, lo puso en mucho aprieto. García 
Conde, habiendo llegado á las inmediaciones del Valle á 
la hora convenida, no solo no encontró á Negrete en las 
posiciones que debía ocupar, sino que oyendo el vivo ca- 
ñoneo que se sostenía en Parangueo, infirió que habia si- 
do atacado en aquel ponto y corrió á su socorro. A lar 
llegada de García Conde, Albino se retiró y perseguido 
por la caballería, perdió alguna gente, quedando entre los 
muertos Clemente Vidal, que era uno de sus subalternos 
de mayor confianza. 

^ Parte citado de García Conde, inserto en la gaceta de 14 de Julio' 
núnQ. 259 fol. 733. 



Biayo 



f99 GAMPAf^A DE GARQA CON|»B« (Lin. ly. 

1813 Puestos en comunicación García Conde y Negrete, re- 
solvieroiraarchar al Valle, en tres cuerpos, mandados dos 
por cada uno de estos jefes, j el tercero por Iturbide, to- 
mando tres direcciones para no dejar salida ninguna á Al- 
bino, en caso que hubiese vuelto á aquel pueblo; pero no 
solo no lo encotitraron, sino que habiéndose fugado del 
lugar todos los l^ombres, no quedaron mas que los ecle- 
siásticos, mugeres y muchachos. García Conde trataba 
de combinair nuevos movimientos con Negrete, pero este 
le manifestó que tenia que volver á ocupar sus posiciones, 
para cubrir las entradas de la Nueva Galicia é impedir 
que Albino aprovechase su ausencia para invadirla: acor- 
daron no obstante, que tomando Negrete el camino de 
Pénjamo, García Conde se dirigiese por el de Yurira í 
estrechar entre ambos á Albino y tomarlo á dos fuegos; 
pero este con sus beduinos, eludió todos estos intentos, 
y en los diez y siete dias que García Conde é Iturbide lo 
persiguieron con el mayor empeño hasta el fin del mes, 
aunque se hallaba enfermo de gota y obligado por esto á 
caminar en coche ó en camilla, estando á punto de ser 
alcanzado, montaba con ligereza á caballo, tomaba cami- 
nos excusados, ocultaba sus cañones, de los que solo se 
le tomaron y quemaron las cureñas, y fatigaba á la tropa 
que lo seguia y la retardaba en su marcha, cortando lo& 
puentes de madera que daban paso sobre las zanjas y ace- 
quias de riego del camino. ^^ García Conde, cansado de 
perseguir á un enemigo que siempre se le desaparecia, 
como las fantasmas de los ensueños, cuando creia que iba 

^ VéanM sobre todos estos movU de Iturbide, insertos en la ^ceta de 
mientos los partesde García Conde y 18 de Julio núm. ¡261 M. 749 4 Ibi 



Mijo. 



C^r. V.) GÉNBaO Dfi GUBRRA DEL BAJÍO. 1 9S 

á alcanzarlo tuvo que desistir de un intento que ju^ ser i%\t 
impracticable y volvió al Valle de Santiago, cuya pobla* 
ctoD, asilo constante del enemigo, quiso quemar; pero 
viendo que no habia en ella mas que mugeres sin un so- 
lo hombre que las protegiera, y eclesiásticos que se lamen- 
taban de los insultos que tenian que sufrir y desacatos 
que se cometian en los templos, hizo recoger, tanto en el 
Valle como en Yurira, los vasos y paramentos sagrados, y 
con todos ios eclesiásticos de ambos pueblos los llevó á 
Irapuato, á donde volvió para tomar las platas que habia 
dejado allí y seguir con ellas su marcha á Méjico, como 
se le habia mandado por el virey, con mucbo sentimiento 
de todos aquellos pueblos, que conocian el peligro en que 
quedaban retirándose aquellas fuerzas, pues sabian bien 
que aunque pareciesen disueltas las de Albino, por efecto 
de la persecución que se le habia hecho, las volvería muy 
pronto á reunir, teniendo ocultas todas sus armas. ^^ 

Me he detenido describiendo estas operaciones mas délo 
que acostumbro hablando de movimientos militares, por- 
que ningunos se hicieron en toda esta guerra que tuvie- 
ran un aspecto tan estratégico como esta campaña de 
García Conde, y porque ellos dan una idea exacl^ del gé- 
nero de guerra que se hacia en el bajío; de los enemigos 
que el gobierno tenia que combatir; del hombre que era 
Albino García, el guerrillero mas activo y temible que pro^ 
dujo la insurrección; y de la clase de tropas que el go- 
bierno habia formado en el curso de la campaña. Gran- 
des masas de gente del campo á caballo de la clase úe 

, I . . ■ . ■■ I ■! ■ ■ I 

^ Véase la representación que so- la gaceta de 2^ de Julio nútt). IM4 
\ne esto hizo Esquivel á Calleja, en fbl. 773. 

ToM. III.— 25. 



194 CAMPAÜA DE GARCU GORDI. (Lia. IT. 

181» mestizos y mulatos, armados los unos con lanzas y los 
*^^ otros con fusiles y espadas, prontos para atacar y mas 
prontos para huir, era lo que constituía la fuerza principal 
de Albino; auxiliaban á esta á veces, cuando se trataba 
de atacar un pueblo ó una hacienda, multitud de indios 
honderos, reunidos en los ranchos y campos vecinos, con 
algunas piezas de artillería, mal hechas y peor servidas. ^ 
Con este género de tropas, el ataque de los pueblos se re- 
duela á cercarlos con la caballería, la que era perfecta- 
mente inútil para asaltar puntos fortificados; desde lejos 
gritar los mayores insultos, que como entre los héroes de 
Homero, eran el preludio del combate y comenzar un fue- 
go vivo de canon y fusil casi sin objeto, pues los realistas 
y alguna tropa que habia en el pueblo, cubiertos con sus 
atrincheramientos y haciendo fuego desde ellos ó desde 
las torres de las iglesias, no se exponían á ser ofendi- 
dos. El cansancio de un largo é inútil ataque, la pérdida 
de algunos muertos y heridos, ó la llegada del auxilio de 
algún lugar inmediato, cuyos realistas se habían puesto en 
marcha para socorrer al que habia sido atacado, hacia re- 
tirar á los asaltantes, los cuales, saqueando los suburbios y 
las haciendas que hallaban á su paso y dispersándose en 
diversas direcciones, iban á reunirse á donde les convenia 
para sus ulteriores designios, mientras en el pueblo, que 
se veia con esto libre del riesgo de ser robado y destruido, 
se atríbuia á milagro su salvación y el no haber sufrído 
pérdida alguna los vecinos .armados para la defensa, sino 

•• Puede verse verificado tíxlo ¿ Irapiiato Albino Garda, en 11 y 

cuanto aquí se dice de los ataques de 12 de Eoero y eo 1 ? de Mayo de 

los pueblos, en los partes citados de 1812. 
Eaquivel, relativos ¿ los dos que dio 



Cav. V.) GÉNERO DB GUERRA DEL BAltO. I9S 

alguno que se lastimó cayendo del caballo por casualidad i8ii 
después de muchas horas de combate, durante el cual los ^ 
insurgentes habian tirado seis ó setecientos cañonazos, 
cantándose el Te Denm y haciendo función á la imagen 
especialmente venerada en el lugar, que habia sido decla- 
rada y jurada generala de las tropas. Si se habian he- 
cho algunos prisioneros eran luego fusilados, y los insur- 
gentes por su parte hacian lo mismo con los soldados dis- 
persos ó con alguna pequeña partida que caia en sus ma- 
nos, como lo Mcieron con algunos dragones de Puebla que 
sorprendieron en las inmediaciones de Irapuato y á quienes 
dieron muerte en Rancho nuevo.^ En el campo los in- 
surgentes presentaban su artillería sobre alguna altura, sa 
infantería tras de ella, y las grandes masas de caballería 
en las alas; esta se echaba sobre los realistas luego que 
los percibia y fácilmente rechazada con algunos tiros á me- 
tralla, huia poniendo en desorden la mala y desarmada 
infantería que custodiaba la artillería, la que era tomada 
sin haber hecho mas que la primera descarga, y por esto 
Albino se quejaba de que encontraba mas dispuestos á los 
suyos para el pillage que para el combate. Pero este gé* 
ñero de guerra era sumamente fatigoso para la tropa del 
gobierno que se hallaba empeñada en ella. ^'Cualquiera 
cosa que en su elogio diga," dice García Conde al virey, 
*'ha de ser nada para lo que merece: ^^ los ei^cesivos ca- 
lores, lasr incesantes marchas de dia y de noche, los an- 
helos por llegar á las manos con la canalla, la conformi- 
dad en los trabajos, ya faltos de alimentos por el ningún 



.JL. 



*^ Parte de Esquivel á Calleja de ^ Parte de 31 de Mayo fecho eo 
4 de Junio, gaceta de 25 de Julio Irapuato, gaceta de 18de Julioaúm. 
■úm. 264 íol. 778. 861 ibl. 751. 



1B6 CAMPAÑA DE GARCÍA CONDE. (Lm. IV. 

1812 recurso que se encuentra, ya faltos de los auxilios nieno- 
^ res de que carecen enteramente, son unas pruebas muy 
repetidas de su lealtad, y que piden la mayor recompensa 
tanto en el soldado como en el oficial." Pero estos sol- 
dados no solo eran dignos de admiración por su constancia 
y sufrimiento en los trabajos: éranlo también por su valor 
de que dieron señaladas pruebas, y guiados por oficiales de 
honor y bizarría, el concepto que los unos tenian de los 
otros les hacia estimarse mutuamente. Muchas veces he 
oido decir al general Negrete, que al frente de sus ^Holu- 
eos," así llamaba* á los soldados de su regimiento de Tolu* 
ca, no babria temido atacar á las mejores tropas del mundo. 
¡Tristes recuerdos de una época de sangre y de desolación, 
es verdad, pero de honor y gloria militar, que hacen mas 
acerba la vergüenza é infamia de los sucesos recientes ! ^^ 
García Conde, desistiendo como hemos dicho de per- 
seguir á Albino, salió con el convoy de Irapuato el 4 de 
Junio y llegó en el mismo dia á Salamanca. ^'^ Supo allí 
que Francisco García, hermano de Albino, estaba con 
otros capitanes de partidas, reuniendo gente en el Valle 
de Santiago, y que Albino temeroso de una sorpresa, no 
hacia noche en un punto fijo. Ocurriósele entonces^ que 
era de esperar que suponiéndolo únicamente ocupado en 
la custodia del convoy, estuviesen aquellos descuidados sin 
recelo de que pudiesen ser atacados, con lo que obrando 
con actividad y cautela, podría conseguir sorprenderlos 
hallándolos á todos desprevenidos, y aun acaso coger al 

" Escribía esto cuando se termi- bidé insertos en la gaceta extraordi- 

nó la gaerracon los Estados-Unidos, naria de 18 de Junio núm. 347 ío\. 

Junio 13 de 1848. 640 y siguientes. 

^ Véanse sus partes y el de Itur- 



Junio. 



Ciw. V.) PRISIÓN DE ALBINO GARCÍA. 1 97 

mismo Albino. Para realizar esta idea dispuso, que el isi2 
capitán D. Agustin de Iturbide, que fué quien la conci- 
bió y el que dirigia cuanto se hacia en la división, á pre- 
tsxto de una expedición al pueblo inmediato de los Amo- 
Íes, saliese después de anochecer con cincuenta dragones 
de Puebla, setenta y cuatro de Frontera, diez y siete gra- 
naderos de la Corona y veinte soldados del Misto, todos 
montados y con orden de medir el paso para llegar al Va- 
lle al salir la luna, y que si encontraba alguna partida, 
matase á todos los que la compusiesen, ó les diese alcan- 
ce para evitar que Albino tuviese aviso anticipado de su 
aproximación. Todo lo ejecutó Iturbide con la mayor 
exactitud, y habiendo llegado al Valle á las dos de la ma- 
ñana del 5 de Junio, sorprendió la avanzada que estaba á 
la entrada del pueblo, fingiendo ser Pedro García, que se 
venia á unir con Albino que lo habia llamado, y hacién- 
dose por este medio del santo y la seña, ocupó sin ser 
sentido las calles y las puertas de las casas en que los in- 
surgentes dormian tranquilamente. Estos despertaron al 
gran ruido que por orden de Iturbide hicieron los solda- 
dos, llamando por una parte á los granaderos de la Coro^ 
na, por otra al batallón Mixto; mandando que aquí se si- 
tuase un escuadrón de Frontera, allá otro de Puebla, y 
que en las calles se colocasen cañones cargados á metra- 
lla. Sobrecogidos con estas voces creyeron que toda la 
división de García Conde estaba sobre ellos, no obstante 
lo cual intentaron defenderse en los cuarteles, que fueron 
tomados á viva fuerza. Algunos soldados se hicieron due- 
ños de la azotea de la casa en que estaba Albino, y este 
fué preso por el granadero de la Corona Miguel Sardiue- 



Junio. 



198 CAMPABA DE GARCÍA CORDB. (Ub. IT. 

i8ifi ta y el dragón de España José Uribe. Fueron también 
cogidos su hermano Francisco á quien llamaban el ^^bri- 
gadier D. Pachito;^' Pineda,^® tambor que babia deserta* 
do del regimiento de Puebla, y había ascendido á un 
alto grado, y el secretario de Albino, ahora coronel D. 
José María Rubio, quien al presentarse dijo que lo tenian 
por fuerza, no habiendo corrido igual suerte Cleto Gama- 
cho, porque á la sazón estaba ausente. Fueron muertos 
cosa de ciento cincuenta hombres, entre ellos varios jefes 
principales y muchos de aquellos valentones del bajio á 
quienes Albino llamaba sus compadres, y que formaban 
una especie de guardia de su persona. Hiciéronse otros 
tantos prisioneros, que Ilurbide, debiendo volver pronta- 
mente con su presa á incorporarse en Celaya al convoy, 
pasando por entre cuadrillas de insurgentes, no tenien- 
do tropa con que custodiarlos, ni eclesiásticos ni tiem- 
po para darles los auxilios cristianos, los hizo fusilar 
sin ellos. '^El dolor de la muerte del granadero Avi- 
les, dice en su parle á García Gonde, á pesar de que fué 
la única desgracia (no obstante la poca luz qiie prestaba 
la luna, y la atención de tantos puntos) y la precisión de 
hacer morir sin auxilios cristianos á tantos miserables, lo 
que solo puede mandarse en casos igualmente estrechos, 
han contristado terriblemente mi espíritu, sin embargo de 
la satisfacción de un golpe tan afortunado por la utilidad 
pública y particularmente por la del bajío. "^^ 

^ En la relación que de todos es- embargo el nombre que Iturbide le 

tos sucesos me ha dado el Sr. D. Ma- da en su parte 
nuel Gómez Linares, actualmente se- * La muerte sin auxilios religio- 

nador, gobernador que ha sido del tos de estos prisionerop, ha sido para 

Estado de Guanajuato, se le llama á los enemigos de iturbide, aun para 

ctte tambor Pradela : he puesto sin aquellos mismos que no fueron muy 



Junio. 



Gav. T.) HÜERTB DB ALBINO GARCÍJL 199 

Al señalar Iturbíde los puntos á que debia destinarse isit 
cada oficial, estos á porfía pretendian que se les encarga- 
se la aprehensión de Albino como el punto de honor, y 
los soldados asegura el mismo que desentendidos de co^ 
ger el dinero y alhajas que tenian á la vista, solo se ocu- 
paban en matar ó prender insurgentes. Estos oficiales, 
estos soldados eran todos mejicanos, con cuyo motivo di- 
ce Iturbide á García Conde. ^'Para hacer algo por mi 
parte coa objeto de quitar la impresión que en algunos 
estúpidos y sin educación existe, de que nuestra guerra 
es de europeos á americanos y de estos á los otros, digo: 
que en esta ocasión ha dado puntualmente la casualidad 
de que todos cuantos concurrieron á ella, han sido ame- 
ricanos sin excepción de persona, y tengo en ello cierta 
complacencia, porque apreciaría ver lavada por las mis- 
mas manos la mancha negra que algunos echaron á este 
pais español, y convencer de que nuestra guerra es de 
buenos á malos, de fieles á insurgentes, y de cristianos á 
libertinos." 

Iturbide llevó á Albino á Celaya, á donde García Conde 
habia llegado con el convoy, dispersando fácilmente algu- 
na partida que en el camino se presentó. García Conde 
se condujo de una manera muy poco noble con su prisio- 
nero: para hacer mofa de él, lo hizo reclLír con el apara- 
to de la entrada de un capitán general, formada la tropa 
en la carrera, haciéndole los^honorcs correspondientes á 

piadosos, materia de continua y acre Según el Sr. Rubio me ha dicho, el 

declamación. Sin embargo, atendí- húmero de treFcientos muertos entra 

das todas las circunstancias, que eran los que lo fueron en la acción y loe 

las que con la sinceridad que profeso, prisioneros fusilados es muy ezager»- 

he representado, no es fácil decir que do, habiéndolo abultado Iturbide pt- 

otro ptrtido le quedase que tomar, ra hacer mas importante el sucetol 



SOO CAMPAÑA DE GARCfA CONDB. (Lib. IV. 

1812 aquel empleo, con repique de campanas y salva de artille- 
Jiirtio. f^ 40 Colocados Albino y su hermano en la plaza, frente 
al balcón del mesón en que estaba García Conde, este lo 
insultó de palabra y en seguida dirigió un discurso harto 
insulso al pueblo, ^^ que se agolpaba á ver en el abatimien- 
to al hombre que un mes antes había puesto en tan gran 
conflicto á aquella misma ciudad, y los soldados contem- 
plaban con admiración al activo guerrillero que tantas fa- 
tigas les habia costado, y cuya aprehensión era debida á 
la decisión y bizarría de aquel joven oficial que desde (mi- 
tónces, á fuerza de hechos señalados, iba ganando la afi- 
cion y aprecio del ejército.^^ Albino y sus tres compañe- 
ros fueron fusilados tres días después: dispúsose cristia- 
namente para morir y escribió á sus padres que eran adic- 
tos al partido real y habían sido útiles á García Conde 
en sus expediciones, pidiéndoles perdón por no haber 
querido escuchar sus buenos consejos, y dio orden á los 
administradores que tenia en las haciendas que se habia 
tomado, para que restituyesen á sus dueños todos los efec- 
tos que les pertenecían: su cabeza fué puesta en Celaya 
en la cortadura de la calle de S. Juan de Dios, por la que 
mas esforzó su último ataque á aquella ciudad: la mano 
que tenía estropeada y que le hacía llamar ''el manco," 
fué llevada á Guanajuato y la otra á Irapuato. Algunos 
años después, cuando por la independencia se quitaron to- 
das estas horribles señales de la guerra, el arquitecto D. 

^ Así lo refiere el mismo García estaba destinado para tribuna orato- 

Conde en su parte, sintiendo no ha- ria en esta guerra, pues es el mismo 

ber podido hacer esta burla con niaa desde el que Hidalgo habló al pueblo, 

solemnidad. cuando fué nombrado general en 

^^ Noticias que me ha dado el Sr. aquella ciudad. Véase tomo 1^ 

D. Mariuel Gómez Linares, testigo fol. 385. 

presencial. Este balcón parece que *^ Véase en el apéndice n. 4. 



Junio. 



Cay. y.) GOlñroír DE tlER^A ADENTRO: 201 

Francisco Tresguerras hizo colocar el cráneo ya descarna- 1812 
do, sobre una basa de columna en un nicho del osario de 
la parroquia, escribiendo én el pedestal un mal soneto con 
fríos lugares comunes de moral: yo lo vi allí muchas ve* 
ees; después fué sepultado y desapareció también el sone- 
to, quedando solo el nicho y el trozo de columna. 

Siguió García Conde su marcha á Méjico con el con- 
voy, y en el punto de Gapulalpan lo esperaban los insur- 
gentes de Huichapan con dos cañones, lo que dio nueva 
ocasión á Iturbide de señalar su bizarría, atacándolos con 
una partida de noventa caballos de Puebla y Frontera, 
quitándoles los cañones y una bandera, matándoles ochen- 
ta hombres y haciendo ocho prisioneros.^ 

La noticia de la prisión de Albino García se publicó en* 
una gaceta extraordinaria al mismo tiempo que la de Tor- 
res, considerando ambos sucesos como de la mayor im- 
portancia para la pacificación del páis. García Conde en- 
tró en Méjico con el convoy el 20 de Junio, conduciendo 
605 barras de plata del rey y 900 de particulares. Los 
últimos sucesos dieron á la entrada de esta división el ai- 
re de un triunfo, pero en toda ella los ojos del público 
buscaban con ansia á Iturbide, al que con razón se atri- 
buía todo el mérito de la prisión de Albino, y á quien el 
virey premió con el grado de teniente coronel. Volvió á 
marchar García Conde, reforzado por doscientos caballos 
i las órdenes de Monzalve, conduciendo otro convoy que 
empezó á salir él 2f . y concluyó el 28, reuniéndose eñ 

^ Parte de García Conde inserto los insurgentes heridos rehusasen con- 

^n la gaceta extraordinaria de 18 de Tesarse con el capellán de su re^- 

Janio núm. 247 fol. C45. García miento. 
Conde te admira en este parte, de que 

Ton. ni.— ?6. 



Junio 



202 CAMPABA DE GARClA COMOE» (Lii. IT. 

1812 Tanepantla, donde se organizó el orden en que debia ca- 
minar, y se componía de 5.430 tercios de efectos de la 
real hacienda; 6.276 de particulares; 79 coches con pa* 
sageros, llevando 632 muías de remuda y con equipages; 
130 asnos cargados, y 5.920 personas entre tropa, ar- 
rieros y pasageros, lo que prueba la esperanza que se ba- 
bia concebido, de que por las ventajas obtenidas por las 
armas reales en Tierra adentro, la paz se restablecería en 
aquellas provincias, y esto hacia volver á sus casas tantas 
familias como llenaban tan gran número de coches. 

García Conde se lisonjeó también de que no encontra- 
ría obstáculos en el camino: persuadido por el informe de 
Iturbide de que todas las principales partidas estaban reu- 
nidas en el Valle de Santiago cuando sorprendió allí á 
Albino, creia que desbaratadas aquellas, no quedaban otras 
que las del Canelero y Secundino, á quienes Albino es- 
cribió estando prisionero para que se presentasen á los 
comandantes de las demarcaciones respectivas,^^ y García 
Conde aprovechando aquella ocasión, hizo publicar el in- 
dulto general concedido por las cortes de Cádiz en 8 de' 
Noviembre de 1811 que el virey había mandado circular 
cu 1 .^ de Abril de aquel año, pero pronto se desengañó 
muy á su costa de lo infundado de esta esperanza. A Al- 
bino habían sucedido Cleto Camacho, Salmerón y otros, 
que aunque sin llegar á tener la fama de aquel caudillo, 
tenían cortadas todas las comunicaciones. Había llegado 
también por aquel tiempo al bajío de Guanajuato Licea- 
ga, individuo de la junta soberana, encargado por esta del 



** Parte de García Concl« de Que- naria de 18 de Junio núm. 247 foK 
rútaro 10 de Junio, gaceta extraonii- 044. 



Julio 



Ca». V.) CONVOY DE TIERRA ADENTRO. 203 

gobierno de las provincias del Norle, acompañándolo el 1S12 
Dr. Cos y Yarza, secretario que habia sido de la misma 
junta. García Conde entró en Querétaro con el convoy, 
habiendo tenido mucha dificultad en el paso del punlo.de 
Capulalpan por la estación de aguas, lo que le obligó á 
detenerse en Arroyozarco, y hubiera sufrido mucha perdi- 
óla, si los insurgentes hubieran aprovechado esta ocasión 
para atacarlo: el convoy se distribuyó en Querétaro, que- 
dando parte en aquella ciudad y destinándose á Vallado- 
lid y S. Luis los cargamentos respectivos. Garcia Conde, 
antes de continuar su marcha con el resto, hizo que se 
adelantase Iturbide con una fuerte división, á batir ú los 
insurgentes que habian vuelto a reunirse en gran núme- 
ro en Yurira y en el Valle: desbaratólos aquel jefe y en- 
tró en el último de estos lugares el 24 de Julio, habién- 
dose fugado Liceaga y el Dr. Cos, al último de los cuales 
iturbide en su pomposo parte, ^^ llama el TayUerand del 
primero. Con esta derrota aseguraba Iturbide que una 
partida de cien soldados podia transitar por todo aquel 
pais sin encontrar tropiezo, aunque el restablecimiento 
completo de la tranquilidad exigia todavía otras medidas. 
Por aquellos mismos dias un destacamento que Guizarnó- 
t^ui, comandante de Celaya destinó á perseguir al Pes- 
cador, logró alcanzarlo y darle muerte.'*^ Despejado así 
el camino, siguió Garcia Conde su marcha, pero á la en-> 
trada de Salamanca, en Baltierrilla, fué vivamente ataca- 
do*^ (7 de Agostó) y ocupando el convoy una extensión 

^ Parte de Iturbide de la hacien- ya SO de Julio en la misma gaceta, 

da de S. Nicolás, Julio 27, gaceta de *^ Parte de García Conde y los 

7ñ de Septiembre n. 293 fol. 1.014. anexos, gaceta de 17 de Octubre oú- 

*• Parte de Guizarnótegui. Cela- mero 3C3 fol. 1.095. 






S04 campaSa de gaboa cons. |Ub. it. 

isiit de codtro \egQ2s^ «o la escoiu soficiente pra cubrir lao 
^fo^'» largo espacio, foeron cogidas ó iootilizadas ooas seisdeo- 
tas malas de carga, y aocqoe mochas fueron recobradas, 
b pérdida no bajó de coatrocientas, siendo también con- 
siderable la de muertos j heridos de la trop. G>nt¡niió 
loego Garcia G)nde hasta Lagos, y habiendo entregada á 
los comandantes de Zacatecas j Goadalajara h parte de 
cargamento correspondiente á aquellas proTincias, regresó 
á Irapoato donde asentó su coartel general, j con poco cré- 
dito propio, poes no tenia reputación ni de entendido nj 
de valiente, siguió sus operaciones de Us que era el todo 
Iturbide. Este, en el curso del mes de Septiembre, tuvo 
varios reencuentros, quedando muertos en el de Cuerám- 
baro los brigadieres Baltierra y García, el primero de los 
cuales dio muerte en el acto de recibirla, al dragoú de 
Frontera José Cornelio^cayendo ambos á un tiempo: fué 
fusilado el coronel Rafael Ruiz y otros, y perseguidos vi- 
vamente Liceaga y Cos, tuvieron que retirarse hacia Do- 
lores, distinguiéndose en todas estas acciones el padre sa- 
cristán de Silao D. Francisco Barros, á quien Iturbide ca- 
lifica de muy valiente, y D. Gaspar López, cuyo nombre 
empezó á ser conocido entonces, siendo, ambos capitanes 
de los realistas de aquel pueblo/^ 

En el lado opuesto de la sierra de Guanajuato que se- 
para por la parte del Norte el bajío de las llanuras de Do- 
lores y provincia de S. Luis, la conducción de convoyes 
con ganados de este último punto á-Qoerétaro, y su re- 
greso con efectos de Méjico, daba ocasión á frecuentes 

^ Partes de Iturbide, gaceta de 20 de Octubre núm. 304 folios 1.1 0& 
4 1110. 



Ca». V.) SüCEbOS DE S. LUIS POTOSÍ. 40$ 

combates. En uno de los uias empeñados cd el Santua- isui 
rio de Alolonilco, cerca de S. Miguel el Grande, el co- ji,n*ió° "^ 
mandante de las tropas de Querélaro D. Ildefonso de la 
Torre, que se adelantó hasta aquel punto á recibir qui- 
nientas barras de plata que yenian de Zacatecas, vio en 
.el acto de la acción (4 de (Febrero) una palma refulgente 
que $e presiento en el cielo, fenómeno que se había pues- 
to en moda con la prejtendjda aparición de otra igual, que 
como antes se dijo, habia visto Calleja en Zitácuaro.^^ L4 
conducción dp otro de estos convoyes fué auxiliada por e} 
cura D. Diego Pear, con doscjeptos cincuenta hombres, 
quien habiendo encontrado cerca de S. Felipe una avan- 
zada de treinta insurgentes, (Marzo 22) mató catorce y pu - 
so en dispersión á los demás. ^^ Por aquel mismo lado 
de la sierra, atacaron los insurgentes la hacienda de Ville- 
la (7 de Abril) con tres cañones que se les cogieron, ha- 
biendo sido rechazados: el cojpandant.e de S. Luis coro- 
nel Tovar, mandó pasar por las armas al coronel Gutiér- 
rez que caj(í prisionero, habiendo sido muertos en la ac- 
ción el coronel Nuñez y el mayor MoUed^.-^ Fue tam- 
))ien cogido el P. D. Fernando Zimarripa, que ^ntes \q 
hab¡;a sido en Acúleo y habia sido indultado, al que man- 
tuvo Tovar con dos pares de grillos, por no tener órdenes 
del virey sobre lo que debia hacer con los eclesiásticos en 
tales casos. La derrota que por este tiempo sufrió en la 
plazuela, á tres leguas 4e Rio verde, el comandante de los 
realistas de aquel punto D. Manuel Bengoa, (16 de Fe- 
brero) quedando herido é| mismo, dispersa su tropa, y 

^ Parte de Torre, gaceta de 10 de de Junio, número 245 folio 626. 
Marzo núm. 105 fol. 257. ^^ ídem, gaceta de 25 de Junio 

^ Parte de Tobar, gaceU de 16 núm. 251 fol 669. 




206 FOUTIFICASE RATÓN. (Lib. IV. 

JS1S perdidos dos cañones que llevaba, dejó á merced de los 
y JuUo. insurgentes aquella población, en la que entraron saquean- 
do varías casas, y en el rancho del Jabalí, dejaron casi des- 
nuda á la familia del capitán D. Miguel Ormaechea, que 
con su escuadrón de Frontera se hallaba en la división 
de García Conde, lo que obligó á Tovar á mandar con 
una sección al capitán Sanz,^^ que recobró á Rio verde 
(23 de Febrero) y aunque no pudo alcanzar á los insur- 
gentes, estos fueron desbaratados y recobrados los caño- 
nes que habian cogido, por la tropa que mandó Arredon- 
do,^ avisado por Tovar del suceso, la que persiguió t^n 
vivamente al coronel Felipe Landaverde, que 6e titulaba 
gobernador de la Sierra Gorda, que para ponerse en sal- 
vo tuvo que arrojarse en un precipicio, abandonando sus 
armas y caballo. 

Rayón, que en la dispersión de la junta determinó fi- 
jarse en Tlalpujahua, extendiendo su mandó á los distri- 
tos circunvecinos de la provincia de Méjico y á las demás 
hacía el Oriente, fortificó el cerro del Gallo á corta distan- 
cia de aquel pueblo, estableciendo su hermanó D. Ramón 
en el mismo cerro una maestranza y una máquina para 
taladrar fusiles, que no tuvo gran resultado. Mandó tam- 
bién fortificar el cerro de Nadó en las inmediaciones de 
Acúleo, punto que se tenia por inexpugnable, y allí tam- 
bién se formó una fábrica de armas. Desde Tlalpujahua 
seguia Rayón en comunicación con los Guadalupes de 
Méjico, que le mandaban noticias, impresos y otros auxi- 
lios: estaba en correspondencia con Morelos y con otros 

•• Parte de Tovar y anexos, ga- •* Parte de Arredondo, paceta d« 
ceta de 13 de Janio n. 244 fol. 1015. 22 de Octubre núm. 305 fol. 1111. 



Agoito. 



Cav. V.) £XP£DlC10i^ DE A^IYÓ:*. 16? 

iarios de los jefes de la revolución, y lambien cou sus i8i9 
compañeros de la junta, y se ocupaba cou empeño en or- 
ganizar y disciplinar nuevas fuerzas, en lo que le ayuda- 
ban su hermano D. Rafael, que fué á tomar el mando de 
S. Miguel el Grande y sus cercanías, D. José María, á quien 
comisionó para la formación de un regimiento de caba- 
llería de "Provinciales de Tlalpujahiía," y D. Francisco. 
Para inspeccionar, los diversos puntos que estaban bajo 
su mando, y también para asegurarse de la obediencia 
muy incierta de los Villagranes, dispuso Rayón hacer una 
visita á Huicbapan, pasando por las haciendas de Solis y 
otras que se administraban bajo sus órdenes, como con- 
fiscadas á sus dueños que eran europeos. Salió con es- 
te ñú de Tlalpujahua el 26 de Agosto, llevando consigo 
la imprenta: visitó á su paso la fortaleza del cerro de Na- 
dó y entró en Huichapan el 13 de Septiembre. En todos 
estos puntos se le recibió como soberano: "en Huichapan, 
dice su secretario en el diario que llevó desde Agosto de 
este año, concurrió á su entrada un gentío numeroso y 
tanto la tropa como el vecindario de aquella población be- 
nemérita, demostraron las virtudes que caracterizan á un 
pueblo amante hasta el extremo, de sus legítimas autori- 
dades y altamente poseído del amor mas respetuoso hacia 
la digna persona de S. E., quien recibió con sumo inte- 
rés estas pruebas realzadas de subordinación y fidelidad." 
En Huichapan se celebró el segundo aniversario del 
16 de Septiembre. Rayón, con su escolta y oficialidad^ 
asistió á la misa de gracias, en la que predicó el Dr. bri- 
gadier D. Francisco Guerrero, habiendo habido ilumina- 
ción, serenatas y repiques. Con esta ocasión se publicó 



Í6S AmV£RSáRlO D£L 1 6 ÓE SEPTIEMBRE. (Lib. lY. 

1S19 mas adelante uo manifiesio^^ que le foé remitido á Rajouí 
püfm re. j^ Méjico, en que se presentan Codos los sucesos ocurrí* 
dos basta entonces de una manera tan contraria á la yer-* 
dad, que parece haber sido el preludió de lo que se ha 
escrito después. Lleva la fecha en el Palacio nacional de 
América, y áiinque se le püso i 6 de Septiembre, no se 
imprimió hasta la vuelca de Rayón á Tlalpujahua. ^ El 
29 del mismo mes se repitió igual solemnidad, por ser 
el santo del nombré dé Hidalgo, y en la misa de gracias 
predicó otro doctor brigadier, D. Francisco Lorenzo de 
Yelasco. Rayón visitó las fortiGcaciones de aquel lugar 
y pasó revista á la tropa que lo guarnecia, acompañado 
por D. José María Villagran, llamado Chito, á quien des- 
de Thrlpujahuahabia expedido éF despacho de mariscal de 
caúipo, así como el de teniente g^eral á su padre D. Ju- 
lián, quien permanecía en Zimapan y sus inmediaciones.^ 
Aunque D. Ramón Rayón fuese comandante del can- 
tón de Tlalpujahua y estuviese ocupado en dirigir las for- 
tificaciones y maestranza del cerro del Gallo, salia á ha- 
cer frecuentes excursiones, ya al camino de Querétáro á' 
Méjico, eü él que al paso de los convoyes hacia presas de' 
importanda, espedalmente de los numerosos rebaños de 
carneros que sé conducían para el abasto de la capital, y 
ya en el camino de Qüerétaro á Valladolid con resultado' 

^ Lo ha insertado Bustamante á Iturbide infame criollo, monftruo' 

Cuadro hístóHco tbiih. 2. ® fol. 307. horrible, y lo mismo al virey Yene- 

^ £1 secretario de JUyon no ha- gas y á todos los que seguían el ptr-, 

bla de tal manifiesto. tido español, sin perjuicio de apliciJr 

^ Todas estas noticias están to- las mismas calificacionec: á loe inffB^ 

madas del diario del secretario de gentes que se declaraban contra Ra- 

Rayón; pródigo en adjetivos, nanea yon, como tendremos mucha oéündh' 

habla de este sin llamarle "héroe, li- de ver. 
bcrtadór, insigne príncipe/' así como 



Ck9. V.) Misión Y MUERTE DE FERREll. 209 

¡goalmente feliz. Ed una de estas atacó el pueblo de Je- isis 
récuaro é hizo prisionero al conoandanle D. José Mariano '-•p^**^°* "• 
Ferrar. Era este hermano del Lie. D. Antonio, que se- 
gún se ha dicho, murió en un patíbulo en Méjico por ha- 
ber tenido parte en una conspiración formada contra el 
virey Venegas, ^^ pero por una de aquellas discordancias 
frecuentes en las guerras civiles, D. Mariano se habia de- 
clarado acérrimo defensor de la causa real. Según tam- 
bién hemos visto,^^ cogido en Dolores por los insurgentes 
que iban á fusilarlo, debió la vida á la generosidad de la> 
viuda de Abasólo, que dio dos mil pesos paira librarlo. En- 
tre las diversas expediciones que hizo por las cercanías de 
Jerécuaro, se extendió en una de ellas áMarabalío (27 de 
Mayo) en donde sorprendió al amanecer el cuartel en que 
estábanlos insurgentes, y habiéndolo tomado, batió en se- 
guida á los que se presentaron fuera de la población, ha- 
ciendo en uno y otro encuentro varios prisioneros, de los 
que fusiló á algunos. ^^ D. Ramón Rayón lo derroló é 
hizo prisionero herido en el parag<3 llamado el Salitre, y 
habiendo marchado en seguida á Jerécuaro, tomó por asal- 
to el cementerio de la iglesia, tenazmente defendido (2 de 
Septiembre) y obligó á capitular á la guarnición que se 
retiró dentro de la misma iglesia. Ferrer, que habia sido 
por su severidad y sangrientos castigos el terror de aquella 
comarca, ^^^ fué conducido á la hacienda de Tepustepec, en 
la que se hallaha Rayón en camino para Huichapan, con 
los demás prisioneros que eran noventa, entre ellos dos 

^ Véase tom. 2 ^ l¡b.3 P cap. 4 ? *^ Gacetas de 25 y 27 de Junio 

fol. 367, y lo relativo ¿l Ferrer, fola. números 251 y ¿r)2. 
370 y sigientes. ^ Bust. Cuad. hist. tom. 2 ? f. 150' 

^ Ideo) cap. 6? fol. 401. 

Ton. III.— 27. 



SI o SUCESOS DE MIGHOAGATV. (Lzb. IY. 

1812 españoles, los cuales fueron fusilados con el mismo Fer- 
iJraTo. ^^^ (^ ^® Septiembre) y cídco soldados: los restantes 
fueron incorporados en la tropa de Rayón, pero habién- 
dose desertado algunos, fueron reaprehendidos y fusilados. 
Cogió también D. Ramón en esta acción dos cañones y 
porción de armas y municiones. 

En Michoacan habian continuado los insurgentes hos- 
tilizando hasta las puertas mismas de Valladolid, de donde 
salian partidas á perseguirlos. Una de estas, mandada 
por D. Manuel de la Concha, capitán entonces de los rea- 
listas de Valladolid, entró en Cucupao, (27 de Abril) hi- 
zo prisionero al mariscal de campo P. D. Vicente Ochoa, 
á quien condujo á Valladolid á su regreso; cogió al coro- 
nel Caballero á quien con otros quince fusiló en el mis- 
mo dia, y de allí pasó á Zinzunza y Pázcuaro, en donde 
hizo fusilar al sargento mayor Vicente Sánchez, con dos 
capitanes y otros dos mas. ^^ Otra al mando del capitán 
D. Juan Pesquera, compuesta de su escuadrón de lanceros, 
se acercó á los lindes de la provincia de Guanajuato, para 
cooperar á la persecución de Albino García y fué des- 
pués destinada á buscar y aprehender en el lugar en que 
se guarecia, al presbítero D. José Guadalupe Sallo, (7 de 
Mayo.) Habia sido este eclesiástico hombre de ejemplar 
virtud antes de la revolución, pero habiendo tomado par- 
te muy activa en esta, fué procesado y se hallaba preso 
en Valladolid en Julio de 1811: puesto en libertad é in- 
dultado por Trujillo, en celebridad de haber sido derro- 
tados maravillosamente los insurgentes que atacaron aque- 
lla ciudad el 22 de aquel mes, volvió á mezclarse en la 

^ Parte de Concha, gaceta de 9 de Junio núm. 242 fol. 604. 



Ca«. V.) PRISIÓN DEL P. SALTO. 21 i 

guerra, do solo excitando á los vecinos del pueblo de Te- 1812 
remendó, de donde era vicario, sino como coronel, cuyo *^*'^' 
despacho le expidió Navarrete en 1.^ de Abril de 18l2, 
y habiéndose detenido á hacer noche en la hacienda de 
Tecacho una partida de tropas realistas, que conducia á 
Valladolid cuarenta heridos que tuvo Linares en el re- 
conocimiento que hizo del fuerte de Taujilla, como eo 
su lugar dijimos, ^^ conmovió á los indios de las cercanías 
y los hizo asesinar á todos, sin perdonar á los heridos. ^^ 
Ocultábase en una cueva, situada en una abra ó voladero 
de la alberca de Teremendo, cuya entrada estaba forma- 
da por dos planchas de vigas. Guiado Pesquera por un 
correo que Negrete enviaba á Trujillo desde la Piedad, y 
que cogido por la partida que capitaneaba el P. Salto, ha- 
bia logrado escapar de ella, rodeó con su tropa la alber- 
ca ó cráter apagado del antiguo volcan, y subiendo por 
una senda escabrosa, vio tres hombres inmediatos á una 
especie de capilla que empezaban á fabricar: (8 de Mayo) 
pusiéronse estos en fuga al acercarse Pesquera, y el uno 
de ellos se metió por el abra, basta la que fué seguido. 
Al entrar en ella los soldados, alzó la voz diciendo: ''no 
me maten, que soy ministro de Jesucristo," y al mismo 
tiempo dio una lanzada al soldado Manuel de la Cruz, que 
estaba mas inmediato, con la que le dejó mal herido. Dio 
Pesquera orden para que no se le ofendiese, intimándole 
al mismo tiempo que se rindiese, á lo que contestó, ''que 
no saldría de aquella cueva, á menos que no fuese su pre- 

® Véase el Jbl. 174 de este tomo tal manera la verdad del suceso, qna 

y capítulo. hace aparecer al P. Salto, como un 

® Areched. apuntes hist. £usta- santo mártir, sacrificado inocente por 

mante Cuadro hist tom. 2 ? fol. 152, la ferocidad de los tiranos, 
oculta todos estos hechos y altera de 



Si 9 IRRISIÓN DEL P. SALTO. (Lib. 1T. 

1813 lado/' y preguntando quien era quien lo buscaba, y con- 
^^' leslüdole que las tropas del rey, replicó "que de qué rey, 
pues las que allí habia eran de Napoleón." ¡Tan bondas 
raices liabia ecbado la especie vulgar, de que los españo- 
les residentes en Méjico intentaban entregar el país á los 
franceses! Empezó al mismo tiempo á defenderse, ro- 
dando piedras desde la boca de la cueva, lo que decidió 
á Pesquera á mandar á sus soldados que luciesen fuego, 
lo que apenas podian verificar, teniendo que mantenerse 
agarrados á los arbustos suspendidos sobre un voladero 
de cincuenta varas de profundidad, en el que se babrian 
precipitado si se desgajase alguna de las ramas que los 
soslenian. Dirigieron no obstante la puntería á un te- 
jadillo que cubría la entrada de la cueva, y á poco vie- 
ron caido en esta un bombrc, con lo que suspendiendo 
el tirar entraron en ella y bailaron al P. Salto atravesado 
de un balazo, con dos mugeres que tenia allí presas para 
mandarlas al P. Ñavarretc, las que fueron puestas en li- 
bertad. Condujo Pesquera en un tapextle^^ al P. Salto 
á Valladolid, y llevó también á otros prisioneros que bizo 
en la expedición. Trujillo á su llegada dispuso que aquel 
eclesiástico fuese fusilado el dia siguiente á las diez de la 
mañana, y avisó al obispo electo Abad y Queipo por si 
babia algunas formalidades que llenar, pero al mismo 
tiempo le intimó, que por nada suspendería la ejecución 
que debia verificarse á la hora señalada, antes que mu- 
riese de su berida el preso, á quien babia hecbo alimen- 
tar y curar para conservarlo. El obispo declaró que la 
■• . — _ 

^* Tapextle se llama en mejicaao cesco k e^te suceso y los coiicernien- 
una cama portátil. Todos los porme- tes ¿ la ejecución, constan en la gace- 
nores que dan cierto aspecto román- ta de 11 de Junio núm. 343 fol. 607, 



Ca». r.) HtlERTE DEL P. SALTO. .ti 3 

eoormidad de los crímenes del reo y su obstinación en 1812 
cHos, no obslanle habérsele concedido por segunda vez el ^*** 
indulto por intervención del mismo prelado Jiacian innece* 
saria la degradación, habiendo [)erdido el fuero y privilegio 
del canon. Fué pues sacado al patíbulo en una camilla, 
y un eclesiástico español que iba á su lado, hacia creer al 
pueblo que daba pruebas de su arrepentimiento, pero pa- 
ra entonces el P. Sallo no exislia,^^ v se le encontró muer- 
to al llegar al cadalso en el que fué expuesto, publicán- 
dose una proclama que el doctor Zenon compuso con es- 
ta motivo. 

La insurrección comenzada por un eclesiástico, tuvo 
desde su principio muchos individuos del clero secular y 
regular entre sus principales jefes, y en el periodo á que he- 
mos llegado, casi solo se sostenia por ellos; pues si se ha- 
ce abstracción de los de esta clase, y de algunos pocos 
hombres de suposición que en el Sur se habían alistado 
bajo sus banderas, no quedarian figurando en ella mas 
que hombres sacados de las mas despreciables clases de 
la sociedad, y muchos de ellos conocidos por sus críme- 
nes. Entre los miamos eclesiásticos, los mas de los que 
tomaron partido en aquella causa, eran hombres corrom- 
pidos de costumbres, y entre los regulares los mas malos 
de cada convento: los nombres mismos con que muchos 
de ellos eran señalados, tales como el P. Chinguirito, el 
P. Caballo flaeo, el P. Chocolate, indican el desprecio con 
que eran vistos, y con pesar es menester decir, que los 
hombres mas atroces y sanguinarios que se conocieron en 

^ Ati consta en los apuntes que Yaidovinos, sugeto muy instruido y 
sobre los principales sucesos de Mi- veraz. 
choacan, me ha dado el P. D. Mucio 



Junio. 



214 ÜVFLUiO DE LOS ECLESIÁSTICOS. (Lxb. IV. 

1^,12 la revolución, erao de aquella profesioo: pero la Teneracioo 
que el pueblo tenia á ella, hacia que no obstante lo poco 
respetable de las personas, influyesen mucho en sostener 
la guerra, y el número de los que en ella tomaron parte 
fué, tal que casi no hay acción ó combate de mas ó menos 
importancia, en que no se vean eclesiásticos haciendo de 
jefes entre los insurgentes. Sin embargo, el virey Vene- 
gas se habia abstenido de dictar públicamente providencia 
sobre ellos, aunque habia circulado á los jefes principales 
órdenes para que fuesen fusilados, no obstante las cuales 
solo lo habia sido el cura Hidalgo y los eclesiásticos apre- 
hendidos con él, mas aquel habia sido ejecutado por sen- 
tencia, observando todas las ritualidades del fuero ecle- 
siástico. Los comandantes, exasperados con encontrarse 
en todas partes con eclesiásticos, no habian sido tan cir- 
cunspectos, y ya hemos visto que Calvillo hizo fusilar en 
Tenango al P. Tirado, y acabamos de ver lo que Trujillo 
ejecutó mas recientemente en Valladolid con el P. Salto. 
Esto, y las consultas de otros jefes como Tovar en S, Luij 
respecto al V. Zimarripa, pusieron al yirey en la necesi- 
dad de tomar algún partido, y habiendo consultado al real 
acuerdo, por parecer unánime de catorce de los quince 
ministros que á él concurrieron, á pedimento de los fiscales 
y con dictamen de los auditores, publicó en 25 de Junio 
on bando, declarando reos de la jurisdicción militar á to- 
dos los que hubiesen hecho ó hiciesen resistencia á las 
tropas del rey, de cualquier clase, estado ó condición que 
fuesen.^^ En consecuencia, mandó que se les juzgase por 
los consejos de guerra ordinarios de oficiales de la divi- 

« Gaceta de 30 de Junio núm. 253 fol. 685. 



Junio. 



Ca». V.) BANDO DE. 25 DE JUMO. 215 

sioD Ó destacamento que los aprehendiese, dando cuenta 1812 
al virey con la causa para su resolución; y aunque esto 
habría evitado- muchas de las arbitrariedades que se co- 
metían, esta restricción se hizo ilusoria por la libertad que 
se dejó á los comandantes para hacer ejecutar las senten- 
cias sin dar cuenta al virey, cuando no lo permitiese la in- 
terceptación de los caminos, ó que las circunstancias exi- 
giesen un pronto escarmiento. Se impuso la pena de ser 
pasados por las armas, sin darles mas tiempo que el pre- 
ciso para disponerse cristianamente, á todos los jefes ó ca- 
becillas, en cualquier número que fuesen, calificando de 
tales á los que notoriamente lo fuesen; á todos los oficia- 
les de subteniente arriba; á todos los que reuniesen gente 
para servir en la revolución; á todos los eclesiásticos del 
estado secular ó regular que hubiesen tomado parte en la 
revolución ó servido en ella con cualquiera título ó des- 
tico, aunque fuese solo con el de capellanes, y á los au- 
tores de gacetas ü otros impresos incendiarios. Los que 
sin ser cabecillas hubiesen hecho armas contra las tropas 
reales, sin tener excusa que alegar suficiente á eximirlos 
de la pena capital, debian ser diezmados, y los que por 
la suerte quedasen libres de la muerte y todos los que no 
debiesen sufrirla según las disposiciones del bando, de- 
bian ser remitidos al virey, si las circunstancias lo per- 
mitian; pero si habia para ello algún embarazo, quedaba 
á discreción del comandante tomar con ellos el partido 
qne le pareciese, sin sujeción á reglas que no se podian 
prescribir para todos los casos. Los eclesiásticos que 
fuesen aprehendidos haciendo armas contra las tropas 
reales, debian ser juzgados y ejecutados lo mismo que los 



Junio. 



Cío desafuero DB los eclesiásticos^ Lib. 1T. 

1819 l^os, sin pfevia degradación. Fundábanse estas disposi* 
ciones en el principio asentado en el mismo bando, de 
que con respecto á los cal)ec¡llas, ^'no se corría riesgo al- 
guno de castigar á ¡nocentes, ni de excederá en el cas- 
tigo, por ser todos verdaderos bandidos, anatematizados 
por la iglesia y proscritos por el gobierno, á quienes por 
lo mismo podia quitar la vida cualquiera impunemente,"^^ 
y en cuanto á los que debian diezmarse, se dijo que es- 
to era lo prevenido en la ordenanza militar y lo que acon- 
sejaba la sana razón cuando era grande el número de los 
delincuentes, por lo que se mandaba observar inviolable- 
mente todo lo prevenido. 

Como esto era lo que generalmente se practicaba con 
el común de los insurgentes que se aprehendían, no lla- 
mó por esta parte la atención este bando de sangre, sino 
solo por la extensión que á estas disposiciones se daba 
respecto á los eclesiásticos, en los cuales bizo grande im- 
presión y fué un nuevo motivo de declamación contra el 
gobierno en los periódicos y otros impresos de los insur^ 
gentes.^^ Estos sin embargo no babian considerado mu- 
cho á aquella clase: el dia mismo que la revolución co- 
menzó en Dolores, el P. sacristán Bustamante fué mal- 
tratado y conducido por ellos á la cárcel: otros muchos 
fueron muertos, herídos ó maltratados en diversos pun- 
tos, ^^ y mas especialmente en Santa Ana Chautempan, 
cerca de Tlaxcala, el cura de aquel pueblo, Estavillo, an- 
ciano octogenario que se habia refugiado á la torre de su 

^ £Rtas8on las palabras del bando. ^' Pueden verse los nombres de 

^ D. Curios Bustamante en su todos en la impugnación del P. Brin- 

Cuadro hist intitula '-Persecución al gas al manifiesto del Dr. Cot, to- 

clero mejicano," el art. en que habla lio 47. 

de eete Iwndo 



Cav. V.) CONTESTACIONES SOBRE EL BANDO. 217 

parroquia, lo hicieron bajar de ella y lo mataron á puna- isis 
ladas, y en S. Juan de los Lagos, sacaron de la cama en 
la que estaba enfermo al P. Flores, dueño de la célebre 
mina de Catorce, que lleva su nombre, y después de obli- 
garlo á exhibir el dinero que le pidieron, lo ahorcaron y 
dejaron suspendido de un árbol, del que algún tiempo 
después fueron colgados los que le dieron muerte. Pero 
aunque estos casos habian sido repetidos, se les conside* 
raba como efectos del desorden y no como una violación 
sistemática del fuero eclesiástico, como se pretendía serlo 
la providencia del virey contenida en el bando referido. 
Los que hacian comparación de las cosas presentes con 
las pasadas, recordaban que con la misma fecha, en el 
mismo dia jueyes y á la misma hora, se habia publicado 
en Méjico el año de 1 767 el bando de la expulsión de los 
jesuitas. 

£1 cabildo eclesiástico qué gobernaba la mitra en sede 
vacante, tuvo un cabildo pleno (Jimio 50) en que se dis^ 
cutió si debería darse algún paso en defensa de las in-* 
munidades eclesiásticas: pero prevaleciendo en aquella 
corporación el número de españoles europeos ó siendo 
preponderante su influjo, se decidió que en las circuns- 
tancias no convenia hacer cosa alguna. Sabida esta reso- 
lución, muchos individuos del clero secular en número 
de ciento y diez,'^'' presentaron al mismo cabildo una re* 
presentación reclamando su protección en favor de la in-* 

munidad, (7 de Julio) y entre los que la subscribieron se 

,_______^ *. 

^ Todas las noticias concemien- el mayor ardor y se maniñesta decí- 

tM k este asunto del clero, están sa- dido en favor del cuerpo ¿ que él 

cadas de los apuntes del Dr. Areche- mismo pertenecía, aunque no firmó 

derreta, quien tomó este asunto con la representación. 

Ton. IIL— 28. 



ialio. 



218 REPRESENTACIÓN DEL CLERO. (Lii. IT. 

1819 contabao casi todos los curas de la capital, muchos de fue- 
ra, varios doctores y otros eclesiásticos de consideracioo: la 
redactó el Lie. D. Bernardo González Ángulo, asesor que 
era de la artillería, y que por este papel y por la persecu- 
ción que él le atrajo, ganó la reputación que le ha hecho 
ilegar después de la independencia á los primeros empleos 
de la república. El cabildo mandó pasar esta representa- 
cioq al promotor fiscal Dr. Sánchez, que la calificó de aso- 
nada, aunque él mismo hahia sostenido con calor la inmu- 
nidad, en la causa formada en Septiembre del año anterior 
á los tres agustinos complicados en la conspiración contra 
el virey. Este, habiendo tenido conocimiento de la repre- 
sentación, con consulta del acuerdo que la pidió al cabildo, 
se la remitió con el parecer del promotor, con lo que inti-* 
midados varios de los firmantes, retractaron su firma quin- 
ce de ellos. Pasada al acuerdo, y por él á los fiscales, pidie- 
ron estos la prisión del autor de la representación y que se 
Uamaes á ratificar sus firmas á los que la habian suscrito^ 
con cuyo objeto se majidó el expediente á la junta de se^ 
guridad. Daba motivo á estos procedimientos la circuns- 
tancia de haberse publicado en los periódicos de los in- 
surgentes en Tlalpujahua la representación, lo que daba 
á esta el aspecto de un acto de sedición en connivencia 
con aquellos. En consecuencia fué puesto en prisión el 
Lie. Yillalpando, que habia tenido parte en todo este asun- 
to, y se ocultó el Lie. González Ángulo. Los firmantes, 
sanqne sostuvieron la justicia de su reclamación en la 
junta de seguridad á la que fueron citados, protestaron la 
sana intención con que lo habian hecho, con lo que se le 
encargó por la junta al Dr. Medrano, cura de S. Miguel, 




"^ Entre los muchos impresos so- contestó en su nombro el Dr. D. Jo 

6 este asiinto se distinguen las "No- ró Julio García Torres, cu un cua- 

íobrela representación del clero." derno tiíulu'io "Vimiicacion del claro 

^ el P. franciscano español Fr. Jo- míjieauo vulnerado." Escribió tam- 

sé Joaquín de Oyarzabal, en que po- bien el oidor Puente un tomo en cuar- 

|ie en ridiculo dicha representación, to titulado ''Observaciones sobre t\ 

£1 clero se ofendió mucho de esto y bando de 25 de Junio.** 



bre 

tas cobre 
por 



Julio, 



Cav. y.) representación del clero. . SI 9 

que hiciese una nueva representación, explicando en ese tsis 
sentido la primera, que fírmarian todos los que habian 
suscrito aquella; pero habiendo agregado el oidor Bataller 
presidente de la junta, la cláusula de juramento de odio 
á Morolos y á los principios de la revolución, rehusaron 
firmarla como cosa inconexa con el objeto de la represen- 
tación. En tal estado quedaron las cosas acerca de uñ 
negocio que comenzó con tanto ardor, en que tanto se es- 
cribió por una y otra parle, ^^ y que acabó, como sucede 
casi siempre en casos semejantes, con caer en el olvido. 
Sin embargo, el virey no hizo ejecutar en la capital el 
bando, motivo de tantos altercados, quizá por no irritar mas 
los ánimos, y Méjico no vio subir al cadalso dentro de su 
recinto á ningún eclesiástico, hasta después de hecha la 
independencia siendo ministro de justicia un canónigo, 
que tomó gran empeño en que esta ciudad presenciase 
este espectáculo sangriento. 

Todo esto contribuia á agitar mas y mas el espíritu pú- 
blico en la capital, en la que la revolución tenia numero- 
sos partidarios, que se manifestaban por hechos muy de- 
cisivos. Un hombre resuelto se arrojó á la casa del oi- 
dor Bataller, presidente de la junta de seguridad (50 de 
Marzo,} á las once de la mañana, con el objeto de asesK- 
narlo,^^ lo que por casualidad no tuvo efecto: el agresor 
fué preso pero no se sabe que resultado tuviese. Otro 



220 OPINIÓN PÚBLICA BN MÉnCO. (Lib. IT. 

181S soeeso popular hizo ver cuao odiada estaba la jauta de se- 
guridad, que era considerada como ilegal en su origen: 
al anunciarse en el teatro la comedia que se habia de re- 
presentar el 5 de Julio, ^^ se avisó al público que volvian 
á so ejercicio dos actores, que habian estado por algún 
tiempo presos y procesados por aquel tribunal, por pa- 
labras sediciosas dichas en un café, de cuyo delito fueron 
absueltos, por la excepción de estar ebrios cuando las pro- 
dujeron. El aplauso general repetido hasta. por seis tc- 
^s, puso de manifiesto la exaltación de los espíritus, pues 
90 se podia atribuir á otra causa, siendo muy mediocre el 
mérito de aquellos actores. 

El dia 1^ de Agosto se publicaron en un grueso cua- 
derno las /contestaciones habidas entre el obispo de Pue- 
bla Campillo, y los jefes de los independientes Morelos y 
Rayón, '^^ tratando aquel por medio de los curas Palafox 
y Llave, de hacerlos desistir de su intento con los argu- 
mentos que expuso y sosteniendo estos su partido: acom- 
pañábalas un ^^Manifiesto del obispo para desengaño de 
incautos," que era el título de la obra; pero los ánimos 
estaban demasiado irritados para que el raciocinio pudie- 
se tener lugar: cada uno encontraba fundadas las razones 
del que sostenia el partido á que él mismo pertenecia, y 
débiles las del contrario, y así fué que el objeto de la pu- 
blicación quedó enteramente frustrado, y el manifiesto á 
nadie desengañó. 

Hemos recorrido en este capítulo, los sucesos princi- 

■^ — — I-I Mil ■■! ^^M ■ ■!■ — — — r- I ■!■■■■ , ■ m — 

^ Arechedcrreta, apuntes históri- concerniente á sucesos de la capital, 

eos manuscritos. '* Se imprimió en Méjico en casa 

" Arcch. Apunt. hist man. muy de Arizpe, dedicado al virey Venegai. 

inteieBantes y verídicos en todo lo Tiene 166 páginas. 



Gav. V.) MANIFIESTO DEL OBISPO DE PUEBLA. S2l 

pales de las provincias del interior: haremos lo mismo en isia 
el siguiente con respecto á las del Oriente de la capital, ^íf®^* 
basta el fin del periodo que este libro comprende. La 
importancia de los acontecimientos ha obligado á tratar- 
los con alguna extensión, para dar á conocer el estado ea 
que el pais se hallaba, y el aspecto que la revolución iba 
tomando en las diversas provincias. 



CAPITULO VL 



Suce909 de las provincias de Puebla y Veracrut. — Invaden los k 
surgentes á Tehuacan; capitula la ciudad, y son degollados las 
españoles que allí se rindieron, — Toma de Orizava por los curas 
Alarcon y Moctezuma, — Marcha Llano á Orizava, ocupa Im 
villa, recobra el tabaco que habia en ella^ y hace levantar el sitio 
de Córdova. — F'uelve á Puebla con un convoy de tabaco, — Mar" 
cha á Jalapa y F'eracruz, — Estado de esta provincia. — Llegada 
de tropas de España y de Yucatán. — Suelve Llano á Pueblo 
con el convoy de papel y efectos de particulares. — Sucesos de 
Oajaca. — Revolución de la Mixteca, — Sitios de Vanhuitlan por 
los insurgentes, y de Huajuspan por los realistas. 

Constantemente en el curso de esta guerra, la suerte 
de las armas fué mas favorable al partido realista en las 
provincias del interior, que en las del Oriente y Sur de la 
capital. En aquellas, por resultado de las diversas ope* 
raciones que han sido materia del capitulo anterior, la re- 
volución estaba reducida á muchedumbre de partidas que 
con sus continuas depredaciones, destruian á la verdad el 
pais y tenian obstruidos todos los caminos estorbando Iob 
giros, pero que no daban cuidado serio, ni ponian en ries- 
go á ninguna población importante regularmente defen4{*> 



222 sucesos DE PUEBLA. (Lii. IV. 

itVd da; mas en estas, la insurrección habia hecho rápidos pro- 
4 Mayo, grcsos )' al fin del periodo que este libro abraza, se pre- 
sentaba bajo un aspecto amenazador y temible. 

Hemos visto que durante el sitio de Cuautla, toda h 
provincia de Puebla fué invadida por los insúltenles, j 
que á excepción de la capital, todas sus poblaciones fue- 
ron atacadas ú ocupadas por ellos. Una de las mas im- 
portantes en aquel tiempo era la ciudad de Tehuacan: si- 
tuada entre las provincias de Puebla, Veracruz y Oajaca, 
y en el camino que de la segunda conduce á la última, 
era el centro del comercio de todas tres y el lugar de de- 
pósito del giro de la Mixteca, entonces rico y próspero 
distrito. Sus aguas eran afamadas como específico para 
el mal de piedra en la orina, y acudian á beberías y ba- 
ñarse en ellas muchos enfermos de todo el reino. Habia 
en ella muchas familias acomodadas y varios españoles 
enlazados con ellas, que con sus capitales y actividad, da- 
ban impulso y vida al comercio y á la labranza. Desde 
que Morolos, saliendo de Chilapa á fines del año ante- 
rior, habia avanzado sobre Cuautla é Izúcar, comisionó á 
Trujano para que sublevase todos los pueblos de la Mix- 
teca, y este destacó partidas en diversas direcciones, para 
que recogiesen ganados y otros auxilios, en las haciendas 
de los europeos. Una de ellas, mandada por un tal Fi- 
gueroa, se adelantó hasta las inmediaciones de Tehuacan, 
que estando indefensa, la abandonaron el subdelegado y 
demás españoles amedrentados con la aproximación de los 
insurgentes y se retiraron á Orizava, que dista de allí po- 
cas leguas. Figueroa entró en Tehuacan, pero no tenien- 
do fuerzas suficientes para sostenerse en aquella pobla- 



Cap. VI.) TOMA DE TEnUACAIV. 223 

cioD, se retiró de ella, con cuyo aviso regresaroo los espa- isi^ 
ñoles,^ con un destacamento de setenta y cinco hombres Mayo!á 
de los regimientos fijo de Veracruz y Tlaxcala, se levan- 
taron algunos voluntarios y se fortificó la ciudad, defen- 
dida con dos cañones que trajeron también de Orizava. 
Desde Febrero los insurgentes volvieron á presentarse en 
mayor número^ rodeando la población por todos rumbos 
y corlando sus comunicaciones con las inmediatas: en va- 
no el subdelegado solicitó auxilios de estas; ninguna esta- 
ba en disposición de dárselos, pues aunque en Orizava se 
hallase el sargento mayor de Tlaxcala con parte de su 
cuerpo, la gran deserción que en este babia habido, no le 
permitia desprenderse de tropa alguna. A fines de Abril 
el asedio vino á ser mas estrecho, y en los primeros dias 
de Mayo se presentaron con seis á ocho mil hombres el 
P, D. José María Sánchez de la Vega, vicario de Tlacote- 
pee, que fué quien dio el primer impulso á la revolución 
en aquel rumbo, y que llamado por Morelos á Izucar él 
mismo defendió aquel pueblo contra Llano, como en su 
lugar vimos; ^ el cura Tapia, el franciscano Ibargoycn, D. 
Ramón Sesma, Machorro, Arroyo y otros. La guarnición 
de solos sesenta soldados y los pocos realistas que se ha- 
bían organizado, se redujo á las trincheras abiertas en las 
calles; pero no pudiendo sostenerse ni aun en estas, des- 
pués de dos dias de continuo fuego, se retiró al recinto 
de la plaza y en fin al convento del Carmen, mas ocupa- 
das por los asaltantes todas las piezas bajas de este, en 

^ Biistainante, Cuadro histórico Puebla inserta eá la gaceta de 25 de 

tona. 2.® l'ol. 129: lo demás esíA to- Julio núm. 264 fol. 774, conforme 

toado de la relación hecha al vi rey en lo esencial con Buf lámante, 
por el administrador de correos D. ^ Véase tomo 2 P cap. 8 P j 9 P 

Jacobo Alejandro de Lema, desdn en loe fola. 50S y 563. 



224 MATANZ4 DE LOS ESPAÑOLES. (Lib. 1T. 

ifkia las que aquella tenia sus provisiones de boca; careciendo 
^' de eslas y de agua, que habia sido cortada desde el 2 de 
Mayo y disminuido su número con veinticinco ó treinta 
heridos y muertos que habia tenido, capituló el 6 con Sán- 
chez por intervención del cura y otros eclesiásticos, sien- 
do la condición principal que se conservaría la vida á los 
españoles. Desarmados estos, fueron llevados á la cárcel 
y sus casas y tiendas fueron entregadas al saqueo, desa- 
pareciendo en corto rato la opulencia de aquella ciudad, 
y quedando reducidas á la miseria multitud de familias 
mejicanas que hasta aquel dia habian gozado de comodi- 
dades y bienestar. El siguiente dia (7 de Mayo) fueron 
sacados de la cárcel los españoles presos y conducidos 
por Arroyo á Tecamachalco, despojados de sus ropas, á 
pié y atados de tres en tres. Allí fueron fusilados el sub- 
delegado D. Manuel Victoriano Sánchez, el alférez Ar- 
riaga y Cristóbal Méndez, natural de Tehuacan, que era 
alguacil de vara en aquella ciudad, presentando al hijo de 
Sánchez á que viese la ejecución de su padre: ^ á todos 
los demás hasta el número de cuarenta y tres,^ los saca- 
ron de Tecamachalco, porque este pueblo trató de levan- 
tarse para impedir tales atrocidades, y en una barranca 
les quitaron Ja iida á machetazos, sin darles los auxilios 
espirituales que con ansia pedian. Uno de los muertos 
fué D. Basilio Mazas, francés, administrador jubilado de 
rentas, en cuyo cadáver se encontraron las señales de la 
vida penitente que hacia^ por lo que fué tratado con ve- 
neración por sus mismos asesinos/ El P. Sánchez ha- 

' Declaracipn de D. Pedro de S. * Véase la lista en lagac. citada. 
Miguel, gaceta de 9 de Julio núm. * Bustamante rcñere este hecho 
S57 fol. 718. en el lugar citado del Cuadro hiit. 



Ca». VI.) CURAS ALARCOII Y MOCTEZUMA. 225 

bia hecho fusilar algunos dias antes en Izucar á los espa- isis 
Doles que por capitulación se entregaron en S. Andrés ¿ junio. 
Chalchieomula. Al leer en la gace.ta de Méjico de 25 de 
Julio, la lista de los desgraciados que fueron así atrozmen- 
te asesinados en las barrancas de Tecamacbalco, no solo 
se percibe un sentimiento íntimo de horror, sino que sal* 
ta á la vista la triste reflexión, de que siendo casi todos 
hombres casados, con familia, los principales de todos los 
pueblos inmediatos á Tehuacan, con su muerte se cortaban 
de un golpe las esperanzas de la generación futura, y se des- 
truian los elementos de la riqueza y prosperidad del pais. 
Por el mismo tiempo que las partidas de insurgentes 
se iban reuniendo y engrosando al rededor de Tehuacan, 
(Marzo de 1812) el cura del pueblo de Maltrata, D. Ma- 
riano de las Fuentes Alarcon, levantaba otra en su cura- 
to y hacia bajar la campana mayor de su parroquia para 
fundir un canon de enorme magnitud, como si se propu- 
siese batir alguna plaza. ^ Está Maltrata situado entre Te- 
huacan y Orizava, en la terminación de la cuesta que lle- 
va su nombre, la cual antes que se hiciese el camino nue* 
vo de la$ cumbres de Aculcingo por el consulado de Mé- 
jico, era la garganta casi única de la comunicación princi- 
pal entre Puebla y las Yillas, y es todavia camino frecuen- 
tado por la arriería y mucho mas por los contrabandistas 
de tabaco. Esta posición daba al cura Alarcon la venta- 
ja de poder hostilizar desde allí á Orizava y hacer presa 
de todo lo que transitaba por los caminos que á aquella 
villa conducen, apoyándose en las partidas que con di- 
versos caudillos estaban sobre Tehuacan. La que él hd- 

' Bastomante, Coadro hist. tona. 2 ? fol. 134. 

Ton. III.— 29. 



S26 SUCESOS DE Ul PROVinaA DE YERAGRÜZ. (Lib 1Y. 

1812 bia levantado estaba bajo las órdenes de Miguel Moreno, 
á Junio, dependiente de la hacienda de S. Antonio, y sns progre- 
sos fueron tales, que ocupado en pocos dias Aculcingo, 
con la ayuda de los indios de este pueblo, asolaba las ha- 
ciendas inmediatas, lo que obligó al comandante de On- 
zava D. Miguel Paz, mayor del regimiento de Tlaxcala, á 
mandar á aquel lugar alguna tropa que recogió los pa- 
ramentos sagrados de la parroqijiia y se llevó consigo al 
cura que estaba sobrecogido de terror; pero puesta en fu- 
ga la caballería de patriotas que acompañaba á la infan- 
tería de Tlaxcala, mandada por el subteniente Zorrilla, tu- 
vo este que replegarse á Orizava, no sin dificultad en su 
* retirada (24 de Marzo). '^ En las mismas inmediaciones 
de Orizava, el cura de Zongolica D. Juan Moctezuma Cor- 
tés, descendiente del emperador mejicano de aquel nom- 
bre, por lo que tenia un cacicazgo en Tepeji de las Se- 
das,^ sublevó la gente de su curato y con él fueron á reu- 
nirse varios vecinos de Orizava, poniéndose en comunica- 
ción con Rosains, como en otro lugar vimos. ^ Unidos 
ambos curas resolvieron marchar sobre Orizava. 

Habia tomado el mando de esta villa el teniente coronel 
D. José Manuel Panes, y su defensa consistia en un foso 
parapetado, abierto en el puente de Santa Catarina á me- 

' Véase el parte de Paz al co- del emperador de los aztecas." Cua- 

mandante de Veracruz Urrutia, en la dro bist. tom. 2P fol. 135. Ignoro 

gaceta de 23 de Abril núm. 215 ful. de donde venia esta descendencia y el 

417. motivo por qué tenia unido al de 

* Bustamante que lo conoció dice Moctezuma el nombre de Cortés En 

que era ''imúgcn viva del emperador Zacatecas bubo, pocos años después 

de su nombre, p^ro que no nació pa- de la conquista, un D. Juan Cortés 

ra general, sino para recitar un buen Moctezuma, hijo natural de Cortés, 

sermón: tenia bello decir, y sabia entu- pero era familia diversa, y que se 

siasmar al soldado con el doble pres. extinguió allá. 

tigio de sacerdote y de descendiente " [Véase tom. 2 9 fol. 575. 



Cap. VI.) TOMA ALAHCON k ORIZA VA. 247' 

dia legua de Orizava, defendido con cien infantes, treinta 1812 
caballos y wn cañón. ^^ Tomado esle punto (28 de Ma- Uw^o. 
yo) por no haber llegado á tiempo la tropa que Panes en- 
viaba en su auxilio y abandonada la garita de la Angos- 
tura^^ por el destacamento que la defendia, el que se retiró 
dejando clavado el canon que allí habia, los insurgentes 
fueron ocupando toda la población, y Panes tuvo que re- 
ducirse cou trescientos cincuenta hombres que le queda- 
bao, al convento del Carmen. Los religiosos de esta or- 
den siendo casi todos europeos, sus convenios efan en 
todos los lugares en que los habia, puntos seguros de de- 
fensa contra los insurgentes. Panes no pudiendo sos- 
tenerse allí porque no habia acopio de víveres, resolvió 
en una junta de guerra retirarse á. Córdova, abriéndose 
paso por entre los insurgentes que por lodos lados lo ro- 
deaban. Para hacerlo así, arrojó en un estanque de la 
huerta del convento las municiones que no podia llevar, 
y emprendió su marcha siguiéndolo todos los carmelitas, 
y los mas de los europeos del lugar. Internó impedirle 
el paso en el puente de Escamela el cura Moctezuma, pe- 
ro atacado por Paz, abandonó el punto con tanta precipi- 
tación, que dejó en la habitación de los guardas de la ga- 
rita su equipage y levita con divisas de coronel. Venci- 
do este obstáculo, continuó Panes su retirada en la no- 
che, y aunque molestado por el fuego de los insurgentes 
en las cuestas del Cacalote y Villegas, llegó á Córdova al 
amanecer el dia siguiente, se reunió con dos compañías 

^ Véanse los partes de Panes que ^ Llámase así por la angostura que 

comienzan en la gaceta de 28 de fornnan los cerros aproxiniúiidose al 

Julio, núm. 265 fol. 781 y siguien- rio Blanco, que no dejan mas espacio 

tes. que el que ocupan este y el camino. 



228 SUCESOS DE LA PftOVINaA DE VERAGRUZ. (Ltb. IV. 

1819 de Tlaxcala que estaban en aquella villa con la fuerza de 
4 Junio, doscientos veinte hombres y encontró la población en es* 
tado de defensa, con fosos y parapetos en las calles que 
conducian á la plaza, en la que colocó su división en los 
portales que cubrían tres de sus frentes, cuidando de pro- 
veerse dentro del recinto fortificado, de víveres que esca- 
seaban. 

Entre tanto se aposesionaron de Orizava los curas Alar- 
con y Moctezuma con multitud de gente mal armada de 
sus pueblos, y dos dias después se les unieron el P. Sán- 
chez y Arroyo, que llegaron el primero de Tehuacan y el 
segundo de Tepeaca, de donde habia huido cuando tomó 
aquella villa Llano, con lo que dispusieron ir á atacar á 
Górdova. Verificáronlo el 5 de Junio y continuaron con 
tesón por varios dias, intentando pegar fuego á varias ca- 
sas y saquear otras, pero fueron siempre rechazados ha- 
biéndoseles tomado por los realistas un canon, en una de 
las salidas que contra ellos hicieron. 

Era Orizava punto de grande importancia para el go- 
bierno de Méjico, por estar allí los almacenes del estanco 
del tabaco, en los que habia cincuenta y dos mil tercios 
que constituian por entonces uno de sus principales re- 
cursos. Por esto, el objeto principal de la salida de Lla- 
no de Puebla era, conducir á Méjico un convoy conside- 
rable de aquel efecto, para surtimiento de la fábrica de 
cigarros. Dejámoslo en Tecamachalco,^^en donde no se 
detuvo mas que lo preciso para destruir las obras de for- 
tificación levantadas por los insurgentes, habiendo hecho 
marchar desde Tepeaca (4 de Junio,) por el camino de 

w Véate cap. 4. ^ fol. 164 de este libro. 



Caf. VI.) £NTRA LLAIfO £M ORIZAVA. 229 

Amozoque, al coronel Andradc con las muías que debian i8i2 
conducir el tabaco. Llano, informado del movimiento del 
cura Alarcon sobre Orizava, dispuso marchar á aquella, 
villa con loda su división, fuerte de 2500 hombres,'^ para 
impedir que fuese ocupada, aun á riesgo de dejar descu- 
bierta á Puebla, y sabiendo en S. Agustin del Palmar que 
habia sido tomada, apresuró cuanto pudo su marcha para 
evitar si era posible, que los insurgentes entregasen al fue- 
go lá inmensa cantidad de tabaco que allí habia, dejando 
airas á Andrade con el convoy de víveres y muías que 
conducia. Este fué atacado al paso de las cumbres, pe- 
ro el oportuno socorro que Llano le mandó desde Acul- 
cingo, le facilitó pasar aquel difícil punto sin obstáculo.^^ 
El cura Alarcon habia colocado tres baterias en los cerros 
de Huiloapa, cerca del pueblo del Ingenio, que enfilaban 
el camino: Llano las hizo atacar por los granaderos de la 
Columna y los de Asturias, y aunque los primeros encon- 
traron corlado el puente del. rio Blanco, se arrojaron al 
agua, pasaron el rio casi á nado, y poniéndose bajo el fue- 
go de las baterias, se hicieron dueños de ellas en momeó- 
los (10 de Junio.) Con la misma intrepidez se apoderaron 
el dia siguiente de la batería que defendia el punto de la 
Angostura, y habiendo llegado Llano hasta la garita, irri- 
tado por el intento de quemar el tabaco del rey, y por- 
que ninguno de los habitantes le habia dado aviso alguno 
sobre el estado de la población, dio orden á su caballería 

para que entrase á degüello por cuatro puntos. Presen- 

™" ■ — ■ 1 ■ — ' ' 

^^ BustamantA, Cuadro hist. tom. nato, la división se componía de 2265 

2 ? f. 136 dice, que por los estados de honnbres de todas armaá. 
fuerza que habia visto entre los pape- ^* Parte de Llano, gaceta de 1 1 de 

le« de la antigua secretaria de! virei- Agosto núm. 271 fol. 834. 



Junio. 



230 SUCESOS DE LA PROVINCIA DE VERACaCZ. (Lib. IV. 

\^i¿ tárensele entonces felizmente el cura y la comunidad de mi- 
sioneros apostólicos de S. José de Gracia, exponiendo que 
lo9 insurgentes estaban en. fuga, y que iban á ser sacrifi- 
cados por aquella cruel orden solo los habitantes pacífi- 
cos, con lo que la revocó, y sabiendo que Córdova era 
divamente atacada, mandó sin detenerse al sargento ma- 
yor de la Columna D. José Ignacio García Illueca cpn dos- 
cientos granaderos y cincuenta dragones, conduciendo qui- 
nientas cargas de harina, con cuya llegada, los sitiadores 
88 retiraron en diversas direcciones y quedó socorrida la 
necesidad de víveres que los sitiados sufrian. 

En estos dias ocurrió un suceso harto desgraciado en 
aquella villa: el Lie. D. Francisco Antonio de la Llave, in- 
dividuo de una familia respetable y hermano del Dr. D. 
Pablo de la Llave, que después de la independencia ha 
sido ministro de justicia, fué muerto en la puerta de su 
casa, por un balazo que sin provocación alguna, le tiró el 
europeo D. Francisco Rioseco: este fué condenado á la 
pena capital, por el alcalde D. Diego Lcmayo, europeo 
también, y García Illueca hizo ejecutar la sentencia. Por 
ser este mejicano, fué acusado de pfircialidad y algunos 
europeos de Méjico excitaron á la sala del crimen para 
que pidiera el poceso, de cuyo examen no hubo de resul- 
tar nada, pues no se volvió á hablar del negocio. ^^ 

Llano hizo volver á Orizava á Panes con la tropa que 
86 habia retirado con él á Córdova: dejó de comandante 
en la primera de estas villas, al coronel Andrade, cuya 
suerte en el curso de esta guerra babia sido pasar de uno 

^^ Bustamante, Cuadro hist. tom. y compañero en las cortes de £spa* 
2? fol. 138. También me contó este ña, y en el ministerio en 1823 y 24. 
hacho D. Pablo de la Llave, mi amigo 



Cav. VI.) ESTADO DE LA PLAZA DE VERACRUZ. 251 

á Otro de los extremos mas opuestos del reino, y empren- isis 
dio su marcha de regreso conduciendo un convoy con 4098 
tercios de tabaco. Esperábanle en las cumbres de Acul- 
cingo para impedirle el paso, el P. Sánchez, Machorro, 
Osorio, el Bendito y otros jefes de cuadrillas, pero des- 
alojados de todos los puntos que ocupaban, llegó á Puebla 
sin pérdida alguna en el cargamento que escollaba, el que 
entró en Méjico el u de Julio. 

Tres meses hacia^^ que se carecia en la capital absolu- 
tamente de noticias de Veracruz, y la interceptación era 
tan completa, que ni aun los comerciantes, ingeniosos por 
su interés para salvar todos los obstáculos, habian logrado 
hecer pasar carta alguna. Atribuíase este silencio á las 
grandes novedades que se pretendia haber ocurrido en 
aquella plaza. Decíase, que dando crédito á una gaceta 
de los insurgentes, en que estos habian publicado que 
Méjico y Puebla se habian rendido por capitulación, ios 
europeos de aquella plaza habian establecido una junta, y 
habiendo obligado á ir á servir el empleo de gobernador 
de la isla de Santo Domingo para que estaba nombrado, 
al gobernador de la plaza, mariscal de campo D. Garlos 
llrrutia, de quien estaban descontentos y acaso descon- 
fiaban por ser americano, habian puesto en su lugar al 
anciano coronel Soto^ mandando cuatro comisionados á 
Cádiz en el . navio Miño, con dos millones y medio de pe- 
sos para pedir tropas y auxilios, y que para proporcio- 
narse víveres de que estaban muy escasos, habian abierto 
comunicación directa con Jamaica y con los puertos de 

' Las últimas noticias eran de 10 de Abril y se estaba k principios de 
Julio. Areched. apuntes hist. 




S32 SUCESOS DE hk PROVINCIA DE VERACRGZ. (Lm. IV. 

1812 Tampico y Soto de la Marina en Nuevo Santander. En es-* 
te estado de íncertidumbre, escaseando ademas en Méjico 
el papel necesario para la fábrica de cigarros, dispuso q1 
virey que Llano con su división marchase á Jalapa, escol- 
tando las harinas que mandaba á Veracruz el comerciante 
de aquella plaza D. Juan Bautista Lobo, con quien esta- 
ba también contratado el papel que Llano habia de con- 
ducir á su regreso, creyendo que para la seguridad de 
este bastaría mandar desde Jalapa una pequeña escolta, 
ocupándose Llano, entretanto esta volvia, en recorrer y 
sujetar los pueblos de las inmediaciones de Jalapa. ^^ 

Con tales intentos salió Llano de Puebla el 5 de Julio, 
y á su tránsito á Perote lo atacó en Tepeyahualco un gran 
número de insurgentes, que fueron batidos y puestos en 
fuga, con pérdida de cinco cañones, por el teniente coro- 
nel D. José Moran, nombrado por Llano mayor general 
de su caballería, y á cuyas órdenes puso en esta ocasión 
un escuadrón de dragones de Méjico, otro de Puebla, el 
primer batallón de granaderos, y las compañías de grana- 
deros y cazadores de Asturias. 

En Perote habia permanecido el brigadier Olazabal, ha- 
biéndose retirado allí con la tropa que custodiaba el con- 
voy perdido enNopalucan, y en aquella fortaleza se habia 
descubierto una conspiración (8 de Junio) tramada por 
nn sargento del fijo de Veracruz, con el objeto de entre- 
garla á los insurgentes, quitando antes la vida á todos los 

^■^■^■^^ ■ ■ ■ ■■ ^ ■ 11 ^^^■^— — ■¡■■■- ■■■■■■I , ■■ ■ ■■ 

^ " Véanse sobre toda esta expedí- de Septiembre fol. 925 y siguientes, 

eion de Llano á Veracruz, los partes así como lo que dice Bustamante, 

del mismo, insertos en las gacetas Cuadro hist. tom. 2 9 fol. 142. Tam- 

núm. 270 de 8 de Agosto fol. 831 y bien he aprovechado lo que dicen los 

832, extraordinaria d6 31 de Agosto apuntes hist. manuscritos del Dr. Ar- 

núm. 281 fol 921 y núm. 282 de 1 ? chederreta. 



Ca». TI) JUNTA DE WAULWGO. 233 

jefes: formóse con este motivo un consejo de guerra que isii 
presidió Olazabal, el cual condenó á la pena capital á to- 
dos los conspiradores, que en número de trece fueron pa- 
sados por las armas en los fosos del castillo, ^^ y entre 
ellos pereció D. Vicente Acuña, que como en otro lugar 
se dijo, fué mandado á España por la junta de seguridad, 
y habiendo vuelto por efecto de la amnistía de las cor- 
tes, se detuvo en Perote por falta de ocasión segura para 
pasar á Méjico, tomando parte en aquella conjuración, lo 
que le costó la vida. Se habia formado también en la 
misma fortaleza una junta de guerra, para dirigir las ope- 
taciones de esta y proporcionar fondos y medios de 
subsistencia, pues de todo se carecia. Llegado Llano á 
Jalapa encontró que aquella villa estaba cercada por con- 
siderables partidas de insurgentes que se retiraron á su 
aproximación; que la guarnición, compuesta de varios pi- 
quetes de tropas de Yeracruz y de marinería, habia hecho 
algunas salidas para hacerlos retirar, y que la escasez de 
víveres especialmente de harina era tal, que hacia algu- 
nos dias que no se comia pan. En las inmediaciones de 
la villa habian establecido una junta de gobierno en Nau- 
lingo, pueblo distante cinco leguas, varios jóvenes de 
aquella, que habiendo tenido algunas reuniones revolu- 
cionarias, habian sido descubiertos y habían tenido que 
escapar. El principal era D. Mariano Rincón y lo acom- 
pañaban Tamariz, el P. Ortiz, y Fiayo, oficial del regi- 
miento de América, venido de España, del que habia de**- 
^rtado en Perote. Toda la provincia estaba en completa 

" Consta todo esto en la carta del negas, inserta integra por Bustamantt 
conde de Castro Terreno al virey Ve- en el lugar citado del Cuadro hist 

Toii. IIL— 30. 



á 



234 SI3CES0S DE LA PROVINCIA DE VERACIIUZ. (Lib. IV. 

1812 insurrección y de tal manera interceptadas las comunica- 
ciones, que en Jalapa se ignoraba el estado de la plaza de 
Veracruz tanto como en Méjico y en Puebla, haciendo tres 
meses que no se recibia noticia alguna de ella. Llano^ 
por algunos insurgentes que aprehendió, pudo informarse 
que aquella ciudad estaba cercada de enemigos hasta sus 
goteras; que habiendo llegado de España el regimiento de 
infantería de Castilla y de Campeche otro del mismo nom- 
bre, no habian logrado abrirse camino para pasar al inte- 
rior, aunque lo habian intentado haciendo diferentes sa- 
lidas, y que se habia establecido un consejo de guerra 
permanente que presidia el coronel Moreno Daoiz, veni- 
dp recientemente de España. 

No podía IJano, en tal estado de cosas, llevar adelante 
el pten que tenia formado, y aunque la estación fuese la 
mas mortífera para las tropas del interior bajando á la 
costa, resolvió marchar hasta Veracruz con toda su divi- 
sion, llevando consigo la tropa de aquella plaza que en- 
. centró en Jalapa, para llegar con esta á la ciudad á cuya 
clima estaba acostumbrada, dejando fuera de ella su divi- 
sión en algún punto en que corriese menos riesgo, y para 
dejar segura á Jalapa, dispuso marchar antes contra la 
junta formada en Naulingo. Los individuos de esta no 
lo esperaron, y abandonando cinco cañones y algunas otras 
armas (18 de Julio) se dispersaron. Llano salió de Jala- 
pa con el convoy (24 de Julio) y en el tránsito á Veracruz 
se le presentaron los insurgentes en varios puntos: en 
Plan del rio tenian minado el puente con once barrenos 
que no llegaron á disparar, y en el del Rey habian for- 
mado un parapeto con un cañón de que Llano se apode- 



Caf. VI) LLEGA LLANO k VfiRACRUZ. 255 

ró haciendo algunos prisioneros, de los cuales fusiló cua- 1819 
tro para dejar colgados los cadáveres en los cuatro extre- 
mos del puente. En los callejones fué bastante moles- 
tado por el tiroteo que salia de la majeza que cubre los 
dos Jados del camino, impidiendo la fragosidad del mon- 
te ver de donde salian los tiros, pero habiendo tomado ud 
cañón de á diez y ocho colocado á una legua de distancia 
de Santa Fé, llegó á asentar su campo en aquella hacien- 
da el 29 de Julio y el convoy entró en Ycracruz el día 
siguiente. 

Llano encontró en Veracruz los restos moribundos del 
regimiento de Castilla, que habiendo llegado de España 
con mil trescientas plazas intentó salir á Jalapa, pero re- 
chazado con pérdida en los formidables callejones y fati- 
gado por el calor, la lluvia y los insectos, volvió á la pla- 
za donde murieron de la enfermedad regional del vómito 
la mitad de los soldados, y para que no pereciesen todos, 
tuvo que hacer salir á los que estaban en estado de ca- 
minar, no obstante la falta de bagages de que le proveyó 
Lobo y logró que llegasen á Jalapa unos ochocientos hom- 
bres, los que quedaron para restablecerse en aquel benig- 
no clima. De Campeche habían venido también mil tres- 
cientos hombres, de los cuales marcharon algún tiempo 
después quinientos á reforzar la guarnición de Orizava y 
los demás permanecieron en Veracruz. 

Para tomar con mas actividad todas las disposiciones 
relativas á la salida del convoy y combinar algún plan pa- 
ra abrir la comunicación con Jalapa, Llano, invitado por 
el gobernador por medio de una comisión compuesta de 
D. José Mariano de Almansa, nombrado ya á la sazoq 




Julio. 



S56 SUCESOS DB Lk PROVINCU DE TEIUGKCZ. (Ub. IT. 

1S13 consejero de Estado en España y D. Juan Felipe de Laur- 
naga, uno de los principales comerciantes de aquella pla- 
za, fué á ella con una escolta poco numerosa, dejando su 
división en Santa Fé. Recogido el papel para la fábrica 
de cigarros y los efectos de particulares que pudieron car- 
gar las muías que habia, que eran mas de dos mil, regre- 
só á Jalapa, acompañándolo multitud de pasageros en co- 
ches y literas y llevando consigo cuarenta cajones de cor- 
respondencia de España, que se habia ido rezagando en 
Veracruz. En Perote se le unió Olazabal con los pique- 
tes que faabian quedado allí de los primeros regimientos 
llegados de España, y á su paso por el pueblo del Car- 
men, sabiendo que en él habían sido interceptadas sus 
anteriores comunicaciones al virey, lo hizo quemar, ^^ y 
duplicándolas dio parte desde Ojo de agua, en las inme- 
diaciones de Puebla, de su llegada allí con el convoy que 
custodiaba. 

Desde la salida de Llano de Jalapa para Veracruz, no 
se volvió á saber de él en Méjico hasta su vuelta á Ojo de 
agua, que mereció anunciarse en gaceta extraordinaria, y 
como si hubiese desaparecido con toda su gente, se igno- 
raba del todo qué suerte habia corrido, esparciéndose á 
veces especies funestas y solo por un mozo que pudo lle- 
gar á D. Tomas Murphy, comerciante entonces de gran- 
des relaciones que residia en Méjico y tenia casa en Ve- 
racruz, se supo confusamente su llegada á aquella plaza. 
Su tránsito no dejó mas señal tras de sí, que la de un 
barco que surca ias olas, volviéndose á cerrar tras de él 
las partidas de insurgentes que obstruían del todo la co- 

^ Gracet» eztntordinuia d« 31 de Afotto núm. 287 fd. 921. 



Afoito. 



Cir. TI.) LLEGADA DEL REY DB ZAMORA. 237 

municacion de un punto á otro, aun los mas inmediatos» isis 
El convoy entró en Méjico el 5 de Septiembre y ro ha- 
biendo llegado todo el número de cargas de particulares 
que se anunciaba,^^ los comerciantes españoles fustrados 
en sus esperanzas, quedaron mal satisfechos. 

Algún tiempo después de la salida de Llano de Vera- 
cruz, llegó á aquel puerto (25 de Agosto) la cuarta expe- 
dición de tropas de España compuesta del regimiento de 
infantería de Zamora, una compañía de artillería volante 
y lo6 piquetes que faltaban para el completo de los regi- 
mientos de Castilla y Lobera anteriormente llegados. ^^ 
El coronel de Zamora D. Rafael Bracho que mandaba la 
expedición, para evitar el estrago que el vómito habia he- 
cho en el regimiento de Castilla, dispuso hacer salir el su- 
yo el dia inmediato á su desembarque y aunque carecien- 
do de carros y bagages, se puso en marcha con víveres pa- 
ra cuatro dias, dejando la artillería y equipages de los ofi- 
ciales, guiado por D. José Rincón, que ha muerto siendo 
general de la república, y que era entonces director del 
camino. En el primer dia de marcha, el calor reververado 
por loa méganos de arena, la falta de agua y la fatiga hi- 
cieron perecer quince soldados, y á otros fué menester 
llevarlos en hombros de sus compañeros, teniendo los que 
los cargaban que abandonar sus mochilas. A estas pe- 
nalidades se añadió en los dos dias siguientes en el paso 
de los callejones, el fuego continuado de los insurgentes, 
que haciéndose fuertes en el Puente del rey, cuyo paso 

^ Areched. apuntes hist. manuscri* puto de lot batallones de Lobera y 
tos dice, que solo llegaron 200 en vez Asturias salidos de Galicia: la segun- 
de las 2000 que anunciaba Llano en da del de Annérica embarcado en Ca- 
ta parte de Ojo de agua. dir. la tercera del regimiento de Cat- 
*^ La primera ei pedición te com- tilla. 




( 



Julio. 



238 SUCESOS DE LA PROVINCIA DE VERACRUZ. (Lm. IV. 

i8t2 intentarou impedir, fueron desalojados dé las triocheras 
que habian construido y alturas que dominan el puente, 
quedando muerto su jefe Rivera, cuyo cadáver hizo colgar 
Bracho en un ángulo del mismo puente. En el Plan del 
rio, la división fué atacada con mayor vigor y sufrió alguna 
pérdida, pero sin ser ya molestada en lo sucesivo, llegó á 
Jalapa donde se detuvo algún tiempo para reponerse de 
tan fatigosa marcha. ^^ Estas remesas de tropas de Es- 
paña en un orden tan lento, no produjeron el efecto que 
hubiera podido esperarse si hubiera venido toda la fuer- 
za junta, escogiendo para desembarcar la estación mas 
oportuna, para no sufrir pérdida por el mortífero clima de 
las costas. 

. De las secciones en que liemos visto que se dividió el 
ejército del centro después del sitio de Cuantía, la una á 
las órdenes de Castillo Bustamante habia recobrado el va- 
llé de Toluca y puesto en dispersión la junta de Sultepec; 
otros destacamentos mandados por Armijo habian recor- 
rido los valles de Cuernavaca y Cuantía, y la de Llano 
habia reconquistado á Tepeaca y Ori/ava, hecho levantar 
el sitio de Córdova, puesto en salvo cincuenta y dos mil 
tercios de tabaco, conducido parte de él á Méjico y lleva- 
do á aquella capital un convoy de Veracruz con .el papel 
necesario para la fábrica de cigarros; mientras que la di- 
visión del mando de García Conde que habia hecho parte 
del mismo ejército, habia cogido en el bajío de Guanajua- 
to á uno de los jefes de mas nombradla de la revolución 
y conservado las provincias del interior: pero el tener que 

^ Parte de Bracho, fecho en Jalapa en 6 de Septiembre gaceta, de 22 
de Septiembre núm. 201 íol. 99U. 



Ca». VI.) SUCESOS DE LA PROVINCIA DE OAJACA. 259 

atender á estos importantes objetos, liabia hecho al virey isis 
descuidar el Sur y la provincia de Oajaca, en donde hsi- ¿Judíos 
bian ocurrido los graves sucesos do que vamos á ocupar- 
nos, que prepararon la tercera y memorable campaña de 
Morolos, cuyas primeras operaciones serán la materia del 
capítulo siguiente. 

Según en el lugar respectivo vimos, ^^ desde Noviem- 
bre del año anterior liabia habido un movimiento en fa- 
vor de la insurrección en los pueblos de la Costa chica, 
que fué prontamente sofocado por las acertadas medidas 
de los comandantes Ortiz de Zarate y Caldelas y por el 
zelo de aquellos curas, y también vimos que desde Tlapa 
habia mandado Morelos á Trujano para que se apoderase 
de Silacayoapan, lo que hizo sin resistencia, propagándo- 
se desde allí la revolución en toda la Mixteca, que es la 
parte de la provincia de Oajaca, confinante con la de Pue- 
bla. El comandante de la brigada de Oajaca D. Bernar- 
dino Bonavia, dio el mando de las fuerzas que levantó pa- 
ra hacer frente á la revolución por aquel rumbo, á D. Jo- 
sé María de Regules Villasante, español, natural de las 
montañas de Santander y vecino de Nochisllan, quien 
aunque nuevo en la carrera militar, tenia mucha activi- 
dad y decisión, calidades que en este género de guerras 
civiles, suplen con ventaja por los conocimientos científi- 
cos del arte de la guerra, llnidsele D. Gabriel de Es- 
perón, quien como D. Juan de la -Vega y otros hacenda- 
dos ricos, levantaron tropas en sus haciendas, ^^ y se for- 
mó también una compañía de artesanos. El obispo de 

* Véase tom. 29 lib. 3? cap. ^ Bustamante Cuadro hiit. totn. 
«? fol. 419. IP fol. 380. 



S40 ttCCESOS DE L4 PROTlt«aA DE OAJACA. (Lii. IT. 

1819 aquella diiScesis D. Antonio Bergosa y Jordán, aunque pro- 
i Junio. llovido al arzobispado de Méjico y preparando su viage pa- 
ra trasladarse á la capital, suspendió el ejecutarlo por ins- 
tancias del ayuntamiento de Oajaca,^ que consideraba so 
presencia é influjo necesarios en las circunstancias críticas 
en que aquella provincia se iba poniendo, y contribuyó á la 
defensa no solo excitando el espíritu público con sus pas- 
torales y sermones, sino también haciendo que se formaí- 
Sé un cuerpo de eclesiásticos. ^ 

Al principio de Enero de 1812, los insurgentes de la 
Mixteca se encontraron con bastantes fuerzas para ir á 
atacar á Regules en Yanhuillan, pueblo considerable y ri- 
co de aquella provincia, cuya parroquia, convento antes 
de dominicos, tiene todo el aspecto de un castillo, como 
todos los conventos é iglesias de la época de la conquis- 
ta, destinados, como el de Tepeaca, á servir de defensa 
tontra las irrupciones de los indios. £o ella se babia 
fortificado Regules, y no tardaron en presentarse los in- 
surgentes en número de tres mil hombres, con tres ca- 
ñones, lomándole una avanzada de un oGcial y veinticin- 
co soldados que no pudo salvar, lo que le obligó á retirar 
todas sus tropas, que consistian en cuatrocientos infantes 
y cien caballos, al recinto atrincherado del cementerio: 
pero haciendo después una salida vigorosa, puso en fogs 
á los sitiadores, les tomó los tres cañones que llevaban y 
les hizo cuarenta prisioneros que fusiló, como lo habia 
hecho el dia antes con el gobernador y alcalde de los in- 
dios del pueblo, que intentaron salir á unirse á los insur- 

^ Gaceta (le 3 Diciembre tie 1811 ^ Bustamante, Cuadro kiit. tom. 
DÚm. 147 fol. 1129. 1 9 fol. 380. 



CAf. TI.) 81T10 DE YANQUITLAR. 241 

gentes dorante la acción, lo que impidió con 8U caballe- 18I2 
ría. ^ Salió después Regúlela á buscar al enemigo, y el /j^ 
26 de Febrero en el pueblo de S. Juan Teposcolula, se 
encontró con las fuerzas que mandaba el comandante D. 
Nicolás Bobadilla á quien derrotó, quitándole una cule-' 
brína y un canon que tenia colocados sobre una altura: 
los prisioneros fueron fusilados y quemados los acopios 
que habia de semillas y las casas que los contenian. ^ 
Habíanse reunido entre tanto en Tamasulapan el P. Men- 
doza, D. Miguel y D. Nicolás Bravo, y Trujano, con mu- 
chos negros de la costa y gente de toda la Mixteca, y des- 
de allí marcharon con una fuerza de cuatro mil hombres y 
nueve cañones á intentar nuevo ataque sobre Yanhuitian, 
haciendo que toda su gente se juramentase en el pueblo 
inmediato de S. Bartolo, á vencer ó morir. ^^ Con este 
compromiso entraron con tal denuedo que ocuparon ca- 
si todo el pueblo, situando sus cañones en las bocas de 
las calles que salen á la plaza, y para abrir troneras en 
los edificios y comunicar estos unos con otros, emplea- 
ron una compañía de zapadores, á la que dieron el nom- 
bre de 'Huzeros," tomado del animal llamado tuza, que . 
socaba y taladra la tierra en los campos. Continuados 
fueron los ataques en los dias 11 á 1 5 de Marzo, y aun- 
que Regules en una salida tomó un cañón y desde cinco 
casas fortificadas impedia que se aproximasen á atacar el 
recinto atrincherado del cementerio de la parroquia, al 
que estaba reducido con su tropa y todos los vecinos del 



^ Véante los dos partes de Regu- ' Bustamante, Cuadro hist tom. 

les, gaceta de 16 de Enero de 1812, 1 P fol. 381. 

núro. 169 fol. 64 y de 4 de Febrero * Parte de Regules, gaceta de 16 

núnL 178 fol. 121. de Abril núm. 212 fol. 390. 

ToM. III.— 31. 



813 SUCESOS DE L4 PROVINCIA DE OAJACA. (Lib. IT. 

1819 lu[^ai% los insurgentes ocupando las alturas circunvecinas, 
i Junio, ^^ líis que tenían situada parle de su artillería y habiendo 
corlado toda comunicación á los sitiados, lenian en su fa- 
vor todas las probabilidades del triunfo: mas repenlina- 
menie el 15 en la madrugada, suspendieron sus fuegos y 
á las cinco de la mañana emprendieron su retirada en 
buen orden, llevándose consigo su artillería y pertrechos, 
sin que Regules se atreviese á seguir el alcauce. Este 
movimiento fué causado por la orden que los Bravos re- 
cibieron de Morclos para marchar á su auxilio, hallándo- 
se cuando la dio atacado en Cuantía, en cuyo memorable 
sitio hizo D. Miguel Bravo todos los esfuerzos posibles pa- 
ra introducir víveres en la plaza é impedir que Calleja los 
recibiese. 

Continuó Trujano sus excursiones en la Mixteca, si- 
tuándose en el camino de Yanhuitlan á Cuicatlan, en el 
que interceptó un envío de cien fusiles que D. José Ma- 
riano de Almansa hacia de Veracruz á Oajaca, y sabiendo 
que iba á ser atacado en Huajuapan, de cuyo importante 
punto se habia apoderado, por D. Manuel Guendulain, 
rico mayorazgo de Oajaca, que con los negros de su tra- 
picho habia formado una división que él mismo mandaba. 
Ib salió al encuentro en un desfdadero, ¿]uedando muerto 
en la acción el mismo Guendulain y muchos de sus ne- 
gros, de cuyas armas se hizo dueño Trujano. ^"^ Obteni- 
da esta ventaja, se estableció en Huajuapan, villa muy 
considerable, que era la capital de la Mixteca y centro de 
un comercio muy activo, fomentado por las grandes ma- 
tanzas de chivos que en sus inmediaciones se hacian y 

^ BuBtamante, Cuadro hist. tom. 1 9 fol. 382. 




Cir. TI.) SITIO DE nUAJüAPAN. 245 

cuyas carnes v sebos se llevaban á Puebla. El coman- isi» 
danto de brigada de Oajaca Bonavia, trató de reunir la 4 junio, 
mayor fuerza de que |)odia disponer, para desalojar á Tru- 
jano de tan importante posición. Hizo marchar & Cal- 
delas á Yanbuillan con los negros de la costa: hallábanse 
en este lugar, señalado para la reunión de todas las tro- 
pas, la legión eclesiíslica, compuesta de clérigos y frailes 
levantados por el obispo Bergosa; los artesanos de Oajaca,' 
y la gente armada por Esperón y Vega en sus ingenios 
de azúcar, con la cual y la división que mandaba Regu- 
les, en que se comprendia parle del batallón de infante- 
ría de Oajaca y del de Campeche, tenia este, nombrado 
jefe de la expedición, una fuerza respetable de mil y mas 
hombres, con calorcc cañones y cantidad de municiones 
y pertrechos. Antes de salir de Yanbuillan, mandó Re- 
gules cortar las orejas á veintitantos indios que hizo poner 
debajo de la horca, á quienes dejó cspucslos al público du- 
rante todo el dia, y antes habia hecho ahorcar porción de 
ellos, recogidos en las inmediaciones, pues su carácter 
era feroz y ])uede decirse (¡ue era el Arroyo del partido 
realista. Con todas las fuerzas reunidas se presentó Re- 
gules delante de Iluajuapan el 5 de Abril, y Trujano, 
aprovechando el ser este dia domingo y haber concurrido 
al mercado muchos indios, no dejó salir á ninguno, au- 
mentando con ellos el número de sus soldados. Los si • 
liadores se colocaron al rededor de la población, situán- 
dose Caldelas al Norle de ella en el Calvario, punto que 
Ja dominaba, y las demás fuerzas se distribuyeron en to- 
das direcciones, abriendo zanjas protegidas por la artille- 
ría plantada en los lugares oportunos, para formar la cir- 




844 sucesos de la PRoviiiaA de oajaga. (l». nr. 
1813 eunvalacion y cortar toda comanicacion á los sitiados. 

Entro ... 

4 Junio. El quinto dia se rompió el fuego y Trujano que no tenia 
artillería, fundió con las campanas del pueblo tres caño- 
oes, sirviéndose de las piedras que recogia en el arroyo 
inmediato, redondeadas por el golpeo de las aguas, para 
balas y metralla. Los ataques fueron frecuentes y en to^ 
dos fué rechazado Regules, aunque en uno de ellos logró 
penetrar en el pueblo por la colecturía de diezmos, hora-** 
dando las paredes de varias casas. En uno de estos reen«- 
caentros fué muerto el P. agustino Fr. Manuel Ocaranza, 
que seguia el partido independiente, y en otro el domi- 
nico Soto, que dirigia un canon en el campo realista, á 
quien acertó á dar un balazo un indio de Noyó, conocido 
por diestro cazador. 

Regules habia recibido nuevos refuerzos y dos caño- 
nes de Oajaca: Trujano estaba escaso de municiones, aun** 
que no le faltaban los víveres, habiendo encontrado en la 
colecturía cantidad considerable de carne de chito, ^^ pa- 
nocha y semillas pertenecientes al diezmo, que hacia du- 
rar, cuidando él mismo de la distribución á su gentq. En 
el estrecho en que se hallaba, logró hacer llegar un cor- 
reo al P. Sánchez que estaba en Tehuacan, y este dispu- 
so auxiliarlo uniéndose al efecto con el cura Tapia: am • 
bos se pusieron en marcha con gran número de gente, 
nueve cañones y cantidad de víveres, ^^ pero al acercarse 
á la plaza ell 7 de Mayo, Caldelas, que habia hecho que 

^ Llámase carne de chito, la de ^cetas del gobiemode Méjico, en Im 

loa chivos, frita en el lebo para sacar de 4 de Junio núm. 239 fol. 587, con 

este. referencia ¿ noticias recibidas en Puo- 

" De todo lo concerniente al ci- bla por particulares: todo lo demat lo 

tío do Huajuapan, este suceso es el he tomado de Bustamante, Caadro 

únieo de que se hace mención en las hist tom. 2? fol. 100. 



Caf. vi.) sitio de nUAJCJAPAR. 24B 

sos negros costeños se ocultasen en un palmar echando- is:v 
se en tierra^ los atacó de sorpresa y los desbarató tan ¿ junio. 
completamente^ que Sánchez y Tapia escaparon con pocos 
á uña de caballo^ dejando en poder de Galdelas su arti- 
llería y los víveres que conducian. Destituido Trujano de 
esta esperanza, no le quedaba otra que Morelos, á quien 
despachó al indio de Noyó, de quien hemos hablado co** 
mo certero tirador, el cual logró salir con mil riesgos 
por entre las líneas de los sitiadores, y dio aviso de ha- 
llarse en salvo, quemando desde una altura dos cohetes 
que al efecto llevaba, que era la sejial convenida con Tru- 
jano. Dejando ahora á este defendiéndose en Iluajuapan, 
es ya tiempo de que volvamos á Morelos y sigamos sus 
operaciones desde su salida de Cuantía, hasta que vino al 
socorro de Trujano é hizo levantar el sitio de Huajuapan. 



CAPITULO VII. 

Tercera campaña de Afórelos. — Derrota á Cerro en Cltlala p haet 
retirar á Añarve y á Páris. — Obliga á levantar A Regules el íi* 
tio de fíuajuapan, derrotándolo y quedando muerto Caldelas. — 
Sitúase en Tehuacan. — F'enttyas de esta posiciont^^-Fuerzas que 
organizan él mismo y Matamoros. — Derrota D. Nicolás Brapo 
A Labaqui en S. Agustín del Palmar, — Muerte de Z>. Leonar- 
do Bravo. — Acción heroica de su hijo D. Nicolás. — Noble ca-^ 
rácter de este. — Situación difícil del gobierno y recursos de que 
hace uso. — barias disposiciones de las cortes. — Estado general 
de España y América en el periodo en que concluye este libro. 

Hemos dejado á Morelos en Chautla,^ con Galiana y 
D. Miguel Bravo, reuniendo los dispersos de Cuantía 
mientras que el comandante Páris, habiendo excitado una 

11 ■ ■ t m « 11 I I > ■ ■ I I ■ 

» Tomo 3 P fol. 624. 




Junio 



^6 TERCEJU CAMPABA DE MORELOS. {Lib. 1T. 

1SI2 reacción en favor de la cansa real eo Chilapa y Tulla, io 
esperaba en Avalla con los capitanes Cerro y Añonre, * 
persoadiilo de que coniplelameole desbaratado en Cuaulla, 
DO le -quedaba mas recurso que tomar aquel camine para 
refugiarse en la cos(a, habiéndolo pintado el virey en la 
proclama que hemos citado en su lugar. ^ buscando una 
cueva eu que ocultarse después de la derrcla que Labia 
sufrido. Desde aquí tiene principio la tercera y mas fe- 
1Í2 de sus caranafias, comando por la primera su expedi- 
ción por Tos pueblos de la costa del Sur, desde la salida 
de su curato en Octubre de 1810, basta la loma de Chi- 
lapa en Agosto de 1811; y por la segunda desde su mar- 
cha de Chilapa en fin de aquel año á batir á Musitu basta 
la salida de Cuautla. '^ Varaos á verlo ahora en ojiera- 
ciones de mayor importancia y coronadas por mas brillan- 
tes resultados. 

Aprovechó, el mes que permaneció en Chautla en reu- 
nir mas de ochocientos hombros de las partidas de Ga- 
liana y de D. Miguel Bravo, y lomadas tedas las disposi- 
ciones convenientes, se puso en marcha contra Añorvc y 
Cerro que se hallaban el primero en Chilapa y el segun- 
do en Tixlla, quedando Páris siempre estacionado en su 
posición de Ayutla. Entre lauto, informado Cerro de 
que D. Máximo Bravo con gente de Chilpancingo se dis- 
pouia á atacarlo en Tixlla, dio aviso á Añorve y ambos 
estaban á punto de moverse con dirección á Chilpancin- 
go, cuando este iiltimo recibió noticia de que Morolos con 

' Tomo Q, ? fol. 535. ta tercera jrampaña el mismo Wore- 

' Id. fol. f)30. los en sus üeclaracione». 

* Vuelvo ¿ tomar por guia en es- 




Junio. 



Ca». VII.) DERROTA DE CERUO EN CITtALA. 247 

gran número de hombres estaba pasando en balsas el rio isia 
en Tlacosoulillan á diez y seis leguas de Chilapa, al mismo 
tiempo que en combinación con él, marchaban á atacarlo 
D. Julián Avala por el camino de Petaquillas con gente 
del Veladero y de la costa, Bravo con la de Chichihualco 
y el cura Tapia con la de Tlapa. Añorve, que no podia 
contar con mas tropa que las dos compañías de la divi- 
sión de milicias de la costa, pues todo lo demás eran los 
patriotas ó realistas de Tixtla y Chilapa, gente allegadiza, 
mal armada y llena de temor; dio orden á Cerro para que 
fuese á uñírsele, y ambos dispusieron retirarse á Ayutla 
con los vecinos de Tixtla y Chilapa que quisiesen seguir- 
los, pero antes de verificarlo, una avanzada de cincuenta 
hombres se encontró en las inmediaciones del pueblo de 
Citlala con Galiana, que marchaba con su gente dividida 
en dos secciones: Afiorve mandó á Cerro con los realis- 
tas de Tixtla, algunos soldados de la cuarta compañía de 
milicias de la costa y los realistas de caballería de Chila- 
pa á sostener la avanzada: los insurgentes fueron engro- 
sando en número, y habiendo cargado Galiana con su ca- 
ballería que de improviso salió de una barranca, se puso 
en fuga la de Chilapa, con lo que quedando descubierta 
la infantería y á riesgo de ser envuelta por su espalda, 
huyó también dejando en poder de Galiana muchas de 
sus armas y algunos prisioneros, los cuales Morolos, que 
durante la acción estaba en el pueblo de Mitepec, hizo 
conducir á Zacatula. Esta acción fué el 4 do Junio y en 
la noche, temiendo Añorve verse rodeado el dia siguien-t 
te, so puso precipitadamente en marcha y pudo llegar á 
Ayutla con las familias que lo siguieron, habiéndole man- 




248 TEBCERá CAMPA54 DE MORELOS. (Lib. IT. 

1812 dado París al teniente Reguera cen ciento cincuenta hom- 
bres, para que protejiese su retirada. ^ 

Morelos entró en Chilapa sin resistencia: el cura Ro- 
dríguez Bello, cuya cabeza habia sido puesta á precio, ^ 
huyó con anticipación, y su vicario salió á interceder en 
hvor de la población con el vencedor. Poco dispuesto 
estaba este á la clemencia, por lo que castigó con severi- 
dad á algunos de los vecinos, dejando que sus soldados 
saqueasen las casas de aquella rica villa, cuya ruina se ha 
Consumado con otro suceso semejante después de hecha 
la independencia. Publicó después un bando de indulto, 
y mandó algunos individuos al presidio de Zacatula, en- 
tre ellos al gigante Martin Salmerón, á quien hizo vol- 
ver al cabo de algún tiempo y lo incorporó en su escolta, 
de la que se retiró y muríó en su casa. ^ 

El empeño que el virey habia tenido en representar á 
Morelos como enteramente destruido, hizo que fuese gran- 
de la sensación que causó en Méjico verlo aparecer aho- 
ra de una manera triunfante: las esperanzas de los adic- 
tos á la revolución, abatidas con tantos golpes, se reani- 
maron, y la critica severa de Calleja y sus tertulianos tu- 
vo un ancho campo en que ejercerse, censurando en esta 
vez no sin razón, al virey Venegas, por no haber tomado 
las disposiciones oportunas para aprovechar la dispersión 
que Morelos habia sufrído en la salida de Cuantía, é im- 

^ Todo este pormenor está toma- "^ Carta de D. Nicolás Bravo, 

do del parte de París, fecho eir Orne- Apéndice documento núm. 5. £1 re* 

tepec el 11 de Julio, y publicado en trato de Salmerón está en It Univer- 

It s^c. de 25 de Agosto n. 278 f. 8!)8. sidad de Méjico en el museo. Habla 

^ Asi lo dice con aseveración el de este hombre eztraordioarío el ba- 

. obispo de Puebla Campillo en su ma- ron de Humboldt. Es. pol. tom. 1 9 

nifiesto, contestando ¿ Morelos que lib. 2 9 cap. 6 9 fol. 395. Véaae el 

habia desmentido la especie. apéndice núm. 5. 



^N 



Cap. Vil.) VENTAJAS OBTENIDAS POR MORKLOS. S49 

pedir que de nuevo engrosase, dando así lugar á que la iM 
guerra se volviese á encender con mayor fuerza, lo que po- 
dia haberse evitado fácilmente situando en Tixtla ó Chi« 
lapa, poblaciones de buen clima y adictas á la causa real, 
una fuerte división. Páris, no creyéndose seguro en Ayu* 
tía, ó por las noticias que tuvo de que Victoriano Maído* 
nado con la gente que tenia en el cerro del Metlastono, se 
dirijia á Ometepec para apoderarse de aquel punto apro-* 
vechando su ausencia y la de Caldelas, que como hemos 
visto, se hallaba con los negros de la costa en el sitio de 
Huajuapan, se volvió allá con su tropa y Morolos recobró 
todo el pais hasta las puertas de Acapulco, cuyo bloqueo 
habia continuado Ayala desde el cerro del Veladero: sin 
embargo Iguala, Tasco y todo el terreno situado á la dere- 
cha del Mescala, con el valle de Cuernavaca y el de Cuan- 
tía, permanecieron en poder de los realistas, aunque te* 
niendo estos que defender estos puntos en reftetidos ata- 
ques, en los que generalmente el triunfo quedaba por sa 
parte, como sucedió también en el que Maldonado dio al- 
gún tiempo después (en Octubre) al comandante Rienda éo 
la cuesta de Santa Rosa, cerca de Jamillepec, en la Cos- 
ta chica en que fué aquel derrotado y perdió su artillería*^ 
Recibió Morelos en Cbilapa el aviso que Trujano pudQ 
hacerle pasar, del apuro en que se hallaba en Huajuapap 
y resolvió marchar en su socorro. A los ochocientos boQH 
bres con que habia entrado en aquella villa hizo se rea<r 
niesen las demás fuerzas de que podia disponer, y á su paso 
por Tlapa y Chautla, lo siguieron mil indios armados solo 



* Gaceta de 21 de Noviembre núm. 320. fol. 1233, por declancionM 
de paaageros. 

ToH. III.— 32. 



Julio. 



150 TERCBIU CAMPAÑA DE MORELOS. (Ub. 1T. 

181 1 eoD hondas y flechas.^ Al acercarse á Huajuapan dio aviso 
de sa llegada, por medio del mismo indio que habia sali- 
do á pedir socorro. Venérase en la parroquia de aquel 
logar la imagen del ^^Señor de los corazones/' á la que 
Trujano hacia una novena, con asistencia de toda la guar- 
nición. Túvose por milagroso el haber recibido el aviso 
de la llegada del socorro el dia mismo en que se acababa 
la novena, con lo que se celebró este con salva, repiques 
é' iluminación, para la que dio abundante materia la. gran 
cantidad de sebo de las matanzas que existia almacenado. 
Raúles viendo desde su campo todas estas señales de 
alegría, no sabia á que atribuirlas, pero hubo por íin de 
presumir la causa, y en una junta de guerra que celebró, 
propuso se levantase el sitio, á lo que Caldelas, mal ave- 
nido con él hacia algún tiempo, se opuso y aun se dice 
que lo trató de cobarde, lo que lo comprometió á perma- 
necer. Morelos destacó á D. Miguel Bravo para que con 
la gente que habjan vuelto á reunir los curas Sánchez y 
Tapia, tomase uno de los coslados de la población; lo cual 
pudo poner en riesgo su movimiento, porque habiendo 
cargado Caldelas sobre Bravo, lo desbarató, le quitó dos 
cañones que llevaba, y lo obligó á retirarse. Morelos se 
presentó delante de Huajuapan el 1 3 de Julio, y habien- 
do hecho una salida vigorosa Trujano, al mismo tiempo 
que aquel cai^ba por el frente, los realistas cogidos en- 
ti^ dos fuegos, fueron completamente destrozados. Cal- 

* No hablan ile este desastre las del Cuadro histórico de Bustamante^ 

gacetas y papeles del gobierno, y Mo« quien dice los tuvo de buenos infor- 

ñflos en sus declaraciones no refiere mes en el mismo Huajuapan. Veas» 

mas que el resultado, por lo que to- tom. 2 P fol. 10& 
doa loa pormenores los be tomado 



Ca». Vil.) DERROTA DE REGULES. 251 

líelas iDurid á lanzadas, gritando hasta sus últimos alien- isid 
los, **V¡va España:" dícese que lleno de ira, viendo el des- 
€drden de los sitiadores, se dirigia con una pistola en la 
mano á matar á Regules, diciendo que lo habia compro- 
metido y abandonado: era europeo, vecino de la costa del 
Sur, y uno de los oficiales mas bizarros que hubo en esta 
guerra. Regules y Esperón huyeron á uña de caballo y 
el primero, habiendo dado con la cabeza contra la rama de 
un árbol, cayó en tierra arrojando sangre por la boca, y 
fué conducido á Yanhuillan por un soldado que lo llevó 
en ancas de su caballo. Habiéndose reunido allí los dis- 
persos, tomó el mando el canónigo San Martin, coman- 
dante del cuerpo de eclesiásticos; pero la tropa que allí 
habia, sobrecogida de terror con las noticias de la derro- 
ta, huia en pelotones, siendo necesario que los oficiales 
hiciesen guardia para impedirle la salida. Por esto, y 
por temerse que Morelos marchase en seguida sobre aquel 
pueblo, en junta de guerra se acordó retirarse prontamen- 
te á Oajaca, y para poder conducir sesenta heridos que 
habia, se dio libertad á cien presos que estaban en la cár- 
cel, á los que á la llegada á Oajaca no se cumplió esta 
promesa, haciéndolos volver á la prisión el asesor D. An- 
tonio Izquierdo. 

Morelos quedó dueño de la artillería y de casi todo el 
armamento de los realistas: estos tuvieron mucha pérdida 
de muertos,'^ y cosa de ciento setenta prisioneros, de los 
cuales Morelos hizo que se uniesen algunos á su ejército, 
y á los demás los mandó al presidio de Zacatula. Tni- 



^ Bustamante dice 400: Morelos en sus declaraciones dice qu« hab« 
''algunos muertos por ambas partes.'^ 




Aforto, 



S5S TBRCBRA CAMPAlli DE MORELOS. (Lii. IV. 

1112 jano siguió el alcance de los realistas hasta Yanhaitlan y 
DO dio cuartel á ninguno. Morelos aumentó sus tropas 
con las que habia en Huajuapan, y con ellas formó un 
regimiento, al que dio el nombre de ^'S. Lorenzo," porque 
hablan estado expuestas al fuego por todos lados, é hizo 
coronel de él á Trujano. 

Duró el sitio de Huajuapan ciento once dias: el botin 
que hizo allí Morelos fué muy considerable; catorce caño- 
nes, mas de mil fusiles, mucho parque y cantidad de vi- 
Teres con algún dinero. Esta victoria abria á Morelos las 
puertas de Oajaca, en cuya capital hubiera podido entrar 
sin resistencia, y lo hacia dueño de las Mixtocas alta y ba- 
ja, no quedando mas fuerzas enemigas en ellas que las d¡- 
Tisiones de Páris y Rienda en la costa chica. Mo obstan- 
te y á pesar de las instancias de Trujano, no trató por 
entonces de ocupar á Oajaca y se dirijió con todas sus 
fuerzas á Tehuacan, donde entró el 10 de Agosto. ^^ Hé- 
sele acusado de esta resolución como de un grave error, 
pues la ocupación de Oajaca, al mismo tiempo que le hu- 
biera proporcionado muchos recursos, lo habría puesto á 
cubierto enteramente por aquel lado, é impedido que los 
realistas se rehiciesen en aquella ciudad reuniendo nue- 
vas fuerzas, las cuales dirigidas por mano mas hábil que 
la de Regules, hubieran podido causarle grandes dificul- 
tades. Es de creer sin embargo, que no pudiendo ocul- 
társele estas tan evidentes ventajas, temió encontrar en 
una ciudad rica y populosa como era entonces Oajaca, 
una resistencia que lo hubiera detenido mucho tiempo, y 

^^ Morelos dice que tenia entonces 3600 hombres inclusa la guarní* 
eion de Huajuapan. 



Agosto. 



Cap. Vn.) SITÚASE NORELOS EN TEHUACAn. 253 

que le habria impedido ocupar el importante punto de 1812 
Tebuacan, dando lugar á que se adelantase á hacerse due- 
ño de él Llano, con las tropas de Puebla. Bustamante 
atribuye la resolución de Morelos, al objeto que se habia 
propuesto dé arreglar las diversas partidas de insurgentes 
que estaban en la demarcación que la junta de Zilácuaro 
habia puesto bajo su mando: "esla empresa, añade, era muy 
difícil, pues para acabarla cumplidamente, hubiera sido 
preciso comenzar ahorcando á los primeros jefes, hombres 
escandalosos, inmorales, ladrones y enemigos de todo or- 
den y buena disciplina." ^"^ Tal confesión que la fuerza 
de la verdad arranca á aquel escritor, demuestra lo que 
eran casi todos los hombres que por desgracia andaban 
en la revolución con muy pocas excepciones, y ya veremos 
confirmadas estas calificaciones por el mismo Morelos y 
por Rayón, aun con respecto á sus propios compañeros 
de la junta soberana, y á algunos de los principales jefes 
de otras provincias. 

La posición de Tehuacan daba ú Morelos grandes ven- 
tajas, y nada manifiesta tanto su instinto militar, como el 
haber escogido esta ciudad para situar en ella su cuartel 
general. Colocado entre Oajaca, Orizava y el camino de 
Veracruz, Morelos amenazaba desde allí á estos tres pun- 
tos. En el primero ejercia por este tiempo la autoridad 
superior el teniente general D. Antonio González Saravia, 
que acabando de desempeñar el empleo de presidente de 
Goatemala, se dirijia á Méjico para recibir el mando de 
las armas en calidad de comandante general, por deber- 
se separar según la constitución de Cádiz del político que 

^* BuRtamante, Cuadro histórico, tom. 2. ® fol. 108. 




Agosto. 



S54 TfinCEIU CAMPABA D£ MOIIBLOS. (Lib. IV. 

1813 se dejaba á Venegas: ^^ ó coiiforme otros (liceo, como se 
gundo (le este, y uo pudiendo pasar por la intercepta- 
ción de los caminos, se habia encargado de aquella pro- 
vincia. Persuadido del peligro en que se encontraba, pe- 
dia sin cesar auxilios al virey que no se los podia dar, y 
tenia que reducirse á solo los (|ue le proporcionaba la 
provincia, careciendo de arn^amento y no contando con 
otras tropas que las que estaban ya acobardadas con los 
anteriores descalabros. Al Oriente tenia Morolos á muy 
corta distancia la villa de Oriza va, con corta guarnición, 
en la que^ como hemos dicho, habia un grande depósito 
de tabacos, que por entonces constituían el principal re- 
curso pecuniario del virey; mientras al Norte y Poniente 
se le presentaban la provincia de Puebla y el camino de 
Veracruz, que le ofrecian la oportunidad de atacar los 
comboyes, tínico medio de comunicación que entonces 
habia, y para cuya custodia era menester destinar grandes 
fuerzas, distrayéndose así en diversos objetos las que el 
virey podia emplear, sin cubrir completamente ninguno. 
Morelos en tan importante posición, esperaba que por 
una ú otra parte la ocasión le presentase la presa sobre 
que debia caer, y entre tanto, persuadido de la inutilidad 
de las grandes masas de gente indisciplinada é inerme 
que formaban las partidas de los insurgentes, se aplicó á 
regularizar y disciplinar sus tropas. Otro tanto hacia el 
cura Matamoros en la hacienda de Santa Clara y después 
en Iziicar, en donde habiendo sabido el bando del virey 
de 25 de Junio que desaforaba á los eclesiásticos que to- 
masen pai*te en la revolución, para vengar este agravio he- 

" Bustamante, Cuadro histórico, tom. S ? fol. 100. 



Agosto. 



Ca9. Vil.) ORGÁfSIZACIOü PE TROPAA. 258 

cfao á la clase á que él mismo pertenecía, levantó un re- isis 
gimiento á que dio el nombre de ^'San Pedro/' con una 
bandera negra y una gran cruz encarnada en ella, á la 
manera de la que usan los canónigos en la ceremonia de 
la seña en la semana sania, en la que estaban escritas 
con letras rojas estas palabras: ^'Inmunidad eclesiásti- 
ca.^^' Tuvo Matamoros á su lado á D. Manuel Terán, 
lo que le proporcionó hacerse de buena y bien montada 
artillería, y comisionó á Rosains para que persiguiese á 
los ladrones, y esto le dio ocasión de vengarse del P. Táre- 
lo, en cuyo poder encontró el ganado robado en la ha- 
cienda de Alzayanga. En seguida Rosains se presentó 
en Tehuacan á Morelos que lo nombró auditor de guer- 
ra y lo hizo después su secretario: también se le presen- 
tó en aquella ciudad D. Antonio Sesma, que como Ro- 
sains, habia podido salir de la prisión en que á ambos te- 
nia Arroyo. Tanto Morelos como Matamoros organiza- 
ron varios cuerpos, hasta llegar á tener un número con- 
siderable de tropas regularmente disciplinadas, dando á 
lodos los regimientos nombres de santos, como el de San- 
tiago de Galicia, de que era coronel el cura Sánchez. 

No tardó Morelos en comenzará sacar las ventajas que 
la excelente posición de Tehuacan le proporcionaba. Des- 
de que Llano salió de Yeracruz conr el convoy en prin- 
cipios de Agosto,^^ no se volvieron á recibir en aquella 
ciudad noticias de la capital, continuando la absoluta in- 
terceptación de las comunicaciones, con lo que escasea- 
ban las harinas y otros artículos que se llevan á aquel 



^* Bustamante, Cuadro hist toio. ^ Véase el capítulo anterior f« 
S-Ofol. 149. lio 236. 



S56 TERCERA CAMPAf^A DB MORELOS. Lib. IV. 

iM j puerto de Puebla y de otras prov'meias del ioterior. Con el 
P lem re. ^^^^^^ j^ procurárselos y de hacer Il(^ar á Méjico porción 

grande de correspondencia ')e España, se dispuso por el 
gobernador Dávila y por el comercio de la plaza, que su- 
biese á Puebla D. Juan Labaqui, con 500 infantes del 
batallón de Campeche, 60 caballos y tres cañones ligeros: 
mas como se tenia por imposible que esta corta fuerza 
pudiese abrirse paso por el camino de Jala|)a, ocupado 
por muchas y fuertes partidas de insúltenles; se prefirió 
que marchase por el de las villas, que se creía mucho 
mas expedito, ignorándose entonces en Veracruz que Mo- 
reíos se hubiese situado en Tehuacan. Labaqui, aun- 
que no era militar de profesión, tenia fama de poseer mu- 
chos conocimientos en el arte de la guerra, por haberse 
, hallado en España en las tropas que la hicieron contra la 
Francia en i 795: por cuya razón, cuando en Veracruz 
se levantó el batallón de patriotas voluntarios que toma- 
ron después el nombre de realistas, se le nombró capitán 
de una compañía de tiradores, y en esta vez se le eligió 
para tomar el mando de esta expedición. En su marcha 
basta Orizava tuvo diversos encuentros en que salió ven- 
cedor, y pasando sin estorvo las cumbres de Acuicingo, 
llegó á la llanura que se extiende hasta Puebla y se alo- 
jó en el pueblo de San Agustin del Palmar. 

Informado Morelos de la marcha de Labaqui ^^ y ex- 
citado por D. Antonio Sesma, que le persuadió que sería 

*• Todo lo relativo h la derrota te, tomo 2 ? fol. 176; en los papeles 
de Labaqui lo he tomado de noticiae del gobierno no se habla nada de es- 
verbales del mismo D. Nicolás Bra- to, y el mismo Bustamante da una 
vo, de la carta de este general publí- idea enteramente errónea del motivo 
CAdaen el Apéndice documento n. 5 de la expedición de Labaqui. 
y del Cuadro histórico deBustaman- 



'"^ Asi lo dice JMorelos en suü de- fué muerto Labaqui, -y examinidcr 

claraciones. por mi mismo toílo el lugar del» 

^* He estado en la casa en tjiie escena. 

ToM. IIL— 33. 



AgoHa 



C.Af. Til ) DERROTA DB LABAQÜf. ' Í57 

ignomÍDÍoso |)ara sus armas, el que aquella corta fuerza isit 
pasase sin ser atacada á tan pequeña distancia de su cuar- 
tel general, dispuso que saliese á batirla D. Nicolás Bra- 
vo con 200 negros de la costa, que eran en todas las 
ocasiones de empeño la gente en que tenia mas confian- 
za, acompañándolo D. Pablo Galiana y D. Ramón Sesma, 
hijo de D. Antonio, á quienes se agregaron Arroyo con 
su guerrilla de caballería y el Bendito con su partida, ha- 
ciendo la fuer/a total de 600 hombres. ^'^ Bravo salió 
de Tehuacan el 48 de Agosto á las nueve de la noche, y 
habiendo caminado toda ella, llegó al Palmar el dia si- 
guiente á las once, dejando á Arroyo en la Cañada de Iz- 
tapa, para impedir que viniese á Labaqui socorro de On- 
zava. Al acercarse Bravo á la población, Labaqui se for- 
tificó en tres casas de la calle principal, no habiendo te^ 
nido tiempo para situarse en el cerrito del Calvario, por 
hal)erlo tomado con anticipación los independientes. Es- 
tos, [tarapetados en las casas fronterizas á las que Laba- 
qui ocupaba, rompieron el fuego, y habiendo desalojado 
á los realistas de dos de ellas, reconcentraron estos sa 
fuerza en una sola. Defendiéronse en ella con valor has- 
ta el dia siguiente, en que los insolientes los atacaron 
á la arma blanca entrando por el zahuan,^^ no obstante el 
vivo fuego de un cañón situado en él. El capitán Palma 
que los guiaba, negro de la costa, dividió en dos partes 
de un machetazo la cabeza á Labaqui que habia salido 
al encuentro, y habiendo hecho lo mismo con otro oficial^ 



tit^ TERClUu CMIPAflA DK IIORELOS. (Lib. 1?. 

181» QOdA d fuego ponieodo eo la bayoneta de ud fusil un pa- 
ñuelo blanco, con lo que todos se rindieron á discreción. 
Los realistas tuvieron cuarenta v tantos muertos y algunos 
heridos: la pérdida de los independientes fué menor. Bra- 
yo tomó tres cañones, trescientos fusiles, poco parque, 
porque en el acto de rendirse los realistas echaron en 
un pozo dos cajones que les quedaban, toda la correspon- 
dencia de España y doscientos prisioneros que envió á 
la ¡NTOvincia de Yeracruz, cuyo mando le babia conferido 
Morelos. Volvió luego á Tehuacan á conducir los heri- 
dos, y en el camino encontró el refuerzo que le manda- 
ba Morelos á quien presentó la espada de Labaqui: en se- 
guida pasó á la provincia de Yeracruz y en el puente del 
Rey atacó un convoy que se dirijia á Jalapa, haciéndole 
muchos prisioneros.^^ 

La derrota fué tan completa, que no escapó ninguno 
de la división de Labaqui que llevase la noticia del suce- 
so: la primera que tuvo Castro Terreno en Puebla, fué 
por el comandante de Acatzingo D. Manuel Garcia, quien 
mandó al Palmar un espía de confianza que le instruyó 
de lo ocurrido, y al comunicar el aviso á Castro Terreno, 
le manifestó gran temor de ser atacado el mismo en aquel 
pueblo.^ Esta derrota, la de Cerro en Citiala, y el ha- 

^ Bastamante en el Cuadro his- mifmo genera! Bravo en la carta in- 

tórico en el lugar citado, refiere que terta en el Apéndice, documento nú. 

Morelos hizo fusilar en Tehuacan á mero 5. 

19 de los prisioneros, no obstante las ^ . Bnstaroante, Cuadro histórico, 
instancias de Bravo para salvarlos de tom.2 9 fol. 180. copia el parte de 
tan desgraciada suerte: que agregó García, trasmitido por Castro Terre* 
dgunos á su dército, y á los demás ño al virey que se halla en la secre- 
tos mandó á Zacatula. Morelos no taría del vireinato. No lo he visto, 
dice en sus declaraciones que hiciese no habiéndose podido encontrar el 
ftttilar á ninguno, y yo he debido legajo en que debe estar. 
feguir de preferencia lo que dice el 



Cap. VIL) EJECUCIÓN DE D. L. BRAVO. 859 

ber hecho Morelos levantar el silío de Huajuapan, resta- iris 
blecieron enteramente las esperanzas de los adictos á la ^ *^ 
insurrección abatidas por tantos reveses, é hicieroQ subir 
la reputación de Morelos al mayor punto á que habia lle- 
gado hasta entonces. El virey veía que el enemigo mas 
temible que habia tenido el gobierno español en Méjico, 
se presentaba en campaña con nuevas y mayores fuerzas, 
y que era menester empezar otra vez la guerra contra 
aquel caudillo que habia dado por destruido, y los insur- 
gentes aprendiendo á conocer mejor las ventajas de su 
posición, no se acobardaban por las derrotas que sufrían. 
Pocos dias después de haber obtenido D. Nicolás Bravo 
un triunfo tan completo, su padre D. Leonardo espiró en 
Méjico en el cadalso. Conducido á aquella ciudad por Ca- 
lleja á su regreso de Cuautla,^^ se le juzgó al mismo tiempo 
que á D. José María Piedras y á D. Luciano Pérez aprehen- 
didos con cl,^^ y aunque condenados á la pena capital, ae 
suspendió la ejecución por habérsele ofrecido á D. Leo- 
nardo la vida, si hacia que se presentasen al indulto su hi- 
jo y hermanos: D. Nicolás, bien que autorizado por More- 
los para salvar á su padre admitiendo el indulto que se 
le ofreció por el virey Venegas, no creyó deber confiar 
en las seguridades que se le daban, por lo que habia 
acontecido en Tepecuacuilco en un caso semejante con 
los hermanos Orduñas, y en consecuencia, no habiendo 
admitido tampoco el virey el cambio que se le propuso 
por Morelos, de un cierto número de prisioneros por la 
vida de D. Leonardo, este, con sus dos compañeros Pie- 

*^ Véase tom. 2 P fol. 540. causas en el diario de Méjico dtl 

** Publicóse el extracto de las mismodiaenquesehivolaejeeiicioa. 



260 TERCERA CAMPABA DE MORELOS. (Lis. IV. 

1812 dras y Peréz, sufrió la pena de garrote el dia 15 de Sep- 
tiembre en el ejido, en cuyo sitio se mando después de 
la independencia erigir un monumento á su memoria, lo 
qae no ha tenido efecto. D. Leonardo dio |)ruebas de 
gran firmeza en sos últimos momentos, como las habia 
dado también de valor en la campaña, especialmente en 

■ 

el sitio de Cuaatla: mas por desgracia no estaba exento de 
aquella fria crueldad, que era como el carácter de la revo- 
lución en que habia tomado parte.^ 

Morelos comunicó á D. Nicolás Bravo, que se hallaba 
en Medellin á corta distancia de Veracruz, la noticia de 
la muerte de su padre, dándole al mismo tiempo orden de 
fusilar á los prisioneros que tuviese, que eran unos tres* 
cientos. Bravo la mandó cumplir, previniendo al cape- 
llán los dispusiese cristianamente para el dia siguiente: 
pero en el silencio de la noche, la reflexión de que iba á 
manchar su propia reputación y la causa que sostenia con 
una acción atroz, debiéndose esperar mejores resultados 
en favor de aquella misma causa de una conducta mas 
política y humana que la que se habia seguido, no le de- 
jó un momento de descanso y lo decidió á tomar una re- 
solución contraria á la orden que liabia recibido, corrien- 
do el riesgo de desagradar á Morelos, cuyo carácter le era 
bien conocido. Reservando sin embargo su determina- 
ción, mandó formar la tropa á las ocho de la mañana y 

sacar á los prisioneros como si la ejecución fuese á veri- 

■ I — "~ 

** Entre las personas á quienes respetable, vecino de Chilpancingo 

mandó quitar la vida y saquear su y padre del estimable sugetodeliPÍs« 

casa dejando arruinada á su familia, mo nombre, que es actualmente» uno 

DO obstante ser su compadre y tener de log principales vecinos de Yaute- 

relaciones de amistad con él, fué D. peo. 
ifoaquin Sánchez Munive, europeo 



^ 




5B. BSEe(BK.üS SBiál-T®, 

General de división de la Tepúlilica mejicana. 



Octubre. 



CiF. VIC.) HEROICA ACCIOIf DED. N. BRAVO. 261 

íicarse, y colocados estos en el centro del cuadro, les ma- isia 
nifestó que su padre había perdido la vida en Méjico en 
el cadalso, poniendo con tal hecho el virey en riesgo la de 
todos ellos, pues habia recibido orden de Moremos para (|u¡- 
társela;.pcro que muy lejos de ejecutarla, no solo no se lle- 
varía á efecto la sentencia que se les habia hecho saber, 
sino que á todos los dejaba en libertad para que se fueran 
á donde les conviniese, lo que ellos, en el trasporte del 
mas vivo reconocimiento [>or tan generosa conducta, re- 
husaron quedándose á su servicio, excepto los pocos á 
quienes sus negocios obligaron á volver á Veracruz, en- 
tre los que se contaba un individuo de aquel comercio 
del nombre de Madariaga, los cuales manifestaron su 
gratitud, haciendo á Bravo repetidos y considerables re- 
galos para sus tropas. ^^ Pocos ejemplos presenta la his- 
toria antigua y moderna de un acto tan noble de genero- 
sidad, en un momento en que la venganza habría pareci- 
do autorizar aquellas crueles represalias, habiendo sido re- 
petidos los rasgos de humanidad que en el curso de la re- 
volución se vieron en este digno jefe: siempre \'aliente en 
el campo de batalla, nunca fuera de él manchó sus manos 
con la sangre del rendido, y conservando pura su reputa- 
ción á través de las vicisitudes de la guerra, constantemen* 
te sostuvo la nobleza de su carácter, mereciendo á justo tí- 
tulo que se le aplique el timbre del caballero francés, que 
pudo llamarse con verdad ^'sin miedo y sin tacha." ¡Que 
pocos fueron los que en esta desgraciada contienda pudie- 
ron pretender un elogio semejante! 

^' Para todo lo relativo ¿ este su- vorecido el ra¡$mo general Bravo, J 
cesOf he hecho uso de las noticias que que se ha puerto en el núm. O del 
•en tiene la carta con que mt ha/a- Apéndice. 



262 SlTÜACIOfl DCP'GOBtERNO. (Lli. IT. 

1S12 La larga continuación de la guerra, la destrucción que 

Ut^mhn. ^^^ liabia cansado en todos los ramos productivos, y los 
cuantiosos é incesantes gastos que babia tenido que lia- 
cer el gobierno, liabian agotado sus recursos y obligádolo 
á imponer nuevas contribuciones. En todos los pueblos 
se cobraban las que se habian establecido para la manu- 
tención de los patriotas, y para el pago de la tropa se 
echaba mano de todos los fondos que existian y de que 
disponian los comandantes: las rentas eclesiásticas babiau 
Bufrido mas que ningunas otras, pues ocupadas por los 
insurgentes ó destruidas las fincas rústicas, los propieta- 
rios no pagaban réditos de los capitales que sobre ellas 
reconocían, y los diezmatorios estaban los mas en poder 
de los insurgentes, y de los que estaban libres, los coman- 
dantes de las tropas reales tomaban casi todo lo que ren- 
dían, en términos que en solo el obispado de Michoacan, 
b^bian percibido estos en los primeros treinta meses de 
guerra mas de 90.000 ps., y habiendo aquel cabildo acu- 
dido al virey, pidiéndole permiso para fundir y acuñar la 
parte de la plata labrada de la iglesia que fuese menos 
necesaria para subsistir por ese medio, tuvo que dar de 
ella 7.250 marcos para auxilio de la guarnición de Valla- 
dolid.^ En Méjico siendo mayores los gastos, lo eran 
también las dificultades para cubrirlos. Habíase ya echa- 
do mano de la plata labrada de los particulares; se babia 
establecido una contribución sobre rentas de casas, pero 
nada de esto bastaba para las exigencias que iban siem- 

^ Véase el "Manifiesto de la leal, en Méjico en 1813 en la oficina de 

tad y patriotismo del M. L Y. cabil- Doña Maria Fernandei de Jiuregui» 

do de Yalladolid de Michoacan, en folios 13 y 14. 
La presente insurrección." Impreso 



Ca#. VII.) RECURSOS DEL gobi£r:«o»^ 268 

pre en aumento. Con el Gn de buscar medios para aten** i8t3 
der á ellas, convocó el virey una junta extraordinaria de Se^uimbi*. 
hacienda que se celebró en su presencia el dia 19 de 
Agosto, á que asistieron el regente de la audiencia y £&«• 
cal de real hacienda, el superintendente de casa de mone** 
da, los ministros del tribunal de cuentas, los de la tesore- 
ría y empleados superiores de hacienda, el consulado y el 
tribunal de minería. I^ discusión fué empeñada entre loe 
comerciantes y los empleados, habiendo propuesto los pri- 
meros que se tratase de reducir los gastos, rebajando la ter- 
cera parte de todos los sueldos, lo qne resistieron los se-* 
gundos en cuyo apoyo se declaró el virey, y en aquella se-«^ 
sion no se hizo otra cosa que nombrar una comisión que en 
la siguiente, que se señaló para el dia 21 , propusiese al 
gun plan.^^ En ella se resolvió adoptar el que de ante ma- 
no tenia presentado el teniente coronel D. Francisco Cresr 
po Gil, reducido á gravar todos los efectos de primera ne- 
cesidad, sin eximir de esta contribución, calificada de tem- 
poral y extraordinaria de guerra, á ninguno de los cuerpoe 
que gozaban excepciones, como las catedrales por sus diez- 
mos y la minería por los artículos de su consumo, exten«- 
diéndose el pago del nuevo impuesto á los efectos ya intro- 
ducidos y que existían en los almacenes y tiendas, de que 
se exigieron declaraciones juradas. Se mandó ademas^ 
á petición del consulado, que se extendiesen escrituras re- 
novando los préstamos hechos anteriormente que asceof* 
dian á 1.525.063 ps., haciéndoles gozar el interés deft 
por 100 desde 1.^ de Marzo de aquel año, como á loe 

fondos tomados con hipoteca de la plata labrada y contri- 

■ — ■ ■ »^— ^^—i ^ 

^ Arechederreta. Apuntes históricos manuscritos. 




1819 bocion de casas, todo lo cual se publicó por bando el 2A 
StivtíembrL. ¿^ Agosto:^^ nias como este arbitrio no podia cubrir in- 
mediatamente las urgencias del momento, necesitándose 
en la tesorería 700.000 ps. para el i .^ de Septiembre, para 
los pagos del mes, el virey exigió un préstamo forzoso de 
esta suma, repartida arbitrariamente entre lossugetos pu- 
dientes del vecindario, á quienes se pasaron oflcios pre- 
yiniéndoles la inmediata exhibición de las respectiras 
cuotas. ^^ 

Es notable este año por no haberse hecho en él por la 
primera Tez después de tres siglos, la ceremonia del pen- 
dón ^^ con que se solemnizaba el dia i 3 de Agosto, dedi- 
cado á S. Hipólito, patrono de la ciudad de Méjico, en re- 
cuerdo de haberse apoderado de ella D. Fernando Cortés, 
en tal dia el año de 1521. Las leyes habian querido que 
esta solemnidad se hiciese con la mayor pompa y hasta sus 
menores ápices estaban prevenidos por ellas ó reglamen- 
tados por autos acordados de la audiencia. En la víspe- 
ra de aquel dia, por convite previo del ayuntamiento, es- 
taban reunidos en la diputación ó casas municipales los 
caballeros y personas nobles de la ciudad, con todas las 
autoridades civiles y militares, y todos los individuos que 
ejercian cargos públicos, haciendo todos en esta ocasión 
muestra de su bizarría en soberbios caballos y ricos jae- 
ces y libreas: los dos oidores menos antiguos iban á bus- 
car á su casa al regidor alférez real, ó si no lo habia, al 
que por turno le tocaba ejercer este cargo, y lo acompa- 
ñaban hasta la casa del ayuntamiento, en donde tomando 

** Está inserto este bando y la ta- * Arechederreta. Apunte* histó- 
rifa de contribiicione!« en los diarios ricos manuscritos. 
lie Méjico de 28 y 'JÜ de Agosto. * Ibidein. 



CAt. VIL) CESA EL PASEO DEL PEÜDOÜ. 265 

el pendón real, que era una bandera grande de seda en ibis 
que estaban bordadas las armas reales y se usaba en la h. |.iíi>idmL 
proclamación de los reyes, se dirigía toda la comitiva al 
palacio en busca del virey y audiencia, y desde allí se or- 
denaba el paseo que presidia el virey, llevando á su Í2« 
quierda al regidor con el pendón, y á su derecha al regente 
ú oidor decano. En este orden, con salvas y repiques, se 
encaminaba á la iglesia de S. Hipólito, donde se cantaban 
las vísperas, y quedando allí el pendón colocado en el 
presbiterio, la misma comitiva volvia el dia siguiente á 
sacarlo después de la misa, para conducirlo á las casas 
municipales, desde las cuales los dos oidores que habían 
acompañado para salir de la suya al regidor alférez real en 
turno, volvían á dejarlo en la puerta, en la que también 
lo habían recibido, sin desmontar de las muías ni entrar 
en el patio. ^ El ayuntamiento regalaba en esta ocasión 
un sombrero y unos guantes al virey y á los oidores, y 
todo terminaba con un refresco que el regidor alférez real 
daba en su casa al acompañamiento, excepto á los oido- 
res que no asistían á él. 

Esta ceremonia, que fué muy ostentosa mientras se 
hizo en el orden referido y que vino á ser ridicula cuan- 
do, disminuido ó acabado el espíritu de caballería, la co- 
mitiva iba en coches, asomando el pendón por la porta- 
ñuela del del virey, podía ser ofensiva para los indios 
cuya conquista recordaba; pero de ninguna manera para 
la raza española, cuyo establecimiento en el país había si- 

^ Ley 56 libro 3 P tit 15 de la de la audiencia de Méjico, auto 14S 
Recopilación de Indias, tom. 2 9 fol. del primer foliage y 60 del tercero. 
69, y Montemayor, autos acordados 

Ton. ni.— 34. 




266 CESA EL PASEO DEL PE19D0II. (Lii. IV. 

1819 do efecto de aquella conquista. Sin embargo, los indi- 
St^ííembre. ^iduos de csta, desconociendo su posición en el pais y 
olvidando su origen, comenzaron á tenerla por degradan- 
te, y las corles por decreto de 7 de Enero de este año, 
aunque calificándola de ^'testimonio de lealtad," manda- 
ron se aboliese, conservando únicamente la fiesta religio- 
sa y reservando el sacar el estandarte real solo en la pro- 
clamación de un nuevo monarca: todo con el fin, según 
expresa el preámbulo del decreto, ^'de hacer desaparecer 
todo acto de inferioridad en las provincias de ultramar, 
que pudiera considerarse como monumento del antiguo 
sistema de conquista y de colonias." ^^ A esta disposición 
I^islativa agregó el virey la orden para que no se repre- 
sentase una ridicula comedia, que en tal dia se daba en 
el teatro, titulada ^^a Conquista de Méjico."^* En conse- 
cuencia, el virey asistió con la audiencia y autoridades que 
acostumbraban acompañarlo á la función de iglesia, como 
á una función ordinaria.^^ Después de la independencia, 
viéndose cada vez con mas desden la conquista, S. Hipó- 
lito ha participado de él y Méjico apenas se acuerda que 
lo tiene por patrono, celebrando su fiesta con suma po- 
breza y frialdad. 

Publicáronse también otras providencias de las cortes, 
que tenian por objeto ganar los ánimos de los america- 

'^ Publicóse por bando el 2C de verbial. En el año en que este tomo 

Septiembre y se insertó en el Diario so imprime, se ha representado en 

de Méjico del 27. Méjico una comedia que recuerda el 

^ Én esta comedia bajaba del cen- 16 de Septiembre, que ha venido & 

tro del cielo en el patio, un mucha- ocupar el lugnr de la que con justa 

cho montado en un caballo de palo, razón se mandó que no se reproaenta- 

lepresentando ¿ Santiago y gritando se en aquel tiempo, la que es tan ex- 

á los españoles en un combate que travagante y ridicula como aquella, 

se figuraba '*á ellos Cortés valeroso:'* " Areched. apunt. hist. 
expresión que habia venido ¿ ser pro- 



CAt. Vil.) VARIAS DISPOSICIONES DE LAS CORTES. 267 

nos, pero que eran insuficientes para lograrlo, pues como i8ifi 
otra vez he tenido ocasión de hacerlo observar, en todo mo- septuñnlm». 
vimiento popular en que se versan grandes intereses, no 
hay medio entre vencer ó ceder del todo: las concesiones 
parciales son recibidas con desprecio, ó no sirven- mas 
que de paliativo para cobrar á su sombra nuevo aliento el 
partido á quien se hacen, y en el caso presente, en una 
revolución tan desastrosa, en que no habia ni jefe que la 
dirigiese ni plan á que se sujetase, es muy verosímil que 
la misma independencia que tanto se deseaba, no hubiese 
bastado á sosegarla. Entre estas providencias, algunas 
habia que ya por la inoportunidad con que se dictaban, ó 
ya por las circunstancias en que se publicaban, eran ma- 
teria de mofa ó se consideraban como insulto. £1 día 
en que fueron ejecutados Bravo y sus dos compañeros, 
en el mismo diario en que se publicó el extracto de sus 
causas, se insertó el decreto de las cortes de 24 de Ene- 
ro, aboliendo la pena de horca y substituyendo cu su^ lu- 
gar la de garrote, por ser aquella ^'un espectáculo dema- 
siado repugnante á la humanidad y al carácter generoso 
de la nación española." ¿Qué efecto debian producir estas 
palabras en los ánimos de los insurgentes ocultos de la 
capital, ulcerados con la muerte de uno de los mas dis- 
tinguidos jefes de la revolución, y cuando se fusilaban 
centenares de personas por los comandantes militares, sin 
siquiera la forma de proceso? Por decreto de 51 de 
Enero, las cortes habilitaron á los subditos españoles que 
por cualquiera línea trajesen su origen de África, para que 
fuesen admitidos á las matrículas y grados de las univer- 
sidades y que pudiesen ser alumnos de los seminarios^ 




268 ESTADO POLiTIGO DE fiSPAÜA. (Lib iV. 

1819 tomar el hábito en las comunidades religiosas y recibir 
^^^ ' los órdenes sagrados,^ lo que no era sin duda una com- 
pensación por la privación de los derechos de ciudadanía, 
y antes bien, con la ilustración que se les proporcionaba 
adquirir, se les debia hacer mas sensible aquella. Por 
otros decretos, queriendo las cortes premiar los servicios 
señalados prestados á la causa de España en varias pro- 
vincias de América, declararon ciudad al pueblo de Tepic, 
con el titulo de ^^noble y leal,"^^ y concedieron otras dis- 
tinciones á la de Guayana en costa firme. "^ 

El estado político de las cosas en el periodo que abraza 
este libro, habia cambiado notablemente en España: los 
franceses obligados á retirarse de Portugal, no habian po- 
dido sostenerse en las márgenes del Tajo, y Lord Welling- 
ton con el ejército. aliado, habia ganado el 21 de Julio 
la importante batalla de Salamanca ó de los Arapiles, en 
la que perdió un brazo el mariscal Marmont que manda- 
ba el ejército francés: en consecuencia los franceses aban- 
donaron á Madrid, en donde entraron triunfantes los alia- 
dos el 1 i de Agosto y el 1 5 se proclamó y juró la cons- 
titución: levantóse también el sitio de Cádiz, y las tropas 
españolas ocuparon sucesivamente á Sevilla, Córdova y 
Granada, retirándose el rey José del lado de Valencia, que 
habia sido tomada poco tiempo antes por el mariscal Su- 
chet, y aunque reunidas allí nuevas fuerzas, y operando 
en combinación con las que habia en Castilla la Vieja, 
volvieron los franceses á Madrid, replegándose el ejército 
aliado hasta Portugal con no poco desorden é indiscipli- 

'* Diario de Méjico de 26 de Sept. ^ Decreto de C de Febrero, Dia^ 
*^ Ídem de 27. Decreto de 24 de rio de Méjico de 19 de Septiembre. 
JuUo de 1811. 



Cap. VIL) ESTADO POLÍTICO DE AMÉRICA. 269 

na en la retirada: la suerte final de la guerra estaba de- isis 
cidida, tanto mas que ya se \e¡a inevitable el movimiento ^ '^"' 
de la Rusia, que seguido por las demás potencias del Nor- 
te, acabó por echar por tierra el imperio de Napoleón. 
Para que las operaciones de las tropas aliadas en España 
fuesen mas nniformcs, las cortes nombraron á Lord We- 
llington general en jefe de los ejércitos españoles, con 
cuyo motivo pasó á Cádiz para combinar los planes de 
campaña y fué recibido con singulares muestras de con- 
sideración, concediéndosele entre otros honores asiento 
en las cortes entre los diputados. Antes habia sido nom?- 
brado duque de Ciudad, Rodrigo, por la toma de aquella 
ciudad, se le habia dado la grandeza de España y las grao- 
des cruces de las órdenes españolas, y después se le con- 
cedió la propiedad del Soto de Roma, hermosa posesión 
cerca de Granada, que habia vuelto & la corona por haber 
sido despojado de ella Godoy, á quien Garlos lY la habia 
dado. 

La suerte de las armas habia sido también favorable en 
lo general para la causa de España, en todas las provin- 
cias insurreccionadas de América. Las victorias de Go- 
yenéche, quien por una de ellas obtuvo el título de con- 
de de Guaqui, en el alto Perú y provincias del rio de la 
Plata confinantes con aquel reino, habian asegurado su 
posesión para España por algún tiempo. En la capita- 
nía general de Venezuela, un temblor de tierra de extraor- 
dinaria violencia, acaecido el Jueves Santo 26 de Marzo 
de este año, habia causado los mayores estragos en la ciu- 
dad de Caracas y en otras muchas poblaciones de la costa- 
El terror que siempre inspira tan tremendo fenómeno, se 



870 ESTADO POLÍTICO DE AMÉIUCA. ;Lib. IV. 

1819 aumentó considerablemente por muchos incidentes, que 
^^^*^ ' hicieron se le viese como un castigo manifiesto del cielo 
por haber abandonado á España en las circunstancias de 
su mayor angustia. El temblor acaeció el mismo dia en 
que se cumplian dos anos que se habia proclamado la in- 
dependencia, y á la misma hora en que se habia hecho la 
proclamación en Caracas: en esta ciudad se arruinaron la 
catedi^al y casi todos los templos, con muerte de muchos 
individuos que estaban reunidos en ellos para la celebra- 
ción de los divinos oficios, y los cuarteles, que era un 
edificio cuadrado de piedra, muy sólido, se desplomó se- 
pultando bajo sus ruinas á los soldados que allí estaban 
alojados: el puerto de la Guaira padeció mucho, y la elevada 
montaña, situada sobre la cordillera que separa la Guaira 
de Caracas, que se llama ''la Silla," á la que se habia da- 
do el nombre de ''la Independencia," comenzó á arrojar 
humo, amenazando hacer una erupción; pero lo que en- 
tre tantos sucesos espantosos llamaba mas la atención del 
pueblo y que los predicadores adictos á la causa real ha- 
cían valer desde los pulpitos con mayor empeño era, que 
estos estragos habiaxi recaido principalmente sobre las po- 
blaciones que habian proclamado la independencia, mien- 
tras que Coro y otras que habian permanecido fieles á la 
España, habian sido casi del todo exentas de ellos.^^ En 
el mismo dia de Jueves Santo, la expedición venezolana 
que salió de Cumaná para atacar por mar y tierra á la 
(juayana española, fué completamente batida y tomados 
todos los buques que la componian. El comandante de 

^ Véase la relación de los siice- «le 1812, núm. 278 íol. S04, y en el 
808 de Venezuela y provincias limi- Diario extraordinario de Méjico de 
troles, en la gaceta do 25 de Agosto 1 1 de Septiembre del mismo año. 



CAt. VII.) ESTADO POLÍTICO DE AMÉRICA. 271 

las tropas rcaies de Coro D. Domingo Monteverde, apro- isis 
Techándose de tantas ventajas, marchó sobre Caracas, re- ^ **" 
cibiendo á su tránsito los testimonios de adhesión de tos 
pueblos aterrorizados, con lo que pudo decirse del todo 
sometida la provincia, habiendo sido remitidos presos á 
Puerto Rico el marques de Toro y los principales miem- 
bros del congreso, y conducidos á Cádiz el general Mi- 
randa y varios individuos, que dieron motivo á las empe- 
ñadas contestaciones en las cortes, de que hemos dado 
razón. ^® Miranda permaneció preso mucho tiempo en el 
castillo de Santa Catalina, hasta que la Inglaterra obtuvo 
su libertad, retirándose á aquella isla en la que murió. 
En Santa Fé y en Quito, habían obtenido también venta- 
jas las armas reales y en todo el continente de América, 
donde no triunfaban, defendian el terreno con honor. 

Las islas pertenecientes á España en el archipiélago de 
las Antillas habian permanecido tranquilas, no obstante 
las violentas convulsiones que agitaban al continente ve- 
cino, y de ellas se habian sacado grandes auxilios para 
sostener la causa real en la costa firme; pero én Marzo de 
este año, la de Cuba, la principal de ellas, se vio amena- 
zada de una revolución, que á no haberse cortado en tiem- 
po, hubiera podido ser de la mayor trascendencia.^^ Un 
hombre libre, de color, llamado José Antonio Aponte, co- 
menzó á inquietar los ánimos de los esclavos en los dis- 
tritos dé Puerto Príncipe, Bayamó, Holguin, y especial- 
mente en las inmediaciones de la Habana, cooperando á 

^ Véase fol. 99 de este tomo. có el gobernador marques de Some- 

^ La relación de los sucesos de ruelos en 7 de Abril, inserta en los 

la isla de Cuba, está tomada de la diarios de Méjico de 23 y 25 de Sep- 

proclaroa que con este motivo publi- tiembre. 



272 ESTADO POLÍTICO DE AMÉRICA. (Lii. IV. 

1813 SUS miras otros individoos de la misma clase que logra- 
'^ ron seducir algunos esclavos, persuadiéndoles que las cor- 

tes babian decretado su libertad, y que el gobierno de la 
isla impedia y ocultaba esta gracia, á favor de cuya espe- 
cie Aponte aspiraba á hacerse rey de la isla, como Cris- 
tóbal lo era de Haity ó Santo Domingo, y sus adherentes 
á apoderarse de las fortunas de los particulares y de los 
pHncipales empleos y bonores. Tanto babian adelantado 
en sus intentos, que la revolución llegó á estallar, babien- 
do incendiado el ingenio de Peñas Altas los mismos es- 
clavos que en él serviau y dado muerte á algUnos indivi- 
duos los de Trinidad, estando señalado el movimiento en 
la Habana, para el mismo dia Jueves Santo de este año, 
tan fecundo en grandes sucesos. Las providencias acti- 
vas del gobernador marques de Someruclos y demás au- 
toridades, pudieron corlar la revolución antes que tomase 
mas cuerpo, y habiendo sido aprehendidos los principáis 
motores, fueron condenados á la pena de horca Aponte y 
otros cinco individuos libres y tres esclavos del ingenio 
de Trinidad. Pocos dias después tomó posesión del go- 
bierno de aquella isla D. Juan Ruiz de Apodaca, y la tran- 
quilidad se conservó, no obstante los nuevos embates á 
que la veremos expuesta. 

Hemos recorrido hasta aquí todos los principales suce- 
sos de la revolución de Nueva España, desde su princi- 
pio en Dolores hasta la conclusión de su primer periodo 
con la prisión y muerte de Hidalgo, Allende y sus com- 
pañeros: hemos visto la insurrección que se creia extin- 
guida con aquel suceso, sostenerse en las provincias del 
centro del reino, y tomar cierta organización regular con 



Ckw. Vil.) ESTADO D£ LA NUEVA ESPAAa. 'TJZ 

el establecimiento de la junta de gobierno en Zitácuaro; i8i3 
crecer y propagarse rápidamente por Jas victorias de Ató- 
relos en las del Sur y acercarse aquel jefe á la capital po- 
niendo en riesgo la silla misma del gobierno: marchar 
contra él el ejército del centro después de poner en fuga 
á la junta de gobierno, con la toma de Zitácuaro; empe- 
ñarse la lucha entre este ejército hasta entonces vencedor 
en las provincias del Norte, y la^ tropas de Morelos, que 
también lo hábian sido en las del Sur, y el pueblo abier- 
to y sin defensa de Cuantía detener por largo tiempo to- 
das las fuerzas de que el virey podia disponer: apoderarse 

estas por fin de Cuantía, y salir Morelos con reputación 

« 

rehaciéndose pronto de gente y armas, y el ejército del 
centro dividido en diversos cuerpos, recobrar en poco tiem- 
po lo perdido durante el sitio de aquel pueblo morir en el 
cadalso á Torres y Albino García, los mas temibles jefes 
de la revolución en las provincias centrales, entre tanto 
extendiéndose esta por las que forman el litoral del Seno 
mejicano y por último hemos visto á Morelos: presentarse 
otra vez en campaña y restablecer su crédito con nuevos 
triunfos, ocupando por fin una posición desde la cual ame- 
nazaba igualmente los puntos que el gobierno tenia mas 
interés en conservar. 

La insurrección pues, en el periodo de ella á que he- 
mos llegado, sin tener otro jefe temible que Morelos, ni 
otras fuerzas importantes que las que este reunia bajo su 
mando, se hallaba diseminada en casi toda la extensión del 
reino: no había camino en que no hubiese una cuadrilla 
que lo interceptase, ni distrito en que no se conociese al- 
gún capataz que no hubiese adquirido funesta nombradla 
ToM. III.— 35. 



I 

274 ESTADO 0£ LA NUEVA ESPaAa. (L». IT. 

1813 i fuerza de robos y desastres: todos ¡nconeíos entre sU 
Stptieinbr» ^j^ recoaocer autoridad alguna superior, burlándose de 
la de la junta que habla querido ejercerla, pero todos si- 
guiendo el mismo impulso y ejecutando el mismo plan 
que habia tenido su principio en Dolores. El clero y el 
desorden eran precisamente lo que sostenía la revolijicion: 
sin el primero, hubiera carecido de jefes; sin el segundo, 
no habria tenido secuaces.' 

Esto mismo era lo que constituia la gran dificultad de 
reprimirla. Si s^ hi(biese tratadp de una guerra regula- 
rizada, hecha f ntre dos potencias civilizadas, las grandes 
victorias conseguidas por los realistas habrían puesto en 
breve fm á ella. Pero en este caso, las victorias no ha- 
cían mas que multiplicar y esparcir en una superficie ma- 
yor los elementos de la guerra, y sacando esta, como aca- 
bamos de decir sus recursos del desorden, cuanto mayor 
era* este, tanto mas aquella se encendía y propagaba. El 
país entre tanto se consumía y arruinaba, y el gobiemOf 
obligado á hacer gastos excesivos para cubrir tan multi- 
plicadas atenciones, se iba encontrando cada vez mas ex- 
hausto de recursos y tenia que hacer uso de medios vio- 
lentos para proporcionárselos. El envío de tropas de 
España, tan repetidamente pedidas por los españoles re- 
sidentes en Méjico, se iba haciendo de una manera que 
no podia producir un efecto decisivo y momentáneo, siendo 
sin embargo de grande utilidad al gobierno, pues fueron 
las únicas que defendieron la provincia de Puebla durante 
el sitio de Cuantía, y contribuyeron también á formar este. 

El virey, en medio de tantas dificultades, hacia frente 
á la revolución por todas partes; sus tropas algunas veces 






C4t. VIL) ESTADO DE LA NUEVA ESPAftA. * 278 

derrotadas^ pero casi siempre victoriosas, supHan ¿ol^ 6u ibu 
valor y cod la actividad de sus movimientos, al ttúmero . ^ ^ "^ 
que era escaso para itendelí á tan vasta, extensión de tér-^ 
reno. El uso de la guerra hat)¡a idov.foriAando .y dando 
á conocer jefes capaees 4e mandar coi acierto. El mis* 
mo virey desde la capitak atendia á t^do reprimiendo al 
propio tiempo por su vigibicia, los movimientos que pu- 
dieran haberse excitado en ella; pues aunque fuese el foco 
principal de la revolución, lod que desde ella la fomenta- 
ban, tenian que reducirse á medios muy indirectos, ya 
mandando algunos artículos* á los periódicos de Tlalpuja- 
hua, ya sorprendiendo alguna vez á los censores de im- 
prenta para insertar en el Diario la conslituciou de los 
Estados Unidos, con una excitación á los mejicanos para 
imitarla, y ya esparciendo noticias falsas ó alarmantes; 
pero~todo estaba contenido con la mano fuerte de la au- 
toridad, y mas con el temor que con el escarmiento, por- 
que es justo decir que no habia habido excesiva seve- 
ridad, ni habia sido Méjico ensangrentado con frecuen- 
tes ejecuciones. El gobierno pues luchaba en todas par- 
tes, y luchaba con ventaja, aunque el desacierto de no 
perseguir con empeño á Morelos, habia dejado en pié á 
su principal enemigo é iba á obligarlo á abrir nueva cam- 
paña, aventurando el éxito de la guerra, que en gran par- 
te dependía de su pronta terminación. 

Toda la inmensa superficie de la América española se 
hallaba pues ardiendo en revolucionólos triunfos de las 
tropas reales habian podido reprimirla y contciierlo, mas el 
germen existia siempre y era muy probable que volviese á 
desarrollarse presentándose la ocasión. Acababa de pa- 



k 



Í76 E!ÍTAt>0 DE LA NUEVA ESPA.^A. (Lib. IV, 

181S sarse y aun se estaba pasando por una terr¡l)Ie prueba, 
^^*'" ™' pero babian resistido á ella las instituciones creadas en la 
conquista, conservadas y mejoradas por tres siglos de ex- 
periencia: á ellas debia el gobierno el respeto que gozaba, 
la obediencia que babia encontrado en las tropas, los re- 
cursos que sacaba da la riqueza y prosperidad á que el 
páis habla llegado. Sin ennbargo, este nnomento de cri- 
sis fué el que las cortes reunidas en Cádiz escogieron, pa- 
ra echar por tierra esas mismas instituciones cuya solider 
acababa de probarse, cuya estabilidad habia podido resistir 
á tan recios vaivenes, y para socabar esa autoridad cuyo 
respeto habia podido conservarse en tan deshecha tormen- 
ta y defenderse á sí misma y á la corona, sin mas tropas 
ni recursos que los que ministraba el pais. Estos fueron 
los resultados de la publicación de la constitución políti- 
ca de la monarquía española proclamada en Cádiz el dia 
19 de Marzo de 1812, de cuyo establecimiento en Nueva 
España vamos á ocuparnos en el libro siguiente. 



LIBRO QUINTO. 



Proclamación de la constitución en Méjico y sus conse- 
cuENciAs. Operaciones de los individuos de la junta su- 
prema T rompimiento entre ellos. Es Calleja nombrado 

VIREY Y PLAN DE OPERACIONES QUE ADOPTA. CONTINUACIÓN DB 
LA TERCERA CAMPAÑA DE MoRELOS HASTA LA INSTALACIÓN DEL 

CONGRESO DE ChILPANCINGO. 



CAPITULO I. 

Publicación de la Constitución en Méjico, — Juramento que pres* 
taron "de observarla todas las autoridades y corporaciones. — Li* 
bertad de imprenta, — Demora en su establecimiento, — rEscritoM 
que salieron á luz, — Elecciones populares para el ayuntamiento* 
— Alboroto del pueblo, — Suspende el virey con acuerdo de la 
audiencia, la libertad de imprenta y las elecciones. — Resultado 
de esta suspensión. — Recíbese la noticia de la victoria ganada 
por los aliados en Salamanca y entusiasmo que excita en los euro- 
peos.— Efectos funestos y permanentes que produjo en Méjico el 
establecimiento de la Constitución española, 

CóN la correspondencia detenida en Veracroz, de que 
trajo Llano 42 cajones cuando regresó con el convoy que 
condujo á aquella plaza, recibió el virey Venegas en 6 de 
Septiembre de 1812 la nueva constitución y la orden pa- 
ra publicarla y cumplirla. El 28 se anunció por bando 
reaK con las prevenciones conducentes á la solemnidad 




Oct^brt. 



S80 JUnAMCnTO DE LA COKSTITCCIOR. (Lm. T. 

1S12 DÍdades religiosas de ambos sexos y cuerpos de tropa, si- 
guieron haciéndolo en los dias inmediatos, compitiendo á 
porfía en la pompa y festejos con que 16 acompañaban. 
Nunca los reyes habian sido jurados con lanta solemni- 
dad, ni tan especialmente por todas las corporaciones. 
Veíanse aquellos batallones compuestos casi todos de mu- 
latos, prestar con aplatiso juramento á una. constitución 
que los privaba del derecho de ciudadanía; señal cierta de 
que ignoraban lo que juraban, ó de que estimaban en muy 
poco Jos derechos que se les negaban y que no sainan co- 
nocer. La mas célebre de estas funciones militares fué 
la que hizo el batallón 1 ^ Americano: celebróse en el 
ejido juuto al paseo nuevo, donde se habia dispuesto un 
salón de mucha amplitud para recibir á los convidados: 
aunque se habia publicado ya el bando, quitando la pena 
de horca, el patíbulo para ejecutarla estaba todavia levan- 
tado en la vecindad del salón, y juzgando su vista poco en 
consonancia con el objeto de la función, los soldados lo 
echaron abajo con gritos de alegría. Dióse una expléndi- 
da comida á toda la oficialidad de la guarnición y perso- 
nas distinguidas de la ciudad, y entre los re|>etidos brin- 
dis análogos á la circunstancia, el arcediano Beristaia hi- 
zo que se abrazasen un mejicano de los dragones de Es- 
paña y un andaluz del batallón americano, teniendo en la 
iiiano el uno una copa de vino blanco y el otro otra de vi- 
no tinto, y que bebiendo estos licores mezclados, grita* 
sen: '^Viva la unión de ambas Españas.'' ^ 

Publicábanse con frecuencia bandos con las prevencio- 

* 

^ Véanse las gacetas de Octubre están llenas de otra cosa que de des- 
y noviembre de ^quel aüo, que no cripciones de estas tiestas. 



Octtttab 



^ L) ESTABLECIMIENTO DE LA CONSTITUCIÓN. 881 

oes. necesarias para ir adaptando todo á las formas y leiH jm 
goage dei nuevo sistema. I^a plaza llamada hasta enton- 
ces Mayor, dcbia tomar el nombre de ^'Plaza de la Gons- 
Htucion/' fijándose en ella una lápida con una inscripción 
que así lo expresase; lápida que en España vifio á ser la 
señal de guerra entre ambos partidos servil y liberal. La 
aduana, la casa de moneda, las rentas, todo liabia de lo-* 
mar el adjetivo de nacionales y no reales como antes se 
denominaban. La audiencia, reducida solo á las funcMH 
nes de administrar justicia, dejaba de ser el consejo del 
virey: todos los juzgados privilegiados iban á cesar: las 
administraciones particulares de ciertos ramos de obras 
públicas, como el desagüe y otros, dcbian pasar á la di* 
putacion provincial, y lo que en las circunstancias era 
Días importante, reducida la administración de justicia i 
los tribunales ordinarios, debia cesar en su ejercicio la 
junta de seguridad, encargada especialmente de los proce* 
sos de los reos de infidencia. Cada .una de estas nove- 
dades era de las mas trascendentales consecuencias, ana 
en tiempos tranquilos: ¿qtié no debían producir todas jun-* 
las, en el momento do una revolución como la que ac- 
tualmente desolaba el pnis? 

Faltaban todavía las mas importantes, que eran el es- 
tablecimiento de la libertad de imprenta y las elecciones 
populares para nombrar el ayuntamiento que l)abia de en- 
trar en lugar del perpetuo, cuyas funciones cesaban. Aun- 
que se babia declarado la libertad de la prensa desde los 
primeros dias de la reunión de las cortes que la regla- 
mentaron por su decreto de 10 de Noviembre do i 81 0, 
úó babia llegado todavía á tener efecto en Méjico. Es- 
ToM. IIL— 56. 




(ktalMre. 



183 LIBERTAD DB IHPRCZITA. (1». Y. 

H13 tablecfase por el reglamento ona junta do censura en 
cada provincia, compuesta de cinco individuos, dos de los 
cuales debían ser eclesiásticos, para examinar las obras 
que se hubiesen denunciado al poder ejecutivo ó á las 
justicias respectivas, las cuales debían detener los impre^ 
sos y recoger los ejemplares vendidos, si la junta, fundan* 
do su dictamen, juzgase que así debía hacerse, [)0to que- 
dando jil autor ó impresor la facultad de pedir copia de 
la censura y contestar á ella, y si la junta insistía, podia 
aquel ocurrir á la suprema que dehla residir cerca del 
gobierno, compuesta de nuevo individuos, que era la que 
proponía á las cortes los sugetos para las juntas de pro- 
vincia, y cuyo fallo era decisivo. Hablan sido nombra- 
dos para la de Méjico el arcediano Beristain, D. José Ma- 
ría Fagoaga, que aunque nacido en España era tenido por 
inclinado á la independencia, D. Pedro Fonte (e), enton- 
ces canónigo y juez de testamentos y capellanías que des- 
pués fué arzobispo, el regente de la audiencia D. Guiller- 
mo Aguirre (e) y el Dr. D. Agustin Pomposa Fernandez de 
San Salvador, que se habla hecho notable por sus cscr^ 
tos contra la revolución, algunos vehementes y otros ba- 
jos y chocarreros. Echase luego de ver que este árdea 
de juntas venia á ser ínsu(iciente para el objeto, pues una 
junta en Méjico no podia bastar para cuanto se imprn 
miese en Nueva España, y era > un recurso muy tardío el 
de la junta suprema, residente eu la península. El virey^ 
previendo que con la libertad de imprenta en las cii^ 
cunstancias en que el pais se hallaba, iba á darse grande 
impulso á la revolución, se aprovechó para no establecer- 
la, de un incidente de muy poca importancia: Aguirre ha- 




Oetubftti» 



Ci». t) LlBEtttAO DE lílPllEXTA. 885 

bia muerto cuando llegó c) nombramiento de la junta cen-* i^\it 
sora, y el virey, dando cuenta á la regencia, esperó áque 
se nombrase el individuo que habia de reemplazarlo, lo 
qioe la regencia no se apresuró á promover. Los diputa- 
dos mejicanos en Ins cortes, vieron que los impresos que 
recibian de su pais llevaban la nota de haberse publicado 
^^con las licencias necesarias," y con esto y con lo que 
sobre ello les escribían, pidió Ramos Arizpe en la sesioR 
de 16 de Enero de 18i2, que se diese orden al virey de 
Méjico, para que procediese sin demora á publiear el de*- 
creto que estableció la libertad de imprenta si aun no lo 
hubiese hecho, y no liabiéndose aprobado, hizo proposi^ 
cion López de la Plata, diputado por Nicaragua, para que 
se preguntase ú la regencia, si como informaban los di- 
putados de Nueva España, no.sc habia dado cumplim¡en<^ 
to en aquel reino al decreto referido.^ Del informe de 
la regencia resultó, que aunque el virey habia avisado la 
muerte de Aguirro desde Marzo de 1811, en siete ú ocho 
meses no se habia dado paso á reemplazarlo, con lo que 
Arizpe promovió se dijese al virey, que si no habia puesto 
en ejecución el citado decreto, lo hiciese aunque no Im-* 
bieso mas de cuatro vocales en la junta, pues con ellos y 
auD con menos bastaba, y que la junta suprema ele cen-* 
sera propusiese el que debia reemplazar á Aguirre/ Apro- 
bóse esta proposición, aunque no sin empeñada discusión, 
en la que Arizpe dejó caer algunas expresiones de vivo 
sarcasmo contra el virey, y habiendo propuesto la junta 
al oidor D. Pedro de la Puente, las cortes lo nombraron, 

* Diario do cort., tomo 11 folio 4(29 y 8Íguient<^, sesión del 1 9 dé 
282 y 283. Febrero üe 1813. 

* ídem de ídem, tomo 11 folio 




OftttbM. 



284 U!M£ftTAÜ DEIMPRERTA. Lia. T. 

iti» con lo que qacdd removido lodo obslácnlo 'para el cnm-- 
plimienlo de aquella disposición. 

El virey entrelanlo liabia hecho instruir expediente, 
consultando á los fiscales sobre la publicación,^ y los tref^ 
en consideración á que las cortes al dictar aquella proví«* 
denciaen 10 de Noviembre de 1810, lo liabian hecho eio 
tener conocimiento de la revolución que había estallado 
en Nueva España en 16 de Septiembre del mismo año^ 
opinando que la liherlad de imprenta podria ser muy da- 
ñosa en las circunstancias en que el país se hallaba, pro- 
pusieron se pidiese informes á ios prelados eclesiásticos j 
jefes seculares de las provincias^ y así se mandó. Los obis*- 
posde Puebla, Valladolid, Guadalajara, Yucatán y Monte- 
rey, con el cabildo metropolitano de Méjico, y los intenden** 
tesdeOajaca, S. Luis Potosí, Guanajuato, Yucatán y Zaca- 
tecas, anunciaron claramente las funestas consecuencias 
que preveian habia de traer esta libertad en las circunstan- 
cias desgraciadas en que el reino se encontraba, persuadi- 
dos que la imprenta seria un vehículo fácil y seguro para 
que la revolución se propagase, ganando muchos prosélif- 
tos. El comandante general de Nueva Galicia, Cruz, fué del 
mismo sentir, y solo difirieron el obispo de Qnjaca, arzo- 
bispo electo de Méjico, quien dijo que habría opinado con- 
tra la libertad de imprenta antes de que se decretase, p^ 
ro no después, por las quejas á que su suspensión daría 
motivo, y en el mismo sentido, se explicó el intendente de 
Guadalajara: los de Yeracruz y Valladolid estuvieron por 

* Véasela extensa representación del Cuadro histórico fols. 27 á 136, 

áe la audiencia de M¿jico, úe 18 üe tepecial mente desde ol p¿riafv63 ibl. 

Noviembre de 1813, publicada por 53 que habla.de esta materia. 
D. Carlos Bustamanteen el tom. 4 ^ 



^ 



Civ. U LIBEIITAD DE IMPflENTJl. 285 

la libertad, cI primero cuando aun permaneció tranquila mft 
la provincia de su mando, y el segundo en el supuesto de ^ 
que la junta de ccnsnm tenia facultad para castigar seYC* 
lamente á los que escribiesen papeles sediciosos, prome* 
liándose que la ilustración que por la imprenta se espar-- 
dése, podria contribuir á contener la revolución, que se 
Iiabia propagado por las especies falsas y absurdas coa* 
que se Iiabia logrado pervertir la opinión del pueblo. 

En este estado, habiendo llegado la constitución y la* 
orden do la regencia de 6 de Febrero, á consecuencia de 
la proposición de Ramos Arizpe aprol)ada en la sesión de 
1.^ del mismo, opinaron los fiscales, que á pesar de los 
inconvenientes que so habian pulsado, iiabia cesado el 
motivo principal que Iiabia habido para pedir los infor* 
mes, que era que las cortes no podian tener noticia de ki 
insurrección á la fecha de su primer decreto, y que así 
por esto como porque la constitución que se acabalm de 
publicar estahiocia la libertad de la prensa, no pudiendo 
los tribunales suspender la ejecución do las leyes, debía 
publicarse también esta, llízose así, y el 5 de Octubre 
prestaron juramento en manos del virey los individuos de 
h junta de censura y entraron en sus funciones^ nombraR«- 
do por su presidente al arcediano Berístain. y por vice- 
presidente Á Fagoaga. 

Jamas en materias políticas se había salvado un espa- 
cio tan inmenso en un solo salto. En América la impreot- 
ta estaba sujeta, no solo coma en España á la inspección 
de la autoridad civil y eclesiástica, no imprimiéndose na- 
da sin la licencia de ambas, después de un examen por 
personas comisionadas al efecto, y por cuyo informe cons- 




386 LIBERTAD DE IMPaERTA* (Lib. V« 

1S12 taba que lo escrito no contenia nada contrario á los dog^ 
mas de la santa iglesia rpmano, regalías de S. M. y bue^ 
ñas costumbres: sino que ademas no podb imprimirse li-^ 
bro alguno en que se iralase de cosas de Indias, sin pré-^ 
via aprobación del consejo de estas, habiéndose mandado 
recoger todos aquellos que circulasen sin este requisito^ 
en lo que babia habido tanto rigor que Clavigero, no pu-^ 
do obtener permiso para imprimir en España en castella- 
no su historia de Méjico, y tuvo que publicarla eu Italia 
en italiano: tampoco podi^n remitirse á Indias libros im- 
presojs en España ó en paises extrangeros en que se tra- 
tase de ellas sin igual licencia, y para vigilar sobredi 
cumplimiento de estas disposiciones y de las que preve^ 
nian que no se llevasen libros ^'en que se tratasen matea- 
rías profanas y fabulosas é historias ungidas," se maudd 
especificar el contenido de cada libro en los registros pa* 
ra embarcarlos en España, y los provisores eclesiásticos 
y los oficiales reales debian asistir á la visita de los bu- 
ques para reconocerlos,^ á todo lo cual se segnia la visi-^ 
la de la Inquisición, y aunque en estas disi^osiciones hu«-> 
biese alguna relajación, no la habia habido en la última* 
Concedida ahora por el decreto de las cortes una libertad 
en que de hecho no habia casi limitación, se habian toca- 
do en un instante de tiempo los extremos mas distantes* 
Así es q^ue los mismos escritores que dieron el primer 
paso para hacer uso de la libertad, no se atrevian á creer** 
la* £1 Lie. D. Carlos Bustaroante, uno de los primeroi» 
que se presentó en la palestra, comienza el pnaner núme-' 



Véanse en el lib. \.^ ^ tít. 24 de la recopilación de Indias lu Icyea 
1.* a.«,i.*,6.«,0.«y7.« 



<-. 



Caw. i.) libertad de impaeuta. S87 

ro del periódico que empezó á publicar con el título del 1812 
**Jaguei¡llo/* preguntando **¿Conque podemos hablar?" 
Siguióle el "Pensador mejicano," escrito por D. Joaquín 
Fernandez Lizardi, hombre obscuro y hasta entonces des- 
conocido, al que so le quedó en adelante por sol>renofn- 
bre el titulo de aquel pa|)eL El editor del Diario que has- 
ta aquellos dias no hahia podido manifestar abiertamente 
su opinión, la que solo insinuaba por alguna inserción en 
doble sentido ó por anécdotas de no difícil interpretación, 
se resolvió á escribir sin embozo, publicándose ademas al^ 
gunos otros papeles sueltos, principalmente sobre la cues- 
tión entonces tan debatida del bando del vircv de 25 do 
Junio de aquel año, sobre el fuero eclesiástico. Sin em- 
bargo, en estos primeros ensayos, fuese toda\ia temor ó 
principios de decoi-o que estaban aun bastante arraigados, 
lo que pareció mas excesivo y desacatado, estuvo, muy lé^ 
jos de todo lo que hemos visto después, obrando en aque- 
Ma primera época los escritores movidos solo por lo que 
creian justo según su opinión. Algún tiempo después, 
hecha ya la independencia,* los partidos se apoderaron de 
la prensa para sostener sus intereses, pero eran todavía 
^'intereses de partido." En estos últimos dias la prensa 
hd Tenido á ser un mero tráfico comercial: el impresor por 
sacar utilidad de su imprenta, establece xm periódico y 
para redactarlo, ocupa á salario algunos jóvenes que han 
mal acabado sus estudios de jurisprudencia ó medicina, 
y los que todavia podrían apenas defender un pleito ó cu- 
rar una enfermedad grave, se constituyen en directores 
pagados de la opinión pública que extravian á competen- 
cia, para hacer que tenga mas suscritores el periódico que 



OcMMe. 



SS8 PHEMU PGIU601C4 ASttftBUDA. {LxBb> V. 

^8)3 redactan. Todas las naciones están siendo víctimas ée 
esta plaga asoladora, y cuando la actual sociedad poUlka 
haya sido del todo destruida, extinguiéndose entre las con* 
vulsioncs horribles de la anarquía, arrebatada al exlenw- 
nio por el desborde de la prensa periódica asalariada^ \m 
nuevas sociedades que se formen de las ruinas de las pre^ 
sentes y con los elemenlos de reacción que la misma anar- 
quía ha de producir necesariamenlCr preguntarán con 
asombro: ¿cómo ha podido ser destruida una sociedad cjáe 
había llegado á tan alto grado de civilización? ¿cómo Iimi 
perecido naciones tan poderosas y florecientes? A lo que 
DO habrá roas contestación que la que Cicerón dio dos mil 
años hace á semejante pregunta, tomándola de los versos 
de Nevío: ^^ Influyeron en sus destinos eala tribuna y por 
la prensa jovencitos presuntuosos, ignorantes, y novicios 
en el arte de gobernar las naciones."^ 

Por bando publicado el 27 de Noviembre se asignó ti 
domingo 29 del mismo para la elección popular de ios 
electores que habian de nombrar los individuos del dM" 
To ayuntamiento. Kl contraste no era menos notable qoe 
el que hemos observado entre la libertad de imprenta «y 
las estrechas restricciones que habian precedido en el uso 
de ella. Tan cuidadosa babia andado la antigua legisla- 
ción de Indias para «vitar toda junta ó reunión popular, 
que por una de sus leyes estaba prohibido fundar cofra- 
días, juntas, colegios ó cabildos de españoles, indios, no* 



-r-ff 



^ '*CeiIo qui vestram rempubU- 'Troven ieba n t oratores no vi, Stttiti 

cam tantarn amisistis tan cito"? adolesceiitnü. " 

Stc enim pi^rcunctanti ut CBt in Temeritas est videltcet flotiStia 

Naovii poetae Ludo, responden tur et aetatifi; pru(l**ntia seacsccntis.— -Cíe. 

alia et haec in primii. de Senect. cap. VI. ^' 



Cip. !.) ELECCIONES POPULARES. 289 

gros, malatos^ ü otras personas de cualquier estado ó ca- isis 
lidad, aunque fuese para fines pios y espirituales, sin que 
precediese licencia del rey y del prelado, presentando sus 
ordenanzas ó estatutos al consejo para su aprobación^ y 
aun obtenida esta, no se podian juntar, ni hacer cabildo 
ó ayuntamiento, sino estando presente algún ministro real, 
nombrado por el virey, presidente ó gobernador, y el pre- 
lado de la casa en que se juntasen*^ Estas juntas así aii>^ 
torizadas y las de los gremios, para nombrar sus emplea^ 
dos, eran las únicas que se conocian, y la que ahora iba á 
celebrarse era una cosa enteramente nueva y desconocida. 
Según el cómputo de la población de la capital, debian 
nombrarse en ella 2o electores, asignando dos á las par- 
roquias de mayor número de vecinos y cuatro á la del Sa^ 
grario, para lo cual se dividió esta en cuatro secciones, 
con mesa electoral en cada una de ellas, aunque sin fijsr 
la parte de vecindario que á cada una le correspondia. 
Dias antes de la elección^ cada partido repartió sus listas 
de los que queria sacar por electores, siendo en la del uno 
todos americanos y muchos de ellos conocidos por su ad- 
hesión á la revolución, y en la del contrario europeos de 
los mas distinguidos de su bando, con algunos mejicanos 
de los que les eran adictos. La votación se hizo con el ma*- 
yor desorden: no solo no se calificó si tos que se presen^ 
taban á votar eran ó no ciudadanos, y si estaban en el ejer^-* 
cicio de los derechos de tales, según las distinciones odio«- 
sas que en la constitución se habían establecido y de que 
Bo se hizo caso ninguno, sino que los mismos individuos 

votaron en diversas parroquias y secciones: dióse dinera 

- - ■ — .. 

Ley 25, ;it. 4 ^ , lib. 1 P de la Recopilación de Indias. 

Ton. III.— 57. 



Niyn6invf6« 



290 ELEGGIOIfES POPULARES. (Lib. T. 

1612 á los cargadores de las esquinas para que repartieseo las 
papeletas con los nombres de los electores, y por ellas to- 
taban los aguadores y muchachos, sin saber siquiera los 
nombres que contenian, y otros refiriéndose al voto de ios 
mismos que andaban en estos manejos, y que estaban pre- 
sentes en las mesas electorales. Por resultado de todo 
esto, el triunfo de los americanos fué completo, no habien- 
do salido un solo elector europeo,^ y con tal uniformidad 
en la votación, como que era el resultado de las papele- 
tas repartidas, que ninguno de los cuatro electores del Sa- 
grario, salió con menos de cinco mil votos: parroquia hu- 
bo en que el número de votos excedió al de los vecinos. 
Concluida á las ocho y media de la noche la computa- 
ción de los votos y declarado el triunfo del partido crio- 
llo, la alegría de los vencedores fué extremada: corrieron 
á las torres de la catedral y de las demás iglesias y solta- 
ron un repique general, que vuelto á comenzar diversas 
veces, según llegaban los grupos de gente que en desor- 
den recorrían las calles, duró gran parte de la noche: los 
pelotones que vagaban por todas partes, se presentaron 
delante del palacio y pedian se sacase la artillería para ha- 
cer salva, lo que el virey no permitió: á la cabeza de es- 
tas reuniones habia gente- mas decente y algunos eclesiás- 
ticos, pues que según hemos dicho la revolución se sos- 
tenia por su influjo, y uno de ellos estaba en las torres de 
la catedral haciendo se diesen los últimos repiques, cuan- 
do se presentó en ellas el secretario del virey para hacer- 
los cesar. ^^ El dia siguiente se celebraron en las parro- 

" Véase la lista de los electores res sobre esto en la representación de 

en el apéndice doc. núm. 6. la audiencia^ arriba citada. Yo fui tes- 

^^ Véanse mas extensos pormeno- tigo ocular de todo lo aquí referido. 



Cav. i.) movimiento popular. 291 

(]u¡as misas de gracias con ''Te Deum," á que asistieron isiü 
los electores nombrados en cada una de ellas, colocándo- 
se en el presbiterio: al salir de la del Sagrario D. Jacobo 
de Villaurrutia, que era uno de los nombrados en ella, el 
pueblo le quitó las muías del coche y lo llevó estirando á 
su casa, en medio de los mayores aphusos: lo mismo hi- 
zo con el canónigo Alcalá, aunque lo resistia, y dos ecle- 
siásticos con un hombre de la plebe que hacia de cabeza, 
se apoderaron de un coche para llevar en él á la igle- 
sia de S. Miguel á D. Carlos Bustamante y al Dr. Sarto- 
rio, que fueron los electores nombrados en aquella parro- 
quia* El virey, temiendo que el alboroto produjese mas 
serias consecuencias, mantuvo las tropas acuarteladas, y á 
las cuatro de la tarde se fijaron por el corregidor rotulo- 
oes, mandando que todos se retirasen á sus casas, ame- 
nazando con que las patrullas que salieron de todos los 
cuarteles usarían de las armas, mas el pueblo obedeció y 
á la noche todo estaba sosegado. El resultado de la» 
elecciones fué el mismo en Puebla, Toluca y otros pun*- 
tos en que llegaron á celebrarse, manifestándose en todos 
la odiosidad á los europeos, en consonancia con los prin- 
cipios proclamados en la insurrección. 

Aunque en este movimiento popular no parece que 
hubiese un plan concertado de revolución, y que solo fué 
un alboroto pasagero por un transporte de gozo excitado 
por el triunfo obtenido en las elecciones, los que lo pro- 
movieron intentaron sin duda aprovecharlo para miras mas 
avanzadas. Uno de los electores, que habia sido goberna- 
dor de la parcialidad de indios de S. Juan, D. Francisco 
Galicia, escribiendo á Rayón sobre lo ocurrido, le refería 




292 MOVIMIENTO POPULAR. 



(Lii 



1S19 que el pueblo había dado las pruebas mas decisivas de s« 
entusiasmo proclamando á la América, á la junta, á cada 
uno de sus vocales, y pidiendo la muerte de los gachu- 
pines y que por falta de armas no pudieron acabar la obra: 
oon cuya ocasión le pedia se acercase á Méjico con' sus 
fuerzas, proponiéndole ^ue en ese caso, se presentaría al 
virey el mismo Galicia con su gente, pidiéndole armas pa* 
Tz defender la ciudad: que si se las franquease, auxiliaría 
con ellas á Rayón, y si se las negase, se esforzaría á to- 
marlas por fuerza, y que si no lo conseguía, saldría á 
unirse con las tropas de Rayón, contando con catorce mil 
indios dentro de la capital y los roas que juntaría y pre- 
vendría para cuando el caso llegase. Rayón muy satisfe- 
cho con tales disposiciones, las comunicó á su compañe- 
ro Verdusco, manifestándole cuánto convendría estar pre- 
venidos, para reunir una fuerza competente y aprovechar 
4ina coyuntura semejante.^^ 

El virey veía bien que las armas que la constitución 
ponía en manos de sus contrarios eran tales, que era im- 
posible sostener la guerra por mas tiempo, mientras se 
les dejase el libre uso de ellas. Los insurgentes hasta en- 
tonces apenas habían podido servirse de la imprenta pa- 
ra propagar y sostener sus doctrinas: la constitución les 
franqueaba todas las imprentas que había, pues aunque 
los escritos subversivos y sediciosos estuviesen sujetos 4 
k calificación de la junta de censura, ánles que esta re- 
cayese sobre ellos, ya habían circulado y producido todo 

cu efecto. Habíase conservado la tranquilidad en la ca- 

■ . 

^^ Carta de Rayón á Verdusco fe- dusco en el ataque de Puruándiro de 
cha en Tlalpujahua Diciembre 9 de que se hablará en su lugar, é inserta 
]812, cogida con el equipaj^e de Ve^ en el informe de la a«idiencia. 



^ 



Caf. i.) temores del viret. 293 

pital y en otras ciudades á fuerza de vigilaocia v precau- i^i* 
Clones, pero las juntas populares para las elecciones la 
ponían en un riesgo inminente, y si habia podido cal- 
marse el pueblo en la última conmoción suscitada por las 
elecciones de ayuntamiento, iban en breve á bacerse las 
de diputados, pues que concluida la constitución babian 
sido convocadas las cortes ordinarias que debian reunirse 
conforme á lo prevenido en aquella, y el peligro podía 
ser mayor por la experiencia que los revolucionarics ha- 
bían adquirido en el primer movimiento, siendo tal el te- 
mor que se tenia de la repetición de estos, que babién- 
dose comenzado á instruir expedientes en la audiencia, 
sobre la nulidad de las elecciones y sobre el alboroto ori- 
ginado por ellas, los fiscales opinaron que se debía sobre- 
seer en ellos, no obstante las razones evidentes de nulidad 
que aparecían, para evitar toda ocasión de nuevas reunio- 
nes y no poner al pueblo á esta otra prueba. Ni consis- 
tía el riesgo solo en el acto de las elecciones, sino que 
eran muy de temer los efectos de estas, en cuanto á los in- 
dividuos que fuesen nombrados para componer el ayuo- 
miente. Hasta entonces la ciudad de Méjico, dividida en 
ocho cuarteles mayores y varios menores, estaba bajo la 
inspección de los alcaldes de corte, del corregidor y de 
los alcaldes ordinarios, que eran los encargados de los 
cuarteles mayores, de quienes dependían los de los cuar- 
leles menores, sugetos- siempre de confianza para el go- 
bierno: pero según la constitución, tocaba al ayuntamien- 
to auxiliar al alcalde en todo lo perteneciente á la segu- 
ridad de las personas y bienes de los vecinos, y á la con- 
servación del orden público, y ¿cdmo confiar la conser- 




294 DISPOSICIONfiS DEL VIUEY. (Lib. V. 

161S vacien de esle, en circunstancias tan delicadas, á los que 
podian estar mas interesados en alterarlo? 

Llegó entre tanto el 3 de Diciembreí» dia de San Fran- 
cisco Javier, que era el nombre del virey. Los electores 
nombrados, que se habían dado extraña importancia, fue- 
ron á cumplimentarlo con este motivd y los recibió con 
desabrimiento: el ''Pensador/' que en sus números ante- 
riores habia declamado cpntra el gobierno, y extendídose 
sobre todos los puntos de queja de los americanos, soste- 
Tiiendo la necesidad de hacer un armisticio para oir lo- que 
pedian los que estaban con las armas en la mano, y espe- 
rar sobre ello la resolución de las cortesa; en el de aquel dia 
en son de felicitar el suyo al virey, le dirigióla palabra, di- 
ciéndole ''que era un miserable mortal, un hombre como 
todos, y un átomo despreciable á la faz del Todopoderoso; 
que habia errado por Ja necesidad de oir el ageno dicta- 
men, pues las mas sanas intenciones las suele torcer la 
malicia, la ignorancia ó la lisonja,*' y hablando después 
sobre el bando de 25 de Junio, concluyó suplicándole á 
nombre del venerable clero y del pueblo cristiano, que se 
revocase, por haber sido la piedra de escándalo y la man- 
zana de la discordia de aquellos dias. 

No esperó mas el virey, y habiendo consultado al acuer* 
do con asistencia de los alcaldes del crimen, ^^ aunque 
después de jurada la constitución no debia ya repnirse 
tal cuerpo, no teniendo la audiencia otras funciones que 
las judiciales; después de una deliberación de cinco ho- 
ras, se decidió por los diez y seis individuos que concur- 

^ Villaumitia no asistía ya, estando nombrado oidor de Sevilla, y aaf 
no fué citado á este acuerda 



k 



Dicitmbm. 



Ca». i.) suspéndese la LlfiBRTAO DE IMPRENTA. S95 

ríeroD, que el virey debía suspender la libertad de im* isi^ 
prenta, habiendo sido divergente el voto del fiscal Oses, 
que opinaba por el establecimiento en Méjico de una jun- 
ta suprema de censura, para no retardar el fallo definiti- 
vo sobre impresos. En el bando que se publicó el dia 5, 
se fundó la ^spension en los abusos que se habían co- 
metido, y se mandaron restablecer las antiguas leyes y re- 
glamentos, encargando á la junta de censura el examen 
previo de los escritos que se tratase de imprimir, y re- 
servándose el virey restablecer la libertad de la prensa, 
cuando hubiesen cesado las extraordinarias circunstancias 
que le habían obligado á suspenderla. En el mismo dia 
se publicó otro bando, prifhibiendo bajo la pena de diez 
años de presidio, repicar las campanas á vuelta de esqui- 
las sin orden del gobierno y formar grupos de gente, 
quedando la fuerza armada encargada de disolverlos. ^^ 
Este banrdo se. publicó al anochecer, lo que llamó mucho 
la atención, creyendo que se temía en aquella noche al- 
gún movimiento. 

Las elecciones y el uso de la libertad de la imprenta 
en el poco tiempo que duró, señalaron al virey las per- 
sonas que debía tener por peligrosas, y ser por lo oiismo 
objeto de su persecución. Sin detenerse en las formali- 
dades prevenidas para la calificación de los impresos por 
la junta de censura, la de seguridad, que habia permane- 
cido en ejercicio, á pesar de los reclamos de ios escrito- 
res, hizo poner en prisión al ^'Pensador mejicano," que po- 
cos días después quedó libre y continuó su periódico, has- 

^ Gaceta de 8 de Diciembre, nú- manuscrito de Arechederreta j de 
mero 3t28, folio 1293 y 93. Diaño Riofíio. 




206 sdpéi«dií;i«8& las elecciones. (Lib. r. 

1813 ta completar los números que habia ofrecido, aanqae los 
cicm re. ^jgyj^Q^gg fueroD cscritos ya en otro tono. El alcalde de 

corle Villa Urrutia, que á consecuencia de la opinión que 
manifestó en las juntas convocadas por Iturrigaray, habia 
srdo j)romo vido á oidor de Sevilla, pero que habia ido que- 
dándose en Méjico, recibió orden de marchar inmediata- 
mente á servir su empleo con un convoy que salid el 15 
para Puebla^ conduciendo tres millones de pesost destina- 
dos á Veracruz. D. Carlos Bustamante, á quien por el 
titulo de su papeU llamaban '^el Juguetíllo/' para no cor^ 
rer la suerte del Pensador, se ocultó evitando así el ser 
conducido á la prisión, para lo que se habia dado man- 
damiento, y en seguida salió de la ^ciudad y fué á unirse 
con Osorno en ZacatlanJ'^. Otro de los electores llamado 
Marlinez^ fué preáo por acusársele ó sospechárseje de se- 
guir correspondencia con los insurgentes, y otros varios 
fueron también perseguidos en adelante. 

Aunque por entonces el virey nada manifestó acerca de 
las elecciones, al acercarse el fin de Diciembre, interpe- 
lado por el ayuntamiento que debia cesar para que aque- 
^ Has se hiciesen, é igualmente por algunos de los electo- 

res, dispuso que quedasen suspensas, continuando hasta 
nueva orden el antiguo ayuntamiento, y también quedó 
sin efecto todo lo demás de la constitución. Así fué que 
esta, jurada con tanta solemnidad y que lo fué'hast^ por 
las monjas y los cómicos, apenas permaneció dos meses 
en vigor, siendo lo mas extraño que, no obstante haberse 

- - — - - _ ^ ^ _ . 

" Véanse sobre todo lo relativo en 1849, y reimpresas en un folleto 

k D. Carlos Bustamante, sus noticias de cincuenta [>ágÍDas, en la imprenf» 

biográñcas publicadas en Méjico en de Rafael, 
el periódico titulado: £1 Universal, 



% 



Diciembra. 



Cav. i.) influjo de la CONSTlTUaOR. 297 

suspendido su Cumplimiento, todavía siguieron prestando isis 
juramento de observarla, con la misma soleihnidad, las 
autoridades y cuerpos que no lo liabian hecho. 

La insurrección recibió grande y poderoso impulso, 
tanto con la publicación, como con la suspensión de la 
constitución. Una y otra cosa dieron pretextos legales 
en que apoyar el movimiento: con lo primero, los insur- 
gentes en sus periódicos dijeron, que ^^el pueblo' america- 
no DO tenia mas lazos con el pueblo español, que la s(h 
berania que habia reconocido en los reyes conquistadores 
de estos paise3. Mudadas por las cortes las bases de la 
sociedad española, y despojados los reyes de la soberanía 
que ejercian cuando conquistaron estos reinos, la asocia- 
ción de estos pueblos con los de España para formar un 
pueblo soberano, era absolutamente voluntaria y no habia 
título ninguno para forzarlos á ella/' ^^ Suspensa des- 
pués la constitución pretendieron, ^^que debían armarse, 
por haberse violado las leyes que se acababan de jurar, y 
unas leyes de las cuales precisamente pendia la pacifica- 
ción de la América, pues con haber hecho observar la 
constitución jurada, si no se extinguid, á lo menos se cal- 
maba en la mayor parte la revolución," ^^ y Morelos es-^ 
cribiendo á Rayón, hablando de los españoles, decia: ^^es* 
tamos acabando de ver la legalidad de su conducta: con- 
vocaron á elecciones para echarse sobre los electores en 
Méjico: concedieron licencia de imprenta para aprehensar 
á los escritores:" terminando conforme á su afición de co- 
piar textos latinos, con el siguiente: ¿Quid adhuc deside- 

^ Coneo del Sur n. 31, citado por ^ ídem núm. 20 ídem. 
U audienciftien su representación. 

ToM. III.— 38. 




^ 








4i^.¿4^/t 23i<ñ!2ni*ji;. aismaiD» vtir 

Ml/^jí'/ i tiA trjcl^ CK b ?i£:»&di ¿se cacM» ¿p \rJU 

Moreoí'^firU; ¿íferír el tccar resohdoa, kKia tasto se 
fwAÁ0aiett OKTr^ diU», T i«»{Be coBÜesda ao ns«lt» 
pr»>beaiilo aboso j^Te de libertad de' impcteotj, era sia em- 
bargo de opioioo. qoe seria pel^rosísiiBo ferecar b pn^ 
▼ídencia de b sospensioo, h q«e debía subsistir li?^ ^ 
me b« eircoostaDCÍas Taríaseo, ^ habiendo sido en mn- 



•^ ÍX;r jo 'f* Mowloi ¿ Rayen, de ^ Diario de cortes ton». 21 fij. 

I d d« Koero de 1%13, El escríbicn- 19. Xo finnó Im exposkioo F^cx 

U d« qfje t« MrrvU More! os lo tabia de Puebla, anrque la soscñbieroQ O^ 

mitniHr latín, y lodo» los texto» en tolaza j otros de loa om <'*i ni> f|j|m 

ttta lengua nue r¿pía, ton de Irtia por serriles. 

d«l mUmo Morelot. **' Diario de coites del 24 de Jolio 

" I'. Míer, tom. 2? fol. 692 y si- tom. 21 fol. 195. Es de notar que 

f uí^nt'-i el P. Míer en la citación tpm hace de 



Diciembre. 



Caw. i.) deliberación en las cortes. 299 

cepto del coDsejo, acertada y prudente. El único ameri- 1812 
cano que á la sazón había en el consejo de Estado, el con- 
de de Piedra blanca, fué de parecer, que tanto el virey 
como la audiencia babian incurrido en responsabilidad, 
la que debia exigírseles en la forma prescrita por las le- 
yes; pues si se comenzaba por autorizar las infracciones 
de constitución en América, seguirían luego en España y 
en pos de ellas vendría la anarquía y la pérdida de la li- 
bertad. D. Antonio Ranz Romanillos, entonces conseje- 
ro de Estado, y que cuando lo era de liacienda estuvo en- 
cargado en Sevilla por la junta central de presentar un 
proyecto de constitución sobre el cual se formó el de hs 
cortes, hizo voto particular opinando ^^que debia suspen- 
derse la libertad de imprenta en Nueva España, hasta que 
los disidentes hubiesen depuesto enteramente las armas, 
y fuese respetado y obedecido el gobierno establecido por 
la nación toda."^^ 

La junta de censura de Méjico dio también aviso á la 
suprema de Cádiz, de que el virey no la habia consultado 
para la suspensión de la libertad de imprenta, ni se ha- 
bían pasado á su calificación mas que dos impresos, de 
los cuales uno era un Diario de Méjico con un epigrama 
en que se decia, que muchos militares salian pobres á 
campaña y volvian ricos y sin heridas, sobre lo que hizo 
se diese una satisfacción por esta injuria, y un núme- 

ette informe del consejo, altera su le- gusto de la lengua y literatura grie- 

tra y sentido notablemente, anadien- ga parece haber sido hereditario en 

do especies que no se hallan en di- su familia, pues su hijo político D. 

cho informe. José del Castillo y Ayenta, ha tradu- 

^ Romanillos fué hombre de le- cido en verso castellano ú Anacreon, 

tras muy distinguido: tradujo del grie- Safo y Tiríeo, dedicando su traducción 

go las vidas paralelas dé Plutarco, no ¿ la reina de España Doña Cristina^ 

inducidas antes en castellano, y e?te cuarta muger de Femando V^. 



500 DBUBElUaOTl EN LAS CORTES. (Lit. Y. 

181S ro del Pensador, que deToIvió por no habérsele pasado 
por el conducto debido. La junta suprema, en que ha- 
bía dos ó tres americanos, representó á las cortes en 24 
de Julio, manifestando la escandalosa suspensión de la lej 
de imprenta hecba por el virey y audiencia de Méjico, á 
pretexto de abusos que á la junta parecieron muy pocos 
y bastante frivolos, sin duda porque como la audiencia 
decia en su representación á las cortes, la distancia y el 
no tener presentes las circunstancias del momento, hacen 
ver y apreciar diversamente las cosas, y extendiéndose so- 
bre lo peligroso que es que las autoridades subalternas se 
abroguen una facultad tan propia de la soberanía, como 
es suspender las leyes, concluia pidiendo se pusiese el re- 
medio necesario, para que no se repitiesen tales atenta- 
dos. Todo pasó á una comisión cuya mayoría opinó co- 
mo el consejo, que en Méjico no debia haber, mientras 
durase la revolución, mas que un régimen militar y fué 
autorizarlo el no impedirlo. Las cortes y la regencia ha- 
bian acabado por convencerse de que nada se adelantaba 
en las provincias sublevadas de América á fuerza de con- 
cesiones, y que si podia evitarse de alguna manera su pér- 
dida, solo habia de ser obrando con energía y mandando el 
mayor número de tropas que posible fuese, dándoles para 
ello nuevo aliento el aspecto de los negocios en Europa. 
Cuando mas agraviados y exasperados se hallaban los 
españoles de Méjico, con los impresos que iban saliendo 
durante la libertad de la imprenta, tanto mayor fué el 
aplauso y entusiasmo con que recibieron las noticias de 
la batalla de Salamanca y sus consecuencias, que lle- 
garon en aquellos dias. Por la completa intercepta- 



Cap. i.) efectos DE LA GOKSTITUCIOR. 501 

cion del camino de Veracruz, las comunicó el comandan- \^u 
te de Tampico D. Antonio de Piedrola, conduciéndolas el 
P. agustino Fr. Manuel Ugalde, que pudo atravesar con 
mucho riesgo por caminos extraviados por la sierra, en- 
tre las muchas partidas de insurgentes que en todas par* 
tes habia. Recibiéronse en Méjico el ^i de Noviembre,^^ 
y el 25 se celebraron con solemne misa de gracias, con 
asistencia de todas las autoridades,, estando formadas en 
la plaza todas las tropas de la guarnición. ^ Al religioso 
que las condujo lo nombró su provincia predicador jubi- 
lado, proponiéndolo para maestro supernumerario y para 
el primer curato que vacase. ^^ 

Por efímera que fuese la duración del régimen consti^ 
tucional, que se fué conservando, aunque con muy incom- 
pleta observancia hasta que en España cesó, las impresio- 
nes que dejó en los espíritus fueron profundas y durade- 
ras, porque fueron las primeras de esta naturaleza que re- 
cibieron, y funestos sus efectos que todavía se perciben. 
Aquel desorden extremo de las elecciones populares, fué h 
norma de todas las que durante algunos anos se hicieron 
después de la independencia, y cuando al cabo de mucho 
tiempo se logró darles alguna regularidad, esta se tuvo 
por restricción de la libertad del ciudadano, y todavía en 
tiempos posteriores se ha vuelto al mismo desorden, co- 
mo si se hubiese conseguido un triunfo en favor de los 
principios liberales. Los diversos grados de sufragio que 
la constitución española establecia, han sido conservados 
en todas las constituciones sucesivas, y las elecciones pa- 

** Gaceta extraordinaria de aquel ^^ Id. de 1 9 de Diciembre, núm. 
día, núm. 321 toro. 2 ? fol. 1235. 325 fol. 1267. 

» Id. de 24 de Nov. n.322 f. 1245. 




picitmbre. 



302 EFECTOS DE LA CONSTlTOaOR. (Lib. V. 

1813 «ando por todos ellos, vienen á ser el resultado de las nml- 
típlicadas confabulaciones entre los intrigantes de los di- 
versos partidos, sin que el pueblo, cuyo nombre siempre se 
toma, tenga en ellas ni aun siquiera la parte.de conocer 
á aquello^ que se dicen sus representantes, viniendo á ser 
por esto del todo imaginario un sistema, para el cual no 
hay elementos ningunos en el pais en que se ha querido 
establecer. Las teorías lisonjeras que suponen que los 
cuerpos representativos se forman de los hombres mas 
distinguidos de la nación por su probidad y por sus lu- 
ces, los cuales animados de los mas puros deseos, discu- 
ten con libertad las materias que se someten á su examen, 
para votair con acierto, lo que es mas ventajoso para el pais, 
según las luces que la deliberación ha hecho nacer, todas 
se han desvanecido, cuando la experiencia ha manifestar 
do, que no requiriéndose para ser diputado ó senador, 
las caKdades que la misma constitución española cxigia 
aunque para un tiempo futuro, se consideran frecuente- 
mente estos puestos como medios de vivir y hacer fortu- 
na, recayendo á veces las elecciones en sugetos tales, que 
un hombre de buen sentido no les confiaría, no ya la de- 
licada facultad de intervenir en las materias mas difíciles 
é importantes de la república, pero ni aun la administra- 
ción del mas trivial de sus intereses. Las deliberaciones 
con tales elementos vienen á ser un campo de personali- 
dades, ó sin deliberación alguna se vota como por pape- 
leta, según la orden que sus adictos reciben del que los 
hizo nombrar, ó de algún oráculo oculto que diríge los 
hilos de la trama, y cqmo también se ha conservado aque- 
lla inmensa extensión de facultades que los constituyen- 



Caf. i.) efectos de la CONSTITUCIOIf. 303 

tes de Cádiz dieron á su congreso, resultando. de aquí la isis 
imposibilidad de desempeñar tantas atribuciones, el tiem- 
po de las sesiones se pierde en asuntos insignificantes, 
prefiriendo los personales ó recomendados, en perjuicio de 
los intereses generales que son siempre desatendidos, y 
no pudiendo el gobierno dar paso sin la intervención del 
congreso aun en los casos mas ordinarios, según estrecha 
la dificultad, se conceden al ejecutivo facultades de tal ma- 
nera extensas é ilimitadas, que le hacen pasar de un gol- 
pe de la mas completa nulidad al último grado de despo- 
tismo, el cual se ejerce entonces de lá manera mas extra- 
vagante. En España estos defectos de la constitución de 
1812 han sido conocidos y en gran parte remediados: en 
Méjico se conservan en toda su extensión, sin que los le- 
gisladores hayan atinado todavia con algún medio de cor- 
r^irlos, y dé aquí procede el descrédito completo en que 
han caido unas instituciones, que no se consideran bajo 
otro aspecto que como la fuente y origen de todos los ma- 
les que el pais padece, cuando reducidas á los términos 
que la razón y las circunstancias exigen, hubieran debido 
ser el medio de hacer provechosa y benéfica la indepen- 
dencia. 



CAPITULO II. 

ContinuacioH de la tercer campaña lie Morelos.^-^ taque del ron- 
cho de la yirgen y tnuerte de Trujano* — Expedición de More- 
los á la hacienda de Ozumba, — Acción del Ojo de agua y muer- 
te del cura Tápiai— Ataque y toma de Orizava.^'^Accion de las 
cumbres de Aculcingo, — Marcha Moreles á Oajaca y entretan^ 
to ocupan los realistas á tzucar y Tehuacan. — Ataque y toma de 
Oajaca. — Son fusilados, el teniente general Saravia\ Regules^ 
Bonavia, Arisli y un muchacho goatemalteco. — Disposiciones de 
MoreloSi — Reflexiones sobre esta campaña* 

IS12 

Oetubie. El establec^imiento de la conslitaeion española en Mé- 
jico, 8a publicación é inmediata suspensión de las mas 
importantes de sus disposiciones, han entretenido por lar- 
go tiempo nuestra atención, apartándola de las operacio- 
nes militares, habiendo dejado al acabar el libro cuarta á 
Morelos ocupando el punto ventajoso de Tehuacan de las 
Granadas, desde el cual podia hostilizar en todas direc- 
ciones á las tropas del gobierno, escogiendo á su placer 
el rumbo que mas conviniese á sus miras: vamos á seguir- 
lo ahora en las diversas operaciones que forman su terce- 
ra y mas memorable campaña. 

Para proveerse de víveres tomándolos en las haciendas 
inmediatas á Tehuacan, destacó á Trujano con una fuer- 
za de trescientos á cuatrocientos hombres, el que llegó 
con ella el 4 de Octubre al rancho de la Virgen,, entre 
Tlacotepec y Tepeaca, camino de Tehuacan á Puebla. Ha- 
llábase ocupando á Tepeaca la división de vanguardia del 
ejército á que se habia dado el nombre del Sur, compues- 



Cap. II.) ATAQUE DEL RANCHO DE L4 VlRGEN. 305 

ta de algunos soldados de marina, batallón de Guanajua- ista 
to y lanceros de S. Luis; todo á las órdenes del teniente 
coronel D. Saturnino Samaniego, contandante del mismo 
batallón de Guanajuato.^ Informado este jefe por sus es^ 
pias de la llegada de Trujano, dispuso salir con cautela á 
las dos de la mañana del dia 5 con trescientos hombres 
y un cañón ligero, con el (in de sorprenderlo en su mis- 
ma posición. Consiguiólo y Trujano trató de defenderse 
en la casa del rancho que era espaciosa y fuerte, coronan- 
do la azotea con su gente; pero Samaniego, habiendo lo- 
grado colocar la suya debajo de los fuegos de la azotea, 
arrimando sus soldados á la pared, situó el cañón frente 
á la puerta é hizo pegar fuego á esta y á la tienda; el ha- 
mo sofocante que exhalaban las materias grasosas que la 
tienda contenia, puso á Trujano en la necesidad de salir, 
é intentando romper á viva fuerza por entre la tropa que 
defendia la puerta, cayó muerto de dos balazos y también 
murieron los mas que lo seguian. Samaniego, herido en 
ana pierna de que quedó cojo, habiendo tenido algona 
pérdida de los suyos y viendo acercarse por las alturas ia- 
mediatas un número considerable de gente que venia en 
socorro de los sitiados, dejó el ediGcio en llamas y se 
volvió á Tepeaca, sin que hubiesen llegado con oportuni- 
dad los auxilios que le mandó Llano, luego que supo el 
empeño en que se hallaba. 

Para Morelos fué de mucha importancia la pérdida de 



^ Véase el parte de Llano en la te pretende ser falso cuanto se dice en 

gaceta de 13 de Octubre, tom. 3. ^ el parte de Llano, me. ha sido confir- 

núm. 301 fol. 1079, y Bustannante mado por D. Benigno Bustamantef 

Cuadro histórico tom. 2. ® fol. 180. sugeto juicioso y veraz que estuvo en 

Debo adyertir que aunque Bustaman- la accioD. 

Tom. III.— 39. 



Oetnbre. 



506 TERGEBA CAMPAÜA HE MORBLOS. (Lía. T, 

1812 Trujano, pues era hombre de valor y resolución, de que 
habia dado señaladas pruebas en el sitio que sostuvo en 
Huajuapan. Era mulato de nacimiento y de ejercicio ar- 
riero: la revolución sacándolo de esta humilde profesión, 
lo dio á conocer como hombre que tenia todas las calida- 
des que se necesitan para la guerra. Morelos lo hizo en- 
terrar en Tehuacan con los honores militares, así como 
también al capitán Gil que inuri^ con él. En el cadáver 
de Trujano se encontró una carta de Morelos que recogió 
Samaniego y mandó Llano al virey, en la que le prevenid, 
que para poner remedio con severos ejemplares en los 
'robos que cometian los que seguian el partido de la in- 
surrección, publicase por bando, que sería castigado con 
la pena capital todo el que robase el valor de un peso; 
que siendo muchos los que hubiesen cometido el robo, 
serian diezmados, fusilando á los que les cayese la suer- 
te, condenando á presidio á los que quedasen excentos de 
ella y á los que hubiesen cometido robos de menor cuan- 
tía.^ La insurrección se habria quedado sin la mayor 
parte de sus secuaces si esta orden hubiera tenido sá 
cumplimientOf pero hubiera ganado mucho en crédito y 
los que le hubiesen quedado, habrían sido mas útiles que 
las turbas desordenadas que debastaban el pais, sin pro- 
vecho como sin objeto. 

De las barras de plata cogidas por Osorno en Pachuca, 
hemos visto en su lugar que fueron destinadas ciento á 
Morelos, las que habian quedado en poder de Osorno, y 
aunque se le habia ofrecido diversas veces situárselas don- 

' Bustamante copia la carta que tre los papeles de la antigua secreta- 
dice existe en el archivo general en- ría del vireinato: no la he visto» 



Octabra. 



Gat. il) acción db ojo de agua. 507 

de quisiese, el envío nunca llegaba á verificarse.^ Tomó 1812 
por esto la resolución de ir á recibirlas él mismo, con 
cuyo objeto salió de Tehuacan (13 de Octubre) y pasando 
por San Andrés Chalcblcomula, se dirigió á la hacienda 
de Ozumba, distante legua y media de Nopalucan, donde 
se le entregaron las barras que fueron ciento y diez. La 
marcha la dispuso con tal reserva, según lo hacia en t(H 
das sus operaciones, que escribiendo al presidente de la 
junta Rayón, la víspera de su salida, no le manifiesta el 
objeto de ella, diciéndole solamente que no podia exten- 
derse como á lo ordinario, por tener que hacer el dia si- 
guiente una marcha importante. Por los mismos dias se 
habia reunido en Amozoque, á la salida de Puebla, un 
convoy á,las órdenes del teniente coronel D. Mariano Ri- 
vas, el cual debia pasar á Perole escoltando las muías de 
carga y tiro, para conducir la artillería gruesa y sus per- 
trechos detenidos e^ aquella fortaleza, y llevar dinero y 
otros efectos para poner en movimiento los regimientos 
de Zamora y Castilla venidos de España, que no habian 
salido de Jalapa por su falta, habiéndose agregado ademas 
gran número de pasajeros y cargas de particulares. El 
brigadier Porlier, que con los restos del batallón de ma- 
rina, reducido á menos de la^ mitad de su fuerza, habia 
ido á Puebla con el fin de seguir á Veracruz para embar- 
carse y llevar correspondencia para España, se unió ai 
convoy que con toda la fuerza y carga junta salió de Amo- 
zoque el 15. Llano, sabiendo el movimiento de Morolos 
sobre 8. Andrés, dio orden para que regresase á Amozo- 

' Sobre este y otros puntos con- correspondencia con Rayón, que dft- 
cemientes á Morelos, véase en el r& al mismo tiempo mas clara ¡dea 
apéndice núm. 7 el extracto de su de su car&cter y opiniones. 




50S mCEBA CAMPAÑA DE SORELOS. (Lía. V. 

1SI3 que, y reforzó so escolta coo el batallón de Asturias, previ- 
niendo al mismo tiempo que el teniente coronel D. Lnis 
del Agoila, actoalmente marques de Espeja, oficial del 
Estado mayor acreditado por su instrucción y conoci- 
mientos, que habia llegado poco tiempo hacia de España, 
fuese á tomar el mando de las tropas de la vanguardia 
que estaban situadas en Tepeaca, y llamase con ellas la 
atención de Morelos por S. Andrés, obrando en combina- 
ción con el comandante del convoy, para asegurarla mai^ 
clia de este. Águila, habiendo conferenciado con Porlier, 
y creyendo impracticable obrar en combinación cuando 
las comunicaciones eran tan difíciles por la interceptación 
de los caminos, dispuso unir sus tropas á las del convoy, 
tomando Porlicr el mandó de todas, como jefe de mayor 
graduación. ^ La marcha hasta Nopalucan fué sin tro- 
piezo, pero en aquel pueblo se tuvo aviso de que Morelos 
se hallaba en Ozumba, resuello á atacar al convoy. Poco 
después de haber este pasado el santuario de S. José Chia- 
pa, en la mañana del 18 de Octubre, se presentaron por 
su retaguardia las fuerzas de Morelos en tres columnas: 
el convoy, compuesto de mil quinientas muías cargadas, 
nueve coches y cinco literas, se colocó en una loma de 
suave declive, contigua al camino, cuya frente estaba cu- 
bierta por milpas y la mulada defendida de la caballería 
por un tunal, protegido todo por el batallón de la Union: 



* liacfta (le 'JO de Octubre núm. sería de desear, y siempre es roenet- 

n08 fol. ] K^*\ y Biistamante Cuadro ter ocurrir ú otras fuentes, para dar 

hist. tom. 2 ? l'ol. 184. Kn todo lo re- una idea completa de los suecas d» 

lativo a la^campañas de Morelos, mi que habla. Véase también sobre esto 

principal autoridad es el mi<mo Mo- su correspondencia con £ayon eo el 

reíos en las declanicioines de su cau- apéndice núm. 7. 
Mi pero no son tan extensas como 



Octubre. 



Ca*. n.) ACCIÓN DE OJO DE AGUA. 509 

las demás tropas cubrieron las avenidas por donde se di- i»i2 
rígian las columnas de ataque de llórelos. Una de estas, 
al mando de D. Hermenegildo Galiana, dando un largo 
rodeo iulentó un ataque falso por la retaguardia, pero fué 
fácilmedte rechazada. Entre tanto la acción se empeñó 
por el frente, y habiendo cargado con vigor una de las 
columnas de Morelos, fué recibida con serenidad por el 
teniente coronel D. Pedro Otero, que n»andaba una parte 
del batallón de Guanajuato, en cuyo auxilio cargaron dos- 
cientos caballos, que á las órdenes de D. José Moran que- 
daron en la llanura para atender á donde conviniese: los 
insurgentes desconcertados se pusieron en fuga abando- 
nando tres cañones, uno de los cuales quedó cargado, y 
los soldados de Guanajuato lo volvieron ^dispararon con- 
tra el enemigo, cayendo muerto con el tiro el coronel cu- 
ra Tapia. £1 convoy siguió su marcha á Ojo de agua, 
maniobrando Águila para prolejerlo con los batallones de 
la Union, Asturias y Guanajuato por escalones, mas por 
acostumbrar á las tropas á este genero de operaciones, 
como en un ejercicio doctrinal, que porque hubiese nece- 
sidad de ello. Morelos logró reunir y rehacer su gente 
al abrigo de una altura y se retiró á Tehuacan, habiendo 
conseguido el intento principal de su movimiento, que 
era recoger las barras de plata, pues el ataque del convoy 
fué cosa accidental y que no entraba en su plan, aunque 
los realistas, que ignoraban el verdadero motivo de su 
marcha la alribuian á avisos que habia recibido de sus 
confidentes en Méjico y Puebla de la salida de aquel: su 
pérdida de gente fué de poca importancia, aunque Águila 
en sus partes con la exageración acostumbrada, la hace 



olO TEBCERA CAMPAffA DE HORELOS. (LiB. V. 

1813 subir á seiscientos hombres. Lá de los realistas fué to- 

Octubre, i 

davia menor. 

Llegado el convoy á Perote, Portier siguió á Jalapa con 
los marinos para proporcionar su paso á Veracruz, habien- 
do tenido que demorarse mucho tiempo en aquella villa, 
por lo cerrado y difícil del tránsito. £1 convoy volvió á 
Puebla con los efectos que habia ido á tomar á Perote, 
custodiado por el regimiento de infantería de Zamora, al 
mando del coronel D. Rafael Bracho; Águila con toda la 
división dé su mando se aproximó á S. Andrés, para ob-r 
servar á Morelos, cubriendo la marcha del convoy por la 
izquierda, y con el falso aviso de que aquel habia.huido, 
volvió á incorporarse al convoy en Ozumba. Entre tan- 
to, Tepeaca que habia quedado con una corta, guarnición 
á las órdenes del capitán Yurami, fué atacada, y aunque 
' los realistas no pudieron sostenerse en las calles y plaza, 
se retiraron al convento de S. Francisco, donde rechaza- 
ron á los insurgentes que les habian intimado la rendi- 
ción, y fueron oportunamente socorridos por ochenta gra- 
naderos de la Columna y otros tantos ginetes que mandó 
Llano en su auxilio, á las órdenes del teniente coronel 
Echagaray. ^ 

Morelos entonces, libre de todo riesgo de ser atacado 
por el lado de Oaja(;a, en donde solo se tomaban dispo- 
siciones de defensa, ^ y alejado Águila con el convoy, cal- 
culó con acierto que tenia tiempo para echarse sobre On- 
zava, defendida por una corta guarnición, y cuyos habi- 

^ Gaceta de 29 de Octubre núm. viembre núm. 918 tbl. 1211 con el 

308 fol. 1141. parte circunstanciado de Águila. BuB- 

^ ídem de 7 de Noviembre nú- tamante tom. 2 9 fol. 190. 
mero 314 fol. 1 184; id. de 17 de No- 



r 

Ca». II.) ENTRA MORELOS £R ORIZA VA. 31 1 

taDtes tenia motivo para creer que estaban bien prevenidos isi? 
en so favor y que lo recibirían con benevolencia.'' Mar- 
chó pues allá sin detenerse, y el 29 de Octubre á la^ ocho 
de la mañana se presentó cóñ mil doscientos hombres por 
la garita del Molino, ocupando el punto dominante de| 
cerro del Carnero. La guarnición se defendió con reso- 
lución durante dos horas, pero muerta mucha parte de 
ella, el coronel D. José Antonio Andrade que la manda- 
ba, tuvo que retirarse á Córdova, abandonando seis caño- 
nes y porción de armas, y en su retirada fué vivamente 
perseguido hasta medio dia: la tropa que no pudo seguir 
á Apdrade quedó prisionera, y como frecuentemente su- 
cedia en tales casos, se alistd»voIuntariamente en las ban- 
deras del vencedor. Los oficiales prisioneros fueron pa- 
sados por las armas, entre ellos el capitán Melgar y un jo- 
ven Santa Maria, veracruzano, hermano de D. Miguel, que 
hecha la independencia fué plenipotenciario.de Méjico en 
España y firmó con el ministro Galatrava el tratado del re* 
conocimiento de aquella: este desgraciado joven habia si- 
do cogido en la acción de S. Aguslin del Palmar y por no 
ser fusilado fingió tomar partido con Morolo^, quien se pro- 
puso sacar la ventaja de que diese instrucción á su gente, 
pero en la primera oportunidad que se le presentó, huyó 
y volvió á las banderas del rey: cogido ahora nuevamente 
y condenado á perder la vida, una señorita principal de * 
la villa con quien estaba tratado de casar, presentó para 
librársela un memorial á Morelos, quien puso fríamente al 
margen el. decreto: ^^escoja otro novio mas decente.*' El * 
elero y varios vecinos principales se interesaron para sal- 

' Asi lo dice él miuno en sa causa. 



312 TfiRCEItA GAMPAflA DB MORBLOS.' (L,í. T. 

1812 var á los prisioneros: Morolos dio una contestación eva- 
siva, y mientras se celebraba en la parroquia la misa de 
gracias y Te Deura, con asistencia del mismo Morelos, 
' fueron aquellos fusilados en la plaza contigua. ^ 

No era el objeto de Morelos permanecer en Orizava, 
sino solo privar al gobierno del recurso que le proporcio- 
naba el tabaco que' allí tenia, que era casi la única renta 
con que entonces contaba.^ ''Habia en los almacenes por- 
ción muy considerable de él en rama y cuatrocientos cajones 
labrados: de estos mandó cargar por sí mismo ó por so 
gente doscientos cajones, y el resto, con el total en rama, 
después de devuelto á los dueños.ó cosecheros el que re- 
clamaban, mandó quemarl(f y sin esperar á cerciorarse de 
que su orden tuviese cdbal cumplimiento, pues solo per- 
maneció cuarenta horas en Orizava, vio al retirarse el ha- 
mo que se levantaba de las hogueras." La pérdida que el 
gobierno sufrió fué muy considerable, aunque Morelos la 
exageraba demasiado, cuando escribiendo á Rayón (caria 
de 2 de Noviembre en Tehuacan) le dice: ^^En la quema 
de tabacos de Orizava, que se componia de catorce millo- 
nes almacenados, hemos quitado siete años de guerra, que 
sin duda nos mantendría el enemigo con estos fondos. 

Por grande que fuese la diligencia de Morelos, nó pu- 
do evitar á su regreso el encuentro con las tropas realis- 
tas. Águila al primer aviso del movimiento de aquel so- 
bre Orizava, se puso en marcha con una fuerza de 1250 



^ Me ha dado todos estos porme- ^ Todo lo que está señalado en- 

. ñores el Lie. D. Rafael Arguelles, ve- tre comillas, es tomado á la letr» 

ciño distinguido de Orizava que acom* de la declaración de Morelos en 00 

paáaba á Morelos, de quien fué se- causa. ' 
creta rio. 



CAr. 11.) ACCIÓN DE LAS CUMBRES. 515 

hombres de Marina, Granaderos, Astnrias y Guanajuato 1812 
de infantería, y dragones de Méjico, Puebla y San Luis de ^* *" 
caballería con tres piezas de artillería, ^^ y el comandante 
general de Puebla Llano, dispuso siguiesen á reforzarlo 
el batallón de Zamora mandado por Bracho, ciento cin- 
cuenta dragones de España y otras tres piezas quedando 
en Tepeaca Rívas con 500 hombres para conservar abier- 
tas las comunicaciones: ^^ todo lo cual prueba cuan res- 
petable se habia hecho Morelos, pues para ir en su busca 
se creian necesarias tantas fuerzas y obrar con tantas pr'e- 
cauciones. Águila forzando las marchas llegó á la cana- 
da de Iztapa el 51 de Octubre, en cuyo dia salió Morelos 
de Orizava, dejando en la villa una pequeña guarnición á 
las órdenes de Rocha. El 1.® de Noviembre dia de To- 
dos Santos, salió Águila de Iztapa, creyendo encontrar- 
se con Morelos á cada paso, aunque sin noticia cierta 
de él: tampoco la tenia este de aquel y al amanecer del 
mismo dia emprendió también su movimiento. El terre- 
no va subiendo gradualmente de Iztapa hasta las prime- 
ras cumbres, desde las cuales una bajada practicada con 
maestría y mucho costo, á expensas del consulado de Mé- 
jico, conduc^ por un suave descenso dando siete vueltas 
en el declive de la áspera montaña, al puente Colorado en 
que se separa el camino de Orizava del que sigue á Te- 
huacan, que era el que Morelos iba ú tomar. Águila lle- 
gó hasta el puente sin encontrara! enemigo que buscaba, 
pero avisado que se descubría en lo alto de las segundas 
cumbres, á las que se sube por una cómoda cuesta, pre- 



^ Parte de Águila, gaceta 'de 17 ^^ Parte de Llano, gaceta del dm 
¿e Noviembre núm. 318 fol. 1211. Noviembre DÚm. 314 fol. 1185r 

Ton. III.— 40, 



j 



Noviembre. 



314 TERCERA CAMPARA DE MOREtOS. (Lib. V. 

1813 cipitándose luego la bajada basta el pueblecíto de Acul- 
cíngo que les da su nombre, ^^ bizo avanzar sus fuerzas 
en dos columnas, la una compuesta de los batallones de 
Asturias y Guanajuato, por una garganta que corre á la iz- 
quierda, paralela al camino real, pai*a caer sobre el costado 
derecho del enemigo, y la otra por la calzada del camino, 
haciendo que la tropa de marina se bicicse dueña de una 
loma que quedaba á la derecha. Morelos ocupaba en lo 
alto de las cumbres una ventajosa posición, con su gente 
formada en batalla en dos líneas y la artillería enfilando 
el camino real, con la que rompió el fuego luego que Águi- 
la con su columna se puso á su alcance. Este sin espe- 
rar á la columna de la izquierda, hizo que su caballería, 
sostenida por los granaderos cargase al enemigo: llegó en- 
tre tanto aquella, y los insurgentes abandonando su pri- 
mera línea y la artillería que en olla tenian, se replegaron 
sobre la segunda. En esta la acción fué mas reñida: los 
dragones de Méjico tuvieron que cejar, y al teniente co- 
ronel Moran que los mandaba le mataron el caballo y lo 
mismo aconteció á D. Manuel Flou, hijo del conde de la 
Cadena, que iba al frente de un escuadrón de Puebla» 
Mientras esto pasaba en las Cumbres, las muías cargadas 
con tabaco, los soldados dispersos que habian tomado 
cantidad de este en el saqueo de los almacenes, y la mul- 
titud de mugeres y allegadizos que acompañaban á la tro- 
pa, que también iban cargados de él, escapaban a la des- 
hilada hacia Tehuacan por caminos de travesía. Hizo lo 
mismo Morelos y su tropa, cuando forzados en la según- 

" He tomado este detalle del ymr- de fu exactitud por D. Benigno Bus- 
te de Águila, gaceta de 17 de Noviem- tamante, que acompañó ¿ Águila en 
bre ya citada, habiéndome cerciorado esta acción en calidad de ayudante. 



Noviembre. 



Ca». II.) ACCIÓN DE LAS CUMBRES. 515 

da línea tuvieron que huir, habiendo señalado por punto 1812 
de reunión el pueblo de Chapulco, camino de Tehuacan. 
Galiana, cuyo caballo habia muerto, se vio en gran ries- 
go de ser cogido por los realistas, y salvó la vida ocul- 
tándose en el hueco de un tronco de alcornoque. Túvo- 
sele por muerto y por tal lo dio Águila en su parle, y Mo- 
rolos lo creyó también, hasta que lo vio volver el dia si- 
guiente. 

Morelos, según la relación que de esta acción hizo en 
las declaraciones de su causa, no tenia en ella mas que 
ochocientos hombres, de los cuales perdió unos cuarenta, 
su artillería, que consistia en siete piezas de fábrica del 
rey y cuatro de las de los insurgentes, algunas municio- 
nes y útiles de zapa y pocos fusiles. Los realistas eran 
en mayor número; su pérdida se redujo á siete muertos y 
veinticinco heridos^ contándose entre estos de gravedad, 
ei capitán de granaderos de Asturias D. Miguel Menen- 
dez, que mandaba el cuerpo. Águila en su parte á Llano, 
presenta la acción como una derrota completa de More- 
los: aun corrió la voz de que este habia sido herido y Ar- 
royo muerto, pero en realidad el suceso no fué de grande 
importancia, habiendo recogido el dia siguiente Morelos 
quinientos de los dispersos, con los que entró en buen 
orden en Tehuacan, salvando casi todos los fusiles, que 
era lo que mas le interesaba. Con dos ó tres horas mas 
de retardo en la llegada de Águila, Morelos habría logra- 
do todo el fruto que de su expedición á Órizava se habia 
propuesto, pues habría ocupado el puente Colorado y to- 
mado el camino real de Tehuacan, antes que aquel hu- 
biese traspuesto las primeras cumbres. También hubiera 



316 TERCERA CAMPAÑA DE MORELOS. (Lib. V. 

1813 podido evitar el encuentro con Águila, tomando desde Ori- 
' zava el camino de Zongoücá: pero quizá no lo hizo por la 
dificultad de conducir por él artillería, que habría sido 
menester arrastrar á brazo, lo que para el no era gran 
obstáculo, contando en todas partes con los indios; mas 
acaso no creyó probable que Águila llegase tan presto. 

Este, sin empeñarse en seguir á Morelos, se ^ió prisa 
en llegar á Orizava, en donde entró sin dificultad, habien- 
do abandonado la villa á su aproximación la corta guar- 
nición que allí habia quedado. Inmediatamente destacó 
doscientos infantes y cincuenta caballos que fuesen á Gór- 
dova en auxilio de Andrade, hallándose este empeñado 
entre varias partidas que habian atacado aquella población, 
de donde regresó á Orizava el dia 4.* 

Solo una semana permaneció Morelos en Tehuacan, en - 
tretanto se le reunian las fuerzas de Matamoros y de D. 
Miguel Bravo que habia dado orden marchasen á aquel 
punto; para dirigirse con todas sobre Oajaca. Matamoros, 
abandonando á Izucar, que por entonces no tenia interés 
alguDO en conservar, condujo dos mil quinientos hombres 
dé todas armas que habia organizado en aquel punto: D. 
Miguel Bravo lievó dos mil de la Mixteca, que con los 
quinientos recogidos de la dispersión de las cumbres de 
Aculcingo, formaban un total de cinco mil hombres, con 
los cuales y cuarenta cañones de todos calibres se puso 
en marcha, ^^ haciendo dudar con astucia la dirección que 
tomaba, pues los unoscreian que iba á Oajaca, otros que 
á la costa del Sur, y en una carta que el mismo Morelos 
escribió desde Cuicatlan al cura Sánchez, que habia que- 

" Está sacado de las declaraciones de Morelos. 



Cap. IL) TOMA DE IZUCAR Y DE TEHUACAn. 317 

dado con poca fuerza en Tehuacan, con fecha 17 de No- 1K12 
viembre, le dice que por el mucho calor y falla de víveres», 
preslo volvería á Tehuacan para dirigirse á Puebla. ^^ A 
KJatamoros lo nombró su segundo, pretiriéncfólo i Galia- 
na por no saber este escribir, yá ambos dio el em|)leo de 
mariscales de campo. En su permanencia en Tehuacan 
tuvo no pequeñas difícullades con el visitador Martinez 
que Rayón envió, no siendo menores las que le causa- 
ron otros jefes de los insurgentes por su insubordinación 
y excesivas pretensiones, de todo lo cual habla extensa- 
mente en su correspondencia con Rayón. ^^ 

Entretanto Llano, hizo marchar sobre Izucará Bracho, 
que con el batallón de Zamora habia llegado á Puebla, 
llevando consigo las compañías de granaderos y cazado- 
res de su cuerpo y algunas oirás fuerzas, con las que sa- 
lió de Atlixco el 14 de Noviembre, y en el mismo dia 
ocupó aquel pueblo sin resistencia, como que habia sido 
abandonado por Matamoros que habia hecho destruir las 
obras de forliGcacion y estaba ademas casi desierto, por 
haber salido los habitantes, temerosos de los rigores 
que los realistas pudiesen ejercer sobre ellos. ^^ El dia 2l 
del mismo mes entró Águila en Tehuacan sin oposición, 
habiéndose retirado Sánchez, abandonando algunos caño- 
nes y artículos de maeslranza,^^ con lo que quedaron bajo 
la autoridad del gobierno estas importantes poblaciones 
de la provincia de Puebla, concedi^éndose el indulto á los 

** Se publicó esta carta que halló ^^ Gaceta de 21 de Noviembre nú- 

Aguila en Tehuacan, en la t^acctfi de mero '¿20 Ibl. lS31. 

28 de Octubre núm. 324 fol. 1260. i' Ídem de 28 de Noviembre nú- 

^* Véase en el núm. 7 del apéndi- mero 324 fol. 1260. 
ce lo relativo á estos incidentes. 




Noviembre. 



318 TKRCEltA CAMPAAa DE MORELOS. ^Ltii. V. 

itiic habitantes que lo pidieron; Llano atribuyó á la victoria 
ganada sobre Morelos en las cumbres de Aculcingo, la 
ocupación de estos dos puntos, y aunque es dudoso que 
Morelos hubiese podido sostenerse en ellos, el abandonar- 
los fué mas bien el resultado de sus nuevas combinaciones. 
Siguió Morelos su marcha á Oajaca con mucha lenti- 
tud, pues tardó catorce dias en llegar desde Tehuacan á 
una hacienda distante tres leguas de la ciudad, en la que 
acampó el 24 de Noviembre. ^^ La causa de tanta demo- 
ra fueron las dificultades del camino, en el que era me- 
nester conducir la artillería á brazo, habiendo que pasar 
ríos, uno de ellos muchas veces, llamado por esto de las 
vueltas, que en aquella estación estaban todavia crecidos, 
pues no tuvo el menor encuentro con los realistas, que no 
intentaron defender ninguno de los muchos puntos que 
presentaban para ello grandes comodidades, y solo hubo 
ligeras escaramuzas al acercarse á la ciudad, con guerri- 
llas que de ella salieron y que fueron pronto batidas y 
obligadas á volver á encerrarse dentro de las fortificacio- 
nes. En la construcción de estas se había procedido bajo 
un pjan bien dispuesto y aprobado por el gobierno: un ca- 
talán inteligente en fundiciones habia hecho treinta y seis 
cañones de diversos calibres, granadas y otros |)royectiles; 
habia abundancia de municiones, muchas de las cuales 
se habian traido de Goatcmala, y la gente armada no ba- 
jaba de dos mil hombres, entre los españoles del lugar 

*• Todos los hechos principales fol 206 y siguientes, hace una rcla- 

del ata(]ue y toma de Oajaca, los he cion muy menuda que podrá cónsul- 

tomado de las declaraciones de Mo- tar quien quiera mas pormenores, 

reíos; las gacetas del gobierno no ha- que me ha parecido omitir por mé« 

blan nada de estos sucesos. D. Car- nos importantes, 
los Bufltamante Cuadro hist. tom. 2 ? 




Cji». IL) 



ATACA MOKELOS k OAJACA. 



3i9 



y contornos, los eclesiásticos que el obispo habla levanta- 
do, formada la tropa en la ciudad, y la que habia vuelto 
con Regules de Huajuapan y la Mixleca. No faltaba, pues, 
nada de lo que podía ser necesario para una bien sosteni- 
da defensa, aunque Saravia, desconfiando de los elementos 
de resistencia con que contaba, no habia cesado de pedir 
auxilios al vircy, haciéndole llegar avisos del apuro en que 
se hallaba, para lo que se valió de mil arbitrios para hacer- 
los pasar entre los insurgentes, expresándose de una mane- 
ra que no pudiesen comprenderlos si caian en sus manos. ^^ 
Luego que se entendió en Oajaca que Morelos.se diri- 
gia allá, el obispo Bergosa, arzobispo electo de Méjico, 
que habia permanecido allí como hemos visto, no obstante 
su nombramiento para la metropolitana, resolvió ponerse 
en salvo pasándose al convento de Santo Domingo, del 
que salió ocultamente de noche, tomando con su familia 
y caudales el camino de Tehuantepec, para trasladarse de 
allí á Tabasco y por Veracruz pasar á Méjico como lo ve- 
rificó. Esta fuga del obispo, que habia hecho tantos es- 
fuerzos para animar al pueblo contra los insurgentes por 
medio de sus pastorales, y levantando tropas de eclesiás- 
ticos y artesanos, debió causar tanto desaliento para la 
defensa, como lo causó en S. Blas el precipitado embarque 
del obispo Cabanas, cuando se acercó á aquel punto el 
cura Mercado al comenzar la revolución en la Nueva Ga- 



1812 
Noviembfv. 



^ En un pnpelito que Saravia di. 
rigió á Llano todo de su lotra le de- 
cía: "El düdor de esta va ú saber de 
)a talud del hermano Frasquito: [sin 
iluda por el virey que se llamaba 
Fnncitco] pues Micaela se halla apu- 
xidt y necesita íuí auxilios.*' — Gon- 
nlez. El comandante de Tepeaca 



Rivns le contestó: ^Fra^quito está 
bueno, y Micaela será bien auxiliada, 
pues va un buen lacultativo. — Itivas. 
Esto último aludia sin duda ¿ la mar- 
cha de Águila á Tehuacan. Busta- 
mante, Cuadro hist. tom. 2 9 fol. 225. 
Copiado de los papeles de la secreta 
ría del vireinato. 



320 TERCERA CAMPARÍA DE HORELOS. (Lib T. 

1812 licia. Todos los habitantes manifestaron igaal temor: Io9 
^"^ ^^' conventos de religiosas se abrieron para recibir en ellos 

' á las señoras que buscaban aquellos asilos, tan respeta- 

dos entonces, para precaverse de un insulto de los inva- 
sores, y los españoles no menos desconfiados del éxito de 
la defensa, ocultaban también en ellos su dinero y co- 
sas de valor. 

El 25 de Noviembre por la mañana Morelos intimó la 
rendición con término de tres horas, y no recibiendo con- 
testación se acercó á la ciudad y tomó sus disposiciones 
para el ataque. Dividió sus fuerzas en seis trozos: dos 
de estos fueron destinados á cortar la retirada por el ca- 
mino de Goatemala; otro á custodiar los bagages y cubrir 
la retaguardia; de los tres restantes que habian de ser em- 
pleados mas activamente, el primero mandado por El, Ra- 
món Sesma, tuvo órd^n deatacar el fortin formado en la 
iglesia y convento de la Soledad que domina la población; 
el segundo á las órdenes de Matamoros y de Galiana de- 
bía entrar en la ciudad por la calle del Marquesado, ^^ y 
Morelos se quedó con el último á sus órdenes inmediatas, 
formando una reserva para acudir á donde conviniese. Pa- 
sadas, sin recibir respuesta, dos horas mas del término 
señalado en la intimación hecha á la ciudad, dio Morelos 
la orden de ataque, el que comenzó á las once de la ma- 
ñana. Sesma con su columna, compuesta del regimien- 
to de S. Lorenzo, marchó contra el fortin de la Soledad: 
mandaba su artillería D. Manuel Teran, que habia acom- 
pañado á Matamoros desde Izucar, y asestando con mu- 

^ La calle del Marquesado sella- Cortés, que fué el primero agraciado 
va así por el marquesado del valle con este título. Conduce a las vUla» 
íb Oajaca de la casa de D. Fernando pertenecientes ¿ este. 



NoTíraibrt. 



Cap. II.) TOMA DE OAiAGiU 531 

cho acierto los tiros del canon de á ocho que abandonó isis 
Llano en su marcha de Izucar al sitio de Guautla y reco- 
gió y puso en estado de servicio Matamoros, contra el tin- 
glado del fortin, al segundo lo hizo caer á tierra, y Sesma 
cubriendo á sus soldados con la zanja que habia sido abier- 
ta alrededor, y que por su mala disposición fué mas útil 
á los asaltantes que á los defensores del punto, con un 
fuego vivo desalojó á estos de su posición que abandona- 
ron en desorden, huyendo Regules que era el comandan- 
te, á esconderse en el convento del Carmen. Górounic»- 
ba el fortín de la Soledad con la ciudad por medio de una 
puerta con puente levadizo, cuya defensa estaba encarga- 
da al coA)nel Bonavia: este huyó cobardemente, quedan- 
do en el punto un sargento que no alzó el puente por no 
dejar en manos de los insurgentes á los soldados que 
huian de la Soledad: Teran aprovechando este momento, 
se apoderó del puente llegando á él mezclado coq los fu- 
gitivos, y situando un cañón, barrió con -él la* calle fronte- 
riza. Al mismo tiempo la ciudad era entrada por Mata- 
moros y Galiana, avanzando *por otros puntos las demás 
columnas, que en todas partes hallaban débil oposición; 
Teran penetró hasta la plaza, dispersando los grupos de 
fugitivos que todavia hacian fuego, guarecidos de los pi- 
lares de los portales de aquella: Galiana se dirigió á San- 
to Domingo, convento muy fuerte y capaz de una lai|;a 
defensa, en el que se rindieron mas de trescientos hom- 
bres, con tres cañoaes que allí habia con corta resisten- 
cia, y Matamoros atacó el del Gármen, desde cuyas bóve- 
das bacian fuego los religiosos españoles de aquella or- 
den, especialmente un Fr. Félix, que era capitán de la 
Ton. IIL— 41. 



NoTÍembre. 



SSS TEAGERA GAMPíÜSa OE HORELOS. (Lib. V. 

1812^ milicia eclesiástica levantada por el obispo, y también se 
hizo dueño de él. González Saravia salió con h caballe- 
ría de europeos á hacer frente á los insurgentes que en- 
traban por todas partes, pero los que la coníiponian fueroo 
huyendo sucesivamente, y encontrándose solo, tuvo que 
ocultarse en una casa. ^^ En solo dos horas de fuego, to- 
do quedó acabado, ^^en términos, dice Morolos en sus 
declaraciones, que á las dos de la tarde ya él estaba en 
la plaza mayor, y á las tres, comiendo en la casa de un 
europeo apellidado Gutiérrez." 

La tropa de Morelos desbandada forzó las puertas de 
las casas y tiendas de los españoles y comeíizó el saqueo, 
con los mismos excesos y desorden que por desgracia se 
repetia en todos los lugares en que entraban los insur- 
gentes: los conventos y las riquezas depositadas en ellos 
fueron respetados, pero después hizo sacar Morelos todo 
lo que en ellos habla perteneciente á los españoles y lo 
destinó para los gastos de su ejército, habiendo publicado 
bando para que todo se presentase, con lo que recogió 
grandes sumas de dinero y sobre todo de grana, rico ren- 
glón que constituia el principal comercio de aquella pro- 
vincia. En el ataque ocurrieron algunos incidentes dig- 
nos de que se conserve su memoria: en él se ve figurar por 
la primera vez entre los independientes á D. Félix Fer- 
nandez, conocido después con el nombre de Guadalupe 
Victoria, con el que trocó el suyo. Nacido en Durango, 

comenzó á seguir la carrera de la abogacía en el colegio 

^»^— ' » 

'^ Todos estos pormenores los he dido creerse en mi pluma. Buita- 

tomado de Bustamente Cuadro hist., mante pudo informarse originalmeo- 

Ycomo que era poco aficionado á te en (^jaca, ¿ donde llegó poco dct- 

Teran, no parecerá parcial la reía- pues de los suceíos. 
cion de sus hechos, como hubiera po- 



Cav. II.) TOMA DE OAJAGA. 



525 



de S. Ildefonso de Méjico, la que dejó por tomar parle en isis 
la revolución: lleno en aquel tiempo de resolución y en- 
tusiasmo, se echó ú un foso para pasarlo á nado, y Teran 
que lo vio luchando para salir del fango, lo dejó maligna- 
Diente en él,^^ comenzando desde entonces la rivalidad que 
entre ellos hubo durante toda su vida: Fernandez, fan- 
tástico y extravagante, creyó tiempo después, que conda- 
ciria mucho á inspirar prestigio y confianza ala gente qoe 
lo seguia, el adoptar un nombre alusivo á la revolución y 
al resultado que en ella esperaba, y tomó el que hemos di- 
cho, lo que comunicó i Teran como un gran golpe de po- 
lítica, y Teran, hombre dotado de talento muy sólido y 
que se burlaba de bagatelas, le contestó fingiendo apro- 
bar la idea y que la admitia para sí mismo, proponién- 
dose llamarse en adelante ''Américo Triunfo/* Así des- 
de estos principios iban formándose las rivalidades que 
habian dé ser un dia tan perniciosas á la república. Mo- 
reíos en esta ocasioa manifestó como en todas, aquel va- 
lor calmoso, sin entusiasmo, sin ardimiento que era su ca*^ 
rácter: colocado cerca de la baterííi desde la que Teran es- 
taba batiendo el fortin de la Soledad, las balas con que 
el fortin respondía pasaban cerca de él mientras almor- 
zaba, pues siempre en las grandes ocasiones y en los ma- 
yores peligros su apetito se despertaba, y no hizo mas que 
apartarse un poco, sin dar muestra alguna do alteración.^' 
Morelos estaba siempre dispuesto á volver á sus enemi- 
gos mal por mal y sangre por sangre, y no quiso dejar de 
hacerlo en esta ocasión en que las represalias recaian en 

. ^_^ 9 ^ 

^— ^"^^^^ ■ I —^ ■ I m^ »■ » »^^^^ I «^M IM ■■■■■■■■■■■■ IM ■ m t I ^i—^^»^M^^^.M ■ I ^M^— ^M^^Mi^— ^^M 

^ Me lo reñríó el mismo Teran, ^ Iro refiere Bustamañte y lo oÍ 
aai como lo relativo ai cambio de ti mismo Teran. 
nombre. 



NoTítmbre. 



524 TERCERA CAHPAflA DB HORELOS. (](^tb. V. 

1818 los jefes españoles de mas graduación qne habian caído 
hasta entonces en su poder. Veamos como él mismo re- 
fiere en las declaraciones de su causa, lo que dispuso res- 
pecto á los prisioneros que hizo en Oajaca. ^^A corto ra- 
to, dice, (de estar comiendo en casa de Gutiérrez) le pre- 
sentaron al comandante Regules, y á los dos ó tres dias 
hicieron lo mismo con el teniente general Saravia, Bona- 
▼ia y Aristi, con la circunstancia de que el Sr. Saravia es- 
tuvo oculto estos dl^ en la ciudad, y en el que lo cogie- 
ron fué* por haber salido á las doce, disfrazado con una sá- 
bana. También les sucedió lo mismo en estos propios 
dias, á doscientos y pico de europeos, unos buenos y otros 
heridos: á estos los mandó al hospital, y á los otros, con 
los cuatro primeros referidos, los puso en la cárcel, con 
sus guardias necesarias. Se interesaron por la vida de 
todos los europeos el canónigo Moreno su maestro, (lo 
habia sido de gramática latina en Yalladolid) algunos otros 
individuos de aquel clero, y las familias de aquellos que 
las tenían: por estos respetos les concedió aquella gracia 
á los doscientos y pico que ha dicho, confinando á Zaca- 
tilla á unos treinta que le pareció que le podían dañar en 
lo sucesivo, y á los demás los dejó en la propia ciudad 
bajo las respectivas fianzas, porque unos eran viejos, otros 
creyó que no le harían perjuicio sin mando, y porque con 
la muerte de todos no iba á conseguir ninguna ventaja: 
mas no sucedió así con el Sr. Saravia, Regules, Bonavia 
y Aristi y con un muchacho goatemalteco criado del Sr. 
Saravia, porque á pesar de los empeños de su maestro, 
de los de algunos del clero, y de los ruegos y súplicas de 
las familias, principalmente de la del Sr. Bonavia, los 



^ 



Cap. II.) TOMA DE OAJACA. 3S5 

mandó fusilar en dos parages de la propia Oajaca, previo i»i8 
el tiempo necesario de disponerse en la capilla, que les 
concedió. También hizo como trescientos prisioneros 
americanos, de los cuales agr^ó á sus armas los que con- 
sideró útiles. Quedó en su poder toda ia artillería que 
había en la ciudad que fueron como sesenta cañones, mil 
fusiles, sin contar otra igual cantidad que se recogieron 
en todas aqueUas inmediaciones hasta Tehuantepec, por 
las partidas que destacó para atacar los puntos fortifica- 
dos por las tropas del rey." 

Regules fué encontrado en el convento del Carmen, 
oculto en una caja de muerto, habiéndolo aprehendido 
Matamoros, ya porque lo descubrió otro español á quien 
se prometió la vida con aquella condición, ó porque dio 
aviso el sacristán: Saravia fué cogido intentando tomar el 
camino de Goatemala. Solicitó de Morelos ser tratado 
con la consideración debida á su grado, y ofreció una su^ 
ma considerable porque se le permitiese embarcarse para 
España, todo lo que se le rehusó: indignóse por el inter* 
rogatorio que le hizo el auditor nombrado por Morelos 
para formarle causa; llamó á aquel y á los suyos bandi- 
dos y les ofreció el indulto, todo lo que aceleró su ruina. 
Condenado á muerte, fué ejecutado con Regules el 2 de 
Diciembre á las cinco de la tarde en el llano de las Can- 
tet^s, donde liabian sido ajusticiados al principio de la re- 
volución los insurgentes López y Armenia: púsose al efec- 
to un tablado tendido de luto en el que fué fusilado Sara- 
via, y al pié del mismo R^les. Pocos dias después sufrió 
igual pena el comandante de brigada coronel Bonavia en la 
plaza de S. Juan de Dios, en la que habian sido ejecola- 



Diciembre. 



326 TERCeRA CAHPAÍÍA de MORELOS. (LiB. V. 

1812 dos Palacios y Tinoco, y también fué condenado á per* 
der la vida un joven goatemalleco, criado ó huérfano de 
Saravia, porque con el despecho que le causó la muerte 
de su amo, arrancó de una esquina un bando ó procla- 
ma de Morelos. El capitán D. Nicolás Aristi (e), habia 
sido subdelegado de Yillalta, á donde habia ido á con- 
tener un tumulto; prendiéronlo los indios por antiguos re- 
sentimientos, que Morelos creyó deber satisfacer con su 
suplicio. Fué generalmente sentida la muerte de Sara- 
Yia, quien se habia conducido en el mando con modera- 
ción, y no teniendo otro crimen ^ue el de haber cumplido 
con su deber, murió con calma y resolución. No exci- 
taron igual compasión Regules y Bonavia: sufrieron en 
el cadalso con ignominia, la muerte que hubieran podido 
evitar defendiendo con valor la ciudüd, ó que en un caso 
desgraciado, hubieran debido recibir con gloria en el cam- 
po de batalla. Aristi fué considerado como víctima sa- 
criflcada al resentimiento de los indios, y la ejecución del 
desgraciado muchacho goatemalteco, no puede mirarse mas 
que como un hecho atroz, con el que Morelos, entonces 
coronado con la gloria del triunfo, castigó en el débil y 
desvalido el amor fílial y la gratitud, virtudes que hubie- 
ra debido apreciar y remunerar. 

Hizo Morelos quitar de los lugares en que estaban ex- 
puestas las cabezas de López y Armenta, y exhumados sus 
huesos y los de Palacios y Tinoco, les mandó hacer por 
el cabildo eclesiástico un magnífico entierro en la cate- 
dral, á que él mismo asistió como primer doliente, ha- 
ciendo pasear los cadáveres en una rica caja alrededor de 
la plaza. También dio en espectáculo á la ciudad al P. 





B. S^SSá aüSií*. üfEESMliS, 



(■■.•iipralisimii i^ni-íi finido dH |nnlpv f|i'i'ulivii. 



Cir. 11.) DISPOSICIONES DE MORELOS EN OáJACA. 327 

Talavera, que fué hecho prísionero por París á las orillas isia 
del Quetzala, y á los demás presos qae estaban en el con* 
vento de Santo Domingo, haciéndolos pasear á caballo 
por las Calles, con la barba crecida y en el miserable tra- 
je en que estaban en la prisión. Mandó celebrar dos so- 
lemnes funciones de iglesia, á que asistió con la oficiali- 
dad de su ejército; la una en la iglesia dé Belemilas á la 
Víi^en de Guadalupe, en que predicó el canónigo lecto- 
ral D. José de S. Martin, que habia sido comandante del 
batallón de eclesiásticos levantado por el obispo, y otra 
de acción de gracias en la catedral, en la que fué el onn 
dor el Dr. D. José Manuel de Herrera, el mismo cura de 
Chautla que acompañaba como capellán á Musitu, y que 
cuando este fué cogido y fusilado en aquel lugar, se ocul- ' 
tó tras del colateral del altar mayor. Celebróse también 
oon mucha pompa el juramento de obediencia á la jun- 
ta instalada enZitácuaro, como representante del rey Ferr 
nando YII, la que á la sazón andaba dispersa y fugitiva, 
y para remedar en todo las juras de los reyes, se levan- 
taron dos arcos de triunfo de lienzo, con emblemas y poe-^ 
sías que los explicaban.^^ Morolos, que había sido ascendi- 
do por la junta ó por Rayón en su nombre á capitán geiicralv 
asistió á la solemnidad de la jura con el magnífico unifor- 
me bordado de aquel grado que le regaló Matamoros, que 
ahora se conserva en el museo de artillería de Madrid. ^ 

^ Bustamanté copia estas poesía?, ^ Es cl mismo ifniforme que tie> 
Cuadro hist. tom. 2 9 fol. 222. Ade- ne en el retrato que se acompaña, 
mas de este autor, hay muchas noti* £1 P. Vatdovinos lo ha visto en Ma- 
clas relativas ¿ la ocupación de Oa- drid en el musco citado. £1 empleo 
jaca por JMorcIos, en una carta de una de capitán general io tenia ya en 
8ra. emigrada de aquélla ciudad, j)u- Agosto de este año, según el ditrío 
blicada por Blanco en el Español, del secretario de Rayón. « 
tom. 7 ? fol. 33. 



IKcicBíXne^ 



328 TERCERA CAMPáAl DE HORBLOS. (Lib. Y. 

¡ht4 'Morelos destacó al P. García Cano para que faese en 
seguimiento del obispo Bergosa, quien se creía que por 
enfermo se hubiese quedado en Tehuantepec, para hacer- 
lo Tolver con orden de proporcionarle todas las comodi- 
dades posibles, y estuvo muy cerca de alcanzarlo en aque- 
lla villa, pero no logró el intento, habiendo podido el obis- 
po ponerse en salvo y llegar con seguridad á Veracruz. 
Sin embargo, la expedición de GarcíajCano no fué infruc- 
tuosa, pues recogió en el camino porción de sobornales de 
grana que los españoles sus dueños habian podido sacar 
¿on otros efectos y todo lo hizo volver á Oajaca¿ D. Vi- 
cente Guerrero, entonces teniente coronel, tuvo el encar- 
go de tomar en las ensenadas inmediatas á T.ebuantepec, 
el cacao y tabaco que habia desembarcado de Acapulco^ 
d que también condujo á aquella capital. ^ Con estos 
efectos y los tomados en la ciudad, ascendió á ochocien- 
tos el número de zurrones de aquel valioso fruto que ca- 
yeron en poder de Morelos, ademas de gran cantidad de 
dinero, plata labrada y alhajas sacado de los conventos 
donde se hallaba oculto, que todo se hace subir basta tres 
millones de pesos, lo que creo sin embai|;o exagerado. 
Con tantos recursos á su disposición, trató Morelos de 
proveerse de cuanto era necesario para proseguir con vi- 
gor h guerra: D. Manuel Teran estableció en el palacio 
del obispo una maestranza, en que se compuso todo el 
armamento y se arregló la artillería, fundiendo de nuevo 
toda la que pareció defectuosa: asimismo hizo Morelos le- 

* Carta de Morelos á Rajron de limpió loi bajos de Tehuantepeo, 
15 de Enero de 1813, en que le dice: Puerto Escondido y el de Santa Cna, 
**Érribó ayer tarde á esta capital el travéndoeeel cacao y tabaco que des- 
teniente coronel D. Vicente X^uenrero; embarcó de Acapulco." 



6a#. II.y DÍSP081CI0NES DE HORELOS Eli OÁUCA. 7!tí 

tantár de nuevo el batdlloD de infantería de Oajaca y el mi^ 
f^imiento de caballería Uainado de losr Valles, y para qtie *^ " •* 
hubiese el orden necesario en el pago de saeldos, nóift- 
bró desde Tehnacan intendente de ejército á D. Antotiib 
Sesma. El hijo de este, D. Ramón, fué destinado á oett- 
p^f el partido importante de Villaha, en donde tambtefl 
babia cantidad de efectos que recoger. El «mando mili- 
tar de ta piara se h di6 á D. Benito Rocha: hacía de ase^ 
sor de Morclos el Lie. D. José Sotero de Castañeda, ^ y 
Matamoros ocupando con su división las antiguas casas 
reales, trabajó con empeño en vestirla, uniformarla y com- 
pletar su armamento. 

Para el arreglo del gobierno civil, nombró Morelos nue- 
vo ayuntamiento compuesto de re^gidores criollos y Icid 
ObHgó á servir, no admitiendo excusa ninguna para dejat 
d^ hacerlo: nombró también una comisión de policía coii 
el nombre de junta de protección, y estableció und caja 
nacional para custodiar los caudales piibliros, nombrando 
individuos para su manejo. ^^ Dio ei empleo de inien^ < 

dente & D. José María Murguía,^"^ hombre de probidad f 
opacidad, y todos estos nombramientos recayeron en ata- 

^ £■ el mismo qne ha muerto suprema junta gubernativa de Aitié* 

siendo individuo de la corte suprema rica, en representación de nuestro au- 

ét justicia en Méjico, y que hi>:o im- *:us'o soberano el Sr. D. Fernando Vlí 

primir la "Instrucción del conde <lc (Q D. G.)** De todo he recibido co- 

Revtlla Gij|^e<1o ¿ su suceftor.*' pias de OajaCa. sacadas del libro oH- 

^ Tengo ú b vista el decreto de ginal de actas. 
Morélos qtie es de 5 de Diciembre y * Después de recobrada Oajaca 
las actas de las primeras sesiones del por los reaUsfea é indultado, ftié A 
nuevo ayuntamiento, en las que cons- España de diputado ú Ins cortes de' 
tii<1 jnmmemrf que prestaron siisih- 1820 y 21. Trabajó uha eictélente' 
dividuos de ^'defender el misterio de Estadística de Oajaca en varíoi to- 
fo t^iirisit^ Cohéepeion de nueitru mos en íbiib, de quedébébflbirrébiílk 
Señora; la religión católica, y reco- y conservarse el original en Ofjjaeéf' 
¿océr, ntapétár y obedecerá S. M. la en alguna de las oficinas del gobiarMC- 

Ton. IIL— 4a. 



DicMmbnu 



530 TERCERA CAMPAÑA DE MORELOS. (Lib. V. 

1612 getos de mérito. Entre otras disposiciones declaró la 
grana sujeta al diezmo, considerándola como fruto de la 
agricullura y no de la industria á que mas bien pertenece, 
por la muclia diligencia y esmero que requiere su crian- 
za. Bajo la dirección del Dr. Herrera, estableció un perió- 
dico que se tituló el ''Correo americano del Sur," cuya 
redacción estuvo después á cargo de D. Carlos Buslaman- 
te, cuando como á su tiempo veremos, fué á dar á Oaja- 
ca habiéndose separado de Osorno, y para la comunica- 
ción regular con Rayón, estableció pn correo que salia 
cada quince dias de Oajaca para Tlalpujahua, pasando por 
Cbilpancingo. 

No faltaba á Morelos para ser enteramente dueño de 
toda la provincia de Oajaca y de la parte de la de Puebla, 
que con ella confina y se extiende hasta el mar del Sur, 
mas que desbaratarlas tropas que mandaban Riooda, Pá- 
ris, Añorve y Cerro por aquel rumbo, y cuyo punió prin- 
cipal de apoyo era Jamiltepec. A fmes de Diciembre hi- 
zo marchar hacia allá.á D. Miguel y D. Víctor Bravo, que 
se habian distinguido en la toma de Oajaca, aunque Mo«- 
relos no hace mención de ellos en su relación de aquel 
suceso: los Bravos en diversos reencuentros y con una se- 
rie de operaciones acertadas, se hicieron dueños de todo 
aquel pais, y obligaron á los realistas á encerrarse en 
Acapulco, habiendo Páris caminado á Méjico, cónserváp- 
dose sin embargo la adhesión áe aquellos habitMIdSí'á la 
causa real, que fomentaba Reguera desde la Palizadé. ^ 

Habia conferido el virey el mando del ejército del Sur 
al brigadier Olazabal, que se hallaba en Méjico mal visto 
de los comerciantes españoles, quienes no podian perdo- 






Cir. II.) MOVIMIENTOS DE ilGUlLA. 351 

narlc la pérdida del convoy en Nopalucan, y aunque esie isia 
antecedente fuese de nial agüero para sus operaciones su- 
cesivas, salióle lacaiiital para Puebla á mediados de No- 
viembre al desempeño de su nueva comisión. Águila sin 
esperarlo, habiendo entrado en Tebuacan como hemos 
dicho, y sabiendo que Morelos marchaba sobre Oajaca, 
salió en su seguimiento^ dando aviso á Regules que iba 
en su auxilio, y si la guarnición de Oajüca se hubiese sos- 
tenido por algún tiempo, es muy probable que Morelos 
hubiera sido destruido atacándolo Águila por la retaguar- 
dia, y cooperando aquella con una salida oportuna; pero 
sabiendo Águila que aquella ciudad habia sido ocupada 
por Morelos, y que los pasos difíciles del camino estaban 
en estado de defensa, no teniendo suficientes fuerzas pa- 
ra intentar recobrar aquel punto, retrocedió á Tebuacan. 
Olazabai llegó á S. Andrés Chalchicomulay de allí pasó á 
Perote, sin haber hecho nada de importancia. 

Las noticias publicadas en las gacetas del gobierno so- 
bre las derrotas sufridas por Morelos, habian hecho con- 
cebir al virey y á los españoles de Méjico una idea muy 
falsa sobre el estado de aquel jefe, mas no así á los ame- 
ricanos que no prestaban fé á los partes insertos en aque- 
llas. Creíase por el gobierno y por sus adictos, que Mo- 
relos derrotado en Ojo de agua, habia sido enteramente- 
desbaratado en las cumbres de Aculcingo y se lo figura- 
ban fugitivo, con pocos de los suyos, dirigiéndose á la 
costa del Sur á buscar un asilo en ella, confirmando este 
concepto la ocupación sucesiva por las tropas reales de 
Izúcar y Tehuacan, mientras que Morelos, indicando á 
Rayón, aunque sin decírselo expresamente, su marcha á 



553 TERGSRA GAMPAftA l>G MORELOS. (Lia. V. 

1819 Oajaca, se lisonjeaba de que ^^no atinando el enemigo con 
sus planes, no sabia lo que le habia de suceder/' y se bur« 
laba de las ventajas decisivas que Llano y Águila preten*- 
dian en sus parles haber obtenido sobre él, aunque no 
negaba las pérdidas que habia experimentado: ^ grande 
fué pues la sorpresa que causó> la noticia de su entrada 
en Oajaca, que vino á aumentar los disgustos que les ha* 
bian dado las elecciones populares y la libertad de la preo-* 
sa, y á poner al virey en mayor conflicto. Por el contra- 
rio, en los americanos el entusiasmo fué grande y se creiau 
sobradamente vengados con los triunfos de Morelos, de la 
suspensión de la constitución y de la persecución de los 
jolectores y de los escritores que hablan hecíio uso de la 
libertad de in^preota. 

La ocupación de Oajaca y de su rica provincia por Mo- 
reíos, cambiaba enteramente el aspecto de la revolución, 
^^Tenemos en Oajaca, decia Morelos i Rayón, una pro- 
vincia que vale por un reino, custodiada de mares por 
Oriente y Poniente, y por montañas por el Sur en la ra- 
ya de Goatemala, y por el Norte en las Mixlqcas/'^^ Toda 
la grande extensión de costa del Sur desde Tehuantepec 
¿ las inmediaciones de Colima estaba en poder de los in<» 
surgentes, sin mas excepción que Acapulco, plaza insig-» 
nificante, que no podia perjudicarles, á cuya guarnición 
liabia obligado Morelos á estar meramente á la defensiva, 

** Morelos, escribíerHlo ¿ Rayón eos;" y con fecha 10 de Diciem- 
pésele Tehuacan, con fecha 2 de No- brc desde Oajacd: *'el ejército enemi* 
viembre que fué el dia sig^uíente á la go de Puebla está bobeando en Te- 
yecion de las cumbres, le dice: ''como huacané Izúcari caraqueando a van- 
no atinan mis planes, no saben lo ees de á medio real por millones qua 
f[nñ les ha de suceder conmigo, y so- ha perdido." 
o podrán calcular los males, respec- ^ Carta de 31 de Enero de 1813 
H de U íalU de los fondos de taba- en Oajaca. 



Diciembrt. 



Cap. II.) flErLEXIOIlES SOBRE ESTA CAHf AftA. 3^3 

bloqueándola con el cuerpo de tropas que á las drdeneft _ ;8is 
de Avila tenia situado en el Veladero, y ademas aseguró 
la obediencia y tranquilidad del territorio, especialmente 
de las poblaciones que no le eran adictas, acantonando en 
Cbilapa las fuerzas que mandaban D. Miguel y D. Víctor 
Bravo, después de la expedición á Jamiitcpec, sirviendo es^ 
tas también para observar los movimientos dé Armijo y de 
las tropas realistas que este mandaba en Guernavacay Cuaa- 
tla. Lo estaba también en la costa del Norte toda la provin- 
cia de Veracruz excepto los puertos en que babia guarní* 
cion y aquella pidza, tan estrechamente bloqueada que co- 
mo el mi^moMorelos decia^' ^'no comia mas que del agua/' 
pues cortadas todas las entradas de tierra, no recibia mas 
víveres que los que podian llegar por mar, mientras que 
en las contiguas de Puebla y Méjico, los insurgentes eraa 
dueños de todo el pais, menos de las capitales y de las 
poblaciones grandes que se liabian puesto en estado de 
defensa. 

Estas ventajas fueron el fruto de la ventajosa posicioD 
que Morelos tomó en Tehuacan, y de la serie de bien en^ 
tendidas operai^iones que forman su tercera campaña. 
Aprovechóse de aquella con el mayor acierto, ya recogien- 
do las barras de plata que le fueron destinadas del botín 
¿e Pachuca, ya destruyendo en Orizava el tabaco que cons- 
tituía uno de los principales recursos del gobierno, y ya 
por fin cayendo sobre Oajaca y haciéndose dueño de una 
de las mas ricas provincias del reino, cuando sus enemi- 
gos lo creían fugitivo, á consecuencia de la acción de las 
i^umbres de Aculcingo. Cierto es que ni esta ni la da 

^ Carta de 31 de Enero de 1813. 



m 



534 TERCCRA CAMPAf^A HE MORELOS. (Lis. V. 

1812 Ojo de agua fueron tales que pudiesen dar lustre á sus 
armas, pero ellas no estorbaron el ohjeto que se había 
propuesto en las operaciones do que fueron una conse- 
cuencia, no habiendo sido la segunda mas (|uc un reen- 
cuentro en que tuvo corta pérdida', y la primera, aunque 
de mayor importancia, hemos visto que no entraba en su 
plan comprometerla, y que con dos ó tres horas roas que 
hubiera tenido, habria conseguido evitarla. 

A medida que se echa de ver mucho acierto en lodos 
estos movimientos, se hace notable la continuación de er- 
rores que el virey cometió, y no monos los jefes que man- 
daban las tropas del gobierno en las provincias de Puebla 
y Oajaca. Cuando el sitio de Cuautla y lodos los suce- 
sos anteriores, habian dado sobradamente á conocer que 
el único enemigo temible que el gobierno tenia era Mo- 
relos, se le dejó tiempo y descanso para rehacerse de sus 
pérdidas, debiendo ser objelo preferente á todos los de- 
mas, perseguirlo con tenacidad hasta exterminarlo: los si- 
tiadores de Huajuapan no recibieron auxilio alguno de 
Puebla, de donde podia habérseles dado, y ocupándose las 
tropas de aquella provincia en conducir convoyes de que 
no babia urgente necesidad, quedó abandonada con corta 
defensa la rica presa de Orizava, y cuando Águila obtuvo 
la victoria en Aculcingo, volvió á dejar í^ Morolos rehacer- 
se en Tehuacan y marchar sobre Oajaca, mientras que los 
jefes de las Iropas de esta tiltima ciudad, dejaron libre el 
paso de lodos los puntos de fácil defensa que hay entre 
Tehuacan y aquella capital, para concentrar en ella todas 
sus fuerzas y dejarse vencer cobardemente, cuando abun- 
daban en medios de resistencia. 



Cjl». ií.) heflexiones sobre esta campaIÜa. 53S 

D. Carlos Bustamante, para dar una prueba de impar- i8i2 
cialidad, censura en su Cuadro liistúrico ias operaciones 
de Morelos en esta campaña, ímputamdo á error no haber 
ocupado á Oajaca ínmedralamenle después de alzado el 
sillo de Huajuapan y no haberse hecho fuerte en Orizava 
cuando tomó aquella villa, desde la cual piensa aquel es- 
critor que Morelos dcbia haber seguido á Córdova y aun 
á la ciudad de Veracruz, que cree que |>odia haber caidcr 
entonces en sus manos. Fácil es contestar que las fuerzas 
que Morelos tenia cuando auxilió á Trujano ca Huajuapan, 
acaso no hubieran si<lo bastantes para emprender el ata- 
que de Oajaca, pues no tenia consigo las que después le 
llevó Matamoros, y la ocupación de aquella ciudad por 
entonces, le habria hecho perder todo el fruto que sacó de 
la posición que tomó en Tehuacan, Tampoco hubiera 
sido oportuno ahajarse de esta para avanzar en la provin- 
cia de Yeracruz, en la qiio no podia prometerse un resul- 
tado equivalente ú la toma de Oajaca que ya tenia preme- 
ditada, bastando |)ara el objeto de dar impulso á la revo- 
lución en aquel rumbo, destinar á él, como lo habia hecho 
á D. Nicolás Bravo, de cuya aptitud y valor acababa de 
tener una jirueba en el Palmar. 

Otros por el contrario, no queriendo reconocer talen- 
tos algunos militares en Morelos, atribuyen las grandes 
ventajas que obtuvo en esta campaña, á mero efecto de 
casualidad y á los errores del vi rey, que fueron como con- 
duciéndolo por la mano en todos los pasos que aquellos 
le iban señalando; pero ademas de que no hay verosimili- 
tud alguna en atribuir á mera casualidad una serie de 
operaciones encadenadas y conexas entre si de tal mane-^ 



I 



Dieiembre. 



%Í0 TERCERA CAMPAÜA flB lUMlBfXM (Lia. t.- 

1812 ra, que las unas parecen ser , la consecuencia de las otraSf 
todavia es menester convenir en que para aprovecharse de 
las casualidades ó de los errores ágenos, es preciso un ti- 
DO y un acierto que no pueden proceder mas que del jui-* 
ció y de la reflexión. Lo único que pudiera dar valor á 
aquella suposición es, la serie de errores y desaciertos que 
según veremos, forman de aquí en adelante la historia de 
Morelos. La basa de sus operaciones habia sido hastt^ 
entonces el pais inaccesible del Sur, en donde atríncbert- 
do tras de la triplicada defensa de las cordilleras de moiKv 
tañas, ríos caudalosos y enfermedades, nada tenia que t&- 
mer durante la mayor parle del año, de las tropas que el 
virey podia oponerle, que no estando acostumbradas al 
clima y dificultades del terreno, eran vencidas por esto» 
obstáculos de la naturaleza, sin necesidad de grandes es« 
fuerzos por parte de los hombres. La conquista de Oa-* 
jaca hacia variar, con infinitas mejoras, esta basa y toda 
el orden de sus operaciones: sin recelo por su retaguardia 
pues poco podia temer del lado de Goatemala, en donde 
esperaba poder excitar algún movimiento en su favor, ^ su 
posición en Oajaca podia compararse á la de un inraeAs<r 
campo atrincherado por la naturaleza^ cuyos dos extremot 
se apoyaban en los paises impenetrables por la aspereza 
del terreno y naturaleza del clima, que forman el dcciivt 
de. la cordillera central hacia ambas costas, presentando os 
frente con pocas y dificiles entradas, por las cuales á ra 
elección podia desembocar con todas sus fuerzas sobre (A 
punto que le conviniese, amenazando á un tiempo á Im 



*> **De Goatemala, le dice á Ra- de gobierno y les voy 4 remitir Iv 
n en 31 de Enero de 1813, hay 
•nenas noticias: han pedido el plan 



tron en 31 de Enero de 1813, hay instrucción coavenieníc. 
bu 



Diciembre. 



Cjlm. 1L) reflexiones sobre esta CkWkSk. 337 

Tilias de Oizava y Górdova, y ai camino de Veracruz por isia 
sa extrema derecha; á la provincia de Puebla por su fren- 
te; y á ios valles de Guaulla y Cuernavaca, y por estos i 
los de Méjico y Toluca por las Mixtecas á su izquierda. 
Sus tropas no estaban á la verdad todavía en estado de 
batirse en campo abierto con las del gobierno, como lo 
había experimentado en los recientes encuentros de Ojo 
de agua y de las Cumbres: pero esta misma posición le 
proporcionaba tiempo y oportunidad para perfeccionar su 
disciplina, y para formar una línea de fortificaciones ca- 
paces de detener por mucho tiempo á los realistas, como 
habia sucedido en Cuantía y Iluajuapan que pudiesen ser- 
vir de puntos de retirada en un réves, pciseyendo una pro- 
vincia rica y abundante en mantenimientos y de la que po- 
dia sacar recursos de toda especie, y mucho mas con ios 
fondos muy considerables de que se habia hecho dueño 
con ia toma de aquella ciudad. 

El virey entre tanto, obligado á resguardar una larga 
línea sin poder cubrir todos los puntos .amenazados, hu- 
biera tenido que perder sucesivamente los unos tras de 
los otros, y una vez ocupadas las villas, Tehuacan, Tepea- 
ca. Cuantía y Cuernaváea, se habrian encontrado en moy 
dificil posición Puebla y Méjico y si para su defensa hubie- 
ra tenido el gobierno que llamar las tropas que tenia em- 
pleadas en otros lugares, como lo hizo cuando Hidalgo se 
aproximaba á Méjico y cuando tuvo que reunir todas sus 
fuerzas para el sitio de Cuantía, la revolución hubiera he- 
cho rápidos progresos en los puntos que hubieran quedado 
desguarnecidos, y el triunfo de ésta podia tenerse por s^u- 
ro. Morelos cónócia la importancia de su posición, y en 
ToM. IIL— 43. 



• ■■■< 



KiMfO 



338 TEBCERA CAMPAlÜA DE MORELOS. (Lii. y. 

1813 . sa correspondencia con Rayón, se le ve indeciso sobre ei 
plan qve debía seguir para sacar de ella la mayor venta- 
ja. Presentáronsele por aquellos dias (Enero de 1813)^ 
dbs individuos del cabildo de Tlaxcala, con una exposi- 
ción que lo decidió á mandar á Montano á ocupar aque- 
lla ciudad, mientras podia marchar á ella él mismo, lo que 
por entonces le impedia el acabar de hacerse dueño de la 
costa del Sur, vencido el obstáculo de Jamiltepec. Ocu- 
pada Tlaxcala, crcia seguro apsesionarse de Puebla y 
aun de Méjico, para cuyo fin invitaba á Rayón para que 
unido con sus compañeros de la junta, llamase la atención 
por el lado de Toluca, para que no cayesen sobre él to- 
das las fuerzas del gobierno como habia sucedido en el 
sitio de Cuantía, ó si esto no podia verificarse, se inclina- 
ba á dirigirse á las villas de Orizava y Górdova. Todos 
estos planes eran sin duda por entonces temerarios, pues 
ni la clase de tropas que tenia era para emprender este 
género de operaciones, en lo que acaso se hacia ilusión, 
esperando en otros puntos el mismo resultado que habia 
tenido en Oajaca, ni podia prometerse mucho de la coo- 
peración de Rayón y de los otros miembros de la junta: 
él mismo parece que veía con desconfianza las victorias 
que estos le contaban que obtenían, ^^ y que podia compa- 
rar, como decia hablando de las de uno de los jefes de los 
insurgentes en el Sur, á las de D. Quijote.^ 

• 

s* Carta ¿ Rayón de 31 de Enero porqae así larga la pllina el moco." 

¿^ 1813. ^ "Dicho padre, dice al mismo 

^ "Eatoy instruido/' le decía áRa- Rayón en 12 de Septiembre de Te- 
jón eu 15 de Enero de 1813, **de los huacan, hablando del P. Ramos, *^o 
^giesosde los Sree. Verdusco y Li- me contesta á los oficios, pero sí me 
éeaga,'como también en los^adelantos cuenta sus aventuras ó haañas de D . 
dt V. E.:*yo'por acá voy poco i peco, Quijote." 



Caf. il reflexiones sobre esta canpaHa. 539 

Indeciso entre estos diversos planes, acabó por adoptar jsia 
otro enteramente diverso y que no podía producirle ven- 
taja alguna, abandonando el teatro de sus recientes triua- 
fos para trasladarse al punto mas remoto y por entonces 
menos importante del vasto territorio que dominaba, con 
el fin de proseguir por sí mismo el sitio de Acapulco: 
empresa lenta, de dudoso éxito y que aun obtenido el re- 
sultado que se proponia, en nada ó en muy poco contri- 
buia al objeto importante de. sus miras, no pudiendo de 
ningún modo compensar la adquisición de aquel puerto, 
el tiempo que era menester perder para lograrla, dando 
á su enemigo el que necesitaba para reunir fuerzas y com*- 
binar mejor sus planes para la siguiente campaña. Ha- 
bia hecho volver á la provincia de Puebla á Arroyo y á 
Montano que lo acompañaron á Oajaca; destinó una divi- 
sión á Tabasco, tanto para abrir la comunicación con aque- 
lla costa, como para proporcionarse puertos por donde 
pudiese recibir auxilios de los* Estados- Unidos: ^^ dejó el 
mando de Oajaca á D. Benito Rocha con mil hombres: 
apostó en Yanhuiílan á Matamoros con mil y quinientos, 
para atender á la seguridad de las Mixtecas, y tomadas 
todas las medidas convenientes salió de aquella capi- 
tal el 9 de Enero de 1815, llevando consigo las tropas 
nuevamente levantadas en ella, la mayor parle de las cua- 
les se desertaron en breve, y siguiendo el camino de la 
Mixteca, destacó por la cuesta de Santa Rosa á D. Herme- 
negildo Galiana, por si los Bravos, que á la sazón se ha- 
llaban empeñados con Páris necesitaban auxilio, dándole 

orden de reunírsele en Ometcpec, y continuó su larga y 

- *■ 

^ Carta citada ¿ Rayón de 31 de Enero. 



Febrero. 



540 T£RCERA CAMPABA DB MORELOS. (Lía ¥. 

isi:; penosa marcha con muchas dificultades y privaciones has- 
ta llegar á las inmediaciones de Acapulco en principios de 
Abril, sin que intentase embarazarle el paso el comandan- 
te Reguera que con las tropas realistas estaba en la Pali- 
zada, y el 6 de aquel mes rompió el Tuego sobre la pla- 
za:^ pero no siendo de este lugar las operaciones de este 
sitio, dejaremos el hablar de él para su tiempo oportuno, 
echando ahora la vista sobre las ¡deas que Morelos tenia 
entonces del estado general de las cosas y sobre sus pla- 
nes para en adelante. 

Una y otra cosa manifiesta en una carta oficial que ten- 
go original en mi poder, que escribió desde Yanhui- 
tlán, estando en marcha sobre Acapulco, al intendente D. 
Ignacio Ayala, acerca de las naos venidas de Filipinas, y 
como todo su contenido es también interesante por otros 
motivos, me ha parecido conveniente insertarla aquí. Di- 
ce así: ^^No me pesa cosa mayor que el comandante de 
la nao Fidelidad, D. Manuel Solis, no haya tenido mayor 
instrucción del estado del reino, porque es bastante sos- 
pechosa, y es necesario mucho cuidado para que no nos 
hagan una diablura. Yo la juzgo por barco enemigo. — 
En dos años y cinco meses sabe ya todo el mundo nues- 
tro justo levantamiento; ¿cómo hemos de creer que la Fi- 
delidad, viniendo por S. Blas, no haya encontrado á la 
nao Rey Fernando, que está fondeada en aquel puerto, y 
está descargando los efectos que trajo de Manila, cuyo 

* Rosal ns, secretario de Morelos, obra titulada: "Suplemento ¿los Tres 

llevó un diario muy puntual de esta siglos &c." tomo 3 ? fol. 57 ú 73. 

expedición, escrito ea un estilo suma- Ks digno de leerse y también debe 

roente exagerado y pedantesco, el que verse lo que sobre esta marcha dice 

he visto orif^inat y lo ha publicado el mismo Bustamante, Cuadro htsL 

inte^o D Carlos Bustamante en la tom. 2? fol. 261 y siguientes. 



Cap. II.) IDEAS Y PLAK£$ DE MORELOS. • 341 

transporte querían ios comerciantes de Méjico les facili- isi8 
tara yo á parlido, y no convine á la consulta que me hizo . 
el Sr. presidente?^- Estas son tramas del enemigo. — 
Por acá se abordó otro barco á puerto Ángel, y es vista 
su apuración: á raí no me la han de pegar. — Es preciso 
que para resolverle al comandante de la Fidelidad se ipe 
dé á mí cuenta, y de ningún modo se le resuelva, aun- 
que sea lisonjera ó vista la ventaja que proponga, y lo 
mismo se debe entender con cualquiera otro barco y na*» 
cion: yo sé bien como anda el mundo. — El francés ya es- 
tá en Cádiz, pero tan gastado que no se repone en dos . 
años que nos faltar), y entonces ya lo esperaremos en Ve- 
racruz. El inglés europeo me escribe como proponién- 
dome que ayudará, si nos obligamos á pagarle los millo- 
nes que le deben los gachupines comerciantes de Méjico, 
Veracruz y Cádiz. — El anglo-americano me ha escrito á 
favor, pero me han interceptado los pliegos, y estoy al 
abrir comunicación con él y será puramente de comercio, 
á feria de grana y otros efectos por fusiles, pues no tene- 
mos necesidad de obligar á la nación á pagar dependen- 
cias viejas, ilegítimamente contraidas y á favor de nues- 
tros enemigos. — Ya no estamos en aquel estado de aflic- 
ción, como cuando comisioné para los Estados-Unidos s^ 
inglés David con lavares, en cuyo apuro les cedia la pro- 
vincia de Tejas. Ya estamos en predicamento firme: Oa- 
jaca es el pié de la conquista del reino: Acapulcoes una 
de las puertas que debemos adquirir y cuidar como se- 
gunda después de Veracruz, pues aunque la tercera es S. 

^ Este presidente de que habla Morelos es Rayón, que lo era de li^ 
juQta de Zitácuaro. 




543 TEAGEIU CAMPABA DB MORELOS. (Un. Y. 

1813 Bla8, pero adquiridas las dos primeras, ríase V. S. de la 
tercera. — ^Hasta ahora voy consecuente con lo que pro- 
metí y expliqué á esos pueblos: he obrado con conoci* 
miento: ellos han depositado su suerte en mi conducta, 
no puedo engañarlos, porque mil infiernos no serian ca- 
paces de castigar mi maldad. No quiero dejarlos empe- 
ñados, ni menos sacrificarlos: soy cristiano, tepgo alma 
que salvar y be jurado sacrificarme antes por mi patria y 
mi religión, que desmentir un punto mi juramento. Bas- 
te, para que V. S. me entienda. — Dios guarde á Y. S. 
muchos años. Cuartel general en Yanhuillan, Febrero 
17 de 1813. — José. María Morelos. — Sr. mariscal inten- 
dente D. Ignacio Ayala. " 

Se vé desde luego por este interesante documento, la 
completa ignorancia de Morelos en materias políticas y 
aua sobre el estado actual de las cosas en Europa, pues 
da por seguro que estaba tomado Cádiz por los franceses, 
cuando la suerte de la guerra estaba decidida contra es- 
tos. Lo mismo se nota en Rayón por la corresponden- 
cia que con' Morelos siguió, con motivo de la llegada á 
Antón Lizardo de la fragata de guerra inglesa Aretusa y 
comunicación en que se puso con D. Nicolás Bravo, ^^ no 
siendo estraño que sobre tan equivocados principios for- 
mase tan absurdo plan de campaña, proponiéndose tomar 
á Acapulco, á cuyo puerto da tanta importancia, para vol- 
ver á impedir el desembarque de los franceses en Vera- 
cruz: en todo lo cual* se pone de manifiesto cuan persua- 
dido estaba de las especies que se habian esparcido para 
dar impulso á la revolución, acerca del riesgo que el rei- 

^ Véase etta correspondencia en el apéndice núm. 8. 



Caf. R) ideas y planes de uorblos. 543 

no corría de ser invadido por los franceses, á que sería i8i3 
consiguiente la pérdida de la' religión, en todo lo que Mo- 
relos tenia una completa convicción, que le hacia proce- 
der con la buena fé que se. descubre en esta carta. En 
cuanto á las relaciones diplomáticas que seguia, lo que d¡-^ 
ce relativamente á Inglaterra carece de fundamento, aun- 
que la especie coincide, á lo menos en cuanto al tiempo, 
con la negociación entablada por la Inglaterra con la re« 
gencia de Cádiz para la mediación en las cosas de Amé- 
rica, y el ofrecer la provincia de Tejas á los Estados-Uni- 
dos, aunque no llegó á tener efecto por no haberse ve- 
rificado la comisión dada á David y á Tavares, se fundaba 
en la codicia que ya aquella república había dejado ver de 
adquirir aquel importante territorio. La nao de China 
de que habla, después de permanecer mucho tiempo en 
Acapulco, sin poder verificar su descarga por lo inseguro 
de aquel puerto é interceptación del camino á la capital, 
fué á descargar á S. Blas, y en cuanto á las relaciones 
que supone con er comercio de Méjico, serian en parti- 
f^ular con algunos individuos de él, como las tuvo mas 
adelante D. Nicolás Bravo con los de Veracruz. 

Aunque la invasión de las tropas de Goatemala no- se 
verificó hasta Abril de este año, siendo un suceso entera- 
mente aislado y sin conexión con las demás operaciones 
de la guerra, me ha parecido mas conveniente referirla 
aquí, para dejar expedito el curso de los sucesos posterio- 
res. El capitán general de aquel reino D. José de Busta- 
mante y Guerra, hizo reunir unos setecientos hombres que 
puso á las órdenes del teniente coronel D. Manuel Dam- 
brini, jefe inexperto así como las tropas eran bisoñas: pe- 




Abril. 



344 TERCERA CAMPAÍ^A DE MORELOS. (Lis. V. 

ibi3 ro ios españoles de Oajaca que habían logrado pasar á 
Goatemala y el arzobispo D. Fr: Ramón Casaos, auxiliar 
que habia^sido de aquel obispado y antes religioso domi- 
nico en Méjico en donde habia publicado un periódico 
titulado el Anti-Hidalgo, le liacian esperar que penetra- 
ría hasta Oajaca sin dificultad, contribuyendo también 
mucho á esta ilusión el deseo de vengar la muerte del 
teniente general Saravia, jefe estimado en Goatemala. *^ 
Dambrini, con la pequeña división de su mando pasó la 
raya divisoria entre ambos reinos, y en 23 de Febrero de 
1813 atacó en IKiltepec á una corta reunión de insur- 
gentes mandados por D. Julián Suarez á quien hizo pri- 
sionero, así como al P. dominico Carranza y alguna gen- 
te, de la que hizo fusilar á unos veinlicinco con Suarez. 
Con la noticia de este suceso, marchó Matamoros al eo- 
cuentro de Dambrini, á quien desbarató y puso en fuga en 
Tonalá (19 de Abril) quitándole las armas, municiones y 
todos los efectos mercantiles que conducia á Oajaca, ha- 
biendo perseguido á los dispersos hasta mas allá de la 
frontera. De vuelta á Oajaca, hizo Matamoros una entrada 
triunfal pomposa (28 de Mayo) vestido con el uniforme de 
mariscal de campo, al frente de sus tropas vencedoras, y 
fué recibido con aplauso: Morelos le dio en premio el em- 
pleo de teniente general, lo que fué materia de grandes 
celos y rivalidades entre sus compañeros. 

^^ Toda esta relación entá toma- cial de ellos. En las gacetas ne se 

da de Bustamante, Cuadro hist. tom. habla nnas que del suceso do Nilte- 

2P fol. 260, pues en los sucesos de pee, en la de 1 P de Junio de 1813 

Oajaca merece roas confianza que en uúro. 408. 
otros, por haber sido testigo presen- 



^ 



óApituLo ni. 

Operaciones de ios individuos de la junta. — Ejtpedieion de RayeM 
á JjtmiquUpan dónde es rechazado. — Corre riesgo de ser apre- 
hendido por t^itíagrán en Huichapan. — Opinión de Afórelos so- 
bre lós Fillagranes p Osomoi — Tfaios de Rayón cún el virey, — 
Liceaga hace fortificar una isla en la laguna de Yurhra á la qué 
da su nombre. '^^Toma de esta isla por Iturbide, — Operaciones rfv 
yerdusco. — Ataca á P'alladolid y es derrotado. — Completo rom- 
pimiento de los individuos de la junta entre si, — Operaciones de 
D. Nicolás Bravo en la provincia de Veracruz. — Ataca á Ja» 
lapa é impide el paso del puenle del Rey á Olazabal. — Pasa es- 
te por el vado de Apasapn^ y á su vuelta de Veracruz trae loS 
despachos de virey á Calleja. — Toma este posesión del vireinato, 
— Salida de P'enegas para Veracruz* — Llega á Méjico el arzo- 
bispo Bergosa, y muere el obispo de Puebla Campillo, 

La historia de la revolución- de Nueva España en la 
época de que nos vamos ocupando, viene á ser la lirsloría 
personal de Morelos, porque solo en las operaciones de 
éste caudillo se descubre un intento, un plan concertado, 
QD designio bien ó mal formado, y todo lo que es apar- 
tarse de él para examinar lo que se pasaba en las demás 
provincias del reino entre los diversos jefes que sosle- 
nian en ellas la insurrección, no es roas que presenciar 
la constante y penosa escena de la incapacidad, las divi- 
siones y rivalidades interiores, nacidas de los intereses y 
rencillas personales de los que pretendian la superioridad 
en el mando, sin hacer caso del daño queá sí mismos se 
hacian con tan inoportunas cuestiones, desacreditando mas 
y mas la causa que defendían y facilitando el triunfo dtf 
ToM. III.— 44. 



fN 



346 OPERACIONES DE RATOIf. (Lii. V. 

1612 808 contrarios. Esto es lo que vamos á ver especialmen^ 
te entre los individuos de la junta, que como hemos dicho 
en su lugar, se separaron en varias direcciones para to- 
mar el mando de distintas provincias. ^ 

Dejamos al presidente de aquella Rayón en su visita 
de los distritos de su mando, ocupado en Huichapan en 
asegurar la obediencia de Villagran (Chito) y creyendo 
que podia contar con ella, resolvió atacar á Ixmiquilpan, 
pueblo rico, muy adicto & la causa real y defendido por 
D. Rafael Gasasola, con una pequeña guarnición de tropa 
de linea y los patriotas levantados en el mismo lugar. ^ 
Con este intento salió de Huichapan el 15 dé Octubre, 
con un cuerpo de infantería uniformado y bien armado 
que mandaba el coronel Lobato, quien como en su lugar 
vimos, ^ fué cabo del regimiento de Tres villas y cayó 
prisionero en Zitácuaro en la derrota de Torre, y la ca- 
ballería estaba á las órdenes de Epitacio Sánchez, hom- 
bre de valor, llevando ademas cuatro cañones y su escol- 
ta formada de gente escogida. Con estas fuerzas, las de 
Villagran que le acompañaba, y las del cura Correa y de 
Polo que se le unieron en la hacienda del Astillero, se 
presentó Rayón delante de Ixmiquilpan el 18 deOctubrCf 
ocupando con alguna tropa el cerro de la Media luna que 
domina la población, habiendo dado orden á Casimiro Gó- 
mez, indio del Cardonal, á quien habia confirmado en el 
empleo de coronel que él mismo se habia tomado, para 
que con su cuadrilla se acercase por el lado opuesto: Ca- 

* véate fol. 152 do este tomo. tomado del diario del secretario de 

* Véase fot. 207 de este tomo. Rayón y de Biistamiinte, Cuadro hiat. 
Todo lo relativo á. la expedición de tom. 2P fol. 235 y siguientes. 
Ixmiquilpan y sus incidentes, lo he ' Tomo 2 9 fol. 358. 



^ 



Octubre. 



Cap. m.) ATACA RAYÓN Á IXMIQUILPAN. 547 

sasola intentó desalojarlo de aquella posición en la tarde isia 
del mismo dia, pero Rayón, descubriendo dos cañones 
que tenia ocullos, hizo con ellos un fue^o tan vivo que lo 
obligó á replegarse con pérdida, habiendo muerto el ca- 
pitán de realistas D. Mariano Negrete y el alférez de fra- 
gata D. Federico Álava, hijo del teniente general de la real 
armada D. Ignacio María de Álava, que en el combate de 
Trafalgar mandaba la vanguardia de la escuadra española, 
á bordo del navio Santísima Trinidad. Ensoberbecido 
con esta pequeña ventaja, inlimó la rendición dentro de dos 
horas, amenazando pasar á cuchillo sin distinción de edad 
ni calidad á todos los habitantes, si intentaban hacer resis- 
tencia ó si manifestaban intenciones hostiles disparando 
un solo tiro, ofreciéndoles en caso de rendir las armas y 
jurar obediencia á la junta, seguridad y protección, inclu- 
yendo á los europeos, ^'que deben," decia, '^eslar impues- 
tos de la equidad y beneficencia con que siempre han sido 
tratados, cuya notoriedad y buena fé que nos caracteriza, 
los asegura de todo recelo." Esto decia pocos meses des- 
pués de haber sido degollados los. que se rindieron en 
Pachuca, bajo la fé de una solemne capitulación. Casa- 
sola contestó en pocas palabras que tenia armas y muni- 
ciones con que defenderse, y que jamas se entregaria á 
upos bandidos: ^ con lo que no quedó mas que prevenir- 
se para la defensa, á cuyo efecto dio orden al teniente D. 
José Félix Merino, que se hallaba destacado con treinta 
hombres del fijo de Méjico en Chilcuautla, para que á to- 

*' . Véase la intimación y fu con- Dicha intimación ha sido publica- 

teitacion en la gaceta de 27 de Octii- du también por Bustaroante, Cuadro 

bre de 1812, tom. 3 9 núm. 307 ful. hist. tom. 2 9 fol. 236. 
1 1 27, en que está el parte de Casasola. 



Octubre. 



548 OPERACIONES DE RAYOIf. fL». T. 

1812 da costa marchara á reunírsele, contando con que le au-» 
xiliaria á su entrada, y circuló aviso á los comandantes de 
Actopan, Tlahuelilpan y otros puntos inmediatos, para 
que fuesen á su auxilio. 

El 19 amanecieron coronadas de gente y cañones las 
alturas que dominan el pueblo, habiendo concurrido con 
el atractivo del saqueo los indios de Zimapan y del Car- 
donal convocados por Yillagran, aunque este no contribuía 
de buena fé á la empresa. El ataque se generalizó y Fué 
mas vivo por el puente, por donde cargó el cura Correa 
y la gente disciplinada de Rayón; mas aunque Correa lo- 
gró superar dos parapetos, se detuvo en el tercero, espe- 
rando ser reforzado por Yillagran, lo que no tuvo efecto, 
y habiendo sostenido la acción hasta. muy entrada la tar- 
de, se retiró con Lobato en buen orden, desbarrancando en 
el rio un canon que se les reventó, y encontrando aban- 
donados otros por los que se habian apresurado á retirar- 
se antes de tiempo. Casasola no podia persuadirse que 
los insurgentes se hubiesen retirado y se mantuvo con vi- 
gilancia toda la noche, hasta que al amanecer el dia 20, 
y\6 abandonados todos los puntos y fué informado con 
certeza de que Rayón iba en marcha para Huichapan. ^ 

^ Biistamante, Cuadro hist. tom. tropa, lo que también «líce el secreta* 
39 fot. 237, atribuyela retirada de lio de Rayón. Este no tomó el camino 
Rayón, A haber recibido un correo de Tnltonango, como lo habría hecho 
llamándolo para una conferencia que si aquel, hubiese sido el motivo de la 
4ebia tener en Tultenango con los retirada, sino que se dirigió á Hui^hc* 
enviados del virey, de que después se pan, lo que lo alejaba de Tultenangp, 
hablará. Mucho error hubiera aido Lo cierto e», que habiendo encontim- 
abandonar un triunfo seguro por este do mas resistencia que la que creia, 
motivo, ademas de que Correa, en su y viendo la mala ié de Yillagran, te- 
informe publicado por el mismo Bus. mió ser envuelto y derrotado, cuando 
tamante, atribuye el mal éxito de la llegasen los aoxilos de otros puebloi 
empresa á la falta de cooperación da y por esto se retiró. 
yílt»gran y retirada precipitada de su 



Cap. IIL) ROMPIMIENTO CON V1LLA6RAR. S49 

Comenzaron entonces á llegar los auxilios que había .per 1819 
dído Casasola á los pueblos inmediatos, especialmente la 
gente de Tlahuelilpan, habiéndose presentado tambiea el 
eclesiástico D. Antonio Moreno con trescientos indios de 
Yolo, Lagunillas y otros lugares. 

Rayón se aventuró á entrar en Huichapan con solo su 
escolta, y habiendo reconvenido á Villagran por su mail 
proceder en el ataque, quiso este aprovechar la ocasión de 
hallarse Rayón con poca fuerza para apoderarse de éK cre- 
yendo que aun estaba distante el resto de su tropa, y coa 
tal intento hizo alzar los puentes de las cortaduras de lás 
calles y mandó tocar generala. Rayón acudió at ruido 
con su escolta y pudo deteper en los cuarteles el moiir 
miento de la tropa, el que frustrado, Villagran se puso én 
salvo y esto dio lugar* á que llegase él resto de la gente 
de Rayón. Volvióse este á Tlalpujahua, sin haber logra- 
do ni someter á los Villagranes ni tomar á Ixmiquilpiub, 
y se llevó consigo como preso ó detenido al cura de ^Ir 
fajayucan. Correa fué vivamente perseguido por los Ví^ 
llagranes, como adicto á Rayón, que lo hizo mariscal üt 
campo en premio de su buen comportamiento eü Ixmiquil'r' 
pan, y ohligado á huir de Nopala, se retiró hacia Chapa de 
Mota, en donde á su tiempo veremos las nuevas vicisiliii^ 
desque se le preparahan. Los Villagranes quedaron due^ 
ños, como antes lo eran, de todo el pais que se extiende 
desde S. Juan del Rio y cuestas de Tula3 hasta la sierra 
de Zimapan, confinando con la de Sichú y Rio verde. 

A consecuencia de este rompimiento con Villagran, d 
secretario de Rayón que en el diario que llevaba de todoé 
los sucesos contemporáneos, habia dicho de los Viliagra- 



350 OPeRACIONES DE RAYOn. (LiB. V. 

1S19 Des (7 de Agosto) ''que habiao sostenido con honor en 
Diciembre. ^^ Norle las armas nacionales/' y que por sus servicios» 
anligúedad y mérito habian obtenido los grados que Ra* 
yon les <;onGrió; los califica ahora (22 de Octubre) de 
*'almas negras, que con su l¡l>ertii)age, arbitrariedad y ex- 
cesos habian asolado aquellos contornos," y estima el rom- 
pimiento á descubieilo, ''por un favor especial del cielo, 
aleudido el actual estado de cosas, las vejaciones que su- 
fría la jurisdicción, y las ulngunas ventajas en la causa 
común, para que estos malbechores expiasen |)or fin sus 
delitos, que habian sido el cscánd«:lo de la época presen- 
te/' Kl enojo de Rayón subió de punto cuando vio lle- 
gar (21 de Diciembre) á su visitador D. Ignacio Martí- 
nez, ^ quien mal recibido por Morolos, {>eor tratado por 
Osorno, había sido puesto en prisión por Villagran y aun 
babia corrido riesgo su vida, que pudo salvar fugándose 
de Huichapan^ "valiéndose," dice el secretario, (21 de 
Diciembre) ''de la embriaguez y excesos en que aquellos 
hombres perversos estaban sepultados.' Martínez volvió 
i salir al desempeño de su comisión y en esta vez fué 
mas afortunado, pues volvió á Tlal|)ujahua (9 de Enero) 
conduciendo diez y seis barras de plata que Osorno le 
entregó de las tomadas en Pachuca y algunos efedos^iie 
iolercc^ptó en el camioo. Villagran quiso disculpar su 
proceder y al efecto mandó al joura de Zima pan con otro 
, eclesiástico que se presentaron á Rayón, quien contestó 
que la conducta sucesiva de aquel, seria lo que lo decidi- 
rla á concederle uu perdón absoluto, ó á imponerle un 
severo castigo. A esto último era á lo que Rayón se in- 

' En Martínez cuñado de Rayony - tenia el grado de mariioal de «ampo. 



Cap. III.) EXGUftSIOnBS DE D. R. HAVOÜI. 581 

diñaba j sobre lo que escribió á Morelos, quejándose isiü 
tanto de los Yillagranes como de Osorno. Morolos creyó Dícíembí*. 
que por entonces no se podia tratar de sujetarlos, apro- 
vechándose de 'ellos para que distrajesen la atención del 
gobierno, y reservando para mas adelante su casligo, aun- 
que pocos dias después opinó que era menester deshacer- 
se de los Yillagranes por cualquiera medio. '^ 

Por el mismo tiempo Rayón hizo marchar á su herma- 
no D. Ramón, para atacar un convoy que conducía de 
Querétaro á Yalladolid el comandante Qucvedo (e), con di- 
nero y efectos, y aunque no logro encontrarlo hasta sn 
regreso, lo atacó en el punto llamado el Zapote y le quitó 
algiin armamento. El mismo D. Ramón consiguió cortar 
de un convoy que pasaba á Méjico, á la salida de S. Juan 
del Rio, una partida de once mil carneros que por Acul^ 
co condtijo á Ylalptijahna. Estas excursiones no habia 
por entonces fuerzas de los realistas que pndiesen impe- 
dirlas, pues las mas inmediatas, que eran las que man- 
daba Castillo Bustamante en el valle de Toluca, se halla- 
ban distribuidas en pequeñas partidas, persiguiendo á las 
que quedaban de insurgentes en los valles de Sultepcc y 

' Morelos en caria ú Rayón, Ib- do que han de oivjpar si ponemos en 

cha en Oajuca cit 31 de Diciennbre planta las disposiciones que V. £. 

de 1812, después de manifestarle los me apunta, y será menos malo dejar, 

pasos que tiesde el sitio de Cuantía ha- los que hagan boruca por su rumbo, 

bia dado para reducirá los Villajirrnnes instándoles siempre ú que llamen la 

que solo habin contentado ''con pre- atención á Méjico, miéíitras hacemos 

textos, como los demás del Norte/' negocio/' Kn carta de 1 5 de Ene* 

agrega: 'Parece que están de acuerdo ro «le 1813, le dice: '*Ya dije a V. E. 

en t(xlo el recinto desde Villag:ran has* en mi anterior mi parecer acerca de 

ta (Horno, y aunque este óltimo se los Vi I lagianes, y quedo impuesto en 

hiclii'.a a obedecer, pero sus satélites la última doctrina dcestos. No hay 

lo trastornan, y es necesario irlos po- mas que desparecer {\ los infames por 

niendo con la mano, como el arqui* los mas mejores trámites, pero Oior^ 

tecto las piedras de un cerramiento, no no ha de hac«;r cosa, y ea nece^ 

Ad w los tengo prometido, y entien- rio aguardar mejor lance.'' 



589 Of^EftACIONES ttE RAYOIf. (Lié. tf". 

isid Temascaltepec, y la guarnicíoo de Valladolid era dema- 
Diciembre. ^'^^^ reducida para que pudiese alejarse de aquella ciu-' 
dad, en la que como luego veremos, se hallaba amenazada^ 
Aunque los individuos de la junta . anduviesen separa-^ 
dos á largas distancias, Rayón los consultaba en alguno» 
o^ocios, como medio de conservar la armonía con ellos^ 
Hemos visto en el capítulo anterior por la carta de More- 
los á Ayala inserta en él, que por efecto de las relaciones 
que enlabiaron algunos individuos del comercio de Méjico 
con Rayón, quiso que Morelos dejase pasar el cargamenta 
de la nao de China surta en Acapulco, en lo que Morelos 
00 convino. También trató con Rayón el marques de S. 
Miguel ^le Aguayo, no obstante ser comandante de uno de 
los batallones de realistas de Méjico y estar su hijo, el 
conde de S. Pedro del Álamo, sirviendo á las órdenes de 
Trujillo en Valladolid, para el paso de unas pastorías de 
ganado de sus haciendas en la provincia de Coahuila, 
cuando los carneros escaseaban y sevcndian á alto precio 
en Méjico, mediante el pago de 20.000 pesos, una parte 
4e.los cuales se exhibió en efectos para vestuario y arma- 
mento de tropa. El virey, fuese para entretener á Rayón, 
ó para sembrar la división y desconfianza entre este y sus 
compañeros, ó por algún otro motivo oculto, se manifes- 
tó dispuesto, á entrar en comunicación con él, y sabiendo 
que el Lie. D. Juan Raz y Guiman seria el conducto mas 
seguro, se valió de él dándole todas las seguridades nece- 
sarias que se le cumplieron fielmente, y aun se acordó te- 
ner una conferencia en la hacienda de Tultenango, á la 
que se le dijo á Rayón que concuixiria por encargo del 
virey D. Juan Bautista Lobo, comerciante deVeracruz^ 



Cav. ui.) DEscmpaeii de la isla licbaga. 353 

Sobre este punió quiso saber Rayón ia opinión de sus 1812 
compañeros, y sobre el pian que debía seguir, según ja Diciembre, 
oportunidad se presentase. Tenemos la contestación de 
Liceaga escrita por el Dr. Cos,^ en la que este proponía 
que solo se tratase de aprovecbar ia ocasión para obtener 
una suspensión de armas, que era necesaria á los insur- 
gentes para, organizarse, continuando la guerra para pri- 
var de recursos á España, y contribuir así á hacerla su- 
cumbir al dominio francés y asegurar de este modo la in- 
dependencia: mas nada tuvo efecto no habiéndolo tenido 
la conferencia.^ 

El Dr. Cos, nombrado' por Liceaga su segundo en el 
mando de la provincia de Guanajuato, aunque ejercia 
las funciones de vicario castrense, se trasladó á Dolores 
que vino á ser el centro de sus operaciones: Liceaga per- 
maneció en las inmediaciones de Yurira, y hemos visto 
que Iturbide lo derrotó en el valle de Santiago, habiendo 
sido encargado de perseguirlo por ei brigadier García Con- 
de. En seguida se retiró á la laguna de Yurira en cuyo 
centro hay dos islotes, el mayor de los cuales que queda 
mas al Este, tiene algo mas de mil varas de circunferencia 
y poco menos el otro: distan entre sí ciento ochenta va- 
ras. Liceaga los reunió por una calzada de tres varas de 
ancho, y tanto los islotes como la calzada estaban defendi- 
dos con una cerca de piedra de dos varas de alto, foso y es- 
tacada entretejida con espinos. En el islote mayor habia 

* La ha ptiblicailo Bustamante ^ Solo Dustamante habla de estai 

Cuadro histórico tom. 2. ® Ibl. 'Jl5,y negociaciones y de él copio todo lo 

está tan falta de sentido común co- relativo á ellas, pues el secretario de 

mo las comunicaciones de Rayón ú Rayoa nada dict dt esto ta su diario 
Moreios sobre la fragata A retusa. 

Tom. III 18. 



354 ofERAaoüES de UGBAGA^ Ub. t. 

1S12 71 merlooes y 64 eo d menor. ^ A esta fortifieacioii, 
^^'^' eonñderada como ineipognable, le dio Lieeaga su nom- 
bre, 7 dentro de ella constrayó Tarias galeras para fun- 
dición de cañones, (Übríca de pólvora y acanacion de 
moneda. Aonqoe García Conde juzgaba arriesgado é 
innecesario intentar tomar esta isla á vi^a fuerza, creyen- 
do que dominadas las. mái^enes de la bguna babria de 
tener que rendirse por necesidad,^ Iiurbide emprendió 
atacarla, comenzando por despejar de insurgentes la cir- 
cunferencia de la laguna con una serie de acciones ó es- 
caramuzas continuas, con las que con su actividad genial, 
destruyó ó dispersó las partidas que en aquellas inmedia- 
ciones había mandadas por varios jefes, no dejándoles mo- 
mento de descanso desde el 9 de Septiembre en que dio 
principia á estas operaciones, hasta asentar su campo en 
Santiaguillo frente á la isla. En eptas diversas escaramu- 
tts ó acciones de guerra, que fueron diez y nueve en cua- 
renta dias, ademas de haber sido muertos en ellas varios 
jefes insurgentes de nombradla, fueron hechos prisioneros 
d coronel Francisco Ruiz, y el teniente coronel de artille- 
ría Francisco Valle, conocido por el ^^negro habanero," i 
quienes Iturbide hizo pasar por las armas. 

El campamento de Iturbide estaba á tiro corto de ca- 
ion de la isla, protegido de los fuegos de esta por una 
loma pequeña. Lieeaga al aproximarse el peligro se ale- 

V Veaie el parte muy pormenor loa destacamentos que debían yerifí- 

dé Iturbide en la gaceta de 7 de Ene- car el ataque, y el piano de la isla 

ro de 1813 tom. 4.® núm. 342 fol. formado por el- teniente de Toluca D. 

S5 y en la sigaiente, de la que se ha Francisco González de Teran, dedi- 

tmnado efta«¿icrípcioD. Tengo taro- cado al padre de Iturbide. 

bien á la viita la 4iistruccion dada ^^ Parte de García Conde, en las 

por Iturbide & loa comandantes de gacetas citadaa. 



V 



Cav. IIL) AT4QÜE DE LA ISLA UCBA6A. 585 

jó de él retirándose de la isla, pues nunca oblnvo fama de isis 
valiente, y quedó mandando en ella el P. D. José María- 
no Ramírez con doscientos hombres.^^ Ilurbide hizo cons- 
truir ocho balsas j traer de lejos dos canoas, y cuando to- 
das sus disposiciones estuvieron tomadas, resolvió el ata- 
que para ia noche del 51 de Octubre al l.<^de Noviembre. 
Distribuyó su caballería, sostenida por alguna infantería, 
en diversos lugares, para que cubriese la parte exterior de 
la laguna: una batería con tres cañones y un obús cons- 
truida en la parte mas inmediata á la isla distante de ella 
mil doscientas varas, una canoa con un cañón de á cuatro 
y una balsa con otro de montaña debian proteger el desem- 
barco, verificándose el ataque por cuatro puntos á lin 
tiempo, á las órdenes del capitán D. Vicente Endérica. 
Un repuesto de pólvora que se incendió en la isla, desa- 
lentó á los defensores, por lo que presumiéndolo así, no 
creyó Iturbíde necesaria su presencia. El sargento de la 
Corona Juan Espinosa con diez granaderos de su cuerpo^ 
fué el primero que puso el pié en la isla; siguiéronle D. 
Gaspar López que mandaba á los realistas de Silao, y los 
que iban en las otras balsas, y la isla fué tomada con muy 
corla resistencia. Fueron cogidos el P. Ramirez, coro- 
nel y comandante de la isla; José María Santa Cruz, ma- 
yor de plaza; Tomas Moreno, comandante de artillería; el 
ingles Nelson, que hacia de ingeniero y dirigió la coni^ 
tracción de las fortificaciones; y Felipe Amador, ordena-, 
do de menores, que conducidos á Irapuato fueron pasados 

* - ■ ■ '■ "-■ ■ ' ■- r 

^ D. Carlos Bustamante dice de y divertir un estrado de damas, perp 

eite eclesiástico, que era subdiácono 7 que no tenia otras. Cuadro hiftóií- 

que siempre admiró en él buenas dis- co tom. 2. ^ fol. 246. 
poeiciones para puntear una guitarra 



856 OPElUCIOFfES DE UCEAfiJu (Lta. V. 

1812 por las armas: la misma suerte corrieroo los demás de 
menos nota qne fueron cogidos, habiendo quedado encar- 
gado de su ejecución y de la destrucción de las fortifica- 
ciones, el teniente coronel graduado de la Corona D. José 
María Monter, el mismo á cuyo cargo estuvo fusilar en 
Granaditas en Guanajuato á todos los que fueron conde- 
nados á esa pena por Flon. La pérdida de los realistas 
fué corta, no-pudiendo ser grande según el número de ar- 
mas que en la isla se tomaron, pues aunque habia ocho 
cañones de varios calibres, no se encontraron mas que 
anos treinta fusiles ó escopetas servibles. De los defen- 
sores no se escapó uno solo, pues los que no cayeron en 
manos de Iturbide en el fuerte ó de la caballería destaca- 
da en las riberas de la laguna, perecieron en el agua á la 
que se arrojaron, con cuyo motivo, Iturbide que era muy 
pedante en sus partes, exclama: ^^ ¡Miserables, ellos habrán 
conocido su error en aquel lugar terrible en que no po- 
drán remediarlo! (suponiendo condenados á todos á las 
penas del infierno como excomulgados) ¡Quizá su catás- 
trofe triste servirá de escarmiento á los que están aun en 
disposición de salvarse.!" 

El Dr. Cos en Dolores se ocupó de levantar y organi- 
zar gente, reuniendo las partidas que habia por aquellas 
inmediaciones: lo acompañaba D. Rafael Rayón, hermano 
de los generales de aquel apellido, y entonces comenzó 
á adquirir nombradla por aquel rumbo Matias Orliz, co- 
nocido él y sus hermanos con el nombre de los ''Pacho- 
nes." Con las partidas que se le habian unido y gente 
que habia disciplinado, marchó Cos sobre Guanajuato el 
27 de Noviembre: García Conde, prevenido de este mo- 



^ 



Caw. m.) ATAG4 eos i GUAU AJ DATO. 357 



\ 



cimiento por el intendente MaraSon, se trasladó á aquella isis 
capital, disponiendo que llnrbide con la sección que man- 
daba se dirigiese hacia Dolores por S. Miguel, y que él 
coronel Castro con doscientos veinte hombres y dos ca- 
ñones, cubriese las avenidas de la sierra por el camino de 
Santa Rosa. Empeñado este con todas las fuerzas de Cos 
y á riesgo de ser rodeado por estas en una cañada estre- 
j[ba, logró salir á las alturas de la mina de Mellado, á me- 
dia legua de Guanajuato, y se hizo fuerte en ellas auxilia- 
do por los refuerzos que García Conde le mandó, y Cos 
tuvo que retirarse y volver á Dolores, cuyo punto no con- 
servó constantemente, pues siendo aquel el tránsito de los 
convoyes que conducían carneros, sebos, y otros efectos 
de tierra adentro, y que volvían con tabacos y otros artí- 
culos <]e comercio, al acercarse los convoyes abandonaba 
al pueblo y hostilizaba á estos, que á veces para poder pa- 
sar necesitaban nuevos refuerzos de tropas de Querétaro.^ 
En la distribución de provincias que los individuos de 
la junta lucieron entre sí al separarse én Sultepec, se de- 
siguó la de Michoacan á Verdusco, porque cada uno se 
retiró á donde podia esperar dar mas impulso á la re- 
volución por las relaciones que tenia: siguiólo después 
en calidad de secretario el canónigo Dr. Velasco y se 
situaron ambos en Uruapam, donde organizaron algu- 
na gente, para cuya instrucción les eran muy útiles algu- 



^' Bustamante, Cuadro histórico tad ocurre siempre que se quieren 
Tom. 2. ° f. C'Of) no halla como com- combinar las relaciones de los jefes 
binar la relación que el Dr. Cos hizo insurgentes, casi siempre falsas, coq 
de su ataque á Guanajuato, con el las de los realistas en que hay exa- 
parte del intendente Marañon, inser- geraciones grandes, pero los hechoi 
to en la gaceta de 22 de Febrero de son ciertos. 
1813 núm. 364. Esta misma dificul- 



r^ 



358 OPEltACIONES DE VERDUSCO. (Lti. ▼. 

1813 nos sargentos y oficiales desertores de las tropas realis- 
Septiem re. ^^^ supliendo con csto la complcla ignorancia que en co- 
sas de milicia tenian los dos doctores. Velasco, en un 
reencuentro que tuvo con la sección que mandaba el te- 
niente coronel D. Antonio Linares, en las lomas del Cal- 
vario cerca de Pázcuaro, fué batido y regresó á Uruapam; 
Verdusco, creyendo que no podria sostenerse en aquel 
puuto, lo abandonó el día siguiente á la llegada de Velas- 
00, para trasladarse á Apatzingan, dejando enterrados los 
cañones que habia fundido y el repuesto de cobre que te- 
nia, que todo cayó en poder de Linares. ^^ De allí pasó 
á Tancítaro, á donde fué á buscarlo la primera división 
de tropas de Nueva Galicia mandada por Negrete, la que 
superando las dificultades de la estación de aguas y ca- 
minos hechos por ellas impracticables, llegó á aquel pue- 
blo el 19 de Septiembre: en todos los del tránsito los ha- 
bitantes habian huido al aproximarse los realistas, que 
DO encontraban en ellos mas que á los curas y algu- 
nas mugeres: Tancílaro, aunque regularmente fortificado, 
babia sido también abandonado, y Negrete, haciendo des- 
truir las fortificaciones y los edificios construidos para fun- 
dición de cañones, fábrica de pólvora y municiones, dejó 
allí su artillería y bagages á cargo del teniente coronel 
Mangino, para poder seguir mas expeditamente á Verdus- 
co, que se habia situado con todas sus fuerzas y cinco ca- 
ñones en una posición ventajosa en las barrancas de Ara- 
parícuaro. Negrete lo atacó allí y dispersó completamente 
8U gente, haciéndose dueño con poca resistencia de su ar- 

V Véase para la campaña de Ver- co tom. 2. ® fol. 239 y siguientes j 
(!ufco ¿ Bustamante, Cuadro hiitóri- las gacetas que se citai¿iL 



Gap. UL) BEHROTA KEGRETE Á VERDUSCO. 359 

tillería y campamento, y aunque hizo seguir el alcance con i^i^ 
empeño por la caballería mandada por Quintanar, la dis- 
persión fué tan completa que no logró mas que hacer al- 
gunos prisioneros. ^^ 

Vuelto Negrete á Zamora, porque no se le presentaba 
enemigo á quien combatir, tuvo Verdusco tiempo de re- 
hacerse en Uruapam. Negrete, ^^con el deseo de atrapar 
al cabecilla doctor," como dice en sus partes, hizo una 
marcha rápida del 24 al 26 de Octubre, andando en tres 
días la distancia de nueve jornadas ordinarias, sin dar á 
8u tropa tiempo para comer ni dormir, y logró sorpren- 
der á Verdusco, que con el P. franciscano Delgado, Víc- 
tor Rosales y otros jefes reunia unos mil hombres, has- 
Cantes armas, siete cañones y porción de municiones. En 
pocos minutos todos huyeron, quedando en poder de Ne- 
grete los cañones y todas las municiones: en el alcance 
por ^1 camino de Taretan, fueron muertos por la caballo-^ 
ría de Negrete porcion^ile fugitivos. ^^ Verdusco se re- 
tiró á Taretan, rica hacienda de azúcar de los agustinos,^^ 
y de allí volvió á Ario donde se reunieron casi todas la» 
partidas de insurgentes de Michoacan, mandadas por Mon- 
tano, Vedoya, Víctor Rosales, Rodriguez, P. Carbajal, Ma- 
ñiz, Soarez, Arias, Sánchez, y otros, componiendo un nú- 
mero que Bustamante hace subir á veinticinco mil hom • 
bres bien armados, en lo que como veremos, parece hay 
mucha exageración. Muñiz había fundido muchos caño- 

" Partes de Negrele, gaceta de 2 huela y cantasen boleras, y en la ma- 

de Enero de 1S13 núm. 340 fol. 11. nana siguiente &e entretuvo en torear 

^ Gac.de 5 de Enero n. 34 If. 20. un carnero mocho en el patio de la 

^ Refiere Bustamante Cuadro his- hacierida. Esto prueba bastante el 

tonco t 2. ® fol. 241, que Verdurco carácter insubstancial, írio y apático 

aquella noche hizo le tocasen una vi- del hombre. 



!S60 OP£RACIOr<IES DE T£ROi;$C0r if^iM. Y. 

ihi3 Des, y se contaba coa la cooperacioD del P. ^^avarrete. 
La reanion se completó y organizó en Pázcaaro á fines de 
Enero de 1815, y Verdusco resolvió ir á atacar á Yalla- 
dolid. Entendido este plan por Rayón que conocia el 
poco acierto de Verdusco, le dio orden para que lo espe- 
rase, sin intentar entre tanto movimiento alguno: Verdus- 
co, que al frente de tan numerosa reunión, tenia por se- 
guro el triunfo, no quiso partir con Rayón la gloria de él, 
y en vez de obedecer sus órdenes, ellas mismas fueron 
motivo para acelerar el ataque. 

No estaba ya en Valladolid el coronel Trujillo, quien 
desde fínes de Diciembre del año anterior Iiabia salido 
para Méjico, dejando el mando al teniente coronel D. An*- 
Ionio Linares. Este, viendo que Verdusco se acercaba con 
tan numerosa reunión, bailándose disminuida la guarni* 
clon de Valladolid que siempre era escasa, por la escolta 
bastante fuerte que Trujillo llevaba, circunstancia que ha* 
bia contribuido no poco á estimular á Verdusco para ¡n* 
tentar el ataque; reunió los destacamentos que tenia fuera 
de la ciudad, el mas considerable de los cuales era el que 
mandaba Orrantia, y se preparó para la defensa haciendo 
que se armasen los vecinos.^^ Todos estos ataques de 
Valladolid son idénticos, variando solo en algunos inci* 
dentes. Los insurgentes se presentaban en las lomas de 
Santa María; bajaban de allí á atacar las garitas y corta* 
duras de las calles de la ciudad y con mas ó menos resis- 
tencia se retiraban; la guarnición hacia entonces una sa- 



^ Véanselos partes de Linares, 2? fol. 242. Todo lo con6nna Li- 

gaceta de 20 de Febrero y 6 de Mar- nares en la ex[>os¡c¡on de sus servi* 

M, números 363 y 309 fol. 203 y cios hecha al virey, que tto^o ma- 

248. Bustamante, Cuadro hist. tom. nuscríta. 



Eneró. 



€A0. Itl.) ATACA TERDUSCO A VALLADOLID. 361 

lída y ellos abandonando su arlillería y campamento, echa- isia 
ban á huir hacia los parages del Sur de donde hahian ve- 
nido, en donde protegidos por el mal clima y aspereza del 
terreno, volvian h reunir gente y á fundir cañones para 
volver á repetir al cabo de algún tiempo igual escena. 
Esto es puntualmente lo qne sucedió en el ataque que 
Verdusco dio á aquella ciudad el 51 de Enero de 1813. 
Presentóse ante la plaza con seis mil hombres, veintiún 
cañones del calibre de o á 18, puentes levadizos, escalas, 
carros de lana para parapetos, y otras invenciones, que 
prueban el empeño con que los insurgentes estudiaban 
los medios de ataque y defensa. El ataque fué mas em- 
peñado por la conGanza que los asaltantes tenían de to- 
mar la ciudad y la poca resistencia que creian encontrar 
por lo escaso de la guarnición. Esta^ en la salida que 
hizo, los arrolló completamente, les mató mil doscientos 
hombres en el alcance hasta Óporo, les quito toda la ar- 
tillería, doscientos fusiles, todos sus trenes de sitio, les 
tomó ciento treinta y ocho prisioneros, y lo que es raro 
en aquel tiempo, ninguno de estos fué fusilado, porque 
Linares, hombre generoso y humano, no gustaba de der^ 
ramar sangre fuera del campo de batalla. 

Verdusco, después de esta derrota^ se retiró á Puruán- 
diro y se fortificó en la hacienda de S. Antonio^ Linares 
mandó á perseguirlo á D. Pedro Antonclli con una dívH 
8¡on de tropas de Valladolid, y lo halló tan descuidado, 
que á la una de la tarde fué tan completamente sorpren- 
dido que escapó sin poder tomar mas que un caballo en 
pelo, perdiendo su equipage y todo cuanto habia recogi- 
do para vestir á su gente. En esta se hizo gran matanza» 
Ton. IIL— 46. . 



£lMIO' 



S62 OPERACIONES DE TEEDU8G0. (L». T. 

1818 en la fuga, y iiabiendo cogido noventa y ocho prisio- 
neros, Antonelli quiso exceder á su jefe en generosidad, 
pues no solo los dejó libres, sino que dio á cada uno 
nn peso para que tuviesen con que volverá sus casas: pe- 
ro ellos correspondiendo indignamente & este acto do hu- 
manidad tan desusado en aquella época, luego que su- 
bieron á lo alto de un cerro, comenzaron á insultarlo, 
gritándole: ^^Anioñuelo, loma tu peso,'*^^ con lo que cier- 
tamente no quedaría inclinado á ser (au benigno otra vez, 
sino mas bien á cumplir lo que previno Cruz en Guada- 
lajara en í.^ de Diciembre de 1812, quien con ocasión 
de la noticia recibida por S. Blas de haber sido presos 
por el pueblo de la Guaira Miranda y otros jefes de la' re- 
volución de Venezuela, dijo en una proclama: ^*^Lo que avi- 
so al público para su noticia y satisfacción, y como estoy 
firmemente persuadido de que la mayor parte de los ha- 
bitantes de este reino, seguirán en todas ocasiones el no- 
ble ejemplo de la Guaira, entregando á cualquiera de los 
cabecillas de la relielion que tuviese la desgracia de re- 
fugiarse á sus pueblos, no tengo necesidad de hacer ad-* 
vertencias y encargos en un punto que todos desean des- 
empeñar, por estar ya -desengañados de que así los cabe- 
cillas como la demás canalla rebelde, son unos monstruos 
producidos por el infierno, enemigos del orden y del bien 
público, y á quienes es preciso bien aprisionar, matar, ó 
perseguir como bestias feroces/' Esta orden era la pau- 
ta por donde procedian todas las divisiones de tropas de 
la Nueva Galicia. ^ 

^ BuBtaroante, Cuad. hitt tom. ^ Gac. de 18 deFebrerodel8l3r 
i P íbl. d4a núm. 369 fol. 180 tom. 4 ? 



EiMrab 



Ca». III.) ATAC4 UCEAGA A CELAYA. 365 

En el mismo raes de Enero en que se verificó el ata- jsis 
que de Valladolid y algunos dias ánies de este, (el 12) 
Liceaga con Rubí y otros jefes de partidas atacaron á Ce- 
laja (10 de Enero), aprovechando la circunstancia de ha- 
lier salido la caballería de aquella guarnición, compuesta 
de vecinos armados, á hacer una correría por el lado de 
Dolores, de donde había regresado ei 9 por la noche, fa- 
tigada por una lai^a jornada. Esto contribuyó á que al 
principio del ataque, habiéndose adelantado al barrio de 
S. Miguel cincuenta caballos con otros tantos infantes y 
un canon pequeño, fuesen arrollados los primeros y ca- 
yendo en desorden sobre la infantería, se dispersase esta 
abandonando el cafion y sufriendo la pérdida de cuarenta 
muertos, contándose entre ellos el capitán Yillanuevaque 
mandaba la |)art¡da y el P. carmelita Fr. Manuel de San- 
ta Bárbara, español, que hacia la guerra á los insurgen- 
tes no menos con exhortaciones que con las armas. Re- 
ducida entonces la defensa de la ciudad á la de las cor- 
taduras practicadas en las calles, los insurgentes fueron 
rechazados, pero permanecieron en las inmediaciones ame- 
nazando nuevo ataque, que hubieran sin duda emprendi- 
do á no halier sido porque el comandante de brigada 
de Querétaro, avisado por el de las armas de Apaseo, pue- 
blo situado entre Querétaro y Celaya, del riesgo en que 
esta ciudad se hallaba, mandó prontamente un refuerzo de 
cien caballos de la escolta de Tnijillo, que se hallaba de- 
tenido allí esperando mayores fuerzas para pasar á Méji- 
co, los que reunidos á los realistas de algunas haciendas, 
hacian una fuerza de mas de doscientos cincuenta hom- 
bres, que batieron y dispersaron á los insurgentes en un 



Enero. 



564 D18ER8IOriES DE LA lUirTA. (Lis. T. 

1813 sitio llamado la Peña Colorada. Mandaba estas fuerzas 
el comandante de la escolla de Trujillo, teniente D. Ma- 
nnel Gómez, quien habiendo añadido después á su primer 
apellido el de Pedraza, es mas conocido por este. En su 
parle dice, que .^'dejó muertos noventa ladrones, y que 
entre ellos tenia la satisfacción de que se contasen algu* 
nos capitanes, coroneles, y tal vez algún brigadier," lo 
que se refiere al brigadier Borrajo, que murió en esta 
acción, y recomendando á varios oficiales que en ella se 
distinguieron, añade, '^qiie es inútil hacer su elogio, cuan- 
do su mayor honor consiste en ser los defensores de M¡- 
cboacan, instruidos en el arte de la guerra por su ilustre 
jefe (Trujillo.")^^ Los insurgentes ejercieron su vengan- 
za sobre las haciendas de las inmediaciones, cuyas trojes 
llenas de trigo y maiz incendiaron, y este atroz sistema de 
destrucción decretado por la junta y puesto entonces en 
práctica por Liceaga, tuvo después tremenda extensión, cu- 
yos efectos, aun después de tantos años, se echan de ver 
todavía en las haciendas arruinadas del bajío deGuanajuato. 
La derrota sufrida por Verdusco en Valladolid aumen- 
tó la enemistad que habia entre él y Rayón. Salió este 
de Tlalpujahua el 28 de Enero, recibiendo en los lugares 
de su tránsito todos los homenages de un solierano, y en 
las inmediaciones de Tajimaroa supo que el ataque se ha- 
bia emprendido y aun percibió confusamente el ruido del 
canon. Instruido en la hacienda de Santa Clara de la 



^ Véase la gaceta de 1 8 de Fe- en el apéndice niim. 0. En el dia< 
brero, niím 362 lol. 191. Siendo es- rio del secretario de Rayón, con IV* 
te parte la primera producción im* cha del IG, seda razón de este ata- 
presa del ^r. Oomez Pedraza, nne ha que, de una manera muy conforme 4 
parecido que los lectores lo verian lo que aqui se dice, 
ppn interés, por lo que lo he puesto 



Febrtm. 



Cav . m.) ACÉRCASE RAYÓN Á VALLADOLID* 365 

derrota qoc Verdusco linbia sufrido, se dirigió i Pázcua- ^is)3 
ro á donde llegó el O de Febrero, y allí lo recibió Ver- 
dusco que se babia retirado á aquel punió. ^^ Rapn le 
hizo cargo de haber atacado á Valladoljd sin su permiso, 
y sin acordar el plan de ataque en una junta de guerra, 
exponiendo iuúlil y temerariamente á su tropa y exigien- 
do grandes sacrificios & los pueblos, sin consultar para 
nada á la junta. Mientras estos cargos se examinaban, 
80 verificó literalmente la fábula de triarte tan conocida 
de los dos Conejos: el coronel Montano dio aviso de que 
se acercaba una división de las tropas de Valladolid, que 
se dirigia á Zacapo á atacar al P. Navarrete, quien después 
de la derrota de Valladolid, en la que su partida sufrió 
poco por haber huido antes que las otras, babia vuelto á 
aquel punto, considerado como inexpugnable: con tal no- 
ticia. Rayón y Verdusco salieron precipitadamente de Páz- 
cuaro á las once de la noche del mismo dia. (12 de Fe-* 
brero) llevándose cuatro cañones y la gente que allí tenían 
y se retiraron á Ario, donde se quedó Verdusco, pasando 
Rayón á la hacienda de Puruaran. 

En su tránsito por varios lugares de la provincia de 

^ El secretario de Rayón, de cu- yon el besamanos del clero, oficiait- 
yo diario están tonnadas todas estas dad y vecindario, sirviéndose un de- 
noticias^de^ri^ 'n^n^'^<*i^^'if^'^l <^^ cen te refresco. Kn uno de los días 
remoníal del recibinniento. Aconnpa- siguientes, visitó ú las monjas, Im 
ñabanáKayonelprocí ndordelajiin- cuales le manifestaron pafticylar re- 
ta, auditor de guerra, cantador y otros conocimfento. £1 secretario no ha- 
empleados, con una escolta de 00 dra* bla de la acusación intentada contra 
gones provinciales de Tin I pujahua. A Verdusco, que he tomado de Busti* 
BU lleuda á Pázcuaro, salió ¿ reci- mante, Cuadro hist tom. 2 ? folio 
hiilo ha«ta la capilla del Cristo, Ver- 244, y acerca de e^tas cuestiones de 
dusc( : ftteron ambos á la parroquia,, los insurgentes^ entre »í, no hay otro 
en la que í.e cantó el '*Te Deum," á quien consu'.ttr. El era parcial d« 
habiéndose reunido en U • calles un Rayón, por lo que sus noticias pue- 
numeroso ccucorso hasta Ja entrada den adolecer de esta inclinación, 
lia al palacio, en donde recibió Ra- 



Febiéro 



366 Disei«sioNB8 de ik jupíta. (l». y. 

11)13 Michoacan, recibió Rayón continuas quejas del desorden 
y arbitrariedad con que se conducian los jefes de las di- 
versas partidas de insurgentes que estaban espaixidas en 
ella, los cuales, según las expresiones de su mismo secre- 
tario, ''no eran en realidad jefes, sino ladrones y foragi- 
dos." Estas quejas recaian especialmente sobre el ma- 
nejo del intendente de la misma provincia D. Pablo Del- 
gado, cura de Ureclio, que habia acompañado á Rayón á 
Puru^ran, y babiendo interceptado este una carta de Del- 
gado á un comandante de las tropas reales pidiendo el 
indulto para sí y |)ai*a su sobrino Suarez,^^ bubo de pro- 
ceder contra el cura mandando se le formaje causa. Las 
acusaciones resultaron com|>rol)adas, pero en considera- 
ción á su carácter sacerdotal, no se le imf>uso otra pena 
que mandarlo desterrado ú las Balsas, debiendo acompa- 
ñarlo hasta dejarlo en aquel punto, el P. Fr. José Luna, 
pero en vez de cumplir Delgado esta orden, fué á unirse 
con Verdusco, que temeroso de ser sorprendido por los 
realistas en Ario, se habia retirado á Urecho, y no á Pu- 
maran como le liabia mandado Rayón. Liceaga se diri- 
gid también á Urecho, donde unido con Verdusco y esti- 
mulados ambos por el resentimiento de Delgado, publica- 
ron como vocales de la junta un bando, en el que decla- 
raban que en ellos residía la soberanía, y citaban á Rayón 
para <\ue dentro de tercero dia, se presentase en la ha- 
cienda de la Parota, á contestar á los cargos que se le 
bacian por haber usurpado la presidencia de la junta, in- 

■ 

^ £1 secretario de Rayón califica dad en la puntuación no se puede ce 

¿ este de "hombre innnoral, cobarde, nocer si esta calificaciones aplicable 

ladrón insaciable y delincuente por al tío 6 al sobrino, 
mochos capítulos." Por ambiguo- 



^ 



Cav. in.) fiS flAYON DECLARADO TflAIDOR. S0? 

ttdido la provincia de Michoacan asignada á Verdasco, isis 
separado del empleo al intendente de ella y dictado otras 
providencias agenas de su autoridad, intimándole que se- 
ria declarado traidor con toda su familia y los que le si- 
guiesen, si no daba pronta obediencia á aquella orden, y 
no habiéndose presentado, se liizo esta declaración por 
otro bando de 7 de Marzo. 

Habia dispuesto Rayón que fuese á unirse con él el 
Lie. D. Francisco Solórzaifo, con la tropa quo habia reiH 
nido en las Balsas y se hallabti en la hacienda de Santa 
Efigenia. Verdusco y Liceaga, recelando que Soldrzano 
marchaba contra ellos, se adelantaron á atacarlo en aquel 
ponto y sorprendiéndolo el 4 de. Marzo, le mataron siete 
hombres y le quitaron las armas y municiones. Rayón 
entonces, habiendo nombrado comandante general de ia 
provincia k Muñíz é intendente á Solórzano, se volvió á 
Tlalpujahua en donde entró el 19, y el 3 de Abril publi- 
có una proclama vindicando su conduela y declarando sus- 
pensos de empleo á los vocales revolucionarios. Hizo par- 
tir & su secretario para instruirá Morclos de todo lo ocur- 
rido, y circuló á todos los jefes órdenes para que aquellos 
no fuesen obedecidos: algunos, como los Villagranes, si- *" 

guieron el partido de los vocales; los mas manifestaron sn 
adhesión ú Rayón á quien continuaron obedeciendo, y Mo- 
reíos se mantuvo indeciso, obrando con independencia de 
unos y otros. Cos dirigió una representación á Rayón y 
á los vocales disidentes, con el objeto de operar una re- 
conciliación, haciéndoles patentes los males que de sn 
desunión resultaban, pero sus buenas intencipnes no tu- 
vieron el resultado que deseaba, y las cosas siguieron el 




368 OPEIlAaÓI^ES 1)£ Ü4 n. BR4Ta (lab. f. 

1812 curso que habremos de ver «i su tiempo, siendo este rom^ 
ovem re. pj^^j^p^^ ^p^p^ 1^^ ¡n(]¡viduos de la juiíla, lo que dio el 

último golpe al crédito de esta y que consumó la anar- 
quía que aun sin esto prevalccia entre los insurgentes. 

Mientras los individuos de la junta daban en las pro- 
vincias centrales el escándalo de sus disensiones, hacién- 
dose la guerra entre sí, veamos lo que pasaba en la de 
Veracruz, cuyo mando habia conferido Morelos á D. Nico- 
lás Bravo. Los instirgentes, dirigidos por Rincón, Ochoa 
y otros habian asediado, c«mo en su lugar vimos, la villa 
de Jalapa en el mes de Maya y la habian puesto en gran 
estrecho, cortándole los víveres y atacándola por diversos 
puntos: batidos en Coatepec por Fajardo, mayor del fijo 
de Veracruz, se retiraron abandonando su artillería, y ha- 
biendo Hegado Llano con el convoy que conducia para 
Veracruz en 10 de Junio, quedó aquella población apro- 
visionada de víveres y asegurada por entonces de toda 
riesgo. ^^ A su regreso de Veracruz llevó consigo Llano 
lo que quedaba del regimiento de Castilla, que con su 
coronel D. Francisco Hevia quedó allí para restablecer-» 
86. En Octubre de aquol año se aumentó la guarnición 
con los restos del batallón de marina que bajaban para 
embarcarse, el que como hemos dicho, ^ hubo de que- 
darse en aquella villa en espera de mayores fuerzas pa-» 
ra pasar á Veracruz. A la fama de su nombre, pues le 
babia dado mucha la victoria del Palmar, se reunieron á 
Bravo las diversas partidas que se hallaban repartidas en 

'' Véase el pormenor fie todos loa 3 de Dicíciembre de 1812, toro. 3 9" 
tttcesos de Jalapa, desde Octubre de núm. 32G fol. 1*271. 
18II, á Junio de 1812, en La gac. de ^ Véase fol. 310 de este tomoy 



Noviembre. 



Cat. ni.) ATACA BRAVO k JALAPA. S69 

dÍTersos pontos. Uniósele también Rincón (D. Mariano)^ i8ts 
eon sn gente, habiendo reparado en Misantla con nuevas 
reelotas, la pérdida que sufrió en Coatepee y se situó en 
este mismo punto en el que fué atacado sin froto por Hevia, 
en coja acción fué herido D. Pedro Landero, joven oficial 
del fijo de Yeracruz, á quien mas adelante veremos figu- 
rar en sucesos de mayor importancia. 

EM 1 de Noviembre se presentó BráVo á la vista de 
Jalapa con todas las fuerzas que habia reunido: al aproxi* 
marse el enemigo, D. Antonio Fajardo que tenia el man- 
do de la plaza, lo cedió al brigadier Porlier y al coronel 
Hevia, como jefes de mayor graduación,- pero ambos re- 
husaron admitirlo, ofreciendo auxiliar sus operaciones con 
los cuerpos que mandaban. Los insurgentes ocuparon 
las entradas y las alturas que dominan la población: man- 
dábanlos Bravo, Rincón, Martinez, Utrera y Francisco Zu- 
zúnaga, mulato veracruzano de gran valor. El ataque co- 
menzado á las dos de la mañana, se prolongó hasta las 
diez. Cuéntase que Hevia se vio en gran peligro, ataca- 
do cuerpo á cuerpo por un mulato, á quien detuvo me- 
tiéndole por la boca el bastón que llevaba en la roano, lo 
que dio lugar á que fuese muerto por uno de los solda- 
dos de Castilla; siendo causa de este incidente el c^e He- 
via, hombre de mucho valor pero fácil de montar en có- 
lera, no llevaba nunca espada, en acción de gtierra, desde 
que úií en arrebato, dio muerte con ella á un soldado que 
huia. Los insurgentes, habiendo sido desmontado un ca- 

^ Debe distinguirse como ya se todavía conocidos mas que como ar- 
d¡J9, e^Xe Rincón de los generales D. quitectos, habiendo construido D. Jo- 
Manuel y D. José, que siempre fue- sé el muelle de Veracruz y el putnto 
ron realistas y que entonces no eran del Rey. 

ToM. ni. 




570 OPElUaONES OB o. N. UUTO. ' (Lib. t. 

1812^ fion que teoian de grueso calibre, se retiraron y Bravo fbé 
' á ocupar el poente del Rey, ahora pnente NacioúaK^ No 
por esto quedaron libres las inmediaciones de Jalap, pues 
segnn el parte reservado que dio al virey el comandante 
del castillo de Perote D. Joan Valdes en 2i de Diciem- 
bre pidiendo auxilios,^ aquella villa estaba cercada por 
todas partes de reuniones numerosas, que se extendían 
por Coatepec, Naulingo, las Animas y la* cuesta del Sol- 
dado, siendo preciso para batirlas una fuerte división, pues 
habia tenido que retirarse con pérdida la que el mismo 
Valdes habia enviado á Ixhuacan de los Reyes, y habia sido 
rechazada la que salió de Jalapa á atacar á los insurgen- 
tes que ocupaban á Coatepec. Situado Bravo en el puen* 
le del Rey, tenia enteramente interceptado el camino que 
conduce de Veracrus á la capital por Jalapa, siendo este 
el paso preciso de todos ios efectos y pasageros que su- 
ben de la costa al interior del reino, ó que de estése di- 
rigen á la costa. El puente mismo, construido sobre el 
rio que desemboca en la Antigua, es una obra magnífica 
ejecutada á expensas del consulado de Veracruz, bajo la 
dirección de D. José Rincón: dos alturas lo dominan en 
ma y otra ribera, y siendo escarpadas las riberas del rio, sin 
^do practicable en este sino á mucha distancia y por ca- 
ninos ásperos y extraviados, la posición es verdadera- 
Biente inexpugnable. Dueño de ella D. Nicolás Bravo, lo 
era del camino á la capital, y dejando libre el tránsito pa- 
ta los efectos comerciales mediante una contribución que 
,,________^_-^^— — — ^^— ^-^— — — — ^^— ^-^^— ^^— — — — ^^-^^— — — — ^^^^— ^-^— ^— « 

^ Los pormenores relativos 4 es- Bravo. Las gacetas del gobierno no 

te ataque de Jala{fa, están tomados hablan de este suceso, 

de Bustamante, Cuadro histórico tom. * Lo copia Bustamante, Cuadro 

a.^fol. 147, y en mucha parte los histórico tom. 2. ® fol. 228. 
he oido tannfbien referir al general 



Go. Ili) CAEiCTBn GESEROSO DR BRAVO. . 571 

¡oppvsQ sobre cada &rdo, sacaba de ella somas conside- isid 
rabies, pues aunque este comercio por medio de los insar* ■'"''^^ 
gentes estuviese severamente prohibido por el gobierno, el 
interés piivado se sobreponia á todo y encontraba medios 
para eludir las medidas dictadas por las autoridades. El 
carácter personal de Bravo facilitaba este género de rela- 
ciones, y aun daba lugar á otras de otra diversa naturaleza: 
generoso y magnánimo en su conducta con los españoles, 
nunca derramó su sangre sino en el campo de batalla, y 
muy lejos de perseguirlos, fué el protector de cuantos pvrt 
do salvar de la muerte; con lo que aquellos se acostum-* 
braroo á considerarlo como un enemigo político, pero co- 
mo un amigo personal: y de aquí procedió que los deser- 
tores de las tropas que de España veuiaa, los soldados que 
quedaban enfermos y rezagados en los ardientes climas de 
la provincia de Veracruz, y los prisioneros cogidos en los 
diversos reencuentros, se alistaban con gusto bajo su^ 
banderas. Los comerciantes de Veracruz, aunque decir 
didos defensores de la causa española, seguian comuni* 
caciones con Bravo para proporcionar, el tránsito de sos 
mercancías, franqueándole ropa para su gente ^hacién- 
dole frecuentes obsequios de comestibles, de modo que 
Bravo en su campamento no solo tenia cuanto era menes- 
ter para su tropa, sino todas las delicadezas y regalos pa- 
ra su persona. Aun el historiador Torrente, nada parcial 
de los insurgentes y cuya obra, á lo menos en cuanto i 
Méjico, no es mas que un mal formado extracto por órde§ 
de años de las gacetas del gobierno; hablando de él dice:"^ 
''El citado Bravo, que con tanto tesón y constancia habia 

^ Tor. Histde la revolución hÍ8p.-amer. Madrid 1830, tom. 2Pfl409. 




Dicjtmbn. 



372 OPERACIOKBS DE D. R. BRAVO. (Lia. T. 

1S19 permanecido en las filas de los insufgenies^, era uoo de 
aquellos hombres que merecían ser respetados, aunque del 
gremio de los amantes de la independencia. Su carácter 
fué una serie no interrumpida de acciones generosas: ja* 
mas participó del espíritu de sangre y exterminio que ani- 
maba á sus compañeros, y se han notado por el contrario 
en su conducta rasgos de nobleza poco comunes:" y si- 
gue refiriendo los varios sucesos que, en todas las épo- 
cas de la revolución, han distinguido la conducta de este 
ilustre gefe. 

£1 virey habia hecho salir de Méjico á principios de 
Diciembre, los caudales que estaban depositados en las ca- 
sas de los conductores^ de platas destinados á Yeracruz, 
que ascendían á tres millones de pesos: como la escolta 
que conducía esta gruesa suma era tan corta que apenas 
era suficiente para custodiarla hasta Puebla, se temió mu- 
qho que el objeto era situarla en aquella ciudad y servirse 
de ella para los gastos que requería la expedición que se 
intentaba contra Oajaca, pues ya antes, en la junta de ar- 
bitrios convocada en Méjico, se había propuesto se echase 
inano deteste dinero, salvo k devolverlo cuando hubiese 
ocasión de hacerlo caminar á Ycracr.uz. Desde Puebla se 
encargó la conducción del convoy al brigadier OlazabaK 
aunque por el mal éxito del que traía de Yeracruz y per- 
dió en Nopalucan, no era sin duda el jefe que mayor con- 
fianza podía inspirar para este género de operaciones.^^ 

^ Eran á la sazón conductores de fuvder á las principales casasdel país, 

platas D. Diego Peredo y D. Martín Véanse las ^^acetas de 804 y 805. 

Ángel de Michaus, quienes en la ^^ Véase la gaceta de 4 de Marzo 

competencia establecida entre ellos, de 1813 núm. 3GR fol. 243, y Busta- 

dieron á porña por seguridad de las mante, Cuadro histórico tomo 2. ^ 

fnndes sumas que entraban en su fol. 249. 



Entro. 



Ci». IIL) COIfVOY DE OLAZABAL. 573 

Lo8 caudales que se conducían se aumentaron en Puebla jttis 
hasta cuatro millones, y la salida de aquella ciudad se ve- 
rificó el 2 de Enero de 1815. Hasta Perole no hubo tro-r 
piezo alguno en la marcha, pero instruido Olazabal de la 
posición que ocupaba Bravo en el puente del Rey, dis- 
puso dejar el dinero encerrado en aquella fortaleza y 
adelantarse para hacer un reconocimiento, llevando solo 
la tropa y víveres destinados á Veracruz. A la vista del 
puente dispuso Olazabal (el 14 de Enero) que una sección 
mandada por el mayor del regimiento de Zamora D. Ma- 
nuel Ménica, dando un largo rodeo, atacase por el cami- 
no de la Antigua la altura que domina el puente en la ri- 
bera izquierda del rio, mientras que los batallones de ma- 
rina y Guanajuato, bajando por el camino real, auxilialian 
la operación. Herido Ménica al principio del ataque, to- 
mó el mando de la sección el teniente coronel D. Pedro 
Otero, capitán de Guanajuato, y aunque condujo á sus 
soldados con gran bizarría hasta cerca de los parapetos 
del enemigo, tuvo que retirarse con pérdida. Los insur- 
gentes entre tanto atacaron con su caballería por la espal- 
da é izquierda el convoy que se extendia una legua, pero 
tuvieron que desistir habiendo sufrido alguna pérdida, y 
entre los muertos se contó el mulato Zuzúnaga, de acre- 
ditada valentía. Viendo Olazabal que le era imposible to- 
mar el puente defendido con dos reductos en la ribera iz- 
quierda, otro en la derecha, y otro mas en el segundo 
puente que está después del grande, habiendo perdido en 
el ataque al capitán de Guanajuato D. Tomas Haro con 
otros oficiales muertos y heridos y no poca tropa, regresó 
á Jalapa quedando Bravo dueño de la posición. Esta^ 




374 operaciohes de d^ n. bravo. (u b. y. 

1S13 noticias causaron en el comercio de Méjico grande inqoíe- 
^ '^^ lud, por la gran suma dedinero que estaba en riesgo. ^^ 
Votvid á salir Olazaba) de Jalapa con la división de su 
mando y tres piezas, dejando en aquella villa todas las car- 
gas, fingiendo seguir el camino real para repetir el ataque 
del puente; pero á la segunda jornada tomó sobre su de- 
recha, en busca del vado de Apasapa á donde llegó el 26, 
y encontrándolo practicable, emprendió el paso del rio y 
logró situar sus tres piezas en la ribera opuesta y ocupar 
con la tropa de marina las alturas de Jacomulco. Dudo- 
sos los insurgentes del punto á donde se dirigia, y sospe- 
chando que su objeto era atacar á Huatusco y tomar el 
camino de Górdova, abandonaron sus posiciones y Olaza- 
b^l en once días de penosa marcha por caminos fragosos, 
en los que muchas veces era necesario que los soldados 
llevasen á mano la artillería, llegó por fin á Veracruz el 
5 de Febrero. 

El 1 1 emprendió la marcha de regreso, dejando en 
aquella plaza ciento ochenta hombres del fijo y de tropa 
de la costa, y para reemplazarlos, sacó los piquetes que 
allí habian quedado de los regimientos españoles de Za- 
mora, Castilla y Lobera, el batallón de Fernando YU y 
una compañía de dragones, que así como el referido 
batallop habian llegado recientemente de España. Bra- 
vo creyó que Olazabal se dirigia al vado del Pinillo y 
trasladó allá sus fuerzas para impedir el paso, con lo que 
siguiendo Olazabal el camino real, encontró desguarneci- 
do el puente del Rey, y volvió por él á Jalapa. Como 

^ Es curioso ver eo el diario del cíantes, según las noticias que se rt- 
Dr. Arecbederreta,-la inquietud de cibian del convoy, 
ánimo que habia entre los comer- 




Febftit>< 



Ca». m.) ES CALLEJA NOMBRADO VIHET. 375 

deífiie el mes de Agosto aoterior no habia pasado corres- 1S13 
pendencia algana de Yeracruz á Méjico, encontró Olaza- 
\kñ detenida en aquel puerto toda la que liabia veuido de 
España en este largo intervalo de tiempo, la que mandó 
á Méjico desde Jalapa, escoltada por doscientos dragones 
j se recibió en aquella capital el 28 de Febrero. Con 
ella llegó la orden de la regencia de 1 6 de Septiembre, 
relevando del vireinato á Venegas á pretexto de necesitar- 
se en España sus conocimientos militares, y nombrando 
para sncederle al mariscal de campo D. Félix Calleja. ^^ 

Habia este permanecido retirado desde que dejó el man^ 
do del ejército del centro, pues aunque fué nombrado co- 
mandante' general de las provincias internas de Oriente, 
cuando estas se separaron de las de Occidente, ^^ no ad* 
mitió este empleo. Su rivalidad con el virey era cada 
dia mas conocida, y cuando esta parecía estar en el mas 
alto punto, repentinamente y sin otro antecedente, el vi- 
rey lo nombró gobernador militar de Méjico, (29 de Di- 
ciembre) dándolo á reconocer á la guarnición por una or- 
den del dia muy honorífica, y al mismo tiempo lo hizo te- 
niente coronel de los cuerpos de realistas ó patriotas de 
Fernando YII de la capital, que constaban de tres bata- 
llones de infantería, dos escuadrones de caballería, y una 
brigada de artillería. Posteriormente en 7 de Enero, ha- 
biendo tenido Venegas por conveniente suprimir la junta 
de seguridad que entendia en las causas de infidencia, 
sea porque habia venido á ser odiosa, ó por ser opuesta . 
á la constitución, substituyó á aquella una junta militar 

" Gaceta de 4 de Marzo de 1813, menor en el diario manuicríto dtl 
tom. 4. ® núm. 368 fol. 242. Dr. Arechedeneta. 

** Todo está explicado muy por 



576 £8 CALLEJA AOMBRADO VIRET. (Lis. T. 

i$i3 de siete individuos, oficiales de la mayor graduacioo, eo- 
* ^^' p presidencia conGrió al mismo Calleja, debiendo aso- 
ciarse á la junta el juez eclesiástico que el obispo nom- 
brase en las causas de aquel fuero, con lo que quedó 
modificado en esta |)arte el célebre bando de 25 de Ju- 
nio. En cada capital de provincia debia establecerse una 
junta semejante, sujetándose en sus procedimientos al re«-^ 
glamento que se les dio. Calleja, afecto á la exactitud 
de la disciplina y no menos á la pompa militar, introdujo 
la mayor puntualidad en el servicio de la plaza, y en el 
dia de Reyes de 1813, en que se celebraba la pascua de 
los militares, fué desde la casa en que babitaba en la ca- 
lle de S. Francisco, perteneciente al conde del Jaral, 
conocida con el nombre ^'de Moneada,"^' á felicitar el 
nuevo año al virey, acompañándole toda la oficialidad de 
la guarnición, compuesta de mas de cuatrocientos indivi- 
duos con brillantes uniformes, dando mayor ostentación 
á esta ceremonia, la concurrencia de las músicas de todos 
los cuerpos. 

Calleja se presentaba todos los dias á recibir del virey 
el santo y la orden del dia. Al hacerlo el 28 de Febre- 
ro^ cuando ya habia recibido los despachos de virey, Ye- 
negas saKó á recibirlo hasta el primer salen, lo felicitó por 
su nuevo empleo, y estuvo en seguida á visitarlo en su 
casa. Convenido el orden del ceremonial de la entrega 
del mando, y presentados los despachos al real acuerdo 
que dispuso se obedeciesen, mandando una comisión de 
dos oidores á cumplimentar á Calleja á su casa, el 4 de 

^ Después se ha conocido con el vendida recientemente para estable- 
del Emperador, por haber vivido en cer en ella una posada. . . 
ella iturbide cuando lo fué. Ha sido 



MsnM. 



Cay. íll.) TOSÍA POSESIÓN CALLEJA. 577 

Mano i Its nueve y media de la mañana, el ayuntamíen^ tais 
lo eo coches, precedido de los maceros á caballo, fué i 
tomarlo en su alojamiento y lo acompañó hasta el palacio, 
siguiendo la comitiva las calles de Yergara, Taeuba, Em- 
pedradillo y plaza mayor, en las que estaba tendida la tro- 
pa de la guarnición: Yenegas lo esperaba con todas las 
autoridades^ en el salón principal^ en el que le hizo so- 
lemnemente la entrega del bastón, y en seguida pasó el 
nuevo vi rey á la sala del real acuerdo, ante el cual prestó 
el juramento acostumbrado* Yenegas dejó inmediata- 
mente el palacio y se trasladó con su familia á la casa 
del conde de Pérez Galvez, en la [plazuela de Buenavis- 
ta, en donde permaneció hasta su salida para Yeracruz, 
que se verificó con una escolta el 15 del mismo mes. ^ 
Calleja regresó á la casa de su habitación, acompañán- 
dolo el ayuntamiento por las mismas ctillcs que había 
ido. Las autoridades felicitaron en el mismo dia priva- 
damente á la vireina, y en el siguiente las recibió el virey 
en forma al besamanos en el palacio, al que se habia pa- 
sado en la noche. 

Todos estos actos se verificaron fríamente y sin aplau- 
so alguno. El nombramiento de Calleja era mal recibido 
por los mejicanos que temían su severidad, y no menos 
recelaban que acostumbrado á gastar con prodigalidad en 
sus expediciones militares, oprimiría con grandes contri- 
buciones |)ara sacar recursos en las circunstancias apura- 
das en que el pais se hallaba. Por el contrario, los ri- 
cos comerciantes españoles se prometian ver acabar pron- 

'^ Todo lo reiatifo ¿ la toraa de reta^ y de Rustamante, Cuadro hitt 
posesión de Calleja, está tomado del tom. 2. ^ íbl. 351. 
diario manuscrito del Dr. Arecheder- 

Tom. III.— 48. 



Üarao 



378 OPirilOIl SOBRB VEHEGAS. (Lib. V. 

IS13 to la revolución, pasando el gobierno á mano mas vigo- 
rosa é inteligente: lo hacia esperar así el mismo Calleja, 
quien en sus conversaciones, atribuía la prolongación de 
la insurrección al desacierto de las providencias del vi- 
rey, y estas especies comunicadas al comercio de Cádiz, 
que tanta influencia tenia entonces en el gobierno, fueron 
las que decidieron el relevo de Yenegas, el cual experi- 
mentó la suerte que es común en los que mandan duran- 
te las grandes crisis. Aplaudido y admirado á su llega- 
da; considerado por los españoles como su libertador; fué 
después censurado según los diversos humores de los par- 
tidos: aborrecíanlo los insurgentes, porque habia impedido 
que se consumase la revolución; llamábanlo cruel y san- 
guinario, porque habia tenido que hacer uso de los me- 
dios de rigor que las circunstancias hablan hecho indis- 
pensables; el clero sobro todo, lo detestaba, por haber 
atacado sus privilegios: los realistas por el contrario, le 
reprendian su demasiada benignidad; á ella y á la falta 
de plan en sus operaciones atribuian los progresos que 
la insurrección ¡;abia tenido recieulcmcnte, y de aquí re- 
sultó que no estando bien con ningún partido, todos, si 
no aplaudieron, vieron por lo menos con indiferencia su 
separación del mando. 

Juzgándolo ahora con la imparcialidad que el transcur- 
so del tiempo y la variación de circunstancias permiten, 
la justicia exige que se diga, que fué hombre de grande 
integridad, mérito que le reconocen aun sus mas acérri- 
mos enemigos: ^^ no solo no empleó ninguno de los me- 
dios abusivos de enriquecer introducidos por Iturrígaray, 

'' Kffta justicia le hace Bustamaitte, Cuadro hist. tom. 2 9 M. 951. 



_ -.V 



Mano. 



Cap. III.) OPINIÓN SOBRE VENEGAS. 379 

8ÍB0 que úi aun recibió aquellos regalos autorizados por uis 
la costumbre, ^"^ y así es que volvió pobre á España, ne- 
cesitando que sus amigos le facilitasen auxilios para ha- 
cer el viage. Asiduo en el trabajo, no descansaba en el 
despacho de los negocios ni en las horas mas incómodas 
de la noche, sin tener nunca mas distracción que algún 
rato de paseo por la tarde: fecundo en recursos, los en- 
contró para sostener los gastos de la guerra, pareciendo 
poseer el secreto de hacer salir soldados del polvo de la 
tierra, pues cuando nada habia, logró formar un ejército 
numeroso, y supo oponer divisiones de tropa á las cua- 
drillas de insurgentes que por todas partes se levantaban. 
Su resolución para lanzarse en la lucha desigual que se 
le presentaba, fué verdaderamente heroica, y cuando Hi- 
dalgo marchaba con ochenta mil hombres sobre Méjico j 
que la población en masa se levantaba en donde quiera 
que aquel se acercaba, es menester creer que no aspira- 
ba mas que á una honrosa muerte, decidiéndose á opo- 
nerse á este torrente que todo lo arrebataba, con un pu- 
ñado de hombres de cuya fidelidad podia tener tan poca 
confianza. Aun las debilidades que como hombre se le 
inculpan, las aprovechó en beneficio de la causa que dd- 
fendia, y los insurgentes de Méjico estuvieron siempre 
persuadidos que á esto debió el descubrimiento de la cons- 
piración de Ferrer. No hay duda en que sin su oportu- 
na llegada, España hubiera perdido estos dominios desde 
el año de 1 808, apoderándose Hidalgo y sus compa- 
ñeros sin dificultad de Méjico y de todo el reino. La 



'^ En lina de las funciones en que hizo devolver esta y iolo admitió 
era costumbre regalar al virey un pía- los dnlce«. 
to de dulces en una fuente de plata. 



Marjo^ 



380 opiKio?! sobue calleja. (Lib. v. 

1813 guerra le dio poco lugar de consagrarse al deaempé- 
ño de j^las aleaciones ordinarias de su empleo, pero en 
cuanto pudo no las descuidó, tomando empeño en la 
conservación y propagación de la vacuna y en algunos ra- 
mos de policía, siendo indubitable que en circunstancias 
menos funestas, habría sido uno de los mejores vireyes 
que hubiera tenido la Nueva Espaüa.^^ Vuelto á la anti- 
gua, se le dio el título de ''marques de la Concordia de 
Nueva España," harto mal acomodado sin duda al estado 
en que encontró y dejó el pais y al género de ocupado* 
nes que en él tuvo, y los diversos gobiernos que se suce- 
dieron en aquel reino lo trataron siempre con la conside- 
ración debida á sus servicios. 

Poco tiempo antes de la salida de Venegas del vireina- 
to, llegó á Méjico el coronel D. Torcuato Trujillo, á quien 
aquel favorecia con particular predilección y quiso que 
lo acompañase á su regreso á España, lo que no pudo ser 
por haberlo detenido Calleja para contestar á los graves 
caicos que se le hocian, en las representaciones que con- 
tra él dirigieron el obispo electo Abad y Queipo y los ca- 
bildos eclesiástico y secular de Yalladolid, á que había da- 
do lugar por su manejo no solo sanguinario y tiránico, sino 
también poco puro en cuanto á intereses, por lo que dejó 
malos recuerdos de sí en aquella ciudad. Estos cargos no 
fueron debidamenteexaminadosy Trujilloalgun tiempode^ 



* En el palacio rio Méjico ha que* de haberse resbalado y caído en ella, 

dado un recuerdo del gobierno de Vo- al bajar para ir al paseo. Buttaman. 

nej2;as, que es la escalera de la ha- te atribuye falsamente esta caída 4 

bitacion de los vireyes, y ahora de intemperancia en la bebida, siendo 

los presidentes de la rr,-ública, que Venegas un hombre muy sobrio tn 

hizo construir en lugar de la antigua ella, 
/ijue era muy pendiente, con motivo 



--g—' 




B. i-ai liíEiiettsie) ¿¡jívív. 



' 



Mtrzn. 



Caf. líl.) MUERTE DKK OBISPO CAMPILLO. 381 

pues marchó á España, dejando apoderado para contestará i^is 
ellos. En tiempo de guerra se suele atender mas á las ac« 
Clones bizarras que á la moralidad del individuo, y sin duda 
la memoria de la batalla del monte de las Cruces y de las 
defensas de Valladolid, hizo poner en olvido la conducta 
posterior de un hombre que habia salvado á Méjico en el 
primero de estos sucesos. "^^ 

Acompañó á Olazabal en su regreso de Veracruz el 
obispo de Oajaca Bergosa, electo arzobispo de Méjico, que 
habia llegado á aquel puerto en su larga peregrinación 
por Tehuantepec y Tabasco, huyendo de Morclos. De- 
túvose á su tránsito en Puebla, para prestar los últimos 
auxilios al obispo de aquella diócesis D. Manuel Ignacio 
González del Campillo, que falleció el 26 de Febrero. Es- 
te prelado, natural de la misma Puebla, único obispo ame- 
ricano de nacimiento que habia entonces en Nueva Espa- 
ña, se manifestó siempre cordíalmente adicto á la causa 
de la metrópoli, en cuya defensa publicó diversas pasto- 
rales, así como también la correspondencia que siguió con 
Rayón y con Morelos tratando infructuosamente de con- 
vencerlos, y gastó grandes sumas tanto de su renta epis- 
copal como de su iglesia. Su zelo fué premiado con la 
gran cruz de Carlos III y obtuvo la amistad y confianza 
de Vcnegas. Su consagración se hizo «inlcs de la guerra, 
en Tehuacan, en 2 de Septiembre de 1804, con toda la 
magnificencia propia de la prosperidad que entonces habia: 
consagróle el mismo obispo Bergosa, en cuyas manos mu- 
rió. Fué su secretario el Dr. D. Francisco Pablo Vázquez, 

_*^ Triijillo lia muerto hncf tlo« brigaiíi^r, pa*ú el re^to d^ lu vida re- 
añoi: habiéndomele dado e! grado de tirado en Granada. 



582 ENTRADA DEL ARZODISPO BRRGOSA. Lm. V. 

1813 que estaba destinado á ocupar su lugar andando el tieai- 
^^^ po y á hacer un papel tan principal en la iglesia mejicana. 
Terminado lo que debia á la amistad y al puesto que el 
difunto ocupaba, siguió el arzobispo electo á Méjico, en 
donde hizo su entrada ello de Marzo, el mismo día en 
que Venegas salió para Vcracruz. Los cabildos eclesiás- 
tico y secular lo recibieron en la parroquia de Soledad de 
Santa Cruz, desde donde lo aconhpañaron al palacio real á 
hacer la visita de costumbre al virey, y de allí pasó al su- 
yo, en el que lo esperaban para felicitarle por su llegada 
las autoridades y personas de distinción, y en seguida, se- 
gún el ceremonial establecido, fué á visitarlo el virey, que- 
dando con esto variadas en los mismos dias, las autorida- 
des principales política y eclesiástica. 



CAPITULO IV 



Estado del reino cuando tomó posesión del vireinato Calleja. — Ex- 
tensión del pais dominado por Morelos. — Provincias que perma- 
necian en revolución, — Distribución en ellas de las fuerzas del 
gobierno, — Estado de la hacienda,*— Trastornos en el orden po- 
Utico, — Misiones político-morales en Méjico y Querétaro, — j4d- 
nñnistracion de justicia en lo criminal. — Primeras disposiciones 
de Calleja, — Su proclama. — Recursos que pide. — Préstamo vo^ 
luntario. — Establecimiento de la junta de arbitrios. — Plan de 
operaciones militares. — Diversas providencias en varios ramos. 

Antes de ocuparnos de las providencias del nuevo vi« 
rey Calleja, conviene que nos detengamos á examinar ei 
estado en que el reino se hallaba cuando se hizo cargo de 
su gobierno, y que demos razón de algunas de las ülti- 



Mano. 



CAr. IV.) LXTENSIOÍV DE LA IlEVOLLCION. 585 

mas (lisposicioDes de su antecesor: este examen hará mas isis 
fácii la inteligencia del plan de operaciones que el prime- 
ro se propuso, y mas expedita la relación de los grandes 
acontecimientos que se efectuaron en el tiempo que estu- 
vo en sus manos el mando supremo de la Nueva España. 
Por lo que hemos dicho en los dos capítulos anterio- 
res, refiriendo la tercera campaña de Morelos que termi- 
nó con la ocupación de Oajaca, y las operaciones de los 
individuos de la junta que tomó el título de soberana, se 
vé que Morelos ocupaba todo el pais que se extiende des- 
de Tehuantepec á Zacatula, á lo lai^o de la costa del Pa- 
cifico; toda la provincia de Oajaca desde la frontera de Goa- 
temala; la parte del Sur de la de Puebla y en la de Méjico, 
todo lo que se halla situado entre la costa y el Mescala, 
sin iiias excepción que la plaza de Acapulco, que á la sa- 
zón sitiaba D. Nicolás Bravo, en la de Yeracruz, domina- 
ba toda la parte meridional de ella, desde las pendientes 
que forman el declive oriental de la cordillera hasta la 
costa y hasta los confinés de Oajaca y Tabasco, permane- 
ciendo solo en poder de los realistas la ciudad misma de 
Yeracruz con algunos puntos de la costa, tales como Al- 
varado y Tlacotalpam, y las villas de Jalapa, Orizav^ y 
Górdova: pero la comunicación entre estas y Yeracruz es- 
taba de tal manera cortada, que solo se podia pasar con 
fuertes divisiones de tropa, transcurriendo muchos meses 
sin tener noticia alguna de uno á otro punto. Gonsena- 
ba el gobierno en la intendencia de Puebla ademas de la 
capital, todas las poblaciones principales, y se sosicnian 
por sus propios esfuerzos Zacapuaxtla y otros pueblos in- 
mediatos á la sierra de Perote, habiendo sido fidelísimos 



. o84 £«TAI>0 DEL Rfil^^O. (Lis. t. 

rs¡3 aquellos indios á la causa de España: pero eu Zacatlati 
^'^' se bailaba Osorno que habia fortificado aquel punto, en 
el cual tenia fábrica de artillería^ armas y pertrechos dt 
guerra, siendo por la seguridad que ofrecia y proximidad 
á Méjico, el asilo á donde emigraban los que eran perse- 
guidos en aquella capital, y desde el que él mismo extendia 
su autoridad hasta la costa, en toda la parte septentrional 
de la provincia de Yeracruz y amenazaba á Tulancingo, 
Zacapuaxtla, los llanos de Apam y camino de Yeracruz. 
Osorno obraba independientemente de la junta y aun de 
Morolos, mas no dejaba de reconocer á aquella, y las fuer- 
zas que le obedecian auxiliaban á este, como lo hicieron 
Arroyo y Montano para la expedición de Oajaca. Al Nor- 
te de la provincia de Méjico, los Yillagranes, padreé hijo, 
ocupaban á Huichapan y Zimapan: . desde la primera de 
estas poblaciones, residencia ordinaria do Yillagran el hi- 
jo, conocido con el nombre de Chito, se extendian sus 
partidas al camino de tierra adentro desde San Juan del 
Rio á las cuestas de Capulalpan, é impidiendo el paso de 
los comestibles, ponian á contribución á la capital: Yilla- 
gran, el padre^ que se hacia llamar ''Julián I, emperador 
de la Huasteca,"^ extendia por esta sus correrías desde la 
serranía de Zimapan, aunque se hallaba contenido en ella 
por la guarnición de Ixmiquilpan y por las tropas levan- 
tadas en Tlahuelilpan y otras haciendas. En la misma 
Huasteca habia otros muchos jefes de partidas, con las 
que estaban en continua acción los comandantes de las 
tropas del gobierno Gúitian y Llórente. Los individuos 

^ Abí lo dice Calleja en tu maní* acuñar moneda con eie título, que 
fiesto de 22 de Junio de 1814, y m no he logrado ver. 
VM ha aMgurado que Yillagran hiio 



(ÍAP. IV.) EXTENSIÓN DE LA REVOLUCIÓN. SSS 

de la junta desavenidos y discordes entre sí, tenian repar- isíaí 
tidas entre ellos las provincias de Michoacan y Guanajua- 
to: Rayón desde Tlalpujahua mandaba en la sierra inme- 
diata de Zilácuaro, valles de Temascaltepec y Sultepec, el 
de Toluca y hasta el camino de Querétaro, en el que fre- 
coentcmenie atacaba los convoyes su hermano D. Ramón; 
mientras que otras partidas que de él dependian y que es- 
taban á las órdenes de Gaña^, Epitacio Sánchez y otros 
mochos en las montañas de Chapa de Mota y villa del 
Carbón, tenian en alarma todo aquel territorio hasta las 
mismas puertas de Méjico. Verdusco, enteramente des- 
acreditado después de la derrota que sufrió en Vallado- 
lid, vagaba al Sur de Michoacan en los pueblos de la tier- 
ra caliente, de los cuales los mas y toda la costa hasta las 
cercanías de Colima, rcconocian á Rayón como presiden- 
te de la junta. Liceaga permanecia en la provincia de 
Guanajuato en las inmediaciones de Salvatierra y del Valle* 
y su teniente Cos mandaba en el lado opuesto de la 
sierra de Guanajuato, on Dolores y pueblos circunvecinos. 
En Michoacan el gobierno no poseia mas que la capital y 
Zamora, poro en la provincia de Guanajuato, casi todas 
las poblaciones grandes se habian puesto en estado de 
defensa, y no siendo las fuerzas que los insurgentes tenian 
suficientes para tomarlas, se limitaban á hostilizar las 
haciendas y pueblos indefensos. De aquí vino el atroz 
sistema adojílado por la junta y seguido por sus indivi- 
duos, de destruir las haciendas y las semillas acopiadas 
en ellas, para reducir ;i los pueblos fortificados por falla 
de subsistencias, va que no lo podian esperar á viva fuer- 
za: sistema que se llevó al cabo desde entonces en las in- 
ToM. III. — i9. 



Marzo. 



386 K8TAD0 D£L flElülO. (Lib. V. 

1S13 mediaciones de Valladolid, bajío de Guanajualo y valle de 
Toluca, y que después tuvo tan funesta extensión. 

La revolución había pues cambiado enlerameote de tea- 
tro, y en vez de sostenerse en las provincias que en el 
primer movimiento fueron ocupadas por Hidalgo, se lia- 
bia trasladado á las del Sur y Oriente, pudiendo conside- 
rarse reducida por este tiempo á la extensión de territo- 
rio que acaba de decirse, esto es: al que se comprende 
desde los lindes de la Nueva Galicia, Zacatecas y S. Luis 
Potosí, hasta la costa del golfo de Méjico hacia el Orien- 
te; y desde el rio de Tampico al Norte hasta las costas 
del Pacífico al Mediodía, pues aunque quedasen algunas 
partidas en las referidas provincias, no pasaban de sus 
orillas, y en la de S. Luis de las riberas del citado río, en 
comunicación con las de la Huasteca, '^ debiendo entender- 
se solo de este espacio de terreno lo que Calleja dice en 
su manifiesto de 22 de Junio de 1814, que á su ingreso 
al mando, '^apenas se podia contar con otra cosa que con 
las capitales de las provincias, y aun una de ellas, acaso 
la mas pingüe, era ya presa de los bandidos." ^ 

La distribución de las fuerzas del gobierno habia sido 
mas bien obra de las exigencias del momento, que de un 
plan combinado de operaciones. El cuerpo mas nume- 
roso que á la sazón existia reunido, era el que mandaba 
el brigadier Olazabal, destinado á conducir el convoy de 

• Véase el mapa que se aronipa- ' Kste manifiesto es una pieza 

ña, en el que va demarcado con co- muy importante, y q»ft va ¿ ser el 

lores el espacio ocupado por la revo- texto que tomaré para dar razón del 

Ilición, y los itinerarios de Morelos sistema adoptado por Calleja parala 

en su tercera campaña, en su marcha guerra, explicado con mucha preci- 

á Valladolid. y en sus sucesivos mo- sion y claridad en aquel documento, 
rimientos hasta su prisión. 



Caf. IV.) TROPAS DEL GOBIBIinO. S87 

dinero y víveres á Veracniz: desde su regreso de aquélla i8i3 
plaza, se componía de los regimientos expedicionarios de 
Fernando Vil y Zamora, los de marina y Guanajuato, al- 
guna caballería expedicionaria también y de dragones de 
España y S. Luis. Con parte de estos cuerpos y tres- 
cientos hombres del de Castilla, volvió á salir de Jalapa 
el i .^ de Marzo, habiendo recogido los caudales que ha- 
bían quedado depositados en Perote, para cuya conduc- 
ción y la de las pasturas necesarias para el viage, que era 
menester llevar porque en el tránsito todo habia sido ta- 
lado v consumido, se habian reunido cerca de cuatro mil 
muías: el 5 del mismo mes llegó á Veracruz y el 9 salió 
de aquella plaza conduciendo un rico cargamento de efec- 
tos del comercio. A su tránsito |)or el puente del Rey, 
destacó al mayor de Castilla Santa Marina, para que fue- 
se á destruir las fortificaciones formadas en la Antigua, 
cayo pueblo quemó, y habiendo allanado también otros 
pontos fortiiicados, volvió á Jalapa eH4 sin ser molesta- 
do por Bravo en su marcha. ^ A estas fuerzas, y á las 
guarniciones considerables de la misma plaza de Veracruz 
y de las villas de Jalapa, Orizava y Córdova, debe agre- 
garse la división que escoltaba al virey Venegas, compues- 
ta del batallón i.^ Americano y cien dragones, la que sa- 
lió de Puebla el 20 del mismo Marzo á las órdenes del 
coronel Monduy, con el triple objeto de llevar á Orizava 
dinero para habilitación de los cosecheros del tabaco y 
muías en que conducirlo; surtir de víveres á Veracruz, ei- 
peditando aquel camino, y conducir al puerto á Venegas.^ 



* Gaceta de 23 de Marzo, tomo * Lt misma g^aceía. fol. 308. 
4 9 núm. 37r, fol. .100. 




388 ESTADO DEL HKIRO. (Litf. V. 

1813 En la provincia de Puebla, ei teniente coronel Águila, 

sabiendo la toma de Oajaca por Morelos, babia vuelto' á 
Tebuacan y permaneció en observación por algún tiempo 
en aquel punto, con su división compuesta de los grana- 
deros, el batallón de Asturias y la correspondiente caba- 
llería y artillería; mas no habiendo nada que temer por 
aquel rumbo, con motivo de la marcha do Morelos á 
Acapulco, regresó á Puebla para ser empleado en otros 
destinos. Teníanse guarniciones en Perote, Tlaxcala y 
S. Martin, ademas de la que habia en la capital, y todo 
esto con la línea de puntos fortificados que corría des- 
de Tepcaca, por Atlixco c Izúcar, resguardando la fron- 
tera de la Mixteca ocupada por Morelos, formaba lo que 
se denominaba ''ejército del Sur:" desde Perote salían 
expediciones á hacer correrías por los pueblos de la sier- 
ra, que como veremos, vinieron á ser de mayor importan- 
cía, empleándose en ellas los indios de Zacapuaxtla. To- 
das las tropas venidas de España, que consistian hasta 
este tiempo en los batallones de Lobera, Asturias, 1.^ 
Americano, Zamora, Castilla, y Fernando VII, cien dra- 
gones y una compañía de artillería ligera, estaban entón* 
ees, con excepción del primero de estos cuerpos, emplea- 
das en las provincias de Veracruzy Puebla. Algún tiem- 
po después llegaron otros dos batallones, los de Saboya 
y Extremadura. 

La división de Castillo Bustamante distribuida en mu* 
chas secciones, se hallaba en la provincia de Méjico en el 
Talle de Toluca é inmediatos, en donde eran frecuentes 
las acciones con las partidas que capitaneaban varios je- 
fes que reconocían á Rayón: entre los realistas se distin- 



Cir. IV.) TROPAS DKL GOBlKn!V(). 589 

guian Diaz Calvillo, Enriquez, y los subalternos Barachi- i«n 
na, Filisola v ü. Juan José Codallos. El batallón de Lo- 

m 

bera, con parte de los regimientos de línea de Méjico y 
Noeva España, componían lo principal de esta división. . 
Por el Sur de la misma provincia se hallaba Armijo, quien 
con la cal^allería de su mando, las guarniciones de Tas- 
co é Iguala, y las fuerzas levantadas en las haciendas de 
azúcar, cubría el país hasta la ribera derecha del Mescala, 
siendo la izquierda el límite del territorio ocupado por 
Morelos, sin que por esto dejase de haber partidas de in- 
surgentes al otro lado del rio, con las que habia frecuen- 
tes reencuentros. Las avenidas de la Huasteca estaban 
defendidas por la guarnición de Tulancingo, que expedi- 
(CÍonaba por los llanos de Apan, así como las de Pachu* 
ca y de Ixmiquilpan cubrían aquella parte de la sierra 
contra los avances de Villagran. Para asegurar el cami- 
no de tierra adentro y facilitar la entrada de víveres en la 
capital, se hallaba situado en Tanepantla D. Anastasio 
Bustamante, entonces capitán del regimiento de dragones 
de S. Luis, y otras secciones que operaban por Tula y 
8. Juan del Rio, se ponian en contacto con las tropas de 
Castillo Bustamante en el valle de Toluca y con las de la 
guarnición de Querétaro. Esta, ademas de la defensa de 
aquella ciudad, se empleaba en escoltar convoyes en todas 
direcciones, y en perseguir á los insurgentes del lado de 
la Sierra Gorda. 

La imposibilidad de atender desde Méjico á las provin- 
cias de Guanajuato y de Michoacan, con las que casi no 
habia comunicación por la interceptación de los caminos, 
hizo que el virey Venegas pusiese una y otra bajo el mando 



Marzo 



390 ESTADO DEL REINO. (L,.. V. 

1813 del general Cruz, presidente de Nueva Galicia/ Tenia este 
mucha amistad con Venegas y seguian correspondencii 
amistosa de grande intimidad, y |>or el contrario uno y 
otro estaban mal dispuestos con Calleja, habiéndose acu- 
mulado varios motivos de disgusto entre ellos. Cual fue- 
se el estado de estas provincias y la distribución de fuer- 
zas en ellas en Abril de 1815, lo manifestó el mismo 
Cruz en informe que dirigió con aquella fecha al virey. 
Según este documentó, por el Oeste, por donde confina 
la Nueva Galicia con Sinaloa por el rumbo de Acaponeta 
y el Rosario, quedaban todavía algunas partidas aunque de 
poca importancia: por el Nayarit andaba otra que alguna 
vez hacia sus incursiones hasta las orillas del rio Grande, 
cometiendo robos y asesinatos, y para contenerla estaba 
destinado un pequeño cuerpo de tropas. Las mas nume- 
rosas de aquellas estaban por los confines de Guanajuato 
y Michoacau, en comunicación con las de estas provincias, 
en la primera de las cuales se hallaba García Conde con 
su segundo Iturbide, y estaba organizada la defensa de 
varias de las principales poblaciones, y en la segunda te* 
uia provisionalmente el mando Linares, sin ocupar mas 
que la capital y Zamora, no habiendo podido sostenerse 
otros pueblos como Jiquilpan, Cotija y los Reyes, en que 
se trató de organizar cuerpos de realistas para su defensa. 
En S. Luís Potosí no habia otra atención que resguar- 
dar la parte confinante con Guanajuato, pues aunque la 
revolución se sostenía en las riberas del Panuco, confi- 

" Por esta razón los partes de la ^ Véase este informe extractado 

toma de la isla Liceaga por Iturbide, por Bustamante. Cuadro hiftórico, 

•ttán dirigidos por García Conde á tom. 2. ^ fol. 402. 
Cnií. 



Mar». 



Cat. IV. ESTADO DB LA HACIENDA PÚBLICA. 391 

nantes con la Huasteca, se ocupaban de perseguir á los isis 
insurgentes en este rumbo las tropas de las provincias in- 
ternas de Oriente del mando de Arredondo, á las cuales 
se preparaban mayores y mas importantes atenciones. 

En materia de hacienda las dificultades habían creei-* 
do con la prolongación de la guerra, y el estado del era* 
rio, al encargarse Calleja del mando era, el que él mismo 
puso de manifiesto en su decreto de 1 7 de Abril de 181 5:^ 
^^el erario público, dice, se halla en agonía, y muy próxi- 
mo á disminuir ó á caso á no pagar los sueldos de emplea- 
dos, con una deuda de mas de treinta millones de pesos, ^ 
y con un deficiente mensual de mas de doscientos sesen- 
ta mil, consumidos todos los fondos públicos, agoudos 
los arbitrios comunes y algunos de los extraordinarios, re- 
calcado de deudas las mas privilegiadas, como alcances 
de las tropas que nos defienden, pago de libranzas forá- 
neas de cantidades prestadas para el socorro de las mis- 
mas, sueldos de inválidos, dispersos y viudas que cada dia 
se aumentan, el de tropas que cada dia llegan de Europa 
con crecidos alcances, construcción de armas, artillería, 
municiones, vestuarios, monturas etc., de cuyo repuesto 
se carece y cada vez se hace mas preciso, y el gasto enor- 
me de lista civil, aumentado por los muchos empleados 
sin destino. " Túvose por imprudente esta publicación, 
considerando peligroso dar á conocer á los insurgentes la 
debilidad del gobierno, pero este no era un secreto que 
no estuviese al alcance de todos, cuando para hacerse de 
recursos habia sido ya necesario ocurrir á medios tan vio- 

'* Gaceta (le 24 de Abril de 1513. ^ A rec heder reta. Diario ó apun- 
núm. 392 tom. 4. ^ fol. 421. tct histórico» manuicritot. 



Müíao 



59S INSTADO DEL REINO. [Um. t. 

1813 leutos como los préslamos forzosos. Kn cuanto á las eco* 
iioinías que el eslado apurado de las rentas exigía que se 
introdujesen en los gastos, se había encontrado muy poca 
disposición para ello por parte de los empleados. Las cor- 
tes decretaron que se hiciese una rebaja en todos los suel- 
dos, proporcionada á la cuantía de estos: no se ejecutó es-^ 
ta orden y la audiencia representó contra su cumplimien-^ 
to, no obstante lo cual se insistió por el gobierno de Es- 
|>aña en que se llevase á efecto, y aun se publicó en Mé- 
jico por bando en los últimos dias de Noviembre del año 
anterior; pero habiéndose formado expediente, al que se 
unieron las representaciones que hicieron todos los jefes 
de oficinas, se trató el negocio en acuerdo pleno, y en el 
de i 8 de Enero se resolvió suspender el cumplimiento, 
revocando el bando ya publicado, y representar nuevamen- 
te á las cortes, pagándose íntegramente los sueldos mien- 
tras se recibia la contestación. 

La necesidad de proveer ú Méjico de comestibles que 
escaseaban por la interceptación de los caminos y que se 
vendian á altos precios, hizo que Venegas relajase todas 
las restricciones establecidas en diversos giros, ya por pri- 
vilegios concedidos á los abastecedores contratados, ya 
por regulaciones gremiales. Habianse publicado las fran-» 
quicias concedidas por las cortes suprimiendo el estanco 
de los cordobanes, plomo, estaño y colores: ^^ estaba con*» 
cedida la libertad del comercio y abasto de carnes, y por 
nuevos bandos se concedió la libre fabricación v venta del 
pan,^' la del ramo de tocinería, ^^ y finalmente del de ve-- 

Publicüsíí por bando en 27 íIc ídem en S de Knero de 1813. 

Octubre de 1813, '" Ídem de í*» «le Febrero 'n\em. 



': é¡^.ty.) ESTADO POLÍTICO. 593 

leria.^^ Las ventajas de cslas disposiciones se hicieron isis 
laego palpables con la abundancia y baratura de los efeo- 
loi de consumo mas necesarios. ^^ 

En el orden polílico el trastorno en que las cosas se 
bailaban era prodigioso: destruido el antiguo sistema de 
üdministracion por la cdnstitucion y suspendido el cum- 
plimiento de csla^ apenas acababa de publicarse, ni ella se 
observaba ni tampoco las leyes que antes rcgian. El ayun- 
tamiento <le Méjico no se habia renovado, ni suprimiendo 
en su totalida<l el antiguo y eligiendo popularmente el 
nuevo, como establecía la constitución; ni tampoco con la 
elección anual de los dos alcaldes^ regidores honorarios y 
síndicos como antes se hacia^ y continuaba provisional- 
mente el existente: habíanse nombrado los electores para 
diputados á corles en muchos partidos, pero no en la ca- 
pital: la audiencia seguía funcionando como cuerpo con- 
sollivo del virey, y nada se habia establecido del nuevo ar- 
reglo de tribunales y juzgados mandado plantear por las 
cortes, continuando el virey con poder absoluto, estable- 
ciendo impuestos, levantando tropas y creando tribuna- 
les especiales, como los consejos de guerra permanentes 
formados para reemplazará la junta de seguridad. Vene- 
gas habia tomado sobre sí toda esta inmensa responsabi- 
lidad, y en verdad que su resolución en esta parte fué la 
mas arriesgada, cuando estaba mirando el empeño con 
que en las cortes se perseguía á los infractores de la nue- 
va constitución, aun en sus menores ápices. 



^> 6an<io publicado en 9 de Febre- comenzó ú vender ¿ un real la libra. 

ro de 1813. Kn 13 del mismo 18 onzas. Kn üif^ 

^^ Véaie el orden en que bajó el 28 onzas. — Diario de Rioírio maDUf. 

|irecio del carnero. — En S de Enero se crito. 

Ton. III 50, 



Marzo. 



594 ESTADO DEL REIHO. (Lis. ▼. 

1813 Para influir en la opinión, que habia sido tan Tuerte* 
mente prevenida contra el gobierno por la libertad de im« 
prenla en los pocos dias que duró, protegió Venegas las 
misiones que se lucieron y tuvieron principio con el ser- 
món que predicó en la plazuela de Santo Domingo de Mé* 
jico el i 7 de Enero de i 81 5 el P. Fr. Diego Bringas, 
capellán que habia sido del ejército del cenlro y guardián 
del colegio de la Sania Cruz de Querétaro. Este sermón, 
que duró tres horas y se liluló ^^polí tico moral" tuvo tan- 
ta celebridad, que Venegas quiso que se repitiese asistien- 
do á oirlo él mismo con la audiencia y demás autorida- 
des, en una función solemne que se celebró el 24 del mis- 
mo mes á la Virgen de Guadalupe en la iglesia de la Mer- 
ced, ^^ escogida al efecto, quizá por la opinión que se te^ 
nia de ser los religiosos de aquella orden inclinados á la 
revolución. Sin embargo, varios de ellos unidos al P. 
Bringas y al Dr. Mendizabal, cura de la parroquia de ia 
Palma, siguieron las misiones en la iglesia del Oratorio 
de S. Felipe Neri, llamada la Profesa y en otras de la ca- 
pital, siendo mayor la maledicencia á que con ellas se áié 
lugar, que el fruto que se recogió. ^^ 

No fué solo en Méjico donde se hizo uso de este me- 
dio: en Querétaro se empleó también y con mucha mayor 
extension.^^ Hallábase en aquella ciudad el P. D. Ma» 
nuel Toral, por no poder residir en su curato de Acúleo, 
en donde no habia seguridad alguna á causa de la revo* 

*^ Este sermón se imprimió y cir- *' Todas las noticias relativas» 
culo por todas partes con gran nú- las misiones de Querétaro, estún to- 
rnero de ejemplares. * madas do los informes originales del 

^ Arechederreta, apuntes históri- P. Toral, que se hallan en uno de loa 

eos, y Diario de Riofrio ambos ma- cuadernos de la cansa de la aeñor» 

nuacritos. Domingan. 



Manow 



Ga». IV.) HISIORES OB QUEEttARO. B9B 

loción, y viendo el fermento que en aquella ciadad babii^ isia 
á favor de la insurrección, propuso hacer contra esla unas 
misiones al comandante García Revolío, quien no solo 
aprobó el intento, sino que lo recomendó á los curas, los 
cuales se opusieron á su ejecución. Uegó á la sazón de 
Méjico uno de los misioneros de aquella capital, el P. 
mercedario Fr. Manuel Estrada, ^^ tan ardiente realista co- 
mo otros religiosos eran adictos á la insurrección, y pues* 
to de acuerdo con el P. Toral, dieron árobps principio á 
la predicación: pero habiendo seguido su viage hacia tier- 
ra adentro el P. Estrada con dos compañeros á continuar 
las misiones, quedó solo el P. Toral con pocos colabora- 
dores, pues los prelados de todos los conventos á quie- 
nes invitó, se rehusaron á auiiliarle. Continuó sin em- 
bargo en su empresa, llevándola tan adelante que intentó 
formar una especie de inquisición: él mismo y sus com- 
paneros, así como los religiosos de la Cruz que todos eran 
europeos, negaban la absolución á los penitentes^ si no 
iban Á delatar á los que sabian ó suponían que eran afec- 
tos á la revolución. £1 P. Toral como presidente de la 
misión, rccibia las denuncias y aun quiso proceder & ca- 
reos y otras formalidades judiciales, á que se resistieron 
los denunciantes por no comprometer el secreto, y de to- 
do dio cuenta al virey, remitiendo copia de las declaracio- 
nes.^^ Todo esto no produjo mas que burla y rechifla, 
habiéndose fijado contra los predicadores los mas injurio- 
toa pasquines; pero las denuncias secretas del P. Toral 

^^ Llamábanle el P. Bevelecke. ¿ algunas de las denunciantas, puet 

^ Todo lo he visto en los infor- carsi fodas eran mugeret, y de los d«- 

mcf oríginalei del P. Toral, que no nunciados, entre los cuales se cuenta 

me han ontretenido poco» conocieodo al Dr. Osoret, actual deen de Méji€^ 



396 ESTADO DEL KEIIfO. (Lxb. T, 

1S13 al gobierno, tuvieron las consecuencias que en su lugar 

Mano. 

veremos. 

Será inleresante ver cual era el estado de la adminis- 
tración de justicia criminal al concluir el anliguo orden 
de este ramo, para establecer el prevenido por la constitu* 
cion. De los estados del trienio precedente, formados pop 
la sala del crimen para dar cuenta al rey según lo preve- 
nido por el consejo dcMndias en 5 de Mayo de 1812, cu- 
yo resumen se comunicó al virey por la misma sala^ en 
8 de Febrero de este año, resulla que en este periodo so 
despacharon por aquel tribunal 9.080 causas con 14.835 
reos, de los cuales fueron condenados á la pena capital 
12; á presidio 550; á obras públicas 1.592; á cárcel 349; 
á casa de recogidas 1.116; á destierros 30; á hospicios 
14; al servicio de las armas 2.786; al de la marina 600; 
puestos en libertad 6.74^; indultados 1.063, y solo que- 
daron pendientes á fin de Diciembre de 1812, 18 cau-i 
sas, de las cuales eran 10 de corte, esto es, de la ciu- 
dad de Méjico, y 8 de fuera. En este número no están 
comprendidas las causas de infidencia, despachadas en ios 
dos últimos años por la junta de seguridad, compuesta de 
individuos de la misma sala del crimen, cuyo número se 
dice en nota al citado resumen, haber sido por lo menos 
quintuplicado. 

Este número de causas y de reos |>arecerá enorme, pe- 
ro si se hace abstracción de las causas de infidencia que 
eran efecto de una circunstancia temporal y particular, y 
^ atiende á que el resorte de la sala del crimen se exten- 

dia á la mayor parte del reino, sin mas excepción que la 

I ■ 11 .... 

3^ Gaceta de 11 de Marzo de 1813, tom. 4.^ núm. 371 fol. 967. 



Caw. IV.) AÚMINISTRAGIOn DE IVSTICIA. 597 

de las provincias que dependían de la audiencia de Gua- isi3 
dalajara, no parecerá tan exorbitante, y muy probable- 
mente sí se sumase aliora el número de causas y reos des- 
pachados en igual periodo por lodos ios Iribonales de los 
estados, comprendidos en el terrilorio que entonces de« 
pendia de la audiencia de Méjico, resultaría mucho mayor.^^ 
Según la reseña que acabamos de hacer, Calleja al en- 
trar á gobernar la Nueva España, tenia que luchar con la 
revolución en toda su fuerza, pues aunque esta habia sido 
quebrantada con tantas derrotas sufridas por los insur- 
gentes, habia tomado nuevo aliento con las ventajas ob- 
tenidas por Morelos al fin del año anterior, encontrándose 
ademas con un erarío exhausto, la mas completa anarquía 
CD la administración y una opinión generalmente hostil al 
gobierno. Tenia en su favor el gran conocimiento que 
poseia del pais y de todos los jefes que tenia que emplear, 
y contaba con un ejército numeroso y aguerrido y de cu- 
ya fidelidad no podia dudar; ventajas todas de que care- 
ció su antecesor, quien á su ingreso en el mando se halló 
en un pais nuevo, enteramente desconocido para él, con 

una revolución que acababa de estallar »y por lo mismo 

< ■ ■ ■ ■ ' " ' 

'^ D. C¿rlo8 Bustamantc, siem- siempre por desgracia es grande en 

pre exagerado é inexacto en tocio las cárceles de este paia, y hoy que 

cuanto escribe, acusa ü. Calleja de la adnoinistracion «le justicia es mé* 

impudencia, por haber manifestado nos ex|)editi>, lo es mayor, siendo ex- 

U tiranía opresora de su gobierno cesivo el que hay siempre solo en las 

con Ir publicación de estos e^tidos ó prisiones do Méjico, friu contar loe 

tn resumen formados |X)r la sala del de las demás poblaciones, y es de no- 

(rimen. ''Nuestras ciudades y pobla* tar también que siendo estas causas 

dos, <!ice, eran en aquellos dias tris- pordelitoscnmunes, quetodogobier- 

leí, otras tantas cárceles, y puede de- no castiga, no hay que atribuir el gran 

cirse <le ellus lo que otro dijo del número de reos ú la opresión del go- 

mundo, que es ima gran jaula de lo* bierno, sino ¿ otras causal que por 

foff, y aquí de cauti vo:«.'' desgracia en vez de corregirse han te- 

Kn cuanto al número de presos, nido mayor aumento. 



Mino 



398 ESTADO DEL REINO. (Uw. ▼. 

1813 con toda la faena de la novedad, cuja importancia no po- 
día calcular, con pocas Iropas para liacerle frente, y cuya 
fidelidad era muy dudosa iiasia ponerlas á la prueba. 

Tenia Calleja que sostener, en el alio puesto á que aca-> 
baba de subir, la reputación que habia ganado mandando 
el ejército del centro, aunque algo menoscabada en el si- 
tio de Cuautla, y le era necesario corresponder á las es- 
peranzas que de su gobierno habia Iiecho concebir, cuan- 
do censuraba tan acerbamente el de su predecesor. Con 
el Gn de llenar todos estos objetos, publicó una proclama, 
como anuncio de lo que se proponia liacer en su admi- 
nistración: ^^ en ella deploraba los males que la guerra 
habia causado, pintando el grado de ruina y desolación á 
que el reino habia llegado, que contrapuso á la paz y pros- 
peridad de que antes disfrutaba: manifestaba que todo mo- 
tivo de queja liabia cesado con la constitución que acaba<* 
ba de darse, la que calificó de ^'fruto precioso de los afa- 
nes y de la sabiduría del congreso:'' ''yo voy," dccia, '^á 
poneros en entera posesión de los bienes que en sí en- 
cierra, y seré el primero en observar celosamente sus pre- 
ceptos. Si, ciudadanos, la aurora de la libertad ba bri** 
Hado por último, y vuestros representantes, echando un 
velo sobre el desconcierto y fatuidad de los tiempos pa- 
sados, cimentaron ya la felicidad de ambas Españas, y es^ 
tas provincias son un miembro igual á cualquiera otro de 
la monarquía. Cuanto pudierais apetecer y discurrir, y 
aun aquello que no podríais nunca alcanzar por medio del 
desorden y la sangre, lo tenéis concedido. Establecido 

*' S« insertó en la ^ceta de 6 de y en la biguienle. La ftchaet de 80 
Abrí], tom. 4 ? BÚro. 382 Ibl. 355 de Mano. 



N 



Cay. IV.) PR0CLAI14 DE CALLElÁ« %99 

tm joslo medio enire la confusión de la democracia y la ims 
arbitrariedad del despolismo, sois ja ciudadanos depen-^ 
dientes de un poder moderado y justo^ que suMividido 
en sus tres calidades esenciales, imposibilita i losqnelas 
poseen como en depósito, de abusar de su facultad, y reü-» 
nir un excesivo mando, en perjuicio de vuestros derechos 
y de vuestra liberlad. Vuestras manos industriosas, no 
eslán ya ligadas ni sujetas á restricciones absurdas: po* 
deis cultivar en vuestros campos cuanto ellos sean capa- 
ees de producir: nombrareis de entre vosotros mismos los 
qoe bayan de dirigir y cuidar de vuestra economía civil y 
los que hubiesen de representar la parte de vuestra so^ 
beranta en el congreso nacional: publicareis libremente 
To^tras ideas y pensamientos políticos, en cuanto nó pro- 
pendan á originar la división ó trastorno del estado, y se- 
réis á la vez subditos y gobernantes, pnes que los empleos 
y destinos piibíicos son del español sabio y l>eneméríto, 
ora haya nacido en la penínsirla, ora en América." Ma^ 
para llegar á este colmo de felicidad, que enlónccsanunr 
ciaba como el fruto de la constitución, era menester co- 
inonzar por destruir aquellos que Calleja conocia que no 
htbian de prestar atención á sus raciocinios, y que ^^aban- 
derizando gentes ibisas, amenazaban con el fuego y el 
hierro la seguridad del estado," y para esto se necesitaba 
dinero y soldados. En cuanto á estos, Calleja decia á los 
Biejicanos: ''Experiencia tenéis de que sé formar ejérci- 
tos y conducirlos á la victoria; ellos han triunfado siem->> 
pre á mi voz, y triunfarán en adelante, sostenidos por el 
Dios de las batallas," y en cuanto á dinero, exhoriaba á los 
particulares á franquearlo, persuadiéndoles que su suerte 



Matfo» 



40o ÉStADO DEL REINO. (tif, f. 

1813 dependía de la del gobierno, y que sosteniendo á estef 
ti*abajal)an en iieneíicio de sí mismos, pues á costa de al-» 
gun sacrificio, por costoso que les pareciese, aseguralian 
para siempre su fortuna, y por el contrario rehusándolo, 
perecerían y todo lo perderían. Excitaba en seguida ¿ 
todas las clases del estado, para que cada una por su par- 
te contribuyese al intento de restablecer la tranquilidad y 
el orden, y especialmente al clero, cuya influencia era en- 
tonces tan grande. ^'Yo sé, decía á los eclesiásticos, que 
SI vosotros correspondiendo á la santidad de vuestro des- 
tino, empleáis vuestra doctrina y ejemplo en procurar ex- 
tinguir el fuego de la discordia, ella desaparecerá como 
el humo delante del viento:" esto era cierto, pero en veí 
de hacerlo así, el clero era el que sosteuia la revolucioD^ 
no solo por su influjo, sino por los muchos de sus indi- 
viduos que estaban al frente de ella. Terminaba esta 
proclama, comenzada con la protesta de que se hallaba 
inesperadamente revestido de una autoridad que ni había 
pretendido ni deseaba, asegurando que ''así como habia 
dado bastantes |)rucbas de su anhelo por la cordialidad y 
unión, las daría también de tener la firmeza necesaria pa- 
ra castigar irremisiblemente á los obstinados y malévolos." 
Para realizar el intento de reanimar el comercio y la 
minería con frecuentes convoyes, mientras se podía pro-» 
porcionar el libre tránsito de los caminos, eran necesarios 
prontos y suficientes recursos, y para proporcionárselos 
Calleja, el día mismo en que lomó posesión del vireinatOf 
citó al prior y cónsules del tribunal del consulado y les 
pidió un préstamo de millón y medio de pesos. Aunque 
el curso de la revolución habia menoscabado mueho las 



CiF. IV.) P'RtSTÁIIO VOLUNTARIO. 40Í 

fortunas de los parlicolares y destruídolas del todo en mu*- isis 
chas de las provincias invadidas, de manera que no se ven 4 jquí^. 
jra en las gacetas, en la época de que vamos ocupándonos, 
las laicas listas de donativos que las llenaban en los años 
anteriores, se reunió prontamente una cantidad de un 
millón j setenta y ocho mil novecientos pesos en calidad 
de préstamo con el interés de cinco por ciento, j en la 
lista que se publicó, aparecen todavía los nombres de aque- 
llos grandes capitalistas españoles que hemos visto, fran- 
queaban en ocasiones semejantes gruesas sumas. En 
esta se vé al conde de Basoco subscribir por cincuenta 
mil pesos; á los condes de la Cortina y Heras, á Acha^ 
Eguia, conde de Agreda, Yermo y otros, por veinticinco^ 
veinte, ó quince mil pesos; á otros muchos por sumas 
gradualmente menores, y el cabildo eclesiástico franqued 
sin ínteres sesenta mil pesos, ^ habiendo ofrecido tam- 
bién la junta administrativa del colegio de S. Gregorio, 
veinte mil, ^^ y algunos dias antes el canónigo Alfaro 
babia cedido su casa de campo en el camino á Chapul- 
tepec, que se apreció en veinticinco mil pesos. ^ Hi- 
potecóse por seguro de capital y réditos, la mitad de los 
productos de la aduana de Méjico, desde i.^ de Enero de 
1814,^^ que nunca llegaron á tener esta aplicación. 

Como este no era mas qne un recurso pasagero, para 
Henar el objeto importante de igualar, ó por lo ménc» 
aproximar el ingreso de las rentas á los gastos que cada 
dis iban en aumento, estableció el virey una junta perma-^ 

"^^^i^"^— ^M^iP *■■ MM^»» ■»■■■■ I— ■^■™ ■^ — — ■ » 1^ ■■Mi' !■■■•- ■■— - I *^^'— ^^*^^— ~" - •■— I^^-* 

* Gaceta de 1 0'tle Junio, tom. 4 ? ^* Gacetas de aquellos dias. 

ném. 414 fol. $03 en la cual y en la ^ Llámase U cím colorada, ié» 
n|;aiente de 17 de Junio, están las ^ Gaceta de 17de Junio de 1619/ 

Hatos de los prestamistas. núm. 415 íbl. 619. 

Tom. IIL— 51. 



402 ESTADO DEL REINO. (Líb. V. 

1813 nenie de arbitrios, presidida por el intendente D. Ramotf 
4 Janio. Cruiierrez del Mazo y compuesta de individuos de todo» 
los estados; en representación del eclesiástico fué nom-' 
brado el canónigo D. Andrés Fernandez Madrid; por los 
hacendados D. José María Fagoaga; por la minería, el di-* 
rector del ramo D. Fausto de Elbuyar; por el comercio, 
el conde de Basoeo y D. Tomas Murphy; y tres oficinis-" 
tas, ique fueron D. Antonio Medina, contador de las caja» 
de Guadalajara, D. José María Martínez del Campo, y D. 
Francisco Javier de Arambarrí, contador del departamen- 
to provisional del ejército del centro y el mismo que re- 
dactó la célebre representación del consulado, de que he- 
mos tenido tanta ocasión de hablar en su lugar. Esta 
junta tenia también el encargo de clasificar las deudas 
contraidas por el gobierno designando erórden de su pa- 
go, y el de examinar los proyectos de arbitrios que se le 
pasasen por el mismo gobierno, el cual presentó desde 
luego á su deliberación los de una lotería, creación de 
moneda de cobre y otro sobre venta ó hipoteca de las fin- 
cas nacionales. ^^ 

Para disminuir los pagos que la tesorería de Méjico te- 
nia que hacer, dispuso Calleja que ningún militar ni em- 
pleado en cualquiera ramo que percibiese sueldo de la 
hacienda nacional, cobrase, desde el 1 6 de Abril en ade- 
lante, mas cantidad que la respectiva al empleo efectivo 
que sirviese, suspendiéndose todos los sobresueldos, ayo- 
das de costa, gratificaciones, abonos que bajo cualquier 
título se hiciesen, exceptuando solo las gratificaciones de 
campaña á los militares que estuviesen en ella; mas como 

^ Gaceta de 24 de Abril tom. 4 9 núm. 393 fol. 42J . 



CAf. IV.) PROVIDENCIAS ECONÓMICAS. 403 

€Sta medida habia de causar necesariamente mucho dís- isis 
f[usto entre los individuos á quienes alcanzaba, declaró, á junio. 
que la providencia seria solamente por el tiempo que du- 
rasen las circunstancias, estrechando á tomarla las esca- 
seces del erario, que no permitían atender aun á sus mas 
precisas cargas. Dispuso también, que con ei convoy que 
debia salir para el interior el 30 de Abril, marchasen á 
6US destinos todos los oficiales é individuos de tropa que 
perteneciesen á divisiones ó guarniciones de aquel rumbo, 
así como también todos los empleados de aquellas pro- 
vincias que se hallasen en la capital, imponiendo la pena 
de suspensión de empleo y consiguientemente de sueldo, 
á todo el que después de aquella fecha, permaneciese en 
la capital sin licencia expresa del mismo virey, quien no 
la daria sino por muy justificado motivo. ^^ 

I^s extensos conocimientos que Calleja tenia del pais 
j del estado de la guerra, y los errores mismos de su an- 
tecesor, le hicieron concebir un plan de operaciones mi- 
litares, que formado con acierto y ejecutado con constan- 
cia y energía, le dio definitivamente el triunfo. £1 mismo 
Calleja lo ha dado á conocer en su manifiesto de 22 de 
Junio de 1814, de donde voy á tomarlo, copiando en mu- 
cha parte sus mismas expresiones. Según hemos visto exa- 
minando el estado déla revolución al tomar el mando Ca- 
lleja, los puntos de apoyo principales de los insurgentes en 
el interior eran Zacatlan, cuartel general de Osorno en la 
provincia de Puebla; Huichapan y Zimapan en la de Mé- 
jico, en cuyos lugares dominaban los Villagranes; y Tlal- 
pujahua asiento de Rayón, en la de Michoacan. Era me- 

* Gacpta (1p20Ho Abril.tom.4?núm 389 fol. 404. 



404 PL41V DE CAMPABA D£ GALLEIA. (Lía. V. 

1813 nesler apoderarse de estos puntos, para destruir el influjo 
i Junio. V^^ desde ellos ejercían aquellos jefes y expedilar el trán- 
sito de los convoyes, por lo que este fué el primer objeto 
que el virey se propuso. Logrado este intento, nada que- 
daba que llamase preferentemente la atención, sino Mó- 
telos. Ocupado este á la sazón en el sitio de Acapolco, 
cuando hubiese logrado la ocupación de aquella plaza co- 
mo era muy probable, podia emprender desembocar por 
la Mixleca ó por Tebuacan sobre Puebla; ó avanzar sobre 
Méjico ó el valle de Toluca pasando el Mescala, para di- 
rigirse sobre Cuernavaca y Tasco; ó por último, invadir á 
Valladolid y por la provincia de Michoacan otras del in- 
terior, I^s tropas del gobierno nada podían intentar por 
entonces contra Morclos, pues era la estación del calor y 
se aproximaba la de las lluvias, durante la cual y aprove- 
chando la inacción de Morelos, Calleja creyó que debía 
conservar las tropas á la defensiva, para que disciplinadas 
y en orden, pudiesen operar con buen éxito en la estación 
oportuna, según el plan de operaciones premeditado. Para 
cubrir á Puebla y las avenidas de las villas, dispuso el vi- 
rey formar un cuerpo respetable al Sur de la capital, y 
bien pronto su fuerza subió á cinco ó seis mil hombres. 
^'Mis órdenes, dice Calleja, fueron expedidas al ejército 
del Sur y á las divisiones de Toluca, Tula y Guanajuato, 
con instrucciones exactas para sus movimientos en cual- 
quier sentido que los hiciese Morelos, sin perjuicio de las 
ligeras expediciones, convoyes y otros servicios prontos y 
necesarios que conviniese ejecutara cada comandante: y á 
efecto de cerrar una línea de observación sobre el mismo 
rebelde, que le quitase toda esperanza de flanquear algún 



Cav. IV.) PLATt I>B CAMPAÑA DB CALLEiA. 405 

cuerpo, ó aprovecharse de un momento imprevisto para isia 
hacer una marcha rápida sin ser sentido, hice organizar ¿ju^io^ 
la sección de Tasco y reforzar las de las villas, quedando 
así exaclamente cubiertos los paises de Puebla y Méjico 
por los rumbos del Sur, Oeste y Noroeste, con la suce- 
sión de divisiones de Jalapa, Orizava, Perote, Izúcar, Tas- 
co, Toluca y el bajío, apoyadas en el grueso del ejército 
del Sur situado en Puebla, y con las tropas de la capital 
y la división de Tula." Las tropas destinadas á formar 
la extremidad de esta línea hacia el Norte, en el bajío de 
Guanajuato, no solo tenian el objeto de defender el pais 
que fuese invadido por Morelos, sino también el de for- 
mar un cuerpo respetable, que así como el ejército del 
Sur por el extremo opuesto, cubriese la capital por aquel 
rumlx), protegiese las tropas del bajío, estuviese en con- 
tacto con las de la Nueva Galicia y flanquease la tierra 
caliente. Tomadas estas medidas, Calleja esperó tran- 
quilo el resultado del movimiento que Morelos hiciese, y 
confiado en el triunfo de las armas del gobierno, todo lo 
tenia dispuesto para que llegado aquel momento, su línea 
de observación dividida en diversos cuerpos de ataque, 
invadiese el pais que Morelos poseía y fuesen recobrados 
Oajaca, Acapulco y las costas laterales de este puerto. 
Todo lo que va á ocuparnos en la serie de los sucesos de 
este año, no es mas que el desarrollo de este vasto plan 
y de los varios incidentes que con él se mezclaron. 

A fin de que las providencias del gobierno pudiesen 
abrazar todos los ramos de la administración, mandó Ca** 
lleJA por una circular^^ á todos los jefes, que remitiesen 

^ Kst4 inserta en la gaceta de 20 de Abril, tom. 4 9 númSSd fol.4ül. 



r^ 



406 DISPOSICIONES GUBERNATIVAS. (Li». V. 

un una nolicia exacta del estado del territorio de su mando, 
i Junio. '^ ^"^' abrazase todos los puntos que tuviesen relación con 
la felicidad pública, de tal manera que por ella se viese 
la decadencia ó fomento de la agricultura, el atraso 6 ade- 
lanto de la industria, y la prosperidad ó ruina del comer- 
cio. Con esta noticia debian acompañar la del estado de 
los productos actuales de las rentas públicas del territorio 
respectivo, arbitrios extraordinarios que se hubiesen adop- 
tado y gastos que se erogasen, tanto en la manutención 
déla fuerza militar coma de los empleados, especificando 
el número de tropas existente, con distinción de cada arma 
y el estado de su armamento. 

Para que las tropas del ejército quedasen expeditas pa- 
ra el servicio activo de campaña y no se inutilizase un 
gran número de ellas en las guarniciones, llevó adelante 
con el mayor tesón la ejecución del plan que desde Aguas- 
calientes habia propuesto á Venegas, de hacer que los ve- 
cinos se armasen para la defensa de las poblaciones, ^ y 
que se levantasen compañías en todas las haciendas, que 
auxiliasen también las operaciones de las tropas. Aun- 
que en Méjico habia tres batallones y dos escuadrones de 
realistas ó patriotas de Fernando VII, el número de sol- 
dados estaba muy disminuido y el servicio generalmente 
se hacia no por los individuos acomodados á quienes to- 
caba, sino por otros pobres de los mismos cuerpos á quie- 
nes aquellos pagaban las guardias, ó á quienes habían 
puesto en su lugar. Calleja mandó que se alistasen to- 
dos los vecinos, bajo la pena de ser aplicados al servicio 
de las armas en un cuerpo de línea, los que no lo hicie- 

'° Gaceta de 4 de Mayo de 1S13, tom. 4 P núm. .196 fol. 458. 




Cát. IV.) REFORMA DE LA SECIIETARÍA. 407 

sen deotro de cierto número de días, y para liaeerverque i»ip 

Abril 

esta no era una mera amenaza, hizo que se efectuase con ¿Junio, 
dos jóvenes de una de las familias mas opulentas y con- 
sideradas de M^ico, los hijos del conde de Pérez Calvez, 
á quienes mandó alistaren uno de los cuerpos expedicio- 
narios que se hallaban en aquella capital. No se llevó sin 
embargo adelante la providencia, y siempre fué grande el 
número de los que con uno ú otro pretexto se excusaron 
deservir. Para remplazar las bajas del ejército, se hi* 
cieron levas en las poblaciones grandes, y en Méjico es- 
pecialmente se ejecutaron con mucho rigor. 

Desconfiando Calleja de la fidelidad de los empleados 
mejicanos de la secretaria del vireinato, no solo hizo en 
ella muchas variaciones, y entre ellas admitió la renuncia 
á pretexto de falta de salud, del secretario D. Manuel Ye- 
lazquez de León, que era sospechoso á los españoles des- 
de las juntas de Iturrigaray, en cuyo lugar fué nombrado 
D. Patricio Humana, oficial mayor de la misma oficina; 
sino que también estableció una secretaría particular pa- 
ra el despacho de los asuntos de la guerra, cuya dirección 
encargó al teniente coronel D« Joaquín Pelaez, el mismo 
que vimos salvar la vida en Cuanajuato, cuando fué co- 
gido en la albóndiga de Cranaditas, persuadiendo á los 
indios que lo conducían preso, que el cura Hidalgo habia 
ofrecido una gratificación considerable al que se lo pre- 
sentase vivo: y seguir obteniendo después al ejército del cen- 
tro desde entonces la confianza de Calleja: todos los em- 
pleados en esta nueva oficina eran europeos, oficiales del 
ejército, de cuya fidelidad y secreto se tenia plena se 
guridad. 



408 Variación oe jefeS/ (Li*. t. 

iftid Como sucede en toda variación del jefe superior, caeif 

4 Jolito, del favor los que lo obtenian del antecesor y lo obtienen 
los que antes eran vistos con desprecio ó indiferencia. El 
conde de Castro Terreno babia sido removido del mando 
de Puebla, con motivo de la mala inteligencia que habia 
entre él y el obispo Campillo, pero en realidad por lo 
poco satisfecho que Yeuegas habia quedado de sus ser- 
vicios. Apenas Calleja entró á mandar, lo restableció en 
la comandancia* de aquella provincia'y ademas se le nom- 
bró general del ejército del Sur, siendo este j la reten- 
ción de Trujillo, de los desagrados que tuvo que experi- 
mentar Venegas en los dias que permaneció en Méjico, 
después de su separación del vireinato. Mas tarde co» 
noció Calleja que Yenegas habia juzgado con acierto de 
lo poco de que era capaz Castro Terreno, j tuvo que qui^ 
tarle el mando. 

Gustaba Calleja de la pompa militar, j desde que man- 
daba el ejército del centro, habia formado una compañía 
de caballería para su escolta. Elevado al vireinato, creó 
nn escuadrón con el título de "Dragones del tirey," qucf 
fué vestido lujosamente. El gobierno de España desapro- 
bó esta denominación, y se llamaron '^Dragones del rey.'^ 

Tales fueron las primeras disposiciones tomadas por el 
TÍroy Calleja para dar principio á so gobierno, de caj09 
pormenores vamos á ocuparnos. 



m^m^^i^mif^mmm^^ 



CAPITULO V. 

Eitablecitniento del sistema const'UucionaL — Pasos que lo precedie- 
ron, — Elección del ayuntamiento de Méjico. — Choques de este 
con el gobierno, — Peste en la capital. — Fuga de Dma Leona 
Hcario. — .arreglo de tribunales. — Ejptincion de la Inquisición. 
— yarias providencias de las cortes en favor de los indios. — Eleh- 
don de los diputados á cortes y de la junta provincial. — Sucesos 
de D, Carlos Bustamante desde su fuga de Méjico hasta su lle^ 
gada á Oajaca. — Elecciones en las otras provincias, especiaimen^ 
te en Querétaro. — ^''isita del arcediano Beristain á aquella ciu- 
dad. — Denuncia y prisión de la muger del corregidor Domín- 
guez. — incompleto establecimiento del sistema é informe de la 
audiencia sobre la imposibilidad de su observancia. — Representa- 
ción en sentido contrario del ayuntamiento de yeracrux. — Suce- 
sos notables. 

Había contraido Calleja por su proclama, el solemne 
compromiso de 'aponer á los mejicanos en entera pose- 
sión de los bienes que encerraba la constitución, y de ser 
el primero en observar zelpsamente sus preceptos/' An- 
tes de dar á luz aquella, habia hecho publicar por bando 
(8 de Marzo) el decreto de las cortes desterrando al obis- 
po de Orense, por haber puesto algunas restricciones al 
jurar la constitución y declarando extensiva la misma pe- 
na á todos los que no la jurasen llanamente,^ y aunque 
esta publicación hubiera debido bastar para persuadir que 
iba á darse puntual cumplimiento á aquel código, pues 

^ Arechederreta, apuntes históricos diarios lúañuscritos. 

ToM, III.— 52. 



r 



410 ESTABLECIMIENTO DE LA CONSTITUCIÓN. (Lib. V. 

1S13 debia mirarse como mayor crimen no cumplir lo jurado 
*"°* que rehusar jurarlo, no se habría tenido por extraña esta 
contradicción, viendo que después de suspensas la liber- 
tad de la imprenta y las elecciones, habian seguido pres- 
tando el juramento las corporaciones que no lo habian he- 
cho. Consideróse, sin embargo, como un indicio mas 
positivo del cambio de sistema y como un paso prepara- 
torio que á él conducia, el haber admitido Calleja que se 
le dedicase por la academia teórico-práctica de jurispru- 
dencia, el ejercicio trimestre que establecen sus estatutos,^ 
en el que en una oración castellana se dieron gracias á las 
cortes, llamándolas congreso soberano, por el estableci- 
miento de la constitución política de la monarquía, y de- 
fendiendo por conclusión ''que la felicidad y el bien na- 
cional, dependían del exacto cumplimiento de la misma 
constitución." El virey asistió con gran pompa á esta fun- 
ción literaria, celebrada para cumplimentarlo por su ele- 
vación al mando supremo: presidióla el oidor Bodega, y 
el concurso fué numeroso y lucido. Sustentó el acto el 
Lie. D. Benito Guerra y argüyeron el fiscal del crimen 
Oses, y los licenciados Azcárate y D. Juan Gómez Na- 
varrete. En el mismo dia, (1 5 de Marzo) se publicó por 
bando el decreto de las cortes, para que ni en los instru- 
mentos de oficio ni en los papeles públicos, se usase del 
título "real," substituyendo la palabra "nacional."^ 

Para arreglar el modo de proceder en la organización 
de los tribunales y juzgados en la forma prevenida por la 

^ Arechederreta, apuntes históri- y todo lo realista; sigúese la anarquía 

eos diarios manuscritos. y nuestra ruina: ¡ojalá y yo me equi- 

< El Dr. Arechederreta, haciendo voque, pero los síntomas son malf- 

mencion de este bando en su diario simosV'' 
HMHuscrito, dice: "se acabó ya el rey 



MftRO. 



Cxy. V.) fiLECGlOIf DE AYÜNTAMIfiNTO. 411 

coostitucioD y ley relativa, se tuvo ud acuerdo pleao el 17 i$u 
del miamo Marzo, y aunque varios oidores sostuvieron 
que debian dejarse las cosas como estaban, sin hacer en 
ellas variación alguna, la mayoría decidió que se proce- 
diese á dar cumplimiento á todo lo mandado. El virey 
estableció con este fin una junta consultiva extraordina- 
ria, compuesta del oidor Bodega, Alcocer que habia re- 
gresado de las cortes y habia sido nombrado provisor del 
arzobispado, el fiscal Oses y el asesor del vir^inato. , El 
arzobispo Bergosa, que por su larga peregrinación no ha- 
bia prestado todavía juramento á la constitución, lo hizo 
en manos del virey el 27 de Akrzo. 

Uno de los primeros pasos para el establecimiento del 
orden constitucional debia ser la elección del ayuntamien- 
to suspendida por Venegas, ()nien ademas habia hecho 
salir para España al alcalde de corte Villaurrutia, y per- 
seguido á algunos otros electores couio en su lugar se di- 
jo,^ habiéndose instruido expediente en la audiencia sobre 
declarar la nulidad de las elecciones primarias, presen- 
tándose como parte á promover el punto el abogado espa- 
ñol D. Juan Martin de Juan Martiñena, y aunque los mo- 
tivos de nulidad eran muchos y notorios, los fiscales por 
huir el inconveniente de repetirlas, pidieron que se sobre- 
seyese dando por bueno todo lo hecho. Calleja, empeña- 
do en que se verificase la renovación del ayuntamiento, dio 
permiso para que regresase á la capital Villa Urrutia, que 
á pretexto de enfermedad se habia detenido en Puebla, é 
hizo poner en libertad á otro de los electores, preso por 
graves indicios de estar en correspondencia con Yillagran. 

* Folio 293 (le este tomo. 



Haizo, 



41 S ESTABLECIMIENTO DE LA CONSTITCGION. (Lib. 1*. 

1813 Para salvar el punto de mayor escándalo y dificultad, que 
era la exclusión de ios españoles, según habia acontecido 
en las elecciones primarias, el virey no solo interpuso su 
mediación con los electores, sino que siendo muchos de 
estos eclesiásticos, hizo que el arzobispo emplease su in- 
flujo para hacerlos ceder: ^ pero todo fué en vano, y en la 
elección que se efectuó el 4 de Abril, fueron enteramente 
excluidos ios europeos, recayendo aquella por la mayor 
parte en individuos, que aunque pertenecían á la clase 
ínas distinguida de la sociedad, eran tenidos por adictos 
á la independencia, conforme i la lista que se habia cir- 
culado cuatro meses antes cuando se hicieron las eleccio- 
oes primarias.^ 

Como era fácil de preveer, presto comenzaron los cho- 
ques entre un ayuntamiento compuesto de tales elemen- 
tos y el gobierno. Húbolos sobre la autoridad de los al- 
caldes, pretendiendo el ayuntamiento que suprimidos ios 
antiguos juzgados y aun los alcaldes de barrio, solo aque- 
llos se encargasen de la administración de la justicia y de 
la conservación del orden público, en una ciudad tan po- 
pulosa y entonces expuesta á frecuentes conmociones:'^ 
húbolos también sobre la administración del colegio de S. 
Gregorio^ y sobre la junta de polícia, sobre todo lo cual 
se empeñaron fuertes contestaciones y se pasaron por una 
y otra parte muy agrias comunicaciones. 

Sobrevino luego una materia de grave ocupación para 
el ayuntamiento y muy propia de su instituto: tal fué el 

' Representación de la audiencia ^ Representación de la audiencia 

párrafo 171 y siguiente. Cuadro his- párrafo 173. 

tórico tom. 3. ^ fol. 95. ^ Arechederreta, apuntes manut- 

' Véase la lista de los nombrados critos. 
en el apéndice núm. 10. 



Cap. y.) EPIDEMIA EiN MÉJICO. 4l3 

tomar medidas para el auxilio de los enfermos atacados jsis 
de la epidemia que comenzó á manifestarse desde fines de y m^o. 
Abril, y tomó mayor incremento en el curso del mes de 
Mayo. El ayuntamiento distribuyó los cuarteles ó barrios 
en que la ciudad está dividida, entre los regidores que 
debian cuidar de que se suministrasen los medicamentos 
y demás socorros necesarios á los pobres que carecian de 
ellos, nombrando en el mismo orden médicos encargados 
de su asistencia y comisionados para cada cuartel, en los 
que se formaron lazaretos para procurar mayor economía 
en la distribución de los auxilios. Hiciéronse públicas 
rogaciones y procesiones, y se abrió una suscripción pa- 
ra recoger fondos con que proveer á los gastos que exigia 
el cuidado de los enfermos. Vióse entonces cuanto in- 
fluyen las guerras intestinas aun sobre la caridad cristia- 
na: cuando en otras epidemias anteriores las limosnas ha- 
bian sido copiosísimas, en esta vez solo se colectaron tre- 
ce mil pesos, incluyendo en esta suma cuatro mil que dio 
el cabildo eclesiástico, otra igual cantidad el consulado y 
algunas menores los conventos y cofradías; de suerte que 
fueron muy pocos los particulares que subscribieron, casi 
todos españoles y por cortas cantidades, en términos que 
e! ayuntamiento manifestó al virey que temia verse en la 
necesidad de suspender por falta de fondos, los socorros 
que estaba ministrando. Atribuyóse esta poca disposi- 
ción á concurrir al alivio de los desgraciados enfermos, á 
que siendo en lo general los europeos los que en todos 
estos casos se distinguian por su liberalidad; ofendidos 
ahora por el resultado de las elecciones, vieron con indi- 
ferencia si no con gusto, la destrucción de un pueblo que 



Mavo. 



41 4 ESTABLEcimenTO dg la constitución. (Lib. y. 

1813 tan hostil se habia manifestado hacia ellos. ^ La eofer- 
medad, que consistía en fiebres malignas, atacó principal- 
mente casi solo á la gente pobre; fué en aumento en la 
estación de aguas, y aunque comenzó á declinar al prin- 
cipio del invierno, habia arrebatado ya mas de catorce mil 
individuos, quedando desde entonces desierto el barrio de 
Santiago. Túvose por seguro que esta epidemia se ori- 
ginó en el sitio de Cuantía; que de allí se comunicó á Pue- 
bla, en donde hizo grande estrago y siguió á Méjico, cun- 
diendo luego en toda la tierra adentro. 

En medio de estos graves acontecimientos, uno de po- 
ca importancia en sí mismo, llamó mucho la atención de 
la capital y dio pábulo á la curiosidad, por las circunstan- 
cias de la persona en quien recayó. La señorita Dona 
Leona Vicario, de una de las mas distinguidas familias de 
la capital, pues su hermana mayor habia estado casada en 
primeras nupcias con el marques de Yivanco, y en segun- 
das con el coronel D. Juan Noriega, mayor de la plaza, 
estaba al lado de su tutor el Lie. S. Salvador, acérrimo 
partidario del gobierno. La joven pupila se habia mani- 
festado inclinada á la revolución y esta inclinación se ha- 
bia aumentado con la que tenia á D. Andrés Quintana 
Roo, nativo de Yucatán, joven que practicaba leyes con 
su tutor y que habia ganado su corazón. Quintana salió 
de la capital y se fué á Tlalpujahua, con lo qué era fre- 
cuente la correspondencia de Doña Leona con aquel punto 
no solo con su amante, sino con Rayón á quien mandó al- 
gunos oficiales de armería para hacer fusiles y encontró 



* Véase la lista de e«tas mezqui- de Junio de ISld, núm. 413, fol. 098 
imi suscripciones en la gaceta de 12 tomo 4. ® 




CAt. V.) FUGA DE DONa LEÓN 4 VICAniO. Ai 5 

modo de proporcionar otros recursos, siendo señora de isia 
caodal aunque por no tener edad no lo manejaba ella mis- ^' 
ma. El gobierno que sospechaba estas comunicaciones, 
pudo sorprender á un indio que couducia las cartas, con 
cuya ocurrencia Doña Leona, viéndose descubierta, logró 
salir de la ciudad con unas criadas y ocultarse en un pue- 
blo inmediato, entre tanto se le mandaban los medios de 
continuar su viage que habia pedido á Tlalpujabua; mas sus 
parientes tomaron el mayor empeño en solicitarla y per- 
suadirle que se volviese á su casa, ofreciéndole componer- 
lo todo, de manera que no le resultase perjuicio. Hizo- 
lo así, pero el dia siguiente de su vuelta, el virey la hizo 
llevar en calidad de depósito al col^io de Belén, llamado 
comunmente de 'las Mochas," donde^ se la puso al cui- 
dado de la rectora, con encargo de que no se le permitie- 
se hablar ni aun con las colegialas. Empezóse á instruir 
proceso contra ella, y en las declaraciones que se le to- 
maron no solo no confesó nada, sino que se explicó á las 
claras en favor de la revolución, con lo que ya se trataba 
de ponerla en una prisión, no obstante los respetos de su 
familia. En tal estado de cosas, el 23 de Mayo al ano- 
checer se arrojaron tres hombres armados á la portería 
del colegio, el principal de los cuales según después se 
supo fué el teniente coronel Arroyave, uno de los electo- 
res del ayuntamiento: quedaron dos en guarda de la puer- 
ta, y Arroyave entró al patio primero donde estaba la ha- 
bitación de Doña Leona; la sacó de ella, y saliendo á la 
calle con los otros dos hombres que habian quedado en 
la portería, la hizo poner en un caballo que llevaban á 
prevención, y montando ellos en los suyos, la escoltaron 



Mayo 



416 £STáBLLCIAII£ISTO de la CONSTITUCiOK. (Lib. V. 

1813 sacándola de la ciudad, ó la llevaron á una casa en la que 
permaneció oculta, hasta que pudo salir de aquella. Doña 
Leona pasó á Tlalpujahua donde casó con su amante, y el 
gobierno hizo confiscar sus bienes, declarándola traidora. ^^' 
Cumplida la constitución en cuanto á la elección del 
ayuntamiento, era menester cumplirla igualmente en cuan- 
to al arreglo de los tribunales, según lo prevenido en el 
decreto de las cortes de 9 de Octubre del año anterior. 
En la visita de cárceles que se hizo eMO de Abril con 
motivo de la Semar!^ santa, algunos presos reclamaron la 
observancia de lo prevenido por la misma constitución y 
por aquel decreto, relativamente á trámites y formalidades 
judiciales: pero no se hizo variación respecto á haber acor- 
dado la audiencia con el virey, que se continuase proce- 
diendo conforme al orden antiguo, por no haberse publi- 
cado todavía las disposiciones que lo variaban. El esta- 
blecimiento del nuevo se anunció solemnemente por bando 
publicado el 4 de Mayo, después de las honras que eu 
aquel dia se celebraban por los que fueron muertos en Ma- 
drid por los franceses el 2 del mismo mes el año de 1808: 
en tal virtud la audiencia quedó reducida á solo las fun- 
ciones judiciales, suprimiéndose ó trasladándose á otras 
corporaciones ó personas aquellas comisiones lucrativas^ 



^ He tomado del diario manus- salian á unirse con los insurgentes 

críto del Dr. Arechederreta todo lo dice con relación á este suceso: **La 

relativo ú ta evasión de Doña Leona, desgraciada joven Doña Leona Vica- 

porque por sus relaciones en la socie- rio, después de sus riesgos y sacriñ- 

dad, debia estar bien impuesto de ello, cios, fué hospedada en una casa que 

no habiendo podido encaminar la vo- había servido de caballeriza, y su mi- 

luminosa eaúsa que se formó. £1 Dr. seria habria continuado, si su anti^üb 

Velasco en su manitiesto impreso en amante Quintana, no le hubiera pro- 

Oajaca en Abril de 1814, hablando porcionad^ subsistir.** 
de la triste suerte que corrian los que 




Ca». V.) AllREGLO DB TRIBUNALES. 41 T 

que áoles desempeñaban los oidores y que no se coosi- ista 
deraron compatibles con aquel carácter: suprimiéronse to- ^^^' 
dos los juzgados especiales, excepto los de hacienda pú- 
blica, minería y consulado, quedando extinguido el de la 
Acordada, tan útil para la persecución y pronto castigo de 
los ladrones; los de varios establecimientos y obras públi- 
cas; los de algunos mayorazgos; y por último las repúbli- 
cas de indios, ó administración particular de justicia en 
los pueblos de estos, por medio de sus gobernadores y fis- 
cales. Suprimióse también el de policía establecido por 
el virey Venegas, del que tanto bien se habia esperado y 
en el que se invirtieron considerables sumas reunidas por 
suscripción, sin que hubiese resultado otra cosa de él, que 
la molestia de tener que caminar con pasaportes, para cu- 
ya expedición se dejaron subsistentes los diez y seis te- 
nientes, entre los cuales estaba distribuida la ciudad. ^^ 
Para la administración de justicia en primera instancia, 
se nombraron en la capital seis jueces de letras, pues aun- 
que en la constitución no se hablase mas que de uno, pa- 
reció imposible que este solo, con los dos alcaldes, pudiese 
bastar para una ciudad de ciento y setenta mil habitantes, 
por lo que con consulta de la audiencia y con presencia 
de lo que se habia hecho en Madrid, se estableció aquel 
número. Las elecciones que á propuesta de la audiencia 
se hicieron, recayeron en letrados de buena reputación, ^^ 



'^ Véase en la e^aceta de 3 de Ju- ^^ El sueldo que se asignó á los 

nio núm. 409 fol. 005 y siguiente la jueces de letras de Méjico, fué 1.500 

lista de comisiones extin<(uidasótra8- ps. y los derechos que cobrasen. Uno 

ladadas y de juzgados suprimidos, y de los nombrados para este empleo, 

en la de C de Mayo núm. 397 fol. fué el Dr. D. Agustin Fernandez de 

461 todo lo relativo al arreglo de los S. Salvador, tutor de D ^ Leona Vi- 

tribunales y juzgados de letras. cario, y el mismo que al principio 

Ton. 111.— 53. 



I 



Í18 EXTINCIÓN DE LA INQUISICIÓN. (Lib. V. 

1813 y mas adelante se Dombraron también jueces para algo- 
ñas otras poblaciones, habiendo quedado suprimidas las 
snbdelegaciones y corregimientos. 

Otra novedad de grande importancia ocurrió por este 
mismo tiempo. El 8 de Junio, tercer dia de pascua de 
Pentecostés, ^^ se publicaron tres bandos: el primero con- 
tenia el decreto de tas cortes de 22 de Febrero de aquel 
año, extinguiendo el tribunal de la inquisición: por el se- 
gundo se prevenía la incorporación de los bienes y ren- 
tas del mismo tribunal á la hacienda pública; y por el ter- 
cero se mandaban quitar las tablillas que estaban colga- 
das en los cruceros de la catedral, con los retratos y nom- 
bres de los que habian sido penitenciados. Aunque estas^ 
disposiciones causaron bastante impresión, no fué sin em- 
bargo la que algunos años antes habrían producido, pues los 
ánimos estaban ya preparados para recibirlas, con la lec- 
tura de lo que en Cádiz se habia escrito y sobre todo, por 
la larga discusión que sobre este punto habia habido en 
tas cortes, que se dispuso por estas se imprimiese en un to- 
mo separado de la colección de su Diario, para que mas fá- 
cilmente circulase. Las cortes mandaron que el primero 
de estos decretos se leyese por tres domingos consecuti- 
vos en la misa mayor en las catedrales y parroquias, lo 
que fué motivo de grandes cuestiones en Cádiz con el 
nuncio del papa y con el cabildo de aquella catedral; en 
Méjico, el arzobispo Bergosa, con el fm de evitar el es- 



de la revolución escribió para com- nistrode la corte suprema de justicia, 

batirla en el pueblo bajo, unos diálo- distinguiéndose en todos los puesto» 

gos llenos de inepcias. Otro fué D. que ha ocupado por su integridad é 

Juan José Flores Alatorrc, que des- instrucción, 

pues de la independencia ha sido mi- ^ Era entonces dia de ñeita. 



N 



Cap. V.) ElTfNCION DE LA INQUISICIÓN. 419 

cándalo que esta lectura pudiera causar, la hizo preceder isia 
por la de un edicto suyo que preparase á ella. 

En consecuencia de estos decretos, el intendente de 
Méjico D. Ramón Gutiérrez del Mazo, fué comisionado 
para recibir los caudales y bienes del extinguido tribunal, 
en cuyas arcas habia existentes y se trasladaron á la casa 
de moneda, sesenta y cuatro mil y pico de pesos en plata 
y ocho mil en oro. Los bienes consistian en fincas y es- 
crituras de capitales impuestos ascendiendo todo á un mi- 
llón y doscientos mil ps., sin comprender las rentas que dis- 
frutaba de la canongía suprimida en cada catedral y apli- 
cada á su dotación. Desde entonces estos bienes se fueron 
hipotecando en todos los préstamos forzosos y voluntarios 
que se hicieron untes y después de la independencia, y al 
fin se enagenaron sin haber pagado ningún crédito de los 
que con esta seguridad se contrajeron. '"- Hízose notable 
la buena fé é integridad con que los inquisidores, que á 
la sazón eran, entregaron todos estos bienes, sin haberse 
aprovechado ni aun de algunos á que hubieran podido ale- 
gar derecho. La administración de la obra pía de Vergara, 
destinada á alimentar los presos de la cárcel de corte, cuyo 
patronato tenia aquel tribunal, ^^ quedó á cargo del inten- 

^* El edificio mÍ!«mo de la inqui- leyó en la Biblia, qtie al efecto se pro- 

sicion, despiieF de haber sido destina- puso abrir cusunlniente, se consagró 

d<f ¿ muchos y divcrs«)s usos, tfe ven- á vivir con la mayor economía para 

di6 al arzobispo Posadas para estable- reunir un capital bastante para esta 

cer en ¿I el seminario tridentino. ftnidacion. Habiendo vacilado sobre 

^ El fundador de esta obra pía fue ¿ quien dejaria el patronato de ella 
^n Lie. Versara, natural de Santa Fé para asegurar su perpetuidad, tuvo 
de Botrotá, defensor de pobres en la por incierta la subsistencia de los je- 
audiencia de Méjico, quien viendo la suitas, de cuya extinción se comen- 
miberia que sufrían en las cárceles los zaba ú hablar, y /ion mas motivo U 
presos, que carecian hasta de los pre- de otras órdenes religiosas, y se decL 
cisos alimentos, y creyéndose espc- dio por la inquisición, que creyó se. 
cialmente inspirado por un texto que ría lo que ,no se acabase nunca, se. 



f 



Junio. 



420 Disposición BS eh favoh db los indios. (Lib. v. 

1813 dente y después la reclamó el ajuntamiento, habiendo si- 
do motivo de fuertes disputas entre este y el gobierno. 
El archivo y causas pendientes pasaron al arzobispado, y 
en cuanto á reos, no habia ningunos, pues los pocos que 
estaban en las cárceles secretas, roas bien por asuntos po- 
líticos que por delitos de fé, habian sido puestos en con- 
ventos pocos dias antes, penitenciados con reclusiones de 
poca duración. 

Publicáronse también varios decretos de las cortes en 
favor de los indios, mandando se les diesen tierras bal- 
días y se les repartiesen las de sus pueblos, habilitándolos 
para su cultivo con fondos de las cajas de comunidad, y 
si en ellas no los hubiese, tomándolos de las de las juris- 
dicciones inmediatas, á las que serian reintegrados á los 
dos años, ^^ todo lo cual no tuvo efecto por el estado de 
inquietud y desorden en que todo estaba. Mandóse tam- 
bién ^^ que en los pueblos, no se les exigiese servicio al- 
guno personal por los justicias ni los curas, habiendo si- 
do hasta entonces ellos los que hacian todo el de las igle- 
sias, mudándose por turnos. 

Aunque Calleja manifestaba tanto empeño por poner 



gun lo dice en su testamento, que he recho de hacerlo así con la extinción 

visto. En remuneración de este tra- del tribunal á los inquisidores de 

bftjo que imponía á los inquisidores, aquel tiempo, que lo eran D. Bernar- 

les rogó que aceptasen cada año, el do de Prado y Ovejero, ]). Isid'iro 

día de S. Pedro mártir, un tintero de ba'inz de All'aro, y D. Manuel Anto- 

plata cada uno, tomado de los fondos nio Flores. Con los productos de ea- 

de laobrapia,y para¡ex¡mirlosdel co- ta obra pía construyeron los inquisi- 

nocimiento de cualquiera otra autori- dores mientras la administraron, la 

dad dfclaró que siempre quealgunain- cárcel ó recogidas de mugeres, en la 

tentase intervenir en la obra pía, nom- Escobillería, cerca de la plazuela de 

braba por sus herederos á los inqui- S. Lúeas. Casi nada queda de loa 

tídoret que á la sazón fuesen, los que bienes de esta fundación, 

deberían repartirse entre si los bienes ^ Bando publicado en 30 de Abril, 

de la fundación, y esto daba cierto de* *^ ídem en 2 de Junio. 



Ca». V.) ELECCIÓN DE DIPUTADOS. 421 

en ejecución todos los decretos de las cortes, no juzgó i8i3 
prudente aventurarse á restablecer la libertad de impren- 
ta. "Este fué el único artículo de la constitución," dice en 
80 manifiesto, „que la salud de la patria le obligó á man- 
tener suspenso," lo que atribuye ''á los malos que supie- 
ron poner el estado en combustión por medio de la im- 
prenta libre, en vez de hacerla servir á la concordia y fra- 
ternidad, exigiendo el bien público el sacrificio por parte 
de los buenos, de carecer de aquella libertad, para no sa- 
crificarlo todo á las maquinaciones de los malos." 

El éxito que tuvieron las elecciones populares para elec- 
tores de ayuntamiento en la capital, retrajo al virey Vene- 
gas de exponerse ú un nuevo peligro en las que debian 
haberse hecho de compromisarios, para seguir luego el 
orden complicado de elecciones sucesivas, que debian ter- 
minar en la de diputados, según la constitución. Calleja 
«e decidió á hacer que se verificasen, para plantear tam- 
bién en esta parte el régimen constitucional. Señalóse 
el i de Julio para que se comenzasen, debiendo hacerse 
en tres dias consecutivos las de todas las parroquias* de 
la capital. Los europeos, previendo el resultado que ha- 
bían de tener y no queriendo exponerse á un nuevo des- 
aire, se abstuvieron de volar. Aunque sin el tumulto que 
en las del ayuntamiento, se procedió con el mismo des- 
orden, sin calificación alguna de los votos y recibiendo en 
cada uno de los diversos puntos señalados para el acto, 
cuantas papeletas se presentaron con los nombres de los 
compromisarios. Tanto estos, como los ciento cincuen- 
ta y ocho electores de parroquia nombrados por ellos, 
fueron todos americanos, y en la elección que se celebró 



422 ELECCIÓN DE DIPUTADOS. (Lj.. V. 

1813 el día 11, previa la misa del Espíritu Santo en la cate- 
dral, y la exhortación que después de ella hizo el arce- 
diano Berislain, fueron nombrados electores de partido el 
canónigo Alcalá con 1 50 votos y el regidor D. Francisco 
Manuel Sánchez de Tagle con 154. 

De los cuarenta y un partidos en que estaba dividida 
la provincia de Méjico, habian procedido á nombrar elec- 
tores veintidós, y en los otros diez y nueve no se habia 
podido hacer elección, estando muchos de ellos ocupados 
por los insurgentes; mas no obstante la falta de represen- 
tación de casi la mitad de los partidos, se declaró instala- 
da la junta electoral el 16 de Julio la cual aprobó todas las 
actas de elección, á pesar de las irregularidades que en 
algunas habia, por no disminuir el número de concurren- 
tes é imposibilitar la celebración de la junta: práctica vi- 
ciosa que después de la indepcQdcncia se ha seguido en 
los congresos. Los electores que se reunieron, fueron en 
número de 29, de los cuales 18 eran eclesiásticos, pues eu 
muchos pueblos la elección recayó en los curas: habia 
también cinco europeos, que fueron la mofa de sus com- 
pañeros en la junta. Hízose la elección de diputados el 
18, y de los 14 que se nombraron, fueron 9 abogados y 
SrCclesiásticos: de los 4 suplentes, hubo uno solo de la 
clase propietaria, dos abogados y uno eclesiástico.^^ No 
hubo entre los nombrados no solo ningún europeo, mas 
ni tampoco indio, quedando así excluidas de la represen- 
tación nacional la clase mas laboriosa y productiva en los 
primeros, y en los segundos aquella por la cual tanto se 

*^ Apuntes históricos manuscritos del Dr. Archederreta, y diarios de Mé- 
jico de aquel tiempo. 




Cap. V.) ELECCIÓN DE DIPUTADOS. 423 

habia declamado en las cortes, y que se habla asegurado isis 
por los diputados americanos. que podia representarse á 
sí misma. Desde esta elección, el clero y los abogados 
quedaron en posesión de ocupar casi exclusivamente los 
congresos, en los que siempre han tenido demasiada poca 
parte las clases productivas. En las posteriores se cuidó 
de nombrar algún cura indio, pero siempre se verificó lo 
que habia anunciado el diputado Quintana y que confir- 
mó en su exposición el consulado, que la mayoría de los 
electores seria da los curas de los pueblos los cuales nom- 
brarían diputados á los españoles americanos, con exclu- 
sión de los europeos y de los indios, cuyos intereses tanto 
se afectaba patrocinar, pero que no estaban en estado de 
tener parte en la representación nacional. 

En las circunstancias apui'adas de la hacienda pública, 
era imposible aprontar la suma considerable que se ne- 
cesitaba para habilitar de viáticos y dietas á tantos dipu- 
tados, y habiéndoselos comunicado así el intendente de 
orden del virey, para que emprendiesen el viage á sus 
propias expensas, todos contestaron que marcharían, si 
se les daba la habilitación prevenida: con lo que la elec- 
ción quedó enteramente frustrada, pues solo se trasladaron 
á España el canónigo Alcalá y el Lie. Cortázar, á quienes 
al fin del año hizo ir por fuerza el virey, considerando per- 
judicial su permanencia en Méjico, y así fueron mas biea 
en calidad de expulsos que de diputados. También fué 
voluntariamente ^^ alguno de los nombrados en otras pro- 

^ Cieo que ei único que así lo nombrado y acérrimo enemigo de los 

hizo fué el Dr. D. Victorino de las insurgentes. En su compañia pasé 

Fuentes, cura de Irapuato en la pro- yo á España en enero de 1814, y fué 

vincia de Guanajuato, por la que fué el principio de mis viages en Europa. 



f 



424 ELECCIÓN DE JUNTA PnOVINCIAL. Li». V. 

1813 vincias, y se echó de ver desde la primera elección cuan 
impracticable era esta parle de la constitución. 

Para completar lodos los actos electorales, fallaba solo 
el nombramiento de los individuos que habian de compo* 
ner la junta provincial. En la gran confusión que se ha- 
bía introducido acerca de lo que debia entenderse por pro- 
vincia, cada intendencia se habia considerado tal para la 
elección de diputados á cortos, mas aunque conforme á 
la constitución era claro que lo mismo debía entenderse 
para la formación de las juntas provinciales, no se hizo 
así, sino que varias intendencias debian concurrir nom- 
brando cada una un solo diputado á la formación de la 
junta provincial, que babia de residir en Méjico y ser pre- 
sidida por el virey, como jefe político superior. Una de 
estas intendencias era la de Oajaca, que estando entonces 
ocupada por Morelos, no podia hacer elección; por lo que 
se dispuso que la junta electoral de Méjico nombrase dos 
individuos en vez de uno, para representar á la una y la 
otra provincia. Los nombrados fueron el provisor Alco- 
cer y D. José María Fagoaga, que aunque nacido en Es- 
paña y de ilustre familia, era tenido por afecto á la inde- 
pendencia, ^^ y se le tachaba de muy poca liberalidad en 
cuanto á ios auxilios que todas jas clases del estado ha- 
bian franqueado tan generosamente para la guerra de Es- 
.paña, pues invitado á hacerlo por el virey, no habia ni 
aun contestado los oficios que con este íin se le pasaron. 

^ En e! informe de la audiencia comunmente selecouocia r,ueera, el 

se dice maliciosamente hublando de del ''manchado," por una mancha ó 

Fagoaga, "que eataba manchado en lamparon encarnado que tenia junto 

el concepto público" Sic. Con esto á la nariz, 
se quiso designar el nombre con que 



Cap. v.) i>. Carlos BusTAMAi^Te. 425 

El único de los electores nombrados por las parroquias isia 
de Méjico para la elección del ayuntamiento que no asis- ° ^^' 
tió á ella, fué el Lie. D. Carlos María Bustamante, que lo 
habia sido por la de S. Miguel. Perseguido, según he- 
mos visto, ó temeroso de serlo, ^^ como autor del periódi- 
co titulado el Juguetillo, que publicó en los pocos dias 
que duró la libertad de imprenta, se ocultó en Tacubaya 
en casa del cura Ortiz, que administraba el curato por au- 
sencia en las cortes del Dr. Alcocer, y de allí se fué á 
Zacatlan, en donde lo recibió Osorno con salva de artille- 
ría. Estaba entonces este en el mayor grado de poder 
'á que llegó durante la revolución, pues podia reunir hasta 
tres mil caballos, y era obedecido en una gran parte de 
los llanos de Apan y hasta Papantla en la costa de Vera- 
cruz: pero como sucedia siempre entre los insurgentes, 
todo lo que de él dependia estaba en desorden, y no sabia 
aprovechar los grandes elementos que tenia á su disposi- 
ción. Bustamante, en unión de D. Nicolás Berazaluce, que 
estaba también con él en Zacatlan, se ocupó de formarle 
una secretaría, é influyó para que se fundiese artillería y 
se organizasen algunos cuerpos de caballería é infantería, 
lo que le atrajo no pocos enemigos, y entre ellos princi- 
palmente Beristain, que temia perder ta influencia que 
ejercia sobre Osorno. Procuró también Bustamante que 
se tratase con humanidad á los prísioueros españoles, é 
hizo poner en libertad y socorrió á un religioso francis- 
cano de aquella nación, que Osorno. tenia preso. El vi- 

'" Todas esta» noticias están to- de hablar y tiempos de callar/' y del 

madas del cuaderno que publicó el opúsculo citado en el fol. 296 de este 

mismo Bustamante con su biografía tomo, 
•n 1833, con el título ''Hay tiempos 

ToM. UL— S4. 




Julio. 



426 D. CARLOS BUSTAMANTE. (Lii. ▼. 

IS13 rey Venegas con estos informes, procuró que Bustamante 
volviese á Méjico: á este efecto le hizo ofrecer el indulto 
por medio del obispo de Puebla, y acaso con el fin de 
obligarlo á tomar esta resolución, se dio la orden de pri* 
sion contra su esposa D.* Manuela García Yillaseñor; roas 
avisada esta en tiempo, se evadió y logró llegar á unirse 
con su marido en Zacatlan. Desde aquel pueblo dirigió 
Bustamante una exposición al ayuntamiento de Méjico, 
para que por su medio llegase al virey, interponiendo su 
respeto á fin de que la guerra no se hiciese á muerte, si- 
no conforme al derecho de gentes, lo que no tuvo efecto. 
No habia sido el intento de Bustamante al ir á Zaca- 
tlan detenerse en aquel punto, sino solo pasar por él de 
tránsito para Oajaca: desde allí comunicó su llegada y to- 
dos los sucesos de Méjico á Morelos, quien mandó guar- 
dar su carta en el archivo del ayuntamiento de aquella 
ciudad, como documento honroso á un individuo nacido 
en ella, y le expidió el despacho de brigadier, porque en- 
tre los insurgentes la carrera militar se comenzaba siem- 
pre por general, nombrándolo inspector de la caballería 
del Sur. Al mismo tiempo Rayón le instaba para que 
permaneciese en Zacatlan con el empleo de auditor de 
guerra, para reducir por su medio á Osorno á que le obe- 
deciese. Trasladado á Oajaca, á donde llegó el 24 de 
Mayo, Bustamante, aunque muy poco á propósito para la 
carrera militar, lleno de buenos* deseos y entre gentes que 
sabian todavía menos que él, se dedicó á desempeñar sus 
funciones de inspector de caballería y logró organizar el 
regimiento de los Valles con doce compañías, arreglándo- 
lo á la ordenanza. Ocupóse también al mismo tiempo en 



Cap. V.) ELECCIONES EN QUERÉTARO. 427 

redactar el periódico litalado, ^^El Correo del Sur," y en isis 
otros objetos en que volveremos á encontrarlo á su tiem- Dicíemb». 
po, habiéndome extendido ahora en dar estas noticias, que 
hubieran parecido redundantes tratándose de otra perso- 
na, pero que no lo son respecto á quien ha ocupado un 
lugar tan señalado en la revolución, y que tanto ha escri- 
to de los sucesos de este pais. 

Las elecciones habiau seguido en todas partes un cur- 
so semejante al que tuvieron en Méjico, excepto en Gua- 
dalajara, en donde el influjo y respeto de Cruz era tal, que 
hizo recayesen á su arbitrio en los sugetos que él mismo 
designó. Calleja dio el encargo de evitar que en Querétaro^^ 
DO se hiciese la exclusión ofensiva de los europeos, en las 
que se habian de celebrar en Diciembre de 1815, para 
la renovación del ayuntamiento, al arcediano Beristain, 
que se hallaba en aquella ciudad, comisionado por el ar- 
zobispo para hacer la visita de las parroquias, á conse- 
cuencia de las denuncias que el P. Toral habia hecho al 
gobierno con motivo de las misiones, acerca de la opi- 
nión favorable á la revolución que era general en aquella 
población, y de que participaban los curas y el clero. De- 
bia Beristain observar el estado de las cosas é influir en 
las elecciones por medio de los curas y de los prelados 
de las religiones, á quienes se dirigió de oficio y priva- 
damente, sin obtener mas que ofrecimientos vagos ó fin- 
gidas excusas. Pronto conoció Beristain que allí habia 
otro influjo de mayor trascendencia, é informando reser- 
vadamente al virey sobre los objetos de su comisión, en 



'' Todo lo que sigue relativo á Qaerétaro, es sacado de la causa de la 
Sra. Domínguez. 



4-28 LA CORRBGIIK)RA DE QUERÉTARO. (Li». V. 

1813 oficio de 14 de Diciembre, le decia: que ''habia en Que- 
Diciembre, rétaro UD agente efectivo, descarado, audaz é incorregible, 
que no perdia ocasión ni momento de inspirar odio ai rey, 
á la España, á la causa y determinaciones y providencias 
justas del gobierno legítimo de este reino, y que este era 
la muger del corregidor:" calificóla de "verdadera Ana 
Bolena, que habia tenido valor para intentar seducir al 
mismo Beristain, aunque ingeniosa y cautelosamente, y 
en otro oficio de 23 de Diciembre, informando que el ca- 
ra Gil no quiso coadyuvar para que en las elecciones re- 
sultasen nombrados algunos europeos, reproduce el mis- 
mo concepto, diciendo: "Señor Exmo., repito á V. E., 
que la corregidora es una Ana Bolena, y añado, que Gil 
es su Wolseo." 

Habia continuado en el ejercicio de su empleo de cor- 
regidor de letras de aquella ciudad el Lie. D. Miguel Do- 
minguez, desde que, como vimos en su Itigar, fué repuesto 
en él por el oidor Collado, ^ y como también dijimos, ^ 
la conducta de su esposa habia dado ya motivo á una se- 
ria reprimenda y conminación de ser tratada con mayor 
severidad por el gobierno. A consecuencia de los infor- 
mes referidos del arcediano, Calleja^^ dispuso nombrar uo 
juez de letras en Querétaro, pues conforme á la constitu- 
ción no debia haber corregidores y habia cesado por esto 
Dominguez en aquel empleo: la elección recayó en el Dr. 
D. Agustin Lopetedi, al que se le dio el encargo especial 
de instruir sumaria contra la muger del corregidor, á cu- 
yo fin se le comunicaron todas las constancias que minis- 

» Véase tomo 1 P fol. 402. »* En 29 de Diciembre. 

•* ídem 2 9 fol. 406. 



Ca». V.) LA CORREGIDORA l>E QURRÉTARO. 429 

traban los expedientes y denuncias qae babia en la secre- i8i3 
taría del vireinato. Al mismo tienopo se libró orden al co- DicMnibre. 
ronel D. Crislóbal Ordonez (e)^ que conducia un convoy de 
S. Luis Potosí, para que á su tránsito por Querétaro apres- 
tase un coche dé camino, y en el acto de salir el convoy 
de aquella ciudad, abriese un pliego que se le incluyó: eu 
este se le prevenia extrajese de su casa á la esposa del 
corregidor, y sin mas compañía que una criada que la sir- 
viese ó una de sus hijas, la condujese á Méjico, sin per- 
mitirle comunicación alguna durante el viage. Hízose 
así, y á la llegada á la capital fué puesta en el convento de 
Santa Teresa la antigua, en donde permaneció algún tiem- 
po, hasta que por su estado de gravidez se le permitió sa- 
lir á una casa particular. Dominguez siguió á su esposa 
para prestarle sus auxilios en su defensa, y al cura Gil se 
le hizo también ir á Méjico, en donde murió algún tiempo 
después. Otros eclesiásticos que estaban presos en el 
convento de la Cruz, y que promovian la revolución por los 
modos indirectos que podian, fueron remitidos á España, 
conduciéndolos á S. Luis para embarcarlos en Tampico. ^ 
Lopetedi instruyó la sumaria de la corregidora, toman- 
do declaración á multitud de personas, ^ que la acusaron 
de que recibia y circulaba los impresos de los insurgen- 
tes; que estaba en comunicación con Rayón y le daba avi- 
so de los movimientos que se intentaban, con otras espe- 



* Entre ello8 fué el Dr. D. José Bñngas propuso se hiciese en ella. 

María Gastañeta, que habia sido co- ^ Del expediente formado con ea- 

gido en la batalla de Acúleo. Véase te motivo, he sacado las noticias de 

en el apéndice núm. 1 1, la ¡Salve en que he hecho uso en esta obra, reía- 

verso que compuso, para que la can- tívas al princípit', progresos y descu- 

tasen los presos de la cárcel de Que- brimíento de la conspiración, que fu^ 

rétaro, y la reforma que el padre origen de la revoluciou. 



4 



450 FACULTADES DEL VIREY. (Lii. V. 

1813 cies de que }a se había dado noticia al virey, ^ eo que 
DicVmbra. Insultaba comprendido Dominguez. Los autos se pasaron 
por el virey al auditor de guerra D. Melchor de Foncer- 
rada, quien en el dictamen que presentó en 20 de Mayo 
de 1814, manifestó no encontrar motivo fundado para 
proceder contra el corregidor, pero no así con respecto á 
*su muger, la que se inclinaba á creer que padecia alguna 
enagenacion mental, según la extravagancia de sus pro- 
cederes, y que propondría por pena la reclusión, si no se 
le hubiese permitido ya por el virey que saliese del con- 
vento, en consideración á su estado, por lo que juzgaba 
debia seguir disfrutando de aquel permiso. Hízose así, 
y la causa permaneció sin curso hasta algún tiempo des- 
pués, que como veremos,* volvió á promoverse. 

La parte de la constitución que se habia puesto en vi- 
gor por el virey, era solo la relativa al arreglo de tribu- 
nales y elecciones, quedando sin efecto las de diputados, 
por falta de fondos con que habilitarlos para emprender 
su marcha á las cortes, pero lodo lo que tocaba á su au- 
toridad permaneció sin yariacion, y así continuó levantando 
tropas, imponiendo contribuciones y disponiendo á su ar- 
bitrio de los fondos públicos, y á la verdad ni podia ser de 
otra manera, si no se quería detener de un golpe toda la 
marcha del gobierno y paralizar enteramente su acción. 
Gran defecto era en la nueva constitución, la necesidad 
indispensable de quebrantaría para que el gobierno pu- 
diese existir, y sin embaído de conocerlo el virey y de 
estar haciéndolo así, mandó publicar por bando en 27 de 
Abril de este año el decreto de las cortes, por el que se 

* Véase lomo 2 ? fol. 406. 



CjLÉ. V.) AUMENTO DE CONTRIBUCIONES. 431 

prevenía que los expedientes relativos á infracciones de i8i3 
constitución, se viesen de preferencia por los tribunales á Diciembiv. 
que correspondiesen. 

Calleja en el mismo manifiesto en que pretende haber 
cumplido su oferta, siendo la libertad de imprenta el úni- 
co artículo de la constitución que la salud de la patria le 
habió precisado á mantener suspenso, confiesa que bajo 
el peso de una escasez absoluta, en las circuntancias mas 
estrechas é importantes; la necesidad le habia obligado, 
de acuerdo con las corporaciones é individuos mas res- 
petables, á recurrir á los préstamos, contribuciones y ar- 
bitrios que le habian parecido indispensables: lo cual era 
sin embargo facultad que la constitución reservaba á las 
cortes, pero que si se le hubiese dado cumplimiento en esta 
parte, habría sido imposible hacer frente á los gastos pre- 
cisos del gobierno, cuando por el estado en que el pais 
se hallaba y por la ruina general que habia sido la con- 
secuencia precisa de él, los ingresos del tesoro público 
estaban muy lejos de bastar á cubrir ni aun una corta parr 
te de sus indispensables cargas. Varías fueron las me- 
dida^ que para suplir este deficiente se dictaron en el cur- 
so de este año: se mandó continuase la contribución de 
cinco por ciento sobre bs arrendamientos de fincas urba- 
nas: ^^ recargáronse los derechos sobre todos los artículos 
de consumo: impúsose uno por ciento sobre la circulación 
de la moneda: ^^ aumentóse cincuenta por ciento el precio 
del tabaco, tanto en rama como labrado; ^^ roas como la 

baja en las ventas del estanco fuese muy considerable, por 

. I — — — • 

* Bando de 16 de Marzo. " ídem da 4 de ídem. 

^ ídem de 13 de Julio. 



# 



Jalio K 
Diciembre 



452 SOLICÍTASE UN PKÉSTAMO. (Lie. V. 

IM3 el aumento que tuvo ei contrabando, no obstante las se^ 
veras medidas que para reprimirlo se dictaron, ^^ fué pre- 
ciso revocar esta disposición y restablecer el precio antí* 
guo:^^ y por último se estableció una contribución direc- 
ta de tanto por ciento sobre todas las rentas y propieda- 
des.^^ Para decretar esta se tuvo en 15 de Noviembre 
en el palacio del virey una junta, compuesta de todas las 
autoridades y diputaciones de lodos los cuerpos^ taolo 
eclesiásticos como seculares, en la que se presentó el plan, 
que quedó aprobado y dispuesto su cumplimiento: mas 
esta contribución, como todas las directas, dictada sin da- 
tos estadísticos suficientes y en circunstancias de guerra 
y revolución en que es imposible recogerlos, vino á ser 
impracticable y solo fué un medio de nuevas exacciones 
arbitrarias. Todos estos recursos no eran sin embargo 
del momento y tales como el vtrey los necesitaba, por lo 
que citó á varios individuos del comercio,^ para que pro- 
porcionasen un préstamo voluntario de dos millones de 
pesos. Tanto en esta como en otras juntas que con el 
mismo objeto se celebraron, se echó de ver el menoscabo 
que las fortunas de los particulares habian sufrido con la 
continuación de la revolución, y el cansancio que en to- 
dos habia producido este género de demandas, sin poder- 
se cumplir nunca las promesas de pago y quedando sin 
efecto todas las hipotecas que se señalaban. Apenas en- 
tre todos los concurrentes pudo reunirse una suma de 
cien mil pesos, insuficiente para las necesidades actuales 

" Bando de 15 de Noviembre. apuntes histórico*. Todo esto está to- 

^ ídem de 11 de Diciembre. mado en diversos dias, de estos apun- 

^ ídem de 16 de idem. tes, que son muy extensos en esta 

* Diciembre 18. Arecbederreta, parte. 




C-AF. V.) ÜEDIDAS De RIGOR. 435 

del gobierno, y sumamenle mezquina si se compara, no isis 

* TI*' 

ya bon las muy cuantiosas dadas por via de préstamo ó Dicicm¿«. 
de donativo al comenzar la guerra de España, sino aun 
con la que reunió fácilmente el mismo Calleja al princi- 
pio de su gobierno. Viendo, pues, que por este medio 
no llenaba su objeto, hubo de ocurrir á medidas de rigor, 
tales como las que se sabia que empleaban en España los 
generales franceses, para exigir las contribuciones ó re- 
partos qqe hacian en las provincias que ocupaban. Uno 
de los citados á la junta fué D. Baltasar Casanueva, co- 
merciante español anciano y acaudalado, y en ella expuso 
que no podia hacer nuevos desembolsos por los atrasos 
que en su caudal había sufrido, y por haber suplido eu 
los préstamos anteriores mas de treinta mil pesos, que no 
se le hahian pagado. Calleja, para amedrentar á los de- 
mas y remover toda resistencia haciendo un ejemplar, dio 
orden á Casanueva para que en el término de veinticua- 
tro horas entregase diez mil pesos, y si no lo verificaba, 
mantuviese en su casa á sus expensas una compañía de 
granaderos, hasta que hiciese la exhibición de la cantidad 
que se le exigia. Casanueva, haciendo valer los resortes 
de su familia, pues estaba bien relacionado, consiguió que 
la suma se redujese á 4.500 ps. que exhibió, pero no li- 
bró tan bien D. Benito Méndez (e), jugador de profesión, á 
quien llamaban D. Benito ''el feo," que habiendo resisti- 
do entregar la suma que se le asignó, se le puso preso eu 
su casa con doce granaderos y un sargento á sus expen- 
sas, y se le hizo entregar no solo la suma señalada, sino 
el triple, en castigo de la demora, habiéndose mandado 
rematar sus bienes en pregón. 

ToM. lli. — 5o. 



434 FALTA DE SEGURIDAD PÚBLICA. (Lt». V. 

1813 Encargados por la constitución los alcaldes, auxiliador 

Dici#tmbi«. por los ayuntamientos, de todo lo perteneciente á la 



guriddd de las personas y bienes de los vecinos y de la 
conservación del orden público, pronto se echó de ver que 
era imposible que estos dos solos funcionarios desempe- ' 
ñasen lo que antes hacian los jefes de ocho cuarteles ma- 
yores y un superintendente de policía con treinta y dos 
tenientes, el juez de la Acordada y sus ministros, y treio- 
ta y dos alcaldes de barrio con sus rondas de vecipos 
honrados, teniendo ademas los alcaldes que entender en 
los juicios de conciliación, en los civiles y criminales has- 
ta cierto grado, y en todo lo gubernativo y económico de 
la municipalidad. La consecuencia fué la falta completa 
de seguridad, multiplicándose los robos mas escandalosos 
en las calles mas principales ^de la capital, á las prime- 
ras horas de la noche y aun de dia, y para contener es- 
te mal y otros de igual naturaleza, el virey tuvo que es- 
tablecer patrullas de tropa, con lo que destruido el órdea 
antiguo y hallándose insuGciente el nuevo, se substituyó á 
uno y otro la policía militar, que es lo que ha sucedido 
en casi todo el órdén de la administración de las nacio- 
nes que han adoptado las teorías llamadas liberales, las 
cuales comenzando por destruir todo lo que constituid el 
respeto debido á las autoridades, no han dejado á estas 
otro medio que la fuerza para hacerse obedecer. Auto- 
rizóse también á los jueces de letras para que atendiesen 
á los ramos que eran de la inspección de los alcaldes, lo 
que no fué de ninguna utilidad. 

Si todo esto entorpecia el curso de la justicia en lo» 
delitos comunes, en los de conspiración é infidencia, la 



Ckw. V.. EiNTOHPEClMIENTO DE LA JUSTICIA. '455 

observancia de las formalidades que la constitución esta- isia 
blecia para la prisión de los delincuentes y substanciación Díciimbre. 
de las causas, impedia completamente su efecto. Mientras 
se formaba la información sumaria que debia preceder á 
la prisión y se libraba el mandamiento por escrito para 
ejecutarla, entregando al alcaide de la cárcel copia del au- 
to motivado para el arresto, la conspiración se ejecutaba, 
el espía huia ó el acusado se ponia en salvo, pasándose á 
alguna partida inmediata de insurgentes para indultarse 
después: y aunque la mi&ma constitución prevenia que 
cuando la necesidad lo exigiese, se podian suspender es- 
las formalidades, solo podia declararse tal suspensión por 
las corles, que estaban demasiado lejos para ocurrir á 
ellas en casos urgentes. De aquí resultó, que si bien en 
la capital se tenia consideración á tales formalidades, pa- 
ra nada se observaban en lo demás del reino, y los co- 
mandantes militares continuaron fusilando á lodos los que 
les parecia, sin forma alguna de proceso, siguiendo para 
la calificación del crimen la instrucción dada por el virey 
Venegas en una circular, según la cual debian ser tenidos 
por insurgentes, los que bablaban mal del gobierno, ios 
que elogiaban á los independientes, que atribuían la re- 
irolucion á opresión ó injusticia de los vireyes y magis- 
trados, aun cuando no manifestasen estos sentimientos 
con palabras, sino con otras señales exteriores y aun con 
el silencio inoportuno. ^^ 

En esta confusión que en todo causaba la variación po- 
lítica que tan repentina é inoportunamente se babia he- 

^ BuBtaniantp ha extractado esta trozo en él toba. 2. ® fol. 2S9 del Cua- 
iofltruccion de que publica un tolo dro histórico. 



436 REPRESEISTACION DE LA AUDIENCIA. (L,. Y. 

1S13 cbo, la audiencia de Méjico, persuadida de que, aunque 
Didembre. P^^ ^' nuevo Orden de cosas, se le hubiese quitado el co- 
nocimienlo en los asuntos gubernativos y económicos, re- 
duciendo sus funciones á juzgar y á hacer que se ejecutase 
lo juzgado, no por esto se le prohibia instruir directamen- 
te á las cortes sobre los objetos interesantes al bien pú- 
blico, formó una extensa exposición con fecha de i 8 de 
Noviembre, ^^ en la que dando una idea muy exacta del orí- 
gen, crecimiento y estado presente de la revolución, expli- 
cabacou grande conocimienlo.del pais y de todas sus cir- 
cunstancias, las razones por las cuales no podia cumplirse 
la nueva constitución, y aunque se descubre á las claras 
que aquellos hombres prácticos y muy versados en los ne- 
gocios del gobierno y del foro, conoeian perfectamente 
que aquel cumulo de teorías absurdas era impracticable 
en todo tiempo, hubieron de limitarse no obstante á atri- 
buir el mal tan solamente á la inoportunidad de las cir- 
cunstancias, y penetrando mas allá de lo presente, anun- 
ciaron con tanta certidumbre lo que se ha verificado des- 
pués de hecha la independencia, que pudiera tenerse aque- 
lla representación no solo como una pintura fidelísima de 
lo que actualmente pasaba, sino como una profecía del 
porvenir. Así es como, cual si hubiesen presenciado sus 
autores el curso que las cosas han ido tomando, por sola 
la tendencia que desde entonces manifestaban asientan, 
que ^'es verosímil que si los insurgentes se apoderasen 
de toda la Nueva España, haya tantas cortes como pueblos 
y poco menor número de gobernadores que de goberna- 

' - ■ ■ _ 

^^ Como se ha dicho en el folio mo 4.® del Cuadro histórico folio» 
284, la publicó Bustamante en el to- 27 ¿ 136. 




Ca». V.) REPRESENTACIÓN DE LA AUDIENCIA. 457 

dos/'^ Con no menos previsión anunciaron la insubsis- i(ii3 
tencia de cualquier sistema de gobierno que se establecie- díJJJJ^¿,. 
se por falla de elementos en que asentarlo, diciendo ''que 
enemigos (los insurgentes) de todas las instituciones polí- 
ticas, la que ellos mismos hubiesen creado, seria bien 
pronto trastornada por sus propias manos: ''^^ concluyen- 
do con que ''un pueblo que conocía tan mal unos dere- 
chos apreciabilísimos pero tan mal entendidos, para que 
supiese estimar la verdadei*a felicidad y la tranquilidad, 
preciso seria que se instruyese en la escuela de la desgra- 
cia, que llegase á experimentar los desastres de la desor- 
ganización mas completa, ó que sufriese un despotismo 
militar que la evitase en el último apuro, que no debería 
estar muy distante, mientras los movimientos revolucio- 
nario^ fuesen habituales: ''^'^ previsión verdaderamente ex- 
traordinaria, sobre todo en un tiempo en que todos en 
EiSpaña y en América, estaban soñando en las felicidades 
que se prometían de las nuevas teorías. 

La audiencia, habiendo examinado con suma profundi» 
dad cada una de las partes de la constitución que se ha- 
bían puesto á la prueba de la experiencia, y presentado 
con el mayor acierto el estado del país, concluye con que 
^'siendo imposible plantear la constitución en medio de 
una conspiración permanente que socava los cimientos del 
estado, le parecía absolutamente necesario suspenderla, 
mientras durasen circunstancias tan revolucionarias y tur- 
bulentas,"^^ y propuso "se revistiese al virey de las faculta- 
des necesarias ^^ y se observase la ley de Indias que lo autori- 

«^ Párrafo 52. *'^ ídem 254. 

» ídem 55. " üem 258 y 9d8. 

« Ídem 191. 



I 



4o8 n£l»RESEMTACI0!1 DE LA AUDIENCIA. (Lib. V. 

1813 zaba para extrañar de estos dominios á los que convinie- 
Dicitmbre. se al servicio de Dios, paz y quietud pública," suspen- 
diendo al misnno tiempo todas las medidas benéficas que 
se habian dictado, y adoptando el sistema de rigor, único 
que para casos semejantes enseña la historia de todas las 
naciones. 

Firmaron esta representación todos los oidores y alcal- 
des de corle, tanto europeos como americanos, etceptuaiH- 
do de los últimos á D. José Isidro Yañez, que aunque había 
concurrido á todas las demás medidas de rigor, dijo que en 
este documento estaba consignada la ignominia de su P3- 
tria, y solo se le exigió que guardase secreto. Tampoco la 
firmó el oidor Bodega, porque habiendo sido nombrado mi- 
nistro de la gubernacion de ultramar, por muerte del regen- 
te Calderón que no llegó á ir á servir el ministerio, aunque 
estaba todavia en Méjico, ya no asistía á (a audiencia. Algún 
escritor^^ ha atribuido la redacción de este informe al oidor 
europeo D. Pedro de b Puente, pero no tenia ciertamente 
los conocimientos del paisque eran necesarios para formar- 
lo, haciendo poco tiempo que residia en él: quien lo escri- 
bió fué el relator D. José María Torres Cataño,^á quien la 
audiencia encomendaba todos los trabajos de importancia, 
que tenia ciertamente toda la capacidad necesaria para 
desempeñarlos, y aunque mejicano, merecia la confianza 
de los oidores, por su constante oposición á la revolución 
que conservó hasta su muerte, acaecida muchos años des* 
pues de hecha la independencia. 

El ayuntamiento de Yeracruz, en e( que á diferencia de 
los demás y por las circunstancias peculiares de aquella 

* Basumante, Cuadro histórico tom. 4. ® fol. 14.1. 



\ 



Cir. V.) REPRESERT. DEL.AYUKT. DE VEftACRÜÍ. 439 

plaza, doroioaban iost^omerciantes europeos, siéndolos que isid 
á la ^zon lo compooian adictos al partido liberal de Espa- Diciembm. 
ña, querian que la constitución se observase, pero sin que 
por esto se hiciese la independencia: y así como la audien* 
cía estaba persuadida que la un^ favorecía á la otra, en tér- 
minos, que con insistir en poner en práctica la primera, no 
se hacia mas que dar medios eficaces para efectuar la se- 
gunda; el ayuntamiento de Yeracruz pretendia, que el cum- 
plimiento de la constitución bastaría para calmar la revo- 
lución, satisfaciendo los deseos de los americanos. Tenia 
gran preponderancia en aquella corporacioa D. Francisco 
de Arrillaga, vizcaino, hombre de algunos conocimientos y 
que desde entonces era tenido por inclinado á la inde- 
pendencia, sospechándose que aun estaba en comunica- 
ción con los insurgentes,^^ y era también regidor D. Ig- 
nacio Esteva, nativo de aquella ciudad, á quien mas tarde 
veremos haciendo un papel muy importante y distinguido. 
Con ocasión de haber llegado á aquel puerto en Marzo de 
1814 D. Manuel de la Bodega, que pasaba á España á 
desempeñar el ministerío de la gobernación de ultramar, 
el ayuntamiento le encargó que presentase á la regencia 
uña exposición redactada por D. Florencio Pérez Comoto, 
doctor en medicina, que habia sido favorecido por el vi- 
rey Venegas, durante cuy o. gobierno escribió un periódico 
que se titulaba, ^'El Amigo de la patria." Esta exposición 
era una virulenta acusación contra Calleja, en la que se 
le atribuia serla causa del estado apurado en que el reino 
se hallaba, acriminándolo sobre todo por la inobservancia 

♦* El gobernador Quevedo dijo al de Arrillaga llevaba correspondencia 
Tirey en carta reservada, que un negro de Yeracruz á los insurgentea 



f 



440 SUCESOS MEMORABLES. (Lib. Y. 

1813 de la constitución, que no era en Nffeva España, dice el 

TI*/ 

Diciembre, ayuntamiento, mas que un "ente de razón, ó una obra de 
ostentación y gusto, que enriquecía las bibliotecas de los 
literatos." Aunque esta exposición se hizo con la mayor 
reserva, tuvo conocimiento de ella el gobernador de la 
plaza, que lo era á la sazón el brigadier de marina D. Jo- 
sé de Quevedo, el cual dio aviso de todo al virey, mas 
por entonces no tuvo otro resultado, ni mas adelante por 
las variaciones que ocurrieron/^ 

Antes de referir los sucesos militares de este año, y pa- 
ra no embarazar el curso de ellos con otros incidentes, 
sei^ oportuno concluir este capítulo, dando razón de al- 
gunos acontecimientos memorables que en el mismo ocur- 
rieron. 

Se concluyó y estrenó en 19 de Mayo en Méjico la ca- 
pilla del Señor de Santa Teresa, habiéndose hecho una 
procesión la víspera para colocarlo en ella, á que asistie- 
ron todas las cofradías y órdenes religiosas, el ayunta- 
miento, virey y arzobispo electo, con el cabildo eclesiás- 
tico. .La obra duró quince años, y costó mas de cuatro- 
cientos mil pesos, habiendo contribuido á ella con gran- 
des sumas el inquisidor D. Manuel de Flores, que gastó 
en este piadoso objeto todo lo que le produjo el pingüe 
empleo de secretario del arzobispo Haro, que desempeñó 
por muchos años. Empleáronse en la construcción los 
mas preciosos mármoles que entonces se conocian; pintó 
la cúpula y cuadros de los altares D. Rafael Jimeno, di- 
rector de pintura de la academia de San Carlos, y la 
obra material y su ornato de arquitectura, estuvo á cargo 

^ Bustamante publicó esta exposición en el Cuadro hist t. 4 P fol. 8 



Cap. V.) SUCESOS MEMORABLES. 441 

del director de arquitectura de la misma academia D. An- i8i3 
ionio Yelazquez. La cúpula que era muy atrevida, soste- DimaiM. 
nida por columnas al aire, cayó en el terrible temblor de 
tierra de 7 de Abril de 1846, y se está ahora reedifican- 
do bajo la dirección del arquitecto D. Lorenzo Hidalga, 
con las limosnas que con este objeto se colectan. 

El 7 de Septiembre murió de un ataque de pulmonia 
D. Gabriel de Yermo, que hizo un papel tan principal al 
principio de la revolución, en la prisión del virey Iturri* 
gáray. Continuó prestando los mayores servicios al go- 
bierno, como hemos visto en diversas partes de esta obra, 
con dinero y con los sirvientes de sus haciendas, hasta de- 
jar en mal estado su caudal que era muy florido, menos- 
cabado también por lo que sus fincas sufrieron á con- 
secuencia de la revolución. Esta parte que en la revo- 
lución tuvo, lo hizo aborrecible á los americanos, así co- 
mo los europeos lo miraban con veneración. ^^ 

Murió también en 11 de Junio, á la edad de 91 años, el 
P. D. Manuel Bolea, prepósito del oratorio de S. Felipe 
Neri de Méjico, á quien pudiera llamarse el hombre de la 
beneficencia. Sumamente respetado por todas las personas 
principales de la ciudad, era el canal por el que se der- 
ramaban las liberalidades de los ricos, en el seno de las 
familias afligidas y menesterosas. Descando apartar de 
la seducción á las jóvenes que por su buen parecer esta- 
ban mas expuestas á ella, pensó en establecer una casa de 
educación gratuita, con el nombre de ^'Colegio de las bo- 
nitas," en donde estuviesen recogidas y se instruyesen en 
la religión y en las ocupaciones de su sexo, hasta que pu- 

^ Está enterrado en la capilla de Aranzazu en S. Francisco. 

ToM. 111.— 56. 



442 SUCESOS MEMORABLES. (Ltm. V. 

1813 diesen colocarse, y con este fin se comenzó el gran edificio 
Didtmbre. ^"0 boy ócupan las hermanas de la caridad, y está en la 
esquina de la plazuela de la Concepción, cuyo primer piso 
y magnífica escalera dejó levantada: siendo de notar que 
para el gran considerable costo que erogó, pues todo se bizo 
con solidez y grandiosidad, no contó nunca con otra cosa 
que con los recursos que le proporcionaban sus respetos y 
relaciones, avisando cada semana á algún hombre rico que 
en ella no tenia con que pagar los gastos, para que aquel 
los satisfaciese, lo que todos hacian cop generosidad y gus- 
to, persuadidos de la buena inversión del dinero que se les 
pedia. Era el P. Bolea natural de Guanajuato, de una 
de las familias mas distinguidas de aquel mineral, pero 
babia residido en Méjico casi toda su vida: su muerte fué 
considerada como una calamidad pública, y su entierro, 
que hicieron con mucha solemnidad las comunidades de 
S. Agustin y S. Francisco, fué notable por el gran con- 
curso de personas distinguidas de las primeras clases de la 
sociedad, y todavía mas por las lágrimas de todos los des- 
graciados que habian recibido socorros de su mano cari- 
tativa, esmerándose todos en pagar un tributo de respeto, 
al hombre que había consagrado toda su vida al bien de 
sus semejantes. ^^ 

^ Está enterrado en la capilla del casa Profesa de los jesuítas de Méji- 
l>eato Sebastian Balfré, en la is^lesia co, por cuyo nombre se le conoce, 
de los felipenses, que era la antigua 



\ 



CAPITULO VI. 

Sucesos militares de las provincias del Norte y Oriente hasta la mi" 
tad del año de 1813. — Regreso de los- convoyes de Véracruz y 
salida de otro para Guanqjuato. — Incremento de las rivalidades 
entre los individuos de la junta de gobierno de los insurgentes. — 
Derrota I tur bidé á D. R. Rayón en el puente de Salvatierra* — 
Toma Castillo BuMamante á Tlalpujahua. — Fuga de Rayón y 
sus eo'pediciones sucesivas. — Toma Monsalve ii Huichapan^ y es 
fusilado Chito yUlagran. — Ocupa el mismo Monsalve á ZimO' 
pan. — Prisión y muerte de D. Julián Villagran, — Indulto del 
cura Correa.*-^Es rechazado Osorno en Zacapuaxtla. — Expe- 
dición de Castro Terreno á Zacatlan. — Muerte del brigadier in- 
surgente Montano y del capitán realista Salceda. — Invasión de 
Tejas por Gutiérrez de Lar a. — Miras del gobierno de los Esta- 
dos-Unidos. — Acción del Rosillo. — Toma de S. Antonio de Be- 
jar y ynuerte de los gobernadores Herrera y Salcedo.— Llega á 
Tejas Alvarez de Toledo, — Marcha contra él Arredondo y h 
derrota en el rio de Medina. — Sigue el alcance Elizondo y es 
asesinado por un loco. — Estado de las provincias internas de 
Oriente después de estos sucesos. 

Las acciones de guerra de este año fueron menos nu- 
merosas, pero mucho mas importantes y decisivas que en 
el anterior, pudiéndose decir que en él y en el principio 
del siguiente, quedó fijada la suerte de la revolución. En 
los primeros tres meses nada ocurrió digno de atención: 
el convoy que conducía Olazabal de Véracruz, fué atacado 
en Ocotcpec por Arroyo, mas este fué puesto en fuga con 
una ligera escaramuza, y el convoy entró en Méjico (9 de 
Abril) con porción de efectos del comercio, El otro con- 



r^ 



AAA REGRESO DE LOS CONVOYES DE VERACRUZ. (Lib. T. 

1813 voy en que marchaba el virey Yenegas á Yeracruz por e^ 
¿ Abril, camino de las villas, escoltado por el coronel del batallón 
1.® Americano Monduy, fué también atacado bajando las 
cumbres de Aculcingo, igualmente sin pérdida alguna, y 
á su regreso condujo á Méjico, en donde entró el 30 de 
Abril, 8.600 cargas, entre ellas 3.000 de tabaco y 200 
balones de papel para la fábrica de cigarros. ^ 

Era grande el empeño de Calleja para activar el giro 
mercantil y restablecer el )aborío de las minas, de donde 
habian de proceder los recursos para las atenciones del 
gobierno. Con este fin dispuso la salida de un gran 
convoy para Guanajuato, conduciendo por cuenta de la 
real hacienda azogue, tabaco y dinero, y por la de los par- 
ticulares multitud de efectos, debiendo también partir en 
él todos los empleados y militares de las provincias del 
interior, que residían en la capital á causa de la revolu- 
ción. La salida de este convoy, fijada para el 30 de Mar- 
. zo, hubo de detenerse algunos dias por falta de muías pa- 
ra cargar el azogue, no habiendo querido los particulares 
ceder las suyas, por lo que Calleja las mandó tomar por 
embargo, manifestando su desagrado ^ por la falta de coo- 
peración á sus benéficas medidas. El coronel Ordoñez, 
comandante de la sección establecida en Tula, debia con- 
ducir este convoy hasta Querctaro, habiéndose prevenido 
con anticipación á Negrete, que tenia el mando de la pro- 
^ncia de Guanajuato unida entonces á la Nueva Galicia, 
que fuese á recibirlo á aquel punto ó despachase con el 

^ Gaceta de 31 de Abril n. 393 blicó en la gaceta de 1 3 de Mayo, 

íbL 434. £1 p^rte de Monduy 4 Cas- núm. 400 fol. 483. 

tro Terreno, con el diario de todas ^ Id. de 20 de id, n 389 f. 401, en 

las operaciones de la marcha, se pu- que hay un artículo oficial sobre esto. 



Cap. VI.| CONVOY PARA GÜANAJCATO. 445 

mismo objeto al teniente coronel Itorbide, que se hallaba isia 
á la cabeza de la división que era del brigadier García ^ Abril 
Conde, el cual habia sido nombrado para suceder á Truji- 
lio en Yalladolid.^ Recibió Iturbide en Zamora la orden de 
dirigirse á Guanajuato, para conducir las barras de plata 
que allí babia y entregarlas á Ordoñez en Querétaro, reci- 
biendo de este el convoy que conducia: pero á su tránsito 
por Penjamillo, tuvo aviso de que Liceaga estaba reunien- 
do en el Valle de Santiago todas las partidas que de él de- 
pendian, y que Rayón se hallaba en Acámbaro con una 
fuerza considerable salida de Tlalpujahua, con lo que mu- 
dando de dirección', previno al intendente de Guanajuato, 
que reuniese las barras de plata y las muías necesarias 
para conducirlas, mientras él mismo marchaba contra 
aquellos jefes para asegurar el paso del convoy, evitando 
lo atacasen, ó para impedir cualquiera otro golpe que 
proyectasen. Muy diversos eran sin embargo los inten- 
tos de estos. 

La división que se habia introducido entre los indi- 
viduos de la junta gubernativa, habia tomado de dia en dia 
mayor incremento. El Dr. Cos, según en otro lugar se , 
ha dicho, trató de restablecer la armonía entre los voca- 
les, y con este fin propuso un acomodamiento, al que Ver- 
dusco y Liceaga le aseguraron que estaban bien dispues- 
tos y aun á renunciar sus plazas, si se creia necesario. 
Animado con esta esperanza, dirigió en 10 de Abril una 



' Las primeras natícias de la aC' fol. 407 comunicadas de Qiierétaio: 

cion del puente de ^alvaticrra y mo- oí parte por menor dirigido por Itur- 

vimientos que la precedieron y rau- bidé á Cruz esta en la de 20 de Abril 

saron, se publicaron en la gaceta ex- núm. 394 f 439, pero debe verse des- 

traordinaria de 21 de Abril núm. 390 de el principio de dicha gaceta. 



r 



446 MARCHA D. R. RAYÓN k SALVATIERRA. (Lis. V. 

1S13 nueva exposición á Rayón, ^ haciéndole presentes los ma- 
les que se seguian del estado de desunión en que los miem- 
bros de la junta se hallaban, siendo motivo de escarnio y 
de desprecio para sus enemigos, é inspirando la descon- 
fianza y el desaliento entre sus mismos parciales: todo lo 
cual creia que podría remediarse teniendo una conferen- 
cia, y publicando cada uno una proclama dirigida á los 
soldados que de ellos dependian, exhortándolojs á la fra- 
ternidad é inspirándoles la confianza que debian tener en 
la armonía de los individuos de la suprema junta, que ha- 
bian acordado ya sus preliminares de reciproca unión, ha- 
blando en ella mutuamente unos de otros con el mayor 
respeto, á fin de desterrar de entre las tropas el espíritu 
de rivalidad y de partido, que solo serviría para la ruina 
de todos. 

Hallándose las cosas en tal estado, D. Ramón Rayón 
propuso á su hermano D. Ignacio, ir á hablar con Licea-. 
ga, á quien esperaba reducir por la amistad que entre am- 
bos habia: de antemano le escribió para persuadirlo de la 
sinceridad, de sus procedimientos, pues se inculpaba á los 
Rayones que estaban de acuerdo con el virey, fundando 
esta sospecha en la conferencia que debia haberse tenido 
en Tultenango.^ En estas cartas, que fueron cogidas mas 
adelante en el equipage de Liceaga,"" D. Ramón manifesta- 
ba muy juiciosas ideas, pero habiendo salido de Tlalpuja- 
hua en busca de Liceaga con cuatrocientos infantes, al- 

* Puede verse con otras contesta- ' ^ Fuó interceptado por las tropas 
cienes relativas, en Bustannante, Cua- reales en Riofrio, el 10 de Febrero de 
tiro histórico tom. ü? fol. 322 y si- 181G, cuando Liceaga se retiraba del 
guientes. congreso de Tehuaran, disuelto por 

^ Véase en este inisndo tomo. cap. Teran, como en su lugar veremos. 
3. ^ fol. 302 lo dicho sobre esto^ 



Abríi. 



Cir. VI.) DESCRIPCIÓN DE SALVATIERRA. 447 

guna caballería, uq obús y algunas otras piezas de arti- \Bt3 
Hería, Liceaga creyó por este aparato hostil que se intenta- 
ba atacarlo ó prenderlo, y reuniendo^ sus partidas trató de 
disponerse á la defensa. Cos, para evitar un rompimien- 
to, se ofreció á concurrir con Rayón como encatrado de 
Liceaga, pero llegó tarde su propuesta y los frailes domi- 
nicos Saavedras, adictos á Liceaga, con quienes habló Ra- 
yón en Urireo encargándoles llevasen la última carta que á 
aquel escribió, aunque prometieron interponer sus buenos 
oficios para un acomodamiento, se entendió haber hecho 
lo contrario. Rayón, no recibiendo contestación alguna, 
se dirigió á Salvatierra, en donde se situó el miércoles 
santo (14 de Abril) habiéndosele reunido algunas otras 
partidas en su tránsito. '^ 

Está construida la ciudad de Salvatierra en la ribera 
derecha del rio grande, en una altura que domina las már- 
genes del rio que son escarpadas: un puente de cinco va- 
ras de ancho comunica con la orilla izquierda, y en aque- 
lla estación del año, hay varios vados practicables, aunque 
escabrosos por los peñascos que forman el cauce del rio. 

^ El secretario de Rayón no atrí* por evitar toda efusión de eang^re, es- 

buyeii motivos tan amistosos el via- cribiú íamiliarmente al ^r. Liceaga, 

ge de D. Ramón, y con relación áes- persuadiéndolo ú que se retrajera de 

Jos sucesos, en el articulo correspon- sus yerros y cumpliese con sus uebe- 

diente al dia 5 de Abril, dice: "Con el res. de lo cual no recibió otra respues- 

fin de publicar los bandos y procla- ta, que una arrogante y emponzoñada 

mas referidos [declarando destituidos contestación, en que se remite á lan 

del empleo de vocales de la junta á propuestas hechas por el l)r. Cos." 

Verdusco y Liceaga,] y plantear el EKdia 14: '^Se recibió noticiado haber 

buen orden en el bajío, salió el Sr. co- salido ya la expedición de Acámbaio 

mandante de esta plaza [D. R. Ra- con dirección á Salvatierra, y que 

yon,] con la mayor parte de la ínfan- llegó a esta ciudad ayer, habiendo 

teria," y cspeciíica ia tropa que He- precedido un mímico pailamenlo, que 

vaba consigo; en el dia 10 expresa á nombre de Liceaga, interpuso el 

que "se recibió parte del Sr. coman- criminal religioso ¿faaVedra, para dar 

dante de la expedición, en que dice lugar á que aquel escapara de Salva, 

llegó á Acámbaro sin novedad, y que tierra, con la tropa que allí tenia. 



448 DERROTA ITURBIDE Á O. R. RAYÓN. (Lib. V. 

1S13 Rayón habia fortificado el puente con un parapeto y arti- 
llería, y lo mismo habia hecho en los vados mas inmedia- 
tos, abriendo troneras en las paredes y cercas de las ca- 
sas próximas al rio. Al acercarse Iturbide á practicar ud 
reconocimiento, fué atacado por los insurgentes que esta- 
ban situados en el puente, y habiéndose retirado, creye- 
ron estos haber obtenido una ventaja sobre él y siguieron 
el alcance. Esto pasaba el viernes santo 16 de Abril, y aun- 
que Iturbide tenia dispuesto el ataque para el dia siguien- 
te, creyendo no obstante que ''el mejor medio de santifi- 
car el dia, era aprovechar la oportunidad que el enemigo 
le proporcionaba,"^ cargó vigorosamente por el puente, 
haciéndolo al mismo tiempo por el vado que está cerca 
de San Francisco, el destacamento que encargó de esta 
operación: él mismo se puso á la cabeza de la columna 
que debia acometer por el puente, y llegando á este con 
los que habian salido á seguir el alcance y que huian en 
dispersión, sin dar lugar ni aun á que disparasen la arti- 
llería, se hizo dueño de ella y ocupó la ciudad, en la que 
al mismo tiempo entró la columna que habia forzado el 
vado. Rayón se retiró al puerto de Ferrer con alguna 
gente que pudo reunir, abandonando toda su artillería y 
municioiles. Si se ha de creer lo que dice Iturbide en 
su pedantesco y pomposo parte, la pérdida de los insurgen- 



" Matamoros en estos mismos aunque tupo desde el martes que los 

días llegó ú Tehuantepec, para ota-, enemifros habian levantado el campo 

car ¿ los goa tema! tecos mandados y se retiraban. No tuvo sin embargo 

por Danibrini, y quiso dejar que pa- tanta consideración al domin/^o de 

sasen los dias de jueves y viernes pascua, que fué el dia en que íos al- 

santOf que creyó no deber emplear canzó y derrotó. Correo del Sur, nú- 

en derranaar sangre, y no se puso en mero 17. 
movimieato ha^sta el sábado santo, 



Cap. VI ) PREMIO Á ITURBIDB. 449 

tes ascendió á trescientos cincuenta ''^miserables exconaol- isis 
gados que descendieron á los profundos abismos/' y vein- 
ticinco prisioneros que fueron fusilados: hay motivo para 
creer que el número de muertos es muy eicagerado.^ La 
de los realistas se redujo á un cabo muerto y algunos sol- 
dados heridos. Iturbide obtuvo por premio el empleo de 
coronel del regimiento de infantería de Celaya, que se 
mandó restablecer, y la comandancia general de la provin- 
cia de Guanajuato, que Calleja separó de la dependencici 
del general Cruz, con no poco resenximiento de este. A 
la tropa que concurrió ú esta acción, que Iturbide consi- 
deró siempre como una de las mas brillantes de su car- 
rera militar, se le concedió un escudo con el lema, ''Ven- 
ció en el puente de Salvatierra:" la división se componia 
de un destacamento de la Corona y el batallón Mixto de 
infantería; el cuerpo de Frontera, un escuadrón de S. Car- 
los, el de lanceros de Orrantia y un piquete de S. Luis de 
caballería, con una sección de artillería. 

Liceaga se mantuvo en una hacienda inmediata oyendo 
el fuego, sin auxiliar en nada á Rayoú como pudo hacer- 
lo, presentándose por la retaguardia de Iturbide, ^^ y antes 

^ Se^run Io8 informes que me ha lo acomprñaba I). José Joaquín Ga- 

conaimicHtlo pent<ina muy verídica y liegos, firmándolo sin leerlo. Cuando 

quetiatócon intimidada lturbide,pí>- se publicó y echó de ver las expre- 

t< parte, que ha dado ocasión ú tantas siones chocantes de su contenido, no 

declamaciones contra su autor, tuvo pudo ya variar lo que había firmado, 

el origen siguiente: Iturbide padecía '^ No es sin embarfro cierto lo 

frecuentemente fuertes jaquecas que que dice Bustamante, Cuadro histó* 

lo obligaban ú. ponerse en cama, im- rico tom. 2. ® fol. 279, que Liceaga 

pidiámiolc todo género de trabajo, y durante la acción, hubiera podidoapo* 

el día de la acción de Salvatierra tu- derarse del rico convoy de barras de 

vo un violento acceso de este mal: se plata que Itutbide haoia sacado de 

montnvo á caballo miéntrart la ac> Ouanajuato, y había dejado con una 

cion duró, pero luego que esta se ter- pequeña escolta. Iturbide no había 

minó tuvo que acostarse, y encargó sacado el convoy, y no necesitaba 

que formase el parte al capellán que Bustamante para no cometer este 

ToM. III. — oT. 



Abril. 



450 EJECUCIÓN DEL PLAN DE CALLEJA. ^Lta. Y. 

1813 bien aplaudió la derrola de aquel, lo que hizo correr la 
voz, y así se aseguró en las primeras nolicias de esta ac- 
ción que en Méjico se publicaron, que Verdusco y Licea* 
ga se babian indultado y habian auxiliado á Ilurbide pa- 
ra batir á Rayón. Este, después de su derrota, circuló en 
toda la provincia de Guanajuato los bandos y proclamas 
que su hermano D. Ignacio le habia dado, en los cuales, 
después de pintar con negros colores la conducta de sus 
colegas, dice como presidente de la junta á los habitantes 
del reino, ó para usar del lenguaje de estos documentos, 
^^á los de la América," pues la infatuación que se tenia 
sobre la grandeza y poder de Méjico, hacia considerar lo 
uno como igual á lo otro: ^^Ya estáis exentos de toda 
obligación respecto de ellos (de los dos miembros de la 
junta Verdusco y Liceaga) quienes suspensos, no deben 
ejercer ya el alto ministerio." Esta declaración acabó 
de destruir toda idea de consideración á la junta, aun en- 
tre aquellos que alguna le conservaban, ejerciendo des- 
de entonces Rayón un poder absoluto, respecto de los que 
le obedecian. 

Calleja entre tanto habia ido conduciendo á ejecución 
sus planes. Por el rumbo del Sur habia establecido en 
Cuernavaca un cuerpo de observación á las órdenes del 
brigadier Moreno Daoiz (e), que se extendió hasta las orillas 
del Mescalar la sección de Toluca, mandada por Castillo 
Bustamante fué considerablemente reforzada, y la de Tula 
se organizó bajo el mando del coronel Ordoñez (e), cpnti- 

^^^^^^.^i^— ^■— ■■ ■■--■■■»■■■ ■ ■■■■ ■■ ■■ ■■■■ ^ 

error, mas que ver el parte del mismo te, y ademas quiere todavía que Ra- 
Iturbide; mas Bustamante era amigo yon hubiese batido á Iturbide con po- 
de Rayón y enemigo de Liceaga, y ca gente, quizá por el resultado del 
por lo mismo quiso acriminar á es- reconocimiento que hemos referido. 



Abril. 



Cap. VI ) AT4QUE DE TLALPUJAHUA. 451 

noándose el camino militar hasta Querctaro con el cuer- isis 
po de tropas que se situó en S. Juan del Rio, que tenia 
por jefe al teniente coronel D. Antonio Linares, con el ob- 
jeto de expediiar el paso de los convoyes y correos, sien- 
do los primeros mas frecuentes, y habiéndose fijado el dia 
de la salida periódica de los segundos, aunque no pudo 
seguir su curso con regularidad. Tomadas, pues, estas 
disposiciones y habiendo sido destruidas en Salvatierra las 
mejores tropas de los Rayones, Calleja creyó que era lle- 
gado el momento de hacer mover simultáneamente la 
división de Toluca contra los Rayones en Tlalpujahua, y 
la de Tula contra los Villagranes en Huichapan y Zima- 
pan, para impedir que estos pudiesen recibir socorros de 
Tlalpujahua, ni darlos tampoco á aquel punto amenazado 
por las tropas reales, pues aunque los Villagranes no obe- 
decían á Rayón, el peligro podia hacer que intentasen mu- 
tuamente auxiliarse. 

Púsose en marcha Castillo Rustamante sobre Tlalpuja- 
hua, saliendo de Toluca el 27 de Abril con una división 
de poco mas de mil hombres de todas armas, y después 
de ocho dias de marcha nH)lesta por las continuas lluvias, 
acampó el 4 de Mayo en el cerro de San Lorenzo á la 
vista del del Gallo, que era el punto fortiBcado por los 
insurgentes. D. Ignacio Rayón, viendo aproximarse el 
peligro, hizo llamar á su hermano D. Ramón, quien des- 
de la derrota de Salvatierra habia permanecido en la pro- 
vincia de Guanajuato y se hallaba á la sazón en Taranda- 
cuau, de donde se trasladó á Tlalpujahua á marchas forza- 
das: entonces D. Ignacio puso en salvo la imprenta y otras 
cosas de importancia, y él mismo resolvió retirarse á pun- 



4f)2 FUGA DE RAYÓN. (Lib. T. 

1813 to mas segaro. ^^ Hízolo asi saliendo por el camino de 
Irimbo, mas notando Castillo Bustamante el movimiento, 
lo hizo seguir por una guerrilla que desbarató la partida 
que lo acompañaba, tomándole á duras penas su equipage, 
y escapando el mismo D. Ignacio por la ligereza de su ca- 
ballo. Este reencuentro, muy poco importante por sí mis- 
mo, es notable por el papel que después han representa- 
do todos los oficiales empleados en aquella ocasión, pues 
mandaba la guerrilla D. Vicente Filisola, teniente enton- 
ces de cazadores del regimiento fijo de Méjico; el piquete 
de caballería de 25 dragones de fieles del Potosí D. Juan 
Amador; y 80 caballos de este cuerpo y de S. Carlos que 
fueron de refuerzo, D. Miguel Barragan, que murió sien- 
do presidente interino de la república. ^^ 

Rl cerro del Gallo podia considerarse como inexpugna- 
ble, y por tal lo tenian los independientes, porque domi- 
naba por su situación á todos los circunvecinos, haciendo 

^^ Kn el diario del secretario de jk)co de haber hecho alto en ellas, se 

Rayón se reñere la salida' de este de desprendió del campo enemigo una 

Tlalpujahua, y el riesgo que tuvo de partida de doscientos y tantos hom- 

ser cogido de la manera siguiente. bres de caballeria é infanteria, que no 

" Dia 4. — Los oñciales y tropa re- observada de los nuestros, por lo ocul- 
presentaron á S. £. con rendimiento to y poblado del camino que trajeron, 
pero con energía, que en atención á se vio S. E. en el mayor riesgo: se 
ser sobremanera preciosa su conser- dispersó la caballeria de Hernández 
VBcion para la felicidad de la patria, que estaba por ese viento y se extra- 
tuviese la bondad de salir del campo, viaron las cargas, entre las cuales la 
y no exponerla en las contradiccio- de mas importancia fué, la petaca del 
nea y alternativas de la guerra, á lo dinero que llevaba cinco mil pesos 
que se vio precisado á acceder, ofre- en oro y plata, los sellos y algunos 
ciendo salir mañana del campo." papeles de importancia. Pasó S. £. 

" Dia 5. — Salió S. £. del campo la noche en los cerros de S. Miguel 

con treinta dragones provinciales y el Alto." 

unos cuantos de su acompañamiento ^ Vésise el parte detallado de Cas- 
á las cinco y media de la mañana, tillo Bustamante en la gaceta de 8 de 
haciendo alto con algunas cargas en Junio núm. 411 fol. 579, y el prime- 
las lomas boscosas de Tarimangacho, ro que dio, en la de 1 8 de Mayo nám. 
distante del campo media legua. A 402 foL 504. 




Mayo. 



CáP. VL) ABANDONO DEL CERtlO DEL GALLO. 453 

muy difícil su acceso una barranca que lo rodea. En su isift 
cima se extiende una llanura de setecientas varas de largo 
de Norte á Sur y doscientas de Oriente á Poniente, Hallá- 
base fortificado con siete baluartes, comunicados entre sí 
por un parapeto de tres varas de grueso con troneras pa- 
ra artillería y fusilería, defendido por un foso de tres y 
medía á cuatro varas de profundidad. 

Castillo Bustamante trasladó su campo el C de Mayo, 
al cerro de los Remedios, inmediato al del Gallo, para co- 
locar en él una batería de seis piezas, y aunque intentó 
diversos ataques en los dias siguientes, todos fueron sin 
resultado, lo que le hizo creer que no era posible apode- 
rarse del cerro que sitiaba con la poca gente de su divi- 
sión y así lo avisó al virey; pero habiendo encontrado el 
capitán del fijo de Méjico D. García de Revilla, un punto 
á propósito para situar una balería por el lado del Sur, 
que no solo facilitaba la aproximación al fuerte, sino que 
impedia á los sitiados tomar agua del arroyo, reduciéndo- 
los á beber la de una mina derrumbada en que habian si- 
do arrojados cadáveres, pasó á él la mitad de su división 
á las órdenes del mayor del mismo cuerpo D. Pío María 
Ruiz. Estaba muy adelantada la construcción de esta ba- 
tería y se habian tomado por Castillo Bustamante las pro- 
videncias convenientes para romper con ella el fuego y 
verificar el ataque, que debia dar con escalas el teniente 
coronel D. José María Calderón, con un piquete de Pue- 
bla, cuando en la noche del 1 2 de Mayo D. Ramón Ra- 
yón abandonó el fuerte, volando antes el parque y diri- 
giéndose á Zitácuaro. Castillo Bustamante lo hizo perse- 
guir por la caballería que mandaba D. Matías de Aguirre, 



r 



Mayo. 



4S4 TOMA DE TLALPUJAnUA. (Lib. V. 

1813 tleslinando á Filisola y á Pesquera para que hiciesen lo 
mismo, el primero, con los que hubiesen tomado la di- 
rección de Huichapan, y el segundo, por el camino de Ma- 
ravatío. Agnirre, no habiendo logrado alcanzar á Rayón, 
al volver á Tlalpujalma se encontró con el coronel insur- 
gente Valdes|nno, el cual fué muerto con toda la partida 
que mandaba. Filisola, no hallando enemigos en el rum- 
bo que se le encargó recorrer, se dirigió al cerro de Na- 
dó, que habia sido abandonado por el coronel Rafael Polo 
que mandaba en él; con lo que tomó ó destruyó la arti- 
llería y municiones que allí habia, arrasando y quemando 
las obras de fortificación, fábricas de armas y depósitos 
de víveres, después de permitir á los soldados que cogie- 
sen todo cuanto pudiesen cargar. ^^ 

De mucha importancia fué para la causa real la toma 
de Tlalpujahua, en donde entró Castillo Bustamante sin 
resistencia, después de abandonado por los insurgentes el 
cerro del Gallo, porque esta población era considerada co- 
mo la capital de la insurrección, siendo ademas punto de 
grandes recursos, por los que Rayón sacaba del mineral 
de Angangueo y de las haciendas inmediatas de Solis, 
Chamuco y los Laureles. Los realistas encontraron en 
la fortaleza del Gallo porción de cañones, obuses, máqui- 
nas para hacer fusiles, útiles de artillería, municiones y 
metales para fabricarlas, que los Rayones habian acopia- 
do en el largo tiempo que ocuparon aquel lugar. Gas- 
tillo Bustamante, arrasadas las fortificaciones del cerro, 
marchó á Zitácuaro que encontró abandonado, no habien* 
do tratado de sostener aquel punto D. Ramón Rayón, 

* Parte do Filisola, ^ceta de 10 de Junio núm. 412 fo]. 5S8. 



M4T0. 



Cap. VI.) SITÚASE CASTILLO EN MaRAVáTÍO. 4S5 

quien se retiró al aproximarse Bustamante, el cual des- isis 
tacó á Aguirrey á Filisola para que persiguiesen á los fu- 
gitivos: el primero liizo prisionero en el pueblo de Xoco* 
ñusco al inspector Izaguirre, que babia sido antes escri- 
bano en Zitácuaro, al mariscal Saucedo y á otros dos de 
menor graduación, que todos fueron pasados por las ar- 
mas. ^^ Pasó en seguida Castillo á situarse con su divi- 
sión en Maravatío, desde cuya posición cubria el camino á 
Valladolid y podia auxiliar á aquella ciudad, habiendo que- 
dado el mando de Toluca á cargo del coronel D. Lorenzo 
de Ángulo y Guardamino, coronel del regimiento de in- 
fantería de Tlaxcala, que aunque personalmente no era á 
propósito para la campaña, dirigia con acierto frecuentes 
expediciones á las inmediaciones, y mucho mas cuando 
tuvo á sus órdenes al capitán D. Manuel de la Concha, 
tan atroz como activo en la persecución de los insurgen- 
tes, de lo que habia dado muchas pruebas mientras estu- 
vo en Valladolid á las órdenes de Trujillo. ^^ 

D. Ignacio Rayen, habiendo escapado del riesgo en que 
estuvo de ser cogido á su salida de Tlalpujahua, aunque 
con pérdida de su equipage, se mantuvo en las alturas in- 
mediatas á aquel punto, viendo con anteojo el progreso 
de las operaciones del ataque, y dando órdenes para el 
socorro de la plaza, que todas fueron sin efecto. ^^ Per- 

^* Gaceta de 24 de Junio núm. brado teniente coronel del escnadron 

418 fol. 640. que se levantó en Toluca y siguió 

^^ Cuando la insurrección comen- expedicionando en todo el valle de 

zó era Concha subdelegado de Za- Toluca, Ixtlahuaca y sierra de Mon- 

cualpan, de donde huyó y se retiró te alto. 

á Méjico. £1 virey lo hizo capitán ^^ Todo lo contenido de este par- 

y fué á Valladolid con Trujillo. De rafo, está tomado del Diario del se- 

allí pasó á Toluca, y con el P. Cam- cretario de Rayón, desde Mayo on 

piuzano hizo varias correrias por la adelante. 
s erra de ^ultepec. Fué después nom- 




456 EXcuasioPiKS de rayón. (Lib. v. 

1813 dida csla, se retiró al pueblo de Tuxpan, cercano á Z¡- 
*^*^ tácuaro, donde se le reunió su hermano D. Ramón, y 
de allí pasó á la hacienda de los Laureles, á la que habia 
despachado con anticipación su familia, la impreuta y las 
cosas mas importantes que en Tlalpujahua tenia. Reci- 
bió en ella aviso que una partida del brigadier insurgente 
Cajigas habia aprehendido sin resistencia á Liceaga, y dio 
orden para que lo entregase á Muñiz, quien lo condujo á 
la hacienda de Puruaran: antes habia sido también cogi- 
do el P. Delgado. En los Laureles nombró comandante 
del bajío de Guanajuato, con el título de comandante del 
Norte, á su hermano D. Ramón, confirmando en el mando 
de aquella parte de la misma provincia que está al Norte de 
la Sierra, al Dr. Gos, y habiéndole contestado Morelos que 
no podia mandarle la división auxiliar que desde antes le 
habia pedido, no creyéndose seguro en aquella hacienda 
por acercarse á Zitácuaro los realistas, salió de ella (7 de 
Junio) para internarse mas en la tierra caliente, y desde el 
pueblo de Papacindan envió su familia á Huetamo, y él 
mismo dando una larga vuelta se dirigió á Puruaran, á 
donde llegó el 22 de Junio en compañía de Muniz, que 
se titulaba comandante del Sur y fué á encontrarlo á Tu- 
ricato. Estaba preso en Puruaran Liceaga, quien por al- 
gunos dias rehusó ver á Rayón, mas habiéndose decidido 
á presentarse, hubo una especie de reconciliación, y aun- 
que continuó en arresto, algún tiempo después obtuvo 
permiso para ir á su hacienda de la Laja cerca de León, 
pero sin mando alguno. Amenazado Rayón en Puruaran 
por la partida que destinó á perseguirlo el comandante 
general de Michoacan García Conde, emprendió nueva 




Ca». VI) EXCCRSIOMES DE RAYOH. 457 

peregrinación por diversos pueblos y haciendas basta Pu- isis 
ruándiro, á donde llegó el 9 de Agosto, y allí mandó fa- septiembre. 
silar á Vicente Arias, que aunque icnia el grado de coro- 
nel, no era mas que un bandido, ^" y lo mismo habia he- 
cho antes con otros de igual clase. Pasó luego á Pázcua- 
ro, y sabiendo que se aproximaban los realistas á aquella 
ciudad, salió precipitadamente de ella: volvió hacia el Sur, 
dirigiendo sus pasos según se veia amenazado por las par- 
tidas destinadas por García Conde á su persecución, y cor- 
rió gran riesgo de ser cogido en el puerto de la alberca 
de Zipimeo, cuando con su hermano D. Ramón fué der- 
rotado en Zacapo por Landázuri, como luego se dirá, 
teniendo que hacer fuego él mismo para detener á los 
dragones que muy de cerca lo seguian,-^^ desplies de lo 

" "Los excesos, latrocinios y rein- la Exma. Sra. ministra [Rayón con- 

cMencias de D. Vicente Arias, que servaba siempre el título de ministro 

indebidamente obtenia el título de de Hidalgo] 1) ^ Mariana Martinez, 

coronel de los ejércitos nacionales, lo que ha celebrado el vecindario con 

condujeron por ñu al patíbulo. Hoy iluminación, salvas y otras demos- 

[12 de Ajjjosto] ha sido pasado por traciones de regocijo/* y el dia s¡- 

lat armas en este pueblo de Puruán- guíente, 'olieron ¿ s. E. los parabie- 

diro, previas no solo la sumaria de iies por la noticia de ayer, los oficia- 

BUS delitos, sino también las disposi- les de todos los cuerpos, á quienes 

ciones de cristiano, para que sirva de correspondió con el agrado, dulzura 

escarmiento á los que o5«en cometer y benevolencia que forman el carác- 

iguales atentados.** Diario del secre- ter de este príncipe, tan generalmen- 

tario de Rayón. te reconocido. En la noche so cele- 

^■^ Aunque Rayón anduviese de bró baile, á que asistió S. E., acce- 
pueblo en pueblo huyendo de los rea- diendo á, la súplica de los oficiales." 
listas, no dejaba por esto do repre- El inmediatodia 16 "sé celebró misa 
sentar en todo su esplendor ♦*! papel de gracias, A que asistió el Sr. coman- 
de presidente de la junta. Pasando dante general did Norte, con el cuer- 
por Nucupétaro, curato de Morelos, po de oficialidad.'* Por esta y otras 
al retirarse de \n% Laureles á Purua- incidencias de ií^ual naturaleza, de 
ran, el 17 de Junio dia de Corpus que est/i ll^no el Diario de que he 
según refiere su secretario, ''asistió ú extractado estas noticias, se echa de 
la solemnidad del CJorpus, acompa- ver cuanto se equivocan los que pre- 
ñado de la oficialidad y marchando tenden persuadir, que la revolución 
» compañía de granaderos.** EnPu- de 1811) se formó y desarrolló con 
raandiroy [M de Agosto] '*se recibió elementos republicanos, 
la noticia del feliz alumbramientq de 

ToM. III.— 58. 



/ 



488 EXCURSIONES DE RAYO!!. Lm. V. 

1813 cual se retiró casi solo á Tancítáro. Guando este ülti* 
SM)ü>mbi«. ™^ suceso se verificó, habia ya dejado el mando de la 
provincia de Michoacan el brigadier García Gonde, ha- 
biéndole sucedido el de igual grado D. Manuel de la So- 
tarriba^ que salió de Méjico con este objeto el 29 de Ju- 
lio con un batallón del regimiento de la Gorona, de que 
era coronel. García Gonde pasó á tomar el de Jalapa. 

Mas afortunado habia andado D. Ramon^ quien en la ha- 
cienda de Ghaparaco, en el camino de Zacapo á Zamora, 
derrotó á la tropa que en ella estaba situada y á la que habia 
salido de aquella villa con el objeto de atacarlo en Zacapo. 
En esta acción fué herido Lobato, por lo que se le ascen- 
dió á brigadier y se distinguió D. Eligió Roelas, que des- 
pués de hecha la independencia murió con honor soste- 
niendo al gobierno en la batalla de Tolome en i 852. D. 
Ramón condujo á Zacapo ocho prisioneros que hizo en 
Ghaparaco, de los que fueron fusilados seis (7 de Sep- 
tiembre) por orden de Dw Ignacio. Reunidas en aquel 
punto las fuerzas de ambos hermanos, y teniendo mas de 
cien enfermos de la epidemia que se habia extendido has- 
ta aquellos lugares, los iodios de los pueblos inmediatos 
se resistieron á trasladarlos á otros parages, y esta de- 
mora dio lugar á la sorpresa que Landázuri les dio en 
aquel punto (19 de Septiembre) ^^ en que como hemos vis- 
to arriba, corrió D. Ignacio riesgo muy inminente de ser 
cogido. D. Ramón, habiendo reunido la mayor parte 
de los dispersos, siguió haciendo correrías en los confines 
de la tierra caliente de Michoacan y Jalisco; 

^ Véase el parte ^de Landázuri, presenta como una victoria de Ra- 
en la gacela de 11 de Noviembre nú- yon esta derrota, 
mero 481 folio 1.167. Bustamante 



Caf. VI ) ACCIOriES DE GUERRA DEL DR. COS. 4S9 

El teniente coronel D. Vicente Buslamanle, del nuevo isi» 

Junio. 

regÍDí)iento que se habia levantado con el nombre de Mon- 
eada, en honor del conde de S. Mateo, marques del Jaral, 
que era coronel, salió por orden de este á fines de Abril á 
perseguir al Dr. Cos, á quien obligó á retirarse á la sier- 
ra de Guanajuato, habiéndolo seguido hasta el rincón de 
León. Regresó de allí Bustamante á S. Felipe, con el 
ñn de fortificar aquella villa, para contener desde ella á 
las partidas de insurgentes que se abrigaban en la sierra, 
y volviendo en una de sus expediciones (28 de Junio) con 
porción de ganado que les babia quitado, fué atacado por 
Matías Ortiz, uno de los que eran conocidos con el nombre 
de ''los Pachones," quedando muerto en la refriega Bus- 
tamante con seis oficiales y muchos soldados de su cuer- 
po, que casi siempre fué desgraciado, y quizá por esto no 
obtuvo nunca el crédito de bizarro. *^ Otros golpes feli- 
ces dados en aquellas inmediaciones, dieron nombradía 
de valientes á los ''Pachones." Los realistas sufrieron 
algunas otras pérdidas de poca importancia, en los cuer- 
pos formados para la defensa de los pueblos y de algunas 
haciendas, como en la de Galindo, inmediata á San Juan 
del Rio, cuya guarnición fué destruida por D. Francisco 
Rayón (8 de Septiembre) no obstante haberse defendido 
valientemente, quedando muerto D. Antonio del Valle, 
que la mandaba. ^^ 

Al mismo tiempo que Castillo Bustamante se hacia due- 
ño de Tlalpujahua, la división de Tula se hallaba emplea- 

^ Bustamante, Cuad. hist. tom. fué hecho prieionero en esta acción. 
2 9fol. i¿97. El P. franciscano Go- ^ Diario del secretario de Rayón, 
tor que acompañaba & Bustamante, en el dia 14 de Septiembre. 



# 



460 ATAQUE DE HUlCllAPAIf. (Lia. Y. 

1S13 <]a 6n la conducción del convoy de Guanajuato y en el ata- 
^^^^' que de Fluichapan, al que siguió el de Zimapan. La pri- 
mera de estas operaciones estuvo á cargo del coronel Or- 
doñez, quien no encontrando en Querétaro, como el virey 
Labia dispuesto, á Iturbide, por haber este marchado al 
ataque de Salvatierra, continuó con el convoy hasta Gua- 
najuato á donde llegó sin accidente, pues aunque fué ata- 
cado en Baltierrilla á la entrada de Salamanca, rechazó 
sin gran dificultada los insurgentes, ^' pero temiendo ser- 
lo otra vez á su regreso por mayores fuerzas en el mismo 
punto, se hizo acompañar por Iturbide, quieu en efecto ba- 
tió á los que lo esperaban en aquel silioy el convoy entró fe- 
lizmente en Méjico el 10 de Mayo, conduciendo 1751 bar- 
ras de plata, de las cuales 600 eran del rey,'' y gran canti- 
dad de semillas, sebo y otra multitud de efectos con que la 
agricultura de las provincias del interior provee á la capital. 
El ataque de Iluichapan se verificó bajo la dirección 
del teniente coronel D. Pedro Monsalve. Al batallón de 
Lobera que este mandaba, se reunieron las fuerzas que 
ocupaban á S. Juan del Rio con la caballería de S. Luis, 
bajo las órdenes del capitán de aquel cuerpo D. Anastasio 
Bustamante, la sección de Ixmiquilpan á las de Casasola^y 
los patriotas de Tlahuelilpan, de Tula, y de otros pueblos 
y haciendas circunvecinas, habiéndose situado de antema- 
no D. Manuel Fernando Bocanegra con los de Toliman en 
los puntos adecuados para rmpedir la comunicación coa 
la Sierra. ^^ El 5 de Mayo se presentó Monsalve delante 

^ Gaceta de 8 de Mayo, n. 467 en las gacetas de Mayo de este año, 

Ibl. 47'^ especialmente en las de 8 y 15 de 

^ Arechederreta, Apuntes man. aquel mes, núms. 398 y 401, en las 

^' Pueden verse todos los partes que se hallan los partes de Monsalv* 

relativos d los sucesos de Huichapan, Ibis. 469 y 402. y todos los relátivoa. 



Cav. VL) toma de HUlCnAPAEf. i61 

de la población, defeodida con trincheras formadas en las 1813 
bocacalles y con un fortín artillado construido al Sudoes- ^°' 
te, é intimó la rendición ofreciendo el indulto, pero no 
siendo admitido, la infantería, á cuya cabeza iba el capi- 
tán de granaderos de Lobera D. José Barradas, atacó la 
población y entró en ella horadando los gastadores indios 
de S. Juan del Rio las paredes para penetrar de casa en 
casa, después de desalojar con un fuego vivo á los que 
defendían las azoteas: Bustamante con sus dragones des- 
montados contribuyó eficazmente á esta operación, y ha- 
biendo llegado en esta sazón Casasola con Ja sección de 
Ixmiquilpan, los iusui^entes fueron desalojados de todos 
ios puntos y obligados á defenderse en las torres de la 
parroquia, en las que se sostuvieron hasta la mañana si- 
guíente que se hubieron de rendir. £1 fortín fué toma- 
do por D. Vicente Fernandez con los patriotas de Tlahue- 
lilpan y los de Tula, que mandaba Argumosa. Chito Vi- 
llagran, trató de salvarse por la velocidad de su caballo, 
tomando el camino del Calvario, y se dice que para de- 
tener á los. soldados que lo perseguían, arrojaba puñados 
de onzas de oro, no obstante lo cual fué alcanzado y he- 
cho prisionero por el comandante de patriotas de la ha- 
cienda del Siervo D. Miguel Truchuelo, quien cogió tam- 
bién al que hacia de mayor de plaza llamado Villanueva. 
£1 pueblo fué saqueado por la tropa y los prisioneros diez- 
mados. 

Tratóse de aprovechar la prisión de Chito Villagran, 
para reducir á su padre D. Julián, y al efecto le escribió 
aquel, manifestándole que si se presentase con las ar- 
mas y gente que tenía, entregando el pueblo de Zímapan, 



r 



462 MLERTC DE CHITO VILLAGRAIf. (Lib. V. 

]t:i3 serian ambos indultados, pero habiendo contestado rehu- 
^^^' sándolo, fué Chito fusilado en Huichapan el 14 de Mayol 
En aquel pueblo quedó una guarnición á las órdenes del 
mayor de Nueva España D. I)omingo Claverino, y se or- 
ganizaron patriotas ó realistas en todos ios inmediatos, 
para su defensa. 

Con la toma de Huichapan y muerte de Chito Villa- 
gran, Ordouez, habiendo conducido á Méjico el rico cou- 
Voy de Guanajuato, pudo dirigir su atención y las tropas 
de su mando contra D. Julián Villagran, á quien para dis- 
tinguirlo de su hijo, se le conocia con el nombre del vie- 
jo Villagran. Estaba este establecido en el real de minas 
de Zimapan y tugares cercanos, y no habiendo sido ata- 
cado por las tropas reales en muclio tiempo, habia ex- 
tendido su dotninacion por el reverso de la sierra hasta 
la Huasteca, haciendo fortificar algunos puntos inacce- 
sibles, fundiendo muchos cañones y pertrechándose con 
abundancia de municiones. En Zimapan hacia acuñar 
moneda y se habia hecho dueño de todas las propiedades 
del distrito, con lo que tenia gran cantidad de ganado y 
provisiones. Su autoridad era la mas absoluta que pue- 
de imaginarse, no reconociendo otra alguna superior, y 
disponiendo de la vida y de h>s bienes de todos cuantos 
estaban bajo su dominio, hacia pesar su poder especial- 
, mente sobre los vecinos de Zimapan, que muy adictos á la 
causa real, habian defendido aquel real con heroica cons- 
tancia, dirigidos por el cura de Jacala D. Celedonio Sal- 
gado, no rindiéndose hasta la liltima extremidad. 

Ordoñez salió de Huichapan con su división el 50 de 
Mayo, y se dirigió á la cima que forma la profunda bar- 



CAr. VI.) TOMA DE ZIMA PAN. 465 

ranea del rio de los Aljibes, cuya ventajosa posición te- isi3 
nia fortificada Villagran. Hízola atacar Ordoñez por Mon- *^*^* 
salve con las dos compañías de granaderos de Nueva Es- 
paña y Lobera, la de cazadores de Tresvillas, algunos dra- 
gones de S. Luis y Querétaro y un cañón de á 4; pero 
los insurgentes sin tirar mas que algunos cañonazos, echa- 
ron á rodar los cañones á la barranca, volaron sus muni- 
ciones y se pusieron en fuga: siguió Monsalve el alcance 
hasta la hacienda de Sigáis, y habiéndole avisado los ve- 
cinos de Zimapan que Villagran habia abandonado el pue- 
blo, entró en él, siguiéndole Ordoñez con el resto de la 
división, ^^ y fueron recibidos por los habitantes con el 
mayor aplauso, viendo en las tropas reales á sus liberta- 
dores, pues según la junta de vecinos dijo al virey en una 
representación que le dirigió, Villagran habia dado orden 
de quemar el pueblo y pasar á cuchillo á sus habitantes, 
lo que solo se evitó por la pronta llegada de la vanguar- 
dia que mandaba Monsalve. Este, el dia siguiente 3i, 
siguió con trescientos infantes y sesenta caballos en de- 
manda de Villagran al campamento de S. Juan, donde te- 
nia reunida la artillería que retiró de Zimapan, ocupando 
las Cum'bres de los cerros, desde las cuales rompieron los 
insurgentes un vivo fuego de cañón y fusil, descalcando 
una nube de piedras sobre las dos columnas con que Mon- 
salve los atacó [>or sus dos flancos, mas luego que estas 
llegaron á aposesionarse de las alturas, huyeron aquellos 
abandonando treinta cañones de diversos calibres, pocos 
fusiles, gran cantidad de víveres y municiones. Toma- 

■ ■■ ■■■ — ^ — .I. !■ II ■■■ »■■■ ■■ ,■ ■■■■■■■■»■■■■ ■■■» ■ ■■■■ «ll^ ■■■■■■»!■ ^^MW^— «^ 1^ — ^i— ^ 

^ Véanse en las gacetas del mes de Junio de 1813, todos los partes rela- 
tivos á estos sucesos. 



464 INDÚLTAMSE MUCHOS. (Lib. T. 

1S1) ronseles también los vasos sagrados y alhajas de plata que 
sacaron de la parroquia de Zimapan. 

Las ventajas obtenidas por la causa real con estas vic- 
torias fueron tanto mayores, cuanto que aseguraron la po- 
sesión estable y permanente de aquel territorio, á diferencia 
de las que en otros puntos se conseguian, las cuales eran 
tan poco duraderas, que apenas se babia retirado la tropa 
realista, cuando los insurgentes volvian á ocupar los pun- 
tos de que babian sido desposeidos. Los jefes que servían 
á las órdenes de Villagran, no solo admitieron el indulto 
que se les concedió, sino que se comprometieron á servir 
contra sus antiguos compañeros: bízolo así José Antonio 
Trejo, capitán al servicio de Villagran, quien se presentó 
con toda su partida, que ascendía á cuatrocientos hom- 
bres, y entregó veintisiete mil cabezas de ganado menor, 
por cuyos servicios Ordoñez le conservó el mando de so 
gente, declarándolo capitán de toda ella, aunque ponién- 
. dolo á las órdenes de José Andauro, á quien el mismo 
Ordoñez califica ^^del nunca bien ponderado, benemérito, 
apreciable y fiel indio/' por el valor y lealtad que mani- 
festó en el sitio riguroso que aquella población sufrió; por 
la constancia con que se mantuvo adicto á la causa real, 
habiendo formado con sus parciales varias conspiraciones 
contra Villagran, por las que fué condenado por este á 
perder la vida, que pudo librar por casualidad; por todo 
lo cual fué nombrado por Ordoñez capitán y comandante 
de todos los indios de la demarcación. 

Indultóse también Casimiro Gómez, indio que tenia el 
empleo de coronel y comandante general de aquellos can- 
tones, y había sido en ellos uno de los mas crueles per- 



Cap. vi.) PRISIÓN D£ D. J. VILLAGRAN. 465 

seguidores de los españoles. ^' Iba á atacarlo Casasola isi» 
en el cerro de las Minas, cuando solicitó el indulto y ob- 
tenido presentó toda su gente, que ascendía á mas de dos 
mil indios, entregando seis cañones, algunos fusiles y es- 
copelas, ocho mil trescientas granadas de mano, con las 
que prelendia suplir la escasez de fusiles, cuarenta y cin- 
co banderas y otros liiiles de guerra. Indultáronse otros 
muchos indios y entre ellos coroneles, capitanes y o&cia- 
les de todas graduaciones. 

Villagran, con muy pocos que lo acompañaban, se ba- 
bia retirado á la hacienda de S. Juan Amajaque, en la 
que estaba por todas partes cercado, tanto por las tropas 
de Casasola y de Monsaive, como por las partidas de indios 
indultados destinados á su persecución. Uno de los que 
aun permanecian con él, José Felipe Maya, que tenia el tí- 
tulo de coronel á su servicio, queriendo contraer mérito pa-> 
ra obtener el indulto, dio aviso á Casasola del lugar en que 
aquel estaba, quien lo aprehendió en la madrugada del 13 
de Junio, con treinta y seis personas que se hallaron en su 
compañía, entre ellos tres coroneles, cogiendo también con 
él diez y siete cargas de equipage. Casasola pidió instruc- 

'^ Había en Méjico un ei>pañol en su familia. Este fué Casi miro Go- 
ncaii'Ja!a(!o, llamado D. Pedro Alúr- mez, que ya grande y comenzada la 
eos Gutiérrez, que tenia sn casa de revolución, volvió ¿, 6U pueblo k to- 
comercio en iíieíquinadcl Kmpedra- mar (wrte en ella. En loa cantonea 
dillo y Alcaicería on la rasa que lia- que estaban á, su cargo, especie de 
ce ahora parte del Montepío, y bacía campamentos en donde se reunían loe 
un giro muy extenso en plomo y grc- indios que de el dependían, que visi- 
tas de Zimap^n, y en costales y so- tó el Dr. Velasco por orden de Rayón 
gas de lxmit|uili>an, porloquo Iclla- en Octubre del año anterior, encon- 
maban D. Marcos Mvcate. Cayóle tnaidolos en un excelente orden, cuan- 
en gracia un chiquillo indio, que do disponia sacar á quitar la vida ¿ 
traian consigo los arrieros, en un vio. los españoles que tenia prenos^ decía 
ge en que conducían aquellos efectos, que los sacaba al campo para que 9ñ 
y quiso quedarse con el para criarlo distrajesen. 

ToM. III.— S9. 



Junio. 



466 MUERTE DE D. J. VlLLAGriAIl. (Ub. V. 

1813 ciones á Calleja sobre lo que debia bacer con los prisio- 
neros y se le dio orden de fusilarlos, como lo bizo el 21 
en la bacienda de Gílitla, con Yillagran y otros veintidós 
de los suyos. Así acabó D. Julián Yillagran, uno de los 
que tomaron parte en la revolución desde su principio, 
señalándose en sus primeros pasos por becbos atroces, 
como la muerte de Sancbcz, á quien pasó con la lanza por 
su mano; Rayón en nombre de la junta para ganarlo á su 
obediencia, lo nombró teniente general y comandante ge- 
neral del Norte, dando el empleo de mariscal de campo á 
su bijo Cbito, pero ni uno ni otro reconocieron nunca au- 
toridad alguna, procediendo solo por sí y según sus inte- 
reses privados, aunque ocupando mucbo la atención del 
gobierno y obligándolo á emplear en su persecución con- 
siderable número de tropas, por lo que Morelos decia que 
eran útiles por el ruido que bacian. 

Cuanto mas opresor babia sido el dominio de Villagran, 
tanto mas violenta fué la reacción en favor de la causa 
realista en los paises que le estuvieron sujetos. En Zi- 
mapan, babian sido quemadas durante el sitio las casas y 
haciendas de beneficio de metales, y no babia quedado 
mas que el recinto de la plaza: los habitantes robados y 
sumergidos en la miseria, estaban reducidos á comer los 
mas groseros alimentos. Durante la larga dominación 
de Yillagran, babia cesado toda administración de justicia 
y de sacramentos, y entre la multitud de indios que se 
presentaban al indulto, se veian muchos niños crecidos que 
uo babian sido bautizados. Así fué que al entrar las tro- 
pas reales en el pueblo, los habitantes se presentaban á 
recibirlas transportados de gozo, con los ojos enrasados 



Ca». VI.) DEFErCSA DEL PAÍS RECOBIIADO. 467 

en Uauto, dando gracias á Dios porque habia puesto un i8i3 
término á sus padecimientos. José Andauro, el indio que 
tan fiel babia sido á la causa real, se presentó con todos 
los vecinos del pueblo de los Remedios ofreciendo sus 
servicios, y los avisos que dio acerca de los puntos que 
ocupaba Yillagran, fueron muy útiles para desalojar á es- 
te del puerto de S. Juan, por lo que ademas del título de 
capitán se le dieron otros premios. ^^ Los demás indios 
que se indultaron entregaron á Ordoñez los ganados de 
Villagran, denunciaron cuales eran sus labores de maiz y 
donde tenia sus atajos de muías. Con tales elementos, 
no le fué difícil á Ordoñez organizar la defensa del terri- 
torio para que no fuese invadido de nuevo por los insur- 
gentes, y para animar aun mas contra ellos el espíritu pú- 
blico, fué nombrado algún tiempo después cura de Hui- 
chapan el P. Toral, director de las misiones de Querétaro. 
Los indultados fueron sobre todo de grande utilidad para 
perseguir á sus antiguos compañeros, y entre ellos se 
distinguió el capitán D. Manuel Velazquez, quien prestó 
grandes servicios ó Ordoñez cuando este situó su cuartel 
general en Jilote[)CC, para atender desde él al camino de 
Querétaro y sus inmediaciones. 

Entre las personas que por aquel tiempo fueron indul- 
tadas, llamó mucbo la atención el ver al cura de Nopala D. 
José Manuel Correa, brigadier que era entre los insurgen- 
tes. Según él mismo refiere, ~^ hallándose oculto en los 
montes de Chapa de Mota, á consecuencia de la persecu- 
ción que los Villagranesle declararon, y habiendo sufrido 

^ Diüsele un vestido á. su estilo, ^ Véase su manifiesto publicado 
y se le señalaron dos raciones de cam- por Bustaniaute, Cuadro hist. tom. 
paña. '¿P fol. 107. 



Jnnio. 



468 INDULTO DEL CURA CORRBA. (Lib. V. 

1813 una grave enfermedad, el cura de uno de aquellos pue- 
blos, que babia tenido grande empeño en separarlo de las 
banderas de la revolución, aunque se hubiese rehusado á 
sus anteriores insinuaciones, obtuvo sin su conocimien-* 
to el indulto para él, y habiéndolo atraido cautelosamente 
á su casa, dio aviso á D. Nicolás Gutiérrez, <^orregidor de 
Toluca, quien mandó una partida de tropa á las órdenes de 
Revilla, la que habiéndose presentado de sorpresa á pren- 
^ derlo, el cura dijo que Correa ya estaba indultado. Aunque 
esta relación se publicase después de hecha la independen- 
cia, cuando todos los indultados pretendieron pasar por 
héroes, disculpando su conducta para obtener premios; le 
da bastante verosimilitud la conducta que después obser*- 
vó, como veremos. Correa fué conducido á Méjico y con- 
signado al arzobispo electo Bergosa, quien lo mandó á la 
Profesa para que hiciese unos ejercicios, bajo la dirección 
del Dr. Tirado, que era de la congregación de S. Felipe 
Neri, y al mismo tiempo inquisidor. El mismo prelado 
formó una junta de cuatro doctores teólogos y cuatro ca- 
nonistas de los de mejor concepto, ^^ para consultar si 
podia habilitarlo de las irregularidades en que habia in- 
currido y restituirlo á su curato, los cuales habiendo con- 
ferenciado sobre ambos puntos, resolvieron unáuimemente 
que, conforme á los cánones, no babia facultades en el ar- 
zobispo para la habilitación que se pretendia. ¡Singular 
escrúpulo, cuando en las tropas reales habia tantos ecle- 
siásticos que hacian la guerra y fueron premiados con pre- 
bendas; cuando los curas de muchos pueblos eran al mis- 
mo tiempo capitanes ó comandantes de realistas, y cuando 

" Arechederreta, apuntes históricoe manuscritos. 



Junio. 



Cap. vi.) EVASIÓN DEL CURA CORUEA. 469 

el propio arzobispo que hacia la consol la, habia hecho isia 
armar á su clero en su obispado de Oajaca! Correa ha- 
bía firmado ante dos curas una protesta solemne en el 
pueblo de Jocolitlan el lo de Junio, que se publicó en la 
gaceta del gobierno de 27 de Julio, con un artículo re- 
comendando la conducta y arrepentimiento de este ecle- 
siástico, el cual ante una imagen de Jesucristo crucifica- 
do y bajo juramento, prometió ^Ma mayor fidelidad, lealtad 
y obediencia al rey su señor, á todos los legítimos repre- 
sentantes de. su gobierno y á su prelado, obligándose ba- 
jo el mismo juramento, á no ingerirse en asuntos de in- 
fidencia, detestar sus máximas, y mantenerse como mi- 
nistro de un Dios de amor y reconciliación." Repitió 
estos juramentos (i los inquisidores Tirado y Monteagudo 
concluidos los ejercicios, y sin embargo el 6 de Octubre 
se evadió de la Profesa, dejando cartas para el virey, el 
arzobispo y los eclesiásticos de aquella casa, y se fué al 
Sur á presentarse á Morelos, á quien en lo sucesivo acom- 
pañó, habiendo llegado á ser mariscal de campo. ^^ 

Con las operaciones dirigidas con tan buen éxito con- 
tra los Viilagranes, habia logrado el virey apoderarse de 
los puntos mas importantes que los insurgentes ocupaban 
en el Mczquital, y en aquella parte de la Sierra gorda que 
mira por el Sur hacia la provincia de Méjico, cuyos der- 
rames caen en el rio de Moctezuma ó de Tampico, ha- 
biéndose hecho en el lado opuesto otros movimientos 
por las tropas de las provincias respectivas En fines de 
Enero, el capitán Elosúa, dependiente de la división del 
brigadier Arredondo, que se hallaba en el Valle del Maiz, 

*° Manifiesto de Correa citado, y Arechederreta apuntes manuscritos. 



r 



470 OPEliACIOPIES EN LA SIERRA DE SIGHÚ. (Lm T. 

1813 saliendo de este punto se dirigió al pueblo de Jalpan, que 
Juilo.^ habia sido nuevamente invadido y presos los realistas que 
allí se babian armado: á su aproximación, los insurgen* 
tes abandonaron la población y se situaron ventajosamen- 
te en unas alturas inmediatas, en las que se defendieron 
con tanta decisión, que aunque atacados con vigor por 
Elosiía, lo bicieron retirarse con pérdida, mas cuando este 
volvió con refuerzo, no lo esperaron y entró sin resistencia 
en el pueblo. Los insurgentes, mandados por Casimiro 
Gómez, quien como hemos visto, se indultó después en 
Zimapan, pasaron al otro lado del rio de Moctezuma, pa- 
ra volver á sus acantonamientos. ^^ El teniente Montes, 
con una sección de tropas de la comandancia de Riover- 
de, atacó y derrotó á Camacbo en Montenuevo á fines de 
Enero, baciendo prisionero á su secretario, armero, y otros, 
todos los cuales fueron pasados por las armas.^^ El ayudante 
Bocanegra con los patriotas de Toliman, derrotó en Tierra- 
blanca al coronel Peralta y penetró basta el pueblo de Si- 
cbú (7 de Abril), á cuyo derredor estaban colgados los 
cadáveres de treinta y un realistas, que Bocanegra bizo 
enterrar: Peralta y un capitán Gallardo fueron cogidos y 
fusilados. ^^ Otro jefe de independientes de aquel rum- 
bo llamado Yaienzuela, bizo quitar la vida á lanzadas á 
diez indios que buian á Peuamiller, á buscar la protección 
del comandante Carbajal á quien aquel se dirigia á atacar, 
mas no lo verificó retirándose al aproximarse Carbajal. ^* 
El mismo Bocanegra, babiendo sido destacado, como se 

^^ Gaceta de 22 de Mayo núm. ^ ídem de 3 de Junio núm. 409 

404 fol. 020. ♦ fol. 0C3. 

» Ídem de 29 de id., núm. 4Ü7 a» ídem, 
fol. 547. 



Cap. VI.) OPERACIONES EW LA HUASTECA. 471 

ha dicho, á auxiliar el ataque de Huichapan, continuó isiia 
persiguiendo con empeño á todas las partidas que que- ju/^J 
daban por aquella parte de la Sierra, mientras que el ca- 
pitán Güitian desde Huejutla hacia lo mismo en aquel ' 
rumbo, hasta las inmediaciones de Tampico. Los pue- 
blos, fatigados del desorden y atrocidades de los insur- 
gentes, auxiliaban de buena voluntad ú las tropas reales 
y pedian el castigo de aquellos, como sucedió en Tlalchi- 
ool, en donde al entrar el capitán Yaile conduciendo pre- 
sos á Ignacio Valdivia y Pedro Meló, salieron á recibirlo 
el cura y multitud de indias, presentando estas bañadas en 
lágrimas á sus hijos huérfanos, por haber hecho Valdivia 
quitar la vida á sus maridos la noche del sábado víspera 
de Ramos. ^^ Valdivia y Ramos fueron fusilados, como 
lo habia sido también Landaverde por orden de Arre- 
dondo, y aunque no obstante quedaban todavia partidas 
que infestaban el pais, encontraban resistencia en los pue- 
blos, muchos de los cuales se habian indultado y organi- 
zado medios de defensa. 

Siguiendo el mismo territorio de la Huasteca hasta la 
costa, el comandante del cantón de Tuxpan, teniente de 
fragata D. Bartolomé Arguelles, "^ en una serie de opera- 
ciones ejecutadas subiendo el rio y por el lago de Tamia- 
gua, habia logrado reducir todos aquellos pueblos hasta 
la sierra y camino de Huauchinango, poniéndose en con- 
tacto con Güitian y con Llórente que operaba en aquella 
dirección, de suerte que cuando en Noviembre del año 
anterior, no quedaban en la costa del Norte bajo la obe- 

^ Parte de Valle ¿ Güitian, gace- dorde Veracruzen las gacetas de prin- 
ta de 12 de Junio núm. 413 foi. 507. cípios de Julio de este año. 
" Véanse sus paites al gobenia- 



I 



Mayo. 



472 EXP£DlGIOxN COXTKA ZACATLAM. (Lib. V. 

1813 dieocia del gobierno otros lugares que Tuxpan y Tampi- 
co, ahora toda ella hakia sido sometida, contribuyendo á 
este fin con sus auxilios los vecinos del pueblo doTamia- 
gua, que rodeado de enemigos, sin mas medios de defen- 
sa que alguna pólvora que les franqueó el comandante de 
Tampico, haciendo balas de los plomos de las redes de 
pescar, única industria de que subsistían, levantaron trin* 
choras y se presentaron á defenderlas hasta las mugeres 
y los niños, bastando estas disposiciones para que no se 
atreviesen á atacarlos los insurgentes. ^^ 

Tomado Tlalpujahua por las tropas reales y destruidos 
los .Villagranes, no quedaba mas que Zacatlan de los tres 
puntos que se consideraban como el apoyo principal de la 
revolución, fuera del territorio en que mandaba Morelos. 
Desde Diciembre del año anterior, habia propuesto Llano 
á Yenegas mandar á aquel punto una expedición á las ór- 
denes del comandante del batallón de Asturias D. Juan 
Cándano, pues según las noticias que le habia dado el cura 
de uno de los pueblos inmediatos, no tenia Osorno mas de 
quinientos á seiscientos hombres: lo que era así, porque 
Osorno no conservaba junta su gente, sino distribuida en 
partidas ó retirada en sus rancherías, convocándola cuando 
la ocasión lo pedia. ^^ x\probado por Vencgas el proyec- 
to de Llano, se puso en marcha el capitán D. Diego Ru- 
bin de Cclis para Zacatlan; pero instruido Osorno del mo- 
vimiento, por una carta del comandante deTlaxcalaCam- 

'*' Véa!=fi pu expocision al virey, fol. í2C'S. El autor cáíabu entonces 

fecha "^5 de Mayo, insoria en la i;a- cíi Zacatlan con 0>orno, ysupo todo 

ceta de 8 de Julio núm. -líl ío!. 6b0. ori:;ind!irn?nlc. Las gacelas del go- 

•** Todo lo relativo ú la expedí- bierno r.o hacen nic:.eion alguna de 

cion de Rubín de Celis, está tomada este .suceso. El Dr. Arechederreta 

de Bustamante, Cuadro hist. tom. 2 9 bolo dice en sus apuntes el resultado. 



Cap. VI. < ATACA OSOfüSO Á ZACATOAXTLA. 475 

pHIo á Rubin de Ceiis, que interceptó Serrano el 4 de isis 
Enero, no solo no se dejó sorprender, sino que unido con 
el mismo Serrano y con las fuerzas que de pronto pudo 
recoger, salió al encuentro del enemigo que se hallaba en 
la hacienda de Mimiahuapan. Los realistas, con la te^ 
meraria confianza que les habia inspirado la facilidad con 
que desbarataban á los insurgentes, se empeñaron con su 
caballería en una escaramuza con la de estos, luego que 
se presentaron en las alturas inmediatas á la hacienda, en 
terreno desventajoso, y airaidos por una falsa retirada que 
hizo Osorno, cargó esle sobre ellos y los derrotó comple- 
tamente. Rubin de Celis con este mal suceso, y viendo 
que las fuerzas de Osorno engrosaban por momentos, salió 
en la noche como pudo de la hacienda y Osorno sin empe- 
ñarse en seguirlo, regresó á Zacatlan el 9 de Enero, donde 
le esperaban mil caballos, que hizo volver á sus casas. 

Ensoberbecido Osorno con esle triunfo, intentó atacar 
á Tulancingo, pero mudando de idea, se volvió de la mitad 
del camino y resolvió dirigirse á Zacapuaxtla.^^ Los indios 
de ese pueblo, constantes en su fidelidad al rey, estaban 
también orgullosos con las ventajas que habian obtenido, y 
se jactaban de que, aun cuando todo el reino fuese domi- 
nado por los insurgentes, de aquellas montañas saldría 
como de las de Asturias otro Pelayo, que restableciese el 
dominio español en estos paises. Como sucede siempre 
entre lugares inmediatos, habia frecuentes agravios y pro- 
vocaciones, y en la expedición que Osorno dispuso contra 
aquel pueblo, mas bien se dejó guiar por motivos de re- 

*** Bustamnnte estuvo presente en se también la gaceta de I 9 de Ju- 
el ataque »le Zacapiiaxtla que refiere, nio núm. 408 fol. íi51. 
Cuadro hist. tom. 2? fol. '«.'87. Vea- 

ToM. IIL— 60. 



Abrí). 



474 ES RECHAZADO OSORNO. (La». Y. 

1813 sentimiento y (le venganza, que por ningún otro principio- 
Púsose pues en marcha con sus mejores tropas, y luego 
se le unieron Arroyo, Calderón, Carmona y otros, hacien* 
do un número considerable, que el comandante de los 
realistas D. José Ignacio del Valle, hace subir á cuatro ó 
cinco mil hombres. £1 27 de Abril se presentaron los 
insurgentes sobre las alturas que circundan el pueblo, y 
aquel dia se pasó en reconocimientos y fuego perdido, pe- 
ro en el siguiente se empezó el ataque con empeño, has- 
ta que habiendo sido muerto el comandante de la escolta 
de Osorno, Epitacio García, que tenia el grado de tenien- 
te coronel, los asaltantes se amedrentaron y comenzaron 
á retirarse, habiendo hecho poco daño á los que defen- 
dian el lugar, siendo estos ataques de Osorno muy se- 
mejantes á los que hemos descrito de Albino García á los 
pueblos de la provincia de Guanajuato. Algunas otras 
poblaciones inmediatas fueron atacadas por los insurgen- 
tes en los mismos dias, y todas con igual resultado. ^ 

Aunque la reputación de Osorno hubiese menguado 
mucho con el éxito desgraciado de la expedición contra 
Zacapuaxtla, el conde de Castro Terreno, aleccionado por 
el revés que sufrió Rubin de Celis, creyó que el ataque de 
Zacatlan no podia intentarse sino con fuerzas respetables, 
y determinó marchar él mismo á la cabeza de casi todas 
las que tenia á sus órdenes en Puebla. Los preparativos 
para la salida fueron ocasión de desagradables contesta- 
ciones con el ayuntamiento de aquella ciudad, al que Cas- 

^ Pueden verse en la ^cetacíta- fueron auxiliados por los de Tesia- 

da los partes de los ataques de Tía- tlan que llegaron muy oportunamen- 

tlauquitepec) y Chígnauta. Los rea- te para acabar de dispersar ¿ los in- 

listas del primero de estos lugares, surgentes. 



CAr. VI.) EXPEDICIÓN CONTRA ZACATLAN. 475 

tro Terreno acusaba de negligente y aun de infiel, por- isis 
que no aprestaba inmediatanoiente cuatrocientas muías que ^' 
aquel general pedia para bagajes: contestaciones que po- 
co tiempo después se encendieron mucho mas, por haber 
rehusado presentarse al llamado de Castro Terreno, el 
alcalde primero marques de Monserrat, alegando su titulo 
y representación, pues aunque era militar, estaba retirado; 
no obstante lo cual Castro Terreno le impuso arresto en 
m propia casa, y habiendo ocurrido ambos al virey, este 
declaró que el marques debía haber obedecido, presen- 
tándose al general, que se consideraba como en campa- 
ña, pero mandó se le alzase el arresto. ^^ Estando lodo 
prevenido, salió de Puebla la expedición el i 5 de Mayo, 
y pasando por Tlaxcala llegó á Zacatlan el 19. Osorno 
abandonó el punto, dejando oculta su artillería en el pue- 
blo de Tomatlan. Castro Terreno la hizo recoger y man- 
dó al teniente coronel Samaniego con su batallón de Gua- 
najuato á destruir las rortificaciones, fundición de artille- 
ría, maestranza y máquinas de amonedar, construidas 
bajo la dirección de Beristain en el pueblo inmediato de 
S. Miguel. Con estos objetos permaneció Castro Terre- 
no en Zacatlan hasta el 22, y á su regreso á Puebla man- 
dó al coronel Águila, que cayendo de improviso sobre 
Huamantla, desalojase á los insurgentes que habian con- 
tinuado ocupando aquel punto, y que los persiguiese has- 
ta la hacienda de Alzayanga, que Arroyo tenia por suya, 
la que se encontró desierta, no habiendo quedado mas 
que los enfermos de la epidemia, que no pudieron huir.^ 

^ Bustamante Cuadro hist. tom. esta ex{>e(iicion á Bustamante, Cua- 

2 9 fol. 1¿87 á 2S9. dro hist tom. 2 P fol. 2.S4| aunque 

*' Véasi^ para todo lo relativo á en este tiempo no estaba ya con Osor- 




1813 
Maya 



476 EXPEDiaON CONTAA ZaCATLAR. (Lin. V. 

En toda esta expedición que Castro Terreno Uama cob 
razón ^^paseo militar/' no encontró resistencia mas que 
en el cura deS. Andrés Lahuiíialpan, Ortega Muro^ quien 
al pasar la división el 18 de Mayo por la hacienda de Ate- 
BQiaíac, se atrevió á atacarla con una corta partida de diez 
y siete hombres y cayó prisionero con otros cinco, con 
varias heridas y separada una mano de la muñeca. Cas- 
tro Terreno mandó fusilar á uno de los prisioneros, |K>r 
ser desertor de las tropas reales, y reservó al cura para 
hacerlo juzgar conforme á las leyes, pero murió intes que 
esto tuviese efecto de resultas de las heridas que recibió.^^ 

Antes de la salida de Puebla de Castro Terreno, ocur^ 
rió un incidente á que se dio grande importancia por los 
insurgentes. Habíase indultado un coronel de estos Ua* 
mado Juan de Dios Ramirez, que habia sido perseguido 
por Osorno por sus rapiñas y excesos de toda especie, el 
cual habia ofrecido á Castro Terreno facilitar el éxito de 
la expedición por los conocimientos prácticos que tenia 
del terreno; pero al mismo tiempo solicitaba volver á ga- 
nar el favor de Osorno pretendiendo persuadir á este, que 
Castro Terreno era favorable á la independenciav y que 
estaba en comunicación con Morelos. Osorno, fuese por 
cerciorarse de la verdad del hecho, ó por poner en des- 
cubierto el manejo doble de Ramirez, escribió á Castro 
Terreno en 8 de Mayo, acompañándole la carta que de 



no, Kabiemio pasado ¿ Oajaea inmo- 
diatamente después del ataque de Za- 
capuaxtla: y las gacetas de k7 de Ma- 
yo núm. 406 l'ol. 537, y 5 de Junio 
DÚm. 410 fol. 571, en la que está el 
parte de Castro Terreno fecho en 
Puebla el 31 de Mayo, con los relati- 
vos de Samaniego sobre la destruc- 



ción de las fortificaciones de S. Mi- 
guel, y de Moran sobre la entrada en 
Huatnantla. 

^ Bustamante pretende que Cas- 
tro Terreno lo mandó envenenar por 
no dar en Puebla el escándalo de la 
ejecución de un eclesiástico. Cuadro 
bist tom. 2 ? fol. 285. 



Muyo. 



Cap. vi.) MUERTE DE MONTANO. 477 

iste habia recibido, en que daba por ciertas tales espe- ^^bis 
3¡es, pidiendo al conde que sobre ellas se entendiese di- 
rectamente con él. Castro Terreno entonces mandó que 
Ramirez fuese juzgado por un consejo de guerra, que lo 
condenó á la pena capital, la que se ejecutó á principios 
de Junio. Los insurgentes atribuyeron este proceder á 
perfidia del conde, por ocultar al virey sus relaciones con 
ellos, que acaso no tuvieron mas fundamento que la be- 
nignidad con que basta entonces los babia tratado. ^ 

Apenas Castro Terreno liabia salido de Zacallan para 
regresar á Puebla, cuando Osorno volvió á situarse en 
aquel punto, continuando las partidas que de él depen- 
dian extendiéndose por los llanos de Apan. Uno de los 
jetes destinados por el virey para perseguirlas, fué el ca- 
pitán D. Francisco de Salceda (e), de los lanceros de S. 
Luis, de los cuales se habia formado un bizarro regi- 
miento con el nombre de ''Fieles del Potosí.'' Andando 
Salceda en seguimiento de Gómez y de Serrano, se en- 
contró el 21 de Julio, cerca del pueblo de Capulalpan, 
con Montano y Manilla, á quienes puso en fuga después 
de un reñido combale, y aunque el primero montaba un 
caballo de su coníianza, este se resistió á saltar un pequeño 
arroyo, en donde lo alcanzaron los dragones de Salceda y. 
le dieron muerte, conduciendo su cadáver sobre una mu- 
la para colocar su cabeza en Otumba, lugar de su resi-' 
dencia, y el brazo derecho en S. Juan Teoliliuacan, por 

** Tal es el concepto aun de Bus- Ramirez escribió al primero, con un 
tamante, Cuadro histórico tomo 2 P impreso de Puebla de ]1 de Junio, 
ful. v>85. En el Correo del ^ur, que en que se daba razón de todo el suce- 
de publicaba en Oajaca, en el núm. so, el que se hizo recoger, según alli 
19 de 1 ? de Julio, ¡se injertó la carta se dice. 
de Osorno á Castro Terreno, y la que 



478 MtlCRTR I>£ SALCEDA. (Lia. V. 

1813 cuyas inmediaciones habia hecho frecuentes correrías. ^^ 
No dejó Osorno largo tiempo sin venganza la muerte de 
Montano, pues habiendo comisionado ron tal objeto á D. 
Miguel Inclan con una fuerza considerable, se encontró 
este el 6 de Agosto con Salceda, quien con temerario arrojo 
y sin atender á las prevenciones prudentes que el virey le 
habia hecho, se adelantó con solos setenta hombres basta 
la hacienda deMalpais, y aunque retrocedió el dia 7 com- 
batiendo con denuedo hasta la de Tepetates, escaseando 
las municiones fué envuelto y pereció con toda la partida 
que mandaba, de la que solo se salvaron algunos soldados 
y el P. franciscano Azcárate, que iba en clase de capellán. 
Los insurgentes pusieron la cabeza de Salceda en Zacatlan: 
su muerte fué muy sentida por Calleja y por los españo- 
les, pues era oficial de mérito. ^^ 

Para reparar esta pérdida, mandó el virey que Llórente 
avanzase sobre Zacatlan, aumentando su división con des- 
tacamentos de los batallones expedicionarios de Asturias, 
Fernando Vil y Zamora, y no obstante la fuerza de las 
lluvias en lo mas recio de la estación de ellas, llegó á la 
vista de aquel pueblo el 25 de Agosto. Habia dispuesto 
que el mayor D. Eugenio Yillasana con doscientos infan- 
tes atacase el fortín de S. Miguel, pero lo ocupó sin opo- 
sición habiéndose retirado Beristain. Destruidas las for- 
tificaciones y artillería, ^ y quitada la cabeza de Salceda 

*^ Gaceta de 24 de Julio, número . 441 fol. 854. Este P. Azcúrate ere 

431 fol. 744. En el cadáver de Mon- hermano del Lie. D. Francisco Az- 

Uño, se encontró una bolsita con una cárate, de quien se ha hablado varías 

cabe¿a y cola de víbora y medio real, veces en esta obra, 

que parece llevaba como especie de ^ Parte de Llórente, en la gaceta 

amuleto. de 2 de Septiembre nú m. 449 f. 909. 

** Idera de 17 de Ago«to núro. 



Vif. VI ) IIüVASIOZV DE TEJAS. 479 

del lugar en que la hahia hecho poner Osoruo, siguió Lio- i8i3 
rente á este, que se habia retirado á la hacienda de Alia- ¿,j^^o. 
majac, y hallándolo situado en unas alturas llamadas ^^las 
Mesas/' lo atacó en ellas á pesar de la ventaja de la po* 
sicion. En consecuencia se trabó una larga y empeñada 
refriega, retirándose Llórente al pueblo de Tlasco, en ei 
que entró á las die2 de la noche, y contestando, ^^la Vir- 
gen de Guadalupe," á la voz de quién vive, que le dieron 
los insurgentes que ocupaban el lugar, fueron estos sor- 
prendidos y tuvieron mucha pérdida en muertos y heridos, 
y Llórente regresó al mismo pueblo de Apan, de donde 
habia salido. ^ 

£1 plan de Calleja habia tenido pues su plena ejecu- 
ción en el curso del mes de Mayo, en la parte relativa á 
la ocupación de todos aquellos puntos que servian de apo- 
yo á la revolución, para concentrar la atención y fuerzas 
del gobierno, principalmente en Morelos; mas entre tanto 
nuevos cuidados se babian ofrecido en las provincias in- 
ternas de Oriente, cuya comandancia habia sido segrega- 
da de las de Occidente. D. Bernardo Gutiérrez de Lara, 
que como en otro lugar hemos visto, "^^ se retiró con su 
familia á los Estados-Unidos, cuando fueron ocupadas 
por las tropas de Arredondo las villas de la provincia de 
Nuevo Santander (Tamaulipas) en la orilla del rio Bravo, 
solicitó auxilios y protección de aquel gobierno, el cual, 
teniendo ya concebido el plan de incorporar en aquella 
repiíblica el territorio de la Nueva España, aprovechando 
para ejecutarlo la revolución que en ella habia comeuza- 

^ Parte de Llórente, gac. de 4 de Bust., Cuadro hist. tom. 2 9 fol. 365. 
Sept. n. 451 fol. 927. Véase también ** Véaae tom. 2 9 fol. 382. 



480 MIRAS DE LOS ESTADOS-UJIIDOS. fLi». V. 

1^13 ilo^ se los bizo esperar con la condición de que en ella se 
i Junio, adoptase una forma de gobierno igual á la de aquellos es- 
tados, que sirviese de medio para la pretendida incorpo* 
ración ó anexacion, como últimamente se le ha llamado.^ 
Lara, indignado de tal proposición, se reliró sin querer 
prestar oidos á ella, roas no por eso desistid de sus in- 
tentos aquel gobierno, siempre constante en este designio^ 
y teniendo desde entonces prevenido el tratado que tan- 
tos años después so ha celebrado en Guadalupe, y aun 
demarcados en una* carta delineada expresamente con es- 
te objeto por su orden, ^^ los límites que habian de fijar- 
se cuando se segregase de Méjico la primera porción de 
su territorio, trató de enviar agentes secretos que prepa* 
rasen el camino para la ejecución de estos intentos; pero 
el virey Vcnegas, instruido menudamente de todo por el 
ministro de España D. Luís de Onis, que residia en Was- 
hington, dictó las medidas convenientes para su aprehen- 
sión, ^^ que no llegó á tener efecto, siguiendo desde en- 
tonces poniéndose por obra todos los medios que Onis 
indicaba que se emplearían, aprovechando para ello las 
muchas indiscreciones cometidas por los gobiernos inde- 
pendientes de Méjico, y la falsa confianza que estos conci- 
bieron acerca de las intenciones del de aquellos estados, al 
que miraban como el aliado natural de estos países, el cual 
ha visto al cabo de algunos años, completamente logrado 
el fruto de estos manejos. 

Sin esperanza pues por este lado, Lara hubo de soli- 
citar el auxilio de una porción de aventureros, con los 

^ Véase en el apéndice núm-. 1 2, ^* ídem nám. 2, idem. 
el documento núm. 1. '* ídem núm. 3, idem. 



Caw. VI.) EUTAA LAKA £?I TEJAS. 481 

cuales, eo número de unos cuatrocientos y cincuenta, ocu- isi^ 
pó á principios de Agosto de 1812, la villa de Nacodo- 4 Abni. 
ches que encontró abandonada, ejecutando lo mismo en el 
presidio de la Trinidad, y después se hizo dueño por sor- 
presa de la bahía del Espíritu Santo, con todas las muni- 
ciones de boca y guerra que allí habia. ^^ La noticia de 
esta invasión fué recibida con el mayor aplauso por los 
insurgentes del interior, que la exageraron extremada- 
mente: '4jas provincias unidas," se dice en el Correo 
del Sur, publicado en Oajaca,^"^ ''para eterno iñonumento 
de nuestra confederación, han enviado en nuestro auxilio 
veinte mil hombres armados y aguerridos: ese formidable 
ejército ha pasado ya de Nacastoche,^^ y á pesar de la fa« 
tiga y estropeo consiguiente á tan larga caminata, se di- 
rige con varias de nuestras divisiones al gran zanjón ^^ 
que circuye la capital del reino, abierto con la sangre de 
los americanos, para dar así la última manoá nuestra glo- 
riosa empresa/' El intendente de aquella provincia man- 
dó publicar solemnemente estas noticias, que se celebra- 
ron con salvas de artillería, repiques de campanas y *'Te 
Deum" en la iglesia de la Soledad, con asistencia de las 
autoridades, á que siguieron paseos, iluminaciones y otros 
regocijos públicos, terminando} el 1 7 de Marzo con misa 

■i 

^ Todas las noticias de los suce- ^ En el núm. 4 P de 18 de Marzo 

sos de Tejas, están sacadas de Busta- de 1813. 

mante, Cuad. hist. tom. 1 9 fols. 3w9 » En el núm. 9 de 22 de Abrjl, 
á 350, y tonn. 2 P fol. 36G; del maní- se corrigió este nombre, explicando 
ñesto de Calleja, de 22 de Junio de ser Nacodoches. 
1814; de las gacetas del gobierno y de ^ La zanja cuadrada abierta al re- 
documentos originales. Bustamante dedor de Méjico por orden del virey 
en el primero de loe lugares citados, Venegas, haciendo trabajar en ella á 
se refiere al manifiesto que publicó los prisioneros insurgentes que esta- 
en Monterey en 1827 Gutiérrez de ban en el presidio del colegio de fran- 
Lara, que no he logratio ver. císcanos de Santiago. 

Tom. in.— 61. 



i 



482 INVASIÓN DE TEJAS. (Ub. T. 

1813 de gracias y sermón en la catedral/'^ En el mismo pe- 
á Abril, riódico se insertó una proclama del gobernador de Tejas 
Salcedo, supuesta ó alterada, como solia hacerse frecuen- 
temente en aquel papel semanario, y en una de las notas 
con que el editor la comentó,^"^ con motivo de invitar Sal- 
cedo á los habitantes de la provincia invadida á defender 
esta contra las asechanzas de la ambición extrangera, se 
dice: "Cuando el generoso anglo americano, amante y pro- 
tector de la independencia, no viniese á auxiliar de bue- 
na fé nuestros heroicos esfuerzos, sino que con desprecio 
de su constitución fundamental, y atrepellando otros de- 
rechos aun mas inviolables, tuviese las mii*as tan pérfidas 
como vanas de sojuzgarnos, celebrariamos sin embaído 
nuestra suerte, una vez que nos contásemos libres de la 
crueldad inaudita del despotismo español.'' ¡A tal extre- 
mo habia llegado el odio de los partidos! 

Gobernaba la provincia de Tejas el teniente coronel D. 
Manuel Salcedo, y se hallaba en ella mandando un cuer- 
po de observación el coronel D. Simón de Herrera, gober- 
nador que fué de Nuevo León, el cual aunque habia sido 
nombrado por Calleja comandante general de las provin- 
cias internas de Oriente, ignoraba que se le hubiese con- 
ferido este empleo. Ambos jefes, luego que supieron la 
entrada de Gutiérrez de Lara en Nacodoches, que se ve- 
rificó elU de Agosto, y posteriormente, que se habia apo- 



" Correo del Sur, núm. 9 del 22 y de otros jefes, que se supone inter- 

de Abril. Publicábase los jueves de ceptadas, cuya falsedad se demuestra 

cada semana, un pliego del tamaño por lo grosero del estilo y absurdo 

pequeño español, de letra gruesa, do- del contenido. £n este tiempo lio lo 

blado en cuarto. redactaba todavía D. Curios Busta- 

^ A cada paso se hallan en este mante, que no llegó á Oajaca, hastm 

periódico cartas ñügiáo» de Yenegas Mayo de este año. 



Caf. VI.) ACCIÓN DEL ROSILLO. 485 

derado de la bahía del Rspírilu Saolo, reunieron todas las isia 
fuerzas que pudieron y fueron á siliarlo en esle último ^ AbíiL 
punto. Defendióse Lara con los aventureros que le acom- 
pañaban valientemente, habiendo rechazado á los realistas 
en los repetidos asaltos que estos dieron á la plaza, y te- 
niéndolos como sitiados en su propio campo por las nume- 
rosas partidas que hizo salir, compuestas de hombres acos- 
tumbrados al ejercicio de la caza, que con la certería de 
sus tiros les mataban mucha gente, y con el auxilio tam- 
bién de los indios de las tribus b;írbaras que se le unie- 
ron, los obligó |)or íin á levantar el sitio el i.^ de Febre- 
ro y retirarse hacia Béjar. Marchó en su seguimiento 
Lara, y habiéndole presentado Herrera batalla en el lugar 
llamado ''el Rosillo," fué este completamente derrotado, 
con pérdida de toda su artillería, municiones y bagages, 
escapando con pocos á Béjar, en donde tuvo que capitu- 
lar el 1.® de Abril, quedando prisioneros el mismo Her- 
rera, Salcedo, y demás jefes y oficiales, con la condición 
de que se les conservarian las vidas. ''' Ocupada aque- 
lla capital, estableció en ella Lara una junta de gobierno, 
compuesta de individuos elegidos popularmente, la que á 
manera de consejo de guerra, habia de juzgar á los |>risio- 
neros. Algunos extrangeros que habian sido admitidos co- 
mo vecinos por el gobierno español, se declararon por la 
revolución y vinieron á ser sus mas ardientes sectarios. ^° 
Luego que se estableció la junta, varios de los mas tur- 
bulentos del pueblo, comenzaron á pedir que se les entre- 

'** Bust. dice, que Herrera y Salce- *'^ Arredondo en su bando de 1 ? 

do se presentaron á Lara, y se postra- de Octubre, de que se hablará en su 

ron de rodillas anteél, innplorando su lugar, especifica ú los nombrados Sa* 

clennencia, y pidiéndole la vida que muel, Davinporr. Bernardo Dortolan 

le« concedió. Cuad.hist. t. 2? í. 331 y Pedro Girad. 




484 INVASIÓN DE TEJAS. (Lii. V. 

1813 gasen las personas de Herrera y Salcedo y demás prisione* 
i Abiii. ^0^7 P^i*^ tomar en ellos venganza de la parte qae tuvieron 
en la aprehensión y muerte de Hidalgo y sus compañeros, 
y aunque Lara lo resistió queriendo cumplir la capitula- 
ción, é hizo que se conservasen en segura custodia los 
presos hasta que la junta resolviese sobre su suerte, la 
mayoría de esta dio una orden, para que el comandante 
de la guardia ios entregase á una cuadrilla de amotinados 
que se presentó á recibirlos. Un Pedro Prado que la 
capitaneaba se apoderó de ellos, sacándolos el 5 de Abril 
por el camino de la bahía, y los mandó degollar á corla 
distancia de Béjar, sin darles ni aun los auxilios de la re- 
ligión. ^^ Lara, informado de lo que se trataba de hacer, 
lo que no tenia poder para evitar, mandó á un eclesiásti- 
co que fuese al socorro de los prisioneros, pero los ase- 
sinos no solo no le permitieron que se acercase á éstos, 
sino que lo insultaron á él y al que lo enviaba, obligán- 
dolo á volverse á toda prisa para ponerse en salvo. 

A las primeras noticias de la invasión y progresos que 
Lara iba haciendo, el coronel Arredondo que desde su 
cuartel general del valle del Maiz, dirigia las operaciones 
contra los insurgentes de la Sierra gorda y Huasteca, dis- 
puso marchar con su división á donde lo llamaba la mas 
urgente necesidad. Habia recibido orden de Venegas para 
situarse en Huauchinango, pero con diversos pretextos no 
la habia obedecido, siendo siempre muy inclinado á obrar 

^ Véase el bando citado en el fol. D. Manuel Salcedo, el capitán de pro- 
anterior, inserto en la gaceta de 4 de vinciales ó milicianos D. Mif^uel Ar- 
Biciennbre núm. 491 fol. 1247. Los eos, propietario rico en la villa de 
individuos asesinados fueron el coro- Santa Bárbara, y sus dos hijos, todos 
nel D. Simón de Herrera, su herma- tres mejicanos, y diez oficiales rats.^ 
00 D. Gerónimo^ el teniente coronel 



CAf . VI.) MARCHA ARREDONDO Á TEJAS. 485 

por 8i, $iú dependencia de otra autoridad. Hechas sus l^l^ 
disposiciones para la larga marcha que iba á emprender, ¿ aStH 
salió del valle del Maiz el 20 de Marzo, y se detuvo algu* 
nos dias en Aguayo (ahora ciudad Victoria) para remon- 
tar su caballería y acabar de reunii' todas sus tropas, con 
todas las cuales y un tren respetable de artillería, conti- 
nuó á la villa de Laredo, última de las de la colonia de 
Nuevo Santander. Calleja, que estaba ya en posesión 
del vireinato, no solo aprobó la resolución de Arredondo, 
sino que sabedor de la muerte de D. Simón de Herrera, • 
que le fué muy sensible siendo su amigo particular, le 
confirió el empleo de comandante general de las provin- 
cias internas de Oriente, y habiendo llegado de España 
por aquellos dias á Yeracruz los dos regimientos de Ex- 
tremadura y Saboya, que habian subido á Jalapa con des- 
tino de franquear y asegurar el camino de Yeracruz á Mé- 
jico, dispuso que el primero volviese inmediatamente al 
puerto, ^^ para que con un tren de artillería se embarcase 
para Tampico, y por Altamira se adelantase al punto de 
la provincia que conviniese para asegurar en ella la tran- 
quilidad, que podia correr nuevos riesgos de alterarse, así 
como la de la inmediata de S. Luis, marchando al Norte 
Arredondo con todas las fuerzas que la guarnecían. 

Este, con la nueva autoridad de que se hallaba reves- 
tido, y cuyo nombramiento recibió hallándose en el pue- 
blo de Gualeguas, dio las órdenes convenientes para que 
el coronel D. Ignacio Elizondo ^^ recogiese los dispersos 
de Béjar y organizase nuevas fuerzas para obrar en com- 

^ Manifíesto de Calleja. que en los partes de Arredondo se le 

^ Elizondo era teniente coronel califica de teniente coronel, 
efectivo, graduado de coronel, por lo 




486 INVASIÓN DE T£JAS. (Li» V. 

1813 binacion cou el mismo Arredondo: pero aquel confiando 
Julio, oemasiado en la numerosa y vistosa división que había 
reunido, se adelantó sin esperar á Arredondo y el 18 de 
Junio acampó á la vista de Bójar en el paraje llamado ^'el 
Alazán." Gutiérrez de Lara salió á su encuentro el 20, 
y se trabó la acción que se sostuvo con empeño por una 
y otra parte, siendo por fin derrotado Elizondo, que tuvo 
que huir hasta el presidio de Rio grande, habiendo sufri- 
do una pérdida considerable de gent». Lira tuvo vein- 
tidós muertos v cuarenta v dos heridos. Dispuso también 
Arredondo, que varias partidas persiguiesen á las de los 
insurgentes que inquietaban las poblaciones de las ribe- 
ras del rio Bravo y aun amenazaban á Monierey, cuyo 
gobernador, el teniente coronel D. Ramón Diez de Bus- 
tamante, temiendo que no fuesen b^istanles para cubrir la 
provincia las tropas de su mando, babia pedido auxilios 
sobre todo de infantería, á Arredondo. 

Emprendió este su movimiento sobre Béjar saliendo de 
Laredo el 26 de Julio, habiéndosele reunido en el punto 
llamado ''Cañada de caballos" Elizondo, con. la gente que 
habia podido recoger de la dispersión del ''Alazán,*' la 
cual ascendia á cuatrocientos hombres, la mitad de ellos 
desmontados. Incorporólos Arredondo en su tropa« que 
con esto ascendia á setecientos treinta y cinco infantes, 
en su mayor parte del fijo de Veracruz, y mil ciento no- 
venta y cinco caballos con doce piezas de artillería, y ati-a- 
vesando el extenso despoblado que mediaba entre las ri- 
beras del rio Grande ó Bravo y'Béjar, con todas las pe- 
nalidades consiguientes á la falla de víveres y pasturas, 
aumentadas con las peculiares de la estación, llegó eli7 



Ca». VI.) LLEGA Á TEJAS ALVAUEZ DE TOLEDO. i87 

de Agosto á ias inmediaciones del punió llamado ^'las i»i3 
Rancherías/' habiendo aprovechado la lentitud forzosa de ^^*^' 
h marcha y los dias de descanso que dio & la tropa, para 
que la gente de Elizondo adquiriese la instruccioo de que 
carecía de las evoluciones en masa en un dia de acción, 
pues como todas las tropas de provincias internas, solo 
estaba ejercitada en la guerra de partidas, que era la que 
tenian que hacer á los indios salvages.^^ Desde aquel 
punto mandó una descubierta de un cabo y cuatro sóida* 
dos, á tomar noticia de los movimientos del enemigo, de 
que se hallaba enteramente ignorante. 

Entre tanlo en Béjar habian ocurrido alteraciones de 
la mayor importancia. Sabido el buen éxito de la inva* 
sioD de Gutiérrez de Lara, se presentó en la frontera de 
Tejas D. José Alvarcz de Toledo, oficial de la marina es- 
pañola, natural de la ciudad de Santo Domingo en la isla 
de este nombre, por la que habia sido diputado en las cor- 
tes de Cádiz. Habiéndose evadido de aquella ciudad, vi- 
no á dar á los Estados-Unidos, en donde publicó un ma- 
nifiesto contra las cortes y formó el proyecto no solo de 
unirse á la expedición de Gutiérrez de Lara, sino de apo- 
derarse del mando de ella. Con este intento se dirigió 
á Natchitoches, desde donde comunicó su llegada á Lara 
ofreciéndole sus servicios en calidad de su segundo, pero 
este recelando sus ardides, de que ya tenia alguna sos- 
pecha, rehusó admitirlo, y aun también le mandó que se 

** Véanse los partes de Arredon- Septiembre, que se publicó en la ga- 
do de 18 de Agosto, insertos en la ga- ceta de 5 de Noviembre núm. 478 
ceta de'4 de Septiembre núm. 451 fol. ful. 1139, y en la siguiente. Véase 
925. en que dio la primera noticia también Bustaroante, Cuadro hist. t. 
de la batalla del rio de Medina, y el I 9 fol. 348. 
detalle de esta acción en el de 13 de 



Agosto. 



488 INVASIOIV DE TEJAS. (Lfm. V. 

IS13 retirase. No se retrajo por esto Alvarez de Toledo de lle- 
var adelante sus miras, y con una imprenta volante que 
consigo traia, publicó una proclama desacreditando á Lara 
y haciendo magníficas promesas, si se le confiaba la di- 
rección de la empresa: ios aventureros que en ella babian 
entrado se declararon por Toledo, y la junta de Béjar dio 
orden á Lara para que entregase á aquel el mando y to- 
dos los útiles y pertrechos de la expedición. Hízolo Lara, 
y lleno de despecho, viendo frustradas sus esperanzas eo 
el momento que creia tenerlas aseguradas, se retiró á lo» 
Estados-Unidos. Se han querido atribuir estos manejos 
de Toledo, á inteligencia en que estaba con el ministro 
español en Washington, mas bien por el resultado que 
las cosas tuvieron, que por ninguna razón fundada, pues 
antes por el contrario todo concurre á persuadir que To- 
ledo procedia con resolución y buena fé. 

La descubierta que Arredondo habia despachado á to- 
mar noticia del enemigo, volvió pronto dando aviso que 
se notaba movimiento de mucha gente. En efecto, To- 
ledo advertido de la marcha de Arredondo, habia salido 
de Béjar á encontrarlo. Hizo entonces este que una par- 
tida de ciento ochenta caballos se adelantase á las órde- 
nes dé Elizorido, con orden de no empeñar la acción, si- 
no retirarse si era cargada por el enemigo, dándole aviso 
para marchar á sostenerlo con el grueso de la división. 
Elizondo encontró á los insurgentes el 18 de Agosto al 
amanecer, en el paraje llamado ''Atascoso,'' y habiendo 
emprendido retirarse, se vio tan apretado por ellos que 
dio aviso á Arredondo, quien mandó en su auxilio cod 
ciento cincuenta caballos y dos cañones al teniente coro* 



Á^otitú. 



Caw. VI.) BATALLA DEL RIO DE MEDINA. 489 

nei subdiácoDo D. José Manuel Zambrano, el mismo á isi3 
quien hemos visto haciendo en Béjar la conlrarevolucion 
en 1811, mas no bastando tal refuerzo para sostenerse, 
Elizondo, perdidos los dos cañones, se puso en fuga pre* 
cipitada, echándose sobre la división que estaba en mar- 
cha para pasar el rio de Medina. Los insurgentes, que 
dando por segura la victoria avanzaban con intrepidez per-* 
siguiendo á los fugitivos, se detuvieron para formar su ba- 
talla en un encinar que cubre las orillas de este río, y 
Arredondo hizo lo mismo, colocando su infantería, man- 
dada por el capitán del fijo de Yeracrnz D. Antonio Elo- 
súa en el centro, la artillería en los dos costados, soste- 
nidos estos por la caballería á las órdenes en el de la de^ 
recha del coronel D. Cayetano Quintero, y la de la izquierda 
de Elizondo. La acción se empeñó y sostuvo con encar- 
nizamiento por mas de dos horas: Toledo intentó flao^ 
quear por ambas alas á los realistas, que se defendieron 
formando martillo en los dos extremos, y notando Arre-^ 
dondo que los insurgentes flaqueaban, habiendo pereckioí 
muchos de los aventureros norte-americanos que consti- 
tuian lo mas granado de su gente, hizo tocar la música etí 
señal ^e victoria, con lo que alentados los suyos se echa- 
ron sobre la artillería enemiga de que se hicieron due^ 
ños, por lo que los de Toledo acabaron de desconcer- 
tarse y huyeron, abandonando sus pertrechos y bagajes. 
Arredondo los hi¿o seguir por Elizondo cotí doscientos 
Caballos, el cual ocupó á Bejar sin resistencia, en cuya vi- 
lla entró aquel con su división triunfante el 24 de Agosto: 
Hiciérofise en la acción ciento doce prisioneros, que éd 
él mismo dia y en el siguiente fnerotí pasados ]por las «K^ 
Ton. IIL— 62. 



AgMto. 



i90 INVASIÓN DB TEJAS. (Lxb. V. 

1818 mas, y lo mismo se ejecutó con muchos de los doscientos 
quince que fueron cogidos en Béjar, especialmente con 
los norle-americanos, de los que no quedó vivo ninguno. 
Arredondo hace subir el numero de los insurgentes á tres 
mil doscientos bien armados, y con una disciplina muy su- 
perior á la que habia observado en los que habia tenido 
que combatir en aquella revolución; el de los muertos, á 
mil, todo lo cual es ciertamente muy exagerado. Su pér- 
dida la reduce á cincuenta y cinco muertos, ciento seten- 
ta y ocho heridos, y ciento sesenta y cinco contusos, sin 
comprender en los heridos al coronel Quintero, el sub- 
diácono Zambrano, y varios oficiales que también lo fue- 
ron. Entre los subalternos que recomienda por su bizarro 
comportamiento, se encuentran Santa-Anua, Lemus, Cas- 
trejon y Morales, que todos servian en el fijo de Yeracruz. 
Tanto en la acción, que por el sitio cu que se dio se lla- 
mó ^^del Encinar del rio de Medina," como en Bójar, se 
tomaron por los realistas veintidós cañones de diversos 
calibres y cantidad de municiones y útiles de maestranza. 
Los aventureros que habian quedado en la bahía del Es- 
píritu Santo, sabido el éxito de la batalla se fugaron, pe- 
ro los habitantes, entro los cuales habia muchos realistas, 
lograron aprehender á algunos de los morosos, de los que 
fueron muertos once. 

Elizondo fué encargado de seguir el alcance con qui- 
nientos caballos hasta Nacodoches, y habiéndose situado 
cerca del pueblo de Trinidad, en el punto en que se junta 
el camino de la bahía, logró coger á muchos de los dis- 
persos, de los cuales habia fusilado setenta y uno hasta el 
12 de Septiembre, fecha del parte que dio i Arredondo 



Cav. vi.) dando de indulto. 49i 

desde el campamento del Ojo de agua de los Brazos. ^ 
Este jefe hizo publicar un bando en 10 de Octubre, con- 
cediendo ei indulto á todos los vasallos del rey que se 
presentasen á pedirb, exceptuando á Gutiérrez de Lara, 
Toledo, Prado, ^^ y otros culpables de la muerte de los 
gobernadores Herrera y Salcedo y demás oficiales que fue- 
ron asesinados en Béjar, quedando también excluidos de 
esta gracia los cxtrangeros, que desagradecidos á la con- 
sideración que se les habia tenido por el gobierno, admí* 
tiéndolos como vecinos, Iiabian abrazado el partido de la 
revolución. En el mismo bando se declaró, que lodo ciu- 
dadano no solo podia quitar la vida libremcntos á los pros- 
critos, sino que seria premiado el que lo hiciese, y en 
cuanto á Gutiérrez de Lara f Toledo, se ofreció un pre- 
mio á quien los entregase vivos ó muertos, y si fuese ex- 
Irangero, ademas de la remuneración pecuniaria, se le 
prometió un terreno en propiedad como pudiera poseerlo 
un español. Sin embargo, Toledo se puso en salvo; per- 
maneció en los Estados-Unidos siguiendo con los insur- 
gentes las relaciones que en su lugar veremos y mas tar- 
de, por influjo de una seiiora viuda de alto rango, con 
quien después casó en Madrid, volvió & España, obtuvo 



** Partes de Eüzondode *2 de Sep- 
tiembre en el punto de la Trinidad, 
y de 12 del mismo en los Brazos, in- 
sertos en la /[receta de O de Noviem- 
bre núm. 480 íol. 1159. 

* Con relación ú Prado, dice Ar- 
redondo en el referido bando, "que á 
mas del atroz delito que cometió, 
conduciendo al dei^üeilo á los Sres. 
coronel D. Simón de Herrera, y te- 
niente coronel D. Manuel de Salcedo 
y domas víctimas sacrificadas por los 
monstruos inhumanos que las ejecu- 



taron y cuyo castigo presidió, au« 
mentó sus crímenes después, cuando 
fugaba para el terreno neutro, con 
otro nuevo delito, «tn que no menos 
se resiente lá naturaleza, por haberle 
quitado la vida á un hijo suyo, que 
parió ú su vista en el camino su pro- 
pia muger, sin darle la agua del bau- 
tismo, dejándola abandonada en nn 
monte, desangrándose con otras víc* 
timas, hijos también de este hombr« 
infernal y desnaturalizado." 



181S 

D6ptlMII0R« 



i92 INYASIOPI DE TEJAS. (Lib. V. 

ii»i3 una pensión sobre la imprenta real, y fué embajador de 
««ptitfis re. pgpjjgjjjQ Yjj gji |r^ ^Qj.^g jg Ñapóles, en cuyo reino la 

señora su esposa tenia títulos y grandes posesiones. 

Concluida la persecución de los fugitivos, estaba Eli- 
zondo en su campamento del Ojo de agua de los Brazos, 
cuando á mediados de Septiembre, una mañana, D. Miguel 
Serrano (e), teniente de la compaaía presidial de Laredo, 
que habia comenzado á perder el juicio, con la manía orí* 
ginada en las muchas ejecuciones que babia presenciado, 
de que Elizondo trataba de fusilarlo á él también, entró 
coa la espada desenvainada en la tienda en que dormia el 
capitán D. Isidro de la Garza, primo y ayudante de Eli- 
zondo; lo envasó y se dirigió á Elizondo, que apenas tuvo 
lugar de levantarse á las \o&s que le daba Garza en sa 
agonía, y lo envasó también inflriéndole otras heridas. 
Garza murió en el acto, y Elizondo espiró en las orillas 
del rio de S. Marcos, en donde fué sepultado. ^^ Serrano 
fué preso y conducido á Béjar, de donde se le mandó á 
la casa de locos de S. Hipólito de Méjico, en la que mu- 
rió algunos años después. Tal fué el fin del aprehensor 
^6 Hidalgo y sus compañeros, en lo que los insui^cntes 
vieron un castigo patente del cielo, por la perfidia con que 
pon aquellos procedió. ^ 

Los movimientos que se temian en las riberas del Bra- 
vo y provincia de Nuevo León tuvieron efecto, aun antes 
de la salida de Arredondo de Laredo, el cual no por esto 

^ Está tomada esta relación del mandancia general de Occidente en 

Cuailrohist. deBustaraante,tom. 1 P Chihuahua. 

fol. 349, y todos sus pormenores me ^ Su hermosa viuda, casó en se- 

han sido confirmados por D. Juan Pa- gundas nupcias consuno de los insur^ 

blo Caballero, que se hallaba entón- gentes aprehendidos en Bajan, Uama- 

ees empleado en las oficinas de la co- do Echáis. 



Ca». VI.) SUCESOS DE LAS RIURAS DEL DIUVO. 495 

detuvo sa marcha, eocai^ando á D. Felipe de la Garza, i»i3 
ascendido ya á teDÍente coronel» la persecución de la par- ^ 
tida levantada por Herrera, á quien se habían unido los 
indios de las inmediaciones. ^^ Herrera llegó á peoetrar 
en Monterey, en donde el comandante, capitán D. José Ma- 
ría Sada, tuvo que atrincherarse en solo la plaza de la ciu- 
dad, que le ayudaron á defender D. José Félix Trcspala- 
cios y D^ Juan Pablo Caballero, llegados casualmente de 
Chihuahua, abandonando el resto de la población, de la que 
se retiró Herrera, con la noticia de la aproximación de las 
tropas venidas de Yeracruz que mandaba D.» Benito Ar- 
miñan, coronel del regimiento de Extremadura, el cual 
fué nombrado interinamente gobernador de Nuevo San- 
tander. Este jefe, Garza, Perea y D. Facundo Melgares 
con las tropas de la comandancia general de Occidente, 
derrotaron en diversos puntos al mismo Herrera, á Mar- 
celino García y á otros, que habian puesto en movimiento 
las villas del Refugio, Revilla, Camargo y Reinosa, y so- 
metieron á los indios que siguieron haciendo correrías y 
depredaciones en los campos, hasta las inmediaciones de 
Hoyos y S. Carlos: Herrera fué cogido algún tiempo des- 
pués y fusilado en S. Luis. Arredondo hizo perseguir á 
los indios lipanes en la dirección de Nacodoches por el 
coronel Quintero, quien los atacó en sus rancherías que 
tomó con poca resistencia, y habiendo nombrado goberna- 
dor de Tejas al teniente coronel D. Cristóbal Domínguez, 

^Mil» I ■■ » ■ ■— II ^l.» ■■■■■■ ■■■■■■ ■■■■■ ■ ■■» ■ ■ ■■■ ^^mmm^m^^^m ^ a ■ w» 

® Véanse para todos estos suce* gaceta núm. 457 íol. OSO, y de 30 del 

sos los partes de Garza enVallecilIo rpísmo, gaceta núm. 459 de 23 de 

de 7 de Agosto, inserto en la gaceta Septiembre fol. 091, y los de Perea y 

de 14 de ¡Septiembre núm. 454 fol. Melgares, en las gacetas de fin dt 

Í^4: de Armínan de 27 de Agosto, aquel año y de Enero del li^ient^ 



404 niTASIOK DB TBIAt. (Lis. T. 

iKiS r^^resó^á Monterey donde estableció so coartei general, 
^"^^ quedando la revolución terminada en las provincias de su 
mando, sin que volviese á haber otras inquietudes, has- 
ta que nuevas y mas poderosas causas vinieron á produ- 
cirlas algunos años después. 



CAPITULO VIL 

IHstribucUm de las comandancias mUitares del gobierno. — Sucesos 
miVUares en la Nueva Galicia y en la provincia de Zacatecas en 
el año de 1813. — Rivalidades entre Calleja y Cruz, y resultados 
permanentes que produjeron. — Conclusión de los sucesos mUltares 

• en las provincias del Norte y Oriente en el mismo año, — Negocia^ 
clones dqdomátlcas de Rayan, — liarlas providencias del vlrey. — 
Sucesos mUltares de Mor dos y de las tropas que de él dependían. — 
Sitio y rendición de Acapulco, — Reacción realista en la costa chi- 
ca. — Entran los realistas en Acatlan. — Acción de Pía jr tía. — Po- 
siciones ocupadas por las tropas de Afórelos en el Sur. — DisposU 
clonesrelatlvasde las tropas reales. — AtacaDravo A Aharadoy es 
rechazado. — Retirase á Coscomatepec, — Sostiene el sitio de este 
punto. — Su salida, — Marcha Matamoros al atkrlllo de Bravo. — 
Encuéntrase con el convoy de tabacos de Orlzava, — Acción del 
Palmar ó de la agua de Qucchula. — Toma Mataínoros el convoy 
y hace prisionero al batallón de Asturias. — ^f anda fusilar aleo- 
maridante Cándano y á otro oficial.^ — Medidas tomadas por el 
vlrey para reparar esta pérdida y asegurar la provincia de Pue- 
bla. — Estado de la revolución en este periodo. 

Para la formación de la nueva comandancia general 
de las provincias inlernas de Oriente, se segregaron del 
vireinaio las de Nuevo León y Nuevo Santander, que con 
Tejas y Goahuila, compusieron la demarcación de aquella: 
quedando la de Occidente con las de Durango ó Nueva 



Febitra* 



Cav. Vil.) DISTUlBUaon OB COMARDARCIAS. 495 

Vizcaya, de que hacia entonces parte Chihuahua; Nuevo i8i3 
Méjico, y en la costa del Pacífico y del golfo de Califor- 
nias la de Sonora, en la que se incluía Sinaloa. ^ Todo 
este vasto territorio, que comprende la parte mas extensa 
en latitud de la Nueva España de uno á otro mar, se ba^ 
liaba bajo el mando de los respectivos comandantes ge-> 
nerales, y en todo él se habia restablecido la tranquilidad 
y asegurado el dominio español, terminados los aconteci*- 
mientos de que nos hemos ocupado en el capítulo ante- 
rior. La comandancia general de la Nueva Galicia habia 
quedado reducida á las intendencias de Guadalajara y Za- 
catecas, desde que como hemos dicho, Calleja separó de 
ella las de Guanajuato y Michoacan, que Venegas habia. 
puesto bajo el mando de Cruz. Aunque este general ha- 
bia conseguido reprimir la revolución en las dos provin-* 
cias que estaban bajo su autoridad, habian quedado algu- 
nas partidas en la frontera de Sinaloa y en el distrito de 
Colotlan, intermedio entre ambas, y eu mayor número y 
de mas consideración al Sur y Oriente de Guadalajara^ 
comunicándose estas con las de las provincias de Michoa- 
can y Guanajuato. Frecuentes eran los reencuentros con 
las diversas secciones de tropas destinadas por Cruz á la 
persecución de aquellas, ^ y aunque casi siempre h ven- 

^ Véase la carta al fin de este que Cortés, Aguilar y otros varios, 
toroo, y su explicación en )a do lu aunque en este número se compren- 
estampas, después del Apéndice. den muchas de las provincias de Gua- 

^ £n las gacetas del gobierno de najuato y JVfichoocan, dependientes 

Octubre de lhI3, íol. lOKO ¿ 1107, entónceade la Nueva Galicia. En 

hay 44 extractos de partes de diferen- las gacetas da Junio de 1814, hay 

tes jefes, de otras tantas acciones da- otros 39 extractos referentes k igual 

das desde 22 de Febrero de aquel año número de accioneSi que spnla coati- 

¿ Agosto del mismo, contra los cabe- nuacion de las anteriores desde Agosto 

cillas á jefes de insurgentes, llama- de 1813 ¿ 3 de Febrero d« IhU. £n 

dos los ReinosoB, Regalados, Enri* estas acciones no so comprenden 1m 



496 SCCESOS DE NUKVA GALICIA. (LtB. T. 

1813 taja quedaba por los realistas, que niuchas veces cogian 
^' á los capataces de las cuadrillas de insurgentes, que eran 
inmediatamente fusilados, á veces también sufrían reveses, 
de los cuales fueron de mucha consideración ios experi- 
mentados en las márgenes de la laguna de Chápala y en 
la isla de Mescala, que es un peñasco casi sin fondo en 
sus riberas, situado en ella á dos leguas de distancia de la 
orilla septentrional, frente al pueblo del mismo nombre.^ 
t)esde Noviembre de 1812, el comandante de la Barca D. 
José Antonio Serrato, atacó en el pueblo de S. Pedro Ixi- 
' can en la margen de la laguna, no lejos de donde vuelve 
á tt)mar su curso el rio Grande ó Tololotlan dirigiéndose 
al puente de Gnadalajara,, á Encarnación Rosas, á quien 
desalojó del lugar cuyas casas comenzó á quemar, pero 
unido Rosas con José Santa Ana, volvieron ambos sobré 
Serrato, á quien derrotaron q^uitándole muchas armas. 
Animados con tan feliz principio, atacaron en Poncitlan al 
comandante Hernández á quien pusieron ei^ fuga, y lo rois^ 
tno hicieron con el cura Alvai'ez que vino á situarse en 
aquel punto, el que salió herido en la refriega. Cruz en- 
tonces intentó hacer un ataque mas formal contra la isla,- 
á donde se reliraba Santa Ana y desde la cual, ditngido 
por el presbítero D. Marcos Castellanos, satra cudtido la 
ocasión se presentaba á hostilizar á las riberas, y á proveer*^ 
se en ellas de leña y víveres, y con este fin hizo preparar 

que no fueron felices para los realis- ' La relaeicm que sigue de los su- 
tás, de las que no se hace mención. ce808deMe8cala,es1omadade]aqu6 
En una de estas excursiones murió dio ¿ D. Carlos Bustamante el mílh 
repentinamente de un acceso de apo* mo P. Castellanos por orden del con- 
plegía, el coronel D.Manuel de Iturbe, greso de Jalisco, y que aquel tncñ^ 
gobernador deColotlan y Nay«rit,en tor publicó en él Cuadro hist t. 3 P 
las inmediaciones del pueblo x)e la fol. 87, al ñn del ^Itl ié halla el mtpé 
Piedad. de la laguna. 



fvWWUii 



CAt. Vil ) ISLA m: mescaul. 49T 

en Ocotian sieie canoas, y mandó construir en S. Blas una laia 
lancha y algunos boles, cuya llegada esperaba,^ habiendo 
dispuesto para contcuer las excursiones de los de la í^, 
que se situase en el pueblo de Mescala con su división «t 
teniente coronel D. Ángel Linares. Este hÍ2o conducir 
las canoas á la laguna, y habiendo embarcado «n ellas su 
tropa el 27 de Febrero para hacer un recoDOciaMeuto., se 
acercó tanto á la isla que hubo de empeñar el combate, en 
el que pereció él mismo con varios oficiales y veintitrés 
soldados, no habiendo escapado mas que tres canoas y en 
ellas el olicial Galli que llevó la noticia.^ En esta oca- 
sión murió D. Pablo Bustamante, joven de grandes espe- 
ranzas, de una familia muy distinguida de Guanajuato, pa* 
ríente de Linares á quien acompañaba en clase de volun- 
tario.^ Cruz, lleno de sentimiento, dio parte al virey 4e 
este desagradable suceso en oficio reservado del 37, te- 
miendo las consecuensias que podrían resultar, y para 
precaverlas puso una división en observación, y formó unft 
escuadrilla á las órdenes del teninente de fragata D. Ma<- 
nuel de Murga, no obstante lo cual Santa Ana con sus 
valientes indios continuaba sus salidas, atacando diversos 
puntos de la costa. El brigadier Negrete intentó tomar 
la isla á viva fuerza, atacándola con las lanchas y canoas^ 
colocando artillería en dos de estas atadas entre sí: pero 
el resultado fué funesto, perdiendo un canoa, bastante gen- 

* Parte reservado de Cruz al vi- no tenia para que ocultar la Verdade» 

rey, de 27 <le Febrero, copiado por ra pérdida. 

Bust., Cuad. hist. tom. 3 ? foi. 91. ^ Era hermano 4t D. Btinifno 

' Bustamante dice, aegun los in- Buataroantef 4 quien km tenido ñt^ 

ftkfines del P. Castellano.^ que solo se cuente rnKívo de citar. B. Páb(o y 

salvó una canoa con Galli, dogsoldt^ los ofíciailes que cayeron píia ionctot, 

éo» y dos remeros. Sigo lo qse dice fueron rauertm del modo taat trwl 

CruK, el cual en un «ficto reservado dasfraiea de la acción. 

ToM. III. — 63. 



498 5UCES0S DE WUEVA GALICIA. (Lm V. 

1813 te Y siendo herido el mismo Negrete, que quedó sin dos 
dedos en una mano.''' Desde entonces no se volvió á in- 
tentar nuevo alaque, reduciéndose á un bloqueo por el 
cuerpo de observación establecido en Tlachichilco, que du- 
ró mucho tiempo y terminó con la capitulación de la isla, 
según en su lugar veremos. Aunque Rayón habia nom- 
brado comandante de todas las partidas de la provincia de 
Guadalajara á D. José María Vargas, apenas era conocido 
mas que en los confínes de Michoacan y todas obraban 
con independencia entre sí. 

Vagaba por las inmediaciones de Zacatecas D. Víctor 
Rosales, y aunque perseguido por varias secciones de tro- 
pas, intentó apoderarse de aquella ciudad, persuadido de 
que seria bien recibido en ella por un religioso merceda- 
rio Fr. J. Porres, que se ofreció á adelantarse para facili- 
tar la entrada, lo que no cumplió. Rosales, no recibiendo 
noticia alguna del religioso, se aventuró á entrar con unos 
doscientos hombres, y aunque el brigadier Irisarri tenia 
tomadas las medidas necesarias para la defensa, Rosales 
penetró en el interior de la ciudad, dividió su corta fuer- 
za en tres secciones, con una de ellas atacó el cuartel de 
los Urbanos, se hizo dueño de dos cañones que en él ha- 
bia, que abandonó teniendo que retirarse, cuando vio que 
la gente de la ciudad no se movia en su favor como se le 
habia hecho esperar. En su retirada fué perseguido por 
los realistas, que lo desbarataron enteramente.^ 

^ No he encontrado la fecha en poniadeGOO hombres, muchos caño- 
que se verificó este ataque: en el día- nes y lanchas, y que perdió la mayor 
rio del secretario de Rayón se hace parte, lo que creo muy exagerado. £1 
mención de él el i 9 de Julio, con ataque debió ser ¿ fines de Junio, 
referencia á parte de Vargas, quien di- ^ Véase sobre esta entrada de Ro- 
ce que la división de Negrete se com- sales en Zacatecas lo que dice Bustm- 




Cap. Vil.) lÜVALlDAD EIHTRE CALLEJA Y CRUZ. 499 

Aunque como en su lugar hemos visto,^ Calleja y Cruz isis " 
habían competido en mutuas atenciones cuando concur- ^ 
rieron en Guadalajara, cediendo el segundo el mando en 
jefe del ejército que le corrcspondia por su antigüedad, y 
continuando cada uno al frente de sus respectivas tropas: 
habia quedado siempre un fondo de tibieza entre ambos, 
que se hizo notar especialmente cuando Calleja fué nom- 
brado vircy. Aumentóse el desabrimiento con la separa- 
ción de las provincias de Guanajuato y Michoacan, que 
Venegas habia puesto bajo el mando de Cruz; pues aun- 
que este habia manifeslado la imposibilidad de atenderlas 
y en eso mismo fundó Calleja su providencia, todavía pa- 
rece que Cruz llovó muy á mal esta y que la tuvo por un 
desaire. ¡Nuevos incidentes hicieron mavor el (lisj'usto: 
Cruz habia pedido sin interrupción que se le mandasen 
armas, no habiendo conseguido que se fabricasen espadas 
en Guadalajara sino muy imperfeclasy quebradizas, y aun 
comisionó á un oficial llamado Peñúñuri para que las con- 
dujese, y habiéndoselas rehusado, se expresó en términos 
tan fuertes, que provocaron una reprimenda de Calleja. 
Cruz, ofendido por todos estos incidentes, y por la pro- 
pensión natural á la independencia en todos los que ejer- 
cen una autoridad subalterna, acabó por hacer la suya ab- 
soluta é igual á la del virey. Dábasele el tratamiento de 
excelencia como capitán general de aquellas provincias: 
con motivo de la diíicil comunicación con Méjico, establc- 

mante, Cuadro histórico tom. 2? heriílo en el alcancí», } quecomluciilo 
fol. 4ü4, y el extracto «ie ion partes ú Zacatecas íué azotado y dos días líes- 
ele Cruz en la gai*cta de 10 de Junio pues íusilado, sacúndído en camilla 
de lbl4 tüiii. 5? núm. 5^6 fol.Cü3. á la ejecución. No he visto conñr. 
Bustamanle dice que el hijo de Ro- mada por otras noticias e»ta especie, 
sales, niño de once ano», fué cogido " Tom 2 P lib. 2? cap. 7 ® f . 137. 



800 SIJCE80& DE fifJBTA GALICIA. (Li>. T 

1813 ció en Guadalajara casa de moneda para bo carecer de 
^^^^ ' numerario para la circulación: la necesidad de hacer ir á 
S. Blas la nao de China para hacer s« descarga en aquel 
puerto^ por no poderla verificar en Aeapulco, dio miucho 
impulso al comercio, que continuó fomentándose con los 
permisos para llevar efectos de Jamaica por la vía de Pa^ 
namá, que aunque al principio se concedieron ccn eietto 
recato, vinieron á ser después un libre comercio por aquel 
puerto. Cruz atendió con esmero á la policía de la cm*- 
dad, que mejoró muy notablemente con obras de como* 
didad y ornato, por lo que su memoria^, no obstaiite \» 
vicisitudes políticas, se conserva con reconocimiento en 
aquella capital. Por todos estos medios aquella provin- 
cia vino á ser no solo independiente, sino rival de Méjico, 
y estas semillas echadas muy de atrás, fomentadas por 
Cruz y muy desarrolladas en tiempos posteriores, han pro- 
ducido el funesto fruto de dar grande impulso al espirito 
de provincialismo, que habiendo germinado en Guadala- 
jara cuando apenas se habia logrado la independencia, 
ha hecho desvanecerlos felices resultados que de esta hu- 
bieran podido esperarse, amenazando destruir la unidad 
nacional, y con ella la existencia de la nación. 

En Michoacan no hubo acontecimiento notable, des- 
pués de los que hemos, referido de la fuga de Rayón de 
Tlalpujahua y viva persecución que las tropas reales le 
hicieron: hacia el fin del año se le quitó el mando de la 
provincia al brigadier Sotarriva, que volvió á Méjico por 
Querélaro, quedando encargado de él el teniente coronel 
Laudázuri (e). En la provincia contigua de Guanajuato, 
el nuevo comandante general Iturbide, daba incesantes 



CiF. VII.) PROVütCIA DE GUAnAJUATO. SOI 

pruebas de sh actividad. Creyóse en principios de Agos* ]8t3 
to, qne los Rayones iban á hacerse fuertes en la laguna ^^^^' 
de Yurira, restableciendo las obras destruidas de la isla 
Liceaga, y para impedirlo dispuso Calleja, que por un mo- 
vimiento combinado entre las tropas del mando del rai&- 
mo Iiurbide, del de Ordoñez y las de Michoacan, se ocupase 
ta isla, arrasando nuevamente sus fortificaciones y fábri- 
cas: concurrieron ai efecto en Querétaro Iturbide y Ordo- 
ñez; cedió éste el mando al primero por sus mayores co- 
nocimientos del terreno, y ambos tuvieron una conferen- 
cia en Acámbaro con Sotarriva, que se dirigía á Valladolid 
conduciendo un convoy, quedando acordadas las disposi- 
ciones convenientes, para cerrar todos los caminos por 
donde podian huir los insurgentes, los cuales sin encar- 
go abandonaron anticipadamente la laguna, con lo que 
Iturbidc y Ordoñez salieron de Salvatierra en su alcauce 
cou solo la caballería, dejando en aquella ciudad con, la 
infantería al teniente coronel Orrantia, segundo de Itur- 
bidc. Este último, antes de marchar, hizo sacar del con- 
vento de S% Francisco al coronel insurgente González, que 
con otros de su partido estaba oculto en él, y lodos fueron 
pasados por las armas. Llegados ambos jefes á Yurira, 
destruyeron las fortificaciones comenzadas en la isla y vol- 
vieron á unirse con su infantería: mas entre tanto Orran- 
tia, informado de que el brigadier insurgente Rubí se ha- 
llaba en las inmediaciones del pueblo de ürireo, destacó una 
partida de caballería que logró aprehenderlo, y conducido 
á Salvatierra fué pasado por las armas. '^^ Por otro mo- 

^^ Gaceta de 14 de Septiembre tom. 4 9 núm. 455 fol. 961, y de Id de 
Noviembre núm. 483 fol. 1190. 



302 S. LlIS Y ZACATECAS. (L,». V. 

181.^ vimicnlo comhinaílo con las tropas de Nueva Galicia del 
'*"**' mando de Quinlanar, evito el abismo Ilnrhide en Octubre 
la reunión que los Rayones intentaron hacer en Pénjamo 
de todas sus partidas, y de allí se acercó á Celaya y S. 
Miguel, en cuvas inmediaciones el indio Hilario Rodrí- 
guez habia entrado en la hacienda de S. Antonio, dando 
muerte al capitán Gallardo y á veintidós soldados que allí 
habia. ^^ Iturbfde dispuso que Orrantia, desde Querétaro 
á donde habia conducido un convoy de platas, fuese en 
seguimiento de Hilario, con cien dragones en unión de la 
partida que salió de aquella ciudad con igual fuei*za á las 
órdenes de D, Manuel Fernandez de Quiros, y habiéndo- 
lo encontrado, fué muerto y su cabeza puesta en la plaza 
de S. Miguel. '^ 

El mando de la provincia de S. Luis y de la décima 
brigada, se habia dado al brigadier D. Manuel María de 
Torres Valdivia (e), recientemente llegado de España, v 
aunque casi toda estaba libre de insurgentes, en la conti- 
gua de Zacatecas, por la parte que con ella confinaba, ha- 
bia algunas partidas, y lo mismo sucedia, como muchas 
veces hemos visto, en el rumbo de Rioverde y riberas del 
rio de Tampico. Eu la de Zacatecas, reunidos varios je- 
fes atacaron el 50 de Agosto el pueblo de Ojuelos, que 
fué defendido con bizarría por los realistas organizados en 
él, distinguiéndose por su valor y zelo el cura D. José Pa- 
blo Moran: los insurgentes se retiraron hacia S. Felipe y 

^^ Hucese mención de este suceso ^ Gac. de 13 de Noviembre núm. 

en el diario del secretario de Rayón 48*2 f. 1178, de 16 del mismo 4i<N 1*. 

en el dia 7 de Noviembre, con refe- 1 1^0, y de 18 de id. fol. 1 ii»Q. Itur- 

rencia á parte de D. Rafae! Rayón á bidé dice en su parte, queú Gallardo 

■u hermano D. Ignacio, que estaba le dio Hilario una muerte cruel, cor- 

entonces en Chüpancingo. túndole los brazos 4n tes que la cabe». 



Cir. Vil) OPERACIONES DE LA SECCIÓN DE TLLA. 305 

la sierra llamada los ''allos de Ibarra/'que forma la con- isia 
linuacion de la de Guanajuato. ^^ En el rumbo de Rio- **™ 
verde, el brigadier Torres hacia perseguir con empeño á 
las partidas que se guarecian en la sierra Gorda, por los 
capitanes Montes y Covarrubias, quienes cogieron á va- 
rios jefes insurgentes, que fueron fusilados.^* La misma 
persecución se hacia por el lado de Toliman, por el acti- 
vo comandante Bocanegra, cuyas tropas dependian de la 
comandancia de Querétaro: el brigadier García Rcvollo, 
que estaba al frente de esta, auxiliaba al mismo tiempo el 
tránsito de los convoyes y destacaba partidas en todas di- 
recciones, hallándose en el punto central de la revolución 
en aquellas provincias. 

La sección de Tula, bajo el mando del coronel D. Cris- 
tóbal Ordoñez, ponia en comunicación la tierra adentro 
con la capital y ligaba las operaciones del valle de Toluca 
con las de las divisiones establecidas en los puntos antes 
ocupados por los Villagranes. El subdelegado de Hui- 
chapan D. Manuel de la Hoz, habia organizado compañías 
de realistas ó patriotas en todos los lugares de su juris- 
dicción, y tanto Ordoñez como el mismo la Hoz, el co- 
mandante Claverino, los patriotas de Tlahuelilpao, D, 
Anastasio Bustamante, y el comandante de Cuautitlan D. 
Manuel Moreno, perseguian incesantemente á las parti- 
das de insurgentes de todo el territorio, capitaneadas por 
diversos jefes, de los cuales los mas conocidos eran Polo, 
Cañas, Atilano García, y Epitacio Sánchez. Este atacó 

" Parte del brigadier Irisarri de ^* Partes jde Torre» Valdivia, ¡n- 
20 de Septiembre, gaceta de 13 No- sertos en la gaceta de 9 de Octubre 
TÍembre núm. 4St2 fol. 11 77. núm. 466 fol. 1048. 



504 VALLE DE TOLUCA. (Li«. V. 

fgj3 á Cuautillan ó hizo prisionero á Moreno con otros noeve 
Septiembre, pairiotas, quedando muertos diez y nueve, y el 22 de No- 
viembre fué fusilado en Golliuacan el mismo Moreno y 
odio de los prisioneros, dejando vivo solo á uno que se 
unió á Epilaeio. Con tal motivo Ordoñez 8eem()eñó en 
la persecución de este, y habiendo cogido á uno de sus 
capitanes llamado Teodoro López, lo mandó fusilar eo Ji- 
lotepec, Y lo mismo hizo en Ixtlahuaca el 5 de Diciembre 
con otros ti'es prisioneros. ^^ En el valle de Toluca per- 
seguían con igual constancia á los insurgentes, Concha, 
Amador, D. Matías de Aguirre, Reviila y otros oGciales, 
extendiéndose hasta Zitácuaro^ cuya población se había 
restablecido, y volvian á formarse en ella fábricas de ar- 
mas y pólvora: para atacar esta villa, se reunieron en la 
hacienda de la Gavia con el capitán del fijo de Méjico D. 
García de Revilla, que mandaba cien hombres de su cuer- 
po. Amador con sesenta fieles del Potosí, y el P. Campu- 
zano con sus patriotas, y aunque encontraron bastante re- 
sistencia, se apoderaron del lugar, con la desgracia de 
que al destruir la fábrica de pólvora, se voló esta y fué 
abrasado Revilla, que murió en Toluca pocos dias des- 
pués, siendo muy sentido por los suyos: entre los oficiad- 
les que Amador recomienda en su parte, se encuentra el 
nombre de Paredes, cadete del fijo de Méjico, que dio en*» 

^^ Dinrio an6ni[no (le sucesos de fusilsr Concha en el misnio Ixtlahoa- 
Ixtlahuaca. De eatos tres prisione- ca el 29 de Noviembre, se Humó al 
ros el uno se entró por equivocación P. Campuzanc, capitán de pnrriotm 
entre los realistas, qreyendo que la de Sultepcc. Cuando fueran co^ftdos 
gente de Tlahuelilpan eran insurgen- estos tres por Concha en la hacienda 
tes: otro fué cogido con la remonta de S. Nicolás de los Carmelitas, es- 
de Epitacio que tomó Ordoñez; y el tuvo cerca de caer en su poder el P. 
tercero era un muchacho de doce franciscano Luna, que se escapó con 
años. Para disponer cristianamen- algunos otros, por la celeridad de su 
te á otros tres prisioneros que mandó caballo. 



Ca*. VII.) VALLB DE TOLUCA. 505 

tÓDces las primeras pruebas de su valor. ^^ Eo este ata* isis 
que fué muerto el P. Ramos, con otros jefes de los iosur- ^ ' 
gentes. Estas excursiones sin embargo, no se extendían 
hacia el Sur mas lejos que Zitácuaro, j aun allí era con 
harto peligro de ser envueltas y destruidas, habiéndose 
creido que lo había sido esta de que hemos hecho mención, 
pues careciendo de noticias de ella por muchos dias, el co- 
mandante Guardamino hizo marchar á Aguirre en su bus- 
ca, con la orden de que se retirase, por cuyo medio se su- 
po el resultado. '^ El brigadier Castillo Bustamante dejó 
el mando de la división de Toluca, y en 5 de Agosto mar- 
chó á tomar el de Jalapa. Al fin del año fué á ponerse 
ai frente de aquella división el de igual clase D. Ciríaco 
de Llano. García Conde no llegó á ir á Jalapa, y habién- 
dosele dado el encargo de pasar revista de inspección á 
las tropas que estaban á las órdenes de Arredondo, lo que 
tampoco tuvo efecto, fué nombrado intendente de Zacate- 
cas, de donde pasó á serlo de Durango. Su hermano 
D. Alejo fué promovido algún tiempo después, á la co- 
mandancia general de las provincias internas de Occiden- 
te, que dejó D. Nemecio Salcedo, para volverse á España. 
Reservo para referir en su lugar, los sucesos importantes 
ocurridos en este periodo en el Sur de las provincias de 
Méjico, Puebla y Veracruz. En la parle del Norte de las 
mismas, hacian la guerra á los insurgentes con vigor. Lló- 
rente en los llanos dé Apan, y en la Huasteca Güitian, 
quien desde su cuartel de Huejutla, enviaba en todas di- 
recciones partidas bajo el mando del activo P. Yillaverde, 

'^ Parte de Amador de 14 de Oc- ^^ Gaceta de 12 de Octubre núm. 
tubre, gaceta de 19 del mismo núm. 407 fol. 1.058. 
470 fol. 108-2. 

ToM. IIL— 64. 



Septiembre 



506 HUASTECA Y COSTA DEL ISORTE. (Lis. V 

1813 del capitaD Cuervo y otros, combinando sus movimientos 
con los de las secciones que operaban en la costa. ^^ En 
esta, el comandante de Tuxpan D. Bartolomé Arguelles, 
embarcó una parte de sus tropas en los últimos dias de 
Junio, á bordo de dos lanchas cañoneras y algunas canoas, 
con lo que se hizo dueño de la barra de Tecoluta, ^^ y el 
teniente de navio D. Manuel González de la Vega (e), que 
le sucedió en Agosto y tomó el mando de la segunda di- 
visión de milicias del Norte, ocupó á Papamtia, punto 
principal en que sé apoyaba la revolución en aquel rum- 
bo, rechazó á Rincón que lo atacó en esta población, se 
apoderó del litoral, y en comunicación con los patriotas 
de Zacapuaxtla y Tesiullan, que entraron en Cuyusqui- 
hui prendiendo al P. Calderón, i quien condujeron á Pe- 
rote, restableció el tráfico mercantil entre los pueblos del 
interior y la costa. ^ 

Estos resultados, muy importantes por sí mismos, lo 
fueron todavía mas, porque con ellos se impidieron del to- 
do las negociaciones que Rayón intentó entablar con las 
potencias extrangeras, especialmente con los Estados- 
Unidos. Desde principios del año, habia sido enviado i 
aquellos Estados D. Francisco Antonio Peredo, con el 
objeto principal de proporcionar armamento, ^^ y se tenia 

^^ Todo el tomo 4 ? de gacetas ración que el P. franciscano Fr. Ma- 
que comprende de Julio á Diciembre nuel Gutiérrez Solana que lo acorn- 
ee 1813, está lleno de partes de Güi- paño, dio cuando se indultó en Valla* 
tian. dolid en 26 de Diciembre de 18 13, 

^ Gaceta de 9 de Septiembre núm. aunque parece que hay alguna incom- 

453. fol. 943. patibilidad en las fechas, paiaeombi- 

^ Partes de González de la Vega, narlo con su segunda salida. Dicha 

gaceta de 20 de Noviembre núm. declaración está en el cuaderno 3 ? 

485 fol. 1199 y siguientes hasta 1214. de documentos, unido i la causa de 

'^ Todo lo relativo al primer via- Aayon. 
gtdt Peredo, esta tomado de ladéela- 



^ 



CAr. VII ) MBGOCIAGIONES DIPLOMÁTICAS^ S07 

extendido por la junta gubernativa, el poder que liabia de lais 
conferirse á un ministro plenipotenciario que se habia de ^P^"***- 
enviar con amplísimas facultades, acreditado en general 
para todas las naciones. ^^ Esta legación no se efectuó, 
por la disolución de la junta, cuando Sultepec fué tomado 
por las tropas reales; pero Rayón, en quien es menester 
reconocer el mérito de haber hecho todos los esfuerzos 
posibles para regularizar la revolución y hacerla triunfar, 
dispqso que Peredo, que habia regresado de su primera 
misión, volviese á salir, condecorado con el empleo de 
coronel, ^ y con encargo especial de solicitar auxilios de 
los Estados-Unidos y del emperador de Haity Cristóbal.^^ 
En las credenciales que para todo esto se le dieron, y en 
las instrucciones que dehia seguir, se echa de ver gran 
falta de conocimientos de las formas usuales, y también de 
la naturaleza del gobierno de los Estados-Unidos, pero 
todo esto es disculpable, pues era la parte en que mas ig- 
norancia habia en el país. En el primer poder, que no 
llegó á tener efecto, la junta hablaba en el supuesto, que 
formaba la basa de la revolución, de que no se trataba de 
desconocer los derechos de Fernando Vil, en cuyo nom- 
bre está extendido aquel documento, sino de hacerse in- 
dependiente de los habitantes de la península española, y 
el enviado habia de representar nada menos que á toda 
la América septentrional, estando autorizado para empe- 
ñar su erario, y celebrar tratados que la nación se obliga- 
ba á cumplir sin otra aprobación. Peredo estaba igual- 

^ Véase este tiocumento señalado de 1813. Hállase en la causa de Ra- 

con el núm. 1, en el apénd. núm 1-). yon, cuaderno 2 ? de documentos. 

^ Se le expidió el despacho por ^* Véanse los núms. 2, 3 y 4, en 

Rayón en Tlalpiijahua en C do Abril el apéndice núm. 13* 



508 NEGOCIACIONES DIPLOMÁTICAS. (Lis. V. 

1813 meóte encargado de tratar con el arzobispo de Baltimore, 
B«p em re. ^^ j^ suposicion de scr legado del papa para toda la Amé- 
rica septentrional, con el fin de que se remediasen las ne-- 
cesidades espirituales que padecian los pueblos que estaban 
sometidos á los insurgentes, y por lo mismo sin comuni- 
cación alguna con los obispos. Escribió también á aquel 
prelado con igual objeto el P. Fr. Vicente Santa María, á 
quien h^mos visto complicado en la primera conspiración 
de Valladolid, ^^ conducido preso con este motivo á Mé- 
jico, en donde logró evadirse del convento de S. Diego, 
que tenia por prisión, y de allí fué á unirse con Rayon.^ 
Provisto de todos estos documentos, se dirigió Peredo á 
Zacatlan con órdenes de Rayón, para que Osorno le fran- 
quease todos los auxilios necesarios para que pudiese ve- 
rificar su embarque por Nautla ó Tecoluta, y este en el 
pasaporte que le expidió, recomienda á todas las autori- 
dades, no solo la importancia de la comisión de Peredo, 
sino también la reserva que era menester guardar acerca 
de ella, que era precisamente el modo de que no la bu- 
. biese. ^^ Peredo fué también encargado por Rayón de 
asegurar las comunicaciones en la costa, para que pudie- 
sen recibirse por ella los auxilios de armas y municiones 
que iba á solicitar, y aunque bizo todo cuanto le fué po- 
sible para conseguirlo, viendo que los realistas habian 

* Véape tom. 1 9 fol. 317. ca su comisión, y á su demora en 

^ Llegó u Tlalpujabua, según el embarcarse para llevar una cantidad 

diario del secretario de Rayón el 10 consi<lerable de vainilla el que se fius- 

de Febrero de 1813. Su carta al obis* trase su viage, del que por estas cau- 

po de Baltimore está unida ú la cau- sas tuvo conocimiento el gobierno y 

ta de Rayón. tomó las medidas convenientes para 

^ Bustamante, Cuadro histórico impedirlo, ocupando los puntos de la 

tom. 2 ? fol. 347, atribuye ¿ la in- costa por los cuales podía verificar 

discreción de Peredo en hacer públi- el embarque. 



\ 



Cap. VII.) NEGOCIACIONES DIPLOMÍITICAS. 509 

ocupado á Tecolula y Papanlla, escribió á D. Nicolás Bravo i8i3 
y á Matamoros, ^ pidiéndoles socorros de gente y armas ^ *"* **' 
para poder atacar á Tuxpan, y no habiéndolos obtenido, 
tuvo que renunciar á su viage por falla de puerto y buque 
en que embarcarse, y se volvió á Zacatlan. La comunica- 
ción con los Estados-Unidos parece que hubiera sido mas 
practicable, si Morelos desde Oajaca hubiera hecho los es- 
fuerzos necesarios para hacerse dueño de la costa de Goa- 
zacoalco y de Tabasco, lo que no estuvo fuera de su pre- 
visión, y teniendo en su poder la cantidad considerable de 
grana que tomó en aquella capital, hubiera podido dar en 
cambio aquel fruto valioso, por el armamento que hubiera 
recibido de aquellos Estados. Extraño es por otra parte, 
que los especuladores de aquel pais, tan vigilantes y ac- 
tivos en proporcionarse medios de lucrar, no hubieran in- 
tentado abrirse caminos para introducir armas y otros 
artículos de comercio, por los puntos que ocupaban los 
insurgentes. 

Las comunicaciones por efecto de todas estas operacio- 
nes, aunque no se habian abierto se habian facilitado, y 
si bien los correos no habian podido seguir con regula- 
ridad cada quince dias en las carreras de tierra adentro 
y Yeracruz, como Calleja habia querido establecerlos, la 
llegada de los convoyes á la capital y de unos puntos á 
otros, era mas frecuente. García Conde á su regreso de 
Valladolid á Méjico, en donde entró el 3 de Octubre con 
su regimiento de dragones de Puebla, muy disminuido 
después de tan larga y fatigosa campaña, condujo de Que- 

^ En la causa de Rayón se halla «exponiéndole la situación en que 1a 
un largo oñcio de Peredo u Matamo- costa se hallaba, y pidiéndole auzi' 
ro§, fecho en Misantla en 29 de Julio, lios. 



r 



Octubre. 



510 motín en Méjico. Lib. v. 

1S13 rélaro grao cantidad de comestibles, y eo 18 de Junio sa- 
lió un convoy escollado hasta Puebla por el brigadier So- 
tarriva con un batallón de la Corona, con ocho millones 
de pesos para Veracruz, de donde regresó el 22 de Agos- 
to, habiendo sido grande la pérdida sufrida en la tropa 
que lo condujo hasta aquella plaza, por efecto de la esta- 
ción: los excesivos fletes que se pagaron por la carga que 
en él vino, dan idea de las dificultades que habia para la 
conducción de los efectos, pues fueron aquellos 1 80 pe- 
sos por carga de dos tercios por los abarrotes, y 200 por 
la de ropa. "^ 

Eran continuas las riñas entre los soldados de las tro- 
pas venidas de España y la gente del pueblo, especial- 
mente en Méjico, dando lugar á ellas las violencias que 
coroetian los primeros, lo que terminó por un movimien- 
to mas serio sucedido en el barrio de S. Pablo el 1 7 de 
Octubre, que tuvo su origen en una disputa entre tres sol- 
dados del batallón europeo de Castilla, acuartelado en el 
colegio de agustinos del mismo nombre del barrio, y dos 
milicianos: la gente del pueblo se agolpó á la defensa de 
los últimos, y los soldados de Castilla acudieron á soste- 
ner á sus compañeros. ^ El motin se contuvo no sin al- 
gunos muertos, y para impedir su repetición en la noche, 
se pusieron sobre las armas todas las tropas de la guar- 
nición y so tomaron otras medidas preventivas. El vírey 
con esto motivo mandó publicar dos bandos, ^^ por el uno 
de los cuales se impusieron penas muy severas, de muerte 
ó presidio, á los militares que se alejasen de las guardias 

^^ Arechederretaf apuntes hist. la gaceta de 2C(Jel mí^mo, núm.474 
90 ídem. fol. 1107. 

•^ En 24 de Octubre, insertos en 



Octabrp. 



Caf. VII.) PROVIDEMCIAS DEL VIHEY. 511 

y patrullas, ó que cometiesen alguna violencia contra los isid 
paisanos: y por el otro se prohibió á estos andar á caba- 
llo sin licencia por escrito del virey, el uso del lazo^^ aun 
á los que la tuvieran y el porte de arnaas, inclusas las per- 
mitidas, sin mas excepciones que la de las personas pri- 
vilegiadas, así como también el insultar ú ofender de cual- 
quiera manera á los militares, todo bajo las mismas penas, 
y para asegurar mas todavía la sumisión de la capital, Ca- 
lleja dispuso reducir la fábrica de tabacos, edificio capaz, 
aislado y muy sólido, á forma de ciudadela, rodeándolo 
de fosos y muralla, y estableciendo en él la maestranza y 
talleres de la artillería, trasladando la fábrica de cigarros 
al hospicio de pobres y los almacenes de la renta á la an- 
tigua cárcel de la Acordada, que habia quedado vacía por 
la extinción de aquel tribunal. ^^ Todo se hizo con la 
mayor precipitación, trabajando aun el dia de Todos San- 
tos, y desde entonces la ciudadela, poco útil para conte- 
ner úíí movimiento revolucionario en la ciudad, ha sido 
la cuna ó el apoyo de casi todas las que en ella se han 
promovido después de la independencia, hasta que á la 
salida del ejército norte-americano que ocupó á Méjico en 
1847, ha vuelto á su antiguo pacífico destino. 

En todos los sucesos que acabamos de referir en la par- 
te del Norte de la Nueva España, la fortuna de las armas 
habia sido favorable á la causa del gobierno, con pocas y 
no importantes excepciones. Veamos ahora lo que en el 
mismo periodo acontecia en la del Sur, ocupada por las 

^ El lazo habia venido á ser tería y arrastrarlos, lo que hacian taro- 

usa arma formidable en manos de bien de noche en las calles de la ciu- 

la gente del campo, que se servia de dad. 

él con mucha destreza, para lazar des- ** Arechederreta, apuntffi hiat 
de ¿ caballo i, los soldados de infan- 




Abril. 



513 SITIO 1>B ACAPULCO PüB MÚRELOS. (Lia. V. 

1813 fuerzas de Morelos, lo que nos ofrecerá mayor interés, tanto 
por la importancia de ios sucesos mismos, cuanto por el 
sistema y plan meditado á que están sujetos. 

Dejamos á este general ocupado en el sitio de Acapul- 
co, que emprendió el 6 de Abril. ^^ En aquel dia, antes 
de t*om|)er el fuego, intimó la rendición al gobernador D. 
Pedro Velez, quien contestó ''que solo los bárbaros capi- 
tulaban;" pero en el pliego que contenia esta respuesta, 
encontró Morelos un papel sin firma, de letra de Velez, 
en que le decia: ''Política y acertadas medidas, le barán 
llegar á V. al fin que desea." ^'' Morelos dividió sus fuer^ 
zas en tres columnas, destinadas á apodei^rse de las al- 
turas y puntos principales que rodean la ciudad y el cas- 
tillo: la primera, al mando de D. Hermenegildo Galiana, 
se dirigió al cerro de las Iguanas: D. Julián Avila, que se 
unió á Morelos con la gente con que habia estado situa- 
do en el cerro del Veladero, tuvo el encargo de ocupar la 
casa Mata y cerro de la Mira, y el teniente coronel D. Fe- 
lipe González, con la escolta de Morelos, entró hasta las 
primeras casas de la ciudad, todo sin ninguna ó con muy 
corta oposición. Todas estas fuerzas no pasaban de mil 
y quinientos hombres, con algunas piezas de artillería de 
corto calibre, pues aunque Morelos sacó de Oajaca tres 
mil de los primeros, hubo gran diminución en la marcha, 
j es ciertamente de admirar que con tan escasas fuerzas, 
emprendiese tomar una ciudad y un castillo, que estaban 

^ Véase el fol. 340 de este tomo, el mismo Bustamante de que se hizo 

Para la relación del sitio de Acapul- mención fol. 340, y el manifiesto del 

co, tengo á la vista lo dicho por Mo. citado Rosains. 
reíos en su causa: Bustamante, Cua- ^ Dícelo así Morelos en sus de- 

dro hist. toin. 2? íol. 261: el diario claracioues, circunstancia que omito 

manuscrito de Rosains, publicado poi Bustamante en el Cuadro histórica. 




Abril. 



Ca». VII.) TOMA DE LA CIUDAD DE ACAPULCO. 51 5 

defendidos por noventa piezas de artillería y auxiliados isis 
por algunos buques. La ciudad quedó con esto rodeada 
por todas partes, y en los dias sucesivos se continuó el 
fuego sobre ella, al que correspondian el castillo, las obras 
avanzadas y el baluarte ó fortin del hospital, guarnecido 
por cuatro cañones y cien infantes, á las órdenes de D. 
Pedro Ruvido (e). £1 dia 10 mandó Morelos ocupar la 
caleta, lo que se ejecutó sin resistencia, y el 12 se veri- 
ficó el ataque de la ciudad, partiendo las columnas de los 
diversos puntos en que se liabian situado en los dias pre- 
cedentes: Avila fue herido de bala en una pierna á los pri- 
meros tiros y se volvió al Veladero. Al anochecer, ]a 
gente que defendia el fortin del hospital, intimidada con 
la explosión de una caja de municiones que se voló, aban- 
donó aquel punto retirándose al castillo, y lo mismo hi- 
cieron los vecinos que pudieron de la población, la que 
fué entregada al saqueo, siendo tal el desorden de los ven- 
cedores y la embriaguez á que se entregaron, que si la 
tropa del castillo hubiera hecho entonces una salida, hu- 
biera desbaratado fácilmente á toda la gente de Morelos, 
Este se apoderó del fortin llamado el Padrastro y de otras 
obras avanzadas, y mandó quemar las casas colocadas al 
rededor del castillo, cuya guarnición para impedirlo, hizo 
un fuego muy vivo sobre los sitiadores. ^^ 

^ Para dar ú conocer á mis lee- rielad de que estaba rodeado de an- 

tores el estilo (1« Rosains en el diario chas paredes, de puentes fornidísimos 

de las operaciones de Múrelos, copio y de dilatados fosos, los tenia ciégaos, 

en esta nota el articulo relati\x>¿ esle hasta qu« no pudiendo contenerse, se 

suceso. Dice así: '*Dia 18 [de Abril.] arrojaron como un torrente ¿ las ca- 

Hoy def^plef ó todo el \'aUr de estas sas que estaban al rededor del casti- 

tropas sin igual en el mundo: losaho- lio, menos de cincuenta varas distan- 

faba la cólera que en ellos excitaba t«s de sus cimientos. Temblaban los 

la inmediación del enemigo: la s»gu- edificios y se cimbraban las montañas 

ToM. IIL— 65. 




Abril. 



514 SITIO DE ACAPULCO POR MORELOS. (Lii. T. 

1813 Morclos alojó su gente en las casas de la ciudad, aun- 

que bajo los fuegos del castillo, lo que lo expuso á per- 
der la vida, pues una bala de canon que entró en la casa 
en que habitaba, arrebató de su lado á su ayudante D. Fe- 
lipe Hernández, dejando al mismo Morclos cubierto de la 
sangre de este oficial. Allí se le presentó D.* María Ma- 
nuela Molina, india, natural de Tasco, que habia obteni- 
do el empleo de capitana, dado por la junta, por haber 
levantado una compañía, con la que se halló en siete ac- 
ciones de guerra, y marchó hasta Acapulco por solo co- 
nocer á Morclos, atraida por su fama y por la gloria que 
habia ganado con sus victorias. ^'^ 

Morelos habia tomado todas las medidas convenientes 
para apretar el sitio del castillo, pero poco progreso pe- 
dia hacer careciendo de artillería de batir, y pudiéndo- 
se proveer la guarnición de leña y otras cosas necesarias 
de la isla Roqueta, que le franqueaba también la comuni- 

al estruendo horroroso de los cañona- cion y en un reencuentro que hubo 
zos: el humo ílt'iiso (desterraba las aves en la tnrtle, entre la tropa destinada 
d los mas enmarañados breñales: con por Morelos á apoderarse de un poro 
los silbos de las balas y trastorno de inmediato al castillo, de donde este 
la atmósfeni, corrian los animales se proveia de agua y la que salió á 
medrosos, sin acertar con el término defenderlo, tuvieron los realistas cua- 
& que debían dirigirse, y hasta los pe- tro muertos y los insurgentes tres y 
ees parece que se sumergian, para no dos heridos. Hay en este diario mu- 
ver escona tan extraña. Solo los va- chos trozos de igual extra va gancia» 
lerosos americanos no se inmutan; como cuando reíiriendo la toma déla 
cual corre con la tea, cual dispara el ciudad el dia 12, hablando de susha- 
fusil, cual acudo al cañón, cual ace- hitantes, dice: que "Dios les endure- 
cha al que oculto quiere cortar las ció el corazón como piedra, y con- 
llamas, hasta que con formidable ex. duciéndolos su ira terrible á la ruina, 
plosión, quedaron abrasadas aquellas palmoteo alegre al verlos perecer. '^ 
casas, y la vista de sus cenizas aba- £1 diario, que comienza con la salí- 
tió al enemigo y terminó los fuegos." da de Morelos de Oajaca el 9 de Fe- 
£1 resultado de toda esta pomposa brero, termina con el artículo que 
descripción es decir, que fueron que- acabo de copiar del 18 de Abril, 
madas unas cuantas casas, las mas ^^ Diario de Kosains, en el 9 d« 
de ellas de paja, y que en esta opera- Abril. 



Ca». VII.) TOMA DE LA ISLA ROQUETA, 515 

cacion con el mar, por lo que emprendió en Mayo hacer isis 
una mina que parlia del forlin del Padrastro, la que con- 
siguió avanzar hasta cien Yaras de la contraescarpa del 
foso, pero estrechado por la escasez de víveres y por las 
enfermedades que se habían declarado en su campo, ce- 
lebró una junta de guerra para resolver lo que en tales 
circunstancias convenia hacer, en la que propuso el te- 
niente coronel D. Pedro Irrigaray, como único medio de 
obligar al castillo á rendirse, la ocupación de la isla Ro- 
queta, para privarlo de los auxilios que de ella recihia. 
Dista esta dos leguas de la costa y eslaha defendida por 
una compañía de infantería, tres cañones pequeños, dos 
lanchas, catorce canoas, y la goleta Guadalupe venida de 
Guayaquil que se habia armado, y tenia el mando el mis- 
mo Ruvido, que tan mal lo habia desempeñado en el for- 
lin del hospital. Encargóse la empresa al coronel D. Pa- 
blo Galiana, sobrino de D. Hermenegildo, y á su segundo 
el teniente coronel D. Isidoro Montes de Oca, v fué tal el 
descuido de los que guaruecian la isla, que Galiana pudo 
hacer sin ser sentido cuatro viages consecutivos, desde 
las once de la noche del 9 de Junio, con una canoa y 
transportar ochenta hombres de su regimiento de Guada- 
lupe: atacó entonces á los realistas, que sorprendidos in- 
tentaron defenderse, pero con corta resistencia fueron lo- 
dos hechos prisioneros, excepto unos pocos que pudieron 
huir en algunas de las canoas que escaparon. No hubo 
mas muertos ni heridos por una ni otra parte, que una 
niña de la gente de Acapulco que habia huido á aquel 
punto, á la que alcanzó una bala, y otra que se ahogó. La 
goleta Guadalupe fué también cogida, aunque intentó huir. 



Julio. 



5i6 sitio DE ACAPULGO POR MORELOS. (Lib. V. 

1813 La toma de la isla Roqueta ponia en muy apurada si- 

tuación á la gente del castillo, pero afortunadamente para 
ella, se presentó en la costa el bergantín S. Carlos, man- 
dado de S. Blas por Cruz con socorro de víveres. Mo- 
relos trató de atraerlo á que anclase en la Roqueta, ha- 
ciendo pasar al comandante una carta supuesta del gober- 
nador Velez; pero aunque se acercó á la isla, desconocien- 
do el comandante, que era práctico en aquel puerto, á la 
gente que la ocupaba, desconfió y logró aproximarse al 
castillo, en el que desembarcó su cargamento: estando 
anclado bajo los fuegos de aquel, lo atacó Galiana en la 
noche del 9 de Julio con dos canoas, pero fué rechazado 
con pérdida, y el bergantín, cumplida su comisión, volvió 
á salir para S. Blas. Provistos por este medio los sitiados, 
el bloqueo se prolongaba interminablemente, por lo que 
Morelos se propuso pasar á Chilpancingo, á donde lo lla- 
maban otras atenciones, dejando el mando á Galiana; mas 
habiéndole manifestado este, que la empresa se frustraría 
del todo faltando él, por cuyo respetó sufrían todos las 
penalidades de tan largo asedio, hubo de permanecer y 
resolverse á hacer los últimos esfuerzos. 

Aunque la guarnición del castillo no careciese de víve- 
res, escaseaban algunos artículos de estos y faltaba ente- 
ramente la carne y la leña, habiendo tenido que suplir 
esta quemando todos los trastos inútiles, los cuales con- 
sumidos, se estaba ya en el caso de tener que encender 
el fuego con las puertas interiores: ademas, las enferme- 
dades se habían aumentado y no quedaba en pié mas que 
la gente precisa para el servicio, y este muy recargado. 
Morelos fué instruido menudamente del estado aparado 



Caf. VII) CAPITULACIÓN DEL CASTILLO. 517 

de la plaza, por D. Lorenzo LiquidaDO, alias Tabares, que isin 
estaba desempeñando el empleo de oficial primero de la ^^^^' 
contaduría, el cual el dia i 7 de Agosto, se fugó del cas- 
tillo y se presentó en el campo de los sitiadores: ^^ este in^ 
formó, que una parle de los sitiados movidos por él mis- 
mo, estaban inclinados á capitular, pero que lo impedian 
Ruvido, el capitán Berdejo y otros, persuadidos de que 
no podian tardar en Llegar el bergantin S. Carlos y la fra- 
gata Princesa, cuyos buques se alistaban en S. Blas de 
orden de Cruz para llevar auxilios, los que también les 
hacia esperar por tierra Reguera, quien había salido del 
castillo y se hallaba nuevamente en la Palizada. Morelos, 
teniendo muy adelantado el trabajo de la mina, pensó que 
debia aprovechar el momento para aumentar la conster*- 
nación en que ya estaban los sitiados, y dispuso que para 
quitarles toda comunicación con el mar, aquella misma 
noche Galiana con una división escogida, rodease el cas- 
tillo bajo sus mismos fuegos, á la derecha por el lado de 
los Hornos, mientras que por la izquierda hacia lo mismo 
D. Felipe González, hasta encontrarse con Gahana. Esta 
arriesgada operación ejecutada con buen éxito, decidió al 
gobernador Velez á proponer capitulación. ^^ Habíase 
tratado ya de esta varías veces, y en una de ellas Morer- 
los comisionó con este objeto al capitán Mongoy, el cual 
habló con Reguera que estaba á la sazón en el castillo, y 
habiendo pedido este que se comisionase á algún oficial 
de mayor graduación, Morelos mandó al canónigo Velasr- 

*• Todo consta en la declaración * Todo lo relativo á la capitula- 
original de Liquidano, que tengo á la cion, está tomado de las declaracio- 
vista, tomada por Rosains, comisio- nes de Moreloi. 
nado al electo por Morelos. 



5i8 sino DE ACAPULCO POR MORELOS. (Lib. Y. 

1813 co, que estaba entonces en su compañía, sin que nada lie- 
gase a concluirse. La que se hizo lúe la misma que pro- 
puso Velez y que Morelos admilió, con cortas modifica- 
ciones: ^^ en su virlud, la plaza fué entregada con toda la 
artillería, armas, pertrechos y municiones que en ella ha- 
bia: á los europeos se les permitió retirarse á donde qui- 
siesen, prestando juramento de no volver á tomar las ar- 
mas en esta guerra, dándoles todos los medios necesarios 
para su viage, y á los americanos, que eran los que com- 
ponian la guarnición que pasaba poco de 200 hombres, 
80 les concedió retirarse á clima mas sano, pero no pasar 
á paises ocupados por los realistas, habiendo tomado mu- 
chos de ellos partido con Morelos. Este cumplió fiel- 
mente la capitulación, dando escolta á los europeos hasta 
la ribera derecha del Mescala: invitó á Velez para que se 
quedase con él, y habiéndolo rehusado le anunció que su 
fidelidad seria mal recompensada por el gobierno, el cual 
le hizo formar consejo de guerra, como él mismo lo pidió 
para vindicarse, y no fué absuelto por una sentencia ho- 
norífica, hasta después de su fallecimiento.^^ 

Bien que el sitio de Acapulco terminase de la manera 
mas feliz para Morelos, él fué el origen de todas sus su- 
cesivas desgracias. Habiendo empleado en la marcha des- 
de Oajaca á aquel puerto y en las operaciones del sitio, 
todo el tiempo transcurrido desde principios de Febrero 
á fin de Agosto, dio á Calleja la inmensa ventaja de siete 
meses, los mas útiles del año, para las operaciones de la 

^ Véase esta capitulación, en el *^ Velez era natural de la villa de 

apéndice núm. 14. La copia también Córdova. Su conducta parece un po- 

Bustamante, y puede verse lo que so- co ambigua en esta ocasión, según lo 

bre ella dice, Cuad. hist. t 2 ? f. 301. que se ba referido acerca de ella. 



Agosto. 



Cap. VII. CO^ISKCUENCUS DE ESTE SITIO. SI 9 

gnerra, durante los cuales pudo ejecutar sin oposición to- isis 
das las partes de su plan, y habiendo destruido á los je- 
fes mas temibles de la revolución en la parte del Norte, 
quedaron libres su atención y todas sus fuerzas para ocu- 
parlas en el Sur, mientras que Morelos consumió inútil- 
mente todo este periodo en tomar una plaza enteramente 
insignificante y que le bastaba tener bloqueada, como lo 
habia estado desde el principio de la guerra. De allí se 
trasladó á Chilpancingo, y en su lugar veremos los asun- 
tos de que iba á ocuparse en aquel punto. 

El partido realista, que parecia extinguido en la costa 
chica, con las derrotas que á principios del año sufrieron 
Rionda, Páris, Reguera, Armengol, y los demás jefes que 
lo sostenian, habiendo mandado contra ellos Morelos des- 
pués de la toma de Oajaca á D. Miguel y D. Víctor Bra- 
vo, '^^ volvió á reanimarse durante el sitio de Acapulco. 
Páris y Reguera se retiraron á aquella plaza, ^^ en la que 
el primero falleció ell 5 de Abril, pero Reguera volvió á 
la Palizada, ^^ con el teniente D. Luis Polanco, reunién- 
dosele luego muchos individuos de aquellas compañías, 
que tenian ocultas sus armas. Morelos habia dejado en 
observación al teniente coronel D. Vicente Guerrero, en 
Guautepec, y el comandante de Oajaca, Rocha, destacó al 
de la misma clase D. Manuel Teran, para que cubriese 
los puntos que habian quedado expuestos á ser atacados, 
á consecuencia de haber sido batido en S. Pedro Mixte- 

-^ ■ • V — ——— 

*^ Véase fol. 030 de este tomo. ^^ Véase el parte de Reguera, de 

^ Rectifiqúese lo que en aquel lu- 20 de Noviembre, gaceta de 15 de 

gar se dijo, sobre haberse retirado P4- Enero de 1814, tom. 5P núm. 512 

ris ú, Méjico, pues quien pasó á aque- fol. 58. 

11a capital fué Rionda. 



S20 REACCIÓN REALISTA EN LA COSTA. (Lib. t, 

1813 pee D. Antonio Sesma, por Armengol y por otro jefe de 
^^^^' los realistas llamado Arrázola, mas conocido con el nom- 
bre de "Zapotillo:"'*^ Reguera atacó á Guerrero el i.^ de 
Julio, ^^ y habiendo sido rechazado se retiró á Cruz gran- 
de en la costa, donde estableció su campo: Guerrero le 
ofreció el indulto, imitando lo que los realistas hacian, á 
lo que Reguera contestó con desprecio. Teran fué ata- 
cado en el trapiche de Santa Ana el 16 de Agosto, ^^ y el 
25 de Septiembre se apoderó del pueblo de Tututepec, "^^ 
y continuó persiguiendo á los realistas, cuyo capitán Ar- 
mengol fué muerto; pero el 5 de Noviembre, el pueblo 
de Ometepec, el mas considerable de aquellos contornos, 
se declaró por la causa real, y Reguera entró en él el dia 
10, siendo recibido con el mayor aplauso: reunió unos 
trescientos hombres con ochenta armas de fuego, tomó 
algún dinero y municiones, organizó aquellas compañías 
de las milicias de la costa, y seguro del espíritu de aque- 
llos habitantes^ se creyó no solo en estado de sostenerse, 
sino aun de amenazar á Oajaca. 

El virey, según el plan de operaciones que tenia for- 
mado, situó en Tasco una división de observación, baje 
el mando del brigadier D. José Moreno Daoiz, quien es- 
tableció su cuartel en Tepecuacuilco, y las partidas que 
de ella dependían extendian sus excursiones hasta la ri- 
bera derecha del Mescala, ^^ encontrando aquellos pueblos 



-J-V-- 



*^ Bustamante, Cuad. hist. tom. insigniñcante suceso. Bustam, Cuad. 

3 9 fol. 360. hist. tom. 2 ? fo!. 360 dice, que está 

*" En el Correo del Stjr húm. 23, escrito con "bello laconismo.'* 

de 29 de Julio, está e! parte de Guer- ^ Correo del Sur, núm. 32, de 6 

rero, relativo á estli acción. de Octobre. 

*' Véase en el apéndice núm. 15, •* G&ceta de ID de Agosto nám. 

el pomposo parte de Teran, por este 438 fol. 827. 



Agosto. 



CAF..VIL) ACCIÓN DE PIAXTLA. 621 

cansados de las calamidades de la guerra y deseosos de isi3 
que se estableciesen fuerzas capaces de protegerlos, lo que 
dio motivo á que el virey hiciese publicar en la gaceta del 
gobierno una acre censura contra los propietarios, que re- 
misos para la defensa de sus propios intereses, no se apre* 
suraban á coadyuvar á la organización de cuerpos de pa- 
triotas, en los lugares que estaban libres del dominio de 
los insurgentes. En otras acciones dadas por los coman- 
dantes de ios pueblos inmediatos al rio, fueron también 
batidos los insurgentes, y en Septiembre ocupó á Teloloa- 
pan el capitán D. Manuel Gómez Pcdraza, de quien Mo- 
reno Daoiz hizo muchos elogios. ^^ 

El teniente coronel Armijo, comandante de Izúcar, di- 
rigia desde aquel ¡)unto los movimientos de las partidas 
que estaban bajo su mando: una de estas, á las órdenes 
del capitán D. Domingo Ortega, entró en el mes de Fe- 
brero en Acallan, sorprendió á los insurgentes que allí 
estaban, y saqueó el pueblo. ^^ Otra sección, mandada 
por el capitán de fieles del Potosí D. Juan Bautista Mio- 
ta, que se habia hecho conocer ya, por haber cogido en el 
monte de las Cruces la correspondencia de los Guadalu- 
pes que Lailson conducia, ^^ atacó el 20 de Agosto en 
las inmediaciones de Piaxtla al regimiento de S. Loren- 
zo, bien armado y disciplinado por su coronel D. Ramón 
Sesma, quien no se halló en la acción: el teniente coro- 
nel Ojeda que en ella mandaba fué muerto, y también un 
P. franciscano que hacia de capellán, y el cuerpo quedó 

^' Gaceta de 23 de Octubre núm. cia de la ocupación de Acatlan por 

473 l'ol. 1097. Ortega. 

^ En el Correo del Sur núm. 12 *« Véase el fol 147 de este tomo. 
de 13 de Mayo, se público una notí- 

ToM. III.— 66. 



A^josto. 



522 POSICIÓN DE LOS I5SURGKRTES. (Lii. V. 

1813 enteramente desbaratado. ^ Matamoros, que desde su 
regreso de la frontera de Goateraala habia permanecido 
en Oajaca, curándose de una contusión recibida en una 
pierna, en la acción de Tonalá, dejó aquella capital, diri- 
giendo una proclama á sus babitantes eHO de Agosto,'^ 
Y puso su cuarlel general en Tehuicingo, con el objeto de 
re[)arar este revés y aprovechar la primera oportunidad 
que se le ofreciese para recobrar á Izúcar. Las tropas 
que mandaba, consistentes en el regimiento de infantería 
del Carmen y el de dragones de S. Pedro, estaban com- 
pletamente uniformadas y armadas, y eran los cuerpos 
mas disciplinados que liabian tenido los insurgentes. 

Estos, [)or resultado de estas acciones, no habian po- 
dido penetrar en los valles de Cuernavaca y Cuantía, y 
habian sido contenidos en la ribera izquierda del Mescala. 
Su posición y la relativa de las tropas del gobierno, están 
explicadas en el siguiente plan de operaciones, formado 
por Calleja, para la provincia de Puebla y rumbo del Sur, 
que existe entre los papeles de la secretaría del vireina- 
to. ^^ Dice así: 

"El enemigo ocupa con varios cuerpos, que disminuye 
ó aumenta según las ocurrencias, una linea que se ex- 
tiende desde Chilpancingo al puente del Marques sobre 
el rio de Puebla, ^'' distante treinta leguas de aquella ca- 

^3 (lacL'ta (!c 'JS do Agosto núni. ^ El rio de Puebla, y mas genc- 

417 fol. bOl: id. do 2 lie Septiembre raímente llamado »'rio Poblano/' na- 

núm A !'.> lol. í»I T), y de 21 dul mis- ce en las montañas de Rio frió, pasa 

monúm. -158 lol. 085. Biistamante, por Tlaxcala, donde toma el nombre 

Cuadro liist. toni. *J ? fol. 318. de "Zahuapan," y por el .puente de 

^' So insertó en el Correo del Sur Puebla en el camino do Méjico. Si 

del 12 núm. 25. Bustamante dice íjue por la Mixteca, ú incorporarse 

que él la escribió. cerca de Tecosoutitlan, con el no mé* 

'^'' Lo ha copiado Bustamante, Cua- nos caudaloso que se ibrroa con to- 

dro hist. tom. 2 ? fol. 305. dos los derrames de la serranía que 



Cav. VII ) DISPOSICIÓN DE LAS TBOPAS REALES. 525 

pilal, á la que amenaza, igualmente que á Izúcar, Guau- iái3 
tía, &c. De la misma línea, según noticias, ha deslaca- 
do un cuerpo al socorro de Coscomatepec, sitiado por 
nuestras tropas." 

''Las fuerzas de su izquierda, apoyadas en Chilpancin- 
go, pueblo fortificado en el estrecho de una barranca, se 
han disminuido para reforzar su derecha, en la que pare- 
ce está dispuesto á obrar." 

''Nuestra línea, casi paralela á la suya, se extiende des- 
de Tepecoacuilco, en que apoya su derecha, hasta Iziicur 
y Puebla eu que termina su izquierda.*' 

"Ella consta de Ires cuerpos: el de la derecha, á cargo 
del Sr. brigadier D. José Moreno Daoiz, con cerca de dos 
mil hombres entre infantería y caballería y seis [)iezas; el 
del centro, al del teniente coronel D. José Gabriel de Ar- 
mijo, (jue podrá constar de mil y quinientos hombres, in- 
clusas las tropas urbanas de su distrito; y el de la izquier- 
da, al del Sr. coronel D. Luis de la Águila, con cerca de 
tres mil hombres y un suficiente número de piezas." 

"De la guarnición de Puebla, sus destacamentos, |)a- 
triotas, recogiéndolos todos y auxilios que reciba de Ja- 
lapa Y de esta cafátal, de donde salen en esta fecha un 
batallón de infantería y un escuadrón de caballería, am- 
bos de corta fuerza, debe formarse otro cuerpo lo mejor 
organizado posible, (jue mandará en persona el Sr, co- 
mandante general del Sur, á cuyas órdenes estarán los de 

corre des«le el reverso del valle de ta su courtueiitc coircMi los dos de 
Toluca hij.sta el pié del volcan de Vo- Norte ú .Var, con diveiJ ;:• ím:¡'-::íoi!cs, 
pocatepctl, recogiendo todas lasajruas perodeMJeaqnol punto, con el nonibre 
de los valles de Cuernavaca y Cuau- de i\íi;scala. lonia la dirección del Po- 
lla. Entre ambos ríos se halla si- nieiite hasta que vuelve á dirigirse al 
tuado el pueblo de Tcsnnalaca. Has- Sur para desembocar en Zacatula. 



Octubre. 



824 DISPOSICIÓN DE LAS TROPAS REALES. (Lm. V. 

1813 Armijo y Águila, quedando independieiile el del Sr. Mo- 
reno, por su distancia y mayor inmediación á la capital 
de Méjico." 

"El objeto principal y preferenle debe ser, el que cada 
uno de estos cuerpos esté organizado, disciplinado y pro- 
visto de cuanto pueda necesitar y proveerle ^'^ las estre- 
chas circunstancias y escasez de casi todos los pueblos de 
este pais arruinado, exigiendo de ellos los víveres y con- 
tribuciones con la posible equidad y moderación, en caso 
que ella baste para surtirlos; pero valiéndose de la fuerza, 
si la moderación no alcanzare." ^ 

*'A cada uno de estos cuerpos se agregará el todo ó 
parte de los patriotas de su distrito, así para aumentar su 
fuerza, como por evitar que se dispersen. A los pueblos 
que no queden defendidos, se les recogerán todos los ca- 
ballos y armas que tengan sus vecinos, á quienes se sa- 
tisfará su importe." 

"Si el enemigo diese tiempo, se empleará el que se ne- 
cesite en organizar estos cuerpos, de modo que cada uno 
se halle con fuerzas suficientes para atacar con ventaja al 
enemigo, suspendiendo todo convoy, correo ó destaca- 
mento que no sea muy preciso, y dedicándose solo á es- 
te importante objeto, haciendo efectiva la responsabilidad 
de cualquier jefe ú oficial que no se esmere en el cum- 
plimiento de sus deberes." 

"Conseguido este objeto, hasta el punto que permita 
la posibilidad, obrarán de concierto los cuatro cuerpos. 
El del Sr. Moreno llamará la atención del enemigo, ame- 
nazando su izquierda en Chilpancingo, apoderándose de 

" Parece que debe decir "y permitan." 



Caf. Vil.) DlSPOSIjGlOíl DE LAS THOPaS REALES. 525 

este punto y del contiguo de Chiiapa, si hallase oportuni- isis 
dad de hacerlo. El del Sr. Águila, reuniendo cuantas 
tropas y patriotas existan en las villas, si lo creyere pre- 
ciso, ó dejando alguna guarnición en ellas, si se conside- 
rare con fuerzas bastantes |)ara batir al enenriigo, se situa- 
rá en Tehuacan y lo atacará por su espalda en el puente 
del Marques, en el entre tanto que el cuerpo que se for- 
me en Puebla lo ataca por el frente. El teniente coronel 
Armijo dejará en Iziicar la guarnición que crea necesaria 
para poder sostener un asalto, proveyendo aquel punto de 
víveres, municiones y un buen jefe, y con la restante tro- 
pa se unirá á la división de Puebla si lo necesitare, ó ha- 
rá una diversión por la izquierda del Sr. Moreno con rum- 
bo á Chilapa, si la división de Puebla no exigiese su au- 
xilio, y on el caso de necesitarlo, preferirá esta á toda otra 
atención." 

''La división del Sr. Águila y la de Armijo, que obran 
á las ordenes del general del Sur, lo harán de concierto 
con la (jue este jefe mande, con presencia de los movi- 
mientos del enemiíj:o." 

''El general tendrá muy presentes dos verdades, que 
sin riesgo de exponerlo todo, no deben separarse de su 
memoria y disposiciones: la primera es, la de que los cuer- 
pos reunidos al cargo de sus jefes y oficiales, con disci- 
plina y provistos de lo necesario, aseguran la victoria: y 
la segunda, que importa menos que los enemigos entren 
en pueblos que nosotros abandonamos, no siendo posible 
sostenerlos todos, que el que por cubrirlos, dividamos 
nuestras fuerzas, con riesgo casi evidente de perderlas 
todas." 




526 DISPOSICIÓN DE LAS TROPAS IIBALES. (L,b. V. 

1813 ''Si por estos medios se consiguiese, como es |)rol)a- 

ble, baiir los cuerpos principales de Morelos y Matamo- 
ros, queda á la prudencia del general y délos respectivos 
jefes de divisiones, el aprovechar los momentos y circuns- 
tancias que se |)resenten para perseguirlos en la buena 
estación á cualquiera parte donde se dirijan, y el desti- 
nar un cuerpo á la provincia de Oajaca para apoderarse 
de ella, siendo del cargo del Sr. Moreno, según las mis- 
mas circunstancias, el recobrará Acapulco, protegiendo á 
los fieles patriotas que se han sostenido en Ayutla, Omete- 
pec y la Palizada. Méjico, Octubre 5 de 18J5. — Calleja. 
Para que este plan tuviese lodo su efecto, el virey, que 
habia pasado revista en la plaza mayor de Méjico, el 1 4 
de Septiembre á todas las tropas de la guarnición de que 
se podia disponer, mandó salir para Cuernavaca el 16 del 
mismo mes A reforzar la división de Moreno Daoiz, el ba- 
tallón expedicionario de Lobera, siguiéndolo el 25 con el 
mismo destino un convoy considerable de víveres y mu- 
niciones, "- pues [)or la escasez de los primeros en aque- 
lla parte de la tierra caliente, era necesario proveer de 
todo desde la capital á las tropas destinadas á operar en 
ella, y el 6 de Octubre marchó á Puebla el batallón de 
S. Luis, llamado de los Tamarindos, y un escuadrón de 
los dragones de la misma Puebla. Con estas fuerzas 
fué el brigadier D. Ramón Diaz de Ortega, con una co- 
misión, aunque desde entonces se supuso que el objeto 
era relevar al conde de Castro Terreno, de quien estaba 
descontento el virey. ^^ Sin embargo, las ocurrencias de 

* Arechederreta, Apuntes histó- * ídem, ¡dem. 
ricos manuscritos. 



^ Véase el fol. 374 de «te tomo, mes, núm. 494 fol. 1272. Bustaman- 

" Parte de Ulloa, inserto en la te, Cuadro hist. tom. 2 9 fol. 328. 

gaceta de 20 de Junio núm. 419 fol. ** Gaceta de 7 de Septiembre núm. 

648: el detalle no se publicó hasta 452 fol. 935. 

Diciembre, en la gaceta de 9 de aquel 



Abril. 



CiP. Vil.) OPERACIONES DE 1). IS. DRAVO. 527 

la provincia de Veracruz de que vamos á ocuparnos, ¡m- 1813 
pidieron por enlónccs la ejecución de esle plan. 

D. Nicolás Bravo, después de haber detenido por largo 
tiempo la marcha del convoy queconducia Olazobal á Ve- 
racruz en Febrero de esle año, ^^ se situó en Tlalixcoyan, 
desde donde se dirigió á Alvarado, con el intento de ha- 
cerse dueño de aquel puerto, que atacó vigorosamente el 
30 de Abril, pero habiendo sido rechazado por el tenien- 
te de navio I). Gonzalo de Ulloa que mandaba la guar- 
nición, se retiró á S. Juan Coscomalepec. ^^ ¥J mando 
de la costa de Sotavento de Veracruz, se encargó poco 
tiempo después al teniente de navio D. Juan Topete, quien 
organizó fuerzas suficientes no solo para la defensa de los 
puntos de la costa, sino para adelantar en lo interior, y 
con los destacamentos que oportunamente distribuyó, abrió 
la comunicación por tierra de Alvarado con aquella plaza 
y facilitó la provisión de víveres en ella, estableciendo por 
un reglamento que formó, el tránsito regular de los con- 
voyes.*'^ Estos progresos de los realistas, dieron sin du- 
da motivo ú la representación que Rincón hizo contra Bra- 
vo, y que remitieron con recomendación á Morelos desde 
Oajaca en 12 de Junio, Matamoros y D. Carlos Busta- 
mante, pidiendo se le quitase el mando de aquel depar- 
tamento y se le diese á Rincón, atribuyendo el deplorable 
estado en que las cosas se bailaban en aquella parte de la 
provincia, ''á la poca fortuna de Bravo, al odio que los 



Abril. 



528 OPERAClOriES DE D. N. BRAVO. (Lib. V. 

181.3 costeños le (etiian y al conce|)to en que oslaban de que 
era traidor, y que por venalidad dejaba pasar los convo- 
yes en el camino deVeracruz," agregando á esto los ase- 
sinatos qne babia becbo cometer en porción de infelices, 
que fueron sin duda castigos por desórdenes, lo que ba- 
bia decidido á muchos á presentarse al indulto y abstarse 
bajo las banderas de los realistas. Esta re|)resentacion, 
aunque por entonces no parece que fuese atendida, surtió 
des[)ues sin duda su efecto, habiendo sido removido Bra- 
vo del mando de Yeracruz. ^'^ 

Era del mayor interés para la seguridad de las villas 
de Córdova y ürizava, y para la comunicación con Vera- 
cruz por el camino que pasa por ellas, no dejar á Bravo 
en posesión del punto ventajoso de Coscomatepec. El 
coronel Monduy, que por las dificultades que babia expe- 
rimentado en el tránsito desde Córdova á Veracruz, con 
el convoy que condujo á aquella plaza en el mes de Mar- 
zo, conocia bien las ventajas que los insurgentes sacaban 
de aquella posición, á su regreso destacó desde Córdova 
el 10 de Abril, al sargento mayor del batallón 1.** Ame- 
ricano D. Antonio Conti, para que se apoderase de aquel 
punto, lo que hizo sin dificultad, no estando todavía for- 
tificado, pero lo abandonó en seguida para volver á incor- 
porarse al convoy. ^^ Ocurrió por aquel tiempo un inci- 
dente que no debo pasar en silencio, pues siendo tantos 
y tan frecuentes los hechos que aflijen á la humanidad, 

'* Hállase original, en el cuader- de Mayo núm. 400 fol. 483. El del 

no tercero de la carpeta primara de ataque de Coscomatepec se ofreció 

documentos, unidos á la causa de Ra- para la gaceta siguiente, mas no se 

yon. publicó ni en ella ni en las poste- 

"* Véase el detalle de la marcha riores. 
de Monduy á Veracruz. gaceta de 13 



Cap. Vil.) FORTlPiGASE EN OOSCOMATEPEC. 829 

<joe es e! penoso deber del historiador referir, no pueden isia 
oimilirse aquellos pocos que la consuelan, y que proporcio- ^* 
Han una es[>ec¡e de descanso al espíritu fatigado con la 
narración de tan repelidas atrocidades. Hallábase el pue- 
blo invadido por la epidemia, que se liabia ido extendien- 
tlo por todos los ángulos del pais, y sus habitantes care- 
cían de todo auxilio para su socorro en tal necesidad: el 
cura, viendo perecer á sus feligreses, ocurrió al coronel 
Andrade, comandante de Onzava, quien dispuso no solo 
que pasase á aquel pueblo el cirujano del regimiento fijo 
de Veracruz D. Antonio Flores, natural de Galicia, sino 
también que llevase h provisión de medicinas convenien- 
te para el remedio de los enfermos. ^^ 

Bravo, que estaba entonces en los veintiún años de edad, 
en el periodo del entusiasmo y de la resolución, determi- 
nó sostenerse á todo trance y comenzó á fortificar á Cos- 
comatepec, que por su naturaleza proporcionaba hacerlo 
con facilidad. VA coronel Águila describe su situación en 
los términos siguientes, en su informe al virey de 2 de 
Octubre. '^Coficomatepec, dice, está fundado sobre una 
loma de tierras de acarreo del volcan de Qrizava. La fi- 
gura del cerro es próximamente un cono truncado, en cu- 
ya sección está colocado el pueblo en dirección de E. á O: 
por el E, N. y S. lo cercan barrancas. La figura cónica 
del cerro les proporciona (á los sitiados) un corto recinto 
que defender, cuando nosotros (los sitiadores) hemos I c 
ocupar mucho espacio para el ataque." ^^ El conde de 

^ Gdc.dc2lde Abriln. 392f.421. sino un volcan apagado, de los que 

^ Ebta misma figura cónica, es se forman en las inmediaciones de 

una prueba de que el cerro no es de los volcanes principales, y de qué 

tierras de acarreo, como Águila dice, hay tantos en el valle de Méjico. 

ToM. III.— 67. 




530 OPEUACIONES D£ O. N. BRAVO. (Lib. V. 

1813 Castro Terreno dio orden en el mes de Julio al coman* 
dante de Orizava Andrade, para que atacase aquel punto 
con una fuerza de 600 hombres: pero no pudiendo dis- 
poner de ellos sin dejar desguarnecida la villa y en ries- 
go de perderse los cuantiosos acopios de tabaco existen- 
tes en ella, tuvo una junta de guerra el 26 del mismo mes, 
en la que se acordó que marchase el teniente coronel Con- 
ti, con 550 infantes de aquella guarnición, 50 de la de 
Cdrdova y ochenta caballos. Bravo tenia 450 hombres, 
casi todos desertores de las tropas realistas, y entre ellos 
mas de i 00 de las europeas, en su mayor parle del ba- 
tallón de Fernando Vil. Conti se puso en marcha el 28, 
llegó al pueblo de Tomatlan á medio dia, y habiendo dado 
algún descanso á la tropa, se presentó delante de Cosco- 
roatepec y procedió al asalto, después de haber caido un 
recio aguacero. El choque fué vivo, habiendo llegado á 
cruzarse las bayonetas, pero Conti invoque desistir de su 
intento habiendo perdido alguna gente, y dejando algunas 
armas y dos cargas de parque, se volvió á Orizava, en don- 
de entró el dia siguiente. ^^ 

Las noticias que sobre el estado de las fortiCcaciones 
dio un artillero de mar del navio Asia, llamado Andrés 
López, que estaba con Bravo y se pasó en esta ocasión á 
los realistas, hicieron que Castro Terreno dispusiese for- 
malizar el sitio, antes que aquellas se aumentasen, cum- 
pliendo las órdenes de Calleja, quien aleccionado por el 
suceso de Cuantía, fós habia dado muy estrechas para que 
no se dejase á los insurgentes tiempo de fortificarse en 

-" ■-■-■- -. ■ ■!■ ■■ ■■■■■ !■ ^^— ^^^M^^» ^ ■ I »fc 

^ Bustamante, Cuadro hist. tom. 2 ? fol. 330, con referencia ¿ notici- 
cías comunicadas por el general Bravo. 



Cap. Vil.) SITIO DB COSCOMATEPEC. S31 

niogun punto. Con este objeto, hizo formar una división i8i3 
compuesta del batallón de Asturias y de destacamentos de P *°* "• 
otros cuerpos, cuyo mando dio al teniente coronel D. 
Juan Cándano, comandante, del referido batallón, ala que 
se unió después Conti con el suyo. Estas fuerzas ascen- 
dian, según el diario de las operaciones del sitio que Cán- 
dano formó, ^"^ á poco mas de 1.000 hombres, inclusos 
150 dragones de diversos cuer|)os, y 19 artilleros con 4 
piezas de campana con escasa dotación de municiones. 
Con esta división llegó Cándano á la vista de Coscomate- 
pee el 5 de Septiembre y tomó posesión el 6, estable- 
ciendo una cadena de puntos muy débil por la irregulari- 
dad del terreno, corlado con profundas barrancas, y em- 
prendió por todo el frente de su línea las obras de fortifi- 
cación necesarias, para seguridad de los puestos avanzados 
é interceptación de los caminos y desfiladeros que salian 
del pueblo. £1 ataque principal lo dirigió por el O, en 
donde estableció una batería, y por el frente de esta co- 
menzó á abrir un camino cubierto, con el ancho suficien- 
te para pasar artillería, á fin de avanzarla para flanquear 
los dos baluartes y la casa fuerte que defendían la entra- 
da del pueblo, que eran la parte mas importante de las 
fortificaciones de este, consistentes en un cuadrado con 
terraplenes, en la iglesia situada en lo mas bajo del lu- 
gar y fortificada que apoyaba en una barranca, y todo el 
recinto estaba cubierto por dos fosos. Para ejecutar los 
trabajos del sitio, fué necesario sostener con las armas á 

^ Bustamante, Cuadro hist. tom. fuerza de Cándano era, según los e»* 

29 fol. 332, y en el 334 copia el tados que habia visto, de dos mil on- 

diatio de Cándano, sacado del archi- ce hombres: podrá ser con los refuer* 

vo general. Bustamante dice que la zos que después recibió. 



832 OPERACIONES DE D, N. BRAVO. (Lía. V. 

i8id la tropa empleada en ellos, y en el frecuente tiroteo á qae 
' esto daba ocasión, fué herido el mayor de Asturias D- 
Francisco de P. Caminero y olro oflcial. 

Los sitiados contaban con el auxilio exterior del cuer* 
po de caballería que mandaba Machorro, y teniendo los 
sitiadores que traer sus víveres de Orizava, las escoltas 
que los protegian, tuvieron con aquel tres reencuentros 
muy empeñados. Habiendo recibido Cándano el i 5 de 
Septiembre un refuerzo conducido por el teniente coronel 
Martinez, dispuso hacer el 16 un movimiento general de 
toda la línea: el sargento mayor Conti, atacó con su ba- 
tallón l.<* Americano por el camino de Huatusco; Fer- 
nando VII y Tlaxcala á las órdenes del capitán de grana- 
deros del primero D. José de la Peña, hicieron lo mismo 
por el puente y camino de Tomatlan, amenazando al pro- 
pio tiempo Cándano querer entrar por debajo de su ba- 
tería, con los cazadores y granaderos de Asturias y los ca- 
zadores del i .® Americano. En el ardor del ataque, los 
sitiados en un momento de sorpresa abandonaron algunos 
parapetos; pero habiendo caido heridos en el acto de asal- 
tar los dos baluartes, el mayor Conti, el capitán de gra- 
naderos del i.^ Americano D. Tomas Laiseca, el de ca- 
zadores de Asturias D. Mariano Severio y otros oficiales, 
amedrentados con esto los soldados, tuvieron lugar los si- 
tiados, á la señal de un cohete, de volver á ocupar sus 
puntos y los asaltantes se viei'on obligados á retirarse, ha- 
biendo sufrido una pérdida muy considerable. Los si- 
tiados tuvieron también varios oficiales muertos y heridos. 
Después de este ataque desgraciado, Machorro se presen- 
tó delante del campo realista con su caballería el 27 del 



Cap. Vil.) SITIO DE COSCOMATfiPIX. . 553 

mismo mes, á la sazón que la mayor parle del balalloo isis 
Americano, con su comandante accidental capitán D. Juan ^•p^'*"™^'*- 
Rafols y cien caballos, habia marchado á Onzava para con- 
ducir víveres y municiones. Cándano, escaso de una y 
otra cosa, reducido á corta fuerza, con porción de heridos 
y enfermos, se veia amenazado por el frente por la caba- 
llería de Machorro, que habia obligado á replegarse con 
pérdida al destacamento situado en el rio, y por la espal- 
da por la guarnición de la plaza, que lo insultaba no dán- 
dole mas que dos horas de vida. La oportuna llegada 
de Rafols, obligó á Machorro á retirarse después de algún 
tiroteo, volviendo al pueblo la tropa que de él habia sali- 
dot sin que hubiese esta formalizado el ataque, según pa- 
rece, por falla de municiones, que á haberlo verificado, 
este dia hubiera podido ser decisivo. 

En estas circunstancias llegó á Orizava á lomar el maiido 
de las villas y del sitio el coronel D. Luis de la Águila, 
conduciendo mayor número de tropa, artillería de mas 
cahbre, municiones y algunos víveres, aunque no en can- 
tidad suficiente. Desde Orizava informó al virey sobre 
el estado en que habia encontrado las cosas, diciéndole en 
oficio de 27 de Septiembre: ''Hoy llegué á esta villa de 
Orizava, y mañana salgo para Coscomatepec, cuyo sitio 
se halla en el mismo estado que en el primer dia y hoy 
peor, porque la tropa se halla desanimada y cansada, y 
los enemigos se fortifican mas y mas: veré lo que puedo 
emprender y avisaré á V. E. bajo el principio de que es 
preciso atacar en regla. Han sido muy considerables las 
bajas ocurridas y la caballería acabó; los sargentos mayo- 
res Conti y Caminero, heridos levemente: el capitán de 



354 oPEHACioNes de b, y. bravo. (Lib v. 

1813 cazadores de Asturias, murió: el capilan Laiseca de Amé- 
rica herido mortalmenle^ con otros oficiales. No puedo 
dar mas detalle, ni lie tratado mas que de ir á S. Juan, 
donde las armas del rey empañaron no poco su brillo/' 
En el mismo oficio expuso la dificultad que liabia para 
proveerse de víveres, pues tenian que llevarse de Oriza- 
va, estando el camino infestado de tal suerte, que no se 
podia intentar pasar por él con menos de 400 hombres. 
Tomadas las medidas que creyó convenientes, y dejando 
el mando de las villas al teniente coronel Moran, después 
marques de Vivanco, pasó á Coscomatepec, á donde lle- 
gó el 29 de Septiembre, y pareciéndole muy oportuno to- 
do lo que habia sido ordenado por Cándano, á cuyas ope- 
raciones, que calificaba de desacertadas, atribuia Castro 
Terreno el mal éxito del sitio, determinó seguir el mis- 
mo plan. "He continuado, le decia al virey el 2 de Oc- 
tubre, la trinchera, que tiene ya dos retornos: esta noche 
desembocamos en el foso primero á cubierto, que no tie- 
nen defendido, y que quedará convertido en una excelen- 
te plaza de armas para la guardia de la trinchera: queda- 
rá construida la batería á unas cuarenta y cinco toesas ^^ 
del ángulo saliente del frente atacado, y batirá de enfila- 
da el frente adyacente. De aquí á ocho dias, habremos 
llegado á poder minar el ángulo citado, desembocando á 
la zapa en el segundo foso, único medio de poder conse- 
guir algo, pues las piezas de á 8, no son capaces de des- 
truir las obras. .Tengo la fortuna de no haber tenido un 
herido. La empresa es difícil, y no lisonjearé á Y. E. 
con su logro, pero el único medio racional es el adopta- 

^ Los ingenieros españoles hacían uso de las medidas francesas. 



Cir. Vil ) SALIDA DE COSCOMATEPEC 535 

do: de todos modos, cuesta mas de lo que vale." Al mis- isis 
mo tiempo manifestó al virey, que era imposible evitar 
que los sitiados se fuesen si lo intentaban, porque la cir- 
cunferencia del cerro es de mas de legua y media por su 
base, y no se podia cubrir, no obstante haber llenado con 
talas el intermedio de los cuerpos y tener por todas par- 
tes guardias avanzados por la noche á treinta varas del 
pueblo. Llamó también la atención del virey, sobre lo 
conveniente que seria poner guarnición en Huatusco, que 
dista cinco leguas de Goscomatepecy ocho de Jalapa, con 
lo que se lograria dejar asegurada á Córdova y la derecha 
del camino al puente del Rey, y sin lo cual creia que la 
toma de Coscomatepec no seria de utilidad alguna. 

Bravo, viendo por las disposiciones del nuevo coman- 
dante, que se preparaba á atacar el pueblo de una manera 
irresistible, escaseando de víveres''^ y de municiones, lo 
que habia ocultado ú la tropa para no desalentarla, se re- 
solvió á salir en la nocht3 del 4 de Octubre, sin comuni- 
car á nadie lo que pensaba hacer. A las once de la no- 
che, después de enterrada la artillería pequeña y clavada 
la grande, que eran dos cañones, hizo saber su resolución 
á la gente del lugar, y todos se decidieron á perecer ó 
salir. Dejando entonces encendidas las lumbradas y atan- 
do perros á las campanas que se tocaban para las rondas, 
para que moviéndose para soltarse no cesasen de hacer 
ruido, y los sitiadores no entendiesen que habia sido aban- 
donado el pueblo, aunque pudiesen sospechar que habia 
alguna novedad, salió con toda su fuerza en buen orden y 

'^ Habia estadio dando á la tropa vegetal de buen gusto, pero de poca 
por algunos diaH j ación de cbayotes: substancia. 



536 OPERACIONES DE D, N. BRAVO. (Lía. V. 

IS13 todos los habitaiiles, y se dirigió á S. Pedro Ixliuatlao, 
Octubre, pagjjudo por el puülo que ocupaba el deBlacamenlo del 
rio que Machorro había obligado á retirarse: de allí ba- 
jó al pueblo de Ocotlan, donde descansó la tropa y lle- 
gó el tercer dia á Huatusco, sin haber sido molestado en 
el caníiino, aunque se deslacarou eu su alcance algunas 
compañías. Águila ocupó el pueblo el dia siguiente y lo 
mandó quemar y arrasar las ibrlificacíones: '' los solda- 
dos españoles, njuchos de los cuales eslaban contagiados 
del espíritu irreligioso é impío que habian propagado los 
franceses en España, fusilaron las imágenes de la Virgen 
de Guadalupe que encontraron en el pueblo, y cometie- 
ron otros desacatos horrendos con ellas, á imitación de lo 
que los franceses hacian en las iglesias que profanaban, 
siendo esta una de las tristes consecuencias de haber pre- 
tendido constituir aquella santa imagen en favorecedora y 
como titular de la revolución. Las tropas reales perdie- 
ron en este sitio, tiempo, gente y crédito, sin aventajar 
otra cosa, que apoderarse de un cerro que tuvieron lue- 
go que abandonar, veriGcándose los pronósticos de Águila; 
Bravo adquirió mucha reputación, y habiendo atraido y 
ocupado por tanto tiempo en aquel punto las fuerzas del 
ejército del Sur, destinadas á formar la división que ha- 
bla de ocupar á Tehuacan, desconcertó enteramente las 
medidas de Calleja y dio motivo á consecuencias todavía 
más funestas, como vamos á ver. 

Águila regresó con su división á Orizava: en esta villa 
habia ocurrido entre tanto, que una partida de insurgen- 

''^ Bustamante dice, que no quedó que Águila lo mandó fusilar el dia 
en el pueblo mas que un enfermo que siguiente. El hecho necesita com- 
fe olvidaron de sacar los de Bravo, y probación. 



Octubra. 



Cap. VIL) ACCIÓN DEL PALMAH. 557 

tes sorprendió el o de Octubre al destacamento que cus- i8i3 
todiaba la garita de la Angostura, del que no se salvó mas 
que el oGcial que lo mandaba y un sargento, llevándose 
mil ochocientas muías que allí había destinadas á condu- 
cir tabaco, lo que dio motivo á que se le quitase el man- 
do al coronel Andrade y se procediese á hacer una ave- 
riguación del caso, habiendo salido indemnizado. 

Sabiendo Morelos que Bravo estaba sitiado en Cosco- 
matepec, dio orden á Arroyo, que se hallaba en S. Andrés 
Chalchicomula, para que marchase inmediatamente por el 
camino del volcan á auxiliarlo, con cuanta gente y víveres 
pudiese recoger,*^^ haciendo igual prevención á las demad 
partidas de aquellos contornos, al mismo tiempo que Mata- 
moros, á quien se presentó el cura de Coscomatepec y \<i 
instruyó del riesgo que el pueblo corria de ser tomado, se 
puso en movimiento para socorrerlo. Habia salido de 
Orizava luego que el sitio se terminó por la evasión de 
Bravo^ un convov considerable de tabaco al mando del te- 
niente coronel D. José Manuel Martinez, custodiado pof 
el batallón de Asturias con su comandante Cándano, y al- 
guna caballería á las órdenes de Moran. Matamoros tu- 
vo aviso el 1 5 de Octubre, estando para marchar de la 
hacieada de S. Francisco á S. Andrés Chalchicomula, de 
que el convoy debia hacer noche en S. Agustin del Palmar, 
con lo que previno inmediatamente que el mayor del regi- 
miento de S. Pedro D. Rafael Pozos, Arroyo, Sánchez, y 
Vicente Gómez, fuesen á observar sus movimientos, para 
disponer con sus informes lo que creyese conveniente, 

m ^ ■ I ^ ^ ■ ■- ' ' *-■ ■ ■ ■ ■ ■ ^ ■■■ ■-■-■- ■■■ ,■ ■■■■■■ I ■■■!■ ^»» — ■ * 

^ La urden es de 21 de Septiembre en ChiIpancín|fo, y la he viito 
original. 

ToM. lll.— 68. 



538 ACCIO?! DEL PALMAH. (Lib. V. 

1813 yendo él mismo á situarse á la hacienda de S. Pedro, en la 
que dio una orden imponiendo pena de la vida al que vol- 
viese la espalda al enemigo, y tres carreras de baquetas 
por doscientos hombres, al que se entretuviese en coger 
alguna muía cargada, ó en otra cosa que lo distrajese del 
combate. '^^ 

Desde el lugar conocido con el nombre de la agua de 
Quechula, por una fuente que allí hay, se extiende por 
cosa de seis leguas un dilatado valle hasta S. Agustin 
del Palmar, estrechándose mas ó menos, por medio de 
cual va el camino que conduce de aquel lugar á Puebla. 
El convoy se puso en marcha el 14 de Octubre al ama- 
necer, llevando á la vanguardia la caballería, tras de la 
cual seguian las muías de carga, y la retaguardia la cus- 
todiaba Cándano con su batallón. Esta disposick>n del 
terreno y de la marcha del convoy, hizo que Matamorosr 
se arreglase á ellas en sus providencias: viendo al ama- 
necer el dia 14 el convoy extendido en todo el camino, 
dio orden al mayor Pozos, para que con la caballería del 
regimiento de S. Pedro dividida en tres partidas, atacara 
su retaguardia, y al teniente coronel del mismo D. José 
Rodriguez, para que con el resto del cuerpo pié á tierr» 
unido á la infantería del Carmen, formando cinco guerri- 
llas, atacase por todo el costado derecho la linea del con- 
Toy. Este siguió su marcha, y el comandante Martinez, 

"^ Bustamante ha publicado en el sobre el sitio de Coscomatepec. Lan 

Cuadro hist. tom. 2 9 fol. 367 v si- obras de este autor serían de mucha 

guientes, el parte original de Mata- mas utilidad que lo que son^ si se hu 

moros, fecho en Tepecuacuilco el 12 biese limitado ú eete trabajo decom- 

de Noviembre, con otros documentos pílacion, publícarulo con ndeJidad y 

originales, de que he hecho uso en la exactitud los documentos que tuvo á 

narración de este suceso, como me la vista. Véase dicho Cuad. hist. tom» 

ke valido también de los que publicó 2 P desde el fol. 307 al 374. 



CkF. VU.) UÍ?iDE^SI¿ LOS KEALISTAS. S39 

sin tratar de auxiliar á la retaguardia vivamente atacada, i8i3 

I . 1 -AM j I I Octubro. 

previno al teniente coronel Moran que mandaba la van- 
guardia, que acelerase lo posible el paso, con lo que el car- 
gamento de tabaco llegó con la pérdida de solo 7o cargas 
á Tepeaca. Matamoros no se empeñó en seguirlo y di- 
rigió todas sus fuerzas contra el batallón de Asturias, que 
cubria la retaguardia: el comandante Cándano, babiendo 
liecho foi*mar un cuadro, marchó con este defendiéndose 
por espacio de mas de dos leguas, casi hasta desembocar 
del valle al llano de la agua de Quechula. ^'^ Hizo enton- 
ces Matamoros situar dos cañones cargados á metralla, á la 
retaguardia de su caballería cubiertos por esta, la que hi- 
zo una retirada falsa, y seguida por las guerrillas que des- 
tacó Cándano á su alcance creyendo segura la victoria, 
abrió claros para descubrir la artillería, que hizo en aque- 
llas tremendo estrago: las guerrillas en desorden volvie- 
ron sobre el cuadro, que se desordenó también y acabó 
de dispersarse, siendo cargado por la caballería de Mata- 
moros: los soldados españoles, arrojando sus armas, se 
rindieron, gritando: ''viva lu América,'' para mover la pie- 
dad del vencedor, y fueron hechos prisioneros. La pér- 
4lida de los realistas fué de 215 muertos, 568 prisione- 
ros, entre estos el comandante Cándano, 2 capitanes, 13 
subalternos, 32 sargentos y 9 cornetas y tambores, con 
rj2l fusiles: la de los insurgentes fué mucho menor. 

Matamoros hizo conducir los prisioneros á S. Andrés 
Chalchicomula, en donde celebró su victoria con solemne 
misa de gracias. Te Deum, y salvas de artillería y de in- 



'* Yo he visitado tcnlo este terr»»no. del mejicano Cuauquechola, es el do 
El nombre di? Quechula, corrompido un pueblo inmediato al camino. 




Oetobm. 



540 SUERTE DE LOS PaiSlONEROS. (Lía. V 

1813 fantería, estando formadas en el atrio de la iglesia las com* 
pañías de granaderos del Carmen. En seguida, mandó 
pasar por las armas al comandante Cándano y á otro ofi- 
cial mejicano, pues aunque habia condenado á la misma 
pena al capitán D. Bartolomé Longoria, estando á punto 
de ser ejecutada, le concedió la vida á ruegos del cura y 
vecinos de S. Andrés, quienes aunque se interesaron por 
todos, no pudieron obtener el perdón mas que de este. 
Los demás prisioneros fueron conducidos al presidio de 
Zacatula, y en el tránsito mandó fusilar Matamoros en el 
pueblo deQuesala á otro capitán, por haberse fugado des- 
pués de puesto en libertad y aplicado á las armas. ^^ D. 
Carlos Bustamante, que caminaba entonces á Chilpancin- 
go, se encontró con ellos en Huajuapan, en donde los so- 
corrió y obsequió á los oficiales en su mesa, de cuya bue- 
na acción tuvo algún tiempo adelante el premio. Entre 
estos prisioneros se contaba D. Joaquin Rea, entonces 
muy joven, por quien se interesó la familia de Bravo y 
lo detuvo en su casa en Chilpancingo, viniendo á ser des- 
pués miembro de la misma, por haberse casado con her- 
mana de D. Nicolás, y habiendo sido ascendido á general, 
ha prestado importantes servicios á la república. Mata- 
moros, sin intentar nada contra Puebla ni aun contra Izú- 
car, de que habría podido apoderarse fácilmente, pues 
habia quedado con muy escasa guarnición, volvió á ocu- 
par su posición en Tehuicingo. 

La toma de Acapulco, la resistencia gloriosa de Bravo 
en Coscomatepec, y la victoria de Matamoros en el Pal- 

^' Esto último no consta en el de Enero de 1814, cuya declaración 
parte de Matamoros, pero si lo de- se publicó en la gac.de 12 de Febrero 
claró en su causa en Valladolid en 21 de aquel año, n. 02G tom. 5 ? f. 170 



Octubre. 



Cap. VIL) EFECTO PRODUCIDO EN EL PUBLICO. 541 

mar, llenaron de salisfaccíon á los insúltenles, en espe- isis 
cial á los (|ue favorecían esle partido en Méjico y otras 
ciudades principales, y la circunstancia de haber sido eu- 
ropeas casi todas las tropas empleadas en el sitio de Cos- 
comatepec, y serlo también el batallón de Asturias, que 
habia rendido las armas en el Palmar, lisonjeaba extre- 
madamente el orgullo nacional, no dejando de comparar 
en el exceso del entusiasmo, el último de estos sucesos, 
á la batalla de Saratoga en los Estados-Unidos, en que 
el general inglés Burgoine rindió las armas y quedó pri- 
sionero de los norte-americanos todo el ejército que man- 
daba. Por el contrario, el ánimo de los europeos se aba- 
tió en la misma proporción, y el virey temió las mas gra- 
ves consecuencias, hasta el punto de haber resuelto salir 
él mismo á ponerse al frente de las tropas y defender á 
Puebla, cuya ciudad creia en mucho peligro, habiéndolo 
detenido solo los fundados temores que le expusieron las 
corporaciones mas respetables: dícelo así él mismo, en el 
manifiesto que publicó en 22 de Junio de 1814, y en el 
oficio que dirigió á Castro Terreno en 19 de Octubre, en 
el cual se expresa en estos términos: ''Me he impuesto 
de nuevo con tanta sorpresa como disgusto, por el dupli- 
cado de Y. £. del dia 1 5, de la desgraciada acción de 
Martinez, sin ejemplo en toda la insurrección, y si la ca- 
pital, que corre mucho riesgo de perderse en mi ausencia, 
nó estuviese en tan evidente peligro, me hubiera puesto en 
marcha en el momento en que recibí la noticia; pero como 
su pérdida puede por su influjo en realidad y en opinión, 
causar la de todo el reino, y acaso decidirde su suerte, es de 
necesidad absoluta tomar medidas que la dejen asegurada/' 



É 



Oc tabre. 



O 42 DISPOSICIONKS DKL ViKKY. Lim. V. 

ISIS Kh conseciieiícia le previno que reuniese todas las fuer- 

zas que estaban á su disposiciou, sin embarazarse eo aban- 
donar punios que no fuese de absoluta necesidad cubrir, 
)' con ellas atacase al enemigo si babia una esperanza ra- 
cional del triunfo, mas si nó, debería limitarse á la defen- 
sa de Puebla, entre tanto llegaban los auxilios que se le 
mandaban, y al efecto, con la actividad que Calleja sabia 
usar cuando el caso lo requeria, bizo marchar á aquella 
ciudad sin demora, el batallón de Castilla, las dos com- 
pañías de artillería volante venidas de España y doscien- 
tos dragones, á las órdenes de D. Pedro Zarzosa. Con 
estas tropas y las que estaban de antemano en aquella 
provincia y en las villas, que eran casi todas las venidas 
de España, incluso en estas el batallón de Saboga, á las 
órdenes del coronel D. Melchor Alvarez que se bailaba 
eu Jalapa, el ejército llamado del Sur, no bajaba de echo 
á nueve mil hombres. 

Calleja, haciendo uso de una renuncia que Castro Ter- 
reno babia hecho antes de la acción del Parmar, lo sepa- 
ró del mando dando por admitida su dimisión, y nombró 
para sucederle al brigadier D. Ramón Üiaz de Ortega, que 
se hallaba ya en Puebla, como segundo del mismo Cas- 
tro Terreno: este pidió que se le juzgase en un consejo 
de guerra, para lo cual Calleja no creyó que hubiese mo- 
tivo, pero sí mandó procesar al comandante del convoy 
Martinez, al sargento mayor D. Francisco Avila, y al te- 
niente coronel D. Rafael Ramiro, estos dos liltimos por 
haber abandonado el convoy durante la acción. Martinez 
fué condenado por el consejo de guerra de oficiales ge- 
nerales que se celebró en la capital, á privación de cm- 




Cif. VIL) PROCESO DE MARTIXEZ. 5i5 

pleo, declarándolo incapaz de obtener otro en el servicio i8i3 
militar, recomendando sm embargo, que por sus anterio- 
res servicios se le confiriese alguno en la real bacienda 
que lo eximiese de la miseria: pero quedando todavía pen- 
diente la calificación de un oficio irrespetuoso dirigido al 
\ire)' por Castro Terreno, y las miiluas acusaciones entre 
este y el coronel Águila, comandante de las villas, que se 
atribuian el uno al otro el funesto resultado de la acción 
del Palmar y la pérdida del convoy, el mismo virey día- 
puso que se volviese á juntar el consejo, el cual calificó 
de insubordinado y ofensivo el oficio de Castro Terreno, 
y en cuanto á Águila, declaró que debia procederse á su- 
mariarlo, siendo contrario en el último punto el voto del 
brigadier Espinosa Tello. Pasadas todas las actuaciones 
al auditor, este opinó que á Martinez le comprendía un 
indulto publicado durante el largo tiempo que el proceso 
duró, por lo que debia ponérsele en libertad conservando 
su empleo, aunque con la calidad de no obtener mando 
alguno, basta que diese pruebas de baber adquirido los 
conocimientos necesarios: en cuanto á Águila, el auditor 
no bailó motivo para que se le enjuiciase, y por lo res- 
pectivo al oficio irrespetuoso de Castro Terreno, habiendo 
resultado que lo babia puesto el Lie. D. Francisco Moli- 
nos del Campo que bacia de su secretario y que se ha- 
llaba á la sazón procesado por infidencia, se le condenó á 
destierro á las islas Marianas, que no llegó á efectuarse^ 
y todo terminó con dar cuenta Calleja al rey, remitiendo 
el voluminoso expediente que se habia instruido con ofi^ 
ció de 50 de Septiembre de 1815, manifestando en él^ 
que DO podia conciliar como habia de ser restituido Mar^ 



S44 ESTADO DE LA GUEhRA En EL SUR. (j^ui. y. 

i»j3 l¡Dez á SU empico militar, sin ejercer el mando que era 
anexo a él: por lo que, y para evitar los embarazos que 
causa en cualquiera parte un jefe inútil, babia resuelto 
que permaneciese en la capital, hasta nueva disposición. 
La resolución del rey nunca se recibió, quedando todo en 
este estado, y Castro Terreno volvida España algún tiem- 
po despuesy harto desairado. 

Calleja habia temido que Matamoros se dirigiese á ata-¿ 
car á Puebla ó á las villas, y para evitarlo dio orden á Or- 
tega, como ya la habia dado á Castro Terreno, para que 
reuniese un cuerpo de tropas suficiente para impedirlo; 
con lo que Matamoros se retiró hacia el Sur y Ortega se 
situó en Cuernavaca con una fuerza de cinco á seis mil 
hombres, que se disolvió, volviendo las tropas que lo com- 
ponian á Puebla y á Méjico, en vista de que Morolos no 
intentaba por entonces pasar el Mescala, quedando este 
rio como límite entre las fuerzas de uno y otro partido. 
Morelos aumentaba y disciplinaba sus tropas, mientras 
qiié el virey reforzaba la división establecida en Toluca; 
tenia situadas las de Moreno Daoiz y Armijo en observa- 
ción sobre el Mescala, y preparaba en Puebla la expedi- 
ción destinada á invadir á Oajaca, cuyos habitantes, hosti- 
gadosl del dominio de los insurgentes, deseaban el resta^ 
blecimiento de la autoridad real, y aun estaban algunos 
en (Comunicación con el virey. Todo pues se preparaba 
para producir grandes resultados, diferidos |)or entonces 
por las diversas atenciones que ocupaban á Morelos en 
Chilpancingo, cotno vamos á ver en el capítulo siguiente. 



CAPITULO VIH. 

Reunum del congreso de ChUpancingo^ ¡f causas que la mot'warañ, 
— Los vocales de la junta discordes ocurren á Morelos» — Pro* 
yecto de constitución de Rayón, — Trátase de aumentar un vocal 
mas á la junta. — Contestaciones sobre esto entre Rayón y More^ 
los. — Manda Rayón en comisión á Afórelos al secretario Zam» 
trono» — Desazones entre éste y Morelos. — Resuehe Morelos la 
reunión de un congreso. — Resístelo Rayón. '^Constitución redacm 
tada por el P. Santa María, — Convoca Morelos el congreso para 
Chilpanvingo, y promueve el nombramiento de generalísimo. — 
Instalación del congreso. — Es declarado Morelos generalísimo* 
— Motin que .^e suscita en el seno mismo del congreso* — Presen» 
(ase Rayou á Morelos. — Declaración de independencia. -^Opó* 
nese á ella Rayón. — Restablecimiento de los jesuítas* — Otras re* 
soluciones del congreso. — Disposiciones de Morelos para atacar á 
yalladolid. — Su proclama, — Plan de devastación, — Reúne Mo*- 
reíos sus fuerzas en Tlalchapa. — Marcha á l^alladolid. — Dispo» 
siciones del vWey. — íntima Morelos la rendición al comandante 
de yalladolid, — Avércanse á socorrer la plaga Llano é Iturbide 
con el ejército llamado del Norte, 

La discordia entre los individuos de ia junta gubema^ 
uva habia ido tan adelante, que Morelos cireyó indispen* 
sable intervenir en ella de una manera directa, para hacer 
cesar la completa anarquía en que la revolución habia cair 
do, por haber desaparecido basta aquella sombra de au«- 
toridad, y establecer un gobierno que fuese por todos re*- 
conocido. ^ Los individuos de la junta habian ocurrido 

^ Todo lo concerniente á la con* causa de Moreloa y de la correqion' 

vocación é instalación del congreso dencia original entre este y Rayón* 

de Chilpancingo, está tomado de las Bustamante incurre en muchos eno- 

cartas y otras piezas orif^inales que res, en lo que á cerca de esto dice en 

obran en rl cuaderno 2 ? de docu- el Cuadro hist. tom. 2 9 fol. 383. 
mentes de lu causa de Rayón: <le la 



546 CONGRESO DE CHILPÁNCINGO. (Lía. ▼. 

1813 á él buscando su apoyo, y mientras las disensiones no 
4 Octubre. S6 hicieron públicas y no llegaron al grado de rompi- 
miento, él mismo creyó poderlas contener, manifestando 
que en su concepto, debia ser presidente Rayón, segundo 
vocal Verdusco, y tercero Liceaga, y aunque también ma- 
nifestó que su voto como cuarto individuo de la junta lo 
ejerceria Verdusco, ^ lo que habria hecho á este prepon- 
derante sobre sus compañeros, esto nunca llegó á verifi- 
carse, y aun el mismo Morelos no recibió el título de vo- 
cal hasta fin de Diciembre de i 812 en Oajaca, so pretex- 
to de falta de conducto seguro para remitírselo. ^ No 
habiendo tenido efecto este expediente, se trató de ocur- 
rir al de completar la junta al número de cinco individuos, 
conforme al proyecto de constitución formado por Rayón, 
que este remitió á Morelos en 50 de Abril de Í8i2, para 
que hiciese sobre él las observaciones que le pareciese. 

El objeto principal de este proyecto era, consolidar y 
perpetuar la autoridad de la junta. ^ Su primer artículo 
era, declarar que la religión católica seria la única permi- 
tida sin tolerancia alguna. En los sucesivos se estable- 
cia, que el dogma seria conservado por la vigilancia de 
un tribunal de la fé,^ bajo un reglamento conforme al es- 
píritu de la disciplina eclesiástica: se reconocia, que la so- 
beranía dimana inmediatamente del pueblo, pero que ella 
residia en la persona de Fernando VII, y su ejercicio en la 

^ Oficio (le Morelos á Rayón, de 4 ^ Esto acaso dio motivo á que 

de Septiembre de 1S12, en Tebaacan. se difundiese la especie, de que los in- 

' ídem de 31 de Diciembre, en surgentes habían conservado la ioqui- 

Oajaca. sicion suprimida por las cortes, co- 

* Hállase en la causa de Rayón, mo lo dice la audiencia en su infor- 

quien lo remitió á Morelos estando me, y el Dr. Arechederreta en sus 

sit iando á Toluca, con fecha en Sina- apuntes manuscrito?, 
rantepec á 30 de Abril de 1S12. 



Cap. Vlll.) CONSTITUCIOIN DE RAYÓN. 547 

junta ó supremo consejo nacional americano, el cual debia im^ 
componerse de cinco individuos nombrados por la repre- ; Octubre, 
sentacion de las provincias, haciendo el mas antiguo de 
presidente